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	<title>Curistoria</title>
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	<description>Curiosidades y anécdotas de la historia</description>
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	<title>Curistoria</title>
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		<title>La impresionante historia previa a la publicación póstuma de La conjura de los necios</title>
		<link>https://www.curistoria.com/2026/10/la-impresionante-historia-previa-a-la-publicacion-postuma-de-la-conjura-de-los-necios.html</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 18 Oct 2026 14:33:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La conjura de los necios, el libro de John Kennedy Toole, es un ejemplo de lo que se conoce como long seller. Es decir, no es que fuera tan solo un éxito de ventas puntual o durante un tiempo determinado, sino que se ha convertido en uno de esos libros</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="550" height="843" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/10/La-impresionante-historia-previa-a-la-publicacion-postuma-de-La-conjura-de-los-necios.jpg" alt="La impresionante historia previa a la publicación póstuma de La conjura de los necios" class="wp-image-13647" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/10/La-impresionante-historia-previa-a-la-publicacion-postuma-de-La-conjura-de-los-necios.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/10/La-impresionante-historia-previa-a-la-publicacion-postuma-de-La-conjura-de-los-necios-196x300.jpg 196w" sizes="(max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph"><em><a href="https://link.amazon/B03plIMO8" target="_blank" rel="noreferrer noopener">La conjura de los necios</a></em>, el libro de John Kennedy Toole, es un ejemplo de lo que se conoce como long seller. Es decir, no es que fuera tan solo un éxito de ventas puntual o durante un tiempo determinado, sino que se ha convertido en uno de esos libros que, año tras año, sigue vendiéndose bien. Sigue reimprimiéndose y no es complicado encontrarlo en cualquier librería a pesar de tener ya 45 años de vida. Sabiendo esto todavía tiene más interés la impresionante historia previa a la publicación póstuma del texto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo comenzó en 1961, cuando J. K. Toole fue destinado a Puerto Rico por el ejército estadounidense como profesor de inglés. En sus ratos libres arrancó la escritura de una novela. En 1964 envió el manuscrito a la editorial Simon &amp; Schuster en Nueva York, y fue a parar a la mesa del editor Robert Gottlieb. La correspondencia entre ellos es toda una historia.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Varios años de correspondencia entre editor y autor no consiguieron llegar a una versión de la obra lista para la publicación</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Gottlieb vio calidad y potencial en la escritura de Toole, pero le contestó que echaba de menos un propósito en la narración, un hilo conductor que diera sentido a la novela. Con esta respuesta se inició un intercambio epistolar sorprendente. Aquella primera carta del editor hablaba de un ejercicio brillante de invención, que en realidad no trataba de nada, y alentaba al autor a revisar su texto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante meses y meses las cartas entre Toole y Gottlieb fueron y vinieron de uno a otro. El escritor trabajó duro para tratar de ajustar su visión con las propuestas del hombre de Simon &amp; Schuster. A pesar de ello, no conseguían llegar al punto exacto en el que ambos se sintieran satisfechos con el resultado y esto consumía el ánimo de Toole. Tras dos años de idas y venidas postales, la colaboración en torno a <em><a href="https://link.amazon/B03plIMO8" target="_blank" rel="noreferrer noopener">La conjura de los necios</a></em> (afiliado) llegó a un punto muerto y Toole se rindió. Había suplicado, buscado caminos, trabajado a fondo, pero no consiguió que el libro fuera publicado. Se rindió del todo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 26 de marzo de 1969, a los 31 años, conectó una manguera desde el tubo de escape de su coche hasta la ventanilla del conductor. Se sentó al volante, arrancó el motor y esperó a que el monóxido de carbono provocara su muerte. Aquí acabó su vida, pero no la historia de su libro.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La madre de Toole consiguió finalmente la publicación y el éxito para su hijo</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Toda la correspondencia entre Toole y Gottlieb se conserva en la Universidad de Tulane, en Luisiana, gracias a que la madre del escritor la guardó. Ella, Thelma Toole, persistió en el empeño de su hijo una vez que este había fallecido. <a href="https://lostmanuscripts.com/tag/john-kennedy-toole/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">En 1976</a> convenció al novelista Walker Percy,, de que leyera el manuscrito de <em><a href="https://link.amazon/B03plIMO8">La conjura de los necios</a></em> y entre los dos consiguieron que se acabara publicando. El sueño de J. K. Toole se cumplió póstumamente en 1980, de la mano de una pequeña editorial de la Universidad Estatal de Luisiana, que lanzó 2.500 ejemplares como primera edición. Al año siguiente el libro ganó el Pulitzer y desde entonces hasta nuestros días no ha parado de venderse y leerse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A veces estas cosas pasan. Recuerden que <em><a href="https://www.curistoria.com/2024/04/the-new-yorker-rechazo-un-relato-de-garcia-marquez.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">The New Yorker rechazó un relato de García Márquez unos meses antes de que ganara el Nobel</a></em>.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img decoding="async" width="550" height="268" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/10/Walker-Percy-sobre-La-impresionante-historia-La-conjura-de-los-necios.jpg" alt="Walker Percy sobre La impresionante historia La conjura de los necios" class="wp-image-13648" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/10/Walker-Percy-sobre-La-impresionante-historia-La-conjura-de-los-necios.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/10/Walker-Percy-sobre-La-impresionante-historia-La-conjura-de-los-necios-300x146.jpg 300w" sizes="(max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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		<title>Los Reyes Católicos se casaron gracias a una bula papal falsificada</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Oct 2026 21:06:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Edad Media]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia]]></category>
		<category><![CDATA[Reyes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Que los Reyes Católicos, a pesar de su nombre, se casaron gracias a una bula papal falsificada. Eso sí, la razón última de esta situación parece más política que religiosa. Isabel se había comprometido a consensuar con su hermano su matrimonio, Enrique IV. A pesar de ello, fue rechazando una</p>
