<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:blogger='http://schemas.google.com/blogger/2008' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2523167251575794429</id><updated>2024-11-06T04:04:11.677+01:00</updated><category term="MAESTROS"/><category term="OPINIÓN"/><title type='text'>EL CUADERNO CASI DIARIO</title><subtitle type='html'>de JUANMARÍA GARCÍA CAMPAL</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cuadernocasidiario.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2523167251575794429/posts/default?redirect=false'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuadernocasidiario.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>2</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2523167251575794429.post-278833150971862207</id><published>2013-04-26T11:29:00.002+02:00</published><updated>2018-04-12T10:05:47.359+02:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="OPINIÓN"/><title type='text'>¿ESTAMOS GOBERNADOS POR IDIOTAS MORALES?</title><content type='html'>&lt;div dir=&quot;ltr&quot; style=&quot;text-align: left;&quot; trbidi=&quot;on&quot;&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #0c343d; font-family: &amp;quot;trebuchet ms&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;Ferviente
creyente en los principios de libertad, igualdad y fraternidad, me cuido mucho
de creerme mejor o peor que cualquiera otro y, por mero deseo de reciprocidad,
procuro no dejarme arrastrar al juicio de las ajenas intenciones.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #0c343d; font-family: &amp;quot;trebuchet ms&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;Por eso, de
normal, con respecto a los que escoñan la vida del prójimo, su presente y su
futuro, con sus decisiones y actos, prefiero más bien opinar públicamente, eso
sí, con opinión firmada y rubricada. Es lo que hoy me pasa con los idiotas
morales.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #0c343d; font-family: &amp;quot;trebuchet ms&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;Idiota moral
es un concepto tratado ya desde 1993 por Norbert Bilbeny y García en su obra &lt;i&gt;El idiota moral. La banalidad del mal en el
siglo XX.&lt;/i&gt; Con él se refiere el autor a ese tipo de personas que, no
careciendo de un nivel más o menos elevado de inteligencia desarrollada o
cultivada, son, sin embargo, o así se manifiestan, incompetentes para
diferenciar las consecuencias éticas de sus actos y decisiones. Su grado de
idiotez es a veces tan elevado que están inhabilitados para distinguir el bien
del mal que los unos, sus actos, y las otras, sus decisiones, causan al bienestar
–felicidad no es término que me guste en exceso- de los demás.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #0c343d; font-family: &amp;quot;trebuchet ms&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;Conste, en mi
defensa, que hasta ahora, y aunque también sea viernes (consejo de ministros, ¡cuerpo
a tierra!), no he puesto más nombre propio en este texto que el del creador del
concepto de idiotez moral, así que cualquiera otro que se le haya pasado por la
cabeza a quien me lea es de su personal responsabilidad. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #0c343d; font-family: &amp;quot;trebuchet ms&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;Si a esta
idiocia moral añadimos cierto grado de cinismo, en el sentido éste de &lt;i&gt;desvergüenza en el mentir o en la defensa y
práctica de acciones o doctrinas vituperables&lt;/i&gt;, y se entrega el idiota moral
de vario género a la prostitución del lenguaje con eufemismos –prostitución que
alcanza al propio significado de eufemismo: &lt;i&gt;manifestación
suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante
(verbi gratia: lamento mucho lo tuyo &lt;/i&gt;por &lt;i&gt;siento mucho que te hayan despedido&lt;/i&gt;)- los cuales, más que tales,
son utilizados como torcederas del lenguaje para engañar y confundir a
ciudadanos y opinión pública, ya es para echarse a temblar, si aún no se está.
