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<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/atom10full.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/" xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0"><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993</id><updated>2008-12-09T08:21:02.230+01:00</updated><title type="text">Bolígrafo y cuaderno</title><subtitle type="html">Reflexiones de un escritor novel. El blog de Juan José Fermín</subtitle><link rel="http://schemas.google.com/g/2005#feed" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/posts/default" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/" /><link rel="next" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25&amp;redirect=false&amp;v=2" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><generator version="7.00" uri="http://www.blogger.com">Blogger</generator><openSearch:totalResults>84</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><link rel="self" href="http://feeds.feedburner.com/BoligrafoYCuaderno" type="application/atom+xml" /><feedburner:emailServiceId>BoligrafoYCuaderno</feedburner:emailServiceId><feedburner:feedburnerHostname>http://feedburner.google.com</feedburner:feedburnerHostname><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com" /><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-5792627405347309134</id><published>2008-09-29T20:24:00.001+02:00</published><updated>2008-09-29T20:44:58.501+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-09-29T20:44:58.501+02:00</app:edited><title type="text">De la infancia</title><content type="html">&lt;p&gt;Abandoné mi hogar cuando tenía nueve años. Un mundo de nieves y de mantas al oeste de Suiza, donde la imaginación era todopoderosa, y la oscuridad era más refugio que amenaza. Tierra verde, siempre hermosa, aunque pudiera ser tan terrorífica como un campo de concentración. Los pedazos que siempre me han faltado se quedaron allí, desgarrados por el relieve y los ángulos. Mi infancia no fue agradable, pero siempre tuve el deseo de enfrentarla en su propio escenario, como si fuera un fantasma al que se pudiera desconvocar.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Varias veces he andado ese camino, mediante las muletas que proporciona la palabra. Me veía a mí mismo reflexionando en aquellos paisajes de mi niñez, buscando el tacto de sus voces. Eran las piezas de un misterio, el de mi propia naturaleza, que al fin encontrarían su hueco. Pensaba que el sólo hecho de permanecer allí, de sumergirme en la sensación de familiaridad, me serviría para alcanzar mis raíces.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Nunca consideré la opción más obvia, la que me sorprendió hace un par de semanas cuando visité esos lugares. Que habían cambiado. Los grandes bloques de pisos donde nos amontonábamos los emigrantes habían sido demolidos. Mis familiares también se habían movido de un lado a otro del mapa, robándome cualquier punto de referencia. Pero ni los pocos que pude encontrar me decían nada. Uno de mis pequeños infiernos fue mi primer escuela, pero no vi demonios cuando la tuve al alcance de la mano. Sólo era un edificio feo y anónimo, como tantos otros, que no tenía nada de enseñarme. El paisaje, incluso, ofrecía tonalidades diferentes a los que yo guardo en la memoria.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Fui a Francia por muchos motivos. Para encontrarme con lazos perdidos varios lustros atrás. Para disfrutar de la envidiable gastronomía de la región. Para vivir dentro de los límites de un postal, ajeno al tráfico y el hormigón que constituyen mi día a día. Pero lo que deseaba sobre todas las cosas, era reencontrarme con mi infancia. Hasta ahora me consolaba pensando que se guardaba en algún lugar, como una raro fósil, aguardando mi regreso. Pero he descubierto que ya no existe. Que la he perdido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/UGYOXtzdhj4" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/5792627405347309134/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=5792627405347309134&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/5792627405347309134?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/5792627405347309134?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/UGYOXtzdhj4/de-la-infancia.html" title="De la infancia" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/09/de-la-infancia.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-8533630644852063398</id><published>2008-09-27T11:53:00.001+02:00</published><updated>2008-09-27T11:55:04.868+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-09-27T11:55:04.868+02:00</app:edited><title type="text">De la religión</title><content type="html">&lt;p&gt;He terminado mis vacaciones, así que estoy muy perezoso, y me voy a limitar a copiar lo comentaba en un foro como respuesta a un comentario despectivo sobre el valor histórico o moral de la religión:&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;[...] No sé a qué viene tanto cachondeo. Muchísimos pasajes de la Biblia tienen su equivalencia en los mitos sumerios, como el diluvio, que se menciona en las crónicas de Gilgamesh, y es una buena referencia de las guerras, mitos y costumbres no sólo del pueblo judío, sino del área mesopotámica en general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque eso es lo que había hace dos, hace tres, hace cuatro mil años. No existía Internet, no existía la Declaración de los Derechos Humanos, ni siquiera existía el concepto de ciencia o de ley. Y no porque los antiguos fueran una panda de gilipollas. Eran pioneros, con todo lo que ello significa, los que empezaban a poner las primeras piedras de la civlización. La misma civilización que tú o yo disfrutamos hoy en día. Toda nuestra moderna tecnología descansa en lo que ellos aprendieron: es una cadena ininterrumpida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo misma pasa con nuestra autocomplaciente ética moderna. Surgió de las humeantes cenizas de las últimas guerras, de las salvajes revueltas que empezaron a estallar con la Ilustración, de los aislados pensadores que prendieron luces en la negra travesía del medievo. Y sí, tuvo su origen en el aparato religioso, porque esa es la génesis del pensamiento humano, nos guste o nos guste a nosotros, que somos tan modernos y tan listos. El hombre adquirió su verdadera naturaleza cuando empezó a preguntarse qué poderes actuaban en el universo o qué caminos seguía la mente después de la muerte. Y no recurrieron a matemáticas ni hipótesis científicas. Todo eso llegaría después e incluso en nuestra época, la ciencia no ha podido resolver todas las preguntas, y sigue quedando margen para la incertidumbre. No es que nosotros seamos más listos (¿sabríamos encontrar un trozo de cobre para fundirlo? ¿Cultivar un trozo de tierra? ¿Siquiera encender un fuego?) La única diferencia es que podemos aprovecharnos de todos los conocimientos de quienes nos precedieron. En el albor de la civilización, no disponían de ese lujo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué las religiones han sido crueles? Sin duda, pero frecuentemente hacemos esa crítica desconociendo completamente su contexto. Por muy crueles que fueran, las religiones proponían una serie de leyes donde no había nada. Incluso los primeros faraones eran asesinados cuando declinaba su poder, y con ellos se enterraba a todo su séquito. La muerte la tortura y la esclavitud eran prácticas rutinarias incluso en el mundo griego y romano. Tuvieron que aparecer figuras como la de Jesús para proponer una serie de valores alternativos. Sí, los cultos cometieron los mismos abusos y errores que estaban destinados a erradicar. Pero pensad en un mundo en que no existieran esas reglas, ni siquiera para poder ignorarlas. Sin sacerdotes que enseñaran a los niños dibujar símbolos sobre láminas de barro, sin un templo dedicado a preservar las artes y los preciosos pedacitos de conocimiento, sin hombres y mujeres unificados en un empeño común bajo el mecenazgo de la fe, aún estaríamos en la edad de piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué la religión ha amparado guerras? Sin duda alguna, pero no veo sustanciales mejoras en nuestro laico mundo moderno. Las más importantes guerras del siglo pasado fueron prácticamente ajenas al fenómeno religioso: pesaba más factores como la etnia o la ideología. Eso debería llevarnos a preguntar si la verdadera lacra se encuentra en la fe o, más bien, en el propio ser humano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada de esto quita que los cienciólogos sean unos gilipollas, y que los fanáticos religiosos en general sean una reliquia obsoleta. Pero muchas veces, quienes se proclaman ateos se sientan en unas cumbres de superioridad que no le corresponden, y sueltan prendas que duelen al oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/4AeylRHQMkU" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/8533630644852063398/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=8533630644852063398&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/8533630644852063398?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/8533630644852063398?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/4AeylRHQMkU/de-la-religin.html" title="De la religión" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/09/de-la-religin.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-8395698207163468413</id><published>2008-09-11T19:27:00.002+02:00</published><updated>2008-09-11T19:48:31.097+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-09-11T19:48:31.097+02:00</app:edited><title type="text">Trabajo</title><content type="html">&lt;p&gt;Este mes, cumplo mi primer añito como analista programador. Mis anteriores empleos no tuvieron tanta solera. Sin contar actividades juveniles tales como recoger cartones o vender higos chumbos, además de la noble labor de acarrear ladrillo y cemento, mi vida laboral se resume en cinco años como infante (paracadista, pero&lt;em&gt; &lt;/em&gt;el&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;em&gt;glamour &lt;/em&gt;del salto es breve y sólo se disfruta a posteriori. El grueso de la vida militar se compone de normas absurdas y sobreesfuerzos físicos) y otros cinco como auxiliar administrativo. Todo ello, sin estudios que pudieran excitar a ningún mandamás de Recursos Humanos (para la mayoría, la inteligencia sólo empieza a superar la del chimpancés cuando se obtiene una licenciatura. Los que no han alcanzado ese hito no merecen ni sujetar una escoba).&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En fin, que fue sorprendente abandonar el papel de tonto que sólo se volvía visible para cargar culpas, cuando el programa de gestión manifestaba la incompetencia ajena ("No es que yo, inteligentísimo jefe de mantenimiento, no sepa administrar un almacén. Es el chico de los datos, que seguro que ha metido la pata"), y ocupar el arcano cargo de analista.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tresciento treinta y tantos días más tarde, ni frío ni calor, como dicen en mi pueblo. Por una parte, me he aupado a una categoría profesional que me abre cerraduras para las que antes no tenía llaves. Es un logro  que disimula muy bien mis lagunas académicas. Por otra, ha supuesto caer en un mundilllo bastante sórdido, donde la lógica es difícil de encontrar, ya sea en líneas de código o entre las personas, y donde se viven situaciones bastante absurdas (y de eso sabe un rato largo alguien que se ha comido el equivalente a seis milis).&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No puedo comentar demasiado, reconózcolo, de un trabajo que aún me da de comer en un blog que lleva mi nombre con sus apellidos, así que callaremos. &lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/Rei7nzwbxGo" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/8395698207163468413/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=8395698207163468413&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/8395698207163468413?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/8395698207163468413?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/Rei7nzwbxGo/trabajo.html" title="Trabajo" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/09/trabajo.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-3312617018988805571</id><published>2008-08-26T21:28:00.002+02:00</published><updated>2008-08-26T21:53:51.174+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-08-26T21:53:51.174+02:00</app:edited><title type="text">Un poco de evolución</title><content type="html">&lt;p&gt;De niño quería ser paleontólogo. Yo no quería escribir aventuras sobre dinosaurios. Quería buscarlos yo mismo, y con suerte, tropezar con algo más que huesos. Más o menos por esa época, había decidido que la religión no era lo mío. Para mí, Dios era un anciano malhumorado impreso en un libro de texto de los años sesenta -el de mi madre. Lo más similar a un texto religioso que puede encontrar por los estantes-, que decidió invertir una semana en esta chapuza, y luego echarse a descansar. Es un misterio que haya tan poca mística en asuntos de la fe.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mis libros de dinosaurios eran diferentes. Desalojaban al hombre del ombligo de la Creación, pero lo situaban en un escenario bastante más complejo e interesante. Los tres mil millones de años transcurridos desde la aparición de la primera forma de vida hasta legar a la Explosión Cámbrica, me plantea un enigma más apasionante que todo el Génesis, manzana incluída.