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	<title>Curistoria</title>
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	<description>Curiosidades y anécdotas de la historia</description>
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		<title>El Pony Express, una empresa desastrosa que solo duró 18 meses</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 30 Aug 2026 11:27:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Empresas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Pony Express es un elemento mítico dentro de la cultura popular relacionada con el Oeste norteamericano. Pero su realidad empresarial es muy distinta de la idea general que tenemos, ya que fue un negocio desastroso que solo estuvo activo 18 meses. En 1860 California, en la costa oeste de</p>
<p>La entrada <a href="https://www.curistoria.com/2026/08/el-pony-express-una-empresa-desastrosa-que-solo-duro-18-meses.html">El Pony Express, una empresa desastrosa que solo duró 18 meses</a> se publicó primero en <a href="https://www.curistoria.com">Curistoria</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="550" height="187" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/El-Pony-Express-una-empresa-desastrosa-que-solo-duro-18-meses.jpg" alt="El Pony Express, una empresa desastrosa que solo duró 18 meses" class="wp-image-13605" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/El-Pony-Express-una-empresa-desastrosa-que-solo-duro-18-meses.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/El-Pony-Express-una-empresa-desastrosa-que-solo-duro-18-meses-300x102.jpg 300w" sizes="(max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">El Pony Express es un elemento mítico dentro de la cultura popular relacionada con el Oeste norteamericano. Pero su realidad empresarial es muy distinta de la idea general que tenemos, ya que fue un negocio desastroso que solo estuvo activo 18 meses.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1860 California, en la costa oeste de Estados Unidos, era un lugar próspero y por lo tanto las relaciones y los negocios entre un extremo y otro del país avanzaban con ansia. Pero la distancia era una traba, porque una carta tardaba poco menos de un mes en ir de un lado a otro, en el mejor de los casos. Es decir, si iba como parte del correo que transportaba una diligencia. Si el envío se hacía por barco, la espera era todavía más larga. Esta situación dio lugar a una oportunidad de negocio y ahí apareció el Pony Express.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El Pony Express, una empresa desastrosa que solo duró 18 meses, porque cada viaje costaba más de lo que ingresaba</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El proyecto tenía a tres empresarios del transporte como sus impulsores, y nació como un servicio más de <em>Central Overland California and Pikes Peak Express Company.</em> El conocido Pony Express no era más que su nombre comercial. La intención de Russell, Majors y Waddell, los creadores, era rebajar el tiempo de entrega a unos <a href="https://www.stjosephmo.gov/396/Continuing-the-Pony-Express">10 días</a>, casi un tercio del tiempo habitual. El 14 de abril de 1860 el primer viaje se completó en 11 días.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El camino a recorrer eran los 3.100 kilómetros que separaban St. Joseph, en Misuri, de Sacramento, en California, con casi 200 estaciones de paso intermedias donde los jinetes y los caballos se iban relevando. Sin perder un momento, en algunas paradas el jinete cambiaba de montura, mientras que en otras el cambio no era solo de caballo, sino también había otro hombre que cogía el relevo y partía al momento al galope. No paraba nunca, las 24 horas del día había alguien cabalgando para hacer la entrega. Por cierto, se dice que uno de los requisitos para trabajar como jinete era ser delgado y joven, y que <a href="https://www.curistoria.com/2020/05/buffalo-bill-y-su-circo-del-oeste-en-espana.html">Buffalo Bill</a> fue uno de ellos, cuando tenía 14 años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lógicamente, este servicio tenía un coste considerable, y eso se repercutía a los clientes. Un envío normal costaba en torno a 5 dólares de la época, lo que serían un par de cientos en la actualidad. Solo cuando el tema era realmente urgente compensaba el coste extra por ahorrarse esas semanas de espera. Esto hacía que los clientes fueran algunas empresas importantes, incluidos algunos medios de comunicación, y el gobierno. De hecho, el récord de velocidad en la entrega ocurrió en marzo de 1861, con 7 días y 17 horas. En ese transporte iba el texto del discurso inaugural como presidente de Abraham Lincoln.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Con la línea de telégrafo continental llegó el final definitivo</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El precio era muy alto para la mayoría de las necesidades, y aun así no cubría los costes. Se estima que con cada carta que transportaba perdía entre 15 y 30 dólares. En realidad, es una cuestión básica desde el punto de vista de los negocios. El propio planteamiento impedía que se pudiera demorar el envío para aprovechar cada viaje mejor al transportar más cartas. La solución era conseguir más clientes que llenaran las mochilas de los jinetes y así contribuyeran a sufragar el coste. Pero el precio era una barrera para que esto último ocurriera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A este problema básico hay que sumar ataques a las estaciones intermedias por parte de los nativos y robos de caballos y que un gran contrato con el gobierno al final no llegó a firmarse. Más tarde, una nueva tecnología se implantó y puso fin a la aventura del Pony Express.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 24 de octubre de 1861 se completó la primera línea de telégrafo que iba de una costa a otra. Si los caballos tardaban 10 días, el telégrafo tardaba unos minutos. Dos días después de este hecho, el Pony Express anunció su cierre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si hacen cuentas con lo que hemos visto, entre el primer envío y el cierre de la empresa hay unos 18 meses. Ese fue el tiempo de vida del mítico negocio que la ficción haría mucho más lustroso de lo que fue en realidad. Una muestra de esto es que las pocas cartas que quedan hoy en el mercado y que fueron transportadas por el servicio son un bien preciado por los coleccionistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El proyecto costó a sus fundadores unos 200.000 dólares. En el cierre, además, hubo un escándalo de corrupción, por si la historia no fuera ya lo suficientemente triste.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="550" height="1005" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/Poster-del-Pony-Express.jpg" alt="Póster del Pony Express" class="wp-image-13606" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/Poster-del-Pony-Express.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/Poster-del-Pony-Express-164x300.jpg 164w" sizes="(max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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		<title>El hombre que quemó el Templo de Artemisa para hacerse famoso</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Aug 2026 11:06:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Edad Antigua]]></category>
