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	<title>Blog - Aidam Teràpia</title>
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	<title>Blog - Aidam Teràpia</title>
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		<title>¡No quiero vivir así!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[emma]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 May 2025 15:37:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Caminando en Gestalt]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En consulta es habitual encontrarse con personas que están transitando un momento vital en el que se plantean si quieren seguir viviendo o no, o que reflexionan sobre el hecho de no querer seguir viviendo como hasta ahora. ¿Alguna vez te has sentido cansado de vivir muerto? ¿Sin ganas de seguir? ¿Sin ver la salida? ... <a title="¡No quiero vivir así!" class="read-more" href="https://aidamterapia.com/no-quiero-vivir-asi/" aria-label="Leer más sobre ¡No quiero vivir así!">Leer más</a></p>
<p>La entrada <a href="https://aidamterapia.com/no-quiero-vivir-asi/">¡No quiero vivir así!</a> se publicó primero en <a href="https://aidamterapia.com">Aidam Teràpia</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En consulta es habitual encontrarse con personas que están transitando un <strong>momento vital</strong> en el que se plantean si quieren <strong>seguir viviendo o no</strong>, o que reflexionan sobre el hecho de no querer seguir viviendo como hasta ahora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Alguna vez te has sentido <strong>cansado de vivir muerto</strong>? ¿Sin ganas de seguir?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Sin ver la salida? ¿<strong>Confundido</strong>? ¿Sin ánimo, sin ganas, sin un sentido que te haga de motor?</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="300" height="168" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2018/11/depre-1.jpg" alt="" class="wp-image-737" style="width:379px;height:auto" title="No quiero vivir así"/></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Es habitual que&nbsp;en algún&nbsp;momento de la vida las personas topemos con alguna <strong>crisis</strong> <strong>existencial</strong>. Las cosas no van como nos gustaría o como habíamos imaginado con anterioridad. En las relaciones con los demás surgen obstáculos, <strong>miedos</strong>, <strong>inseguridades</strong>, que se cuelan inconscientemente en la forma de estar en contacto con el otro, con los otros. Momento en el que aparecen dudas, confusión, reflexiones sobre cómo está nuestra vida, qué sentido tiene y dónde la persona se enfrenta a sus planteamientos y a un análisis de cómo de perdido está. Trabajo, familia, pareja, hijos, aspectos personales que de alguna manera te ponen delante preguntas existenciales que no sabemos abordar. Todo esto trae <strong>insatisfacción</strong> y <strong>frustración</strong> y, en algunas personas, la forma extrema de sentirla es conectar con las ganas de morir y desaparecer. Son habituales en consulta comentarios como “¡Total para que! ¡Dudo que afecte mucho si me voy!”</p>



<span id="more-700"></span>



<p class="wp-block-paragraph">Transitar por estos periodos “<strong>depresivos</strong>” es humano. La dificultad reside en poderlos sostener y no ceder a la <strong>tristeza</strong> y <strong>dolor</strong> en sí. Socialmente no hay cabida para sentirlos y mostrarlos tal cual son. En ellos, se esconden <strong>vergüenzas profundas infantiles</strong>, miedos y un dolor hondo que no siempre son fáciles de dejar salir y escogemos la opción de esconderlos y taparlos como sea. Tenemos tanto miedo a contactar con nuestra tristeza y dolor, que de forma paradójica, nos acaba arrastrando a un estado depresivo&nbsp;y de mucha confusión y malestar. A menudo hay una creencia oculta detrás de que “si dejo salir toda mi tristeza y dolor entraré en un pozo del que no hay salida”. Son comunes imágenes asociadas como un túnel negro sin salida, un pozo oscuro que me atrapa y no puedo salir, sentirse atrapado como en una prisión entre rejas, bloqueado y atado sin poder mover brazos y piernas&#8230;y así muchas imágenes más.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img decoding="async" width="259" height="194" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2018/11/depre-3.jpg" alt="" class="wp-image-738" style="width:417px;height:auto" title="No quiero vivir así"/></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Lo difícil de estos momentos es enfrentarse a tal dificultad. Parar, resistirse a la tentación de ceder a los impulsos de querer huir, salir corriendo, evitar o esconderse bajo una manta donde nadie me pueda ver.  Cuando estas maneras de protegerse se repiten una y otra vez a lo largo de un tiempo es cuando, inconscientemente, corremos el riesgo de entrar en depresiones (patológicas). </p>



<p class="wp-block-paragraph">A mi parecer las personas que se enfrentan a estas <strong>dudas existenciales</strong>, son <strong>valientes</strong>. Son personas que sufren, sufren mucho. Mirar de cara a este sin sentido de vivir nos acerca a la vida. Si como persona soy capaz de hacer este ejercicio de <strong>humildad</strong> y <strong>transparencia</strong>, me ofrezco la oportunidad de re-conectar con la vida, el <strong>júbilo</strong> y con todo aquello que en otras etapas era motor. Una vez llegados a este punto no queda más que salir para arriba. También es verdad que hay quién elige de forma inconsciente no salir. De aquí podemos entender personas que viven bajo depresiones patológicas e incluso personas que deciden suicidarse y quitarse la vida. Al fin y al cabo, desde todo mi respeto y comprensión, es una salida más.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img decoding="async" width="287" height="176" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2018/11/depre-2.jpg" alt="" class="wp-image-739" style="width:385px;height:auto" title="No quiero vivir así"/></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">En estos periodos de confusión existencial hacer un auto-análisis ayuda a la persona a empezar a darse un trato distinto. Fomentar una mirada <strong>compasiva</strong> y <strong>amorosa</strong> ofrece a la persona la posibilidad de entender que le está pasando, relacionarlo con dinámicas de su pasado donde aprendió maneras inconscientes de relacionarse con el otro, reflexionar sobre su personalidad y manera de estar en el mundo, cómo funciona, cómo se siente, cómo se protege del dolor. &nbsp;En fin, a poder discriminar si este estado depresivo es temporal o es patológico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Arriba los valientes (elijan la salida que elijan).</p>
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		<title>Hemos aprendido a ser padres</title>
		<link>https://aidamterapia.com/hemos-aprendido-a-ser-padres/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[emma]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Dec 2018 09:54:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pareja]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando decidimos tener hijos nos sentimos muy ilusionados imaginando la maravilla y el milagro que es traer al mundo un nuevo ser. Cuando nace nos sentimos&#160;abrumados por la responsabilidad, por la torpeza, por sentirnos incapaces de comprender qué pasa con este ser tan pequeñito cuando lo único que sabe hacer es llorar si algo le ... <a title="Hemos aprendido a ser padres" class="read-more" href="https://aidamterapia.com/hemos-aprendido-a-ser-padres/" aria-label="Leer más sobre Hemos aprendido a ser padres">Leer más</a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="311" height="162" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2018/12/madre-e-hija.jpg" alt="" class="wp-image-723" style="width:390px;height:auto" srcset="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2018/12/madre-e-hija.jpg 311w, https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2018/12/madre-e-hija-300x156.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 311px) 100vw, 311px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Cuando decidimos tener hijos nos sentimos muy ilusionados imaginando la maravilla y el milagro que es traer al mundo un nuevo ser. Cuando nace nos sentimos&nbsp;<strong>abrumados por la responsabilidad</strong><strong>,</strong> por la torpeza, por sentirnos incapaces de comprender qué pasa con este ser tan pequeñito cuando lo único que sabe hacer es llorar si algo le incomoda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Deseamos que el tiempo pase y que el bebé empiece pronto a hablar para&nbsp; que pueda comunicarnos qué es lo que le duele y&nbsp; qué quiere, pues no siempre sabemos interpretarlo.</p>



