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It is intended to be viewed in a newsreader or syndicated to another site.</feedburner:browserFriendly><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10995444.post-5482752708716515646</id><published>2006-07-16T00:32:00.000Z</published><updated>2007-08-07T00:46:45.801Z</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Palestina" /><title type="text">Palestina 2.41</title><content type="html">Hoy es mi último día aquí. Extraño, pero parece que me apetece un tour por la casa donde nos hospedamos. Es una comunidad de vecinos y la parte más interesante es la azotea. Aquí están los bidones que se usan para suministrar de agua a todos los vecinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/bidon1.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde aquí se ven las otras azoteas, algunas más elevadas que esta. En una de estas azoteas palestinas más elevadas que la nuestra hay un puesto de vigilancia del ejército israelí, con su garita y una especie de cortina que pareciera una red de pescar, de color verde militar. K explica que lo tienen ahí ocupando ilegalmente, pero bueno, sin autoridad competente a la que acudir, nada puede hacer la familia que vive ahí para impedirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También me señala K el bidón que está ahí tirado en un rincón del tejado. Los agujeros que tiene son de disparos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/bidon2.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me explica K que los soldados (o quizás los colonos, que también están armados) deben de aburrirse terriblemente y se entretienen de vez en cuando disparando a los bidones, que quedan inútiles y las familias que viven en la casa se quedan sin agua el tiempo que se tarde en cambiar los bidones – días, semanas... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirando hacia la calle, abajo, se ve, aparte de los controles militares, que también se ven cuando estamos abajo, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/telrumeida_check1.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/telrumeida_check2.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;algo que tendemos a obviar pero que desde aquí salta a la vista, y es la calle levantada justo junto a la entrada de las casas. K explica que es una más de las humillaciones. A veces, simplemente, llega una de esas máquinas de las que en un país normal llegan cuando hace falta reparar una tubería que va por debajo del asfalto y te levanta la calle y se repara en unas cuantas semanas. Aquí llega la máquina, levanta la calle, y la deja levantada permanentemente, dejando a quienes vivan en esa casa amargados teniendo que trepar por los escombros cada vez que tienen que salir y entrar en la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/obras1.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces la familia puede permitirse el lujo de arreglarlo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/obras2.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, no. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/obras3.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de hacer la ronda de la mañana y desayunar, me voy a la calle de abajo, camino del control militar en forma de sepulcro con espejos y hacia la parte viva de la ciudad. Normalmente no suele haber más soldados de los necesarios, pero hoy nos encontramos con un vehículo militar de los que llevan soldados de un lado a otro, por la calle por donde a los palestinos no se les permite circular con otros vehículos que no sean bicicletas o burros. Los soldados  se quedan mirándonos desde la ventana trasera del vehículo y sonríen con sarcasmo y nos dicen adiós con la mano. No suelen hacer esto pero imagino que el incidente del otro día les pareció gracioso y me han reconocido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dirijo a un sitio que unas veces suena como "Kawawis", otras como "Kaoís" y otras como "Kuís", dependiendo de quién lo diga. Es demasiado pequeño para andar preguntando por un servicio hasta ese pueblo desde aquí; tengo que preguntar por Yatta y luego cambiar allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pregunto a un hombre que sabe inglés y me responde: "Vas a Kawawis, ¿no?" "Sí. ¿Cómo lo sabes?" "Todos los extranjeros que vais a Yatta es porque vais a Kawawis". Por supuesto. No soy la primera ni seré la última. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me va llevando por entre la muchedumbre (de hombres solo) y los taxis y en un momento dado nos rodean unos cuantos hombres que me miran y hablan como enfadados. El hombre que me está sirviendo de guía les dice algo sobre "España", "ayudar" y "palestinos" y todos me miran de nuevo y se callan. Me consigue un taxi y me monto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay incidentes en el viaje hasta que nos acercamos a la ciudad. Un colono israelí conduce su coche como loco, sin respetar la señal palestina de "stop", casi matando a un grupo de colegialas palestinas y luego haciendo violentos gestos con la mano a un conductor palestino que de hecho se ha parado para evitar un accidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez en la calle principal de Yatta, que está llena de chicos y hombres palestinos, voy de tienda en tienda comprando comida para un par de días. Se me acerca un señor con barba: "A kawawis? Si? Yo te llevo". Para cuando ha acabado la frase se ha formado un corro de unos 10 hombres a nuestro alrededor. Me dice el tipo que me lleva por 25 shekels; me habían dicho que serían 5 así que le digo que me lo voy a pensar, pero tampoco es que me queden muchas opciones, puesto que es el único taxi que se ve por aquí, así que compro algo más de comida, que él me ayuda a comprar y cargar, y nos montamos en la furgo. Es la primera vez en Palestina que me monto en un taxi yo sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me lleva por carreteras llenas de montículos de piedras irregulares y "roadblocks", que consisten en bloques de piedra de uno a dos metros cúbicos puestos en medio de las carreteras para hacer el trasporte motorizado imposible, por los que pasa con la furgoneta a duras penas, y en uno de ellos me grita por encima del atronador ruido del motor y las piedras bajo los neumáticos: "Esta carretera, destruida por Israel". Lo cual es una observación muy útil, porque, sin esta información, sería fácil asumir simplemente que nunca existió ninguna carretera, ni la intención de hacerla, y lo que estamos haciendo es seguir el rastro que han dejado otros coches, o que alguien empezó a construirla pero en mitad de la tarea se cayeron estas rocas y no se pudo terminar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La furgoneta llega hasta una carretera perfectamente asfaltada que corta esta por la que vamos, como casi todas las carreteras israelíes cortan de cuajo muchísimas "carreteras" palestinas, dejando a la gente aislada. Parece que esta antes llegaba hasta Kawawis porque se ve un camino de cabras parecido a este al otro lado de la carretera israelí, que ahora la corta y Kawawis se queda totalmente aislado, pues solo se puede ir andando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El taxista hace ademán de acompañarme pero cuando ve que me dirijo derecha a la carretera israelí se disculpa: "No puedo, demasiado peligroso". Comprendo perfectamente. Como potencial terrorista que es, su presencia cerca de una carretera israelí justificaría de sobra un tiroteo con resultado de muerte. Así que allá me voy yo, con mi melena suelta como "prueba" de que no soy palestina, por lo tanto no soy terrorista, por lo tanto no me van a matar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez en el arcén de la carretera tengo que ver a L, que cogerá este mismo taxi para llegar a Yatta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camiones, grandes autobuses y coches, algunos militares, pasan a gran velocidad por esta carretera a la que no la corta nada ni nadie. Imagino que sus pasajeros se preguntarán de dónde demonios salgo y a dónde demonios iré. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;L. y yo por fin nos vemos de lejos y corremos a encontrarnos, la llevo al taxi, me da la llave de la casa donde me hospedaré, se monta en el taxi con sus bártulos y yo me quedo sola a este lado de la carretera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cruzo por fin la carretera por última vez en unos días,  en un momento en que no pasa ningún vehículo, y el paisaje que se extiende ante mí es asombroso &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/kaw/kawawisview1.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;pero también desolador. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/kaw/kawawisview2.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay ningún indicio de vida aparte de las huellas del taxi en el camino de cabras por donde hemos venido, vacío al otro lado de la carretera israelí ahora, y los coches que pasan y se van antes de que pueda ver ningún ocupante dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, al final, el asentamiento israelí, con sus barracones, con su muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/kaw/kawawisview3.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;L. me ha indicado dónde está el conjunto de "casas" al que debo dirigirme. Ahora tengo que hacer memoria y ejercicio visual porque se confunden tanto con el terreno que casi son invisibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/kaw/kaw1.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de caminar unos diez minutos llego junto a unas construcciones de no más de dos metros de altura. La más grande es de un grisáceo oscuro, cuadrada; las demás son en plan iglú solo que de piedra. Al dar la vuelta a uno de esos "iglús", me encuentro a dos mujeres, una muy vieja y otra algo más joven, y un hombre, cuya edad podría estar entre las de las dos mujeres, sentados en una especie de plataforma, tomando té y mirándome.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece que me estuvieran esperando. Me dan la bienvenida, con las poquísimas palabras que saben decir en inglés, y me dan a beber el té más dulce que he probado nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que aquí me quedo, sentada en el suelo de esta plataforma con la mochila y la compra en el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A duras penas me entero de que la mujer más vieja y el hombre son matrimonio y la mujer más joven, que parece que tuviera unos 50 años, con algunos dientes de oro y otros simplemente ausentes, solo tiene 30 y es su hija soltera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de dos vasitos de té les indico mis cosas y la llave que me han dado. A su vez ellos me indican el iglú que he venido rodeando y se quedan ahí, dejándome que me organice mis cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La "casa" cuya puerta abre la llave que me acaban de dar se compone de piedras una sobre otra, haciendo una pared circular, con una lona cubriendo la única habitación resultante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi todas las "casas" son así, o lo parecen  desde fuera.  Esta tiene varias colchonetas y mantas, lo justo para dormir. L. ha dejado algo de pan y algunas galletas. Junto a la comida hay un cuaderno donde la gente que ha estado aquí antes que yo ha ido apuntando "incidencias". Todas hablan de colonos maltratando palestinos y de soldados no haciendo nada al respecto; una que resalta del resto habla de colonos quemando todo un bosque de olivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente ha ido firmando lo que ha escrito y reconozco algunos nombres, gente con la que he estado en otros lugares, y me los imagino aquí, en esta misma casa, en la plataforma tomando té, o levantándose a las 6 de la mañana, como cuentan, para ir a acompañar al señor mayor con el rebaño de ovejas, y eso me hace sentirme aún menos sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Termino de leer el cuaderno y al dirigirme a la puerta para salir me fijo en el cartel fijado a ella, hecho a mano, toque de ironía incluído. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/kaw/kaw_map.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay tres asentamientos; según se mira hacia el valle, dando la espalda a la carretera para colonos; uno está a la izquierda, otro a la derecha, ambos sobre las colinas (algún edificio se vislumbra en las fotos pero no muy bien) y otro también a la derecha, pero detrás, al otro lado de la carretera, y ese no se ve a simple vista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los garabatos que se ven en el mapa entre los dos asentamientos y Kawawis indican un campo de olivos y la casa de una familia, allí sola frente a los dos asentamientos. Si hubiese venido con alguien más, uno de los dos habría ido a visitar a esa familia para que no se sientan tan solos ante el peligro, pero como he venido yo sola, las instrucciones son quedarme cerca del grupo mayor de casas, ni visitas ni salidas con los rebaños por la mañana. De todas formas esas salidas normalmente serian hechas solo por un voluntario, no una voluntaria, pero esa es otra historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al salir de la "casa" me encuentro a la mujer joven y a una niña, que sabe algo más de inglés y que dice que es su sobrina. Les invito a comer conmigo pero no me entienden. La mayor se va y su sobrina se queda, y por señas al final le invito a entrar. Empiezo a comer y le doy y comemos algo juntas. Me pide pan para llevar a su hermano, le doy algo de pan, y me pide algo más, ahora para su hermana. Le ofrezco también humus y me pide galletas. Al cabo de un ratito se pone unas cuantas galletas en los bolsillos y se va, con el bocadillo de humus en una mano y pan solo en la otra, y me quedo con la certeza de que esta gente pasa hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la escasez de comida que pasan se nos dice que al venir aquí comamos solos en vez de comer de su comida con ellos, así que sigo comiendo sola pero al poco viene la mujer más joven, que me indica con gestos que vaya con ella a su casa. Le indico la comida y me ayuda a recogerla. Normalmente no se debe llevar comida a donde te invitan, se considera una ofensa, sería como decirles que no valen lo suficiente para alimentarte, pero esta familia la recibe con una sonrisa y todos comemos de su comida y de la mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al acabar, y después del té, la tía se pone a fregar los cacharros con una cantidad de agua asombrosamente pequeña, con un estropajo raro y con jabón de aceite de oliva en pastilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me levanto para ir a mi cueva a dormir pero no me van a dejar: "dos, bien, uno, no bien", que quiere decir, supongo: dos [pueden dormir] bien [en la casita, pero] una [sola] no [es] bueno, [es demasiado peligroso]. Y, aunque me siento bastante incómoda con el ofrecimiento, no me apetece nada quedarme en esa cueva sola yo toda la noche sabiendo que los soldados de la garita de la colina saben que yo soy la única extranjera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que vamos a la casita-cueva donde en teoría me hospedo yo y cogemos un colchón y mantas que  usaré en su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Normalmente preferiría mi independencia e intimidad, pero dormir prácticamente a la intemperie en mitad del monte, a la vista de dos asentamientos con sus garitas, yo sola, no creo que vaya a ser buena idea; no quiero ser paranoica pero si a alguno de esos soldados o colonos se le ocurre venir y/o a mi me pasa algo, seguro que no se entera nadie ... de todas formas me voy a sentir más segura durmiendo con otras tres personas que conocen el lugar y que de hecho ya me están cuidando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a intimidad, bueno, solo van a ser unos días. Además no me exigen que esté siempre con ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La habitación donde vamos a dormir parece un poco multiusos; hay un montón de colchones apilados en una esquina y van cogiendo uno por uno, distribuyéndolos por toda la estancia, pegados a las paredes. Ha aparecido un chico de unos 20 años aunque, conociendo cómo va envejeciendo aquí la gente, lo mismo tiene 15 ... también es sobrino de mi amiga la mujer más joven. Que siempre está sonriéndome, siempre intentando conversar lo más posible con nuestras más que limitadas habilidades lingüísticas, ella con su inglés casi inexistente, yo con mi árabe completamente inexistente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi amiga la mujer más joven dice sus oraciones y, de nuevo sonriendo, se echa a dormir en un colchón junto al mío, con el pañuelo, o hijab, puesto. Me la quedo mirando esperando verle el pelo pero no, no se quita el pañuelo, va a dormir exactamente con la misma ropa con la que anda por casa y alrededores. Pensándolo bien, no he visto un solo mueble de madera en esta casa, así que probablemente ninguno de ellos tendrá ninguna otra ropa que la puesta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;http://anap.co.nr&lt;/div&gt;</content><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feeds.feedburner.com/~r/Ana-es/~3/141405442/palestina-241.html" title="Palestina 2.41" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10995444&amp;postID=5482752708716515646" title="2 comentarios" /><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/5482752708716515646/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/posts/default/5482752708716515646" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/10995444/posts/default/5482752708716515646" /><author><name>ana</name></author><feedburner:origLink>http://ana-es.blogspot.com/2006/07/palestina-241.