<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/atom10full.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearch/1.1/" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0" xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" gd:etag="W/&quot;CkUARX4_eyp7ImA9WhRUFUU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572</id><updated>2012-01-26T04:17:24.043-08:00</updated><category term="Poesía" /><category term="Mitos y leyendas" /><category term="Prosa poética" /><title>Cuentos de ninguna parte</title><subtitle type="html" /><link rel="http://schemas.google.com/g/2005#feed" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/posts/default" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/" /><link rel="next" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25&amp;redirect=false&amp;v=2" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><generator version="7.00" uri="http://www.blogger.com">Blogger</generator><openSearch:totalResults>101</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" type="application/atom+xml" href="http://feeds.feedburner.com/CuentosDeNingunaParte" /><feedburner:info uri="cuentosdeningunaparte" /><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com/" /><feedburner:browserFriendly></feedburner:browserFriendly><entry gd:etag="W/&quot;DEYHRn8zfyp7ImA9WhZWGE0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-2111154443532305408</id><published>2011-05-19T04:52:00.001-07:00</published><updated>2011-05-19T04:55:37.187-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-05-19T04:55:37.187-07:00</app:edited><title>Ganadores concurso de relatos de Renfe</title><content type="html">Hola!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con algo de retraso debido a mi torpeza a la hora de encontrar la página con la lista de ganadores, os dejo el link por si a alguno le apetece echar un vistazo. Enhorabuena a los ganadores y saludos a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.renfe.com/viajeros/cercanias/madrid/relatos_ganadores_2011.html"&gt;http://www.renfe.com/viajeros/cercanias/madrid/relatos_ganadores_2011.html&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-2111154443532305408?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/2111154443532305408/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=2111154443532305408&amp;isPopup=true" title="2 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/2111154443532305408?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/2111154443532305408?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2011/05/ganadores-concurso-de-relatos-de-renfe.html" title="Ganadores concurso de relatos de Renfe" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUEDQn4_fyp7ImA9WhZREUo.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-7216439047652334508</id><published>2011-04-07T04:49:00.000-07:00</published><updated>2011-04-07T05:01:13.047-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-04-07T05:01:13.047-07:00</app:edited><title>V Certamen de relatos breves de Renfe</title><content type="html">Un año más, Renfe ha convocado su certamen de relatos breves. Las bases son las mismas que en anteriores ocasiones: 99 palabritas que cuenten una historia, esta vez sobre el tránsito, el movimiento hacia un destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Os dejo aquí el link de la página por si os apetece participar, aunque lamento decir que voy un poco tarde y queda poco para mandar los relatos. También aprovecho para darle las gracias al visitante anónimo que me sugirió cómo meter un hipervínculo para estos casos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludos y suerte!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.renfe.com/viajeros/cercanias/madrid/relatos/index.html"&gt;www.renfe.com/viajeros/cercanias/madrid/relatos/index.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.renfe.com/viajeros/cercanias/madrid/relatos/index.html"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-7216439047652334508?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/7216439047652334508/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=7216439047652334508&amp;isPopup=true" title="2 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/7216439047652334508?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/7216439047652334508?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2011/04/v-certamen-de-relatos-breves-de-renfe.html" title="V Certamen de relatos breves de Renfe" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;D0EEQns5eyp7ImA9WhZSGEs.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-3212668836477704553</id><published>2011-04-03T14:19:00.001-07:00</published><updated>2011-04-03T14:20:03.523-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-04-03T14:20:03.523-07:00</app:edited><title /><content type="html">&lt;em&gt;En Diciembre del año pasado este relato obtuvo una mención de honor en el primer y último concurso literario del foro Prosófagos, recientemente occiso al menos en mi opinión. No pensaba colgarlo aquí, ni mencionar el concurso, pero cada vez que abro la carpeta en que guardo este cuento recuerdo la ilusión general del evento y todos los buenos ratos y experiencias que me aportó el foro.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Si tuviese que ponerle un epitafio a tu tumba copiaría el de Billy Wilder: "somos escritores, pero es que nadie es perfecto". Prosófagos, va por ti.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LA PROCESIÓN&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es el último día de las fiestas y se acerca el momento que todos esperan emocionados: la procesión. Sólo hay alguien que en este momento la maldice con toda su alma y ese alguien es el santo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él nunca había pretendido ser patrón de nada; de hecho, ya le cogió por sorpresa la santificación porque, lejos de ser un hombre verdaderamente entregado al fervor religioso, lo que había sido era un fóbico social declarado que se había auto desterrado a una ermita abandonada. Pasaba el tiempo tan a gusto, soñando despierto recostado bajo los árboles, rodeado de naturaleza salvaje. Hordas de pajaritos se acercaban a él y se posaban en sus hombros no por su aura benévola sino porque todos los días tiraba las migas del mantel por la ventana y los animalitos se habían entregado a la creencia de que lo mismo entre sus ropas también había migas ocultas esperando ser encontradas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron las beatísimas vecinas del pueblo las que, por alguna razón insondable, interpretaron tal conducta como inefable muestra de santidad. Aparte de intentar entrometerse todo lo posible en la vida del pobre hombre a base de hacerle visitas intempestivas en las que insistían en hablar con el infeliz sobre Dios, la Santísima Trinidad y los sermones del padre Lucas, que él ni atendía ni le importaban lo más mínimo, instauraron una especie de competición privada en la que cada una intentaba aventajar a las demás contando supuestos milagros y sucesos insólitos en torno a la figura del eremita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para cuando el pobre hombre murió víctima de un enfriamiento ya le habían adjudicado poderes tales como hablar con los animales, caminar por las aguas, invocar a los elementos a su antojo y, en general, disponer de línea directa con los cielos. Se pidió su canonización pero eran aquellos asuntos delicados que requerían montones de papeleo y molestias clericales, de modo que nunca se concretó nada y el aspirante a santo ermitaño pasó a ser santo sólo por tradición oral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron los años; el pueblo fue prosperando y prosperando hasta convertirse en una pequeña ciudad que de repente dejó de prosperar y se convirtió en gran ciudad. Y hete aquí que un día el alcalde tuvo a bien querer edificar en las pocas afueras de la ciudad que quedaban, justo en el lugar donde aún se levantaban un par de piedras de la vieja ermita, desaparecida tiempo atrás a causa de la edad, el descuido y de un rayo que decidió caer justo en su tejado incinerándola hasta los cimientos. Algunos de los concejales conocían las leyendas de la ermita y el milagrero que en ella vivía y expresaron al alcalde sus dudas sobre si edificar en ese terreno no sería un poco herejía. Pero el alcalde también recordaba aquellas historias de cuando era niño y había comenzado los trámites para santificar al milagrero, nombrándole patrón de la ciudad en concepto de indemnización y así todos contentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es posible explicar la congoja que sintió la pobre alma del solitario cuando se vio arrastrada de su pacífica nada a un incomodísimo cuerpo de madera pintada. No supo explicarse cómo había acabado allí ni por qué tanta gente se arrodillaba ante él encendiéndole velas mientras le solicitaban toda clase de cosas. Pasó meses de desconcierto hasta que un día un san Pascual que tenía al lado le explicó los deberes y obligaciones de un santo así como su teoría sobre la fe y los poderes de invocación de espíritus que la acompañaban. El nuevo santo comprendió, aterrado, que estaba allí porque toda aquella gente desconocida creía vaya usted a saber por qué en la santidad de su alma, identificándola y pretendiendo glorificarla a través de aquella estatua en la que ahora se encontraba prisionero. No quiso ni pensar en las implicaciones que esto podía tener respecto a la figura del Cristo que tenía a su derecha, ni sobre la de la Virgen de los Siete Puñales; se dedicó con ahínco a recordar aquellos días de ensoñación y calma que pasó en su ermita y en lo a gusto que se encontraba en aquellas tierras que se extendían más allá de la vida. Así consiguió un mínimo de paz mental que más o menos le hacía soportable aquella situación salvo puntual ataque de ansiedad. Hasta que llegó el día de la procesión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había logrado quedarse amodorrado cuando unas violentas sacudidas le hicieron despertar con sobresalto. Mozos vestidos de forma extrañísima le bajaban de su pedestal mientras discutían el mejor procedimiento para transportarle hasta las parihuelas. Como el eremita no había presenciado una procesión en su vida no supo muy bien qué significaban aquellos preparativos y pensó que lo mismo le habían colocado en aquella plataforma para limpiar a fondo la hornacina en la que normalmente estaba. Por eso se alarmó bastante cuando los mozos, gruñendo de esfuerzo, levantaron la plataforma con él encima y echaron a andar hacia las puertas del templo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Quizás me lleven a mi ermita”, pensaba el santo, empezando a ilusionarse con el paseo. Entonces se abrieron las puertas de la iglesia y se encontró ante una rugiente multitud que le aclamaba tratando de superar el volumen con el que la banda municipal interpretaba su “Marcha procesional”.&lt;br /&gt;El santo creyó morir de nuevo de pura angustia al verse transportado hacia aquella multitud de desconocidos que se cerraba a su alrededor cual nube de mosquitos, todos zumbando oraciones por lo bajo mientras la banda seguía con aquel tatachín que el santo encontraba espantoso y fúnebre y que con su estruendo le impedía refugiarse en la burbuja de sus sueños y recuerdos. El vaivén de los porteadores le mareaba y tenía la sensación de ahogarse, de descomponerse, como si todas esas personas estuviesen intentando arrebatarle un trocito de su ser para quedárselo ellas. Intentó gritar, explicar, rogar incluso, pero la procesión siguió inexorable. Dos horas después, cuando vio que regresaban a la iglesia y que con ello presumiblemente concluiría la estremecedora excursión, el santo se echó a llorar de alivio y agotamiento nervioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué fiestas fueron aquellas! Todo el mundo acabó contentísimo y orgulloso y contaba a los cuatro vientos que su santo, aquel milagrero encantador que hablaba con los animales, caminaba por los ríos y mataba demonios con un parpadeo ¡había llorado! Sí, todos lo habían visto, grandes lágrimas cayendo por el rostro de la estatua. Ante tamaño portento se decidió que se harían dos procesiones al año: una el día del Santo Patrón, establecido el 5 de Septiembre para dar la impresión de que las vacaciones no habían concluido del todo, y otra en Semana Santa, en la cual el santo desfilaría con todo honor detrás del Nazareno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así se instauró la tradición, condenando al pobre santo a atravesar dos graves crisis de angustia al año en sendas procesiones y a soportar ser repintado cada vez porque los parroquianos insisten en que la pintura se aja muy deprisa, el santo parece muy pálido cada vez que le sacan de la iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es el último día de las fiestas y la procesión ya avanza por la calle principal. La gente canta, grita y se enjuga las lágrimas de emoción. ¡El santo vuelve a llorar!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-3212668836477704553?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/3212668836477704553/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=3212668836477704553&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/3212668836477704553?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/3212668836477704553?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2011/04/la-procesion.html" title="" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;D0MDSXY9fCp7ImA9Wx9XGUg.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-8515345948288181558</id><published>2011-01-13T13:47:00.000-08:00</published><updated>2011-01-13T13:51:18.864-08:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-01-13T13:51:18.864-08:00</app:edited><title>El diario de Papá Noel (o un cuento un tanto raro)</title><content type="html">Ramón odiaba las Navidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es que le molestara el gentío, ni las poco deseadas reuniones familiares. Tampoco le importaban las luces, los villancicos, ni demás parafernalia festiva.&lt;br /&gt;Lo que hacía que a Ramón se le llevaran los demonios era el condenado Papá Noel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Curiosamente, los Reyes Magos no ocupaban ni un pensamiento en su cabeza. Tres figuras bíblicas, personificaciones antropomórficas de dios sabe qué retorcida metáfora.&lt;br /&gt;No había creído en ellos de pequeño y quizás por ello no les daba importancia; pero el gordo vestido de rojo era otro asunto. Y un asunto muy personal. En él &lt;em&gt;sí &lt;/em&gt;que creyó. Era tan absurda toda la mitología que rodeaba al personaje que era impensable que un niño no creyese en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque viajar en camello era cosa de ponerse, simplemente. Cruzar medio mundo siguiendo a una estrella tampoco era empresa difícil, más de uno lo había hecho por motivos más egoístas que entregar unos cuantos regalos. No, para eso no hacia falta ser mago.&lt;br /&gt;Pero lo otro... bajar por chimeneas con un saco enorme, viajar por el cielo montado en un trineo, recorriendo el mundo en una sola, única noche. Comer cantidades colosales de galletas sin reventar o enfermar casi de muerte. ¡Y lograr que un puñado de elfos trabajara para ti noche y día!&lt;br /&gt;Eso era lo mágico de Papá Noel. Eso, y ser lo más parecido a un abuelo ideal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ramón, en su infancia, había guardado rigurosamente todo el protocolo Noélico: se portaba todo lo bien que era capaz todo el año o cuando se acordaba y se acostaba tempranito en Nochebuena y, a pesar de que el cuerpo se le quería escapar de la cama al menor ruido en el salón, él se quedaba donde estaba, lleno de ilusión y de esa indescriptible sensación de ser parte del secreto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero algo fallaba, porque Papá Noel parecía no darse por enterado de tanto esfuerzo.