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<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/atom10full.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearch/1.1/" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" gd:etag="W/&quot;CU4DQnk_fip7ImA9WxNUEUg.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2236429800073558263</id><updated>2009-11-02T03:26:13.746-06:00</updated><title>CONTRA ECONOMÍA</title><subtitle type="html">Crítica de la teoría y cultura económica burguesa</subtitle><link rel="http://schemas.google.com/g/2005#feed" type="application/atom+xml" href="http://contraeconomia.blogspot.com/feeds/posts/default" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://contraeconomia.blogspot.com/" /><link rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com/" /><link rel="next" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2236429800073558263/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25&amp;redirect=false&amp;v=2" /><author><name>Ardegas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06084510248484446401</uri><email>honduwave@gmail.com</email></author><generator version="7.00" uri="http://www.blogger.com">Blogger</generator><openSearch:totalResults>36</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><link rel="self" href="http://feeds.feedburner.com/ContraEconomia" type="application/atom+xml" /><feedburner:browserFriendly></feedburner:browserFriendly><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com" /><entry gd:etag="W/&quot;C0UGSXw_fSp7ImA9WxVUF0k.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2236429800073558263.post-3942660237291212408</id><published>2009-03-21T16:41:00.003-06:00</published><updated>2009-03-22T11:00:28.245-06:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-03-22T11:00:28.245-06:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="marxismo" /><title>Por qué no soy marxista</title><content type="html">No creo en la teoría laboral del valor o "ley del valor".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La teoría laboral del valor de Marx sostiene que &lt;strong&gt;únicamente el trabajo humano utilizado en el proceso de producción es fuente de "valor"&lt;/strong&gt;. Es decir, que las mercancías se intercambian según la cantidad de trabajo simple y abstracto "socialmente necesario" incorporado en ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;Esto es algo obviamente falso. ¿Por qué no puede una máquina añadir "valor" a una mercancía? Es claro que puede. Las actividades comerciales también añaden "valor" a una mercancía, ya que son "socialmente necesarias". Es este "valor" el que determina el valor de cambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al invertir en un activo se busca obtener más valor del que se invierte en él, y el mismo principio aplica para un empleado, una máquina o un activo financiero. Se invierte en una máquina para que ésta substituya al trabajo humano, por lo que no hay diferencia en principio entre el trabajo de una máquina y el trabajo humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pero... es posible un marxismo sin la teoría laboral del valor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya que Marx hace uso extensivo de tal teoría... ¿Es posible tomar otros elementos del pensamiento de Marx y alegar seguir siendo marxista?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Considero que no, por que la teoría laboral del valor es algo central al análisis de Marx, no es algo periférico. De ésta se vale Marx para mostrar que el sistema capitalista está formado por dos clases antagónicas, en el que la burguesía explota al proletariado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque es posible formular un concepto de explotación sin recurrir a la "ley del valor". Es claro que el capitalista tiene que obtener una ganancia al contratar un empleado, de lo contrario no lo contrataría. Esta ganancia representaría una forma de explotación que no se daría si los proletarios fueran auto-empleados o hubiera un control democrático sobre las ganancias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta manera sería posible salvar algo del "materialismo histórico" de Marx. El proletariado tiene el interés de sacudirse el yugo de dominación de la burguesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema es que el proletariado no ha exhibido la "conciencia de clase" esperada por Marx. Han resultado más poderosas la "conciencia" de nación o religión. El proletariado no reconoce que la revolución socialista sea posible, y mucho menos necesaria. A lo más que se aspira es a reformar el sistema capitalista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta que en la práctica las ideas son tan importantes como la "base material" y económica de la sociedad. Que el proletariado no es una clase homogenea, y que los intereses y motivaciones de los individuos son diferentes dentro de una misma clase social. Que existe el problema de acción colectiva: El socialismo puede ser un bien público para el proletariado, pero eso no implica que haya un incentivo para que cada proletario luche por el socialismo sin que otros lo hagan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El análisis económico marxista sufre de una gran deficiencia al no tomar en cuenta el lado de la demanda y enfocarse en el "trabajo incorporado" en el proceso de producción a la mercancía. El marxismo no toma en cuenta el aporte del capitalista, su carácter de empresario y organizador de la producción, de ser el agente que detecta y satisface las necesidades de los consumidores. Para Marx, el salario está determinado en forma exógena al proceso productivo, y solo satisface lo necesario para la subsistencia del trabajador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desarrollo del capitalismo ha demostrado la falsedad de la concepción marxista del salario como ingreso de subsistencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la práctica política el marxismo ha demostrado tener más elementos en común con la religión que con la ciencia. El fracaso del marxismo no es algo casual. Los textos de Marx son las escrituras sagradas objeto de miles de especulaciones que dan lugar a numerosas sectas marxistas que se excomulgan mutuamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay nada más fácil que desestimar argumentos con la excusa de que "le hacen el juego a la burguesía", y calificar a todo pensamiento que se considere incorrecto como de "origen burgués". Esta actitud resulta contradictoria, tomando en cuenta la extracción burgesa de los fundadores del marxismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que hay que ser aburguesado para realizar la gimnasia mental y la racionalización necesaria para asimilar la ideología marxista, por eso no es de extrañar que en los grupos marxistas abunden las personas de clase acomodada y que éstos tomen las posiciones de liderazgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se plantea el socialismo como meta, es necesario soltar el lastre del bagaje marxista. El mensaje socialista no debe apelar solamente a los obreros, debe de apelar a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El marxismo, con su pretensión de ser un discurso científico, rechaza la inclusión del discurso ético en la lucha por el socialismo. Pero es imposible hacer a un lado los asuntos éticos, ya que en la práctica las decisiones deben de estar informadas por una base ética. La lucha por un mundo mejor siempre ha sido y siempre será un imperativo ético.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://marxismolibertario.blogspot.com/2008/11/diego-guerrero-un-resumen-completo-de.html"&gt;Diego Guerrero: Un resumen completo de EL CAPITAL&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.debtdeflation.com/blogs/wp-content/uploads/papers/Jhet_use.PDF"&gt;Use-value, Exchange-value, and the Demise o Marx's Labor Theory of Value&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.massline.org/PolitEcon/ScottH/Keen_LTV.htm"&gt;Steve Keen on Marxist Economics, Together with a Mini Essay on the Labor Theory of Value&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.futurecasts.com/Marx,%20Capital%20(Das%20Kapital)%20%20Vol%201%20(I).htm"&gt;Futurecasts&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://homepage.ntlworld.com/rosa.l/"&gt;Anti-dialectics&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.marxists.org/archive/draper/1973/xx/microsect.htm"&gt;Anatomy of the Micro-Sect&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Un partido que fue fundado en 1904, por lo que es uno de los partidos más longevos de la historia moderna. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este partido es uno de los principales promotores de la idea del socialismo como como un sistema de producción descentralizado, sin intercambio comercial y sin dinero. En vez de producir para el intercambio comercial se produciría directamente para satisfacer las necesidades humanas. El ideal de este partido es pues compatible con el del anarco-comunismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayor objeción que le han hecho los anarquistas es la pretensión de introducir el socialismo por medio del sistema de democracia representativa actualmente vigente, por que existe el peligro de que los representantes del partido tomen y conserven el poder en sus manos, en vez de abolir el poder del Estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3TunD3CK3vE/SabQXhImivI/AAAAAAAAAks/pNOmyK06Wu8/s1600-h/worldsocialism_small.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 220px; height: 200px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3TunD3CK3vE/SabQXhImivI/AAAAAAAAAks/pNOmyK06Wu8/s400/worldsocialism_small.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5307158313352727282" /&gt;&lt;/a&gt;El SPGB a su vez rechaza a los anarquistas, recriminándoles que no tienen un marco teórico lo suficientemente sólido como el que ellos encuentran en el marxismo. La falta de una sólida teoría económica y política, y la falta de unidad organizativa de los anarquistas son un obstáculo para el triunfo del socialismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;Sin embargo, el marxismo libertario que defiende el SPGB lo hacen afín al ideal anarquista. El SPGB no cree en la necesidad de un período de transición entre el capitalismo y el comunismo. En este punto se desvían de Marx, pero lo hacen por que consideran que el desarrollo histórico ha hecho innecesaria la implementación de un período transición, aunque éste sí era necesario cuando Marx lo propuso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El SPGB no es un partido leninista. Ellos no consideran que Lenin haya ampliado las doctrinas de Marx, sino que consideran que más bien las tergiversó en forma perversa. El SPGB fue uno de los primeros críticos de Lenin y sus seguidores, cuando gran parte de los marxistas admiraban el régimen soviético.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguiendo a Marx, el SPGB enseña que el socialismo vendrá como consecuencia de la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado. El proletariado se impondrá en esta lucha, se apoderará de la maquinaria del Estado y eliminará el sistema de clases. El proletariado impondrá el socialismo tal como el SPGB lo interpreta, por que estará en su propio interés hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El SPGB insiste mucho en la importancia de la lucha de clases. Otro tipo de conflictos, como las guerras entre naciones, la discriminación racial, el sistema patriarcal, la discriminación por "orientación sexual", no son importantes, y solo debilitan la lucha del proletariado. El SPGB no toma partido en las guerras entre países, ya que considera que todos los gobiernos sirven a la burguesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sucede que el proletariado actual no comparte la postura del SPGB. Al proletariado le hace falta la "conciencia de clase" necesaria para implementar el socialismo, por lo que acepta las ideologías burguesas en vez de adoptar el marxismo revolucionario del SPGB. La tarea del SPGB es educar al proletariado para que acepten su versión del marxismo. Para ello, el SPGB edita una revista llamada &lt;a href="http://www.worldsocialism.org/spgb/standardonline/"&gt;The Socialist Standard&lt;/a&gt;, que tiene la ventaja de que utiliza un inglés normal, tratando de evitar en lo posible la complicada jerga marxista. El SPGB tiene además "partidos acompañantes" como el Partido Mundial Socialista de EEUU, y el Partido Mundial Socialista de Canadá, que forman una red llamada "Movimiento Socialista Mundial". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El SPGB no hace alianzas con partidos que no aceptan sus principios básicos; a éstos los considera como sirvientes de la burguesía, y les ha declarado su manifiesta hostilidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta línea dura del SPGB le ha ganado mucha animadversión, pero tambien le ha ayudado a cohesionar su membresía, en forma similar a como lo haría una secta religiosa que predica que no hay salvación fuera de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el aspecto religioso, el SPGB no acepta como miembros a personas religiosas, no puede aplicar como miembro nadie que crea en Dios. Esto se debe a que ellos consideran que el teísmo es opuesto al materialismo que enseñó Marx.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El SPGB está organizado democráticamente, no tiene líderes que impongan su voluntad, por eso es necesario que la membresía acepte los principios básicos de su interpretación marxista, por que de lo contrario su propósito original sería desvirtuado, con lo que su rechazo a las personas creyentes se justificaría de esta manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Robin Cox, sin embargo, no está de acuerdo con esa política. Aunque él no es religioso, esa discriminación contra las personas religiosas le parece inaceptable. Él considera que la implementación del socialismo es un asunto práctico en el que para nada interviene la creencia en Dios. Esta fue la razón por la que Robin Cox dejó al SPGB y se unió al grupo &lt;a href="http://worldincommon.org/"&gt;World in Common&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, aunque Robin Cox ya no es miembro del SPGB, el Partido siempre utiliza las ideas de Cox para demostrar que el cálculo económico es posible en su versión del socialismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El SPGB es un partido revolucionario. Se opone en forma vehemente a la idea de que el actual sistema capitalista puede ser reformado en favor del proletariado. La tarea del Partido no debe ser la de buscar reformas del sistema, sino de abolirlo en su totalidad, para crear en su lugar un sistema de libre acceso. El Partido está de acuerdo en que los proletarios busquen presionar por mejores salarios y condiciones de trabajo, pero el Partido como tal no debe de inmiscuirse en asuntos de reformas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El SPGB no cree que el capitalismo puede ser transformado gradualmente en socialismo.&lt;br /&gt;Tampoco cree que su versión del socialismo pueda ser implantado en un solo país o región. El socialismo será a nivel mundial o no será.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.worldsocialism.org/"&gt;World Socialist Movement&lt;/a&gt; Página oficial en inglés del Movimiento Socialista Mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.worldsocialism.org/spgb/"&gt;The Socialist Party of Great Britain&lt;/a&gt; Página oficial del SPGB.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.worldsocialism.org/spgb/standardonline/"&gt;The Socialist Standard&lt;/a&gt; Versión online de la revista del SPGB.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://tech.groups.yahoo.com/group/WSM_Forum/"&gt;World Socialist Forum Movement&lt;/a&gt; Un foro Yahoo! en inglés del SPGB.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://espanol.groups.yahoo.com/group/movimientosocialistamundial/"&gt;Foro del Movimiento Socialista Mundial&lt;/a&gt; Foro en español dirigido por Marcos Colome, miembro activo del MSM.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://marcos-msm.blogspot.com/"&gt;Movimiento Socialista Mundial&lt;/a&gt; Blog en español de Marcos Colome.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://worldincommon.org/"&gt;World in Common&lt;/a&gt; Página oficial del grupo socialista al que está afiliado Robin Cox.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.worldsocialism.org/spgb/june04/closes.html"&gt;As soon as the pub closes&lt;/a&gt; Artículo que menciona el carácter sectario del SPGB.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://worldincommon.org/071222discussion.htm"&gt;Who can we work with?&lt;/a&gt; Un artículo de World in Common que discute la posibilidad de trabajar para el socialismo con personas religiosas.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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La competencia tiene la desventaja de una duplicación redundante de esfuerzos, además de las desventajas de la descoordinación: es de esperar que un sistema económico coordinado sea más eficiente que un sistema descoordinado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;La teoría económica convencional comete la falacia de composición: se cree que la eficiencia de cada firma produce eficiencia económica a nivel agregado. Pero tal no tiene por que ser el caso. Consideremos el ejemplo de un sistema vehicular: cada automóvil puede ser muy eficiente individualmente considerado, pero en la eficiencia a nivel agregado también influyen variables como el número de vehículos y las condiciones de las vías. Para determinar la eficiencia es necesario analizar el sistema como un todo, y para ofrecer soluciones óptimas es necesario aplicar una &lt;span style="font-style:italic;"&gt;planificación centralizada&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El problema de incentivos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se puede admitir que el monopolio tenga la ventaja de una mayor eficiencia y racionalidad económica, sin embargo, está el problema de que tienen la capacidad de imponer un mayor precio de mercado, y esto debido a que se asume que cada firma tiene el objetivo de maximizar sus ganancias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero si asumimos que las estructuras de costos son iguales, el precio de una industria competitiva es igual al precio de un monopolio, una vez que descartamos el error matemático de suponer que la sumatoria de curvas de demandas horizontales produce una curva de demanda agregada inclinada.&lt;a href="#1"&gt;1&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun descartando ese error teórico, es claro que en la práctica las firmas con un mayor poder de mercado pueden cobrar un mayor precio - descontando el efecto de una menor estructura de costos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el problema del mayor precio de un monopolio puede remediarse por medio de una gestión democrática que responda a los intereses de la comunidad, en vez de los intereses de una firma maximizadora de ganancias. Esto provee de una justificación para la creación de empresas públicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A tal justificación se responde argumentando que los funcionarios públicos no tienen los incentivos para hacer funcionar con eficiencia estas empresas, ya que no comparten de las ganancias, sino que se les paga un sueldo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe considerar que el manejo estatal no tiene por que corresponder al manejo comunitario. El Estado no siempre actúa en favor de los intereses sociales, y es frecuentemente secuestrado por grupos que defienden intereses particulares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El asunto de favorecer o no un monopolio estatal, o una industria regulada por el Estado, debe decidirse por medio de consideraciones pragmáticas, ya que la teoría económica no es concluyente en este tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El problema de la información&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuera de la teoría económica convencional, la crítica austríaca de la planificación centralizada nos sugiere que los monopolios tienen problemas para manejar la información que no tiene un sistema más competitivo, especialmente la información dispersa y específica que no puede ser codificada y transmitida fácilmente: la información específica y no-científica que está en posesión de individuos particulares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero este es un problema del que puede acusarse a un sistema competitivo: en un sistema competitivo hay información que se pierde y que el sistema de precios no puede transmitir, también está el problema de la descoordinación y de la duplicación de esfuerzos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema de la mayor necesidad de procesamiento de la información se soluciona distribuyendo la carga del procesamiento de esa información y de la toma de decisiones. Se organiza la firma en diferentes unidades y niveles de organización, ya sea por funciones o localización geográfica. Los niveles superiores de administración no tienen por que conocer el proceso de producción en todos sus detalles, basta que se tomen decisiones de tipo general y dejar que los niveles inferiores se encarguen de implementar los detalles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun así, problemas de manejo de información pueden darse cuando hay un conflicto de intereses entre personas y grupos de la firma, lo que promovería un ocultamiento sistemático de la información. Pero este problema solo surge debido a la existencia de una estructura jerárquica, con una estructura democrática que logre conciliar los diferentes intereses este problema desaparece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun con problemas de conflictos de intereses, el monopolio puede ser más eficiente que una industria competitiva, en razón de sus menores costos, por lo que puede permitirse un mayor nivel de mala gestión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe preguntarse por los costos de mantener una estructura democrática. Si hay intereses contrapuestos de difícil conciliación será difícil mantener la democracia. Si no hay intereses encontrados y todos trabajan en forma cooperativa, aun así será necesario enfrentarse a los costos que resultan de sostener decisiones conjuntas, pero estos costos se verán compensados por los beneficios que da la unión y la cooperación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Corolario&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La existencia de las ventajas de costos en los monopolios explica la existencia de la concentración del capital financiero que se observa en la actualidad, con sus poderosas transnacionales. El ideal de un mercado de competencia atomística es sepultado por la acción del mismo mercado. Como decía Proudhon: "la competencia mata a la competencia".&lt;a href="#2"&gt;2&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Aplicación al socialismo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El socialismo de libre acceso disolvería los grupos económicos con intereses contrapuestos, maximizando la cooperación y la eficiencia. Ya no tendría sentido hablar de monopolios, ya que la producción se haría con fines de uso directo, y no para el intercambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="1"&gt;[1]&lt;/span&gt; Ver post El &lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/03/el-mito-del-monopolio-ineficiente.html"&gt;Mito del Monopolio Ineficiente&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="2"&gt;[2]&lt;/span&gt; Citado en el &lt;a href="http://www.geocities.com/capitolHill/1931/secC4.html"&gt;Anarchist FAQ&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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En primer lugar, los individuos humanos no tendrán más problemas de provisión material. Todos tendrán acceso a las cosas que necesitan para vivir y disfrutar de la vida, como la comida, ropa, vivienda, salud, transporte y entretenimiento. Considerando la constante preocupación que estas cosas provocan hoy a casi todos menos a los muy ricos, y cuánto de nuestro tiempo y energía nos toman, esto representará un gran cambio en las condiciones en que vivimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En segundo lugar, con la abolición de la división de la sociedad en dos clases con intereses antagónicos, con una tratando de explotar el trabajo de la otra en la medida de lo posible, y con la otra resistiendo; habrá, por primera vez desde la interrupción del primitivo comunismo tribal en el que los humanos vivieron por decenas de miles de años, una genuina comunidad, con un genuino interés social común. Esto también representará un gran cambio de condiciones sociales comparado con la situación actual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los humanos no son "perezosos por naturaleza", antes bien al contrario, necesitamos ejercitar nuestras energías físicas y mentales; pero, naturalmente, queremos hacerlo en forma creativa, agradable, o por lo menos significativa. A lo que la gente objeta es al trabajo que es aburrido, agotador, y sin sentido, pero este es el único tipo de trabajo que el capitalismo ofrece a la mayoría de las personas, a cambio de vender sus energías físicas y mentales a un empleador por un sueldo o salario. Es tal trabajo para un empleador al que la gente busca evitar, y que da lugar al argumento de que "los humanos son perezosos por naturaleza". Pero incluso en el capitalismo, si las personas piensan que el trabajo es creativo o útil, ellos lo realizarán, incluso sin requerir pago, como dan testimonio de ello el tiempo y la energía que muchas personas dedican al trabajo voluntario, o a sus hobbies y pasatiempos. En una sociedad socialista, liberada de la explotación y de la necesidad de trabajar por un salario, es claro que el trabajo todavía tendrá que ser ejecutado para producir los bienes y servicios a los que la gente tendrá libre acceso, pero esto será cuestión de organización, de coordinar el trabajo que necesita ser hecho con las personas dispuestas a hacerlo, en las muy diferentes condiciones de trabajo que entonces prevalecerán. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La venida del socialismo no requerirá de grandes cambios en la manera en que nos comportamos, solo esencialmente la acentuación de algunos comportamientos que la gente exhibe hoy (amistosos, serviciales y cooperativos) a costa de otros que el capitalismo fomenta. El capitalismo tiene una cultura que todo lo permea de violencia, competitividad y ansias de adquirir, y la gente está bajo la presión de adaptar su comportamiento a éste. En el socialismo esta cultura desaparecerá, y el comportamiento de la gente ya no estará moldeado por ésta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, algunas veces las personas se sentirán frustradas y molestas, y esto ocasionalmente encontrará expresión en un acto de agresión, pero esto será el acto aislado de un individuo. Los actos sociales de violencia, como la guerra, el entrenamiento para la guerra, el terrorismo, el crimen violento, el vandalismo, y cosas por el estilo, desaparecerán, ya que las condiciones sociales que los generaron y sustentaron habrán desaparecido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco el socialismo requiere que todos nos convirtamos de repente en altruistas, poniendo el interés de otros por sobre el nuestro. De hecho, el socialismo no requiere que las personas sean más altruistas de lo que lo son hoy (un comportamiento que es mayor que el que los deterministas biológicos quieren admitir, y que les presenta el insoluble problema teórico de cómo un gen para tal comportamiento - en el cual se han obligado a sí mismos a creer - pueda haber evolucionado). Siempre estaremos interesados primariamente en nosotros mismos, en satisfacer nuestras necesidades, nuestra necesidad de ser bien considerados por otros, así como nuestras necesidades materiales y sexuales. Sin duda desearemos también "poseer" nuestro cepillo de dientes, nuestra ropa y otros artículos de uso personal, y sentirnos seguros en nuestra ocupación física o en la casa o apartamento en el que vivamos, pero solo será eso: nuestra casa, y no un activo financiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal comportamiento "egoísta" todavía existirá en el socialismo, pero el ansia de adquirir alentada por el capitalismo ya no existirá más. Bajo el capitalismo debemos buscar acumular dinero, ya que entre más dinero tengamos mejor podremos satisfacer nuestras necesidades materiales, y como un seguro por si algo sale mal (como perder un empleo) o como algo para dar a los hijos o a los nietos. Las personas están por lo tanto obligadas por sus circunstancias materiales a buscar conseguir dinero, ya sea por medios legítimos o ilegítimos, y de ser necesario, cuando la situación así lo requiera, a expensas de otros. Por esta razón el capitalismo se ha ganado el nombre de "sociedad adquisitiva".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El socialismo no será una "sociedad adquisitiva", y no necesitará serlo, ya que todos serán capaces de satisfacer sus requirimientos materiales por derecho, y sin necesidad de pagar con dinero. De hecho, debido a que los recursos productivos y el producto social serán de propiedad común, no habrá necesidad de dinero; solo productos - bienes y servicios útiles - listos para ser distribuidos para que la gente los use y los tome. Y como la gente podrá estar siempre segura de que las tiendas estarán siempre aprovisionadas con las cosas que necesitan, no habrá incentivos para arrebatar y atesorar con avaricia; ese sería un comportamiento irracional y sin sentido en las nuevas condiciones sociales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span id="adambuick"&gt;Adam Buick&lt;/span&gt; es un miembro activo del &lt;em&gt;Partido Socialista de Gran Bretaña&lt;/em&gt;, un partido de orientación marxista que propugna la visión de una sociedad socialista con trabajo voluntario y libre acceso a los bienes producidos. (Ver &lt;a href="http://tech.groups.yahoo.com/group/WSM_Forum/message/32155?threaded=1&amp;p=9"&gt;post original&lt;/a&gt; en el foro de WSM (World Socialist Movement)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escritos relacionados:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.liga-socialista.org/pages/folletos/Es%20la%20naturaleza%20humana%20una%20barrera%20al%20socialismo.doc"&gt;¿Es la naturaleza humana una barrera al socialismo?&lt;/a&gt; Por John Molyneux.&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;&lt;a href="http://www.geocities.com/Area51/Jupiter/2816/objecion.html"&gt;Objeciones&lt;/a&gt; (capítulo del libro de Kropotkin "La Conquista del Pan").&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Los sindicalistas lo quieren transformar en una democracia de los productores&lt;/em&gt;."&lt;a href="#1"&gt;1&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿En qué sentido el mercado es una democracia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En que los consumidores "votan" con su dinero por sus preferencias en bienes y servicios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongamos que solo existen 3 bienes: A, B y C, y que los consumidores tienen el mismo presupuesto. Con sus decisiones de consumo ellos harían subir el precio de los bienes más requeridos, de manera que si el bien A es preferido a B, y B es preferido a C, el precio del bien A será mayor que el del bien B, y este a su vez mayor que el del bien C.&lt;a href="#2"&gt;2&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongamos que la tasa de producción no aumenta en el corto plazo. Se espera que este  sistema de precios garantice que los bienes más necesitados serán ahorrados y asignados en forma óptima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, este resultado implica una posición de equilibrio simultáneo. Si no se da el equilibrio necesario, entonces los precios no nos indicarán las preferencias sociales relativas, por lo que el resultado no será pareto-óptimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También surge el problema de que al variar los precios para ajustarse al equilibrio, también cambian los ingresos. Esto indica que hay personas que tendrán más "votos" que otras, por lo que los precios tendrán un sesgo hacia las preferencias de los grupos con mayores ingresos. Esto implica un mayor consumo de bienes suntuarios de lo que sería el caso si los presupuestos se mantuvieran iguales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que en un principio, las personas que tienen más ingresos en este modelo se lo deben a la mayor preferencia social por los bienes que ofrecen en el mercado, pero a partir de la primera "votación" los precios se desvían del equilibrio óptimo, y nunca lo vuelven a alcanzar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero aun ignorando los problemas de desequilibrio y de diferencias de ingreso, está la crítica del teorema de Arrow, que indica que no hay garantía de que un proceso de votación produzca resultados racionales a nivel colectivo. Las preferencias sociales pueden ser &lt;em&gt;no-transitivas&lt;/em&gt;, de manera que la votación puede indicar que se prefiere A a B, y B a C, pero que sin embargo se prefiere C a A. Estos problemas pueden superarse con una democracia deliberativa y utilizando un nivel apropiado de agregación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adicionalmente, está el problema de que los precios solo indicarían una jerarquía de preferencias a lo largo de una escala ordinal, ya que las personas le dan diferentes valores a cada unidad monetaria en términos de costos de oportunidad de otros bienes, por lo que las operaciones aritméticas con precios no producen resultados socialmente significativos. Y sin embargo, es necesario hacer operaciones aritméticas con los precios para obtener el "ingreso neto", para así determinar si una inversión es rentable o no. Pero no hay garantía de que una inversión rentable para el empresario sea la mejor opción social.&lt;a href="#3"&gt;3&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-----------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="1"&gt;[1]&lt;/span&gt; Citado en el &lt;a href="http://www.geocities.com/CapitolHill/1931/secI1.html"&gt;Anarchist FAQ&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="2"&gt;[2]&lt;/span&gt; Aquí supongo que los bienes tienen una demanda superior a la oferta de mercado, y que los bienes son escasos, de manera que no se puede aumentar la producción para satisfacer toda la demanda, por lo que es necesario recurrir a un "racionamiento por precios".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="3"&gt;[3]&lt;/span&gt; Se observará que el sistema de "votación por dinero" tiene problemas para dar cuenta de los costos de oportunidad sociales.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Gracias a la página del &lt;a href="http://web.archive.org/"&gt;Archive.org&lt;/a&gt; es posible recuperar partes de algunos sitios web que ya no existen, o han sido modificados. Este es un ejemplo de empresas que producen productos con efectos tóxicos para la salud, y dada la existencia de &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Informaci%C3%B3n_asim%C3%A9trica"&gt;información asimétrica&lt;/a&gt;, logran salirse con la suya. Este es un caso que requiere de la intervención estatal, pero aun esta no es suficiente: siempre existe el incentivo a burlar las regulaciones, o buscar cambiar las reglas del juego a su favor, aunque perjudiquen a los consumidores. (Ver post original &lt;a href="http://web.archive.org/web/20060831133217/http://danielk.typepad.com/danielk/"&gt;aquí&lt;/a&gt;.)&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos días aterrizó en mi escritorio un &lt;a href="http://www.independent.co.uk/environment/how-toxic-is-your-bathroom-512285.html"&gt;artículo&lt;/a&gt; del prestigioso diario inglés &lt;a href="http://www.independent.co.uk/"&gt;The Independent&lt;/a&gt;, titulado &amp;quot;¿Cuán tóxico es tu tocador?&amp;quot;, en el cual la autora pone&amp;nbsp; bajo la lupa a un puñado de artículos comúnes de tocador —del tipo que puede ser encontrados en cualquier hogar— y analiza la potencial toxicidad de estos prodcutos en base a sus fórmulas e ingredientes. Es espeluznante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo escogí 6 de estos análisis y los traduje a continuación para que ustedes puedan juzgar por si mismos. Noten la disparidad brutal —talvez criminal— que existe entre lo que promete el slogan del producto y el riesgo real que posan sus ingredientes sobre nuestra salud. Aquí va:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Aclaración: algunos químicos mencionados en el artículo NO estan traducidos al español— nunca estudié chino básico). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Eternity by Calvin Klein&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Slogan:&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;&amp;quot;Lo que el mundo necesita ahora es amor&amp;quot;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #ff3300;"&gt;Cuidado:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; Los perfumes están hechos con los mismos solventes neurotoxicos que se encuentran en pegamentos y adhesivos y químicos volátiles comunes en garajes y fábricas, aunque en cantidades mucho mas pequeñas. &amp;quot;Eternity&amp;quot; contiene nada menos que 41 ingredientes, 80% de los cuales nunca fueron testeados en seres humanos por seguridad. El resto son conocidas neurotoxinas, alergénicos, irritantes y/o disruptores hormonales. ¿Todavía pensás que este perfume es sexy?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Colgate Total&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Slogan:&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;&amp;quot;Protección completa por 12 horas&amp;quot;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #ff3300;"&gt;Cuidado:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; Las pastas dentífricas convencionales suelen contener detergentes irritantes como Lauril Sulfato de Sodio, que pueden causar irritación de las encías y ulceras bucales (llagas), y abrasivos como sílice hidratado, que pueden erosionar el esmalte dental. &amp;quot;Colgate Total&amp;quot; contiene una sustancia tipo pegamento, copolímero PVM/MA, que adhiere los ingredientes activos al diente. También sacarina, un reconocido cancerigeno en animales. El colorante CI 42090 (proscrito en Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Noruega, Suiza, y Suecia) causa cáncer en animales. &amp;quot;Colgate Total&amp;quot; contiene Triclosan, un agente anti bacteria que bajo ciertas circunstancias puede mezclarse con el cloro del agua corriente y producir gas cloroformo, el cual es fácilmente absorbido por la piel o inhalado y puede producir depresión, problemas hepáticos y cáncer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Gillette Mach 3 Espuma de afeitar.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Slogan:&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;&amp;quot;La afeitada más al ras&amp;quot;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #ff3300;"&gt;Cuidado:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; Ayudados por una campaña publicitara global con David Beckham, los productos Gillette supieron &amp;quot;cincelar&amp;quot; su camino hacia la psiquis masculina. De haber conocido los ingredientes, ¿hubiese Beckham, “la epítome del hombre bien aseado”,&amp;nbsp; aceptado promocionar estos productos? La espuma Mach 3 contiene irritantes cutáneos, como la triethanolamina, ácido palmítico, gliceril oleato, tres potenciales cancerígenos (plytetrafluoroethylene (teflón), BHT, CI 42090) y tres toxinas o contaminantes del sistema nervioso (isopentano, parfum, e isobutano). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Clairol Nice ‘N Easy&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Slogan:&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;&amp;quot;Color natural con cobertura total de canas&amp;quot;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #ff3300;"&gt;Cuidado:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; Toda tintura vendida en la UE que contenga phenylenediamines, resorcinol y/o 1-naphtol debe tener advertir que “puede causar reacción alérgica. No usar para teñir pestañas o cejas”. Otros ingredientes en tinturas, —incluyendo tinturas de carbón— , 4 cloro-m-phenylenediamina, 2,4- diaminotolueno, 2-niitro-p-phenylenediamina y 4-amino-2-nitrofenol – contienen cancerígenos comprobados en al menos una especie animal. En humanos, el uso intensivo permanente de tinturas es asociado con cáncer de mama, de ovario y de vejiga, linfoma No-Hodgkin, mieloma múltiple, y artritis reumatoide.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nivea Body&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;Slogan:&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;&amp;quot;Sentí el cuidado&amp;quot;&lt;/em&gt;&lt;span style="color: #ff3300;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;Cuidado:&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; Además de ácidos fáticos semisintéticos y ceras, Nivea Body contiene alcohol desnaturalizado y glicerina, lo cual puede resecar la piel con uso repetido. Tambien contiene varios preservativos estrogénicos&amp;nbsp; (methylparaben, butylparaben, ethylparaben, isobutylparaben, propylparaben), alergénicos de contacto (phenoxy-ethanol, linalool, citronellol, hydroxyisohexyl 3-cyclohexene carcoxaldehyde) y potenciales cancerígenos (limonene). Formadores de películas como el dimethicone mantienen a los ingredientes indeseables cerca de la piel por más tiempo. Cerca de un tercio de los ingredientes listados son fragancias que son conocidos irritantes cutáneos; químicos que, con exposición repetida, pueden provocar reacciones alérgicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jonhnson’s Baby Soft Wash&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Slogan:&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;“Porque tu bebé es lo más importante...”