<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/atom10full.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearch/1.1/" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0" xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" gd:etag="W/&quot;DEAER38_cSp7ImA9WhRUEUs.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226</id><updated>2012-01-21T11:25:06.149-06:00</updated><category term="Objetos Fantasma" /><title>c a t a v i e n t o</title><subtitle type="html" /><link rel="http://schemas.google.com/g/2005#feed" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/posts/default" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/" /><link rel="next" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25&amp;redirect=false&amp;v=2" /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><generator version="7.00" uri="http://www.blogger.com">Blogger</generator><openSearch:totalResults>63</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" type="application/atom+xml" href="http://feeds.feedburner.com/CATAVIENTO" /><feedburner:info uri="cataviento" /><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com/" /><entry gd:etag="W/&quot;D0MFRHw5eip7ImA9WhdVF00.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-7344522555127708137</id><published>2011-09-22T10:28:00.003-05:00</published><updated>2011-09-22T10:30:15.222-05:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-09-22T10:30:15.222-05:00</app:edited><title>El árbol de la vida</title><content type="html">&lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Terrence Malick es un director de cine
muy, pero muy particular. Desde ayer puedo decir que es uno de mis favoritos.
Cuenta con una filmografía breve pero impresionantemente rica. Malick nunca se
aparece en sus estrenos, no recoge premios, no da entrevistas, no socializa con
la prensa ni con la industria. Solo hace películas y en ellas expone su visión,
sin concesiones ni dogmatismos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; “The
Tree of Life” es la más reciente. Ganadora de la Palma de Oro en la edición 2011
del festival de Cannes, y también del premio que otorga la Federación
Internacional de Críticos de Cine, durante la última edición del festival de
San Sebastián.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La
historia se centra en una familia de clase media estadounidense que experimenta
la muerte de uno de sus tres hijos, hecho que detona toda una serie de
reflexiones, desajustes, dudas firmes sobre Dios y la existencia, y finalmente
tamiza la vida de sus protagonistas. Años más tarde, uno de los otros dos
hermanos, siendo ya un arquitecto reconocido, confiesa a su padre, por
teléfono, que piensa en su hermano muerto, todos los días. La visión de un
roble frente al edificio donde trabaja trae a su mente una larga colección de
recuerdos de la infancia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Malick
nos regala una larga secuencia en donde se describe el origen del cosmos; una
gran explosión que propicia la creación de la materia, siempre en expansión. Se
forman nebulosas, galaxias, sistemas solares. Se muestra un incipiente planeta
tierra que surge dentro de ese universo, solitario y doloroso. Aparecen los
primeros seres vivos, protozoarios y anémonas, hasta devenir en varias etapas
dentro de la existencia de vida en la tierra. Los primeros bosques, dinosaurios
y el choque del gran meteoro que los mató a todos. Aparece de pronto un niño
dentro de una casa sumergida en agua. El niño nada, abre una puerta, y la
siguiente escena es una mujer, la madre de familia, dando a luz a su primer
hijo. Es preciso entender toda una historia del universo para comprender por
qué uno nace. La existencia humana no puede ni debe deslindarse de la historia
del cosmos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Una
nueva secuencia muestra a la familia criando a los hijos, que se suceden
milagrosamente hasta llegar a ser tres. Existe una idea clara: uno viene al
mundo para amar y ser amado. Es lo único que no se mide, ni compite, ni se
encuadra en cánones morales ni sociales, religiosos ni políticos. Todo lo que
esté fuera de este sencillo principio no es más que la causa del dolor y la
duda que significa el estar vivo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La
forma de presentar las ideas es completamente poética, a través de situaciones
cotidianas que reflejan el caos, la pureza, el constante convivio entre el bien
y el mal, la crueldad, la frustración, la responsabilidad. Malick nos refuerza
la idea de que nadie nace sabiendo ser padre. Todo mundo lucha por sobrevivir.
Todo mundo ama pero somos torpes al hacerlo. La muerte está en cada momento, de
la mano de la vida. Todo lo que pasa hoy, en este planeta, en este momento,
terminará de manera definitiva y dramática. El fin de nuestra especie y de la
civilización humana es un hecho inminente hasta ahora. Un día, la tierra será
absorbida por el calor del sol en su proceso de muerte. El planeta estará
confinado a orbitar alrededor de una enana blanca, y todo lo que alguna vez
existió dentro de él no tendrá ni siquiera, como escribió Fernando Pessoa, “el
remordimiento de haber vivido”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ante
lo inexplicable e inasible de la vida; ante lo inminente de la muerte, solo
queda una cosa por hacer: amarnos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En
alguna reseña posterior a su galardón en Cannes, se definió a esta película
como, quizás, el filme que mejor expresa la relación del cosmos y la existencia
humana. En lo personal no recuerdo alguna película, libro, canción, pintura, o
lo que sea, que con tal contundencia separe lo superfluo de lo fundamental. Yo
no sé si existen otras civilizaciones en algún punto del universo. Si es que
las hay, no sé si estén desarrolladas al grado de tener artes y ciencias. Si es
que las tienen, quién sabe si tengan algo parecido al cine. Y si es que lo
tienen, y de esto sí estoy seguro, no tienen a un Terrence Malick.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-7344522555127708137?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/4NvJuORlPRhcNIzhfCI_5j5xj1I/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/4NvJuORlPRhcNIzhfCI_5j5xj1I/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/4NvJuORlPRhcNIzhfCI_5j5xj1I/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/4NvJuORlPRhcNIzhfCI_5j5xj1I/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/B_2rhuX_psk" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/7344522555127708137/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=7344522555127708137" title="0 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/7344522555127708137?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/7344522555127708137?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/B_2rhuX_psk/el-arbol-de-la-vida.html" title="El árbol de la vida" /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2011/09/el-arbol-de-la-vida.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DkYDRn0-eyp7ImA9WhdVEEw.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-1984060421046463228</id><published>2011-09-14T10:29:00.001-05:00</published><updated>2011-09-14T10:29:37.353-05:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-09-14T10:29:37.353-05:00</app:edited><title>¿Crónica de qué?</title><content type="html">Llevo ya dos meses en periodo “sabático”. No sé cómo es que se pueda hacer la crónica de los días encerrado, la mayor parte del tiempo, en un pequeño cuarto. ¿Qué se puede contar de la vida estando ahí?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;La vida pasa en todos lados. “Ahí afuera”, dice el cliché. Pero aquí, adentro, también pasan montones de cosas. ¿Cuáles son?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para empezar, debo explicar por qué estoy en ese período al que llaman “sabático”, séptimo año durante el cuál los hebreos dejaban descansar sus tierras. Dejé mi trabajo porque se supone que me iría con una banda de rock a tocar por todos lados, auspiciados por una importante compañía. Bueno, pues ese plan se pospuso y no me queda otro remedio mas que ajustarme a los plazos logísticos y términos que conlleva una industria radicalmente distinta de aquélla a la que antes pertenecía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;Es decir, los últimos 6 años de mi vida se medían en semestres y veranos, por que la “industria” educativa así lo requiere. Por que era profesor y mi vida dependía de eso. Decidí dejarlo para dedicarme exclusivamente a la música. Pero esto se mide de otra manera. No hay semestres, ni bimestres, ni años, ni semanas… Uno puede estar tocando horas enteras antes de encontrar la idea creativa que produzca una canción. Uno puede componer cuatro canciones en media hora. Uno puede tener una idea musical brillante estando con la mejor y más cara guitarra, o te puede venir estando en el metro, en misa, en el antro o en la cama con una chica. Los músicos que lean esto saben de qué hablo. Así pues, se pospuso un proyecto de ir a tocar por todos lados, y yo me encontré de pronto sin mi trabajo anterior, sin departamento, y con unos cuantos pesos que ahorré. Tras 6 años de arduo trabajo académico, salpicado con mis proyectos alternos, estoy, ahora, “descansando”, involuntariamente, mis tierras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;Caí en blandito, la verdad. Llevo dos meses viviendo de nuevo con mis padres. Pensé que sería difícil, que no habría compatibilidad, y que muy pronto surgirían rencillas, resultado de años de estar, cada quien, forjando en solitario su propio estilo de vida. No pude estar más equivocado. Vivo un reencuentro intenso con mis padres. Durante los años de vivir por mi cuenta perdí la sensibilidad sobre la vida cotidiana de ellos. Ahora que los tengo todo el tiempo, miro cómo van enfrentando el umbral de sus últimos años. Sus cuerpos se hacen frágiles, pero sus espíritus son más fuertes. Tengo diarias dosis de sabiduría, de parte de dos grandes seres que pueden hablar de lo que aprendieron, y pueden decir satisfechos, que han vivido. No puedo describir lo que siento al ver a mi madre desayunar su plato de papaya con yogurt de durazno, o cachar a mi papá comiéndose unos pistaches mientras lee su revista de coches. Qué bueno que me quedé sin nada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;Este rollo sabático me ha traído un nuevo beneficio. De enero a junio de este 2011 solo había podido leer dos libros. Lo confieso con profunda vergüenza. Ahora me he puesto vigorosamente al corriente, y creo que si un trabajo no te da para leer al menos dos horas al día, te está comiendo la posibilidad de confrontar de manera permanente y sistemática las realidades, mundos, ideas, disfrutes y placeres que existen alrededor de la vida; esa que uno se pierde en juntas, burocracia y conversaciones sin sentido. Qué bueno que me quedé sin nada, porque gracias a eso me reencontré con Maquiavelo, aprendí de Ezra Pound y José Emilio Pacheco el arte de pintar la realidad. Casi en éxtasis leí las historias de Rúbem Fonseca, además de mitos y leyendas, las teorías de los sistemas autoconscientes de Hofstadter, y lo que la música provoca en el humano a nivel neuronal, y una novelita de Elmer Mendoza, y los sistemas emocionales de los elefantes, tan parecidos a los humanos… Qué bueno que me quedé sin nada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;¿Ya dije que me quedé sin dinero? No. Dije que tenía un poco ahorrado. Tan poco, que ya me lo terminé. El dinero te hace cauto, te hace defenderlo a mansalva, a buscar algo estable y definido con tal de disminuir las posibilidades de perderlo. Pues bien, ya lo perdí. Todo. Así que de nada me sirve ser cauto. Si no tienes dinero en una sociedad que se mueve precisamente en base a eso; si te quedas estable, te mueres. Qué bueno que no tengo dinero, porque estoy encontrando nuevas maneras de conseguirlo. Mis maneras. Ahora acabo de montar con dos amigos una empresa productora de música, y ya tenemos a nuestros primeros clientes. Ya recibí mi primer dinero. El primero en 6 años que no viene de una fuente institucionalizada. Viene de la actividad que a mi se me ocurrió porque no tenía otra opción mas que hacer lo que me diera la gana, de una forma enfocada, útil y honesta. Hace dos meses era un profesor, miembro de una institución. Hoy soy un productor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;Creo que lo mejor que me pudo pasar fue, precisamente, “quedarme sin nada”. Tengo, estrictamente hablando, lo que necesito. No soy ni más ni menos. Me siento libre, con toda la dulzura y con toda la angustia que la libertad implica. Además, estoy con una mujer a la que adoro y de quien aprendo todos los días algo. Tengo a mis hermanos, mis primos, mi amigos. Tengo a la música, que jamás me abandona. Arriesgué todo por un sueño y hasta el momento no termina de ocurrir. Pero muchas cosas ocurren al mismo tiempo, solo que, casi siempre, uno decide no verlas. Nadie podrá acusarme de no haber sido valiente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;nbsp;Esta crónica no es acerca de lo que pasa afuera, sino de lo que pasa aquí, dentro de mi, y en los jardines de lo que soy.
