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	<title>Crónica Golf</title>
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		<title>Crónica Golf: año nuevo, vida nueva</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Óscar Díaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Jan 2016 19:50:08 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>No viene a cuento (o sí, ustedes lo decidirán dentro de unos minutos), pero les hago una pequeña confidencia. El 10 de enero de 2000 fue un día importante para mí. Mientras algunos miraban de reojo por si el afamado «efecto 2000» decidía salir de su oscuro agujero con unos días de retraso y finalmente sembraba el caos, el que esto suscribe andaba poniendo patas arriba su vida. Aquel día dejé mi empleo fijo (sueldo decente en una gran empresa, quince pagas, puesto fijo sacado por oposición) para embarcarme en la procelosa existencia del autónomo&#8230; Por si fuera poco, aquel mismo día me mudaba de casa y empezaba a convivir con mi pareja. Sí, todo a la vez. Sin duda, un comienzo de año interesante, aunque, como dicen los ingleses, había método detrás de la locura. Dieciséis años después, vuelvo a las andadas, aunque con menos pirotecnia y un presupuesto de efectos especiales más limitado.<span id="more-131770"></span></p>
<p>Y dirán ustedes, ¿cuándo nos han dado el cambiazo? ¿Esto era <strong>Crónica Golf</strong> o <em><strong>Hablar por Hablar</strong></em>? Paciencia, que ya llegamos. No suelo ser de los que se plantean propósitos para el año recién iniciado, pero parece que cada cierto tiempo el vaso de la rutina rebosa (habitualmente en enero, aunque los procesos mentales previos sean largos y laboriosos) y me lleva a buscar nuevos horizontes. En este enero de 2016 no ha habido mudanza ni cambios de tercio personales, pero sí he tomado una decisión importante que afecta a <strong>Crónica Golf</strong>.</p>
<p>Hace seis años y medio se asomaba por primera vez a Internet un blog personal dedicado al golf y cuyo único objetivo era satisfacer ciertas inquietudes creativas. Poco a poco, la página fue evolucionando hasta convertirse en un pequeño monstruito, un portal informativo que ha procurado mantenerlos al tanto de toda la actualidad que rodea al mundo del golf sin renunciar a publicar esos artículos diferenciadores y marca de la casa que siempre nos han identificado. En todo este tiempo, y contando con un espectacular plantel de colaboradores, hemos abierto caminos nuevos (antes de crear el blog <em><strong>Territorio de 3 Putts</strong></em> hace cinco años no había muchas publicaciones centradas en la «cara B» del golf), hemos hollado otros escasamente transitados en nuestro país (con los artículos centrados en la larga trayectoria del golf, piezas largas y bien documentadas sobre las historias y tradiciones sin las que sería imposible entender el deporte actual) y hemos intentado hacer la mejor cobertura posible de la actualidad, echando el resto en las ocasiones especiales y cubriendo<em> in situ</em> torneos de la máxima categoría (hemos estado en el Masters, en la Ryder Cup, en The Players, en el Cadillac Championship, en un buen número de torneos del European Tour y de otros circuitos&#8230;). Nuestros esfuerzos nos han llevado a ser el portal informativo español de golf mejor posicionado (según los datos de la web de análisis de tráfico Alexa.com, del grupo Amazon) y con mayor alcance en las redes sociales (si sumamos los seguidores en Facebook y Twitter). Y en el plano personal, he conocido a mucha gente que merece la pena y he disfrutado de un buen número de oportunidades y vivencias únicas gracias a <strong>Crónica Golf</strong>.</p>
<p>En resumidas cuentas, y como padre intelectual del «invento», estoy muy satisfecho con lo que hemos conseguido. Sin embargo, también soy consciente de que la fórmula actual está cerca de agotarse y creo que es mejor parar antes de languidecer. Sinceramente, creo que es lo más adecuado. No es una mera crisis de fe, sino una decisión muy meditada.</p>
<p>En el aspecto de los contenidos, la falta de tiempo y de medios, la rutina y el seguimiento de la actualidad diaria nos han impedido centrar el tiro en otro tipo de textos que exigen agilidad, documentación, reflexión e investigación, y que idealmente deberían constituir la columna vertebral y el elemento diferenciador de nuestra web. En el ámbito personal, han sido miles de horas las empleadas persiguiendo un sueño que solo se ha cumplido a medias, sin desmerecer ni mucho menos lo logrado. Habrá sido por falta de conocimientos, capacidades o apoyos, pero el inconformismo y la búsqueda de nuevas vías ha marcado nuestra existencia y ahora nos lleva a hacer un alto en el camino y buscar un cambio de tercio.</p>
<p>Por suerte, nos lo podemos permitir. Nuestra estructura y medios son modestos, pero tenemos las cuentas razonablemente saneadas (pese a alguna zancadilla que otra y a la crisis sistémica de los últimos años), con lo que este es buen momento para hacer un replanteamiento profundo y la correspondiente parada técnica.</p>
<p>Me faltan palabras para agradecer su trabajo a todos los compañeros que han pasado por la web, empezando por Luis Herrero y Diana Gutiérrez, magos de los códigos que dieron forma a lo que en inicio no eran más que unas cuantas ideas a vuelapluma. Estoy encantado de haber contado con la colaboración de algunas de las mejores voces del golf español y, sobre todo, de poder considerarlos mis amigos. Por supuesto, tampoco puedo olvidarme de los lectores y seguidores de la web y de nuestras cuentas en las redes sociales. Su mera presencia hacía que todo esto mereciera la pena.</p>
<p>En cualquier caso, no quiero ponerme excesivamente solemne ni pretendo que esto suene a marcha fúnebre, porque la puerta no se queda cerrada. De momento, seguiremos viéndonos en <strong>Canal+ Golf</strong>, en el programa <em><strong>Locos por el Golf</strong></em>, que retomará su actividad durante el mes de febrero y&#8230; quién sabe, a lo mejor en breve hay alguna otra sorpresa.</p>
<p>Pero independientemente de lo que suceda con <strong>Crónica Golf</strong> en el futuro, tengo clara una cosa: cuando vuelva a ponerme delante del teclado, quiero volver a sentir la misma ilusión que me llevó a crear <strong>Crónica Golf</strong> en 2009. Sería la mejor señal posible.</p>
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		<title>Una hora de zozobra</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Ramón Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Jan 2016 19:43:03 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Al término de la jornada del viernes, la cuadragésima cuarta edición del <strong>Masters </strong>estaba resultando completamente atípica. La lluvia que había caído los días previos en Augusta National y la falta de viento dejaron un campo más lento y receptivo de lo habitual. Tras la segunda ronda, los favoritos se encontraban muy alejados de los primeros puestos y sin opciones reales de victoria. La parte de arriba de la clasificación la copaban un buen grupo de desconocidos, debutantes en su mayoría que apenas reunían cinco títulos del <strong>PGA Tour</strong> y, sobre todos ellos, un joven de Pedreña que había cumplido los 23 años el miércoles de esa misma semana y que parecía estar jugando a otra cosa.<span id="more-49868"></span></p>
<p>El <strong>Masters </strong>de 1980 era el primer Grande que jugaba Seve después de su victoria en el <strong>Open Championship</strong> el año previo. Los que recordaban su juego errático y disperso desde el tee se sorprendieron al ver un jugador excepcionalmente recto y controlado. En la primera ronda solo falló una calle y anotó siete birdies para un resultado total de 66 golpes que lo dejaban en la primera posición compartida con David Graham y Jeff Mitchell.</p>
<p>La segunda ronda trajo de vuelta al Seve errático que se había visto en el <strong>Open Championship</strong> meses antes. Los drives rectos de la primera jornada se tornaron hooks constantes, que vinieron acompañados de las excepcionales recuperaciones de un jugador genial. Entre todas ellas se recuerda la del hoyo 17, bastante menos conocida y acaso más meritoria que la famosa del aparcamiento del hoyo 16 en Royal Lytham.</p>
<div id="attachment_49862" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2012/04/Aug_Chronicle.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-49862" decoding="async" fetchpriority="high" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2012/04/Aug_Chronicle.jpg" alt="Portada del The Augusta Chronicle" title="Portada del The Augusta Chronicle" width="300" height="271" class="size-full wp-image-49862" /></a><p id="caption-attachment-49862" class="wp-caption-text">Portada del The Augusta Chronicle</p></div>
<p>Seve pegó un tremendo hook en el ligero dogleg a la derecha que es el 17 de Augusta National, que acabó con su bola en el green del 7. Andy North y David Graham, que estaban jugando ese hoyo, lanzaron algún pullazo a un Seve que esperaba ceñudo: <em>“¿Quieres que te dejemos pasar?”. “No te quejes Seve, estás más cerca de bandera de uno que yo de tres”. “Tienes putt para eagle”.</em> Seve se alivió por <em>green</em> equivocado y se enfrentó a un golpe ciego que tenía en su línea unos altísimos pinos, un marcador y una grada de espectadores. Seve cogió el hierro siete, se alineó con la esquina del marcador, hizo un par de <em>waggles </em>y pegó un golpe que subió hasta el cielo de Augusta y se perdió por detrás de los árboles. Instantes después se oyó el rugido de la multitud: su bola había parado a cinco metros de bandera. Un putt y birdie que sumados a otros cinco contribuyeron al total de 69 que le dejaban líder en solitario con cuatro golpes de ventaja sobre el segundo. </p>
<p>Las declaraciones de Seve sobre su segunda ronda, con su limitado inglés en staccatto, fueron desconcertantes. Preguntado acerca de las diferencias entre el primer y el segundo día, dijo: <em>“Ayer era jueves, hoy viernes. Esa es la diferencia”</em>. Sobre su juego de uno y otro día dijo: <em>“Todos los hooks fueron birdies, creo que fueron buenos drives. Es muy aburrido ir calle, calle, calle… Los hooks crean emoción. No importa donde pegas el drive si puedes meter el putt”</em>.</p>
<p>La vuelta del sábado fue una montaña rusa con cuatro bogeys, seis birdies, un eagle y solo siete pares para un total de 68 golpes. El eagle lo consiguió en el hoyo 8, un par 5 de 530 yardas cuesta arriba en el que a un buen drive le siguió un soberano hierro 3 que voló 245 yardas para detenerse a menos de dos metros de la bandera.</p>
<div id="attachment_49863" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2012/04/Seve_EMD.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-49863" decoding="async" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2012/04/Seve_EMD.jpg" alt="Montaje de titulares publicado en El Mundo Deportivo" title="Montaje de titulares publicado en El Mundo Deportivo" width="300" height="196" class="size-full wp-image-49863" /></a><p id="caption-attachment-49863" class="wp-caption-text">Montaje de titulares publicado en El Mundo Deportivo</p></div>
<p>El domingo comenzó transitando por los mismos caminos trillados de los días previos, con un Seve implacable y el resto descolgándose lentamente incapaces de mantener su ritmo. Seve hizo menos tres en los primeros nueve hoyos y se plantó en el tee del hoyo 10 con diez golpes de ventaja sobre el segundo y con 16 bajo par en el total del torneo. En esos momentos el interés ya no estaba en quién sería el ganador del <strong>Masters</strong>, sino hasta dónde podía llegar Seve. Tenía a tiro el récord de anotación del <strong>Masters</strong>, compartido por Nicklaus y Ray Floyd con 17 bajo par, y los 50.000 $ extra que daba como premio la revista Golf a quien lo lograra. Además, podía convertirse en el primer jugador que ganaba un <strong>Masters </strong>con las cuatro rondas por debajo de 70 golpes.</p>
<p>Seve inició la segunda mitad de la vuelta haciendo tres putts en el hoyo 10, pero casi nadie reparó en ello. Solo importaba que le quedaban por delante 7 hoyos para hacer dos bajo y batir el récord. En el 11 salvó el par, pero Jack Newton, su compañero de partido y segundo clasificado, hizo un birdie dejando la ventaja en ocho golpes.</p>
<p>El hoyo 12 se había mostrado feroz con los favoritos durante todo el <strong>Masters</strong>. Jack Nicklaus y Tom Watson habían mandado su bola al agua, pero fue Tom Weiskopf el que con mayor rigor sufrió el idílico Golden Bell. El jueves lanzó cinco bolas al agua y el viernes otras dos. Con las cinco bolas del jueves hacía un 13, +10 en un solo hoyo que aún persiste como récord en la historia del <strong>Masters</strong>.</p>
<p>Seve pegó un buen golpe desde el tee, el impacto fue bueno y la bola se elevó por la trayectoria prevista, pero el viento que se arremolina por encima de los árboles que protegen el hoyo hizo presa en la bola de Seve, la detuvo y la mandó al agua. Seve hizo approach y dos putts para doble bogey mientras que Jack Newton firmaba un birdie que dejaba la ventaja en cinco golpes.</p>
<div id="attachment_49867" style="width: 260px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2012/04/SeveWinsSI.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-49867" decoding="async" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2012/04/SeveWinsSI.jpg" alt="Seve, en la prestigiosa Sports Illustrated." title="Seve, en la prestigiosa Sports Illustrated." width="250" height="331" class="size-full wp-image-49867" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2012/04/SeveWinsSI.jpg 250w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2012/04/SeveWinsSI-226x300.jpg 226w" sizes="(max-width: 250px) 100vw, 250px" /></a><p id="caption-attachment-49867" class="wp-caption-text">Seve, en la prestigiosa Sports Illustrated.</p></div>
<p>El 13 era un hoyo que Seve había jugado bien durante todo el torneo, haciéndole el birdie en todas las rondas previas. Además, el de Pedreña decía que el 13 era su número de la suerte. En la última ronda pegó un buen drive que puso la bola en medio de la calle. Eligió un hierro 3 para ir a por el green pero tocó la bola ligeramente pesada, lo suficiente para que no pudiera superar  el Rae&#8217;s Creek que defiende el green. Nuevo drop, approach y dos putts mientras que Jack Newton sacaba su tercer birdie consecutivo. La diferencia se había reducido en siete golpes en tan solo cuatro hoyos y quedaba en tres golpes.</p>
<p>La tensión creció cuando Seve pegó un hook a los árboles desde el tee del 14. Su bola había tenido un rebote afortunado en un arbol y reposaba en una zona de pinaza sin obstáculos interpuestos para llegar al green, pero el tiro no fue bueno. La bola quedó en el green pero estaba lo suficientemente lejos de la bandera como para que los tres putts no fueran impensables. Seve tiró un gran primer putt, hizo el par y Jack Newton, por primera vez desde el hoyo 10, no podía recortar distancias. En declaraciones posteriores Newton reconoció que el hoyo 14 fue el punto de inflexión en la caída libre de Seve.</p>
<p>A pesar de los hoyos previos, en el 15 Seve parecía sereno y relajado. Acomodó su bola en el tee y pegó un descomunal drive de 310 yardas al centro de la calle. 310 yardas de 1980, con el material y la tecnología de 1980, son muchas yardas. Al drive le siguió un hierro cuatro que sobrevoló el estanque y quedó en green. Con dos putts consiguió el birdie que le servía para retomar el control de la vuelta y cerrar casi toda posibilidad de reacción por parte del resto. Tres pares después Seve ganaba su primera chaqueta verde, esa que sigue en su casa de Pedreña a pesar de las normas de Augusta National. </p>