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<p class="wp-block-paragraph">Que los Reyes Católicos, a pesar de su nombre, se casaron gracias a una bula papal falsificada. Eso sí, la razón última de esta situación parece más política que religiosa. Isabel se había comprometido a consensuar con su hermano su matrimonio, Enrique IV. A pesar de ello, fue rechazando una tras otra todas las propuestas de Enrique al respecto. La futura reina eligió a Fernando de Aragón, entre otras cosas, porque así ella sería reina y anulaba el peligro de que alguien de esa rama reclamara la corona de Castilla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En enero de 1469 se firmaron las Capitulaciones de Cervera, que cerraban las condiciones del matrimonio. Fernando se comprometía a prestar apoyo militar a Isabel si era necesario y se acordó que los hijos permanecerían en territorio castellano. Enrique IV, no obstante, se oponía al enlace y esto acabó causando que Isabel escapara de su custodia, aprovechando que su hermano estaba de viaje.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La cuestión era que Isabel de Castilla y Fernando de Aragón provenían de la misma familia. Ambos descendían del matrimonio de Juan I de Castilla y a Leonor de Aragón y eso provocaba que fueran primos segundos. Esto hacía que no se pudieran casar a menos que la Iglesia les concediera una dispensa de consanguineidad, a través de una bula. Y hablando de personas de esta importancia, la bula la debía firmar el papa.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Durante dos años vivieron en un limbo eclesiástico hasta que el papa murió y el siguiente otorgó la dispensa retroactivamente</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El papa Pablo II se negó a dar la dispensa, entre otras cosas porque estaba del lado de Enrique IV. Esto daba al traste con los planes del matrimonio, al menos a priori. En octubre de 1469, se encontraron Isabel y Fernando en Valladolid y apareció una bula papal que permitía el enlace con todas las bendiciones. Eso sí, el documento era falso y lo había fabricado el entorno de Juan II de Aragón, padre del novio, junto con el obispo de Toledo, Alfonso Carrillo, que era partidario de Isabel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El documento falsificaba la firma del papa y estaba fechado en junio de 1464. ¿Por qué cinco años antes? Porque el firmante era el papa anterior, Pío II, que justo había muerto en agosto de ese 1464.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El día 19 de octubre se celebró la misa y se leyeron las capitulaciones, y esa misma noche la pareja consumó. Aquello hacía ya el camino irreversible y daba de facto el matrimonio por bueno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lógicamente todo se acabó sabiendo y eso dejó al matrimonio, que sería conocido en la posteridad como los Reyes Católicos, en un limbo eclesiástico en el que vivieron más de dos años. En 1471 el papa Pablo II falleció y su lugar fue ocupado por Sixto IV, que firmó, esta vez sí, una bula retroactiva que normalizaba todo. Esta bula se conoce como la Bula de Simancas. El encargado de viajar a España en 1472 como legado papal para entregarla en mano fue el cardenal Rodrigo Borgia. Quien más tarde sería el papa Alejandro VI y su familia recibió importantes prebendas por este servicio.</p>
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		<title>Perder contra Bobby Fischer hizo que el ruso Taimánov fuera tratado como un traidor a su país</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Oct 2026 15:54:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra Fría]]></category>
		<category><![CDATA[Rusia]]></category>
		<category><![CDATA[URSS]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A veces, en el deporte internacional, está en juego más que un partido o un título. Y no me estoy refiriendo a la felicidad de los seguidores o al orgullo de un país, sino a temas políticos y diplomáticos de gran calado. Durante la Guerra Fría, hubo multitud de casos</p>
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<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="826" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/10/Perder-contra-Bobby-Fischer-hizo-que-el-ruso-Taimanov-fuera-tratado-como-un-traidor-a-su-pais.jpg" alt="Perder contra Bobby Fischer hizo que el ruso Taimánov fuera tratado como un traidor a su país" class="wp-image-13636" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/10/Perder-contra-Bobby-Fischer-hizo-que-el-ruso-Taimanov-fuera-tratado-como-un-traidor-a-su-pais.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/10/Perder-contra-Bobby-Fischer-hizo-que-el-ruso-Taimanov-fuera-tratado-como-un-traidor-a-su-pais-200x300.jpg 200w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">A veces, en el deporte internacional, está en juego más que un partido o un título. Y no me estoy refiriendo a la felicidad de los seguidores o al orgullo de un país, sino a temas políticos y diplomáticos de gran calado. Durante la Guerra Fría, hubo multitud de casos de este tipo. En los tableros de ajedrez se disputaron enfrentamientos que eran mucho más que un juego. Y, obviamente, perder tenía consecuencias más allá de lo deportivo. No olviden <a href="https://www.curistoria.com/2021/05/el-boicot-sovietico-en-los-juegos-de-1984-costo-millones-a-mcdonalds.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">que el boicot soviético en los Juegos de 1984 costó millones a McDonald’s</a> o  <a href="https://www.curistoria.com/2014/05/la-medalla-olimpica-de-baloncesto-que.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">la medalla olímpica de baloncesto que EEUU se niega a aceptar</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese contexto, en Vancouver, Canadá, en 1971, se enfrentaron Bobby Fischer, estadounidense, y Mark Taimánov, ruso. Eran los <a href="https://www.chess.com/blog/Spektrowski/fischer---taimanov-1971-annotated-by-mikhail-tal" target="_blank" rel="noreferrer noopener">cuartos de final</a> del Torneo de Candidatos y se competía al mejor de 10 partidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este torneo, organizado por la Federación Internacional de Ajedrez, determina quién será el jugador que se enfrente al campeón que ostenta el título mundial. Desde 1969 ese campeón mundial era Boris Spassky, otro soviético. Dominar el ajedrez era un argumento para Moscú de su superioridad intelectual y cultural frente al capitalismo. En la URSS había cuatro millones de ajedrecistas federados y en Estados Unidos tan solo unos 35.000.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Taimánov jugó con blancas las partidas impares y con negras las pares. Perdió la primera en 40 movimientos. La segunda en 89, la tercera en 42 y la cuarta en 71. En este encuentro el ruso utilizó una variación de la Defensa Siciliana que lleva su propio nombre, pero no le sirvió de nada. Las dos últimas no mejoraron el resultado para Taimánov y fue derrotado en 47 y 42. Fischer fue una apisonadora. El ruso confesó que en la tercera partida hubo un punto de inflexión que lo cambió todo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese 6-0 a favor del estadounidense fue un mazazo para el bloque del Este. No solo por perder, sino por hacerlo de esa forma tan contundente. Los soviéticos se negaron a aceptar que aquello fuera un resultado justo y dieron por hecho, al menos de cara a la opinión pública, que Taimánov se había vendido al enemigo. Se había dejado ganar como un acto de sabotaje contra su país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tan pronto como aterrizó en la URSS, los agentes de aduanas registraron a fondo su maleta. Para su desgracia, encontraron un libro de Aleksandr Solzhenitsyn, que estaba prohibido