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<link>http://clubcultura.com/diariode/25/Daniel Sánchez Arévalo.html</link>
<language>es-ES</language>
<copyright>Copyright clubcultura.com 2005</copyright>
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<title><![CDATA[Acúfeno II]]></title>
<description><![CDATA[La gente ha dejado de leer, porque ahora todos escriben. <BR>Y algunos ruedan… <BR>Y algunos escriben y ruedan… <BR>Y algunos ruedan y escriben… <BR>Y algunos posan pareciendo que hacen las dos cosas… <BR>Y algunos ni leen, ni escriben, ni ruedan, ni posan… <BR>Algunos sólo escuchan un pitido. <BR>Pipipipipipipipipiiiiii…]]></description>
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<title><![CDATA[Acúfeno]]></title>
<description><![CDATA[<P>Fue hace ya más de cuatro meses. A principios de diciembre. De repente me empezó a pitar el oído. No le di mayor importancia. Esas cosas pasan, ¿no? Esas cosas vienen y se van. <EM>Pipipipipipipi</EM>… Otorrino. <EM>Pipipipipipipi</EM>… &nbsp;Osteópata. <EM>Pipipipipipipi</EM>… Técnicas sacrocraneales. <EM>Pipipipipipipi</EM>… Masajes. <EM>Pipipipipipipi</EM>… Homeópata. <EM>Pipipipipipipi</EM>…, Más otorrinos. <EM>Pipipipipipipi</EM>… &nbsp;Han pasado cuatro meses con un infinito y continuo <EM>pipipipipipipipi</EM> metido en mi oído izquierdo. Mañana me hacen una resonancia magnética. No vaya a ser que tenga un tumor. Es poco probable. Pero… <EM>Pipipipipipipi</EM>…&nbsp;&nbsp;&nbsp;</P>
<P>Es en el oído izquierdo, el que uso para hablar por el móvil. El oído por el que se me mete la vida de los demás. Pobre, cuánta mierda tiene que aguantar y tragar. ¿Y si &nbsp;cambio el móvil de oído para hablar? Igual se marcha el acúfeno. O igual me sale otro en el oído derecho. <EM>Pipipipipipipi</EM>…&nbsp;&nbsp;&nbsp; </P>
<P>Lo he pasado mal. Lo paso mal. Hay días que no me deja ni dormir. Hay momentos en los que me quiero arrancar el oído, volar la tapa de los sesos,... <EM>Pipipipipipipipi</EM>… Porque además el hijodeputa cambia de frecuencia. Es constante pero variable. Es como si me estuviera mandando código morse. Es como si alguien (o algo) me quisiera hacer llegar un mensaje encriptado. <EM>Pipipipipipipi</EM>… Tengo un extraterrestre en el oído. Mi oído es la central de operaciones para una invasión extraterrestre. Y a juzgar por la intensidad que ha cobrado el acúfeno últimamente, la invasión debe ser inminente. Acaparen víveres. Y sobre todo, tapones para los oídos.&nbsp;&nbsp; </P>
<P>También tengo otra teoría, aunque mucho menos factible y más descabellada que la anterior. Y es que dentro de diez días comienzo a rodar mi segunda película, Gordos. Los expertos dicen que los acúfenos no son tintineos en el oído sino en el cerebro. Es ruido neuronal. Es el cerebro hablando, mandando señales. Igual el acúfeno es una señal de alarma, de stress, de aviso. Para que no me duerma, para que esté alerta. Pero ya digo, casi mejor que me decanto por lo de la invasión acúfena extraterrestre. <EM>Pipipipipipipi</EM>…&nbsp;&nbsp;</P>
<P>El caso es que yo para vivir necesito siempre arrastrar algún tipo de lastre. No puedo estar bien y sólo bien. Pipipipipipipi…&nbsp; No puedo ser feliz al lado de la chica más maravillosa del mundo sin que tenga un precio. <EM>Pipipipipipipi</EM>…&nbsp; No puedo hacer mi segunda película sin pagar un peaje. <EM>Pipipipipipipi</EM>…&nbsp; No puede ser que todo vaya bien. No, eso no. <EM>Pipipipipipipi…</EM>&nbsp;&nbsp;</P>
<P>Claro que si lo piensas, un acúfeno es un precio pequeño para que todo vaya bien, ¿no? Un insoportable pitido a cambio del éxito garantizado. Algunos venden su alma al diablo, otros se encomiendan a vírgenes y santos, otros peregrinan de rodilla. Yo me vendo, me encomiendo y peregrino de rodillas hasta mi santuario acúfeno. Así que por favor, acúfeno, no me dejes, no me abandones ahora que estoy a punto de meterme de lleno en esta gran aventura emocional y profesional. Prometo protegerte y cuidarte. Prometo ponerte velas. Prometo darte tus dosis diarias de radiaciones vía móvil. Prometo dedicarte la película. Prometo escucharte más que a mi novia. Prometo hasta ponerte nombre. <EM>Pipipipipipipi…</EM></P>]]></description>
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<title><![CDATA[Quieto]]></title>
<description><![CDATA[De pequeño era muy nervioso, un pequeño gran neurótico. Un volcán de energía difícil de contener. Lo único que me calmaba era que me tocaran el pelo. Me tocabas el pelo y me quedaba quieto. Muy quieto. Me gustaba tanto que tenía miedo de que si me movía iban a dejar de tocarme. Se iba a acabar la magia, el placer. Desde entonces cada vez que veo, toco, siento, tengo, disfruto, vivo algo que me gusta, me quedo quieto. Paralizado no. Quieto, que no es lo mismo. Muy quieto. ]]></description>
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<title><![CDATA[Para pasar el rato mientras cagas]]></title>
<description><![CDATA[<P><STRONG>INT. CASA DE DAVID SERRANO. DIA.</STRONG> &nbsp; </P>
<P>DANIEL acaba de tender una lavadora. Se acerca a la puerta del baño, que está cerrada. Da unos golpecitos. <BR>DANIEL: David, anoche se te olvidó tender la ropa de la lavadora… No se puede dejar la ropa mojada dentro de la lavadora tanto tiempo, que se pudre… Y tampoco cuesta nada enjuagar un poco los platos de la cena, porque ahora está todo reseco y no hay Dios que lo quite…</P>
<P>De repente suena la cisterna del váter. Al cabo de unos segundos sale DAVID. Lleva en su mano un libro y escucha música a través de un ipod.</P>
<P>DANIEL: ¿Has escuchado lo que te he dicho? <BR>DAVID (Se quita los auriculares): ¿Qué? <BR>DANIEL: Pues te decía que…<BR><BR>DANIEL se frena al darse cuenta del libro que DAVID lleva en la mano. <BR>DANIEL: ¿Qué haces con mi novela? <BR>DAVID: Estaba ahí en tu cuarto… <BR>DANIEL: Me dijiste que no la ibas a leer hasta que no te lo dijera. <BR>DAVID: Ya, bueno, y tú me dijiste que sólo ibas a estar en mi casa un mes. Y llevas casi cuatro… <BR>DANIEL: Joder es que no me han terminado las obras. No te pongas así… <BR>DAVID: Y yo no tenía nada que leer mientras cagaba y la he cogido. No te pongas así… <BR>DANIEL: Encima la lees mientras cagas... <BR>DAVID: Me he leído grandes clásicos de la literatura universal mientras cagaba. O sea que no te quejes. <BR>DANIEL (Impaciente): Bueno, entonces, ¿qué? <BR>DAVID: ¿Qué de qué? <BR>DANIEL: Coño, que si te ha gustado. <BR>DAVID: No sé, Daniel, no sé… (Ve el tenderete con la ropa tendida) Has tendido la ropa. Ya era hora de que hicieras algo en esta casa… <BR>DANIEL: Como que "no sé, Daniel, no sé", ¿qué quieres decir con "no sé, Daniel, no sé"? <BR>DAVID: Que me haya gustado o no es lo de menos. La cuestión va mucho más allá de eso… (Mira el desastre de platos en la cocina) Habíamos quedado en que si yo cocino, tú recoges. Y recoger significa recoger, no dejarlo todo ahí tirado. <BR>DANIEL: Pero si yo no cené en casa anoche… <BR>DAVID: ¿Qué necesidad tenías de editar tu novela? <BR>DANIEL: Pues para que la gente la lea…Si hago una película es para que la gente la vea. Si escribo una novela es para que la gente la lea. <BR>DAVID: Ahí está el problema. Tú, mal que me pese, tienes tu prestigillo, estás ahí bien colocado. Si haciendo películas has encontrado una manera de expresarte y llegar a la gente, para qué buscar otra. Céntrate, Daniel, céntrate. <BR>DANIEL: ¿Tan mala es la novela? <BR>DAVID: El público, la profesión y la crítica más o menos te respetan. ¿Qué necesidad tienes de cargarte todo eso? Ahora se te van a echar encima: "El que hace películas, gana un Goya y ya se cree que puede hacerlo todo". <BR>DANIEL: Pero la novela es previa a la película. <BR>DAVID: Más a mi favor. "Este que escribió una novela, que todo el mundo pasó de ella en su día, gana un Goya y se la publican. Puto niño Prisa enchufado de mierda. Menudo bodrio debe ser". <BR>DANIEL: ¿Pero es un bodrio o no es un bodrio? <BR>DAVID: Además me jode mucho que me utilices en esta mierda de post que estás escribiendo para publicitar de una manera pseudoriginal que te van a editar la novela… <BR>DANIEL: Hombre, es que llevo tanto tiempo sin actualizar el blog que me daba palo sólo volver a escribir para decir que me van a editar la novela. Por lo menos de esta manera me lo curro un poco, ¿no? <BR>DAVID: Ya, pues a ver cómo consigues sacar de una manera sutil el día que sale a la venta. <BR>DANIEL (Pensativo): Vamos a ver… Te podría decir que a buenas horas me sales con este discurso sobre mi prestigio, que ya me podrías haber avisado un poco antes, que ya es demasiado tarde, porque el contrato está firmado con Alfaguara, y la novela sale a la venta en muy pocos días, el 14 de noviembre para ser exactos. ¿Suficientemente sutil? <BR>DAVID: Horrible y descarado, eso no lo pongas… <BR>DANIEL: ¡Ya lo tengo! Podría decirte: David, te noto muy nervioso debido a mi prolongada presencia en tu casa. Pero tranquilo, que te prometo que para el día 14, en cuanto salga mi novela a la venta, me voy… ¿Mejor? <BR>DAVID: Si es verdad, me parece perfecto… <BR>DANIEL: Hombre, la cocina no me la montan hasta diciembre. Pero antes de navidades seguro que… <BR>DAVID (Resopla): Por lo menos deja de utilizar mi ropa… <BR>DANIEL: Es que mi ropa de invierno está en cajas, almacenada, no pensé yo que la cosa se iba a alargar tanto…Pero tranquilo, que no la vuelvo a usar. <BR>DAVID: Ni la de Sandra, que el otro día te vi con un jersey suyo… <BR>DANIEL: Es que me quedaba muy bien… (Ante el careto de DAVID) Vale, sí, de acuerdo, no más ropa tuya, ni de Sandra, ni de Ava… Pero entonces, ¿la novela te ha gustado o no? <BR>DAVID: Que eso es lo de menos, Daniel… Pero ya que insistes te voy a ser sincero: sólo me he leído un capítulo… Suficiente para darme cuenta de que no es un clásico, ni lo va a ser… Pero para pasar el rato mientras cagas no está mal... <BR>DANIEL: Vale, ¿puedes repetirlo diciendo el título de novela? Es importante que aparezca el título de la novela. <BR>DAVID (Harto, con cierta desidia): "Treinta y uno de junio de mil novecientos noventa y tres" es una novela que no está mal para pasar el rato mientras cagas…</P>
<P>DAVID se marcha. DANIEL sonríe, eso es lo que quería escuchar (y escribir).</P>]]></description>
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<title><![CDATA[Autobiografía]]></title>
<description><![CDATA[<P>Una de las preguntas más recurrentes que me han hecho desde que escribo y dirijo&nbsp; es: “¿Y esto, es autobiográfico?”. Si fuera así, esta sería la crónica de mi vida: &nbsp; </P>
<P><EM>Daniel Sánchez Arévalo, nacido en Madrid, huérfano de madre, pertenece a una humilde familia de porteros sita en el barrio de Moratalaz. Todas las mañanas, para sentirse súper rebelde, acude al Carrefour, donde parapetado tras un estante, desayuna Tropicana y cerveza holandesa por la cara. Su primer beso se lo dio con un chico después de celebrar un gol del Real Madrid al Barcelona en la semifinal de la Champions. A pesar de aquel incidente, no tomó conciencia de su homosexualidad hasta que descubrió a su padre en una casa de masajes con paja (o mamada). Todas las noches, para seguir sintiéndose súper rebelde, quema cubos de basura para que su padre le pille y así poder decirle que no quiere trabajar de portero. Cosa que nunca conseguirá porque su padre, además de ser homosexual, tiene Alzheimer y se olvida de todo a los pocos minutos. Y vuelta a recoger la basura de los vecinos y a quemar cubos. Esta afición la compagina con otra mucho más saludable y apasionante:&nbsp; la masturbación anal. Gracias a la cual se descubrió un cáncer de próstata que le salvó la vida. Es la reencarnación del padre (o la madre, aún está por determinar) del psicólogo que le trata su fijación por los trajes de ejecutivo. A pesar de su latente homosexualidad, le gusta mucho su vecina, y más aún la novia de su hermano. Ante tanta confusión emocional y sentimental, y sobre todo para dar una alegría a su padre en el lecho de muerte, un día decidió casarse con la reencarnación (ya que él también es una) de una yonki que murió al explotarle una olla exprés mientras trataba de robarle la termomix a su madre. Pero por mucho empeño y entusiasmo que le ponga, no conocerá el verdadero amor hasta que queden diez minutos para que se acabe el mundo. Igual es porque tiene un micropene. Y ya está, de momento nada más.</EM> &nbsp; &nbsp;</P>]]></description>
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<title><![CDATA[Escribiendo \\]]></title>
<description><![CDATA[<P>Estoy perdiendo el tiempo. Estas palabras que tecleo ahora mismo son una pérdida de tiempo. Debería estar escribiendo "lo mío". Últimamente tengo una continua sensación de pérdida de tiempo. Cuando veo una película, cuando escucho música, cuando doy un paseo, cuando follo, cuando como, cuando duermo, pienso que estoy perdiendo el tiempo. Porque ahora estoy con "lo mío", y todo lo que se aleje de eso es una pérdida de tiempo. Y me angustio mucho. </P>
<P>Hace no mucho decía que para escribir, primero hay que vivir. Pues ahora estoy en el lado opuesto. Para vivir hay que escribir. Cada día que no escribo, es un día que retrocedo, un día que me alejo, un día menos, porque lo que escribo me da vida. Lo que ahora escribo va a alimentarme (en todos los sentidos) durante los próximos dos o tres años al menos. Es la base de mi éxito, de mi fracaso, de mi felicidad, de mi depresión, de mi estabilidad, de mi desarraigo. Lo que ahora escriba va a ser mi hogar en el futuro. Por eso estoy nervioso y angustiado, porque para mí es fundamental crearme un espacio en el que sentirme cómodo, mi rincón donde estar acurrucado. </P>
<P>Así que he decidido dejar de perder el tiempo y escribir todo el día. Escribir mientras veo una película, mientras escucho música, follo, como y duermo. Es la única manera que tengo de no sentirte angustiado. Pensar que todo que hago repercute directamente en mi escritura, que es parte de "lo mío". No vivir para escribir, ni escribir para vivir, sino vivir escribiendo, o escribir viviendo. Así que estas fotos que veis, no soy yo jugando al billar, soy yo escribiendo.<BR></P>
<P><IMG height=478 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/escribiendo.jpg" width=339>&nbsp;</P>]]></description>
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<title><![CDATA[Visita a la astróloga]]></title>
<description><![CDATA[<P><EM>Madrid, 24 de junio de 1970. 00:30 horas. Sol en Cáncer. Luna en Piscis. Mercurio en Géminis. Venus en Leo. Marte en Cáncer. Júpiter en Libra. Saturno en Tauro. Urano en Libra. Neptuno en Escorpio. Plutón en Virgo. &nbsp; </EM></P>
<P><EM>Rasgos positivos: Armonía. Sensibilidad. Misterio. Imaginación. Generosidad. Erotismo. Actividad e iniciativa. Seriedad. Pasión profunda. Abierto y cooperativo. Rasgos negativos: Irritabilidad e histerismo. Irrealidad. Inconstancia. Divorcio o viudedad. No sea tan dependiente y apoyaticio. Seguramente puede resolver alguna cosa por sí mismo. Balance: favorable. &nbsp; </EM></P>
<P><EM>En usted hay una vena del gran teatro que le hace intentar encarnar sin cesar los personajes del mito y del cuento de hadas en su vida cotidiana. Es algo ingenuo respecto a la vida y la gente, pues cree tanto en el País de las Maravillas que, tanto la mediocridad del mundo como su propia mezquindad pueden dañarle y desilusionarle profundamente. Debería evitar una relación demasiado mundada que no pueda contener un espíritu de romance y aventura. &nbsp; </EM></P>
<P><EM>No siempre es honesto con sus propios sentimientos, porque le gusta complacer y teme las confrontaciones emocionales difíciles. Así, uno de sus mayores miedos, el del rechazo, la herida emocional y la humillación, puede convertirse en una base indestructible de conocimiento propio que pueda respaldarle en su camino interior. &nbsp; En su vida tiene tendencia a la soledad porque lo prefiere a relaciones y experiencias que son de alguna forma deshonestas o engañosas. Nadie podría criticarle tanto como usted mismo, y por tanto, nadie tiene un poder real sobre usted, pues suele conocerse demasiado bien. &nbsp; </EM></P>
<P><EM>Amante de la belleza, la razón y la proporción. Posee una dosis considerable de perspicacia y comprensión instintiva de las necesidades de los demás. Aunque no es una persona dominante aborrece que le controlen, ya sean los demás o sus propias emociones, que en ocasiones se las arreglan para atravesar la puerta del sótano y perturbar el orden de su vida. &nbsp; </EM></P>
<P><EM>En contraste con su temperamento sutil, refinado y altamente estético, hay otro protagonista en su drama psíquico interior. Esta cara oscura está llena de vivas pasiones, de competitividad y de agresividad, brusca hasta el punto de ser brutal, y rebosante de vitalidad. Es muy difícil combinar estas cualidades con su enfoque de la vida sumamente estilizado y cerebral. No obstante, nadie, ni siquiera usted, puede ser nunca perfecto, y puede que lo que a veces llama feo o despreciable, contenga cualidades que de verdad necesita. Siempre está tratando de limpiar su psique y embellecerla y le convendría darse cuenta de que su lado animal tiene su propia belleza y valor. &nbsp; </EM></P>
<P><EM>Es un romántico oculto, que depende de todo, del amor trascendente, de la lealtad absoluta, de la adoración y de la redención de las penas de la vida. La naturaleza de su amor es algo complicada, pues sus emociones son más poderosas y primitivas de lo que la visión excesivamente ingenua y simplista de las relaciones le lleva a esperar. Muy a pesar suyo, le fascina el conflicto sexual y las parejas que le fuerzan a explorar las corrientes emocionales ocultas que funcionan inconscientemente en usted. A pesar de sus sentimientos profundos, absoluta entrega, fidelidad y generosidad en sus relaciones de pareja, nunca van a ser muy duraderas porque necesita provocar crisis para reinventarse, avanzar y alimentar su creatividad. &nbsp; </EM></P>
<P>Esto es un brevísimo resumen de un encuentro que duró más de cuatro horas, durante el &nbsp;cual la astróloga me desglosó por dentro y por fuera, a lo largo de mi pasado, presente y futuro, con un porcentaje de acierto y clarividencia que me dejó bastante alucinado, sorprendido y asustado, sobre todo cuando me dijo: &nbsp; </P>
<P>"Tendrá un gran revés económico en marzo del año que viene". "¿En marzo?". "Sí en marzo, algo que empieza a preparar en diciembre". Y yo: "Eso sólo puede ser una cosa. Mi segunda película. Si todo va bien, en diciembre comenzamos la preproducción para rodarla en marzo". "Pues no se va a hacer". "¡¿Como que no se va a hacer?!". "Pero no te preocupes. Habrá otras cosas". "Ya, pero yo no quiero que haya otras cosas, quiero hacer mi película". "Lo siento hijo, está escrito en las estrellas". &nbsp; </P>
<P>Y en esas estoy ahora, generosamente entregado a una relación conflictiva que no va a durar porque soy un puto egoísta y en un momento dado me la cargaré para alimentar mi imaginación. Haciendo unas obras en mi casa que no voy a poder pagar porque estoy escribiendo un guión que nunca voy a rodar. Explorando mis corrientes emocionales ocultas y primitivas, limpiando mi psique, dando rienda suelta a mi lado oscuro, agresivo, brutal. Es decir: cagándome en las estrellas. Pero bien, todo bien… &nbsp;</P>]]></description>
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<title><![CDATA[Hola, soy Oskar Santos, director de cine]]></title>
<description><![CDATA[<P>Hola, soy Oskar Santos, director de cine y muy a mi pesar personajillo de este blog. Nunca he escrito ningún comentario, ni pienso hacerlo. Pero me he visto obligado a escribir esta carta, y compartirla con todos vosotros, porque ¡estoy hasta los cojones! Hasta los cojones de que Dani me use para poner en mi boca las cosas que él mismo piensa y no se atreve a decir. La primera vez me hizo gracia, incluso la segunda, pero el cabrón seguía y seguía usándome. Yo le quiero mucho y tengo santa paciencia, y aunque no lo comparto, entiendo que al niño le venga bien esto de escribir aquí, enmerdarse en esta pornografía sentimental barata, esta manera tan ridícula de exponerse, esta necesidad de notoriedad, de llamar la atención, de tener groupies, chicas que le escriban, que le acosen, fans que le coman la polla, detractores fieles… Pero ya digo, si le gusta, que lo haga, allá él con su miserable y aburrida vida de directorcillo pijo de pelis de chavales de barrio atribulados. &nbsp; </P>
<P>Pero lo que sí que no voy a tolerar es que este absurdo blog me salpique a MÍ. El otro día en la FNAC, comprando dvd's de los buenos (no las mierdas que compra Dani) una señora, de unos sesenta años, me atizo con un bolso en la cabeza y me dijo: "Oye, no seas tan malo, deja al niño en paz, no le cortes las alas, y apóyale, que él sí que vale, y no tú, que no has hecho na todavía". Y se marchó sin más. Yo no tenía ni idea de quién me estaba hablando, hasta que vi que la señora llevaba en la mano un dvd de AzulOscuroCasiNegro, y me dije: "¡Me cago en la leche que mamé! ¡Se acabó!". &nbsp; </P>
<P>Y por eso estoy aquí ahora escribiendo estas palabras, para dejar claro que yo no existo, bueno, sí existo, pero las palabras que este cabrón pone en mi boca son mentira. Bueno, no todas, pero… el caso es que estoy hasta los cojones de que vaya de tierno, sensible, tímido, traumatizado, enamoradizo y modesto. Dani es mentiroso, oportunista, falso, de traumas nada de nada, tiene un ego de la leche, es de los que piensa que el amor se puede comprar al peso, y que cualquier chica debería estar loca por él. Así se lleva los palos que se lleva. Si es que, joder, me sabe mal decir esto, pero lo hago por él, para que espabile, para que reaccione, para que aprenda a buscar, a esperar. Dani, que para estar bien con cualquier chica, primero tienes que estar bien contigo mismo… El amor tienes que buscarlo dentro de ti. &nbsp; </P>
<P>Ah, y otra razón por la que he decidido escribir aquí es para que él no lo haga, para que se concentre en su película de una puta vez y no pierda más el tiempo. No le echéis piropos, ni le digáis cosas bonitas, no lo hagáis si queréis que escriba una buena peli. Porque señores, Dani sólo escribe bien cuando está todo agobiado por la vida. De verdad os lo digo. Miradle ahora, aquí le tengo a mi lado, hecho una piltrafa, jodido y arrastrado, sufriendo tirado en el sofá, preguntándose por qué no consigue alguien que le ame como él cree que se merece. En un momento de despiste, me he metido en su ordenador y he leído las 30 primeras páginas de su nuevo guión (no tiene más), y son COJONUDAS. Así que nada de: "Ay, pobrecito" "Ven a mamar de mis pechos papito" "Que guapo estás cuando estás triste",... No nada de eso. Llamadle feo, nenaza, reprimido, yonki del amo, amargado y cosas así. Con cada insulto que le dediquéis va a mejorar ostensiblemente su rendimiento. Y que ninguna chica se acerque a él, no es que lo hagan muchas, la verdad, pero bueno, por si acaso a alguna os da por ahí. No lo hagáis, esperad por lo menos hasta que llegue al final del segundo acto. &nbsp; </P>
<P>Y Dani, un último consejo: No te vayas a casa de David Serrano, que te va a llevar por el camino de la perdición y vas a empezar a caerle mal a todo el mundo. Porque si algo tienes es encanto, eso ni yo te lo voy a negar. Si no de qué iba a ser yo tu amigo (aparte de para que me escribas guiones). Y que vales mucho, y que todo llegará. Tienes que protegerte, deja de exponerte. Te ofrecí que durante la obra de tu casa, te vinieras a la mía en el humilde barrio de Quintana, alejado del bullicio y de las luces cegadoras de la Gran Vía. Pero no, al niño le va el lujo y la gente con poder e influencia y te piras a casa del Serrano. Otro qué tal baila. Me duele, Dani, que sepas que me duele. Yo que he aguantado a todas tus novias, y me he comido todos tus marrones, y ahora me haces esto… Así que te pido que a partir de ahora te ensañes con Serrano, le conviertas en el malo de tus movidas, y me dejes en paz una temporada. ¿Veis como yo soy el tierno &nbsp;vulnerable y el que tiene sentimientos de verdad?</P>]]></description>
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<title><![CDATA[PRÓLOGO. INT. CASA DE DAVID. DÍA]]></title>
<description><![CDATA[<P align=left>Daniel acaba de cruzar el umbral del hogar de David Serrano cargado con dos maletas y una mochila con su ordenador portátil. &nbsp; </P>
<P>DAVID: Mira, dejémoslo claro desde el principio. Yo tengo más de siete millones de espectadores acumulados. Nueve si contamos el musical de Mecano. &nbsp; </P>
<P>DANIEL: Y yo tengo tres Goyas. &nbsp; </P>
<P>DAVID: No, tu película tiene tres, tú sólo tienes uno. Habla con propiedad… &nbsp; </P>
<P>DANIEL: Pero tengo mucho prestigio. &nbsp; </P>
<P>DAVID: ¿Y a ti te basta sólo con el prestigio? &nbsp; </P>
<P>DANIEL: ¿Y a ti te basta sólo con el clamor popular? &nbsp; </P>
<P>DAVID: Ni de coña... Sólo si nos juntamos podemos llegar a ser alguien como Amenábar… &nbsp; </P>
<P>DANIEL: O León de Aranoa, o Almodóvar, o Medem, o de la Iglesia, o Garci, o… &nbsp; </P>
<P>DAVID: Que sí, Daniel que sí, ya veo que has pillado el concepto… Así que sólo por eso, y nada más que por eso, te dejo que te quedes aquí. ¿Esta claro? &nbsp; </P>
<P>DANIEL: Clarísimo… &nbsp; </P>
<P>DAVID: Por cierto, ¿lo has traído? &nbsp; </P>
<P>DANIEL: ¿El qué? &nbsp; </P>
<P>DAVID: El Goya. &nbsp; </P>
<P>DANIEL: Si se lo di a mi padre… &nbsp; </P>
<P>DAVID: Joder, pues se lo quitas, coño… ¿En qué habíamos quedado, eh? ¿En qué? A ver, dime… &nbsp; </P>
<P>DANIEL: En que tú ponías el lavavajillas y yo el Goya. &nbsp; </P>
<P>DAVID: Pues ahora te jodes y a fregar a mano. &nbsp; </P>
<P>DANIEL: No, no puedo, que el detergente me da alergia y me salen ronchas. &nbsp; </P>
<P>DAVID: A mí también me salen ronchas cada día que paso sin un Goya, Daniel, cada día… &nbsp; </P>
<P><STRONG><EM>Próximamente: Las hogareñas aventuras de David y Daniel.</EM></STRONG> &nbsp;</P>]]></description>
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<title><![CDATA[Historia para enamorar a una chica]]></title>
<description><![CDATA[<P>Elías me ha traído una pulsera de Tailandia. Al principio no sé si me gustaba mucho. Pero sonreí, se lo agradecí, y me la puse inmediatamente. Es de cuero, muy gorda, y da mucho calor ahora en verano. Además el cuero me da alergia. Pero me la dejé puesta, por Elías.</P>
<P>En plena fase hipocondríaca adolescente tenía más de un ataque de ansiedad al día. Pánico que le llaman. Cualquier situación me lo podía provocar. Así que básicamente no hacía nada con mi vida. Bueno sí, sentirme absolutamente vulnerable, tener mucho miedo, desesperarme, angustiarme, machacarme… Un psiquiatra me dijo que no me sintiera culpable, que no era cosa mía, que era un desarreglo químico. Decía que mi cerebro estaba defectuoso y que no segregaba no sé qué sustancia (creo que serotonina) para controlar que no se disparara el nivel de ansiedad. Me puso un ejemplo gráfico: Imagínate un termómetro que el mercurio sube sube sube y ZAS! lo rompe. Muy tranquilo me dejó esta explicación. </P>