<div id="attachment_49864" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2012/04/SeveABC.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-49864" decoding="async" loading="lazy" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2012/04/SeveABC.jpg" alt="Seve, también portada en el ABC" title="Seve, también portada en el ABC" width="300" height="409" class="size-full wp-image-49864" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2012/04/SeveABC.jpg 300w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2012/04/SeveABC-220x300.jpg 220w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-49864" class="wp-caption-text">Seve, también portada en el ABC</p></div>
<p>La hora que tardó Seve en jugar el Amen Corner recordó a la última ronda del Open de Royal Birkdale de 1976, en el que Seve salió con dos golpes de ventaja sobre Johnny Miller y 13 hoyos después iba 8 golpes abajo. En aquella ocasión Seve era casi un debutante sin nada que perder; en esta era el vigente ganador del <strong>Open Championship</strong> y las consecuencias de un nuevo descalabro habrían sido completamente distintas.</p>
<p>El triunfo en el <strong>Masters </strong>de 1980 encumbró a Seve a la cima del golf mundial, por encima de la estrella del momento que era Tom Watson. La prensa americana dijo de él que jugaba con la potencia del joven Jack Nicklaus, la audacia de Arnold Palmer y el toque con el putt de Ben Crenshaw. Hubo quien lo nombró sucesor de Jack Nicklaus y quien daba por seguro que batiría todos los records que había establecido el Oso Dorado. Con la victoria en el <strong>Masters</strong>, Seve se convertía en el ganador más joven, arrebatándole el honor a Nicklaus por dos meses, y en el segundo profesional moderno, junto a Nicklaus, en haber ganado dos Grandes a los 23 años. Lesiones aparte, su empeño en colocar el golf europeo en el puesto que se merecía tuvo buena parte de culpa de que no llegara a donde se vaticinaba.</p>
<p>A pesar de haber ganado más veces el <strong>Open Championship</strong>, el Grande que mejor se le dio a Seve fue sin duda el <strong>Masters</strong>. En la década aproximada de su máximo esplendor como jugador, entre 1979 y 1990, Seve acabó siete veces en el top 5 (con dos victorias y un play-off de desempate), otra más en el top 10, estuvo en dos ocasiones a punto de entrar en él y no pasó el corte en otras dos. Hay que recurrir a los más grandes del golf, como Tiger, Mickelson, Nicklaus, Palmer o Gary Player para encontrar cifras semejantes. Los motivos de esos resultados hay que encontrarlos en la propia filosofía con la que se diseñó Augusta National, un campo pensando para premiar la valentía, el ingenio, la creatividad y la imaginación del jugador, virtudes todas de las que Seve estaba sobrado.</p>
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		<title>Ángel de la Torre: el primer héroe español en el Open</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Óscar Díaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Jan 2016 19:34:23 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Si, como decía Ortega y Gasset en uno de sus célebres ensayos, el golf es inexorable como la mecánica celeste, igual de inexorable es la atracción que los golfistas de todo el mundo sienten por los links que dieron forma a la historia de este deporte y que sirvieron de escenario a los primeros campeonatos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Si, como decía Ortega y Gasset en uno de sus célebres ensayos, el golf es inexorable como la mecánica celeste, igual de inexorable es la atracción que los golfistas de todo el mundo sienten por los links que dieron forma a la historia de este deporte y que sirvieron de escenario a los primeros campeonatos de golf organizado.<span id="more-125279"></span></p>
<p>Por eso no es de extrañar que, pese a que en sus primeras ediciones el <strong>Open Championship</strong> fuera coto privado de los jugadores escoceses, poco a poco empezaran a comparecer jugadores del resto de las Islas Británicas y fuera adquiriendo el verdadero carácter de abierto internacional con la llegada, si bien tímida en los primeros años, de aficionados y profesionales estadounidenses, franceses y… sí, también españoles. Mucho antes de que Seve deslumbrase con su estilo osado e imaginativo, antes de que José María Olazábal se impusiese en todas las categorías del <strong>Open </strong>(salvo en la de profesionales), antes de que Padraig Harrington le partiera el corazón a Sergio García en aquel fatídico desempate en Carnoustie, un puñado de españoles ya se batía en duelo con las principales figuras del mundo del golf en los links escoceses.</p>
<p>A causa de sus orígenes humildes, los pioneros españoles de aquellos tiempos heroicos solían depender de la buena voluntad de mecenas o patrones que les financiaran el viaje, afrontaban travesías de pesadilla por tren y barco hasta llegar a su destino, se veían en ocasiones obligados a dormir al raso o en catres improvisados en estaciones de ferrocarril o soportales para resguardarse de la cambiante climatología escocesa y a menudo guardaban con más celo el hatillo de viandas que llevaban desde España para subsistir durante la semana del torneo que la propia bolsa de palos.</p>
<p>Todas estas vivencias y anécdotas han quedado relegadas a un rincón de la historia deportiva de un país de tan escasa tradición golfística como el nuestro y merece la pena que demos un somero repaso a la vida de estos grandes jugadores que se atrevían a plantar cara, en tierra extraña, a los mejores golfistas del mundo en la prueba con más tradición del calendario internacional: el <strong>Open Championship</strong>. Y el primer gran héroe internacional del golf español fue el cordobés Ángel de la Torre Valderrama.</p>
<h5>El origen de un gran campeón</h5>
<div id="attachment_125316" style="width: 580px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/07/ADT5_LildelaCuadra.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-125316" decoding="async" loading="lazy" class="size-full wp-image-125316" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/07/ADT5_LildelaCuadra.jpg" alt="Ángel de la Torre, en una clase a Lili de la Cuadra" width="570" height="291" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/07/ADT5_LildelaCuadra.jpg 570w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/07/ADT5_LildelaCuadra-300x153.jpg 300w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></a><p id="caption-attachment-125316" class="wp-caption-text">Ángel de la Torre, en una clase a Lili de la Cuadra</p></div>
<p>En los primeros años del siglo XX, tres décadas antes de que el golf en España tuviera siquiera visos de convertirse en un deporte organizado con la fundación de la Federación de Clubes de Golf de España (antecesora de la actual Real Federación Española de Golf), en pleno núcleo urbano de Madrid se encontraban los terrenos del hipódromo de la Castellana (junto al actual Museo de Ciencias Naturales de Madrid). En esta finca de propiedad real y llamada «de las Cuarenta Fanegas» se emplazó el llamado Madrid Polo Golf Club, que albergó el primer campo de golf de Madrid unos años antes de la construcción del club de Puerta de Hierro.</p>
<p>Allí trabajaban como jardinero Pedro de la Torre y como empleado de mantenimiento su hermano Ricardo, tío y padre respectivamente del que se convertiría años después en el primer golfista profesional español y también el primero en atreverse a hollar los links que conformaban la rotación de sedes del <strong>Open Championship</strong>.</p>
<p>El joven Ángel de la Torre, de extracción muy humilde como toda su familia, no tardó en seguir los pasos de su tío y su padre y empezó a llevar bolsas de palos a la tierna edad de 8 años para ganarse unas propinillas. Gracias a su carácter alegre y trabajador, enseguida pasó a ser uno de los caddies preferidos de los aristócratas que solían frecuentar el club de golf, y su menuda figura se convirtió en un elemento fijo del paisaje de aquel club pionero. Además, se las apañaba para sacar ratos de donde no los había para practicar su swing con palos prestados o elaborados por sus familiares de manera artesanal y empezó a convertirse en un consumado jugador pese a su juventud.</p>
<p>Uno de aquellos aristócratas, el conde de la Cimera, tendría una notable influencia en el futuro profesional del joven Ángel. El conde de la Cimera fue un gran jugador amateur que se impuso en tres ocasiones en el <strong>Campeonato Internacional de Aficionados de España</strong>, uno de los promotores del club Puerta de Hierro (tras la donación de terrenos efectuada por Alfonso XIII) y el principal impulsor de la <strong>Copa Puerta de Hierro</strong>, la competición nacional amateur más veterana del calendario golfístico español, cuyo trofeo donó en 1915 (y cuyo título ganó en 1916).</p>
<p>El conde también participó en la organización en 1912 del primer <strong>Abierto de España</strong>, que se celebró en el Madrid Polo Golf Club y que contó con la presencia del francés Arnaud Massy, el mejor jugador continental del momento y el primer golfista de fuera de las Islas que había conseguido imponerse en un <strong>Abierto Británico</strong> tras ganar en 1907 en Hoylake a la plana mayor del golf británico.</p>
<div id="attachment_125320" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/07/Massy_DelaTorre.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-125320" decoding="async" loading="lazy" class="size-full wp-image-125320" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/07/Massy_DelaTorre.jpg" alt="Arnaud Massy y De la Torre, en el Open de 1920" width="300" height="467" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/07/Massy_DelaTorre.jpg 300w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/07/Massy_DelaTorre-193x300.jpg 193w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-125320" class="wp-caption-text">Arnaud Massy y De la Torre, en el Open de 1920</p></div>
<p>Massy cumplió con su papel de favorito y se llevó el título a tierras francesas, pero no fue lo único que sacó en limpio de su visita a España. Al año siguiente, el conde de la Cimera, que en aquel entonces mantenía una fuerte amistad con el astro francés y que ya había acogido bajo su protección a Ángel de la Torre, envió al joven caddie al sur de Francia, a San Juan de Luz, para que se convirtiese en ayudante de Arnaud Massy en Le Nivelle Golf Club, campo donde el campeón galo ejercía como profesional e instructor. Poco después se produjo la movilización general previa al estallido de la Primera Guerra Mundial y Massy tuvo que alistarse, con lo que Ángel fue nombrado profesional del club con solo 17 años.</p>
<p>Pese a haber alcanzado este notable puesto a una edad tan temprana, la amenaza de la Primera Guerra Mundial llevó a Ángel a volver a sus orígenes y a regresar a Madrid para ocupar el puesto de profesional en el antiguo Polo Golf Club, que se había mudado a las afueras de la capital y había cambiado su denominación a Real Club de la Puerta de Hierro.</p>
<p>El conde de la Cimera se mantuvo como principal valedor del talento del joven Ángel, que respondió a esta confianza imponiéndose en los tres siguientes Abiertos de España (en 1916, 1917 y 1919; el torneo no se disputó de 1913 a 1915, ni tampoco en 1918) y empezó a patrocinarle para que pudiera medir su habilidad golfística con los principales jugadores del continente en torneos celebrados en Francia, Bélgica y Gran Bretaña.</p>
<h5>La atracción del Open Championship</h5>
<p>El salto a la cuna del golf no se hizo esperar y en 1920 Ángel viajó a las islas para competir todo lo posible contra los mejores y jugar el <strong>Open Championship</strong>. De la Torre se estableció en Londres y participó en varios torneos durante la primera mitad de 1920, incluso en un encuentro internacional Inglaterra &#8211; Escocia en el que reforzó a un combinado inglés. En aquel torneo se codeó con la plana mayor del golf mundial: Harry Vardon, Ted Ray, Abe Mitchell, George Duncan, James Braid, Arnaud Massy y muchos otros con los que competiría a lo largo de los años siguientes. Después de una minigira escocesa que le llevó, entre otros recorridos, al King’s Course de Gleneagles, campo mítico diseñado por James Braid, uno de los miembros del triunvirato de oro del golf, se inscribió para disputar el primer Abierto Británico que se celebraba tras el paréntesis obligado por la Primera Guerra Mundial.</p>
<p>El <strong>Open</strong> de aquel año, 1920, tuvo lugar en el links inglés de Deal (Royal Cinque Ports) del condado de Kent, actualmente fuera de la rotación de campos del torneo, y fue un campeonato histórico en muchos aspectos. Para empezar, fue el primer <strong>Abierto Británico</strong> organizado por The Royal &amp; Ancient Golf Club de St. Andrews en solitario, responsabilidad que antes compartía con The Honourable Company of Edinburgh Golfers. Por otro lado, y como hemos mencionado anteriormente, el <strong>Open</strong> llevaba sin disputarse desde 1914 (edición ganada por Harry Vardon en Prestwick) y era la primera vez que el <strong>Open Championship</strong> sufría un parón tan prolongado. Anteriormente, solo en 1871, tras la tercera victoria consecutiva de Tom Morris hijo, se había suspendido el torneo durante un año después de que se otorgara el cinturón de campeón en propiedad al joven campeón para premiar su hazaña.</p>
<div id="attachment_125319" style="width: 282px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/07/De_la_Torre_Taylor_Gleneagles_1920.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-125319" decoding="async" loading="lazy" class="size-full wp-image-125319" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/07/De_la_Torre_Taylor_Gleneagles_1920.jpg" alt="De la Torre y J. H. Taylor en Gleneagles" width="272" height="313" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/07/De_la_Torre_Taylor_Gleneagles_1920.jpg 272w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/07/De_la_Torre_Taylor_Gleneagles_1920-261x300.jpg 261w" sizes="(max-width: 272px) 100vw, 272px" /></a><p id="caption-attachment-125319" class="wp-caption-text">De la Torre y J. H. Taylor en Gleneagles</p></div>
<p>Huelga decir que a la cita del campo del condado de Kent acudió lo más granado del golf mundial, encabezados por los miembros del triunvirato de oro del golf británico: Harry Vardon (cuyo duelo con el amateur estadounidense Francis Ouimet en el <strong>US Open</strong> de 1913 ha sido inmortalizado en el libro <em><strong>The greatest game ever played</strong></em> y la película <em><strong>Juego de honor</strong></em>, y podéis leer en este <a title="La hazaña de Francis Ouimet" href="http://www.cronicagolf.com/los-origenes-del-golf-americano-la-hazana-de-ouimet/" target="_blank">magnífico artículo de José Ramón Rodríguez</a>), James Braid y J. H. Taylor, que acumulaban 16 títulos entre los tres (seis para Vardon y cinco para Braid y Taylor). A ellos se les sumaban otros jugadores ilustres, como los también ganadores del <strong>Open</strong> Ted Ray y Sandy Herd, los franceses Jean Gassiat, Eugene Laffite (ganador de dos Abiertos de España) y Arnaud Massy (exjefe de Ángel de la Torre en el campo de Le Nivelle y ganador del <strong>Open Británico</strong> de 1907), Abe Mitchell (al que en su momento se consideró “mejor jugador sin un <strong>Open Championship</strong>” e inmortalizado en el trofeo de la <strong>Ryder Cup</strong>), y los estadounidenses Jim Barnes y Walter Hagen, el extravagante y osado oriundo de Detroit que era tan conocido por sus juergas y su atuendo como por su calidad golfística, y que posteriormente ganaría cuatro <strong>Abiertos Británicos</strong>.</p>
<p>Y entre todos estos jugadores que hicieron historia en el golf mundial se encontraba el joven cordobés Ángel de la Torre, que acudió al campo de la localidad de Deal dispuesto a enfrentarse a aquellas leyendas vivas del deporte con el desparpajo del que solía hacer gala y que le granjeó no pocas simpatías en el más o menos cerrado círculo de los profesionales de las islas. A la prensa británica le sorprendía la escasa talla del cordobés y la ligereza de sus palos (que parecían de juguete, a su entender), pero la calidad del excaddy no tardó en conquistar a los más expertos. Pese a un comienzo dubitativo que le llevó a la parte baja de la clasificación tras la disputa de la primera vuelta, De la Torre dio una lección de recursos en el peliagudo links inglés y exhibió una notable regularidad en las tres jornadas restantes, lo que le permitió ir ganando puestos en la tabla y le llevó a adjudicarse la decimosexta plaza final, a un solo golpe del campeonísimo Harry Vardon, la leyenda de Jersey.</p>