		<category><![CDATA[Grecia]]></category>
		<category><![CDATA[Lugares]]></category>
		<category><![CDATA[Palabras]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hay pequeñas cosas sin importancia que se quedan en la memoria sin saber muy bien por qué. Recuerdos absurdos e intrascendentes. Uno de esos que rebota por mi cabeza de vez en cuando es una historia que le escuché a Jesús Hermida contar en la televisión cuando yo era un</p>
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<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="550" height="733" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/el-hombre-que-quemo-el-Templo-de-Artemisa-para-hacerse-famoso.jpg" alt="El hombre que quemó el Templo de Artemisa para hacerse famoso" class="wp-image-13599" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/el-hombre-que-quemo-el-Templo-de-Artemisa-para-hacerse-famoso.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/el-hombre-que-quemo-el-Templo-de-Artemisa-para-hacerse-famoso-225x300.jpg 225w" sizes="(max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">Hay pequeñas cosas sin importancia que se quedan en la memoria sin saber muy bien por qué. Recuerdos absurdos e intrascendentes. Uno de esos que rebota por mi cabeza de vez en cuando es una historia que le escuché a Jesús Hermida contar en la televisión cuando yo era un niño y que tiene algo que ver con el hombre que quemó el Templo de Artemisa para hacerse famoso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Contaba Hermida, con esa forma de hablar tan particular que tenía, el relato de un tipo que quería que su nombre apareciera en los periódicos a toda costa. Para ello, un día subió al rascacielos más alto de la ciudad y se lanzó al vacío, convencido de que de ese suceso tendría su lugar en los diarios. Efectivamente al día siguiente su suicidio fue noticia, pero había una errata en su nombre.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El hombre que quemó el Templo de Artemisa para hacerse famoso fue condenado a muerte y se dictó una <em>damnatio memoriae</em> contra él</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Ocurrió algo parecido y a la vez lo contrario con el hombre que atacó el santuario dedicado a Artemisa en Éfeso, que fue una de las siete maravillas del Mundo Antiguo. Las construcciones sagradas se sucedieron en el lugar, levantándose y destruyéndose con el paso del tiempo. De todos estos acontecimientos, hay uno en concreto que es el que nos interesa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El rey Creso de Lidia fue el responsable del edificio que llegó a ser considerado entre las siete maravillas. En el año 356 a.C. un incendio provocado puso fin a esa etapa de esplendor. El autor fue un hombre que buscaba a través de esa acción tan salvaje y llamativa poner su nombre en la historia. Es decir, buscaba la inmortalidad a través de la infamia. Supongo que si esta era su intención, no pondría muchas trabas a que lo capturaran y se supiera que era culpable, aunque se dice que confesó tras ser capturado y torturado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según la leyenda, el edificio ardió el mismo día en que nació Alejandro Magno. Concretamente el 21 de julio de ese año 356 a.C. Plutarco dejó escrito que la diosa estaba tan ocupada con este nacimiento que no pudo prestarle atención a su propio templo y que por eso ardió.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los responsables de Éfeso torturaron al preso, como decíamos, y luego lo ejecutaron. Sabiendo lo que pretendía con su acto, se dictó contra él una <em>damnatio memoriae</em>. Esto es, se prohibió, bajo la amenaza de un severo castigo, que cualquiera escribiera su nombre o incluso lo pronunciara. Esta pena podría haber hecho inútil su atentado contra el santuario de Artemisa, pero no se cumplió.</p>



<h2 class="wp-block-heading">A pesar de todo, sabemos su nombre</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En la actualidad, casi 2.400 años después, sabemos quién era: Eróstrato. Ha llegado a nosotros porque un historiador, Teopompo de Quios, obvió la condena que se le había impuesto y escribió la identidad del autor del incendio en su crónica. Es más, en el diccionario la palabra erostratismo significa “manía que lleva a cometer actos delictivos para conseguir renombre”. El hecho da nombre al complejo de Eróstrato, que indica precisamente la obsesión de un individuo por sobresalir y ser el centro de atención. Aparece asimismo en muchas obras literarias, incluida <em>El Quijote</em>. En definitiva, podríamos decir que consiguió su objetivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora imaginen por un momento que el episodio que contó Hermida y este del Templo de Artemisa se cruzan. ¿Y si Teopompo de Quios se equivocó al escribir el nombre de Eróstrato, o incluso de persona? En ese caso, la intención del incendiario de pasar a la historia no se cumplió y todo fue en vano. En ese caso, la damnatio memoriae, de una forma extraña, cumplió con su cometido. Sería una bonita narración que, me temo, nunca sabremos si puede ser cierta o no.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="413" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/Templo-de-Artemisa.jpg" alt="Templo de Artemisa" class="wp-image-13601" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/Templo-de-Artemisa.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/Templo-de-Artemisa-300x225.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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		<title>Un encuentro fortuito en Nueva York con un nazi salvó a los Steiner</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Aug 2026 17:03:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Holocausto]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Me gusta mucho leer entrevistas y diarios. Hace poco leía una entrevista a George Steiner, realizada en 1994 por Ronald A. Sharp para The Paris Review, y ahí me encontré con una historia sorprendente sobre la Segunda Guerra Mundial. Es a la vez algo personal, histórico, interesante y aleccionador. El</p>
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<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="530" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/Un-encuentro-fortuito-en-Nueva-York-con-un-nazi-salvo-a-los-Steiner.jpg" alt="Un encuentro fortuito en Nueva York con un nazi salvó a los Steiner" class="wp-image-13594" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/Un-encuentro-fortuito-en-Nueva-York-con-un-nazi-salvo-a-los-Steiner.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/Un-encuentro-fortuito-en-Nueva-York-con-un-nazi-salvo-a-los-Steiner-300x289.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Me gusta mucho leer entrevistas y diarios. Hace poco leía una entrevista a George Steiner, realizada en 1994 por Ronald A. Sharp para <em>The Paris Review</em>, y ahí me encontré con una historia sorprendente sobre la Segunda Guerra Mundial. Es a la vez algo personal, histórico, interesante y aleccionador. El entrevistado cuenta cómo un encuentro fortuito en Nueva York con un nazi salvó a los Steiner.