<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?>
<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/rss1spanishfull.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><rdf:RDF xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/">

	<channel rdf:about="http://crisei.blogalia.com/rdf.xml">
		<title>CRISEI</title>
		<link>http://crisei.blogalia.com/</link>
		<description>LA BITÁCORA DE RAFAEL MARIN

</description>
		<dc:language>es-ES</dc:language>
		<dc:rights>Copyright rafamarin</dc:rights>
		<dc:publisher>rafamarin</dc:publisher>
  		<dc:creator>rafamarin</dc:creator>
		<items>
			<rdf:Seq>
								<rdf:li rdf:resource="http://crisei.blogalia.com//historias/65069" />
				<rdf:li rdf:resource="http://crisei.blogalia.com//historias/65042" />
				<rdf:li rdf:resource="http://crisei.blogalia.com//historias/65025" />
				<rdf:li rdf:resource="http://crisei.blogalia.com//historias/65006" />
				<rdf:li rdf:resource="http://crisei.blogalia.com//historias/64993" />
				<rdf:li rdf:resource="http://crisei.blogalia.com//historias/64983" />
				<rdf:li rdf:resource="http://crisei.blogalia.com//historias/64973" />
				<rdf:li rdf:resource="http://crisei.blogalia.com//historias/64968" />
				<rdf:li rdf:resource="http://crisei.blogalia.com//historias/64954" />
				<rdf:li rdf:resource="http://crisei.blogalia.com//historias/64944" />

			</rdf:Seq>
		</items>
	<atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" href="http://feeds.feedburner.com/Crisei" type="application/rss+xml" /><feedburner:feedFlare xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" href="http://www.newsgator.com/ngs/subscriber/subext.aspx?url=http%3A%2F%2Ffeeds.feedburner.com%2FCrisei" src="http://www.newsgator.com/images/ngsub1.gif">Subscribe with NewsGator</feedburner:feedFlare><feedburner:feedFlare xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" href="http://www.bloglines.com/sub/http://feeds.feedburner.com/Crisei" src="http://www.bloglines.com/images/sub_modern11.gif">Subscribe with Bloglines</feedburner:feedFlare><feedburner:feedFlare xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" href="http://www.netvibes.com/subscribe.php?url=http%3A%2F%2Ffeeds.feedburner.com%2FCrisei" src="http://www.netvibes.com/img/add2netvibes.gif">Subscribe with Netvibes</feedburner:feedFlare><feedburner:feedFlare xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" href="http://fusion.google.com/add?feedurl=http%3A%2F%2Ffeeds.feedburner.com%2FCrisei" src="http://buttons.googlesyndication.com/fusion/add.gif">Subscribe with Google</feedburner:feedFlare><feedburner:feedFlare xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" href="http://www.pageflakes.com/subscribe.aspx?url=http%3A%2F%2Ffeeds.feedburner.com%2FCrisei" src="http://www.pageflakes.com/ImageFile.ashx?instanceId=Static_4&amp;fileName=ATP_blu_91x17.gif">Subscribe with Pageflakes</feedburner:feedFlare><feedburner:feedFlare xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" href="http://my.feedlounge.com/external/subscribe?url=http%3A%2F%2Ffeeds.feedburner.com%2FCrisei" src="http://static.feedlounge.com/buttons/subscribe_0.gif">Subscribe with FeedLounge</feedburner:feedFlare><feedburner:feedFlare xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" href="http://www.live.com/?add=http%3A%2F%2Ffeeds.feedburner.com%2FCrisei" src="http://tkfiles.storage.msn.com/x1piYkpqHC_35nIp1gLE68-wvzLZO8iXl_JMledmJQXP-XTBOLfmQv4zhj4MhcWEJh_GtoBIiAl1Mjh-ndp9k47If7hTaFno0mxW9_i3p_5qQw">Subscribe with Live.com</feedburner:feedFlare><feedburner:feedFlare xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" href="http://add.my.yahoo.com/content?lg=es&amp;url=http%3A%2F%2Ffeeds.feedburner.com%2FCrisei" src="http://eur.i1.yimg.com/eur.yimg.com/i/es/my/addto1.gif">Subscribe with My Yahoo!</feedburner:feedFlare><feedburner:feedFlare xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" href="http://www.flurry.com/pushRssFeed.do?r=fb&amp;url=http%3A%2F%2Ffeeds.feedburner.com%2FCrisei" src="http://www.flurry.com/images/flurry_rss_logo2.gif">Subscribe with Flurry</feedburner:feedFlare><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com" /></channel>

	
	<item rdf:about="http://crisei.blogalia.com//historias/65069">
		<title>REGATEANDO</title>
		<link>http://crisei.blogalia.com//historias/65069</link>
		<description>&lt;img src="http://juguemos.files.wordpress.com/2009/05/cristiano-ronaldo1.jpg" style="float:none;"&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
De momento la cosa parece que está en tiempo muerto, imagino que porque se habrán dado cuenta de los ojitos a cuadros que se nos han quedado al resto. O sea, que la huelga de la liga momento no va para adelante. Por llamarlo huelga, claro, que en toda regla, futbolística o no, eso sería en cualquier caso un paro patronal, ni encubierto ni nada, en este país donde el personal que está forrado tiene cada vez la cara más dura y ni se cosca cuando los de abajo pedimos explicaciones y demandamos un poquito de honradez, solidaridad y/o justicia.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Y así, cuando esta misma semana empezaremos los paganinis a retratarnos con el segundo plazo de Hacienda, que duele tanto o más que el primer plazo (y es que los plazos esos, oigan, se solapan todos en los mismos meses, con el ibi y otras vainas, que ya podrían espaciar los impuestos locales con respecto a los nacionales), ahí los tienen ustedes, rompiéndose el pecho, a ellos, los empresarios del deporte nacional, a cuenta de sus empleados, y no  unos empleados cualquiera, quiá, sino  los empleados a los que han hecho ellos mismos venir desde la quinta puñeta, no se sabe si en su deseo de hacerlos conocer mundo y con resquemor por haberlos apartado de sus familias, vulgo top models de segunda fila pero con cachas tan prietas como las de primera.