<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:blogger='http://schemas.google.com/blogger/2008' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708</id><updated>2024-08-30T00:33:34.911-07:00</updated><category term="Cómo nacen las historias"/><category term="cuento"/><category term="Horacio Quiroga"/><category term="Jorge Luis Borges"/><category term="Algunas notas sobre los diálogos"/><category term="Angustia"/><category term="Angustias al escribir"/><category term="Cómo escribo"/><category term="Gabriel García Márquez"/><category term="Italo Calvino"/><category term="Juan Rulfo"/><category term="Julio Cortázar"/><category term="Rodolfo Martínez"/><category term="16 consejos"/><category term="44 consejos para jóvenes escritores"/><category term="Abelardo Castillo"/><category term="Acerca de mis cuentos"/><category term="Acerca del oficio de escribir"/><category term="Algunos aspectos del cuento"/><category term="Angustias al escribir.  Joseph Conrad"/><category term="Anonimo"/><category term="Antón Chéjov"/><category term="Asombro por Juan Rulfo"/><category term="Augusto Monterroso"/><category term="Breves consejos de Onetti y Falkner"/><category term="Cartas sobre el cuento"/><category term="Charles Baudelaire"/><category term="Consejos literarios de Charles Baudelaire"/><category term="Consejos para escritores"/><category term="Consejos sobre el arte de escribir cuentos"/><category term="Consejos sobre el cuento"/><category term="Dashiell Hammett"/><category term="Decálogo del escritor"/><category term="Decálogo del perfecto cuentista"/><category term="Del cuento breve y sus alrededores"/><category term="Diez consejos para escritores"/><category term="Diez mandamientos para aquél que desee escribir con estilo"/><category term="EL ZAHIR"/><category term="Eduardo Galeano"/><category term="El dato escondido"/><category term="El desafío de la creación"/><category term="Escribir un cuento"/><category term="Faulkner"/><category term="Felisberto Hernández"/><category term="Flannery O&#39;Connor"/><category term="Friedrich Nietzsche"/><category term="García Márquez"/><category term="HP Lovecraft"/><category term="Howard Phillips Lovecraft"/><category term="Howard Phillips Notas sobre el arte de escribir cuentos fantásticos"/><category term="Isabel Allende"/><category term="James Joyce"/><category term="Julio Cortazar"/><category term="Manual del perfecto cuentista"/><category term="Marcelo Birmajer"/><category term="Mario Vargas Llosa"/><category term="Notas sobre el arte de escribir cuentos fantásticos"/><category term="Onetti"/><category term="Paul Aster"/><category term="Raymond Carver"/><category term="Retórica"/><category term="Retórica del cuento"/><category term="Ricardo Piglia"/><category term="Roberto Bolaño"/><category term="Sobre el Cuento"/><category term="Sobre el arte de un escritor"/><category term="Sobre sus cuentos"/><category term="Tesis sobre el cuento"/><category term="Toni Morrison"/><category term="Veinte consejos Veinte sobre escritura"/><category term="Vladimir Nabokov"/><category term="arte de escribir"/><category term="como escribir"/><category term="como escribir dialogos"/><category term="consejos"/><category term="consejos de escritores"/><category term="creacion"/><category term="escribir dialogos"/><category term="varios autores"/><category term="¿Todo cuento es un cuento chino?"/><title type='text'>Consejos de Escritores</title><subtitle type='html'>Consejos de Escritos acerca del Arte de Narrar cuentos o novelas. Para escritores o para jovenes escritores. Una suerte de taller literario donde nuestros maestros seran Borges, Cortazar, Garcia Marquez, Rulfo, Poe, entre otros.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>42</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-8923230834912167065</id><published>2008-11-03T11:52:00.000-08:00</published><updated>2008-11-03T11:54:53.927-08:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Gabriel García Márquez"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="¿Todo cuento es un cuento chino?"/><title type='text'>Gabriel García Márquez, ¿Todo cuento es un cuento chino?</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Gabriel García Márquez, ¿Todo cuento es un cuento chino?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://www.liceus.com/cgi-bin/gui/04/garcia_marquez1.jpg&quot;&gt;&lt;img style=&quot;display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 292px;&quot; src=&quot;http://www.liceus.com/cgi-bin/gui/04/garcia_marquez1.jpg&quot; border=&quot;0&quot; alt=&quot;Gabriel García Márquez&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribir una novela es pegar ladrillos. Escribir un cuento es vaciar en concreto. No sé de quién es esa frase certera. La he escuchado y repetido desde hace tanto tiempo sin que nadie la reclame, que a lo mejor termino creyendo que es mía. Hay otra comparación que es pariente pobre de la anterior: el cuento es una flecha en el centro del blanco y la novela es cazar conejos. En todo caso esta pregunta del lector ofrece una buena ocasión para dar vueltas una vez más, como siempre, sobre las diferencias de dos géneros literarios distintos y sin embargo confundibles. Una razón de eso puede ser el despiste de atribuirle las diferencias a la longitud del texto, con distinciones de géneros entre cuento corto y cuento largo. La diferencia es válida entre un cuento y otro, pero no entre cuento y novela. &lt;br /&gt;El cuento más corto que conozco es del guatemalteco Augusto Monterroso, reciente premio Príncipe de Asturias. Dice así: &quot;Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí&quot;. &lt;br /&gt;Nada más. Hay otro de Las mil y una noches, cuyo texto no tengo a la mano, y que me produce retortijones de envidia. Es el cuento de un pescador que le pide prestado un plomo para su red a la mujer de otro pescador, con la promesa de regalarle a cambio el primer pescado que saque, y cuando ella lo recibe y lo abre para freírlo le encuentra en el estómago un diamante del tamaño de una almendra. &lt;br /&gt;Más que el cuento mismo, alucinante por su sencillez, éste me interesa ahora porque plantea otro de los misterios del género: si la que presta el plomo no fuera una mujer sino otro hombre, el cuento perdería su encanto: no existiría. ¿Por qué? ¡Quién sabe! Un misterio más de un género misterioso por excelencia. &lt;br /&gt;Las Novelas ejemplares de Cervantes son de veras ejemplares, pero algunas no son novelas. En cambio Joseph Conrad escribió Los duelistas, un cuento también ejemplar con más de ciento veinte páginas, que suele confundirse con una novela por su longitud. El director Ridley Scott lo convirtió en una película excelente sin alterar su identidad de cuento. Lo tonto a estas alturas sería preguntarnos si a Conrad le habría importado un pito que lo confundieran. &lt;br /&gt;La intensidad y la unidad interna son esenciales en un cuento y no tanto en la novela, que por fortuna tiene otros recursos para convencer. Por lo mismo, cuando uno acaba de leer un cuento puede imaginarse lo que se le ocurra del antes y el después, y todo eso seguirá siendo parte de la materia y la magia de lo que leyó. La novela, en cambio, debe llevar todo dentro. Podría decirse, sin tirar la toalla, que la diferencia en última instancia podría ser tan subjetiva como tantas bellezas de la vida real. &lt;br /&gt;Buenos ejemplos de cuentos compactos e intensos son dos joyas del género: &quot;La pata de mono&quot;, de W.W. Jacobs, y &quot;El hombre en la calle&quot;, de Georges Simenon. El cuento policíaco, en su mundo aparte, sobrevive sin ser invitado porque la mayoría de sus adictos se interesan más en la trama que en el misterio. Salvo en el muy antiguo y nunca superado Edipo rey, de Sófocles, un drama griego que tiene la unidad y la tensión de un cuento, en el cual el detective descubre que él mismo es el asesino de su padre. &lt;br /&gt;El cuento parece ser el género natural de la humanidad por su incorporación espontánea a la vida cotidiana. Tal vez lo inventó sin saberlo el primer hombre de las cavernas que salió a cazar una tarde y no regresó hasta el día siguiente con la excusa de haber librado un combate a muerte con una fiera enloquecida por el hambre. En cambio, lo que hizo su mujer cuando se dio cuenta de que el heroísmo de su hombre no era más que un cuento chino pudo ser la primera y quizás la novela más larga del siglo de piedra. &lt;br /&gt;No sé qué decir sobre la suposición de que el cuento sea una pausa de refresco entre dos novelas, pero podría ser una especulación teórica que nada tiene que ver con mis experiencias de escritor. Tanteando en las tinieblas me atrevería a pensar que no son pocos los escritores que han intentado los dos géneros al mismo tiempo y no muchas veces con la misma fortuna en ambos. Es el caso de William Somerset Maugham, cuyas obras -como las de Hemingway- son más conocidas por el cine. Entre sus cuentos numerosos no se puede olvidar &quot;P&amp;O&quot; -siglas de la compañía de navegación Pacific and Orient- que es el drama terrible y patético de un rico colono inglés que muere de un hipo implacable en mitad del océano Índico. &lt;br /&gt;Ernest Hemingway es un caso similar. Tan conocido por el cine como por sus libros, podría quedarse en la historia de la literatura sólo por algunos cuentos magistrales. Estudiando su vida se piensa que su vocación y su talento verdaderos fueron para el cuento corto. Los mejores, para mi gusto, no son los más apreciados ni los más largos. Al contrario, dos de ellos son de los más cortos -&quot;Un canario para regalo&quot; y &quot;Un gato bajo la lluvia&quot;-, y el tercero, largo y consagratorio, &quot;La breve vida feliz de Francis Macomber&quot;.&lt;br /&gt;Sobre la otra suposición de que el cuento puede ser un género de práctica para emprender una novela, confieso que lo hice y no me fue mal para aprender a escribir El otoño del patriarca. Tenía la mente atascada en la fórmula tradicional de Cien años de soledad, en la que había trabajado sin levantar cabeza durante dos años. Todo lo que trataba de escribir me salía igual y no lograba evolucionar para un libro distinto. Sin embargo, el mundo del dictador eterno, resuelto y escrito con el estilo juicioso de los libros anteriores, habrían sido no menos de dos mil páginas de rollos indigestos e inútiles. Así que decidí buscar a cualquier riesgo una prosa comprimida que me sacara de la trampa académica para invitar al lector a una aventura nueva. &lt;br /&gt;Creí haber encontrado la solución a través de una serie de apuntes e ideas de cuentos aplazados, que sometí sin el menor pudor a toda clase de arbitrariedades formales hasta encontrar la que buscaba para el nuevo libro. Son cuentos experimentales que trabajé más de un año y se publicaron después con vida propia en el libro de La cándida Eréndira: &quot;Blacamán el bueno vendedor de milagros&quot;, &quot;El último viaje del buque fantasma&quot;, que es una sola frase sin más puntuación que las mínimas comas para respirar, y otros que no pasaron el examen y duermen el sueño de los justos en el cajón de la basura. Así encontré el embrión de El otoño..., que es una ensalada rusa de experimentos copiados de otros escritores malos o buenos del siglo pasado. Frases que habrían exigido decenas de páginas están resueltas en dos o tres para decir lo mismo, saltando matones, mediante la violación consciente de los códigos parsimoniosos y la gramática dictatorial de las academias. &lt;br /&gt;El libro, de salida, fue un desastre comercial. Muchos lectores fieles de Cien años... se sintieron defraudados y pretendían que el librero les devolviera la plata. Para colmo de peras en el olmo la edición española se desbarataba en las manos por un defecto de fábrica, y un amigo me consoló con un buen chiste: &quot;Leí el otoño hoja por hoja&quot;. Muchos persistieron en la lectura, otros la lograron a medias y con el tiempo quedaron suficientes cautivos para que no me diera pena seguir en el oficio. Hoy es mi libro más escudriñado en universidades de diversos países, y las nuevas generaciones pueden leerlo como si fuera el crepúsculo de un Tarzán de doscientos años. Si alguien protesta y lo tira por la ventana es porque no le gusta pero no porque no lo entienda. Y a veces, por fortuna, no ha faltado alguien que lo recoja del suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: CiudadSeva.com</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/8923230834912167065/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/8923230834912167065' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/8923230834912167065'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/8923230834912167065'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2008/11/gabriel-garca-mrquez-todo-cuento-es-un.html' title='Gabriel García Márquez, ¿Todo cuento es un cuento chino?'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-8782950815652485524</id><published>2008-11-03T11:49:00.000-08:00</published><updated>2008-11-03T11:51:08.978-08:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="consejos de escritores"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Felisberto Hernández"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Sobre sus cuentos"/><title type='text'>Felisberto Hernández, consejos de escritores</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Felisberto Hernández, consejos de escritores, Sobre sus cuentos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://www.temakel.com/fotohernandez.jpg&quot;&gt;&lt;img style=&quot;display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 311px; height: 398px;&quot; src=&quot;http://www.temakel.com/fotohernandez.jpg&quot; border=&quot;0&quot; alt=&quot;Filiberto Hernandez&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obligado o traicionado por mí mismo a decir cómo hago mis cuentos, recurriré a explicaciones exteriores a ellos. &lt;br /&gt;No son completamente naturales, en el sentido de no intervenir la conciencia. Eso me sería antipático. No son dominados por una teoría de la conciencia. Eso me sería extremadamente antipático. Preferiría decir que esa intervención es misteriosa. Mis cuentos no tienen estructuras lógicas. A pesar de la vigilancia constante y rigurosa de la conciencia, ésta también me es desconocida. En un momento dado pienso que en un rincón de mí nacerá una planta. La empiezo a acechar creyendo que en ese rincón se ha producido algo raro, pero que podría tener porvenir artístico. Sería feliz si esta idea no fracasara del todo. Sin embargo, debo esperar un tiempo ignorado: no sé cómo hacer germinar la planta, ni cómo favorecer, ni cuidar su crecimiento; sólo presiento o deseo que tenga hojas de poesía; o algo que se transforme en poesía si la miran ciertos ojos. Debo cuidar que no ocupe mucho espacio, que no pretenda ser bella o intensa, sino que sea la planta que ella misma esté destinada a ser, y ayudarla a que lo sea. Al mismo tiempo ella crecerá de acuerdo a un contemplador al que no hará mucho caso si él quiere sugerirle demasiadas intenciones o grandezas. Si es una planta dueña de sí misma tendrá una poesía natural, desconocida por ella misma. Ella debe ser como una persona que vivirá no sabe cuánto, con necesidades propias, con un orgullo discreto, un poco torpe y que parezca improvisado. Ella misma no conocerá sus leyes, aunque profundamente las tenga y la conciencia no las alcance. No sabrá el grado y la manera en que la conciencia intervendrá, pero en última instancia impondrá su voluntad. Y enseñará a la conciencia a ser desinteresada.&lt;br /&gt;Lo más seguro de todo es que yo no sé cómo hago mis cuentos, porque cada uno de ellos tiene su vida extraña y propia. Pero también sé que viven peleando con la conciencia para evitar los extranjeros que ella les recomienda.