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que contaba el entrevistado podría ser una escena de una novela, un comienzo de algo. ¿Por qué un comienzo? No recuerdo dónde leí que una historia o una trama puede empezar con una casualidad, pero nunca acabar con una casualidad. Si la resolución es fruto del azar, se parece demasiado a un <em>deus ex machina</em>, y no hay nada peor. Y fue la casualidad lo que propició el encuentro en Nueva York donde ocurrió todo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">George Steiner nació en Francia en 1929 y murió en 2020. Fue profesor, pensador y experto en literatura y traducción. Escribió varios ensayos sobre el lenguaje y sus críticas literarias eran muy influyentes. Su familia era judía, de origen vienés, e importante.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Un encuentro fortuito en Nueva York con un nazi salvó a los Steiner, gracias a la advertencia de un antiguo conocido en el baño de un restaurante</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En 1940, en la Segunda Guerra Mundial, el padre de George Steiner, Frederick George Steiner, formó parte de una delegación del gobierno francés que fue a Estados Unidos. El objetivo era negociar la compra de aviones de combate a la empresa Grumman. En Nueva York, que todavía era territorio neutral, había también alemanes haciendo sus propios negocios. El padre de Steiner estaba en un almuerzo en el Wall Street Club en honor de la Trade Purchase Commission, junto con sus compañeros de viaje e importantes políticos y hombres de negocios locales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un momento dado, el camarero se acercó a Steiner y le entregó discretamente una nota que le hacía llegar una persona desde otra mesa. Cuando buscó a esa persona entre las otras mesas, vio que era parte de una delegación nazi. La cruz gamada en la solapa de los trajes los identificaba claramente. La nota la había escrito alguien a quien Steiner conocía de mucho antes, y con quien había tenido una estrecha relación mercantil. En 1933, cuando Hitler llegó al poder, se habían separado. Al reconocerlo, Steiner rompió la nota y volvió a su comida, renegando de cualquier contacto con un nazi.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando Steiner, después de un rato, fue al baño, se encontró allí con el alemán. Parece que este lo estaba esperando y le dijo: “Más te vale que me escuches, te guste o no. No puedo darte ningún detalle, porque no tengo más información, pero vamos a entrar en Francia cualquier día de estos. Saca a tu familia de allí como sea”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">No se puede saber qué habría sido de estos judíos franceses de no haber emigrado, pero podemos suponer con facilidad que habrían sufrido mucho</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En aquel momento el alemán era un directivo de Siemens. Probablemente no había oído más que rumores y, por supuesto, la Solución Final todavía no estaba definida, pero sabía que la vida de los judíos no sería fácil. A pesar de no dar más detalles, Steiner le hizo caso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Habló con el primer ministro francés, que formaba parte de la delegación, y le pidió permiso para llevarse a su familia a Estados Unidos. Las negociaciones se alargarían en el tiempo y él estaría más tranquilo con su familia fuera de Francia. No hubo problemas y los Steiner, el joven George entre ellos, partieron hacia Nueva York a bordo de uno de los últimos barcos que salieron antes de que los alemanes comenzaran su conquista hacia el oeste.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más allá del interés histórico de esta historia, está también la lección de que la casualidad puede cambiar la vida. Para bien en unas ocasiones y para mal en otras. En este caso un encuentro fortuito quizás salvó a George Steiner de haber muerto siendo un adolescente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La imagen superior es un recorte de un <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Business_collaboration_with_Nazi_Germany#/media/File:Affiche_antitrust_du_PCF_-1945.jpg" target="_blank" rel="noreferrer noopener">cartel de 1945 del Partido Comunista Francés</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Apagar las luces para despistar a los bombarderos nazis duplicó el número de muertos por accidentes de tráfico en Reino Unido</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 09 Aug 2026 18:44:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Automoción]]></category>
		<category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A finales de 1939, el médico del rey de Inglaterra escribió un artículo en el British Medical Journal en el que decía que la Luftwaffe fue capaz de matar a 600 ciudadanos británicos en un mes sin necesidad siquiera de despegar. Era la consecuencia más inesperada de los apagones en</p>
<p>La entrada <a href="https://www.curistoria.com/2026/08/apagar-las-luces-para-despistar-a-los-bombarderos-nazis-duplico-el-numero-de-muertos-por-accidentes-de-trafico-en-reino-unido.html">Apagar las luces para despistar a los bombarderos nazis duplicó el número de muertos por accidentes de tráfico en Reino Unido</a> se publicó primero en <a href="https://www.curistoria.com">Curistoria</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="730" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/Apagar-las-luces-para-despistar-a-los-bombarderos-nazis-duplico-el-numero-de-muertos-por-accidentes-de-trafico-en-Reino-Unido.jpg" alt="Apagar las luces para despistar a los bombarderos nazis duplicó el número de muertos por accidentes de tráfico en Reino Unido" class="wp-image-13588" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/Apagar-las-luces-para-despistar-a-los-bombarderos-nazis-duplico-el-numero-de-muertos-por-accidentes-de-trafico-en-Reino-Unido.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/Apagar-las-luces-para-despistar-a-los-bombarderos-nazis-duplico-el-numero-de-muertos-por-accidentes-de-trafico-en-Reino-Unido-226x300.jpg 226w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">A finales de 1939, el médico del rey de Inglaterra escribió un artículo en el <em>British Medical Journal</em> en el que decía que la Luftwaffe fue capaz de matar a 600 ciudadanos británicos en un mes sin necesidad siquiera de despegar. Era la consecuencia más inesperada de los apagones en Reino Unido cuyo objetivo era que los bombarderos alemanes no vieran las ciudades desde el cielo, cuando volaban de noche.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El famoso Blitz de los alemanes contra los británicos comenzó en 1940, pero esos bombardeos nazis contra objetivos al otro lado del Canal de la Mancha ya habían sido previstos por el gobierno de Londres. De hecho, ya en julio de 1939, antes incluso de la propia guerra, existían documentos que proponían el apagado de las luces de las ciudades como medida contra los ataques nocturnos. El 1 de septiembre de ese año, cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, ese sencillo plan de defensa se convirtió en realidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todas las ventanas y puertas acristaladas debían ser cubiertas por la noche con algún material que no dejara ver la luz interior. Cortinas opacas, tableros o cartones fueron las soluciones más habituales. Las farolas de las calles, cualquier aviso luminoso o las luces de los coches también debían ser ocultadas en la medida de lo posible. Hubo hasta quien fue multado por usar una cerilla en una cabina para ver los números al marcar. En el caso de los vehículos, se cubrían los faros de tal forma que la luz alumbrara únicamente hacia abajo, al trozo de carretera más cercano al automóvil. Aquí vino el desastre.