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aún se enseña en las escuelas que la evolución es un proceso de mejora continua. Así pensaba Darwin, oponiéndose a las tésis del catastrofismo, que imaginaba oleadas sucesivas de creación y destrucción, divinidad mediante. Sin embargo, en las últimas décadas se han instalado otro tipo de teorías, sustentadas en pruebas bastante fiables. Pintan un proceso bastante más complicado del entrevisto en el XIX. Las criaturas no mutan en busca de la perfección, ni tampoco sobrevive siempre el mejor adaptado: la suerte juega un papel decisivo. La evolución puede ser brusca y recorrer caminos insospechados, y premiar a capricho a unas determinadas especies. Es algo en lo que deberíamos pensar, nosotros que nos creemos tener controlado el tablero de juego evolutivo, gracias a nuestra tecnología. Podríamos crear superhombres gracias a las técnicas genéticas, pero eso sería como amontonar sacos de arena para defenderse de un maremoto. Mientras seamos seres vivos, y necesitemos del aire, del agua o de otros seres vivos para nuestra supervivencia, estaremos atados a la leyes de la evolución. Eso significa que posiblemente no estaremos aquí dentro de varios millones de años. Habremos cambiado hasta el punto de ser irreconocibles, o nos habremos extinguido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Como dice Richard Leakey, no es el hombre, ni siquiera el conjunto de los mamíferos, el grupo de especies que está teniendo mayor éxito. Los verdadero triunfadores son los artrópodos.&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/gr-B0Ycq0cI" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/3312617018988805571/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=3312617018988805571&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/3312617018988805571?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/3312617018988805571?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/gr-B0Ycq0cI/un-poco-de-evolucin.html" title="Un poco de evolución" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/08/un-poco-de-evolucin.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-2077771974805415295</id><published>2008-07-16T16:27:00.005+02:00</published><updated>2008-07-16T16:51:04.388+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-07-16T16:51:04.388+02:00</app:edited><title type="text">Buenos hábitos (I)</title><content type="html">Escribir se parece mucho a la práctica de un deporte. De nada sirven los esfuerzos abusivos, intercalados con largos periodos de abstinencia. No sólo es muy difícil recuperar el hilo de la narración. También el propio estilo, siendo el mismo, se viste con unos tonos u otros a lo largo del tiempo, creando efectos muy poco agradables cuando se mezclan. Si alguna vez han dejado una obra a medias, para volver a la faena semanas o meses más tarde, podrán confirmarlo. El texto parece tan ajeno como si lo hubiera escrito otro, y darle continuidad supone una esfuerzo aterrador. Ese efecto distanciador es deseable cuando se ha concluído el trabajo, y se va a pasar a la fase de corrección, porque todos los errores y carencias son más visibles. En otras circunstancias, un tiempo muerto puede ser una tumba definitiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No siempre es posible escribir con la constancia oportuna, ni en el ambiente más idóneo. Incluso cuando se dispone de horas libres y de cierta tranquilidad, la inspiración puede eludirnos. Pero debemos hacer un esfuerzo. El objetivo no es la cantidad, ni la calidad, sino el simple hecho de sentarse a teclear un rato. Como ocurre con el deporte, cuando no se está acostumbrado, es muy sencillo buscar pretextos para eludir su práctica, o interrumpirla a los pocos minutos, cuando el pulso y el sudor comienzan a notarse. Pero es precisamente entonces cuando el esfuerzo empieza a tener sentido, y nos prepara para esfuerzos un poco más prolongados en la siguiente sesión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que imponerse un cupo mínimo. Una página al día, por ejemplo. Si no alcanzamos ese objetivo, reduzcamos a media página. Lo importante no es volumen, ni tampoco el tiempo. Tanto da una página que un sólo párrafo, dos horas que diez minutos. El verdadero objetivo es mantener la constancia, y no dejar un día sin escribir. Si faltamos a la cita con el procesador de texto, que sea debido a factores externos, no porque nos falle la voluntad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si nuestra musa es perezosa, y no es posible arrancarle ni una sola palabra, dediquemos tiempo a otros aspectos de nuestra obra. A documentar la biografía de nuestros personajes o a refinar el guión de nuestra trama, por ejemplo.&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/96tUVHX7T6E" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/2077771974805415295/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=2077771974805415295&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/2077771974805415295?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/2077771974805415295?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/96tUVHX7T6E/buenos-hbitos-i.html" title="Buenos hábitos (I)" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/07/buenos-hbitos-i.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-1979846295973710449</id><published>2008-07-04T19:54:00.003+02:00</published><updated>2008-07-05T09:38:33.014+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-07-05T09:38:33.014+02:00</app:edited><title type="text">Prólogo de Thantalassia</title><content type="html">&lt;strong&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;NOTA DEL IMPRESOR&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span&gt;&lt;strong&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span&gt;A partir del siglo cuarenta y cinco, surge un peculiar estilo literario que irradiara su influencia por todo el mundo hasta el periodo de la Renovación. Se le llamó Género Alto, y entre sus características más notorias podemos mencionar el empleo de la primera persona, y el desarrollo de argumentos épicos, frecuentemente adornados con elementos fantásticos. Esa corriente amalgamó autores de muy distinto nivel de competencia. Desde las obras de Sardino y Atafar, que configuraron la estructura de la novela moderna, hasta los fascículos de aventuras que debían venderse al peso en los mercadillos, y no justificaban el valor del papel en el que venían impreso. Pero unos y otros pueden atribuirse el mérito de haber popularizado la literatura, arrancándola de las manos de eruditos y bibliotecas, para ser consumida por una masa tan amplia como voraz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Género Alto es un producto de su tiempo, aunque pueda encajar en otras épocas y tendencias. Los años anteriores a la Renovación desconocen el estímulo de la idea y la tecnología. La sociedad cree haber alcanzado la perfección, y renuncia por completo al cambio, aunque su naturaleza la empuje a buscar alternativas. Se siente encajonada en su férula, y necesita algún tipo de aire que le recuerde las excelencias de un espacio abierto. Pero no hay nadie capaz de abandonar el nicho, salvo por los inocuos caminos de la creatividad. La timidez de los primeros pasos es consumida por un entusiasmo creciente y salvaje. Es un paréntesis de grandes genialidades y aberraciones. No hay experimento prohibido, ni alternativa que no merezca entrega. Se exploran las posibilidades del sexo y de la muerte como vehículos de la expresión artística. Los ricos adornan sus salones con pinturas pornográficas, o sorprenden a sus visitas con esculturas que inmortalizan el horror de la enfermedad y el sufrimiento. Lo abstracto sustituye al realismo y vuelve a ceder terreno, y todas las tendencias caducan en plazos cortos, a veces, de pocas semanas, salpicando áreas tan dispares como la arquitectura, la música o la indumentaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es en ese contexto donde se afianza la letra como única alternativa perdurable. Su propuesta es directa, cruda, casi primitiva. Se atreve a imaginar el mundo que los líderes políticos o el estamento científico no se atreven a construir. Desde sus páginas, los héroes han de afrontar la guerra y el caos desde el asiento privilegiado del narrador, y sustraen la mente de sus lectores de la uniforme cadencia de su día a día. No es de política de lo que se habla en los salones culturales ni en los claustros de las Escuelas Superiores. Se discuten las hazañas de tal o cual protagonista y de las posibilidades ideológicas de los retos que debe afrontar. Los filósofos, privados de una realidad que excite sus pensamientos, se extravían en los pantanos de la imaginación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Género Alto encabeza una llamada colectiva a la revolución política y social, y no necesariamente pacífica. Se idealizan los frutos de la guerra, con una ingenuidad que hoy sólo podemos calificar de estremecedora. El conflicto armado, enterrado en las profundidades del ayer, se reivindica como un  factor necesario para el cambio. El árbol de la civilización, se dice, necesita tijera para desprenderse de las ramas viejas y nutrir nuevos brotes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, aunque la literatura constituya una influencia decisiva, no puede atribuirse el mérito de provocar los acontecimientos que condujeron a la periodo de los Renovación. Sólo fue el más notorio de los síntomas, la prueba tangible de algo empezaba a moverse en la estructura del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante muchos siglos, el progreso científico y el credo religioso habían mantenido a flote a la teocracia, y el miedo a perder sus logros le impidió cualquier tipo de avance. He alcanzado la perfección, y sólo me queda morir, advertía Madelinos ya en el siglo cuarenta y cinco, más o menos, cuando empezaba a gestarse el Género Alto. Los teócratas promovieron un culto al inmovilismo tecnológico y social, porque allí estaba el nutriente necesario para cualquier alternativa a su liderazgo. Pero la ausencia del estímulo científico causó un imprevisible efecto. La religión fue incapaz de llenar el vacío y su importancia se minimizó, hiriendo de muerte la hegemonía de los teócratas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde nuestro punto de vista, la Renovación fue un proceso abrupto, que se manifestó en los años inmediatamente anteriores a la guerra. Sin embargo, fue más bien una evolución geológica, una suma de acontecimientos y tendencias imperceptibles, extendidos a lo largo de quinientos años. No todas las naciones lo experimentaron de la misma manera, ni alcanzaron el mismo desenlace. En algunas, pesó el ánimo de reformas políticas. De los tímidos ensayos del principio, se pasó a mítines públicos que reunían a decenas, luego a centenares, de personas. En otras, se recuperaron religiones perdidas en el limbo de la prehistoria, o se inventaron nuevas formas de credo. Grupos secretos y aislados de adoradores serían el embrión de nuevas iglesias con millones de fieles. Pero la mayoría se dejó empujar por una mezcla de fuerzas contradictorias y no siempre pacíficas, ayudadas por la corrupción y la negligencia de los teócratas. Todas alimentaron, sin saberlo o a sabiendas, el germen de un conflicto de escala planetaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Género Alto  retrocedió ante el caudal de los acontecimientos. Muchos autores ya no se atrevían a glorificar hazañas bélicas al oír a los líderes de tal o cual secta pidiendo castigo eterno para los infieles o viendo como los generales dibujaban en el mapa la extensión de sus futuras conquistas. Pero otros concedieron la entusiasta complicidad de su pluma a los reformadores. Muchas veces, previo pago. Sus novelas glorificaban a las emergentes figuras de la Renovación, siempre desde la primera persona, y mezclando elementos fantásticos con escasos pellizcos de realidad. Sadinor no fue más que un político de segunda fila, que apenas logró asomar la cabeza fuera de la administración municipal, antes de ser consumido por su afición al alcohol. Pero la literatura lo ha convertido en uno de nuestros grandes mitos universales, capaz de matar manadas de lobos armado con un triste cuchillo, antes o después de salvar al país de la inquina de los traidores, gracias al servil beneplácito de los dioses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezada la guerra, era de esperar que sus más relevantes protagonistas se valieran de esa propaganda. Muchos de ellos, incluso, pertenecían al mundo literario. Sondar Levay, por ejemplo, uno de los grandes héroes de la Alianza, era hijo de Lirana de Kerm. No obstante, su crónica rompió con todos los criterios preestablecidos, marcando un punto de inflexión en el género.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como es habitual, en la llamada Crónica de Thantalassia �??nunca tuvo título definitivo- los protagonistas empleaban la primera persona para narrar los acontecimientos. Pero hay importantes novedades con respecto a novelas del mismo estilo y periodo. Se huye de todo lustre. Los personajes nos hacen partícipes de sus miedos y debilidades, y nos configuran un oscuro óleo de sí mismos y de la guerra en la que participan. Pretenden desnudar su naturaleza, no disfrazarla, y el elemento fantástico sólo se emplea para destacar el componente humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lirana de Kerm escribió el primer borrador hacia el año 5160, cuando ya era una reconocida dramaturgo y novelista, pero no pudo publicarlo hasta después de su muerte. La guerra había ejecutado el gusto por la novela épica, y los poderes establecidos tras el conflicto temían su impacto. Los impresores rechazaron el manuscrito, y tuvo que permanecer cinco  décadas olvidado en un cajón, esperando el momento oportuno. Sólo entonces, y coincidiendo con el centenario del nacimiento de  su autora, se publicó una edición de apenas mil ejemplares, costeada íntegramente por sus herederos. Al año siguiente, y debido al enorme interés generado en todo el mundo, el grupo de impresores Kof compró parte de los derechos para lanzar una tirada inicial de cien mil, que se agotó en menos de una semana, y obligó a diez reimpresiones más en apenas un año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ajena a sus futuros éxitos, Lirana compuso su obra con la colaboración directa de sus principales protagonistas. En una carta dirigida al profesor Malhiero, su principal consejero literario, afirmaba:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;�??