<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/" xmlns:blogger="http://schemas.google.com/blogger/2008" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0" version="2.0"><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-5021068802567261941</atom:id><lastBuildDate>Fri, 08 Nov 2024 15:25:48 +0000</lastBuildDate><category>Tractatus logico-philosophicus (disgresiones)</category><title>El Blog de Quino</title><description>Apuntes del escritor.</description><link>http://elblogdequino.blogspot.com/</link><managingEditor>noreply@blogger.com (J. L. QUINO)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>14</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5021068802567261941.post-1757539091465860714</guid><pubDate>Thu, 12 Jun 2014 11:23:00 +0000</pubDate><atom:updated>2014-06-12T04:23:48.024-07:00</atom:updated><title>El homúnculo</title><description>&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.4pt;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-size: 9pt;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.4pt;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-size: 9pt;&quot;&gt;Boñiga de caballo y
esperma humano. Receta para un homúnculo. Lleva en sí la contradicción de su
existencia, el terror de su origen. Como el bufón del rey Lear, habla de modo
insidioso y hermético, por pura contradicción, por pura nausea. Es un invento, algo
que sabe su procedencia, por eso maldice. No tiene opción al mito. Es demasiado
concreto, demasiado explicado. De allí su rabia y sus ganas de matar; su odio
al progenitor. En sus horas más lamentables, en su enfrentamiento con su
enemigo que es su padre, decide explicarle su verdad. Después de escupirlo mil
veces sobre el suelo, después de arrastrarlo y pisotearlo demencialmente, le
dice: &quot;Maldito perro, ojalá al menos fueras una duda, un dios de la fe
ciega, a quien adorar, por quien matar. Desdichado, inmundo y&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 12px;&quot;&gt;obsceno hijo de la maldición...&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 9pt;&quot;&gt;&amp;nbsp;Ojalá no&amp;nbsp;fueses mi creador, sino mi
dios&quot;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.4pt;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://elblogdequino.blogspot.com/2014/06/el-homunculo.html</link><author>noreply@blogger.com (J. L. QUINO)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5021068802567261941.post-7879337963024015130</guid><pubDate>Wed, 11 Jun 2014 11:33:00 +0000</pubDate><atom:updated>2014-06-11T04:33:03.617-07:00</atom:updated><title>Del movimiento</title><description>&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.4pt;&quot;&gt;
&lt;span class=&quot;apple-converted-space&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.4pt;&quot;&gt;
&lt;span class=&quot;apple-converted-space&quot;&gt;Nuestra dicha es el movimiento. Más nos valdría que nada estuviera quieto, que nada estuviera fijo, que todo fuese inconstatnte. La inconstancia genera placer, nos predispone a amar. Aquello que se aleja, que pasa ante nuestros ojos, siempre tendrá delante de su imagen el misterio de lo indiscernible. Ese fenómeno por el cual sentimos amor, por el cual limitamos todas nuestras ofensas sólo a aquello que nos impide sentir su ida, el experimentar su radiante transformación. Todo&amp;nbsp;&lt;span class=&quot;textexposedshow&quot;&gt;lo que se mueve
tiene un premio para nosotros, algo que es un nacimiento impreciso aún, un
elemento sin forma, un pequeño pulular de impulsos que desaparecen y dejan el
rastro de su resonancia. Únicamente de su resonancia. Pero somos tan amantes
del movimiento, de lo inquieto, que deseamos que el sonido remanente aún se
pierda para nosotros, aún deje más remanencia. No hay nada más hermoso que
verlo perderse, que verlo hundirse en algo blanco y abultado, para luego sólo
en un pequeño instante de felicidad imaginar que asomará. Que asomará. El
movimiento es nuestra gran cosquilla, nuestra gran espera; y en esa misma
espera hay gran movimiento; junto al pequeño que sutilmente nos sigue elevando
hasta la posteridad. El pequeño es como un suave rumor, como el sonido que
produce la superficie del mar bajo el sol alumbrándole por encima cuando se va
escapando. Aún no sé por qué es en estos instantes cuando más deseo tener
hijos. Y no sé por qué en ello tiene cabida el diablo. Creo que es por la
sutilidad que entraña, porque en lo sutil del movimiento retumba la gracia de
todos los seres imaginados. Porque el movimiento deja todo en claro y todo
incluido en su indefinición. Uno quiere dirigirse hacia él sin tener esperanza
alguna de concretarlo. Uno sólo desea que se vaya, que no permanezca, así el
diablo también se revoluciona; también resuena con encanto...&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;apple-converted-space&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class=&quot;textexposedshow&quot;&gt;Esto es el movimiento, nuestro gran dador de
fortuna, nuestro gran y pequeño generador de lo amable. Y en esto hay algo que
se mueve de un modo aún más maravilloso que el sonido de un piano, que una
sonata de Liszt o que una alegría de Mozart... Eso es mi yo, es lo que más se
mueve y lo que más amo de todas las cosas. Es mi yo el gran premio de mi
existencia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 9.0pt; mso-fareast-font-family: Batang;&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.4pt;&quot;&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.4pt;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://elblogdequino.blogspot.com/2014/06/del-movimiento.html</link><author>noreply@blogger.com (J. L. QUINO)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5021068802567261941.post-4745156124218992519</guid><pubDate>Fri, 06 Jun 2014 17:57:00 +0000</pubDate><atom:updated>2014-06-06T10:59:29.337-07:00</atom:updated><title>Contra pesimistas.</title><description>&lt;div style=&quot;line-height: 0.53cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;color: #37404e;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Times, Times New Roman, serif; font-size: large;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;line-height: 0.53cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;color: #37404e;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Times, Times New Roman, serif; font-size: large;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;line-height: 0.53cm; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;color: #37404e;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Times, Times New Roman, serif; font-size: large;&quot;&gt;Podría
ahora mismo vivir el más desdichado de los acabamientos, la penuria
de las penurias y revolcarme en la nada... Pero no quiero. Más allá
de aquella África, más allá del Turkana, hay un río de aguas
puras y brillo tintineante. No está al alcance de mi mano que
juguetea entre nubes como si ella fuera un velo de luz. Sólo puedo
imaginarlo; y no ni siquiera a él y sus aguas tintineantes. La vida
diera por tener su imagen en la mente sostenida durante el instante
en que se propaga la luz de mi mano que ondea. Sólo puedo imaginar
que deseo su existencia. Sólo puedo crear para mí ese deseo. Lo
creo, nace en mí y rutila... Y esto me basta... Me basta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;