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #ff3300;"&gt;&lt;strong&gt;Cuidado:&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; La piel de los chicos es mucho más delgada y absorbente que la de los adultos, por eso es menos efectiva como barrera contra toxinas químicas. La tasa de eczemas y alergias en infantes está en suba y la introducción de perfumería en pieles sensitivas puede ser un factor. Si el jabón funciona, ¿por qué exponer a tus chicos a irritantes cutáneos y oculares como el laurato de sorbitan , cocamidopropyl betaine y acrylates/C10-30 alkyl acrylate crosspolymer, o PEG-150 distereate, PEG-80, PEG-14M y sulfato de sodio laureado que puede estar contaminado con cancerígenos dioxan 1,4 y etileno óxido, o disruptores hormonales como parabenes?&amp;nbsp; Además, no hay nada aquí que humecte la piel naturalmente – solo los polímetros sintéticos (sustancias plásticas) como el polyquaternium-7 y polypropylene terephthalate que la barnizan, dando la impresión de suavidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ugh...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pensas que esto es malo? Considerá toda la basura no testeada que debe caer en el resto de la inmensa e inescrupulosa industria cosmética...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para concluir, quiero parafrasear al gran &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Paul_Hawken"&gt;Paul Hawken&lt;/a&gt;:&amp;nbsp; debido a la lenta maduración del ser humano, no hemos tenido el tiempo suficiente desde la (relativamente reciente) introducción de estos químicos en nuestras vidas para comprender sus consecuencias multigeneracionales. ¿Cuántas más toxinas puede el cuerpo humano tolerar antes de que nuestra genética, comportamiento, enfermedades y mortalidad sean irreversiblemente afectadas?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Respuesta a Victor L. III</title><content type="html">Continúo con el debate con Víctor.&lt;a href="#1"&gt;1&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre el asunto de las jerarquías de producción, ya Robin Cox aclaró&lt;a href="#2"&gt;2&lt;/a&gt; que él se refiere a categorías amplias de bienes, como bienes de alimentación básica, salud, vivienda, etc. No de una jerarquía detallada de miles de bienes, ya que esto sería más una carga que una ayuda en el proceso de decisiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este sentido reconozco que me extravié al "no ver el bosque por los árboles" sugiriendo encuestas para bienes específicos. Hay que balancear los costos en comparación con los beneficios que se pueden obtener de un enfoque más detallado en la planificación de las prioridades sociales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;Pero el que no se pueda en todo caso formular una jerarquía detallada de prioridades altamente consensuada no implica que la economía socialista no se desempeñe en forma aceptable en base a categorías más amplias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sistema de precios que propone el ACE tampoco es la solución para establecer esa jerarquía de prioridades. Ya hemos señalado la influencia perversa de la desigual distribución del poder adquisitivo, que produce que las necesidades de un sector de la población sean sistemáticamente subvaloradas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante ese señalamiento, se nos dice que el sistema de precios no es perfecto, pero funciona en forma aceptable. Sin embargo, no se hace la misma concesión al comunismo propuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tiene sentido insistir que los precios reflejan las preferencias de las personas, al estar los ingresos de tal manera sesgados. Sin embargo, sí tiene sentido esperar que el comunismo tome más en cuenta las necesidades más urgentes, esas que el sistema de mercado ignora sistemáticamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, el enfoque que le das al asunto de los cuellos de botella es bastante estático, ya que solo te fijas en la escasez temporal, y asumes que los precios de mercado reflejan en forma automática esa escasez. Esto implica una creencia en el equilibrio general de mercado, a pesar de tu falsa alabanza a la noción de desequilibrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un enfoque más dinámico sugiere que el comunismo puede eventualmente resolver el problema de los cuellos de botella, ya sea aumentando la producción, cambiando la combinación técnica de insumos y buscando sustitutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como señalaba anteriormente,&lt;a href="#3"&gt;3&lt;/a&gt; gran parte de la escasez actual es de tipo artificial, al basarse en el lucro. El comunismo liberaría una gran cantidad de recursos que lograrían satisfacer todas las necesidades básicas del ser humano en forma aceptable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pobres en el sistema de mercado no tienen ni siquiera asegurado su sustento ¿Cómo resolvería el libre mercado la pobreza?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí afirmas que "&lt;em&gt;los salarios bajos son una señal a los empresarios de que la mano de obra está siendo utilizada de forma subóptima, es decir, muy por debajo de su productividad marginal –o de su potencial productividad marginal en un sistema más intensivo en capital- y que, por tanto, es rentable demandar trabajo de esos países hasta que los salarios se igualen con la productividad marginal, descontando el interés y los costos de transporte hasta el mercado de los productos."&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero aun concediendo que la teoría de la productividad marginal fuera correcta, los salarios bajos no indican que éstos sean inferiores a la productividad marginal. El capitalista toma como dada la tasa de salario real determinada por el mercado, y alquila trabajadores hasta que el ingreso marginal del trabajo se iguala al salario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación se complica cuando hay monopolios y monopsonios, en este caso no se pagará el salario según la productividad marginal del mítico último trabajador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la teoría de la productividad marginal toma el trabajo como si fuera homogéneo; una vez que eliminas ese supuesto no puedes calcular el ingreso marginal. Toma por ejemplo el caso de los zapatos: No puedes vender un tercio de zapato en el mercado; pero esta teoría implica ir agregando trabajadores, e ir observando cuánto es el incremento del producto marginal respectivo. Esto es algo que no tiene sentido en la práctica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre el asunto de las valuaciones mutuas, Langlois ha tratado de justificar tu ejemplo diciendo que el sistema monetario implica una forma generalizada de trueque. Sin embargo, queda sin probar el aserto de que los ingresos reflejan las valuaciones mutuas. En una economía compleja, las interralaciones dinámicas del sistema producen muchas externalidades, de ahí que sea cuanto menos dudosa la idea de que los ingresos están basados en valuaciones mutuas. El resultado de un cambio en un mercado tiene efectos en otros mercados, los cambios de precios en los insumos tienen un efecto en los productos. Los cambios de precio en los productos cambian a su vez los ingresos. El cambio en los ingresos cambia a su vez los precios, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A nivel global puedes ver que no es cierto que el ingreso está determinado por la productividad marginal.&lt;a href="#4"&gt;4&lt;/a&gt; A nivel de una firma individual tampoco tiene sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si lo que afirmas es que todos los resultados en un sistema de libre mercado tienen su causa subyacente en las valoraciones subjetivas, esta es una afirmación trivial que no disputaré. Aunque claro, se sabe que en la práctica existe la intervención estatal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La principal contradicción del capitalismo y del sistema de mercado es la producción altamente socializada en contraste con la apropiación individual de la riqueza. El comunismo se propone abolir esta contradicción, socializando también el acceso a la riqueza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la práctica del capitalismo actual se observa la existencia de la pobreza y del desempleo involuntario, a pesar de lo que diga la teoría económica. ¿A qué se debe esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú afirmas que en la actualidad no existe un mercado verdaderamente libre, y que al liberar el mercado se tendrá "... &lt;em&gt;un efecto radicalmente igualador, aunque siga manteniéndose a una distancia considerable del comunismo. Las riquezas de muchos individuos, basadas en las patentes, los aranceles, las barreras de entrada o la subvención del transporte de sus productos por el Estado se disolvería como una pastilla efervescente en un vaso de agua, y el consecuente menor tamaño de las empresas sería un freno a las grandes disparidades de riqueza. Además, un movimiento cooperativo sólido, con todas las facilidades de una economía libre, podría igualar muchísimo más el sistema&lt;/em&gt;..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero aunque el capitalismo actual se haya fundado en una masiva intervención estatal, como reconoces, las ventajas así obtenidas por las corporaciones tienen un efecto permanente: economías de escala, economías de alcance, facilidades de financiamiento, trato especial por parte de proveedores, etc. lo que resultaría en efectivas barreras naturales que dificultarían la competencia por parte de las pequeñas cooperativas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, suponiendo que sea realista la expectativa reducir las ganancias de los capitalistas por medio de la eliminación de trabas estatales, los capitalistas no tomarían con agrado esta perspectiva, por lo que presionarían para preservar sus ganancias. En último caso, la fuga de capitales resultante puede ser suficiente para provocar una recesión, disciplinando así a la clase trabajadora para que se doblegue ante sus demandas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aplicando el libre mercado a un caso específico, dices: "&lt;em&gt;Pero no solo eso; en la mayoría de los casos ni siquiera sería necesario el capital extranjero para desarrollar la economía del país. Estoy seguro de que en tu país, Honduras, existe una clase campesina numerosa y desposeída a la que bastaría hacer propietaria de las tierras que trabaja y darle acceso a los protegidísimos mercados europeos para hacerla prosperar. La liberación del comercio, tanto a nivel interno como externo, se traduciría en una prosperidad inmensa&lt;/em&gt;."   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los intentos de implantar una reforma agraria han provocado una reacción bastante violenta por parte de los terratenientes, hasta que por la influencia de éstos las reformas se paralizaron. ¿Bastará con explicarles a estos terratenientes la teoría de la justicia mutualista sobre la propiedad de la tierra? No lo creo. El aceptar sacrificar su concepto de propiedad implicaría acercarse a una actitud de tipo comunista. En cualquier caso, no es suficiente que las reformas se hagan en un solo país, ya que otros países ejercerán presiones en contra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero aun ignorando estos problemas, tu propuesta mutualista padece de inconsistencias. Yo señalaba antes que "&lt;em&gt;La asignación de la tierra es un problema para el sistema de precios, ya que en él prevalecen situaciones monopólicas que le permiten a las personas obtener ingresos solo por dar permisos de usufructo, y no en base a la “capacidad productiva” de cada individuo. Esto afecta a su vez a la demanda efectiva y la intensidad de la demanda para cada bien&lt;/em&gt;." A lo que respondes "&lt;em&gt;Aquí atacas un hombre de paja, porque el mutualismo no defiende esa clase de propiedad sobre la tierra&lt;/em&gt;."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, el pujar en forma competitiva por la tierra implica dejar de lado el mutualismo. No se le paga al terrateniente por las mejoras sobre el terreno, sino en base al ingreso esperado. El que está dispuesto a pagar más por la tierra es el que se queda con ella. Supuestamente esto aseguraría una asignación eficiente de la tierra que aseguraría que ésta se destinara a los usos más productivos. Pero el mutualismo no puede recurrir a este sistema, por lo que presumiblemente habrán problemas de cálculo económico en lo que respecta al uso de la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuando sobre el tema de la tierra dices: &lt;em&gt;Quería agregar en este punto que la tierra no es un bien homogéneo que pueda asignarse, ni siquiera estableciendo una jerarquía de prioridades a través de encuestas a los consumidores. Existen infinidad de variedades de tierra, cada una de ellas preparada solo para un determinado número de actividades, atendiendo tanto a su fertilidad, como a su cercanía de los núcleos urbanos en los que se encuentran la mayoría de los consumidores, etc. En esta cuestión el mercado es, nuevamente, superior.&lt;/em&gt; Afirmación que resulta incomprensible, ya que todo eso que dices implica un cálculo en especie que se puede hacer perfectamente en el comunismo. Si solo te atienes a los precios de mercado, perderás información importante. Y más tomando en cuenta de que el asunto de la distribución desigual de ingresos se manifiesta en forma más cruda en el tema de la tierra y la vivienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los grandes proyectos de infraestructura y de inversión de medios de producción requiere planificar en especie por anticipado todos los materiales a ser utilizados y la logística necesaria para el transporte. Ese mismo cálculo en especie se puede aplicar en el comunismo. Las necesidades de los proyectos de inversión se tomarán en cuenta al calcular la disponibilidad relativa de los insumos, priorizándolos a lo largo de una escala general de jerarquías, y consensuados a nivel de la federación correspondiente. Para manejar la inversión a nivel global se puede recurrir a matrices de insumo-producto con diferentes niveles de agregación, de manera que se tome en cuenta la información dispersa existente a cada nivel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para la toma de decisiones a nivel local, servirán de guía las escalas de jerarquías consensuadas y la información de escasez relativa de los insumos, que incluye las órdenes sobre los proyectos de inversión, a manera de preveer las necesidades futuras. De manera que la mayoría de las decisiones se harán a nivel local, con información y orientación globales, por lo que no se desaprovecharán las ventajas de la descentralización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dices: "&lt;em&gt;Tu objeción del sistema de mercado porque oculta información la encuentro un poco injusta. Tú partes del hecho de que los individuos se esforzarán a todos los niveles bajo el comunismo como si tuvieran algún beneficio personal en hacerlo, simplemente porque se entregarán a la comunidad. ¿Por qué no podría suceder lo mismo en una economía libre? Libre, además, de patentes y otras barreras a la circulación de la información y la tecnología&lt;/em&gt;." &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin pretender ahondar en las motivaciones de las personas en el comunismo - lo que requiere un enfoque más antropológico y menos economicista - es claro que la ética comunista no se puede aplicar en forma amplia en un sistema de mercado. Un capitalista bien intencionado, por ejemplo, quisiera pagarle un mejor sueldo a los trabajadores, pero las presiones competitivas le obligan a pagar salarios bajos, para no hacer fracasar el negocio. Quisiera ofrecer productos más baratos que estén accesibles a todos, pero eso no resulta sostenible a largo plazo, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema de las externalidades no se limita a unos pocos casos, ni se resuelve con unas pocas medidas. Siempre existe la tendencia en el mercado a externalizar costos y saltarse o manipular las regulaciones. No has dado una respuesta satisfactoria en este sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te recuerdo la cita de Cox:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Pero echemos un vistazo a esta hipótesis utópica tuya de que los derechos de propiedad definidos en forma apropiada son la respuesta. En primer lugar, ¿qué tan lejos estás dispuesto a aceptar las implicaciones de esta línea de razonamiento? ¿Vas a privatizar la atmósfera y los océanos? ¿Vas a poner peaje en el pavimento? Ahora estás hablando de burocracia estatista - tu sistema de libre empresa generará una burocracia estatista - sí, una burocracia ESTATISTA, por que al final requerirás un estado para imponer tus derechos de propiedad propiamente definidos - que incluso hará parecer pequeños a aquellos que existían en los imperios de capitalismo de estado de la China Roja y la Unión Soviética combinados. En segundo lugar, ¿qué es lo que va a impedir que algún particular compre una masiva extensión de tierra para tirar allí sus contaminantes? En tercer lugar, ¿qué hacer con los que depositan contaminantes en la propiedad de otras personas sin ser vistos ni detectados? Tú afirmas que si yo tiro mi basura en tu patio habrá una rápida resolución sobre el asunto. Pero es posible que no puedas demostrar que es mío, y yo aun tendré un incentivo económico para tirar ilegalmente ese contaminante en tu tierra sin que tú te des cuenta. No digas que esto no pasa. Sucede todo el tiempo incluso con derechos de propiedad claramente definidos. Podría continuar indefinidamente con este tipo de ejemplos...&lt;a href="#5"&gt;5&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="1"&gt;[1]&lt;/span&gt; Ver &lt;a href="http://www.mutualismo.org/?p=159"&gt;Cálculo Económico Comunista III&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="2"&gt;[2]&lt;/span&gt; Ver &lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/robin-cox-sobre-jerarquas-de-produccin.html"&gt;Robin Cox sobre jerarquías de producción&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="3"&gt;[3]&lt;/span&gt; Ver &lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/clculo-econmico-respuesta-langlois-ii.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Langlois. II&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="4"&gt;[4]&lt;/span&gt; Ver demostración matemática en &lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/la-guerra-santa-por-el-capital.html"&gt;La guerra santa por el capital&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="5"&gt;[5]&lt;/span&gt; Citado en &lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/clculo-econmico-respuesta-victor-l-ii.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Victor L.II&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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III" /><author><name>Ardegas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06084510248484446401</uri><email>honduwave@gmail.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="06556897193812316987" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEIGQ3ozeCp7ImA9WxRSFk0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2236429800073558263.post-6815380508132187269</id><published>2008-09-16T15:30:00.003-06:00</published><updated>2008-09-16T16:02:02.480-06:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-09-16T16:02:02.480-06:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="steve keen" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="economía neoclásica" /><title>La guerra santa por el capital</title><content type="html">&lt;div&gt;&lt;div style="float:right;padding:10px"&gt;&lt;a href="http://www.amazon.com/gp/product/1856499928?ie=UTF8&amp;tag=contrecono04-20&amp;linkCode=as2&amp;camp=1789&amp;creative=9325&amp;creativeASIN=1856499928"&gt;&lt;img border="0" src="http://img.photobucket.com/albums/v668/ardegas/debunkingeconomics.jpg"/&gt;&lt;/a&gt;&lt;img border="0" width="1" alt="" style="border:none !important; margin:0px !important;" src="http://www.assoc-amazon.com/e/ir?t=contrecono04-20&amp;l=as2&amp;o=1&amp;a=1856499928" height="1"/&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;Resumen del capítulo "La guerra santa por el capital" del libro &lt;a href="http://www.amazon.com/gp/redirect.html?ie=UTF8&amp;location=http%3A%2F%2Fwww.amazon.com%2FDebunking-Economics-Emperor-Social-Sciences%2Fdp%2F1856499928%3Fie%3DUTF8%26s%3Dbooks%26qid%3D1219878059%26sr%3D8-1&amp;tag=contrecono04-20&amp;linkCode=ur2&amp;camp=1789&amp;creative=9325"&gt;Debunking Economics&lt;/a&gt; de Steve Keen. En este capítulo se critica la teoría neoclásica sobre la productividad marginal del capital. Se cuestiona la aseveración de que los ingresos representan la productividad marginal de los factores. Con el modelo de economía estática de Sraffa se determina que la tasa de ganancia determina la cantidad medida de capital, en vez de que la tasa de ganancia refleje la productividad marginal del capital.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El término "capital" tiene dos diferentes significados en economía: una suma de dinero y un conjunto de maquinaria. Los economistas asumen que pueden usar estos dos términos en forma intercambiable, y usan el valor en dinero de las máquinas como un representante de la cantidad de maquinaria utilizada en la producción. Ellos prefieren abstenerse de considerar el hecho de que hay distintos tipos de máquinas (como por ejemplo los altos hornos) muchas de las cuales solo sirve para producir un tipo particular de bienes, y en vez de ello utilizan el término "capital" - como si hubiera una substancia genérica que es tan adecuada para trasquilar ovejas como para producir acero. Para que las teorías económicas de distribución funcionen, el comportamiento de esta hipotética substancia genérica no debe ser muy diferente del comportamiento de las máquinas en el mundo real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El argumento de la teoría económica es este: una firma maximizadora de ganancias alquilará capital hasta el punto en que su contribución a la producción se iguale con el costo de alquilarlo. De manera que la curva de demanda de capital es equivalente a la curva del producto marginal del capital. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;La suma de todas las demandas individuales de capital nos da la curva de demanda de mercado para el capital. El punto de intersección de esta curva inclinada hacia abajo con la curva de oferta inclinada hacia arriba nos proporciona la tasa de ganancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este argumento ya debe de resultar sospechoso, después de lo visto en los anteriores capítulos. Por ejemplo, se supone que la producción ocurre en el corto plazo, cuando al menos un factor de la producción no se puede variar. Esta noción puede parecer aceptable cuando el capital es el factor fijo - aunque hemos demostrado que incluso en ese caso es inválida. Pero no tiene sentido aparente imaginar que la maquinaria es ahora variable mientras que el trabajo es fijo. Uno pensaría que la maquinaria debe ser el menos flexible de los factores de la producción - de manera que si esta se puede variar, entonces todo lo demás se puede variar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los argumentos de Sraffa en contra del concepto de rendimientos marginales decrecientes pueden aplicarse aquí en una simple y devastadora crítica, que fue primero expuesta por Badhuri en 1969. Así como el mercado laboral, el "mercado de capital" es una "industria" ampliamente definida: habrá miles de productos en la categoría general de "capital", y no hay una industria que no utilice el capital como insumo. Aquí resulta apropiado el argumento de Sraffa en el capítulo 3, de que un cambio en el precio de un insumo afectará a numerosas industrias, y que por lo tanto afectará la distribución del ingreso. Este es un argumento similar al que se aplicó anteriormente al mercado laboral, pero que ahora puede ser expuesto en forma más explícita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si dividimos nocionalmente a todas las personas entre trabajadores y capitalistas, el ingreso total será la suma de los salarios y las ganancias. Las ganancias serán a su vez el producto de la tasa de ganancia multiplicado por el capital alquilado. Aplicado esto al nivel de una sola firma esto nos da la relación siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align:center;margin:0"&gt;&lt;em&gt;El ingreso es igual a&lt;br /&gt;a)la tasa de salarios&lt;br /&gt;multiplicada por el número de trabajadores, más&lt;br /&gt;b) la tasa de ganancias&lt;br /&gt;multiplicada por el stock de capital&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si ahora consideramos cambios en la producción (lo que tenemos que hacer para derivar el producto marginal del capital), entonces una regla matemática nos dice que un cambio en la producción tiene que ser igual a un cambio en los salarios y ganancias. Otra regla matemática nos permite descomponer el cambio en las ganancias en dos partes: la tasa de ganancia multiplicada por el cambio en el capital, y el capital multiplicado por el cambio en la tasa de ganancias. Esto resulta en la relación siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align:center;margin:0"&gt;&lt;em&gt;El cambio en el ingreso es igual a&lt;br /&gt;(a) el cambio en los salarios totales (al cual dejamos agregado), más&lt;br /&gt;(b) el cambio en la ganancia (al cual desagregamos)&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desagregando cambios en la ganancia esto nos lleva al resultado de que:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align:center;margin:0"&gt;&lt;em&gt;El cambio en el ingreso es igual a&lt;br /&gt;(a) el cambio en los salarios, más&lt;br /&gt;(b) la tasa de ganancia multiplicada por el cambio en el capital, más&lt;br /&gt;(c) la cantidad de capital multiplicada por el cambio en la tasa de ganancia&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al nivel de la firma individual, los economistas asumen que (a) y (c) son cero: un cambio en el nivel de producción que se da solamente por alquilar más capital no tiene impacto alguno en el salario real o en la tasa de ganancia. De manera que la relación puede ser reducida a&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align:center;margin:0"&gt;&lt;em&gt;El cambio en el ingreso es igual a &lt;br /&gt;(a) el cambio en los salarios [cero], más&lt;br /&gt;(b) la tasa de ganancia&lt;br /&gt;multiplicada por el cambio en el capital [uno]&lt;a href="#*"&gt;*&lt;/a&gt;, más&lt;br /&gt;(c) el capital&lt;br /&gt;multiplicado por el cambio en la tasa de ganancia [cero]&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cancelando los términos que son cero y uno obtenemos la relación deseada:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align:center;margin:0"&gt;&lt;em&gt;El cambio en la producción debida al cambio en el capital (producto marginal) es igual a la tasa de ganancia.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, aunque esto es una aproximación razonable a nivel de una compañía individual, no lo es a nivel de la economía en general. Allí , cualquier cambio en el capital tendrá definitivamente implicaciones para la tasa de salarios, y para la tasa de ganancia. Por lo tanto, la relación agregada es:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align:center;margin:0"&gt;&lt;em&gt;El cambio en la produccción debido al cambio en el capital (producto marginal) es igual a&lt;br /&gt;(a) los cambios en los salarios debido al cambio en el capital [no cero], más&lt;br /&gt;(b) el cambio en la tasa de ganancia, más&lt;br /&gt;(c) la cantidad de capital multiplicada por el cambio en la tasa de ganancia debido al cambio en el capital [no cero]&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tasa de ganancia por lo tanto no será igual al producto marginal del capital a menos que (a) y (c) se cancelen exactamente el uno al otro. De manera que, a nivel agregado, la relación deseada de que la tasa de ganancia se iguale a la productividad marginal del capital no será cierta. Esto prueba la afirmación de Sraffa de que cuando se considera una industria ampliamente definida los cambios en las condiciones de oferta y demanda afectarán la distribución del ingreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un cambio en el insumo capital cambiará el producto, pero también cambiará los salarios y la tasa de ganancia. Estos cambios alterarán la distribución del ingreso entre trabajadores y capitalistas, y alterarán por lo tanto el patrón de demanda. Exactamente el mismo argumento se aplica a los salarios, de manera que en general el ingreso de una persona no será igual a su contribución marginal a la producción. La distribución del ingreso es en un grado significativo determinada independientemente de la productividad marginal y de las dos hojas de tijera de la oferta y la demanda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto agrega eso que los matemáticos llaman un "grado de libertad" a la economía. Para trabajar los precios es necesario primero conocer la distribución del ingreso; &lt;em&gt;y habrá un patrón diferente de precios por cada repartición diferente del pastel económico entre trabajadores y capitalistas&lt;/em&gt;. No hay por lo tanto nada sacrosanto acerca de los precios que se aplican en una economía, e igualmente no hay nada sacrosanto acerca de la distribución del ingreso. Ella refleja el poder relativo de los grupos dentro de la sociedad - aunque también es restringida por los límites del sistema productivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El enfoque de Sraffa&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La técnica de Sraffa fue la de evitar la agregación inicial de capital, de manera que en vez de decir que "los factores de producción producen bienes", mejor decir que "los bienes producen bienes" en concurrencia con el trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su modelo se basa en un análisis estático de tablas de insumo-producto de la economía. Sraffa demostró que en su modelo los salarios y la tasa de ganancia tenían una relación lineal e inversa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con este modelo es posible calcular el valor de una máquina sumando el valor de las máquinas utilizadas para producirla más el valor del trabajo involucrado multiplicado por una tasa de ganancia para reflejar el paso del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tratamos nocionalmente el período de producción como un año, entonces si la tasa de ganancia de equilibrio es de 5%, 1.05 por el valor de los insumos del año pasado serán equivalentes al valor de la máquina este año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mismo argumento aplica para todas las máquinas y los insumos de trabajo utilizados para producir estos insumos, y todas las máquinas y los insumos que las produjeron, y así sucesivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si repetimos este proceso, y cada vez reducimos los insumos de maquinaria a la maquinaria y el trabajo utilizados para producirlos, entonces obtenemos términos de trabajo y un decreciente - pero nunca cero - residuo de insumos de maquinaria. Cada insumo de trabajo es multiplicado por el salario y por uno más la tasa de ganancia elevado a una potencia que refleja hace cuántos años fueron producidos los insumos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El valor de un insumo es inversamente proporcional a la tasa de ganancia pero directamente proporcional al número de años atrás que el insumo fue producido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto crea el fenómeno de "re-switching", en el que diferentes métodos de producción pasan alternativamente a ser rentables dependiendo de la tasa de ganancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con este modelo demostró que en vez de que la tasa de ganancia dependa de la cantidad de capital, en realidad la cantidad medida de capital depende de la tasa de ganancia; y que en vez de ser los precios los que determinan la distribución del ingreso, la distribución del ingreso entre salarios y ganancias debe ser conocida antes de que los precios sean calculados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sraffa provee de una ilustración del fenómeno del "re-switching" comparando el precio de dos mercancías que empiezan con igual valor cuando la tasa de ganancia es cero, y donde una se vuelve más cara que la otra mientras la tasa de ganancia aumenta, solo para que la otra se vuelva más cara cuando la tasa de ganancia aumenta aun más. Un producto tiene relativamente más "trabajo directo" aplicado a la producción en el pasado reciente, mientras que el otro tiene más trabajo aplicado en el pasado distante. Sraffa compara el segundo con el vino siendo producido en un barril, mientras que el primero puede ser considerado como un vino de la misma calidad siendo producido utilizando avanzados proceso químicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer proceso puede considerarse como intensivo en capital, debido a tanta maquinaria que es usada directamente en su producción, mientras que el segundo puede considerarse talvez como intensivo en tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A una tasa de ganancia de cero, el costo de cada vino es simplemente la suma de los salarios pagados para producir el vino - y para que ambos métodos de producción existan en equilibrio, el costo de las dos técnicas debe ser idéntico. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras la tasa de ganancia aumenta de cero a una tasa uniforme moderada, la aplicación más distante de trabajo necesaria para producir el barril tiene comparativamente poco impacto, de manera que el vino utilizando tecnología moderna es más caro. En este rango de la tasa de ganancia, la producción utilizando tecnología moderna cesará, ya que no será competitiva comparada con el proceso de añejamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, mientras la tasa de ganancia se vuelve aun más alta, el efecto de la tasa compuesta de ganancia en la fabricación del tonel se vuelve enorme, de manera que el proceso de añejamiento del vino se vuelve más caro en comparación con el otro producido en forma masiva. La producción en masa se impondrá de nuevo - cambiaremos al que aparenta ser un proceso de producción más intensivo en capital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, cuando la tasa de ganancia alcance su máximo valor, y los salarios caen a cero, el costo del vino es simplemente el costo de los componentes irreducibles de insumos físicos (las uvas originales, etc) y el precio de los distintos tipos de vino pueden coincidir de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La causa de esta aparente paradoja es que el concepto de capital como una substancia homogenea es una ilusión, y para determinar lo que es intensivo en capital se necesita la tasa de ganancia. Si la tasa de ganancia es baja, entonces el trabajo incorporado en el antiguo barril de vino es de poca consecuencia, y el proceso de añejamiento del vino puede parecer más intensivo en trabajo; pero si la tasa de ganancia es alta, entonces el efecto de la composición de esta alta tasa de ganancia convierte al barril de vino en algo de gran valor - y el proceso puede describirse como intensivo en capital. En vez de que la tasa de ganancia dependa de la cantidad de capital, la cantidad de capital (en términos de su valor en trabajo incorporado) depende de la tasa de ganancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El intricado e interdependiente proceso de producción genera así muchas oportunidades para que los retornos de los factores se muevan de un modo o de otro mientras la intensidad de los factores se incrementa. No hay por lo tanto una relación consistente entre la productividad de los factores y los ingresos de los factores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vez de eso, la distribución del ingreso entre salarios y ganancias es mayormente independiente del sistema de producción. La distribución del ingreso es un fenómeno social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ver capítulo en &lt;a href="http://books.google.hn/books?id=KdITT4ukfhoC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=steve+keen&amp;sig=ACfU3U3BSHapt0yULo0aEvD-jvk7WtbuCw#PPA129,M1"&gt;Google Books&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------&lt;br /&gt;&lt;span id="*"&gt;* La tasa de cambio del capital con respecto al capital es igual a uno. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Respuesta a Langlois II</title><content type="html">Continúo con el debate con Langlois.&lt;a href="#1"&gt;1&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el asunto de las diferencias de poder adquisitivo, creo que hemos llegado a un impasse en la valoración de éstas. Me parece obvio que al haber tales diferencias es imposible que los precios de mercado reflejen fielmente las preferencias sociales. Si queremos asignar los recursos de manera que éstas se vean reflejadas, será necesario buscar otro tipo de sistema económico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afirmaba yo que el sistema de mercado impone una escasez artificial al basarse en el lucro. Langlois me acusa de que "niego la influencia de la competencia". Sin embargo, existe el problema de las barreras naturales a la competencia, y aunque no las hubiera, los empresarios pueden considerar más rentable satisfacer la demanda de otros bienes menos urgentes antes que a los bienes básicos, con lo que la escasez artificial se mantiene. En todo caso, es obvio que nunca se va a dar la situación de producción gratis de bienes debido a una saturación del mercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun suponiendo que las diferencias de ingreso no sean un problema, es necesario un equilibrio general en todos los mercados, para que se revelen en forma objetiva en el sistema de precios las preferencias sociales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los austríacos, al igual que Langlois, suelen dar una copiosa falsa alabanza al desequilibrio en el mercado, sin embargo, su discurso implica una clara tendencia  equilibrio, sino es que su realización inmediata, ya que solo de esa manera las preferencias serán reflejadas en los precios. Aquí llegamos a otro punto muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo, aun considerando que el equilibrio general fuera posible, habría que enfrentarse a la crítica del teorema de Arrow, que demuestra que en muchas situaciones las preferencias grupales no son transitivas, como lo son en un individuo racional. De manera que es muy probable que en un sistema de "votación por precios" se produzcan resultados irracionales a nivel colectivo. El sistema de libre acceso tiene mayores posibilidades de sortear este problema, al definir categorías más amplias de prioridades, y de métodos de toma de decisiones grupales adecuados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aclarado lo anterior, es obvio que rechazo la idea de que los precios reflejan la escasez relativa de los bienes. Pero aunque lo hicieran, ello solo indicaría un sistema de preferencias ordinales. Si el bien A tuviera el doble de precio que el bien B, solo sabríamos que A es más valorado que B. No podríamos realizar operaciones aritméticas con los precios que nos arrojen resultados significativos a nivel social, como lo supone el ACE.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Langlois afirma que el sistema democrático propuesto resultaría en unos costos de transacción enormes, al darse en forma global. Al parecer Langlois cree que el autoritarismo es más eficiente en este sentido. Pero como ya se ha aclarado, en los niveles superiores de organización comunitaria se tomarán decisiones de tipo más general, y que los costos de coordinación se ven compensados con los beneficios que produce la cooperación. Al parecer este es otro punto muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Langlois dice que la planificación local o regional no tomaría en cuenta la situación de otras regiones y comunas, a menos que se cree un órgano centralizado de planificación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, ya se ha explicado que la comunidad comunista se va a organizar en todos los niveles, lo que implica que las necesidades de otras localidades serán tomadas en cuenta. Sin embargo, eso no significa que cada decisión de producción tenga que ser consultada a nivel de un órgano superior centralizado. La toma de decisiones puede darse a nivel local con información global. La información, al compartirse en forma amplia, le pertenece a todos, y no la va a monopolizar un órgano central de planificación. Con esa información se puede calcular cuáles son los factores limitantes, de manera que tengamos un criterio sólido al decidir los métodos de producción más apropiados, y de cómo combinar los insumos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto contrasta con el sistema de mercado, en el que se oculta sistemáticamente la información para no favorecer a la competencia. Al respecto, Langlois le echa la culpa al Estado por la falta de información, con su legislación sobre patentes y derechos de autor. Sin embargo, aun ignorando esa intervención - o lo apropiada que pueda ser - el hecho es que los incentivos de ocultar información siempre existirán, situación que es contraria a la del comunismo propuesto, donde la información se comparte en forma amplia para beneficio de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sistema de libre acceso tiene la ventaja de que se liberan recursos de las necesidades que impone el sistema monetario hacia la la producción para satisfacer directamente valores de uso. Hay quienes estiman que los recursos liberados hará que se dupliquen los recursos disponibles. Langlois, por el contrario, afirma que el sistema monetario es poco costoso, ya que el dinero "&lt;span style="font-style:italic;"&gt;prácticamente no tiene costos de almacenamiento&lt;/span&gt;". Como si los costos del sistema monetario se redujeran a eso. Hay que calcular los recursos liberados al desaparecer todas las actividades e instituciones que el sistema monetario implica. Si se calcula así, los recursos liberados son considerables. Langlois dice torpemente que "&lt;span style="font-style:italic;"&gt;En un sistema como el socialista, donde no se utilice una “reserva de valor” como el dinero, los costos de mantenimiento y depreciación de los bienes serían enormes...