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		<title>Consecuencias &#8211; Ps. David Ingman</title>
		<link>https://cdfe.net/sermon/consecuencias-ps-david-ingman/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[comunidad de fe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 Sep 2026 15:00:42 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Consecuencias Por: Pastor David Ingman Gálatas 6:6-8 ¿Habla la biblia acerca de las consecuencias de nuestras malas decisiones? Sí. La Biblia nos enseña claramente que nuestras decisiones tienen consecuencias naturales y espirituales. Cada decisión es como una semilla, y sus resultados son como la cosecha que produce. Cuando sembramos obediencia, bondad y amor, nos encaminamos hacia una vida que honra a Dios. Pero cuando sembramos egoísmo y pecado, cosechamos dolor, dificultades y corrupción. Como cristianos, debemos comprender no solamente la importancia de tomar buenas decisiones, sino también las consecuencias que pueden surgir cuando elegimos alejarnos de la voluntad de Dios. ¡reflexiona sobre esto! Proverbios 14:12 (NVI): «Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acaban por conducir a la muerte». Principios claves sobre las consecuencias: 1. La ley de sembrar y cosechar. Gálatas 6:7-8 (NVI). Cosechamos lo que sembramos, es decir que las malas decisiones producen consecuencias negativas, mientras que sembrar para el Espíritu nos conduce a la vida. Nuestras decisiones de hoy pueden determinar los resultados que enfrentaremos mañana. Por eso, debemos pensar cuidadosamente en lo que estamos sembrando en nuestra vida. 2. Repercuciones naturales y disciplinarias. Proverbios 5:22. Aunque Dios nos ofrece perdón, nuestras malas decisiones pueden dejar consecuencias terrenales: relaciones dañadas, dolor emocional y oportunidades perdidas. El pecado puede atrapar a una persona en situaciones difíciles que son resultado de sus propias decisiones. Un ejemplo es el rey David. Aunque Dios le concedió perdón por sus pecados de adulterio y asesinato, David tuvo que enfrentar consecuencias dolorosas a causa de sus acciones (2 Samuel 12). 3. La disciplina divina. Hebreos 12:6. Dios disciplina a quienes ama. Su disciplina tiene un propósito correctivo: guiarnos de regreso a su voluntad y ayudarnos a vivir en obediencia. Por eso, no debemos ignorar la corrección de Dios ni persistir en el pecado. Su deseo es que permanezcamos firmes en la fe y fieles a su llamado, para no perder nuestra recompensa eterna. Redención y perdón: &#8211; Restauración. 1 Juan 1:9. Aun cuando nuestras malas decisiones nos causan sufrimiento, Dios nos ofrece perdón y restauración cuando confesamos nuestros pecados y nos arrepentimos sinceramente. &#8211; Gracia redentora. Romanos 8:28. Dios puede obrar incluso en medio de nuestros errores y circunstancias difíciles para cumplir sus propósitos en aquellos que confían en Él. Pero recuerda: el propósito fundamental del arrepentimiento es reconciliarse con Dios y mantenerse Bien con Él. ¡Que nuestras decisiones honren a Dios y produzcan una cosecha que glorifique su nombre!</p>
<p>La entrada <a href="https://cdfe.net/sermon/consecuencias-ps-david-ingman/">Consecuencias &#8211; Ps. David Ingman</a> se publicó primero en <a href="https://cdfe.net">Comunidad de Fe</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="row "><div class="wpv-grid grid-1-1  wpv-first-level first unextended" style="padding-top:0px;padding-bottom:0px" id="wpv-column-263ea8b61735655632693d560f4ff617" ><p style="font-weight: 400;"><strong>Consecuencias<br />
</strong>Por: Pastor David Ingman</p>
<p style="font-weight: 400;">Gálatas 6:6-8</p>
<p style="font-weight: 400;">¿Habla la biblia acerca de las consecuencias de nuestras malas decisiones? Sí. La Biblia nos enseña claramente que nuestras decisiones tienen consecuencias naturales y espirituales. Cada decisión es como una semilla, y sus resultados son como la cosecha que produce.</p>
<p style="font-weight: 400;">Cuando sembramos obediencia, bondad y amor, nos encaminamos hacia una vida que honra a Dios. Pero cuando sembramos egoísmo y pecado, cosechamos dolor, dificultades y corrupción.</p>
<p style="font-weight: 400;">Como cristianos, debemos comprender no solamente la importancia de tomar buenas decisiones, sino también las consecuencias que pueden surgir cuando elegimos alejarnos de la voluntad de Dios.</p>
<p style="font-weight: 400;">¡reflexiona sobre esto! Proverbios 14:12 (NVI): «Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acaban por conducir a la muerte».</p>
<p style="font-weight: 400;"><strong>Principios claves sobre las consecuencias:</strong></p>
<p style="font-weight: 400;">1. La ley de sembrar y cosechar. Gálatas 6:7-8 (NVI). Cosechamos lo que sembramos, es decir que las malas decisiones producen consecuencias negativas, mientras que sembrar para el Espíritu nos conduce a la vida. Nuestras decisiones de hoy pueden determinar los resultados que enfrentaremos mañana. Por eso, debemos pensar cuidadosamente en lo que estamos sembrando en nuestra vida.</p>
<p style="font-weight: 400;">2. Repercuciones naturales y disciplinarias. Proverbios 5:22. Aunque Dios nos ofrece perdón, nuestras malas decisiones pueden dejar consecuencias terrenales: relaciones dañadas, dolor emocional y oportunidades perdidas. El pecado puede atrapar a una persona en situaciones difíciles que son resultado de sus propias decisiones.</p>
<p style="font-weight: 400;">Un ejemplo es el rey David. Aunque Dios le concedió perdón por sus pecados de adulterio y asesinato, David tuvo que enfrentar consecuencias dolorosas a causa de sus acciones (2 Samuel 12).</p>
<p style="font-weight: 400;">3. La disciplina divina. Hebreos 12:6. Dios disciplina a quienes ama. Su disciplina tiene un propósito correctivo: guiarnos de regreso a su voluntad y ayudarnos a vivir en obediencia. Por eso, no debemos ignorar la corrección de Dios ni persistir en el pecado. Su deseo es que permanezcamos firmes en la fe y fieles a su llamado, para no perder nuestra recompensa eterna.</p>
<p style="font-weight: 400;"><strong>Redención y perdón:</strong></p>
<p style="font-weight: 400;">&#8211; Restauración. 1 Juan 1:9. Aun cuando nuestras malas decisiones nos causan sufrimiento, Dios nos ofrece perdón y restauración cuando confesamos nuestros pecados y nos arrepentimos sinceramente.</p>
<p style="font-weight: 400;">&#8211; Gracia redentora. Romanos 8:28. Dios puede obrar incluso en medio de nuestros errores y circunstancias difíciles para cumplir sus propósitos en aquellos que confían en Él.</p>
<p style="font-weight: 400;">Pero recuerda: el propósito fundamental del arrepentimiento es reconciliarse con Dios y mantenerse Bien con Él.</p>
<p style="font-weight: 400;">¡Que nuestras decisiones honren a Dios y produzcan una cosecha que glorifique su nombre!</div></div>
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		<title>Yo y mi casa &#8211; Ps. David Ingman</title>
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		<dc:creator><![CDATA[comunidad de fe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 Sep 2026 15:00:38 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Pero yo y mi casa Por: Pastor David Ingman Esta iglesia fue edificada sobre principios firmes de la Biblia. Y uno de esos principios firmes es este: “Familias fuertes edifican iglesias fuertes”. Por eso, si nuestro enemigo  puede atacar con éxito la estructura familiar y causarle daño, entonces podrá hacer lo mismo con la iglesia. Mateo 16:18. La Palabra de Dios nos da esta promesa. Así que, después de años de estudiar este tema, creo que lo que Jesús quiso decir fue que la muerte y el poder de la tumba nunca serían lo suficientemente fuertes para destruir o atrapar permanentemente a Su Iglesia. Entonces, cuando Jesús dijo “no prevalecerán”, estaba diciendo que: “Las puertas del Hades no pueden sobrepasar, conquistar ni detener el avance del pueblo de Dios”. ¡Imagínense eso! Jesús nos estaba diciendo que nosotros, la Iglesia de Dios, ¡somos imparables! Josué 24:15c: “&#8230;Pero yo y mi casa serviremos a Jehová”. Esta proclamación es atemporal. Salió de la boca de Josué y sus palabras fueron una fuerte afirmación del compromiso de su familia de servir al Señor. Josué, como cabeza de su casa, proclamó y profetizó que, mientras él viviera, no permitiría que en su familia hubiera adoración o alianza con ninguna otra deidad. Como patriarca espiritual, ¿podía Josué dictar las acciones que tomaría su familia, así como las del pueblo de Israel? “Pero yo y mi casa serviremos a Jehová” es una declaración profética y una promesa de que vamos a hacer todo lo posible para asegurarnos de que todo lo que suceda dentro de nuestro hogar honre a Dios. También es una oración para que los hijos que crecen en este ambiente puedan permanecer en la fe de sus padres. Aquí debemos hablar también de los hogares de un solo padre, especialmente de las mujeres que han tenido que asumir solas la responsabilidad espiritual y familiar de sus hogares. Dios también las ve, las fortalece y las llama a levantar una casa que le honre. Josué 24:15. Este es un llamado de atención a la familia cristiana moderna. Nos desafía a que los padres hagamos una declaración diaria de liderar nuestro hogar en la fe, por encima del miedo y por encima de las distracciones de la cultura moderna. A esto se le llama “liderazgo intencional”, y consiste en tres cosas básicas: Establecer un estándar. Isaías 54:13. Los padres actúan como líderes espirituales practicando la devoción constante, la oración y la integridad en el hogar, en lugar de simplemente establecer reglas sin explicación. ¿Estás dándole a tu familia el ejemplo que necesitan para vivir una vida en Jesús, o les estás impartiendo un mensaje diferente con tus acciones? Deuteronomio 6:7 (NTV). Resistir los ídolos culturales. Las familias de hoy enfrentan prioridades que compiten entre sí: riqueza, comodidad, ajetreo, entretenimiento y distracciones digitales. Estas cosas pueden convertirse en los ídolos modernos contra los que Josué advirtió al pueblo. Éxodo 20:3-5 (NTV). Tomar decisiones diarias. Servir a Dios debe ser una decisión activa y diaria, no un evento histórico que ocurrió una sola vez ni una placa cristiana en la pared utilizada simplemente como decoración. Santiago 1:22-25. Debemos decidir servir a Dios y obedecer Su Palabra cada día, para que nuestra familia vea nuestra decisión y pueda seguir nuestro ejemplo. Si no somos intencionales en nuestro liderazgo dentro de la familia, entonces el diablo tratará de entrar allí para causar disrupción, engaño, confusión y caos. El enemigo tratará de introducir principios, filosofías y prácticas que no son piadosas y que definitivamente no están de acuerdo con los principios de la Biblia. Por eso, ¡observen de cerca la dirección en la que está marchando su familia! ¿Hacia dónde está caminando? Declaremos con nuestra boca: “Pero yo y mi casa serviremos a Jehová”.</p>
<p>La entrada <a href="https://cdfe.net/sermon/yo-y-mi-casa-ps-david-ingman/">Yo y mi casa &#8211; Ps. David Ingman</a> se publicó primero en <a href="https://cdfe.net">Comunidad de Fe</a>.</p>
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</strong>Por: Pastor David Ingman</p>
<p style="font-weight: 400;">Esta iglesia fue edificada sobre principios firmes de la Biblia. Y uno de esos principios firmes es este: “Familias fuertes edifican iglesias fuertes”. Por eso, si nuestro enemigo  puede atacar con éxito la estructura familiar y causarle daño, entonces podrá hacer lo mismo con la iglesia.</p>
<p style="font-weight: 400;">Mateo 16:18. La Palabra de Dios nos da esta promesa. Así que, después de años de estudiar este tema, creo que lo que Jesús quiso decir fue que la muerte y el poder de la tumba nunca serían lo suficientemente fuertes para destruir o atrapar permanentemente a Su Iglesia.</p>
<p style="font-weight: 400;">Entonces, cuando Jesús dijo “no prevalecerán”, estaba diciendo que: “Las puertas del Hades no pueden sobrepasar, conquistar ni detener el avance del pueblo de Dios”. ¡Imagínense eso! Jesús nos estaba diciendo que nosotros, la Iglesia de Dios, ¡somos imparables!</p>
<p style="font-weight: 400;">Josué 24:15c: “&#8230;Pero yo y mi casa serviremos a Jehová”. Esta proclamación es atemporal. Salió de la boca de Josué y sus palabras fueron una fuerte afirmación del compromiso de su familia de servir al Señor.</p>