</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/8782950815652485524/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/8782950815652485524' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/8782950815652485524'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/8782950815652485524'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2008/11/felisberto-hernndez-consejos-de.html' title='Felisberto Hernández, consejos de escritores'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-2701028881267968132</id><published>2008-06-25T17:08:00.000-07:00</published><updated>2008-06-25T17:13:19.156-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Charles Baudelaire"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Consejos literarios de Charles Baudelaire"/><title type='text'>Consejos literarios de Charles Baudelaire</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Consejos literarios de Charles Baudelaire&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/8/85/Charles_Baudelaire_1855_Nadar.jpg/444px-Charles_Baudelaire_1855_Nadar.jpg&quot;&gt;&lt;img style=&quot;display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px;&quot; src=&quot;http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/8/85/Charles_Baudelaire_1855_Nadar.jpg/444px-Charles_Baudelaire_1855_Nadar.jpg&quot; border=&quot;0&quot; alt=&quot;Charles Baudelaire&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los preceptos que se van a leer son fruto de la experiencia; la experiencia implica una cierta suma de equivocaciones; y como cada cual las ha cometido –todas o poco menos-, espero que mi experiencia será verificada por la de cada cual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la suerte y de la mala suerte en los comienzos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los escritores jovenes que hablando de un colega novel dicen con acento matizado de envidia: &quot;¡Ha comenzado bien, ha tenido una suerte loca!&quot;, no reflexionan que todo comienzo está siempre precedido y es el resultado de otros veinte comienzos que no se conocen.&lt;br /&gt;(...) creo más bien que el éxito es, en una proporción aritmética o geométrica, según la fuerza del escritor, el resultado de éxitos anteriores, a menudo invisibles a simple vista. Hay una lenta agregación de éxitos moleculares; pero generaciones espontáneas y milagrosas jamás.&lt;br /&gt;Los que dicen: &quot;Yo tengo mala suerte&quot;, son los que todavía no han tenido suficientes éxitos y lo ignoran.&lt;br /&gt;Libertad y fatalidad son dos contrarios; vistas de cerca y de lejos son una sola voluntad.&lt;br /&gt;Y es por eso que no hay mala suerte. Si hay mala suerte, es que nos falta algo: ese algo hay que conocerlo y estudiar el juego de las voluntades vecinas para desplazar más fácilmente la circunferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De los salarios&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por hermosa que sea una casa es ante todo -y antes de que su belleza quede demostrada- tantos metros de frente por tantos de fondo. De igual modo la literatura, que es la materia más inapreciable, es ante todo una serie de columnas escritas; y el arquitecto literario, cuyo sólo nombre no es una probabilidad de beneficio, debe vender a cualquier precio.&lt;br /&gt;Hay jóvenes que dicen: &quot;Ya que esto vale tan poco, ¿para qué tomarse tanto trabajo?&quot; Hubieran podido entregar trabajo del mejor; y en ese caso sólo hubieran sido estafados por la necesidad actual, por la ley de la naturaleza; pero se han estafado a sí mismos. Mal pagados, hubieran podido honrarse con ello; mal pagados, se han deshonrado.&lt;br /&gt;Resumo todo lo que podría escribir sobre este asunto en esta máxima suprema, que entrego a la meditación de todos los filósofos, de todos los historiadores y de todos los hombres de negocios: &quot;¡Sólo es con los buenos sentimientos con los que se llega a la fortuna!&quot;&lt;br /&gt;Los que dicen: &quot;¡Para qué devanarse los sesos por tan poco!&quot; son los mismos que más tarde quieren vender sus libros a doscientos francos el pliego, y rechazados, vuelven al día siguiente a ofrecerlo con cien francos de pérdida.&lt;br /&gt;El hombre razonable es el que dice: &quot;Yo creo que esto vale tanto, porque tengo genio; pero si hay que hacer algunas concesiones, las haré, para tener el honor de ser de los vuestros&quot;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De las simpatías y de las antipatías&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En amor como en literatura, las simpatías son involuntarias; no obstante, necesitan ser verificadas, y la razón tiene ulteriormente su parte.&lt;br /&gt;Las verdaderas simpatías son excelentes, pues son dos en uno; las falsas son detestables, pues no hacen más que uno, menos la indiferencia primitiva, que vale más que el odio, consecuencia necesaria del engaño y de la desilusión.&lt;br /&gt;Por eso yo admiro y admito la camaradería, siempre que esté fundada en relaciones esenciales de razón y de temperamento. Entonces es una de las santas manifestaciones de la naturaleza, una de las numerosas aplicaciones de ese proverbio sagrado: la unión hace la fuerza.&lt;br /&gt;La misma ley de franqueza y de ingenuidad debe regir las antipatías. Sin embargo, hay gentes que se fabrican así odios como admiraciones, aturdidamente. Y esto es algo muy imprudente; es hacerse de un enemigo, sin beneficio ni provecho. Un golpe fallido no deja por eso de herir al menos en el corazón al rival a quien se le destinaba, sin contar que puede herir a derecha e izquierda a alguno de los testigos del combate.&lt;br /&gt;Un día, durante una lección de esgrima, vino a molestarme un acreedor; yo lo perseguí por la escalera, a golpes de florete. Cuando volví, el maestro de armas, un gigante pacífico que me hubiera tirado al suelo de un soplido, me dijo: &quot;¡Cómo prodiga usted su antipatía! ¡Un poeta! ¡Un filósofo! ¡Ah, que no se diga!&quot; Yo había perdido el tiempo de dos asaltos, estaba sofocado, avergonzado y despreciado por un hombre más, el acreedor, a quien no había podido hacer gran cosa.&lt;br /&gt;En efecto, el odio es un licor precioso, un veneno más caro que el de los Borgia, pues está hecho con nuestra sangre, nuestra salud, nuestro sueño ¡y los dos tercios de nuestro amor! ¡Hay que guardarlo avaramente!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del vapuleo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vapuleo no debe practicarse más que contra los secuaces del error. Si somos fuertes, nos perdemos atacando a un hombre fuerte; aunque disintamos en algunos puntos, él será siempre de los nuestros en ciertas ocasiones.&lt;br /&gt;Hay dos métodos de vapuleo: en línea curva y en línea recta, que es el camino más corto. (...) La línea curva divierte a la galería, pero no la instruye.&lt;br /&gt;La línea recta... consiste en decir: &quot;El señor X... es un hombre deshonesto y además un imbécil; cosa que voy a probar&quot; -¡y a probarla!-; primero..., segundo..., tercero...etc. Recomiendo este método a quienes tengan fe en la razón y buenos puños.&lt;br /&gt;Un vapuleo fallido es un accidente deplorable, es una flecha que vuelve al punto de partida, o al menos, que nos desgarra la mano al partir; una bala cuyo rebote puede matarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De los métodos de composición&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy por hoy hay que producir mucho, de modo que hay que andar de prisa; de modo que hay que apresurarse lentamente; pues es menester que todos los golpes lleguen y que ni un solo toque sea inútil.&lt;br /&gt;Para escribir rápido, hay que haber pensado mucho; haber llevado consigo un tema en el paseo, en el baño, en el restaurante, y casi en casa de la querida. (...)&lt;br /&gt;Cubrir una tela no es cargarla de colores, es esbozar de modo liviano, disponer las masas en tono ligero y transparentes. La tela debe estar cubierta -en espíritu- en el momento en que el escritor toma la pluma para escribir el título.&lt;br /&gt;Se dice que Balzac ennegrece sus manuscritos y sus pruebas de manera fantástica y desordenada. Una novela pasa entonces por una serie de génesis, en los que se dispersa, no sólo la unidad de la frase, sino también la de la obra. Sin duda es este mal método el que da a menudo a su estilo ese no se qué de difuso, de atropellado y de embrollado, que es el único defecto de ese gran historiador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del trabajo diario y de la inspiración&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una alimentación muy sustanciosa, pero regular, es la única cosa necesaria para los escritores fecundos. Decididamente, la inspiración es hermana del trabajo cotidiano. Estos dos contrarios no se excluyen en absoluto, como todos los contrarios que constituyen la naturaleza. La inspiración obedece, como el hombre, como la digestión, como el sueño. (...) Si se consiente en vivir en una contemplación tenaz de la obra futura, el trabajo diario servirá a la inspiración, como una escritura legible sirve para aclarar el pensamiento, y como el pensamiento calmo y poderoso sirve para escribir legiblemente, pues ya pasó el tiempo de la mala letra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la poesía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a los que se entregan o se han entregado con éxito a la poesía, yo les aconsejo que no la abandonen jamás. La poesía es una de las artes que más reportan; pero es una especie de colocación cuyos intereses sólo se cobran tarde; en compensación, muy crecidos.&lt;br /&gt;Desafío a los envidiosos a que me citen buenos versos que hayan arruinado a un editor.&lt;br /&gt;(...)&lt;br /&gt;¿Por lo demás, qué tiene de sorprendente, puesto que todo hombre sano puede pasarse dos días sin comer, pero nunca sin poesía?&lt;br /&gt;El arte que satisface la necesidad más imperiosa será siempre el más honrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De los acreedores&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(...) Que el desorden haya acompañado a veces al genio, lo único que prueba es que el genio es terriblemente fuerte; por desgracia, para muchos jóvenes, ese título expresaba no un accidente, sino una necesidad.&lt;br /&gt;Yo dudo mucho que Goethe haya tenido acreedores (...). No tengan acreedores jamás; a lo sumo, hagan como si los tuvieran, que es todo lo que puedo permitirles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De las queridas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si quiero acatar la ley de los contrastes, que gobierna el orden moral y el orden físico, me veo obligado a ubicar entre las mujeres peligrosas para los hombres de letras, a la mujer honesta, a la literata y a la actriz; la mujer honesta, porque pertenece necesariamente a dos hombres y es un mediocre pábulo para el alma despótica de un poeta; la literata, porque es un hombre fallido; la actriz, porque está barnizada de literatura y habla en &quot;argot&quot;; en fin, porque no es una mujer en toda la acepción de la palabra, ya que el público le resulta algo más preciosos que el amor.&lt;br /&gt;(...)&lt;br /&gt;Porque todos los verdaderos literatos sienten horror por la literatura en determinados momentos, por eso, yo no admito para ellos -almas libres y orgullosas, espíritus fatigados que siempre necesitan reposar al séptimo día-, más que dos clases posibles de mujeres: las bobas o las mujerzuelas, la olla casera o el amor.&lt;br /&gt;-Hermanos, ¿hay necesidad de exponer las razones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;15 de abril de 1846  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: dreamers.com/manuscritos/docs/manuales/manual033.htm</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/2701028881267968132/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/2701028881267968132' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/2701028881267968132'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/2701028881267968132'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2008/06/consejos-literarios-de-charles.html' title='Consejos literarios de Charles Baudelaire'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-1709788283776059592</id><published>2008-06-25T15:24:00.000-07:00</published><updated>2008-06-25T15:35:35.140-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Breves consejos de Onetti y Falkner"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Faulkner"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Onetti"/><title type='text'>Breves consejos de Onetti y Falkner</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Breves consejos de Onetti y Falkner&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Consultado Juan Carlos Onetti (Uruguay, 1909) acerca de sus formulas para escribir, seguramente cansando, dado que no era una persona fácil, dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&quot;Para escribir bien, no sirve leer, no sirve fumar, no sirve el alcohol, no sirve dormir, no sirve caminar, no sirve hacer el amor, no sirve sufrir. Lo único que sirve es escribir&quot;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda una declaración de principios. En la misma linea, el maestro William Faulkner, referente de Juan Carlos Onetti, dijo que para ser buen escritor se necesita:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&quot;99 por ciento talento, 99 por ciento disciplina, 99 por ciento trabajo. Nunca debes estar contento con lo que haces. Nunca es tan bueno como pudiera serlo. Siempre debes soñar y apuntar más alto que lo que sabes que puedes hacer. No te preocupes por ser mejor que tus contemporaneos o que tus antecesores. Trata ser mejor que tu mismo&quot;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos consejos surge la exigencia del trabajo como motor hacia la excelencia. En sintesis, para escribir bien, escribe!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;C. S. para Consejos de Escritores</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/1709788283776059592/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/1709788283776059592' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/1709788283776059592'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/1709788283776059592'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2008/06/breves-consejos-de-onetti-y-falkner.html' title='Breves consejos de Onetti y Falkner'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-5179288544325453308</id><published>2008-06-11T15:12:00.000-07:00</published><updated>2008-06-11T15:13:54.973-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Consejos sobre el cuento"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Julio Cortazar"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Sobre el Cuento"/><title type='text'>Consejos sobre el cuento, Julio Cortazar, Sobre el Cuento</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Sobre el cuento&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio Cortázar, escritor argentino (1914-1984, autor de Rayuela&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. El cuento, género poco encasillable &lt;br /&gt;(...) Nadie puede pretender que los cuentos sólo deban escribirse luego de conocer sus leyes. En primer lugar, no hay tales leyes; a lo sumo cabe hablar de puntos de vista, de ciertas constantes que dan una estructura a ese género tan poco encasillable; en segundo lugar, los teóricos y los críticos no tienen por qué ser los cuentistas mismos, y es natural que aquellos sólo entren en escena cuando exista ya un acervo, un acopio de literatura que permita indagar y esclarecer su desarrollo y sus cualidades. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Ajuste del tema a la forma &lt;br /&gt;(...) Los cuentistas inexpertos suelen caer en la ilusión de imaginar que les bastará escribir lisa y llanamente un tema que los ha conmovido, para conmover a su turno a los lectores. Incurren en la ingenuidad de aquél que encuentra bellísimo a su hijo, y da por supuesto que los demás lo ven igualmente bello. Con el tiempo, con los fracasos, el cuentista capaz de superar esa primera etapa ingenua, aprende que en literatura no bastan las buenas intenciones. Descubre que para volver a crear en el lector esa conmoción que lo llevó a él a escribir el cuento, es necesario un oficio de escritor, y que ese oficio consiste, entre otras cosas, en lograr ese clima propio de todo gran cuento, que obliga a seguir leyendo, que atrapa la atención, que aísla al lector de todo lo que lo rodea para después, terminado el cuento, volver a conectarlo con su circunstancia de una manera nueva, enriquecida, más honda o más hermosa. Y la única forma en que puede conseguirse ese secuestro momentáneo del lector es mediante un estilo basado en la intensidad y en la tensión, un estilo en el que los elementos formales y expresivos se ajusten, sin la menor concesión, a la índole del tema, le den su forma visual y auditiva más penetrante y original, lo vuelvan único, inolvidable, lo fijen para siempre en su tiempo y en su ambiente y en su sentido más primordial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(...) Pienso que el tema comporta necesariamente su forma. Aunque a mí no me gusta hablar de temas; prefiero hablar de bloques. Repentinamente hay un conjunto, un punto de partida. Hice muchos de mis cuentos sin saber cómo iban a terminar, de la misma manera que no sabía lo que había en la popa del barco de Los premios, y eso vale para todo lo que he escrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es lo que me interesa más: guardar esa especie de inocencia -una inocencia muy poco inocente, si usted quiere, porque finalmente soy un veterano de la escritura- como actitud fundamental frente a lo que va a ser escrito. &lt;br /&gt;No sé si usted ha hecho la experiencia, pero hay escritores que proyectan escribir un libro y se lo cuentan a usted en detalle, en un café, todo está listo, todo planteado: cuando lo escriben, generalmente es un mal libro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Brevedad &lt;br /&gt;(...) el cuento contemporáneo se propone como una máquina infalible destinada a cumplir su misión narrativa con la máxima economía de medios; precisamente, la diferencia entre el cuento y lo que los franceses llaman nouvelle y los anglosajones long short story se basa en esa implacable carrera contra el reloj que es un cuento plenamente logrado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Unidad y esfericidad. &lt;br /&gt;(...) Para entender el carácter peculiar del cuento se le suele comparar con la novela, género mucho más popular y sobre el que abundan las preceptivas. Se señala, por ejemplo, que la novela se desarrolla en el papel, y por lo tanto en el tiempo de lectura, sin otro límite que el agotamiento de la materia novelada; por su parte, el cuento parte de la noción de límite, y en primer término de límite físico, al punto que en Francia, cuando un cuento excede de las veinte páginas, toma ya el nombre de nouvelle, género a caballo entre el cuento y la novela propiamente dicha. En este sentido, la novela y el cuento se dejan comparar analógicamente con el cine y la fotografía, en la medida en que en una película es en principio un &quot;orden abierto&quot;, novelesco, mientras que una fotografía lograda presupone una ceñida limitación previa, impuesta en parte por el reducido campo que abarca la cámara y por la forma en que el fotógrafo utiliza estéticamente esa limitación. No sé si ustedes han oído hablar de su arte a un fotógrafo profesional; a mí siempre me ha sorprendido el que se exprese tal como podría hacerlo un cuentista en muchos aspectos. Fotógrafos de la calidad de un Cartier-Bresson o de un Brassai definen su arte como una aparente paradoja: la de recortar un fragmento de la realidad, fijándole determinados límites, pero de manera tal que ese recorte actúe como una explosión que abre de par en par una realidad mucho más amplia, como una visión dinámica que trasciende espiritualmente el campo abarcado por la cámara. Mientras en el cine, como en la novela, la captación de esa realidad más amplia y multiforme se logra mediante el desarrollo de elementos parciales, acumulativos, que no excluyen, por supuesto, una síntesis que dé el &quot;clímax&quot; de la obra, en una fotografía o un cuento de gran calidad se procede inversamente, es decir que el fotógrafo o el cuentista se ven precisados a escoger y limitar una imagen o un acaecimiento que sean significativos, que no solamente valgan por sí mismos sino que sean capaces de actuar en el espectador o en el lector como una especie de apertura, de fermento que proyecta la inteligencia y la sensibilidad hacia algo que va mucho más allá de la anécdota visual o literaria contenidas en la foto o en el cuento. Un escritor argentino, muy amigo del boxeo, me decía que en ese combate que se entabla entre un texto apasionante y su lector, la novela gana siempre por puntos, mientras que el cuento debe ganar por knockout. Es cierto, en la medida en que la novela acumula progresivamente sus efectos en el lector, mientras que un buen cuento es incisivo, mordiente, sin cuartel desde las primeras frases. No se entienda esto demasiado literalmente, porque el buen cuentista es un boxeador muy astuto, y muchos de sus golpes iniciales pueden parecer poco eficaces cuando, en realidad, están minando ya las resistencias más sólidas del adversario. Tomen ustedes cualquier gran cuento que prefieran y analicen su primera página. Me sorprendería que encontraran elementos gratuitos, meramente decorativos. El cuentista sabe que no puede proceder acumulativamente, que no tiene por aliado al tiempo; su único recurso es trabajar en profundidad, verticalmente, sea hacia arriba o hacia abajo del espacio literario. Y esto, que así expresado parece una metáfora, expresa sin embargo lo esencial del método. El tiempo del cuento y el espacio del cuento tienen que estar como condensados, sometidos a una alta presión espiritual y formal para provocar esa &quot;apertura&quot; a que me refería antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(...) Cada vez que me ha tocado revisar la traducción de uno de mis relatos (o intentar la de otros autores, como alguna vez con Poe) he sentido hasta qué punto la eficacia y el sentido del cuento dependían de esos valores que dan su carácter específico al poema y también al jazz: la tensión, el ritmo, la pulsación interna, lo imprevisto dentro de parámetros previstos, esa libertad fatal que no admite alteración sin una pérdida irrestañable. Los cuentos de esta especie se incorporan como cicatrices indelebles a todo lector que los merezca: son criaturas vivientes, organismos completos, ciclos cerrados, y respiran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(...) -¿Cómo se le presenta hoy la idea de un cuento? &lt;br /&gt;-Igual que hace cuarenta años; en eso no he cambiado ni un ápice. De pronto a mí me invade eso que yo llamo una &quot;situación&quot;, es decir que yo sé que algo me va a dar un cuento. Hace poco, en julio de este año, vi en Londres unos pósters de Glenda Jackson -una actriz que amo mucho- y bruscamente tuve el título de un cuento: &quot;Queremos tanto a Glenda Jackson&quot;. No tenía más que el título y al mismo tiempo el cuento ya estaba, yo sabía en líneas generales lo que iba a pasar y lo escribí inmediatamente después. Cuando eso me cae encima y yo sé que voy a escribir un cuento, tengo hoy, como tenía hace cuarenta años, el mismo temblor de alegría, como una especie de amor; la idea de que va a nacer una cosa que yo espero que va a estar bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué concepto tiene del cuento? &lt;br /&gt;-Muy severo: alguna vez lo he comparado con una esfera; es algo que tiene un ciclo perfecto e implacable; algo que empieza y termina satisfactoriamente como la esfera en que ninguna molécula puede estar fuera de sus límites precisos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. El ritmo &lt;br /&gt;(...) Cuando escribo percibo el ritmo de lo que estoy narrando, pero eso viene dentro de una pulsión. Cuando siento que ese ritmo cesa y que la frase entra en un terreno que podríamos llamar prosaico, me cuenta que tomo por un falsa ruta y me detengo. Sé que he fracasado. Eso se nota sobre todo en el final de mis cuentos, el final es siempre una frase larga o una acumulación de frases largas que tienen un ritmo perceptible si se las lee en voz alta. A mis traductores les exijo que vigilen ese ritmo, que hallen el equivalente porque sin él, aunque estén las ideas y el sentido, el cuento se me viene abajo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. Intensidad &lt;br /&gt;(...) Basta preguntarse por qué un determinado cuento es malo. No es malo por el tema, porque en literatura no hay temas buenos ni temas malos, hay solamente un buen o un mal tratamiento del tema. Tampoco es malo porque los personajes carecen de interés, ya que hasta una piedra es interesante cuando de ella se ocupan un Henry James o un Franz Kafka. Un cuento es malo cuando se lo escribe sin esa tensión que debe manifestarse desde las primeras palabras o las primeras escenas. Y así podemos adelantar ya que las nociones de significación, de intensidad y de tensión han de permitirnos, como se verá, acercarnos mejor a la estructura misma del cuento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7. Objetivación del tema &lt;br /&gt;(...) Un verso admirable de Pablo Neruda: &quot;Mis criaturas nacen de un largo rechazo&quot;, me parece la mejor definición de un proceso en el que escribir es de alguna manera exorcizar, rechazar criaturas invasoras proyectándolas a una condición que paradójicamente les da existencia universal a la vez que las sitúa en el otro extremo del puente, donde ya no está el narrador que ha soltado la burbuja de su pipa de yeso. Quizá sea exagerado afirmar que todo cuento breve plenamente logrado, y en especial los cuentos fantásticos, son productos neuróticos, pesadillas o alucinaciones neutralizadas mediante la objetivación y el traslado a un medio exterior al terreno neurótico; de todas maneras, en cualquier cuento breve memorable se percibe esa polarización, como si el autor hubiera querido desprenderse lo antes posible y de la manera más absoluta de su criatura, exorcizándola en la única forma en que le era dado hacerlo: escribiéndola. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8. Temas significativos. &lt;br /&gt;(...) Miremos la cosa desde el ángulo del cuentista y en este caso, obligadamente, desde mi propia versión del asunto. Un cuentista es un hombre que de pronto, rodeado de la inmensa algarabía del mundo, comprometido en mayor o menor grado con la realidad histórica que lo contiene, escoge un determinado tema y hace con él un cuento. Este escoger un tema no es tan sencillo. A veces el cuentista escoge, y otras veces siente como si el tema se le impusiera irresistiblemente, lo empujara a escribirlo. En mi caso, la gran mayoría de mis cuentos fueron escritos -cómo decirlo- al margen de mi voluntad, por encima o por debajo de mi conciencia razonante, como si yo no fuera más que una médium por el cual pasaba y se manifestaba una fuerza ajena. Pero esto, que puede depender del temperamento de cada uno, no altera el hecho esencial y es que en un momento dado hay tema, ya sea inventado o escogido voluntariamente, o extrañamente impuesto desde un plano donde nada es definible. Hay tema, repito, y ese tema va a volverse cuento. Antes de que ello ocurra, ¿qué podemos decir del tema en sí? ¿Por qué ese tema y no otro? ¿Qué razones mueven consciente o inconscientemente al cuentista a escoger un determinado tema. &lt;br /&gt;A mí me parece que el tema del que saldrá un buen cuento es siempre excepcional, pero no quiero decir con esto que un tema debe ser extraordinario, fuera de lo común, misterioso o insólito. Muy al contrario, puede tratarse de una anécdota perfectamente trivial y cotidiana. Lo excepcional reside en una cualidad parecida a la del imán; un buen tema atrae todo un sistema de relaciones conexas, coagula en el autor, y más tarde en el lector, una inmensa cantidad de nociones, entrevisiones, sentimientos y hasta ideas que flotaban virtualmente en su memoria o su sensibilidad; un buen tema es como un sol, un astro en torno al cual gira un sistema planetario del que muchas veces no se tenía conciencia hasta que el cuentista, astrónomo de palabras, nos revela su existencia. O bien, para ser más modestos y más actuales a la vez, un buen tema tiene algo de sistema atómico, de núcleo en torno al cual giran los electrones; y todo eso, al fin y al cabo, ¿no es ya como una proposición de vida, una dinámica que nos insta a salir de nosotros mismos y a entrar en un sistema de relaciones más complejo y más hermoso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(...) Sin embargo, hay que aclarar mejor esta noción de temas significativos. Un mismo tema puede ser profundamente significativo para un escritor, y anodino para otro; un mismo tema despertará enormes resonancias en un lector, y dejará indiferente a otro. En suma, puede decirse que no hay temas absolutamente significativos o absolutamente insignificantes. Lo que hay es una alianza misteriosa y compleja entre cierto escritor y cierto tema en un momento dado, así como la misma alianza podrá darse luego entre ciertos cuentos y ciertos lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(...) Y ese hombre que en un determinado momento elige un tema y hace con él un cuento será un gran cuentista si su elección contiene -a veces sin que él lo sepa conscientemente- esa fabulosa apertura de lo pequeño hacia lo grande, de lo individual y circunscrito a la esencia misma de la condición humana. Todo cuento perdurable es como la semilla donde está durmiendo el árbol gigantesco. Ese árbol crecerá entre nosotros, dará su sombra en nuestra memoria.</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/5179288544325453308/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/5179288544325453308' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/5179288544325453308'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/5179288544325453308'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2008/06/consejos-sobre-el-cuento-julio-cortazar.html' title='Consejos sobre el cuento, Julio Cortazar, Sobre el Cuento'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-4374681825255395889</id><published>2008-06-04T16:43:00.000-07:00</published><updated>2008-06-04T16:45:12.757-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Anonimo"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Veinte consejos Veinte sobre escritura"/><title type='text'>Veinte consejos Veinte sobre escritura, Anonimo</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Veinte consejos Veinte sobre escritura, Anonimo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Lo primero: conoser vien la hortografia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Cuide la concordancia, el cual son necesaria para que usted no caigan en aquello errores. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Ponga comas puntos signos de interrogación o dos puntos rayas siempre que corresponda si no poco se entienden las relaciones entre las palabras la jerarquía entre las ideas. &lt;br /&gt;Y cuando, use los signos de: puntuación, póngalos; correctamente!. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Lo mejor es esquivar la reiteración de sonidos en la oración. La proposición es buscar una opción que no rime con lo dicho con antelación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. Evite las repeticiones, evitando así repetir y repetir lo que ya ha repetido reiteradamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. Trate de ser claro; no use hieráticos, herméticos o errabundos gongorismos que puedan jibarizar las más enaltecidas ideas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7. Imaginando, creando, planificando, un escritor no debe aparecer equivocándose, abusando de los gerundios. Tratando siempre, sobre todo, de no estar empezando una frase con uno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8. Correcto para ser en la construcción, caer evite en trasposiciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9. Tome el toro por las astas, haga de tripas corazón y no caiga en refranes comunes. Calavera no chilla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10. ¡Voto al chápiro!... creo a pies juntillas que deben evitarse las antiguallas que obscurecen el texto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;11. Si algún lugar es inadecuado en la frase para poner colgado un verbo, el final de un párrafo lo es. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;12. ¡¡¡Por el amor de Dios!!!!, no abuse de las exclamaciones. NI de las Mayúsculas. Recuerde, además, que la cantidad de puntos suspensivos es siempre fija....... (¡solo tres!) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;13. Pone cuidado en las conjugaciones cuando escribáis. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;14. No utilice nunca doble negación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;15. Evite usar el adjetivo &quot;mismo&quot; como si fuera un pronombre; el mismo está para otra cosa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;16. Aunque se usen poco, es importante emplear los apóstrofo&#39;s correctamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;17. No olvide poner las tildes que correspondan. Mas aun cuando es importante conocer cual es la significacion de una palabra, en caso de que haya una opcion con tilde y sin ella. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;18. Procure &quot;no poner&quot; comillas &quot;innecesariamente&quot;. No es un recurso para &quot;resaltar&quot; sino para &quot;mencionar&quot; una &quot;voz ajena&quot; al texto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;19. Procurar nunca los infinitivos separar demasiado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;20. Y con respecto a frases fragmentadas...</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/4374681825255395889/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/4374681825255395889' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/4374681825255395889'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/4374681825255395889'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2008/06/veinte-consejos-veinte-sobre-escritura.html' title='Veinte consejos Veinte sobre escritura, Anonimo'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-7764776829108324333</id><published>2007-09-10T17:02:00.001-07:00</published><updated>2007-09-10T17:02:29.260-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Cómo nacen las historias"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Vladimir Nabokov"/><title type='text'>Cómo nacen las historias Vladimir Nabokov</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Cómo nacen las historias Vladimir Nabokov&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál fue el origen de Lolita?, le preguntó un periodista a Vladimir Nabokov, y ésta fue la respuesta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nació hace mucho tiempo, debe haber sido en 1939, en París; el primer latido de Lolita m atravesó en 1939 o quizá a principios de 1940, en momentos en que me hallaba postrado por un feroz ataque de neuralgia intercostal, que es una enfermedad muy dolorosa...algo así como una punzada fabulosa del costado de Adán.&lt;br /&gt;Según recuerdo, el primer estremecimiento de inspiración en cierto modo lo provocó de manera un tanto misteriosa un relato de un periódico, creo que del Paris-Soir, acerca de un mono del zoológico de París, al cual, después de diez meses de haber sido adiestrado con halagos por los científicos, produjo el primer dibujo al carbón trazado por un animal, y ese esbozo, reproducido por el periódico, mostraba los barrotes de la jaula de la pobre criatura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: dreamers.com/manuscritos/docs/manuales/manual041.htm</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/7764776829108324333/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/7764776829108324333' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/7764776829108324333'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/7764776829108324333'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2007/09/cmo-nacen-las-historias-vladimir.html' title='Cómo nacen las historias Vladimir Nabokov'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-6564102845312304064</id><published>2007-09-10T17:01:00.000-07:00</published><updated>2007-09-10T17:02:06.515-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Cómo nacen las historias"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Paul Aster"/><title type='text'>Cómo nacen las historias Paul Aster</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Cómo nacen las historias Paul Aster&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En muchas ocasiones, las historias llegan por casualidad, como si llamasen a una puerta equivocada. Es un asunto ajeno al escritor lo que provoca el germen de la historia. Para Paul Aster el tema del azar es una de las constantes de su obra, precisamente porque el azar ha sido uno de los motores más importantes de su vida. El azar fue lo que le dio la idea para su novela La ciudad de cristal:&lt;br /&gt;Un año después de la ruptura de mi primer matrimonio, me mudé a un apartamento en Brooklyn. Fue a comienzos de 1980 y yo estaba trabajando en El libro de la memoria (...) Un día, un par de meses después de mudarme, sonó el teléfono y del otro lado de la línea alguien me preguntó si hablaba con la agencia Pinkerton. Le dije que no, que se había equivocado y colgué el auricular. Seguramente habría olvidado ese incidente, de no ser porque al día siguiente llamó otra persona y me hizo la misma pregunta: &quot;¿Hablo con la agencia Pinkerton?&quot; Otra vez dije que no, le expliqué que se había equivocado de número y colgué. Pero un instante después comencé a preguntarme qué habría ocurrido si hubiera dicho que sí ¡Habría podido hacerme pasar por agente de la Pinkerton? Y en caso afirmativo, ¿hasta donde habría podido llevar el engaño?&lt;br /&gt;La idea del libro surgió de esas llamadas telefónicas, pero pasó más de un año hasta que empecé a escribirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: dreamers.com/manuscritos/docs/manuales/manual041.htm</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/6564102845312304064/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/6564102845312304064' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/6564102845312304064'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/6564102845312304064'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2007/09/cmo-nacen-las-historias-paul-aster.html' title='Cómo nacen las historias Paul Aster'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-6576217470485584234</id><published>2007-09-10T17:00:00.001-07:00</published><updated>2007-09-10T17:00:55.334-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Cómo nacen las historias"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Flannery O&#39;Connor"/><title type='text'>Cómo nacen las historias Flannery O&#39;Connor</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Cómo nacen las historias Flannery O&#39;Connor&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras veces la historia nace del desarrollo de una frase. después de leer un ensayo de Flannery O&#39;Connor, donde se hablaba de la escritura como descubrimiento, Raymond Carver decidió adoptar ese sistema: escribir un relato partiendo de una frase. así cuenta su primera experiencia:&lt;br /&gt;(...) Al fin tomé asiento y me puse a escribir una historia muy bonita, de la que su primera frase me dio la pauta a seguir. durante días y más días pensé mucho en esa frase: &quot;Él pasaba la aspiradora cuando sonó el teléfono&quot;. Sabía que la historia estaba allí, que de esas palabras brotaba su esencia. Sentí hasta los huesos que a partir de ese comienzo podría crecer, hacerse cuento, si le dedicaba el tiempo necesario. Después de la primera frase, de esa primera frase escrita de buena mañana, brotaron otra s frases para para complementarla. Puedo decir que hice el relato como si escribiese un poema: una línea; y otra debajo; y otra más. Maravillosamente pronto vi la historia y supe que era mía, la única por la que había esperado ponerme a escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: dreamers.com/manuscritos/docs/manuales/manual041.htm</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/6576217470485584234/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/6576217470485584234' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/6576217470485584234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/6576217470485584234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2007/09/cmo-nacen-las-historias-flannery.html' title='Cómo nacen las historias Flannery O&#39;Connor'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-6857062886358650812</id><published>2007-09-10T16:59:00.000-07:00</published><updated>2007-09-10T17:00:25.577-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Cómo nacen las historias"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Jorge Luis Borges"/><title type='text'>Cómo nacen las historias, Jorge Luis Borges</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Cómo nacen las historias Jorge Luis Borges&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, una idea se desarrolla partiendo de una sola palabra, este es el caso de El Zahir, inolvidable relato de Jorge Luis Borges:&lt;br /&gt;El Zahir versa sobre...una inolvidable moneda de veinte céntimos )...) Escribí aquello partiendo de la palabra &quot;inolvidable&quot;, simplemente, porque leí en alguna parte: &quot;Deberías oír cantar a fulano de tal, es algo inolvidable&quot;. Y entonces pensé, ¿qué ocurriría si existiese algo realmente inolvidable? (...) Y me dije: muy bien, supongamos que haya algo inolvidable de verdad, algo que no se pueda olvidar ni tan siquiera una décima de segundo. Y así, a continuación me inventé la historia. Pero salió por entero de la palabra &quot;inolvidable&quot;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: dreamers.com/manuscritos/docs/manuales/manual041.htm</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/6857062886358650812/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/6857062886358650812' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/6857062886358650812'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/6857062886358650812'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2007/09/cmo-nacen-las-historias-jorge-luis.html' title='Cómo nacen las historias, Jorge Luis Borges'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-4936151502639803436</id><published>2007-09-10T16:58:00.002-07:00</published><updated>2007-09-10T16:59:35.829-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Cómo nacen las historias"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Isabel Allende"/><title type='text'>Cómo nacen las historias Isabel Allende</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Cómo nacen las historias Isabel Allende&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa de los espíritus, de Isabel Allende, también fue escrita para salvar del olvido una parte de su pasado:&lt;br /&gt;En enero de 1981 desperté una mañana con una idea extravagante. Pensé que si ponía por escrito lo que deseaba rescatar del olvido, podría reconstruir el mundo perdido, resucitar a los muertos, reunir a los dispersos, aprisionar para siempre los recuerdos y hacerlos míos. Ya nadie me los podría quitar. Compré papel y me senté a contar una historia. cuando coloqué la  primera hoja en la máquina, no sabia cómo realizar la tarea, pero sabia lo que debía escribir.(...) Deseaba hablar del sufrimiento de mi pueblo y de otros pueblos de ese atormentado continente, para que la verdad tocara el corazón de mis lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: dreamers.com/manuscritos/docs/manuales/manual041.htm</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/4936151502639803436/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/4936151502639803436' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/4936151502639803436'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/4936151502639803436'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2007/09/cmo-nacen-las-historias-isabel-allende.html' title='Cómo nacen las historias Isabel Allende'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-754389716158854192</id><published>2007-09-10T16:58:00.001-07:00</published><updated>2007-09-10T16:58:44.722-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Cómo nacen las historias"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Toni Morrison"/><title type='text'>Cómo nacen las historias, Toni Morrison</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Cómo nacen las historias Toni Morrison&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Basándose en un recuerdo de su infancia, Toni Morrison elaboró The Bluest Eye.&lt;br /&gt;Comencé a escribir ese libro como un  cuento corto basado en una conversación que tuve con una amiga cuando era pequeña. Hablábamos sobre la existencia de Dios; ella decía que no existía y yo decía que si. Ella me explicó por qué no: había rezado cada noche durante dos años para tener ojos azules y no los tuvo, así que Él  no existía. Recuerdo que la miré, la imaginé con ojos azules y pensé que seria espantoso que respondieran a esa plegaria. Ella me parecía hermosa. Comencé a escribir sobre la niña que quería los ojos azules y el horror de que se cumpliera ese deseo; también sobre toda la cuestión de la belleza física, y el dolor de ese anhelo de ser otra persona, que pese a ser devastador, formaba parte de todas las mujeres que eran periféricas en las vidas de otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: dreamers.com/manuscritos/docs/manuales/manual041.htm</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/754389716158854192/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/754389716158854192' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/754389716158854192'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/754389716158854192'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2007/09/cmo-nacen-las-historias-toni-morrison.html' title='Cómo nacen las historias, Toni Morrison'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-2693154468244594763</id><published>2007-09-10T16:57:00.000-07:00</published><updated>2007-09-10T16:58:22.409-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Cómo nacen las historias"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="García Márquez"/><title type='text'>Cómo nacen las historias García Márquez</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Cómo nacen las historias García Márquez &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            &lt;br /&gt;García Márquez explica así cuál fue el punto de partida de algunos de sus relatos cortos:&lt;br /&gt;Una imagen visual. En otros escritores, creo, un libro nace de una idea, de un concepto. Yo siempre parto de una imagen. La siesta del martes, que considero mi mejor cuento, surgió de la visión de una mujer y una niña vestidas de negro y con un paraguas negro, caminando bajo un sol ardiente en un pueblo desierto. La hojarasca  es un viejo que lleva a su nieto a un entierro. El punto de partida de El coronel no tiene quién le escriba es la imagen de un hombre esperando una lancha en el mercado de Barranquilla. La esperaba con una especie de silenciosa zozobra. Años después yo me encontré en Paris esperando una carta, quizás un giro, con la misma angustia, y me identifiqué con el recuerdo de aquel hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: dreamers.com/manuscritos/docs/manuales/manual041.htm</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/2693154468244594763/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/2693154468244594763' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/2693154468244594763'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/2693154468244594763'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2007/09/cmo-nacen-las-historias-garca-mrquez.html' title='Cómo nacen las historias García Márquez'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-7950021867940695041</id><published>2007-09-10T16:56:00.000-07:00</published><updated>2007-09-10T16:57:54.949-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Algunas notas sobre los diálogos"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="como escribir dialogos"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Rodolfo Martínez"/><title type='text'>Algunas notas sobre los diálogos Rodolfo Martínez Parte I</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Algunas notas sobre los diálogos Rodolfo Martínez Parte I &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            &lt;br /&gt;            Cierta vez, alguien me preguntó