&lt;/div&gt;
</description><link>http://elblogdequino.blogspot.com/2014/06/contra-pesimistas.html</link><author>noreply@blogger.com (J. L. QUINO)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5021068802567261941.post-2771630848073990230</guid><pubDate>Tue, 03 Jun 2014 12:06:00 +0000</pubDate><atom:updated>2014-06-03T05:38:48.553-07:00</atom:updated><title>&quot;Mi espera&quot;</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
De pronto ya no estabas. Todo de ti se había hundido en la nueva edad oscura. Subí hasta el monte de Polifemo en donde quedaron algunos. Allí donde no llegaron los hombres del mar y aún había algo de ti. Donde Aquiles aún estaba cubierto de bronce y Odiseo era invocado. Donde Josué derribaba los muros de Jericó y Moisés partía los mares. Ellos y yo te encerramos en la redoma del diablo, aquello tan poco que quedó de ti. Entonces jugábamos, jugábamos a la toma de Troya y a la conquista de Canaán; y nos convertimos en padres y en hijos amados. En el verdadero sentido de la tierra: el amor a los hijos. Y nuestro viejo amor de padres floreció en nuestro pequeño refugio, como antes de Homero, como en los tiempos anteriores a Homero. En la primera edad oscura. Disfrutábamos ignotos de nuestro amor de padres y supimos la belleza en nuestros hijos. Y volvimos a descubrir la música en su presencia:&amp;nbsp;&lt;i&gt;καλός&lt;/i&gt;&lt;span style=&quot;color: black;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Times New Roman;&quot;&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&amp;nbsp;Resonaba en nuestra cueva, resonaba con el vino, y en el ojo de nuestro huésped. Él deseaba conservarnos, observar nuestros bailes y nuestros grandes placeres, pues él también se refugiaba en nosotros, en nosotros y nuestra música. Se refugiaba en nuestro amor de padres. Nuestros ropajes se volvieron simples, salvajes, eran los ropajes del amante, los del héroe, los ropajes que muestran el cuerpo amante, el cuerpo de la calidez y del encendimiento. Aquel cuerpo que amó un día e hizo al hombre. Allí ocultos, esperamos...&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Pasaron los años y tú seguías perdido, perdido para dioses y hombres. Sólo nosotros conservábamos un fragmento de ti. Tu imagen les pareció un fantasma y se quedaron quietos. Decían que tú eras ellos y que ellos eran espectros. &quot;¿Quién puede amar a un fantasma?&quot; decían, &quot;¿Quién pude luchar contra un fantasma?&quot;... El hombre había muerto. Permanecieron quietos. Nosotros volvimos a internarnos en nuestro pequeño bosque sobre la montaña de Polifemo a esperar por tus nuevas tormentas, por tu caos, por tu impulso y tu rayo, y por tus criaturas sangrientas. Yo y los demás te conservamos en la pequeña redoma del diablo, allí en cueva del cíclope inconsolable volvimos a colocarte al lado de nuestro hogar. Entonamos tristes canciones, y nos regocijamos aún de nuestra tristeza y nuestra hermosa nostalgia. Porque te amábamos. &amp;nbsp;Pero ellos decían que tú no eras más que humano, sólo humano. No había distancia de la aldea a la montaña, no había nada debajo de tus nubes más rojas, y tus truenos eran falsos. Todo era falso, incluido el movimiento del cielo en tu fondo agitado. Así, esperamos... Hasta que alguien un buen día dijo: El espacio y el tiempo es sólo el nombre que damos a lo que vemos. El tiempo es un nombre, el espacio es sólo un nombre. Nosotros sólo nombramos, nombramos aquello que vemos... Entramos todos a la cueva y te soltamos...&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Polifemo a vuelto a tener un padre, su reino es inmenso; y yo, y yo, algo tan pequeño como yo, he salido de ese bosque donde estaba la cueva y el vino de Ismaro, para dirigirme al poniente, a tu caos, a sentir la presencia de tu rayo y a lanzarme en tu abismo. Pues tú me has sido devuelto... &amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
</description><link>http://elblogdequino.blogspot.com/2014/06/mi-espera.html</link><author>noreply@blogger.com (J. L. QUINO)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5021068802567261941.post-6136890301845964285</guid><pubDate>Wed, 28 May 2014 11:59:00 +0000</pubDate><atom:updated>2014-05-28T04:59:23.418-07:00</atom:updated><title>Sobre el paraíso.</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Quien crea que el paraíso es un lugar de eterna felicidad, no sabe nada de religión, mucho menos de lo humano. A un paraíso puede faltarle hasta las plantas, con tal que no falte quién despedace al hombre. Es en el paraíso donde está la gran serpiente. Es en el paraíso donde habita el mal, donde se retuerce la inmensa crueldad de la vida que ansía devorar el cuerpo del hombre para después aullar frenética. Qué hacía la serpiente en el paraíso. Aclaración: Era su reino, era la trampa. Era la oscuridad profunda dispuesta para atraer a la criatura humana hasta sus fauces, hasta su perdición y ensangrentamiento. Por eso, abundancia y ríos oscuros... Todo listo como en el Gilgamesh, todo dispuesto para atraerlo... Para perderlo. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;
</description><link>http://elblogdequino.blogspot.com/2014/05/sobre-el-paraiso.html</link><author>noreply@blogger.com (J. L. QUINO)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5021068802567261941.post-3965834026515635170</guid><pubDate>Tue, 24 Apr 2012 13:52:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-09-18T10:54:10.673-07:00</atom:updated><title>Ubicándonos</title><description>&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiVrlVItVYLLmXXIH4vjLmDdb8Fwc0d2TX6zHkGoJJJGWjBTVOhmOiwtx1XiMV5JBLFEAWOt0d1qhsJTFojkLoTVGviEMB6KU0pXSODy06X9ikxiRBUFaS5C2IzqsQ05hW4zdSCfh6IlB17/s1600/image%5B35%5D.png&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; height=&quot;320&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiVrlVItVYLLmXXIH4vjLmDdb8Fwc0d2TX6zHkGoJJJGWjBTVOhmOiwtx1XiMV5JBLFEAWOt0d1qhsJTFojkLoTVGviEMB6KU0pXSODy06X9ikxiRBUFaS5C2IzqsQ05hW4zdSCfh6IlB17/s320/image%5B35%5D.png&quot; width=&quot;213&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;lucida grande&#39;, tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 14px; text-align: left;&quot;&gt;&amp;nbsp;La Tierra tiene 4500 millones de años de edad. Las rocas más antiguas suceptibles de tener restos orgánicos preservados, tienen entre 3600 y 3500 millones de años y se encuentran en Sudáfrica y Australia. Ambos depósitos alojan fósiles de organismos unicelulares semejantes a las bacterias modernas. Cerca de cinco sextas partes de la historia de la vida, corresponden a la historia de l&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;text_exposed_show&quot; style=&quot;background-color: white; display: inline; font-family: &#39;lucida grande&#39;, tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 11px; line-height: 14px; text-align: left;&quot;&gt;os organismos unicelulares. Nada menos que un aproximado de 2500 a 3000 millones de años de vida unicelular sin que aconteciera nada peculiar. Casi 3000 millones de años sin cambio evolutivo importante, que nos dejan tan solo un aproximado de 600 millones de años, para la espectacular marcha desde los pluricelulares, hasta los animales modernos. De estos, hace apenas 3 millones de años comenzó la aventura de los homínidos... De estos, hace apenas 150 mil años comenzó el periplo &quot;Homo sapiens&quot;... De estos, en la insignificante cifra de hace 10 mil años, dejamos de ser medio bestias para cultivar la tierra. Según los rastros, Los Dinoasurios vivieron durante 160 millones de años, Homo erectus, vivió al rededor de 2 millones de años... Hablamos de registros abundantes en Dinosaurios y &quot;unos cuantos huesos&quot; en Homo erectus. Nosotros llevamos apenas el 0,5% de tiempo respecto a estos últimos, y 0,006 respecto a los Dinosaurios... Si contemplamos que la vida, en realidad no es tan árida en la prehistoria como suele creerse, es posible que hayan existido numerosas especies &quot;fugaces&quot; geológicamente hablando, que se extinguieron sin dejar huella, entre los grandes géneros metodológicamente identificables... En principio, no deberíamos dejar rastro alguno sobre la faz de la Tierra...