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La caraba. Lo nunca visto. Absurdum delirium. Aquí  ya sabíamos que hay siempre ciudadanos de primera y de segunda (y hasta de tercera), y que el capital siempre sabe cómo plantar sus semillas (&amp;#8220;el primer millón es el difícil&amp;#8221;, se dice), pero que esta mancha de empresarios y/o agitadores sociales que en las teles salen saque de pronto pecho por defender a un puñado de gente que gana más en un minuto que todos los demás en un año es para sacar a la calle los kalasnikoffs y recordar las viejas canciones que aprendimos, pero nunca nos atrevimos a cantar, cuando todavía estaba vivo el difunto y soñábamos con tomar los palacios de invierno. O sea, que a usted y a mí nos esquilma papá estado una parte importante de nuestros pobres ingresos, y ni insumisión fiscal ni gaitas, o te retratas o te desahucian, y esta panda de miles gloriosus contemporáneos bien que pueden poner la mano y ni pasar por taquilla para arrimar por una vez no la pierna, sino el hombro.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El razonable ideal fiscal, &amp;#8220;tanto ganas, tan pagas&amp;#8221;, no se ha hecho para esta elite de peloteros foráneos, y lo más triste es que los que les pagan los caprichos (y, sin duda, y ahí está el quid, los impuestos) ponen el grito en el cielo y los defienden como si les hubiéramos mentado a la madre. Ya quisieran muchos trabajadores que sus patronos cuidaran con el mismo celo a sus empleados.  Y como son una industria más publicitaria que otra deportiva, ya han amenazado con cerrarnos el grifo de los partidos los domingos. Uy, qué miedo. Ganas me dan de enviarles un telegrama con ese viejo lema pacifista-progre: &amp;#8220;Imagina que hay una guerra y no vamos ninguno&amp;#8221;. Pues eso. Imaginen ustedes que nos hinchan demasiado las pelotas y no vamos a verlos jugar a la pelota. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Pura demagogia para arañar más pelas, desde luego. Porque todos sabemos que las estrellas del deporte &amp;#8220;viven&amp;#8221; en paraísos fiscales y en el fondo esta ley nueva les resbalará, aunque luego hagan exhibición de patriotismo y de banderas.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
En los tebeos y novelas de ciencia ficción ochentera se preveía un mundo dominado por las multinacionales que se sabían por encima de los gobiernos. Lo que no imaginábamos entonces es que esas multinacionales serían clubes de fútbol.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;Publicado en La Voz de Cádiz el 09-11-2009&lt;/i&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=LT83xsxRuAo:7v26_5gM7vc:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=LT83xsxRuAo:7v26_5gM7vc:dnMXMwOfBR0"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=dnMXMwOfBR0" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=LT83xsxRuAo:7v26_5gM7vc:7Q72WNTAKBA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=7Q72WNTAKBA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=LT83xsxRuAo:7v26_5gM7vc:ecdYMiMMAMM"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=ecdYMiMMAMM" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://crisei.blogalia.com//historias/65042">
		<title>DOCTOR WHO 11 YA TIENE LOOK</title>
		<link>http://crisei.blogalia.com//historias/65042</link>
		<description>&lt;img src="http://2.bp.blogspot.com/_KTJWhtuRLac/SmRgwillljI/AAAAAAAAIAE/7WAh8bffV0I/s5filming5.jpg"
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La semana que viene se emite el antepenúltimo episodio de David Tennant como Doctor Who; los dos episodios finales serán en Navidad, donde también regresará Billie Piper.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El Doctor interpretado por Matt Smith está ya en marcha. Aquí, el nuevo y juvenil Doctor con su aspecto definido. La nueva acompañante, Karen Gillian, sólo tiene 21 años.&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=RKuTN1Bms5k:yRVxG4gNCp8:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=RKuTN1Bms5k:yRVxG4gNCp8:dnMXMwOfBR0"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=dnMXMwOfBR0" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=RKuTN1Bms5k:yRVxG4gNCp8:7Q72WNTAKBA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=7Q72WNTAKBA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=RKuTN1Bms5k:yRVxG4gNCp8:ecdYMiMMAMM"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=ecdYMiMMAMM" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://crisei.blogalia.com//historias/65025">
		<title>V: LOS VISITANTES HAN VUELTO</title>
		<link>http://crisei.blogalia.com//historias/65025</link>
		<description>&lt;img src="http://hispamp3.yes.fm/wp-content/uploads/2009/06/abc_v.jpg"style="float:none;"&gt;
&lt;br /&gt;
...y visto lo visto en el primer capítulo, más vale que se hubieran quedado en el recuerdo.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
 De momento, un remake desangelado de la serie original, que tampoco fue, reconozcámoslo, más allá de la premisa inicial y la mini-serie que le dio origen, nada del otro jueves. Escenas calcadas, el mogollón de personajes a esperar (donde no falta, cáspita, la agente del FBI que nos acosa en todas las series que en el mundo son últimamente), una visitante que ahora se llama Anna y no Diana... y poco más.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Los futuros lagartos ya son llamados "V" por la gente normal. Hay un curita guapo que a la que se escantille acabará dando mae geris como un Donovan cualquiera. Un niñato tonto al que le va el rollo Hitler Juggens, como en la serie original (pero éste es guaperas y el original era francamente odioso), y ahora el plan invasor se complica con teorías de infiltrados previos (o sea, como los cylons) y cualquiera acabará, seguro, siendo un lagarto con capas de látex.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Las sospechas contra los invasores no tienen fundamento, ni están bien explicadas (lo mismo es que no hace falta, claro, que los seres humanos somos así de paranoicos según nos regalen cosas). El buenrollito alienígena apunta ahora, por un lado, a la religión y el mesianismo (aunque no se atreven a mencionar la palabra "fe", faltaba más), y por otro lado, cáspita, qué cara habrán puesto los Obama Boys, lo que los lagartos ofrecen no deja de ser Seguridad Social gratis.