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	<title>Curistoria</title>
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	<description>Curiosidades y anécdotas de la historia</description>
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	<title>Curistoria</title>
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		<title>Un espía en Moscú, de James Crossland</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Jul 2026 09:15:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espías]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[recomendaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Solo con una de las vidas de Robert Bruce Lockhart uno ya podría darse por satisfecho en cuanto a aventuras. Ya tendría unas buenas historias que contar en las sobremesas de los eventos familiares e incluso podría asombrar a un entrevistador o dar pie a una buena biografía. Lockhart no</p>
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<figure class="aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="550" height="818" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/Un-espia-en-Moscu-de-James-Crossland.jpg" alt="Un espía en Moscú, de James Crossland" class="wp-image-13570" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/Un-espia-en-Moscu-de-James-Crossland.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/Un-espia-en-Moscu-de-James-Crossland-202x300.jpg 202w" sizes="(max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">Solo con una de las vidas de Robert Bruce Lockhart uno ya podría darse por satisfecho en cuanto a aventuras. Ya tendría unas buenas historias que contar en las sobremesas de los eventos familiares e incluso podría asombrar a un entrevistador o dar pie a una buena biografía. Lockhart no tuvo una vida, sino que amontonó varias, entremezcladas en muchos casos, y además en primera línea de algunos de los acontecimientos más relevantes de la primera parte del siglo XX en Europa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sir Robert Bruce Lockhart nació en Escocia en 1887. Su familia era adinerada y tras formarse comenzó ocupándose de parte de los negocios familiares en Malasia. Allí se enamoró de quien menos debía, una princesa local, enfermó y volvió a Occidente. Poco después comenzó su carrera diplomática en Rusia, en los años previos a la Revolución, y posteriormente pasó a ser un agente, ya en la época en la que Lenin peleaba por consolidarse. Baste decir que dio nombre a una importante conspiración en aquellos años, cuyo objetivo era acabar con el joven gobierno bolchevique.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras pasar por las temibles cárceles rusas y salvarse gracias a un canje de espías entre gobiernos, volvió a Reino Unido. Los años de entreguerras le dieron las vidas de un hombre de negocios, de un influyente periodista, de un escritor de éxito y, de nuevo, de un hombre al servicio de la diplomacia de su país. En este periodo alguno de sus libros, y por lo tanto su vida, protagonizó películas de Hollywood, lo que nos da una idea de su fama. El protagonista fue interpretado por Leslie Howard, lo que nos da una idea de la relevancia.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Un espía en Moscú, de James Crossland, va de la Revolución Rusa a la Segunda Guerra Mundial y a otros mil sitios gracias a un solo hombre</h2>



<p class="wp-block-paragraph">No conforme el destino con haberlo hecho un superventas literario y una celebridad, ya que sus obras eran en gran medida autobiográficas, la Segunda Guerra Mundial le colocó al frente del <em>Political Warfare Executive</em>. Es decir, dirigió el servicio de propaganda y desinformación de los británicos, que se ocupaba de picotear la moral del Tercer Reich, fomentando la resistencia y la desconfianza de los mensajes oficiales alemanes. Su nombre aparecía en la lista nazi de personas con las que acabar tan pronto como Alemania invadiera Inglaterra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esto añadan mucha bebida, algunas mujeres y una vida desordenada. También las mejores relaciones sociales en las altas esferas del gobierno de Londres. Así hasta 1970, cuando falleció. Una biografía asombrosa. Varias vidas en una sola, como decía al comienzo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo esto, con detalle y rigor, lo cuenta James Crossland en el libro <em><a href="https://amzn.to/3QXZ7M8" type="link" id="https://amzn.to/3QXZ7M8" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Un espía en Moscú</a></em>, que se ha publicado recientemente en España. Una biografía que permite, de una vez, asomarse a la Rusia revolucionaria, a la resistencia contra los alemanes en varios países, a la literatura, al periodismo, a la política, a la Segunda Guerra Mundial… Y todo gracias a un tipo que podía haberse conformado con una vida cómoda gracias a los negocios familiares, pero que optó por otros caminos. Seguro que más interesantes, pero también plagados de espinas, sombras y repechos complicados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Crossland, el autor de la obra, es catedrático de Historia Internacional en la Universidad John Moores de Liverpool, además de escritor. Ha dedicado una década a investigar sobre Lockhart y en este <em><a href="https://amzn.to/3QXZ7M8" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Un espía en Moscú</a></em> tenemos el resultado. Por cierto, publicado por Crítica y traducido por Héctor Piquer Minguijón.</p>
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		<title>El hotel con una parte en Francia y otra en Suiza y su papel en la Segunda Guerra Mundial</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Jul 2026 18:16:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Francia]]></category>
		<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En diciembre de 1862 Francia y Suiza firmaban el Tratado de Dappes, por el que se modificaba la frontera entre ambos países, a lo largo del valle que da nombre al tratado. Una de las cuestiones que establecía el acuerdo era que las construcciones ya existentes se respetarían, independientemente de</p>
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<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="550" height="363" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/El-hotel-con-una-parte-en-Francia-y-otra-en-Suiza-y-su-papel-en-la-Segunda-Guerra-Mundial.jpg" alt="El hotel con una parte en Francia y otra en Suiza y su papel en la Segunda Guerra Mundial" class="wp-image-13564" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/El-hotel-con-una-parte-en-Francia-y-otra-en-Suiza-y-su-papel-en-la-Segunda-Guerra-Mundial.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/El-hotel-con-una-parte-en-Francia-y-otra-en-Suiza-y-su-papel-en-la-Segunda-Guerra-Mundial-300x198.jpg 300w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/El-hotel-con-una-parte-en-Francia-y-otra-en-Suiza-y-su-papel-en-la-Segunda-Guerra-Mundial-120x80.jpg 120w" sizes="(max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">En diciembre de 1862 Francia y Suiza firmaban el Tratado de Dappes, por el que se modificaba la frontera entre ambos países, a lo largo del valle que da nombre al tratado. Una de las cuestiones que establecía el acuerdo era que las construcciones ya existentes se respetarían, independientemente de la nueva línea divisoria. Todo lo pactado tendría que ratificarse al año siguiente, y entonces entraría en vigor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El señor Ponthus actuó rápidamente para aprovechar aquel regalo que la historia y la política ponían ante él. En tiempo récord, y antes de esa ratificación, levantó un edificio justo sobre la línea fronteriza, que todavía no era efectiva. La explicación de este movimiento está en el negocio que le permitía tener una tienda de comestibles en un país, Suiza, y un bar en otro, Francia. Este juego le facilitaba ahorrarse algunos impuestos y controles aduaneros. Casi contrabando, podríamos decir. O sin el casi, pero, eso sí, sin salir de casa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1921, los hijos del señor Ponthus vendieron el local a Jules-Joseph Arbez, y este lo convirtió en un hotel con el nombre de Hôtel Franco-Suisse. Uno podía comer en un país y dormir en otro.