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		<title>Arqueología Ecuatoriana - Revues - Apachita</title>
		<description>Le portail de l'archéologie équatorienne - Les revues</description>
		<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita</link>
		<lastBuildDate>Wed, 13 Nov 2024 17:57:21 +0000</lastBuildDate>
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			<title>Huaqueando en La Tolita</title>
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			<description><![CDATA[Il n'existe pas encore de traduction. Merci de votre compréhension.<br/><br/><p style="text-align: justify;">Por este tiempo, se estrechó conmigo con mucha amistad don Pablo Quiñones, y entre otras cosas me contó que estando mandando fabricar una piragua, que es una especie de barco, cuya quilla toda la sacan de una pieza de a cuarenta o cincuenta varas, dándole de cada lado una vara y media de plan, tajado a proporción de popa a proa, y sobre ello plantan las falcas para entablarle el cuerpo, y está en un río que cae entre punta de Manglares y Esmeraldas, bajó a ver la obra con dos negros y fue a dar a la bocana del río en que hay un pueblo que llaman La Tola, pueblo de indios y mestizos. Llaman a este pueblo La Tola, porque todo está lleno de tolas, que quiere decir montones de tierra, y así es porque yo lo he visto, como diré a su tiempo. Estas tolas son entierros de los indios antiguos, y como ellos se enterraban con cuanto tenían, en alguna se ha encontrado bastante riqueza. Allí el mar tiene sus mareas, y cuando sale queda un pedazo de playa de lo que el agua se retira delante del pueblo, y entonces van los indios a ver si hallan alguna cosa de las tolas que poco a poco va lavando el mar cuando entra de varias tolas que están en la raya, y poco a poco se las va comiendo el mar con sus entradas. Hállanse allí por lo regular varias figuritas hechas de barro con mucha perfección. Yo he visto algunas como diré a su tiempo. Hállanse también hechas de oro con los ojos de esmeralda; hállanse también unas cuentecitas de oro hechas de filigrana, tan chicas como la cabeza de un alfiler, y la obra tan pefecta que al verlas se llevan toda la atención. En Barbacoas hay dos señoras que tienen su par de manillas de estas cuentecitas. Yo he visto unas que las tiene doña Casilda, esposa de Juan Quiñones. Yo pienso que hoy día no se hallaría artífice ninguno que se atreviese a fabricar una de estas cuentecitas, obra, la considero tan singular por lo diminuto que es, lo perfecto y hecho de oro en filigrana. Y lo más raro que yo en ello considero es que esto lo fabricaron los indios antiguos sin instrumentos de fierro, porque es cierto que no los tuvieron; y así aquí se para el juicio en pensar que el diablo los fabricaba, teniéndolos sujetos en la idolatría. Contóme pues don Pablo que un día que se paró en La Tola, a vuelta de viaje, fuese a desmoronar con sus negros con un barretón una de estas tolas. Al estar pues el negro desmoronando tierra y arena, vio don Pablo caer un tolondroncito. Mira, mira, negro, dijo, lo que es aquello. Baja el negro a cogerlo, y sacudiéndole la tierra y arena de que estaba envuelto, hubo de ser un cangrejo de oro, un poco menor que la palma de la mano, tan perfecto que parecía hechura natural de la misma naturaleza, y pesado tuvo sólo una onza. Prosiguió el negro barreteando, y a poco rato descubrióse asomando la boca de un clarín, el redondo de cosa de un real de plata. Mandó entonces don Pablo que poco a poco, excavando con la punta de un machete, se fuera descubriendo lo que era. Así fueron profundando el hoyo, y se descubrió que el clarín que era de barro nacía de la punta de la torre de una iglesia, toda de barro con su pretil y escalera. En proporción su claraboya con un remate puntiagudo; una torre con sus cuatro ventanas de cada parte; una galería corrida de torre a torre; la torre del campanario que era muy alta, de cuyo remate nacía el clarín. Y toda la iglesia entejada de teja, y todo del todo perfecto. Toda la iglesia tenía de largo media vara, y a proporción de ancho y alto. Ello se lo llevó a Barbacoas, y ya en su casa fue a romperle la puerta para registrar lo que tenía adentro la iglesia, sospechando si tendría adorno y altares, y adentro hubo de encontrar otra iglesia de oro tan acabada y perfecta como la de barro, con la circunstancia de que la puerta era movediza con sus goznes para cerrarse y abrirse, y no tenía de alto la iglesia sino un jeme, pero obra totalmente perfecta. Se pesó la iglesia y no tuvo sino cuatro onzas de oro. Estas dos alhajas se llevaron a Quito y hubo un marqués que dio por ellas cuatrocientos pesos, y las remitió a Madrid. Y ahí encontró también algunas cuentecitas de oro hechas de filigrana de las que llevo referidas, y éstas la mayor parte de las que se hallan en Barbacoas, son halladas en estas playas de La Tola. A la punta del desemboque de este rio de La Palma hay una playa de arena de un lado y otro, y a la parte que va para Tumaco, caminando un día un indio hubo de encontrar enterrado en la arena a un indio entero y seco, con la cabeza de oro, y en lugar de ojos tenía dos esmeraldas. El le quitó la cabeza y con una piedra la aplastó y le sacó los ojos y se vino con ellos para Barbacoas, y vendió el oro y las esmeraldas… El como ignoraba lo que vendía las dio por catorce pesos cada una, y según lo que yo he visto apreciar a otras a sujetos entendidos, valía cada una trescientos pesos. La una la compró doña Casilda, y la tiene engastada en una joya de peso con una gruesa cadena de oro. La otra la compró don Julián Cabezas, su hermano, y la tiene engastada sobre un pomo de oro en la mano del bastón.</p>
<p>Tomado de <em>Maravillas de la Naturaleza</em>, de Fray Juan de Santa Gertrudis, 1970 [1775], tomo 3:192ss. Biblioteca Banco Popular, Bogotá.</p>]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Fray Juan de Santa Gertrudis, OFM [ca. 1775])</author>
			<category>Apachita n°21</category>
			<pubDate>Sat, 08 Feb 2014 06:11:18 +0000</pubDate>
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			<title>El retorno de los Yumbos</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-21/290-el-retorno-de-los-yumbos</link>
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			<description><![CDATA[Il n'existe pas encore de traduction. Merci de votre compréhension.<br/><br/><p style="text-align: justify;">{rokbox}images/stories/apachita/apachita_21_7.jpg{/rokbox}</p>
<p style="text-align: justify;">Nadie conoce el Noroccidente de Pichincha mejor que Ronald Lippi, arqueólogo estadounidense que, desde 1984, ha caminado por los vericuetos de esta montuosa zona, en busca de vestigios precolombinos. Ha descubierto sitios cerámicos, fuentes de sal, sitios con montículos artificiales (funerarios y residenciales), pucaráes, y “culuncos”, esos viejos caminos hundidos en el suelo por el trajín de humanos y bestias de carga, a través de los siglos. Su libro “Una exploración arqueológica del Pichincha Occidental, Ecuador” (Lippi 1998) resume el enorme trabajo realizado, constituyéndose en lectura obligada de cualquier interesado en la arqueología de la zona.</p>
]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Ernesto Salazar)</author>
			<category>Apachita n°21</category>
			<pubDate>Sat, 08 Feb 2014 06:00:22 +0000</pubDate>
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			<title>El Muerto de la Plaza</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-21/289-el-muerto-de-la-plaza</link>
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			<description><![CDATA[Il n'existe pas encore de traduction. Merci de votre compréhension.<br/><br/><p style="text-align: justify;">{rokbox}images/stories/apachita/apachita_21_6.jpg{/rokbox}</p>
<p style="text-align: justify;">En un soleado día austral, los transeúntes pasaban por la plaza de Santo Domingo de la majestuosa Santa Ana de los Cuatro Ríos de Cuenca. Asentada sobre la antigua Tomebamba, esta ciudad creció a partir de un centro conformado por la iglesia, la picota y otros elementos típicos de las ciudades fundadas por los españoles en el siglo XVI. Hoy, las plazas, junto a las iglesias, son un espacio público donde se presenta una serie de actividades. Pero, en la administración municipal de un ex prefecto, no tan perfecto en la protección del patrimonio cultural, y en el punto más alto de su gestión, el centro histórico más bien se convirtió en un centro histérico, ya que, en el afán de regenerarlo, se abrían trincheras por doquier, dizque para el alcantarillado, dizque para mejorar las conexiones de luz, de teléfono y hasta de internet. La ciudad se encontraba bajo el ruido de la máquina, el tránsito alterado y las construcciones abiertas en amplias zonas. Los letreros fosforescentes reemplazaron toda señalética que hasta entonces había en el centro histórico. Cintas de plástico amarillo con letras grandes que decían “cuidado”, daban vueltas a las manzanas, y letreros de “hombre trabajando” eran comunes en la otrora pacifica zona patrimonial.</p>
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			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Florencio Delgado-Espinoza)</author>
			<category>Apachita n°21</category>
			<pubDate>Sat, 08 Feb 2014 05:53:14 +0000</pubDate>
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			<title>Circulando</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-21/288-circulando</link>