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Aburrida y predecible, de momento, pinta la cosa. Molaban más Diana y sus chicas de rojo con aspecto de compañeras de instituto de Tracy Lords. Quizá es que hay cosas que es mejor no retocar, porque se emborrona todo.&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=t1JOuKuTTRE:ypHpYkMrrlM:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=t1JOuKuTTRE:ypHpYkMrrlM:dnMXMwOfBR0"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=dnMXMwOfBR0" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=t1JOuKuTTRE:ypHpYkMrrlM:7Q72WNTAKBA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=7Q72WNTAKBA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=t1JOuKuTTRE:ypHpYkMrrlM:ecdYMiMMAMM"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=ecdYMiMMAMM" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://crisei.blogalia.com//historias/65006">
		<title>PIÉNSELO ANTES DE PREGUNTARLO, SEÑORITA</title>
		<link>http://crisei.blogalia.com//historias/65006</link>
		<description>Uno procura no vivir en el escándalo, entre otras cosas porque sabe que contra la estupidez, lo dijo el romántico, luchan en vano los dioses. Pero hay cosas que me tocan mucho las narices y resultan imposibles de digerir si uno quiere seguir siendo un ciudadano tranquilo y ecuánime. Y no, no les voy a hablar a ustedes del gallinero del Santo Job redivivo que mañana dirá que pasado se pone manos a la obra, ni de la obra que han cortado, junto con una vía de escape a esta provincia llena de vías de agua, en lo de Las Aletas, que ahora parece que son las Tablas de Daimiel cuando, desde la carretera, lo que nos ha parecido siempre es un erial. Les vengo hablar de uno de mis entretenimientos-torturas favorito. O sea, la tele.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Y en la tele, cáspita, el otro día, una manifestación de amigos, compañeros y vecinos de la desdichada Marta del Castillo: una pancarta, gestos contritos, exigir un rayito de justicia, no sé ya si humana o divina. Y la joven e intrépida reportera con el micro, lo menos parecido del mundo  al rubito Tintín o al dicharachero Gustavo, la típica recién salida de las facultades de la cosa que, para variar, en vez de estar acosando a famosetes en el AVE o haciendo guardia ante las viviendas varias de Isabelespantojas y Belenestébanes  o pasarse 21 días acompañada ante el peligro como hace la otra compañera como si jiji jaja tuviera la menor gracia vivir en una chabola o meterse chutes de todo a ver qué pasa, cubre la noticia de la manifestación.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Y pregunta, claro. &amp;#8220;¿Qué crees que va a pasar ahora que el Cuco puede salir de la cárcel&amp;#8221;? Uno de los chavales que forman la manifestación, que no es tonto, menea la cabeza y dice &amp;#8220;esta gente está mejor en la cárcel&amp;#8221;, o algo así. Repite la osada reportera la pregunta con trampa a otro muchachito, veintipocos años, &amp;#8220;¿Qué crees que va a pasar?&amp;#8221;. Y el otro pica a pies juntillas, y contesta justo lo que la reportriz quiere que conteste: &amp;#8220;Que ya lo cogerán,  ya&amp;#8221;. Y ahí es cuando yo me enciendo. Porque lo que la tele (la tele progre, además) está vendiendo es ni más ni menos que la ley de Lynch. O sea, presentar como algo normal, humano, comprensible y hasta deseable que los ciudadanos anónimos se tomen la justicia por su mano y, si las leyes no llegan o no bastan o tienen topes o resquicios, actúen en consecuencia. ¿Que hay un sospechoso de ser más malo que Calígula y no se le puede meter mano en los tribunales? Tranquilo, &amp;#8220;ya lo cogerán, ya&amp;#8221;. Es decir, ya nos encargaremos unos cuantos salvadores de la patria, de las buenas costumbres, de los buenos modales y la buena educación de darle una paliza, o de colgarlo de un pino, o de pegarle un tiro en desquite, o sea, en falsa sensación de la justicia. En venganza.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Y eso es lo que no se puede consentir. Demasiadas veces las teles ponen la alcachofa y el juicio de valor a gente que pasaba casualmente por el sitio donde un señor (por decir algo) ha matado a su esposa. Demasiadas veces se pregunta, en el calentón de un crimen execrable, a un padre, a un familiar directo, qué hay que hacer. Y la respuesta en medio de la pasión, nublado el entendimiento, naturalmente, es la de buscar sangre. Ojo por ojo. El talión a estas alturas.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Puedo comprender, y hasta compadecer, que el dolor  nuble el entendimiento y nos haga desear el mal ajeno a quien nos ha causado males propios. Lo que no comprendo es que se potencie cámara en mano esa idea. Luego nos escandalizamos de que los americanos tengan armas y estamos nosotros incitando a saltarnos las leyes. Nuestras reporteritas intrépidas no sólo no se molestan en buscar a alguien que tenga algo sensato y razonado que decir. Es que ellas mismas no son capaces de preguntar nada medianamente coherente, pensando antes. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;Publicado en La Voz de Cádiz el 02-11-2009&lt;/i&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=uJKbHrqeGtQ:4o9Myf2Rnhk:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=uJKbHrqeGtQ:4o9Myf2Rnhk:dnMXMwOfBR0"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=dnMXMwOfBR0" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=uJKbHrqeGtQ:4o9Myf2Rnhk:7Q72WNTAKBA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=7Q72WNTAKBA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=uJKbHrqeGtQ:4o9Myf2Rnhk:ecdYMiMMAMM"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=ecdYMiMMAMM" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://crisei.blogalia.com//historias/64993">
		<title>ADIÓS, PADRINO BÚFALO</title>