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El hotel con una parte en Francia y otra en Suiza tuvo un papel relevante para la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Durante la Segunda Guerra Mundial, Francia fue ocupada y gobernada en gran parte por los alemanes, lo que hizo todavía más peculiar la situación del edificio. Ya saben que Suiza era un país neutral en ese conflicto y que por lo tanto los nazis no tenían ningún tipo de control ni de capacidad de actuación en él. En consecuencia, no tenían bajo su control la parte del establecimiento que era suiza. Las patrullas podían vigilar la entrada francesa y hasta entrar en el bar, pero había partes del hotel que les estaban vetadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Concretamente, las escaleras interiores del lugar eran atravesadas transversalmente por la frontera. Es decir, comenzaban en territorio francés y a partir del séptimo escalón, pasaban a estar en suelo suizo y, por lo tanto, neutral. Los soldados nazis podían subir seis escalones y, una vez allí, se tenían que detener. Casi como los personajes de la película <em>El ángel exterminador</em>, de Buñuel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Max y Angèle Arbez, los propietarios del hotel en esos momentos, no eran muy partidarios de los nazis, que al fin y al cabo habían invadido su país. Su situación les permitió hacer un servicio valiosísimo a la Resistencia, ya que usaron las habitaciones en la zona suiza, las que estaban más allá del séptimo escalón, para ocultar a refugiados, combatientes de la Resistencia, judíos, pilotos aliados derribados… Era, en definitiva, una vía de escape hacia un país neutral, a la vez que un punto de acción muy cerca de Francia, pero a salvo de los alemanes.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El lugar sigu abierto y con su peculiaridad intacta</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Tras la guerra, Charles de Gaulle agradeció a la familia Arbez todo lo que habían hecho por la Francia Libre, y en 2012 Max Arbez fue reconocido como Justo entre las Naciones por su ayuda para salvar a gente del Holocausto. El reconocimiento lo recogió su esposa, Angèle, que tenía 103 años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras la guerra el lugar volvió a su actividad habitual, si bien no dejó de tener cosa que contar. Se convirtió en un territorio extraterritorial, porque se acordó que para Suiza el hotel se considerara como totalmente francés a todos los efectos y para Francia como suizo, también a todos los efectos. En realidad, el lugar tiene una dirección postal en cada país, y también tiene impuestos de uno y otro lado.<br>En los años 60 comenzaron en él las negociaciones para los Acuerdos de Evian para poner fin a la guerra entre Francia y Argelia. Los franceses entraban por su puerta y los argelinos por la suiza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hotel, por cierto, <a href="https://arbezie.com/fr/histoire/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">sigue abierto</a> y con su peculiaridad intacta. Uno puede acostarse con la cabeza en un país y los pies en otro, o dormirse en Francia y tener que ir al baño al otro lado de la frontera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta historia me ha recordado al <a href="https://www.curistoria.com/2025/02/el-error-en-un-mapa-que-creo-un-territorio-estadounidense-en-canada.html" type="post" id="12800" target="_blank" rel="noreferrer noopener">territorio estadounidense en Canadá que existe por un error en un mapa</a>.<br><em>Foto de <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:La-Cure-Douane.jpg">Roland Zumbuehl</a></em></p>
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		<title>La Campana de la Libertad de EEUU se rajó en el primer tañido de prueba</title>
		<link>https://www.curistoria.com/2026/07/la-campana-de-la-libertad-de-eeuu-se-rajo-en-el-primer-tanido-de-prueba.html</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 05 Jul 2026 15:35:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Símbolos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Uno de los símbolos de Estados Unidos es su Campana de la Libertad, que tiene una historia más bien desastrosa. Ha sido asociada, además de a la propia creación del país, a los abolicionistas, a los sufragistas o al movimiento a favor de los derechos civiles. Al comienzo su nombre</p>
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<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="550" height="599" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/La-Campana-de-la-Libertad-de-EEUU-se-rajo-en-el-primer-tanido-de-prueba.jpg" alt="La Campana de la Libertad de EEUU se rajó en el primer tañido de prueba" class="wp-image-13557" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/La-Campana-de-la-Libertad-de-EEUU-se-rajo-en-el-primer-tanido-de-prueba.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/La-Campana-de-la-Libertad-de-EEUU-se-rajo-en-el-primer-tanido-de-prueba-275x300.jpg 275w" sizes="(max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">Uno de los símbolos de Estados Unidos es su Campana de la Libertad, que tiene una historia más bien desastrosa. Ha sido asociada, además de a la propia creación del país, a los abolicionistas, a los sufragistas o al movimiento a favor de los derechos civiles. Al comienzo su nombre no era ese, sino Campana de la Casa del Estado, y al asociarse con el abolicionismo fue cuando adquirió su nombre popular. Lo curioso es que la Campana de la Libertad de EEUU se rajó en el primer tañido de prueba, y su historia reparación e historia posterior no es para celebrar, precisamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1751, Isaac Norris, el presidente de la Asamblea de Pensilvania, encargó una campana a la fundición Whitechapel de Londres. Los ingleses la hicieron y la llevaron hasta Filadelfia al año siguiente, que todavía era parte de sus colonias. En el primer tañido de prueba, la primera vez que se usó, se resquebrajó. Un desastre absoluto, y solo era un toque de prueba. Los ingleses alegaron que el problema había sido del viaje o del campanero. Excusas, creo yo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La Campana de la Libertad de EEUU se rajó en el primer tañido de prueba, se reparó y no sonaba bien y, luego, se volvió a agrietar</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Devolverla al otro lado del Atlántico para repararla era inviable, por coste, principalmente, así que dos fundidores locales se hicieron cargo del arreglo. Eran John Pass y John Stow. La fundieron totalmente y añadieron más metal a la materia prima, antes de crear la segunda versión de la campana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando estuvo lista, se organizó una fiesta para inaugurarla, con comida y bebida gratis. En este caso la campana aguantó el primer golpe, lo que ya parecía bueno, pero en cambio su sonido era un desastre. Según alguno de los testigos, sonaba como dos cubos de carbón chocando entre sí. Desde luego, no era algo digno del símbolo que querían construir allá en Pensilvania. Los fundidores, John y John, tuvieron que descolgarla y volver a empezar el trabajo, por tercera vez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1753 esa tercera campana se colgó y sonó, por fin, como debía sonar. Dio servicio durante 90 años y entonces comenzó a dar problemas de nuevo, hasta que se acabó rajando. Probablemente en torno a 1840 se abriera una pequeña grieta que fue ampliándose con el uso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se trató de reparar la fractura, de nuevo sin un éxito rotundo. El procedimiento utilizado fue hacerla más ancha para restaurarla debidamente y recuperar el sonido original. Pero no iba a ser esto una solución de larga duración. Cuando la usaron para celebrar el cumpleaños de George Washington en 1846, una nueva grieta apareció hasta la abreviatura de la palabra Philadelphia. Aquello arruinó el sonido y desde entonces no quedó otra opción que convertirla en una pieza de museo. Fue la última vez que la usaron de verdad como campana.