Muchos de los circunloquios utilizados podrían tomarse a risa si no fuera
porque la realidad que pretenden ocultar se muestra dramática cuando no ya trágica
y no puede apreciarse en ellos el mínimo humor, ni tan siquiera la mínima
decencia política. Contradicción esta que, nuevamente, me lleva a preguntarme,
¿por quién nos tienes estos cínicos idiotas morales que nos gobiernan en vario
ámbito territorial?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #0c343d; font-family: &amp;quot;trebuchet ms&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;No voy a
ponerme aquí a hacer recopilación de ejemplos, ni yo tengo ganas de cabrearme
con efecto retroactivo ni a ustedes le serán del todo ajenos. Baste como
refresco de memoria uno de los últimos escuchados y con el que se &amp;nbsp;disfrazaba la emigración de nuestra juventud
como “movilidad exterior”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #0c343d; font-family: &amp;quot;trebuchet ms&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;Conste en mi
defensa, ahora, lo mismo con referencia a los apellidos. Los que le hayan
podido resonar en el cerebro a quien leído me haya no le habrán llegado de mi
texto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #0c343d; font-family: &amp;quot;trebuchet ms&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;Habría que
recordar a nuestros dirigentes políticos, especialmente a los gobernantes de
éste injusto desgobierno las sabias palabras de Fernando Lázaro Carreter: &lt;i&gt;el lenguaje ordena la visión del mundo y su
perversión es uno de los mayores peligros a los que se enfrenta la democracia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #0c343d; font-family: &amp;quot;trebuchet ms&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;Respóndase
cada cual la pregunta que planteo. A mí, de la respuesta, me salen
lamentaciones: ¡Ay del día que rompamos el vínculo del lenguaje y no les
creamos ya ni las verdades! ¡Ay del día que digamos: Basta!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuadernocasidiario.blogspot.com/feeds/278833150971862207/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/2523167251575794429/278833150971862207' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2523167251575794429/posts/default/278833150971862207'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2523167251575794429/posts/default/278833150971862207'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuadernocasidiario.blogspot.com/2013/04/estamos-gobernados-por-idiotas-morales.html' title='¿ESTAMOS GOBERNADOS POR IDIOTAS MORALES?'/><author><name>Unknown</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2523167251575794429.post-5442433533015867335</id><published>2010-06-08T20:45:00.002+02:00</published><updated>2018-04-09T16:33:30.830+02:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="MAESTROS"/><title type='text'>JOSE LUIS SAMPEDRO, LA MANO QUE LLEVA LA PLUMA. (RECUPERACIÓN DE LA ENTREVISTA REALIZADA EN 1998)</title><content type='html'>&lt;div dir=&quot;ltr&quot; style=&quot;text-align: left;&quot; trbidi=&quot;on&quot;&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
El pasado 18 de abril anunciaba que andaba intentando rescatar, para poder ofrecértela a ti, navegante que de cuando en vez atracas por este Cuaderno, la entrevista efectuada en 1988 a don &lt;i&gt;José Luis Sampedro. &lt;/i&gt;Hace días, desde el 18 de mayo exactamente, que las gestiones realizadas a través de Amaya Delgado -para mí la voz que quien personifica la eficacia, la discreción y el bien hacer- dieron su fruto y recibí el beneplácito del maestro para reproducirla aquí. El no haberlo hecho antes es exclusivamente responsabilidad mía y de los azares y avatares del vivir.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
La entrevista fue realizada, te recuerdo, para el número 0 de &lt;i&gt;Cuadernos de la Babilonia (revista literaria del Ateneo Cultural el Albéitar de la Universidad de León)&lt;/i&gt;&amp;nbsp;y vio la luz el 14 de noviembre de 1998, primer aniversario de la entrada en funcionamiento de éste, 14 de noviembre de 1998.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
Muchos y buenos son los recuerdos que afloran a mi mente de aquellos tiempos, ¡qué obra común fueron el uno y la otra!&lt;/div&gt;
&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; color: black; text-align: center;&quot;&gt;