		<link>http://crisei.blogalia.com//historias/64993</link>
		<description>&lt;div&gt;&lt;embed src="http://widget-d3.slide.com/widgets/slideticker.swf" type="application/x-shockwave-flash" quality="high" scale="noscale" salign="l" wmode="transparent" flashvars="cy=bb&amp;amp;il=1&amp;amp;channel=3458764513855786963&amp;amp;site=widget-d3.slide.com" style="width:522px;height:320px" name="flashticker" align="middle"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div style="width:522px;text-align:left;"&gt;&lt;a href="http://www.slide.com/pivot?cy=bb&amp;amp;at=un&amp;amp;id=3458764513855786963&amp;amp;map=1" target="_blank"&gt;&lt;img src="http://widget-d3.slide.com/p1/3458764513855786963/bb_t000_v000_s0un_f00/images/xslide1.gif" border="0" ismap="ismap" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.slide.com/pivot?cy=bb&amp;amp;at=un&amp;amp;id=3458764513855786963&amp;amp;map=2" target="_blank"&gt;&lt;img src="http://widget-d3.slide.com/p2/3458764513855786963/bb_t000_v000_s0un_f00/images/xslide2.gif" border="0" ismap="ismap" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.slide.com/pivot?cy=bb&amp;at=un&amp;id=3458764513855786963&amp;map=F" target="_blank"&gt;&lt;img src="http://widget-d3.slide.com/p4/3458764513855786963/bb_t000_v000_s0un_f00/images/xslide42.gif" border="0" ismap="ismap" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=6GgWShMwM2o:0LER0tQ_-rM:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=6GgWShMwM2o:0LER0tQ_-rM:dnMXMwOfBR0"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=dnMXMwOfBR0" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=6GgWShMwM2o:0LER0tQ_-rM:7Q72WNTAKBA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=7Q72WNTAKBA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=6GgWShMwM2o:0LER0tQ_-rM:ecdYMiMMAMM"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=ecdYMiMMAMM" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://crisei.blogalia.com//historias/64983">
		<title>EL NIÑO DE SAMARCANDA</title>
		<link>http://crisei.blogalia.com//historias/64983</link>
		<description>&lt;img src="http://2.bp.blogspot.com/_MmbolI8qKD0/RtBaLeQuu7I/AAAAAAAAA4c/Bu0WgABOzP0/s400/maquina+de+coser.jpg" style="float:none;"&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La abuela y la madre no escuchan la radio porque están de luto. Siempre hay luto en la familia: un primo desconocido, una tía-abuela olvidada, un abuelo que para el niño de Samarcanda sólo es un retrato ceñudo en una foto en blanco y negro. Ahora están de luto por la muerte de un tío. Joven, simpático, algo tarambana como son los tíos jóvenes y simpáticos que existen en el mundo. Un accidente de moto se lo llevó por delante, tres semanas antes de marcharse a Alemania. Ha dejado una novia descompuesta, una familia aturdida y una radio apagada. Y un canario que no trina porque han cubierto la jaula con un paño negro cuando llega la mañana; condenado a vivir en una noche eterna, el canario tiene también contadas las horas de su tiempo.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El niño de Samarcanda no es todavía el niño de Samarcanda, pero tiene sueños. Y aunque no oye la radio porque la radio está amordazada no se le ha ocurrido a nadie en la familia quitarle los libros ni los tebeos. Tiene sólo diez años, es gordito y, aunque se resiste a confesarlo, sabe que no ve demasiado bien y que pronto tendrán que ponerle gafas. Como la economía familiar no es nada del otro jueves, al niño de Samarcanda le da cierto reparo decir en casa que no ve tres en un burro. No podrá ocultar demasiado tiempo que necesita gafas, no si no vuelven a encender la radio y quiere seguir leyendo las aventuras de Víctor, Héroe del Espacio, en los tebeos extra del Capitán Trueno.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El niño de Samarcanda imagina aventuras exóticas, con mujeres de ensueño, con palacios de oro y plata y con compañeros alegres con los que nunca compartir el luto ni el tedio. En la casa, grande y sola, encalada de blanco y miedo, la madre y la abuela hacen punto, calladas, y sólo de vez en cuando se oye un suspiro contenido, de esos que escapan de lo más hondo del pecho. El niño pasa despacio las páginas del tebeo, quizá porque teme hacer ruido, o porque se relame en cada viñeta como si pudiera escudriñar su contenido y pasearse por cada una de ellas, viajando hacia el infinito.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
--Juan José --llama la madre, que sí tiene gafas, para leer y coser, y habla con ese tono cantarín que el niño de Samarcanda no detecta, porque lo tiene también, y que muchos años después tanto nos llamará la atención a sus amigos--. Me he quedado sin hilo. Sube al cuarto y tráemelo, anda.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El niño de Samarcanda es, ante todo, un niño bueno que estudia en los Salesianos cercanos, aunque no sabe que de los Salesianos cercanos acabarán echándolo dentro de un año. Obedece y deja el tebeo, justo cuando la nave de Víctor va a estrellarse con un asteroide. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
--En el armario. A la derecha --instruye la madre. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El niño de Samarcanda, Juan José, sube las escaleras apoyándose en la pared de cal. Empuja la puerta de madera marrón oscura y contempla aquel cuarto donde pocas veces entra por deseo propio, el cuarto que habría sido de una hermana que jamás llegó a tener y que ahora sirve como habitación de invitados que no vendrán nunca. Es quizás la misma habitación donde yo habría de alojarme una noche de poesía y encuentro con Philip Marlowe.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La habitación está vacía, pero la paradoja es que está llena de recuerdos. Una máquina de coser que nadie usa, una Singer oxidada, vestigio de un tiempo en que la madre ayudaba a la economía familiar cosiendo vestidos para un barrio que ya no vive aquí, sino en Francia, Holanda y Alemania. Una cama donde jamás ha dormido nadie, aunque el niño de Samarcanda sabe que la madre y la abuela cambian las sábanas y las colchas todas las semanas. Una lámpara enorme que cuelga del techo, un crucifijo que tiene color de sacristía, una ventana que da al patio.