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<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/atom10full.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearch/1.1/" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0" xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" gd:etag="W/&quot;CkAESHcyfCp7ImA9WhZQFE4.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740</id><updated>2011-04-21T17:05:09.994-07:00</updated><title>El Blog de Zaid (Plataforma SEDENA)</title><subtitle type="html" /><link rel="http://schemas.google.com/g/2005#feed" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/posts/default" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/" /><link rel="next" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25&amp;redirect=false&amp;v=2" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><generator version="7.00" uri="http://www.blogger.com">Blogger</generator><openSearch:totalResults>43</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" type="application/atom+xml" href="http://feeds.feedburner.com/ElBlogDeZaidPlataformaSedena" /><feedburner:info uri="elblogdezaidplataformasedena" /><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com/" /><feedburner:browserFriendly></feedburner:browserFriendly><entry gd:etag="W/&quot;CE4MR3s5eip7ImA9WxJQFE4.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-2876661903340135763</id><published>2009-05-27T06:47:00.000-07:00</published><updated>2009-05-27T07:03:06.522-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-05-27T07:03:06.522-07:00</app:edited><title>HASTA SIEMPRE</title><content type="html">Hasta aquí hemos llegado. En apenas veinte días caerá el telón de esta Liga ACB 2008/2009; en apenas esos mismos días caerá también el telón de esta Plataforma. Lo primero no habrá de ser muy grave, de hecho antes de cinco meses ya tendremos en marcha la Liga ACB 2009/2010. Lo segundo no habrá de serlo tampoco: a estas alturas, la desaparición de otra web de baloncesto ya no importará a casi nadie... aunque a algunos aún nos siga poniendo un poco (o un mucho) tristes, qué le vamos a hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es el final de un hermoso sueño, de una bella historia que comenzó allá por 2004 (tal vez antes incluso) cuando unos locos de esto, Paco Navarro y Salva Navarro, Unicajero y NBA+, malagueño y valenciano sin relación alguna de parentesco entre ambos, decidieron dar un paso adelante. Decidieron que algo había que hacer, que webs que hablaran de baloncesto había muchas pero webs que defendieran al baloncesto, que reivindicaran su presencia (en los medios, en la vida), realmente no había ninguna. Para llenar ese vació nació esta Plataforma SEDENA a la que luego tantos otros locos nos fuimos sumando, fuimos compartiendo este sueño, fuimos poco a poco logrando formar parte de él. Pero ya dijo Calderón (no el de los Raptors sino el De La Barca) que &lt;em&gt;los sueños sueños son&lt;/em&gt;: en cuanto te descuidas te despiertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este sueño me permitió conocer personalmente a dos grandes tipos a quienes de otra manera jamás habría conocido: Paulo y Paco, Cadoi y Unicajero. Con cada uno de ellos compartí sólo una tarde (de baloncesto en el primer caso, de cañas en el segundo), de cada uno de ellos me llevé la sensación de que podría compartir otros muchísimos ratos de conversación alrededor de este deporte, de esta web, de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este sueño me permitió conocer virtualmente a un montón de buena gente, tantos baloncesteros con quienes compartí tantos buenos ratos de lecturas y escrituras acerca de este juego: NBA+, Iceland Ice, Fénix, Sarunas, El Buey Almizclero, El Jinete, Juanralvaro, Decopas, Davidzaz, Halohubama, Koudelin, Gomezbodego, Mirza Delibasic, Sibaris, Txapu, BaskonistaAtope, Ruymanfm, Kanon tfe, Salade, Rubicundo, Jacobinos, Ralm1977, Geboren, Yovaisha, R7k0/Rico, Tonikukoc, Pepelu, Dick Vitale, Lokrum, Marcus Stern, Skip to my Lou, Luisja, Laia, Tina, Carmen, Dani55555, Disi+, Main, Xurxogg, Trikitixa, Paqpaloukas, Sunnset, Tilin, Berdi, El Viajero, G1n0bili, Toine Walker, Corderista, Gardan... y tantos otros cuyo nick ya no recuerdo y que si aún pasan por aquí (cosa improbable) jamás me perdonarán no haberles incluido en esta lista, por lo que de antemano les pido disculpas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juntos creamos y mantuvimos este sueño, desde aquellos primeros tiempos, aquel foro que crecía día a día, aquellos artículos iniciales de El Viajero, Toine Walker o G1n0bili, las crónicas estadísticas de Gomezbodego, las impagables joyas que nos iba dejando El Jinete. Y un día de repente resultó que teníamos una web que daba gloria verla y un foro que era nuestro gran orgullo, que nada tenía que ver con otros foros al uso, que recogió debates acerca de nuestro deporte (y de otros temas también, a veces) con una profundidad, una riqueza y un respeto mutuo que habrían sido la envidia de cualquier otra página que se precie. Y montamos campañas, y hasta pusimos nerviosos a organismos, autoridades y televisiones varias, y hasta llegamos a creernos la utopía de que otro mundo (alrededor del baloncesto) era posible. Y quién sabe, tal vez incluso consiguiéramos algo, tal vez más de lo que hoy mismo imaginemos, más desde luego de lo que creímos en su día. Éramos felices, de alguna manera, aunque entonces no lo supiéramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero como cantaba aquella insigne a la par que recordada tonadillera, &lt;em&gt;se nos rompió el amor de tanto usarlo&lt;/em&gt;. Fuimos creciendo, rebosamos el primer servidor, llegaron las primeras reformas, obras y más obras, diseños y más diseños que obligaban a nuevos foros en los que volver a empezar de cero, y el paso del tiempo que nos fue debilitando, y los de toda la vida que se fueron (nos fuimos) cansando, y los nuevos que apenas fueron llegando... Empezó la cuesta abajo y no nos dimos cuenta, o tal vez fue que no quisimos dárnosla. Un día ya fue demasiado tarde. Un día quisimos revivir sin comprender que quizá ya estábamos muertos. Esta web morirá oficialmente en unos pocos días, aunque tal vez murió ya, de algún modo, hace ya unos cuantos meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En unos días se acabará esta web y con ella morirá también este blog, esta misma bitácora que usted está leyendo ahora. Este blog nació, creció y se reprodujo en SEDENA, por lo que no tendría sentido que siguiera viviendo lejos de SEDENA. No lo destruiré porque no quiero hacerlo (y además, porque tampoco sabría cómo hacerlo), porque me apetece que siga aún en esa extraña cosa llamada ciberespacio, por si acaso diera la casualidad de que algún día algún incauto aterrizara aquí por puro azar y hasta le interesara lo que aquí hay escrito, por más que ello estuviera ya más obsoleto (&lt;em&gt;desactualizado&lt;/em&gt;, dícese ahora) que el vestuario de mi difunta abuela. Así pues este blog aún seguirá vagando en el ciberespacio por los siglos de los siglos (amén)... pero no volverá a registrar ninguna entrada desde este mismo día de hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, mucho me temo que los amables señores de Blogspot (sean éstos quienes sean) no estarán por la labor de mantener hasta la eternidad, ocupándoles espacio, un blog permanentemente inactivo (o tal vez sí, no sé). Así que yo, qué quieren que les diga, me he curado en salud. Todos estos escritos no son gran cosa, lo sé yo mejor que nadie, pero por extraño que resulte les he tomado cariño y no me apetece que se pierdan. Así que he hecho una de esas cosas que jamás pensé que haría: he recopilado buena parte de ellos en un (llamémoslo así) &lt;em&gt;libro virtual&lt;/em&gt;, un tocho, juntado en word y pasado posteriormente a &lt;em&gt;pedeefe&lt;/em&gt;, en el que se recogen casi todas las tonterías que tuve la ocurrencia de escribir durante estos cinco últimos años. Hace tiempo solía decirse que un ser humano, para sentirse plenamente realizado, tenía que haber tenido un hijo, haber plantado un árbol y haber escrito un libro; no es que esté yo muy de acuerdo con semejante chorrada, pero en fin: hijo tengo, alguna vez (aún sin querer) habré metido una semilla en un montón de tierra y en cuanto al libro, francamente no sé si esto puntuará como tal, pero ahí quedará para lo que sea menester.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En unos días, cuando consiga averiguar cómo se hace, intentaré colgarlo en una afamada web llamada Bubok, que tiene el maravilloso don de permitir a juntaletras amateurs publicar gratuitamente sus creaciones, pudiendo incluso ponerles precio y hasta obtener algún beneficio a cambio (siempre y cuando, claro está, logren vender algún ejemplar). Allí irá a parar (o eso intentaré, al menos) este ladrillo, al que he puesto el bello a la par que descriptivo título de &lt;em&gt;Delirios Sedeneros&lt;/em&gt;, y en el que queda recogido buena parte de lo que un día escribí (unas cuantas cosas me las he cargado, por infumables): desde alguno de los posts que publiqué en aquel primer foro (y que he podido recuperar gracias a que antes los escribí en word, y a que asombrosamente aún estaban en el disco duro del ordenador de mi trabajo) hasta este último, este mismo que usted está leyendo ahora, éste que acaso sea el que más me habrá costado escribir de entre todos los aquí reunidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿El precio? Pues después de pensármelo durante un par de segundos, he tomado la decisión de que éste sea exactamente 0 €, es decir, cero euros (siempre y cuando dicha web lo permita, por supuesto; y si no lo permitiera, pues sería en todo caso un precio absolutamente simbólico, el más bajo posible, qué sé yo, diez céntimos, algo así). ¿Por qué? Pues por dos razones fundamentales: primera, porque no me parece ético cobrar ahora por algo que llevo años publicando completamente gratis; y segunda, porque no creo que haya nadie en su sano juicio que esté dispuesto a pagar por las cosas que yo escribo. En realidad sólo pretendo que aquellos que así lo quieran puedan tener, no sólo en su memoria sino también en su ordenador, un pequeño recuerdo de lo que fue SEDENA. No de toda la web, lógicamente, qué más quisiera yo, pero sí al menos de la &lt;em&gt;cuota de pantalla&lt;/em&gt; que a mí me corresponde, de esta pequeña parte de web de la que pude sentirme (más o menos) responsable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todos modos, y ya que estamos en confianza (y en familia, me temo), aquellos interesados (si alguno hubiere) ni siquiera necesitarán esperar al Bubok para luego perderse en sus procelosas aguas: desde ya mismo me lo pueden pedir, si así lo prefieren, a &lt;a href="mailto:zhahihd@yahoo.es" target="_blank" rel="nofollow" ymailto="mailto:zhahihd@yahoo.es"&gt;zhahihd@yahoo.es&lt;/a&gt; , y estaré encantado de remitírselo a vuelta de correo (lógicamente, por el mismo &lt;em&gt;precio&lt;/em&gt;; o por el mismo no-precio, para ser más exactos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, hasta aquí SEDENA, hasta aquí Zaid en SEDENA... pero no teman (o no se alegren, según) porque aún seguiré incordiando, aún me quedará otro lugar donde escribir: antes dije que este blog nació, creció y se reprodujo... y de dicha &lt;em&gt;reproducción&lt;/em&gt; nació ese otro blog al que puse el absurdo nombre de CORRECALLES, y que muy pronto cumplirá ya sus dos primeros años de edad, hay que ver, cómo pasa el tiempo. Fue a nacer en los días previos al Eurobasket de 2007, un periodo en el que preveía tener muchas cosas que contar y en el que temía no poder contarlas aquí, por encontrarse esta web (una vez más) en obras. Durante todo este tiempo convivieron ambos blogs (y hasta compartieron contenidos, en una primera etapa); a partir de ahora el hijo habrá ya de apañárselas solo (en realidad lleva apañándose solo desde hace unos cuantos meses).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco sé cuánto durará, cuánto aguantaré. Me encamino peligrosamente hacia el medio siglo, una edad que quieras o no te obliga a replantearte muchas cosas: por ejemplo, qué demonios pinto yo aquí escribiendo para presuntos lectores a quienes a menudo doblo (y a veces casi triplico) la edad, gentes a quienes Martín, Petrovic, Sabonis, Magic o Bird les suenan a fantasmas, a quienes cualquier cosa que no esté absolutamente pegada a la actualidad les hará exclamar que ya está aquí otra vez el Abuelo Cebolleta con sus batallitas. Y qué demonios pinto yo aún en un medio como éste del blog que parece estar quedándose obsoleto (perdón, desactualizado) por momentos, arrasado por los &lt;em&gt;tuíter&lt;/em&gt;, los &lt;em&gt;féisbuc&lt;/em&gt; y demás universos paralelos que aún me siento incapaz de controlar (cualquiera de estos días tendré que pedirle a mi hijo, aún en la pre-preadolescencia, que me dé unas cuantas clases).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hasta habré de asumir además que mi número de lectores, ya de por sí escaso, ahora disminuirá aún más con la desaparición de esta web, ya que (según me chiva puntualmente aquella aplicación) la mayoría de la gente que enlaza al CORRECALLES desde otras páginas lo hace precisamente desde esta web de SEDENA, con lo cual ahora perderán esa rutina cotidiana de pinchar allí, desde aquí, para ver qué nueva tontería he escrito. Pero en fin, como no tengo remedio (y como esto de juntar letras me gusta, a qué negarlo) supongo que allí seguiré dando la brasa mientras las ganas y las fuerzas me aguanten, aunque apenas me quede tiempo, aunque me lean cuatro gatos, aunque casi no me lea ni yo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que esta historia mía aún continuará de algún modo lejos de SEDENA, pero ése ya no será el caso de otras historias: ya nunca volveremos a rellenar nuestra Quiniela Sedenera, maravilloso invento de esta web, que nos tuvo entretenidos semana a semana durante estos últimos años y que cualquier día alguien nos copiará en cualquier otra web, sin que (me temo) ninguno de nosotros podamos hacer ya nada por evitarlo. Ya no volveremos a acudir a nuestra Guía Sedenera, hoy de Juanralvaro y que antes fue de NBA+, quizá el lugar más demandado y valorado de la página, quizá el único lugar en el que un aficionado al baloncesto podía encontrar allí reunidas todas las retransmisiones de su deporte, sin tener que ir (como habremos de volver a hacer a partir de ahora) de romería por otras webs, que si la de la ACB o la de la Euroliga, que si la de TVE, la de Teledeporte, la del Plus o las de todas las Autonómicas habidas y por haber. Ya no volveremos a encontrar el Audímetro, esos estudios de audiencia que durante tantas semanas nos dejó Sarunas y que tanto nos ayudaron a saber quiénes éramos, dónde estábamos exactamente (dónde estaba nuestro deporte, para ser más exactos). No sé si aún tendremos el Blog de Ice, ni sé si aún podremos encontrar en algún lugar al Sedenator, las más/menos y demás innovadoras estadísticas que un día creara Unicajero. Ya no tendremos ese foro (nuestro foro) donde desahogarnos cuando fuera menester (de hecho ya era como si no lo tuviéramos), ya no jugaremos al Trivial ni abriremos el clásico post veraniego de fichajes y rumores para la temporada 2009/2010. Ya nunca podremos recrearnos con aquel imprescindible artículo fundacional de Gonzalo Vázquez, ni sabremos ya dónde encontrar todas aquellas maravillas que un día dejó aquí El Jinete. Ya nada será igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo tiene un principio y un final. Y aunque hoy nos pueda parecer que quizás este final nos llegó demasiado pronto, tal vez sea mejor así. Como ya alguien dijo por aquí hace algunos meses, mejor morir así, de eutanasia, en lugar de seguir muriendo poco a poco, indefinidamente, en lenta y dolorosa agonía. Dentro de unos días Plataforma SEDENA será ya tan sólo un recuerdo: procuremos al menos que sea un recuerdo grato, quedémonos preferiblemente con todos aquellos buenos ratos, con tantos segundos o minutos diarios (y hasta horas, a veces) como pasamos aquí, leyéndonos unos a otros, soltando nuestras parrafadas, montando campañas, festejando victorias o consolándonos tras las derrotas, sufriendo con las audiencias, imaginando como nuestro deporte (más bien, la atención que recibe nuestro deporte) podría ser, tendría que ser de otra manera. De algún modo, fuimos felices. O como suele decirse en estos casos, fue muy bello mientras duró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También suele decirse aquello de que &lt;em&gt;esto no es un adiós, es un...&lt;/em&gt; Francamente, no sé lo que es. Sé que a algunos aún me los encontraré en ese &lt;em&gt;mi otro blog&lt;/em&gt; (y allí tendrán siempre su casa), o en esa &lt;em&gt;LigaYajú&lt;/em&gt; que aún intentaremos conservar (y puede que hasta lo consigamos) en la que ya habrá de ser su sexta edición (insisto, hay que ver, como pasa el tiempo). Otros tal vez nos volvamos a encontrar en cualquier otra web, en cualquier otro momento, en cualquier otro lugar, quién sabe. Otros ya sólo pertenecerán a nuestra memoria, a ese rincón de los buenos recuerdos al que me referí antes... Sea como fuere, fue, en todos los casos, un verdadero placer. Hasta siempre, amigos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-2876661903340135763?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/2876661903340135763/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=2876661903340135763" title="3 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/2876661903340135763?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/2876661903340135763?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2009/05/hasta-siempre.html" title="HASTA SIEMPRE" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CE8BSXw7fip7ImA9WxVWFko.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-3332441393755432412</id><published>2009-02-26T09:55:00.000-08:00</published><updated>2009-02-26T10:27:38.206-08:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-02-26T10:27:38.206-08:00</app:edited><title>salto de calidad</title><content type="html">Hace algo más de tres semanas, la ACB, en su página web, nos sorprendió con la siguiente nota:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Hoy lunes, 2 de febrero, se ha celebrado una reunión de trabajo entre representantes de los clubes ACB y directivos de Televisión Española, con el objetivo de seguir evolucionando el producto y la calidad de la cobertura televisiva.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;Javier Pons&lt;/strong&gt;, Director General de TVE, y &lt;strong&gt;Julián Reyes&lt;/strong&gt;, Director de Deportes, se han desplazado a Barcelona para conocer la Asociación de Clubes y mantener un encuentro profesional con el Presidente de la ACB, &lt;strong&gt;Eduardo Portela&lt;/strong&gt;, su ejecutiva y los Presidentes y Directores Generales de los 17 clubes que integran la presente temporada.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;“Hemos venido a la ACB con un gran objetivo: refrendar el compromiso de Televisión Española con la ACB y con el baloncesto”&lt;/strong&gt;, afirmó Pons en su intervención. &lt;strong&gt;“Honramos el legado que nos dejaron los anteriores dirigentes, pero la nueva dirección de esta cadena llega con toda la ilusión de maximizar nuestra relación con la ACB, a la que consideramos socios y compañeros de camino, nunca proveedores de contenidos”.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;El Director General de Televisión Española felicitó públicamente a la ACB por su trabajo. &lt;strong&gt;“Todo el mundo mira hacia España y si lo hace por algo será. La ACB lleva trabajando muy bien desde hace muchos años y es justo que TVE se lo reconozca situándola como uno de los contenidos premium de la cadena”.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Por su parte, Julián Reyes, Director de Deportes de TVE, remarcó la apuesta de Pons manifestando su &lt;strong&gt;“creencia total en el producto ACB”&lt;/strong&gt;. “&lt;strong&gt;Desde hace tiempo, y en colaboración estrecha con los dirigentes de la ACB, estamos trabajando un proyecto ambicioso que provocará un salto importante de calidad del producto. Será una manera diferente de entender y ver el baloncesto profesional desde el prisma televisivo que espero y deseo que el aficionado y el espectador aprecien. TVE y ACB saben lo que quieren y se demostrará en un corto espacio de tiempo”.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(las &lt;em&gt;negritas&lt;/em&gt; -&lt;em&gt;azulitas&lt;/em&gt;, en este caso- no son mías, venían ya de serie en el texto original)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué &lt;em&gt;potito&lt;/em&gt; y qué &lt;em&gt;herboso&lt;/em&gt; (que dirían Martes y Trece, cuando aún decían algo) sonaba todo, de mis enrojecidos ojos brotaban lagrimones como naranjas al leer todas aquellas expresiones, &lt;em&gt;refrendar el compromiso, honrar el legado, maximizar la relación, socios y compañeros de camino, contenido premium, creencia total en el producto, proyecto ambicioso, salto importante de calidad, manera diferente de entender y ver el baloncesto&lt;/em&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos, que huelga decir que no me creí nada, por supuesto. Es decir, sí me creí que se hubieran reunido para la ocasión, faltaría más, pero desconfié de inmediato de toda la parafernalia subsiguiente. No tanto porque sea yo descreído por naturaleza (que también) como porque son ya demasiadas veces, demasiadas palabras maravillosas, demasiadas buenas intenciones, demasiado ruido para tan pocas nueces. Nos vemos, nos ponemos hasta el culo, nos llenamos la boca de buenos propósitos, le decimos a la gente que todo va a cambiar y aquí paz y después gloria hasta que dentro de un año volvamos otra vez por aquí para decirles más o menos lo mismo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, llegados a este punto, no me queda ya más remedio que (seguro que ustedes ya estaban imaginándolo) envainármela convenientemente, una vez más. &lt;em&gt;Palabrerías pasadas no presuponen palabrerías futuras&lt;/em&gt; (que dirían los bancos, si bien ellos refiriéndose a otras cosas), el que otras veces nos hayan llenado la cabeza de pájaros no significaría necesariamente que esta vez nos la vuelvan a llenar, el que otras veces no les hayamos creído no tendría por qué significar que esta vez no les podamos creer... A las pruebas me remito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pruebas que hemos podido percibir claramente durante esta pasada edición de la Copa del Rey: acaso la Copa mejor televisada de cuantas existieron (al menos la mejor de entre las ofrecidas por TVE), del mismo modo que la Final acaso fuera el partido de baloncesto mejor retransmitido de cuantos ofreció en toda su historia TVE. ¿Exageración? Vayamos por partes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prueba nº 1: por fin TVE rellenó el hueco que hace ya más de dos meses dejara vacante Scariolo, quien a su vez rellenó en su día el hueco que dejara vacante el gran Creus. Un hueco rellenado, en mi opinión, de la mejor manera posible: Pepu Hernández, que ya sonó para el puesto allá por septiembre, era de lo más apetecible que quedaba en el mercado. Y ciertamente no defraudó. Fue, eso sí, de menos a más: el primer día se le notó contenido, agarrotado, como falto de confianza: sin entrar al trapo de las múltiples chorradas de Romay, hasta pareciendo a veces que le tuvieran que sacar las palabras con sacacorchos... Pero poco a poco se fue encontrando más a gusto, la cosa mejoró ya al día siguiente, y en semifinales, y ya en la Final era por fin Pepu en estado puro. Aportando todo lo que ya sabíamos que podría aportar, y siendo ello apenas un esbozo de lo que podrá aportar en un futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prueba nº 2: las chicas (ustedes disculpen esta expresión, manifiestamente sexista, ya que me dirán con razón que a ver por qué no hablo de &lt;em&gt;los chicos&lt;/em&gt; cuando me refiero a Cañada o Romay, pongamos por caso; pero así nos entendemos). Es decir, Fe López y Virtudes Fernández, pero ya no de una en una (como venía siendo demasiado habitual) sino las dos a la vez, una en cada banquillo, mejor situadas que nunca como prueba evidente de esa &lt;em&gt;estrecha colaboración&lt;/em&gt; a la que se aludía en la nota. Aportando antes, después y (sobre todo) durante, y trabajándose además estupendas entrevistas por todo el Palacio en los intermedios. Puestos a hacer comparaciones odiosas no puedo evitar tener la sensación de que aporta más Fe que Virtudes, de lejos. Pero ambas resultan igualmente imprescindibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prueba nº 3: los tiempos muertos. Vale, me dirán que esto no es una novedad, que anda que no hace ya tiempo que podemos escucharlos... Ya, pero es que la novedad no estuvo en el &lt;em&gt;qué&lt;/em&gt;, sino en el &lt;em&gt;cómo&lt;/em&gt;. Para empezar, ya no es la pobre periodista la que tiene que meter su brazo y su micrófono allí en medio, estirándose cuanto puede, llegando a duras penas, invadiendo algún espacio vital. Esta vez TVE optó por incorporar unos artilugios a modo de grúas (o dicho de otra manera, un palo largo del que colgaba el micro propiamente dicho); aparatosos, ciertamente, pero que cumplen impecablemente su función.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero es que además, acostumbrados como estábamos a escuchar tan solo a un entrenador por cada tiempo muerto, y ello en el mejor de los casos, esta vez descubrimos con asombro que hasta podíamos escuchar a los dos. Que no hay publicidad, pues a uno en directo y al otro en diferido. Que sí la hay, pero ésta al menos permite un pequeño hueco al final, pues a los dos técnicos en diferido, siquiera unos segundos tan solo, lo suficiente para hacernos una idea de lo que allí se ha dicho. Todo un lujo a nuestro alcance, por más que a algún entrenador puntual siga sin gustarle (lo cual, por otra parte, es perfectamente comprensible), y hasta se ponga de los hígados (“¡¡¡&lt;em&gt;ponerlo aquí, ponerlo aquí todas las veces&lt;/em&gt;!!!”) cuando se encuentra la &lt;em&gt;alcachofa&lt;/em&gt; delante de sus narices en dos tiempos muertos consecutivos, y hasta se lleve a sus jugadores a un rincón apartado donde el micro no llegue, y hasta los ponga de pie (y bien apretaditos) para que la cámara no pueda captar lo que dibuja en la pizarra... Insisto, lo entiendo, cómo no voy a entenderlo: hace unos años jamás lo hubiera consentido, pero el que hoy haya accedido (a regañadientes, sospecho) no significa que ahora ya le guste. Nos gusta a nosotros, los que estamos al otro lado, los que disfrutamos gustosamente del invento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prueba nº 4: no, lo de los micrófonos en los árbitros tampoco es nuevo. En USA ya hace tiempo que se hace, aquí en fútbol ya hace años que se hizo (el Plus, esporádicamente), incluso en baloncesto laSexta ya lo probó este pasado verano con ocasión de los amistosos preolímpicos. Pero que se haga en un partido de tanta trascendencia sí es toda una novedad, y aún más que quien la implante sea precisamente TVE, Ente conservador por naturaleza (no hablo en términos políticos, sino tecnológicos), que jamás se ha caracterizado precisamente por su atrevimiento a la hora de innovar. El invento funcionó mejor en la segunda mitad que en la primera: más tiempos muertos, menos publicidad, más oportunidades de escuchar a Arteaga aleccionando a sus compañeros una y otra vez. Pero también de escuchar unos cuantos intercambios de opiniones en plena refriega. Supongo que cuesta encontrarle el punto, que esos micrófonos no pueden dejarse permanentemente abiertos (menudo guirigay tendríamos a cada instante), que sólo cabe recurrir a ellos en momentos puntuales, en riguroso directo o (como finalmente se hizo) en breve diferido. Da igual. Pocos inventos resultan más útiles para entender de primera mano lo que sucede dentro de una cancha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prueba nº 5: una buena realización siempre ofrecerá muchas repeticiones, lo cual siempre entrañará algún riesgo: allá por los primeros minutos de la final, Unicaja tuvo la ocurrencia (bastante habitual, por otra parte) de presionar el saque de fondo del Tau, lo que provocó que Cabezas (o quien fuera) la estuviera &lt;em&gt;metiendo&lt;/em&gt; mientras el realizador aún estaba &lt;em&gt;repitiendo&lt;/em&gt;. Esa sería la mala noticia; la buena fue que sólo sucedió esa vez. Fue, salvo error u omisión, la única ocasión en todo el partido, acaso en toda la Copa. Y sí, una sola vez también puede ser demasiado, pero cómo olvidar tiempos pasados que ya nunca más han de volver: hace apenas un par de años nos pasábamos medio partido viendo repetido el otro medio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale que ésta ya no sea una novedad de la Copa, que lleve ya meses siendo así, pero éste no deja de ser un buen momento para celebrar la buena nueva. Mira que parece tan sencillo, respetar el juego, no mutilarlo, aprovechar para las &lt;em&gt;repes&lt;/em&gt; esos múltiples espacios muertos, tras una falta, mientras se hacen cambios, los tiempos muertos propiamente dichos, qué sé yo... Y sin embargo a TVE (sección ACB) le ha costado décadas encontrarle el punto, bienvenido sea, y de hecho alguna televisión autonómica de cuyo nombre no quiero acordarme parece que aún se lo anda buscando...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prueba nº 6: oh milagro, oh prodigio, oh maravilla, TVE decidió hacer un previo justo &lt;em&gt;antes&lt;/em&gt; del partido (cosa lógica por otra parte, ya que haberlo hecho &lt;em&gt;durante&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;después&lt;/em&gt; no habría tenido ningún sentido, dada su condición de &lt;em&gt;previo&lt;/em&gt;), y de media hora nada menos, algo que ya no recordaban ni los más viejos del lugar. Me pilló tan de sorpresa que no pude verlo, que andaba yo recogiendo &lt;em&gt;a toda leche&lt;/em&gt; la cocina para llegar a tiempo al partido propiamente dicho. Sólo sé que por allí anduvieron Lourdes García Campos, cada vez más &lt;em&gt;estrella&lt;/em&gt; del deporte en esa cadena, y a su lado el propio Pepu, Paco Torres (Director de Gigantes) y Loquillo, cuya selección no era en absoluto baladí: de siempre fue el más baloncestero (barcelonista y céltico) de nuestros músicos, y ahora además anda presentando un videoclip (anticipo de su próximo disco), &lt;em&gt;Memoria de Jóvenes Airados&lt;/em&gt;, en el que se homenajea profusamente a aquella maravillosa generación que durante los años ochenta enganchó a tantos de nosotros (los que ya estábamos en edad de ser enganchados... aunque lo mismo yo ya venía enganchado de serie) a este bendito deporte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo previo y casi hubo &lt;em&gt;post&lt;/em&gt;, también, aunque éste apenas se quedó en nada por la larga duración del partido y de la prórroga subsiguiente. Y todo ello, con ser extraordinario, no fue ni tan siquiera lo mejor: lo mejor es que esto puede ser sólo el principio. García Campos se despidió hasta el sábado próximo (sí, éste que está ya a la vuelta de la esquina), con ocasión del estreno del nuevo &lt;em&gt;contenedor&lt;/em&gt; “Tarde Premier, tarde ACB” (o algo así) que estará en nuestras pantallas desde las ¡¡¡tres y media de la tarde!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O dicho de otra manera: TVE parece haber decidido por fin apostar por sus dos productos estrella de la tarde del sábado, intentando que éstos no sólo no se excluyan sino que se complementen. Y aunque habrá quien ponga el grito en el cielo por viajar en el mismo barco que la Premier League, yo soy de la opinión de que puede venir muy bien ese &lt;em&gt;arrastre&lt;/em&gt; de la audiencia del fútbol inglés hacia nuestro baloncesto. Y aunque habrá quien ponga otro grito en ese mismo cielo por el adelanto horario de la ACB (a partir de ahora a las seis y cuarto), yo también creo que puede ser muy positivo (aunque hace algún tiempo pensara justo lo contrario): a las 20:00 coincides con fútbol de primera, en laSexta o en &lt;em&gt;peiperviú&lt;/em&gt;; a las 18:15 sólo coincides con la segunda división, y tampoco en todas partes. No, no soy tan ingenuo como para no saber que la ACB irá a rebufo de la Premier, claro está. Fútbol es fútbol, ya se sabe. Y ni siquiera tengo claro qué sucederá con los restantes contenidos deportivos, si caerán todos a Teledeporte, si alguna semifinal de Nadal hará tambalearse todo nuestro castillo de naipes. Pero sí sé que al menos por una vez TVE parece haber dado carta de naturaleza a nuestro deporte, dándole un tratamiento específico, dotándole de un protagonismo no igual (ni de lejos) pero sí medianamente parecido al que otorga a, por ejemplo, las motos. Y suceda lo que suceda después, al menos eso ya me parece un buen comienzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedará mucho por hacer, muchísimo: quedará, por ejemplo, instruir al de &lt;em&gt;continuidad&lt;/em&gt; (o como demonios se llame eso) para que pinche la publicidad en el mismo momento en que la realización se va al plano general de la cancha, que luego los tiempos muertos van a tope de anuncios y en cuanto se retrasa unos segundos (como suele ser habitual) volvemos luego al partido con el juego ya reiniciado. Quedará también, sobre todo, trabajar mucho y bien el tema de la promoción del producto, eterna asignatura pendiente de esta cadena. Tanto por hacer, pero que no es nada si lo comparamos con lo que ya se ha hecho, lo que se está haciendo, lo que (parece que) se va a seguir haciendo. Si luego nos decepcionan (que no sería nada raro) ya llegará el momento de quejarnos. Pero hoy, al menos, permítanme proclamar públicamente que no volveré a tomar la palabra del Director de TVE en vano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-3332441393755432412?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/3332441393755432412/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=3332441393755432412" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/3332441393755432412?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/3332441393755432412?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2009/02/salto-de-calidad.html" title="salto de calidad" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;C0EHQXYzfSp7ImA9WxVRF0g.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-3135110913052588147</id><published>2009-01-23T14:41:00.000-08:00</published><updated>2009-01-23T15:00:30.885-08:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-01-23T15:00:30.885-08:00</app:edited><title>Coby</title><content type="html">¿Suena bien, verdad? &lt;em&gt;Coby ficha por la Penya&lt;/em&gt;. Imagine que se lo dicen, no que se lo escriben. Le dicen &lt;em&gt;Coby ficha por la Penya&lt;/em&gt; y su mente automáticamente se traslada a Los Ángeles, a ese MVP de la NBA a quien por un segundo le quita el amarillo (y púrpura) para vestirlo de verde (y negro)... justo antes de pensar que le están tomando el pelo, sí, claro, ya, Kobe va a fichar por la Penya, y yo que me lo creo... Pero no, le aclaran, que no es con &lt;em&gt;ka&lt;/em&gt; sino con &lt;em&gt;ce&lt;/em&gt;, que no acaba en &lt;em&gt;e&lt;/em&gt; sino en &lt;em&gt;y griega&lt;/em&gt;, ande, mírelo escrito, &lt;em&gt;Coby ficha por la Penya&lt;/em&gt;, y su mente automáticamente se traslada 16, casi 17 años atrás, a aquel verano olímpico del 92... para de inmediato pensar que le están tomando otra vez el pelo, sí, claro, ya, la mascota de Mariscal, muy gracioso, a ver qué demonios pintaría en la Penya a estas alturas, vamos que ni para hacer el chorra en los descansos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues es verdad: Coby ficha por la Penya. Un Coby que no es Kobe (aunque ambos hayan compartido vestuario) ni aún menos aquel otro Coby olímpico sino Coby Karl, el hijo del señor y la ex señora Karl, nacido en Wisconsin y criado (entre otros sitios) en Madrid, España, a la vera de su padre don George, en aquel entonces (finales de los ochenta, comienzos de los noventa) entrenador del Real Madrid, luego de Seattle o Milwaukee, hoy orgulloso y satisfecho técnico de los Nuggets de Denver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Coby no es simplemente &lt;em&gt;el hijo de&lt;/em&gt;. La NBA no es un banco ni un comercio ni una empresa pública, nadie accede a la NBA simplemente por el mero hecho de ser &lt;em&gt;hijo de&lt;/em&gt;. Coby Karl es un muy buen jugador de baloncesto. Quizá no lo suficiente como para haberse ganado algo más que contados minutos (más o menos &lt;em&gt;de la basura&lt;/em&gt;) en aquellos Lakers del pasado año, pero sí lo suficiente como para estarse saliendo estos días en la NBDL (Idaho Stampede, nada menos), sí lo suficiente como para triunfar, más o menos, casi en cualquier lugar donde se lo proponga. Badalona, por ejemplo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coby Karl, por lo poco que he podido verle, es un escolta que en caso de emergencia te podría hacer también de base; fantástico tirador, buen pasador, te hace un apaño como defensor, carácter luchador (todo acaba en &lt;em&gt;or&lt;/em&gt;). Viene de promediar 18 puntos y seis asistencias en Idaho, y con esas credenciales llega a Badalona para ocupar la plaza que ha dejado vacante Bracey Wright. Y claro, habrá quien espere encontrarse un clon del susodicho ex, pero quien así piense debería quitarse esa idea de la cabeza cuanto antes: Karl es otro perfil, quizás el perfil perfecto para esta Penya; no resulta difícil imaginarlo ya al lado de Ricky, Ribas, Mallet, Laviña, volviendo loco al perímetro contrario, cerrando todas las líneas de pase habidas y por haber, robándola y clavándote el triple en cuanto te descuidas, cuando menos te lo esperas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coby Karl, además, no debería tener casi ningún problema de adaptación (aspecto con el que no querrán correr muchos riesgos en Badalona, que digo yo que a estas alturas andarán ya bastante escarmentados). Pero no precisamente por el hecho de que pasara apenas dos años en Madrid durante su más tierna infancia, que eso ya lo tendrá más que olvidado, sino por el hecho de que ha vivido en demasiados sitios, ha cambiado de domicilio demasiadas veces como para que ahora le vaya a resultar extraño venirse para acá. Pero también, y sobre todo, porque a Coby Karl la vida no le ha puesto las cosas fáciles. No, la suya no es la típica historia de &lt;em&gt;chico desarraigado de familia desestructurada a quien el baloncesto haya salvado de una mísera existencia&lt;/em&gt;, no, en absoluto. Su historia es completamente distinta, pero no por ello menos dramática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coby Karl no fue el típico alumno aventajado (en lo que a baloncesto se refiere) a quien se rifan con sus becas los grandes programas universitarios de la nación. Resulta fácil caer en la tentación de pensar que, con la de contactos que tendrá su padre, casi cualquier college medianamente decente debería haberle abierto de par en par sus puertas. Pues no. Por no abrírsele, ni tan siquiera se le abrieron las de North Carolina, las de esos mismos Tar Heels en los que su progenitor hizo historia a comienzos de los setenta. Coby encontró acomodo en Boise State, modesta universidad del estado de (sí, otra vez) Idaho en la que no tardó en convertirse en estrella... y en descubrir cómo la vida se le volvía completamente del revés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Coby Karl (acaso esto sea ya de sobra conocido, ustedes me disculpen si les reitero cosas que ya saben) le fue diagnosticado un cáncer. Pero no un cáncer cualquiera, no en un sitio asequible ni medianamente controlable, no: un delicadísimo tumor en la glándula tiroides, nada menos. Coby Karl fue operado y pasó quimioterapia, pero aquello no fue suficiente; pocos meses después el tumor se le reprodujo aún más fuerte si cabe, y Coby hubo de someterse a otra terrible intervención quirúrgica de más de siete horas, hubo de pasar por muchas más sesiones de quimio, llegó a temerse por su vida mucho más de lo que ahora podamos o queramos recordar. Durante un largo tiempo la preocupación por la salud de Coby resultó ser un tema recurrente en cada madrugada NBA, en cada partido de un George Karl que había padecido él mismo un problema muy similar (cáncer de próstata) muy poco tiempo antes, y en cuyo rictus no resultaba nada difícil adivinar el sufrimiento por el que estaba pasando…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Coby Karl, por edad, le correspondía el draft de 2007, pero como si no. Con sus antecedentes nadie se atrevió a escogerlo, ni los Nuggets siquiera. Coby, casi aún convaleciente, debió buscarse la vida en ligas de verano, sesiones de prueba y demás &lt;em&gt;bolos&lt;/em&gt; similares en una u otra franquicia para finalmente, ya casi a la desesperada, encontrar discreto acomodo en las profundidades del banquillo de los Lakers. Allí, mal que bien, debutó en la NBA; allí debutó incluso en playoffs, aquella inolvidable noche de primera ronda, precisamente contra los Denver Nuggets. De repente, con el partido resuelto, Phil Jackson tuvo el hermoso gesto de hacerle jugar aquellos últimos minutos y algunos jamás olvidaremos la cara de George Karl, enfocada como veinte o treinta veces por las cámaras de televisión, dejando atrás el cabreo por la derrota para entregarse a la emoción, muy difícilmente contenida, de ver allí enfrente a su hijo corriendo por la cancha en plena noche de playoffs, sin que tuviera ya la menor importancia que lo hiciera en el equipo contrario. Tanta tensión, tantos meses de sufrimiento estallándole allí de golpe, aguantándose a duras penas las lágrimas, el corazón casi a punto de salírsele por la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no por ello las cosas iban a ser más fáciles. Este pasado verano, de nuevo sin equipo, Coby volvió a probar aquí y allá, en algún momento hasta se rumoreó muy seriamente que los mismísimos Nuggets de su padre le acogerían en su seno... Pues tampoco, que esto es la NBA, mire usted, que aquí no ha lugar a sentimentalismos. Y que el chico lo que necesita es jugar, recuperar sensaciones, no calentar ya más banquillos: pues eso, que hacia los Stampede de su muy querido Idaho, y de ahí a... ¿Badalona? &lt;em&gt;Coby ficha por la Penya&lt;/em&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coby está en los 25 años, aún en plena &lt;em&gt;juventud&lt;/em&gt;, cualidad fundamental (como su propio nombre indica) de un DKV Joventut que hace apenas unos días batió récords ACB al alinear un quinteto titular compuesto por Ricky Rubio, Pau Ribas, Pere Tomás, Bogdanovic y Norel (20,9 años de media), y que hace apenas unas semanas acabó un partido de Euroliga en Ljubljana con un quinteto aún más joven todavía, Franch, Ribas, Pere Tomás, Eyenga y Norel que ni siquiera sumarán cien años entre los cinco, acaso el quinteto de menor edad que haya jugado nunca en esa competición (y ello con el lujo de aún tener a Ricky en el banquillo). A ese grupo llega Coby: no para ser &lt;em&gt;lo más de lo más&lt;/em&gt; sino para ser, sencillamente, &lt;em&gt;uno más&lt;/em&gt;: nada más y nada menos que eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No les aseguro que vaya a salir bien, a ver quién soy yo para asegurar nada. Pero sí creo que tiene toda la pinta de tratarse de un magnífico fichaje. Y que se ganará rápidamente el favor de la hinchada, y que (si él quiere, si no le llaman ni le tientan de otros lugares) en Badalona podría haber Coby para rato. Y que tal vez un día, quién sabe, acaso escuchemos a las buenas gentes del Olimpic gritar &lt;em&gt;¡¡¡Coby, Coby, Coby!!!