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	<title>A Sueldo de Moscú</title>
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	<title>A Sueldo de Moscú</title>
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		<title>Haciendo / 3 Haciendo / 2 –</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Don Ricardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 May 2026 08:07:03 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[La cloaca no era una metáfora en el caso Dina, sino una realidad muy palpable. Era una cloaca con sus ratas, sus túneles, sus filtraciones y su pestazo inconfundible a policía patriótica haciendo horas extras para salvar a España de la inquietante amenaza de las urnas, que no dibujaban la España que el PP quería&#8230; [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">La cloaca no era una metáfora en el caso Dina, sino una realidad muy palpable. Era una cloaca con sus ratas, sus túneles, sus filtraciones y su pestazo inconfundible a policía patriótica haciendo horas extras para salvar a España de la inquietante amenaza de las urnas, que no dibujaban la España que el PP quería&#8230; A Dina Bousselham, asesora de Pablo Iglesias, le robaron el móvil, y todo lo que sus ladrones encontraron en él fue debidamente paseado por las alcantarillas habituales y por sus redacciones anexas, porque es una peculiaridad española, un hecho diferencial —que diría Pujoltresporciento— parte de nuestra idiosincrasia, que aquí, las alcantarillas, tienen redacciones. Estos días, precisamente, el comisario Villarejo, funcionario ejemplar y maestro de las sombras con jubilación dorada, al que ni de vista conocen, por supuesto —que no saben quién es, vamos, como Emepunto  Rajoy—, personas como María Dolores de Cospedal o Ana Rosa Quintana, acaba de ser condenado a tres años y medio de cárcel por difundir material privado de aquel teléfono robado con la intención de desacreditar a Podemos y a Pablo Iglesias. Al final, como dicen los memos, el sistema democrático ha funcionado y una sentencia ha puesto a cada cual en su sitio: en concreto, a Villarejo condenado, aunque ya veremos si entra en la cárcel o finalmente le condecora un futuro desgobierno de la derecha.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero durante años el truco funcionó como un reloj suizo robado, que era lo que buscaban los policías y algún que otro juez instructor a sueldo del PP: le roban el móvil a una asesora de Podemos, usan su contenido para atacar a Podemos, y la derecha mediática —ese cuerpo de élite del periodismo de pulserita— cuadra el círculo de convertir a Pablo Iglesias, víctima política de la operación, en sospechoso. Primero te roban, luego te embadurnan en mierda y finalmente ponen cara de asco y disgusto al verte llegar y te preguntan por qué vas hecho un guiñapo y oliendo a podredumbre. Y como colofón, la fanfarria de los tertulianos genoveses, haciendo su paseíllo vestidos de azul y oro, azuzando a los patriotas de bandera bordada en el polo, a los catedráticos del «algo habrá hecho» y a los editorialistas de saldo. Todos muy serios. Todos muy constitucionales. Todos chapoteando felices en la Cloaca Máxima mientras nos explicaban, enmierdados hasta las cejas, que las cloacas son una fantasía paranoica de la izquierda radical.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El caso Dina fue un auténtico mapa de las cloacas de nuestra democracia carcomida, escrito en letra gótica y subrayado en fluorescente: se roba intimidad, se filtra basura, se fabrica sospecha, se cambia el foco, se convierte a la víctima en acusado y, cuando años después llega la condena, los mismos que hicieron coros al hedor miran al techo, silban una zarzuelita, descubren de pronto una urgentísima crisis en Venezuela, o quizás el resurgir de ETA, y pasan al siguiente linchamiento sin transición y, sobre todo, sin mirar atrás. Y es que España no tiene cloacas, no. Lo que tiene España es ratas con placa, ratas con toga, ratas con columna de opinión, ratas con micrófono y ratas con corbata explicándonos, con paguitas siempre públicas —pero ese es otro asunto—, que si la derecha no está en el gobierno, España se rompe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero eso no es <em>lawfare</em>, claro está. Eso no existe. Eso, decían, era periodismo. Eso era Estado de derecho.<br /><br /><a href="https://www.eldiario.es/politica/sentencia-caso-dina-certifica-primera-vez-operacion-policial-desprestigio_1_13206211.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Si quiere conocer el caso Dina, puede empezar leyendo esto</a>.</p>
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		<title>Haciendo / 3 Haciendo / 2 – Neurona, 2020– Dina, 2020</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Don Ricardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 23 May 2026 21:24:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[Roma no paga a traidores, pero la derecha española siempre encuentra traidores útiles. En 2020 apareció el caso Neurona, fabricado a partir de las acusaciones de un exabogado despedido de Podemos, y Pablo Casado se calzó enseguida el uniforme de enterrador del Oeste que tan bien le quedaba para ponerse a esparcir toda la mierda [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Roma no paga a traidores, pero la derecha española siempre encuentra traidores útiles. En 2020 apareció el caso Neurona, fabricado a partir de las acusaciones de un exabogado despedido de Podemos, y Pablo Casado se calzó enseguida el uniforme de enterrador del Oeste que tan bien le quedaba para ponerse a esparcir toda la mierda que le llegaba en sacos. El PP habló de “caja B” de Podemos como si hubiera dado con una Gürtel morada, aunque la caja B real, la de los sobres, la del misterioso M. Rajoy y la de la contabilidad creativa con olor a Génova, estuviera en su propia casa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ariete no se conformó con Neurona. Sembró una ristra de acusaciones: sobresueldos, reforma de la sede, fondo de solidaridad, caso niñera, apropiación de costas, manipulaciones procesales y relaciones impropias. Todo servía. Cualquier cosa. Una factura, una obra, una niñera, una sospecha, un rumor&#8230; Los tertulianos con babero y los patriotas de pulserita y saldo moral explicaban circunspectos que aquello era una organización criminal disfrazada de partido. Luego llegó la realidad, lenta, antipática y muy poco televisiva: las piezas fueron cayendo, una tras otra, archivadas. Nada. Cero. Humo judicializado. Pero no lawfare, claro. Eso no existe. Solo casualidades con toga y puñetas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No hemos visto a Casado pedir disculpas por aquella campaña de injurias contra un partido nuevo y limpio, ni a los calumniadores profesionales del PP reconocer que fingieron confundir indicio con condena porque les convenía, ni a los imbéciles del “cuando el río suena” admitir que muchas veces lo que suena no es el río, sino una cloaca con amplificador. No necesitaban ganar en los tribunales. Les bastaba con ganar unos cuantos meses de olor a mierda. Luego, justicia poética, triste, pero poética, a Casado le llegó su San Martín a manos de Ayuso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero esa es otra historia&#8230;<br /><br /><a href="https://www.eldiario.es/politica/justicia-entierra-forma-definitiva-acusaciones-financiacion-ilegal-caso-neurona_1_11719877.html" target="_blank" rel="noopener">Lean aqui la historia de la fabricacion de pruebas falsas contra Podemos.</a></p>
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		<title>Haciendo / 1 – Victoria Rosell, 2016</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Don Ricardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 23 May 2026 21:18:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[En 2016, Victoria Rosell fue linchada por la turba mediática pepera rozando de nuevo los límites de la legalidad, como señalará en su día Luis María Ansón, mientras los capos de la derecha farisea danzaban en taparrabos agitando sus ponzoñosas vergüenzas alrededor de la hoguera, con José Manuel Soria, imputado por corrupción en el caso [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">En 2016, Victoria Rosell fue linchada por la turba mediática pepera rozando de nuevo los límites de la legalidad, como señalará en su día Luis María Ansón, mientras los capos de la derecha farisea danzaban en taparrabos agitando sus ponzoñosas vergüenzas alrededor de la hoguera, con José Manuel Soria, imputado por corrupción en el caso Salmón, señalando corrupción donde luego lo que apareció fue un juez condenado por maniobrar contra Rosell y en favor de la querella de Soria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El juez corrupto Salvador Alba, ese monumento togado a la decencia institucional según el manual de los memos, acabó condenado por fabricar una operación contra Rosell. Acusaron a la víctima, protegieron un relato inventado contra una mujer decente, comprometida y ejemplar, y cuando la verdad llegó ya la habían destruido. O eso creían. Porque Rosell se defendió y les devolvió la hostia multiplicada por diez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero todavía hay quien llama a esto “normal funcionamiento de las instituciones”. En España se puede ser ingenuo, claro. Lo preocupante es que algunos entrenan todos los días, sacan matrícula de honor y luego se sientan en la tertulia a explicarnos democracia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Tontos, despertad del sueño dogmático!<br /><br /><a href="https://www.eldiario.es/politica/caso-victoria-rosell-caso-alba-caceria-jueza_130_8529676.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Lean aqui la historia del acoso judicial y político a Victoria Rosell</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>El cinturón sanitario también obliga a la izquierda</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Don Ricardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 May 2026 07:25:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[Si hay pandemia, todo se llena de epidemiólogos. Si lo que nos atribula es un accidente aéreo, todo el mundo es de repente especialista en navegación aérea, y si Rusia invade algo, no hay nadie en España que no sea especialista en geopolítica. Cuando hay elecciones, sorprendentemente, todo el mundo muta en experto sociólogo analista [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Si hay pandemia, todo se llena de epidemiólogos. Si lo que nos atribula es un accidente aéreo, todo el mundo es de repente especialista en navegación aérea, y si Rusia invade algo, no hay nadie en España que no sea especialista en geopolítica. Cuando hay elecciones, sorprendentemente, todo el mundo muta en experto sociólogo analista electoral. Es un fenómeno muy neoliberal, ya que esconde la opinión política tras lo que se quiere presentar como verdad científica. Pues bien, yo hoy voy a dar una opinión política sobre lo que ocurrió ayer en Andalucía, y no intentaré hacer ningún análisis electoral.<br /><br />En primer lugar, y en mi calidad de ciudadano, lamento que el Partido Popular no lograra revalidar la mayoría absoluta. Es una mala noticia para la democracia, porque lo más probable es que ello ponga un gobierno autonómico más en manos de la extrema derecha. Sin embargo, también creo que, ayer en Andalucía se produjo un frenazo de la extrema derecha. Serán los sociólogos los que tengan que determinar si esto es el inicio de una tendencia o una peculiaridad de Andalucía, pero yo no puedo evitar recordar que el primer gran éxito electoral de Vox se produjo en Andalucía.<br /><br />En un contexto de aumento importante de la participación, que ha pasado del 56 al 64%, Vox sólo ha conseguido un escaño más de los 5 que ha perdido el PP y los 2 que ha perdido el PSOE. Los otros seis han ido a parar a Adelante Andalucía, que ha multiplicado por 4 su representación en la cámara andaluza y Por Andalucia se ha mantenido. Que el PP ha ganado las elecciones es una obviedad; que no ha conseguido su objetivo principal es cosa sabida, como es verdad de Perogrullo que el PSOE es el partido de tira de la izquierda para abajo; que la única candidatura que puede estar realmente satisfecha de sus resultados de ayer y celebrarlos como el premio por el trabajo bien&nbsp; hecho es Adelante Andalucía parece evidente para quien no sea miope político, como lo parece que Podemos es una formación tóxica que ensucia y rompe todo lo que toca y que IU y Sumar se equivocaron al asociarse con Podemos.<br /><br />Bueno, pues dichas las obviedades, vamos al ¿y ahora qué? A Vox hay que darle la puntilla. Los partidos democráticos deben ponerle freno a esa ventolera antidemocrática -no llega ni al vendaval aquel contra el que tronaba Alfonso Guerra &#8211; que ha supuesto Vox y deben encontrar qué es aquello que todos ellos comparten y alcanzar un acuerdo de mínimos en torno a ello para facilitar que el partido que ha ganado las elecciones, es decir, el Partido Popular, pueda formar un gobierno que no dependa de Vox, como suele ocurrir en las democracias parlamentarias maduras y consolidadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es difícil, y no sólo, como dicen en la izquierda, porque “el PP no quiere”. Es que la izquierda tampoco quiere, y eso es lo que me endemonia y me lleva a hablar en tercera persona de ellos y a no sentirme demasiado dentro. Es cierto que el PP no quiere. El PP y Vox comparten buena parte de sus objetivos programáticos reales (no los declarados por el PP), por eso en muchos lugares, el acuerdo con Vox es un acuerdo deseado por el PP porque sí, les garantiza el gobierno, pero, sobre todo, les garantiza poder llevar a cabo ciertas atrocidades programáticas que comparten con Vox. Por eso, resistencias como las de los PPs aragonés y extremeño eran claramente resistencias de boquilla. ¿Lo es también la de Moreno Bonilla? Yo intuyo que no, aunque quizá el tiempo me desmienta. Y si mi intuición es correcta, quizá exista margen para explorar otras vías, en concreto la vía de mantener la democracia plenamente operativa y vigente, y no recortarla, como van a hacer en Aragón, Valencia, Castilla y León y Extremadura. ¿Logrará Moreno Bonilla resistir a las presiones de Feijóo, para quien pactar gobiernos con Vox ha dejado de ser un problema?</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es cierto, como voceaban anoche los orates que apoyan a Vox que los andaluces hayan votado por la prioridad nacional, porque sólo un 13 por ciento ha votado por ella, y al menos el 43 por ciento que ha votó a la izquierda -y seguro que la mayor parte de los votantes del PP- ha votado contra ella. En cambio, sí es cierto lo que dijo Moreno Bonilla anoche: los andaluces han votado para que se mantenga el gobierno del Partido Popular, así que la izquierda debe garantizar ambas cosas: que no se imponga la “prioridad nacional”, porque los andaluces no la quieren, lo dijeron ayer bien claro, y que gobierne quienes los andaluces han dicho que quieren que gobierne: el PP. El cinturón sanitario contra la extrema derecha no debe ser entendido como un mecanismo para evitar que la derecha gobierne en cualquier circunstancia, sino como un mecanismo de autodefensa democrática que mantenga a los fascistas alejados de los gobiernos. Y no hace falta que sea gratis, porque estoy seguro de que se puede hacer con un acuerdo político de mínimos en torno a la garantía de los servicios públicos dentro del margen constitucional, algo que deberían compartir tanto Bonilla como la izquierda ¿Son sinceros ambos, uno en su moderación, los otros en defensa de la democracia? Pues ya veremos…<br /><br />Así que pie en tierra y a plantarle cara al fascismo de la única forma posible con los resultados que arrojaron ayer las elecciones.<br /></p>
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		<title>Gudbai, masculinidad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Don Ricardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Apr 2026 22:13:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[La vida]]></category>
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					<description><![CDATA[Lo que voy a hacer a continuación es muy masculino. Tanto, que es posible que la propia forma de decirlo contradiga lo que digo, porque, efectivamente, me pongo en el centro, al modo del héroe -en este caso, quizás, antihéroe- masculino que viene a salvar la situación y a restaurar el orden de las cosas. [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Lo que voy a hacer a continuación es muy masculino. Tanto, que es posible que la propia forma de decirlo contradiga lo que digo, porque, efectivamente, me pongo en el centro, al modo del héroe -en este caso, quizás, antihéroe- masculino que viene a salvar la situación y a restaurar el orden de las cosas. En mi descargo preventivo diré que esto es mi blog y que siempre -quienes me leen lo saben- estoy en el centro, y también que lo que sigue no es fruto de lecturas y reflexiones sino de mi historia y mi experiencia personal. Porque lo personal es político, aunque <em>excusatio non petita</em>…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siempre me he sentido incómodo tanto con la palabra como con la propia idea de la <strong>masculinidad</strong>, aunque nunca he sabido explicar por qué.&nbsp; Ni cuando aparece en boca de reaccionarios que la invocan como una fortaleza asediada, ni cuando aparece en discursos más amables o progresistas que proponen reconstruirla, reformarla, volverla más sana, más cuidadora, más consciente, más dialogante, más presentable. Siempre me ha producido una cierta disonancia, una incomodidad difícil de concretar sobre el papel. En realidad, creo que nunca he conseguido entender muy bien qué es la masculinidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante mucho tiempo pensé que esa incomodidad tenía que ver con una simple prevención hacia determinadas versiones de lo masculino: las más burdas, las más agresivas, las más violentas, las más ridículas, las más pueriles, las que huelen a Varón Dandy, en definitiva. Creía que el problema era ese. Que había una masculinidad mala, tosca o dañina, y que la tarea consistía en dejarla atrás, limarla, corregirla, domesticarla. Bueno, pues cada vez me lo creo menos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estoy convencido de que lo que me incomoda no son sólo ciertas formas de masculinidad, sino la propia idea de la masculinidad. No ya como repertorio de vicios, sino como identidad. Como aspiración. Como ideal. Como esa exigencia, a veces explícita y a veces casi invisible, de tener que conseguir ciertas metas en la vida en cuanto a algo tan prosaico, ordinario y poco meritorio como la realidad biológica que te define como hombre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema no es sólo qué masculinidad se ofrece, sino el hecho mismo de que se siga dando por supuesto que hay algo llamado masculinidad que deba ser habitado, rehecho, transmitido o salvado. No es una intuición que me haya caído del cielo, ni una ocurrencia reciente. Más bien al contrario: tengo la impresión de que llevaba muchos años rondándome por debajo del lenguaje, sin terminar de verla con claridad. <a></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde muy joven, probablemente desde la adolescencia, empecé a cuestionar de manera más o menos confusa y poco o nada consciente aquello que se suponía que eran los valores masculinos. No hubo mérito. Hubo afán de supervivencia, y me cuesta aún escribir sobre ello, pero no hubo ni motivos elevados ni mucho menos una conciencia feminista precoz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La verdad fue bastante menos épica y bastante más vulgar. En una etapa de la vida en la que para muchos chicos “ligar” parece convertirse en el centro del universo, en lo que les da prestigio en la manada ante la que pueden exponer las piezas cobradas, yo “<em>no me comía un rosco</em>”, por expresarlo con cierta vulgaridad. Era tímido, apocado y encarnaba la negación misma de muchas de las cualidades que el imaginario adolescente -y no tan adolescente- asocia a la masculinidad: fuerza, decisión, seguridad, liderazgo, competitividad, violencia real o simbólica&#8230; No pertenecía al grupo de los machos alfa ni aspiraba demasiado a integrarme en él. Por supuesto, las chicas no se fijaban en mí. O eso pensaba yo, porque luego supe que eso no era del todo realidad…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, en lugar de reaccionar contra ellas, en lugar de convertir esa frustración en resentimiento, a modo de un <em>incel</em> precursor, lo que hice fue otra cosa: retirarme de ese frente y desplazarme hacia otros territorios. Si aquello no era para mí, ¿por qué iba a lamentar constantemente algo que no sentía a mi alcance?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me dediqué entonces a otras cosas. Leí mucho, escuché mucha música, clásica, sobre todo, escribí, me entregué al activismo político. Tenía una vida interior intensa, pero la exterior era bastante aburrida&#8230; eran los años 80, pero yo la Movida la vi por la tele, y ni ganas de verla de otra manera, y ni hubo grandes fiestas, ni borracheras, ni drogas. Ni tabaco había… Lo que sí había era peregrinajes por bares y tabernas de Madrid, mucha oreja a la plancha, muchos zarajos de Cuenca y muchas patatas bravas… Me junté con un grupo de amigos que, cada uno a su manera, también habitaban un poco en los márgenes de lo que se esperaba de unos “hombrecitos”. Éramos los raros del cole. Y, además, lo cultivábamos, porque era una forma de sentirnos moralmente superiores al clan de los gallitos. Nos refugiábamos los unos en los otros y encontrábamos ahí un espacio respirable. Éramos un poco ridículos, la verdad…</p>