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Hay una foto del abuelo allí, pero no del abuelo como apenas lo recuerda el niño, sino de como era el abuelo cuando era joven. Quizás porque el abuelo está muerto, el niño lo ve muerto en la foto: tiene ojos de muerto, sonrisa de muerto, miedo a la vida como sólo pueden tenerlo los muertos. Delgado, demacrado, flequilludo, una camisa muy blanca y muy ancha, unos pantalones que parecen sostenidos con una correa demasiado tensa. Tiene una escopeta de caza y a sus pies hay un bicho muerto. Si es un jabalí, no se parece a los jabalíes que el niño de Samarcanda ha visto en los tebeos. Pero no tiene cuernos, así que no sabe si es o no un ciervo.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Siempre que entra en este cuarto, y entra poco, el niño de Samarcanda siente miedo. No es que crea en fantasmas, aunque no está muy seguro: es que lo atosiga la sensación de tiempo que flota en la habitación, y más que la sensación de tiempo, la sensación de &lt;i&gt;antes&lt;/i&gt;. El niño sabe que el mundo existía antes de que él viniera al mundo, que hubo alegrías cortadas de cuajo, y hubo muertes, y violencias. Y hubo hambres de las que él, que está gordito y necesita gafas, ha escapado por los pelos. El niño de Samarcanda vive en un mundo de miradas y de silencios donde no se dice nada porque está todo dicho, donde no se habla porque no se puede. El pasado es un misterio, el presente una imposición, el futuro algo que posiblemente no se parecerá en nada a los tebeos de Víctor, Héroe del Espacio. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El niño de Samarcanda sabe que muchos de los silencios, muchos de los lutos, muchos de los misterios de la familia y la ciudad están dentro de este cuarto, como están dentro de los cuartos de sus amigos del colegio, de las casas de los primos, de las habitaciones ya vacías de la gente del barrio que ahora vive en Monmartré o en Hamburgo.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El niño cruza la habitación intentando no mirar la foto, no cruzarse con los ojos muertos del abuelo muerto de la foto. Abre el armario y allí, en un cajoncito, dentro de una lata amarilla de metal que fue alguna vez una caja de galletas, están los hilos y las lanas, las agujas y dedales. Saca la caja, coge la lana negra que la madre le ha pedido, y cuando vuelve a colocar la caja en su sitio y cierra el cajoncito, algo se atora.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El niño de Samarcanda insiste, pero el cajón no se deja. Algo ha metido mal dentro de la caja de galletas de metal amarillo. La saca, la abre, la vuelve a cerrar. Y palpa por si hay algo que haya caído, un ovillo, una tijera. Lo que encuentra es un cajón mal cerrado detrás del cajón que ha abierto.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La curiosidad del niño es proverbial: por eso es un niño listo. Palpa detrás del cajón y logra sacar una caja de cartón que hay detrás, grande como si fuera la caja de un abrigo. La abre porque para eso se esconden las cosas, los regalos de Reyes y los de cumpleaños y los tebeos y, pronto, las revistas prohibidas y los libros malditos. Hay una tela amarilla y roja, y encima unas fotos, y un gorrito. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La tela no es solo amarilla y roja: también es añil. Una bandera como la de España, pero con un color distinto. El gorrito es como de vendedor de helados, con un borlón. Huele raro, a sudor antiguo, a cuero viejo. Las fotos son del mismo hombre que ahora lo mira desde  el cuadro de atrás. El abuelo, no tan joven como en esa foto donde caza. También armado, pero con una escopeta que no es la misma. Ya no viste una camisa blanca, sino un uniforme que se ve sucio. Tiene puesta una gorra que es la misma gorra que el niño se pone en este momento. Y está posando delante de una bandera que debe ser, aunque no se distinguen los tres colores porque la foto es en blanco y negro, la misma bandera que el niño ha desplegado.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Una oleada de tiempo envuelve al niño. El olor del cuero y la humedad, el roce de la tela y el papel le llevan sin que el niño quiera a un mundo de órdenes y gritos y disparos. Una ensoñación donde se ve a sí mismo tomando una colina como el Sargento Gorila o el Capitán España, acudiendo presto a un combate donde no importa que sea gordito y necesite gafas. De pronto, la ficción de los tebeos y las novelitas baratas se complementa con estos residuos de un pasado sepultado tras la lata de metal amarillo donde un día en vez de hilos de colores hubo una selección de chocolates y galletas.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
--¡Juan José! --la voz de la madre llega desde abajo, envuelta en el olor sofocante del café con leche condensada traída de Gibraltar de las seis de la tarde--. ¿Encuentras  ese ovillo o no lo encuentras?
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El niño de Samarcanda guarda a toda prisa la bandera y las fotos, coloca la caja de cartón en su sitio,  baja corriendo  las escaleras y sólo un segundo antes de entrar en el cuarto donde la madre cose y la abuela murmura, se da cuenta de que aún tiene puesto el gorrito donde baila un borlón.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Se lo quita a toda prisa y lo esconde dentro de la camisa. Huele a café caliente, y a chocolate derretido. En la calle silenciosa, una moto tartamudea cuesta arriba, y el niño, la madre y la abuela recuerdan sin querer al tío muerto. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Mientras come unas galletas que ya no vienen en cajas amarillas, el niño de Samarcanda agradece que, puesto que hay luto, a esta hora no tenga que escuchar el rosario. 