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Los coches solo podían iluminar hacia el suelo y eso generó muchos atropellos y accidentes</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En el primer mes de aplicación de la norma, conocida popularmente como<em> Blackout</em>, las muertes por accidentes de tráfico o atropellos se duplicaron frente al año anterior. Pasaron de 554 en septiembre de 1938 y 617 en agosto de 1939, a <a href="https://spartacus-educational.com/2WWblackout.htm" target="_blank" rel="noreferrer noopener">1.130 en septiembre</a>. La situación siguió acumulando accidentes y fallecidos, y en 1940 los fallecidos ascendieron a casi 9.200. Los peatones fueron especialmente castigados por esta situación. Los coches no los veían, ni ellos veían a los coches. Como bien apuntaba Wilfred Trotter, el médico del rey Jorge VI, el miedo a los aviones alemanes mataba gente, incluso cuando no había bombardeos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para tratar de controlar el problema, se pintaron las líneas blancas que separaban los carriles en las carreteras, así como los bordillos de las aceras e incluso se marcaron también de blanco algunos árboles. Las líneas divisorias de carriles en las carreteras ya existían y se usaban desde las décadas de 1910 y 1920, así que no era algo nuevo, pero sí se generalizó. También se limitó la velocidad máxima por la noche a 20 millas por hora, unos 32 km/h.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para ser justos, estamos hablando de la gente que murió por el <em>Blackout</em>, pero no podemos olvidar que seguramente aquella medida salvó vidas al complicarle la vida a los pilotos de bombardero alemanes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto me recuerda <a href="https://www.curistoria.com/2022/08/el-efecto-cobra-la-gran-caza-de-ratas-de-hanoi-y-los-incentivos-perversos.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">al efecto cobra, la Gran Caza de Ratas de Hanoi y los incentivos perversos</a>.</p>
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		<title>La nómina de Franco</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 02 Aug 2026 17:41:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Documentos]]></category>
		<category><![CDATA[Franquismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El investigador Alfredo González Ruibal cuenta en su libro País en Ruinas, del que les hablé hace unas semanas, su experiencia en el Pazo de Meirás. Tuvo unos días, cuando volvió a manos públicas, para investigar con libertad el lugar y revolver en los cajones. Precisamente en un cajón de</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="753" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/La-nomina-de-Franco.jpg" alt="La nómina de Franco" class="wp-image-13582" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/La-nomina-de-Franco.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/La-nomina-de-Franco-219x300.jpg 219w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">El investigador Alfredo González Ruibal cuenta en su libro <em><a href="https://www.curistoria.com/2026/06/pais-en-ruinas-de-alfredo-gonzalez-ruibal.html" data-type="post" data-id="13528" target="_blank" rel="noreferrer noopener">País en Ruinas</a></em>, del que les hablé hace unas semanas, su experiencia en el Pazo de Meirás. Tuvo unos días, cuando volvió a manos públicas, para investigar con libertad el lugar y revolver en los cajones. Precisamente en un cajón de la mesa de la biblioteca estaba el documento que da pie a esta historia, que no es otro que una nómina del propio dictador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1938 las autoridades coruñesas decidieron hacerle un regalo a Franco, y les pareció buena idea entregarle una mansión para que dispusiera de ella y, esperaban, pasara allí sus vacaciones. Esa mansión era el Pazo de Meirás, que había pertenecido a la escritora Emilia Pardo Bazán. Durante 80 años el dictador y su familia hicieron uso del lugar con total libertad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En septiembre de 2020 un juzgado revirtió esa donación. El 10 de diciembre los herederos del Caudillo entregaron las llaves al Gobierno y unos días después un grupo de arqueólogos, entre los que estaba González Ruibal, tuvieron acceso al pazo para investigar la evolución de la construcción y, supongo, comenzar a preparar su futuro.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La nómina de Franco que se encontró en el Pazo de Meirás era de unas 12.500 pesetas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Sorprendentemente había todavía restos de los días que Franco pasó allí. Entre otras cosas, encontraron una nómina del dictador. Resulta curioso que un hombre que tenía todo el país bajo su bota y que podía pedir o tomar cualquier cosa sin que nadie se atreviera a cobrarle, tuviera (también) un salario mensual. En mayo de 1964, mes al que corresponde la paga, cobró 12.512,77 pesetas. Tenía el Caudillo 354 gracias a trienios, pero el montante importante estaba en un “plus circunstancial” de 7.500 pesetas, y una “remuneración complementaria” de 3.000.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El importe bruto era de 13.610,35. Por buscar alguna referencia, en 1963 el salario mínimo interprofesional era de <a href="https://www.businessinsider.es/economia/ha-evolucionado-salario-minimo-ano-naciste-567599" target="_blank" rel="noreferrer noopener">1.800 pesetas</a>, si bien en 1966 ya era de <a href="https://maldita.es/malditateexplica/20210902/evolucion-smi-salario-minimo-espana-2021/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">2.520</a>. Sin ser muy precisos, comparando esos salarios mínimos con el de Franco, podemos estimar el poder adquisitivo de su nómina. Suponiendo, que ya es mucho, que el poder adquisitivo del SMI en 1963 y hoy es similar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cobraba unas siete veces y media el SMI de 1963. Por lo tanto, usando el SMI actual, el salario del dictador rondaría los 9.000 euros actuales. No es poco, sin duda, pero tampoco da para acaudalar la fortuna que tenía al morir en noviembre de 1975, que según los investigadores se estima en unos 30 millones de euros, siendo conservadores.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Hay documentadas otras nóminas más cuantiosas en esos años</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Esto es lo que se puede saber a partir del texto de González Ruibal, pero en <a href="https://www.eleconomista.es/informalia/actualidad/amp/10205627/Franco-ganaba-en-1969-el-equivalente-e-570-euros-segun-su-nomina" target="_blank" rel="noreferrer noopener">otras fuentes</a> se pueden ver nóminas de 1969 muy superiores a la que hemos comentado. Concretamente, de casi 96.000 pesetas, es decir, siete veces más. No sé a qué se deben esas discrepancias, porque parece una subida extraordinaria para tan solo un lustro. Por cierto, antes de la guerra, en 1935, Franco cobraba como mando del ejército algo menos de <a href="https://www.eleconomista.es/politica-eD/noticias/6545898/03/15/El-sueldo-de-Franco-antes-de-convertirse-en-dictador-de-Espana-526180-euros-al-mes.