<p>En aquel <strong>Open</strong> se impuso el escocés George Duncan con dos golpes de ventaja sobre Sandy Herd y tres sobre Ted Ray (también protagonista de aquel <strong>US Open</strong> de 1913 junto a Vardon y a Ouimet). Duncan logró la notable hazaña de remontarle 13 golpes a Abe Mitchell, líder destacado tras las dos primeras vueltas, con un driver que acababa de adquirir poco antes de comenzar la tercera jornada y pese al tremendo viento que azotó el campo de la localidad de Deal en los dos últimos parciales. Además de la jarra de clarete, Duncan recibió una medalla de oro y 75 libras como premio en metálico.</p>
<p>El estadounidense Walter Hagen no estuvo especialmente acertado en esta edición (finalizó en el puesto 53º, muy alejado de los líderes), pero protagonizó la anécdota del torneo. En aquella época, en el ambiente exclusivo y aristocrático del golf, a los profesionales se les tenían por poco más que jornaleros especializados y se les negaba el acceso a la casa club, reservada para los caballeros amateurs y para sus invitados. Los jugadores se veían obligados a cambiarse de ropa en la <em>pro-shop</em> del campo y Hagen, que ya había protagonizado varios roces con el <em>establishment</em> golfístico de la época, se rebeló contra esta medida discriminatoria y le pidió al chófer de la lujosa limusina Daimler en la que acudió al torneo que aparcara frente a la casa club para poder cambiarse de zapatos en el vehículo todos los días.</p>
<div id="attachment_125318" style="width: 260px" class="wp-caption alignright"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/07/Caricatura_DeLaTorre_Ugalde.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-125318" decoding="async" loading="lazy" class="size-full wp-image-125318" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/07/Caricatura_DeLaTorre_Ugalde.jpg" alt="De la Torre, visto por el caricaturista Ugalde" width="250" height="373" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/07/Caricatura_DeLaTorre_Ugalde.jpg 250w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/07/Caricatura_DeLaTorre_Ugalde-201x300.jpg 201w" sizes="(max-width: 250px) 100vw, 250px" /></a><p id="caption-attachment-125318" class="wp-caption-text">De la Torre, visto por el caricaturista Ugalde</p></div>
<p>La increíble hazaña de Ángel de la Torre, su decimosexta plaza en la primera aparición de un español en el <strong>Open</strong>, se reflejó en unos pocos “breves” en prensa, apenas tuvo repercusión en los medios nacionales y su impacto quedó circunscrito al cerrado entorno del golf español de aquella época. No obstante, habrían de pasar casi cuatro décadas para que el también madrileño Ángel Miguel superara la marca de su tocayo con el decimotercer puesto que alcanzó en 1956 en Hoylake. Por si fuera poco, días después del <strong>Open</strong>, De la Torre cruzaba el canal de la Mancha y finalizaba noveno en el <strong>Abierto de Francia</strong> que se jugaba en La Boulie y que se adjudicó Walter Hagen. En este torneo rozaría el título más adelante y llegó a ser quinto en la edición de 1924.</p>
<p>De la Torre, todavía patrocinado por el conde de la Cimera, siguió con su incipiente carrera internacional y volvió a acudir al ineludible reclamo del <strong>Open Championship</strong> de 1921, ya que se celebraba en St. Andrews, la Cuna del Golf. En aquella ocasión, Ángel tuvo que conformarse con una posición más discreta (cuadragésimo séptima) y siguió a distancia el duelo entre el profesional escocés (aunque nacionalizado estadounidense) Jock Hutchison y el amateur británico Roger Wethered, que se decidió a favor del primero. Pese a la calidad de Hutchison, su victoria no estuvo exenta de cierta polémica y pocos días después se proscribieron los palos que empleó durante el torneo a causa de la profundidad de sus estrías. Como verán, las polémicas en el golf son cíclicas…</p>
<p>Ángel también fue testigo de excepción de la victoria de Walter Hagen en el <strong>Open Championship </strong>que tuvo lugar en 1922, en Royal St. George’s, el primer triunfo de un estadounidense de origen. Por su parte, De la Torre consiguió un meritorio trigésimo octavo puesto y logró una de las mejores cuartas vueltas del torneo. En 1923, el madrileño también acudió al <strong>Open</strong> celebrado en Royal Troon en el que el inglés Arthur Havers se impuso por un golpe a Walter Hagen. De nuevo, el torneo se vio envuelto en la polémica por las estrías que presentaron en sus palos muchos jugadores estadounidenses (palos que tuvieron que modificar para poder disputar el <strong>Abierto</strong>). De la Torre volvió a rendir a gran nivel y estuvo a punto de superar su mejor clasificación, aunque finalmente tuvo que conformarse con el decimonoveno lugar tras un gran fin de semana de juego.</p>
<h5>Últimos torneos y despedida de España</h5>
<div id="attachment_125317" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/07/ADT7_ConHijoManuel.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-125317" decoding="async" loading="lazy" class="size-full wp-image-125317" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/07/ADT7_ConHijoManuel.jpg" alt="De la Torre, con su hijo Manuel" width="300" height="281" /></a><p id="caption-attachment-125317" class="wp-caption-text">De la Torre, con su hijo Manuel</p></div>
<p>Poco después de diseñar el recorrido del Real Club de Golf de Oyambre, en 1925 De la Torre se adjudicaba su quinto <strong>Open de España</strong> y se convertía en el primer español en disputar el <strong>US Open</strong>. Una vez allí, por recomendación del capitán Allison, reputado diseñador de campos de golf, aceptó el puesto de profesional del Timber Point Country Club. Poco después, y a raíz de su amistad con <a title="Ernest Jones en la Wikipedia" href="https://en.wikipedia.org/wiki/Ernest_Jones_(golfer)" target="_blank">Ernest Jones</a>, el gurú de la enseñanza del golf que perdió una pierna en la Primera Guerra Mundial, De la Torre acudiría al Women’s National Golf and Tennis Club, el club promovido en Long Island por la pionera <a title="Semblanza de Marion Hollins" href="http://www.pasatiempo.com/marion-hollins" target="_blank">Marion Hollins</a>, y luego se convirtió en el primer profesional jefe de Pasatiempo, un espectacular diseño de Alister Mackenzie (arquitecto de Augusta National) hasta 1931. En 1932 De la Torre regresó a Madrid para ocupar ese mismo puesto en el nuevo Club de Campo de Madrid pese a ser uno de los deportistas españoles mejor pagados de la época, ya que con sus clases en Estados Unidos obtenía unos 8.000 dólares al año, 20.000 duros de la época, cifras que solo estaban a la altura de la estrella del boxeo Paulino Uzcudun.</p>
<p>Después de su vuelta a España, De la Torre jugó dos ediciones más del <strong>Open Championship</strong>. En la de 1933, celebrada en St. Andrews, no superó el corte. Aquel año ganó Desmore Shute en el playoff a Craig Wood después de hacer cuatro 73 consecutivos, el par en aquel entonces en el Old Course. En 1934, en su sexta y última aparición en el <strong>Open</strong>, fue quincuagésimo en Royal St. Georges y la victoria fue para Henry Cotton, que interrumpía la hegemonía estadounidense.</p>
<p>De la Torre, ya con cinco títulos del <strong>Open de España</strong> a sus espaldas, no volvería a ganar ningún gran torneo, aunque en 1935 se adjudicaría el<strong> Campeonato de España de Profesionales</strong> que se jugó los días 24 y 25 de abril de 1935 en el Club de Campo. Meses después, el estallido de la Guerra Civil le sorprendió en Estados Unidos, pero pudo reunirse con su familia (después de innumerables avatares) en octubre de 1936 y gracias a Ernest Jones fue contratado en el Brookside Municipal Golf Course de Pasadena. Poco después lo fichó Eddie Loos, profesional del Lake Shore Country Club donde estuvo impartiendo magisterio durante 30 años, aunque después de jubilarse siguió activo dando clases ocasionales en verano en el campo del Glenview Naval Air Statioy en invierno en el Tamarisk Country Club californiano. A Ángel de la Torre lo sucedió su hijo, Manuel de la Torre, que actualmente tiene 94 años y es considerado uno de los mejores instructores de la historia del golf estadounidense.</p>
<p>El cordobés, el primer gran pionero del golf español, falleció en abril de 1983 después de toda una vida dedicada al golf. En los libros de récords figuran sus cinco títulos en el <strong>Open de España</strong>, pero más desapercibidas han pasado sus andanzas en el extranjero y sus hazañas en los links, que hemos querido reivindicar con este artículo.</p>
<div id="attachment_125321" style="width: 580px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/07/ADT_SecuenciaSwing.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-125321" decoding="async" loading="lazy" class="size-full wp-image-125321" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/07/ADT_SecuenciaSwing.jpg" alt="La secuencia del swing de Ángel de la Torre" width="570" height="188" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/07/ADT_SecuenciaSwing.jpg 570w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/07/ADT_SecuenciaSwing-300x99.jpg 300w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></a><p id="caption-attachment-125321" class="wp-caption-text">La secuencia del swing de Ángel de la Torre</p></div>
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		<title>Charles Schulz, Snoopy y el golf</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Óscar Díaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Jan 2016 19:24:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Territorio de tres putts]]></category>
		<category><![CDATA[Charles Schulz]]></category>
		<category><![CDATA[Cómics]]></category>
		<category><![CDATA[Highland National Golf Course]]></category>
		<category><![CDATA[Ilustración]]></category>
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		<category><![CDATA[The Charles Schulz Celebrity Golf Classic]]></category>
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					<description><![CDATA[El amor que Charles Schulz, creador de Snoopy y Carlitos, sentía por el golf quedó reflejada en un buen número de las 17.000 tiras cómicas que dibujó a lo largo de 50 años de carrera. Desde 2005, cinco años después de su fallecimiento, esa estrecha relación también está representada en el llamativo búnker que protege [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El amor que Charles Schulz, creador de Snoopy y Carlitos, sentía por el golf quedó reflejada en un buen número de las 17.000 tiras cómicas que dibujó a lo largo de 50 años de carrera. Desde 2005, cinco años después de su fallecimiento, esa estrecha relación también está representada en el llamativo búnker que protege el margen izquierdo de la calle del hoyo 15 del Highland National Golf Course, campo de St. Paul, Minnesota, donde el dibujante trabajó como caddie de chaval.<span id="more-126582"></span></p>
<p>Schulz, historietista estadounidense nacido en 1922 y fallecido en 2000, es autor de la conocida tira cómica <strong><em>Peanuts</em></strong>, protagonizada por Charlie Brown, su perro Snoopy y su pandilla de amigos. De niño, mientras aprendía el oficio con el que se ganaría la vida, se dedicó a sacarse un dinerillo llevando bolsas y practicando en el Highland National Golf Course, donde ganó el campeonato de caddies a los 17 años. Curiosamente, uno de los personajes de <strong><em>Peanuts</em></strong>, el pianista Schroeder, lleva el apellido de uno de sus amigos caddies de aquella época. Años después, los responsables del campo decidieron homenajear a su ilustre vecino e incluyeron el diseño de Snoopy en un búnker durante la reforma llevada a cabo por Paul Miller y Garrett Gill.</p>
<p><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/Highland_header.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-126586" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/Highland_header.jpg" alt="Vista del búnker del hoyo 15 del Highland National Golf Course" width="570" height="240" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/Highland_header.jpg 570w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/Highland_header-300x126.jpg 300w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></a></p>
<p><em>«Queríamos homenajear su aportación al golf en la región y a la Sra. Schulz le gustó la idea. Al principio pensamos en hacer un estanque con la forma de Snoopy, pero los planes evolucionaron hasta un búnker»</em>, explica <a title="El búnker de Snoopy en el Highland National Golf Course" href="http://www.gcsaa.org/newsroom/news-releases/2015/august/snoopy-bunker-at-st-pauls-highland-national-pays-tribute-to-cartoonist-schulz" target="_blank">Paul Miller en un artículo de la web de la GCSAA</a>.</p>
<p>Schulz, hándicap 2 en sus mejores días, era un habitual del Bing Crosby Clambake (antecesor del AT&amp;T Pebble Beach National Pro-Am) y de otros torneos pro-am de alto nivel, y participó en un buen número de iniciativas de promoción de este deporte junto a la USGA y la National Golf Foundation. Amigo de Johnny Miller y de otros profesionales, fue socio honorario de cinco campos entre los que se encontraba el Oakmont Golf Club, situado cerca de su casa en Santa Rosa, California.</p>
<p><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/ParCourseCBrown.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class="alignright size-full wp-image-126587" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/ParCourseCBrown.jpg" alt="Portada de It's par for the course, Charlie Brown" width="250" height="250" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/ParCourseCBrown.jpg 250w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/ParCourseCBrown-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 250px) 100vw, 250px" /></a>Su creación más conocida (junto al perro Snoopy, claro está) es Carlitos, un estereotipo del fracasado que se esfuerza, un personaje que podría considerarse la imagen clásica del golfista aficionado. Por el contrario, una de las componentes de su pandilla, Lucy, era una magnífica jugadora y <a title="It's par for the course, Charlie Brown" href="http://www.amazon.com/Its-Course-Charlie-Brown-Peanuts/dp/034546415X" target="_blank">Schulz la llevó incluso a disputar un US Amateur femenino en sus tiras</a>.</p>
<p>Pese a que, como ya hemos indicado, Charles Schulz falleció en 2000, <a title="Web de la Charles Schulz Foundation" href="http://www.theschulz.org/" target="_blank">su fundación</a> sigue organizando un torneo benéfico anual con el fin de recaudar fondos para los más desfavorecidos en el condado de Sonoma. Además de su gran labor, nos quedan sus inolvidables dibujos y tiras.</p>
<p><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/TiraSnoopy2.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class="alignright size-full wp-image-126591" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/TiraSnoopy2.jpg" alt="Tira de golf de Snoopy" width="570" height="178" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/TiraSnoopy2.jpg 570w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/TiraSnoopy2-300x94.jpg 300w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></a><br />
<a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/TiraSnoopy1.jpg"><img decoding="async" loading="lazy" class="alignright size-full wp-image-126590" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/TiraSnoopy1.jpg" alt="Tira de golf de Snoopy" width="570" height="164" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/TiraSnoopy1.jpg 570w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/TiraSnoopy1-300x86.jpg 300w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></a></p>