&lt;/em&gt;, a la manera en que lo hacen a menudo las glamourosas gentes del Staples. Que la de allí es con &lt;em&gt;ka&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;e&lt;/em&gt;, que la de aquí será con &lt;em&gt;ce&lt;/em&gt; y con &lt;em&gt;y griega&lt;/em&gt; pero dará igual, ambos gritos sonarán de la misma manera, ambas aficiones se sentirán igualmente felices al proclamarlo. Ojalá.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-3135110913052588147?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/3135110913052588147/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=3135110913052588147" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/3135110913052588147?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/3135110913052588147?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2009/01/coby.html" title="Coby" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0cMQ3s9fCp7ImA9WxVTEE8.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-5866568862443674628</id><published>2008-12-23T02:21:00.000-08:00</published><updated>2008-12-23T02:44:42.564-08:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-12-23T02:44:42.564-08:00</app:edited><title>Encesta su Muñeca</title><content type="html">La Asociación de Clubes de Baloncesto, en siglas ACB, en estrecha colaboración con las Fábricas Agrupadas de Muñecas de Onil Sociedad Anónima, en siglas FAMOSA (no me ponga esa cara, que sí, que es verdad, que no me lo invento), ha emprendido un año más la campaña &lt;em&gt;Encesta su Juguete&lt;/em&gt;, que como es bien sabido tiene por objeto hacer que los niños desfavorecidos reciban también su regalo y tengan algo con lo que jugar estas navidades. Empeño loable y encomiable donde los haya, que cuenta por supuesto con todo mi respeto y apoyo... pero no con mi comprensión. Es decir, comprendo y comparto el fondo, pero la forma se me escapa. Lo siento, será que no doy más de sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ver cómo lo explico sin que me comparen con Herodes: la ACB monta un tinglado según el cual se suman todos los puntos anotados en cada una de sus dos jornadas previas a Navidad; a su vez a cada punto se le otorga un valor de diez euros, por lo que dicho total de puntos de cada jornada se multiplica por diez (lógicamente); y además en cada una de las dos jornadas se lanza un dado gigante, que hará que esa suma total se multiplique por dos o por tres, dependiendo de lo que salga...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí la teoría, que luego viene la práctica: y en la práctica, el dado siempre da tres. Acaso porque dicho dado ya esté suficientemente preparado para la ocasión (lo ignoro), o acaso por el empeño del maestro de ceremonias de turno en que el resultado sea precisamente ése y no otro. Así en Vitoria (sábado 13) como en Barcelona (sábado 20), la mascota que procedió a tirar el dado (en Vitoria una mascota propiamente dicha, en Barcelona Fernando Romay que no es mascota pero como si lo fuera, dicho sea con todo respeto y cariño) debió esmerarse no ya en orientar lo más posible el lanzamiento, sino incluso en abalanzarse sobre el dado antes de que éste acabara de botar, sujetándolo descaradamente con el &lt;em&gt;tres&lt;/em&gt; cara arriba, no vaya a ser que siga rodando y al final la vayamos a liar... Vamos, lo que solemos llamar un &lt;em&gt;paripé&lt;/em&gt;. Sí, paripé por una buena causa, paripé altruista, solidario incluso. Pero paripé al fin y al cabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pero es que acaso podría ser de otra manera? ¿Qué pasaría si alguna vez saliera el &lt;em&gt;dos&lt;/em&gt;, si fuera un sorteo (llamémoslo así) limpio, si los maestros de ceremonias se despistaran, si lo arrojaran demasiado lejos y no llegaran a tiempo de sujetarlo, si hubiera un rebote imprevisto, si no pudieran controlarlo? ¿Qué pensaríamos todos entonces? &lt;em&gt;Joder qué ratas los de la ACB, ya les vale, pudiendo multiplicar por tres y van y lo multiplican por dos, serán las restricciones presupuestarias, cómo se nota que hay crisis&lt;/em&gt;... Algo así. No, sale tres porque tiene que salir el tres, porque ya está previsto y hasta presupuestado, porque cualquier otra opción carecería por completo de sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya, pero entonces ¿para qué sirve lo del dado, aparte de mostrar la publicidad del patrocinador? Buena pregunta, de hecho yo mismo llevo años haciéndomela sin hallar jamás la respuesta. Todos, expectantes como estamos por que comience ya la segunda mitad, miramos estupefactos el dado, todos sabemos que el dado tiene caras que pone &lt;em&gt;x2&lt;/em&gt; y otras que pone &lt;em&gt;x3&lt;/em&gt;, todos sin excepción sabemos que saldrá la del tres, hasta el narrador de TVE, antaño Barthe, hoy Cañada, ya nos anuncia que “&lt;em&gt;apuesten a que saldrá el tres&lt;/em&gt;”, todos vemos como el dado (previa sujeción) muestra el tres, vemos cómo el &lt;em&gt;espíquer&lt;/em&gt; lo grita, cómo las cheerleaders lo celebran, cómo la concurrencia aplaude (como si estuviera) entusiasmada... ¿Para este viaje hacían falta estas alforjas? ¿No bastaría con que las cheerleaders aparecieran con un cartelito, tipo cheque gigante, anunciando que gracias a la inmensa generosidad de la ACB y de su &lt;em&gt;famosa&lt;/em&gt; entidad patrocinadora el total resultante se multiplicará por tres? ¿No daría el mismo resultado, no se generaría el mismo entusiasmo, no se obtendría idéntica repercusión publicitaria? Insisto, seguro que todo esto tiene algún sentido, pero yo por más que lo busco soy incapaz de encontrárselo. Será que carezco de espíritu lúdico, o de espíritu navideño, o de ambas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero vayamos aún más allá, vayamos a la esencia misma de &lt;em&gt;la cosa&lt;/em&gt;. La de vincular directamente el total de euros destinado a juguetes con el total de puntos que se anoten. De acuerdo con las multiplicaciones anteriores cada punto viene a equivaler a 30 euros, por lo que un partido cuyo resultado fuera 115-105 generaría 6.600 euros, mientras que otro cuyo resultado fuera 57-53 generaría 3.300, es decir, exactamente la mitad. Ante lo cual no resultaba extraño escuchar (este año apenas lo hemos oído, pero en temporadas anteriores lo escuchábamos constantemente) aquello de que &lt;em&gt;esperemos que se metan muchos puntos, que la anotación sea alta para hacer que suba más la cifra, para que esta ayuda pueda llegar a muchos más niños que lo necesiten&lt;/em&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué se pretende entonces? ¿Que no defiendan? ¿Cabe imaginar a un entrenador, en un tiempo muerto, diciéndoles a sus chicos, &lt;em&gt;oye, hoy no apretéis mucho en defensa, no estéis muy encima, bajad los brazos, dejadles que tiren y por el resultado no os preocupéis que ellos harán lo mismo, que ya sabéis que esto es por una buena causa&lt;/em&gt;? ¿Habrán de ser aplaudidos, qué digo aplaudidos, aclamados por las calles, técnicos como Curro Segura, cuyo CAI permitió anotar 102 puntos a Unicaja en la Jornada 13, o como (aún más) Txus Vidorreta, cuyo iurbentia consintió 99 puntos al Granca en esta jornada y 97 al Tau en la anterior? ¿Habrá de ser ninguneado, lapidado, arrojado a los infiernos el bueno de Pablo Laso, cuyo modesto Bruesa sólo consintió 136 puntos (65 del Pamesa, 71 del Estu) en el total de estas dos jornadas? Y qué decir de Xavi Pascual, sólo 128 puntos encajados (61 del Menorca, 67 del Madrid), ¿le señalarán con el dedo, le insultarán por las calles, podrá acaso mirarse en el espejo sin sentir feroces remordimientos de conciencia por todos esos pobres niños que no tendrán nada con lo que jugar? ¿O será más bien Joan Plaza quien habrá de recibir un reconocimiento especial por su magna contribución a esta campaña, merced a esa blandísima defensa zonal que permitió a los tiradores blaugranas ensartar triple tras triple como si aquello más que un partido fuera una feria?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez más, no lo entiendo (mira que soy duro de entendederas). ¿Por qué resulta necesario todo esto? ¿no sería mucho más fácil decir, simplemente, &lt;em&gt;la ACB, con la colaboración de Famosa, dona este año chiquicientosmil euros para la causa, chiquicientosmil euros en juguetes para los niños más necesitados, un equis por ciento más que el pasado año&lt;/em&gt;, sin necesidad de vincularlo a que se anoten más puntos o menos? Y mira que la cosa ha salido razonablemente bien, ha habido hasta un cien, algún noventa, unos cuantos ochentas, no ha habido cincuentas, ni uno solo... ¿Pero es necesario pasar por esto, que haya que vincular la generosidad del baloncesto con la generosidad de su anotación? Seguramente me contestarán que es que así todo resulta mucho más divertido, mire usted. Tal vez, pero yo no lo veo. Mi espíritu lúdico que brilla por su ausencia, una vez más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ya puestos, ya que estoy en plan &lt;em&gt;tocapelotas&lt;/em&gt; (ustedes me perdonen) me permitirán una última pega, ésta referida al patrocinador. Sí, esas &lt;em&gt;famosas&lt;/em&gt; muñecas de Famosa que se dirigen al portal, para hacer llegar al niño su cariño y su amistad. Que están muy bien, no seré yo quien lo niegue, una marca ejemplar que lleva años y años en el mercado proporcionando ilusión a las criaturas del mundo entero, qué duda cabe. Así que me parece perfecto, Muñecas Famosa. Pero ¿por qué &lt;em&gt;sólo&lt;/em&gt; Famosa? O para ser más exactos, ¿por qué sólo muñecas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no desprecio a las muñecas, ni al Nenuco, ni a todos esos otros muñequillos (cuyo nombre ahora mismo no recuerdo) que nos anunciaban en los tiempos muertos. No seré yo quien niegue la utilidad del juego simbólico en la formación de nuestros pequeños, más bien al contrario. Y nadie vea tampoco ningún matiz sexista, líbreme dios, que no hablo de juguetes &lt;em&gt;sólo&lt;/em&gt; para niñas ni &lt;em&gt;sólo&lt;/em&gt; para niños, ni a estas alturas del siglo me supone ningún problema el que niños o niñas jueguen con muñecas o con muñecos. No van por ahí los tiros. No planteo el &lt;em&gt;en vez de&lt;/em&gt;, sino el &lt;em&gt;además de&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O acaso me digan que no es eso, que Famosa es sólo el patrocinador, pero que ello no significa que todos los juguetes repartidos sean de dicha marca. Acabáramos. Puede ser, puede que Famosa patrocine pero no monopolice, que haya también balones, y volquetes y excavadoras, y el barco pirata y el hundir la flota, y clics de Famóbil y casitas de pin y pon, y construcciones de Lego y puzzles Educa, y micromachines y hasta maletines de la señorita Pepis (¿existirá todavía esa señorita Pepis?), y hasta el Monopoly o los Juegos Reunidos Geyper si me apuran, tantos y tantos juguetes cuyo nombre ya ni recuerdo porque ya ni siquiera mi hijo está en esa edad. Puede que haya de todo, tal vez, pero entonces ¿por qué sólo patrocina Famosa? ¿Acaso es que sólo hay espacio (económico) para un único patrocinador? ¿O acaso será que nadie más traga, que la crisis hace estragos y ningún otro juguetero se atreve a meterse en semejante lío? Habrá de todo… o habrá sólo muñecas, no sé. En cualquier caso, ya saben: Nochebuena de amor, Navidad jubilosa, es el mensaje feliz de las muñecas Famosa. En ello estamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no teman, que ya dejo de aguarles las fiestas. Y línchenme si quieren, pero no olviden que yo no cuestiono fondo sino forma, que yo comparto el &lt;em&gt;qué&lt;/em&gt; pero no entiendo el &lt;em&gt;cómo&lt;/em&gt;. Y en todo caso tampoco me lo tengan muy en cuenta, si son sólo cosas mías, manías de un tipo que ya hace demasiados años que perdió el espíritu navideño (si es que alguna vez lo tuvo). Que éstas al fin y al cabo son fechas &lt;em&gt;entrañables&lt;/em&gt;, de hecho a mí se me revuelven las &lt;em&gt;entrañas&lt;/em&gt; cada vez que llega la Navidad. Por cierto: feliz navidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-5866568862443674628?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/5866568862443674628/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=5866568862443674628" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/5866568862443674628?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/5866568862443674628?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2008/12/encesta-su-mueca.html" title="Encesta su Muñeca" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;AkUDSX88eyp7ImA9WxRaFUQ.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-8826339491180876145</id><published>2008-12-18T02:41:00.000-08:00</published><updated>2008-12-18T03:04:38.173-08:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-12-18T03:04:38.173-08:00</app:edited><title>el baile de los banquillos</title><content type="html">Crecimos creyendo que la NBA era otro mundo (pero estaba en éste). Nada de lo que sucedía en aquella liga nos resultaba familiar: no había ascensos, descensos ni promociones; no tenían Copa ni competiciones internacionales, sino liga y sólo liga; sus campeones no recibían primas sino anillos; su jefe no era presidente sino comisionado; sus equipos no eran clubes deportivos, ni tan siquiera sociedades anónimas, sino franquicias; franquicias que no tenían escudo sino logotipo, que no tenían ultras sino cheerleaders, que ni tan siquiera tenían himno, si acaso el rock&amp;amp;roll de Gary Glitter; franquicias que no tenían cantera, ni equipos filiales ni vinculados, sino esa cosa llamada draft; que jamás pagaban traspasos, que lo más que hacían era intercambiarse jugadores; franquicias cuyos aficionados no parecían ir al baloncesto sino al teatro, no iban a ver ganar a su equipo (ni aún menos a &lt;em&gt;animar&lt;/em&gt; a su equipo) sino a disfrutar de un buen espectáculo (y a cenar, de paso); franquicias cuyo &lt;em&gt;merchandáisin&lt;/em&gt; contaba tanto o más que la taquilla, cuya cuenta de resultados importaba tanto o más que los resultados mismos; franquicias que no eran equipos sino auténticas empresas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, definitivamente aquello era otro mundo, nada, absolutamente nada que ver con todas esas truculentas historias que acostumbrábamos a gastarnos por aquí. ¿Nada? Bueno, acaso algo sí era igual: allí, como aquí, como en cualquier competición deportiva de cualquier lugar del mundo, si los resultados no eran buenos se cargaban al entrenador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero eso sí, con moderación: muy gorda tenía que ser allí la crisis para que el técnico pagara el pato. Generalmente (y afortunadamente) los presidentes aguantaban a los entrenadores hasta más allá de lo que cualquier dirigente de los de por aquí hubiese considerado razonable. Sólo cuando ya no había vuelta de hoja, cuando la situación se había vuelto insostenible, el presidente o quien fuera tomaba una decisión que ya estaba cantada de antemano, que más que cesarle parecía que el técnico acabara cayendo por su propio peso. Los ceses a mitad de año casi podían contarse con los dedos de una mano, si acaso lo normal solía ser aguantar hasta la post-temporada para llevar a cabo entonces la intervención quirúrgica...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdos de un pasado que ya nunca más ha de volver... Porque este año, los dirigentes de la Liga norteamericana de baloncesto parecen (con perdón, dicho sea sin ánimo de ofender) los de la Liga española de fútbol. Seis entrenadores, seis, cesados ya en el mes y medio que llevamos de temporada. Seis entrenadores de un total de treinta, es decir la quinta parte, es decir uno de cada cinco, es decir el veinte por ciento de los técnicos de esa Liga (que cantidad de maneras de decir exactamente lo mismo). Seis que ya no se comerán el turrón (cosa que tampoco harán los otros veinticuatro, dado que allí no lo tienen por costumbre), a saber, Jordan (Eddie) en Washington, Carlesimo en Oklahoma, Wittman en Minnesota, Mitchell en Toronto, Cheeks en Philadelphia, Theus en Sacramento. Será cosa de la crisis, que en estos días los ejecutivos anden un poco más inquietos, qué sé yo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seis ceses que así al pronto yo agruparía en tres categorías: los que entiendo poco, los que entiendo aún menos y los que no entiendo absolutamente nada. Lo cual, evidentemente, no es culpa suya sino mía: porque de natural soy duro de entendederas, y porque estas soluciones quirúrgicas a mitad de temporada no me gustan, por definición: a menudo perjudican más que benefician, generalmente (pasada la típica reacción inicial) no arreglan nada sino que complican aún más las cosas; además, en muchos (buenos) profesionales generan incertidumbre y desconcierto, y en unos pocos (malos) profesionales dejan como un poso, como una sensación de que el poder está en sus manos, de que pueden quitar y poner entrenadores según les pete, según se les antoje poner mejor o peor desempeño, echarle más o menos esfuerzo. Ya digo, ésta es sólo mi opinión...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todos modos, ustedes me permitirán (con su infinita paciencia) que entre un poco más en detalle. Entiendo un poco, por ejemplo, el cese de Sam Mitchell... entre otras cosas porque resultaría muy cínico por mi parte echarme ahora las manos a la cabeza y decir que hay que ver, que cómo es posible. Ya alguna vez me despaché a gusto sobre él, diciendo que me parecía un buen entrenador de temporada regular y un pésimo entrenador de playoffs, lo cual por cierto me ocasionó un ligero disgusto: un amable (y anónimo) lector, todo cargadito de razón, me puso verde y me espetó que a ver qué habría hecho yo en semejante situación. Pero eso era lo que pensaba entonces, hace año y medio, que ya no es exactamente lo que pienso a día de hoy: hoy ya ni siquiera creo que fuera un buen entrenador de temporada regular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo, por extraño que parezca, todo ello no significa que esté de acuerdo con este cese. O, para ser más exactos, con la oportunidad de este cese. En el verano de 2007 (aún a pesar de ser el entrenador del año) o en éste de 2008, aún caliente su clasificación para playoffs pero también su prematura eliminación, sí que lo habría entendido, e incluso compartido. Pero ¿ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ver: Mitchell puede tener la culpa de muchas cosas, pero no parece que la tenga de la plantilla que le han dejado. Sí ha llegado Jermaine O’Neal, pívot tan bueno como frágil, que entre las lesiones que arrastra y las que le surgen a cada momento nunca sabes si podrás contar con él, ni cómo. Pero a cambio, pensemos en lo que se fueron dejando por el camino: por ejemplo a Delfino, imprescindible en la rotación del pasado año, mucho más que un puro tirador al estilo Kapono; por ejemplo al mismísimo Garbajosa, que el año pasado ya no jugó pero el anterior fue pieza clave para que llegaran donde llegaron; o por ejemplo a T.J. Ford.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, también a T.J. Ford, no me ponga esa cara. Ford está en las antípodas de lo que yo pienso que debe ser un base (y de lo que él mismo era durante su etapa universitaria en Texas), pero esto es como decía mi abuela, &lt;em&gt;ni tanto ni tan calvo que se le vean a uno los sesos&lt;/em&gt;: todos reclamábamos que Calderón fuera el base &lt;em&gt;titular&lt;/em&gt;, pero no que fuera el &lt;em&gt;único&lt;/em&gt;. Largar a Ford está bien (y más si puedes traerte a O’Neal a cambio), pero dejar al equipo con un solo base útil (aún por extraordinario que éste sea) no hay franquicia que lo resista. Ukic aún está muy tierno (y no sabemos si algún día dejará de estarlo) y Solomon es un chupón tiralotodo incapaz de crear juego, que al Maccabi le pudo hacer (relativamente) algún apaño, pero que a los Raptors no les dará más que quebraderos de cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así las cosas Toronto puede presumir de un magnífico quinteto titular, pero carece de rotación solvente en el puesto de base, carece de rotación solvente en el puesto de alero y carece de rotación solvente en el puesto de pívot, por más que ahora hayan fichado al tal Voskuhl que ya no está precisamente en sus mejores años (y que ya era un jugador mediocre en sus mejores años). Todo lo cual va en el débito de un Colangelo que realizó una magnífica labor en Phoenix, pero que se está cubriendo de gloria en Canadá. Todo lo cual... más la aparente cagada de haber gastado todo un número uno del draft en ese Bargnani al que se le pone más cara de bluff por cada día que pasa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es el panorama que se encuentra el amigo Jay Triano, hasta donde alcanza mi memoria el primer entrenador no estadounidense en toda la historia de la NBA (vale, sí, D’Antoni tiene la nacionalidad italiana... pero no consta que dejara de ser ciudadano americano por ello). Mi memoria también alcanza a haberle visto jugar alguna que otra vez contra España, en alguno de aquellos Mundiales o Juegos Olímpicos de los ochenta. Y hasta alcanza a haberle visto entrenar a aquella selección canadiense que, Nash al frente, nos apalizó en Sydney 2000. Y obviamente la NBA no le pilla de nuevas, tras haberse tirado unos cuantos años a la vera de Mitchell en ese mismo banquillo, así que cabe presumir que probablemente será un buen entrenador, pero también que se encuentra ante un marrón importante: intentar mejorar algo, justo en ese momento de la temporada en el que ya apenas hay tiempo para cambiar nada. Estos Raptors &lt;em&gt;trianeros&lt;/em&gt; intentarán correr más, jugar más alegre, ganar más partidos (sobre todo esto último). Esperemos, por el bien de Calde (y por el nuestro, como &lt;em&gt;fanes&lt;/em&gt; suyos que somos), que finalmente lo consigan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí el capítulo dedicado a Toronto, pasemos ahora (más sucintamente, que esto ya me está quedando demasiado largo) por el resto. También puedo entender, siquiera un poco, lo de Eddie Jordan en Washington. Vale que no está Arenas (nunca está Arenas) pero, con todo y con eso, equipo había para algo más que lo que estaban haciendo: con Caron Butler y Antawn Jamison quizá no puedas aspirar a ganar el anillo, pero sí a hacer un papel medianamente digno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo de Carlesimo en Oklahoma City ya lo voy entendiendo menos. A lo largo de su carrera, Carlesimo ha demostrado con creces su probada solvencia como técnico universitario en Seton Hall, y su no menos probada solvencia como técnico asistente a las órdenes de Popovich en San Antonio. Pero lo de ser entrenador-jefe en la NBA ya es otro cantar. Carlesimo, como tantos otros entrenadores universitarios, llegó acostumbrado al &lt;em&gt;ordeno y mando&lt;/em&gt; y le costó entender que en la superprofesionalizada NBA las cosas no son así, no pueden ser así. Quizás aquella mañana en la que estuvo a punto de morir estrangulado a manos de Sprewell, empezara a darse cuenta de que aquí los modales cuarteleros conviene dejarlos al otro lado de la puerta...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso, quien ficha a Carlesimo ya sabe lo que ficha. Y quien lo echa, debería saber también por qué lo echa. Vamos a ver, señores, ¿se han parado ustedes a pensar en el equipo que tienen? Un equipo construido alrededor de Kevin Durant y que además cuenta como principales jugadores con... Kevin Durant. Un Durant que es una maravilla y va a serlo todavía más, pero que no deja de ser un chaval de apenas veinte años comenzando su segunda temporada profesional, con la calidad y la irregularidad que cualquiera pueda imaginar. Añádase además la mudanza de este verano, un montón de profesionales reubicándose, cambiando Seattle por Oklahoma City (nada menos) con los trastornos que todo ello conlleva, y también por ese lado podremos entender muchas cosas. ¿Cargarse al entrenador? ¿acaso alguien pensaba que podrían aspirar a otra cosa? No, Carlesimo podrá ser culpable de muchas cosas a lo largo de su carrera, no lo dudo; pero no de ésta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y casi en el mismo capítulo metería lo de Wittman en Minnesota. Kevin McHale es un tipo por el que siempre tuve una admiración profunda como jugador, quizás uno de los mejores &lt;em&gt;cuatros&lt;/em&gt; que uno haya visto en su vida, superando sus evidentes limitaciones físicas con enorme sencillez y calidad. Todo lo cual no quita para que, como jefe de operaciones de los Wolves, me haya parecido casi siempre un auténtico desastre, genuino candidato al imaginario premio al peor ejecutivo del año (que no habría podido ganar, porque se lo habría quitado siempre Isiah Thomas). Bien es verdad que su última gran operación, aún pareciendo la más absurda, quizá fuera la única que tuviera algún sentido: visto que en todos estos años no hemos sido capaces de construir un equipo alrededor de Garnett, deshagámonos de Garnett e intentemos construir otra cosa. En ello siguen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que Wittman fuera, como si él o cualquiera de sus antecesores hubieran tenido la culpa de algo, y el nuevo entrenador se llama... Kevin McHale, que ahora habrá de prescindir de sus magníficos jerséis, recuperar el odiado traje y bajar a la arena, donde le esperarán Al Jefferson y compañía. Y entre la compañía, por cierto, el emergente rookie Kevin Love, atípico &lt;em&gt;cuatro&lt;/em&gt; que en ningún lugar podría encontrar mejor maestro. Tuvimos la suerte de conocer a McHale como jugador y la dudosa suerte de conocer a McHale como gestor; ahora sólo nos resta averiguar qué clase de McHale nos deparará el destino como entrenador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y vayamos a Philadelphia, donde los Sixers no sólo han cesado a un entrenador, han cesado también a un pedazo de historia, de la mejor historia por la que haya pasado esa franquicia. ¿Por qué? Ellos sabrán. Mo Cheeks, gran ex jugador y mejor persona (dicen), sobrevivió a duras penas a aquella caterva de &lt;em&gt;Jail&lt;/em&gt; Blazers, y ahora parecía estar sobreviviendo también aquí, en la que siempre fue su casa, a este grupo de buenos jugadores recién reforzado con el advenimiento del &lt;em&gt;mesías&lt;/em&gt; Elton Brand. Y no es que les vaya mal pero quizá tampoco tan bien como esperaban, que es que se ve que algunos se creyeron que ahora ya aspirarían al título, que tiemblen los Celtics, que tiemblen los Lakers que aquí estamos nosotros, sin pararse a pensar en que &lt;em&gt;Mister 20/10&lt;/em&gt;, además de adaptarse a una nueva ciudad y a unos nuevos sistemas, tenía que adaptarse también a una nueva realidad: la de jugar cada dos días después de haberse tirado lesionado un año entero. ¿Solución? Pues nos cargamos a Cheeks, que además es buen tío y se resignará, que no dirá ni oste ni moste ni largará nada a la prensa, y luego ya veremos lo que hacemos... Huida hacia adelante, que le llaman. Lo dicho, ellos sabrán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acabemos en Sacramento, donde tampoco se han podido resistir a los caprichos de la moda imperante: si ahora lo que se lleva es cargarse entrenadores, pues nosotros no vamos a ser menos. Reggie Theus, que en sus buenos tiempos fue un buen jugador NBA con aires de estrella de &lt;em&gt;Jólibud&lt;/em&gt; (o una presunta estrella de &lt;em&gt;Jólibud&lt;/em&gt; que por avatares del destino acabó jugando en la NBA, no sé), llego en el verano de 2007 a la capital de California tras haberse labrado un brillante currículum dirigiendo a la Universidad de Nuevo México. Y durante la temporada 2007/2008 no es ya que lo hiciera bien, es que hasta se ganó casi la candidatura a entrenador del año, sacándole un magnífico rendimiento a una plantilla que se aproximaba peligrosamente a la mediocridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro que eso fue el año pasado. En éste las cosas no iban nada bien, pero tenía coartada: la ausencia por lesión de su mejor jugador, Kevin Martin, dejándole además una plantilla ya de por sí floja pero ahora también descompensada, con muchos más ingredientes por dentro que por fuera. Eximentes varios, pero que no sirven de nada cuando el cese ni siquiera depende de los malos resultados porque la decisión está ya tomada de antemano: desde al menos un mes antes, cuando a los hermanos Maloof, propietarios de hoteles y casinos en Las Vegas y de paso también de los Kings, les pillaron en una &lt;em&gt;pillada&lt;/em&gt; como esas que tan típicas son por aquí, que de vez en cuando escuchamos a algún político, a micrófono (presuntamente) cerrado, decir &lt;em&gt;mandagüevos&lt;/em&gt;, o hablando del &lt;em&gt;coñazo de desfile&lt;/em&gt;, o de si &lt;em&gt;los del partido propio son unos hijos de no sé qué&lt;/em&gt;... A ellos les pasó lo mismo y por ello supimos que la decisión estaba tomada desde hacía más de un mes, que tan sólo debía ser cuestión de esperar el momento preciso. Así que Theus fuera, y fuera también su primer asistente Chuck Person, &lt;em&gt;el hombre del rifle&lt;/em&gt;, el que quizá debería haberle sustituido... La locura continúa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hasta aquí. Seis han caído, seis en tan solo mes y medio, y esto puede ser sólo el principio. Si hiciéramos el juego ese de las proyecciones que tanto gusta a algunos comentaristas televisivos, ese de &lt;em&gt;han metido treinta puntos en el primer cuarto, luego si siguieran a este ritmo acabarían con 120 al final del partido&lt;/em&gt;, y dado que la temporada regular NBA dura algo menos de seis meses, llegaríamos a finales de abril con ¡24 entrenadores despedidos! Vamos, que se salvarían Sloan, Popovich y cuatro más...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no, no se me asusten, evidentemente eso no va a suceder, de ningún modo. La situación retornará poco a poco a la normalidad, las aguas volverán a su cauce, a estas alturas pocos ceses veremos ya... lo que no significa que no veamos aún alguno: quizás el de Atlanta, que el hombre se empeña en hacer bien las cosas por más que sus jefes parezcan tenérsela jurada desde hace ya algún tiempo, esperando que cometa el más mínimo error; o quizás Vinnie “&lt;em&gt;Quindici&lt;/em&gt;” Del Negro, que llegó al banquillo de los Bulls por su cara bonita (es un decir), sin un mínimo currículum que le respaldara, y que parece estar dando sobradas muestras de que no sabe qué hacer con ese equipo (desde 1998 nadie parece saber qué hacer con ese equipo); o quizás el mismísimo Iavaroni, que ahora parece gozar de un periodo de tregua merced a esta última racha de buenos resultados, pero que tampoco le va a durar eternamente; o quizás, quizás, quizás... Tiempo al tiempo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-8826339491180876145?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/8826339491180876145/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=8826339491180876145" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/8826339491180876145?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/8826339491180876145?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2008/12/el-baile-de-los-banquillos.html" title="el baile de los banquillos" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEIHRn09fip7ImA9WxRVE0k.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-8213387032812529040</id><published>2008-11-10T09:40:00.000-08:00</published><updated>2008-11-10T10:42:17.366-08:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-11-10T10:42:17.366-08:00</app:edited><title>por mi gran culpa</title><content type="html">La cosa ésta de haber salido yo más bien agnóstico (o ateo, no sé) a veces tiene sus contrapartidas, sus contraindicaciones. La del santoral, por ejemplo: yo nunca sé ni me importa en qué santo vivo, cuál es &lt;em&gt;el santo del día&lt;/em&gt;; yo jamás felicito a nadie por eso que llaman onomástica, no tengo ni la menor idea de cuándo es el santo de mi madre, ni el de mi hermano, ni siquiera el de mi hijo. Sé cuándo es el santo de mi señora esposa porque coincide con su cumpleaños, y sé cuando es el mío porque todo dios lo sabe, porque es de esas fechas marcadas en rojo en el calendario, de esas que todo el mundo te felicita aunque tú no quieras. Sé muy poco de santos, lo cual jamás me ha representado el más mínimo problema...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta ayer. Ayer, 9 de noviembre, era la Almudena (Nuestra Señora de). Un santo (una santa, en este caso) que habitualmente sí sé muy bien cuándo cae, por la sencilla razón de que aquí suele ser fiesta. Es (dicen) la patrona de Madrid, razón por la cual nos suele traer un puente que suele resultar toda una bendición (nunca mejor dicho), unos días ideales para viajar porque, aunque vayas donde vayas te lo encontrarás todo infestado de madrileños (como de costumbre), al menos sabes que esta vez apenas encontrarás gentes de otros sitios. Suele ser así, pero claro, no siempre es así. A veces &lt;em&gt;no ha lugar&lt;/em&gt; a puente, a veces, como ayer, cae en domingo, no necesita que le hagan fiesta porque ya es fiesta &lt;em&gt;de serie&lt;/em&gt;. Y entonces, claro está, te olvidas por completo de su existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como yo ayer, por ejemplo. Yo ayer olvidé que, si bien se supone que vivo en un estado presuntamente laico (&lt;em&gt;aconfesional&lt;/em&gt;, para ser más exactos), igualmente se supone que vivo en una Comunidad Autónoma cuyas autoridades suelen pasarse esa laicidad y esa aconfesionalidad por el forro de los ropajes de su señora Presidenta, que dios guarde muchos años (pero bien guardada, a ser posible). Yo ayer programé cuidadosamente mi &lt;em&gt;deuvedé&lt;/em&gt; para que me grabara en Telemadrid el Barça-Estu, y seguidamente me fui con mi mujer y mi hijo a disfrutar del otoño paseando por un parque en agradable mañana dominical. Para luego volver, comer, recoger y ya por fin desmoronarme en mi sofá, pulsar el &lt;em&gt;play&lt;/em&gt;... y encontrarme un &lt;em&gt;Especial Informativo&lt;/em&gt; (ya a cualquier cosa le llamamos información) consistente en la retransmisión, en directo y en rigurosa exclusiva (¿cuánto habrán pagado por los derechos?) de la santa misa y posterior procesión de la susodicha virgen, desde su Catedral hasta la mismísima Plaza Mayor. Toda la santa mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo muy santo, ciertamente, pero a mí se me llevaban los demonios. Me agarré un cabreo de proporciones bíblicas, sólo atenuado en un principio por esos típicos mecanismos de defensa que a veces solemos utilizar para engañarnos a nosotros mismos: total pues qué más da, si tampoco habrá sido para tanto, si tal y como están uno y otro seguro que habrá ganado el Barça de treinta, si no habrá tenido ni la más mínima emoción... para seguidamente poner el teletexto (que era lo que tenía más a mano en ese instante), leer &lt;em&gt;Barcelona 71 – Estudiantes 72&lt;/em&gt;... y entonces ya no es que se me llevaran los demonios, ya es que directamente me quería morir, sólo de pensar en cuánto habría podido disfrutar yo viendo ese dichoso partido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que no es que Telemadrid no lo diera (que no lo dio), sino que lo movió a La Otra, su fantasmagórico segundo canal visible apenas en &lt;em&gt;tedeté&lt;/em&gt;. Algo es algo, dirán algunos, que otros hay (y no miro a nadie) que cuando es San Nadal (siempre es San Nadal) capaces son de mover cielo y tierra para que todos veamos al santo, y éstos lo movido no se lo llevan ni a su tercer ni a su cuarto ni a su quinto canal, no: lo hacen desaparecer, sencillamente (si alguien no sabe de qué estoy hablando, que acuda a la anterior entrada de este blog, denominada &lt;em&gt;Telerrealidad&lt;/em&gt;). Decía que Telemadrid mandó el baloncesto a La Otra, y si hasta hubiera avisado con tiempo de dicho cambio pues quién sabe, no nos habría hecho mucha gracia pero al menos habríamos podido soportarlo (que no entenderlo). Pero siete días antes Felipe Galán se despidió anunciando que &lt;em&gt;la próxima semana, aquí en Telemadrid, partidazo, Barça-Estudiantes&lt;/em&gt;, y así mismo quedó reflejado durante todos estos días en toda guía de televisión que se precie. Sí, yo pequé de ingenuo, de creérmelo todo, de no desconfiar, de no mirar su web (que ahí sí vendría, supongo) antes de salir de casa, de no haberlo ni tan siquiera sospechado, de no recordar tan señalada fecha... Pequé de ingenuo y no es poco pecado, en estos tiempos que corren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en el pecado llevé yo la penitencia, encima. Mira que por grabar este partido (que no grabé) dejé yo de grabar otro, ese Granca-Unicaja, también sumamente apetecible, que ofrecía Andalucía TV (única Autonómica que se digna a dar ACB a través de sus canales por satélite), éstos sin santa patrona de por medio, que yo sepa. Y al final ni el uno ni el otro, si no quieres caldo pues toma dos tazas, y si quieres dos tazas pues te quedas sin ninguna. Pues qué bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos, que estoy en racha: en poco más de una semana me he ido a perder dos de los partidos que más ilusión podían hacerme, aquel Olympiacos-Unicaja y este Barça-Estu: dos citas imprescindibles (y aquí es cuando mi señora, si leyera esto, aparecería para decirme que es que a mí todos los partidos me parecen importantes, todos me resultan imprescindibles, sin término medio; quizá tenga razón, pero aún así hay algunos que son más imprescindibles que otros). Y en aquella primera, San Nadal Bendito, muy poco podría yo haber hecho, pero esta segunda será siempre por mi culpa, por mi gran culpa, por mi grandísima culpa (golpeo mi pecho mientras escribo): por descreído, por ateo, por olvidarme de fecha tan señalada, de virgen tan principal como para que Telemadrid le consagre (nunca mejor dicho) medio domingo, así llueva o truene, así haya que mover el baloncesto o lo que se tercie, todo sea por ver el recorrido de Nuestra Señora de la Almudena a lo largo de la Calle Mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que aquí me tienen, intentando poner los medios para que no me vuelva a suceder: poniéndome al día en cuestiones de santoral a estas alturas de mi vida. Investigando en el socorrido &lt;em&gt;gúguel&lt;/em&gt;, que me informa puntualmente de que el próximo domingo 16 es Santa Margarita de Escocia (reina), el domingo 23 es San Clemente I (papa y mártir), el domingo 30 es San Andrés (apóstol), el domingo 7 de diciembre es San Ambrosio (obispo y doctor)... Sí, santos todos ellos aparentemente inocuos, inofensivos incluso, pero ¿quién me dice a mí que alguno de ellos no sea el santo patrón de Navalagamella, Torremocha del Jarama, Valdemaqueda o Buitrago de Lozoya? Esta Comunidad tiene casi doscientos municipios, y no osaré yo jamás imaginar que los sabios e insignes rectores de Telemadrid puedan caer en la tentación de dispensar trato de favor hacia San Isidro y la Almudena, patrones de esta Villa y Corte, en perjuicio de otros santos no menos meritorios, y cuyo único &lt;em&gt;pecado&lt;/em&gt; (sospecho que no debería utilizar esta palabra) pueda ser acaso el de ser patrones de localidades de menor fuste. No, por dios, Telemadrid es una televisión pública caracterizada por su acendrado respeto a las minorías (basta ver cualquiera de sus informativos para comprobarlo), así que jamás podría caer en tan escandaloso caso de discriminación: si el patrón de Patones de Arriba es (pongamos) San Cucufato, pues hasta allí habrán de acudir sus unidades móviles en dicha fecha, para dar cumplida cobertura a los actos religiosos inherentes a tan magna celebración...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale, al menos hay algunos que son tan difíciles: puedo imaginar, no sin esfuerzo, que el patrón de San Lorenzo de El Escorial sea San Lorenzo, que el de San Sebastián de los Reyes sea San Sebastián, que el de San Fernando de Henares sea San Fernando, que el de San Agustín de Guadalix sea San Agustín, que el de Santorcaz será San Torcaz, por razones más o menos obvias. Pero ¿quién &lt;em&gt;demonios&lt;/em&gt; (sospecho que esta palabra tampoco será la más adecuada) podrá ser el santo patrón de (por ejemplo) Móstoles, o de Torrejón de Ardoz, dado que no me consta que Iker Casillas o Jorge Garbajosa (respectivamente) hayan sido aún canonizados? No, me temo que no me va a resultar fácil ponerme al día en cuestiones de santidad. Me temo que son ya demasiados años, que será ya demasiado tarde, que nunca podré ya estar seguro de si Telemadrid me dará o no un determinado partido, de qué acto religioso se me aparecerá cualquier domingo por la mañana a la vuelta de cualquier esquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si al final va a ser lo que me decían de niño en el colegio (de curas, por cierto), que &lt;em&gt;Dios escribe derecho con renglones torcidos&lt;/em&gt;. Y mira que yo no entendí jamás aquello (joder, pues si es todopoderoso que empiece por enderezar los renglones y así ya luego le resultará más fácil, pensaba yo con infantil candidez), que he necesitado alcanzar la madurez (física, no mental) para entenderlo, para experimentarlo en mis propias carnes. Quién me lo iba a decir a mí, a mis años, con mis ideas (o mi falta de ideas, no sé) y aquí me hallo, explorando los intrincados recovecos de la santidad. Definitivamente, los caminos del Señor son inescrutables.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-8213387032812529040?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/8213387032812529040/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=8213387032812529040" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/8213387032812529040?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/8213387032812529040?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2008/11/por-mi-gran-culpa.html" title="por mi gran culpa" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DkAGQH0yfip7ImA9WxRWFEo.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-1260999907117148038</id><published>2008-10-31T09:33:00.000-07:00</published><updated>2008-10-31T10:38:41.396-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-10-31T10:38:41.396-07:00</app:edited><title>telerrealidad</title><content type="html">Sales de casa un jueves por la mañana, sabes que no volverás hasta la noche, programas cuidadosamente el &lt;em&gt;deuvedé&lt;/em&gt; para grabar el partido de Euroliga que La2 anuncia para las 19:45, estás todo el día currando, vuelves, cenas, haces todas las tareas domésticas habidas y por haber y cuando por fin te arrellanas y te repantingas en tu sofá para ver al fin tu partido, le vas a dar al &lt;em&gt;play&lt;/em&gt; y en tu televisor (tras varios minutos de noticias varias) se te aparece un extraño francés de apellido Monfils (o sea, &lt;em&gt;Mishijos&lt;/em&gt;), el cual porta una sospechosa raqueta en su mano derecha. Qué hace este tío aquí, te preguntas durante un instante, tan sólo el breve periodo que tarda el realizador en irse al otro lado y mostrarnos a su rival, el insigne, el eminente, el insustituible, el imprescindible (sobre todo imprescindible) Rafa Nadal que a su vez porta otra raqueta, ésta en su mano izquierda...