<span id="more-718"></span>



<p class="wp-block-paragraph">El tiempo sigue pasando, nuestro pequeño o pequeña va creciendo y entonces surgen otras dificultades como las&nbsp;<a href="https://edukame.com/2010/04/20/consulta-tras-una-rabieta-se-pasa-horas-llorando/">pataletas</a>, el control de esfínteres, los despertares nocturnos, la etapa del no, la aceptación de las normas, los miedos, los celos,&nbsp; etc., y seguimos pensamos que cuando crezca un poquito más será más fácil&#8230;</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="273" height="184" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2018/12/padres.jpg" alt="" class="wp-image-724" style="width:392px;height:auto"/></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Y así seguimos esperando a que llegue el momento en que dejemos de angustiarnos con nuestro hijo o hija. Pero la experiencia demuestra que seguiremos con las angustias e incapacidades porque&nbsp;<strong>no fuimos educados ni entrenados para ser madre o padre</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos encontramos<strong>&nbsp;</strong><strong>sin herramienta</strong><strong>s</strong> para esa gran tarea y nos toca improvisar, inventar y aprender a ser padres. Por ejemplo, atendemos los miedos a la oscuridad poniendo una lamparita de noche en su habitación y deseando que sea rápidamente eficaz para desquitarnos de la molestia de no dormir. Pero enseguida descubrimos que la lamparita no es mágica y que no es eficaz para quitar los miedos a nuestro hijito/a. Nos inventamos historias que infunden miedo para obligarles a superar su miedo (pues tal vez, así aprendimos nosotros), pero tampoco resultan eficaces y cada noche tenemos a nuestro hijo de 3 años o ya de 7 años, durmiendo en nuestra cama. Tal vez, improvisamos sobre la marcha y dormimos en su cama o le ofrecemos un hueco en la nuestra&nbsp; cada vez que tiene miedo, pero con el tiempo no deja de tener miedo y se resiente nuestra relación de pareja y se empieza a desvanecer la claridad del lugar y rol que ocupa cada miembro de la familia.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="168" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2018/12/ninos-jugando-2.jpg" alt="" class="wp-image-725" style="width:400px;height:auto"/></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Hemos improvisado, inventado y solo nos queda aprender. Aprender cómo ayudarles a superar sus miedos, en lugar de únicamente intentar quitárselos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aprender que nosotros, sus padres, somos los más&nbsp; indicados para transformar sus miedos en confianza, somos los que tenemos la magia (y no la lamparita) de darles <em>poderes de seguridad</em> para que los activen cuando se sienten indefensos ante un mundo que aún no conocen o se sienten temerosos de que les lastimen cuando no estamos a su lado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La madre o padre que acude a consulta para ayudar a su hijo o hija ante sus miedos, bloqueos, rabietas, celos, inseguridades, problemas de comportamiento, etc., aprende durante el proceso qué herramientas educativas posee&nbsp; -o pone en marcha otras nuevas- para educar a su hijo o hija a crecer sintiéndose felizmente guiado por unos padres, que además,&nbsp; disfrutan de una paternidad positiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cristina García</strong><br><em>Directora de contenidos en Edukame</em><br>Pedagoga col.1545<br>Orientadora familiar<br>Terapeuta Gestalt Infantil</p>
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		<title>Deshaciendo el nudo. Taller quincenal abierto</title>
		<link>https://aidamterapia.com/deshaciendo-el-nudo-taller-quincenal-abierto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[emma]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Feb 2015 13:53:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Caminando en Gestalt]]></category>
		<category><![CDATA[Conócenos]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo grupal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hola a todos/as Estamos entusiasmados con poder compartir con vosotros en esta nueva entrada la puesta en marcha de un nuevo proyecto. Este mes de febrero iniciamos la aventura de abrir un espacio de encuentro grupal, donde dos jueves al mes nos encontraremos para conocernos un poco mejor a nosotros mismos y a los demás, ... <a title="Deshaciendo el nudo. Taller quincenal abierto" class="read-more" href="https://aidamterapia.com/deshaciendo-el-nudo-taller-quincenal-abierto/" aria-label="Leer más sobre Deshaciendo el nudo. Taller quincenal abierto">Leer más</a></p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Hola a todos/as</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estamos entusiasmados con poder compartir con vosotros en esta nueva entrada la puesta en marcha de un <strong>nuevo</strong> <strong>proyecto</strong>. Este mes de <strong>febrero</strong> iniciamos la aventura de abrir un espacio de <strong>encuentro</strong> <strong>grupal</strong>, donde dos <strong>jueves</strong> al mes nos encontraremos para conocernos un poco mejor a nosotros mismos y a los demás, en un ambiente relajado y tranquilo, donde el grupo será un apoyo y una motivación.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="449" height="300" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2015/02/1357897009084-449x300-1.jpg" alt="" class="wp-image-743" style="width:436px;height:auto" srcset="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2015/02/1357897009084-449x300-1.jpg 449w, https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2015/02/1357897009084-449x300-1-300x200.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 449px) 100vw, 449px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Mi intención es la de crear espacio de encuentro <strong>abierto</strong>; un lugar donde cada uno decide <strong>libremente</strong> cuando acudir y disfrutar de la <strong>sinergia</strong> del grupo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un lugar donde experimentar en un ambiente seguro aspectos de nuestro día a día cotidiano; de cómo y de qué manera nos <strong>relacionamos</strong> con nuestro propio cuerpo, con nuestras emociones y con nuestras necesidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A través de ejercicios <strong>sencillos</strong> y dinámicas grupales nos iremos “dando cuenta” de lo que hacemos, percibimos, sentimos y pensamos de <strong>nosotros</strong> y de los demás. Utilizaremos la relación con el <strong>grupo</strong> para facilitar y potenciar esa toma de conciencia.</p>



<span id="more-693"></span>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="150" height="150" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2015/02/risoterapia-150x150-1.jpg" alt="" class="wp-image-745" style="width:320px;height:auto"/></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Este espacio combinará una parte más <strong>lúdica</strong> y de encuentro con sencillas propuestas para facilitar ese darnos cuenta de qué y cómo nos movemos en nuestra vida. De darnos cuenta de la manera de <strong>relacionarnos</strong>, de la manera de cómo nos vemos y de cómo nos ponemos <strong>trampas</strong> o nos desconectamos del momento <strong>presente</strong>. Todo ello utilizando como base técnicas y metodología de la Terapia Gestalt, la dinámica de grupos, la meditación o el trabajo con sueños.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En resumen un lugar donde encontrarnos, a abrir espacio a la conciencia y a la curiosidad de una manera agradable y entretenida y, siempre desde el mayor respeto, cariño y cuidado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿A <strong>quien</strong> va dirigido?</p>



<p class="wp-block-paragraph">A las personas interesadas en profundizar un poco más en su manera de <strong>relacionarse</strong> con ellas mismas y con su entorno, y en descubrir qué les impide hacerlo con mayor facilidad. A cualquier persona que le apetezca tener un <strong>espacio</strong> <strong>propio</strong>, donde contactar con ella y con personas con intereses comunes. A todo aquel/aquella interesado en su bienestar.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="298" height="300" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2015/02/miguelillo-298x300-1.jpg" alt="" class="wp-image-746" style="width:374px;height:auto" srcset="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2015/02/miguelillo-298x300-1.jpg 298w, https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2015/02/miguelillo-298x300-1-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 298px) 100vw, 298px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph"> Desde mi propia experiencia el trabajo grupal ha tenido una enorme importancia en mi vida, ayudándome a conocerme y a aceptarme cada vez más y a la vez me ha ayudado a sentirme visto, <strong>comprendido</strong> y <strong>aceptado</strong>. Es por cosas así que en este momento quiero abrir un espacio de estas características y compartirlo con todos vosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ojala que consigamos entre todos que este proyecto se afiance en el tiempo y que podamos ir compartiendo cada quince días un espacio de <strong>disfrute</strong> y conocimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Os animo a que <strong>probéis</strong> y acudáis a una jornada. Seguro que repetís.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a title="Miguel Endrino" href="http://aidamterapia.com/index.php/es/equipo" target="_blank" rel="noopener">Miguel Endrino</a></p>
<p>La entrada <a href="https://aidamterapia.com/deshaciendo-el-nudo-taller-quincenal-abierto/">Deshaciendo el nudo. Taller quincenal abierto</a> se publicó primero en <a href="https://aidamterapia.com">Aidam Teràpia</a>.</p>
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		<item>
		<title>Sobre el miedo</title>
		<link>https://aidamterapia.com/sobre-el-miedo-2/</link>
					<comments>https://aidamterapia.com/sobre-el-miedo-2/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[emma]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jan 2015 16:12:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Emociones]]></category>
		<category><![CDATA[emocion]]></category>
		<category><![CDATA[emociones basicas]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[pánico]]></category>
		<category><![CDATA[susto]]></category>
		<category><![CDATA[vergüenza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desde el momento que somos lanzados y lanzadas a la aventura de la vida, camina junto a nuestro lado un compañero inseparable que, de tan acostumbrados que estamos a su presencia, hasta olvidamos que está ahí. Nacemos, crecemos, evolucionamos, nos relacionamos y morimos junto a ese acompañante fiel; el miedo. Y, claro, como todo compañía, ... <a title="Sobre el miedo" class="read-more" href="https://aidamterapia.com/sobre-el-miedo-2/" aria-label="Leer más sobre Sobre el miedo">Leer más</a></p>
<p>La entrada <a href="https://aidamterapia.com/sobre-el-miedo-2/">Sobre el miedo</a> se publicó primero en <a href="https://aidamterapia.com">Aidam Teràpia</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Desde el momento que somos lanzados y lanzadas a la <strong>aventura</strong> de la <strong>vida</strong>, camina junto a nuestro lado un <strong>compañero</strong> inseparable que, de tan acostumbrados que estamos a su presencia, hasta olvidamos que está ahí. Nacemos, crecemos, evolucionamos, nos relacionamos y morimos junto a ese acompañante fiel; el <strong>miedo</strong>.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="355" height="300" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2015/01/ladrc3b3n-y-la-bailarina-355x300-1.jpg" alt="" class="wp-image-748" srcset="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2015/01/ladrc3b3n-y-la-bailarina-355x300-1.jpg 355w, https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2015/01/ladrc3b3n-y-la-bailarina-355x300-1-300x254.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 355px) 100vw, 355px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Y, claro, como todo compañía, es de suma importancia cómo nos <strong>relacionamos</strong> con ella. Qué relación establecemos con esa <strong>emoción</strong>: ¿Nos dejamos aconsejar por ella? ¿La evitamos? ¿La ignoramos? ¿La llevamos como una pesada carga? ¿La <strong>ocultamos</strong> a los demás? ¿Nos <strong>avergonzamos</strong> de ella? ¿La <strong>negamos</strong>? ¿Nos paraliza? ¿Nos <strong>limita</strong>?</p>