&lt;/span&gt;</description><link>http://elblogdequino.blogspot.com/2012/04/ubicandonos.html</link><author>noreply@blogger.com (J. L. QUINO)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiVrlVItVYLLmXXIH4vjLmDdb8Fwc0d2TX6zHkGoJJJGWjBTVOhmOiwtx1XiMV5JBLFEAWOt0d1qhsJTFojkLoTVGviEMB6KU0pXSODy06X9ikxiRBUFaS5C2IzqsQ05hW4zdSCfh6IlB17/s72-c/image%5B35%5D.png" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5021068802567261941.post-1081111228085959151</guid><pubDate>Sun, 12 Sep 2010 19:26:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-09-12T12:26:24.072-07:00</atom:updated><title>La fuerza de un concepto.</title><description>&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhmMH_6Z3cUSj_3ltAaS6z-BPR8LgnXM5Q_Mh-7iSk06Y7sqXqUe4cOnJQPXnUyRfOSGCrlSDS4eL655JALO_ijXLiFp1dnBGQMUUCvJKsNrAZ-_8zVnA-d_uqOS0ouCCXt1sph4TMp2PiV/s1600/85.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; height=&quot;320&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhmMH_6Z3cUSj_3ltAaS6z-BPR8LgnXM5Q_Mh-7iSk06Y7sqXqUe4cOnJQPXnUyRfOSGCrlSDS4eL655JALO_ijXLiFp1dnBGQMUUCvJKsNrAZ-_8zVnA-d_uqOS0ouCCXt1sph4TMp2PiV/s320/85.jpg&quot; width=&quot;102&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El nacimiento de un concepto como &quot;escultura&quot;, tiene una preñez dolorosa, incierta, dubitativa, extraña, de miles de años. Una vez parido... esculpir es sencillo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Imagen de un &lt;i&gt;Kurós&lt;/i&gt; griego. Siglo VI a.c.)</description><link>http://elblogdequino.blogspot.com/2010/09/la-fuerza-de-un-concepto.html</link><author>noreply@blogger.com (J. L. QUINO)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhmMH_6Z3cUSj_3ltAaS6z-BPR8LgnXM5Q_Mh-7iSk06Y7sqXqUe4cOnJQPXnUyRfOSGCrlSDS4eL655JALO_ijXLiFp1dnBGQMUUCvJKsNrAZ-_8zVnA-d_uqOS0ouCCXt1sph4TMp2PiV/s72-c/85.jpg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5021068802567261941.post-1162748876599242628</guid><pubDate>Fri, 03 Sep 2010 06:01:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-09-02T23:01:03.509-07:00</atom:updated><title>Una verdad de la buena.</title><description>&lt;h3 class=&quot;UIIntentionalStory_Message&quot; data-ft=&quot;{&amp;quot;type&amp;quot;:&amp;quot;msg&amp;quot;}&quot; style=&quot;color: #333333; font-family: &#39;lucida grande&#39;, tahoma, verdana, arial, sans-serif; font-size: 13px; font-weight: normal; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;UIStory_Message&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 class=&quot;UIIntentionalStory_Message&quot; data-ft=&quot;{&amp;quot;type&amp;quot;:&amp;quot;msg&amp;quot;}&quot; style=&quot;color: #333333; font-size: 13px; font-weight: normal; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; overflow-x: hidden; overflow-y: hidden; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;UIStory_Message&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Georgia, &#39;Times New Roman&#39;, serif;&quot;&gt;A veces solemos odiar, otras admirar, a quienes destacan... Si nos enterásemos de todo lo que tienen que hacer para brillar en su esfera, quizá, a veces también, nos darían lástima...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;</description><link>http://elblogdequino.blogspot.com/2010/09/una-verdad-de-la-buena.html</link><author>noreply@blogger.com (J. L. QUINO)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5021068802567261941.post-7791343582350751086</guid><pubDate>Thu, 02 Sep 2010 12:06:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-09-02T05:37:35.930-07:00</atom:updated><title>Una sutil y doble dicha.</title><description>&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgB6dJKIiuy-TGtuOWjrzR8etHA3YDl2p_p2y11PL_nGb8dqZRVfJUmas1MqtkmFYqVsq5w3EtF4qees_4oXeYZKby1QbSuWlIgpwQfnW1tHie7dIsgrC0Ezdg5C1oJbsqPw8X2f14BTSuF/s1600/imgstephen+jay+gould4.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgB6dJKIiuy-TGtuOWjrzR8etHA3YDl2p_p2y11PL_nGb8dqZRVfJUmas1MqtkmFYqVsq5w3EtF4qees_4oXeYZKby1QbSuWlIgpwQfnW1tHie7dIsgrC0Ezdg5C1oJbsqPw8X2f14BTSuF/s320/imgstephen+jay+gould4.jpg&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A los cinco años se enamoró de la Paleontología. De ahí, toda una vida dedicada a la Ciencia, sin descuidar el incremento de una cultura universal, que quita el hipo. Una de las cosas que más le celebro es su justicia respecto a los antecedentes de sus propias ideas. El concepto de diferenciar entre el origen de un carácter y su utilización &quot;adaptativa&quot; última en los organismos, lo plantea endeudándose, noblemente, con el principio central de &quot;La Genealogía de la Moral&quot; de F. Nietzsche: &quot;El origen de un rasgo, es independiente de la utilidad que se le da a través de la historia&quot;. Sólo una gran cultura y una conciencia histórica del conocimiento, puede producir este afortunado reconocimiento por parte de un Paleontólogo en toda regla, a un pensador tan poético y genial como Nietzsche. De otro, quizá se esperaría una estrechez de miras, rayando en lo &quot;ilegal y fraudulento&quot;. Yo, en lo personal, me he sentido doblemente dichoso al leer todo lo referido a este postulado teórico en &quot;Estructura de la Teoría de la Evolución&quot;; por todo sentimiento que Nietzsche me produce, y todo cuanto puede producir en mí, mi amadísimo (y cada día, más y más extraño) mundo científico. ¡&lt;i&gt;Salud&lt;/i&gt;!</description><link>http://elblogdequino.blogspot.com/2010/09/una-sutil-y-doble-dicha.html</link><author>noreply@blogger.com (J. L. QUINO)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgB6dJKIiuy-TGtuOWjrzR8etHA3YDl2p_p2y11PL_nGb8dqZRVfJUmas1MqtkmFYqVsq5w3EtF4qees_4oXeYZKby1QbSuWlIgpwQfnW1tHie7dIsgrC0Ezdg5C1oJbsqPw8X2f14BTSuF/s72-c/imgstephen+jay+gould4.jpg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5021068802567261941.post-7592065685518607336</guid><pubDate>Sat, 25 Jul 2009 18:40:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-07-27T10:25:32.855-07:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Tractatus logico-philosophicus (disgresiones)</category><title>3.02 Del Tractatus logico-philosophicus</title><description>&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:35.4pt;margin-bottom:.0001pt;line-height:normal&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:7;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:48px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:35.4pt;margin-bottom:.0001pt;line-height:normal&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-bidi-Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language:ESfont-family:&amp;quot;;font-size:9.5pt;color:black;&quot;&gt;3.02 &lt;span style=&quot;mso-spacerun:yes&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;Un pensamiento contiene la posibilidad de la situación que él piensa. Lo que es pensable es también posible.