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		<title>Seleccionada</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Creepypastas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 09 Jun 2018 23:52:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>
		<category><![CDATA[451]]></category>
		<category><![CDATA[Matt Dymerski]]></category>
		<category><![CDATA[Mediano]]></category>
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					<description><![CDATA[Me encontraba navegando Reddit desatentamente con mi celular y hablando en altavoz con Shannon, cuando sucedió: vi su rostro en uno de los anuncios laterales. Pasó demasiado rápido. Hice clic en un enlace y fui enviado a otra página; regresar a la página anterior no me volvió a mostrar el anuncio. —Qué raro. —¿El qué?&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Me encontraba navegando Reddit desatentamente con mi celular y hablando en altavoz con Shannon, cuando sucedió: vi su rostro en uno de los anuncios laterales. Pasó demasiado rápido. Hice clic en un enlace y fui enviado a otra página; regresar a la página anterior no me volvió a mostrar el anuncio.</p>
<p style="text-align: justify">—Qué raro.</p>
<p style="text-align: justify">—¿El qué? —preguntó Shannon—. ¿Estás viendo cosas en el internet de nuevo en vez de estarme prestando atención?</p>
<p style="text-align: justify">—No, para nada —mentí.</p>
<p style="text-align: justify">Bueno, una mentira a medias. El portal de la página estaba lleno de los mismos titulares reposteados, sin sentido y sensacionalistas, que siempre había tenido. Navegar por ellos se había vuelto más una cuestión de hábito, sin prestar ninguna atención real.</p>
<p style="text-align: justify">—Solo estoy…</p>
<p style="text-align: justify">Me congelé a la mitad de la oración cuando vi su rostro de nuevo. Esta vez, estuve preparado y toqué el anuncio con mi dedo. Lo primero que cargó fue una fotografía de Shannon en una estación de gas rellenando su tanque. La única luz provenía de los faroles crudos del local.</p>
<p style="text-align: justify">—Shannon, ¿te detuviste por combustible en tu camino a casa?</p>
<p style="text-align: justify">—Pues, sí. Pero aún estoy a unos veinte minutos.</p>
<p style="text-align: justify">Hice el cálculo mental rápidamente. Ella vivía en Newark, a unos cuarenta y cinco minutos al este de Columbus. Eso la situaba plenamente en el medio de la nada arbolado.</p>
<p style="text-align: justify">—Alguien tiene una fotografía tuya en su sitio web.</p>
<p style="text-align: justify">Ella se rio.</p>
<p style="text-align: justify">—Apuesto que es un exnovio —Y después de una pausa, preguntó—: Espera, ¿hablas en serio?</p>
<p style="text-align: justify">Me desplacé de arriba hacia abajo en la página tratando de descifrar qué demonios estaba viendo.</p>
<p style="text-align: justify">—Parece que acaban de tomar la fotografía. ¿Andas vestida con una sudadera rojo oscuro y pantalones?</p>
<p style="text-align: justify">Su respuesta llegó acompañada de un ruido tenso de confusión.</p>
<p style="text-align: justify">—Pues, sí, pero es la misma con la que me visto siempre. ¿Quién habrá tomado eso? ¿Y cuándo? ¿De qué mierda es esa página?</p>
<p style="text-align: justify">Deslicé mi dedo hacia abajo para hacer que apareciera la dirección del sitio web en la barra de búsqueda.</p>
<p style="text-align: justify">—Muerte en vivo punto com.</p>
<p style="text-align: justify">—¿Muerte en vivo? ¿Qué se supone que es eso? ¿Es como una de esas páginas de extorsión que piden dinero para quitar tus fotografías?</p>
<p style="text-align: justify">Me desplacé hacia el otro extremo y encontré un cronómetro para una transmisión de video que estaba a punto de comenzar en dieciocho segundos.</p>
<p style="text-align: justify">—No estoy seguro. No me da buena espina. Están a punto de transmitir algo.</p>
<p style="text-align: justify">Me le quedé viendo a medida que aparecía el indicador circular y luego llenaba la pantalla de negro. La perspectiva se movió abruptamente por un momento, como si alguien se estuviera alistando, y luego pude ver un tablero de mandos de un vehículo grande, probablemente de una camioneta. La cámara se alzó para enfocarse en un hombre con un pasamontañas negro, pero no era él quien sostenía la cámara.</p>
<p style="text-align: justify">«Bien, gente», dijo con emoción mientras conducía; su voz siempre levemente distorsionada. «Esta es una nueva ronda para nuestro sitio web más reciente. Les mostraremos quién manda a estos imbéciles; eso les dará algo en que pensar». Mientras utilizaba su otra mano para guiar el volante, levantó su teléfono con la fotografía de Shannon en la estación de gas. «Este es nuestro primer objetivo. Estamos a unos dos minutos detrás de ella, pero la alcanzaremos rápido. Es una carretera recta y no hay desvíos en los siguientes diez kilómetros, así que no la perderemos». El camarógrafo fuera de foco se giró para mostrar el camino revestido por la noche. Escuché un clic; los faroles se apagaron. La voz distorsionada dijo: «¡Entrando en modo nocturno, primor! Nunca nos verá venir».</p>
<p style="text-align: justify">Se me heló la sangre.</p>
<p style="text-align: justify">—Shannon.</p>
<p style="text-align: justify">—¿Qué? ¿Descubriste lo que está pasando?</p>
<p style="text-align: justify">—Shannon —dije de nuevo, incapaz de procesar lo que veía—. Hay hombres con pasamontañas en una camioneta negra que lleva las luces apagadas. Van detrás de ti en la carretera.</p>
<p style="text-align: justify">—¿Qué? —sonó mitad entretenida, mitad aterrada—. ¿De qué estás hablando?</p>
<p style="text-align: justify">La voz distorsionada dijo: «La revancha será dulce. Creen que son mejores que nosotros, pero les enseñaremos».</p>
<p style="text-align: justify">—¡Shannon! —grité por mi teléfono—. ¡Sal de la carretera! ¡Te seleccionaron en la estación de gas y están detrás de ti!</p>
<p style="text-align: justify">—¿Hablas en serio?</p>
<p style="text-align: justify">—¡Sí! ¡Estoy viendo su transmisión en vivo en este momento!</p>
<p style="text-align: justify">—Pero ¿cómo es posible eso?</p>
<p style="text-align: justify">—No lo sé, ¡pero está pasando! —Y grité aún más fuerte—: ¡SAL DE LA CARRETERA!</p>
<p style="text-align: justify">Estaba comenzando a creerme, pero podía escuchar el pánico en su voz.</p>
<p style="text-align: justify">—No hay hacia dónde girar…</p>
<p style="text-align: justify">—¡Adonde sea! ¡Ve adonde sea!</p>
<p style="text-align: justify">La escuché jadear; el sonido de ramas y arbustos chocando con su auto en una sucesión rápida emanó desde mi teléfono. Fue seguido por un crujido ruidoso y un pitido electrónico repetitivo mientras exhalaba: «Ay Dios, ay Dios…».</p>
<p style="text-align: justify">Aún viendo la transmisión, le pregunté:</p>
<p style="text-align: justify">—¿Te encuentras bien?</p>
<p style="text-align: justify">—Estoy bien —dijo con un tono aturdido que desmintió sus palabras. La escuché abrir la puerta de un empujón y trepar los arbustos contiguos—. Estoy bien…</p>
<p style="text-align: justify">En la transmisión vi un par de faroles en la distancia entrando en escena.</p>
<p style="text-align: justify">—¡Por Dios, apaga tus luces!</p>
<p style="text-align: justify">—No puedo —murmuró—. No puedo entrar de nuevo.</p>
<p style="text-align: justify">El capó de la camioneta comenzó a girar hacia los faroles, y pude distinguir vagamente un auto en la distancia. Se había estrellado a lo que parecía ser medio kilómetro de profundidad en la maleza. Nunca la habrían encontrado si hubiese apagado sus luces.</p>
<p style="text-align: justify">Esa voz distorsionada dijo: «¡Ahí está!».</p>
<p style="text-align: justify">Le grité por el teléfono que corriera, y la escuché marcharse, jadeando y abriéndose paso a través de las ramas.</p>
<p style="text-align: justify">Agarré el teléfono torpemente:</p>
<p style="text-align: justify">—Voy a llamar a la policía.</p>
<p style="text-align: justify">—¡No! —se quejó—. ¡No cuelgues! ¡No te atrevas a colgar! —Podía escucharla trastabillando y deslizándose por una colina de tierra—. ¿En dónde están?</p>
<p style="text-align: justify">—Están corriendo por el bosque —le dije, haciéndome entrar en pánico a mí mismo. Llamé a gritos a mis compañeros de piso. Entonces vi otro detalle. Algo largo, oscuro y metálico estaba balanceándose dentro y fuera de foco en la parte baja de la transmisión.</p>
<p style="text-align: justify">—Shannon, tienen armas.</p>
<p style="text-align: justify">Rompió en un llanto pleno mientras corría.</p>
<p style="text-align: justify">Llamé de nuevo a mis compañeros de piso. Finalmente, uno tocó la puerta y se asomó. Grité a todo pulmón:</p>
<p style="text-align: justify">—¡LLAMA A LA POLICÍA! ¡UNOS HOMBRES CON PISTOLAS ESTÁN PERSIGUIENDO A SHANNON POR EL BOSQUE!</p>
<p style="text-align: justify">Sus ojos se ampliaron, pero se fue corriendo a buscar su teléfono.</p>
<p style="text-align: justify">Mi pulso aún estaba agitado. Esto no podía estar pasando.</p>
<p style="text-align: justify">—¿Shannon?</p>
<p style="text-align: justify">No contestó. Aún podía escucharla corriendo, raspándose y cayendo. Al final, la escuché saltar por una pendiente rocosa; luego hubo un grito, un crujido y, por último… nada.</p>
<p style="text-align: justify">—¡¿Shannon?!</p>
<p style="text-align: justify">Después de diez segundos de silencio absoluto, los diez segundos más largos de mi vida, la escuché carraspear y luego murmurar:</p>
<p style="text-align: justify">—Estoy viva. Creo que me rompí las costillas.</p>
<p style="text-align: justify">No tenía buenas noticias para ella. Yo mismo apenas podía hablar:</p>
<p style="text-align: justify">—Se encuentran en la cima de una pendiente elevada. Van por ti.</p>
<p style="text-align: justify">—No me puedo mover —murmuró.</p>
<p style="text-align: justify">La voz distorsionada de la transmisión dijo:</p>
<p style="text-align: justify">«Creo que ya la tenemos. ¿Es ella la que está ahí abajo? Oh, rayos, esto será divertido».</p>
<p style="text-align: justify">—¿Esos fueron ellos?</p>
<p style="text-align: justify">El teléfono tembló en mis manos.</p>
<p style="text-align: justify">—¿Los escuchaste?</p>
<p style="text-align: justify">—Solo a través del teléfono. No oigo nada más.</p>
<p style="text-align: justify"><em>¡Estaban en la pendiente equivocada!</em></p>
<p style="text-align: justify">—Shannon, sé que duele, pero te tienes que esconder. ¿Está bien? ¿Me escuchas? Tienes que arrastrarte debajo de algo, detrás de algo, lo que sea. Estamos llamando a la policía.</p>
<p style="text-align: justify">Mi compañero de cuarto apareció en el marco de mi puerta con el teléfono contra su oreja y su rostro pálido.</p>
<p style="text-align: justify">—Rumbo a Newark —le indiqué—. A unos veinte minutos al oeste.</p>
<p style="text-align: justify">Asintió y comenzó a responder preguntas que no pude escuchar.</p>
<p style="text-align: justify">El único ruido de mi teléfono era de Shannon arrastrándose por las hojas y la tierra mientras sollozaba.</p>
<p style="text-align: justify">—¡Ahí está! —gritó la voz distorsionada y el camarógrafo se echó a correr a su lado.</p>
<p style="text-align: justify">No me podía mover. No podía respirar. Mi compañero de piso estaba llorando mientras hablaba con la policía. Yo solo observaba la transmisión. Por favor, no, no, no.</p>
<p style="text-align: justify">Oh Dios, había una silueta humana en la tierra; vestía con una sudadera roja.</p>
<p style="text-align: justify">—¡Shannon, te ven! ¡Están corriendo hacia ti!</p>
<p style="text-align: justify">Comenzó a gritar con el terror más absoluto que había oído provenir de pulmones humanos. Los dos hombres enmascarados en el video corrieron directamente hacia la persona en la tierra, la agarraron por la fuerza y comenzaron a darle la vuelta.</p>
<p style="text-align: justify">De pronto, la transmisión se congeló.</p>
<p style="text-align: justify">Me le quedé viendo a mi compañero de piso con confusión y terror.</p>
<p style="text-align: justify">Se acercó para ver el video congelado.</p>
<p style="text-align: justify">—¿Shannon? —pregunté tentativamente.</p>
<p style="text-align: justify">Con el altavoz justo en mi oído, escuché. Podía oír su respiración adolorida.</p>
<p style="text-align: justify">—No los veo —pronunció después de unos diez segundos.</p>
<p style="text-align: justify">Bajé el teléfono y miré el vídeo congelado. Había aparecido texto a través de él: «¿Te gustó el video? ¡Desbloquea el resto por solo $5,99!».</p>
<p style="text-align: justify">Tragué un nudo en mi garganta.</p>
<p style="text-align: justify">—¿Qué putas es esto? —preguntó mi compañero de piso.</p>
<p style="text-align: justify">Mientras Shannon seguía luchando por respirar en el otro lado de la línea, me desplacé hacia abajo, a una nueva sección del sitio que no estaba disponible antes.</p>
<p style="text-align: justify">«Aquí, en MuerteEnVivo.com, usamos información y fotografías de tu teléfono y perfil de Facebook para generar automáticamente videos aterradores. ¡Es lo último en comercialización dirigida! ¿Disfrutaste Dos Hombres con Pasamontañas? Escoge de una amplia variedad de…».</p>
<p style="text-align: justify">Aún estaba temblando, pero ahora por razones muy diferentes. Debajo de las palabras había una fotografía de un hombre enmascarado sosteniendo su teléfono como lo había hecho al comienzo de la transmisión. La pantalla de su teléfono era un fondo azul, y luego una serie de personas diferentes aparecieron en él.</p>
<p style="text-align: justify">«MuerteEnVivo.com utiliza lo más nuevo en tecnología de realidad virtual. Mientras que tú y tus amigos pueden creer que sus teléfonos están apagados, nosotros escuchamos y observamos a través de sus cámaras y micrófonos, permitiéndonos escoger qué caminos y escenas tomará la transmisión en vivo. ¡Te garantizamos que morirás del miedo!».</p>
<p style="text-align: justify">—¿Qué está pasando? —soltó Shannon. Podíamos escucharla arrastrándose por el suelo del bosque—. ¿En dónde están?</p>
<p style="text-align: justify">No contestamos de inmediato. No podíamos. Sobrecogido por una furia y una sensación de violación que nunca había experimentado antes, hice clic en los términos de servicio del sitio web. Aparentemente, había accedido a dejarlos entrar a mis datos, perfil, cámara y micrófono simplemente con visitar la página. En cierta forma, fue mi culpa. Dios mío.</p>
<p style="text-align: justify">Fue un anuncio. Literalmente había pinchado un anuncio de la barra lateral. <em>¿Quién hubiera pensado que eso iba a ocurrir?</em></p>
<p style="text-align: center">===============</p>