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El símbolo, no obstante, sigue sólido y es una metáfora magnífica que siga siéndolo a pesar de las grietas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Si en lugar de encargar la Campana de la Libertad a los ingleses de Whitechapel, se la hubieran encargado a los italianos de Campanas Marinelli, probablemente no habrían tenido estos problemas. <a href="https://www.curistoria.com/2009/11/campanas-milenarias.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Ya les conté, en 2009, que esta empresa lleva más de mil años en el negocio, siendo la empresa familiar más antigua de Europa</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Romperse a la primera prueba es casi cómico. Pero aguantar menos de un siglo, casi también, a juzgar por casos como el de la campana de la catedral de Oviedo, que data de 1219. Ha aguantado incendios, rayos y hasta bombardeos. O la que está en la torre del Miguelete de Valencia, que es de 1305.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por cierto, hay una <a href="https://www.earthcam.com/usa/pennsylvania/philadelphia/independencehall/?cam=libertybell" target="_blank" rel="noreferrer noopener">webcam</a> que apunta a la campana emitiendo continuamente por Internet desde el Liberty Bell Center de Filadelfia, en Pensilvania. Y es que un símbolo es un símbolo por lo que representa, no por la calidad de su fundición. Es decir, todas estas vicisitudes de la historia de este pieza no están reñidas con su importancia y lo que ha significado en la historia de Estados Unidos.</p>
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		<title>Fusilamientos en la Guerra Civil con espectadores tomando churros</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Jun 2026 18:44:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Guerra Civil Española]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En unas semanas, el día 17 de julio, se cumplirán 90 años del inicio de la Guerra Civil Española. Nuestra historia está cargada de personajes, hechos y situaciones vergonzosas, pero esta, quizás por cercanía, es una de las más significativas. Un buen ejemplo de lo inhumanos e insensibles que podemos</p>
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<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="352" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/06/Fusilamientos-en-la-Guerra-Civil-con-espectadores-tomando-churros.jpg" alt="Fusilamientos en la Guerra Civil con espectadores tomando churros" class="wp-image-13550" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/06/Fusilamientos-en-la-Guerra-Civil-con-espectadores-tomando-churros.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/06/Fusilamientos-en-la-Guerra-Civil-con-espectadores-tomando-churros-300x192.jpg 300w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/06/Fusilamientos-en-la-Guerra-Civil-con-espectadores-tomando-churros-360x230.jpg 360w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">En unas semanas, el día 17 de julio, se cumplirán 90 años del inicio de la Guerra Civil Española. Nuestra historia está cargada de personajes, hechos y situaciones vergonzosas, pero esta, quizás por cercanía, es una de las más significativas. Un buen ejemplo de lo inhumanos e insensibles que podemos llegar a ser se puede ver en que tantos acudían a ver las ejecuciones sumarias al inicio de la contienda, que había puestos de churros para los asistentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esos días de julio de 1936, se desató una represión que devino en asesinatos por doquier, muchas veces por sospechas absurdas o por rencillas que nada tenían que ver con la guerra. Los que tenían la fuerza para hacerlo, fueran de un bando o del contrario, actuaron como salvajes. Valladolid, concretamente, quedó bajo el mando de los sublevados, entre los que estaban los generales Andrés Saliquet y Miguel Ponte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta ciudad castellana, gran parte de los fusilamientos se llevaban a cabo en las afueras de la ciudad, a primeras horas de la mañana. En algunas de ellas había detrás un juicio, o un simulacro de juicio, y en otros casos esas garantías habían sido pisoteadas. Tan seguros se sentían los ejecutores que la ciudad entera estaba al tanto de los hechos y ello acabó causando que aparecieran espectadores. El morbo vencía a la humanidad, y no eran pocos los que se presentaban en los lugares donde se llevaban a cabo los asesinatos para presenciarlos.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Las autoridades tuvieron que pedir a la gente que no fuera a ver las ejecuciones</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Y si el morbo es uno de los motores del ser humano, la codicia es otro. Por eso, hubo quien montó un puesto de churros en aquellos lugares, algo que a uno parece apetecerle cuando ha madrugado para ver cómo matan a otra persona. Terrible. Además de churros es probable que se despacharan otros productos y bebidas alcohólicas como el anís. Que hubiera un punto de venta es un indicador claro de que el número de asistentes a las matanzas no era menor, sino más bien lo contrario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La situación llegó tan lejos que la autoridad militar, la misma que permitía y promovía las ejecuciones, tomó cartas en el asunto. Publicó un bando oficial en el que hablando de “generosidad para con el vencido”, pedía que no se acudiera a ver las matanzas. Se mencionaba explícitamente que entre el público había niños, muchachas jóvenes y señoras. Se aludía a la piedad para no acudir a este tipo de actos por respeto a los desgraciados que estaban allí frente al pelotón de fusilamiento. Lo estaban por sus culpas, eso sí, pero lo uno no quitaba lo otro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una cosa tenía razón <a href="http://www.represionfranquistavalladolid.org/?Sangre-churros-y-aguardiente" target="_blank" rel="noreferrer noopener">el bando</a>: “<em>La presencia de estas personas allí dice muy poco en su favor; y el considerar como espectáculo el suplicio de un semejante, por muy justificado que sea, da una pobre idea de la cultura de un pueblo.</em>”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como decía al comienzo, es un triste hecho que pone de manifiesto lo terrible que puede llegar a ser el ser humano y las barbaridades que se hicieron en España hace casi un siglo. No es sólo cosa de España, por supuesto. Esta historia me ha recordado a que <a href="https://www.curistoria.com/2022/03/estados-unidos-prohibio-las-fotos-de-linchamientos-como-tarjetas-postales.html" type="post" id="11552" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Estados Unidos prohibió las fotos de linchamientos como tarjetas postales</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Foto: <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_Palacio_Real_-_Valladolid_(1).jpg">Fundación Joaquín Díaz</a>.</em></p>
<p>La entrada <a href="https://www.curistoria.com/2026/06/fusilamientos-en-la-guerra-civil-con-espectadores-tomando-churros.html">Fusilamientos en la Guerra Civil con espectadores tomando churros</a> se publicó primero en <a href="https://www.curistoria.com">Curistoria</a>.</p>