<p style="font-weight: 400;">Josué, como cabeza de su casa, proclamó y profetizó que, mientras él viviera, no permitiría que en su familia hubiera adoración o alianza con ninguna otra deidad. Como patriarca espiritual, ¿podía Josué dictar las acciones que tomaría su familia, así como las del pueblo de Israel?</p>
<p style="font-weight: 400;">“Pero yo y mi casa serviremos a Jehová” es una declaración profética y una promesa de que vamos a hacer todo lo posible para asegurarnos de que todo lo que suceda dentro de nuestro hogar honre a Dios. También es una oración para que los hijos que crecen en este ambiente puedan permanecer en la fe de sus padres.</p>
<p style="font-weight: 400;">Aquí debemos hablar también de los hogares de un solo padre, especialmente de las mujeres que han tenido que asumir solas la responsabilidad espiritual y familiar de sus hogares. Dios también las ve, las fortalece y las llama a levantar una casa que le honre.</p>
<p style="font-weight: 400;">Josué 24:15. Este es un llamado de atención a la familia cristiana moderna. Nos desafía a que los padres hagamos una declaración diaria de liderar nuestro hogar en la fe, por encima del miedo y por encima de las distracciones de la cultura moderna. A esto se le llama “liderazgo intencional”, y consiste en tres cosas básicas:</p>
<p>
 	<strong> Establecer un estándar. </strong>Isaías 54:13. Los padres actúan como líderes espirituales practicando la devoción constante, la oración y la integridad en el hogar, en lugar de simplemente establecer reglas sin explicación. ¿Estás dándole a tu familia el ejemplo que necesitan para vivir una vida en Jesús, o les estás impartiendo un mensaje diferente con tus acciones? Deuteronomio 6:7 (NTV).</p>
<p><strong> Resistir los ídolos culturales. </strong>Las familias de hoy enfrentan prioridades que compiten entre sí: riqueza, comodidad, ajetreo, entretenimiento y distracciones digitales. Estas cosas pueden convertirse en los ídolos modernos contra los que Josué advirtió al pueblo. Éxodo 20:3-5 (NTV).</p>
<p><strong> Tomar decisiones diarias. </strong>Servir a Dios debe ser una decisión activa y diaria, no un evento histórico que ocurrió una sola vez ni una placa cristiana en la pared utilizada simplemente como decoración. Santiago 1:22-25. Debemos decidir servir a Dios y obedecer Su Palabra cada día, para que nuestra familia vea nuestra decisión y pueda seguir nuestro ejemplo.</p>
<p style="font-weight: 400;">Si no somos intencionales en nuestro liderazgo dentro de la familia, entonces el diablo tratará de entrar allí para causar disrupción, engaño, confusión y caos. El enemigo tratará de introducir principios, filosofías y prácticas que no son piadosas y que definitivamente no están de acuerdo con los principios de la Biblia.</p>
<p style="font-weight: 400;">Por eso, ¡observen de cerca la dirección en la que está marchando su familia! ¿Hacia dónde está caminando? Declaremos con nuestra boca: “Pero yo y mi casa serviremos a Jehová”.</div></div>
<p>La entrada <a href="https://cdfe.net/sermon/yo-y-mi-casa-ps-david-ingman/">Yo y mi casa &#8211; Ps. David Ingman</a> se publicó primero en <a href="https://cdfe.net">Comunidad de Fe</a>.</p>
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		<itunes:summary>Pero yo y mi casa Por: Pastor David Ingman Esta iglesia fue edificada sobre principios firmes de la Biblia. Y uno de esos principios firmes es este: “Familias fuertes edifican iglesias fuertes”. Por eso, si nuestro enemigo  puede atacar con éxito la estructura familiar y causarle daño, entonces podrá hacer lo mismo con la iglesia. Mateo 16:18. La Palabra de Dios nos da esta promesa. Así que, después de años de estudiar este tema, creo que lo que Jesús quiso decir fue que la muerte y el poder de la tumba nunca serían lo suficientemente fuertes para destruir o atrapar permanentemente a Su Iglesia. Entonces, cuando Jesús dijo “no prevalecerán”, estaba diciendo que: “Las puertas del Hades no pueden sobrepasar, conquistar ni detener el avance del pueblo de Dios”. ¡Imagínense eso! Jesús nos estaba diciendo que nosotros, la Iglesia de Dios, ¡somos imparables! Josué 24:15c: “…Pero yo y mi casa serviremos a Jehová”. Esta proclamación es atemporal. Salió de la boca de Josué y sus palabras fueron una fuerte afirmación del compromiso de su familia de servir al Señor. Josué, como cabeza de su casa, proclamó y profetizó que, mientras él viviera, no permitiría que en su familia hubiera adoración o alianza con ninguna otra deidad. Como patriarca espiritual, ¿podía Josué dictar las acciones que tomaría su familia, así como las del pueblo de Israel? “Pero yo y mi casa serviremos a Jehová” es una declaración profética y una promesa de que vamos a hacer todo lo posible para asegurarnos de que todo lo que suceda dentro de nuestro hogar honre a Dios. También es una oración para que los hijos que crecen en este ambiente puedan permanecer en la fe de sus padres. Aquí debemos hablar también de los hogares de un solo padre, especialmente de las mujeres que han tenido que asumir solas la responsabilidad espiritual y familiar de sus hogares. Dios también las ve, las fortalece y las llama a levantar una casa que le honre. Josué 24:15. Este es un llamado de atención a la familia cristiana moderna. Nos desafía a que los padres hagamos una declaración diaria de liderar nuestro hogar en la fe, por encima del miedo y por encima de las distracciones de la cultura moderna. A esto se le llama “liderazgo intencional”, y consiste en tres cosas básicas: Establecer un estándar. Isaías 54:13. Los padres actúan como líderes espirituales practicando la devoción constante, la oración y la integridad en el hogar, en lugar de simplemente establecer reglas sin explicación. ¿Estás dándole a tu familia el ejemplo que necesitan para vivir una vida en Jesús, o les estás impartiendo un mensaje diferente con tus acciones? Deuteronomio 6:7 (NTV). Resistir los ídolos culturales. Las familias de hoy enfrentan prioridades que compiten entre sí: riqueza, comodidad, ajetreo, entretenimiento y distracciones digitales. Estas cosas pueden convertirse en los ídolos modernos contra los que Josué advirtió al pueblo. Éxodo 20:3-5 (NTV). Tomar decisiones diarias. Servir a Dios debe ser una decisión activa y diaria, no un evento histórico que ocurrió una sola vez ni una placa cristiana en la pared utilizada simplemente como decoración. Santiago 1:22-25. Debemos decidir servir a Dios y obedecer Su Palabra cada día, para que nuestra familia vea nuestra decisión y pueda seguir nuestro ejemplo. Si no somos intencionales en nuestro liderazgo dentro de la familia, entonces el diablo tratará de entrar allí para causar disrupción, engaño, confusión y caos. El enemigo tratará de introducir principios, filosofías y prácticas que no son piadosas y que definitivamente no están de acuerdo con los principios de la Biblia. Por eso, ¡observen de cerca la dirección en la que está marchando su familia! ¿Hacia dónde está caminando? Declaremos con nuestra boca: “Pero yo y mi casa serviremos a Jehová”.</itunes:summary>
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		<title>Las tres tierras &#8211; Ps. Rolando Rodríguez</title>
		<link>https://cdfe.net/sermon/las-tres-tierras-ps-rolando-rodriguez/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[comunidad de fe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Sep 2026 15:00:41 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Las tres tierras Por: Pastor Rolando Rodríguez Lucas 4:17-18. ¿Cuáles son las buenas noticias para los pobres? ¿Acaso es decirles: “Resígnate, aguanta, así te tocó vivir”? ¡No! Las buenas noticias son: Dios te puede ayudar a salir de ahí. Aunque hoy estés pasando por necesidad, con la ayuda de Dios, vas a salir adelante. La Biblia nos presenta la historia de Israel atravesando diferentes etapas: Egipto, el desierto y la Tierra Prometida. Podemos ver estas tres etapas como una representación de diferentes condiciones y temporadas de nuestra vida cristiana. 1. Egipto representa la tierra de la esclavitud, la aflicción, la escasez y la necesidad. Israel vivía allí bajo opresión y no tenía libertad para decidir su propio destino. Éxodo 3:7-8 2. El desierto representa la tierra de apenas lo suficiente. Después de salir de Egipto, Israel tuvo que atravesar el desierto.Dios proveía, pero el pueblo tenía que depender de Él diariamente. Éxodo 16:4. En el desierto había para el día a día, pero no sobraba. Si ocurría algo inesperado, no había de dónde sacar. 3. La Tierra Prometida representa el lugar de la abundancia y de la provisión de Dios. Es una buena tierra donde hay más que suficiente; no hay escasez, hay producción, crecimiento, fruto y las necesidades son suplidas. Deuteronomio 8:6-10. ¿En qué tierra estás tú? Existen diferentes razones por las cuales una persona puede permanecer en la tierra de escasez o estancamiento: malas decisiones, pecado, falta de conocimiento, malos hábitos, falta de visión o incluso patrones familiares negativos o maldiciones generacionales. Pero, lo que ocurrió en generaciones anteriores no tiene que determinar el futuro de las siguientes. Conformismo no es lo mismo que el contentamiento. Este último es estar agradecido con Dios por lo que hoy tengo y por el lugar donde hoy estoy, mientras creo que Dios tiene algo más para mi futuro. En cambio, el conformismo es acomodarse y resignarse a pensar que la vida siempre será igual y que lo que tengo hoy es todo lo que Dios me puede dar. Muchos caen en esto por pereza, falta de visión o por buscar lo fácil. Pero recuerda: La gente que alcanza cosas grandes no es la gente que busca el camino fácil. Jeremías 29:11-12 (NTV). Las cosas que realmente valen la pena requieren trabajo, esfuerzo, disciplina y perseverancia. Dios puede llevarnos de Egipto a la Tierra Prometida. ¿Cómo llegar a la Tierra Prometida? Salmo 107:20. &#8211; Ora y lee la Palabra. Necesitamos una relación con Dios. &#8211; Créele a Dios. Hebreos 10:38. La fe nos mueve a actuar. &#8211; Siembra. Lucas 6:38. Diezma, ofrenda, sé generoso. &#8211; Prepárate. Oseas 4:6. No basta con orar por una oportunidad, debes prepararte para cuando llegue. A las oportunidades les precede la preparación. &#8211; Esfuérzate. Josué 1:9. No seas cómodo. Métele ganas. Sigue adelante. Job 8:7. Con fe, obediencia, preparación y esfuerzo, podemos avanzar hacia aquello que Dios tiene para nosotros. ¿Hacia qué tierra estás caminando?</p>
<p>La entrada <a href="https://cdfe.net/sermon/las-tres-tierras-ps-rolando-rodriguez/">Las tres tierras &#8211; Ps. Rolando Rodríguez</a> se publicó primero en <a href="https://cdfe.net">Comunidad de Fe</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="row "><div class="wpv-grid grid-1-1  wpv-first-level first unextended" style="padding-top:0px;padding-bottom:0px" id="wpv-column-2b14f62673e5ddc07b6c7a4465798d2b" ><p style="font-weight: 400;"><strong>Las tres tierras</strong><strong><br />
</strong>Por: Pastor Rolando Rodríguez</p>
<p style="font-weight: 400;">Lucas 4:17-18. ¿Cuáles son las buenas noticias para los pobres? ¿Acaso es decirles: “Resígnate, aguanta, así te tocó vivir”? ¡No! Las buenas noticias son: Dios te puede ayudar a salir de ahí. Aunque hoy estés pasando por necesidad, con la ayuda de Dios, vas a salir adelante.</p>
<p style="font-weight: 400;">La Biblia nos presenta la historia de Israel atravesando diferentes etapas: Egipto, el desierto y la Tierra Prometida. Podemos ver estas tres etapas como una representación de diferentes condiciones y temporadas de nuestra vida cristiana.</p>
<p>1. Egipto representa la tierra de la esclavitud, la aflicción, la escasez y la necesidad. Israel vivía allí bajo opresión y no tenía libertad para decidir su propio destino. Éxodo 3:7-8</p>
<p>2. El desierto representa la tierra de apenas lo suficiente. Después de salir de Egipto, Israel tuvo que atravesar el desierto.Dios proveía, pero el pueblo tenía que depender de Él diariamente. Éxodo 16:4.</p>
<p style="font-weight: 400;">En el desierto había para el día a día, pero no sobraba. Si ocurría algo inesperado, no había de dónde sacar.</p>
<p>3. La Tierra Prometida representa el lugar de la abundancia y de la provisión de Dios. Es una buena tierra donde hay más que suficiente; no hay escasez, hay producción, crecimiento, fruto y las necesidades son suplidas. Deuteronomio 8:6-10.</p>
<p style="font-weight: 400;">¿En qué tierra estás tú?</p>
<p style="font-weight: 400;">Existen diferentes razones por las cuales una persona puede permanecer en la tierra de escasez o estancamiento: malas decisiones, pecado, falta de conocimiento, malos hábitos, falta de visión o incluso patrones familiares negativos o maldiciones generacionales. Pero, lo que ocurrió en generaciones anteriores no tiene que determinar el futuro de las siguientes.</p>