<p class="wp-block-paragraph">No había una teoría, ni una decisión consciente. No éramos contestatarios. Es, sencillamente, que no podíamos (y, además, nos daba cierta pereza) ser gallitos. Había, más bien, una mezcla de temperamento, desplazamiento, herida narcisista, orgullo defensivo y rechazo puramente intuitivo e inconsciente de aquello que se presentaba como lo masculino, “cosa de hombres”, aunque en aquel momento ni lo expresaba ni lo entendía así. Pero la dirección de fondo estaba ya ahí: en vez de admirar la masculinidad triunfante, empecé a verla como algo ajeno e intuitivamente indeseado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con los años, esa intuición fue tomando forma en palabras. Recuerdo que influyeron mucho en mí, por ejemplo, las columnas de <a href="https://elhombredehojalatablog.wordpress.com/2018/12/07/quiero-ser-un-hombre-relato-de-josep-vicent-marques/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Josep Vicent Marqués</a> en el colorín de <em>El País</em>. Eran, en cierto modo, feminismo para hombres y estaban escritas con una mezcla de inteligencia, claridad, ironía y sentido del humor que me encantaba. Las esperaba ansioso toda la semana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante décadas, nunca me he atrevido, sin embargo, a llamarme feminista. Eso he empezado a hacerlo ahora, en los últimos cinco o seis años. Cuanto más aprendía y leía sobre feminismo, menos cómodo me sentía con la idea de proclamarme feminista. No porque me sintiera ajeno a él sino, precisamente, por lo contrario: porque iba entendiendo lo que implicaba. Porque cada vez me parecía más evidente que no bastaba con asumir unas ideas generales, ni con apoyar unas leyes, ni con estar en contra de la violencia machista, ni con repetir un vocabulario más o menos correcto. No bastaba la comprensión racional o intelectual del feminismo, ni con compartirlo políticamente. El feminismo implicaba cambios personales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El feminismo también libera a los hombres</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con los años entendí, además, que muchos de los objetivos del feminismo -por no decir todos- eran también liberadores para los hombres, sobre todo en el terreno personal, que es un terreno eminentemente político. El patriarcado, no ya como entelequia histórica, sino como estructuración institucional de la desigualdad, no sólo jerarquiza, también deforma. No sólo privilegia, también mutila. Y algunos hombres, especialmente los que nunca encajamos bien en el modelo, percibimos esa deformación con una mezcla extraña de alivio, vergüenza y reconocimiento cuando empezamos a ponerle nombre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta idea no desplaza hacia un supuesto drama interior del varón el problema material y político de la desigualdad real entre hombres y mujeres, que aún no está conjurada. Si acaso, trata de pensar una de sus raíces subjetivas, uno de los lugares donde la desigualdad se encarna, se justifica y se reproduce. Porque la masculinidad es la semilla de la desigualdad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Comprendí entonces, no sólo de manera racional sino de una forma mucho más íntima, aquello de que lo personal es político. Aunque no terminé de darme cuenta de la profundidad de la expresión y de su carga política hasta muchos años más tarde, cuando dejé de entender la política como épica, como gran relato, como gesta, como escenario heroico en el que tantos hombres, de derechas y de izquierdas, se sienten tan a gusto. Con el tiempo he llegado a pensar que a la política le sobra mucha épica y le falta mucha atención a lo pequeño, a lo concreto, a esa vida micro que no entra en los grandes discursos macro. Y esa épica tiene a menudo algo profundamente masculino. Lo digo sin superioridad: yo también he sido bastante épico.<br /><br /><strong>La liberación de no tener que ser hombre</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Mucho tiempo después, y esto es ya bastante más reciente, empecé a darme cuenta de otra cosa. Cuando la necesidad de gustar o de ser validado por las mujeres pierde parte de su fuerza inmediata, cambia también la mirada. O al menos puede cambiar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y entonces me encontré pensando algo que quizá no resulte fácil decir en voz alta, pero que todos sentimos, o intuimos, al menos, aunque no queramos expresarlo: la masculinidad, como identidad, como modelo social, como forma de socialización para los varones produce con demasiada frecuencia seres más cerrados, más blindados, más previsibles emocionalmente, menos atentos a sí mismos y a los otros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Por qué escribo esto y, sobre todo, por qué lo escribo en público? La razón principal por la que he escrito toda mi vida es para entender el mundo y para entenderme a mí mismo. Y ya que lo he escrito, pues lo publico. Si consigo poner en palabras, en forma de discurso coherente, la nebulosa que llevo siempre en la cabeza, consigo domesticarla. ¿Qué parte de este interés por pensar públicamente estas cuestiones nace de una convicción real, y qué parte puede seguir naciendo del deseo de reconocimiento y validación?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La sospecha me acompaña y creo que hago bien en ir de su brazo. Sería muy cómodo presentarse como alguien desinteresado y ajeno al deseo de aprobación. Pero no lo soy. Quienes me leen habitualmente saben que mi ego me precede y que me considero a mí mismo uno de mis temas favoritos de conversación. &nbsp;Este blog es un monumento que le levanto yo mismo a mi ego.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aquí aparece otra trampa muy actual: la del hombre que convierte su propia revisión -otro concepto, el de revisarse, que tiene más de <em>show</em> o <em>performance</em>, como se dice ahora, que realidad- en un pequeño espectáculo moral, en una exhibición de sensibilidad, en un modo de seguir ocupando el centro, sólo que ahora con lenguaje depurado, mejores modales. El viejo macho alfa de siempre, pero con perspectiva de género.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Hay nuevas masculinidades?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si la idea de masculinidad y la palabra que la encarna me producen desazón e incomodidad, ya cuando hablamos de “masculinidades alternativas” o de repensar la masculinidad en términos más sanos, más igualitarios, más habitables, la sensación de estar al margen de la realidad se hace insoportable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema de “repensar la masculinidad” es que hay poco que repensar. La masculinidad es la forma de estar en el mundo en tanto que eres un hombre. En el solo hecho de creer que se puede hacer tal cosa, ya hay una necesidad de establecer una diferenciación social entre hombres y mujeres y, por lo tanto, está sembrada la semilla de la desigualdad. Repensar la masculinidad es como cambiarle la tapicería al sofá. Se le quita la violencia más grosera, se le pone vocabulario emocional, se le añade una capa de cuidados, se le prohíbe interrumpir tanto y explicar cosas, y hala, ya tenemos “hombre nuevo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el centro sigue ahí: la necesidad de ser alguien en cuanto hombre, de ejecutar una forma específicamente masculina de estar en el mundo&#8230; El ser hombre como meta, el ser hombre como aspiración&#8230; ¿Cuál es exactamente la necesidad de ser hombre? ¿Y la de ser rubio o bizco? ¿Qué es exactamente ser hombre más allá de haber nacido con unos atributos biológicos determinados? ¿Cuándo un ser que nace con pene y testículos se convierte en algo masculino, esencialmente diferente de quienes no disponen de tan meritorios atributos? ¿Cuando le visten de azul? ¿Cuando le regañan por llorar o se ríen de él porque le gusta jugar con muñecas? Yo es que no quiero que ser “un hombre” constituya la columna vertebral de mi identidad. Ni siquiera ser un “hombre enrollado”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La masculinidad, como estructura normativa, como ideal de posición en el mundo, como identidad, está tan contaminada por el afán de dominio, la disociación afectiva, la dureza impostada, la seguridad, la ambición desproporcionada, el afán de centralidad, la competitividad agresiva y la exaltación de la independencia, que no merece reforma sino demolición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y sí: la palabra puede parecer excesiva. Muy masculina, incluso. Destructiva. Épica. Y seguramente lo es. Cuando digo <strong>demolición</strong> no hablo de abolir a los varones, ni de negar el cuerpo, ni de fingir que el sexo no existe. Hablo de otra cosa: de romper con la (auto)exigencia de tener que convertirse en un sujeto reconocible como hombre en un sentido denso, identitario, casi moral. Hablo de abolir la masculinidad como identidad y de dejarnos de gaitas de nuevas masculinidades más educadas o más decentes. Si hay masculinidad más allá de la biología, hay desigualdad. Aunque nos reunamos muchos hombres en círculos progres que huelen a testosterona más que un club inglés, a explicarnos los unos a los otros con expresión beatífica que “ayudamos en casa”. Por cierto, fórmula -oída tantas veces- duele.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me invitaron una vez a uno de esos círculos y me fui espantado, presa de la vergüenza tanto propia como ajena. Demasiadas propuestas de “nuevas masculinidades” acaban funcionando como operaciones de salvamento. No destruyen el mecanismo. Lo administran. Lo actualizan. Lo vuelven más presentable. Conservan el centro mientras corrigen la superficie.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una hipótesis, no una absolución</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Escribo con miedo, y también con un poco de vergüenza. Lo he explicado más arriba. Sé que habrá quienes, sin acabar de leer el post, van a simplificar y van a concluir: “<em>Ah, claro, eres feminista porque no ligabas de pequeño, y estás a ver si ligas ahora</em>”. Bueno, los bobos nunca faltan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero tampoco quiero ceder a la idea de que un hombre deba callarse siempre sobre estas cuestiones por miedo a que le acusen de exhibicionista, o como se dice ahora, de performativo. Si todos los hombres que intentan pensar su propia implicación en este orden simbólico se callan por temor a ser malinterpretados, entonces, al final, sólo hablarán los vendedores de “masculinidades sanas”, los onanopenitentes o los reaccionarios. Y ninguna de esas opciones me entusiasma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escribo, por tanto, desde una mezcla inevitable de convicción, necesidad de interlocución y sospecha sobre mí mismo. Ni pido absolución ni ofrezco ejemplo, porque seguro que aún quedan muchas pelusas por barrer, e incluso algunas escondidas bajo la alfombra. Tampoco pretendo sentar doctrina. Intento, simplemente, entender una incomodidad amorfa e indeterminada que con el tiempo ha ido tomando forma, una incomodidad sobre la que estos días, de pronto, se ha encendido una linterna que me ha permitido ponerla negro sobre blanco.<br /><br /><br /></p>
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		<title>Salvando vidas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Don Ricardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 28 Mar 2026 12:36:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[A ver, no se lo tomen como un insulto, porque no lo es. Pero si PP y Vox están debatiendo restringir el acceso a la Sanidad pública a los inmigrantes en serio, lo que demuestran es una indecencia política y moral de primer orden. Una más. Tiene narices que los partidos que representan a los [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">A ver, no se lo tomen como un insulto, porque no lo es. Pero si <a href="https://elpais.com/espana/2026-03-28/vox-arrastra-al-pp-al-debate-de-restringir-la-sanidad-a-los-inmigrantes.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener nofollow">PP y Vox están debatiendo restringir  el acceso a la Sanidad pública a los inmigrantes</a> en serio, lo que demuestran es una indecencia política y moral de primer orden. Una más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tiene narices que los partidos que representan a los de Andorra, a los piratas fiscales y a tanta gente experta en defraudar pretendan restringir la Sanidad precisamente a quienes tienen más derecho que ellos a usarla, porque la sostienen con sus impuestos. Unos impuestos que, para PP y Vox, siempre parecen una excentricidad molesta, una manía de pobres rencorosos y envidiosos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, sin embargo, son esos mismos impuestos, pagados por la gente corriente y por los inmigrantes a los que tanto desprecian, los que mantienen en pie el Estado, la patria a la que odian y también no pocos de sus chiringuitos. Porque cuando se trata de cobrar del erario público sin dar un palo al agua, la preocupación por el gasto suele volverse bastante flexible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De modo que no, no quiero insultarles. Sería facilísimo llamarles buitres, canallas, sabandijas o parásitos. Pero sería lluvia sobre mojado. Basta con describir lo que defienden y a quién sirven. El insulto es una tentación y limpia el alma. Pero hay veces en que resulta innecesario, porque el simple hecho de plantear ese debate ya es un autoinsulto, una confesión. Y también lo es votarlos, pensar en votarlos o refugiarse en la vieja coartada de que todos son iguales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y como dijo Mark Twain: “el insulto salva vidas”. Pero igual en este caso son vidas que no quiero salvar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Lo de Rufián</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Don Ricardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Feb 2026 09:50:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[Al final, a Gabriel Rufián se le han visto las costuras: no era tanto frenar al fascismo “que nos come por los pies” (que también), como lanzar una OPA hostil sobre el bloque de la izquierda aprovechando su debilidad. No ha hecho falta más que un gesto para desmentir sus palabras y dejar al descubierto [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Al final, a Gabriel Rufián se le han visto las costuras: no era tanto frenar al fascismo “que nos come por los pies” (que también), como lanzar una OPA hostil sobre el bloque de la izquierda aprovechando su debilidad. No ha hecho falta más que un gesto para desmentir sus palabras y dejar al descubierto otro discurso hueco y oportunista. En política, estos gestos no son cortesía: son señales. Y Rufián ha sido incapaz de corresponder al conglomerado en torno a Sumar, varias de cuyas líderes anunciaron su presencia en el acto conjunto con Emilio Delgado: un gesto de amistad y fraternidad, un aval político en toda regla, precisamente cuando Delgado prepara su salto a unas primarias para disputarle a Mónica García la candidatura autonómica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si los partidos independentistas (o Rufián, mejor, porque parece que ni Bildu, ni ERC ni BNG están en esa idea) quieren montar algún tipo de aparato político que les permita recoger votos en las circunscripciones donde no hay partidos independentistas, deberían decirlo claramente, porque es un objetivo legítimo, y en las elecciones europeas funciona sin problema. Pero lo que no deben hacer es intentar parasitar a la izquierda española para ello, amparándose en el objetivo, ya sabemos que falso o, al menos, secundario para Rufián, de contribuir a frenar el avance de Vox y evitar la formación de un gobierno que incluya a Abascal como ministro del Interior, que es el espantajo que agita ante la izquierda española.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo no descartaría apoyar unas candidaturas que fueran el resultado de una colaboración honesta, transparente, sincera y fraternal de todas las izquierdas, incluyendo las independentistas. Eso, sin tantos adjetivos, ha funcionado, si bien cogido con hilos, durante legislatura y media. No faltaríamos a la verdad si dijéramos que una de las fuerzas independentistas (Bildu, no ERC) ha hecho gala de mucha más lealtad con el Gobierno progresista de coalición que, por ejemplo, Podemos, y desde luego que ERC, Compromís, o incluso la Chunta. Pero esas candidaturas requerirían mucha negociación en torno, principalmente, a tres cosas: un programa realista, viable y asumido por todas las partes; unas candidaturas presentables, no guiadas por ambiciones personales; y un compromiso de estabilidad al menos para toda la legislatura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El caso es que la no asistencia de Rufián y Delgado al acto de Sumar del próximo día 21 pone de manifiesto que no es de eso de lo que estaba hablando Rufián, sino de la creación de una izquierda que, en realidad, no sea otra cosa que un conglomerado de partidos independentistas con una pata en Madrid, donde se disputan nada menos que 37 diputados al Congreso. Y ahí estaba el triste papel que quedaba reservado a Delgado. Rufián simplemente buscaba una parte de ese pastel parlamentario gratis, sin necesidad de acordar nada con nadie (“esto no lo puede dirigir Madrid”, ha señalado) y ponerlo al servicio de los intereses de ERC o incluso de los suyos propios. En fin, para mí ha sido un poco sorprendente, porque, aunque profeso muy poca simpatía al independentismo, y mucha menos al catalán, Rufián me parecía un tipo al que hay que escuchar. Ahora creo que con vigilarle es suficiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo queda, pues, la cosa? Tenemos que confiar en que Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid, Compromís, Chunta y otras fuerzas políticas sean capaces de conformar algo que esta vez funcione y garantice una estabilidad parlamentaria duradera y un programa de gobierno viable que sea aceptado por todas las partes y que no pueda romperse en cualquier momento por una ocurrencia de alguna de esas fuerzas, como Compromís o Chunta, que están a medio camino entre el independentismo y el federalismo y que tienden, en especial en la segunda parte de la legislatura, a romper acuerdos generales para favorecer intereses particulares de sus electorados. Igualmente, hay que huir de tentaciones izquierdistas en el discurso, en especial en temas internacionales, que nos lleven a la irrelevancia política y nos confundan, creyendo que estamos en el mundo de los años 80.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo me gustaría llegar a las próximas elecciones generales? Me gustaría poder votar una candidatura que lleve un programa político de gobierno progresista, europeísta, social y viable, en la línea de lo que se ha hecho en estas dos legislaturas y que ha funcionado muy bien; además, me gustaría que las candidaturas no se conformaran en un ambiente de guerra interna o entre los partidos que confluyen en ellas, y que todos estos partidos llegaran a un acuerdo de estabilidad parlamentaria que necesariamente se ha de regir por el programa acordado. La estabilidad parlamentaria no se puede romper cada año en la negociación de los presupuestos porque haya quien crea que cada año se renegocia el acuerdo de gobierno. Solo así podremos evitar la frustración que estamos sintiendo desde hace meses porque tenemos cosas preparadas que no pasan el trámite parlamentario, porque quien apoyó en su día ya no apoya o amenaza todo el rato con no apoyar para “sacar más”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y si fuera un votante vasco o catalán, me gustaría llegar a las elecciones sabiendo que, vote lo que vote -independentismo progresista o izquierda española-, los diputados y diputadas elegidos van a garantizar estas dos cosas: programa de gobierno y estabilidad parlamentaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque hay que neutralizar a Vox, sí, pero también hay que neutralizar a Junts; y porque hay que frenar el fascismo y a la extrema derecha, pero no solo en Córdoba, en Murcia o en Madrid: en Cataluña también. Y no están los catalanes, precisamente, para dar muchas lecciones de cómo se frena el fascismo.</p>
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		<title>La calle tiene policía… ¿por qué las redes no?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Don Ricardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Feb 2026 00:37:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[Las redes sociales no son un espacio privado, sino un espacio público. Todas ellas, sin excepción. Y lo son sin matices: como la calle, como los parques y las plazas, como el espacio radioeléctrico, como el conocimiento humano. Lo privado no es el espacio, sino las ventanas por las que accedemos a él: igual que [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Las redes sociales no son un espacio privado, sino un espacio público. Todas ellas, sin excepción. Y lo son sin matices: como la calle, como los parques y las plazas, como el espacio radioeléctrico, como el conocimiento humano. Lo privado no es el espacio, sino las ventanas por las que accedemos a él: igual que son privadas las emisoras que usan el espectro radioeléctrico o las imprentas en las que ponemos negro sobre blanco el conocimiento humano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esas ventanas están en manos de cibermagnates que no solo pueden permitirnos o coartarnos la participación en ese espacio público, sino que además administran nuestra atención con focos personalizados que no controlamos: iluminan unas zonas, aquellas en las que quieren tenernos, y mantienen en penumbra otras que les interesa menos que frecuentemos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En definitiva, participamos en ese nuevo (ya no tanto) espacio público a través de puertas y ventanas privadas. Hace unos años decíamos, con cierta bisoñez, que las redes eran una nueva plaza pública, un ágora en la que desarrollar nuestra actividad política, cultural, económica, ciudadana. Veinte años más tarde ya sabemos que esas ventanas no nos abren el conjunto de la plaza: nos dan acceso, sobre todo, a lo más sórdido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es como si en los parques solo hubiera criminales, en las radios solo vociferaran energúmenos y en las imprentas solo se imprimieran manuales de terrorismo urbano. Pero no es así: la policía garantiza la seguridad en las calles, el espectro radioeléctrico está sometido a un régimen de concesión pública orientado al interés general, y la imprenta está sometida a una legislación que impide que se use para delinquir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Por qué las redes sociales no? ¿Por qué aquí parece que la “solución” es no acceder, o directamente prohibir el acceso a los menores, como si la derrota fuese inevitable?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi amiga Laura lo expresó con gran claridad en una conversación reciente (y me hizo cambiar de opinión): no quiere prohibir a sus hijos entrar en las redes “porque hay peligro”; quiere que puedan entrar sin que el sistema les empuje hacia la basura, el acoso o la captación más sectaria que ideológica. Y ahí está el punto central.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Aceptaríamos no salir a la calle porque hay peligro? No. Porque el debate no es prohibir o no prohibir: el debate es cómo regular las redes para garantizar dos cosas básicas, libertad de expresión y seguridad de los usuarios. Y, aunque haya poderosos intereses al otro lado del Atlántico con lobbies, embajadas y franquicias mediáticas y políticas en Europa empeñados en vendernos la regulación como censura, en realidad no es tan difícil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con las redes hemos aceptado un marco absurdo que nos deja solos ante el poder de las plataformas: que el “delincuente” es un problema secundario (o incluso alguien que ejerce su libertad, como parece decirnos Pavel Durov) y la plataforma es un simple cable. Y son el menor y su familia, solos y sin amparo alguno del Estado democrático, quienes deben gestionar un entorno que está diseñado industrialmente para capturar atención, amplificar extremos y monetizar el conflicto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y no olvidemos que ese poder, el de las plataformas, reside en un pequeño grupo de individuos que están librando en estos momentos un pulso inclemente para doblar el brazo de las democracias, para volver atrás en decenas de años de civilización y conquistas sociales y políticas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hay una analogía que lo ordena todo: la imprenta</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pavel Durov, en un acto claro de abuso de un poder que tiene y que no le corresponde, mandó el otro día un mensaje a toda la ciudadanía española, atacando al gobierno legítimo. No lo hizo porque le preocupen la infancia y la juventud. Lo hizo porque el Gobierno español quiere regular las redes sociales y someterlas al imperio de la Ley. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es que el mejor antídoto contra esa suerte de chantaje emocional que hacen, sorprendentemente, los cibermagnates cantando a coro que los gobiernos europeos quieren ser vigilantes e implantar la censura, es recordar una obviedad: quienes acusan a los gobiernos de vigilarnos son precisamente quienes más nos vigilan y más datos acumulan sobre nosotros, de la manera más opaca y haciendo uso de las artimañas más abusivas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo funciona la imprenta en nuestras democracias? O mejor: ¿cómo se garantizan en las democracias occidentales la libertad de expresión, la ausencia de censura y la seguridad en el ámbito de la imprenta? En la mayoría de las democracias occidentales no existe “licencia previa” general para imprimir, es decir, no hay censura previa, pero sí existen obligaciones de trazabilidad y responsabilidades tras la publicación. O sea: no hace falta permiso para imprimir nada, pero si lo haces, debes garantizar la trazabilidad de la responsabilidad, y se exige saber quién imprime algo y que asuma las consecuencias si hiciera algo ilegal por ese medio. Eso no es censura ni vigilancia. Eso es democracia clásica. Puro liberalismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay tres aspectos de la legislación de la imprenta que rige en nuestras democracias, al menos en las europeas, que podrían trasladarse fácilmente al ámbito de las redes:</p>