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			<description><![CDATA[Il n'existe pas encore de traduction. Merci de votre compréhension.<br/><br/><p><img src="https://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/images/stories/apachita/apachita_21_5.jpg" border="0" width="300" /></p>
<p>Adams, Jenny L., 2002, Ground stone analysis: a technological approach, University of Utah Press.</p>
<p>Adams, Mark, 2012, Turn right at Machu Picchu: rediscovering the lost city one step at a time, Plume.</p>
<p>Ambrose, Timothy y Crispin Paine, 2012, Museum basics. Routledge, Tercera edición.</p>
<p>Bintliff, John, y Mark Pearce, eds., 2011, The death of archaeological theory?. Oxbow Books.</p>
<p>Bousman, C. Britt, y Bradley J. Vierra, eds., 2012, From the Pleistocene to the Holocene: human organization and cultural transformations in prehistoric North America, Texas A&amp;M University Press.</p>
<p>Burns, Karen Ramney, 2012, Forensic anthropology: training manual, Pearson. Tercera edición.</p>
<p>Childress, David Hatcher, 2000, Technology of the gods: the incredible sciences of the ancients, Adventures Unlimited.</p>
<p>Coe, Sophie D., y Michael D.Coe, 2013, The true history of chocolate, Thames &amp; Hudson, New York.</p>
<p>Conolly, James, y Mark Lake, 2006, Geographical information systems in archaeology, Cambridge University Press.</p>
<p>Conyers, Lawrence B., 2012, Interpreting ground-penetrating radar. Left Coast Press, Walnut Creek, CA.</p>
<p>Cowley, Dave y Rachel S. Opitz, 2013, Interpreting archaeological topography: lasers, 3D data, observation, visualization and applications. Oxbow Books.</p>
]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Ernesto Salazar)</author>
			<category>Apachita n°21</category>
			<pubDate>Sat, 08 Feb 2014 05:22:08 +0000</pubDate>
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			<title>Noticias frescas</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-21/287-noticias-frescas</link>
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			<description><![CDATA[Il n'existe pas encore de traduction. Merci de votre compréhension.<br/><br/><p style="text-align: justify;"><img src="https://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/images/stories/apachita/apachita_21_4.jpg" border="0" width="300" /></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Los jardines colgantes de Babilonia </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Considerados una de las maravillas del mundo antiguo, los jardines han eludido el escrutinio de los arqueólogos que han removido infructuosamente las ruinas de la famosa ciudad en busca de evidencias. No podía ser de otra manera, si se considera que los investigadores los estaban buscando en el lugar equivocado. Luego de muchos años de estudio, la investigadora británica Stephanie Dalley ha encontrado textos cuneiformes que indican que los jardines colgantes estaban ubicados en Nínive, a 480 Km. de su gran rival Babilonia. Al parecer, fueron los asirios del tiempo del rey Senaquerib los que los construyeron, hacia el siglo VII antes de Cristo. Inclusive hay una tableta en la que el rey mismo describe su maravilloso palacio con su sistema de propulsar el agua hacia arriba, anterior al sistema de Arquímedes en cuatro cientos años. Este milagro del agua formaba parte de un sistema de canales, represas y acueductos que traía a la ciudad agua de montaña ubicada a 80 Km. de Ninive. Por cierto, acaba de salir el libro de Dalley sobre el tema, que está listado en la bibliografía de CIRCULANDO, en este número del Boletín (Dalya Alberge, <a href="http://www.guardian.co.uk/">www.guardian.co.uk</a>, mayo 5, 2013).</p>
]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Ernesto Salazar)</author>
			<category>Apachita n°21</category>
			<pubDate>Sat, 08 Feb 2014 05:17:40 +0000</pubDate>
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			<title>La Lucha Continúa</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-21/286-la-lucha-continua</link>
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			<description><![CDATA[Il n'existe pas encore de traduction. Merci de votre compréhension.<br/><br/><p style="text-align: justify;">{rokbox}images/stories/apachita/apachita_21_3.jpg{/rokbox}</p>
<p style="text-align: justify;">En la actualidad, presentar el pasado es una tarea difícil. En efecto, muy poca gente sabe mayor cosa de su historia y mucho menos de su prehistoria, y la enseñanza del pasado en las escuelas es abismal, por decirlo de la mejor manera. Incidentalmente, esta no es una situación aplicable solamente al Ecuador, sino en general a casi a todo el mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Uno de los principales canales para educar a la gente acerca de su historia son los museos, especialmente los grandes museos de historia, arte y cultura. La mayoría de los países tiene al menos uno; muchos tienen un principal (o nacional) en la ciudad capital, y otros más en los centros importantes de población. Este es el caso, naturalmente, de Ecuador, donde cada ciudad grande, y aun muchas pequeñas, tienen al menos un museo histórico-arqueológico. En estos museos se presenta diariamente el pasado del Ecuador a los niños de las escuelas, adultos interesados, turistas extranjeros y locales, candidatos a arqueólogos y expertos profesionales. Dada la amplia audiencia y la importancia de la historia nacional (incluyendo la anterior a la invasión española en la región andina), es esencial que las exposiciones, sus cédulas y otros textos explicativos sean razonablemente precisos y que no sean risibles en términos biológicos ni históricos. Este es el caso principalmente con los dioramas y presentaciones gráficas del pasado antiguo. Stephanie Moser, en su importante libro <em>Ancestral images: the iconography of human origins</em> (Cornell University Press, Ithaca, 1998), señala que la construcción artística, sea ésta una figura individual, una estatua o un diorama, es algo más que una imagen suelta. La reconstruction artística, sea de una figura individual o de una escena que pretenda mostrar el pasado antiguo, está integrando datos biológicos, medio ambientales, arqueológicos y sociales en una sola representación. Y es en el ámbito de los datos sociales donde muchas de estas representaciones acaban siendo terriblemente erróneas. En muchos casos, parece casi imposible olvidar que lo que es una situación cultural normal para el artista (o para el que lo paga), probablemente no corresponde a la que fue en el pasado distante. No obstante, ignorar este elemento crucial es presentar una mentira y ser culpable de presentar información falsa a una audiencia, en gran medida confiada. En otras palabras, es la misma cosa como presentar, en un curso de geología o astronomía, la idea de que el mundo es plano y de que el sistema solar se mueve alrededor de la tierra. Desafortunadamente, tanto patrocinadores como artistas parecen sentirse sublimes respecto a las falacias que imbuyen en su forma de imaginar el pasado, aun cuando, al hacerlo, están presentando falsedades a la audiencia.</p>
]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Karen Olsen Bruhns)</author>
			<category>Apachita n°21</category>
			<pubDate>Sat, 08 Feb 2014 05:12:55 +0000</pubDate>
		</item>
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			<title>La Cita de Apachita</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-21/285-la-cita-de-apachita</link>
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			<description><![CDATA[Il n'existe pas encore de traduction. Merci de votre compréhension.<br/><br/><p style="text-align: justify;">“El problema es que la arqueología no puede seguir siendo tratada como recurso de emergencia, que se negocia al menor costo posible. La realidad es que el mercado (la empresa) ha generado una competencia malsana, donde la mezquindad y la descalificación son moneda corriente entre colegas. El tráfico de influencias y el mal uso de la información privilegiada determinan muchas veces la adjudicación de los contratos. El malestar que esto ha creado ha deshecho a la comunidad arqueológica y hoy se respira un ambiente liberal de “todos contra todos”. La consecuencia natural de esta situación es la ausencia de un diálogo o debate profesional, de una academia (en el verdadero sentido de la palabra) que forme criterios. El intercambio de opiniones y la difusión de los conocimientos adquiridos son el gran vacío de la arqueologías ecuatoriana”.</p>
<p style="text-align: justify;">Francisco Valdez, 2010, La investigación arqueológica en el Ecuador: reflexiones para un debate, INPC, <em>Revista del Patrimonio Cultural del Ecuador, 2:21.</em></p>]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Francisco Valdez)</author>
			<category>Apachita n°21</category>
			<pubDate>Sat, 08 Feb 2014 05:11:16 +0000</pubDate>
		</item>
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			<title>Cómo producir una exposición arqueológica</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-21/284-como-producir-una-exposicion-arqueologica</link>