&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-1984060421046463228?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/mRLa9tJImY9GfsNDq0kZKEsk0eY/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/mRLa9tJImY9GfsNDq0kZKEsk0eY/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/mRLa9tJImY9GfsNDq0kZKEsk0eY/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/mRLa9tJImY9GfsNDq0kZKEsk0eY/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/dNwN0nSvpRI" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/1984060421046463228/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=1984060421046463228" title="6 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/1984060421046463228?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/1984060421046463228?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/dNwN0nSvpRI/cronica-de-que.html" title="¿Crónica de qué?" /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><thr:total>6</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2011/09/cronica-de-que.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0EGQX4-eCp7ImA9WhdWEkg.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-563873586242394014</id><published>2011-09-05T16:48:00.002-05:00</published><updated>2011-09-05T16:53:40.050-05:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-09-05T16:53:40.050-05:00</app:edited><title>El tiempo que se va, el que se queda, el que vendrá...</title><content type="html">En efecto, el tiempo pasa. Una frase trillada, repetida hasta el cansancio. Lo que es cierto es que el tiempo parece de repente ahogarnos. Hace poco leí sobre el experimento que comprueba que el tiempo y el espacio son lo mismo. Es decir, ya es un error hablar de estos dos conceptos de manera separada. Debe llamarse el “espacio-tiempo”. Es algo así como hablar de coordenadas en múltiples dimensiones. O dicho de otro modo, no puedo existir sin un tiempo y un espacio. Ocupo este lugar del cosmos; una fracción tan pequeña de espacio que es hasta ridículo pensar, en términos físicos, en grandes viajes. También ocupo esta fracción de tiempo en la cual todo está ocurriendo, incluyendo mi vida, estas letras que se dibujan en la pantalla.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Es cierto pues, eso que dicen de que el tiempo se va, pero también se percibe el tiempo que viene, que nos hace tener dolores de cabeza, angustias, y la fascinante irresponsabilidad de perderlo, dejarlo ir, abrigado en justificaciones hueras. El “espacio-tiempo” en constante evolución. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Es común que las personas vivamos con la firme intención de ir trazando líneas, uniendo puntos que vayan dando la impresión de haber vivido una línea recta, siempre en la dirección correcta, hacia donde nos conducirán nuestros actos; vivimos en el jardín de los senderos que se bifurcan, como Borges lo supo identificar muy bien. La vida hacia delante no es más que un racimo de opciones, las cuales desaparecen en el momento en el que te decides por una. Dicho de otro modo, no hay puntos hacia delante que uno pueda unir. Los puntos se unen hacia atrás. La línea de vida que uno traza se construye con esos rellanos, esos múltiples fracasos, aquéllos fortuitos o bien ganados éxitos. La trayectoria de tu vida es la unión de esos puntos que te tienen aquí parado. El futuro no debería ser una promesa sino una proyección de esos puntos. El futuro se construye, se está haciendo justo en este espacio-tiempo continuo, perenne e inasible. Hoy se fabrica un punto que se unirá mañana.&lt;br /&gt;Estrictamente hablando, no existen los éxitos ni los fracasos; existen los momentos; existen las múltiples posibilidades de hacer lo que quieras, o hacer lo que otros quieran que hagas, o no hacer absolutamente nada. Esto también está bastante trillado: todas nuestras decisiones son propias. Absolutamente todas. Más aun si tu decidiste por voluntad propia entrar a este blog y leer este texto y llegar hasta aquí. Así podría hacerse con todo, y generar una consciencia de nuestro propio tiempo, de las muchas acciones que uno puede hacer en un día cualquiera, de esa gran cantidad de cosas que uno amaría estar propiciando, o lugares donde uno amaría estar, pero no se hacen esas cosas ni se está en esos lugares, y creemos que el peor sitio en donde uno puede vivir es justo aquí, en ésta casa y en ésta ciudad, dando rienda suelta a una brutal y despiadada falacia. “El peor lugar para estar es aquí donde habita nuestro cuerpo, y el peor momento es éste, en el que estamos vivos.” Vaya frase fatalista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debemos entender que el aquí y el ahora no es el peor lugar; es el único. Lo que pasa afuera de tu tiempo y espacio personal es absoluta y rotundamente ajeno a tus decisiones. Deberíamos pensar al revés y estar conscientes de que éste es nuestro tiempo, éste es nuestro espacio… Mi espacio y mi tiempo es lo único que en verdad poseo. Si no soy capaz de asumirme como dueño de eso, es probable que socialmente me vuelva exitoso, pero en el fondo de la consciencia no sea más que un pigmeo arrinconado en una infame caverna sin luz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-563873586242394014?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/2xzvir6hOW4VG5IZQyYcZt5KzkA/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/2xzvir6hOW4VG5IZQyYcZt5KzkA/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/2xzvir6hOW4VG5IZQyYcZt5KzkA/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/2xzvir6hOW4VG5IZQyYcZt5KzkA/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/d09pKaEn678" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/563873586242394014/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=563873586242394014" title="2 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/563873586242394014?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/563873586242394014?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/d09pKaEn678/el-tiempo-que-se-va-el-que-se-queda-el.html" title="El tiempo que se va, el que se queda, el que vendrá..." /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><thr:total>2</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2011/09/el-tiempo-que-se-va-el-que-se-queda-el.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DkMGSXo-eyp7ImA9WxBRGU0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-423648906393557023</id><published>2010-01-07T16:46:00.000-06:00</published><updated>2010-01-07T16:47:08.453-06:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-01-07T16:47:08.453-06:00</app:edited><title>Distintos Ahoras</title><content type="html">   &lt;meta name="Title" content=""&gt; &lt;meta name="Keywords" content=""&gt; &lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt; &lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt; &lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 2008"&gt; &lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 2008"&gt; &lt;link rel="File-List" href="file://localhost/Users/ramonsantillana/Library/Caches/TemporaryItems/msoclip/0clip_filelist.xml"&gt; &lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;o:documentproperties&gt;   &lt;o:template&gt;Normal.dotm&lt;/o:Template&gt;   &lt;o:revision&gt;0&lt;/o:Revision&gt;   &lt;o:totaltime&gt;0&lt;/o:TotalTime&gt;   &lt;o:pages&gt;1&lt;/o:Pages&gt;   &lt;o:words&gt;688&lt;/o:Words&gt;   &lt;o:characters&gt;3927&lt;/o:Characters&gt;   &lt;o:company&gt;MONCHO&lt;/o:Company&gt;   &lt;o:lines&gt;32&lt;/o:Lines&gt;   &lt;o:paragraphs&gt;7&lt;/o:Paragraphs&gt;   &lt;o:characterswithspaces&gt;4822&lt;/o:CharactersWithSpaces&gt;   &lt;o:version&gt;12.0&lt;/o:Version&gt;  &lt;/o:DocumentProperties&gt;  &lt;o:officedocumentsettings&gt;   &lt;o:allowpng/&gt;  &lt;/o:OfficeDocumentSettings&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:trackmoves&gt;false&lt;/w:TrackMoves&gt;   &lt;w:trackformatting/&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:drawinggridhorizontalspacing&gt;18 pt&lt;/w:DrawingGridHorizontalSpacing&gt;   &lt;w:drawinggridverticalspacing&gt;18 pt&lt;/w:DrawingGridVerticalSpacing&gt;   &lt;w:displayhorizontaldrawinggridevery&gt;0&lt;/w:DisplayHorizontalDrawingGridEvery&gt;   &lt;w:displayverticaldrawinggridevery&gt;0&lt;/w:DisplayVerticalDrawingGridEvery&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;    &lt;w:dontautofitconstrainedtables/&gt;    &lt;w:dontvertalignintxbx/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="276"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt; &lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */ @font-face 	{font-family:Cambria; 	panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:auto; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:3 0 0 0 1 0;}  /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin-top:0cm; 	margin-right:0cm; 	margin-bottom:10.0pt; 	margin-left:0cm; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-ascii-font-family:Cambria; 	mso-fareast-font-family:Cambria; 	mso-hansi-font-family:Cambria; 	mso-bidi-font-family:"Times New Roman"; 	mso-ansi-language:ES-TRAD;} @page Section1 	{size:595.0pt 842.0pt; 	margin:72.0pt 90.0pt 72.0pt 90.0pt; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt; &lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Table Normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-ascii-font-family:Cambria; 	mso-ascii-theme-font:minor-latin; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-theme-font:minor-fareast; 	mso-hansi-font-family:Cambria; 	mso-hansi-theme-font:minor-latin; 	mso-bidi-font-family:"Times New Roman"; 	mso-bidi-theme-font:minor-bidi;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Conocí a Adrian Outler hace más de 22 años. Él nació en un suburbio de Dallas, Texas. Hijo único de madre mexicana y padre estadounidense veterano de la guerra de Vietnam. Su infancia, pubertad, adolescencia y primera adultez transcurrieron casi siempre en “Suburbia USA”, esas regiones de vibra relajada, donde no se ve nada, ni se oye nada, y en general, no pasa nada. El mundo es lo que el televisor refleja y lo que los centros comerciales ofertan, así como los cines y las tiendas de ocasión. Así creció Adrian Outler, pues, en su bucólica región, soportando la separación de sus padres, siendo criado por su madre y su abuela. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Su vida y la mía siempre estuvieron separadas por más de 1300 kilómetros, una gruesa e insondable frontera, dos culturas distintas, lenguas distintas y enfoques del mundo casi diametralmente opuestos. Lo conocí cuando él hizo su primer viaje a México, hace más de 22 años. Su madre lo cargaba en su regazo. Él medía apenas 30 centímetros, y yo, desde la estatura y estatus que me daban mis 8 o 9 años, lo miraba con curiosidad. Su nombre y apellido me eran intrigantes, su nacionalidad&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;un misterio, sus ojos cerrados, una promesa. A pesar de las diferencias aquí enumeradas, había algunos aspectos nada marginales que nos unían. Por ejemplo, su abuela y mi abuela eran la misma persona. Su segundo apellido era igual que mi primer apellido. La forma de las orejas, la caída de las cejas, el tono de voz y la perenne rebeldía incomprensible nos hacían, más o menos, parecidos; ser primos era creíble.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Nos vimos tantas veces que hace años perdí la cuenta. Muchas fueron en México, en muchas ciudades y casas, durante semanas que se volvieron meses. Muchas otras fueron allá, en la metafísica Texas, la húmeda Arkansas y el festivo Tennessee. Hemos ido y venido mutuamente de nuestras propias existencias. Para él soy como su hermano, para mi, siempre ha sido ese primo inclasificable. Ha sido brillante toda su vida, con una capacidad analítica digna de un científico o un investigador acucioso. Sin embargo, en casi todo lo demás le ha ido siempre mal; en la escuela, en sus relaciones amorosas, en sus viajes y hasta en su ortografía. Así es él.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Hace apenas medio año, Adrian Outler tomó una decisión firme y definitiva en su vida. Estaba cansado de ser una bala perdida, un nowhere man, una rolling stone. Tenía que hacer algo que forzara a su cuerpo y espíritu a encausar la mente y la energía hacia algo más o menos provechoso. Fue así que decidió presentarse a la oficina de reclutamiento militar y enlistarse para servir a su país.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Luego desapareció tres meses, en Oklahoma o en Carolina, no lo recuerdo. Su largo y canoso pelo (a pesar de su edad) se convirtió en una afeitada cabeza. La capa de grasa dio lugar a una musculatura más o menos uniforme. Parecía más sereno y tranquilo. Esos meses de entrenamiento, en un ambiente aislado, moldearon en él finalmente un ímpetu que toda su vida permaneció, si no callado, sí agazapado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Al volver, su madre (mi tía), lo llevó con una fotógrafa para retratarlo. En un viaje posterior que hizo mi tía a México trajo consigo las fotos. En ellas, Adrian Outler posaba de varias formas junto con la bandera de Estados Unidos. Al verlas volví a sentir lo mismo que cuando lo vi por primera vez, siendo cargado por su madre. Pero en ésta ocasión su madre no era mi tía. Su nombre y apellido resonaban en mi cabeza como el de un personaje que uno lee en novelas, como un Holden o un Dean Moriarty, un anciano en una barca o la palabra Rosebud; su nacionalidad ya no era aquella misteriosa magia carente de significado. En las fotos, mi primo tenía una mirada hasta entonces desconocida para mí, pues había en ella algo mucho más grande y más fuerte que él mismo, lo que siempre estuvo buscando, lo que no encontró ni en la escuela, ni en la música, ni en los libros, ni en su padre, y por supuesto, mucho menos en mí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;A finales de octubre se subió a un avión que lo llevó a una base militar estadounidense localizada en Alemania. Vinieron meses de nuevo entrenamiento, de aprender técnicas y estrategias que muy pronto le serían de lo más útil. Finalmente, justo unos días antes de navidad, Adrian Outler subió a un avión que al cabo de unas horas lo dejaría en Irak. La guerra más estúpida que me ha tocado conocer en mi breve existencia había por fin llegado a mi familia, a la conversación de sobremesa, al rostro de mi padre y las manos mi abuela, al silencio de la incertidumbre. Adrian Outler, mi primo, está en Irak. Yo estoy aquí, en México, escribiendo. Lo que veo y lo que él ve no es igual. Son mundos distintos, más fronteras, más lenguas y más culturas las que se interponen. Vivimos al mismo tiempo en distintos Ahoras, en el mismo planeta usando gafas distintas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt; &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-423648906393557023?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/UnmT-XqFdoCScUpj0VDpK0unAoU/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/UnmT-XqFdoCScUpj0VDpK0unAoU/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/UnmT-XqFdoCScUpj0VDpK0unAoU/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/UnmT-XqFdoCScUpj0VDpK0unAoU/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/Gh_Y3dQSaPs" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/423648906393557023/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=423648906393557023" title="1 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/423648906393557023?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/423648906393557023?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/Gh_Y3dQSaPs/distintos-ahoras.html" title="Distintos Ahoras" /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><thr:total>1</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2010/01/distintos-ahoras.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUUMRHs4eip7ImA9WxBREk0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-3160533198375457632</id><published>2009-12-30T14:38:00.005-06:00</published><updated>2009-12-30T15:08:05.532-06:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-12-30T15:08:05.532-06:00</app:edited><title>Adiós, maestra</title><content type="html">Solía encontrarle gusto a la embriaguez. Aprendí infinidad de cosas cada vez que mi cabeza comenzaba a girar y mis sentidos se distendían en vacíos inexplorados. Me gustaba el yo que era a través de los vasos de vidrio. Las conexiones neuronales pasaban de lo intrépido a lo esotérico, de lo audaz a lo brillante. Escribí buenas palabras desde el delirio, buenas en verdad, en el sentido ético y moral de lo que "bueno" significa. Es decir, no hablo de talento sino de ausencia de maldad. Me gané besos y enemigos, vergüenzas y anécdotas, le arranqué carcajadas a más de uno y sembré decepción en más de mil. Pacté amistades infinitas, sellé con un chocar de copas el comienzo de un idilio, y también en la ausencia de sobriedad me vi diciéndo adiós sin entender por qué. Exalté mis sentidos, pero también los acostumbré un poco de más al aturdimiento. Unos tragos me ayudaron a llevar las discusiones a niveles más álgidos y entusiastas, a reflexiones que no hubieran comparecido si la sangre no corriera embrabecida. Tuve fabulosos regresos a casa en la ignominia de las madrugadas, con el jazz de sonido sucio de una radio que no sabía captar, con la voz casi quebrada de Dylan, con el silencio que producía el ruido del motor en marcha, con el dolor en el alma y la alegría en el cuerpo, con el sabor de unos labios y el aroma de un cuerpo impregnado en mi ropa. Tuve también regresos desastrozos, lagunas obscuras entre el último trago y el abrir los ojos al día siguiente; la incredulidad de escuchar lo que había sido capaz de hacer, sin poder ser capaz de recordarlo. Odié tanto las resacas que un día, sin más, comencé a quererlas, a entenderlas, a saberlas necesarias, ya que se volvieron la perfecta analogía de los vaivenes de la vida, del éxtasis de la felicidad que uno abandona en estrepitosa caída libre hasta la oclusión inconciente de la mente y las ideas. Siempre fue como la vida y la muerte. Ir de un extremo a otro le da a cualquiera la sensación de haber recorrido un enorme terreno, y la ebriedad y la resaca eran justo eso, las dos orillas de una misma realidad. Solía buscarla, desearla, provocarla, a la embriaguez; como si fuera una mujer o una tristísima canción. Solía aprender de ella lo que no podía aprender de nadie más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, ya no la encuentro. No la siento, aunque la busque y me empeñe en descifrarla nuevamente. Por más que la llamo no acude a la cita. Comienzo a creer que la curva de aprendizaje llegó a su cresta final, no hay más que pueda decirme, ni nuevas anécdotas que ensoñar. No tiene que ver ni la edad ni un estado de moralidad ambigua y dispersa. Más bien, ese libro lo he leído ya demasiadas veces, y ya le extraje todo lo que pude. Necesito caminar en otra dirección, aprender de otros maestros y enriquecer mi existencia de otras formas. He vivido, he aprendio un poco, y necesito seguir adelante, aprender más, reconocer en mí un rostro más profundo y verdadero.