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">2.500 pesetas</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un detalle interesante es que tenía algunas de esas condecoraciones que están pensionadas, es decir, que conllevan una paga por haberlas recibido. Algunas, se las había concedido él a sí mismo. Por ejemplo, la Cruz Laureada de San Fernando, que es la condecoración que tiene en la imagen del comienzo del artículo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De todos modos esto es algo irreal, porque ya sabemos que tenía a su disposición casi cualquier cosa que deseara. Por otra parte, los negocios que hiciera, más o menos oscuros, estaban fuera de cualquier control o fiscalización. Por ejemplo, recuerdo una exposición en el Museo del Prado hace unos años, donde uno de los cuadros estaba dañado por un incendio en una casa particular. Al parecer, un almirante franquista en una visita se quedó encaprichado de la obra y pidió que se la llevaran a su casa. Así se hizo, por supuesto. Y allí fue el incendio. Si esto lo hacía un almirante, que era un gerifalte, eso sí, qué no podría hacer el mismísimo Caudillo.</p>
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		<title>Doce comparaciones históricas que desafían la noción del tiempo que tenemos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Jul 2026 17:34:17 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>No es raro, al menos en mi caso, encontrarme con una noticia sobre el aniversario de la muerte de alguien, que me deja pensando en el paso del tiempo. Me ha ocurrido esta semana con el aniversario de la muerte de Amy Winehouse. Han pasado 15 años y a mí</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="328" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/Doce-comparaciones-historicas-que-desafian-la-nocion-del-tiempo-que-tenemos.jpg" alt="Doce comparaciones históricas que desafían la noción del tiempo que tenemosDoce comparaciones históricas que desafían la noción del tiempo que tenemos" class="wp-image-13577" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/Doce-comparaciones-historicas-que-desafian-la-nocion-del-tiempo-que-tenemos.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/Doce-comparaciones-historicas-que-desafian-la-nocion-del-tiempo-que-tenemos-300x179.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">No es raro, al menos en mi caso, encontrarme con una noticia sobre el aniversario de la muerte de alguien, que me deja pensando en el paso del tiempo. Me ha ocurrido esta semana con el aniversario de la muerte de Amy Winehouse. Han pasado 15 años y a mí me parece que fue hace mucho menos. Cosas de la percepción subjetiva del tiempo, sin duda. Al hilo de esto, muchas veces leo comparativas del momento de dos hechos históricos, que también me sorprenden. Y hoy he pensado en compartir con ustedes una pequeña recopilación de eventos de este tipo.</p>



<ol class="wp-block-list">
<li>Los últimos mamuts lanudos todavía andaban por el planeta cuando los egipcios acabaron la Gran Pirámide de Giza (c. 1650 a.C. vs c. 2550 a.C.)</li>



<li>Cleopatra vivió más cerca de la llegada a la Luna que de la construcción de las pirámides de Giza.</li>



<li>La fundación de la <a href="https://www.curistoria.com/2019/09/lo-que-la-naturaleza-no-da-salamanca-no-lo-presta.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Universidad de Salamanca</a> es anterior a la de Tenochtitlan por parte de los aztecas (1218 vs 1325).</li>



<li>El <a href="https://www.curistoria.com/2014/10/la-guillotina-en-francia-de-1792-1977.html" data-type="post" data-id="583" target="_blank" rel="noreferrer noopener">último guillotinado en Francia</a> (10 de septiembre de 1977) podía haber ido a ver <em>Star Wars</em> al cine, estrenada el 25 de mayo en Estados Unidos. Si hubiera querido ver la película en Francia le habría sido imposible, porque se pasó por primera vez en el Festival de Deauville al día siguiente de su ejecución.</li>



<li>Ana Frank y Martin Luther King nacieron el mismo año: 1929.</li>



<li>A <a href="https://www.curistoria.com/2025/11/dos-verdades-y-una-mentira.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Lincoln</a> lo podría haber asesinado un samurái. El asesinato del presidente fue en 1865, y los samuráis fueron abolidos legalmente en Japón en 1868.</li>



<li>Las novedades de la Conquista del Oeste se podrían haber enviado por fax a los periódicos. Su inventor, Alexander Bain, patentó el sistema en 1843, y por esos años comenzaron las caravanas de carretas a colonizar el oeste de Estados Unidos.</li>



<li>Si hablamos de prehistoria y dinosaurios, los tiempos se escapan de mi capacidad de comparación. Dicho esto, Napoleón murió sin saber que habían existido los dinosaurios. En 1821 falleció el Gran Corso y el primer fósil de dinosaurio no fue descrito oficialmente hasta más de una década después.</li>



<li>Picasso coincidió en vida con Charles Darwin. El primero nació en 1881 y el segundo murió en 1882.</li>



<li>Coca-Cola es más antigua que la Torre Eiffel (1886 vs 1889) y que los asesinatos de Jack el Destripador (1888).</li>



<li>Las mujeres suizas pueden votar a nivel federal desde 1971, el mismo año en que se envió <a href="https://www.curistoria.com/2014/01/el-primer-email-de-la-historia.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">el primer correo electrónico</a>.</li>



<li>Ha pasado el mismo tiempo desde la creación de <em>Curistoria</em> hasta hoy, que desde el accidente de Chernóbil hasta la creación de este blog.</li>
</ol>
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		<title>Un espía en Moscú, de James Crossland</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Jul 2026 09:15:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Espías]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[recomendaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Rusia]]></category>