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			<description><![CDATA[Il n'existe pas encore de traduction. Merci de votre compréhension.<br/><br/><p style="text-align: justify;">{rokbox}images/stories/apachita/apachita_21_2.jpg{/rokbox}</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Las colecciones de los museos.</em> Las piezas arqueológicas que se encuentran custodiadas en distintos museos del país forman parte del patrimonio cultural de los ecuatorianos. Si bien es cierto que la gran mayoría de aquellas ha llegado a los museos por vías no adecuadas, hay que comprender las distintas etapas de gestación y consolidación del quehacer arqueológico en el ámbito museal. La institución pionera en este campo fue el Banco Central del Ecuador<sup>1</sup>, que abrió su museo en 1969, en el contexto de un país que se embarcaba en la era petrolera y en el avance de la modernidad urbana e industrial. Incidentalmente, ese tiempo correspondía con la época en que América Latina iniciaba un creciente interés por recuperar los vestigios arqueológicos, producto de lo cual se habían formado el Museo de Oro de Bogotá y el Museo Antropológico de México. Ecuador se sumó a esta corriente y emprendió, a través de la gestión del Museo del Banco Central, uno de los mayores retos culturales y sociales de su historia.</p>
]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Santiago Ontaneda)</author>
			<category>Apachita n°21</category>
			<pubDate>Sat, 08 Feb 2014 04:38:28 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title>Replicación de la pintura iridiscente</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-21/283-replicacion-de-la-pintura-iridiscente</link>
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			<description><![CDATA[Il n'existe pas encore de traduction. Merci de votre compréhension.<br/><br/><p style="text-align: justify;">{rokbox}images/stories/apachita/apachita_21_1_1.jpg{/rokbox} {rokbox}images/stories/apachita/apachita_21_1_2.jpg{/rokbox}</p>
<p style="text-align: justify;">Cerca de mil años antes de Cristo, los alfareros de la costa ecuatoriana comenzaron a fabricar cerámica con técnica y excelencia artística sin paralelo en el registro precolombino de esta región. Algunas de estas cerámicas finas, destinadas al uso ceremonial, fueron decoradas utilizando una pintura casi transparente, cuyo color tenía un reflejo metálico de plateado a rojizo. Se trata de la llamada “pintura iridiscente”, que se presenta, a menudo, en cuencos, platos y en botellas silbatos. Los diseños de esta pintura se componen de bandas y puntos, que generalmente tienen la anchura de la yema del dedo (más probablemente el índice), lo que sugiere que fueron pintados con el dedo. Aunque esta pintura iridiscente es la característica más sobresaliente de la cerámica de la cultura Chorrera, no se limita solamente a ella, ya que también está presente en las primeras etapas de la cerámica de culturas posteriores, tales como la Bahía en la provincia de Manabí, y la Guangala en la provincia de Santa Elena. Con el transcurso del tiempo, los diseños iridiscentes se volvieron más complejos. En su apogeo, vemos bandas paralelas curvilíneas, arcos también paralelos, y círculos concéntricos. Hay inclusive un caso de un diseño iridiscente que cubre un área mayor que la anchura del dedo que, evidentemente, sugiere que, para lograrlo, el área de diseño fue rellenada con varias bandas superpuestas.</p>
]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Kathleen M. Klumpp)</author>
			<category>Apachita n°21</category>
			<pubDate>Fri, 07 Feb 2014 23:45:04 +0000</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>El pucará de Guangüiltagua</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-20/282-el-pucara-de-guanguiltagua</link>
			<guid>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-20/282-el-pucara-de-guanguiltagua</guid>
			<description><![CDATA[Il n'existe pas encore de traduction. Merci de votre compréhension.<br/><br/><p style="text-align: justify;">{rokbox}images/stories/apachita/apachita_20_5_1.jpg{/rokbox}</p>
<p style="text-align: justify;">Del complejo de fortalezas del norte del Ecuador, la más meridional y cercana a Quito es el pucará de Guangüiltagua, del que parece no haber quedado nada. Jacinto Jijón y Caamaño y Larrea lo mencionan (1918:87), pero, fuera de una discusión histórica, a base de crónicas, sobre la campaña inca contra el norte del Ecuador, no lo describen ni lo estudian, contentándose con presentar un plano del mismo, como único documento de su existencia. Este plano fechado en 1907 es de autoría de Jacinto Pankeri, coadjutor salesiano en el Ecuador, instructor privado de primaria de Jijón y Caamaño, y luego asistente eventual y dibujante en sus investigaciones arqueológicas. Con el pasar de los años, y el extenso proceso de urbanización de Quito, es bastante probable que el mencionado monumento haya desaparecido.</p>
<p style="text-align: justify;">Guangüiltagua es el elevado borde oriental montuoso de la antegrada de Quito, que desciende abruptamente al valle de los Chillos. En su cima se halla hoy ubicado el Parque Metropolitano de Quito, donde el visitante puede observar hacia el este el impresionante paisaje de los Chillos. Es probable que el pucará haya estado ubicado en la ladera que baja a Guápulo, del que está separado por la Quebrada del Batán. Esta quebrada habría constituido uno de los drenajes de la antigua laguna de Añaquito, ya que parece venir desde el actual Parque de la Carolina, por la Plaza Argentina, para entrar luego a Los Chillos por el conocido sitio del Partidero (a Tumbaco). A poca distancia de este lugar la quebrada forma una “pagcha”, cascada de unos cincuenta metros, que todavía existe, para luego unirse al río Machángara. En el plano de Pankeri, el pucará de Guangüiltagua tiene unos siete contrafuertes construidos a intervalos, hasta la parte media de la ladera. No se consigna escala alguna, de manera que no se puede apreciar las dimensiones de la fortaleza; y la quebrada del Batán parece estar mal ubicada porque, en el terreno, no flanquea al cerro. Consigno estos detalles para una mejor comprensión del documento que adjunto, de autoría del Pbro. Juan de Dios Navas, historiador y arqueólogo aficionado que, al parecer, re-descubrió el pucará en época no determinada, aunque anterior a 1926. Es un poco difícil evaluar el hallazgo de Navas en relación con el descubrimiento original de Jijón y Camaño. En corto, lo que dice Navas es que hay dos conjuntos de construcciones separadas por la quebrada del Batán, al parecer a la altura de la pagcha. Señala además que envía a Jijón y Caamaño un plano de la fortaleza, que estimo no es el mismo que levantara Pankeri. Es curioso que Jijón y Camaño no le mencione en sus trabajos, ya que Navas fue miembro de número de la Academia Nacional de Historia, y uno de los más destacados prehistoriadores del poblamiento del Ecuador, a comienzos del siglo XX (junto a González Suárez, Julio Matovelle, y José Ma. Coba Robalino).</p>
]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Ernesto Salazar)</author>
			<category>Apachita n°20</category>
			<pubDate>Thu, 06 Feb 2014 23:12:45 +0000</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>Circulando</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-20/281-circulando</link>
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			<description><![CDATA[Il n'existe pas encore de traduction. Merci de votre compréhension.<br/><br/><p style="text-align: justify;"><img src="https://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/images/stories/apachita/apachita_20_4_1.jpg" border="0" width="300" /></p>
<p>Allen, Susan Heuck, 2011, <em>Classical spies. American archaeologists with the OSS in World War II, Greece</em>. The University of Michigan Press.</p>
<p>Anthony, David W., 2010, <em>The horse, the wheel and language. How Bronze-age riders from Eurasian steppes shaped the modern world</em>, Princeton University Press.</p>
<p>Bahn, Paul, 2012, <em>Written in bones. How human remains unlock the secrets of the dead</em>. Segunda edición revisada. Firefly Books, Richmond Hill, Canadá.</p>
<p>Bonavía, Duccio, 2009, <em>El maíz</em>, Universidad San Martín de Porres, Lima.</p>
<p>Guffroy, Jean, 2009, <em>Imágenes y paisajes rupestres del Perú</em>, Universidad San Martín de Porres, Lima.</p>
<p>Bowser, Brenda y María Nieves Zedeño, eds., 2009, <em>The archaeology of meaningful places</em>, University of Utah Press, Salt Lake City.</p>
<p>Castillo, Luis Jaime, 2011, <em>San José de Moro y la arqueología del valle de Jequetepeque</em>, Fondo Editorial PUCP, Lima.</p>
]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Ernesto Salazar)</author>
			<category>Apachita n°20</category>
			<pubDate>Thu, 06 Feb 2014 23:03:08 +0000</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>Noticias Frescas</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-20/280-noticias-frescas</link>