<p class="wp-block-paragraph">A) Depósito legal (registro y conservación pública)</p>



<p class="wp-block-paragraph">España: la Ley 23/2011 fija quién está obligado a pedir el número de depósito legal (editor como obligado principal; si no, impresor/productor, etc.). Esto es trazabilidad institucional: identificar la obra y su cadena de producción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Francia: el depósito legal es obligatorio y además hay “mentions obligatoires” (menciones obligatorias) en la publicación, incluyendo datos del editor y del impresor, entre otros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">B) “Pie de imprenta” / “imprint” (identificación del responsable)</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Reino Unido, el concepto de “imprint” existe muy claramente en propaganda electoral impresa (y ya también digital): el material debe incluir quién lo publica y quién lo promueve. Cualquier impreso es rastreable sin que eso “mate la democracia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">C) Responsabilidad por ilícitos (difamación, incitación, etc.)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto es el corazón del paralelismo: la libertad de expresión en imprenta nunca significó “impunidad”. Significó ausencia de censura previa general, junto a responsabilidad posterior e identificación. Y por eso el ecosistema impreso fue compatible con democracia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es decir, trazabilidad, en el sentido literal: depósito legal, registros, identificación de quién edita y quién imprime. Y responsabilidad, en el sentido civil y penal: si alguien publica una difamación, una estafa o una incitación, responde. No porque el Estado decida qué ideas son aceptables, sino porque hay límites: los que impone la Ley.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en esta analogía, los impresores ocupan el papel que en las plataformas digitales ocupan los cibermagnates. Salvando las distancias económicas, sociales y de influencia, claro. Pero seguro que nadie se imagina a un impresor ocultándole a un juez cuál de sus clientes le encargó la impresión de un catálogo de prostitución infantil. Pues eso es, literalmente, lo que exige Pavel Durov, y además lo que de hecho se niega a hacer, y por eso tiene causas abiertas en Europa.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El salto cualitativo: el algoritmo no imprime, pero empuja, enfoca y amplifica</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La comparación con la imprenta no es un capricho, como vemos. Pero hay algo en las plataformas de redes sociales que da un giro de tuerca: no solo “publican” o “alojan” contenidos. También los recomiendan, centran la atención en aquellos que les convienen y los amplifican. Premian y castigan. Crean recorridos. Diseñan experiencias para que cada uno de nosotros y nosotras sigamos dentro y, además, cada vez más aislado en burbujas: esos caminos y esas experiencias se diseñan prácticamente a medida de cada uno de nosotros. Y los supuestos guardianes de la libertad que claman contra el Estado vigilante llevan casi 20 años vigilando todas y cada una de las parcelas de nuestra vida, realizando perfiles detallados para saber qué deben ofrecernos, cómo y cuándo, y así mantenernos atentos, aislados y conectados a ellos a través de un cordón umbilical de unos y ceros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La imprenta no le metía a un adolescente, en bucle, quince vídeos seguidos de “humillación”, “dominancia”, “odio”, “cuerpo perfecto”, “las mujeres son esto”, “los inmigrantes son aquello”, “el mundo está contra ti”, y luego le sugería “más de lo mismo” porque eso aumenta el tiempo de pantalla, la facturación publicitaria, pero sobre todo el poder real de las plataformas: un poder que no tiene orígenes democráticos pero que, en muchos casos, ya es mayor que el de muchos Estados.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Europa y el giro regulatorio</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Europa quiere regular las redes sociales, no para limitar la libertad de los usuarios y las usuarias, sino para moderar el poder de estas entidades corporativas supranacionales que ya están tornando en poderes postdemocráticos que son el colchón de un autoritarismo que es, en la misma medida, viejo y nuevo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Europa ha empezado a asumir, por fin, que esta infraestructura requiere reglas. No lo hace por capricho: lo hace porque el experimento de la autorregulación ha fracasado estrepitosamente. La Ley de Servicios Digitales (DSA) y la Ley de Mercados Digitales (DMA) son los primeros pasos de un marco que obliga, no que sugiere: trazabilidad de contenidos, identificación de todos los actores, transparencia de los algoritmos y de los procedimientos de moderación, retirada de contenidos ilícitos y protección reforzada de menores y colectivos vulnerables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Los resultados? Meta multada con 1.200 millones por vulnerar la privacidad de los europeos. X/Twitter expedientada por incumplir la DSA en moderación de contenidos. TikTok bajo lupa por su adicción algorítmica dirigida a menores. No son gestos simbólicos: son advertencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto no debería sorprender a nadie. Los estados democráticos regulan alimentos, medicinas, transportes, telecomunicaciones, seguridad industrial, la propia imprenta… ¿De verdad vamos a considerar “sagrado” el único sector que hoy define la salud mental de adolescentes, la calidad del debate público, el acceso al derecho a una información veraz y la velocidad de propagación del odio?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es bien fácil. Simplemente, hay que ver cómo tratamos la imprenta, porque es lo mismo. Y todo se puede resolver con un simple QR.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Trazabilidad del contenido como estándar básico. En el mundo impreso existe un “pie de imprenta”: quién publica, quién edita, quién imprime. En digital, esto debería traducirse en trazabilidad verificable. Una propuesta razonable es exigir que determinados contenidos con potencial de gran difusión (por ejemplo, campañas, anuncios, piezas virales pagadas o material político) tengan un identificador trazable: un QR, un sello, una firma o un certificado digital. Si circula masivamente, debe poder saberse quién está detrás. Y si una plataforma distribuye masivamente contenido no trazable, debe asumir sus responsabilidades civiles y sus directivos, llegado el caso, las penales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Identificación real de usuarios, custodiada, no pública. Si para abrir una cuenta bancaria, para contratar la luz o para comprar un billete de avión… ¿por qué no vamos a tener que identificarnos de manera fidedigna cuando abrimos una cuenta en una red social? No olvidemos que, como hemos señalado antes, son las puertas y las ventanas a través de las cuales accedemos a un espacio público. Si un policía nos puede pedir en la calle que nos identifiquemos con el DNI, ¿por qué en las redes no, cuando, además, estamos viendo que las redes son mucho más peligrosas que la calle?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que no puede ser es que el Oso Yogui organice una cacería de inmigrantes en no sé qué barrio o Pepe Gotera lance una campaña de acoso contra un periodista y no haya forma de reclamarle sus responsabilidades penales, porque en ambos casos se cometen delitos y se perjudica a personas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La identidad puede y debe estar custodiada por procedimientos garantistas y solo accesible bajo control judicial cuando se comete un delito. Eso no es distopía: es cómo funcionan muchas áreas de la vida civil. Y el control de IPs no es suficiente. Es como si la policía me pidiera el DNI y yo le diera el número de teléfono que tuvo mi padre diez años antes para que tire del hilo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Auditoría y límites a la amplificación algorítmica. No para decidir qué ideas son buenas o lo que tenemos que pensar o decir, sino para auditar riesgos, incentivos y efectos. Si una plataforma obtiene beneficios amplificando odio, polarización y captación de menores, el problema no es un usuario individual, es el diseño del sistema. Ahí debe entrar la regulación: transparencia, auditorías independientes, obligación de mitigación y sanciones si se incumple. Sería algo equivalente a la obligación que tienen los productores de alimentos de etiquetar todos sus ingredientes y nadie dice que porque se obligue a declarar el porcentaje de azúcar que hay en un refresco el Estado se está metiendo en lo que debemos beber. Bueno, algunos sí lo han dicho, pero ese es otro problema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La imprenta tiene el pie de imprenta. La radio tiene un régimen de concesiones administrativas. La calle tiene policía. El algoritmo todavía no tiene nada de eso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo antes era partidario de prohibir las redes a los menores. Mi amiga Laura me convenció de que estaba equivocado: el debate no es prohibir o no prohibir, sino exigir que las redes sean seguras. No queremos calles vacías y tristes. Queremos calles limpias, alegres y habitables. Ese es el verdadero debate.</p>
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		<title>Entre Ra y Cristo Rey: unos apuntes navideños</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Don Ricardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Dec 2025 09:30:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La vida]]></category>
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					<description><![CDATA[¿A ustedes no se les ha transformado en los últimos años el WhatsApp en una especie de centro de reunión de dementes? Yo tengo la sensación de que buena parte de mis conocidos han perdido completamente la razón. Lo digo diplomáticamente, porque probablemente muchos de ellos me lean y se pregunten: “¿Hablas de mí, maestro?”, [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">¿A ustedes no se les ha transformado en los últimos años el WhatsApp en una especie de centro de reunión de dementes? Yo tengo la sensación de que buena parte de mis conocidos han perdido completamente la razón. Lo digo diplomáticamente, porque probablemente muchos de ellos me lean y se pregunten: “¿Hablas de mí, maestro?”, a lo que yo, necesariamente, he de responder: “Sí, merluzo, es muy probable que esté hablando de ti, pero tú sabrás”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tengo, a un lado, a toda una partida de desnortados que ya desde hace unos años, en Navidad, mandan unas extrañas y acrónicas felicitaciones en las que celebran el advenimiento de Ra, el solsticio de invierno y sandeces similares, y si les dices algo, te responden que el solsticio de invierno (y, por supuesto, el advenimiento de Ra) es muy anterior al cristianismo, que ya lo celebraban los romanos (aunque si les preguntas quién era Escipión el Africano se solidarizan inmediatamente con él por su travesía en patera) y que los cristianos sólo lo único que han hecho es apropiarse de esas históricas celebraciones previas y cancelarlas. Yo, cada vez que recibo una de estas felicitaciones, pienso: hala, otro que ha perdido cantidades masivas de neuronas este año…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero es que, al otro lado, hay una partida de hipócritas que mandan por Navidad unas innecesarias y sobrecargadas felicitaciones que, con un antipático barroquismo verbal de carácter religioso, destilan una religiosidad que se ve a la legua que es más exhibición, dardo e imposición que fe sincera. Este año, el más conspicuo de mis conocidos ha acompañado su felicitación de un siniestro “¡Viva Cristo Rey!”. Me ha costado mucho no contestarle como merece, y no lo he hecho sólo por mantener la paz en el grupo. En cualquier caso, yo no puedo evitarlo y, cuando leo estas felicitaciones, pienso un poco en la persona que me las manda y, por ser generosos, lo que suelo encontrar es muy poca fe y mucha rabia cada vez menos contenida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y luego estamos los que hacemos lo que hemos hecho toda la vida: creyentes o no, nos felicitamos unos a otros la Navidad, o las fiestas, y la semana que viene el Año Nuevo. Porque es lo que celebramos en realidad, y lo que hemos celebrado siempre no es otra cosa que la Navidad. Y, por supuesto, y sobre todo, la vida, porque es lo que realmente tenemos que celebrar, incluso cuando se acaba. Sobre todo, cuando se acaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ah, y casi me olvido de los del medio, los Scrooges: esa gente que decidió hace décadas dejar de celebrar la Navidad para siempre porque un día murieron sus padres o perdieron a la abuelita María, como si el duelo fuera hereditario y la vida tuviera que quedar congelada en formol, como si sus propios padres y la abuelita María no hubieran celebrado la Navidad hasta el fin de sus días, a pesar de haber perdido también ellos a familiares. No hablo de quien ha tenido una pérdida reciente, sino de esos tristes personajes congelados en una melancolía fosilizada —y forzada— que se exhibe año tras año con cierta superioridad moral, como si celebrar algo fuera una traición y no, sencillamente, una forma de seguir vivos y un pretexto para comernos todo lo que nos pase por delante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En fin, ¡feliz Navidad a todas y todos!</p>
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		<title>Una aproximación ética a la necrosis rotuliana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Don Ricardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Oct 2025 22:35:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
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<p class="wp-block-paragraph">También les quiero decir que ningún proceso degenerativo ha gozado de tan inmerecido silencio como la necrosis rotuliana, esa dimisión tan anticipada como irrevocable de la rodilla que tanto nos cuesta aceptar a los cincuentones. Los gruesos manuales de medicina y traumatología que iluminan las noches de nuestros aspirantes a carpinteros biológicos, ansiosos por poder empezar su práctica del bricolaje óseo, la despachan en tres líneas; los traumatólogos titulares casi la susurran en sus diagnósticos, y los pacientes la confunden con un capricho del reuma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, detrás de esa discreta desintegración ósea se oculta la rebelión del cuerpo contra la modernidad y la decadencia moral de nuestra atribulada sociedad occidental, que no sólo no se arrodilla ante nada, sino que vive indolentemente tumbada y anestesiada con series de Netflix en un sofá de IKEA, cojo también, porque sobraron al montarlo dos tornillos y una tuerca muy rara.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La rótula, ese humilde disco óseo tan poco valorado hasta que ya es tarde, condenado a sostener de por vida el teatro entero de la locomoción humana sin poder tomarse un momento de descanso, ha decidido presentar su dimisión irrevocable y dejarse morir. Privada de riego, de fe y de reconocimiento institucional, opta por morirse a su ritmo, convirtiéndose en la primera mártir heroica que no necesita ideología ni manifiesto para hacer su sacrificio: una vulgar resonancia magnética la sentencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes, los seres humanos nos arrodillábamos. No por sumisión, sino por cortesía biomecánica y por pura necesidad existencial: la rodilla cumplía su papel de sorprendente bisagra que sincronizaba a la perfección cuerpo y espíritu en humilde postración ante lo absoluto, que no era Dios, sino la idea misma de algo más grande que uno: el bien, la verdad, la justicia…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy ya no nos arrodillamos, porque lo absoluto no existe. Occidente ha olvidado cómo doblar la rodilla y, como esos ejecutivos amortizados que saben que se les agradecen los servicios prestados pero ya no son necesarios y languidecen en sus lujosos y acristalados despachos hasta que deciden marcharse, nuestra rótula se entrega abnegada, sumisa y resignada a la necrosis que, finalmente, más que una enfermedad, resulta ser una evidencia biológica del colapso moral de Occidente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las venas y arterias por las que antes circulaban, en concupiscente ayuntamiento, valores, calcio y oxígeno, convicciones y sentido del deber, han mutado en un oscuro torrente de cafeína, alcohol, excusas e indolencia. Como resultado, el orgulloso ciudadano ya no necesita sincronizar nada, porque la vida espiritual —la que no se compra ni se vende— ha pasado a segundo o tercer plano, y la rodilla languidece. El ciudadano camina erguido y orgulloso, sí, pero sin fe, sin esperanza y sin valores. Su rótula, saturada de ironía y colesterol, se niega a seguir sosteniendo un cuerpo que ya solo se arrodilla ante el Black Friday.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y mientras escribo estas líneas, oigo el crujido y siento en mi rodilla derecha un leve hormigueo. Quizá sea la rótula preparando su carta de dimisión, cansada de sostener tanto diagnóstico metafórico. O quizá solo sea hipocondría…</p>
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		<title>Objeción de conciencia, pero con IVA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Don Ricardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Oct 2025 06:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[-¡Váyanse a otro lado a abortar! Ayuso mugivit. Y Óscar López, secretario del PSOE madrileño, con esa voz que tiene de contenido barítono verdiano, le preguntó asombrado: —¿Pero a dónde, a Londres o a Quirón? Menudo inocentón, el tal López. La presidenta se refería claramente a Quirón, la multinacional sanitaria que es la única clienta [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">-¡Váyanse a otro lado a abortar!</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Ayuso mugivit.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y Óscar López, secretario del PSOE madrileño, con esa voz que tiene de contenido barítono verdiano, le preguntó asombrado:</p>