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que está muy bien, no seré yo quien lo critique, faltaría más, hasta ahí podíamos llegar. Soy el primero en admirar a Nadal, en disfrutar con su juego y con sus triunfos, y hasta entiendo que su fama trasciende fronteras, que su importancia va mucho más allá de lo meramente deportivo para elevarse hasta la categoría de icono mediático, que sus partidos son de interés general cual si del fútbol en tiempos de Cascos se tratara, que todos y cada uno son absolutamente imprescindibles, así se trate de una final de Gran Slam u olímpica o de un partido de octavos de final de cualquier torneo de segunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si yo lo entiendo, entiendo todo eso y entiendo además que el tenis, maravilloso deporte donde los haya, merece tener un hueco en la programación de nuestras televisiones. Y de hecho es lo que hace Televisión Española, abrirle un pequeño y modesto huequecillo en la programación de su canal temático, Teledeporte, programación que por ejemplo, para este mismo jueves, anunciaba: &lt;em&gt;11:00 – directo, tenis, Masters Series de Paris; 13:00 – directo, tenis, Masters Series de Paris; 15:00 – directo, tenis, Masters Series de Paris; 17:00 – directo, tenis, Masters Series de Paris; 19:00 – directo, tenis, Masters Series de Paris; 21:00 – directo, tenis, Masters Series de Paris; 23:15&lt;/em&gt;... no, a las once y cuarto de la noche ya no nos queda más tenis, ya lo hemos dado todo pero no caigamos en el error de ofrecer alguno de los cuatro partidos de Euroliga hoy disputados, ni aún en diferidísimo siquiera, no por dios, si resulta que son las tantas y aún no hemos dado fútbol, cómo puede ser eso, démosles este mismo partido italiano, Lazio-Chievo, no vaya a ser que los aficionados echen en falta su dosis y luego no nos duerman, hasta ahí podíamos llegar, somos una televisión pública luego debemos proporcionar un servicio público, procurar el bienestar de la inmensa mayoría de nuestros telespectadores, faltaría más...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si es que en el fondo somos unos pardillos. Allá por el 20 de octubre, en el comienzo de la Euroliga, eso que ahora llamamos &lt;em&gt;Opening Day&lt;/em&gt; porque se ve que queda más fino que decir &lt;em&gt;Partido Inaugural&lt;/em&gt;, el voluntarioso a la par que bienintencionado narrador Diego Martínez nos contó que cada semana podríamos ver todos los encuentros de nuestros equipos, uno de ellos por La2, los otros cuatro por Teledeporte. Y nosotros fuimos y nos lo creímos. De hecho hasta es posible que él mismo, no menos ingenuo que nosotros, también se lo creyera mientras lo decía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la primera semana sí fue más o menos así: ese lunes vimos al Tau en La2 y ya en días posteriores Teledeporte nos ofreció al Madrid en directo, al Unicaja en &lt;em&gt;semidirecto&lt;/em&gt;, a la Penya en diferidísimo, al Barça que iba a ser sólo con un ligero retardo pero que al final también se nos cayó a la mañana siguiente... Podría ser mejor, ciertamente, pero visto lo visto ya casi nos dábamos con un canto en los dientes si todas las semanas fueran así...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque esta segunda semana la programación, así de entrada, ya nos venía coja: miércoles el Madrid, jueves el Unicaja por La2, Barça y Tau que se caen a la mañana del viernes en Teledeporte... Y al Joventut que le den. Que le den otros quiero decir, sus canales autonómicos mismamente, que a nosotros ya no nos cabe, que esta semana es que hay mucho tenis, mire usted, y si acaso ya veremos si le encontramos un hueco en la mañana del sábado, día ideal porque para entonces ya ni dios se acordará de cómo quedaron, así que podrán verlo con la misma emoción que si fuera en directo… Y en cualquier caso qué más da, si tampoco necesitamos verlo, si con imaginárnoslo tenemos ya más que suficiente, si a estas alturas de nuestra vida ya tampoco nos hace falta mucho más...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero aún así, si al menos hubiéramos podido ver los otros cuatro partidos anunciados, pues tal vez nos habríamos vuelto a dar con ese mismo canto en los dientes, que acabaremos con los piños machacados de tanto darnos... Sobre todo esa gran cita de la semana, sin duda el partido cumbre, y por ello (y por empezar más temprano, también) el elegido (presuntamente) para La2, el nuevo y flamante Unicaja de Aíto rindiendo visita al &lt;em&gt;manicomio&lt;/em&gt; de la Paz y de la Amistad, al &lt;em&gt;milmillonario&lt;/em&gt; Olympiacos de Papaloukas o Childress... Pues no. ¿Que acaso un partido del Unicaja en El Pireo va a ser más importante que Nadal enfrentándose (es un decir) al &lt;em&gt;Mishijos&lt;/em&gt; éste, en octavos de final del segundo torneo en orden de importancia de entre todos aquellos que se disputan cada año en París de la Francia? Pues eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, vale, asumámoslo: asumamos que Nadal es de interés general y que su mera aparición sirve para levantar cualquier programación. Asumamos que nos levanten el baloncesto sin aviso previo... bueno, sin aviso previo, sin aviso posterior, sin información alguna, sin explicación de ninguna clase, que esto de dar explicaciones es muy peligroso, lo mismo vas, lo explicas y se malacostumbran, y luego ya se creen con derecho a que se lo tengamos que explicar todo... Vale, está bien, está Nadal &lt;em&gt;ergo&lt;/em&gt; la Euroliga no puede ir por La2, pero... ¿y por Teledeporte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hombre no, por Teledeporte no, qué cosas tiene usted. En Teledeporte tenemos anunciado tenis, no vamos a cambiar la programación, qué pensarían los aficionados al tenis, que está muy feo eso de anunciar una cosa y luego dar otra... Pues es verdad, mire, no había caído pero ahora que lo dice... Además la suprema trascendencia planetaria de Nadal nos obliga a dar sus partidos por Teledeporte, por La2 y por tve1 también si es preciso, y por donde haga falta, como el discurso del Rey en Nochebuena, como el &lt;em&gt;parte&lt;/em&gt; o el desfile de otros tiempos, y espérese que cualquier día no saquemos un Real Decreto obligando a ofrecerlos a todas las demás cadenas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque quizá no faltará quien diga que todo esto nos está bien empleado, que en el fondo tenemos lo que nos merecemos. No tanto los aficionados, pobres de nosotros, como el baloncesto en general y como la Euroliga en particular. Porque si el mercado se mueve por eso que llaman &lt;em&gt;la ley de la oferta y la demanda&lt;/em&gt;, pues entonces tenemos un problema: este verano la Euroliga generó una oferta, sus derechos de televisión, para la cual no encontró demanda alguna. Es decir, no encontró más demanda que la que ya tenía: algunas (sólo algunas) Autonómicas, para dar a los equipos de su Comunidad respectiva, y para el resto TVE, pero no porque quieran ni porque les haga ilusión sino porque casi no les quedaba otro remedio: bueno, venga, vale, si esto no lo quiere nadie pues nosotros os haremos el favor, al menos nos servirá para rellenar huecos pero luego no os vengáis quejando de si lo damos así o &lt;em&gt;asao&lt;/em&gt; ni de si lo dejamos de dar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho y hecho. La Euroliga, como la ACB, están en el Ente Público porque sí, porque no hay otra opción, porque nadie más las quiere. Pero eso sí, con una diferencia: que al menos a la ACB me la tratan con cariño: aceptables realizaciones, buenos medios, el mejor narrador disponible, un analista para los aspectos técnicos y otro (es un decir) para los lúdico-festivos, una o dos entrevistadoras, un horario (casi) fijo, una costumbre... Que sí, que podría estar mejor pero al menos es algo; o es mucho, si lo comparamos con aquello que tuvimos tres o cuatro años atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese cariño que recibe la ACB es todo un lujo al lado del profundo desprecio que recibe la Euroliga: desapariciones repentinas, diferidos constantes, horarios cambiantes, narradores solitarios y (digámoslo así) desiguales, comentarios técnicos inexistentes, carencia absoluta de entrevistas, previos, análisis y demás parafernalia, y la sensación permanente de que con todo y con eso nos están haciendo un gran favor, casi como si nos dieran una limosna; vamos, que si os lo damos es porque nos dais pena así que encima no vengáis a quejaros, y si no os gusta pues ya sabéis, ahí tenéis la puerta, a ver dónde encontráis otra televisión que os quiera...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso es lo malo, que no la hay, que no existe demanda para esta oferta, nos guste o no (que no nos gusta, evidentemente): a Antena3 y Tele5 ni les hables de baloncesto, ni a laSexta, que mucho colegueo con la selección en los veranos pero que ahora anda en otras cosas, en sus &lt;em&gt;júrboles&lt;/em&gt; mayormente. Y Sogecable, con su Cuatro y sus &lt;em&gt;Pluses&lt;/em&gt;, pues dirán que ellos bastante tienen con su NBA, aún más este año que han decidido echar el resto, partidos por doquier, comentaristas invitados a tutiplén, todo ello quizá para convencer al señor Stern, para que siga depositándoles su confianza y haga oídos sordos a esas otras propuestas que le llegan para el año que viene, la de laSexta, la de (sí, créanselo) TVE, que mira tú, se ve que esto sí les interesa, vaya por dios… Sí, en Sogecable dicen ser &lt;em&gt;la casa del basket&lt;/em&gt; pero por ahora sólo son &lt;em&gt;la casa de la NBA&lt;/em&gt;. Y está muy bien que lo sean, de hecho la NBA no podría estar mejor en ningún otro sitio. Pero para ser esa &lt;em&gt;casa del basket&lt;/em&gt; deberían hacer reformas, tirar algún tabique, ampliar la construcción por algún lado… Y no, por ahora no parece que estén por la labor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegados a este punto, tal vez los mandamases de la Euroliga deberían hacérselo mirar. Deberían ser capaces de vender su producto, o al menos de intentarlo; pero si no saben venderlo y tienen que regalarlo, entonces lo mínimo sería que supieran cómo y a quién se lo regalan; cómo trata luego ese producto su cliente (por llamarle de algún modo), de qué manera lo hace llegar al gran público: si cuida su marca, si la promueve, si la ningunea, si la prostituye incluso. Deberían hacer siquiera un mínimo control de calidad. Sí, tendrían que empezar a preocuparse muy seriamente por estos y otros temas pero no hay cuidado, que ellos ahora mismo están en otras cosas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ejemplo en su imparable proceso autodestructivo, reinventando la autofagia como nueva modalidad de gestión deportiva. Sumidos en guerras no ya fratricidas sino parricidas, enfrentados consigo mismos y con quien los fundó, y todo por un quítame allá esos equipos, que si yo quiero que siempre jueguen los mismos, que si yo prefiero que también juegue el campeón de Moldavia o el de Beluchistán... Y mientras unos y otros se matan por cómo será la Euroliga del futuro, poco a poco, sin que apenas se den cuenta, se les va apagando la Euroliga del presente. O dicho a la manera clásica, &lt;em&gt;entre todos la mataron y ella sola se murió&lt;/em&gt;. En ello estamos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-1260999907117148038?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/1260999907117148038/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=1260999907117148038" title="2 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/1260999907117148038?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/1260999907117148038?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2008/10/telerrealidad.html" title="telerrealidad" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DkYEQn08cCp7ImA9WxRXEkU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-426277182811598832</id><published>2008-10-17T15:15:00.000-07:00</published><updated>2008-10-17T15:55:03.378-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-10-17T15:55:03.378-07:00</app:edited><title>mudanzas (para tiempos de crisis)</title><content type="html">Dicen (no recuerdo ahora mismo quién lo dijo) que &lt;em&gt;en tiempos de crisis no hacer mudanza&lt;/em&gt;. Y dicen también que vivimos tiempos de crisis, ergo... no paramos de mudarnos, de hecho justo ahora andamos haciendo más mudanzas que nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezó la cosa esa de los coches que hacen burrrruummm, burrrruummm, también llamada Fórmula Uno. Ya no es que al amigo &lt;em&gt;Écleston&lt;/em&gt; le haya entrado ahora querencia por los circuitos urbanos, esos que hace pocos años eran tan peligrosos que había que suprimirlos, qué digo suprimirlos, borrarlos de la faz de la Tierra, si acaso mantendremos el de Mónaco por la tradición y (mayormente) por la pasta que nos deja. Eso era antes pero ahora ya no, que a ver quién necesita circuitos si resulta que las ciudades están llenas de calles, total si esto al fin y al cabo va a ser como lo de Mahoma y la montaña, si la gente no viene a las carreras llevemos las carreras a la gente...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no, con eso no bastaba, había que dar un paso más, algo que impresionara, que demostrara al mundo entero la suprema hegemonía de esta megacompetición planetaria. Un gran premio nocturno, lo nunca visto, qué gran idea, qué inmenso universo de posibilidades se abre ante nuestros ojos, todos esos coches que no llevaban ni faros de posición y que a partir de ahora podrán deslumbrarse con las largas, darse ráfagas en los adelantamientos, qué alegría, qué emoción... Pues no. Nada de luces en los coches, sólo eso faltaba, hasta ahí podíamos llegar, vamos a ver, nosotros somos la Fórmula Uno así que hagamos algo infinitamente más sofisticado y tecnológicamente avanzado que todo eso, cojamos una ciudad cualquiera, pongamos Singapur, y llenémosle las calles de farolitos cual si se tratara de la plaza mayor en las fiestas del pueblo pero a lo bestia, un derroche de kilowatios que deje abrumados y epatados a los países más desarrollados del planeta, a los subdesarrollados ya no digamos... ¿Crisis? ¿What crisis?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro está que, ante tal despliegue de medios, las restantes organizaciones que rigen los destinos de las más grandes competiciones que en el mundo son no podían quedarse con los brazos cruzados. Verbigracia la NBA, referencia, luz, faro y guía de todas las ligas de todos los deportes a todo lo largo y ancho del planeta. ¿Acaso nosotros vamos a ser menos que esa Fórmula &lt;em&gt;Guan&lt;/em&gt; (One) de los &lt;em&gt;cojguáns&lt;/em&gt; (coj….)?, preguntaría enardecido el insigne señor Stern. ¡¡¡¡Noooooo!!!!, respondería no menos enardecida su corte (y cohorte) de aduladores (a quienes a partir de ahora llamaremos acólitos, que queda más discreto). Así pues, hagamos algo grande, algo insigne, eterno, que se recuerde por los siglos de los siglos, de generación en generación, hagamos… ¡¡¡un partido al aire libre!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué gran idea, señor Stern, dirían al unísono todos sus acólitos &lt;em&gt;pelotas&lt;/em&gt;, si bien no faltaría alguno (éste, más bien &lt;em&gt;tocapelotas&lt;/em&gt;) que añadiría que eso no es tan nuevo, que eso al fin y al cabo ya lo juegan muchos de nuestros chicos cada verano, ¿no se ha enterado, señor Stern?, lo llaman &lt;em&gt;playground&lt;/em&gt; o algo así... Noooooo, playground no, por dios qué asco, suelos de cemento, vallas metálicas, canastas de cadenas, barrios de pobres, por favor, qué vulgaridad, cómo se atreve siquiera a pensar eso de mí, respondería raudo el susodicho señor Stern fulminando en ese mismo instante al acólito respondón. No, yo me refiero a un partido de verdad, de los de toda la vida, como es debido, como dios manda, con su suelo de parquet, sus gradas estratosféricas, sus damas escotadas y enjoyadas en primera fila, con toda la alegría y la diversión que sólo nosotros somos capaces de proporcionar. Un partido como cualquier otro, pero eso sí: sin techo. A la luz de la luna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que sus acólitos se pondrían raudos a trabajar, elogiando la brillantez e inteligencia de su amado ser supremo por fuera y mientras cagándose en todo lo cagable por dentro, como más o menos hacemos todos cada vez que nuestro jefe nos endosa un marrón con cualquier absurda ocurrencia. Primer problema: ¿dónde? A ver, tenemos un país (USA, me refiero) lleno de estadios, de béisbol y fútbol americano, todos ellos preciosos, megamodernos y en los que cabe mogollón de gente, pero que si les montamos la cancha en el centro nos dirán que se ve muy lejos, y si la ponemos en un fondo nos tocará cerrar el otro lado con gradas supletorias, una de esas superestructuras llenas de hierro, tubos y asientos, que en pista cubierta apenas se notan pero al aire libre cantan que no veas. Pero vamos a ver, ¿acaso no existirá, en todo nuestro inmenso país, un estadio al aire libre pero con pista pequeña, que se utilice para algún deporte de dimensiones parecidas al nuestro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro, es verdad, el tenis, cómo no se nos ocurrió antes. A ver pensemos: el Open USA, Flushing Meadows, Nueva York, la gran manzana, la capital del mundo, el ombligo del universo... Vale, sí, bien pensado, señor, pero en octubre y de noche lo mismo las criaturas se nos quedan frías, piense que igual le da por llover (con el consiguiente trasiego para los chicos de la mopa, que no darían abasto), ya sabe cómo es aquí el tiempo en esta época del año... Vaya por dios, pues entonces, a ver, qué otros grandes torneos de tenis tenemos: está el de Cincinnati, Ohio, que digo yo que habría que descartarlo por la misma razón; está el de Cayo Vizcaíno, Florida, que ahí sí suele hacer bueno pero siempre corres el riesgo de que se te aparezca el huracán Fulana o el ciclón Mengano y te joda el invento. Y está el de Indian Wells...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Indian Wells? Mira, eso sí estaría &lt;em&gt;bien&lt;/em&gt;, como su propio nombre indica: Indiana, el estado más baloncestero de la Unión, aunque me da que ahí también debe hacer un frío que pela por las noches... No, no se me equivoque, señor, Indian Wells no está en Indiana, le ponen ese nombre sólo para despistar, para hacer el &lt;em&gt;indio&lt;/em&gt; pero en realidad está en Palm Springs, en la soleada California, junto al desierto, a tiro de piedra de las mejores playas del Pacífico, de hecho allí hace tanto calor que el torneo de tenis lo tienen que hacer en febrero, si lo hicieran en julio directamente se cocerían en su propio jugo... Qué me dice, es perfecto, fenomenal, maravilloso de la muerte, precisamente lo que andábamos buscando, el escenario ideal para una noche de octubre, sin calor, sin frío...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin frío, sí, pero con fresco. Que tú durante el día puedes estar a 50 grados centígrados o a qué sé yo, 280 de esos fahrenheit, un suponer, pero luego el sol se pone, te cae el relente de la noche, te viene la brisa del mar y a poco que te descuides te quedas tieso si no llevas al menos una chaqueta o una rebequita en condiciones. Que menuda gracia, vas y juntas para la ocasión a los dos equipos más &lt;em&gt;ofensivos&lt;/em&gt; (dicho sea en términos de &lt;em&gt;ataque&lt;/em&gt;, no en términos de &lt;em&gt;ofender&lt;/em&gt;) de toda la NBA y entre los dos no te suman ni 150 puntos, ahí todos con las muñecas y hasta las conexiones neuronales atrofiadas, todo un Denver y un Phoenix 77 a 72, si llegamos a hacer un Memphis-Charlotte igual ni pasan de 30, para este viaje no sé yo si hacían falta alforjas. Ahora que eso sí, todo muy bonito, que no tendremos un enorme marcador colgando del techo (más que nada porque no hay techo) pero a cambio tenemos un pedazo de dirigible, no uno de esos de juguete que sacamos en los tiempos muertos de la ACB para lucir la publicidad sino uno de verdad, de esos que sobrevuelan la instalación con sus potentes cámaras mostrándonos planos jamás vistos (lógicamente) de la cancha desde el aire…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que digo yo, ya puestos a ser originales, ¿por qué no haber jugado de día? A las cinco en punto de la tarde (hora taurina), con sol y moscas, con tendidos de sol y de sombra, con el dirigible mostrándonos esculturales cuerpos californianos achicharrándose a fuego lento en sus piscinas de sus inmensas mansiones, más tarde toda la belleza del hermoso crepúsculo cayendo allá lejos, sobre el Pacífico... Total, ¿qué podría haber pasado? Si acaso algún efecto colateral, alguna insolación de leve a severa en las gradas, que los de la mopa tuvieran que recoger algún excremento de gaviota o similar, que el sol decolorara el parquet, que a los jugadores de piel más clara, pongamos Nash o Dragic por ejemplo, se les quedara la marca de los tirantes y anduvieran luego luciendo &lt;em&gt;moreno agromán&lt;/em&gt; durante unos días... Nada grave, en cualquier caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que estas cosas o se hacen bien o no se hacen: nada de andarse con medias tintas, nada de que inventen ellos, si queremos I+D, ó I+D+I, ó I+D+I+D o lo que demonios sea, pues llevemos nuestra innovación y nuestro desarrollo hasta el final: ¿qué tal un partido sobre la nieve, en pleno mes de enero, en ese mismo Denver por ejemplo? O aún mejor: ¿qué tal un partido en la playa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, en la playa: al fin y al cabo, si ya existe el voley-playa y el fútbol-playa, ¿por qué no puede existir el basket-playa (Beach-BasketBall, aunque lo llamaríamos BBB para abreviar)? Sí, ya lo sé, no hace falta que usted me lo diga: porque sobre la arena la pelota no bota. ¿Y qué? Pues si no se puede botar no se bota, sólo pase y tiro, y si con eso no basta suprimamos del reglamento la violación de pasos, que al fin y al cabo las violaciones no deberían existir en ningún caso, por definición. Pero si no quisiéramos prescindir del bote, pues entonces nos bastaría con buscar un balón que bote... es decir, una pelota de playa, de las de toda la vida, de esas hinchables de colores que pone Kodak o Nivea (pero que en este caso luciría orgullosa el anagrama de nuestro patrocinador, idea que el resto de deportes sin duda no tardarán en copiarnos); sí claro, tendría sus contrapartidas, el juego sería más lento, en los tiros de media distancia tal vez se la llevaría el aire... Vaya lo uno por lo otro, que ya se sabe que no se puede tener todo en esta vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Renovarse o morir, ya saben. Quedémonos de brazos cruzados y muy pronto descubriremos cómo nos van pasando por la derecha o por la izquierda todas esas competiciones que antes creíamos tener por debajo. Cualquier día el Tour de Francia montará una etapa bajo los puentes del Sena (aún no tenemos bicis adaptadas al medio acuático pero podemos utilizar barcas a pedales, que casi viene a ser lo mismo), cualquier día la Champions League montará una &lt;em&gt;jornada de puertas abiertas&lt;/em&gt; con partidos en la Plaza Mayor de Madrid, la de Sant Jaume de Barcelona, el Picadilly londinense, la Piazza Navona romana, la del Duomo milanesa, la Marienplatz muniquesa y así sucesivamente, todas ellas alfombradas de césped para la ocasión (lo malo van a ser las estatuas y/o fuentes que hay por el medio). ¿Y la Fórmula Uno?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No, la Fórmula Uno no se va a conformar con sus farolillos singapurenses, querrá ir más allá, si la NBA ha hecho un partido al aire libre hagamos nosotros un gran premio en pista cubierta, cojamos cualquier &lt;em&gt;dome&lt;/em&gt; de esos que hay en USA y montemos un gran circuito en su interior, o aún mejor, pensemos si acaso existirá en el mundo una ciudad con tal kilometraje de túneles en su subsuelo como para… Y ahí raudo emergerá nuestro &lt;em&gt;Ruizga&lt;/em&gt;, el faraón de la M-30 alcanzando la suprema culminación de su megalomanía, poniendo su magna obra a disposición del señor &lt;em&gt;Écleston&lt;/em&gt; y sus secuaces, digo acólitos, kilómetros y kilómetros de túneles para probar una vez más nuestra incomparable capacidad organizativa, para mostrar al mundo entero quiénes somos, lo sobradamente preparados que estamos para acoger en nuestro seno esos presuntos Juegos del 2016…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, son tiempos de &lt;em&gt;crisis&lt;/em&gt; pero también de &lt;em&gt;mudanza&lt;/em&gt;, no les quepa la menor duda. Huidas hacia adelante, llamaban también a estas cosas. Que se lo pregunten si no a esa Euroliga que, ante la atónita mirada de la ACB (que ésta sí que no huye ni se muda ni se mueve hacia ningún lado), ha decidido emprender no una fuga sino dos, y en direcciones no ya diferentes sino contrapuestas incluso. Pero ésta ya es otra historia, y deberá ser contada en otra ocasión…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-426277182811598832?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/426277182811598832/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=426277182811598832" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/426277182811598832?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/426277182811598832?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2008/10/mudanzas-para-tiempos-de-crisis.html" title="mudanzas (para tiempos de crisis)" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DEEAQn4-cSp7ImA9WxRRF00.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-2161325798148550169</id><published>2008-09-29T08:55:00.000-07:00</published><updated>2008-09-29T09:44:03.059-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-09-29T09:44:03.059-07:00</app:edited><title>depresión pre-parto</title><content type="html">La Supercopa debería ser una fiesta. La Supercopa, antes llamada &lt;em&gt;Showtime&lt;/em&gt; (supongo que ese nombre acabó por resultar un tanto pretencioso) debería ser pregonada a los cuatro vientos como la gran fiesta iniciática de nuestro baloncesto, el verdadero punto de partida, la puesta de largo de cada nueva temporada. Y las buenas gentes, que en su inmensa mayoría no ven baloncesto de clubes desde hace cuatro meses ni baloncesto de competición oficial desde hace un mes, acudirían ilusionadas al grito de &lt;em&gt;anda qué bien, otra vez estos, ya empieza el espectáculo&lt;/em&gt;, y al acabar éste saldrían entusiasmadas ante la gran temporada que se les avecina…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale, sí, ya me despierto. Sí, así debería de ser, o al menos así me gustaría que fuera. Así acudí (televisivamente) yo, que aún a pesar de mi avanzada edad aún vivo de ilusiones (sí, como el tonto de los cojones), con la misma tierna ingenuidad de cada comienzo de temporada, tan convencido de que tras acabar la final quedaría yo rebosante de optimismo y henchido de satisfacción por los cuatro costados. Y sin embargo, al acabar la Supercopa, &lt;em&gt;mi&lt;/em&gt; resultado final fue que se me quedó una cara de idiota aún superior a la habitual (lo que ya tiene mérito), a la par que una sensación depresiva en torno a nuestro deporte que aún me dura a día de hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viernes, 19 horas. Comienza la primera semifinal, todo un Tau-Barça, y en las gradas hay literalmente cuatro gatos. Pero vamos a ver, ¿no habíamos quedado que en Zaragoza llevaban doce años esperando este momento? ¿No se suponía que, después de tantas temporadas en LEB abarrotando el Príncipe Felipe, estarían ansiosos por volver a ver baloncesto de altísimo nivel? ¿Dónde están, entonces? Ah bueno, será que para muchos la tarde del viernes aún es día de labor y hay que esperar a que cierren los comercios, o será que el Tau-Barça &lt;em&gt;se les da una higa&lt;/em&gt;, que ellos lo que realmente quieren es ver a su CAI, que según vayan pasando los minutos irán acudiendo y cuando empiece la segunda semifinal esto estará hasta la bandera… Pues tampoco. Más gente hay, sí, y se hacen oír y da gusto escuchar como animan a su equipo, pero llenar, lo que se dice llenar el pabellón, no lo llenan ni de lejos. Y sin embargo el CAI gana brillantemente, se mete en la final y Arsenio Cañada, prodigio de optimismo, proclama que ¡¡¡&lt;em&gt;y mañana esto estará a rebosar&lt;/em&gt;!!! Veremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sábado, 18 horas. &lt;em&gt;Hola hola, comienzaaaaa… ¡¡¡Carrusel!!! El de los goles, el del espectáculo, el de…&lt;/em&gt; Y tras las presentaciones, tras los resultados, tras la relación de festejos futbolísticos previstos para esa tarde, tras las múltiples chorradas de rigor Paco González va recibiendo a sus colaboradores en esa primera hora de programa, uno de los cuales viene siendo Miguel Ángel Paniagua, se supone que el máximo y supremo especialista de baloncesto en aquella casa. Así que González le pregunta: “&lt;em&gt;oye, esto de la Supercopa, los triples, los mates y eso, ¿se puede ver por algún sitio, lo dan por algún canal?&lt;/em&gt;" A lo que Paniagua, ni corto ni perezoso, responde: “&lt;em&gt;pues… la verdad es que no lo sé, Paco, yo es que estas cosas las sigo sólo por Internet así que la verdad es que no tengo ni idea, no te puedo decir si lo dan o no…&lt;/em&gt;” Interviene Castaño (Pepe Domingo): “&lt;em&gt;ayer yo creo que sí lo dieron, me suena que ayer sí lo estaban dando por algún canal, no sé…&lt;/em&gt;” Y sólo entonces se escuchan algunas voces de fondo, del que lee los mensajes o del que hace los coros en la publicidad, diciendo que “&lt;em&gt;será la Española, pues la Española debe ser, Televisión Española, será…&lt;/em&gt;”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegados a este punto, ya no sé qué me deprime más: acaso la ignorancia de unos profesionales que probablemente sepan perfectamente qué canal da un Conquense-Alcoyano o un Portuense-Linense, pero que no tienen ni zorra idea de por dónde se puede ver el que se supone que es uno de los grandes acontecimientos deportivos del fin de semana; o acaso el desinterés que les merece dicho acontecimiento, mostrando bien a las claras que no es ya que no lo sepan sino que ni siquiera les importa un pimiento no saberlo; o acaso el desprecio, el que ni siquiera les importe mostrar toda esa ignorancia y ese desinterés en antena, total qué más da que esto no lo sepamos, total a quién le importa toda esta mierda; o acaso la impotencia (o incompetencia) de una Asociación de Clubes de Baloncesto incapaz de hacerse oír, incapaz de hacer saber, no ya a sus aficionados sino a sus &lt;em&gt;intermediarios&lt;/em&gt; dónde, cuándo, cómo, por qué y (sobre todo) por dónde se juegan sus propios acontecimientos, esos que digo yo que deberían de estar obligados y encantados de promocionar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decido apagar la radio, no sin antes escuchar como Miguel Ángel Paniagua (que al menos esto sí se lo sabe) pide a su jefe, y de paso a la audiencia, que en el concurso de mates preste especial atención a un joven congoleño de 19 años llamado Serge Ibaka. Lo cual sin duda deja impresionado a un Paco González a quien todo lo que se le ocurre preguntar (aguantándose claramente la risa) es cómo se escribe ese apellido, &lt;em&gt;Vaca&lt;/em&gt; (que imaginaremos que debió entender algo así como &lt;em&gt;Sergi Vaca&lt;/em&gt;, como si no fuera congoleño sino catalán). Paniagua se lo explica pacientemente, poniendo mucho énfasis en la I latina inicial para así al menos evitar en lo posible el cachondeo, para dejarlo más o menos claro… Apago la radio, definitivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y enciendo la tele, que el &lt;em&gt;chou&lt;/em&gt; ya está a punto de comenzar. Desde el plató, el presentador (o director, o lo que sea) de ese macroprograma llamado Teledeporte 2, es decir, Juan Carlos Rivero, anuncia con su (escaso) entusiasmo habitual que &lt;em&gt;damos paso a los triples, a los mates, a la gran final de la Supercopa, así que nos vamos a Zaragoza y lo hacemos con el equipo habitual de comentaristas de Televisión Española, ¡esta vez, con un nuevo refuerzo!&lt;/em&gt; ¡¡¡Cielo santo, un nuevo refuerzo, loado sea el señor, sea por siempre bendito y alabado!!! Y claro, todos en nuestras casas de inmediato pensamos en Pepu, automáticamente suponemos, deducimos que habrán cristalizado finalmente las presuntas conversaciones de estas últimas semanas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que nos vamos al pabellón Príncipe Felipe, hoy también más vacío que lleno, que será que el presunto lleno a rebosar será luego, cuando juegue el CAI, y esto otro de los triples y los mates casi mejor que lo vea su padre...  En medio de la pista, rodeados por un graderío desolador, emergen como de costumbre Cañada y Romay, cada uno en su taburete. ¿Y el refuerzo? ¿Tendrán a alguien nuevo para las entrevistas? (Pero rápidamente comprobamos que no, que allí sólo está Virtudes Fernández dado que su habitual ex compañera Fe López parece haber sido abducida para causas de más alto rango) ¿Tendrán un nuevo operador de cámara, un nuevo productor, acaso un nuevo realizador que nos ofrezca el concurso de mates de forma particularmente brillante a la par que creativa? (Quizá fuera esto último, por lo que pudimos presenciar después) Pero no, no puede ser, será Pepu o en su defecto otro similar, lo que pasa es que soy un impaciente, seguro que ahora en breves segundos Arsenio y Fernando nos lo introducen (con perdón)... Pasan los segundos. Pasan los minutos. Cañada y Romay no introducen ni presentan a nadie que no sean los propios participantes del concurso de triples. ¿Dónde está el refuerzo? Claro, será que no quieren &lt;em&gt;quemarlo&lt;/em&gt; con los concursos y le reservan para el partido, seguro que será entonces cuando...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que asistimos al concurso de triples, correctamente realizado y amenamente narrado (o sea, lo normal; pero que conviene reflejarlo porque hubo un tiempo, aún no demasiado lejano, en que esta mera normalidad ya resultaba excepcional). Cuartos de final, semifinales... A la final llegan Bullock y Mallet. Tira Bullock, consigue 20 puntos, se va medianamente satisfecho, llega el turno de Mallet... Y es justo entonces, en ese preciso momento, cuando Televisión Española decide dar paso a la publicidad, que son exactamente las 18:53 así que es ahora cuando tiene que entrar el corte de las 18:53, ya que si esperáramos un solo minuto (tan solo uno, lo que tarda en tirar Mallet) entonces ya no sería el corte de las 18:53, sería el de las 18:54, quizás incluso 18:55 y eso sí que no, los anuncios entran cuando deben y a quien no le guste que se joda, que &lt;em&gt;pa&lt;/em&gt; cuatro gatos que son total les estará bien empleado, por depravados, por estar viendo esta perversión en vez del Cine de Barrio como dios manda...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así transcurren siete hermosos minutos, siete: anuncios surtidos, autopromociones, teletiendas inclusive... ¿Será posible que, gracias a la perfecta y ejemplar coordinación ACB-TVE, por otra parte tantas veces demostrada, en Zaragoza hayan parado el concurso, que tengan allí esperando al pobre Mallet hasta que acabe la publicidad? Así que pruebo a poner la radio, justo en el momento (también es casualidad) en que conectan con el compañero destacado en el pabellón Príncipe Felipe (que hasta enviado especial tienen, por dios qué lujo, ya ves tú, y yo antes poniéndoles verdes), que nos cuenta que ya hay campeón del concurso de triples, Louis Bullock, tras haber derrotado a Mallet en la final... Mientras, en mi televisor aún continúa la teletienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso sí, acaban los siete interminables minutos y La2 retoma el concurso exactamente donde lo dejó, es decir, con la actuación de Mallet: evidentemente en diferido, aunque tal vez aún quedara algún ingenuo que pensara que no, que habían tenido parado el &lt;em&gt;chou&lt;/em&gt; y aquello seguía siendo en directo... Que, si lo pensamos, esto del &lt;em&gt;breve diferido&lt;/em&gt; (seguro que ellos preferirán llamarlo &lt;em&gt;semidirecto&lt;/em&gt;) abre un inmenso abanico de posibilidades; imaginemos: última posesión del encuentro, el equipo que pierde de 1 lleva el balón, faltan 8 segundos para el final, el base cruza el medio campo, se la pasa al tirador y... justo entonces congelamos la imagen y metemos diez minutos de anuncios, con toda la gente ahí expectante ante la pantalla; y luego ya sí, claro, después de haberse aguantado la publicidad ya les ponemos el desenlace, que al fin y al cabo si esto ya lo hacemos (sistemáticamente) en todas las series televisivas, a ver por qué no vamos a poder hacerlo en el baloncesto... ¿En el fútbol? No hombre no, en el fútbol no, por dios, la gente se enfadaría, hasta ahí podíamos llegar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llega pues la hora de los mates. Pero antes, conozcamos al jurado... Por cierto, hablando del jurado (o más bien, de lo que rodea al jurado), antes me van a permitir que me ponga un poco tiquismiquis, pejiguera diríamos, tocapelotas incluso... Los miembros del jurado, a la hora de puntuar un mate, tienen la posibilidad de utilizar, además de puntos enteros (los 7, 8, 9 ó 10 de toda la vida), medios puntos: es decir, pueden puntuar ocho y medio, nueve y medio, incluso (en el último mate) diez y medio. Y para ello disponen, además de las tablillas habituales, de otras que se supone que son las que otorgan esos medios puntos, y en las que se lee “05”. No, no &lt;em&gt;50&lt;/em&gt; sino &lt;em&gt;05&lt;/em&gt; y da igual que se le dé la vuelta, se lee exactamente lo mismo por ambas caras. De tal manera que si alguien por ejemplo decide puntuar un mate con nueve y medio, lo que se lee no es 9,50 sino 9,05. Que vale, que sí, que nos entendemos, que todos sabemos lo que significa... pero que en mi pueblo 9,05 no es nueve y medio sino nueve con cero cinco, es decir, nueve puntos y cinco centésimas de punto. Y si sumáramos dos puntuaciones de nueve y medio nos debería dar diecinueve, pero 9,05 más 9,05 suman 18,10... ¿No hubiera sido más fácil poner en las tablillas “50”, ó “,5” (es decir, simplemente la coma y el cinco, o el cinco sin coma incluso)? Sí, me dirán que todo esto no es más que una soberana gilipollez (pero no se me quejen ahora, que conste que yo al principio ya se lo advertí), pero qué quieren que les diga: sí, se trata de un detalle nimio, sin importancia ninguna (lo reconozco) pero también, al mismo tiempo, de muy significativa cutrez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Retomemos el hilo: estábamos conociendo al jurado, compuesto como cada año por Walter Szczerbiak y cuatro más (si bien este año los &lt;em&gt;cuatro más&lt;/em&gt; son todos gente de prestigio en el mundo de la canasta, démonos con un canto en los dientes por ello), cuando de repente se escucha un clamor en el pabellón. ¿Qué había pasado? ¿Acaso se había caído una lámpara, acaso habían descubierto al presunto refuerzo Pepu acercándose por fin a la posición de comentarista, acaso había irrumpido Fluvi (mascota de la extinta Expo) sobre el parquet? Pues no, no había ocurrido nada de eso sino algo muchísimo más simple: el concurso de mates acababa de comenzar. Es decir, mientras nosotros comprobábamos en primer plano la evolución del bigote del señor Szczerbiak del año pasado a éste, Pops Mensah-Bonsu (hay que ver, qué impaciente la criatura) se dedicaba ya a machacar el aro sin piedad ninguna. Con razón dirá Arsenio Cañada pocos segundos más tarde que &lt;em&gt;hay que estar muy pendiente de las repeticiones, que en esto de los mates las repeticiones son muy importantes&lt;/em&gt;. Ya te digo, sobre todo si no te dejan verlos en directo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todo esto el concurso de mates sigue avanzando, mate va mate viene, y poco a poco vamos comprendiendo que el realizador tiene un estilo muy suyo, muy particular en lo que a dar mates se refiere: el realizador, movido por criterios estéticos muy discutibles y por criterios baloncestísticos más bien nulos, parece haber decidido que veamos casi todas las tomas en directo desde la cámara cenital, situada en todo lo alto del pabellón como su propio nombre indica. Un plano cenital que en algún momento de algún partido puede quedar muy aparente, pero que en un concurso de mates nos quita todo el relieve: imposible apreciar la altura del salto, la profundidad, la estética de casi todos los movimientos... Sí, claro, luego veremos dos, tres, hasta cuatro repeticiones que nos mostrarán todos los detalles &lt;em&gt;de pe a pa&lt;/em&gt;, y es que un mate puede &lt;em&gt;maravillarte&lt;/em&gt; en las repeticiones, pero no sin antes &lt;em&gt;impactarte&lt;/em&gt; en el directo. Capacidad de impacto que se nos quedará seriamente mermada si sólo podemos ver los mates desde el cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un momento dado, Pops Mensah-Bonsu tiene una idea: hará un mate saltando por encima de un operador de cámara (de esos que van con la herramienta a cuestas sobre el parquet) y de su auxiliar, el que le va dirigiendo. Y allá que se sitúan los dos, cámara en ristre, con más miedo que vergüenza, y en éstas que el realizador decide pinchar precisamente esa cámara, vaya por dios: de tal manera que vemos venir como un toro a Mensah-Bonsu, saltar, abrirse de piernas, desaparecer... y medio segundo después escuchamos el lógico griterío en el pabellón, y mientras nosotros seguimos pinchados en esa cámara, contemplando un magnífico plano de la canasta de enfrente, allí al fondo... Que digo yo que un realizador medianamente &lt;em&gt;normal&lt;/em&gt; podría haber pensado: ya que éste no va a poner la cámara en posición vertical cuando pase el jugador, dado que ello podría poner en peligro su integridad física y hasta menoscabar su masculinidad (la del jugador, se entiende), está claro que si doy ese plano el mate no se va a ver, así que mejor lo dejo para repeticiones y el directo lo doy con otra cámara... Sí, ya lo sé, que eso ya habría sido pensar mucho, que supongo que pido demasiado. Cuánta razón tenías, Arsenio, qué importantes son las repeticiones en esto de los mates...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero se acabaron los concursos, llega ya el partido y con él tiene que llegar ¡¡¡el refuerzo!!! A ver: Arsenio Cañada como siempre impecable en la narración, Fernando Romay en los comentarios técnicos (precioso eufemismo), Virtudes Fernández en las entrevistas, y el juego que comienza y allí que no presentan a nadie, que no aparece nadie más... A estas alturas, hasta el telespectador más ingenuo (o sea, yo) supone ya que Juan Carlos Rivero tal vez oyó campanas, y vaya usted a saber dónde...