&lt;/span&gt;" No se da cuenta lo incongruente que es aplicar los requerimientos estructurales específicos del sistema de mercado al socialismo propuesto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre el ejemplo de trueque de Víctor, decía que este mostraba que: "&lt;span style="font-style:italic;"&gt;las diferencias de ingresos en los individuos que actúan en un mercado libre provienen de transacciones voluntarias regidas por valoraciones individuales subjetivas&lt;/span&gt;". Si esto es lo que se proponía demostrar, resulta más bien trivial. El decía más bien que los ingresos estaban basados en "valuaciones mutuas", lo que es una afirmación más fuerte, tomando en consideración el tamaño de una economía compleja, con sus dinámicas interrelaciones. De manera que resulta aventurado compararla con los resultados de una transacción entre dos individuos, como lo sugería Víctor. Cabe recordar que en la práctica, no todos las transacciones son voluntarias, y que ningún sistema de mercado, por más libre que fuera, podría liberarse del peso de las consecuencias pasadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="1"&gt;[1]&lt;/span&gt; Ver &lt;a href="http://onhl.blogspot.com/2008/09/continuacin-del-debate-sobre-el-clculo.html"&gt;Continuación del debate sobre el cálculo económico&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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&lt;/script&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2236429800073558263-6161480734636471443?l=contraeconomia.blogspot.com'/&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://contraeconomia.blogspot.com/feeds/6161480734636471443/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=2236429800073558263&amp;postID=6161480734636471443" title="5 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2236429800073558263/posts/default/6161480734636471443?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2236429800073558263/posts/default/6161480734636471443?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/clculo-econmico-respuesta-langlois-ii.html" title="Cálculo Económico. Respuesta a Langlois II" /><author><name>Ardegas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06084510248484446401</uri><email>honduwave@gmail.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="06556897193812316987" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">5</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;D08CRnsyeCp7ImA9WxRSFE4.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2236429800073558263.post-1208178179849490066</id><published>2008-09-13T11:30:00.008-06:00</published><updated>2008-09-14T17:44:27.590-06:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-09-14T17:44:27.590-06:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="cálculo económico" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="economía austríaca" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="comunismo libertario" /><title>La controversia del "Cálculo Económico". Deshaciendo un Mito</title><content type="html">&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;Esta es la traducción completa del artículo de Robin Cox sobre el cálculo económico: &lt;a href="http://www.cvoice.org/cv3cox.htm"&gt;The "Economic Calculation" controversy: unravelling of a myth&lt;/a&gt; (La controversia del "Cálculo Económico". Deshaciendo un Mito).&lt;/em&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align:right;margin-bottom:-0.5em"&gt;Por &lt;a href="#robincox"&gt;Robin Cox&lt;/a&gt; (8 de Junio del 2005).&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El argumento del cálculo económico (ACE) tiene que ver con la afirmación de que, en la ausencia de precios de mercado, una economía socialista sería incapaz de tomar decisiones racionales sobre la asignación de recursos, y de que esto haría del socialismo una proposición impracticable. Trazando primero el desarrollo histórico de este argumento se prosigue considerando algunos de sus supuestos básicos acerca de cómo el mecanismo de precios funciona realmente en la práctica; al hacerlo, se trata de demostrar que el argumento tiene &lt;a href="#criticas"&gt;bases débiles&lt;/a&gt;. Luego se hace un bosquejo de un &lt;a href="#alternativa"&gt;enfoque racional&lt;/a&gt; a la asignación de recursos en una economía socialista. Tal enfoque se sustenta en una concepción del socialismo que implica una estructura mayormente descentralizada o policéntrica de toma de decisiones, en contraste con la posición típicamente sostenida por los proponentes del ACE de que el socialismo implicaría una planificación centralizada a nivel social. Aplicando este modelo socialista descentralizado de toma de decisiones, este artículo identifica un número de componentes claves de tal modelo y prosigue para mostrar como, a través de las interacciones de estos componentes clave, las objeciones al socialismo suscitadas por el ACE son decisivamente superadas.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;1 TRASFONDO HISTÓRICO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El "argumento del cálculo económico" (ACE) está principalmente ligado con el economista austríaco Ludwig von Mises, que escribió un tratado seminal ("El Cálculo Económico en la Comunidad Socialista") en 1920, con el propósito de mostrar que el socialismo no era un sistema realizable. Mises no fue el único en desarrollar este argumento; sus contemporáneos Boris Brutzkus y Max Weber habían llegado a las mismas conclusiones en forma independiente en ese mismo año. Más aun, un número de comentaristas anteriores - por ejemplo Gossen, Wicksteed, Wieser, Bohm-Bawerk, Pareto, Barone, y en particular el economista holandés Nikolaas Pierson, habían desarrollado elaboraciones parciales del ACE antes de Mises.&lt;a id="n1" href="#1"&gt;1&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la Revolución Rusa y del surgimiento del capitalismo soviético de estado, se dio un debate vigoroso sobre la factibilidad del socialismo, un término que había sido ampliamente entendido como sinónimo del comunismo sin mercado de Marx (o al menos significaba un sistema que carecía de un mercado para los "factores de producción", sino era sobre los bienes de consumo). Los desarrollos en Rusia, aunque ayudaron a estimular el debate, ayudaron sin embargo a enturbiar las aguas considerablemente. Así Lenin se desvió abruptamente de la definición del marxismo clásico del socialismo como sinónimo de comunismo, al retratarlo en vez de eso como una etapa entre el capitalismo y el comunismo. El intento abortado de introducir un "comunismo de guerra" en 1918-1921 (en realidad un riguroso sistema de racionamiento descentralizado que, sin embargo, todavía retuvo elementos de mercado, en vez de un comunismo de "libre acceso") fue una fuente ulterior de confusión, por que permitió a los anti-socialistas argumentar que el socialismo había mostrado ser impracticable en la práctica y no solo en la teoría. Esto, por supuesto, perdió de vista el hecho de que los marxistas también habían argumentado que el socialismo no era factible en ese tiempo en Rusia por que las condiciones necesarias para una revolución socialista no habían madurado - una masa de la clase trabajadora imbuida de un entendimiento socialista y con medios de producción lo suficientemente desarrollados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O'Neill alega que es incorrecto suponer que solo hubo un debate unificado en aquel tiempo. En vez de eso, "habían al menos dos debates que tenían que ver con objeciones independientes al socialismo"&lt;a id="n2"href="#2"&gt;2&lt;/a&gt;. El primero de estos fue sobre "decisiones racionales e inconmensurabilidad" que es central al ACE en sí mismo. El segundo, mayormente inspirado por el porta-antorchas de Mises, F A Hayek, tenía que ver con "una objeción epistémica al socialismo" en lo concerniente a a la planificación centralizada o a nivel social amplio y al carácter disperso del conocimiento entre actores económicos en una economía. Aunque estas dos corrientes diferentes del discurso se hayan conducido a lo largo de líneas relativamente independientes, argumentaré más adelante que ellas están sin embargo orgánicamente vinculadas. De hecho, mucho de lo que es demostrablemente falso acerca del ACE brota de un supuesto mal concebido y miope de que el socialismo solo puede ser una economía centralmente planificada, una aseveración que el mismo Mises promovió sin cesar. Esto, sin embargo, efectivamente excluye la posibilidad de una visión espontáneamente ordenada o descentralizada del socialismo, la única que, según mantendré, supera decisivamente las objeciones al socialismo suscitadas por el ACE.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2 UN EJEMPLO ILUSTRATIVO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿De qué es lo que trata el ACE exactamente? Para elucidar sus supuestos centrales será de ayuda utilizar un ejemplo hipotético, aunque altamente simplificado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asumamos que una fábrica en el socialismo manofactura un bien particular de consumo X. Asumamos que para manofacturar X solo dos clases de insumos son necesarios, A y B; supongamos entonces que hay 3 clases diferentes de métodos para producir 1 unidad de X, los cuales involucran 3 combinaciones diferentes de A y B, como sigue:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Método 1 requiere 9 unidades de A y 10 unidades de B, el Método 2 requiere 10 unidades de A  y 9 unidades de B, el Método 3 requiere 10 unidades de A y 10 unidades de B.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto hace surgir la pregunta: ¿Qué método debería escoger esta fábrica para producir una unidad de X? Uno podría argumentar que tendría sentido usar el menor número de factores posible para producir una cantidad determinada de X que deje más recursos para hacer otras cosas. Esto alude a lo que los economistas llaman "costo de oportunidad". El costo de oportunidad de hacer algo es la mejor alternativa que se abandona como resultado. Si se usa cierta cantidad de recursos para hacer una cosa entonces habrá que renunciar a la oportunidad de usar esos mismos recursos para producir otra cosa. Al minimizar los costos de oportunidad se maximiza la cantidad de recursos que pueden ser usados para otros propósitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En términos de nuestro ejemplo, esto requiriría que nuestra fábrica rechazara de entrada el método 3. ¿Por qué? Por que aunque el método 3 usa el mismo número de unidades de B que el método 1, este utiliza más unidades de A. Por otro lado, al compararlo con el método 2, utiliza el mismo número de unidades A, pero más de B. De manera que los dos métodos son más "técnicamente eficientes" que el método 3. Esto significa que ellos no hacen más uso de A o de B que el método 3, mientras que hacen uso de al menos un insumo menos que el método 3. En otras palabras, no hay un costo de oportunidad involucrado al rechazar 3 en favor de 1 o 2, asumiendo que el producto resultante es idéntico en ambos casos. Sin embargo, es posible que el método 3 pueda resultar en una ligeramente superior calidad de X debido a la unidad adicional de A o B utilizada (en comparación con el método 1 o 2) en cuyo caso se puede incurrir en un costo de oportunidad pequeño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto es bastante claro, y los proponentes del ACE no sugieren que una economía socialista no pueda discernir si un método de producción es más - o menos - técnicamente eficiente que otro. Una economía socialista no tendrá problemas en rechazar el método 3. El problema surge cuando vamos a escoger, en el caso de nuestro ejemplo, entre los restantes métodos 1 y 2. ¿Cómo sabremos cuál de estos dos métodos hace menos uso de los recursos, liberando por lo tanto más recursos para otros usos? Aquí encontramos una noción diferente de eficiencia - a saber, eficiencia económica. De acuerdo con el ACE, esto requiere que comparemos directamente A y B reduciéndolos a un común denominador de manera que podamos seleccionar la combinación menos costosa de A y B - método 1 o método 2 - para producir una unidad de X. Se argumenta que para eso es necesario un sistema de precios, permitiendo que las unidades A y B sean costeadas en términos de dinero. Así, si una unidad de A cuesta 1 dólar y una unidad de B cuesta 2 dólares, el costo total de producir una unidad de X usando el método 1 sería de 29 dólares, y de 28 dólares usando el método 2. Por lo tanto, sería recomendable que la fábrica seleccionara el método 2 como la "combinación menos costosa" de insumos A y B.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema es que una fábrica socialista no podrá recurrir a precios monetarios para tomar tales "decisiones racionales". El socialismo está basado en la propiedad en común de los medios de producción. Según Mises, sin propiedad privada en los medios de producción, y sin haber precios monetarios reflejando la escasez relativa, los tomadores de decisiones socialistas serán incapaces de calcular racionalmente la mejor asignación de estos insumos de una manera que asegure la eficiencia económica. En otras palabras, ellos serán incapaces de comparar los procedimientos de cualquier actividad económica con los costos incurridos para determinar si valía la pena o no -es decir, si produce un "ingreso neto". Lo más probable es que estos tomadores decisiones irán "tanteando en la oscuridad" y seleccionarán las combinaciones más costosas de insumos, en vez de las menos costosas, y así usarán más insumos de lo que sería el caso si recurrieran a tal sistema monetario de precios. El efecto cumulativo de tal toma de decisiones económicamente ineficientes será el de precipitar una abrupta caída en la producción y en los estándares de vida, resultados que hacen improbable que la población los acepte. De ahí la aseveración de Mises de que "el socialismo no es un sistema realizable de organización económica social, por que carece de cualquier método de cálculo económico."&lt;a id="n3" href="#3"&gt;3&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="criticas"&gt;3 CRÍTICAS PRELIMINARES DEL MODELO MISEANO&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A primera vista el ACE parecerá altamente plausible. Sin embargo una inspección más de cerca podrá discernir grietas muy finas en el mismo cimiento de este modelo que lo vuelven altamente vulnerable a una crítica sostenida. Consideremos algunos de estos defectos antes de volver nuestra atención a la organización de la producción y la asignación de bienes de producción en una economía socialista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Mises y la Escuela Austríaca de Economía, el valor de los bienes y servicios es nesariamente subjetivo y no está inherido en el bien o servicio en cuestión; los costos económicos son esencialmente subjetivos, los costos de oportunidad y las preferencias de utilidad solo pueden ser expresadas a lo largo de una escala ordinal - es decir de un ranking - en oposición a una escala cardinal, la cual implica medición precisa. ¿Cómo pues llegamos a los datos necesarios sobre los que se enuncia un sistema de cálculo económico? Salerno lo plantea así. El problema con el socialismo, asegura él, es que carece de "un genuino proceso social de mercado competitivo en el que todos y cada uno de los recursos escasos reciben una estimación objetiva y cuantitativa de precios en términos de un común denominador reflejando su importancia relativa en servir las preferencias (anticipadas) de los consumidores. Este proceso de estimación social de mercado transforma el conocimiento sustancialmente cualitativo acerca de las condiciones económicas adquiridas individual e independientemente por los empresarios en compentencia, incluyendo los estimados de las inconmensurables valuaciones subjetivas de los consumidores individuales para la amplia gama de bienes finales, dentro de un sistema integrado de razones objetivas de cambio para las miríadas de factores de producción, originales e intermedios. Son los elementos de esta estructura coordinada de estimaciones monetarias de precios para los recursos, en conjunción con los precios futuros estimados de bienes de consumo, los que sirven como datos en los cómputos empresariales de ganancia que deben subyacer a una asignación eficiente de recursos."&lt;a id="n4" href="#4"&gt;4&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pero qué es lo que realmente sucede en este "proceso de transformación" por medio del cual las "inconmensurables valuaciones subjetivas" de los individuos vienen a ser expresadas como razones de intercambio objetivas, o precios? ¿Es cierto que estos últimos capturan las primeras? Hay algo de substancia en la afirmación de que tal es el caso, por la razón de que es obvio de que si alguien está dispuesto a pagar un precio por un bien, él o ella deben de &lt;em&gt;ipso facto&lt;/em&gt; valorar subjetivamente tal bien. De otro modo no habría surgido la "voluntad de pagar". Pero claro, en una economía de mercado en la que la "voluntad de pagar" no es suficiente; los medios de pago - el poder adquisitivo - son el requerimiento crucial, y es solo la voluntad de pagar respaldada por poder adquisitivo la que realmente afecta a los precios. A esta los economistas la llaman "demanda efectiva"(presumiblemente para diferenciarla de la "demanda inefectiva"). La valuación subjetiva que un mendigo hace de una comida completa puede ser considerable, pero en la ausencia de medios de pago para tal comida, esta no cuenta para nada. En pocas palabras, no se puede razonablemente decir que las valuaciones subjetivas que los individuos hacen de los bienes estén capturadas o incorporadas en los precios objetivos que tales bienes atraen en el mercado. De hecho, uno podría añadir que sugerir que realmente lo hacen contradice directamente un mito clave de la economía burguesa - a saber, de que nuestros deseos son "esencialmente infinitos" y de que nuestros recursos para satisfacerlos son limitados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se podría objetar que aunque no se intente "cuantificar" nuestros deseos como tales (a lo largo de una escala cardinal), el precio sin embargo refleja nuestras valuaciones subjetivas en tanto que arroja luz sobre nuestras preferencias (a lo largo de una escala ordinal). Así, si preferimos &lt;em&gt;rosbif&lt;/em&gt; a una hamburguesa de McDonald's, esto se verá reflejado en el mayor precio que estaremos dispuestos a pagar por tal artículo. Usted podrá preferir rosbif, pero después de consultar con su billetera puede que compruebe, para su consternación, de que se tendrá que resignar con una hamburguesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque de acuerdo con la economía convencional, la demanda efectiva determina el precio en conjunción con la oferta de bienes demandados, esta demanda efectiva está distribuida desigualmente en virtud de la desigual distribución del ingreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los austríacos responderán a esto argumentando que tales diferenciales reflejan las valuaciones que los individuos hacen sobre diferentes ocupaciones y las diferentes contribuciones que ellos hacen a la sociedad ("sociedad" que justamente les "recompensa" por ello) pero no hay manera de probar esta afirmación, ya que tales valuaciones están sujetas ellas mismas a las limitaciones de la "demanda efectiva". El "sistema integrado de razones de intercambio objetivas" (precios) de Salerno refleja, o es condicionado, por esta distribución desigual de la demanda efectiva. Así, los bienes de lujo pueden ser "valuados" más altamente - atraer precios más altos - que la comida para los hambrientos, por que una élite acaudalada tiene un poder adquisitivo vastamente superior a su dispocisión con el cual pujar en forma competitiva, y así empujar el precio de los primeros por encima de los últimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debemos de tomar estos puntos en cuenta al considerar los méritos - o desaciertos - del ACE; este se basa en supuestos datos objetivos que están fundamentalmente sesgados y que no puede decirse que correspondan verdaderamente con las valuaciones subjetivas de los actores económicos en el mercado, como se afirma. Creer lo contrario es caer en la Falacia de la Composición - la ilusión de que lo que es cierto para cada parte del todo debe ser cierto para el todo. Este es un error que falla en ver las interrelaciones entre las diferentes partes del todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;B) ¿A qué nos referimos con "costos"?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;D R Steele sostiene que "El costo total de producir algo es el efecto total en reducir la producción de otras cosas debido a los factores usados. A esto nos referimos con 'costo de producción'. Es esto lo que queremos minimizar cuando producimos algo"&lt;a id="n5" href="#5"&gt;5&lt;/a&gt;. Como vimos antes, esta definición de costo se iguala con costo de oportunidad. Los costos de oportunidad a menudo se contraponen con los costos contables. Se dice que los últimos denotan los costos explícitos representados por los desembolsos en efectivo que una firma hace al adquirir sus insumos, mientras que los primeros están asociados a costos implícitos u ocultos, y puede que sea difícil o imposible cuantificarlos, o siquiera de conocerlos completamente. Por ejemplo, el costo de oportunidad de gastar dinero en una nueva escuela puede ser el de no gastar ese dinero en mejorar el servicio de ambulancia local, lo que podría significar más vidas salvadas. ¿Pero como se evalúa el costo de una vida? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regresando a nuestro ejemplo del bien de consumo X, podemos ver que el ACE se basa una noción de costo contable, en vez de costo de oportunidad, a pesar de la copiosa falsa alabanza que hace del último. Esto se debe a que involucra comparar desembolsos explícitos de dinero a ser hechos en diferentes combinaciones de A y B para llegar a la nocional "combinación de menor costo". Ciertamente que hay un costo de oportunidad en tomar tal decisión. Esto no hace falta mencionarlo, pero este ejemplo de cálculo económico no se ocupa de esto. No está midiendo lo que se abandona por una fábrica al optar por producir una unidad de X utilizando el método 2. Escoger una combinación de menor costo de factores tiene que ver esencialmente con costos contables, no con costos de oportunidad. Siendo esto así, uno se podría preguntar como ayuda esto para calcular "el efecto total en la reducción de producción de otras cosas debido a los factores usados". Reconocer que hay, téoricamente hablando, un efecto total, no es lo mismo que decir que esto es lo que está realmente siendo medido en forma precisa. Aun más, ¿quién decide cual es "la mejor alternativa abandonada"? La preferencia de una persona puede no ser la de otra. Tales consideraciones se esconden debajo de la alfombra por el ACE. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, es en el punto de la "medición precisa" en el que el ACE enfatiza sus alegatos. Como Steele apunta: "En este caso es una casualidad que solo haya que saber cual es 'más' o 'menos', pero esto es accidental, debido a la manera en que se escoge el ejemplo. Generalmente es necesario saber cuánto de más o menos. Por ejemplo, si la decisión fuera entre el método en que se utiliza 4 libras de caucho y 4 libras de madera, y el método en que se usa 5 libras de caucho y 3 de madera, no será suficiente saber que la madera es más costosa por peso que el caucho, necesitamos saber cuánto más costosa."&lt;a id="n6" href="#6"&gt;6&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciertamente, los costos contables pueden ser sometidos a un "cálculo exacto" utilizando precios monetarios, pero la pregunta es ¿qué es exactamente lo que se está contabilizando con tal proceso? "Medición precisa" no nos dice mucho, un juego de monopolio indica medición precisa, pero nadie sugeriría que detrás de esto hay un discernimiento especial que sería de tontos ignorar. ¿Qué es lo que se mide exactamente al utilizar costos monetarios?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ACE afirma que una economía socialista sería incapaz de escoger racionalmente entre diferentes combinaciones de factores para llegar a una combinación de menor costo. En respuesta a la obvia contestación de que una economía socialista no se ocuparía de los costos en su forma monetaria, se podría argumentar de que aun así será necesario llevar la cuenta de los costos de otra manera, y que son precisamente estos costos sustantivos - o si se prefiere, costos del "mundo real" - los que el mecanismo de precios es capaz de representar fielmente, a través de su patrón de razones objetivas de intercambio. ¿Pero cómo puede probarse esto? Para demostrar que este es el caso uno necesitaría probar una correlación entre estos "costos sustantivos" y sus representaciones monetarias. Uno solo puede demostrar que tal correlación existe comparando las medidas de unos contra las de los otros. Pero esto representa un problema para el ACE, ya que, al hacer esto, uno habría mostrado en forma inadvertida que los costos pueden ser independientemente medidos y calculados sin recurrir a precios de mercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto coloca a los partidarios del ACE en una posición incómoda, ya que el fracaso en demostrar una putativa relación entre estos costos sustantivos y sus supuestas representaciones de mercado demuestra que el único apoyo que tienen es una tautología: que solo una economía de mercado es capaz de realizar cálculos económicos expresados en precios de mercado. El mismo Steele trata de evadir este argumento con la afirmación tendenciosa de que es "paralelo a argumentos que se han levantado frecuentemente contra las teorías generales. De manera que cada uno o dos años algún nuevo genio descubre que la teoría de Darwin de la selección natural carece de significado, por que dice que los más aptos sobreviven, pero no hay manera de medir quién es el más apto, excepto al ver quienes sobreviven."&lt;a id="n7" href="#7"&gt;7&lt;/a&gt; Pero por supuesto, tal analogía es completamente inadecuada. La relación entre 'aptitud' y 'supervivencia' es de tipo causal, lo que simplemente no se aplica en este caso. Lo que aquí está involucrado no es algo tan grandioso como una "teoría general" sino una simple proposición concerniente a una supuesta correlación estadística entre dos grupos de datos, sin que la causalidad sea invocada en manera alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, si el ACE es realmente sobre costos contables en vez de costos de oportunidad como tales, entonces presumiblemente tenemos una base sólida para probar la proposición de que un sistema de precios de mercado puede calcular fielmente los costos incurridos en las decisiones de producción. Aquí nos referimos a los costos en su sentido positivo, no a las oportunidades abandonadas. Es evidente que en este caso los cálculos basados en precios de mercado resultan lejos de ser adecuados. Existe una enorme literatura sobre externalidades y efectos de derrame que ilustra este punto muy bien. Será suficiente decir que en una economía de mercado competitiva siempre habrá obvios incentivos estructurales para que las firmas competitivas externalicen sus costos siempre que sea posible, o hasta el punto en que logren salirse con la suya. Los costos de contaminación son un ejemplo de esto, y necesitan típicamente de la acción del estado para imponer multas sobre la firma ofensora en cuestión, en interés de otras firmas que puedan tener que recoger en forma indirecta los costos. Los "costos sociales" son otro ejemplo. Una firma puede considerar necesario despedir parte de su fuerza de trabajo para reducir sus costos de producción y permanecer competitiva. Sin embargo, la reducción de los costos laborales tiene costosas implicaciones para los trabajadores involucrados, y para la sociedad en general, que tienden a no ser contabilizados en la hoja de balance general de la compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ha intentado evadir el problema de las externalidades y de los efectos de derrame a través de la aplicación de conceptos como "voluntad para pagar" (VPP) y "voluntad para aceptar" (VPA). Tales conceptos son problemáticos, y proveen de poco alivio a los proponentes del ACE. La VPP tiene que ver con lo que la gente está preparada a pagar para mitigar o evitar algún efecto indeseado, mientras que la VPA se refiere al nivel de compensación financiera que ellos estarían dispuestos a aceptar para soportar tal efecto. Los economistas, en su mayoría, tienden a considerar los costos involucrados en ambos casos como aproximadamente equivalentes, pero hay evidencia considerable basada en encuestas que sugieren que tal no es el caso - no de acuerdo a las "valuaciones subjetivas" de la gente sobre las pérdidas y ganancias ambientales.&lt;a id="n8" href="#8"&gt;8&lt;/a&gt; De hecho, las pérdidas ambientales tienden a ser más altamente valuadas que las ganancias ambientales, aun cuando estén involucradas similares cantidades de dinero. Hay otro número de problemas asociados con estas técnicas (por ejemplo: la tendencia a subestimar el valor futuro de los recursos; el problema de los valores que no son de uso, y los valores sobre opciones sobre las que la persona no hace uso, o quizá solo lo haga en una fecha posterior) todo lo cual subraya las fallas de las valoraciones de mercado, fallas que el ACE tiende a ignorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;C) El problema del "ingreso neto"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según el ACE, no solo es necesario descubrir la combinación menos costosa de insumos requeridos para producir un bien determinado. También es necesario asegurar que el ingreso obtenido de la venta de este bien es suficiente para cubrir los costos de producirlo. Esto solo se puede hacer asociando precios a los insumos de la firma (A y B en nuestro ejemplo) como también a su producto (bien X).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El "ingreso neto" es la diferencia neta entre el ingreso de una firma y sus costos. Al ingreso neto positivo se le conoce usualmente como ganancia; al ingreso neto negativo como pérdida. Mises lo plantea así: "Cada paso de las actividades empresariales está sujeto al escrutinio del cálculo monetario: La premeditación de la acción planeada se vuelve pre-cálculo comercial de costos esperados e ingresos esperados. El establecimiento retrospectivo del resultado de la acción pasada se convierte en ganancias y pérdidas contables".&lt;a id="n9" href="#9"&gt;9&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este enunciado es revelador, por que enuncia una falla seria en el ACE. La capacidad de computar ganancias y pérdidas es lo que en teoría asegura la eficiencia - es decir una lucrativa - asignación de recursos. Pero resulta que no asegura nada de eso. Solo por que un sistema de precios de mercado le facilite a uno un conjunto de cifras con las cuáles realizar cálculos precisos, eso no significa que esas cifras resultarán ser correctas - es decir, que guiarán infaliblemente al empresario hacia un ingreso neto positivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Steele lo plantea así: "Como todas las decisiones de producción son sobre el futuro, y el futuro es siempre incierto, los tomadores de decisiones deben de adivinar, jugar con corazonadas, y seguir sus experimentadas narices"&lt;a id="n10" href="#10"&gt;10&lt;/a&gt; y "En el mercado los empresarios anticipan, especulan, agonizan, adivinan y toman riesgos. Ellos frecuentemente realizan elaborados cálculos, conscientes de que el resultado de tales cálculos es solo tan bueno como los supuestos en los que se basan. Siempre envueltos en una nube de ignorancia, los tomadores de decisiones de mercado luchan por discernir los indefinidos contornos de las cambiantes formas que aparecen ambiguamente entre la niebla".&lt;a id="n11" href="#11"&gt;11&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto parece lo suficientemente claro, pero curiosamente Steele se siente impulsado a preguntar: "¿Acaso el hecho de que la producción es realmente guiada por estimados de ingresos futuros, y no por la lectura de precios presentes/recientes destruye la fuerza del argumento de Mises? Aparentemente no, por dos razones: 1. Los precios pasados son una guía que ayuda a la gente a hacer estimados más exactos (aunque siempre falibles) de los precios futuros; y 2. los estimados de los precios futuros son eventualmente confirmados o refutados. Hay una prueba objetiva de la exactitud de los resultados: pérdida o ganancia."&lt;a id="n12" href="#12"&gt;12&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer punto de Steele como que debilita su afirmación previa de que la producción no puede guiarse por los precios presentes/recientes, y no parece ser capaz de decidirse sobre la relevancia de estos últimos. Él mismo admite que los empresarios pueden calcular las cosas espectacularmente mal al basarse en precios presentes/recientes - la crisis energética de los años 1970's es un caso que cabe mencionar. Hay que notar también que los precios presentes/recientes son un record de costos contables, no de costos de oportunidad, y por lo tanto no arrojan mucha luz sobre las oportunidades dejadas de lado al tomar decisiones de producción, ya que las últimas son una "referencia tácita al hipotético ingreso futuro, que solo puede ser adivinado."&lt;a id="n13" href="#13"&gt;13&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El admite que los empresarios son falibles, y sin embargo no parece ver la inconsistencia entre admitir esto y afirmar que el sistema de precios asegura un "cálculo exacto".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo punto de Steele - de que hay una prueba objetiva de la exactitud de los estimados empresariales - es presumiblemente el más importante, pero aun así, no se sostiene. Recordemos que lo que buscamos es alguna manera confiable de guiar a los empresarios a tomar decisiones de producción acertadas en lo que respecta al ingreso neto en el futuro - de otra manera no tendría mucho sentido en seguir insistiendo sobre la en la necesidad de un "cálculo exacto". El hecho de que el proceso de mercado es retrospectivamente "auto-correctivo" en eliminar o en dejar en la bancarrota a las firmas que se equivocan (que incurren en pérdidas económicas) al hacer sus estimados sobre el futuro es completamente irrelevante. Las pérdidas son pérdidas, como dice el dicho. Y más importante aun, no hay garantía de que aquellos empresarios que tuvieron la fortuna de estimar los precios futuros correctamente podrán continuar haciéndolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que enfatizar que no estamos hablando de algún proceso selectivo en funcionamiento que refine incrementalmente las habilidades de los empresarios para realizar generalmente juicios económicos acertados, como parece que Steele sugiere. Si este fuera el caso, entonces la historia de la economía de mercado se manifestaría con una progresiva reducción de la incertidumbre y el riesgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otro tema, cuando Steele se refiere a la pérdida o ganancia como una prueba objetiva de la exactitud de los estimados de los precios futuros, uno presume que con "ganancia" él se refiere aquí a ganancia contable o ingreso neto. Sin embargo, esto es un poco confuso. Esto se debe a que él utiliza el término en otro sentido más especializado. El retorno de un empresario sobre su capital, asegura él, es llamado "interés" (o lo que llamaríamos comúnmente ganancia) y cuando éste es igual a su ganancia contable "esta no es una ganancia en un sentido estricto económico. La verdadera ganancia es un retorno superior al interés".&lt;a id="n14" href="#14"&gt;14&lt;/a&gt; Lo irónico es que tal ganancia solo puede darse cuando la economía se desvía del modelo abstracto de competencia perfecta y de la eficiente asignación de los recursos. Cómo Lachman observa "las ganancias se obtienen cuando hay diferencias precio-costo; ellas son por lo tanto un típico fenómeno de desequilibrio".&lt;a id="n15" href="#15"&gt;15&lt;/a&gt; Así, según la teoría de los partidarios del libre mercado, con la que explican como el mercado se comporta, las mismas imperfecciones que ellos deploran (como las tendencias monopolísticas) "son de hecho dinámicas generadoras de ganancias en el sistema económico. En otras palabras, las imperfecciones del mercado son la principal fuente de ganancia en la economía".&lt;a id="n16" href="#16"&gt;16&lt;/a&gt; Tal ganancia, como Steele señala, es el resultado del empresario anticipándose al mercado, y beneficiando a la sociedad en el proceso. Presumiblemente, tales beneficios no se darían en el idealizado (y completamente irreal) modelo competitivo del libre mercado al que los defensores del libre mercado tratan de realizar, y lo que es necesario más bien es un modelo menos competitivo en el que a las distorsiones de precio se les da más libertad de juego. Pero esto, por supuesto, socava un importante supuesto del ACE acerca de la necesidad de que se le de libertad a las fuerzas del mercado para asegurar la "exactitud" de los precios de mercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según el ACE, en la ausencia de precios de mercado que permitan a los emprendedores hacer cómputos de ganancia y pérdida, la eficiencia económica no puede ser asegurada. Esto, se argumenta, es incompatible con el mantenimiento de una desarrollada infraestructura económica. Sin embargo, hemos visto cuan problemáticos pueden ser tales cómputos de ganancia y pérdida en el mundo real, a pesar de la evidencia de una infraestructura económica desarrollada alrededor de nosotros (a la que los proponentes del ACE se deleitan en señalar y en atribuir al mercado). Esto sugiere que debe de haber algo seriamente equivocado en la teoría misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso, la afirmación de que una economía socialista necesitaría ser capaz de calcular un "ingreso neto" en algún sentido no se sostiene al escrutinio. La noción de "ingreso neto" de hecho se deriva simplemente de los requerimientos funcionales del capitalismo para realizar una ganancia a través de un intercambio de mercado, esto significa que es una necesidad específica de un sistema. Ciertamente éste requiere que los insumos y productos se reduzcan a un común denominador para facilitar la comparación, y por lo tanto asegurar que cuando una mercancía se intercambie por otra, ellas sean equivalentes. De hecho, las transacciones de mercado necesitan de tal equivalencia. Sin embargo de esto no se sigue que este tipo de comparaciones haciendo uso de un común denominador serán requeridas en una economía socialista. En tal economía, "el intercambio económico" de cualquier tipo no se aplicará más. Ni será necesario determinar si 'más' o 'menos' de riqueza en general estaría siendo creada de la que se habría usado en el proceso de producción de tal riqueza, por la simple razón de que el concepto de riqueza "en general", una noción completamente abstracta y cruda de riqueza agregada, no tiene uso práctico en sí misma, y carecería completamente de sentido fuera del contexto del intercambio de mercancías. Hay que enfatizar que esto no significa que una economía socialista no tendrá manera de asegurar que los recursos serán asignados en forma eficiente (lo cual consideraré más tarde) solo significa que esta economía no necesita operacionalizar esta noción totalmente insatisfactoria de "ingreso neto" para lograr la asignación eficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;D) Estimando los efectos negativos de la mala asignación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mises era claramente inflexible en su postura de que el socialismo no podía llevarse a la práctica por que carecía de algún método de cálculo económico. La implicación de tal afirmación es que el efecto de no poseer tal método sería tan devastador como para prevenir que el socialismo se hiciera alguna vez realidad. Sin embargo, como Bryan Caplan señala, esto contradice la propia afirmación de Mises de que "la teoría económica solo ofrece leyes cualitativas, no cuantitativas".&lt;a id="n17" href="#17"&gt;17&lt;/a&gt; De acuerdo con Mises en &lt;span style="font-style:italic;"&gt;La Acción Humana&lt;/span&gt; (citado en Caplan) "la economía no está, como los ignorantes positivistas repiten una y otra vez, rezagada por que no sea cuantitativa. No es cuantitativa por que no hay constantes". Pero si tal es el caso ¿Cómo se podrían cuantificar los efectos negativos de esta supuesta mal asignación en una hipotética economía socialista y llegar a concluir de que sería tan severa que impediría la factibilidad del socialismo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El argumento miseano parece descansar en la afirmación de que hay un número finito de opciones en lo que respecta al uso de los insumos que llevarían a una asignación eficiente, mientras que hay una infinidad de opciones que harían que esos insumos fueran mal asignados. Lo más probable es que sin los medios para hacer cálculos económicos, los tomadores de decisiones en una economía socialista escogerían una de las últimas opciones. Según lo plantea Mises, el cálculo económico "provee de una guía en medio de la multitud desorientadora de posibilidades económicas. Nos permite extender los juicios de valor que solo aplican directamente a los bienes de consumo -o al menos a los bienes de producción de órdenes más bajos - a todos los bienes de órdenes más altos. Sin él, toda producción que se realiza por métodos largos e indirectos implicaría muchos pasos en la oscuridad... Y tenemos entonces una comunidad socialista que debe cruzar el océano entero de posibles e imaginables permutaciones económicas sin la brújula del cálculo económico."