<p class="wp-block-paragraph">El <strong>miedo</strong> es una de las cuatro emociones <strong>básicas</strong> junto con la alegría, tristeza y la rabia.. Su función principal es la de avisarnos de situación que conlleva un <strong>riesgo</strong> para nuestra integridad. Que tengamos en cuenta que podemos sufrir <strong>daños</strong>. Esa es su función biológica; la de mostrarnos el <strong>peligro</strong> y darnos la posibilidad de escapar, atacar o defendernos. Por tanto el miedo tiene una función adaptativa, de <strong>protección</strong> del individuo y de la especie. Valoramos el peligro y reaccionamos en función de lo que es mejor para nuestra supervivencia. </p>



<span id="more-692"></span>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="150" height="150" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2015/01/PHO-10Oct28-263904-150x150-1.jpg" alt="" class="wp-image-753" style="width:238px;height:auto"/></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Si la cosa sólo fuera ésta, aquí acabaría el post y a otra cosa, ya hemos definido el <strong>miedo</strong>, es algo muy <strong>útil</strong> para nosotros y hasta la próxima entrada del blog. La realidad es otra. Todas nuestras relaciones, todos nuestros actos van irremediablemente unidos a una <strong>emoción</strong> (o a varias a la vez), por lo que el miedo aparece en la mayoría de situaciones de interacción con “el otro” o en muchísimas situaciones en las que proyectamos o pensamos lo que vamos/tenemos que hacer o en las decisiones que vamos/tenemos que tomar. El miedo (o su ausencia) tiñen de alguna manera casi todas las acciones de nuestro hacer diario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El <strong>miedo</strong>, como hemos visto antes, tiene una parte biológica y, también tiene una parte <strong>aprendida</strong> o modulada. Es en la <strong>infancia</strong> cuando sintiendo miedo en alguna situación y ante la respuesta de los padres (o figuras paternas) que aprendemos a manejar esta emoción de una determinada manera. Un niño o una niña que se siente <strong>protegido</strong>/a y seguro/a no identificará y <strong>gestionará</strong> el miedo de la misma manera que uno que uno/a que son sus propios padres la fuente de de ese miedo (agresiones, disputas en la ruptura de pareja, utilización del/la pequeño/a como una pieza de cambio en las peleas de los padres…). No se aprenderá a gestionar la emoción de la misma manera cuando es tratada con normalidad y comprensión a cuando se le dice al pequeño/a “no tienes que sentir miedo” o “no es de hombres”. Esto son sólo dos de los cientos de ejemplos de cómo el miedo es tratado dentro del núcleo familiar; cada familia es un mundo, cada <strong>niñø</strong> aprende lo que está bien o mal, lo que <strong>puede</strong> o no puede hacer dentro de su familia, dentro de su aprendizaje.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="399" height="300" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2015/01/noche-miedo-cines-lys-399x300-1.jpg" alt="" class="wp-image-754" srcset="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2015/01/noche-miedo-cines-lys-399x300-1.jpg 399w, https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2015/01/noche-miedo-cines-lys-399x300-1-300x226.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 399px) 100vw, 399px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">Todo lo anterior (la biología y el aprendizaje de la gestión de la emoción) hace que cuando llegamos a <strong>adultos</strong>, el “cómo” gestionemos el miedo no se diferencie mucho de cómo lo aprendimos a gestionar de <strong>niños</strong>. La mayoría, con el paso de los años, utilizamos las mismas estrategias que aprendimos de pequeñøs y las continuamos aplicando al mundo “de los adultos”. En muchísimos casos (siendo generosos) somos niñøs <strong>asustadøs</strong> atrapadøs en cuerpos de adultos, intentando que no se nos note.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y vamos por el mundo <strong>escondiéndonos</strong> de la confrontación para evitar que nos hagan daño, o no dejando de hacer cosas <strong>temiendo</strong> el resultado, o no dejando un momento de silencio, o encabalgando parejas para no sentir la soledad, o <strong>asustando</strong> y amedrentando a los/las demás para demostrarnos que no tenemos miedo.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="300" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2015/01/unnamed-300x300-1.jpg" alt="" class="wp-image-755" style="width:362px;height:auto" srcset="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2015/01/unnamed-300x300-1.jpg 300w, https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2015/01/unnamed-300x300-1-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">No es necesario que aparezca un <strong>tigre</strong> que nos devore para sentir <strong>miedo</strong>. Muchísimas <strong>situaciones</strong> lo generan; una cucaracha andando por el suelo generará <strong>desagrado</strong>, asco y… miedo (en una pequeña proporción). Una <strong>confrontación</strong> con un superior para pedirle un aumento de sueldo o una reducción horaria generará un miedo al conflicto, o a la posibilidad de perder el trabajo. El miedo tiene toda una graduación: desde las sensaciones de desagrado o <strong>pereza</strong>, hasta el <strong>terror</strong> o el pánico más extremo. Entre uno y otro hay una línea de casi infinitos <strong>matices</strong>. El problema es que como socialmente está mal visto tener miedo y, sólo identificamos como miedo situaciones extremas. La realidad es que está mucho más presente de lo que nos gustaría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tenemos miedo a <strong>fallar</strong>, a hacerlo mal, a no actuar de manera <strong>correcta</strong>, a no ser suficientemente buenos/as, a que nos <strong>hieran</strong> emocionalmente, a que nos <strong>dejen</strong>, nos critiquen, a no saber lo <strong>suficiente</strong>, a que nos comparen y perdamos en la comparación, a que no nos vean, miedo al silencio, a hacer daño, a que no se nos entienda, a que nos abandonen, a perder, a no ser suficientemente algo (masculinøs, femeninøs, listøs, durøs, divertidøs, inteligentes, sabiøs, …), miedo a perder el control, a ser malas personas, a que nos rechacen, miedo a la soledad, a la muerte y, seguramente, a decenas de cosas más que en este momento no se me ocurren.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si la gestión de ese miedo no nos supone ninguna dificultad en nuestro día a día, no hay ningún problema. El problema surge cuando ese miedo nos coloca en una situación de dificultad, cuando no deja que seamos nosotros/as mismos/as y nos a atenaza, nos paraliza y bloquea. Es aquí donde es importante la <strong>intervención</strong> terapéutica. Y eso… lo dejamos para el siguiente post.</p>
<p>La entrada <a href="https://aidamterapia.com/sobre-el-miedo-2/">Sobre el miedo</a> se publicó primero en <a href="https://aidamterapia.com">Aidam Teràpia</a>.</p>
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		<title>Cariño… Tenemos que hablar (II)</title>
		<link>https://aidamterapia.com/carino-tenemos-que-hablar-ii/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[emma]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Mar 2014 10:44:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[aceptación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Segunda Parte: La intervención terapéutica Y así es como llega la pareja a la sesión: con una sensación de que hay un problema grave que no son capaces de resolver. La terapia intenta que las parejas encuentren soluciones a sus problemas dentro de su particular manera de funcionar, de ninguna manera imponiendo la visión o ... <a title="Cariño&#8230; Tenemos que hablar (II)" class="read-more" href="https://aidamterapia.com/carino-tenemos-que-hablar-ii/" aria-label="Leer más sobre Cariño&#8230; Tenemos que hablar (II)">Leer más</a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Segunda Parte: La intervención terapéutica</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y así es como llega la <strong>pareja</strong> a la sesión: con una sensación de que hay un <strong>problema</strong> grave que no son capaces de resolver. La terapia intenta que las parejas encuentren <strong>soluciones</strong> a sus problemas dentro de su particular manera de funcionar, de ninguna manera imponiendo la visión o los prejuicios del terapeuta. Como he dicho antes son ellos los que definen su modelo de pareja.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="272" height="186" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2014/03/pareja.jpg" alt="" class="wp-image-758" style="width:375px;height:auto"/></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">La <strong>intervención</strong> se plantea desde varios puntos. Antes que nada es importante dilucidar si ambos <strong>quieren</strong> seguir siendo pareja y cual es la motivación que les mueve al venir. Acudir a terapia de pareja no es sinónimo de <strong>arreglar</strong> nada. Es posible que durante la terapia nos demos cuenta que no <strong>podemos</strong> o <strong>queremos</strong> continuar con el modelo que teníamos hasta el momento, o de darnos cuenta que el proyecto que iniciamos con la otra persona no tiene futuro, o ya no nos <strong>satisface</strong> o no lo queremos continuar o… A veces la mejor manera de continuar es aceptar la <strong>ruptura</strong> y si esta se produce en terapia se puede dar la oportunidad de cerrar la relación de una manera harmoniosa y <strong>amorosa</strong>. Una ruptura no debe ser tomada como un fracaso.</p>