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		<title>Anatomía de un links</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Ramón Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Jan 2016 19:21:49 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Desde sus inicios el <strong>Open Championship</strong> se ha jugado en links, pero no fue hasta los años veinte del siglo pasado cuando el Royal &amp; Ancient formuló explícitamente esa condición. Un links es un tipo de campo extraño porque su aspecto se separa radicalmente de todo lo que el aficionado está acostumbrado a ver y porque menos de un uno por ciento de los más de 32000 campos de golf que hay en el mundo son links. Sin embargo, este año es la primera vez en la historia en que los todos los Grandes con sedes rotatorias podrían disputarse en links (el <strong>Masters </strong>nunca se disputará en un links por motivos evidentes, aunque tenga una profunda vinculación con los links clásicos). Y si escribimos en condicional es porque la definición precisa de lo que es un links sigue resultando esquiva.<span id="more-126772"></span></p>
<h5>Links como sinónimo de campo de golf</h5>
<p>Según el Diccionario de Inglés de Oxford, la palabra links aparece por primera vez en el año 931 con la grafía <em>hlincas </em>(plural de <em>hlinc</em>) y el significado de cresta o terreno elevado. Tienen que transcurrir ocho siglos para que adquiera un significado próximo al que entendemos hoy. En el siglo XVIII comienza a usarse para designar amplias parcelas de terreno de titularidad pública destinadas generalmente al ocio y esparcimiento de los habitantes de las distintas poblaciones. Fueron muy reconocidos en esa época el Pilmour Links de St Andrews (en cuyo seno fue tomando forma el actual Old Course) y el Links de Dornoch, del que se decía que era <em>“el mejor y más grande links de toda Escocia [&#8230;] adecuado para el tiro con arco, el golf, la equitación y cualquier otro ejercicio”</em>. Aunque esos links tenían un uso fundamentalmente recreativo, en casos como Pilmour Links desempeñaron un papel esencial en la economía y la vida cotidiana de la ciudad. Si bien era un terreno no apto para un uso agropecuario, era el lugar donde los pescadores reparaban y ponían a secar las redes, donde las lavanderas acudían a hacer la colada y de donde se sacaba el barro con el que construir las casas menos pudientes.</p>
<p>Esos terrenos se originaron tras las glaciaciones del Pleistoceno, cuando la retirada de los hielos dejó a la vista un terreno irregular, surcado por regatos de meandros caprichosos, que la arena transportada por el viento fue cubriendo y las deyecciones de la fauna haciendo lo suficientemente fértil como para que crecieran hierbas locales.</p>
<p>La llegada del golf a esos terrenos comunales hizo que el término links se asociara inmediatamente con el golf y que el significado de links pasara a ser el de campo de golf, sin más precisión ni limitaciones. Usando ese significado clásico de la palabra links todos los campos de golf serían links, con lo que hace al caso contextualizar los términos para ponerles límites. Durante los primeros años de la historia del golf, cuando solo se jugaba en contados sitios de litoral escocés, era apropiado usar links como sinónimo de campo de golf porque todos los campos de golf eran links. Sin embargo, cuando el golf empieza a desplazarse al interior y a extenderse fuera de Escocia se empieza a hacer una distinción entre los links y el resto, a los que se llamó inicialmente <em>“greens”</em>, después <em>“golfing courses”</em> y finalmente <em>“golf courses”</em>. Aun así, la costumbre de llamar links un campo de golf persiste y ha llegado a nuestros días, especialmente si el campo es costero como en el caso de Pebble Beach, Harbour Town o Alcaidesa, entre otros, a pesar de repetidas llamadas al orden, como la de Oscar Bane Keeler, actor, escritor y biógrafo de Bobby Jones: <em>“Somos propensos a emplear esos términos [links y campo de golf] como sinónimos, en parte por descuido y en parte porque la palabra links es más corta y cuadra mejor en los titulares”</em>. A las razones de Keeler hay que sumar la mercadotecnia que explota la palabra links como sinónimo de calidad y pureza de un campo.</p>
<h5>Identificar los links</h5>
<div id="attachment_126766" style="width: 580px" class="wp-caption alignright"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/Hoyo1_Doonbeg.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-126766" decoding="async" loading="lazy" class="size-full wp-image-126766" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/Hoyo1_Doonbeg.jpg" alt="Vista del hoyo 1 del links irlandés de Doonbeg" width="570" height="282" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/Hoyo1_Doonbeg.jpg 570w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/Hoyo1_Doonbeg-300x148.jpg 300w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></a><p id="caption-attachment-126766" class="wp-caption-text">Vista del hoyo 1 del links irlandés de Doonbeg</p></div>
<p>Si bien no hay una definición oficial de lo que es un links, sí la hay de linksland (terreno links). Según el Museo Británico de Golf con sede en St Andrews, linksland es <em>“una franja de tierra próxima a la costa [&#8230;] que se caracteriza por su terreno ondulado, frecuentemente asociado a dunas, a un suelo arenoso e infértil y a la presencia de hierbas autóctonas como el centeno de arena, el barrón, las festucas y las agrostis, que cuando se cuidan apropiadamente producen una superficie de hierba densa por las que los links son famosos”. </em></p>
<p>Siguiendo esa definición se puede hacer una lista de links puros, puesto que solo podría ser un links aquello que esté en linksland. Ese es el criterio que sigue Geoff Shackelford en su libro <strong><em>Grounds for golf</em></strong> para afirmar que solo hay 161 links en todo el mundo: unos 100 en Gran Bretaña (la mayoría en Escocia), alrededor de 50 en Irlanda y una decena en el resto del mundo.</p>
<p>La propuesta de Shackelford es demasiado restrictiva porque identifica en la práctica links con linksland, de forma todo campo en linksland es un links, cosa que no es del todo cierta, y niega que haya links fuera de ese tipo de terreno, cuando emplazamientos como los brezales de interior tienen características edafológicas análogas a los linksland y pueden ser la base para magníficos campos links.</p>
<p>Otra forma de aproximarse al tema es tratar de identificar una serie de características físicas que sirvan para definir un links. De manera estricta, un links debería cumplir con todos estos requisitos:</p>
<p>&#8211; Estar situado en el estuario de un río con vistas al mar, al menos parcialmente<br />
&#8211; Tener pocos árboles<br />
&#8211; Tener abundancia de bunkers<br />
&#8211; Tener un diseño out-in (en el hoyo 1 se sale de la casa club y no se vuelve a ella hasta el 18).</p>
<p>Esa lista de requisitos serviría para identificar un buen número de links, pero dejaría fuera a unos cuantos de los más renombrados. Royal Lytham &amp; St Annes está encajonado entre casas y una línea férrea y separado del mar por unos 800 metros; los árboles abundan en Carnoustie; Royal Portrush solo tiene 22 bunkers y Muirfield tiene una disposición impropia para la época porque está organizado en dos bucles de 9 hoyos que empiezan y acaban en la casa club, tal como ocurre en los campos posteriores. Es evidente que un campo situado en linksland que además cumpla con los requisitos previos será un links, pero quedarán fuera campos que también lo son.</p>
<h5>Experiencia y juego en un links</h5>
<div id="attachment_126771" style="width: 580px" class="wp-caption alignright"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/PacificDunes.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-126771" decoding="async" loading="lazy" class="size-full wp-image-126771" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/PacificDunes.jpg" alt="Hoyo 13 de Pacific Dunes, diseño de Tom Doak que forma parte del complejo de Bandon Dunes" width="570" height="299" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/PacificDunes.jpg 570w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/PacificDunes-300x157.jpg 300w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></a><p id="caption-attachment-126771" class="wp-caption-text">Hoyo 13 de Pacific Dunes, diseño de Tom Doak que forma parte del complejo de Bandon Dunes</p></div>
<p>El suelo arenoso de los links proporciona un drenaje excepcional (como pudo comprobarse en el último <strong>Open Championship</strong> disputado en St Andrews) haciendo que su superficie esté siempre compacta, seca y firme de forma natural, produciendo un terreno de juego duro y rápido en el que la bola rueda incansable. Esa misma dureza se extiende a los greenes, que además suelen estar poco protegidos por obstáculos, propiciando el juego corto por abajo y a rodar buscando la bandera, en lugar de esos televisivos golpes de approach de trayectoria balística en que la bola acaba muerta cerca del hoyo. Además de las dureza del suelo, las hierbas autóctonas, como la bentgrass de hoja pequeña y fina, contribuyen dar velocidad al campo.</p>
<p>Las calles de un links están poco definidas y con un perfil esencialmente llano, sin que haya apenas cambios de elevación dentro de un hoyo o entre hoyos. Sin embargo, no es infrecuente encontrarse con tiros ciegos porque las calles tienen profusión de montículos y depresiones que afectan tanto al reposo de la bola como al stance del jugador. La unión de terreno duro y calles irregulares introduce una parte de azar en el resultado de un golpe que el jugador ha de saber entender y aceptar. Esa pequeña parte incontrolable en el resultado de un golpe quiso incorporarla Bobby Jones al diseño de Augusta National, inspirado en el Old Course, ocultando algún bunker a la vista del jugador, pero se encontró con la frontal oposición de Alister MacKenzie, que prefería que el jugador tuviera siempre a la vista aquello a lo que se enfrentaba.</p>
<div id="attachment_126770" style="width: 280px" class="wp-caption alignright"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/OpenViento.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-126770" decoding="async" loading="lazy" class="size-full wp-image-126770" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/OpenViento.jpg" alt="El viento, protagonista del Open 2015" width="270" height="383" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/OpenViento.jpg 270w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/OpenViento-211x300.jpg 211w" sizes="(max-width: 270px) 100vw, 270px" /></a><p id="caption-attachment-126770" class="wp-caption-text">El viento, protagonista del Open 2015</p></div>
<p>Un links es un campo típicamente expuesto a los elementos, sobre todo al viento que desempeña el papel de otro obstáculo más del campo. Como dicen los escoceses: <em>“Nae wind, nae gowf… nae fun!”</em> (sin viento no hay golf… ¡ni diversión!). La influencia del viento condiciona que las calles sean anchas (no tendría sentido plantear una calle estrecha para que se juegue habitualmente con un fuerte viento cruzado) y sin doglegs. Además el viento obliga al jugador a buscar bolas bajas para librarse de su influencia.</p>
<p>Hoylake presentó en 2006 las mejores condiciones que se recuerdan para la disputa de un <strong>Open Championship</strong>. En un campo seco, que para el aficionado parecía descuidado y quemado por el sol, y con un viento fuerte y constante, Tiger Woods sentó cátedra dando la mejor exhibición de juego en un links que se había visto en años. Esa y no otra es la forma de enfrentarse a un links. Cualquier otra aproximación está condenada al fracaso.</p>
<h5>Diseños minimalistas</h5>
<div id="attachment_126764" style="width: 580px" class="wp-caption alignright"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/BandonDunes.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-126764" decoding="async" loading="lazy" class="size-full wp-image-126764" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/BandonDunes.jpg" alt="Panorámica de Bandon Dunes Resort, uno de los links modernos y legítimos" width="570" height="299" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/BandonDunes.jpg 570w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/BandonDunes-300x157.jpg 300w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></a><p id="caption-attachment-126764" class="wp-caption-text">Panorámica de Bandon Dunes Resort, uno de los links modernos y legítimos</p></div>
<p>Por último, otra de las características que definen un links es su aspecto natural. La mayoría de links son campos centenarios, diseñados en una época en que la capacidad de modificar el paisaje era escasa, si bien hay notables excepciones, como Kingsbarns o Bandon Dunes, con apenas quince años de historia,.</p>
<p>Los campos más antiguos no tiene diseñador conocido porque fue la fuerza de la costumbre la que los perfiló. Los jugadores se enfrentaban al reto de llevar una bola de un sitio a otro, sorteando los obstáculos que encontraban en su camino. Las repetición constante de aquellas rutas que se probaban más seguras o mejores se perpetuaron dejando una impronta indeleble en forma de hoyo de golf en un terreno propicio para el juego.</p>
<p>Los primeros diseñadores, los Morris, Anderson, Park o Robertson, no trabajaban de forma muy distinta. Limitada como tenían su capacidad de alterar el paisaje moviendo tierras o replantando árboles, más allá de ensanchar determinadas zonas segando la hierba o de levantar un montículo que sirviera como green, se limitaban a extraer de una parcela el mejor campo posible, señalando el mejor emplazamiento para cada hoyo en función de lo que ofreciera el terreno y de su privilegiada visión fundamentada en su amplísima experiencia fruto de años dedicados al golf.</p>
<p>Ese planteamiento minimalista, obligado por las limitaciones técnicas de la época, fue el que siempre defendió MacKenzie con su famoso <em>“menos es más”</em> y el que se ha adoptado en tiempos recientes para la recuperación de campos clásicos como Pinehurst nº 2 (que no es un links) o la construcción de nuevos links como los mencionados Kingsbarns, Bandon Dunes o el novísimo The Renaissance Club. Puede que el planteamiento minimalista sea el más apropiado a la hora de diseñar un links, porque como apuntó en su momento Robert Hunter, colaborador de MacKenzie y miembro del equipo que remodeló de Pebble Beach en 1929: “Los contornos de un links son tan exquisitos que es imposible reproducirlos por el hombre”.</p>
<h5>La lista</h5>
<div id="attachment_126765" style="width: 580px" class="wp-caption alignright"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/Golf_Granville.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-126765" decoding="async" loading="lazy" class="size-full wp-image-126765" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/Golf_Granville.jpg" alt="El Golf de Granville, único links en Francia" width="570" height="221" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/Golf_Granville.jpg 570w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/Golf_Granville-300x116.jpg 300w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></a><p id="caption-attachment-126765" class="wp-caption-text">El Golf de Granville, único links en Francia</p></div>