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			<description><![CDATA[Il n'existe pas encore de traduction. Merci de votre compréhension.<br/><br/><p style="text-align: justify;"><img src="https://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/images/stories/apachita/apachita_20_3_1.jpg" border="0" width="300" /></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El esqueleto de un rey</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Ahora es un parqueadero del centro de Leicester, pero alli se irguió alguna vez uno de los primeros conventos franciscanos de Gran Bretaña (construido en 1230 y demolido en el siglo XVI durante la operación “Disolución de los Monasterios”), en cuya iglesia fue enterrado el ultimo Plantagenet, el rey Ricardo III, luego de su muerte en la batalla de Bosworth en 1485. Y allí, los arqueólogos de la Universidad de Leicester, encontraron no sólo restos de la construcción medieval, sino también un esqueleto, cuya datación es del rango de 1455-1540 AD. Los investigadores Prof. Kevin Schurer y Dr. Turi King, en pruebas de ADN de un diente del esqueleto comparadas con muestras de un par de descendientes vivos del último Plantagenet, indican que, “más allá de una duda razonable”, se trata del rey Ricardo III. En cuanto a la integridad del personaje, la osteóloga Dra. Jo Appleby señala, entre otras cosas, que el esqueleto muestra un individuo bien alimentado, pero que sufría de escoliosis (torcedura) de la columna y que el brazo no era atrofiado, como dice la tradición. Entre sus 10 heridas sufridas en la batalla, constan dos golpes cerca de la base del cráneo, que produjeron probablemente su muerte. Además tenía heridas “post mortem” en la caja torácica y en las nalgas, según la antigua costumbre medieval de continuar atacando al vencido, luego de su muerte, para humillarlo más. Interesante historia para admirar lo que se puede hacer en arqueología con la moderna tecnología (Carly Hilts  febrero 4, 2013; AlicePark <a href="http://www.time.com/">time.com</a> febrero 7, 2013, sección ciencia).</p>
]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Ernesto Salazar)</author>
			<category>Apachita n°20</category>
			<pubDate>Thu, 06 Feb 2014 22:54:07 +0000</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>Tesoros antiguos de Siria pulverizados</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-20/278-tesoros-antiguos-de-siria-pulverizados</link>
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			<description><![CDATA[Il n'existe pas encore de traduction. Merci de votre compréhension.<br/><br/><p style="text-align: justify;">{rokbox}images/stories/apachita/apachita_20_1_1.jpg{/rokbox} {rokbox}images/stories/apachita/apachita_20_1_2.jpg{/rokbox} {rokbox}images/stories/apachita/apachita_20_1_3.jpg{/rokbox}</p>
<p style="text-align: justify;">Los invalorables tesoros de la historia siria -castillos de cruzados, mezquitas e iglesias antiguas, mosaicos romanos, las renombradas “ciudades muertas” del norte y los museos llenos de antigüedades- han sido presa de los saqueadores y de la destrucción, por parte de los rebeldes armados y las milicias del gobierno, a medida que la lucha envuelve al país. Aunque los monumentos y museos de las dos grandes ciudades de Damasco y Alepo han permanecido hasta ahora grandemente intocados, informes de toda Siria hablan del daño irreparable que han sufrido los sitios patrimoniales, como nunca en el Medio Oriente. Hasta el magnífico castillo del Krak des Chevaliers –descrito por Lawrence de Arabia como “tal vez el castillo mejor preservado y totalmente admirado del mundo”, el mismo que no pudo ser tomado por Saladino- ha sido bombardeado por el ejército sirio, dañando el interior de la Capilla del Cruzado.</p>
<p style="text-align: justify;">La destrucción del patrimonio iraquí en el anárquico epílogo de la invasión anglo-estadounidense de 2003 –el saqueo del Museo Nacional, la quema de la Biblioteca Coránica y la desaparición de las antiguas ciudades sumerias- puede repetirse ahora en Siria. Informes de arqueólogos sirios y de especialistas occidentales en ciudades romanas y de la edad del Bronce mencionan un templo asirio destruido en Tell Sheikh Hamad, la destrucción masiva del muro y las torres de la ciudadela del castillo al-Madiq –una de las fortalezas más avanzadas de los cruzados en el Levante, que originalmente cayó ante Bohemundo de Antioquia en 1106- y el saqueo de los magníficos mosaicos romanos de Apamea, donde los ladrones usaron bulldozers para remover los pisos romanos y llevárselos del sitio. Increiblemente, se las arreglaron para llevarse dos capiteles gigantes de la punta de la columna del “decumanus”, el principal camino romano este-oeste de la ciudad.</p>
]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Robert Fisk)</author>
			<category>Apachita n°20</category>
			<pubDate>Thu, 06 Feb 2014 22:23:22 +0000</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>De nahuales y dueños en las montañas mexicanas</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-20/279-de-nahuales-y-duenos-en-las-montanas-mexicanas</link>
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			<description><![CDATA[Il n'existe pas encore de traduction. Merci de votre compréhension.<br/><br/><p style="text-align: justify;">{rokbox}images/stories/apachita/apachita_20_2_1.jpg{/rokbox}</p>
<p style="text-align: right;"><em>El error consistió en creer que la naturaleza es nuestra, siendo que nosotros somos parte de la naturaleza…<br />(Don Aurelio, curandero totonaco)</em></p>
<p style="text-align: justify;">Este relato comienza en la Sierra Norte de Puebla, en la región conocida como Totonacapan, denominada así por ser el etno-territorio ancestral totonaco, y deriva del trabajo etnográfico que realicé allí, como parte de un proyecto universitario sobre saberes médicos indígenas. En esta región coexisten dos etnias, totonacos y nahuas, sociolingüísticamente diferenciadas, pero con una enorme tradición cultural de raigambre prehispánica, que avala su coexistencia en este espacio, desde antes de la conquista hispánica. La Profesora del Proyecto “Pensamiento Simbólico y Medicina Tradicional” nos envió a mi y a una compañera, al municipio de Huehuetla, ubicado en el estado de Puebla, México, con el objetivo de realizar una serie de entrevistas sobre la iniciación, práctica y saberes de los médicos tradicionales indígenas conocidos como “curanderos” o “kuchaná”, como se autodenominan en lengua totonaca.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta experiencia tiene lugar en medio de una caminata, bajo una ligera llovizna, en la vereda de la carretera que da frente al Modulo de Medicina Tradicional. Para guarecernos, el refugio fue una tienda de víveres, en cuyo interior había un grupo de jornaleros agrícolas nativos de la región con los que departimos entre risas y anécdotas. Posteriormente, nos sentamos a esperar el bus de regreso al hotel del pueblo donde estábamos pernoctando, en el municipio de Huehuetla, Puebla, que funge como cabecera municipal. Justo en ese momento, un señor de edad, cuyo nombre no recuerdo, se acercó a conversar conmigo, con un marcado lenguaje entre totonaco y español, que no impidó la comunicación. En mi búsqueda de personas con conocimiento de medicina tradicional, le pregunté si conocía a alguna persona experta en la materia. -“ Si, mi compadre cura y cura muy bien, vénganse no más, yo los llevo adonde él está y de paso los invito a comer un guajolote”. Debo señalar, en este contexto, que ninguna persona de la tienda lo saludó ni conversó con el, lo que me pareció muy extraño, más aún si se considera que a mi compañera de trabajo le habían dicho en voz baja que no nos fuéramos con el. En ese momento, desconocía las razones, pero ahora las puedo vislumbrar. En todo caso, a pesar de las advertencias, nos dispusimos a ir rumbo a casa del señor para comer el guajolote y visitar a su compadre para conversar con el sobre el don que poseía para curar muchas enfermedades.</p>
]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Andrés Daniel García Herrera)</author>
			<category>Apachita n°20</category>
			<pubDate>Thu, 06 Feb 2014 22:23:22 +0000</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>Le coin de l'humour</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-19/277-rincon-del-humor</link>
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			<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">NOTE DE L'EDITEUR. Le crédit associé au développement de la Théorie de rang moyen en archéologie a été attribué à Lewis R. Binford, qui, lors de plusieurs recherches, surtout entre les Nunamiut, a établi que les contextes archéologiques ne sont pas simples agglomérations d'objets divers, mais bel et bien un enregistrement -précaire si l'on veut-, mais chargé d'actions humaines passées. La façon à travers laquelle s'est produite la conjonction significative entre le comportement humain et l'artéfact est un sujet assez connu ; je suis certain cependant que Binford aurait souri en lisant cette histoire, publiée dans un manuel scolaire il y a 110 ans.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>OBSERVATION </strong><br /><strong>Colton</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Un derviche voyageait seul dans le désert. Soudain, il croisa deux marchands par hasard.</p>
<p style="text-align: justify;">-"Vous avez perdu un chameau", leur dit-il.</p>
<p style="text-align: justify;">-"En effet, nous en avons perdu un", répondirent-ils.</p>
<p style="text-align: justify;">-"N'était-il pas aveugle de l'oeil droit et boîteux de la patte gauche?"</p>
<p style="text-align: justify;">-"En effet", répliquèrent les marchands.</p>
<p style="text-align: justify;">-"Et n'était-il pas chargé de miel sur un côté, et de blé de l'autre?"</p>
<p style="text-align: justify;">-"Oui, bien sûr", firent-ils, "et comme tu l'as vu il n'y a pas longtemps dans ses moindres détails, tu pourras certainement nous conduire là où il se trouve".</p>
<p style="text-align: justify;">-"Mes chers amis", observa le derviche, "je n'ai jamais vu votre chameau et n'ai jamais entendu parler de lui, si ce n'est par vous".</p>
<p style="text-align: justify;">-"En voilà une belle histoire!", s'esclaffèrent les marchands. "Mais où sont donc les bijoux qui faisaient partie de sa cargaison?"</p>