&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEja3Lh5eAmFiLR5CEytVCh7-5Zei9nYGI6mWz1D2fREqgc9lcU89LKLwtIcshKMEbXN6f28ILo59Sd9VEfdRusRtCxpKWYgBXEcV7eC11Z9DFgHR8_7pCAaKfgxX6Gw56bdAroM_PHF0y58/s1600/Lamanoquellevalapluma.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; height=&quot;400&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEja3Lh5eAmFiLR5CEytVCh7-5Zei9nYGI6mWz1D2fREqgc9lcU89LKLwtIcshKMEbXN6f28ILo59Sd9VEfdRusRtCxpKWYgBXEcV7eC11Z9DFgHR8_7pCAaKfgxX6Gw56bdAroM_PHF0y58/s400/Lamanoquellevalapluma.jpg&quot; width=&quot;285&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
La Portada de la Revista es esta que aquí les presento. El interior se ilustraba con más fotos del maestro (todas ellas obra de Cristina Colinas) e impresas en sepia y que no tengo escaneadas y en algunos de los originales aparezco yo, y no las sé tratar para desaparecer de ellas como hicimos para la revista. Confórmese pues el lector con la portada.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
La entrevista se presentaba y decía así:&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: center;&quot;&gt;
&lt;b&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-size: x-large;&quot;&gt;Esta vez con... José Luis Sampedro&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: center;&quot;&gt;
&lt;b&gt;Todo, la escritura es todo&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: center;&quot;&gt;
&lt;b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
Lo confieso, comencé aquel día 13 de Julio, con la perdida media hora que ya es habitual en mi vida. Sólo que esta vez, venía a tener una razón física que, si bien ni ante mí me justificaría, sí, al menos, me la explicaría: a pesar de las cartas y conversaciones teléfónicas, la emoción de ir a conocer personalmente a don José Luis Sampedro, apenas si me había permitido conciliar el sueño.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
Fue por tanto el viaje a Madrid contra el sol y contra el reloj.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
A las doce, hora fijada, su voz: &quot;&lt;b&gt;Que suban, que suban, les espero, se´ptimo E&quot;, &lt;/b&gt;a través del teléfono interior, nos franquea el control del portero. En el ascensor además de nosotros, un palpitar de corazón.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
Nos espera a la puerta de su casa. Cómo describir la emoción de reconocerle, de tenerle ante nosotros, alto, afable, acogedor, como un amigo de antiguo. Sin embargo, es don José Luis Sampedro. Don José Luis Sampedro, que enseguida nos regala y pide el tuteo, la confianza. Su casa aparece como él, acogedora, vivible, serena, poblada de objetos que evocan sus andanzas, sus quereres, sus aficiones. Pero la presencia de él es la que los anima y les da su valor. &quot;&lt;b&gt;Pasad, pasad... Hace calor aquí arriba y hoy no me funciona el aire acondicionado. Poneos cómodos. Para empezar, tú -&lt;/b&gt;me dice- &lt;b&gt;quítate la chaqueta&lt;/b&gt;&quot;. Todo son preocupaciones por nuestro bienestar, interés por nuestro viaje, por nuestras cosas: &quot;&lt;b&gt;Si vais a hacer fotografías, es mejor bajar esta cortina... así...&lt;/b&gt;&quot; y después de todo, él: &quot;&lt;b&gt;No he pasado buena noche, dudé si llamar al médico, pero no quería preocupar a nadie&lt;/b&gt;&quot; -aguantó, pues, la noche- &quot;&lt;b&gt;Además, no tenía dónde avisaros&quot;...&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
¿Quiere que lo dejemos para otro día?&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;b&gt;No, por favor, ahora, con vosotros, ya estoy bien del todo, seguro que fue el calor. No os preocupéis... Venga, ¿está todo bien así? Pregunta lo que quieras y después seguimos hablando con más tranquilidad.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
Y comenzamos:&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