<p class="wp-block-paragraph">—¿Pero a dónde, a Londres o a Quirón?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Menudo inocentón, el tal López. La presidenta se refería claramente a Quirón, la multinacional sanitaria que es la única clienta de su presunto novio, tan presuntamente mangante como presuntamente defraudador y presuntamente humano. Con su bramido parlamentario, Ayuso no solo estaba provocando. Estaba, sobre todo, redactando un plan de negocio. Porque en el Madrid de la libertad de Ayuso y sus baretos, la objeción de conciencia no es una convicción moral: es una mecánica de mercado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Saben ustedes cuántos abortos se practicaron en la sanidad pública madrileña en 2024? Setenta y ocho. Sí, ha leído bien: setenta y ocho (78, <em>LXXVIII</em>) sobre un total de algo más de veintiún mil. El 0,4%.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Galicia, donde también gobierna el Partido Popular, el 77% de los abortos se realizan en hospitales públicos. ¿Significa eso que los médicos madrileños tienen un corazón más grande, un alma más pura y una sensibilidad más delicada que sus crueles colegas gallegos, que no dudan en dar matarile a los <em>nasciturus</em> con sus propias manos enguantadas y sin problema de conciencia alguno? Pues no. Lo que tienen los médicos madrileños, en muchos casos, son negocios privados, y los protegen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La treta es sencilla, aunque tan grosera y garbancera como cobrar en B. En los hospitales públicos son todos unos bondadosos doctores Jekyll, dotados de un sentido de la moral tan exquisito que les impide practicar interrupciones voluntarias del embarazo. Como la ley les obliga —<em>dura lex, sed lex</em>—, alegan objeción de conciencia. Curiosamente, todos los médicos del departamento sufren el mismo problema moral, idéntico y simultáneo. ¿Y cuál es el resultado de esta pandemia ética que se propaga por los servicios de Ginecología y Obstetricia de nuestros hospitales? Que, como la operación no se puede hacer en la pública, lamentablemente hay que concertarla en una clínica privada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y ahí empieza la metamorfosis. A la hora de la comida, los doctores Jekyll se van a casa a engullir su potaje de garbanzos con bacalao (o sin él, si son veganos) y, por la tarde, reaparecen en la clínica privada. Al cruzar la puerta ya no son Jekyll, sino Hyde: los problemas de conciencia se han disipado y la misma señora que por la mañana era una paciente a la que miraban con displicencia es recibida con los brazos abiertos, en calidad de clienta que, ahora sí, tiene razón. Y en un pispás sale de la clínica sin su garbancito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es el curioso fenómeno de la conciencia anestesiada por la facturación. Facturación de la que, por supuesto, se hace cargo el erario público. Porque aunque la inmensa mayoría de las interrupciones del embarazo se hacen fuera de la red pública, la Comunidad de Madrid financia el 73% de ellas. Un sistema perfecto: el Estado paga, el médico cobra dos veces (una por objetar y otra por ser abierto de miras), el derecho se convierte en trámite administrativo y la elevada conciencia de nuestros galenos se transforma en una mercancía más, junto a las chocolatinas y las novelas de bolsillo del quiosco del hospital.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que, cuando Ayuso se niega a cumplir la ley que obliga a registrar a los médicos objetores, no lo hace por respeto a la conciencia de nadie. Lo hace para proteger el negocio que, entre unos y otros, han montado en el zoco en que están convirtiendo nuestro sistema sanitario. Si se publicaran esas listas, quedaría al descubierto que muchos de esos “objetores” son, en realidad, proveedores concertados: no se oponen al aborto, sino a perder frente a la sanidad pública el monopolio del aborto pagado por todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el antipático Madrid de la libertad y los bares, de los bocatas de calamares y la oreja con salsa picante, el aborto no es pecado ni es derecho: es subcontrata. Y la conciencia, un extra de lujo que se cobra aparte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que, señora mía, igual tenemos que irnos algunos a otro lado, no ya a abortar, sino a tener una vida digna.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero usted váyase a la mierda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y rapidito, si no es molestia.</p>
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		<title>Sobre la utilidad real de la desobediencia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Don Ricardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Oct 2025 11:05:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[Los extremos se tocan, dice el saber popular. Me ha sorprendido estos días saber que quien es probablemente la persona más ampulosamente tonta a este lado de los Urales (y al otro), don Juan Soto Ivars, y aquella otra que es, sin duda alguna, una de las más inteligentes que he tratado, don EP Mesa [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Los extremos se tocan, dice el saber popular. Me ha sorprendido estos días saber que quien es probablemente la persona más ampulosamente tonta a este lado de los Urales (y al otro), don Juan Soto Ivars, y aquella otra que es, sin duda alguna, una de las más inteligentes que he tratado, don EP Mesa —a quien conozco desde hace unos 40 años, y con quien comparto mi primera militancia política y miles de horas de debates políticos y filosóficos, y a quien debo sin duda alguna, buena parte de mis certezas y mis dudas— coinciden en una idea: la flotilla de Gaza no tiene sentido porque sabían que no iban a acabar ni con el bloqueo ni con el genocidio, de donde ambos deducen que su motivación fue ir a hacerse <em>selfies</em>. Al pobre Soto no lo enlazo, porque no merece la pena, y no tengo tiempo que perder en buscar sandeces, pero a don EP sí que le enlazo: lo dice en <a href="https://epmesa.blogspot.com/2025/10/el-domingo-mundial-misionero-y-la.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">este post de su, por otra parte, siempre interesante blog</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como es natural, don EP no tiene razón. Y me explico:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando aquel lejano —o no tanto— 1 de septiembre de 1955 Rosa Parks se negó a ocupar uno de los asientos del autobús reservados para los negros, sabía perfectamente que no iba a acabar con la segregación aquel día. Lo supongo porque yo no estaba allí. Pero sí sé con certeza —porque lo hice yo mismo— que cuando me negué a incorporarme al Servicio Militar no pensaba que ese acto mío iba a suponer el fin del reclutamiento forzoso en España, sino que, más probablemente, iba a dar con mis huesos en la cárcel, como finalmente ocurrió. Sin embargo, Rosa Parks, yo mismo y muchas otras personas llevamos a cabo actos performativos similares a los que don EP denuncia en su blog, tratando de convencernos a todos de que son una muestra de la decadencia de la izquierda, contra la que, como si fuera el último marxista vivo y consciente, nos avisa desde sus altavoces y tribunas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La razón de ser de las flotillas —al margen de cómo se escenifiquen y de que nos gusten más o menos las personas que se embarcan en ellas— es la desobediencia civil frente a un poder ilegítimo: el poder de separar a blancos y negros en la vida social, el de reclutar jóvenes de manera forzosa —sobre esto hoy tengo mis dudas—, o el de declarar embargos de navegación sobre aguas internacionales para evitar que llegue ayuda humanitaria a un pueblo al que se intenta aniquilar físicamente. La desobediencia civil no busca la eficacia inmediata, sino el testimonio que erosiona la legitimidad del poder injusto, así como desenmascarar contradicciones y provocar respuestas políticas.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-text-align-right has-background has-medium-font-size wp-block-paragraph" style="border-top-style:none;border-top-width:0px;border-right-color:#af2a2a;border-right-style:solid;border-right-width:14px;border-bottom-style:none;border-bottom-width:0px;border-left-style:none;border-left-width:0px;background-color:#ececec;padding-right:30px"><em>La flotilla de Gaza ha sido la típica intervención de una serie de misioneros, en este caso autoproclamados de izquierdas. Por supuesto, todos sabíamos desde el principio, y ellos también, pues no debemos dudar de su nivel intelectual, que dicha acción resultaba imposible de realizar. Sin embargo, se ha realizado, además con gran publicidad y emoción, y la pregunta es por qué.</em><br /><br /><em>Don EP Mesa.</em></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Si ya todo el mundo sabía que en Estados Unidos había segregación racial, ¿qué sentido tuvo la desobediencia de Parks? Si todo el mundo sabía que el reclutamiento obligatorio en tiempos de paz interrumpía la vida de los jóvenes para formarlos en valores que la sociedad rechazaba —eso es lo que pensábamos entonces, aunque hoy no lo tengamos tan claro—, ¿qué sentido tenía la insumisión? Si ya todo el mundo sabe que en Gaza se está llevando a cabo un genocidio, ¿qué sentido tiene la flotilla, que además apenas tiene posibilidades de llegar a Gaza?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pues lo tiene, y mucho. En primer lugar, mantener la tensión. Los gobiernos europeos —incluido el español—, sin la presión de la calle, no se habrían movido un ápice de la indiferencia. Están girando muy tímidamente su posición sobre Palestina porque los pueblos están en la calle, en muchas ocasiones recibiendo palizas, amenazas y prohibiciones. Sostener la incomodidad política, recordarles cada día a nuestros gobiernos que son cómplices del genocidio, es una obligación moral; y la flotilla contribuye a eso enormemente. Además, tiene resultados reales: gobiernos que no querían implicarse lo más mínimo —como el italiano, el francés o el sueco— han tenido estos días que fijar posiciones que de otra forma no habrían fijado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Claro que la flotilla tiene utilidad práctica y consecuencias reales en la política. El solo hecho de que Israel haya estado jugando al ratón y al gato con ella ya nos habla de su importancia simbólica. Si no le molestara, si no le hiciera daño, no se habría preocupado tanto por anularla; y desde luego no la habría asaltado ni detenido y torturado a sus integrantes sin necesidad. Sencillamente, habría pasado de ello.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La comparación que hace don EP con el DOMUND es equivocada. Equivocada y forzada, ya que sabe perfectamente dos cosas: la primera, que lo que transportaban no era limosna; y la segunda, que el objetivo de la flotilla no era entregar esa ayuda, sino provocar una acción política internacional en contra de Israel por parte de la comunidad internacional. En especial, de esa parte de la comunidad internacional que se autoproclama —esta vez sí— moralmente superior: Occidente, que, por otra parte, tiene tan pocas lecciones que dar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no sólo eso. Las personas que se han embarcado en la flotilla —a las que don EP juzga moralmente a pesar de repetir todo el rato que no lo hace, con el viejo truco de decirles “no os voy a decir que sois idiotas”—, esas personas que don EP desprecia en lo político y en lo personal —sin escribirlo, por supuesto— son admirables, porque lejos de quedarse en su salón lanzando tuits, como hago yo mismo, han decidido resistir a Israel y sus tropelías con su propio cuerpo, con su propia seguridad. No sé si lloran en público, y me da igual, la verdad. Entre ellas hay personajes que no me agradan nada, como Ada Colau, pero la realidad es la que es y no otra. Lo de llorar en público y la importancia de lo personal y las emociones en la política es otro tema que habrá que tratar otro día.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre los logros de don EP está haber acuñado la expresión “izquierda autoproclamada”. Yo acuñé <em>liberalpinochetismo</em>, que es bastante más precisa. Hoy hay que felicitarle por un nuevo logro: el de haber acuñado, esta vez, un concepto, no sólo una expresión: <strong>la izquierda paralizante</strong>. Esa izquierda que se excita criticando pero se horroriza cuando alguien actúa.</p>
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		<title>Kaja Kallas, la diva de la rusofobia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Don Ricardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 27 Sep 2025 13:12:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[Kaja Kallas, la Juana de Arco —la patética Juana de Arco, digamos mejor— de la Marca Báltica del imperio, no quiso quedarse en el catecismo de las sanciones ni en la letanía de la derrota militar, objetivos legítimos en la legítima guerra de defensa que libra Ucrania. Eso lo deja para los grises burócratas que [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Kaja Kallas, la Juana de Arco —la patética Juana de Arco, digamos mejor— de la Marca Báltica del imperio, no quiso quedarse en el catecismo de las sanciones ni en la letanía de la derrota militar, objetivos legítimos en la legítima guerra de defensa que libra Ucrania. Eso lo deja para los grises burócratas que gastan sus carísimos y brillantes zapatos, bien cargados de betún, pateando los pasillos acristalados de Bruselas. Ella necesitaba un salto, una revelación, algo épico y místico. Por eso, cuando aún era la primera ministra estonia, anunció en el Parlamento Europeo, con la serenidad rutinaria de quien pide para desayunar un café con tres porras (y la del centro si no se la ha comido nadie ya), que <em>“Russia’s defeat is not a bad thing, because then there could be really a change in society. There are many different nations that are right now part of Russia. If you would have more small nations, it’s not a bad thing, if the big power is much smaller”</em>. (<a href="https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/E-10-2024-002950_EN.docx" target="_blank" rel="noopener">Ver Fuente</a>) Y así, como si le estuviese dando a su prima la receta del arroz con leche de la tía Ana, decretó la desaparición de Rusia como nación, la reducción de una de las naciones que más ha aportado al acervo cultural, artístico y científico de Occidente a un mosaico de miniaturas, a una caja de patrias de juguete, poco más o menos tan patéticas como la suya propia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La diva Kallas —la Callas que no canta arias, sino anatemas— trae a la Europa que se concibió para conjurar los demonios del nacionalismo excluyente precisamente la música cacofónica de dicho nacionalismo. Porque Kallas no habla como diplomática, sino como sacerdotisa tribal: para que su nación exista con plenitud, la ajena debe disolverse en su marmita. Y Bruselas, en un arrebato de hipnosis, aturdida quizás por las miradas de sus mil cabezas de hidra, la ha nombrado su voz oficial. Rusia, por tanto, cuando oye los cánticos de la diva Kallas oye a Europa entera. Y lo que oye es que Europa sueña con hacerla desaparecer, que es lo que implica dividirla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto, en Gaza, la misma Kallas cambia la tonalidad de sus cánticos y se reviste de contable meticulosa, y con su traje gris de corte impecable y una sutil, casi imperceptible cuadrícula blanca, enumera paquetes de ayuda, lamenta la falta de unidad y declara que lo “indefendible” es… indefendible. Y ahí se queda. Claro, no tenemos más remedio que acordarnos de Borrell que, a pesar de algunas de sus torpezas, fue mucho más allá y habló de periodistas asesinados con premeditación, de bombas europeas cayendo sobre civiles, de crímenes contra la humanidad y de complicidad moral. Donde Borrell señalaba y acusaba, Kallas administra y pone expedientes encima.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero en Ucrania, la diva vuelve al do mayor dramático y percusivo del “¡guerra, guerra, guerra!” de los sacerdotes de <em>Aida</em>: nuestra Juana de Arco de juguete levanta la espada verbal y proclama cruzada contra toda Rusia. El contraste es obsceno: en Gaza, donde la ONU y la Corte Internacional de Justicia han advertido ya de riesgo de genocidio y crímenes de lesa humanidad, la diva estonia canta aburridos informes y obviedades. Efectivamente, en Ucrania, donde hablamos de una guerra convencional con víctimas civiles, sí, como las tuvieron Hiroshima y Dresde, cuando los aliados, los “buenos”, buscamos deliberadamente multiplicar las víctimas civiles, se lanza a excomulgar a una nación entera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y yo, pobre de mí, solo, <em>abbandonato, in questo popoloso deserto che appellano Madrid</em>, rusófilo, pero también convencido patriota europeo y español, escribo estas líneas con la contradicción cargada sobre mis hombros. Creo —sé, en realidad— que Rusia es Europa, aunque no pueda ni deba formar parte de la UE por razones geográficas, económicas y políticas, y que antes que arrodillarnos ante Washington o atender a un Reino Unido que a estas alturas ya no es más que una caricatura de sí mismo, deberíamos tender la mano a Moscú. En un mundo multipolar, nuestra dignidad consiste en ser sujetos propios, no en ser apéndices de nadie. China se convierte en socio inevitable; Estados Unidos, en tutor impertinente que no duda en atizarte con la regla de madera si no vas por la senda que te marca; y Europa, si quiere ser algo, debe afirmarse en sí misma con Rusia como realidad constitutiva, no como enemigo esencial. La rusofobia que canta la diva estonia no es rusofobia en realidad, sino eurofobia, porque Rusia, sencillamente, es Europa por derecho propio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con esto no pretendo absolver a Vladimir Putin. Es un autócrata que coquetea con Orbán y Le Pen, que ha financiado a lo peor de cada país europeo con la finalidad indisimulada de desestabilizar la Unión, y que busca exportar su modelo ultraconservador y fracturar Europa. Pero Putin no es Rusia, como Franco no fue España. Tratar a toda una nación como responsable de lo que hacen aquellos de sus gobernantes que no han sido elegidos, o que lo han sido en condiciones de fraude, es un error que hemos cometido ya varias veces, y es el error al que nuestra diva, ahora transmutada en flautista de Hamelín, quiere conducirnos con su desagradable musiquilla de chundarata. No permitamos que Kallas cambie el jardín liberal, abierto e integrador de la Unión Europea en un bosque embrujado de nacionalismo excluyente que ya no será la Unión Europea, sino una confederación de patrias que, cuando apacigüen de una forma u otra al majestuoso oso, acabarán enfrentándose entre sí, que es, curiosamente, el objetivo de Putin.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que digo y proclamo, al objeto de que se sepa y no se dude de ello, hoy, 27 de septiembre de 2025, sobre las 14:47 de la tarde. Y me voy a preparar unas migas para comer.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Mi calculadora es woke: 25 años de violencia política en EEUU</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Don Ricardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Sep 2025 23:30:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
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<p class="wp-block-paragraph">El terrible <strong>asesinato de Charlie Kirk</strong> el pasado 10 de septiembre en Utah tardó menos en generar titulares que en ser investigado y, como es habitual cuando el trumpismo quiere instalar una de sus pintorescas ideas en la sociedad, las conclusiones dictaron la investigación, y no al revés. No sorprende, en este sentido, la emotiva alocución del Gobernador de Utah que, con lágrimas en los ojos, imploraba al Dios ese en que los norteamericanos confían desde los propios billetes de un dólar que el asesino no fuera “uno de los suyos”, sino alguien de fuera. Pero el cruel Dios en el que they trust no concedió el deseo. El presunto asesino, <strong>Tyler Robinson</strong>, no era afroamericano, ni musulmán, ni latino. Era blanco, anglosajón y protestante. Era “uno de los nuestros”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y a pesar de ello, antes de que la Policía hubiera casi empezado el atestado, el presidente Trump ya había dictado sentencia: la izquierda mata, la izquierda crispa, la izquierda es culpable, y hay que darles una paliza. Ni un minuto de duda, ni un gramo de vergüenza, porque la verdad no importa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, como suele ocurrir con las malas ideas, la importación a nuestra atribulada nación ha sido inmediata. Vox no ha perdido la ocasión de repetir el guion y en el PP no les andan a la zaga, convencidos unos y muchos de los otros, en su delirante competición por ver quién dice la insensatez más desproporcionada, de que han encontrado un atajo narrativo: si funciona en Arizona, ¿por qué no va a funcionar en Albacete? El discurso trumpista es un discurso tóxico que nos entra en <strong>España</strong> por la derecha y sin aranceles. Pero en Albacete saben leer</p>