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-3160533198375457632?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/Bxpmqh0SXCND23_Ec5GJSiNN1SY/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/Bxpmqh0SXCND23_Ec5GJSiNN1SY/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/Bxpmqh0SXCND23_Ec5GJSiNN1SY/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/Bxpmqh0SXCND23_Ec5GJSiNN1SY/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/jHLfGcNOQ40" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/3160533198375457632/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=3160533198375457632" title="2 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/3160533198375457632?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/3160533198375457632?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/jHLfGcNOQ40/adios-maestra.html" title="Adiós, maestra" /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><thr:total>2</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2009/12/adios-maestra.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUcASXcyfSp7ImA9WxVaFUQ.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-2033341867840943501</id><published>2009-04-12T23:26:00.003-05:00</published><updated>2009-04-12T23:30:48.995-05:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-04-12T23:30:48.995-05:00</app:edited><title>Crónica del mundo desde la playa mientras se lee a Henry Miller</title><content type="html">&lt;div style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;Sé que es miércoles y que estoy en un lugar que no pensé. En mi mente suponía que habría de aparecer en la sierra, en un lugar boscoso y frío. La Oaxteca. Pero no, estoy en la “Oaxaca”. Muy lejos de aquello que imaginé. Al principio me afligía eso de imaginar algo y terminar haciendo otra cosa distinta, pero me importa poco ahora. Solo quiero estar, en donde sea, pero estar. “Aquí estamos todos solos y estamos muertos.”, dice Henry Miller.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;  &lt;p style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;Ayer conocí a un californiano que se llama Nicholas y a un catalán que se llama Pedro. Ambos dan la impresión de estar en viaje interminable. Ambos de cabellos largos y barbudos. El primero me llamó a su mesa. Tenía ganas de conversar de lo que fuera, en ese bar cuyo piso era la arena. Parece uno de esos surfers irremediables que preguntan lo esencial y se quedan mirando fijamente lo que sea, sin que parezcan necesariamente interesados. Al segundo, Pedro, lo abordé yo, afuera, en la playa. Lo hice porque lo vi llorando. Había algo de amargura en sus ojos grises y en esas arrugas prematuras.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;Me acordé de los escarabajos peloteros, esos pequeños seres que empujan bolitas de caca por el mundo. Siento que a menudo me topo con gente igual. Quizás hay días en que yo soy uno de ellos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;Hemos llegado al acuerdo de que Pedro se parece a Jean-Paul Belmondo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;“Dondequiera que voy las personas están echando a perder sus vidas.”. Aunque suena fatalista, esta frase también me brinda cierta dosis de optimismo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;No es raro que compre libros usados. Los prefiero éstos a los nuevos. Me dan la sensación de llevar una historia a cuestas además de la que en sus páginas relatan. Si alguna vez publico un libro, buscaré una editorial que solamente publique libros usados. Así, mis textos llegarán a manos de los lectores plagados de líneas subrayadas, anotaciones al margen, el número de teléfono de alguien apuntado hasta el final, una idea repentina, la fecha de adquisición, la dedicatoria, la conversación escrita entre dos estudiantes aburridos en su salón de clase. Si no puedo publicar libros así, prefiero no publicar nunca nada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;Escribo con las manos llenas de arena. Caminé medio kilómetro en terracería, a unos 35 grados centígrados, para encontrar el “Mazunet” y sentarme ante un ordenador. En el camino vi a un joven moreno de bigote tímido, con gorra blanca cuya visera caía por un costado de la cara. Traía puesta una playera que decía “Fly Emirates”. Imaginé no estar aquí, sino en Tánger o Cabo Verde. No fue difícil lograrlo. Escribir con arena en las manos, dedos pegajosos, una caguama vacía frente a mí y turistas hippies europeos a mi alrededor me hace creer que no soy yo el que escribe. Soy yo extrapolado. Soy el karma de alguien parecido a mí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;Recuerdo haber leído en un libro de Unamuno que el mundo solo existe para los que tienen conciencia. Luego de andar topándome con gente por dondequiera que voy, concluyo en que uno no puede darse cuenta de lo que significa estar vivo si no has perdido antes algo. Cuando pierdes, lo que sea, pero una pérdida real, el instinto te hace aferrarte a lo que aun te queda, como náufrago a un trozo de madera mojada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;*&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;Gracias Pedro. Quizás nunca vuelva a verte, ni sabré porqué llorabas. Nunca olvidaré tus lágrimas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-2033341867840943501?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/9fKnf7CJ9nqEm2kUbgaAVEsb1_U/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/9fKnf7CJ9nqEm2kUbgaAVEsb1_U/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/9fKnf7CJ9nqEm2kUbgaAVEsb1_U/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/9fKnf7CJ9nqEm2kUbgaAVEsb1_U/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/GGhrs8QoLSo" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/2033341867840943501/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=2033341867840943501" title="7 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/2033341867840943501?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/2033341867840943501?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/GGhrs8QoLSo/cronica-del-mundo-desde-la-playa.html" title="Crónica del mundo desde la playa mientras se lee a Henry Miller" /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><thr:total>7</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2009/04/cronica-del-mundo-desde-la-playa.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DEIGQX0-eCp7ImA9WxVXFEs.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-5840350265661672734</id><published>2009-02-12T13:22:00.000-06:00</published><updated>2009-02-12T13:22:00.350-06:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-02-12T13:22:00.350-06:00</app:edited><title>Ratas</title><content type="html">Al salir de casa lo primero que vi fue una rata medio gris y medio parda, aparentemente muerta, a mitad de la calle. También vi a una mujer de pie al lado de un auto, y le preguntaba a alguien ahí adentro, ¿Tienes las llaves de la casa?&lt;br /&gt;   A lo mejor vi primero a la mujer y después a la rata, no importa tanto. Lo que sí pasó fue que vi las dos cosas y esperé que eso no fuera presagio de lo que vendría por el resto del día: mujeres que hacen preguntas y ratas aparentemente muertas.&lt;br /&gt;   Fue de hecho peor. Pasé la lado de la rata y ahora puedo eliminar la palabra “aparente” de esta crónica. Estaba bien muerta, y las tripas se le habían salido por el ano. Sin embargo, aunque la rata parecía fría y tiesa, el viento le meneaba el pelambre y pude notar cómo dentro de la muerte hay ciertos rasgos de vida. En realidad el cadáver, a pesar de estar helado e inmóvil, no podría decirse que pareciera una piedra que no tiene vida. Parecía más bien un pastizal que se mueve a capricho del aire, y uno nunca dice que el pasto está muerto, o que es incapaz de decidir por si mismo. Esa impresión me dio el pelambre de la rata. Tal vez en la muerte seguirán existiendo intersticios de vida. Quizás la muerte no es un destino, sino el inicio, o el cauce, o la circunstancia, o la gravedad, o la inercia del destino. O todo eso junto.&lt;br /&gt;   El asunto de las mujeres haciendo preguntas es algo que simplemente estuvo ahí el resto de la tarde, desde el ¿más café joven?, ¿traerá cambio? ¿Cómo quiere que le corte el pelo? Es algo que estará todos los días, y no hay manera de escaparse, ni de eso, ni de la muerte, ni del destino.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-5840350265661672734?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/wSlhiOa-hEW48sM51UZmxdzTfao/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/wSlhiOa-hEW48sM51UZmxdzTfao/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/wSlhiOa-hEW48sM51UZmxdzTfao/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/wSlhiOa-hEW48sM51UZmxdzTfao/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/PikJxuMMvcQ" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/5840350265661672734/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=5840350265661672734" title="3 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/5840350265661672734?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/5840350265661672734?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/PikJxuMMvcQ/ratas.html" title="Ratas" /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><thr:total>3</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2009/02/ratas.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEIEQX8_cCp7ImA9WxVXEk8.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-5218881334757048155</id><published>2009-02-09T17:35:00.000-06:00</published><updated>2009-02-09T17:35:00.148-06:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-02-09T17:35:00.148-06:00</app:edited><title>El mano a mano</title><content type="html">&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Situación:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Danzón vs. Mambo, así estaba anunciado. Suelo ir a conciertos de casi todo tipo. Abundan los de rock, de jazz, algunos de clásica, pero esa noche fue de mambos y danzones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Lugar:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El legendario teatro del IMSS. El pequeño y caluroso teatro del IMSS. El infame y horrible teatro del IMSS. A veces uno llega a pensar que en ese diminuto lugar se centra la mayor parte de las actividades culturales a las que asiste la sociedad toluqueña toluquense choricera. Lo bueno es que ya hay butacas nuevas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Quienes:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los danzones de Acerina vs. los mambos de la orquesta de Pérez Prado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Público:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre, mi tía, mi hermana, una señora gordísima, varias viejitas que parecían de más de 865 años, señores maduros con chamarritas de piel sintética compradas en la década de los 70’s, pantalones de vestir y zapatos idem, gastados y sin lustre; una antigua compañera de algún curso que tomé, con sus amigos, y familia, oficinistas que recién se habían quitado sus corbatas, amas de casa, niños con cara de metrajeronagüevo, y unas cuantas decenas de personas más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Primer Round:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suena la música y luego luego se abre el telón. Aparece la danzonera de Acerina con sus ritmos, mezcla de aquélla música europea que llegó al caribe y se mezcló con la rumba y el bolero para aterrizar después en Veracruz y agarrar el color jarocho, luego pasarse al chilango para su internacionalización y terminar después en el teatro del IMSS de la ciudad de Toluca. Salieron dos parejas a bailar, pero recuerdo únicamente el nombre de las chicas: Mayra y Alicia. Ésta última una mujerona (según yo y toda la bola de distinguidos machos que aplaudíamos cada vez que la susodicha Alicia efectuaba alguno de esos lentísimos pasos junto con su acompañante).&lt;br /&gt;  Tocaban excelente, el sonido impecable, décadas de tradición estaban aun ahí, dando lata y sabor, dando vida a una ciudad que por lo general está dormida. Se veían graciosos, casi todos viejos y gordos, pero llenos de candor y entusiasmo por la música. Cerraron con Nereidas. ¡Qué música, carajo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Intermedio:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se cierra el telón. Aparece un hombre entre el público, con una caja llena de discos de Acerina. Se pasea entre las butacas. Una de las viejitas cebollinas está comiéndose unos bomboncitos. La música ambiental es de The Cure. El hombre de los discos está medio calvo, trae una playera, también de Acerina. Luego de un rato ya nadie le quiere hacer caso y se va a parar a un ladito del escenario; agarra dos discos con la mano, misma levanta y se queda así un rato. Tiene el mentón salido y parece apretar los dientes. Luego de un rato se esfuma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Segundo round:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelve a sonar la música a la vez que se abre el telón. Ahí está la DámazoPérezPradoMamboMachine. Uy, como que la gente está más prendida. La música es impecable, casi gloriosa, la gente se prende más, será que así son los mambos, más guapachosos, aguerridos, y mira al del teclado me dice mi tía, y mira a los del saxofón. Mi papá hasta se pone a aplaudir. Al ritmo de la cachi cachi porra la viejita que ya se terminó los bombones alza su brazo y menea sus cenizos cabellos. Inexplicablemente, una ñora de la fila de enfrente se queda dormida. La gordísima baila nada más con la cabeza, la mueve para todas partes, pero su cuerpezote ni se mueve. Se reventaron el Pachuco bailarín, y Norma la de Guadalajara, y apareció otra vez Alicia, bailando como la Tongolele, una voz la sigue por el escenario y el sonido y el color de pronto me transportan a un México que pensé que ya no existía, que alguna vez alcancé a divisar en películas viejas que pasan por el canal dos. Ahí estaba ese México, en las piernas y la sonrisa de Alicia, en la orquesta de mambos atrás de ella, en la gente que con soltura se dejaba emocionar por esos ritmos que marcaron el pulso de sus vidas. ¡Taxi Libre! Mambo número 5, y qué calorón se siente. ¡Qué fiesta! ¡Qué música, carajo!&lt;br /&gt;  Sin saber cómo ni cuando, un señor se apareció entre el público. Vestía una playera amarilla y tenía en las manos una videocámara. A juzgar por su rostro y ademanes, el aparatito ese no funcionaba. Se ponía a filmar pero luego luego acercaba la cámara a su rostro, como para ver por qué coños no pasaba nada. Desapareció. Segundos después apareció en el escenario, detrás de un saxofonista que se parecía a Luis Echeverría. Me imaginé la charla, manito, no prende la cámara, ay si serás menso, pues le tienes que apretar en donde dice “rec”, ah ya gracias, ya ni la amuelas, vienes a interrumpir mientras estoy tocando.&lt;br /&gt;  El camarógrafo Playeramarilla apareció de nuevo entre el público, y lo que hizo fue básicamente lo mismo que un rato atrás: pelearse con la cámara. Regresó al escenario, al menos dos veces más. Echeverría permanecía impertérrito, dando parsimoniosas explicaciones (eso me imagino yo).&lt;br /&gt;  Mi papá gritaba que tocaran la de Patricia. Yo no tenía ni idea de que pieza era esa, pero me solidaricé y me puse a gritar “¡Patricia!”. Y nada, tocaban una, luego otra, y otra, pero nanai con la Patricia. Ya nos vamos, que estén muy bien, gracias por venir a escuchar los danzones y los mambos, Ni máiz, Otra Otra, Bueno entonces ahora si tocamos Patricia. Y la tocaron, y qué aburrida estuvo, la verdad, ya la conocía pero no sabía que se llamaba así. Con razón no querían tocarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;Epílogo:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se encienden las luces, se cierra el telón&lt;br /&gt;Se abren las puertas, se sale la gente&lt;br /&gt;Un frío de muerte,&lt;br /&gt;Se cuela el chiflón,&lt;br /&gt;Se encienden los coches, la calefacción&lt;br /&gt;El hambre se siente, una idea se aparece&lt;br /&gt;Tacos de Carranza, para un buen atascón&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-5218881334757048155?