[...] estuve encima de ellos, como un buitre sobre la carne muerta, grande y desagradable, siempre incómoda. Quería oír hasta la última palabra que saliera de sus labios, y suplicaba o exigía más cuando el cansancio o el dolor impreso en el recuerdo les callaba [...] Yo volvía siempre, con mi horrible caligrafía cargada de anotaciones y tachados, y no les dejaba en paz hasta que no me convencían de que el texto era exactamente lo que ellos hubieran escrito.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa vocación biográfica quedaba patente ya en sus primeros trabajos. En El jardín de Atany, la novela que le otorgó fama mundial, narraba sus experiencias como prostituta. Fue una obra anómala en un mundo, el literario, que no buscaba alicientes en los personajes de carne y hueso. Para los críticos, el arte debía ser un adorno impuesto a la realidad, un refugio en el páramo de lo cotidiano, belleza. Se elogiaba las virtudes de la cáscara. Pero Lirana era diferente. Nos describió el vicio de los callejones, sin economía de trazos. El hedor a sábana revuelta, con el semen goteando de boca o de nalgas, sin ánimos suficientes para recomponerse y recibir al próximo cliente. Lirana no entendía de arte. No necesitaba conocerlo. Sólo quería vomitar sus malos bocados sobre el papel, aunque el resultado fuera obsceno, y los grandes intelectuales la tacharan de pornográfica. El gran público, sin embargo, apreció sus trabajos. Ellos, los despreciados por el sabios, los que no masturban el pensamiento en hermosos vacíos, podían identificarse con la autora y sus personajes, y percibir dimensiones negadas por la literatura formal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La publicación de Crónicas no sólo confirmó ese interés. Envuelta en el progreso científico aportado por la Renovación, supo reformar el Género Alto, y entrégaselo a las personas corrientes. Los héroes arquetípicos dejaron sitio a la biografía, los diarios de viajes, la epístola y la novela histórica. Los libros fueron arrancados de las manos de los intelectuales, para ser impresos a miles y saciar el apetito de la masa. Muchos consideran que el cambio fue tan profundo que es lícito hablar de una nueva tendencia, el Género Bajo, también conocido como realismo oscuro.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;Quinientos años más tarde, la obra de Lirana continúa vigente. Sus palabras describen nuestras raíces y configuran una oscura profecía de nuestro mañana. También podemos asomarnos a sus páginas para rescatar nuestro propio reflejo. El tiempo no ha podido desmoronar los puentes que nos hermanan, y en sus personajes encontramos el eco de nuestras propias pasiones y fantasmas. Ese su mérito. El habernos legado un relato que no sólo habla de la guerra, sino de nosotros mismos. [...]&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;strong&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/strong&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/Vwagy_7GX3E" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/1979846295973710449/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=1979846295973710449&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/1979846295973710449?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/1979846295973710449?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/Vwagy_7GX3E/prlogo-de-thantalassia.html" title="Prólogo de Thantalassia" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/07/prlogo-de-thantalassia.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-1181023225730019403</id><published>2008-06-23T19:48:00.002+02:00</published><updated>2008-06-23T20:57:41.579+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-06-23T20:57:41.579+02:00</app:edited><title type="text">Fantasía realista</title><content type="html">En esa aparente contradicción de términos puede resumirse mi literatura. Probablemente, alguien sabrá darle mejor nombre y mejor cuerpo. Ya se sabe; la creación, muchas veces, no es más que el arte de reciclar con picardía, aunque no medie la voluntad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fantasía es lo que escribió Tolkien, si tenemos que quedarnos con el fruto del último siglo (sí, apenas un eslabón de una cadena muy larga, pero tal vez la única referencia que conocemos todos, nos guste o no nos guste el género). Desafortunadamente, esa obra sólo pervivió como anomalía y no como férula de una nueva tendencia. Salvo excepciones igual de singulares, la novela fantástica despojó las lecciones recibidas de cualquier atisbo de profundidad, y sólo se quedó con el envoltorio. Aún hoy, es imposible mencionar el género fantástico sin relacionarlo con modernas novelas de caballería destinadas a un público poco exigente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los autores que pretenden mojar en los pies en esa corriente sin renunciar a la seriedad, la Ciencia Ficción ha sido el refugio tradicional, aunque también corriese el peligro de hundirse en un saco muy similar. Sigue habiendo bastante profano que relaciona ese binomio de términos con marcianos invasores y cowboys espaciales, pero numerosos genios han contribuido a dotarle de prestigio, y pocos lectores bien informados se atreverían a ningunearla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la fantasía realista tiene poco hueco en el universo de la Ci-Fi, ni aún en los subgéneros más ligeros y ambiguos, como pueda ser el �??soft�??. Porque carece de cualquier elemento característico. Son acontecimientos que no hablan del futuro, que no tienen el espacio por escenario, ni ejemplarizan una tecnología exótica (alguien me dirá que hay novelas que corresponden a esta descripción englobadas en el terreno de la Ci-Fi. Así es. Pero precisamente defiendo sus méritos para encabezar un género propio).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fantasía realista tiene muchas similitudes como la novela histórica. Pretende trasladar al lector el sentir de otra cultura y época dentro de un marco coherente. Su reto es hacerlo empleando un escenario que no han configurando los hallazgos arqueológicos ni los testimonios escritos, sino la propia imaginación del autor. No hay ella lugar por la magia ni demás ingredientes que conforman la literatura fantástica, salvo que la mencionemos como parte del cuerpo de creencias y credos de la civilización que tratamos de describir. Se apoya necesariamente en cimientos científicos, porque necesita de ellos para imbuirse de la debida credibilidad. Geografía, meteorología, biología, sociología, política... Ningún cabo puede quedar suelto. El lector siempre sabrá que se trata de fantasía, porque habla de un mundo que objetivamente no existe, pero ese debe ser el único argumento que se le permite esgrimir. El mundo descrito debe ser tan sólido y creíble como la historia de cualquiera de las civilizaciones que nos precedieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese es mi objetivo.&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/xaz8UJqX1ds" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/1181023225730019403/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=1181023225730019403&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/1181023225730019403?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/1181023225730019403?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/xaz8UJqX1ds/fantasa-realista.html" title="Fantasía realista" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/06/fantasa-realista.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-7973141972240397789</id><published>2008-06-16T20:02:00.002+02:00</published><updated>2008-06-16T21:01:27.734+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-06-16T21:01:27.734+02:00</app:edited><title type="text">Evolución</title><content type="html">Estoy padeciendo la lectura de �??Archipiélago Gulag".  No me hace sufrir la prosa, desde luego, un maestro ejemplo de como tratar un tema tan superpoblado de situaciones y actores y exponerlo de forma llana valiéndose de un lenguaje sencillo y prosa; ni tampoco los hechos que denuncia, porque tengo una ilimitada fe en la capacidad del ser humano para dañar a sus semejantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que me deprime, en verdad, es lo poco que hemos avanzado. Ante cualquier tipo de barbarie, nos tapamos las sienes con las manos, preguntándonos los cómo y los porqué. Jamás emplearemos la primera persona del singular, porque todo un universo separa al bruto de nuestro pedestal. Nos ofendería oír que entre lo pequeño y lo grande sólo media una diferencia de escala, y no de naturaleza. Pero así es. Quizá estemos más próximos del genocida de lo que nos gustaría admitir, y eso es lo que entristece. Que todos sigamos mamando de la misma ignorancia que quemó, mutiló, torturó y asesinó a tantos hombres y mujeres desde que bajamos de los árboles y empezamos a pronunciar nuestras primeras palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde está el poder de la humanidad, la llave de su supervivencia? Puede que en las manos, una de las herramientas más sofisticadas de la evolución. En el cerebro, el más privilegiado de todos, aunque ciertos políticos y concursantes televisivos nos hagan dudar. Podríamos seguir enumerando todas nuestras características anatómicas y escoger luego nuestra mejor candidata, pero con ninguna acertaremos. Son importantes, sí, y la ausencia de cualquier de ellas tal vez nos hubiera privado de ocupar nuestro actual status. Pero el elemento realmente imprescindible, sin el cual no tendría sentido ninguna de esas supuestas ventajas evolutivas, incluyendo la inteligencia, es nuestra capacidad para vivir en sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin sociedad no se transmite el conocimiento. Todo lo que sabemos, incluyendo la magnífica tecnología que adorna nuestro vivir, forma una cadena ininterrumpida de conocimientos, que empezó al tallarse la primera piedra. Si algo rompe ese flujo, si cualquier de nosotros es arrojado en un entorno salvaje, sin haber recibido ningún tipo de instrucción (y todos la tenemos, aunque sólo sea en teoría. Todos hemos leído en alguna parte como ha de encenderse un fuego, por ejemplo)  no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir. Si un niño, por una rara desgracia o la mala fe ajena, crece sin el abrigo de algún tipo de tutor o referencia, jamás desarrollará una inteligencia normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto lo sabemos. Lo que quizá aún no hemos aprendido, es cual es la fuerza que debe sostener esa estructura, pese al empeño de ideólogos de todo signo. Hemos usado la buena fe propuesta por las religiones, antes o después de sacrificar inocentes y quemar a los herejes. Hemos impuesto la ley, un círculo arbritrario y sujeto a las modas y caprichos culturales, que suele castigar conductas perfectamente aceptadas en otros contextos. Pero no hemos reparado que el verdadero sentido de la sociedad, la clave misma de nuestra supervivencia, es algo más sencillo y profundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la&lt;i&gt; empatía&lt;/i&gt;. La capacidad del ser humano para entender y hacer suyas las sensaciones de otro ser humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los psicópatas la desconocen, ese es su rasgo definitorio. Pueden ser inteligentes, y no desbarran ni más ni menos que cualquier otra persona. Pero carecen de límites morales. El resto de la humanidad les merece el mismo respeto que cualquier objeto carente de valor, y pueden dañarla con la misma indiferencia que nosotros rompemos una hoja que ya no nos sirve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los psicópatas y las personas que nos consideramos normales, hay un margen nebuloso. Individuos que son capaces de reconocer la importancia de otros, pero no les importa usarlos a su conveniencia, o establecen fronteras entre lo que consideran digno de respeto y lo que no lo es. Rudolf Höss besaba tiernamente a sus retoños todas las mañanas, antes de enfundarse el uniforme de las SS y gasear a unos cuantos judíos. Los mismos guardas sin alma que describe Solzhenitsin, tal vez tuvieran madre o esposa a las que venerar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero luego andamos por el mundo los tipos y las tipas grises, que jamás tocaríamos una mosca. Eso es lo que me interesa. Lo rotundamente normales que somos todos, incapaces de hacer nada contra el prójimo. Sin embargo, todos los días damos ejemplos de lo contrario. Cosas pequeñas, desde luego, y demasiado insignificantes para consignarlas en la memoria, pero grano a grano se construye una montaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más empezar el día, cuando nos embutimos en esos estupendos transportes públicos que tanto le gusta publicitar a la ministra del ramo, somos empujados y pisoteados sin piedad por gente que, posiblemente, manda dinero a alguna ONG, cuida de su anciana madre, y pide disculpas si le sorprende un estornudo. O sea, ni psicópatas ni nazis, sino buenas personas. Que a veces, y porque hay cierto margen, dejan de serlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos rodeados de buenas personas. Incluso en zonas que se hacen célebre por sus guerras, la gente no huele a azufre. El panadero que hoy señala a los vecinos a los que hay que fusilar, ayer traía las barras calientes y nunca negaba una sonrisa y un saludo. El rudo soldado que viola a una mujer, antes de revolverle las entrañas con la bayoneta, ayer era un tímido estudiante universitario que no lograba articular las palabras necesarias para echarse novias. Y no cito ejemplos que no haya conocido de primera mano, en esas zonas del mundo donde además de volcar BMR�??s del ejército, han ocurrido otras cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detalles, sólo detalles. Manipular a otro para rascar algún beneficio, usarlo de escudo para detener algún pequeño inconveniente, imponer la voluntad con los oídos sordos. Cosas tan diminutas que no nos damos cuenta que pueden construir el camino que nos lleve a ese Gulag descrito por Solzhenitsin.