por el Estado. No hacía falta más prueba para condenarlo de manera inmediata y severa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue expulsado del equipo nacional de ajedrez y se le retiró el salario que recibía como jugador. Se le prohibió publicar artículos en la prensa y, por último, se le retiró el pasaporte para que no viajara al extranjero. Esto le impedía competir a nivel internacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo más curioso es que fue Fischer el que devolvió a Taimánov a su posición previa. Unos meses más tarde, el genio estadounidense se enfrentó al danés Bent Larsen y lo arrasó igual que había hecho con el ruso. Otro 6-0. Después ganó también contundentemente a Petrosian, que había sido el campeón mundial previo a Spassky. Estas victorias rebajaron las sospechas sobre Taimánov y poco a poco fue recuperando su lugar en el ajedrez soviético y su prestigio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Taimánov, que por cierto era también un pianista de renombre, escribió un libro sobre todo esto titulado <em>Cómo me convertí en víctima de</em> <em>Fischer</em>. Había nacido en Járkov, hoy Ucrania, en 1926, y falleció un 28 de noviembre, con 90 años.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.curistoria.com/2026/10/perder-contra-bobby-fischer-hizo-que-el-ruso-taimanov-fuera-tratado-como-un-traidor-a-su-pais.html">Perder contra Bobby Fischer hizo que el ruso Taimánov fuera tratado como un traidor a su país</a> se publicó primero en <a href="https://www.curistoria.com">Curistoria</a>.</p>
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		<title>EEUU puso a competir a dos empresas en una línea de ferrocarril y acabaron con dos vías paralelas</title>
		<link>https://www.curistoria.com/2026/09/eeuu-puso-a-competir-a-dos-empresas-en-una-linea-de-ferrocarril-y-acabaron-con-dos-vias-paralelas.html</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 27 Sep 2026 15:19:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Empresas]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 1862, el Congreso de los Estados Unidos se propuso unir el país con una línea de ferrocarril que lo cruzara de lado a lado. Se encargó a dos empresas ese mastodóntico trabajo: Union Pacific y Central Pacific. La primera comenzó en Omaha, Nebraska, y avanzaba hacia el oeste. La</p>
<p>La entrada <a href="https://www.curistoria.com/2026/09/eeuu-puso-a-competir-a-dos-empresas-en-una-linea-de-ferrocarril-y-acabaron-con-dos-vias-paralelas.html">EEUU puso a competir a dos empresas en una línea de ferrocarril y acabaron con dos vías paralelas</a> se publicó primero en <a href="https://www.curistoria.com">Curistoria</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="419" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/09/EEUU-puso-a-competir-a-dos-empresas-en-una-linea-de-ferrocarril-y-acabaron-con-dos-vias-paralelas.jpg" alt="EEUU puso a competir a dos empresas en una línea de ferrocarril y acabaron con dos vías paralelas" class="wp-image-13632" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/09/EEUU-puso-a-competir-a-dos-empresas-en-una-linea-de-ferrocarril-y-acabaron-con-dos-vias-paralelas.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/09/EEUU-puso-a-competir-a-dos-empresas-en-una-linea-de-ferrocarril-y-acabaron-con-dos-vias-paralelas-300x229.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">En 1862, el Congreso de los Estados Unidos se propuso unir el país con una línea de ferrocarril que lo cruzara de lado a lado. Se encargó a dos empresas ese mastodóntico trabajo: Union Pacific y Central Pacific. La primera comenzó en Omaha, Nebraska, y avanzaba hacia el oeste. La segunda arrancó en Sacramento, California, e iba hacia el este. Nebraska está más bien en el centro, pero dado que la costa este ya tenía una buena infraestructura, completar el resto dio lugar a esa idea, casi publicitaria, de unir ambas costas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El contrato establecía que las constructoras cobraban por cada milla construida. No es mala idea a priori, se paga en función del trabajo hecho, y como hay dos competidores, se esforzarán para avanzar rápido y así acabar colocando más vías de tren del recorrido y, por ende, generando mayores ingresos. Quizás por esto no se estableció un punto del trazado donde ambas líneas debían encontrarse. Y ahí llegó el problema.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Lo que parecía a priori un buen incentivo al trabajo, acabó siendo una trampa</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En 1869, las dos empresas se movían ya cerca de Utah, pero ninguna de las dos quería dejar de ganar dinero, así que los técnicos de cada compañía siguieron como si nada, allanando terreno y preparando el recorrido. Daba igual que ya se hubieran cruzado y que estuvieran solapándose en el despliegue de la vía del tren. Aquello era tirar dinero e ir contra el sentido común más básico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La situación duró unas cuantas semanas y el coste de ese sinsentido alcanzó el millón de dólares de ese tiempo. El absurdo, o la avaricia, según como lo veamos, generó unos <a href="https://clui.org/ludb/site/golden-spike-national-historic-site?utm_source=gemini#:~:text=Initially%2C%20the%20Union%20Pacific%2C%20building%20the%20westbound,tie%20laid%2C%20and%20quickly%20removed%20for%20safe%2Dkeeping." target="_blank" rel="noreferrer noopener">320 kilómetros</a> de vías que corrían en paralelo, con el consiguiente trabajo y dinero para las compañías. El Congreso, lógicamente, levantó la voz para detener la situación, porque al fin y al cabo ellos pagaban. Dicho de otro modo, pagaban los propios ciudadanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La solución fue sencilla. El Congreso obligó a la Central Pacific y a la Union Pacific a acordar un punto de encuentro para los trazados de vía que estaban construyendo. Ese lugar fue <em>Promontory Summit</em>, en Utah, obviamente.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Los propios trabajadores también entraron en la competición por ser los que más rápido avanzaban</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El 10 de mayo de 1869 los raíles se unieron en ese punto y se celebró el momento como merecía. Una de las acciones más significativas de aquel encuentro fue el conocido Clavo de Oro (<em>Golden Spike</em>). Para unir las dos vías se utilizó un clavo de oro, que se retiró tan pronto como acabó la ceremonia y se colocó en su lugar uno de hierro normal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1904 esta línea ferroviaria dejó de utilizarse debido a la creación de una ruta más rápida. En 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, gran parte de las vías fueron retiradas para aprovechar el material.