<p>Parece, pues, que intentar definir un links en términos estéticos, geológicos o edafológicos sigue siendo una tarea pendiente. Mientras que la definición precisa de links se muestra elusiva, su carácter y la experiencia de juego que proporcionan es algo concreto y definido y a eso hay que recurrir a la hora de decidir lo que es y lo que no es un links. Teniendo en cuenta todas las consideraciones hechas, <a title="La lista de The Links Association" href="http://www.migrantgolfer.com/the-true-links-courses-of-the-world/" target="_blank"><em><strong>The Links Association</strong></em> hizo pública recientemente una lista con todos los campos verdaderamente links existentes</a>. Son un total de 246 (incluyendo campos de 9 hoyos), de los cuales 210 están en las islas Británicas, 14 en la Europa Continental (ninguno de ellos en España), 16 en Australia y Nueva Zelanda, 5 en Estados Unidos y solo 1 en África.</p>
<p>Que un campo haya quedado fuera de tan selecta lista no debe suponer ninguna afrenta ni menoscabo de su calidad. De hecho, según la lista de los 100 mejores campos de golf del mundo de <em><strong>Golf Digest</strong></em>, solo hay 9 links entre los 25 mejores campos del mundo, y solo uno entre los cinco primeros, Royal County Down en el puesto 4 por detrás de Pine Valley, Cypress Point y Augusta National.</p>
<p>Por si hay alguien inquieto aún por la resolución de lo que se anunciaba en el primer párrafo, pero sin ganas de leer la lista completa de <em><strong>The Links Association</strong></em>, hemos de decir que no, que ni Chambers Bay ni Whistling Straits están dentro de los 246 elegidos, ni lo están tampoco ninguno de los campos que hayan albergado alguna vez el <strong>US Open</strong> o el <strong>PGA Championship</strong>, de manera que el único Grande que se juega en un links sigue siendo el <strong>Open Champioship</strong>.</p>
<div id="attachment_126767" style="width: 580px" class="wp-caption alignright"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/Humewood.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-126767" decoding="async" loading="lazy" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/Humewood.jpg" alt="Humewood Golf Club, el único links africano de la lista de The Links Association" width="570" height="262" class="size-full wp-image-126767" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/Humewood.jpg 570w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2015/08/Humewood-300x138.jpg 300w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></a><p id="caption-attachment-126767" class="wp-caption-text">Humewood Golf Club, el único links africano de la lista de The Links Association</p></div>
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		<title>Una forma de arte absolutamente individual</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Ramón Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Jan 2016 19:17:22 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[“No se habla de otra cosa”, dicen que solía escribir Luis María Anson en el ABC auténtico. Las victorias de Tiger en Doral y Bay Hill, y con ella la reapertura del debate de su eterno retorno, solo han supuesto una pausa en la polémica que supusieron las declaraciones de Tim Finchem rechazando las nuevas [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>“No se habla de otra cosa”</em>, dicen que solía escribir Luis María Anson en el ABC auténtico. Las victorias de Tiger en Doral y Bay Hill, y con ella la reapertura del debate de su eterno retorno, solo han supuesto una pausa en la polémica que supusieron las declaraciones de Tim Finchem rechazando las nuevas normas sobre el putter para 2016. A pesar de su reciente, y creciente, popularidad, ni el concepto de usar el cuerpo como anclaje ni el putt largo en sí son ideas nuevas.<span id="more-74012"></span></p>
<p>El primer jugador que usa el cuerpo para dar estabilidad al putt es Leo Diegel. En 1924 desarrolla un stance de putt muy encorvado y sacando mucho los codos, de forma que puede apoyar el extremo de un putter de longitud normal en el abdomen. Esa llamativa postura pasó a conocerse como Diegeling por parte de sus adversarios. Fuera por el Diegeling o no, Leo Diegel mejoró espectacularmente sus resultados, pasando de 4 a 26 victorias, incluyendo dos <strong>PGA Championship</strong> y otros 10 top ten entre <strong>US Open</strong>, <strong>Open Championship</strong> y <strong>PGA Championship</strong>. El estilo de Diegel pasó al olvido tan pronto su inventor dejó la competición y hasta la década de los 60 no volvió a retomarse el tema.</p>
<div id="attachment_74018" style="width: 270px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/03/LeoDiegelPutt.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-74018" decoding="async" loading="lazy" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/03/LeoDiegelPutt.jpg" alt="Leo Diegel y su “Diegeling”" title="Leo Diegel y su “Diegeling”" width="260" height="332" class="size-full wp-image-74018" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/03/LeoDiegelPutt.jpg 260w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/03/LeoDiegelPutt-234x300.jpg 234w" sizes="(max-width: 260px) 100vw, 260px" /></a><p id="caption-attachment-74018" class="wp-caption-text">Leo Diegel y su “Diegeling”</p></div>
<p>En 1961 Richard T. Parmley presentó una solicitud ante la oficina de patentes de Estados Unidos para registrar un putter que usaba el tronco del jugador como pivote. En su escrito de solicitud, Parmley presenta su invento diciendo que supone una nueva forma de patear justificada por la dificultad y la gran habilidad que exige el juego en el green. Con su invento pretende hacer más fácil el golpe de putt, sin eliminar completamente la habilidad necesaria y sin alejarse demasiado del diseño de los palos tradicionalmente usado a tal efecto. Para ello propone añadir una extensión de 12 a 15 pulgadas al extremo de la varilla, para que pueda apoyarse en el tronco del jugador, manteniendo el grip en su posición ortodoxa. En la misma solicitud de patente, plantea una variación del diseño en la que la extensión de la varilla está angulada con respecto al eje del putter para facilitar el grip. La patente se le concedió en 1965, pero no atrajo ningún interés a pesar de que un año después Phil Rodgers gana el <strong>Doral Open</strong> y el <strong>Buick Open</strong> usando con un putter ligeramente más largo apoyado en su estómago, al estilo de Leo Diegel.</p>
<div id="attachment_74007" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/03/Patente_Parmley.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-74007" decoding="async" loading="lazy" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/03/Patente_Parmley.jpg" alt="Esquema de la patente de Parmley" title="Esquema de la patente de Parmley" width="300" height="459" class="size-full wp-image-74007" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/03/Patente_Parmley.jpg 300w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/03/Patente_Parmley-196x300.jpg 196w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-74007" class="wp-caption-text">Esquema de la patente de Parmley</p></div>
<p>El primer putter largo tal cual lo entendemos hoy lo construyó de forma casera el jugador del circuito sénior Charlie Owens a principio en 1983. Soldando dos varillas hasta alcanzar una longitud de 51 pulgadas, Owens no buscaba mejorar su técnica de putt, sino aliviar sus problemas de rodillas y espalda, consecuencia de un accidente que tuvo en 1952 cuando servía en el ejercito como paracaidista. Owens llamó a ese putt “Slim Jim”, mientras que el resto de jugadores lo llamaron “la chimenea”. Con “la chimenea” Charlie Owens consiguió sus dos únicas victorias en el circuito sénior, y con ellas algo más de 700.000 $. Un fabricante de California puso a la venta el Slim Jim, de nuevo con escaso éxito. Sin embargo esas victorias no pasaron desapercibidas para Johnny Miller, que usó un putter largo para ganar el <strong>AT&#038;T</strong> en Pebble Beach de 1987, aunque sujetándolo contra el antebrazo en lugar de apoyarlo en el tronco.</p>
<p>Hasta ese momento el putter largo, fuera belly o fuera putter escoba, no pasaba de ser una curiosidad que no atraía el interés de las altas esferas del golf mundial. La primera declaración al respecto la hacen en agosto de 1989 de forma conjunta el R&#038;A y la USGA, afirmando que los putters largos seguirían siendo legales. Los órganos rectores reaccionaron a la polvareda que levantó la victoria de Orville Moody en el <strong>US Senior Open</strong> de ese mismo año con un putter escoba. Con ese título se unía al selecto grupo de jugadores que habían ganado el <strong>US Open</strong> y el <strong>Senior US Open</strong>, formado por Arnold Palmer, Jack Nicklaus, Gary Player, o Lee Trevino, entre otros. A decir de Johnny Miller, Moody era el peor jugador con el putt en la historia del circuito, tanto que verlo daba ganas de llorar según Charlie Owens. El cambio al putt largo mejoró de forma espectacular sus estadísticas en el green y pasó a estar entre los mejores. En cualquier caso David Fay, a la sazón director ejecutivo de la USGA, zanjó el tema: <em>“El putt es una forma de arte absolutamente individual. Prohibir el estilo individual de un jugador le quitaría aliciente al juego”</em></p>
<div id="attachment_74004" style="width: 290px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/03/Charlie_Owens.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-74004" decoding="async" loading="lazy" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/03/Charlie_Owens.jpg" alt="Charlie Owens en la actualidad" title="Charlie Owens en la actualidad" width="280" height="405" class="size-full wp-image-74004" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/03/Charlie_Owens.jpg 280w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/03/Charlie_Owens-207x300.jpg 207w" sizes="(max-width: 280px) 100vw, 280px" /></a><p id="caption-attachment-74004" class="wp-caption-text">Charlie Owens en la actualidad</p></div>
<p>Los putters largos empezaron a abrirse camino en el <strong>PGA Tour</strong> y poco después se produce la primera victoria (la de Phil Rodgers no puede contabilizarse porque el circuito profesional aún dependía de la PGA y no se había fundado el <strong>PGA Tour</strong> tal cual se conoce hoy día). La consigue Rocco Mediate en Doral en 1991. En el año 2000 Paul Azinger consigue la segunda en el <strong>Sony Open</strong>, la primera victoria que lograba en los siete años que habían transcurrido desde que se le diagnosticó un linfoma.</p>
<p>En los años siguientes cada vez son más, y más importantes, los jugadores que empiezan a hacer uso del putter largo. Vijay Singh realiza su mejor temporada en 2004 alternando entre el putter largo y el convencional, Trevor Immelman gana en el European Tour a las dos semanas de cambiar al putter largo, Stewart Cink gana tres veces con un putter largo antes de volver al putter convencional para ganar el <strong>Open Championship</strong> en 2009, el mismo torneo que Sergio García perdió en Carnoustie con un belly putter.</p>
<p>En abril de 2011 la USGA volvió a opinar sobre el tema por medio de su presidente ejecutivo, Mike Davies: <em>“No vemos que sea una gran moda. Tampoco es que todos los jugadores jóvenes los estén usando. Ni siquiera ha ganado nadie un Grande utilizando una de esas cosas ancladas. No vemos que sea verdaderamente perjudicial para el juego”</em>. Sus palabras fueron proféticas: De los siguientes siete Grandes, tres se ganaron con putters largos anclados al tronco. Y entonces sí pasó a ser perjudicial para el juego.</p>
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		<title>Hitler, el golf y el poder de los símbolos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Óscar Díaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Jan 2016 18:46:31 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em>“La batalla deportiva y caballeresca despierta las mejores cualidades humanas. No separa, sino que une a los contendientes con comprensión y respeto. También ayuda a vincular a los países en el espíritu de la paz. Por eso la llama olímpica jamás debe morir”.</em></p>
<p>La autoría de este discurso elevado corresponde a alguien consciente del valor de la palabra y de los símbolos, alguien que manejaba el verbo y los tiempos, que se aprovechaba de los rituales y las imágenes poderosas… y que no dudó en pervertir el ideal olímpico que afirmaba defender para convertirlo en una herramienta propagandística.<span id="more-60230"></span></p>
<p>Al ascender al poder, Hitler se encontró con una baza publicitaria inesperada: antes de su nombramiento como canciller, Berlín, la capital de la República de Weimar, había sido seleccionada como sede de los undécimos <strong>Juegos Olímpicos</strong> de la era moderna después de superar en la última votación del COI a Barcelona. Berlín recuperaba así los Juegos que tenían que haberse celebrado en 1916 y que fueron suspendidos por la Primera Guerra Mundial.</p>
<p>Para Hitler, los <strong>Juegos Olímpicos</strong> de 1936 eran la operación de propaganda ideal en una época tumultuosa, dado que el auge nacionalsocialista empezaba a hacer mella en su imagen exterior. No se escatimaron esfuerzos. Desde la creación del ritual de los relevos de la antorcha olímpica a la puesta en escena a cargo del arquitecto devenido en ministro Albert Speer y la filmación de la cineasta Leni Riefenstahl, los <strong>Juegos Olímpicos</strong> de Berlín fueron los primeros dominados por la imagen.</p>
<p>Una vez superadas las amenazas de boicot que al final solo secundaron la Unión Soviética y España (que intentó organizar una <strong>Olimpiada Popular</strong> paralela en Barcelona del 23 al 26 de julio, competición frustrada por el inicio de la Guerra Civil), los Juegos Olímpicos tuvieron lugar en Berlín del 1 al 16 de agosto con notable éxito deportivo para los alemanes (fueron primeros destacados en el medallero). Sin embargo, dicho éxito quedó eclipsado por la actuación del estadounidense Jesse Owens, la némesis del régimen nazi, y sus cuatro medallas de oro. Los que pretendían usar los <strong>Juegos Olímpicos</strong> como símbolo se encontraron con que la imagen que pervivió fue la de aquel atleta negro triunfante, lo más opuesto al ideal ario.</p>
<p>Sin duda, la historia del desaire de Hitler por las cuatro medallas de Jesse Owens es la más conocida de estos <strong>Juegos Olímpicos</strong>, pero Owens no fue el único que puso “en su sitio” al dictador alemán en aquellos días…</p>
<p>El 26 y el 27 de agosto tuvo lugar en el Club de Golf de Baden-Baden el <strong>Golfpreis der Nationen (Premio de las Naciones)</strong>, un torneo de golf que, pese a que <a title="Peggy Abbott nunca lo supo: historia del golf en los Juegos Olímpicos" href="http://www.cronicagolf.com/peggy-abbott-nunca-lo-supo/" target="_blank">este deporte llevaba 32 años sin formar parte del programa olímpico</a>, se celebró al abrigo de los Juegos, que habían finalizado 10 días atrás.</p>
<p>La iniciativa partió de Karl Henkell, presidente de la Federación Alemana de Golf (Deutscher Golf Verband) y encontró el respaldo entusiasta de Hitler, que decidió donar el trofeo para los ganadores, una bandeja de plata dorada de 45 cm de diámetro con la inscripción <strong><em>Golfpreis der Nationen, Gegeben von Fuhrer and Reichskanzler (Premio de las Naciones, donada por el Fuhrer y Canciller)</em></strong>. Manufacturada por Emil Lettre, célebre orfebre berlinés que se había ocupado de otras piezas relacionadas con los Juegos, en el trofeo destacaba la incrustación de ocho discos de ámbar amarillo, esta resina fosilizada convertida en joya que los alemanes asociaban a la mitología nórdica.</p>
<div id="attachment_60227" style="width: 580px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2012/08/TrofeoHitler_header.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-60227" decoding="async" loading="lazy" class="size-full wp-image-60227" title="El trofeo del Golfpreis der Nationen" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2012/08/TrofeoHitler_header.jpg" alt="El trofeo del Golfpreis der Nationen" width="570" height="244" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2012/08/TrofeoHitler_header.jpg 570w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2012/08/TrofeoHitler_header-300x128.jpg 300w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></a><p id="caption-attachment-60227" class="wp-caption-text">El trofeo del Golfpreis der Nationen</p></div>