&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/w-qjaRL7-8U" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/7973141972240397789/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=7973141972240397789&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/7973141972240397789?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/7973141972240397789?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/w-qjaRL7-8U/evolucin.html" title="Evolución" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/06/evolucin.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-5177688145405428043</id><published>2008-06-04T19:33:00.002+02:00</published><updated>2008-06-04T20:06:13.269+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-06-04T20:06:13.269+02:00</app:edited><title type="text">El mirar</title><content type="html">No, no estado ha punto de espicharla últimamente. He superado situaciones que me hacen confiar en los dioses, cierto, pero hace mucho tiempo que no se molestan en probar mi fe. Mi penúltima entrada del blog no es la reacción causada por un acontecimiento concreto. Soy así, y eso son los rasgos que definen mi naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no es un chollo; créanme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este mundo, nada es más importante que la apariencia. Ser inteligente, sensible o disponer de cierta profundidad sólo se valora si sabes  parecerlo. Si, como es mi caso, te toca lucir hechuras de gaditano flaco y de humor ligero, cantas a los cuatro vientos que eres superficial y, posiblemente, no demasiado listo. No digamos si todo lo subrayas con esa barata filosofía del "aquí y el ahora", cual niño chico incapaz de plantearse las promesas de la semilla enterrada, o el valor terapéutico de la faja y el corsé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pose es el ingrediente indispensable para quien se arrime a tareas relacionadas con el intelecto, como pueda ser la letra. Los escritores no pueden ser, dado el caso, oficinistas que matan los descansos alabando los muslos de la recepcionista. Ni, por extensión, cualquiera de los seres grises que debemos enlatarnos en el tren de cercanías a primera hora para ganarnos el jornal. Se diría que los nombres que adornan la librería nacieron atados a la Olivetti y con un contrato editorial debajo del brazo. Las canas son opcionales, ahora que el icono de la intelectualidad se ha traspasado a las gafas de pasta. Pero además, deben mantener la pose, esa actitud que encaja con todos los modelos preestablecidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿La literatura? La literatura no demuestra nada. Es papel en un mundo que abusa de esa materia prima; tinta que bien puede plagiarse de los millones de volñumenes que componen Internet. Algo tan ajeno a la persona que lo produce, que no puede establecerse un nexo lógico. Un producto sospechoso. �??¿De verdad has escrito tú eso? Cuesta creerlo�??, que es una manera cruel de poner en tela de juicio, no ya el continente, sino también el contenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando era un crío, todo esto me molestaba. Luego, fiel a mis principios, comprendí que la vida era demasiado valiosa para malgastarla en fruslerías. Soy lo que soy, con mis aciertos y mis tachas, y no merece la pena corregir el óleo que otros dibujen. Y ahora, a sabiendas de que no es del todo sano nutrirse de mala uva, considero que si alguien permanece en el cepo de las apariencias, allí debe quedar. Porque también suelen juzgarse a sí mismos de acuerdo a los clichés que otros les han vendido.&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/3D03w7IDl1Q" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/5177688145405428043/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=5177688145405428043&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/5177688145405428043?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/5177688145405428043?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/3D03w7IDl1Q/el-mirar.html" title="El mirar" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/06/el-mirar.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-5393162056425496646</id><published>2008-05-31T20:44:00.001+02:00</published><updated>2008-05-31T20:46:22.469+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-05-31T20:46:22.469+02:00</app:edited><title type="text">Sobre la trama de una novela</title><content type="html">Huroneando por ahí, he encontrado un texto bastante interesante para el escritor en ciernes. Lo reproduzco aquí:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;SOBRE LA TRAMA DE UNA NOVELA&lt;br /&gt;JOHN GARDNER&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;Sólo el escritor que ha llegado a comprender lo difícil que es contar una historia de excepcional calidad -sin manipulaciones fáciles, sin romper su continuaidad, sin jactancia ni cohibición- está en condiciones de apreciar en su totalidad la "generosidad" de la ficción.&lt;br /&gt;En la mejor ficción narrativa, la trama no es una sucesión de sorpresas, sino una sucesión cada vez más emocionante de descubrimientos, o de momentos de comprensión. Un o de los errores más habituales de los escritores noveles (de los que entienden que escribir novela es contar historias) es creer que la fuerza del relato radica en la información que se retiene, es decir, en que el escritor consiga tener al lector siempre en sus manos, para descargarle el golpe definitivo cuando menos se lo espera. La ficción avara es aquélla en la que el autor se niega a tratar al lector de igual a igual&lt;br /&gt;Supongamos, por ejemplo, que el escritor ha decidido contar la historia de un hombre que se traslada a vivir a una casa que está al lado de la casa de su hija, una jovencita que no sabe que su nuevo vecino es su padre. El hombre -llamémosle Frank- no le dice a la muchacha -que podría llamarse Wanda- que es hija suya. Se hacen amigos y, a pesar de la diferencia de edad, ella comienza a sentirse atraída sexualmente por él.&lt;br /&gt;Lo que el escritor necio o inexperto hace con esta idea es ocultarle al lector la relación padre-hija hasta el último momento, y al llegar a este punta salta y exclama: "¡Sorpresa!" Si el escritor cuenta la historia desde el punto de vista del padre y se guarda un detalle tan importante, no respeta el tradicional pacto lector-escritor, es decir, le hace una jugarreta al primero.&lt;br /&gt;Por otro lado, si la historia está contada desde el punto de vista de la hija, el recurso es legítimo porque el lector sólo puede saber lo que la chica sabe. Lo que ocurre entonces, sin embargo, es que el escritor hace mal uso de la idea. En esta historia, la hija es simplemente una víctima, puesto que no conoce los hechos que le permitían optar por alternativas, a saber: afrontar sus sentimientos y tomar una decisión, bien aceptando el papel de hija, bien escogiendo violar el tabú del incesto.&lt;br /&gt;Cuando el personaje central es un víctima, no quien actúa, sino sobre quién se actúa, no puede haber auténtica intriga. Es cierto que en la gran narrativa no siempre es fácil distinguir si el personaje central es al mismo tiempo agente. La institutriz de Otra vuelta de tuerca negaría rotundamente que está actuando en complicidad con las fuerzas del mal, pero poco a poco, con gran horror por nuestra parte, nos damos cuenta de que así es.(...)&lt;br /&gt;En el análisis final, la verdadera intriga viene con el dilema moral y la valentía de tomar decisiones y actuar en consecuencia. La falsa intriga proviene de la sucesión absurda y accidental de los acontecimientos. El escritor más hábil o experto proporciona al lector, a su debido tiempo, la información necesaria para comprender la historia, con lo que éste, a medida que lee, en lugar de preguntarse "¿Qué les ocurrirá ahora a los personajes?" lo que se plantea es: "¿Qué hará Frank a continuación?¿Qué diría Wanda si Frank decidiera...?" y así sucesivamente.&lt;br /&gt;Al entrar en la historia de esta forma, el lector siente auténtica intriga, o lo que es lo mismo, auténtico interés por los personajes. Toma parte activa, por secundaria que sea, en el desarrollo de la historia: especula, intenta prever, y como se le ha proporcionado información importante, está en situación de advertir el error si el autor extrae conclusiones falsas o poco convincentes, si fuerza el desarrollo en una dirección que no sería natural, o si atribuye a los personajes sentimientos que nadie tendría de hallarse en lugar de éstos.&lt;br /&gt;(...)La moralidad de la historia de Frank y Wanda no reside en que éstos opten por no cometer incesto o decidan que sí lo cometerán. La buena narrativa no se ocupa de los códigos de conducta -o, en todo caso, lo hace indirectamente- El joven escritor que comprende porqué es más inteligente presentar el caso de Frank y Wanda como una historia de dilema, sufrimiento y necesidad de optar por una u otra alternativa está en situación de comprender la generosidad de la buena narrativa. El escritor inteligente, para conferir fuerza a su relato, confía en los personajes y en el argumento, y no en la treta de guardarse información, ni siquiera en hacerlo al final.&lt;br /&gt;Dicho de otra manera, el escritor procede abiertamente, evoluciona en la cuerda floja, sin red. Y también es generoso en el sentido de que, a pesar de su dominio de las técnicas narrativas, sólo recurre a las que convienen a la historia: es, literalmente, servidor de ésta y no un doncel que utiliza la historia como mera excusa para alardear. Aunque esto no quiere decir que el escritor no conceda importancia a la realización. Las técnicas que emplea porque la historia lo exige las emplea con brillantez. Trabaja totalmente al servicio de la historia, pero con elegancia.&lt;br /&gt;(...) La buena novela, tiene hondura intelectual y emotiva, lo cual significa que una historia cuya idea central sea estúpida, por brillantemente contada que esté, lo será igualmente. Tomemos un ejemplo sencillo. Un joven periodista descubre que su padre, que es el alcalde de la ciudad y que ha sido siempre un héroe para él, en secreto posee burdeles y sex-shops y practica la usura.¿Descubrirá el pastel el hijo? Sean cuales fueren sus actividades secretas, ha sido el padre de nuestro periodista quién le ha enseñado todos los valores que defiende, entre ellos la integridad, la valentía y la conciencia social. ¿Qué hará el periodista?&lt;br /&gt;¿Y a quién le importa?Como planteamiento es una imbecilidad. Su primer error es que el conflicto que presenta (¿qué es más importante, la integridad o la lealtad personal?) carece de interés. Es tan obvio que la integridad personal se puede someter a las exigencias de un tipo más elevado de integridad, que no vale la pena hablar de ello. Y en el caso de esta historia hipotética, la vileza del padre es de tal calibre que sólo a un tonto le atormentará la duda de si debe o no anteponer la lealtad personal.&lt;br /&gt;El error más grave de esta idea es que no empieza por el personaje, sino por la situación. El personaje es la vida de la novela. el ambiente existe sólo para que el personaje tenga un entorno en el que moverse, algo que ayude a definirlo. el argumento existe para que el personaje pueda descubrir algo de sí mismo, y, en el proceso, revelar al lector cómo es él realmente: el argumento obliga al personaje a decidir y a actuar, lo transforma de estética construcción en ser humano vivo que toma decisiones y paga las consecuencias u obtiene recompensas.(...)&lt;br /&gt;En casi toda buena novela, la forma básica -casi ineludiblemente- de la trama es: un personaje central quiere algo, lo persigue a pesar de la oposición que encuentra (en la que, quizá, se incluyan sus propias dudas) y gana, pierde o se inhibe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/jUZZ4VV28mY" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/5393162056425496646/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=5393162056425496646&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/5393162056425496646?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/5393162056425496646?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/jUZZ4VV28mY/sobre-la-trama-de-una-novela.html" title="Sobre la trama de una novela" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/05/sobre-la-trama-de-una-novela.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-8563734167388603018</id><published>2008-05-28T20:11:00.004+02:00</published><updated>2008-05-28T20:45:47.949+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-05-28T20:45:47.949+02:00</app:edited><title type="text">La mirada</title><content type="html">Tengo unas ideas bastante particulares acerca de la vida. Ya saben, eso que desperdiciamos con la mente colgada de esperanzas, de temores y fantasmas del mismo palo. Despreciamos el tacto de la carne al alcance de los dedos, porque consideramos más apetitosa la piel que no existe. Ignoramos la textura de nuestro paisaje, empeñados en imaginar otro óleos. Aquí y ahora, el animal que somos debe resignarse al encierro, del que sólo saldrá cuando descuidemos las defensas, y nos muerda su rabia. Cultivamos el misterio de lo que no existe; una estructura donde hilvanamos lo que queríamos ser y lo que nos gustaría poseer, sin detenernos en el milagro del aquí y ahora. Adoptamos regia pose en nuestro trono, aunque nuestros territorios sean diminutos y no conozcan semilla, conspirando contra nosotros mismos, aturdidos por la rueda de lo cotidiano, borrachos de mañana. Esperamos, quietos y gordos, satisfechos de nosotros mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo la muerte puede sacarnos de nuestro estupor, cuando anuncia su visita. Es un abismo hondo y definitivo, que no deja lugar al artificio ni el engaño. Todos las posesiones, materiales e inmateriales, pierden su significado. La vida que querríamos vivir se encierra en los fríos contornos de un nicho. No importa nada de eso, y nunca lo hizo. Sólo queremos salvar aquello por lo que ya peleó la primera bacteria, hace millones de años. Nuestro derecho a la existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez sea necesaria la más definitiva de las amenazas para comprender nuestro significado. O detenerse sin más en el milagro del presente, en el que estaremos un ridículo número de años, y aprender a mirar lo que nos rodean bajo nuevas perspectivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciegos, sordos, ajenos a las sensaciones, sin alma. Así hemos estado desde que se encendieron las primeras estrellas, y así estaremos hasta que se apaguen las últimas. Y esto que llamamos vida, es la única oportunidad que tenemos para abrir nuestros sentidos.