<p style="font-weight: 400;">Conformismo no es lo mismo que el contentamiento. Este último es estar agradecido con Dios por lo que hoy tengo y por el lugar donde hoy estoy, mientras creo que Dios tiene algo más para mi futuro.</p>
<p style="font-weight: 400;">En cambio, el conformismo es acomodarse y resignarse a pensar que la vida siempre será igual y que lo que tengo hoy es todo lo que Dios me puede dar. Muchos caen en esto por pereza, falta de visión o por buscar lo fácil. Pero recuerda: La gente que alcanza cosas grandes no es la gente que busca el camino fácil.</p>
<p style="font-weight: 400;">Jeremías 29:11-12 (NTV). Las cosas que realmente valen la pena requieren trabajo, esfuerzo, disciplina y perseverancia. Dios puede llevarnos de Egipto a la Tierra Prometida.</p>
<p style="font-weight: 400;">¿Cómo llegar a la Tierra Prometida? Salmo 107:20.</p>
<p>&#8211; Ora y lee la Palabra. Necesitamos una relación con Dios.</p>
<p>&#8211; Créele a Dios. Hebreos 10:38. La fe nos mueve a actuar.</p>
<p>&#8211; Siembra. Lucas 6:38. Diezma, ofrenda, sé generoso.</p>
<p>&#8211; Prepárate. Oseas 4:6. No basta con orar por una oportunidad, debes prepararte para cuando llegue. A las oportunidades les precede la preparación.</p>
<p>&#8211; Esfuérzate. Josué 1:9. No seas cómodo. Métele ganas. Sigue adelante.</p>
<p style="font-weight: 400;">Job 8:7. Con fe, obediencia, preparación y esfuerzo, podemos avanzar hacia aquello que Dios tiene para nosotros. ¿Hacia qué tierra estás caminando?</div></div>
<p>La entrada <a href="https://cdfe.net/sermon/las-tres-tierras-ps-rolando-rodriguez/">Las tres tierras &#8211; Ps. Rolando Rodríguez</a> se publicó primero en <a href="https://cdfe.net">Comunidad de Fe</a>.</p>
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		<itunes:summary>Las tres tierras Por: Pastor Rolando Rodríguez Lucas 4:17-18. ¿Cuáles son las buenas noticias para los pobres? ¿Acaso es decirles: “Resígnate, aguanta, así te tocó vivir”? ¡No! Las buenas noticias son: Dios te puede ayudar a salir de ahí. Aunque hoy estés pasando por necesidad, con la ayuda de Dios, vas a salir adelante. La Biblia nos presenta la historia de Israel atravesando diferentes etapas: Egipto, el desierto y la Tierra Prometida. Podemos ver estas tres etapas como una representación de diferentes condiciones y temporadas de nuestra vida cristiana. 1. Egipto representa la tierra de la esclavitud, la aflicción, la escasez y la necesidad. Israel vivía allí bajo opresión y no tenía libertad para decidir su propio destino. Éxodo 3:7-8 2. El desierto representa la tierra de apenas lo suficiente. Después de salir de Egipto, Israel tuvo que atravesar el desierto.Dios proveía, pero el pueblo tenía que depender de Él diariamente. Éxodo 16:4. En el desierto había para el día a día, pero no sobraba. Si ocurría algo inesperado, no había de dónde sacar. 3. La Tierra Prometida representa el lugar de la abundancia y de la provisión de Dios. Es una buena tierra donde hay más que suficiente; no hay escasez, hay producción, crecimiento, fruto y las necesidades son suplidas. Deuteronomio 8:6-10. ¿En qué tierra estás tú? Existen diferentes razones por las cuales una persona puede permanecer en la tierra de escasez o estancamiento: malas decisiones, pecado, falta de conocimiento, malos hábitos, falta de visión o incluso patrones familiares negativos o maldiciones generacionales. Pero, lo que ocurrió en generaciones anteriores no tiene que determinar el futuro de las siguientes. Conformismo no es lo mismo que el contentamiento. Este último es estar agradecido con Dios por lo que hoy tengo y por el lugar donde hoy estoy, mientras creo que Dios tiene algo más para mi futuro. En cambio, el conformismo es acomodarse y resignarse a pensar que la vida siempre será igual y que lo que tengo hoy es todo lo que Dios me puede dar. Muchos caen en esto por pereza, falta de visión o por buscar lo fácil. Pero recuerda: La gente que alcanza cosas grandes no es la gente que busca el camino fácil. Jeremías 29:11-12 (NTV). Las cosas que realmente valen la pena requieren trabajo, esfuerzo, disciplina y perseverancia. Dios puede llevarnos de Egipto a la Tierra Prometida. ¿Cómo llegar a la Tierra Prometida? Salmo 107:20. – Ora y lee la Palabra. Necesitamos una relación con Dios. – Créele a Dios. Hebreos 10:38. La fe nos mueve a actuar. – Siembra. Lucas 6:38. Diezma, ofrenda, sé generoso. – Prepárate. Oseas 4:6. No basta con orar por una oportunidad, debes prepararte para cuando llegue. A las oportunidades les precede la preparación. – Esfuérzate. Josué 1:9. No seas cómodo. Métele ganas. Sigue adelante. Job 8:7. Con fe, obediencia, preparación y esfuerzo, podemos avanzar hacia aquello que Dios tiene para nosotros. ¿Hacia qué tierra estás caminando?</itunes:summary>
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		<title>Bajo la sombra &#8211; Ps. Danny Serrano</title>
		<link>https://cdfe.net/sermon/bajo-la-sombra-ps-danny-serrano/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[comunidad de fe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 30 Aug 2026 15:00:34 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Bajo la sombra Por: Pastor Danny Serrano Salmos 91:1. Este versículo está lleno de significado. Cada una de sus palabras nos ayuda a entender lo que significa vivir bajo la cobertura de Dios. Habitar al abrigo y morar bajo la sombra significa caminar bajo cobertura. Pero no se trata solamente de tener cobertura, sino de permanecer bajo ella. La cobertura de Dios no es un lugar al que llegas solamente cuando estás en problemas; es un lugar en el que decides permanecer todos los días. 1. La cobertura de Dios trae protección. La vida cristiana no es un paseo por el parque ni significa vivir sin problemas. Por eso, Dios mismo promete caminar con nosotros en medio de las dificultades. Cuando aprendemos a habitar y morar bajo Su autoridad suprema y Su poder absoluto, nada podrá hacernos frente fuera de Su voluntad y propósito. El profeta Daniel fue lanzado al foso de los leones porque decidió no negociar sus principios. Se había establecido un decreto que prohibía orar a cualquier dios o persona que no fuera el rey. Daniel tenía una decisión que tomar: obedecer el decreto del rey o permanecer bajo la cobertura de Dios. Y Daniel decidió no salir de la cobertura de Dios. (Daniel 6:10 NTV). Habitar bajo la autoridad de Dios es una cuestión de fidelidad. La fidelidad te mantiene bajo la sombra. 2. La cobertura de Dios trae seguridad. Bajo Su cobertura no solamente encontramos cuidado; también encontramos una seguridad interna que nos permite caminar firmes y erguidos. Si habitas y moras bajo la autoridad máxima y el poder absoluto de Dios, puedes caminar seguro. Daniel 3:16-18 (NTV). Sadrac, Mesac y Abed-nego se pararon firmes y no dudaron. Estaban tan seguros de Dios que estuvieron dispuestos a poner sus propias vidas en juego. Sabían que Dios podía salvarlos, pero su fidelidad no dependía de que Dios hiciera lo que ellos esperaban. 3. La cobertura de Dios trae autoridad. Cuando habitas reconociendo la autoridad máxima y el poder absoluto de Dios en tu vida, puedes ejercer la autoridad que Dios te ha dado. Esta autoridad viene cuando sabes caminar bajo autoridad. Estar bajo autoridad significa: &#8211; Reconocer que Dios es Dios. Santiago 4:7. No puedes resistir al enemigo si primero no has aprendido a someterte a Dios. &#8211; Reconocer las autoridades que Dios ha establecido. Romanos 13:2 (NTV). Dios ha establecido diferentes ámbitos de autoridad: padres, esposos, líderes espirituales, autoridades laborales; el principio es claro: no puedes ejercer autoridad si no has aprendido a caminar bajo autoridad. Mateo 8:8-9. Alguien que reconoció perfectamente la autoridad de Jesús fue el centurión, porque entendió algo poderoso: él tenía autoridad porque estaba bajo autoridad.En cambio, una persona que nunca ha aprendido a sujetarse difícilmente sabrá ejercer correctamente la autoridad. La autoridad no es abuso. La autoridad no es manipulación. La autoridad no es dictadura. La verdadera autoridad está relacionada con la vida que vivimos bajo la cobertura y la autoridad de Dios. Si no estamos plantados en la iglesia, difícilmente podemos aprender a caminar bajo la autoridad espiritual que Dios ha establecido. Una persona sin autoridad camina débil, vulnerable y es fácilmente influenciable. No se trata de correr hacia Dios solamente cuando llegan los problemas. Se trata de habitar todos los días bajo Su cobertura.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="row "><div class="wpv-grid grid-1-1  wpv-first-level first unextended" style="padding-top:0px;padding-bottom:0px" id="wpv-column-d6b1fa4f5918acb04ab6646b3ca58742" ><p style="font-weight: 400;"><strong>Bajo la sombra</strong><br />
Por: Pastor Danny Serrano</p>
<p style="font-weight: 400;">Salmos 91:1. Este versículo está lleno de significado. Cada una de sus palabras nos ayuda a entender lo que significa vivir bajo la cobertura de Dios.</p>
<p style="font-weight: 400;">Habitar al abrigo y morar bajo la sombra significa caminar bajo cobertura. Pero no se trata solamente de tener cobertura, sino de permanecer bajo ella. La cobertura de Dios no es un lugar al que llegas solamente cuando estás en problemas; es un lugar en el que decides permanecer todos los días.</p>
<p><strong>1. La cobertura de Dios trae protección.</strong> La vida cristiana no es un paseo por el parque ni significa vivir sin problemas. Por eso, Dios mismo promete caminar con nosotros en medio de las dificultades. Cuando aprendemos a habitar y morar bajo Su autoridad suprema y Su poder absoluto, nada podrá hacernos frente fuera de Su voluntad y propósito.</p>
<p style="font-weight: 400;">El profeta Daniel fue lanzado al foso de los leones porque decidió no negociar sus principios. Se había establecido un decreto que prohibía orar a cualquier dios o persona que no fuera el rey. Daniel tenía una decisión que tomar: obedecer el decreto del rey o permanecer bajo la cobertura de Dios. Y Daniel decidió no salir de la cobertura de Dios. (Daniel 6:10 NTV).</p>
<p style="font-weight: 400;">Habitar bajo la autoridad de Dios es una cuestión de fidelidad. La fidelidad te mantiene bajo la sombra.</p>
<p><strong>2. La cobertura de Dios trae seguridad. </strong>Bajo Su cobertura no solamente encontramos cuidado; también encontramos una seguridad interna que nos permite caminar firmes y erguidos. Si habitas y moras bajo la autoridad máxima y el poder absoluto de Dios, puedes caminar seguro.</p>
<p style="font-weight: 400;">Daniel 3:16-18 (NTV). Sadrac, Mesac y Abed-nego se pararon firmes y no dudaron. Estaban tan seguros de Dios que estuvieron dispuestos a poner sus propias vidas en juego. Sabían que Dios podía salvarlos, pero su fidelidad no dependía de que Dios hiciera lo que ellos esperaban.</p>
<p><strong>3. La cobertura de Dios trae autoridad. </strong>Cuando habitas reconociendo la autoridad máxima y el poder absoluto de Dios en tu vida, puedes ejercer la autoridad que Dios te ha dado. Esta autoridad viene cuando sabes caminar bajo autoridad.</p>
<p style="font-weight: 400;">Estar bajo autoridad significa:</p>
<p>&#8211; Reconocer que Dios es Dios. Santiago 4:7. No puedes resistir al enemigo si primero no has aprendido a someterte a Dios.</p>
<p>&#8211; Reconocer las autoridades que Dios ha establecido. Romanos 13:2 (NTV). Dios ha establecido diferentes ámbitos de autoridad: padres, esposos, líderes espirituales, autoridades laborales; el principio es claro: no puedes ejercer autoridad si no has aprendido a caminar bajo autoridad.</p>
<p style="font-weight: 400;">Mateo 8:8-9. Alguien que reconoció perfectamente la autoridad de Jesús fue el centurión, porque entendió algo poderoso: él tenía autoridad porque estaba bajo autoridad.En cambio, una persona que nunca ha aprendido a sujetarse difícilmente sabrá ejercer correctamente la autoridad.</p>
<p style="font-weight: 400;">La autoridad no es abuso. La autoridad no es manipulación. La autoridad no es dictadura. La verdadera autoridad está relacionada con la vida que vivimos bajo la cobertura y la autoridad de Dios.</p>
<p style="font-weight: 400;">Si no estamos plantados en la iglesia, difícilmente podemos aprender a caminar bajo la autoridad espiritual que Dios ha establecido. Una persona sin autoridad camina débil, vulnerable y es fácilmente influenciable.</p>
<p style="font-weight: 400;">No se trata de correr hacia Dios solamente cuando llegan los problemas. Se trata de habitar todos los días bajo Su cobertura.</div></div>