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		<title>El Juego del Diablo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Creepypastas]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 Jun 2018 00:49:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>
		<category><![CDATA[450]]></category>
		<category><![CDATA[InfernalNightmare333]]></category>
		<category><![CDATA[Largo]]></category>
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					<description><![CDATA[Reza, pues los demonios no gozan de razón Satanás aguarda para maldecir tu camino ¿Lo has visto en sus ojos al atardecer? ¿Te has preguntado si ríe cuando juega? Kansas, «El Juego del Diablo». Este es un conjunto de instrucciones sobre cómo hablar con el Diablo. Lo cual, como aquellos de ustedes con algún vestigio&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><em>Reza, pues los demonios no gozan de razón</em></p>
<p style="text-align: justify"><em>Satanás aguarda para maldecir tu camino</em></p>
<p style="text-align: justify"><em>¿Lo has visto en sus ojos al atardecer?</em></p>
<p style="text-align: justify"><em>¿Te has preguntado si ríe cuando juega?</em></p>
<p style="text-align: justify">Kansas, «El Juego del Diablo».</p>
<p style="text-align: justify">Este es un conjunto de instrucciones sobre cómo hablar con el Diablo.</p>
<p style="text-align: justify">Lo cual, como aquellos de ustedes con algún vestigio de inteligencia podrían deducir, es una proposición claramente estúpida; una que muy probablemente podría culminar en cualquier cantidad de destinos profundamente desagradables. A decir verdad, tal vez sería más prudente que publicaras la información de tu tarjeta de crédito en Facebook o que emprendieras una carrera de peleas contra cocodrilos.</p>
<p style="text-align: justify">Pero, desde luego, eso no te detendrá, ¿o sí? Al menos no si estás sinceramente interesado. En un nivel técnico, si haces todo a la perfección, existe una buena probabilidad de que salgas ileso, y eso parece ser razón suficiente para que algunas personas decidan que es una buena idea. Más aún si eres del tipo que son adictos a los sustos, amantes de la adrenalina y tentadores del destino. O del tipo desesperado.</p>
<p style="text-align: justify">Lo cual me lleva a un punto de clarificación que debo hacer. Este NO es un manual para realizar ninguna clase de trato Faustino —ya sabes, toda esa clase de tratos para vender tu alma—. Si sucede que sacas el tema de conversación, el Diablo ciertamente no estaría inclinado a rechazarlo; pero seguir adelante con un trato tan insensato ameritaría remover algunas de las protecciones que habrás colocado de antemano, y no creo que deba deletrearte por qué eso sería una MALA idea. Si en verdad eres tan matemáticamente discapacitado como para querer intercambiar algo que durará una cantidad infinita de años por algo que podría durar alrededor de noventa años como máximo, entonces hay muchos otros rituales ahí afuera que puedes seguir. Este, de realizarse correctamente, solo debería permitir que ambos hablen.</p>
<p style="text-align: justify">Eso quizá plantea la pregunta de POR QUÉ exactamente querrías hablar con el Diablo en primer lugar. (Quizá a algunos de ustedes solo les gusta la idea de sacarle plática a entidades ocultistas extremadamente peligrosas, pero por el bien de la raza humana espero que la mayoría no sean tan estúpidos). La respuesta corta es esta: él SABE cosas. Cosas que algunos de ustedes pueden tener un alto interés personal en descubrir. Ahora bien, él no es omnisciente ni nada por el estilo —por más que le guste pretender lo contrario, no es Dios—, pero definitivamente posee una ventaja sobrenatural sobre el tipo de conocimiento que cualquier humano es capaz de obtener. Por ejemplo, quizá no sería capaz de predecir cuándo ocurrirá la siguiente Guerra Mundial, ni podría decir la cura para el cáncer… pero muy fácilmente podría predecir los números ganadores de la lotería de quinientos millones de dólares de mañana, o decirte qué condición mortal y no diagnosticada podría estar afectando a uno de tus seres queridos.</p>
<p style="text-align: justify">Por supuesto, el Príncipe de las Tinieblas no anda repartiendo los números ganadores de la lotería a cualquiera que lo pregunte. Y confiar en cualquier tipo de información obtenida de un ser que comúnmente es descrito como «el padre de todas las mentiras» te volvería susceptible a terminar en una situación todavía peor que en la que estabas antes. Sin embargo, si estás empecinado en descubrir algo y has agotado todas las demás opciones, EXISTE una manera para tratar de obtener información acertada del sujeto.</p>
<p style="text-align: justify">Verás, como muchos de los villanos más urbanos de la cultura popular, el Diablo tiene una pequeña afinidad por los juegos y las apuestas. Claro, la razón por la que le gustan tanto es que casi siempre gana. A menos que resulte que eres un violinista llamado Johnny o que estés siendo representado por Daniel Webster, probablemente te pateará el culo. Pero si estás lo suficientemente determinado como para encarar los riesgos y pronósticos adversos, existe un tipo de juego en particular que puedes jugar para tratar de ganar la información que necesitas.</p>
<p style="text-align: justify">Pero primero lo primero. Comenzaremos con la descripción del proceso de invocación, luego nos adentramos en las reglas del juego y algunos consejos sobre cómo jugar, y claro, finalmente, la letanía inevitable de mierda arcana que puede salir horriblemente mal.</p>
<p style="text-align: justify">Para poder contactar a tu compañero conversacional, tendrás que ir a la iglesia a la medianoche. No importa qué tipo de iglesia —grande o pequeña, vieja o nueva, liberal o conservadora— siempre y cuando te asegures de que estará vacía. El proceso probablemente funcionará mejor si lo intentas durante luna nueva, luna llena, viernes trece o Noche de Brujas… El día en sí es menos importante que el efecto psicológico que tendrá en ti (siempre y cuando no lo intentes en víspera de Navidad o algo estúpido como eso, estarás bien).</p>
<p style="text-align: justify">En cambio, la hora SÍ es importante. No tienes que comenzar o terminar tu ritual exactamente a las 12:00:00 a.m. de la hora atómica de Greenwich ni nada por el estilo, pero, como regla general, tienes que llegar un poco antes de la medianoche y tener todo preparado a no más de diez o quince minutos después. Llega mucho antes de la medianoche si no sabes cómo vas a entrar. Por más sorprendente que sea, la mayoría de las casas de Dios sí tienden a cerrar sus puertas durante la noche.</p>
<p style="text-align: justify">Por supuesto, necesitarás traer algunas cosas, y hay otras cosas que no podrás llevar. Para este ritual, necesitarás:</p>
<p style="text-align: justify">—Una lata de sal llena (no tendrás que usarla toda, pero siempre es mejor tener más de lo que necesitas).</p>
<p style="text-align: justify">—Siete candelas, siendo rojas o blancas las de preferencia.</p>
<p style="text-align: justify">—Algo con lo cual encender las candelas. Te asombraría la frecuencia con que se olvidan de esto. Ritual ocultista o no, ¡no se van a encender solas!</p>
<p style="text-align: justify">—Varias yardas de hilo rojo, cuerda o lana.</p>
<p style="text-align: justify">—Un espejo de cuerpo completo o de pared. Idealmente, te convendría encontrar uno que ya estuviera presente en la iglesia, pues sería un poco imprudente andar cargando uno contigo durante un allanamiento.</p>
<p style="text-align: justify">—También te podría resultar útil traer algunos marcadores, lápices, papel, una linterna y cualquier otra herramienta que pueda ser necesaria para asegurar tu entrada en la iglesia.</p>
<p style="text-align: justify">NO se te permitirá traer ningún dispositivo electrónico o dispositivos para medir el tiempo. ESTO INCLUYE todos los teléfonos y celulares, tabletas, libros electrónicos, reproductores de mp3, calculadoras, agendas digitales, relojes de pulsera, relojes de bolsillo, temporizadores para cocina, relojes de arena, etcétera, etcétera. Si eres una de esas personas que prácticamente tienen conectado el celular a su cerebro, no te preocupes; puedes llevarlo contigo a la iglesia siempre y cuando lo dejes AFUERA de la habitación en donde realizarás el ritual. Si llevaste una linterna, déjala afuera también.</p>
<p style="text-align: justify">Tampoco lleves ningún tipo de parafernalia religiosa para protegerte, especialmente si están relacionadas con las religiones abrahámicas. (Y sí, si esos zarcillos góticos de cruces negras que usas están colgando boca arriba, cuentan). Si llevas en tu persona cualquier tipo de símbolos sagrados como esos, el Diablo simplemente se rehusará a mostrarse.</p>
<p style="text-align: justify">No te preocupes, no estarás totalmente desprotegido. De hecho, la mayoría de los artículos que llevas no son para ningún tipo de invocación satánica, sino para tu propia protección —supersticiones viejas y remedios de magia folclórica para escudarse a uno mismo del mal—. Por lo que sé, el efecto se basa mayormente en el poder de la fe, así que de seguro existe una cantidad numerosa de objetos, artefactos y procedimientos que podrían funcionar igual de bien. Si te gustaría arriesgarte a sentirte indefenso ante la misericordia del Diablo con tal de comprobar esta teoría, ¡siéntete libre de experimentar! Sin embargo, a todos aquellos sin un deseo de muerte psicótico les recomendaría adherirse al ritual de la siguiente manera:</p>
<p style="text-align: justify">Una vez que te hayas asegurado de que tienes todos los artículos correctos, dirígete a la iglesia y encuentra algún lugar para prepararte. Puede ser cualquier parte, desde el santuario en donde se celebran las ceremonias principales, hasta el salón de clases de la escuela dominical, e incluso en el armario de suministros.</p>
<p style="text-align: justify">Primero, coloca el espejo; será ahí en donde aparecerá el Diablo cuando lo invoques. Como tal, no debes completar la invocación hasta que hayas fijado ciertas barreras a su alrededor. Rodea el espejo con un círculo continuo de sal. Si el espejo está colgando de una pared o puerta, dibuja un semicírculo asegurándote de que la sal toque la pared en ambos extremos. Luego, envuelve muchas veces el hilo rojo alrededor del espejo. El color rojo, y especialmente el hilo rojo, es símbolo de protección en el folclor de muchas culturas y religiones. Por esa razón las candelas rojas son una muy buena idea. Hablando de las candelas, colócalas alrededor de la periferia de tu círculo (o semicírculo) de sal, separadas en intervalos relativamente parejos. No, no tienes que sacar una cinta métrica y hacer que sea exactamente perfecto, pero al menos trata que parezca que fueron arregladas por alguien con la edad suficiente para usar fósforos. Enciende las candelas de derecha a izquierda, teniendo el cuidado de no alterar la sal; si rompes el círculo tendrás que comenzar de nuevo. Una vez que todas las candelas estén encendidas y flameando enérgicamente, tus barreras protectoras estarán completas. Ya estás listo para proceder con la invocación.</p>
<p style="text-align: justify">Para hacerlo, primero debes captar la atención del Diablo y demostrar tu determinación al ejecutar algún tipo de acto sacrílego en el espacio sagrado. Voltear un crucifijo o una cruz es bastante convencional, pero no es la única opción. Por ejemplo, sé de un niño que cumplió este requerimiento al garabatear grafiti obsceno en un cuadro de Jesús que colgaba en el salón de clases de su escuela dominical.</p>
<p style="text-align: justify">(Lo bueno de darle la vuelta a una cruz es que, una vez que hayas finalizado tu encuentro, asumiendo que has sobrevivido en una pieza, puedes simplemente voltearla hacia arriba y nadie sabrá nada… evadiendo el riesgo relativamente leve, pero aun así irritante, de hacer que tu escuela dominical se convierta en una recreación de la Inquisición Española durante el siguiente mes y medio).</p>
<p style="text-align: justify">Después de que hayas terminado con sea cual sea la cosa ofensiva que hayas decidido hacer, cierra todas las puertas de la habitación y apaga todas las luces, de modo que el espacio solo permanezca iluminado por las candelas. Voltéate hacia el espejo y obsérvalo fijamente, concentrándote en tu resultado deseado. No existen conjuros; no hay ningún verso en latín que debas recitar. Solo mira al espejo y desea lo más fuerte que puedas que el Diablo aparezca ahí. Después de unos momentos de esto, cuando te sientas preparado, cierra tus ojos y cuenta hasta diez. Luego ábrelos.</p>
<p style="text-align: justify">Si todo ha salido bien, ya no verás tu propio reflejo. Estarás viendo al Diablo… o, al menos, viendo a la figura en la que el Diablo ha decidido presentarse ante ti. Lo más probable es que no se verá como el usual demonio rojo y cornudo con patas de cabra y tridente, ni ningún otro tipo de aparición terrible. Asustarte ahora no tendría sentido… Lo más conveniente sería atraerte, hacerte sentir seguro. Con ese fin, generalmente toma la apariencia de un ser humano bastante promedio e insulso. En todo caso, es propenso a la vanidad y se inclinaría al extremo más atractivo del espectro.</p>
<p style="text-align: justify">La única parte realmente aterradora de él serán sus ojos. No importa qué tanto se esfuerce, no puede ocultar el destello siniestro que arde profundamente dentro de ellos; ni su entretenimiento malévolo y hambre, como los ojos de una araña contemplando a una mosca que riñe contra su telaraña. Tienen una seguridad soberbia, esos ojos… seguros y sin compasión. No mires dentro de ellos con demasiada atención o comenzarás a sentirte indefenso y paralizado por el terror, perdiendo tus esperanzas y voluntad de lucha.</p>
<p style="text-align: justify">Dado que probablemente solo te quedarás ahí parado observándolo con asombro por unos segundos —tras haber esperado en algún nivel que el ritual fallaría—, él iniciará la conversación preguntándote qué es lo que deseas. Si puedes recuperar la cordura lo suficiente como para enlazar una oración coherente, deberías responder con algo como: «Deseo retarte a un juego de pregunta y respuesta».</p>
<p style="text-align: justify">Incluso si no encuentras las palabras exactas, él sabrá a lo que te refieres y aceptará tu petición con una sonrisa amplia y predatoria de anticipación. Verás, ha estado jugando este juego por un largo tiempo, y es muy bueno en ello. La mayoría de los humanos, por el otro lado, son muy malos en ello. En el mejor de los casos, esto le dará la oportunidad para adentrarse en tu cabeza concienzudamente. En el peor de los casos… bueno, guardaremos eso para la «letanía de mierda que puede salir mal». Tendrás que ser muy astuto para no sustentar sus expectativas.</p>