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/uB8cojrlHWMMTjU29D-szQp6NkI/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/uB8cojrlHWMMTjU29D-szQp6NkI/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/uB8cojrlHWMMTjU29D-szQp6NkI/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/uB8cojrlHWMMTjU29D-szQp6NkI/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/CRayzkAZggU" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/5218881334757048155/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=5218881334757048155" title="3 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/5218881334757048155?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/5218881334757048155?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/CRayzkAZggU/el-mano-mano.html" title="El mano a mano" /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><thr:total>3</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2009/02/el-mano-mano.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CU8CSHw8fCp7ImA9WxVREkw.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-3930750993689873428</id><published>2009-01-17T11:30:00.000-06:00</published><updated>2009-01-17T11:37:49.274-06:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-01-17T11:37:49.274-06:00</app:edited><title>La marcha</title><content type="html">&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:78%;" &gt;en marzo pasado, se organizó en todo el país una marcha para protestar en contra de la violencia y la impunidad. A continuación relato brevemente parte de lo que se vivió en la protesta realizada en la ciudad de Toluca.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Nos bajamos del coche frente al panteón. El auto, con mi padre adentro, se alejó. Pero mi hermana y yo no vimos eso. Nos concentramos en la gente que se acercaba, casi todos vestidos de blanco, desde diversas direcciones. Convergíamos en el mismo sitio: el monumento a la bandera.&lt;br /&gt; Un gorila inflable de tamaño descomunal sujetaba una manta del movimiento “Iluminemos México”. Hasta el momento no termino de comprender qué tiene que ver el gorila con lo que estoy a punto de narrar, pero al menos, llamaba la atención.&lt;br /&gt; Habíamos bastantes cientos de personas esperando el momento de iniciar la gran marcha en contra de la inseguridad y la impunidad. Lo primero que noté fue la formación en distintos contingentes. Sobresalían aquéllos conformados por familias que tenían algún reclamo en particular: habían sido directamente víctimas de secuestro, y todas ellas con resultado fatal. Estaba, por ejemplo, la familia de Pablo, quien fue privado de su libertad, y después de su vida. Su familia entera fue a su vez privada de su tranquilidad; de una porción enorme de su vida, su alegría.&lt;br /&gt; Otra familia, enorme, desde los niñitos hasta los abuelos, llevaban todos una playera con la foto estampada de una chica, joven, sonriente, que fue plagiada y a quien aun se tiene la esperanza de recuperar.&lt;br /&gt; Vi a mucha gente conocida, desde maestros hasta ex alumnos, vecinos, viejos amigos, etc. Comenzó la caminata por la avenida Hidalgo, a paso lento, en casi absoluto silencio. Se escuchaba muchísimo el rumor de la gente que comentaba los pormenores de algún atraco, secuestro; que me pusieron la pistola en la cabeza, que lo bajaron a patadas del carro, que entraron a su casa bien armados. Entendí que la gran mayoría de los ahí presentes habíamos sido víctimas alguna vez, directa o indirectamente, no sólo de la delincuencia, sino de la absoluta incapacidad de las autoridades por hacer algo.&lt;br /&gt; Por fortuna, en mi familia sólo ha ocurrido que a mí me abrieran dos veces el coche para robar la llanta de refacción, a mi hermano le han robado dos estéreos, a mi padre el coche completito, etc. En verdad tenemos suerte, porque seguimos completos. Seguimos vivos. Me da tristeza pensar que en México tiene suerte el que sigue vivo.&lt;br /&gt; Mi hermana tomaba fotos. Conforme avanzábamos, el contingente se engrosaba, salía gente de casi todas las calles por donde cruzábamos. Los cientos se hicieron miles. Calladitos. Vimos como desde algunas ventanas, familias se unían a la manifestación poniendo veladoras encendidas, queriendo alumbrar nuestro paso. La manifestación se detuvo y alguien con un grito pidió hiciéramos un minuto de silencio. No sé si fue coincidencia, pero esto pasó frente a una conocida funeraria.&lt;br /&gt; Poco a poco nos acercamos al primer cuadro de la ciudad, ahí donde la calle se vuelve más estrecha. Comenzamos a sentirnos apretados. Me encontré a más gente conocida, en particular a unos amigos que habían perdido a su padre semanas atrás, víctima de un atraco. Es inevitable dejar de reflexionar en la cantidad tan enorme de gente que ha hecho de la criminalidad algo natural en sus vidas. Pensé en amigos que han sido baleados, apuñalados, humillados. Pensé en las veces en que le pedí auxilio a cualquier policía y éstos no hicieron absolutamente nada. Pensé en el desfile de patrullas del municipio de Metepec que pasan frente a mi casa todos los días a las 9 de la noche, haciendo escándalos con sus estúpidas sirenas. ¿A quién carajos pretenden engañar?&lt;br /&gt; Avanzamos por la parte de la Avenida Hidalgo que es rodeada por los Portales. Muchísima gente se apostó en las aceras para vernos pasar. Mi hermana y yo notamos algo que me parece importante señalar: existía una clara diferencia de clases sociales, entre los que marchamos y los que estaban parados mirando. Sobre este punto muchísima gente me podrá discutir, pero no puedo negar lo que vi; los que estábamos en la calle éramos, en inmensa mayoría, clase media para arriba. Recordé una charla con amigos en la que se decía que toda esta protesta, esta repentina efervescencia y hartazgo quizás no se hubieran dado si el joven Fernando Martí hubiera sido un hijo de carpintero o vendedor de frutas de La Merced. La gente con dinero puede protestar y asustar (realmente asustar) al gobierno, diciendo “si no pueden, renuncien”. La gente que no tiene dinero lleva años gritando, suplicando que se les devuelva el país que perdieron, y por lo visto, siguen sin ser escuchados.&lt;br /&gt; Todo eso pensé cuando dimos vuelta en la calle de Bravo y nos enfilamos hacia la plaza cívica de la ciudad. Una última parada. Alguien me tocó el hombro; más conocidos. Estaba rodeado de mucha gente que había visto una o cientos de veces.&lt;br /&gt; La marcha llegó al zócalo de Toluca. Esperamos varios minutos a que todo el contingente se aglutinara. La plancha del centro se pintó de blanco. Salieron decenas de banderas de México. Se pidieron tres minutos de silencio. Ratito más tarde se pidieron otros tres. Una voz pidió con un grito que encendiéramos nuestras veladoras, aquéllas que cargamos todo el camino, aquéllas blancas que todos compraron o le robaron a sus mamás de sus altares. Las encendimos y procedimos a cantar el himno nacional. Alguien de manera espontánea gritó “¡Ya basta!” De inmediato todo el mundo se soltó a gritar. No tardó mucho para que se organizara un grito uniforme: “queremos paz”, o “no a la corrupción, no a la impunidad”. Los siguientes veinte minutos fueron de exigencia abierta, de clamores que llevaban mucho tiempo ahí guardados. No faltó la gente a la que se le olvidó para qué fue a la marcha y se puso a gritar: “¡Peña Nieto, no serás presidente!” No faltaron los que siguen viviendo en los setentas del siglo XX, gritando: “¡El pueblo unido jamás será vencido!”. Tampoco faltaron los que crecieron con los ánimos frustrados, pegando el fracasado grito de “¡Sí se puede!”&lt;br /&gt; Se hizo de noche y las veladoras iluminaron la plaza cívica. Mi hermana y yo fuimos a dejar la nuestra a las puertas del palacio. Más fotografías, más gritos. Nos despedimos de los conocidos y nos alejamos del sitio, reflexivos, tratando de entender lo que había pasado, lo que nos condujo hasta ahí, a nosotros como hermanos, a todos como ciudadanos de un país que no terminamos de conocer, de comprender, porque está lleno de contradicciones, discrepancias a veces ridículas, a veces absolutamente irreconciliables. ¿Nos han robado México, o simplemente es un país que nunca ha existido? ¿Se lo llevó la delincuencia, o más bien los criminales han caído como animales de rapiña a quitarnos todo lo que la ignominia nos dejó?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-3930750993689873428?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/aKw5ghcr6ZS7VektTgTiXA1JPMY/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/aKw5ghcr6ZS7VektTgTiXA1JPMY/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/aKw5ghcr6ZS7VektTgTiXA1JPMY/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/aKw5ghcr6ZS7VektTgTiXA1JPMY/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/xLsGGPcop-I" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/3930750993689873428/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=3930750993689873428" title="4 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/3930750993689873428?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/3930750993689873428?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/xLsGGPcop-I/la-marcha.html" title="La marcha" /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><thr:total>4</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2008/12/la-marcha.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;A08NRns4eSp7ImA9WxVSGEU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-5733000335689785455</id><published>2009-01-13T17:35:00.002-06:00</published><updated>2009-01-13T17:38:17.531-06:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-01-13T17:38:17.531-06:00</app:edited><title>FRAGUATTASCOPIO + MONTECALVO - Breve Temporada</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_a6mCLzXCmRw/SW0lfuHSuRI/AAAAAAAAAFI/P--vdINAJIs/s1600-h/Las+dos+largo+pq.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 259px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_a6mCLzXCmRw/SW0lfuHSuRI/AAAAAAAAAFI/P--vdINAJIs/s400/Las+dos+largo+pq.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5290926364114991378" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Apoya al teatro independiente. Todos los domingos, del 1 de febrero al 1 de marzo, dos funciones por $200 pesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mayores informes en este blog, o al correo electrónico ramonsantillana@gmail.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-5733000335689785455?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/XiswZPlIFBsbsiqTtO2s_bxY--Q/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/XiswZPlIFBsbsiqTtO2s_bxY--Q/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/XiswZPlIFBsbsiqTtO2s_bxY--Q/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/XiswZPlIFBsbsiqTtO2s_bxY--Q/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/0V1LxDx646k" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/5733000335689785455/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=5733000335689785455" title="1 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/5733000335689785455?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/5733000335689785455?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/0V1LxDx646k/fraguattascopio-montecalvo-breve.html" title="FRAGUATTASCOPIO + MONTECALVO - Breve Temporada" /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_a6mCLzXCmRw/SW0lfuHSuRI/AAAAAAAAAFI/P--vdINAJIs/s72-c/Las+dos+largo+pq.JPG" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2009/01/fraguattascopio-montecalvo-breve.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;AkYMSHg7eyp7ImA9WxVTFE8.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-6937300451686757610</id><published>2008-12-12T15:42:00.002-06:00</published><updated>2008-12-27T19:36:29.603-06:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-12-27T19:36:29.603-06:00</app:edited><title>De deseos y fronteras</title><content type="html">El deseo es el deseo. Es injustificable. No puede ser clasificado hasta no sentirlo en los huesos. El deseo es impredecible, lacerante. Es algo que se quiere y no se tiene. Es hasta que se está cansado cuando se desea el sueño. Precisamente por eso ataca, porque algo en el fondo nos brinca y nos empuja. El deseo siempre antecede alguna acción. Salvo en algunas excepciones, no se puede desear lo que se acaba de satisfacer. Digamos, hay impulsos que nos hacen comer un postre, hacer el amor, subir una montaña. Es involuntario, “me dan ganas de…”, es como un terremoto, un trueno, un caballo que se quedó sin rienda. Llega y ya le toca a uno decidir qué hacer. Pongamos que me dan ganas de quebrar un vidrio. Lo deseo, y además puedo hacerlo, es cosa nomás de agarrar una piedra y arrojarla, o empuñar un martillo, una llave. Incluso puedo simplemente cerrar mi puño y ya está. Dolerá pero qué importa, el vidrio está roto, el deseo satisfecho. Y qué tal si me llega el ardiente deseo de robar un beso, de ganarme una caricia por la fuerza, de ceder ante la pasión, prima hermana del deseo, y rodar con alguien por el suelo y callarle la boca a mordidas tristes y salvajes. Es un deseo legítimo. Creo yo que la cuestión no radica en el querer o en el poder, sino en la siempre estorbosa cuestión del deber. Deseo matar, pero no lo debo hacer, aunque me estorbe más algún individuo asesinable que la moral. El deber va más por el asunto de que habrá que pagar un precio cada que cedes al impulso, y hay de precios a precios. No imagino el precio de darle cuello a alguien. Imagino que ese postrecito me costará unos cuantos billetes, pero el rodar con alguien por la sala de su casa… es difícil de calcular. Digamos que tiro a ese alguien al suelo y le rasgo la ropa, tiramos el florero, me pierde un botón y le sangro la oreja, qué se yo, cosas sin sentido; es un costo calculable. Pero cuanto cuesta un enamoramiento, por ejemplo. O qué decir si en pleno revoltijo aparece la madre de ese alguien en la sala, con las bolsas del mandado en las manos, “¡qué están haciendo, cabrones!”. ¿Cómo explicar eso? ¿Cuánto cuesta un argumento que te salve el pellejo? Uno puede y desea decirle a esa madre que qué le importa, que ya está uno grandecito, pero a una madre no se le dicen esas cosas, no se debe. ¿Vez cómo es todo una cadena? Con tantito que se ponga uno moral ya valió sombrilla, mejor te quedas en tu casa quitecito, te tomas un tesito y te quedas pensando en todo eso que quieres hacer pero no debes, aunque puedas, aunque se te compriman las costillas de impaciencia, aunque el alma se te desborde hasta por las narices. Me atrevo a concluir que toda esta broma del deseo tiene que ver con qué tan hábil eres para calcular los riesgos. Mira que no es un rollo de contadores; pura prueba y error. Porque el deber no es una variable de 0 y 1, de todo o nada. Uno debe saber hasta dónde se debe, y esto no es un juego de palabras. Deseas meterte al mar, y puedes, pero si no sabes nadar, no debes meterte muy adentro, porque sabes que hay un punto en que tus pies dejarán de apoyarse en la arena submarina, y el deseo se convertirá en urgencia, en supervivencia, en sustantivos en los que el deseo no debe convertirse. ¿Vez cómo también el deseo tiene deberes? El problema es que en la playa de cada ser humano es muy complicado medir el oleaje. La marea que rige a cada uno es anárquica, difícilmente se sigue algún patrón, y si se trata de un asunto donde ruedan cuerpos que se muerden, tiran floreros y arrancan botones, no se necesita ser demasiado idiota para infringir la barrera del deber. Uno se da cuenta de que se ha cruzado la frontera del deber hasta que la vemos bien atrás, cuando la alfombra ya absorbió el agua de las flores, cuando siempre hay un botón que no se encuentra, cuando se quiere pedir una disculpa y es inútil, cuando arrojas la palabra que, como una piedra, es imposible ir a recogerla. El deseo te hará descubrir tus fronteras mientras que el deber te dirá si habrás de cruzarlas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-6937300451686757610?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/TuwOo50c8lZJzRbVSjCAymvYY9U/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/TuwOo50c8lZJzRbVSjCAymvYY9U/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/TuwOo50c8lZJzRbVSjCAymvYY9U/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/TuwOo50c8lZJzRbVSjCAymvYY9U/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/ppZsFDaQ6kI" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/6937300451686757610/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=6937300451686757610" title="1 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/6937300451686757610?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/6937300451686757610?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/ppZsFDaQ6kI/de-deseos-y-fronteras.html" title="De deseos y fronteras" /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><thr:total>1</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2008/12/de-deseos-y-fronteras.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;C0IHQn8_fSp7ImA9WxRaGU4.