Para romper el hielo y antes de entrar en materia literaria, don José Luis, ¿cómo ve usted, ahora, desde fuera, la universidad española?&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;b&gt;Bueno, yo ya hace muchos años que estoy alejado de la universidad. No tengo pues experiencia reciente, pero por lo que hablo con profesores amigos, como el resto de la educación. Mal, inestable, no se han terminado de ver los resultados de una reforma y ya se pone en marcha otra. Tendiendo hacia una excesiva especialización y abandonando las humanidades, lo que más forma el corazón y la mente de los jóvenes estudiantes. Esto es lo que veo y oigo cuando voy a los institutos, aquí en Madrid. Y en la universidad, pues más o menos, lo mismo. Antes, desde que acababas hasta llegar a la cátedra, tenías que andar por varias universidades, contrastabas tus opiniones, te enriquecías de otros criterios y al final, llegabas a donde querías y podías. Ahora, parece ser, es todo más endogámico. Pero de esto, vosotros sabréis más que yo, seguro. Lo que quiero decir, es que antes me parecía más completa la educación, la formación, hasta en la ortografía. Ahora... Por ejemplo, el otro día, mi nieto estaba estudiando la fórmula de la caída de los sólidos en el vacío. Y yo me decía: ¿cómo se podrá vivir sin saber la fórmula de la caída de los sólidos en el vacío? ¿Me entendéis? No digo que no haya que saber eso, no, pero también muchas cosas más, porque estos chicos que saben tantas cosas, sin embargo, no saben expresarse con un mínimo de precisión, cosa que hace falta hagas lo que hagas en esta vida y aunque no hagas nada. Lo he dicho por la radio, estoy cansado de decirlo y... Bueno, pues eso, yo, de la universidad, pues sé poco, la verdad.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
Usted fue senador por designación real en las constituyentes. A veinte años vista, ¿se ven cumplidas sus esperanzas?&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;b&gt;Mira, esta pregunta es fácil de contestar. Si a mí, en el año setenta y ocho, me dicen que veinte años después íbamos a estar como estamos, pues no me lo creo. Fue una experiencia emocionante y, aunque perduran muchos problemas, desde allí se comenzó a cambiar la manera de tratarlos y solucionarlos. Es decir, nos hemos, por fin, civilizado.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
Pasemos a la escritura. Don José Luis, ¿se es y se escribe o se escribe y se es?&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
Y aquí, la mirada, asombrosamente viva, se ilumina aún más. Se despierta la pasión de una vida.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;b&gt;Mira... Todo, la escritura es todo. Escribir es vivir. Yo, de pequeño, de joven, tenía algo que me atormentaba. Un sentimiento que después comprobé que no era acertado. Y de aquella, mi manera de soportarlo era escribiendo. Era y escribía. Ante esa situación o una similar uno se justifica y decide, bueno, aunque sea a los ocho años, es decir: pues me tengo que arreglar con lo que tengo, y te empiezas a montar tu propia vida y a vivir tu vida y tus fantasías y tus historias y tus cosas. Ahora, esa situación a otro quizá, probablemente, le lleve a la música si tiene buen oído, o si tiene una vista privilegiada, unas dotes visuales, quizá pinte, no lo sé. ¿Por qué a un señor que se siente, digamos, acorralado, le da por escribir? Pues quizá porque no tiene otra cosa, no lo sé. Ahora, sin embargo, escribo y soy.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
Y se produce un silencio en el que él mira sus manos y parece que se emocione. No puede haber sino respeto antes de proseguir:&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
Dice Simone de Beauvoir que una mujer no nace, se hace, ¿un escritor no nace, se hace?&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;b&gt;Bueno, eso nos lleva a un problema muy general, cual es ¿hasta qué punto nuestra personalidad se hace? Nuestra personalidad se hace en muy gran parte. Es decir, lo que nos da la biología nativa es, digamos, una arcilla, un material. Pero luego la sociedad nos construye. Qué duda cabe, ella tiene razón, que la sociedad enseña el rol&lt;i&gt; &lt;/i&gt;de mujer, como enseña el rol&lt;i&gt; &lt;/i&gt;de hombre. Entonces, el escritor no nace. Pero si acepta esta idea mía que he dicho antes de que a cierta edad de la infancia uno se encuentra con la necesidad de algo, ahí es donde posiblemente empieza no el escritor, pero sí la tendencia a expresarse, por decirlo de otra manera. ¿Cómo diríamos eso? En todo escritor hay unas condiciones de origen que hacen que otros no sean escritores se pongan como se pongan. No sé cómo decirlo, verdad... Ahora, a partir de ahí el escritor se hace y quizá teniendo esas condiciones, pre-condiciones de origen, si no se hace uno, no es escritor. Esa es mi respuesta. Se trata de las dos cosas. Es como el problema del fondo y la forma. Es una división artificial que sirve para hacer análisis literarios, pero no se pueden separar. Cada fondo exige una forma y cada forma se encuentra incómoda en un fondo que no es el suyo. No, no, eso es inseparable.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