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sí, la gente acabó acudiendo; no en masa, no a rebosar ni a reventar, pero sí en número suficiente para que el Príncipe Felipe acabara teniendo un aspecto más que presentable. Demasiado buen aspecto, en cualquier caso, porque ahora ya vamos sabiendo algunas cosas: por ejemplo que la afición zaragozana, volcada con su equipo hasta el punto de haber arrasado en unos pocos días con todos los abonos disponibles para la Liga, alucinó sin embargo en colores cuando vio los precios fijados por la ACB para esta Supercopa, el más barato de los cuales (el de esos fondos casi siempre vacíos, seguramente) resultó ser de 35 euros (o sea, casi 6.000 pelas de las de antes). O por ejemplo que a esa misma hora, y en el estadio de La Romareda que digo yo que no debe andar muy lejos de allí, se disputa un emocionante choque futbolístico entre el Real Zaragoza y el Real Murcia. Y que ambos eventos no tienen por qué tener necesariamente el mismo público,  pero que habrá unos cuantos que sí coincidan, que quieran ir a las dos cosas y se vean en la tesitura de tener que escoger. Y que yo, entre toda una final de la Supercopa y un partido cualquiera de la &lt;em&gt;Liga Adelante&lt;/em&gt;, antes Segunda División, desde luego que no tendría ninguna duda, pero yo soy yo (y mis circunstancias), y me temo que en estos temas mi opinión no es ya que no sea mayoritaria, es que no es ni tan siquiera minoritaria, es más bien irrisoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, qué quieren que les diga: vale que se vieron muy buenos momentos de baloncesto; vale que la Supercopa nos dejó un gran Tau, un estupendo Teletovic, un sorprendente McDonald, un fantástico Vidal, un sublime Prigioni; y un gran CAI, y un muy buen Barça, y una Penya plagada de agujeros (bajas, y bajas formas) pero que aún así hizo un digno papel; y un buen concurso de triples y un mejor concurso de mates y todo lo que ustedes quieran, pero con todo y con eso yo sigo aquí con mi desencanto a cuestas; como si la ACB se hubiera empeñado durante todo el fin de semana en transmitir y contagiar a todo dios una permanente sensación de desgana, de apatía, de pura rutina carente por completo de entusiasmo. Como si organizasen la Supercopa por mero compromiso, como procurando que la gente diga &lt;em&gt;joder, ya están éstos otra vez aquí&lt;/em&gt; en vez de &lt;em&gt;qué bien, ya están éstos otra vez aquí&lt;/em&gt;. Si trataban (entre otras cosas) de generar expectación de cara al inicio de la Liga, a mí lo único que han conseguido provocarme es un considerable bajón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O quizá no sean ellos, o tal vez seré yo, que no tendré un buen día, que estaré de lunes, qué sé yo. Será el otoño.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-2161325798148550169?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/2161325798148550169/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=2161325798148550169" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/2161325798148550169?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/2161325798148550169?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2008/09/depresin-pre-parto.html" title="depresión pre-parto" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CkAHQXcycSp7ImA9WxRREU8.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-1004758315064893580</id><published>2008-09-22T14:32:00.000-07:00</published><updated>2008-09-22T14:58:50.999-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-09-22T14:58:50.999-07:00</app:edited><title>como si no hubiera pasado el tiempo</title><content type="html">Estos últimos días de septiembre, esta rara segunda quincena, siempre a medio camino entre la competición internacional de selecciones y la doméstica de clubes, tiene siempre, aún a pesar de su aparente vacío, unas cuantas fechas marcadas en rojo en nuestro calendario. Por ejemplo el llamado &lt;em&gt;Torneo de la Comunidad de Madrid&lt;/em&gt;, para aquellos que vivimos en dicha Comunidad. O por ejemplo la &lt;em&gt;Lliga Catalana&lt;/em&gt;, para quienes viven en Cataluña o para quienes, aún a seiscientos kilómetros de distancia, podemos acceder a su televisión a través del dial 93 de Digital +.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos competiciones que así al principio parecen lo mismo, pero que (al menos en mi consideración) no lo son, en absoluto. El Torneo de la Comunidad de Madrid, aún a pesar de su aparente oficialidad, no consigue quitarse de encima cierta apariencia de mero &lt;em&gt;trofeo veraniego&lt;/em&gt;, quizás agravada por el hecho de que se disputa en formato triangular, a modo de liguilla, en fechas más o menos separadas en el tiempo, en canchas más o menos pequeñas ubicadas en localidades más o menos alejadas de la capital. En cambio la Lliga Catalana, que en principio podría parecer tres cuartos de lo mismo, transmite desde el primer momento una absoluta sensación de competición oficial, y ello aún a pesar de que de &lt;em&gt;lliga&lt;/em&gt; (o al menos de lo que nosotros solemos entender por liga, es decir, algo así como el enfrentamiento de todos contra todos) tenga más bien poco, de que sea más bien en formato de copa, de semifinales y final... Pero da igual: basta ver con qué solemnidad todos los protagonistas (catalanes o no) escuchan &lt;em&gt;Els Segadors&lt;/em&gt;, antes del comienzo de la final, para darnos cuenta de que nos disponemos a asistir a un acontecimiento realmente importante...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque el pronóstico previo a dicho acontecimiento pareciera empeñado en desmentir la trascendencia y la grandeza del mismo. Escenario el mismísimo Palau Blaugrana, la casa de un Barça que resulta ser (no podía ser de otra manera) uno de los finalistas. El mismo Barça imponente de toda la pretemporada, el mismo Barça plagado de fichajes de relumbrón, el mismo Barça que presume legítimamente de poseer una de las mejores plantillas de Europa. Un Barça que tan solo presenta la baja de Ilyasova (ya de vuelta del preeuropeo, pero aún no incorporado al equipo), frente a un DKV Joventut privado de media columna vertebral: sin Ricky Rubio, convertido ya, a sus (aún) diecisiete años, en referencia principal, en faro y guía de este equipo; sin Pops Mensah-Bonsu, el que en una sola noche cambió el destino del Granada y que ahora tendrá un año entero para reafirmarse como el principal fichaje de esta Penya; sin el aún desconocido (pero no por ello menos importante) Luka Bogdanovic... Una Penya así, plagada de caras nuevas e imberbes &lt;em&gt;yogurines&lt;/em&gt;, parece carne de cañón, y tanto da que empiece ganando, que comience jugando como los ángeles: en el fondo todos estamos convencidos de que es sólo cuestión de tiempo, de que en un momento dado el Barça dará un puñetazo en la mesa, dirá hasta aquí hemos llegado y hará valer su supuestamente evidente superioridad. Y sin embargo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo pasaron cinco minutos que luego fueron diez, y luego veinte, y más tarde treinta, y finalmente resultó que ya no había vuelta de hoja, que aquello ya no tenía vuelta atrás, que aquella seguía siendo la misma Penya de siempre, como si no tuviera bajas, como si Aíto aún ocupara su banquillo, como si Rudy aún estuviera sobre la cancha en vez de sobre la grada, allí en primera fila, disfrutando de sus últimas horas en Barcelona antes de emprender (de hecho lo habrá emprendido ya, esta pasada madrugada) viaje hacia lo desconocido (o sea, hacia Portland); como si no se hubiesen producido cambios, como si todo siguiese exactamente igual que estaba hace cuatro meses, como si no hubiera pasado el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O dicho de otra manera: la Penya sigue siendo una gozada, verles jugar sigue siendo gloria bendita de principio a fin. Y no importa que no esté Aíto porque está Sito (al fin y al cabo sólo cambia una letra), cuya cara de chico tímido esconde o parece esconder toda una enciclopedia del baloncesto en su interior. Un Sito Alonso cuya zona 2-3 (muy activa, muy móvil, muy trabajada, muy bien hecha) se basta y se sobra para descuajaringar de un plumazo todo el entramado ofensivo blaugrana. Un Sito Alonso que parece ser algo más, mucho más que un mero alumno aventajado. Algunos ya lo sospechábamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no importa que no esté Rudy, al menos esta vez no importó porque le han puesto una réplica llamada Bracey Wright, ayer idéntico (en sus muchos aciertos, y también en sus errores) a aquél que un día conocí en los Hoosiers de la Universidad de Indiana. Y tampoco importa que aún no haya llegado Mensah-Bonsu porque está Jasaitis: sí, el mismo Simas Jasaitis que un día no lejano nos deslumbró en el Lietuvos Rytas, que luego se nos fue diluyendo en el Maccabi, que acabó desapareciendo en el Tau (tal vez, después de tantos años, víctima de una sobredosis de Spahija), que reapareció tímidamente en los pasados Juegos Olímpicos (cualquiera que viera la que nos lió en semifinales puede dar fe de su reaparición) y que ahora, ya plenamente desintoxicado, emerge de nuevo como la estrella que siempre pensamos que era: alternando (por necesidades del guión) su puesto de tres con el de cuatro, ayudando en todo, reboteando aquí y allá, clavando triple tras triple en las mismas narices de cada defensor... Si sigue así, en Vitoria no tardarán en preguntarse si éste es el mismo jugador que tuvieron durante todo un año pelándose el culo en el banquillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ni siquiera importa que no esté Ricky porque está, sigue estando Demond Mallet. El primo pequeño de Shaquille O’Neal (cabría un Mallet entero en cada pierna de Shaq), aún más pequeño incluso si lo comparamos con el de enfrente, con un ya de por sí pequeño Andre Barret, pero que ayer, en casa del vecino, ante el mejor rival posible decidió hacerse grande, muy grande: triple va, triple viene, algunos muy difíciles, otros sencillamente imposibles y todo ello envuelto por una especie de halo de infalibilidad, como si estuviese tocado por la gracia divina, como si no pudiese fallar pasara lo que pasara. Quizá las ausencias le hicieran sentirse más protagonista que de costumbre; quizás eso, sentirse protagonista, sea lo único que este jugador necesite para sentirse plenamente feliz sobre una cancha de baloncesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero a una maquinaria bien engrasada no le basta sólo con algunas piezas, las necesita todas: piezas ya curtidas como Laviña, Jagla o Sonseca, o más nuevas como Pau Ribas o Henk Norel (ojo con este chico, que está para liarla a poco que le den minutos), todas ellas funcionando a pleno rendimiento. Y sin olvidarnos de esas pequeñas incursiones de futuro (aún más) verdinegro, de las fugaces (pero intensas) apariciones de Pere Tomás durante la final, o antes de Franch y Eyenga...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y el Barça? Bien, gracias. El Barça (que este año por esa cosa de los patrocinios se llama Regal Barça, así que los duelos Madrid-Barça bien podrían ser llamados &lt;em&gt;Real-Regal&lt;/em&gt;, que queda muy propio) bien, pero bien a secas. Bien porque en tan buen partido estaría feo decir que uno de los dos contendientes estuvo mal. Bien sin excesos, el típico &lt;em&gt;bien&lt;/em&gt; de pretemporada, ése que todos sabemos que ahora carece por completo de importancia, que nada tendrá que ver este momento con tantos (presumiblemente buenos) momentos posteriores. Bien con matices porque bien, lo que se dice bien, estuvo Navarro (pero de más a menos), estuvo Grimau (una vez más el&lt;em&gt; clavo ardiendo&lt;/em&gt; al que agarrarse cuando las cosas no funcionan) y estuvo, sobre todo, por encima de todos, Fran Vázquez: sin apenas equivocarse, sin regalar faltas innecesarias, reboteando todo lo habido y por haber, metiéndolas de dentro y de fuera, de todos los colores. Dejando salir toda esa clase que se le supone, y que esperemos que esta vez ya no sea flor de un día. Que dure. ¿Los demás? Sí, se supone que allí estuvieron, que también anduvieron por allí. Muy poco más por ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En suma: un muy buen partido, un gran espectáculo, una verdadera delicia. A la que contribuyó, un año más, la Televisió de Catalunya. Es ésta la única vez en todo el año que puedo ver baloncesto a través de su señal internacional, que luego ni dará ACB (como suele hacer, por ejemplo, Andalucía TV) ni competición europea alguna (como solía hacer, por ejemplo, la Televisión Canaria); pero siempre salgo encantado de esta única cita anual: evidentemente no es mi idioma, ni siquiera &lt;em&gt;lo hablo en la intimidad&lt;/em&gt; como algún otro, acaso entienda apenas el cincuenta por ciento de lo que escucho. Y con eso me resulta más que suficiente para apreciar el buen trabajo de Rovirosa, Solozábal y compañía, el gusto que destilan por este deporte, la pasión que le ponen, la sensibilidad con que lo tratan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro, usted tal vez piense que exagero, y no lo niego, quizá tenga razón. Pero entienda que yo llegué a este partido justo después del tenis, es decir, justo después de apreciar en toda su magnitud la portentosa elocuencia de ese Nacho Calvo cuya ausencia de nuestro deporte nunca agradeceremos lo bastante. &lt;em&gt;Nacho&lt;/em&gt;, debieron decirle, &lt;em&gt;que como el tenis es en Las Ventas metas algún símil taurino de vez en cuando&lt;/em&gt;, y él, ni corto ni perezoso, &lt;em&gt;verónica, media verónica, derechazo, manoletina, pase de pecho, qué gran faena, faena de aliño, no hay quinto malo, un toro bravo&lt;/em&gt; (ése era Roddick), &lt;em&gt;se crece con el castigo, ha clavado el estoque, estocada hasta la empuñadura, vuelta al ruedo, salir por la puerta grande&lt;/em&gt; y tantos otros que a estas alturas ya habré olvidado, tantos que hasta parecía que no era a Nadal sino a ese tal José Tomás a quien estábamos viendo (de tantas veces como lo nombró), tantos como para acabar contagiando a su compañero Arseni Pérez e incluso al pobre Alex Corretja, el único que ponía allí algo de tenis de vez en cuando...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que claro, comprenderá usted que yo llegara a la Lliga Catalana presto para entusiasmarme con cualquier cosita... Entusiasmarme, sencillamente, con ver baloncesto bien realizado, bien contado y bien tratado; con poder escuchar los tiempos muertos y que éstos, incluso, se oigan; qué digo se oigan: que hasta se entiendan  (y ello en ambos banquillos, por increíble que parezca); y hasta con tener micrófonos en las solapas de dos de los tres árbitros del encuentro (uno de ellos Alzuria, en su despedida del arbitraje), que no es que sea algo nuevo, que ya lo había hecho (por ejemplo) laSexta en los amistosos de la selección, pero que ésta es casi la primera vez (y el &lt;em&gt;casi&lt;/em&gt; lo pongo por curarme en salud) que se hace en partido oficial, que hasta escuchamos en primer plano sus discusiones con Laviña, Pascual o Sito Alonso, que hasta escuchamos de primera mano como se ha de interpretar la nueva &lt;em&gt;regla de los codos&lt;/em&gt;: si hay contacto es antideportiva, si no lo hay es técnica, y poco importa que en este caso se hayan equivocado, que interpreten como &lt;em&gt;sacada de brazos&lt;/em&gt; un mero giro del torso de Jagla: sabemos &lt;em&gt;qué&lt;/em&gt; pitaron, y sobre todo sabemos &lt;em&gt;por qué&lt;/em&gt; lo pitaron. Ojalá pudiera cundir el ejemplo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En resumidas cuentas: un soplo de aire fresco, un estupendo oasis en medio del desierto (en términos baloncestísticos) de mediados/finales de septiembre. Una fiesta que de algún modo tendrá continuidad en breve: ambos equipos se volverán a enfrentar en la primera jornada de la ACB, el domingo 5 de octubre, cita a la que llegará el Barça rumiando venganza por lo ocurrido ayer... o tal vez no porque es probable que se encuentren incluso antes, quizás este mismo sábado 27 en la final de la Supercopa. Puede que acaben jugando tres partidos en apenas quince días, que empiecen la Liga estando ya hasta las narices los unos de los otros...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero a nosotros, que nos quiten lo bailao. Como a esa Penya, ese DKV Joventut que, en contra de todos los pronósticos, tiene ya en sus vitrinas el primer título oficial de la temporada: que sigue ganando, que sigue maravillando, que sigue jugando &lt;em&gt;que te cagas&lt;/em&gt; al baloncesto, exactamente igual que lo hacía hace cuatro, seis u ocho meses; como si no se hubiera ido nadie, como si todo siguiera igual, como si no hubiera pasado el tiempo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-1004758315064893580?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/1004758315064893580/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=1004758315064893580" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/1004758315064893580?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/1004758315064893580?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2008/09/como-si-no-hubiera-pasado-el-tiempo.html" title="como si no hubiera pasado el tiempo" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0IESX06fip7ImA9WxRTEk0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-5292661468099416188</id><published>2008-08-31T11:45:00.001-07:00</published><updated>2008-08-31T12:05:08.316-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-08-31T12:05:08.316-07:00</app:edited><title>la riquirrubina</title><content type="html">Hace ya unos cuantos años, el cantante dominicano (y gran amante de este deporte, por cierto) Juan Luis Guerra popularizó un tema dedicado a cierta sustancia corporal llamada bilirrubina, nada más y nada menos. Dado que el saber no ocupa lugar permítame que, aunque me consta que usted sabe perfectamente qué es y en qué consiste dicha sustancia, le recuerde someramente que, según la Wikipedia (no se me quejará de labor de investigación), &lt;em&gt;la bilirrubina es un pigmento biliar de color amarillo anaranjado que resulta de la degradación de la hemoglobina; esta biomolécula se forma cuando el eritrocito desaparece del aparato circulatorio por su extrema fragilidad, aproximadamente cuando ha alcanzado la plenitud de su vida; su membrana celular se rompe y la hemoglobina liberada es fagocitada por los macrófagos tisulares del organismo, sobre todo los macrófagos del bazo, hígado y médula ósea (...) Los macrófagos de los tejidos transportan la porfirina de la hemoglobina en bilirrubina que viaja unida a la albúmina sérica (proteína transportadora) por el torrente sanguíneo al hígado, donde se separan y la bilirrubina se secreta por la bilis y se degrada...&lt;/em&gt; Todo lo cual está muy bien y es muy instructivo, pero digamos que Juan Luis Guerra le dio un sentido mucho más romántico a la par que lúdico, algo así como que &lt;em&gt;me sube la bilirrubina, cuando te miro y no me miras, y no lo quita la aspirina, no, suero con penicilina, aaaaay, me sube la bilirrubina... &lt;/em&gt;(más o menos, que tampoco es que esté yo muy ducho en asuntos salseros).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos, que bilirrubina viene (al menos la primera parte de su nombre) de bilis. Una pena, porque uno podría tener la fantasía de que hubiera sido descubierta en su día por algún investigador llamado precisamente Billy Rubio, de quien habría tomado su denominación... Nada más lejos de la realidad, al parecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ustedes, de natural gente amable y comprensiva (cómo no van a ser comprensivos si están leyendo toda esta sarta de tonterías) me permitirán que yo les hable de otra sustancia infinitamente más desconocida que la anterior, una sustancia que no figura en la Wikipedia, que por increíble que parezca si googleamos su nombre aún no encontraremos ni una sola referencia siquiera. Una sustancia que, al contrario de la anterior, sí debe su denominación a la persona que la descubrió y nos la descubre cada día, y que la segrega y la expulsa y contagia con ella a todos los que están a su alrededor. Una sustancia que a partir de ahora llamaremos &lt;em&gt;rickyrrubina&lt;/em&gt;, o, si se prefiere para facilitar su lectura en castellano, sencillamente &lt;em&gt;riquirrubina&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo podríamos definir la riquirrubina? Por ejemplo: dícese de la reacción química que experimenta todo jugador, entrenador o mero aficionado al baloncesto justo en el preciso instante en que Ricky Rubio salta a la cancha y comienza a presionar al base del equipo rival. O bien: llámase así igualmente a una sustancia aparentemente imperceptible que segrega el susodicho jugador y que provoca un efecto inmediato sobre propios y extraños, resultando enormemente benéfica en los propios y sumamente perjudicial en los extraños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciertamente dicha sustancia no había sido formulada hasta la fecha, si bien no podremos decir que haya sido descubierta precisamente ahora. De hecho sus primeros síntomas aparecieron en la ciudad de Sevilla durante los primeros meses del año 2004, mientras allí se disputaba una extraña competición infantil denominada Minicopa. Aunque la manifestación definitiva de su existencia se produjo apenas año y medio más tarde, en los comienzos del otoño de 2005, durante la disputa de la Lliga Catalana y de las primeras jornadas de la ACB. Y a partir de aquel momento su expansión resultó ya imparable: en apenas un año se había extendido por todo el país, en apenas dos años había contagiado a todo el continente, en apenas tres ha terminado por epatar a todo el planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicha sustancia no ha podido aún ser sintetizada en laboratorio alguno, por lo que resulta particularmente difícil definir sus características. No es fácil decir &lt;em&gt;cómo es&lt;/em&gt;, es mucho más sencillo decir &lt;em&gt;qué no es&lt;/em&gt;: no es inodora ni incolora ni aún menos insípida, y ello aún a pesar de su aparente imperceptibilidad. No es incolora porque tiene color (obviedad), el cual de otoño a primavera suele ser verde penya, si bien cada verano acostumbra a mutar a rojo selección. No es inodora porque huele (otra obviedad), si bien preguntarse a qué huele sería como preguntarse a qué huelen las nubes (por ejemplo). Y sin embargo podemos conjeturar que muy probablemente huela a sudor, a intensidad, a adrenalina en estado puro (y no me venga usted ahora con que la adrenalina no huele, por favor, permítame la licencia). Y en ningún caso es insípida porque tiene sabor (última obviedad), ese sabor del baloncesto bien jugado atrás y adelante, el de la sensatez unida a la brillantez, el del equilibrio junto a la chispa, el de todo lo que hace bello a este maravilloso deporte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso hoy sabemos que se trata de una sustancia sujeta a previsibles mutaciones, especialmente en todo lo relativo a su color. Hoy, como quedó dicho, es verde (y negra) durante la mayor parte del año pero parece haber suficientes indicios de que no siempre va a ser así. En apenas un año, tal vez dos, la riquirrubina previsiblemente cruzará el charco y se extenderá por esos Estados Unidos de América que al parecer ya la esperan con los brazos abiertos. Y para saberlo no hace falta ser científico, no es necesario hacer prospección alguna, basta con acudir a las fuentes del saber, que en este caso serían las webs dedicadas a adivinar (o intentarlo, al menos) cómo serán los próximos drafts. Es decir, podemos consultar (insisto, no se me quejarán ustedes de labor de investigación) por ejemplo draftexpress.com, que no se para en barras y sitúa a Ricky Rubio como número uno del próximo draft, éste de 2009 nada menos. Nbadraft.net no se tira tan claramente a la piscina: no le sitúa en 2009 sino en 2010 y concretamente en su número 2, sólo por detrás de un reputadísimo chaval de instituto llamado John Wall (&lt;em&gt;Juan Muro&lt;/em&gt;, si hubiese nacido a este lado del Atlántico). Basketdraft.com también lo lleva al 2010 pero para situarlo en el mismísimo número 1 de dicha promoción, por delante del susodicho Wall… y así sucesivamente. Sí, vale, su año para ser drafteado de serie sería 2012, pero podría presentarse ya el próximo… y probablemente no lo haga en 2009, pero será muy difícil que nuestra riquirrubina no viaje definitivamente a USA allá por el verano de 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no se me inquiete, no en exceso al menos. Tal vez en apenas dos años perderemos la riquirrubina verde, pero aún podremos disfrutar durante muchos otros veranos de la otra versión, la de coloración roja. En este sentido sencillamente produce vértigo ponerse a imaginar, echar la vista hacia delante, contar de cuatro en cuatro y soñar los sueños que aún nos quedan: contar que en Londres 2012 aún tendrá 21 años, edad con la que muy probablemente aún seguirá siendo el más joven de esa selección (de hecho, de haber tenido hoy esa edad aún habría seguido siendo el más joven de esta selección de Pekín); que en (pongamos, supongamos) Chicago 2016 (Madrid es demasiado sueño como para hacerse realidad) aún tendrá 25 años; que en (sigamos suponiendo) París 2020 tendrá la óptima edad de 29 años; y que incluso en &lt;em&gt;Sabediosdónde&lt;/em&gt; 2024 estará todavía en los 33, aún a falta de dos o tres meses para cumplir los 34. Es decir que, siempre y cuando nuestra selección se clasifique (nunca demos nada por supuesto), él podría completar un perfecto repóker de cinco participaciones olímpicas al máximo nivel (y de Mundiales y Europeos ya ni hablemos). Lo dicho, produce vértigo sólo pensarlo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero produce aún más vértigo pensar en lo que puede suceder allá en USA, a partir de ese mismo momento en que se nos vaya. No lo diré yo, dejaré que lo diga un tal Jason Kidd, que en estos días pasados afirmaba, en frase típicamente norteamericana, que &lt;em&gt;sólo el cielo es el límite&lt;/em&gt; de Ricky Rubio. Y él lo sabe bien. Él, que ha sido uno de los mejores bases de la NBA en estas últimas dos décadas; él, que ha convertido el triple-doble en pura rutina, experimentó en sus propias carnes los efectos de la riquirrubina durante la histórica final de Pekín, tan maravillosa que aún me estremezco al recordarla y hasta me tiemblan los dedos al teclear. Él, que le dobla la edad, que hasta podría ser su padre, que ya jugaba en NCAA cuando Ricky aún iba a la guardería, que ya jugaba en NBA cuando Ricky aún estaba en preescolar, tuvo que ver cómo aquel imberbe chaval de El Masnou se la liaba una y otra vez, atrás y adelante… Probablemente nunca Jason Kidd se haya sentido tan viejo sobre una cancha como se sintió el pasado domingo 24 de agosto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero es que la riquirrubina es también eso: es descaro, picardía, atrevimiento, es faltar al respeto a tus mayores, a esos mismos mayores cuyos pósters probablemente aún empapelen las paredes de tu habitación. Es decisión, la que le permite meter la mano donde nadie más la mete, cortar ese pase al que nadie más llega, es tirarse ese triple aún reconociéndose no ser (aún) buen tirador, pero con la certeza de que es precisamente ése y no otro el que tiene que meter. Es, sobre todo, inteligencia, la que le lleva a bajar con el pecho un balón a falta de 28 segundos para sólo empezar a jugarlo a falta de 24 para que el reloj de posesión coincida con el de partido, para no dejar posesión al rival rompiendo así los esquemas de propios y extraños, de los que tendrían que saberse el reglamento y hasta de los que supuestamente se lo saben; suprema inteligencia para saber dónde hay qué estar, cuándo hay que hacer una cosa o la contraria, como y por qué tomar una determinada decisión, precisamente esa decisión y no otra…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En apenas un par de meses Ricky Rubio tendrá dieciocho años. Podrá ya votar, podrá sacarse el carnet de conducir, podrá hacer toda clase de trámites administrativos sin necesitar la autorización de su progenitor, podrá ya &lt;em&gt;legalmente&lt;/em&gt; salir de copas o tomarse unas cañas con los colegas si ese es su deseo… Y todo ello le sucederá apenas dos meses después de haber logrado algo que algunos privilegiados tardan media vida en lograr, algo que la inmensa mayoría de deportistas no conseguirá jamás durante toda su carrera: una medalla olímpica, de oro por más señas, si bien se la dieron (a él y a todos sus compañeros) bañada en plata por aquello del &lt;em&gt;qué dirán&lt;/em&gt;… Sí, en dos meses Ricky será mayor de edad y sin embargo algunos, todos aquellos que padecemos los efectos (sumamente benéficos, en nuestro caso) de su riquirrubina, hace ya mucho tiempo que le vemos así, de hecho jamás le hemos visto de ninguna otra manera. Ricky Rubio ejerce como mayor de edad desde hace ya unos cuantos años, por más que su DNI se empeñe en querer demostrarnos lo contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo eso y mucho más es la riquirrubina, ésa que, como diría (más o menos) Juan Luis Guerra, se nos sube cuando le miramos y él no nos mira, es decir, todas y cada una de las veces en que le vemos jugar. Esa sustancia sólo aparentemente formulada, apenas descubierta y sin embargo aún por descubrir, por contradictorio que ello parezca. Porque eso es lo más maravilloso: con ser extraordinarios sus efectos conocidos, resulta todavía mucho más extraordinario imaginar cuántos efectos aún nos quedarán por conocer. Sigamos soñando.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-5292661468099416188?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/5292661468099416188/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=5292661468099416188" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/5292661468099416188?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/5292661468099416188?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2008/08/la-riquirrubina.html" title="la riquirrubina" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DEEEQ3s-fSp7ImA9WxdaE0g.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-4494865070137725144</id><published>2008-08-21T14:44:00.000-07:00</published><updated>2008-08-21T15:10:02.555-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-08-21T15:10:02.555-07:00</app:edited><title>enigmas olímpicos</title><content type="html">&lt;strong&gt;(… o dicho de otro modo: todo lo que usted siempre quiso saber sobre estos Juegos, pero jamás se atrevió a preguntar):&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿De dónde se sacaron la bola? Es decir, aquella esfera inmensa que emergió del suelo durante la ceremonia inaugural, a modo de gigantesco globo terráqueo, con multitud de personas circunvalándola para simbolizar no sé qué… ¿de dónde salió? ¿Dónde la tenían guardada, dónde ocultaban el resto de cosas enormes que emergieron del &lt;em&gt;centro de la tierra&lt;/em&gt; aquella noche? ¿Existirá una base sólida bajo el (presunto) césped del &lt;em&gt;Nido&lt;/em&gt;, o estará todo hueco? ¿Habrán de tener cuidado los lanzadores de jabalina de no pinchar muy fuerte, no se les vaya a colar para abajo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Alguien vio bajar a Li Ning tras encender la antorcha? ¿Se chamuscaría el pobre hombre con la llama aquella? ¿O le habrán dejado allí arriba mientras duren los Juegos, para que se encargue él de apagarla el domingo 24?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Acaso sabía usted antes de estos Juegos que la esgrima es el único deporte de origen español? Es más, ¿acaso sabía usted antes de estos Juegos algo acerca de la esgrima, por poco que fuera? Es más, ¿acaso sabía usted antes de estos Juegos que en nuestro país existiera la esgrima, que existieran esgrimistas incluso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ay no, perdón, &lt;em&gt;esgrimistas&lt;/em&gt; no, que resulta que a los de esgrima se les llama &lt;em&gt;tiradores&lt;/em&gt;. Pues vale, pero entonces ¿cómo llamamos a los del tiro al plato (por ejemplo)?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y en qué momento los levantadores de peso dejaron de serlo para convertirse en &lt;em&gt;halteras&lt;/em&gt;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en aras de los principios de igualdad de género actualmente imperantes, ¿no debería llamarse halteras únicamente a &lt;em&gt;las&lt;/em&gt; practicantes de este noble deporte? ¿No deberían &lt;em&gt;los&lt;/em&gt; levantadores ser llamados &lt;em&gt;halteros&lt;/em&gt;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿En qué momento los ucranianos se convirtieron en &lt;em&gt;ucranios&lt;/em&gt;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y los de Estonia qué son, estonios o &lt;em&gt;estones&lt;/em&gt; (mira, como los Rollings)?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Éstos no tienen que ducharse antes de bañarse?” (ésta es de mi hijo, con cara de profunda sorpresa mientras presenciaba las pruebas de natación)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Veinticinco récords del mundo en nueve días? ¿Qué clase de agua utilizan en las piscinas chinas? ¿Será acaso &lt;em&gt;agua ligera&lt;/em&gt; (Fontvella)?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo se lo monta Phelps para ganar incluso aquellas pruebas que aparentemente no gana?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo logran no ahogarse las nadadoras de sincronizada? ¿Y cómo logran seguir la música bajo el agua? (Sí, ya sé que son preguntas estúpidas, pero es que por más que lo pienso no deja de parecerme prodigioso)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué es el &lt;em&gt;Madison&lt;/em&gt;? Si hace unos cuantos días usted hubiese salido a la calle a hacer esta pregunta, 99 de cada cien entrevistados le habrían contestado que no tenían ni la menor idea, y el otro (el &lt;em&gt;listo&lt;/em&gt;) habría dicho “sí, hombre, la cancha ésa de Nueva York, donde juegan los Knicks…”. Pero hoy, orgullosos como estamos de la plata de Llaneras y Tauler en la prueba &lt;em&gt;Americana&lt;/em&gt; de ciclismo en pista, claro está que ya todos sabemos perfectamente qué es el Madison, en qué consiste, cómo se disputa, cómo se puntúa, cómo se gana… ¿Verdad que sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué algunas voces insinúan (pero no dicen) que en nuestra selección de baloncesto no es oro todo lo que reluce, que hay mar de fondo, que están pasando cosas, que cuando acaben los Juegos será el momento de comentar largo y tendido todo lo sucedido en la Villa Olímpica? ¿Acaso no fue todo tan idílico en 2006? ¿Acaso es todo tan problemático en 2008? ¿Por qué, si realmente pasa algo, no lo cuentan? Y si no pasa, ¿por qué no se callan? ¿O será más bien que hay algunos empeñados en ver fantasmas aunque no sepan dónde?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué Pau (según cuenta Gigantes, y copio textualmente), &lt;em&gt;ante China, si Pepiño Casal no le atrapa, enfilaba hacia los vestuarios sin acudir al ritual del centro de pista al término de los partidos&lt;/em&gt;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué hace Nowitzki pensándose la retirada de su selección, precisamente ahora que les ha llegado Kaman? ¿Para esto me he nacionalizado yo, para esto he estado yo escarbando en mi árbol genealógico? (pensará el de los Clippers)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué hace Nowitzki pensándose la retirada de su selección en vez de emplear todas sus fuerzas en exigir a la FIBA que amplíe el (presunto) cupo de nacionalizados, que con uno por equipo se les queda muy corto, que así no van a ninguna parte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A qué espera su Federación para contactar con Carlos Boozer (nacido casualmente en Alemania), o con Drew Gooden (de madre finlandesa, que alemana no es pero casi como si lo fuera), o con Kirk Hinrich (con ese apellido, algo de alemán tendrá), o con Walter Herrmann (y éste ya no digamos), o con Óscar Schmidt (otro que tal, y que a sus años aún lo haría mejor que Greene o Garrett, y que hasta se cascaría unos cuantos triples cada noche), o con Steve Nash (amigo íntimo de Dirk, y que además es canadiense, nació en Sudáfrica, se crió en Inglaterra y trabaja en Estados Unidos por lo que puede afirmarse con absoluta propiedad que es ciudadano del mundo, así que por qué no va a ser alemán también), o con…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Acaso lo soñé, o acaso fue verdad que durante una retransmisión me pareció escuchar a Romay contando que se había encontrado con Óscar Schmidt, que habían estado hablando y que éste le había pedido que le mandara por Internet toda clase de vídeos de Chiquito de la Calzada, de quien se declaraba fan incondicional? Y es que a poco que te descuides se te rompen los mitos en pedazos… (Supongo que la estancia de Óscar en Valladolid debió coincidir en el tiempo con la eclosión mediática de dicho personaje, si bien lo digo más que nada por buscarle una explicación al fenómeno)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué los árbitros de baloncesto pitan indistintamente partidos del torneo masculino y del femenino, y en cambio las árbitras sólo pitan partidos del torneo femenino? ¿No estamos ante un flagrante caso de discriminación por razón de sexo? ¿O será simplemente que la FIBA no se fía de ellas? Y en ese supuesto, ¿por qué las lleva? Y (siguiendo con el supuesto) si es así, si no se fía ¿entonces el hecho de que piten sólo partidos del torneo femenino significará acaso que la FIBA considera éste de menor importancia que el masculino? Y si así fuera ¿no estaría incurriendo entonces en otro flagrante caso de discriminación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué en baloncesto jamás se saben con antelación los horarios de cuartos de final? En una gran competición de fútbol (por ejemplo) siempre sabes de antemano que si quedas primero de grupo te tocará tal día a tal hora, y que si quedas segundo te tocará este otro día a esta otra hora... ¿Por qué en baloncesto no? (Es decir, ya sé por qué no: porque manda la pasta, mandan las televisiones que imponen sus horarios, la de USA en primer lugar, la del anfitrión tal vez en segundo lugar... Pero cuanto más conozco el porqué, aún más me sigo preguntando por qué...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué clase de premonición tuvieron los padres del base angoleño (y futuro fuenlabreño, al parecer) &lt;em&gt;Olimpio&lt;/em&gt; Cipriano para ponerle precisamente ese nombre y no otro? ¿Tanta premonición no acabaría por ser gafe, dado que apenas se ha estrenado en estos Juegos? ¿Acaso intentaban compensar con ese nombre su apellido, que en Angola será neutro pero aquí suena como a viejo cuplé (o lo que fuera aquello) de una tal Olga Ramos, que cantaba cosas como &lt;em&gt;ay Cipriano, Cipriano, Cipriano, no bajes más la mano, no seas exagerao, si no bailas con más comedimiento, al primer movimiento te la has cargao&lt;/em&gt;... (o algo así)?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Para qué hacemos estadios de nueve calles si luego sólo utilizamos ocho? ¿Para qué sirve entonces la calle 9, sólo para poder dejar de utilizar la calle 1?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué se toca la campana para indicar la última vuelta en las carreras de 800 metros, que tan sólo tienen dos vueltas? Vale, sí, en los 10.000 puede haber atletas que no sepan cuántas vueltas quedan, pero, ¿en los 800? ¿Acaso puede haber alguien que tras dar una sola vuelta se crea que ya ha acabado? ¿Acaso puede haber alguien que tras dar sólo una vuelta crea que aún le quedan unas cuantas más? ¿Acaso puede haber alguien que no recuerde qué prueba está corriendo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué en todas las competiciones de atletismo, cada vez que suena la campana para indicar la última vuelta, el realizador siempre nos muestra un primer plano de la campana? ¿Acaso para que comprobemos que se trata de un &lt;em&gt;tilín tilín tolón tolón&lt;/em&gt; cien por cien natural, sin edulcorantes artificiales, sin artilugios tecnológicos de ninguna clase? ¿Acaso es más importante ver meneándose un badajo (con perdón) que ver los movimientos que se producen en carrera a tan sólo 400 metros de la llegada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es de verdad Usain Bolt? ¿Existe realmente o es un dibujo animado? ¿O se tratará acaso de un ente virtual, una creación de laboratorio, un personaje de videojuego?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué, una vez tras otra, un año tras otro, competición internacional tras competición internacional, me veo en la tesitura de tener que explicar a todos los que me rodean quién es Marta Domínguez? ¿Por qué (fuera de círculos reducidos, es decir, fuera de aquellos a los que nos gusta esto) no la conoce ni dios? ¿Por qué seres humanos teóricamente aficionados al deporte (si bien básicamente aficionados al fútbol), que recuerdan perfectamente a Cacho, que recuerdan incluso a González y Abascal, que hasta conocen a Reyes Estévez (a Casado y a Higuero ya no, claro) y que hasta les suena Paquillo Fernández, te ponen una incomparable cara de estupor cuando les dices “sí, hombre, no te acuerdas, Marta Domínguez, la de la cinta rosa”? ¿Cómo es posible que la mejor atleta española de todos los tiempos, repleta de medallas y gestas en Europeos y Mundiales, persona carismática y telegénica a la par, sea sin embargo una perfecta desconocida (fuera de círculos reducidos, repito) en su propio país?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué Marta Domínguez se nos pasó a los obstáculos si éstos, como su propio nombre indica, tan sólo sirven para obstaculizar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por cierto: ¿qué fue de su cinta rosa? ¿Acaso pudo volver luego a recogerla, aún tambaleante y medio grogui como iba? ¿O acaso se quedó allí perdida para siempre bajo el obstáculo, a riesgo de que se la pisara cualquiera o aún peor, de que algún chino, con la mejor voluntad (los voluntarios es lo que tienen), la recogiera y la arrojara a la basura cual si de un desperdicio se tratara?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si a una amazona danesa (un suponer) se le lesiona el caballo en mitad de la prueba de doma (por ejemplo), ¿puede ir a donde esté la amazona croata (otro suponer), supuestamente ya eliminada, y pedirle que le deje el suyo, que luego se lo devuelve? ¿y hasta podría incluso, ya puestos, proclamarse campeona olímpica con tan hermoso alazán, aún siendo éste extranjero y además prestado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué se quejaron Martínez y Fernández si saben perfectamente que Croacia aspira a ser miembro de pleno derecho de la Unión Europea, por lo que el préstamo de su barco fue simplemente un gesto de amistad para con sus hermanos daneses?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué se quejaron Martínez y Fernández si saben perfectamente que llamándose así nadie jamás les hará el menor caso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué nos indignamos todos con lo de Martínez y Fernández si hasta hace unos días ni siquiera sabíamos que en vela existiera una clase 49er (léase &lt;em&gt;forináiner&lt;/em&gt;), si lo de 49er tan sólo nos sonaba a equipo de fútbol americano de San Francisco (y eso en el mejor de los casos)?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Impugnará la Federación Española de Atletismo el oro e incluso el récord de Isinbayeva, tras descubrir que ésta al parecer se ayudó con un palo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué quedó cuarto el triatleta Javier Gómez Noya (vale, sí, háganme la rima) pudiendo quedar (por ejemplo) décimo, posición que le habría generado mucho menos sufrimiento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué quedó cuarto el triatleta Javier Gómez Noya (más rima) si los medios de comunicación nos habían dicho hasta la saciedad que sería oro seguro, con total y absoluta certeza? ¿Cómo se puede consentir tamaña indisciplina? ¿O es que acaso su estado físico va a resultar ahora más importante que lo que digan y piensen los medios? ¿O es que acaso va a resultar ahora que sus rivales también nadan, pedalean e incluso corren? ¿Y con qué derecho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿De qué nos sirvieron tantos años de Samaranch como Presidente del COI si ni siquiera fue capaz de conseguir que el naipe fuera deporte olímpico? Imaginemos: el mus, el tute, la brisca, el julepe, la pocha, el chinchón, el cinquillo, las sieteymedia, tantos otros... Partiríamos como favoritos al oro en todas las categorías (excepto tal vez en póker, de  favoritismo claramente norteamericano si bien nosotros aún seríamos serios candidatos a la plata), nuestras posibilidades se dispararían, nuestra posición en el medallero subiría como la espuma...