&lt;a id="n18" href="#18"&gt;18&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, como veremos más tarde, una economía socialista será capaz de evitar esa suerte a través de la institucionalización de un conjunto de restricciones que conducirán a los tomadores de decisiones hacia la eficiente asignación de recursos. En cualquier caso, la afirmación de Mises de que la falta de una brújula confiable para orientar a los tomadores de decisiones podría tambien dirigirse al capitalismo de mercado. Esto es lo que puede inferirse de la Teoría del Segundo Óptimo formulada por Richard Lipsey y Kevin Lancaster en 1956.&lt;a id="n19" href="#19"&gt;19&lt;/a&gt; Al considerar el modelo de "equilibrio general" de la economía, ellos argumentaron que para que se de el equilibrio (la asignación óptima de pareto), un número de condiciones de equilibrio deberían de cumplirse simultáneamente, de manera que la oferta de todos los bienes sea exactamente igual a la demanda de ellos, el precio de los bienes siendo exactamente igual al costo marginal de producirlos, y la ganancia a largo plazo de todas las firmas siendo igual a cero. Cuando tan solo una de las condiciones óptimas no se satisfaga, entonces el 'segundo óptimo' solo puede ser alcanzado desviándonos de las otras condiciones paretianas. Para decirlo en pocas palabras, cualquier distorsión de un precio conduce a que todos los otros precios sean distorsionados debido a las consecuencias para las razones de intercambio en todas las ramas de la economía, y como las distorsiones de precios van a surgir inevitablemente en el mercado, los tomadores de decisiones capitalistas tendrán que lidiar con todo un océano de posibles e imaginables permutaciones económicas en las que la capacidad de realizar cálculos precisos utilizando precios de mercado no servirá de mucho. Esto se debe a que tales precios, conteniendo tales distorsiones, serán casi por definición incapaces de proveer de una guía confiable (en términos de la teoría de precios). Por supuesto, tal noción de "equilibrio general" es una mera abstracción y no tiene base empírica alguna. Aunque Mises reconoció esto, él no pareció percibir las devastadoras consecuencias que esto tuvo para su propia teoría de "cálculo económico". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La implicación del argumento de Mises es que entre más espacio se le de al libre juego de las fuerzas de mercado, más eficiente y confiable será la asignación de recursos. ¿Puede esta afirmación ser comprobada empíricamente? Se argumenta a menudo de que las así llamadas economías de libre mercado se desempeñan mejor que sus competidoras más intervencionistas de los capitalismos de estado. Pero esto puede deberse a cualquier número de razones diferentes de las del "cálculo económico": diferencias en las dotaciones de recursos naturales y laborales, la prevalencia de desastres naturales, circunstancias históricas (por ejemplo, conflictos civiles), el problema de incentivos en regímenes opresivos (un punto que Caplan hace) y la dependencia económica (una referencia a la "teoría de la dependencia" y a los argumentos de que el ya desarrollado Primer Mundo sistemáticamente "subdesarrolla" al Tercer Mundo). Está el problema ulterior de desenredar la causa del efecto. Por ejemplo, ¿Es el caso de que las economías relativamente exitosas lo son debido a implementar políticas de libre mercado, o son esas políticas el resultado del éxito económico? Aquellas economías que son más competitivas tienden a ser más favorables al libre comercio por la obvia razón de que tienen poco que temer de la competencia, mientras que a la inversa, las economías menos competitivas o exitosas tenderán a adoptar enfoques más proteccionistas o intervencionistas para proteger sus intereses. De hecho, esto es lo que permitió a Alemania, al final del siglo 19, superar a Gran Bretaña en términos de producción industrial, mientras que la última fue relativamente &lt;em&gt;laissez faire&lt;/em&gt; en apariencia. Alemania y otras economías continentales de su tiempo se apoyaron fuertemente en tarifas y otras medidas intervencionistas para construir sus industrias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El apoyo empírico para la tesis del cálculo económico es por lo tanto notablemente débil. En cualquier caso no hay, nunca ha habido, ni nunca habrá tal cosa como una estricta economía de "libre mercado" en el mundo real. En el mundo real, el mercado opera en tándem con el estado capitalista, variando solo en el grado en que esto sucede. Como Karl Polanyi ha notado: "El camino al libre mercado fue abierto por la intervención estatal, intervención que lo mantuvo abierto y se mantuvo continuada, controlada, y centralmente planificada".&lt;a id="n20" href="#20"&gt;20&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;E) El costo del cálculo económico&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo que frecuentemente se deja de lado es que la contabilidad, aunque se ocupe de disminuir costos, es en sí misma un costo significativo. Esto tiene importantes implicaciones para el ACE. Paralelo al sistema de contabilidad física (véase &lt;a href="#alternativa"&gt;sección 5&lt;/a&gt;) lo que tenemos hoy es un complejo sistema de contabilidad monetaria. La contabilidad monetaria es un proceso altamente complejo en el que todas las empresas en una economía capitalista deben comprometerse, aunque cumpla un papel supernumerario en lo que concierne al proceso de organización física de la producción. En anteriores formaciones sociales de clase, el dinero ocupaba un papel secundario en la vida económica de la sociedad; en el capitalismo moderno, sin embargo, su influencia lo llena todo. Su propósito no es asegurar la eficiente asignación de recursos como tal, sino hacer expeditos los intercambios comerciales, al proveer de un equivalente universal contra el cual todas las mercancías se intercambian, permitiendo así el cómputo de ganancias y pérdidas a los actores competidores involucrados en los intercambios de mercado. Por esa razón es que suplantó eventualmente al tradicional sistema de trueque - debido a los obvios fallos estructurales del último, los cuales impedían los intercambios de mercado. Por ejemplo, usted no puede cambiar un cerdo por dos gallinas de su vecino si él o ella ya tiene un abastecimiento de cerdos; pagando en efectivo a su vecino se soluciona ese problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de obligar a los actores económicos a que se involucren en la actividad monetaria, el desarrollo del capitalismo hizo surgir toda una plétora de instituciones y actividades económicas directa o indirectamente  relacionadas con el manejo y circulación del dinero, en vez de en la producción de valores de uso como tales - por ejemplo: bancos, compañías de seguro, departamentos de pago, sociedades constructoras, etc. De hecho, este vasto sector de la economía que prolifera continuamente es el resultado del crecimiento natural de las necesidades sistémicas de un sistema económico centrado en la acumulación competitiva de capital; tales instituciones y actividades surgieron precisamente para servir esas necesidades. Uno podría argumentar que un banco, por ejemplo, desempeña un papel útil al prestar dinero a una fábrica, y así permite a esta última manofacturar cosas útiles que los consumidores en una economía de mercado pueden valorar. Por lo tanto, los bancos no desempeñan una función menos importante que las fábricas en la producción de estas cosas útiles. Pero esto es recurrir a un truco de prestidigitación, es pasar por alto la distinción que hay que hacer entre condiciones específicas en las que una fábrica tiene que operar por fuerza dentro de un sistema económico, y el proceso físico de producción mismo. Es el primero el que está precisamente siendo cuestionado, al que por otra parte los proponentes del ACE dan por sentado, y asumen que está relacionado con el último. Es decir, ellos asumen lo que deben probar: que no se puede operar un moderno sistema de producción sin precios de mercado (y por lo tanto, sin esa clase de instituciones - como los bancos - ligadas con los intercambios de mercado en el capitalismo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la eliminación de tales actividades e instituciones, con lo esencial que puedan ser para el funcionamiento de una economía de mercado, pero improductivas en sí mismas desde el punto de vista de producir valores de uso, o de satisfacer las necesidades humanas, lo que constituye talvez la más importante (pero por supuesto no la única) ventaja productiva que una economía socialista tendría sobre una economía capitalista. La eliminación de este desperdicio estructural intrínseco al capitalismo liberaría una vasta cantidad de trabajo y materiales para la producción socialmente útil en el socialismo. Exactamente cuántos recursos adicionales se harían disponibles para la producción socialmente útil de esta manera es un punto en disputa. La mayoría de los estimados sugiere el doble de recursos disponibles en comparación con el presente.&lt;a id="n21" href="#21"&gt;21&lt;/a&gt; Sin embargo, los proponentes del ACE, mientras afirman que el socialismo se hundiría en un abismo de ineficiencia y producción decreciente sin la guía de los precios de mercado, parecen tener una voluntad determinada de negarle al socialismo esta particular ventaja productiva que tiene sobre el capitalismo, al postular la necesidad de instituciones como bancos - o alguna forma análoga de banca en una economía socialista. Esta es una afirmación tendenciosa: es leer torpemente en el socialismo los requerimientos funcionales del capitalismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4 EL SOCIALISMO Y LA DISTRACCIÓN DE LA PLANIFICACIÓN CENTRAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las vacas sagradas de la Izquierda es la idea de la "economía planificada". Esto puede ser bastante engañoso. Dada la tradicional hostilidad de la izquierda contra el "libre mercado", esto puede dar la impresión de que el libre mercado es algo contrario a la "planificación". Pero este no es el caso. El libre mercado está repleto de planes de todo tipo. La diferencia es que las interconexiones o interrelaciones entre esta miríada de planes no es planificada, sino espontánea y anárquica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La "planificación central" es la propuesta de eliminar toda esta espontaneidad no planificada asimilando los diferentes planes dentro de un solo plan social amplio. Para los apologistas del libre mercado críticos del socialismo, como Mises y Hayek, se da por sentado que una economía socialista sería centralmente planificada en este sentido del término. Se argumenta que esta dirección central de la actividad económica iría necesariamente de la mano con una estructura vertical de mando (a la que Mises llama "el principio del Fuhrer") para asegurar que las metas de producción se cumplan de acuerdo con el plan central, sin ninguna desviación que pudiera amenazar la coherencia del plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las inevitables consecuencias que fluyen de esto es que una economía socialista no sería dirigida en forma democrática, que el racionamiento central suplantaría al libre acceso y que el trabajo voluntario cedería el paso al trabajo coaccionado. En resumen, ya no estaríamos hablando del "comunismo" o "socialismo" tal como estos términos fueron tradicionalmente entendidos por individuos como Marx, Engels, Morris y Kropotkin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está fuera del propósito de este artículo el considerar en detalle la naturaleza problemática de esta particular noción de "planificación central". Será suficiente con decir que sería logísticamente imposible recopilar toda la información dispersa relacionada con la oferta y la demanda para cada tipo concebible de bien de producción o bien de consumo a lo largo de una economía. En teoría, esto implicaría construir una estupendamente complicada y laberíntica matriz de insumo-producto para acomodar toda esta información, pero aun así, los cambios no previstos como los desastres naturales y los movimientos de población perturbarían seriamente las razones de insumo-producto, con ramificaciones que se extenderían incontrolablemente a cada otra área de la economía. Esto necesitaría de una reformulación completa del plan, y como el cambio es un factor endémico de la vida, se sigue que nunca habría la oportunidad de poner el plan en práctica, habría que confinarlo constantemente al tablero de dibujo, asumiendo que un tablero lo suficientemente grande pudiera encontrarse para tal propósito. Mientras que esto no toca al ACE como tal, se puede ver como un argumento suplementario para demostrar la imposibilidad del socialismo (o comunismo) como una forma de organización económica. De hecho, esto explica por qué los críticos del socialismo mantienen tantas veces que el abandono del mecanismo de precios solo puede funcionar al nivel de Robinson Crusoe: dada la complejidad de la producción moderna es imposible que una sola mente - como la de Crusoe - pueda abarcar la totalidad de las interconexiones que esto implica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es razonable el supuesto de que una economía socialista implicaría planificación centralizada, o a nivel social amplio? Podría serlo si se demostrara que fue defendida por los proponentes de tal economía. Steele es inequívoco al asegurar que tal es el caso. El cita las objeciones de Marx y Engels a la anarquía de la producción capitalista y a la asignación de los recursos "a las espaldas de los productores", así como a su defensa del "control social consciente" y la implementación de un "plan social definido".&lt;a id="n22" href="#22"&gt;22&lt;/a&gt; Podría parecer una inferencia razonable de tal lenguaje suponer que lo que Marx y Engels tenían en mente era de hecho la clase de planificación social amplia - o planificación central - a la que Steele se refiere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, Steele mismo reconoce que la palabra "plan" tiene muchos matices de significado&lt;a id="n23" href="#23"&gt;23&lt;/a&gt;; podría incorporar un conjunto de intenciones o podría también incluir los medios para ejecutar estas intenciones. Algunos de los puntos que Steele hace contradicen totalmente su afirmación de que Marx y Engels defendieron en forma inequívoca la "planificación central". Así, el reconoce que "Marx visualiza la administración comunista como una federación de grupos auto-gestionados mayormente ocupados en sus asuntos internos, y colaborando con los comparativamente pocos propósitos que conciernen a todos los grupos".&lt;a id="n24" href="#24"&gt;24&lt;/a&gt; Esta visión del comunismo es incuestionablemente incompatible con la versión de Steele de la "planificación central".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La referencia a la "anarquía de la producción" es altamente engañosa, y parece que Steele interpretó mal las cosas al asumir que Marx y Engels implicaron con esto el deseo de reemplazar una situación en la que se tiene una miríada de planes (y la interconexión no planificada entre ellos) con un solo plan social general donde el patrón total de la producción es planeado. Al contrario, parece más razonable asumir que con "anarquía de la producción" , Marx y Engels se estaban refiriendo a las ingobernables y ciegas leyes del capitalismo que median en los asuntos humanos y se atraviesan en el camino de las intenciones humanas conscientes. A menudo esta frase está ligada en sus escritos al ciclo capitalista del comercio, el cual es una manifestación particularmente apta de esas leyes ingobernables. Aquí tenemos una  perversa situación de "sobreproducción" junto a un incremento de la miseria y la necesidad. ¿Qué mejor medio de expresar la idea de intenciones subjetivas siendo voluntariamente negadas por fuerzas operando más allá del control de esas intenciones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más evidencia en apoyo de esta interpretación de "anarquía de la producción" es provista por la afirmación de Engels en &lt;em&gt;Socialismo - Utópico y Científico&lt;/em&gt; - de que la anarquía en el capitalismo crece "a una altura cada vez mayor". Esta es una alusión a la severidad incrementada de las crisis económicas que él imaginaba que ocurrirían en el capitalismo. El hecho de que él se haya equivocado o no en suponer esto no viene al caso. Steele sostiene que Marx y Engels se sucribían a la idea de que había una tendencia inherente en el capitalismo hacia la centralización  y concentración - en otras palabras, a una gradual disminución en la espontaneidad no planeada entre las diferentes unidades competidoras en virtud de una declinación en el número de tales unidades competidoras en el mercado. Estrictamente hablando, esto implicaría menos "anarquía" en la interpretación que Steele le da a la palabra; pero como hemos visto en el caso de Engels, tal anarquía tiende a crecer "a mayores alturas". Claramente esto contradice la afirmación de Steele de que "Para Marx, la anarquía de la producción no es una cualidad emergente del mercado. El mercado no causa la anarquía de la producción. La anarquía de la producción causa al mercado."&lt;a id="n25" href="#25"&gt;25&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero incluso si Marx y Engels fueron defensores de la planificación central, eso no significa que cada comunista o socialista deba seguirlos. ¿Qué acerca de aquellos que no defienden la planificación central, y de hecho, claramente rechazan explícitamente la idea? En tanto que ellos defiendan una visión de la sociedad futura que implique una multitud de planes interactuando, y una significativa descentralización, esto podría decirse que se ajusta a la noción de Steele de "anarquía de la producción". La pregunta es si esta anarquía de la producción "causa el mercado", como provocadoramente sugiere Steele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Steele tiene poco que decir sobre el asunto, y otros intentos de lidiar con el concepto de una economía sin mercado relativamente descentralizada, tal como el tratado de Kevin McFarlane &lt;em&gt;El verdadero socialismo tampoco funcionaría&lt;/em&gt; (Libertarian Alliance, 1992. Economic notes. No.46) han sido ligeros de teoría, o simplemente mal concebidas. Tal es la fuerza de la planificación central en los críticos del socialismo defensores del libre mercado, que ellos encuentran difícil visualizar que éste sea organizado con otra base.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como sugerí antes, esto tiene profundas repercusiones para la discusión sobre el cálculo económico. No es que el ACE necesariamente implique o descanse en una visión de socialismo que implique planificación central. Sin embargo, en tanto los defensores del ACE sí sostengan tal visión, es precisamente esto, según argumentaré, lo que impedirá reconocer una efectiva respuesta al ACE. Esto es, predicada en una solución que necesita una visión de socialismo que, al contrario, es relativamente descentralizada y espontáneamente ordenada. Es a esta visión a la que finalmente nos volvemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="alternativa"&gt;5 ANATOMÍA DE UNA ECONOMÍA SOCIALISTA&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Por "socialismo" o "comunismo", como vimos antes, se entendía tradicionalmente a una sociedad sin mercados, dinero, trabajo asalariado o estado. Toda la riqueza sería producida en forma voluntaria. Los bienes y servicios serían provistos directamente para necesidades auto-determinadas y no para la venta en el mercado, estos estarían libremente disponibles para ser tomados por los individuos, sin requerirles a estos individuos que ofrezcan algo en intercambio directo. El sentido de obligaciones mutuas y el conocimiento de una interdependencia universal que surge de esto colorearían las percepciones e influenciarían  el comportamiento en tal sociedad. Podríamos entonces clasificar a esa sociedad como siendo construida alrededor de una economía moral y un sistema de generalizada reciprocidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libre acceso a bienes y servicios es un corolario de la propiedad común de los medios de producción del socialismo; donde se tiene intercambio económico se debe lógicamente tener propiedad privada o seccional de esos medios de producción. El libre acceso a bienes y servicios niega a cualquier grupo o individuo la influencia política con la que dominar a otros (una característica intrínseca de toda sociedad basada en la propiedad privada o sociedad de clases). Esto funcionará para asegurar que una sociedad socialista sea dirigida por la base de un consenso democrático. Las decisiones se harán en diferentes niveles de organización: global, regional y local,  con la mayor carga de toma de decisiones siendo hecha a nivel local.&lt;a id="n26" href="#26"&gt;26&lt;/a&gt;  En este sentido, una economía socialista sería policéntrica, no una economía centralmente planificada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre estas características generales que definen  a una economía socialista uno puede identificar un número de características derivadas o secundarias que interactúan unas con otras en una forma coherente, y tienen particular relevancia sobre el asunto de la asignación de recursos. De igual manera que los bienes de consumo, los bienes de producción serán libremente distribuidos entre las unidades de producción, sin un intercambio económico mediando en el proceso. Podemos listar las varias características secundarias interconectadas de una economía socialista de la siguiente forma:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;A) Cálculo en especie &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El cálculo en especie implica el conteo o medida de las cantidades físicas de diferentes cantidades de factores de producción. No existe una unidad general de contabilidad involucrada en este proceso, como el dinero, horas de trabajo o unidades de energía. De hecho, cualquier sistema económico concebible debe basarse en el cálculo en especie, incluyendo al capitalismo. Sin él, la organización física de la producción (por ejemplo, el mantenimiento de inventarios) sería literalmente imposible. Pero donde el capitalismo se basa en la contabilidad monetaria así como en el cálculo en especie, el socialismo se basa solo en el último. Esta es una razón por la que el socialismo tiene una decisiva ventaja productiva sobre el capitalismo; al eliminar la necesidad de asignar vastas cantidades de recursos y trabajo implicados en el sistema de contabilidad monetaria. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una crítica del cálculo en especie es que no permite a los tomadores de decisiones comparar los costos alternativos de agregados de combinaciones de factores de producción para llegar a una combinación de "menor costo". Esto, como vimos antes, está basado en un completo malentendido. En una economía socialista, no habrían necesidad de realizar tal operación. Sin embargo, esto no significa que no será posible comparar alternativas de combinaciones de factores - como el método 1, 2 y 3 en nuestro ejemplo - con otra base, y llegar a una decisión sobre cual es el uso más eficiente, como veremos más adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otto Neurath fue probablemente el más prominente defensor del cálculo en especie. Neurath escribió un reporte al Concilio de Obreros de Munich en 1919 titulado "De la Economía de Guerra a la Economía en Especie", al que Mises atacó más tarde. En su reporte, Neurath argumentaba que la economía de guerra de Alemania había demostrado la posibilidad de prescindir también del cualquier forma de cálculo monetario. Sin embargo, en aquel tiempo esa posición estaba algo debilitada por el hecho de que él también se suscribía a un sistema de planificación central. Esto lo hizo vulnerable a los argumentos miseanos en contra de la planificación centralizada que trata sobre los problemas de reunir la información dispersa de los actores económicos en una economía. Neurath cambió en un momento posterior de su vida su concepción centralizada del socialismo y desarrolló en su lugar una "concepción asocianal del socialismo" que implicaba "una descripción descentralizada y participatoria de la planificación socialista".&lt;a id="n27" href="#27"&gt;27&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su debate con Mises,  Neurath  fue mordaz en su crítica del "pseudoracionalismo" empleado por Mises, y el supuesto equivocado de que las decisiones racionales requieren conmensurabilidad de diferentes valores.&lt;a id="n28" href="#28"&gt;28&lt;/a&gt; Esto, como lo señala O'Neill, reduce la toma de decisiones a "un procedimiento puramente técnico" que deja a un lado "juicios éticos y políticos" (como vimos en nuestra discusión de externalidades). Una de la ventajas de un sistema de cálculo en especie es que abre la posibilidad de un enfoque más pulido y matizado a la toma de  decisiones, y le da más peso a factores tales como preocupaciones ambientales,  muchas veces dejadas de lado en los cálculos de mercado.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;B) Un sistema auto-regulado de existencias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema con un modelo de planificación centralizada de socialismo es, entre otras cosas, su incapacidad para lidiar con el cambio. Carece de cualquier clase de mecanismo de retroalimentación que permita el mutuo ajuste entre los diferentes actores de tal economía. Es completamente inflexible en este sentido. Una versión descentralizada o policéntrica del socialismo, por otra parte, vence las dificultades. Se facilita la generación de información concerniente a la oferta y la demanda para la producción y consumo de bienes a lo largo de la economía, a través de una red de información distribuida (hoy mayormente computarizada) de una manera que era inimaginable cuando Marx estaba vivo, o cuando Mises escribió su tratado de cálculo económico. Esta información, como veremos, jugaría un rol importante en el proceso de una eficiente asignación de recursos en una economía socialista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sistemas de control de existencias o inventarios, utilizando el cálculo en especie, son, como se sugería anteriormente, absolutamente indispensables para cualquier sistema moderno de producción. Aunque es cierto que ellos operan actualmente dentro de un ambiente de precios, ello no equivale a decir que necesitarán de tal ambiente para poder operar. La clave para una buena administración de existencias es la tasa de rotación de existencias - cuan rápidamente la existencia es sacada de los estantes - y el punto en el cual sea necesario reordenarla. Este también será afectado por consideraciones como los  &lt;em&gt;lead times&lt;/em&gt; - cuánto se tardará para que vengan existencias frescas - y la necesidad de anticipar posibles cambios en la demanda. Estas son consideraciones que no dependen de una economía de mercado en absoluto. Es interesante notar que Marx escribió en el &lt;em&gt;Capital&lt;/em&gt; Vol. II sobre la necesidad que tiene una economía socialista de proveer un colchón de existencias como una salvaguarda para las fluctuaciones en la demanda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una típica frecuencia de flujos de información en una economía socialista podría ser como sigue. Asumamos que un punto de distribución (tienda) tiene en existencia cierta cantidad de bienes - digamos, latas de judías horneadas. Por experiencia anterior se sabe que será necesario ordenar aproximadamente 1000 latas a los proveedores al principio de cada mes, ya que si no se hace así, al final del mes las existencias serán pocas.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asumamos que, por cualquier motivo, la tasa de rotación de existencias se incrementa rápidamente en digamos 2000 latas por mes. Esto requerirá entregas más frecuentes o, alternativamente, entregas más grandes. Posiblemente la capacidad del punto de distribución no sea lo suficientemente grande para acomodar la cantidad extra de latas requeridas, en cuyo caso se optará por entregas más frecuentes. Se podría también aumentar su capacidad de almacenaje, pero esto talvez tome algo más de tiempo. En cualquier caso, esta información será comunicada a los proveedores. Estos proveedores, a su vez, pueden necesitar más hojalata (lámina de acero cubierta de estaño), para hacer más latas, o más judías, para ser procesadas, y esta información puede similarmente ser comunicada en la forma de nuevas órdenes a los suplidores de esos artículos que se encuentran más abajo en la cadena de producción. Y así por el estilo. Todo el proceso es, en gran parte, automático - o auto-regulado - siendo conducido por las señales de información dispersa de los productores y consumidores sobre la oferta y la demanda para bienes, y, como tal, está muy alejada de la burda caricatura de una economía de planificación centralizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se puede argumentar que esto deja de lado el problema de los costos de oportunidad, que está en el corazón del argumento del ACE. Por ejemplo, si el proveedor de judías horneadas ordena más hojalata a los fabricantes de hojalata, entonces esto implicará que otros usos que se le dan a este material serán eliminados en esa cantidad. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la sistemática sobreproducción de bienes de la que Marx habló, es decir, el colchón de existencias, se aplica a todos los bienes, tanto de consumo como de producción. De manera que el aumento de demanda de un consumidor/productor, no necesariamente implicará un corte en el suministro a otro, o al menos, no inmediatamente. La existencia de un colchón de existencias nos proporciona un período de reajuste. Esto nos lleva nítidamente a nuestro segundo punto - a saber, que este argumento deja de lado la posibilidad de que hayan proveedores alternativos de este material o de hecho, para ese caso, sustitutos más disponibles para los contenedores (digamos, plástico). Tercero, y más importante, como veremos, incluso si asumimos el caso del peor escenario: en el que enfrentamos una austera decisión entre tener más latas de judías horneadas y menos de otra cosa, a causa del desvío de suministro de hojalata para la fabricación de latas adicionales - aun así hay una manera de tomar una decisión sensata que pueda asegurar la asignación económicamente más eficiente de recursos en estas circunstancias austeras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;C) La Ley del Mínimo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La "ley del mínimo" fue formulada por un químico agricultor, Justus von Liebig en el siglo XIX. Lo que dice es que el crecimiento de la planta no es controlado por el total de recursos de que la planta dispone, sino por el factor particular que es más escaso. A este factor se le llama el factor limitante. Es solamente mediante el aumento del suministro del factor limitante en cuestión - digamos fertilizante de nitrógeno, o agua en un ambiente árido - que se puede promover el crecimiento de la planta. Esto, sin embargo,  conducirá a que sea otro factor el que asuma el papel de factor limitante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ley de Liebig puede ser aplicada igualmente al problema de la asignación de recursos escasos en cualquier economía. De hecho, el rechazo de Liebig a la afirmación de que es el total de recursos disponibles lo que controla el crecimiento de la planta encuentra un eco en el rechazo socialista de la afirmación de que debemos comparar los "costos totales" de combinaciones alternativas de factores. Para cualquier combinación dada de factores requeridos para producir un bien determinado, uno de estos será el factor limitante. Siendo todas las cosas iguales, tiene sentido desde un punto de vista económico economizar más aquellas cosas que son más escasas y hacer mayor uso de aquellas que son abundantes. Los factores que se encuentren entre estos dos polos pueden ser tratados respectivamente en términos relativos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afirmar que todos los factores son escasos (por que el uso de cualquier factor implica un costo de oportunidad) y, en consecuencia, necesita ser economizado, no es un enfoque sensato para ser adoptado. Una efectiva economización de recursos requiere discriminación y selección; no se puede tratar cada factor de igual manera -esto es, igualmente escaso - o si se hace, esto resultará en una mala asignación de recursos y una ineficiencia económica. ¿Sobre que base se debe discriminar entre factores? Esencialmente, la base más sensata sobre la que hacer tal discriminación es la relativa disponibilidad de los diferentes factores y de esto es precisamente sobre lo que trata la ley del mínimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, uno puede ir más allá. Como una economía socialista sería en su mayor parte una economía auto-regulada, involucrando un considerable grado de mutuo ajuste y retroalimentación, esta sería llevada inevitablemente en la dirección de una asignación eficiente de recursos por el tipo de restricciones aludidas en la ley del mínimo de Liebig. Estas restricciones en el suministro operarían inevitablemente en cada sector de la economía y en cada punto a lo largo de cada cadena productiva. Cuando un factor en particular es limitado en relación a las múltiples demandas que recaen sobre él, la única manera en que puede ser "ineficientemente asignado" (aunque esto en última instancia es un juicio de valor) es escogiendo "incorrectamente" a cual uso final particular debe de ser asignado (un punto que consideraremos en breve). Fuera de eso, no se puede usar mal o asignar mal un recurso si simplemente no está disponible para ser mal asignado (esto es, cuando hay un inadecuado o inexistente colchón de existencias en el estante, por decirlo así). Por necesidad uno se ve obligado a buscar una alternativa más abundante o substituto (lo que sería el comportamiento sensato en esta circunstancia).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La relativa disponibilidad de un factor está determinada 1) por el suministro bruto de ese factor en relación a otros factores en cualquier agregado de factores requeridos para producir un determinado bien, tal como lo revela el sistema auto-regulado del sistema de control de existencias y 2) las razones técnicas de todos estos factores en este agregado, incluyendo nuestro factor en cuestión, requeridas para producir este bien determinado. Esta razón nos dice cuánto de cada factor es necesario, razón que podemos comparar con el suministro de cada factor para llegar a tener alguna idea de la disponibilidad relativa del factor en cuestión en relación con otros factores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veamos como esto podría funcionar en la práctica. Digamos que una unidad de un bien Y puede ser producida utilizando 3 unidades del factor M y 2 unidades del factor N. Si hay 6 unidades de M y 6 unidades de N entonces trabajamos fácilmente cual de estos factores - M o N - es el factor limitante. En este caso es M por que si 1 unidad de Y puede ser producida usando 3 unidades de M y solo hay 6 unidades de M, se sigue que solo se puede producir 2 unidades de Y en total (si descartamos N). Por otro lado, si 1 unidad de Y puede ser producida usando 2 unidades de N y hay 6 unidades de N en total esto nos permitiría producir 3 unidades de Y (si descartamos M). Si la demanda total por Y fuera solo de 2 unidades o menos entonces no tendríamos mucho de que preocuparnos. Si la demanda fuera de más de 2 unidades de Y, tendríamos que considerar maneras de incrementar el suministro de Y, por ejemplo, mediante la alteración de la combinación técnica de insumos de manera que requiera menos unidades de M y más de N. En otras palabras, estaríamos reduciendo las restricciones de suministro que M ejerce al limitar el producto de Y. Nótese que todo esto es perfectamente posible sin recurrir en manera alguna a precios de mercado. Nótese también que reconoce y pone en operación el concepto de costos de oportunidad con que el ACE está ostensiblemente preocupado. Así, si deseamos desviar 4 unidades de N fuera de la producción de Y a la producción de cualquier otro bien -llamémoslo Z -  entonces sabremos muy bien lo que hemos perdido al haber cortado los suministros de N necesarios para producir Y. Las 2 unidades de N con las que quedamos después de que las otras 4 han sido desviadas a Z solo serán suficientes para la producción de 1 unidad de Y. Mientras que antes podríamos haber producido 2 unidades de Y donde M era el factor limitante, desviando 4 unidades de N a Z significaría, en efecto, que N reemplazaría a M como el factor limitante al producir, y que el costo de oportunidad de desviar 4 unidades de N a Z nos daría la pérdida de una unidad de Y.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lenta pero inexorablemente vamos cerrando la red alrededor del ACE. Solo falta por identificar una más de las características interconectadas del socialismo para cerrar el círculo completamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;D) Una jerarquía de necesidades de producción&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier economía es necesario que haya alguna manera de priorizar las metas de producción. En el capitalismo, como hemos visto, esto se hace sobre la base del poder adquisitivo. Desde el punto de vista de las necesidades humanas, sin embargo, esto puede ser extraordinariamente ineficiente. El economista Arthur Pigou argumentaba en su influyente trabajo &lt;em&gt;Economía del Bienestar&lt;/em&gt; que es "evidente que cualquier transferencia de ingreso entre un hombre relativamente rico a uno relativamente pobre de temperamento similar, al permitir a los deseos más intensos ser satisfechos a expensas de los deseos menos intensos, debe incrementar la suma agregada de satisfacciones".&lt;a id="n29" href="#29"&gt;29&lt;/a&gt; El punto de Pigou es que la utilidad marginal de, digamos, un dólar, a un hombre pobre valía mucho más que la de un hombre rico. De esa manera, la sociedad como un todo se beneficiaría -esto es, la suma de la utilidad total sería mejorada - si hubiera una transferencia del último al primero. El problema es que esta clase de distribución del ingreso, no importa lo mucho que produzca un resultado palpablemente ineficiente, no solo es una consecuencia, sino un requerimiento funcional de una economía de mercado. De hecho, este es un punto que los defensores del libre mercado hacen rutinariamente. La redistribución, dicen ellos, tiende a socavar la propia estructura de incentivos sobre la que una economía boyante depende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es esta grosera desigualdad de la distribución del ingreso, o poder adquisitivo, la que se ha hecho más notoriamente desigual en las recientes décadas, tanto a nivel nacional como global, la que produce un efecto tan profundo en todo el patrón y la composición de la producción en estos días - y la consecuente asignación de recursos subyacente. Esto se refleja en la clase de prioridades de producción que se manifiestan alrededor de nosotros: consumo conspicuo en medio de la pobreza más abyecta. Tal consumo es la piedra angular de un sistema de diferenciación de estatus que, a su vez,  provee los fundamentos ideológicos de una dinámica acumulativa capitalista. Es de tal dinámica que el mito de las demandas insaciables florece. La lógica de la competencia económica se expresa como un imperativo económico que compele a las empresas competidoras a buscar y a estimular sin límite la demanda de mercado. El aumento en el consumo produce un aumento de estatus, lo que, a su vez, convenientemente, permite a esas empresas incrementar sus oportunidades de realizar ganancias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como Thorstein Veblen sugería en su obra &lt;em&gt;La Teoría de la Clase Ociosa&lt;/em&gt; (1925), dentro de esta estructura jerárquica en que la estima social está relacionada con la "fuerza pecuniaria" del individuo, es la forma en la que los que están en la cima ejercen su fuerza pecuniaria lo que provee el significante clave de estima social en este sistema. De ahí que el énfasis esté en el lujo extravagante, que solo los ricos pueden realmente permitirse. Pero como Veblen observa sagazmente, esto no impide que los que estén más abajo en la jerarquía imiten a los que están más arriba - incluso si esto implica desviar y malgastar sus limitados ingresos en vez de satisfacer necesidades más urgentes: "Ninguna sociedad de clases, ni siquiera las de pobreza más abyecta, deja de lado las costumbres de consumo conspicuo. Los últimos elementos que queden de este tipo de consumo solo serán abandonados por la presión de una necesidad directa. Mucha miseria e incomodidad serán soportadas antes de que la última baratija o la última pretensión de decencia pecuniaria sea dejada de lado."