<p style="text-align: justify">Las reglas generales del juego son bastante simples, con unas cuantas salvedades que hacen las cosas más complicadas. Comenzará haciéndote una pregunta (él siempre inicia el juego). Puede ser cualquier cosa, desde trivia insignificante, a un acertijo, a una indagación extremadamente personal. No te preocupes, no serás arrastrado al Infierno al instante en que respondas de manera incorrecta. De hecho, ni siquiera te indicará si diste una respuesta correcta o no.</p>
<p style="text-align: justify">Después de que hayas contestado su pregunta, puedes hacerle una a cambio. Ahora, es aquí donde las consecuencias de tu respuesta entran en juego. Si contestaste a su última pregunta correctamente, él responderá a tu pregunta tan honesta y acertadamente como sea capaz de hacerlo. Sin embargo, si contestaste incorrectamente, tiene la libertad de mentir como le plazca. Quizás si le preguntaste algo que era mejor que no supieras, te dirá la verdad de todas formas; pero lo más probable es que te alimentará con las mentiras más insidiosas y perjudiciales que se le puedan ocurrir. Después de que haya respondido, hará otra pregunta y el proceso se repetirá una y otra vez hasta que decidas parar.</p>
<p style="text-align: justify">Ahora bien, puede que estés ahí sentado pensando que obtener la información que necesitas suena bastante fácil… Lo único que tienes que hacer es esperar una pregunta que puedas acertar, y luego aprovechar esa oportunidad para preguntar lo que en verdad quieres saber, ignorando todo lo demás que te haya dicho. Pues, no es tan simple. El Diablo nunca te dará una pregunta fácil, una de cuya respuesta puedas estar completamente seguro.</p>
<p style="text-align: justify">En su lugar, puede darte preguntas de las cuales solo tengas conocimiento remoto, de las que QUIZÁ sepas la respuesta, pero que no estarás muy seguro… Forzándote así a dudar de ti mismo interminablemente, provocando que te obsesiones con si puedes o no confiar en la información que te dará después. Quizá creerás que lo que te dijo fue una mentira —o DESEARÁS que fuera una mentira—, pero quedarás a la merced de la duda, incapaz de convencerte con plenitud de que estabas equivocado. O quizás tendrás que tomar una decisión enorme con base en la información que te ha dado y serás atormentado por el temor y la indecisión conforme te das cuenta de que tu destino —y quizá también el destino de otros— descansa enteramente en si fuiste o no capaz de recordar algún fragmento banal de información que ni siquiera recuerdas en la actualidad. (Por cierto, nunca recordarás las preguntas exactas que el Diablo te haga, pues eso te daría la facilidad de corroborar tus respuestas más adelante).</p>
<p style="text-align: justify">O quizá, en vez de poner a prueba tu conocimiento, te preguntará algo personal, algo con lo cual incluso te mientes a ti mismo. Le responderás creyendo que diste una respuesta correcta («No, no resiento a mi hermana…», «¡Sí, le llevaría el dinero a la policía!»). Pero él sabrá mejor que tú que estás mintiendo, y te mentirá en retorno. Y le creerás. Le creerás hasta que ya no seas capaz de engañarte a ti mismo, y para entonces ya podría ser demasiado tarde…</p>
<p style="text-align: justify">O quizá… quizá ni siquiera te dará la oportunidad de dar una respuesta acertada en lo absoluto. Quizás solo te preguntará una serie interminable de preguntas imposibles, haciéndote sentir más y más descorazonado en tanto comprendes que nunca serás capaz de obligarlo a que te diga la verdad. Preguntas como «¿Cuál fue la altura exacta del Monte Éverest, en centímetros, en el año 1666?», o «¿Cuál es la velocidad de vuelo de una golondrina sin carga?».</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, EXISTEN un par de maneras para desactivar esta estrategia particular, reglas adicionales y cursos de acción que hacen que el juego sea más interesante y previenen que seas obstruido por completo.</p>
<p style="text-align: justify">La primera opción es darle un acertijo en vez de una pregunta. Si de alguna forma logras que responda al acertijo incorrectamente o lo dejas sin palabras y se rinde, estará obligado a darte una respuesta verdadera en tu próxima pregunta. Si responde al acertijo correctamente, de nuevo, no te preocupes; no te saltará encima como un gato esfinge ni te arrastrará al Infierno. Lo que pasará es que recibirá un «pase», permitiéndole mentir en respuesta a una de tus preguntas en la que hubiera estado obligado a responder de manera honesta. Y si cobra un pase, sería mejor que te dieras por vencido y renunciaras al juego ahí mismo. Es casi imposible determinar cuándo está diciendo la verdad incluso bajo las mejores circunstancias.</p>
<p style="text-align: justify">La segunda opción es que aceptes un «reto». Si aceptas y juras llevarlo a cabo, entonces de nuevo tendrá que contestar a tu siguiente pregunta de manera honesta. Si decides rechazar el reto que te dé, recibirá otro «pase».</p>
<p style="text-align: justify">Ahora bien, antes de que te acobardes y rechaces la idea por completo, tienes que saber que no te pedirá que hagas nada excesivamente dramático o indescriptiblemente malévolo, como explotar un hospital o asesinar a alguien. Como regla general, la mayoría de los retos no involucrarán la pérdida directa de una vida ni ningún crimen mayor. Sin embargo, ciertamente no serán sencillos. Infringir dolor severo en ti mismo, hacer algo que te acojone, terminar una relación atesorada, humillarte a ti mismo públicamente o a alguien a quien amas… Cosas como estas y más, cosas que quizá no podrías ser capaz de imaginar, están sobre la mesa.</p>
<p style="text-align: justify">Si estás dispuesto a ir tan lejos, a ponerte en ese tipo de posición… obtendrás tu respuesta. Sin embargo, si él se las ingenia para sugerir la única cosa que no puedes hacer o que no te atreverías a hacer, entonces de nuevo lo que más te convendría sería renunciar.</p>
<p style="text-align: justify">Una última cosa: NO CREAS que simplemente puedes decirle que harás algo y luego no hacerlo. Si aceptaste el reto, pero no lo llevaste a cabo… solo digamos que habrá consecuencias. Así que ahómbrate y mantén tu promesa, sin importar QUÉ.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando hayas obtenido la información que querías o te hayas retractado, puedes finalizar el ritual simplemente con agradecerle al Diablo por haber aceptado tu petición, haciendo una reverencia hasta la cintura y despidiéndote. Te dará la impresión de que la superficie del espejo habrá parpadeado por unos segundos, y luego estarás viendo a tu propio reflejo de nuevo. Solo podrás darle la espalda al espejo cuando estés absolutamente seguro de que ves tus propios ojos. Enciende las luces y comienza a desmantelar tus protecciones.</p>
<p style="text-align: justify">Ahora —y esto es importante—, incluso si no has obtenido la información que querías, DEBES finalizar el ritual de esta manera antes de que hayan transcurrido sesenta y seis minutos. Bueno, supongo que técnicamente tienes sesenta y seis minutos con seis segundos (sutil, ¿no?), pero no puedo enfatizar lo suficiente cuán importante es que te adhieras a este límite de tiempo. Guardaré las razones detrás de ello para el final, pero no te saltes… aún tengo algunos consejos importantes sobre cómo jugar:</p>
<ol style="text-align: justify">
<li>Ten cuidado con el tipo de información personal que das. Trata de no hablar de ti mismo —en particular de tus emociones y problemas— más allá de lo que sea absolutamente necesario. Este sujeto conoce la psicología humana como la palma de su mano, e intentará meterse en tu cabeza. Es como hablar con Hannibal Lecter. Dile lo mínimo suficiente, e incluso si no crees ni una sola palabra de lo que te dice, encontrará la manera para joderte la mente como ningún otro. Si algo de lo que pregunte te hace sentir remotamente incómodo, no dudes en mentirle con descaro; habrá muchas otras preguntas.</li>
<li>Si eliges darle un acertijo, usa uno que tú mismo hayas inventado. Si el acertijo ha sido escrito alguna vez en cualquier parte, desde las páginas de «El Hobbit» hasta un volumen perdido de magia ancestral, él ya sabrá la respuesta. Habiendo aclarado eso, tiene que ser un acertijo LEGÍTIMO, con una respuesta que tenga sentido lógico desde algún punto de vista. No puedes simplemente preguntar algo como «¿Qué es verde, tiene diez piernas y salta?» y luego declarar que, por alguna razón inexplicable, la respuesta es «malvaviscos». No nos detendremos a considerar los lineamientos que determinan si un acertijo tiene sentido o no, pero eres un ser humano razonable. Tus ancestros comieron del Árbol de la Sabiduría. Por el amor de Dios, usa tu sentido común.</li>
<li>Si eliges aceptar un reto, existe la posibilidad de que el Diablo te pida que hagas algo sencillo… Entregar una carta, por ejemplo; o escribir un número de diez dígitos en la caseta de un baño público. Si te pide algo como esto, y tienes al menos una pizca de decencia común dentro de ti, piénsalo dos veces. Lo más seguro es que te esté usando para movilizar un plan más siniestro, uno capaz de arruinar muchas vidas y dañar a muchas personas. Quién sabe, quizás seas el tipo de persona a la que en realidad no le importa sacrificar una cantidad indeterminada de completos desconocidos con tal de descubrir lo que quiere saber… Pero al menos ten en cuenta que ESO es lo que estarías haciendo.</li>
<li>Por último, pero no menos importante: mantente pendiente del tiempo y trata de mantener el juego enfocado y progresando rápidamente. Lo más seguro es que el Diablo tratará de sacarte de tema con una tangente —discutiendo algo que te fascine, analizando una respuesta que le hayas dado o encontrando alguna otra excusa para explayarse sin dejar que el juego avance—. Si te acercas a la hora tope de sesenta y seis minutos, comenzará a esforzarse más y más para distraerte, cautivarte y hacer cualquier otra cosa que te entretenga en el juego hasta que sea demasiado tarde. Te alimentará con falsas esperanzas, haciéndote pensar: «Solo unos minutos más… ¡Ya casi lo logro!». No caigas en eso. No te excedas del tiempo límite. Sin importar qué.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify">Ahora bien, podrías estar pensando que este juego en realidad no suena tan peligroso hasta el momento… Las amenazas de daño psicológico rara vez parecen acarrear el mismo peso que las amenazas de daño físico, a pesar de que el costo de ambas es, con frecuencia, el mismo. Odio desilusionarte, pero este juego está LEJOS de ser seguro. Hay muchas otras maneras en la que podrías joderte a ti mismo seriamente tanto física como mentalmente —ni hablar de espiritualmente—. Y es con esto que concluiré, con la vana esperanza de que causen algún tipo de impresión…</p>
<p style="text-align: justify">Primero, mientras estás hablando con el Diablo, NO lo pierdas de vista. Mantén tu mirada en el espejo sin importar lo que pase. Sin lugar a duda, él intentará varios trucos para desviar tu atención. Oirás ruidos detrás de ti, sentirás miradas en tu nuca, verás fantasmas sombríos retorciéndose en las profundidades del espejo. Una respiración fría te soplará desde atrás, oliendo como la cripta. Un silencio abismal se habituará solo para ser interrumpido por un golpe ruidoso directamente detrás de tu cabeza, sacándote el peor sobresalto que hayas tenido. Anda, que el Diablo hasta podría abandonar cierto grado de su porte solemne y dar un brinco súbito de terror pretendido, gritando sonoramente y señalando detrás de ti con una expresión de pánico muy convincente. Sea lo que sea con lo que te ponga a prueba, no debes apartar tu mirada de él. Si lo haces, si lo pierdes de vista por completo incluso por un segundo, cuando te voltees al espejo descubrirás que se ha ido.</p>
<p style="text-align: justify">Bueno, no ido. Habrá salido del espejo. Hacia la habitación.</p>
<p style="text-align: justify">Contigo.</p>
<p style="text-align: justify">Exactamente cuánto de tu cuerpo hallará la policía la mañana siguiente, y en qué condición, dependerá enteramente del estado de ánimo en el que se encuentre.</p>
<p style="text-align: justify">Pasando a un tema diferente, puede ser que alcances un punto en el juego —probablemente después de una serie larga de preguntas imposibles e irritantes— en donde el Diablo te haga una pregunta simple y engañosa: «¿Cuál es tu nombre completo?». NO DEBES dárselo. Los nombres pueden ser cosas de gran poder. Aunque el Diablo ya conoce tu nombre, decírselo es análogo a invitar a un vampiro a tu casa. Tu nombre es sinónimo de tu ser interior; por consiguiente, dárselo es un simbolismo poderoso de entregarle tu ser. Si eres lo suficientemente tonto como para cometer este error, todas tus protecciones habrán sido en vano, y él aprovechará tu ofrenda inconsciente con una alegría maliciosa, robándose tu alma y arrastrándote de vuelta al Infierno con él.</p>
<p style="text-align: justify">Al menos de esta manera la policía encontrará un cuerpo completo e identificable. De hecho, tu cascarón vacante estará completamente inmaculado, al parecer habiendo caído muerto por un terror absoluto.</p>
<p style="text-align: justify">Por último, pero no menos importante, está el asunto de lo que sucederá si te extiendes del tiempo límite. Cabe afirmar que esto es lo peor que puedes hacer. No lo notarás al principio… El Diablo no te dará ninguna indicación de que, en efecto, has excedido el tiempo límite, y concluirás el ritual como si nada hubiera salido mal. Encenderás las luces, recogerás tus pertenencias y saldrás de la habitación. Pero cuando abras la puerta, lo que verás será… la nada.</p>
<p style="text-align: justify">Así es, la nada. Solo un vacío blanco y plano extendiéndose infinitamente en todas las direcciones. Ahora únicamente existirá la habitación que ha sido reflejada en el espejo.</p>
<p style="text-align: justify">A propósito, si te das la vuelta para ver el espejo de nuevo, es posible que le eches un último vistazo a tu reflejo. Quizá hasta se girará y te dedicará una sonrisa de superioridad y una despedida de mano descarada, antes de salir por la habitación, hacia el pasillo perfectamente normal de la iglesia.</p>
<p style="text-align: justify">Como ya te pudiste haber dado cuenta, tú, como tal, ya no te encontrarás en la iglesia; tu alma estará atrapada en el espejo, y el Diablo se habrá tomado la libertad de poseer tu cuerpo ahora que nadie lo está usando.</p>