<P>Al principio los ataques de angustia se manifestaban en forma de ahogos. Me daba una taquicardia brutal, y me quedaba sin aire. No podía respirar, ni moverme... Me moría. Más o menos cuarenta electrocardiogramas después me convencí de que no era una cuestión física, sino psíquica. Y esto era tan frecuente que acabé acostumbrándome a vivir asfixiado. A morir varias veces al día. Cuando los ahogos empezaron a dejar de cumplir su misión, mi cerebro defectuoso se inventaba rápidamente otra forma de hacerme la vida inviable. Y empezaba a tener mareos. Pero mareos mareos, de los que sientes cuando vas absolutamente borracho, o tienes cuarenta de fiebre, o estás en un barquito en plena marejada. El suelo se movía a mis pies, y yo me tambaleaba, zigzagueaba incluso. Apenas podía salir de casa. Lo pasaba tan mal que prefería los ahogos. Los añoraba. Los ahogos eran maravillosos comparados con los mareos. Además los mareos podrían encubrir un tumor cerebral. Eso como mínimo. Unas cuantas revisiones neurológicas después, asumí que no iban por ahí los tiros y me volví a acostumbrar a llevar una miserable (pero soportable) vida mareada. Entonces mi cerebro defectuoso volvía a la carga con los ahogos, que para entonces ya se me había olvidado lo angustiosos que eran. Y entonces prefería volver a marearme. Los mareos me parecían maravillosos. Y vuelta a empezar. Eso sí, por lo menos nunca me ahogaba y me daban mareos a la vez. Mi cerebro defectuoso gracias a dios no era multitarea. Y así me pasé yo la adolescencia (y más), a base de Trankimazin, Prozac, Tranxilium, Sumial, etc… Estoy seguro de que eso ha dejado secuelas irreversibles en mi ya de por sí maltrecho cerebro, y que en breve empezarán a manifestarse en forma de vete tú a saber qué. A ver si me da tiempo por lo menos a hacer otra película. O a tener un hijo. </P>
<P>El otro día una chica a la que intentaba enamorar contándole todo esto me preguntó: "¿Y por qué te daban los ataques de ansiedad? Habría algún elemento en común" . De repente no sabía qué responder. Y ella: "¿Y qué pasó para que dejaras de marearte o de ahogarte o de tener crisis de angustia?". Yo seguía&nbsp; sin saber qué responder. Y ella insistía: "Has estado 16 años en el psicólogo. Alguna conclusión habrás sacado de por qué te pasaba y por qué ya no te pasa". Nada. No me salía nada. No sabía concluir mi propia historia para darle épica y sentido, para que el corazón de la chica a la que quería enamorar se pusiera a mis pies, a lamer mis heridas de guerra. Si es que… Tanto esfuerzo para ná… </P>
<P>Miro la pulsera que me ha regalado Elías. Creo que le he ido cogiendo cariño. Ahora ya me gusta más, a pesar del picor y las ronchas que me provoca. Me la pongo todo el rato, incluso cuando estoy solo en casa. Con ella me siento más fuerte, como una especie de guerrero. Igual con esta pulsera no me hubiera mareado ni ahogado en la adolescencia. Hubiera estado sólo preocupado por las ronchas y por si me estaría contagiando de alguna enfermedad tropical que ni el doctor House pudiera atajar. </P>
<P>Y creo que ya tengo respuestas a las preguntas de la chica a la que quería enamorar. Ya sé por qué me ahogaba y me mareaba. Porque estaba perdido, estaba buscando mi sitio, estaba paralizado, estaba poniéndome límites. Tenía miedo. Y los mareos y los ahogos me protegían de las agresiones del exterior. Me mantenían recluido en mi casa, en posición fetal. No sabía vivir. Nadie me había enseñado a vivir. Los mareos y los ahogos me ayudaban a decir que no a las cosas que no quería. Y lo que es peor, a alejarme de las cosas que deseaba, que esas sí que dan miedo. </P>
<P>Y ya sé por qué dejé de ahogarme y marearme. Porque me cansé. Porque ya no quería. Ya no lo necesitaba. Porque aprendí a vivir conmigo mismo, a pesar de mi cerebro defectuoso. A cuidarme, a quererme. A darme cuenta de que era mucho más fuerte y valiente de lo que creía. Si he podido vivir seis años sin aire y mareado, puedo hacer cualquier cosa. Bueno, cualquier cosa no, sólo las que quiero… </P>
<P>"Y creí que ya lo tenía todo controlado hasta que te conocí a ti. Ahora eres tú la que me provoca mareos y ahogos, porque te deseo y quiero estar contigo. Porque no veo límites a lo nuestro. Y eso me da miedo, mucho miedo…". Si hubiera concluido mi relato diciéndole esto a la cara a la chica que quería enamorar, hubiera triunfado fijo. O no. En fin, otra vez será. O no.</P>]]></description>
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<title><![CDATA[Reciclando(me)]]></title>
<description><![CDATA[<P>Estoy de obras. Al final he llenado tantos cubos de basura que he vaciado la casa. No hay nada. Y sigo sin poder respirar. Así que he decidido tirar la casa también. Bueno, tirarla no, reformarla de arriba abajo. Estoy de reformas. </P>
<P>Una vez fui a comprar una casa. Era un chollo. Veinte millones de pesetas. Llevaba dos millones en el bolsillo. Iba a ser la entrada a la firma del contrato. Me paré cien metros antes de llegar, me di la vuelta y me fui. Ahora esa misma casa vale ochenta millones de pesetas. </P>
<P>La reforma casi me va a costar lo mismo que aquella casa. Y encima no es mía, es de mi padre. </P>
<P>Una vez estaba escribiendo una carta de amor. Era para Claudia. Iba a ser la carta definitiva, la que me garantizara su corazón de por vida. Nunca la terminé. La dejé a medias y no la volví a ver. </P>
<P>Lo de la casa y la carta de amor ocurrió la misma semana. ¿Sería más feliz ahora en esa casa con Claudia? </P>
<P>Me cansé de escribir a Claudia. De trabajar para ella. De esforzarme para convencerla de que yo era la persona perfecta para ella, de que era maravilloso, una apuesta segura de futuro, un amante perenne… Me cansé de mentir.&nbsp;&nbsp;&nbsp; </P>
<P>Natalia Mateo vino ayer a verme y me encontró metido dentro de un cubo de basura, aplastando papeles y cajas de cartón. "¿Te estás tirando a la basura? No te tires, Dani, recíclate por lo menos, que algo bueno se podrá sacar de ti".&nbsp; </P>
<P>Los de la foto son Antonio de la Torre y Noelia Castaño. Los metí en mi coche y nos fuimos a las Bardenas Reales, en Navarra. Allí grabé un corto que escribí en un tren de Bruselas a Nantes. </P>
<P>Los que se pregunten por qué siempre trabajo con Antonio, no tienen más que fijarse en la foto. Su mirada es mi mirada. </P>
<P>Íbamos en un tren, de Bruselas a Nantes, y le pregunté: "¿Tú crees en el amor?". Y ella contestó: "Sí, pero sólo porque el tiempo se agota". Y me puse a escribir. No sé si para ella o para mí. </P>
<P>Este va a ser mi último corto, por lo menos en mucho tiempo. Por lo menos hasta que haga mi segundo largometraje. Aunque en realidad no es un corto, es una historia de amor (aún sin terminar). Si lo queréis ver, este es el link.&nbsp; </P>
<P><A href="http://www.naturemovies.es/">http://www.naturemovies.es/</A> </P>
<P>Ahora no tengo casa, ni a Claudia, pero por lo menos entre tanto recuerdo, mierda y basura he conseguido recuperar los restos de mí mismo. Voy a dejar de trabajar para los demás. Voy a hacerlo para mí. Voy a dejar de alimentar mi entorno. Me voy a reciclar.</P>
<P>Al reciclar una tonelada de papel se salvan diecisiete árboles. Si yo me reciclo entero, ¿cuánto me salvo? ¿Un dedo?&nbsp;&nbsp;&nbsp;</P>
<P><IMG height=196 alt=Reciclándome src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/reciclandome2_imagen.jpg" width=339>&nbsp;&nbsp;</P>]]></description>
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<title><![CDATA[Un nuevo comienzo]]></title>
<description><![CDATA[<P>El otro día vi una película. Muy mala. No me acuerdo del título porque la pillé ya empezada. Era sobre una nave espacial averiada, a punto de desintegrarse en algún punto de la Vía Láctea. Y para salvarla mataban a uno de los tripulantes porque la nave no podía a soportar el peso de tanta gente. Sarah, la segunda teniente de a bordo, le espetaba indignada al Capitán Bryan: "¿Pero cómo has podido matar a Joe?". Y el Capitán Bryan contestaba: "¿Y qué querías que hiciera, que matara a Kathy, a Mike, a ti…? Con gusto hubiera dado yo mi vida, pero soy el único que sabe de propulsores". ¿Una nave espacial puede irse a la mierda por 70 kilos?.</P>
<P>Decido cambiar de canal. Me pongo a ver un documental sobre la Antártida. Tierra de nadie. Sin nacionalidad. Hablaban de lo delicado de su ecosistema. Como a pesar de su belleza, de su blancura, allí llegan restos de toda la mierda que genera el resto del planeta. Y como ante cualquier variación medioambiental tarda mucho más que en recuperarse. Pero lo que de verdad me perturbó, es enterarme de que en la Antártida hay más de cincuenta estaciones científicas (de más de diecisiete nacionalidades), estudiando precisamente todas estas cosas. Y yo me empecé a agobiar, si tan frágil es la Antártida y tan vulnerable a cualquier pequeña variación medioambiental, ¿qué hacen allí todos? Que se vayan, que la dejen en paz.</P>
<P>Vuelvo a la película de la nave espacial y el Capitán Bryan. Han conseguido estabilizar la situación. Pero de repente el tanque del oxígeno tiene una fisura y no hay suficiente para todos. Ante esta nueva adversidad el Capitán Bryan decide matar a Kathy. Sarah, la segunda teniente de a bordo, esta vez no le espeta nada. Es más, le ayuda a matarla, porque encima andaba un poco celosa de la tal Kathy, que le había echado el ojo a su admirado Capitán Bryan.</P>
<P>Ya no hago zapping. Sigo viendo la película porque de repente me empiezo a sentir muy identificado con la historia. No puedo con todo. Me siento pesado. Vulnerable como la nave. Tan complejo que el número de averías potenciales aumenta exponencialmente. Voy a la deriva y mi tanque de oxígeno está bajo mínimos. Todo está bien. A veces incluso muy bien. Pero siento que en cualquier momento todo se puede venir abajo.</P>
<P>Desde los últimos meses tengo una costumbre: una vez a la semana, más o menos, le pido al portero que me preste un cubo de basura (de los grandes) para tirar cosas. Y en menos de diez minutos lo lleno. Ya habré sacado de la casa al menos 15 cubos repletos de cosas que inundan mi vida. Pero mi casa sigue estando igual de llena. Me sigue creando la misma sensación de agobio. Y el Capitán Bryan me acaba de dar la clave. Mi problema es que no estoy tirando cosas importantes. Sólo me estoy deshaciendo de cosas que no me interesan, que no me gustan, que no me sirven, que NO VALEN PARA NADA. Y así es imposible sentirse más ligero. Porque las cosas importantes siguen abarrotándome. Joe y Kathy eran personas importantes en esa nave espacial. Y precisamente por eso, su muerte es un giro dramático espectacular y necesario. El capitán Bryan hace un enorme sacrificio, mata a sus amigos, compañeros, amantes, gente valiosa para salvar al resto de la tripulación. Mejor dicho, para salvarse a sí mismo. &nbsp; </P>
<P>La película termina. Al final la nave consigue aterrizar en un planeta vacío y virgen, con mucha vegetación, fruta y oxígeno. Sólo han llegado dos. El Capitán Bryan y Sarah, la segunda teniente de a bordo. El chico y la chica. Suficiente para mantener la esperanza, y seguir engendrando vida y amor. Para que a pesar de las decenas de muertes y víctimas, pensemos (creamos) que estamos ante un final feliz. Un nuevo comienzo, que se dice.</P>
<P>Tengo un cubo de basura (de los grandes) aquí delante de mí. Sí, se lo he pedido a mi portero. Aún está vacío. Hoy no voy a tirar cosas inservibles. Hoy voy a tirar cosas importantes. Miro alrededor durante unos instantes. ¿Por dónde empiezo? ¿Qué haría el capitán Bryan en mi situación? Claro que no tengo claro si yo soy el Capitán Bryan o una de las víctimas del Capitán Bryan. Sobre todo porque no tengo ni idea de propulsores. Y porque, por más que lo fantasee, no soy imprescindible en la vida de nadie. De nadie. Tengo demasiada tendencia a intentar salvar el mundo. A instalar estaciones científicas allá por donde vaya. No puede ser. No puedo contaminar tanto. No me puedo contaminar tanto. No puedo estar en todos sitios. Que algo esté blanco no significa que esté limpio. Hay sitios donde es mejor no estar. Hay gente con la que es mejor no estar. Hay amores que te dañan. Hay caricias que te van a arañar. Hay momentos. Hay lugares. Hay días. Hay horas. Hay minutos que recuperar. O que perder para siempre, dejar marchar. Para que lleguen otros. Para volver a empezar. ¿Por dónde empezar?</P>]]></description>
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<title><![CDATA[Como yo tengo agorafobia, mis amigos viajan por mí]]></title>
<description><![CDATA[<P>Se alejan de aquí, de ellos, de mí, para mirarse de otra manera, para mirarme de otra manera. Más distante, más real, supongo. &nbsp; </P>
<P>Muchos ya sabéis que Elías (León Siminiani) es uno de mis mejores amigos, mentor, compañero, referencia vital y profesional. (<A href="http://www.clubcultura.com/diario/dentro.php?entrada=707">http://www.clubcultura.com/diario/dentro.php?entrada=707</A>) Elías está en Tailandia. En Luang Prabrang. Río Mekong para arriba, río Mekong para abajo. Cinco semanas. Saliéndose de las rutas de la guía del Lonely Planet. Tratando de esquivar a los mochileros occidentales, tratando de estar solo. Grabando con su cámara de video. Escribiendo. Buscando. Y cada nueve días o así me manda un email. Y cuando alguien está en una situación así, sus palabras toman más valor para él, y para el que las recibe, porque son mucho más meditadas. Y Elías me escribe, en su 17º día de travesía, esto: &nbsp; </P>
<P><EM>Yo creo que la clave del éxito de tu primera peli está en que venía de un sitio muy dentro de ti, y creo que eso es lo único que deberías tratar de preservar ahora mismo. Por eso siempre te animo a que cierres el ciclo de la gran mamada de polla post AOCS: porque el río inacabable de halagos, premios y paripés temo que acaben por extrañarte de ti mismo, al menos durante un rato. Vives con una continua necesidad de aprobación, no, de admiración por parte de los demás. Eso no está mal (sobre todo cuando se tiene la varita mágica de saber hacer que lo que uno hace le guste a la gente. Eres un artista muy dotado para hacer películas que lleguen, que ilusionen y que lleven gente al cine, que hagan reír y llorar. El Billy Wilder que tanto admiras, pero para ello, creo que tienes que vigilar tu continua exposición, tu continua necesidad de que te coman la polla. &nbsp;</EM></P>
<P><EM>El mejor ejemplo para mi es tu blog. Aparte de tu talento natural, creo que tienes dos grandes ventajas sobre casi todos los cineastas jóvenes de nuestro país que quieren hacer cine mainstream: 1. Tu larguísima experiencia en tv. 2. Tus años de psicoanálisis. En una decisión, que yo aplaudí, decidiste dejar el psicoanálisis. Pero subsistió me da a mi la necesidad de hablar de tus neuras de forma cotidiana (digamos que una peli no da para el día a día, hay que ponerse "más generales", "más metafóricos" ). Por eso tus entradas del blog fueron adquiriendo un progresivo cariz autobiográfico, viniendo a ocupar el lugar de Mario. Esto está muy bien para los que te leen (porque las entradas siempre son interesantes y jugosas) pero creo que no tanto para ti. Lo bueno que tiene una sesión de terapia (de cualquier orden) es que no tiene espectadores, ni lectores, ni forma, ni &nbsp;hostias, es lo que es, sale salvaje y sólo con los años empieza a tomar forma, una forma definida solo para uno. Pero este rollo del blog, de "joder, dani, esta vez te has salido", de "al que llegue al comentario 200, premio", etc, etc... Esa necesidad de escribir sobre temas personales... No sé. No es que te acuse de galerismo emocional ni nada por el estilo: es que simplemente creo que te hace daño. Alimenta esa idea de crear una tercera persona desde la que hablar, un estilo Daniel Sánchez Arévalo, que a todas luces no sólo es exagerado (para mí sólo se puede empezar a hablar de estilo de alguien cuando &nbsp;lleva 20-30 años creando material original) sino dañino: creo que a la larga incrementa ese efecto bola de nieve, esa presión que dices sentir y que te impide sentarte a escribir tu próxima peli. Es cuestión de volver un poco a &nbsp;las raíces, creo yo, al método en que trabaja tu padre, por ejemplo, sabes de qué te hablo, ¿no? </EM></P>
<P><EM>Joder, tío, menuda chapa me ha salido. Perdona si algo está fuera de sitio. En estás ando yo conmigo. </EM></P>
<P><EM>Un abrazo muy fuerte,</EM></P>
<P><EM>e </EM></P>
<P>Y yo le escribo de vuelta, entre otras cosas, esto: &nbsp; </P>
<P><EM>Acho, ¿me dejas usar parte de tu último email para publicarlo en mi blog? </EM></P>
<P><EM>Abrazos,</EM></P>
<P><EM>d</EM> &nbsp; </P>
<P>Y Elías me contesta, ahora desde Vientiane, capital de Laos, esto: &nbsp; </P>
<P><EM>Acho, ¿cómo voy a dejarte que uses mis palabras en el blog? Sería como echarle galletas a Trikki, ¿no crees? Estaría colaborando precisamente en lo que intento reprobar: me convertiría en otro de los personajes de tu portal... ¿Pero no era mi papel el de amigo que te dice lo que piensa así, más en privado? Joder si hasta me has editado las palabras... No sé, haz lo que quieras, tampoco me voy a poner en plan censor. Si quieres usarlo, tú mismo, pero casi que si lo haces, añádele este último parrafito.</EM> &nbsp; </P>
<P>Y yo le escribo de vuelta, sólo esto: &nbsp; </P>
<P><EM>Gracias Acho. Te quiero y te echo de menos.</EM></P>]]></description>
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<title><![CDATA[Sudokus o el arte de disfrutar equivocándote.]]></title>
<description><![CDATA[
Hoy voy a escribir sobre el japonés. Sí, este japonés que tengo justo detrás de mí, que ni se da cuenta de que le estoy haciendo fotos, enfrascado como está en un sudoku que se le resiste. Y es que ya está bien de tanto hablar de mí, de amor, de relaciones y de esas cosas. Ya huele, ¿no? Así que voy a hablar del japonés. Está en el aeropuerto de Ámsterdam, en una tumbona muy cómoda que ya se le podría haber ocurrido poner al decorador de la T4, esperando a que salga su vuelo, como todos, matando el tiempo haciendo un sudoku bastante fácil. Y maldice en japonés cada vez que se da cuenta de que se ha equivocado y tiene que volver a empezar. Lleva así una hora. Yo pensé que todos los japoneses eran expertos en matemáticas. Este desde luego que no. Pero lo sacará, si hay algo que sí tienen los japoneses es determinación y empeño. Como yo, que ya lo decía mi madre desde que era muy pequeño: "A este se le mete algo en la cabeza y no para hasta que lo consigue. Claro, que luego cuando lo consigue, se desilusiona". &nbsp; <br><br>Y es cierto, de pequeño sólo me divertía el arduo camino hasta la victoria. Luego perdía toda capacidad de disfrute. Por eso, a medida que me hice más mayor, fui desarrollando una extraña habilidad para conseguir sin conseguir, para llegar pero no del todo. Vamos, quedar segundo en vez de primero. Sacar notables en vez de sobresalientes. Para pensar que aún podía mejorar, tener margen para no perder la ilusión de ser más y mejor. Espera, espera… Sobre esto ya escribí en su día (post de noviembre titulado <a style="font-weight: bold;" href="http://www.clubcultura.com/diario/dentro.php?entrada=1068">"7,2"</a>), y estoy aquí para hablar del japonés. &nbsp; <br><br>Pues como decía, me dan ganas de ayudar al japonés con su sudoku. Porque coño, no hace falta sufrir tanto. Suda y respira con dificultad. Le va a dar un infarto. "Pon un 4, en esa casilla va un 4. No, un 2, no. El 4, el 4…". Pero no le digo nada. Porque sé que al japonés le gusta superar retos. Le gusta complicarse la vida. Como a mí, que no me gusta tener relaciones fáciles, porque pierdo el interés. Aunque en el fondo lo que más deseo en el mundo es estar TRANQUILO. Lo deseo tanto que tengo miedo de que el día que suceda mi vida deje de tener sentido. Esté MUERTO. Por eso me complico la vida. Como el japonés. Mírale, sabe que el 2 no le lleva a ningún sitio. Lo sabe de sobra, se le nota en la cara. ¿A mí qué se me nota en la cara? Pero el japonés está empeñado en seguir adelante. Como yo. Es lo que tienen los sudokus, que por un momento todo parece va a encajar, que va a salir &nbsp;bien. Y ya cuando estás a punto de terminar, te das cuenta de tu craso error. Yo también me equivoco rellenando casillas. Muchas veces las relleno sabiendo que me estoy equivocando, pero sigo adelante. Me empeño en hacer que todo cuadre. Y lo consigo, durante un rato, lo consigo. Y no estoy precisamente hablando de sudokus. &nbsp; <br><br>Y mi pregunta: ¿Todo ese esfuerzo por forzar las cosas, por intentar que encajen, aún a sabiendas de tu camino hacia la derrota, es una pérdida de tiempo? ¿El propósito de un sudoku es solucionarlo o mantenernos ocupados durante un rato, hasta que salga el avión? &nbsp; <br><br>El japonés vuelve a maldecir en japonés. Acaba de darse cuenta de que el 2 no iba ahí. Yo le miro con ternura. Está frustrado e insatisfecho, pero ahí sigue. Me cae bien el japonés. Me siento muy identificado con él. Yo he convertido la insatisfacción en el motor de mi vida. Para luchar, para intentar mejorar. Y sé que eso me condena a ser un insatisfecho el resto de mis días. Cosa que en principio no está mal. No hay nada malo en ser un insatisfecho. Lo malo es no disfrutar de esa insatisfacción. &nbsp; <br><br>Ahora que miro más de cerca al japonés, creo que le conozco. Creo que le vi anoche en el Barrio Rojo. Estaba delante de un escaparate, donde una chica polaca voluptuosa en ropa interior fosforescente le hacía gestos desde detrás de su cristal protector. "Ven, ven aquí, amor mío, que te voy a hacer feliz", parecía decir. "Yo soy mejor que un sudoku. A mí me vas a solucionar mucho antes". Y el japonés entró, claro que entró, como para no entrar. Cuando salió (sí, me quedé, qué pasa, así de morboso y curioso soy) no parecía más contento que cuando entró. Incluso parecía un poco desilusionado. ¿De él, de ella, de que ya había acabado todo? Y yo me pregunté: ¿Habrá disfrutado al menos mientras estaba dentro? &nbsp; <br><br>Por fin el japonés pone un 4. Ahora sí va a solucionar el sudoku. ¿Y cuando lo consiga, se va a sentir más feliz que cuando maldecía por equivocarse? ¿Y cuánto le durará esa felicidad? A mí seguro que poco. Yo me iría al sudoku para expertos, para machacarme la cabeza, porque sé que en el fondo me encanta equivocarme, disfruto equivocándome. Para así volver a intentarlo, volver a empezar. Yo quiero una sudoku que me dure toda la vida. Una sudoku maravillosa y compleja, que me vuelva loco, imposible de conquistar. Que me lo dé todo, que no me deje nada. El Everest de las sudokus, esperándome para arroparme en sus nieves, que me haga perder la conciencia del tiempo, del triunfo, de la derrota, de la vida y de la muerte… Pero bueno, eso es lo que buscaría yo, y este post es para hablar del japonés. Que está bien de vez en cuando no hablar de uno mismo.
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<title><![CDATA[Daniel Sánchez Ubago y esa chica de los cojones]]></title>
<description><![CDATA[
INT. BAR. NOCHE. &nbsp; <br>DANIEL, CURRO y ANTONIO DE LA TORRE se toman unos gin tonics mientras charlan. &nbsp; <br><br>CURRO: Está muy bien eso de que el amor se agota porque el tiempo existe. Me siento muy identificado yo con esa frase. Leí el post y me emocioné, tío, me tocó una fibra que, no sé…Muy bonito… <br>ANTONIO: Y a mí me encantó lo que escribiste en el blog de Roberto. Lo de la soledad del poderoso. Una verdad como un templo... <br>DANIEL: Me alegro, me alegro que lo que escribo en el blog sirva para algo… &nbsp; <br><br>En ese momento llega OSKAR, que ha escuchado estas últimas palabras. &nbsp; <br><br>OSKAR: No vale para nada. Es una mierda. Y te voy a decir algo más: No puedes escribir esas cosas. <br>DANIEL: Como que no puedo escribir esas cosas. Yo escribo lo que me da la gana. <br>OSKAR: No puedes exponerte tanto. Haz como David Serrano, INVENTA, coño, que para eso eres guionista. <br>DANIEL: No es un guión, es un blog. Te gusta o no, pero no lo puedes criticar, ni analizar, ni corregir. <br>OSKAR: Ya, pero es que está mal, Dani, muy mal, y no te das cuenta, estás cegado. ¿Y ese poste que he leído hoy, el de los NOes? ¿Qué cojones es eso? ¿No te da vergüenza? Menuda basura. Me tienes preocupado. <br>DANIEL: ¿Preocupado por qué? <br>OSKAR: Porque enamorado no sabes escribir. NO&nbsp; SABES. Te sale pornografía sentimental baratilla, del tres al cuarto, coñoooo. <br>DANIEL (A CURRO y ANTONIO): Decidle algo a este. <br>ANTONIO (A CURRO): Qué monos, ¿no? Son como un matrimonio a la vieja usanza. <br>CURRO (Asiente. A ANTONIO) :De los que se meten caña, pero duran muchos años. &nbsp; <br><br>DANIEL pone cara de "eso no es lo que quiero escuchar". OSKAR sigue: &nbsp; <br><br>OSKAR: ¿Qué es lo peor de tu película? El momento ese de la cancioncita y la chica con la guitarrina. <br>DANIEL: Oye no te metas con la canción de Lantana. <br>OSKAR: Si no es por la canción, es por el momento. Es una mierda ese momento. Una puta mierda de puesta en escena. Te salió muy ñoña. ¿Y por qué te salió así? Por amor. ¿Fue por amor o no fue por amor? Sí, fue por amor. Y la cagaste, reconócelo. Menos mal que dura poco y luego la peli remonta. <br>DANIEL (A CURRO y ANTONIO): ¿A vosotros tampoco os gusta ese momento? <br>CURRO (Tuerce el gesto): Pichí-pichá. Los tienes mejores, las cosas como son… <br>ANTONIO: Yo desde mi personaje no entendía la situación. Porque un tipo que acaba de salir de cárcel, sentado ahí escuchando música pop en vez de estar a lo que hay que estar… Pues es poco creíble, la verdad. &nbsp; <br><br>Una vez más, DANIEL pone cara de "eso no es lo que quiero escuchar". Y una vez más, OSKAR sigue: &nbsp; <br><br>OSKAR: Y estoy preocupado porque ahora que ya de una puta vez estás escribiendo tu segunda peli, me da miedo lo que te pueda estar saliendo. ¿Cuántas cancioncitas con guitarrina has metido ya? Confiesa. <br>DANIEL: Hombre, es que Lantana acaba de sacar un disco bien bonito. Hay una canción que dice: "Y me deslizo suave por el tobogán brillante del desorden de este amor…". Es una frase preciosa, no me digas que no. <br>OSKAR: ¿Ves? Ya la estás cagando. La estás cagando. Tienes que cortar con esa chica de los cojones. <br>DANIEL: Esa chica de los cojones tiene nombre. <br>OSKAR: No tiene nombre, ni futuro. Fuera. Olvídala y delante de mí sólo te permito que la llames "esa chica de los cojones". ¿Estamos o no estamos? &nbsp; <br><br>DANIEL mira a CURRO y ANTONIO, aún más alucinado, pidiendo auxilio. CURRO y ANTONIO responden haciendo un gesto de cerrarse la boca con una cremallera. &nbsp; <br><br>OSKAR: ¿Por qué te salió bien mi guión? Porque estabas solo. Es más, estabas en plena fase de ruptura. Estabas hecho una puta mierda. Agobiado y deborao. Y te salió un guión de puta madre. <br>DANIEL: ¿Me estás diciendo que corte? <br>OSKAR: Te estoy diciendo que no puedes estar feliz. ¿Ella te hace feliz? Sí, claro que te hace feliz, si no hay más que verte la cara. Y no puede ser. Lo siento, pero no puedes estar feliz. Y mucho menos enamorado. Cuando estás enamorado sólo te salen horteradas y te conviertes en un cantamoñas a la Bisbal. Eres Dani Bisbal. <br>DANIEL (A CURRO y ANTONIO): A vosotros os gusta lo que escribo. ¿Decidle algo de una puta vez? <br>CURRO: Hombre lo de Bisbal está fuera de lugar. Bisbal, es así como más chulito, ¿no? <br>ANTONIO: Cierto. Yo a Dani le veo más sensiblote y blandito, tipo perro apaleado. <br>CURRO: A la Alex Ubago. <br>ANTONIO: O David de María. &nbsp; <br><br>DANIEL está abrumado, sin capacidad de respuesta. En ese instante suena su teléfono móvil. &nbsp; <br><br>OSKAR: ¿Quién es? Es esa chica de los cojones, ¿a que sí? No lo cojas, ni se te ocurra cogerlo, que sufra coño, que se vaya haciendo a la idea. &nbsp; <br><br>DANIEL se lo piensa y al final decide contestar el teléfono. &nbsp; <br><br>DANIEL (Al teléfono): Hola… Sí, todo bien… Aquí, con los amigos... Sí, muy divertido… Hablando de nuestras cosillas… Ya te llamo luego… No, no estoy frío, es sólo que… que… (Mira a OSKAR) Que… Que… Quiero centrar en tus ojos mi mirada, cantar contigo al alba, besarnos hasta desgastarnos nuestros labios, y ver en tu rostro cada día, crecer esa semilla, crear, soñar, dejar todo surgir, aparcando el miedo a sufrir… Te quiero, chica de los cojones. &nbsp; <br><br>DANIEL cuelga. OSKAR se caga en todo lo que se menea. &nbsp; <br><br>OSKAR: Me cago en todo lo que se menea. <br>CURRO (Visiblemente emocionado): Eres Daniel Sánchez Ubago. <br>ANTONIO (Idem): Daniel Sánchez de María. &nbsp; <br><br>DANIEL por fin sonríe.