&lt;a id="n30" href="#30"&gt;30&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ironía es que incluso una modesta distribución de la riqueza, si fuera posible, mejoraría significativamente el potencial productivo de cientos de millones atrapados en un cenagal de pobreza absoluta por medio de la mejora de sus capacidades físicas y mentales. Para decirlo en forma simple, tal existencia de desigualdad no solo es moralmente ofensiva, es también terriblemente ineficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una economía socialista de libre acceso, la noción de ingreso o poder adquisitivo obviamente carecería de sentido. Lo mismo sucedería con la noción de estatus basada en el consumo conspicuo de riqueza. Y debido a que los individuos se encontrarían en igual relación con los medios de producción, y tendrían libre acceso a los bienes y servicios resultantes, esto alteraría en forma fundamental la base sobre la cual la escala de preferencias de la sociedad se establezca. Esto resultaría en un enfoque mucho más democrático y consensuado, y posibilitaría un sistema de valores que refleje este enfoque, el cual emergería  y le daría forma a esta agenda. Es quizá esto lo que se encuentra tras la noción de una planificación social amplia - algún tipo de enfoque coordinado y acordado en común con el cual establecer las prioridades de la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo podrían determinarse estas prioridades? Aquí la "jerarquía de necesidades" de Maslow surge en mi mente como una guía de acción. Parecería razonable suponer que las necesidades que sean más urgentes y sobre las cuales la satisfacción de otras necesidades sean contingentes, tomarían prioridad sobre esas otras necesidades. Estamos hablando aquí de nuestras necesidades básicas de comida, agua, saneamiento y casa, y así por el estilo. Esto sería reflejado en la asignación de recursos: las metas de alta prioridad tomarían preferencia sobre las metas de baja prioridad donde se revele (por medio del sistema auto-regulado de control de existencias) que las fuentes comunes de ambos tienen un suministro bajo (esto es, donde las múltiples demandas para tales recursos superen a la oferta de ellos). Buick y Crump especularon, no sin razón, que algún "sistema de puntos" podría usarse para evaluar un rango de diferentes proyectos a los que se enfrentaría tal sociedad.&lt;a id="n31" href="#31"&gt;31&lt;/a&gt; Esto proveería ciertamente de información útil con la que los tomadores de decisiones podrían guiarse en las asignaciones de recursos en los casos donde hay que escoger entre usos finales en competencia. Pero los principales mecanismos a utilizar será un asunto que tendrá que ser decidido por la sociedad socialista misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CONCLUSIÓN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos visto que una economía socialista necesitaría de algún sistema de prioridades de producción, y cómo se puede llegar a él. Hemos visto como esto impactaría en la asignación de recursos donde la oferta de esos recursos es menor a la demanda de ellos. Hemos visto el mecanismo de un sistema auto-regulado de control de existencias, utilizando cálculo en especie, que nos permitiría rastrear la oferta y la demanda. Hemos establecido que la necesidad de economizar en la asignación de recursos está correlacionada positivamente con su escasez relativa que, a su vez, es una función no solo del suministro bruto, tal como lo revela el sistema autorregulado de control de existencias, sino que es una función de la demanda y de las razones técnicas de insumos involucradas. La comparación de la escasez relativa de los diferentes insumos nos permite operacionalizar la ley del mínimo de Liebig. Habiendo identificado nuestros factores limitantes, podemos someterlos a la guía de nuestro sistema de prioridades de producción para determinar como serán asignados. En pocas palabras, a lo que hemos llegado finalmente es a un sistema coherente y funcional de partes interconectadas que de ninguna manera necesitan del cálculo económico en la forma de precios de mercado. ¿Qué es lo que queda entonces del Argumento del Cálculo Económico? Basado en un conjunto de supuestos altamente irreales de cómo una economía de mercado funciona en la práctica, este ataca lo que es obviamente una burda caricatura de una economía socialista, la que sería imposible de llevar a la práctica, en cualquier caso, por motivos diferentes del cálculo económico. En honor a la verdad, la fortuna del ACE estaba inextricablemente ligada al surgimiento de capitalismos de estado, que posaban como economías socialistas, y que se ofrecían como alternativa al mal llamado libre mercado, que eran el verdadero blanco de su hostilidad. Por esa razón, la relevancia histórica del argumento miseano ha desaparecido, junto con el colapso de estos mismos capitalismos de estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="robincox"&gt;&lt;em&gt;Robin Cox vive en la Sierra de la Contraviesa, en el sur de España 'tratando de ser un campesino', y tiene interés en temas ambientales.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Notas&lt;/strong&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="1" href="#n1"&gt;1&lt;/a&gt;. D R Steele, chapter 4 2, From Marx to Mises: Post-capitalist society and the challenge of economic calculation (Illinois; Open Court, 1992) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="2" href="#n2"&gt;2&lt;/a&gt;. J O’Neill, Nov/ Dec 1995 “In partial praise of a positivist: the work of Otto Neurath” , Radical Philosophy no 74; p.30 3) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="3" href="#n3"&gt;3&lt;/a&gt;. L von Mises, Human Action: A Treatise on Economics (Chicago: Henry Regnery, 1949), p.679 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="4" href="#n4"&gt;4&lt;/a&gt;. J Salerno, 1994 “Reply to Leland B. Yeager on ‘Mises and Hayek on Calculation and Knowledge’”, Review of Austrian Economics 7 (2), pp 111–25. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="5" href="#n5"&gt;5&lt;/a&gt;. Steele, p.11 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="6" href="#n6"&gt;6&lt;/a&gt;. Steele, p.10 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="7" href="#n7"&gt;7&lt;/a&gt;. D.R.Steele, Libertarian Student vol. 3 no 1, [n.d.], p.7&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="8" href="#n8"&gt;8&lt;/a&gt;. &lt;span style="font-size:70%"&gt;&lt;a title="Archive.org version" href="http://web.archive.org/web/20050307204812/http://www.projectcommunis.org/articles/000613.html"&gt;http://www.projectcommunis.org/articles/000613.html&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="9" href="#n9"&gt;9&lt;/a&gt;. L von Mises, p. 229&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="10" href="#n10"&gt;10&lt;/a&gt;. Steele, 1992, p.15&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="11" href="#n11"&gt;11&lt;/a&gt;. Steele, p.169&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="12" href="#n12"&gt;12&lt;/a&gt;. Steele, p.16&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="13" href="#n13"&gt;13&lt;/a&gt;. Steele, p.169&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="14" href="#n14"&gt;14&lt;/a&gt;. Steele, p.419&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="15" href="#n15"&gt;15&lt;/a&gt;. L M Lachmann, Macro-economic thinking and the Market Economy (London: Institute of Economic Affairs,1973)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="16" href="#n16"&gt;16&lt;/a&gt;. D King, The New Right: Politics, Markets and Citizenship” (London: Macmillan, 1987), p.80&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="17" href="#n17"&gt;17&lt;/a&gt;. B Caplan, &lt;span style="font-size:70%"&gt;&lt;a href="http://www.gmu.edu/departments/economics/bcaplan/whyaust.htm"&gt;http://www.gmu.edu/departments/economics/bcaplan/why.aust.htm&lt;/a&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="18" href="#n18"&gt;18&lt;/a&gt;. L von Mises, Socialism: An Economic and Sociological Analysis (Indianapolis: Liberty Fund, 1922), pp. 101, 105&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="19" href="#n19"&gt;19&lt;/a&gt;. R G Lipsey and K Lancaster, “The General Theory of Second Best”, Review of Economic Studies, vol. XXIV , Oct 1956 pp.11-32&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="20" href="#n20"&gt;20&lt;/a&gt;. K Polanyi, The Great Transformation ( Boston,1957), p.140&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="21" href="#n21"&gt;21&lt;/a&gt;. K Smith K, Free is Cheaper (Gloucester: John Ball Press,1988)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="22" href="#n22"&gt;22&lt;/a&gt;. Steele, p.255-6&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="23" href="#n23"&gt;23&lt;/a&gt;. Steele, p.256&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="24" href="#n24"&gt;24&lt;/a&gt;. Steele, p.316&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="25" href="#n25"&gt;25&lt;/a&gt;. Steele, p.50&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="26" href="#n26"&gt;26&lt;/a&gt;. Socialism as a Practical Alternative (London, SPGB pamphlet, 1994)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="27" href="#n27"&gt;27&lt;/a&gt;. O’ Neill, p.35&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="28" href="#n28"&gt;28&lt;/a&gt;. O’Neill, p. 31&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="29" href="#n29"&gt;29&lt;/a&gt;. quoted in M Lutz &amp; K Lux, Humanistic Economics: The New Challenge; (New York: Bootstrap Press, 1988), p.132&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="30" href="#n30"&gt;30&lt;/a&gt;. quoted in M J Lee (ed), The Consumer Society Reader ( Oxford: Blackwell Publishing, 2000), p.39&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a id="31" href="#n31"&gt;31&lt;/a&gt;. A Buick &amp; J Crump, State Capitalism: the Wages System under New Management (New York: St Martins Press, 1986), p. 139&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Posts relacionados&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/el-mito-del-clculo-econmico.html"&gt;El Mito del Cálculo Económico&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/clculo-econmico-respuesta-victor-l.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Victor L.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/clculo-econmico-respuesta-victor-l-ii.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Victor L. II&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/ms-sobre-clculo-econmico-comunista.html"&gt;Más sobre cálculo económico.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/clculo-econmico-respuesta-langlois.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Langlois&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/ms-sobre-clculo-econmico-comunista-ii.html"&gt;Más sobre cálculo económico comunista II&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/el-dinero-como-medida-de-valor-social.html"&gt;El dinero como medida de valor social&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/robin-cox-sobre-jerarquas-de-produccin.html"&gt;Robin Cox sobre jerarquías de producción&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Deshaciendo un Mito" /><author><name>Ardegas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06084510248484446401</uri><email>honduwave@gmail.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="06556897193812316987" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DE4BQH0-fSp7ImA9WxRSFE4.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2236429800073558263.post-6986441126907109037</id><published>2008-09-06T16:19:00.013-06:00</published><updated>2008-09-14T18:02:31.355-06:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-09-14T18:02:31.355-06:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="cálculo económico" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="comunismo libertario" /><title>Robin Cox sobre jerarquías de producción</title><content type="html">Le escribí a Robin Cox para informarle sobre el debate que estamos sosteniendo sobre &lt;a title="La controversia del Cálculo Económico. Deshaciendo un Mito" href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/el-argumento-del-clculo-econmico-ace.html"&gt;su artículo&lt;/a&gt; sobre el cálculo económico. Resulta que, a pesar de vivir en España, Cox no maneja el español suficiente para leer la discusión entera que hemos tenido, por lo que me preguntó si le podía resumir en pocas palabras lo más importante de las críticas. Esto es lo que le respondí:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;La mayor crítica que veo es con respecto a los cuellos de botella: cuando hay un insumo escaso y es necesario decidir entre varios usos competitivos. Aquí es necesaria una jerarquía de prioridades. Ellos dicen que no hay una manera práctica de establecer una jerarquía de prioridades para miles de productos, de manera que los precios son necesarios.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto es lo que Robin Cox respondió (lo traduzco con su permiso):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;Yo creo que este es un caso de no ver el bosque por los árboles. Ellos no están viendo el panorama más amplio. No solo eso, creo que es irónico que la teoría marginalista convencional afirma que los precios son un reflejo de las valuaciones subjetivas, y sin embargo aquí vemos que se arguye que los precios son necesarios para establecer tal jerarquía subjetivizada. Esta es una de las muchas contradicciones de la economía convencional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi artículo sugerí que la economía comunista necesitaría, como uno de sus cuatro componentes característicos, una jerarquía social de metas de producción decididas por la comunidad en general para guiar a las unidades de producción en la distribución y asignación de los insumos. Yo estaba pensando más bien en categorías amplias de bienes, por ejemplo: bienes de lujo, artículos médicos, etc - no bienes específicos individuales. En el caso de que aparezcan cuellos de botella tal jerarquía proveería de una guía práctica que indique cual demanda de insumos debe requerir prioridad. Esto NO significa que los bienes de baja prioridad no serán producidos, sino que simplemente la carga de la substitución tecnológica caerá más fuertemente en ellos. En cualquier caso es apropiado que los bienes de alta prioridad -o clases de bienes- deban recibir prioridad en la asignación de insumos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pero una trabajada jerarquía para miles y miles de bienes individuales? No, no creo que esto sea práctico o necesario en absoluto. Veámoslo de esta manera: ¿Qué es lo que va a pasar en la ausencia de tan altamente detallada y elaborada jerarquía? ¿Así que no puedes hacer un juicio de valor sobre que es más importante - un cepillo de dientes o un peine, una manzana o una naranja? ¿Qué importa? En cualquier caso, lo que es más importante para mí puede que no sea lo más deseable para tí. Esta es la razón por la que los críticos de una comunidad comunista caen en la supuesta necesidad de un sistema de precios: suponen que reflejan una especie de jerarquía de valoración social promedio, aunque como individuos nuestro sistema ordinal de valores se desvíe radicalmente del que está implicado en el sistema de precios. Y por supuesto, el medio por el cual expresamos nuestra valoración en un sistema capitalista -la demanda efectiva- no necesariamente tiene mucha relación con la valoración subjetiva a la que sirve de canal.  Regreso al caso del mendigo que quiere una comida completa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El punto es que una amplia jerarquía de metas de producción es todo lo que se necesita. Más allá de eso se vuelve impráctica y sub-óptima. Los costos superarían cada vez más los beneficios. Las restricciones que tal amplia jerarquía ejerce a lo largo de la amplia producción social puede ser comparada con el efecto que un imán tiene al ser movido sobre un puñado de limaduras de hierro: permite orientar en forma amplia las decisiones sobre la asignación de insumos en la DIRECCIÓN de asegurar que lo más valioso reciba atención primero. Esto es todo lo que se necesita, no un sistema perfectamente calibrado cubriendo cada tipo individual de producto. La perfección es inalcanzable e innecesaria, y viene, como he dicho, con rendimientos decrecientes pronunciados y costos crecientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, una de las grandes ventajas productivas de un sistema comunista es que hace innecesaria toda una gama de actividades improductivas que solo son necesarias para el funcionamiento del sistema capitalista de producción de mercancías. Al eliminar todas estas actividades socialmente inútiles -desde la banca hasta los recogedores de impuestos, desde los corredores de seguros a los ejércitos permanentes- se liberarán inmensas cantidades de trabajo y recursos para la producción socialmente útil (Algunos estimados apuntan a un incremento del doble de recursos a este efecto. Es fácil ver lo que esto significa para el supuesto problema de escasez). La burocracia, por ejemplo, se reducirá al mínimo. Es claro que una sociedad comunista no querrá añadir innecesariamente a sus funciones burocráticas el elaborar y operar una detallada jerarquía de valores de producción como estos críticos sugieren. Los costos de oportunidad serían seguramente excesivos, incluso asumiendo que tal jerarquía pueda ser diseñada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta es la respuesta original en inglés:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;My statement is:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;The main criticism I see is with respect to bottlenecks: When there's a scarce input and you have to decide among competitive uses. There a hierarchy of priorities is needed. They say there's no practical way to establish a hierarchy of priorities for thousands of products, so prices are needed.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;To which Robin Cox answers: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;I think this is a case of not being able to see the wood for thr treees!  They are not looking at the broad picture.  Not only that, I think it is ironic that conventional marginalist theory asserts that prices are a reflection of subjective valuation yet here we see it being argued here that prices are needed in order to establish such a subjectivised hierarchy.  This is one of the many contradictions of conventional economics.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;I did suggest in my article that a communist economy would need, as one of its four main component features, a social hierachy of production goals decided by the community at large to guide production units in the distribution and allocation of factor inputs.  I was thinking more of broad classes of goods - e.g luxury goods, medical goods etc - not specific individual goods. In the event of inpput bottlenecks such a production hierarchy provides a workable guide as to which demand for inputs should receive priority.  This does NOT mean low priority goods would go unproduced but simply that the onus of technological substitution would fall more heavily on them.  In any event it is quite right and proper that higher priority goods or classes of goods should receive priority in the allocation of inpus.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;But a worked out hiearchy for thousands and thousands of individual goods?  No , I dont think this is practical or necessary at all.  Look at it this way - what is going to happen in the absence of such a highly detailed and elaborated hierarchy?  So you cannot make a value judgement as to what is more important  - a toothbrush or a comb, an apple or an orange.  So what?  In  any case what is more valuable to me may not be more valuable or desirabñe to you.  This is why critics of a communist society fall back on the suposed necessity of a price system - it is supposed to reflect a kind of socially averaged valuation hierarchy even if , as individuals, our ordinal system of values may depart radically from what is implied in the price system.  And, of course, the means by which we express our valuations in a capitalist market - effectrive demand - is and does not necessarily bear much relation to our subjective valuation which it mediates. I go back to my example of the beggar wanting a four square meal.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;The point is that a broad hierarchy of production goals is all that is needed.  BEYOND THAT it becomes impractical and sub-optimal. The costs would increasingly outweigh the benefits. The contraints that such a broad hierarchy exercises across social broad production may be likened to the effect that a magnet has on being drawn across a pile or iron filings. It broadly orientates production decisions relating to input allocations in the DIRECTION of ensuring that what is most valuable receives attention first.  This is all that is needed , not a perfectly caibrated system covering single  kind of good. Perfection is unachievable and unnecessary and comes, as I say, with sharply diminishing returns and increasing costs.  &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Indeed, one of the greatest productive advantages of a communist system is that it makes unneccessary a whole range of unproductive activities that are only necessary for the functioning of a capitalist system of commodity production. Eliminating these socially useless activities - from banking to tax collectors, from insurance brokers to standing armies - will release huge amounts of labour and resources for socially useful production. (Some estimates point to a an effective doubling or resources to this end in which case what does this mean for the alleged problem of scarcity).  Bureaucracy for instance will be pared down to a minimum.  Surely a communist society would not want to add  unnecessarily to its bureaucratic functions by elaborating and operating a detailed hierarchy of production values such as this critics suggest. The opportunity costs would surely be excessive even assuming such a hierarchy could be devised.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Posts relacionados&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/el-mito-del-clculo-econmico.html"&gt;El Mito del Cálculo Económico&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/clculo-econmico-respuesta-victor-l.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Victor L.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/clculo-econmico-respuesta-victor-l-ii.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Victor L. II&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/ms-sobre-clculo-econmico-comunista.html"&gt;Más sobre cálculo económico comunista&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/clculo-econmico-respuesta-langlois.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Langlois&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/ms-sobre-clculo-econmico-comunista-ii.html"&gt;Más sobre cálculo económico comunista II&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/el-dinero-como-medida-de-valor-social.html"&gt;El dinero como medida de valor social&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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No hay necesidad de precios en todo el proceso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, el problema surge cuando hay un cuello de botella, cuando un insumo escaso requiere tomar una decisión entre usos competitivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al insumo escaso que funciona como cuello de botella le llamamos &lt;em&gt;factor limitante&lt;/em&gt;. Este factor limitante permite decidir cuantas unidades de A hay que sacrificar al desviar el factor limitante a un producto B. Por medio de un orden de preferencias determinado por la comunidad se decide cual es el bien prioritario que hay que producir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo se puede ampliar la producción del insumo que actúa como factor limitante, se buscan sustitutos, o se cambia la combinación técnica de los insumos para ahorrar el insumo más escaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El colchón de existencias proporciona un margen de maniobra para realizar estos cambios sin que se produzca una interrupción abrupta de la provisión de algún bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero surge el problema de que en una economía compleja puede haber miles de productos que requieran de un insumo escaso, por lo que un ordenamiento detallado de jerarquía de prioridades puede ser extremadamente engorroso. Mucho más si pensamos que miles de individuos deben de ponerse de acuerdo para establecer una escala de prioridades. Esto simplemente no es práctico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema no lo es tanto cuando clasificamos los bienes en categorías más amplias. Es evidente que los artículos de primera necesidad deben tener prioridad sobre los artículos de lujo, por lo que la asignaremos el recurso escaso especialmente a los primeros. Podemos categorizar sucesivamente los bienes según vayan proporcionando un nivel de bienestar creciente sin que nos sintamos abrumados por el gran número de decisiones. Si va sobrando material se podrá ir asignando a las necesidades menos urgentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Organización comunitaria&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para tomar las decisiones de producción es necesario que haya una forma de organización de los grupos de trabajadores. Para asegurar un manejo democrático éstos se asocian en grupos a los que podemos llamar cooperativas, concilios, comunas o sindicatos. El tamaño del grupo debe permitir la deliberación y la participación de los miembros para que las decisiones sean democráticas. Buscamos evitar por todos los medios las relaciones de tipo jerárquico propias del capitalismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las asociaciones de trabajadores se forman en todos los lugares de trabajo, y a su vez se asocian con grupos de otros localidades de la misma industria. Los niveles de organización se hacen a nivel regional y global. También se hacen organizaciones que agrupen a industrias afines y a grupos de diferentes industrias en todos los niveles geográficos. Al mismo tiempo se hacen asociaciones de consumidores y pobladores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los niveles más agregados de organización les llamamos federaciones o confederaciones. En estos niveles superiores se nombran representantes de los niveles inferiores, estos se van rotando para evitar la burocratización. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La función de las federaciones y confederaciones es coordinar la toma de decisiones, no imponerlas, como lo hacen los gobiernos. De manera que es incorrecto decir que estas organizaciones son estados, o que el comunismo libertario propone la existencia de un estado global.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es necesario que las comunas se reúnan periódicamente en asambleas para tomar decisiones. Estas decisiones se concertan entre las otras comunas mediante los organismos correspondientes para tomar decisiones a nivel local, regional y global.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La decisión de construir una carretera, por ejemplo, es una decisión que tiene que hacerse a un nivel apropiado de confederación. Las decisiones de inversión de grandes proyectos se preparan con anticipación, y se asigna la priorización de recursos a cada proyecto para evitar el surgimiento de cuellos de botella. Aquí se puede utilizar un análisis de insumo-producto, sin pretender con ello realizar una planificación exahustiva de toda la economía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando hay un insumo escaso que requiere decidir entre usos competitivos, las confederaciones trazan políticas generales estableciendo la prioridad de cada categoría de productos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Planificación centralizada o descentralizada?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe preguntarse si el sistema descrito es uno de planificación centralizada y si es lo suficientemente flexible para adaptarse a los cambios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo que hay que contestar que depende de lo que se entienda por planificación centralizada. Si por ello entendemos que hay órganos de planificación -separados de la producción- que formulan un plan global detallado de la economía sin consultarle a los interesados, la respuesta es no. Al hablar de planificación centralizada se sobreentiende normalmente que hay una estructura jerárquica que la administra. Este tipo de estructuras es algo que el comunismo libertario rechaza por principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un sistema de planificación central puede permitir cierto grado de autonomía a las unidades productoras. Entre más autonomía haya, más descentralización habrá. Sin embargo, si se pierde el elemento de coordinación el resultado será de más desorden en vez de más libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sistema de libre acceso propuesto resulta en una combinación óptima de autonomía y coordinación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aclarando lo anterior, se puede afirmar que este sistema se basa en una planificación centralizada con un nivel óptimo de descentralización. La planificación central es necesaria para tomar las grandes decisiones de inversión a nivel regional y global y para coordinar las políticas de producción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este sistema, al contrario de la planificación jerárquica, garantiza un flujo óptimo de información, dada su estructura democrática basada en la comunidad local. Los detalles del proceso productivo se registran y se comparten en todos los niveles gracias a la moderna tecnología de cómputo y comunicación, por lo que es posible tomar decisiones rápidas y oportunas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Posts relacionados&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/el-mito-del-clculo-econmico.html"&gt;El Mito del Cálculo Económico&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/clculo-econmico-respuesta-victor-l.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Victor L.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/clculo-econmico-respuesta-victor-l-ii.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Victor L. II&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/ms-sobre-clculo-econmico-comunista.html"&gt;Más sobre cálculo económico comunista&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/clculo-econmico-respuesta-langlois.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Langlois&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/el-dinero-como-medida-de-valor-social.html"&gt;El dinero como medida de valor social&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/robin-cox-sobre-jerarquas-de-produccin.html"&gt;Robin Cox sobre jerarquías de producción&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Respuesta a Langlois</title><content type="html">Langlois &lt;a title="Debate sobre el cálculo económico" href="http://onhl.blogspot.com/2008/08/debate-sobre-el-clculo-econmico.html"&gt;ha comentado&lt;/a&gt; en su blog el debate que he sostenido con &lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/clculo-econmico-respuesta-victor-l.html"&gt;Victor L.&lt;/a&gt; sobre el tema del cálculo económico. El considera el comunismo es deficiente en comparación con el libre mercado, ya que no puede medir la utilidad de las personas en base a una unidad común de cálculo, como lo hace el mercado. Y los costos de negociación crecientes que impondría el sistema lo volverían tan torpe como una economía de planificación central.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="float:left;margin:0 10px 10px 0"&gt;&lt;iframe src="http://rcm.amazon.com/e/cm?t=contrecono04-20&amp;o=1&amp;p=8&amp;l=as1&amp;asins=048641955X&amp;fc1=000000&amp;IS2=1&amp;lt1=_blank&amp;m=amazon&amp;lc1=0000FF&amp;bc1=000000&amp;bg1=FFFFFF&amp;f=ifr" style="width:120px;height:240px;" scrolling="no" marginwidth="0" marginheight="0" frameborder="0"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;(1) En primer lugar, diferimos en el concepto de lo que es el cálculo económico. Langlois considera que el problema del cálculo económico consiste en "la utilización de una unidad de cálculo que refleje la escasez relativa de los bienes". Yo por mi parte considero que el problema del cálculo económico tiene que ver con asignar en forma eficiente los recursos de la sociedad. Si este es el verdadero problema, entonces el cálculo en base una unidad común de contabilidad es una propuesta para resolver este problema, no es el problema en sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;Por el contrario, si el problema del cálculo económico consiste en la creación de una unidad común de contabilidad, entonces parece que el asunto se resuelve en forma trivial: el mercado utiliza el sistema de precios basado en la propiedad privada y el comunismo simplemente prescinde del cálculo económico. El comunismo no tiene por qué resolver el problema del cálculo económico simplemente por que no lo necesita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la afirmación de que los precios reflejan la escasez relativa de los bienes es problemática. No queda claro el mecanismo mediante el cual los precios reflejan las preferencias sociales. Un problema que se presenta es que la diferencia en el poder adquisitivo distorsiona la forma en que las necesidades serán atendidas, privilegiando las necesidades de unas personas en detrimento de otras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Langlois reconoce el problema, pero asegura que el sistema de mercado tiene la ventaja de lograr medir en unidades monetarias la utilidad de las personas, mientras que el comunismo tendría que hacerlo "en el aire".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, más adelante se contradice afirmando que "&lt;em&gt;los precios no son expresiones objetivadas de preferencias cuantificables&lt;/em&gt;". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si esto es así, el sistema de precios no proporciona una guía racional para asignar los recursos de una sociedad. Los empresarios podrán utilizar el cálculo monetario para hacer ganancias, pero eso no significa que actuando de esa forma logren asignar en forma óptima los recursos de la sociedad. El cálculo empresarial no toma en cuenta los costos &lt;em&gt;sociales&lt;/em&gt; de oportunidad, antes bien, actúa en base al incentivo de externalizar costos a la sociedad, ya sea costos ambientales , laborales etc. con tal de obtener mayores ganancias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El racionar los productos en base a precios es un procedimiento arbitrario. El tema de la distribución desigual del poder adquisitivo es importante a la hora de decidir si se está haciendo una asignación eficiente de los recursos, de manera que se maximice el bienestar de la sociedad. Una justificación que se suele dar es que la diferencia de ingresos se justifica ya que lo más ingresos obtienen lo logran por contribuir más a la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Langlois no necesita este tipo de justificaciones. Para él tales cuestiones "&lt;em&gt;tienen muy poco que ver con la eficiencia económica&lt;/em&gt;". Parece entonces que hablamos dos lenguajes diferentes, por que yo considero que la eficiencia económica está relacionada con el mayor bienestar de la sociedad. La distribución desigual del ingreso implica ineficiencia económica, ya que hay personas que se dedican al consumo conspicuo mientras otras viven en la más abyecta pobreza. Esto significa que los recursos se están asignando en forma ineficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(2) Langlois considera que no hay forma de estimar el costo de oportunidad en ausencia de precios. Sin embargo, ya se explicó que esto se hace en base a un orden de preferencias. Si la comunidad considera que el bien A es prioritario al bien B, ese es el bien que se producirá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(3) Sobre la incertidumbre de los precios futuros, Cox se refiere a ello para desmentir la afirmación de que los precios proporcionan una guía "muy exacta" para tomar decisiones de inversión. No lo hacen. Ya argumenté que los precios resultan más en una fuente de distorsión y de "ruido" que no existiría en una sociedad comunista sin dinero. Además el sistema de competencia de mercado incentiva el ocultamiento de información.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(4) Dices que la ausencia de un equilibrio general "&lt;em&gt;no estaría refutando el teorema de Mises (sic), sino que lo está afirmando&lt;/em&gt;". Y a continuación utilizas un ejemplo hipotético en que se da el equilibrio. No te das cuenta de la contradicción en que incurres, pero revelas tu creencia de que el equilibrio es importante para que el mercado responda a las necesidades de las personas (con poder adquisitivo). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no hay equilibrio, el cálculo empresarial se estará desviando de satisfacer en forma óptima las preferencias sociales, y unos grupos obtendrán ventajas a expensas de otros. El problema del equilibrio general te demuestra lo difícil que es que un mercado de varios bienes tienda hacia el equilibrio, aun en los modelos teóricos con supuestos más irreales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy de acuerdo en que un análisis de desequilibrio sería la manera más realista de describir una economía de mercado. Lamentablemente, esto tiene implicaciones negativas para los que como tú buscan hacer una apología del sistema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(5) Sobre el ahorro que supondría la eliminación del sistema monetario, bancario y financiero dices: "&lt;em&gt;El sistema bancario no está diseñado para proveer de un sistema de cálculo, sino que busca proporcionar recursos a los inversores y seguridad a los ahorradores".&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad no es así. Como cualquier negocio, los bancos están interesados en obtener ganancias, no en facilitar la inversión ni proteger los ahorros. Esto es evidente. En general el problema del cálculo económico es una cuestión académica. Al empresario no le interesa maximizar el bienestar de la sociedad por medio del cálculo monetario. Y sigue siendo cierto que la eliminación del sistema monetario, con toda la gama de instituciones que se encargan de administrarlo, implicaría la liberación de recursos que se podrían destinar a la &lt;em&gt;economía real&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(6) Sobre la escasez artificial producida por el sistema de mercado, me refiero a que la capacidad productiva no está limitada por restricciones técnicas, sino por la búsqueda del lucro. Aunque una comunidad tenga necesidades, y existan los insumos y la capacidad instalada suficientes para satisfacerlos, esas necesidades serán ignoradas sino están respaldadas por una demanda efectiva. En teoría, según la curva de demanda, la producción podría aumentar tanto que el precio podría llegar a cero, pero eso nunca sucede, ya que se limita la producción para obtener un margen de ganancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque claro, las necesidades de las personas que no tienen demanda efectiva para satisfacerlas son irrelevantes a la hora de determinar la "eficiencia económica" según Langlois.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(7) Luego mencionas el ejemplo del trueque de Victor, con el que buscaba establecer que los ingresos están determinados por "valuaciones mutuas", y al que yo objeté por ser demasiado simplista, y no incluir variables como los precios monetarios, las ganancias netas y la división del trabajo. A lo que respondes que la economía de mercado es equivalente a la de trueque, con el dinero como mercancía que facilita los intercambios. De manera que el ejemplo de Victor es relevante para un sistema más complejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no es cierto. El ejemplo de Victor supone un intercambio inmediato de bienes, pero la función de depósito de valor del dinero implica que se puede acumular riqueza sin esperar un intercambio inmediato. En una economía compleja las transacciones económicas tienen efectos de derrame sobre terceros, por lo que no es cierto que los ingresos representen las valuaciones mutuas. Los precios se toman como dados para cada persona y no están sujetos a negociación. La obtención de ganancias por el capitalista implica la creación de mayor valor del que se compra en insumos y trabajo, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(8) Mencionas que es necesaria una unidad común de cálculo para sumar y restar bienes diferentes y para determinar su escasez relativa. ¿Pero cual es el sentido de querer sumar cosas que por su naturaleza son heterogeneas?. Lo que interesa para la asignación de recursos son las preferencias ordinales. Tienes que demostrar que en tu sistema los precios se pueden reducir a estas últimas. Aun en la economía de mercado, el cálculo en especie corre paralelo al cálculo monetario, de manera que no se puede construir una máquina simplemente sumando costos monetarios. No vas a decidir si quieres ir al cine o a la discoteca solamente en base al menor precio de una de esas dos alternativas. Es absurdo. El que se pueda poner un precio a algo no implica una medición de valor abstracto y homogéneo. Y ya mencioné un ejemplo en el que se demuestra que los precios no reflejan necesariamente la escasez relativa de los insumos. Un bien más caro no es necesariamente más escaso, ni viceversa. Y aun suponiendo que los precios puedan ajustarse en una tendencia al equilibrio para reflejar las preferencias sociales, este es un proceso que toma tiempo, y que puede que no se de en el corto y mediano plazo, y mientras tanto hay costos que no se pueden recuperar. Tu concepción es estática, por que no toma en cuenta al tiempo ni las interacciones dinámicas del sistemática que lo empujan fuera del equilibrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(9) Luego argumentas que la existencia de multitud de proyectos, y todos los procedimientos que ello implica vuelve el sistema de comunismo propuesto algo torpe e impráctico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la realización de inventarios es algo que también se da en el mercado. Hoy en día la tecnología de cómputo y comunicación te permite acelerar el proceso, de manera que una base de datos global y actualizada es algo que resulta factible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayor parte de las decisiones económicas se toman a nivel local. A nivel regional global se deciden políticas de acción más generales, por lo que no se dan costos crecientes de transacción; al contrario, la coordinación de un sistema a nivel global produce más beneficios que el de economías locales actuando en forma aislada. El sistema es en su mayor parte automático y suficientemente flexible para enfrentar imprevistos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este sistema tiene la ventaja sobre el sistema de mercado de que la información se transmite más rápidamente, no hay que esperar que la oferta y la demanda (efectiva) se equilibren (lo cual puede que nunca ocurra). En el sistema de mercado, por el contrario, hay incentivos para ocultar la información para no favorecer a la competencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una economía centralizada en cambio se hace un plan global sumamente detallado para toda la economía. Esto implicaría una gigantesca matriz de insumo-producto que se desbarataría con cualquier cambio imprevisto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(10) En conclusión, no queda claro como es que los precios reflejan en forma objetiva las preferencias sociales. Al parecer, Langlois niega que tal sea el caso, por lo que no le veo mucha substancia a su crítica. Por un lado reconoce que la diferencia de ingresos es un problema, pero por otra parte la ignora totalmente. Esto hace cuestionable su concepción de "eficiencia económica", que al parecer no tiene en cuenta el bienestar de la sociedad. Su convicción de que el sistema de mercado es superior no tiene base teórica. La caricatura que hace del sistema de libre acceso no corresponde al sistema propuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Posts relacionados&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/el-mito-del-clculo-econmico.html"&gt;El Mito del Cálculo Económico&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/clculo-econmico-respuesta-victor-l.