&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 35.4pt;line-height:normal&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; mso-fareast-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-bidi-Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language:ESfont-family:&amp;quot;;font-size:9.5pt;color:black;&quot;&gt;&lt;o:p&gt;  &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;text-indent:35.4pt;line-height:normal&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:7;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:48px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;text-indent:35.4pt;line-height:normal&quot;&gt;&lt;span style=&quot; font-family:&amp;quot;Georgia&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-fareast-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-bidi-Times New Roman&amp;quot;;mso-fareast-language:ESfont-family:&amp;quot;;font-size:9.5pt;color:black;&quot;&gt;El hecho de que la forma del pensamiento &lt;span style=&quot;mso-spacerun:yes&quot;&gt; &lt;/span&gt;es tomada como forma del mundo y el mundo sólo expresable mediante dicha forma, trae de la mano, justamente, lo contrario a ello. Desde luego lo pensable está en una proposición con &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;sentido&lt;/i&gt;; nadie puede pensar fuera de un sentido, es imposible. Por lo tanto la posibilidad del mundo se restringe a todo lo pensable en proposiciones con sentido. Evidentemente Wittgenstein no propone tal presunción, ya que lo que quiere decir no es que sólo lo pensable es posible, sino que es posible que exista algún caso en particular que coincida con la configuración de algún pensamiento lógico, con lo que queda la incomodidad de no saber cuántos hechos se nos escapan. Pero qué tal si cambiamos un poco el inciso y decimos: &quot;También lo pensable es posible&quot;. Porque salvo que seamos capaces de ser aquello mismo que buscamos pensar, nadie me dice que hayan cosas fuera de lo pensable, que no sean posibles. Y por aquí caemos en esta otra situación bastante más escabrosa: No necesariamente la &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;forma lógica &lt;/i&gt;del pensamiento ha de coincidir con la forma (cualquiera que sea) del mundo; o de los hechos. El mundo puede ser como lo impensable. O en un modo radical, el mundo no es como lo pensable. ¿Y si el mundo carece de lógica y lo que vemos lógico en él, es simplemente nuestro propio &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;actuar&lt;/i&gt;? Es posible — y esta mera posibilidad ya es suficiente para presentir una desgarradora tragedia— que la forma del mundo, o de lo posible, o de los hechos, no sea ni siquiera forma, y que sea algo tan extraordinariamente distinto de nuestras elementales configuraciones lógicas y necesarias para la existencia, que jamás podremos pensar absolutamente nada de él. Sé que se puede argumentar todo y con toda razón en contra de esto, lo acepto, sé que hay multitud de evidencias que me liquidan. Pero es la certeza de estas posibilidades la que nos hace ver, que es dable la existencia de algo ahí fuera, cuya&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt; imposibilidad &lt;/i&gt;de tener comunión, por cualquiera de los medios imaginables, (desde el pensamiento, la intuición o las muelas) con nosotros, es total. ¡Magnífico! &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://elblogdequino.blogspot.com/2009/07/302-del-tractatus-logico-philosophicus.html</link><author>noreply@blogger.com (J. L. QUINO)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5021068802567261941.post-4386291518888027107</guid><pubDate>Fri, 17 Jul 2009 15:03:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-07-18T00:38:50.837-07:00</atom:updated><title></title><description>&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:large;&quot;&gt;&lt;b&gt;El mundo Cámbrico&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;(&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;Idea para una fabulosa recreación poética&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify;text-indent:35.4pt&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;Hay pocas cosas en la vida que producen ese asombro cósmico propio de lo &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;lógicamente extraordinario&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;. Aunque si ya habéis leido alguna otra de mis entradas por ahí, os daréis cuenta que no me refiero con &quot;lógicamente&quot; a algo propiamente&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt; factual&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;. Se trata mas bien, de algo que a pesar de su naturaleza descomunal, sige obedeciendo a esas leyes lógicas que no podemos describir. La intuición de dicha condición, de un orden formal dentro del espectaculo sobrenatural que se nos presenta, sólo consigue hacernos ver lo miserable de nuestras representaciones abstractas más consumadas. Y, sobre todo, lo maravilloso que es el mundo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify;text-indent:35.4pt&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;En mi caso, algunas veces me ha apresado esa perplejidad que llega después de ver algo verdaderamente magnífico: Nietzsche, Macbeth, La Teoría de la relatividad, La Teoría neutra de la evolución molecular, la Mecánica Cuántica, el &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;Tractaus Logico-Philosoficus.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt; Para mí, suele tratarse de cosas que por lo general rompen alguna esfera &lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;y me lanzan hacia una dimensión y una nueva configuración de mi propio entendimiento, infinitamente más allá de cualquier concepción que sea imaginable. Quizá encuentro coincidencia con algún &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;arcano&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt; habitante de mi propia mente, que en ese momento se revela en todo su esplendor, unificando bellamente algunos “cabos sueltos” de todo el conjunto de mi universo. Quizá una simple idea aparentemente “rara”, genera en mi mente toda una corriente de creación, produciendo al final, una comunión de dos o más cosas muy grandes y aparentemente irreconciliables. Y no es que &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;crea&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt; que mi pensamiento encierre alguna &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;verdad&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;. Es simplemente una miserable &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;representación&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;, que me sirve a mí para recrearme, creando algún que otro mundillo, donde poder recrearse de cuando en cuando. Es un simple juguete de la vida. Fulano