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<title><![CDATA[NOes]]></title>
<description><![CDATA[
NO me hagas fotos. <br>(...) <br>NO me mires con detalle. <br>(…) <br>NO puedo moverme. <br>(…) <br>NO estoy preparada. <br>(…) <br>NO sé cómo empezó todo esto. <br>(…) <br>NO pienso cambiar. <br>(…) <br>NO me esperes. <br>(…) <br>NO puedo pensar. <br>(…) <br>NO puedo tomar decisiones. <br>(…) <br>NO sé cómo terminará todo esto. <br>(…) <br>NO me amenaces. <br>(…) <br>NO te das cuenta de nada. <br>(…) <br>NO quiero hablar. ¿Para qué? Ya has aprendido a juzgarme, da igual lo que diga. <br>(…) <br>NO me gusta que me robes frases. <br>(…) <br>NO me hace gracia. <br>(…)<br>NO me digas cosas bonitas. <br>(…) <br>NO te digo tantos noes. <br>(…) <br>NO los cuentes... <br>(…) <br>NO pienso reírme. <br>(…) <br>NO me contradigo. <br>(…) <br>NO me río aunque lo parezca. <br>(…) <br>NO estoy hablando aunque lo parezca. <br>(…) <br>NO te estoy mirando aunque lo parezca. <br>(…) <br>NO estoy posando para la foto aunque lo parezca. <br>(…) <br>NO te estoy tocando aunque lo parezca. <br>(…) <br>NO te estoy besando aunque lo parezca. <br>(…) <br>NO te muevas. Quédate ahí. Quédate ahí. Quédate ahí.<br>(…) <br>(…) <br>(…) <br>(…) <br>(…) <br>NO estoy aquí aunque lo parezca. <br>(…) <br>NO sé donde estoy… <br>(…) <br>NO estoy… <br>(…) <br>NO sé… <br>(…) <br>NO soy… <br>(…) <br>(…) <br>(…)<br>(…) &nbsp;<br>¿Puedo poner esta foto en mi blog? <br>(…) <br>(…) <br>SÍ.<br>(…)<br>]]></description>
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<title><![CDATA[El amor existe porque el tiempo se agota]]></title>
<description><![CDATA[<P>¿Qué pasaría si te quedaran cinco minutos de vida? No, no estás enfermo, simplemente te vas a morir. Y lo sabes. ¿Qué harías si sólo hubiera una persona a tu lado? Nadie más. Una persona a la que no conoces, que también va a morir, y también lo sabe. ¿Como puede ser de grande el vínculo que se cree entre esas dos personas en tan poco tiempo? &nbsp; <BR><BR>¿Qué harías? ¿Lucharías, te aferrarías a la vida, gritarías, llorarías? Yo además de todas esas cosas, lo que haría sería enamorarme de la otra persona, profundamente. Creo que hasta me daría igual el sexo (en todos los sentidos). Sólo querría amar, y lograr ser amado. En cinco minutos. &nbsp; <BR><BR>Este es la situación que planteo en mi nuevo corto. Sí, otro corto, ¿qué pasa? Una comedia romántica futurista y apocalíptica, que transcurre en los albores del fin del Planeta Tierra. &nbsp; <BR><BR>Mi madre dice que nunca he estado enamorado de ninguna de mis novias "oficiales". Mi psicólogo dice todo lo contrario, que he estado enamorado de todas, de maneras muy diferentes, pero enamorado. Lo peor es que yo creo que los dos tienen razón. &nbsp; <BR><BR>Conocí a Ara a los diez años. Era nueva en la clase. Entró y pensé: "parece Blancanieves". Y me enamoré. "Esta es para mí, tiene que ser para mí", fantaseé. Y lo conseguí. Siete años después. A los diecisiete años empezamos a salir juntos. Supuestamente era para toda la vida. Todo el mundo lo pensaba. Ara lo pensaba. Yo lo pensaba... Ahora Ara tiene dos preciosas niñas y está felizmente casada… con otro. Duramos cuatro años y medio juntos. &nbsp; <BR><BR>A partir de entonces sólo supe involucrarme sentimentalmente (de verdad) en relaciones terminales, imposibles, perecederas, con fecha de caducidad. Para protegerme de la fantasía, que aún permanece grabada con letras de fuego en mi pecho, del amor verdadero, único y eterno. "Como el de mamá, ¿no?", me decía mi puntilloso psicólogo con su acento argentino. &nbsp; <BR><BR>Bárbara era (es) americana, de Flint, Chicago, sí de donde es Michael Moore, de esa ciudad tan deprimente que salía en Bowling for Columbine. Estaba en Madrid de intercambio, estudiando Bellas Artes. Iba a estar un mes y medio. Por eso me enamoré de ella. Porque se iba. Por eso y porque había sido jefa de las cheerleaders en su High School y me daba mucho morbo. Luego se fue. Y lloramos mucho, porque ya no nos íbamos a ver nunca más. Pero ella volvió. Y luego fui yo, sí, a Flint. Y luego quedamos en medio. Y así estuvimos casi dos años. &nbsp; <BR><BR>Con Sole empecé a salir porque me iba. Le dije: "Yo dentro de cuatro meses me voy a Nueva York un año, y me quiero ir libre de compromiso". Ella dijo: "Vale". Y mantuvimos una relación porque se iba a acabar. Transcurridos los cuatro meses, Sole se vino a Nueva York. "Vente, pero un par de semanas, de vacaciones, me ayudas a instalarme, y luego ya cada uno sigue su vida". Se quedó todo el año. Estuve tres años con Sole. Ahora tiene un hijo precioso y está felizmente casada… con otro. &nbsp; <BR><BR>La primera noche que conocí a Eva, pensé: "Somos absolutamente incompatibles. Nuestra relación nunca podría funcionar. Es imposible". Y como no iba a funcionar, como no iba a ningún lado, pues me dije: "Disfrutemos lo poco que va a durar, ¿no?". Estuvimos juntos tres años y algo. Los más intensos de mi vida sin lugar a dudas… &nbsp; <BR><BR>Y ahora… Ahora mismo… Pues eso… Bah, si esto no va a durar…Para qué agobiarse…Disfrutemos… Así soy yo, un animal peligroso… &nbsp; <BR><BR>No es una cuestión de miedo al compromiso. Sino todo lo contrario, al exceso de compromiso, a lo mucho que me involucro. A que me entrego tanto, que sólo puedo hacerlo si pienso que va a ser por un breve espacio de tiempo. Claro que luego me pongo, y ya que está todo bien, pues seguimos una semana más, ¿no? Y otra, y otra… &nbsp; <BR><BR>Si pensamos que algo va a ser eterno, que siempre va a estar ahí, nunca lo cogeríamos. No lo elegiríamos. Siempre nos tomamos los yogures que están a punto de caducar, o incluso ya caducados. Si hubiera un yogur que nunca caducara, nunca nos lo comeríamos. Seguiría de por vida en la nevera mientras consumimos los otros. A no ser que fuera el único, el último. Y aún así pensaríamos: bueno, mejor lo guardo, no me lo como, por si acaso. Porque nunca se sabe cuando lo vas a necesitar de verdad. A ver quién tiene cojones de consumir algo de tanto valor. Yo no, desde luego. A no ser que me queden cinco minutos de vida y no haya nada (nadie) más alrededor. &nbsp; <BR><BR>Por eso el corto se llama: "El amor existe porque el tiempo se agota". Claro que también pensé en llamarlo: "El amor se agota porque el tiempo existe". Lo peor de todo es que creo que las dos frases tienen razón.</P>
<P><BR><IMG height=278 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/el_amor2pq.jpg" width=345></P>]]></description>
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<title><![CDATA[Que cada perro se lama su pijo]]></title>
<description><![CDATA[
Mis películas (las cortas y la larga) son de gente hablando. Para qué nos vamos a engañar. No paran de hablar. Cualquiera que repase <span style="font-style: italic;">AzulOscuroCasiNegro</span> se dará cuenta de que casi todas las secuencias son de dos personajes hablando. Voy alternando, eso sí, primero Jorge con su padre, luego con Antonio, luego con Paula, luego con el Sean, luego con Natalia, y vuelta a empezar. Seré repetitivo, pero muy ordenado. Y entre medias de vez en cuando les pongo a correr un poco, o a besarse, o a hacerse masajes con paja, para que los actores no me engorden demasiado durante el rodaje, pero vamos, que se la pasan sentados casi toda la película desnudando sus almas. ¿Y por qué hago esto? No es por capricho. Es para crear conflicto. Cosa que para las películas está de puta madre, pero para nosotros no tanto. &nbsp; <br><br>Creo que hablar es uno de los grandes males de hoy día. Sobre todo de las parejas occidentales urbanitas con ciertas inquietudes culturales y/o existenciales (o sea, el 99% de la gente que lee este blog). Se analiza todo demasiado. Se busca la comprensión, la ultra comunicación, la armonía absoluta. Compartamos nuestros problemas, nuestros deseos, nuestros miedos. Vamos a ser maduros, porque eso nos hará más fuertes y llevará la relación a un estado de máxima plenitud. Y una mierda. Hurgar sólo sirve para erosionar. Buscar sólo sirve para encontrar cosas que no queremos. Dejemos de hablar. &nbsp; <br><br><div style="text-align: center;"><span style="font-style: italic;">Te quiero. <br>Y yo a ti. <br>(Hasta aquí deberían durar todas las conversaciones entre una pareja, y luego a follar, o a dormir, o a ver la tele. Pero como después de follar, antes de dormir o mientras vemos la tele es importante mostrar interés por tu pareja… La conversación sigue:) <br>¿Eres feliz? <br>¿Qué? <br>Que si eres feliz. <br>Feliz, qué palabra más delicada, ¿no? <br>Yo sí estoy feliz. <br>¿Ah, sí? <br>Sí. Soy muy feliz contigo aquí y ahora. <br>Yo también. (Un beso. Un silencio. Un buen momento -tal vez el último- para parar. Pero…) <br>¿Aquí y ahora? O sea que hay momentos en los que no eres feliz… <br>Yo puedo dar mucho más. Puedo darte mucho más. A nuestra relación. <br>¿Y por qué no lo haces? <br>Porque hay cosas. <br>¿Cosas? ¿Qué cosas? <br>Cosas que se pueden mejorar… Siempre hay cosas que mejorar, ¿no? <br>Sí, supongo. <br>Pues ya está… Pero yo estoy muy bien. <br>Y yo. <br>(Y como somos todos muy maduros, occidentales y profundos…) <br>¿Y qué cosas? <br>¿Qué? <br>¿Que qué cosas se pueden mejorar? <br>Pues no sé. Muchas. <br>¿Muchas? Menos mal que eres feliz… <br>Pero no te enfades, amor. Sólo estoy siendo sincera. Porque quiero que esto funcione. Para mí es muy importante. <br>No, si no me enfado. Si tienes razón. Claro que hay cosas que se pueden mejorar. ¿Quieres hablar de ellas, cariño mío? &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <br>Claro. Venga, tú primero. <br>No, tú, que tienes muchas…<br><br></span></div>Proyectamos en nuestra pareja nuestras carencias, esperando que las solucione, las cubra. Y a la vez queremos darle lo mismo a cambio. Proteger, proveer, sentirnos importantes, únicos. Crear nexos de unión inexpugnables, tender puentes de comprensión, establecer una base sólida que aguante durante muchos años, olvidándonos que nos movemos en terrenos pantanosos, frágiles, que no soportan tanto peso, ni por supuesto, tanta palabra. &nbsp; <br><br>Abogo por recuperar viejas costumbres cada vez más en desuso, como casarse antes de conocerse, comprarse un perro (juro que esto no va por David Serrano), ir mucho al cine, tener hijos (esto tampoco)… Porque ya que nosotros no tenemos salvación posible, es nuestro deber repoblar la tierra de seres libres de los traumas que nos generaron nuestros padres. Y enseñarles ya desde muy pequeñitos (que es cuando más y mejor se absorben las enseñanzas) entre potito y potito: Que si ves a tu pareja rara contigo, distante, NO preguntes. Que si cambia sospechosamente sus hábitos cotidianos, sonríe, pero NO preguntes. Que si no quiere follar, ya sabes lo que tienes que hacer, pero NO preguntes. Que si la ves llorar, regálale flores, pero NO preguntes. "Hijo, de mayor ante cualquiera de estas adversidades, tú cierra los ojos, no quieras enterarte, porque seguro que no es nada bueno para ti. ESPERA. Y ya verás, como un día, sin más, tu amor se acurrucará a tu lado en la cama, y te dirá: "Te quiero". Y tú sólo debes contestar: "Y yo a ti". Y nada más, por favor. Entiendes, ¿hijo mío? Y vamos a terminar ya de una vez el potito. ¡Mira, mira, el avión, el avión! ¡Abre la boca, que va a aterrizar…!". &nbsp; &nbsp; <br><br><br><span style="font-style: italic;">PIE DE FOTO: El otro día le pregunté a David, ¿por qué no has sacado una foto de tu perra en el blog? Y me contestó; "Es que no tenemos cámara". Así que me llevé la mía e hice esta foto para presentaros de parte de David y Sandra a Ava. Y ya de paso, para ilustrar un dicho popular que mi abuelo usaba mucho (y que también debéis inculcar a vuestros bebés): "Que cada perro se lama su pijo".</span>
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<title><![CDATA[INTERMEDIO. Visite nuestro bar.]]></title>
<description><![CDATA[
<p class="MsoBodyText"><b style=""><i style=""><span lang="ES-TRAD"></span></i></b><span lang="ES-TRAD"><o:p></o:p>"No me digas adiós, ni se te ocurra  decirme adiós. Dime hasta mañana. Hasta luego. Ciao, como mucho. Pero adiós  nunca. Si me dices adiós, igual me muero. O peor, igual te mueres".</span></p>        <p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><o:p>&nbsp;</o:p>Un día Luis Bravo se enfadó conmigo y me  dijo: "<i style="">muérete</i>". Y yo, que ya desde  mi más tierna infancia creía en el poder de la palabra, pensé que me iba a  morir. Qué mal lo pasé aquella noche. Al día siguiente, Luis Bravo ya no estaba  enfadado y yo no estaba muerto. Eso debió servirme de lección para darme cuenta  de que lo que la gente dice siempre está condicionado por su rabia, sus miedos,  sus complejos, sus frustraciones y qué sé yo cuántas cosas más. Pero que rara  vez tiene que ver con la realidad, y mucho menos con la clarividencia. </span></p>        <p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><o:p></o:p>Pues no, no debí asimilar aquella valiosa  información que la vida me puso en bandeja de plata, porque recuerdo  perfectamente que por aquel entonces (tendría unos once años) cada noche, antes  de irme a la cama, iba al salón a despedirme de mis padres, les daba dos besos  y les decía: "hasta mañana". Y si por lo que sea ellos respondían: "adiós,  hijo, que descanses", yo volvía a los cinco minutos con cualquier excusa y me  despedía de nuevo. Así hasta que consiguiera que NO dijeran adiós, porque para  mí adiós significaba MUERTE. Vete tú a saber por qué. Lo peor de todo es que yo  no tenía la capacidad de confesarles a mis padres la verdad. Pedirles que por  favor no me dijeran ADIÓS. En tal caso, ellos obviamente no me lo hubieran  vuelto a decir. Pero no, yo callado, sufriendo en silencio, abrumado, ansioso por  no oír aquella palabra una y otra vez.</span></p>        <p class="MsoBodyText"><span lang="ES-TRAD"><o:p></o:p>"No me digáis adiós, ni se os ocurra  decirme adiós. Decidme hasta mañana. Hasta luego. Ciao, como mucho. Pero adiós  nunca. Si me decís adiós, igual me muero. O peor, igual os morís".</span></p>        <p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><o:p></o:p>Las películas suelen tener unas seis  bobinas. Cada bobina dura en torno a los veinte minutos. Antes (mucho antes) en  los cines había INTERMEDIO (con mayúsculas). Solía ser después de la tercera  bobina. Es decir, a los sesenta minutos, justo en mitad del segundo acto,  cuando la cosa estaba de los más emocionante. De repente se encendían las  luces, te sacaban de los sueños, de la ficción y te daban un bofetón de  realidad en forma de un cartel que rezaba: "<i style="">INTERMEDIO.  Visite nuestro bar</i>". Y todos, hipnotizados por aquel cartel, corríamos al bar,  para gastarnos el poco dinero que nos quedaba. Supongo que para acortar la  espera hasta que las luces se volvieran a apagar y siguiera la ficción, o la  realidad soñada.</span></p>        <p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><o:p></o:p>No escribo. No estoy escribiendo. Sé que  debería. Vaya donde vaya la gente me pregunta: "<i style="">¿Qué tal, estás escribiendo? ¿Cómo va el guión? ¿Cómo va ese segundo  largometraje?</i>". Oskar está muy nervioso (se siente culpable porque le  escribí a él un guión en vez del mío), y Elías (mi gran León Siminiani), y  Antonio de <st1:personname productid="la Torre" w:st="on">la Torre</st1:personname>  (que tiene un papel asegurado), y mis padres (esos que me decían repetidamente  adiós), y ni os cuento mi productor, Jaf (que tanto ha apostado por mí). Y  mucha más gente que me quiere, que están muy nerviosos porque no me concentro. <i style="">"¿Pero qué te pasa, estás agobiado, estás  presionado, estás bloqueado?</i>". Y yo les miro, muy tranquilo y confiado,  cosa que les exaspera aún más, y les digo que lo tengo todo en la cabeza, que  está ahí, que lo tengo clarísimo. Y ellos: "<i style="">pues  coño, escríbelo, deja de escribir en tu puto blog, y ponte a lo que hay que  ponerse</i>".</span></p>        <p class="MsoNormal"><span style="font-family: Times;" lang="ES-TRAD"><o:p></o:p></span><span lang="ES-TRAD">Pero es que hay algo de lo que no se han  dado cuenta. No es culpa de ellos, claro, es culpa mía, que ya desde mi más  tierna infancia me cuesta decir (pedir) las cosas. Y es que estoy en el  INTERMEDIO. Estoy en el bar. Estoy esperando. Me estoy avituallando. Estoy VIVIENDO.  Porque coño, si no vivo un poco, no puedo escribir. Si no me enredo en la  realidad, no puedo imaginar. Si no me rodeo de obstáculos, no puedo correr. Si  no tengo objetivos, no puedo triunfar (o fracasar). Si no se apagan las luces  no puedo continuar con el maldito (bendito) segundo acto.</span></p>        <p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><o:p></o:p>Mientras, los ansiosos de <i style="">MicroFicciónCasiRealidad</i>, podéis visitar  la web del<span style="">&nbsp; </span><i style="">notodofilmfest.com</i> y ver mi <b style=""><i style="">PENE</i></b> y el de mi gran (Elías) León  Simiani, que no deja de ser el mismo.</span></p>    <p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><o:p>&nbsp;</o:p></span></p>    <p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><o:p></o:p></span><span style="font-size: 12pt; font-family: Times;" lang="ES-TRAD">PIE  DE FOTO: Ya que David (Serrano) no se anima a poner una foto de su perro, he  decidido conseguir yo uno y hacerme esta instantánea, por aquello de seguir  desnudándome.</span></p>
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<title><![CDATA[Óvalo]]></title>
<description><![CDATA[
Todo personaje protagonista de una película que se precie tiene un arco. Un viaje. Empieza en un sitio y termina en la otra punta, alejado del punto de partida. A lo largo de la película ha aprendido la LECCIÓN. Menuda falacia. ¿no? Y nosotros salimos del cine emocionados, conmovidos, arengados, ¿para qué? Para volver a nuestras vidas y volver a cagarla una vez más. El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Otra falacia. ¿Dos veces? ¿No serán dos docenas de miles de veces? ¿No estamos toda la vida dando vueltas sobre nosotros mismos? Con la ilusión de que avanzamos, de que vamos a algún sitio, pero luego, volvemos al mismo sitio de siempre, dándonos las mismas hostias de siempre. No sé por qué cojones estoy generalizando cuando en realidad estoy hablando de mí mismo. &nbsp; <br><br>Así que voy a dejar de generalizar y hablar en primera persona. Y decir: NO APRENDO. Lo digo así, en voz alta. Igual es mejor asumirlo. "Hola, soy Daniel, y siempre me repito. Siempre caigo en los mismos errores. NUNCA APRENDO". No sé, igual así descanso un poco. Dejo de macharme tanto. Lo asumo y ya está. Hay gente que se da a las drogas, yo me doy a la repetición. &nbsp; <br><br>El conocimiento profundo que he adquirido de mi propio ser después de más de quince años de psicoanálisis me ha valido para escribir personajes (más o menos) profundos, (más o menos) interesantes, que se enfrentan a sí mismos y a sus fantasmas, que fracasan, que se levantan, que luchan y al final superan sus obstáculos. O al menos los asumen y emprender un nuevo camino hacia delante. O hacia la derecha. O hacia la izquierda. Mis personajes tienen arco. Yo no tengo arco. Yo sé lo que me pasa, por qué hago lo que hago, por qué siento lo que siento. Puedo diferenciar entre mis deseos, mis necesidades, mis dependencias, mis anhelos, mis virtudes, mis defectos. Me he enfrentado a mí mismo muchas veces, cada día. ¿para qué? Para NADA. Bueno, sí, para darme cuenta de que soy una circunferencia, o mejor dicho un óvalo, que es más indefinido. &nbsp; <br><br>No estoy negativo. Sólo realista. Y no estoy criticando el psicoanálisis. Para nada. Bendito sea. Y bendito Mario, mi psicoanalista. Lo que estoy criticando es a mí mismo. Bueno, no me estoy criticando, me estoy definiendo a mí mismo. &nbsp; <br><br style="font-weight: bold; font-style: italic;"><span style="font-weight: bold; font-style: italic;">Óvalo.</span> <span style="font-style: italic;">(Del lat. ovum, huevo, por la forma). 1. m. Curva cerrada, con la convexidad vuelta siempre a la parte de afuera, de forma parecida a la de la elipse, y simétrica respecto de uno o de dos ejes.</span> &nbsp; <br><br>"Hola, soy Daniel, y soy un óvalo y encima sólo tengo un eje. Soy un huevo. Un huevo plano". &nbsp; <br><br>De pequeño me daba vergüenza ser daltónico. Luis Bravo, sentado a mi lado, me decía: "Pásame el marrón". Y yo miraba agobiado los lápices de colores delante de mí, sin saber cual éra. Y le contestaba: "Cógelo tú mismo". Y él insistía: "Si lo tienes delante tuyo". Y yo, que de pequeño era mucho más valiente e incauto que ahora, me la jugaba, cogía un lápiz (el que yo creía que era marrón) y se lo daba. Y Luis Bravo se reía de mí porque le había dado el verde. Y yo me traumatizaba. &nbsp; <br><br>Ahora estoy encantado de ser daltónico. De hecho lo voy proclamando a los cuatro vientos. Me hace sentir único y diferente, con mi propia visión del mundo y sus colores. Igual es hora de empezar a estar orgulloso de ser un óvalo, de ser una figura geométrica sin definir, con sólo un eje de simetría, que gira, que gira, que no avanza, que no avanza, que se repite, que se repite, que se repite… Basta ya de vergüenzas y de traumas… Hagamos apología de la repetición. ¿Quién se apunta al Movimiento Ovalístico? &nbsp; <br><br>Nota: La foto está tomada el 23 de marzo en la Suite Liszt del Hotel Astoria, en Bruselas, donde la buena gente de Cineart me tuvo encerrado durantes más de dos días haciendo entrevistas (repitiéndome). Si vamos a quitarnos vergüenzas, hagámoslas de dos en dos.