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si una chica está sola en una playa porque empezó una conga y nadie le siguió (o porque contó un chiste y nadie se rió), ¿de qué le sirve que se le aparezcan dos o tres maromos que llevan la cara de Iván Campo tatuada sobre su pecho (o que van peinados &lt;em&gt;a lo Colón&lt;/em&gt;, que para el caso viene a ser lo mismo)? ¿A qué clase de ser humano puede servirle de consuelo tamaña gilipollez?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-4494865070137725144?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/4494865070137725144/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=4494865070137725144" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/4494865070137725144?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/4494865070137725144?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2008/08/enigmas-olmpicos.html" title="enigmas olímpicos" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DEACSX87fCp7ImA9WxdbEUQ.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-540019191414520288</id><published>2008-08-08T04:13:00.000-07:00</published><updated>2008-08-08T04:59:28.104-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-08-08T04:59:28.104-07:00</app:edited><title>OlimpicLand</title><content type="html">Podría decirse con cierta propiedad que &lt;em&gt;los Juegos Olímpicos son al deporte lo que Disney es a la vida&lt;/em&gt; (frase que tomo parcialmente prestada del insigne gomaespumero Juan Luis Cano, si bien él la utilizó para referirse a algo completamente diferente): un inmenso parque temático, abierto al mundo entero, que concentra en poco más de un par de semanas buena parte de las actividades deportivas que en el mundo son, todas ellas envueltas en un maravilloso barniz de bondad, limpieza, pulcritud, esfuerzo, sacrificio y abnegación sin par.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O sea, Disney (o Warner o quien se quiera, tampoco vayamos a discriminar; si bien me permitirá usted que continúe con el símil original, por ser éste más universalmente comprensible). Entras en una Disneylandia cualquiera, pongamos por ejemplo en la de París (más que nada porque es la que conozco), y de antemano quizá no puedas evitar cierta mueca de escepticismo, cierta actitud de &lt;em&gt;ya ves tú, todo un mundo de fantasía e ilusión, hay que ver, vaya engaño, si todo es mentira&lt;/em&gt;... Así que de entrada vas de serio, de distante, de &lt;em&gt;vaya rollo, esto no va conmigo&lt;/em&gt;... pero de repente algo sucede: de repente es todo tan puro y tan limpio, es toda la escenografía tan perfecta, y encima está esa musiquilla que a uno le envuelve por dondequiera que va (es lo que más recuerdo: fueras por donde fueras siempre escuchabas una música de fondo, siempre tenían la melodía adecuada para cada ocasión, hasta cuando ibas al servicio)... y entonces, incluso antes de que te des cuenta, resultará que eres ya uno de ellos, uno más imbuido de absurda e incomprensible alegría, uno de tantos poseídos por esa extraña magia del lugar, y de repente hasta te verás montando en atracciones en las que jamás pensaste que subirías, desde las más atrevidas a las más chorras, y hasta te irás pegando brincos de una a otra cual si estuvieses en plena regresión a la infancia, y hasta posarás con Mickey o Goofy a poco que te descuides... Claro, luego a la noche sales del recinto tras la cabalgata final (&lt;em&gt;parade&lt;/em&gt;, lo llaman) y es entonces cuando la cruda realidad te da en los morros, cuando vuelve a hacer frío (o calor, según), tarda el autobús, tu visa echa humo, tu trabajo y tus problemas cotidianos ya amenazan acechantes tu inminente vuelta...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sí, algo muy parecido me sucede con los Juegos, por más que usted me ponga esa cara de &lt;em&gt;qué tendrán que ver los higos con las brevas&lt;/em&gt;. De entrada no me creo, nadie en su sano juicio se cree todo este rollo maravilloso de la pureza del deporte, todo este magnífico envoltorio de los Juegos como vínculo de unión entre pueblos y culturas, toda esta parafernalia entre sentidos juramentos de limpieza y hermandad. Todo precioso cual si no existiera el mercantilismo, el dinero a espuertas, el dopaje y hasta las corruptelas que al otro lado la realidad cotidiana se empeña en recordarnos a cada rato. Y sin embargo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo serán Disney, de nuevo. Y sin embargo entraré en los Juegos como cada cuatro años, entraré virtualmente desde mi sofá para ya no querer nunca jamás salir de allí. Entraré y los disfrutaré como si me importaran mucho más de lo que deberían importarme, los viviré con casi más pasión que casi cualquier otra cosa, soñaré y me emocionaré y brincaré y hasta correré y lanzaré como si fuera uno de ellos, como si en verdad formara parte de ello. Y cuando se acaben, cuando el domingo 24 de agosto me los quiten será como si me quitaran un trozo de mi vida, será la caída de bruces hacia una realidad que tan solo habré visitado tangencialmente durante las dos semanas anteriores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sí, puede que exagere pero créame, sé lo que digo, hablo con el conocimiento de causa que me proporcionan unos cuantos Juegos Olímpicos ya a mis espaldas, todos ellos desde la distancia y la cercanía de mi televisor. Empezando por México 68 (que sí, que ya son años, no me ponga esa cara), mi primer recuerdo lejanísimo, absolutamente vago e inconcreto. Sólo se me vienen a la memoria grises imágenes en blanco y negro, tan solo esas imágenes sin ningún contenido. Podría tirarme el folio y decir que viví los 8,90 de Beamon, los históricos récords de 100 y 400 metros lisos y hasta el salto de Fosbury, pero sería mentira. Es decir, tal vez lo vi, tal vez dichas gestas y otras semejantes pasaran por delante de mí pero yo aún era demasiado pequeño para darme cuenta. Sólo con el paso de los años tuve conciencia de su existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego fue Munich 72, aún yo un crío pero ya menos crío: un bigotudo norteamericano llamado Spitz inflándose a medallas, un terrible lío (nunca demasiado bien explicado) en la final de baloncesto, un lío inmensamente mayor en la villa olímpica, terrorismos y contraterrorismos aún peores que los propios terrorismos, unos Juegos que se detienen, que hasta se interrumpen un día completo... Nada de esto vi tampoco: me habían llevado de vacaciones (también es casualidad, porque en aquellos tiempos casi nunca íbamos de vacaciones), allí no había televisor, la radio (concretamente &lt;em&gt;Radiogaceta de los Deportes&lt;/em&gt;, aquel legendario programa de aquella terrible Radio Nacional) fue mi única y lejana conexión con aquello que entonces aún llamábamos &lt;em&gt;Olimpiada&lt;/em&gt; (habrían de pasar muchos años para que nos enteráramos de que esa denominación no era correcta, de que la Olimpiada no eran los Juegos sino todo lo contrario, el período de cuatro años que transcurre entre unos y otros Juegos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que mis primeros Juegos verdaderos, conscientes y puramente televisivos fueron tal vez Montreal 76. Montreal 76 o sea Nadia Comaneci, o sea la perfección hecha gimnasia. Y luego fuimos a parar a los desangelados Juegos de Moscú 80, esos de los que los americanos (los de USA, concretamente) nos robaron con su ausencia una buena parte del pastel. No podías ver una prueba, un partido, cualquier cosa sin pensar no tanto en los que estaban sino en los que faltaban. Si hasta ganábamos medallas en natación con aquel &lt;em&gt;ciudadano americano&lt;/em&gt; apellidado López-Zubero, que pocos días más tarde no tendría ningún reparo en reconocer que él se sentía estadounidense por los cuatro costados y que si mantenía la nacionalidad española era sólo para poder competir, dejando así sumida en el desconcierto a su estupefacta (aún más que de costumbre) entrevistadora Mari Carmen Izquierdo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuatro años más tarde, Los Ángeles 84, los soviéticos en &lt;em&gt;justa&lt;/em&gt; correspondencia devolvieron el boicot pero ya poco nos importó, quizá porque ya nos íbamos acostumbrando o quizá porque preferíamos creer que no nos importaba: fuimos inmensamente felices, noche tras noche trasnochando, perdiendo sueño para vivir un sueño, el de nuestra selección de nuestro deporte encaramada en el segundo escalón más alto del trono, tan solo un peldaño por debajo de aquellos imberbes y prometedores universitarios llamados Jordan, Ewing o Mullin… A ratos aún nos pellizcábamos, para confirmar que era cierto todo lo que estábamos viviendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seúl 88. Seúl 88 fue, sobre todo, una mañana de sábado en la que me levanté a las cinco de la madrugada para vivir en directo dos acontecimientos irrepetibles, a saber: un España-Brasil de baloncesto que ganamos tras anotación de locura, cientoypico a cientoypico, enfrente un tal Óscar Schmidt batiendo un récord de anotación que aún hoy perdura; y una final de 100 metros lisos que iba a ser y fue la madre de todas las batallas, Ben Johnson versus Carl Lewis, la caraba... Dos acontecimientos históricos que al cabo de pocos días resultó que no habían servido para nada: nuestra buena primera fase baloncestera se nos quedó en agua de borrajas cuando Australia nos cosió a triples en el cruce de cuartos, y la apoteósica victoria de Ben Johnson se convirtió tras sólo unas horas en el dopaje más famoso de la historia de la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero aquello era ya imparable, ya teníamos el virus olímpico inoculado en nuestras venas y entonces llegó Barcelona 92, los Juegos casi al lado de casa (o sea, a seiscientos kilómetros), esos Juegos a los que quise ir y no pude, probablemente dejando escapar la única oportunidad que tuve y tendré de vivir in situ algo así... De repente nos habíamos hecho mayores, de repente ya no parecíamos &lt;em&gt;los africanos de Europa&lt;/em&gt;, de repente ganábamos medallas por doquier, ya no cero, dos o tres sino veintitantas, estabas viendo a Kiko y compañía ganar la final de fútbol, cambiabas de canal y te encontrabas a Fermín Cacho ganando el milqui, la de dios era aquello...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barcelona 92 son un montón de recuerdos maravillosos, de mañanas en el trabajo pegados todos al transistor, de tardes en casa pegados todos al televisor, de noches con Matías Prats (Júnior) y Olga Viza resumiendo mano a mano la jornada, de madrugadas con el incomparable Trecet... De infinidad de recuerdos felices, también de algún recuerdo amargo (como aquel angolazo que por más tiempo que pase jamás dejará de escocernos)... e incluso de momentos &lt;em&gt;chorras&lt;/em&gt; como el de aquella tarde del salto con pértiga, en casa está mi sobrina (aún niña en aquellos tiempos) que mira al televisor, ve a un atleta y (sin tener ni idea, lógicamente) exclama “&lt;em&gt;ese falla, seguro&lt;/em&gt;”, y yo que también miro y le respondo &lt;em&gt;“¿ese? ese lo va a saltar con la gorra, ya lo verás&lt;/em&gt;...” &lt;em&gt;Ese&lt;/em&gt; era Sergei Bubka, por aquel entonces en la cumbre de su carrera. Pero que va y derriba el listón, y pocos minutos más tarde lo tira de nuevo, y luego otra vez y de repente resulta que está eliminado, y todo ello ante el regocijo y la hilaridad de mi querida sobrina... Aquella tarde, en mi casa, Bubka se convirtió ya para siempre en &lt;em&gt;El de la Gorra&lt;/em&gt;. Aún hoy me lo recuerdan, incluso cuando aparece de traje y corbata en algún palco, o para entregar las medallas de alguna gran competición...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue tanta la efervescencia en el 92 que luego Atlanta 96 nos dejó un poco fríos, quizá por pura comparación o quizá porque realmente fueron los Juegos más sosos de la historia reciente. Al menos siempre nos quedará el recuerdo de aquel Michael Johnson volando sobre el tartán, sus zapatillas doradas y su zancada minúscula... Y Sydney 2000 y Atenas 2004 aún frescos en nuestras memorias, qué les voy a contar que ustedes no sepan...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O también podríamos contarlo todo de otra manera, también podríamos agarrarnos a nuestro deporte (que para eso estamos aquí, se supone) y hablar, qué sé yo, de Belov (cualquiera de ambos) 72, Meneghin 80, Jordan 84 (o si así se prefiere, por la parte que nos toca, Corbalán 84), Sabonis 88, Dream Team 92 (imposible particularizarlo en sólo uno de ellos), Jasikevicius 2000 (sí, a pesar de haber fallado aquel tiro que pudo cambiar la historia; o quizá precisamente por fallarlo), Ginóbili 2004... No, no me tienten, no me pidan que me lance al vacío y escriba ya el nombre del 2008. Por lo que pueda pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2008. Pekín (o Beijing, como ustedes gusten). Mi particular &lt;em&gt;parque temático&lt;/em&gt; cuatrienal, mi &lt;em&gt;Olimpic Park&lt;/em&gt; u &lt;em&gt;OlimpicLand&lt;/em&gt; u &lt;em&gt;Olimpolandia&lt;/em&gt; o como demonios queramos llamarlo. Mi mundo, durante estos próximos dieciséis días. También el mundo de tantos otros, fieles o agnósticos, creyentes o descreídos, incluso el de todos aquellos que hoy reniegan de todo esto, incluso el de aquellos que confunden deporte con fútbol y sólo fútbol, y que aunque hoy no lo crean también acabarán pasando por el aro. Un mundo que el 24 de agosto cerrará sus puertas para siempre jamás... para abrirse de nuevo una olimpiada más tarde, ya de otra forma, ya con otro nombre y otro número: entonces hablaremos de Londres 2012, más tarde de (me temo) Chicago 2016, más allá quién sabe...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no nos vayamos tan lejos. Hoy es hoy, 8 del 8 del 08, el día en que una simple antorcha encenderá nuestros sueños y nos introducirá, al más puro estilo Disney, en &lt;em&gt;un mundo de fantasía e ilusión&lt;/em&gt;. Hágame caso, métase hasta el cuezo (sea esto lo que sea), déjese llevar y no preste atención a todos aquellos que intenten romper la magia desde el otro lado del espejo. Que más tarde ya tendrá usted tiempo de despertarse, de recordar que la vida no es bella, que Papá Noel no existe y los Reyes son los padres, pero eso, más tarde, mucho más tarde... Ahora no. Ahora y en los próximos días limítese a soñar, y no permita que nada ni nadie interrumpa su sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Y sí, ya sé que este tocho no me ha salido muy baloncestero que digamos, y que ésta sigue siendo una web de baloncesto... Disculpen ustedes las molestias, perdonen las disculpas; procuraré que no vuelva a pasar...)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-540019191414520288?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/540019191414520288/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=540019191414520288" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/540019191414520288?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/540019191414520288?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2008/08/olimpicland.html" title="OlimpicLand" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CUADRXg6cCp7ImA9WxdUFUk.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-8931534083826448608</id><published>2008-07-31T13:58:00.000-07:00</published><updated>2008-07-31T15:36:14.618-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-07-31T15:36:14.618-07:00</app:edited><title>once días</title><content type="html">A este paso voy a acabar pareciendo el &lt;em&gt;tocapelotas no oficial&lt;/em&gt; de la FEB y de su maravilloso programa de festejos, también llamado encuentros de preparación para los Juegos, también llamado Gira Eñemanía 2008, también llamado Circo. Voy a acabar pareciéndolo y no me gustaría, la verdad. No me gustaría porque creo sinceramente que tenemos la mejor selección posible, dirigida por el mejor seleccionador posible (el cómo haya llegado al cargo, y –sobre todo- el cómo haya salido el anterior, ya es otra cuestión). Creo que llegamos a Pekín con legítimas opciones de hacer un gran papel, con fundadas esperanzas de medalla. Y que incluso el oro, aún siendo improbable (tiempo hacía que USA no tenía tan buena pinta), no resulta en absoluto imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y entonces? Pues quizá sea precisamente por eso, por esa sensación que tengo de que estamos ante una oportunidad histórica, por lo que me aflora a cada momento este papel de pejiguera, de tiquismiquis, (vaya dos &lt;em&gt;palabros&lt;/em&gt;), de pepito grillo incluso. De tocapelotas, en suma. No soy quién para decir lo que está bien y lo que está mal, sólo faltaría, ese papel queda para los &lt;em&gt;iluminados&lt;/em&gt; habituales. Yo sólo digo lo que me gusta y lo que no me gusta. Y siendo muchas, muchísimas más las cosas que me gustan, quizás por ello cobren más peso esas pocas cosas que no me agradan nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no, no teman, no voy a calentarles otra vez la cabeza (por más que el cuerpo me lo pida) con el hecho de que todos nuestros partidos de preparación sean en casa, con nuestro horario, nuestro público, nuestros árbitros, nuestras animadoras, nuestro Suso, nuestro &lt;em&gt;circo&lt;/em&gt; (Chapu dixit). Ni siquiera insistiré en la dudosa elección de alguno de nuestros rivales (caso de Hungría), ni en el hecho de que algún rival supuestamente bien escogido se dejara por el camino a alguno de sus mejores jugadores (caso de Letonia). Ni mencionaré apenas la discutible elección de algún pabellón poco acostumbrado a estar lleno, a la condensación que se forma con tantos miles de espectadores respirando todos a la vez (caso de Castellón, a ratos convertido en pista de patinaje: menos mal que no se rompió nadie). No abundaré en ninguno de estos pequeños detalles, incluso me felicitaré de tener una Federación tan previsora que hasta ensayó la posibilidad de un apagón, que es que hay que tenerlo todo previsto, sí señor, no vaya a ser que en Pekín se vaya la luz cualquier tarde (los monzones, ya se sabe), no vayamos a dejar ningún elemento al azar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero permítanme que al menos les exprese una última duda: España jugó su último encuentro de preparación el miércoles 30 de julio. Y España debutará en Pekín el domingo 10 de agosto. Es decir, que, si no he hecho mal las cuentas, la distancia entre uno y otro va a ser exactamente de once días, ni uno más ni uno menos. Once (11) largos días, todos y cada uno de ellos con su correspondiente noche. ¿Hemos estado jugando encuentros amistosos día sí día no, hasta un total de siete partidos en días alternos (lo cual está razonablemente bien, ya que ésa será exactamente la misma cadencia de encuentros que tendrán en los Juegos), y sin embargo a partir de ahora nuestros internacionales se van a pasar más de semana y media sin hacer otra cosa que no sea entrenar, así un día tras otro hasta que se nos aparezcan los temibles griegos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro, sí, todo tiene sus ventajas, se me dirá que así las criaturas ya no se nos lesionan (salvo desgracia en algún entrenamiento), que de esta manera se reducen drásticamente las probabilidades de pisar el pie de un rival, recibir un codazo en la boca o resbalar por la humedad del parquet. Inobjetable argumento, ciertamente, que aún sería más fácil de compartir si el resto de selecciones también lo compartieran. Porque resulta que en este periodo, mientras los nuestros sólo entrenen, los demás van a estar jugando, mire usted. No tengo ni tiempo ni paciencia para buscar los calendarios del resto de equipos pero sí recurriré al más conocido, el de Estados Unidos: debutaron el día 25 de julio contra Canadá y luego ya se fueron para Oriente, ya ves tú, sin hacer gira Yanquimanía 2008 ni Enebeamanía 2008 ni Dreamteammanía 2008 ni nada parecido sino más bien al contrario, ya ves tú: sacando a pasear a sus ídolos por esos mundos de dios (o de buda); el 31 de julio contra Turquía, y los días 1, 3 y 5 de agosto contra Lituania, Rusia y Australia. Y no en Alabama ni en Wisconsin, sino en Macao y Shangai. Es decir, Estados Unidos habrá disputado cuatro de sus cinco partidos de preparación después de que España ya haya finalizado el último de los suyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso USA, y por extensión también rusos, lituanos y australianos, cuyos calendarios no nos hace falta consultar porque ya vemos que también andarán ocupados en esas fechas. Y así casi todos, me temo. Pero vamos a ver, ¿cómo pueden ser todos ellos tan inconscientes, es que acaso no saben el inmenso riesgo que corren de que alguna de sus criaturillas se les lesione? ¿O será simplemente que asumen ese riesgo, que lo aceptan como parte inexorable del juego, como el precio que acaso haya que pagar (o no) a cambio de una buena preparación, de saltar a la cancha el próximo 10 de agosto en un perfecto estado de forma? &lt;em&gt;Spain is different, one more time&lt;/em&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, ya lo sé, me dirán (un suponer) que los nuestros tienen que adaptarse al cambio horario, al jet lag y todas esas cosas y que por ello, tras dos días de merecido descanso, el domingo día 3 partirán raudos hacia Shangai, para ir aclimatándose... Es decir, exactamente igual que todos los demás equipos (excepto China, supongo)... con la sutil diferencia de que casi todos ellos se aclimatarán jugando mientras que nosotros lo haremos entrenando, y de paso mirando cómo juegan los demás. Sí, claro, pero es que nosotros los partidos de preparación los tenemos que jugar todos aquí, ya sabe, la Eñemanía y todas esas cosas, que es que si jugamos en China no hacemos caja, mire usted... Y sí, ya lo sé, vuelta la burra al trigo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Añádase además otro elemento, cuando menos, inquietante: dos de nuestros tres primeros rivales en Pekín van a ser Grecia y Alemania, equipos temibles ya de suyo pero que en este caso cuentan además con un ingrediente adicional: vienen del Preolímpico, es decir que vienen de disputar competición oficial, es decir que vienen de jugársela, es decir que llegarán como motos. Y enfrente nosotros, que tendremos el placer de saludar a Papaloukas, Diamantidis y hasta al &lt;em&gt;ex gordo&lt;/em&gt; Schortsianitis el domingo 10 de agosto, once días después de la pachanga letona, trece días después de la (aún más) pachanga húngara, exactamente quince días (o sea, más de dos semanas) después del que habrá sido nuestro último amistoso realmente serio (Argentina, en Ourense).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué razón tiene Nocioni con lo del circo. Razones tiene para estar frustrado y cabreado, aún más siendo un ganador nato como es él... y sin embargo, en su legítima amargura debería haber, aunque él no lo sepa ni quiera saberlo, un puntito de felicidad: porque es muy probable que sus partidos de preparación en España, aún habiéndolos perdido, a la larga les resulten más útiles que a nosotros los nuestros, aún habiéndolos ganado. Que sí, que aprender a conducir por la autopista está muy bien y es muy cómodo, pero si luego resulta que vas a tener que llevar el coche por calles estrechas de ciudad o por sinuosas carreteras de montaña, pues como que tan placentero aprendizaje no te habrá servido de mucho, la verdad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenemos un equipazo, tenemos razones más que sobradas para la ilusión, y por eso incluso a mí mismo me chirrían todas estas pegas que probablemente no son más que eso, ñoñerías de un aficionado cascarrabias (y tocapelotas, &lt;em&gt;of course&lt;/em&gt;) que se empeña en ver fantasmas donde no los hay. Y sé que la perfección no existe, sé que nunca llueve a gusto de todos, sé que todas estas cosas para mí tan importantes serán para tantos otros meras nimiedades sin ningún sentido. Creo o quiero creer que el domingo 24 de agosto la realidad habrá puesto las cosas en su sitio, habrá establecido sus prioridades, habrá situado lo verdaderamente importante por encima de todos estos rollos secundarios. Que para entonces ya ni me acordaré de lo escrito, que acaso lo recordaré tan sólo para pensar la ridiculez que hice al escribirlo. Que me sentiré inmensamente feliz recordando cuan equivocado estuve... Ojalá.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-8931534083826448608?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/8931534083826448608/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=8931534083826448608" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/8931534083826448608?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/8931534083826448608?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2008/07/once-das.html" title="once días" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DkAARHoyeip7ImA9WxdWFkQ.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-9128338963717193785</id><published>2008-07-10T05:45:00.000-07:00</published><updated>2008-07-10T05:59:05.492-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-07-10T05:59:05.492-07:00</app:edited><title>cuento chino</title><content type="html">&lt;em&gt;Élase una vez&lt;/em&gt; una franquicia NBA llamada Bucks, cuya anodina existencia discurría plácidamente en una ciudad norteamericana de honda raigambre alemana y no menos honda tradición cervecera llamada Milwaukee. Allí, a comienzos del verano de 2007, sus máximos rectores se disponían como cada año a la ardua tarea de hacer uso de su elección de primera ronda del draft, en este caso ubicada en la posición número seis, con la lógica finalidad de escoger para su magna organización al mejor jugador disponible en dicha posición...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así, tras el pormenorizado estudio de todas las diferentes posibilidades que se les ofrecían, optaron por escoger a un tipo feucho, paliducho, larguirucho, de rasgados ojos y desgarbado cuerpo, que resultaba ser una especie de alero con cuerpo de &lt;em&gt;tres&lt;/em&gt;, maneras de &lt;em&gt;cuatro&lt;/em&gt; y talla de &lt;em&gt;cinco&lt;/em&gt;, y que resultaba responder al bello a la par que proceloso nombre de Yi JianLian.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro está que, con ese nombre y esa cara, el tipo no dejaba lugar a posibles equivocaciones: era chino, sin duda. Una cualidad que en Milwaukee no les había pasado desapercibida (generalmente no se les escapan estos pequeños detalles), que ya habían sopesado, que ni les pilló de nuevas ni les supuso ningún tipo de sorpresa. Pero lo que sí les iba a suponer una gran sorpresa sería todo lo que habría de suceder a continuación, que fue que Yi JianLian les dijo ceremoniosamente &lt;em&gt;que sí, que vale, que ha sido un placel, que muchas glacias pol su atención pelo que allí en Milwaukee yo no voy a jugal ni muelto, mile usted&lt;/em&gt;... ¿Por qué? Pues hombre de dios (o de Buda, o de quien quiera que usted sea), está clarísimo: que es que allí no hay chinos, que es que por no haber casi no hay ni taiwaneses siquiera...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí, cortos de miras como somos, el tema nos pudo parecer una frivolidad. Rápidamente establecíamos comparaciones, nos imaginábamos a Gasol (a cualquier Gasol) llegando a Memphis y diciendo, no, mire usted, que yo no voy a jugar en esta ciudad porque apenas hay españoles, qué digo españoles, es que no hay ni catalanes, qué digo catalanes, es que santboianos no hay ni uno tan siquiera...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, desde nuestro punto de vista nos puede parecer absurdo, pero miremos más allá de nuestras narices y pongámonos en su lugar: un chino, por el mero hecho de serlo, está acostumbrado a vivir rodeado, qué digo rodeado, arropado por mil cuatrocientos millones de compatriotas, chino arriba chino abajo. ¿Y en esas circunstancias le vamos a pedir a esta pobre y desamparada criatura que se vaya a vivir a un lugar donde casi no hay chinos ni en los restaurantes chinos, donde la inmensa mayoría de sus habitantes no lucen ojos rasgados sino barrigas cerveceras y cabezas de queso? Se me abren las carnes sólo de pensar en tamaña crueldad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no, no me lo comparen con Yao Ming, su egregio compatriota, su legítimo precursor que asumió jugar en Houston pese a no tener tampoco esta ciudad una gran colonia oriental precisamente. Houston es una grandísima urbe: no habrá muchos chinos pero se supone que sí habrá unos cuantos chinos, probablemente sólo en la ciudad de Houston ya habrá más chinos que en todo el estado de Wisconsin. De tal manera que el bueno de Yao se adaptó sin problemas, sin renunciar a sus raíces orientales acogió de inmediato las costumbres occidentales, tanto se integró que cuando un año más tarde le preguntaron &lt;em&gt;“¿tú qué música americana sueles escuchar?”&lt;/em&gt;, él raudamente respondió que &lt;em&gt;“el himno; lo escucho al menos ochenta y dos veces al año”&lt;/em&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero recuperemos el hilo de la narración y volvamos a nuestro atribulado protagonista, el (presuntamente) más joven e inexperto Yi JianLian, ya resignado a permanecer para siempre jamás en su China natal, abandonado por la NBA y olvidado del mundo... Así hasta que un día, el mismísimo Amo y Señor de la franquicia (y de medio estado de Wisconsin, de paso), por cierto apellidado Kohl para no dejar dudas acerca de su procedencia, se armó de valor, y él mismo fue, en persona, en carne mortal (si bien acompañado de amplio séquito), quien surcó ríos, cruzó valles, atravesó montañas, discurrió por toda clase de inhóspitos parajes (todo ello en su jet privado, probablemente), sólo con la finalidad de alcanzar aquel lejano lugar en el que su deseada criatura penaba tan inmensa desgracia...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otros ya lo habían intentado sin éxito previamente, y por ello todos ingenuamente pensamos que esta última tentativa estaría igualmente condenada al fracaso... Y sin embargo, oh prodigio, oh maravilla, pocos minutos después el propio Yi JianLian salió por su propio pie de su cautiverio, e incluso de su ensimismamiento, para anunciar a los cuatro vientos que &lt;em&gt;pol supuesto que selá un inmenso placel jugal en Milwaukee, esto es un sueño hecho pol fin lealidad, los Bucks son la mejol flanquicia posible, justo ese equipo con el que siemple había soñado desde que ela un niño&lt;/em&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué había pasado? ¿Acaso el Amo y Señor de Milwaukee, además de poderes económicos (presuntamente inútiles en este caso, por estar tasada por la NBA la nómina de las primeras elecciones del draft), tendría también tal vez poderes mágicos? En otros lejanos reinos, algunos seres deslenguados y maledicentes pensaron en sabediós qué promesas ocultas, del tipo &lt;em&gt;tú vente un año a Milwaukee y yo te garantizo que jugarás cuarenta minutos por partido aunque no te los merezcas&lt;/em&gt;, o bien del tipo &lt;em&gt;tú vente un año a Milwaukee y yo te garantizo que en ese plazo te traigo medio millón de chinos con los que repoblar la ciudad&lt;/em&gt;, o bien (dadas las dificultades logísticas que planteaba la propuesta anterior) del tipo &lt;em&gt;tú vente un año a Milwaukee y yo te garantizo que al cabo de ese año te dejaré escapar para que puedas irte a jugar a donde quieras&lt;/em&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuese por lo que fuese, lo cierto es que Yi JianLian acudió definitivamente a Milwaukee, donde no encontró apenas chinos pero sí que halló cientos de miles de milwaukenses (y wisconsinianos en general) que le recibieron con los brazos abiertos. Acudió dispuesto a cumplir su promesa y a fe que así lo hizo, empleándose con tan notable encomio en su dura y abnegada tarea que los resultados no tardaron en llegar: sus números eran fantásticos, su rendimiento en cancha provocaba la admiración de propios y extraños, todos aquellos que en su día dudaron ahora presenciaban sus elevadas prestaciones con estupor...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco duró tanta alegría, sin embargo: el famoso &lt;em&gt;rookie wall&lt;/em&gt; en su caso no fue muro, fue más bien muralla (china). El mismo jugador que en la primera mitad de la temporada se había ganado con creces acudir al partido de rookies contra sophomores del fin de semana de las estrellas, acabaría esa misma temporada sin merecer siquiera formar parte de ninguno de los tres mejores quintetos de novatos del año... Una vez más negros nubarrones se cernían sobre el espigado cuello de Yi JianLian: ¿cuál era el verdadero Yi? ¿el que nos había epatado en los primeros meses de competición, o el que nos había espantado en los últimos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo, justo cuando la crisis (perdón, quería decir &lt;em&gt;desaceleración&lt;/em&gt;, aunque en este caso no encaje mucho dicho término) parecía no tener fin, un insospechado, inesperado e inusitado acontecimiento vino a cambiar para siempre el destino de nuestro atribulado protagonista, devolviéndole la alegría, la felicidad y hasta las ganas de vivir: pocas horas antes del draft de 2008 el contrato de Yi (y de paso, el de su fantasmagórico compañero Simmons) viajaba hacia New Jersey, cruzándose con el de Richard Jefferson por el camino...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así en Milwaukee todo fue dicha y regocijo: de un plumazo cambiaban dos problemas por una solución, por un gran jugador, uno de esos que casi nunca es all star pero casi siempre parece quedarse a sólo un pasito de ser all star...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así para Yi JianLian todo fue dicha y regocijo: de un plumazo el hijo del señor y a la señora Yi, ése a quien pusieron de nombre JianLian, volvía a su ser, retornaba a su mundo, recuperaba su equilibrio sobre la faz de la Tierra: de no ver chinos ni por televisión pasaba a tenerlos hasta en la sopa (de aletas de tiburón, en este caso), merced a la proximidad (inmediatez, casi diríamos) de Nueva Jersey con Nueva York, es decir, con el mayor barrio chino (dicho sea con permiso de San Francisco, no se me vayan a enfadar) que el mundo conoció fuera de los remotos confines del Lejano Oriente...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así en New Jersey todo fue dicha y regocijo, ya que de un plumazo mataban dos pájaros de un tiro (plumazo o tiro, no sé...): por un lado solucionaban su endémico problema de asistencia de público, abriendo sus puertas a esa comunidad china que ahora ya no se limitaría a acudir esporádicamente a su pabellón, como hacía cada vez que un compatriota llegaba a la ciudad, sino que podría hacer constantemente ese corto viaje de Chinatown a Meadowlands, mediante cinematográfico túnel, ya que ahora tendrían al compatriota permanentemente instalado en dicha ciudad... (y eso ahora, que en un par de años ya ni necesitarán túnel siquiera...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por otro lado, la marcha de Jefferson les permitía liberar todo un pedazo de trozo de &lt;em&gt;cacho&lt;/em&gt; de espacio salarial, escribiendo así el primer capítulo de un cuLeBrón que concluirá allá por el verano de 2010, cuando &lt;em&gt;las Redes&lt;/em&gt; (o sea, &lt;em&gt;los Nets&lt;/em&gt;) se muden a Brooklin, cuando ese amigo íntimo (antes sutilmente mencionado) del propietario rapero de la entidad finalice su etapa en Cleveland y acuda presto a emprender una nueva vida en la Gran Manzana...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En resumidas cuentas, que (nunca mejor dicho) &lt;em&gt;todos fuelon felices y comielon peldices&lt;/em&gt; (que en este caso serían perdices agridulces en salsa de ostras, acompañadas tal vez de rollitos de primavera). &lt;em&gt;Y cololín, cololado, este cuento (chino) se ha telminado&lt;/em&gt;...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-9128338963717193785?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/9128338963717193785/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=9128338963717193785" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/9128338963717193785?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/9128338963717193785?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2008/07/cuento-chino.html" title="cuento chino" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUMCSXgzfSp7ImA9WxdXEE0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-196743046308842352</id><published>2008-06-20T16:48:00.000-07:00</published><updated>2008-06-20T17:17:48.685-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-06-20T17:17:48.685-07:00</app:edited><title>crónica en verde</title><content type="html">Lo primero sería hacer examen de conciencia…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace algo más de dos semanas tuve el atrevimiento de poner aquí mismo una especie de previo, un análisis en forma de quiniela de lo que, en mi discutible opinión, habría de pasar en esta final NBA. Y ustedes (si tuvieron la santa paciencia de leerlo) recordarán que de los catorce signos (basados en enfrentamientos individuales o en aspectos colectivos) di ocho favorables a los Lakers, un solo empate y tan sólo cinco para los Celtics… Vamos, que me cubrí de gloria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un somero repaso de todo lo que escribí entonces denota (aparte de mi suprema ignorancia) que acerté en todo lo (poco) que pinté de verde y la cagué en todo lo (mucho) que pinté de amarillo. El joven Rondo fue mejor que el maduro Fisher, la pareja Allen-Pierce fue infinitamente mejor que la Bryant-Radmanovic (en qué hora se me ocurrió decir que éste a las órdenes de Phil Jackson era ya otro jugador) y la dupla Garnett-Perkins se comió con patatas (por mucho que nos duela) a la formada por Odom y Gasol. Y evidentemente hablo en general, que ya sé bien que en el quinto partido no fue así y que en el tercero no fue &lt;em&gt;asao&lt;/em&gt;, pero que si miramos el global de la serie apenas quedará ninguna duda...