pescará,&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt; mengano beber&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;á, etc.; yo, hago otra cosa que me divierte igual y creo sentir el mismo placer que siente un hombre que pesca una buena pieza largamente esperada. No creo en lo que sé. Creo más en aquellos momentos especiales que paso con mis hijos. Y definitivamente, puesto que no todos tenemos el pribilegio de irnos de pesca con suma tranquilidad, creo en la fortuna de poder contar de algunos momentos especiales del día para escribir esta y otras cosas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify;text-indent:35.4pt&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;Hay mucha gente grande que no ha conseguido deslumbrarme. Quizá se deba a que mi propio pensamiento, sólo requiere de algunas ligeras perturbaciones para remodelarse y reconstruirse en un edificio más sólido y armonioso. En esto y visto por otro ángulo, quizá me identifico plenamente con Wittgenstein: “Si mis anotaciones no aportan ningún sello propio que las señale como mías, no quiero tampoco reclamarlas ya como mi propiedad”. ¿Porqué ocuparme o alertarme cuando mi pensamiento encuentra algo suyo igual a lo &lt;i&gt;ajeno?&lt;/i&gt;… Sólo lo que no le es común cobra algún significado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify;text-indent:35.4pt&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;Dos características, me parecen fundamentales en cualquier evento que pretenda entrar en dicho edificio: La intuición de su lógica interna y que sea insólito. Quizá por eso la Filosofía, después de sorprenderme con Platón, no lo consiguió nuevamente hasta Nietzsche y después con Wittgenstein. Soy biólogo, y como tal, siempre me intereso por las propias fábulas de esta ciencia. En este “mundo” en particular, sí me he encontrando con algo universal e insólito que aún me tiene perplejo: La explosión del Cámbrico.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;Apple-tab-span&quot; style=&quot;white-space:pre&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;Se ve uno, ante algo verdaderamente portentoso; y esa credulidad infantil sobre que lo portentoso pertenece al mundo de la fantasía, desaparece en el preciso instante en que el profundo mensaje de aquel mundo, queda manifiesto en el hecho de su existencia y de su lógica interna, aunque tremendamente exhuberante e indecifrable, valedera al momento de concebir el fenómeno. La explosión cámbrica agrede nuestra necesidad de seguridad en el conocimiento, nos deja con trémulas rodillas ante el hecho de que la vieja concepción de la vida y la evolución, están aún lejos de la verdadera y revoltosa poesía de lo que es realmente la existencia de estos maravillosos seres. Quiero decir, que el evento cámbrico, pierde naturalidad cuando el lenguaje científico, tal como es hoy, se atreve a describirlo. No obstante para la poesía, que sigue unas normas mas cercanas a una configuración estética, en un regalo de oro. Es que hay algo en ese mundo que habla propiamente en términos poéticos y que a cualquier científico le saca de su sitio, o le conmueve hasta la belleza:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;“Soy una forma surgida de un misterio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;En mí hay una realidad&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;incomprensible.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;Soy producto de un &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;hecho&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt; fabuloso. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;Pierdes el tiempo calzándome una fórmula.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;Hace falta que te desates como yo,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;para que puedas elevarte hasta mi &lt;i&gt;figura&lt;/i&gt;”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-tab-span&quot; style=&quot;white-space:pre&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;La explosión cámbrica semeja más a un estallido de pequeñas, sutiles y maliciosas divinidades, donde el ser humano que puede ser más feliz en esa nube formadora es un poeta, o propiamente un diablo, quien no se hace preguntas respecto a nada, simplemente disfruta del éxtasis creativo. Da la impresión de que los seres vivos hace 550 millones de años se pusieron de acuerdo en hacer lo que la vida sabe hacer mejor: proliferar en &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;formas&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;. Ciertamente hay explicaciones para ello: El &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;espacio lógico&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt; inmediato de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;posibilidades&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;, vacío y con una inmensa necesidad de llenura, aspiro hacia sí la enorme potencia de las primeras y más sencillas formas pluricelulares, hasta conseguir una exhuberancia singular. Válido, pero nos vemos obligados a forzar el intelecto para expresar este fenómeno tan importante y extraordinario. Debemos acercarnos a expresiones y postulados próximos, muy próximos, a una especulación &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;estética&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt; de la realidad. El conocimiento de dicha realidad, pierde la frialdad que le caracteriza y se enciende emitiendo los famosos destellos que en otro momento han sido los fotones en la dinámica atómica.  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify;text-indent:35.4pt&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;El reino animal se divide en Filos, que son, digamos, los grupos arquetípicos más grandes después de los reinos. Un filo contiene unas cuantas características fundamentales que agrupan por lo general a una enorme cantidad de especies. Por decir, el Filo de los Cordados, tiene una característica única en él y que está presente en todos sus miembros, aunque sea en la fase embrionaria: la Notocorda (Ver en la siguiente figura):&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify;text-indent:35.4pt&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify;text-indent:35.4pt&quot;&gt;&lt;img src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiQCLDNPa5ipWxptdqBMSfwNIjunNSkr333szdcT2p3CAF2TuyirDKwo8kW1hCpWPeXB8FD3c98bqohZDUJub7pAu07lziLSOS9xk8YGigwdBJKQtbgXZAtS-R5GOnI4Ny7GPn2gppX1qzI/s400/notocorda.jpg&quot; style=&quot;display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 317px;&quot; border=&quot;0&quot; alt=&quot;&quot; id=&quot;BLOGGER_PHOTO_ID_5359448809704615746&quot; /&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify;text-indent:35.4pt&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;Pues en este Filo encontramos&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;aproximadamente 61000 especies, desde el hombre (mamíferos), hasta los tunicados: (estas primorosas criaturas que en nada se parecen a nosotros):&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;text-indent: 35.4pt; &quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src=&quot;http://www.asturnatura.com/Imagenes/especie/clavelina-lepadiformis.jpg&quot; style=&quot;display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 