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		<title>Los negreros españoles</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Jun 2026 17:26:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Esclavitud]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[recomendaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Recomendaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entre 1789 y 1821 llegaron a Cuba unos 342.000 esclavos en barcos negreros españoles. La ruta que hacían era muy lucrativa, ya que en cada tramo de viaje se generaban ganancias que se iban sumando. Muchos de esos negreros, enriquecidos con la trata de seres humanos, se hicieron millonarios y</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="755" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/06/Los-negreros-espanoles.jpg" alt="Los negreros españoles" class="wp-image-13544" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/06/Los-negreros-espanoles.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/06/Los-negreros-espanoles-219x300.jpg 219w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Entre 1789 y 1821 llegaron a Cuba unos 342.000 esclavos en barcos negreros españoles. La ruta que hacían era muy lucrativa, ya que en cada tramo de viaje se generaban ganancias que se iban sumando. Muchos de esos negreros, enriquecidos con la trata de seres humanos, se hicieron millonarios y crearon navieras y otras empresas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos de esos hombres emigraron a América con las manos vacías y se hicieron allí con una fortuna que, cuando volvieron a España, les permitió subir en la escala social. Algunos hicieron contribuciones a sus pueblos, siendo reconocidos públicamente y mirando para otro lado sobre el origen del dinero que ahora les beneficiaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Acabo de leer un librito sobre esos tratantes y sobre esa situación titulado <em><a href="https://amzn.to/3SjBC0f" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Negreros</a></em><a href="https://amzn.to/3SjBC0f">, escrito por Salvador García Castañeda y publicado por El Desvelo</a> (<em>afiliado</em>). Un texto que narra los casos más significativos situados en el norte de España, especialmente Cantabria, y en Cataluña, si bien Cádiz también tuvo su papel en este negocio. Había varias rutas y formas de hacer, pero desde España salían cargados rumbo a África, donde intercambiaban las mercancías españolas por esclavos, que llevaban al otro lado del Atlántico para venderlos allí.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Los negreros españoles hicieron enormes fortunas que les permitieron extender sus negocios e influencia </h2>



<p class="wp-block-paragraph">El libro en cuestión repasa las biografías de los negreros españoles que acaudalaron millones con este inhumano comercio. Hay casos que parecen sacados de una novela, con personas del arroyo que escaparon de las penurias en España y acabaron en el otro extremo de las clases sociales. Son varios los casos donde no se aprovecharon con eso viajes de ida y vuelta, sino que traficaban en América, comprando en un lado y vendiendo en otro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El gobierno de Cuna cobraba una tasa de medio doblón por cada esclavo desembarcado. Esto, lógicamente, hacía que las entidades públicas no sólo no estuvieran en contra de los negreros, sino que los protegieran. El precio de un negro joven, entre 20 y 30 años, en África era de 75 pesetas, y en Cuba su precio eran 2.000 pesetas. Es decir, se multiplicaba el precio casi 27 veces, lo que demuestra lo rentable que era cada viaje.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Juan Manuel Manzanedo, por ejemplo, financiaba estas expediciones y en 1879 su fortuna era de cientos de millones de reales. No solo eso, sino que su influencia era tal que el rey Alfonso XII acudió a la inauguración del palacio que el empresario compró en Madrid. La relevancia que tenían estos hombres de negocios relacionados con la trata era usada para intervenir en las leyes que les podían perjudicar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El primer marqués de Comillas, Antonio López y López, llegó a ese marquesado desde una cuna muy humilde. Su vida está rodeada por la polémica precisamente por su relación con el mundo negrero. Hace unos pocos años retiraron una estatua suya por su relación con este mundo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Es una parte de nuestra historia un poco oscura, en varios sentidos, que el libro de García Castañeda sobrevuela a través de algunos de sus protagonistas. No llega a las 70 páginas y había sido ya publicado en 2023 en una revista de la Universidad de Cádiz, así que como primera aproximación al tema puede ser adecuado.</p>
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		<title>La seguridad de las comunicaciones con América durante el Imperio Español</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 14 Jun 2026 16:21:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Criptografía]]></category>
		<category><![CDATA[Imperio Español]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Aquí les he hablado multitud de veces sobre cifrados y códigos. Algunas de esas historias están tomadas de mi libro Historia de la criptografía. Y lo cierto es que, como en otros ámbitos, el paso del tiempo no ha eliminado el problema, sino que más bien lo ha agravado. Hoy</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="193" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/06/La-seguridad-de-las-comunicaciones-con-America.jpg" alt="La seguridad de las comunicaciones con América" class="wp-image-13537" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/06/La-seguridad-de-las-comunicaciones-con-America.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/06/La-seguridad-de-las-comunicaciones-con-America-300x105.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Aquí les he hablado multitud de veces sobre cifrados y códigos. Algunas de esas historias están tomadas de mi libro <em><a href="https://www.curistoria.com/2020/01/historia-de-la-criptografia.html" type="post" id="9806" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Historia de la criptografía</a></em>. Y lo cierto es que, como en otros ámbitos, el paso del tiempo no ha eliminado el problema, sino que más bien lo ha agravado. Hoy es más necesario que nunca mantener las comunicaciones a salvo, porque también nos comunicamos más. Sin ir más lejos, ustedes y yo ahora mismo. Hace no mucho pensaba en cómo explicar los <a href="https://veepn.com/es/argentina" target="_blank" rel="noreferrer noopener">servicios de VeePN</a>, un proveedor de VPN, y los motivos para su uso. Me vino entonces a la cabeza cómo el Imperio Español hacía seguras sus intercambios de correspondencia con las Indias, no conformándose con una medida, sino adoptando varias capas de seguridad.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La seguridad de las comunicaciones con América iba de las amenazas y condenas, o al envío de mensajes por duplicado</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La primera capa que España estableció fueron las leyes. Es un primer paso necesario, sin duda, pero ya sabemos que todos los días las leyes son violadas de mil formas diferentes. El Imperio Español fue uno de los primeros en establecer la inviolabilidad del correo privado. Hacia 1513 ya había legislado al respecto. Las penas por abrir una carta destinada a otra persona eran severas, e incluso podían suponer el destierro, castigos físicos o la condena a galeras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lógicamente, el castigo aumentaba si el remitente era un alto funcionario, un noble o si el destinatario era el rey o alguien importante y con poder. De hecho, las cartas se marcaban con tres niveles de secreto, para que uno supiera lo que se estaba jugando. Había correo confidencial, que era el que enviaban los altos funcionarios con información relevante. Había otro marcado como reservado, que era información militar o diplomática de importancia. Por último estaba el secreto, que debía llegar intacto hasta el mismo rey.