<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:blogger='http://schemas.google.com/blogger/2008' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3462017726102192473</id><updated>2024-10-24T09:41:04.381-07:00</updated><title type='text'>Divagues Cotidianos</title><subtitle type='html'>&lt;br&gt;Momentos, fuera de contexto, basados en una historia real.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default?redirect=false'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Chloë</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08767953371393594423</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='20' src='http://img.photobucket.com/albums/v71/Analia/semi.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>12</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3462017726102192473.post-843541995139226409</id><published>2008-06-16T00:02:00.000-07:00</published><updated>2008-06-16T00:05:13.127-07:00</updated><title type='text'>Cotidianeidad</title><content type='html'>&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Estaba sentada en el piso afuera del baño, ojeando a la tele hacia su izquierda. La puerta entreabierta la dejaba escuchar al agua de la ducha que caía a sus espaldas. Se paró y se miró en el espejo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;&quot;Sabías que me encantás, ¿no?&quot; Su voz retumbó desde el baño, entre gotas y murmullos de canción.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Ella le sonreío a su reflejo, segura de que él no la podía ver.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;&quot;¿Ah sí?&quot; le preguntó. Se acomodó el cerquillo y la remera. Tomó la botellita de Coca Light del suelo y la reposó sobre la mesa de luz.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;&quot;Sí. Me gusta todo de vos. Me encantás.&quot;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Él le había pedido que se quedara cerca, así podía seguir hablando con ella desde la ducha. El intento deliberado de cotidianeidad forzada la enterneció lo suficiente como para acceder a abandonar el sillón del estar y caminar hacia el dormitorio, botella de Coca Light en mano. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;&quot;Mirá.&quot; Volvió a sonreírle a su reflejo. Esta vez, él corrió la cortina de plástico y pudo captar los últimos nanosegundos de su sonrisa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;&quot;Veo.&quot;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Ella lo miró y levantó una ceja. Se volvió a sentar de espaldas a él y escuchó cómo la cortina se volvía a correr. Compartieron un silencio fortuito, resquebrajado por el agua que caía contra la cerámica de la bañera y las voces lejanas del televisor. De vez en cuando, el viento soplaba contra las ventanas que daban al mar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;&quot;Me siento tan malcriado.&quot;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;&quot;Yo también,&quot; le respondió ella. &quot;Voy a pedir más Coca Light.&quot;&lt;/span&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/feeds/843541995139226409/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/3462017726102192473/843541995139226409' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/843541995139226409'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/843541995139226409'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/2008/06/momentos-en-los-cuales-nunca-sabs-que.html' title='Cotidianeidad'/><author><name>Chloë</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08767953371393594423</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='20' src='http://img.photobucket.com/albums/v71/Analia/semi.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3462017726102192473.post-6068293737604775883</id><published>2008-02-09T02:48:00.001-08:00</published><updated>2008-02-09T03:18:00.014-08:00</updated><title type='text'>Entrevista</title><content type='html'>&lt;span style=&quot;font-family:arial;&quot;&gt;Te preguntaría si sos feliz, así, inmersa en un charco de momentos de insomnio. Escribís lo que sentís, en un dulce intento de despojarte de aquella sopa de letras mental. No estoy segura de que tu intento sea iluso. Admiro tu paciencia, tu obsesión con darle corporeidad a tus sinapsis; te imaginás letras, palabras, oraciones y ocasiones. Te los imaginás borrachos en un borroso espiral que bordea tu cerebro, frenéticamente intentando evadir a la estática circunstancial que los devolvería al nefasto mundo de lo inexplicable y confuso. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:arial;&quot;&gt;Sé que muchas veces no sabés por qué llorás. Tu racionalidad te hace ciega a la frustración de no poder deslindarte de lo que sentís, de las sensaciones y los reflejos mentales que tanto te gustan. Te hacen sentir viva, humana, normal. Te involucran contigo misma pero te hacen padecer de la llamada vulnerabilidad. Así, una a una, caen las lágrimas del no poder hasta que finalmente se entrecruzan sobre los labios, creando un caudal de vergüenza silenciosa y escondiendo tu frialdad. Es agua para adornar aquellos párrafos, agua que tiñe a la tinta azul en nubes permeables: circulitos de evidencia, gotas de decadencia. Y, encima, te das el lujo de rimar. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:arial;&quot;&gt;¿Quién te mandó a escribir? ¿Quién tuvo la maravillosa idea de tenerte aquí, sentada sobre una mesa, mirando al gris jardín que te invitaba por la ventana? Quizás el decepcionante verano te está entregando ese sentimiento de abandono al cual tanto temés. Te regalás divagues entre llovizna y llovizna, creando escenarios a hora y media de distancia sumergidos en los vasos encandilantes de la normalidad. Aquella meta a kilómetros de distancia nunca estuvo tan cerca. Pero no importa cuán accesible sea el camino a la pseudo-felicidad; uno siempre va rumbo a lo que quiere evitar. Y así, lentamente, te abandonás. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:arial;&quot;&gt;Llenás hojas y hojas de predecible prosa, sucumbiendo a la adorable desesperación de que todo quedará allí, sobre los renglones celestes de un viejo cuaderno de Historia. Un despilfarro de sesos por aquí, un puñado de nervios por allá y, quizás, un pedacito de medula oblongata para el gran final. Te prendés un cigarrillo y matás alvéolos, mientras tu hígado lentamente padece por tu forma de tomar. Tal vez un día tu cuerpo desaparezca con la misma facilidad. No tendrás ni piernas, ni abdominales, ni lengua, ni nariz pero tus pensamiento seguirán y, esta vez, no tendrás mano para escapar ni lápiz para culpar, ni papel para adornar. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:arial;&quot;&gt;Sí, yo te preguntaría si sos feliz. Si tu burbuja logra ser la estrella donde tanto querías estar y si vale la pena estar ahí, despierta, mirando al pasto cambiar de color a medida que las nubes amenazan con pasar. &lt;/span&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/feeds/6068293737604775883/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/3462017726102192473/6068293737604775883' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/6068293737604775883'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/6068293737604775883'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/2008/02/entrevista.html' title='Entrevista'/><author><name>Chloë</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08767953371393594423</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='20' src='http://img.photobucket.com/albums/v71/Analia/semi.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3462017726102192473.post-3158956874739211926</id><published>2007-12-22T06:20:00.000-08:00</published><updated>2007-12-22T06:22:10.014-08:00</updated><title type='text'>Riéndose de nada</title><content type='html'>&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Nos pasamos mil noches jugando con acordes de guitarras, inventando canciones infantiles y formas de llevarnos bien. En ese entonces, siempre sabía lo que iba a hacer los fines de semana; la casa de Martín estaba siempre abierta a nuestro muy unido grupito bipolar, ya sea para shots de tequila o perdernos en sillones remolones. Salíamos si nos inquietábamos; nos quedábamos ahí si el sueño ganaba. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Supongo que era la única forma en que Gabriel y yo fluíamos con los demás, siguiéndolos pero siempre dentro de nuestra propia burbuja de diversión. No hay otra forma que describa el vacío que creábamos, grande como para que los dos entráramos en él, rodeados de enormes paredes enjabonadas con cosquillas. Éstas eran lo suficientemente transparentes para que los demás nos vieran y creyeran que estábamos allí con ellos – la verdad es que nos centrábamos en nuestras propias risas toda la noche. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Estábamos ahí una vez más, tocando la guitarra y gritando letras borrosas al aire, ignorando que el resto había preferido trasladarse a una cocina llena de comida antes de seguir bajo el frío cielo nocturno. Prendí un cigarrillo y me reí de nada. Antes, con él, hasta las no entidades estaban rociadas de hilaridad. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;&quot;&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Bueno… ¿cuándo te diste cuenta que existía?&lt;/span&gt;&quot;. Gabriel se había aventurado hacia la tierra de la sinceridad, nadando a través de risas y contestaciones semi-ingeniosas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Hubo una época en que podía jugar bien al pool. Él estaba en la mesa de al lado la noche en que nos conocimos, con un sombrero de cowboy. ¡Un sombrero de cowboy! Fue un encaprichamiento con lo inusual a primera vista. Tres cervezas y decenas de calladas sonrisas satisfechas más tarde, tenía puesto el sombrero mientras él me enseñaba a jugar mejor. Me dijo que esa noche sólo se había divertido. Jugó con la botella de cerveza en sus manos y comenzó a despegar la etiqueta, levantando la mirada para sonreírme. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;&quot;&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;¿Te acordás del cumpleaños de Martín?&lt;/span&gt;&quot;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Claro que me acordaba. Dos semanas después de nuestro encuentro alrededor de la mesa de pool, yo iba al cumpleaños de un total desconocido, lleno de caras alcoholizadas que no conocía y whisky barato. Gabriel nos abrió la puerta y nos dejó pasar. En mis manos habían dos globos verdes y una Cajita Feliz de McDonalds que encerraba varios juguetes triviales robados de alguna caja de mudanza tirada en mi casa. Uno de ellos era una pequeña figura de plástico parecida a un perro, una replica miniaturizada del de Martín, excepto por los pedacitos de pintura que le faltaban.  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;&quot;&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Ah, sí. Le encantó el ovejero alemán&lt;/span&gt;,&quot; reí. Y le había gustado. Aún decoraba su cuarto en el segundo piso.  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;&quot;&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Eso fue para mí&lt;/span&gt;&quot;. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;&quot;&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Deben haber pensado que era una idiota&lt;/span&gt;,&quot; murmuré casi en serio. Pero igual caminó hacia mí y me abrazó, besándome la frente. Suavemente empujó mi pelo hacia atrás, dejando que cayera por mi espalda. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Su sonrisa creció: &quot;&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;si hay solamente dos formas de ser feliz, entonces vas por buen camino&lt;/span&gt;&quot;. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;&quot;&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;¿Haciéndome la idiota?&lt;/span&gt;&quot;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;&quot;&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Es mejor que serlo&lt;/span&gt;,&quot; rió. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Pagó mi boleto del ómnibus esa noche. Nos tomamos el 104 hasta Arocena y caminamos la distancia que quedaba hasta mi casa, parando de vez en cuando para abrazarnos o simplemente estar. Evitábamos besarnos, como si ya supiéramos que nos dirigíamos por un camino que llevaba a corbatas feas y ataques de pánico en cantinas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Una vez que llegamos a mi casa, se sentó en el cordón de la vereda y lo seguí. Puso su brazo alrededor de mi cintura y, en silencio, apoyó su cabeza contra la mía.  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;&quot;&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Tus ojos tienen como chispitas&lt;/span&gt;,&quot; fue todo lo que dije. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;&quot;&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Creo que sólo me querés por lo que es raro en mí&lt;/span&gt;,&quot; fue todo lo que respondió. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Y nos volvimos a ahogar en el silencio, sintiéndonos bien a pesar de la evidente verdad.&lt;/span&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/feeds/3158956874739211926/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/3462017726102192473/3158956874739211926' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/3158956874739211926'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/3158956874739211926'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/2007/12/rindose-de-nada.html' title='Riéndose de nada'/><author><name>Chloë</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08767953371393594423</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='20' src='http://img.photobucket.com/albums/v71/Analia/semi.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3462017726102192473.post-7093005005689114584</id><published>2007-12-13T02:44:00.001-08:00</published><updated>2007-12-13T02:44:52.003-08:00</updated><title type='text'>Cincuenta y dos</title><content type='html'>&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Cinco y cincuenta y dos a.m. Lo supo porque se dio vuelta y tomó el celular sobre la mesita, al lado de la cama. Apretó cualquier tecla y cerró los ojos, evitando el estallido de luz invasora. Eran las cinco y cincuenta y dos a.m. de un miércoles de diciembre y ella se había despertado pesando en que necesitaba yogur del supermercado, de ese con un colchón de frutas al fondo y la mitad de calorías en la letra chica de atrás. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Era el quinto día de los cincuenta y dos. El primero fue una grata sorpresa con falta de sueño profundo, el cual la había encontrado preocupada por aquello que no podía controlar. Era un cinco, también. De manera casi inocente, se había puesto el acolchado sobre la cabeza y había cerrado los ojos, en un dulce y fútil intento de volver a las pesadillas que solamente existían en su mente. Dulce y fútil, le duró media hora. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Ese miércoles, sucumbiendo a lo que ya sabía que iba a pasar, se levantó. Fue al baño. Tiró la cadena. Se dirigió a la cocina y abrió la heladera. No había por qué ignorar lo que sabía por experiencia en partida quíntuple y mantener esa fachada convencida de que no iba a comer nada. Es más, ¿por qué ignorar de que no importa lo temprano que fuera, su cabeza iba a enfilar directamente a ese resto de papa al plomo del domingo? El yogur puede esperar. En el mejor de los casos, tal vez le cayera mal. Ojalá le cayera mal. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;El segundo día le concedió una hora más de sueño. Los números sobre el fondo animado rojo indicaban que eran las seis y cincuenta y dos. Sin embargo, aún se sorprendió ante la tenacidad y coincidencia del cincuenta y dos. No importaba su clásico noctambulismo. Eran las seis y cincuenta y dos y el destino la había despertado. Quién sabe para qué. Posiblemente para tener frío a media tarde y acostarse, prometiéndose que sólo serían diez minutos. Uno sabe que no quiere estar despierto el día en que se cree sus propias mentiras. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Nunca supo cual era su día de la semana preferido. Parecía algo tan trivial, tan dependiente de lo obvio y banal. Sin embargo, ¿cómo elige uno su día favorito? ¿En base a qué? Todos los días eran diferentes. No, todos los días eran iguales. A las dos horas del cincuenta y dos de ese miércoles, le comenzó a doler el estómago. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Los cincuenta y dos le daban tiempo para mirar sin rumbo a aquellas esquinas superiores de los dormitorios de su cautiverio. Recorría los frisos tenuemente iluminados por una pantalla negra. Sabía que si apagaba la computadora, si apagaba la música, dormiría mejor. Pero no lo hacía. Quería despertar con música, porque así despertaría feliz. Una más de las pequeñas falacias que construían su seudo-filosofía cotidiana. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;El domingo había sido otro seis. Le había venido bien; fue la primera en leer los clasificados. Mandó tres currículums – agregado de aspiraciones salariales mediante – a tres lugares diferentes. Se imaginó cómo cambiaría su vida bajo el régimen de un nuevo pasatiempo, un nuevo juego donde la gente actuaba a que le importaba lo que hacía. La gente feliz no sólo se despierta con música, sino que ama su trabajo. Ante la falta de un trabajo así, la gente entonces aprendía a amarlo. Nuevas mentiras propias para ser creídas. Y ella no era tan única. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Le había gustado ser irracional, había sido una linda existencia. Ese domingo, mientras miraba el respaldo de un silloncito de mimbre que adornaba su escritorio, lo pensó detenidamente. Al fin de cuentas, ser deliberadamente irracional era un hermoso despropósito. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Siempre odió los despertares. Por suerte, la falta de trabajo le permitía dormir cuando quisiera. Si el estar despierto se tornaba levemente insoportable, amargamente quieto o repentinamente frío, se acostaba. Diez minutos y nada más. Diez minutos que se convertían en quince, en veinte, en siestas de cuatro horas y media. Más de lo que dormía desde los cincuenta y dos. Menos de lo que dormía cuando trabajaba. Por allá se escapaba, hacia sueños que luego no recordaba. Porque no era cuestión de soñar, eso lo podía hacer despierta. Era cuestión de escapar. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;No era otra mentira, era su gran verdad. No le encontraba nada de malo al escapar. Una vez, entre las cuatro y cinco de la mañana de un mayo que la encontró enamorada, escribió un poema. Su métrica era irracional. No rimaba. No tenía versos compactos. Era un despropósito de poema, un intento pretencioso de unir tortelines y anécdotas en su disgusto por la prosa. Una excusa para escribir ‘perderme en galaxias, galaxias en ciegos hemisferios’. Una justificación mediocre de sus interminables vías de escape. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;El lunes fue un cinco. El martes la dejó dormir hasta las tres de la tarde. Pensó que se habían terminado los cincuenta y dos y, en un intento naïf por comprender, pensó que eso pondría fin a su poder de sobre-análisis. El miércoles fue un cinco y cincuenta y dos a.m. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;A las siete y cincuenta y dos, decidió ponerle un fin a la falta de control. Se acostó. Cerró los ojos. Respiró lentamente, emulando los suspiros del profundo dormir. Se convenció de su propia comodidad, de la falta de importancia en yogures, calorías, ejercicio y sol. Pensó en paredes que se rompían, en ventanas que se abrían, aviones que despegaban hacia aquellos ciegos hemisferios que tanto le gustaban. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Así lo revivió, en los confines de la estática de su mente. El despertar sin saber donde se está, intentando descifrar lo ocurrido entre ojos entreabiertos y susurros remolones. El sentir el peso de un brazo alrededor de su cintura, el movimiento suave de una nariz contra su cuello. El despertar con una sonrisa lagañosa a milímetros de distancia. Los cimientos de una pequeña obsesión inconsciente, la verdadera razón detrás de una búsqueda sin resultados. El olor a música. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Se tuvo que levantar. Se tuvo que hacer un café. Tuvo que admitirse la verdad entre sorbos molestos, tuvo que reconocer su irracionalidad, perdida en aquel momento lejano, aquel nano-momento antes del inexplicable pánico que la llevó a escapar.&lt;/span&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/feeds/7093005005689114584/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/3462017726102192473/7093005005689114584' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/7093005005689114584'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/7093005005689114584'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/2007/12/cincuenta-y-dos.html' title='Cincuenta y dos'/><author><name>Chloë</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08767953371393594423</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='20' src='http://img.photobucket.com/albums/v71/Analia/semi.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3462017726102192473.post-7181071968330617901</id><published>2007-09-04T22:45:00.000-07:00</published><updated>2007-09-04T22:50:33.814-07:00</updated><title type='text'>Disparidad</title><content type='html'>&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Mientras volvía por la Rambla, pensaba en números pares y en números impares. De chica, siempre tuvo más simpatía por los números pares. El que más le gustaba – por lejos – era el dos. Que hayan dos de algo siempre tenía sentido. Uno sólo era poco, tres demasiado. El dos siempre fue redondo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;No tuvo que comprar su almuerzo. Antes de siquiera salir de su casa, alguien le aviso que le llevaba comida; y a la hora de recibirla, se sintió como una nena en la escuela, contenta porque un compañerito le había dado la porción con más queso del roñoso sándwich que momentos antes había partido en dos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Lamentablemente, sus años de primaria nunca tuvieron protagonistas que sacrificaran su almuerzo. Tampoco existieron personajes principales que llevaran el doble de arroz para poder compartirlo con ella. El comedor se convirtió en una minúscula cocina fría, el uniforme en lo que intentaba hacer pasar como lo primero que había encontrado para ponerse ese día y el protagonista en alguien que prestaba demasiada atención a sus raras costumbres alimenticias... el anécdota tardó más de diez años en llegar, pero llegó. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Una sorpresa que roba una sonrisa es un momento. Otra sorpresa más, diferente a la anterior, es un buen día. A la tercera sorpresa, la paranoia entra a buscar pesimismos sobre pérdidas y mala suerte. Pero algo debía decirse de los números impares; ninguno necesitaba de otro para ser considerado como tal. Es decir, los números pares siempre necesitaron ser divisibles entre dos. Sus opuestos, los impares, no necesitan de otro número para ser como tales. Serán la resaca de la escala numérica, pero ningún dos le va a decir a un número impar qué tiene que hacer o cómo debe ser. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Al menos que se quiera que salten. Intentó ilustrar en su mente el salto de un número impar, largo y lento como aquellos segundos antes de caer. Pensó que sería como estrellarse contra una plancha de asfalto quemado, sabiendo qué es lo que finalmente frenará a uno, pero sin voluntad de parar. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Lo miró y vio que estaba sólo. Vio que aún continuaba esa incertidumbre, esa inevitable confusión ante la soledad y pudo contemplar otro salto más, un salto largo y lento y por inercia, sin la adrenalina de saber que lo peor va a pasar. Se imaginó una cadena de números, todos armados según su tipo, tal como cuando se lo enseñaron. Se imaginó una rayita desierta rodeada de dos rayitas juntitas. Raya, rayita-rayita, raya, rayita-rayita, raya, rayita-rayita, raya, rayita-rayita, raya, rayita-rayita... Las rayas solas y las rayitas comunicadas. &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;No tiene nada de malo ser raya&lt;/span&gt;, pensó al doblar. &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Entonces, ¿por qué me gustan los números pares?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Mientras el otro seguía creciendo, trabajando hacia su estatus de rayita convertida en raya, ella encontraba que no siempre las mismas personas ofrecían las mismas quejas. No siempre las mismas quejas ofrecían las mismas situaciones. Y no siempre las mismas situaciones ofrecían el vislumbro de una solución. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Él había dicho: voy a poner un aviso en el diario. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Él había dicho: hombre, 24, se siente sólo y busca alguien que lo cuide.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Ella luego dijo: awww.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;El comentario dejó que la ternura borrara cualquier vaga identificación con la soledad que se podría haber trazado con el simple pesar de aquellos números impares. Y pensó que tal vez los números impares no están tan separados, tan ensimismados en ellos mismos. Quizás los números impares se encontraban más a menudo, pero se ignoraban en cuanto un glamoroso número par pasaba por la puerta. Y es que el número par solamente recordaba al impar de que éste, &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;sin importar cuántos números iguales a él tuviera a su alrededor, &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;no era divisible por dos. &lt;/span&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/feeds/7181071968330617901/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/3462017726102192473/7181071968330617901' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/7181071968330617901'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/7181071968330617901'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/2007/09/disparidad.html' title='Disparidad'/><author><name>Chloë</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08767953371393594423</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='20' src='http://img.photobucket.com/albums/v71/Analia/semi.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3462017726102192473.post-7988771285165658568</id><published>2007-08-30T19:00:00.001-07:00</published><updated>2007-08-30T19:03:04.568-07:00</updated><title type='text'>Glu Glu Glu</title><content type='html'>&lt;span style=&quot;font-family:arial;&quot;&gt;Lo veía hablar y hablar, moviendo las manos con sus expresiones, el ceño fruncido sobre ojos que se concentraban en la vereda. De vez en cuando alzaba sus cejas, expandía la mirada y suspiraba en medio de la frustración. Ella miraba su oreja; se perdía en las curvas suaves y estáticas, en el pequeño lunar posado en el lóbulo derecho, en la piel rosada y brillante que conducía al tímpano. Un tímpano claramente sordo a la tortura de escuchar redundancias propias. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:arial;&quot;&gt;Pero él seguía, ensimismado en su situación, perdido en las coincidencias de la vida que lo acercaban a ella, a la otra, a la interesante, a la de allá, a la que logró escaparse. Coincidencias que ella, la que estaba ahí, la de acá, la común, había visto ser sutilmente planeadas por semanas, y que ahora eran libradas al destino, como si éste siempre tuviera la culpa. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:arial;&quot;&gt;- ¿Te das cuenta?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:arial;&quot;&gt;- Sí. Yo qué sé. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:arial;&quot;&gt;Y él seguía. Se preguntó si alguna vez pararía de hablar, de expresar pensamientos impulsivos que daban vueltas y vueltas, como las curvas en un oreja. Veía a sus labios moverse como si buscaran aire, bocanadas que exigían explicaciones, como un pescado impertinente sobre el muelle, molesto por haber sido cinchado de las aguas cómodas. &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Cómo uso comas cuando pienso&lt;/span&gt;, pensó. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:arial;&quot;&gt;Por fin llegó un silencio. Ella miró sus manos, sobre su falda. Se miró las uñas, frunció el ceño y alzó la vista, hacia los ojos del otro, buscando algún contacto que demostrara su importancia en la conversación. &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Si me paro y me voy... ¿se dará cuenta?&lt;/span&gt; Mordió su labio inferior y cruzó las piernas, acomodándose sobre la silla. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:arial;&quot;&gt;- Quiero tener una aventura. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:arial;&quot;&gt;Pensó que el silencio prolongado le pertenecía. Él la miró, movió sus pupilas hacia el extremo superior de sus ojos y, fijando la vista en algún infinito aéreo, siguió y siguió en lo que pronto se convirtió en una nueva fiesta de movimientos, bocanadas y estupor. &lt;/span&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/feeds/7988771285165658568/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/3462017726102192473/7988771285165658568' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/7988771285165658568'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/7988771285165658568'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/2007/08/glu-glu-glu.html' title='Glu Glu Glu'/><author><name>Chloë</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08767953371393594423</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='20' src='http://img.photobucket.com/albums/v71/Analia/semi.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3462017726102192473.post-8370387217886430320</id><published>2007-08-08T21:48:00.000-07:00</published><updated>2007-08-08T21:49:46.793-07:00</updated><title type='text'>Horóscopos</title><content type='html'>&lt;span style=&quot;font-family:arial;&quot;&gt;&quot;&lt;em&gt;... sienten una marcada atracción por las manifestaciones artísticas, musicales, literarias y culturales. Poseen un sentido natural de la escena y, con frecuencia, hacen una representación de su vida, como si se tratase de una novela. A veces, se sienten impulsados por la imaginación hacia un mundo de fantásticas aventuras que incluye héroes, titanes, piratas y semidioses...&lt;/em&gt;&quot;. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family:arial;&quot;&gt;No pudo hacer más que largar una carcajada.&lt;/span&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/feeds/8370387217886430320/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/3462017726102192473/8370387217886430320' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/8370387217886430320'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/8370387217886430320'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/2007/08/horscopos.html' title='Horóscopos'/><author><name>Chloë</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08767953371393594423</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='20' src='http://img.photobucket.com/albums/v71/Analia/semi.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3462017726102192473.post-8474482027515277243</id><published>2007-08-07T18:04:00.000-07:00</published><updated>2007-08-07T18:20:37.846-07:00</updated><title type='text'>I got a dalmatian, I can still get high</title><content type='html'>&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;- ¿Dormiste bien?&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;- ¿En serio?&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;- Yo no. No me podía dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidió no emitir comentario. Lo miró. Él siguió fijando la vista sobre la pantalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me quedé despierto, mirando el techo. No me podía dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperó que el silencio se tomara su medio segundo en pasar, ahí, acurrucada en una esquinita, con la espalda contra la pared y abrazando sus rodillas mientras él seguía trabajando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo dormí bien, - dijo, con la voz más chiquita.&lt;br /&gt;- Mirá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo siguió mirando, mentalmente pidiendo que diera vuelta la cara y viera que no por dormir bien uno está bien. &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Qué bueno estaría&lt;/span&gt;, pensó, &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;qué bueno estaría si pudiera mirarme y saber cómo fue mi noche&lt;/span&gt;. Pero no dio vuelta la cara y ella se aburrió de esperar. Miró el piso, mentalizándose para irse, levantarse y declarar por finalizado el día, terminar con esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, chau, - pudo decir, - me voy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se levantó y enfiló hacia su propio escritorio. Quería mucho más, tanto más, pero hoy y mañana y pasado debía conformarse con fumar, comer y dormir para escapar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/feeds/8474482027515277243/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/3462017726102192473/8474482027515277243' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/8474482027515277243'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/8474482027515277243'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/2007/08/i-got-dalmatian-i-can-still-get-high.html' title='I got a dalmatian, I can still get high'/><author><name>Chloë</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08767953371393594423</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='20' src='http://img.photobucket.com/albums/v71/Analia/semi.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3462017726102192473.post-2578804216634857677</id><published>2007-08-07T04:08:00.000-07:00</published><updated>2007-08-07T04:10:31.334-07:00</updated><title type='text'>Soundtrack</title><content type='html'>&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Hablaba con la voz entrecortada por vaya uno a saber qué. No decía nada nuevo; la situación era la misma, los protagonistas los mismos, el tiempo el mismo, la horrible sensación de no saber qué hacer la misma. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Nada había cambiado pero necesitaba que le entre en la cabeza, que las palabras finalmente se asentaran para poder darles el significado que los dos querían hacer de cuenta que comprendían. No era que no entendía; sabía que no quería entender y por eso lo escuchaba, para caer de una buena vez por todas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Logró irse. Caminó sin mirar hacia atrás y no paró hasta que había doblado la esquina y él ya no la podía ver. Ahí esperó, en silencio. Se prendió un cigarro. Fijó la vista sobre el suelo. Pensó que ésta vez iba a ser diferente, que finalmente sentiría a su estómago hundirse, que su mente sabría que hacer. Nada había cambiado. Ni siquiera el ridículo sentimiento de que aún había esperanza donde nunca existió.