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10995444.post-2099927439508883543</id><published>2006-07-12T13:59:00.000Z</published><updated>2007-08-04T14:00:33.908Z</updated><title type="text">Palestina 2.40</title><content type="html">Esto quiere ser una pequeña compilación de algunas de las fotos que he tomado aquí en Hebrón ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;D dice que el gobierno siempre niega que haya conexión alguna entre soldados y colonos, pero el hecho es que muchos de los soldados son también colonos. Una pareja formada por un soldado y una chica colona se acerca por la calle y en cuanto nos ven dejan de cogerse de la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/hebron_couple.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A este lado del control, un soldado  registra la mochila a un niño una vez que ha pasado por el "ataúd", como potencial terrorista que es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/hebron_check.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro lado del control, esto es parte de la cola para cruzar la "frontera" dentro de su propia ciudad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/hebron_checkpoint_queue.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y luego, estos son los colores de los que tanto hablo, en la parte de la ciudad a la que todavía se le permite estar viva:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/hebron_colors.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;http://anap.co.nr&lt;/div&gt;</content><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feeds.feedburner.com/~r/Ana-es/~3/140637549/palestina-240.html" title="Palestina 2.40" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10995444&amp;postID=2099927439508883543" title="0 comentarios" /><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/2099927439508883543/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/posts/default/2099927439508883543" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/10995444/posts/default/2099927439508883543" /><author><name>ana</name></author><feedburner:origLink>http://ana-es.blogspot.com/2006/07/palestina-240.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10995444.post-8617638411325841320</id><published>2006-07-10T20:25:00.000Z</published><updated>2007-07-14T20:33:36.307Z</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Palestina" /><title type="text">Palestina 2.39</title><content type="html">Cuando llego a casa me encuentro con que tenemos que ir a la casa de un vecino a sacar fotos de los estropicios que le han hecho algunos colonos durante mi ausencia. Básicamente, después de oír ruido de cristales rotos, se han acercado y se han encontrado hasta con la barra de hierro con la que han causado esto; las fotos hablan por sí solas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/broken01.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/broken02.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/broken03.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/broken04.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/broken05.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/broken06.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/broken07.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/broken08.jpg"&gt;&lt;/center&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;http://anap.co.nr&lt;/div&gt;</content><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feeds.feedburner.com/~r/Ana-es/~3/133747838/palestina-239.html" title="Palestina 2.39" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10995444&amp;postID=8617638411325841320" title="0 comentarios" /><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/8617638411325841320/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/posts/default/8617638411325841320" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/10995444/posts/default/8617638411325841320" /><author><name>ana</name></author><feedburner:origLink>http://ana-es.blogspot.com/2006/07/palestina-239.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10995444.post-7943509666360614857</id><published>2006-07-09T22:45:00.000Z</published><updated>2007-07-08T23:14:00.863Z</updated><title type="text">Palestina 2.38</title><content type="html">Hoy tengo el día libre y me decido a hacer turismo, como hice en Jerusalén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho es extraño salir al resto de Hebrón y ver que ahí hay vida normal, que la forma normal de vida no tiene por qué consistir de  constantes humillaciones y odio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo paso por el control militar que describí aquí, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ana-es.blogspot.com/2006/05/palestina-231.html"&gt;http://ana-es.blogspot.com/2006/05/palestina-231.html &lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un soldado me pregunta, "por qué estáis aquí?" Quedo unos segundos sin contestar, intentando averiguar si me lo pregunta en serio o para hacer una gracia, y para darme un poco de tiempo, le contesto: "porque quiero pasar al otro lado". Me insiste, con un inglés bastante básico, "No, por qué estás aquí, en Palestina, en Hebrón". Sin saber aún con qué intención me pregunta, le contesto: "porque defiendo la vida". "¿De verdad?", pregunta con un absoluto desinterés. Me mira y le contesto: "Mira ese lado (le señalo al asentamiento israelí), todo es muerte, silencio. Escucha ese otro lado (donde no hay soldados ni colonos israelíes, al menos ahora), se oye vida. Vosotros traéis muerte a Palestina, donde no hay colonos ni soldados ni israelíes, hay vida y alegría, donde hay israelíes, solo hay silencio y muerte." "Estoy de acuerdo", me dice. Ahí sí que no sé de qué va este tío. Le dejo ahí con su metralleta, en un vecindario lleno de colonos israelíes armados y palestinos desarmados, y sigo mi camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paso el control que más bien parece un ataúd con cristales y cuanto llego al final de la calle vacía me siento verdaderamente como si saliese de una tumba donde he estado enterrada viva de vuelta de pronto al mundo ruidoso, cegador y colorido de los vivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/hebron_market_01.jpg"/&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segun salgo de la calle sepulcral, pues, podría ser esto un rincón más de la parte vieja de Ramala, o de  Jerusalén, aunque, quizás sea por el contraste de nuevo, me parece que tiene muchos más contrastes y colores – y ruido, sobre todo, el ruido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/hebron_market_02.jpg"/&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces giro a la derecha hacia la mezquita, y de nuevo veo a mi derecha un muro alto, aburrido y sobrecogedor ("el" muro) y unas cuantas torres de vigilancia con soldados dentro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/hebron_market_04.jpg"/&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acuerdo entonces de que tras este muro está el asentamiento ilegal israelí cuyos habitantes tanto aterrorizan a nuestros vecinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/hebron_wall1.jpg"/&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los palestinos que me cruzo por el camino parecen ignorar este muro, se nota que están acostumbrados, quizás resignados a él, pero lo que no se puede ignorar es que según se avanza hacia la ciudad vieja, incluso en este "lado" donde se supone que rige la autoridad palestina, las calles se hacen de nuevo gradualmente más silenciosas y sepulcrales, aunque no haya controles militares ni soldados israelíes por las calles, hasta que llega un momento en que es como al otro lado del muro también, con todas las tiendas cerradas, las puertas pintadas de verde, aunque estas no tienen "estrellas de David" pintadas en negro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/hebron_market_03.jpg"/&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final de la calle hay una especie de reja exactamente igual a la de Qalandia y otros controles militares. Hay soldados guardándola, en este lado y en el otro, algunos dentro de unas cabinas desde las que accionan la puerta giratoria hecha de hierros. Es muy claustrofóbica. La puerta tiene tres "alas" que dejan un espacio entre ellas solo suficiente para una persona no muy gorda – ni siquiera para cada persona y equipaje abultado. Exactamente como Qalandia, solo que esto está en medio de la ciudad. A los lados hay paredes de hierros como redondas, de modo que las "alas" de la puerta se meten entre estos hierros. Es decir: si la puerta se atasca, realmente no hay rendija por donde salir, pues te quedas atrapado en un cubículo sin posibilidad de salir por los lados ni por arriba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/hebron_mosque_01.jpg"/&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entro en la puerta y siento la claustrofobia que he descrito. Tengo rejas por todo al rededor de mi cuerpo excepto bajo los pies, incluso encima de mi cabeza. Durante los largos segundos que tarda la puerta en girar y dejarme libre de ese cubículo, paso por un espacio diminuto y dando pasitos cortitos, de unos cinco centímetros cada uno, para evitar que los hierros me arañen los tobillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detrás de mí hay unas veinte niñas en uniformes de colegio acompañadas de algunos profesores. Una vez que estoy en el otro lado, discretamente me quedo a unos metros de la puerta en cuestión para ver si a estas niñas también les hacen pasar por el mismo proceso. Así es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quedo unos minutos más y veo lo que secretamente me estaba temiendo pero deseaba que no fuera cierto. Detrás de las niñas pasa un hombre y, cuando está en el cubículo claustrofóbico que he descrito, de pronto la puerta se atasca y queda el hombre atrapado ahí unos cuantos segundos. El hombre se queda pasmado mirando los hierros que tiene alrededor, casi pegados a su cuerpo, e intentando hacer que la puerta siga girando. Al final la puerta cede y el hombre puede salir. Me quedo un poco más hasta que entran varios hombres, y observo que se lo hacen a algunos, a otros no. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/hebron_mosque_02.jpg"/&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie dice nada, es todo en silencio, pero es evidente que ese atascarse de la puerta no es casualidad y está controlado por algún soldado en alguna garita. Pensando en todo la operación, me parece inútil si se "usa" para identificar terroristas, pero muy efectiva si el objetivo es una humillación más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí hay una buena foto de esa "puerta":&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href:"http://www.cpt.org/gallery/view_photo.php?set_albumName=album138&amp;id=mosque_gate"&gt;http://www.cpt.org/gallery/view_photo.php?set_albumName=album138&amp;id=mosque_gate&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomo algunas fotos y sigo mi camino. Me encuentro con que también hay unos cuantos palestinos esperando a entrar, haciendo cola. Me pongo al final de esta pero los soldados que se "encargan" de este punto del recorrido me indican con signos que puedo saltar la cola. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entro en una habitación pequeña donde hay de nuevo varios soldados con sus metralletas enormes sobre el pecho y me preguntan si soy judía, cristiana o musulmana. También me preguntan muchas más cosas y les pregunto, "¿por qué me están haciendo tantas pregunas?" (A ver, es que me están haciendo más preguntas que en cualquier otro control militar cuando he entrado en territorio israelí o colono, pero esto es una Mezquita y  atracción turística, teóricamente en tierra palestina, aunque esto último suene a broma.) Supongo que se puede considerar la Mezquita como un potencial objetivo, y además hoy estoy sola, sin una cabeza pelirroja o rubia que certifique que soy de ese grupo llamado "los extranjeros".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El soldado cuando oye mi pregunta se pone gallito al instante y me salta, "Bien. Pasaporte." con un ademán de mando con la mano. Intento desconectarme de una confrontación que resultaría demasiado familiar e intento meterme en el papel de la turista extranjera que está visitando el cuarto sitio sagrado más importante para la religión islámica y el segundo para la judía, naturalmente sorprendida por la intensidad del interrogatorio, y también naturalmente acostumbrada a que le pidan el pasaporte. Se lo doy al soldado, lo mira, me lo devuelve sin mediar palabra y murmuro, "¿Y ahora qué?", esperando una respuesta como "Estás detenida", o arrestada, o algo. En vez de eso, dice: "Tienes que esperar". Mira a otro soldado en una pequeña oficina separada de donde estamos por unas puertas como de cristal. Ese soldado está al teléfono. Miro a otro lado, a las paredes, como disfrutando ya del edificio que voy a visitar, y en un momento dado el primer soldado dice, "puedes pasar".