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-4837042711193708151</id><published>2008-12-12T15:33:00.002-06:00</published><updated>2008-12-22T01:38:53.145-06:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-12-22T01:38:53.145-06:00</app:edited><title>La calle vacía</title><content type="html">La calle vacía. El frío. El calor que nunca llega cuando es medio día. La mierda del perro olvidada en la acera. El talento se asfixia. Cama destendida. Olor a pijama, a humedad, a la víscera infame del sueño infernal invernal. La voz que no habla. El silencio que dice lo que la conciencia esconde. La piedra arrojada en disfraz de palabra. El vente, el ya cáele, a las 7 nos vemos, tengo hambre. Un cigarro. La puerta que se abre. La guitarra. El café. La noche que pesa como piel anciana. El micrófono y los toques. Las cuerdas. Chamarra que tiene impregnado el sabor de los días en el clóset. Pisadas ajenas. Un tope. La luz. La placa que indica el nombre de la misma calle vacía. Un árbol se mece. El ladrido. El soplar del demonio que a penas y puede pasar por mi oído tapado. La tos. El dolor en el pecho. Agonía del día. Mi suéter azul. La voz de mi madre. Hola jotín, ¿cómo va tu día? Un te extraño en el celular. Mi presencia en la mente de alguien cuando no merezco estar. Vidrio mojado. Mejillas ardientes. Un grito. Garganta que raspa. El traspaso de la verdad en título de propiedad para una mueca olvidada. Jardín roto. Tierra esparcida. El recuerdo de un relámpago. Te tengo, nunca te tuve, jamás he tenido nada. Correo sin entregar. Vivir tanto dentro de la duda que hasta la tranquilidad se escabulle a los sentidos. Tez blanca. Pechos blandos pero firmes. Labios desesperados engullen mi lengua. La mordida. El gemido ensordecido. Serpiente que baja por el muro de tabiques desnudos. Discos. Libros. Canciones que aun no he escrito. Ganas de morirme. Ganas de enterrarme vivo. Ganas de vivir como avestruz. Latas de sopa aguardando mi vacío. Crema de ilusiones. Agua caliente para la infusión, de mi locura. Hablar solo por horas. Recitar versos como una cascada. No parar. No parar. Un libro de Steinbeck. No parar. Música de jazz con un toque de jalea de limón. El motor de mi auto. La bota de vino. Más gemidos. Chillidos. Botella de San Pellegrino. Lo onírico de mi carne invadiendo tu cuerpo. El onanismo de mi carne invadiendo tu cuerpo. La mentira dicha y repetida. Un kleenex sucio a ras de mi veneno. Soñar que me elevo y enciendo un porrito. Despertar al toser. Camioneta roja. Silencio de perra. Yorst. Axion lavatrastos. Café a la italiana sobre la fría parrilla. Farmacia. Cápsulas para ingerir y visitar al diablo. Vaso con agua. Cápsulas en mi lengua. En el esófago. Estómago. Sustancia disuelta invadiendo la sangre. Ojos pesados. Nubes amarillas saturan la conciencia. Morir, ahora sí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-4837042711193708151?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/Mdf9_SeHNaeep6AChUT-h9m8xWI/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/Mdf9_SeHNaeep6AChUT-h9m8xWI/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/Mdf9_SeHNaeep6AChUT-h9m8xWI/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/Mdf9_SeHNaeep6AChUT-h9m8xWI/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/6_q29Wz-WhU" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/4837042711193708151/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=4837042711193708151" title="3 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/4837042711193708151?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/4837042711193708151?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/6_q29Wz-WhU/la-calle-vaca.html" title="La calle vacía" /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><thr:total>3</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2008/12/la-calle-vaca.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEcARX0_fCp7ImA9WxRbF0Q.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-1034836488262297661</id><published>2008-12-04T18:52:00.002-06:00</published><updated>2008-12-08T21:07:24.344-06:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-12-08T21:07:24.344-06:00</app:edited><title>Pescadería</title><content type="html">Ya se armó el plan. Vámonos a chupar. ¿A dónde? Pues a un lugar que se llama el “Fishers”. ¿Qué no eso es un restaurante de mariscos? Pues sí, pero la moda en esta estúpida ciudad consiste en ir a chupar a una pescadería para fresas. De verdad que los fresas a veces parecen retrasados mentales, y yo he de tener mucho de eso, porque me están invitando a ir con ellos.&lt;br /&gt;   ¿Qué es esta pinche fila tan lenta? Ah, pues es el “Valet Parking”, ese invento del hombre postmoderno. Nada tiene que ver el que te de güeva estacionar tu coche. No. Se trata más bien de querer auto asignarte un estatus que no tienes, al pagarle a un “gato” pa’ que te abra la puerta, te diga “buenas noches caballero”. Es importante que les digas “gato”, ¡eh! No son seres humanos que tienen un trabajo a expensas de tu idiotez. No.&lt;br /&gt;   Aguántate, ya casi te toca llegar a la entrada y que te abran la puerta. ¿Por qué todos se bajan del coche hablando por su celular? Pues para no contestarle al “gato”, o para hacerse los interesantes ¿ves? Es importante que justo al bajarte llames para decirle a alguien que está dentro de la pescadería: “ya llegué güeeeey, me estoy bajando de mi nave aquí en el valet güeeeey”. ¿Entiendes? Aquí va lo posmoderno del asunto, porque simplemente no te puedes esperar a subir las escaleras, entrar, buscar a tus amigos en su mesa e irlos a saludar. ¡No “güeeeey”!, tienes que anunciarte, crear expectación, o sea, forzar a que adentro a güevo tengan que hablar de ti, “oigan, ya llegó este pendejo “güeeeey”!&lt;br /&gt;   El circo no termina hermano. Adentro todo el mundo está fumando. Poco les importa que está prohibido por la ley a nivel nacional el fumar en espacios cerrados. Ya ves que en este país la ley solamente es para los jodidos. Aquí, como es un espacio para fresas, pueden fumar y ni quien les diga nada.&lt;br /&gt;   Yo quiero una cerveza. Pero no se pude joven, a güevo tienen que pedir una botella. Pues yo quiero una botella de cerveza. No no no “brother”, no entiendes, aquí lo “in” es pedirte toda una botella de whisky, de vodka o de ron. Y no sólo una: si puedes dos. Si no, al otro día no tendrás NADA que presumir. Es más, es mejor que te pidas un bacacho blanco, para que te roces un poco con la rasposidad del pueblo, ¿ves? Pues los fresas que llegaron antes que yo pidieron su botella de whisky, y ya contento el mesero, no puso objeción cuando insistí en que sólo me daba la gana tomarme una cerveza.&lt;br /&gt;   ¿Por qué hace tanto frío aquí adentro? Mmm, pues hay varias teorías hermano. Una de ellas es que unos extractores jalan el aire caliente y el humo del cigarro, o luego dicen que inyectan oxígeno pa que estés más despierto. Si hace calor te me jeteas, pides menos alcohol, las cuentas son menos sustanciosas y por ende las propinas se vuelven miserables. Por eso metemos un poquito de frío en el ambiente ¿ves?&lt;br /&gt;   Chale carnal, todo el mundo está gritando. Es que la música está re dura. ¿Eso es música? ¿Esas putas cumbias reggeatoneras son música? ¿Esa cancioncita del “metrosexual”? ¿Por qué esta gente sigue escuchando a timbiriche? ¿A poco en más de veinte años no hay algo mejor que se pueda escuchar en una pescadería para gente bien? Pues sí, pero estos batitos ni se enteran.&lt;br /&gt;   Oye, le quise hacer la plática a la nalgona que tengo al lado. ¿Y qué te cuenta? Pues la verdad es que nada, me pidió perdón, tomó su celular y le marcó a alguien a quien le llamaba “chuchis”. Seguro era algo importante. ¿Importante? Llamarle a la chuchis para contarle que estaba en una pescadería mamona chupando whisky con sprite no me parece lo suficientemente importante como para dejarme hablando sólo, como si fuera un tarado..&lt;br /&gt;   La chica que dejó de platicar conmigo por atender a su celular está saludando con euforia a un par de tipos que entran a la pescadería y se dirigen a nuestra mesa. Los dos están rapados, uno trae playera, muy ajustada, y el otro una camisita. Qué amables nos saludan. Parecen gays. Es bastante normal que en un lugar de estos, con este tipo de personas, todos se abracen al saludarse. Poco importa que apenas se conozcan. Todos saben que al día siguiente, en la calle, en la plaza comercial, si te veo no te conozco, si te conozco no me acuerdo, harán como que no se ven y se seguirán de largo. Pero en el “antro” (recordad hermanos que la pescadería se vuelve por las noches en un tugurio de perdición, con la canción “tú y yo somos uno mismo” como telón de fondo) todos son inseparables. Así somos los tolucos.&lt;br /&gt;   Oye, quiero platicar, esta nalgona está re buena pero no puedo decir nada, es imposible sacar un tema en común. Hablemos entre nosotros de algo, de cualquier cosa. ¿Por qué estamos hablando de los esfuerzos turísticos del estado de Michoacán? ¿Tú crees que no van turistas europeos a Michoacán? Mi hermano está viviendo ahora en Morelia y le gusta bastante. Diablos, este tema da para más, pero ya me cansé de hablar, estoy gritando yo también, me empieza a doler la garganta, su mugroso humo de cigarro me irrita. Me imagino que para poder tener conversaciones, ligar, o incluso hacer negocios en este tipo de ambientes, hay que estar muy acostumbrados al escándalo, venir al menos una vez a la semana, beberte tu botella aunque no tengas tanta sed.&lt;br /&gt;   Me voy a salir tantito, es que me está entrando una llamada. ¿Bueno? Hey, hermano, ¿vienes llegando de Morelia? ¿Que donde estoy? Pues en una pescadería para fresas. ¡Si, por favor! Ven a rescatarme. No no, estoy con puras buenas personas, pero ya sabes que este ambiente no es lo mío. Mmm, pues si, hay una nalgona pero olímpicamente le hace más caso a su celular que a mi. ¡Órale, yo aquí te espero, pero no te tardes por favor!&lt;br /&gt;   Amigo, viene mi hermano en camino, me va a llevar no sé a donde. Te dejo lo de mi cerveza ¿va? ¿¡Qué!? ¿Tanto por una pinche cerveza? ¡Qué bueno que nada más me tomé una! Oigan, pues ya me despido. ¡No se levanten, no es para tanto! Un gustazo. Síganla pasando chido, ojalá que este cochino frío y el alcohol los conserven muchos años más.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-1034836488262297661?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/lbmOz50yS2SHamKR7Vas_TaPpjI/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/lbmOz50yS2SHamKR7Vas_TaPpjI/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/lbmOz50yS2SHamKR7Vas_TaPpjI/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/lbmOz50yS2SHamKR7Vas_TaPpjI/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/EoioahdZMBk" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/1034836488262297661/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=1034836488262297661" title="1 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/1034836488262297661?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/1034836488262297661?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/EoioahdZMBk/pescadera.html" title="Pescadería" /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><thr:total>1</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2008/12/pescadera.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUAFQno-fSp7ImA9WxRbFE4.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-2070512988907595058</id><published>2008-12-04T18:41:00.001-06:00</published><updated>2008-12-04T18:41:53.455-06:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-12-04T18:41:53.455-06:00</app:edited><title>Un día en la vida</title><content type="html">Odio el despertador. Odio que suene a las 6 de la mañana y tenga que levantarme a por el. El peor momento de la existencia es ese, cuando buscas en la oscuridad el jodido aparatito que revienta lo que sea que haya estado uno soñando.&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Odio tener que elegir qué ponerme. Los jeans y la playera siempre irán bien el uno con el otro. Es bueno, después del trauma de abrir los ojos y amanecer, ponerte unos jeans y una playera, un suéter para el frío, más los calcetines y los tenis. Sin embargo olvidé que ese día había un evento importante, así que a quitarme todo y a ponerme un traje gris casi negro, una camisa beige casi blanca y una corbata roja. Detesto perder el tiempo pensando en qué atuendo me irá bien.&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Llegar al trabajo y ver a mis alumnos es la mejor señal de que el día no estará nada mal. Estar frente a ellos es como beber una buena taza de café.&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Al final de mi segunda clase me metí a Internet y escribí en Google “Emmanuel Bablet”. Ante la larga lista de sitios que contienen ese nombre, decidí investigar en un par de ellos y me puse a leer. Biografía, reseña de su obra, algunas fotografías. Cerré las páginas de Bablet y ahora escribo “Jozeph Forakis”. El resto era lo mismo.&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Me trasladé al auditorio del Instituto donde trabajo y me senté más o menos a la mitad, pegado a la izquierda. Comenzó una ceremonia en la cuál se inauguraban los trabajos de un congreso de diseño industrial.&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;DANIEL: Oye, güey, ¿no te gustaría participar en el congreso de diseño industrial?&lt;br /&gt;RAMÓN: ¿Por qué yo si no sé ni madres de eso?&lt;br /&gt;DANIEL: Ah no no, lo que pasa es que vienen Forakiz y Bablet, ¿sabes? Los diseñadores que te conté, el gringo y el francés que viven en Milán.&lt;br /&gt;RAMÓN: Ah órale, ¿y yo qué?&lt;br /&gt;DANIEL: Pues es que quiero hacer un panel y me gustaría que tu fueras el moderador, ¿sabes? Que los entrevistes, que cotorrees ahí un poco con ellos en el escenario.&lt;br /&gt;RAMÓN: ¡Ah!, Ya, no pues suena bien, nomás que te repito: yo no sé nada de eso.&lt;br /&gt;DANIEL: No hay pedo, tu tranquilo, con que leas un poco sus biografías, veas sus trabajos ya te darás una idea, no mames, si ya has hecho esto antes.&lt;br /&gt;RAMÓN: Uy, pues bueno, lo haré.&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Me acabo de meter en un pedo.&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Como todo buen francés, a Bablet no se le entiende casi nada cuando habla en inglés. Por el hecho de ser un monstruo del diseño, imaginé que empezaría su conferencia hablando acerca de lo chingón que supuestamente debería de ser. Para mi sorpresa, empieza hablando sobre algo muy preocupante en el mundo del diseño: la falta de conciencia de los diseñadores con respecto a la industrialización que sus diseños contribuyen a provocar. Industrialización que contamina, que incide casi siempre de manera nefasta en la cultura de las sociedades. Arrojó un cuestionamiento ético-moral con respecto a la estúpida preocupación posmodernista de querer tenerlo todo rápido y desechable. El tipo me cayó bien.&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Fui a por un café, pensando y casi al mismo tiempo escribiendo preguntas sobre unas hojitas de color verde. Me topé con Bablet en el mostrador de la cafetería. Nos pusimos a hablar en francés, ah si si, oui oui oui, bon jour, la boulangérie. Le conté que yo le iba a hacer una entrevista más adelante, ah!, mais ce extraordinaire, trés bien, et le pupu mató le guagua, chi chi chi. Me ofreció como cuatro veces agua, cigarros y café. Cuatro veces le dije amablemente que no. Me contó que en Paris el gobierno instaló un sistema de préstamo de bicicletas. Tu agarras una y te la llevas a donde quieras, digamos: al súper. Ahí, algún pelado que va saliendo la agarra y se la lleva, digamos: a su oficina. Afuera de su oficina una señorita la agarra y se va, digamos: a su casa. Etcétera. Le di mi opinión. Si ese sistema se implementara aquí en Toluca, en media hora ya no habría ninguna bicicleta disponible.&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Forakis al habla. Increíblemente, este otro monstruo del diseño empezó su charla igual de severo y punzante como su colega. Este diseñador neoyorquino estableció desde el principio que el sistema industrial actual está agotado, que estamos mandando el mundo al diablo sin darnos cuenta, y que los diseñadores deben estar conscientes de ello, que urge un nuevo paradigma de convivencia con la naturaleza; entender que hay otras personas y seres compartiendo el mismo espacio.  Este tipo es de los míos.&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Ya me toca. Subí al escenario. Dispusieron de unas sillas y micrófonos, y yo me sentía como en el show de Cristina o la negrita esa, Ophra Winfrey. El público estaba tímido, no sé si porque debían emitir sus preguntas en inglés, o porque les daba miedo preguntarle algo directamente a esos diseñadores cuya obra estudian en sus clases.&lt;br /&gt;    En mi papel de moderador emití algunas preguntas. Se dirigieron al auditorio considerando que ellos eran estudiantes. En general rescato dos ideas:&lt;br /&gt;1)    La gente se preocupa demasiado por pertenecer a una empresa o a alguna institución. Son muy pocos los que abren una brecha, los que deciden ellos mismos imponer el tipo, estilo y ritmo de trabajo que les gusta y en el que son buenos.&lt;br /&gt;2)    Tanto Bablet como Forakis coincidieron en lo mismo: El momento más trascendente de sus carreras fue cuando cada quien, en su medio, se sintió arrinconado. Cuando estás arrinconado, o mandas todo al carajo, o lo resuelves y te vas para arriba. Me identifiqué enormemente con esa idea: cuando decidí hacerme escritor, lo recuerdo, me sentía arrinconado.&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;El evento social del congreso fue en la noche, y unas bandas de rock iban a tocar. En una de esas bandas toco yo. Tuve que correr a quitarme el traje, a ponerme los jeans y la playera que en la mañana no pude vestir. Fui a por los instrumentos para luego bajarlos del lugar de ensayo (en la azotea de un edificio de 4 pisos), subirlos a los carros, llevarlos al bar, montarlos, prenderlos y conectarlos hasta que sonaran.