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Victor L.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/clculo-econmico-respuesta-victor-l-ii.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Victor L. II&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/ms-sobre-clculo-econmico-comunista.html"&gt;Más sobre cálculo económico comunista&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/ms-sobre-clculo-econmico-comunista-ii.html"&gt;Más sobre cálculo económico comunista II&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/el-dinero-como-medida-de-valor-social.html"&gt;El dinero como medida de valor social&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/robin-cox-sobre-jerarquas-de-produccin.html"&gt;Robin Cox sobre jerarquías de producción&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Respuesta a Langlois" /><author><name>Ardegas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06084510248484446401</uri><email>honduwave@gmail.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="06556897193812316987" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">10</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;AkcNRn07eCp7ImA9WxRTE0Q.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2236429800073558263.post-8991960462039133841</id><published>2008-09-02T16:53:00.004-06:00</published><updated>2008-09-02T17:28:17.300-06:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-09-02T17:28:17.300-06:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="steve keen" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="economía neoclásica" /><title>Teoría neoclásica del trabajo</title><content type="html">&lt;em&gt;Resumen del capítulo 5 del libro &lt;a href="http://www.amazon.com/gp/redirect.html?ie=UTF8&amp;location=http%3A%2F%2Fwww.amazon.com%2FDebunking-Economics-Emperor-Social-Sciences%2Fdp%2F1856499928%3Fie%3DUTF8%26s%3Dbooks%26qid%3D1219878059%26sr%3D8-1&amp;tag=contrecono04-20&amp;linkCode=ur2&amp;camp=1789&amp;creative=9325"&gt;Debunking Economics&lt;/a&gt;. El capítulo se titula "A cada quién según su contribución" y argumenta que la curva de oferta de trabajo tiene irregularidades que no permiten asegurar la existencia de un equilibrio único de mercado en el sector laboral. El prejuicio de los economistas contra los salarios mínimos y los sindicatos no tiene base en la teoría económica.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="float:right;padding:10px"&gt;&lt;a href="http://www.amazon.com/gp/product/1856499928?ie=UTF8&amp;tag=contrecono04-20&amp;linkCode=as2&amp;camp=1789&amp;creative=9325&amp;creativeASIN=1856499928"&gt;&lt;img border="0" src="http://img.photobucket.com/albums/v668/ardegas/debunkingeconomics.jpg"/&gt;&lt;/a&gt;&lt;img border="0" width="1" alt="" style="border:none !important; margin:0px !important;" src="http://www.assoc-amazon.com/e/ir?t=contrecono04-20&amp;l=as2&amp;o=1&amp;a=1856499928" height="1"/&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;Según la teoría económica, la demanda de trabajadores de una firma está determinada por la curva de ingreso marginal del producto del trabajo. Asumiendo un mercado de trabajo competitivo, cada firma toma el nivel de salario como dado y contrata trabajadores hasta que el salario se iguala con el ingreso marginal obtenido al contratar el último trabajador. La curva de ingreso marginal del producto del trabajo se constituye entonces en la curva de demanda de trabajo. Si sumamos las curvas de demanda de todas las firmas obtenemos la curva de demanda agregada de toda la economía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La oferta de trabajo individual se determina por medio de un análisis de curvas de indiferencia en una situación en la que el individuo escoge entre el nivel de ingreso que le ofrece un empleo y el ocio del tiempo libre. Por medio de este análisis derivamos la curva de oferta de trabajo, la que se asume que es inclinada hacia adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sumatoria de todas las curvas de oferta de trabajo determina la curva de oferta agregada de toda la economía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nivel de salarios y la cantidad de trabajadores empleados se obtiene en la intersección de la curva agregada de demanda y la curva agregada de oferta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la curva de oferta de trabajo individual puede estar inclinada hacia atrás, ya que el individuo puede decidir tener más tiempo libre en la medida en que obtiene mejores ingresos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La curva agregada de oferta de mercado resultante puede entonces tener muchas irregularidades, inclinándose ya sea hacia atrás o hacia adelante, provocando muchos puntos de intersección con la curva de demanda agregada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguiendo la crítica de Sraffa: Debido a que la curva de oferta agregada de trabajo implica diferentes distribuciones de ingreso, cada punto de oferta de trabajo está asociado con una curva diferente de demanda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto significa que la oposición de muchos economistas a la intervención del Estado en el mercado de trabajo carece de fundamento en la teoría económica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incluso la teoría económica convencional indica que cuando existe un monopolio en el mercado del producto, los trabajadores no reciben el precio del producto físico marginal, sino el ingreso marginal multiplicado por el producto físico marginal. Como el ingreso marginal es menor que el precio, los trabajadores estarían siendo "explotados". Al asociarse en sindicatos para exigir mejor paga, los trabajadores corregirían esa imperfección del mercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ver el capítulo en &lt;a href="http://books.google.es/books?id=KdITT4ukfhoC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=steve+keen&amp;sig=ACfU3U3BSHapt0yULo0aEvD-jvk7WtbuCw#PPA110,M1"&gt;Google Books&lt;/a&gt;.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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El capítulo se titula "El precio de todo y el valor de nada" y se centra en la crítica de Piero Sraffa a la teoría neoclásica de la producción. Se argumenta que en general no se darán rendimientos marginales decrecientes. La curva de oferta por lo tanto no es inclinada hacia adelante, sino más bien horizontal. Un importante corolario es el colapso de la teoría de la distribución del ingreso en base a la productividad marginal.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="float:right;padding:10px"&gt;&lt;a href="http://www.amazon.com/gp/product/1856499928?ie=UTF8&amp;tag=contrecono04-20&amp;linkCode=as2&amp;camp=1789&amp;creative=9325&amp;creativeASIN=1856499928"&gt;&lt;img border="0" src="http://img.photobucket.com/albums/v668/ardegas/debunkingeconomics.jpg"/&gt;&lt;/a&gt;&lt;img border="0" width="1" alt="" style="border:none !important; margin:0px !important;" src="http://www.assoc-amazon.com/e/ir?t=contrecono04-20&amp;l=as2&amp;o=1&amp;a=1856499928" height="1"/&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;La teoría económica asegura que la curva de oferta se inclina hacia adelante debido a que la productividad disminuye mientras la producción aumenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La productividad decreciente implica costos marginales crecientes. La curva de costos marginales de la firma es su curva de oferta, ya que la intersección entre el ingreso marginal y el costo marginal indica el precio y la cantidad que se producirá. El agregado de curvas de oferta de cada firma produce la curva de oferta de mercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La crítica de Sraffa&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sraffa argumenta que la "ley de rendimientos marginales decrecientes" no se aplica en general a una economía industrial. En vez de eso, la situación más común será la de rendimientos marginales constantes, lo que implica curvas horizontales de costos marginales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si la curva de ingreso marginal está sobre la curva de costo marginal, esto significa que, una vez que se han cubierto los costos fijos, se obtendrá una ganancia por cada unidad vendida. Entre más unidades se venda, más ganancia se tendrá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De manera que la teoría económica no puede explicar cómo es que las firmas deciden cuánta cantidad producir. De hecho, de acuerdo con la teoría económica, cada firma querrá producir una cantidad infinita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El argumento de Sraffa se enfocó en el supuesto económico de que hay "factores de producción" que están fijos en el corto plazo, y de que la oferta y la demanda son independientes una de la otra. El arguyó que estos supuestos no pueden ser satisfechos simultáneamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En circunstancias en las que es válido decir que algún factor de la producción está fijo en el corto plazo, la oferta y la demanda no serán independientes, de manera que cada punto en la curva de oferta estará asociado con una curva de demanda distinta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, en las circunstancias en que la oferta y la demanda puedan justificablemente ser tratadas como independientes, entonces en general será imposible que cualquier factor de la producción sea fijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La fecha amplia de Sraffa&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tomamos la más amplia definición posible de una industria - digamos de la de la agricultura- entonces es válido tratar a los factores que usa fuertemente -como la tierra- como fijos. Y como solo se puede obtener tierra adicional convirtiéndola de unos usos a otros (como la manofactura o el turismo) es claramente difícil incrementar el factor en el corto plazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, el incremento de la producción agrícola cambia los precios relativos de la tierra y el trabajo. Habrá por lo tanto una curva diferente de demanda por cada posición a lo largo de la curva de oferta de la agricultura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La flecha angosta de Sraffa&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una definición más realista y estrecha de industria, el supuesto de que la oferta y la demanda son independientes es ahora razonable, mientras que el supuesto de que un factor es fijo no lo es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras que los economistas asumen que la producción ocurre en un período de tiempo durante el cual es imposible variar un factor de la producción, Sraffa argumenta que en el mundo real, las firmas y las industrias serán capaces de variar todos los factores de la producción fácilmente, esto se debe a que los insumos pueden tomarse de otras industrias, o de existencias de recursos sub-utilizados. Por ejemplo, si hay un incremento de la demanda de trigo, entonces, en vez de cultivar una parcela de tierra más intensamente, los agricultores convertirán tierra de otro cultivo, por ejemplo centeno, al cultivo de trigo. O convertirán parte de su propia tierra, que no esté siendo cultivada, al cultivo de trigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Gerentes irracionales&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según la teoría económica, una firma primero experimenta productividad marginal creciente, luego productividad marginal decreciente, y finalmente productividad marginal negativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las críticas anteriores de Sraffa se basaban en estos supuestos. Sin embargo Sraffa también niega estos últimos. En vez de eso asegura que la firma producirá a su máxima productividad hasta el punto en que comiencen a darse rendimientos marginales decrecientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para dar un ejemplo numérico, consideremos el cultivo de trigo de 100 hectáreas, donde un trabajador por hectárea produce 1 bushel por hectárea, 2 trabajadores por hectárea producen producen 3 bushels, 3 por hectárea producen 6 bushels, 4 por hectárea producen 10 bushels, y 5 por hectárea producen 12 bushels.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según los economistas, si un agricultor tiene 100 trabajadores, él distribuirá uno por cada hectárea para producir 100 bushels de trigo. Pero de acuerdo con Sraffa, el agricultor dejará 75 hectáreas ociosas y trabajará 25 hectáreas con 100 trabajadores para producir 250 bushels. El agricultor que se comporta como predice Sraffa está 150 bushels adelante del que se comporta como los economistas esperan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El agricultor seguirá la misma estrategia de dejar hectáreas ociosas hasta que se den los rendimientos marginales decrecientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Una teoría que ignora el tiempo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una sencilla fórmula matemática, se demuestra que según la regla económica de maximizar la ganancia igualando el ingreso marginal con el costo marginal, el cambio en la ganancia debido al cambio en la cantidad es de cero. Este absurdo se explica debido al carácter estático de la teoría, que no toma en cuenta al tiempo. Una vez que se toma en cuenta al tiempo se verá que es necesario que el ingreso marginal sea mayor al costo marginal, para maximizar la ganancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Forma de la curva de oferta&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Sraffa, la mayoría de las industrias se comportará como la representa la teoría clásica, que vio a los precios determinados exclusivamente por los costos, mientras que la demanda fijaría la cantidad vendida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué es lo que determina la cantidad producida por una firma?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cantidad producida por una firma, en vez de estar determinada por una estructura de costos marginales crecientes, está limitada por los costos de mercadeo y financimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Corolarios&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un importante corolario de este capítulo es el colapso de la teoría de distribución de los ingresos en base a la productividad marginal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También en el área de los servicios públicos: Como los economistas creen que las industrias competitivas fijan el precio igual al costo marginal, ellos presionan a las empresas públicas para que ofrezcan sus servicios "al costo marginal". Como los costos marginales de producción son normalmente muy inferiores a los costos medios, está política resultará en pérdidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vea el libro en &lt;a href="http://books.google.es/books?id=KdITT4ukfhoC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=steve+keen&amp;sig=ACfU3U3BSHapt0yULo0aEvD-jvk7WtbuCw#PPA54,M1"&gt;Google Books&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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El capítulo se titula "El Cálculo del Hedonismo". En este capítulo se muestra el fracaso de la teoría neoclásica en analizar el comportamiento de la economía partiendo del comportamiento del individuo. Se demuestra que la curva de demanda de mercado tiene un comportamiento irregular.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="float:left;margin:0 10px 10px 0"&gt;&lt;iframe src="http://rcm.amazon.com/e/cm?t=contrecono04-20&amp;o=1&amp;p=8&amp;l=as1&amp;asins=1856499928&amp;fc1=000000&amp;IS2=1&amp;lt1=_blank&amp;m=amazon&amp;lc1=0000FF&amp;bc1=000000&amp;bg1=FFFFFF&amp;f=ifr" style="width:120px;height:240px;" scrolling="no" marginwidth="0" marginheight="0" frameborder="0"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;El padre de la proposición de que las personas éstán motivadas por su propio interés no es Adam Smith como comúnmente se cree, sino Jeremy Bentham.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bentham creía que la búsqueda del placer y el rechazo del dolor es la causa subyacente de todo lo que hacen los humanos, y que el sentido de lo que es bueno o malo es meramente una manifestación superficial de este poder más profundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creía que la sociedad se podía reducir a la suma de los individuos que la componen, y que el interés de la comunidad se puede obtener por medio de la suma de los intereses de los individuos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde un punto de vista actual, estos intentos de medir la suma de los intereses, o el bienestar de la comunidad, se miran con escepticismo, pero es sobre esta débil base que la economía actual ha erigido un complejo modelo matemático de la conducta del individuo. Los economistas usan este modelo para explicar todo, desde el comportamiento individual a la demanda de mercado, hasta la representación de los intereses de una comunidad entera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer enfoque para representar el comportamiento del individuo se basaba en el concepto de &lt;em&gt;utilidad&lt;/em&gt;. Se postulaba que cada unidad consumida de un bien proveía de cierto número de unidades de satisfacción llamadas "útiles". Las unidades adicionales de un determinado bien producían un menor número de útiles adicionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después se abandonó este concepto de utilidad marginal para desarrollar el concepto de curvas de indiferencia, en las que el consumidor obtiene la misma satisfacción de la combinación de bienes que se encuentran a lo largo de la curva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al combinar la curva de indiferencia con la "curva de presupuesto" se obtiene la cantidad que el individuo consumirá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La curva de demanda individual se obtiene haciendo variar nocionalmente el precio relativo de un bien, manteniendo el ingreso constante, por lo que nos vamos ubicando en curvas de indiferencia superiores que nos indican una mayor cantidad del bien consumido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema surge al tratar de obtener una curva de indiferencia social a partir de la sumatoria de las curvas de indiferencia individuales. Los economistas intentaban probar que la sociedad se comportaba como un "gran consumidor" que elegía la combinación de bienes que más le convenía de acuerdo con su presupuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema es que a nivel social, el cambio de precios produce un cambio en la distribución de ingresos, lo que cambia el mapa de la curva de indiferencia de la sociedad, de manera que al variar el precio, el nuevo conjunto de las curvas de indiferencia se intersecta con las anteriores, haciendo imposible saber si ha aumentado el bienestar social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se tratara de crear un mapa de indiferencia social para cada precio posible, este tendría discontinuidades abruptas, como los picos de los Himalayas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un mapa de indiferencia social con muchas discontinuidades genera a su vez una curva de demanda agregada irregular. Si se trata de encontrar un precio de equilibrio combinando esta curva de demanda con una curva de oferta se encontrarán varios puntos de intersección, no todos de los cuales son de equilibrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos a la conclusión de que no es posible representar a la sociedad a partir de la suma de los individuos que la componen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un enfoque más adecuado es el de los economistas clásicos como Smith, Ricardo, y Marx, que dividían a la sociedad en diferentes clases sociales, y consideraban como diferentes políticas podrían favorecer a una clase sobre otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Lea el capítulo entero en &lt;a href="http://books.google.com.gt/books?id=KdITT4ukfhoC&amp;pg=PA23&amp;dq=calculus+hedonism&amp;lr=&amp;sig=ACfU3U1nQcazUnJZTd3dKDidJPLt_y5G8g"&gt;Google Books&lt;/a&gt;.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Como corolario de eso, ellos también aceptan la teoría de la distribución del ingreso basada en la productividad marginal -aunque tratan de suavizarla argumentando que el desequilibrio permite a los empresarios hacer ganancias superiores a las normales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se ha mostrado en los capítulos 3, 5 y 6, estas nociones son fundamentalmente inválidas. En el grado en que la Economía Austríaca se base en estos conceptos, es también inválida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un simple ejemplo de esto aparece en la teoría austríaca de la producción. El modelo económico argumenta que un incremento en la cantidad de un factor de producción -como el capital- disminuirá su producto marginal, y por lo tanto hará decrecer su ingreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vez de eso, los austríacos argumentan que un abaratamiento del capital -por medio de una disminución de la tasa de interés- conducirá a un enfoque indirecto (&lt;em&gt;roundabout&lt;/em&gt;) a la producción, lo que significa que menos trabajo directo y más capital indirecto será empleado en su producción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La crítica de Sraffa a la teoría neoclásica de la producción, detallada en el capítulo 6, es igualmente aplicable a esta teoría austríaca. Al proveer de una manera de medir los insumos de capital en términos de unidades de salario, Sraffa mostró que el concepto económico de cantidad de capital es dependiente de la tasa de ganancia: la misma lógica muestra que es imposible definir una manera de producir una mercancía en forma "más indirecta" que otra independientemente de la tasa de ganancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Consideremos dos maneras de hacer vino: el proceso A que involucra 1 unidad de salario ahora, 8 unidades el año pasado y 1 unidad 8 años antes; y el proceso B, que involucra 1 unidad ahora y 1 unidad 20 años atrás. A una tasa baja de ganancia el proceso A puede ser más indirecto que el proceso B, a una tasa más alta de ganancia el orden se podría invertir; y se podría invertir de nuevo para una tasa más alta de ganancia. Por lo tanto, la noción austríaca de proceso indirecto es internamente inconsistente, al igual que el concepto de neoclásico de productividad marginal del capital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundo, aun más que la teoría económica convencional, la Economía Austríaca tiene fe en las propiedades auto-reguladoras de la economía capitalista, con la ley de Say proveyendo mucha de esa confianza. Como se argumenta en el capítulo 9, la ley de Say es inválida en una economía productiva con crecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Este libro se encuentra disponible en Google Books. &lt;a href="http://books.google.es/books?id=KdITT4ukfhoC&amp;pg=PA302&amp;dq=%22debunking+economics%22+roundabout&amp;sig=ACfU3U3UfUwZMi1HZIMDMwpFUVR9rMpJDg"&gt;Continúe leyendo&lt;/a&gt;... (en inglés)&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Respuesta a Victor L." href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/clculo-econmico-respuesta-victor-l.html"&gt;posts&lt;/a&gt; &lt;a title="Cálculo Económico. Respuesta a Victor L. II"href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/clculo-econmico-respuesta-victor-l-ii.html"&gt;anteriores&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capacidad productiva&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trata de justificar la desigualdad de los ingresos en base a una supuesta capacidad productiva. Los individuos que tienen mejores ingresos sirven mejor a la sociedad, las funciones que desempeñan son más valoradas, y así se justifica que unos tengan más y otros menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se supone que no existe explotación, que las ganancias capitalistas representan su aporte a la producción debido a su función empresarial. Las tasas de interés reflejan la "preferencia temporal", y a los trabajadores se les paga según su aporte marginal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otros factores que influyen en la distribución del ingreso se consideran como no relevantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, aun concediendo que cada quien recibe lo que aporta en base a su capacidad, el problema de la asignación de recursos con el fin de maximizar el bienestar social no consiste en asignar los recursos en base a méritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no tiene mucho sentido en hablar de méritos individuales cuando las habilidades que se tienen están influidas por tendencias innatas o influencias sociales particulares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay quienes sentirán un interés espontáneo por ocupaciones que resultan ser lucrativas, y hay quienes se inclinarán por otras que no son tan rentables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La concepción de que la desigualdad de poder adquisitivo beneficia a la sociedad, ya que premia a los que se dedican a actividades productivas más valoradas por ésta, resulta contradictoria si se admite que una distribución más equitativa del poder adquisitivo beneficiaría a la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una sociedad en la que el poder adquitivo está concentrado en una minoría, y las decisiones de producción y consumo se toman en base a ese criterio, el decir que la "sociedad" se beneficia del mérito de tales individuos esconde el hecho de que la dinámica del sistema le da más importancia a los deseos de una minoría, que la "sociedad" no es homogénea, que hay un grupo privilegiado cuyos deseos tienen preferencia en la jerarquía de preferencias sociales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cálculo en especie&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ley del mínimo nos dice que hay que ahorrar los insumos más escasos y utilizar más los más abundantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para facilitar la toma de decisiones en este sentido, se puede utilizar un &lt;a title="Anarchist FAQ - What about supply and demand?" href="http://www.geocities.com/CapitolHill/1931/secI4.html#seci45"&gt;índice de escasez&lt;/a&gt;, que indicaría la relación de pedidos para un bien determinado con relación a la cantidad realmente producida. Así, un índice de escasez de 95% indicaría que la oferta es un 5% superior a la demanda. Un índice de 105% indicaría que la demanda supera a la oferta en un 5%, por lo que hay escasez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de la ley del mínimo, podemos utilizar el criterio de ahorrar horas de trabajo y utilizar insumos que sean más agradables de producir, consuman menos energía y produzcan menor contaminación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Consideremos dos procesos de producción. El método A requiere de 70 toneladas de acero y 60 toneladas de concreto, mientras que el método B requiere de 60 toneladas de acero y 70 toneladas de concreto. Uno de los métodos será más económico en términos de dejar más recursos disponibles que el otro, pero para establecer cual es necesitamos comparar las cantidades relevantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[...]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, por ejemplo, el acero puede requerir 3 horas-hombre para producir una tonelada, producir 200 metros cúbicos de gas de desecho, 2000 kilo-joules de energía, y tiene excelentes condiciones de trabajo. El concreto, por otra parte, puede requerir 4 horas-hombre de trabajo para producir una tonelada, producir 300 metros cúbicos de gas de desecho, usar 1000 kilo-joules de energía y tiene condiciones peligrosas de trabajo debido al polvo. ¿Cuál será el mejor método? Asumiendo que cada factor será valorado en la misma forma, es obvio que el método A es el mejor, ya que produce un menor impacto ecológico y tiene las condiciones de trabajo más seguras -- el mayor costo en energía es compensado por los los otros factores, que son más importantes. [&lt;a title="How could an anarchist economy function?" href="http://www.geocities.com/CapitolHill/1931/secI4.html#seci44"&gt;Anarchist FAQ&lt;/a&gt;]&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Decisión en base a precios&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se nos dice que los precios nos proveen de un criterio exacto para ahorrar los recursos sociales a la hora de elegir varios insumos que cumplan una misma función: hay que elegir el insumo más barato. Así, si el insumo A tiene un precio de $5 y el insumo B $4, hay que elegir el B, y así lo que es más rentable para el empresario es más beneficioso para la sociedad. Se cree que el insumo A, al ser más caro, es relativamente más escaso que el B, de manera que al utilizar B estamos ahorrando recursos. Pero se notará que si logramos determinar las escasez relativa entre A y B por otros medios podemos prescindir de los precios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, el precio de cada insumo puede contener márgenes de ganancia diferentes que distorsionen la información sobre escasez relativa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, si A tiene un margen de ganancia de $2 y B de $1, entonces B parece ahora ser el insumo más escaso en vez de A, suponiendo que la diferencia entre márgenes de ganancia se deba a un desigual poder de mercado. El empresario, al pretender maximizar su ganancia no estaría tomando en cuenta los costos sociales de oportunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De manera similar, los precios no reflejan el grado en que externalizan los costos al ambiente y al trabajador. Por lo que al tomar decisiones sociales en base a precios hay información importante que no se está tomando en cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Intensidad de la demanda&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Victor L. &lt;a title="¿Una solución comunista al cálculo económico? (II)" href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/clculo-econmico-respuesta-victor-l-ii.html"&gt;plantea&lt;/a&gt; que en ausencia de precios no se puede calcular la "intensidad de la demanda", y que para esto no basta comparar la rotación de existencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;El problema del comunismo está, pues, en que le es imposible comparar todos bienes necesarios a los consumidores de una manera tan precisa como se requiere. Para este propósito no serviría la “tasa de rotación de existencias” puesto que esta compara magnitudes diferentes entre sí: no nos dice nada en relación a la intensidad de la demanda que la “tasa de rotación” diaria de zapatos sea de 100 y la de calcetines sea de 200, puesto que a pesar de la mayor tasa de los calcetines, los consumidores podrían preferir renunciar a estos antes que a los zapatos.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo voy a plantear en forma general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si A tiene una rotación de existencias de 100 unidades y B de 200, se puede pensar no obstante que los consumidores valoran en promedio 5 unidades de B por una de A, de manera que al producirse un cuello de botella en el insumo común X, y suponiendo que se utilice en la misma proporción en los dos productos, los consumidores preferirían que se producieran más cantidades de A que de B. Supuestamente esta información se puede transmitir por medio de los precios, de manera que el precio de A sea 5 veces el precio de B.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suponiendo que se pueda llegar a un equilibrio que resulte en la proporción adecuada, en el corto o mediano plazo no hay manera de determinar la preferencia relativa, de manera que cuando los precios se estabilicen ya se habrá incurrido en costos irrecuperables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe recordar, sin embargo, los problemas de desequilibrio en un mercado de varios bienes, en el que una sola fluctuación de precios hace que todo el sistema oscile sin encontrar el equilibrio. Si no hay equilibrio no se podrán expresar las preferencias relativas en el mercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe asimismo preguntarse si las diferentes preferencias ordinales de los consumidores pueden transmitirse en un sistema cardinal de precios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un individuo puede estar dispuesto a pagar $5 por A, mientras que otro solo $3, un tercero solo está dispuesto a pagar 1$; pero en el mercado el precio puede ser de $2, por lo que dos pagan el mismo precio, y uno no paga nada. No hay manera aquí de que las diferentes preferencias relativas influyan en el sistema de precios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la práctica, el precio de un producto aumenta cuando se vuelve más escaso, esto es, cuando aumenta la tasa de rotación de existencias. El aumento de precios será proporcional al aumento de esa rotación. Si el precio aumenta mucho puede que la tasa de rotación disminuya a un nivel inferior al anterior. El precio estaría entonces determinando la "intensidad de la demanda", en lugar de ser los consumidores los que la determinen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que se hace con el precio es racionar el producto en forma arbitraria. Para hacer eso no es necesario un sistema de precios. Los más afectados en un racionamiento por precios son los que tienen menor poder adquisitivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Toma de decisiones comunitarias&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="float:right;margin:0 0 10px 10px"&gt;&lt;iframe src="http://rcm.amazon.com/e/cm?t=contrecono04-20&amp;o=1&amp;p=8&amp;l=as1&amp;asins=0521534313&amp;fc1=000000&amp;IS2=1&amp;lt1=_blank&amp;m=amazon&amp;lc1=0000FF&amp;bc1=000000&amp;bg1=FFFFFF&amp;f=ifr" style="width:120px;height:240px;" scrolling="no" marginwidth="0" marginheight="0" frameborder="0"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;Para este caso sencillo, y suponiendo una comunidad pequeña, es fácil pedirle a los consumidores que se decidan entre A y B. Se levanta una encuesta y se les pide que  expresen su preferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la dificultad surge al preguntar la intensidad de la preferencia. ¿Cuantas unidades de B está dispuesto el individuo a sacrificar para obtener una unidad de A? No todos pueden, por medio de una sencilla introspección, responder a esta pregunta en forma exacta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero suponiendo que pudieran responderla, esto se resuelve calculando una preferencia promedio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema se complica cuando se trata de establecer una jerarquía de prioridades para una lista de más de tres puntos y varias personas. La agregación de preferencias individuales puede resultar imposible, tal como lo establece el &lt;a title="Entrada de Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Paradoja_de_Arrow"&gt;teorema de imposibilidad de Arrow&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el sistema de precios también es susceptible de ser criticado en base del teorema de Arrow.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por medio de una democracia deliberativa y descentralizada &lt;a title="The Aggregation Problem for Deliberative Democracy" href="http://www.princeton.edu/~uchv/delib/Pettit_The%20Aggregation%20Problem%20for%20Deliberative%20Democracy.pdf"&gt;es posible&lt;/a&gt; enfrentar el problema de toma de decisiones colectivas, pero no se supera en absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe esperar que estos problemas téoricos sean posibles de superar en la práctica. Despues de todo, la toma de decisiones colectivas existe y funciona en la actualidad. Los experimentos de auto-gestión han demostrado ser factibles. La única alternativa a la democracia es el autoritarismo, o el someterse a las fuerzas ciegas del mercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Posts relacionados&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/el-mito-del-clculo-econmico.html"&gt;El Mito del Cálculo Económico&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/clculo-econmico-respuesta-victor-l.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Victor L.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/clculo-econmico-respuesta-victor-l-ii.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Victor L. II&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/clculo-econmico-respuesta-langlois.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Langlois&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/ms-sobre-clculo-econmico-comunista-ii.html"&gt;Más sobre cálculo económico comunista II&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/el-dinero-como-medida-de-valor-social.html"&gt;El dinero como medida de valor social&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/robin-cox-sobre-jerarquas-de-produccin.html"&gt;Robin Cox sobre jerarquías de producción&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscando información sobre el teorema de Arrow me encontré con este divertido libro en Google Books: &lt;a href="http://books.google.com.gt/books?id=8P1z3J25q2oC&amp;pg=PA40&amp;lpg=PA40&amp;dq=teorema+arrow&amp;source=web&amp;ots=_lAU5JONHs&amp;sig=3XWBUqjGKjdehLfVFGBKZCoaB-o&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;oi=book_result&amp;resnum=10&amp;ct=result"&gt;Carta abierta a los gurúes de la economía que nos toman por imbéciles&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Respuesta a Victor L. II</title><content type="html">Hola Victor. Respondo a tu &lt;a title="¿Una solución comunista al cálculo económico? (II)" href="http://www.mutualismo.org/?p=100"&gt;contra-réplica&lt;/a&gt; en el tema del cálculo económico en una economía de libre acceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hice la aclaración de que Cox se refiere en su artículo al sistema de mercado capitalista actual, no a un modelo teórico en que no interviene el Estado. Sin embargo, la teoría económica de Mises y Hayek incluyen la existencia del Estado, por lo que no se puede decir que está atacando un hombre de paja. Mises y Hayek no hablan de cortes privadas en competencia, a las que aludías en tu respuesta anterior. Eso no quiere decir que Cox no ataque la teoría económica en que se basan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dices:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;En cuanto a este punto, es cierto que nosotros no podemos garantizar al cien por cien la desaparición de la pobreza; en realidad, no podemos garantizar ni un solo punto de nuestro sistema, de la misma forma que ni siquiera el estatismo actual puede garantizar su continuidad dentro de 24 horas.  Ahora bien, ¿es probable que funcione la anarquía de mercado? Y, ¿es probable que dentro de 24 horas continúe el Estado? Eso es lo que podemos discutir.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No te desvíes. No estoy hablando de garantías contra sucesos fortuitos, sino de un modelo teórico que bajo supuestos de condiciones normales muestre que es posible eliminar la pobreza en base a puros mecanismos de mercado. Te recuerdo que le habías recriminado a Cox el suponer que la pobreza era debida a los efectos del mercado y no del Estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Mises pretendió demostrar que el socialismo, según los planes de los socialistas de su época –esto es lo importante-, era imposible. Es imposible prever que algún día pueda idearse un sistema que lo haga viable.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para demostrar que algo es imposible es necesario aportar pruebas positivas de que es imposible. Una simple apelación a la ignorancia no basta. Tienes que ver que aunque una sociedad tenga problemas de cálculo económico no significa que vaya a colapsarse, como supuso Mises.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si una economía de una persona, al estilo Robinson Crusoe, es posible usando solo el cálculo en especie, como admitía Mises, ¿cuál es el límite cuantitativo en que el cálculo en especie se vuelve insostenible? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bryan Caplan &lt;a title="Why I Am Not an Austrian Economist " href="http://www.gmu.edu/departments/economics/bcaplan/whyaust.htm"&gt;dice&lt;/a&gt; al respecto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Esto sugiere preguntas obvias. ¿El socialismo de Crusoe de una sola persona se vuelve "imposible" cuando Viernes aparece? Difícilmente. ¿Qué tal si aparecen 100 personas? ¿que tal 1,000? La distinción de Mises entre una economía moderna y la economía de Crusoe, y el hecho de que el argumento del cálculo económico se aplica solo a la primera, muestra de nuevo que Mises tenía unos supuestos cuantitativos, a pesar de sus reservas en contra de ellos. Él está haciendo un juicio cuantitativo de que la falta de cálculo económico no afectará demasiado a una economía de Crusoe, pero que devastará a una economía moderna. Talvez Mises tenga razón, pero él no obtuvo esa respuesta de una pura teoría económica.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dices:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;El problema de ciertas externalidades, como la contaminación que producen los coches, creo que podría resolverse penalizando su producción, en lugar de ir pidiendo indemnizaciones individuales al sinnúmero de propietarios de vehículos. La tasa que debería aplicarse en cada caso deberán juzgarla los expertos y los tribunales de arbitraje ad hoc, en cualquier caso, suponemos que tienen incentivos para hacerlo bien.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta solución que propones es más estatista que de mercado. Las cortes privadas estarían tomando decisiones administrativas para toda una comunidad. Recuerda que para que un asunto llegue a la corte es necesario presentar las denuncias correspondientes de parte de los afectados. ¿Y quién va a representarlos a todos? Y dado que los costos están dispersos y los beneficios concentrados, en un sistema privado de cortes existe el incentivo de de crear leyes que permitan la contaminación, ya que los contaminadores tienen más demanda efectiva: están dispuestos a pagar más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre el problema de las externalidades, &lt;a title="WSM Forum Post" href="http://tech.groups.yahoo.com/group/WSM_Forum/message/19739"&gt;esto&lt;/a&gt; es lo que Cox le contesta a un anarco-capitalista:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Pero echemos un vistazo a esta hipótesis utópica tuya de que los derechos de propiedad definidos en forma apropiada son la respuesta. En primer lugar, ¿qué tan lejos estás dispuesto a aceptar las implicaciones de esta línea de razonamiento? ¿Vas a privatizar la atmósfera y los océanos? ¿Vas a poner peaje en el pavimento? Ahora estás hablando de burocracia estatista - tu sistema de libre empresa generará una burocracia estatista - sí, una burocracia ESTATISTA, por que al final requerirás un estado para imponer tus derechos de propiedad propiamente definidos - que incluso hará parecer pequeños a aquellos que existían en los imperios de capitalismo de estado de la China Roja y la Unión Soviética combinados. En segundo lugar, ¿qué es lo que va a impedir que algún particular compre una masiva extensión de tierra para tirar allí sus contaminantes? En tercer lugar, ¿qué hacer con los que depositan contaminantes en la propiedad de otras personas sin ser vistos ni detectados? Tú afirmas que si yo tiro mi basura en tu patio habrá una rápida resolución sobre el asunto. Pero es posible que no puedas demostrar que es mío, y yo aun tendré un incentivo económico para tirar ilegalmente ese contaminante en tu tierra sin que tú te des cuenta. No digas que esto no pasa. Sucede todo el tiempo incluso con derechos de propiedad claramente definidos. Podría continuar indefinidamente con este tipo de ejemplos...&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me habías puesto un ejemplo de trueque entre dos productores para demostrar que en el mercado los ingresos estaban basados en "valoraciones mutuas". Con esto mostrarías que el sistema de mercado sí refleja las preferencias individuales, ya que los mismos ingresos están determinados por las preferencias. A lo que respondí que este ejemplo simple ignora variables relevantes, por lo que el aserto de que el mercado refleja las preferencias individuales queda sin probar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú respondes que la introducción de más variables no cambia en un ápice la situación, pero no lo demuestras. Tienes que por lo menos introducir precios monetarios, la división del trabajo y la relación entre capitalistas y trabajadores para demostrar que tu modelo funciona. Te recuerdo que a ese nivel de simplicidad el comunismo sin lugar a dudas funciona. No creo que por eso me concedas que por eso funciona a un nivel más amplio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sugieres que la herencia, la suerte, etc. no es relevante a nivel de sociedad, y que extirpar el mal de la desigualdad resultaría en más perjuicio que beneficio. Pero sí son importantes estos factores, por que además tienen efecto cumulativo. No es lo mismo un joven cuya familia puede costear sus estudios que un muchacho que renuncia a ellos por que tiene que trabajar para sobrevivir. Al primero le adjudicarás mayor "capacidad productiva" que al segundo, aunque este último se sacrifique más y trabaje más duro. Las preferencias del muchacho pobre tendrán nulo o poco peso en el sistema de mercado. Para el mercado, la demanda de bienes suntuarios del muchacho afortunado pesa más que la demanda de bienes de subsistencia del muchacho pobre. La "intensidad de la demanda" está sesgada siempre hacia quienes tienen mejores ingresos. Por lo que solo te queda ignorar con ejemplos simplistas este tipo de situaciones o confiar en que en el promedio de grandes números este tipo de situaciones se nivela en forma misteriosa, y que de alguna manera esto representa una asignación eficiente de recursos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Concedo en que tratar de hacer una distribución más equitativa de la riqueza resulta perjudicial en el sistema de mercado, pero ese es el problema del sistema que defiendes. El comunismo sí puede distribuir la riqueza en forma más equitativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todos modos, si reconoces que la desigualdad es un problema real, tendrás que reconocer que esto tendrá un efecto en la intensidad de la demanda, por lo que las necesidades de muchos individuos no serán tomadas en cuenta o se les dará poco peso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Tienes razón en que en ocasiones es difícil medir la productividad marginal de cada individuo, sobretodo en las grandes corporaciones que dominan el panorama económico actual –tengo pensado tratar ese tema en el blog próximamente.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre que haya división del trabajo será difícil, sino imposible, estimar en términos monetarios cuánto es el aporte de cada trabajador a la producción. Eso socava tu afirmación de que el mercado determina los ingresos en base a la capacidad productiva. Esto tiene un impacto directo en la intensidad de la demanda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego citas la explicación de Cox de lo que es un sistema auto-regulado de control de existencias, con el ejemplo de como podrían producirse latas de judías, en el cual muestra como la información fluye desde el punto de distribución hasta los productores de materias primas. A lo que respondes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;La comunicación puede pasar, como supone Cox, perfectamente de un actor de la producción a otro hasta que llegamos a los extractores de estaño, con el que se fabrica el envase de las judías. En este punto, debemos hacernos la pregunta que Cox ha estado evadiendo durante todo el párrafo; ¿en qué proporciones ha de asignarse el estaño para sus respectivas demandas? ¿qué porcentaje del cobre disponible debe utilizarse en la producción de latas de judías y qué porcentaje a todos los demás productos manufacturados que se fabrican con él?&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La proporción de estaño y acero se determina por medio de la ley del mínimo que se explica en el siguiente apartado. El factor limitante se establece en base a la disponibilidad relativa de insumos a los que se enfrenta la producción. En caso de que la producción de estaño sea insuficiente para varios insumos competitivos, este se asigna en base a una jerarquía de prioridades de producción determinada por la comunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Ante este contratiempo Cox  menciona un recurso llamado “el colchón de existencias”, que es un porcentaje de los bienes en cuestión que se almacena para evitar que el aumento repentino de la demanda produzca una escasez. Pero en realidad, este tampoco supera el costo de oportunidad, como Cox supone, sino que él mismo necesita, a su vez, una evaluación de los costos de oportunidad para saber qué cantidad de recursos deben destinarse al “colchón” y, a pesar de todo, solo conseguiría retrasar la disyuntiva de a dónde asignar los recursos hasta el momento en que el colchón se consuma.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay ciencia exacta para determinar qué cantidades deben asignarse al colchón de existencias para anticipar un cambio repentino en la demanda, esto se debe a que tales cambios son por definición difíciles de preveer. Pero este no es un problema del modelo de Cox, en el capitalismo actual también es necesario hacer previsiones para cambios repentinos en la demanda. El no hacerlo puede generar escasez y fluctuaciones excesivas de precios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Las comunas y confederaciones de comunas pueden también crear colchones de existencias o bienes en caso de cambios imprevistos en la oferta y la demanda. Este tipo de inventario ha sido usado en países como Estados Unidos para prevenir cambios en las condiciones del mercado para productos agrícolas y otras materias primas estratégicas que producen movimientos abruptos de precios e inflación. El economista post-keynesiano Paul Davidson argumenta que la estabilidad de precios de materias primas que esto produjo "&lt;em&gt;fue un aspecto esencial en el próspero crecimiento económico sin precedentes de la economía mundial&lt;/em&gt;" entre 1945 y 1972. El presidente Nixon desmanteló estos programas de zonas de colchones, lo que resultó en "&lt;em&gt;violentas fluctuaciones de los precios de materias primas&lt;/em&gt;" que tuvieron serios efectos económicos". [&lt;a title="How could an anarchist economy function?" href="http://www.geocities.com/capitolHill/1931/secI4.html"&gt;Anarchist FAQ&lt;/a&gt;]&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dices:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;En este punto cabrá preguntarse: necesitamos más tierra, trabajo y capital para satisfacer la mayor demanda de estaño (podemos obviar la naturaleza escasa del estaño), ¿de qué actividades desviaremos esa tierra, ese capital y ese trabajo que necesitamos? En este punto solo se puede apelar a la intensidad de la demanda de los consumidores del resto de bienes, y hacer una comparación muy precisa –tal y como hacen los precios- entre ellos para retirar la tierra, el trabajo y el capital necesarios para nuestra actividad –y que deben ser compatibles con ella- de la producción de bienes de escasa valoración.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No existe capital propiamente dicho en el comunismo. La demanda de medios de producción se calcula en especie. Si es necesario elegir entre usos alternativos de estos medios se hará en base a una jerarquía de prioridades sociales. Se procede igual con el recurso tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es cierto que los precios permitan hacer comparaciones "muy precisas" de la demanda relativa de cada bien en una combinación de bienes. Ya mencioné los efectos de una distribución desigual de los ingresos, los problemas de desequilibrio en un mercado de varios bienes y la incertidumbre del futuro acrecentada por los precios de mercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo que Cox &lt;a title="WSM Post" href="http://tech.groups.yahoo.com/group/WSM_Forum/message/19809"&gt;agrega&lt;/a&gt; que &lt;em&gt;"... la evaluación es esencialmente un asunto subjetivo que ocurre en una escala ordinal (A es mejor que, o preferible a, o más valorado que, B). Pretender que de alguna manera puedes medir objetivamente (en la forma de precios) la preferencia o valor a lo largo de una escala cardinal (lo que yace en la raíz del argumento sobre la supuesta unidad común de contabilidad) es un falaz galimatías económico que no tiene una pata téorica en la que sostenerse. Se cae en el problema de inconmensurabilidad, sin mencionar el problema de composición (de que las preferencias individuales se expresan de algún modo en una preferencia social o preferencia agregada, o demanda de mercado; un argumento que tiene tanta base como el concepto estadístico de "persona promedio")&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La asignación de la tierra es un problema para el sistema de precios, ya que en él prevalecen situaciones monopólicas que le permiten a las personas obtener ingresos solo por dar permisos de usufructo, y no en base a la "capacidad productiva" de cada individuo. Esto afecta a su vez a la demanda efectiva y la intensidad de la demanda para cada bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Por último, la jerarquía de las necesidades no ayuda en esta cuestión porque existen infinidad de bienes considerados “primarios”, “secundarios”, “terciarios”, etc., lo que nos impide compararlos entre sí. Para resolver esta cuestión, el comunismo necesitaría que cada uno de sus componentes elaborase una jerarquía valorando las decenas de miles de bienes que se producen en la sociedad en una escala que, para ser útil, debería abarcar al menos 10.000 cifras y tener en cuenta las peculiaridades de los factores de producción concretos que en ocasiones hacen imposible que determinada porción de trabajo, tierra o capital se transfiera de un sector a otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aun si esto fuera posible –lo cual es muy dudoso-, la centralización y el procesamiento de las precisas y exhaustivas encuestas de los consumidores haría perder al “socialismo descentralizado” la ventaja que posee con respecto al “socialismo centralizado”; la flexibilidad.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar, no siempre tienen por que darse problemas de "cuellos de botella" en la producción. Hay que tener en cuenta que mucha de la escasez actual es una escasez artificial provocada por el sistema de propiedad privada, por lo que no siempre será necesario tomar una decisión de asignar recursos escasos a fines competitivos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco es necesario que cada persona haga comparaciones de miles de productos, la mayoría de los cuales no va a consumir. Las decisiones se hacen por las personas y grupos interesados en una estructura comunitaria descentralizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta estructura comunitaria está integrada a nivel local, regional y global; con sistemas de representantes de los niveles inferiores a los superiores, de manera que la información fluye en ambas direcciones: de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo. Este sistema incluye asociaciones de vecinos, consumidores y productores. Por medio de los acuerdos en las asambleas en cada uno de estos niveles es posible formular jerarquías de necesidades de producción con una metodología democrática. La ventaja de este sistema es que es más inclusivo que un sistema de precios, el cual está siempre distorsionado y no permite el intercambio de opiniones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ejemplo, para el estaño, las confederaciones de productores de estaño pueden estar asociadas a nivel global, y pueden tener disponible una base de datos que muestre las fuentes disponibles de estaño. En caso de que el estaño no ajuste para satisfacer la demanda a nivel global, se pueden poner de acuerdo con las confederaciones de consumidores y productores para establecer la jerarquía de necesidades de producción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que haya una estructura descentralizada no significa que no se comparta la información. Esta es una ventaja importante sobre el sistema de mercado, en el cual se oculta la información por temor a favorecer a la competencia, lo que crea problemas de acción colectiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Posts relacionados&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/el-mito-del-clculo-econmico.html"&gt;El Mito del Cálculo Económico&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/clculo-econmico-respuesta-victor-l.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Victor L.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/ms-sobre-clculo-econmico-comunista.html"&gt;Más sobre cálculo económico comunista&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/clculo-econmico-respuesta-langlois.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Langlois&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Respuesta a Victor L.</title><content type="html">Victor L. de mutualismo.org &lt;a title="¿Una solución comunista al cálculo económico?" href="http://www.mutualismo.org/?p=95"&gt;ha comentado&lt;/a&gt; el artículo de Robin Cox sobre el cálculo económico, parte del cual he resumido y traducido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contra Cox, Victor L. argumenta que el cálculo económico sí es posible en el mercado, y que los elementos del cálculo económico en una economía sin precios, que plantea Cox, son insuficientes para resolver el problema del cálculo económico en tal sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por mi parte, considero que tal crítica falla, y procederé a explicar por qué, punto por punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Victor, tú dices:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Antes de comentarlo me gustaría puntualizar que el autor comete los mismos errores de generalización con respecto al mercado que los que achaca a Mises y Hayek en relación al socialismo. Por ejemplo, Robin Cox achaca al mercado, y no al Estado, las causas de la pobreza.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Cox, el mercado y el Estado trabajan en tándem, no existe verdaderamente el libre mercado. El capitalismo que él critica es el actual. No se dirige a los anarco-capitalistas o a los mutualistas. Y sin embargo, las teorías de estos últimos no descartan la existencia de la pobreza, lo más que pueden asegurar es que será disminuida, gracias a los efectos de "derrame" generados por el aumento en la productividad resultante de la liberación de los mercados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Por otra parte, el argumento esencial de Ludwig von Mises contra la planificación comunista, esto es, que el cálculo económico racional es imposible sin precios de mercado, es independiente de la forma en que se planifique la economía, siempre y cuando no permita tales precios. Así nos dice él:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; “Para el estudio de los problemas de la economía socialista es secundario saber cómo se forma este órgano y cómo llega a expresarse en él y por medio de él la voluntad colectiva. Poco importa que este órgano sea un príncipe absoluto o la colectividad de todos los ciudadanos de un país, organizada en democracia directa o indirecta.” [1]&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo, a pesar de este reclamo, no puede negarse que Mises se concentró en atacar la planificación centralizada, sin enfocarse en los argumentos anarquistas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, Mises no logró demostrar que el socialismo sin precios era "imposible".  Se basaba más bien en una falacia "ad ignorantiam": "Cómo no se me ocurre como se podría realizar el cálculo económico en el socialismo, voy a suponer que es imposible". La carga de la prueba recae en los socialistas para mostrar que el cálculo económico es posible, una vez logrado esto el "argumento" miseano queda sin efecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Comencemos con la crítica que hace Robin Cox. Él sostiene que el precio no refleja “los efectos del mercado en el medio ambiente”, pero si lo observamos atentamente, nos damos cuenta de que los problemas de externalidades son consecuencia de una deficiente demarcación de los derechos de propiedad. Un sistema de justicia competitivo podría establecer aproximadamente los daños que provocan los contaminadores sobre los propietarios afectados y reclamarles una indemnización que automáticamente pasaría a reflejarse en el precio.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por "un sistema de justicia competitivo" entiendo que te refieres a cortes privadas, -no estatales- que redactan leyes al gusto de sus clientes, y que tú crees que serían imparciales, ya que las fuerzas de mercado les compelerían a ello. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me parece fácil imaginar que se harían de la vista gorda con ciertos problemas de externalidades, especialmente aquellos en que los costos a las personas se encuentran sumamente dispersos, como ser la contaminación del aire por los automóviles. La contaminación de un sólo automóvil puede ser pequeña, pero si sumamos el efecto creado en con conjunto, puede ser grande, y son miles de personas a las que habría que resarcir, en una ciudad grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre los problemas de externalidades, Cox comenta, en el mismo artículo, el tipo de soluciones que talvez tengas en mente (sólo que patrocinadas por el Estado):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Se ha intentado evadir el problema de las externalidades y de los efectos de derrame a través de la aplicación de conceptos como "voluntad para pagar" (VPP) y "voluntad para aceptar" (VPA). Tales conceptos son problemáticos, y proveen de poco alivio a los proponentes del ACE. La VPP tiene que ver con lo que la gente está preparada a pagar para mitigar o evitar algún efecto indeseado, mientras que la VPA se refiere al nivel de compensación financiera que ellos estarían dispuestos a aceptar para soportar tal efecto. Los economistas, en su mayoría, tienden a considerar los costos involucrados en ambos casos como aproximadamente equivalentes, pero hay evidencia considerable basada en encuestas que sugieren que tal no es el caso - no de acuerdo a las "valoraciones subjetivas" de la gente sobre las pérdidas y ganancias ambientales. De hecho, las pérdidas ambientales tienden a ser más altamente valoradas que las ganancias ambientales, aun cuando estén involucradas similares cantidades de dinero. Hay otro número de problemas asociados con estas técnicas (por ejemplo: la tendencia a subestimar el valor futuro de los recursos; el problema de los valores que no son de uso, y los valores sobre opciones sobre las que la persona no hace uso, o quizá solo lo haga en una fecha posterior) todo lo cual subraya las fallas de las valoraciones de mercado, fallas que el ACE tiende a ignorar.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dices:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Otro de sus argumentos es que el mercado no refleja las preferencias reales de los individuos, ya que estas se ven cercadas por la capacidad adquisitiva de cada uno. A esto podría contestarse que en un mercado realmente libre, incluso en uno que partiera de la igualdad más estricta, el nivel adquisitivo del individuo iría en función de las valoraciones de los demás individuos de su propia producción, por lo que su capacidad de compra sería simétrica a su capacidad de producción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para comprender esto y que Cox no nos acuse de entrar en un bucle, podríamos reducirlo a su expresión más simple: en una comunidad de trueque, la capacidad de compra de un individuo X está directamente determinada por la valoración que hace el individuo Y de su producción, en relación de la valoración que hace él de la producción de Y. Si ambos presentan sus productos en el mercado, será la valoración mutua la que determine el poder de compra de cada uno, que variará a su vez en la medida en que satisfaga las necesidades de ambos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, Robin Cox acusa a esta explicación de tautológica porque no advierte que tanto la compra como la venta están determinadas por valoraciones recíprocas y, por tanto, no se pueden examinar unilateralmente.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reconoces que las preferencias de los individuos no se expresan plenamente en el mercado, ya que están limitadas por su poder adquisitivo, pero justificas que este está determinado por valoraciones mutuas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pero por que no distribuir el producto social de acuerdo a las necesidades de los individuos, en vez de una supuesta capacidad productiva personal? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí sobresale la diferencia con una economía de libre acceso, en la que el trabajo se realiza voluntariamente, y cada quien trabaja para las necesidades sociales, sin esperar un beneficio inmediato de su acción. Sin embargo en el mercado hay un estira y encoge, cada parte busca obtener el mayor beneficio, a cambio de dar lo menos posible a cambio. Esto produce una escasez artificial determinada por el sistema. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sistema de precios podrá tomar en cuenta las preferencias de los individuos, pero asigna un peso diferente a las preferencias, de acuerdo a la distribución del ingreso. En una "democracia de consumidores" en las que un dólar es igual a un voto, la demanda efectiva privilegia las preferencias de los que tienen mayores ingresos. Se promueve la competencia en vez de distribuir del acervo de riqueza social de acuerdo a las necesidades, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igualas "capacidad de producción" con "poder económico" basado en el ejemplo simple del trueque que pones, el cual ignora variables relevantes, como el hecho de que el "argumento económico" trata sobre precios monetarios, según los cuales, se nos dice, es imposible el cálculo económico. Pero aquí los precios monetarios están ausentes, siendo el comunismo libertario igual de factible que una economía de mercado, solo que más cooperativo. En segundo lugar, nos presentas una economía de intercambio, siendo que en el mercado están incluidos los elementos de ingreso neto y ganancias. Y que, en este caso, logras mostrar como interactúan las preferencias subjetivas, sin precios monetarios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La "valoración mutua" de la que hablas, solo queda clara en un ejemplo sencillo como este, ya que en una organización económica compleja, en la que las personas no se conocen entre sí, no se puede decir que los ingresos estén determinados por "valoraciones mutuas". Estos precios e ingresos están influidos por muchas variables, entre las que entran en cuenta hechos que no tienen que ver con la "capacidad productiva" de las personas, como sus conexiones personales, el encontrarse con ventajas monopólicas, la capacidad de negociación, herencias, o la simple suerte que se tenga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un aspecto relevante es la dificultad de determinar el aporte de cada persona a la producción, cuando se trabaja en equipo, de tal manera que no se puede atribuirle el ingreso obtenido a su "aporte marginal" a la producción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Cox también sostiene que es imposible medir exactamente los costes, pues el empresario tiene que tomar siempre las decisiones bajo una previsión imprecisa de los precios futuros de los bienes que produce y, como desconoce estos, derrocha recursos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En general, Mises y Hayek reconocían que existía un nivel de incertidumbre, en ocasiones muy alto, en las decisiones económicas; sencillamente señalaban que los precios de mercado, junto con una moneda estable, eran la única forma de minimizar los costos de tal incertidumbre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, Cox tiene que demostrar que el comunismo libertario es capaz de reducir la incertidumbre de las actividades económicas, lo cual parece poco probable si tenemos en cuenta que el comunismo no puede percibir la intensidad de la demanda, ni anticiparse al futuro, ni posee los incentivos para un acercamiento mínimo.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reconoces que el cálculo económico en el sistema de mercado no es exacto, y que puede llegar a tener un alto grado de incertidumbre. Pero los costos de mercado en términos monetarios son una fuente de incertidumbre y caos que no existirían en una economía de libre acceso, por lo que tu afirmación de que "los precios de mercado, junto con una moneda estable, son la única forma de minimizar los costos de tal incertidumbre" es más bien débil. Y si asumes que el dinero es una mercancía cuyo precio está sujeto a la oferta y la demanda, mayor incertidumbre todavía. Solo puedes afirmar que los precios monetarios reducen la incertidumbre si asumes que la alternativa de libre acceso no es factible, lo que no has logrado demostrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El comunismo libertario puede fácilmente cálcular la intensidad de la demanda, por medio del control de existencias. La tasa de rotación de existencias te dice cuan intensa es la demanda de un producto. Por ejemplo, un producto cuya tasa de rotación de existencias es de 100,000 unidades al mes tiene una demanda más intensa que uno cuya rotación sea de 50,000 unidades al mes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora sobre el tema de los incentivos, recuerda que este es un sistema solidario, que alienta el trabajo voluntario. Cada persona trabaja para las necesidades sociales, y la sociedad se encarga de satisfacer sus necesidades. No existe ese estira y encoge de intereses del mercado, por lo que la naturaleza solidaria del ser humano aflora con más facilidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante la afirmación de Cox de que no hay manera de determinar si los "costes reales" del mercado corresponden con los precios sin socavar al mismo tiempo el ACE, tú respondes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;En primer lugar cabe señalar que sí es posible demostrar que el mercado refleja los costes reales. Si aceptamos el presupuesto que hemos tratado antes de que el precio sí refleja las preferencias de los individuos, entonces parece claro que el mercado es capaz de medir los costos reales, esto es, los costos de oportunidad, comparando los precios de las distintas mercancías a la hora de realizar una inversión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En segundo lugar, aun si no fuera posible demostrarlo, tampoco lo sería desmentirlo y ese punto de su argumentación quedaría neutro.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya contesté a tu argumentación, y demostré que tu simple ejemplo ignora importantes variables que se dan en el mercado. Y sin embargo, concedo que un argumento téorico que demuestre que el mercado refleja los costos reales, sería adecuado. Pero me da la impresión que Cox habla aquí de "probar" en forma empírica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, Cox afirma que el argumento del cálculo económico solo toma en cuenta los costos contables, basado en el ejemplo que se suele poner, de como habría que combinar los insumos, basados en la combinación de menor costo. Los costos sociales de oportunidad brillan por su ausencia en el cálculo empresarial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Por último, Robin Cox ataca el mercado porque considera que los costos del sistema bancario y financiero son innecesarios, lo cual, en realidad, solo puede aceptarse si se acepta previamente que los precios y el mercado son innecesarios. En cualquier caso, Cox necesita demostrar que el ahorro en los sistemas bancario y financiero compensa los errores que le son achacados a la ausencia de mercado.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los costos del sistema bancario y financiero son necesarios en el mercado, pero inexistentes en una economía de libre acceso, y esto por definición. Recuerda que Cox argumenta que el mercado es de por sí ineficiente para asignar recursos, y por lo tanto también sujeto a la crítica del cálculo económico. Y concederás que es posible que el mercado asigne mal los recursos, y aun así sobreviva en el tiempo. Por lo tanto, aunque se argumente que el sistema de libre acceso tenga problemas de cálculo económico, no se puede negar que la eliminación del sistema bancario y financiero liberaría una gran cantidad de recursos. Esta es una ventaja importante del comunismo libertario. Hay quienes estiman que los recursos liberados serían de la mitad de los utilizados en la economía actual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora, sobre las alternativas al cálculo de precios en una economía de libre acceso propuestas por Cox, dices:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;El primer mecanismo es el cálculo cuantitativo, que consiste en hacer una especie de “recuento de inventario” sobre las mercancías que son necesarias.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el sistema de libre acceso no existen mercancías, por que los bienes no se destinan al intercambio, sino al uso. Conviene mejor referirse a los insumos necesarios para crear un producto, estos insumos se miden en unidades físicas, no en unidades monetarias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de enumerar los elementos que Cox propone para realizar el cálculo económico en una economía de libre acceso, dices:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Ninguno de estos factores consigue, en realidad, poner fin al problema del cálculo económico en el comunismo. Este problema consiste en reducir toda la información dispersa a una unidad común (en el caso del mercado, es el precio) para saber cuál es el mejor uso de los recursos disponibles.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta objeción que haces no es razonable, por que estás exigiendo que el problema de la asignación de recursos sea resuelta de la manera que lo hace el mercado. El verdadero problema del cálculo económico es justamente la asignación eficiente de recursos, no el problema que tú dices. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Efectivamente, el cálculo cualitativo no consigue establecer una comparación entre las distintas combinaciones de bienes como para establecer cuál es óptima.&lt;/blockquote&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El criterio del factor limitante si te da un criterio para elegir entre diferentes combinaciones de insumos, tal como lo explica Cox, por lo que tu objeción no tiene base alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;El sistema autorregulado de existencias implica un cálculo previo de la rotación de las mismas que solo puede establecerse mediante los precios y que, cualquier caso, el autor no resuelve.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sorprende esta afirmación, por que el sistema de control de existencias me parece muy simple de entender, ya que existe en el capitalismo actual, solo que paralelo al control de existencias existen los precios. Elimina los precios, y verás que el sistema funciona igual de bien. Solo tienes que ver cuantas unidades del producto se van quitando de los estantes. Conforme a esta cantidad de unidades retiradas, calculas la cantidad de insumos que necesitas para producir más unidades del producto, de manera que que haya un abastecimiento constante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, si por "cálculo previo" te refieres al caso específico de un nuevo punto de distribución que empieza sus actividades y necesita hacer un "cálculo de la demanda", lo hace en forma similar en lo que lo haría una empresa capitalista con investigaciones de mercado. Antes de producir un bien, podríamos pedirle su opinión a los consumidores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;La ley del mínimo solo puede orientar pobremente la producción, puesto que carece de mecanismos para seleccionar el mejor bien sustitutivo del factor limitante.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por medio de las tecnologías de comunicación, que ya existen, sería posible conocer rápidamente la disponibilidad relativa de diferentes bienes sustitutos, por lo que escogeríamos el sustituto más abundante. Este sería un método de cálculo más exacto, ya que el precio de mercado normalmente tiene distorsiones que no te permiten comparar la escasez relativa de un bien, ni de calcular los costos sociales de oportunidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Y, por último, la jerarquía de necesidades no da ninguna respuesta al problema del cálculo económico racional y, además, establece una jerarquía de prioridades que no guarda ninguna relación con la que pueda poseer el individuo.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta afirmación tajante no tiene peso, es obvio que una jerarquía de prioridades sociales puede servir de guía para administrar los recursos en forma eficiente. Cox menciona el ejemplo obvio de priorizar las necesidades básicas de las personas, como alimentación, techo y saneamiento. No tiene sentido que digas que "no guarda ninguna relación con la que pueda poseer el individuo", ya que el problema de asignación de recursos tiene que ver con las necesidades de los individuos que no viven aislados, sino en sociedad, de manera que se maximice el bienestar social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego pones un ejemplo que crees que muestra la incapacidad de cálculo económico de una economía de libre acceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dices:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Dado un depósito de la materia prima X que abastece a dos industrias, A y B, el mercado distribuirá la materia prima en función del precio que adquiera en el producto final de las industrias A y B. Si la industria A obtiene más dinero por su producto acabado que la industria B, estará dispuesta a pagar más por la materia prima X y podrá abastecerse de mayor cantidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cambio, bajo el comunismo descentralizado es imposible resolver este problema: ni el cálculo cualitativo, ni el sistema autorregulado de existencias ni la ley del mínimo lo consiguen, y la jerarquía de necesidades, por su parte, solo podría establecer una proporción de suministro arbitraria entre las dos industrias, puesto que no guardaría relación con la intensidad de la demanda de los individuos.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entiendo que lo que te preocupa es el caso en que el insumo X es insuficiente para abastecer a las dos industrias, de lo contrario no habrá ningún problema de abastecimiento. Este caso puede tratarse obviamente incrementando la producción del insumo X. De no poder hacerlo, se puede intentar cambiar la mezcla técnica de los insumos o buscar sustitutos (aquí se aplica la ley del mínimo). Si no se logra esto, habrá que implementar un racionamiento. Se puede consultar a los consumidores y apelar a su buena voluntad para que determinen que bienes consideran más urgentes (la tasa de rotación de existencias puede darte una idea en este sentido) y pedirles que economicen los bienes escasos, o habrá que implementar un racionamiento obligatorio con base en criterios racionales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De manera que tu afirmación de que el comunismo descentralizado no tiene manera de bregar con este tipo de problemas resulta cuanto menos exagerada. Sobre todo si tenemos en cuenta que en la vida real los mercados no se vacían, como sería de esperarse de acuerdo al modelo de la oferta y la demanda, por lo que los precios no reflejan las preferencias relativas, y aprovecho tu ejemplo para ilustrarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongamos que los mercados de los bienes A y B, así como el insumo X están inicialmente en equilibrio. Luego, supongamos que se da un desequilibrio del mercado del bien A debido a un aumento de la demanda. Esto producirá un desequilibrio en el mercado del insumo X, lo que a su vez producirá un desequilibrio en el mercado del bien B. Con estos tres mercados en desequilibrio, no hay nada que me garantice que se alcanzará un equilibrio simultáneo, de manera que la demanda y la oferta nunca se igualarán, esto producirá una variación caótica de precios que hará imposible todo cálculo empresarial. Aumenta el número de bienes e insumos y el efecto caótico aumenta.  Los precios podrían variar tanto, que el precio del sandwich que te comes en la cena puede resultar el doble del mismo que te comes en el desayuno. Y entre más rápido viaje la "información" transmitida por los precios, mayor es el efecto caótico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obviamente en la práctica los precios no varían tanto. Ello se debe a que los empresarios no calculan el precio basándose en el equilibrio de la oferta y la demanda, si no que se establece un precio que permita la marcha indefinida del negocio. Normalmente se establecen márgenes de ganancias sobre los costos de producción, de manera que permita al empresario un margen de maniobra, un colchón que amortigue las variaciones de la demanda. Este margen permite también el establecimiento de promociones para atraer y fidelizar a los clientes. De manera que, en la práctica, la respuesta de los precios a los cambios de mercado resulta lento en muchas situaciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una planificación más conciente, basada en las existencias de bienes físicos es posible vislumbrar una forma más racional de administrar la demanda, de manera que la mayor velocidad en la velocidad con que viaje la información, aumente la eficiencia, en vez de restringirla. Se podrían usar matrices de insumo-producto. Esto es ahora más factible con la moderna tecnología de cómputo y comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Por otro lado, y para finalizar, Robin Cox supone un entorno de economía estática. En el supuesto más realista de una economía dinámica, el comunismo no puede establecer con precisión qué porcentajes de tierra, capital y trabajo se dedica a las distintas tareas. Por ejemplo, si la demanda de judías descendiera, ¿cómo podría determinar qué porcentaje de tierra, capital y trabajo deben transferirse y a qué otra rama?