<span id="more-690"></span>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los primeros objetivos es el de apoyar, <strong>fomentar</strong> o, en el caso de que esté deteriorada, <strong>reestablecer</strong> la <strong>comunicación</strong>. Que ambos puedan expresar al otro cómo se sienten y qué necesitan en la relación y a partir de aquí buscar acuerdos, negociaciones o soluciones que sean satisfactorias para los dos. Restablecer la comunicación no es solo hablar. Conlleva saber <strong>escuchar</strong> las <strong>necesidades</strong> del otro y poder expresar las <strong>propias</strong>.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="285" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2014/03/padres_homosexuales.jpg" alt="" class="wp-image-760" style="width:404px;height:auto" srcset="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2014/03/padres_homosexuales.jpg 400w, https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2014/03/padres_homosexuales-300x214.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Otro objetivo que creo necesario es el de <strong>explicitar</strong> y actualizar los acuerdos, condiciones y roles con los que se inició la relación y los que en la actualidad existen, para poder llegar a una mayor <strong>claridad</strong> sobre lo que la pareja me aporta, lo que yo <strong>aporto</strong> y si estas condiciones nos satisfacen, las queremos mantener, <strong>cambiar</strong> o eliminar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Paralelamente se plantea el trabajo <strong>individual</strong> de ambos, ya que la <strong>pareja</strong>, como cualquier otra relación, es un punto de <strong>encuentro</strong> con lo externo, con el “otro”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esa relación llegamos cargados de nuestras expectativas, valores, deseos y necesidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">des; pero también llegamos con nuestros <strong>miedos</strong>, exigencias y <strong>manipulaciones</strong>. Es importante también cierto trabajo individual donde podamos darnos cuenta más claramente de cómo nos relacionamos con nosotros mismos (cómo nos vemos, cuáles son nuestras carencias, nuestros puntos fuertes) y cómo influye eso en el otro y en la relación. <strong>Cómo</strong>, cuando y de qué manera <strong>damos</strong>, pedimos, <strong>recibimos</strong>, <strong>dañamos</strong> y en qué momento nos hacen daño.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="300" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2014/03/tu-y-yo.jpg-775856-300x300-1.jpg" alt="" class="wp-image-761" style="width:310px;height:auto" srcset="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2014/03/tu-y-yo.jpg-775856-300x300-1.jpg 300w, https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2014/03/tu-y-yo.jpg-775856-300x300-1-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">También es habitual la utilización de <strong>juegos</strong> o ejercicios para hacer durante la semana o semanas que hay entre sesiones, siempre lo más adaptados a las necesidades de la pareja (dinámicas para favorecer la <strong>comunicación</strong>, técnicas de <strong>asertividad</strong>, juegos para movilizar lo agresivo sin dañar al otro o juegos <strong>eróticos</strong>), ya que el cambio sobre todo se da fuera de la consulta y requiere de cierta actitud y constancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por último me gustaría decir que mas allá de solucionar una <strong>crisis</strong>, la función de la terapia es dotar a los integrantes de la pareja de <strong>herramientas</strong> para que puedan encarar el futuro. Para que puedan <strong>decidir</strong> lo más <strong>libremente</strong> posible si quieren estar con esa persona y cómo quieren estar. Tener herramientas para poder afrontar los cambios que la pareja toma con el paso del tiempo o, en última instancia y si eso es lo que queremos, poder decidir que la <strong>relación</strong> ha llegado a su fin.</p>
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		<title>Cariño…  tenemos que hablar</title>
		<link>https://aidamterapia.com/carino-tenemos-que-hablar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[emma]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Feb 2014 11:17:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Primera parte: La pareja y el conflicto ¿Quién no ha escuchado esa frase y se ha puesto a temblar? Yo sí, y la he escuchado o dicho, cuando en mi relación de pareja algo ha estado yendo mal durante un tiempo y uno de los dos ha puesto de manifiesto su incomodidad o cansancio con ... <a title="Cariño…  tenemos que hablar" class="read-more" href="https://aidamterapia.com/carino-tenemos-que-hablar/" aria-label="Leer más sobre Cariño…  tenemos que hablar">Leer más</a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Primera parte: La pareja y el conflicto</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="275" height="183" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2014/02/pareja-1.jpg" alt="" class="wp-image-765" style="width:357px;height:auto" title="Dificultades"/></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">¿Quién no ha escuchado esa frase y se ha puesto a temblar? Yo sí, y la he escuchado o dicho, cuando en mi relación de pareja algo ha estado yendo mal durante un tiempo y uno de los dos ha puesto de manifiesto su incomodidad o cansancio con una situación. Unas veces (la mayoría) el tema a tratar serán las cuestiones relacionadas con los ajustes normales en toda relación cosas tan sencillas como <strong>renegociar</strong> quién lava la ropa o saca el perro a pasear. Otras veces los temas a tratar serán más importantes y pueden estar incluidas desde la educación de los hijos a la gestión económica y, por último nos encontramos ante aquellas situaciones en las que se ha llegado a un punto tal que la <strong>relación</strong> ya está seriamente dañada o uno de los integrantes ya no puede más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todos&nbsp; tenemos una necesidad de <strong>pertenencia</strong>, de establecer <strong>vínculos</strong>, de sentirnos parte de algo que nos aporte seguridad, <strong>reconocimiento</strong> y <strong>cariño</strong>. En la mayoría de casos, en nuestra sociedad, la pareja es ese vínculo, esa relación. La pareja, desde mi punto de vista, es el vínculo entre dos personas que deciden tener un proyecto común en el tiempo en el que hay cabida para la amistad, el compromiso y el <strong>sexo</strong>. El contenido y la forma de ese vínculo es lo que nos toca definir a cada uno de nosotros. Es decir; no hay una manera de entender la <strong>pareja</strong>, sino que cada pareja decide cómo quiere que sea su <strong>proyecto</strong>: cuánto tiempo quieren estar juntos, de qué manera y cuántas veces se van a ver, objetivos de la relación, compromisos de uno y otro, <strong>límites</strong>, motivos de ruptura, maneras de relacionarse con las familias de ambos, si van a tener descendencia…. Y así podíamos estirar la lista hasta casi el infinito.<br></p>



<span id="more-689"></span>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="404" height="300" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2014/02/celos-404x300-1.jpg" alt="" class="wp-image-766" style="width:408px;height:auto" title="Adios al amor" srcset="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2014/02/celos-404x300-1.jpg 404w, https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2014/02/celos-404x300-1-300x223.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 404px) 100vw, 404px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Generalmente este listado es un “contrato” no <strong>explicitado</strong> en muchos de sus aspectos. Lo que nos lleva a que cada miembro de la pareja tenga una idea de cómo debe ser ésta; idea que en algunos casos no se ha contrastado con la otra persona. Quizás, para algunas personas, especificar tanto sea visto como algo “poco romántico” (el/ella debería hacer esto/saber esto si me quiere) pero en la pareja considero que es importantísimo separar los <strong>ideales</strong>, lo que nos gustaría con lo que en realidad tenemos y la pareja nos proporciona. De esta manera evitaríamos más de un mal entendido y esto nos aportará más <strong>tranquilidad</strong> o en su caso mayor <strong>claridad</strong> sobre los <strong>límites</strong> y condiciones de la relación</p>