<p style="text-align: justify;">-"Je n'ai vu ni chameau, ni bijoux", répéta le marchand.</p>
<p style="text-align: justify;">Sur ce, les marchands se saisirent du derviche et le menèrent hâtivement auprès du cadi ; suite à une fouille minutieuse, rien ne fut trouvé, pas la moindre évidence permettant de le condamner pour falsification ou vol. Et alors qu'ils étaient sur le point de le juger pour sorcellerie, le derviche s'adressa à la cour en ces termes :</p>
<p style="text-align: justify;">-"Je me suis bien amusé avec votre surprise, et je suppose que quelque part, vos soupçons sont fondés. Mais j'ai vécu seul pendant longtemps : j'ai eu l'occasion de développer le sens de l'observation, même dans le désert. Je me suis aperçu que j'avais croisé les traces d'un chameau qui s'était éloigné de son maître, car je ne voyais aucune trace de pas humains sur le sillon de ceux du chameau. Je notai que l'animal était aveugle d'un oeil car il avait arraché l'herbe sur un seul côté du chemin, et qu'il boîtait d'une patte du fait de l'empreinte diffuse laissée par celle-ci dans le sable. Je conclus en outre que l'animal avait perdu une dent, parce que là où il avait brouté, il avait laissé quelques brins d'herbe intacts en mordant. Et en ce qui concerne la cargaison de la bête, les fourmis affairées m'informèrent qu'il y avait du blé d'un côté, et les nuées de mouches, qu'il y avait du miel de l'autre".</p>
<p style="text-align: justify;">Colton, 1902, Observation, En The Royal Readers 4:63-64. The Royal School Series, Thomas Nelson, Londres. <em>Traduction de l'éditeur.</em></p>]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Ernesto Salazar)</author>
			<category>Apachita n°19</category>
			<pubDate>Tue, 20 Nov 2012 04:16:01 +0000</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>En circulation...</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-19/276-circulando</link>
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			<description><![CDATA[<p>Adams, Jenny L., 2002, <em>Ground stone analysis. A technological approach</em>. University of Utah Press, Salt Lake City.</p>
<p>Álvarez, Silvia, y Francisco Valdez, eds., 2012, III Congreso Ecuatoriano de Antropología y Arqueología. <em>Revista Nacional de Cultura</em> 15-16, Número monográfico de Arqueología y Antropología, 3 vols., Consejo Nacional de Cultura del Ecuador, Quito.</p>
<p>Artioli, Gilberto, 2010, <em>Scientific methods and cultural heritage. An introduction to the application of materials science to archaeometry and conservation science.</em> Oxford University Press, New York.</p>
<p>Aveni, Anthony F., 2009, <em>The end of time. The Maya mistery of 2012</em>, University Press of Colorado, Boulder.</p>
<p>Baker, Jill L., 2012, <em>The funeral kit. Mortuary practices in the archaeological record.</em> Left Coast Press, Walnut Creek, CA.</p>
<p>Bateman Vargas, Catalina, 2011, <em>Liderazgo y color en los monumentos funerarios prehispánicos del sur del Alto Magdalena</em>, Colombia, FIAN, Banco de la República, Universidad de los Andes, Bogotá.</p>
<p>Blau, Soren &amp; Douglas Ubelaker, eds., nd, <em>Handbook of forensic anthropology and archaeology</em>, Left Coast Press, Walnut Creek, CA.</p>
<p>Chapa Brunet, Teresa; Victorino Mayoral Herrera, 2007, <em>Arqueología del trabajo. El ciclo de la vida en un poblado ibérico</em>. Editorial Akal, Madrid.</p>
<p>Burgos Guevara, Hugo, Ph.D., 2005, <em>La crónica prohibida. Cristóbal de Acuña en el Amazonas.</em> Colección <em>Biblioteca Básica de Quito</em>, vol. 7. FONSAL, Quito.</p>
<p>Coe, Michael D., 2012, <em>Breaking the maya code</em>, Thames &amp; Hudson, Londres.</p>
<p>Collard, David, James Morris, Elisa Perego, 2012, <em>Food &amp; drink in Archaeology 3</em>, Prospect Books, Llanrwst, UK.</p>
<p>Conolly, James and Mark Lake, 2006, <em>Geographical information systems in Archaeology</em>, Cambridge University Press.</p>
<p>Dillehay, Tom D., 2011, <em>From foraging to farming in the Andes. New perspectives on food production and social organization</em>, Cambridge University Press.</p>
<p>Diamond, Jared, 2006, <em>Colapso. Por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen.</em> Editorial Debate, Bogotá.</p>
<p>Diamond, Jared, 2007, <em>Armas, gérmenes y acero. Breve historia de la humanidad en los últimos 13.000 años</em>. Random House Mondadori, Bogotá.</p>
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<p>Echeverría Almeida, José, ed., s.f. (2012), Betty J. Meggers. <em>Setenta y cinco años de trayectoria exitosa en la arqueología sudamericana.</em> Kirugraphics, Quito.</p>
<p>Enríquez, Katterine, ed., 2011, <em>La arqueología y la antropología en Ecuador. Escenarios, retos y perspectivas</em>, Universidad Politécnica Salesiana, Quito.</p>
<p>González Fernández, Víctor, compilador, 2012, <em>Arqueología en el Área Intermedia</em>, Instituto Colombiano de Antropología e Historia, Bogotá [Colección Perspetivas Arqueológicas].</p>
<p>González Ruibal, Alfredo, 2003, <em>La experiencia del otro. Una introducción a la etnoarqueología</em>, Editorial Akal, Madrid.</p>
<p>Grijalva Cobo, Adriana, ed., 2011, <em>Rumipamba. Un sitio arqueológico en el corazón de Quito</em>, Ministerio de Cultura, Quito.</p>
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<p>Hodder, Ian, 2012, <em>Archaeological theory today</em>. Second edition. Polity Press,</p>
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			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Ernesto Salazar)</author>
			<category>Apachita n°19</category>
			<pubDate>Tue, 20 Nov 2012 04:10:08 +0000</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>Nouvelles fraîchement cueillies</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-19/275-noticias-frescas</link>
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			<description><![CDATA[<p>{rokbox}images/stories/apachita/apachita_19_10.png{/rokbox}</p>
<p><strong>Patrimoine archéologique lunaire</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Existe-t-il un patrimoine archéologique sur la lune? En fait, si l'on s'en tient aux preuves matérielles, la Californie aurait là-bas "deux paires de bottes, un drapeau des Etats-Unis, des sacs d'aliments vides, des pinces et une centaine d'autres objets laissés dans un endroit appelé Base Tranquillité", justement là où Armstrong et Aldrin alunirent en 1969. L'anthropologue Beth O’Leary (Université du Nouveau Méxique) qualifie ces objets de patrimoine de l'humanité, qui, au vu de l'accroissement des excursions vers le satellite, exigera l'attention des archéologues. Il semblerait que, en accord avec une loi internationale, les Etats-Unis soient, pour le moment, les propriétaires absolus de tout ce qui a été laissé sur la lune, y compris de la base lunaire, des instruments scientifiques et même des sacs d'urine. Mais alors que l'intérêt pour la lune semble revenir au goût du jour (la Russie et l'Inde prévoient toutes deux d'y envoyer des robots), il ne serait pas surprenant que quelque véhicule spatiale roule sur les traces de pas de Armstrong !!! O’Leary a entrepris une longue consultation auprès des bureaux de conservation historique et des parcs nationaux qui, -aux Etats-Unis-, s'occupent de ces sujets-là. Les réponses, toutefois, ont été négatives : personne n'y avait pensé. Le Texas a précisé que pour inclure un bien historique dans sa liste du patrimoine culturel, le bien en question devait tout naturellement se trouver en sol texan. La Californie, par contre, a approuvé une liste de vestiges lunaires en janvier 2010. Peu de temps après, la NASA a catalogué les vestiges des missions Apollo, tout en établissant des restrictions d'accès aux sites. Tout visiteur -humain ou robot-, devra demeurer à une distance de 75 m du module lunaire (dans le cas des vestiges de la mission Apollo 11), et de 225 m dans le cas de Apollo 17 (dans la vallée de Taurus- Littrow, où les astronautes ont parcouru des distances plus importantes, à pied ou dans un véhicule spatial). D'après des estimations, suite à l'ensemble des excursions spatiales vers la lune, il y aurait 170.000 kg. de vestiges humains sur place (Kenneth Chang, The New York Times, 9 janvier, 2012).</p>
]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Ernesto Salazar)</author>
			<category>Apachita n°19</category>
			<pubDate>Mon, 19 Nov 2012 18:56:28 +0000</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>Les Manteños à Cerro Jaboncillo</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-19/274-los-mantenos-en-cerro-jaboncillo</link>
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			<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>“ils assurent que le seigneur de Manta a ou avait une d'émeraude, de grande taille et fort précieuse, que leurs ancêtres possédèrent et conservèrent comme objet de vénération et tinrent en grande estime, l' exhibant parfois en public et l'adorant et révérant comme si elle renfermait quelque divinité.”</em> (Cieza de León, 1973:136)</p>