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no nos dejemos engañar, el Estado no respetaba sus propias leyes. Espías y demás personal de inteligencia tenían cierta bula para hacer de su capa un sayo y abrir los envíos ajenos, leerlos y copiarlos. Es más, eso era justo lo que se esperaba que hicieran muchos de los hombres al servicio del imperio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta hipocresía del poder podemos colocar también a Francia. En octubre de 1546 el rey Francisco I prohibió cifrar el texto de las cartas que se enviaban por correo, así como usar nombres falsos como remitente. Eso sí, quedaban libres de esa prohibición los diplomáticos, la alta nobleza y el propio rey. Algo parecido ocurrió en el Vaticano, que a pesar de tener a magníficos criptógrafos y criptoanalistas a sueldo, amenazaba con la excomunión a quien cifrara sus comunicaciones.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Si había una situación de peligro extrema en un barco, el correo se tiraba por la borda, debidamente lastrado para que se hundiera rápido</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Volviendo a los envíos de España a América, y dejando de lado las malas artes del gobierno, había más medidas que se tomaban para hacer seguros los envíos. Los despachos de Indias se envolvían dos veces y se encerraban en cajones, que luego se precintaban. Esto quizás no evitaba que otros lo leyeran, pero sí impedía que esa intromisión en el correo pasara desapercibida. Es decir, uno sabía que le habían leído la correspondencia y podía actuar en consecuencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por cierto, si un barco se veía en una situación crítica, estos cajones con las comunicaciones eran lanzados al mar, debidamente lastrados con plomo u otro tipo de pesos, para que se fueran al fondo lo antes posible. Este procedimiento también fue habitual durante la Segunda Guerra Mundial. Los submarinos debían hundir su máquina Enigma y los libros de códigos, que estaban impresos con tinta hidrosoluble para que se borraran al entrar en contacto con el agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otra de las medidas era enviar los mensajes más importantes por duplicado a dos destinos distintos, el Consejo de Indias y la Casa de Contratación de Sevilla. Supongo que también por canales distintos cuando fuera posible. Así, si una carta llegaba a uno y no al otro, se sabía que se había perdido y que cabía la posibilidad de que hubiera acabado en manos poco amistosas. Se mantenía, además, un registro de todo lo enviado, por si a pesar de todo no llegara al destino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En muchos casos, además de todo esto, se cifraba la información. Esto se daba por descontado. Pero el intercambio de los libros de códigos entre ambos lados del Atlántico no era sencillo y por eso no descansaba toda la protección sobre esa codificación, que podía verse comprometida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como decía al principio y hemos visto, los niveles de seguridad se acumulaban uno sobre otro. En nuestras comunicaciones por Internet un nivel decente de protección está en nuestras manos con poco esfuerzo, pero nunca puede uno descuidarse. Por eso, siempre hay que usar HTTPS, contraseñas complejas, ser precavidos y algo escépticos, y usar una VPN para añadir un nivel más de seguridad, como se hacía en tiempos de Carlos V y Felipe II.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Fuente de la imagen: <a href="https://www.cultura.gob.es/cultura/archivos/difusion/historial-destacados/destacados-anteriores-2006-2016/noticias-sin-fechas/4.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Carta de Carlos I a su hijo, el futuro rey Felipe II</a>.</em></p>
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		<title>La caída del Muro de Berlín comenzó en un pícnic a 600 km de allí</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jun 2026 16:20:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Alemania]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra Fría]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín. Tres meses antes había empezado a resquebrajarse a unos 600 kilómetros de distancia, en la localidad húngara de Sopron, debido a un pícnic. El 9 de noviembre, no sólo el de 1989, es un día clave en la historia</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="416" height="638" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/06/La-caida-del-Muro-de-Berlin-comenzo-en-un-picnic-a-600-km-de-alli.jpg" alt="La caída del Muro de Berlín comenzó en un pícnic a 600 km de allí" class="wp-image-13533" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/06/La-caida-del-Muro-de-Berlin-comenzo-en-un-picnic-a-600-km-de-alli.jpg 416w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/06/La-caida-del-Muro-de-Berlin-comenzo-en-un-picnic-a-600-km-de-alli-196x300.jpg 196w" sizes="auto, (max-width: 416px) 100vw, 416px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">El 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín. Tres meses antes había empezado a resquebrajarse a unos 600 kilómetros de distancia, en la localidad húngara de Sopron, debido a un pícnic. <a href="https://www.curistoria.com/2019/04/9-noviembre-dia-clave-historia-siglo-xx-alemania.html" type="post" id="8713" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El 9 de noviembre, no sólo el de 1989, es un día clave en la historia de Alemania</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese momento del siglo XX Hungría era un país del bloque soviético, pero miraba de reojo al lado occidental de Europa y sus políticas no eran tan estrictas como en otros países del bloque oriental. Sin ir más lejos, la frontera con Austria en ese 1989 había relajado parte de su seguridad. Entre otros motivos, porque era muy cara de mantener. La República Democrática de Alemania, que era un símbolo dentro del mundo soviético, no estaba en ese punto de laxitud política, lo que provocaba que algunos de sus ciudadanos viajaran a Hungría para intentar buscar un camino de huida hacia el oeste.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La caída del Muro de Berlín comenzó en un pícnic a 600 km de allí, gracias al que escaparon cientos de alemanes hacia el oeste de Europa</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En junio se puso sobre la mesa la idea de celebrar un pícnic en el que los ciudadanos húngaros y austríacos pudieran confraternizar. No hay que olvidar que unos y otros estaban en lados separados del telón de acero. La idea era promovida por un eurodiputado por Alemania, Otto de Habsburgo, que además era hijo del último emperador de Austria-Hungría; por un miembro del partido opositor húngaro, Ferenc Mészáros; e incluso por algún miembro del gobierno húngaro, como el ministro Imre Pozsgay.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un espacio natural cerca del límite entre ambos países, junto a la ciudad de Sopron, debía servir como lugar para el encuentro. Durante tres horas, de las 15:00 a las 18:00, la frontera debía quedar abierta para que el paso fuera sencillo. Detrás de este objetivo tan bucólico, había un interés político, como es lógico. La oposición húngara quería comprobar hasta qué punto el puño soviético seguía apretando sobre el terreno. La <em>glasnost</em> de Mijaíl Gorbachov había sido lanzada unos años antes, en 1986, y eso favorecía este atrevimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo cierto es que la propuesta avanzó y avanzó y llegó el día del pícnic, el 19 de agosto. Poco antes de la apertura de la frontera ya se concentró en su vertiente oriental una pequeña multitud de alemanes, incluidos mujeres, niños y personas de edad avanzada. A pesar de todo lo que hemos dicho, no piensen que aquello era una fiesta sin límites, sobre el papel, los guardias húngaros tenían todavía instrucciones para disparar a matar en el caso de cruces ilegales para escapar del país. Y no olviden que el pícnic era en Sopron, es decir, en el lado húngaro. Solo aquellos venidos del oeste debían poder volver a cruzar para volver a su país.