<p class="wp-block-paragraph">La relación de pareja <strong>cambia</strong> y pasa por diferentes momentos y etapas. No es lo mismo la <strong>problemática</strong> que podemos encontrar en una pareja que se acaba de formar y que está empezando a sentar las bases de cómo va a ser su relación que la que encontraremos en unos recién <strong>casados</strong>, en una pareja que ha tenido <strong>hijos</strong>, en una que no los puede tener, en otra que los hijos marchan de casa o en una que sus miembros llegan a la <strong>jubilación</strong> o la que llega a la <strong>vejez</strong>.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="450" height="300" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2014/02/transSex11-450x300-1.jpg" alt="" class="wp-image-767" style="width:424px;height:auto" srcset="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2014/02/transSex11-450x300-1.jpg 450w, https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2014/02/transSex11-450x300-1-300x200.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">En muchos los momentos de la relación surge el <strong>conflicto</strong>, continuamente se tienen que dar ajustes en la pareja y cada vez que se tiene que hacer un ajuste puede aparecer un conflicto. Un conflicto no es más que una <strong>problemática</strong> que surge en este caso de dos opiniones o posturas diferentes y en apariencia muy <strong>distantes</strong>. El conflicto no es más que una expresión de la relación y en sí no es ningún problema. El problema es la manera de <strong>enfrentar</strong> y resolver los <strong>conflictos</strong>: ¿se negocia y se llega a <strong>acuerdos</strong>?, ¿el conflicto provoca enfrentamiento en la pareja y tiene que haber un <strong>vencedor</strong> y un perdedor?, ¿se arrinconan &nbsp;los conflictos y se espera que se <strong>resuelvan</strong> <strong>solos</strong>?, ¿culpamos al otro?</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la mayoría de casos, cuando una pareja toma la decisión de acudir a <strong>terapia de pareja</strong> no es por un asesoramiento sobre cómo gestionar algún problema <strong>puntual</strong> de la vida cotidiana sino por que ve peligrar seriamente el <strong>futuro</strong> de la relación.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="490" height="263" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2014/02/70497_mujer-490x263-1.jpg" alt="" class="wp-image-768" style="width:509px;height:auto" title="Distancia" srcset="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2014/02/70497_mujer-490x263-1.jpg 490w, https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2014/02/70497_mujer-490x263-1-300x161.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 490px) 100vw, 490px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Estos son algunos de los <strong>conflictos</strong>, que <strong>mal gestionados</strong> suelen llevar a que la pareja se desestabilice y entre en <strong>crisis</strong>: dificultades económicas, <strong>infidelidades</strong>, desacuerdos en la educación de los hijos, intromisión en la pareja de la familia/s, <strong>rutina</strong>, mentiras, <strong>celos</strong>, implicación en las <strong>tareas</strong> de casa, <strong>peleas</strong>, el fin de un <strong>proyecto</strong> en común, la diferente evolución de los cónyuges a lo largo de los años, <strong>emancipación</strong> de los hijos, <strong>expectativas</strong> demasiado altas sobre el otro, <strong>enfermedades</strong>, jubilación…..</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y así es como llega la pareja a la sesión: con una sensación de que hay un <strong>problema</strong> grave que no son capaces de resolver. La terapia intenta que las parejas encuentren <strong>soluciones</strong> a sus problemas &nbsp;dentro de su particular manera de funcionar, de ninguna manera imponiendo la visión o los prejuicios del terapeuta. Como he dicho antes son ellos los que definen su <strong>modelo</strong> de pareja.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta aquí la primera parte de este post. La semana que viene continuaremos con el trabajo terapéutico que se realiza en en estos casos.</p>
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		<title>Poniendo límites II</title>
		<link>https://aidamterapia.com/poniendo-limites-ii/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[emma]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Jul 2013 08:43:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Caminando en Gestalt]]></category>
		<category><![CDATA[Emociones]]></category>
		<category><![CDATA[aceptación]]></category>
		<category><![CDATA[agresión]]></category>
		<category><![CDATA[dignidad]]></category>
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		<category><![CDATA[Responsabilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>2ª Parte: Mostrándonos al mundo Esta semana queremos compartir el segundo post dedicado a algo siempre complicado en nuestro día a día: los límites. El hecho de poner límites tendemos a verlo casi siempre desde la perspectiva de la protección. Los relacionamos con decir que no, con la posibilidad de evitar que nos hagan daño, ... <a title="Poniendo límites II" class="read-more" href="https://aidamterapia.com/poniendo-limites-ii/" aria-label="Leer más sobre Poniendo límites II">Leer más</a></p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">2ª Parte:<b> Mostrándonos al mundo</b></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta semana queremos compartir el segundo post dedicado a algo siempre complicado en nuestro día a día: los límites.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hecho de poner límites tendemos a verlo casi siempre desde la perspectiva de la protección. Los relacionamos con decir que no, con la posibilidad de <strong>evitar</strong> que nos hagan daño, que nos <strong>invadan</strong>, que nos <strong>agredan</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta ocasión vamos a intentar poner la mirada en el lado opuesto. Más que en el beneficio inmediato que poner un límite nos puede aportar, nos centraremos en mostrar las posibilidades que se nos abren al ponerlos. Cuando establecemos claramente un límite y éste está basado en una necesidad, nos estamos protegiendo. Si sabemos qué es lo que no queremos para nosotros, qué es lo que nos hace daño, nos disgusta, agrede o avergüenza; también, haciendo un pequeño giro podremos descubrir lo que queremos para nosotros, lo que nos gusta, nos sienta bien, nos proporciona placer, nos alegra o nos produce ternura. Visto de esta manera los límites nos ponen en contacto con lo que necesitamos y nos dan la oportunidad &nbsp;de <b>pedir</b>, de <b>dar</b>, de <b>recibir</b> y, en última instancia, <b>mostrarnos</b> al mundo <b>tal como somos</b>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pedir, dar y recibir merecen ser tratadas con cariño y extensión, así que en breve cada una de estas acciones tendrá su respectiva entrada en el blog. El de hoy irá dedicado al “mostrarse” y lo que nos implica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué significa eso de “<strong>mostrarse</strong>”?</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="360" height="269" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2013/07/identidad1.jpg" alt="" class="wp-image-771" style="width:380px;height:auto" srcset="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2013/07/identidad1.jpg 360w, https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2013/07/identidad1-300x224.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Mostrar(nos) es un concepto muy amplio que incluiría cualquier acción que nos haga interactuar en un entorno con más personas. Mostrarnos es saludar al vecino, dar nuestra opinión en una conversación de trabajo o expresar que tenemos miedo. Es defender un ideal o callarnos cuando no queremos llamar la atención. Hagamos lo que hagamos nos mostramos, incluso cuando intentamos no hacerlo: escondernos  o intentar pasar desapercibidos también es una forma de mostrarnos en nuestro entorno (de no-mostrarnos). El sentido que le queremos dar aquí es el de dejar que nos vean de manera <strong>real</strong>, <strong>integral</strong>, tal como somos, de una manera que <strong>incluya</strong> tanto los aspectos con los que nos gusta identificarnos como los que nos resultan incómodos o desagradables que, no lo olvidemos, son <strong>parte</strong> de <strong>nosotros</strong>.</p>