<p style="text-align: justify;">Dans ses propos au sujet des "provinces de Puerto Viejo et de la ligne équinoxiale", Pedro Cieza de León (1973:129) y décrit leurs habitants comme des individus de taille moyenne, possesseurs de terres particulièrement fertiles, parsemées de champs de maïs, de manioc, de "piments" ainsi que de "beaucoup d'autres genres de racines profitables" ; sans oublier les pois doux, les avocats, les "petites cerises", orangers et limettiers. Il y décrit des animaux semblables à des  porcs, à de grands canards domestiqués et du gibier riche en viande, ainsi que des "tourterelles", des "colombes" et un oiseau plus coloré, semblable au coq, appelée “maca”. Cieza de León et Benzoni décrivent également plusieurs individus couverts de verrues sur le front, le nez -entre autres-, tout en ajoutant que quelques espagnols furent également touchés par ce mal "aussi gros qu'une noix"  (Cieza de León, 1973:129, 130). Parmi cette population, le chroniqueur distingue "deux manières de gens". L'une d'elles se caractérise par un visage mutilé, à un degré plus ou moins important selon les cas. Les femmes "se présentent mutilées et toutes vêtues", à l'instar des hommes, au moyen de mantes et chemisettes en coton  (Cieza de León, 1973:130). De son côté, Benzoni (1989:313, 314) se réfère à la région de Manta en évoquant que "ces gens se peignent le visage et se perforent le nez, les oreilles et les joues, et lorsqu'ils font des fêtes, ils se mettent des bijoux. En ce qui concerne le vêtement, la plupart porte une chemisette sans manches ; d'autres sont nus et se peignent parfois le corps en noir". De façon semblable, Pedro Cieza de León (1973:138) raconte comment Francisco Pacheco “s'embarqua” vers un village nommé Picuaza et fonda Puerto Viejo -ou "villa" en 1535-, là où il le jugea le plus convenable. Lorsque Benzoni (1989:310) mentionne “la région de Puerto Viejo”, les espagnols semblaient déjà y vivre, alors que la province était en cours de destruction.</p>
]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Ana María Morales)</author>
			<category>Apachita n°19</category>
			<pubDate>Mon, 19 Nov 2012 12:21:14 +0000</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>Moritiri te salutant: l'homme et le taureau</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-19/273-moritiri-te-salutant-el-hombre-y-el-toro</link>
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			<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Un sujet à la mode, et pourtant très vieux. Pour preuve, les 10.000 ans d'ancienneté de l'histoire de la relation entre l'homme et le taureau. Je dis bien "l'homme", car du point de vue de historique de l'arène, les femmes ont à peine pris le taureau par les cornes! Depuis, ou du Néolithique jusqu'à nos jours tout au moins, une quantité de cultures et de civilisations (sumériens, assyriens, hitites, grecs, perses, romains, etc.) ont connu au moins une variante de culte au taureau (<em>cf.</em> Flores Arroyuelo 2000, pour une synthèse exhaustive sur le sujet), dont je vous ferai grâce de la description par souci d'espace, et afin de souligner les célébrations tauromachiques à caractère séculier ou semi-séculier.</p>
<p style="text-align: justify;">L'ancêtre commun dont dérivent tous les taureaux domestiqués est l'auroch, soit le <em>Bos primigenius primigenius</em> pour la version occidentale ou <em>Bos primigenius namadicus</em> du côté de la variante orientale. Celles-ci sont à l'origine des deux principales espèces connues : la première, dépourvue de bosse (<em>Bos taurus</em>), domestiquée dans le Croissant fertile il y a 8.000 ans environ puis répandue vers l'Occident, et une deuxiéme, dotée d'une bosse (<em>Bos indicus</em>), qui regroupe principalement les zébus de l'Inde et l'Asie occidentale, domestiqués il y a 7.000 à peu près.</p>
<p style="text-align: justify;">{rokbox}images/stories/apachita/apachita_19_8.png{/rokbox}</p>
]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Ernesto Salazar)</author>
			<category>Apachita n°19</category>
			<pubDate>Mon, 19 Nov 2012 11:43:24 +0000</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>Les Mayas et la fin du monde : Histoire d'une prophétie précolombienne</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-19/272-los-mayas-y-el-fin-del-mundo-historia-de-una-profecia-precolombina</link>
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			<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>"Ils ne parlèrent jamais de destruction de la terre. Ils parlaient de la fin d'ères qui devaient en commencer d'autres. Les attentes sont grandes, alors que 2012 marquera la fin du cycle majeur des 13 baktounes. La vision catastrophique d'une destruction de la terre en 2012 a engendré la peur, principalement à travers des livres et des films sensationnalistes, dont l'unique objectif est de sous-tirer de l'argent. Ces médias mélangent quelques possibilités, non-acceptées par la majortié des scientifiques, à la fantaisie des auteurs (deux soleils dans le ciel, la conjonction terre soleil dans la galaxie, le changement de rotation de l'axe de la terre, etc.)" (Ruiz Paredes 2010: 9).</em></p>
<p style="text-align: justify;">En dépit du fait que le monde des mayas ait été bien connu et étudié par les sciences par le passé, dans le courant des dernières années, la connaissance sur l'existence de cette civilisation précolombienne s'est popularisée et étendue bien au-delà des salles de cours universitaires, des archéologues, épigraphes et du monde scientifique en général. Actuellement, l'on entend parler des Mayas partout : dans les autobus bondés, dans les files d'attente des banques ou des bureaux publics, dans les couloirs d'hôpitaux, dans les conversations de café et surtout, dans le tumultueux monde cybernétique. Des messages sur les réseaux sociaux, des rencontres de purification, des espaces d'adoration aux supposés dieux sont monnaie courante de ce genre de fidèles à n'importe quel phénomène apocalyptique sur la fin de l'humanité. D'autres, qui en ont les moyens, se construisent même des bunkers, et se préparent pour la fin. Face à ce phénomène d'hystérie sociale, il convient de se demander... mais quelle est la raison de toute cette agitation? Si, d'une part, la popularisation de la connaissance sur les mayas fait plaisir à voir en tant qu'archéologues, de l'autre, elle nous amène à réfléchir sur les raisons et les manifestations de ce processus. Et la réponse se trouve dans la citation qui ouvre ce texte, c'est-à-dire, dans une interprétation au sujet d'une date qui, dans le système de calendriers mayas, signale le solstice de décembre comme la fin de 13 Baktoune 4 Ahaw, interprété par beaucoup comme la fin du monde. Cette interprétation a été accueillie par la vague New Age et sensationnalisée par la presse, entraînant des expressions d'hystérie collective dans certaines parties du monde. Nous retraçons ci-dessous l'histoire de cette prophétie maya supposée.</p>
]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Florencio Delgado Espinoza)</author>
			<category>Apachita n°19</category>
			<pubDate>Mon, 19 Nov 2012 10:25:31 +0000</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>Expériences de Palanda : l'interaction sociale des archéologues face à la communauté</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-19/271-experiencias-de-palanda-la-interaccion-social-de-los-arqueologos-frente-a-la-comunidad</link>
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			<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En juillet 2009, le Sous-Secrétariat du Patrimoine du Ministère de la Culture convoquait plusieurs chercheurs équatorianistes à une réunion où l'on se proposait d'aborder des concepts et des idées afin de contribuer à l'élaboration dde politiques patrimoniales orientées vers la gestion des sites et contextes archéologiques. Il s'agissait donc de chercher des critères et des suggestions fondés sur la recherche et la gestion des espaces archéologiques. Le résultat de la discussion devait constituer une base pour la construction d'un système national de gestion des sites et contextes patrimoniaux. C'est dans ce cadre particulier que je me suis permis de proposer une série de critères, fruits des expériences tirées du travail de recherche archéologique que nous menons dans le gisement Santa Ana - La Florida, situé dans le canton Palanda (Zamora-Chinchipe). Il est évident qu'aborder le sujet implique tout d'abord comprendre comment la communauté conceptualise ce qu'est le Patrimoine. Autrement dit, nous devons commencer la réflexion sur la gestion des sites patrimoniaux en nous posant une série de questions, qui sont en elles-mêmes une base afin d'aborder de façon cohérente le problème de la gestion communautaire du patrimoine et ses expressions naturelles et culturelles.</p>
]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Francisco Valdez)</author>
			<category>Apachita n°19</category>
			<pubDate>Fri, 16 Nov 2012 18:38:56 +0000</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>D'étoiles et de singes dans la culture pasto</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-19/270-de-estrellas-y-monos-en-la-cultura-pasto</link>
			<guid>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-19/270-de-estrellas-y-monos-en-la-cultura-pasto</guid>
			<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Le territoire pasto comprend une grande partie des páramos du sud-ouest de la Colombie et du nord de l'Équateur, essentiellement localisés entre le fleuve Chota (rive septentrionale dans la province de Carchi) et le fleuve Guáitara (département colombien de Nariño). L'étendue de son occupation archéologique oscille entre les 400 et 1600 apr. J.-C. Nous savons que, entre des périodes de soumission et de rébellions temporelles, les pastos ont résisté à la conquête inca, à l'instar d'autres chefferies du Nord de l'Équateur (Betanzos 1510?{2004}: 254-255); Cieza de León 1962 {1553}:121-123). Néanmoins, à l'époque de la colonie espagnole, les peuples pastos furent dévastés par l'esclavage dans les haciendas et les mines, ainsi que par le rejet racial manifesté par les conquistadors. Aujourd'hui, leurs descendants s'obstinent à peupler les enclaves de Nariño et ont une influence politique à l'échelle nationale (Rappaport 1998, 2005).</p>