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La carrera para construir una distancia mayor la ganó sin duda la Union Pacific, que asentó unos 1.750 kilómetros de hierro, mientras que su compañera o competidora desplegó unos 1.110. Como supondrán, esta diferencia se debió principalmente a la diferencia en el terreno contra el que tuvieron que batallar una y otra. Extensas llanuras versus grandes montañas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa competición llegó a los propios trabajadores. La Union Pacific se jactó públicamente de haber hecho más de 13 kilómetros y medio en un solo día. Aseguró que nadie podría superar esa marca. Los hombres de la Central Pacific, cuando ya estaban cerca del final del proyecto, decidieron batir ese curioso récord. Crearon un grupo de trabajo bien dotado de inmigrantes chinos y planificaron todo para que el 28 de abril de 1869 fuera un día inolvidable. Ese día tendieron más de 16 kilómetros de trazado ferroviario en una sola jornada de trabajo. Como se acababa además el recorrido, no dejaron opción a nadie para superar esa distancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A veces las buenas ideas las carga el diablo. Como ocurrió con las <a href="https://www.curistoria.com/2022/08/el-efecto-cobra-la-gran-caza-de-ratas-de-hanoi-y-los-incentivos-perversos.html" data-type="post" data-id="11750" target="_blank" rel="noreferrer noopener">serpientes en India</a> o <a href="https://www.curistoria.com/2020/11/el-exterminio-de-gorriones-y-la-gran-hambruna-china.html" target="_blank" rel="noopener">los gorriones en China</a>. </p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Los conciertos de música clásica que acababan en pelea por discrepancias musicales</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 Sep 2026 15:44:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[siglo XX]]></category>
		<category><![CDATA[Siglo XX]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La música actual es un desastre, decimos los menos jóvenes, asegurando que en nuestro tiempo sí que se hacía buena música. Lo mismo vivimos cuando éramos nosotros los jóvenes. Y para qué habla de lo que ocurrió cuando apareció el punk, el rock duro o el rock and roll. Nada</p>
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<p class="wp-block-paragraph">La música actual es un desastre, decimos los menos jóvenes, asegurando que en nuestro tiempo sí que se hacía buena música. Lo mismo vivimos cuando éramos nosotros los jóvenes. Y para qué habla de lo que ocurrió cuando apareció el punk, el rock duro o el rock and roll. Nada nuevo bajo el sol. Hace algo más de un siglo, en los conciertos de música clásica, las nuevas formas de componer generaban discusiones y peleas. En ellos, tipos con chistera y frac se abofeteaban discutiendo sobre la nueva forma de hacer música. Como los mods y los rockers en las playas de Brighton.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 31 de marzo de 1913, en el histórico Musikverein de Viena se celebró un velada que se abría con Webern y una composición de Alexander Zemlinsky, antiguo profesor de Schoenberg, que dirigía a la orquesta. Había asimismo obras de este último y de Mahler (que había muerto poco antes <a href="https://www.curistoria.com/2025/05/la-maldicion-de-la-novena-sinfonia.html" data-type="post" data-id="13152" target="_blank" rel="noreferrer noopener">sin acabar su novena sinfonía</a>), pero nunca se llegó a ese punto del concierto porque se tuvo que suspender. La partitura de Alban Berg que se interpretó era demasiado avanzada para la época y causó una bronca.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Los conciertos de música clásica que acababan en pelea por discrepancias musicales y obligaban a la policía a intervenir</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Precisamente durante la interpretación de una composición de Berg titulada <em>Más allá de los límites del Universo</em>, comenzó la situación a hacerse insostenible. Según un testigo, risas estentóreas resonaron en toda la sala como respuesta a los graznidos y crujidos del acorde. Schoenberg se vio obligado a detener la orquesta y amenazó al público con expulsar a los escandalosos. A partir de ahí, partidarios y detractores de esa nueva forma de componer se enzarzaron en voces, reproches y, finalmente, en golpes. Los enfrentamientos físicos obligaron a que la policía se personara e interviniera para desalojar la sala. En lo que hoy llamaríamos un concierto de música clásica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un doctor, llamado Viktor Albert según narra <a href="https://amzn.to/3SZ1PSy" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Alex Ross en su magnífico <em>El ruido eterno</em></a> (<em>afiliado</em>), acusaba a Erhard Buschbeck, el organizador del evento, de haberle dado un tortazo en la oreja. Buschbeck se justificaba diciendo que el doctor le había llamado granuja. Este hecho acabó en los juzgados. En las declaraciones asociadas a ese proceso judicial se comentó que el público se estaba riendo durante la interpretación y que el sonido de la famosa bofetada fue lo más armonioso que pudo escucharse aquella tarde. En cierta medida, las disputas entre tradicionalistas y vanguardistas de la música continuaron ante el juez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por supuesto, aquello llenó páginas y páginas de periódicos. Se analizaba el hecho desde el punto de vista social y político y como un tema generacional. De hecho, la imagen de arriba es un dibujo aparecido en un periódico en aquellos días. Este hecho se conoce como <em>el concierto del escándalo</em>.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Lo que fue un escándalo la primera noche acabó siendo un éxito clamoroso en pocos días</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Pocas semanas después, el 29 de mayo, se estrenó en Francia La <em>consagración de la primavera</em> de Stravinsky. El evento tuvo lugar en el Théâtre des Champs-Élysées, recién inaugurado, y contó con los Ballets Rusos de Serguéi Diáguilev y la coreografía de Vaslav Nijinsky. El concierto empezó sin problemas, calentando a los asistentes antes del estreno del compositor ruso. De nuevo el salto en la forma de hacer música desconcertó al público, y lo enfadó. Algo parecido pasó con el ballet que había en escena, que se movía de acuerdo con una coreografía que no le gustaba al auditorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pronto los espectadores de algunos de los palcos comenzaron a quejarse. Otros, en cambio, reprochaban a estos sus protestas. Parece que la lucha de clases entre los tradicionalistas adinerados de los palcos y los opositores más modestos del patio tenía su peso en la discusión. ¿Parecido a lo que hoy ocurre entre padres e hijos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según los testimonios, las palabras entre unos y otros fueron gruesas y sonoras. Llegó un momento en que ya no se escuchaba la música, sino que la algarabía y los exabruptos lo llenaban todo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como había pasado en Viena, de las palabras se llegó a las manos, y a los palos. Un hombre que se puso su chistera como muestra de desafío, supongo que para simular que abandonaba la sala, acabó con el sombrero hundido de un bastonazo. También aquí la policía tuvo que intervenir y se dice que se llevó a unas cuarenta personas arrestadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de todo, el concierto se realizó al completo. La primera noche unos pocos aplaudieron sonoramente al final de la interpretación. En pocos días el público pareció cambiar de opinión y Stravinsky era recibido con vítores en lugar de con abucheos. Lo mismo ocurrió con el ballet.</p>
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		<title>Salvador de Madariaga fue nombrado académico y dio su discurso de ingreso 40 años después</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 Sep 2026 15:33:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Guerra Civil Española]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En julio de 1936 muchas cuestiones quedaron suspendidas en España. Planes que se congelaron en el tiempo por el inicio de la Guerra Civil. Algunos nunca llegaron a retomarse, murieron con la guerra o la guerra los asfixió. Pero otros aguantaron con tenacidad y esperaron su momento. Es el caso</p>