<p>La entrada <a href="https://cdfe.net/sermon/bajo-la-sombra-ps-danny-serrano/">Bajo la sombra &#8211; Ps. Danny Serrano</a> se publicó primero en <a href="https://cdfe.net">Comunidad de Fe</a>.</p>
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		<title>Un corazón por los perdidos &#8211; Ps. Chari Borja</title>
		<link>https://cdfe.net/sermon/un-corazon-por-los-perdidos-ps-chari-borja/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[comunidad de fe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Aug 2026 15:00:16 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Un corazón por los perdidos Por: Pastora Chari Borja Según las estadísticas, alrededor de 170.000 personas mueren cada día en el mundo. ¿A dónde van? No podemos hacer mucho por todos, pero sí podemos hacer algo por las personas que Dios ha puesto a nuestro alrededor. Para ello, necesitamos tener el corazón de Dios por los perdidos. Lucas 15:3-10. En lo natural, una oveja sabe si está perdida.  Puede balar esperando escuchar una respuesta. Entra en pánico y puede quedarse paralizada o correr sin dirección. Si se asusta, puede quedar atrapada en los matorrales, estar a punto de caer por un barranco o quedar entre espinos sin saber cómo regresar. ¿Cuántas personas están así? Personas atrapadas en matorrales de pecado, en barrancos de depresión, a punto de caer; personas atrapadas en los espinos de la rebelión, la desesperanza, la soledad y el dolor. La oveja perdida es vulnerable al ataque del enemigo porque está sola. Y allí vemos el corazón del Buen Pastor: deja las noventa y nueve y va en busca de la que está perdida. Lucas 15:11-32. En esta historia, el padre estaba expectante y anhelante por el regreso de su hijo; por eso, cuando corrió a su encuentro, lo recibió con amor. Porque el corazón del Padre siempre espera el regreso de los pródigos. Debemos clamar por ellos, para que vuelvan en sí y regresen a casa. Lucas 15:8-10. ¿Por qué el Señor utilizó el ejemplo de una moneda? Entendemos el ejemplo de la oveja porque el Señor es el Buen Pastor. Entendemos el ejemplo del hijo pródigo porque representa el corazón del Padre. La moneda, en cambio, puede representar a esa persona que, aparentemente tiene todo bien en su vida: bienes materiales, éxito y reconocimiento, pero por dentro está mal. Está perdida dentro de casa y no lo sabe. La mujer de la parábola representa a la Iglesia. El Señor espera que nosotros, como Su Iglesia, tengamos el corazón para buscar a los perdidos. Así como la moneda, una persona que está perdida y no tiene una relación con Dios puede no saber que fue creada a imagen y semejanza de Dios. De esta parábola podemos aprender tres acciones fundamentales: 1. Toma responsabilidad por la pérdida. La mujer no se quedó indiferente. Se involucró. Buscó. Tomó responsabilidad. De la misma manera, no podemos ser indiferentes ante las personas que están perdidas a nuestro alrededor. 2. Enciende la lámpara. La mujer encendió una lámpara para poder encontrar la moneda. En aquella época se utilizaban lámparas de aceite. Esto nos recuerda nuestra necesidad de la presencia, la unción y la guía del Espíritu Santo para alcanzar a las personas con el mismo corazón de Dios. 3. Barre la casa y busca diligentemente. La mujer barrió la casa y buscó con diligencia hasta encontrar la moneda. Esto nos habla de limpiar la casa con la Palabra de Dios y permitir que el Señor quite de nuestro corazón todo aquello que puede impedirnos ver a los perdidos. La Iglesia debe ser un lugar donde las personas puedan encontrar el corazón de Dios, identidad, propósito y seguridad en Cristo. Isaías 52:7. Somos llamados a llevar las buenas nuevas. Vamos por las ovejas perdidas. Intercedamos para que los pródigos vuelvan a casa. Busquemos a aquellos que no saben que están perdidos, hasta encontrarlos. Y cuando los encontramos, los llevamos al lugar donde puedan descubrir su identidad y propósito en Cristo, y depositarlos en el corazón de Dios y en la casa de Dios. Que Dios nos dé un corazón por los perdidos</p>
<p>La entrada <a href="https://cdfe.net/sermon/un-corazon-por-los-perdidos-ps-chari-borja/">Un corazón por los perdidos &#8211; Ps. Chari Borja</a> se publicó primero en <a href="https://cdfe.net">Comunidad de Fe</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="row "><div class="wpv-grid grid-1-1  wpv-first-level first unextended" style="padding-top:0px;padding-bottom:0px" id="wpv-column-6368b8875a54208487cd6338a0578548" ><p style="font-weight: 400;"><strong>Un corazón por los perdidos</strong><br />
Por: Pastora Chari Borja</p>
<p style="font-weight: 400;">Según las estadísticas, alrededor de 170.000 personas mueren cada día en el mundo. ¿A dónde van? No podemos hacer mucho por todos, pero sí podemos hacer algo por las personas que Dios ha puesto a nuestro alrededor. Para ello, necesitamos tener el corazón de Dios por los perdidos.</p>
<p style="font-weight: 400;">Lucas 15:3-10. En lo natural, una oveja sabe si está perdida.  Puede balar esperando escuchar una respuesta. Entra en pánico y puede quedarse paralizada o correr sin dirección. Si se asusta, puede quedar atrapada en los matorrales, estar a punto de caer por un barranco o quedar entre espinos sin saber cómo regresar.</p>
<p style="font-weight: 400;">¿Cuántas personas están así? Personas atrapadas en matorrales de pecado, en barrancos de depresión, a punto de caer; personas atrapadas en los espinos de la rebelión, la desesperanza, la soledad y el dolor. La oveja perdida es vulnerable al ataque del enemigo porque está sola.</p>
<p style="font-weight: 400;">Y allí vemos el corazón del Buen Pastor: deja las noventa y nueve y va en busca de la que está perdida.</p>
<p style="font-weight: 400;">Lucas 15:11-32. En esta historia, el padre estaba expectante y anhelante por el regreso de su hijo; por eso, cuando corrió a su encuentro, lo recibió con amor. Porque el corazón del Padre siempre espera el regreso de los pródigos. Debemos clamar por ellos, para que vuelvan en sí y regresen a casa.</p>
<p style="font-weight: 400;">Lucas 15:8-10. ¿Por qué el Señor utilizó el ejemplo de una moneda? Entendemos el ejemplo de la oveja porque el Señor es el Buen Pastor. Entendemos el ejemplo del hijo pródigo porque representa el corazón del Padre.</p>
<p style="font-weight: 400;">La moneda, en cambio, puede representar a esa persona que, aparentemente tiene todo bien en su vida: bienes materiales, éxito y reconocimiento, pero por dentro está mal. Está perdida dentro de casa y no lo sabe.</p>
<p style="font-weight: 400;">La mujer de la parábola representa a la Iglesia. El Señor espera que nosotros, como Su Iglesia, tengamos el corazón para buscar a los perdidos. Así como la moneda, una persona que está perdida y no tiene una relación con Dios puede no saber que fue creada a imagen y semejanza de Dios.</p>
<p style="font-weight: 400;">De esta parábola podemos aprender tres acciones fundamentales:</p>
<p style="font-weight: 400;"><strong>1. Toma responsabilidad por la pérdida.</strong> La mujer no se quedó indiferente. Se involucró. Buscó. Tomó responsabilidad. De la misma manera, no podemos ser indiferentes ante las personas que están perdidas a nuestro alrededor.</p>
<p style="font-weight: 400;"><strong>2. Enciende la lámpara.</strong> La mujer encendió una lámpara para poder encontrar la moneda. En aquella época se utilizaban lámparas de aceite. Esto nos recuerda nuestra necesidad de la presencia, la unción y la guía del Espíritu Santo para alcanzar a las personas con el mismo corazón de Dios.</p>
<p style="font-weight: 400;"><strong>3. Barre la casa y busca diligentemente.</strong> La mujer barrió la casa y buscó con diligencia hasta encontrar la moneda. Esto nos habla de limpiar la casa con la Palabra de Dios y permitir que el Señor quite de nuestro corazón todo aquello que puede impedirnos ver a los perdidos.</p>
<p style="font-weight: 400;">La Iglesia debe ser un lugar donde las personas puedan encontrar el corazón de Dios, identidad, propósito y seguridad en Cristo.</p>
<p style="font-weight: 400;">Isaías 52:7. Somos llamados a llevar las buenas nuevas. Vamos por las ovejas perdidas. Intercedamos para que los pródigos vuelvan a casa. Busquemos a aquellos que no saben que están perdidos, hasta encontrarlos. Y cuando los encontramos, los llevamos al lugar donde puedan descubrir su identidad y propósito en Cristo, y depositarlos en el corazón de Dios y en la casa de Dios.</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Que Dios nos dé un corazón por los perdidos</span></div></div>
<p>La entrada <a href="https://cdfe.net/sermon/un-corazon-por-los-perdidos-ps-chari-borja/">Un corazón por los perdidos &#8211; Ps. Chari Borja</a> se publicó primero en <a href="https://cdfe.net">Comunidad de Fe</a>.</p>
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		<itunes:summary>Un corazón por los perdidos Por: Pastora Chari Borja Según las estadísticas, alrededor de 170.000 personas mueren cada día en el mundo. ¿A dónde van? No podemos hacer mucho por todos, pero sí podemos hacer algo por las personas que Dios ha puesto a nuestro alrededor. Para ello, necesitamos tener el corazón de Dios por los perdidos. Lucas 15:3-10. En lo natural, una oveja sabe si está perdida.  Puede balar esperando escuchar una respuesta. Entra en pánico y puede quedarse paralizada o correr sin dirección. Si se asusta, puede quedar atrapada en los matorrales, estar a punto de caer por un barranco o quedar entre espinos sin saber cómo regresar. ¿Cuántas personas están así? Personas atrapadas en matorrales de pecado, en barrancos de depresión, a punto de caer; personas atrapadas en los espinos de la rebelión, la desesperanza, la soledad y el dolor. La oveja perdida es vulnerable al ataque del enemigo porque está sola. Y allí vemos el corazón del Buen Pastor: deja las noventa y nueve y va en busca de la que está perdida. Lucas 15:11-32. En esta historia, el padre estaba expectante y anhelante por el regreso de su hijo; por eso, cuando corrió a su encuentro, lo recibió con amor. Porque el corazón del Padre siempre espera el regreso de los pródigos. Debemos clamar por ellos, para que vuelvan en sí y regresen a casa. Lucas 15:8-10. ¿Por qué el Señor utilizó el ejemplo de una moneda? Entendemos el ejemplo de la oveja porque el Señor es el Buen Pastor. Entendemos el ejemplo del hijo pródigo porque representa el corazón del Padre. La moneda, en cambio, puede representar a esa persona que, aparentemente tiene todo bien en su vida: bienes materiales, éxito y reconocimiento, pero por dentro está mal. Está perdida dentro de casa y no lo sabe. La mujer de la parábola representa a la Iglesia. El Señor espera que nosotros, como Su Iglesia, tengamos el corazón para buscar a los perdidos. Así como la moneda, una persona que está perdida y no tiene una relación con Dios puede no saber que fue creada a imagen y semejanza de Dios. De esta parábola podemos aprender tres acciones fundamentales: 1. Toma responsabilidad por la pérdida. La mujer no se quedó indiferente. Se involucró. Buscó. Tomó responsabilidad. De la misma manera, no podemos ser indiferentes ante las personas que están perdidas a nuestro alrededor. 2. Enciende la lámpara. La mujer encendió una lámpara para poder encontrar la moneda. En aquella época se utilizaban lámparas de aceite. Esto nos recuerda nuestra necesidad de la presencia, la unción y la guía del Espíritu Santo para alcanzar a las personas con el mismo corazón de Dios. 3. Barre la casa y busca diligentemente. La mujer barrió la casa y buscó con diligencia hasta encontrar la moneda. Esto nos habla de limpiar la casa con la Palabra de Dios y permitir que el Señor quite de nuestro corazón todo aquello que puede impedirnos ver a los perdidos. La Iglesia debe ser un lugar donde las personas puedan encontrar el corazón de Dios, identidad, propósito y seguridad en Cristo. Isaías 52:7. Somos llamados a llevar las buenas nuevas. Vamos por las ovejas perdidas. Intercedamos para que los pródigos vuelvan a casa. Busquemos a aquellos que no saben que están perdidos, hasta encontrarlos. Y cuando los encontramos, los llevamos al lugar donde puedan descubrir su identidad y propósito en Cristo, y depositarlos en el corazón de Dios y en la casa de Dios. Que Dios nos dé un corazón por los perdidos</itunes:summary>
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		<title>Tenemos la respuesta &#8211; Ps Jeffrey Huff</title>