]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Josefina Vásquez P.)</author>
			<category>Apachita n°19</category>
			<pubDate>Fri, 16 Nov 2012 14:39:15 +0000</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>Bienvenue, Apachita!</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-19/269-ibienvenida-apachita</link>
			<guid>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-19/269-ibienvenida-apachita</guid>
			<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>Apachita</em> est née à l'Ecole d'Anthropologie de l'Université Catholique de Quito, vers 2004, grâce au contagieux enthousiasme que les professeurs d'alors, Ernesto Salazar et Josefina Vásquez, purent transmettre à leurs étudiants. Ce projet surgit à la manière d'un espace destiné aux élèves et professeurs afin qu'ils puissent y présenter des articles courts et des données sortant quelque peu du format disciplinaire des publications scientifiques. Contrairement à l'histoire des publications en Équateur, l'<em>Apachita</em> en est aujourd'hui au numéro 19, grâce à l'enthousiasme de son éditeur Ernesto Salazar. Josefina Vásquez est passée à l'Université San Francisco de Quito, et désormais, suite au départ en retraite de Ernesto de l'Université Catholique, ils se réunissent de nouveau dans le cadre du Centre de Recherches Socioculturelles (CIS) de l'Université San Francisco de Quito. L'<em>Apachita</em> continue ; elle a déjà beacoup de cailloux et elle se profile comme un monticule rempli d'idées et de projets, en continuité avec le concept d'origine d'être essentiellement l'instrument de publication des étudiants d'archéologie équatorienne.</p>
<p style="text-align: justify;">Les membres du Centre de Recherches Socioculturelles souhaitons la bienvenue à <em>Apachita</em>, et espérons que, jour après jour, le petit tas de cailloux continuera de grandir.</p>]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Ernesto Salazar)</author>
			<category>Apachita n°19</category>
			<pubDate>Fri, 16 Nov 2012 14:36:51 +0000</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>Éditorial</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-19/268-editorial</link>
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			<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img src="https://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/images/stories/apachita/apachita_19_2.png" border="0" width="300" /></p>
<p style="text-align: justify;">L'éditeur est parti en retraite et a laissé son poste d'enseignant à l'Université Catholique de Quito. Il a déménagé chez lui avec tout l'attirail de l'office, parmi lequel figure le bulletin <em>Apachita</em>. Modeste dans sa présentation, -à travers laquelle on le connaît-, le bulletin est un outil de diffusion archéologique, élaboré par l'éditeur avec la participation d'étudiants et de collègues archéologues. Dans la culture andine, l'apachita est un endroit situé sur le bord d'un chemin, le plus souvent de haute montagne, où les voyageurs déposaient une pierre en guise de remerciement aux <em>apus</em> pour le succès de la traversée. Dans ce contexte, chaque Bulletin <em>Apachita</em> est une sorte de caillou "intellectuel" amassé en vue de construire un édifice assurant une solide préparation scientifique aux futurs archéologues. L'éditeur apprécie l'excellente prédisposition avec laquelle le Centre de Recherches Socioculturelles (CIS) de l'Université San Francisco de Quito nous a reçus, et espère que l'accueil fait à <em>Apachita</em> sera aussi stimulant que l'enthousiasme que nous mettons à l'élaboration de chaque bulletin.</p>]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Ernesto Salazar)</author>
			<category>Apachita n°19</category>
			<pubDate>Fri, 16 Nov 2012 14:35:50 +0000</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>Le Premier Rapport Archéologique de l'Équateur</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-18/260-el-primer-informe-arqueologico-del-ecuador</link>
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			<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">George A. Dorsey (1868-1931) fut un anthropologue formé à l'Université de Harvard, où il se diplôma avec une dissertation intitulée "Une étude archéologique basée sur une exploration personnelle de plus de cent tombes de la nécropole de Ancon, au Pérou". Il se consacra très vite à l'enseignement en anthropologie, et rejoint le Field Museum of Natural History, dont il devint le conservateur. C'est alors qu'il organisa et prit part à plusieurs expéditions menées dans les territoires des aborigènes de l'Ouest et du Sud-ouest américain, où il eut l'occasion de former des collections ethnographiques et archéologiques, plus particulièrement dans les ruines hopis. Il fut en outre un des fondateurs et premier secrétaire de la American Anthropological Association, et l'auteur de plusieurs livres sur l'ethnographie des indiens des États-Unis. Ses intérêts professionnels le portèrent à visiter de nombreux pays du monde. Une des ses premières missions à l'étranger fut celle qu'il réalisa en Amérique du Sud (1891-1892), dans le but d'acquérir du matériel pour la World's Columbian Exposition, organisée par Chicago pour commémorer le quatrième centenaire de la découverte de l'Amérique.</p>
]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Ernesto Salazar)</author>
			<category>Apachita n°18</category>
			<pubDate>Mon, 23 May 2011 20:07:07 +0000</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>Songe d'une nuit d'hiver</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-18/259-sueno-de-una-noche-de-invierno</link>
			<guid>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-18/259-sueno-de-una-noche-de-invierno</guid>
			<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">{rokbox}/images/stories/apachita/apachita_18_7.jpg{/rokbox}</p>
<p style="text-align: justify;">Je me trouvais assis dans mon bureau en train de lire les nouvelles sur mon portable. C'est alors que j'appris que la <em>American Anthropological Association</em>, la plus prestigieuse société scientifique du monde anthropologique, a décidé de supprimer le mot "science" de sa section d'objectifs généraux. C'est-à-dire qu'au lieu d'être la "science" qui étudie l'humanité sous tous ses aspects, l'anthropologie devient la simple promotrice de la "compréhension publique" de l'humanité sous tous ses aspects. Un peu plus d'huile sur le feu qui, depuis diz ans environ, attise à part égale aussi bien le groupe des anthropologues pour ainsi dire "orthodoxes", et celui des sympathisants d'une attitude plus ouverte face aux défis et "produits" du pluriculturalisme.</p>
]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Ernesto Salazar)</author>
			<category>Apachita n°18</category>
			<pubDate>Mon, 23 May 2011 18:28:40 +0000</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>En Circulation...</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-18/258-circulando</link>
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			<description><![CDATA[<p>{rokbox}/images/stories/apachita/apachita_18_6.jpg{/rokbox}</p>
<p>Adams, Amanda, 2010, <em>Ladies of the field. Early women archaeologists and their search for adventure</em>. Greystone Books, Vancouver.</p>
<p>Adovasio, J. M., 2010, <em>Basketry technology. A guide to identification and analysis</em>, Updated Edition. Left Coast Press. Walnut Creek, CA.</p>
<p>Aufderheide, Arthur C., 2002, <em>The scientific study of mummies. </em>Cambridge University Press, Cambridge.</p>
<p>Bruno, David; Julian Thomas, eds., 2010, <em>Handbook of landscape archaeology</em>. Left Coast Press. Walnut Creek, CA.</p>
<p>Burger, Richard L., Lucy C. Salazar, 2008, <em>Machu Picchu. Unveiling the mystery of the Incas</em>. Yale University Press, New Haven.</p>
<p>Cerullo, Mary M., 2009, <em>Shipwrecks: exploring sunken cities beneath the sea</em>. Dutton Books, North Holllywood, CA.</p>
<p>Childs, Craig, 2010, <em>Finders keepers. A tale of archaeological plunder and obsession</em>, Little Brown, New York.</p>
<p>Coe, Michael D., 2005, <em>The Maya</em>. Thames &amp; Hudson, Londres.</p>
<p>Costa von Buchwald, Gustavo, 2007, Ingeniero Otto von Buchwald, 1843-1934. <em>Lenguas amerindias</em>, Poligráfica, Guayaquil.</p>
<p>Coulston, J. C., Hazel Dodge, Jon Coulston, 2000, <em>Ancient Rome. The archaeology of the eternal city</em>. Oxford University Oxford.</p>
<p>Demarest, Arthur; Rita P. Wright, 2004, <em>Ancient Maya. The rise and fall of a rain-forest civilization</em>. Cambridge University Press. Cambridge.</p>
<p>Desdemaines-Hugon, Christine; Ian Tattersall, 2010, <em>Stepping-stones. A journey through the ice age caves of the Dordogne</em>. Yale University Press, New Haven.</p>
<p>Duche Hidalgo, Carlos; y Geoffroy de Saulieu, 2009, <em>Pastaza precolombino. Datos arqueológicos preliminares con el catálogo del Museo etno-arqueológico de Puyo y del Pastaza</em>. Abya-Yala, Quito.</p>