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y de los banquillos (menuda ocurrencia mía ponerles una equis) ya ni hablemos, con Farmar, Vujacic, Ariza, Walton o Turiaf desaparecidos en combate (salvo momentos muy puntuales de los dos primeros) mientras presenciaban en primer plano las espectaculares explosiones de los presuntamente semiacabados Cassell, P.J. Brown o Posey (&lt;em&gt;poseído&lt;/em&gt;, ciertamente: en estado de gracia durante toda la serie), o los puntuales arrebatos de los otrora irregulares Eddie House, Powe &lt;em&gt;The Show&lt;/em&gt; e incluso del orondo &lt;em&gt;Big Baby&lt;/em&gt; Davis…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hasta escribí que los Celtics ganarían en defensa y los Lakers en ataque, sin pararme a pensar siquiera en la posibilidad de que esa triunfal defensa bostoniana se pudiera comer (como así ocurrió) al ataque angelino. Y hasta puse que los lakers, aún siendo menos veteranos, ganaban en experiencia por el mero hecho de que tipos tan principales como Kobe o Fisher supieran ya cómo ganar anillos, sin pararme a pensar en la posibilidad de que esos aguerridos célticos tan curtidos en mil batallas pudieran tardar tan poco en aprenderlo. Y hasta puse a la estrella Kobe infinitamente por encima de cualquier estrella verde, sin plantearme siquiera que éstas pudieran taparla hasta hacerla casi oscurecer. Y hasta me atreví a lanzar las campanas al vuelo por la presumible superioridad de Jackson sobre Rivers, sin reparar en que al Maestro Zen ya me le dio un repaso el Maestro Brown (Larry) hace cuatro años, sin imaginar siquiera que el joven (pero sobradamente preparado) Glenn &lt;em&gt;Doc&lt;/em&gt; pudiera dejar de ser simplemente un buen entrenador para convertirse sencillamente en uno de los grandes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Celtics ganaron también (esto era tan de prever que hasta lo acerté incluso) en presión ambiental. Nada que no supiéramos, por otra parte: ves un partido en el Staples y ves a Dustin Hoffman, Denzel Washington, Silvester Stallone (o lo que quede de él tras tantas capas de piel implantadas), Justin Timberlake, Antonio Banderas, Cameron Díaz, Dianne Cannon, Plácido Domingo, David Beckham (a menudo acompañado de su señora y/o sus hijos, prestando al partido la misma atención que prestaría yo a uno de críquet, pongamos por caso)… y sí, también Jack Nicholson, el único de entre todos ellos que parece tener sangre en las venas, el único entre tanto &lt;em&gt;famoseo&lt;/em&gt; al que parece importarle de verdad lo que pasa en la cancha. Los demás no van a ver sino a ser vistos, convierten el primer piso del Staples en una especie de escaparate, eso sí previo pago de una inmensa fortuna por cada localidad. Y se me dirá que no todos son famosos, pero como si lo fueran: aquellos que pueden permitirse semejante lujo lo hacen porque es allí donde hay que estar, justo donde está esta noche la jet set angelina, cual si se tratara del local de moda, del cóctel inaugural de cualquier exposición, de la entrega de los óscars, los emmys, los grammys… o (salvando las inmensas distancias) del palco del Bernabéu, como también sucedía por aquí no hace demasiados años (y supongo que seguirá sucediendo). Sí, evidentemente más arriba se sentarán (digo yo) los verdaderos aficionados, los cuales, tal vez contagiados por la frialdad que viene de abajo, tal vez estremecidos por el pastón que acaban de soltar, tal vez aplatanados por la bonanza del clima, se muestran igualmente incapaces de animar como es debido, de soltar un &lt;em&gt;de-fense, de-fense&lt;/em&gt; en condiciones siquiera. Con alegrarse ligeramente tras cada canasta ya tienen más que suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, al otro lado del mapa, el &lt;em&gt;Comosellame&lt;/em&gt; Garden recuerda a (salvemos otra vez las distancias) cualquier estruendosa cancha europea o, si se prefiere, a cualquiera de las que estamos acostumbrados a ver en baloncesto universitario. Aquí de la NCAA apenas nos llega el Torneo Final, y por eso apenas tenemos conciencia de que antes, en temporada regular, los ambientes son tremendos, con griteríos ensordecedores y pabellones enteros absolutamente volcados a favor de los de casa. No, ya sé que en temporada regular NBA las cosas no son así, más bien al contrario… pero cuando llegan los playoffs algunas aficiones se transfiguran, acuden vestidas y embadurnadas con los colores de su equipo (y si no, pues con la entrada les regalan la camiseta), gritan hasta reventar como jamás han gritado… Los Celtics tienen el honor de disfrutar de una de estas aficiones: no aguantan todo el partido de pie como los enloquecidos estudiantes de Duke o Illinois (por poner sólo dos ejemplos), que todavía hay clases, faltaría más… pero animan como si de aficionados de Panathinaikos, Unicaja o Penya (tres ejemplos escogidos por razones meramente cromáticas) se tratara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Animan como si tuvieran toda una historia detrás, por la sencilla razón de que tienen toda una historia detrás (y al menos en esto de la urgencia histórica tampoco me equivoqué, sólo faltaría). Tienen toda una historia de éxitos legendarios, allá por los sesenta, que sólo recordarán los más viejos del lugar. Tienen toda una historia de éxitos medianamente recientes, de eternas rivalidades bostoniano-angelinas en los ochenta que aún permanecerán en la memoria de muchos. Y tienen toda una historia de más de veinte años de frustraciones, una historia en la que han crecido las nuevas generaciones, derrota tras derrota, fracaso tras fracaso mientras escuchaban a sus padres o abuelos relatar innumerables batallitas acerca de unos tipos llamados Auerbach, Russell, Heinsohn, Nelson, Silas, Cowens, Havlicek, Archibald, Maxwell, Bird, Parish, McHale, todos esos nombres que vemos ahí colgados del techo del pabellón, recuerdos de un pasado que ya nunca más ha de volver… ¿o sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unas nuevas generaciones que tal vez recordaran vagamente a Len Bias, aquél con cuya elección en el draft debía comenzar la regeneración y con cuya muerte inmediata pareció comenzar la maldición; recordarán tal vez a Reggie Lewis, aquél que empezaba a ser jugador franquicia en los primeros noventa, aquél a quien un día le dijeron que no jugara más, que peligraba su salud, aquél que no hizo caso, que acabó haciendo caso a regañadientes, que tanto se resistió que insistió en volver, que tanto empeñó puso en lograrlo justo hasta aquel aciago día en que su corazón se le partió en pleno entrenamiento; quizá sí tengan fresca en su memoria la llegada de aquel &lt;em&gt;mesías&lt;/em&gt; llamado Pitino, el que tras tantos éxitos en Kentucky llegó a Boston imaginando aplicar sus conceptos universitarios al baloncesto profesional, enarbolando su eterno lema de que &lt;em&gt;el éxito es una elección&lt;/em&gt; (sólo que parece que su elección esta vez no fue la correcta); y sí que tendrán presente como si fuese ayer mismo aquel equipo de comienzos de siglo formado por Pierce, Walker y apenas nada más, que, con la bandera del triple como casi único recurso, por una vez no estuvo lejos de dar la campanada…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierce. Probablemente nadie conoce mejor que él toda esta historia de frustraciones por haberla vivido desde dentro, probablemente nadie habrá sufrido más que él la añoranza de tantos éxitos legendarios, precisamente por haber tenido que soportar su leyenda sobre los hombros durante todo este tiempo. No está mal para un chaval nacido y criado en Los Ángeles, uno de tantos que crecieron celebrando triunfos amarillos y deseando derrotas verdes. Pero la vida da muchas vueltas, que en su caso comenzaron justo el día en que Roy Williams y el campus de Lawrence lo ganaron para Kansas, y continuaron en un draft absurdo, un draft en el que hasta nueve equipos se olvidaron de él (o quizás no se olvidaron, quizás fuera simplemente que sus prioridades eran otras), de tal manera que los Celtics, en su puesto número diez, se quedaron literalmente estupefactos cuando descubrieron que aún podían escoger a un jugador con el que ni siquiera habían soñado, con el que ni tan siquiera contaban. Tal vez una de las pocas buenas noticias verdes en ese periodo negro…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Pierce se convirtió de inmediato en el jugador franquicia, sólo o en compañía de Walker. Y (ya quedó dicho) hasta en una ocasión se asomó a una final de conferencia, pero aquello no es que no tuviera continuidad, es que fue apenas una isla en un océano de frustraciones. Llegara quien llegara deshacía lo hecho por el anterior, haciendo cosas que a su vez serían sistemáticamente deshechas por el siguiente. Sólo Pierce permanecía entre tantas idas y venidas, entre tanto desastre, pidiendo a gritos el traspaso por un lado, sin acabar de decidirse a marcharse por el otro. Finalmente optó (y le optaron) por quedarse, por mantenerse, por intentar sobrevivir: para alguien que un día fue capaz de sobrevivir a once puñaladas traperas bien distribuidas por todo su cuerpo, al fin y al cabo este otro tipo de supervivencia tampoco debería resultar demasiado complicado…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que un día, allá por los comienzos del verano de 2007, ese firme creyente mormón llamado Danny Ainge vio por fin la luz: descubrió que en la NBA hay (simplificándolo mucho) tres clases sociales (es decir, tres clases de jugadores), alta, media y baja; y descubrió que entre la élite y el nivel medio la diferencia es mucho mayor que entre el medio y el bajo. Y se dijo, dejemos de rodear a Pierce de jugadores de clase media, prescindamos completamente de ellos y a cambio traigámonos a otras dos superestrellas, y los múltiples huecos que nos dejen rellenémoslos con morralla si ello es necesario…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho y hecho: bienvenidos Garnett y Allen, y a cambio despidamos a nuestro esperanzador Al Jefferson, despidamos a tantos otros, démosles galones a esos Rondo y Perkins de los que no acabamos de fiarnos, incorporemos a un gladiador como Posey, a un olvidado como House y luego, ya avanzada la temporada, pues dios proveerá… Y proveyó a un Cassell rescatado del ostracismo, a un P.J. Brown rescatado del olvido, y de repente resultó que contra todo pronóstico aquello no sólo parecía un equipo sino que además lo era, de repente Pierce no daba balones para que le devolvieran melones, de repente &lt;em&gt;The Truth&lt;/em&gt; tenía a su lado dos socios a su nivel, dos socios en los que poder confiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y quizás fuera entonces, o quizás ya hubiera sido antes cuando por la mente de ese Pierce acostumbrado a verlas de todos los colores cruzó una sola, una única idea: es ahora o nunca. Y con ella entre ceja y ceja saltó a la cancha durante dos meses, de mediados de abril a mediados de junio, anotando hasta la imposibilidad y defendiendo hasta la extenuación, jugando cada minuto de cada partido como si fuera el último, como si le fuera no ya el anillo sino la vida entera en el empeño. Nadie mejor que él conoce esa casa, nadie mejor que él sabe lo que allí se ha sufrido. Nadie merecía más que él ese MVP, nadie mereció tanto como él ese anillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anillo de Pierce, el anillo de toda una ciudad acostumbrada a ganar en casi todo pero que en baloncesto, precisamente en baloncesto, llevaba ya demasiado tiempo sin ganar nada. El anillo de tantos &lt;em&gt;arrogantes verdes&lt;/em&gt;, de tantos célticos repartidos por el mundo y que ya no recordaban la última vez que tuvieron algo por lo que enorgullecerse. El anillo de (pongamos sólo tres ejemplos) Santiago Segurola, un día ya lejano analista NBA y NCAA en el Plus, tantos años en El País, hoy (creo) en Marca. El anillo de Loquillo, aquel tipo de largas patillas y gabán de cuero que un día proclamara ser &lt;em&gt;feo, fuerte y formal&lt;/em&gt; junto a sus Trogloditas. El anillo de, por supuesto, ese incomparable Antonio Rodríguez cuya filiación céltica tanto le complicó la vida durante la final de conferencia, &lt;em&gt;gracias a&lt;/em&gt; todos aquellos que aún no saben distinguir entre imparcialidad y objetividad…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el anillo de tantos célticos anónimos que de repente afloraron cual setas en otoño, convirtiendo esta final en la más comentada, debatida, discutida y peleada en mucho tiempo. De un lado estaba &lt;em&gt;uno de los nuestros&lt;/em&gt;, del otro apareció toda una afición dormida con la que apenas nadie contaba; una afición en absoluto dispuesta a resignarse, una afición entregada a quejarse de los arbitrajes en cancha ajena en la misma medida en que los ajenos se les quejaban en la propia; una afición desesperada con tantos comentarios (en su opinión) parciales y/o subjetivos, una afición en guerra permanente con un Carnicero de quien yo no tengo queja y con un Loncar de quien sí puedo tenerla (o al menos puedo entender las quejas de los demás), permanentemente pasado de vueltas, pasado de gritos, pasado de subjetividades precisamente él, quizás aquél en quien menos cabría esperarlo… Una afición sufrida, entregada, peleada… y finalmente feliz, inmensamente feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fin de la historia. Quién sabe, quizás el año que viene repitamos final, no sería tan raro aunque estos Celtics ya tienen una edad, y aunque estos Lakers deberán hacer un serio examen de conciencia: ficharon a Gasol y creyeron haber fichado a Jabbar, y como de repente empezaron a ganar partidos, fueron líderes del Oeste y dominaron con solvencia los playoffs, pues se ve que supusieron que la final sería coser y cantar, sin pararse a pensar (ni ellos, ni casi nadie) que esa misma plantilla (menos Kwame, más Gasol) era aquella por la que Kobe había echado pestes en octubre, la misma de la que se había querido ir a toda costa, la misma con la que ningún pronosticador sensato contaba por aquel entonces. Pero de repente estaban en la final y se creían (y les creíamos) con serias posibilidades de ganarla, pero la perdieron y entonces resultó que el culpable (gracias a su llegada) de llevarles hasta la final resultaba ser también el culpable de perderla. Como si sólo él hubiera estado mal, como si no hubieran estado todos los Lakers (y Kobe el primero, por cierto) muy por debajo de su nivel habitual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que en cualquier caso no les vendrá mal en Los Ángeles un somero examen de conciencia, pero sin perder en ningún caso la perspectiva: esto que ahora les parece un fracaso, en realidad es un éxito absoluto; si a comienzos de temporada (o incluso a comienzos de febrero, con Gasol recién llegado) les hubieran dicho que ganarían el Oeste y jugarían la final, directamente habrían preguntado dónde tenían que firmar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que sí, tal vez repitamos final… o tal vez no, que al fin y al cabo será año impar y ya es sabido que desde 2003 esto lleva una cadencia exacta y precisa: si es año par gana un equipo del Este, si es año impar ganan los Spurs. Sea como fuere no teman, que dado que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra (y en mi caso dos son muy pocas), pues probablemente para entonces estaré de nuevo por aquí con otro de mis sesudos análisis, regalándoles otra &lt;em&gt;razonada&lt;/em&gt; quiniela de las mías… Ya saben, léanlo detenidamente y a continuación apuesten justo por lo contrario de lo que yo diga: seguro que no se arrepentirán.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-196743046308842352?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/196743046308842352/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=196743046308842352" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/196743046308842352?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/196743046308842352?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2008/06/crnica-en-verde.html" title="crónica en verde" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;Dk8MRX0_fip7ImA9WxdQEU0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-6847655625508995237</id><published>2008-06-10T06:12:00.000-07:00</published><updated>2008-06-10T06:34:44.346-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-06-10T06:34:44.346-07:00</app:edited><title>el viaje de Rudy</title><content type="html">Ésta vendría a ser la crónica de un adiós anunciado. De un viaje que se intuyó hace ya más de tres años, que el verano pasado se tornó ya inminente, que se aplazó tras una charla de café para de esta manera regalarnos algo del mejor baloncesto jamás visto en estos últimos tiempos, para de esa manera regalar a sus buenas gentes badalonesas un buen puñado de sueños hechos por fin realidad. Y algunos, estos días pasados, aún quisimos engañarnos, aún nos imaginamos un último e improbable aplazamiento del aplazamiento, los hubo que hasta crearon una web al grito de &lt;em&gt;rudyquédate&lt;/em&gt; (puntocom), muchos nos esforzamos en intentar no ver lo evidente, no quisimos aún darnos cuenta de que aquello ya no tenía vuelta de hoja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rudy se a va a la NBA dejándonos un montón de postales para el recuerdo, algunas de las escenas más bellas, de las canastas más irrepetibles que hayamos conocido por estos pagos durante toda nuestra existencia. Mates inverosímiles, alley oops imposibles, arabescos insospechados, zancadas desmesuradas, penetraciones en perfecto estado de levitación, triples desequilibrados tal vez cayendo, de medio lado, de través, al bies, hasta vuelto del revés. Rudy nos deja una sensación como la de aquellos carteles que a veces nos encontrábamos en las fotocopiadoras, &lt;em&gt;las cosas difíciles las hacemos al momento, las imposibles tardamos un poco más&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rudy se va a la NBA convertido (es opinión unánime) en el mejor dos de Europa. Y convertido también (es sólo mi opinión) en el mejor jugador de Europa (es decir, de entre los que juegan en Europa): no sólo en su puesto; en cualquier puesto. Hagan un repaso, piensen en cualquier jugador a cualquier nivel, evoquen a Papaloukas, Diamantidis, Siskauskas, Vujcic, Pekovic, si quieren también a Marc, Felipe, Planinic, Ilyasova, Lakovic, quien ustedes quieran, y no piensen en lo que fueron ni en lo que han sido sino en lo que actualmente son, y una vez hecho ese ejercicio díganme si alguno de ellos es, a día de hoy, mejor que Rudy Fernández a día de hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rudy se va a la NBA siendo (otra atrevida opinión personal, me temo) lo más &lt;em&gt;drazenesco&lt;/em&gt; desde drazen, lo más parecido a Petrovic que ha producido este continente desde que el mito de Sibenik nos dejó para siempre. Y no me refiero tanto al juego propiamente dicho (posiblemente tan poblado de semejanzas como de diferencias) como a su actitud en cancha o, aún mejor, a las actitudes que provoca sobre una cancha. A las reacciones que genera en los rivales, en los públicos contrarios. A Rudy se le ama o se le odia según se sea amigo o enemigo, hasta un mismo público puede amarle u odiarle en el breve lapso de tiempo de unos pocos meses, según sirva a su club o a su selección. Se le ama o se le odia pero se le admira, por propios o por extraños, siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rudy se va a la NBA y se va a la lluviosa Oregon, a Portland, a la ciudad que admiró a aquellos Porter-Drexler-Kersey-Williams-Duckworth, a la ciudad que aborreció a los &lt;em&gt;Jail&lt;/em&gt; Blazers, a la misma ciudad que ya albergó en su seno a tantos grandes mitos de nuestro deporte en nuestro continente, Fernando Martín, el propio Drazen Petrovic, Arvydas Sabonis, Sasha Djordjevic. A unos les fue mejor y a otros peor, pero para todos ellos ésta fue su verdadera puerta de América.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rudy se va a la NBA, a vivir en la misma ciudad en la que aún hoy vive su buen amigo Sergio Rodríguez. Y yo no he podido evitar recordar aquella entrevista conjunta que les hizo la revista Gigantes hará ya, qué sé yo, pongamos tres años, cuando empezaban a ser las &lt;em&gt;joyas de la corona&lt;/em&gt; de nuestro deporte, cuando ambos aún no eran campeones del mundo ni soñaban con serlo, cuando los cantos de sirena de la NBA eran aún poco menos que una quimera. Pero la quimera estaba ahí, y ya todo el mundo les hablaba de ella, y en esta entrevista les preguntaban cómo se imaginaban su llegada a aquella liga, cuál era su fantasía preferida, y creo que nunca olvidaré cuál fue, en medio del cachondeo mutuo que ambos se tenían, la genial respuesta de Sergio: &lt;em&gt;tirarle un caño a Rudy en el partido de rookies contra sophomores&lt;/em&gt; (y siendo Sergio más joven, se sobreentendía que él se veía a sí mismo con los rookies, y a Rudy con los sophomores...). Una fantasía que ya nunca podrá hacerse realidad, por muchas y variadas razones: porque Sergio llegó dos años antes que Rudy, por lo que jamás podrían haber coincidido; porque Sergio jamás pudo jugar ni con los rookies ni con los sophomores, ni casi con su propio equipo; y porque Sergio y Rudy, si el mercado no lo remedia, no serán rivales sino compañeros: el caño, en su caso, se lo tendrá que hacer en los entrenamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rudy se va a la NBA, a un equipo cuyo propietario, de nombre Paul Allen, ostenta el sexto puesto de la clasificación mundial de fortunas que establece la revista Forbes, y hasta hubo un tiempo que ocupó no el sexto sino el tercer lugar según esa misma publicación. Un tipo que allá por su adolescencia tuvo la sin par ocurrencia de juntarse con un amiguete para montar entre ambos una pequeña empresa, a la que bautizaron con el bello nombre de Microsoft. Hoy el susodicho amigo, &lt;em&gt;Guille Puertas&lt;/em&gt; (o sea Bill Gates, aclaro por si alguien aún no había caído), sigue al frente de tan socorrido negocio mientras que Allen, que al parecer ya no está en Microsoft ni puñetera falta que le hace, se dedica básicamente a hacer lo que le dé la gana: por ejemplo, tomar un avión (probablemente de su propiedad, aunque no me consta) un viernes en Portland, aterrizar un sábado en El Prat, de allí marcharse a Badalona a presenciar in situ un Joventut-Estudiantes, esponjarse de gusto al ver a su futuro chico marcarse un partidazo metiendo treinta puntos uno detrás de otro y finalmente volverse más ancho que pancho por donde había venido. Será por dinero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rudy se va a la NBA, y ya los del gremio de agoreros se han ocupado concienzudamente de explicarnos de pe a pa toda la sucesión de catástrofes que se le vendrá encima en cuanto aterrice en Oregon: que si no tendrá minutos, que si se tirará todo el año chupando banquillo, que si le espera la misma suerte (desgracia, más bien) que a Sergio, que si McMillan no confiará en él porque no le conoce, que si se convertirá en el eterno suplente de Brandon Roy, que si... Pues vale, pero a mí no todo me vale; no me vale por ejemplo esa eterna comparación Sergio-Rudy tan traída por los pelos: cuando Sergio se fue no era nadie (entiéndaseme el término &lt;em&gt;nadie&lt;/em&gt;: era nuestra debilidad, nuestro sueño, el base que nos tenía enamorados con toda clase de filigranas y arabescos, con sus ocurrencias inconcebibles; pero aún le faltaba mucho más de lo que tenía, aún estaba mucho menos hecho que a medio hacer, aún apenas sabía lo que era defender, aún no conocía la cara oculta de este juego); Rudy en cambio se va siendo (insisto en ello) el mejor de Europa en su posición, tal vez el mejor de Europa en cualquier posición: curtido en mil batallas, con (él sí) una defensa irreprochable, con unos cuantos títulos en su zurrón. Hagan ustedes pues, por equipo y por nacionalidad, todas las comparaciones que les apetezcan; pero no sin antes reconocer conmigo que en este caso son muchas menos las semejanzas que las diferencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rudy se va a la NBA, y sí que parece evidente que de entrada se encontrará con un obstáculo llamado Brandon Roy. Y competir con Roy no es competir con un cualquiera sino hacerlo con un crack, con una estrella emergente (si bien cada vez más emergida) de aquella Liga, con un tipo que en 2007 ya fue rookie del año y en 2008 mejoró sensiblemente sus prestaciones. Pero el hecho de jugar en el mismo puesto no tendría por qué hacerles necesariamente incompatibles, aún menos si tenemos en cuenta que el ex de la Universidad de Washington puede desempeñar el papel de base a las mil maravillas. Y sí, es bien sabido que a McMillan no le gusta ponerle en ese puesto pero no es menos cierto que a veces la necesidad obliga: si no tienes ningún &lt;em&gt;uno&lt;/em&gt; decente (es decir, ningún director de juego que responda a su nivel de exigencia, ningún base &lt;em&gt;a su imagen y semejanza&lt;/em&gt;), y en cambio tienes dos &lt;em&gt;doses&lt;/em&gt; extraordinarios de los cuales uno de ellos puede ejercer también de base mucho más que decentemente, lo sensato parece hacer de la necesidad virtud. Sí, podemos ponernos en lo peor pero yo más bien prefiero pensar que al final las cosas acabarán cayendo por su propio peso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, Rudy se va a la NBA y es usted muy dueño de avisarnos que se estrellará, del mismo modo que ya en su momento se nos informó de que Gasol o Calderón igualmente se estrellarían. Yo no, yo opino exactamente lo contrario, yo supongo que con el tiempo, con el paso de los años tal vez deberé comerme con patatas mis propias palabras, aquellas que voy a decir a continuación: yo me tiro al vacío y además sin red, yo apuesto firmemente que Rudy un día será all star en la NBA. Sí, no me ponga esa cara, no se me asuste; no me refiero al partido de rookies contra sophomores ni al concurso de triples ni al de mates ni al desafío de habilidades siquiera, me refiero al verdadero all star game, al auténtico partido de las estrellas. No, no será el próximo año ni el siguiente, quizás tampoco el otro ni el de después. Tal vez habrán de pasar seis años, ocho, diez incluso, pero yo estoy convencido de que sucederá; de que todas sus inmensas facultades, su calidad, su actitud, su intensidad, su carácter competitivo, su instinto depredador, todo ello le acabará abriendo las puertas de la gloria. Por extraño que a día de hoy aún nos pueda parecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay jugadores que entran en NBA con la única idea de sobrevivir. Otros llegan con la idea de vivir, de vivir más o menos bien, o muy bien incluso. Y luego están los que llegan para triunfar. Rudy sólo entiende esta categoría, Rudy Fernández llega a Portland del mismo modo que sale de Badalona y que salió en su día de Mallorca, con el triunfo entre ceja y ceja, con la determinación del campeón, con la obstinación del que sabe lo que quiere, del que sabe aún mejor qué es lo que necesita para conseguirlo. El mundo es suyo, la NBA es suya. Al tiempo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-6847655625508995237?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/6847655625508995237/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=6847655625508995237" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/6847655625508995237?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/6847655625508995237?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2008/06/el-viaje-de-rudy.html" title="el viaje de Rudy" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUcCQXs4eip7ImA9WxdRFUQ.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-9096655072675534638</id><published>2008-06-04T08:51:00.000-07:00</published><updated>2008-06-04T09:31:00.532-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-06-04T09:31:00.532-07:00</app:edited><title>aproximación quinielística a la Final NBA</title><content type="html">Faltan apenas unas horas para que empiece el &lt;em&gt;chou&lt;/em&gt;, para que nuestras mentes vuelen inexorablemente hacia aquellos felices ochenta para luego volver de nuevo a la realidad, para descubrir que Dennis Johnson (DEP), Ainge, Bird, McHale o Parish ahora se llaman Rondo, Allen, Pierce, Garnett o Perkins, para que donde un día pusimos Magic, Scott, Worthy, Green (o Rambis) y Jabbar ahora pongamos Fisher, Bryant, Radmanovic, Odom, Gasol, sí, Gasol. Faltan apenas unas horas para que nos preguntemos si cualquier tiempo pasado fue mejor, para que confirmemos que cualquier tiempo pasado sólo fue anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Probablemente hay muchas maneras de aproximarse a una final así, pero permítanme que yo intente una no demasiado original, a imagen y semejanza (o sea, a vulgar imitación) de aquella que puso de moda algún periódico deportivo, consistente en comparar jugador por jugador, posición por posición, haciendo una a modo de &lt;em&gt;quiniela&lt;/em&gt; para así ver cuántos puestos o aspectos son más favorables al uno o al otro... Es decir, algo que no sirve absolutamente para nada, que no tiene ningún valor de predicción ni podría tenerlo pero que al menos nos permitirá pasar el rato (o intentarlo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos allá, pues: comparemos jugadores, comparemos otros factores internos y externos, asignemos el 1 a Boston (por aquello de la ventaja de campo), la X al empate (lógicamente) y el 2 a Los Ángeles, y veamos qué sale:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Rondo – Fisher = 2&lt;/strong&gt;. Sí, Rondo tiene sus cualidades, qué duda cabe: buena defensa, agresividad, intensidad, velocidad... pero también tiene sus defectos, el peor una inmadurez (que se le curará con el tiempo) que a menudo le fuerza a tomar decisiones erróneas, pasar cuando hay que cortar, tirar cuando hay que pasar y demás. Todo lo contrario al &lt;em&gt;Reflexivo&lt;/em&gt; Fisher, todo experiencia (en ganar anillos, incluso) y todo sensatez dentro y hasta fuera de la pista. Nunca dará el pase definitivo pero siempre proporcionará un incomparable equilibrio al juego de su equipo, y cuando hagan falta triples allí estará él con su muñeca preparada. Se me dirá que ha bajado, que ya no está como al comienzo de los playoffs pero dará igual porque a la larga su poso en cancha desbordará al inexperto Rondo. Tal vez en sentido estricto sería un X-2, pero como no jugamos dobles, pues lo dejaremos en &lt;em&gt;dos&lt;/em&gt; fijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Allen – Bryant = 2&lt;/strong&gt;. Posiblemente el signo más fácil de toda la quiniela. El bueno de Ray anda intentando salir de la crisis, hacer que parezca cierto lo que tantas veces ha repetido, que sus dramáticos problemas familiares no se reflejan ni tienen por qué reflejarse en cancha, que lo uno no tiene nada que ver con lo otro. Anda intentándolo y parece que lo va consiguiendo, que hasta parece que vuelven a entrarle los tiros que siempre le entraron. Pero aún en su mejor versión Ray no es Kobe. Allen puede ser muy bueno, Bryant es sin ningún género de dudas el mejor. Y ante eso no hay discusión posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Pierce – Radmanovic = 1&lt;/strong&gt;. Phil Jackson tiene una de esas cualidades que definen no a los buenos entrenadores sino a aquellos que son absolutamente grandes: es capaz de sacar petróleo de las piedras, es capaz de sacar rendimiento de jugadores que jamás rindieron antes de llegar a él y que probablemente jamás rendirán sin él (y sí, estoy pensando también en Aíto al escribir esto). Y el ejemplo perfecto podría ser ése a quien el propio Jackson llama &lt;em&gt;Mi Marciano Favorito&lt;/em&gt;, Vlade Radmanovic: ya nada parece quedar de aquel ser abúlico, así en su club como en su selección, que deambulaba con cara de sueño sobre la pista y cuyo único objetivo en la vida parecía ser tirarse triples a cual peor, a cual más absurdo. Estos días Radmanovic es otro jugador, está rindiendo a las mil maravillas con Jackson... pero eso no le pone, ni de lejos, al nivel de un inmenso Paul Pierce sin cuyo concurso (sin su ataque, sin su inmensa defensa sobre LeBron en aquella semifinal) los Celtics no habrían llegado jamás hasta aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Garnett – Odom = 1&lt;/strong&gt;. Y mira que el bueno de Lamar está que se sale, que su talento innato sumado a su energía contagiosa le convierten en un jugador absolutamente imprescindible en estos Lakers. Ahora bien, Garnett es mucho Garnett. Garnett ha estado media vida llevándose una pasta gansa de los Wolves a cambio de nada, es decir, a cambio de jugar muy bien al baloncesto pero sin oler ni de lejos la final, no digamos ya el anillo. Él llegó a Boston para cambiar la historia (la suya, y la historia reciente de su franquicia) y es consciente de que está ante su gran oportunidad, de que dada su edad ya no habrá muchas más. Así que jugará cada segundo de cada minuto de cada partido como si fuera el último, con el anillo entre ceja y ceja y con la obsesión de dar con él en las narices a todos aquellos que tantas veces le acusaron de arrugarse precisamente en estas situaciones...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Perkins – Gasol = 2&lt;/strong&gt;. Y evidentemente no se trata de chauvinismo sino de pura realidad, y no sólo por Pau, aún más por Perkins. Kendrick pierde ante el de Sant Boi pero igual perdería ante casi cualquier pívot de la Liga, porque aún sigue siendo, con diferencia, la pieza más débil de todo el engranaje céltico. Y va mejorando, eso no lo niega nadie, va haciendo más y mejores cosas y algún día será un &lt;em&gt;cénter&lt;/em&gt; si no bueno sí al menos decente en aquella Liga. Pero aún tiene demasiadas lagunas a día de hoy, aún su aptitud y su actitud se sitúan a años luz de todas las cualidades que Gasol atesora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Banquillos = X&lt;/strong&gt;. No me parece que ninguno de los dos equipos esté para tirar cohetes en este aspecto (aunque tampoco estarán tan mal, si con ellos han podido llegar hasta aquí). A mí particularmente me gusta más el de Lakers, basado en Vujacic (que oficia casi de sexto hombre), Farmar (base errático casi siempre, pero que ha subido claramente sus prestaciones contra los Spurs), Walton (irregular, pero a muy buen nivel) y Turiaf (tan propenso a los arrebatos como a las cagadas, tan capaz de lo mejor como de lo peor, de ponerte el tapón del siglo y luego estropearlo con algún tiro exterior fuera de tiempo y de lugar). Lo dicho, me gusta más que el de los Celtics pero éste tiene algo de lo que los angelinos carecen: experiencia. Por arrobas. La que les da el trío Cassell-Posey-Brown (House, Powe y el Big Baby Davis ya estarían en un tercer plano, con presencia infinitamente menor); Cassell ya está &lt;em&gt;para sopitas y buen vino&lt;/em&gt; (que diría mi madre) pero aún conserva la muñeca, aún te la puede liar en un momento de desesperación. P.J. Brown tres cuartos de lo mismo, &lt;em&gt;a la vejez viruelas&lt;/em&gt;, aún se pega con cualquiera y aún tiene muy buena mano a cuatro metros del aro. Y cómo no, el &lt;em&gt;poseído&lt;/em&gt; Posey, sexto hombre que a veces, en los momentos decisivos, llega a ser quinto y hasta cuarto, especialista defensivo pero con un tiro exterior que acaba haciéndole imprescindible también en ataque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Entrenadores = 2&lt;/strong&gt;. Me cae bien Doc Rivers. Me cae bien desde sus años de base bueno e intenso en Atlanta, desde aquel partido ya en los Knicks, ya en sus últimos años de carrera, en el que le vi dejarse los dientes (literalmente) sobre el parquet. Y me gusta como entrenador, me gustó ya en Orlando y me ha seguido gustando en Boston, cuando no tenía equipo y ahora que ya sí lo tiene. Es un gran técnico y va a ser aún mejor... pero no es Phil Jackson. Yo me pongo de pie (en sentido figurado, que no me sería fácil teclear en posición erecta) al escribir sobre Jackson, sobre sus nueve anillos, sus diez finales, su maestría psicológica, su habilidad para manejar personalidades de toda clase y condición así se trate de egos desmesurados, macarras indomables, apocados innatos o chulos de barrio, sobre su forma de dirigir un grupo humano, su actitud ante cualquier problema, incluso su manera de entender la vida. Sí, Doc Rivers es un buen entrenador, pero Phil Jackson... Phil Jackson son palabras mayores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Defensa = 1&lt;/strong&gt;. Lo mejor que se puede decir de la defensa de los Lakers es que ésta ha ido mejorando según avanzaban los playoffs (a la fuerza ahorcan): contra Denver fue muy floja, pero como la de los Nuggets era infame ni siquiera se notó; contra Utah empezó floja pero poco a poco se fueron poniendo las pilas según fueron notando que contra éstos ya no les servía; y ante los Spurs han acabado defendiendo realmente bien, baste decir que hasta Gasol en el quinto partido acabó apretando a un Duncan que hasta pocos minutos antes se las había hecho pasar &lt;em&gt;canutas&lt;/em&gt; (y demás palabras acabadas en &lt;em&gt;utas&lt;/em&gt;). Han ido de menos a más y ahora hasta podría decirse que defienden casi bien, pero no es algo que esté en su naturaleza. En la de los Celtics sí. Los Celtics son defensores de suyo, de natural, la defensa es el elemento esencial de su juego y así lo han demostrado durante los playoffs, a lo largo de los cuales han interpretado unas cuantas sinfonías defensivas... en casa. Porque (y debería serles motivo de preocupación) no tiene nada que ver cómo aprietan en el &lt;em&gt;Comosellame Garden&lt;/em&gt; a cómo flojean cuando el parquet les resulta mucho menos familiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ataque = 2&lt;/strong&gt;. Llámese triángulo ofensivo, llámese &lt;em&gt;Kobesistema&lt;/em&gt;, llámese como se llame los Lakers atacan que da gloria verlos, con un baloncesto alegre, festivo, dinámico, de energía superlativa, de intensa fluidez y perfecta distribución, de buenos pasadores (casi todos) y aún mejores anotadores. Y con una cualidad añadida, que es que siempre parecen tener una marcha más que los demás: van en tercera, cuarta o quinta y más o menos les vale, pero si un día el rival les saca veinte puntos de repente meten la sexta y entonces son un vendaval. No, no es el showtime (manido concepto) pero es quizá lo más parecido que en Los Ángeles han visto al showtime desde que murió el showtime. Y se me dirá que los Lakers de Shaq eran mejores y probablemente sea cierto, pero éstos son más gráciles. Los Lakers del 2000 tal vez jugaban mejor pero éstos juegan más bonito, más plástico (y no necesariamente peor). Todo lo contrario a unos Celtics en los que casi nada parece fluido sino espeso, artificioso, ortopédico, y que bien pueden decir que hasta ahora han vivido casi al cien por cien de sus portentosas individualidades mucho más que del juego colectivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Presión ambiental = 1&lt;/strong&gt;. El hecho de que los Celtics tendrán cuatro posibles partidos en casa mientras que los Lakers tendrán tres sería ya razón más que suficiente para ponerles el &lt;em&gt;uno&lt;/em&gt; en la quiniela. Pero es que además no hay comparación posible entre esos presuntos espectadores del Staples (que, en lo que a las primeras filas respecta, no parecen ir a ver sino a ser vistos) y el público &lt;em&gt;sediento de sangre&lt;/em&gt; (permítaseme la metáfora) del &lt;em&gt;Loquesea Garden&lt;/em&gt;, en la más rancia tradición del Boston Garden de toda la vida de dios. Evidentemente el Staples también apretará, y mucho, y meterá presión y todo lo que se quiera, pero cualquier parecido con lo que se vivirá en el Garden será pura coincidencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Experiencia = 2&lt;/strong&gt;. Sí, los Lakers, aunque parezca mentira, tienen más experiencia. Parece mentira porque el Big Three de Boston suma más años de vida y más presencias en playoffs que el de Los Ángeles, ahora bien ¿cuántas finales han jugado, no digo ya ganado sino simplemente jugado, Garnett, Allen o Pierce? Cero patatero y pelotero. De hecho sus únicas experiencias al más alto nivel les llegan desde el banquillo, sobre todo de aquel &lt;em&gt;Cassellito&lt;/em&gt; allá por sus años mozos en Houston. Enfrente sólo Kobe ya suma tres anillos y cuatro finales, y Derek Fisher no debe andarle muy a la zaga. Y es que por mucha vida que lleves jugando playoffs esto ya es otra cosa, esto es una final, con unos niveles de exigencia que nada tienen que ver con todo lo demás: por muy veteranos que sean, Kevin, Paul o Ray corren cierto riesgo de pagar la novatada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Frescura física = 2&lt;/strong&gt;. Matemática pura: los Lakers llegan a la final habiendo jugado quince partidos (de playoffs, me refiero), con un balance de doce victorias y tres derrotas. Los Celtics en cambio llevan en sus piernas nada menos que veinte, es decir cinco más, concretamente cinco derrotas más ya que su número de victorias (lógicamente) es el mismo, doce. Y hablo de número de partidos, no me meteré en cuántos finales apretados ni en cuánto desgaste psicológico habrán tenido que padecer unos y otros, porque eso no haría más que agrandar las diferencias. Llevan los Celtics mes y medio jugando un partido cada dos días, y cuando digo partido digo &lt;em&gt;partido&lt;/em&gt;, no me refiero a esos apacibles &lt;em&gt;bolos&lt;/em&gt; a los que tan acostumbrados estamos en temporada regular sino a partidos de playoffs con todas las de la ley. Y se me dirá que ahora no, que al menos acabaron con Detroit en seis y no en siete, que al menos de una final a otra habrán tenido seis días de descanso (uno menos que Lakers, en cualquier caso), que eso iguala las cosas... Las iguala algo, sí: puede que durante el primer partido las fuerzas estén más o menos parejas, pero según vaya avanzando la serie las piernas verdes acabarán pesando mucho más que las piernas amarillas. Al tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Necesidades históricas = 1&lt;/strong&gt;. Si no me fallan las cuentas los Celtics llevan veintidós años sin ganar el anillo, y hasta llevaban veintiuno sin disputar una sola final. Durante ese periodo, durante esas interminables veintidós primaveras verdes los Lakers, salvo error u omisión, habrán disputado algo así como ocho finales, habiendo ganado cinco de ellas. Es decir que la urgencia histórica está claro de qué lado está, que los Celtics casi vendrían a ser (salvando las distancias) como aquel Madrid futbolero de las seis Copas de Europa que sólo necesitó 32 años para ganar la séptima. Y habrá quien piense que tanta urgencia puede resultar incluso contraproducente, pero yo no lo veo así: llegados a este punto la presión es igual para todos, la urgencia sólo te aporta un pequeño plus de motivación. Motivación colectiva y hasta motivaciones individuales: Kobe tiene cuatro anillos, Gasol y Odom saben que ésta no será su última oportunidad (sobre todo en el caso de Pau); sin embargo a Garnett, Pierce y Allen se les está acabando el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Estrellas = 2&lt;/strong&gt;. A ver cómo lo explico: estrellas evidentemente tienen ambos y, puestos a comparar, las de los Celtics parecen tener más galones que las de los Lakers. Tomados en conjunto, el trío Garnett-Allen-Pierce parece pesar más que el trío Bryant-Odom-Gasol, ya que el primero sería un Big Three y el segundo más bien un Big One, con un megacrack como Kobe escoltado por dos buenísimos jugadores (pero cuyo cartel de estrellas, con o sin &lt;em&gt;mega&lt;/em&gt;, ya sería más discutible) como Lamar y Pau. Hasta aquí la teoría, porque en la práctica las cosas no son así: el trío de los Lakers podrá pesar menos que el trío céltico, pero la individualidad Kobe pesa infinitamente más (en términos baloncestísticos) que cualquier individualidad céltica. Su omnipresencia en el juego, sus canastas imposibles para cualquier mortal, su &lt;em&gt;jordanesca&lt;/em&gt; capacidad de decidir cuando nadie más decide, de manejar los partidos a su antojo... Garnett, Pierce, tantos otros, son extraordinarios jugadores terrenales, nada más y nada menos que eso. Kobe no; Kobe es de otra galaxia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hasta aquí la tontería. Ahora, llegados a este punto, hagamos recuento: tenemos un total de catorce (como no podía ser de otra manera, tratándose de una presunta quiniela) signos definitivos, con cinco &lt;em&gt;unos&lt;/em&gt;, una &lt;em&gt;equis&lt;/em&gt; y ocho &lt;em&gt;doses&lt;/em&gt;. ¿Conclusión? Pues ninguna, por definición (porque no puede extraerse conclusión alguna de semejante método), y porque nada de lo expuesto está basado en datos objetivos sino más bien en apreciaciones personales mías. Apreciaciones personales que, por cierto, parecen decantarse por los Lakers...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que no difiere mucho, más bien nada, de lo que pienso en realidad. Porque si me dejo de zarandajas quinielísticas y simplemente me paro a pensarlo, la verdad es que me cuesta imaginarme otra cosa que no sea ver a los Lakers levantando el trofeo y poniéndose sus anillitos de campeón. Quizá sea por todo lo escrito antes, o quizá sea sencillamente porque me cuesta mucho imaginarme perdiendo a cualquier equipo del que formen parte dos señores llamados Kobe y Phil, aún a pesar de que en alguna lejana ocasión les haya visto perder...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Mala noticia para los Celtics? Que va, todo lo contrario, los aficionados célticos deberían estar ahora mismo como unas castañuelas: dada mi contumaz ignorancia y mi probada inutilidad apostadora, el que yo dé ganador a los Lakers debería llenarles de ilusión, de alegría, de esperanza...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-9096655072675534638?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/9096655072675534638/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=9096655072675534638" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/9096655072675534638?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/9096655072675534638?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2008/06/aproximacin-quinielstica-la-final-nba.html" title="aproximación quinielística a la Final NBA" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEYDSXc-fyp7ImA9WxdREEU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-4121646359692475346</id><published>2008-05-29T10:05:00.000-07:00</published><updated>2008-05-29T10:29:38.957-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-05-29T10:29:38.957-07:00</app:edited><title>cosas que hacer (II)</title><content type="html">Como ustedes recordarán, hace más/menos tres semanas apareció en este mismo lugar un articulillo denominado &lt;em&gt;Cosas que hacer&lt;/em&gt; (en Denver, y en más sitios), y ha sido tal el cúmulo de solicitudes, peticiones, ruegos, súplicas incluso, recibidas desde ese día, colapsando esta web y otras adyacentes, que no me ha quedado más remedio que llevar a cabo esta segunda entrega, en la confianza de que ustedes le dispensarán tan buena acogida como... (vale, sí, ya lo dejo...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chorradas al margen, sí me permitirán ustedes que antes de empezar les informe de algunas cosillas que probablemente ya sepan pero que en el anterior artículo se quedaron colgando, por lo que tal vez resulte conveniente &lt;em&gt;descolgarlas&lt;/em&gt;. Hoy, por ejemplo, sabemos ya a ciencia cierta que Rick Carlisle es el elegido por Cuban para llevar a sus Mavs por la senda del anillo; sólo el tiempo nos dirá si finalmente encuentran tan preciado trofeo, pero esperemos que no se aburran demasiado por el camino. Hoy sabemos (o, al menos, sospechamos) que en Toronto ya no se cuestionan a Mitchell, que sus principales esfuerzos a día de hoy van por otro lado, ver dónde pueden colocar a Ford, a quién pueden engañar con Bargnani, qué pueden sacar en limpio de ambas operaciones. Y hoy también sabemos que en Nueva York...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Nueva York&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Knicks requieren otro capítulo aparte. Hace dos semanas hablábamos de dos candidatos para el puesto de entrenador, dos instituciones en la Gran Manzana (cada una en lo suyo) como Jeff Van Gundy y Mark Jackson. Y hablábamos también de las papeletas que tenía Mike D’Antoni para salir de Phoenix, de cómo su nombre se postulaba para unos cuantos equipos, Toronto entre ellos, luego supimos que también Chicago, Nueva York...