&lt;br /&gt;    Mientras afinaba mi bajo recordé que también me decidí a ser músico porque en algún momento me sentí arrinconado.&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Después de tocar fui a saludar a Bablet y a Forakis. Estaban pedos. El segundo más que el primero. Una estrella del diseño se da el gusto de cometer algunos excesos de vez en cuando. Más cuando estas en un país en donde jamás habías estado. Más cuando la fiesta es, en parte, en tu honor. Más cuando el alcohol no lo pagas tú. Más cuando chicas hermosas y muchachos amigables te gritan “fondo fondo fondo fondo”, y tu no entiendes que es lo que “fondo” significa, pero si te empinas el pequeño vaso con tequila lo entenderás, y te aplaudirán, y si además expresas abiertamente que has comenzado a perder el juicio, que la cabeza te da vueltas y sientes una agradable sensación de levedad, te conviertes en un héroe.&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;Mañana siguiente. Si los despertadores fueran seres humanos, yo me hubiera convertido hace años en un asesino en serie.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-2070512988907595058?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/dmkaPUgGC_nu5d73i3tM5iO5ebQ/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/dmkaPUgGC_nu5d73i3tM5iO5ebQ/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/dmkaPUgGC_nu5d73i3tM5iO5ebQ/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/dmkaPUgGC_nu5d73i3tM5iO5ebQ/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/FDz8zgBMTwg" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/2070512988907595058/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=2070512988907595058" title="4 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/2070512988907595058?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/2070512988907595058?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/FDz8zgBMTwg/un-da-en-la-vida.html" title="Un día en la vida" /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><thr:total>4</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2008/12/un-da-en-la-vida.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUEERXkyfyp7ImA9WxRVEU0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-7090536310925828011</id><published>2008-11-07T19:16:00.005-06:00</published><updated>2008-11-07T19:26:44.797-06:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-11-07T19:26:44.797-06:00</app:edited><title>Fraguattascopio, ¿qué prefieres ver?</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_a6mCLzXCmRw/SRToksMSh_I/AAAAAAAAAE8/HV_M5JGecTw/s1600-h/Invitaci%C3%B3n2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 130px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_a6mCLzXCmRw/SRToksMSh_I/AAAAAAAAAE8/HV_M5JGecTw/s200/Invitaci%C3%B3n2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5266089581338593266" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No te pierdas el estreno de "Fraguatascopio, ¿qué prefieres ver?"&lt;br /&gt;de Víctor Hache&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Próximo sábado 15 de noviembre&lt;br /&gt;17 y 19 horas&lt;br /&gt;Teatro del Museo de Arte Moderno&lt;br /&gt;Centro Cultural Mexiquense&lt;br /&gt;Costo: $60 pesos.&lt;br /&gt;Boletos a la venta en la taquilla del teatro el día del evento&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-7090536310925828011?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/LBtC6WqL-v_A7MHM4LeAXIzcFxo/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/LBtC6WqL-v_A7MHM4LeAXIzcFxo/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/LBtC6WqL-v_A7MHM4LeAXIzcFxo/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/LBtC6WqL-v_A7MHM4LeAXIzcFxo/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/oe6lP5rmuFc" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/7090536310925828011/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=7090536310925828011" title="3 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/7090536310925828011?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/7090536310925828011?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/oe6lP5rmuFc/no-te-pierdas-el-estreno-de.html" title="Fraguattascopio, ¿qué prefieres ver?" /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_a6mCLzXCmRw/SRToksMSh_I/AAAAAAAAAE8/HV_M5JGecTw/s72-c/Invitaci%C3%B3n2.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>3</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2008/11/no-te-pierdas-el-estreno-de.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUQBRXo_fSp7ImA9WxRRFE0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-8887208528573486547</id><published>2008-09-26T00:29:00.002-05:00</published><updated>2008-09-26T00:35:54.445-05:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-09-26T00:35:54.445-05:00</app:edited><title>Ramón Santillana en "Tierra Adentro"</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.conaculta.gob.mx/tierra/revista2.php?id=100&amp;amp;minimo=47&amp;amp;maximo=153&amp;amp;numTotal=100"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_a6mCLzXCmRw/SNxzeqJZWGI/AAAAAAAAAE0/bl4wa7B6PoQ/s200/tierra+adentro.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5250198236154124386" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La edición Septiembre - Octubre 2008 de la revista Tierra Adentro ha inlcuído la colaboración de este su cronista y seguro servidor, con fragmentos de un libro de crónicas titulado "Tijuana decide no morir".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho texto no se encuentra en internet, por lo que invito a todos mis 2 lectores a comprar la ya mencionada publicación. Además, encontrarán textos de mi buen amigo Noé Morales, de Bernardo Esquinca, Daniel Téllez, Eduardo Milán, etc. etc. Está chingona, pues.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-8887208528573486547?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/1FFQyzGjIJXOnTSBywhGIOTDFqM/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/1FFQyzGjIJXOnTSBywhGIOTDFqM/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/1FFQyzGjIJXOnTSBywhGIOTDFqM/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/1FFQyzGjIJXOnTSBywhGIOTDFqM/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/9aQDJiwPSzE" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/8887208528573486547/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=8887208528573486547" title="5 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/8887208528573486547?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/8887208528573486547?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/9aQDJiwPSzE/ramn-santillana-en-tierra-adentro.html" title="Ramón Santillana en &quot;Tierra Adentro&quot;" /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_a6mCLzXCmRw/SNxzeqJZWGI/AAAAAAAAAE0/bl4wa7B6PoQ/s72-c/tierra+adentro.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>5</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2008/09/ramn-santillana-en-tierra-adentro.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;D0cFSXg5fCp7ImA9WxRREUU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-1201628273873611452</id><published>2008-09-23T10:42:00.001-05:00</published><updated>2008-09-23T10:50:18.624-05:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-09-23T10:50:18.624-05:00</app:edited><title>A ver qué pedo...</title><content type="html">&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;a Hugo Rodríguez&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Tempranito. Domingo a las casi 7 de la mañana. Es mejor bañarse para no salir oliendo a mapache, racoon, chivo miado como dicen los viejos. Llegar a casa de Hugo, estar a punto de chiflarle pa que salga pero sale sin que le tenga que chiflar. Ya estaba esperando. Andaba inquieto el muchachón. Ese día corría su primer medio maratón y no había quien lo acompañara y yo, el Moncho, su compita le dice no te agüites amigo, que yo te acompaño, yo quiero ir a ver qué pedo.&lt;br /&gt;    Tanque lleno corazón tranquilo, pero la barriga mía seguía medio vacía y había que enfilar al De Efe, al chilango, a esa ciudad rara y oscura pero muy luminosa en algunas mañanas como la de ese domingo. Tan temprano ahí van los dos tolucos; uno a correr su primer medio maratón, y el otro, literalmente, nada más a ver “qué pedo”.&lt;br /&gt;    Deja el coche ahí en el banco mai. No, no pasa nada, es domingo. Que no te preocupes, ya lo he dejado ahí, no pasa nada. Sales. La avenida Reforma ya está cerrada y la caminamos Hugo, yo, y varia racita más. Siento nervioso a mi amigo y pienso “está nervioso este güey”. A esas horas el cerebro no carbura todavía. Soy de los pocos que no llevan ni tenis, ni pants, ni una playera que dice “XXVI maratón de la ciudad de México”. A la altura del Campo Marte vemos que se acerca una camioneta con un enorme cronómetro encima. Detrás de ella van tres negritos corriendo hechos un diablo. Son los tres punteros del maratón, el completito, el de los 42 kilómetros, que comenzó un ratote antes, cuando yo quizás todavía andaba en la regadera, en Toluca. Yo bien adormilado y aquéllos negritos a punto de arrancar su maratón. Yo en la carretera sintiendo el frío de la montaña colarse por mis pantalones, y esos negritos corriendo sus primeros kilómetros. Yo en Reforma preguntándome si estará bien ahí donde dejé mi coche, cuando esos negritos ya iban como en el kilómetro 30. Ya güey, dice Hugo, te digo que ahí está bien tu coche, que no hay pedo.&lt;br /&gt;    Museo de antropología. Atrasito de él está el arco que todos los corredores abran de cruzar al arranque de la carrera. Hay muchísima gente. Primero me clavo en ver a las chicas, con esas licras tan entalladas y flexibles que delinean gluteos, muslos, piernas y una que otra entrepierna. Me distrae un tipo altísimo como de dos metros. Luego toda una camada de ancianos con sus playeritas y su número de corredor en ellas, sus miles de canas en la cabeza, y arrugas. A Hugo ya le dieron ganas de miar. Sugiero un árbol, pero ya es tarde. Una voz retumba en la calle, rodeada de árboles (la calle, y supongo que también la voz). No recuerdo literalmente las palabras, pero decía algo así como que órenle, ya váyanse acomodando, por categorías, los chingones van primero, y entre más lentos se me ponen más atrás, órenle que ya vamos a arrancar. Luego decía cosas  como viva la vida, o viva este estilo de vida, y que la juventud mexicana, y que la vida sana, y que adiós a los vicios, y que vino el mariachi a apoyarnos, y que cuidado con el globo gigante de telcel porque de ahí se dará el cañonazo, y que ya apúrensen re jijos, y que qué buenos patrocinadores tenemos, bla bla bla. El Hugo me da su sudadera, su mochilita, se pone vaselina en las chichis porque dice que después de un ratote le roza “bien culero”. Se pone en donde debe ir, o sea, no está entre los chingones, pero tampoco entre los lentisísimos.&lt;br /&gt;    La voz no para de chillar, que a la cuenta de 10, que órenle otra vez, listos, y 10, y 9, y los corredores alzan los brazos, y 8, y 7, y se sienten los aplausos, se dejan venir los gritos, y 6, y 5, y ay cabrón ya hasta yo me pongo nervioso, y 4 y 3, y le grito al Hugo, vamos amigo, tu puedes, y lo mismo gritan cientos de personas que estamos a los lados de los corredores, y 2, y 1, y puuuuungue-su-madre!, pinche cañonazo que hasta me asustó, y los corredores siguen gritando pero no avanzan. Y cómo van a avanzar si son un montón. Mientras los de hasta adelante van agarrando ritmo, a mi todavía me da tiempo de decirle al Hugo que en la meta lo espero, que ánimo, y ya se aceleran los corredores, y veo a mi amigo alejarse entres miles y miles de personas.&lt;br /&gt;    Así nomás, en cuestión de un minuto ya no había nadie más que nosotros los holgazanes que no corremos y nomás vamos a ver “qué pedo”. Lo que sigue es totalmente intrascendente: caminar hacia el metro, toparme con varios corredores que llegaron tarde, que vienen nerviosos diciendo “ya vez pendejo, ya empezó”, y “yo te dije que había que salir más temprano” y bla bla. Calorón en el metro casi vacío. Cambiar de trenes. Llegar a la estación Allende, acometer en ese irónico acto que uno llama “bajarse del metro” cuando en realidad lo que haces es subir como 100 metros hasta que por fin la nariz recibe una dosis de aire fresco.&lt;br /&gt;    Para hacer tiempo decido visitar el museo del Estanquillo. Está cerrado, lo abren hasta las diez y faltan como 15 minutos. Buscar café. Encontrar un seven ileven sobre la calle Madero, comprarme el capuchino más asqueroso que he bebido en mi vida, y acompañarlo con una dona que no tiene hoyo, que está semi tiesa. Sentarme en la banqueta y observar a la gente que camina hacia el zócalo.&lt;br /&gt;    Por fin son las diez. Tiro el café a la basura, la neta. Entro al museo y me quedo más o menos una hora. Mientras leía una historieta del Rius, suena mi teléfono. Era Hugo, ¿Qué pedo güey, a poco ya acabaste? No, me dice, es que ya me está dando pa abajo, ya mero me rajo, necesito ánimos, y yo que le digo No no no cabrón, usté sígale, donde andas, No que pues me faltan seis kilómetros, Ahistá, ya no es nada, acuérdate que los que nunca se rinden son los hombres imprescindibles, y Gracias amigo, ahí te veo en la meta, Si si, no se agüite, usté puede, cómo chingados no. Y así.&lt;br /&gt;    Salgo del museo y me voy pa la calle donde pasarán los corredores rumbo al zócalo. No manches, hay miles de personas rodeándola. Hay vallas pa que la gente no se ande cruzando. Por la calle, también miles de corredores recorren sus últimos cien metros para alcanzar la meta.  Todos aplauden, que Vamos, ustedes pueden, eso es, y arriba México. Pasa uno en silla de ruedas y los gritos de la gente son ensordecedores, luego unos putitos con orejas de conejo y delantal rosa, y una señora que parece de las que venden tortillas, con sus trenzas hasta la cintura, gordita, morena y chaparra, corre y corre, y el hippie, y el empresario, y el morrito fresa, y los naquitos, todos con su número, con las playeras empapadas. Un güey hasta va cargando un santito. Pasan dos disfrazados de payasos. Y el Hugo no aparece. Le mando mensajito, Ánimo carnal, tienes que cruzar esa meta corriendo. Por fin ahí viene, y cruza la meta y lucho para que mi mirada se tope con la de él, y lo consigo, y me mira y se alegra y cuando se acerca le doy unas palmadas en el hombro, muy bien cuate, así se hace, y el Hugo ni hablar puede. Y creo que es la misma voz chillona en las bocinas que va diciendo felicidades a todos los corredores, que muy buen esfuerzo, que qué gran ejemplo, y escuchen al mariachi, y que viva la vida, y que viva éste estilo de vida. Cuando Hugo recupera el aliento me dice que no manches, vámonos porque me van a dar los calambres. Nos subimos (aunque en realidad bajamos) al metro. Calor. Transbordar trenes. Subir a la calle. Caminar hasta mi carro. ¿Ya ves güey? Me dice el Hugo, Ahí está tu coche, no le pasó nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-1201628273873611452?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/KLiJkLh9Zx_W-_7h1rHA0b1fxrU/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/KLiJkLh9Zx_W-_7h1rHA0b1fxrU/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/KLiJkLh9Zx_W-_7h1rHA0b1fxrU/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/KLiJkLh9Zx_W-_7h1rHA0b1fxrU/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/BiNfx7B_n9s" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/1201628273873611452/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=1201628273873611452" title="5 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/1201628273873611452?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/1201628273873611452?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/BiNfx7B_n9s/ver-qu-pedo.html" title="A ver qué pedo..." /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><thr:total>5</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2008/09/ver-qu-pedo.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DkMHR3g8cSp7ImA9WxRREUU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-6430539830853178471</id><published>2008-09-23T10:15:00.000-05:00</published><updated>2008-09-23T10:40:36.679-05:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-09-23T10:40:36.679-05:00</app:edited><title>Hasta la madre</title><content type="html">Desde hace mucho tiempo he llegado a la conclusión de que el desarrollo de una ciudad puede ser perfectamente medido a través de su sistema de transporte. Por ejemplo, la primera vez que utilice el metro de París aprendí lo útil que pueden ser los mapas de líneas y rutas. Cuando me paré frente al gran mapa colgado en la pared, me tomó como cinco minutos encontrar en él la estación en la cuál me encontraba. Me tomó otros cinco minutos encontrar la estación a la cual tenía que llegar. Me llevó otros diez minutos entender en qué estación habría de bajarme para interconectarme con otra línea. Comprendí la diferencia entre el METRO y el RER, que uno es más rápido que el otro, etc. En total estuve ahí casi treinta minutos, pero le entendí finalmente y nunca más tuve problemas para moverme por París a través de su sistema de transporte público.&lt;br /&gt;    Pienso en eso no sólo cada vez que me encuentro en la situación de utilizar el transporte público de la ciudad de Toluca, sino también cuando conduzco mi automóvil por las calles de la capital mexiquense. Ayer nada más, sobre la avenida Morelos, me topé con un enorme congestionamiento, y no precisamente de vehículos particulares, sino de autobuses. Había cientos. No exagero al decir que eran VARIOS CIENTOS de ellos, formaditos en fila india, haciendo uso del increíblemente ridículo carril exclusivo para ello, separado por conitos naranjas del resto de los carriles. Huelga decir que la gran mayoría de los camiones iban casi vacíos.