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El jefe de la guardia fronteriza pidió a sus hombres que no hicieran nada contra los alemanes que huían</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que ocurrió fue que a los austríacos que volvían a su país tras el encuentro, se unió una pequeña riada de alemanes. En ese momento, Árpád Bella, que era el jefe de puesto fronterizo, pidió a sus hombres que sellaran los pasaportes austríacos de los que cruzaban legalmente, y que no hicieran nada cuando el que cruzaba lo hacía de manera ilegal. Es decir, cuando un alemán del este, por ejemplo, escapaba a Europa occidental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se estima que de esa forma se dejó escapar a unos 600 ciudadanos de la RDA. A la vista de todos y ante los guardias fronterizos. Fue el momento en que más personas huyeron desde el levantamiento del muro en 1961. Desde aquellos días en que <a href="https://www.curistoria.com/2009/06/escapando-de-la-rda-conrad-schumann.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">el soldado Conrad Schumann quedó retratado para la posteridad saltando la alambrada</a>. Atrás dejaron los vehículos en los que habían viajado hasta el lugar. Durante aquellos momentos, un helicóptero sobrevoló la pradera de pícnic y muchos de los que escapaban se temieron lo peor e incluso se arrojaron al suelo esperando disparos. Pero nunca ocurrió.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de este hecho, el 11 de septiembre de 1989, la frontera entre Austria y Hungría quedó abierta, también para los ciudadanos de la RDA. Entre ese momento y la caída del Muro de Berlín, fueron miles los alemanes que pasaron del lado oriental al occidental por Hungría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así se creó el caldo de cultivo perfecto para que cayera el Muro de Berlín, con el Pícnic Paneuropeo, como se lo denomina habitualmente. Por supuesto, no fue el único ingrediente que contribuyó a ello ni la prueba definitiva, pero, como <a href="https://www.mareonline.nl/en/background/first-this-fence-collapsed-then-the-berlin-wall-how-one-picnic-brought-down-the-iron-curtain">dijo Helmut Kohl</a>: <em>Hungría fue el lugar donde se retiró la primera piedra del Muro de Berlín.</em></p>
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		<title>País en ruinas, de Alfredo González Ruibal</title>
		<link>https://www.curistoria.com/2026/06/pais-en-ruinas-de-alfredo-gonzalez-ruibal.html</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Jun 2026 21:50:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Franquismo]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[recomendaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Recomendaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hace un par de años les hablé aquí de Tierra arrasada, de Alfredo González Ruibal, uno de los libros más interesantes que leí en esas fechas. Consiguió, por cierto, el Premio Nacional de Ensayo. Se trata de una visión distinta, sorprendente, ilustrativa e interesante. Con estos antecedentes, no es de</p>
<p>La entrada <a href="https://www.curistoria.com/2026/06/pais-en-ruinas-de-alfredo-gonzalez-ruibal.html">País en ruinas, de Alfredo González Ruibal</a> se publicó primero en <a href="https://www.curistoria.com">Curistoria</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="806" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/06/Pais-en-ruinas-de-Alfredo-Gonzalez-Ruibal.jpg" alt="País en ruinas, de Alfredo González Ruibal" class="wp-image-13529" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/06/Pais-en-ruinas-de-Alfredo-Gonzalez-Ruibal.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/06/Pais-en-ruinas-de-Alfredo-Gonzalez-Ruibal-205x300.jpg 205w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">Hace un par de años les hablé aquí de <a href="https://www.curistoria.com/2023/06/tierra-arrasada-de-alfredo-gonzalez-ruibal.html" type="post" id="12104" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Tierra arrasada</em>, de Alfredo González Ruibal</a>, uno de los libros más interesantes que leí en esas fechas. Consiguió, por cierto, el Premio Nacional de Ensayo. Se trata de una visión distinta, sorprendente, ilustrativa e interesante. Con estos antecedentes, no es de extrañar que cuando se publicó hace unas semanas su nueva obra, estuviera en mi lista de lecturas con orden preferente. Este nuevo trabajo es <em><a href="https://amzn.to/4flrKMU" target="_blank" rel="noreferrer noopener">País en ruinas</a></em> (<em>afiliado</em>), y aunque sigue la estela del anterior, con la arqueología como base para hablar de historia, humanidad, guerras… es también muy distinta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta ocasión González Ruibal se centra en España, en los años de la dictadura franquista. De hecho el subtítulo es <em>Historias enterradas de la España franquista (1939-1975)</em>. Así, comienza con el frente de la Ciudad Universitaria en la guerra civil española, y acaba revisando el chabolismo de los años sesenta y setenta. Aquí la arqueología no es en ocasiones la habitual, que mira a siglos anteriores, sino que es más cercana. En el tiempo, y en el espacio.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Es sorprendente lo que se puede conocer de la vida de las personas, sabiendo mirar bien lo que dejaron atrás, casi enterrado</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Nos encontramos con los campos de prisioneros y los asesinatos de la posguerra, con la construcción del Valle de los Caídos y con los maquis, la guerrilla antifranquista. A partir de los restos de las personas que vivieron estas situaciones, se indaga en sus problemas y en cómo vivían. O malvivían. Qué comían, qué enfermedades tuvieron, su ocio… Por ejemplo, a través de los restos de munición, se deduce quién combatió allí o la capacidad que tenía para conseguir armas. Viendo una suela hecha de neumático, uno se hace una idea de cómo era la vida de subsistencia en España, hace tan solo unas décadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El autor es arqueólogo en el CSIC, y como parte de su trabajo, hizo lo que podríamos llamar arqueología de superficie en el Pazo de Meirás, el palacio coruñés del que disfrutó Franco y en el que dejó muchas trazas de su vida personal. Aquí, en mi opinión, se aleja el texto de su leitmotiv arqueológico, lo que por otra parte no le resta interés.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Leyendo a González Ruibal uno siente envidia de esa forma de mirar, leyendo el pasado en los objetos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que sí me parece algo menos relevante es la presencia personal del escritor en algunas partes del libro. No sólo porque use a su familia o su propia casa como ejemplo de ciertas cuestiones del pasado, que bien podría ser un ejemplo adecuado, sino porque su opinión aparece demasiado a menudo. Por supuesto que siempre el autor filtra en su escrito su propia visión y su parecer, pero en un ensayo de historia debería tratar de separarse un metro más del texto, y no sé si aquí se consigue.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No resta esto un punto de rigor al ensayo, en el que se nota que González Ruibal es un hombre de academia que domina su ámbito y la historia. Puede que incluso haya que atribuirle la virtud de humanizar el contenido con esa visión personal y hacerlo así más digerible, aunque me parece tan interesante lo que cuenta que no es necesario más aliciente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En definitiva, que disfruté y aprendí con el anterior libro de Alfredo González Ruibal, y he repetido experiencia con este. Uno envidia esa forma de pensar y de trabajar tan metódica que imagina al leer. Es como Sherlock Holmes haciendo deducciones y encontrando explicaciones a partir de pequeñas pistas. En este caso, de pequeños restos.</p>