Talleres de escritura...&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;b&gt;Mira... La necesidad de escribir, las precondiciones de que hemos hablado, no se dan en un taller. Lo que se enseña en un taller es... pues hombre.... A parte de ortografía y las reglas de la sintaxis y de la gramática, te pueden enseñar ejemplos de otros escritores, analizarlos, hacerte ver cómo, con que astucia uno ha puesto al final lo que otro ha puesto al principio, cómo mantiene el suspense, cosas de ese tipo, trucos del oficio. Pero un gran escritor no se hace en un taller... un &lt;i&gt;gran &lt;/i&gt;escritor &lt;/b&gt;-puntualiza alzando uno de sus larguísimos dedos-&lt;b&gt;. Un escritor corriente, sí, pero un gran escritor no. Ahora, me parece muy bien que haya talleres.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
¿Puede ser la lectura un buen taller?&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;b&gt;Indudablemente... Antes no había talleres y en la lectura estudiábamos todos. Yo he leído muchísimo, como casi todos los escritores, por otra parte.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
Literatura y cine, don José Luis, ¿&lt;i&gt;&quot;El río que nos lleva&quot; &lt;/i&gt;que usted nos trajo es el mismo que al cine se llevó?&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;color: black; text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;b&gt;No, en absoluto. Se lo dije muchas veces mientras la hacían. Yo había escrito la historia de unos hombres que vivían en y del río. En la película parece que se han acercado al río a merendar. Falta de la obra lo más importante después de los hombre: el río.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Y, puesto que en el agua estamos, pasemos de &lt;i&gt;El río que nos lleva &lt;/i&gt;a &lt;i&gt;La vieja sirena, ¿qué me dice de Krito?&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;¿Que qué te digo de Krito? Que es mi personaje favorito. Y además, te contaré una cosa: cuando empecé a escribir &lt;i&gt;La vieja sirena&lt;/i&gt;, Krito no tenía la más mínima importancia. Era un personaje como para no acordarse de él. &lt;i&gt;La vieja sirena&lt;/i&gt;&amp;nbsp;empezó porque a mí me gustó siempre mucho la poesía de Safo y se acababa de publicar una traducción nuevo y la estaba yo leyendo. Entonces se me ocurrió empezar a hacer un cuentecito en que cuando Safo cae al mar la salva una sirena vieja que la coge en sus brazos, la lleva a un islote que hay, la deja en seco, para que no se ahogue, y entonces viene una sirenita joven y la vieja le dice: &quot;Mira, ésta es otra clase de bichos, los hombres, unos personajes de la tierra&quot;. Bueno, una cosa así. Pero luego comprendí que el que una sirena salve a una mujer, pues no tiene mucha gracia. Entonces pensé que quien se arroja al mar no es Safo, sino un muchacho joven, despechado porque su amada le ha dejado. Entonces la sirena salva al joven y ya estamos en el cuento clásico de la sirena enamorada de lo humano. Pero eso quedó desplazado por la tesis básica de la novela de que la mortalidad es mucho más hermosa que la inmortalidad. Es decir, que los dioses, cuando copulan, hacen gimnasia, pero no hacen el amor, porque como no se van a morir, pues no tiene gracia la cosa. La cosa tiene gracia porque el hombre se va a morir, si no, no tiene gracia. Entonces ya la cosa cambio por completo. La tesis de la novela es esa: prefiero morir. Y todo esto lo cuento porque la novela está montada a base de qué representa la vida y por tanto la muerte, que es la sirena -inmortal- que pide la mortalidad, y quien representa otra cosa distinta -pero que también emborracha- que es el poder y que es Ahram. El plan original de la novela era el plan del poder y la vida. Y bien, entonces, en la casa de Ahram, a quien yo me imaginaba algo así como un Onassis, un archimillonario que tiene de todo, y que en su palacio en Alejandría tiene navegantes, médicos, poetas, no sé qué más y un filósofo para enseñárselo a los invitados cuando vienen y que salga el filósofo y diga sus agudezas y sus historias y sus cosas. Pero, claro, cuando el filósofo se pone a hablar con Glauka, pues o se va a la porra o se engrandece. Y Krito empezó a crecer cuando se sienta en el banco de los delfines con Glauka. Porque Glauka anima a quien sea. Y para mí, Krito, por más ambiguo, por más transgresor, por más mutante, por más abarcante, porque está con un pie en cada mundo, Krito es la liberación. A mí Krito me encanta. Estoy orgullosísimo de haber hecho a Krito... Y me ha enseñado mucho además.