&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/vEXMckznF84" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/8563734167388603018/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=8563734167388603018&amp;isPopup=true" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/8563734167388603018?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/8563734167388603018?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/vEXMckznF84/la-mirada.html" title="La mirada" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/05/la-mirada.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-7329950761302051086</id><published>2008-05-15T11:34:00.003+02:00</published><updated>2008-05-15T11:40:46.665+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-05-15T11:40:46.665+02:00</app:edited><title type="text">¿Qué son los juegos de rol?</title><content type="html">En un foro, el de Debatalia, se colgó la enésima lista de "Mitos sobre los juegos de rol", donde se pretende desterrar los prejuicios relacionados con esta forma de ocio. Ya saben, que los jugadores andan por ahí asaltando a inocentes transúentes a los que suelen confundir con orcos de Moria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, suelen ser este tipo de argumentarios los que más ayudan a reforzar los prejuicios ajenos, porque suelen partir de planteamientos equívocos. Por ejemplo, en esa lista pueden leerse afirmaciones del tipo: &lt;i&gt;A menudo los juegos de rol tienen un sistema de magia, que suele ser una forma de magia fantástica.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Obvia decir lo que pensará cualquiera que albergue dudas sobre el rol, si lee algo así. Me animé pues, a dar lecciones sobre Cómo explicar qué es un juego de rol a un profano, en estos términos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;En primer lugar, habría que dejar claro que el rol es un juego de mesa, aunque suponga rebajar su estatus. No trata de salir por ahí a hacer no sé qué. Es un juego que se disfruta de manera civilizada en el salón de tu casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de ahí, podemos establecer analogías con juegos conocidos. En el parchís o en el ajedrez, mueves unas fichas y sigues unas determinadas reglas. En el rol, también. Aquí es muy útil hacer referencia a la genésis del rol, los wargames: nuestra "fichas" son personajes fantásticos y nuestros "tableros", pueden ser maquetas o planos. Como en el ajedrez, cada una de nuestras "fichas" tiene unas propiedades que les permiten vencer con mayor o menor facilidad a las demás, y como puede o no puede moverse por el tablero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es apropiado poner un ejemplo sencillo. Tenemos dos "fichas", cada una de las cuales representa a un guerrero. Su capacidad de combate se mide por niveles, del 1 al 10, y a eso se le suma el resultado de un dado. El personaje que obtenga el resultado más bajo gana el combate, y el perdedor es retirado de la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Normalmente, cuando se pone ese ejemplo, el interlocutor suele preguntar donde está la gracia de un juego así. Y podemos contestar que hay factores que alteran el resultado, como por ejemplo, la altura. Si mi guerrero dispara desde una elevación que representa un colina, obtendrá uno o más puntos adicionales a su capacidad de combate. Los jugadores deben plantear sus tácticas de manera que todos los factores le favorezcan, para así vencer al contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que se entiende todo esto, podemos proponer el mismo juego pero sin fichas ni tablero. Demostrar que, en el fondo, no hace falta tener sobre la mesa una figurita que represente a nuestro personaje. Al fin y al cabo, lo importante son sus estadísticas, y esas las tenemos apuntadas en un papel. Y en vez de construir maquetas o dibujar escenarios, podemos imaginarlos directamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Eso significa que podemos imaginar lo qué nos apetezca? Realmente no. Es necesario un árbitro, que defina muy bien cual es el escenario y además se encargue de interpretar las reglas. El es quien describe el "tablero" y plantea la situación. Toca plantear otro ejemplo simple.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongamos que en nuestro juego estamos recreando el desembarco de normandía. Nuestro personaje es uno de los soldados que desembarcan en las playas. Es el árbitro quien nos va a decir exactamente donde estamos, cuánta distancia nos separa de los búnkers alemanes o qué obstáculos podemos usar como abrigo a medida que avanzamos. Nosotros sólo tendremos que decirle qué hace nuestro personaje de acuerdo a la situación (por ejemplo, tratar de salir de agua y ponerse a cubierto cuanto antes para evitar el fuego de la ametralladora) y él nos dirá, después de aplicar las reglas, qué es lo ocurre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, creo que se capta la idea. Se empieza de hablar de cosas conocidas, usando un lenguaje que el interlocutor pueda entender, por muchos prejuicios que albergue, y se termina hablando de rol sin pronunciar siquiera esa palabra. Ni siquiera necesitamos refutar tonterías sobre violencia y demás, y perder el foco del argumento principal, porque desde el principio queda bastante claro que hablamos de un juego.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/KTE6W028ZBA" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/7329950761302051086/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=7329950761302051086&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/7329950761302051086?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/7329950761302051086?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/KTE6W028ZBA/qu-son-los-juegos-de-rol.html" title="¿Qué son los juegos de rol?" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/05/qu-son-los-juegos-de-rol.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-4428016169797100644</id><published>2008-04-22T19:53:00.002+02:00</published><updated>2008-04-22T20:17:12.711+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-04-22T20:17:12.711+02:00</app:edited><title type="text">Fantasía y realidad</title><content type="html">Cuando tenía diecieseis, hace otros tantos, quería ser una persona capaz de convertir la fantasía en realidad y la verdad en ilusión. Una de esas citas lapidarias que sólo tienen sentido en una edad proclive al onanismo. Pero a medida que me hago viejo, constato de he cumplido ese objetivo, de una manera o de otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ejemplo. Mis viajes a los Balcanes inspiraron dos relatos, los más exitosos de mi, llamemosla, carrera. El primero era un relato de terror, apoyado en una visita real a un cementerio de la zona, y diversas fotografías de los mauselos y sepulcros, algunos abiertos por el descuido y los elementos. El otro, era la crónica de mi trabajo como miembro de la OTAN, también subrayado por la imagen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por alguna esotérica razón, me duele la boca de repetir lo evidente. Que hay poco de real en mi historia de miedo. No descendí a las catacumbas de ninguna iglesia ortodoxa, molestando fuerzas que deberían seguir enterradas. Por otra parte, no hay adorno alguno en mi otro relato. Estuve en Bosnia, hice o dejé de hacer una serie de cosas, y volví a casa dispuesto a contarlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es habitual que en el trabajo se intercambien chistes, fotografías y una tonelada de material perfectamente prescindible para amenizar los raros descansos que permite la oficina. Así que me animé a compartir algún texto mío. Lejos de mi ordenador doméstico, tuve que tirar de Google, y los únicos relatos que siguen disponible son precisamente esos dos, y opté por la crónica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso ocurrió el viernes. Hoy martes, todavía me preguntan si realmente lo escribí yo o hasta qué punto es cierto lo que narro. Y eso me da que pensar. No hay tiros ni aventuras, ni acontecimiento más notable que el ser mudo testigo de una guerra ya dormida, con las cicatrices todavía frescas. Pero dudan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi primera impresión, es que la gente suele pensar que la vida sólo tiene algo de color en la pantalla de sus televisores. Si no está allí, entonces anda muy lejos, o viene de la mano de un personaje cortado según los patrones de Hollywood. No por un esmirriado del buen montón con acento gaditano. La vida debe ser gris y sin demasiados relieves. Si alguien aporta un acento exótico, forzosamente miente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si mi juicio es correcto, entonces estoy en el buen camino. Como escritor, no me interesa que den crédito a mi biografía. Siempre y cuando eso me permitan hacerles creer en las historias que sí nacen de mi imaginación.&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/YZnM71iV0h8" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/4428016169797100644/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=4428016169797100644&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/4428016169797100644?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/4428016169797100644?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/YZnM71iV0h8/fantasa-y-realidad.html" title="Fantasía y realidad" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/04/fantasa-y-realidad.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-6561438466650283861</id><published>2008-04-01T20:09:00.000+02:00</published><updated>2008-04-01T20:44:21.620+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-04-01T20:44:21.620+02:00</app:edited><title type="text">Sobre la Ci-Fi (3)</title><content type="html">Como lector, a pesar de lo apuntado en mis textos anteriores, no soy un gran aficionado a la Ciencia Ficción. Ni siquiera puedo considerarme neófito. En otros géneros, es muy sencillo separar la paja de lo que no lo es, y distinguir un Tolkien de lo escrito por dos señoras después de jugar al Dungeons &amp;amp; Dragons (por decir algo), y más nítida es la frontera en terrenos considerados más serios. Pero no suele ocurrir lo mismo en esta región concreta de la literatura. Este apunte debe considerarse una opinión personal, por supuesto, y presumirse equivocada. Hablo de lo que yo experimento cuando cojo un libro cualquiera de Ciencia Ficción y me dispongo a leer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realizado el apunte, vuelvo a la idea original, que no soy un amante fiel a ese heterogéneo universo de naves espaciales y alienígenas, aunque mis inclinaciones deberían convertirme en uno de sus más feroces paladines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos libros situados en la cumbre, y bastantes más ladera abajo, me aburren o me desconciertan. Muchas veces, por una cuestión de formas, aunque mi paladar no sea exigente, y defienda a autores que no ganarán el Nobel, pero saben contarte una historia interesante. Pero hay ocasiones en las que es imposible seguir el más apasionante argumento, si el narrador se atasca, se pierde en los detalles o los escatima y, en definitiva, está poco dotado para la tarea; o peor aún, disimula sus faltas en el experimento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No generalizo. Cito la sensación legada por unos cuantos ejemplos, que me han hecho abandonar la lectura en las primeras páginas. En algunos casos, por el estilo plano y cuasi infantil, que se diría rescatado de un taller literario juvenil, de no mediar el prestigio otorgado por las ventas y los premios. En otros casos, porque el autor desconoce o desprecia las normas de etiqueta, y omite presentar su mundo al recién llegado, sumergiéndole en una corriente desconocida y turbia, que obliga frecuentemente a volver atrás para recordar quien es quien o qué demonios hacen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco la Ciencia Ficción es un bloque monolítico. Suele, de hecho, promover la formación de facciones antagónicas, y no siempre he tenido la fortuna de escoger libros que encajen con mis preferencias, aunque estén muy bien escritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con Heinlein suelo acertar, y lo considero un buen ejemplo de historias de Ciencia Ficción interesantes y bien escritas. Lo mismo puedo decir de Aldiss (ayer terminé La Nave Estelar, de la que trataré de hablar a fondo otro día) y de algunos otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto desde el punto de vista de un lector, como cualquier otro, con sus propios gustos y manías. Pero es mucho más interesan te las reflexiones que me puedo hacer como escritor.&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/YDPWoqT4wcc" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/6561438466650283861/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=6561438466650283861&amp;isPopup=true" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/6561438466650283861?