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<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="609" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/09/Salvador-de-Madariaga-fue-nombrado-academico-y-dio-su-discurso-de-ingreso-40-anos-despues.jpg" alt="Salvador de Madariaga fue nombrado académico y dio su discurso de ingreso 40 años después" class="wp-image-13619" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/09/Salvador-de-Madariaga-fue-nombrado-academico-y-dio-su-discurso-de-ingreso-40-anos-despues.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/09/Salvador-de-Madariaga-fue-nombrado-academico-y-dio-su-discurso-de-ingreso-40-anos-despues-271x300.jpg 271w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">En julio de 1936 muchas cuestiones quedaron suspendidas en España. Planes que se congelaron en el tiempo por el inicio de la Guerra Civil. Algunos nunca llegaron a retomarse, murieron con la guerra o la guerra los asfixió. Pero otros aguantaron con tenacidad y esperaron su momento. Es el caso de la entrada de Salvador de Madariaga en la RAE, que ocurrió 40 años después.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre el inicio de la guerra y la muerte de Franco pasaron 14.369 días. Son muchas mañanas, muchos lunes, muchos meses y muchas vicisitudes en la vida, sin duda. La espera de Salvador de Madariaga para entrar en la RAE <em>de facto</em> fue todavía más larga. Concretamente 223 días más.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La RAE se resistió a asignar el sillón a otra persona, a pesar de las presiones</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El <a href="https://www.rae.es/academico/salvador-de-madariaga" target="_blank" rel="noreferrer noopener">20 de mayo de 1936</a> Madariaga fue elegido para ocupar el sillón M de la Real Academia Española. Tenía 49 años. Uno tiene que haberse ganado el puesto con su obra y eso no se hace de la noche al día. Madariaga era diplomático y escritor, además de político. Fue embajador en Washington y París, y delegado español en la Asamblea de la Sociedad de Naciones. Todo esto durante la Segunda República.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La guerra lo llevó al exilio y se instaló en Oxford. Crítico con el franquismo y europeísta, formó parte del contubernio de Múnich, como bautizó la dictadura despectivamente al encuentro para democratizar y buscar una España que encajara en Europa. En definitiva, el exilio se alargó todo lo que duró Franco en el poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quedaba sin ocupar ese sillón M en la RAE. Y así estuvo todo el tiempo que Salvador de Madariaga estuvo fuera de España. La institución aguantó y nadie fue designado para sustituir al que ya habían elegido. El Ministerio de Educación, en 1941, dictó una orden para dar de baja a los seis académicos que se encontraban expatriados. Entre ellos, nuestro protagonista. La RAE no hizo caso.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Vivir casi 90 años le permitió ocupar su lugar algo más de dos años</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En 1976 Madariaga volvió a España y su plaza, por fin, tuvo ocupante. La toma de posesión fue el 2 de mayo de ese año. Nada menos que 14.592 días después de la fecha de elección. Es el ingreso con mayor tiempo de espera que ha tenido la Academia. Fueron 39 años, 11 meses y 12 días.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La longevidad del escritor permitió este llamativo hecho. Cuando pronunció su discurso de ingreso, titulado <em><a href="https://www.rae.es/sites/default/files/Discurso_de_ingreso_Salvador_de_Madariaga.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">De la belleza en la ciencia</a></em>, tenía 89 años. Pudo intervenir en la academia durante dos años y medio, antes de fallecer en diciembre de 1978. La réplica a ese discurso, por cierto, fue pronunciada por Dámaso Alonso, que era entonces el director de la RAE.</p>



<p class="wp-block-paragraph">(Por cierto, una vez escrita y a punto de publicar esta <em>Curistoria</em>, he visto que <a href="https://www.curistoria.com/2013/04/salvador-de-madariaga-academico-40-anos.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">ya la había contado hace 13 años</a>. Mismo hecho, pero distinto texto y con distintos detalles, por supuesto, porque este acabo de escribirlo. He decidido publicarlo en cualquier caso. Que me perdone alguno si lo recordaba por haberlo leído ya. Y si es así, mi admiración.)</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Foto tomada de la <a href="https://www.rae.es/academico/salvador-de-madariaga" target="_blank" rel="noreferrer noopener">web de la RAE</a></em>.</p>
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		<title>Un hombre compró Stonehenge en una subasta a la que había ido buscando unas sillas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 05 Sep 2026 10:59:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Prehistoria]]></category>
		<category><![CDATA[Lugares]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Stonehenge es uno de los lugares y monumentos más conocidos del mundo. Está en el condado de Wiltshire, en Inglaterra, y se data entre el final del Neolítico y la Edad de Bronce, es decir, unos 2.500 años antes de Cristo, aunque las primeras fases pueden ser incluso del 3.000</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="428" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/09/Un-hombre-compro-Stonehenge-en-una-subasta-a-la-que-habia-ido-buscando-unas-sillas.jpg" alt="Un hombre compró Stonehenge en una subasta a la que había ido buscando unas sillas" class="wp-image-13613" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/09/Un-hombre-compro-Stonehenge-en-una-subasta-a-la-que-habia-ido-buscando-unas-sillas.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/09/Un-hombre-compro-Stonehenge-en-una-subasta-a-la-que-habia-ido-buscando-unas-sillas-300x233.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">Stonehenge es uno de los lugares y monumentos más conocidos del mundo. Está en el condado de Wiltshire, en Inglaterra, y se data entre el final del Neolítico y la Edad de Bronce, es decir, unos 2.500 años antes de Cristo, aunque las primeras fases pueden ser incluso del 3.000 a.C.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El monumento y toda la zona circundante eran propiedad de la familia Antrobus, allá por 1820. No recibía entonces el cuidado que genera en la actualidad y estaban los restos en un abandono preocupante. Al menos, visto con nuestros ojos actuales. Los visitantes podían arrancar trozos de piedra con un cincel y llevárselos como recuerdo, o grabar con algún objeto su nombre en las rocas. En el año 1900 una de las enormes piedras verticales se derrumbó, y el dintel que estaba sobre ella acabó también en el suelo y partido.