		<link>https://cdfe.net/sermon/tenemos-la-respuesta-ps-jeffrey-huff/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[comunidad de fe]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 Aug 2026 14:25:49 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>TENEMOS LA RESPUESTA Hay algo maravilloso que nosotros hemos recibido y que el mundo necesita conocer: tenemos esperanza, tenemos paz y, sobre todo, conocemos a Jesús. La Palabra nos recuerda que todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo, pero también nos hace una pregunta desafiante: ¿Cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si nadie les predica? (Romanos 10:8-16). Tenemos que llevar la respuesta. Tenemos que llevar a Jesús dondequiera que vayamos. AMEMOS LO QUE DIOS AMA La razón para alcanzar a otros no debe ser una obligación, sino un genuino amor por las personas. Dios nos mostró ese amor entregando a su Hijo para que todo aquel que crea en Él tenga vida eterna (Juan 3:16). Y Jesús nos enseñó que debemos amar a Dios con todo nuestro corazón y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22:37-39). “Lo que nos lleva a ganar a los perdidos es un genuino amor por las almas.” SEAMOS COMO EL BUEN SAMARITANO Jesús contó la historia de un hombre que necesitaba ayuda. Un sacerdote y un levita lo vieron y siguieron su camino, pero el samaritano lo vio, tuvo compasión, se acercó y actuó (Lucas 10:29-35). El samaritano también tenía cosas que hacer y un lugar adonde llegar, pero estuvo dispuesto a detenerse ante la necesidad de alguien. Jesús es nuestro mayor ejemplo de una vida entregada a los demás (Filipenses 2:7-11). No necesitamos tener todo resuelto para ayudar a alguien. Muchas veces, mientras nosotros también atravesamos procesos, Dios puede utilizarnos para llevar esperanza a otra persona. TODOS PODEMOS HABLAR DE JESÚS No necesitas ser pastor, líder o experto en la Biblia para compartir las buenas nuevas. Después de que Jesús liberó al gadareno, le dijo: “Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti” (Lucas 8:38-39). Ese hombre simplemente salió a contar su testimonio. “Un encuentro con Jesús es todo lo que necesitas para compartir las buenas nuevas.” Quizás esa persona está en nuestra familia, nuestro trabajo, nuestro barrio, nuestra universidad o entre nuestros amigos. NO SOLO ALCANCEMOS PERSONAS, CUIDEMOS DE ELLAS El buen samaritano no solamente se acercó al hombre herido; curó sus heridas, lo llevó a un lugar seguro y cuidó de él (Lucas 10:34). De la misma manera, nuestra misión no termina cuando alguien llega a la iglesia o recibe a Jesús. Debemos acompañarlo, cuidarlo y ayudarlo a crecer. Esta es la Gran Comisión: ir, hacer discípulos, bautizarlos y enseñarles, con una maravillosa promesa de Jesús: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:16-20). TENEMOS LA RESPUESTA Iglesia, hay personas esperando conocer la esperanza que nosotros ya encontramos. Veamos la necesidad. Tengamos compasión. Acerquémonos. Hablemos de Jesús. Y cuidemos de las personas que Dios pone en nuestro camino.</p>
<p>La entrada <a href="https://cdfe.net/sermon/tenemos-la-respuesta-ps-jeffrey-huff/">Tenemos la respuesta &#8211; Ps Jeffrey Huff</a> se publicó primero en <a href="https://cdfe.net">Comunidad de Fe</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="row "><div class="wpv-grid grid-1-1  wpv-first-level first unextended" style="padding-top:0px;padding-bottom:0px" id="wpv-column-06c4d63624d601a9b2d7f9f18c1bdf11" ><p><strong>TENEMOS LA RESPUESTA</strong></p>
<p>Hay algo maravilloso que nosotros hemos recibido y que el mundo necesita conocer: tenemos esperanza, tenemos paz y, sobre todo, conocemos a Jesús.</p>
<p>La Palabra nos recuerda que todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo, pero también nos hace una pregunta desafiante: ¿Cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si nadie les predica? (Romanos 10:8-16).</p>
<p>Tenemos que llevar la respuesta. Tenemos que llevar a Jesús dondequiera que vayamos.</p>
<ol>
<li><strong> AMEMOS LO QUE DIOS AMA</strong></li>
</ol>
<p>La razón para alcanzar a otros no debe ser una obligación, sino un genuino amor por las personas.</p>
<p>Dios nos mostró ese amor entregando a su Hijo para que todo aquel que crea en Él tenga vida eterna (Juan 3:16). Y Jesús nos enseñó que debemos amar a Dios con todo nuestro corazón y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22:37-39).</p>
<p>“Lo que nos lleva a ganar a los perdidos es un genuino amor por las almas.”</p>
<ol start="2">
<li><strong> SEAMOS COMO EL BUEN SAMARITANO</strong></li>
</ol>
<p>Jesús contó la historia de un hombre que necesitaba ayuda. Un sacerdote y un levita lo vieron y siguieron su camino, pero el samaritano lo vio, tuvo compasión, se acercó y actuó (Lucas 10:29-35).</p>
<p>El samaritano también tenía cosas que hacer y un lugar adonde llegar, pero estuvo dispuesto a detenerse ante la necesidad de alguien.</p>
<p>Jesús es nuestro mayor ejemplo de una vida entregada a los demás (Filipenses 2:7-11).</p>
<p>No necesitamos tener todo resuelto para ayudar a alguien. Muchas veces, mientras nosotros también atravesamos procesos, Dios puede utilizarnos para llevar esperanza a otra persona.</p>
<ol start="3">
<li><strong> TODOS PODEMOS HABLAR DE JESÚS</strong></li>
</ol>
<p>No necesitas ser pastor, líder o experto en la Biblia para compartir las buenas nuevas.</p>
<p>Después de que Jesús liberó al gadareno, le dijo: “Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti” (Lucas 8:38-39).</p>
<p>Ese hombre simplemente salió a contar su testimonio.</p>
<p>“Un encuentro con Jesús es todo lo que necesitas para compartir las buenas nuevas.”</p>
<p>Quizás esa persona está en nuestra familia, nuestro trabajo, nuestro barrio, nuestra universidad o entre nuestros amigos.</p>
<ol start="4">
<li><strong> NO SOLO ALCANCEMOS PERSONAS, CUIDEMOS DE ELLAS</strong></li>
</ol>
<p>El buen samaritano no solamente se acercó al hombre herido; curó sus heridas, lo llevó a un lugar seguro y cuidó de él (Lucas 10:34).</p>
<p>De la misma manera, nuestra misión no termina cuando alguien llega a la iglesia o recibe a Jesús. Debemos acompañarlo, cuidarlo y ayudarlo a crecer.</p>
<p>Esta es la Gran Comisión: ir, hacer discípulos, bautizarlos y enseñarles, con una maravillosa promesa de Jesús: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:16-20).</p>
<p><strong>TENEMOS LA RESPUESTA</strong></p>
<p>Iglesia, hay personas esperando conocer la esperanza que nosotros ya encontramos.</p>
<p>Veamos la necesidad. Tengamos compasión. Acerquémonos. Hablemos de Jesús. Y cuidemos de las personas que Dios pone en nuestro camino.</div></div>
<p>La entrada <a href="https://cdfe.net/sermon/tenemos-la-respuesta-ps-jeffrey-huff/">Tenemos la respuesta &#8211; Ps Jeffrey Huff</a> se publicó primero en <a href="https://cdfe.net">Comunidad de Fe</a>.</p>
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		<itunes:summary>TENEMOS LA RESPUESTA Hay algo maravilloso que nosotros hemos recibido y que el mundo necesita conocer: tenemos esperanza, tenemos paz y, sobre todo, conocemos a Jesús. La Palabra nos recuerda que todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo, pero también nos hace una pregunta desafiante: ¿Cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si nadie les predica? (Romanos 10:8-16). Tenemos que llevar la respuesta. Tenemos que llevar a Jesús dondequiera que vayamos. AMEMOS LO QUE DIOS AMA La razón para alcanzar a otros no debe ser una obligación, sino un genuino amor por las personas. Dios nos mostró ese amor entregando a su Hijo para que todo aquel que crea en Él tenga vida eterna (Juan 3:16). Y Jesús nos enseñó que debemos amar a Dios con todo nuestro corazón y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22:37-39). “Lo que nos lleva a ganar a los perdidos es un genuino amor por las almas.” SEAMOS COMO EL BUEN SAMARITANO Jesús contó la historia de un hombre que necesitaba ayuda. Un sacerdote y un levita lo vieron y siguieron su camino, pero el samaritano lo vio, tuvo compasión, se acercó y actuó (Lucas 10:29-35). El samaritano también tenía cosas que hacer y un lugar adonde llegar, pero estuvo dispuesto a detenerse ante la necesidad de alguien. Jesús es nuestro mayor ejemplo de una vida entregada a los demás (Filipenses 2:7-11). No necesitamos tener todo resuelto para ayudar a alguien. Muchas veces, mientras nosotros también atravesamos procesos, Dios puede utilizarnos para llevar esperanza a otra persona. TODOS PODEMOS HABLAR DE JESÚS No necesitas ser pastor, líder o experto en la Biblia para compartir las buenas nuevas. Después de que Jesús liberó al gadareno, le dijo: “Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti” (Lucas 8:38-39). Ese hombre simplemente salió a contar su testimonio. “Un encuentro con Jesús es todo lo que necesitas para compartir las buenas nuevas.” Quizás esa persona está en nuestra familia, nuestro trabajo, nuestro barrio, nuestra universidad o entre nuestros amigos. NO SOLO ALCANCEMOS PERSONAS, CUIDEMOS DE ELLAS El buen samaritano no solamente se acercó al hombre herido; curó sus heridas, lo llevó a un lugar seguro y cuidó de él (Lucas 10:34). De la misma manera, nuestra misión no termina cuando alguien llega a la iglesia o recibe a Jesús. Debemos acompañarlo, cuidarlo y ayudarlo a crecer. Esta es la Gran Comisión: ir, hacer discípulos, bautizarlos y enseñarles, con una maravillosa promesa de Jesús: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:16-20). TENEMOS LA RESPUESTA Iglesia, hay personas esperando conocer la esperanza que nosotros ya encontramos. Veamos la necesidad. Tengamos compasión. Acerquémonos. Hablemos de Jesús. Y cuidemos de las personas que Dios pone en nuestro camino.</itunes:summary>
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		<title>Este Evangelio no se guarda &#8211; Ps. Martín Holguín</title>
		<link>https://cdfe.net/sermon/este-evangelio-no-se-guarda-ps-martin-holguin/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[comunidad de fe]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Aug 2026 16:10:41 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Este Evangelio no se guarda Por: Ps. Martín Holguín Todos hemos escuchado la palabra “Evangelio”. La usamos tanto en la iglesia que, muchas veces, podemos olvidar lo poderosa que es. La palabra Evangelio significa “Buenas Noticias”. Pero debemos preguntarnos: ¿qué tan buenas son estas noticias? Para entenderlo, primero debemos comprender las malas noticias. 1. Las malas noticias: pecado y muerte Hay dos grandes problemas que afectan a toda la humanidad: el pecado y la muerte. Solo tenemos que mirar a nuestro alrededor: violencia, asesinatos, familias destruidas, corrupción, dolor, enfermedad y sufrimiento. Pero el problema no está solamente afuera. El pecado también está dentro de nosotros. Nosotros mismos somos parte del problema. Y luego está la muerte. Todos, tarde o temprano, enfrentaremos esa realidad. Por eso, para entender realmente lo buenas que son las Buenas Noticias, primero debemos reconocer lo malas que son las malas noticias. 2. ¿Qué significa realmente Evangelio? En la Biblia, Evangelio significa “Buena Noticia” o “Anuncio”. En tiempos antiguos podía utilizarse para anunciar una gran victoria o para comunicar que un nuevo rey había llegado al trono. Por eso, cuando Jesús comenzó a predicar, su mensaje fue: “El Reino de Dios ha llegado.” Jesús estaba anunciando que Dios estaba estableciendo su Reino en este mundo y que Él era el Rey. Pero Jesús no vino como los reyes que el mundo esperaba. No llegó con violencia, armas o una revolución. Llegó enseñando amor, perdón y reconciliación. Y cuando llegó el momento de enfrentar al poder del pecado y la violencia, Jesús no respondió con violencia. Entregó voluntariamente su propia vida. Lo llevaron a la cruz, pero nadie le quitó la vida: Él decidió entregarla por nosotros. Y la historia no terminó en la cruz. Jesús resucitó. Con su resurrección demostró que Él es el verdadero Rey y que tiene autoridad incluso sobre la muerte. 3. Esta es la Buena Noticia El apóstol Pablo resume el Evangelio de esta manera: Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día. 1 Corintios 15:1-4 Esta es la esencia del Evangelio: Jesús vino a traer el Reino de Dios, murió por nuestros pecados y resucitó para darnos una nueva vida. El pecado ya no tiene que gobernarnos. Romanos 5:21 dice que, así como el pecado reinó y produjo muerte, ahora reina la gracia de Dios y nos da vida eterna por medio de Jesucristo. Eso significa que en Cristo podemos vivir de una manera diferente. Ya no somos esclavos del pecado. Podemos dejar atrás nuestra antigua manera de vivir. Podemos aprender a perdonar. Podemos amar incluso a nuestros enemigos. Podemos caminar en una nueva vida con Dios. 4. Y las Buenas Noticias no terminan aquí El Evangelio también nos da esperanza frente a la muerte. Pablo dice: “La muerte es devorada en victoria.” 1 Corintios 15:54 Nuestra esperanza no está solamente en vivir mejor hoy. Nuestra esperanza está en que, así como Cristo resucitó, nosotros también resucitaremos. Por eso Pablo termina diciendo: “¡Gracias a Dios! Él nos da la victoria sobre el pecado y la muerte por medio de nuestro Señor Jesucristo.” 1 Corintios 15:57 5. Este Evangelio no se guarda ¡Qué importante es esta Buena Noticia! Pero hay algo que debemos entender: Las Buenas Noticias tienen que ser primero buenas noticias para nosotros antes de poder compartirlas con otros. Si realmente hemos entendido lo que Jesús hizo por nosotros, no podemos quedarnos callados. El Evangelio transforma nuestra vida y luego nos convierte en mensajeros de esa esperanza. Jesús venció el pecado. Jesús venció la muerte. Jesús resucitó. Jesús es el Rey. Y su Reino ha llegado. Esta es la Buena Noticia. Y esta Buena Noticia no se guarda. Se comparte. Testimonio Aquí puedes conectar con tu testimonio personal: ¿Qué hizo Jesús en mi vida? ¿De qué me rescató? ¿Qué cambió cuando decidí seguirlo? ¿Dónde puedo ver hoy el poder del Evangelio en mi vida? Porque el Evangelio no es solamente algo que creemos. Es una Buena Noticia que hemos experimentado y que estamos llamados a compartir.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="row "><div class="wpv-grid grid-1-1  wpv-first-level first unextended" style="padding-top:0px;padding-bottom:0px" id="wpv-column-dadd93f7a3bbbf01c79a4b2915ac0ae9" ><p class="p1"><b>Este Evangelio no se guarda</b></p>