&lt;br /&gt;¿ A qué tanto librito con ilustraciones? ¿ Cuál era el motivo de aquellos excalestric, esos robots, los juguetes?&lt;br /&gt;Él no había pedido aquello nunca. No lo rechazaba, no, pero él no le pedía eso a Papá Noel en sus cartas. Pedía otras cosas.&lt;br /&gt;Y nunca las obtuvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Ramón le traumatizaron tantas decepciones anuales, tanto que fue alimentando una creciente obsesión por Papá Noel. Ni siquiera cuando sus padres, que le veían venir cuando cada Navidad Ramón habría sus regalos con el ceño cada vez más fruncido, le revelaron un día la verdad, fue capaz de olvidar su obsesión.&lt;br /&gt;Ramón creció y su trauma con él. Y como no era capaz de superarlo inició el contraataque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sangrienta era la venganza de Ramón, que se dedicaba en cuerpo y alma (y en sus horas libres o cuando el jefe no le veía) a investigar sobre la figura de Papa Noel y destrozarla poco a poco y con saña.&lt;br /&gt;También destrozó unas pocas cosas más, de paso. Destrozó los corazones de no pocos niños, demostrando sin lugar a dudas la farsa de todo el asunto en grandes almacenes, donde aprovechaba momentos de caos y descuido para soltar enfebrecidas arengas y arrancarles las barbas falsas a inocentes trabajadores de temporada que con nadie se habían metido. A Ramón, como se suele decir, &lt;em&gt;le ponía &lt;/em&gt;ver la cara de los niños cuando descubrían que Papá Noel no era más que un chaval disfrazado.&lt;br /&gt;Y es que sus caras se parecían a la que ponía él una Navidad tras otra, cuando no recibía los regalos deseados ni veía señal alguna de ir a recibirlos nunca.&lt;br /&gt;Lo veía como una especie de justicia divina, una especie de trabajo de maestro. Les enseñaba a los niños de qué iba la cosa realmente. Les demostraba que Papá Noel no existía y que creer en él y en que las listas de regalos se convertirían en verdad era perder el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se daba cuenta de Ramón de que intentaba ganar adeptos a su causa sin obtener más resultado que el odio de muchos padres y una acalorada discusión en la calle con el guardia de seguridad de turno.&lt;br /&gt;Pero no desistió. Siguió estudiando, averiguando, recopilando información como un ordenador enloquecido. Y compartiéndola con un mundo que no quería saber nada de aquello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras varios años de incesante investigación, Ramón se decidió a dar la estocada final: publicaría un completísimo tomo resultado de su trabajo, en el que explicaría con todo detalle el origen de Papá Noel. Para ello había seguido las pistas que le condujeron a Turquía, donde nació San Nicolás y la leyenda con él: un viaje que le sirvió de hilo conductor y le tuvo dando vueltas por media Europa. Hasta el destino final, el Polo Norte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había sido fácil llegar hasta allí; le había costado más dinero del que podía pagar y más frío del que hubiese querido tener que soportar. Pero allí estaba, en mitad de Groenlandia, un 23 de Diciembre, a las puertas de la casa-museo de Papá Noel.&lt;br /&gt;Era todo como él esperaba, una especie de parque temático noelístico, con aquella cabaña tan tópica llena de detalles supuestamente fieles: aquellos elfos mecánicos que producían juguetes en masa; aquel establo en el cual personas crédulas y encantadas podían acariciar a Rudolph y demás compañía e incluso darles a comer una manzana con sus propias manos.&lt;br /&gt;Lo que no esperaba era el libro. Estaba encima de la mesa, al lado de unas gafas de anciano y un fajo de cartas de niños esperanzados, y nadie lo miró dos veces. Mas él era investigador concienzudo y se guardó el libro bajo el abrigo en cuanto tuvo oportunidad.&lt;br /&gt;Porque ese libro era el diario de Papá Noel, y a la vez la prueba última del montaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo leyó inmediatamente. El saber que por fin tenía en sus manos el objeto final de su triunfo le hizo querer saborear el momento con calma, así que esperó a estar en su casa, justo el día de Navidad, calentito y lleno de sano cinismo, para abrirlo y comenzar a leer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevaba quince o veinte páginas cuando se dio cuenta de que había perdido.&lt;br /&gt;El diario no lo había escrito el mismo Papá Noel, desde luego. Pero lo había escrito alguien que comprendía su esencia. Y esa esencia era tan profunda, tan enorme en su absurdo, que no habría forma humana de utilizar el libro como prueba de la inexistencia de su supuesto autor. Al contrario, sólo serviría para reforzar la fe.&lt;br /&gt;El diario hablaba de noches enteras leyendo entre risas y suspiros todas las cartas de niños que pedían cosas, cosas que se parecían de modo alarmante a las que pidió él en su momento. Cartas que llevaban a pensar a ese actor que representaba a Papá Noel y que en sus ratos de tranquilidad había escrito aquel diario como reflexión sobre el personaje que interpretaba que era mejor que esos niños recibiesen un robot o un nuevo coche teledirigido. Reseñas fechadas en que aquel supuesto Papá Noel intentaba explicar que no estaba ni en sus manos ni probablemente en las de nadie conceder la resurrección de un abuelo muerto, ni la invisibilidad, ni la anulación del divorcio de unos padres y que era mejor que el niño jugase y se olvidara mientras pudiese de que en unos pocos años no habría juguete u objeto capaz de hacerle olvidar que la muerte existe. La muerte y el dolor y la decepción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabía Ramón quién había escrito todo aquello, pero fuera quien fuese había meditado lo suyo y había intentado poner esas reflexiones en la cabeza de una leyenda, otorgándola más humanidad de lo que por sí misma pudiera tener y dotándola de una cierta tristeza, la de saber que no hay edad que te salve de unas cuantas desilusiones. Que el único regalo que concedía Papá Noel, el motivo de su existencia y el mantenimiento de ésta frente a lógica y razón era dar a los niños una suerte de esperanza, un motivo para creer, creer contra viento y marea en algo que escucha, y protege y concede. &lt;br /&gt;Creer en la magia, porque al fin y al cabo todo se reducía a eso. Y que te regalen magia en un mundo despiadadamente pragmático es un regalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ramón no obtuvo su triunfo, ni tampoco obtuvo su regalo porque ya era tarde para creer en la magia y de todos modos tampoco se atrevía a hacerlo tras tantos años de intentar acabar con ella.&lt;br /&gt;Lo único que obtuvo Ramón fue un alivio para su obsesión. Y en ese momento, en aquel instante en que el trauma se suavizó, en que todo encajó de forma nueva y Ramón aceptó que jamás podría vencer sobre algo así, pasaron dos cosas: empezó a nevar, y un grupo de niños se puso a cantar un villancico que hablaba sobre la Nochebuena y Papá Noel surcando la noche con su trineo y riendo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ho! Ho! Ho!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-8515345948288181558?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/8515345948288181558/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=8515345948288181558&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/8515345948288181558?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/8515345948288181558?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2011/01/el-diario-de-papa-noel-o-un-cuento-un.html" title="El diario de Papá Noel (o un cuento un tanto raro)" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;C0QAQ3k6fSp7ImA9Wx9QEk8.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-3952848733214687480</id><published>2010-12-24T12:06:00.000-08:00</published><updated>2010-12-24T12:09:02.715-08:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-12-24T12:09:02.715-08:00</app:edited><title>¡ Feliz Navidad a todos!</title><content type="html">&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_RWxcAfJRovA/TRT91dRFm7I/AAAAAAAAAHk/tsGka_WtjPs/s1600/Celtic_Christmas.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 227px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_RWxcAfJRovA/TRT91dRFm7I/AAAAAAAAAHk/tsGka_WtjPs/s400/Celtic_Christmas.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5554343335285857202" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-3952848733214687480?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/3952848733214687480/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=3952848733214687480&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/3952848733214687480?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/3952848733214687480?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2010/12/feliz-navidad-todos.html" title="¡ Feliz Navidad a todos!" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_RWxcAfJRovA/TRT91dRFm7I/AAAAAAAAAHk/tsGka_WtjPs/s72-c/Celtic_Christmas.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;AkQBQHY4cCp7ImA9Wx9RF0U.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-4233753016559353049</id><published>2010-12-19T11:45:00.000-08:00</published><updated>2010-12-19T11:52:31.838-08:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-12-19T11:52:31.838-08:00</app:edited><title>A casa por navidad</title><content type="html">Recuerdo cómo le brillaban los ojos a mi madre cuando me abrió la puerta y exclamó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Has vuelto a casa por Navidad, hijo mío, pensé que no vendrías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es la única; yo también pensé que no vendría. Porque esta no es mi casa, aunque no soy capaz de decírselo a mi madre.&lt;br /&gt;No es mi casa, hace ya demasiado tiempo que me fui de aquí. Esta casa es la de mi infancia, la de mi juventud en la que lo único que ocupaba mi pensamiento era la forma de salir de ella. La casa de quien fui y ya no seré más, tanto si me gusta como si no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El árbol en la esquina del recibidor, el belén encima de la mesita, las lucecitas en las ventanas... los conozco, a todos, hemos pasado mil navidades juntos. Son como los familiares: muchos años juntos y no acabas nunca de comprender qué lazos te unen a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi otra casa también poníamos algunos adornos, cuando a mi mujer le entraba esa ansiedad de tener una navidad feliz a toda costa. Recuerdo cómo lo decoraba todo y me pedía mi opinión una y otra vez, con la angustia escondida en sus ojos, buscando mi aprobación, mi complicidad, que le dijera que todo estaba muy bonito.&lt;br /&gt;Dicen que eso se llama magia simpática, aquello de simbolizar las cosas, de atraerlas mediante objetos. En esas fechas mi mujer se convertía en hechicera, intentaba atraer una feliz navidad a la fuerza, atándola con oropeles y cables luminosos, crucificándola en árboles que tirábamos cuando ya Marzo andaba bien entrado.&lt;br /&gt;Pero la magia no funcionó, nunca. Año tras año se intentó, pero la realidad siempre supo imponerse. Esa realidad en la que íbamos a celebrar las fiestas con los amigos o con otros familiares a casas llenas de niños que correteaban con sus regalos, abriéndolos o tratando de abrirlos hasta en sus sueños. Esa realidad que hacía que a mi mujer se le llenaran los ojos de lágrimas, que volvía nuestra conversación apagada y forzada a medias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y después regresábamos a casa y mirábamos nuestros propios regalos, demasiado evidentes por la ausencia de aquellos que realmente debieran haber estado allí. Esas noches nos íbamos a dormir y cada uno se quedaba en un extremo de la cama, durmiendo con sus fantasmas propios que no deseábamos compartir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace ya un par de años de eso. Después no hubo árbol, ni belén, ni luces en las ventanas. Personalmente nunca les vi sentido, como jamás se lo vi a esa magia en la que mi ex mujer creía. Ya no hubo días especiales, se mimetizaron todos entre ellos hasta que daba igual que fuera uno u otro. Yo me entretenía con mis cosas, tratando de no escuchar el tremendo y perpetuo silencio, comiendo de cualquier manera y en cualquier habitación para no tener que hacerlo una vez más solo frente al televisor. Queriendo olvidar que sólo podía hablar ya con esos fantasmas míos porque no había nadie más con quien hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensé que no vendría a casa este año, demasiada soledad se vuelve vicio y hace que la compañía resulte amarga y absurda. Pero mi madre no tiene la culpa, ni mi padre ni mis hermanos; ellos tienen su propia magia de navidad, una que sí les funciona.&lt;br /&gt;No me importa contemplarla, aunque siempre me quedo pensando por qué a algunos les funciona la magia y la navidad cuando a mí siempre me han fallado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He vuelto a casa por navidad, aunque no es mi casa. Pero la que se supone que es mía, esa en la que resido la mayor parte del tiempo, tampoco lo es. Sólo es un edificio donde mi corazón nunca quiere entrar por encontrarlo frío y solitario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Donde más que vivir sobrevivo, a la vida, al silencio, a la navidad que es como el resto del año.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-4233753016559353049?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/4233753016559353049/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=4233753016559353049&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/4233753016559353049?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/4233753016559353049?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2010/12/casa-por-navidad.html" title="A casa por navidad" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DkEHSHczcCp7ImA9Wx9SGUw.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-6202672203515187399</id><published>2010-12-09T08:59:00.000-08:00</published><updated>2010-12-09T09:10:39.988-08:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-12-09T09:10:39.988-08:00</app:edited><title>Novedades</title><content type="html">Por motivos de organización de contenidos es muy probable que haya mudanza y &lt;em&gt;Cuentos de ninguna parte&lt;/em&gt; se vaya a WordPress. Aunque ya está en marcha el proyecto para que este rinconcinto ascienda de blog a web pura y dura, es de prever que tardará un poco en realizarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya lo dije en el anterior post, tengo intención de inaugurar un par de secciones nuevas y, francamente, me gustaría que las entradas tuviesen un orden, una configuración menos caótica que la que ofrece blogspot. Eso sí, si es posible usar el mismo nombre en dos sitios distintos mantendré abierto este de blogspot, para que no se pìerdan vuestros comentarios y probablemente hasta que la web con mayúsculas, subrayado y comitas de adorno esté lista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La semana que viene traeré algunos relatos navideños. Y algún otro de fuera de temporada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta entonces, os saludo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-6202672203515187399?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/6202672203515187399/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=6202672203515187399&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/6202672203515187399?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/6202672203515187399?