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;The stab of stiletto on a silent night: Stalin smiles, Hitler laughs, Churchill claps Mao Tse-Tung on the back&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;As you walk away. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/feeds/2578804216634857677/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/3462017726102192473/2578804216634857677' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/2578804216634857677'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/2578804216634857677'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/2007/08/soundtrack.html' title='Soundtrack'/><author><name>Chloë</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08767953371393594423</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='20' src='http://img.photobucket.com/albums/v71/Analia/semi.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3462017726102192473.post-5997484642174235587</id><published>2007-08-05T19:14:00.000-07:00</published><updated>2007-08-05T19:33:29.585-07:00</updated><title type='text'>You walking away</title><content type='html'>&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Y se frustró. Saltó un par de veces sobre la moquete azul francia, se tiró sobre la cama y recordó lo que había pensado en el baño meros segundos antes: &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;estoy bien&lt;/span&gt;. Hoy, estaba bien. Hoy, no necesitaba de nadie porque hoy, estaba bien. Se levantó y enfiló para el comedor. Se sentó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sos un chango.&lt;br /&gt;- Mirá.&lt;br /&gt;- Sí, sos terrible chango.&lt;br /&gt;- Mirá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió a la computadora y fijó la vista sobre la pantalla. &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Qué pendejo de mierda&lt;/span&gt;, pensó. &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Eso es lo que pasa, es un pendejo de mierda&lt;/span&gt;. No podía quedarse allí. Siempre fue de olvidar fácil, en cuestión de simples segundos; eso explica por qué se levantó nuevamente, por qué decidió irse a sentar al mismo lugar y por qué agarró el cenicero y lo puso a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bo, enferma.&lt;br /&gt;- ¿Qué?&lt;br /&gt;- ¿No podés estirar la mano?&lt;br /&gt;- ¿Eh?&lt;br /&gt;- El cenicero, tarada.&lt;br /&gt;- ¿Qué pasó?&lt;br /&gt;- Estirá la mano, dejalo donde estaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estiró la mano y lo dejó donde estaba. Pasó el tiempo, y ella permaneció ahí, mirando televisión, sintiendo el calor de la estufa de leña sobre su espalda. &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Qué pendejo de mierda&lt;/span&gt;. Apareció Franz Ferdinand en la tele. &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;I love the sound of you walking away, you walking away, I love the sound of you walking away, you walking a&lt;/span&gt; –&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ...si igual no sirve para nada, siempre metida en su propio mundito, ¿no ves que ni siquiera sabe de lo que estamos hablando?&lt;br /&gt;- ¿Qué?&lt;br /&gt;- Que sos una tarada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se levantó y se tiró sobre la cama de vuelta. &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Qué pendejo de mierda. Qué pendejos de mierda&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/feeds/5997484642174235587/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/3462017726102192473/5997484642174235587' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/5997484642174235587'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/5997484642174235587'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/2007/08/you-walking-away.html' title='You walking away'/><author><name>Chloë</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08767953371393594423</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='20' src='http://img.photobucket.com/albums/v71/Analia/semi.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3462017726102192473.post-2718171034414538334</id><published>2007-08-04T17:09:00.000-07:00</published><updated>2007-08-04T17:10:47.762-07:00</updated><title type='text'>Sábado</title><content type='html'>&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Esa noche fue de promesas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;No más pereza. Tiró por la ventana el irse a dormir tarde, el no poder despertarse por las mañanas, el llegar tarde a trabajar. Le dijo adiós a la irresponsabilidad de solamente poder concentrarse durante treinta minutos, luego de los cuales siempre venía un café y un cigarro. Adiós al mutar en frente de una computadora con tal de no tener que empezar algo nuevo, a las horas extras intentando poder terminar lo que tanto costaba comenzar. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Un viernes de noche siempre supone que se avecina un lunes. Este lunes no sería en vano; cambiaría su vida y para demostrarlo, empezaría el sábado. No más comer por angustia, no más angustiarse por no poder comer lo que se le antojara. Era ponerle un fin a las compras compulsivas y finalmente, sentir la compulsión de comprar algo para salir a correr. &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;¡No tengo un jogging! ¡No tengo ni siquiera un jogging!&lt;/span&gt; ¡Qué fea la palabra jogging!