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me señala una puerta por la que paso a un pasillo estrecho; hay una puerta a un lado con caracteres hebreos y al otro lado veo un hombre con sombrero negro, gafas y tirabuzones a ambos lados de la cara, que me mira con cara de pocos amigos. Sigo andando por el pasillo y tardo un rato en darme cuenta de que no me van a dejar visitar la parte judía del edificio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llego a una sala grandísima donde hay dos palestinos que me miran sonriendo, y se me acerca un tercero haciéndome gestos de que pase y también sonriendo. Sin embargo a donde señala para que vaya no es la siguiente puerta, sino un armario junto a la puerta. Abre la puerta del armario y veo un montón de capas colgadas de unos ganchos, todas con capucha, de tallas muy parecidas, y todas de un color marrón muy oscuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agarra una de las capas y me ayuda a ponérmela. Es extraño lo que se siente con la capucha por encima. La novedad te hace consciente de que este no es un sitio corriente, y la capucha en sí te hace sentirte, si no aislado del mundo que te rodea, sí ciertamente más consciente de tu yo interno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los zapatos también los dejo en un rincón habilitado al efecto y entro por la puerta que me indican los hombres sentados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sala en la que entro es ya una sala dedicada a rezos. Se divide en dos especies de "secciones", una que va desde la puerta desde la que he entrado hasta otra puerta al fondo, frente a mí. Esta sección es de unos cinco metros de ancho. A la derecha de ella está la pared, y a la izquierda se extiende una alfombra, o quizás varias capas de alfombras, formando un piso elevado con respecto del pasillo sin alfombra unos cinco centímetros. La parte alfombrada es la parte principal de la habitación y tiene muchas columnas; la no alfombrada más bien es solo un pasillo entre las dos puertas y no tiene una sola columna. No hay un solo mueble, ni bancos ni sillas donde sentarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/hebron_mosque_03.jpg"/&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hombres que veo en actitud de meditación están arrodillados o sentados en el suelo. Desde luego la atmósfera es de mucho recogimiento, y tener la cabeza cubierta con esta capucha marrón, viendo todo a través de la apertura que permite la capucha, por tanto teniendo un rango de visión bastante más cerrado que con la cabeza descubierta, contribuye a este sentimiento de pequeñez y recogimiento. Me pasa por la cabeza la pregunta de por qué se tendría como inapropiado ayudar también a los hombres a tener este sentimiento con una capa con capucha (ninguno de ellos la lleva) pero la verdad es que personalmente no me siento incómoda con ella; más bien privilegiada al poder visitar un templo de una fe a la que en principio no pertenezco, y ponerse una ropa especial para entrar en un sitio tan especial me hace preguntarme por qué no se tendrá esta costumbre en otras religiones también, de ponerse un algo especial a la puerta del templo para hacerse plenamente consciente de que el sitio al que vas a entrar es especial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Junto a la puerta del fondo hay otro hombre que me mira y me sonríe y le enseño mi cámara mientras levanto las cejas, y él asiente con la cabeza. En el lenguaje corporal occidental le he pedido permiso para sacar fotos y él me lo ha dado, y espero que esto sea lo que él ha entendido también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/hebron_mosque_04.jpg"/&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me arrodillo en la escalera que forma la diferencia de altura entre las dos secciones y me viene a la cabeza lo que ha ido pasando en las pasadas semanas, sobre todo la  última. Rezo a mi Dios pensando, "pero qué está haciendo tu Pueblo, Señor... ¿Y en Tu Nombre?" Y acabo reflexionando que a lo largo de la Historia, tantos de los mayores crímenes de la Humanidad, se siguen cometiendo en Nombre de Dios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de una buena llorera me levanto y sigo vagando, ahora en una estancia donde hay más hombre rezando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.gn.apc.org/pix/palestina/hebron/hebron_mosque_05.jpg"/&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La capucha se empeña en caerse de mi cabeza y acabo no preocupándome por ello; nadie dice nada. Finalmente salgo de  la zona alfombrada, devuelvo la capa, me pongo los zapatos y salgo de nuevo a la calle. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez fuera, la cola de espera que he visto antes es ahora más corta, pero unos cuantos chicos están aún ahí, esperando desde que yo he saltado la cola. Les pregunto si están detenidos y me dice uno que no, pero que llevan intentando entrar en su mezquita dos horas y no les dejan entrar. Le pregunto al soldado y me contesta sin querer contestar que está esperando algún tipo de confirmación de alguna parte. Les deseo suerte y prosigo hacia la calle, pero parece que se han cansado de esperar y se vienen conmigo. Me doy cuenta de que halan entre ellos por signos. El que me habla me cuenta que son chicos sordomudos y él es el monitor, y hoy habían querido ir a la mezquita juntos pero no les han dejado entrar. Otra humillación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;http://anap.co.nr&lt;/div&gt;</content><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feeds.feedburner.com/~r/Ana-es/~3/131760645/palestina-238.html" title="Palestina 2.38" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10995444&amp;postID=7943509666360614857" title="0 comentarios" /><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/7943509666360614857/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/posts/default/7943509666360614857" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/10995444/posts/default/7943509666360614857" /><author><name>ana</name></author><feedburner:origLink>http://ana-es.blogspot.com/2006/07/palestina-238.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10995444.post-6169734324301476406</id><published>2006-07-08T07:17:00.000Z</published><updated>2007-07-05T07:19:21.182Z</updated><title type="text">Palestina 2.37</title><content type="html">El sábado pasado vino J, al que no había visto desde la manifa de Bilin. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;J ya había estado aquí, antes de que yo estuviera en Bilin, y él fue uno de los que me recomendaron encarecidamente que viniera aquí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó por el mismo control militar que yo (¡ahora sé que todos venimos por ese control!), mientras yo estaba haciendo mi turno. Me alegré mucho de ver una vieja cara conocida (vieja de unas semanas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;J me contó que su idea al hacer este viaje era pasar por Egipto antes de volver a su país, porque siempre ha sido su ilusión ver las pirámides, desde niño. Pero ahora que está aquí, y aun sabiendo que no va a tener oportunidad de volver, está pensando no ir, y quedarse en Jerusalén, a pasar lo que él llama "tiempo de calidad" con amigos, en vez de viajar por territorio "normal" israelí y patearse él solo el desierto de Egipto después de esta experiencia casi traumática en Palestina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Convenimos más o menos que lo ideal suele ser atender a los propios sentimientos y hacer en la medida de lo posible lo que a uno le apetezca, y que probablemente no tendría mucho sentido hacer ese viaje a Egipto y arriesgarse a estar amargado pensando lo bien que estaría en Jerusalén con su gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces D vino al final del turno, y comentó que no podía creerse que esto hubiera sido un sábado, porque solo había ocurrido un apedreamiento y aparte de eso había sido muy tranquilo, que no es nada frecuente en sábado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por supuesto que no es frecuente. Hoy es sábado, y somos conscientes de ello desde primera hora del día, cuando K tiene que "informarnos" de lo que podemos esperar hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una "visita" de las "mujeres de verde" (WIG, por "women in green") programada para hoy. K y D explican lo que normalmente hacen y lo que se ha hecho en respuesta. Van en procesión desde Tel Rumeida, el asentamiento en la parte de arriba de la colina, hacia el otro asentamiento, el que queda abajo, justo debajo de la escuela, donde diariamente vigilamos que los niños colonos no tiren (demasiadas) piedras a los niños y madres palestinos. Intentan programar esta "marcha" para que cuando lleguen al pie de las escaleras coincida con el momento en que los niños salen de la escuela, y simplemente les gritan alaridos e insultos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los internacionales intentamos acompañarles en esta marcha sin provocarles, aunque es bastante difícil puesto que nuestra mera presencia es una provocación, al parecer, así que deberíamos prepararnos para recibir abusos verbales también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que llegan a la parte de abajo de las escaleras encarando a los niños que bajan, los internacionales pondremos nuestros cuerpos entre las Mujeres de Verde y los niños. Es importante que no demos la cara a los niños, sino a las mujeres. Esto es para evitar intimidar a los niños aún más. Necesitamos encarar a las mujeres; ellas son la causa de esta situación violenta y en ellas hay que centrarse, no en los niños, ellos no tienen la culpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con estas instrucciones salimos a la calle esperando alguna situación desagradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos encontramos a las WIG en el checkpoint, desde donde se puede ir o bien hacia el asentamiento de abajo (o, en mi caso, a mi "puesto de vigilancia") o subiendo la calle hacia el otro asentamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el control militar hay un niño al que le están reteniendo y uno de los internacionales pregunta por qué. Como de costumbre, no hay respuesta. El internacional entonces pregunta a un mando superior que parece que está ahí de casualidad y una de las Mujeres de Verde se ríe del internacional: "¡Como si [al oficial] le importara!"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empiezo a subir la cuesta con las Mujeres de Verde (WIG) y nos alcanzan las primeras niñas que salen de la escuela. Todas las Mujeres nos sacan fotos, algunas con teléfonos móviles. También hay dos hombres con ellas; ellos no tiene cámaras, así que solo caminan y nos miran con asco. La mayoría de las que tienen cámaras ya me ha sacado al menos una foto para cuando llegamos a la mitad de la cuesta. Le saco yo una foto a una de ellas, y uno de los hombres me dice: "don't you have anything better to do, you scummy piece of shit?" ("¿no tienes nada mejor que hacer, asqueroso trozo de mierda?"). Le miro y le veo una pistola en el cinturón. Saco fotos del cinturón con la pistola según subimos, también situándome entre este grupo y los niños que también están subiendo la cuesta, por si acaso empiezan  chillarles insultos (e intento no pensar qué harían si no estuviéramos nosotros aquí).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continúan subiendo la última cuesta hasta el asentamiento y, cuando entran en él, les dejamos. Ya no son asunto nuestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero justo a mi izquierda está el camino por donde a la gente palestina no se le permite pasar para ir a sus casas, y eso que hay una sentencia judicial que dice que tienen derecho. Un soldado está parado ahí negándose a abrir un poco del alambre de pincho para que una de las niñas pueda pasar a su casa. Dos internacionales están intentando razonar con el soldado, que normalmente es bastante inútil pero hoy parece especialmente frustrante. La niña abandona y empieza a bajar la cuesta, dispuesta a hacer todo el camino rodeando las colinas del barrio, que le quizá le lleve sus buenos veinte minutos, para ir a una casa que se ve desde aquí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo empiezo a tomar fotos del camino y del alambre de pinchos. Acabo y bajamos todos la cuesta, pero un soldado empieza a empujar a M hacia abajo, diciendo que nos tenemos que marchar; M se cae encima de mí y el impulso me tira hacia adelante. Grito y pregunto por qué. El soldado solo dice, "tenéis que ir"; repito, "por qué". N también pregunta por qué pero no recibimos ninguna respuesta, solamente nos empujan con violencia cuesta abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llamo a J para contarle la situación, pregunta si a la niña le han dejado pasar por el camino del alambre y le digo que ha desistido, así que me dice que deberíamos bajar. Bajamos pero los soldados nos siguen empujando con violencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intento filmarles mientras nos empujan, y en un momento dado, un soldado agarra mi cámara y tira para robármela. Tengo la tira de la cámara atada a la muñeca así que la cámara no se suelta. El sigue tirando y yo grito, y grito, mientras me doblo hacia el suelo, esperando que esto evite que me quite la cámara y me arreste. Forcejeamos durante unos segundos y él dobla mis gafas con su cuerpo, luego mis gafas vuelan y las pierdo de vista. Me suelta pero yo sigo gritando, preguntando por mis gafas, con pánico de no encontrarlas. De pronto las veo bajo mi pie – están completamente inutilizables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las mujeres de verde viene hacia mí y, riéndose, grita: "bonito espectáculo has dado, eres buena para el teatro" y otras frases "graciosas", quizás insultos, pero ahora mismo ella es la última de mis preocupaciones y, además, no la puedo ver sin mis gafas, solo puedo ver su silueta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirando las gafas, tratando de ver si tienen arreglo, bajamos la cuesta, de nuevo empujados por los soldados. Desde lejos, J ha filmado toda la escena. Según bajamos la cuesta, otro soldado rápidamente intenta agarrar mi cámara pero yo soy más rápida y ni la toca. Entonces veo cómo un soldado empuja a J de un lado a otro, algunos soldados también están intentando agarrar su cámara, y yo comienzo a grabar otra vez. Un soldado se pone justo delante de mí y durante unos pocos segundos jugamos al gato y al ratón. Los soldados han tirado a J al suelo y ahí está, siendo arrestado – o eso creo. Entre no ver bien sin las gafas y el soldado jugando delante de mí, solo acierto a ver – malamente – el momento en el que le levantan y se lo llevan – o eso creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Normalmente son J o D quienes llaman al IDF (Israeli Defence Forces, el nombre oficial del cuerpo que "controla" a los soldados), y el resto de nosotros les dejamos que se hagan cargo de la situación. Pero ahora a J le están arrestando y D no está aquí (¿dónde está?). Llamo a D para decirle que a J le han arrestado y en ese mismo momento, J aparece doblando la esquina, así que cuelgo. Bien, parece que no han arrestado a J, pero ya no tiene su cámara, los soldados se la han robado. Yo aún sigo temblando de la confrontación, y mirando mis gafas rotas. Algunos palestinos han salido de sus casas, probablemente alertados por mis gritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tratamos de reagruparnos pero mientras tanto los soldados se han acercado en formación y ya nos han rodeado. De repente ocho o nueve soldados se acercan a mí y me rodean. Uno dice: "dame la cámara", yo digo, "no", él dice, "¿no quieres darme la cámara?" yo pregunto, "por qué tengo que hacerlo". En ese momento me agarran entre todos – todos excepto uno, que agarra a los dos internacionales que están a mi lado del cuello y les levanta del suelo, manteniéndoles en el aire mientras los otros me agarran, impidiendo que me ayuden (me entero de esto más tarde, cuando rebobinamos, porque en este momento todo lo que puedo ver son uniformes verdes y botas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empiezo a gritar de nuevo – y pienso, "ya está, me arrestan, me deportan, no me dejan volver nunca más a Palestina, hasta aquí hemos llegado, se acabó". Entonces un soldado agarra la mano izquierda, donde aún tengo las gafas, y el resto me agarra la mano derecha, donde tengo la cámara. Aún la tengo atada a la muñeca así que no se suelta. Los soldados me tuercen la muñeca y los dedos, tanto como pueden, y tiran de la cámara para hacer que la tira se rompa, pero lo único que se rompe es mi piel. Grito y grito esperando lo peor – que me romperán alguna parte del cuerpo o que me arrestarán. Mientras grito con la boca abierta, noto que uno de sus brazos se presiona fuertemente contra mi boca – qué fácil simplemente morder este brazo. Pero entiendo que es una provocación, porque si muerdo a un soldado entonces ya tendrán una razón para arrestarme, y no parece que vayan a arrestarme, porque me habrían arrastrado a su vehículo, y no están haciendo eso, solo están luchando por mi cámara. Total, sigo gritando, es lo único que puedo hacer dadas las circunstancias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente entiendo que yo, una sola mujer, no puedo hacer nada contra ocho o nueve soldados, hombres, así que tengo que soltar la cámara, y al menos evitar que me desgarren la piel de toda la mano, ya que evitar que me roben la cámara está claro que no voy a poder. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando los soldados por fin consiguen la cámara me dejan ahí, temblando violentamente. Una mujer palestina me toca el hombro y me muestra un vaso de agua que tiene en la mano. Entonces literalmente me lo vacía en la boca – viva la falta de comunicación. Bebo un poco y digo "shukran" pero ella insiste en que beba más, y así lo hago. Entonces miro a mi alrededor y veo que la calle está llena de gente mirando hacia el grupo donde yo estoy, que es bastante grande ahora (de hecho, ahora escribiendo, supongo que estarían mirándome a mí, pero no tengo gafas para distinguirles los ojos). Hay gente con insignias que muestran sus nombres, otros con chalecos de EAPPI. Más tarde me cuentan que son israelíes e internacionales de diferentes organizaciones de derechos humanos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces veo a D y resulta que a él también le han robado la cámara. Subimos al piso y rebobinamos. Tres cámaras robadas. Con mis gritos he alarmado a todo el vecindario y todos, incluyendo internacionales de otros grupos y activistas israelíes, han salido a la calle, así que ha sido buena cosa que me pusiera a gritar. Los soldados han detenido a algunos israelíes y alguien ha llamado a la policía. La policía está abajo, ahora, y los oficiales están enfadados a cuenta de las detenciones. Algunos de los otros activistas piensan que deberíamos denunciar los robos a la policía pero J y D dicen que saben por experiencia que si nos quedamos en la calle y hablamos con la policía, nos arrestarán: "siempre pasa cuando la policía israelí interviene en conflictos entre nosotros y los soldados". Aún así, algunos consideran la posibilidad de hablar con ellos y denunciar el robo, puesto que es un acto ilegal - pueden detenernos, facilitar que la policía nos arreste, pero nunca quitarnos nuestras propiedades, en teoría se les debería "caer el pelo" por esto. Pero todos nosotros damos por sentado que si intentamos hablar con la policía, nos arrestarán y probablemente nos deportarán. Y sabemos cualquiera que haya sido arrestado o deportado nunca tendrá permitida la entrada en Israel otra vez, y,  por extensión (en virtud de su ocupación ilegal de Palestina), en Palestina tampoco. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que están planeando permanecer en Palestina algunos meses más piensan que, si alguien va a ir a la comisaría de policía, debería ser alguien que esté planeando irse a casa prontito, y no ellos. La lógica es que, si te deportan, pierdes el tiempo que tenías disponible, y lo pasas en la cárcel esperando la deportación o en tu casa, pero si ya estabas planeando ir a casa de todos modos, pues tanto no se pierde. Pero  algunos de los que se van a quedar poco tiempo piensan que debería ser alguien que haya sido arrestado ya quien debería ir, puesto que ya no les van a dejar entrar más en el país de todos modos, porque ya les han arrestado ya una vez. El criterio para esto no son los meses que alguien está planeando permanecer, sino las veces que algunos están planeando volver. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final nadie va; todos queremos quedarnos aquí tanto tiempo como podamos y todos queremos volver, o al menos si decidimos no volver queremos que la decisión sea nuestra, y no de estos soldados, o cualquier autoridad israelí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;J llama al IDF varias veces y finalmente la mujer que se pone al teléfono dice que nos devolverán las cámaras en unos minutos, pero pasa una hora y las cámaras están todavía robadas. Más llamadas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante todo este tiempo, no puedo evitar sentirme culpable y completamente inútil y tonta: "¿cómo he podido ser tan estúpida? ¿No vi que no pararían hasta que consiguieran mi cámara? ¿Por qué no se me ocurrió correr al piso lo más rápidamente posible y esconder la cinta, la cámara? [segundos pensamientos: "Bueno, quizá eso habría sido peor, quizá entonces los soldados habrían atacado el piso buscándola..."] "No, eso no es probable". Me tapo la cara con las manos. "No te atormentes, intenta relajarte", me dicen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una hora después de que nos roben dos cámaras de vídeo y una de fotos nos llaman para decirnos que están "disponibles". Si las queremos, tenemos que ir nosotros al puesto de control a por ellas. Pasará algún tiempo antes de que tenga estómago para acercarme a un soldado, así que pido que vaya otro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como suponíamos, nos han borrado todas las cintas. En lugar de unas tomas mediocres, hay unas maravillosas vistas de pantalones verdes militares, botas negras y, finalmente, un motor - verde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También nos han vaciado las baterías completamente, por lo que, al menos mi cámara, ha de quedarse en casa cargando para lo que queda de hoy. De todas formas no me apetece salir y menos con la cámara; aún me tiemblan las piernas y me duele todo el cuerpo. D por el contrario se entretiene filmando todo lo que puede desde la ventana de su cuarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de una hora, me dice, "Ana could you go downstairs and tell A to go up to the soldier?" (¿Ana podrías bajar las escaleras y decirle a A que vaya a donde el soldado?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"A bunch of settler kids are throwing stones at a Palestinian house"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Una pandilla de niños está tirando piedras a una casa palestina).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras me ha dicho esto me he acercado a la ventana; efectivamente unos cuantos críos de cinco a diez años están cogiendo unas piedras más grandes que sus cabezas, lanzándolas contra una casa palestina que queda por debajo del jardín donde están ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo corriendo las escaleras y llego donde están A y V y vamos todos a donde está el soldado. Para cuando llegamos, los niños han dejado su entretenimiento. Pero al llegar al camino con la razor wire (alambre de pinchos) vemos a un par de niñas esperando a que alguien retire el alambre unos centímetros para poder pasar por ahí a su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El soldado está junto a las niñas, que parecen no perder la esperanza de poder hacer el camino a su casa por donde es más corto en vez de dar una vuelta de veinte minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿por qué no puede pasar?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"no tiene identificación, así que no puedo comprobar si vive aquí."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Yo la conozco y sé que viva en esa casa que se ve ahí. "&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Nadie puede pasar."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Sí puede, una orden judicial (de las autoridades de tu país, israelí) dice que este camino debe estar abierto."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Eh?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Se lo explicamos en inglés sencillo:) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Un juez israelí, del tribunal supremo, ha ordenado, este camino debe estar abierto."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"No sé nada de eso, mis órdenes son nadie pasa, no sé lo que dices."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El soldado pone cada vez más cara de idiota. A le dice: "no es lo suficientemente mayor para tener identificación, y no debería estar cerrado".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Mis órdenes son no abrir, si no puedo comprobar que vive ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Yo la conozco y vive ahí"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Ok, si dices que es demasiado joven para tener documentación de identidad, te voy a creer, que pase".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y va y le abre el alambre de pinchos, desobedeciendo al parecer las órdenes que dice que tiene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando terminamos "oficialmente" el "trabajo" nos ponemos a cocinar y nos hace falta pasta. Voy yo a la única tienda que hay en el barrio a comprar. Solo tiene chucherías, pan, paquetes de pasta y poca cosa más, pero al menos es una tienda que sirve para que los niños socialicen cuando, por ejemplo, a los soldados de turno les da por robarles el balón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tienda está llena de niños que me miran y se ríen, algunos gritan poniendo los brazos en cruz, imitando mis  gritos y mi postura cuando los soldados me cogieron la cámara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonrío y miro al cielo, pensando: "niños". Pasadas las bromas, algunos me dan la mano, otros simplemente bajan la cabeza, como presentándome sus respetos. Parece que hoy soy el héroe del barrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Compro la pasta y el chico más grande que los demás, que no quiso que los demás niños hablaran conmigo, se acerca a mí y me dice, en inglés: "lo siento". Le digo que todo está bien y me marcho, mientras los gritos siguen detrás de mí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;http://anap.co.nr&lt;/div&gt;</content><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feeds.feedburner.com/~r/Ana-es/~3/130681206/palestina-237.html" title="Palestina 2.37" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10995444&amp;postID=6169734324301476406" title="0 comentarios" /><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/6169734324301476406/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/posts/default/6169734324301476406" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/10995444/posts/default/6169734324301476406" /><author><name>ana</name></author><feedburner:origLink>http://ana-es.blogspot.com/2006/07/palestina-237.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10995444.post-9146119496697102932</id><published>2006-07-06T20:36:00.000Z</published><updated>2007-06-24T23:29:47.810Z</updated><title type="text">Palestina 2.36</title><content type="html">Hoy estoy en la parte de arriba del barrio, para variar. Una mujer mayor de uno de los asentamientos ilegales viene subiendo la cuesta chillando a todo el que se encuentra por el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dicen que tenga cuidado con ella, aunque no suele ser violenta físicamente. Parece que es de los que no conciben que se permita vivir a no judíos en estas tierras, y por tanto es necesario desaparecerlos, pero se sienten frustrados por no poder hacerlo como lo hicieron los nazis con ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, la mujer grita a toda persona que se cruza en su camino, palestinos y extranjeros. No me extraña que los palestinos la teman, desde luego no es agradable salir de casa y encontrarse con alguien que sabes que te va a gritar en cuanto te vea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Termina gritando a C y la deja ahí segun sube la cuesta, entonces me ve y empieza su letanía de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando por fin está lo suficientemente cerca para oírla, está diciendo: "you, are helping the people, who are destroying your civilisation! First they destroy Iran, then America ... now! Your turn!" (¡Tú/vosotr@s, estáis ayudando a una gente, que está destruyendo vuestra civilización! ¡Primero destruyen Irán, luego América... ahora! ¡Vuestro turno!")&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me cuenta uno de los chicos, que es de Suecia, que una vez esta mujer le llamó "alemán" con tono de insulto. "Seguramente querría llamarme "nazi", porque para muchos judíos, es lo mismo. En ese momento no lo pensé, solo le dije, "no señora, no soy alemán, soy sueco" y me contestó: 'seguro que tienes algún parentesco con los alemanes'".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;http://anap.co.nr&lt;/div&gt;</content><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feeds.feedburner.com/~r/Ana-es/~3/127579346/palestina-236.html" title="Palestina 2.36" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10995444&amp;postID=9146119496697102932" title="0 comentarios" /><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/9146119496697102932/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/posts/default/9146119496697102932" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/10995444/posts/default/9146119496697102932" /><author><name>ana</name></author><feedburner:origLink>http://ana-es.blogspot.com/2007/07/palestina-236.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10995444.post-8503714233352095108</id><published>2006-07-05T02:27:00.000Z</published><updated>2007-06-23T19:29:54.738Z</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Palestina" /><title type="text">Palestina 2.35</title><content type="html">Normalmente estoy en la calle de abajo, donde he explicado, pero a veces estoy en la parte de arriba haciendo guardia, donde los niños se lo pasan bomba jugando al balón o pidiendo que les saquemos fotos. Como les saques una foto estás perdido, porque no te van a dejar en paz hasta que les hayas sacado dos a cada uno, y luego otras tantas en grupo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la mayoría del tiempo que están en la calle lo pasan jugando al balón (niños; niñas veo pocas, no sé dónde se meterán) y, salvando las distancias, me recuerda mi propia infancia, cuando la calle era nuestro patio de recreo, como estos niños, que tienen al menos este espacio, como yo que también tuve calle, antes de que los coches la invadieran y desalojasen a los niños que siguieron a mi generación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora los niños de mi calle ya no pueden jugar en ella, y comento a A que desde luego no están en un paraíso, y seguramente están madurando a marchas forzadas y no tendrán que esperar a hacerse demasiado mayores para entender la situación, pero al menos ahora, estos niños están teniendo mejor infancia que los niños de Londres, o Bilbao, incluso que los niños de los asentamiento que tienen arriba subiendo la calle, y abajo junto a la escuela. A esos niños nunca les veo en la calle jugando, solo tirando piedras, siempre haciendo actos de odio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensando en esto me voy a algún otro sitio, dejándoles en relativa tranquilidad, y cuando vuelvo me encuentro a los niños sentados en las escaleras junto a la única tienda abierta del barrio porque los soldados les han robado el balón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando les pregunto por qué, me miran y se callan – tienen el poder y punto. Entonces empiezan a mascullar algo y otro internacional les pregunta también. Uno de los soldados dice: "porque sus hermanos son terroristas, por eso". No me puedo creer lo que oigo y le pido que lo repita, pero se queda callado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les pregunto los detalles de lo que ha pasado a los niños y uno, más grande que los demás, quiere impedirles que hablen conmigo, probablemente porque no hablo árabe (pillo esa palabra). Pero los demás le encaran, le callan y me responden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me cuentan que uno de los soldados simplemente agarró  el balón, y que esto no es ni mucho menos infrecuente, aunque no hay ninguna norma que les prohíba jugar porque algunos soldados no dicen o hacen nada cuando juegan; depende de qué soldado esté de turno, cada uno actúa de forma diferente, incluso cada día actúan diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que eso es lo que haces cuando tienes poder absoluto sobre gente que no tiene ninguna autoridad a la que quejase, que está desamparada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;http://anap.co.nr&lt;/div&gt;</content><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feeds.feedburner.com/~r/Ana-es/~3/127185467/palestina-235.html" title="Palestina 2.35" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10995444&amp;postID=8503714233352095108" title="0 comentarios" /><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/8503714233352095108/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/posts/default/8503714233352095108" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/10995444/posts/default/8503714233352095108" /><author><name>ana</name></author><feedburner:origLink>http://ana-es.blogspot.com/2007/06/palestina-235.