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2010/12/novedades.html" title="Novedades" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEUGQHozfip7ImA9Wx5XFEw.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-4881214752804456672</id><published>2010-09-13T13:49:00.000-07:00</published><updated>2010-09-13T14:10:21.486-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-09-13T14:10:21.486-07:00</app:edited><title>Stand by</title><content type="html">Hace mucho que no actualizo el blog, pero quiero que sepáis que no está abandonado, ni lo estará en el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribir tiene sus problemas: hay que tener tiempo, hay que tener inspiración y hay que saber qué hacer con ella (da igual saber qué hacer con el tiempo, porque de todos modos &lt;em&gt;él &lt;/em&gt;hará lo que le de la gana sin preguntarte tu opinión). Yo me he atascado temporalmente en mi cuaderno lleno de ideas que aún no sé por dónde coger. También es cierto que la vida se me está poniendo en medio últimamente y no ayuda, la pobre, aunque ella se crea que sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habrá más cuentos, espero que pronto. Y habrá novedades, como una nueva edición de &lt;em&gt;Cuentos de ninguna parte&lt;/em&gt; con ilustraciones y algunos cambios en los cuentos originales, aparte de alguna que otra sorpresa en el lanzamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, tengo intención de abrir un segundo blog vinculado a este que tratará sobre escribir en sí e intentará proporcionar recursos, consejos y material para aquel que busque ese tipo de información. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es muy posible que el nuevo blog también cuente con una pequeña sección en la que comentaré los libros que voy leyendo. Es algo que llevo queriendo hacer mucho tiempo, la cantidad de maravillosos libros que he leído porque alguien me los recomendó o me contó de qué iban... O quizás dedique otro blog sólo a este propósito, aún no lo sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, con suerte para el año que viene, mi primera novela por entregas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que espero me discupéis este &lt;em&gt;stand by&lt;/em&gt; que lleva prolongándose meses. Ojalá sea capaz de ofreceros algo bueno cuando "regrese".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta entonces, mi agradecimiento y mis mejores deseos para todos vosotros.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-4881214752804456672?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/4881214752804456672/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=4881214752804456672&amp;isPopup=true" title="2 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/4881214752804456672?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/4881214752804456672?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2010/09/stand-by.html" title="&lt;em&gt;Stand by&lt;/em&gt;" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DEQERnoyeyp7ImA9WxFQEk4.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-2891514400012970687</id><published>2010-05-07T05:36:00.000-07:00</published><updated>2010-05-07T05:45:07.493-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-05-07T05:45:07.493-07:00</app:edited><title>Concurso de relatos de Renfe</title><content type="html">Como lleva haciendo desde hace algunos años, Renfe ha convocado el IV Certamen de Relatos breves. Aquí dejo el link por si a alguien le interesa intentarlo. Como por alguna razón no sale el hipervínculo, copiad la dirección y pegadla en la barra del navegador:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://www.renfe.es/cercanias/madrid/relatos/index.html&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta misma página podéis encontrar las bases del concurso, hay un enlace en la parte izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suerte!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-2891514400012970687?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/2891514400012970687/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=2891514400012970687&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/2891514400012970687?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/2891514400012970687?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2010/05/concurso-de-relatos-de-renfe.html" title="Concurso de relatos de Renfe" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;D0ANSH05eCp7ImA9WxFQEk4.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-3672610355640028027</id><published>2010-04-14T04:04:00.000-07:00</published><updated>2010-05-07T05:36:39.320-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-05-07T05:36:39.320-07:00</app:edited><title>Hágase!</title><content type="html">&lt;em&gt;Este relato lo escribí y narré en un taller de relato breve al que acudí por un tiempo. La gracia del ejercicio consistía en que la primera frase te la daba el profesor, y de ahí en adelante tú te inventabas el relato, cosa que no es tan sencilla como parece. Aunque se me ocurrieron varias historias, esta es la que más se ajusta a mi estilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y creo que les gustó , aunque me esté mal decirlo...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hágase!&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con esa frase quería fundar el mundo e inaugurar la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran una buena frase y un buen mundo. También era su proyecto de fin de carrera, y si los dioses mayores lo aprobaban, pasaría de ser un dios menor a convertirse en uno de los grandes e influyentes, y todo el mundo se volvería loco intentando averiguar qué diablos quería y cómo complacerle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día del concurso, el pequeño dios se aseguró mediante engaños y sobornos de que su proyecto quedara colocado en un lugar de privilegio, el tercero junto a la mayor fuente de luz disponible, una bombilla a la que alguien llamaba sol y a la que, en cuanto él fuese un dios más importante, cambiaría el nombre por el de “foco”, mucho más técnico y actual . No temía a los dos proyectos que se juzgarían antes que el suyo: uno era pequeñísimo y todo de roca, y el otro sufría efecto invernadero y de seguro quedaría descalificado. A los otros seis proyectos que se examinarían no merecía ni la pena tomarlos en consideración, salvo al de los anillos, que había que reconocer que era muy vistoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El jurado se paseaba ya entre los dos primeros proyectos, haciendo preguntas y examinándolo todo concienzudamente. El diosecillo brincaba impaciente de un pie a otro, recolocando una montaña que se había torcido en el transporte o cambiando de sitio un río que en realidad ya estaba perfectamente colocado. Y entre retoque y retoque llegó su examen.&lt;br /&gt;La evaluación duró bastante rato, porque hubo mucha pregunta y curiosidad. Uno de los grandes dioses, de hecho, parecía interesadísimo y no paraba de preguntar cosas que el diosecillo, casi atragantándose de orgullo, contestaba con gran profusión de detalles y un palito con el que señalaba las características mas destacadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y dices que todo esto es agua... – preguntó el examinador metiendo un dedo en mitad del Pacífico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, pero no agua vulgar, ¡es agua salada!.– contestó el diosecillo muy orgulloso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Qué bien pensado y cuánto gasto y molestia– comentó el gran dios mesándose la barba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Qué va – respondió el diosecillo, encantado porque lo de gasto y molestia sonaba a aprobado -, es que ya había usado agua dulce en los ríos y en ese lago de... allí – señaló -. Quería introducir una cierta variedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Notable, notable. ¿Y estas montañas rellenas de...? – preguntó el examinador, que no paraba de apuntar cosas y nombres en su cuaderno y se había rezagado respecto a los otros dos, que lanzaban exclamaciones mientras contemplaban Urano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ah, esto. Lo llamo lava, señor, una especie de mezcla multifase. A veces sale hacia arriba, por la boca de la montaña. Aún no sé por qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de muchos &lt;em&gt;ohs &lt;/em&gt;y &lt;em&gt;ahs&lt;/em&gt;, el gran dios estrechó la mano del diosecillo, felicitándole por tan magnífico proyecto. También le pidió que lo dejase en la sala de exámenes, para que los grandes dioses pudiesen observarlo con más detenimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tendrás noticias mías – le aseguró mientras avanzaba para reunirse con los otros -. Muy pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El diosecillo no cabía en sí de gozo y ya veía su nombre en los libros de mitología; el aprobado era seguro, hasta era posible que no tuviese que pasar por el odioso periodo de prácticas que le obligaría a mandar en un panteón junto a otros dioses, lo cual siempre acababa en trifulcas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Quizás ascendiese de golpe a deidad única!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto de la semana lo pasó el diosecillo ideando nuevas mejoras para su mundo y celebrando su inminente ascenso. Hasta que una mañana se encontró en el correo una carta del gran dios, que le citaba al día siguiente para discutir algunos detalles.&lt;br /&gt;El diosecillo acudió muy nervioso y se quedó sorprendido al ver que la sala estaba casi a oscuras y el examinador solo. Cuando le preguntó al respecto, el gran dios contestó con evasivas, arguyendo que tenía una duda y no quería comentarla delante de los otros por no deslucir la muy favorable impresión que el proyecto había provocado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mi duda es – dijo el gran dios mirando al diosecillo de reojo,- mi duda es, ¿has pensado en poner en marcha este proyecto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Oh, sí - respondió el diosecillo muy contento -. Hasta tengo la frase que lo inaugurará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿De veras? ¿Y cuál, si puede saberse, será esa frase? Porque, como futuro dios, tendrás que escogerla con cuidado. A ver, dímela al oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dios menor susurró unas palabras al gran dios, que, como quien no quiere la cosa, se volvió hacia el proyecto de mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El diosecillo nunca lo vio venir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Hágase la vida! – tronó el gran dios -. Magnifico, mag... oh, vaya, parece que he puesto en marcha algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos contemplaron como el pequeño proyecto se llenaba de pequeñas cositas que se movían de un lado a otro, comiéndose unas a otras con entusiasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cuánto lo siento – dijo el gran dios con aire contrito -. No pretendía.... y no tiene mucho arreglo, porque he creado y no puedo desentenderme de mi creación, sería una irresponsabilidad... Bueno, no te preocupes, desde luego quedas aprobado y la semana que viene empezarás tus prácticas como dios en el panteón de 1ºB, pasa por secretaría para el papeleo. Yo cuidaré de mi... tu mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se alejó murmurando algo parecido a &lt;em&gt;“¿Tierra?"&lt;/em&gt; mientras el diosecillo contemplaba desolado aquel mundo que él había creado y del cual nunca sería dios.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-3672610355640028027?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/3672610355640028027/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=3672610355640028027&amp;isPopup=true" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/3672610355640028027?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/3672610355640028027?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2010/04/hagase.html" title="Hágase!" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CUcFSHY9fip7ImA9WxFSEkk.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-999059912134974930</id><published>2010-04-14T03:55:00.000-07:00</published><updated>2010-04-14T04:03:39.866-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-04-14T04:03:39.866-07:00</app:edited><title>Nuevo amigo, nuevo blog</title><content type="html">Carlos Laguna se define como escritor, músico y fotógrafo en ciernes, y lo cierto es que su blog está lleno de trabajos interesantes y de un algo especial que te hace repetir visita. Si os apetece conocerle, visitadle en "Las Cartas de Carlos Laguna"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://koerazo.blogspot.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como colega de letras le deseo mucha suerte, y que continue sintiendo toda la ilusión que la mayoría de nosotros ponemos en nuestras creaciones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-999059912134974930?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/999059912134974930/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=999059912134974930&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/999059912134974930?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/999059912134974930?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2010/04/nuevo-amigo-nuevo-blog.html" title="Nuevo amigo, nuevo blog" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEYNRn0_eCp7ImA9WxBbGE8.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-5947560591146120220</id><published>2010-03-17T03:35:00.000-07:00</published><updated>2010-03-17T03:36:37.340-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-03-17T03:36:37.340-07:00</app:edited><title>De sapos y princesas</title><content type="html">Nunca más volvería a besar a un sapo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La princesa llevaba ya dos divorcios y empezaba a desesperarse. Con lo princesa que era ella, de las de huso y rueca, siete colchones en la cama y hada madrina desde el bautizo... ¿Por qué había salido todo tan mal?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acordaba del día en que conoció al que se convertiría en su primer marido, un sapito encantador y tímido que le presentaron en una almohadita de terciopelo granate. Un príncipe de los de toda la vida convertido en anfibio hacía años por un conjuro maligno que sólo se desharía con un beso de amor.&lt;br /&gt;Aunque la princesa no estaba del todo segura de poder darle un beso de amor a un sapo y menos aún a uno que acababa de conocer, creía firmemente en los cuentos de hadas y en su derecho a encontrar a su príncipe azul a la primera, así que hizo lo que pudo y le dio un beso no de amor sino más bien de esperanzas. Y el sapo se convirtió en un apuesto príncipe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se casaron al día siguiente, y todo auguraba que sí, comerían perdices. Pero la noche de bodas el príncipe comenzó a mostrar un comportamiento algo extraño: minutos después de haberse metido la feliz pareja en la cama y cuando la princesa empezaba a bajarse discretamente el tirante del camisón, el príncipe dio un brinco fuera de la cama y murmurando incomprensibles excusas salió de la habitación.