<p class="wp-block-paragraph">La verdad que a ellos no les importa, en este caso, es muy fácil de conocer, porque se expresa en números y los números, si no eres terraplanista o antivacunas, son tercos. Veinticinco años de registros muestran con una claridad tan incómoda como inapelable que la <strong>violencia política</strong> en <strong>EEUU</strong> no sólo no nace en la izquierda, sino que ni siquiera reparte culpas a partes iguales. Tiene un sesgo abrumador, una firma reconocible y, por si alguien todavía se sorprende, una perspectiva de género muy marcada. Y es ahí donde el relato trumpista se revela como lo que es: un truco de mago malo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Cifras que no encajan con el relato</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Asumimos como <strong>asesinatos políticos</strong> aquellos relacionados con extremismo político doméstico excluyendo motivaciones personales o terrorismo internacional como el 11-S. Buscamos analizar la violencia entre norteamericanos, no la violencia ejercida por extranjeros contra ciudadanos norteamericanos. Con este criterio, entre el año 2000 y septiembre de 2025 se registraron en <strong>Estados Unidos</strong> en torno a 450 asesinatos con motivación política, racial o religiosa. Esto puede impresionar a primera vista, pero representa apenas una fracción ínfima (alrededor del 0,1%) de los homicidios totales en ese periodo, entre 430.000 y 550.000 según las fuentes que consultemos: FBI, ADL (Liga contra la Difamación), CISI (Centro de Estudios Estrategicos e Internacionales)&#8230; En cualquier caso, es una cifra que demuestra que <strong>Estados Unidos</strong> es una sociedad extremadamente violenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero dejemos de lado el 99,9 por ciento de los asesinatos cometidos en “la mejor y más antigua democracia del mundo”, y ocupémonos del 0,1 restante, más de cuatrocientos asesinatos que tienen una motivación política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El número de personas asesinadas (unas 450) en 25 años solo por motivaciones políticas impresiona y estremece, pero no nos quedemos en la cifra absoluta y vayamos a la distribución: analicemos a los asesinos y sus orientaciones y motivaciones. Y ahí la aritmética, que es uno de los idiomas en los que se expresa la verdad, destroza el relato de la derecha. Según la ADL y el CSIS, en órdenes de magnitud, entre el 65 y el 70 por ciento de esos varios centenares de asesinatos fueron obra de extremistas de derecha: supremacistas blancos, neonazis, milicias anti-gobierno y conspiracionistas de toda laya. La izquierda extremista apenas alcanza entre un 10 y un 15 por ciento. El extremismo islamista doméstico —importante matiz este de doméstico sobre el que volveremos más adelante— ronda entre el 15 y el 20%. El resto son casos mixtos o sin perfil ideológico claro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Conviene subrayar que las cifras pueden variar en función del archivo y del criterio de clasificación. ADL, CSIS o incluso el FBI no siempre cuentan lo mismo ni de la misma manera, de ahí que encontremos con rangos (65–70%, 10–15%…) en lugar de cifras cerradas. Pero este margen de error no altera la foto de conjunto: el patrón es claro y las conclusiones no dependen de la exactitud al decimal.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La derecha como protagonista casi exclusivo</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Desde <strong>Charleston</strong> en 2015 hasta <strong>Buffalo</strong> en 2022, la secuencia no es un accidente aislado, sino parte de una constante que se prolonga durante veinticinco años, un cuarto de siglo, que se dice pronto. La lista de matanzas lo demuestra sin necesidad de adornos: la masacre de <strong>Charleston</strong> en 2015, con nueve feligreses afroamericanos asesinados por Dylann Roof, un supremacista blanco en cuya detención participaron miembros de su propia familia; el ataque a la sinagoga Tree of Life en <strong>Pittsburgh</strong> en 2018, que dejó once personas muertas a manos de Robert Bowers, un desequilibrado antisemita de <strong>extrema derecha</strong>, negacionista del Holocausto y convencido de que había en marcha un genocidio blanco; el tiroteo en <strong>El Paso</strong> en 2019, que dejó veintitrés personas asesinadas, la mayoría latinas, a manos de un supremacista blanco llamado Patrick Wood Crusius, o el asesinato de diez personas afroamericanas en un supermercado de <strong>Buffalo</strong> en 2022 a manos de un activista de <strong>extrema derecha</strong> que transmitió los asesinatos por Twitch, con una cámara que se acopló al casco militar calzado en su cabeza perturbada son algunos de los casos más representativos, que siempre tienen el mismo patrón: un hombre blanco radicalizado, un rifle semiautomático y un odio racial o religioso convertido en coartada política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La izquierda también aparece en las crónicas, pero casi como nota a pie de página. Aaron Danielson, simpatizante de Patriot Prayer, fue asesinado en 2020 en Portland por un autodenominado antifascista. En 2025, un grupo antifa atacó en 2025 una instalación de ICE en Texas con resultado de heridos graves, incluyendo un policía alcanzado en el cuello. Son episodios graves, sin duda, y no menos execrables que los anteriores, pero tan minoritarios en la estadística que apenas alteran la gráfica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La violencia no es políticamente simétrica: la balanza está claramente inclinada por la derecha. Fingir lo contrario no es un error inocente, es una sórdida manipulación deliberada, es ocultamiento de la verdad, es complicidad con los criminales. Es, en definitiva, tener las manos un poco manchadas de sangre.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La perspectiva de género: quién mata y quién muere</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El patrón de género es abrumador: el <strong>94%</strong> de los asesinos políticos en EE.UU. son hombres. Las víctimas, en cambio, están repartidas de forma más equilibrada: aproximadamente entre un 55 y un 60% son hombres y entre un 40 y un 45% <strong>mujeres</strong> (con alrededor de un 1% desconocido o no binario). Repito, para que se quede grabado: el <strong>94%</strong> de los asesinos son hombres, el 40–45% de las víctimas, <strong>mujeres</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lectura es inevitable: los mismos espacios virtuales donde se incuban el supremacismo y la xenofobia son también viveros de misoginia, porque muchos de los asesinatos cuyas víctimas son <strong>mujeres</strong> se han fraguado en siniestros foros incel o en los grupos antifeministas, en los que el odio a las <strong>mujeres</strong> se confunde en una tupida red con el resto de ideologías extremas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una aclaración metodológica necesaria: clasificamos a los incels y extremistas misóginos dentro de la extrema derecha porque comparten espacios, narrativas y redes con el supremacismo y el antifeminismo reaccionario. El islamismo radical, en cambio, se analiza por separado porque responde a una matriz religiosa distinta, con dinámicas propias y conexiones internacionales que no se solapan con el ecosistema de la ultraderecha occidental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí hay que hacer una aclaración: clasificamos a los incels y extremistas misóginos dentro de la <strong>extrema derecha</strong> porque comparten espacios, narrativas y redes con el supremacismo y el antifeminismo reaccionario. El islamismo radical, en cambio, se analiza por separado porque responde a una matriz religiosa distinta, con dinámicas propias y conexiones internacionales que no se solapan con el ecosistema de la ultraderecha occidental, aunque también sea ultraconservador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una aclaración metodológica necesaria: clasificamos a los incels y extremistas misóginos dentro de la extrema derecha porque comparten espacios, narrativas y redes con el supremacismo y el antifeminismo reaccionario. El islamismo radical, en cambio, se analiza por separado porque responde a una matriz religiosa distinta, con dinámicas propias y conexiones internacionales que no se solapan con el ecosistema de la ultraderecha occidental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos ejemplos de asesinatos y atentados de carácter antifeminista: Elliot Rodger (clasificado como extremista misógino) mató a seis personas e hirió a quince en Isla Vista, California, en 2014. Tres de las víctimas mortales eran <strong>mujeres</strong>, y el ataque fue motivado por su odio a las <strong>mujeres</strong>; George Sodini (clasificado como extremista misógino) asesinó a tres <strong>mujeres</strong> en Los Ángeles en 2009, también motivado por su resentimiento hacia las <strong>mujeres</strong>; Scott Beierle (clasificado como extremista misógino) mató a dos <strong>mujeres</strong> y dejó seis heridos en un gimnasio de yoga en Tallahassee, Florida, en 2018; Roy Den Hollander (clasificado como extremista misógino), un activista de “los derechos de los hombres” asesinó al hijo de la jueza Esther Salas &#8211; la primera mujer hispana que ha llegado a jueza magistrada de los <strong>Estados Unidos</strong> y jueza de distrito de los <strong>Estados Unidos</strong> en New Jersey- en 2020, o un hombre que planeaba masacrar <strong>mujeres</strong> en una universidad de Ohio y que fue detenido en 2021 y condenado por intento de crimen de odio, sin que se concretara la matanza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los especialistas han identificado los ataques misóginos como una manifestación de extremismo violento emergente, aunque algunos tiroteos afectan tanto a <strong>mujeres</strong> como a hombres, al ser motivados por celos o resentimiento contra ambos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una aclaración metodológica necesaria: clasificamos a los incels y extremistas misóginos dentro de la <strong>extrema derecha</strong> porque comparten espacios, narrativas y redes con el supremacismo y el antifeminismo reaccionario. El islamismo radical, en cambio, se analiza por separado porque responde a una matriz religiosa distinta, con dinámicas propias y conexiones internacionales que no se solapan con el ecosistema de la ultraderecha occidental.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Violencia contra la comunidad LGTBI+: restaurando la moral</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Dentro de los <strong>asesinatos políticos</strong> en <strong>Estados Unidos</strong>, la violencia dirigida contra la comunidad LGTBI+ ocupa un lugar especialmente siniestro. No hablamos de todos los crímenes en los que la víctima resultaba ser gay, lesbiana o trans por casualidad (son muchos más), sino de aquellos en los que el motivo fue precisamente su identidad o su orientación sexual. Es decir: asesinatos ideológicos, impulsados por la homofobia, la transfobia o la obsesión religiosa y política por “defender la moral”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No fue un hecho aislado. En 2019, en Carolina del Sur, Dime Doe, una mujer trans, fue asesinada únicamente por su identidad; el caso acabó con la primera condena federal en EE.UU. por un crimen de odio anti-trans. En 2021, en Georgia, Sophie Vasquez, también mujer trans, fue asesinada por un individuo que intentó justificar el crimen con la llamada “defensa del pánico trans”, finalmente rechazada por el tribunal. Y en 2024, en Alabama, la adolescente trans Cameron Thompson fue asesinada tras meses de acoso alimentado por discursos de odio que circulaban en redes sociales.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Una excepción compleja</h3>



<p class="wp-block-paragraph">El caso de Orlando 2016 merece mención aparte: Omar Mateen, ciudadano estadounidense nacido en Nueva York, asesinó a 49 personas en la discoteca Pulse. Aunque el Estado Islámico lo reivindicó, las motivaciones fueron híbridas —mezcla de homofobia internalizada, radicalización online y desequilibrios psicológicos—, y por eso diferentes organizaciones lo clasifican de forma distinta. En este análisis lo hemos excluido de la estadística central por considerarlo terrorismo internacional reivindicado por ISIS, pero su peso simbólico en la violencia contra la comunidad LGTBI+ es innegable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En resumen: entre el 15 y el 25 por ciento de los <strong>asesinatos políticos</strong> de este cuarto de siglo en EEUU tuvieron como víctimas a <strong>personas LGTBI+</strong>. La mayoría a manos de extremistas de derecha convencidos de que asesinando a un gay, a una lesbiana o a una mujer trans estaban “defendiendo valores”. Y tenían razón: estaban defendiendo los (contra)valores de la intolerancia, del odio y del fanatismo. Contravalores que, a diferencia de las personas a las que matan, siguen vivos y bien organizados, en especial, desde que Donald Trump asumió por segunda vez la Presidencia de EEUU.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Y del genocidio blanco qué sabemos?</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los extremistas de derecha en <strong>Estados Unidos</strong> repiten hasta la saciedad dos fábulas: la del “genocidio blanco” y la de la “gran sustitución”. Según ellos, los blancos están en peligro de ser eliminados o sustituidos por <strong>minorías</strong> raciales y migrantes, con lo que cambiará la identidad misma de la nación, recordemos: blanca, anglosajona y protestante. Los nuestros. Es un mito de manual, pero uno que funciona como combustible para justificar la violencia. Y los números lo retratan: entre un 70 y un 80% de las víctimas de <strong>asesinatos políticos</strong> entre 2000 y 2025 pertenecían a <strong>minorías</strong> étnicas, frente a un 20–30% de blancos. Sorprendentemente, a la hora de practicar el crimen, la <strong>extrema derecha</strong> norteamericana sí es woke cuando asesina, porque lo hace con diversidad, aplicándose con todas las <strong>minorías</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El odio anti-negro es el más persistente, con gran tradición en EEUU. Entre el 30 y el 35% de los <strong>asesinatos políticos</strong> tuvieron como víctimas a afroamericanos, con episodios tan emblemáticos como la masacre de <strong>Charleston</strong> en 2015, donde un supremacista blanco asesinó a nueve feligreses en una iglesia, o la matanza de <strong>Buffalo</strong> en 2022, cuando un joven radicalizado transmitió en directo el asesinato de diez personas negras en un supermercado. Casos distintos, misma motivación: “defender a los blancos” eliminando a quienes consideran su amenaza identitaria. Los otros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los latinos constituyen el segundo grupo más atacado, con alrededor de un 20–25% de las víctimas. El caso más brutal fue el de <strong>El Paso</strong> en 2019, donde 23 personas fueron asesinadas en un supermercado por un supremacista que escribió un manifiesto contra la “invasión hispana”. Otros ataques en la frontera con México repiten el mismo patrón: criminalizar la inmigración hasta convertirla en blanco de fusiles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El odio es muy previsible: los asiáticos, durante años apenas visibles en estas estadísticas, se convirtieron en objetivo prioritario tras la pandemia de COVID-19, cuando la retórica política sobre el “virus chino” desembocó en un aumento del 200% en incidentes de odio anti-asiáticos (no necesariamente letales). Entre 2020 y 2025, los ataques y crímenes de odio contra víctimas asiáticas se multiplicaron, sobre todo en California y Nueva York. Los nativos americanos también sufrieron episodios de violencia letal, ligados a conflictos territoriales como las protestas contra el oleoducto de Dakota en 2017.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Incluso los blancos aparecen en las estadísticas, aunque con un matiz importante: no suelen ser víctimas por su etnia, sino por su militancia. Heather Heyer, la activista asesinada en Charlottesville en 2017 por un neonazi que arremetió con su coche contra una manifestación antirracista, es el ejemplo más claro. También lo fue Aaron Danielson, asesinado en Portland en 2020 en un contexto de enfrentamientos políticos. Ser blanco no basta: para ser víctima hay que ser “traidor” a la causa que el extremista defiende.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En resumen, del “genocidio blanco” no sabemos nada, porque no existe. Lo que sí sabemos es que las <strong>minorías</strong> étnicas —afroamericanos, latinos, asiáticos, nativos— han cargado con el peso de la <strong>violencia política en EEUU</strong>. Y esa violencia no golpea al azar: persigue a quienes, para los fanáticos, encarnan la prueba viviente de que <strong>Estados Unidos</strong> no es homogéneo. Es decir, a quienes demuestran que la diversidad no es una amenaza: es un hecho.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Antisemitismo y la islamofobia</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El antisemitismo, casi siempre de <strong>extrema derecha</strong>, ha dejado entre 25 y 30 muertos en una decena de incidentes, con picos como <strong>Pittsburgh</strong> en 2018. Y aunque el número de víctimas mortales se redujo tras ese año, la ADL registró en 2024 un récord de más de 8.000 incidentes antisemitas, con un aumento de alrededor del 140%.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La violencia islamófoba ha causado unas 20-30 muertes, pero más de 10.000 crímenes de odio en total desde 2001. Picos tras el 11-S, en la campaña de Trump en 2016 y de nuevo en 2023-25, coincidiendo con la guerra en Oriente Medio.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El extremismo islamista doméstico</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí conviene aclarar por qué hablamos de violencia islamista doméstica. Lo hacemos porque estamos analizando la <strong></strong><strong>violencia política en EEUU</strong> a manos de ciudadanos o residentes en EEUU. Violencia entre estadounidenses. El 11-S no cuenta aquí porque no entra en esa categoría, sino que se trata de un atentado terrorista cometido por una organización extranjera. No es enfrentamiento civil entre ciudadanos y residentes norteamericanos, sino una agresión exterior.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Resumen de asesinatos políticos en Estados Unidos (2000-2025)</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El balance de un cuarto de siglo no admite interpretaciones creativas: <strong>7 de cada 10</strong> <strong>asesinatos políticos</strong> llevan la firma de la <strong>extrema derecha</strong>. En este periodo también se registraron dos intentos de magnicidio contra Donald Trump: el primero, el 13 de julio de 2024, a manos de Thomas Matthew Crooks; y el segundo, el 15 de septiembre de 2024, por Ryan Wesley Routh. Ambos episodios, aunque no resultaron letales, forman parte del mismo patrón de <strong></strong><strong>violencia política en EEUU</strong> extrema.</p>



<figure class="wp-block-table"><table class="has-fixed-layout"><thead><tr><th>Origen de la violencia</th><th>Nº estimado de asesinatos (aprox.)</th><th>Porcentaje del total</th><th>Ejemplos emblemáticos</th></tr></thead><tbody><tr><td>Extrema derecha</td><td>~300</td><td>65-70%</td><td>Charleston 2015 (9), Pittsburgh 2018 (11), El Paso 2019 (23), Buffalo 2022 (10)</td></tr><tr><td>Extrema izquierda</td><td>~50–70</td><td>10-15%</td><td>Portland 2020 (1), Alvarado 2025 (heridos graves)</td></tr><tr><td>Islamismo doméstico</td><td>~35–40</td><td>8–10%</td><td>Fort Hood 2009 (13), Boston 2013 (3), San Bernardino 2015 (14)</td></tr><tr><td>Otros / mixtos</td><td>20-45</td><td>5-10%</td><td>Loughner 2011, asesinatos híbridos</td></tr></tbody><tfoot><tr><td>TOTAL</td><td>~450</td><td>100%</td><td>—</td></tr></tfoot></table></figure>



<h2 class="wp-block-heading">España también tiene su espejo en el callejón del gato</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Lo inquietante no es sólo lo que ocurre en <strong>Estados Unidos</strong>, sino cómo se traslada a <strong>España</strong>, convenientemente reflejado en los espejos deformantes del Callejón del gato. Vox lleva años importando sin complejos el discurso trumpista de la izquierda violenta, y en el PP cada vez hay más voces que lo repiten como si fuese verdad revelada. Se trata de copiar el marco narrativo del trumpismo, aunque los datos lo contradigan, porque como todo el mundo sabe, para quienes no dudan en sembrar las dudas sobre las vacunas o dan credibilidad a todo tipo de conspiraciones y bulos, la verdad no importa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero importa, porque el riesgo es importante: convertir la política española en una triste caricatura de la estadounidense, con enemigos internos inventados y crispación como estrategia electoral. Importamos series de Netflix, hamburguesas XXL y ahora también mentiras empaquetadas en cómodos kits de usar y tirar. Y sin aranceles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En <strong>España</strong> los datos son más modestos, pero el patrón es inquietantemente similar: la <strong></strong><strong>violencia política en EEUU</strong> no es simétrica, y casi siempre golpea a los mismos colectivos. Según el Ministerio del Interior, en 2024 se registraron 1.955 delitos e incidentes de odio, de los cuales 804 fueron por racismo o xenofobia y 528 por orientación sexual o identidad de género. Es decir: más de una cuarta parte de todos los casos tenían como blanco a <strong>personas LGTBI+</strong>. Los informes de FELGTBI+ añaden que las agresiones físicas o verbales contra este colectivo se duplicaron en un año, pasando del 7% al 16,3% de la población LGTBI+. No son cifras abstractas: en 2025 un banco LGTBI+ fue atacado en Lanzarote con una esvástica y la pintada “viva Vox”; en Gandia una exposición LGTBI+ apareció vandalizada con símbolos nazis e insultos homófobos; y en Navarra la Fiscalía investiga al alcalde de Valtierra por expresiones de odio contra migrantes. No hacen falta rifles de asalto ni titulares internacionales para ver cómo el mismo discurso tóxico produce violencia aquí y ahora. ¿Le permitiremos escalar?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hablar de <strong></strong><strong>violencia política</strong> en <strong>España</strong> entre 2000 y 2025 sin mencionar a <strong>ETA</strong> sería un ejercicio de mala fe: la banda terrorista asesinó a más de 60 personas en la primera década del siglo, hasta su cese definitivo en 2011. Esa violencia fue letal, sistemática y dejó una herida que aún supura en nuestra memoria colectiva. Pero 2011 marca una ruptura en la tendencia. Desde entonces, la violencia etarra ha desaparecido, aunque permanecen ciertas expresiones del mundo abertzale que siguen generando dolor: los ongi etorri y homenajes públicos a etarras excarcelados, los cánticos de exaltación en manifestaciones o pintadas que glorifican la violencia. No matan, pero hieren: son formas de violencia simbólica que humillan a las víctimas y envenenan el clima social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Conviene recordar que también hemos tenido episodios de <strong>violencia política</strong> letal fuera de <strong>ETA</strong>, aunque aislados: el asesinato de Carlos Palomino en 2007, apuñalado en el Metro de Madrid por un neonazi, sigue siendo el caso más brutal de violencia de ultraderecha en <strong>España</strong> en este siglo. Una excepción que confirma la regla: aquí la <strong>violencia política</strong> no ha alcanzado ni de lejos los niveles de <strong>Estados Unidos</strong>, pero existe, y cuando ocurre, mata.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El contraste es claro: el terrorismo armado de <strong>ETA</strong> quedó atrás y la <strong>violencia política</strong> en <strong>España</strong> es mucho menos letal. Nuestra sociedad es menos violenta, el acceso a armas de fuego está limitado y eso marca la diferencia. Pero el riesgo no es que copiemos la misma espiral de sangre, sino que adoptemos la misma espiral de mentiras. Vox lo hace sin complejos y en el PP cada vez son más los que recitan el guion trumpista como si fuese dogma. Y ahí está el verdadero peligro: que la política española se degrade hasta convertirse en una mala copia de la estadounidense, crispada, polarizada y tóxica.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Cierre de cuentas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Veinticinco años de datos no admiten discusión: la <strong>violencia política en EEUU</strong> tiene una firma clara, la de la <strong>extrema derecha</strong>. Fingir lo contrario no es un error inocente, es una mentira deliberada. Y como toda mentira repetida, mata dos veces: primero a las víctimas, después a la verdad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Y del “genocidio blanco” qué sabemos? Nada. Ni un dato lo respalda, ni una estadística lo confirma. Lo que sí sabemos es que, mientras los supremacistas fabulan con su extinción imaginaria, afroamericanos, latinos, asiáticos, nativos, <strong>mujeres</strong> y <strong>personas LGTBI+</strong> siguen enterrando a sus muertos. Y esa es la paradoja obscena: inventarse un genocidio para justificar los asesinatos reales que uno mismo comete.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los números son tercos.</p>