&lt;br /&gt;    Estoy convencido que la gran mayoría de los lectores sabrá a qué me refiero cuando al subirse al autobús, primero tienen que hacer gala de la mayor agilidad posible para montarse en la fracción de milisegundos que el camionero se frena para ese fin. Luego, contar bien que nos hayan dado el vuelto correcto. Hay que soplarse las cumbias, o música banda, o lo que sea, a todo volumen. Si te toca hasta adelante, tendrás que escuchar irremediablemente la conversación del chofer con su acompañante, ese extraño personaje que va siempre de copiloto, que se cuelga de la puerta y saca medio cuerpo para gritar los lugares a donde el camión se dirige, el que le dice “cuñado” al conductor.&lt;br /&gt;    En innumerables ocasiones me ha tocado ver cómo la gente se cae del autobús y desparrama sus carnes en la acera al momento de bajarse del mismo, pues simplemente el chofer no da tiempo suficiente para que todos se bajen del vehículo mientras este está completamente frenado.&lt;br /&gt;    Otro de los grandes logros del viajero toluqueño es desarrollar la habilidad e leer en micromilésimas de segundos la lista de 10 a 15 destinos que cada camión lleva colgados del parabrisas. Si no te da tiempo de leer todo, y no viste que el camión que acaba de pasar volando frente a ti iba precisamente cerca de tu casa, estás jodido.&lt;br /&gt;    Además, me atrevo a decir que todos los ciudadanos hemos sido testigos de las veces que un autobús se pasa el alto, o rebasa a todos los demás coches en sentido contrario, y que suben y bajan pasaje en segunda y hasta tercera fila. Es más, casi todos nos hemos tenido que bajar en el segundo carril, a dos metros de la acera.&lt;br /&gt;    Llevo años viviendo en Toluca y no termino de comprender en qué consiste el sistema de transporte. Sigo sin saber quién es el genio detrás de tan elaborado diseño. Me pregunto quién habrá firmado tantas concesiones, y otorgado tantas placas para que circule ese monstruoso número de camiones que contaminan tanto, que hacen un ruido infernal, que además están feos por dentro y por fuera, que atiborran calles y avenidas con sus asientos vacíos, cumbias estrepitosas y virgencitas de Guadalupe perdonando a los choferes por todos los pecados cometidos durante el día y todos aquéllos por cometer mañana y la siguiente semana.&lt;br /&gt;    París me tomó treinta minutos, pero llevo años queriendo entender cómo es posible que un niño que apenas alcanza los pedales se encuentre frente al volante de un autobús en la ciudad de Toluca. Un niño que debería estar en la prepa, jugando futbol y ligándose -¿por qué no?- a una que otra compañerita. No entiendo por qué hay tanto autobús involucrado en atropellamientos, choques, roces y fricciones con transeúntes y automovilistas. Estoy convencido de que si en lugar de choferes contratáramos simios, las condiciones del transporte público mejorarían drásticamente.&lt;br /&gt;    A veces, los logros que la gente y gobierno de una ciudad alcanzan en determinadas áreas, se ve opacados por la paupérrima naturaleza de otros aspectos. Por mucha industria, banquetas remozadas, museos gigantes y tranvías turísticos que pretendan engalanar a la ciudad, no se logrará nunca un cambio sustancial mientras el sistema de transporte siga siendo una porquería. No me parece digno, ni eficiente, ni loable, ni nada que se pueda considerar como positivo, el penetrar en el inframundo de los autobuses, en ese zoológico sobre ruedas, anárquico y bestial, que ya ni siquiera es folklórico, o pintoresco.&lt;br /&gt;    Me gustaría poder colaborar de alguna forma. Me gustaría saber si alguien en esta ciudad está en acuerdo o desacuerdo conmigo. Yo estoy cansado de vivir así. Me daría horror que mis hijos me preguntaran: ¿por qué hemos heredado esta basura de ustedes, papá? Con todo gusto me encantaría aportar alguna idea. Sé que Toluca no es París, y francamente, no pretendo que lo sea. El asunto aquí es que estoy convencido de que una convivencia más sana puede darse, la he visto en otros sitios –tanto fuera como dentro de México-, y no me explico cómo diablos en Toluca no se pueda hacer, ni que estuviéramos malditos, o idiotas. Hagamos algo todos juntos para mejorar el transporte, para así sentirnos un poco más seguros y orgullosos de nuestra ciudad. Recordemos que las ciudades no se crean por generación espontánea; son hechas con el esfuerzo de cada uno de los ciudadanos que en ella cohabitan. Sólo teniendo dignidad lograremos que nuestra ciudad también lo sea.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-6430539830853178471?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/aVic-xDl71HUZciJ-5tIDyXTXTU/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/aVic-xDl71HUZciJ-5tIDyXTXTU/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/aVic-xDl71HUZciJ-5tIDyXTXTU/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/aVic-xDl71HUZciJ-5tIDyXTXTU/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/Jgpeowm4IV8" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/6430539830853178471/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=6430539830853178471" title="3 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/6430539830853178471?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/6430539830853178471?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/Jgpeowm4IV8/hasta-la-madre.html" title="Hasta la madre" /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><thr:total>3</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2008/09/hasta-la-madre.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0MGRXc5fSp7ImA9WxdQF0g.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-8567385648833734907</id><published>2008-06-17T22:22:00.001-05:00</published><updated>2008-06-17T22:23:44.925-05:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-06-17T22:23:44.925-05:00</app:edited><title>sn i</title><content type="html">qué es todo esto&lt;br /&gt;si no un estorbo&lt;br /&gt;un murmullo que distrae&lt;br /&gt;una ráfaga de palabras no encontradas&lt;br /&gt;que se incrustan en los ojos&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-8567385648833734907?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/vxgM5Vu6x1Nh26ztDurY45YGBo0/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/vxgM5Vu6x1Nh26ztDurY45YGBo0/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/vxgM5Vu6x1Nh26ztDurY45YGBo0/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/vxgM5Vu6x1Nh26ztDurY45YGBo0/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/yG8xIVsP7iM" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/8567385648833734907/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=8567385648833734907" title="3 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/8567385648833734907?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/8567385648833734907?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/yG8xIVsP7iM/sn-i.html" title="sn i" /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><thr:total>3</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2008/06/sn-i.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CkQNQXY_fCp7ImA9WxdQFk4.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-969734750688157114</id><published>2008-06-16T10:30:00.002-05:00</published><updated>2008-06-16T10:33:10.844-05:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-06-16T10:33:10.844-05:00</app:edited><title>...breve apunte...</title><content type="html">Cómo se reirán los hombres de aquí a mil años&lt;br /&gt;Hombre perro que aúllas a tu propia noche&lt;br /&gt;Delincuente de tu alma&lt;br /&gt;El hombre de mañana se burlará de ti&lt;br /&gt;Y de tus gritos petrificados goteando estalactitas&lt;br /&gt;¿Quién eres tú, habitante de este diminuto cadáver estelar?&lt;br /&gt;¿Qué son tus náuseas de infinito y tu ambición de eternidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Vicente Huidobro&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Altazor&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Canto I&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-969734750688157114?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/kMzLm4C_zFw78EWRj0duWevKAho/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/kMzLm4C_zFw78EWRj0duWevKAho/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/kMzLm4C_zFw78EWRj0duWevKAho/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/kMzLm4C_zFw78EWRj0duWevKAho/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/YSYqvomcWss" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/969734750688157114/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=969734750688157114" title="0 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/969734750688157114?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/969734750688157114?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/YSYqvomcWss/breve-apunte.html" title="...breve apunte..." /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2008/06/breve-apunte.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CkUERX4_eCp7ImA9WxdQEEo.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-1407970819552787020</id><published>2008-06-09T22:55:00.002-05:00</published><updated>2008-06-09T22:56:44.040-05:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-06-09T22:56:44.040-05:00</app:edited><title>...por si alguien se pregunta qué he estado haciendo ultimamente...</title><content type="html">Me siento en una banca verde a comerme una manzana. Procuro únicamente pensar que estoy sentado en una banca verde y me estoy comiendo una manzana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-1407970819552787020?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/scJ2qT7w5R5ImQL9FTjLKkykWV4/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/scJ2qT7w5R5ImQL9FTjLKkykWV4/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/scJ2qT7w5R5ImQL9FTjLKkykWV4/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/scJ2qT7w5R5ImQL9FTjLKkykWV4/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/0gHbAdhFEi8" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/1407970819552787020/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=1407970819552787020" title="6 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/1407970819552787020?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/1407970819552787020?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/0gHbAdhFEi8/por-si-alguien-se-pregunta-qu-he-estado.html" title="...por si alguien se pregunta qué he estado haciendo ultimamente..." /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><thr:total>6</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2008/06/por-si-alguien-se-pregunta-qu-he-estado.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CkUGSHk7eSp7ImA9WxRbGUg.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-523130449206814386</id><published>2008-04-20T09:32:00.003-05:00</published><updated>2008-12-10T17:03:49.701-06:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-12-10T17:03:49.701-06:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Objetos Fantasma" /><title>Objetos Fantasma</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_a6mCLzXCmRw/SAtWRxFQbAI/AAAAAAAAADU/xyFrVFRMJEE/s1600-h/vitrina.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_a6mCLzXCmRw/SAtWRxFQbAI/AAAAAAAAADU/xyFrVFRMJEE/s200/vitrina.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5191337858707778562" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer miré a través de la vitrina de un museo una antigua vasija de cerámica, blanca, decorada con líneas negras que seguramente describían ciertos aspectos de la cosmogonía de una civilización lejana en el tiempo. Al tratar de hilar pensamientos que le dieran sentido a mi presencia en ese sitio, se me ocurrió imaginar qué uso se le pudo dar a ese objeto hace cientos o miles de años.&lt;br /&gt;  Dibujé en mi cabeza a una mujer preparando un brebaje, quizá algo parecido al atole. Aparecieron en mi dibujo un par de niños sentados en el piso, mirando con detenimiento a su madre, esperando aquel líquido que les restablecerá la fuerza o el espíritu. Luego esta imagen se fue para dar paso a la de algún curandero mezclando hierbas y sustancias, que vertería después en esa misma vasija blanca, la que a su vez sería acercada a los labios de un anciano moribundo, una febril parturienta o un guerrero herido. No puedo imaginar las circunstancias posteriores, aquellas que generaron la desaparición de esa gente, su estirpe y la gran mayoría de sus historias. Pero alguien se topó con esa vasija blanca, cientos o miles de años después. La limpió, catalogó y probablemente la donó a un grupo de antropólogos, o a una sociedad cultural que decidió ponerla dentro de la vitrina que ayer miré por vez primera.&lt;br /&gt;  Muchísima gente ha posado su mirada en esa vasija y probablemente ni siquiera se acuerdan. Quizás al mirarla, muchos turistas incrédulos no pensaron en nada. No me puedo imaginar a nadie fotografiando la vasija. Ese objeto en un museo es una pesada condena a dejar el pasado en la ignominia, allá lejos del presente, de nuestro tiempo y nuestra vida cotidiana. Un objeto sin vínculo directo con la actividad humana es un poco más inútil que una roca en medio de la nada. O al menos eso pensé ayer.&lt;br /&gt;  Imaginé que en algunos años moriré. Alguien entrará después a mi departamento y regalará mis libros a una biblioteca, rematará mis muebles, tirará muchos papeles, cuadernos y dibujos a la basura. De mí no quedará nada. Pensé que tal vez en mil años alguien se encontrará mi guitarra en algún lugar. La limpiará y la donará a una asociación antropológica. No será raro que la cuelguen de un muro, dentro de una vitrina, y a un lado le coloquen una tarjetita que diga: "Guitarra: instrumento musical perteneciente a la era cyberoica, con la que los antiguos acostumbraban interpretar música de la época." Mucha gente la verá, y seguramente muy, pero muy pocos, pensarán algo ligeramente inteligible con respecto al objeto. Si nos va bien, alguien le tomará una foto y la pondrá en su archivo de estupideces para no olvidar. De lo que sí estoy seguro es que nadie pensará en mí, ni se imaginará que con esa guitarra me gané el amor de más de una chica; el odio de más de cien; que compuse decenas de canciones, que lloré abrazado a ella, que sus raspones y golpes son los traspiés a los que la sometí durante mi paso por el mundo. Al final pensé que no tiene sentido reflexionar sobre todo esto. Los objetos nos trascienden y hablarán en general de cómo fue nuestra civilización, pero no dirán nada sobre los fantasmas que nos tuvieron de pie durante tantos años.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-523130449206814386?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/nlcDq-nDF2dMR1UCaNDo031IrDI/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/nlcDq-nDF2dMR1UCaNDo031IrDI/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/nlcDq-nDF2dMR1UCaNDo031IrDI/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/nlcDq-nDF2dMR1UCaNDo031IrDI/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/TtWN4XoRucc" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/523130449206814386/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=523130449206814386" title="5 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/523130449206814386?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/523130449206814386?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/TtWN4XoRucc/objetos-fantasma.html" title="Objetos Fantasma" /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_a6mCLzXCmRw/SAtWRxFQbAI/AAAAAAAAADU/xyFrVFRMJEE/s72-c/vitrina.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>5</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2008/04/objetos-fantasma.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CkABR3Y_eCp7ImA9WxZREUs.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-4343706569930989676</id><published>2008-02-04T15:30:00.000-06:00</published><updated>2008-02-04T15:32:36.840-06:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-02-04T15:32:36.840-06:00</app:edited><title>Seat Belt</title><content type="html">Saludos a todos. Aquí les comparto un video que alguien que se hace llamar "putitopower" subió a youtube.  Se trata de una canción de mi banda, Camino Beat, durante una presentación en el chilango hace unas semanas. La rola es Seat Belt, a ver qué les parece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/zZXpvdMyrJ8&amp;amp;rel=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/zZXpvdMyrJ8&amp;amp;rel=1" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-4343706569930989676?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/GQEkZ3VaF6l9Ys_TpPPDwZ6He9Q/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/GQEkZ3VaF6l9Ys_TpPPDwZ6He9Q/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/GQEkZ3VaF6l9Ys_TpPPDwZ6He9Q/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/GQEkZ3VaF6l9Ys_TpPPDwZ6He9Q/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/w1SsDvVFAGw" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/4343706569930989676/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=4343706569930989676" title="4 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/4343706569930989676?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/4343706569930989676?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/w1SsDvVFAGw/seat-belt.html" title="Seat Belt" /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><thr:total>4</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2008/02/seat-belt.