<p class="p1"><b>Por: Ps. Martín Holguín</b></p>
<p class="p2">Todos hemos escuchado la palabra “Evangelio”. La usamos tanto en la iglesia que, muchas veces, podemos olvidar lo poderosa que es.</p>
<p class="p2"><b>La palabra Evangelio significa “Buenas Noticias”. Pero debemos preguntarnos: ¿qué tan buenas son estas noticias?</b></p>
<p class="p2">Para entenderlo, primero debemos comprender las malas noticias.</p>
<p class="p3"><b>1. Las malas noticias: pecado y muerte</b></p>
<p class="p2">Hay dos grandes problemas que afectan a toda la humanidad: el pecado y la muerte.</p>
<p class="p2">Solo tenemos que mirar a nuestro alrededor: violencia, asesinatos, familias destruidas, corrupción, dolor, enfermedad y sufrimiento. Pero el problema no está solamente afuera. El pecado también está dentro de nosotros.</p>
<p class="p2">Nosotros mismos somos parte del problema.</p>
<p class="p2">Y luego está la muerte. Todos, tarde o temprano, enfrentaremos esa realidad.</p>
<p class="p2">Por eso, para entender realmente lo buenas que son las Buenas Noticias, primero debemos reconocer lo malas que son las malas noticias.</p>
<p class="p3"><b>2. ¿Qué significa realmente Evangelio?</b></p>
<p class="p2">En la Biblia, Evangelio significa “Buena Noticia” o “Anuncio”.</p>
<p class="p2">En tiempos antiguos podía utilizarse para anunciar una gran victoria o para comunicar que un nuevo rey había llegado al trono.</p>
<p class="p2">Por eso, cuando Jesús comenzó a predicar, su mensaje fue:</p>
<p class="p2"><b>“El Reino de Dios ha llegado.”</b></p>
<p class="p2"><b>Jesús estaba anunciando que Dios estaba estableciendo su Reino en este mundo y que Él era el Rey.</b></p>
<p class="p2">Pero Jesús no vino como los reyes que el mundo esperaba.</p>
<p class="p2">No llegó con violencia, armas o una revolución.<br />
Llegó enseñando amor, perdón y reconciliación.</p>
<p class="p2">Y cuando llegó el momento de enfrentar al poder del pecado y la violencia, Jesús no respondió con violencia. Entregó voluntariamente su propia vida.</p>
<p class="p2">Lo llevaron a la cruz, pero nadie le quitó la vida: Él decidió entregarla por nosotros.</p>
<p class="p2">Y la historia no terminó en la cruz.</p>
<p class="p2"><b>Jesús resucitó.</b></p>
<p class="p2">Con su resurrección demostró que Él es el verdadero Rey y que tiene autoridad incluso sobre la muerte.</p>
<p class="p3"><b>3. Esta es la Buena Noticia</b></p>
<p class="p2">El apóstol Pablo resume el Evangelio de esta manera:</p>
<p class="p2"><b>Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día.<br />
1 Corintios 15:1-4</b></p>
<p class="p2">Esta es la esencia del Evangelio:</p>
<p class="p2"><b>Jesús vino a traer el Reino de Dios, murió por nuestros pecados y resucitó para darnos una nueva vida.</b></p>
<p class="p2">El pecado ya no tiene que gobernarnos.</p>
<p class="p2"><b>Romanos 5:21 dice que, así como el pecado reinó y produjo muerte, ahora reina la gracia de Dios y nos da vida eterna por medio de Jesucristo.</b></p>
<p class="p2">Eso significa que en Cristo podemos vivir de una manera diferente.</p>
<p class="p2">Ya no somos esclavos del pecado.<br />
Podemos dejar atrás nuestra antigua manera de vivir.<br />
Podemos aprender a perdonar.<br />
Podemos amar incluso a nuestros enemigos.<br />
Podemos caminar en una nueva vida con Dios.</p>
<p class="p3"><b>4. Y las Buenas Noticias no terminan aquí</b></p>
<p class="p2">El Evangelio también nos da esperanza frente a la muerte.</p>
<p class="p2">Pablo dice:</p>
<p class="p2"><b>“La muerte es devorada en victoria.”<br />
1 Corintios 15:54</b></p>
<p class="p2"><b>Nuestra esperanza no está solamente en vivir mejor hoy. Nuestra esperanza está en que, así como Cristo resucitó, nosotros también resucitaremos.</b></p>
<p class="p2">Por eso Pablo termina diciendo:</p>
<p class="p2"><b>“¡Gracias a Dios! Él nos da la victoria sobre el pecado y la muerte por medio de nuestro Señor Jesucristo.”<br />
1 Corintios 15:57</b></p>
<p class="p3"><b>5. Este Evangelio no se guarda</b></p>
<p class="p2"><b>¡Qué importante es esta Buena Noticia!</b></p>
<p class="p2">Pero hay algo que debemos entender:</p>
<p class="p2"><b>Las Buenas Noticias tienen que ser primero buenas noticias para nosotros antes de poder compartirlas con otros.</b></p>
<p class="p2">Si realmente hemos entendido lo que Jesús hizo por nosotros, no podemos quedarnos callados.</p>
<p class="p2">El Evangelio transforma nuestra vida y luego nos convierte en mensajeros de esa esperanza.</p>
<p class="p2"><b>Jesús venció el pecado.<br />
Jesús venció la muerte.<br />
Jesús resucitó.<br />
Jesús es el Rey.<br />
Y su Reino ha llegado.</b></p>
<p class="p2"><b>Esta es la Buena Noticia. Y esta Buena Noticia no se guarda. Se comparte.</b></p>
<p class="p3"><b>Testimonio</b></p>
<p class="p2">Aquí puedes conectar con tu testimonio personal:</p>
<p class="p2"><b>¿Qué hizo Jesús en mi vida?<br />
¿De qué me rescató?<br />
¿Qué cambió cuando decidí seguirlo?<br />
¿Dónde puedo ver hoy el poder del Evangelio en mi vida?</b></p>
<p class="p2"><b>Porque el Evangelio no es solamente algo que creemos. Es una Buena Noticia que hemos experimentado y que estamos llamados a compartir.</b></div></div>
<p>La entrada <a href="https://cdfe.net/sermon/este-evangelio-no-se-guarda-ps-martin-holguin/">Este Evangelio no se guarda &#8211; Ps. Martín Holguín</a> se publicó primero en <a href="https://cdfe.net">Comunidad de Fe</a>.</p>
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		<title>Inevitable &#8211; Ps. Rolando Rodríguez</title>
		<link>https://cdfe.net/sermon/inevitable-ps-rolando-rodriguez/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[comunidad de fe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 02 Aug 2026 15:00:21 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Inevitable Por: Pastor Rolando Rodríguez Hay cosas en la vida que son inevitables. Se suele decir que solo hay dos certezas: la muerte y los impuestos. Sin embargo, hoy quiero hablar de otra realidad que también es inevitable. Aunque nadie la desea, Dios puede usarla para nuestro bien: la aflicción. La historia de Sadrac, Mesac y Abed-nego nos muestra que incluso quienes son fieles a Dios pueden enfrentarse a pruebas inesperadas. El rey Nabucodonosor levantó una enorme estatua de oro y ordenó que todos la adoraran. Ellos se negaron, aun sabiendo las consecuencias. Daniel 3:16-23. Su fe no dependía del resultado. Ellos sabían que Dios podía librarlos, pero aun si no lo hacía, seguirían siendo fieles. De un momento a otro, ellos enfrentaron el desafío más grande de sus vidas. Esto nos lleva a una pregunta inevitable: ¿por qué tenemos que pasar por aflicciones? Juan 16:33. La aflicción es parte de la vida. Jesús nunca prometió una vida sin dificultades. 1 Pedro 4:12-13. Las pruebas no siempre son consecuencia de haber hecho algo malo, pero Dios usa las aflicciones para perfeccionarnos y purificarnos, tienen un propósito. (Hebreos 2:10). Muchas veces, la aflicción logra lo que la comodidad nunca pudo. Nos corrige, endereza nuestro camino y nos acerca a Dios. Entonces, la mejor manera de enfrentar la aflicción es atravesándola junto a Dios. Daniel 3:24-28. Dios no evitó que entraran al horno. Entró con ellos. El fuego rompió sus ataduras. Es decir que Dios usa las aflicciones para romper cadenas que llevamos durante años como pecados, malos hábitos, incredulidad, heridas del pasdao y malas experiencias. El fuego no destruye al creyente; destruye aquello que lo mantenía esclavo. El fuego también revela la presencia de Dios, porque es precisamente en la aflicción donde conocemos a Dios de una manera que nunca habíamos experimentado. A Dios le agrada manifestarse en medio del fuego. 1 Pedro 5:9-10. La aflicción no será para siempre, tiene fecha de caducidad, tien un final. Salmo 107:6. Clama a Dios en medio de la prueba. Él escucha y Él libra. Después de la prueba viene fortaleza, firmeza, estabilidad. La clave es no rendirse. No te detengas a mitad del proceso. Sigue caminando. Hay gloria al otro lado. Muchas veces creemos que una puerta cerrada, un ascenso que no llegó o una oportunidad perdida son el final de la historia. Sin embargo, Dios sigue escribiendo nuestro futuro, y lo que hoy parece una pérdida puede convertirse mañana en una bendición mucho mayor. Juan 16:33. La paz no proviene de la ausencia de problemas, sino de la presencia de Cristo en nosotros. Él tiene autoridad sobre cada una de nuestras aflicciones. En Él encontramos la fuerza para permanecer, la esperanza para seguir adelante y la victoria para salir del otro lado. Las aflicciones son inevitables, pero no son inútiles. No temas al horno. Si Dios permite que pases por él, también caminará contigo dentro del fuego. Y cuando salgas, no solo habrás sobrevivido: saldrás más libre, más fuerte y con un testimonio que glorificará el nombre de Dios. En Cristo Jesús somos más que vencedores.</p>
<p>La entrada <a href="https://cdfe.net/sermon/inevitable-ps-rolando-rodriguez/">Inevitable &#8211; Ps. Rolando Rodríguez</a> se publicó primero en <a href="https://cdfe.net">Comunidad de Fe</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="row "><div class="wpv-grid grid-1-1  wpv-first-level first unextended" style="padding-top:0px;padding-bottom:0px" id="wpv-column-6a3ccdc4f7de554e1e8c6966ad52797a" ><p style="font-weight: 400;"><strong>Inevitable</strong><br />
Por: Pastor Rolando Rodríguez</p>
<p style="font-weight: 400;">Hay cosas en la vida que son inevitables. Se suele decir que solo hay dos certezas: la muerte y los impuestos. Sin embargo, hoy quiero hablar de otra realidad que también es inevitable. Aunque nadie la desea, Dios puede usarla para nuestro bien: la aflicción.</p>
<p style="font-weight: 400;">La historia de Sadrac, Mesac y Abed-nego nos muestra que incluso quienes son fieles a Dios pueden enfrentarse a pruebas inesperadas. El rey Nabucodonosor levantó una enorme estatua de oro y ordenó que todos la adoraran. Ellos se negaron, aun sabiendo las consecuencias.</p>
<p style="font-weight: 400;">Daniel 3:16-23. Su fe no dependía del resultado. Ellos sabían que Dios podía librarlos, pero aun si no lo hacía, seguirían siendo fieles. De un momento a otro, ellos enfrentaron el desafío más grande de sus vidas.</p>
<p style="font-weight: 400;">Esto nos lleva a una pregunta inevitable: ¿por qué tenemos que pasar por aflicciones?</p>
<p style="font-weight: 400;">Juan 16:33. La aflicción es parte de la vida. Jesús nunca prometió una vida sin dificultades.</p>
<p style="font-weight: 400;">1 Pedro 4:12-13. Las pruebas no siempre son consecuencia de haber hecho algo malo, pero Dios usa las aflicciones para perfeccionarnos y purificarnos, tienen un propósito. (Hebreos 2:10).</p>