<p>La decisión de apoyar este torneo por parte de Hitler fue, cuando menos, extraña, porque Alemania distaba de ser una gran potencia golfística. Como cuenta el francés George Jeanneau en el libro <strong><em>Le Golf et les Jeux</em></strong>, en el país había menos de 50 campos y no abundaban los jugadores capaces de bajar de 80 golpes. Sin embargo, se cursó la invitación a treinta y seis países, de los que acudieron solo siete (Gran Bretaña, Checoslovaquia, Francia, Holanda, Hungría, Italia y los anfitriones), ya que un buen número de federaciones nacionales decidieron declinar el ofrecimiento ante el trato que se dispensaba a los socios judíos en muchos de los campos alemanes.</p>
<p>Por el Reino Unido, y convocados por la English Golf Union, acudieron Arnold Bentley, de Hesketh, y Tommy Thirsk, natural de Ganton, población del condado de Yorkshire, ambos jugadores amateurs de gran nivel y favoritos sobre el papel en esta competición a 72 hoyos stroke play por parejas, repartidos en dos días de juego y en la que se sumaban los resultados de los dos miembros de cada pareja.</p>
<p>Pese a la supuesta ventaja del conjunto inglés, los representantes alemanes, el jovencísimo Leonard von Beckerath y C. A. Helmers, finalizaron los 36 hoyos del primer día con un total de 282 golpes, cinco menos que el combinado francés, mientras que los ingleses quedaban provisionalmente en tercera posición. El honor alemán, supuestamente maltrecho tras la afrenta de Owens, podía restablecerse en cierta medida con la victoria alemana y el infame Joachim von Ribbentrop, ministro de Asuntos Exteriores y representante de Hitler en el torneo, no tardó en comunicar al Führer que el triunfo alemán estaba prácticamente asegurado.</p>
<p>Mientras se disputaba el turno de mañana del segundo día de competición, Hitler salió hacia Baden-Baden para hacer entrega del trofeo y disfrutar del éxito del equipo alemán, en cabeza después de 54 hoyos con tres golpes de ventaja sobre el conjunto inglés pese a los heroicos esfuerzos de Tommy Thirsk, que batió el récord del campo con un gran 65. Pero nadie contaba con lo que sucedió a continuación, ya que Thirsk repetía por la tarde su impresionante actuación matinal y el conjunto inglés acababa imponiéndose por cuatro golpes a Francia y doce a Alemania, que se vino abajo en la última vuelta.</p>
<p>Ante la magnitud del desastre alemán, Ribbentrop partió en coche para interceptar a Hitler y comunicárselo. Según cuenta la anécdota, este, furioso, dio media vuelta y volvió a Berlín, con lo que al final fue Karl Henkell, presidente de la Federación Alemana de Golf, quien tuvo que hacer entrega del trofeo a la pareja inglesa.</p>
<div id="attachment_60226" style="width: 580px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2012/08/Thirsk_Bentley_header.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-60226" decoding="async" loading="lazy" class="size-full wp-image-60226" title="Tommy Thirsk y Arnold Bentley, con sus trofeos" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2012/08/Thirsk_Bentley_header.jpg" alt="Tommy Thirsk y Arnold Bentley, con sus trofeos" width="570" height="344" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2012/08/Thirsk_Bentley_header.jpg 570w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2012/08/Thirsk_Bentley_header-300x181.jpg 300w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></a><p id="caption-attachment-60226" class="wp-caption-text">Tommy Thirsk y Arnold Bentley, con sus trofeos</p></div>
<p>Curiosamente, el “trofeo de Hitler” tuvo una vida atribulada desde que llegó a territorio inglés. Pese a la gesta de Thirsk y Bentley, el origen de la bandeja no la hizo muy popular a ojos de los rectores de la English Golf Union, que la tuvieron arrinconada en su sede durante 20 años y que finalmente la cedieron al Golfers Club en 1955, con lo que se inició un llamativo periplo. Al cabo de los años este club londinense desapareció y sus activos pasaron a manos de una empresa propiedad del escocés Leonard Sculthorp, socio del New Club de St. Andrews, que tuvo el trofeo en su residencia durante 10 años y posteriormente lo prestó al British Golf Museum, situado junto a la casa club del Royal &amp; Ancient en la “cuna del golf”. Allí se quedó hasta 2011, cuando finalizó la cesión, y meses después su dueño lo puso a la venta en la casa de subastas Bonham.</p>
<p>Y aquí es donde se cierra el círculo olímpico del “trofeo de Hitler”, ya que el 1 de junio, apenas dos días antes de que la antorcha de los recientes <strong>Juegos Olímpicos</strong> pasara por Southport, ciudad de origen del Hesketh Golf Club (de donde procedía Arnold Bentley, uno de los miembros de la pareja inglesa), Derek Holden, presidente de dicho club, se hizo con la bandeja en la subasta mencionada por 15.000 libras reunidas gracias a las aportaciones de sus socios.</p>
<p>Por lo tanto, la bandeja vuelve a estar con los demás trofeos donados por el hijo de Arnold en la sala Bentley del club de Hesketh… y a la sombra de un majestuoso abeto que Bentley también recibió como premio aquella tarde del 27 de agosto de 1936 de manos de los organizadores alemanes cuando apenas era un pimpollo diminuto en una macetita, y que el inglés decidió plantar allí a su regreso.</p>
<p>Después de 76 años por fin se reúnen la bandeja y el árbol, dos símbolos que recuerdan la memoria de los dos primeros inglesitos que forzaron la retirada de Hitler… incluso antes de que comenzara la guerra.</p>
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		<title>El golf y el desembarco de Normandía</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Óscar Díaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Jan 2016 15:59:43 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[“Ok, let’s go”. Pocas veces una frase tan escueta ha sido tan trascendental. El autor: Dwight D. Eisenhower, comandante en jefe de las fuerzas aliadas. Su significado: la puesta en marcha de la Operación Overlord, el llamado desembarco de Normandía, aprovechando una pequeña ventana de buen tiempo que se esperaba para el 6 de junio [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>“Ok, let’s go”</em>. Pocas veces una frase tan escueta ha sido tan trascendental. El autor: Dwight D. Eisenhower, comandante en jefe de las fuerzas aliadas. Su significado: la puesta en marcha de la Operación Overlord, el llamado desembarco de Normandía, aprovechando una pequeña ventana de buen tiempo que se esperaba para el 6 de junio de 1944 en el canal de la Mancha.<span id="more-103120"></span></p>
<p>Esas pocas palabras, dignas continuadoras del <em>“Nunca tantos debieron tanto a tan pocos”</em> que pronunció Churchill durante la batalla de Inglaterra, tuvieron una importancia capital en el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial. Si Eisenhower llega a demorar quince días el desembarco como muchos de sus asesores le aconsejaban, la fuerza expedicionaria se hubiera topado con un intenso periodo de tormentas que habría dificultado la invasión, y las circunstancias adversas probablemente habrían provocado un estancamiento del frente y retrasado al menos un año la caída de Hitler. Como defiende el historiador Anthony Beevor, ese posible inconveniente habría tenido una notable influencia sobre el equilibrio de fuerzas en la Europa de la posguerra a causa del avance del frente oriental y la ofensiva rusa por el Rin.</p>
<p>Eisenhower era consciente del peso que se echaba sobre sus hombros al tomar esa decisión en Southwick Park, el cuartel general de la Fuerza Expedicionaria Aliada ubicado en el área de Portsmouth, y sufrió las consecuencias durante toda su vida. Aunque su causa era más que justa, sabía que había mandado a la muerte a miles de hombres y eso le impedía hablar ante los veteranos sin derrumbarse. De hecho, esto hizo que Eisenhower llegara a ausentarse de la celebración del décimo aniversario del desembarco pese a ocupar la presidencia de los Estados Unidos por aquel entonces.</p>
<p>Antes, durante y después de la guerra, Eisenhower utilizó el golf como refugio y alivio para sus tribulaciones. Cuando lo destacaron a Londres para que encabezara los esfuerzos bélicos aliados, Eisenhower decidió prescindir de su residencia oficial en la capital (más vulnerable ante un posible ataque aéreo alemán) y se instaló en una casa de dos pisos y cinco habitaciones cerca de Kingston llamada Telegraph Cottage, a unos cuarenta minutos de su cuartel general. Curiosamente, la casa daba al hoyo 13 del Coombe Hill Golf Club, uno de los mejores campos de golf de las inmediaciones de Londres, diseñado por J. F. Abercromby y entre cuyos socios más ilustres se encontraba el primer ministro del país, Winston Churchill.</p>
<p>Eisenhower pronunció el célebre <em>“Ok, let’s go”</em> en el cuartel general de Southwick Park, pero desde años antes ya meditaba largamente sobre la invasión de Europa y del norte de África en su residencia y, por qué no decirlo, en los hoyos del recorrido londinense. Aun así, el militar estadounidense solo se permitía ligeros respiros y, por motivos de seguridad y de disponibilidad, nunca jugaba más de cinco de los dieciocho hoyos del campo. Como nos cuenta John Strege en su magnífico libro <a title="When War Played Through, de John Strege" href="http://www.amazon.es/When-War-Played-Through-During-ebook/dp/B001O4YGGA" target="_blank"><em><strong>When war played through</strong> </em></a>(<em>Cuando hubo que dar paso a la guerra</em>), como su jardín daba al green del 13, Eisenhower empezaba por el tee del 14, seguía por el 15 y luego volvía a su casa jugando los hoyos 11, 12 y 13.</p>
<p>Los miles de soldados que el comandante en jefe envió a las playas de Normandía eran una muestra representativa de las sociedades estadounidense, inglesa, canadiense y francesa y, como es obvio, entre ellos había un buen número de jugadores de golf. Aunque la mayoría de los profesionales estadounidenses que participaban del esfuerzo bélico lo hacían en puestos más o menos resguardados y llevaban a cabo labores promocionales y de recaudación de fondos (algunos a su pesar, como Ben Hogan, que quiso ser piloto pero fue rechazado por padecer una forma benigna de hemofilia), otros llegaron a entrar en combate e incluso pisaron las playas de la costa normanda. Entre ellos, dos de los mejores golfistas de la historia, Bobby Jones y Lloyd Mangrum, jugadores a quien Eisenhower idolatraba (especialmente al primero).</p>
<p>En 1944, con 42 años, Robert Tyre Jones Jr., llevaba casi dos lustros retirado (aunque seguía acudiendo a sus citas con el Masters) y se resistía a desempeñar un papel protocolario en la Segunda Guerra Mundial. Encuadrado en el Cuerpo Aéreo del Ejército, y después de ocupar diversos puestos en la retaguardia, recibió varios cursos en la Escuela de Inteligencia y lo asignaron a la 84ª Escuadrilla de Caza del Noveno Mando Aéreo Táctico de la Novena Fuerza Aérea, destinada en Londres.</p>
<p>Poco antes del Día D, la unidad de Jones fue transformada en una unidad de infantería y fue movilizada para que, al día siguiente del desembarco, se adentrara treinta kilómetros en territorio francés y asegurara un aeródromo. El por entonces teniente coronel Jones entró en combate junto a sus hombres y durante dos días tuvieron que aguantar las andanadas enemigas, una experiencia que causó una honda impresión en el astro estadounidense. De hecho, Jones nunca quiso dar detalles de su experiencia en aquellos días y poco después se licenció con todos los honores y volvió a Estados Unidos para cuidar de su enfermo padre.</p>
<p><a title="Lloyd Mangrum, el golfista olvidado" href="http://www.cronicagolf.com/lloyd-mangrum-el-golfista-olvidado/" target="_blank">Lloyd Mangrum</a>, por su parte, era un golfista circunspecto y de genio volátil cuyo juego estaba a la altura de los mejores (a lo largo de su carrera logró 36 victorias en el <strong>PGA Tour</strong>). Mangrum era otro de los que podía haberse aprovechado de su notoriedad para evitar un puesto en combate, pero rechazó la plaza que le ofrecieron en Fort Meade y acabó en una unidad de reconocimiento desembarcando en la playa de Omaha, una de las cinco elegidas en el Día D y que fue apodada “Omaha la sangrienta” por la crudeza de los combates que tuvieron lugar en ella.</p>
<p>Mangrum llegó en la segunda oleada y, en pleno combate, su jeep volcó y se rompió el brazo por dos sitios, con lo que se quedó fuera de juego en el primer día. Curiosamente, Mangrum convaleció de su lesión en el lugar más apropiado para un golfista, St. Andrews, donde se recuperó para reintegrarse meses después a la acción en el frente y luchar en la batalla de las Ardenas. En ella, Mangrum recibió dos balazos en una encarnizada refriega contra los alemanes y por ello recibió dos Corazones Púrpura, condecoraciones más que justas para alguien que prefirió arriesgar el pellejo en lugar de quedarse en un puesto cómodo en la retaguardia. Como dijo cuando le ofrecieron el puesto de profesional en Fort Meade, <em>“estoy en el Ejército para luchar por mi país, no para jugar al golf”</em>, una frase que resume a la perfección el talante de este curioso personaje, tristemente desconocido para el gran público por su difícil carácter.</p>
<p>Precisamente junto a Omaha, la playa a la que llegó Mangrum, está el <a title="Web del Omaga Beach Golf Club" href="http://www.omahabeachgolfclub.com/" target="_blank">Omaha Beach Golf Club</a>, mudo testigo y atalaya ideal para contemplar gran parte de los escenarios del desembarco de Normandía. Situado en el término municipal de Port-en-Bessin, el club cuenta con dos recorridos, Le Mer y Le Manoir, y el primero de ellos, un diseño del francés Yves Bureau, cuenta con espectaculares vistas de muchas de las estructuras supervivientes del desembarco. El puerto artificial de Arromanches, los búnkeres de artillería de Longues-sur-Mer y la playa de Omaha son algunos de los elementos más representativos que se ven desde un campo cuyos hoyos fueron rebautizados en el 50º aniversario del Día D con los nombres de los líderes del desembarco. ¿Adivinan a quién se homenajea en el hoyo 1? A Dwight D. Eisenhower, como no podía ser de otro modo.</p>
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		<title>Las diez mejores películas de golf de la historia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Óscar Díaz]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Jan 2016 13:23:51 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Sí, empezamos pronto con los tópicos. Queda claro que no hemos podido evitar la tentación de recurrir a uno de los elementos omnipresentes de las publicaciones internáuticas: las listas. Pese a todo, intentaremos que nuestros “top 10” siempre contengan algún elemento diferenciador y para ello queremos huir de las típicas enumeraciones sobre temas trillados. Ya [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Sí, empezamos pronto con los tópicos. Queda claro que no hemos podido evitar la tentación de recurrir a uno de los elementos omnipresentes de las publicaciones internáuticas: las listas. Pese a todo, intentaremos que nuestros “top 10” siempre contengan algún elemento diferenciador y para ello queremos huir de las típicas enumeraciones sobre temas trillados. Ya veremos si lo logramos.<span id="more-87"></span></p>
<p>Para empezar, queremos abordar un tema que, en conjunto, ha pasado desapercibido hasta la fecha, posiblemente por la escasa repercusión que han tenido las películas de golf si se comparan con las dedicadas a otros deportes. Pese a que hay un gran número de películas con escenas de golf memorables (como la maravillosa confusión entre Cary Grant y Katharine Hepburn en <em>La fiera de mi niña</em>, o las alegóricas y solitarias escenas protagonizadas por Bill Murray en <em>Lost in translation</em> o Will Smith en <em>Soy leyenda</em>), hay pocas películas centradas en nuestro querido deporte. Aquí tenéis una lista, huelga decir que tremendamente subjetiva, de las que consideramos mejores:</p>