<p style="text-align: justify">Golpea el vidrio y grita todo lo que quieras, nunca escaparás por tu propia cuenta, ni ningún exorcista podrá ayudarte. Pero no te preocupes, no es como si estuvieras en el Infierno, ¿o sí? Al menos no necesariamente… Porque lo que tienes que entender, es que un alma humana que ha sido arrancada por completo de su carne es una entidad sumamente volátil y vulnerable, en particular cuando está atrapada en la tierra de los vivos. Ahora estarás constituido totalmente de propiedades mentales, y, como tal, las barreras entre lo que es real e imaginario para ti se habrán disuelto. Conforme llenes esa habitación reflejada con tu enojo, aflicción y miedo, estas emociones, habiendo sido dotadas de forma por tu mente, comenzarán a fundirse. Si no eres alguien particularmente imaginativo, quizá las criaturas no serán tan terribles, quizá no serán capaces de infringir demasiado terror y dolor. Con el tiempo, quizá hasta seas capaz de aprender a deshacerte de ellas.</p>
<p style="text-align: justify">Pero si tu mente ya está siendo acechada por monstruos… una mente vibrantemente creativa e imaginativa, y más retorcida de lo habitual… entonces no hay manera de saber qué horrores podrían reptar de ese torbellino, saboreando la dulce libertad de los confines de tu subconsciente, sedientos de tu pánico y sufrimiento.</p>
<p style="text-align: justify">Si eres un lector regular de páginas como esta, no hace falta decir que probablemente estarías bastante jodido.</p>
<p style="text-align: justify">Solo existe una manera para salir del espejo y del mundo que habrás creado dentro del mismo. Dicen que si invocas al Diablo una vez más y le pides que te libere del espejo, estará dispuesto a sacarte.</p>
<p style="text-align: justify">Por la cuota usual, claro.</p>
<p style="text-align: justify">Quién sabe, si tu imaginación es tan retorcida y poderosa como para crear un infierno personal que te deje rogando la condena eterna verdadera, quizá esos talentos puedan ser bien aprovechados. Después de todo, existen más de siete mil millones de personas en el mundo; incluso el Diablo mismo no puede estar invadiendo todas sus mentes a un mismo tiempo. La ayuda talentosa siempre es apreciada.</p>
<p style="text-align: justify">Por supuesto, la consecuencia de que ahora estés atrapado en el espejo será que el Diablo puede hacer lo que quiera en tu cuerpo hasta el amanecer. Para más o menos esa hora, tu cuerpo caerá muerto piadosamente por el estrés de la posesión. Pero no estés tan aliviado, él es perfectamente capaz de avivar suficientes problemas dentro de ese corto lapso.</p>
<p style="text-align: justify">Por ejemplo, puede que decida hacer algo grande y dramático, como comprar un cuchillo de carnicero y protagonizar una oleada de asesinatos, comenzando con los nombres de tu agenda de direcciones. O quizá se centrará en una sola persona, alguien que confíe en ti plenamente, y usará tu identidad para hacer que él o ella esté a solas y vulnerable.</p>
<p style="text-align: justify">¿Empiezas a ver por qué lo describí como el peor resultado de todos?</p>
<p style="text-align: justify">También existe la posibilidad de que no ponga un dedo sobre tus seres queridos, y en vez de ello decidirá hacer algo un poco más sutil. Quizá decidirá que, en esta época de superstición menguante, no hay suficientes personas que se estén interesando en sus juegos, y el conocimiento de ellos está en peligro de perderse. Quizá decidirá que necesita esparcir la palabra un poco más, hacer algo de gestión de redes. Quizá le echará un vistazo rápido al historial de tu navegador, ver en dónde están pasando el rato las mentes curiosas e impresionables. Quizá hasta escribirá un tutorial rápido, en lenguaje moderno en vez de un texto demonológico inescrutable y obsoleto… para publicarlo en internet y ver cuántos pican.</p>
<p style="text-align: justify">Jaja, quizá no debí haber mencionado eso. Pero si llegaste tan lejos sin espantarte, un pequeño giro al final no te desalentará, ¿o sí, querido lector? Estoy seguro de que hay suficientes aventureros intrépidos entre ustedes con preguntas candentes para las que les gustaría tener una respuesta. Ustedes viven y respiran este tipo de cosas, ¿no es así? Ahora que conocen las trampas y los convenios, aportarían todo un nuevo nivel de competencia. Podrían…</p>
<p style="text-align: justify">Ah, discúlpenme por un momento, creo que escucho a alguien llamándome…</p>
<p style="text-align: justify">«¿Qué? ¿Te mueres por salir TAN rápido? Ha de ser una imaginación infernal esa que tienes».</p>
<p style="text-align: justify">Perfecto.</p>
<p style="text-align: center">===============</p>
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		<title>Mi esposa llegó a casa temprano</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Creepypastas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 May 2018 01:02:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>
		<category><![CDATA[022]]></category>
		<category><![CDATA[DanteAppa]]></category>
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					<description><![CDATA[Mi esposa era la hija única y mimada de padres adinerados que vivían en el área rural de Nueva York. Para ese entonces, habíamos estado casados por ocho meses y las cosas no podían ir mejor. Teníamos una casa propia, trabajos geniales y un par de autos para sellar el sueño americano. Habíamos estado pensando&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Mi esposa era la hija única y mimada de padres adinerados que vivían en el área rural de Nueva York. Para ese entonces, habíamos estado casados por ocho meses y las cosas no podían ir mejor. Teníamos una casa propia, trabajos geniales y un par de autos para sellar el sueño americano. Habíamos estado pensando en conseguir un perro, y los planes de hijos tampoco estaban en el futuro distante. Pero las cosas no salieron como lo esperábamos.</p>
<p style="text-align: justify">Una mañana, mi esposa recibió una llamada de la policía informándole que sus padres habían muerto en un accidente vial. Nunca la había visto tan abatida en toda mi vida.</p>
<p style="text-align: justify">Después de la vela y de los funerales, llegaron los crudos trámites legales de los que nadie nunca quiere hablar después de una muerte. Cuando repasamos el testamento, descubrimos que sus padres le habían dejado la hacienda. Una parcela de tierra de 200 acres con una casa de millón de dólares en el lago. Estábamos sorprendidos, por decir poco.</p>
<p style="text-align: justify">Comenzamos a mudarnos lo más pronto posible. Vendimos nuestra casa vieja y los autos, y aceptamos amablemente todas las pertenencias que sus padres habían querido que tuviéramos.</p>
<p style="text-align: justify">Pero hubo un problema. La casa simplemente se sentía… muerta. Era muy grande, pero, de alguna forma, estrecha. Todas las paredes parecían ser más angostas de lo que deberían, y podías gritar desde un extremo de la casa sin poder escucharlo en el otro. Acostumbrarnos nos tomó un tiempo, pero al final le agarramos cariño al viejo mastodonte. O al menos eso fue lo que le dije a mi esposa.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando estaba solo en la casa, había algo desconcertante sobre el lugar. Un rechinido en el piso, un crujido en la ventana, un escalofrío en mi cuello cuando pasaba a un lado de una ventana brillante, sintiéndome como si estuviera siendo observado. Realmente la odiaba.</p>
<p style="text-align: justify">Mi esposa trabajaba hasta tarde cada día de semana. Cuidaba de las personas en un asilo para El Arca, y sus tornos se extendían desde las cuatro hasta la media noche. Usualmente, yo disfrutaba ese tiempo a solas. Leía con frecuencia o escribía, y a veces preparaba una gran pipa y me sumergía en una película. Y esta fue una de esas noches. Alisté todo, le di unas caladas a mi pipa, me envolví en una sábana y empecé la película. Fue un viernes y apenas eran las ocho de la noche, así que supuse que unas cuantas cervezas no me caerían mal; tenía cuatro horas y media hasta que mi esposa regresara. Me bebí algunas y llegué a casi la mitad de la película cuando escuché algo en el piso de abajo.</p>
<p style="text-align: justify">Juro que pensé que era la casa jugándome trucos, como lo había hecho tantas veces en el pasado. Traté de ignorarlo. Pero entonces escuché un portazo. Me levanté rápidamente y fui a la planta baja. Mi corazón se paralizó cuando vi el resplandor de la luz de la cocina, que sabía que había dejado apagada. Me acerqué progresivamente a la gran entrada que conducía a la cocina. Podía oír movimiento. Y una sensación sobrecogedora de terror se filtró en mi cuerpo cuando finalmente me asomé por un lado de la pared.</p>
<p style="text-align: justify">Era mi esposa.</p>
<p style="text-align: justify">—¡Jesucristo, mujer! —le grité, medio bromeando.</p>
<p style="text-align: justify">Ella dio un brinco, sobresaltada por mi presencia.</p>
<p style="text-align: justify">—¡Ay, Dios! No me asustes así!</p>
<p style="text-align: justify">—¡¿Que no te asuste?! Ya pensaba que me iba a morir. ¿No se te ocurrió hablarme para saludar o algo? ¿Y por qué estás en casa tan temprano? ¿A Julie le parece bien?</p>
<p style="text-align: justify">—Sí, no hay problema. Le dije que no me sentía bien.</p>
<p style="text-align: justify">—¿Y estás bien? —la cuestioné, viendo que se veía perfectamente normal.</p>
<p style="text-align: justify">Tenía una mirada de culpa.</p>
<p style="text-align: justify">—Estoy totalmente bien. Es solo que no quería estar ahí —dijo con una risita.</p>
<p style="text-align: justify">Me pareció extraño. Nunca había llegado a casa temprano y no parecía importarle mucho. Pasé mi atención rápidamente a las bolsas de víveres. Le pregunté qué iba a preparar, a lo cual respondió, con emoción: «Pollo Alfredo».</p>
<p style="text-align: justify">—Oh, vaya, muero de gansa. ¿Necesitas ayuda?</p>
<p style="text-align: justify">Se dio la vuelta con un cuchillo en su mano mientras sacaba el pollo. Me sonrió y dijo que no. Lentamente, me apuntó el cuchillo al rostro y declaró, con ojos lujuriosos: «Esta es tu noche. Te prepararé la cena y quizá después me puedas ayudar con algunas otras cosas». Me sonrió de nuevo, taimadamente. Me mordí el labio y la observé mientras seguía preparando la comida. Le agarré el trasero y le dije que iba a ver el resto de mi película. Subí las escaleras y me recosté en la cama.</p>
<p style="text-align: justify">Una media hora después, mi esposa entró a la habitación. «La cena está lista» fue lo único que dijo antes de salir lentamente.</p>
<p style="text-align: justify">Bajé minutos más tarde, encontrándome con la cena desplegada atractivamente. La mesa se veía asombrosa.</p>
<p style="text-align: justify">—Por Dios, te luciste. Tengo que tomar una foto para Instagram.</p>
<p style="text-align: justify">Me hurgué los bolsillos y noté que había dejado mi teléfono arriba. Subí rápidamente y no pude encontrarlo por ninguna parte, pero de seguro solo estaba perdido entre las cobijas. Fui al principio de las escaleras y grité:</p>
<p style="text-align: justify">—¿Puedes llamar a mi teléfono?</p>
<p style="text-align: justify">Ella rio.</p>
<p style="text-align: justify">—Nooo, vas a tener que esforzarte por esa foto de Insta.</p>
<p style="text-align: justify">—Anda, mi comida se está enfriando.</p>
<p style="text-align: justify">No hubo respuesta.</p>
<p style="text-align: justify">Seguí buscando por unos tres minutos hasta que lo escuché vibrar. Lo encontré en el suelo, bajo una de mis camisas. Era mi esposa que se dignó a llamar.</p>
<p style="text-align: justify">—Al fin —dije y colgué la llamada mientras me ponía de pie para ir a la planta baja.</p>
<p style="text-align: justify">El teléfono vibró de nuevo.</p>
<p style="text-align: justify">Mi esposa, de nuevo.</p>
<p style="text-align: justify">—¿Qué quieres? —contesté.</p>
<p style="text-align: justify">—¿Disculpa? ¿Qué fue ese «al fin»? ¿Y por qué estás siendo tan grosero?</p>
<p style="text-align: justify">—No querías llamar a mi teléfono.</p>
<p style="text-align: justify">—Perdona que no te pueda llamar siempre que se te ocurra. Estoy en el trabajo. Tengo cosas que hacer —aclaró, soltando un escalofrío por mi médula.</p>
<p style="text-align: justify">—¿Qué acabas de decir?</p>
<p style="text-align: justify">—Dije que estoy ocupada. Aún me queda una hora de trabajo y solo te llamaba para decirte que te extraño, pero tenías que contestar el teléfono como un cretino.</p>
<p style="text-align: justify">—Así que estás diciendo que no estás en casa, en la cocina —repliqué; ahora mi tono era bajo y tembloroso.</p>
<p style="text-align: justify">—Ah, jaja. No estoy en la cocina. Buena esa —rio.</p>
<p style="text-align: justify">—No, no. Te digo que hay alguien aquí que se ve exactamente como tú. Pensé que habías llegado temprano.</p>
<p style="text-align: justify">Tragué grueso a medida que el entendimiento paralizaba mi cuerpo.</p>
<p style="text-align: justify">—Tienes que ponerle llave al dormitorio ahora mismo y encuentra algo que puedas usar como arma —dijo frenéticamente—. Voy a llamar a la policía.</p>
<p style="text-align: justify">—Cariño, ¿qué mierda está pasando? ¿Quién es? —exigí; el miedo fluía de mi voz.</p>
<p style="text-align: justify">—Es mi hermana.</p>
<p style="text-align: justify">Me quedé en el dormitorio hasta que la policía llegó. Resultó que se había asustado y se fue antes de que la policía llegara. Encontraron arsénico en la comida y una nota con cuatro palabras: «Esta es mi casa».</p>
<p style="text-align: justify">Mi esposa nunca me contó de su hermana gemela. Al parecer, había estado entrando y saliendo de prisión y hospitales psiquiátricos toda su vida. Su familia la había desheredado y era como si estuviera muerta.</p>
<p style="text-align: justify">Fue así hasta que escuchó del accidente. Ahora todas esas sensaciones extrañas que he estado sintiendo son más válidas. Y no han desaparecido.</p>
<p style="text-align: center">===============</p>
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		<title>El Agujero del Diablo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Creepypastas]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 May 2018 01:09:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>
		<category><![CDATA[021]]></category>
		<category><![CDATA[Corto]]></category>
		<category><![CDATA[Max Lobdell]]></category>
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					<description><![CDATA[Soy un geólogo que trabaja en el Parque Nacional del Valle de la Muerte de Nevada. En el transcurso de los últimos meses, hemos estado estudiando la formación geológica apodada «El Agujero del Diablo». Para quienes estén interesados, así es como se ve: https://youtu.be/a6h82PIi_-0 En fin, ese lugar siempre me pareció un tanto desconcertante. Tenemos&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Soy un geólogo que trabaja en el Parque Nacional del Valle de la Muerte de Nevada. En el transcurso de los últimos meses, hemos estado estudiando la formación geológica apodada «El Agujero del Diablo». Para quienes estén interesados, así es como se ve: <a href="https://youtu.be/a6h82PIi_-0">https://youtu.be/a6h82PIi_-0</a></p>