<p style="font-weight: 400;">Muchas veces, la aflicción logra lo que la comodidad nunca pudo. Nos corrige, endereza nuestro camino y nos acerca a Dios. Entonces, la mejor manera de enfrentar la aflicción es atravesándola junto a Dios.</p>
<p style="font-weight: 400;">Daniel 3:24-28. Dios no evitó que entraran al horno. Entró con ellos.</p>
<p style="font-weight: 400;">El fuego rompió sus ataduras. Es decir que Dios usa las aflicciones para romper cadenas que llevamos durante años como pecados, malos hábitos, incredulidad, heridas del pasdao y malas experiencias. El fuego no destruye al creyente; destruye aquello que lo mantenía esclavo.</p>
<p style="font-weight: 400;">El fuego también revela la presencia de Dios, porque es precisamente en la aflicción donde conocemos a Dios de una manera que nunca habíamos experimentado. A Dios le agrada manifestarse en medio del fuego.</p>
<p style="font-weight: 400;">1 Pedro 5:9-10. La aflicción no será para siempre, tiene fecha de caducidad, tien un final.</p>
<p style="font-weight: 400;">Salmo 107:6. Clama a Dios en medio de la prueba. Él escucha y Él libra. Después de la prueba viene fortaleza, firmeza, estabilidad. La clave es no rendirse. No te detengas a mitad del proceso. Sigue caminando. Hay gloria al otro lado.</p>
<p style="font-weight: 400;">Muchas veces creemos que una puerta cerrada, un ascenso que no llegó o una oportunidad perdida son el final de la historia. Sin embargo, Dios sigue escribiendo nuestro futuro, y lo que hoy parece una pérdida puede convertirse mañana en una bendición mucho mayor.</p>
<p style="font-weight: 400;">Juan 16:33. La paz no proviene de la ausencia de problemas, sino de la presencia de Cristo en nosotros. Él tiene autoridad sobre cada una de nuestras aflicciones. En Él encontramos la fuerza para permanecer, la esperanza para seguir adelante y la victoria para salir del otro lado.</p>
<p style="font-weight: 400;">Las aflicciones son inevitables, pero no son inútiles. No temas al horno. Si Dios permite que pases por él, también caminará contigo dentro del fuego.</p>
<p style="font-weight: 400;">Y cuando salgas, no solo habrás sobrevivido: saldrás más libre, más fuerte y con un testimonio que glorificará el nombre de Dios. En Cristo Jesús somos más que vencedores.</div></div>
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		<title>El punto de quiebre de la fe &#8211; Ps. Joe DeAngelo</title>
		<link>https://cdfe.net/sermon/el-punto-de-quiebre-de-la-fe-ps-joe-deangelo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[comunidad de fe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Jul 2026 15:00:51 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>El punto de quiebre de la fe Por: Pastor Joe DeAngelo Marcos 5:21–24 (NTV). La historia de Jairo nos muestra que la fe tiene momentos decisivos, momentos en los que somos desafiados a seguir creyendo aun cuando las circunstancias parecen ir en contra. En este pasaje encontramos tres verdades que pueden llevarnos al punto de quiebre de nuestra fe. 1. Jesús cambiará su dirección para responder a la fe. Marcos 5:25–34 (NTV). Jesús iba camino a la casa de Jairo para atender una necesidad urgente. Sin embargo, en medio del trayecto, se detuvo. ¿Qué lo hizo detenerse? La fe de una mujer que creyó que bastaba con tocar el borde de su túnica para recibir su milagro. La fe auténtica llama la atención de Jesús. Él responde a quienes deciden acercarse a Él con confianza. Muchas personas estaban alrededor de Jesús, pero solo una lo tocó con fe. La fe tiene el poder de mover el corazón de Dios. 2. No permitas que tu situación actual te impida seguir avanzando. La condición de aquella mujer era desalentadora. Llevaba doce años sufriendo, había buscado ayuda en muchos médicos y gastado todo lo que tenía. En lugar de mejorar, había empeorado. Humanamente, tenía todas las razones para rendirse. Sin embargo, cuando escuchó hablar de Jesús, decidió avanzar. No permitió que su pasado, su dolor, su enfermedad o sus fracasos determinaran su futuro. Quizá hoy estás enfrentando una situación que parece no tener solución. Tal vez llevas años esperando una respuesta. Quizá has hecho todo lo que estaba a tu alcance y las cosas parecen ir de mal en peor. Pero no te detengas. Sigue avanzando. Sigue creyendo. Sigue acercándote a Jesús. Tu situación actual no determina tu futuro cuando decides poner tu fe en Cristo. 3. Tu demora no significa que Dios te haya dicho que no. Marcos 5:35–42 (NTV). La demora nunca tomó por sorpresa a Jesús. Aunque parecía tarde, Él seguía caminando hacia la casa de Jairo. Lo que para todos era un final, para Jesús era una oportunidad para revelar el poder de Dios. Quizá hoy también sientes que Dios ha tardado demasiado. Tal vez las circunstancias te dicen que ya no hay esperanza o piensas que tu oportunidad ya pasó. Pero recuerda esta verdad: La demora de Dios no significa un «no» de Dios. Si Jesús aún está en camino, todavía hay esperanza. Cuando Él llegó a la casa de Jairo, hizo lo que nadie más podía hacer. Tomó de la mano a la niña y le devolvió la vida. Lo que parecía definitivamente perdido volvió a levantarse por el poder de Cristo. Todos atravesamos momentos en los que nuestra fe es puesta a prueba. A veces Jesús parece detenerse cuando nosotros tenemos prisa. A veces las circunstancias empeoran antes de mejorar. Y, en ocasiones, pareciera que la respuesta llegó demasiado tarde. Pero este pasaje nos recuerda que el Señor nos dice: «No tengas miedo. Solo ten fe.» Entonces: sigue creyendo, sigue avanzando y sigue confiando. Porque cuando llegue el tiempo perfecto de Dios, aquello que parecía muerto puede volver a levantarse. Ese puede ser el punto de quiebre de tu fe.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="row "><div class="wpv-grid grid-1-1  wpv-first-level first unextended" style="padding-top:0px;padding-bottom:0px" id="wpv-column-9c0f0a5041cd07581645eaee48e2588f" ><p style="font-weight: 400;"><strong>El punto de quiebre de la fe</strong><br />
Por: Pastor Joe DeAngelo</p>
<p style="font-weight: 400;">Marcos 5:21–24 (NTV). La historia de Jairo nos muestra que la fe tiene momentos decisivos, momentos en los que somos desafiados a seguir creyendo aun cuando las circunstancias parecen ir en contra. En este pasaje encontramos tres verdades que pueden llevarnos al punto de quiebre de nuestra fe.</p>
<p><strong>1. Jesús cambiará su dirección para responder a la fe.</strong> Marcos 5:25–34 (NTV). Jesús iba camino a la casa de Jairo para atender una necesidad urgente. Sin embargo, en medio del trayecto, se detuvo.</p>
<p style="font-weight: 400;">¿Qué lo hizo detenerse? La fe de una mujer que creyó que bastaba con tocar el borde de su túnica para recibir su milagro. La fe auténtica llama la atención de Jesús. Él responde a quienes deciden acercarse a Él con confianza.</p>
<p style="font-weight: 400;">Muchas personas estaban alrededor de Jesús, pero solo una lo tocó con fe. La fe tiene el poder de mover el corazón de Dios.</p>
<p><strong>2. No permitas que tu situación actual te impida seguir avanzando. </strong>La condición de aquella mujer era desalentadora. Llevaba doce años sufriendo, había buscado ayuda en muchos médicos y gastado todo lo que tenía. En lugar de mejorar, había empeorado. Humanamente, tenía todas las razones para rendirse.</p>
<p style="font-weight: 400;">Sin embargo, cuando escuchó hablar de Jesús, decidió avanzar. No permitió que su pasado, su dolor, su enfermedad o sus fracasos determinaran su futuro.</p>
<p style="font-weight: 400;">Quizá hoy estás enfrentando una situación que parece no tener solución. Tal vez llevas años esperando una respuesta. Quizá has hecho todo lo que estaba a tu alcance y las cosas parecen ir de mal en peor.</p>
<p style="font-weight: 400;">Pero no te detengas. Sigue avanzando. Sigue creyendo. Sigue acercándote a Jesús. Tu situación actual no determina tu futuro cuando decides poner tu fe en Cristo.</p>
<p><strong>3. Tu demora no significa que Dios te haya dicho que no. </strong>Marcos 5:35–42 (NTV). La demora nunca tomó por sorpresa a Jesús. Aunque parecía tarde, Él seguía caminando hacia la casa de Jairo. Lo que para todos era un final, para Jesús era una oportunidad para revelar el poder de Dios.</p>
<p style="font-weight: 400;">Quizá hoy también sientes que Dios ha tardado demasiado. Tal vez las circunstancias te dicen que ya no hay esperanza o piensas que tu oportunidad ya pasó.</p>
<p style="font-weight: 400;">Pero recuerda esta verdad: La demora de Dios no significa un «no» de Dios. Si Jesús aún está en camino, todavía hay esperanza.</p>
<p style="font-weight: 400;">Cuando Él llegó a la casa de Jairo, hizo lo que nadie más podía hacer. Tomó de la mano a la niña y le devolvió la vida. Lo que parecía definitivamente perdido volvió a levantarse por el poder de Cristo.</p>
<p style="font-weight: 400;">Todos atravesamos momentos en los que nuestra fe es puesta a prueba. A veces Jesús parece detenerse cuando nosotros tenemos prisa. A veces las circunstancias empeoran antes de mejorar. Y, en ocasiones, pareciera que la respuesta llegó demasiado tarde.</p>
<p style="font-weight: 400;">Pero este pasaje nos recuerda que el Señor nos dice: «No tengas miedo. Solo ten fe.»</p>
<p style="font-weight: 400;">Entonces: sigue creyendo, sigue avanzando y sigue confiando. Porque cuando llegue el tiempo perfecto de Dios, aquello que parecía muerto puede volver a levantarse.</p>
<p style="font-weight: 400;">Ese puede ser el punto de quiebre de tu fe.</div></div>
<p>La entrada <a href="https://cdfe.net/sermon/el-punto-de-quiebre-de-la-fe-ps-joe-deangelo/">El punto de quiebre de la fe &#8211; Ps. Joe DeAngelo</a> se publicó primero en <a href="https://cdfe.net">Comunidad de Fe</a>.</p>
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		<itunes:summary>El punto de quiebre de la fe Por: Pastor Joe DeAngelo Marcos 5:21–24 (NTV). La historia de Jairo nos muestra que la fe tiene momentos decisivos, momentos en los que somos desafiados a seguir creyendo aun cuando las circunstancias parecen ir en contra. En este pasaje encontramos tres verdades que pueden llevarnos al punto de quiebre de nuestra fe. 1. Jesús cambiará su dirección para responder a la fe. Marcos 5:25–34 (NTV). Jesús iba camino a la casa de Jairo para atender una necesidad urgente. Sin embargo, en medio del trayecto, se detuvo. ¿Qué lo hizo detenerse? La fe de una mujer que creyó que bastaba con tocar el borde de su túnica para recibir su milagro. La fe auténtica llama la atención de Jesús. Él responde a quienes deciden acercarse a Él con confianza. Muchas personas estaban alrededor de Jesús, pero solo una lo tocó con fe. La fe tiene el poder de mover el corazón de Dios. 2. No permitas que tu situación actual te impida seguir avanzando. La condición de aquella mujer era desalentadora. Llevaba doce años sufriendo, había buscado ayuda en muchos médicos y gastado todo lo que tenía. En lugar de mejorar, había empeorado. Humanamente, tenía todas las razones para rendirse. Sin embargo, cuando escuchó hablar de Jesús, decidió avanzar. No permitió que su pasado, su dolor, su enfermedad o sus fracasos determinaran su futuro. Quizá hoy estás enfrentando una situación que parece no tener solución. Tal vez llevas años esperando una respuesta. Quizá has hecho todo lo que estaba a tu alcance y las cosas parecen ir de mal en peor. Pero no te detengas. Sigue avanzando. Sigue creyendo. Sigue acercándote a Jesús. Tu situación actual no determina tu futuro cuando decides poner tu fe en Cristo. 3. Tu demora no significa que Dios te haya dicho que no. Marcos 5:35–42 (NTV). La demora nunca tomó por sorpresa a Jesús. Aunque parecía tarde, Él seguía caminando hacia la casa de Jairo. Lo que para todos era un final, para Jesús era una oportunidad para revelar el poder de Dios. Quizá hoy también sientes que Dios ha tardado demasiado. Tal vez las circunstancias te dicen que ya no hay esperanza o piensas que tu oportunidad ya pasó. Pero recuerda esta verdad: La demora de Dios no significa un «no» de Dios. Si Jesús aún está en camino, todavía hay esperanza. Cuando Él llegó a la casa de Jairo, hizo lo que nadie más podía hacer. Tomó de la mano a la niña y le devolvió la vida. Lo que parecía definitivamente perdido volvió a levantarse por el poder de Cristo. Todos atravesamos momentos en los que nuestra fe es puesta a prueba. A veces Jesús parece detenerse cuando nosotros tenemos prisa. A veces las circunstancias empeoran antes de mejorar. Y, en ocasiones, pareciera que la respuesta llegó demasiado tarde. Pero este pasaje nos recuerda que el Señor nos dice: «No tengas miedo. Solo ten fe.» Entonces: sigue creyendo, sigue avanzando y sigue confiando. Porque cuando llegue el tiempo perfecto de Dios, aquello que parecía muerto puede volver a levantarse. Ese puede ser el punto de quiebre de tu fe.</itunes:summary>