&lt;br /&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=JaBcfD3D70k:Pr24M-4hsi0:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=JaBcfD3D70k:Pr24M-4hsi0:dnMXMwOfBR0"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=dnMXMwOfBR0" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=JaBcfD3D70k:Pr24M-4hsi0:7Q72WNTAKBA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=7Q72WNTAKBA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=JaBcfD3D70k:Pr24M-4hsi0:ecdYMiMMAMM"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=ecdYMiMMAMM" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://crisei.blogalia.com//historias/64973">
		<title>DON JUAN DE TODOS LOS DIFUNTOS</title>
		<link>http://crisei.blogalia.com//historias/64973</link>
		<description>&lt;img src="http://rescepto.files.wordpress.com/2009/03/juan_tenorio.jpg"&gt;
&lt;br /&gt;
No sólo es uno de los pocos (y conscientemente ignorados) ejemplos de lo fantástico dentro de la literatura española: es, además, un superhéroe.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
O un supervillano, quién sabe. Si aceptamos que nuestros místicos son los &amp;#8220;buenos&amp;#8221;, a Don Juan, ese ente capaz de hacerse conocer en el mundo entero sin mencionar siquiera sus apellidos, sólo le cabría entonces, con perdón, el apelativo de supervillano. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Nuestro burlador sevillano es el gran antihéroe por antonomasia. La fantasía masculina llevada a su extremo absoluto: un adolescente puede querer volar, o convertirse en una llama de fuego, o hacerse invisible. Pero, si se lo piensa bien, si se hace adulto, el varón (no necesariamente lector) bien quisiera tener los vigorosos poderes amatorios de nuestro Tenorio. O sea, los que hacen de él el mito español por antonomasia, eso que tendría que haberlo puesto, en las carreteras y las banderas, en el sitio que ahora ocupan las criadillas del toro de Osborne.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Don Juan es el monstruo masculino exacerbado, el sueño fetichista del varón: pendenciero, jugador, mentiroso y, sobre todo, mujeriego. El mejor relaciones públicas de sí mismo, tiene su propio Robin encarnado en Ciuti (o en Catalinón, según versiones), una némesis que es además reflejo negativo de sí mismo (ese calzonazos de segunda fila que es Don Luis), un grupito de acólitos donde hay alguien con nombre tan pintoresco como el Capitán Centellas, y hasta su novia infinitamente eterna, en tanto es monja y está, en teoría, fuera del alcance de sus ripios. No es de extrañar que Zorrilla comience su obra ataviando a Don Juan y a todos cuantos se reúnen en la taberna con antifaces y máscaras.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Don Juan es el arquetipo del macho que piensa con la bragueta, un monstruo de depravación, infantil y caprichoso, para quien el juego del amor no sirve si no lo cuenta. Lo que llamamos un fantasma. No sorprende tampoco que su obra se represente todavía en Halloween (para nosotros, Tosantos), la fiesta de los muertos vivientes de los niños disfrazados.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Bien mirado, Don Juan es un pobre diablo que se ve venir el tiempo encima, tanto el de su propia edad biológica como el que arrastra el cambio de las modas sociales. Por eso todavía nos fascina, por eso intentamos comprenderlo y justificarlo a la luz de ahora, cuando el juego de las seducciones está a la orden del día en ambos sexos y los versos al oído no pueden escucharse entre el estrépito de la música moderna. Es gesta inútil, me temo: a Don Juan Tenorio lo tomas o lo dejas.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Residuo de gestas imperiales, españolito que entrelaza su leyenda de conquistador sexual con la de matarife sin escrúpulos, hemos cometido la torpeza (tan propia también de nuestro tiempo, por otra parte), de olvidar lo segundo a despecho de escandalizarnos por lo primero. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Pero tranquilos: la Santa Inquisición vela por nosotros  y se encarga de enviar al caballero seductor a los infiernos, convirtiéndolo ya no sólo en un fantasma, sino en un pobre diablo arrepentido. No obstante, estoy seguro de que si le dieran una segunda oportunidad, Don Juan Tenorio volvería a hacer todo lo que hizo: elegir motu proprio al mayor enemigo posible tiene su encanto, y hasta su mérito.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=Qo6LCIDREKI:oXSn2t_4Ef8:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=Qo6LCIDREKI:oXSn2t_4Ef8:dnMXMwOfBR0"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=dnMXMwOfBR0" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=Qo6LCIDREKI:oXSn2t_4Ef8:7Q72WNTAKBA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=7Q72WNTAKBA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=Qo6LCIDREKI:oXSn2t_4Ef8:ecdYMiMMAMM"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=ecdYMiMMAMM" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://crisei.blogalia.com//historias/64968">
		<title>THE AVENGERS</title>
		<link>http://crisei.blogalia.com//historias/64968</link>
		<description>&lt;img src="http://www.coverbrowser.com/image/avengers/1-1.jpg"style="float:none;"&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
En el mundo de los comic-books, misterio de misterios, un gorila  en portada es garantía de éxito de ventas. Si un superhéroe vende, un comic-book donde salgan dos superhéroes vende, lógicamente, más. Ese fue el gran éxito de la Justice League of América a finales de los años cincuenta, y persiguiendo ese éxito Stan Lee y Jack Kirby crearon Fantastic Four en 1961.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Cuando al fabuloso cuarteto se le unieron otros personajes en cabeceras individuales, el paso siguiente fue reunirlos a todos en un título, The Avengers, donde pudieron refugiar a sus todavía nuevos personajes bajo la excusa siempre luego repetida del equívoco, la confrontación y, superadas las dudas, la lucha contra el verdadero enemigo. Ese es el punto de encuentro de Hulk, Thor, Iron Man, El Hombre Hormiga y la coqueta Avispa. También andaba por allí un adolescente con su radio de aficionado, Rick Jones. Y el malo más malo que había hasta ese momento, Loki el perverso.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El verdadero impulso de la nueva serie se produce en el número 4, cuando Lee y Kirby tiran hacia el pasado editorial y recuperan al Capitán América como nuevo miembro del grupo. La jugada, que ya les había salido bien en la repesca de Namor también en el número 4 de Fantastic Four, es lo que a la postre va a marcar el estilo de la serie durante las décadas venideras.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Retirados Lee y Kirby del título para dedicarse en cuerpo y alma a los 4 Fantásticos, Spider-Man y Thor, Los Vengadores se convierten en el título capital que da cohesión al Universo Marvel en expansión cuando a los guiones llega Roy Thomas, el primer fan que se profesionaliza en la historia, y cuando a Thomas se le unen dibujantes de la categoría de Neal Adams, John Buscema, Tom Palmer o Barry Smith. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El truco es sencillo, pero no es fácil de aplicar: las historias de Los Vengadores se aglutinan casi siempre en torno a la llegada de un nuevo miembro que impulsa los argumentos y crea en los lectores ese deseo de saber más, de explotar al personaje nuevo, de incluirlo en el Olimpo de los grandes. Así, tras el Capitán América, la serie reverdece cuando en sus filas se eliminan de un plumazo los personajes que ya habían adquirido cabecera propia tras el cambio de distribuidora (Thor, Iron Man, Hulk), y se sustituyen por secundarios ex villanos: Ojo de Halcón, Mercurio y La Bruja Escarlata. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
A estos personajes se les van uniendo, cada poco tiempo, otros personajes nuevos, algunos de los cuales tardarán años en ser admitidos dentro de las filas del grupo, para desazón y mortificación de sus lectores: Hércules, El Caballero Negro, Pantera Negra, Lobo Rojo, Power Man, la Viuda Negra. Y, sobre todo, el robot sintozoide capaz de llorar lágrimas de androide, La Visión.  