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CkUGSHY5eCp7ImA9WxRbGUg.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-3659241198651262765</id><published>2008-01-26T17:12:00.000-06:00</published><updated>2008-12-10T17:03:49.820-06:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-12-10T17:03:49.820-06:00</app:edited><title>Downshifting / Desacelere</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_a6mCLzXCmRw/R5u_aJwqWLI/AAAAAAAAADM/PjnnukY3vO8/s1600-h/017.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_a6mCLzXCmRw/R5u_aJwqWLI/AAAAAAAAADM/PjnnukY3vO8/s200/017.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5159928254100560050" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;PARTE I: Ganar más para gastar más para vivir peor&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un joven recién egresado de cualquier facultad se enfrasca en la búsqueda de su primer empleo. Dadas las condiciones socioeconómicas que México ofrece, el joven en cuestión le asigna al aspecto económico la más alta prioridad. Algunos otros buscan en verdad realizar una actividad que les satisfaga, o quieren trabajar en una empresa o institución que se rija por valores y fines que ellos han asumido como propios para sus vidas. Pero, afrontémoslo: estos últimos son los que menos existen. La gran mayoría, como ya he establecido, sólo piensa en el estatus que pueden obtener gracias a un buen ingreso.&lt;br /&gt;   Nuestro joven consigue finalmente un empleo que le da miles y miles de pesos al mes. Con ese dinero quizá podrían vivir de forma apretada unas tres o cuatro familias pobres. El nuevo profesionista se encierra en las paredes de su oficina más de diez horas al día (o más de doce, o más de catorce). Al cabo de unos meses, acostumbrado ya a la vida que puede regalarse con semejante nivel de ingresos, el flamante profesionista hace una lista mental acerca de los objetos que requiere para poder vivir bien. En dicha lista aparece un automóvil último modelo, el teléfono celular más caro y sofisticado, computadora, el ipod con el mayor número posible de gigas de memoria. Tras hacer algunos cálculos, el profesionista encuentra que su sueldo actual no le alcanza para todo eso. Entonces, será preciso trabajar más para recibir más dinero, o buscar otro trabajo que le asegure un ingreso mucho mayor que el anterior.&lt;br /&gt;   La cantidad de trabajo generalmente no importa. El novel profesionista, en la flor de su juventud, en sus años de mayor energía, frescura creativa, salud física y mental, prefiere incluso trabajar los sábados y los domingos. Sacrifica salidas con los amigos y reuniones familiares. Así se asegura la entrada de dinero, el aumento del poder adquisitivo. La vida supeditada al trabajo. Leer libros que lo hagan pensar está totalmente fuera de la cuestión. De igual forma, el cine y la música deben ser lo suficientemente ligeros para no agobiar más la ya de por sí saturada cabeza de éste héroe cotidiano.&lt;br /&gt;   El cuerpo cambia conforme pasan los años. Las carnes se ablandan, el vientre crece y los cabellos se caen. Se requieren dosis más altas de nicotina para resistir los desvelos; alimentos ricos en azúcares y grasas para que el ritmo de trabajo no merme la concentración. A los compromisos previamente adquiridos habrá que añadir el matrimonio y la casi inmediata llegada de los niños. Así que es necesario tener una casa más grande, otro automóvil, más muebles y gastos de hospital. La ropita dura poco porque los hijos van creciendo.&lt;br /&gt;   Aquél profesionista dejó de ser joven. Ya es un hombre, adulto y conocedor de sus deberes. Se siente realizado, orgulloso. Al menos eso aparenta su traje, su corbata y su –otra vez- nuevo coche. Cree que lo tiene todo, pero quiere más. Las jornadas laborales no se han reducido ni un ápice. La perenne preocupación por el dinero lo lleva a sufrir de gastritis y una que otra arritmia. Hay que ganar más dinero para pagar el club, las toneladas de juguetes para los niños, las semanales compras en todos los almacenes de prestigio que le sea posible. No hay que perderse ni un partido de fútbol, y mucho menos hay que dejar ir la oferta para comprar esa macro pantalla de plasma de setenta mil pesos que se puede pagar a 18 meses sin intereses. Hay que viajar a Paris para tomarle fotos a Eiffel, a Londres para fotografiar los leones de Trafalgar y a Nueva York para salir de las tiendas con un montón de bolsas.&lt;br /&gt;   Este hombre ha vivido con la ilusión de una mejor vida, una vida que se compra y nada más. Una vida que se gana trabajando, generando dinero para enriquecer quién sabe a quién; una vida tranquila, digna y afortunada que, sin estar consciente de ello, ha contribuido de manera incontenible al consumismo, al aumento en los niveles de contaminación, al empobrecimiento del capital intelectual humano, al aumento de la brecha entre los ricos y los pobres.&lt;br /&gt;   Cabe señalar que este es un buen hombre, que todo lo que ha hecho ha sido siempre con la mejor de las intenciones. Todo lo que hace el ser humano es siempre bajo la creencia de que se hace un favor a si mismo y al resto de la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;PARTE II: Ganar menos para gastar menos para vivir mejor&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin darnos cuenta nos vemos envueltos en un marasmo de compromisos ineludibles. Pertenecer al mundo moderno implica sacrificar valioso tiempo, jugosas distracciones. Hay que trabajar duro para pagar las placas y tenencias, servicios, verificación, seguro y gasolina, aditivos, refacciones. Hay que comprar zapatitos y playeras, bolsos, seguritos, listones para el pelo, un nuevo traje de baño para la playa, bronceador y dos maletas.&lt;br /&gt;   Además, la sociedad se colude con el merchandising para que en navidad vayamos en tropel a vaciar las tiendas y comprar regalitos tontos que a nadie le sirven pero que a todos ponen de buenas. Todos sin excepción somos víctimas y cómplices.&lt;br /&gt;   ¿Qué pasaría si decidiéramos, simplemente, trabajar menos? Trabajo menos horas, ergo recibo menos dinero, ergo gasto menos, ergo contribuyo menos al consumismo. ¿Quebrarían los negocios si todo el mundo decidiera no gastar tanto tiempo encerrado en su oficina? No creo. Más bien, los giros cambiarían.&lt;br /&gt;   Un joven profesionista que decida trabajar menos, podría ganar –por poner un ejemplo- dos horas diarias de tiempo libre. ¡Lo que se puede hacer con dos horas diarias de tiempo libre! Se puede leer un buen librito en dos horas, o hacer el amor con más calma y pasión, o sacar a los hijos al parque para aprovechar los restos de la luz del sol, o llevar a los viejos a cenar, estudiar otro idioma, retomar las lecciones de piano, escribir, ir al teatro, ¡sentarse a platicar!&lt;br /&gt;   ¿En qué momento se volvió prioritario un ascenso de puesto, un coche último modelo o una peda en el antro de moda? ¿Cuándo fue que el crecer como persona se mide en pesos y en cantidad de libros de superación personal leídos? ¿Por qué son precisamente éstos últimos los que más leen los jóvenes (y no tan jóvenes) profesionistas? Precisamente porque necesitan de una receta que les haga sentir menos egoístas, algo que justifique el no estar en casa, el no acudir a la vida de los demás, el no pertenecer ni siquiera a ellos mismos. Palmaditas en el hombro y ya.&lt;br /&gt;   Todo esto que vengo diciendo, ésta reflexión que a más de uno puede sonarle a rollo post-new age o una jalada de esas, no es algo que solamente se me haya ocurrido a mi. De hecho, la tendencia de trabajar menos para procurar un mejor nivel de vida ha ido tomando fuerza en los últimos años. Por ejemplo, en el 2001 surgió en Francia una iniciativa de ley que proponía reducir las jornadas laborales, a efecto de trabajar 35 horas a la semana en lugar de 40. ¡Reducir una hora diaria! Tras una larga controversia, la propuesta fue aprobada. En España surge la misma idea tiempo después.  En el año 2003 se le da un nombre formal a esta tendencia, conocida como “downshifting”, o en español, “desacelere”. Es una respuesta proactiva en contra del vertiginoso avance de la modernidad, dentro del cual parece que si te frenas te puede destrozar como si te hubiera cogido una máquina rompehielos. Es verdad, si trabajas menos, ganas menos, y compras menos cosas, pero en verdad vives mejor. Tienes más tiempo para ti, de mejor calidad. El estrés se reduce y los sueños se multiplican.&lt;br /&gt;   Pero ojo, esto no implica el fomento de la pereza. Ésta es igual o peor de dañina. Se trata de que la gente realice actividades que no la hagan sentir que está trabajando, sino haciendo algo que de una u otra forma es productivo. Leer es productivo, jugar con los hijos, escribir un poema. Tontamente nos hemos tragado el cuento de que sólo lo que te reditúa económicamente puede ser catalogado como productivo. Envidiamos tanto a los europeos por su “cultura”, los admiramos por sus vastos conocimientos en música y artes plásticas. ¿Y nosotros qué? ¿A los mexicanos nos salen ronchas si leemos?  ¿Hacer lo que nos alimenta el alma nos hace lo mismo que el agua helada a los perros callejeros?&lt;br /&gt;   Hay que trabajar para ganar lo necesario para vivir y ahorrar, y punto. Muchos de nuestros “lujos” son hueros, superfluos; sólo alimentan la ilusión de una vida mejor, pero en realidad no contribuyen en nada a la felicidad.&lt;br /&gt;   Si gano más dinero, puedo ir al Costco o al Sam’s Club a comprar un paquetote de cuatro kilos de mis galletas favoritas. Si gano menos, iré a la tiendita a comprar nada más un paquetito. Si gano más, me tragaré los cuatro kilos, aumentará el volumen de mi panza, el colesterol de la sangre, gastaré en medicamentos que regulen la presión arterial, consultas con doctores. Si gano menos, me trago el contenido del paquetito y se acabó.&lt;br /&gt;   Si tu, apreciable lector, estas interesado en este asunto del desacelere, te invito a que conozcas la página &lt;a href="http://www.slowmovement.com/"&gt;www.slowmovement.com&lt;/a&gt;, para que conozcas más al respecto y te enteres de todas las posibilidades que ofrece.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-3659241198651262765?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/tKarBZBt_PzLovnmt_SkLmI3ojg/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/tKarBZBt_PzLovnmt_SkLmI3ojg/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/tKarBZBt_PzLovnmt_SkLmI3ojg/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/tKarBZBt_PzLovnmt_SkLmI3ojg/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/jfYO5d5f5UE" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/3659241198651262765/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=3659241198651262765" title="4 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/3659241198651262765?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/3659241198651262765?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/jfYO5d5f5UE/downshifting-desacelere_26.html" title="Downshifting / Desacelere" /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_a6mCLzXCmRw/R5u_aJwqWLI/AAAAAAAAADM/PjnnukY3vO8/s72-c/017.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>4</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2008/01/downshifting-desacelere_26.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CkUHQXw_fip7ImA9WxRbGUg.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-32971226.post-6102616958641942812</id><published>2008-01-03T16:19:00.001-06:00</published><updated>2008-12-10T17:03:50.246-06:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-12-10T17:03:50.246-06:00</app:edited><title>Quiero ser feliz</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_a6mCLzXCmRw/R31f9DfCxsI/AAAAAAAAACc/9n3H4nmNuek/s1600-h/lennon.jpeg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_a6mCLzXCmRw/R31f9DfCxsI/AAAAAAAAACc/9n3H4nmNuek/s200/lennon.jpeg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5151379051293886146" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Alguna vez le preguntaron a Lennon que si se consideraba una persona feliz, y respondió que sí. La siguiente pregunta que le hicieron fue: ¿Por qué?, y él dijo que no veía televisión, ni leía los periódicos.&lt;br /&gt;   Tomando esta anécdota como arranque (no solo de ésta colaboración, sino de todas mis colaboraciones de este nuevo año), le cuento al querido lector, que la última vez que vi televisión fue el 25 de diciembre. Fue una decepción. Normalmente, por las noches, mientras me preparo un sandwich o algo así para aplacar el hambre, prendo la televisión en alguno de los noticiarios que transmiten después de las 10.&lt;br /&gt;   Ese día, casi todo el noticiero del vomitivo López Dóriga se fue en noticias acerca de cómo pasa un policía la noche buena dentro de su patrulla. Luego venía la historia de algún desdichado sin familia, de alguna viejilla abandonada, de cómo se vivió en Villahermosa la navidad después de la tragedia.&lt;br /&gt;   Le pasé al noticiario de la competencia y básicamente transmitían el mismo género de estupideces. Apagué la televisión y me dije a mi mismo: “¡No manches, sí que estoy informado!”.&lt;br /&gt;   El resto de mis días, hasta hoy, se me fue en escuchar discos de manera masiva, desde el último de Radiohead hasta una colección que le volé a mi papá de música de Benny Moré. Me soplé dos disquitos de Sigur Ros, uno de Daft Punk, y como tres veces uno de éxitos de Morrisey. Esuché hasta que me cansé el disco de Odio Fonky de los queridos Jaime López y José Manuel Aguilera. Esuché a Ely Guerra, el soundtrack de una película de Wong Kar Wai. Fui feliz.&lt;br /&gt;   También leí unos textos de Daniel Sada y Álvaro Uribe; devoré Mr. Vértigo de Paul Auster y me enfrasqué en “El sentimiento trágico de la vida” de Miguel de Unamuno. Ahora sigo con Auster y una novelita llamada Ciudad de Cristal. Insisto, soy feliz.&lt;br /&gt;   Fui feliz charlando con mis hermanos, bebiendo cerveza con algunos amigos, con mis primos, llendo al teatro y viendo en el cine “Across the Universe”. Fui feliz andando por la carretera escuchando a Dylan y una colección de jazz latino que me regaló una buena amiga. Tragué chocolates y pavo y un spaghetti delicioso.&lt;br /&gt;   Aun así, algunas noticias irremediablemente llegaron a mis oídos, como el asesinato de la ex-primer ministro de Pakistán. ¿Debí sentirme mal por ser tan feliz cuando del otro lado del mundo se odian a muerte? ¿Acaso he fallado estos días en mi deber para con la humanidad? No es que ésta cuestión me mortifique demasiado, pero quiero enfatizar sobre el hecho de que cuando uno se aleja de los “medios de comunicación”, a veces se produce un sentimiento de aislamiento inefable. ¿Por qué? Estamos demasiado acostumbrados a “estar informados”, a “estar al día”, aunque no sepamos para qué. ¿Qué significa eso de “estar informado”? ¿Acaso es escuchar al vil López Dóriga en sus diatribas contra cualquier cosa que se le ponga enfrente y que le haga subir el rating de su tercermundista noticiero? ¿Cuántos periódicos tiene uno que leer para no sentir que lo están timando, o manipulando, o perfilando nuestra opinión hacia uno u otro punto del espectro político?&lt;br /&gt;   Sin el ánimo de ser radical, creo que prefiero quedarme mil veces con la fórmula de mi admirado Lennon. Si fue verdad que no veía tele ni leía periódicos, entonces creo que es posible cambiar al mundo. Prefiero acercarme a la realidad y no leerla, ni verla asépticamente en una pantalla de televisor. Creo que es más útil saber que alguna vez existió Chabuca Granda, o que una dama de nombre PJ Harvey canta por el mundo con su guitarra al hombro. Aprendo más del planeta a través de la música y el cine, hablando con ancianos y pordioseros, atrapando momentos que hacen sonreír o llorar a los demás. Aprendo más del mundo preguntando a mis amigos cómo marcha todo en el trabajo, cómo van sus planes de comprar casa y de tener hijos. Al diablo con la televisión. Espero no tener que encenderla en mucho tiempo. De verdad que quiero seguir siendo feliz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32971226-6102616958641942812?l=ramonsantillana.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/BdQGf1grPEZX6e9CUb6ZlzvoSkY/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/BdQGf1grPEZX6e9CUb6ZlzvoSkY/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/BdQGf1grPEZX6e9CUb6ZlzvoSkY/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/BdQGf1grPEZX6e9CUb6ZlzvoSkY/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/CATAVIENTO/~4/ol6jxTXJxmY" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://ramonsantillana.blogspot.com/feeds/6102616958641942812/comments/default" title="Comentarios de la entrada" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32971226&amp;postID=6102616958641942812" title="6 Comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/6102616958641942812?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/32971226/posts/default/6102616958641942812?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/CATAVIENTO/~3/ol6jxTXJxmY/quiero-ser-feliz.html" title="Quiero ser feliz" /><author><name>Ramón Santillana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02839110026022720346</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="24" src="http://4.bp.blogspot.com/-Ptt39eb0BI8/Tk1sZLDoZTI/AAAAAAAAAGc/cgyYlSWyJdU/s220/Photo%2Bon%2B2011-02-18%2Bat%2B23.22.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_a6mCLzXCmRw/R31f9DfCxsI/AAAAAAAAACc/9n3H4nmNuek/s72-c/lennon.jpeg" height="72" width="72" /><thr:total>6</thr:total><feedburner:origLink>http://ramonsantillana.blogspot.com/2008/01/quiero-ser-feliz.html</feedburner:origLink></entry></feed>