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Los problemas económicos obligaron a la familia Antrobus a subastar la finca que contenía Stonehenge</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Este incidente colmó la paciencia de la familia Antrobus, que cercó el recinto y estableció un precio de entrada para financiar el mantenimiento. En 1914, a comienzos de la Gran Guerra, el heredero de la baronía de Antrobus falleció en combate, y poco después su padre le siguió. A pesar de haber establecido la venta de entradas como método para financiar el mantenimiento de Stonehenge, el hombre al que fue a parar todo tras estas muertes, Sir Cosmo Antrobus, se vio frente a un problema económico severo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La decisión que tomó para salir del paso fue dividir la finca que contenía los restos neolíticos y subastarla. Esa subasta se celebró el 21 de septiembre de 1915 en Salisbury, y la casa Knight, Frank &amp; Rutley dirigió el evento. El lote 15 en venta era “Stonehenge con alrededor de 30 acres, 2 roods y 37 perches de terreno colindante”. Unas 12 hectáreas de finca, con las conocidas piedras dentro de él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sir Howard Frank, el maestro de ceremonias, puso sobre la mesa un precio inicial de 5.000 libras. Subió sin problema hasta las 6.000 y ahí se estancaron las ofertas. Frank, que debía conocer su trabajo, comentó que era imposible valorar un lugar como Stonehenge correctamente, pero que si nadie ofrecía más de 6.000 libras, aquel sería el precio de adjudicación. Eso revivió ligeramente las pujas, que llegaron hasta las <a href="https://www.english-heritage.org.uk/about/search-news/stonehenge-sold-100-years-ago/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">6.600 libras</a> antes de cerrarse y adjudicar el lote 15 a un abogado llamado Cecil Chubb.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de las palabras del conductor de la subasta, el precio no era tampoco irrisorio, ya que hablamos de algo más de medio millón de euros actuales.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="709" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/09/Sir-Cecil-Chubb.jpg" alt="Sir Cecil Chubb" class="wp-image-13614" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/09/Sir-Cecil-Chubb.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/09/Sir-Cecil-Chubb-233x300.jpg 233w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
</div>


<h2 class="wp-block-heading">Después de ganar la subasta, el nuevo propietario regaló todo al Estado</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El ganador era un hombre de la zona que gracias a su esfuerzo y talento había podido estudiar en Cambridge y acabar siendo un abogado y empresario de éxito. El motivo por el que Chubb estaba en la subasta, según se cuenta, era que su mujer le había pedido acudir para intentar comprar algunas sillas para el comedor de casa. Dicho esto, parece ser que cuando vio el lote 15 y lo que contenía, pensó que aquello debía quedarse en manos de alguien local, y eso le animó a pujar, quizás algo alocadamente. La leyenda dice que su mujer no se mostró muy satisfecha cuando llegó sin las sillas y con las escrituras de un terreno con un monumento megalítico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 31 de octubre de 1918, tres años después de la compra y unos días antes del final de la Primera Guerra Mundial, Chubb y su mujer, que se llamaba Mary Bella Alice, firmaron un documento por el que entregaban Stonehenge y su parcela al Estado británico. La donación establecía, eso sí, tres condiciones:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Que el público tuviera acceso al recinto, pagando una entrada razonable.</li>



<li>Que el lugar se mantuviera tal y como estaba en aquel momento.</li>



<li>Que no se levantara ninguna construcción a menos de 400 yardas (unos 365 metros), salvo una pequeña garita para cobrar el peaje.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">La compensación del Estado fue nombrar baronet a Cecil Chubb, que es más que caballero pero menos que barón.</p>
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		<title>El Pony Express, una empresa desastrosa que solo duró 18 meses</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 30 Aug 2026 11:27:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Empresas]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Lejano Oeste]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Pony Express es un elemento mítico dentro de la cultura popular relacionada con el Oeste norteamericano. Pero su realidad empresarial es muy distinta de la idea general que tenemos, ya que fue un negocio desastroso que solo estuvo activo 18 meses. En 1860 California, en la costa oeste de</p>
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<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="187" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/El-Pony-Express-una-empresa-desastrosa-que-solo-duro-18-meses.jpg" alt="El Pony Express, una empresa desastrosa que solo duró 18 meses" class="wp-image-13605" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/El-Pony-Express-una-empresa-desastrosa-que-solo-duro-18-meses.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/El-Pony-Express-una-empresa-desastrosa-que-solo-duro-18-meses-300x102.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">El Pony Express es un elemento mítico dentro de la cultura popular relacionada con el Oeste norteamericano. Pero su realidad empresarial es muy distinta de la idea general que tenemos, ya que fue un negocio desastroso que solo estuvo activo 18 meses.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1860 California, en la costa oeste de Estados Unidos, era un lugar próspero y por lo tanto las relaciones y los negocios entre un extremo y otro del país avanzaban con ansia. Pero la distancia era una traba, porque una carta tardaba poco menos de un mes en ir de un lado a otro, en el mejor de los casos. Es decir, si iba como parte del correo que transportaba una diligencia. Si el envío se hacía por barco, la espera era todavía más larga. Esta situación dio lugar a una oportunidad de negocio y ahí apareció el Pony Express.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El Pony Express, una empresa desastrosa que solo duró 18 meses, porque cada viaje costaba más de lo que ingresaba</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El proyecto tenía a tres empresarios del transporte como sus impulsores, y nació como un servicio más de <em>Central Overland California and Pikes Peak Express Company.</em> El conocido Pony Express no era más que su nombre comercial. La intención de Russell, Majors y Waddell, los creadores, era rebajar el tiempo de entrega a unos <a href="https://www.stjosephmo.gov/396/Continuing-the-Pony-Express">10 días</a>, casi un tercio del tiempo habitual. El 14 de abril de 1860 el primer viaje se completó en 11 días.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El camino a recorrer eran los 3.100 kilómetros que separaban St. Joseph, en Misuri, de Sacramento, en California, con casi 200 estaciones de paso intermedias donde los jinetes y los caballos se iban relevando. Sin perder un momento, en algunas paradas el jinete cambiaba de montura, mientras que en otras el cambio no era solo de caballo, sino también había otro hombre que cogía el relevo y partía al momento al galope. No paraba nunca, las 24 horas del día había alguien cabalgando para hacer la entrega. Por cierto, se dice que uno de los requisitos para trabajar como jinete era ser delgado y joven, y que <a href="https://www.curistoria.com/2020/05/buffalo-bill-y-su-circo-del-oeste-en-espana.html">Buffalo Bill</a> fue uno de ellos, cuando tenía 14 años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lógicamente, este servicio tenía un coste considerable, y eso se repercutía a los clientes. Un envío normal costaba en torno a 5 dólares de la época, lo que serían un par de cientos en la actualidad. Solo cuando el tema era realmente urgente compensaba el coste extra por ahorrarse esas semanas de espera. Esto hacía que los clientes fueran algunas empresas importantes, incluidos algunos medios de comunicación, y el gobierno. De hecho, el récord de velocidad en la entrega ocurrió en marzo de 1861, con 7 días y 17 horas. En ese transporte iba el texto del discurso inaugural como presidente de Abraham Lincoln.