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<title><![CDATA[Segundo acto]]></title>
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Todo el mundo sabe que el segundo acto es el más complicado de escribir. Empezar una historia es fácil. Basta una imagen evocadora, una anécdota, un encuentro, una mirada, un programa de confesiones vespertino para encontrar la chispa necesaria para encender la imaginación. Cuántas veces hemos visto algo y hemos pensando: Aquí hay una película. Pero claro, luego hay que desarrollarla. Y justo ahí es donde entra en juego el maldito segundo acto. Sí, ese, el de los obstáculos. Porque el tercero también es bastante fácil de escribir. El tercero es el final, y el final sólo puede acabar de tres maneras: bien (en el caso de una comedia), mal (en el caso de un drama), o que bienregularcasimal (en el caso de una comedia dramática). &nbsp; <br><br>Y para colmo el segundo acto es el más largo de todos. Supuestamente dura el doble que el primero y el tercero. A ver cómo narices lo rellena uno, cómo creas conflicto, mantienes el interés, haces que avance la trama… Puf, cuánto trabajo. Y es que claro, si lo piensas, nuestras propias vidas son básicamente un segundo acto. Primer acto: naces. Tercer acto: mueres. Y todo lo que hay en medio es un (esperemos) larguísimo segundo acto. &nbsp; <br><br>Encima todos sabemos como va a terminar, no sólo nuestra vida, sino cualquier película. Rara vez no intuimos ya desde el principio (incluso desde el trailer o el póster) cuál va a ser el devenir del protagonista. Por eso, como en la vida misma, el objetivo básico del segundo acto es tratar de hacerle olvidar al espectador el previsible final. Yo creo que para conseguirlo la clave es la contradicción. Un segundo acto tiene que estar plagado de situaciones y frases contradictorias que te desconcierten, engañen, ilusionen y confundan. Por ejemplo, en la típica película chico conoce chica (o cualquiera de sus variantes), habría que poner frases como estas, una detrás de otra, casi sin dar respiro: &nbsp; <br><br><span style="font-style: italic;">No sé si quiero tener pareja. </span><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">¿Me vas a invitar a cenar o qué? </span><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">Piensa en los besos que antes no tenías, sin contarlos. </span><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">Sabes que lo nuestro es imposible, ¿no? </span><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">Lávame las bragas, anda... </span><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">No nos podemos ver todos los días. </span><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">Me haces sonreír, olvidar, volar, soñar, vivir. </span><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">No creo en el amor eterno. </span><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">Te echo de menos. </span><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">No quiero nada. </span><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">Lo quiero todo. </span><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">Está nublado. </span><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">De pensarte a extrañarte y más tarde a esperarte. </span><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">Qué guapo estás cuando estás triste en la playa. </span><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">¿He salido ya de tu cabeza? </span><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">Tú me has creado esta necesidad. </span><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">Nunca debí darte aquel primer beso. </span><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">No me odies. </span><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">No me ames. </span><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">Te quiero. </span><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">No te creas todo lo que digo. &nbsp; </span><br style="font-style: italic;"><br>Y ya está, ya tienes tu comedia romántica, o tu drama. Según como quieras, o te dejen los personajes que termine. Porque al igual que en las personas, los sentimientos de los personajes también son en ocasiones caprichosos, efímeros, superficiales y, por fortuna, incontrolables. &nbsp; <br><br>Estas son las pequeñas reflexiones que hago mientras voy en tren, ojeando una revista con una chica en portada que me mira y me hace pensar: aquí hay una historia. Por lo menos el comienzo. Y me pongo a leer las declaraciones de la chica, para olvidar que me estoy alejando de las cosas que quiero. O acercando, quien sabe. ¿Veis? Contradicción, la pura esencia del segundo acto. De la vida.<br>
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<title><![CDATA[13 meses]]></title>
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Se me ha pasado el aniversario de mi blog. Lo empecé el 15 de febrero del 2006. Iba a hacer un post especial, para celebrarlo y esas cosas. Y ahora ya pasado un mes. Pero nunca es tarde si la dicha es buena, y he decidido celebrar el decimotercer mes de mi blog. ¿Y cómo lo voy a hacer? En el último post hablo de lo mentiroso que soy, pues bien, en este post voy a ser absolutamente sincero. Esa es mi manera de escribir algo especial. Así que allá voy: &nbsp; <br><br>Yo empecé este blog como vía de promoción de mi película. Así, tal cual. En una película que no cuenta con un gran presupuesto para promoción, cualquier pequeña iniciativa cuenta. Y mi simpatía natural y gracejo al escribir (he dicho que iba a ser sincero) pues parecía algo de lo que aprovecharse para captar cierta atención, y más en una web como clubcultura.com, que se ha hecho su merecido hueco en internet. &nbsp; <br><br>David Serrano empezó su blog exactamente por los mismos motivos. Lo que pasa es que el muy cabrón encontró una manera original para poder decir exactamente lo que estaba haciendo y sintiendo, guionizando (ficcionando) la realidad. Para poder precisamente acercarse más a ella. Ser más sincero. &nbsp; <br><br>Es como cuando estás escribiendo un guión y encuentras una terrible incongruencia o contradicción y no sabes, o no quieres, solucionarla. Yo siempre opto por ponerla encima de la mesa, verbalizarla, que algún personaje la cuestione, antes de que lo haga el espectador. La trampa sigue estando ahí, pero al ser visible, parece menos tramposa. A la gente en el fondo no le jode que se la cuelen o que la engañen. Lo que la jode es que la tomen por tonta. &nbsp; <br><br>Hasta casi seis meses después de empezar mi blog, el 07/08/06 para ser exactos, no escribí el primer post que no tuviera nada que ver con la película. No se mencionaba ni directa ni indirectamente. En ese post, titulado <span style="font-style: italic;">"El día que John Wayne mató mi infancia"</span>, contaba varios de mis traumas de la infancia que marcaron inexorablemente mi vida. Podría decir (y mentir) que en esos seis meses no hubo en mi vida más que la película. Pero no, muchas cosas estaban pasando, más importantes diría yo, y definitivamente más dolorosas. Y ya que no me atrevía a hablar de ellas, opté por hablar del pasado. &nbsp; <br><br>Es como cuando empecé a ir al psicoanalista, que al principio me dedicaba a hablar de la periferia de mi adolescencia (esta frase también es robaba, maldita sinceridad), y no me adentraba en los barrios chungos de mi psique. Necesité varios años para ir desarmándome, hasta que un día, harto de mí mismo, decidí empezar a contar las cosas tal y como las sentía, a ser cruelmente sincero conmigo mismo. Y empecé a avanzar, poco a poco, pero a avanzar. &nbsp; <br><br>Ahora ya casi no hablo de la película. Casi no he comentado los Goya, ni los festivales, ni los países por los que paso. Y si lo hago suele ser más que nada para hablar de cualquier cosa menos de la película. Y no es que esté hasta los cojones de la película, porque a uno siempre le da placer regodearse en sí mismo, sus logros, los aplausos, el cariño, incluso las críticas. Tener atención, en definitiva. Eso está de puta madre y es sumamente adictivo (maldita sinceridad). Pero tenía la necesidad de hablar de mi vida personal, de sentir en mí el mismo cariño que la gente mostraba por la película. De escribir del presente incómodo, que ya empezaba a ser pasado. De llorar un poco, sí, claro. De quejarme. De reírme. De pedir. De buscar. De usarlo para uso y disfrute personal. De terapia. &nbsp; <br><br>Luego un día Diego Salazar, gran tipo con mucho talento e iniciativa, promotor y cerebro detrás de este blog, bajo petición mía me contó el número de visitas que recibía. Craso error. Me acojoné, no sabía que hubiera tanta gente interesada. Qué de puta madre, por una parte. Qué presión, por otra. Cuánta gente a la que intentar cautivar una vez por semana, más no, porque coño, aunque no lo parezca, mi tiempo me lleva cada post que escribo, aquí no hay nada improvisado. &nbsp; <br><br>Y a la vez que me empezaba a invadir cierta responsabilidad (más aún de la que traigo de fábrica), o justo por ese motivo, me di cuenta de que lo todo que escribía empezaba a adquirir mayor relevancia. No sé muy bien si por el éxito de la película, los Goya, o todo junto. Y de repente es: joder, cómo se toma la gente las cosas, ¿no? Si antes decía lo mismo y a nadie le importaba… &nbsp; <br><br>Al principio tampoco entraba mucho al trapo de los comentarios. Los leía (y leo), claro que los leía (y leo), y varias veces cada uno. No tenéis ni idea de lo importantes que son para mí. Pero no solía contestarlos. Hasta que un día empecé a interactuar más con todos vosotros. A jugar en el buen sentido (nunca manipulador) de la palabra. A dejarme influenciar. A mojarme. Joder, algunos practican deportes de alto riesgo, otros practicamos la escritura interactiva. Y ahora, aquí estoy, celebrando mi decimotercer mes de blog, y me da por empezar a ser sincero. Parece que empiezo a avanzar, no sé hacia donde, pero avanzo. Qué vértigo. &nbsp; <br><br>David Serrano me dio en los morros al hacer en su primer post todo lo que a mí me ha costado muchos meses. Es decir: mezclar realidad y ficción, ser sincero e interactuar con sus seguidores. Y eso, que me pregunto: ¿Qué será del blog de David Serrano dentro de un año? ¿Qué será de mi blog dentro de un año? O mejor, dentro de 13 meses… &nbsp; <br><br>Quiero dedicar este post a una persona que sigue el blog. Sólo a una. Yo ya he decidido la mía, pero cada uno de vosotros podéis decidir la vuestra. Porque en este blog, aunque la pelota sea mía, jugamos todos.
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<title><![CDATA[Mentiroso y ladrón]]></title>
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Yo miento mucho. Y soy un ladrón. Lo llevo en la sangre ya desde pequeño. "¿Qué llevas debajo de la camiseta?", me dijo un guardia de seguridad a la salida de un supermercado cuando tenía ocho años. Y yo: "Nada". Y levanté las manos como si me apuntara con una pistola, haciendo aún más evidente el bulto debajo de mi camiseta. Era una Pantera Rosa y un Tigretón que había mingado antes de un partido del Real Madrid. Obviamente me castigaron sin ir a verlo. Soy un mentiroso, un ladrón y un acaparador, porque igual si sólo hubiera cogido un pastelito no se hubiera notado tanto. Pero aquello no me amedrentó, porque los grandes ladrones no se vienen abajo ante el primer contratiempo. Ahora mismo llevo puestos unos pantalones que robé en El Corte Inglés hace cuatro años. Y las pilas alcalinas de los supermercados siempre acaban en mis bolsillos así como quien no quiere la cosa. &nbsp; <br><br>Pero no sólo robo cosas materiales. El otro día robé una frase. En un supermercado precisamente. Una frase muy ingeniosa. Al principio la odié porque no se me había ocurrido a mí. Y me jodió mucho. En parte por eso la robé. Y me la comí antes de salir del supermercado, para evitar que el guardia jurado me detuviera. Me la comí y no dejé rastro de la frase. Y salí del supermercado impune. &nbsp; <br><br>"Las cosas buenas nunca están de oferta". Esa era la frase. Se la dijo el que atiende en la frutería a la reponedora que estaba colocando las ofertas del 3x2. Ella estaba trabajando, concentrada en su tarea, cuando notó la intensa mirada del frutero. Ella se frenó, le miró y le dijo: "¿Qué pasa, qué miras?". Y él, sin desviar la mirada, con absoluta firmeza y encanto, le contestó: "Las cosas buenas nunca están de oferta". Ella recibió la frase con la misma firmeza y encanto. Luego siguió colocando los carteles de oferta con una amplia sonrisa, y él vendiendo fruta, haciendo planes de futuro con la reponedora. Y justo ahí, en ese descuido de felicidad ajena, fue cuando robé la frase.&nbsp; <br><br>En realidad no sé para qué la quiero. No creo que la use nunca. Es que fuera de contexto como que no tiene sentido. Pero no sé, no pude evitarlo. En parte por la admiración que me provocó la sinceridad del chico. Esa chispa, ese impulso, que te hace ponerte en marcha, simplificar, acotar y atacar. &nbsp; <br><br>¿Por qué pierdo tanto el tiempo? ¿Por qué me lo pienso todo tanto? ¿Por qué no soy más sincero? Si es que ya lo he dicho, además de ladrón, soy muy mentiroso. Y no sólo digo mentiras, sino que escribo muchas mentiras. No puedo evitarlo. Claro que no he borrado la primera secuencia de mi segunda película. Ni pienso. Me encanta. Es más, ni siquiera tuve el amago de hacerlo. Lo que sí es cierto es que miento en la forma para ser sincero en el fondo. Porque lo que sí que es cierto es que me da un miedo atroz decepcionar. Y claro que me importa mucho la opinión de mi prima Ana de Masegoso, Palencia. Y la de todos vosotros. Por eso miento. Me importa tanto que a veces me da por ensalzar, alterar, condimentar ciertos pensamientos o acontecimientos de mi vida para que sean más interesantes. &nbsp; <br><br>Pero también miento porque no lo cuento todo. Me callo muchas cosas. Cosas que me encantaría escribir y expresar. Pero me da miedo, porque esto no es un diario, esto es para que la gente lo lea. Y soy capaz de escribir un post sobre los deseos y las necesidades sin tener cojones de expresar claramente cuáles son esos deseos y necesidades. Por miedo a que lo que escriba pueda afectar a personas a las que quiero, o molestar a personas a las que respeto, o irritar a desconocidos. Por eso miento casi siempre. &nbsp; <br><br>Así que al final el margen de maniobra que me permito en mi propio blog es bastante reducido. Como en la vida misma. Lo cual me hace cuestionarme el blog en sí mismo. Y la vida en sí misma. Mi vida… Pero entonces alguien en un supermercado me recuerda que en se puede simplificar, acotar y atacar, y sobre todo, ser más feliz. Y miro a mi frase recién robada, y en un arrebato de coraje, le digo: "Tranquila, que te voy a usar, ya que te he robado, te voy a hacer mía. Te voy a usar. Así, tal cual…". Y la uso, claro que la uso. El problema es que la uso para alguno de mis guiones, no en mi vida. Y eso como que es trampa, ¿no? &nbsp; <br><br>¿Veis? Lo he vuelto a conseguir. He vuelto a escribir otro post sin hablar de lo que realmente quiero hablar. ¿O sí? No sé, entre tantas mentiras y frases robadas me hago un lío.<br>
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<title><![CDATA[Fin del primer acto]]></title>
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<span style="font-weight: bold;">INT. CASA DE DANIEL. DIA.</span><br><br>Elías lleva un buen rato tratando de disuadir a Daniel. ¿De qué? &nbsp; <br><br>ELÍAS: Bórralo.<br><br>DANIEL: ¿Cómo que bórralo? No puedo. &nbsp; <br><br>ELÍAS: Hace dos días ese deseo no existía en tu cabeza. &nbsp; <br><br>DANIEL: No es un deseo, es una necesidad. &nbsp; <br><br>ELÍAS: Bueno, hace dos días esa necesidad no existía en tu cabeza, ¿verdad? &nbsp; <br><br>DANIEL: Verdad. &nbsp; <br><br>ELÍAS: Pues ya está. Te la has creado tú mismo de la nada. &nbsp; <br><br>DANIEL: Pero si estoy bien con mi necesidad, déjame en paz. &nbsp; <br><br>ELÍAS: No, no estás bien. Estás tenso y duermes mal. &nbsp; <br><br>DANIEL: Siempre duermo mal. &nbsp; <br><br>ELÍAS: Pues peor. O sea que fuera. Borra. &nbsp; <br><br>DANIEL: ¿Y no será mejor que intente satisfacer esa necesidad? &nbsp; <br><br>ELÍAS: Vale, pues sí, venga. Hazlo. &nbsp; <br><br>DANIEL: Hombre, no es tan fácil. Toda necesidad que se precie necesita su proceso narrativo, superar obstáculos dentro de una estructura clásica de tres actos.… Ahora estamos en el planteamiento de la necesidad, justo antes del final del primer acto. &nbsp; <br><br>ELÍAS: O sea que esto no es más que el principio. &nbsp; <br><br>DANIEL (Asiente): El primer acto siempre es el más corto de los tres. Y en el segundo todo se complica aún más... &nbsp; <br><br>ELÍAS: No jodas… Dani, yo estoy muy liado estos meses, no voy a poder estar siempre ahí a tu lado. &nbsp; <br><br>DANIEL: No te preocupes, en esta historia tú vas a ser un obstáculo. &nbsp; <br><br>ELÍAS: No, no, ni de coña, yo no quiero ser un obstáculo. &nbsp; <br><br>DANIEL: Ya lo estás siendo, estás intentando disuadirme de que luche por mi deseo. &nbsp; <br>ELÍAS: ¡¿Pero no era una necesidad?! &nbsp; <br><br>DANIEL: En el primer acto los deseos y las necesidades son lo mismo. Luego ya se diversifican. &nbsp; <br><br>ELÍAS (Resopla): Me estás tocando mucho los cojones… &nbsp; <br><br>DANIEL: Normal, mi objetivo es intentar derribar los obstáculos. &nbsp; <br><br>ELÍAS: ¿Y no puedo ser uno de esos obstáculos divertidos, que dan por culo al protagonista, pero que hacen mucha gracia y el público se encariña con ellos? &nbsp; <br><br>DANIEL: Eso depende de si estamos ante una comedia o un drama. &nbsp; <br><br>ELÍAS: ¿Y esto que es: una comedia o un drama? &nbsp; <br><br>DANIEL: Aún no lo sé. Yo nunca decido esas cosas al principio. Además, no depende sólo de mí. Hay está la gracia. O el drama… &nbsp; <br><br>ELÍAS: Oye, ¿y a David Serrano no le va a importar que vuelvas a usurparle su manera de escribir posts? &nbsp; <br><br>DANIEL: Nah, no creo... &nbsp; <br><br>ELÍAS: O sea que él no va a ser un obstáculo en esta historia. &nbsp; <br><br>DANIEL: En el primer acto no, igual al final del segundo. &nbsp; <br><br>ELÍAS: Joder, qué suerte tienen algunos… (Elías resopla de nuevo, dándose por vencido) Bueno,&nbsp; ¿y como termina el primer acto? &nbsp; <br><br>DANIEL: Declarando abiertamente mi intención de conseguir mi deseo o necesidad. &nbsp; <br><br>ELÍAS: Pues venga, hazlo, que tengo algo de prisa. &nbsp; <br><br>DANIEL: Declaro abiertamente mi intención de conseguir mi deseo o necesidad. &nbsp; <br><br>ELÍAS: ¿Ya está? &nbsp; <br><br>DANIEL (Asiente): Ya está. Fin del primer acto.
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<title><![CDATA[Un niño pijo atribulado y su prima Ana de Masegoso, Palencia.]]></title>
<description><![CDATA[
Estaba sentado delante del ordenador, con mi té, dialogando la primera secuencia de mi segunda película, escuchando a Norah Jones, con los rayos de sol filtrándose por la ventana a través de un arbusto, calentando mis dedos mientras juguetean con el teclado. Así estaba yo, como un niño pijo burgués atribulado, sin novia ni asistenta, pero con la tranquilidad de que si no las tengo es simplemente porque estoy demasiado estresado por el duro trasiego del director de cine pijo mimado atribulado al que se lo han dado todo mediohechocasientero, cuando de repente me he parado. Me he frenado y he releído la primera secuencia de mi segunda película y me he preguntado: ¿Esto le va a gustar a mi prima Ana que vive en Masegoso, Palencia? Es que a mi prima Ana que vive en Masegoso, Palencia, le gustó mucho la película. Había perdido el contacto con ella casi por completo, pero la muerte de mi tía abuela Pili nos reunió hace poco. Cuando me vio en el velatorio, me abrazó, me dio un beso y me dijo entusiasmada y en voz alta para que todo el mundo lo escuchara: "¡Dani, cómo me ha gustado tu película!". Yo me limité a sonreír levemente y a darle las gracias por lo bajini, por aquello de que estábamos delante de un cadáver. &nbsp; <br><br>Ahora las cenizas de mi tía abuela Pili reposan al lado del Goya, en la casa de mi padre en Santander. Y yo aquí, sorbiendo de mi té entre diálogo y diálogo, recuerdo aquel abrazo sincero, espontáneo y cariñoso de mi prima Ana de Masegoso, Palencia, y en vez de alegrarme, me agobio. Y es que veréis, yo tengo un defecto terrible, de niño pijo atribulado, por supuesto, y es que no soporto decepcionar a nadie. Tengo una tremenda manía por quedar bien con la gente, por llevarme bien con todo el mundo, sobre todo con la gente que me rodea. Y claro, hasta ahora, como he sido un niño pijo atribulado, he vivido muy protegido, muy aislado, enrollado sobre mí mismo cual cochinilla, cocinando mis traumas a fuego lento para trasladarlos a personajes de carne y hueso con problemas reales, no como yo, y dar cierta enjundia a mis películas, y ya de paso a mi vida, que falta le hacía. &nbsp; <br><br>Cual es la consecuencia de todo esto: que ahora estoy expuesto a más cariño, a más rechazo, a más alegrías, a más rabia, a más halagos, a más críticas. Y me he imaginado a mi prima Ana de Masegoso, Palencia, dentro de dos años yendo toda orgullosa y contenta al cine a ver mi segunda película, aplaudiendo cuando se apaguen las luces y salga mi nombre en letras muy muy grandes (más que las de Almodóvar), y de repente, su sonrisa se empiece a borrar, dejando paso al estupor y al bochorno, levantándose antes incluso de que termine la primera secuencia de mi segunda película y marchándose porque: ese no es mi Dani, como ha podido escribir eso tan ofensivo, como ha podido tratar ese tema así, como ha podido tener tan poco respeto, qué cochinada… Con lo bonita que era la otra… Una historia sencilla, con gente de verdad, con sus cosillas, y esto… Esto es el producto de un niño pijo atribulado al que se lo han dado todo mediohechocasientero. &nbsp; <br><br>Y luego he extrapolado la sensación que seguro va a tener mi prima Ana de Masegoso, Palencia, y me he imaginado a hordas y hordas de familiares, amigos, seguidores de mi blog, fans de AOCN, gente que admiro, Antonio Fraguas "Forges", David Serrano, Carlos Boyero, J.D. Salinger, espectadores al fin y al cabo, sintiendo eso: pura y dura decepción. Y ya ni los rayos de sol, ni la taza de té aún caliente han podido quitarme el frío ni la posterior parálisis que se ha apoderado de mis dedos. &nbsp; <br><br>Así que he borrado la primera secuencia de mi segunda película. Sin pensarlo, de un plumazo. Vuelta a empezar. Me tengo que asegurar de que lo que escriba le guste a mi prima Ana de Masegoso, Palencia. Y no sólo a ella sino a todo el mundo. A TODO el mundo. Y no sólo eso, sino también todo lo que escriba en este blog. TODO. A partir de ahora voy a hacer las cosas bien. Me he desviado del camino, pero ha sido un error, un leve error. Una intoxicación pasajera. Yo creo que han sido las ostras parisinas. En vez de guardarme las dietas para pagarme una asistenta, me las gasto en ostras. Si es que ya me vale. Me está bien empleado. Pero he aprendido la lección. Voy a volver por el buen camino. Y si hay que complacer a todo el mundo, se hace, coño, que no cuesta tanto. Y ya tengo callo. A partir de ahora cada texto que escriba va a ser perfecto. Empezando por éste.
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<title><![CDATA[¿Qué es más fácil: encontrar novia o asistenta?]]></title>
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Amparo me abandonó hace cinco o seis meses, ya no recuerdo muy bien. "Mire, es que no me compensa venir", me dijo. Y no volvió. Amparo era mi asistenta. Ahora no debería estar escribiendo, debería estar limpiando. He estado fuera muchos días y claro, la mierda se acumula. Qué pereza, ¿no? El primer mes sin Amparo me puse chulo y me dije: "Bah, ya limpio yo". Y lo encontré hasta estimulante. Limpiar es como hacerse pajas: aunque prefieres que lo haga otra persona, en realidad nadie lo va a hacer mejor que tú. Amparo tardaba unas tres horas. En limpiar, se entiende. Y no limpiaba debajo de las camas, ni encima de los armarios, ni detrás del sofá. Yo en dos horas y treinta y seis minutos consigo llegar a todos los rincones de mi hogar y dejarlo a salvo de los ácaros que tanta alergia me provocan. Pero claro, al segundo mes se pierde un poco el entusiasmo. Por limpiar, se entiende. Ya no es lo mismo. La frecuencia y las plusmarcas se resienten. Además también tengo alergia al detergente, me salen ronchas en las manos. Qué curioso, ¿no? Tener alergia tanto a la suciedad como a los productos de limpieza. &nbsp; <br><br>Vengo de París, donde he estado tres días promocionado la película, que se estrena en Francia el 28 de febrero. Tres días hablando intensamente de la película. Otra vez. Y como es algo que cansa mucho, decidí cambiar el discurso. Ya no es una película sobre la lucha contra el destino impuesto, sobre la aceptación de las limitaciones como algo positivo para avanzar en la vida, etc, etc... No, no es nada de eso. <span style="font-style: italic;">AzulOscuroCasiNegro</span> es para todos los medios de comunicación franceses, en palabras de su director, una película sobre la búsqueda del amor, el amor como única manera real de redención, de encontrar tu sitio en el mundo. Y todo esto lo he soltado sin ningún tipo de rubor y con absoluta convicción, en París, la ciudad del amor, el día de San Valentín, pensando: "Qué descolocado estoy… Ya es mala suerte venir a París justo el día de San Valentín… No debería comer ostras… O igual es buena suerte venir a París justo el día de San Valentín… ¿Dónde está mi redención?…¿Qué hago yo ahora con esta rosa que me ha regalado la camarera?… Tengo que limpiar la casa cuando vuelva a Madrid… Definitivamente es mala suerte venir a París justo el día de San Valentín…". Estoy empezando a pensar que la intoxicación que pillé el último día después del atracón de ostras que nos metimos Quim y yo, tiene que ver más con las carencias que con los excesos. &nbsp; <br><br>Cuántas cosas se me acumulan. Me doy cuenta de que sólo atiendo lo que es inmediatamente necesario, las cosas urgentes, los compromisos adquiridos, ajenos. Y las cosas mías, las importantes, se van quedando atrás, acumulándose, creciendo, haciéndose cada vez más pesadas, aumentando el nivel de mala conciencia y frustración hasta extremos insospechados. Lo peor es que cuando de repente me libero, encuentro un hueco para hacer eso que hace tanto que quiero hacer, para atenderme, me bloqueo (o estoy demasiado cansado), y rápidamente encuentro algo "urgente" que me hace postergar lo importante. Y mientras noto como me voy deteriorando. &nbsp; <br><br>Y aquí estoy, cinco o seis meses después, sin hacer ningún esfuerzo por conseguir asistenta. Ni novia. Y por mucho que me engañe, no es por falta de tiempo, es porque me siento absolutamente paralizado. Me da pereza volver a establecer una relación íntima con otra persona, aunque sólo sea para hablar de ácaros y productos higiénicos. Lo deseo, claro que lo deseo, pero es como que no me sale. Siempre me ha pasado. Después de mi primera novia, estuve casi tres años solo. Después de la segunda, un año y medio, y después de la tercera catorce meses. Bueno, por lo menos voy disminuyendo los periodos de rehabilitación y desintoxicación. &nbsp; Acabo de abrir el buzón. Y me he encontrado un trozo de papel escrito a mano: "Señora seria y responsable se ofrece para trabajar por horas. Llamar al teléfono…". ¿Qué hago? ¿La llamo? ¿Ves? Si es fácil, si quieres puedes. No hay más que descolgar el teléfono y ya está. Solucionado… El problema es que me acabo de dar cuenta de que la próxima semana también tengo que viajar. Y claro, no te puedes echar una asistenta sin estar en casa, enseñándole un poco la dinámica, controlando que todo vaya bien, estableciendo una relación de confianza mutua. Igual que una novia. Así que ya llamaré dentro de dos semanas, o tres, o cuatro… &nbsp; <br><br>¿Qué conseguiré antes: una novia o una asistenta? A veces incluso me abandono a fantasías machistas intolerables y pienso: "¿Y si me echara una novia asistenta?". Y enseguida me digo: anda, gilipollas, hazte una paja y ponte a limpiar… O al revés.