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Por último, para no cansarle -Protesta: &lt;b&gt;No hombre, no, no os preocupéis de eso- &lt;/b&gt;la caja de las postales. ¿Cómo está la caja de las postales?&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;La historia de las postales empezó hace dos años y medio de una manera algo especial, porque yo estaba cansado de haber escrito lo último, &lt;i&gt;El Real Sitio&lt;/i&gt;, que me había llevado muchos años, mucho tiempo. Quería hacer una cosa facilita y tenía mil seiscientas postales de primeros de siglo y tal... Y, bueno... Esto es una cosa fácil, porque yo cojo a los personajes que viven ahora pero que han conocido a los que escriben y siguen en las postales relativamente unidos. Y yo quería utilizar eso para hacer una historia de amor entre viejos. Porque la gente tiene la idea de que ya de viejos no. Pues mire usted, pues sí, se ponga usted como se ponga. La vida no renuncia a nada y pone la chispa donde le da la gana. Pero claro, ya uno de los personajes tenía ochenta años y no funcionaba muy bien. Entonces lo sustituí por su hija que tenía sesenta. Ya con sesenta se puede jugar a mucho. Y cuando ya tenía cerca de doscientos folios de una primera versión y casi otros doscientos de una segunda pero no acabada, de pronto, me voy a Tenerife hace unas semanas, en mayo, y me pongo a escribir y llego derecho a casi un centenar de folios que no es exactamente la caja de postales, aunque voy a utilizar las postales. Es otra cosa distinta que prefiero no contar todavía, pero que es diferente y que estoy escribiendo muy por necesidad. Y que espero que salga, no sé, pero es otra cosa. Es una apuesta un poco arriesgada... pero que me sirve para no callarme. Es decir, para librarme de condicionamientos de argumento, de que el argumento haga de coraza a lo que yo quiero contar y que el argumento ponga limitaciones y que me impida decir cosas que no son verosímiles con ese argumento. Entonces me he cargado el argumento por completo y digo lo que me da la gana y se acabó y hay una justificación final que espero que le haga ver al lector que se podía decir todo eso sin argumento. Pero es arriesgado porque esta vez no sé lo que va a salir, pero bueno, en eso estoy...&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
En toda su respuesta, lo más importante, si cabe, fue la determinación en el tono de la misma, la afirmación de una voluntad, de la libertad de esa nueva escritura. Nos enseñó las cajas de postales, su rincón de trabajo, su tabla de náufrago y otras muchas cosas más que describir no puedo y que junto a lo aquí transcrito hicieron de este día uno de los mejores de mi vida.&lt;br /&gt;
José Luis Sampedro es, en sus palabras, un &quot;ochentón&quot;. Ese aumentativo irónico suyo refleja exactamente la voluntad que de él, de sus gestos, de su voz y sus palabras brotan a cada segundo. Son los suyos unos ochenta años que se han hecho a sí mismos. No los ha pasado, los ha vivido, los ha querido, los ha amado y hecho suyos. Para los que le escuchamos, por siempre, una lección de vida.&lt;br /&gt;
Permítaseme por ello dar desde aquí, de nuevo, las gracias a don José Luis Sampedro, por todas sus atenciones y, sobre todo, por todas sus lecciones.&lt;br /&gt;
Y agradecerle que aún hoy, meses después, me sienta acogido por su entrañable y amigable abrazo.&lt;br /&gt;
¡Gracias, maestro!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;
-0-0-0-&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
Después, ese mismo día, sucedieron muchas más cosas. Hubo mucha más conversación y muchos más tesoros... Pero esos, de momento, quedan para mí consideración personal.&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
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