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Thomas, antiguo profesor de literatura inglesa en un instituto, es capaz  de contar historias divertidas a las que reviste de una pátina de cultura clásica, y lo mismo remite al mito de Edipo con la introducción de una androide llamada Yocasta que, siempre dentro de las tribulaciones de La Visión sobre su naturaleza y su creador, equiparar al maligno Ultrón y sus ansias de poder con el famosísimo poema &amp;#8220;Ozymandias&amp;#8221; de Percy Shelley.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La diversión está garantizada casi siempre. A la plétora de enemigos y juegos literarios de fácil acceso para el adolescente lector, hay que sumar el as en la manga de recuperar cuando se quiere a los personajes ya conocidos, por lo que la alineación del grupo siempre es una sorpresa. Thor o Iron Man aparecen esporádicamente en las aventuras, El Hombre Hormiga cambia de tamaño y personalidad casi tanto como su compañera La Avispa de modelitos, pasando a ser El Hombre Gigante o luego Casaca Amarilla, y hasta en una larga  saga Ojo de Halcón pasó a ser el Goliat del grupo, arrinconando durante un tiempo su arco y flechas.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Con el paso de las décadas, Los Vengadores, &amp;#8220;los héroes más poderosos de la Tierra&amp;#8221;, han sido capaces de tender la mano y albergar en sus filas a antiguos supervillanos redimidos (otra constante de la serie), a sentir en sus filas alguna dolorosa muerte y alguna que otra dolorosa deserción, a sufrir enfrentamientos internos, admitir en su plantilla  incluso a personajes que poco tenían que aportar a la novedad de su interacción con otros héroes (Mister Fantástico, La Mujer Invisible, Lobezno o Spider-man, por ejemplo), y hasta establecer una sucursal en la Costa Oeste, descentralizando Nueva York.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Y siempre bajo la atenta tutela del fiel mayordomo Jarvis, dispuesto a quitar el polvo, resolver un crucigrama, dar un consejo a tiempo o recoger antifaces y botas arrinconadas por el suelo&amp;#8230;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=IXyOYgicRP8:DbU3NVZeU_I:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=IXyOYgicRP8:DbU3NVZeU_I:dnMXMwOfBR0"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=dnMXMwOfBR0" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=IXyOYgicRP8:DbU3NVZeU_I:7Q72WNTAKBA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=7Q72WNTAKBA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=IXyOYgicRP8:DbU3NVZeU_I:ecdYMiMMAMM"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=ecdYMiMMAMM" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://crisei.blogalia.com//historias/64954">
		<title>SIEMPRE NOS QUEDARÁ EL PAPEL</title>
		<link>http://crisei.blogalia.com//historias/64954</link>
		<description>&lt;IMG SRC="http://dailycartoonist.com/wp-content/uploads/2009/07/calvinhobbes-final-cover.gif"&gt;
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Recién recibido. Ya les contaré.&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=YoHmJdigLo4:b3liN34H7N8:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=YoHmJdigLo4:b3liN34H7N8:dnMXMwOfBR0"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=dnMXMwOfBR0" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=YoHmJdigLo4:b3liN34H7N8:7Q72WNTAKBA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=7Q72WNTAKBA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=YoHmJdigLo4:b3liN34H7N8:ecdYMiMMAMM"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=ecdYMiMMAMM" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://crisei.blogalia.com//historias/64944">
		<title>EL SULU Y LOS TEBEOS DE SUPERHÉROES</title>
		<link>http://crisei.blogalia.com//historias/64944</link>
		<description>&lt;img src="http://img509.imageshack.us/img509/683/spiderman835.jpg"&gt;
&lt;br /&gt;
Me enseñó mucho del inglés que hoy sé, era cojo y con cierto aire a Fernando Tejero, de un pueblo de la provincia que ya no recuerdo. Tenía dos caras: la amable y sencilla y la que el trabajo le obligaba a ponerse de vez en cuando, la de sheriff malo, la de jefe de estudios.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Le pusimos por mote, Miguelito Martínez y yo, El Sulu, o sea, el Cojo en aquel idioma tonto que nos inventamos con trece años, una inversión espejada de consonantes y una vocal que pasaba a la siguiente. Así nos transmitíamos los mensajes y así escribíamos historias: con tan pocos años uno no siente necesidad de llegar a nadie.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
El Sulu pronto se convirtió, en nuestras caricaturas, en un superhéroe, El Supersulu, con una capa raída y una S en el pecho, y un pijama rojo porque una vez, me parece, lo vimos un día de frío con un pijama por debajo de la ropa, como Machado. Era friolero, y era buena gente, aunque de vez en cuando lo obligáramos, niños como éramos, a ganarse el sueldo de jefe de estudios. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Entonces había, hoy ya no, huecos en el horario que se dedicaban a horas de estudio. O sea, una temeridad ya de por sí: cuarenta berracos solos en una clase donde teníamos que estar, exactamente, estudiando. En 1972 ó 1973 la cosa todavía funcionaba más o menos. Quizá no estudiábamos, pero no enredábamos. No demasiado, al menos. Miguel Martínez y yo dedicábamos esos ratos a dibujar tebeos, a hacer mini-posters (o sea, a llenar las cuartillas cuadriculadas de miles de pequeños dibujitos sin ton ni son). Otros jugaban a los ceritos.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Para pillarnos in fragranti, el Sulu había desarrollado el don mutante de acercarse por el pasillo sin hacer el menor ruido con aquel zapatón de madera con el que compensaba su cojera. Cuando nos castigaba, y lo hacía de vez en cuando, lo odiábamos. Pero yo sabía, me había enseñado mucho inglés unos años antes, que en el fondo era muy buena gente.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