199px;&quot; border=&quot;0&quot; alt=&quot;&quot; /&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;text-indent: 35.4pt; &quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify;text-indent:35.4pt&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;Toda esta inmensa variedad, sólo en un Filo. Bien, lo que hace que a uno se le ponga la piel de gallina es que en la explosión cámbrica, en un lapso posiblemente no superior a unos 40 millones de años, aparecieron de modo repentino todos los filos de la actualidad y posiblemente no pocos más ya extintos, &lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;(tener en cuenta que para un reloj geológico, 40 millones de años es como hablar de &quot;un par de minutos&quot;). &quot;Justo después&quot; de ¡casi 3000 millones de años de vida unicelular! Obviamente esto tiene una explicación científica como ya he mensionado. Pero independientemente de la explicación científica, y por más que se encuentre el “modelo” que explique todo. El evento mismo, explicado coherentemente y todo, es &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;extraordinario &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;y nos hace contemplar, a pesar de un perfecto y frío lenguaje científico, el rostro de algo sencillamente &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;divino&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;. Hasta día de hoy, no se ha generado un Filo más; hasta día de hoy, no ha habido algo semejante. Es como si la vida, la naturaleza en cuanto a su &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;multiformidad &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;animal, quedó definida en un solo y soberbio instante de inspiración evolutiva, de una vez y para siempre. Si el primer cordado dio origen a todas esas 61000 especies. Imaginaros que hubiera producido algo como esto:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify;text-indent:35.4pt&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;img src=&quot;http://www.well.com/~bilham/hallucigenia.jpg&quot; style=&quot;display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 190px;&quot; border=&quot;0&quot; alt=&quot;&quot; /&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;Se llama &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;Halucigenia,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt; no se sabe realmente qué fue (un Filo extinguido). Ya por el nombre y por el aspecto más bien extraterrestre, uno puede entender la confusión que producen estos raros organismos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;O esto:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src=&quot;http://www.phleschbubble.com/album/images/EP_opabinia.jpg&quot; style=&quot;display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 320px;&quot; border=&quot;0&quot; alt=&quot;&quot; /&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;El enigmático &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;Opa&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-style: normal; &quot;&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;binia &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;con sus cinco ojos y su trompa prensil. O el espectacular &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;Anomalocaris&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;, el gran depredador de los mares cámbricos. Inclasificable a día de hoy. (Otro Filo extinguido):&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src=&quot;http://www.elece.net/blog/wp-content/uploads/2009/02/anomalocaris.jpg&quot; style=&quot;display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 553px; height: 210px;&quot; border=&quot;0&quot; alt=&quot;&quot; /&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-tab-span&quot; style=&quot;white-space:pre&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:small;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:medium;&quot;&gt;E&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-family:&#39;Times New Roman&#39;;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:medium;&quot;&gt;stos animales de &quot;ficción&quot;, son el mensaje de un hecho desproporcionado de la vida. Nos muestran que existen otras leyes aún no entendidas que producen una &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:medium;&quot;&gt;multiformidad &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:medium;&quot;&gt;que ralla lo &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:medium;&quot;&gt;orgiástico&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:medium;&quot;&gt; (qué tan cercano a la vida queda este término). Nos hacen pensar en el enorme poder de la naturaleza, en su suprema condición &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:medium;&quot;&gt;prótea&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:medium;&quot;&gt;, en su desaforada fuerza que no contempla al ser humano que desfallece en sus pretensiones, al enfrentarse a ese vendaval que le sobrepasa. Un animal como &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:medium;&quot;&gt;Halucigenia,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:medium;&quot;&gt; nos está diciendo que la vida es algo inexplicable hasta la última palabra, que la vida es algo mágico y lleno de un irresoluble misterio que jamás podremos alcanzar a vislumbrar. Tan igual como lo es la dualidad onda partícula en la Física Cuántica, o el aún más sorprendente fenómeno de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:medium;&quot;&gt;entrelazamiento.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-family:&#39;Times New Roman&#39;;&quot;&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:medium;&quot;&gt;Sí, hay una lógica en todo esto, pero aún no sabemos cómo es, y quien sabe si la conoceremos algún día. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-family:&#39;Times New Roman&#39;;&quot;&gt;&lt;i&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-size:medium;&quot;&gt;Esto da licencia a la poesía para recrear algo propio de su lenguaje... &quot;Lucifer II&quot;... ¿o III?... Quizá, quizá...&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-family:&#39;Times New Roman&#39;;&quot;&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-family:&#39;Times New Roman&#39;;&quot;&gt;(Lectura recomendada: &quot;La vida maravillosa&quot; de Jay Gould)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;font-family:&#39;Times New Roman&#39;;&quot;&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;text-indent: 35.4pt; &quot;&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify;text-indent:35.4pt&quot;&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://elblogdequino.blogspot.com/2009/07/el-mundo-cambrico-hay-pocas-cosas-en-la.html</link><author>noreply@blogger.com (J. L. QUINO)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiQCLDNPa5ipWxptdqBMSfwNIjunNSkr333szdcT2p3CAF2TuyirDKwo8kW1hCpWPeXB8FD3c98bqohZDUJub7pAu07lziLSOS9xk8YGigwdBJKQtbgXZAtS-R5GOnI4Ny7GPn2gppX1qzI/s72-c/notocorda.jpg" height="72" width="72"/><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5021068802567261941.post-2290040887414438574</guid><pubDate>Tue, 14 Jul 2009 