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<title><![CDATA[Posts a la carta]]></title>
<description><![CDATA[Nunca he sido consciente del éxito o del fracaso de mi blog. Nunca me han pasado cifras de visitas ni nada por el estilo. Pero últimamente todo se ha disparado un poco, y me encuentro mucha gente, conocida y desconocida que me dicen que suelen pasarse y que “hay que ver las cosas que escribes…”. No sé si ha sido por culpa de Antonio Fraguas “Forges”, que recomendó mi blog en la Ventana de la Ser (y dijo que era inteligente, glups), o Los Goya, que son como los programas vespertinos de la máquina de la verdad, que todos los despreciamos, pero al final los vemos, para seguir despreciándolos. En cualquier caso, eso, que me ha entrado la presión. Y llevo varios días dándole vueltas a varios posts sin decidirme. Así que ya que sois los responsables de mi bloqueo postero, os voy a pedir me ayudéis a elegir sobre lo que queréis que escriba. Estas son las opciones: &nbsp; <br><br><span style="font-weight: bold;">1.- “Entrando en pista para despegue”.</span><br>Va sobre mi absurda manía de santiguarme cuando viajo en avión, justo antes del despegue. En el aterrizaje no, sólo en el despegue. Y eso que no soy creyente. Lo hice una vez imitando a una señora que tenía al lado, el avión no se estrelló ni nada y pensé: pues ya habrá que seguir haciéndolo por si acaso, ¿no?. Va sobre eso y sobre como mi padre cuando se separó de mi madre hace ya más de quince años, se refugió en el trabajo, el fútbol y la religión. Y como yo, tras mi separación, he acabado refugiándome en el trabajo, mi bicicleta estática y mi tele de plasma (ante la que me inclino con devoción cada día). Vamos, lo mismo. &nbsp; <br><br><span style="font-weight: bold;">2.- “Tiene 1 mensaje nuevo”.</span><br>Va sobre cómo mi teléfono móvil se ha vuelto loco desde los Goya. Esa noche y al día siguiente recibí más de 200 mensajes que lo colapsaron. Tardé más de tres días en leer y contestar los mensajes, pero lo hice, todos menos uno, de un número desconocido, que decía: “TU PELIKULA NO M GUSTO UNA MIERDA Y M KES MAL”. Así, en mayúsculas. Pues bien, este mensaje, huérfano de respuesta, empezó a volver a llegarme, insistentemente, cada veinte minutos más o menos, recordándome que en la vida, por mucho que lo intentes, es imposible complacer a todo el mundo. Y al final, desesperado, decidí contestarlo: “SPRO K LA PROXIMA T&nbsp; GUST&nbsp; 1 POCO + Y YO T KIGA 1 POCO – MAL”. Así en mayúsculas. Pero aún así no dejó de llegarme. Por suerte ahora sólo lo hace cada dos horas. &nbsp; <br><br><span style="font-weight: bold;">3.- “Viva Méjico, cabrones”.</span><br>Es una reflexión en torno a la admiración que siento por el triunvirato de mejicanos: Del Toro, Cuarón e Iñárritu. Que no sólo tienen un enorme talento y han hecho grandes películas este año, sino que además se llevan bien los unos con los otros, son amigos y se apoyan incondicionalmente. Y cómo me pareció muy emocionante que Cuarón se dignase a venir a los Goya a estar al lado de Del Toro. Y como somos unos paletos porque sentimos que si Del Toro viene a España a hacer cine lo vemos como intrusismo (he oído muchos comentarios del estilo: esa peli no es española), en vez de sentirnos privilegiados porque él haya elegido contar historias aquí. Y ya que no podemos igualar su talento, podríamos por lo menos aprender un poco su buen talante. &nbsp; <br><br><span style="font-weight: bold;">4.- “Mañana me voy corriendo a hacerme de la Academia”</span><br>Es otra reflexión en&nbsp; torno al sistema que tiene la Academia de Cine para seleccionar los cortos nominados a los Goya. Y como año tras año, los cortos elegidos (hablo sobre todo de los de ficción) no son representativos de la tremenda calidad de los trabajos que aquí se hacen. Y lo digo habiendo sido yo mismo nominado en una ocasión. Y cómo este año a mi juicio sólo había dos cortos merecedores de esa nominación: <span style="font-style: italic;">Contracuerpo</span>, de Eduardo Chapero-Jackson, y <span style="font-style: italic;">La guerra</span>, de Luiso Berdejo y Jorge C. Dorado. Dos de cinco es un muy mal porcentaje. Y cómo es increíble que cortos acojonantes que han estado y están seleccionados para los Oscars (<span style="font-style: italic;">7:35 de la mañana</span>, de Nacho Vigalondo, <span style="font-style: italic;">Binta y la Gran Idea</span>, de Javier Fesser y <span style="font-style: italic;">Éramos pocos</span>, de Borja Cobeaga), no hayan estado ninguno de ellos nominados al Goya. Algo huele a podrido y mañana me voy corriendo a hacerme de la Academia. Porque además de que quiero que me manden todas las películas del cine español en DVD, creo que es importante que si algo no te gusta, intentes cambiarlo desde dentro, en plan Jack Bauer si es necesario. &nbsp; &nbsp; <br><br>Bueno, pues hala, comienza la votación. Manden un SMS al 54321 con la palabra clave POST (espacio) y el número del post favorito. Coste del mensaje: Tener que seguir aguantándome.]]></description>
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<title><![CDATA[¿Cuál de estos cuatro telegramas es de verdad?]]></title>
<description><![CDATA[TELEGRAMA DE J.D. SALINGER &nbsp; <br><br>Cobarde. Mediocre. Me tuviste trasnochando todo la noche para nada. No has tenido huevos. ¿Para eso rompo yo mi silencio literario, para que luego no me hagas NI PUTO CASO? ¿Y el que estaba a tu lado en la Gala es el pintor José Ramón Sánchez? En caso afirmativo mándale a la mierda de mi parte. Aún recuerdo aquella campaña que hizo para el PSOE en las elecciones generales del 79, aquellas ilustraciones llenas de familias felices, color y alegría, que nos hicieron creer que un mundo mejor era posible. Y ahora fíjate tú. Y luego cuando salía dibujando en el <span style="font-style: italic;">Dababadá</span> y en <span style="font-style: italic;">El Kiosko</span> no me lo perdía. Trataba de imitarle, no lo conseguía y me frustraba mucho y me sentía un mierda. Por su puta culpa dejé la literatura. Porque o se es un artista global o no se es nada. &nbsp; <br><br>Fdo: J.D. Salinger <br>Escritor mítico (no como tú) &nbsp; <br><br>TELEGRAMA DE DAVID SERRANO &nbsp; <br><br>Daniel, vale que utilices una vez lo de Salinger, pero dos ya como que no, joder, que fue idea mía. Si quieres fantasear encuentros, cartas o telegramas con escritores míticos (no como tú) búscate a otro, coño. Te propongo a Pérez Reverte, a ver si le caes bien y te deja hacer “Alatriste 2, La Resurrección”. &nbsp; <br><br>Fdo: David Serrano <br>Director de “Días de Cine” que se estrena el 9 de febrero (por si no ha quedado claro con la chapa que doy en mi blog) &nbsp; <br><br>TELEGRAMA ARTURO PÉREZ REVERTE &nbsp; <br><br>Estimado Daniel: Deja de escribirme. No, no te voy a dejar hacer “Alatriste 2, La Resurrección”. ¿Qué te has creído tú? Haz tu propia trilogía como David Serrano. Te regalo el título de la segunda: “MarrónOscuroCasiMierda”. &nbsp; <br><br>Arturo Pérez Reverte <br>Escritor al que tú nunca vas a adaptar. &nbsp; <br><br>TELEGRAMA DE JOSE LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO &nbsp; <br><br>Estimado Daniel: Quiero hacerle llegar mi felicitación por haber sido galardonado con el premio Goya a la mejor dirección novel por “AzulOscuroCasiNegro”, una de las sorpresas de la temporada y un soplo de aire fresco para el cine español. Este premio distingue el profundo significado renovador que esta película tiene para el futuro de nuestra industria cinematográfica, y llena de sentido el apoyo de todos a nuestro cine. Estoy seguro de que seguirá contando emocionantes historias que nos hablen de personas reales, de sentimientos, que constituyen las señas de identidad del cine español. Por todo ello, reciba mi más sincera enhorabuena. &nbsp; <br><br>José Luis Rodríguez Zapatero <br>Presidente del Gobierno]]></description>
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<title><![CDATA[Discursos de agradecimiento alternativos]]></title>
<description><![CDATA[
Mario no me ha escrito, mi psicoanalista durante más de 15 años no me ha llamado ni me ha mandado un mensaje. Mierda, debe estar enfadado porque no le mencioné en el discurso de agradecimiento. Si ya sabía yo que tenía que mencionarle. Si es la persona que más íntimamente me conoce del mundo. Cómo no le he mencionado, desde luego… Ya me vale. Tengo 137 sms, 57 emails y 43 mensajes de voz&nbsp; que aún no he podido atender. Creía que eran para darme la enhorabuena, pero ahora pienso: igual son para mandarme a la mierda. Porque igual que Mario, hay decenas y decenas de personas fundamentales en mi vida que seguro que estaban esperando escuchar sus nombres. Joder, menuda cagada… Por eso he decidido que antes de pasarme los próximos tres o cuatro días contestando los mensajes de todo el mundo, voy a escribir aquí y ahora unos discursos de agradecimientos alternativos. Y lo voy a hacer a pesar de los inevitables "sí, claro, ahora, a buenas ahora", "no es lo mismo un blog que una gala que han visto más de tres millones de personas", "descastado", "con lo majo que parecía", "se le ha subido a la cabeza", "pues a mí la peli no me parece para tanto", etc, etc… &nbsp; <br><br>Pues eso, ahí van: &nbsp; <br><br>"A Mario, mi psicoanalista, porque tumbado en su sofá me convertí en escritor, tratando de dar sentido y coherencia a todo lo que me pasaba por la cabeza". &nbsp; <br><br>"A Jaf, José Antonio Félez, mi productor. (¡Cómo me pude olvidar de él!) Por fijarse en mí antes como persona que como director. Por confiar en mí sin ni siquiera tener un guión, por ser tan honesto y entregado en su trabajo, y por darme libertad y respeto". &nbsp; <br><br>"A todos los actores de la peli y de mis cortos: Héctor, Antonio, Quim, Raúl, Natalia, Marta, Ana, Roberto, Manuel, Jorge, Israel, Alberto, Aida, Alba, Alicia, Carolina, César, Julián, Fernando, Alex, Joaquín, Esther, Marta… A todos ellos no sólo por darme su enorme talento sino por convertirse en grandes amigos. Y especialmente a Eva, con la que he compartido tres años muy intensos, llenos de momentos especiales y amor. Ha sido parte fundamental en mis procesos creativos y vitales". &nbsp; <br><br>"A todo mi equipo técnico, en especial al triunvirato: Juan Carlos Gómez (dire de foto), Nacho Ruiz Capillas (montador) y Pascal Gaigne (músico), que me han seguido fielmente en Física II, La Culpa del Alpinista,&nbsp; AzulOscuroCasiNegro y el recién terminado cortometraje Traumalogía". &nbsp; <br><br>"A Alta Films, en especial a Enrique Gonzalez Macho y Gonzalez Khun por confiar tanto en la película, por mantenerla en cartel lo suficiente para que hiciera efecto el boca-oreja y darme más de ocho meses de satisfacciones. ¡Y por regalarme por fin un carnet para ir gratis a todos sus cines!". &nbsp; <br><br>"A los productores de mis cortos, que me han alisado el camino y permitido avanzar y aprender junto a ellos: Santiago Oliver, Diego Polo, Koldo Zuazua, Lara Tejela, Pepe Jordana, Maria Zamora y Stefan Schmitz". &nbsp; <br><br>"A toda la gente en Tesela, por mimarme y darme tanto cariño, en especial a Cristina, Elio, Víctor y Nuria". &nbsp; &nbsp; <br><br>"A todos los cortometrajistas, bueno, rectifico, a todos los directores de cortometrajes&nbsp; que le han dado un nivel que ya quisiera para sí el mundo del largometraje, en especial a: Elías León Siminiani (mi mentor y mejor amigo), David Planell, los RLUX, Nacho Vigalondo, Borja Cobeaga, Alberto González, Curro Novallas, Eduardo Chapero-Jackson, Ivan Sainz Pardo, José Carlos Ruiz, Koldo Serra, Borja Crespo, Vicente Pérez, Dario Stegmaier, JimBox, Julio Mazarico, Rodrigo Rodero, Pablo Ballester, Xavi Salas, Mario Iglesias, José Javier Rodríguez Melcón, Felix Viscarret, Alberto Ruiz Rojo, Álvaro Pastor y Antonio Naharro, David Pinillos, Raúl Cerezo, Isabel Ayguavives, Inés Enciso y Alauda Ruiz de Azua". &nbsp; <br><br>"A los directores de largometrajes que me han acogido, apoyado e iluminado el camino, en especial a: Alejandro Amenábar, Mateo Gil, Julio Medem, Javier Fesser, Roberto Santiago, Juan Carlos Fresnadillo, Santiago Tabernero, David Trueba, Fernando León, David Serrano y, sobre todo, a Achero Mañas que sin conocerme de nada, me puso en contacto con Jaf e hizo todo esto posible". &nbsp; <br><br>"A mis compañeros de nominación, porque haber hecho tan buenas pelis y ser tan majos: Javier Rebollo (y Lola), Carlos Iglesias y Jorge Sánchez-Cabezudo". &nbsp; <br><br>"A todos los guionistas con los que he trabajado y espero seguir haciéndolo, en especial a Ignacio del Moral, Juan Carlos Rubio, Carlos Asorey, Antonio Mercero Santos, Moisés Gómez, Emma Bertrán (inspiradora de Expres) y Verónica Fernández" . &nbsp; <br><br>"A todos mis amigos de toda la vida: El Miguel, el Chema, el César, el José Ramón, el Raúl, el Ricardo, el Sergio, el Emmanuel, la Natalia, el Pablo, el Andrés, el Jaime, el Juan, la Bea…" &nbsp; <br><br>"A mi hermana, a la que espero poco a poco devolverle las mismas emociones y alegrías que ella me ha hecho sentir cada vez que la veo bailar en el escenario". &nbsp; <br><br>"A Luis, el hijo de Eva, al que espero poder seguir disfrutando toda mi vida". &nbsp; <br><br>"A todos mis familiares, tíos, primos, cuñados/as, padrinos (Isabel y Manolo) y mis maravillosos sobrinos Sergio y Diego... Y sobre todo a mis abuelos, que a pesar de no estar ya, siguen siendo fuente inagotable de historias". &nbsp; <br><br>"A Oskar Santos, por dejarme escribirle el guión de su primer largometraje y por hacer el papel de novia hasta que encuentre una". &nbsp; <br><br>"A mi portero Andrés, porque qué sería de mí sin él. No habría hecho películas…". &nbsp; <br><br>"Al notodofilmfest, al Festival de Alcalá y al de Medina del Campo, porque se han convertido en segundos hogares". &nbsp; <br><br>"A los del forodecine.com que son casi como una familia". &nbsp; <br><br>"A todos los que leen mi blog y me animan con sus comentarios, sobre todo a Antonio Fraguas "Forges" por decir ayer en La Ventana de la Ser que es seguidor del blog y que seguro que ya se me ocurriría algo inteligente que escribir sobre todo esto y mira tú la presión que me ha puesto sobre los hombros, como si no tuviera ya suficiente". &nbsp; <br><br>"A todos los que tienen una historia que contar y aún no lo han conseguido. Si yo he podido, vosotros también". &nbsp; <br><br>Y por último: "I don't believe in god, I only believe in Billy Wilder. So, thank you Mister Wilder". &nbsp; <br><br>Me acabo de dar cuenta de que la he cagado. Cuando te dan un premio delante de toda la industria del cine presente, más de tres millones de personas viéndolo en sus casas y con un máximo treinta segundos para hablar es normal no acordarse de todo el mundo. Pero claro, aquí sentado, delante del ordenador, con todo el tiempo del mundo, como me deje a alguien, ya sí que a la mierda todo mi halo de chico majo y simpático que tantos y tantos años de terrible esfuerzo y trabajo me ha costado. En fin, que eso, que a los que me haya olvidado, también os quiero. &nbsp; <br><br>Estoy muy feliz. Y no es por el Goya, es por todos vosotros. &nbsp; &nbsp;
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<title><![CDATA[Carta de J.D. Salinger]]></title>
<description><![CDATA[
Estimado Daniel, &nbsp; <br><br>David Serrano me pidió que le escribiera unas palabras para su blog. Le dije que no, obviamente, porque a pesar de que disfruto mucho de nuestros paseos por el parque, aún no he visto su película, y aunque creo que va a estar muy bien, pues no sé, como que no. Tengo la sensación de que me está camelando y que lo único que le interesa es usarme como herramienta de marketing. Además, sinceramente creo que a ti te va a venir mejor dado que estás en una situación mucho más delicada. David tiene una casa de puta madre con unas vistas espectaculares, tiene tele de plasma y proyector, es un director de grandes cifras, tiene una novia muy guapa y simpática que además cocina muy bien y tú… Tú… Tú vives en un bajo propiedad de tu padre sin apenas luz, sólo tienes tele de plasma, tu peli se ha quedado en un milloncete de euros y sobre todo… Sigues sin tener novia. Así que aquí me tienes, rompiendo más de 50 años de silencio literario, por ti, sólo por ti, porque creo que lo necesitas de verdad, y porque yo seré huraño y lo que quieras, pero tengo mi corazoncito. &nbsp; <br><br>Supongo que ahora te estarán machacando a ofertas para tu segunda peli, y que sentirás a tope la presión y la responsabilidad de no defraudar al público, a la crítica y a la industria. Angustiado, tratando de escribir algo que esté a la altura de las expectativas generadas. Ay, cómo me recuerdas a mí en mis tiempos mozos… Pues te voy a decir una cosa, yo tengo la solución a toda tu desazón cotidiana: DEJA DE ESCRIBIR. No vuelvas a hacer ni escribir ninguna película. Se acabó, deja el cine, conviértete en un director maldito. NO VUELVAS A DIRIGIR. Haz que tu <span style="font-style: italic;">AzulOscuroCasiNegro</span> se convierta en una obra de culto, referencia para generaciones venideras. NO VUELVAS A HACER NINGÚN CORTO. Haz que tus cortos pasen a ser pequeñas joyas que la gente venere, que los analicen en las universidades y se escriban tesinas sobre ellos.. Claro que, sinceramente tu peli está muy bien y eso, pero no está a la altura de <span style="font-style: italic;">El guardián entre el centeno</span>, y tus cortos son muy chulos y tal (por cierto mi favorito es <span style="font-style: italic;">Profilaxis</span>. Qué risas me echo con De la Torre), pero claro, ni punto de comparación con mis <span style="font-style: italic;">Nueve Cuentos</span>. Así que igual no vale con dejar de escribir y dirigir. &nbsp; <br><br>Y he estado pensando, no te creas que no, y ya tengo la clave: MUÉRETE. Ya sé que así de primeras suena un poco fuerte. Al principio te iba a sugerir que simplemente desaparecieras de la vida pública en plan yo o Bobby Fischer, incluso que te vinieras conmigo a New Hampshire, donde podríamos compartir el resto de nuestras vidas bebiéndonos nuestra propia orina. Pero no, con eso no bastaría, tú necesitas una despedida a lo River Phoenix. Es más, creo que deberías aprovechar la Gala de los Goya, qué buen momento para crear un mito, ¿no crees? Allí mismo, en directo, delante de todos. Imagínatelo: "Y el Goya es para… Daniel Sánchez Arévalo". Y todo el mundo aplaudiendo y esperando que bajes a por tu merecido premio, y tú que no reaccionas, quieto clavado en tu asiento con la mirada perdida, hasta que De la Torre se da cuenta de que hay un reguero de sangre en el suelo, debajo de tu butaca (te has cortado las venas). Y te llevan corriendo al hospital, con tu Goya en la ambulancia, y tras horas de angustia, nada… Nace un nuevo mito. &nbsp; <br><br>O, segunda opción (para que veas que he pensado en todo): "Y el Goya es para…Jorge Sánchez Cabezudo". Y todo el mundo aplaudiendo a Cabezudo. Y sale todo arreglado a por su merecido Goya y antes de que pueda dedicárselo a su hijo, se oye un grito desde la platea. Es de Antonio de la Torre que ha descubierto un reguero de sangre en el suelo, debajo de tu butaca (te has cortado las venas). Y te llevan corriendo al hospital, sin Goya ni hostias, y tras horas de angustia y de esfuerzos por salvar tu vida, nada…Y al año siguiente te dan un Goya honorífico a título póstumo y… Nace un mito. &nbsp; <br><br>¿Qué te parece, eh? Te quejarás. Anda que no debe estar rabiando David Serrano ahora mismo. Creo que es lo más brillante que he escrito nunca en mi vida. No hace falta que me lo agradezcas. Es más, te doy yo a ti las gracias por ayudarme a superar mi bloqueo literario. &nbsp; <br><br>Atentamente, &nbsp; <br><br>J.D. Salinger.
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<title><![CDATA[CASA DE DANIEL. SALÓN. INT. NOCHE.]]></title>
<description><![CDATA[
En su flamante tele de plasma de 42 pulgadas, DANIEL le está poniendo unas imágenes del dvd de <span style="font-style: italic;">AzulOscuroCasiNegro</span> a su amigo OSKAR SANTOS. &nbsp; <br><br>DANIEL: Tú fíjate bien. &nbsp; <br><br>OSKAR: Yo la veo de puta madre. &nbsp; <br><br>DANIEL: No, mira bien, tiene demasiada compresión. Está comprimida a una media de 5 Mbps. &nbsp; <br><br>OSKAR: ¿Has estado midiendo la compresión del dvd de tu película? &nbsp; <br><br>DANIEL no contesta a la pregunta, se limita a sacar el dvd y meter uno de la primera temporada de <span style="font-style: italic;">Perdidos</span>. &nbsp; <br><br>DANIEL: Y mira, mira cómo se ve <span style="font-style: italic;">Perdidos</span>. Ni punto de comparación. ¿Por qué? Porque está comprimida a una media de 8 Mbps. &nbsp; <br><br>OSKAR: Quita, no me pongas <span style="font-style: italic;">Perdidos</span>, que aún no la he visto. Quítala. &nbsp; <br><br>DANIEL: ¿No ves el granito de la imagen? ¿Y qué me dices de la definición? Qué calidad, qué perfección… Y no sólo la primera temporada, sino también la segunda. ¿Te pongo un poco de la segunda? &nbsp; <br><br>OSKAR: Que no, coño, que la quites… Dani, tu peli es de gente sentada hablando. La imagen no necesita grano, ni definición, ni una compresión de 8 Mbps. &nbsp; <br><br>DANIEL: <span style="font-style: italic;">Mar Adentro</span> es una peli de un tipo postrado en una cama y está comprimida a una media 7,85 Mbps. &nbsp; <br><br>OSKAR: ¿También has estado midiendo la compresión de <span style="font-style: italic;">Mar Adentro</span>? &nbsp; <br><br>DANIEL: Seguro que Amenábar lo puso en contrato. "Mi DVD que vaya con una compresión de 7,85 Mbps o se va a liar". &nbsp; <br><br>OSKAR: Dani, tienes que echarte novia de una puta vez. &nbsp; <br><br>DANIEL: No tengo tiempo. &nbsp; <br><br>OSKAR: Ah, pero para pasarte horas y horas midiendo la compresión de toda tu dvdteca, sí. &nbsp; <br><br>DANIEL: No te quejes, que te acabo de escribir un guión, y bien bonito que me ha quedado, y ya he empezado a escribir mi segundo largo, y estoy terminando mi decimocuarto corto, y en plena promoción de los Goya, y… &nbsp; <br><br>OSKAR: Ya, bueno, ¿y qué pasa con tu vida privada? PERSONAL. &nbsp; <br><br>DANIEL: También tengo, tengo mogollón de vida personal... Me he hecho amiguito de David Serrano. &nbsp; <br><br>OSKAR: ¿Has quedado con él? &nbsp; <br><br>DANIEL: No, a través de nuestros blogs. Nos intercambiamos mensajes y esas cosas. &nbsp; <br><br>OSKAR resopla ostensiblemente. &nbsp; <br><br>DANIEL: ¿Has visto su blog? Cada vez tiene más comentarios. Es que es muy bueno, joder. Es muy ingenioso. Soy guionista, ¿por qué no se me ocurrió a mí lo de estructurar el blog en plan secuencias de guión? ¿Crees que estoy perdiendo facultades? &nbsp; <br><br>OSKAR: Sí, mentales… Y a marchas forzadas. &nbsp; <br><br>DANIEL: ¿Qué va a ser de mí como me quite el liderazgo de comentarios? ¿Eh, qué va a ser de mí? Dime… Tengo que hacer algo. &nbsp; <br><br>OSKAR: Sí, remontar el vuelo de una puta vez. Eso es lo que tienes que hacer. &nbsp; <br><br>DANIEL: David Serrano es un tío de puta madre y yo soy un mierda. &nbsp; <br><br>OSKAR: Pues sí, porque está centrado y tiene una novia guapa y simpática. &nbsp; <br><br>DANIEL: No, porque el dvd de <span style="font-style: italic;">Días de Futbol</span> está comprimido a una media 8,2 Mbps. &nbsp; <br><br>OSKAR vuelve a resoplar más ostensiblemente si cabe. Luego se da cuenta de algo.<br><br>OSKAR: Oye, ¿y por qué estás tomando nota de todo lo que hablamos? &nbsp; <br><br>DANIEL: ¿Yo? No, por nada.
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<title><![CDATA[San Sumial y San Orfidal]]></title>
<description><![CDATA[
Me he empezado a poner nervioso. Joder, y todavía queda un mes. En cuanto me descuido, mi mente comienza a visualizar el momento de la entrega de los premios Goya y el corazón me da un respingo. Y me entra taquicardia, bradicardia. arritmia y un montón de patologías psicosomáticas. Está táctica la he venido utilizando de manera inconsciente e insistente durante muchos años. Mi mente me sume en un calvario de agitación previo a un acontecimiento que por lo que sea me altera (para bien o para mal), experimentando todas sus posibles derivaciones, regodeándose en todas las sensaciones, especialmente en las malas, fantaseando infartos en mitad del escenario, ataques de ansiedad en la butaca, terremotos, accidentes nucleares dignos de mi adorada serie 24… Cosa que consigue que cuando llega el momento de la verdad, tenga tal desgaste emocional y psicológico, que todo sea más digerible, más normal, más lógico. Es como vacunarse antes de ir a un lugar exótico. Se hace por si acaso, para que algo placentero no acabe en un calvario. Para realmente poder disfrutar del momento. Y eso es lo único que yo quiero: disfrutar del momento. Y eso no tiene necesariamente nada que ver con ganar o perder. Tiene que ver con estar rodeado de la gente que quieres, arropado, consciente de lo privilegiado que eres y ya está. No es mucho más. Lo difícil ya está hecho, la película está terminada y el reconocimiento otorgado. No tiene sentido ponerse nervioso, ¿no? Pues sí, lo estoy. Y esto tan fácil de racionalizar, como que no acabo yo integrarlo en el sistema nervioso central. &nbsp; <br><br>Y la verdad es que hacía mucho que no me sentía así, es decir, con cierta fobia ante un acontecimiento importante. Me había medio acostumbrado a pasar por este tipo de eventos de manera bastante sigilosa, sin despertar a la bestia que habita mi psique. &nbsp; <br><br>Todavía recuerdo la primera vez que me enfrenté a una gala de entrega de premios tipo "Oscars", es decir, que vas nominado sin saber si has ganado. Fue en el 2002, en el Notodofilmfest, con mi corto Gol. Ahí iba yo, minutos antes de la gala, subiendo la Gran Vía hacia el Palacio de la Música, donde se entregaban los premios, sin apenas resuello, con cosquilleo en las manos y en la cabeza, con un par de pastillas en el bolsillo (Sumial y Orfidal) por si la cosa iba a mayores, con la sensación de "prefiero que no me den nada para no tener que subir al escenario".&nbsp; Aquella noche, no sólo subí una vez, sino dos. Y os aseguro que en el momento en el que escuchas tu nombre, no sabes si tu cuerpo va a reaccionar, si va a ser capaz de levantarte y subir. Pero sí, subí, balbuceé unas palabras y me fui tembloroso y contento. Y al final de la noche estaba casi más orgulloso por las dos pastillas que seguían intactas en mi bolsillo que por los dos premios que tenía en mis manos. A eso le llamo yo vivir al límite. Si es que soy un aventurero, un <span style="font-style: italic;">arriesgao</span> de la vida… &nbsp; <br><br>El Doctor Pedro Zarco, un eminente cardiólogo y amigo personal de la familia, me trató durante mi infancia, adolescencia y post adolescencia varios de estos "infartos" y demás males imaginarios. Y siempre me decía lo mismo para tranquilizarme: "Daniel, el corazón es como un cervatillo, hay que dejarle correr y saltar libremente". &nbsp; <br><br>No sé, igual esta regresión, todo esto que me está ocurriendo, está bien. Es una manera de recuperar parte de los comienzos, la incertidumbre, los nervios, la ansiedad, que en el fondo no es más que ILUSIÓN. Así que decidido, me voy un mes de aventura, con el cervatillo de mi corazón, a que descubrir nuevos (u olvidados) recovecos de mi mente. Yuju, qué bien me lo voy a pasar. Ya mandaré postales. Eso sí, antes de partir me encomendaré a San Sumial y a San Orfidal. Almodóvar tiene sus santos, yo tengo los míos. &nbsp;
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<title><![CDATA[¡Seis!]]></title>
<description><![CDATA[
Llevo desde el lunes pensando que tengo que escribir, describir mi alegría, tengo que contar algo brillante, algo a la altura de lo que sientes en el momento concreto que escuchas al otro lado del teléfono: "¡Seis!". Pero no me sale. Lo bueno es que lo tengo grabado en vídeo. Unos días antes de las nominaciones, hablando con Elías de todo lo que me está pasando, del momento tan bonito que estoy viviendo, me surgió la necesidad de no olvidarlo. Así que Elías empezó a grabarme con su cámara de video. Así es Elías, en vez de pañuelos, lleva cámaras de video en el bolsillo. Y seguimos hablando, de lo de siempre, nada diferente, en la intimidad, olvidándonos que había allí una cámara. Y ya puestos luego hice lo mismo con alguno de los actores: Antonio, Héctor, Raúl, Quim, mi madre... Y el día de las nominaciones quedamos en casa para vivir el momento juntos y… Bah, no lo voy a contar por eso, porque no podría realmente describirlo bien. Y porque ya digo, lo tengo grabado y lo voy a montar. Lo voy a enseñar, porque creo que es bonito y sobre todo genuino, sincero, para bien y para mal. Y porque probablemente va a ser difícil que vuelva a experimentar momentos así. Y si se repiten los viviré de diferente manera. &nbsp; <br><br>Y sobre todo porque a veces tengo la sensación de que no estoy disfrutando del momento todo lo que debería. Que estoy preocupado de demasiadas cosas. Que tengo mucho que hacer y muy poco tiempo. Que soy víctima de una gran autoexigencia y que nada me satisface del todo. Que a la vez que experimento una gran sorpresa y una enorme gratitud, algo dentro de mí piensa se podría haber conseguido más. Más, más, más, siempre más. Qué aburrimiento. Me aburro mucho de mí mismo, de verdad. &nbsp; <br><br>Lo que más valoro como cineasta (me da vergüenza usar esta palabra) es el guión y la dirección de actores. Y resulta que han nominado el guión y a los tres protagonistas de la película. No se puede pedir más, ¿no? Además recuerdo algunas películas de este año que me han encantado y no han conseguido ninguna nominación, como <span style="font-style: italic;">Remake</span> o<span style="font-style: italic;"> Tu vida en 65 minutos</span>. Y otras que merecían más, como <span style="font-style: italic;">Vete de mí</span>, <span style="font-style: italic;">Cabeza de Perro</span> o <span style="font-style: italic;">Lo que sé de Lola</span>. &nbsp; <br><br>Me podría haber pasado a mí también, seguro que las diferencias de votos han sido mínimas, segura que me he colado por poco. Y me siento un enorme privilegiado al estar entre los grandes, entre los que todos dábamos por hecho. ¿Entonces por qué no me siento plenamente satisfecho? Me parece vergonzoso no estarlo. Es para darme de hostias. Es más, igual sí lo estoy, seguro que estoy disfrutando mucho del momento, sólo que no sé discernirlo, no sé verlo con perspectiva, sin juzgarme, sin cortarme. Por eso lo grabo todo. Para verlo desde fuera, para darme cuenta. Y os pido que cuando lo veáis, si no parezco exultante, pues eso, me deis de hostias. O hagáis una colecta para mandarme de vuelta al psicólogo…
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<title><![CDATA[Tr3intay1dejuniode1993]]></title>
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<span style="font-style: italic;">"De pequeño no me gustaban las cochinillas porque cada vez que las tocaba se enrollaban sobre sí mismas formando una pelota. Daba igual que creyeras en Dios y fueras en son de paz. Esos insectos no atendían a razones.</span><br style="font-style: italic;"><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">Las cochinillas preferían perderse las cosas buenas de la vida con tal de no sufrir. Y yo eso no lo entendía y las pisaba con saña como todo lo que se escapa a mi entendimiento. De lo que no me daba cuenta es de que en la vida no existen cosas buenas para las cochinillas.</span><br style="font-style: italic;"><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">Yo llevo toda mi vida sufriendo porque pensaba que acabaría encontrando las cosas buenas de la vida. Ahora sé que no soy más que una jodida cochinilla. En la vida no existen cosas buenas para mí.</span><br style="font-style: italic;"><br style="font-style: italic;"><span style="font-style: italic;">Y encima no sé enrollarme sobre mí mismo."</span><br><br>Este es el comienzo de mi novela <span style="font-style: italic;">"Tr3intay1dejuniode1993 (un día que no existe de un año en el que no pasó nada)"</span>. No, no la busquéis en las librerías ni centros comerciales. No está publicada. La escribí hace ya unos nueve años. La envié a todas y cada una de las editoriales de este país y a infinidad de concursos y certámenes literarios. Quedó entre las siete novelas finalistas del Premio Herralde (de la editorial Anagrama) y ganó un par de premios literarios. Pero nadie la quiso publicar. Experimenté una tremenda frustración al comprobar que a todo el mundo (bueno, a casi todo el mundo) que leía la novela, le gustaba, pero a la vez era imposible meter el pie, que mostraran un interés real. Al final, completamente desanimado ante tanto rechazo, decidí guardar la novela. Y pensé que tal vez si algún día destacaba en algo, en lo que fuera, alguien me haría caso y me publicaría la novela.<br><br>Debería esperar a mi segunda o tercera película. Lo sé. Pero siempre he sido bastante impaciente, y he decidido que ha llegado el momento de volver a intentarlo. En parte tiene sentido, porque al ver la agonía que sufría la novela, decidí despedazarla cual animal carroñero para intentar sacar algo de provecho y alimento creativo, convirtiéndose en un archivo de ideas e historias que inspiraron entre otras cosas <span style="font-style: italic;">AzulOscuroCasiNegro</span>.<br><br>¿Os imagináis que ahora sí que me la quieren publicar? Obviamente ese es mi objetivo y me haría muchísima ilusión, pero sería bastante cabreante por otro lado, ¿no?<br><br>¿Y si ni aún con el reclamo de "la novela que inspiró <span style="font-style: italic;">AzulOscuroCasiNegro</span>" &nbsp;me la quieren publicar? "No, chaval, tú sigue con lo de las películas y los dialogillos de azotea veraniega y deja la prosa para los que saben". Qué palo. Pero también sería más &nbsp;consecuente. Un mundo más justo y limpio, ¿no?<br><br>¿Hay algún editor leyendo esto? Tiene que haber algún editor leyendo esto. Este blog está en uno de los portales culturales más visitados. Seguro que hay muchos. Pues señores editores, desde aquí les digo que ni se les ocurra pedirme la novela, haberla querido en su momento. No, no voy a mandársela… Se la voy a entregar yo mismo personalmente en mano, para asegurarme de que no se pierde en el camino.<br><br>Os mantendré informados.