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;D’Antoni se convirtió en &lt;em&gt;el novio de América&lt;/em&gt;, sonó para media NBA pero finalmente, como es de sobra conocido, aterrizó en el Madison para devolver de un plumazo la ilusión a la muy alicaída afición neoyorquina. De su mano los Knicks, no les quepa duda, jugarán un magnífico baloncesto, recuperarán el sentido común, retomarán las esencias de este juego, llevarán la alegría a las gradas, disfrutarán y harán disfrutar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale, sí, pero... ¿cómo, de qué manera, con qué jugadores? No es que D’Antoni se encuentre el listón bajo, es que se lo encuentra hondo. No deberá empezar de cero sino de más abajo, pongamos de menos diez. D’Antoni lo va a tener muy difícil... pero al mismo tiempo lo va a tener fácil porque nadie le va a exigir milagros, porque cualquier cosa que consiga, por mínima que sea, se considerará un éxito después de haber pasado por donde han pasado. A D’Antoni, qué duda cabe, le cae un marrón, pero no un gran marrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque el gran marrón, el verdadero pedazo de marrón de esta historia se lo va a comer entero (aunque muy bien pagado, también) el señor Walsh, no el que jugó en Florida y ha jugado en Manresa sino el que fuera durante tantos años mandamás de los Pacers y ahora aspira a serlo en los Knicks. En sus manos rebosa una plantilla plagada de egos consentidos y sobrevalorados de principio a fin, de Marbury a Curry pasando por Randolph. Qué hacer con todos ellos, cómo quitárselos de encima, a quién engañar para que los acoja en su seno y encima dé algo a cambio, he ahí el principal problema que deberá afrontar durante este verano el amigo Walsh.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y luego, a partir de otros egos más manejables como Nate Robinson o Jamal Crawford, a partir de trabajadores intachables como David Lee o Renaldo Balkman, a partir de lo que pueda ofrecer el draft, a partir de la orfebrería que pueda hacerse en los traspasos, a partir de lo que se pueda pescar en el mercado de agentes libres mediante el socorrido argumento de que no hay mejor escaparate que la Gran Manzana, a partir de todo ello intentar formar de nuevo un equipo, si no competitivo, sí al menos competente. Tarea tiene por delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En New Jersey&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En New Jersey por poco tiempo, que apenas quedan un par de años para que sea en Brooklin, para ser aún más vecinos y estar aún más cerca de los Knicks. Así que los Nets ya piensan a medio/largo plazo, ya tienen la mente puesta en la mudanza, ya tienen un objetivo entre ceja y ceja para cuando ello suceda: LeBron, que precisamente allá por 2010 finalizará su vinculación con los Cavs, que presumiblemente no pondrá reparos por tener que cambiar su estado natal por la capital del mundo (y aún menos ante el contrato que le pondrán por delante, con cualquier cifra inimaginable para comunes mortales como usted o como yo); y que por si todo esto fuera poco, resulta ser íntimo amigo del rapero Jay-Z (y familia), lo que tal vez facilitará aún más si cabe la operación. En cualquier caso el cuLeBrón no ha hecho sino comenzar, y será más que interesante seguir los pasos del hijo de Gloria James durante estos dos próximos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Entretanto? Entretanto son moderadamente felices: no jugaron playoffs, pero dieron la temporada por bien empleada tras deshacerse de un declinante Jason Kidd y obtener a cambio a un emergente Devin Harris. Siguen trabajando en ello (en la renovación, se entiende) y parecen haber llegado a la conclusión de que entre Richard Jefferson y Vince Carter sólo puede quedar uno: probablemente preferirían deshacerse del segundo pero seguramente les resultará mucho más fácil deshacerse del primero, sacando además algo muy bueno a cambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Chicago&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los Bulls les ha tocado el gordo. Pero no el gordo en sentido figurado sino el gordo &lt;em&gt;gordo&lt;/em&gt;, es decir, la primera elección del próximo draft. Y bien contentos pueden sentirse por ello, ya que tenían menos papeletas que casi nadie para que les correspondiera dicho premio, pero sabido es que el azar no tiene reglas (que sepamos), así que el gordo que se va para Illinois, como premio insospechado a su temporada incomprensible...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El premio ya lo tienen, ahora sólo nos falta saber qué harán con él, que una cosa es ganarlo y otra aún más difícil es saber administrarlo. Lo que a priori parece un chollo puede acabar resultando un regalo envenenado, tanto más en un draft como éste (o como el anterior) en el que aparentemente sólo parecen contar dos jugadores: si eliges bien nadie te lo reconocerá (era la elección lógica, dirán todos), pero si la cagas te lo estarán recordando toda la vida. Justo al contrario que los Heat. En Miami estarán desolados porque se tendrán que conformar con el segundo premio, pero deberían pensar que ése sí que es el verdadero chollo: si sale mal nadie te lo reprochará, si sale bien siempre serás el listo, el que vio aquello que otros no supieron ver...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Beasley o Rose? ¿el individuo o el equipo? ¿el alero explosivo y salvaje, o el base creador y creativo? ¿la &lt;em&gt;Bestia&lt;/em&gt; o el &lt;em&gt;Gominolas&lt;/em&gt;? Yo sé lo que yo elegiría si yo tuviera un equipo (que no es el caso), pero me temo que no seré yo sino John Paxson quien deberá tomar la suprema decisión... aunque si hacemos caso a los rumores su decisión parece estar ya más que tomada: Rose reúne todas las condiciones para convertirse (a medio plazo) en uno de los mejores bases de la Liga, Rose es el jugador ideal para armar un equipo alrededor de él, Rose es perfecto para tapar el hueco de un Hinrich que se les ha venido abajo (y a quien probablemente traspasarán)... y Rose tiene, además, una última cualidad fundamental: es de Chicago. Blanco y en botella...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sea como fuere, las cosas no pintan bien a orillas del Lago Michigan. Casi todo lo que se podía hacer mal se hizo mal durante estos últimos meses, todo ello en aras de tirar por la borda lo que parecía un proyecto apasionante. Se pasaron media temporada pasada fichando a Gasol y los primeros meses de ésta fichando a Bryant, y éstos nunca llegaron pero el mal ya estaba hecho, afición engolosinada con los fichajes (sobre todo el segundo), jugadores desmotivados, derrotas en el United Center coreadas al grito de &lt;em&gt;Kobe Kobe Kobe&lt;/em&gt;... A día de hoy aún no tienen entrenador, ni siquiera sabemos si tienen algo parecido a un proyecto... Tienen, eso sí es innegable, un premio gordo. Esperemos que sepan qué hacer con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Milwaukee&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la ciudad de la cerveza se acabó (casi antes de empezar) la era Kriskowiak (o como demonios se escriba). Al parecer los Bucks han decidido sumarse a la ola de dureza que nos invade, que llevan años siendo (o aparentando ser) el equipo más blando de la Liga, y habrán pensado que hasta aquí, que ya está bien, que vale que no se clasifiquen para playoffs pero al menos que les tomen en serio...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que llega Scott Skiles, un &lt;em&gt;duro&lt;/em&gt; de los de toda la vida, un broncas en sus años mozos en el instituto y la universidad, un tipo en cuyo currículum como jugador consta el haberse pegado hasta con Shaquille O’Neal, siendo ambos compañeros en el vestuario de Orlando; un tipo del que se cuenta (no existe prueba documental alguna al respecto, que yo sepa) que hasta llegó a las manos más de una vez con más de uno de sus Bulls... (Sí, también puede presumir de conservar aún el récord de asistencias en un solo partido de toda la NBA, y de haber hecho luego algún que otro viaje a los playoffs en ese breve periplo como técnico en Chicago, no todo va a ser negativo...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues no se avecinan buenos tiempos para un equipo más tierno que el día de la madre, para una plantilla tan sobrada de calidad como (en términos generales, que siempre hay excepciones) escasa de carácter. Digo yo que harán unos cuantos traspasos este verano, porque si no será cosa de observar con detenimiento cómo sobreviven al vendaval Skiles tipos como Redd, Bogut, Yi JianLian, tal vez incluso Mo Williams o Charlie Bell, Villanueva (sobre todo Villanueva)... Que no nos pase nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Memphis&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cosas que hacer en Memphis? ¿Me creerían si les digo que no sé por dónde empezar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intentémoslo, en cualquier caso. De momento sabemos que han confirmado a Iavaroni, tal vez en la (discutible) creencia de que con el equipo que le dieron no podría haber hecho nada mejor. Sabemos que tienen una plantilla descapitalizada, con rémoras como Kwame Brown, Milicic o Cardinal, con muy poco aprovechable aparte de Gay, Miller (a quien también querrían traspasar) o su buen grupo de prometedores bases. Sabemos que siguen sin tener suerte con el draft, que elegirán en el puesto cinco nada menos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese puesto número cinco ya les habrá quitado de un plumazo la vana ilusión de hacerse con los servicios de Derrick Rose... afortunadamente. Porque elegir a Derrick Rose, como se supone que pretendían, tal vez habría tenido sentido por lo buen jugador que es y que va a ser, y hasta por el hecho de que habiendo jugado en la Universidad de Memphis quizá su fichaje habría podido provocar algún &lt;em&gt;minitrasvase&lt;/em&gt; de incautos aficionados de los Tigers a los Grizzlies... Pero no habría tenido ningún sentido si nos paramos a pensar que precisamente ese puesto, el de base, es el único que los Grizzlies parecen tener cubierto con plenas garantías de futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esa quinta elección tampoco tiene por qué estar tan mal, siempre y cuando sean capaces de sentarse, analizar seriamente qué necesitan, qué les hace más falta, qué posición tienen peor cubierta y a partir de ahí estudiar detenidamente quién puede proporcionárselo (mucho pido...). Yo no tengo tiempo ni paciencia ni me pagan por ello, pero así de lejos diría que sus mayores carencias están en el interior, que tienen un buen agujero en el centro, que con la pareja Kwame-Milicic no van a ningún sitio (al manicomio, si acaso). Tal vez no les llegue para escoger al buen pívot de Stanford Brooke López, pero sí debería llegarles para escoger, por ejemplo, al &lt;em&gt;beach boy&lt;/em&gt; de UCLA Kevin Love, que es más &lt;em&gt;cuatro&lt;/em&gt; que &lt;em&gt;cinco&lt;/em&gt; pero que les puede hacer un magnífico apaño. Ellos sabrán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro que ese agujero en el centro se puede rellenar de muchas formas, y un buen &lt;em&gt;relleno&lt;/em&gt;, qué duda cabe, sería Marc Gasol. Pero sabido es que nuestro Marc aún anda pensándoselo, y dadas las mareantes ofertas que tiene y tendrá de media Europa, dado que aún puede ser un poco pronto para dar el salto y dado el escalofriante panorama deportivo que presentan los Grizzlies, no parece descabellado pensar que en Memphis aún tendrán que esperarle un par de años más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y además? Pues tendrán que ver si se quedan con Navarro (al que sospecho que harán una oferta a la baja que éste sólo aceptará si no le queda más remedio, si no encuentra nada mejor), tendrán que ver si traspasan finalmente a Miller y por supuesto tendrán que bucear en el proceloso mar de los agentes libres, a ver a quién engañan. Dinero para gastar tendrán más que de sobra (para eso traspasaron a Pau, se supone), ahora sólo nos falta ver si encuentran a alguien en quien gastárselo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Phoenix&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Phoenix la primera &lt;em&gt;cosa que hacer&lt;/em&gt; es obvia: buscar un entrenador, dada la ya mencionada marcha de D’Antoni a la Gran Manzana. En ello están, y en estos últimos días ya se les ha relacionado (o ya se han relacionado ellos mismos, vía entrevista) con unos cuantos, casi todos con un perfil más o menos común: jóvenes, con su etapa de jugador relativamente reciente, con escasa (o nula, incluso) experiencia en los banquillos. Y así hemos escuchado ya los nombres de Mark Jackson (cómo no), de Brian Show (a día de hoy asistente de Phil Jackson en los Lakers) o de Terry Porter (que si de mi dependiera, que no es el caso, sería el elegido, porque es el único de los tres que cuenta ya con experiencia como entrenador-jefe, y porque a mi modo de ver lo hizo francamente bien durante su corta estancia en Milwaukee). No obstante, al cierre de edición (precioso eufemismo) no consta que el amigo Steve Kerr haya tomado ya tan suprema decisión...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que no será la única que Kerr deberá afrontar este verano. Visto lo visto, no parece que el remedio (Shaq) fuese mejor que la (presunta) enfermedad (Marion). Los resultados a corto plazo (playoffs) no fueron buenos, pero a medio plazo (temporada próxima) pueden ser aún peores si no se les da solución. O’Neal envejecido, Nash en trance de envejecimiento, Stoudemire semiestancado y semimosqueado, el banquillo empobrecido...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el mercado no les dará muchas oportunidades, si acaso algún dolor de cabeza, alguna presunta oferta como para echarse a temblar. Porque aquí el que no corre vuela, y a los nuevos Knicks &lt;em&gt;d’antonianos&lt;/em&gt; les faltó el tiempo para, imbuidos de la filosofía de su nuevo técnico, proponer a los Suns un inmediato traspaso: vosotros nos dais a Diaw y Barbosa, eternas promesas que nunca terminan de arrancar, y que total a ver vosotros para qué los queréis, y nosotros a cambio os damos a Stephon Marbury, esa joya, un chico joven, de mentalidad colectiva, poco egocéntrico, nada problemático, total qué os vamos a contar si ya lo tuvisteis... Cuentan que en el Valle del Sol todavía no se han recuperado del ataque de risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Portland&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos días los Blazers deben ser la viva imagen de la felicidad. No pueden presumir de presente, pero nadie puede presumir más que ellos de futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese futuro, por dentro, es espectacular. Imaginen la imparable progresión de LaMarcus Aldridge, pero ahora al lado de un Greg Oden de quien cabe esperar su recuperación absoluta (ingenuamente tal vez, pero al menos yo sí la espero), y que muy bien podría convertirse (por extraño que parezca) en el próximo rookie del año, en su segunda temporada &lt;em&gt;de derecho&lt;/em&gt; pero primera &lt;em&gt;de hecho&lt;/em&gt; en la Liga. Si todo va bien, si no surgen imponderables, a ver qué juego interior será capaz de parar a estos dos durante las próximas temporadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso por dentro, pero es que su juego exterior tampoco tendrá nada que envidiar a nadie. Sobre todo si finalmente les llega un Rudy que a día de hoy aún aparenta estar deshojando la margarita... pero que yo creo que en realidad la tiene ya bastante deshojada, aún más ante la triste sensación de fin de proyecto que parece vivirse estos días en la Penya. En cualquier caso Rudy llegará más tarde o más temprano (más bien temprano, en mi opinión) y a los agoreros se les llenará la boca con que si le espera el mismo futuro que a Sergio, con que si McMillan no le va a dar bola... Permítaseme discrepar: cuando Sergio se fue no era “””””nadie””””””, entre muchas comillas lo de &lt;em&gt;nadie&lt;/em&gt;; era internacional, era una delicia, era un talento superlativo pero tenía (y tiene) aún muchos defectos por pulir; en cambio Rudy se va (si es que se va) siendo el mejor jugador de Europa en su posición, tal vez (es sólo mi opinión) el mejor jugador de Europa en cualquier posición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro, pero llegará a Portland y en esa posición se encontrará a Brandon Roy... o no. Roy puede jugar perfectamente de base, y es bien sabido a McMillan de base no le gusta pero no es menos sabido que a veces la necesidad obliga, y que si tienes déficit en una posición y superávit en otra, pues al final mal que te pese tendrás que tragar. Imaginen: Aldridge y Oden por dentro, Roy y Rudy por fuera, qué pedazo de sueño para cualquier afición, qué lejos quedan ya los tiempos de los &lt;em&gt;Jail&lt;/em&gt; Blazers.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro que siempre queda la posibilidad de que McMillan no trague, de que Roy y Rudy (si llega) compitan por un puesto o de que más o menos compartan el dos y el tres, y en ese supuesto sí que aún les quedará una &lt;em&gt;cosa que hacer&lt;/em&gt;: buscar un verdadero base. Sergio no le vale ni le va a valer (y cuanto antes se resuelva esa situación, vía traspaso a ser posible, será mejor para todos; sobre todo para Sergio) y Blake y Jack (cada uno en su estilo) son impensables como bases titulares de un buen equipo NBA, por más que unas cuantas veces hayan ejercido ese papel. Y es que resulta que McMillan fue base, un base no escaso de talento pero sobrado de trabajo, solvente en ataque pero extraordinario en defensa, y que ahora parece buscar no un base cualquiera sino uno a su imagen y semejanza. Y cuentan que alguna vez le han sorprendido soñando con un tal Calderón, pero es que ése ahora mismo es sueño para muchos pero es realidad sólo para uno, que se llama Colangelo y vive en Toronto. Y no es por nada, pero tiene toda la pinta de que así va a seguir siendo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-4121646359692475346?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/4121646359692475346/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=4121646359692475346" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/4121646359692475346?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/4121646359692475346?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2008/05/cosas-que-hacer-ii.html" title="cosas que hacer (II)" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUMNQX4yfSp7ImA9WxdTGUo.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-6552323987681124640</id><published>2008-05-16T15:11:00.000-07:00</published><updated>2008-05-16T15:38:10.095-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-05-16T15:38:10.095-07:00</app:edited><title>adeu, Chichi</title><content type="html">El pasado viernes 9 de mayo, al acabar la última jornada de temporada regular de la ACB, al finalizar el (fallido) carrusel propuesto por Televisión Española, su narrador, Arseni Cañada, (creo recordar que) se despidió de la audiencia como tantas otras veces, con su habitual entusiasmo, &lt;em&gt;pero recuerden, ya saben que esto no para, el lunes en La2 emitiremos un especial con la Gala de presentación de los playoffs, y ya saben que éstos empiezan el jueves 15 de mayo, hasta entonces, muy buenas noches&lt;/em&gt;, algo así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hasta aquí todo normal, como normal probablemente fue también la despedida de un Fernando Romay que tal vez ni siquiera dijo nada, si acaso un hasta luego, un hasta pronto, un hasta la próxima, apenas un adiós, qué sé yo. No me acuerdo, y aunque me acordara tampoco tendría la menor importancia, no traería yo aquí y ahora toda esta historia si no fuera porque aquella noche, en aquel momento, sí que hubo algo puntual que me llamó poderosamente la atención: la despedida de Creus. Creus no dijo adiós ni hasta luego ni hasta pronto ni hasta el jueves, no; Creus dijo &lt;em&gt;hasta siempre&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reconozco que si esto hubiese sido cualquier otra noche no me habría llamado la atención, en absoluto. Hasta siempre puede ser una fórmula como cualquier otra, hasta podría ser que ésa fuera simplemente su fórmula habitual de despedida, que la haya utilizado otras muchas noches sin que yo ni siquiera me diera cuenta de que la utilizaba. Decir hasta siempre no tendría por qué ser muy distinto que decir hasta ahora... Y sin embargo, la vida, y aún más la televisión, nos han enseñado que un &lt;em&gt;hasta siempre&lt;/em&gt; tiene otro sentido: es la despedida del presentador que acaba su temporada y no sabe si su programa volverá a emitirse, o del que sabe positivamente que ya no volverá a emitirse, que ya no nunca tendrá la oportunidad de otra despedida; es la despedida de quien no sabe si te volverá a ver, de quien sospecha que ya nunca te volverá a ver. Es la más triste, la más definitiva de las despedidas. Es, al menos, mucho más elegante y mucho menos desesperanzada que decir hasta nunca. Aunque a veces, demasiadas veces, ambas acaben significando lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Insisto, quizás esté yo exagerando. Quizás él se despida siempre así, quizás lo soltara aquella noche, como tantas otras, sin siquiera reparar en su significado. Quizás él en aquellos momentos aún no supiera que aquél había sido su último partido en TVE. Quizás yo ni siquiera me habría fijado de no haber sido aquella la última noche de temporada regular, una noche que siempre transmite de algún modo una sensación de fin de ciclo, por más que luego los playoffs comiencen apenas seis días después. Así lo sentí yo al menos, como un atisbo de despedida, como la sensación de que nos quedaríamos sin su voz en los playoffs. ¿Acaso se tendría que ir ya con Pepu a preparar los Juegos, acaso su trabajo con la selección le mantendría ya ocupado al cien por cien, le imposibilitaría compatibilizar esa labor con la de comentarista televisivo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy ya sabemos que no, que no iban por ahí los tiros (en el supuesto de que ya entonces hubiera tiros). Creus no se vuelve a su selección sino que se va al Barça, a su Barça, a llevar su magisterio a esos despachos, a intentar enderezar el rumbo de esa nave un tanto a la deriva. A poner un poco (o un mucho) de cordura, y de su inmensa sabiduría baloncestística, al servicio de &lt;em&gt;la gent (del básquet) blaugrana&lt;/em&gt;. A posteriori sabremos si lo hizo mejor o peor, a priori bien puede decirse que esa casa jamás estuvo en mejores manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora tendría yo que glosar su labor de analista durante todos estos años, pero creo que esta vez no lo haré. No lo haré porque no me atrevo, porque ya me da vergüenza, porque han sido tantos los elogios que ya le he dedicado, en tantos y tantos presuntos artículos (que andarán por ahí abajo, o por algún ignoto lugar del ciberespacio), que reiterarlos ahora resultaría absurdo, pretencioso, hasta ridículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No insistiré en ello, pues; pero no me aguantaré las ganas de citar lo que alguien no hace mucho escribió en el foro de esta misma página, diciendo que &lt;em&gt;a este hombre habría que clonarlo&lt;/em&gt;, de tal manera que pudiésemos tener un Creus en todos los canales, en cada partido, para cada ocasión; que nadie (tantas veces lo hemos dicho) nos explica las jugadas como él, nadie nos desmenuza el juego como él, nadie nos hace entender este deporte como él. &lt;em&gt;Habría que clonarlo&lt;/em&gt;... francamente no se me podría ocurrir una definición mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no todos pensaban igual, claro, que ya dijo el torero que &lt;em&gt;hay gente pa tó&lt;/em&gt;. Buceando en los foros más masificados y desbarrados de la red hemos encontrado también gente en contra, gente que por tacharle le ha tachado hasta de madridista incluso. ¿Madridista, Creus? Como se enteren en Can Barça, lo mismo le despiden aún antes de haberle contratado... Es lo que tiene ver el baloncesto sólo según el cristal con que lo miran, que algunos son incapaces de quitarse jamás el vidrio de los ojos y a partir de ahí todos los que no son amigos son enemigos, todos los que no son de los nuestros son del contrario y por ello sólo merecen nuestro odio y su condenación eterna, sin la más remota posibilidad de que acaso exista un término medio...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos toman la parte por el todo (o al revés, no sé): vale que Romay es del Madrid, no creo que nadie a estas alturas esperara que fuese otra cosa. Y eso que se corta bastante, y que a menudo (en valoraciones sobre decisiones arbitrales, sobre todo) se le nota que se está mordiendo la lengua (lo que pasa es que a veces hay silencios más explícitos que cualquier palabra). Pero sí, es del Madrid, y con eso al parecer es más que suficiente para que algunos decidan que entonces los demás también lo son; para colocar la etiqueta de madridistas a todo el equipo de comentaristas de Televisión Española.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inciso: quizás ayudaría, para evitar estas etiquetas, que Televisión Española no diese constantemente partidos del Madrid, que no diese siempre prioridad a los encuentros del equipo blanco sobre cualesquiera otros a la hora de elegir lo que se televisa cada jornada (sin ir más lejos, mismamente en estos playoffs; y en tantos otros). Pero esto no creo que sea problema del equipo de comentaristas sino de más altas esferas, de esos despachos en los que se toman las decisiones tal vez pensando en criterios de audiencias (como si alguna vez les hubieran importado realmente las audiencias de nuestro deporte), tal vez pensando en los gustos (¿?) de la mayoría, tal vez pensando en complacer a sabediós quién, tal vez pensando que piensan, tal vez... Fin del inciso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llamar madridista a Arseni Cañada, probablemente nacido y desde luego criado en Cataluña, árbitro en sus años mozos, periodista de ley, parece en principio bastante absurdo. Pero llamar madridista a Joan Creus roza casi lo surrealista. Barcelonista, manresista (si tal término existe), tal vez (aunque si así lo es, jamás permitió que se le notase ni un ápice). Pero ¿madridista? Tal vez me equivoque (qué sabe nadie, al fin y al cabo) pero sospecho que sus únicos colores son los del baloncesto, al que aman con pasión y que transmiten, cada uno a su manera, con esa misma pasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Creus se nos va, y en Televisión Española de repente se han echado las manos a la cabeza, no tanto por el pedazo de comentarista que pierden (que quiero pensar que también) como por el hecho de que con su marcha se les desequilibra el equipo. Es decir, no parece que les preocupe tanto el hecho de que Romay se quede en sus chascarrillos, de que apenas aporte el diez por ciento (tirando muy por lo alto) de lo que Creus aportaba, como el giro a la blancura que ello puede propiciar y los palos que por ello les pueden caer. Y así las cosas, podrían haber buscado una solución pero parece ser que han preferido poner un parche: el &lt;em&gt;parche&lt;/em&gt;, al parecer, se llama Juan Carlos Navarro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entendámonos: nadie tiene más debilidad que yo por el jugador de baloncesto llamado Juan Carlos Navarro. La misma, puede; más, es difícil. Pero repito, por el jugador de baloncesto. Porque el analista Juan Carlos Navarro ya es otra cuestión. Ya tuvimos ocasión de escuchar sus comentarios para Canal + durante el All Star Weekend, y hemos tenido ocasión de escucharlos de nuevo durante la Final Four euroliguera, esta vez para TVE. Y me duele decir que nos ha dejado fríos (o, al menos, a mí me ha dejado frío). Ya sabíamos que es un tipo simpático, majete, desinhibido (pero ante el micrófono mucho menos que sobre la cancha; probablemente, también, mucho menos que en la vida real). Pero ahora sabemos también que mide mucho sus palabras, que le cuesta lanzarse a opinar, que el narrador de turno (o el propio Creus, durante la Final Four) tiene que ejercer un poco de sacacorchos, empujarle para se lance a decir lo que piensa (que a menudo suele ser lo que se espera que piense…) No, en nada se parece el Navarro comentarista al Navarro jugador, desgraciadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, evidentemente no se trata de saber o no saber, faltaría más. No es eso. El mejor analista (lo repetiré una vez más) no es necesariamente el que más sabe (aunque el saber es imprescindible) sino el que mejor transmite lo que sabe. Y &lt;em&gt;La Bomba&lt;/em&gt;, como jugador, está en la plenitud de su madurez baloncestística, pero como comentarista aún le falta un hervor. Quizá sea sólo cuestión de edad, tal vez sea simplemente un exceso de prudencia, o puede que sea sencillamente cuestión de tiempo, hasta que coja confianza ante el micrófono…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ese tiempo que no va a tener. Y a eso, sólo a eso me refería cuando decía que era un &lt;em&gt;parche&lt;/em&gt;. En Televisión Española (suponiendo que se confirme la noticia, que aún no es oficial) han preferido no pensar a medio o largo plazo, tapar ahora el hueco con Navarro que al fin y al cabo da el perfil porque cumple dos requisitos fundamentales: es mediático y es del Barça, requisito imprescindible para servir de contrapunto a Romay. Problema resuelto, y luego, cuando lleguen los Juegos, pues ya veremos, y más adelante, cuando empiece la próxima temporada… ¿pero acaso alguien sabe, a estas alturas, si habrá baloncesto en TVE la próxima temporada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que aún no sabemos cómo será ese futuro a medio o largo plazo. Sí a corto plazo (si finalmente se confirma, insisto): comienza &lt;em&gt;la etapa&lt;/em&gt; Navarro, que no será &lt;em&gt;la era&lt;/em&gt; Navarro por razones obvias de duración. Y la era Creus, me temo, ya es historia, tan historia como tantas otras, la era Gavaldá, la era Pesquera, la era Martín (Miguel Ángel), la era Montero, la era Imbroda por citar sólo algunas, las más significativas, las más dilatadas en el tiempo. Unos fueron buenos y otros peores (y algunos, sencillamente terribles) pero todos, de algún modo, dejaron huella. Aunque huellas las hay de muchas clases, y ésta de Creus pertenecerá para siempre a la categoría de las imborrables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Adeu, Chichi&lt;/em&gt;. Permíteme que, quizás por última vez, utilice tu apodo, ése por el que se te conoció sin mayores problemas durante tu cuarto de siglo de impecable trayectoria profesional, ése que ahora durante tu etapa de técnico y/o analista parece haberse suprimido de un plumazo, supongo que en aras de lo políticamente correcto. Y permíteme que te diga adiós, &lt;em&gt;adeu&lt;/em&gt;, en lugar de utilizar ese socorrido &lt;em&gt;hasta pronto&lt;/em&gt; (que me temo que sería mentira), ni tampoco ese &lt;em&gt;hasta siempre&lt;/em&gt; tuyo que queriendo ser eterno acaba pareciendo definitivo. Hasta la próxima, sea ésta cuando sea, sea ésta donde quiera que sea. Que te vaya bonito en tu Barça, que te vaya bonito allá donde el destino te lleve. Y que sepas que, aunque aún apenas te has ido, por aquí ya estamos echándote de menos…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-6552323987681124640?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/6552323987681124640/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=6552323987681124640" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/6552323987681124640?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/6552323987681124640?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2008/05/adeu-chichi.html" title="adeu, Chichi" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DkAGQHgzeSp7ImA9WxdTEUw.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-6028140868398529368</id><published>2008-05-06T15:40:00.000-07:00</published><updated>2008-05-06T15:58:41.681-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-05-06T15:58:41.681-07:00</app:edited><title>Cosas que hacer...</title><content type="html">Hace algunos años alcanzó cierta notoriedad en nuestras pantallas una película norteamericana que respondía al breve a la par que conciso título de &lt;em&gt;Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto&lt;/em&gt;. Quién sabe, quizás su notoriedad se debiera precisamente a eso. a que no era el típico título más o menos simple, más o menos chorra al que estábamos tan acostumbrados. No, no iba de zombis, ni siquiera de espíritus que vuelven del más allá para arreglar alguna cosa al más puro estilo Ghost, no, en absoluto. La cosa era que el protagonista se sabía sentenciado a muerte por la mafia local, y pasaba los que preveía iban a ser sus últimos días solucionando sus asuntos pendientes antes de que &lt;em&gt;le produjeran&lt;/em&gt; el fatal desenlace. Tampoco es que fuera gran cosa la susodicha película, pero se dejaba ver...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque quizás nunca habría vuelto a acordarme de la peliculita dichosa de no habérseme cruzado por medio la NBA. Reconozco que dicho título se me vino de nuevo a la cabeza hará poco más de una semana, presenciado el cuarto (y a la postre último) partido de aquella serie Lakers-Nuggets, viendo la imagen patética y deplorable que estos últimos se empeñaban en ofrecer por cuarta noche consecutiva. No, quizás Denver no estaba muerto (estaba de parranda) pero lo parecía, francamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que el título me venía al pelo. Cosas que hacer en Denver (o sea, en los Nuggets) había muchas, demasiadas. Y por extensión en otros muchos equipos de aquella Liga, los que acaban su temporada en estos días o los que ya la acabaron tiempo ha. Hablemos de ellos, pues (de algunos, no de todos, que no doy tanto de sí):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Denver&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por alguna misteriosa razón, los Nuggets no parecen tener ninguna de las virtudes que siempre adornaron a los equipos de Karl; y sí, en cambio, todos y cada uno de sus defectos. Nada hay en ellos de la efervescencia, entusiasmo y energética actividad en ambos lados de la cancha que otrora conocimos en otros equipos &lt;em&gt;karlianos&lt;/em&gt;. Sí su rapidez, pero que en este caso no deviene en velocidad sino que degenera en precipitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero eso sí, en defectos nada tienen que envidiar a aquellos Sonics o Bucks de tiempo atrás. Estos Nuggets son también una jaula de grillos, con el entrenador disparando constantemente hacia sus jugadores y éstos poniendo verde una y otra vez a su entrenador, y todo ello no de puertas adentro, faltaría más (¿qué quedó de aquello de que los trapos sucios se lavan en casa?), sino públicamente, con luz y taquígrafos, a voz en grito, cada uno elevando el tono un poco más que el anterior para hacerse oír más alto que los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que los Nuggets resultan ser algo así como una verbena, como un &lt;em&gt;Ejército de Pancho Villa&lt;/em&gt; en el que el primero que llega se la juega, el que la coge se la tira tenga posición o no, tenga sentido o no. De entre los buenos el único sensato parece ser (y sólo a veces) Iverson (cómo ha cambiado el cuento); y resulta paradójico que a menudo la única cordura que se les observa tenga que provenir de actores tan secundarios como Kleiza o Nájera...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Nuggets necesitan equilibrio, más que ninguna otra cosa. Los Nuggets hace año y pico se hicieron con los servicios de Iverson y todo el mundo dijo mira qué bien y les rió mucho la gracia sin reparar en el pequeño detalle de que por el camino se dejaron a un tipo llamado Andre Miller que resulta ser uno de los mejores (y menos valorados) bases de aquella Liga (y si alguien lo duda, que le pregunte a los Sixers); y desde entonces estos Nuggets plagados de (presuntas) estrellas van por la pista como pollos sin cabeza, poniendo meros parches como Atkins o Anthony Carter, echando de menos a Miller, soñando con (por ejemplo) Calderón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que lo que necesitan está claro. Otra cosa ya será lo que consigan. De momento los rumores apuntan al posible fichaje de Ron Artest y la verdad es que eso estaría muy bien, nos íbamos a divertir, sería algo así como meter un detonador en una caja de bombas. Si en Pórtland ya tuvieron sus &lt;em&gt;Jail&lt;/em&gt; Blazers, aquí será cosa de empezar a buscar un remedo de &lt;em&gt;Nuggets&lt;/em&gt; para ir cambiándoles el apodo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Dallas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy&lt;/em&gt;, debió pensar Cuban, y antes de que dejara de correr el agua de las duchas del New Orleans Arena tras aquel quinto partido ya había cortado la cabeza de Avery Johnson (metafóricamente hablando, que dada su condición de &lt;em&gt;hombre sin cuello&lt;/em&gt; no resulta fácil encontrar espacio para la guillotina). El que un día fue &lt;em&gt;Míster Bonobús&lt;/em&gt; y más tarde fue &lt;em&gt;El Pequeño General&lt;/em&gt; es ya historia en la ciudad de &lt;em&gt;Jotaerre&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que (debió pensar Cuban) ya está bien de fiestas y jolgorios, y ahora se trataría de ganar, caiga quien caiga, cueste lo que cueste, se aburra a quien se aburra. Y no es que don Avery fuese la alegría de la huerta precisamente, pero es que las alternativas que se plantean son Jeff Van Gundy y (sobre todo) Rick Carlisle. Vamos, algo así como la vieja dinámica entre Menottismo y Bilardismo (o entre Valdanismo y Clementismo, si se prefiere en versión local): entre dar espectáculo y ganar Cuban va de cabeza hacia la segunda opción, como si jugar bien y bonito llevase aparejada necesariamente la derrota, como si la espesura garantizase forzosamente el éxito. Veremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y al fin y al cabo, si sólo fuese un problema de entrenador... Los Mavs llevan unos cuantos años dando palos de ciego, y el último, cambiar al emergente Devin Harris por el semi-acabado (o en trance de acabamiento) Jason Kidd, no ha sido precisamente el menor de ellos. Si encima en el momento más decisivo de la temporada Josh Howard decide abrir la boca para contar a los cuatro vientos los canutos que se fuma en sus ratos libres, pues apaga y vamonos... Y pensar que luego no faltará quien (una vez más) señale con el dedo a Nowitzki, y quien se atreva a tachármelo de perdedor (unos cuantos vídeos de su selección les mandaba yo...). Él puede luchar, y de hecho lucha, contra los rivales; pero lo verdaderamente difícil es luchar contra los elementos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Toronto&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Colangelo es menos impulsivo que Cuban (la diferencia entre el mero profesional y el puro empresario, quizás), así que en vez de optar por comerse crudo a su técnico parece haber optado por la simple maceración, tal vez por cocinarlo a fuego lento... aunque probablemente el desenlace acabará siendo el mismo: más tarde o más temprano se lo tendrá que comer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mitchell parece haber agotado su crédito (si es que alguna vez lo tuvo), y de la lista de presuntos candidatos para presuntamente sustituirle emerge, por encima de cualquier otro, Mike D’Antoni, también colgando de la cuerda floja en Phoenix y que al fin y al cabo ya fue hombre de Colangelo en dicho lugar. Y no negaré a sus críticos que D’Antoni tendrá sus defectos (el peor, desde mi punto de vista, jugar siempre con rotaciones tan cortas que sus titulares llegan siempre reventados al momento cumbre de cada temporada), pero a mí, que tuve debilidad por él como jugador y quizás también como entrenador, particularmente me encantaría ver a un técnico tan italiano como él en un equipo tan europeo como estos Raptors.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a Calderón (dando por supuesto que se quedará, que los Raptors colocarán a Ford donde buenamente puedan y moverán cielo y tierra para que se quede) le vendría de cine, y hasta a Garbajosa... No, no está nada claro que Jorge siga en Toronto, y aún menos tras los enésimos dimes y diretes y tiras y aflojas con nuestra querida Federación, pero ambos, D’Antoni y Garbajosa, ya coincidieron en Treviso, y es público y notorio que desde entonces se profesan (cada uno en lo suyo) admiración mutua...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso los problemas de los Raptors no sólo son de entrenador: Bargnani amenaza con ser un bluff, Bosh es muy bueno pero no es extraordinario, ambos unidos a Nesterovic componen el juego interior más blando de la historia de la humanidad... Tienen ya un gran base, buenísimos tiradores, jugadores de clase, pero necesitarían carácter, presencia, intimidación, determinación. Tienen por delante un largo y cálido verano para intentar conseguirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Nueva York&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isiah &lt;em&gt;Destroyer&lt;/em&gt; Thomas es la versión baloncestística del caballo de Atila: por donde pasa no vuelve a crecer la hierba. Así estuvo a punto de ser en los primeros tiempos de Toronto, así fue en la CBA, así siguió siendo en los Pacers post Larry Bird... Hoy los Knicks son un solar, una &lt;em&gt;zona cero&lt;/em&gt; (perdón por la desagradable analogía) sobre la que resulta imposible reconstruir, empezar de nuevo, saber hacia dónde tirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, reconfirmado por enésima vez el Principio de Peter, Isiah &lt;em&gt;Destroyer&lt;/em&gt; Thomas ya no es entrenador de los Knicks. Le han dado un puesto desde el que tendrá la enorme responsabilidad de pasar sesudos informes acerca de la evolución de la pintura de las paredes del Madison Square Garden (metáfora de David Carnicero, a quien espero no le importará habérmela apropiado), y la absoluta prohibición de relacionarse con los jugadores (¿podrá saludarlos, siquiera sea con un mínimo arqueo de cejas, si se los cruza por los pasillos?). Todo esto, supongo, ante la absoluta imposibilidad y el inmenso coste que supondría ponerle directamente de patitas en la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Equipo descapitalizado, que paga más que nadie y tiene menos que nadie, descompensado como pocos, poblado de egos como ninguno... Y sin entrenador, que a ver quién asume comerse tamaño marrón a cambio de unos pocos millones de dólares. Al cierre de edición (o sea, en el momento de teclear esto) se perfilaban dos candidatos, dos viejos conocidos: uno lo fue como entrenador, Jeff Van Gundy (que suena para muchos sitios, por más que él ande repitiendo a los cuatro vientos que no piensa entrenar el año que viene), y el otro lo fue como jugador, Mark Jackson; éste último (que se perfila como favorito) carece por completo de experiencia en los banquillos, pero tiene ciertamente una gran ventaja: jamás encontrará un listón más bajo, jamás lo podrá hacer peor que su antecesor en el cargo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Miami&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquello de que el capitán siempre es el último que abandona el barco nunca fue con Pat Riley. En estos últimos tiempos Riley se subió y bajó del barco según bajaba y subía la marea, y siempre que lo dejó fue para nunca más volver hasta que vinieron bien dadas y entonces volvió, y al menos esta vez aguantó hasta el final pero ahora de nuevo se vuelve a ir, y dice que ésta ya es la &lt;em&gt;refinitiva&lt;/em&gt;… Y al final pasará como en mi trabajo, que después de cambiar veinte veces un informe, cuando parece que ya está le llamamos &lt;em&gt;informedefinitivo.doc&lt;/em&gt;, pero luego vienen más cambios, y luego más y más, que hasta llegas a tener un &lt;em&gt;informedefinitivo15.doc&lt;/em&gt;, que la palabra &lt;em&gt;definitivo&lt;/em&gt; acabará siendo la más devaluada de la historia administrativa, tan sólo por detrás de la palabra &lt;em&gt;urgente&lt;/em&gt;… (sí, ya lo sé, me he ido del tema)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues eso, que Riley se va después de haber capitaneado el viaje a los infiernos más espectacular del baloncesto moderno, del infinito al cero en apenas dos años… Riley se va del banquillo pero seguirá de jefe en la sombra, y allí se encontrará ahora mismo soñando con el draft, con que la fortuna, en agradecimiento a los méritos contraídos, se les aparezca con un número alto, el 1 a ser posible para así poder escoger libremente entre Beasley o Rose…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué escoger? Beasley te garantiza estadísticas portentosas, espectáculo a raudales, unas cuantas presencias en el All Star en su zurrón; Rose en cambio te garantiza dirección, equilibrio, calidad inmensa desde el base, equipo de garantías para toda la vida… No sé qué pensará Riley pero sus chicos, Wade y Marion, lo tienen muy claro: quieren a Rose, y no se lo reprocho porque yo en su lugar querría exactamente lo mismo (y aún más en el caso de Marion, por aquello de la competencia). Parece que Riley está en la misma sintonía, que es consciente de que necesitan un base como el comer, que si no consigue a Rose ya anda pensando en Calderón (aunque de momento a quien le han ofrecido es a T.J. Ford…)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Charlotte&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Michael Jordan, fiel a sus principios, tiró una vez más por la calle de enmedio, que si su instinto le funcionaba de maravilla cuando era jugador, a ver por qué no le va a funcionar de directivo (¿quizás algún día acabará entendiendo que esto no funciona igual?): Sam Vincent ya es historia, y la nueva historia se llama Larry Brown, técnico a quien al parecer Jordan profesa una gran admiración (quizás por su pasado común en North Carolina... o quizás porque a lo largo de su carrera nunca le tuvo de entrenador).