&lt;br /&gt;La princesa pensó en lo tierna que resultaba tanta timidez, y, encantada de la vida, se sentó junto a la ventana a cepillarse el cabello. Fue así cómo descubrió a su esposo reptando por todo el jardín mientras cazaba lombrices, babosas y otros bichos repugnantes que después engullía con gran deleite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Esos labios nunca, pero nunca más besarán los míos”, se dijo la princesa, horrorizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes incluso de que amaneciese, un príncipe muy perplejo fue arrojado de mala manera del castillo con un acuerdo de divorcio en las manos y un gusano a medio tragar asomando por la comisura de la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La princesa lloró mucho, no sabía si por la humillación, la desilusión o porque era lo que se esperaba de ella; pero a los tres meses hizo de tripas corazón y les pidió a sus padres y al hada madrina que le buscaran un príncipe algo menos exótico en sus hábitos alimenticios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se entrevistó a todos los sapos encantados del reino hasta que por fin se dio con uno al que no le gustaba comer insectos. Se repitió el proceso de presentación, beso y transformación mágica, y la pareja fue desposada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las noches eran maravillosas; el príncipe era apuesto y encantador y mimaba a la princesa de todas las formas posibles. Pero a los pocos meses, apenas entrado el otoño, ella se dio cuenta de que le resultaba algo arduo encontrar a su esposo por las mañanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué bien, pensaba la princesa, un príncipe misterioso que desaparece durante el día. Intuía nueva maldición de por medio y, con gran entusiasmo, se dedicó a inspeccionar todas y cada una de las habitaciones del castillo con la esperanza de encontrarse alguna llena de cabezas cortadas o rastros de plumas de cisne. Pero lo que se encontró fue a su marido escondido dentro de un armario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me gustan los lugares oscuros - fue la única explicación que dio él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La princesa intentó convivir con aquella afición tan extraña resignándose a no ver a su esposo más que por las noches. Pero cuando llegó el invierno y él preparó una madriguera, anunciando que se disponía a hibernar hasta que llegase la primavera y que ya saldría cuando fuera tiempo de aparearse, la princesa perdió la poca paciencia que le quedaba y le dio dos opciones: un divorcio rápido o la muerte por deshidratación en el desierto más lejano del reino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La princesa lloraba pensando en su situación tan triste y en tener que seguir besando sapos una y otra y otra vez para tener después que divorciarse de ellos, a pesar de ser ella una verdadera princesa que debería ser capaz de convertir a un sapo encantado en un verdadero príncipe. Pero, tras varias semanas de llanto y confusión, sus lágrimas se secaron, su semblante se endureció de pura decisión y su fe en los cuentos de hadas se desvaneció por completo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También desapareció la varita mágica del hada madrina...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca más volvería a besar a un sapo. Ninguno era un príncipe verdadero. Ahora seré yo el sapo, se dijo la princesa tocándose la coronilla con la varita mágica, y sólo un príncipe verdadero podrá besarme esta vez.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-5947560591146120220?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/5947560591146120220/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=5947560591146120220&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/5947560591146120220?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/5947560591146120220?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2010/03/de-sapos-y-princesas.html" title="De sapos y princesas" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;D0MASHszcCp7ImA9WxBWFk4.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-5752306022973214079</id><published>2010-02-08T05:15:00.000-08:00</published><updated>2010-02-08T05:24:09.588-08:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-02-08T05:24:09.588-08:00</app:edited><title>Invisibilidad</title><content type="html">Federico era un hombre invisible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su invisibilidad era muy particular, ya que sólo afectaba a la capacidad visual de otros. Él se veía divinamente cuando se afeitaba cada día los tres pelos de chivo que le salían hoy sí y mañana también. También era capaz de contemplar su reflejo en los cristales de las ventanas, aunque con ellos no hubiera podido afeitarse porque le hacían parecer algo fantasmal, turbio y desvaído. Pero se veía, con desvaimiento y todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la gente parecía completamente ajena a su presencia, y era cosa extraordinaria tratándose de un individuo que trabajaba cara al público gran parte del día y cara a su santa esposa los ratitos que le quedaban libres.&lt;br /&gt;Federico era portero de una casa de la calle del Clavel. Era una de esas casas con plaquita de "asegurada de incendios" y fecha del año del pumbi en la fachada, lo cual era gran motivo de orgullo para los inquilinos, que tenían el inmueble por muy elegante.&lt;br /&gt;En el portal del postinero edificio era donde comenzaba la rutina cotidiana de la invisibilidad. Federico trajinaba con la escoba, con los cubos de la basura, con la propaganda no deseada y, mientras, saludaba educadamente a cada vecino que se le cruzaba.&lt;br /&gt;Ninguno le devolvía el saludo, sin que él supiese por qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, cuando le pasaba el mocho a las escaleras, obstaculizaba la ruta de algún propietario, que manifestaba su irritación con un bufido. Entonces Federico se apartaba rápidamente musitando disculpas y buenos días a partes iguales. &lt;br /&gt;Tampoco supo nunca si quedaba disculpado o no, porque nadie decía esta boca es mía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que sí sabía Federico era que su invisibilidad no era de las que incluían inconsistencia carnal, porque si así fuese los vecinos le atravesarían sin refunfuñar y, si acaso, con lo que tropezarían sería con el mocho.&lt;br /&gt;Para asegurarse de esta hipótesis, Federico abría de vez en cuando la puerta del ascensor, la dejaba bien sujeta mediante un cartoncito doblado tres veces y estratégicamente colocado debajo, y se observaba de reojo mientras trabajaba. La verdad es que le hubiese hecho cierta ilusión ver la escoba volando de acá para allá sin que pudiese apreciarse Federico alguno moviéndola; pero lo único que veía siempre era a sí mismo, atisbando tímidamente por debajo de su gorrita con cara de culpabilidad.&lt;br /&gt;Alguna vez se quitaba la gorra y se quedaba un buen rato mirándose al espejo y entonces no parecía culpable sino muy pensativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las peculiaridades de la invisibilidad de Federico era que se activaba y desactivaba cuando le daba la gana, porque cuando había que subir una bombona de butano, llamar a los del ascensor porque había vuelto a quedarse parado en el cuarto, o echar los polvos para las malditas cucarachas, entonces sí que veían los propietarios a Federico. Iban expresamente a verle, de hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que realmente le preocupaba a él era que este comportamiento era una de las constantes de su vida. Su mujer también parecía incapaz de verle según variables que se escapaban a su comprensión. Ciertamente, le ponía delante su plato de comida dos veces al día (el desayuno ya lo hacía él, que para eso se tenía que levantar a las seis de la mañana), y le reñía por ir siempre, según ella, hecho un Adán. Y por no haber limpiado las ventanas, ni haber barrido bien debajo de las camas, ni haber tendido la ropa a dos prendas por pinza... También le reprochaba el apocamiento y que se dejase mangonear por todo quisqui, e incluso a veces le aseguraba que es que no sabía hacer una sola cosa a derechas y que era un pedazo de inútil.&lt;br /&gt;Cuando le veía perfectamente era el día que tocaba cobrar el sueldo. Pero el resto del tiempo la mujer salía de casa a hacer supuestamente una compra que la llevaba cuatro horas y más de cincuenta euros al día, le mandaba callar y dejar ver la tele en paz en las contadísimas ocasiones en que le esperaba para que comiesen juntos, y por las tardes salía a tomar café con las amigas, salvo los domingos, en que iba a casa de su madre, sin que jamás, pese a las pequeñas indirectas de Federico, él hubiese sido invitado a tales reuniones. Para cuando volvía, muchas veces él o estaba ya acostado o se había quedado adormilado frente a la mesa camilla, sin que ella se molestase en despertarle. Si, ya en la cama, se atrevía a darle un beso en la mejilla, ella gruñía algo ininteligible y le daba un empujón, y después de esto, aunque a él le hubiese gustado abrazar a su mujer de vez en cuando o compartir un poco el calor del que disfrutaba ella por haberse llevado todas las mantas, se quedaba en su rinconcito de la cama, amedrentado y triste y pensando en cuando eran jóvenes y pasaba más o menos lo mismo, que él pagaba cines, cafés y ramos de flores y ella se quejaba, le reñía, le mandaba callar y a veces hasta le daba un sopapo en la mano cuando trataba de entrelazarla con la suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Federico ignoraba por qué su mujer se había casado con él y, a veces, incluso por qué le había pedido él que se casaran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Federico iba por la calle, la invisibilidad también le iba y le venía sin seguir pauta coherente, dejándole muy confuso. Al recorrer las calles atestadas de gente recibía empujones, patadas y codazos sin que nadie se volviese a disculparse, como si él no estuviese allí. Si se ponía a la cola de la frutería, dos marujas se le colaban delante con total descaro, ignorándole abiertamente cuando él, en voz muy bajita, protestaba que estaba primero. Si tenía que hacer alguna gestión, el funcionario de turno seguía charlando tranquilamente con sus compañeros mientras él esperaba y esperaba en el mostrador hasta que dicho funcionario reparaba en su presencia y le preguntaba de muy malos modos que qué quería para informarle a continuación de que eso no era allí y echar pestes de esa gente que sólo te hacía perder el tiempo.&lt;br /&gt;El pobre Federico se ponía muy colorado con todos estos sucesos: colorado de vergüenza y de otra cosa que notaba rebullir por dentro y que no sabía muy bien cómo catalogar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que, a la hora de ir sentado en un autobús lleno de gente, las mismas marujas que no le habían visto en la cola del frutero parecían curarse milagrosamente de su ceguera para exigirle que les dejase el asiento. Y no estaba en la naturaleza de Federico dar una mala contestación o volverse él ciego también de repente. No, él se levantaba, quitándose la gorrita incluso, y pasaba el resto del viaje en pie y zarandeado de un lado a otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero un buen día, a las seis de la mañana, Federico se levantó de la cama sintiendo ese algo extraño de nuevo. Pensó en ello mientras hacía el café, se afeitaba los tres pelos de chivo y se ponía su mono de trabajo. Recordó a sus padres, que pocas veces le dedicaron algún comentario que no fuese estrictamente formativo, esos del tipo “abróchate los zapatos como dios manda” o “mira las notas de tu hermano, ¿no te da vergüenza?”; su padre, concretamente, ni siquiera supo quién era él en la senilidad de los quince últimos días de su vida, a pesar de que reconocía a todos los demás miembros de la familia, esposa de Federico incluida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo se puso en marcha en su cabeza mientras disponía el portal para los nuevos y especiales acontecimientos de ese día, y un torrente de recuerdos desordenados desfiló ante sus ojos: el patio del colegio, donde era siempre el último en ser llamado para los juegos; las tres únicas fotos de su boda en las que aparecía él; el instituto nocturno, donde daba igual lo alto que levantase la mano porque el profesor siempre le ignoraba deliberadamente; su mujer viendo la tele por la noche y volviendo la cara cuando él iba a darle un beso de buenas noches.&lt;br /&gt;El torrente cesó con el tirón. Federico abrió los ojos, que había mantenido cerrados mitad por temor mitad rezando para que al menos aquello saliese bien. Por un momento entró en pánico pensando que algo debía haber salido mal porque se encontraba en el santo suelo, y tembló de pies a cabeza mientras se levantaba a toda prisa, no fuese a entrar alguien a ponerle en la situación de tener que dar muchas explicaciones incómodas. Pero al darse la vuelta otro torrente, esta vez de alivio, le sacudió cuando vio su cuerpo aún colgado de la cuerda, balanceándose plácidamente de un lado a otro.&lt;br /&gt;Lo contempló con curiosidad, reparando en que hubiese sido más delicado ponerse una capucha, y en que el nudo debía estar mal hecho, a juzgar por la expresión de su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Federico se quedó allí plantado un buen rato, sin saber muy bien qué hacer: aquello no era lo que él había esperado, aunque, si meditaba sobre ello, tampoco era capaz de recordar qué había esperado exactamente.&lt;br /&gt;A falta de idea mejor, se sentó en los escalones del portal, volviéndose de vez en cuando para ver si su cuerpo seguía allí y distrayéndose en mirar a la gente que pasaba por la calle. Según transcurrían los minutos fue notando una creciente y agradable sensación de tranquilidad y, sin darse cuenta, comenzó a dar cabezadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gritos y sirenas interrumpieron su sueño. En el portal había un tropel de gente armando un guirigay de mil demonios, y algunos curiosos que pasaban por la calle y oían la conmoción entraban también a ver qué se cocía.&lt;br /&gt;Federico se acercó a un rinconcito que había bajo la escalera y que era donde él guardaba los cubos y el mocho por las noches. Les dio unos golpecitos cariñosamente para hacerse un hueco entre ellos, y se sentó a disfrutar del espectáculo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para cuando llegaron las furgonetas de las televisiones locales, Federico daba palmas y se reía a carcajadas de puro gozo mientras contemplaba los desencajados rostros de los vecinos, el ataque de histeria de su esposa y, sobre todo, lo visible que se había vuelto para el mundo ahora que por fin era invisible de verdad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-5752306022973214079?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/5752306022973214079/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=5752306022973214079&amp;isPopup=true" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/5752306022973214079?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/5752306022973214079?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2010/02/invisibilidad.html" title="Invisibilidad" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;C0YDRnw5eyp7ImA9WxBXGE0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-4968504687791772978</id><published>2010-01-29T13:39:00.001-08:00</published><updated>2010-01-29T13:39:37.223-08:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-01-29T13:39:37.223-08:00</app:edited><title>Bloqueo (un ejercicio)</title><content type="html">Estoy muy bloqueado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi cuaderno de notas está lleno de argumentos fantásticos, de personajes magníficos, de finales sorprendentes y giros narrativos de aplauso. Cinco, doce, hasta diecinueve relatos distintos hacen cola pacientemente en mi cabeza en espera de salir a la luz.