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		<title>Los ingleses reclamaron el trono de Francia incluso cuando el rey francés ya había sido decapitado</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 31 May 2026 16:47:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Francia]]></category>
		<category><![CDATA[Heráldica]]></category>
		<category><![CDATA[Inglaterra]]></category>
		<category><![CDATA[Reyes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La flor de lis es un símbolo de Francia y de su realeza, además de un elemento heráldico muy común. El escudo del rey de España tiene tres flores de lis en el centro por el origen de la Casa de Borbón. En terminología técnica, esa parte central del escudo</p>
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<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="747" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/05/Los-ingleses-reclamaron-el-trono-de-Francia-incluso-cuando-el-rey-frances-ya-habia-sido-decapitado.jpg" alt="Los ingleses reclamaron el trono de Francia incluso cuando el rey francés ya había sido decapitado" class="wp-image-13523" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/05/Los-ingleses-reclamaron-el-trono-de-Francia-incluso-cuando-el-rey-frances-ya-habia-sido-decapitado.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/05/Los-ingleses-reclamaron-el-trono-de-Francia-incluso-cuando-el-rey-frances-ya-habia-sido-decapitado-221x300.jpg 221w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">La flor de lis es un símbolo de Francia y de su realeza, además de un elemento heráldico muy común. El escudo del rey de España tiene tres flores de lis en el centro por el origen de la Casa de Borbón. En terminología técnica, esa parte central del escudo de Felipe VI se describiría así: escusón de azur, fileteado de gules, con tres flores de lis de oro. Queda mucho mejor que decir que tiene un <a href="https://myglobalflowers.es/flores/lirios" target="_blank" rel="noreferrer noopener">ramo de lirios</a> en mitad del escudo. Pueden ver el escudo de Felipe VI al final del texto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las flores de lis están omnipresentes en la historia de los reyes de Francia y, como hemos visto, de otros países. Son uno de los símbolos heráldicos más habituales, junto con la cruz, el águila o el león. Hasta los ingleses las tuvieron como parte de sus armas reales hasta el siglo XIX, cuando ya en nuestro vecino del norte no había ya reyes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El salto a la corona española, y que siga en ella, es bastante lógico, ya que la casa Borbón es de origen francés y ocupó el <a href="https://www.curistoria.com/2020/10/infografia-de-los-reyes-y-reinados-de-espana.html" type="post" id="10666" target="_blank" rel="noreferrer noopener">trono de España en 1700 con Felipe V.</a> A pesar de Bonaparte, de Amadeo I y de las repúblicas, aquí siguen los Borbones y la flor de lis. El caso inglés es mucho más intrincado.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Durante cuatro siglos los ingleses tuvieron en sus armas reales las flores de lis, símbolo de Francia</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Todo comenzó con Eduardo III de Inglaterra, que en 1340 reclamó el trono francés mezclando en su escudo los leones de la isla británica con la flor de lis dorada, símbolo de la corona al otro lado del Canal de la Mancha. Era una forma más de mostrar sus pretensiones. La imagen superior muestra a este rey con su escudo, ya con la parte gala.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su derecho sobre Francia le venía de su madre, Isabel. Era hija de Felipe IV y se casó con Eduardo II de Inglaterra. Cuando Carlos IV, hermano de Isabel, falleció en 1328 sin heredero varón, se abrió un problema de sucesión. Por un lado estaba Eduardo III, que reclamaba su derecho como nieto de Felipe IV, y por otro estaba Felipe de Valois, hijo de Carlos de Valois, que era hermano de Felipe IV. Es decir, un nieto por vía femenina, contra un sobrino por vía masculina. Ganó la vía masculina frente a la cercanía de parentesco, aunque como siempre había intrigas, intereses y otros temas que hacían que los nobles abogaran por uno u otro candidato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la época de Jorge III, en pleno siglo XVIII, en algunas monedas británicas seguía apareciendo la flor francesa por antonomasia. Podríamos decir que era cabezonería de la realeza británica, y estaría bien decirlo. Incluso después de la Revolución Francesa, en 1789, y de que Luis XVI fuera decapitado en 1793, cuando no había rey en Francia, los ingleses seguían mostrando en sus armas reales las flores de lis como demanda de sus derechos a un trono que, por otra parte, ya no existía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese momento fue cuando Jorge III dio por cerrado ese camino de casi cuatro siglos. En 1801 se eliminaron en la corona inglesa las referencias del trono francés, entre ellas, la flor de lis. Fue entonces cuando dejaron de añadir el título de rey de Francia a los del rey inglés.<br>Jorge III era rey de Gran Bretaña, Francia e Irlanda, por la gracia de Dios. Además de otros títulos germánicos, defensor de la fe y algunas cosas más. Pero esto solo fue hasta 1801. A partir de esa fecha, cuando se firmó el Acta de Unión, era rey del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda.</p>


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<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="647" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/05/Escudo-de-armas-de-Felipe-VI-de-Espana.jpg" alt="Escudo de armas de Felipe VI de España" class="wp-image-13525" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/05/Escudo-de-armas-de-Felipe-VI-de-Espana.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/05/Escudo-de-armas-de-Felipe-VI-de-Espana-255x300.jpg 255w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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		<title>El mito de los beneficios de la zanahorias para la vista está en la propaganda de la Segunda Guerra Mundial</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 24 May 2026 15:39:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Alimentos]]></category>
		<category><![CDATA[Leyendas]]></category>
		<category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Es cierto que las zanahorias son buenas para el cuerpo y le aportan con algunos componentes básicos relacionados con la capacidad ocular. Son ricas en betacaroteno, que el cuerpo transforma en vitamina A, que a su vez está relacionada en la síntesis de la rodopsina, una proteína que ayuda a</p>