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<title><![CDATA[7,2]]></title>
<description><![CDATA[
De pequeño nunca me gustó destacar. Bueno, destacar sí, pero no ser el primero. El mejor en nada. No creía que pudiera soportar la presión, acaparar toda la atención. Yo era de notables. En séptimo de EGB conseguí algo inaudito: sacar en las cinco evaluaciones todo notables, en todas las asignaturas. Aún conservo ese boletín de notas. Me encanta mirarlo, ver todo en orden, tan estético, tan simétrico. Era la sensación de que lo había hecho muy bien, pero que todavía podía mejorar, si quería podía mejorar. Tengo cierta tendencia a perder el interés cuando algo se me da muy bien, o he conseguido la máxima puntuación. Para qué repetir, para qué seguir. Si no vas a poder mejorarlo, déjalo.<br><br>Mi media aritmética en BUP y COU fue de 7,2. Notable. No es que intencionadamente evitara sacar sobresalientes, de hecho a veces los sacaba, igual que a sacaba "bien", "sufi" o incluso "insufi". Pero siempre al final del curso conseguía estabilizar la media. Ser un chico "notable". Entonces mi padre me acariciaba la cabeza, me daba un beso y me decía: "seguro que el próximo año lo mejoras". Esta frase me persiguió durante&nbsp; años en el psicoanálisis. ¿Cómo que mejorar? ¿Acaso no está bien un notable de media? Y se instalaba en mí una inevitable sensación de frustración.<br><br>Filmaffinity.com es una web donde la gente se registra y vota a las películas. Se pueden votar absolutamente todas las películas, de todas las nacionalidades, desde los clásicos de toda la vida, hasta las que se han estrenado hace una semana. Es una web que refleja bastante bien la opinión general que ronda las películas. Una muy buena referencia del éxito o el fracaso de una película, no a nivel de taquilla, sino a nivel de aceptación. Mi película la han valorado más de 1.200 personas en filmaffinity.&nbsp; ¿Y sabéis cuál es la media aritmética de las votaciones? 7,2. Notable.<br><br>Anoche llamé a mi padre y se lo dije, insistiendo en que era la cuarta peli española mejor valorada del año, después de <span style="font-style: italic;">Volver</span>, <span style="font-style: italic;">El laberinto del Fauno</span> y <span style="font-style: italic;">Salvador </span>(magníficas las tres). No me acarició la cabeza, ni me dio un beso, por cosas de la distancia, pero sí me dijo: "seguro que la próxima la mejoras". Pero esta frase ya no me va a costar años de psicoanálisis. La frustración no me la generaba mi padre, me la generaba yo mismo, era el motor para seguir esforzándome, para seguir obsesionado con el orden, la estética, los notables. Si algo me ha enseñado mi padre es a amar tu profesión, a base de lucha y entrega, a darme cuenta que nunca algo se me va a dar muy bien (tanto como para perder el interés), que siempre se puede mejorar, disfrutar del inconformismo, del esfuerzo y la dedicación. A trabajar, en resumidas cuentas. Sólo así podré conseguir que dentro de cinco, diez, quince películas mi media siga siendo (con mucha suerte) un 7,2.
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<title><![CDATA[Sesión de fotos “Traumalogía”]]></title>
<description><![CDATA[
<p style="text-align: left;">Ya, ya pasó la boda. He de decir que mi capacidad de convocatoria ha sido nula. Sólo vinieron dos chicas, y un rato… Yo por supuesto fui incapaz de aceptar mis limitaciones como fenómeno de masas, y le eché la culpa a los actores, a que era lunes, a que eran muchas horas, a la alergia a las bodas (reales o ficticias), etc, etc…</p><p style="text-align: left;">Han sido cinco días de rodaje bastante duros, propios de cualquier cortometraje que se precie, con jornadas interminables, pero con muy buen ánimo. No me deja de asombrar la capacidad de compromiso y entrega tanto del equipo técnico como artístico, que aguantan lo que haga falta, y encima sin cobrar un duro.</p><p style="text-align: left;">Los que queráis saber si la boda tuvo un final feliz, tendréis que esperar a que se pase por el festival de cortos más próximo a vuestro lugar de residencia. Mientras os dejo unas fotos (cortesía de Felicidad González), que aportan ciertas pistas.</p><div style="text-align: justify;">  </div><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>  <p><img src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/d01.jpg" height="194" width="345">&nbsp;<br><br><img src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/d02.jpg" height="206" width="345">&nbsp;<br><br><img src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/d03.jpg" height="444" width="345">&nbsp;<br><br><img src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/d04.jpg" height="217" width="345">&nbsp;<br><br><img src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/d05.jpg" height="207" width="345">&nbsp;<br><br><img src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/d06.jpg" height="194" width="345">&nbsp;<br><br><img src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/d07.jpg" height="205" width="345">&nbsp;<br><br><img src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/d08.jpg" height="210" width="348">&nbsp;<br><br><img src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/d09.jpg" height="189" width="345">&nbsp;</p>
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<title><![CDATA[¿Quién quiere ir de boda?]]></title>
<description><![CDATA[
Estamos en pleno rodaje de mi corto "Traumalogía". La historia de una boda interrumpida por las miserias familiares. Necesitamos llenar la Iglesia de San Ildefonso, sita en la Plaza de San Idelfonso, en pleno centro madrileño, en Malasaña, detrás de la calle Fuencarral. El día: lunes 16 de octubre, de doce de la mañana a doce de la noche.<br><br>Los protas del corto son: Antonio de la Torre, Quim Gutiérrez, Raúl Arévalo, Javi Pereira, Jorge Monje, Héctor Colomé, Natalia Mateo y Estibaliz Gabilondo. Un varipinto surtido de jovenzuelos /as con los que departir amigablemente en las largas horas de espera mientras coméis un bocadillo de chopped.<br><br>Sí, ya sé, no os voy a engañar, las bodas ya de por sí son un coñazo, o sea que el rodaje de una boda se antoja aún más coñazo. Pero no sé, yo creo que podemos pasarlo bien. Todos los que os animéis tenéis que ir vestidos para la ocasión, es decir, de boda, aunque me basta con chaqueta y camisa, no estamos en disposición de ponernos exigentes. Y los que podáis ir aunque sólo sea un rato, pues bienvenidos.<br><br>Los que estéis interesados, por favor contactad con David (699 40 41 52), que os citará y os dará más detalles. &nbsp; <br><br>Muchísimas gracias a todos.
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<title><![CDATA[Nacho Vigalondo y los ex-cortometrajistas]]></title>
<description><![CDATA[
El otro día Nacho Vigalondo me violó y nadie hizo nada. Me metió el dedo en el culo en un bar repleto de gente. Os juro que le intenté parar, pero el ataque de risa que me provocó me dejó débil e indefenso ante la extremada pericia de su dedo juguetón. Fue una noche de domingo en San Sebastián, en el Be-Bop, y obviamente estábamos bastante bebidos, celebrando el estreno de "The Backwoods" (Bosque de sombras) del gran Koldo Serra. Nacho rodaba al día siguiente en los montes perdidos de Cantabria. ¿Qué cojones hacía Nacho intentando meterme el dedo en el culo pocas horas antes de rodar? Qué buena señal, pensé. Yo cuando estaba rodando, al final de cada jornada, el dedo sólo me daba de sí para zappear con el mando a distancia, tirado en el sofá. A Nacho la mayoría le conoceréis por su genial y celebérrimo cortometraje "7:35 de la mañana", nominado a los Oscars. Ahora se encuentra en la cuarta semana del rodaje de su ópera prima "Los Cronocrímenes". &nbsp; ¿Por qué nadie intentó parar a Nacho en su intento de meterme el dedo en el culo? Porque a pesar de estar festejando un largometraje, la gran mayoría de la gente congregada allí éramos cortometrajistas. Y todos no conocemos, todos conocen a Nacho, y todos han visto mi corto "Profilaxis" y piensan erróneamente que es autobiográfico.<br><br>Ay… Nos hacemos mayores, crecemos, y poco a poco los cortometrajistas vamos abandonando este absurdo apelativo, esta profesión que nadie elige porque NO existe, y sobre todo, porque NO da de comer. Este año hemos sido muchos los que nos hemos enfrentado a nuestro primer largometraje: los ya mencionados Koldo Serra y Nacho Vigalondo, y además, Jorge Sánchez-Cabezudo, Felix Viscarret, Javier Rebollo, Grojo, Kepa Sojo, Rodrigo Cortés, y seguro que me dejo alguno más. Esto es una gran noticia por lo inusual, porque ese enorme embudo atestado y atascado de creadores de cortometrajes, apenas deja paso a unos pocos privilegiados cada año. Y la verdad es que hace mucha ilusión ver a la gente que quieres, con la que has compartido tantos festivales, tanta amistad y tanta rivalidad, dar el "salto". Tengo la certeza de que poco a poco todos irán pasando, a base de hostias, codazos y decepciones, pero irán pasando, para rodar su primer largometraje, a base de más hostias, más codazos y muchas más decepciones.<br><br>Ayer el temporal de lluvia y viento que azota Cantabria causó tres heridos leves en el rodaje de Nacho y se cargó una parte importante del decorado. Desde aquí quiero mandarle todo mi ánimo, apoyo y cariño, a él y a su equipo. Espero estar pronto festejando el estreno de su película, y que siga teniendo ganas de meterme el dedo en el culo. Será buena señal.
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<title><![CDATA[Los Cines Princesa]]></title>
<description><![CDATA[
Los Cines Princesa (junto con los Ideal) siempre han sido mis cines favoritos. Hasta que un día tuve un incidente. Fue viendo <span style="font-style: italic;">Crash</span>. Una de las películas que más me han gustado en los últimos tiempos. Me gustó tanto que al salir me olvidé en la butaca de al lado mi inseparable mochililla. Tarde un buen rato en darme cuenta. No sé, media hora o más, justo al entrar en casa. Me dio un vuelco el corazón. Cogí un taxi de vuelta a la Plaza de los Cubos. Cuando llegué ya había empezado la sesión de las diez. Haría como unos quince minutos. Me acerqué a uno de los encargados y le pregunté por mi mochila. Me aseguró que había revisado la sala y no había encontrado nada. Luego vino el encargado del encargado, le insistí en lo importante que era para mí recuperar mi mochililla inmediatamente y reaccionó igual: No me dejaban pasar a buscarla, no se podía molestar a la gente que había en la sala. Que volviera al terminar la sesión, o mañana a ver si había suerte. Y yo: Si alguien encuentra una mochila puede cogerla y pirarse antes de que termine la película. Tengo que pasar. Ahora. Va a ser un minuto. No voy a molestar a nadie. Es un martes, no puede haber mucha gente en la sala. Déjame pasar… Nada, no hubo manera. Os juro que me dieron ganas de ponerme chulo, muy chulo, decirle al encargado que dentro de menos de dos meses iba a estrenar allí una película, en la misma sala donde me había dejado mi mochililla, mochililla que por cierto contenía una copia en dvd de la película. ¿Tú sabes la movida que sería que nos robaran una copia de la película dos meses antes de estrenarla? Encima en mi mochililla llevaba también un cuaderno con multitud de notas sobre lo que probablemente sea mi próxima película. NO PUEDO PERDELA. Pero no me puse chulo, no me salió, tal vez porque estaba seguro de que si me ponía chulo y le contaba todo eso, iba a claudicar y me iba a dejar pasar. Y no quería hacer uso de mis privilegios como directorcillo, sino como espectador que lleva no sé cuantos años y centenares de películas vistas allí mismo. Al final fui a la taquilla, saqué una entrada, pagué mis seis euros y entré en la sala. Os juro que me temblaba todo el cuerpo. Pero tenía una cara de mala hostia que les disuadió de intentar frenarme… En menos de treinta segundos, tal y como les prometí a los encargados, estaba fuera con mi mochililla. Pedí el libro de reclamaciones, pero no escribí nada, en parte porque seguía temblando. Sólo quería irme de allí. Odiaba los Cines Princesa y aquello sólo podía ser un mal presagio para mi película.<br><br>Han pasado 175 días, casi seis meses. No desde que tuve el incidente, sino desde que se estrenó <span style="font-style: italic;">AzulOscuroCasiNegro</span>. Y aún sigue en los Cines Princesa, en todas las sesiones. Por eso quería desde aquí mostrar todo mi agradecimiento a Enrique González Macho y a Enrique González Khun, por creer en mi película, por defenderla, por protegerla, por confiar en ella y por hacerme sentir tremendamente orgulloso, y sobre todo tremendamente privilegiado. Como director lo más frustrante es que tu película no se vea, no llegue al público, que cuando se entere la gente de que existe ya no la proyecten en ningún cine. Nadie tiene excusa para no haber visto mi película. Bueno sí, tienen muchas, pero no vale decir que ya no la echan.<br><br>Y también quería mostrar desde aquí toda mi admiración a los susodichos por esos esplendorosos 20 años que han cumplido los Cines Renoir. Proyectando películas que nos han formado, entretenido y hecho crecer. Alimentado ilusiones, fantasías y realidades. En lo tiempos apocalípticos que parecen ceñirse sobre el cine y más en concreto sobre la distribución y la proyección en salas comerciales, que alguien siga apostando por tratar el cine como un arte es un acto de tremenda osadía.<br><br>Y también decir que los Cines Princesa han vuelto al puesto número uno de mi ranking emocional.<br><br>Y también decirle al encargado del encargado que no le guardo rencor, pero que por favor no le vuelva a hacer eso a ningún espectador despistado, y menos si le ha pasado viendo mi película.<br><br>Y también darle las gracias a Fernando Evole, de los Cines Ideal, por darme un pase para ir a sus cines de gratis. Y ya de paso decirle a González Macho o González Khun que me devuelvan los seis euros que me gasté de más en Crash o que me den un pase de esos gratis, ¿no? Privilegios de directorcillo.
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<title><![CDATA[Ausente]]></title>
<description><![CDATA[
Mi ausencia poco tiene que ver con las vacaciones, ha sido más bien motivada por el trabajo. He estado encerrado terminando la primera versión de un guión. No, este no es para mí, es para otro director, un gran director y un gran amigo. Aún no puedo contar mucho más. Lo que sí puedo decir es que es el proyecto más complicado y ambicioso al que me he enfrentado hasta ahora como guionista. Siempre he sido un gran defensor del oficio de guionista, mi oficio, me gusta escribir para los demás. Aunque suene contradictorio, el enfrentarme a un argumento ajeno, bajo las órdenes del director (o la productora) me hace sentir más libre. Cuando escribo para mí, estoy muy obsesionado con el resultado final. No escribo una línea de diálogo o una acotación si no soy capaz de visualizar cómo sería la puesta en escena. En cualquier caso, creo que hay gran cantidad de excelentes guionistas en este país, y considero que hay una clara tendencia por parte de las productoras a preferir que sea el director el que asuma el proceso de escritura.<br><br>Ahora vuelvo a ausentarme, de nuevo por motivos de trabajo, aunque un poco más cercanos a lo lúdico. Me voy de viaje con la película. Dentro de pocas horas salgo para la Mostra de Venecia, donde <span style="font-style: italic;">AzulOscuroCasiNegro</span> compite en una sección llamada Venice Days. Y luego, casi del tirón, me voy al Festival Internacional de Cine de Toronto. Y luego a San Sebastián, Toulouse, Chicago, Londres, Estocolmo, Tesalónica… No, no voy a ir a todos esos sitios, no creo que mi agorafobia pudiera soportarlo. Por suerte la película ya tiene vida propia y se las apaña bien solita. Sé que podría estar un año y medio engañándome, viajando de aquí para allá, de festival en festival, pero ya digo, yo en realidad estoy más a gusto en mi casa, escribiendo, para otros y para mí. Además, en octubre ruedo un corto "Traumalogía". Sí, vuelvo al fascinante mundo del cortometraje.&nbsp; Porque Venecia, Toronto, Estocolmo, Chicago y todos esos festivales están de puta madre, pero yo lo que de verdad echo de menos es competir con mis colegas en Medina del Campo, Alcalá de Henares, Huesca y Rivas Vaciamadrid.
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<title><![CDATA[El día que John Wayne mató mi infancia]]></title>
<description><![CDATA[<P>Estaba en Santander, en verano, tendría once o doce años. Iba caminando por el Paseo Pereda y escuché a una señora decir lo siguiente: "se comió un helado, le dio un corte de digestión y se murió". Así de crudo, tal cual. Yo miré mi mano, donde sujetaba un apetitoso helado de limón que acababa de comprar. Víctima de tal sentencia, no me lo pensé y tiré el helado a la basura. Era demasiado joven para morir. Estuve todo ese verano sin probar los helados. Ese y el siguiente. Mis padres me dijeron que esa señora mentía, que no tenía ni idea de lo que decía. Me dio igual. Los padres sí que mienten. Mienten más que hablan. Y ese verano yo tenía fritos a mis padres, seguro que se querían deshacer de mí.<BR><BR>Otra frase. También debía tener entre once o doce años. Pablo Rodríguez, vecino, amigo, medio hermano de la infancia, va y dice: "Corrió respirando por la boca y se quedó mudo". Con once años yo era el que más corría de mi clase. Luego ya vino Miguel Laguna y pulverizó mi plusmarca. Inténtelo, intenten correr y a ganar a todos sus compañeros sin respirar por la boca. Igual Miguel Laguna no corría más que yo, igual es que con la boca cerrada mis registros se resintieron. Y mis padres: Pablo está mintiendo, Pablo es un cuentista. Y yo pensando: una mierda, lo que quieren es que corra con la boca abierta y me quede mudo, para que les deje de dar el coñazo.<BR><BR>Con quince años, me fui a Estados Unidos, de intercambio, a estudiar 2º de BUP, en Hilton, un pueblo perdido del estado de Nueva York, cerca de la frontera con Canadá. Mi "padre" americano era voluntario de los bomberos. Teníamos una radio en casa encendida las 24 horas del día donde nos enterábamos de todas las desgracias ajenas. Cuando les tocaba actuar, sonaba una sirena ensordecedora, para que mi "padre" americano lo oyera allí donde estuviera y fuera corriendo a la estación de bomberos a montarse en el camión y correr a salvar vidas. Mi "madre" americana tenía como hobby seguirles. Se montaba en el coche y hala, de excursión. Y por supuesto que me llevaba, para que me imbuyera de lleno en el american way of life. Una vez llegamos a un sitio donde aparentemente no había pasado nada. No había fuego, ni un gato subido a un árbol. Mi "madre" americana me dijo que había una persona enferma dentro. "¿Enferma de qué?", pregunté. "Aids", me contestó. O sea, Sida. Poco después sacaban a la persona muerta, en una de esas bolsas de plástico negras. En 1985, que es cuando yo estuve en Estados Unidos, el Sida apenas era conocido, y menos aún en España. Le pregunté a mi "madre" americana qué era eso del "aids". Y ella contestó: something very contagious. Justo en ese instante vi a mi "padre" americano salir de la casa de la persona que había muerto por algo muy contagioso. Estuve días sin querer acercarme a él, por si me lo pegaba. Hasta que me di cuenta que era inútil, que ya estaba contagiado, vivíamos bajo el mismo techo, seguro que me lo había pegado.<BR><BR>Tenía diez años. Mi madre se acababa de marchar una semana a Londres con mi hermano Ignacio. Estaba en el cine Principio Pio (ahora es un hotel), viendo con mi padre y mi hermana Paula "El hombre que mató a Liberty Wallace", con John Wayne. De repente empecé a ahogarme. Me faltaba el aire. "Papá no puedo respirar". Minutos después el Renault 24 familiar de mi padre corría Gran Vía arriba hacia el hospital más cercano. Y yo me moría. Así lo sentía. El viento que me daba en la cara apenas llegaba a mis pulmones. Nunca llegué al hospital. No, no morí. Vomité. Y mi padre pensó que había sido un corte de digestión. Sal de frutas y listo.<BR><BR>Aquel acontecimiento me hizo darme cuenta de que era vulnerable, de que podía morir, de que iba a morir. Y se terminó la infancia. A partir de entonces decidí preocuparme por mi salud. Preocuparme mogollón. Estar todo el día pendiente, vigilando, atendiendo cualquier pequeño síntoma, cualquier reacción. Decidí volverme hipocondríaco. Mogollón de hipocondríaco. Dicen que el trabajo más estresante es el de controlador aéreo. Y una mierda, ser hipocondríaco es mucho peor. Es un trabajo que requiere una dedicación plena las 24 horas del día. Y el sueldo es una mierda.<BR><BR>En realidad aquel día viendo a John Wayne no me dio un corte de digestión, fue un ataque de ansiedad en toda regla. Niño se siente abandonado por su madre y su pequeño mundo se derrumba. De libro. Lo que pasa es que no lo supe hasta diez años después, tumbado en el sofá de mi psicoanalista. Diecisiete años que me he tirado allí, tumbado boca arriba. Cierro los ojos y podría reproducir el gotelé del techo, grumo por grumo. Y todo por culpa de John Wayne, o de mi madre, o de mi padre, o de los dos, o de los tres… O mía. Pero la verdad es que con los años he ido controlando mi hipocondría, he conseguido mantenerla aletargada, en estado de hibernación. Pero ojo con las frases que vayan diciendo por ahí delante de mí, no vayan a despertar a la bestia. </P>
<P><IMG height=442 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/sonrisa.jpg" width=339></P>
<P>Mi última sonrisa&nbsp; antes de volverme hipocondríaco.</P><FONT size=2></FONT>]]></description>
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<title><![CDATA[23 de julio]]></title>
<description><![CDATA[<span style="font-weight: bold; font-style: italic;">23 de julio del 2004.<br><br></span>Estaba en París, había ido a visitar unos días a Eva, que estaba estudiando francés. Yo me había quedado en Madrid, escribiendo el guión de AzulOscuroCasiNegro, bajo la firme promesa de tener una primera versión para septiembre. Aquel día estaba dándole vueltas a la trama de Israel, había algo que no me convencía. Se la conté a Eva: Un hijo descubre que su padre frecuenta una casa de masajes, le soborna anónimamente y el dinero que saca se lo gasta yendo a la misma masajista, tratando de descubrir qué ve su padre en ella, qué le lleva a poner en peligro la estabilidad familiar, y finalmente, estableciendo una absurda competencia por el amor de la masajista. No sé, había algo que no me acababa de encajar. Eva, que tiene un enorme talento para crear historias, con una visión fresca y distanciada, sugirió que convirtiera a la masajista en un chico, un hombre. Horas después estaba en el parque de Estrasburgo tomando notas en mi cuaderno como loco. Ahora sí que todo encajaba. Creo que mi mayor virtud como guionista-director es no tener ningún pudor a la hora de aceptar las buenas ideas de la gente que me rodea.<br><br><span style="font-weight: bold; font-style: italic;">23 de julio del 2005</span><br><br>Útimo día de rodaje de AzulOscuroCasiNegro. Un calor insoportable en San Chinarro, un barrio en ciernes, el entorno desde donde Jorge va a comenzar una nueva vida. Ya se veía la meta, para la película y para mí. Las ocho interminables semanas de rodaje llegaban a su fin, y había aguantado, incluso había disfrutado, había logrado rodar casi todo lo que quería rodar, estaba contento. A las doce de la mañana, me empezó a doler mucho todo el cuerpo. Un fuerte dolor muscular y estomacal. Y me mareaba. Yo pensé que era pura hipocondría, la tensión acumulada. Un par de días antes se había apoderado del rodaje un brote de gripe estomacal, de esas horribles que duran 24 horas. Afectó a gran parte del equipo. A mí no, yo aguanté, no era el momento de ponerse malo. Si tenía que hacerlo, que fuera el último día. Y así fue. O tal vez fue efectivamente que mi cuerpo dijo basta, que la tensión acumulada emanó por todos los rincones de mi cuerpo. El caso es que esa noche estaba en mi casa, en la cama, con 39 grados, 2 ó 3 vómitos y 44.000 metros de película rodaba. Estaba feliz agarrado a la taza del váter soltando lastre.<br><br style="font-weight: bold; font-style: italic;"><span style="font-weight: bold; font-style: italic;">23 de julio del 2006</span><br><br>Han pasado cuatro meses desde que se estrenó la película (bueno, cuatro meses menos una semana). Aún siguen proyectándola en los cines Princesa (y en varios cines de verano, cual Bustamante de gira). Un auténtico milagro. Un auténtico regalo. Me fui a ver la película, a la sesión de las ocho. Había buena entrada, cuarenta y tantas personas, las mismas que había cuando fui el primer viernes del estreno. Claro que ese primer día, esa cifra se me antojó muy floja, parecía un mal presagio. Cuatro meses menos una semana después esa cifra es más que notable. Un solo espectador hubiera sido notable. Por eso esta vez fui sin ningún miedo, más liberado, a disfrutar de ver como tu hijo ha cumplido tus expectativas, ha madurado y se ha labrado su propio futuro. Durante el mes de septiembre la película va a estar en el festival de Venecia, en Toronto, San Sebastián, Toulouse y Copenhague. Fui a despedirme. A desearle buen viaje. Han sido dos años volcado única y exclusivamente en la película. Es hora de empezar a trabajar en otros proyectos, a ilusionarse con otras cosas.<br><br><img src="../../../sanchezarevalo/cine_verano.jpg"><br>Nos hemos peleado hasta con Superman]]></description>
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<title><![CDATA[Personas fundamentales en mi vida (I): Acho]]></title>
<description><![CDATA[Yo le llamo "acho". Él me llama "acho". A veces "acho tío". Se llama Elías León Siminiani. Agosto de 1999. Era un día lluvioso en Nueva York, yo acababa de aterrizar. Estaba asustado y perdido en la gran ciudad. Quedamos a las cinco de la tarde en "Nacho mama´s", un sitio que más tarde se convertiría en mi fuente habitual de California Style Chicken Wings. Llegó tarde, como siempre, tarde y con prisas, venía de aquí y tenía que ir allí, siempre corriendo, siempre al borde del caos absoluto. Él llevaba ya un año en Nueva York, en la Columbia Film School, con la misma beca que yo acababa de recibir, en el mismo sitio en el que yo iba a estudiar, con los mismos profesores. Estuvimos juntos una Budweiser, no mucho más. Ya digo, se tenía que ir corriendo. Pero fue suficiente para elevar aún más mi nivel de ansiedad y sentirme aún más perdido. Cuando se fue pensé: espero no estar igual de "atacado"&nbsp; que él dentro de un año.<BR><BR>Las escuelas de cine sólo valen para entrar en contacto con gente que tiene tus mismas inquietudes, para no sentirte solo, para ponerte en marcha, para trabajar. Pero nadie te va a enseñar nada, desde luego que los profesores no. De mi año en Nueva York y en la prestigiosa Columbia Film School me quedo con mi clan hispano, mis colegas Sergio Umansky, Ricardo Hernández y Elías León Siminiani, mi acho.<BR><BR>Casi todo lo que sé en materia práctica de cine se lo debo a Elías. Nadie me ha enseñado tanto como él. Nadie me ha acompañado tanto como él. Ha sido fundamental en mi formación como director. Me ha regalado parte de su talento. Ha sido mi bastón fundamental, mi punto de referencia antes de rodar cada cortometraje, cada plano. En cada uno de mis cortos hay claras referencias visuales, estéticas y formales de su manera de entender el cine, de verlo. Muchas veces pensaba que no podía dar un paso sin él a mi lado. Llegué a experimentar un grado de dependencia bastante peligroso. Y justo cuando llegó el momento más importante de mi carrera, el momento de rodar mi primer largometraje, decidió (decidimos) que era hora de volar sólo, me dio la confianza necesaria para sentir que ya no le necesitaba. Sé a ciencia cierta que si Elías hubiera estado a mi lado durante el proceso de la película, hubiera sido mejor, menos imperfecta. Pero también sé que la decisión fue acertada, y mucho más sana para los dos.<BR><BR>Ha sido difícil. Todo ha sido difícil. Para él y para mí. Más para él. Difícil porque es complicado abrirse camino, llamar la atención, que se interesen por ti y por tu trabajo. No es fácil rodar tu primera película. Es injusto, siempre es injusto. Porque cuando tú lo haces le estás quitando el sitio a otro, tal vez a tu mejor amigo. No hay sitio para todos. No a la vez, desde luego. Se pone a prueba la amistad, el amor y el cariño. Yo quería que Elías rodara una película antes que yo, o a la vez, o justo después, porque se lo merece, porque tiene talento, porque tiene cosas que contar y porque sabe cómo hacerlo. Pero de momento no ha podido ser. Tiene dos guiones buenos, que merecen convertirse en película. Pero ya digo, de momento no ha tenido la misma suerte que yo. Es difícil no sentirse un poco culpable, un poco mal porque las cosas te vayan bien. Es difícil que Elías no sienta que es un poco injusto lo que le sucede, que sienta un poco de rabia, frustración, resentimiento. Es bueno hablarlo, es bueno contarlo. Es bueno para que la amistad y el amor sigan siendo limpios.<BR><BR>Pero lo va a conseguir, dentro de su eterno caos, de su vida al borde del abismo, de sus idas y venidas, de su ansiedad, lo va a conseguir. Su camino será más largo, más complicado, pero no me cabe la menor duda de que acabará llegando donde quiere llegar. Y que yo estaré a su lado, para seguir aprendiendo. ]]></description>