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Hasta acá llegaba la predisposición a tenerle miedo al verano. Este verano sería diferente, sin complejos, sin imperfecciones notorias, sin miedos. Prendía un cigarrillo y pensaba, &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;éste va a ser uno de los últimos&lt;/span&gt;. Mañana, ensalada con atún. El atún es rico, ¿por qué esa manía de comer pan si el atún es rico? Mmm, qué rico el atún. Atún, bueno, pan, malo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Y chau a las obsesiones, al contar con que las personas hicieran lo correcto, a las presunciones, a las especulaciones. No más a invertir sentimientos en cuentas sobregiradas, adiós al esperar a que alguien se la juegue por uno cuando uno ya está jugado. Bienvenidos sean los movimientos pro-uno mismo. Hedonismo por hedonismo, no como excusa a intereses afectivos latentes que terminan en ruletas rusas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Bienvenido el camino por uno mismo, donde cualquier plan pueda tener cimientos estables. &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Welcome back&lt;/span&gt;, independencia. Decidió, de una puta vez por todas, ser feliz. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Se despertó a las dos de la tarde. Afuera, el día seguía gris. Debajo de las sábanas, continuaba sintiéndose igual. En la computadora, seguía el iTunes cantándole canciones que le hacían recordar. En el baño, la balanza seguía marcando por arriba de los 65. La cocina seguía ofreciendo pan. Y queso. El comedor continuaba frío. Tantas cosas para hacer, tanto para cambiar. La oportunidad estaba ahí en frente del celular; solo bastaba con levantarse y agarrarla y empezar. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Se dio media vuelta, tapó su cara con el acolchado, y se volvió a dormir. &lt;/span&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/feeds/2718171034414538334/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/3462017726102192473/2718171034414538334' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/2718171034414538334'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/2718171034414538334'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/2007/08/sbado.html' title='Sábado'/><author><name>Chloë</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08767953371393594423</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='20' src='http://img.photobucket.com/albums/v71/Analia/semi.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3462017726102192473.post-195354496835089850</id><published>2007-08-03T20:25:00.000-07:00</published><updated>2007-08-03T20:38:57.952-07:00</updated><title type='text'>Empezando</title><content type='html'>&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Hoy llovió, y a diferencia de los demás días, el frío no se le iba al entrar a la oficina. Se le quedaba en los huesos, le caminaba por la piel y la traía al mundo real de un tirón. Se tomó dos de los tres capuccinos instantáneos que habían sobre su escritorio, uno atrás del otro, antes de que llegara él. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Bajó a la entrada de la galería y apoyó el hombro sobre la pared, encogiendo los hombros de manera proporcional al frío. Sacó un cigarrillo del bolsillo del saco. Lo apoyó sobre sus labios. Sacó un encendedor verde. Prendió el cigarrillo y miró al frente, a la lluvia, a los autos, a las personas grises y encorvadas que escondían sus pensamientos detrás de bufandas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Tal vez las personas no quieren amar así&lt;/span&gt;, pensó. &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Capaz que eso me hace diferente; las personas no quieren perder la cabeza. Yo quiero perder la cabeza y volar&lt;/span&gt;. Pero ¿cómo iba alguien a ser feliz alguna vez si su estado de ánimo dependiese de una sola persona? &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;No sé&lt;/span&gt;, se contestó, &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;pero yo quiero amar así&lt;/span&gt;. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Se escuchaba al agua salpicar bajo las ruedas de los autos. &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Pensar que todo me da miedo&lt;/span&gt;, continuó, &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;pensar que me escapo de todo. Pero yo quiero enamorarme así&lt;/span&gt;. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Fue en el ascensor, ya con olor a cigarro y los pensamientos a millones de kilómetros de distancia, donde se dio cuenta que quizás todo ser humano tiene una historia diaria para contar. Quizás todo día supone un anécdota en potencia. Quizás toda mujer tenga a los hombres de su vida como inspiración que constantemente rodea su cabeza; quizás todo hombre se acuerde de quiénes son las mujeres en su vida. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;Tal vez realmente sea cuestión de tiempo y paciencia. Tal vez valga la pena esperar – y mientras, siempre se puede contar. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: arial;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Y cuándo no pase nada&lt;/span&gt;, concluyó, &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;siempre me lo puedo imaginar&lt;/span&gt;. &lt;/span&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/feeds/195354496835089850/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/3462017726102192473/195354496835089850' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/195354496835089850'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3462017726102192473/posts/default/195354496835089850'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://divaguescotidianos.blogspot.com/2007/08/empezando.html' title='Empezando'/><author><name>Chloë</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08767953371393594423</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='20' src='http://img.photobucket.com/albums/v71/Analia/semi.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>