18:12:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-07-27T10:25:32.860-07:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Tractatus logico-philosophicus (disgresiones)</category><title>3.03 y 3.031 del Tractaus logico-philosophicus</title><description>&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiG-DDRbKas0cCawci-IIJNJXhw6FvruwhrISQ2QogfgN63R2j5joJubrTaX3gG0BysN5JpDG_wX-Zjqe8xLAyIgEG_wtsyxhbJbWyfUQ_k6_4U9d2V3API7Hp93tfsXSDf2iCz8WIysxf8/s1600-h/ludwig14.jpg&quot;&gt;&lt;img style=&quot;float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 197px;&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiG-DDRbKas0cCawci-IIJNJXhw6FvruwhrISQ2QogfgN63R2j5joJubrTaX3gG0BysN5JpDG_wX-Zjqe8xLAyIgEG_wtsyxhbJbWyfUQ_k6_4U9d2V3API7Hp93tfsXSDf2iCz8WIysxf8/s200/ludwig14.jpg&quot; border=&quot;0&quot; alt=&quot;&quot; id=&quot;BLOGGER_PHOTO_ID_5358801629485206162&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjFQ-GDoe596qNp980z4CKQjuwY1oPdGDaioSbKIC4mueq5PFzlV_HVkXaHwT9udryI23ouru6MpJfVQqHuNZk24TGKIY4twBEARndOOcxS4YxLDjqE9ljspa_cSr8bMNeVW_6doVxEQp43/s1600-h/pepe+witt.JPG&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify;text-indent:36.0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;color:black;&quot;&gt;Llevo unos cuantos días (aun a pesar de tener que dedicar tiempo a mis hijos y mi casa), leyendo por segunda vez el &lt;em&gt;&lt;span style=&quot;mso-bidi-font-weight:bold;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;Tractatus Logico&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span class=&quot;apple-style-span&quot;&gt;-&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;span style=&quot;mso-bidi-font-weight:bold; mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;Philosophicus&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;apple-converted-space&quot;&gt;&lt;span style=&quot; ;font-family:Arial;font-size:8.0pt;color:black;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;apple-converted-space&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;color:black;&quot;&gt;de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;apple-style-span&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-bidi-font-weight: bold;font-size:10.0pt;color:black;&quot;&gt;Ludwig Wittgenstein&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;apple-converted-space&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family:Arial;font-size:8.0pt;color:black;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;apple-converted-space&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;color:black;&quot;&gt;(foto).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;color:black;&quot;&gt; La verdad, en una primera intentona, concluí el libro leyendo prácticamente sin entender casi muy poco. Con una nueva edición en mano, llena, generosamente llena de notas aclaratorias (mi agradecimiento al profesor M. Valdés Villanueva, encargado de la traducción, introducción y notas de la dicha edición), estoy viviendo una de las más agradables experiencias en cuanto a lectura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot; ;font-size:10.0pt;color:black;&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot; ;font-size:10.0pt;color:black;&quot;&gt;No creo en nada absolutamente que se diga con &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal&quot;&gt;palabras&lt;/i&gt;; mejor dicho, creo en &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;lo dicho&lt;/i&gt;, pero no en &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;el susodicho&lt;/i&gt;… Ya antes de conocer a Wittgenstein o a Nietzsche tenía esta convicción. Para mí, el lenguaje es como una tonada que suena y se va. ¿Cómo puede algo como eso, representar lo externo? La naturaleza de &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;lo externo&lt;/i&gt;, entra en conflicto con la naturaleza sonora y efímera del lenguaje. ¿Cómo puede la naturaleza del lenguaje, representar otra naturaleza que no es la suya? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;&quot;&gt;Yo leo, leo con verdadera devoción; lo poco que leo, claro; y este sentimiento no se perturba ni ante las sublimes candieses de aquellos pensadores que más estimo y que quizá, significan para mí, una o dos de las pocas dichas verdaderas de la vida. La concepción de cada uno de ellos; la peculiar, particular y muy especial forma que toma el mundo en total, o aquello que constituye el mundo, son verdaderas creaciones artísticas: pululantes demonios flotantes que nos sonríen divinamente para luego escaparse montados en el sonido.&lt;span style=&quot;mso-spacerun:yes&quot;&gt;  &lt;/span&gt;He aquí mi mejor manera, la más sana y menos molestosa forma de ver la filosofía. Las ingenuidades, las “tonterías” dichas por nuestros más queridos pensadores, se deben a la carencia de una visión del conocimiento, como una cuestión tan &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal&quot;&gt;prótea&lt;/i&gt; como el lenguaje mismo, tan extraña al “mundo” o a “aquello”, como lo es el sonido de la palabra “fotón” al la “cosa” que indicamos con la misma. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;&quot;&gt;No he podido evitar conmoverme al encontrar dos incisos del &lt;em&gt;&lt;span style=&quot;mso-bidi-font-weight:bold;mso-bidi-font-style:normalcolor:black;&quot;&gt;Tractatus&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; un poco ilustrativos a este respecto. Ver cómo se ama la propia concepción de las cosas, ver cómo uno es poseído por el dulcísimo y resplandeciente espíritu apolíneo en su forma elemental, y cómo nos seduce la voluptuosa felicidad de poder remachar con metal dorado (aunque sea un vulgar artificio), una idea que aparece en nuestra mente tan luminosa, tornasolada e indivisible como un diamante. Cómo pudiera yo robarle ese momento al genio vienes y llevármelos como una rata a mi tumba: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-left:91.8pt;text-align:justify;text-indent: -21.0pt;mso-list:l0 level2 lfo1;tab-stops:list 91.8pt&quot;&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list:Ignore&quot;&gt;3.03&lt;span style=&quot;font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;&quot;&gt;    &lt;span class=&quot;Apple-tab-span&quot; style=&quot;white-space:pre&quot;&gt; &lt;/span&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;&quot;&gt;No podemos pensar nada ilógico; si lo hiciéramos tendríamos &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-left:70.8pt;text-align:justify&quot;&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-spacerun:yes&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;mso-spacerun:yes&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;mso-spacerun:yes&quot;&gt;           &lt;/span&gt;que pensar ilógicamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-left:35.4pt;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-left:106.2pt;text-align:justify;text-indent: -35.4pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;&quot;&gt;3.031 &lt;span style=&quot;mso-tab-count:1&quot;&gt;    &lt;/span&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;Se decía en otras épocas que Dios podría crearlo todo menos lo que contravenía las leyes lógicas. Y es que de un mundo ilógico no podríamos decir qué aspecto tendría.