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10995444.post-9134735144682941104</id><published>2006-06-29T00:53:00.001Z</published><updated>2007-06-04T00:56:52.642Z</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Palestina" /><title type="text">Palestina 2.34</title><content type="html">Está más bien silenciosa, la calle donde estoy "de guardia". Las tiendas están todas cerradas, todas verdes pero podridas de no usarse ni pintarse ni cuidarse, y casi todas ellas tienen estrellas de David pintadas, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/star3.jpg"/&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;como los nazis ponían esvásticas muestras nazis en las tiendas de los judíos, como para denotar que esas tiendas, por el hecho de pertenecer a judíos, pertenecieran al régimen nazi por defecto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/star2.jpg"/&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora son las tiendas palestinas las que tienen un signo judío en sus puertas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/star1.jpg"/&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(La piedra levantada, me explica K que es una práctica común también, levantarles el pavimento para humillarles solo un poco más y hacerles la vida solo un poco más imposible)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/silence1.jpg"/&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una sensación de estar en un cementerio aquí, realmente, así está de silencioso. Los únicos sonidos que se oyen constantemente desde aquí son los muy distantes, como si vinieran de un sueño, pitidos de coches. Si no fuera porque entré en Hebrón por esa parte de la ciudad, aún me estaría preguntando de dónde vendrían esos pitidos fantasmagóricos. Imagino que los colonos se harán también esa pregunta, porque según D no se les permite ir a la zona “árabe”, y de hecho nunca he visto un solo colono en la zona bonita de Hebrón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El único ruido que rompe el silencio dentro del área que está oficialmente bajo control israelí y donde todavía "oficialmente" "viven" palestinos son los coches de los colonos. En la zona controlada por Israel, a los palestinos no se les permite viajar en coche, o ningún otro vehículo. He visto un par de bicis, pero nunca he visto a nadie intentar pasarlas por el control militar. Los israelíes sí que pueden conducir cualquier vehículo en esta área - y en cualquier otra área para el caso. Cuando D me dijo en mi primer día que "me conducen como locos" no supe lo que quiso decir, en estas calles tan estrechas, pero ahora sí. La calle normalmente está desierta, aparte de los soldados en los controles militares y algún que otro palestino. Pero puesto que en la opinión de los colonos los palestinos no tienen ningún derecho a la vida, no hay razón para aminorar la velocidad si ven uno de ellos cruzando la calle. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las consecuencias que estas diferencias en cuanto a derechos tienen para la vida cotidiana son bastante   dolorosas incluso desde la piedra donde estoy sentada y observo parte de esa vida cotidiana. No sabemos cómo hacen sus compras los colonos porque solo les vemos en coche o cuando pasean, pero hemos visto a palestinos llevar cargas pesadas en carretas y a pie por todo lo largo de la calle. Una tarea que podría llevar una fracción del tiempo y esfuerzo que lleva, se ha de hacer penosamente solo porque quien está en el poder decide que cierto grupo (étnico, religioso...) solo puede ir andando o en burro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras que los colonos israelíes hacen sus vidas protegidos en sus coches y/o con armas encima, a los palestinos se les tiene prohibida cualquier clase de armas y tienen que caminar entre esta gente armada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los niños del asentamiento van a la escuela en una furgoneta que hace varios viajes al día. Los niños palestinos caminan a y desde la escuela protegidos de alguna manera por la presencia internacional que los extranjeros proporcionamos, armados sólo con nuestras cámaras. (Realmente no me atrevo a pensar qué sucedería a estos niños si esta afluencia continua de extranjeros con pasaportes privilegiados se acabase.) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una máquina con ruedas similar a las que podemos ver en Bilbao o Londres barre las calles habitadas por los colonos israelíes. Como a los palestinos no se les permite conducir ningún vehículo, la calle habitada por palestinos tiene que ser barrida a pie. Así que allí va el barrendero palestino va, con su basura a ruedas, barriendo la calle poco a poco. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay dos contenedores, llenos de basuras, enfrente del control militar. Un camión enorme con matrícula israelí trae basura y la echa en uno de los contenedores, que es para la basura israelí. Irónicamente, el camión lo  conduce un palestino - no pueden conducir sus propios vehículos, pero pueden conducir los vehículos israelíes para proporcionar los servicios para los colonos israelíes (y probablemente los soldados también). D explica que un contenedor es para los israelíes, y el otro para los palestinos. El que el contenedor palestino se pueda llenar con un camión lo dudamos, y en cuanto a la razón por la que ambos contenedores llenos de basura están en la zona palestina no nos queda ninguna duda ya - es sólo una más de las continuas humillaciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso, este apartheid sobre ruedas como que se detiene los sábados porque, como parte de las prohibiciones del Sabbath de toda clase de trabajo, el  conducir les está prohibido a los judíos estrictos religiosos. Sin embargo, como es su festividad semanal, es el día en que la calle llena de colonos que van de un asentamiento ilegal a otro con tartas en las manos y ametralladoras a las espaldas, en una clase de procesión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puesto que van andando, no conduciendo, por la barriada de los tan odiados palestinos, y andando se tarda mucho más que conduciendo, también tienen ese tiempo más para acosar y aterrorizar a los palestinos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/sabbath.jpg"/&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resultado es que los palestinos han aprendido temer los sábados en Hebrón y hacen todo lo posible para pasar el día en cualquier otra parte (de hecho, todos aquí han hecho lo que han posible para pasar el resto de sus vidas en otra parte, y los que quedan están aquí sólo  porque realmente no tienen ningún otro sitio a donde ir). A mí también me han enseñado a temer el sábado. Cuando llega ese día, nuestros planes diarios cambian de alguna forma, y todos estamos más alertas, los descansos son más cortos, y los grupos que pueden permitírselo, envían a más gente a las calles como "refuerzos", y los grupos que no pueden, como el nuestro, simplemente se aseguran de que no envían a nadie a ninguna parte solo o soladondequiera en sus el propio (que nos permitimos que hagan en cualquier otro día). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas las noches me acuesto rogando por que el día siguiente sea al menos tan ausente de violencia como el que acaba, aún oyendo los pitidos de los coches en la lejanía, como si fuera ya un sueño, recordando cómo es de bonita la “otra parte” de la ciudad, y realmente se siente muy, muy lejana en medio de este ambiente de opresión y ahogo, y duermo intentando imaginar lo que estos colonos sentirían si pudieran comprobar lo hermosa, alegre y multicolor que la vida puede llegar a ser sin ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(bueno, supongo que ya lo sintieron, cuando vieron el mercado en la parte vieja y lo destruyeron y echaron a todos los palestinos de allí, y ahora es una ciudad fantasma, pero eso es historia y puede ser leído en otros escritos, ¿no?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;http://anap.co.nr&lt;/div&gt;</content><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feeds.feedburner.com/~r/Ana-es/~3/121918991/palestina-234.html" title="Palestina 2.34" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10995444&amp;postID=9134735144682941104" title="0 comentarios" /><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/9134735144682941104/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/posts/default/9134735144682941104" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/10995444/posts/default/9134735144682941104" /><author><name>ana</name></author><feedburner:origLink>http://ana-es.blogspot.com/2006/06/palestina-234.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10995444.post-4359595686300209033</id><published>2006-06-26T16:16:00.000Z</published><updated>2007-05-26T16:21:05.859Z</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Palestina" /><title type="text">Palestina 2.33</title><content type="html">Los días pasan en Hebrón. Mi sitio favorito desde el que patrullar es el sitio donde me encontré a D cuando llegué aquí. El sitio es bueno porque desde aquí vemos, al mismo tiempo, el asentamiento (o por lo menos a los colonos que saldrían de él para acosar violentamente palestinos) a la izquierda, y el control militar a la derecha. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos en una calle que usan los palestinos para ir a la escuela que se ha quedado justo por encima, en el monte, del asentamiento colono. La usan también palestinos que viven cerca de esa escuela, para ir a la parte "palestina" de Hebrón para trabajar o ir de compras (porque todas las tiendas están cerradas aquí). Y también la usan los colonos para conducir (o, los sábados, caminar) desde un asentamiento hasta el otro, y para apalear, apedrear ... o simplemente acosar a los palestinos y hacerles la vida imposible puesto que, en su opinión, no son mejores que animales, alimañas que han invadido ilegítimamente su territorio durante los últimos dos mil años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La calle está completamente abandonada porque el gobierno israelí no permite que las tiendas se abran. Los tratados internacionales firmados por, entre otros, los E.E.U.U., Israel y la Autoridad Palestina, establecen que todas estas tiendas deben estar abiertas. De hecho, establecieron que debían abrirse en el plazo de 6 meses desde la fecha del tratado. D me dice que, desde entonces, cada seis meses, un soldado va al extremo de la calle, junto al control militar por el que pasé yo, y pone un pedazo de papel debajo de una piedra. En ese papel dice siempre, en hebreo solamente, que las tiendas seguirán cerradas otros seis meses. Y hasta hoy.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;http://anap.co.nr&lt;/div&gt;</content><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feeds.feedburner.com/~r/Ana-es/~3/119865709/palestina-233.html" title="Palestina 2.33" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10995444&amp;postID=4359595686300209033" title="0 comentarios" /><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/4359595686300209033/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/posts/default/4359595686300209033" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/10995444/posts/default/4359595686300209033" /><author><name>ana</name></author><feedburner:origLink>http://ana-es.blogspot.com/2010/06/palestina-233.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10995444.post-230698575847329298</id><published>2006-06-08T03:44:00.000Z</published><updated>2007-05-08T06:37:12.933Z</updated><title type="text">Palestina 2.32</title><content type="html">Lo primero de todo, gracias por la preocupación de dónde he estado, etc. He estado pensando durante meses cómo contar lo que me pasó en Hebrón. Al final he decidido no ponerlo aquí sino en el libreto que estoy preparando con la historia completa, con las fotos donde deben estar, etc. Algún día, digo yo, anunciaré que he acabado el dichoso libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hebrón, o al menos el barrio en el que estamos, es especialmente deprimente. Es la peor experiencia de mi vida, una de esas en que piensas que vas a perder el equilibrio mental. La barriada palestina donde estamos está entre dos asentamientos de judíos bastante fanáticos y temerosos, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/armed_settler1.jpg" /&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tan temerosos que salen a la calle con metralletas, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/armed_settler2.jpg" /&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y apedrean a los palestinos a diario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La función ahí del observador de derechos humanos internacional es absorber la violencia.  Literalmente. Simplemente, ponerse entre los palestinos y las piedras, pues el diálogo con estos fanáticos es absolutamente imposible. Nos gritan, acusándonos de estar apoyando a los mismos terroristas que están aniquilando nuestra civilización, nos insultan llamándonos alemanes (quieren decir nazis porque para ellos apoyar a estos perros (es decir los palestinos) es lo mismo que gasear judíos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es el tipo de "conversaciones" que hemos mantenido con los colonos que se han dignado a hablarnos. Les molestan mucho nuestras cámaras que hacen de testigos, y procuramos no enfadarles, intentando no provocarles con nuestra presencia y observando que los palestinos suben las escaleras frente al asentamiento, desde una distancia prudencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esta es la lindeza que han pintado junto a la escuela de niños pequeños que se ha quedado sola e indefensa frente a su asentamiento (por los colonos, armada, gobierno - qué más da quién exactamente - israelíes. ¡Nadie pone a sus hijos en peligro diariamente voluntariamente!)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;img src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/gas_the_arabs.jpg" /&gt;&lt;/center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La presencia de observadores internacionales previene apedreamientos a diario, aunque algunos días no se pueden evitar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He explicado anteriormente que lo niños colonos israelíes son los más peligrosos, por delante de los adultos colonos, que no son tan peligrosos, y que son a su vez más peligrosos que los soldados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La razón de esto es la impunidad penal de la que gozan. A un menor de edad israelí no se le puede condenar. También he contado cómo nos lanzaron piedras unos niños colonos israelíes mientras ayudábamos a campesinos palestinos a recoger aceitunas. En Hebrón también me apedrearon niños palestinos, y esta vez me dieron. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta ocasión estaba yo de guardia en la calle y escaleras cuando noté que algunos niños colonos estaban tirando piedras hacia las escaleras, que no podía ver por el asunto de "no provocarles". Entendí que estaban probablemente apedreando a algún palestino o palestina y me acerqué a la escena. Se dieron cuenta de que me estaba acercando con mi cámara y cambiaron el objetivo de las piedras. Mientras me apedreaban, la mujer que habían estado apedreando hasta entonces se marchó corriendo a su casa. Aquél día probablemente tuvo que organizar a su familia para comer en alguna otra casa, puesto que se quedó sin poder hacer su compra diaria. Al menos no se fue -muy- apedreada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda la escena había sido observada por el soldado israelí que estaba de guardia en el “outpost” del asentamiento. Su función es sólo defender a los israelíes de los palestinos, así que es su trabajo defender a mujeres que son apedreadas por israelíes. Le miré. El me miró con cara de mala leche por detrás de su ametralladora. Le pregunté si no le importaba lo que estaba viendo y se encogió de hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El checkpoint que he descrito en la entrada anterior,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ana-es.blogspot.com/2006/05/palestina-231.html"&gt;http://ana-es.blogspot.com/2006/05/palestina-231.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;es por donde han de pasar varios cientos de personas a hacer su vida diaria; niños y jóvenes a sus clases, mayores a sus trabajos y negocios. Algunas mujeres embarazadas piden que no les hagan pasar por el aparato que pita porque es muy malo para sus hijos aún no nacidos, pero depende del humor del soldado de turno que les dejen o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos tienen que pasar por la rutina por la que yo pasé el primer día. Por supuesto quienes pueden evitarlo lo evitan y todo el que pudo permitírselo, huyó de aquí hace tiempo. Por eso la calle estaba tan desierta, solitaria y silenciosa como la muerte, el día que llegué - y así ha seguido. Los comercios están todos cerrados, las puertas tienen todas estrellas de david pintarrajeadas en pintura negra y la iluminación callejera es inexistente porque las farolas están destrozadas. Me dice K que en los acuerdos de Camp David se estableció que estos comercios palestinos debían estar abiertos para que la calle tuviese la misma vida que tiene el resto de Hebrón. De las farolas me dice que los colonos judíos se las cargaron en una orgía sabática de vandalismo y que, cuando vinieron obreros para repararlas, los colonos judíos les apedreaban, a ellos y a las farolas reparadas, así que así siguen. Dice K que cada sábado en esta calle, es una Krystalnacht - noche de cristales rotos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro día se acaba al oscurecer, cuando ya ningún palestino se atreve a salir a la calle. Cuando pasa algo, saben dónde encontrarnos.&lt;br /&gt;En el piso me enseñan algunos informes (en realidad relatos como éste, quizás más sistemáticos) de gente como yo que ha estado aquí antes. Cosas espeluznantes como que un regimiento se presenta en una casa y establecen un cuartel en el salón y terraza, obligando a la familia a dormir todos en una habitación hacinados y a prepararles la comida de gratis. O unos niños judíos robándoles las bicis a niños palestinos, los niños quejándose a los soldados y siendo arrestados, para soltarles por fin diciéndoles que no tienen derecho a tener bicis y que se las van a quedar los niños judíos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando termino de leer, solo digo: "sickening" (vomitivo, escalofriante) y me felicitan por encontrar una palabra acertada que lo resuma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos contó un palestino lo que le pasó en una ocasión de tantas, diarias, que tuvo que pasar por este control militar. Por alguna razón de trabajo tuvo que pasar con un ordenador portátil. Se lo hicieron abrir. Lo abrió. “Del todo” le dijo el soldado, haciéndole un gesto con la mano como si estuviera manipulando un destornillador. “No tengo destornillador aquí, tengo en casa pero me lleva media hora llegar hasta allí”, le contestó el palestino. El soldado israelí se encogió de hombros. Así que a por el destornillador se fue, por que si no se quedaba sin portátil. Y lo tuvo que abrir, los diferentes componentes. La garantía ya no le vale, pero el soldado lo que piensa es que puede considerarse con suerte de que no se lo haya quitado sin más. No tiene pruebas de que nadie le haya robado nada (al cubículo se entra solo), ningún juez israelí va a creer a un palestino y si un internacional va a declarar a favor de un palestino lo van a detener y deportar, y los demás soldados no van a declarar en contra de su compañero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otro de los controles repartidos por el barrio palestino, detuvieron a un chico sin más, jugando con su tarjeta de identidad. Nuestra norma es acercarnos a los 10 minutos a hacer preguntas. Primero se acercó un chico palestino al que no hicieron ni caso. Luego me acerqué yo. Uno de los soldados se llevó al chico que estaban reteniendo y el otro nos dio conversación. Cuando le exigimos explicaciones de que estuvieran reteniendo al chico más de lo que el ejército estipula que se puede retener a alguien sin detenerle nos dio la espalda. Entonces el palestino que me podía explicar la conversación que había tenido lugar me dijo algo así como: “los soldados le están acusando de tráfico de drogas, y le van a registrar, pero él dice que no lleva nada, y en realidad no lleva porque si llevase lo habrían arrestado ya. Luego le han cogido su tarjeta de identidad, y le han dicho que si en media hora no les consigue cocaína no le van a devolver el pase, y que le van a detener por no llevarlo”. Le miro aterrorizada y se encoge de hombros y dice: “usual stuff”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;http://anap.co.nr&lt;/div&gt;</content><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feeds.feedburner.com/~r/Ana-es/~3/114959501/palestina-232.html" title="Palestina 2.32" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10995444&amp;postID=230698575847329298" title="2 comentarios" /><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/230698575847329298/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/posts/default/230698575847329298" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/10995444/posts/default/230698575847329298" /><author><name>ana</name></author><feedburner:origLink>http://ana-es.blogspot.com/2007/05/palestina-232.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10995444.post-116260642542388067</id><published>2006-05-26T01:12:00.000Z</published><updated>2006-11-04T02:13:45.446Z</updated><title type="text">Palestina 2.31</title><content type="html">Salgo del piso donde me he estado quedando muy de mañana, sin despertar a nadie. No quiero arriesgar llegar de noche a Hebrón porque ni siquiera sé cómo llegar a mi destino, y esta vez también viajo sola. La primera parada es por supuesto Ramallah – primer cambio de taxi. De ahí a Qalandia, que me aseguraron ayer que pasaré sin problemas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el taxi que nos lleva a Qalandia se para en medio de una carretera desierta donde sólo hay taxis y poca gente. A lo lejos vemos unas alambradas, cortando lo que parece que queda de carretera. Nada de esto se me hace familiar, y he pasado por este control militar varias veces... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente a esa alambrada hay un hombre muy mayor y una mujer no tan mayor; parecen ahí parados esperando a algo. Cerca de mí hay equipos de televisión pequeños (dos personas basta, y desde luego no tienen las cámaras enormes que he visto incluso en la universidad...) y después de filmar a un grupo de hombres que leen un papel pegado al muro que está escrito en hebreo, se dirigen hacia la pareja. Yo también. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los de la tele le hacen unas preguntas al hombre y él les cuenta y le enseña unos papeles que lleva en sobres. Cuando termina de hablar y apagan la cámara, le pregunto al del micrófono qué es lo que pasa – me dice que el checkpoint está cerrado porque ayer alguien atacó a un soldado, y que este señor está muy enfermo, que tiene hora para el hospital y esos papeles son del médico y del hospital. Tiene la esperanza de que, por compasión, al menos a él, le dejen pasar. Le pregunto al del micro otra vez qué pasa si no le dejan pasar, si no nos dejan pasar. “Dar la vuelta, ir por otra carretera” “Y cuántas horas tardaremos por esa otra carretera en llegar a Jerusalén?” Mueve la cabeza, hace un gesto con la boca y responde: “Hmm... igual dos, tres horas”. Desde Qalandia a la estación de autobuses de Jerusalén se suele tardar media hora, a veces menos. Pero además a mí me queda la otra parte del viaje, a Hebrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el hombre no pierde la esperanza y llama a un soldado que ve a lo lejos para hablar con él. El soldado viene, haciéndose acompañar por otro, y vienen los dos a paso lento – tienen todo el día. Como todos, con sus uniformes verdes, y sus brazos apoyados en unas metralletas enormes. Durante unos cinco minutos el hombre habla con ellos, les enseña los papeles, que ellos ni miran ni tocan, y tiembla. Tiembla mucho, y guarda los papeles y no sabe dónde poner las manos, y las apoya en la alambradas de pinchos, y llora, y se retuerce, y se sienta en el suelo... Cómo va a ponerse ahora en un viaje de dos o tres horas, en su estado, necesita ir al hospital, no pueden dejarle pasar a él con un taxi?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz de los soldados se ha hecho poco a poco cada vez más severa y ahora casi le gritan, yo no doy crédito a mis ojos y oídos – y eso que no entiendo ni una palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto los soldados dejan de mirar al hombre que aún se está retorciendo y me miran a mí, y luego detrás de mí, y gritan. Miro hacia donde miran ellos y me doy cuenta de que se han ido acercando cada vez más hombres y ahora hay unos treinta detrás del primer grupito que nos hemos acercado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los soldados hacen gestos con las manos para que se alejen, para que retrocedan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco se van alejando todos, buscando taxis que les lleven a Jerusalén. Al final me gritan a mí también que me vaya y me voy yo también, y se va la mujer que acompañaba al hombre, y le dejamos ahí, temblando y llorando, mientras los de la tele parece que le intentan convencer de que no va a conseguir pasar por Qalandia, que va a tener que dar el rodeo como los demás o morirse allí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me preguntan varios taxistas a dónde voy y les digo que a Jerusalén para luego ir a Hebrón. Me señalan un taxi que dice que no va a Hebrón, pero cerca. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llena el taxi nos ponemos en marcha y después de una hora de viaje, en una carretera totalmente desierta que más pinta tiene de israelí que palestina, pinchamos. Nos pide que nos bajemos el conductor para cambiar la rueda y resulta que la de repuesto tampoco está en condiciones. Nos miramos todos en desesperación, pero nadie se enfada. El conductor hace un par de llamadas por el móvil y, en una media hora, aparece otra furgoneta-taxi a recogernos. No ha pasado un solo coche en todo este tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como en todos los viajes en los que se comparte el medio de transporte, es cuando hay un contratiempo que la gente se pone a hablar, mientras que antes no nos mirábamos siquiera. Así que tampoco es tan diferente la cultura en este aspecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las mujeres hablan entre ellas y una me pregunta en inglés de dónde soy. Ella viaja con su hijo, de unos seis, ocho años, y se dirige a Jerusalén a visitar a su madre, la abuela del niño. Y me empieza a contar su vida. Su madre, vive en Jerusalén, y ella nació allí. Pero cuando quiso casarse, se tuvo que ir a vivir a Ramallah, donde vivía su marido, entre otras cosas porque su marido no tiene el permiso necesario para “entrar en Israel”, o sea que no puede visitar o vivir en Jerusalén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que ella tiene que viajar sola con su hijo para poder visitar a su madre, en taxis, a cuenta de los checkpoints, y a veces pasando todo el día viajando, como hoy, cuando les da por cortar las carreteras y hacer a todo el mundo dar un rodeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras me cuenta un poco más de su vida privada pienso que, aparte del pañuelo negro que le cubre la cabeza (hijab), y el hecho de que su marido no puede visitar a su madre, su vida no se diferencia tanto de la vida de una mujer casada con un hijo en España, o Londres... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos finalmente a un paraje lleno de gente y coches, que parece un mercado, pero sin puestos. Hay vehículos militares por todas partes y algunos soldados a pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer que me ha contado su vida me coge de la mano asegurándome que me va a encontrar un taxi que me lleve directamente a Hebrón. Algunos taxistas gritan algo que suena como “al jalil”, o “al halil” que es como se dice Hebrón en árabe. Curiosamente, el nombre de la ciudad significa “amigo” en ambos idiomas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer habla con algunos de ellos y finalmente me deja con uno que, me asegura ella, me dejará muy cerca de la dirección a la que tengo que ir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dice el taxista que meta mis cosas en la parte de detrás y que me meta yo también en el taxi. Me meto pero es como un horno y salgo otra vez. Hay menos mujeres que de costumbre; normalmente no hay mucha diferencia en número entre hombres y mujeres viajando, pero hoy sí. El hombre me dice por segunda vez que me meta en el coche – imagino que no está muy bien visto que una mujer se quede parada, quieta, observando. Cojo la cámara y la uso como excusa para quedarme fuera; los hombres siguen mirándome y los soldados me ordenan que no saque fotos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando finalmente se llena el taxi, nos ponemos en marcha dejando el bullicio atrás. Unas dos horas más tarde llegamos al centro de Hebrón. En ese tiempo hemos  pasado un par de controles militares “itinerantes”, de los que consisten en cinco soldados, un vehículo militar cruzado y unas piedras en la carretera. En estos controles no nos tenemos que bajar, los soldados solo miran por la ventanilla y a veces ni siquiera piden documentación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en el centro de Hebrón, lo que tengo que buscar es el checkpoint “dentro” de la ciudad. Es la primera vez que oigo esto y no me lo imagino. Pero preguntando llego. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hebrón, o al menos la parte de Hebrón donde estoy (luego me enteraré de que esta es la parte que en teoría está bajo la “Autoridad Palestina”, al contrario de la parte donde viven los colonos, bajo autoridad israelí) es lo más vivo y colorido que he visto desde que estoy en Palestina.  