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		<title>¿Estás amargado y no lo sabes? &#8211; Jared Spyker</title>
		<link>https://cdfe.net/sermon/estas-amargado-y-no-lo-sabes-jared-spyker/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[comunidad de fe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 Jul 2026 15:00:12 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>¿Estás amargado y no lo sabes? Por: Jared Spyker Hebreos 12:14–17. Este pasaje no enseña que exista un momento en el que Dios niegue el arrepentimiento a quien verdaderamente lo busca. El contexto de la historia de Esaú muestra otra realidad: él menospreció durante años la herencia que Dios le había dado y, cuando quiso recuperar las consecuencias de sus decisiones, ya era demasiado tarde. El énfasis del autor de Hebreos no está en la pérdida del perdón, sino en el peligro de permitir que una raíz de amargura crezca en el corazón. La amargura no aparece de un día para otro. Nace cuando dejamos de valorar la herencia que tenemos en Dios y comenzamos a poner nuestro corazón en otras cosas; y nunca afecta solamente a quien la alberga, sino que también termina contaminando a quienes lo rodean. Podemos servir, obedecer, orar, leer la Biblia o hacer buenas obras con una motivación equivocada. Es fácil caer en la trampa de pensar: «Si hago esto, Dios me bendecirá y resolverá mis problemas.» Pero cuando nuestra meta deja de ser Dios mismo y pasa a ser aquello que esperamos recibir de Él, inevitablemente llegará la frustración. Cuando hacemos de las bendiciones nuestra recompensa, terminamos sintiendo que Dios nos quedó debiendo algo y allí comienza la amargura. Como hijos de Dios, nuestra mayor herencia nunca ha sido la bendición material, una respuesta específica o una vida sin problemas. Nuestra herencia es Su presencia. Dios ya nos dio el regalo más grande que podía darnos: acceso a Él por medio de Jesucristo. Todo lo demás son añadiduras de su amor y de su gracia, pero ninguna de esas cosas puede ocupar el lugar que solo Dios debe tener en nuestro corazón. Cristo no quiere ser solamente el medio para alcanzar bendiciones o incluso el cielo; quiere ser nuestra mayor satisfacción. La verdadera vida eterna comienza desde ahora, porque consiste en vivir en comunión con Él. Nuestra herencia no es simplemente un lugar al que iremos algún día; nuestra herencia es disfrutar de la presencia de Dios. A lo largo de la historia bíblica vemos que Dios siempre ha buscado formar un pueblo que lo ame por quien Él es, y no solamente por lo que puede dar. Cuando Dios ocupa el primer lugar, las bendiciones dejan de ser la meta y se convierten en regalos de su gracia. Los creyentes a quienes fue escrita la carta a los Hebreos estaban siendo perseguidos. El autor les recuerda que seguir a Cristo nunca fue una garantía de una vida sin dificultades, sino un llamado a permanecer fieles porque Cristo es suficiente. No porque todo sufrimiento sea un castigo, sino porque Dios, como Padre, utiliza incluso las pruebas para formar el carácter de sus hijos. Cuando vemos a Dios primero como Padre, nuestra perspectiva cambia. Lo que hoy parece una pérdida, una espera o una prueba puede ser parte del proceso mediante el cual Él nos está conformando a la imagen de Cristo. El camino para vencer la amargura no consiste únicamente en esforzarnos por amar más a Dios. La verdadera transformación ocurre cuando comprendemos cuánto nos ha amado Él primero. (1 Juan 4:19) Cuanto más experimentamos el amor de Dios, más libres somos para obedecerle, confiar en Él y permanecer firmes, aun cuando no entendemos lo que está ocurriendo. Hoy el Señor nos recuerda que nuestra recompensa no es simplemente lo que Él hace por nosotros. Nuestra recompensa es Cristo mismo. Cuando descubrimos que Su presencia es suficiente, dejamos de vivir esperando que Dios nos de algo para comenzar a disfrutar del mayor regalo que ya nos ha dado: Él mismo.</p>
<p>La entrada <a href="https://cdfe.net/sermon/estas-amargado-y-no-lo-sabes-jared-spyker/">¿Estás amargado y no lo sabes? &#8211; Jared Spyker</a> se publicó primero en <a href="https://cdfe.net">Comunidad de Fe</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="row "><div class="wpv-grid grid-1-1  wpv-first-level first unextended" style="padding-top:0px;padding-bottom:0px" id="wpv-column-aa783120c0472e414de74b74cf951cda" ><p style="font-weight: 400;"><strong>¿Estás amargado y no lo sabes?</strong><br />
Por: Jared Spyker</p>
<p style="font-weight: 400;">Hebreos 12:14–17. Este pasaje no enseña que exista un momento en el que Dios niegue el arrepentimiento a quien verdaderamente lo busca. El contexto de la historia de Esaú muestra otra realidad: él menospreció durante años la herencia que Dios le había dado y, cuando quiso recuperar las consecuencias de sus decisiones, ya era demasiado tarde.</p>
<p style="font-weight: 400;">El énfasis del autor de Hebreos no está en la pérdida del perdón, sino en el peligro de permitir que una raíz de amargura crezca en el corazón.</p>
<p style="font-weight: 400;">La amargura no aparece de un día para otro. Nace cuando dejamos de valorar la herencia que tenemos en Dios y comenzamos a poner nuestro corazón en otras cosas; y nunca afecta solamente a quien la alberga, sino que también termina contaminando a quienes lo rodean.</p>
<p style="font-weight: 400;">Podemos servir, obedecer, orar, leer la Biblia o hacer buenas obras con una motivación equivocada. Es fácil caer en la trampa de pensar: «Si hago esto, Dios me bendecirá y resolverá mis problemas.»</p>
<p style="font-weight: 400;">Pero cuando nuestra meta deja de ser Dios mismo y pasa a ser aquello que esperamos recibir de Él, inevitablemente llegará la frustración. Cuando hacemos de las bendiciones nuestra recompensa, terminamos sintiendo que Dios nos quedó debiendo algo y allí comienza la amargura.</p>
<p style="font-weight: 400;">Como hijos de Dios, nuestra mayor herencia nunca ha sido la bendición material, una respuesta específica o una vida sin problemas. Nuestra herencia es Su presencia.</p>
<p style="font-weight: 400;">Dios ya nos dio el regalo más grande que podía darnos: acceso a Él por medio de Jesucristo. Todo lo demás son añadiduras de su amor y de su gracia, pero ninguna de esas cosas puede ocupar el lugar que solo Dios debe tener en nuestro corazón. Cristo no quiere ser solamente el medio para alcanzar bendiciones o incluso el cielo; quiere ser nuestra mayor satisfacción. La verdadera vida eterna comienza desde ahora, porque consiste en vivir en comunión con Él. Nuestra herencia no es simplemente un lugar al que iremos algún día; nuestra herencia es disfrutar de la presencia de Dios.</p>
<p style="font-weight: 400;">A lo largo de la historia bíblica vemos que Dios siempre ha buscado formar un pueblo que lo ame por quien Él es, y no solamente por lo que puede dar. Cuando Dios ocupa el primer lugar, las bendiciones dejan de ser la meta y se convierten en regalos de su gracia.</p>
<p style="font-weight: 400;">Los creyentes a quienes fue escrita la carta a los Hebreos estaban siendo perseguidos. El autor les recuerda que seguir a Cristo nunca fue una garantía de una vida sin dificultades, sino un llamado a permanecer fieles porque Cristo es suficiente. No porque todo sufrimiento sea un castigo, sino porque Dios, como Padre, utiliza incluso las pruebas para formar el carácter de sus hijos.</p>
<p style="font-weight: 400;">Cuando vemos a Dios primero como Padre, nuestra perspectiva cambia. Lo que hoy parece una pérdida, una espera o una prueba puede ser parte del proceso mediante el cual Él nos está conformando a la imagen de Cristo.</p>
<p style="font-weight: 400;">El camino para vencer la amargura no consiste únicamente en esforzarnos por amar más a Dios. La verdadera transformación ocurre cuando comprendemos cuánto nos ha amado Él primero. (1 Juan 4:19)</p>
<p style="font-weight: 400;">Cuanto más experimentamos el amor de Dios, más libres somos para obedecerle, confiar en Él y permanecer firmes, aun cuando no entendemos lo que está ocurriendo.</p>
<p style="font-weight: 400;">Hoy el Señor nos recuerda que nuestra recompensa no es simplemente lo que Él hace por nosotros. Nuestra recompensa es Cristo mismo. Cuando descubrimos que Su presencia es suficiente, dejamos de vivir esperando que Dios nos de algo para comenzar a disfrutar del mayor regalo que ya nos ha dado: Él mismo.</div></div>
<p>La entrada <a href="https://cdfe.net/sermon/estas-amargado-y-no-lo-sabes-jared-spyker/">¿Estás amargado y no lo sabes? &#8211; Jared Spyker</a> se publicó primero en <a href="https://cdfe.net">Comunidad de Fe</a>.</p>
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		<itunes:summary>¿Estás amargado y no lo sabes? Por: Jared Spyker Hebreos 12:14–17. Este pasaje no enseña que exista un momento en el que Dios niegue el arrepentimiento a quien verdaderamente lo busca. El contexto de la historia de Esaú muestra otra realidad: él menospreció durante años la herencia que Dios le había dado y, cuando quiso recuperar las consecuencias de sus decisiones, ya era demasiado tarde. El énfasis del autor de Hebreos no está en la pérdida del perdón, sino en el peligro de permitir que una raíz de amargura crezca en el corazón. La amargura no aparece de un día para otro. Nace cuando dejamos de valorar la herencia que tenemos en Dios y comenzamos a poner nuestro corazón en otras cosas; y nunca afecta solamente a quien la alberga, sino que también termina contaminando a quienes lo rodean. Podemos servir, obedecer, orar, leer la Biblia o hacer buenas obras con una motivación equivocada. Es fácil caer en la trampa de pensar: «Si hago esto, Dios me bendecirá y resolverá mis problemas.» Pero cuando nuestra meta deja de ser Dios mismo y pasa a ser aquello que esperamos recibir de Él, inevitablemente llegará la frustración. Cuando hacemos de las bendiciones nuestra recompensa, terminamos sintiendo que Dios nos quedó debiendo algo y allí comienza la amargura. Como hijos de Dios, nuestra mayor herencia nunca ha sido la bendición material, una respuesta específica o una vida sin problemas. Nuestra herencia es Su presencia. Dios ya nos dio el regalo más grande que podía darnos: acceso a Él por medio de Jesucristo. Todo lo demás son añadiduras de su amor y de su gracia, pero ninguna de esas cosas puede ocupar el lugar que solo Dios debe tener en nuestro corazón. Cristo no quiere ser solamente el medio para alcanzar bendiciones o incluso el cielo; quiere ser nuestra mayor satisfacción. La verdadera vida eterna comienza desde ahora, porque consiste en vivir en comunión con Él. Nuestra herencia no es simplemente un lugar al que iremos algún día; nuestra herencia es disfrutar de la presencia de Dios. A lo largo de la historia bíblica vemos que Dios siempre ha buscado formar un pueblo que lo ame por quien Él es, y no solamente por lo que puede dar. Cuando Dios ocupa el primer lugar, las bendiciones dejan de ser la meta y se convierten en regalos de su gracia. Los creyentes a quienes fue escrita la carta a los Hebreos estaban siendo perseguidos. El autor les recuerda que seguir a Cristo nunca fue una garantía de una vida sin dificultades, sino un llamado a permanecer fieles porque Cristo es suficiente. No porque todo sufrimiento sea un castigo, sino porque Dios, como Padre, utiliza incluso las pruebas para formar el carácter de sus hijos. Cuando vemos a Dios primero como Padre, nuestra perspectiva cambia. Lo que hoy parece una pérdida, una espera o una prueba puede ser parte del proceso mediante el cual Él nos está conformando a la imagen de Cristo. El camino para vencer la amargura no consiste únicamente en esforzarnos por amar más a Dios. La verdadera transformación ocurre cuando comprendemos cuánto nos ha amado Él primero. (1 Juan 4:19) Cuanto más experimentamos el amor de Dios, más libres somos para obedecerle, confiar en Él y permanecer firmes, aun cuando no entendemos lo que está ocurriendo. Hoy el Señor nos recuerda que nuestra recompensa no es simplemente lo que Él hace por nosotros. Nuestra recompensa es Cristo mismo. Cuando descubrimos que Su presencia es suficiente, dejamos de vivir esperando que Dios nos de algo para comenzar a disfrutar del mayor regalo que ya nos ha dado: Él mismo.</itunes:summary>
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