&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé a que viene acusar a Cox de suponer un entorno de una economía estática, cuando el control de existencias supone un efecto claramente dinámico. En lo que se refiere al capital, obviamente no existe el capital financiero en una economía de libre acceso, ello es una ventaja y no una desventaja, como habíamos visto previamente; aunque podría hablarse, si se quiere, de capital físico y humano. Los cálculos se realizan en términos de bienes físicos. En lo que respecta a la tierra, no veo problema, sobre todo si tenemos en cuenta que este es un factor muy malamente distribuido por el mercado. El trabajo igualmente, se planifica sobre las necesidades de producción. Tiene la ventaja la economía de libre acceso de que todos pueden trabajar. No como sucede actualmente que hay quienes trabajan muy duro, mientras que otras personas no tienen trabajo en absoluto. Una economía de libre acceso garantizaría un uso más racional del trabajo humano, aumentando el tiempo libre y la satisfacción al trabajar, opciones que el mercado no provee. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Por ejemplo, si la demanda de judías descendiera, ¿cómo podría determinar qué porcentaje de tierra, capital y trabajo deben transferirse y a qué otra rama?&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y cómo se determina en el capitalismo? Se espera que hayan empresarios que detecten nuevas oportunidades de negocio. Pues en la economía de libre acceso tambien hay personas que pueden vislumbrar nuevas oportunidades, solo que no serían con fines de lucro, sino para satisfacer las necesidades humanas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Añádanse, además, los posibles falseos de información por parte de las unidades de producción, con el objeto de que los órganos de planificación no detecten el déficit o la ausencia de demanda de su producción que obligue a suspender sus actividades.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se te olvida que en este tipo de sociedad el trabajo no se hace por lucro, como en el sistema de mercado, sino para satisfacer las necesidades sociales. No hay nada que ganar con el falseo de información.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Puede concluirse, en definitiva, que las soluciones de Robin Cox son insuficientes para hacer frente a los problemas económicos de una sociedad a gran escala.&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y parece ser que el criterio que utilizas para concluir eso es que sistema de libre acceso no cumple los estándares de una economía de mercado. Queda sin probar el aserto de que una sociedad de comunismo libertario es teóricamente imposible. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En conclusión, los ingresos no están determinados únicamente por la capacidad personal del individuo para producir, y es difícil determinar el aporte de cada persona a la producción, por lo que los salarios no pueden explicarse en términos de estos últimos. Luego, no es cierto que los ingresos reflejen las "valuaciones mutuas" entre productores. Esto implica que el sistema de precios no refleja las preferencias subjetivas de las personas. Los mercados no se vacían; si los precios se determinaran por la oferta y la demanda, de acuerdo con los modelos téoricos, estos variarían en forma caótica, imposibilitando el cálculo empresarial. El mercado, entonces, no logra armonizar las preferencias individuales para maximizar el bienestar social, lo que implica que el mercado tiene problemas de cálculo económico. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es sobre este deficiente sistema económico sobre los que Victor L. toma los parámetros para pronunciar su opinión de que el cálculo económico es imposible en el comunismo libertario. Sin embargo, los criterios de decisiones económicas aportados por Cox son válidos, aunque no se ajusten a la manera de hacer las cosas en una economía de mercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun suponiendo que los argumentos de Cox y los míos fallaran, siempre existe la posibilidad de idear otros métodos de cálculo económico. De manera que la afirmación de que el socialismo es imposible queda solo como una apelación a la ignorancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aunque fuera cierto que el comunismo libertario tiene problemas de cálculo económico, no por ello significaría que es un modelo inviable de sociedad, como no lo es el capitalismo actual, con su pésima gestión de recursos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Posts relacionados&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/el-mito-del-clculo-econmico.html"&gt;El Mito del Cálculo Económico&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/clculo-econmico-respuesta-victor-l-ii.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Victor L. II&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/ms-sobre-clculo-econmico-comunista.html"&gt;Más sobre cálculo económico comunista&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/clculo-econmico-respuesta-langlois.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Langlois&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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Deshaciendo un Mito). Por su importancia, traduzco en forma completa la última parte del documento, que trata sobre la &lt;a href="#anatomiaeconomiasocialista"&gt;Anatomía de una Economía Socialista&lt;/a&gt;.&lt;/em&gt;&lt;a id="actualizacion" href="#1"&gt;[1]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ver también posts relacionados:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://ardegas.blogspot.com/2007/07/el-problema-del-clculo-econmico.html"&gt;El Problema del Cálculo Económico&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/04/por-qu-el-equilibrio-es-importante.html"&gt;Por qué el equilibrio es importante&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:220%"&gt;E&lt;/span&gt;l "argumento del cálculo económico" (ACE) está principalmente ligado con Mises.  Después de la Revolución Rusa se dio un fuerte debate sobre la factibilidad del socialismo, un término que antes se consideraba sinónimo del comunismo sin mercado de Marx. Lenin, sin embargo, se desvió de esa definición de socialismo, al considerarlo como una etapa intermedia entre el capitalismo y el comunismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿En qué consiste el "argumento del cálculo económico"?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asumamos que una fábrica en el socialismo  produce un bien de consumo X. Asumamos que para fabricar X se necesitan solo dos clases de insumos, A y B. Supongamos entonces que hay tres diferentes métodos para producir una unidad de X, los que involucran tres diferentes combinaciones de A y B, como sigue:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El método 1 requiere 9 unidades de A y 10 unidades de B, el método 2 requiere 10 unidades de A y 9 unidades de B, el método 3 requiere 10 unidades de A y 10 unidades de B.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según el criterio de "eficiencia técnica", el método 3 queda descartado por consumir más unidades de insumo que los métodos 1 y 2, respectivamente. Sin embargo queda el problema de elegir entre los métodos 1 y 2.  Con un sistema de precios, se puede elegir la combinación que tenga menor costo monetario, así, si una unidad de A cuesta 1 dólar y una unidad de B cuesta 2 dólares, el costo total de producir 1 unidad de X sería 29 dólares utilizando el método 1, y 28 dólares utilizando el método 2. Por lo que sería recomendable que la fábrica seleccionara el método 2, por requerir menor costo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema es que en una economía socialista no existirían precios de mercados que nos permitieran disponer de tal método para tomar una "decisión racional".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Mises, y la Escuela Austríaca de Economía, en el proceso de competencia que se da en el mercado, las valuaciones subjetivas de los consumidores quedan expresada en forma objetiva  en forma de razones de intercambio, o precios. Esto tiene algo de verdad, por ejemplo, si uno prefiere &lt;em&gt;roast beef&lt;/em&gt; a una hamburguesa de Mcdonald's, esto se verá reflejado en el precio más alto que tengamos que pagar por tal articulo. Sin embargo, esto deja de lado un problema básico, en una economía de mercado no se puede expresar su preferencia si no se tienen los medios para hacerlo (poder adquisitivo). Usted puede preferir &lt;em&gt;roast beef&lt;/em&gt;, pero después de consultar con su billetera, puede descubrir, para su consternación, que tendrá que conformarse con una hamburguesa. La demanda efectiva es la que junto con la oferta determina el precio, pero esta demanda efectiva depende de la distribución desigual del ingreso. Los austríacos responden a esto argumentando que los diferenciales de ingreso reflejan las valuaciones que los diferentes individuos hacen de diferentes ocupaciones y las diferentes contribuciones que hacen a la sociedad, por las que la "sociedad" les "recompensa". Sin embargo, no hay manera de probar esta afirmación, ya que tales valuaciones también están sujetas a las limitaciones de la "demanda efectiva". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dice que la contabilidad con precios de mercado refleja los costos de oportunidad, sin embargo, el ejemplo anterior nos muestra que en realidad el ACE solo toma en cuenta los costos contables. También se dice que los precios de mercado permiten una "medición exacta" de los costos. Sin embargo esto no nos dice mucho, un juego de monopolio  también provee de "medición exacta" de costos, pero nadie sugiere que nos da intuiciones profundas que sería tonto ignorar. La afirmación de que los costos de mercado implican "costos reales" solo se puede probar si existe un método que demuestre una correlación entre los costos de mercado y los "costos reales", y solo se podría demostrar tal correlación midiendo unos contra los otros, sin embargo, esto significaría que los "costos reales" se podrían medir independientemente de los costos de mercado, lo que refutaría el ACE.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También está el conocido problema de las externalidades y de los efectos de derrame. Los efectos del mercado en el medio ambiente que no están reflejados en los precios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, la "medición exacta" de costos no es posible, ya que el empresario, para obtener un ingreso neto que le compense su inversión, debe tener en cuenta los precios futuros, los cuales no es posible conocer con anticipación, debido a la incertidumbre del mercado. A esto se puede responder que el mercado premia a los empresarios que calculan bien sus costos y castiga a los que calculan mal.  Sin embargo, no existe un mecanismo que refine las habilidades de los empresarios que calculan bien, lo que resulta en costos perdidos (&lt;em&gt;sunk costs&lt;/em&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La afirmación de Mises de que el socialismo carecería de una guía confiable para tomar decisiones económicas puede también dirigirse al capitalismo de mercado. Si vemos al modelo de "equilibrio general" de la economía, este afirma que es necesario obtener cierto número de condiciones simultáneas para que la demanda de bienes sea igual a su oferta. Si no se cumplen esas condiciones, una simple distorsión de un precio produciría que todos los precios se distorsionaran, debido a su efecto en cadena en todas las ramas de la economía. Estos precios distorsionados no servirían de guía confiable para tomar decisiones económicas racionales. Este modelo de "equilibrio general" es una pura abstracción que no tiene fundamento en la realidad. Mises reconoció esto, pero no se dio cuenta de las consecuencias devastadoras para su propia teoría de cálculo económico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La implicación del argumento de Mises es que entre más espacio se deje para el libre juego de las fuerzas de mercado, el proceso de asignación de recursos se vuelve más eficiente. Esta afirmación tampoco tiene fundamento empírico sólido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo que suele dejar de lado es que el sistema de contabilidad monetario, aunque sirve para calcular costos, resulta él mismo en un costo. Al eliminarse el sistema bancario y financiero, que tiene una gran complejidad en el sistema actual, se liberarían una gran cantidad de recursos en una economía socialista de "libre acceso".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los proponentes del ACE suele enfocar su crítica a una economía de planificación centralizada, lo cual es una distracción. Es posible responder al ACE con una visión relativamente descentralizada y ordenada espontáneamente del socialismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;span id="anatomiaeconomiasocialista"&gt;ANATOMÍA DE UNA ECONOMÍA SOCIALISTA&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Por "socialismo" o "comunismo", como vimos antes, se entendía tradicionalmente a una sociedad sin mercados, dinero, trabajo asalariado o estado. Toda la riqueza sería producida en forma voluntaria. Los bienes y servicios serían provistos directamente para necesidades auto-determinadas y no para la venta en el mercado, estos estarían libremente disponibles para ser tomadas por los individuos, sin requerirles a estos individuos que ofrezcan algo en intercambio directo. El sentido de obligaciones mutuas y el conocimiento de una interdependencia universal que surge de esto colorearían las percepciones e influenciarían el comportamiento en tal sociedad. Podríamos entonces clasificar a esa sociedad como siendo construida alrededor de una economía moral y un sistema de generalizada reciprocidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libre acceso a bienes y servicios es un corolario de la propiedad común de los medios de producción del socialismo; donde se tiene intercambio económico se debe lógicamente tener propiedad privada o seccional de esos medios de producción. El libre acceso a bienes y servicios niega a cualquier grupo o individuo la influencia política con la que dominar a otros (una característica intrínseca de toda sociedad basada en la propiedad privada o sociedad de clases). Esto funcionará para asegurar que una sociedad socialista sea dirigida por la base de un consenso democrático. Las decisiones se harán en diferentes niveles de organización: global, regional y local, con la mayor carga de toma de decisiones siendo hecha a nivel local. En este sentido, una economía socialista sería policéntrica, no una economía centralmente planificada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre estas características generales que definen  a una economía socialista uno puede identificar un número de características derivadas o secundarias que interactúan unas con otras en una forma coherente, y tienen particular relevancia sobre el asunto de la asignación de recursos. De igual manera que los bienes de consumo, los bienes de producción serán libremente distribuidos entre las unidades de producción, sin un intercambio económico mediando en el proceso. Podemos listar las varias características secundarias interconectadas de una economía socialista de la siguiente forma:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;A) Cálculo en especie &lt;a id="calculocualitativo" href=#2&gt;[2]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El cálculo en especie implica el conteo o medida de las cantidades físicas de diferentes cantidades de factores de producción. No existe una unidad general de contabilidad involucrada en este proceso, como el dinero, horas de trabajo o unidades de energía. De hecho, cualquier sistema económico concebible debe basarse en el cálculo en especie, incluyendo al capitalismo. Sin él, la organización física de la producción (por ejemplo, el mantenimiento de inventarios) sería literalmente imposible. Pero donde el capitalismo se basa en la contabilidad monetaria así como en el cálculo en especie, el socialismo se basa solo en el último. Esta es una razón por la que el socialismo tiene una decisiva ventaja productiva sobre el capitalismo; al eliminar la necesidad de asignar vastas cantidades de recursos y trabajo implicados en el sistema de contabilidad monetaria. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una crítica del cálculo en especie es que no permite a los tomadores de decisiones comparar los costos alternativos de agregados de combinaciones de factores de producción para llegar a una combinación de "menor costo". Esto, como vimos antes, está basado en un completo malentendido. En una economía socialista, no habría necesidad de realizar tal operación. Sin embargo, esto no significa que no será posible comparar alternativas de combinaciones de factores - como el método 1, 2 y 3 en nuestro ejemplo- con otra base, y llegar a una decisión sobre cual es el uso más eficiente, como veremos más adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otto Neurath fue probablemente el más prominente defensor del cálculo en especie. Neurath escribió un reporte al Concilio de Obreros de Munich en 1919 titulado "De la Economía de Guerra a la Economía en Especie", al que Mises atacó más tarde. En su reporte, Neurath argumentaba que la economía de guerra de Alemania había demostrado la posibilidad de prescindir también del cualquier forma de cálculo monetario. Sin embargo en aquel tiempo esa posición estaba algo debilitada por el hecho de que él también se suscribía a un sistema de planificación central. Esto lo hizo vulnerable a los argumentos miseanos en contra de la planificación centralizada que tratan sobre los problemas de reunir la información dispersa de los actores económicos en una economía. Neurath cambió en un momento posterior de su vida su concepción centralizada del socialismo y desarrolló en su lugar una "concepción asocianal del socialismo" que implicaba "una descripción descentralizada y participatoria de la planificación socialista".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su debate con Mises,  Neurath  fue mordaz en su crítica del "pseudoracionalismo" empleado por Mises, y el supuesto equivocado de que las decisiones racionales requieren conmensurabilidad de diferentes valores. Esto, como lo señala O'Neill, reduce la toma de decisiones a "un procedimiento puramente técnico" que deja a un lado "juicios éticos y políticos" (como vimos en nuestra discusión de externalidades). Una de la ventajas de un sistema de cálculo en especie es que abre la posibilidad de un enfoque más pulido y matizado a la toma de decisiones, y le da más peso a factores tales como preocupaciones ambientales, muchas veces dejadas de lado en los cálculos de mercado.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;B) Un sistema auto-regulado de existencias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema con un modelo de planificación centralizada de socialismo es, entre otras cosas, su incapacidad para lidiar con el cambio. Carece de cualquier clase de mecanismo de retroalimentación que permita el mutuo ajuste entre los diferentes actores de tal economía. Es completamente inflexible en este sentido. Una versión descentralizada o policéntrica del socialismo, por otra parte, vence las dificultades. Se facilita la generación de información concerniente a la oferta y la demanda para la producción y consumo de bienes a lo largo de la economía, a través de una red de información distribuida (hoy mayormente computarizada) de una manera que era inimaginable cuando Marx estaba vivo, o cuando Mises escribió su tratado de cálculo económico. Esta información, como veremos, jugaría un rol importante en el proceso de una eficiente asignación de recursos en una economía socialista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sistemas de control de existencias o inventarios, utilizando el cálculo cualitativo, son, como se sugería anteriormente, absolutamente indispensables para cualquier sistema moderno de producción. Aunque es cierto que ellos operan actualmente dentro de un ambiente de precios, ello no es lo mismo a decir que necesitarán de tal ambiente para poder operar. La clave para una buena administración de existencias es la tasa de rotación de existencias -cuan rápidamente la existencia es sacada de los estantes- y el punto en el cual sea necesario reordenarla. Este también será afectado por consideraciones como los  &lt;em&gt;lead times&lt;/em&gt;  -cuánto se tardará para que vengan existencias frescas- y la necesidad de anticipar posibles cambios en la demanda. Estas son consideraciones que no dependen de una economía de mercado en absoluto. Es interesante notar que Marx escribió en el &lt;em&gt;Capital&lt;/em&gt; Vol. II sobre la necesidad que tiene una economía socialista de proveer un colchón de existencias como una salvaguarda para las fluctuaciones en la demanda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una típica frecuencia de flujos de información en una economía socialista podría ser como sigue. Asumamos que un punto de distribución (tienda) tiene en existencia cierta cantidad de bienes -digamos, latas de judías horneadas. Por experiencia anterior se sabe que será necesario ordenar aproximadamente 1000 latas a los proveedores al principio de cada mes, ya que si no se hace así, al final del mes las existencias serán pocas.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asumamos que, por cualquier motivo, la tasa de rotación de existencias se incrementa rápidamente en digamos 2000 latas por mes. Esto requerirá entregas más frecuentes o, alternativamente, entregas más grandes. Posiblemente la capacidad del punto de distribución no sea lo suficientemente grande para acomodar la cantidad extra de latas requeridas, en cuyo caso se optará por entregas más frecuentes. Se podría también aumentar su capacidad de almacenaje, pero esto talvez tome algo más de tiempo. En cualquier caso, esta información será comunicada a los proveedores. Estos proveedores, a su vez, pueden necesitar más hojalata (lámina de acero cubierta de estaño), para hacer más latas, o más judías, para ser procesadas, y esta información puede similarmente ser comunicada en la forma de nuevas órdenes a los suplidores de esos artículos que se encuentran más abajo en la cadena de producción. Y así por el estilo. Todo el proceso es, en gran parte, automático -o auto-regulado- siendo conducido por las señales de información dispersa de los productores y consumidores sobre la oferta y la demanda para bienes, y, como tal, está muy alejada de la burda caricatura de una economía de planificación centralizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se puede argumentar que esto deja de lado el problema de los costos de oportunidad, que está en el corazón del argumento del ACE. Por ejemplo, si el proveedor de judías horneadas ordena más hojalata a los fabricantes de hojalata, entonces esto implicará que otros usos que se le dan a este material serán eliminados en esa cantidad. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la sistemática sobreproducción de bienes de la que Marx habló, es decir, el colchón de existencias, se aplica a todos los bienes, tanto de consumo como de producción. De manera que el aumento de demanda de un consumidor/productor, no necesariamente implicará un corte en el suministro a otro, o al menos, no inmediatamente. La existencia de un colchón de existencias nos proporciona un período de reajuste. Esto nos lleva nítidamente a nuestro segundo punto- a saber, que este argumento deja de lado la posibilidad de que hayan proveedores alternativos de este material o de hecho, para ese caso, sustitutos más disponibles para los contenedores (digamos, plástico). Tercero, y más importante, como veremos, incluso si asumimos el caso del peor escenario: en el que enfrentamos una austera decisión entre tener más latas de judías horneadas y menos de otra cosa, a causa del desvío de suministro de hojalata para la fabricación de latas adicionales- aun así hay una manera de tomar una decisión sensata que pueda asegurar la asignación económicamente más eficiente de recursos en estas circunstancias austeras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;C) La Ley del Mínimo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La "ley del mínimo" fue formulada por un químico agricultor, Justus von Liebig en el siglo XIX. Lo que dice es que el crecimiento de la planta no es controlado por el total de recursos disponibles por la planta sino por el factor particular que es más escaso. A este factor se le llama el factor limitante. Es solamente mediante el aumento del suministro del factor limitante en cuestión -digamos fertilizante de nitrógeno, o agua en un ambiente árido- que se puede promover el crecimiento de la planta. Esto, sin embargo,  conducirá a que sea otro factor el que asuma el papel de factor limitante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ley de Liebig puede ser aplicada igualmente al problema de la asignación de recursos escasos en cualquier economía. De hecho, el rechazo de Liebig a la afirmación de que es el total de recursos disponibles lo que controla el crecimiento de la planta encuentra un eco en el rechazo socialista de la afirmación de que debemos comparar los "costos totales" de combinaciones alternativas de factores. Para cualquier combinación dada de factores requeridos para producir un bien determinado, uno de estos será el factor limitante. Siendo todas las cosas iguales, tiene sentido desde un punto de vista económico economizar más aquellas cosas que son más escasas y hacer mayor uso de aquellas que son abundantes. Los factores que se encuentren entre estos dos polos pueden ser tratados respectivamente en términos relativos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afirmar que todos los factores son escasos (por que el uso de cualquier factor implica un costo de oportunidad) y, en consecuencia, necesita ser economizado, no es un enfoque sensato para ser adoptado. Una efectiva economización de recursos requiere discriminación y selección; no se puede tratar cada factor de igual manera -esto es, igualmente escaso- o si se hace, esto resultará en una mala asignación de recursos y una ineficiencia económica. ¿Sobre que base se debe discriminar entre factores? Esencialmente, la base más sensata sobre la que hacer tal discriminación es la disponibilidad relativa de los diferentes factores, y de esto es precisamente sobre lo que trata la ley del mínimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, uno puede ir más allá. Como una economía socialista sería en su mayor parte una economía auto-regulada, involucrando un considerable grado de mutuo ajuste y retroalimentación, esta sería llevada inevitablemente en la dirección de una asignación eficiente de recursos por el tipo de restricciones aludidas en la ley del mínimo de Liebig. Estas restricciones en el suministro operarían inevitablemente en cada sector de la economía y en cada punto a lo largo de cada cadena productiva. Cuando un factor en particular es limitado en relación a las múltiples demandas que recaen sobre él, la única manera en que puede ser "ineficientemente asignado" (aunque esto en última instancia es un juicio de valor) es escogiendo "incorrectamente" a cual uso final particular debe de ser asignado (un punto que consideraremos en breve). Fuera de eso, no se puede usar mal o asignar mal un recurso si simplemente no está disponible para ser mal asignado (esto es, cuando hay un inadecuado o inexistente colchón de existencias en el estante, por decirlo así). Por necesidad uno se ve obligado a buscar una alternativa más abundante o substituto (lo que sería el comportamiento sensato en esta circunstancia).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La relativa disponibilidad de un factor es determinada 1) por el suministro bruto de ese factor en relación a otros factores en cualquier agregado de factores requeridos para producir un determinado bien, tal como lo revela el sistema auto-regulado del sistema de control de existencias y 2) las razones técnicas de todos estos factores en este agregado, incluyendo nuestro factor en cuestión, requeridas para producir este bien determinado. Esta razón nos dice cuánto de cada factor es necesario, razón que podemos comparar con el suministro de cada factor para llegar a tener alguna idea de la disponibilidad relativa del factor en cuestión en relación con otros factores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veamos como esto podría funcionar en la práctica. Digamos que una unidad de un bien Y puede ser producida utilizando 3 unidades del factor M y 2 unidades del factor N. Si hay 6 unidades de M y 6 unidades de N entonces trabajamos fácilmente cual de estos factores - M o N - es el factor limitante. En este caso es M por que si 1 unidad de Y puede ser producida usando 3 unidades de M y solo hay 6 unidades de M, se sigue que solo se puede producir 2 unidades de Y en total (si descartamos N). Por otro lado, si 1 unidad de Y puede ser producida usando 2 unidades de N y hay 6 unidades de N en total esto nos permitiría producir 3 unidades de Y (si descartamos M). Si la demanda total por Y fuera solo de 2 unidades o menos entonces no tendríamos mucho de que preocuparnos. Si la demanda fuera de más de 2 unidades de Y, tendríamos que considerar maneras de incrementar el suministro de Y, por ejemplo, mediante la alteración de la combinación técnica de insumos de manera que requiera menos unidades de M y más de N. En otras palabras, estaríamos reduciendo las restricciones de suministro que M ejerce al limitar el producto de Y. Nótese que todo esto es perfectamente posible sin recurrir en manera alguna a precios de mercado. Nótese también que reconoce y pone en operación el concepto de costos de oportunidad con que el ACE está ostensiblemente preocupado. Así, si deseamos desviar 4 unidades de N fuera de la producción de Y a la producción de cualquier otro bien - llamémoslo Z -  entonces sabremos muy bien lo que hemos perdido al haber cortado los suministros de N necesarios para producir Y. Las 2 unidades de N con las que quedamos después de que las otras 4 han sido desviadas a Z solo serán suficientes para la producción de 1 unidad de Y. Mientras que antes podríamos haber producido 2 unidades de Y donde M era el factor limitante, desviando 4 unidades de N a Z significaría, en efecto, que N reemplazaría a M como el factor limitante al producir, y que el costo de oportunidad de desviar 4 unidades de N a Z nos daría la pérdida de una unidad de Y.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lenta pero inexorablemente vamos cerrando la red alrededor del ACE. Solo falta por identificar una más de las características interconectadas del socialismo para cerrar el círculo completamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;D) Una jerarquía de necesidades de producción&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier economía es necesario que haya alguna manera de priorizar las metas de producción. En el capitalismo, como hemos visto, esto se hace sobre la base del poder adquisitivo. Desde el punto de vista de las necesidades humanas, sin embargo, esto puede ser extraordinariamente ineficiente. El economista Arthur Pigou argumentaba en su influyente trabajo &lt;em&gt;Economía del Bienestar&lt;/em&gt; que es "evidente que cualquier transferencia de ingreso entre un hombre relativamente rico a uno relativamente pobre de temperamento similar, al permitir a los deseos más intensos ser satisfechos a expensas de los deseos menos intensos, debe incrementar la suma agregada de satisfacciones". El punto de Pigou es que la utilidad marginal de, digamos, un dólar, a un hombre pobre valía mucho más que a un hombre rico. De esa manera la sociedad como un todo se beneficiaría - esto es, la suma de la utilidad total sería mejorada - si hubiera una transferencia del último al primero. El problema es que esta clase de distribución del ingreso, no importa lo mucho que produzca un resultado palpablemente ineficiente, no solo es una consecuencia, sino un requerimiento funcional de una economía de mercado. De hecho, este es un punto que los defensores del libre mercado hacen rutinariamente. La redistribución, dicen ellos, tiende a socavar la propia estructura de incentivos sobre la que una economía boyante depende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es esta grosera desigualdad de la distribución del ingreso, o poder adquisitivo, la que se ha hecho más notoriamente desigual en las recientes décadas, tanto a nivel nacional como global, la que produce un efecto tan profundo en todo el patrón y la composición de la producción en estos días -y la consecuente asignación de recursos subyacente. Esto se refleja en la clase de prioridades de producción que se manifiestan alrededor de nosotros: consumo conspicuo en medio de la pobreza más abyecta. Tal consumo es la piedra angular de un sistema de diferenciación de estatus que, a su vez,  provee los fundamentos ideológicos de una dinámica acumulativa capitalista. Es de tal dinámica que el mito de las demandas insaciables florece. La lógica de la competencia económica se expresa como un imperativo económico que compele a las empresas competidoras a buscar y a estimular sin límite la demanda de mercado. El aumento en el consumo produce un aumento de estatus, lo que, a su vez, convenientemente, permite a esas empresas incrementar sus oportunidades de realizar ganancias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como Thorstein Veblen sugería en su obra &lt;em&gt;La Teoría de la Clase Ociosa&lt;/em&gt; (1925), dentro de esta estructura jerárquica en que la estima social está relacionada con la "fuerza pecuniaria" del individuo, es la forma en la que los que están en la cima ejercen su fuerza pecuniaria lo que provee el significante clave de estima social en este sistema. De ahí que el énfasis esté en el lujo extravagante, que solo los ricos pueden realmente permitirse. Pero como Veblen observa sagazmente, esto no impide que los que estén más abajo en la jerarquía imiten a los que están más arriba -incluso si esto implica desviar y malgastar sus limitados ingresos en vez de satisfacer necesidades más urgentes: "Ninguna sociedad de clases, ni siquiera las de pobreza más abyecta, deja de lado las costumbres de consumo conspicuo. Los últimos elementos que queden de este tipo de consumo solo serán abandonados por la presión de una necesidad directa. Mucha miseria e incomodidad serán soportadas antes de que la última baratija o la última pretensión de decencia pecuniaria sea dejada de lado."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ironía es que incluso una modesta distribución de la riqueza, si fuera posible, mejoraría significativamente el potencial productivo de cientos de millones atrapados en un cenagal de pobreza absoluta, por medio de la mejora de sus capacidades físicas y mentales. Para decirlo en forma simple, tal existencia de desigualdad no solo es moralmente ofensiva, es también terriblemente ineficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una economía socialista de libre acceso, la noción de ingreso o poder adquisitivo obviamente carecería de sentido. Lo mismo sucedería con la noción de estatus basada en el consumo conspicuo de riqueza. Y debido a que los individuos se encontrarían en igual relación con los medios de producción, y tendrían libre acceso a los bienes y servicios resultantes, esto alteraría en forma fundamental la base sobre la cual la escala de preferencias de la sociedad se establezca. Esto resultaría en un enfoque mucho más democrático y consensuado, y posibilitaría un sistema de valores que refleje este enfoque, el cual emergería  y le daría forma a esta agenda. Es quizá esto lo que se encuentra tras la noción de una planificación social amplia -algún tipo de enfoque coordinado y acordado en común con el cual establecer las prioridades de la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo podrían determinarse estas prioridades?  Aquí la "jerarquía de necesidades" de Maslow surge en mi mente como una guía de acción. Parecería razonable suponer que las necesidades que sean más urgentes y sobre las cuales la satisfacción de otras necesidades sean contingentes, tomarían prioridad sobre esas otras necesidades. Estamos hablando aquí de nuestras necesidades básicas de comida, agua, saneamiento y casa, y así por el estilo. Esto sería reflejado en la asignación de recursos: las metas de alta prioridad tomarían preferencia sobre las metas de baja prioridad donde se revele (por medio del sistema auto-regulado de control de existencias) que las fuentes comunes de ambos tienen un suministro bajo (esto es, donde las múltiples demandas para tales recursos superen a la oferta de ellos). Buick y Crump especularon, no sin razón, que algún "sistema de puntos" podría usarse para evaluar un rango de diferentes proyectos a los que se enfrentaría tal sociedad. Esto proveería ciertamente de información útil con la que los tomadores de decisiones podrían guiarse en las asignaciones de recursos en los casos donde hay que escoger entre usos finales en competencia. Pero los principales mecanismos a utilizar será un asunto que tendrá que ser decidido por la sociedad socialista misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CONCLUSIÓN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos visto que una economía socialista necesitaría de algún sistema de prioridades de producción, y como se puede llegar a él. Hemos visto como esto impactaría en la asignación de recursos donde la oferta de esos recursos es menor a la demanda de ellos. Hemos visto el mecanismo de un sistema auto-regulado de control de existencias, utilizando cálculo en especie, que nos permitiría rastrear la oferta y la demanda. Hemos establecido que la necesidad de economizar en la asignación de recursos está correlacionada positivamente con su escasez relativa que, a su vez, es una función no solo del suministro bruto, tal como lo revela el sistema autorregulado de control de existencias, sino que es una función de la demanda y de las razones técnicas de insumos involucradas. La comparación de la relativa escasez de los diferentes insumos nos permite operacionalizar la ley del mínimo de Liebig. Habiendo identificado nuestros factores limitantes, podemos someterlos a la guía de nuestro sistema de prioridades de producción para determinar como serán asignados. En pocas palabras, a lo que hemos llegado finalmente es a un sistema coherente y funcional de partes interconectadas que de ninguna manera necesitan del cálculo económico en la forma de precios de mercado. ¿Qué es lo que queda entonces del Argumento del Cálculo Económico? Basado en un conjunto de supuestos altamente irreales de cómo una economía de mercado funciona en la práctica, este ataca lo que es obviamente una burda caricatura de una economía socialista, la que sería imposible de llevar a la práctica, en cualquier caso, por motivos diferentes del cálculo económico. En honor a la verdad, la fortuna del ACE estaba inextricablemente ligada al surgimiento de capitalismos de estado, que posaban como economías socialistas, y que se ofrecían como alternativa al mal llamado libre mercado, que eran el verdadero blanco de su hostilidad. Por esa razón, la relevancia histórica del argumento miseano ha desaparecido, junto con el colapso de estos mismos capitalismos de estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Notas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="#actualizacion" id="1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Actualización: He traducido el artículo completo (sin resumir) &lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/el-argumento-del-clculo-econmico-ace.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;. Sin embargo, este artículo resumido fue la base para el posterior debate sobre el tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="#calculocualitativo" id="2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Anteriormente había traducido incorrectamente este término como &lt;em&gt;cálculo cualitativo&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Posts relacionados&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/el-argumento-del-clculo-econmico-ace.html"&gt;La controversia del "Cálculo Económico". Deshaciendo un Mito&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/clculo-econmico-respuesta-victor-l.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Victor L.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/clculo-econmico-respuesta-victor-l-ii.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Victor L. II&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/08/ms-sobre-clculo-econmico-comunista.html"&gt;Más sobre cálculo económico.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/clculo-econmico-respuesta-langlois.html"&gt;Cálculo Económico. Respuesta a Langlois&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/ms-sobre-clculo-econmico-comunista-ii.html"&gt;Más sobre cálculo económico comunista II&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/el-dinero-como-medida-de-valor-social.html"&gt;El dinero como medida de valor social&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://contraeconomia.blogspot.com/2008/09/robin-cox-sobre-jerarquas-de-produccin.html"&gt;Robin Cox sobre jerarquías de producción&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;!--
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