qué encontraba más difícil en el trabajo de escribir. No parpadeé al responder: &quot;Los personajes y los diálogos&quot;. Del diseño de personajes quizá hablemos en otro momento, pero hoy me gustaría pediros unos minutos de vuestra atención para dedicarlos a lo difícil que es construir un buen (o incluso un mal) diálogo. &lt;br /&gt;            A menudo, y especialmente en los cuentos, donde no hay espacio para un desarrollo en profundidad de la psicología de un personaje, la forma en que éste habla puede bastar para definirlo. Un personaje que nos es presentado hablando de determinada manera evocará en nuestra mente una concreta forma de ser y, si el autor es lo suficientemente hábil, ni siquiera necesitará describirlo física o mentalmente para que tengamos una imagen clara de cómo es. &lt;br /&gt;            Claro que ahí tropezamos con el meollo de la cuestión: La frasecita sin importancia de &quot;si el autor es lo suficientemente hábil&quot;. De hecho, es perfectamente posible que un cuento con una buena idea de partida, bien desarrollada y que esté impecablemente escrito en sus partes narrativas y descriptivas, resulte luego un completo fiasco a causa de la pobreza de sus diálogos. Últimamente he tenido la oportunidad de leer bastante material de autores noveles y precisamente uno de los lugares donde estos parecen tener más dificultades es en ese tema. Cuentos que en general no están mal escritos suelen tener unos diálogos que entorpecen el desarrollo de la acción más que ayudarla a avanzar, que no resultan ni fluidos ni naturales, dando al lector la impresión de que los personajes hablan como si recitasen papeles aprendidos de memoria en una mala obra de teatro. &lt;br /&gt;            ¿Cómo debería ser entonces un buen diálogo? En primer lugar y, posiblemente más importante, debe sonar natural a nuestros oídos mentales de lector, que parezca (aunque en el fondo no lo sea) un diálogo de verdad, de los que puede oír por la calle o decir él mismo. Debe también aportar información, no ser simplemente una pieza dialéctica vacía. Y, por último, y peliagudo, está el tema de las acotaciones, de cómo introducirlos. &lt;br /&gt;            Trataré cada uno de estos temas por separado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La naturalidad &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Algo primordial es adaptar los términos y las construcciones gramaticales que vamos a usar a la personalidad que queremos definir por medio de ese diálogo. Un individuo iletrado, de escaso nivel cultural, no usará los cultismos y las construcciones subordinadas que puede utilizar un especialista en literatura germánica medieval. &lt;br /&gt;            Si estamos escribiendo un relato en el que los personajes son navajeros del más miserable suburbio de Barazagor, el olvidado planeta por allá a la izquierda, tendremos que hacerles hablar de acuerdo con su papel. Utilizarán frases más bien cortas o en todo caso unidas por conjunciones. Pocas veces usarán oraciones subordinadas, tenderán a servirse exclusivamente del indicativo, e incluso es posible que trabuquen algunos tiempos verbales, que digan &quot;si no habrías venido&quot; en lugar de &quot;si no hubieras venido&quot;, por ejemplo. Su vocabulario será más bien limitado, y con cierta frecuencia se servirán de muletillas e interjecciones varias que insertarán en mitad de una frase. &lt;br /&gt;            Usarán determinadas palabras propias de su jerga. Por el contrario, si estamos describiendo la investigación de un grupo de sesudos físicos que tratan de desentrañar el último misterio del universo, tendrán que hablar de forma completamente distinta. Su habla será algo más ampulosa, pero al mismo tiempo más precisa. Usarán, evidentemente, términos como &quot;vector&quot; o &quot;gradiente de velocidad&quot;. En general hablarán igual que un individuo de cultura más o menos media con la jerga propia de su profesión. &lt;br /&gt;            Ese tema, el de la jerga, es muy importante. En dos aspectos. Cada profesión, cada forma de vida, tiene su vocabulario propio, y si pretendes describir a un médico, tienes que estar bien enterado de qué términos usan los médicos. No digo que llegues al nivel de documentación de Gabriel Bermúdez, que para Salud mortal se devoró tomos y tomos de divulgación médica, pero sí que estés lo suficientemente enterado como para no cometer gazapos y caracterizarles mínimamente bien. &lt;br /&gt;            El otro aspecto de las jergas, el de las hablas marginales, es más peliagudo. &lt;br /&gt;            Decía Raymond Chandler que sólo hay dos tipos de jergas aceptables para el escritor: &quot;el slang que se ha establecido en el lenguaje, y el slang que uno mismo inventa. Todo lo demás está propenso a ponerse fuera de moda antes de alcanzar la imprenta&quot;1. Un ejemplo perfecto de jerga inventada puede ser La naranja mecánica2, donde el autor, partiendo del vocabulario ruso, crea el nadsat, la lengua juvenil que hablan los pandilleros de la novela. Burgess introduce tan bien el nadsat en su novela, de una forma tan paulatina, y con un contexto tan esclarecedor, que uno apenas necesita mirar el glosario que incluyen algunas ediciones del libro para comprender su significado. En nuestro país podríamos citar el caso de Ahogos y palpitaciones3, novela olvidable en casi todos sus aspectos, pero que resulta interesante por la deformación a que el autor somete el idioma. Nos describe una sociedad que vive por y para el placer, donde el sufrimiento es algo inconcebible y obsceno: de esa forma, el lenguaje se deforma hasta el extremo de que palabras como &quot;sangre&quot; y &quot;muerte&quot; son auténticas procacidades y los más prosaicos aspectos fisiológicos humanos son descritos en tonos poéticos y alegóricos.&lt;br /&gt;            Por otro lado, el diálogo debe ser fluido, ha de tener un ritmo propio, y en ese aspecto quizá nos pudiera servir de ayuda la poesía, especialmente la clásica, férreamente estructurada en torno a grupos acentuales muy concretos. Un soneto de Garcilaso o de Quevedo puede ser de mucha ayuda para ayudarnos a ir cogiendo ese ritmo. Volviendo a citar a Raymond Chandler: &quot;Es probable que comenzara con la poesía; casi todo comienza en ella.&quot;4 &lt;br /&gt;            Pero todo lo dicho no basta para que un diálogo suene natural. Uno puede haber cumplido todo lo que acabo de exponer y aun así encontrarse con que acaba de escribir una conversación forzada y anquilosada. ¿Dónde está entonces la naturalidad? Ahí es donde interviene el oído del escritor, su intuición y sus años de oficio. &lt;br /&gt;            En primer lugar, en una conversación real, los interlocutores no sueltan un ladrillo de discurso respondido a su vez por otro ladrillo de discurso. La gente, cuando habla, se interrumpe unos a otros, se producen lapsos de silencio, un personaje inicia un chiste y aquel con el que está hablando se lo termina... No hay nada que cause peor efecto que Pepe diciendo: &quot;Yo creo que...&quot; y soltando una parrafada a la que Manolo responde &quot;Pues yo pienso...&quot; y suelta una nueva parrafada solo para que, cuando acabe, llegue Juan y diga &quot;Quizá, pero a mí me parece...&quot; para embarcarse en nuevo discurso. Eso no es un diálogo, sino tres monólogos sobre el mismo tema.&lt;br /&gt;            Cuando dos o más personas hablan, las circunstancias mandan en muchas ocasiones sobre ellos. Se puede empezar hablando de fútbol y, a medida que la conversación va derivando, se termina poniendo a parir al gobierno sin que nadie lo haya planeado así. En el mundo &quot;real&quot; las conversaciones no son, no suelen ser, algo preparado. En la literatura, sin embargo, deben serlo. Si transcribimos un diálogo es porque hay determinada información que queremos transmitir a través de él, algo que queremos contar usando esa conversación. Por tanto, hemos de ceñirnos al tema que queremos exponer, pero al mismo tiempo hemos de ser consecuentes con la caracterización de nuestros personajes. Si hemos diseñado uno de ellos de tal forma que tenga tendencia a divagar, tendremos que hacer que, en determinados momentos, el tema de la conversación se aparte de nuestro propósito, aunque luego la hagamos volver a él. &lt;br /&gt;            También hay que tener en cuenta que, si el diálogo lleva una gran carga emocional, es más que probable que alguno de los personajes que intervienen en él, en un momento dado, suelte una palabrota para aliviar su propia tensión o recalcar una idea. ¿Por qué no? No hay que tener miedo a las palabrotas, la gente las usa cuando habla y, aunque el escritor no debe abusar de ellas, resulta peor aun que prescinda totalmente de su uso. Nada resulta más ridículo que un individuo que supuestamente está furioso, diciendo: &quot;¡Córcholis! Menuda faena me habéis hecho!&quot;. Si está furioso de verdad, no dirá &quot;córcholis&quot; o &quot;cáscaras&quot;; soltará un exabrupto. No hace falta ser terriblemente vulgares, pero uno o dos palabrotas insertadas en una conversación de forma natural ayudan a hacerla más creíble, siempre que no nos pasemos. &lt;br /&gt;            Y cuando ya tenemos el diálogo ¿cómo sabemos que éste es válido? Una solución puede ser coger lo que uno acaba de escribir e intentar leerlo en voz alta. Eso nos salvará en más de un momento de perpetrar diálogos que nos parecían maravillosos en la página escrita y que al ser oídos se nos revelan cursis, artificiales o torpes. Sin embargo tampoco esa es la solución definitiva. A García Márquez le preguntaron en una ocasión por qué daba tan poca importancia al diálogo en sus libros. Respondió que para él: &quot;el diálogo en lengua castellana resulta falso. [...] En este idioma existe una gran distancia entre el diálogo hablado y el escrito. Un diálogo que en castellano es bueno en la vida real no es necesariamente bueno en las novelas. Por eso lo trabajo tan poco&quot;5. A primera vista puede parecer que el escritor colombiano está en uno de sus habituales desbarres, pero si nos paramos a pensarlo un poco veremos que no deja de tener razón, en cierto sentido. Al contrario de lo que nos ocurría antes un diálogo puede sonar perfecto al oírlo y luego, en la página, resultar completamente inadecuado. No olvidemos que la literatura es, en el fondo, un artificio, un fingimiento. Un diálogo escrito debe parecer que es igual que uno hablado, pero en realidad no lo será. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continua&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: dreamers.com/manuscritos/docs/manuales/manual030.htm</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/7950021867940695041/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/7950021867940695041' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/7950021867940695041'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/7950021867940695041'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2007/09/algunas-notas-sobre-los-dilogos-rodolfo_10.html' title='Algunas notas sobre los diálogos Rodolfo Martínez Parte I'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-798516254867770896</id><published>2007-09-10T16:54:00.000-07:00</published><updated>2007-09-10T16:56:23.946-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Algunas notas sobre los diálogos"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="escribir dialogos"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Rodolfo Martínez"/><title type='text'>Algunas notas sobre los diálogos Rodolfo Martínez Parte II</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Algunas notas sobre los diálogos Rodolfo Martínez Parte II &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;        &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dar informacion. ¿Cómo? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Como cualquier otra parte de un relato, un diálogo cumple una función. Y esta, creo yo, es básicamente la de aportar información de una forma más rápida, directa y agradable al lector de la que lo puede hacer un fragmento narrativo6. &lt;br /&gt;            Un recurso muy usado por determinados escritores del pasado es, en lugar de mostrarnos la acción, situarnos ante dos personajes: uno asiste a ella, el otro no. El primero le cuenta al segundo lo que ocurre. Era algo muy usado por Shakespeare; claro que él no lo hacía por gusto: no podía poner en escena a dos ejércitos de quince mil hombres dándose de bofetadas, así que tenía que limitarse a situar sobre el escenario a un criado que, desde lo alto de una torre le cuenta a su señor lo que ocurre en el campo de batalla. &lt;br /&gt;            Pero es algo que se sigue utilizando hoy en día y no es un mal método. La narración de la acción por parte de un testigo a un tercero puede ser mucho más colorista, emocionante y vital que una descripción directa de esa acción. Sobre todo, si lo que estamos narrando es de importancia secundaria para el relato y no queremos perder demasiado tiempo en su descripción, el truco del testigo siempre es útil. &lt;br /&gt;            Un recurso similar es el de utilizar un diálogo para que el lector se entere de acontecimientos que han ocurrido antes de que se inicie el relato, para situarle en el escenario, en el universo donde se desarrolla la historia. Esto no es peligroso cuando uno de los interlocutores de la conversación ignora lo que el otro le está contando. El que lo sabe se limita a poner en antecedentes a su amigo y punto. El problema viene cuando ambos saben lo que ha pasado y el único que lo ignora es el pobre lector. &lt;br /&gt;            Este es un defecto del que no escapan ni escritores experimentados. Del que, de hecho, es difícil escapar. ¿Cómo te las apañas para poner en antecedentes al lector sobre algo que todos los personajes de la novela saben ya perfectamente y que es imprescindible que el lector sepa para que comprenda perfectamente la situación? &lt;br /&gt;            La solución del escritor inexperto es la que yo llamo la de la intervención parlamentaria. Aquello de &quot;Señores diputados, no les voy a decir...&quot; y acto seguido se lo dice. No es difícil encontrar en un cuento primerizo una conversación que empieza más o menos así: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            -Todos sabéis que ayer por la tarde hubo una reunión en la que se decidió... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Si todos lo saben ¿para qué lo cuenta? Lo lógico es dar esos acontecimientos por sabidos y seguir a partir de ahí. Pero el lector los ignora y hay que contárselos de alguna manera. &lt;br /&gt;            Pero no de esa. Eso crea una impresión de pobreza y falsedad en el diálogo. La gente no habla de cosas que ya saben para que un ente misterioso ajeno a su universo se entere de lo que les ha pasado. &lt;br /&gt;            La solución es, quizá, dar la información poco a poco, a pequeños retazos. Siempre que uno tenga espacio suficiente, por supuesto. Se puede intentar otra cosa, si los acontecimientos en cuestión son lo suficientemente importantes como para haber sido tenidos en cuenta por los historiadores: insertar, en mitad del relato, un fragmento de un supuesto libro donde se comenten esos hechos, como hacía Asimov en su serie de las Fundaciones con las citas de la Enciclopedia Galáctica. O, como hábilmente hace Gabriel Bermúdez en Salud mortal, conseguir que el personaje central asista a una conferencia de carácter histórico-político. &lt;br /&gt;            Al final, si uno es lo suficientemente hábil, puede incluso utilizar la solución de la intervención parlamentaria y hacer que el lector no se de cuenta de que las normas de la verosimilitud acaban de ser transgredidas. Pero pocos escritores pueden permitirse eso impunemente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los Interlocutores &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Dice Umberto Eco que cuando se puso a escribir El nombre de la rosa: &quot;las conversaciones me planteaban muchas dificultades. [...] Hay un tema muy poco tratado en las teorías de la narrativa: [...] los artificios de los que se vale el narrador para ceder la palabra al personaje&quot;7. Como no hay nada mejor que un ejemplo, véase el siguiente, que es el mismo que Eco propone en su libro: dos personajes se encuentran y uno le pregunta al otro que cómo está. El otro responde que no se queja y pregunta a su vez qué tal está el primero. Como veremos enseguida, hay muchas formas en las que puede ser presentada esta conversación, y no todas son iguales: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            A: -¿Cómo estás? -No me quejo, ¿y tú? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            B: -¿Cómo estás? -dijo Juan. -No me quejo, ¿y tú? -dijo Pedro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            C: -¿Cómo estás? -se apresuró a decir Juan. -No me quejo, ¿y tú? -respondió Pedro en tono de burla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            D: Dijo Juan: -¿Cómo estás? -No me quejo -respondió Pedro con voz neutra. Luego, con una sonrisa indefinible-: ¿Y tú? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Umberto Eco propone un par de ejemplos más, pero estos cuatro son suficientes. A y B son prácticamente idénticos, pero C y D son muy distintos a estos y, a la vez, muy diferentes entre sí. Como vemos, la mano de un narrador se mete en mitad de la conversación y altera completamente el efecto que nos produce ésta. En C y D vemos unas connotaciones en la respuesta de Pedro que están completamente ausentes de A y B. &lt;br /&gt;            ¿Cuál es la solución más adecuada? Tema difícil, y no creo que se pueda hablar en este caso de una solución más adecuada que otra. Cada autor tendrá sus gustos al respecto, sus propias ideas, y estas se reflejarán en la forma de presentar los diálogos. Hemingway, por ejemplo, apenas utilizaba acotaciones, nos decía muy poco sobre la voz o el estado de ánimo del que hablaba, se limitaba a transcribirnos sus palabras, para así preservar las posibles ambigüedades que pudieran surgir al interpretar el lector la conversación. Esto está bien, si uno realmente quiere que las ambigüedades que surjan queden ahí. Si no, la intervención del narrador es obligada. Al fin y al cabo, para eso está, para decirnos que Pedro sonreía maliciosamente cuando decía que estaba bien, o que Juan hablaba de forma agitada cuando preguntaba. &lt;br /&gt;            Mi opción personal es prescindir de las acotaciones, salvo de las más elementales en una primera escritura. Luego, cuando llega el momento de corregir el texto, vas viendo si son necesarias más, si te interesa recalcar que Juan jadeaba cuando Pedro tocó determinado tema, o si prefieres no poner sobre aviso al lector sobre las reacciones del personaje. Depende. Como ya he dicho, es una opción personal. &lt;br /&gt;            Lo que sí debemos tener bien claro es qué nos proponemos con un diálogo. ¿Queremos simplemente intrigar al lector, engancharle a los acontecimientos pero seguir dejándole en la ignorancia o incluso en la confusión en algunas partes? Entonces no seremos demasiado prolijos. Por el contrario, si no deseamos que el lector llegue a una conclusión errónea sobre el diálogo que acaba de leer utilizaremos las acotaciones para romper las posibles ambigüedades que surjan en la conversación. &lt;br /&gt;            Entroncado con esto, me gustaría comentar muy brevemente otro defecto de los escritores primerizos: utilizar demasiados interlocutores en el mismo diálogo. Una conversación a dos bandas ya tiene sus propias dificultades, pero si metemos a tres o incluso cuatro participando en ella, la dificultad se multiplica. &lt;br /&gt;            Los dos fallos que se suelen producir más a menudo son los siguientes: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            1. Cada personaje suelta su parrafada de información y convierte el diálogo en un número variable de monólogos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            2. Llega un momento en que el escritor se pierde y no sabe realmente quién está hablando. O, si lo sabe, no es capaz de hacérselo claro al lector y es éste entonces el que se pierde. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mi consejo es empezar con cierta modestia y precaución: dos interlocutores, tres a lo sumo. Ya es bastante difícil de por sí como para complicarnos más todavía. &lt;br /&gt;            Si, por razones estructurales, necesitamos que en determinada conversación haya presentes cuatro o cinco personajes, existe un truco para ello. Diseñar el diálogo como si se desarrollase solo entre dos interlocutores. Y luego, coger la parte del diálogo de uno de ellos y dividirla a su vez entre otros dos o tres personajes. Si se hace con el suficiente cuidado, el lector tendrá la impresión de que todos hablan, y la dificultad para el escritor no habrá aumentado en exceso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Conclusión &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Un pájaro aprende a volar cayéndose del nido y un escritor aprende a escribir pergeñando bodrios, a veces durante años y años y a veces, por desgracia, durante toda su vida. Las notas que he expuesto más arriba pueden resultar o no de utilidad, pero ningún consejo sustituirá a la práctica. El escritor se hace escribiendo, emborronando miles de páginas. &lt;br /&gt;            Y se hace también leyendo, aprendiendo cómo otros escritores antes que él han resuelto los mismos problemas a los que él se enfrenta ahora. &lt;br /&gt;            Y, en el caso concreto de los diálogos, se hace escuchando. Si un escritor debe ser un observador de lo que le rodea (sí, incluso un escritor de ciencia ficción o fantasía porque, no nos engañemos, estaremos en la Tierra Media o en Akasa-Puspa, pero seguimos escribiendo sobre hombres y mujeres -o alienígenas y elfos- contando qué les pasa y cómo reaccionan ante lo que les pasa), debe serlo especialmente de lo que se dice junto a él si aspira a escribir algún día diálogos que resulten creíbles como tales. &lt;br /&gt;            Termino ya, recomendando a cinco autores que, desde mi parcial punto de vista, han sobresalido como constructores de diálogos y quizá puedan ayudar al escritor bisoño a enfrentarse con este tema. La elección de estos cinco en favor de otros puede parecer subjetiva. No os llaméis a engaño: lo es. Son autores cuyo manejo de la conversación me ha influido enormemente en un momento u otro: &lt;br /&gt;            -Miguel Delibes, uno de los oídos más finos y sensibles de la literatura española. Sus diálogos en Los santos inocentes siguen siendo, para mí, el mejor ejemplo del habla rural convertida en arte que existe en nuestras letras. &lt;br /&gt;            -Raymond Chandler, cuyos personajes utilizaban el diálogo como arma cuando no podían hacerse con una pistola. Las réplicas y contrarréplicas de Marlowe, casi a ritmo de ametralladora, son siempre ingeniosas, fluidas, vibrantes. Sus diálogos más delirantes quizá estén en Adiós, muñeca.&lt;br /&gt;            -Isaac Asimov. Sí, habéis leído bien, Isaac Asimov. Sus diálogos son funcionales, no resultan casi nunca forzados y, sin florituras de ninguna clase, resultan creíbles. Como ejemplo citar El fin de la eternidad o algunos capítulos de la primera parte de Los propios dioses.&lt;br /&gt;            -Pese a la vacuidad de contenido de muchas de sus conversaciones, Frank Herbert y Robert Heinlein. Especialmente este último en El número de la bestia, que más que una novela (como tal resulta bien pobre) es un manual de cómo escribir buenos diálogos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NOTAS &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.Chandler, Raymond. Cartas y escritores inéditos, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1976. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.Burgess, Anthony. La naranja mecánica, Minotauro, Barcelona, 1976. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.Martín, Andreu: Ahogos y palpitaciones, Ultramar, Barcelona, 1987. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.Chandler, Raymond. El simple arte de matar, Bruguera, Barcelona, 1980. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5.Mendoza, Plinio Apuleyo. El olor de la guayaba, Bruguera, Barcelona, 1982. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6.Claro que Frank Herbert y Robert Heinlein quizá no estuvieran muy de acuerdo conmigo, visto como les encantaba poner a varios personajes hablando durante algunos cientos de páginas sin que dijeran absolutamente nada. Eso sí, haciéndolo de una forma muy entretenida (la apostilla no es mía, sino de Juan Parera).</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/798516254867770896/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/798516254867770896' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/798516254867770896'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/798516254867770896'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2007/09/algunas-notas-sobre-los-dilogos-rodolfo.html' title='Algunas notas sobre los diálogos Rodolfo Martínez Parte II'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-8714093392319112956</id><published>2007-09-07T07:40:00.000-07:00</published><updated>2007-09-07T07:42:46.790-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="consejos"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Diez consejos para escritores"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Marcelo Birmajer"/><title type='text'>Diez consejos para escritores, Marcelo Birmajer</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Diez consejos para escritores, Marcelo Birmajer&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1) No declame que escribir lo hace sufrir. En tal caso, abandone la escritura. Hay escritores de sobra, y en los últimos años, gracias al fundamentalismo islámico, tampoco faltan mártires. De modo que no precisamos de ninguna de sus dos condiciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2) Si no escribe para los lectores ni para la crítica, no publique. Envíele sus escritos por mail a su abuela. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;¿Para qué molestar a correctores, diseñadores y editores, si a usted no le interesa salir de su casa? &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;En cualquier caso, no repita más que escribe sólo para usted mismo. Ya lo dijo Borges, y tampoco resultó verosímil.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;3) No repita que la novela se ha agotado como género. Es su imaginación la que se ha agotado.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;4) No continúe culpando al mercado, ni a los tiempos que corren, de que nadie quiera leerlo. A usted no lo leerían ni en una sociedad autoritaria que obligara a los niños a leer sus textos so pena de muerte. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Al menos, festeje el hecho de que, si bien no le prestan atención, tampoco lo mandan a matar. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;5) No se queje de la única adaptación al cine que se ha hecho de su ignota obra. A nadie le ha importado su novela, pero mucho menos su opinión respecto de la película.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;6) No insista con que los personajes se le aparecen en el toilette, en la cocina y en la cama. Todos sabemos que miente. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;7) En lo posible, procure no llevar un diario íntimo. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Dicho implemento se ha convertido en un engañoso género literario. Si quiere publicar sus intimidades, hágalo deliberadamente; pero no obligue a sus herederos a sentirse culpables por revelar secretos que usted indudablemente registró para continuar siendo atendido después de muerto. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;8) No declame que no le gusta escribir en computador. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Abomine de la tinta, esculpa las letras en piedra, deje su testimonio pintado con sangre de mamut en una caverna. Pero háganos un favor: no siga repitiendo que no le gusta escribir en computador. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;9) Nos parece muy bien que abandone la escritura. Pero no lo anuncie. Hágalo directamente, en silencio. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;10) No abandone a su esposa por una más joven luego de su primer éxito. Espere al menos a dos o tres éxitos, no sea cosa de que tenga que volver corriendo. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Marcelo Birmajer, escritor argentino. Autor de obras como Tres mosqueteros (Debate) o Últimas historias de hombres casados (Seix Barral).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;fuente: findesemana.libertaddigital.com/articulo.php/1276231501</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/8714093392319112956/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/8714093392319112956' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/8714093392319112956'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/8714093392319112956'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2007/09/diez-consejos-para-escritores-marcelo.html' title='Diez consejos para escritores, Marcelo Birmajer'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-104624883792097997</id><published>2007-09-07T07:25:00.000-07:00</published><updated>2007-09-07T07:26:35.608-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Eduardo Galeano"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Sobre el arte de un escritor"/><title type='text'>Sobre el arte de un escritor, Eduardo Galeano</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Sobre el arte de un escritor, Eduardo Galeano&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El mío ha sido un largo camino hacia el desnudamiento de la palabra: desde las primeras tentativas de escribir, cuando era jovencito en una prosa abigarrada, llena de palabras que hoy me dan vergüenza, hasta llegar a un lenguaje que yo quisiera que fuera cada vez más claro, sencillo, y por lo tanto más complejo, porque la sencillez es la hija de una complejidad de creación que no se nota ni tiene que notarse. &lt;br /&gt;Uno siente primero que el trabajo intelectual consiste en hacer complejo lo simple, y después uno descubre que el trabajo intelectual consiste en hacer simple lo complejo. Y un caso de simplificación no es una tarea de embobamiento, no se trata de simplificar para rebajar de nivel intelectual, ni para negar la complejidad de la vida y de la literatura como expresión de la vida. Por el contrario, se trata de lograr un lenguaje que sea capaz de transmitir electricidad de vida suprimiendo todo lo que no sea digno de existencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mí siempre ha sido fundamental la lección del maestro Juan Carlos Onetti, un gran escritor uruguayo muerto hace poco, que me guió los primeros pasos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre me decía: &quot;Vos acordate aquello que decían los chinos (yo creo que los chinos no decían eso, pero el viejo se lo había inventado para darle prestigio a lo que decía); las únicas palabras que merecen existir son las palabras mejores que el silencio&quot;. Entonces cuando escribo me voy preguntando: ¿estas palabras son mejores que el silencio?, ¿merecen existir realmente? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hago una versión, dos o tres, quince, veinte versiones, cada vez más cortas, más apretadas: edición corregida y disminuida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inflación palabraria El problema de la inflación monetaria en América Latina es muy grave, pero la inflación palabraria es tan grave como la monetaria o peor; hay un exceso de circulante atroz. Algunos países han tenido éxito en la lucha contra la inflación monetaria pero la inflación palabraria sigue ahí, tan campante. Lo que me gustaría, modestamente, es ayudar un poquito a esa lucha contra la inflación palabraria. O sea, poder ir desnudando el lenguaje. Es el resultado de un gran esfuerzo, y no concluido, porque nace cada vez: a mí me cuesta escribir ahora tanto como cuando tenía 15 ó 16 años y lloraba ante la hoja de papel en blanco porque no podía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Función social? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La literatura tiene siempre una función, aunque no sepa que la tiene, y aunque no quiera tenerla. A mí me hacen gracia los escritores que dicen que la literatura no tiene ninguna función social. A partir del momento que alguien escribe y publica está realizando una función social, porque se publica para otros. Si no, es bastante simple: yo escribo en un sobre y lo mando a mi propia casa, pongo &quot;Cartas de amor a mí mismo&quot; y me emociono al recibirlas. Pero es un círculo masturbatorio (no quiero hablar mal de la masturbación, tiene sus ventajas, pero el amor es mejor porque se conoce gente, como decía el viejo chiste). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es imposible imaginar una literatura que no cumpla una función social. A veces la cumple, y es jodido, en un sentido adormecedor, a veces es una literatura del fatalismo, de la resignación, que te invita a aceptar la realidad en lugar de cambiarla, pero a veces es una literatura reveladora, reveladora de las mil y una caras escondidas de una realidad que es siempre más deslumbrante de lo que uno suponía. Por otro lado me parece que lo de la literatura social es una redundancia porque toda literatura es social. Muchas veces una buena novela de amor es más reveladora y ayuda más a la gente a saber quién es, de dónde viene y a dónde puede llegar, que una mala novela de huelgas. No comparto el criterio de una literatura política que además, en general, es aburridísima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;fuente: ciudadseva.com/textos/teoria/opin/galeano.htm</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/104624883792097997/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/104624883792097997' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/104624883792097997'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/104624883792097997'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2007/09/sobre-el-arte-de-un-escritor-eduardo.html' title='Sobre el arte de un escritor, Eduardo Galeano'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-8481138621292737605</id><published>2007-09-07T07:12:00.000-07:00</published><updated>2007-09-07T07:13:05.130-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Abelardo Castillo"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Consejos para escritores"/><title type='text'>Consejos para escritores, Abelardo Castillo</title><content type='html'>Consejos para escritores, Abelardo Castillo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No intentes ser original ni llamar la atención. Para conseguir eso no hace falta escribir cuentos o novelas, basta con salir desnudo a la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En general cuesta tanto trabajo escribir una gran novela como una novela idiota. El esfuerzo, la pasión, el dolor, no garantizan nada. Es desagradable pero es así. No abandones la cama sin meditar en esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No cualquier cosa, por el mero hecho de haberte sucedido, es interesante para otro. Esto vale tanto para escribir como para conversar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sueños ajenos son invariablemente aburridos. Nunca olvides que tus propios sueños, para el otro, son ajenos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De tanto en tanto recordarás esta historia. Alguien le llevó un manuscrito a Antón Chéjov y le preguntó:&lt;br /&gt;    -¿Que hago maestro? ¿Lo publico o lo tiro a la basura?&lt;br /&gt;    - Publíquelo - dijo Chéjov - de tirarlo a la basura ya se encargaran los lectores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD: Después de habernos &quot;aplastado&quot; con el ingenio de estas frases, Abelardo Castillo nos hace un guiño de burla y nos dice, ya en tono más confidencial y un poco después de la última cerveza:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&quot;No creas en las máximas de los escritores. Tampoco en estas. Lo que cautiva de una máxima es su brevedad; es decir, lo único que no tiene nada que ver con la verdad de una idea.&quot; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: http://isla12pm.blogspot.com/2006/08/consejos-tener-en-cuenta.html</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/8481138621292737605/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/8481138621292737605' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/8481138621292737605'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/8481138621292737605'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2007/09/consejos-para-escritores-abelardo.html' title='Consejos para escritores, Abelardo Castillo'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-3269819691456036835</id><published>2007-09-07T06:58:00.000-07:00</published><updated>2007-09-07T07:01:15.703-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Angustia"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Angustias al escribir.  Joseph Conrad"/><title type='text'>Angustias al escribir.  Joseph Conrad</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Angustias al escribir.  Joseph Conrad &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            A ningún artista podrá reprochársele que se encoja ante un riesgo que solamente los imbéciles corren a afrontar y que solamente los genios abordan con impunidad.  En un empeño que principalmente estriba en despojar la propia alma más o menos de toda vestimenta a ojos del mundo entero, un cierto respeto por la decencia, aun cuando implique el costo del éxito, no es más que el respeto por la propia dignidad, inseparablemente unida a la dignidad de la propia obra.</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/3269819691456036835/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/3269819691456036835' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/3269819691456036835'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/3269819691456036835'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2007/09/angustias-al-escribir-joseph-conrad.html' title='Angustias al escribir.  Joseph Conrad'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-4655191672915763873</id><published>2007-09-07T06:57:00.000-07:00</published><updated>2007-09-07T06:58:19.630-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Angustia"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Angustias al escribir"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="James Joyce"/><title type='text'>Angustias al escribir, James Joyce</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Angustias al escribir, James Joyce&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No menos se «peleó» James Joyce con su Ulises. Durante los años que necesitó para terminarlo sus dificultades económicas llegaron a ser dramáticas.  El libro, además, le exigió hasta su última gota de energía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Sigue ahora un ejemplo de lo vacío que estoy.  Hace varios años que no he leído una obra literaria.  Mi cabeza está llena de piedras y porquerías y cerillas rotas y montones de cristales recogidos por «todas partes».  La tarea que me impongo al escribir un libro desde dieciocho puntos de vista diferentes y con otros tantos estilos aparentemente desconocidos o sin descubrir todavía por mis colegas; eso y la naturaleza de la leyenda elegida, bastaría para desequilibrar la mente de cualquiera. &lt;/em&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/4655191672915763873/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/4655191672915763873' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/4655191672915763873'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/4655191672915763873'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2007/09/angustias-al-escribir-james-joyce.html' title='Angustias al escribir, James Joyce'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-3453422244290793952</id><published>2007-09-07T06:52:00.000-07:00</published><updated>2007-09-07T06:53:53.534-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Acerca de mis cuentos"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="EL ZAHIR"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Jorge Luis Borges"/><title type='text'>Acerca de mis cuentos, EL ZAHIR, Jorge Luis Borges</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Acerca de mis cuentos, EL ZAHIR, Jorge Luis Borges&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Voy a tratar entonces de recordar un cuento mío. Estaba dudando mientras me traían y me acordé de un cuento que no sé si ustedes han leído; se llama El Zahir. Voy a recordar cómo llegué yo a la concepción de ese cuento. Uso la palabra «cuento» entre comillas ya que no sé si lo es o qué es, pero, en fin, el tema de los géneros es lo de menos. Croce creía que no hay géneros; yo creo que sí, que los hay en el sentido de que hay una expectativa en el lector. Si una persona lee un cuento, lo lee de un modo distinto de su modo de leer cuando busca un artículo en una enciclopedia o cuando lee una novela, o cuando lee un poema. Los textos pueden no ser distintos pero cambian según el lector, según la expectativa. Quien lee un cuento sabe o espera leer algo que lo distraiga de su vida cotidiana, que lo haga entrar en un mundo no diré fantástico -muy ambiciosa es la palabra- pero sí ligeramente distinto del mundo de las experiencias comunes.&lt;br /&gt;            Ahora llego a El Zahir y, ya que estamos entre amigos, voy a contarles cómo se me ocurrió ese cuento. No recuerdo la fecha en la que escribí ese cuento, sé que yo era director de la Biblioteca Nacional, que está situada en el Sur de Buenos Aires, cerca de la iglesia de La Concepción; conozco bien ese barrio. Mi punto de partida fue una palabra, una palabra que usamos casi todos los días sin darnos cuenta de lo misterioso que hay en ella (salvo que todas las palabras son misteriosas): pensé en la palabra inolvidable, unforgetable en inglés. Me detuve, no sé por qué, ya que había oído esa palabra miles de veces, casi no pasa un día en que no la oiga; pensé qué raro sería si hubiera algo que realmente no pudiéramos olvidar. Qué raro sería si hubiera, en lo que llamamos realidad, una cosa, un objeto -¿por qué, no?- que fuera realmente inolvidable.&lt;br /&gt;            Ese fue mi punto de partida, bastante abstracto y pobre; pensar en el posible sentido de esa palabra oída, leída, literalmente in-olvidable, inolvidable, unforgetable, unvergasselich, inouviable. Es una consideración bastante pobre, como ustedes han visto. Enseguida pensé que si hay algo inolvidable, ese algo debe ser común, ya que si tuviéramos una quimera por ejemplo, un monstruo con tres cabezas, (una cabeza creo que de cabra, otra de serpiente, otra creo que de perro, no estoy seguro), lo recordaríamos ciertamente. De modo que no habría ninguna gracia en un cuento con un minotauro, con una quimera, con un unicornio inolvidable; no, tenía que ser algo muy común. Al pensar en ese algo común pensé, creo que inmediatamente, en una moneda, ya que se acuñan miles y miles y miles de monedas todas exactamente iguales. Todas con la efigie de la libertad, o con un escudo o con ciertas palabras convencionales. Qué raro sería si hubiera una moneda, una moneda perdida entre esos millones de monedas, que fuera inolvidable. Y pensé en una moneda que ahora ha desaparecido, una moneda de veinte centavos, una moneda igual a las otras, igual a la moneda de cinco o a la de diez, un poco más grande; qué raro si entre los millones, literalmente, de monedas acuñadas por el Estado, por uno de los centenares de Estados, hubiera una que fuera inolvidable. De ahí surgió la idea: una inolvidable moneda de veinte centavos. No sé si existen aún, si los numismáticos las coleccionan, si tienen algún valor, pero en fin, no pensé en eso en aquel tiempo. Pensé en una moneda que para los fines de mi cuento tenía que ser inolvidable; es decir: una persona que la viera no podría pensar en otra cosa.&lt;br /&gt;            Luego me encontré ante la segunda o tercera dificultad... he perdido la cuenta. ¿Por qué esa moneda iba a ser inolvidable? El lector no acepta la idea, yo tenía que preparar la inolvidabilidad de mi moneda y para eso convenía suponer un estado emocional en quien la ve, había que insinuar la locura, ya que el tema de mi cuento es un tema que se parece a la locura o a la obsesión. Entonces pensé, como pensó Edgar Allan Poe cuando escribió su justamente famoso poema El Cuervo, en la muerte hermosa. Poe se preguntó a quién podía impresionar la muerte de esa mujer, y dedujo que tenía que impresionarle a alguien que estuviese enamorado de ella. De ahí llegué a la idea de una mujer, de quien yo estoy enamorado, que muere, y yo estoy desesperado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;fuente: dreamers.com/manuscritos/docs/manuales/manual029.htm</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/3453422244290793952/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/3453422244290793952' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/3453422244290793952'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/3453422244290793952'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2007/09/acerca-de-mis-cuentos-el-zahir-jorge.html' title='Acerca de mis cuentos, EL ZAHIR, Jorge Luis Borges'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-7009722713131448512</id><published>2007-09-07T06:24:00.000-07:00</published><updated>2007-09-07T06:29:13.598-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Angustias al escribir"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Dashiell Hammett"/><title type='text'>Angustias al escribir, Dashiell Hammett</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Angustias al escribir, Dashiell Hammett&lt;/strong&gt;   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        &lt;br /&gt;Después de escribir sus novelas más famosas, Dashiell Hammett se sintió incapaz de volver a escribir algo bueno.  Durante muchos años luchó entre sus ganas de escribir y la angustia que le provocaba ponerse frente al folio en blanco y sentir que había perdido su talento.  La lucha solía terminar en borrachera. Este fragmento está sacado de una carta que dirigió a su hija, Jane Mary Hammett: &lt;br /&gt;            Tengo un montón de problemas con el libro, pero son del tipo de problemas que supongo que tengo que padecer -lo que quiero decir con esto es que me está costando un gran esfuerzo hacerlo todo lo bien que desearía y del modo que yo quiero-, así que pienso que no hay nada que hacer, salvo seguir poniendo mala cara, maldecir, escribir y suprimir, y volver a escribir, y no suprimir, y pensar que tengo que trabajar más duro, y buscar enfurruñadas razones para no trabajar, y pensar que va a resultar mejor de lo que va a ser, y pensar por un instante que mañana o cualquier otro día estaré mejor, y al instante siguiente darse cuenta de que tenía que haberío escrito hace diez años, cuando tenía más material... estupendas, tontas y agudas tonterías mías, que me figuro ayudan a pasar el rato mientras la novela se va haciendo -un poco mejor o peor de lo que debería ser- en alguna medida, en algún momento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dashiell Hammett es uno de los creadores de la novela negra y seguramente el mayor exponente de la misma, junto a Raymond Chandler. Entre sus obras se destaca la novela de culto &quot;Cosecha Roja&quot;.</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/7009722713131448512/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/7009722713131448512' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/7009722713131448512'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/7009722713131448512'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2007/09/angustias-al-escribir-dashiell-hammett.html' title='Angustias al escribir, Dashiell Hammett'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-2106696561703524020</id><published>2007-09-07T06:19:00.000-07:00</published><updated>2007-09-07T06:20:05.734-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="16 consejos"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Jorge Luis Borges"/><title type='text'>16 consejos, Jorge Luis Borges</title><content type='html'>&lt;strong&gt;16 consejos, Jorge Luis Borges&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adolfo Bioy Casares, en un numero especial de la revista francesa L’Herne, cuenta que, hace treinta años, Borges, él mismo y Silvina Ocampo proyectaron escribir a seis manos un relato ambientando en Francia y cuyo protagonista hubiera sido un joven escritor de provincias. El relato nunca fue escrito, pero de aquel esbozo ha quedado algo que pertenece al propio Borges: una irónica lista de dieciséis consejos acerca de lo que un escritor no debe poner nunca en sus libros. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                         &lt;br /&gt;En literatura es preciso evitar:   &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;1- Las interpretaciones demasiado inconformistas de obras o de personajes famosos. Por ejemplo, describir la misoginia de Don Juan, etc.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;2- Las parejas de personajes groseramente disímiles o contradictorios, como por ejemplo Don Quijote y Sancho Panza, Sherlock Holmes y Watson.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;3- La costumbre de caracterizar a los personajes por sus manías, como hace, por ejemplo, Dickens.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;4- En el desarrollo de la trama, el recurso a juegos extravagantes con el tiempo o con el espacio, como hacen Faulkner, Borges y Bioy Casares.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;5- En las poesías, situaciones o personajes con los que pueda identificarse el lector&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;6- Los personajes susceptibles de convertirse en mitos.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;7- Las frases, la escenas intencionadamente ligadas a determinado lugar o a determinada época; o sea, el ambiente local.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;8- La enumeración caótica.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;9- Las metáforas en general, y en particular las metáforas visuales. Más concretamente aún, las metáforas agrícolas, navales o bancarias. Ejemplo absolutamente desaconsejable: Proust.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;10- El antropomorfismo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;11- La confección de novelas cuya trama argumental recuerde la de otro libro. Por ejemplo, el Ulysses de Joyce y la Odisea de Homero.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;12- Escribir libros que parezcan menús, álbumes, itinerarios o conciertos.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;13- Todo aquello que pueda ser ilustrado. Todo lo que pueda sugerir la idea de ser convertido en una película.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;14- En los ensayos críticos, toda referencia histórica o biográfica. Evitar siempre las alusiones a la personalidad o a la vida privada de los autores estudiados. Sobre todo, evitar el psicoanálisis.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;15- Las escenas domésticas en las novelas policíacas; las escenas dramáticas en los diálogos filosóficos. Y, en fin:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;16- Evitar la vanidad, la modestia, la pederastia, la ausencia de pederastia, el suicidio.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;fuente: dreamers.com/manuscritos/docs/manuales/manual022.htm</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/2106696561703524020/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/2106696561703524020' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/2106696561703524020'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/2106696561703524020'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2007/09/16-consejos-jorge-luis-borges.html' title='16 consejos, Jorge Luis Borges'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-2384090007362391845</id><published>2007-09-07T06:17:00.000-07:00</published><updated>2007-09-07T06:18:34.052-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Acerca del oficio de escribir"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="varios autores"/><title type='text'>Acerca del oficio de escribir, varios autores</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Acerca del oficio de escribir, varios autores &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            &lt;br /&gt;            (...) Soy un artesano, necesito trabajar con las manos. Me gustaría tallar mis novelas en madera. Mis personajes... me gustaría que fueran más densos, más tridimensionales. Y me gustaría hacer un hombre tal que todos los otros, al mirarlo, encontraran en él sus propios problemas.&lt;br /&gt;George Simenon&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mi vida está clarísima. Me resulta totalmente claro que tengo que hacer mi trabajo; todo lo que estorba ese trabajo, lo elimino, todo lo que lo favorece me interesa. Osea, que, por una vez, las cosas son muy fáciles.&lt;br /&gt;Thomas Bernhard&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Escribir es un acto de amor. Si no lo es, sólo es escritura. Consiste en obedecer al mecanismo de las plantas y los árboles y en proyectar esperma a gran distancia en derredor nuestro. El lujo está en lo que se pierde. Esto fecunda; aquello cae a un lado.&lt;br /&gt;Jean Cocteau&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El oficio o arte de escribir es el torpe intento de encontrar simbolos para lo inexpresable. En soledad absoluta, un escitor intenta explicar lo inexplicable. Y a veces, si tiene mucha suerte y el momento es el adecuado, una pequeña porción de lo que intenta hacer se escurre hacia la realización, pero no mucho. Y si es un escritor con suficiente discernimiento como para saber que es imposible hacerlo, entonces no es un escritor.&lt;br /&gt;John Steinbeck&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Hay entre los marinos aquellos que descubren nuevos mundos, que añaden tierras y estrellas a las estrellas: estos son los maestros, los eternamente espléndidos. luego están los que vomitan el terror desde las partes de sus navios, los que capturan, enriquecen y engordan. Algunos zarpan en pos de oro y seda bajo otros cielos, otros sólo pretenden atrapar en sus redes salmones para los gourmets y bacalao para los pobres. Yo soy el oscuro y paciente pescador de perlas que se zambulle hasta las profundidades y emerge con las manos vacias y la cara azul. Cierta atracción fatal me conduce hacia los abismos del pensamiento, hasta el fondo de unas simas interiores que, para los fuertes, jamás se agotan. Me pasaré la vida mirando el oceano del arte en el que otros navegan y combaten, y a veces me divertiré yendo a buscar al fondo del mar conchas verdes o amarillas que los demás desprecian. de modo que las guardaré para mi y cubriré con ellas las paredes de mi choza.&lt;br /&gt;Gustave Flaubert&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            (...) nací para escribir. La palabra es mi dominio sobre el mundo. Tuve desde la infancia varias vocaciones que me llamaban ardientemente. Una de las vocaciones era escribir.  Y no sé por qué, fué esta la que seguí. Tal vez porque  para las otras vocaciones necesitaría un largo aprendizaje, mientras que para escribir el aprendizaje es la propia vida viviéndose en nosotros y nuestro alrededor. Es que no sé estudiar. Y, para escribir, el único estudio es justamente escribir. Me adiestré desde los siete años para tener un dia la lengua en mi poder. Y no obstante, cada vez que voy a escribir, es como si fuera la primera vez. Cada libro mío es un estreno penoso y feliz. Esa capacidad de renovarme toda, a medida que el tiempo pasa, es lo que yo llamo vivir y escribir.&lt;br /&gt;Clarice Lispector&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cuando el trabajo no marcha bien, no hay vida más miserable que la de un escritor. Pero cuando marcha bien, cuando la iluminación ha puesto en foco una obra de modo que ésta crece limpidamente y fluye, no existe felicidad comparable.&lt;br /&gt;Carson McCullers</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/2384090007362391845/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/2384090007362391845' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/2384090007362391845'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/2384090007362391845'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2007/09/acerca-del-oficio-de-escribir-varios.html' title='Acerca del oficio de escribir, varios autores'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7750979036461596708.post-3977341067334283147</id><published>2007-09-07T06:15:00.000-07:00</published><updated>2007-09-07T06:16:18.958-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Horacio Quiroga"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Retórica"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Retórica del cuento"/><title type='text'>Retórica del cuento, Horacio Quiroga</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Retórica del cuento, Horacio Quiroga&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estas mismas columnas, solicitado cierta vez por algunos amigos de la infancia que deseaban escribir cuentos sin las dificultades inherentes por común a su composición, expuse unas cuantas reglas y trucos, que, por haberme servido satisfactoriamente en más de una ocasión, sospeché podrían prestar servicios de verdad a aquellos amigos de la niñez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Animado por el silencio -en literatura el silencio es siempre animador -en que había caído mi elemental anagnosia del oficio, completéla con una nueva serie de trucos eficaces y seguros, convencido de que uno por lo menos de los infinitos aspirantes al arte de escribir, debía de estar gestando en las sombras un cuento revelador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha pasado el tiempo. Ignoro todavía si mis normas literarias prestaron servicios. Una y otra serie de trucos anotados con más humor que solemnidad llevaban el título común de Manual del perfecto cuentista.&lt;br /&gt;Hoy se me solicita de nuevo, pero esta vez con mucha más seriedad que buen humor. Se me pide primeramente una declaración firme y explícita acerca del cuento. Y luego, una fórmula eficaz para evitar precisamente escribirlos en la forma ya desusada que con tan pobre éxito absorbió nuestras viejas horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se ve, cuanto era de desenfadada y segura mi posición al divulgar los trucos del perfecto cuentista, es de inestable mi situación presente. Cuanto sabía yo del cuento era un error. Mi conocimiento indudable del oficio, mis pequeñas trampas más o menos claras, solo han servido para colocarme de pie, desnudo y aterido como una criatura, ante la gesta de una nueva retórica del cuento que nos debe amamantar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&quot;Una nueva retórica...&quot; No soy el primero en expresar así los flamantes cánones. No está en juego con ellos nuestra vieja estética, sino una nueva nomenclatura. Para orientarnos en su hallazgo, nada más útil que recordar lo que la literatura de ayer, la de hace diez siglos y la de los primeros balbuceos de la civilización, han entendido por cuento.&lt;br /&gt;El cuento literario, nos dice aquélla, consta de los mismos elementos sucintos que el cuento oral, y es como éste el relato de una historia bastante interesante y suficientemente breve para que absorba toda nuestra atención.&lt;br /&gt;Pero no es indispensable, adviértenos la retórica, que el tema a contra constituya una historia con principio, medio y fin. Una escena trunca, un incidente, una simple situación sentimental, moral o espiritual, poseen elementos de sobra para realizar con ellos un cuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez en ciertas épocas la historia total -lo que podríamos llamar argumento- fue inherente al cuento mismo. &quot;¡Pobre argumento! -decíase-. ¡Pobre cuento!&quot; Más tarde, con la historia breve, enérgica y aguda de un simple estado de ánimo, los grandes maestros del género han creado relatos inmortales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la extensión sin límites del tema y del procedimiento en el cuento, dos calidades se han exigido siempre: en el autor, el poder de transmitir vivamente y sin demoras sus impresiones; y en la obra, la soltura, la energía y la brevedad del relato, que la definen.&lt;br /&gt;Tan específicas son estas cualidades, que desde las remotas edades del hombre, y a través de las más hondas convulsiones literarias, el concepto del cuento no ha variado. Cuando el de los otros géneros sufría según las modas del momento, el cuento permaneció firme en su esencia integral. Y mientras la lengua humana sea nuestro preferido vehículo de expresión, el hombre contará siempre, por ser el cuento la forma natural, normal e irreemplazable de contar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extendido hasta la novela, el relato puede sufrir en su estructura. Constreñido en su enérgica brevedad, el cuento es y no puede ser otra cosa que lo que todos, cultos e ignorantes, entendemos por tal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cuentos chinos y persas, los grecolatinos, los árabes de las &quot;Mil y una noches&quot;, los del Renacimiento italiano, los de Perrault, de Hoffmann, de Poe, de Merimée de Bret-Harte, de Verga, de Chejov, de Maupassant, de Kipling, todos ellos son una sola y misma cosa en su realización. Pueden diferenciarse unos de otros como el sol y la luna. Pero el concepto, el coraje para contar, la intensidad, la brevedad, son los mismos en todos los cuentistas de todas las edades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos ellos poseen en grado máximo la característica de entrar vivamente en materia. Nada más imposible que aplicarles las palabras: &quot;Al grano, al grano...&quot; con que se hostiga a un mal contador verbal. El cuentista que &quot;no dice algo&quot;, que nos hace perder el tiempo, que lo pierde él mismo en divagaciones superfluas, puede verse a uno y otro lado buscando otra vocación. Ese hombre no ha nacido cuentista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ¿si esas divagaciones, digresiones y ornatos sutiles, poseen en sí mismos elementos de gran belleza? ¿Si ellos solos, mucho más que el cuento sofocado, realizan una excelsa obra de arte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enhorabuena, responde la retórica. Pero no constituyen un cuento. Esas divagaciones admirables pueden lucir en un artículo, en una fantasía, en un cuadro, en un ensayo, y con seguridad en una novela. En el cuento no tienen cabida, ni mucho menos pueden constituirlo por sí solas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras no se crée una nueva retórica, concluye la vieja dama, con nuevas formas de la poesía épica, el cuento es y será lo que todos, grandes y chicos, jóvenes y viejos, muertos y vivos, hemos comprendido por tal. Puede el futuro nuevo género ser superior, por sus caracteres y sus cultores, al viejo y sólido afán de contar que acucia al ser humano. Pero busquémosle otro nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal es la cuestión. Queda así evacuada, por boca de la tradición retórica, la consulta que se me ha hecho.&lt;br /&gt;En cuanto a mí, a mi desventajosa manía de entender el relato, creo sinceramente que es tarde ya para perderla. Pero haré cuanto esté en mí para no hacerlo peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;fuente: litterarius.com.es/retorica_del_cuento.htm</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/feeds/3977341067334283147/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/7750979036461596708/3977341067334283147' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/3977341067334283147'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7750979036461596708/posts/default/3977341067334283147'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consejosdeescritores.blogspot.com/2007/09/retrica-del-cuento-horacio-quiroga.html' title='Retórica del cuento, Horacio Quiroga'/><author><name>Lic. Vidrieras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10255511229787056391</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>