<h2 class="wp-block-heading">NOTA FINAL: ¿De dónde proceden todos estos datos?</h2>



<p class="wp-block-paragraph">He trabajado a partir de informes del FBI, el CSIS y la ADL, recopilados mediante búsquedas abiertas y apoyándome en herramientas de inteligencia artificial para localizar, ordenar y clasificar la información. El articulo no está escrito por ninguna IA, pero sí las he usado como un “un motor de búsqueda asistido por IA”. No he pasado semanas en archivos físicos, pero tampoco me limité a titulares: todo lo que aquí se expone está respaldado por fuentes verificables. El resultado es claro: veinticinco años de registros desmienten la narrativa de la “izquierda violenta”.</p>



<h3 class="wp-block-heading">MAS INFORMACIÓN</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Para quien quiera visitar la trinchera de los datos: a continuación dejo las fuentes primarias y bases de datos usadas a lo largo del artículo. Aunque no es fuente primaria, también he añadido algunos artículos interesantes de la Wikipedia, que a su vez, tienen enlaces a fuentes primarias. Todos estos recursos están agrupados por temas (extremismo doméstico, antisemitismo, islamofobia, LGTBI+, análisis étnico, antifeminismo y cifras generales de homicidios). Algunas cubren varios ámbitos, pero las mantengo en el bloque donde son más relevantes.</p>



<h5 class="wp-block-heading">1) Asesinatos políticos generales y extremismo doméstico</h5>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2024" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2024</a></li>



<li><a href="https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2023" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2023</a></li>



<li><a href="https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2022" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2022</a></li>



<li><a href="https://www.csis.org/analysis/escalating-terrorism-problem-united-states" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.csis.org/analysis/escalating-terrorism-problem-united-states</a></li>



<li><a href="https://www.csis.org/analysis/rising-threat-anti-government-domestic-terrorism-what-data-tells-us" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.csis.org/analysis/rising-threat-anti-government-domestic-terrorism-what-data-tells-us</a></li>



<li><a href="https://www.csis.org/analysis/global-terrorism-threat-assessment-2025" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.csis.org/analysis/global-terrorism-threat-assessment-2025</a></li>



<li><a href="https://www.csis.org/analysis/pushed-extremes-domestic-terrorism-amid-polarization-and-protest" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.csis.org/analysis/pushed-extremes-domestic-terrorism-amid-polarization-and-protest</a></li>



<li><a href="https://www.csis.org/analysis/evolution-domestic-terrorism" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.csis.org/analysis/evolution-domestic-terrorism</a></li>



<li><a href="https://www.cato.org/policy-analysis/terrorism-immigration" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.cato.org/policy-analysis/terrorism-immigration</a></li>



<li><a href="https://www.cato.org/publications/policy-analysis/terrorists-immigration-status-nationality-risk-analysis-1975-2017" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.cato.org/publications/policy-analysis/terrorists-immigration-status-nationality-risk-analysis-1975-2017</a></li>



<li><a href="https://www.start.umd.edu/data-tools/GTD" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.start.umd.edu/data-tools/GTD</a></li>



<li><a href="https://www.start.umd.edu/publication/introducing-global-terrorism-databasecrim" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.start.umd.edu/publication/introducing-global-terrorism-databasecrim</a></li>



<li><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_antisemitic_incidents_in_the_United_States" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_antisemitic_incidents_in_the_United_States</a></li>



<li><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Category:Antisemitic_attacks_and_incidents_in_the_United_States" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://en.wikipedia.org/wiki/Category:Antisemitic_attacks_and_incidents_in_the_United_States</a></li>



<li><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Timeline_of_antisemitism_in_the_21st_century" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://en.wikipedia.org/wiki/Timeline_of_antisemitism_in_the_21st_century</a></li>
</ul>



<h5 class="wp-block-heading">2) Asesinatos motivados por antisemitismo</h5>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2024" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2024</a></li>



<li><a href="https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2022" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2022</a></li>



<li><a href="https://www.fbi.gov/how-we-can-help-you/more-fbi-services-and-information/ucr/hate-crime" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.fbi.gov/how-we-can-help-you/more-fbi-services-and-information/ucr/hate-crime</a></li>



<li><a href="https://www.justice.gov/hatecrimes/hate-crime-statistics" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.justice.gov/hatecrimes/hate-crime-statistics</a></li>



<li><a href="https://www.justice.gov/crs/news/2023-hate-crime-statistics" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.justice.gov/crs/news/2023-hate-crime-statistics</a></li>
</ul>



<h5 class="wp-block-heading">3) Violencia por y contra musulmanes (islamofobia y extremismo islamista doméstico)</h5>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="https://www.cair.com/islamophobia_blog" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.cair.com/islamophobia_blog</a></li>



<li><a href="https://www.cair.com/press_releases/cairs-civil-rights-report-shows-islamophobia-complaints-at-all-time-high-viewpoint-discrimination-key-factor/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.cair.com/press_releases/cairs-civil-rights-report-shows-islamophobia-complaints-at-all-time-high-viewpoint-discrimination-key-factor/</a></li>



<li><a href="https://www.cair.com/press_releases/new-cair-data-shows-anti-muslim-anti-palestinian-hate-remain-elevated-in-first-half-of-2024/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.cair.com/press_releases/new-cair-data-shows-anti-muslim-anti-palestinian-hate-remain-elevated-in-first-half-of-2024/</a></li>



<li><a href="https://islamophobia.org/civil-rights-reports/2024-civil-rights-report-fatal-the-resurgence-of-anti-muslim-hate/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://islamophobia.org/civil-rights-reports/2024-civil-rights-report-fatal-the-resurgence-of-anti-muslim-hate/</a></li>



<li><a href="https://kurzman.unc.edu/muslim-american-terrorism/annual-report/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://kurzman.unc.edu/muslim-american-terrorism/annual-report/</a></li>



<li><a href="https://sanford.duke.edu/story/new-report-muslim-american-terrorism-cases-remain-low-2019/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://sanford.duke.edu/story/new-report-muslim-american-terrorism-cases-remain-low-2019/</a></li>



<li><a href="https://scholars.duke.edu/individual/pub1294589" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://scholars.duke.edu/individual/pub1294589</a></li>



<li><a href="https://www.fbi.gov/how-we-can-help-you/more-fbi-services-and-information/ucr/hate-crime" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.fbi.gov/how-we-can-help-you/more-fbi-services-and-information/ucr/hate-crime</a></li>



<li><a href="https://www.justice.gov/hatecrimes/hate-crime-statistics" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.justice.gov/hatecrimes/hate-crime-statistics</a></li>
</ul>



<h5 class="wp-block-heading">4) Violencia contra las mujeres</h5>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/el-movimiento-incel-la-peligrosa-radicalizacion-digital-que-fomenta-el-odio-hacia-las-mujeres/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/el-movimiento-incel-la-peligrosa-radicalizacion-digital-que-fomenta-el-odio-hacia-las-mujeres/</a></li>



<li><a href="https://www.internationaliststandpoint.org/la-misoginia-de-los-incels-de-internet-a-la-violencia-en-la-vida-real/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.internationaliststandpoint.org/la-misoginia-de-los-incels-de-internet-a-la-violencia-en-la-vida-real/</a></li>



<li><a href="https://ccpulse.org/2024/04/12/a-medida-que-aumenta-el-odio-a-las-mujeres-tambien-aumentan-los-asesinatos-en-masa/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://ccpulse.org/2024/04/12/a-medida-que-aumenta-el-odio-a-las-mujeres-tambien-aumentan-los-asesinatos-en-masa/</a></li>



<li><a href="https://www.nbcnews.com/news/us-news/ohio-incel-plotted-kill-women-college-sentenced-6-years-prison-rcna141473" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.nbcnews.com/news/us-news/ohio-incel-plotted-kill-women-college-sentenced-6-years-prison-rcna141473</a></li>
</ul>



<h5 class="wp-block-heading">5) Violencia contra la comunidad LGTBI+ por motivaciones políticas</h5>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="https://www.hrc.org/resources/fatal-violence-against-the-transgender-and-gender-expansive-community-in-2024" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.hrc.org/resources/fatal-violence-against-the-transgender-and-gender-expansive-community-in-2024</a></li>



<li><a href="https://www.hrc.org/resources/an-epidemic-of-violence-fatal-violence-against-transgender-and-gender-non-conforming-people-in-the-united-states-in-2020" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.hrc.org/resources/an-epidemic-of-violence-fatal-violence-against-transgender-and-gender-non-conforming-people-in-the-united-states-in-2020</a></li>



<li><a href="https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2024" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2024</a></li>



<li><a href="https://everytownresearch.org/report/anti-lgbtq-violence-in-america/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://everytownresearch.org/report/anti-lgbtq-violence-in-america/</a></li>



<li><a href="https://glaad.org/reference/anti-trans-violence/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://glaad.org/reference/anti-trans-violence/</a></li>



<li><a href="https://www.fbi.gov/how-we-can-help-you/more-fbi-services-and-information/ucr/hate-crime" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.fbi.gov/how-we-can-help-you/more-fbi-services-and-information/ucr/hate-crime</a></li>



<li><a href="https://www.justice.gov/hatecrimes/hate-crime-statistics" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.justice.gov/hatecrimes/hate-crime-statistics</a></li>
</ul>



<h5 class="wp-block-heading">6) Análisis étnico de las víctimas (desgloses y tendencias)</h5>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="https://www.fbi.gov/how-we-can-help-you/more-fbi-services-and-information/ucr" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.fbi.gov/how-we-can-help-you/more-fbi-services-and-information/ucr</a></li>



<li><a href="https://www.justice.gov/hatecrimes/hate-crime-statistics" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.justice.gov/hatecrimes/hate-crime-statistics</a></li>



<li><a href="https://cde.ucr.cjis.gov/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://cde.ucr.cjis.gov/</a></li>



<li><a href="https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2024" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2024</a></li>



<li><a href="https://www.csis.org/analysis/escalating-terrorism-problem-united-states" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.csis.org/analysis/escalating-terrorism-problem-united-states</a></li>



<li><a href="https://www.splcenter.org/hatewatch" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.splcenter.org/hatewatch</a></li>
</ul>



<h5 class="wp-block-heading">7) Homicidios totales y datos generales de crimen</h5>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="https://www.fbi.gov/how-we-can-help-you/more-fbi-services-and-information/ucr" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.fbi.gov/how-we-can-help-you/more-fbi-services-and-information/ucr</a></li>



<li><a href="https://cde.ucr.cjis.gov/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://cde.ucr.cjis.gov/</a></li>



<li><a href="https://www.fbi.gov/news/press-releases/fbi-releases-2024-reported-crimes-in-the-nation-statistics" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.fbi.gov/news/press-releases/fbi-releases-2024-reported-crimes-in-the-nation-statistics</a></li>



<li><a href="https://ucr.fbi.gov/crime-in-the-u.s/2019/crime-in-the-u.s.-2019/topic-pages/expanded-homicide" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://ucr.fbi.gov/crime-in-the-u.s/2019/crime-in-the-u.s.-2019/topic-pages/expanded-homicide</a></li>
</ul>



<h5 class="wp-block-heading">8) Delitos de odio en España</h5>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="https://www.interior.gob.es/opencms/export/sites/default/.galleries/galeria-de-prensa/documentos-y-multimedia/balances-e-informes/2024/INFORME_Evolucion_delitos_de_odio_2024.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.interior.gob.es/opencms/export/sites/default/.galleries/galeria-de-prensa/documentos-y-multimedia/balances-e-informes/2024/INFORME_Evolucion_delitos_de_odio_2024.pdf</a></li>



<li><a href="https://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/notasprensa/interior/paginas/2025/180725-informe-delitos-odio.aspx" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/notasprensa/interior/paginas/2025/180725-informe-delitos-odio.aspx</a></li>



<li><a href="https://felgtbi.org/wp-content/uploads/2024/08/Informe-DDOO_24.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://felgtbi.org/wp-content/uploads/2024/08/Informe-DDOO_24.pdf</a></li>



<li><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Asesinato_de_Carlos_Palomino" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://es.wikipedia.org/wiki/Asesinato_de_Carlos_Palomino</a></li>



<li><a href="https://www.elespanol.com/reportajes/20181116/asesino-neonazi-carlos-palomino-josue-derecho-alfareria/352744736_3.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.elespanol.com/reportajes/20181116/asesino-neonazi-carlos-palomino-josue-derecho-alfareria/352744736_3.html</a></li>



<li><a href="https://elpais.com/espana/comunidad-valenciana/2025-05-20/no-a-la-degeneracion-del-pueblo-vandalizan-con-pintadas-nazis-una-exposicion-lgtbi-en-gandia.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://elpais.com/espana/comunidad-valenciana/2025-05-20/no-a-la-degeneracion-del-pueblo-vandalizan-con-pintadas-nazis-una-exposicion-lgtbi-en-gandia.html</a></li>



<li><a href="https://cadenaser.com/canarias/2025/09/09/atacan-un-banco-lgtbi-en-lanzarote-con-una-esvastica-y-la-frase-viva-vox-ser-lanzarote" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://cadenaser.com/canarias/2025/09/09/atacan-un-banco-lgtbi-en-lanzarote-con-una-esvastica-y-la-frase-viva-vox-ser-lanzarote</a></li>



<li><a href="https://cadenaser.com/navarra/2025/09/10/el-gobierno-de-navarra-deriva-a-la-fiscalia-las-declaraciones-del-alcalde-de-valtierra-por-presunto-delito-de-odio-radio-pamplona" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://cadenaser.com/navarra/2025/09/10/el-gobierno-de-navarra-deriva-a-la-fiscalia-las-declaraciones-del-alcalde-de-valtierra-por-presunto-delito-de-odio-radio-pamplona</a></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://asueldodemoscu.net/25-years-of-political-violence-in-the-usa/">Translation into English by ChatGPT</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>My calculator is woke: 25 years of political violence in the USA</title>
		<link>https://asueldodemoscu.net/25-years-of-political-violence-in-the-usa/</link>
					<comments>https://asueldodemoscu.net/25-years-of-political-violence-in-the-usa/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Don Ricardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Sep 2025 23:29:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[[English translation from the original Spanish by ChatGPT ] The terrible murder of Charlie Kirk on September 10 in Utah spent less time in the headlines than it took to be thoroughly investigated, and, as usual when Trumpism wants to embed one of its quaint ideas into society, the conclusions dictated the investigation, not the [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">[<em>English translation from the original Spanish by ChatGPT</em> ] The <strong>terrible murder of Charlie Kirk</strong> on September 10 in Utah spent less time in the headlines than it took to be thoroughly investigated, and, as usual when Trumpism wants to embed one of its quaint ideas into society, the conclusions dictated the investigation, not the other way around.</p>



<p class="wp-block-paragraph">It is not surprising, then, to hear the emotional address of the governor of Utah, who—with tears in his eyes—implored that God (the same God Americans trust from their one-dollar bills) would grant him the wish that the murderer was not “one of their own,” but an outsider. But that cruel God, in whom they trust, did not grant it. The alleged murderer, Tyler Robinson, was not African American, not Muslim, not Latino. He was white, Anglo-Saxon, and Protestant. He was “one of ours.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">And despite this, even before the police had practically started the report, President Trump had already passed sentence: the left kills, the left inflames, the left is guilty, and they must be beaten. Not a minute of doubt, not a shred of shame, because the truth does not matter.</p>



<p class="wp-block-paragraph">And, as so often happens with bad ideas, the import into our troubled country was immediate. Vox has not missed the chance to repeat the script, and the PP are hardly far behind, convinced—some and many of the others—in their delirious competition to see who can say the biggest nonsense, that they have found a shortcut: if it works in Arizona, why not in Albacete? The Trumpist discourse is toxic, entering Spain through the right and without tariffs. But in Albacete they can read.</p>



<p class="wp-block-paragraph">The truth—what they do not care about, in this case—is very easy to know, because it is expressed in numbers, and numbers, if you are not a flat-earther or an anti-vaxxer, are stubborn. Twenty-five years of records show, with an inconvenient clarity that is hard to deny, that <strong>political violence in the USA</strong> not only does not originate on the left, but is not even distributed evenly.</p>



<p class="wp-block-paragraph">It has an overwhelming bias, a recognizable signature, and, if anyone is still surprised, a very marked gender perspective. And this is where the Trumpist narrative reveals itself for what it is: a bad magician’s trick.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Figures that do not match the narrative</h2>



<p class="wp-block-paragraph">We define political murders as those related to domestic political extremism, excluding personal motives or international terrorism such as 9/11. The goal is to analyze violence among Americans, not violence carried out by foreigners against American citizens. By this criterion, between the year 2000 and September 2025 around <strong>450 murders</strong> in the United States were recorded with political, racial, or religious motivations.</p>



<p class="wp-block-paragraph">That may seem impressive at first glance, but it represents just a tiny fraction (about 0.1%) of the total homicides in that period, between 430,000 and 550,000 according to the sources consulted: FBI, ADL (Anti-Defamation League), CSIS (Center for Strategic and International Studies)… In any case, it is a figure that shows that the United States is an extremely violent society.</p>



<p class="wp-block-paragraph">But let us set aside the 99.9 percent of murders committed in “the greatest and oldest democracy in the world,” and focus on the remaining 0.1 percent, more than four hundred politically motivated murders.</p>



<p class="wp-block-paragraph">The number of people killed (about 450) in 25 years for political motivations is shocking and horrifying, but let us not stop at the absolute number—let us look at the distribution: let us analyze the perpetrators and their orientations and motivations. And here, arithmetic, which is one of the languages in which truth expresses itself, destroys the right’s narrative.</p>



<p class="wp-block-paragraph">According to ADL and CSIS, by orders of magnitude, between 65 and 70 percent of those several hundred murders were the work of right-wing extremists: white supremacists, neo-Nazis, anti-government militias, and conspiracy theorists of all kinds. Left-wing extremists barely reach between 10 and 15 percent. Domestic Islamist extremism—an important nuance here of <em>domestic</em>—accounts for around 15 to 20 percent.</p>



<p class="wp-block-paragraph">The rest are mixed cases or without a clear ideological profile.</p>