<p style="text-align: justify">En fin, ese lugar siempre me pareció un tanto desconcertante. Tenemos una idea imprecisa de cómo llegó a surgir y de qué causa que haga lo que hace, pero hay algo más. Algo… que está mal.</p>
<p style="text-align: justify">El otro día, enviamos al agua un dron submarino pequeño para ver si podía trazar el laberinto de sistemas de cuevas que sabemos que está ahí, pero que ha sido completamente inaccesible por décadas. Además, queríamos descubrir qué tan profundo llegaba. El hecho de que un terremoto en China pudiera provocar que el nivel del agua aumentara sustancialmente en este lugar de Nevada nos hacía pensar que era mucho más profundo de lo que estimamos preliminarmente.</p>
<p style="text-align: justify">El submarino comenzó a trazar los primeros 15 metros. Fue difícil agarrar una buena señal; el contenido mineral del agua era realmente inhóspito para los sistemas que utilizamos y la manera en que se comunican entre sí, sin mencionar que, una vez que llegas hasta ahí abajo, el agua supercalentada cerca de los conductos geotermales es suficiente para inutilizar el dron por completo.</p>
<p style="text-align: justify">Alrededor de los 23 metros, la señal se puso bastante delicada. Teníamos unos cuantos minutos de comunicación decente, pero luego se cortaba en su totalidad y nos dejaba preguntándonos si el submarino había chocado o si se había dañado irreparablemente. Durante los momentos cuando podíamos mover el dron, explorábamos de cueva en cueva e íbamos más y más profundo. El agua estaba bien por encima de su punto de ebullición, y a medida que la presión se incrementaba, la temperatura también. El submarino podía soportar hasta los 200 grados Celsius por un corto período de tiempo, y ciertas bolsas de agua se estaban acercando a ese máximo.</p>
<p style="text-align: justify">Llegamos a un punto relativamente cálido (alrededor de 107 grados Celsius) y se nos dijo que esperáramos. Greg, el sujeto que estaba operando el equipo óptico del dron, seguía insistiendo con que veía destellos de luz muy por debajo de nuestra posición. Yo insistía con que el equipo estaba funcionando mal y causando los destellos, pero Greg no se callaba sobre otro sensor que estaba registrando explosiones de calor al mismo tiempo en que aparecían los destellos.</p>
<p style="text-align: justify">Discutimos por un momento breve y el dron se mantuvo en su sitio. El nivel del agua en el agujero comenzó a elevarse. Eso no era inesperado, pues una cantidad increíblemente pequeña de actividad sísmica en cualquier parte del mundo era suficiente para mover el agua de aquí. Seguimos peleando y no notamos que hubo más destellos en la pantalla hasta mucho después, cuando analizamos el video.</p>
<p style="text-align: justify">Pero lo que finalmente nos sacó de nuestros respectivos berrinches fue la manera en que el agua había comenzado a cambiar de color. Pasó de su tono normal a un rojo apagado. Greg le echó un vistazo a la pantalla y notó que la profundidad del agua en la caverna —originalmente de 11 metros— había cambiado a 107,600 metros. Sabíamos que tenía que ser un error.</p>
<p style="text-align: justify">Aparecieron más destellos en la pantalla a medida que el agua espumeaba y burbujeaba en la superficie, y luego la trasmisión se cortó. Y se quedó cortada.</p>
<p style="text-align: justify">Greg y yo analizamos el video por la noche. Todo lo que habíamos visto estaba ahí y aún era igual de confuso; pero entonces Greg vio un pico ligero en la pista de audio (cuando la profundidad de la cueva pareció desplomarse hasta el fondo). Lo pasó por algunos filtros para amplificar la señal y aclararla, y luego lo reprodujo. Lo escuchamos unas veinte veces consecutivas, a pesar de haberlo oído perfectamente la primera vez.</p>
<p style="text-align: justify">«Déjenme dormir. Déjenme soñar. Pronto, ascenderé».</p>
<p style="text-align: justify">Correspondiente con el incremento masivo en profundidad y con la última palabra del mensaje, hubo un destello más en el último fotograma antes de que el dron se perdiera. Después de que Greg lo aclarara, vimos lo que era. Un único y brillante ojo rojo que parecía tener el tamaño de una casa.</p>
<p style="text-align: justify">El tamaño de una casa desde 107,600 metros de distancia.</p>
<p style="text-align: center">===============</p>
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		<title>El reloj de bolsillo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Creepypastas]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 May 2018 00:50:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>
		<category><![CDATA[023]]></category>
		<category><![CDATA[C. K. Walker]]></category>
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					<description><![CDATA[Cuando era un niño, no había nada que comer. Yo era el mayor de cinco hermanos, así que era mi deber asegurarme de dejar que mis hermanos y hermanas comieran antes que yo. La guerra estaba avanzando lentamente desde la costa, y a medida que se estrechaba, nuestra comida se escaseaba. Los animales huían del&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Cuando era un niño, no había nada que comer. Yo era el mayor de cinco hermanos, así que era mi deber asegurarme de dejar que mis hermanos y hermanas comieran antes que yo. La guerra estaba avanzando lentamente desde la costa, y a medida que se estrechaba, nuestra comida se escaseaba. Los animales huían del área o eran sacrificados y consumidos debido al pánico de las demás familias en nuestra villa.</p>
<p style="text-align: justify">Madre era una mujer sabia y precavida, así que esperamos hasta el otoño para sacrificar nuestras dos gallinas, cuando la grama y la corteza de los árboles se había vuelto muy difícil de encontrar o incomestibles. Las demás familias sabían que teníamos gallinas, y madre se quedaba despierta toda la noche, cada noche, para cuidarlas. Cuando las gallinas no eran más que huesos, y los huesos se habían vuelto quebradizos y porosos por las muchas sopas de madre, ella nos mandó a mí y a dos de mis hermanos a recolectar insectos y ratones de campo para la cena. Estábamos hambrientos, pero no del todo famélicos, hasta una mañana que nos levantamos ante la primera nevada y ya no quedaba nada con vida para comer. Madre comenzó a considerar lo inevitable: quizá debía ir a la costa y venderle el reloj de bolsillo de su padre a uno de los soldados ebrios pero bien remunerados. Era la única cosa valiosa que nos quedaba y la única reliquia de la familia que madre me podía heredar.</p>
<p style="text-align: justify">Yo no quería que se fuera. Tenía miedo de que la guerra nos alcanzara mientras ella no estaba, y era demasiado joven y demasiado débil como para proteger a mis hermanos menores. Le rogué que se quedara, pero insistió en que todo estaría bien y prometió volver antes de que la semana terminara. Tenía mucho miedo, y cuando madre estaba afuera preparando su bolsa, aplasté el reloj de bolsillo bajo mi zapato y lo coloqué devuelta en el escritorio medio podrido.</p>
<p style="text-align: justify">Madre lloró por días. Mis hermanos hicieron su mejor esfuerzo por reconfortarla mientras la veía pelando el cuero de sus botas para hervirlo como cena. La noche siguiente, madre encontró una rata muerta e hirvió la enfermedad usando la nieve virgen de la noche anterior. Y el día siguiente llenó nuestras barrigas con huesos de rata y más nieve derretida.</p>
<p style="text-align: justify">Mi hermanito pequeño, Albert, nos mantuvo a todos despiertos esa noche llorando por su hambre. Rogaba por todas las cosas que solíamos comer cuando teníamos cosechas y animales —estofado de carne, panecillos blancos, maíz suculento y cordero condimentado—. Hizo que todos nuestros estómagos gruñeran y nos torturaran, y terminé pidiéndole que guardara silencio mientras madre sollozaba desde su habitación.</p>
<p style="text-align: justify">Acaricié el cabello de Albert por horas. Él se quejó hasta que la luz tenue del amanecer se coló por nuestras cortinas andrajosas. Podía escuchar a madre en su habitación retocando el reloj. El hambre había desgastado mi miedo a los soldados desde hace mucho, y recé silenciosamente que lograra repararlo.</p>
<p style="text-align: justify">Madre trabajó en el reloj de bolsillo durante todo el día y hasta la noche. Selia había encontrado grillos muertos en las paredes de una pastelería abandonada, y mientras los comíamos, madre emergió de su habitación. La sonrisa en su rostro fue una que casi había olvidado, pues no la había visto desde el día en que nació mi hermana. Nos dijo que había reparado el reloj de nuestro abuelo y que había oído de un campamento de soldados que estaba cerca. «Tres días», nos prometió. «Tres días, ¡y regresaré con zanahorias, cordero y panes tan grandes que llenarán sus barrigas por todo un año!».</p>
<p style="text-align: justify">Aplaudimos de la alegría y corrimos por nuestro pequeño y sucio patio con un regocijo que parecía ser un lenguaje extranjero para nosotros. Madre dijo que todos debían ayudarme a buscar cosas hermosas con las cuales decorar la mesa del comedor. La mañana siguiente, nos dio a todos un pedazo de caucho de la suela de sus zapatos para que lo masticáramos, y nos mandó en nuestra misión después de habernos dado un beso de despedida y de haber prometido que regresaría antes de que recordáramos que se había ido.</p>
<p style="text-align: justify">Nos divertimos mucho ese día recolectando herraduras y piezas de vidrio roto. Enroscamos pedazos de cordel a través de las cerraduras para colgarlas encima de la mesa y amarramos el vidrio a las puntas, esperando que destellaran bajo la luz de la lámpara. Regresamos a casa mientras el sol se ponía, felices con el trabajo de nuestro día y ansiosos por retomarlo la mañana siguiente.</p>
<p style="text-align: justify">Aún estábamos cerca de la casa cuando lo olí por primera vez: cebollas, caldo de pollo, cordero condimentado, ¡e incluso caramelos! Corrí tan rápido como pude, lanzando al suelo nuestras decoraciones de mesa en mi búsqueda desesperada de comida. Irrumpí por la puerta de entrada y encontré a madre en la estufa, preparando nuestra cena con una veneración silenciosa. Le extendí mis brazos y su sonrisa me dio a entender que había tenido éxito.</p>
<p style="text-align: justify">La abracé con más fuerza y me senté en la mesa mientras mis hermanos y hermanas llegaban por la entrada. Se sentaron en sus lugares rápidamente, con miradas hambrientas y expectantes en sus rostros mientras madre traía una bandeja humeante de cordero condimentado. Nos asintió con la cabeza y nosotros llenamos nuestras manos con la carne nutritiva sin siquiera prestarle atención a nuestros platos.</p>
<p style="text-align: justify">Después de la cena, nos mandó a la cama con nuestras barrigas llenas, prácticamente sin haber dicho una palabra desde que la cena fue servida. Comimos nuestra ración la noche siguiente, y luego la siguiente y la siguiente. Pero a medida que nuestras reservas de alimentos comenzaron a menguar, pasaba lo mismo con la salud de madre. Cada día nuevo la desgastaba más, hasta que mis hermanos y yo quedamos peleando por sobras de carne cruda mientras madre yacía débil y marchita en su alcoba.</p>
<p style="text-align: justify">La primera noche que volví a pasar sin comida fue la noche que el éter feliz y brumoso comenzó a alzarse y mis recuerdos de los días anteriores se tornaron confusos.</p>
<p style="text-align: justify">Recordaba que el cordero condimentado que había comido con tanta ferocidad en realidad había estado enfermizamente dulce, y que los acompañamientos que había olido desde la distancia nunca fueron parte del festín.</p>
<p style="text-align: justify">No podía recordar que madre hubiera comido algo en todos los días desde su regreso; en vez de ello, se quedaba sentada junto a nosotros en la mesa, en silencio, contemplando la pila de carne gris que consumíamos con tanto fervor.</p>
<p style="text-align: justify">Atemorizado y hambriento, no pude dormir hasta las horas más oscuras de la noche. La mañana siguiente, cuando madre emergió de su habitación, le pregunté qué había sido del reloj de mi abuelo, y me dijo que se lo había vendido a un mercader adinerado que estuvo encantado de comprárselo. Luego nos mandó a pelar corteza de los arbustos del bosque.</p>
<p style="text-align: justify">Quizá la razón por la que no comprendí lo que había pasado en ese entonces fue porque era demasiado horrible como para ser considerado, y tenía demasiada, demasiada hambre. Pero madre murió hace unos días, y, en la muerte, me encomendó la verdad. De su inventario de míseras posesiones, heredé una pequeña caja que no contenía nada más que un reloj de bolsillo roto y brillante.</p>
<p style="text-align: justify">Quizá madre quería que lo recordara todo: la única esperanza de nuestra supervivencia que yo había aplastado bajo mi talón. Su último beso amoroso antes de que nos mandara a recolectar decoraciones para el festín. La carne gris excesivamente condimentada. Y el olor rancio que había comenzado a flotar por debajo de la puerta de su alcoba, volviéndose más punzante con cada día.</p>
<p style="text-align: justify">Madre sacrificó más por su familia de lo que la mayoría se atrevería. Solía lamentarme con que no tendría nada con lo cual recordarla. Ninguna reliquia de la familia que pudiera legarle a mis propios hijos.</p>
<p style="text-align: justify">Pero ahora tengo su reloj de bolsillo, algo que no le puedo dar a mis hijos. No porque el vidrio esté roto. No porque los engranajes estén desencajados.</p>
<p style="text-align: justify">No puedo desprenderme del reloj porque es una maldición que debo soportar… Pues el metal brillante y torcido nunca perdió el olor enfermizo de esa carne dulce y grisácea.</p>
<p style="text-align: center">===============</p>
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		<title>Conoces personas muy interesantes en el turno nocturno de una estación de gas</title>
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		<pubDate>Sat, 12 May 2018 01:49:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>
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		<category><![CDATA[Mediano]]></category>
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					<description><![CDATA[Conoces personas muy interesantes en el turno nocturno de una estación de gas. Bueno, no en general; es una verdad a medias. Definitivamente existe una mayor proporción de bastardos raros o aterradores en comparación a los turnos normales, pero después de un par de meses en el trabajo, memorizas todos los arquetipos. Los muertos del&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Conoces personas muy interesantes en el turno nocturno de una estación de gas.</p>