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/6561438466650283861?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/YDPWoqT4wcc/sobre-la-ci-fi-3.html" title="Sobre la Ci-Fi (3)" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/04/sobre-la-ci-fi-3.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-8603535231723389766</id><published>2008-03-31T21:41:00.001+02:00</published><updated>2008-03-31T21:56:38.317+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-03-31T21:56:38.317+02:00</app:edited><title type="text">Sobre la Ci-fi (2)</title><content type="html">Tampoco sería justo negarle a la Ciencia Ficción su valor lúdico. Quizá haya pocas cosas tan profundamente humanas como el fantasear sin rumbo prefijado. También es manantial de grandes cosas, cuando termina por combinarse con la razón y el empeño. Pensemos en algo tan puramente Ci-Fi como es la carrera espacial. Podemos sentarnos a discutir durante una semana un buen número de razones científicas y prácticas para asomarse al espacio. Tampoco carecían de necesidades y argumentos quienes se aventuraron en el mar, o las tierras no configuradas por el mapa. Pero en todos los casos se esconde un impulso secreto, ese que nos enseña que somos una raza de exploradores. Hace miles de años, como todos los animales, nos conformábamos con los pies, pero muy pronto descubrimos terrenos y sendas que sólo existen en nuestra mente, a ellos dedicamos no pocos esfuerzos. Muchas veces, no nos importa si el paisaje a visitar es un mundo medieval plagado de elfos, o una galaxia muy, muy lejana, donde las diferencias se resuelven con sables de luz y naves de gran eslora. Son como canales abiertos en un gigantesco dique, que liberan las tensiones que podrían romperlo.&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/L5qgM3StEpI" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/8603535231723389766/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=8603535231723389766&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/8603535231723389766?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/8603535231723389766?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/L5qgM3StEpI/sobre-la-ci-fi-2.html" title="Sobre la Ci-fi (2)" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/03/sobre-la-ci-fi-2.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-6016401226448292253</id><published>2008-03-30T15:57:00.004+02:00</published><updated>2008-03-30T16:19:03.843+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-03-30T16:19:03.843+02:00</app:edited><title type="text">Sobre la Ci-Fi (1)</title><content type="html">Tengo tendencia a pasar más tiempo en el futuro o entre las estrellas que sobre la Tierra. Es lo que mi padre llamaba "tener demasiados pájaros en la cabeza", un estado que sin duda abandonaría junto con la edad del pavo. Pero la edad no ha traído soluciones, si acaso herramientas más eficaces para profundizar en mi naturaleza y buscar compromisos donde antes encontraba tangentes. La imaginación puede levantar ensoñaciones vacías de sustancia, y servir de máscara a realidades que se pueden o no se quieren encarar. Pero también puede ser una mecanismo útil para la exploración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podemos exportar nuestros miedos o esperanzas a otros mundos y épocas, libres del corsé de los prejuicios y modelos imperantes. Podemos tender un puente hacia hombres y mujeres que no nos dejaron ni el polvo de sus huesos, o que tardarán muchos siglos en nacer, y estudiar en ellos nuestro propio reflejo. Podemos, en definitiva, usar la fantasía para plantear nuestras dudas y experimentar con todas las posibles respuestas, sin ánimos de establecer credo ni cátedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso me fascina el género de la Ciencia Ficción.&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/0iqM3Zgyhjo" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/6016401226448292253/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=6016401226448292253&amp;isPopup=true" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/6016401226448292253?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/6016401226448292253?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/0iqM3Zgyhjo/sobre-la-ci-fi-1.html" title="Sobre la Ci-Fi (1)" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/03/sobre-la-ci-fi-1.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-1312083506858755872</id><published>2008-03-21T07:51:00.013+01:00</published><updated>2008-03-21T08:58:21.828+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-03-21T08:58:21.828+01:00</app:edited><title type="text">Los lectores de Ebooks</title><content type="html">&lt;div align="center"&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.techshout.com/images/sony-prs505-reader.jpg"&gt;&lt;img src="http://www.techshout.com/images/sony-prs505-reader.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;No he tenido reparos a la hora de utilizar soportes ciertamente heterodoxos para leer un libro, como la diminuta pantalla de mi videoconsola portátil. Es una buen manera de llevar a cuestas cientos de libros, muchos de los cuales están ya descatalogados, y son prácticamente imposibles de encontrar salvo en formato electrónico. A cambio, se obtienen desventajas obvias. No es nada cómodo leer en esas condiciones, y menos en aparatos que no están especialmente diseñados para entenderse con  con gran variedad de formatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos meses me hablaron de una alternativa, los llamados Reader Books. La verdad es que no me llamaron la atención, salvo por su escandaloso precio. &lt;br /&gt;No podía entender qué justificaba gastarse más de doscientos euros, al cambio,&lt;br /&gt;en un trasto con pantalla monocroma y sin retroiluminación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El secreto está en que no se trata de una pantalla convencional, sino de una tecnología completamente nueva, la llamada tinta electrónica. Leer en una de ellas es lo más parecido a hacerlo sobre un libro de verdad. Además, se trata de trastos especialmente diseñados para la lectura. Adios a esos sistemas que malamente entendían formatos más elaborados que el TXT, sobre todo si incluían imágenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de evaluar las distintas ofertas, me decanté por el Sony PRS 505. No se comercializa en España, así que tuve que mandarlo a pedir a Estados Unidos, vía Ebay. Unos 230 euros al cambio, que se inflaron en unos 40 más cuando los señores de aduanas comprendieron que soy un tipo con pasta y quisieron aligerármela un poquito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, cuando encendí por primera el aparato, empecé a comprender en qué habían invertido el dinero. Incluso mirados muy de cerca, los caracteres que aparecen en pantalla son difíciles de distinguir de los impresos, ya que carecen de pixelados, luces o parpadeos. Es lo más parecido a leer un libro de verdad; una sensación que se reforzada por la inclusión de unas tapas protectoras de cuero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los archivos se pueden almacenar directamente en el dispositivo, o bien en una tarjeta de memoria. Se admiten la Pro Duo y las SD. Para transferirlos, se usa un programa que recuerda vagamente al I-Tunes de Apple, y que nos permite ordenar nuestros Ebooks por colecciones. Limitado en cuanto a posibilidades, eso sí, aunque suficientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La recarga de batería se efectúa mediante USB, aunque también es posible adquirir un adaptador. Sólo se consume energía al pasar de página, lo que asegura que pasará bastante tiempo entre recarga y recarga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El PRS reconoce los formatos más habituales, como el DOC o el PDF. Sin embargo, no se termina de llevar muy bien con ninguno de ellos. Suele ignorar las imágenes que pueden acompañar a los DOCs o RTFs y, además, muestra los tamaños de fuente habituales (1o o 12) demasiados pequeños. Los PDFs, debido a su naturaleza, se muestran correctamente, pero dado que en pantalla se muestra la página entera, pueden ser imposibles de ller, salvo usando el zoom.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afortunadamente, existe un programita llamado Book Designer que permite cambiar fácilmente de  cualquier tipo de archivo de texto al formato nativo del Sony PRS, el LRF. A la larga, es más cómodo y rentable, ya que los archivos LRF pesan menos que su equivalente en DOC o PDF, y se muestran de manera óptima en el lector sin estropear el diseño original, incluyendo las posibles imágenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez formateados y cargados nuestros archivos, el menú principal del lector nos permite acceder a ellos bien ordenados por autor, por título, por fechas o por colecciones. Adicionalmente, nos permite acceder a los controles de MP3 (sí, también admite la carga y escucha de archivos de música) y a las imágenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La carga de libros y el paso de página se realiza razonablemente rápido si hablamos de archivos LRF, incluso si hay imágenes de por medio. Existen botones para avanzar y retroceder de página (dos pares: uno en el extremo inferior izquierdo y otro a la derecha), así como una hilera de botones del 0 al 9, que permiten acceder rápidamente a cualquier acción de menú, así como seleccionar el número exacto de página al que queramos avanzar. Por defecto, el lector memoriza la última página de lo que estuviéramos leyendo, pero también nos permite establecer nuestras propias marcas de lectura pulsando un botón. Otro botón nos permite cambiar el tamaño de letra (pequeña,&lt;br /&gt;mediana o grande)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es un aparato perfecto? Posiblemente no. Debería ser más preciso y flexible a la hora de interpretar distintos formatos, por ejemplo, o en su defecto permitir realizar las conversiones oportunas desde su propio gestor, sin necesidad de recurrir a terceros. Tampoco es muy satisfactorio para visualizar imágenes (dicho de otro modo: leer cómics), tanto por presentarlas en una simple escala de grises, como por la poca flexibilidad y agilidad de sus sistema de zoom o rotación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, salvados esos escollos, para lo que realmente interesa y está diseñado, la lectura de libros electrónicos, es intachable. Si me hubieran contado hace unos años que iba a poder llevar conmigo más de doscientos libros en el bolsillo, con todas sus portadas e ilustraciones, no me lo hubiera creído. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/rcg9sI2I8-Q" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/1312083506858755872/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=1312083506858755872&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/1312083506858755872?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/1312083506858755872?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/rcg9sI2I8-Q/los-lectores-de-ebooks.html" title="Los lectores de Ebooks" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/03/los-lectores-de-ebooks.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-3181444034743636187</id><published>2008-03-20T14:01:00.004+01:00</published><updated>2008-03-20T14:37:41.076+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-03-20T14:37:41.076+01:00</app:edited><title type="text">Como decíamos ayer</title><content type="html">He estado a punto de abandonar este blog. El día se me queda bastante corto, y lucir ombligo en este ignorado espacio es la más prescindible de mis actividades. Pero aquí sigo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi verdadera vocación no es la literatura, en el sentido más convencional del término. Son las historias, más allá de sus planteamientos formales o estilísticos.  Despejar un terreno de la imaginación para construir allí lo que nos plazca. Hay algo primitivo y poderoso en el proceso creativo. Es la energía que engendró a los dioses de todos los panteones, que empujó al hombre a buscar respuestas donde no parecía haberlas. Gracias a la imaginación, aunque no seamos del todo conscientes, desarrollamos una porción significativa de nuestra existencia en un plano totalmente inmaterial. A diferencia de los animales, nosotros afrontamos nuestro día a día espoleados por nuestros miedos, nuestros deseos, nuestras esperanzas. Actuamos y reaccionamos condicionados por nuestra concepción íntima del mundo, y raramente obedecemos a su realidad más terrena (de ahí el éxito de la lotería, por citar un ejemplo estúpido)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La literatura busca encauzar esas posibilidades hacia un objetivo concreto. Esa expresión formal que es el libro impreso. Pero también se admiten otras posibilidades. Si podemos imaginar un universo, nada nos impide imaginarnos a nosotros mismos. Poner en suspenso todas aquellas estructuras éteras que nos condicionan y nos encadenan y reformularlas de acuerdo a nuevos principios. ¿Por qué no? Cuando yo era niño, mi timidez rozaba lo patológico. Sin embargo, era capaz de concebir personajes valientes y descarados, que siempre acertaban con la actitud o la palabra adecuada. Tardé algún tiempo en entender que ese valor y ese desparpajo me pertenecían. Estaban dentro de mí, ocultos, y me bastaba buscarlos y utilizarlos. Los que me conocen actualmente no pueden concebir que yo fuera un niño tímido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo esto, no es extraño que uno de mis principales intereses sea la Historia, con hache mayúscula. Condensa los sueños y las crónicas de la humanidad, aunque sólo conozcamos los escasos y ridículos fragmentos que han sido capaces de sobrevivir al azote del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero estudiarla desde un punto de vista profesional, siempre ha sido problemático. Cuando superé el acceso para mayores de 25 años, arrastraba una adolescencia vacía de méritos académicos, que me ataba a trabajos mal remunerados. Tuve que invertir tiempo en parchear carencias, estudiando otras cosas. Ahora que disfruto de una decente categoría profesional y un futuro más o menos estable (este mes se ha saldado con un considerable aumento de sueldo y una más que considerable prima), ha llegado el momento de centrarme en lo que realmente me interesa. La Historia. Aunque no podré matricularme hasta octubre, ya me he comprado el (carísimo) lote de libros correspondiente al primer año, y he procedido a su paciente digestión.