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Con la línea de telégrafo continental llegó el final definitivo</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El precio era muy alto para la mayoría de las necesidades, y aun así no cubría los costes. Se estima que con cada carta que transportaba perdía entre 15 y 30 dólares. En realidad, es una cuestión básica desde el punto de vista de los negocios. El propio planteamiento impedía que se pudiera demorar el envío para aprovechar cada viaje mejor al transportar más cartas. La solución era conseguir más clientes que llenaran las mochilas de los jinetes y así contribuyeran a sufragar el coste. Pero el precio era una barrera para que esto último ocurriera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A este problema básico hay que sumar ataques a las estaciones intermedias por parte de los nativos y robos de caballos y que un gran contrato con el gobierno al final no llegó a firmarse. Más tarde, una nueva tecnología se implantó y puso fin a la aventura del Pony Express.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 24 de octubre de 1861 se completó la primera línea de telégrafo que iba de una costa a otra. Si los caballos tardaban 10 días, el telégrafo tardaba unos minutos. Dos días después de este hecho, el Pony Express anunció su cierre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si hacen cuentas con lo que hemos visto, entre el primer envío y el cierre de la empresa hay unos 18 meses. Ese fue el tiempo de vida del mítico negocio que la ficción haría mucho más lustroso de lo que fue en realidad. Una muestra de esto es que las pocas cartas que quedan hoy en el mercado y que fueron transportadas por el servicio son un bien preciado por los coleccionistas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El proyecto costó a sus fundadores unos 200.000 dólares. En el cierre, además, hubo un escándalo de corrupción, por si la historia no fuera ya lo suficientemente triste.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="1005" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/Poster-del-Pony-Express.jpg" alt="Póster del Pony Express" class="wp-image-13606" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/Poster-del-Pony-Express.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/Poster-del-Pony-Express-164x300.jpg 164w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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		<title>El hombre que quemó el Templo de Artemisa para hacerse famoso</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Aug 2026 11:06:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Edad Antigua]]></category>
		<category><![CDATA[Grecia]]></category>
		<category><![CDATA[Lugares]]></category>
		<category><![CDATA[Palabras]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hay pequeñas cosas sin importancia que se quedan en la memoria sin saber muy bien por qué. Recuerdos absurdos e intrascendentes. Uno de esos que rebota por mi cabeza de vez en cuando es una historia que le escuché a Jesús Hermida contar en la televisión cuando yo era un</p>
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<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="733" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/el-hombre-que-quemo-el-Templo-de-Artemisa-para-hacerse-famoso.jpg" alt="El hombre que quemó el Templo de Artemisa para hacerse famoso" class="wp-image-13599" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/el-hombre-que-quemo-el-Templo-de-Artemisa-para-hacerse-famoso.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/el-hombre-que-quemo-el-Templo-de-Artemisa-para-hacerse-famoso-225x300.jpg 225w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Hay pequeñas cosas sin importancia que se quedan en la memoria sin saber muy bien por qué. Recuerdos absurdos e intrascendentes. Uno de esos que rebota por mi cabeza de vez en cuando es una historia que le escuché a Jesús Hermida contar en la televisión cuando yo era un niño y que tiene algo que ver con el hombre que quemó el Templo de Artemisa para hacerse famoso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Contaba Hermida, con esa forma de hablar tan particular que tenía, el relato de un tipo que quería que su nombre apareciera en los periódicos a toda costa. Para ello, un día subió al rascacielos más alto de la ciudad y se lanzó al vacío, convencido de que de ese suceso tendría su lugar en los diarios. Efectivamente al día siguiente su suicidio fue noticia, pero había una errata en su nombre.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El hombre que quemó el Templo de Artemisa para hacerse famoso fue condenado a muerte y se dictó una <em>damnatio memoriae</em> contra él</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Ocurrió algo parecido y a la vez lo contrario con el hombre que atacó el santuario dedicado a Artemisa en Éfeso, que fue una de las siete maravillas del Mundo Antiguo. Las construcciones sagradas se sucedieron en el lugar, levantándose y destruyéndose con el paso del tiempo. De todos estos acontecimientos, hay uno en concreto que es el que nos interesa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El rey Creso de Lidia fue el responsable del edificio que llegó a ser considerado entre las siete maravillas. En el año 356 a.C. un incendio provocado puso fin a esa etapa de esplendor. El autor fue un hombre que buscaba a través de esa acción tan salvaje y llamativa poner su nombre en la historia. Es decir, buscaba la inmortalidad a través de la infamia. Supongo que si esta era su intención, no pondría muchas trabas a que lo capturaran y se supiera que era culpable, aunque se dice que confesó tras ser capturado y torturado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según la leyenda, el edificio ardió el mismo día en que nació Alejandro Magno. Concretamente el 21 de julio de ese año 356 a.C. Plutarco dejó escrito que la diosa estaba tan ocupada con este nacimiento que no pudo prestarle atención a su propio templo y que por eso ardió.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los responsables de Éfeso torturaron al preso, como decíamos, y luego lo ejecutaron. Sabiendo lo que pretendía con su acto, se dictó contra él una <em>damnatio memoriae</em>. Esto es, se prohibió, bajo la amenaza de un severo castigo, que cualquiera escribiera su nombre o incluso lo pronunciara. Esta pena podría haber hecho inútil su atentado contra el santuario de Artemisa, pero no se cumplió.</p>