<span id="more-526"></span>



<p class="wp-block-paragraph">El mostrarse va íntimamente <strong>relacionado</strong> con la <strong>dignidad</strong> de ser. Con reconocernos como personas dignas de ser como somos y de sentir como sentimos más allá de lo que “deberíamos” ser. Como ya he dicho en otras ocasiones, un núcleo del trabajo terapéutico es que la persona recupere el sentimiento de dignidad, de aceptación hacia lo que ella es, siente y necesita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mostrarnos es uno de las acciones más difíciles y arriesgadas a las que tenemos que enfrentarnos en el día a día de nuestras relaciones. Mostrarnos quiere decir <b>dejar</b> que los otros <strong>nos vean</strong> como realmente somos, dejar de lado las máscaras que lucimos en nuestro día a día. Máscaras de fortaleza, seguridad, control, dominio, serenidad, competencia, diversión, capacidad, audacia y cualquier otra característica que nuestra sociedad valore como positiva y nosotros creamos que debemos lucir.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="384" height="300" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2013/07/identidad_160710-384x300-1.jpg" alt="" class="wp-image-773" style="width:400px;height:auto" srcset="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2013/07/identidad_160710-384x300-1.jpg 384w, https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2013/07/identidad_160710-384x300-1-300x234.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 384px) 100vw, 384px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">El hecho de que lo consideremos una acción arriesgada es por que mostrándonos al otro, abriéndonos, le hacemos partícipe de lo que queremos, deseamos o simplemente manifestamos nuestro punto de vista a la vez que también le estamos dejando ver nuestra vulnerabilidad, nuestras limitaciones, nuestros miedos o nuestro dolor. Nos quitamos las máscaras y, no nos engañemos, enfrentarse al mundo sin <strong>máscaras</strong> produce <strong>miedo</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Miedo a qué?. Miedo al rechazo, a sentirnos torpes, aburridos, imperfectos, incapaces, vulnerables, incompetentes. A que si el otro ve esa parte de nosotros nos abandone, o agreda; miedo a sentirnos agredidos o heridos, a que utilicen lo que ven en nuestra contra. Miedo, en definitiva, a sentirnos <strong>avergonzados</strong> de <strong>cómo somos.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué ocurre cuando nos ven, cuando damos la oportunidad de que nos vean realmente como somos, cuando nos mostramos? ¿Qué ocurre cuando caminamos por esa fina línea en la que nos arriesgamos a sentir dolor, a ser rechazados?</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="253" height="300" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2013/07/ayuda-desenmascarar-L-1-253x300-1.jpeg" alt="" class="wp-image-774" style="width:324px;height:auto"/></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">En primer lugar puede ocurrir que se satisfagan nuestras de necesidades. Como ya dijimos en el anterior post, si contactamos con la propia necesidad, respetándola y expresándola, podemos pedir o <strong>ir</strong> en busca de lo que realmente <strong>necesitamos</strong>. De esta manera la necesidad se muestra de manera clara. Podemos reducir entonces las manipulaciones que se suelen dar si no asumimos o no nos damos cuenta de lo que necesitamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con manipulaciones nos referimos a todo lo que hacemos (y el <strong>esfuerzo</strong> que invertimos) en dar vueltas para no pedir algo claramente: Cuidar al otro cuando en realidad necesitamos que nos cuiden a nosotros, pedir de forma indirecta (cariño, ¿no tienes frío? En vez de decir “tengo frío, puedes traer una manta?”), o esperar que el otro nos lea la mente de manera mágica y adivine lo que en ese momento necesitamos. En resumen; si nuestra necesidad la percibimos y expresamos con claridad aumenta (y de qué manera) la <strong>posibilidad</strong> de que se <strong>satisfaga</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mostrando realmente cómo somos y qué necesitamos nos <strong>abrimos</strong> al <strong>contacto real</strong> con el <strong>otro</strong>. Cuando eso ocurre se convierte en un momento <strong>único</strong> donde el otro nos ve tal como somos y nos puede querer y apreciar por eso, por lo que somos, no por lo que aparentamos o queremos ser. Poder vivir ese amor incondicional hacia nuestra persona, sentirnos plenamente <strong>aceptados</strong> y queridos sin tener que hacer o demostrar nada, sólo por el hecho de ser nosotros mismos es una de las experiencias más gratificantes y emocionantes que se pueden tener. A la vez que si a otra persona hace lo propio, se produce un encuentro real entre dos personas. Un encuentro donde cada uno está en contacto consigo mismo y a la vez con el otro. Un momento real y <strong>único</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El resultado de mostrarnos, de aceptar cómo somos y qué necesitamos, hace que nos vayamos relacionando de una manera diferente con nuestro entorno, cada vez más en igualdad de condiciones, con una mayor seguridad, con un mayor sentimiento de <strong>dignidad</strong> y como resultado una mayor <strong>paz</strong> y tranquilidad ante la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El límite en definitiva, pone de manifiesto nuestra humanidad y, nuestra humanidad nos muestra a nosotros y al mundo que <strong>no</strong> somos <strong>perfectos</strong>, que no podemos con todo ni somos culpables, responsables de todo lo que ocurre a nuestro alrededor. El límite nos sitúa en nuestro lugar y a la vez que nos permite empezar mostrarnos como somos también nos permite &nbsp;ver al otro como alguien que existe, que siente y que toma sus propias decisiones, otorgándole también una medida más <strong>real</strong>. Pero esto es ya tema para el siguiente post.</p>
<p>La entrada <a href="https://aidamterapia.com/poniendo-limites-ii/">Poniendo límites II</a> se publicó primero en <a href="https://aidamterapia.com">Aidam Teràpia</a>.</p>
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		<title>Poniendo límites I</title>
		<link>https://aidamterapia.com/poniendo-limites-i/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[emma]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 May 2013 10:50:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Caminando en Gestalt]]></category>
		<category><![CDATA[Emociones]]></category>
		<category><![CDATA[afirmación]]></category>
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		<category><![CDATA[necesidades]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>1ª Parte : El respeto a la propia necesidad. Un límite es una línea real o imaginaria que separa dos cosas, una frontera, un tope. Así lo podemos definir en lo material (una valla, una frontera, una señal de peligro) y también en el campo emocional y relacional. El tema de poner límites es más ... <a title="Poniendo límites I" class="read-more" href="https://aidamterapia.com/poniendo-limites-i/" aria-label="Leer más sobre Poniendo límites I">Leer más</a></p>
<p>La entrada <a href="https://aidamterapia.com/poniendo-limites-i/">Poniendo límites I</a> se publicó primero en <a href="https://aidamterapia.com">Aidam Teràpia</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">1ª Parte :<strong> El respeto a la propia necesidad.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Un <strong>límite</strong> es una línea real o imaginaria que separa dos cosas, una frontera, un tope. Así lo podemos definir en lo material (una valla, una frontera, una señal de peligro) y también en el campo emocional y relacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tema de poner límites es más complejo de lo que en inicio parece. “No es tan complicado, solo hay que decir que no o decir basta”. Pues no, no es tan fácil. En el complicado mundo de las relaciones, establecer límites nos confronta con nosotros mismos y con los demás. Si no escuchamos la propia necesidad a veces nos pasamos poniéndolos, o los ponemos muy lejos (con lo cual nos aislamos) o son demasiado rígidos, o no los dejamos claros y con ello provocamos confusión o directamente no los ponemos o….Si nos relacionamos constantemente estamos poniendo, quitando, cambiando y moviendo límites en nosotros mismos y con quien nos relacionamos.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="398" height="300" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2013/05/Mae_bebe_1_-398x300-1.jpg" alt="" class="wp-image-777" style="width:415px;height:auto" srcset="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2013/05/Mae_bebe_1_-398x300-1.jpg 398w, https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2013/05/Mae_bebe_1_-398x300-1-300x226.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 398px) 100vw, 398px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Los primeros límites se nos empiezan a poner en la más tierna infancia cuando se nos dice “<strong>no</strong>”. Cuando nuestros padres o educadores nos ponen un límite y no nos permiten hacer alguna cosa (aparte de fastidiarnos enormemente) están formando nuestra <strong>personalidad</strong>. Cuando al niño se le pone un límite se establecen las bases para que entienda que él no es omnipotente, que no lo es todo ni lo puede tener o hacer todo. Al poner un límite al niño, la persona que se lo pone le está diciendo “<strong>yo también existo</strong>”, es decir, hay más cosas aparte de ti. En la educación de un hijo poner límites puede significar en un acto de amor y cuidado (que la gran mayoría de veces requiere de aplomo, perseverancia y resistencia a los más que probables lamentos o lloros del pequeño) ya que se van asentando las bases para que el niño pueda sostener la <strong>frustración</strong>. Los límites son una guía donde el niño se sustenta y, con ellos, se le está enseñando a “<strong>ver al otro</strong>” y a través de ello desarrollar la empatía. Pero este no va a ser un post sobre la importancia de los límites en la infancia, sino que quiere tratar de cómo nos afecta a los adultos.</p>