&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/yMVXg6bSjsA" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/3181444034743636187/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=3181444034743636187&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/3181444034743636187?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/3181444034743636187?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/yMVXg6bSjsA/como-decamos-ayer.html" title="Como decíamos ayer" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/03/como-decamos-ayer.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-6688411222455989823</id><published>2008-02-05T10:26:00.000+01:00</published><updated>2008-02-12T09:18:07.421+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-02-12T09:18:07.421+01:00</app:edited><title type="text">Stargate Atlantis</title><content type="html">Seguimos comentando la franquicia Stargate. Al final de la séptima temporada, ciertos descubrimientos permiten alcanzar la galaxia Pegaso, lugar de origen de los Antiguos, la raza responsable de construir las puertas estelares. Para esta expedición se selecciona a una civil, la doctora Weir, y a una colección de militares y científicos de varios países. Entre lo más relevantes, el doctor MacKay, que ya apareció en varios capítulos de la serie madre, y el mayor Sheppard, que se une a la aventura debido a una circunstancia fortuita y el hecho de disponer del gen necesario para manipular la tecnología de los Antiguos. El destino de todos ellos es la mítica ciudad de Atlantis, de la que nadie sabe si podrán volver, ya que sólo energía suficiente para efectuar el viaje de ida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SGA se beneficia de todas las lecciones proporcionadas por la serie original y, desde el primer momento, ofrece un historia original, trepidante y muy espectacular. Si bien se mantienen algunos antiguos clichés (como el desfacer los entuertos de comunidades humanas con distintos grados de desarrollo), se da mayor protagonismo a los ingredientes propios del Space Opera, como pueden ser los combates espaciales, la injerencia de poderosos enemigos, o los riesgos de tropezar con formas de vida y tecnologías desconocidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En conjunto, el elenco de protagonistas tiene poco que envidiar al del SG1. Aunque encontramos a personajes más o menos tópicos (como Teyla, una nativa que se une al grupo y adopta el esterotipo de mujer guerrera), el dúo formado por el comandante Sheppard y el doctor MacKay justifica por sí solo el ver la serie. El uno es un militar atípico, al que es más fácil imaginarse liderando una banda de rock que vistiendo el uniforme, y que le debe mucho al carismático O'Neil. El otro es un científico cascarrabias y vanidoso, que normalmente soporta la carga cómica, sin caer en la caricatura, ya que no carece de virtudes ni atractivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los enemigos también mejoran lo visto en gran parte de Stargate Sg1. Si bien no son demasiado originales, ya que al fin y al cabo son una suerte de vampiros espaciales, la raza de los Espectros resulta bastante más turbadora e interesante que los grandilocuentes Goa'Uld. Tampoco son despreciables otras facciones de adversarios que van apareciendo, y que no desvelaremos aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En general, y sin renunciar a su carácter aventurero y a sus dosis de comedia, SGA es más oscura que su antecesora, y con una trama general más solida y mejor hilvanada. Los miembros de la expedición Atlantis viven en un ambiente hostil, falto de recursos y personal, y sometidos a una amenaza constante desde varios frentes.&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/lRXKrdQuZe8" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/6688411222455989823/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=6688411222455989823&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/6688411222455989823?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/6688411222455989823?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/lRXKrdQuZe8/stargate-atlantis.html" title="Stargate Atlantis" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/02/stargate-atlantis.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-754401199051748263</id><published>2008-02-01T12:02:00.001+01:00</published><updated>2008-02-05T10:26:52.223+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-02-05T10:26:52.223+01:00</app:edited><title type="text">Stargate</title><content type="html">Esa es la serie que ha llenado mi escaso tiempo libre en las últimas semanas. Me confieso un entusiasta seguidor de esta franquicia, aunque se encuadre en el más extremo &lt;em&gt;soft, &lt;/em&gt;y se relacione más con el género de aventuras, con ciertos toques espaciales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La película de origen, ofrecía un planteamiento demasiado original para ser desperdiciado. El &lt;em&gt;Stargate &lt;/em&gt;era, sobre todo, la puerta de acceso a un universo de sorpresas y emociones infinitas. De hecho, catorce temporadas después (sumando las de Stargate y Stargate Atlantis) las posibilidades aún están lejos de agotarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La trama comienza donde termina la película. Un año después de vencer a Ra, se descubre que formaba parte de una raza de parásito inteligentes conocida como los Goa'Uld, que ahora amenazan a la Tierra. También se sabe que el Stargate forma parte de una inmensa red de puertas distribuidas por todo el universo. El coronel O'Neil encabezará unó de los equipos encargados de explorar esa red, buscando aliados y nuevas tecnologías que les permita defenderse de los Goa'Uld.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los primeros capítulos pueden llevar al equívoco. Se notan las estrecheces presupuestarias, y la dependencia argumental respecto a la película. Es fácil cansarse de tanto cartón piedra, y una historia que parece reciclarse a sí misma. Si el espectador es capaz de aguantar el tirón, será recompensado con capítulos cada vez más audaces y originales, que exploran todos los tópicos de la Ciencia Ficción y exploran algunos nuevos: viajes en el tiempo, amenazas alienígenas, los riesgos de enfrentarse a tecnologías desconocidas, etcétera y etcétera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los aficionados a la Ci-Fi más &lt;em&gt;hard&lt;/em&gt; se pueden sentir defraudados. Stargate apenas encaja en los requisitos del &lt;em&gt;soft &lt;/em&gt;(por ejemplo, todos los aliens hablan en inglés, incluso si proceden del pasado o de distantes galaxias), y casi puede considerarse una serie de aventuras ambientadas en el espacio. Sin embargo, ofrece las suficientes virtudes para satisfacer a quienes se acerquen con mentalidad abierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los grandes aciertos es el reparto, empezando por Richard Dean Anderson. Carismático, a veces autoparódico, encarna de manera convincente el papel de héroe capaz de enfrentarse a cualquier tipo de amenaza, alejándolo del esterotipo de tipo duro presentado por la película. Su complemento es Michael Shank, interpretando al doctor Jackson, arqueólogo despistado pero competente. En un tercer puesto se situarían la capitán Carter, como científica sabelotodo, y Teal'c, como bruto aplastacabezas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La serie se ha mantenido en antena diez temporadas, a falta de dos películas que cierren las tramas todavía pendientes, y es lógico que se hayan producido altibajos. En mi opinión, los mejores momentos se viven en la cuarta y quinta temporada, con un bajón importante en las siguientes dos temporadas, del que más o menos se sale a flote a finales de la séptima. La última tiene importantes baches, pero puede presumir de uno de los finales más intensos, originales y dramáticos que haya visto nunca en el género.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es el último capítulo de la séptima temporada el que da pie al &lt;em&gt;spin-off&lt;/em&gt;, Stargate Atlantis. En la Antárdida, se descubre una base secreta, construída por los Ancianos, la misma raza que inventó los Stargate. Allí, se descubre la manera de alcanzar la ciudad de Atlantis, situada en la galaxia Pegaso. Pero sólo hay energía para hacer el viaje de ida, y no hay garantías de que se vaya a encontrar la manera de volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stargate Atlantis recoge todos los aciertos de su serie madre, y evita caer en sus mismos errores. De ella hablaré con más detalle otro día...&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/u9V5yP0vhuI" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/754401199051748263/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=754401199051748263&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/754401199051748263?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/754401199051748263?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/u9V5yP0vhuI/stargate.html" title="Stargate" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/02/stargate.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-6308602803320209173</id><published>2008-01-22T19:56:00.000+01:00</published><updated>2008-01-22T20:41:08.577+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-01-22T20:41:08.577+01:00</app:edited><title type="text">Mancharse las manos</title><content type="html">Se suele recurrir a Burroughs para justificar determinadas cosas. El nunca visitó Africa, y eso no le impidó recrearla en sus novelas. De la misma forma, los autores pertenecientes a otros géneros, pueden prescindir de viajar al espacio o cometer un crimen para relatar una cosa o la otra de manera convincente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según mi nada humilde opinión, ese argumento no es del todo válido. La fantasía es una herramienta poderosa, desde luego, pero sus raíces siempre andan necesitadas de tierra. Tolkien sólo pudo imaginar la Tierra Media después de leer la mitología existente o de comerse varias caminatas por los paisajes de mediados de siglo. La imaginación es una chispa, y en algunos casos puede ser muy intensa, pero no está de más aportarle algo de combustible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para la creación literaria, no hay conocimiento inútil. Cualquier tipo de dato, por superfluo que sea, puede tener cabida en un relato determinado. Por ejemplo, la deficiente jerga de un adolescente, incluyendo la de un medio escrito por Internet, puede resultar de provecho para retratar un personaje de características similares. Describir un paisaje, necesita de ciertos conocimientos sobre la flora, si es un entorno natural, o de arquitectura, si es urbano. No está de más tener algunas nociones de fisionomía a la hora de retratar un personaje. Etcétera y etcétera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayor parte de esa información se quedará fuera del relato, evidentemente, pero ayudará a configurar la ilusión de realismo, evitando lagunas y meteduras de pata. Y, como recompensa adicional, suele ocurrir que tal conocimiento aporte nuevas ideas para enriquecer nuestra historia o crear otras.&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/M0Mf88KsN_U" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/6308602803320209173/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=6308602803320209173&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/6308602803320209173?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/6308602803320209173?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/M0Mf88KsN_U/mancharse-las-manos.html" title="Mancharse las manos" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/01/mancharse-las-manos.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-6443108841135510648</id><published>2008-01-13T08:52:00.000+01:00</published><updated>2008-01-13T09:28:44.022+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-01-13T09:28:44.022+01:00</app:edited><title type="text">Defenderse del plagio</title><content type="html">Creo que no hay escritor novel que no tema al plagio. Y con razón. Es muy sencillo apropiarse del trabajo ajeno si no lo defiende ninguna trinchera editorial. No sólo se copian textos literarios, sino también artículos (o como descubrí hace un par de días) entradas de foros y blogs.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podemos impedir que nos plagien. La única estrategia eficaz es certificar nuestra autoría de cara a un posible litigio. En España tenemos el &lt;a href="http://www.mcu.es/propiedadInt/CE/RegistroPropiedad/RegistroPropiedad.html"&gt;Registro de la Propiedad Intelectual&lt;/a&gt;, que depende del Ministerio de Cultura. Es necesario entregar una copia manuscrita y pagar unas determinadas tasas. A partir de ese momento, nuestros derechos de autor quedan registrados y protegidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si nos da pereza darnos un viaje hasta las oficinas del registro, existe otra sencilla manera de certificar la autoría de un texto: podemos imprimir una copia, firmar varias páginas indicando nuestro nombre y la fecha, y reenviarnos el texto por correo, que guardaremos sin abrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Internet, no está de más especificar claramente bajo qué condiciones se expone una obra. En algunos casos, nos interesará reservarnos todos los derechos. Pero puede ser muy interesante permitir que un texto pueda difundirse libre y gratuitamente. Podemos recurrir a las licencias &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Copyleft"&gt;Copyleft&lt;/a&gt; para exponer las condiciones concretas de uso. Evidentemente, todo esto servirá de poco frente a un plagiador, pero evitará equivocos a los que pretendan difundir nuestra obra de manera bienintencionada.