<p style="text-align: justify">Bueno, no en general; es una verdad a medias. Definitivamente existe una mayor proporción de bastardos raros o aterradores en comparación a los turnos normales, pero después de un par de meses en el trabajo, memorizas todos los arquetipos. Los muertos del cansancio en su ruta a casa, los rebaños de adolescentes ebrios con dulces, los drogadictos que gastan su mes completo de estampillas en comida chatarra, las mamás amantes del vino, las ratas de gimnasio, los alcohólicos en bicicleta mendigando licor de malta con dos dólares. No toma mucho para verlo todo, y he estado aquí por años. Lo suficiente como para distinguir lo «interesante». Incluso cuando tus estándares para lo anormal están por las nubes, terminas con historias de lo inexplicable o inquietante.</p>
<p style="text-align: justify">Comenzaré con la segunda. Una noche de otoño, a las tres de la madrugada, llega un hombre con un niño de nueve años. Exclamo un saludo poco entusiasta y apenas levanto la mirada de mi teléfono. El niño se encamina lenta y precavidamente hacia el pasillo de caramelos, mientras que el padre va enseguida hacia los refrigeradores de cerveza. Percibo, a través de su lenguaje corporal, que se encuentra en algún nivel de la escala de poco amistoso a molesto (hombros contraídos, pisadas enérgicas y sonoras). Suspiro, anticipando una discusión que he tenido muchas veces. «El plazo acaba a las dos. No te puedo vender eso».</p>
<p style="text-align: justify">Detiene su mirada en mí y se mueve pasillo abajo sin decir nada. Agarra un té y se dirige hacia el mostrador. La forma en que camina me da la impresión de que me va a golpear. Me preparo y trato de desarmarlo con un diálogo monótono: «¿Cómo te va?». Me ve con dureza por unos cuantos segundos incómodos, y dice: «Un paquete de Marlboros rojos». Aliviado de que no empezara a quejarse o a regatear por una cerveza, le doy la espalda y agarro los cigarrillos, y me sobresalto ante el grito: «¡JACK! ¡Apúrate niño, joder!».</p>
<p style="text-align: justify">Me doy la vuelta y veo más allá de él buscando a su hijo en el pasillo de caramelos, quien tiene una mirada al infinito sin realmente tratar de seleccionar algo. La primera impresión que me da es que las lágrimas que está reteniendo no son las primeras del día. Cobro los cigarrillos y el té sin decir nada, esperando que el asunto se resuelva por sí solo. Al lidiar con la mierda que veo en una noche «normal», he aprendido a no entrometerme. Esta vez es en vano, pues lanza un billete mugriento de diez dólares para su compra incompleta, y no menos de cinco segundos después, grita: «Por el amor de Dios, ¡que te apures!».</p>
<p style="text-align: justify">Eso es suficiente para frenar mi interés por el servicio al cliente. El turno nocturno es una dinámica interesante. Obviamente, se supone que debemos tener la personalidad sonriente y acogedora que se espera de todos los cajeros, pero también me encuentro solo y debo emanar un aire de seguridad.</p>
<p style="text-align: justify">Cruzo ciertas líneas y dejo de ser amigable: «Oye, relájate», le digo en voz baja. Se voltea hacia mí con la misma intensidad con que había gritado, y contesta: «¡¿Qué dijiste?!».</p>
<p style="text-align: justify">«Dale dos putos minutos para escoger la barra de chocolate que quiere. Estás anulando el gesto de comprarle algo si eres un imbécil».</p>
<p style="text-align: justify">«Tú también te puedes callar el pico».</p>
<p style="text-align: justify">Le digo que «hemos terminado», Aparto sus productos y le lanzo de vuelta su dinero. Mientras lo hago, noto que el billete tiene sangre encima. Luego noto que los nudillos de su mano derecha están lacerados, aún rezumando sangre coagulada.</p>
<p style="text-align: justify">Ahora estoy seguro de que el asunto podría llegar a algo físico. Fácilmente soy unos ocho centímetros más alto y cuarenta libras más pesado que él, pero quién sabe la locura que pueda tener en sus bolsillos. La brillante política de la empresa no permite armas, pero mantengo algunos sustitutos convenientemente cerca. Me pongo en posición para agarrar la barreta y le digo: «Apuesto que tu niño ya se quiere ir. Puede quedarse con el caramelo». Me da la misma mirada prolongada e inquietante, y responde con calma: «Ya vuelvo».</p>
<p style="text-align: justify">No me quedé para averiguar lo que tenía en mente. Corrí y me llamé al novecientos once desde la oficina trasera. Me sentí un poco estúpido describiendo un altercado con un hombre que solo estaba siendo un cretino, pero lo observaba por medio de las cámaras de vigilancia rebuscando en su asiento trasero. Le describí el auto a la operadora, y me preguntó: «¿Lleva a un niño pequeño?». Incluso antes de que la llamada terminara, comencé a escuchar patrullas. Muchas.</p>
<p style="text-align: justify">Me tomó algunos días y unas cuantas conversaciones con la policía hasta tener toda la historia. Las patrullas llegaron en respuesta a una alerta amarilla. Jack —el padre, trágicamente— había perdido el derecho de visitar a su hijo, por petición del niño. Inconforme con un simple secuestro, su exesposa fue mutilada irreconociblemente con un martillo. Las heridas que vi en sus nudillos eran astillas de cráneo. Esto pasó a seis horas de distancia de la tienda, y fuimos el primer lugar en el que se detuvieron. Trato de no pensar en lo que hubiera pasado si el niño hubiese escogido un chocolate con prontitud.</p>
<p style="text-align: center">===============</p>
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		<title>Para mi noveno cumpleaños, ¡me dieron los mejores walkie talkies de todos!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Creepypastas]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 May 2018 01:55:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>
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		<category><![CDATA[DoubleDoorBastard]]></category>
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					<description><![CDATA[Mi noveno cumpleaños fue el mejor. Me dieron un juego de Transformers con figuras de acción de Bumblebee y Megatron, un pastel de Optimus Prime súper genial que mi mamá preparó ella misma, y un par de walkie talkies antiguos que mi papá tuvo cuando estaba pequeño. —A veces, hijo —solía decirme con una palmada&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Mi noveno cumpleaños fue el mejor. Me dieron un juego de Transformers con figuras de acción de Bumblebee y Megatron, un pastel de Optimus Prime súper genial que mi mamá preparó ella misma, y un par de walkie talkies antiguos que mi papá tuvo cuando estaba pequeño.</p>
<p style="text-align: justify">—A veces, hijo —solía decirme con una palmada en el hombro—, los juguetes tradicionales son los mejores. No me creerías si te digo cuánto me divertí con estos cuando tenía tu edad, y ahora quiero que tú también te diviertas de esa manera.</p>
<p style="text-align: justify">No me sentía emocionado al comienzo, pero cambié de opinión muy rápidamente. Papá siempre cargaba uno y yo cargaba el otro, y nos hablábamos como si fuéramos Autobots ejecutando una misión secreta.</p>
<p style="text-align: justify">—Bumblebee, aquí Optimus —me decía. Mi papá ya podía hacer una gran voz de Optimus Prime, pero la recepción distorsionada de los walkie talkies lo hacían sonar incluso mejor—. Creo que los Decepticons están planeando un ataque en la cocina, se van a robar toda tu cena.</p>
<p style="text-align: justify">Exhalé un jadeo de miedo pretendido.</p>
<p style="text-align: justify">—¡Ay no! ¿Qué podemos hacer, Optimus?</p>
<p style="text-align: justify">Mi papá se rio por la línea. Amaba mi voz de Bumblebee.</p>
<p style="text-align: justify">—Creo que ya comenzaron a robarse los palitos de pescado, ¡esos monstruos! Pero si llegamos rápidamente, creo que podremos interceptar a Starscream con el helado de chocolate.</p>
<p style="text-align: justify">—Estaré ahí a la velocidad de la luz, Optimus.</p>
<p style="text-align: justify">Luego dijimos, al mismo tiempo: «¡Autobots, en marcha!»</p>
<p style="text-align: justify">Pasó de ser un regalo casual a uno de mis obsequios preferidos de todos. Sacamos horas de diversión de los walkie talkies; en la casa, en el parque e incluso a la hora de dormir (si alguna vez me sentía asustado por los sonidos raros que se escuchaban en la casa, solo tenía que levantar el walkie talkie y presionar el botón del costado, y entonces escucharía a mi padre convertido en Optimus Prime haciéndome sentir a salvo de nuevo).</p>
<p style="text-align: justify">Pero dos semanas después mi cumpleaños, algo muy terrible sucedió. Mi padre estaba haciendo que algunos cuartos de la casa fueran a prueba de sonido para que mi madre pudiera practicar tocando su violín, y mientras todos los trabajadores estaban en la casa, el walkie talkie de mi padre se perdió. Se había esfumado por completo.</p>
<p style="text-align: justify">Lloré por bastante tiempo después de eso, a pesar de que ya era un muchacho. Es solo que me había divertido tanto bromeando con mi papá que me entristecida que no fuéramos a recuperar esa diversión. Me dijo que nos compraría un par nuevo más adelante, pero no me hizo sentir para nada mejor.</p>
<p style="text-align: justify">Otro día, pasó algo más extraño. Me encontraba en mi habitación jugando con los Transformers que mis padres me habían dado para mi cumpleaños, cuando escuché que mi walkie talkie estaba pitando debajo de mi cama. El tipo de pitido que hace cuando alguien está tratando de hacer contacto.</p>
<p style="text-align: justify">Había guardado el walkie talkie bajo la cama desde que se perdió el de mi papá, pero solté rápidamente a Bumblebee y Megatron para recogerlo. Pulsé el botón del costado y escuché la voz de una niñita, probablemente de mi edad, que sonaba muy preocupada.</p>
<p style="text-align: justify">—Necesito ayuda… Por favor… Ven a ayudarme —dijo. Sonaba como un cachorro herido.</p>
<p style="text-align: justify">—¿Qué tipo de ayuda necesitas? —pregunté, nervioso. En ese momento no me sentía como Bumblebee.</p>
<p style="text-align: justify">Ella siguió haciendo unos sollozos acallados, como si estuviera gravemente herida.</p>
<p style="text-align: justify">—Ayer… el monstruo se llevó mi brazo… Se llevó mi pierna la semana pasada cuando traté de escapar.</p>
<p style="text-align: justify">—¿En dónde encontraste mi walkie talkie?</p>
<p style="text-align: justify">—No lo sé… Aquí está muy oscuro y tengo mucho miedo… Quiero a mi mami y a mi papi.</p>
<p style="text-align: justify">Ahora me estaba asustando bastante.</p>
<p style="text-align: justify">—¿En dónde estás?</p>
<p style="text-align: justify">—No lo sé… El monstruo me sacó de mi casa y me puso aquí&#8230; Usa una máscara blanca y tiene un gran cuchillo&#8230; Creo que me moriré si no voy al doctor… Oh n…</p>
<p style="text-align: justify">El walkie talkie dejó de transmitir. La niña debió de haber quitado su dedo del botón. Eso no se hace.</p>
<p style="text-align: justify">No volví a escuchar a la niña. Me pareció una broma muy tonta y grosera, pero mantuve el walkie talkie conmigo solo en caso de que volviera a llamar. Me sentía preocupado por ella.</p>
<p style="text-align: justify">Una semana después, el walkie talkie comenzó a pitar, y presioné el botón del costado con un dedo tembloroso.</p>
<p style="text-align: justify">—Bumblebee, aquí Optimus —La voz de mi padre estaba llena de alegría—. ¡Adivina quién acaba de encontrar el walkie talkie!</p>
<p style="text-align: justify">Chillé por la emoción. Mi papá estaba sonriendo de oreja a oreja cuando entró a la habitación, sosteniendo el walkie talkie orgullosamente y dándole unos toquecitos como para asegurarse de que estuviera en óptimas condiciones. Por supuesto, corrí hacia él y lo abracé.</p>
<p style="text-align: justify">—¿En dónde lo encontraste?</p>
<p style="text-align: justify">—Ah, solo estaba tirado en el sótano. Se me debió de haber caído del bolsillo la última vez que estuve ahí. Qué torpe.</p>
<p style="text-align: justify">Entre risas, le di un gran y fuerte abrazo, el cual me correspondió.</p>
<p style="text-align: justify">Tengo un papá tan increíble.</p>
<p style="text-align: center">===============</p>
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		<title>Este sujeto no dejó de reír por diez años</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Creepypastas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 05 May 2018 20:33:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>
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		<category><![CDATA[Mediano]]></category>
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					<description><![CDATA[Comía riendo. Cagaba riendo. Hasta dormía, aunque intermitentemente, despertando más o menos cada hora para reír. En el caso de algunos de mis colegas, él era la única parte entretenida de sus días, pero a mí me aterrorizaba. Esto probablemente se debía a que yo era el nuevo, el técnico psiquiátrico novato que aún creía&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Comía riendo. Cagaba riendo. Hasta dormía, aunque intermitentemente, despertando más o menos cada hora para reír.</p>
<p style="text-align: justify">En el caso de algunos de mis colegas, él era la única parte entretenida de sus días, pero a mí me aterrorizaba.</p>
<p style="text-align: justify">Esto probablemente se debía a que yo era el nuevo, el técnico psiquiátrico novato que aún creía que podía marcar la diferencia. La mayoría de los técnicos psiquiátricos perdían su barómetro de compasión después de un tiempo, y al final un paciente que pasa cada minuto del día riendo ya no es perturbador porque te parece inofensivo.</p>
<p style="text-align: justify">También me aterraba porque, por alguna razón inexplicable, había algo que me parecía familiar de él.</p>
<p style="text-align: justify">Hasta este día, mi familia aún no entiende exactamente de qué trata mi rol como técnico psiquiátrico. Es simple: evitar que los locos maten a otros o a sí mismo. ¿Pero qué es lo que hacía todo el día? Pues, a veces me sentaba en una silla observando a algunos desquiciados pasar recostados en la cama de una habitación pequeña, y si se agitaban, le pondría seguro a la puerta. A veces, dirigía la hora artística y pintábamos o trabajábamos con papel maché. A veces, colocaba un video de yoga para la hora de ejercicio, y a veces inmovilizaba a psicóticos maniáticos para que mis colegas pudieran colocarles las ataduras y que la enfermera pudiera inyectar los dos miligramos de Lorazepam.</p>