<p class="wp-block-paragraph">It is worth emphasizing that the figures may vary depending on the archive and classification criteria. ADL, CSIS, or even the FBI do not always count the same things or in the same ways, hence the ranges (65-70%, 10-15%…) instead of fixed figures. But this margin of error does not alter the overall picture: the pattern is clear and the conclusions do not depend on decimal accuracy.</p>



<h2 class="wp-block-heading">The right as an almost exclusive protagonist</h2>



<p class="wp-block-paragraph">From Charleston in 2015 to Buffalo in 2022, the sequence is not an isolated accident but part of a constant that has lasted twenty-five years, a quarter of a century.</p>



<p class="wp-block-paragraph">The list of massacres demonstrates this without adornment: the Charleston massacre in 2015, with nine African American churchgoers murdered by Dylann Roof, a white supremacist whose arrest even involved members of his own family; the attack on the Tree of Life synagogue in Pittsburgh in 2018, which left eleven people dead at the hands of Robert Bowers, an anti-Semitic extremist who denied the Holocaust and was convinced that a white genocide was underway; the shooting in El Paso in 2019, which left twenty-three people dead, mostly Latinos, by a white supremacist named Patrick Wood Crusius; or the murder of ten African Americans in a supermarket in Buffalo in 2022 by a right-wing radical who livestreamed the killings via Twitch, wearing a military helmet. These are some of the most representative cases, always with the same pattern: a radicalized white man, a semi-automatic rifle, and racial or religious hatred turned into a political pretext.</p>



<p class="wp-block-paragraph">The left also appears in the chronicles, but almost as a footnote. Aaron Danielson, a Patriot Prayer sympathizer, was killed in 2020 in Portland by a self-declared antifascist. In 2025, an antifa group attacked an ICE facility in Texas, leaving several people severely injured, including a police officer hit in the neck. These are serious episodes, certainly, and no less condemnable than the others, but so minor in the statistics that they barely alter the chart.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Violence is not politically symmetrical: the balance is clearly tilted toward the right. Pretending otherwise is not an innocent error, it is a deliberate manipulation, it is hiding the truth, it is complicity with the criminals. It is, ultimately, to have one’s hands somewhat stained with blood.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Gender perspective: who kills and who dies</h2>



<p class="wp-block-paragraph">The gender pattern is overwhelming: <strong>94% of political killers in the U.S. are men.</strong> The victims, by contrast, are more evenly distributed: about 55–60% are men and about 40–45% are women (with around 1% unknown or nonbinary). To repeat, to make it clear: 94% of the killers are men; 40–45% of the victims are women.</p>



<p class="wp-block-paragraph">The conclusion is unavoidable: the same virtual spaces where supremacism and xenophobia incubate are also breeding grounds for misogyny, because many of the murders whose victims are women were hatched in sinister incel forums or in anti-feminist groups, where hatred of women blends thickly with other extremist ideologies.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A methodological clarification is necessary: we classify incels and misogynistic extremists within the far right because they share spaces, narratives, and networks with white supremacists and reactionary anti-feminism. Radical Islamist extremism, however, is analyzed separately because it responds to a different religious matrix, with its own dynamics and international connections that do not overlap with the Western far-right ecosystem.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Violence against the LGBTQ+ community: restoring morality</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Among political murders in the United States, violence specifically targeted at the LGBTQ+ community occupies a particularly sinister place. We are not talking about all crimes in which the victim happened to be gay, lesbian, or trans by chance (there are many more), but those where the motive was precisely their identity or sexual orientation. That is to say: ideological murders driven by homophobia, transphobia, or the religious and political obsession with “defending morality.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">It was not an isolated fact. In 2019 in South Carolina, <em>Dime Doe</em>, a transgender woman, was murdered solely for her identity; the case resulted in the first federal conviction in the U.S. for an anti-trans hate crime. In 2021 in Georgia, <em>Sophie Vasquez</em>, also trans, was murdered by an individual who tried to justify the crime with the so-called “trans panic defense,” ultimately rejected by the court. In 2024 in Alabama, the trans teenager <em>Cameron Thompson</em> was murdered after months of harassment fueled by hateful speeches circulating on social media.</p>



<h2 class="wp-block-heading">A complex exception</h2>



<p class="wp-block-paragraph">The Orlando 2016 case deserves separate mention: Omar Mateen, a U.S. citizen born in New York, murdered 49 people in the Pulse nightclub. Although ISIS claimed responsibility, the motives were hybrid—a mixture of internalized homophobia, online radicalization and psychological imbalances—and that is why different organizations classify it differently.</p>



<p class="wp-block-paragraph">In this analysis we have excluded it from the central statistics for being considered an internationally claimed terrorism by ISIS, but its symbolic weight in violence against the LGBTQ+ community is undeniable.</p>



<h2 class="wp-block-heading">In summary: political murders in the U.S. (2000-2025)</h2>



<p class="wp-block-paragraph">The balance of a quarter century leaves no room for creative interpretation: <strong>7 out of 10 political murders bear the signature of the far right.</strong> In this period there were also two assassination attempts against Donald Trump: the first on July 13, 2024, by Thomas Matthew Crooks; and the second on September 15, 2024, by Ryan Wesley Routh. Both incidents, though not lethal, are part of the same pattern of extreme <strong>political violence in the USA</strong>.</p>



<figure class="wp-block-table"><table class="has-fixed-layout"><thead><tr><th>Source of violence</th><th>Approximate number of murders</th><th>Percentage of total</th><th>Emblematic examples</th></tr></thead><tbody><tr><td>Far right</td><td>~300</td><td>65-70%</td><td>Charleston 2015 (9), Pittsburgh 2018 (11), El Paso 2019 (23), Buffalo 2022 (10)</td></tr><tr><td><strong>F</strong>ar left</td><td>~50–70</td><td>10-15%</td><td>Portland 2020 (1), Alvarado 2025 (heridos graves)</td></tr><tr><td>Domestic Islamism</td><td>~35–40</td><td>8–10%</td><td>Fort Hood 2009 (13), Boston 2013 (3), San Bernardino 2015 (14)</td></tr><tr><td>Others / Mixed</td><td>20-45</td><td>5-10%</td><td>Loughner 2011, asesinatos híbridos</td></tr></tbody><tfoot><tr><td>TOTAL</td><td>~450</td><td>100%</td><td>—</td></tr></tfoot></table></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Spain also has a mirror in <em>El Callejón del Gato</em></h2>



<p class="wp-block-paragraph">What is unsettling is not only what happens in the United States, but how it is transplanted to Spain, conveniently reflected in the distorted mirrors of <em>El Callejón del Gato</em>. Vox has for years been freely importing the Trumpist discourse of the “violent left,” and in the PP there are more and more voices repeating it as if it were revealed truth.</p>



<p class="wp-block-paragraph">It is about copying the Trumpist narrative frame, even though data contradicts it, because as everyone knows, for those who do not hesitate to sow doubt about vaccines or give credence to all kinds of conspiracies and hoaxes, truth does not matter.</p>



<p class="wp-block-paragraph">But it does matter, because the risk is large: turning Spanish politics into a sad caricature of the American one, with invented internal enemies and the escalation of polarization as an electoral strategy. We import Netflix series, XXL hamburgers and now also lies packaged in convenient disposable kits. And without tariffs.</p>



<p class="wp-block-paragraph">In Spain the numbers are more modest, but the pattern is disturbingly similar: <strong>political violence in the USA</strong> is not symmetrical, and it almost always hits the same groups. According to the Interior Ministry, in 2024 there were <strong>1,955</strong> hate crimes and incidents registered, of which <strong>804</strong> were for racism or xenophobia and <strong>528</strong> for sexual orientation or gender identity. That is: more than a quarter of all cases targeted LGBTQ+ persons.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Reports from FELGTBI+ add that physical or verbal aggressions against this community doubled in one year, going from <strong>7% to 16.3%</strong> of the LGBTQ+ population. These are not abstract figures: in 2025 an LGBTQ+ bank was attacked in Lanzarote with a swastika and the phrase “Long live Vox”; in Gandia an LGBTQ+ exhibition was vandalized with Nazi symbols and homophobic insults; and in Navarra the Prosecutor is investigating the mayor of Valtierra for hate speech against migrants.</p>



<p class="wp-block-paragraph">You do not need assault rifles or international headlines to see how the same toxic discourse produces violence here and now. Will we allow it to escalate?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Talking about <strong>political violence</strong> in Spain between 2000 and 2025 without mentioning ETA would be an exercise in bad faith: the terrorist group murdered more than 60 people in the first decade of the century, until its definitive end in 2011. That violence was lethal, systematic and left a wound that still festers in our collective memory. But 2011 marks a rupture in the trend.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Since then, ETA’s violence has disappeared, though certain expressions of the abertzale world continue to generate pain: the <em>ongietorri</em> and public tributes to released ETA members, chants glorifying violence in demonstrations or graffiti that praise violence. They do not kill, but they wound: they are forms of symbolic violence that humiliate the victims and poison the social climate.</p>



<p class="wp-block-paragraph">The contrast is clear: ETA’s armed terrorism is a thing of the past and <strong>political violence</strong> in Spain is much less lethal. Our society is less violent, access to firearms is limited—and that makes a big difference. But the risk is not that we replicate the same spiral of blood—it is adopting the same spiral of lies. Vox does it without shame and in the PP there are more voices reciting the Trumpist script as if it were dogma.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Closing accounts</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Twenty-five years of data do not allow for discussion: <strong>political violence in the USA</strong> has a clear signature, that of the far right. Pretending otherwise is not an innocent mistake—it is a deliberate lie. And like every lie repeated, it kills twice: first the victims, then the truth.</p>



<p class="wp-block-paragraph">What do we know about the “white genocide”? Nothing. Not a single piece of data supports it, no statistic confirms it. What we <em>do</em> know is that while supremacists fantasize about their imaginary extinction, Black people, Latinos, Asians, Native Americans, women and LGBTQ+ people keep burying their dead. And that is the obscene paradox: inventing a genocide to justify the real murders one commits.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Numbers are stubborn.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Final note: where all these data come from</h2>



<p class="wp-block-paragraph">I have worked based on reports from the FBI, CSIS and ADL, gathered through open searches and with the help of artificial intelligence tools to locate, organize, and classify the information. This article was not written by any AI, but I <em>did</em> use them as a “search engine assisted by AI.” I have not spent weeks in physical archives, but neither did I limit myself to headlines: everything presented here is backed by verifiable sources.</p>



<p class="wp-block-paragraph">The result is clear: twenty-five years of records refute the narrative of the “violent left.”</p>



<h5 class="wp-block-heading">1) Political murders in general and domestic extremism</h5>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2024" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2024</a></li>



<li><a href="https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2023" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2023</a></li>



<li><a href="https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2022" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2022</a></li>



<li><a href="https://www.csis.org/analysis/escalating-terrorism-problem-united-states" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.csis.org/analysis/escalating-terrorism-problem-united-states</a></li>



<li><a href="https://www.csis.org/analysis/rising-threat-anti-government-domestic-terrorism-what-data-tells-us" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.csis.org/analysis/rising-threat-anti-government-domestic-terrorism-what-data-tells-us</a></li>



<li><a href="https://www.csis.org/analysis/global-terrorism-threat-assessment-2025" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.csis.org/analysis/global-terrorism-threat-assessment-2025</a></li>



<li><a href="https://www.csis.org/analysis/pushed-extremes-domestic-terrorism-amid-polarization-and-protest" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.csis.org/analysis/pushed-extremes-domestic-terrorism-amid-polarization-and-protest</a></li>



<li><a href="https://www.csis.org/analysis/evolution-domestic-terrorism" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.csis.org/analysis/evolution-domestic-terrorism</a></li>



<li><a href="https://www.cato.org/policy-analysis/terrorism-immigration" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.cato.org/policy-analysis/terrorism-immigration</a></li>



<li><a href="https://www.cato.org/publications/policy-analysis/terrorists-immigration-status-nationality-risk-analysis-1975-2017" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.cato.org/publications/policy-analysis/terrorists-immigration-status-nationality-risk-analysis-1975-2017</a></li>



<li><a href="https://www.start.umd.edu/data-tools/GTD" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.start.umd.edu/data-tools/GTD</a></li>



<li><a href="https://www.start.umd.edu/publication/introducing-global-terrorism-databasecrim" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.start.umd.edu/publication/introducing-global-terrorism-databasecrim</a></li>



<li><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_antisemitic_incidents_in_the_United_States" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_antisemitic_incidents_in_the_United_States</a></li>



<li><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Category:Antisemitic_attacks_and_incidents_in_the_United_States" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://en.wikipedia.org/wiki/Category:Antisemitic_attacks_and_incidents_in_the_United_States</a></li>



<li><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Timeline_of_antisemitism_in_the_21st_century" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://en.wikipedia.org/wiki/Timeline_of_antisemitism_in_the_21st_century</a></li>
</ul>



<h5 class="wp-block-heading">2) Murders motivated by antisemitism</h5>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2024" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2024</a></li>



<li><a href="https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2022" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2022</a></li>



<li><a href="https://www.fbi.gov/how-we-can-help-you/more-fbi-services-and-information/ucr/hate-crime" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.fbi.gov/how-we-can-help-you/more-fbi-services-and-information/ucr/hate-crime</a></li>



<li><a href="https://www.justice.gov/hatecrimes/hate-crime-statistics" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.justice.gov/hatecrimes/hate-crime-statistics</a></li>



<li><a href="https://www.justice.gov/crs/news/2023-hate-crime-statistics" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.justice.gov/crs/news/2023-hate-crime-statistics</a></li>
</ul>



<h5 class="wp-block-heading">3) Violence by and against Muslims (Islamophobia and domestic Islamist extremism)</h5>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="https://www.cair.com/islamophobia_blog" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.cair.com/islamophobia_blog</a></li>



<li><a href="https://www.cair.com/press_releases/cairs-civil-rights-report-shows-islamophobia-complaints-at-all-time-high-viewpoint-discrimination-key-factor/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.cair.com/press_releases/cairs-civil-rights-report-shows-islamophobia-complaints-at-all-time-high-viewpoint-discrimination-key-factor/</a></li>



<li><a href="https://www.cair.com/press_releases/new-cair-data-shows-anti-muslim-anti-palestinian-hate-remain-elevated-in-first-half-of-2024/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.cair.com/press_releases/new-cair-data-shows-anti-muslim-anti-palestinian-hate-remain-elevated-in-first-half-of-2024/</a></li>



<li><a href="https://islamophobia.org/civil-rights-reports/2024-civil-rights-report-fatal-the-resurgence-of-anti-muslim-hate/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://islamophobia.org/civil-rights-reports/2024-civil-rights-report-fatal-the-resurgence-of-anti-muslim-hate/</a></li>



<li><a href="https://kurzman.unc.edu/muslim-american-terrorism/annual-report/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://kurzman.unc.edu/muslim-american-terrorism/annual-report/</a></li>



<li><a href="https://sanford.duke.edu/story/new-report-muslim-american-terrorism-cases-remain-low-2019/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://sanford.duke.edu/story/new-report-muslim-american-terrorism-cases-remain-low-2019/</a></li>



<li><a href="https://scholars.duke.edu/individual/pub1294589" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://scholars.duke.edu/individual/pub1294589</a></li>



<li><a href="https://www.fbi.gov/how-we-can-help-you/more-fbi-services-and-information/ucr/hate-crime" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.fbi.gov/how-we-can-help-you/more-fbi-services-and-information/ucr/hate-crime</a></li>



<li><a href="https://www.justice.gov/hatecrimes/hate-crime-statistics" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.justice.gov/hatecrimes/hate-crime-statistics</a></li>
</ul>



<h5 class="wp-block-heading">4) Violence against women</h5>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/el-movimiento-incel-la-peligrosa-radicalizacion-digital-que-fomenta-el-odio-hacia-las-mujeres/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/el-movimiento-incel-la-peligrosa-radicalizacion-digital-que-fomenta-el-odio-hacia-las-mujeres/</a></li>



<li><a href="https://www.internationaliststandpoint.org/la-misoginia-de-los-incels-de-internet-a-la-violencia-en-la-vida-real/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.internationaliststandpoint.org/la-misoginia-de-los-incels-de-internet-a-la-violencia-en-la-vida-real/</a></li>



<li><a href="https://ccpulse.org/2024/04/12/a-medida-que-aumenta-el-odio-a-las-mujeres-tambien-aumentan-los-asesinatos-en-masa/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://ccpulse.org/2024/04/12/a-medida-que-aumenta-el-odio-a-las-mujeres-tambien-aumentan-los-asesinatos-en-masa/</a></li>



<li><a href="https://www.nbcnews.com/news/us-news/ohio-incel-plotted-kill-women-college-sentenced-6-years-prison-rcna141473" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.nbcnews.com/news/us-news/ohio-incel-plotted-kill-women-college-sentenced-6-years-prison-rcna141473</a></li>
</ul>



<h5 class="wp-block-heading">5) Politically motivated violence against the LGBTQ+ community</h5>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="https://www.hrc.org/resources/fatal-violence-against-the-transgender-and-gender-expansive-community-in-2024" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.hrc.org/resources/fatal-violence-against-the-transgender-and-gender-expansive-community-in-2024</a></li>



<li><a href="https://www.hrc.org/resources/an-epidemic-of-violence-fatal-violence-against-transgender-and-gender-non-conforming-people-in-the-united-states-in-2020" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.hrc.org/resources/an-epidemic-of-violence-fatal-violence-against-transgender-and-gender-non-conforming-people-in-the-united-states-in-2020</a></li>



<li><a href="https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2024" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2024</a></li>



<li><a href="https://everytownresearch.org/report/anti-lgbtq-violence-in-america/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://everytownresearch.org/report/anti-lgbtq-violence-in-america/</a></li>



<li><a href="https://glaad.org/reference/anti-trans-violence/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://glaad.org/reference/anti-trans-violence/</a></li>



<li><a href="https://www.fbi.gov/how-we-can-help-you/more-fbi-services-and-information/ucr/hate-crime" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.fbi.gov/how-we-can-help-you/more-fbi-services-and-information/ucr/hate-crime</a></li>



<li><a href="https://www.justice.gov/hatecrimes/hate-crime-statistics" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.justice.gov/hatecrimes/hate-crime-statistics</a></li>
</ul>



<h5 class="wp-block-heading">6) Ethnic analysis of the victims (breakdowns and trends)</h5>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="https://www.fbi.gov/how-we-can-help-you/more-fbi-services-and-information/ucr" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.fbi.gov/how-we-can-help-you/more-fbi-services-and-information/ucr</a></li>



<li><a href="https://www.justice.gov/hatecrimes/hate-crime-statistics" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.justice.gov/hatecrimes/hate-crime-statistics</a></li>



<li><a href="https://cde.ucr.cjis.gov/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://cde.ucr.cjis.gov/</a></li>



<li><a href="https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2024" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.adl.org/resources/report/murder-and-extremism-united-states-2024</a></li>



<li><a href="https://www.csis.org/analysis/escalating-terrorism-problem-united-states" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.csis.org/analysis/escalating-terrorism-problem-united-states</a></li>



<li><a href="https://www.splcenter.org/hatewatch" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.splcenter.org/hatewatch</a></li>
</ul>



<h5 class="wp-block-heading">7) Total homicides and general crime data</h5>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="https://www.fbi.gov/how-we-can-help-you/more-fbi-services-and-information/ucr" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.fbi.gov/how-we-can-help-you/more-fbi-services-and-information/ucr</a></li>



<li><a href="https://cde.ucr.cjis.gov/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://cde.ucr.cjis.gov/</a></li>



<li><a href="https://www.fbi.gov/news/press-releases/fbi-releases-2024-reported-crimes-in-the-nation-statistics" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.fbi.gov/news/press-releases/fbi-releases-2024-reported-crimes-in-the-nation-statistics</a></li>