&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/Jb93rddcsMw" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/6443108841135510648/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=6443108841135510648&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/6443108841135510648?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/6443108841135510648?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/Jb93rddcsMw/defenderse-del-plagio.html" title="Defenderse del plagio" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/01/defenderse-del-plagio.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-1783565570310439378</id><published>2008-01-07T18:56:00.000+01:00</published><updated>2008-01-07T19:09:13.146+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2008-01-07T19:09:13.146+01:00</app:edited><title type="text">Arrancando el año</title><content type="html">El invierno está diseñado para descansar. Incluso los antiguos ejércitos lo entendían. Está muy bien meterle hierro al enemigo pero, coño, en verano. Como Dios manda. O te pasa como Napoleón primero o Hitler después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguro que hay algún exótico nombre para definir la sensación de pereza que me inspira esta estación. Yo no lo conozco. Pero el síntoma sí puedo describirlo: unas ganas enormes, con perdón, de tocarme los huevos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si la Navidad es un invento diseñado para deprimir a unos cuantos, no menos falso me parece el Año Nuevo. En un mundo ordenado, debería celebrarse a principios de primavera. Sólo entonces el mundo se sacude las legañas y verdea novedad. De momento, duerme; salvo en el otro hemisferio, que está más arrimado a la lógica natural.&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/N1mLaeno2no" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/1783565570310439378/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=1783565570310439378&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/1783565570310439378?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/1783565570310439378?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/N1mLaeno2no/arrancando-el-ao.html" title="Arrancando el año" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2008/01/arrancando-el-ao.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-2636890463162315841</id><published>2007-12-31T08:53:00.000+01:00</published><updated>2007-12-31T11:34:24.388+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2007-12-31T11:34:24.388+01:00</app:edited><title type="text">Proceso de documentación</title><content type="html">Un buen relato se escribe mucho antes de sentarse delante del procesador de texto. Raramente se obtiene algo comestible sin tener muy claro a dónde queremos llegar ni por qué caminos. En el mejor de los casos, se caerán en encrucijadas imposibles de resolver. Por lo tanto, es necesario construir una base sólida, en la que podamos apoyarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa fase previa puede ser más o menos exhaustiva, dependiendo de la entidad de nuestro relato. No es lo mismo parir un cuento de tres páginas que una novela de trescientas. Sin embargo, soy de la opinión que cualquier exceso en este sentido es positivo. Ese trabajo puede servir de referencia para textos futuros o puede dar ayudarnos a dotar de mayor entidad al que pretendemos escribir. Quizá la idea que pensábamos utilizar en un relato corto, tenga la solvencia suficiente para convertirse en un libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los primeros aspectos a desarrollar es el escenario. Es obvio que debemos conocer las localizaciones que luego intentaremos describir a nuestros lectores (un paso que se saltan incluso lo más ilustres Best Seller, sobre todo si les toca hablar de nuestro país...) Lo ideal es poder visitar esos lugares personalmente, con el libro de apuntes en la mano, pero también son válidas las fotografías o las descripciones realizadas por otros. No sólo debemos documentar el aspecto de esas localizaciones, sino también su historia. Un círculo de ladrillos desmoronados no nos dice nada, pero la cosa cambia si sabemos que son los restos milenarios de alguna civilización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no debemos limitarnos a amontonar la información. Debemos escribir nuestros propios apuntes, donde intentaremos hacer una descripción preliminar de esos escenarios y las sensaciones que nos sugieren. Ese material será muy útil en el futuro, cuando finalmente nos sentemos a desarrollar nuestro relato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si estamos escribiendo un relato fantástico, tal vez podamos pensar que lo tenemos más fácil, ya que tenemos plena libertad para inventarnos lo que nos apetezca. Pero no es cierto. En realidad, necesitaremos hacer un doble esfuerzo. Si por ejemplo digo "pirámide", "motel de carretera" o "Museo del Prado", todos sabemos de que estoy hablando. Pero no ocurre lo mismo con lugares imaginarios. Tenemos que transmitir al lector no sólo una mera descripción física, sino también su significado o trascendencia. Algo que es muy difícil si nosotros mismos no tenemos muy claro de qué estamos hablando. Para aportar un retrato convincente, deberemos construir nosotros mismos toda la documentación. Apoyarse en imágenes o historias de escenarios reales y, si fuera preciso, hacer nuestros propios dibujos o planos. Un ejemplo clásico de escenario fantástico bien construído es la Tierra Media de Tolkien. Evidentemente, no podemos dedicar toda nuestra vida a documentar un sólo escenario, pero podemos utilizar ese ejemplo como modelo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El paisaje humano también debe ser documentado. Un escenario como el de la Inglaterra victoriana, por ejemplo, no se entiende fuera del contexto de su puritanismo religioso y su política colonial. Habrá muchos aspectos que podremos ignorar o sobre los que pasaremos de puntilla, evidentemente, pero en general debemos documentar el marco político, el religioso y el social, porque esas serán las fuerzas que condicionarán o estimularán nuestra trama y nuestros personajes. Un ejemplo excelente lo aporta Umberto Eco en su novela &lt;em&gt;El nombre de la rosa&lt;/em&gt;. El oscurantismo religioso o el contraste entre las preocupaciones y el estilo de vida monacal y el del pueblo llano, resultan tan interesantes o más que la trama detectivesca que emprenden sus protagonistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tercer asunto a tratar son los personajes. Una vez situados en su contexto físico y humano, hay que dotarles de su propia historia. Como en la vida misma, su carácter y lo que hacen o dejan de hacer, se apoya en una biografía previa. Para novelas de cierta identidad, yo suelo abrir un archivo para cada personaje relevante, donde consigno sus datos personales (nombre, edad, características físicas, parientes...) y sus atributos psicológicos. También desarrollo una biografía de su vida, más o menos extensa, prestando atención a los incidentes o anécdotas que luego puedan ilustrar algún comportamiento concreto en el desarrollo de la trama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las motivaciones de los distintos personajes, así como la relaciones que mantienen los unos con los otros, también deben incluirse en el lote. Esto tiene especial relieve a la hora de crear antagonistas creibles. Por lo general, descuidamos al malo de la película, más allá de su tendencia a entorpecer las acciones de nuestro héroe. En la vida real, lo que hace peligroso y temible a un Hitler o a un Stalin no es tanto su ansia de dominar y destruir, sino el apoyarse en una compleja red de medias verdades, intereses ajenos y elementos circunstanciales para ganarse la fidelidad de países enteros. En otras ocasiones, el atractivo puede estar en la ambigüedad. Un antagonista quizá lo sea sólo porque ese el punto de vista escogido por el narrador, y sostenga motivaciones tan legítimas (o turbias) como las del bando contrario. Esto es especialmente cierto en la narrativa histórica, donde un mismo ejército puede ser descrito como una horda de bárbaros salvajes (si los protas son romanos, por ejemplo) o como heroicos defensores de la libertad (si quien dirige la peli es Mel Gibson)...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo ese material se puede resumir en apenas medio folio si tenemos por delante un relato corto, o los varios centenares si proyectamos algo más denso. En cualquier caso, el objetivo es proporcionarnos un conocimiento profundo de la historia que vamos a narrar, y de cada uno de sus elementos. Todo el tiempo invertido se aprovechará luego, cuando no tengamos que detenernos a improvisar descripciones o intereses, con el peligroso riesgo de no saber por donde continuar o caer en la inconsistencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como siempre, resumo en varios parráfos lo que necesitaría ser contado en medio centenar de folios. Ya habrá ocasión de desarrollar cada apartado en el futuro.&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/_Y2CbVOJVRQ" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/2636890463162315841/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=2636890463162315841&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/2636890463162315841?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/2636890463162315841?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/_Y2CbVOJVRQ/proceso-de-documentacin.html" title="Proceso de documentación" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2007/12/proceso-de-documentacin.html</feedburner:origLink></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7774748839551338993.post-1197377305604931638</id><published>2007-12-27T16:52:00.000+01:00</published><updated>2007-12-27T16:56:02.026+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://purl.org/atom/app#">2007-12-27T16:56:02.026+01:00</app:edited><title type="text">Guiones</title><content type="html">Siempre me ha interesado la posibilidad de escribir un guión. Técnicamente, es menos exigente que una novela y me precio de tener una imaginación bastante visual, que podría adaptar con mayor o menor fortuna al lenguaje cinematográfico. Pero nunca me he metido en faena. Entre otras cosas, porque estoy seguro de que un guión escrito por mí terminaría en la la basura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veamos porqué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se me ha ocurrido una serie. Arranca en el Metro de una gran ciudad, quizá Madrid, a primeras horas de un día festivo. Los viajeros son pocos y malhumorados. Entonces, ocurre algo imprevisto. Una explosión, tal vez un atentado. El vagón salta de sus raíles y resbala sobre una lluvia de chispas... Cuando todo se despeja, y se empieza ya a bosquejar ya la personalidad de los personajes protagonistas (el que ayuda, el que no lo hace, el que mantiene la calma o el que empieza a chillar...) descubren que están encerrados. Los túneles están bloqueados y, aquellos que no lo están, conducen a estaciones colapsadas por el fuego y los escombros. Apenas disponen de luz, que no sea el de sus encendedores y las pocas linternas que puedan encontrar. Y a nadie se le ocurre de donde van a sacar agua o comida. Sólo en algo parecen estar de acuerdo, aunque estén demasiado conmocionados para rumiarlo demasiado: una catástrofe de grandes proporciones parece haber caído sobre la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer capítulo podría terminar con una agónica transmisión de radio o llamada de teléfono móvil. El interlocutor avisa de que están sufriendo un ataque, antes de que su voz se calle para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa es la idea. Un puñadito de supervivientes encerrados en una oscuridad casi completa, sin saber qué ocurre ahí fuera. Descuibrir ese misterio podría ser el gran motor de la primera temporada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si la idea es interesante o no lo es. Supongamos por un momento que lo fuera. ¿Le interesaría a algún productor? Pide unos cuantos escenarios que imiten al metro y algunos efectos especiales. Todo eso cuesta pasta. Además, es una serie que parece ser de terror. No es un género bien considerado por el público patrio (si encima puntualizo que de terror no es, que tiene bastantes componentes de Ci-Fi, que exigirán abundantes efectos digitales, apaga y vámonos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese es el problema. Aunque tuviera el talento necesario para escribir una serie como Lost, 24, BattleStar Galáctica o similares (y no he dicho que lo tenga), jamás lograría encontrar a alguien dispuesto a rodarla.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~4/en5xOP7_kAs" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/feeds/1197377305604931638/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=7774748839551338993&amp;postID=1197377305604931638&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/1197377305604931638?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7774748839551338993/posts/default/1197377305604931638?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/BoligrafoYCuaderno/~3/en5xOP7_kAs/guiones.html" title="Guiones" /><author><name>Juan J. Fermín</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02026990999353019239</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://boligrafoycuaderno.blogspot.com/2007/12/guiones.html</feedburner:origLink></entry></feed>