<p style="text-align: justify">Nunca me acostumbré a ello, pero me seguía importando, y por esa razón que solo duré un año. El hombre riente me sacó a risas de ese pabellón de casos agudos.</p>
<p style="text-align: justify">Permítanme explicar esto: no hay mucho que sea gracioso sobre la enfermedad mental, y no es mi intención ser insensible o frívolo acerca de la psicosis, y de cómo puede destruir al individuo y su familia. Pero para mis colegas, o al menos para muchos de ellos, a eso se reducían estos pacientes: psicóticos, locos, maniáticos.</p>
<p style="text-align: justify">Traté de verlos como personas, pues lo son, y su enfermedad no es lo único que los define. Pero en el pabellón de casos agudos, su enfermedad se encuentra en pleno apogeo, y es el único lado que los técnicos psiquiátricos como yo podemos ver. En su mayoría, eran pacientes bipolares en la cumbre de su fase maníaca, o esquizofrénicos teniendo un colapso mental.</p>
<p style="text-align: justify">El sujeto riente, a quien llamaré Aaron, era un esquizofrénico de cincuenta y pocos años, con una forma atípica de catatonía. La mayoría de los esquizofrénicos catatónicos permanecen sentados e inmóviles, viendo a la nada por días sin comer o dormir. Recuerdo un paciente de ahí que se quedaba parado en el centro de una habitación conservando una postura imposible por muchos días. Cuando su catatonía subsidía, el paciente explicaba que, durante esos momentos de parálisis, creía plenamente que el mundo iba a terminar si se movía. Pero en el caso de Aaron, según me explicó su psiquiatra, algunos catatónicos no se quedan inmóviles, sino que perpetúan movimientos o acciones repetitivas y sin propósito, y la expresión catatónica de Aaron era reírse sin parar.</p>
<p style="text-align: justify">Aaron había estado entrando y saliendo del pabellón psiquiátrico por años, alternando entre el hospital psiquiátrico estatal y el hospital local, pues había algunas estipulaciones «legales» que no le permitían quedarse a largo plazo en un solo centro. (Más adelante descubrí que se debía a que ningún centro podía aguantar su risa por más de unos meses).</p>
<p style="text-align: justify">Cuando empecé mi trabajo, Aaron ya había pasado en ese pabellón psiquiátrico por más de tres meses, pero, según los técnicos psiquiátricos más veteranos, se había estado riendo de esa forma por diez años.</p>
<p style="text-align: justify">Como mencioné, a la mayoría de los técnicos psiquiátricos les parecía entretenido, y más de una vez vi a uno de los técnicos poniendo su brazo alrededor de Aaron, riéndose con él, burlándose de la manera en que su risa aguda, casi chirriante, ahogaba nerviosamente cualquier otra conversación en la habitación. Pero Aaron no les hacía caso cuando hacían eso. Sus ojos miraban directamente a través de cualquiera que lo viera, y no dejaba de dar vueltas cuando un técnico trataba de agarrarlo, como si hubiese un motor dentro de él que nunca se apagaba.</p>
<p style="text-align: justify">Se paseaba todo el día dando vueltas de esa forma, y para hacer que comiera, teníamos que caminar a su lado colocando pedacitos de comida en su boca mientras andábamos. Le calendarizábamos pausas para ir al baño cada hora para que no tuviéramos que cambiar su ropa, y esto funcionaba la mitad de las veces. En todo momento, se reía con su risa frenética y penetrante.</p>
<p style="text-align: justify">Me gratinaba los oídos. Apenas una semana después de haber llegado ahí, me angustiaba tener que subir el elevador y ser recibido por su risa incesante mientras entraba a ese pabellón psiquiátrico abismal.</p>
<p style="text-align: justify">Aaron no fue el paciente más atemorizante que tuve durante ese año —oh, las historias que podría contar—, pero quizá fue el más extraño, incluso el más trágico, y ciertamente el más personal. Tenía entendido que la mayoría de los catatónicos cultivaban una esquizofrenia degenerativa hasta que simplemente colapsaban, pero me mataba ver que ese sujeto simplemente se había comenzado a reír y nadie sabía por qué.</p>
<p style="text-align: justify">Antes de que renunciara, le pregunté a casi todos sobre la historia de Aaron y nadie la conocía… Hasta que conocí al doctor Greenwald, un psiquiatra de antaño que no había trabajado en hospitales en años. Había oído anécdotas acerca de ese doctor, y, por lo que pude deducir, era un hombre amable y muy estimado que amaba su trabajo, que no juzgaba a estos pacientes atormentados. El doctor Greenwald probablemente fue mi inspiración más grande para convertirme en un especialista de la salud, y hasta este día aún recuerdo la compasión que le demostraba a sus pacientes. Las enfermeras más viejas lo amaban, y cuando descubrieron que se iba a tomar un descanso de su clínica privada para hacer rondas ocasionales en el pabellón de casos agudos, todos estaban emocionados.</p>
<p style="text-align: justify">Conocer al doctor Greenwald incluso superó mis expectativas, y admiro cómo valoraba cada interacción, preocupándose genuinamente por cada persona frente a él; hasta de los técnicos psiquiátricos insignificantes como yo.</p>
<p style="text-align: justify">Una noche, algunas semanas antes de que renunciara, vi al doctor saliendo de la habitación de Aaron después de una evaluación, y tuve la sensación de que él tendría las respuestas acerca de Aaron, respuestas acerca de cómo había llegado a ser de la manera que era.</p>
<p style="text-align: justify">Gentilmente, me lo contó. Hay muchas cosas que he visto en mi carrera en medicina que no tienen mucho sentido, muchas cosas que me incomodan hasta el día presente. La situación de Aaron es otro caso más de este apartado. Nunca olvidaré su historia.</p>
<p style="text-align: justify">La primera vez que el doctor Greenwald conoció a Aaron en el hospital, reconoció unas cuantas cosas: Aaron era un sujeto afable y cariñoso, el cual, como era de esperar, amaba reír y hacer reír a los demás. El doctor recordaba cómo Aaron cautivaba a las audiencias, contando las historias más hilarantes que inducían un tumulto de risas en la habitación entera. No tuvo una vida fácil, pero sobrellevaba bien sus penas, riéndose fácilmente de las ironías de la vida, grandes y pequeñas.</p>
<p style="text-align: justify">El doctor no estaba al tanto de ningún historial psiquiátrico previo, pero Aaron se casó con una mujer hermosa que había sufrido de depresión y ansiedad toda su vida. Dado que Aaron tenía un deseo tan grande por ayudar a las personas que lo necesitaban, estos sentimientos lo atrajeron hacia su esposa. Aaron quería repararla, y fue a través de ello que se enamoró. Ella se embarazó rápidamente después de que se casaron, y más adelante dio a luz a un varón sano. Su enfermedad mental empeoró después del nacimiento, creyéndose que era depresión posparto, y Aaron casi se obsesionó con el estudio de la psicopatología.</p>
<p style="text-align: justify">A pesar de sus esfuerzos por repararla, su condición deterioró, desarrollando psicosis posparto y comenzó a escuchar voces que la incitaban a actos violentos. Todo cambió cuando Aaron descubrió que su esposa había asesinado a su hijo infante. No lo asfixió ni lo ahogó, sino que se lo comió. Al enterarse de esto, Aaron comenzó a reír y nunca dejó de hacerlo.</p>
<p style="text-align: justify">Después de que el doctor terminara la historia, yo me quedé sentado, atónito, pero no en silencio, pues la risa estridente de Aaron emanaba desde su habitación. El doctor se quedó sentado conmigo, y capté un destello de emoción en su rostro.</p>
<p style="text-align: justify">—¿No es extraño? —dije finalmente—. ¿Que, de súbito, se haya roto completamente? Pensé que la mayoría de los catatónicos tenían un largo historial de esquizofrenia, o algo así.</p>
<p style="text-align: justify">Me sentí como un idiota apenas esas palabras abandonaron mis labios. Ciertamente, Aaron tuvo que haber tenido algún trastorno mental para haber sido un paciente del doctor Greenwald.</p>
<p style="text-align: justify">El doctor me sonrió como un abuelo amoroso.</p>
<p style="text-align: justify">—Algunas cosas son demasiado como para que la mente humana las soporte.</p>
<p style="text-align: justify">Supuse que algo tan trágico podría destruir a casi cualquiera.</p>
<p style="text-align: justify">—¿Cuál fue el diagnóstico cuando lo conoció, señor?</p>
<p style="text-align: justify">Él me miró con extrañeza.</p>
<p style="text-align: justify">—¿A qué te refieres?</p>
<p style="text-align: justify">—Cuando lo conoció, ¿por qué lo estaba tratando?</p>
<p style="text-align: justify">—Hijo, él no era mi paciente —Hizo una pausa—. Aaron fue un técnico psiquiátrico de aquí. Trabajé con él por años. Yo estuve aquí el día que internaron a su esposa, atada a una camilla, con la sangre del bebé cubriendo su rostro y vestimenta. Se encontraba completamente psicótica, incontrolable. Aaron también estaba de turno ese día.</p>
<p style="text-align: justify">Me le quedé viendo, embobado, boquiabierto, y lo único que logré piar fue un «¿Qué?» desconcertado.</p>
<p style="text-align: justify">El doctor suspiró con pesadez.</p>
<p style="text-align: justify">—Creo que Aaron sabía que estaba a punto de perder la cabeza, y se convirtió súbitamente en lo que tanto se esmeró por reparar. Supongo que la ironía fue tan grande que simplemente se tuvo que reír.</p>
<p style="text-align: justify">El doctor se puso de pie y me dio una palmada en el hombro. Se había quedado por más tiempo de lo que pretendía, y yo me puse de pie lentamente viendo cómo se alejaba. Cuando salió por la puerta reforzada, se volteó hacia mí y dijo:</p>
<p style="text-align: justify">—Curiosamente, me recuerdas a él. Claro, antes de que empezara a reírse. Estas personas te importan mucho, me doy cuenta. Tienen suerte de tenerte.</p>
<p style="text-align: justify">Mortificado, el entendimiento me bañó enseguida, casi ahogándome. Eso que era tan íntimo y familiar sobre Aaron&#8230; Nunca pude explicar, ni siquiera para mí mismo, cómo vi una pieza de mí en ese caparazón sin vida de un hombre, de ese hombre demente y riente.</p>
<p style="text-align: justify">No tuve ninguna respuesta para el doctor Greenwald en ese momento, pero, explotando desde mis pulmones, llegó una risa aterradora y totalmente involuntaria.</p>
<p style="text-align: justify">Entregué mi aviso de renuncia ese mismo día.</p>
<p style="text-align: center">===============</p>
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		<title>Cómo mi hijo se enteró de las prostitutas</title>
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		<pubDate>Wed, 02 May 2018 00:58:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>
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		<category><![CDATA[ByfelsDisciple]]></category>
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					<description><![CDATA[Todos creen que sus hijos son especiales. Nadie quiere escuchar: «Estas son las razones por las que mi hijo es MÁS especial que cualquier otro». Así que no lo diré. De todas formas, a Franky no le gusta la atención. Así que trato de ocultar esto. Pero una madre tiene sus límites. Cuando agarró mi&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Todos creen que sus hijos son especiales.</p>
<p style="text-align: justify">Nadie quiere escuchar: «Estas son las razones por las que mi hijo es MÁS especial que cualquier otro».</p>
<p style="text-align: justify">Así que no lo diré.</p>
<p style="text-align: justify">De todas formas, a Franky no le gusta la atención. Así que trato de ocultar esto.</p>
<p style="text-align: justify">Pero una madre tiene sus límites. Cuando agarró mi brazo en la fila del supermercado y me preguntó —en plena presencia de un sujeto con gorra—, «¿Por qué este robo le saldrá mal al hombre de gorra?», simplemente no hubo tiempo para reaccionar. El hijo de perra se disparó en el pie mientras huía, y Franky estuvo en terapia por seis meses.</p>
<p style="text-align: justify">Al final, le dije que tenía que convencer al terapeuta de que había inventado su historia.</p>
<p style="text-align: justify">—¿Es decir que quieres que mienta? —preguntó; sus ojos grises se veían tristemente inocentes.</p>
<p style="text-align: justify">Tragué grueso.</p>
<p style="text-align: justify">—Sí, Franky. Mentir es malo, pero, a veces, la verdad es peor.</p>
<p style="text-align: justify">Algo en sus ojos cambió.</p>
<p style="text-align: justify">—¿Por qué? —La simplicidad de esa pregunta fue insoportable.</p>
<p style="text-align: justify">—Porque —farfullé, evacuando un soplido— eres especial.</p>
<p style="text-align: justify">El cambio en sus ojos se completó de alguna forma. Angustiada, no supe discernir si efectivamente había matado una parte de él o si había madurado solo un poco.</p>
<p style="text-align: justify">En retrospectiva, me doy cuenta de que ambas cosas son lo mismo.</p>
<p style="text-align: justify">…</p>
<p style="text-align: justify">—Estoy dibujando un helicóptero —dijo Franky con naturalidad, pero no me quedaba claro­ si los apéndices inferiores eran pies o llantas—. El otro dibujo era un Monstruo del Armario, pero no pasa nada porque protege a los niños incluso si no lo saben.</p>
<p style="text-align: justify">—Eso es bueno, cariño —respondí con desdén mientras me servía mi cuarta taza de café.</p>
<p style="text-align: justify">—Mamá —dijo, bajando su lápiz para colorear y observándome curiosamente—. ¿Qué es una prostituta?</p>
<p style="text-align: justify">Escupí solo un poco de café.</p>
<p style="text-align: justify">—Eh… Es alguien que atiende a muchachos muy malos. Pero solo a los mayores —añadí al ver la mirada de preocupación en su rostro.</p>
<p style="text-align: justify">—Ah —respondió, arrugando su frente.</p>
<p style="text-align: justify">Se mantuvo en silencio por varios segundos más. Luego:</p>
<p style="text-align: justify">—¿Por qué el hombre del apartamento 1913 piensa que va a matar a una prostituta?</p>
<p style="text-align: justify">Esa vez dejé caer mi taza en el suelo, y la porcelana Kobayashi se hizo añicos sobre las baldosas.</p>
<p style="text-align: justify">—¿Qu…? ¿Cómo puedes cree…? ¡No!</p>
<p style="text-align: justify">Franky mantuvo arrugada su frente, y luego retomó su coloreo.</p>
<p style="text-align: justify">—Él sabe que es una mala idea, mamá. Es solo que ha decidido que algunas malas ideas sirven para eliminar otras peores.</p>
<p style="text-align: justify">…</p>
<p style="text-align: justify">¿Qué habrías hecho tú? Si Franky hubiese sido un embustero, ¿cómo habría ido mi conversación? «Hola, soy tu vecina de dos pisos más abajo. ¿Has estado planeando matar prostitutas? ¿No? Disculpa por la molestia, ¡aquí tienes unos panecillos!».</p>