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<title><![CDATA[Allá tú]]></title>
<description><![CDATA[
Hace un año acabábamos de pasar el ecuador del rodaje, y las fuerzas  empezaban a flaquear. Nuestra jornada casi siempre transcurría de ocho  de la mañana a siete de la tarde. Así que a mí me depositaban en casa a  eso de las ocho de la tarde, con la energía por los suelos. Me  arrastraba hasta el sofá y encendía la tele, justo para escuchar la  sintonía del programa "Allá tú": "Euros euros, dubidú, si no los  quieres allá tú". Qué absurdo este programa, ¿no? Donde no hay que  hacer ninguna demostración de conocimientos ni inteligencia, donde la  suerte está echada desde el principio. Donde sólo te dedicas a abrir  cajas hasta que te hacen una oferta económica más o menos decente, la  aceptas y hala, a casa. Donde nadie hace una verdadera demostración de  cojones para tratar de conseguir un premio gordo. Un programa estirado  hasta el absurdo (como casi todo en televisión). Y con todas estas  premisas: ¿quién querría ver un programa así? Yo. Ahí estaba, todas las  tardes, después del rodaje, delante del televisor tragándome el  programa entero, necesitando saber cuánto dinero hay en la caja del  elegido, por cuánto la venderá. Acuciado por una inmensa necesidad de  escape, de desconectar durante un rato, tomándome una cervecita bien  fría, aletargado por el calor y el cansancio...<br>  <br>  Un año después, a día de hoy, tengo que confesar algo: sigo enganchado  al programa. Me sé los nombres de los concursantes, cuánto tiempo  llevan allí, de dónde son… Y me declaro un fan absoluto de Jesús  Vázquez. ¿Qué me está pasando? Ya no trabajo doce horas al día, ya no  estoy sometido a un intenso nivel de responsabilidad y presión. Ahora  estoy escribiendo, en casa, haciendo lo que me gusta. Ya no tengo  excusas para ver "Allá tú". Y ahí sigo. Si entre las ocho y las nueve  de la tarde estoy en casa, empieza a sonar en mi cabeza la sintonía del  programa y al cabo de unos minutos estoy gritando frente al televisor:  "no la vendas, coño, no seas acojonado, abre un par de cajas más". Y  mandando un sms al concurso (al módico premio de 0,95 euros) a ver si  tengo suerte y comparto el premio con el ganador.<br>  <br>  El caso es que creo haber descubierto el motivo de esta sinrazón. Es  cierto que ya no estoy en un rodaje. No tengo una fuente clara de  stress y preocupación, un elemento que se pueda señalar con el dedo  acusador. Pero sí tengo muchas decenas de pequeñas cosas. Decenas de  cosas sin resolver, que no funcionan en tu vida, que nunca atiendes, y  menos cuando estás haciendo una película. Tienes la excusa perfecta  para no enfrentarte a ellas. Ahora me he quedado sin excusas, ya no  estoy rodando, ni en postproducción, ni promocionando. Ahora debería  resolverlas. El problema es que esas pequeñas cosas han crecido, en mi  ausencia se han hecho más grandes y poderosas, y me están esperando con  ganas para librar una dura batalla. Y yo las miro, y me digo: Ahora,  hay que librarse de ellas ahora. Es el momento. Luego no vas a poder,  luego va a ser peor. Hazlo ahora que tienes un margen para la victoria,  o para asimilar la derrota. Sí, es el momento. Hoy es el día. Pero de  repente llegan las ocho de la tarde y:.. "Euros, euros, dubidú, si no  los quieres allá tú". &nbsp;
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<title><![CDATA[Desintoxicación]]></title>
<description><![CDATA[
Elías León Siminiani, uno de mis mejores amigos, hace todos los años un ayuno de una semana, a base de sirope de arce. Lo hace para limpiarse por dentro, para sacar toda la mierda acumulada durante meses. Yo muchas veces he querido hacerlo, intentarlo, pero nunca lo he hecho. Me supone demasiado esfuerzo. Sería incapaz. Claro que también me consideraba incapaz de pasarme un día sin internet, qué digo un día, una tarde, unas horas…No, ni de coña.<br><br>En enero me alquilé un estudio, un sitio al que ir a trabajar, para concentrarme, tener una disciplina y escribir. Tengo mucho que escribir. Y pensé: en el estudio no me voy a poner conexión a internet. Claro que no tuve en cuenta el mundo WiFi en el que vivimos ahora, y resulta que un vecino despistado (y generoso) tenía ADSL inalámbrica sin restricciones, ofreciéndome interminables horas gratuitas de internet a una velocidad de vértigo. ¿Quién se puede resistir a eso?<br><br>Y encima todos estos meses han coincidido con la promoción de la película, con el consiguiente enganche extra a todo tipo de foros, blogs, revistas y periódicos cibernéticos, webs especializadas… Qué les voy a decir que no sepan. Así que calculo que desde que estoy en mi estudio, este sitio de recogimiento, de trabajo, me he pasado enganchado a internet una media de cinco o seis horas diarias. Una jornada laboral con todas las de la ley.<br><br>Pero justo hoy hace una semana, USR9106, es decir, el nombre clave del router wifi que me ha tenido enganchado, decidió pedirme una contraseña, una contraseña WEP en concreto. ¿Qué cojones es eso de una contraseña WEP? Yo, víctima de una terrible ansiedad y un claro síndrome de abstinencia, me puse a teclear contraseñas a lo loco, con la estúpida ilusión de que alguna funcionaría: "0000". Nada. "1234". Nada". "Hijoputa". Nada.<br><br>Era como si mi amigo Elías, para forzarme a hacer el ayuno, hubiera puesto contraseña al Opencor y al Kebah de mi barrio, mis fuentes de alimentación. Ya sé que podría haberme ido a un ciber, o a casa de un colega, pero no, de repente pensé: este es el momento de hacerlo. Me gustó el ejercicio de contenerme, de desintoxicarme. Al principio se pasa mal, como en los ayunos. Te mareas, te sientes confuso, débil… Pero al cada de dos o tres días, se te quita el hambre. Pues igual. Sabedor de la acumulación masiva de emails sin responder, empecé a sentirme liberado, más tranquilo, menos compulsivo. ¿Cuántas veces al día chequean su email? Yo si estoy delante del ordenador, cada cinco o diez minutos. Palabrita.<br><br>No se pueden imaginar lo que me ha cundido esta semana. Cuando tu ordenador sólo te sirve para escribir y escuchar música, ¿qué haces? Escribir y escuchar música. Pruébenlo. Ya verán qué prolífico se vuelve uno. Eso sí, antes aprovisiónense bien de comida en sus establecimientos más cercanos.<br><br>El sábado es mi cumpleaños. Bueno en realidad es el viernes por la noche. Nací en plena noche de San Juan, a las 00:30. Todos los años voy a algún sitio a saltar la hoguera, como un acto liberalizador no exento de cierta superstición. Para limpiarme y quemar las energías negativas. El año pasado no pude saltar la hoguera porque estaba rodando la película. Rodamos esa misma noche. En mi barrio. Y encima tocó rodar la primera secuencia de la película. Sin duda un buen augurio. No se me ocurre mejor manera de pasar mi cumpleaños. Así que como este año no ruedo película, y me estoy quitando del internet, el viernes noche estaré desintoxicándome por partida doble, saltando hogueras.
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<title><![CDATA[Sesión de fotos inéditas 3]]></title>
<description><![CDATA[<P><IMG height=519 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/c_foto01.jpg" width=345>&nbsp;<BR><BR>&nbsp;La familia al completo. Mi idea original del póster era algo así: los tres posando como un equipo, pero vestidos con el mismo traje gris desfasado de portero.</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=390 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/c_foto02.jpg" width=345>&nbsp;<BR><BR>"Esto es como American Beauty, pero con vino tinto y albóndigas. ¿Está claro?".</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=229 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/c_foto03.jpg" width=345>&nbsp;<BR><BR>Acunando a los niños a horas intempestivas, las 6 de la madrugada, para conseguir precisamente lo contrario: dar sensación de anochecer.</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=230 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/c_foto04.jpg" width=345>&nbsp;<BR><BR>Merche, la sastra del rodaje, me prestó sus manos y su "mala leche" para sumir a Marta en un momento de mucha angustia.</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=229 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/c_foto05.jpg" width=345>&nbsp;<BR><BR>Así es la vida de Antonio, mientras intenta castrarse los demás le ignoramos, es más, sonreímos.</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=229 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/c_foto06.jpg" width=345>&nbsp;<BR><BR>El director reflexionando sobre si echarse una siestecita junto a la actriz. ¿Se enfadará?</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=229 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/c_foto07.jpg" width=345>&nbsp;<BR><BR>Charlando tranquilamente bajo la preciosa noche iluminada por Juan Carlos Gómez. Además de la película, también ha sido el director de fotografía de mis cortos "Física II" y "La Culpa del Alpinista". Mucha complicidad y un elemento clave para llevar la película (y a mí) a buen puerto.</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=229 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/c_foto08.jpg" width=345>&nbsp;<BR><BR>Quim se abanica mientras se pregunta: ¿A quién le quedará mejor la camiseta de tirantes, a Marlon o a mí?</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=229 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/c_foto09.jpg" width=345>&nbsp;<BR><BR>Todo preparado para rodar uno de los momentos más emotivos de la película. ¿Cómo le dices a alguien a quién quieres mucho que no puedes estar con ella?</P>
<P>&nbsp;</P>]]></description>
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<title><![CDATA[Sesión de fotos inéditas 2]]></title>
<description><![CDATA[<P>En su primer día de rodaje de su primera película, tuvo que enfrentarse a una de las escenas más complicadas y clave de la película. Y la bordó. Ella tiene una luz muy especial. Ella es Eva Pallarés. Gracias Eva por todo lo que has aportado a nivel artístico y humano a esta película.</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=519 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/b_foto01.jpg" width=345>&nbsp;</P>
<P>&nbsp;</P>
<P>&nbsp;</P>
<P>Un auténtico macho ESPAÑOL: con su pelo en pecho, su cadena, su slip, sus calzetos blancos con rayas azules y rojas, y sus anillos por si hay que repartir hostias.</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=229 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/b_foto02.jpg" width=345>&nbsp;</P>
<P>&nbsp;</P>
<P>&nbsp;</P>
<P>La escena de la rotura del escaparate fue la única que rodamos con dos cámaras, con tan mala suerte que todo el material de la cámara extra se veló. Conclusión: toda la película fue rodada exclusivamente con una cámara.</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=229 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/b_foto03.jpg" width=345>&nbsp;</P>
<P>&nbsp;</P>
<P>&nbsp;</P>
<P>El Quim que después de una semana se creía que ya podía dirigir él la película. Una curiosidad: observad la hora de sus reloj. Las 10:10. Lució durante toda la película la misma maldita hora al que no poderle cambiar la hora al reloj.</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=519 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/b_foto04.jpg" width=345>&nbsp;</P>
<P>&nbsp;</P>
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<P>En verano en Madrid, o te dedicas a rodar películas, o a asfaltar calzadas. O a las dos cosas.</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=229 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/b_foto05.jpg" width=345>&nbsp;</P>
<P>&nbsp;</P>
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<P>-¿Y este tío de aquí atrás qué hace? -Ni idea, tú disimula…Que no se note que es nuestra primera película.</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=229 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/b_foto06.jpg" width=345>&nbsp;</P>
<P>&nbsp;</P>
<P>&nbsp;</P>
<P>Mientras Paco retoca a la princesa, yo ensayo con Héctor esa deliciosa mirada perdida de alguien que parece que te escucha, pero no hace más que pensar en campanas y campanas. El personaje de Héctor está inspirado en mi abuela Brígida, que se pasó los últimos años de su vida asomada a la ventana preguntando:&nbsp; ¿Han tocado a misa ya?</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=229 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/b_foto07.jpg" width=345>&nbsp;</P>
<P>&nbsp;</P>
<P>&nbsp;</P>
<P>El único movimiento circular en toda la película. Juanjo, el steadycam, gira 360 grados alrededor de Quim y Marta para sellar un círculo invisible, crear un momento íntimo en mitad del infierno de la cárcel.</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=229 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/b_foto08.jpg" width=345>&nbsp;</P>
<P>&nbsp;</P>
<P>&nbsp;</P>
<P>Toda la vivienda del portero fue construida en plató, excelente trabajo de Federico G. Cambero.</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=229 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/b_foto09.jpg" width=345>&nbsp;</P>
<P>&nbsp;</P>
<P>&nbsp;</P>
<P>Pues eso, todos juntos, formando equipo. A por todas.</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=229 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/b_foto10.jpg" width=345>&nbsp;</P>]]></description>
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<title><![CDATA[Sesión de fotos inéditas]]></title>
<description><![CDATA[<P>A punto de que se cumpla un año del inicio del rodaje, me regodeo en la morriña revisando fotos del rodaje (gentileza de Estanis Núñez, el foto fija) y ya de paso os las comento.</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=231 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/foto_1.jpg" width=345>&nbsp;<BR><BR>De izquierda a derecha: Mi primo (Raúl), mi hermano (Antonio) y mi niño (Quim).</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=240 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/foto_2.jpg" width=345>&nbsp;<BR><BR>Natalia Mateo, mi chica "Exprés", que me inspiró toda la trama carcelaria. Ella misma ha impartido varios talleres de teatro en el centro penitenciario de Soto del Real.</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=229 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/foto_3.jpg" width=345>&nbsp;<BR><BR>Admirando a la Bella Durmiente.</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=229 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/foto_4.jpg" width=345>&nbsp;<BR><BR>No me importaría vivir dentro de una pecera si a mi lado está Ana Wagener.</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=453 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/foto_5.jpg" width=345>&nbsp;<BR><BR>El Dream Team al completo en pleno partido: Antton Zabala (Ayudante de dirección), Juan Carlos Gómez (Dire de foto) y Miguel Ángel Guijarro (ayudante de cámara).</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=519 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/foto_6.jpg" width=345>&nbsp;<BR><BR>El auténtico "boss" de todo el cotarro, José Antonio Félez, al que con gusto cedo mi trono... sólo por un ratito.</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=201 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/foto_7.jpg" width=345>&nbsp;<BR><BR>Roberto, como gran experto masajista que es, pregunta: "¿Los masajes no se dan en posición horizontal?".</P>
<P>&nbsp;</P>
<P><IMG height=519 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/foto_8.jpg" width=345>&nbsp;<BR><BR>Toda la cárcel al completo fue reproducida en un colegio. Al fin y al cabo son lo mismo, ¿no?</P>]]></description>
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<title><![CDATA[Depresión postparto]]></title>
<description><![CDATA[
<p>Llevo un tiempo sin escribir. Bastante tiempo, en el que me he estado alimentando de vuestros maravillosos comentarios. Gracias. Creo que tengo depresión postparto. Me cuesta escribir, me cuesta hacer cualquier cosa. Me pesa un poco el cuerpo, y la mente. Estoy contento, muy contento. Como lo está una madre después de tener un hijo. Pero a la vez me embarga una extraña sensación de vacío. Digo extraña porque tengo muchas cosas que hacer, tal vez demasiadas. Desde muy pequeño mi padre me inculcó el miedo al vacío, el problema es que para evitarlo casi siempre asumes más cosas de las que puedes. Sobre todo en estos momentos. La película ya por fin ha cobrado vida propia, ya no tengo que luchar por cada espectador. Ya me ayudáis vosotros, ya no es necesario mi presencia en ningún sitio. Ahora ya puedo sentarme, relajarme y respirar tranquilo, nuestras expectativas han sido colmadas en gran medida (aunque uno siempre quiere más y más). Andamos en la sexta semana, y ahí seguimos en el top 20 (puesto 17 concretamente), que es una cosa bastante inusual, y más para una película española. Así que ya está. Ya puedo parar. Ya puedo dedicarme&nbsp; a otras cosas. Tal vez una vacaciones, en este punto unas vacaciones estarían muy bien. Pero ya digo, es que tengo muchas cosas que hacer, compromisos adquiridos. Además, nunca he sabido estar de vacaciones. A los cuatro días me agobio. Pero tampoco es que sea muy trabajador, soy muy vago, de hecho saco bastantes pocas horas de trabajo al día, me "engaño" mucho, me enredo con lo primero que se me cruza delante. Cuando escribo un guión, nunca me salen más de tres diálogos seguidos. Me levanto, miro internet, los emails, pongo música, la tele, la PSP… El caso es que no me puedo tomar unas vacaciones, porque me paso el día de vacaciones. Y a la vez trabajando. Joder, cuánta contradicción. Ahora ya sabéis de dónde saco material para mis personajes.</p>  <p>El caso es que no venía a escribir sobre mí, quería escribir sobre Pascal Gaigne, mi músico. Iba a escribir sobre lo bueno que es. Pero es que ya digo, me cuesta mucho. Así que en vez de describiros sus virtudes, prefiero que las escuchéis. Se acaba de editar la BSO de AzulOscuroCasiNegro, supongo que la encontraréis en la Fnac, o en los sitios así apropiados. Y eso, que estoy encantado, es una maravilla. Y lo puedo decir sin ningún tipo de rubor, porque si hay un momento en el que un director&nbsp; (a no ser que seas Amenábar) está absolutamente vendido y en manos de otra persona, es en el proceso de la música. Yo no sé tocar música, ni mucho menos componer, pero es que ni siquiera tengo idea de los conceptos básicos. Lo único que sé es lo que quiero contar con la música, dónde quiero que vaya, qué estado de ánimo quiero que ayude a trasmitir. Pero luego tiene que haber alguien, un músico, al que tú le cuentes tus paridas mentales y les dé una forma coherente. Necesito un músico que no sólo entienda de música, sino que me entienda a mí, que no es tarea fácil. Ese músico es Pascal Gaigne. Mi músico.</p>  <p>Ah, y una mención especial a Alba, mi "música", que compuso expresamente para mí la canción que ella misma interpreta en&nbsp; la película "Imaginarte". De las imágenes escondidas en el guión sacó una preciosa partitura, que también podéis escuchar en la BSO. Y ojito con Alba y su grupo Lantana, que va a pegar fuerte, si no al tiempo. Ha firmado con EMI y este mismo mes sale un EP con cinco temas. Como dice Isra-Sean, sentándose a su lado, torpe: Oye, que, muy chula tu música, muy guapa…</p>  <p>Hala, me voy a seguir con mi depre postparto…</p>
]]></description>
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<title><![CDATA[El tocino de mi película]]></title>
<description><![CDATA[
Antes de ayer me encontré con Karmele Soler, la maquilladora de la película. Me vio, me besó, me abrazó y me dijo con una mezcla de sorpresa y algarabía: "Dani, tu peli es como el jamón serrano, gusta a todo el mundo". Luego se lo repitió a otra persona delante de mí y ya no era jamón serrano, era jamón de jabugo, que gusta más si cabe. Podríamos ponerlo en el cartel, como reclamo: "Si le gusta el jamón de jabugo… No se pierda esta película". Con muchas exclamaciones.<br><br>Pero bueno, en honor a la verdad, no todas las críticas son tan efusivas y positivas. Hay gente que no le ha gustado la película, o ciertas cosas de la película. Hay gente que no le gusta el embutido, o que no soporta el tocino del jamón.<br>Ha pasado casi un mes desde que se estrenó la película, un mes en el que me he sumergido en un proceso obsesivo, recabando reacciones, opiniones, elogios y críticas en todos los rincones del país. Y una de las pocas lecturas negativas, pero con cierta redundancia hacia la película, es la trama de Israel-Sean Penn. Ese es el tocino de mi película. Es una trama que mucha gente ha calificado de innecesaria, que entorpece el relato general, un islote en medio de la película, que es demasiado paralela, plagada de tópicos, clichés, pretendidamente graciosilla y alguna que otra cosa más.<br><br>Y oye, bien, quiero decir, que si algo sé hacer es escuchar, recibir las cosas buenas y las malas, y apuntarlo todo, porque es parte del aprendizaje. Me parece muy necesario que la gente se atreva a contarte lo que no les gusta sobre tu película, es un lujo al que espero nunca renunciar. No soportaría la idea de vivir tan aislado o endiosado como para no estar en contacto con la respuesta negativa hacia tu trabajo. Es más, creo que es fundamental, ya no una vez estrenada la película, sino durante el proceso de creación. Y me temo que no se hace con la suficiente frecuencia. A veces sentado en la sala de un cine, viendo algo que me horrorizaba, me he preguntado una y mil veces: ¿por qué nadie dijo nada mientras lo escribían? ¿pero es que nadie se dio cuenta mientras lo rodaban? ¿por qué no lo han quitado en la sala de montaje? ¿es que el director (o el productor) no tenía ningún amigo al lado que le dijera: tío, esto es una mierda?<br><br>Luego hice mi primera película y me di cuenta de que no es tan fácil ni tan obvio como parece. Que las películas son como bolas de nieve descendiendo a toda velocidad montaña abajo, imposibles de frenar y haciéndose cada vez más grandes. Y que tal vez sólo durante la fase de escritura, en ese momento de intimidad, cuando la bola es todavía muy chiquitita y no se han hecho importantes desembolsos monetarios (ay, los guionistas, qué mal pagados estamos…), donde se encuentra el lugar para detenerse y reflexionar sobre las futuras consecuencias de tus actos y palabras.<br><br>Así que me remonto hasta el verano-otoño del 2004, mientras escribía el guión de AzulOscuroCasiNegro, y sí, les juro que en su momento me planteé quitar la trama de Israel, porque es cierto que el guión estaba muy abigarrado, plagado de tramas, y había historias de sobra. Y tal vez estaba cometiendo el típico error de director novel, de querer contar demasiadas cosas. Ese terrible miedo al vacío. Les juro que hice el ejercicio. No fue muy difícil quitar la historia, es más, pensé que esa trama en sí misma sería un corto cojonudo, que podría rodar después de la película. Pero al mirar el resultado, el guión del largometraje, lo que quedaba sin esa trama, no funcionaba igual de bien. La trama de Israel no era tan accesoria como podía parecer. Transcurría de forma paralela, pero complementaria a la principal. En palabras del Sean: "Jorge, tú y yo somos como dos peces. Dos pececillos de agua fría. Vulgares. Lo que pasa es que tú no te conformas con estar dentro de la pecera. Tú quieres saltar y ver qué hay más allá. Y es que fuera no hay nada, tío, no hay nada". Jorge es un chaval que quiere cambiar el pequeño trozo de vida que le ha tocado vivir, y su mejor amigo, por el contrario, quiere que todo siga igual, que nada cambie. Los dos emprenden un viaje juntos, en el que se dan cuenta de que las cosas no son ni van a ser tal y como ellos soñaban, son distintas, pero tampoco significa que sean peores. Son dos personajes bloqueados, a los que les da miedo vivir, asumir sus limitaciones, y lo que es más importante, sus deseos. Que se dan de golpes una y otra vez contra un cristal invisible que les llena de frustraciones y les impide avanzar. Y poco a poco van descubriendo otro camino, distinto del soñado, más arduo, más lento, pero que por lo menos les permite avanzar, y en consecuencia, ser más felices. No son un Quijote y un Sancho Panza. Son dos Quijotes, o dos Sancho Panzas.<br><br>Esa es la reflexión que me llevó a dejar la trama, y la misma reflexión que hago ahora, no para convencer a nadie, sólo tal vez a mí mismo. Porque lo bueno de las críticas, las que son constructivas, es que te ayudan a crecer, a corregir, o en este caso, a reafirmarte en tu trabajo. Al fin y al cabo, el que va dentro de la bola de nieve enorme soy yo, y si me tengo que pegar una buena leche al llegar abajo, por lo menos me la voy a pegar con convicción.<br><br>Posdata: Creo que prefiero el jamón serrano al jabugo, me parece más democrático, más al alcance de todo el mundo, aunque sea más imperfecto y a veces esté un poquito salado.<br><br><span style="font-style: italic;">Si le gusta el jamón serrano… ¡¡¡¡No se pierda esta película!!!!</span>
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<title><![CDATA[Síndrome de la papeleta y otras miserias.]]></title>
<description><![CDATA[<P>Tendría unos diez años, era mi primera acampada, en Ávila. Detrás de mí, aunque no se vean, están los Toros de Guisando. Para recaudar fondos para la acampada cada alumno tenía que vender 50 papeletas en las que se sorteaba un transistor de radio para escuchar el Mundial de Fútbol España 82. Bastaba con que su papeleta coincidiera con los tres últimos números del primer premio de la Lotería Nacional. 50 papeletas. ¿Vosotros sabéis lo que es vender 50 papeletas para un niño de diez años? Descartados los padres, abuelos, tíos y padrinos aún me quedaban 38 papeletas por vender. Estaba en juego mi popularidad dentro mi reducido universo escolar. Era una auténtica carnicería. El que no consiguiera quitarse de encima todas las papeletas caería en desgracia delante de sus compañeros. Nadie querría compartir la tienda de campaña con él. Y a partir de ahí comenzaba un arduo camino, un periplo insoportable por todo tu vecindario, casa a casa, tienda a tienda, kiosco a kiosko, parque a parque... Tratando de vencer tu timidez para colocar las papeletas. Para que la chica de tus sueños, el amor de tu vida, tu compañera de pupitre, que apenas había tardado dos días en vender todas sus papeletas, no pensara que eres un <EM>loser</EM> en toda regla. &nbsp; </P>