		<category><![CDATA[Recomendaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Solo con una de las vidas de Robert Bruce Lockhart uno ya podría darse por satisfecho en cuanto a aventuras. Ya tendría unas buenas historias que contar en las sobremesas de los eventos familiares e incluso podría asombrar a un entrevistador o dar pie a una buena biografía. Lockhart no</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="818" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/Un-espia-en-Moscu-de-James-Crossland.jpg" alt="Un espía en Moscú, de James Crossland" class="wp-image-13570" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/Un-espia-en-Moscu-de-James-Crossland.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/Un-espia-en-Moscu-de-James-Crossland-202x300.jpg 202w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">Solo con una de las vidas de Robert Bruce Lockhart uno ya podría darse por satisfecho en cuanto a aventuras. Ya tendría unas buenas historias que contar en las sobremesas de los eventos familiares e incluso podría asombrar a un entrevistador o dar pie a una buena biografía. Lockhart no tuvo una vida, sino que amontonó varias, entremezcladas en muchos casos, y además en primera línea de algunos de los acontecimientos más relevantes de la primera parte del siglo XX en Europa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sir Robert Bruce Lockhart nació en Escocia en 1887. Su familia era adinerada y tras formarse comenzó ocupándose de parte de los negocios familiares en Malasia. Allí se enamoró de quien menos debía, una princesa local, enfermó y volvió a Occidente. Poco después comenzó su carrera diplomática en Rusia, en los años previos a la Revolución, y posteriormente pasó a ser un agente, ya en la época en la que Lenin peleaba por consolidarse. Baste decir que dio nombre a una importante conspiración en aquellos años, cuyo objetivo era acabar con el joven gobierno bolchevique.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras pasar por las temibles cárceles rusas y salvarse gracias a un canje de espías entre gobiernos, volvió a Reino Unido. Los años de entreguerras le dieron las vidas de un hombre de negocios, de un influyente periodista, de un escritor de éxito y, de nuevo, de un hombre al servicio de la diplomacia de su país. En este periodo alguno de sus libros, y por lo tanto su vida, protagonizó películas de Hollywood, lo que nos da una idea de su fama. El protagonista fue interpretado por Leslie Howard, lo que nos da una idea de la relevancia.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Un espía en Moscú, de James Crossland, va de la Revolución Rusa a la Segunda Guerra Mundial y a otros mil sitios gracias a un solo hombre</h2>



<p class="wp-block-paragraph">No conforme el destino con haberlo hecho un superventas literario y una celebridad, ya que sus obras eran en gran medida autobiográficas, la Segunda Guerra Mundial le colocó al frente del <em>Political Warfare Executive</em>. Es decir, dirigió el servicio de propaganda y desinformación de los británicos, que se ocupaba de picotear la moral del Tercer Reich, fomentando la resistencia y la desconfianza de los mensajes oficiales alemanes. Su nombre aparecía en la lista nazi de personas con las que acabar tan pronto como Alemania invadiera Inglaterra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esto añadan mucha bebida, algunas mujeres y una vida desordenada. También las mejores relaciones sociales en las altas esferas del gobierno de Londres. Así hasta 1970, cuando falleció. Una biografía asombrosa. Varias vidas en una sola, como decía al comienzo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo esto, con detalle y rigor, lo cuenta James Crossland en el libro <em><a href="https://amzn.to/3QXZ7M8" type="link" id="https://amzn.to/3QXZ7M8" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Un espía en Moscú</a></em>, que se ha publicado recientemente en España. Una biografía que permite, de una vez, asomarse a la Rusia revolucionaria, a la resistencia contra los alemanes en varios países, a la literatura, al periodismo, a la política, a la Segunda Guerra Mundial… Y todo gracias a un tipo que podía haberse conformado con una vida cómoda gracias a los negocios familiares, pero que optó por otros caminos. Seguro que más interesantes, pero también plagados de espinas, sombras y repechos complicados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Crossland, el autor de la obra, es catedrático de Historia Internacional en la Universidad John Moores de Liverpool, además de escritor. Ha dedicado una década a investigar sobre Lockhart y en este <em><a href="https://amzn.to/3QXZ7M8" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Un espía en Moscú</a></em> tenemos el resultado. Por cierto, publicado por Crítica y traducido por Héctor Piquer Minguijón.</p>
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		<title>El hotel con una parte en Francia y otra en Suiza y su papel en la Segunda Guerra Mundial</title>
		<link>https://www.curistoria.com/2026/07/el-hotel-con-una-parte-en-francia-y-otra-en-suiza.html</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Jul 2026 18:16:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Francia]]></category>
		<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En diciembre de 1862 Francia y Suiza firmaban el Tratado de Dappes, por el que se modificaba la frontera entre ambos países, a lo largo del valle que da nombre al tratado. Una de las cuestiones que establecía el acuerdo era que las construcciones ya existentes se respetarían, independientemente de</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="363" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/El-hotel-con-una-parte-en-Francia-y-otra-en-Suiza-y-su-papel-en-la-Segunda-Guerra-Mundial.jpg" alt="El hotel con una parte en Francia y otra en Suiza y su papel en la Segunda Guerra Mundial" class="wp-image-13564" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/El-hotel-con-una-parte-en-Francia-y-otra-en-Suiza-y-su-papel-en-la-Segunda-Guerra-Mundial.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/El-hotel-con-una-parte-en-Francia-y-otra-en-Suiza-y-su-papel-en-la-Segunda-Guerra-Mundial-300x198.jpg 300w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/El-hotel-con-una-parte-en-Francia-y-otra-en-Suiza-y-su-papel-en-la-Segunda-Guerra-Mundial-120x80.jpg 120w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">En diciembre de 1862 Francia y Suiza firmaban el Tratado de Dappes, por el que se modificaba la frontera entre ambos países, a lo largo del valle que da nombre al tratado. Una de las cuestiones que establecía el acuerdo era que las construcciones ya existentes se respetarían, independientemente de la nueva línea divisoria. Todo lo pactado tendría que ratificarse al año siguiente, y entonces entraría en vigor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El señor Ponthus actuó rápidamente para aprovechar aquel regalo que la historia y la política ponían ante él. En tiempo récord, y antes de esa ratificación, levantó un edificio justo sobre la línea fronteriza, que todavía no era efectiva. La explicación de este movimiento está en el negocio que le permitía tener una tienda de comestibles en un país, Suiza, y un bar en otro, Francia. Este juego le facilitaba ahorrarse algunos impuestos y controles aduaneros. Casi contrabando, podríamos decir. O sin el casi, pero, eso sí, sin salir de casa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1921, los hijos del señor Ponthus vendieron el local a Jules-Joseph Arbez, y este lo convirtió en un hotel con el nombre de Hôtel Franco-Suisse. Uno podía comer en un país y dormir en otro.