&lt;/i&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;&quot;&gt;Se parte aquí de un hecho irresoluble. A saber, la improcedencia del lenguaje desde algún punto conocido que permita tener delante de él, algún otro argumento contra su pretenciosa intención de ser la más lograda herramienta para &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;representar&lt;/i&gt; la realidad. Si “pensáramos ilógicamente”… ¿No queda pues, precisamente con esta afirmación, fuera de toda &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;posibilidad,&lt;/i&gt; la misma existencia de un &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;algo&lt;/i&gt; en el universo que pueda ser llamado &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;pensamiento&lt;/i&gt;? Y El hecho es el mismo que para el lenguaje: Para poder salvar esto, tendríamos que haber tenido alguna otra forma de conciencia, que nos permitiese contemplar el pensamiento, como algo que llegado un momento, de modo arbitrario, cogemos &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;para usar&lt;/i&gt;… ¡Y no es así! No es que no podamos pensar nada ilógico… Simplemente, fuera de nuestro pensamiento no sabemos qué hay. La cosa es: “Mira, tienes este mundo, hay infinitas posibilidades para su representación, pero tú, único ser en el universo con conciencia, &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;eres sólo pensamiento.&lt;/i&gt; Y lo peor para ti, es que no sabes desde cuando lo eres…” &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;&quot;&gt;Lo cándido está en creer que un mundo externo a nosotros deba tener cierta forma coherente con nuestra lógica interna. Sino, ¿porqué a ese dios tiene que condicionársele a crear un mundo conforme a nuestra miserable condición? “&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;Y es que de un mundo ilógico no podríamos decir qué aspecto tendría”. &lt;/i&gt;Seamos sinceros: Y es que de este mundo, no podremos nunca decir, qué aspecto &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;tiene&lt;/i&gt;… &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;&quot;&gt;Pero no seamos injustos con este enorme escritor, creador de uno de los libros más lacónicos y magníficos que hay (el &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;Tractatus&lt;/i&gt;), donde cada frase lleva un contenido poético muy dulce y eterno; y donde la concepción particular de &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;su&lt;/i&gt; mundo, contiene una de las cosas más subyugantes en la filosofía: el misterio de una forma lógica impronunciable y sin mácula de algún origen por ningún sitio, que está contenida en la estructura del mundo. Hay que leer su intrincado y revelador “Investigaciones filosóficas” para darse cuenta de la gran sagacidad de Ludwig. Y desde luego, también lo que he dicho yo, respecto a sus dos incisos, es falso… &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align:justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:10.0pt;&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://elblogdequino.blogspot.com/2009/07/303-y-3031-del-tractaus-logico.html</link><author>noreply@blogger.com (J. L. QUINO)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiG-DDRbKas0cCawci-IIJNJXhw6FvruwhrISQ2QogfgN63R2j5joJubrTaX3gG0BysN5JpDG_wX-Zjqe8xLAyIgEG_wtsyxhbJbWyfUQ_k6_4U9d2V3API7Hp93tfsXSDf2iCz8WIysxf8/s72-c/ludwig14.jpg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5021068802567261941.post-3788715111750909042</guid><pubDate>Tue, 14 Jul 2009 15:56:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-07-14T11:11:34.334-07:00</atom:updated><title>La verdad de un Filósofo y nuestra idiotez. (O levísima meditación taciturna entendiendo a Wittgenstein)</title><description>&lt;span class=&quot;Apple-tab-span&quot; style=&quot;white-space:pre&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class=&quot;Apple-tab-span&quot; style=&quot;white-space:pre&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;Apple-tab-span&quot; style=&quot;white-space:pre&quot;&gt; &lt;/span&gt;Para que un filósofo fuera verdadero, hacía falta &lt;i&gt;creer&lt;/i&gt; en él. Más esto, lo hacía&lt;i&gt; falso.&lt;/i&gt; En nuestros tiempos, no sólo hace falta creer en él, sino, además hace falta, que tú mismo te mientas. Mas esto, te hace idiota... ¿Qué queda? Unos cuantos preciosos libros de &quot;poesía&quot; que leer... pero ninguna&lt;i&gt; verdad&lt;/i&gt;. Y esta magnífica certeza, queridos hermanos, es lo mejor de todo...&lt;/div&gt;</description><link>http://elblogdequino.blogspot.com/2009/07/la-verdad-de-un-filosofo-y-nuestra.html</link><author>noreply@blogger.com (J. L. QUINO)</author><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5021068802567261941.post-3492989419894426501</guid><pubDate>Fri, 10 Jul 2009 19:35:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-07-10T12:38:11.384-07:00</atom:updated><title>Respuesta preliminar a: &quot;¿A qué se debe la &quot;esponaeidad&quot; del acto creativo?&quot; de la &quot;Vieja nota inconclusa&quot;:</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;    style=&quot;font-family:&#39;Trebuchet MS&#39;;font-size:7;color:#333333;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-size: 48px; line-height: 18px; white-space: pre;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;   style=&quot; color: rgb(51, 51, 51);  line-height: 18px; font-family:&#39;Trebuchet MS&#39;;font-size:13px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-tab-span&quot; style=&quot;white-space:pre&quot;&gt; &lt;/span&gt;Se debe a que todo, absolutamente todo, es espontaneo. Las palabras, el color, la arcilla, el mármol, los sonidos, se configuran, según cierta configuración que adopta la fuerza fisiológica (que no es otra cosa que cierta forma de energía del cuerpo, en un instante en que sus funciones están en &quot;fase&quot;) del organismo. Es decir, la imagen, la creación producida, es un reflejo transubstanciado del acto de existencia del organismo en un momento dado. Y es espontaneo por el mero hecho de que los estados del cuerpo, cualesquiera que sean, son espontáneos además. La &quot;razón&quot;, no es otra cosa que parte misma de dicha transustanciación, y no alguna otra fuerza que genera creatividad en un sentido primario. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot;color:#29303B;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;    style=&quot;font-family:&#39;Trebuchet MS&#39;;font-size:100%;color:#333333;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;  style=&quot; line-height: 18px;font-size:13px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;line-height: 19px;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;   style=&quot;color: rgb(51, 51, 51);  line-height: 18px;  font-family:&#39;Trebuchet MS&#39;;font-size:13px;&quot;&gt;O esto es muy viejo o es simplemente una locura. Lo más correcto es que debemos acostumbrarnos al hecho de la creación espontánea, sin tener que hacernos demasiadas preguntas sobre su naturaleza. Sino se nos pondrá feo, algo que tenía un rostro agradable...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;</description><link>http://elblogdequino.blogspot.com/2009/07/respuesta-preliminar-a-que-se-debe-la.html</link><author>noreply@blogger.com (J. L. QUINO)</author><thr:total>0</thr:total></item></channel></rss>