<P>Desde que empecé la promoción de la película, es como si me hubieran dado 500.000 entradas de cine para vender. Y encima a mis familiares y amigos no les puedo colocar ninguna porque ya estuvieron todos en el preestreno de la película. ¿Y a quién le vendo yo las entradas? De pequeño pensaba: "a quién cojones le va a interesar una radio con el naranjito dibujado". Y ahora es irremediable que a veces se me pase por la cabeza: "a quién cojones le va a interesar pagar por ver mi película". Casi mejor dejarlo. A la mierda. Pero no, porque has luchado mucho por llegar hasta aquí, ahora no puedes abandonar. Si la peli les va a gustar, seguro que el que la vea lejos de sentirse estafado, va a disfrutarla, y va a llegar hasta el final, no como España, que siempre se queda en cuartos. </P>
<P>Entonces me pongo a vender, a ir por todos los barrios y cines de cada ciudad en la que promocionamos, por todas las radios y televisiones locales, gacetas universitarias, periódicos gratuitos, webs perdidas de la mano de intenet, vendiendo entradas, vendiendo una comedia. Sí, ya sé que no es una comedia, pero coño, es que la gente escucha la palabra drama y no quiere entrar. Pues nada: una comedia sobre el drama de la vida, o un drama sobre la comedia de la vida. Humor y emoción a raudales. Vengan, pasen y vean. Qué stress…</P>
<P>Pero claro, en aquellos días de infancia, no sólo contaba las papeletas que vendías tú, sino las que vendían los demás. "¿Me compra una papeleta para la acampada?". "No, hijo, ya le compré a un compañero tuyo". Mierda. Se convertía en una guerra. Tus amigos dejaban de ser tus amigos. Les odiabas y deseabas que se les muriera algún familiar, para que vendieran una papeleta menos. No, mejor que no se les muera nadie, porque entonces en el funeral, con la familia al completo venida de todos los rincones de España, presas del dolor y la solidaridad, le comprarían todas las papeletas ipso facto. Buf, qué stress…</P>
<P>Yo siempre he ido a ver todas las películas. Todas es todas. Bueno, casi todas. Y en especial las españolas. Coño, incluso las que tienen críticas horribles, las me han dicho que no merece la pena. Yo voy. Porque hay que apoyar al cine español y además, para poder criticar, hay que ver. Bueno, pues desde que se ha estrenado mi película, desde que pertenezco al cine español, NO quiero ver películas, NO quiere ir al cine, y sin son españolas MENOS aún. ¿Cómo le voy a dar dinero yo a la competencia? ¡Que se jodan! Dios, qué horror, qué miserable, qué enfermizo. Eso no está bien, eso no se puede hacer.</P>
<P>La película tuvo un arranque flojo, para qué nos vamos a engañar. La gente prefirió ir a ver Ice Age 2, o las tetas operadas de Sharon Stone, o el culo postizo de Penélope Cruz. Y ese fin de semana hizo muy bueno, el puto termómetro subió sin parar y lucía un sol radiante en toda la Península. Y encima jugaba el Barça-Madrid. Así no hay quien arranque bien. Puesto nº 13. ¿Mal presagio? Pues no, mira tú por donde. Porque poco a poco, vecino a vecino, puerta a puerta, boca a oreja, todo empezó a ir mejor. Me empecé a quitar de encima entradas. La gente me empezó a ayudar a venderlas. La peli empezó a subir. Claro coño, que gusta mucho la peli, que la gente sale contenta, que no está tan mal. Que hasta en los Princesa ha superado en recaudación a Volver. Toma ya. Y oyes, que seguimos ahí abajo, en el puesto 14, y del top ten ya nos olvidamos hace mucho tiempo. Pero hemos salido de la zona de descenso, vamos a aguantar, vamos para arriba, hemos ganado puntos, incluso jugando fuera de casa&nbsp; (porque el cine español en España, juega fuera de casa), y mira, ya sólo me quedan 440.000 entradas por vender. Nada comparado con las 50 papeletas de mi infancia.</P>
<P>Y he vuelto al cine, a ver cine español sobre todo. En dos días me he visto la de Gerardo Herrero, la Dama Boba, y la de Trueba. Y esta Semana Santa pienso ir a ver Plan Oculto, Ice Age 2, V de Vendetta, Firewall, La Niñera Mágica y hasta Tirante el Blanco, para que veáis, pedazo de penitencia.</P>
<P>Ah, una cosa más, para los que vayáis a ver AzulOscuroCasiNegro, guardar la entrada, porque al que le coincida su número con el premio gordo del sorteo de la Lotería de Navidad 2006, le regalamos la camiseta que lleva en la película Raúl Arévalo, el Sean Penn español, en la que sale el naranjito. Al final, todos los círculos se cierran y siempre le puedes robar dinero a tu padre mientras en la tele Santillana mete un gol de cabeza al Barça. Lo que sea con tal de quitarte de encima las dichosas papeletas. </P>
<P><IMG height=230 src="http://www.clubcultura.com/sanchezarevalo/campamento_pie.jpg" width=339> </P>]]></description>
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<title><![CDATA[Resaca]]></title>
<description><![CDATA[<P>El viernes día 31 de marzo, a las ocho de la tarde, con la resaca del preestreno del día anterior, agotado después de diez días de promoción, viajando sin parar y durmiendo muy poco, me metí en una sesión a ver mi película. No tenía ninguna gana. Estoy harto de ver mi película. Pero quería asegurarme que todas las sensaciones que había experimentado hasta ahora eran genuinas. Que todo el entusiasmo del pase en Málaga, de los preestrenos en Barcelona, Bilbao y Madrid, era de verdad. Donde ya no hay familiares, ni amigos, ni famosos, ni gente que entra gratis (que viene a ser lo&nbsp; mismo). Sólo gente que decide entre la maraña de estrenos que abruman la cartelera, ir a ver tu película pagando seis euros. Esos son los que valen. Esos son para los que está hecha la película. Y yo tenía que verlo. Así que me fui al Renoir Retiro, a los cines de mi barrio, a verlo con mis propios ojos. Algo más de media entrada y en su mayoría gente mayor. Es lo que tienen los cines de barrio. Me senté en la última fila, no me interesaba ver la película, me interesaba ver a los espectadores, aunque fueran sus cogotes. Me compré palomitas y una coca cola light mediana. Sí, yo soy de esos. Qué placer consumir palomitas mientras asistes a la proyección de tu película. 105 minutos después se encendió la luz. Fui el último en salir de la sala. En la calle, vi como una pareja compraba entradas para la sesión de las diez y media. "Me da dos para la de Azulnoséqué". Estos eran más jóvenes. Almodóvar ya había agotado todas las de su sesión, para la mía aún quedaban bastantes. Bueno, oye tampoco hay que ser demasiado exigentes. O sí, hay que serlo, porque tal vez sólo así conseguiremos que el público deje de mostrar un rechazo sistemático ante el cine español, que nos den una oportunidad a los recién llegados, que no sólo llenen las salas Almodóvar, Amenábar, León o Segura, que bien merecido tienen su público. Y eso sólo se puede conseguir desde la exigencia y la obsesión, siendo muy honestos con nuestro trabajo. Y si no es un esfuerzo conjunto, de nada va a valer. Cuántas veces he escuchado yo a la salida de un cine, después de ver una película española mala: "No vuelvo a ver cine español". O en los videoclubs: "Esa no la cojas, que es española". Yo, por mi parte, no pienso permitir que eso ocurra con una película mía. Y me seguiré metiendo en las salas de cine para ver cómo reacciona el público, con mis palomitas y mi coca cola light mediana.</P>
<P>El otro día alguien me dijo: "Qué putada, menuda competencia ir contra Almódovar, ¿no?". No, yo no compito con Almodóvar, yo quiero jugar en el mismo equipo que Almodóvar, y cuando él esté cansado de llenar los cines estar yo ahí preparado para sustituirle, aunque sea para jugar los minutos de la basura. Poco a poco.</P>
<P>Esa noche de viernes por fin descansé. Dormí siete horas por primera vez en muchos días. En el cine de mi barrio, en una sala pequeña medio llena, la gente se rió y se emocionó. Reaccionó tal y como yo lo había imaginado, tal y como me lo llevaba currando durante dos años. Al salir el público tenía una sonrisa en la cara, bastante menor que la mía, pero más que suficiente. Esta película española les ha gustado. Esta no les va a causar rechazo hacia el cine español, el cine que me ha tocado vivir, que nos ha tocado vivir. En la siguiente igual juego ya más minutos.</P>]]></description>
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<title><![CDATA[Tres]]></title>
<description><![CDATA[<P>Tres biznagas. Tres premios. Tres minutos de ovación al término de la proyección. Tres días intensos. Y tres mil cosas maravillosas que he oído sobre mi película. Ahora no puedo escribir. Tengo la maleta a medio hacer, tengo que poner una lavadora, tengo que dormir, tengo que seguir promocionando la película, a luchar por intentar captar a cualquier espectador. Sólo quería daros gracias a todos por vuestro apoyo. Me siento como Dani Pedrosa, que en su primera carrera en Moto GP, la categoría reina del motociclismo, ha quedado segundo. Un segundo que sabe a victoria. Me he puesto como una moto. Hasta me he alegrado cuando he leído en un foro a un tipo llamarme lameculos. Sí, la cosa va bien, ya por fin empiezan a insultarme.</P>
<P>Posdata: La foto la hizo Estíbaliz Gabilondo, tras pedirnos a Eva y a mí hiciéramos como que acabábamos de enterarnos.</P>]]></description>
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<title><![CDATA[El penúltimo hermano]]></title>
<description><![CDATA[<P>Soy el mediano de tres hermanos. Es dura la vida del hermano mediano. El que lo sea sabe de qué le hablo. Mi hermano Ignacio, el primogénito, guapo y obediente, era la joya de la corona. Y mi hermana pequeña, Paula, la única niña, siempre de morros, la princesita de la casa. ¿Y yo qué? ¿Eh? Cuando eres el mediano, las pasas putas para hacerte un hueco, para conseguir tu dosis diaria de atención. Yo al principio opté por romper cosas: cámaras de fotos, estatuas, tocadiscos, algún cuadro… Vamos, lo normal. Así hasta que a los diez años decidí cambiar de estrategia y me volví hipocondriaco. Fue en la Filmoteca Española (cuando estaba en la Cuesta de San Vicente), con mi padre y mi hermana, viendo "El hombre que mató a Liberty Valance". Casi al final de la proyección me empecé a ahogar. "Papá, no puedo respirar". Me ahogaba y me moría. Se acababa la vida. Nos tuvimos que ir a un hospital, con el Renault 12 TS familiar a toda pastilla cruzando la Gran Vía madrileña. Armé una buena. Pero fue mucho más efectivo que romper cosas, porque en vez de castigarme, me arroparon, me acariciaron y me dieron mucho amor y cariño. Así que a partir de ahí decidí ser un niño enfermo. Un enfermo imaginario. Un hipocondríaco precoz.</P>
<P>El jueves marcho para Málaga. <A href="http://www.azuloscurocasinegro.com/"><EM>AzulOscuroCasiNegro</EM></A> compite en la sección oficial del Festival de Málaga. El viernes a las siete de la tarde es mi puesta de largo (nunca mejor dicho), es el punto culminante de más de dos intensos años de trabajo, de más de treinta años de vida, de más de dos décadas como hipocondríaco. El viernes comienza un largo e intenso periplo de diez días por la geografía española: Málaga, Zaragoza, Bilbao, Barcelona, Salamanca, Valencia, Medina del Campo, Madrid… Para culminar con el estreno de la película el 31 de marzo en salas comerciales.</P>
<P>Las excusas, las expectativas, los miedos y las ilusiones confluyen en el mismo camino para ver quién puede más, quién tiene razón. Se acabó la toma de decisiones. Ya no hay donde esconderse. ¿Y quién quiere esconderse? Nadie supongo, todos queremos que nos vean, todos hacemos cine para que lo vean los demás, para que lo disfruten, lo juzguen, lo critiquen, les emocione. Es el momento más esperado. Qué pánico da, ¿no? Y al igual que de niño, me embarga un incontrolable miedo a pasar desapercibido. A que mi película se pierda entre la maraña de películas que pueblan la cartelera. A que nadie vaya verla. Prefiero ser malo, o débil, prefiero que me peguen o que me hospitalicen antes que pasar desapercibido. Lo peor es que ya no soy el hijo mediano de una familia progre setentera. Soy el penúltimo hijo de una enorme familia de más de quinientos estrenos, el penúltimo de una multitudinaria familia de directores, guionistas, productores, distribuidores, exhibidores de todos los rincones del mundo. El penúltimo hijo de una familia donde si rompes algo te echan a la calle, y si te pones enfermo, mejor, uno menos al que alimentar. Y yo me pregunto: ¿Qué puedo hacer para llamar la atención?</P>
<P>Aquel día con diez años en la Filmoteca Española, viendo "El hombre que mató a Liberty Valance", sufrí un ataque de ansiedad. Yo obviamente no era consciente. Era un niño y como no podía respirar pensaba que me moría. Punto. Mi madre se acababa de ir con mi hermano de viaje a Londres y supongo que no supe asimilar la ausencia de mamá. Me dio un ataque de ansiedad y me convertí en pasto de psicoanálisis. Es curioso que me pasara en una sala de cine, ¿no? ¿Casualidad? Pronto lo averiguaremos. El próximo viernes 24 de marzo del 2006, a las 7 de la tarde en el Teatro Cervantes de Málaga, voy a asistir a la primera proyección pública de mi película. Si me da un ataque de ansiedad, ya no será culpa de John Wayne, ni de mi madre (que estará a mi lado), será culpa de todos vosotros, de los espectadores, por no prestarme la debida atención. Avisados quedáis y sobre vuestras conciencias caerá.</P>]]></description>
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<title><![CDATA[Quiero ser Javier Fesser]]></title>
<description><![CDATA[<P>A la izquierda: Entrega premios Notodofilmfest 2002. Recogía el gran premio del jurado y el premio del público por <EM>Gol</EM>.<BR>En el centro: Entrega premios Notodofilmfest 2003. Recogía el gran premio del jurado y el premio del público por <EM>Exprés</EM>.<BR>A la derecha: Entrega de premios Notodofilmfest 2006. Entregaba el premio al mejor corto de menos de treinta segundos.</P>
<P>Anoche, casi tres años después, regresé al escenario que tantas alegrías me proporcionó, en plan vieja gloria retirada, con más tripa y arrugas, a animar a las figuras emergentes. "Venga, chavales, ánimo, que vais por buen camino", les decía con la tranquilidad de Bob Beamon, consciente de que mi plusmarca mundial notodofestivalera de momento no está al alcance de nadie. Pero no pude evitar sentir durante toda la noche una&nbsp; insatisfacción continua. Yo quería estar ahí compitiendo, atacado de los nervios, intentando ampliar mi record. Pero, claro, para eso hay que tener un corto, aunque sea de treinta segundos. No pude, os juro que lo intenté hacer, pero imposible, hasta tenía un par de guiones escritos. Pero una cosa llamada <EM>AzulOscuroCasiNegro</EM> me lo impidió. Natalia Mateo me dijo: "Dani, esta noche tú eres el mayor perdedor de todos". Y luego me acarició el lomo.</P>
<P>Pues eso se va a acabar, porque vuelvo al mundo del cortometraje. Desde que tomé la decisión, siento como si tuviera que pedir perdón. Que yo, que tengo el tremendo privilegio de hacer largometrajes, si me pongo a hacer cortos, le estoy quitando el sitio a alguien, la oportunidad de dar el salto. Pero sinceramente creo que es todo lo contrario. Quiero hacer cortometrajes porque le doy valor al formato. Y quiero que todo el mundo se la dé. Que no me miren mal los directores consagrados por dar el salto al largometraje y que no me miren mal los cineastas en ciernes por volver al cortometraje. Al fin y al cabo se trata de contar historias, ¿no? Qué más da la duración.</P>
<P>Ya sé que es muy fácil decir esto cuando puedes elegir. Ya sé que el mundo del cortometraje es un limbo, un sitio donde realmente nadie pretende quedarse para siempre. Donde hay muchas ansiedades, necesidades, ilusiones invertidas, dinero gastado… Ya sé que hay un enorme embudo hacia el "paraíso" por el que no caben más de cinco o seis directores al año, con suerte. Pero tengo la sensación de que si los que hemos pasado por el embudo, emprendemos el camino de vuelta, igual ayudamos a ensancharlo, abrirlo un poquito más.</P>
<P>Mi productor, cuando le dije que iba a hacer otro corto, me miró muy raro, mucho. Pues quiero que deje de hacerlo. Quiero que le parezca normal. Yo quiero ser Javier Fesser. No quiero tener complejos. No quiero tener humos. Quiero tener talento. Quiero hacer largometrajes que recauden 20 millones de euros y levantarme al día siguiente a hacer cortos caseros como mi cámara de minidv para el notodofilmfest.</P>
<P>No, aunque me tiente, no voy a pedir perdón por hacer otro cortometraje. Al revés, me voy a dejar la piel y mis ahorros en el proceso, y lo voy a mover por todos los festivales que pueda, y voy a ir a todos los que me inviten, y soñaré con recoger algún premio de vez en cuando, y me mosquearé si no me dan ninguno, y me pondré verde de rabia si no me seleccionan en el pueblo más recóndito de España, sí, ese donde no hay dotación económica, donde dan un mísero trofeillo y ni siquiera te pueden pagar el viaje ni la estancia para que vayas a recogerlo. Si no me seleccionan ahí o en cualquier otro, me voy a enfadar.</P>
<P>En 1991, después de 23 años de supremacía absoluta de aquel salto majestuoso de Bob Beamon, Mike Powell tuvo la osadía de batirlo. Si yo fuera Bob Beamon me volvía a enfundar las zapatillas, y hala, a saltar. &nbsp;Posdata: Quiero dedicar este post a mis adorables <EM><STRONG>RLUX</STRONG></EM>, que tienen otro record: cuatro años consecutivos nominados a los premios principales, y por cuarta vez, se fueron de vacío. Son los Martin Scorsese del Notodofilmfest.</P>]]></description>
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<title><![CDATA[Carmen Arévalo]]></title>
<description><![CDATA[<P>Debería hablar de los actores. Para mí lo más importante como director es el trabajo con los actores. Así que debería hablar de ellos. De mis actores fetiche, empezando por Jorge Monje (<EM>Gol, Física </EM>II). O de los actores de mis cortos que me han acompañado al largo: Héctor Colomé (<EM>Profilaxis, Física </EM>II), Antonio de la Torre (<EM>Profilaxis, Física II</EM>), Eva Pallarés (<EM>Profilaxis, La culpa del Al</EM>pinista), Natalia Mateo (<EM>Exprés</EM>), Ana Wagener (<EM>Expré</EM>s), Roberto Enríquez (<EM>La culpa del Alpinista</EM>). O de mis nuevos descubrimientos: Quim Gutiérrez o Raúl Arévalo (que luego no me digan que Banderas lo vio antes). Debería hablar de cualquiera de ellos antes que nada. Pero no, no voy a hablar de ellos de momento, voy a hablar de una actriz que sólo dice una frase en mi película, pero que sin ella la película nunca se hubiera podido hacer.</P>
<P>A diez días de empezar el rodaje, la localización principal, un majestuoso edificio de clase media-alta del barrio del Retiro, con una azotea impresionante que dominaba todo Madrid, se vino abajo. La culpa no la tuvo un avión suicida, fue una inoportuna junta extraordinaria de vecinos, que ante la perspectiva de nuestra inminente invasión, decidió echarse atrás. Ni que decir que aquello supuso la mayor crisis a la que nos tuvimos que enfrentar. Era como si James Cameron se hubiera quedado sin barco para rodar <EM>Titanic</EM>. Nos hundíamos. Si en el plazo de dos o tres días no encontrábamos un edificio que se ajustara a nuestras necesidades, la película tendría que retrasarse varios meses, quién sabe si incluso para siempre. Aquí me he puesto un poco dramático, pero en su momento yo lo viví así. ¿Cómo íbamos a conseguir en tres días lo que no habíamos sido capaces de conseguir en cinco meses de preproducción? ¿Qué hace uno cuando apenas tiene tiempo para reaccionar? Cuándo la mayor ilusión de tu vida está a punto de desmoronarse. Pues lo normal: llamar a mamá.</P>
<P>"Mamá, óyeme una cosa, ¿tú has visto <EM>Titanic</EM>?… A que es bonita… Pues ahora imagínate que en la primera secuencia Leonardo DiCaprio pierde el barco... Ya, ya sé que así no hubiera muerto… Pero hubiera acabado alcohólico y ludópata… A que no quieres que le pase eso a tu hijo. A que no. A que no quieres que pierda el barco".</P>
<P>Antes de que terminara de balbucear mis ansiedades, mi madre ya había movilizado a todos y cada uno de los vecinos de su edificio (de esos de derechas que odian a "los del cine" y con una edad media de 75 años). Les hizo ver que diez días de rodaje en los que cincuenta personas iban a tomar la portería, los descansillos, el ascensor y la azotea, iban a ser una experiencia mística, una oportunidad única que no podían dejar pasar. Vamos, que les había tocado la lotería. Yo era Mr. Marshall. Y venía con un pan debajo del brazo. Regresaba el hijo pródigo a iluminar sus oscuras vidas. En menos de doce horas tenía el consentimiento de todos los vecinos y la firma del presidente y el administrador de la comunidad de propietarios. El barco estaba listo para zarpar. Yo rodaría mi película, en mi barrio, en mi calle, en mi casa, donde había vivido 25 años (ya, ya sé que tardé mucho en volar del nido).</P>
<P>"Mi madre es actriz". "Ah, sí, ¿y cómo se llama?" "No, si no es conocida". "Sí, hombre, sí, dime que seguro que la conozco". "Carmen Arévalo". "Ah, eh… Pues, me suena… Algo".</P>
<P>Mi madre lleva más treinta años ganándose la vida como actriz. Teatro, cine, televisión, zarzuela, publicidad, doblaje, etc… Ha hecho de todo. Menos de lo que quisiera, claro, y definitivamente menos de lo que se merece. Para mí es una mezcla entre Carmen Maura, Gloria Muñoz y Susan Sarandon. Treinta años de profesión con la cabeza bien alta, ganándose la vida, sacando adelante a su familia, apuntándose a un bombardeo, no perdiéndose un casting, como si fuera una adolescente que se quiere comer el mundo. Una energía fuera de lo común. Una todoterreno con una gracia y un desparpajo aún por explotar. Mi madre me ha hecho venerar la profesión del actor, y sobre todo, respetarla profundamente. Mi madre me ha hecho un director de actores.</P>
<P>"¿Y tú por qué no la sacas más? ¿Por qué le das sólo una frase en tu película?", os preguntaréis muchos de vosotros. Los pocos que conocen mi filmografía seguro que se han dado cuenta de mi tendencia a "matar a la madre". En <EM>Física II</EM>, muerta. En <EM>AzulOscuroCasiNegro</EM>, muerta. En <EM>Exprés</EM> estaba viva, pero casi mejor que hubiera estado muerta. Algún día, cuando supere los traumas de mi infancia, resucitaré a la madre, le escribiré algo a su altura y le devolveré parte de todo lo que ella me ha dado.</P>
<P>Pues eso, que hoy quería hablarles de Carmen Arévalo. Mi madre. La actriz más viva del mundo. A la que más admiro. Y que gracias a una interpretación sublime consiguió que mi película se hiciera y que no me convirtiera en un ludópata alcohólico. De momento.</P>]]></description>
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<title><![CDATA[Un rodaje de mierda]]></title>
<description><![CDATA[<P>Juro que no estaba dormido. Lo juro. Estaba posando para la foto. Tratando de expresar lo que se siente cuando se rueda una película: agotamiento. El otro de la foto, es Quim Gutiérrez, el protagonista. Y no, no es mi casa, ni la de él. Es el decorado donde a 50 grados de temperatura rodábamos la película. Eso de que un plató no tenga aire acondicionado no ayuda mucho en mitad de julio. Qué imagen, ¿no? Los dos máximos responsables de que la película llegue a buen puerto, dormitando.</P>
<P>Pero yo lo veo como algo positivo. Quiero decir que nunca me imaginé que durante un rodaje pudiera tomarme un descanso. Para alguien que viene de curtirse en decenas de cortometrajes, en centenares de pequeñas batallas inacabables. Donde todo es un sinvivir, donde no hay descanso, ni dinero, ni tiempo, esta imagen es absolutamente inconcebible, o sólo como señal de la máxima de las derrotas.</P>
<P>He buscado, de verdad que he buscado fotos más representativas. Me hubiera encantado encontrar alguna de estas que te dejan sin aliento, que describen un momento de máxima tensión, ese momento en el que todo estuvo a punto de venirse abajo. Pero nada, que no las encuentro, porque no las hay. Qué&nbsp; mierda de rodaje, ¿no? Los únicos que tenían que enfrentarse a problemas de verdad eran los personajes de ficción.</P>
<P>Creo que llegué a entender que dirigir no es más que un oficio, un trabajo, con su horario, sus exigencias, su rutina, casi como otro cualquiera. Qué coño, como otro cualquiera no, mucho mejor. A mí me venían a buscar a casa en coche y todo. Aprendí a que no te va la vida en ello, que no te debe ir la vida en ello. En nada. Aprendí a disfrutar de mi trabajo. Incluso a echarme una siesta de vez en cuando. Sí, lo reconozco, estaba dormido. En el buen sentido de la palabra. Bendito rodaje de mierda.</P>]]></description>
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<title><![CDATA[De Queens a Moratalaz]]></title>
<description><![CDATA[<P>Transcurría en Queens y estaba escrito en inglés. El protagonista se llama Matthew, era un chaval hispano que vivía en Queens y que soñaba con Manhattan y Wall Street. El título del guión: <EM>Dark Blue Almost Black</EM>.</P>
<P>Volví a España con el guión bajo el brazo, todo contento. Un guión desarrollado en Columbia University, en una escuela de cine famosa donde las haya, bajo la tutela de Michael Hausman (productor de Milos Forman) y Janet Roach (guionista de John Huston). Sólo tenía que coger el guión y hacerlo más castizo. Más español. Eso sería fácil. Transcurriría en Moratalaz, se llamaría Mateo, y soñaría con vivir al otro lado de la M-30, en el bueno, soñaría con Nuevos Ministerios. El título del guión: <EM>Azul Oscuro Casi Negro</EM>.</P>
<P>Yo no quería dirigirlo, yo soy guionista, yo quería a Fernando León, Achero Mañas, David Trueba, Salvador García Ruíz. Quería que lo produjera Tesela, Sogecine, Querejeta, Fernando Trueba... Me lo iban a quitar de las manos. Seguro. Era el año 2000. Un buen año para dar el gran salto, ¿no? &nbsp; No, ese año mejor no. ¿Por qué cojones se empeñan todos los directores en escribir sus propios guiones? Bueno, ya vendrán, ya se les acabarán las ideas, ya vendrán en el 2001… O en el 2002… 2003… 2004…</P>
<P>El 30 de mayo del 2005 salí de mi casa a las ocho de la mañana en punto como quien va a comprar el pan o a pasear el perro y me encontré con que mi calle, una calle pequeñita, se había convertido en un enorme plató de rodaje. A mí me parecía enorme, a mí me asustaba. ¿Qué hacía allí toda esa gente? Que se fueran (vayan). Fuera. Yo era de los que iban encantados a clase el primer día de cole. Yo nunca lloraba ni montaba números. Me di la vuelta y volví a entrar en casa, antes de que nadie me pudiera ver. Entré y lloré, me encerré en mi cuarto y monté un número. Si yo soy guionista, joder. ¿Dónde estás Fernando? ¿Achero? ¿David? ¿Salvador? ¿Dónde estáis?</P>
<P>El 30 de mayo del 2005 a las ocho de la mañana, en Rafael Salazar Alonso, en la calle en la que he vivido toda mi vida empecé a rodar mi primera película: <EM>Azul Oscuro Casi Negro</EM>. Me fui a Nueva York a escribir un guión en inglés para otro director y acabé dirigiéndolo yo mismo en mi propia casa. &nbsp; Por la noche volví a llorar, pero de alegría y de ilusión (y del stress acumulado). Y le di las gracias a Fernando, a David, a Achero y a Salvador por escribir sus propios guiones.</P>
<P>Posdata: Al día siguiente me cayó en la cabeza, entre otras cosas, una colilla encendida y un cubo de agua con lejía. Fue una ofensiva organizada en plena madrugada por varios vecinos rabiosos, parapetados detrás de las cortinas de sus ventanas. Hartos de que los focos apuntaran a sus casas, de no poder aparcar en ningún lado, de que hiciéramos ruido, de que ese cable rozara su fachada, de que "estos del cine quién cojones se creen que son?"… Quince demandas después pensé: El próximo lo escribo en Moratalaz, pero lo dirijo en Queens.</P>]]></description>
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