&lt;br /&gt;Pero estoy bloqueado; cada vez que me siento delante del ordenador olvido todas las historias, y ni leyendo una y otra vez el cuadernito logro hilarlas como es debido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo he intentado todo; he probado a escribir desde un principio cualquiera, pero todos se niegan a tener nada que ver con el resto de la trama. Peor aún es cuando lo intento desde el final, porque para entonces los principios han hablado con las mitades y éstas están tan enfadadas conmigo que a quien no hablan es a mí, y el pobre relato no consigue pasar de ser una única frase lapidaria que resuelve un conflicto inexistente.&lt;br /&gt;Me inquieta, esto de la resolución de conflictos, indispensable si quiere uno ser buen escritor. Pero es que eso de tener uno o varios que a pesar de ser invención mía no sé muy bien de dónde vienen y que tampoco adivino a resolver se asemeja demasiado a la estructura de mi propia vida, y no quiero ni pensar en las implicaciones personales que eso conlleva, porque a su lado todo conflicto, literario o no, se queda muy pequeño y yo igual de bloqueado, deprimido y sintiéndome un inútil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace poco le comenté a otro compañero de letras lo muy bloqueado que estaba, y me sugirió que todos los días encendiese el ordenador y me sentase frente a él, escribiendo lo que fuese, cualquier cosa, porque a veces los bloqueos son productos del miedo a la página en blanco, y una vez que la página en blanco deja de serlo la creatividad vuelve a fluir naturalmente. &lt;br /&gt;Me pareció un buen consejo y el pasado lunes, muy animado, encendí el portátil, abrí una página de Word y me senté ante ella. &lt;br /&gt;Nunca hubiera yo pensado que una pantalla pudiese ser tan hostil. Nos quedamos mirándonos fijamente, la página de Word y yo, en un duelo de voluntades que perdería quien se doblegase antes. Media hora después Word salió triunfante mientras yo me retiraba, humillado y viendo lucecitas en forma de cuadrados blancos por todas partes. Desde entonces tengo el convencimiento de que no temo a la página en blanco, sólo la respeto muchísimo más que ella a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no estuviese tan bloqueado, intentaría escribir a mano, pero me da miedo lo que pueda llegar a hacerme el lápiz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo peor de todo esto no es que esté incumpliendo todos los plazos de entrega, ni que mi contrato pueda ser anulado de un momento a otro; lo peor es la frustración de no saber por qué de repente me cuesta tanto escribir hasta la cosa más sencilla. No es el miedo al éxito, porque para mi gusto el éxito más que algo que temer es algo que desear, sobre todo si aún no se ha disfrutado plenamente de él. Además, si se tiene obtiene una vez ya no hay razón para alarmarse, porque en el mundo editorial lo que tiene éxito es el nombre y el libro ni cuenta, así que si consigues un único bombazo y el mundo se da cuenta de repente y tras haber declinado leer tus ochenta y tres obras anteriores de que sí, existes, te puedes relajar y dejar de exprimirte la sesera en busca de argumentos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, seguro que el éxito y yo nos ibamos a caer bien... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco es lo que llaman “miedo al final del cuento” porque lo que me da miedo es no terminarlo nunca y que los personajes sigan a sus anchas riéndose de mí porque no sé que hacer con ellos, y este miedo no cuenta porque ningún manual de escritura habla de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni un relato, ni una carta, ni un diálogo ni una anécdota. No logro escribir nada, y cuanta más nada escribo más me pierdo a mí mismo, porque ¿qué es un escritor que no escribe?&lt;br /&gt;Una antítesis. Una paradoja. Eso soy yo, la personificación de una figura literaria que no sabe cómo sacar partido de sí misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy muy bloqueado. Tanto, que tengo que escribir sobre ello.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-4968504687791772978?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/4968504687791772978/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=4968504687791772978&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/4968504687791772978?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/4968504687791772978?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2010/01/bloqueo-un-ejercicio.html" title="Bloqueo (un ejercicio)" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;D04AQn0_cCp7ImA9WxBREEQ.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-213553880537957829</id><published>2009-12-29T06:07:00.000-08:00</published><updated>2009-12-29T06:12:23.348-08:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-12-29T06:12:23.348-08:00</app:edited><title>La tumba del hámster</title><content type="html">Nunca quedó claro de qué murió el hámster, porque nadie se molestó en llevarlo al veterinario cuando se hizo evidente que el animalito no se encontraba demasiado bien. Pero se lamentaron mucho e incluso llegaron a llorar el día en que lo descubrieron muerto en su jaula, el pelaje áspero y sin brillo y el cuerpecillo frío, muy frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Discutieron los detalles del entierro, ya que por supuesto lo habría; sería al atardecer, pues no estaban muy seguras de que estuviese permitido enterrar mascotas muertas en el parque público de al lado, y Celia rebuscó en los cajones de su madre hasta dar con un viejo joyero de terciopelo granate, lujoso ataúd para tan pequeño animal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras lo envolvían en un blanco sudario de kleenex , Blanca pensaba que ya podrían haberle buscado otro ataúd al hámster, porque el joyero era una monada que a ella le hubiese gustado quedarse, vaya una lástima meterlo bajo tierra con un roedor muerto dentro. Pero le daba vergüenza reclamar el joyero para sí, siendo el hámster y la caja de Celia, y además, sentía un cierto pudor ante la idea de arrebatarle a un muerto, roedor o no, su última morada, y todo por egoísmo, así que se quedó callada. Antes de que cerrasen para siempre la tapa del joyero y, para aliviar su conciencia, trajo de su casa unas flores secas que conservaba desde hacía tiempo y las puso con cuidado junto al momificado cuerpo del hámster.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El entierro fue muy rápido, no fuese a aparecer algún guardia. Encontraron un buen sitio debajo de un abeto, y excavaron un pequeño hoyo a fuerza de uñas. Apenas cupo el joyero, lo taparon a toda prisa y aplanaron bien la tierra para que no se notase.&lt;br /&gt;La ceremonia fue más larga y mucho más bonita. Rezaron un par de padrenuestros porque no se acordaban de otra cosa y pusieron unas flores encima de la improvisada tumba. Lloraron un poquito y se marcharon cogidas de la mano en mutua muestra de apoyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que Blanca recordase, sólo otra vez más habían estado Celia y ella juntas ante la tumba del hámster. Había sido una noche de verano en que las dos venían borrachas como cubas y Celia propuso subir al parque para ver si se les pasaba la mona, así no se podía volver a casa. Y, caminando por el parque sin rumbo fijo, fueron a dar con el abeto y la tumba que bajo él había y que ellas habían excavado tres años antes. Se sentaron sobre ella, con todo respeto, y pasaron un par de horas hablando de la muerte, de la vida, de la amistad y de que siempre serían amigas, siempre como hermanas.&lt;br /&gt;Blanca se preguntaba en qué estado estaría el hámster después de tanto tiempo. ¿Habría un esqueletillo en la caja granate, o quizás ya no hubiese más que cenizas? En realidad, ¿qué quedaba del hámster, en general, de su ser, de su vida, de su muerte?&lt;br /&gt;Cuando Blanca se ponía en ese plan, Celia se estremecía; traía mal fario hablar de la muerte y preguntarse esas cosas. Una se volvía loca si le daba vueltas a aquellas cuestiones que nadie podía saber, así que cambió de tema y al rato se fueron cada una a su casa, Celia haciendo votos para que su madre no se despertase al oírla llegar; Blanca pensando, sin querer, en el hámster.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más tarde y muchas, infinitas veces más, Blanca pasó cerca del abeto, unas veces sola y otras del brazo del hombre que después se convertiría en su marido, y, en ocasiones el recuerdo de la tumba del hámster aparecía en su memoria. Nunca dejó de preguntarse qué quedaría de él, y a veces le daban ganas de ir y escarbar hasta encontrar el joyero granate y abrirlo. Pero le daba la impresión de no querer saber lo que podía haber dentro porque se parecería demasiado a lo que quedaba de su amistad con Celia: o bien nada, (después de casi veinte años era difícil que quedase no te digo ya hámster sino joyero siquiera), o los restos descompuestos y pestilentes de lo que una vez fue algo vivo, calentito y precioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, Blanca prefería la incertidumbre y la magia cotidiana de ir conservando en el formol del recuerdo lo que uno tiene aunque se acabe de ir o se esté yendo, poco a poco y agitando la mano en un adiós para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella y Celia siempre serían amigas. Aunque ya hacía muchos años que no se veían ni nada sabían una de otra, Blanca lo sentía dentro de sí; estuviera donde estuviese Celia, que se largó a Alemania a los veintitrés años y que, aunque al principio le escribía mucho fue perdiendo el contacto con el tiempo, la seguía queriendo y pensando en ella como en una hermana. Igual le pasaba a Blanca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le siguió pasando toda su vida, aunque al final, al poco de perder a su marido y con él su capacidad de sentir y preguntarse por el sentido de la vida, la muerte y los recuerdos, se le fueron olvidando muchas cosas, muchas caras, muchos nombres. En su memoria, Celia a veces tenía quince años y hablaba profundos sinsentidos debajo de un abeto; otras veces era más mayor y se iba, Blanca no recordaba adónde ni por qué ni sentía la pena que le parecía debiera sentir al despedirse.&lt;br /&gt;Muchas veces Celia no era nadie, sólo un lema, una sensación de no estar sola, de que alguien andaba por ahí cerca. “Como hermanas, para siempre”, musitaba Blanca tratando de averiguar dónde había escuchado y qué significaba esa frase, por qué la llenaba de una dulce melancolía pensar en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También había algo que olvidaba acerca de ese abeto delante del que pasaba muchos días, del brazo de la enfermera. A veces se paraba delante de él y lo miraba, le pedía que le contase qué secreto les unía. Pero entonces la enfermera tiraba suavemente de ella y Blanca renqueaba dócil detrás, alejándose cada vez más de Celia, de la vida, y de la tumba del hámster.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-213553880537957829?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/213553880537957829/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=213553880537957829&amp;isPopup=true" title="4 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/213553880537957829?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/213553880537957829?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2009/12/la-tumba-del-hamster.html" title="La tumba del hámster" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;D0ADRX0yfSp7ImA9WxBREkg.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-4313459211966120729</id><published>2009-11-25T02:20:00.000-08:00</published><updated>2009-12-31T02:36:14.395-08:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-12-31T02:36:14.395-08:00</app:edited><title>This way hell (Silent Hill fanfic)</title><content type="html">&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_RWxcAfJRovA/Sw0G9Xh_ALI/AAAAAAAAAHM/ryDLk6Y_uYQ/s1600/pyramidhead_1.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 263px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5407986378900177074" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_RWxcAfJRovA/Sw0G9Xh_ALI/AAAAAAAAAHM/ryDLk6Y_uYQ/s320/pyramidhead_1.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Para Pablo, compañero de relatos, que me pidió que escribiese este cuando se enteró de que a los dos nos gustaba jugar al Silent Hill.&lt;/em&gt; &lt;em&gt;La imagen no es mía, por supuesto...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;THIS WAY HELL&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy las paredes parecen haber cambiado de nuevo...&lt;br /&gt;Mi psiquiatra me dijo que no me preocupase, que seguramente era por efecto de la medicación. Un efecto óptico, una alucinación inducida por la ingesta de psicotrópicos.&lt;br /&gt;Le pareció muy interesante que la alucinación siempre fuese la misma: las paredes desconchándose, deshaciéndose en un muro sanguinolento y casi orgánico, pulsante, como si la habitación se hubiese convertido en algo casi vivo.&lt;br /&gt;Dice que quizás todas esas pesadillas en las que ando por un lugar invadido por las nieblas y por formas monstruosas que acechan mi paso tienen que ver con esto. Que quizás sea una forma de mi subsconciente de reflejar mi miedo, mi desesperación, mi dolor.&lt;br /&gt;Puede que sea así. Pero me sigue dando miedo.&lt;br /&gt;.............................................................................................................................................&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La niebla no me deja ver nada, y soy incapaz de reconocer lo poco que veo. Calles desconocidas, vacías, pobladas de sonidos extraños y de sombras que se escurren cuando me acerco.&lt;br /&gt;He visto cosas terribles en este lugar. Mensajes escritos en la pared con letras de sangre; cadáveres colgando de las farolas, restos de lo que puede que una vez fuesen seres humanos pero que quedaron convertidos en macabros amasijos de retorcidos miembros; puertas cubiertas de cadenas tras las cuales se adivinan gritos.&lt;br /&gt;Y los monstruos... esos seres pululantes, espantosos, indescriptibles, que deambulan por todo el lugar. Perros despellejados, polillas ensartadas en barras de metal, figuras humanoides que chirrían, se arrastran, gimen.&lt;br /&gt;No les temo, seguramente el doctor Kauffman tenga razón y sean sólo el reflejo de mis miedos. Como esa cosa piramidal que arrastra una enorme espada.&lt;br /&gt;Fantasmas de mi mente, de mis traumas, envueltos en la niebla del olvido. Nunca me hacen nada, pero me miran, me siguen, me vigilan. Y yo corro, intento huir de ellos, de su hedor a muerte, pero hay tantos...&lt;br /&gt;.............................................................................................................................................&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El doctor me ha mandado más pastillas. Ya no distingo bien la realidad de los sueños.&lt;br /&gt;.............................................................................................................................................&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He vuelto. Hoy la niebla parece menos densa, puedo adivinar más cosas de mi entorno.&lt;br /&gt;Empiezo a acostumbrarme a este sitio. No sé, me resulta familiar, conocido, casi menos amenazante que el otro mundo del que vengo.&lt;br /&gt;¿ O vengo de éste y es el otro lugar el que sueño en mis pesadillas?&lt;br /&gt;Aquí no me encuentro tan solo y desperado. Ni siquiera los monstruos me asustan ya tanto como antes. ¿ Cómo iba a asustarme de mis propios miedos? Comienzo a sentir una cierta compasión por ellos, por esas criaturas desmembradas que yo he creado, que a veces se parecen tanto a mí, con su deambular que no lleva a ningún sitio, con sus rostros y cuerpos distorsionados por dios sabe qué mal interior...&lt;br /&gt;Incluso los mensajes parecen estar dirigidos a mí, como pistas que me condujesen a algo que necesito...