La gente habla, se grita, los taxistas también se gritan y se pitan, discutiendo por los pocos centímetros de espacio que pueden permitirse dejarse. Las tiendas, tanto de ropa como de comida, expelen colores brillantes, alegres, descarados. Y mucho, mucho ruido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los taxis se usan para transportar gente, y la mayoría son coches pequeños, apenas hay furgonetas. Para transportar mercancía, se usan carros de madera de dos ruedas, tirados por hombres. Es la única manera que tienen para sortear las rocas que ha puesto el ejército israelí en medio de varias calles, a la entrada – aún estoy hablando de la parte de Hebrón “bajo autoridad palestina”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la mayoría de los casos, en lo que queda de calle al otro lado de estas rocas, hay tiendas abiertas, aunque quizás menos, y más pequeñas que en este lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es el caso de la calle a la que voy. Todas las tiendas al otro lado de esos pedruscos cuadrados, que me llegan por la cintura, están cerradas, y ahora solo quedan los portones verdes que guardan las lonjas seguramente vacías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto paso por estas piedras recibo una sensación de que estoy entrando un territorio donde no soy bienvenida. La calle es, o parece, muy corta; se acaba con una estructura de hierro que pareciera una caravana, o una casita prefabricada, que bloquea toda la calle de lado a lado, y no se puede ver lo que hay detrás. La calle está desierta, y eso que tapa la calle es el checkpoint. Pero no hay nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para entrar en este checkpoint urbano hay que subirse a unas plataformas que hacen mucho ruido porque, siendo de metal, no están bien sujetas a lo que creo que es madera que las mantiene elevadas de la calle, y están como suspendidas en el aire, tronando a cada paso que doy. Luego hay dos escaleras muy altas que alguien mayor lo tendría difícil para subirlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que abrir una puerta metálica y luego subir y entrar al mismo tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El interior es oscuro y claustrofóbico, como un ascensor estropeado, y no se ve a nadie. Detrás de mí queda la puerta que acabo de abrir, y que se cierra sola, y delante de mí hay otra puerta que también se tendrá que abrir y cerrar sola, porque no tiene pomo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi izquierda hay una especie de mal espejo y de pronto alguien me grita desde detrás de este espejo y me doy cuenta de que no es un espejo, sino un cristal ahumado, y que al otro lado hay otro soldado mirándome, y señalando mi mochila. Le pregunto si habla inglés y me ordena que abra la mochila con un gesto de la mano, sin hablar. Le digo que solo es ropa. Me hace otro gesto para que la abra. La abro y le enseño la superficie. Me hace otro gesto para que saque las cosas, pero no hay un mostrador para que las ponga encima, así que empiezo a sacar mis cosas una por una y a dejarlas en el suelo. A mitad de mochila parece que se cansa y me lo hace saber, de nuevo con la mano. Recojo mis cosas del suelo y le pregunto “y ahora qué?” El soldado no me mira pero al menos la puerta se abre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salgo de nuevo al sol y me encuentro con una calle similar a la anterior – en realidad, seguramente es la misma, solo que al ser cortada por esta “cosa” casi no se hace una a la idea. Pero la atmósfera es totalmente diferente. Hay un silencio peor que sepulcral, como de muerte, casi sobrenatural. A lo lejos, a mis espaldas, solo se oyen los pitidos de los taxistas, pero suenan más como un eco que como si estuvieran donde están, a menos de cien metros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi izquierda hay un soldado que me mira de arriba a abajo y frente a mí reconozco a D, que ya viene a mi encuentro, y yo siento una alegría que me da ganas de saltar. Pero la atmósfera deprimente que lo invade todo lo puede y solo le doy la mano sonriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego me enteraré de que D está haciendo guardia, como yo haré en esta próxima semana, como hay que hacer a diario, mientras los niños están en la escuela, pero sobre todo mientras van y vienen. Parte de la “vigilancia” es observar el checkpoint, y como parte de ella se puede ver a todo el que va y viene, y cuánto tiempo retienen a cada persona. Por eso me ha visto a mí antes de pasar el checkpoint – pero de esto me enteraré más tarde; ahora le estoy cosiendo a preguntas y contándole el viaje que me ha llevado más de cinco horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dice que aún están de guardia y que si quiero me quede con él, pero mejor dejar mis cosas en el piso donde nos hospedamos y recibir al menos alguna formación básica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para eso tengo que subir una carretera tan empinada como no he visto nunca, y luego a un cuarto piso. Allí conozco a J (no el mismo de antes, habrá que llamarlo K) y me reencuentro con gente que he conocido en otros lugares. K me explica la geografía y las circunstancias de Tel Rumeida, y de los asentamientos vecinos que están haciendo la vida de los palestinos vecinos un infierno. Tanto que la mayoría de las casas están vacías; solo quedan los propietarios con familias que realmente no tienen ningún sitio al que huir. Y no resisten, aquí no hay manifestaciones, solo silencio, y una discreción casi enferma no vaya a ser que los colonos se enfaden. Así que nada de sacarles fotos, que no les gusta, y nada de intentar hablar con ellos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la calle, al lado del portal de la casa donde nos quedamos, hay dos “posiciones”, una a cada lado de la calle, cada una con uno, o dos soldados. Y algo más lejos, hacia la izquierda según se mira desde el portal, otros dos. Justo al otro lado, más allá, hay otro asentamiento, que en realidad son unas 10 casas prefabricadas puestas sobre una calle/carretera que algún acuerdo internacional había establecido como carretera de acceso para los palestinos de la vecindad. Tenemos prohibido llegarnos hasta allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;K se alegra de que me vaya quedar aquí una semana. Me explica que los peores días son los sábados, el día de fiesta judío, porque los colonos se ensañan especialmente con los palestinos esos días. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La calle en la que me he encontrado con D es una calle muy de paso, lo mismo para los niños y maestros, para ir a la escuela, como para los colonos, para ir de un asentamiento a otro y visitarse. Entre semana van en coche, y van como locos, que pareciera que quisieran matar a todo ser humano andante – los palestinos tienen prohibido ir en vehículo en estas calles – pero el sábado van andando, lo que es más peligroso aún porque una simple mirada puede enfurecerles, y llevan armas de fuego.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejo mis cosas donde parece que voy a dormir esta noche y ayudo en la “patrulla”, que simplemente consiste en caminar con los niños al salir de la escuela – sobre todo con las niñas, que son la gran mayoría porque antes esta escuela era solo de niñas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegamos a casa cocinamos y cenamos y me invitan a que lea un informe con los “sucesos” más importantes en los últimos meses. Merecerá la pena traducirlos al castellano así que otro día hablo sobre ellos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;http://anap.co.nr&lt;/div&gt;</content><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feeds.feedburner.com/~r/Ana-es/~3/44835581/palestina-231.html" title="Palestina 2.31" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10995444&amp;postID=116260642542388067" title="7 comentarios" /><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/116260642542388067/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/posts/default/116260642542388067" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/10995444/posts/default/116260642542388067" /><author><name>ana</name></author><feedburner:origLink>http://ana-es.blogspot.com/2006/05/palestina-231.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10995444.post-116197922399588757</id><published>2006-05-24T19:58:00.000Z</published><updated>2006-10-27T20:00:24.020Z</updated><title type="text">Palestina 2.30 - Bi'Lin</title><content type="html">Desde que me fui de Yanoun he estado en Bi'lin, donde ya estuve al principio del viaje. Parece que hiciera años. El tema es diferente que en Yanoun. Bi'lin está muy cerquita de Ramallah; de hecho la carretera que la une con la cuidad que es ya la capital de hecho de Palestina es de las muy poquitas que me he encontrado sin un solo control militar – no es una carretera larga, se tarda en recorrerla en taxi unos veinte minutos, dependiendo de la velocidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es por estar tan cerca de Ramallah por lo que esta pequeña ciudad se ve afectada por el muro que se está construyendo alrededor de Ramallah. De nuevo, Israel dice que es por razones de seguridad. De nuevo también, los hechos demuestran que es un ejercicio más o menos civilizado de robo de tierras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;W y yo salimos a dar una vueltilla por los alrededores, observando de nuevo el muro y, como de costumbre, no nos volvemos a casa sin que nos inviten antes a comer. La comunicación es difícil así que solo nos enteramos de que todas las tierras que vemos al otro lado de la carretera un día pertenecieron al padre de M, que nos lo cuenta mientras comemos de un diminuto plato de aceitunas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="margin: 10pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/arrancaarboles.jpg" alt="[Máquina de arrancar árboles de cuajo]" border="1" /&gt;Mientras estamos en su terraza, así hablando poco, vemos una máquina que yo al menos no había visto nunca antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La miramos mientras se desplaza lentamente sobre lo que desde aquí parece escombro pero que es la gravilla con la que están haciendo la carretera, le saco una foto y M nos dice ... “para llevar los olivos”. Le miro sorprendida y W explica: “esa es la máquina con la que arrancan los árboles de cuajo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a hacer caso a J y A y me voy a ir de aquí. Mañana me voy a Hebrón, al sur de Palestina, al menos al sur de Jerusalén. Nos dice M que algo pasa en Qalandia, el checkpoint que está entre Ramallah y Jerusalén, y que puede estar cerrado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llamo a R en Ramallah y le pregunto. Me confirma que hoy está cerrado pero que seguro que en unas horas lo abren otra vez. Le pregunto cuanto tiempo me llevará llegar a Hebrón y me responde que unas dos horas. En un país normal quizás seria media hora o una, dependiendo del tráfico, pero aquí tendré que cambiar de taxi en Qalandia y luego en Jerusalén. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí se quedará W “de guardia”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo que agradecer que, en todo el tiempo que he estado aquí, no he tenido que salir ni una sola noche.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;http://anap.co.nr&lt;/div&gt;</content><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feeds.feedburner.com/~r/Ana-es/~3/42441227/palestina-230-bilin.html" title="Palestina 2.30 - Bi'Lin" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10995444&amp;postID=116197922399588757" title="0 comentarios" /><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/116197922399588757/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/posts/default/116197922399588757" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/10995444/posts/default/116197922399588757" /><author><name>ana</name></author><feedburner:origLink>http://ana-es.blogspot.com/2006/05/palestina-230-bilin.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10995444.post-116146337000402951</id><published>2006-05-21T20:40:00.000Z</published><updated>2006-10-21T20:47:52.423Z</updated><title type="text">Palestina 2.29 - Bi'Lin</title><content type="html">Imagínate que vives en constante tensión. Imagínate que esta noche, mientras te estas quedando dormido, oyes a alguien en la puerta de tu casa pidiendo que abran. Imagínate que la persona con la que vives, tu mujer, tu compañero de piso, tu madre... se levanta y abre la puerta. Imagínate que quien entra es otra persona que vive contigo; tu hijo, la novia de tu compañero de piso, tu padre... e imagínate que ahora, al saber que no falta nadie en la casa, te puedes dormir tranquilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero imagínate por un momento que quienes llaman a la puerta son soldados, que vienen a por ti, a por tu mujer, a por tu padres, a por tus hijos. Imagínate que nunca puedes dormir tranquilo pensando que pueden venir en cualquier momento. Imagínate que cada vez que alguien llama a la puerta toda tu familia salís al salón aterrados, mirándoos a lo ojos, unos a otros, decidiendo quién abrirá... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy mis compañeros de piso han vuelto a casa más tarde de lo habitual y se han encontrado con la puerta cerrada. Han dado la vuelta a la casa, hasta que se han encontrado una luz encendida, la mía. Me han llamado con los nudillos en la ventana y me han pedido que les abra. La puerta ha hecho bastante ruido, a pesar de que he intentado no armar un escándalo... me iba ya a la cama cuando ha bajado el vecino de arriba con expresión de espanto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿quién ha llamado a la puerta?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“nosotros”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿nadie más?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;”No, nadie más. Llegamos ahora, sentimos haberle molestado a estas horas”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No molestia. He pensado que eran soldados”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;http://anap.co.nr&lt;/div&gt;</content><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feeds.feedburner.com/~r/Ana-es/~3/39848155/palestina-229-bilin.html" title="Palestina 2.29 - Bi'Lin" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=10995444&amp;postID=116146337000402951" title="0 comentarios" /><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/116146337000402951/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://ana-es.blogspot.com/feeds/posts/default/116146337000402951" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/10995444/posts/default/116146337000402951" /><author><name>ana</name></author><feedburner:origLink>http://ana-es.blogspot.com/2006/05/palestina-229-bilin.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-10995444.post-115966770829701518</id><published>2006-05-20T01:54:00.000Z</published><updated>2006-10-01T02:20:48.193Z</updated><title type="text">Palestina 2.28 - Bi'Lin</title><content type="html">&lt;img style="margin: 10pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/bilin_wall01.jpg" alt="[El Muro de Bi'Lin]" border="1" /&gt;Todos los viernes hay una manifestación contra el muro en Bi'Lin. El muro en Bi'Lin es en realidad una valla metálica del estilo que explico &lt;a href="http://ana-es.blogspot.com/2006/04/palestina-222-fotos.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://ana-es.blogspot.com/2006/04/palestina-222-fotos.html"&gt; http://ana-es.blogspot.com/2006/04/palestina-222-fotos.html&lt;/a&gt;, &lt;img style="margin: 10pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/bilin_wall02.jpg" alt="[el muro en Bi'Lin]" border="1" /&gt; pero se le llama muro también porque separa igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más activistas israelíes – e internacionales – llegan durante la mañana y la calle está muy concurrida, incluso antes de que los palestinos salgan de la mezquita. J y A son algunos de estos internacionales; nos ponemos al día de lo que hemos estado haciendo desde la última vez que nos vimos. J ha estado en Hebrón y Kawawis (no estoy segura de haberlo escrito bien) y me pone al día de lo que ha hecho en esos sitios, lo mismo A. Les comento que seguramente será demasiado tarde ya para mi para ir a esos dos sitios, porque ya me queda poco de estancia en Palestina. Me dicen que merece la pena y me animan a ir. Les contesto que si me voy Bi'Lin se queda solo y es cuando está solo que entra el ejército. Su argumento es que debería aprovechar al máximo este viaje y ver lo más posible para luego contarlo en casa. Tiene su punto de razón. Pero ¿no he visto ya suficiente? Y hoy voy a ver una manifestación... Bueno, no has visto Hebrón, dicen. Y sí que he oído I have indeed heard &lt;a href="http://www.telrumeidaproject.org/Updates.html"&gt;horribles historias (enlace en inglés)&lt;/a&gt; sobre Hebrón... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="margin: 10pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/bilindemo1.jpg" alt="La mani empezando cerca de la Mezquita de Bi'Lin]" border="1" /&gt;Hacia las doce, cuando los palestinos salen de la mezquita, ya somos más, entre palestinos, israelíes y demás. Israelíes y extranjeros tenemos diferentes “privilegios” con respecto a los palestinos, que no tienen ninguno: a nosotros es algo más improbable que nos arresten, o que nos hagan daño; a los israelíes es algo más probable que les escuchen. Así que cada uno con sus privilegios, a la manifa todos juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi todos los activistas israelíes llevan pañuelos palestinos. Algunos extranjeros también, pero yo no me traje el mío porque me dijeron que si me lo veían en el aeropuerto al registrar mi equipaje iba a tener mucho más difícil que me dejaran entrar – si sospechan que apoyas la causa palestina se te acusa de terrorista y no se te deja entrar, así de democrático es el estado israelí. Y a la salida los interrogatorios y registros deben de ser todavía peores, así que ni me he molestado en comprarme uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="margin: 10pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/bilin_crowd1.jpg" alt="[manifestación con las cabezas de los soldados al fondo]" border="1" /&gt;Cuando la mani llega cerca del muro, los soldados simplemente  bloquean el paso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="margin: 10pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/bilin_demo2.jpg" alt="[camino bloqueado por los soldados - Bi'Lin]" border="1" /&gt;&lt;img style="margin: 10pt; float: right; cursor: pointer;" src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/bilin_demo3.jpg" alt="[Bi'Lin]" border="1" /&gt;Durante una media hora todo lo que hacen es corear y cantar en árabe y bailar delante de los soldados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="margin: 10pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/bilin_megafono.jpg" alt="[Bi'Lin]" border="1" /&gt;Luego los soldados cogen sus megáfonos y nos dicen en hebreo que nos vayamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="margin: 10pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/bilin_soldiers0.jpg" alt="[Bi'Lin]" border="1" /&gt;&lt;img style="margin: 10pt; float: right; cursor: pointer;" src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/bilin_soldiers1.jpg" alt="[Bi'Lin]" border="1" /&gt;Algunos de ellos ... parecen robocops.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los “shebab”, los jóvenes, parece que quieren llegar hasta la valla, y el trabajo de los soldados, en teoría, es evitar eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="margin: 10pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/bilin_soldiers3.jpg" alt="[Soldados en Bi'Lin]" border="1" /&gt;Algunos jóvenes palestinos van cuesta abajo para llegar al “muro” campo a través. Los soldados les siguen y como cada vez hay más les lanzan gas lacrimógeno a distancia. No pueden usar más que bombas de sonido y gas lacrimógeno, mientras no tiren piedras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tiran piedras, carta blanca. Por eso les provocan a ellos, para poder tirarles a matar, mientras nos dejan de momento a los internacionales e israelíes en paz, por una parte porque saben que nosotros no vamos a tirar piedras, por otra porque no hay carta blanca para los internacionales. Aunque esto podría cambiar en cualquier momento...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según lo que nos cuentan los israelíes que son las normas internas del ejército, el gas lacrimógeno sólo lo pueden tirar en elipse, porque el objetivo no es dañar a nadie con la lata en que está encerrado el gas sino sólo dispersar a la gente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="margin: 10pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/bilin_soldiers4.jpg" alt="[Bi'Lin]" border="1" /&gt;Pero veo a un soldado arrodillado, apuntando su metralleta a la cabeza de uno de los chicos, casi niños palestinos que se retraen ya campo a través hacia el pueblo, alejándose del muro. Otro soldado le toca en el hombro y me señala con la cabeza. Le veo mover los labios y leo “filming” (grabando). El de la metralleta me mira y se levanta. Mi cámara acaba de evitar un tiro en la cabeza. Pero no va a evitar todos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La acción sigue a mi alrededor y tengo que dejar de mirarles y apuntarles con mi cámara para esquivar la porra de un soldado que no está mirando a dónde da.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto suena un disparo y el sonido de una lata de gas lanzada al aire, pero el rastro de humo que deja en el aire y que es lo único que alcanzo a ver no es elíptico, sino derecho a donde están los chicos. Que ahora ya no corren, porque están recogiendo a uno que parece que se ha caído y que está sangrando de la cabeza. Le han dado con la lata de gas, era lo que querían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A nosotros también nos quieren echar gas pero no pueden porque estamos demasiado cerca de ellos y les afectaría a ellos también. Primero nos tienen que alejar de ellos para luego poder gasearnos. Así que hay un continuo ir y venir arriba y abajo de la carretera que hace tiempo conducía a alguna parte y ahora la corta el muro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los soldados nos empujan, nos gritan a veces en inglés pero sobre todo en hebreo, nos dan con las porras, nos arrastran, nos golpean con la culata de sus metralletas, nos tiran del pelo, hasta que llega un momento en que no podemos aguantar más y corremos para alejarnos de su violencia, o nos tiran al suelo y nos aplastan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces los soldados corren de nuevo alejándose de nosotros, poniendo distancia, y apuntando el gas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero nosotros nos levantamos y corremos de nuevo hacia ellos, acortando distancia de nuevo para que no nos gaseen  - y vuelta a empezar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Así puede seguir durante unas dos o tres horas”, me dice J, que ya ha estado antes aquí. Y yo me pregunto si simplemente nos iremos a casa de cansancio o quién decidirá cuándo acaba esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que durante las dos horas que siguen el aire se llena de gas lacrimógeno, la gente nos tapamos la cara con pañuelos o bufandas; son nuestras únicas armas. Pero los ojos no nos los podemos tapar, y duelen. Y el gas ahoga. Sin embargo no estamos en callejas ni túneles, estamos a campo abierto y el gas se dispersa más rápidamente que en una manifestación urbana... pero la mayoría de nosotros, incluidos J, A y yo, nos alejamos tanto que llegamos casi al pueblo, y algunos se esconden detrás de una casa. Yo me vuelvo a comprobar que J viene con nosotros, está a unos cinco pasos de distancia de mí y entre los dos, de pronto, pasa una lata de gas, casi tan veloz como una bala. (fiiiiiiiiiiuuuuuuu!!)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos escondemos todos detrás de la casa y al cabo de un ratito se calma la cosa y todos salen de detrás de la casa. Yo me quedo, tengo miedo. J me grita: “Ya-la!” (que es la forma originaria de nuestro “¡Hala!” que tanto decía mi abuela). Le grito de vuelta, “que es eso de Ya-la” y los árabes se ríen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lentamente, sin sentir un ápice de apremio por acercarme a los soldados de nuevo, camino detrás de los que ya están corriendo hacia ellos. Y comienza la función de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el curso  de estas escaramuzas arrestan a dos israelíes pero como tienen los mismos derechos que un occidental tendría en su país (ver &lt;br /&gt;&lt;a href="http://ana-es.blogspot.com/2005/11/palestina-21.html"&gt;artículo al respecto&lt;/a&gt;, &lt;br /&gt;&lt;a href="http://ana-es.blogspot.com/2005/11/palestina-21.html"&gt;http://ana-es.blogspot.com/2005/11/palestina-21.html&lt;/a&gt;) no se considera que su vida o la de su familia vaya  a correr peligro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero cuando arrestan a un palestino, a saber lo que le vayan a hacer; le pueden acusar de lo que quieran y como no tiene ni derecho a oír la acusación es muy difícil que no vaya a la cárcel un tiempo. De pronto salen mujeres de todas partes, que se ponen a chillar a los soldados. Sobre todo una, le chilla al soldado de las gafas negras, alguien me dice que es la madre del detenido, y que las mujeres nunca vienen a las manifestaciones, pero que en cuanto arrestan a uno salen todas a chillar a los soldados. Es lo único que se atreven a hacer, pero se les ve toda la rabia y toda la impotencia en esos gritos, en cómo nos miran a nosotros. Pero nosotros poco podemos hacer, aparte de ceder al chantaje de los soldados: “le soltamos cuando os vayáis”, es decir, el rehén a cambio del final de la manifestación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="margin: 10pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/bilin_crowd2.jpg" alt="[Gente en la mani de Bi'Lin]" border="1" /&gt;Todas las conversaciones y negociaciones se desarrollan en hebreo, así que me entero gracias a algunos israelíes que de vez en cuando nos traducen. Los palestinos dicen que los soldados suelten al rehén primero y que luego nos vamos. Los soldados dicen que nos retiremos, que nos alejemos del muro. La gente se va alejando poco a poco pero unas cuantas mujeres palestinas se sientan en unas piedras al borde de la “carretera” y algunas chicas israelíes se quedan con ellas también. Le pregunto a una de éstas si se estará bien grabar a las mujeres en vídeo; me dice que pregunte, pregunto y me contesta la mujer mayor: “durante muchos años nos han estado fotogradiando, filmando, y no ha cambiado nada”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento al lado de ellas, la cámara apagada, esperando, con ellas. Los soldados están de pie, cerca de nosotras, que estamos casi todas sentadas. No nos miran a las mujeres, miran a los hombres que están un poco más abajo, en la carretera; pareciera que esperaran algo de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre palestino se acerca a donde estamos las mujeres y pareciera que va a hablar con los soldados, pero le habla a la madre del detenido, que es mucho mayor que él. La señora se levanta, nos mira a las demás y nos dice algo breve, y todas se levantan, así que yo también. Le pregunto a la chica israelí qué pasa y me dice simplemente que el hombre nos manda que vayamos con ellos, lejos de los soldados. “Pero las mujeres querían sentarse aquí...”, le digo. “Así es la cultura, viene un hombre, les dice que se marchen, y se marchan”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo con J y A y seguimos esperando. &lt;img style="margin: 10pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/bilin_van.jpg" alt="[Bi'Lin]" border="1" /&gt;Una furgoneta viene por la carretera desde el muro en construcción, llena de hombres palestinos que no han estado en la manifestación. Se paran y hablan con los palestinos que siguen esperando. Pregunto a A: ”¿Quiénes son?” Contesta: “Son escoria.” Pongo cara de necesitar más y me explica que son los trabajadores que están de hecho construyendo el muro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trabajan para el Gobierno de Israel y luego son tratados como cualquier otro potencial terrorista, sin poder utilizar las carreteras que construyen, teniendo que usar otras como ésta, cortadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Bueno, no son escoria”, matiza A. “Trabajan para ellos. Están construyendo su propia cárcel. No deberían...” “Probablemente no tienen otra opción si no quieren morirse de hambre...” (así que primero los matan de hambre para no dejarles con otra opción que trabajar construyendo el Muro... y que luego se quejen de ataques...) “Bueno... sí”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="margin: 10pt; float: right; cursor: pointer;" src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/bilin_demo4.jpg" alt="[Bi'Lin]" border="1" /&gt;Después de una espera de indeterminada duración los soldados deciden liberar al rehén y hay un despliegue de alegría. Cumpliendo con el “acuerdo” con los soldados, la mayoría de la gente se va a casa y A y J confirman que esto ha sido todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, dando la mani por terminada, nos sentamos en las rocas a descansar. Más hombres vienen desde el muro; estos a pie, y dos de ellos vienen a donde estamos nosotros a hablar. Sí que están trabajando en la construcción del muro que está cercando, pero no son de Bi'Lin; son de Hebrón. Vienen todos los días pero aún tienen que usar carreteras palestinas y pasar por los controles militares. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="margin: 10pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/bilin_soldiers5.jpg" alt="[soldados sobre escombros – Bi'Lin]" border="1" /&gt;Ahora hay unos soldados en lo alto de una colina hecha de escombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Están mirándonos, o quizás mirando a unos chicos que se han tapado la cara y la cabeza con pañuelos palestinos y que andan practicando con unas hondas, pero sin tirar piedras. Pero entonces empiezan a tirar piedras a los soldados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="margin: 10pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/bilin_soldiers6.jpg" alt="[soldados sobre escombros – Bi'Lin]" border="1" /&gt;Les miro con reprobación y miro a A. “A ver si mejoran la puntería”, dice. Pongo cara de no poder creer lo que le oigo y me dice: “legítimamente, podrían estar defendiendo su territorio con pistolas. Este ejército ha invadido su país, es una ocupación ilegal de una tierra legítimamente suya (según las Naciones Unidas), y las únicas armas que tienen son las piedras.” “Pero tirar piedras no ayuda a mejorar la situación.” “No somos quién para juzgarles. No es nuestra tierra, ni nuestro país. Es su guerra, no la nuestra.” Tiene su punto de razón. Nosotros, si no nos gusta esta situación, nos podemos marchar. En unas semanas me voy a mi realidad pero estos chicos se quedan aquí, con la presencia del ejército y sin poder vivir una vida “normal”, porque esta es su vida normal, manifestaciones semanales e incursiones nocturnas, dependiendo de presencia extranjera para que no les maten – y a veces ni eso funciona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="margin: 10pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/bilin_soldiers7.jpg" alt="[soldados de Bi'Lin]" border="1" /&gt;Los chicos empiezan a tirar piedras pero ninguna de ellas cae ni cerca de los soldados que están en la colina – los demás han desaparecido en los blindados que están aparcados junto al muro; los manifestantes también se han ido en su gran mayoría; sólo quedamos nosotros tres y los chicos palestinos de Hebrón que se sientan a nuestro lado para que les enseñemos las fotos. Los chicos de las hondas quedan a nuestra derecha, a unos cuarenta o cincuenta metros y los soldados, que les miran mientras les tiran piedras con pésima puntería, quedan en frente de ambos, en una colina solitaria, extraña; quizás a unos ciento cincuenta o doscientos metros en línea recta, pero para llegar a ellos habría que bajar primero a un valle que desde donde estamos no se ve. Y la brisa viene desde más allá de los chicos de las hondas. Y los chicos les siguen tirando piedras, pero los soldados no hacen nada. Es algo tenso porque ya me han dicho que una vez que tiran piedras los soldados tienen carta blanca para usar las armas que quieran, como si quieren disparar balas de las que matan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="margin: 10pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://ana.aktivix.org/trips/Palestine/best/bilin_soldiers8.jpg" alt="[soldados de Bi'Lin]" border="1" /&gt;E