<span id="more-504"></span>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Antes de poner un límite</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En primer lugar poner un límite nos exige un trabajo previo de “<strong>darnos cuenta</strong>”. Es complicado que digamos basta, digamos no o esto me molesta de una manera que nos haga bien si no hemos tenido en cuenta nuestras propias necesidades; si no sabemos qué es lo que nos perjudica, nos hace daño o nos disgusta o, en el lado contrario; qué es lo que queremos, cómo lo queremos, que nos agrada, qué nos hace bien, qué cosas nos alegran…</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este primer punto ya empiezan a aparecer los problemas. Un gran número de personas llegan a la edad adulta con muy poca <strong>atención</strong> a sus propias <strong>necesidades</strong>. Son (somos, me incluyo en este grupo) personas que han asumido por uno u otro motivo que sus necesidades o emociones <strong>no</strong> son demasiado <strong>importantes</strong>, personas que dudamos de lo que sentimos o incluso que podemos llegar a pensar que lo que sentimos o necesitamos no es bueno. Estas maneras de hacer son mucho más habituales de lo que en principio podríamos pensar. Es en la infancia, hasta los 8 o 10 años que se fijan estas creencias. Son el resultado actitudes continuadas sobre el niño, que deja una huella dependiendo de la intensidad con la que se den (pueden ir desde actitudes paternas sutiles a comportamientos agresivos y degradantes).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pondré unos ejemplos: Es difícil que un niño aprenda a valorar y a percibir sus necesidades si ha sido educado en la <strong>exigencia</strong> y en lo que “<strong>debería ser</strong>” más que en lo que realmente el niño “es” o necesita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También es difícil que el niño confíe en lo que siente si ha habido una tendencia a exigirle siempre más y se ha tendido a remarcar los errores y lo mal que hace las cosas, si las <strong>expectativas</strong> de los padres han sido <strong>desmesuradas</strong>, si nunca ha recibido un feedback positivo cuando ha hecho bien las cosas, si ha sentido que no se le ha apoyado desarrollará una sensación de duda ante las propias capacidades y tenderá en muchos casos a buscar la <strong>confirmación</strong> <strong>externa</strong> más que a fiarse de su propio criterio.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="248" height="300" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2013/05/6739590157087123-248x300-1.jpg" alt="" class="wp-image-779" style="width:354px;height:auto"/></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Existen también muchos niños a los cuales se les ha dado a entender (o incluso en algunos casos, se les ha dicho abierta y sistemáticamente) que son <strong>tontos</strong>, no saben o son incapaces de hacer las cosas bien y/o que lo que sienten carece de valor. En este caso es bastante evidente que duden de sus propias capacidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si estamos en alguno de los anteriores casos; si por el motivo que sea desconfiamos o no sabemos bien lo que queremos, es importante que podamos atrevernos a ir descubriendo qué necesitamos y qué nos hace daño. En el trabajo con terapia siempre considero que la propia persona es el termómetro de lo que necesita. Es importante que la persona tome cierta distancia cuando esté en una situación en la que tenga que poner un límite (distancia física y/o simplemente tomarse algo de tiempo para decidir) y pueda <strong>valorar</strong> si quiere o no quiere algo, si le <strong>gusta</strong> o no y, sobre todo que poco a poco se vaya <strong>arriesgando</strong> a <strong>confiar</strong> en que lo que siente o necesita está bien, que lo que siente es digno de ser experimentado. Nuestra vida tiene <strong>sentido</strong> en cuanto la vivimos como nos gusta vivirla, no como a otros les gustaría que fuera.</p>
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		<title>Me doy cuenta</title>
		<link>https://aidamterapia.com/me-doy-cuenta/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[emma]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 24 Apr 2013 09:41:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Caminando en Gestalt]]></category>
		<category><![CDATA[Preguntas frecuentes]]></category>
		<category><![CDATA[Teoría Gestalt]]></category>
		<category><![CDATA[aceptación]]></category>
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		<category><![CDATA[darse cuenta]]></category>
		<category><![CDATA[Responsabilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una de las maneras de definir la terapia Gestalt es la “terapia del darse cuenta”. Como nombre está bien, ahora bien; darse cuenta de qué y para qué. Qué se persigue con algo que en principio parece tan obvio como darse cuenta de… Darnos cuenta de algo nos da la posibilidad de reconocerlo en su ... <a title="Me doy cuenta" class="read-more" href="https://aidamterapia.com/me-doy-cuenta/" aria-label="Leer más sobre Me doy cuenta">Leer más</a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Una de las maneras de definir la terapia Gestalt es la “terapia del darse cuenta”. Como nombre está bien, ahora bien; darse cuenta de qué y para qué. Qué se persigue con algo que en principio parece tan obvio como darse cuenta de…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Darnos cuenta de algo nos da la posibilidad de reconocerlo en su justa medida, de valorarlo, de saber si nos gusta o no. En terapia es una valiosísima herramienta que nos abre la puerta del cambio. Así que hemos lanzado este post para intentar &nbsp;acercar y ampliar este concepto; pilar básico de la terapia Gestalt. Como siempre, esperamos que os guste.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="300" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2013/04/big-ideas-400x300-1.jpg" alt="" class="wp-image-781" style="width:413px;height:auto" title="Darse cuenta" srcset="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2013/04/big-ideas-400x300-1.jpg 400w, https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2013/04/big-ideas-400x300-1-300x225.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">En primer lugar tomar consciencia de nuestras sensaciones corporales, de nuestras emociones, sentimientos y de nuestros pensamientos nos permite contactar con un primer nivel de <strong>darse cuenta. </strong>&nbsp;El simple hecho de tomar consciencia ya incide en la persona y la sumerge en el proceso de&nbsp; empezar a ser observador de uno mismo para poder discernir aquello que nos hace daño y aquello que nos sienta bien. Poco a poco, este ejercicio, que parece complicado y requiere de voluntad y entrega, va resultando más fácil. Muy a menudo uso el símil de aprender a conducir. Inicialmente vamos atentos a todo, con una atención con tensión, pensando los movimientos y la marcha que hay que poner. Con la práctica el conductor va relajándose hasta el punto de mantener una atención más relajada y automatizar los movimientos. Es decir, este primer darse cuenta nos empieza a centrar en nosotros mismos, en un continuo de atención de lo que hago y cómo lo hago.</p>