&lt;br /&gt;Hoy he encontrado uno de esos. Estaba en un espejo; una pequeña flecha roja que, al reflejarme en él, apuntaba justo a mi cabeza, y que tenía estas palabras debajo:&lt;br /&gt;“ Por aquí se va al infierno”&lt;br /&gt;.............................................................................................................................................&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No voy a poder aguantar mucho más. Cada vez me encuentro peor, cada vez tengo más miedo a salir de casa, a hablar con la gente, a salir a esta calle tan sólida, tan irreal. La gente me mira por la calle, y me entran ganas de salir corriendo, de esconderme de esas miradas que parecen adivinar que no soy como ellos. Ojos acusatorios, saben qué me pasa.&lt;br /&gt;Me odian. Me temen.&lt;br /&gt;Quiero irme con mis monstruos, ellos me comprenden...&lt;br /&gt;.............................................................................................................................................&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevo dos días seguidos vomitando. Es como si quisiera sacar algo de mí, algo que no funciona, pero no lo consigo.&lt;br /&gt;Al principio sólo salía bilis, pero luego empezó a salir sangre, enormes bocanadas de sangre que salpicaban los azulejos, que manchaban mi ropa. Que convertían mi cuarto de baño en mis pesadillas a la luz del día.&lt;br /&gt;Me ha gustado el efecto. Me ha hecho sentir... en casa.&lt;br /&gt;.............................................................................................................................................&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo soportarlo más. El doctor me ha dicho que es necesario ingresarme, que mi psique se descompone cada vez más y necesito vigilancia las veinticuatro horas.&lt;br /&gt;Pero no puedo. No puedo más con el dolor, con la paranoia, con ese estar sin estar, esta muerte en vida...&lt;br /&gt;.............................................................................................................................................&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me despierto en el hospital, y me invade el pánico. ¿ Cómo llegaron a tiempo, quién se lo dijo?&lt;br /&gt;Pero no estoy intubado, no hay sondas ni goteros conectados a mi cuerpo...&lt;br /&gt;No sé cómo voy a salir de ésta. Seguro que ahora sí que me ingresan, me pondrán una camisa de fuerza, me meterán en una acolchada... Ya estoy atado a la cama....&lt;br /&gt;Espera, alguien viene... Una enfermera sin rostro se acerca a mí, medio cojeando, silbando, chirriando. Saca un cuchillo y de un tajo corta mis ataduras.&lt;br /&gt;Y entonces comprendo, y me siento feliz y libre.&lt;br /&gt;Porque estoy en casa, y no tendré que irme nunca más de aquí.&lt;br /&gt;Ya no puedo andar, y un lado de mi cuerpo está como paralizado. Me muevo como un juguete roto, con un andar deambulante, silbante.&lt;br /&gt;Por fin soy uno de ellos. Ya no soy su creador, soy su igual.&lt;br /&gt;Estoy en casa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-4313459211966120729?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/4313459211966120729/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=4313459211966120729&amp;isPopup=true" title="2 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/4313459211966120729?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/4313459211966120729?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2009/11/this-way-hell-silent-hill-fanfic.html" title="This way hell (Silent Hill fanfic)" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_RWxcAfJRovA/Sw0G9Xh_ALI/AAAAAAAAAHM/ryDLk6Y_uYQ/s72-c/pyramidhead_1.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0UGQ3g5eSp7ImA9WhZbEkg.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-2520586292355808453</id><published>2009-10-21T14:21:00.000-07:00</published><updated>2011-06-16T14:20:22.621-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-06-16T14:20:22.621-07:00</app:edited><title>Un desafío</title><content type="html">&lt;em&gt;Una de las cosas que tiene la afición a escribir es que de vez en cuando llega alguien y te propone un reto. En lugar de darte una pistola como Dios manda, te da un puñado de palabras y un número determinado de líneas, y ahí te deja , sin padrino ni nada, para que te las compongas como puedas.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Esto más o menos fue lo que ocurrió en el caso de este relato. Un amigo me propuso escribir algo que contuviese obligatoriamente las palabras ajo, maceta, nieve, micrófono, ducado (ah, cuánto le odié por este ducado!) y velero, y que no ocupase más de veinte líneas.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Es por eso que parecerá que haya cortado el relato y pegado lo que me ha dado la gana; pero me pareció buena técnica el dejarlo tipo capítulo, y que mi amigo se entretuviese imaginando qué pasó antes y que ocurrió a continuación.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Aquí os lo dejo, esperando que al menos os haga pasar el ratillo (no puede llegar uno a rato en veinte líneas por mejor voluntad que le ponga).&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;PD: el relato de mi amigo fue mucho, muchísimo mejor. Me di de cabezazos cuando vi su sencillez tan efectiva, en vez de la complicación de vida que me traje yo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;En fin...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;AjO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿ Para qué servían esas estructuras de piedra llenas de torres? Quizás eran tan altas y redondas porque esperaban que en ellas aterrizara algún tipo de nave.&lt;br /&gt;Ese fue el primer error de AjO.&lt;br /&gt;Muchos zorgs más tarde, AjO seguía recordando bien su sorpresa cuando, al querer cruzar un rudimentario puente, lo que a todas luces parecía un robot salió furioso a demandar explicaciones. Él intentó comunicarse en varios idiomas, porque de seguro el robot no hablaba terrestre. Pero sí que lo hablaba, y a un volumen nada adecuado.&lt;br /&gt;Tampoco sabía AjO lo que era un ducado, cosa que el robot demandaba sin cesar, amenazándole con denegarle el paso si no recibía uno.&lt;br /&gt;Intentó que la indignada maquina le explicase aquel misterio, pero ésta no atendía a razones y parecía cada vez más agresiva.&lt;br /&gt;AjO optó por dar media vuelta e irse, dejar al extraño androide en paz. Su error número 15.437, los había contado. Porque el robot, rabioso, se quitó la cabeza, ese modelo tan pasado de moda que parecía más bien una maceta, y de ella surgieron grises e hirsutos cabellos.&lt;br /&gt;¡Un robot con pelo! ¡Aberración, un híbrido de mecanoide y humano! ¡Prohibido por la Federación e ilegal en más de veinticinco planetas! Decidido, AjO se largaba de allí, daba por concluida su accidentada misión de exploración. Se teletransportó a toda prisa hasta su maltrecho velero interestelar, y, micrófono en mano, bajó a tierra, y lanzó al cielo una llamada de recogida y auxilio. Pero el cosmos guardó silencio, nada bajó de él salvo los primeros copos de nieve.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-2520586292355808453?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/2520586292355808453/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=2520586292355808453&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/2520586292355808453?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/2520586292355808453?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2009/10/un-desafio.html" title="Un desafío" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DE4ESHY5cCp7ImA9WxNQFkQ.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-6136147403598964802</id><published>2009-09-23T02:04:00.000-07:00</published><updated>2009-09-23T02:08:29.828-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-09-23T02:08:29.828-07:00</app:edited><title>La venganza del dummy</title><content type="html">&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_RWxcAfJRovA/Srnle8wAvYI/AAAAAAAAAG8/hAmkYaMyGXs/s1600-h/outdoor.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5384587149364477314" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_RWxcAfJRovA/Srnle8wAvYI/AAAAAAAAAG8/hAmkYaMyGXs/s320/outdoor.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Estaba llegando al límite de su paciencia.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Tres meses. Casi 100 días de palizas injustificadas. Y sí, había algunos días en que ni siquiera aparecía por allí, pero cuando lo hacía nunca se iba sin darle cuatro o cinco golpes. Eso, con suerte...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Debía haberlo sabido, debía haber visto en su cara que era “uno de esos” el mismo día en que le llevó a casa. Pero a veces las apariencias engañan, y esperaba que en este caso fuese así, otro perro ladrador que mordía poco y al final acababa dejándole cubrirse de polvo y telarañas tranquilamente, sin molestar a nadie ni ser molestado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;No es que la bienvenida al nuevo hogar hubiese sido distinta a las anteriores: le arrastraban a la casa en cuestión y le clavaban a la pared, bien fijadito para que no ofreciese demasiada resistencia. Y una vez clavado, ¡bum!, los primeros golpes para quedar seguros de que no se movería del sitio. A veces incluso había varias personas participando del ritual, pero casi nunca volvían a atacarle en grupo. Hubo uno o dos que no volvieron a atacarle en absoluto, y era por ello que conocía más de una casa; no como el resto de sus compañeros, a muchos de los cuales no había vuelto a ver nunca.Pero este tipo era un vicioso del tema. Podía oírle caminar por la casa, hasta le veía pasar de largo, en dirección al baño u otra habitación. Y cuando por fin se permitía suspirar de alivio pensando que quizás ese día iba con prisas, el hombre volvía sobre sus pasos, entraba en la habitación como una tromba y ¡zas!.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Lo malo no eran sólo los golpes que le daba, no. Este incluso le increpaba, le decía que hacía mucho que no se veían las caras y que se iba a enterar cuando lo hicieran. Y eso era lo que le estaba llevando al límite; esa arrogancia, esa presunción, cuando era él el que estaba atado a la pared mientras el otro podía moverse libremente.Pero ah, la situación estaba cambiando sutilmente. El tipo no se había dado cuenta de que tanto golpe estaba consiguiendo sacarle de sus anclajes. Ciertamente, parte de su cuerpo se estaba quebrando también, y eso dolía, pero cada veta astillada le acercaba un poquito más a su libertad. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Y a su venganza.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Por eso, últimamente, cuando era golpeado una y otra vez; cuando puños y patadas llovían sobre él, pensaba “&lt;em&gt;sí, un día nos veremos las caras tú y yo. Antes de lo que tú te piensas&lt;/em&gt;”, y dolor y regocijo se hacían una misma cosa cuando sentía los clavos cediendo, cediendo cada vez más.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hubo un momento de pánico una noche en que, cuando estaba durmiendo tranquilamente, sintió que todo su ser se separaba de la pared. &lt;em&gt;No&lt;/em&gt;, rogó desesperado, &lt;em&gt;no permitas que me encuentre en el suelo. Aguanta un poco más, sólo un poquito más&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Y los dioses de la madera escucharon, y los dioses de la madera le otorgaron unas horas más de estabilidad, las suficientes como para mantenerse en su sitio hasta el día siguiente, cuando el tipo volvió y se ensañó de nuevo con él.Aguantó unos instantes, regodeándose en la perspectiva del muy próximo futuro, sólo por disfrutar del momento mientras el otro seguía confiado. Y de repente vio el hueco, vislumbró el momento justo y se dejó llevar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Era una lástima que no hubiese sido uno de sus picos en particular el que se hubiese astillado. Pero, perfección de lado, su peso y sus picos, aunque bastante romos, se ocuparon del trabajo sin problemas. Todo su considerable peso se abalanzó sobre el hombre, que, sorprendido, cometió el error de abrir los brazos para intentar mantenerle en su sitio.Uno de los picos presionó contra su ojo, con fuerza, como queriendo hundírselo en el cráneo. Otro fue a por el bazo, pero erró la dirección y acabó incrustándose en una costilla, que partió con notable éxito. El tipo aulló y perdió momentáneamente el equilibrio, cayendo al suelo con el dummy encima. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El impacto tuvo varias consecuencias: la pata del dummy cayó sin piedad sobre la rodilla del hombre, torciéndola en un ángulo nuevo y desconocido para la articulación; uno de los brazos quedó a un lado de su cabeza, en una extraña posición que daba a hombre y dummy el aspecto de dos amantes en el amago de un beso . El ojo, acosado por el otro brazo, cedió hacia dentro, emitiendo un ruidito parecido al que hace un desagüe cuando quitas el tapón.Si el hombre no hubiera chillado tanto, mareado por el dolor, el impacto y el peso que cubría su cuerpo dejándole prácticamente sin aire, puede que hubiese pensado que las astillas del dummy, que crujían por el súbito y violento descenso a tierra, se parecían mucho a una risa demente.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-6136147403598964802?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/6136147403598964802/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=6136147403598964802&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/6136147403598964802?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/6136147403598964802?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2009/09/la-venganza-del-dummy.html" title="La venganza del dummy" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_RWxcAfJRovA/Srnle8wAvYI/AAAAAAAAAG8/hAmkYaMyGXs/s72-c/outdoor.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUYBRXczfip7ImA9WxNRGUs.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-2859920345662936443</id><published>2009-09-14T15:17:00.000-07:00</published><updated>2009-09-14T15:25:54.986-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-09-14T15:25:54.986-07:00</app:edited><title>Poltergeist</title><content type="html">&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Uno de mis primeros relatos...&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es que le gustara especialmente esa casa, ni esa familia, ya de paso; pero fue atraído allí, sin que él supiese por qué, y allí se tuvo que quedar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que lo único que deseaba es que le dejasen tranquilo, tener un poco de tiempo para pensar en lo que le estaba sucediendo, pero no había forma, todo acababa siendo un enorme follón. Y su carácter de adolescente no podía por menos de rebelarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que dejaba un vaso usado sobre la mesa antes vacía... gritos. Que movía una silla para sentarse... gritos. La mujer esa era una histérica, siempre gritando y asustándose por todo, ¡demonios! Y él no quería asustarla, pero a veces se enfadaba tanto que tenía que romper algún plato, o bueno, más que alguno, como alternativa a cogerla a ella de los pelos y zarandearla hasta que se le pasase el ataque de nervios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era extremadamente difícil vivir, ¿vivir?, así. Gran parte del tiempo la pasaba en la habitación de la chica, el único sitio en el que se sentía un poco en paz. Ella le transmitía esa sensación, y por ello había acabado cogiéndole cariño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era curioso, la primera vez que la vio le recordó vagamente a su hermana, algo más morena, un poco más pequeña, pero en común un candor inocente, unos ojazos abiertos que solían hablar más que su boca. La chica no se asustaba de él, no corría a pedir ayuda cuando encendía la radio para oír un poco de música, no saltaba entre alaridos cuando se sentaba en la cama, junto a ella, buscando un poco de compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había veces en que no salía de su habitación durante días enteros, pero claro, alguno de los otros tenía que entrar a dar por saco. El chaval ese repelente, con sus gafitas y sus respuestas para todo tenía la costumbre de entrar cuando ella no estaba y rebuscaba dios sabe qué por sus cajones. Le ponía enfermo, le indignaba esa violación de la intimidad de ella, y no podía resistirse, le tiraba uno o dos libros, volcaba las sillas, apagaba las luces... lo que fuera, sólo por darse el gustazo de verle palidecer de miedo y salir corriendo a buscar a su mamá.