<h2 class="wp-block-heading">A pesar de todo, sabemos su nombre</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En la actualidad, casi 2.400 años después, sabemos quién era: Eróstrato. Ha llegado a nosotros porque un historiador, Teopompo de Quios, obvió la condena que se le había impuesto y escribió la identidad del autor del incendio en su crónica. Es más, en el diccionario la palabra erostratismo significa “manía que lleva a cometer actos delictivos para conseguir renombre”. El hecho da nombre al complejo de Eróstrato, que indica precisamente la obsesión de un individuo por sobresalir y ser el centro de atención. Aparece asimismo en muchas obras literarias, incluida <em>El Quijote</em>. En definitiva, podríamos decir que consiguió su objetivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora imaginen por un momento que el episodio que contó Hermida y este del Templo de Artemisa se cruzan. ¿Y si Teopompo de Quios se equivocó al escribir el nombre de Eróstrato, o incluso de persona? En ese caso, la intención del incendiario de pasar a la historia no se cumplió y todo fue en vano. En ese caso, la damnatio memoriae, de una forma extraña, cumplió con su cometido. Sería una bonita narración que, me temo, nunca sabremos si puede ser cierta o no.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="413" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/Templo-de-Artemisa.jpg" alt="Templo de Artemisa" class="wp-image-13601" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/Templo-de-Artemisa.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/Templo-de-Artemisa-300x225.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
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		<title>Un encuentro fortuito en Nueva York con un nazi salvó a los Steiner</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel J. Prieto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Aug 2026 17:03:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Holocausto]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Me gusta mucho leer entrevistas y diarios. Hace poco leía una entrevista a George Steiner, realizada en 1994 por Ronald A. Sharp para The Paris Review, y ahí me encontré con una historia sorprendente sobre la Segunda Guerra Mundial. Es a la vez algo personal, histórico, interesante y aleccionador. El</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="550" height="530" src="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/Un-encuentro-fortuito-en-Nueva-York-con-un-nazi-salvo-a-los-Steiner.jpg" alt="Un encuentro fortuito en Nueva York con un nazi salvó a los Steiner" class="wp-image-13594" srcset="https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/Un-encuentro-fortuito-en-Nueva-York-con-un-nazi-salvo-a-los-Steiner.jpg 550w, https://www.curistoria.com/wp-content/uploads/2026/08/Un-encuentro-fortuito-en-Nueva-York-con-un-nazi-salvo-a-los-Steiner-300x289.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Me gusta mucho leer entrevistas y diarios. Hace poco leía una entrevista a George Steiner, realizada en 1994 por Ronald A. Sharp para <em>The Paris Review</em>, y ahí me encontré con una historia sorprendente sobre la Segunda Guerra Mundial. Es a la vez algo personal, histórico, interesante y aleccionador. El entrevistado cuenta cómo un encuentro fortuito en Nueva York con un nazi salvó a los Steiner.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que contaba el entrevistado podría ser una escena de una novela, un comienzo de algo. ¿Por qué un comienzo? No recuerdo dónde leí que una historia o una trama puede empezar con una casualidad, pero nunca acabar con una casualidad. Si la resolución es fruto del azar, se parece demasiado a un <em>deus ex machina</em>, y no hay nada peor. Y fue la casualidad lo que propició el encuentro en Nueva York donde ocurrió todo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">George Steiner nació en Francia en 1929 y murió en 2020. Fue profesor, pensador y experto en literatura y traducción. Escribió varios ensayos sobre el lenguaje y sus críticas literarias eran muy influyentes. Su familia era judía, de origen vienés, e importante.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Un encuentro fortuito en Nueva York con un nazi salvó a los Steiner, gracias a la advertencia de un antiguo conocido en el baño de un restaurante</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En 1940, en la Segunda Guerra Mundial, el padre de George Steiner, Frederick George Steiner, formó parte de una delegación del gobierno francés que fue a Estados Unidos. El objetivo era negociar la compra de aviones de combate a la empresa Grumman. En Nueva York, que todavía era territorio neutral, había también alemanes haciendo sus propios negocios. El padre de Steiner estaba en un almuerzo en el Wall Street Club en honor de la Trade Purchase Commission, junto con sus compañeros de viaje e importantes políticos y hombres de negocios locales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un momento dado, el camarero se acercó a Steiner y le entregó discretamente una nota que le hacía llegar una persona desde otra mesa. Cuando buscó a esa persona entre las otras mesas, vio que era parte de una delegación nazi. La cruz gamada en la solapa de los trajes los identificaba claramente. La nota la había escrito alguien a quien Steiner conocía de mucho antes, y con quien había tenido una estrecha relación mercantil. En 1933, cuando Hitler llegó al poder, se habían separado. Al reconocerlo, Steiner rompió la nota y volvió a su comida, renegando de cualquier contacto con un nazi.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando Steiner, después de un rato, fue al baño, se encontró allí con el alemán. Parece que este lo estaba esperando y le dijo: “Más te vale que me escuches, te guste o no. No puedo darte ningún detalle, porque no tengo más información, pero vamos a entrar en Francia cualquier día de estos. Saca a tu familia de allí como sea”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">No se puede saber qué habría sido de estos judíos franceses de no haber emigrado, pero podemos suponer con facilidad que habrían sufrido mucho</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En aquel momento el alemán era un directivo de Siemens. Probablemente no había oído más que rumores y, por supuesto, la Solución Final todavía no estaba definida, pero sabía que la vida de los judíos no sería fácil. A pesar de no dar más detalles, Steiner le hizo caso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Habló con el primer ministro francés, que formaba parte de la delegación, y le pidió permiso para llevarse a su familia a Estados Unidos. Las negociaciones se alargarían en el tiempo y él estaría más tranquilo con su familia fuera de Francia. No hubo problemas y los Steiner, el joven George entre ellos, partieron hacia Nueva York a bordo de uno de los últimos barcos que salieron antes de que los alemanes comenzaran su conquista hacia el oeste.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más allá del interés histórico de esta historia, está también la lección de que la casualidad puede cambiar la vida. Para bien en unas ocasiones y para mal en otras. En este caso un encuentro fortuito quizás salvó a George Steiner de haber muerto siendo un adolescente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La imagen superior es un recorte de un <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Business_collaboration_with_Nazi_Germany#/media/File:Affiche_antitrust_du_PCF_-1945.jpg" target="_blank" rel="noreferrer noopener">cartel de 1945 del Partido Comunista Francés</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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