<li><a href="https://ucr.fbi.gov/crime-in-the-u.s/2019/crime-in-the-u.s.-2019/topic-pages/expanded-homicide" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://ucr.fbi.gov/crime-in-the-u.s/2019/crime-in-the-u.s.-2019/topic-pages/expanded-homicide</a></li>
</ul>



<h5 class="wp-block-heading">8) Hate crimes in Spain</h5>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="https://www.interior.gob.es/opencms/export/sites/default/.galleries/galeria-de-prensa/documentos-y-multimedia/balances-e-informes/2024/INFORME_Evolucion_delitos_de_odio_2024.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.interior.gob.es/opencms/export/sites/default/.galleries/galeria-de-prensa/documentos-y-multimedia/balances-e-informes/2024/INFORME_Evolucion_delitos_de_odio_2024.pdf</a></li>



<li><a href="https://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/notasprensa/interior/paginas/2025/180725-informe-delitos-odio.aspx" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/notasprensa/interior/paginas/2025/180725-informe-delitos-odio.aspx</a></li>



<li><a href="https://felgtbi.org/wp-content/uploads/2024/08/Informe-DDOO_24.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://felgtbi.org/wp-content/uploads/2024/08/Informe-DDOO_24.pdf</a></li>



<li><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Asesinato_de_Carlos_Palomino" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://es.wikipedia.org/wiki/Asesinato_de_Carlos_Palomino</a></li>



<li><a href="https://www.elespanol.com/reportajes/20181116/asesino-neonazi-carlos-palomino-josue-derecho-alfareria/352744736_3.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://www.elespanol.com/reportajes/20181116/asesino-neonazi-carlos-palomino-josue-derecho-alfareria/352744736_3.html</a></li>



<li><a href="https://elpais.com/espana/comunidad-valenciana/2025-05-20/no-a-la-degeneracion-del-pueblo-vandalizan-con-pintadas-nazis-una-exposicion-lgtbi-en-gandia.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://elpais.com/espana/comunidad-valenciana/2025-05-20/no-a-la-degeneracion-del-pueblo-vandalizan-con-pintadas-nazis-una-exposicion-lgtbi-en-gandia.html</a></li>



<li><a href="https://cadenaser.com/canarias/2025/09/09/atacan-un-banco-lgtbi-en-lanzarote-con-una-esvastica-y-la-frase-viva-vox-ser-lanzarote" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://cadenaser.com/canarias/2025/09/09/atacan-un-banco-lgtbi-en-lanzarote-con-una-esvastica-y-la-frase-viva-vox-ser-lanzarote</a></li>



<li><a href="https://cadenaser.com/navarra/2025/09/10/el-gobierno-de-navarra-deriva-a-la-fiscalia-las-declaraciones-del-alcalde-de-valtierra-por-presunto-delito-de-odio-radio-pamplona" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://cadenaser.com/navarra/2025/09/10/el-gobierno-de-navarra-deriva-a-la-fiscalia-las-declaraciones-del-alcalde-de-valtierra-por-presunto-delito-de-odio-radio-pamplona</a></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>La lección del Colegio Areteia</title>
		<link>https://asueldodemoscu.net/la-leccion-del-colegio-areteia/</link>
					<comments>https://asueldodemoscu.net/la-leccion-del-colegio-areteia/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Don Ricardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Jun 2025 09:35:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La vida]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[En un mundo en el que ya es pensamiento hegemónico que la igualdad social es una rémora y que quien no triunfa es porque no se lo merece; en un mundo en el cual los jóvenes que empiezan a trabajar te cuentan que el Estado les «quita» parte de su salario, en lugar de mostrarse [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En un mundo en el que ya es pensamiento hegemónico que la igualdad social es una rémora y que quien no triunfa es porque no se lo merece; en un mundo en el cual los jóvenes que empiezan a trabajar te cuentan que el Estado les «quita» parte de su salario, en lugar de mostrarse orgullosos de su ciudadanía y de su contribución, mediante los impuestos, a lo común, la experiencia vivida en el <strong><a href="https://colegioareteia.es/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colegio Areteia</a></strong> se convierte en una lección luminosa y necesaria, en una lección de compromiso, de inclusión y de respeto a los ritmos individuales y a los valores colectivos. Una lección que merece ser contada, estudiada, aprendida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escuchar a una joven de apenas 18 años que, en su discurso de graduación, agradece a sus profesores y profesoras que les hayan inculcado los valores de la <em>“igualdad, la solidaridad y el cuidado del bien común”</em>, y que les hayan animado a aprender <em>“no para ser los mejores, sino para contribuir a construir un mundo mejor”</em> es un bálsamo para el alma atribulada de quienes vemos con preocupación cómo los valores en los que nos educaron, los valores que hemos querido transmitir a nuestros hijos e hijas, empiezan a ser cuestionados y perseguidos de nuevo por el mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esos mismos valores, tan magníficamente expresados por esa joven, son los que le han inculcado a mi hijo en un colegio extraordinario, especializado en atención a la diversidad y educación inclusiva: el <strong>Colegio Areteia</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Don Artur se graduó ayer en su ciclo de Formación Profesional de Grado Medio en Técnico de Guía en el Medio Natural y de Tiempo Libre. No quepo en mí de orgullo. Y ha sido posible gracias al <strong>Colegio Areteia</strong>, un centro privado que es exactamente lo que el sistema público de enseñanza debería aspirar a ser: compromiso con el aprendizaje de cada alumno y de cada alumna, respeto a sus ritmos, sus capacidades y sus trayectorias. La atención a la diversidad y la educación inclusiva no son consignas <em>progres</em> ni ocurrencias <em>woke</em>; son necesidades vitales para miles de niños y niñas que, sin ellas, quedan fuera del sistema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lamentablemente, nada de eso está hoy en la escuela pública madrileña —salvo contadas excepciones—, y no hablo de sus magníficos profesionales (una de las cuales es la madre de mi hijo, otra una de sus tías, y otra su prima, además de varios amigos y amigas). Porque ellos, los profesionales de la pública, dan más de sí mismos de lo que sus sueldos exigen. Son ellos quienes, a pesar de sus gestores políticos, mantienen con su trabajo diario —mal pagado y peor reconocido— la calidad de la escuela pública.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No hablo, por tanto, de las personas, sino del sistema, de un sistema que expulsa a los niños y niñas que tienen problemas, de un sistema que no cuida a quienes más necesitan ser cuidados, de un sistema, en definitiva, que deja a muchos en el desamparo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ayer, escuchando el magnífico discurso, cargado de valores encomiables, de la alumna que representaba a quienes se graduaban, así como las palabras del director del <strong>Colegio Areteia</strong>, no podía evitar sentir una rabia honda —tan honda como el orgullo que sentía— contra quienes están desmontando la escuela pública, contra quienes están desviando hacia objetivos menos encomiables los recursos necesarios para que esa escuela pueda ser verdaderamente diversa, inclusiva y respetuosa con cada alumno y con cada alumna. Porque todas y cada uno de ellos y ellas tienen derecho a la igualdad de oportunidades. Y a una vida digna y plena.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y hoy, ese derecho —que debía estar grabado a fuego en la Constitución— se está negando a quienes no pueden permitirse pagar un colegio como el <strong>Colegio Areteia</strong>.</p>
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		<title>Europa libre, fuerte y sin permiso</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Don Ricardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Mar 2025 11:31:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
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<p class="wp-block-paragraph">Algunos amigos me dicen, con cierta sorna, que la postura que estoy manifestando estos días respecto a la relación con Rusia y la guerra de Ucrania es contradictoria con la que sostenía antes de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Pero en realidad no lo es. Siempre he dicho que soy europeo. Europa es mi nación porque representa el único intento fructífero, desde la fundación de Roma (es decir, desde el origen de Europa) hasta la fecha, de mantener el continente en paz, en libertad y en prosperidad. Lo hemos conseguido durante ochenta años. Ese, y no otro, es mi proyecto político; esa, y no otra, es mi patria: integración europea, democracia y Estado del bienestar. Un proyecto que comparto con ciudadanos europeos de derechas y de izquierdas en todo el continente. Ese proyecto lo encarna la Unión Europea. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Evidentemente, debemos realizar cambios, tres de ellos imprescindibles y urgentes: una mayor integración y democratización, una política exterior unida y autónoma, y una política de defensa realmente común e independiente, que incluya la creación de un ejército europeo, cuya necesidad estos días se manifiesta con absoluta claridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta la irrupción de Trump —y lo sigo creyendo hoy—, pensaba que Rusia debía ser nuestro amigo preferente por motivos geográficos, culturales, históricos, económicos y políticos. Soy rusófilo y lo seré hasta el día en que me muera. Pero si nuestro amigo preferente se alía con nuestro peor enemigo —Estados Unidos es y ha sido siempre, con Trump y con otros presidentes, nuestro mayor adversario—, entonces ese amigo preferente se convierte en nuestro enemigo. Y nuestra obligación es defendernos y, sobre todo, dejar claro a Estados Unidos que no lo necesitamos para nuestra seguridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas circunstancias son nuevas, porque Estados Unidos, por fin, ha mostrado su verdadero rostro —algo que debemos agradecerle a Trump—. En este contexto, defender a Ucrania es defender a la Unión Europea. Hay que apoyarla, con límites y con realismo, hasta que Rusia acepte que no pasará del Donbás. Solo entonces se podrá buscar una paz realista y justa que excluya a Estados Unidos del continente, pues la reconstrucción de Ucrania debe quedar en manos de la Unión Europea. A cambio, Ucrania deberá democratizarse y desnazificarse de manera efectiva si quiere ingresar en la UE, para evitar otro tumor maligno como el que representa Orbán. Y esa paz deberá ser garantizada por un ejército única y exclusivamente europeo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que pueden considerarme, ahora mismo, un halcón europeo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Feminismo sí, pero no asín</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Don Ricardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Feb 2025 10:09:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La vida]]></category>
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					<description><![CDATA[Antes había más libertad, eso es así. A veces pienso que vivimos en un péndulo y pasamos de un extremo al opuesto sin apenas transición. Ahora no hay presunción de inocencia, y basta que tu mujer te denuncie por violencia de genero para que tengas que dormir en el calabozo y esto les pasa a [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Antes había más libertad, eso es así. A veces pienso que vivimos en un péndulo y pasamos de un extremo al opuesto sin apenas transición. Ahora no hay presunción de inocencia, y basta que tu mujer te denuncie por violencia de genero para que tengas que dormir en el calabozo y esto les pasa a muchísimos hombres y los juzgados están llenos de denuncias falsas. Lo sé, porque mi primo Joseluís trabaja en un juzgado y dice que no sabemos lo que se ve allí. Hoy en día, una mujer puede votar, conducir, trabajar y hasta ganar más dinero que yo. ¿Qué más quieren? Es triste, porque yo soy de izquierdas y feminista, pero nos hemos pasado de frenada. Franco tendría sus cosas, sí, pero no todo fue malo: fundó la Seguridad Social, nos dio las vacaciones pagadas y los pisos sociales, y se respetaba a la familia. En el tema de la igualdad, estamos como con Franco pero al revés.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo mismo, ayer tuve que pedirle permiso a mi mujer para abrir una cuenta en el banco. Después, fui al notario para firmar los papeles de la herencia de mi padre pero me dijo el notario que necesitaba una autorización por escrito de mi mujer, y que sin ella no podía hacerme cargo de la herencia de mi padre. Lo dejé para dentro de unos días, porque tengo que viajar a Roma, así que fui a la agencia de viajes a comprar el billete, pero no pude: me pidieron el permiso de mi mujer para viajar. Sin él no podía comprar un billete de avión para salir de España. No lo tenía. Y me enfadé mucho, así que decidí irme a dormir a un hotel.<br /><br />La recepcionista era muy amable, pero me dijo que no podían darme una habitación sin un permiso por escrito de mi mujer. Me recomendó que me fuera a casa, que ese era mi sitio, y que me sacara esas ideas de mi “cabecita preciosa». Era tarde, y no tenía  dónde dormir, así que acabé por irme a casa. Cuando llegué, me encontré en el vestíbulo a mi mujer, que me recibió con una bofetada, y un par de policías, porque me había puesto una denuncia por abandono del hogar. Como aparecí finalmente, retiro la denuncia -fue muy buena y generosa conmigo-, y los polis se fueron, no sin antes señalarme con el dedo acusador y advertirme «esto, que no se repita». Espero que se le pase y me compre la Kelvinator.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ni machismo, ni feminismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Feminismo sí, pero no asín.<br /><br /><strong>POSTDATA</strong>.- <em>Evidentemente, que todo hay que aclararlo, esto es un texto ironico. Me ha venido a la cabeza viendo los comentarios de algunos mandriles de culo rojo en <a href="https://www.instagram.com/p/DGFeNUYu78n/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">esta entrada de Instagram</a>&#8230;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Europa, al rincón de pensar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Don Ricardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Feb 2025 15:39:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[Europa se ha ganado a pulso el desprecio y el ninguneo al que la están sometiendo Estados Unidos (con Trump, pero también antes con Biden) y Rusia en el marco de las conversaciones de paz para Ucrania impulsadas por Donald Trump. La reciente declaración de Putin, afirmando que «la presencia de Europa es prematura», no [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Europa se ha ganado a pulso el desprecio y el ninguneo al que la están sometiendo Estados Unidos (con Trump, pero también antes con Biden) y Rusia en el marco de las conversaciones de paz para Ucrania impulsadas por Donald Trump. La reciente declaración de Putin, afirmando que «la presencia de Europa es prematura», no es más que la constatación de una realidad: Europa ya no cuenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante estos años de guerra, la UE ha renunciado a tener una voz propia, más allá de las bravuconadas de Macron, y se ha limitado a seguir acríticamente la estela de Estados Unidos, aceptando sanciones contra Rusia que han resultado ser, en buena parte, auto-sanciones. Estas medidas han empobrecido a Europa y enriquecido a Estados Unidos, y ahora, cuando llega el momento de negociar la paz, el nuevo presidente estadounidense —sin haber apoyado a Rusia durante la guerra ni haberse negado a ayudar a Ucrania— mantiene una postura crítica con la implicación occidental en la guerra y, por tanto, conserva una interlocución con Rusia. Europa, en cambio, ha quemado todos sus puentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que Trump sea un mercachifle sin escrúpulos, que vaya a usar esa interlocución para fortalecer los intereses de sus socios magnates, y que las conversaciones de paz corran el riesgo de hundir a Ucrania en una paz miserable —quizás peor que la guerra— porque arruinará y saqueará el país como si fuera una mera «parcela» (ese término con el que Trump se refiere a las zonas del mundo que considera de su propiedad, como Gaza), es casi secundario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Europa está fuera de juego, pero no nos engañemos: está donde ella misma se ha colocado. Salir de ese pozo será complicado y requerirá un tiempo en el rincón de pensar&#8230; Mientras tanto, veremos cómo Putin y Trump se reparten Ucrania y sus riquezas, mientras europeos y ucranianos llamamos con respeto y la cabeza baja a la puerta de la sala de negociaciones. Por ahora, Trump ya ha exigido explotar las tierras raras ucranianas y crear depósitos subterráneos de gas licuado. No sería sorprendente que, a cambio del levantamiento de sanciones a Rusia, Estados Unidos reclame la compra en exclusiva de su gas, para luego revenderlo a los europeos con el margen de beneficio económico o político correspondiente.</p>
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		<title>De mirlos, cuervos, buitres y gorriones</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Don Ricardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 08 Feb 2025 11:10:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[Hablábamos ayer con unos amigos sobre posibles dirigentes para la izquierda española, y alguien mostró un vídeo de uno de ellos pronunciando un brillante y vibrante discurso parlamentario. Mi amigo se preguntaba si, a pesar de los reparos que pudiéramos tener, sería el mirlo blanco que necesitamos. Terminó la conversación, que tuvo lugar en un [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Hablábamos ayer con unos amigos sobre posibles dirigentes para la izquierda española, y alguien mostró un vídeo de uno de ellos pronunciando un brillante y vibrante discurso parlamentario. Mi amigo se preguntaba si, a pesar de los reparos que pudiéramos tener, sería el <em>mirlo blanco</em> que necesitamos. Terminó la conversación, que tuvo lugar en un grupo de WhatsApp, pero me dejó reflexionando sobre si realmente necesitamos un <em>mirlo blanco</em>. Y concluí que no. Ni lo necesitamos ni lo queremos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestra democracia está amenazada, y las amenazas son reales, no meramente académicas. Hoy mismo, en Madrid, están reunidos los caudillos de algunos de los partidos herederos de Hitler, Mussolini y Franco, y hablan abiertamente de destruir la Unión Europea y sus logros. Logros que, esencialmente, han llevado a nuestros países a décadas de paz, prosperidad y democracia. Justo en el momento en que deberíamos consolidar estos avances y reformar la Unión para convertirla en una democracia más real, surgen partidos que plantean destruirla, recortar la democracia, desmantelar el estado del bienestar y regresar a un modelo de Estados nación enfrentados entre sí por intereses mezquinos, el mismo modelo que causó al menos tres grandes guerras en Europa en los siglos XIX y XX.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esos partidos suman nada menos que 19 millones de votos en el continente y, a diferencia de lo que ocurrió en los años treinta del siglo pasado, cuentan con el apoyo de Estados Unidos y, con menos convicción y por razones que parecen meramente oportunistas, de Rusia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los <em>mirlos blancos</em> tienen, sin duda, una virtud: con sus electrizantes discursos nos inflaman y nos provocan una satisfacción extrema al confirmar nuestras propias convicciones. Nos hacen sentir que nuestra <em>secta</em> es la portadora de la verdad y la defensora del bien, mientras que las otras sectas que siguen a otros <em>mirlos blancos</em> (que nosotros tendemos a ver más bien como <em>cuervos negros</em>) estánen la frontera del oprobio político, cuando no sumidos en él. Los <em>mirlos blancos</em> convierten la política en una tertulia de taberna disfrazada de lucha épica y heroica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Podemos conjurar la amenaza existencial que pesa sobre Europa, su democracia y sus valores con <em>mirlos blancos</em>? Creo que no.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A mí, más que los <em>mirlos blancos</em>, me interesan los humildes y grises gorrioncillos: menos brillantes, sin duda, pero con principios más sólidos y profundos. Líderes que no lleven a sus seguidores al paroxismo, que no hablen para las redes sociales, que no conviertan la política en un espectáculo donde gana quien tiene la ocurrencia más sonora y cosecha más aplausos. Líderes que trabajen en la sombra, grises, sin destacar, porque es en la discreción donde pueden alcanzarse los grandes acuerdos que protegen a las mayorías sociales. Líderes que busquen lo que Europa y los europeos necesitamos ahora: un acuerdo transversal que atraviese a toda la sociedad, de izquierda a derecha, para defender nuestros valores, nuestras democracias y nuestras instituciones comunes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Unión Europea fue construida conjuntamente por socialdemócratas y conservadores y, en menor medida, por verdes, liberales y, sí, también comunistas, porque no se puede entender la democracia en España, Francia o Italia sin la contribución de los comunistas. Sólo un gran pacto entre todas estas familias políticas —o al menos entre conservadores y socialdemócratas— puede defender y preservar la Unión frente a la amenaza que se cierne sobre ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y esa defensa solo puede hacerse de una manera: relegando a los márgenes del poder político a las bandadas de <em>buitres</em> que hoy se reúnen en Madrid y a algunos otros que no han acudido por razones diversas. Ese gran acuerdo no es tarea de <em>mirlos blancos</em>, sino de humildes y discretos <em>gorriones grises</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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