&lt;br /&gt;En ocasiones, esas incursiones le enfurecían más de lo habitual, y salía corriendo detrás del pobre chaval, destrozando todo lo que a su paso hallaba. Explotaban las bombillas, se caían los cuadros... y eso sólo le irritaba más, le irritaba y le regocijaba al tiempo, je, tanto poder, esa capacidad de someter por miedo a aquellos que le molestaban. Y se reía mucho, viendo al chiquillo repelente y a la madre histérica abrazaditos en tembloroso montón mientras él arramblaba con los muebles, los cd´s, los jarrones, un vendaval de objetos que parecían haber adquirido vida propia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero luego llegaba ella, y cuando él, satisfecho y por fin tranquilo en su refugio, la veía entrar por la puerta, con los ojos tristes tras haber oído la retahíla de espantos que en su ausencia habían acontecido, lloraba, lloraba desconsolado pensando en aquella casa de la que no podía salir y en esa familia que le aborrecía; pensando en aquel pico chungo que se le había llevado por delante, el frío inmisericorde y en lo azulado de su piel y sus labios; en su madre, que lloró sobre su pecho sin oír como él, también llorando, le pedía perdón una y otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se acordaba de demasiadas cosas, pero sí se acordaba de aquel día, y del rostro de su madre, al igual que vagamente personificaba a su hermanita en aquella chica que aceptaba su presencia en silencio. Se sentía bien a su lado, sin saber por qué, quizás por eso estaba allí, a lo mejor era aquello lo que le daba fuerza.&lt;br /&gt;Querría estar con ella todo el tiempo, por sentirse tranquilo, y por ella, por protegerla y no dejarla sola como hizo con su hermana, con todos. Pero no podía salir, y le irritaban todas aquellas largas horas en que ella estaba en el colegio y él se quedaba solo en aquella casa llena de gente que comprendía tan poco como él lo que estaba sucediendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces ella llegaba y se echaba a llorar. Él le preguntaba qué sucedía, intentaba animarla aun sabiendo que no podía oírle. Y al final, desesperado, la abrazaba, triste por ella, por él, quebrándose de nuevo cuando ella se ponía rígida por un momento para después relajarse, dando la bienvenida a ese abrazo frío que intentaba desesperadamente mostrar algo de calidez.&lt;br /&gt;Incluso hubo alguna vez en que, tímidamente, le dio un beso en la mejilla, borrando el rastro de las silenciosas lágrimas, para luego retirarse bruscamente, avergonzado, mientras ella se llevaba la pequeña mano al rostro...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca supo el miedo que pasaba ella por él, por aquella figura traslúcida y gris de enormes ojos vacíos y tristes que había vislumbrado a veces en la oscuridad. Nunca supo los trabajos que ella tenía que pasar para aparentar normalidad, para evitar dar más pie a sus padres, que estaban convencidos de que la casa estaba invadida de poltergeist hostiles y pensaban en mudarse o en llamar a un exorcista que les librase de ellos. Ella le tenía un poco de miedo, sí, pero casi siempre le podía la pena, porque él era como ella, algo mayor quizás, pero al fin y al cabo un pobre chico perdido y triste, furioso tal vez, pero perdido en resumen. A ella nunca le había hecho daño, y puede que en realidad no quisiera hacérselo a nadie, pero cuando lanzaba cosas por los aires, cuando asustaba a su familia y se reía mientras, entonces a veces le odiaba, le odiaba por su incapacidad de ver que se estaba labrando su propia desgracia, por su ceguera, por su ira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo único que podía hacer era aceptar su presencia, esperar a que se fuera cuando estuviese preparado, y esperar también no echarle de menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mientras contenerse cuando, aquellas veces en que el televisor se encendía y apagaba solo, cuando las luces titilaban y los muebles bailaban por la casa pasando por encima de los cristales rotos de las ventanas, no interrumpir el pánico de su familia, que hablaba de salir corriendo, para decirles que lo que había en aquella casa era sólo un chico triste y perdido que lo único que deseaba era dejar de sentir el enorme frío de haber muerto y que se enfadaba al no lograrlo nunca.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-2859920345662936443?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/2859920345662936443/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=2859920345662936443&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/2859920345662936443?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/2859920345662936443?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2009/09/poltergeist.html" title="Poltergeist" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEACQnw8eSp7ImA9WxNTFk0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-3479671486271110706</id><published>2009-08-18T06:31:00.000-07:00</published><updated>2009-08-18T06:39:23.271-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-08-18T06:39:23.271-07:00</app:edited><title>Ventanas</title><content type="html">&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_RWxcAfJRovA/SoqtXSuutuI/AAAAAAAAAG0/gu1Ny7ca5Y4/s1600-h/1181332_old_station.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 200px; DISPLAY: block; HEIGHT: 300px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5371296121269171938" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_RWxcAfJRovA/SoqtXSuutuI/AAAAAAAAAG0/gu1Ny7ca5Y4/s320/1181332_old_station.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color:#993300;"&gt;&lt;em&gt;Foto sacada de stock.schng&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;Vivimos en un mundo de ventanas. Vayas a donde vayas, mires a donde mires, habrá alguna cerca.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;Ojos que normalmente miran en una única dirección, yo las contemplo, preguntándome quién hay detrás, quién mira a través de ellas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;¿ Me mirarán a mí, a su vez?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;Las observo, son viejas conocidas ya. Ese gran ventanal que da a una terraza y del que nunca sale luz alguna, ¿vivirá alguien allí, o es un cristal que duerme porque nunca nadie contempla nada a través de él?. O esa ventana pequeña, tan igual a todas las demás pero de la que siempre sale un resplandor suave, cálido, una suerte de luz que me hace sentir ganas de ser invitada a esa casa, porque sólo por esa luz ya me parece amistosa, como si quisiera decirme que probablemente allí seré bienvenida. Quiero pensar que quienes allí moran son felices, deberían serlo con una ventana así.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;Pero también mienten las ventanas, las cortinas ocultando miles de pequeñas tragedias, al igual que esconden decenas de secretos y cientos de alegrías. Quizás una de esas ventanas amistosas tenga detrás a alguien que se siente solo, que busca él mismo otra ventana que le dé la bienvenida a él. Quizás parezca cálida desde fuera y encierre un mundo frío, una vida helada, gris, y lo oculte irradiando engaño. Las ventanas también tienen su orgullo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;¿Y esas ventanas hostiles, que te miran fijamente y casi por encima del hombro, desafiantes? ¿Esas que te escupirían un cristal en el ojo en cuanto te descuidases?. ¿ Qué les pasa a esas ventanas? ¿ Por qué nunca hay flores en su alfeizar, por qué siempre tienen el marco metálico y las cortinas de un blanco desvaído?&lt;br /&gt;Creo que son unas ventanas muy inseguras, llenas de complejos de inferioridad que las vuelve agresivas, como si así pudieran compensar todas sus debilidades. Pobres ventanas, ojalá alguien les dijera que por ellas también entra la luz del sol y el reflejo de la luna...&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;Odiosos son esos imitadores de ventanas que son los escaparates. Miras por ellos y ves un mundo muerto, poblado por plagios de humanos perfectos, congelados en una pose, en una moda, en una estación. Jamás te devuelven la mirada, porque se saben observadas, estas pseudo ventanas tan presumidas, tan pagadas de sí mismas, tan acostumbradas a que todo el mundo las mire. Si supieran que la mayor parte de la gente las mira sin que les importe nada lo que ven...&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;Las ventanas ciegas son las más tristes de todas. Las cerraron con párpados de ladrillos, con tablas en cruz, y las redujeron a meras cuencas. Pero hay algo detrás, todos lo sabemos porque muchos atisbamos por las rendijas a ver si lo vemos. Yo alguna vez lo hice, incluso me atreví a quitar un par de ladrillos, procurando no hacer ruido a ver si la ventana se quejaba al ser herida por el sol después de tanto tiempo de oscuridad. Nunca oí nada. Ventanas ciegas y mudas, y tristes, muy muy tristes.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;Veo miles de ventanas ahora, mientras el tren me lleva a mi casa. Veo esas ventanas chismosas, tan juntas, vecinas de fachadas horribles. Vuelvo la vista hacia el otro lado, para no darlas de qué hablar, y veo otras ventanas, muchas, miles, y aunque es de noche y hace frío, y todo está muy oscuro, pienso en que si miras desde muy, pero que muy arriba, puede que las ventanas, unidas al resto de las luces de la ciudad, parezcan un campo de estrellas. Y sonrío, porque vivo en mitad de ese campo de estrellas de aquí abajo, en este mundo lleno de ventanas. Por que una de esas estrellas que quizás se pueden ver desde muy, pero que muy arriba es mi propia ventana.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;¿ Quién sabe? A lo mejor alguien se ha fijado en ella, y se fue pensando “qué ventana tan cálida, o tan fría, o tan insegura”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-3479671486271110706?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/3479671486271110706/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=3479671486271110706&amp;isPopup=true" title="2 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/3479671486271110706?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/3479671486271110706?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2009/08/ventanas.html" title="Ventanas" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_RWxcAfJRovA/SoqtXSuutuI/AAAAAAAAAG0/gu1Ny7ca5Y4/s72-c/1181332_old_station.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DkYBSHY_fip7ImA9WxJUGE8.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-6375567761341740123</id><published>2009-07-17T02:40:00.000-07:00</published><updated>2009-07-17T02:49:19.846-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-07-17T02:49:19.846-07:00</app:edited><title>Un cuento no finalista</title><content type="html">&lt;em&gt;Este microrelato lo escribí para el concurso anual de cuentos de Cercanías Renfe. Tiene miga el concurso, porque las historias no deben de sobrepasar las 99 palabras, incluyendo el título.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Mi historia no fue seleccionada, cosa que no me sorprende. Aún no es una historia, es más bien un telegrama o un apunte, pero cuando acabe con ella espero haber podido convertirla en un relato como Dios manda, y poder transmitir todas las cosas que mi padre y mis abuelas, oriundos de Carabanchel, me contaron sobre un barrio que ya no se parece en nada al que ellos conocían pero que sin embargo sigue ahí, en la galería de sus mentes, como en esos cuadros de 3D en los que tienes que mirar fijamente al fondo para ver de dónde sale en realidad la imagen.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Aluche, donde estaba el arroyo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se subía en Laguna, en el cercanías dirección Móstoles, y se llamaba Don Genaro, según me dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me contó muchas cosas del antiguo Aluche, donde sólo había campos y huertas. Y el arroyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al Luche solía ir cierta lavandera a la que siempre quiso hablar; por verla, él cogía el Suburbano desde Carabanchel hasta Campamento y bajaba por el Camino del Soldado hasta el arroyo.&lt;br /&gt; Ya no existía el Suburbano; ahora iba en el cercanías hasta Aluche, donde esperaba encontrarla algún día. Entonces sí le hablaría, y ya no se volvería solo al cementerio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-6375567761341740123?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/6375567761341740123/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=6375567761341740123&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/6375567761341740123?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/6375567761341740123?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2009/07/un-cuento-no-finalista.html" title="Un cuento no finalista" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;AkMEQXoyfCp7ImA9WxJVEE4.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-394153331335856847</id><published>2009-06-26T10:11:00.000-07:00</published><updated>2009-06-26T10:46:40.494-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-06-26T10:46:40.494-07:00</app:edited><title>With a little help of my friends</title><content type="html">De vez en cuando alguien me pide permiso para colgar algún relato en su página. Mi agradecimiento, entre otros amigos, a Ishmael, Joseph y Daniel, que no sólo me visitan sino que se molestan en hacerme un hueco en su propio &lt;em&gt;site&lt;/em&gt;, dándome así ánimos para seguir escribiendo y publicando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andar por páginas ajenas es como ir de viaje: no sabes si lograrás entenderte con la población "extranjera", que puede muy bien no hablar tu idioma; temes caer en la incorrección política por ignorancia en los usos y costumbres; no sabes qué comerás allí, ni si podrás quedarte a dormir o tendrás que coger el primer avión de vuelta a tu propio hogar. Pero muchas veces te animas a ir, y conoces paisajes nuevos, gente que te sorprende pareciéndose a ti en lo que creías que nadie más compartía, incluído el idioma; comes cosas que te gustan aunque al principio te parecían extrañas. Y sí, muchas veces puedes quedarte a dormir, y vuelves a casa pensando en cuándo podrás visitar esos mundos de nuevo y reunirte con los amigos que allí hiciste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visitad otros mundos, si queréis, yo os dejo aquí algunas direcciones. Quién sabe, quizás también encontréis algún amigo inesperado por allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;" Viajar es imprescindible y la sed de viaje, un síntoma neto de inteligencia". Enrique Jardiel Poncela&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;a href="http://www.fotolog.com/ishmaelcohen"&gt;http://www.fotolog.com/ishmaelcohen&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://eltemplodelaluzinterior.wordpress.com/"&gt;http://eltemplodelaluzinterior.wordpress.com/&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://forum.letrasescondidas.net/"&gt;http://forum.letrasescondidas.net/&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-394153331335856847?