<span id="more-688"></span>



<p class="wp-block-paragraph">En esta práctica del darse cuenta pasaremos a la siguiente fase que es el <strong>darse cuenta que me doy cuenta</strong>. Poco a poco aumentamos la consciencia de nuestros actos y de las sensaciones, emociones, sentimientos y pensamientos que hay detrás. Esta etapa permite que el ángulo del observador se vaya abriendo un poco más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el proceso de darse cuenta pasamos a la tercera fase que es la que permite <strong>atender a la tendencia caracteriológica</strong>. Os habéis preguntado alguna vez ¿Cómo funciono a lo largo de un tiempo? ¿qué tipo de estados de ánimo tengo? ¿Por qué tipo de fases paso? Hay personas que tienden a estar en estados de ánimo más bien bajos o con una tendencia más depresiva. Algunos ejemplos podrían ser personas con tendencia a la pasividad, a estar en la queja, a menudo de mal humor; les cuesta disfrutar de los momentos de ocio y tienden al lado negativo de la vida. Es decir, aquellos que ven el vaso medio vacío. Otros son los que conectan más con los estados de ánimo más alegres e, incluso, con estados más eufóricos. Tienden a ser más activos, a estar a menudo en movimiento, a ver habitualmente el lado bueno de las cosas. Es decir, los que ven el vaso medio lleno. &nbsp;Los hay tambien que transitan por un vaivén (labilidad emocional) que los hace estar en ambos.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="459" height="300" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2013/04/sunrise-459x300-1.jpg" alt="" class="wp-image-782" style="width:465px;height:auto" title="sunrise" srcset="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2013/04/sunrise-459x300-1.jpg 459w, https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2013/04/sunrise-459x300-1-300x196.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 459px) 100vw, 459px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Es muy interesante ver como una persona cuando toma consciencia de su tendencia caracterial hay algo en ella que le amplia la comprensión de sí misma y se reducen los juicios internos. En esta fase la persona ya va adquiriendo una visión de sí misma mucho más flexible y le permite adaptarse de una forma más sana a situaciones, que en su día a día, le pueden suponer un <strong>conflicto</strong> o enfrentarse a alguna dificultad.&nbsp; En esta fase si yo me doy cuenta que siempre tiendo a estar en el lado que en extremo llega a la euforia puedo preguntarme que me pasa a mí con los estados que me conectan con el dolor, con el miedo, la rabia o la tristeza. Por el contrario caracteres que siempre están contacto con estados de ánimo más bajos, al darse cuenta pueden plantearse cuestiones como ¿Qué me pasa que me cuesta desconectar y disfrutar de las cosas que me pasan? ¿qué me pasa que me cuesta estar contento?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya pasadas estas tres fases entramos en la cuarta y última que se denomina <strong>testigo interno</strong>. En el proceso de darse cuenta la persona, poco a poco, se va capacitando para mirarse desde una parte de si más libre de juicio, más comprensiva, agradecida y con una mejor capacidad de adaptación a su entorno. En el desarrollo de todo esto la persona va incorporando este nuevo mirar y punto de vista que le hace sentirse mejor y manejarse mejor. Al practicarlo la persona va asimilando este cambio de conducta hasta que se integra en ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muy a menudo en nuestro contexto social hablamos del hecho de <strong>cambiar</strong>. Cambiar conductas, pensamientos o estados emocionales que nos disgustan, nos desagradan y nos hacen sentir incomodos en algunas situaciones. Mi experiencia me ha llevado a descubrir que el cambio no es aquello que se consigue de un día para otro, sino que requerimos de un tiempo para poder llegar a tomar <strong>consciencia</strong> de lo que me genera un malestar. Para cambiar es necesario poder abrir la mirada hacia el interior de uno mismo y hacer un proceso, no para quitar o eliminar, sino para aceptar que a veces tengo pensamientos que me disgustan, sensaciones que me incomodan y emociones que me superan. El cambio radica en aceptar que una parte de mí también es todo lo nombrado en la línea anterior, con el fin de dejar de luchar contra esta parte de mí que es aunque no la quiero ver, y dejarse estar en lo obvio de lo que hay.</p>
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		<title>Sobre la Vulnerabilidad</title>
		<link>https://aidamterapia.com/sobre-la-vulnerabilidad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[emma]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Feb 2013 22:52:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Caminando en Gestalt]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Vulnerable. (Del lat. vulnerabĭlis). 1. &#160; adj. Que puede ser herido o recibir lesión, física o moralmente. Y llega el día en que en una sesión de terapia surge el tema de la vulnerabilidad y cómo nos relacionamos con ella, qué nos despierta, qué significado adquiere para nosotros. En muchos casos (y casi siempre por ... <a title="Sobre la Vulnerabilidad" class="read-more" href="https://aidamterapia.com/sobre-la-vulnerabilidad/" aria-label="Leer más sobre Sobre la Vulnerabilidad">Leer más</a></p>
<p>La entrada <a href="https://aidamterapia.com/sobre-la-vulnerabilidad/">Sobre la Vulnerabilidad</a> se publicó primero en <a href="https://aidamterapia.com">Aidam Teràpia</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Vulnerable. </strong>(Del lat. <em>vulnerabĭlis</em>).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>1. &nbsp; </strong>adj. Que puede ser herido o recibir lesión, física o moralmente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y llega el día en que en una sesión de terapia surge el tema de la vulnerabilidad y cómo nos relacionamos con ella, qué nos despierta, qué significado adquiere para nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En muchos casos (y casi siempre por parte del sector masculino) la respuesta es una cara de susto o disgusto. E inmediatamente contestamos que nos parece, como poco, desagradable, que nos asusta, que nos disgusta tenerla aunque sea inevitable o, en algunos casos, que no tenemos de eso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vulnerabilidad&nbsp; nos suena a <strong>debilidad</strong>, fragilidad. Es un estado que inmediatamente nos contacta con el <strong>miedo</strong>; sobre todo a los que poseemos caracteres controladores u orientados a la acción.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="300" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2013/02/Vulnerabilidad-300x300-1.jpeg" alt="" class="wp-image-785" style="width:371px;height:auto" title="Vulnerabilidad" srcset="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2013/02/Vulnerabilidad-300x300-1.jpeg 300w, https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2013/02/Vulnerabilidad-300x300-1-150x150.jpeg 150w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">En nuestra sociedad estamos educados en la protección de nuestra individualidad. El mundo es agresivo y hostil, así pues abrirnos emocionalmente a los otros nos enfrenta a la posibilidad de que nos hagan daño y de movernos en un espacio incómodo donde no podemos controlar lo que ocurrirá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La posibilidad de reconocer qué circunstancias o situaciones nos hacen vulnerables&nbsp; también nos enfrenta a la idea de fracaso en los que vamos (me incluyo) por la vida de “Juan Palomo”; los de “yo puedo con todo”. En este caso aceptar que somos vulnerables nos enfrenta a que “quizás” necesitemos ayuda de los <strong>demás</strong>, que no somos tan independientes como nos creemos, tan fuertes o invulnerables como nos gustaría ser.</p>



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<p class="wp-block-paragraph">Es por eso que nos desagrada tanto y es por eso que el contacto y la aceptación de la vulnerabilidad requiere cierta dosis de coraje y voluntad; ya que atenta sobre todo contra nuestra autoimagen, contra lo que “deberíamos ser”. Cada uno de nosotros tiene una imagen bastante clara de lo que “debería ser”. Debemos ser fuertes, autónomos, seguros, independientes, eficaces, inteligentes, serviciales, amables, buenos, capaces, divertidos o confiables a toda costa, siempre y en todo momento. La vulnerabilidad también nos conecta con la posibilidad de que no siempre podemos ser así, que hay momentos de cansancio, de desfallecimiento, de necesitar que nos cuiden.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En resumen; la vulnerabilidad nos enfrenta al miedo a que nos hagan <strong>daño</strong>, al <strong>fracaso</strong> y a la posibilidad de que no somos “tan…” como nos creíamos. Pero también nos pone en contacto con la vergüenza y la culpa. Nos sentimos avergonzados por hacer o sentir algo que no “<strong>deberíamos</strong>” hacer o sentir: “los hombres no lloran”, “qué pensarán si ven que no puedo”, “no está bien sentir tristeza”, “sentir esto que estoy sintiendo no está bien”, “no debería necesitar ayuda”…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que es necesaria cierta dosis de valentía y perseverancia para contactar con esa parte tan necesaria. ¿Necesaria para que? Si hasta ahora todo lo escrito parece negativo y doloroso. Básicamente es necesaria porque nos hace darnos cuenta de lo que nos daña y nos pone en contacto con qué es lo que necesito, qué es lo que me hace bien.</p>


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<figure class="alignright size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="285" height="300" src="https://aidamterapia.com/wp-content/uploads/2013/02/abrazo-285x300-1.jpg" alt="" class="wp-image-786" style="width:364px;height:auto" title="abrazo"/></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">El hecho de poder cambiar una situación que nos está haciendo daño conlleva primero aceptar que nos pueden hacer daño para después identificar qué es lo que nos hace daño y desde aquí poder establecer un <strong>límite</strong> para poder decir que no a una petición, a una situación, a una agresión. Si nos consideramos invulnerables, si no contactamos con nuestros propios límites, con lo que nos hace daño no calibramos el impacto que las interacciones con los demás tienen en nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es posible que estemos siendo dañados y no nos demos cuenta, es posible que nos dejemos invadir por el otro y nos sintamos molestos por no saber decir que no y no lleguemos a saber qué nos molesta o nos invade. . Nos ayuda a identificar qué nos daña. Si identificamos qué nos daña, por elinación también sabemos que nos hace bien y también nos da la posibilidad de establecer límites de lo que no queremos o nos daña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo tanto la vulnerabilidad va unida a la <strong>autenticidad</strong>, a la posibilidad de que establezcamos relaciones más <strong>reales</strong>, menos teñidas por el miedo. Nos hace más <strong>cercanos</strong> y <strong>accesibles</strong>, más <strong>humanos</strong>. Nos da la posibilidad de experimentar nuevas maneras de relacionarnos, confiando y abriéndonos a los demás. Puede que así incluso nos llevemos la sorpresa de que puede que nos acojan y acompañen. En el peor de los casos, nos daremos cuenta de que somos capaces de sostenernos en el dolor y la tristeza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Poder mostrarse vulnerable puede ser muy <strong>liberador</strong>, ya que nos permite soltar nuestras corazas y defensas, que tan pesadas y agotadoras resultan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de aquí, cuando vemos lo que hay, cuando vemos lo que somos y cómo somos se abre el camino incierto de aceptar cómo somos. De querernos tal y como somos, de sentirnos <strong>dignos</strong> de ser así. De atrevernos a mostrarnos a los otros tal y como somos; cada vez con menos máscaras; intentando manipular cada vez menos. Confiando en que seremos queridos y aceptados y asumiendo que podemos ser rechazados o no gustar o no ser queridos…. Sin que por ello dejemos de ser dignos de ser quien somos.</p>
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