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<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="810" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/05/El-mito-de-los-beneficios-de-la-zanahorias-para-la-vista-esta-en-la-propaganda-de-la-Segunda-Guerra-Mundial.jpg" alt="El mito de los beneficios de la zanahorias para la vista está en la propaganda de la Segunda Guerra Mundial" class="wp-image-13518" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/05/El-mito-de-los-beneficios-de-la-zanahorias-para-la-vista-esta-en-la-propaganda-de-la-Segunda-Guerra-Mundial.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/05/El-mito-de-los-beneficios-de-la-zanahorias-para-la-vista-esta-en-la-propaganda-de-la-Segunda-Guerra-Mundial-204x300.jpg 204w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">Es cierto que las zanahorias son buenas para el cuerpo y le aportan con algunos componentes básicos relacionados con la capacidad ocular. Son ricas en betacaroteno, que el cuerpo transforma en vitamina A, que a su vez está relacionada en la síntesis de la rodopsina, una proteína que ayuda a que el ojo se adapte a condiciones de baja luminosidad. La clave está en que, si uno tiene carencia de vitamina A, su visión se resiente, pero si está en niveles adecuados, ninguna aportación extra mejorará su agudeza visual de manera apreciable. En cualquier caso, la creencia popular de que las zanahorias son buenas para la vista, como si uno viera mejor por el simple hecho de consumirlas, es un mito originado por la propaganda inglesa en la Segunda Guerra Mundial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante los primeros años de la guerra, especialmente en 1940, los aviones alemanes, la <em>Luftwaffe</em>, bombardeaban el territorio de Reino Unido tras cruzar el Canal de la Mancha. La Batalla de Inglaterra, como se conoce a estos hechos, puso en un brete a los británicos y a su RAF (<em>Royal Air Force</em>). Fue el momento en el que Churchill dijo aquello de que “<em><a href="https://www.curistoria.com/2008/01/winston-churchill-nunca-tantos.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">nunca en el ámbito del conflicto humano tantos debieron tanto a tan pocos</a></em>”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Los avances en el radar dieron a los pilotos de la RAF más victorias de las esperadas, y la propaganda trató de lanzar una cortina de humo</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En ese momento crítico de la guerra, cuando el pulso entre las dos fuerzas aéreas estaba en la máxima tensión, los aliados comenzaron a tener una serie extraordinaria de éxitos nocturnos. En medio de la oscuridad, los cazas de la RAF abatían muchos más bombarderos alemanes de los esperados. Esto, lógicamente, tenía una explicación, que no era otra que el uso del radar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las instalaciones de radar terrestres, junto con el radar de intercepción aérea que llevaban los propios aviones, hacían que los pilotos supieran dónde estaban en cada momento los bombarderos enemigos y los cazas que los protegían. Esto les permitía ser más efectivos a la hora de atacarlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Era una certeza que los alemanes acabarían atando cabos y descubriendo el avance tecnológico de los británicos. Para evitarlo y mantener el secreto del radar durante todo el tiempo posible, el Ministerio de Información (MOI), creado poco antes y que se encargaba de gestionar la propaganda y la censura, lanzó una campaña de desinformación tan exitosa que ha resistido hasta nuestros días y ha calado en la cultura popular.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Supongo que ya habrán unido los puntos para deducir que lo que hizo este ministerio fue atribuir a las zanahorias y no al radar el éxito nocturno de los vuelos de la RAF. Efectivamente. En la radio y en los periódicos, entre otros medios, se comenzó a celebrar a bombo y platillo que gracias al enorme consumo de ese alimento por parte de los pilotos, estos habían mejorado tanto su vista que eran capaces de tener una visión agudísima incluso en la oscuridad. Las recetas de cocina donde se incluía esta verdura se multiplicaron y hasta se creó un personaje de dibujos animados, <a href="https://www.iwm.org.uk/collections/item/object/29038" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Dr. Carrot</a> (Doctor Zanahoria) para afianzar la idea entre los más pequeños.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="408" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/05/Doctor_Carrot_-_the_Childrens_Best_Friend_Art.jpg" alt="Doctor_Carrot_-_the_Children's_Best_Friend_Art" class="wp-image-13519" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/05/Doctor_Carrot_-_the_Childrens_Best_Friend_Art.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/05/Doctor_Carrot_-_the_Childrens_Best_Friend_Art-300x223.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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<h2 class="wp-block-heading">La propaganda también iba dirigida hacia los propios ciudadanos ingleses</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Se hablaba públicamente de John «<em>Ojos de Gato</em>” Cunningham, un as de la aviación que había salido victorioso de una veintena de combates nocturnos con los alemanes sobre el canal y sobre Inglaterra, gracias a su magnífica capacidad visual, fruto del consumo desmedido de zanahorias. Este héroe en realidad debía su éxito a la ayuda de su operador de radar, Jimmy Rawnsley.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El plan de propaganda tenía un doble propósito, y también triunfó en el segundo. En la economía de guerra a la que se habían visto obligados en la isla debido al bloqueo marítimo ejercido por los submarinos alemanes, algunos productos escaseaban, pero había un excedente de zanahorias. Promover su consumo favorecía que no se demandaran otros productos, que no estaban disponibles, y que se diera salida a esa producción nacional. Por ejemplo, ante la escasez de azúcar, sustituir un postre por una zanahoria era menos doloroso a la luz de esa campaña nacional de promoción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otra parte, los apagones nocturnos en las poblaciones eran habituales. Principalmente, para que esos mismos bombarderos alemanes de los que hablábamos no tuvieran una referencia visual sobre la que lanzar sus ataques. Así, creer que consumiendo esa verdura se podía ver mejor en la oscuridad, era un alivio para la población, aunque fuera poco más que un placebo. La imagen que encabeza esta entrada es un cartel de propaganda el respecto.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La vista de lince no se debe al felino, sin a la mitología griega</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los alemanes no cayeron en la trampa propagandística, podríamos concluir. Al fin y al cabo, tenían su propia tecnología de radar. No hace mucho les hablaba del libro <a href="https://www.curistoria.com/2025/07/operacion-biting-de-max-hastings.html" type="post" id="13201"><em>Operación Biting</em>, de Max Hastings</a>. Probablemente concluyeron que los británicos habían conseguido avanzar en la tecnología hasta ser capaces de reducir el tamaño de los aparatos lo suficiente como para montarlos en un avión. Así era. John Randall y Harry Boot, en la Universidad de Birmingham, mejoraron el magnetrón de cavidad, lo que permitía operar con un dispositivo mucho más pequeño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es decir, la propaganda no alcanzó uno de sus objetivos, confundir al enemigo y retrasar el momento en que dedujeran que los británicos habían mejorado el radar. En el resto de los objetivos sí cumplió, y con creces. Tengan en cuenta que todavía seguimos pensando que comer zanahorias nos hará tener vista de lince.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por cierto, tener vista de lince no se debe al felino, que tiene buena vista y además nocturna, sino al héroe de la mitología griega Linceo, un argonauta, que tenía una visión tan impresionante que podía incluso atravesar objetos sólidos con ella, como una pared, por ejemplo. Es decir, también Supermán tenía vista de lince.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Imágenes del <a href="https://www.iwm.org.uk/collections/item/object/28582" target="_blank" rel="noreferrer noopener">IWM</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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