<h5>10. ¡Qué par de golfantes! (The Caddy)</h5>
<p>Esta inocente comedia musical, dirigida por el eficaz artesano Norman Taurog, no deja de ser un vehículo para el lucimiento de Jerry Lewis y Dean Martin. Como es de esperar abundan los equívocos, las situaciones hilarantes y las canciones, una de las cuales (<em>That’s amore</em>) fue nominada al Oscar y ha sido utilizada en innumerables ocasiones. Además, también cuenta con la estimulante presencia de Donna Reed (<em>¡Qué bello es vivir!</em>). Saldada en casi todas las grandes superficies, es una compra obligada para todos los aficionados a las comedias de enredo y al golf, aunque la traducción deje algo que desear.</p>
<p><strong>Estrellas invitadas:</strong> Ben Hogan, Sam Snead, Byron Nelson, Julius Boros, Jimmy Thompson, Harry Cooper.</p>
<p><a href="//www.youtube.com/watch?v=2S63pfqy1DU&#038;fmt=18">//www.youtube.com/watch?v=2S63pfqy1DU</a></p>
<p><a href="//www.youtube.com/watch?v=2S63pfqy1DU&#038;fmt=18"><img decoding="async" loading="lazy" src="//img.youtube.com/vi/2S63pfqy1DU/default.jpg" width="130" height="97" border=0></a></p>
<h5>9. Bobby Jones: la carrera de un genio (Bobby Jones: stroke of genius)</h5>
<p>Otro caso de película con un gran potencial y un reparto atractivo que se queda en poco. Pese a la presencia del eficaz Jim Caviezel como Bobby Jones y del carismático Jeremy Northam como Walter Hagen, este biopic del mejor golfista amateur de la historia tiene tics de telefilme con pretensiones, el clásico <em>Estrenos TV</em> de domingo por la tarde y poca chicha, sumido en honduras melodramáticas y tremebundos obstáculos. Se reconoce el esfuerzo interpretativo de Caviezel después de bajarse de la cruz de <em>La pasión de Cristo</em>, aunque resulta algo doloroso ver su swing de golf, sobre todo si se compara con el grandioso swing original de Jones.</p>
<p><a href="//www.youtube.com/watch?v=4wjHsPwKFyE&#038;fmt=18">//www.youtube.com/watch?v=4wjHsPwKFyE</a></p>
<p><a href="//www.youtube.com/watch?v=4wjHsPwKFyE&#038;fmt=18"><img decoding="async" loading="lazy" src="//img.youtube.com/vi/4wjHsPwKFyE/default.jpg" width="130" height="97" border=0></a></p>
<h5>8. Follow the sun</h5>
<p>Esta biografía de Ben Hogan protagonizada por Glenn Ford y Anne Baxter contaba con todos los elementos para ser un clásico, pero se quedó lejos de ello. Centrada en su relación con su esposa Valerie, la película se convierte en la arquetípica historia de amor y de superación (sobre todo tras el grave accidente de coche de Hogan), pero apenas consigue transmitir la grandeza y el carisma de este jugador. Como curiosidad, en la película aparecen varios rivales de la época, como Jimmy Demaret y Cary Middlecoff, y el que es considerado decano de los periodistas de golf estadounidenses, Grantland Rice. No obstante, se deja ver si desconectamos nuestro sentido crítico.</p>
<p><strong>Estrellas invitadas:</strong> Jimmy Demaret, Cary Middlecoff, Sam Snead.</p>
<h5>7. Dead solid perfect</h5>
<p>Pese a ser la película de golf preferida de John Daly, esta película hecha para televisión de la HBO no se ha llegado a estrenar en nuestro país y ni siquiera se ha asomado por nuestros canales. Pese a todo, cuenta con un buen número de seguidores y se ha convertido en un filme de culto, gracias a un guión sólido en el que se narran las desventuras de un jornalero del golf con problemas con el alcohol (se entiende que Daly se sienta identificado) que pretende ganarse la vida en el PGA Tour. Randy Quaid está más que correcto en su papel de Kenny Lee y también aparece el siempre eficaz Jack Warden. Y si hay algún fan de la música electrónica y del <em>krautrock</em>, la banda sonora es de Tangerine Dream (¡ug!).</p>
<p><strong>Estrellas invitadas:</strong> Peter Jacobsen, Mac O’Grady, Bob Harrison.</p>
<h5>6. Terminagolf (Happy Gilmore)</h5>
<p>La desternillante historia de un jugador de hockey que acaba en el PGA Tour gracias a su heterodoxo y potente swing es digna heredera de <em>El club de los chalados (Caddyshack)</em> y no ha tardado en convertirse en una de las películas preferidas de todos los golfistas. Los chistes suelen ser igual de toscos que el swing del protagonista, encarnado por el histriónico Adam Sandler, pero cumplen con su objetivo y es imposible resistirse a esbozar una sonrisa durante toda la película (e incluso soltar un par de carcajadas). Dista de ser una obra de arte y ensayo, pero cumple perfectamente con su función: entretiene y ofrece una estupenda excusa para tragarnos otra película de golf.</p>
<p><strong>Estrellas invitadas:</strong> Lee Treviño, Mark Lye.</p>
<p><a href="//www.youtube.com/watch?v=aa0hSPPW1so&#038;fmt=18">//www.youtube.com/watch?v=aa0hSPPW1so</a></p>
<p><a href="//www.youtube.com/watch?v=aa0hSPPW1so&#038;fmt=18"><img decoding="async" loading="lazy" src="//img.youtube.com/vi/aa0hSPPW1so/default.jpg" width="130" height="97" border=0></a></p>
<h5>5. Tin Cup</h5>
<p>Pese a la pátina de comedia romántica centrada en la relación entre Roy McAvoy (Kevin Costner) y la psicóloga Molly Griswold (Rene Russo), posiblemente <em>Tin Cup</em> es la película que más mella haya hecho en el imaginario colectivo de los aficionados al golf, jueguen o no. ¿Quién no ha tenido su momento de ofuscación <em>Tin Cup</em> en un campo de golf? ¿Quién no se ha identificado con el sufrimiento de McAvoy ante el golpe definitivo? La dirección corre a cargo de Ron Shelton, un artesano especializado en comedias románticas con tintes deportivos (<em>Los blancos no la saben meter, Los búfalos de Durham</em>), que cumple en su labor sin demasiadas florituras estilísticas. En la película aparece el ex profesional y comentarista Gary McCord, que durante un torneo sufrió la anécdota que inspiró la resolución de la película.</p>
<p><strong>Estrellas invitadas:</strong> Craig Stadler, Fred Couples, Peter Jacobsen, Ken Venturi, Corey Pavin, Phil Mickelson, Jerry Pate, Lee Janzen, Billy Mayfair, Steve Elkington, John Cook, Andrew Magee, Jeff Maggert, D. A. Weibring, Blaine McAllister, Tom Purtzer, Bruce Lietzke, Tommy Armour III, Jim McLean, Amy Alcott, Johnny Miller.</p>
<p><a href="http://www.trailerfan.com/movie/tin_cup/trailer" target="_blank"></p>
<p><a href="//www.youtube.com/watch?v=uTc9aAdOfvM">//www.youtube.com/watch?v=uTc9aAdOfvM</a></p>
<p><a href="//www.youtube.com/watch?v=uTc9aAdOfvM"><img decoding="async" loading="lazy" src="//img.youtube.com/vi/uTc9aAdOfvM/default.jpg" width="130" height="97" border=0></a></p>
<p></a></p>
<h5>4. El club de los chalados (Caddyshack)</h5>
<p>La ópera prima del gran Harold Ramis (<em>Una terapia peligrosa</em>, <em>Atrapado en el tiempo</em>) es un monumento al humor grueso en el que Chevy Chase y Bill Murray, que en aquella época triunfaban en el <em>Saturday Night Live</em> estadounidense, se sentían como peces en el agua. Pese a su tosquedad y a que jamás pensé que me gustaría una película en la que saliera el cargante Rodney Dangerfield, esta comedieta ligera cuya acción se centra en un club de golf se ha convertido en todo un clásico y contiene escenas memorables (¡y una canción de <em>Journey </em>en la banda sonora!). De nuevo, no esperéis encontrarla en los estantes de cine de autor.</p>
<p><a href="//www.youtube.com/watch?v=zrTqenN1SqQ&#038;fmt=18">//www.youtube.com/watch?v=zrTqenN1SqQ</a></p>
<p><a href="//www.youtube.com/watch?v=zrTqenN1SqQ&#038;fmt=18"><img decoding="async" loading="lazy" src="//img.youtube.com/vi/zrTqenN1SqQ/default.jpg" width="130" height="97" border=0></a></p>
<h5>3. La leyenda de Bagger Vance</h5>
<p>Rannulph Junuh, un traumatizado veterano de guerra, regresa a su ciudad después de 15 años y las circunstancias conspiran para que acabe enfrentándose a los dos mejores golfistas de la época: Bobby Jones y Walter Hagen. Con la ayuda de Bagger Vance, un misterioso caddy que podría ser la síntesis perfecta de Bob Rotella, Jos Vanthispout y el Dalai Lama, Junuh (interpretado por el siempre eficaz Matt Damon) recupera su swing y, al mismo tiempo, la ilusión por vivir. Como muchas otras obras de Robert Redford, esta película está teñida de cierto “buenismo”, aunque el optimismo subyacente no llega a empalagar.</p>
<p><a href="//www.youtube.com/watch?v=EjNAulnPsHo&#038;fmt=18">//www.youtube.com/watch?v=EjNAulnPsHo</a></p>
<p><a href="//www.youtube.com/watch?v=EjNAulnPsHo&#038;fmt=18"><img decoding="async" loading="lazy" src="//img.youtube.com/vi/EjNAulnPsHo/default.jpg" width="130" height="97" border=0></a></p>
<h5>2. Juego de honor (The greatest game ever played)</h5>
<p>Basada en el espectacular libro de Mark Frost, del que publicaremos una reseña en breve, esta película de Bill Paxton probablemente sea la mejor película de golf “pura” de todas las que reflejamos en esta lista. Tras demostrar su talento tras las cámaras en la intranquilizadora <em>Escalofrío </em>(que también recomiendo, aunque no tenga nada que ver con el golf), Paxton aprovecha los mimbres de esta historia basada en hechos reales: el duelo disputado en el Open de EE. UU. de 1913 entre el amateur Francis Ouimet y su ídolo, Harry Vardon, la primera gran estrella internacional del golf y el culpable de la difusión de este deporte en EE. UU. Paxton evita la fácil tentación de caer en el tópico de David contra Goliath y dirige con gran pulso, beneficiado por la adaptación del guión realizada por el propio autor del libro y por la gran interpretación del joven Shia LaBeouf y de Stephen Dillane como Vardon. Absolutamente imprescindible.</p>
<p><a href="http://www.alltrailers.net/the-greatest-game-ever-played.html" target="_blank"></p>
<p><a href="//www.youtube.com/watch?v=w2iYp8KrNeY">//www.youtube.com/watch?v=w2iYp8KrNeY</a></p>
<p><a href="//www.youtube.com/watch?v=w2iYp8KrNeY"><img decoding="async" loading="lazy" src="//img.youtube.com/vi/w2iYp8KrNeY/default.jpg" width="130" height="97" border=0></a></p>
<p></a></p>
<h5>1. La impetuosa (Pat and Mike)</h5>
<p>George Cukor, Katharine Hepburn, Spencer Tracy… ¿hace falta decir algo más? Si a estos ingredientes le sumamos el gran guión de Ruth Gordon y Garson Kanin, nominado al Oscar, tenemos la receta de una gran película. Cukor, Hepburn y Tracy repiten tres años después del gran éxito de <em>La costilla de Adán</em>, y pese a que esta película no es tan brillante como la anteriormente mencionada, sigue siendo una magnífica obra. Hepburn demuestra, una vez más, un espíritu indomable, un gran estilo con los palos de golf y se enfrenta cara a cara con la mejor jugadora de la historia, nada más y nada menos que Babe Didrikson Zaharias. Todo un clásico.</p>
<p><strong>Estrellas invitadas: </strong>Babe Didrikson Zaharias, Betty Hicks, Beverly Hanson, Helen Dettweiler.</p>
<p><a href="//www.youtube.com/watch?v=lNZ7UOF9aRk&#038;fmt=18">//www.youtube.com/watch?v=lNZ7UOF9aRk</a></p>
<p><a href="//www.youtube.com/watch?v=lNZ7UOF9aRk&#038;fmt=18"><img decoding="async" loading="lazy" src="//img.youtube.com/vi/lNZ7UOF9aRk/default.jpg" width="130" height="97" border=0></a></p>
<p>¿Qué os parece la selección? ¿Echáis de menos (o de más) alguna película? Por supuesto, esperamos vuestros vuestros comentarios, que podéis dejar en el apartado correspondiente de este mismo artículo o en el buzón de correo de nuestra web, <a title="Buzón de Crónica Golf" href="mailto:info@cronicagolf.com" target="_blank">info@cronicagolf.com</a>.</p>
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		<title>El Tratado de la Paz Perpetua</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Ramón Rodríguez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Jan 2016 11:24:56 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[En el año 1502 Jacobo IV de Escocia y Enrique VII de Inglaterra firmaban el Tratado de la Paz Perpetua que ponía fin a cerca de 200 años de guerra discontinua entre los dos reinos. El pacto, que obligaba también a sus descendientes, prohibía que un reino atacara al otro y establecía procedimientos para solucionar [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En el año 1502 Jacobo IV de Escocia y Enrique VII de Inglaterra firmaban el Tratado de la Paz Perpetua que ponía fin a cerca de 200 años de guerra discontinua entre los dos reinos. El pacto, que obligaba también a sus descendientes, prohibía que un reino atacara al otro y establecía procedimientos para solucionar los conflictos fronterizos que pudieran presentarse. <span id="more-69582"></span>Para darle solemnidad se acordó además el casamiento de Margarita Tudor, hija de Enrique, con Jacobo. De esa forma la casa Estuardo, a la que pertenecía Jacobo IV, entraba en la línea sucesoria del trono inglés como rama colateral. El Papa Borgia Alejandro VI actuaba como garante del pacto, con la potestad de excomulgar a quien lo violara. Con el tratado, ambos reyes se aseguraban la paz exterior para poder ocuparse de estabilizar sus reinos, temerosos de posibles alzamientos de distintas familias nobles.</p>
<div id="attachment_69579" style="width: 260px" class="wp-caption alignright"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/KingJamesIV.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-69579" decoding="async" loading="lazy" class="size-full wp-image-69579" title="El rey Jacobo IV de Escocia" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/KingJamesIV.jpg" alt="El rey Jacobo IV de Escocia" width="250" height="373" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/KingJamesIV.jpg 250w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/KingJamesIV-201x300.jpg 201w" sizes="(max-width: 250px) 100vw, 250px" /></a><p id="caption-attachment-69579" class="wp-caption-text">El rey Jacobo IV de Escocia</p></div>
<p>Sin embargo, la Paz Perpetua a la que hacía referencia el pacto duró poco más de diez años, hasta que Jacobo IV, obligado por la Vieja Alianza con Francia, invadió Inglaterra como respuesta a una invasión inglesa de territorio francés bajo el reinado de Enrique VIII. Jacobo encontró la muerte el 9 de septiembre de 1513 en la Batalla de Flodden Field. Su cadáver fue llevado a Londres, pero al haber sido excomulgado por la violación del Tratado de la Paz Perpetua, no pudo ser enterrado en sagrado. Su cuerpo permaneció insepulto en un convento hasta que desapareció tras el cisma anglicano.</p>
<p>El Tratado de la Paz Perpetua fue decisivo en la sucesión de la corona inglesa años después, pero casi más importante que para las relaciones entre Escocia e Inglaterra, lo fue para la historia del golf, porque puso las condiciones necesarias para levantar la prohibición de practicarlo y para su extensión fuera de Escocia.</p>
<h5>Las prohibiciones</h5>
<p>Es bien sabido que la primera mención escrita al juego del golf se encuentra en una orden que prohíbe su práctica. En las Actas del Parlamento escocés del seis de marzo de 1457, bajo el reinado de Jacobo II, se puede leer:</p>
<p><em>Así se ordena y decreta que Señores y Barones, tanto espirituales como temporales, organicen exhibiciones de arquería cuatro veces al año. Y que el fútbol y el golf sean completamente condenados y prohibidos. Y que un par de dianas sean colocadas en todas las iglesias parroquiales y el tiro sea practicado todos los domingos. Y concerniente al futbol y al golf, ordenamos que aquellos [que sean sorprendidos practicándolos] sean castigados por los Barones locales, o en su defecto, por los oficiales del Rey.</em></p>
<div id="attachment_69574" style="width: 260px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/Act_Parliament.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-69574" decoding="async" loading="lazy" class="size-full wp-image-69574" title="Acta del Parlamento del 6 de marzo de 1457" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/Act_Parliament.jpg" alt="Acta del Parlamento del 6 de marzo de 1457" width="250" height="345" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/Act_Parliament.jpg 250w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/Act_Parliament-217x300.jpg 217w" sizes="(max-width: 250px) 100vw, 250px" /></a><p id="caption-attachment-69574" class="wp-caption-text">Acta del Parlamento del 6 de marzo de 1457</p></div>