<p style="text-align: justify">¿Y si Franky tenía razón? El hombre no confesaría ni un carajo, pero yo sería asesinada después.</p>
<p style="text-align: justify">¿Debí de haber llamado a la policía? ¿Qué les habría dicho? «Hola, mi hijo es tan malditamente vidente que ya no puedo fantasear con Aziz Ansari ni masturbarme con porno mierdero de Danielle Steel. En fin, busquen prostitutas muertas de las cuales poseo una cantidad impresionante de información».</p>
<p style="text-align: justify">No me malinterpreten, pensé seriamente sobre cuál era la mejor decisión.</p>
<p style="text-align: justify">Lo cual fue la razón por la que no hice nada.</p>
<p style="text-align: justify">Así que fui apuñalada por la culpa cuando vi a los paramédicos moviendo una camilla afuera del apartamento del hombre la mañana siguiente. Me quedé parada, perpleja, a medida que la rodaban hacia fuera, y me hicieron a un lado para ser entrevistada.</p>
<p style="text-align: justify">Luego fui conducida, casi en un trance, hacia la camilla. Un cuerpo inerte estaba cubierto con una sábana blanca ligeramente húmeda. Observé, en vez de sentir, cómo mi mano se extendía y separaba la sábana de la cabeza del cuerpo.</p>
<p style="text-align: justify">Era mi vecino, o lo que quedaba de él. Su rostro había sido acuchillado con una línea diagonal. Su mejilla izquierda estaba desplegada y yacía junto a su oreja, exponiendo todos los dientes de ese lado. Su ojo derecho había sido reventado, dejando una piscina sangrienta en la cuenca destrozada. La punta de su nariz no estaba por ningún lado; el muñón se veía como el interior leñoso de una nuez.</p>
<p style="text-align: justify">Dejé caer la sábana sobre su pecho y corrí a mi departamento.</p>
<p style="text-align: justify">Franky estaba coloreando de nuevo. Alzó la mirada y me vio con preocupación cuando azoté la puerta detrás de mí. Me recliné contra la repisa, temblando y con la respiración pesada.</p>
<p style="text-align: justify">—No debiste haberlo visto —me indició tranquilamente.</p>
<p style="text-align: justify">—Dij… —jadeé— Dijiste que la prostituta moriría —mi tono se agitó.</p>
<p style="text-align: justify">La expresión de Franky era inescrutable.</p>
<p style="text-align: justify">—Te pregunté por qué PENSÓ que iba a matar a la prostituta —explicó con una calma inquietante—, porque obviamente era una mala idea, dado que ella era una boxeadora y él era bastante gordo.</p>
<p style="text-align: justify">Se giró hacia el papel que había estado coloreando, y, una vez más, se ensimismó en su dibujo.</p>
<p style="text-align: justify">—Supongo que él tampoco se dio cuenta de que le saldría mal.</p>
<p style="text-align: center">===============</p>
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		<title>Mi padre era un pintor</title>
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		<pubDate>Tue, 01 May 2018 14:00:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>
		<category><![CDATA[040]]></category>
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					<description><![CDATA[Desde el momento en que fue capaz de levantar un pincel, mi padre era un artista. Rojos y azules manchaban las puntas de sus dedos, amarillos marcaban su mejilla y su camisa estaba deslustrada por tonos de verde pastel. No era ningún secreto que el hombre tenía un talento sin precedentes desde Monet o Da&#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Desde el momento en que fue capaz de levantar un pincel, mi padre era un artista. Rojos y azules manchaban las puntas de sus dedos, amarillos marcaban su mejilla y su camisa estaba deslustrada por tonos de verde pastel. No era ningún secreto que el hombre tenía un talento sin precedentes desde Monet o Da Vinci. Albergaba cierta agonía en su interior que solo podía liberar arrastrando pintura en un lienzo. Era atormentado. Era un desquiciado. Era hermoso.</p>
<p style="text-align: justify">Mi padre era un collage de sentimientos y colores que mi madre nunca pudo domesticar, pero que perseguía de todas formas. A él le gustaban los lienzos. A ella le gustaban los proyectos. Desde el momento en que mi madre posó sus ojos en ese hombre loco y retorcido, supo que quería convertirlo en algo más hermoso de lo que cualquiera de sus pinturas podrían llegar a ser.</p>
<p style="text-align: justify">Pero es difícil perseguir el viento. No puedes capturar algo que siempre está justo fuera de tu alcance. No puedes detener a un hombre que solo es frenado por sus propios demonios internos.</p>
<p style="text-align: justify">Mi padre era un pintor. Los pintores nunca son normales.</p>
<p style="text-align: justify">Constantemente, pasaba batallando entre la realidad y algo que está más allá de lo que nosotros podemos ver en este plano. Sus ojos marrones veían algo que mi madre nunca iba a conocer y que yo nunca podría tocar. Quizá las pinturas que creaba eran reflejos de lo que veía cuando su mente se nublaba. Nunca lo sabré. No soy mi padre.</p>
<p style="text-align: justify">Fue solo hasta que yo nací que comenzó a estabilizarse una vez más. Era capaz de ser normal cuando era necesario. Las marcas de pintura desaparecieron de la tela de su vestimenta y fueron reemplazadas por camisas de cuello y cinturones que abrochaban pantalones seleccionados por mi madre. El fuego en sus ojos se había ido y fue reemplazado por un nuevo deseo: el anhelo de ser un buen padre. El anhelo de amar. El anhelo de pintar mis emociones y esculpir a una niñita de la que pudiera estar orgulloso algún día.</p>
<p style="text-align: justify">Me han dicho que fui el proyecto en el que más se había esforzado.</p>
<p style="text-align: justify">Con base en las fotografías de la repisa, nunca habrías adivinado que el hombre con una sonrisa cegadora era algo más que un padre regular. Se escondió detrás de anteojos finos y ya no veía al mundo con ojos mágicos.</p>
<p style="text-align: justify">Pero el fuego en su interior no se disipó. Lo vi cuando me sostuvo por encima de su cabeza, impulsándome por la cama y haciendo que una risa erupcionara de mis labios. Me sentía como si pudiera estirarme y envolver mis dedos alrededor de la esquina de una estrella, bajándola hacia la tierra para regalársela a él por todo lo que me había dado. Habría brillado tan intensamente como los ámbares en sus ojos. La llama en su corazón nunca fue extinguida; simplemente estaba esperando.</p>
<p style="text-align: justify">Pero eso era durante el día.</p>
<p style="text-align: justify">Luego de que el sol se deslizara detrás de los precipicios y de que la luna resplandeciera como un foco que Dios había encendido en el cielo, mi padre comenzaba a pintar de nuevo. Después de todo, nunca abandonó el hábito. Un artista no puede contener tanta pasión en su interior sin simplemente explotar. Tenía que liberar el fuego de alguna forma. Así que había vuelto a crear sus obras. Pintaba con palabras. Pintaba con puño. Pintaba con los lienzos de los que era dueño.</p>
<p style="text-align: justify">Yo presionaba mi cabeza bajo mi almohada y me cubría mis oídos con las manos. Me decía a mí misma que todo terminaría pronto. Que un artista solo necesita ser sí mismo.</p>
<p style="text-align: justify">Mi madre nunca me hablaba acerca de esas noches. Cuando le preguntaba por qué mi padre le manchaba la piel con tanta pintura roja, siempre había un miedo oculto detrás de sus iris. Por qué el púrpura era tan vívido, y por qué trataba de ocultar las pinceladas con maquillaje barato que no podía aplicarse tan nítidamente como él podría. Me decía que mi padre estaba demasiado roto como para ser reparado. Alegó que no puedes recuperar la alegría de algo que solo escucha a las voces oscuras de su mente. Mis preguntas se quedaron sin respuestas. De todas formas, mi madre siempre dejaba de hablar cuando él entraba a la cocina.</p>
<p style="text-align: justify">A veces, mi padre me volvía a ayudar a tocar las estrellas y surcar el cielo nocturno como una astronauta, pero siempre se olvidaba de amortiguar mi descenso. Solía pensar que mi padre era mágico por ser capaz de pintar mis brazos sin siquiera tocar mi piel. Era un truco especial que solo hacía para mí.</p>
<p style="text-align: justify">Ocasionalmente, yo también era una pintura de dedos. Pero las pinceladas en mi piel llegaban muy por debajo de mi cintura. No importaba qué tanto refregara mis muslos, no parecía que las manchas pudieran ser removidas. Había un precio que pagar por la belleza, pero estaba satisfecha con poder contribuir a la genialidad de mi padre.</p>
<p style="text-align: justify">Un martes desperté para descubrir mi padre quería que lo ayudara. Tenía un nuevo lienzo y nuevas pinturas que mi madre misma había conseguido para mí. Mi padre sostenía pinceles remojados y listos para que los tomara en mis pequeñas manos y coloreara al mundo con ellos. No tomó mucho para convencerme de que me levantara de la cama. Él era mi héroe. Yo solo quería complacerlo como él había soñado que un día lo haría.</p>
<p style="text-align: justify">En realidad, dejé de necesitar los pinceles después de un tiempo. Era más fácil hacer espirales como <em>La Noche Estrellada</em> usando mis dedos. Además, ya me había manchado las manos lo suficiente. Siendo una niñita, no era tan coordinada como habría querido. No compartía la misma elegancia que mi padre tenía. Sus manos podían moldear la tierra si él quisiera. Así que imité los movimientos que lo había visto hacer en sus lienzos. Me esmeré en la obra, observando los trazos vibrantes siendo definidos por las yemas de mis dedos y los bordes húmedos goteando delicadamente. No tenía el talento de mi padre, pero la imagen que había creado seguía siendo bella. Era un nuevo tipo de arte que aún no había sido inventado; simplemente lo sabía.</p>
<p style="text-align: justify">Mi padre se tuvo que ir a lavarse las manos. Especificó que volvería dentro de unos minutos.</p>
<p style="text-align: justify">Tomó siglos antes de que la policía me encontrara ahí, una niñita de mirada amplia y manos rojas preguntando adónde se había ido su padre. Mi cabello estaba arreglado en trenzas sucias y mi nariz tenía una pizca de escarlata en la punta. Moretes púrpuras y negros acurrucaban mi espalda y brazos como mangas. Los hombres se quedaron de pie y comenzaron a bajar lentamente las entrañas de mi madre. No dejaba de preguntarles qué había sucedido. No me decían. Solo me pidieron que me alejara del cuerpo y que fuera con ellos. Que todo estaba bien.</p>
<p style="text-align: justify">Ese hombre hermoso y retorcido había dejado atrás dos esculturas. Una se llamaba «Asesinato»; la otra se llamaba «Suicidio». Yo lo había ayudado con la primera, pero creó la segunda a mis espaldas. Fue como una pequeña sorpresa que había guardado para mí.</p>
<p style="text-align: justify">Pero no pude volver a verlos. Fui llevada a un lugar lleno de niños sin padres, algo que yo no era, y fui abandonada en un mundo sin arte. El último regalo de mi padre para mí fue una soga alrededor de su cuello.</p>
<p style="text-align: justify">Mi padre era un desquiciado. Mi padre era un asesino. Mi padre era un artista.</p>
<p style="text-align: justify">¿Y mi madre?</p>
<p style="text-align: justify">Ella fue su obra maestra.</p>
<p style="text-align: center">===============</p>
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		<title>Juego de roles</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Apr 2018 01:52:00 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">El sadomaso perdió su efecto un par de años después de que comenzamos a salir.</p>
<p style="text-align: justify">A Toby y a mí siempre nos había aburrido todo lo liviano y predecible referente al sexo, así que cuando sugerí juegos de asfixia una noche y él accedió, me sentí extática. Lo amo tanto, y es bastante provocador estar en situaciones peligrosas con alguien a quien le tienes confianza y aprecio. Me excito simplemente por la ironía. La primera vez que lo hicimos, pasamos toda la noche despiertos, ruborizados por el éxtasis y el placer. Así que obviamente lo intensificamos; ¿quién no lo haría? El juego de asfixia se tornó en ahorcamientos, lo cual pasó a casi inducir desmayos y todo en esa línea.</p>
<p style="text-align: justify">Nunca fue físicamente abusivo. Nos amamos y sabemos lo que estamos haciendo. Por eso me sentí tan cómoda y tranquila al pedirle que me encerrara en el baúl de su auto por media hora. Me quedé ahí, amarrada y atrapada en la oscuridad pensando en lo que le haría, y cuando escuché la llave girando el seguro, casi sangré al enterrarme las uñas en mis palmas por la anticipación.</p>
<p style="text-align: justify">Joder. Le dije que fue increíble. Cuán excitada me puso.</p>
<p style="text-align: justify">El baúl se convirtió en un cajón, que al final se convirtió en un ataúd improvisado en el garaje. Él no me creía cuando le decía lo excitada que ponía el estar atrapada, impotente, y sentir que no era más que una prisionera esperando a ser reclamada por su amo.</p>
<p style="text-align: justify">Una vez que Toby adicionó el cloroformo, no pude creer cómo no habíamos pensado en ello antes. Estar medio consciente… ¿violada sin correr peligro? Por Dios. Algunas personas nunca lo entenderán.</p>
<p style="text-align: justify">Anoche, le dije a Toby que quería cambiar de roles. Él dijo que estaba bien. Lo abordé cuando llegó a casa, trapo en mano. Lo vi sonreír cuando me notó de reojo mientras cubría su boca.</p>
<p style="text-align: justify">Llevarlo al ataúd fue difícil, pero valió la pena.</p>
<p style="text-align: justify">Dos horas más tarde, me encontraba cubierta en tierra y adolorida. Mi aliento contrastaba pesadamente bajo la luz de los faroles de mi auto. Dos metros es más profundo de lo que esperarías. Pero valió la pena. Y lo valdrá aún más cuando despierte, desnudo, y se comience a masturbar en el cajón, solo para descubrir una linterna y la nota que le escribí.</p>
<p style="text-align: justify">El viaje de regreso a casa es de una hora, pero valdrá la pena.</p>
<p style="text-align: justify">Y lo valdrá aún más cuando cabe un agujero la semana siguiente para esa mujer que tiene.</p>
<p style="text-align: justify">Media hora en un baúl no es nada cuando sabes que tu esposo ha estado cogiéndose, durante seis meses, a una chica que conoció en línea.</p>
<p style="text-align: justify">Ahora bien, actuar como si fueras fanática del sexo extremo e irlo intensificando casualmente durante los últimos cuatro meses… eso es un poco más difícil.</p>
<p style="text-align: justify">Pero he aprendido una lección valiosa. Si vas a ser infiel, no uses tu palabra de seguridad para el sexo como la clave de tu teléfono.</p>
<p style="text-align: center">===============</p>
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