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/394153331335856847/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=394153331335856847&amp;isPopup=true" title="2 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/394153331335856847?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/394153331335856847?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2009/06/with-little-help-of-my-friends.html" title="With a little help of my friends" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CUYCSXY4eCp7ImA9WxJXEkU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-3743566578086866138</id><published>2009-06-06T03:08:00.000-07:00</published><updated>2009-06-06T03:12:48.830-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-06-06T03:12:48.830-07:00</app:edited><title>Espiral retributiva</title><content type="html">¿Os habéis preguntado alguna vez porque el mundo es redondo ?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es porque lo digan los científicos, ni porque sea un elipsoide un poco irregular, ni por apartar la posibilidad de que la tierra sea un disco plano al final de cuyas fronteras sólo cabe la existencia de un precipicio que conduce al vacío del universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo, la tierra es redonda porque ha hecho un pacto con la vida, y la vida es una espiral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta espiral se agarra a la tierra en un abrazo asfixiante, una autoritaria simbiosis en la que ella domina con su movimiento infinito. De dentro a fuera, de fuera a dentro. De arriba a abajo, de abajo a arriba, ésta es la danza espiral que nos exige ser su pareja de baile.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay quien cree que la vida es lineal, un camino recto que parte de la nada para en la nada acabar. Otros creen que es una línea irregular, una ruta serpenteante por la que avanzamos con pasos sinuosos de encrucijada en encrucijada y sin ver nunca el final ante nuestros ojos.&lt;br /&gt;Pero esto, al igual que pensar que la tierra es redonda por un capricho mórfico, o por el antojo de algún Dios que se entretenía jugando a la geometría con el barro, es mentira. La vida es una espiral circular, parte de un lugar para extenderse hacia otro pasando infinitas veces por el camino ya recorrido.&lt;br /&gt;Y nosotros vivimos abrazados a esta espiral que su vez abraza al mundo. Andamos nuestro camino de experiencia en experiencia, saltando obstáculos, venciendo titanes, creando dioses, y pensando que una vez lo hayamos hecho no tendremos que volver a hacerlo nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuántas veces nos habremos llevado las manos a la cabeza al encontrarnos en una situación ya conocida, demasiado conocida para nuestro gusto, una de esas situaciones de las que pudimos salir una vez luchando con uñas y dientes, sin saber muy bien si lo conseguiríamos o no?. Pero logramos salir, asombrados, con una nueva dimensión de nosotros mismos y de nuestras debilidades y fortalezas, y avanzamos pensando que la lección ya está aprendida. Salimos llenos de heridas y sangrando pero a la vez creyéndonos más sabios, más fuertes, intentando convencernos a nosotros mismos, con el alma aún temblorosa: &lt;em&gt;"esto no me va a volver a pasar a mí".&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y de repente, cuando la lucha quedó lejos y casi olvidada, guardada cuidadosamente y con la etiqueta de &lt;em&gt;"No Tocar"&lt;/em&gt; en ese cajón de la mente el que metemos las pesadillas y las realidades demasiado dolorosas como para poder aceptar que sean verdaderamente reales, la vida baila de dentro a fuera, de fuera a dentro, y nos encontramos con la misma situación, con la misma lucha una vez más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Da igual el tiempo transcurrido, así como tampoco tiene importancia que ciertas situaciones se disfracen de obras nuevas representadas en teatros a los que se cambió la fachada. Habrá una nueva compañía de actores que representarán los mismos papeles que otros representaron a su vez. Cambiarán las caras, pero no los corazones, las palabras, los actos. Nos encontraremos otra escenografía, otro decorado, pero la situación, la trama, será la misma. Y de nuevo comenzará la función, con nosotros como protagonistas, y ante ese público al que jamás vemos y que nunca aplaude. Y pensaremos, entonces, ¿cómo es posible que me vuelva a pasar esto? ¿Por qué otra vez, porque no puedo escapar nunca de este problema? ¿Acaso no soy ahora más fuerte, más sabio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La angustia nos besará con sus labios fríos y duros, y nos convenceremos de que en realidad no acabamos el combate anterior siendo más fuertes, más sabios, más invulnerables. Pensaremos que la vida es injusta, que somos tontos, incapaces de avanzar o superar ciertas pruebas que parecen repetirse una y otra vez. Pensaremos que no hay un dios allí arriba, ni compasión aquí abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo que nunca pasará por nuestra mente es que todo esto ocurre porque la vida, que veces puede parecernos un carnaval, un valle de lágrimas, una lotería sin boleto, en realidad no es más que una espiral infinita que baila de abajo a arriba, de arriba a abajo. Y lo que es más, la vida no solamente es una espiral, es también una jugadora y nosotros somos su apuesta más fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida quiere ganar, siempre quiere ganar, y nosotros somos como los caballos que corren en un hipódromo, los caballos de la vida que exige que ganemos la carrera. Y si, por algún azar, no ganamos la carrera, se nos volverá a colocar una y otra vez en el punto de salida de ese hipódromo que odiamos, y se nos hará correr y correr hasta que seamos capaces de salir vencedores. La vida es una espiral que desea ser retributiva. Somos sus caballos, sus galgos, sus zorros, su tirada de naipes, y desea que ganemos para así poder ganar ella. La retribución que recibiremos cuando la vida encuentre otros caballos a los que hacer correr será un sueldo pagado con nuestras lágrimas, nuestros pequeños triunfos, nuestras grandes derrotas, los trofeos de guerra que conseguimos llevarnos a casa, y los que otros se llevaron y creímos no volver a ver nunca. Siempre hay una retribución, aunque a veces no nos parezca justa, o se nos antoje demasiado parca como para poder sustentarnos. Pero la vida, la espiral que abraza al mundo mientras baila con él de dentro a fuera, de fuera a dentro, de arriba a abajo y de abajo a arriba, siempre gana, y la único que podemos hacer al respecto es tratar de comprender si lo que gana ella supone una pérdida para nosotros, o si, aunque el premio no sea el que esperamos, al final ganamos nosotros también.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-3743566578086866138?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/3743566578086866138/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=3743566578086866138&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/3743566578086866138?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/3743566578086866138?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2009/06/espiral-retributiva.html" title="Espiral retributiva" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CU4AQXg4eSp7ImA9WxJRFkU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-4682298958696206632</id><published>2009-05-18T14:47:00.000-07:00</published><updated>2009-05-18T14:59:00.631-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-05-18T14:59:00.631-07:00</app:edited><title>Adiós, Mario</title><content type="html">Ayer, domingo, murió Mario Benedetti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta hace un año escaso no había leído nada suyo. Un día, vi un corto de cine en el que recitaban uno de sus poemas. Me impresionó tanto que leí casi todos los que encontré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque hablan en un lenguaje que reconozco sin conocerlo, y porque aún recuerdo la impresión de aquel primer poema suyo que oí, cuelgo aquí &lt;em&gt;" Corazón coraza"&lt;/em&gt; como homenaje y como despedida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buen viaje, Mario, buen viaje.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Corazón coraza&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Porque te tengo y no&lt;br /&gt;porque te pienso&lt;br /&gt;porque la noche está de ojos abiertos&lt;br /&gt;porque la noche pasa y digo amor&lt;br /&gt;porque has venido a recoger tu imagen&lt;br /&gt;y eres mejor que todas tus imágenes&lt;br /&gt;porque eres linda desde el pie hasta el alma&lt;br /&gt;porque eres buena desde el alma a mí&lt;br /&gt;porque te escondes dulce en el orgullo&lt;br /&gt;pequeña y dulce&lt;br /&gt;corazón coraza&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;porque eres mía&lt;br /&gt;porque no eres mía&lt;br /&gt;porque te miro y muero&lt;br /&gt;y peor que muero&lt;br /&gt;si no te miro amor&lt;br /&gt;si no te miro&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;porque tú siempre existes dondequiera&lt;br /&gt;pero existes mejor donde te quiero&lt;br /&gt;porque tu boca es sangre&lt;br /&gt;y tienes frío&lt;br /&gt;tengo que amarte amor&lt;br /&gt;tengo que amarte&lt;br /&gt;aunque esta herida duela como dos&lt;br /&gt;aunque te busque y no te encuentre&lt;br /&gt;y aunque&lt;br /&gt;la noche pase y yo te tenga&lt;br /&gt;y no.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Benedetti, 1920- 2009&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-4682298958696206632?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/4682298958696206632/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=4682298958696206632&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/4682298958696206632?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/4682298958696206632?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2009/05/adios-mario.html" title="Adiós, Mario" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CUQERnk9eCp7ImA9WxFSE08.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-668935642894699572.post-7158294833858549486</id><published>2009-05-09T04:41:00.000-07:00</published><updated>2010-04-15T02:21:47.760-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-04-15T02:21:47.760-07:00</app:edited><title>Ofréceme la luna... pero desde un número oculto</title><content type="html">Es que no puedo con ellos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mil llamadas al día, desde números inconcretos, invisibles, que no se sabe de dónde vienen y que apuestan por la fría relación unilateral del "&lt;em&gt;ya te llamo yo"&lt;/em&gt;. " &lt;em&gt;Cuando yo quiera&lt;/em&gt;".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y da igual que les digas que no una y otra vez, pasando de la amabilidad a la furia y perdiendo tu sentido de la buena educación en el proceso. No importa que no les cojas el teléfono, o que les cuelgues nada más oír las primeras palabras... ellos siguen, incansables, ofreciendo todo lo que yo no quiero, sin ofrecerme nunca lo que de verdad deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Educadísimas y estudiadísimas voces me ofrecen un seguro de vida. ¿Un seguro de vida, dicen? ¿Me aseguráis que no voy a morir, que siempre estaré aquí, sin tener que enfrentarme nunca a la enfermedad, a la vejez, al miedo de dejar de existir? ¿Me indemnizaréis cuando pierda las ganas de vivir o a los seres que quiero y me dan la vida? ¿Seréis capaces de compensarme cada vez que tenga un accidente, dando igual que consista el mismo en partirme una pierna o en que alguien me parta el corazón? No, eso no entra en el contrato, ni siquiera está contemplado en la letra pequeña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras voces quieren que ayude a su ONG. Y yo les comienzo a preguntar, antes de que me cuelguen, si ellos podrían ayudarme a mí, buscarme un trabajo estable, donarme algo de dinero para poder llegar a fin de mes sin temblores, proporcionarme a alguien que me ayude a volver a creer en el amor... si acaso podrían hacerme más llevaderas las horas de soledad. Corro el riesgo de sufrir un infarto servido por el estrés, les digo, estoy en peligro de extinción yo también, desde el día en que nací, y un poco más a cada segundo que pasa. Pero no, el tema es que yo ayude, aunque nadie me ayude a mí. Eso es lo desinteresado del asunto, aunque sea una paradoja como un castillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me ofrecen ADSL con llamadas gratis, dando por sentado que deseo conectarme a algo, que tengo tantas personas a quienes llamar día y noche como para que me compense la tarifa. El móvil suena a todas horas, lleno de mensajes que me ofrecen mantener un contacto constante con mis amistades a base de llamarlas en un horario que va entre las doce de la noche y las seis de la mañana.  Poco tiempo duraría semejante contacto, creo yo, aunque claro, eso a ellos les trae sin cuidado. ¿Si me apunto, me proporcionaréis cientos, miles de buenos amigos, esa clase de amigos que, como pretendéis, no desaparecen de tu vida cuando les llamas en esas noches y madrugadas de insomnio y angustia? No, claro que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro día una señorita estuvo horas intentando convencerme de lo mucho que necesitaba un sillón de masajes, sin que yo tuviera el valor de preguntarle &lt;em&gt;a ella&lt;/em&gt; si ese masaje incluía a mi pobre cerebro, sobrecargado de pensar si es que soy yo la única persona del mundo que no necesita toda esa cantidad de zarandajas, si no hay nada más en este mundo aparte de la compra-venta constante; cansado de querer decir sí y sin embargo tener que decir no una y otra vez: no al ADSL, no al sillón, no al seguro de vida, no a salvar a las focas, los tiburones, los niños de África y las víctimas de la artritis reumatoide cuya vida parece pender únicamente de mis manos; harto de que nadie ofrezca algo gratis, sin pedir siempre dinero a cambio; esperando oír un día una voz que me ofrezca una vida plena, una primavera infinita, un salvavidas para todos esos días en que me ahogo en mis propias lágrimas, un amigo en quien confiar de por vida... la certeza de que sí, hay algo más, en el fondo. Alguien que me explique qué puedo hacer para ayudar a todos, para ayudarme a mí misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás peco de ingenuidad, pero yo es que sigo esperando a que alguien me ofrezca la luna. Todo lo demás, me sobra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/668935642894699572-7158294833858549486?l=cuentosdeningunaparte.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/feeds/7158294833858549486/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=668935642894699572&amp;postID=7158294833858549486&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/7158294833858549486?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/668935642894699572/posts/default/7158294833858549486?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://cuentosdeningunaparte.blogspot.com/2009/05/ofreceme-la-luna-pero-desde-un-numero.html" title="Ofréceme la luna... pero desde un número oculto" /><author><name>angel of musik</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00343576162200560416</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="16" height="16" src="http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>