<p>En 1424, durante el reinado de Jacobo I, el Parlamento emitió una orden similar en la que solo se mencionaba al fútbol y no al golf. Ese hecho puede significar dos cosas; o bien los precursores del golf no se habían introducido aún en Escocia, o bien no gozaba de la popularidad que llegó a tener años después.</p>
<p>Tradicionalmente se ha atribuido esa prohibición a motivos defensivos. Durante todo el siglo XV el rey de Escocia estuvo en precario. La monarquía era débil, se apoyaba en una nobleza voluble, poderosa y tornadiza, y estaba sometida a la constante amenaza militar del reino de Inglaterra. De ahí que se viera en la práctica del tiro con arco una forma de mantener a punto un enorme ejército de leva, formado por todos los varones de más de 12 años.</p>
<p>Aunque los motivos militares y defensivos pudieron ser los más importantes, sin duda no fueron los únicos en la prohibición. El primitivo golf que se practicaba en Escocia era un juego más o menos derivado de juegos continentales como el <em>kolven</em>, el <em>jeu de maille</em> o la <em>paganica</em>. Todos ellos se disputaban en ámbitos reducidos, frecuentemente en las calles o en los jardines y patios de las iglesias, con el consiguiente peligro para transeúntes y cosas. Además la Iglesia tenía intereses adicionales más allá de la conservación de su patrimonio, porque los feligreses eran dados a cambiar la asistencia a las celebraciones religiosas por el golf primitivo, violando el precepto bíblico de descansar el domingo y dedicar ese día al señor:</p>
<p><em>“Seis días se trabajará; pero el día séptimo será día de descanso completo, consagrado a Yahveh. Todo aquel que trabaje en sábado, morirá. (Ex 31:15)”</em></p>
<p>A pesar de las amenazas civiles y religiosas, parece que la prohibición surtió poco efecto porque tuvo que ser reforzada con nuevas órdenes del Parlamento en el mismo sentido, en 1471 durante el reinado de Jacobo III y 1497, ya bajo Jacobo IV. Todos esos intentos de prohibir la práctica del golf, lejos de conseguirlo, lo hicieron evolucionar. Como suele ocurrir con todas las prohibiciones de costumbres hondamente arraigadas en una sociedad, la población respondió aguzando el ingenio para circunvenir las normas. Puesto que era arriesgado practicar el golf tal cual se había hecho hasta el momento, los jugadores buscaron lugares de juego alejados de miradas indiscretas e inquisitivas, y así llegaron a los links, terrenos baldíos y poco transitados por carecer de interés económico, al no servir ni para la agricultura ni para la ganadería. El cambio de ámbito de juego fue un paso más en la transformación de los primitivos juegos de mazo y pelota en el juego de largas distancias que conocemos hoy como golf.</p>
<p>Con la paz a la vista una vez encauzado el Tratado de Paz Perpetua, desaparecía la necesidad constante de una población entrenada militarmente, y por ello la prohibición dejó de tener sentido. El propio rey Jacobo IV se inició en el juego del golf, y en su contabilidad se puede encontrar el registro de la compra de un juego de palos de golf a un fabricante de arcos de Perth:</p>
<p><em>Item: 21 de septiembre – Al fabricante de arcos de St Johnestoun, por palos de golf, 14 chelines.</em></p>
<p>Anotaciones posteriores de su contabilidad, registran nuevas compras de material en St. Andrews y Edimburgo. De esta forma Jacobo IV Estuardo se convierte en el primer jugador de golf conocido, aunque poco más se sabe de su afición. Se dice que jugaba en North Inch, un parque de Perth en el que actualmente hay un campo de golf y lugar donde años antes se libró la batalla de los Clanes entre los Chattan y los Kay.</p>
<p>La prohibición real había desaparecido, pero permanecían las de otras instancias. La ciudad de Edimburgo se unió a la corriente prohibicionista en 1591, cuando su ayuntamiento decretó prohibido el golf y cualquier otro juego o divertimento insustancial durante el domingo. En 1593 dos jugadores, John Henrie y Pat Rogie fueron encarcelados por jugar al golf en Leith Links durante los oficios religiosos. Las quejas de los ciudadanos llegaron a oídos del rey Jacobo VI, quien en 1618 intervino ordenando que se dejara en paz a aquellos que practicaran el golf, entre otras aficiones, el domingo fuera de las horas de culto.</p>
<div id="attachment_69584" style="width: 580px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/SabbathBreakers.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-69584" decoding="async" loading="lazy" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/SabbathBreakers.jpg" alt="The Sabbath Breakers, grabado de J. C. Dollman (1896)" title="The Sabbath Breakers, grabado de J. C. Dollman (1896)" width="570" height="300" class="size-full wp-image-69584" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/SabbathBreakers.jpg 570w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/SabbathBreakers-300x157.jpg 300w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></a><p id="caption-attachment-69584" class="wp-caption-text">The Sabbath Breakers, grabado de J. C. Dollman (1896)</p></div>
<p>La Iglesia, preocupada por la salud espiritual de la población, no vio con buenos ojos la tolerancia real con el golf, segura de que los feligreses elegirían el golf antes que la asistencia a los oficios. Fueron muchos los sorprendidos practicando el golf en momentos inadecuados siendo castigados por ello. En las actas de la Junta de la Iglesia de Perth, un dos de enero de 1604 se dice:</p>
<p><em>Comparecen Robert Robertson, William Stenis, Andrew Donaldson, Alexander Niving, Adam Paul y Robert Meling, convictos de profanar el Sabbath del Señor al ausentarse de escuchar la Palabra y jugar al golf a la hora de la oración. Por tanto la Junta ordena primero que Robert Robertson que era el cabecilla del resto, pague una multa para los pobres y segundo que él y el resto comparezcan el próximo Sabbath en el lugar de Público Arrepentimiento para declarar su contrición ante toda la congregación.<br />
</em></p>
<div id="attachment_69580" style="width: 410px" class="wp-caption alignright"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/Perth_KirkSession.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-69580" decoding="async" loading="lazy" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/Perth_KirkSession.jpg" alt="Libro de actas de la junta de la iglesia de Perth" title="Libro de actas de la junta de la iglesia de Perth" width="400" height="290" class="size-full wp-image-69580" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/Perth_KirkSession.jpg 400w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/Perth_KirkSession-300x217.jpg 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><p id="caption-attachment-69580" class="wp-caption-text">Libro de actas de la junta de la iglesia de Perth</p></div>
<p>Ni siquiera los propios cargos de la Iglesia estaban libres de caer en la tentación. En 1651 la junta de la iglesia de Humbie, en Berwickshire, castigó a James Rodgers y a John Howdan a mostrar público arrepentimiento por jugar al golf durante el Sabbath, y a Howdan en concreto, por ser diácono, se le privó de su dignidad eclesiástica.</p>
<p>Con la evolución social, los cambios en los patrones laborales y la progresiva pérdida de influencia de la Iglesia, la antigua prohibición de jugar al golf en domingo se fue perdiendo con los años, aunque en algunos sitos el cambio fue mucho más lento que en otros. Siendo St Andrews el corazón de la Reforma Escocesa, era de esperar que las cosas allí evolucionaran con especial lentitud. Hasta la Segunda Guerra Mundial el Ayuntamiento no permitió jugar en domingo en ninguno de sus campos. En 1941 se permitió el juego en el Eden Course a partir de la una del medio día. Fueron dos miembros de la RAF, los cadetes Tulip y Parkinson, quienes tuvieron el honor de jugar por primera vez al golf un domingo en St Andrews. Acabada la guerra, la corporación municipal celebró un referéndum para decidir si se permitía el juego en domingo. A pesar de la feroz oposición de la ultramontana Sociedad para el Respeto del Día del Señor, el pueblo votó a favor de poder jugar en domingo. Solo el Old Course quedó fuera del paquete. Hoy día solo se juega en domingo en el Old Course en momentos excepcionales, como puede ser un Open Championship, aunque se debe más a motivos de conservación que religiosos. En palabras de Tom Morris: <em>“Puede que los jugadores no necesiten descanso, pero el campo sí”</em>.</p>
<div id="attachment_69581" style="width: 580px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/RoyalBlackheath.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-69581" decoding="async" loading="lazy" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/RoyalBlackheath.jpg" alt="Panorámica actual del hoyo 9 de Royal Blackheath" title="Panorámica actual del hoyo 9 de Royal Blackheath" width="570" height="253" class="size-full wp-image-69581" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/RoyalBlackheath.jpg 570w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/RoyalBlackheath-300x133.jpg 300w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></a><p id="caption-attachment-69581" class="wp-caption-text">Panorámica actual del hoyo 9 de Royal Blackheath</p></div>
<h5>Blackheath: el golf llega a Inglaterra</h5>
<p>El 24 de marzo de 1603 moría sin descendencia Isabel I de Inglaterra, la última monarca de la casa Tudor. Isabel pasó a la historia como La Reina Virgen por su contumaz rechazo al matrimonio, contra el que se pronunció en repetidas ocasiones ante el Parlamento. Hubo incluso un intento de casarla con el emperador español Felipe II, pero el Duque de Feria, Don Lorenzo Suárez de Figueroa, enviado a Londres para estudiar el asunto, volvió con malas noticias: la reina no podía tener la regla ni gestar. Probablemente Isabel Tudor padecía una malformación del aparato genital conocida hoy como Síndrome de Rokitansky, que consiste en la ausencia congénita de gran parte de la vagina y el útero. Esa es probablemente la causa última de su rechazo al matrimonio.</p>
<p>Agotada la línea sucesoria directa al trono de Inglaterra, los derechos dinásticos recayeron en los Estuardo escoceses en virtud del matrimonio de Jacobo IV con Margarita Tudor acordado en el Tratado de la Paz Perpetua. El entonces rey de Escocia, Jacobo VI, pasó a ser también rey de Inglaterra con el nombre de Jacobo I. No fue aquella una verdadera unificación ambos reinos. Escocia e Inglaterra compartían rey, pero mantenían leyes, parlamentos y estructuras separadas.</p>
<p>Jacobo VI de Escocia y I de Inglaterra se mudó a Londres con su séquito y con él se llevó el juego del golf, que practicaba y había defendido de los ataques de las autoridades locales de Edimburgo. De esa forma el golf salía por primera vez de fronteras escocesas. Jacobo estableció su residencia en el Palacio Real de Greenwich y en las colinas de Blackheath que le daban cobijo encontraron sus nobles y descendientes el lugar adecuado para desarrollar el juego del golf.</p>
<p>Ese simple hecho es el que invoca el club inglés Royal Blackheath para situar su fundación en 1608 y proclamarse el club de golf más antiguo del mundo, por delante de la Royal Burgess Golf Society, fundada en 1735. Sin embargo, las pretensiones de Royal Blackheath se basan exclusivamente en la presencia de jugadores en la zona, infiriendo que debió de establecerse algún tipo de organización. La realidad es que no hay ningún documento o prueba escrita que hagan pensar en un grupo de jugadores organizado que pudiera asimilarse a un primitivo club de golf. Además, los objetos más antiguos correctamente datados de Royal Blackheath son de 1766 (hay otros de datación más incierta que sugieren 1745), pero ninguno anterior a 1735.</p>
<p>Tras su llegada a Inglaterra, el golf se extendió entre las clases altas. No tardaron en surgir jugadores prominentes, y con ellos una nueva forma de escenificar la secular rivalidad entre ingleses y escoceses. En 1681 dos nobles ingleses pusieron en duda el origen escocés del golf y la calidad de sus jugadores ante el Duque de York y futuro rey Jacobo VII. El Duque propuso zanjar la cuestión por medio de una partida en Leith Links, cuyas verdaderas motivaciones eran ganar popularidad entre los ciudadanos escoceses, al erigirse como defensor de las propias tradiciones haciendo frente a los siempre odiados ingleses. Para buscar compañero de partida, el Duque inició una serie de consultas que dieron como resultado la recomendación de John Patersone, un zapatero remendón de Edimburgo que era tenido por el mejor jugador de su tiempo y que provenía de una familia de grandes jugadores de golf.</p>
<p>Al enterarse de la elección, Patersone intentó evitarla, sintiéndose abrumado por la magnitud del desafío y la categoría de los jugadores, pero al final cedió. El final fue el esperado y la partida acabó con la victoria de la pareja escocesa. De este primer match internacional queda también el nombre del primer caddie conocido, un tal Andrew Dickson que le llevó los palos al Duque y le hizo de fore-caddie. El Duque de York cedió generosamente la mayor parte de la bolsa por la que competían a Patersone, con la que Patersone construyó una casa de varias alturas en el 77 de Canongate, en la Royal Mile de Edimburgo.</p>
<div id="attachment_69578" style="width: 580px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/Golfers_Land_1848.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-69578" decoding="async" loading="lazy" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/Golfers_Land_1848.jpg" alt="Grabado de 1848 de Golfer&#039;s Land" title="Grabado de 1848 de Golfer&#039;s Land" width="570" height="423" class="size-full wp-image-69578" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/Golfers_Land_1848.jpg 570w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/Golfers_Land_1848-300x222.jpg 300w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></a><p id="caption-attachment-69578" class="wp-caption-text">Grabado de 1848 de Golfer&#8217;s Land</p></div>
<p>La casa se llamó Golfer’s Land y permaneció en pie hasta la década de los 60 en que fue demolida. En su lugar se construyó un edificio en cuyos bajos se estableció un pub llamado Jenny Ha’s, sin más relación con el golf ni mayor interés que dos detalles de su fachada. Uno es un cartel de madera que recuerda el encuentro de 1681; el otro un escudo heráldico de bronce, copia del original esculpido en la piedra del edificio, que muestra una mano empuñando un palo de golf bajo el lema que debe guiar a todo jugador: <em>Far and sure</em> (lejos y seguro). Al pie figura la frase <em>I hate no person</em>, anagrama del nombre del propietario original del edificio, John Patersone.</p>
<p>El 77 de Canongate es lugar de obligada visita para todo aficionado al golf que se encuentre en Edimburgo. El que no lo hiciere es tan merecedor de la excomunión como lo fue el rey Jacobo IV al violar el Tratado de la Paz Perpetua.</p>
<div id="attachment_69575" style="width: 410px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/Escudo_Patersone.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-69575" decoding="async" loading="lazy" src="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/Escudo_Patersone.jpg" alt="Escudo heráldico de de John Patersone" title="Escudo heráldico de de John Patersone" width="400" height="524" class="size-full wp-image-69575" srcset="http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/Escudo_Patersone.jpg 400w, http://www.cronicagolf.com/wp-content/media/2013/01/Escudo_Patersone-229x300.jpg 229w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><p id="caption-attachment-69575" class="wp-caption-text">Escudo heráldico de de John Patersone</p></div>
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