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El hotel con una parte en Francia y otra en Suiza tuvo un papel relevante para la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Durante la Segunda Guerra Mundial, Francia fue ocupada y gobernada en gran parte por los alemanes, lo que hizo todavía más peculiar la situación del edificio. Ya saben que Suiza era un país neutral en ese conflicto y que por lo tanto los nazis no tenían ningún tipo de control ni de capacidad de actuación en él. En consecuencia, no tenían bajo su control la parte del establecimiento que era suiza. Las patrullas podían vigilar la entrada francesa y hasta entrar en el bar, pero había partes del hotel que les estaban vetadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Concretamente, las escaleras interiores del lugar eran atravesadas transversalmente por la frontera. Es decir, comenzaban en territorio francés y a partir del séptimo escalón, pasaban a estar en suelo suizo y, por lo tanto, neutral. Los soldados nazis podían subir seis escalones y, una vez allí, se tenían que detener. Casi como los personajes de la película <em>El ángel exterminador</em>, de Buñuel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Max y Angèle Arbez, los propietarios del hotel en esos momentos, no eran muy partidarios de los nazis, que al fin y al cabo habían invadido su país. Su situación les permitió hacer un servicio valiosísimo a la Resistencia, ya que usaron las habitaciones en la zona suiza, las que estaban más allá del séptimo escalón, para ocultar a refugiados, combatientes de la Resistencia, judíos, pilotos aliados derribados… Era, en definitiva, una vía de escape hacia un país neutral, a la vez que un punto de acción muy cerca de Francia, pero a salvo de los alemanes.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El lugar sigu abierto y con su peculiaridad intacta</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Tras la guerra, Charles de Gaulle agradeció a la familia Arbez todo lo que habían hecho por la Francia Libre, y en 2012 Max Arbez fue reconocido como Justo entre las Naciones por su ayuda para salvar a gente del Holocausto. El reconocimiento lo recogió su esposa, Angèle, que tenía 103 años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras la guerra el lugar volvió a su actividad habitual, si bien no dejó de tener cosa que contar. Se convirtió en un territorio extraterritorial, porque se acordó que para Suiza el hotel se considerara como totalmente francés a todos los efectos y para Francia como suizo, también a todos los efectos. En realidad, el lugar tiene una dirección postal en cada país, y también tiene impuestos de uno y otro lado.<br>En los años 60 comenzaron en él las negociaciones para los Acuerdos de Evian para poner fin a la guerra entre Francia y Argelia. Los franceses entraban por su puerta y los argelinos por la suiza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hotel, por cierto, <a href="https://arbezie.com/fr/histoire/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">sigue abierto</a> y con su peculiaridad intacta. Uno puede acostarse con la cabeza en un país y los pies en otro, o dormirse en Francia y tener que ir al baño al otro lado de la frontera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta historia me ha recordado al <a href="https://www.curistoria.com/2025/02/el-error-en-un-mapa-que-creo-un-territorio-estadounidense-en-canada.html" type="post" id="12800" target="_blank" rel="noreferrer noopener">territorio estadounidense en Canadá que existe por un error en un mapa</a>.<br><em>Foto de <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:La-Cure-Douane.jpg">Roland Zumbuehl</a></em></p>
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		<title>La Campana de la Libertad de EEUU se rajó en el primer tañido de prueba</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 05 Jul 2026 15:35:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Símbolos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Uno de los símbolos de Estados Unidos es su Campana de la Libertad, que tiene una historia más bien desastrosa. Ha sido asociada, además de a la propia creación del país, a los abolicionistas, a los sufragistas o al movimiento a favor de los derechos civiles. Al comienzo su nombre</p>
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<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="599" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/La-Campana-de-la-Libertad-de-EEUU-se-rajo-en-el-primer-tanido-de-prueba.jpg" alt="La Campana de la Libertad de EEUU se rajó en el primer tañido de prueba" class="wp-image-13557" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/La-Campana-de-la-Libertad-de-EEUU-se-rajo-en-el-primer-tanido-de-prueba.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/07/La-Campana-de-la-Libertad-de-EEUU-se-rajo-en-el-primer-tanido-de-prueba-275x300.jpg 275w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">Uno de los símbolos de Estados Unidos es su Campana de la Libertad, que tiene una historia más bien desastrosa. Ha sido asociada, además de a la propia creación del país, a los abolicionistas, a los sufragistas o al movimiento a favor de los derechos civiles. Al comienzo su nombre no era ese, sino Campana de la Casa del Estado, y al asociarse con el abolicionismo fue cuando adquirió su nombre popular. Lo curioso es que la Campana de la Libertad de EEUU se rajó en el primer tañido de prueba, y su historia reparación e historia posterior no es para celebrar, precisamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1751, Isaac Norris, el presidente de la Asamblea de Pensilvania, encargó una campana a la fundición Whitechapel de Londres. Los ingleses la hicieron y la llevaron hasta Filadelfia al año siguiente, que todavía era parte de sus colonias. En el primer tañido de prueba, la primera vez que se usó, se resquebrajó. Un desastre absoluto, y solo era un toque de prueba. Los ingleses alegaron que el problema había sido del viaje o del campanero. Excusas, creo yo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La Campana de la Libertad de EEUU se rajó en el primer tañido de prueba, se reparó y no sonaba bien y, luego, se volvió a agrietar</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Devolverla al otro lado del Atlántico para repararla era inviable, por coste, principalmente, así que dos fundidores locales se hicieron cargo del arreglo. Eran John Pass y John Stow. La fundieron totalmente y añadieron más metal a la materia prima, antes de crear la segunda versión de la campana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando estuvo lista, se organizó una fiesta para inaugurarla, con comida y bebida gratis. En este caso la campana aguantó el primer golpe, lo que ya parecía bueno, pero en cambio su sonido era un desastre. Según alguno de los testigos, sonaba como dos cubos de carbón chocando entre sí. Desde luego, no era algo digno del símbolo que querían construir allá en Pensilvania. Los fundidores, John y John, tuvieron que descolgarla y volver a empezar el trabajo, por tercera vez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1753 esa tercera campana se colgó y sonó, por fin, como debía sonar. Dio servicio durante 90 años y entonces comenzó a dar problemas de nuevo, hasta que se acabó rajando. Probablemente en torno a 1840 se abriera una pequeña grieta que fue ampliándose con el uso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se trató de reparar la fractura, de nuevo sin un éxito rotundo. El procedimiento utilizado fue hacerla más ancha para restaurarla debidamente y recuperar el sonido original. Pero no iba a ser esto una solución de larga duración. Cuando la usaron para celebrar el cumpleaños de George Washington en 1846, una nueva grieta apareció hasta la abreviatura de la palabra Philadelphia. Aquello arruinó el sonido y desde entonces no quedó otra opción que convertirla en una pieza de museo. Fue la última vez que la usaron de verdad como campana.