<p>Fagan, Brian M., 2001, <em>The little ice age. How climate made history 1300-1850</em>. Basic Books, New York.</p>
<p>Fennell, Christopher C., 2007, <em>Crossroads and cosmologies. Diasporas and ethnogenesis in the New World</em>. University Press of Florida, Gainesville.</p>
<p>Fisher, Christopher T., J. Brett, Hill, Gary M. Feinman, 2009, <em>The archaeology of environmental change. Socionatural legacies of degradation and resilience</em>. University of Arizona Press, Tucson.</p>
<p>Hindle, Brian P., y Paul Hindle, 2009, <em>Medieval roads and tracks</em>. Shire Publications, Oxford.</p>
<p>Jennings, Justin, ed., 2010, Beyond Wari walls. <em>Regional perspectives on Middle Horizon Peru</em>. University of New Mexico Press, Albuquerque.</p>
<p>Lathrap, Donald, 2010, <em>El alto Amazonas</em>, Instituto Cultural Runa, Lima.</p>
<p>Lewis-Williams, David, 2004, <em>The Mind in the Cave. Consciousness and the origins of art</em>. Thames &amp; Hudson, Londres. Little, Barbara J., 2006, Historical archaeology. Why the past matters. Left Coast Press, Walnut Creek, CA.</p>
<p>Milner, George R., 2005, <em>The moundbuilders. Ancient peoples of Eastern North America</em>. Thames &amp; Hudson, Londres.</p>
<p>Nur, Amos, Dawn Burgess, 2008, <em>Apocalypse. Earthquakes, archaeology, and the wrath of God</em>, Princeton University Press, Princeton.</p>
<p>O'Connor, Terry, 2008, <em>The archaeology of animal bones</em>. Texas A&amp;M University Press, Austin.</p>
<p>Pauketat, Timothy R., 2010, <em>Cahokia, ancient America's great city on the Mississippi</em>, Penguin Library of American Indian History, Penguin Books, New York.</p>
<p>Praetzellis, Adrian, 2003, <em>Death by theory. A tale of mystery and archaeological theory</em>. AltaMira Press, Lanham, MD.</p>
<p>Reid, Basil A., 2009, <em>Myths and realities of caribbean history. Caribbean archaeology and ethnohistory</em>. University of Alabama Press, Tuscaloosa.</p>
<p>Renfrew, Colin, 2009, <em>Prehistory. The making of the human mind</em>. Modern Library, New York.</p>
<p>Sabloff, Jeremy A., 2008,<em> Archaeology matters. Action archaeology in the modern world</em>. Left Coast Press, Walnut Creek, CA.</p>
<p>Scarre, Chris, 2009, <em>The human past. World prehistory and the development of human societies</em>. Thames &amp; Hudson, Londres.</p>
<p>Schiffer, Michael Brian, Kacy L. Hollenback, y James M. Skibo, 2010, <em>Behavioral archaeology. Principles and practice</em>, Equinox Publishing, Londres.</p>
<p>Skibo, James M., 1999, <em>Ants for breakfast</em>. University of Utah Press, Chicago.</p>
<p>Stone, Mark; Michael D. Coe, y Mark van Stone, 2005, <em>Reading the Maya glyphs</em>. Thames &amp; Hudson, Londres.</p>
<p>Waldron, Tony, 2008, <em>Palaeopathology</em>. Cambridge University Press, Cambridge.</p>
<p>Wenke, Robert J., Deborah I. Olszewski, 2006, <em>Patterns in prehistory. Humankind's first three million years</em> - 5th Edition. University Press, Oxford.</p>
<p>Wescott, David, ed., 1999,<em> Primitive technology. A book of earth skills, Society of Primitive Technology</em>, Gibbs, Smith Publisher, Slat Lake City.</p>
<p>Wescott, David, ed., 2001, <em>Primitive technology II. Ancestral skill. Society of Primitive Technology</em>. Gibbs, Smith Publisher, Salt Lake City.</p>
<p>Wieczorek, Alfred, Wilfried Rosendahl, 2010, <em>Mummies of the World</em>. Prestel Publishing, New York.</p>
<p>Yeager, C. G.; George C. Frison, 2000, <em>Arrowheads &amp; stone artifacts. A practical guide for the amateur archaeologist.</em> Pruett Publishing, Boulder, CO.</p>]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Ernesto Salazar)</author>
			<category>Apachita n°18</category>
			<pubDate>Mon, 23 May 2011 18:20:18 +0000</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>Des os dans la cour</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-18/257-huesos-en-el-patio-trasero</link>
			<guid>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-18/257-huesos-en-el-patio-trasero</guid>
			<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">{rokbox}images/stories/apachita/apachita_18_5.jpg{/rokbox}</p>
<p style="text-align: justify;">En Allemagne, certaines cours de maisons contemporaines ont servi comme lieux de pendaison il y a des centaines d'annés. Les allemands ont toujours trouvé des squelettes par hasard mais aujourd'hui, les archéologues les cherchent délibérément.</p>
<p style="text-align: justify;">Kurt Bachmann et son fils Uwe habían avaient à peine commencé à fouiller quand ils tombèrent sur quelque chose de dur. Ils s'arrêtèrent à temps. Ils continuèrent de fouiller et ils furent frappés de stupeur par ce qu'ils virent. Il y avait des os sous la tourbière, juste à l'endroit où ils pensaient poser les fondations de leur cabane d'été à Hessisch Lichtenau, une ville du centre de l'Allemagne. Il s'agissait d'un squelette humain, étendu de tout son long et avec les bras croisés sur le torse. Curieusement, sa tête n'était pas rattachée au cou : elle reposait sur les genoux du squelette.</p>
]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Angelika Franz)</author>
			<category>Apachita n°18</category>
			<pubDate>Mon, 23 May 2011 18:13:52 +0000</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>Nouvelles fraîchement cueillies</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-18/256-noticias-frescas</link>
			<guid>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-18/256-noticias-frescas</guid>
			<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">{rokbox}images/stories/apachita/apachita_18_4.jpg{/rokbox}</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Zahi Hawass s'en va…</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Le tout-puissant Secrétaire Général du Conseil Suprême des Antiquités Égyptiennes, Monsieur Zahi Hawass, promu au rang de Ministre des Antiquités peu avant la chute du président Hosni Mubarack, a décidé de se retirer et de ne pas faire partie du nouveau gouvernement. Hawass a réussi à contrôler toute la pratique archéologique en Égypte, à commencer par les chercheurs autorisés à travailler dans le pays, sans oublier le contrôle du trafic d'antiquités, les importants changements requis pour la préservation des sites archéologiques, la conservation de l'immense patrimoine matériel pharaonique, la gestion du tourisme, ou encore la croisade pour le rappatriement des antiquités égyptiennes sorties du pays. Parmi les nombreuses demandes de restitution figurent celle de la Pierre de Rosette (à l'origine du déchiffrement des hiéroglyphes), le buste de Néfertiti, le zodiaque de Denderah, et l'obélisque du temple de Louxor (aujourd'hui Place de La Concorde à Paris). Il est incontestable que Hawass a fait plus en 150 ans pour l'archéologie égyptienne que tous ses prédécesseurs du Bureau des Antiquités. Non sans créer une forte opposition parmi ses collègues et le public en général, surtout par rapport à son obsession exagérée de figuration (Kate Taylor, mars 2011 <a href="http://www.nytimes.com" target="_blank">nytimes.com</a>).</p>
]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (Ernesto Salazar)</author>
			<category>Apachita n°18</category>
			<pubDate>Mon, 23 May 2011 18:02:07 +0000</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title>Notes pour une iconographie cañari</title>
			<link>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-18/255-apuntes-para-una-iconografia-canari</link>
			<guid>http://revistas.arqueo-ecuatoriana.ec/fr/apachita/apachita-18/255-apuntes-para-una-iconografia-canari</guid>
			<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">{rokbox}images/stories/apachita/apachita_18_3.jpg{/rokbox}</p>
<p style="text-align: justify;">La salle du Musée de Ingapirca renferme plusieurs objets n'ayant pas été étudiés, bien que caractérisés par des traits dignes d'être soulignés. Dans la note suivante, je voudrais attirer l'attention sur certains détails figurant sur des statuettes antropomorphes, connues sous le nom de "sonajeros", ainsi que sur certaines sculptures antropomorphes en pierre caractérisées par des protubérances en forme de cône posées sur leur tête, qui semblent évoquer la coiffe singulière des cañaris. Lors de son passage dans la province de Tomebamba en 1547, Cieza de León (2005: 131) les décrit comme suit: "ils ont les cheveux très longs, et ils se les enroulent une fois autour de la tête, de sorte que celle-ci, ainsi qu'une couronne ronde qu'ils portent, -d'un bois fin-, indiquent tout de suite qu'ils sont cañaris, car ils portent ce signe afin d'être reconnus.  Par conséquent, leurs femmes aiment avoir les cheveux longs, et se les enrouler aussi autour de la tête, de sorte à être reconnues en tant que telles par leurs maris". Dans un autre passage, le chroniqueur rajoute: "Alors que je me trouvais à Cuzco, des gens de toutes parts y entraient, et de par les signes, nous reconnaissions que les uns étaient canches, les autres, canas, et les autres, collas, et d'autres, huancas, et d'autres, cañaris, et d'autres, chachapoyas  (id., 135). “Ces-derniers conservent les coutumes de leurs parents et se parent selon leur usage, et même si mille hommes se trouvaient ensemble, on les reconnaîtrait aisément à travers les signes qu'ils se mettaient sur la tête” (idem, 242).</p>
]]></description>
			<author>info@arqueo-ecuatoriana.ec (José Luis Espinoza E.)</author>
			<category>Apachita n°18</category>
			<pubDate>Mon, 23 May 2011 17:54:25 +0000</pubDate>
		</item>
	</channel>
</rss>