De los dibujos, de los ceritos, de los poemas y las horas de estudio a la fuerza, pronto nos picó a todos un sarampión terrible. Ríanse ustedes de la fiebre manga, ríanse ustedes de la gripe A. Nos pilló la terrible bacteria de los tebeos Marvel, de las novelitas Vértice en blanco y negro.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Fue uno de esos momentos históricos en que parece que la vida te da la razón. Miguel y yo, José Manuel y algunos más habíamos sido siempre impenitentes lectores de tebeos. Los demás, claro, pasaban o se dedicaban a otras cosas. Y de pronto aparecieron aquellos personajes estrambóticos, aquellos tebeos de niñas hechos para niños, testosterona y romance, aventura despendolada y mucha emoción. Lo nunca visto. Las horas de estudio se convirtieron, a partir de aquel descubrimiento, en horas entre clase y clase donde el silencio era absoluto. Toda la clase, todas las clases, se entretenían leyendo las aventuras de Los Vengadores, de Los Cuatro Fantásticos, de Spiderman (recuerdo que me enfadé con un listillo cuando nos hizo ver que se decía "spaider-man"), y de Dan el Defensor, que era el tebeo que más gustaba al cabra oficial de la clase, el superdeportista y cuasi-pandillero Perales.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Los tebeos Vértice, lo sabemos todos, eran el escalón más bajo posible de cómo se puede editar un cómic. Pero nosotros no lo sabíamos, ni nos importaba. Nos ofrecían un buen rato de lectura y, esto era lo mejor, cabían perfectamente camuflados entre los libros.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Pronto cundió la alarma en el colegio. No es que de pronto nos hubiéramos convertido todos en unos alumnos aplicados capaces de permitir escuchar el vuelo de una mosca mientras estudiábamos como aspirantes a notario. Es que estábamos todos enganchados a esa cosa tan perniciosa, tan fea, tan execrable: los tebeos.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
A partir de entonces, nuestro buen Sulu tuvo que dedicarse, con empeño notable y con una capacidad asombrosa para detectarlas, a requisar cuanta novelita Vértice cayó en sus manos. Y cayeron muchas, puedo asegurarlo. Las requisaba, se las llevaba al despacho, y si tenías suerte te la devolvía al mes y pico. Era un detalle por su parte que no las rompiera en pedazos, pero el efecto que causaba en nuestras mentes ávidas de edificios baxters y rayos gamma era letal.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Un día me quitó un tebeo de Spiderman. Los tebeos eran nuestra moneda de cambio, como los cigarillos en las cárceles. Cada uno tenía un título favorito y lo compraba y lo seguía, y lo prestaba a cambio de otro título. Por uno de esos azares del destino, yo le presté a Miguel Martínez un tebeo, y el imbécil que tenía detrás (tan imbécil que los tebeos que le gustaban eran los de la Masa de Herb Trimple) se lo quitó entre bromas y veras durante una de aquellas horas de estudio.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
La mala suerte fue que mientras forcejeábamos para recuperar el tebeo, apareció en la puerta el Sulu. 
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
No tuvo ni que despeinarse (en realidad iba despeinado siempre, un culito de gallina en la coronilla que dibujábamos con mucho arte). Hizo el gesto típico con la mano y, no hay tu tía, hubo que entregarle el tebeo. Mi tebeo. El número 8 de Spiderman, ese número fabuloso donde Peter Parker tiene una crisis de fe, se enfrenta a la Antorcha Humana y al Duende Verde y, porque tía May empieza a sentirse pachucha, abandona el disfraz y vive la vida como la vivíamos nosotros, sin sobresaltos de superhéroe. El final de ese número, cuando Peter recibe una arenga de la propia tía May y recupera el disfraz de la papelera de la casa, ha quedado injustamente olvidado como uno de los momentos álgidos de la serie, un momento que luego sería repetido veinticinco números más tarde, ya con Romita padre a bordo, cuando Peter culmina el mismo movimiento y tira el disfraz en el callejón bajo la lluvia.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Ese era mi tebeo, y ese tebeo fue lo que me quitó el Sulu.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
--Hagan estudio --dijo, y se dio media vuelta y volvió a su despacho, a hacer lo que quiera que el Sulu hiciera en su despacho mientras nosotros permanecíamos en silencio jugando a los ceritos, o haciendo dibujitos, o leyendo novelitas Marvel.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Me pasé toda la hora pensando formas de vengarme de Morillo, que era mucho más grande que yo y que me había hecho perder, durante al menos un mes, un tebeo que era una joya.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Casi una hora más tarde, escuchamos el ñiic-ñiiic de la pierna coja del Sulu por el pasillo.
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
Se plantó ante mí, me miró, me colocó el tebeo de Spiderman sobre el libro que no estaba leyendo y me dijo:
&lt;br /&gt;

&lt;br /&gt;
--¿No tienes el siguiente?
&lt;br /&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=kgRbsjqqbSc:EOgYrNTSGbQ:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=kgRbsjqqbSc:EOgYrNTSGbQ:dnMXMwOfBR0"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=dnMXMwOfBR0" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=kgRbsjqqbSc:EOgYrNTSGbQ:7Q72WNTAKBA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=7Q72WNTAKBA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?a=kgRbsjqqbSc:EOgYrNTSGbQ:ecdYMiMMAMM"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/Crisei?d=ecdYMiMMAMM" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;</description>
	</item>


</rdf:RDF>