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El símbolo, no obstante, sigue sólido y es una metáfora magnífica que siga siéndolo a pesar de las grietas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Si en lugar de encargar la Campana de la Libertad a los ingleses de Whitechapel, se la hubieran encargado a los italianos de Campanas Marinelli, probablemente no habrían tenido estos problemas. <a href="https://www.curistoria.com/2009/11/campanas-milenarias.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Ya les conté, en 2009, que esta empresa lleva más de mil años en el negocio, siendo la empresa familiar más antigua de Europa</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Romperse a la primera prueba es casi cómico. Pero aguantar menos de un siglo, casi también, a juzgar por casos como el de la campana de la catedral de Oviedo, que data de 1219. Ha aguantado incendios, rayos y hasta bombardeos. O la que está en la torre del Miguelete de Valencia, que es de 1305.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por cierto, hay una <a href="https://www.earthcam.com/usa/pennsylvania/philadelphia/independencehall/?cam=libertybell" target="_blank" rel="noreferrer noopener">webcam</a> que apunta a la campana emitiendo continuamente por Internet desde el Liberty Bell Center de Filadelfia, en Pensilvania. Y es que un símbolo es un símbolo por lo que representa, no por la calidad de su fundición. Es decir, todas estas vicisitudes de la historia de este pieza no están reñidas con su importancia y lo que ha significado en la historia de Estados Unidos.</p>
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		<title>Fusilamientos en la Guerra Civil con espectadores tomando churros</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Jun 2026 18:44:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Guerra Civil Española]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En unas semanas, el día 17 de julio, se cumplirán 90 años del inicio de la Guerra Civil Española. Nuestra historia está cargada de personajes, hechos y situaciones vergonzosas, pero esta, quizás por cercanía, es una de las más significativas. Un buen ejemplo de lo inhumanos e insensibles que podemos</p>
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<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="352" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/06/Fusilamientos-en-la-Guerra-Civil-con-espectadores-tomando-churros.jpg" alt="Fusilamientos en la Guerra Civil con espectadores tomando churros" class="wp-image-13550" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/06/Fusilamientos-en-la-Guerra-Civil-con-espectadores-tomando-churros.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/06/Fusilamientos-en-la-Guerra-Civil-con-espectadores-tomando-churros-300x192.jpg 300w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/06/Fusilamientos-en-la-Guerra-Civil-con-espectadores-tomando-churros-360x230.jpg 360w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">En unas semanas, el día 17 de julio, se cumplirán 90 años del inicio de la Guerra Civil Española. Nuestra historia está cargada de personajes, hechos y situaciones vergonzosas, pero esta, quizás por cercanía, es una de las más significativas. Un buen ejemplo de lo inhumanos e insensibles que podemos llegar a ser se puede ver en que tantos acudían a ver las ejecuciones sumarias al inicio de la contienda, que había puestos de churros para los asistentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esos días de julio de 1936, se desató una represión que devino en asesinatos por doquier, muchas veces por sospechas absurdas o por rencillas que nada tenían que ver con la guerra. Los que tenían la fuerza para hacerlo, fueran de un bando o del contrario, actuaron como salvajes. Valladolid, concretamente, quedó bajo el mando de los sublevados, entre los que estaban los generales Andrés Saliquet y Miguel Ponte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta ciudad castellana, gran parte de los fusilamientos se llevaban a cabo en las afueras de la ciudad, a primeras horas de la mañana. En algunas de ellas había detrás un juicio, o un simulacro de juicio, y en otros casos esas garantías habían sido pisoteadas. Tan seguros se sentían los ejecutores que la ciudad entera estaba al tanto de los hechos y ello acabó causando que aparecieran espectadores. El morbo vencía a la humanidad, y no eran pocos los que se presentaban en los lugares donde se llevaban a cabo los asesinatos para presenciarlos.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Las autoridades tuvieron que pedir a la gente que no fuera a ver las ejecuciones</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Y si el morbo es uno de los motores del ser humano, la codicia es otro. Por eso, hubo quien montó un puesto de churros en aquellos lugares, algo que a uno parece apetecerle cuando ha madrugado para ver cómo matan a otra persona. Terrible. Además de churros es probable que se despacharan otros productos y bebidas alcohólicas como el anís. Que hubiera un punto de venta es un indicador claro de que el número de asistentes a las matanzas no era menor, sino más bien lo contrario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La situación llegó tan lejos que la autoridad militar, la misma que permitía y promovía las ejecuciones, tomó cartas en el asunto. Publicó un bando oficial en el que hablando de “generosidad para con el vencido”, pedía que no se acudiera a ver las matanzas. Se mencionaba explícitamente que entre el público había niños, muchachas jóvenes y señoras. Se aludía a la piedad para no acudir a este tipo de actos por respeto a los desgraciados que estaban allí frente al pelotón de fusilamiento. Lo estaban por sus culpas, eso sí, pero lo uno no quitaba lo otro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una cosa tenía razón <a href="http://www.represionfranquistavalladolid.org/?Sangre-churros-y-aguardiente" target="_blank" rel="noreferrer noopener">el bando</a>: “<em>La presencia de estas personas allí dice muy poco en su favor; y el considerar como espectáculo el suplicio de un semejante, por muy justificado que sea, da una pobre idea de la cultura de un pueblo.</em>”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como decía al comienzo, es un triste hecho que pone de manifiesto lo terrible que puede llegar a ser el ser humano y las barbaridades que se hicieron en España hace casi un siglo. No es sólo cosa de España, por supuesto. Esta historia me ha recordado a que <a href="https://www.curistoria.com/2022/03/estados-unidos-prohibio-las-fotos-de-linchamientos-como-tarjetas-postales.html" type="post" id="11552" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Estados Unidos prohibió las fotos de linchamientos como tarjetas postales</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Foto: <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_Palacio_Real_-_Valladolid_(1).jpg">Fundación Joaquín Díaz</a>.</em></p>
<p>La entrada <a href="https://www.curistoria.com/2026/06/fusilamientos-en-la-guerra-civil-con-espectadores-tomando-churros.html">Fusilamientos en la Guerra Civil con espectadores tomando churros</a> se publicó primero en <a href="https://www.curistoria.com">Curistoria</a>.</p>
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