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que aquí tenemos de nuevo al amigo Larry Brown en el candelabro, digo en el candelero. La vida para los Felton, Gerald Wallace, Okafor, Jason Richardson, Morrison (especialmente para estos dos últimos, no sé muy bien por qué) será mucho más difícil a partir de ahora. Lo que no significa necesariamente que vaya a ser mejor. Me temo que este Brown metido en achaques y ya de vuelta de todo (de hecho siempre parece estar de vuelta de algún sitio) ya no garantiza resultados, ni a corto ni a medio plazo (y conociéndole, es evidente que no habrá un largo plazo). Me temo que este remedio puede ser peor que la (presunta) enfermedad. Ojalá me equivoque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Seattle&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió&lt;/em&gt;, cantaba Sabina, y más o menos eso mismo me pasa a mí con Seattle. Nunca he estado ni probablemente estaré jamás en Seattle, pero es una de esas ciudades que aún sin conocerlas se convierten en referencia, por el cine, por la música, por tantas series de televisión, por sus gentes yendo en ferry a trabajar, su lluvia, su tren monorraíl, su Frasier Crane... y sus Sonics, desde Xavier McDaniel a Kevin Durant pasando por Chambers, Schrempf, Kemp, Cage, McMillan, por el incomparable e inimitable Payton, por tantos y tantos otros...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo eso ya es historia, me temo, por más que ahora su anterior propietario el &lt;em&gt;señor Starbucks&lt;/em&gt; (que no se llama así, pero así nos entendemos) parezca haber descubierto que hubo fraude, que no es verdad que los nuevos propietarios se vayan ahora porque en Seattle no les quieran, que desde el mismo momento en que compraron los Sonics ya su única finalidad era llevárselos a Oklahoma, que hay correos de aquellos días que así lo demuestran... Y todo eso está muy bien, pero me temo que a estas alturas será ya demasiado tarde para cambiar nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que en Seattle ya poco les queda por hacer: llorar y lamentarse, y si acaso buscar algún resquicio por el que intentar remediar lo irremediable. Sí habrá más cosas que hacer en los Oklahoma City Sonics, o en los Oklahoma &lt;em&gt;a secas&lt;/em&gt; Sonics, o en los &lt;em&gt;Comodemonios Sellamen&lt;/em&gt; Sonics. Parece ser que ya tienen una franquicia, ahora ya sólo les falta tener un equipo. Kevin Durant está muy bien para empezar, pero a su alrededor parece haber más bien poco. Si al menos el sorteo del draft les fuese propicio...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Próximamente, más (o eso espero...)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-6028140868398529368?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/6028140868398529368/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=6028140868398529368" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/6028140868398529368?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/6028140868398529368?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2008/05/cosas-que-hacer.html" title="Cosas que hacer..." /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0EMR30zfSp7ImA9WxZbGE0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-4453116972615340911</id><published>2008-04-21T12:49:00.000-07:00</published><updated>2008-04-21T13:28:06.385-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-04-21T13:28:06.385-07:00</app:edited><title>página Webb</title><content type="html">Si a Bertol Brecht le hubiese gustado el baloncesto (hipótesis absurda) tal vez habría podido escribir que hay jugadores que nos conmueven durante algún partido y son buenos, otros que nos conmueven durante varias temporadas y son mejores, y luego están aquellos que nos conmueven durante toda su carrera, y que son los verdaderamente extraordinarios. En aquellos raros días de finales de marzo, metidos en idas y venidas de minivacaciones, metidos en el pleno apogeo de la NCAA y calentando ya motores para los playoffs NBA, casi se nos pasó una pequeña reseña, venida también de USA, que nos comunicaba la retirada definitiva de las canchas de uno de ellos, uno de los jugadores más conmovedores (y por ello, más extraordinarios) que hayamos tenido ocasión de disfrutar en estos últimos quince años: don Mayce Christopher Webber, natural de Detroit (Michigan), ex jugador de los Wolverines de la Universidad de Michigan (mal que les pese), de los Golden State Warriors, de los Bullets/Wizards de Washington, de los Kings de Sacramento, de los Sixers de Philadelphia, de los Pistons de Detroit y finalmente, por unos días tan solo, otra vez de aquellos Golden State Warriors.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no hablaré de números, que nadie se asuste, no compararé estadísticas en unos u otros lugares, no evaluaré cuantitativamente su impacto en la Liga, no. A mí eso no me sale. A mí sólo me sale hablar de sensaciones y esas nacieron hace ya más de década y media, cuando allá por el invierno y la primavera del año de gracia de 1992 comenzaron a llegarnos noticias acerca de cierto chaval que, no habiendo cumplido aún los 19, estaba ya causando un impacto brutal en su primera temporada universitaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no estaba solo. Eran él y cuatro más, eran los Fab Five, la maravillosa generación llegada al campus de Ann Arbor, cinco maravillas que arribaron todas al mismo tiempo para dar lugar al hecho insólito de un quinteto titular integrado exclusivamente por jugadores de primer año. Era un baloncesto que encandilaba, que alcanzó el Torneo, que llegó a la Final Four, que se plantó en la final y allí ya no pudo resistir el arrollador empuje de Blue Devils llamados Christian Laettner, Grant Hill, Bobby Hurley. Eran subcampeones pero no importaba, al año siguiente volverían otra vez...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vaya que si volvieron. Volvieron al torneo, volvieron a la Final Four y allí les descubrimos en todo su esplendor, Jimmy King, Ray Jackson, Jalen Rose, Juwan Howard y por supuesto Chris Webber, vestidos de amarillo y/o azul, con sus inconfundibles zapatillas y medias negras, con su incomparable aire de rebeldía hacia todo lo establecido. Su juego era un soplo de aire fresco, daba gloria verles volar sobre la cancha, contemplar aquel baloncesto trepidante que casi nos ensanchaba los pulmones. De nuevo la final, de nuevo un grande entre los grandes, esta vez no Blue Devils sino Tar Heels... de nuevo derrota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero qué derrota. Hay derrotas que simplemente dejan huella, pero hay otras que se llevan toda la vida a cuestas como una auténtica cruz. Para sus compañeros fue la más dura de las derrotas pero para él fue LA DERROTA, con mayúsculas. La de aquella última posesión que tal vez aún podría cambiar el resultado, la de aquellos pasos que cometió y no le pitaron, la del tiempo muerto que pidió como un poseso nada más llegar a campo contrario, agarrándose como a un clavo ardiendo a la jugada salvadora que tal vez el Coach Fisher pudiera diseñarles... sin reparar en el pequeño detalle de que sus tiempos muertos estaban agotados ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y de repente, al mismo Webber que se había salido en aquella Final Four, al mismo que llevaba dos años jugando como los ángeles le empezaron a caer palos de todos los colores. Que si sería un perdedor, que si no sabría jugar bajo presión, que si... También recibió apoyos, y cuentan que hasta un aficionado al baloncesto llamado Bill Clinton le llamó desde su casa (blanca) para testimoniarle su admiración y afecto, para animarle a que siguiera adelante, para recordarle que aún le quedaban dos años, que su universidad aún le necesitaba, que aún podrían quedarle dos oportunidades de ganar el título de la NCAA...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era demasiado tarde. Su decisión estaba tomada desde que acabó aquella final, tal vez desde mucho tiempo antes. La NBA le abría sus puertas, le situaba en lo más alto del draft, allá donde se cruzarían los destinos de dos jugadores predestinados para fascinarnos, uno el propio Webber, el otro un estilizado base originario de Memphis, Tennessee, dos metros de estatura y pura elegancia en su juego, que respondía al extraño nombre de Anfernee Hardaway y en quien muchos querían ver al sucesor de Magic Johnson. Qué poquito nos duró la presunta sucesión…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En uno de esos extraños apaños que de vez en cuando suceden, Golden State y Orlando se las arreglaron para elegir a cada uno y luego quedarse exactamente con el otro. Y así nuestro &lt;em&gt;C. Webb&lt;/em&gt; se encaminó feliz y contento hacia la Bahía de San Francisco, bello lugar donde le esperaba un no menos feliz y contento Don Nelson. Un Nelson que declaraba sentirse exultante de placer y henchido de satisfacción (más o menos) por haber encontrado por fin a ese cénter que tanto anhelaba, que tanto tiempo llevaba necesitando...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero a ver, espere un segundo: ¿un cénter, dijo? Entremos en materia, y para hacerlo viajemos durante unos instantes a aquellos primeros años noventa para recordar a aquellos Warriors, al equipo más atípico (con diferencia) de la NBA de entonces. Unos Warriors que habían hecho de la necesidad virtud, unos Warriors carentes de jugadores interiores, cuyo agujero en el centro a priori les convertiría presa fácil para sus fornidos rivales... y a posteriori les convertía en una auténtica pesadilla. Unos Warriors cuyo sistema de juego apodaban &lt;em&gt;Run TMC&lt;/em&gt;, T de Tim (Hardaway), M de Mitch (Richmond) y más tarde de Marciulionis (o como demonios se escriba), C de Chris (Mullin). Unos Warriors que eran una fiesta, un cúmulo de sensaciones, un placer para los sentidos, una máquina de fabricar sorpresas en los playoffs.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que el amigo Nelson no dudó en lanzar las campanas al vuelo y proclamar a los cuatro vientos haber encontrado por fin ese cinco soñado durante tanto tiempo. Y al amigo Webber, cuatro puro, cuatro de libro, de manual, cuatro, si me apuran, por aquel entonces más asimilable a un tres que a un cinco, le faltó tiempo para decir que de eso nada, que ni por asomo, que yo no soy ése que tú te imaginas… Tal vez lo que Nelson entendiera por un cinco, desde su &lt;em&gt;run &amp;amp; gun&lt;/em&gt;, no tuviera nada que ver con aquello que el común de los mortales entendemos por un cinco; tal vez Nelson no pensara (jamás lo ha hecho) en el típico pívot estatuario para jugar sólo de espaldas al aro, sino en un presunto pívot móvil y versátil capaz de matarte de veinte mil maneras diferentes; tal vez a Webber le faltó entender esto, que él podía ser el hombre de Nelson más allá de las etiquetas que éste pudiera ponerle; tal vez le faltó esperar y ver, tal vez se sintió agraviado antes del agravio, tal vez se puso la venda antes de la herida, tal vez…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquello fue sólo el principio, el primer desencuentro de una incompatibilidad de caracteres que se extendería a lo largo de toda la temporada. Ninguno intentó ponerse en el lugar del otro, ninguno intentó entender los puntos del vista del otro, ninguno de los dos dio la más mínima oportunidad al otro. Pensamos que su forma de entender el juego les predestinaría a convertirse en un matrimonio feliz, y sin apenas luna de miel nos encontramos ya un divorcio tumultuoso. La situación llegó a estar tan enrarecida que el traspaso tendría que acabar cayendo por su propio peso. Y cayó y fue a Washington, a unos Bullets que aún eran &lt;em&gt;balas&lt;/em&gt; y no &lt;em&gt;magos&lt;/em&gt;, que aún no era tan alta la ola de lo políticamente correcto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y creo que jamás olvidaré (espero que el Alzheimer no venga a desmentirme algún día) el partido que su nuevo equipo fue a jugar pocas semanas después a la cancha de su antiguo equipo (y que aquí pudimos &lt;em&gt;mediover&lt;/em&gt; en la TVE de entonces). Webber, cual Figo cualquiera, era abucheado cada vez que tocaba el balón; pero no tenuemente, no ligeramente, no al estilo USA, no, sino con un grado de hostilidad e irritación relativamente corriente por aquí pero muy pocas veces visto en aquella Liga. Así sucedió durante todo el primer cuarto y durante el comienzo del segundo, y así habría sucedido durante todo el partido de no haber mediado aquella terrible lesión: en un momento dado a Chris Webber se le salió el hombro y allí quedó, tendido en el suelo entre grandísimos gestos de dolor mientras su ex público, inasequible al desaliento, no por ello paraba ni por un segundo de abuchearle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella lesión, que acarreó quirófano y larga convalecencia, sólo fue su primer problema en la capital del imperio. Muy pronto llegaron otros, éstos de la mano de su íntimo amigo y ex compañero de Michigan Juwan Howard. De alguna extraña manera Howard, recién llegado a la Liga, se las arregló para firmar por Washington al mismo tiempo que Webber. Algo que en buena lógica debería resultar positivo para ambos, que de esta manera se sentirían mucho más arropados... Demasiado arropados, quizás. Y empezaron a pasar cosas fuera de las canchas: que si estruendosas fiestas por aquí, que si presuntas acusaciones de violación (más tarde desmentidas y sobreseídas totalmente) por allá... Quizás nada fuera para tanto, quizás nunca llegara la sangre al río pero todo fue sumando, todo se fue acumulando en su expediente, creándole una etiqueta que no mereció ni hizo nada por ganarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por si todo esto fuera poco, los Bullets/Wizards, en un portentoso alarde de planificación, incorporaron del siguiente draft a Rasheed Wallace. Es decir, que si no quieres caldo pues toma tres tazas, tres maravillosos cromos repetidos exactamente en la misma posición de cuatro, en un equipo curiosamente lleno de carencias en todas las demás posiciones de la cancha. Aquello no tenía ningún sentido, ni como opción de futuro ni (aún menos) de presente, así que parecía evidente que algo tendrían que hacer, que un traspaso llegaría más pronto que tarde. ¿Un traspaso, dije? Antes de que nos diéramos cuenta ya estaban fuera los tres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto de la historia ya se la sabe todo el mundo. De nuevo Webber cruzó de esquina a esquina el país para aterrizar en la capital de la soleada California, en una ciudad de Sacramento que aún tenía el dudoso honor de albergar una de las franquicias malditas de la Liga, una de esas franquicias como los Nets o los Clippers, tan históricas como incapaces de llegar jamás a nada. Los Kings querían cambiar eso de una vez por todas, y habían elegido a nuestro C Webb como la primera piedra de su nuevo proyecto...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a fe que lo cambiaron. De repente el equipo más anodino se convirtió en el más atractivo, el más prescindible se convirtió en el más imprescindible. Junto con esta piedra fueron llegando otras, el insigne Divac, el eminente Stojakovic, el discreto Christie, el mágico Jason Williams más tarde reemplazado por el más sensato (pero no menos mágico) Bibby... Y de un día para otro (de un año para otro, más bien) Sacramento pasó de la nada al (casi) todo, de cero absoluto a valor en alza, y de ahí a poder establecido. Aspirar al anillo ya era un hecho, ganarlo... Ganarlo ya era otro cantar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El año de gracia de 2002 Webber volvió a aquella vieja escena de 1993, volvió a tocar la gloria con los dedos. Aquella final del Oeste frente a los Lakers pareció diseñada por Hitchcock, aquella final tuvo de todo, tuvo hasta un partido imposible, el cuarto de la serie, un partido que Sacramento perdió sin haber ido jamás perdiendo, sin haber estado ni una sola décima de segundo por detrás, nunca... hasta que aquel balón fue a parar a las manos de Horry y éste lanzó su triple literalmente sobre la bocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aquello llegó al séptimo partido, y en éste incluso hasta la prórroga, y Sacramento lo tuvo en casa, lo tuvo a huevo pero a la hora de la verdad pesó más tener un monstruo llamado Shaq, pesó más la experiencia de unos Lakers campeones. Nunca como aquella vez estuvieron tan cerca de coger aquel tren que finalmente pasó de largo. Aquel tren que tal vez volvería a pasar, pero que ya jamás pasaría tan cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero todo se lo perdonamos a cambio de las enormes dosis de felicidad que nos proporcionaron durante aquellos años. En tiempos de férrea espesura táctica ellos parecían proponer un modelo alternativo, la versión baloncestística del &lt;em&gt;haz el amor y no la guerra&lt;/em&gt;. Pero no divertían porque sí, porque simplemente corrieran, fueran vistosos e hicieran mates y cabriolas por doquier. No, ellos divertían, sobre todo, porque jugaban bien: porque nadie practicaba un baloncesto tan colectivo como ellos, nadie movía el balón tan rápido como ellos, nadie pasaba tan bien como lo hacían ellos, todos ellos, del base al pívot, del primero al último (y Webber, no ya entre ellos, sino el mejor de todos ellos). Sus partidos eran una fiesta pero eran además un clínic de pase, un verdadero clínic de baloncesto bien jugado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y jugando bien ganaron mucho, muchísimo. Lo ganaron &lt;em&gt;casi&lt;/em&gt; todo, pero no pudieron ganarlo todo. Y entonces a los eternos etiquetadores de siempre les faltó el tiempo para aflorar de nuevo, para recuperar la derrota del 93, unirla con ésta y a partir de una y otra colocarle al bueno de Webber el terrible cartel de perdedor. Desempolvaron otra vez aquel lejano tiempo muerto que nunca debió pedirse, lo unieron con unos pocos tiros libres fallados en este momento cumbre (sin tener en cuenta para nada su ristra de canastas anotadas justo antes de ese mismo momento) y decidieron que Webber nunca podría ganar nada porque era absolutamente incapaz de ganar nada, de superar con éxito la presión, cualquier presión. Y se quedaron tan anchos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia evidentemente les dio la razón, pero no estará de más averiguar el porqué. No estará de más olvidarnos de presuntos fantasmas psicológicos y ceñirnos a nada presuntos fantasmas físicos. Porque el tren del anillo aún podría volver a pasar, pero Webber (y con él, todo su equipo) ya no tendría fuerzas para agarrarlo al vuelo, para subirse en marcha. En un momento dado sus piernas ya no eran las mismas, sus rodillas ya no eran las mismas, su rodilla izquierda, su dichosa rodilla izquierda ya no era la misma, su imponente articulación de antaño ahora convertida en un horroroso amasijo de huesos y tendones. Una rodilla que se lesionó y se volvió a lesionar, y se &lt;em&gt;relesionó&lt;/em&gt; y se volvió a &lt;em&gt;relesionar&lt;/em&gt;, una y otra vez sin que jamás se recuperara como es debido. Una rodilla que dijo basta, que decidió que ya estaba bien, que hasta aquí habíamos llegado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran definitivamente malos tiempos para un Webber que nunca fue, o nunca se sintió, feliz en Sacramento, ni siquiera en aquellos primeros años dorados. La ciudad no le gustaba, se le quedaba pequeña, tal vez buscara más exposición mediática en un mayor mercado, tal vez echara de menos una gran urbe como Detroit, y hasta se quejaba a los cuatro vientos ante la imposibilidad de encontrar un buen restaurante... Tanto quiso irse que hasta los propietarios de los Kings, los peculiares Hermanos Maloof, compraron espacios publicitarios en su honor, le llenaron el camino de casa al trabajo (o sea, al pabellón) de anuncios, de vallas en las que podía leerse algo muy parecido al típico &lt;em&gt;Webber quédate&lt;/em&gt;... Y se quedó, y se supone que hasta acabó sintiéndose medianamente a gusto, y hasta consiguió solucionar ese problema del restaurante (montando el suyo propio).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojalá todos los problemas tuvieran tan fácil solución. Por si su maldita rodilla no fuese bastante, apareció una nueva complicación para amargarle la vida desde el lugar que él menos habría podido imaginar: su &lt;em&gt;alma máter&lt;/em&gt;, su venerada Universidad de Michigan. Desde allí empezaron a llegar noticias acerca de un extraño y misterioso personaje al que apodaban &lt;em&gt;Tío Ed&lt;/em&gt;, un sujeto que presuntamente haría supuestos regalos a los chavales, bien antes, bien durante su etapa universitaria. Y sabido es que entre los doscientosmil millones de reglas de la NCAA existe una que prohíbe absolutamente que los estudiantes/atletas reciban cualquier clase de contraprestación ajena a la beca propiamente dicha, así se trate de un coche deportivo último modelo o de una simple entrada para que su madre vaya a verles jugar. Y la conexión del tipo con la Universidad no se ve pero se intuye, y en caso de duda se presupone siempre la culpabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que la Universidad de Michigan, ante el temor de que les cayera alguna terrible sanción de la NCAA, ante el pavor de verse apartados del torneo final o, aún peor, de ver recortado el suministro de fondos para sus programas deportivos, decidió cortar por lo sano. No pudiendo apartar a los jugadores (por no formar ya parte de la universidad), decidió renegar de ellos. Decidió repudiarlos. Decidió sacarlos de su historia, como si jamás hubieran formado parte de los Wolverines, como si jamás hubieran pisado el campus de Ann Arbor, como si jamás hubieran existido. Tipos como Webber o tipos que aún nos son más próximos, como aquel inmenso &lt;em&gt;Tractor&lt;/em&gt; Traylor que paso por Vigo, o como el mismísimo &lt;em&gt;Sweet&lt;/em&gt; Bullock que sienta cátedra en Madrid. Apestados cuyas estadísticas ya no están en los libros, cuyos récords ya no están registrados, cuyos apellidos ya ni siquiera forman parte de las alineaciones, de los quintetos (reconvertidos en cuartetos o en tercetos) de todos aquellos maravillosos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De puertas afuera, Webber sólo pareció ligeramente afectado. Pero a cualquiera que haya leído alguna vez sus declaraciones recordando aquella etapa no le resultará difícil imaginar que su apariencia sólo era la punta del iceberg, que la verdadera procesión debió ir por dentro. La Universidad de Michigan le había arrancado de su historia, y fue como si a él le hubieran arrancado los dos mejores años de su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tocado anímicamente, hecho polvo físicamente... Cuando en los comienzos de 2005 fue traspasado a los Sixers algunos nos echamos las manos a la cabeza, pero están locos, pero cómo es posible, pero cómo se les ocurre soltar un jugador así prácticamente a cambio de nada... Nos engañábamos a nosotros mismos, no negábamos a reconocer que aquel Webber ya no era ni la mitad del verdadero Webber, del otro Webber que un día habíamos conocido y admirado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo aún nos daría tiempo a disfrutar de alguna de sus inmensas lecciones de clase y fundamentos, aún nos daría tiempo a descubrir que Chris Webber con una sola pierna podía ser mucho mejor jugador que muchos otros con dos. Aún sentaría cátedra en Philadelphia y más tarde en Detroit, en sus Pistons del alma, aquellos Pistons que un día fueron Bad Boys, que le llenaron de posters su habitación, que alimentaron sus sueños adolescentes. Formar parte de sus Pistons ya era un sueño, ganar algo con ellos... Tampoco pudo ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya tan solo quedaba cerrar el círculo. La temporada 2007/2008 nos presentaba a un C. Webb en estado de prejubilación, tan solo a la espera de decidir dónde cerraría definitivamente su carrera. Podría haber ido a parar a cualquier otro sitio pero fue a los Warriors, a aquellos Warriors traumáticos de su temporada rookie, a aquellos cuya afición nunca había dejado de abuchearle en ninguna de sus visitas, a aquellos que ahora, cosas del destino, volvían a estar entrenados por el mismo Don Nelson con quien salió tarifando quince años atrás. El tiempo lo cura todo, dicen, y en este caso no podría ser más cierto: este Webber de 35 años apenas se parecía ya a aquel otro de los 20; incluso el propio Nelson ya nada tenía que ver con aquél que en los primeros noventa pretendía casi revolucionar el baloncesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que le recibieron como al hijo pródigo, con los brazos abiertos... pero de nada sirvió. Ya ni el talento bastaba, ya ni la otra pierna respondía, ya apenas se aguantaba sobre la cancha. Necesitó nueve partidos para apreciar la enorme diferencia entre arrastrar sus limitaciones y arrastrarse sobre la pista. Esta vez sí, definitivamente, había llegado el final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos sólo recordarán al jugador que pareció predestinado a ganarlo todo y sin embargo nunca ganó nada, al que perdió un título universitario cuando lo tenía a un paso, al que perdió un título profesional que tuvo apenas a dos pasos. Cada uno es muy dueño de recordarlo como quiera, faltaría más, pero yo preferiré recordar siempre al jugador que tanto me maravilló, me fascinó y (sobre todo) me conmovió durante estos últimos quince años inolvidables. A ese jugador que quizás nunca fuera el mejor (tampoco anduvo muy lejos), pero que siempre hizo que le sintiéramos como a alguien realmente especial. Y ya se sabe: están los buenos, los mejores y finalmente los especiales, tan escasos que son absolutamente imprescindibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas has acabado de irte y te estamos echando de menos, Chris...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-4453116972615340911?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/4453116972615340911/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=4453116972615340911" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/4453116972615340911?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/4453116972615340911?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2008/04/pgina-webb.html" title="página Webb" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CkMDSXozfCp7ImA9WxZUGUg.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-5955624279611410426</id><published>2008-04-11T14:08:00.000-07:00</published><updated>2008-04-11T14:47:58.484-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-04-11T14:47:58.484-07:00</app:edited><title>Apuntes tras la Final Four</title><content type="html">&lt;p&gt;- En mi anterior artículo resultaba como muy evidente que no me atrevía a dar un favorito. No quería mojarme pero si hubiera tenido que hacerlo, si me hubiera decidido a ordenar a los cuatro contendientes por (en mi opinión) su orden de probabilidades, creo que habría escrito algo así: 1º Memphis, 2º North Carolina, 3º UCLA y 4º Kansas. Lo cual confirma lo que siempre sospeché, que no sé qué hago escribiendo aquí si en el fondo (y en la forma) no tengo ni puñetera idea de todo esto…&lt;/p&gt;- Claro que no habría sido el único, que tal vez ésa era la opinión generalizada... pero no unánime: en el Gigantes de esta misma semana leíamos un artículo de Miguel Ángel Paniagua (lógicamente escrito la semana pasada) en el que, después de mostrarse satisfecho por haber acertado los cuatro finalistas (no es que fuera una apuesta muy arriesgada, no), se moja apostando por Kansas como campeón. O dicho de otra manera: cualquiera le aguanta la semana que viene...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Durante la tarde del pasado sábado, en un momento de enajenación mental (habitual en mí, por otra parte) me dio por pensar si acaso habría en nuestro baloncesto representantes de todas las universidades finalistas. Y pensé que no los encontraría pero apenas un minuto después ya tenía cuatro, uno por cada universidad contendiente (no quiere decir que sean los únicos, puede que haya más; pero esos son los cuatro primeros que me vinieron a la cabeza). A saber: por Memphis teníamos al único e incomparable e irrepetible e imprescindible e inimitable Andre Turner (ustedes me permitirán que me ponga de pie al escribir su nombre); por UCLA a Jerome Moïso, por Kansas a Aaron Miles, por North Carolina a Shammond Williams...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y curiosamente estos dos últimos se enfrentaron aquella misma tarde, en lo que parecía una premonición del UNC-Kansas que disfrutaríamos apenas unas horas después. Aunque como premonición dejó bastante que desear, la verdad: en nuestra ACB, North Carolina (o sea Shammond Williams, y por extensión el Pamesa) se comió con patatas a Kansas (o sea, a Aaron Miles, y por extensión al Cajasol). Un buen rato después, en NCAA, sucedió exactamente todo lo contrario...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si en baloncesto pudiera existir la perfección, ésta sin duda sería muy parecida a los quince primeros minutos de Kansas en aquella semifinal. En Chapel Hill aún hoy estarán preguntándose qué sucedió, cómo fue aquello posible, cómo pudieron empezar medio bien, aguantar luego a duras penas hasta un 15-10 que de repente, en un abrir y cerrar de ojos y sin saber muy bien cómo ni por qué, se les transformó en aquel tremendo 40-12...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Obviamente todos aquellos que cayeron el sábado, Bruins o Tar Heels, tendrán un pésimo recuerdo de esta Final Four (vaya obviedad), pero para dos de ellos ese recuerdo será aún más traumático si cabe: Darren Collison y Ty Lawson, dos magníficos bases, sin duda entre los mejores de la nación, sin duda predestinados a ganarse muy bien la vida en la NBA, fracasaron estrepitosamente: apenas pudieron dar un ritmo adecuado, más de una vez se encebollaron sin saber qué hacer con el balón, raras veces sacaron pases limpios, casi nunca vieron buenas posiciones de tiro, jamás encontraron (por más que lo buscaron) a su referencia interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero no deberían sufrir tanto porque no todo fue culpa suya. Fue más bien culpa del rival, de esos (según cada caso) Tigers o Jayhawks que les cerraron los caminos, les robaron las líneas de pase, les hicieron desaparecer a sus deseados Love o Hansbrough, de repente escamoteados del parquet como por arte de magia, el primero oculto tras el imponente Dorsey, el segundo rodeado por toda una batería de contrarios que llegaban en oleadas, de tres en tres cuando aún ni siquiera había pensado en levantarse, ahora Arthur, ahora Jackson, ahora Kaun, ahora éste quién es, cielo santo, el grandullón Aldrich también preparado para la ocasión...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, Self tenía esa carta guardada en la manga; tan bien guardada que de hecho llevaba casi toda la temporada escondiéndola: sí, Aldrich, un cénter de 2,11, freshman, nuevo en esta plaza, un monstruo físicamente, un monstruo en intensidad, una máquina de rebotear pero mire usted, el chaval está un poco tierno, la criatura está muy por hacer todavía así que este año le dejamos aquí en hibernación y ya el año que viene si eso, pues eso... Ya. Cuando saltó al parquet probablemente Hansbrough ni siquiera recordara de quién se trataba, pero éste quién es que no me lo pusieron en los informes, que no venía en el scouting, que no recuerdo su cara ni nos lo han puesto en los vídeos... Recuerden: Cole Aldrich. Lo de Hansbrough ya no tiene remedio pero lo nuestro sí; hablaremos mucho de él el año que viene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero entre los que se hundieron también los hubo que se salvaron más que decentemente de la quema: en UCLA se salvó Russell Westbrook, estupendo y explosivo base/escolta, durante muchos minutos la única vía de anotación abierta para los Bruins. Y en UNC el honor correspondió a Wayne Ellington, de menos a más, del naufragio inicial al partidazo final cargando a sus espaldas con todo el peso de los Tar Heels, capitaneando la remontada imposible sin apenas ayuda, tan solo con las aportaciones puntuales desde el banquillo de Danny Green. Salió muy reforzado tras la semifinal... aunque no creo que eso aún le sirva de consuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La primera vez que vi jugar a un equipo entrenado por Bill Self debió ser a finales del siglo pasado, en los diferidos veraniegos de Sportmanía. Aquella modesta Universidad de Tulsa se plantó en los Elite Eight (o sea, en su final regional) practicando un baloncesto magnífico, de intensas y espectaculares defensas y veloces ataques. Ese quedarse a las puertas de la Final Four fue un auténtico trampolín para Self, que de allí pasó a Illinois y finalmente a Kansas para suceder a Roy Williams. Siempre con su estilo, con su imagen de marca, con su baloncesto bien jugado… que parecía alcanzar su techo con cada final regional. Lo que en Tulsa había sido un éxito en Illinois comenzó a dejar dudas, y no digamos ya en sus primeros años en Lawrence: cuando no se quedaban (una vez más) a las puertas de la Final Four era porque ni siquiera se acercaban a ella, porque incluso caían en primera ronda ante la desconocidísima Universidad de Bucknell… Si aquel triple postrero de la modesta Davidson hubiese entrado, no les quepa la menor duda de que ese habría sido el último partido de Self al frente de los Jayhawks. Pero no entró, Self respiró como si (literalmente) hubiese salvado su cabeza y una vez salvado, una vez &lt;em&gt;respirado&lt;/em&gt;, probablemente afrontó la cita de San Antonio con una serenidad infinitamente mayor a la de cualquier otro momento de la temporada. Hoy el magnífico entrenador Bill Self ya forma parte del reducidísimo círculo de técnicos campeones de la NCAA. Y yo me alegro un montón por él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y sin embargo… Con su cabeza no ya salvada sino garantizada, con todo su pedazo de título bajo el brazo, hasta hace bien pocas horas ni siquiera estuvo claro que Self fuese a continuar en Kansas. Y esta vez ya no se trataba de que pudieran cesarle sino de que pudiera irse él por voluntad propia. De por medio había una mareante oferta de Oklahoma State, universidad de gran prestigio (aunque no superior a Kansas), pero con la cualidad añadida de ser su alma máter, justo ese lugar donde Self, en sus años mozos, jugó, estudió, se graduó y maduró. Y a los aficionados Jayhawks empezaron a aparecérseles los fantasmas, a recordar a aquel otro entrenador llamado Roy Williams que también recibió una oferta tras otra de su alma máter (North Carolina en este caso), que dijo una y otra vez que no… hasta que un día de repente dijo que sí. ¿La historia se repite? Pues no porque (al calor del título, tal vez) Bill Self ha decidido que este es su nuevo hogar, que es feliz en Lawrence, que quiere estar en Kansas muchos años. Fantasmas espantados, pues, y los aficionados Jayhawks que pueden estar tranquilos… de momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y es que Kansas debe tener algo especial: ese “traidor” del que hablábamos en el punto anterior, Roy Williams, quince años en Kansas, ahora técnico de North Carolina eliminado en semifinales precisamente por Kansas, estuvo durante la final en las gradas del Alamodome vestido con una sudadera azul, apoyando inequívocamente a Kansas. En nuestro deporte patrio, tan metido en forofismos, una cosa así probablemente habría provocado que los aficionados le rechazaran, le despreciaran, le expulsaran hacia otra zona del pabellón. Allí no, allí (al menos por la sensación que tuvimos ante el televisor, desde la distancia) esos mismos aficionados que tantas veces le habían tildado de traidor no dudaron en acogerle con los brazos abiertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y no era el único. En las gradas del Alamodome había otro ex, éste más veterano y conocido por todos: Larry Brown, el técnico que (de la mano de Danny Manning) había dado su último título a los Jayhawks allá por 1988, el mismo que luego vivió un largo y proceloso periplo por infinidad de franquicias NBA, estaba allí también al pie del cañón. Motivos podría haber tenido para ir con Memphis (dada su amistad con Calipari, con quien incluso compartió banquillo) pero resultó evidente (pese a vestir chaqueta neutra y no sudadera azul) que también iba con Kansas, con aquella universidad que tanto significó para él, y para la que él tanto significó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero hablemos de su amigo del otro lado. Hablemos de John Calipari. Yo no puedo evitarlo, cada vez que hablo de él se me viene a la cabeza aquella historia… No sé cuántos años habrán pasado, trece, catorce, quince tal vez… Calipari por aquel entonces era un exitosísimo entrenador en la Universidad de Massachussets, aquellos Minutemen llamados Marcus Camby, Lou Roe, Edgar Padilla, Carmelo Travieso… Calipari fue designado para una cosa que entonces era mucho más corriente que ahora, para &lt;em&gt;hacer las europas&lt;/em&gt; al frente de una selección de estupendos jugadores universitarios que jugaría unos cuántos partidos por nuestro continente. Y llegaron a España (no recuerdo a qué ciudad, francamente) a jugar el típico partido amistoso contra nuestra selección, metida a su vez en la habitual vorágine de encuentros preparatorios para sabedios qué cita, qué Eurobasket o Mundobasket… La organización (la propia FEB, supongo) no encontró nada mejor para dirigir la contienda que a un par de árbitros locales, no de ACB sino de… (la categoría inferior que existiera por aquel entonces: la LEB aún no había nacido, la EBA tal vez sí). Aquellos árbitros no perjudicaron ni beneficiaron a nadie, eran simplemente un desastre. Pero añádase a su vez la extraña mezcla de dos baloncestos tan distintos, la incomprensión yanqui ante determinadas señalizaciones, su habitual prepotencia cada vez que salen &lt;em&gt;a provincias&lt;/em&gt;… y de ahí a sentirse atracados sólo hubo un paso, y de ahí ya pasamos inmediatamente al ataque de nervios. Hacia el comienzo de la segunda mitad Calipari, en pleno ataque de cólera, sus ojos inyectados en sangre, decidió que ya no podía más y mandó a su equipo abandonar la cancha, con dos coj…., ante la bronca del respetable, la cara de susto de los árbitros y las idas y venidas de federativos y demás autoridades que no sabían cómo convencerle para que depusiera su actitud. Al final la depuso. Al final le convencieron quién sabe cómo, quizás mediante amenazas de incumplimientos de contratos, denuncias de patrocinadores y demás, pero lo cierto es que el partido se reanudó y se terminó… si es que aquello fue ya partido, dada la actitud de pasotismo absoluto que todos ellos, jugadores y técnicos yanquis, tuvieron ya hasta el minuto final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En USA evidentemente ni conocerán esta historia ni les importaría lo más mínimo… Pero me da la sensación de que tampoco allí Calipari es considerado como el más simpático de los entrenadores. Cuentan que tras la segunda ronda, tras los apuros pasados ante Mississippi State, Calipari montó en cólera durante una rueda de prensa cuando le preguntaron por los problemas endémicos de su equipo con los tiros libres: que si ya estaba bien, que si ya no podía más, que si ya estaba harto de que le preguntaran siempre lo mismo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Memphis, ya queda dicho demasiadas veces, era un equipazo. Memphis juega habitualmente en la USA Conference, una liga en la que casi nadie le aprieta, en la que gana sus partidos de calle promediando como veinte puntos de ventaja. Memphis, decían los analistas, está acostumbrado a no tener problemas pero los tendrá en cuanto tenga rivales difíciles. Memphis, añadían, con ese terrible porcentaje en los tiros libres lo pasará muy mal en cuanto tenga que disputar finales apretados. Memphis lo pasó mal y sobrevivió a duras penas en segunda ronda pero luego, semifinal regional, final regional, semifinal nacional, ganó sin despeinarse. ¿Problema resuelto, entonces? No. Simplemente aplazado, merced a su rodillo, merced a haber aplastado a sus rivales con antelación…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero llegó la final y reaparecieron los fantasmas. Vamos a ver: si tú ganas de 9, a menos de dos minutos para el final, y acabas perdiendo, evidentemente tu rival tiene un gran mérito; ha realizado fantásticamente bien la presión, ha robado balones increíbles, ha anotado canastas imposibles… Pero no basta con eso; a su mérito hay que sumar tu demérito. El señor Calipari podrá enfadarse todo lo que quiera cuando le pregunten por los tiros libres pero él sabe bien que (entre otras cosas) su desastroso porcentaje, empeorado además por una situación de presión extrema a la que sus jugadores no estaban en absoluto acostumbrados, le acabó costando el partido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esos tiros libres que jamás podrán olvidar sus dos mejores jugadores, los que más pronto que tarde triunfarán en NBA, a gran nivel el gran CD-R (o sea, Chris Douglas-Roberts), a extraordinario nivel el maravilloso Derrick Rose. Ganarán mucho dinero, quién sabe si anillos, si hasta serán all stars o MVPs… pero en su fuero interno jamás podrán olvidar lo que sucedió aquella noche del 7 de abril de 2008 en la que durante unos interminables minutos tocaron la gloria con los dedos, la tuvieron en sus manos para dejarla escapar inmediatamente después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Derrick Rose, por cierto, es una joya. Talento extraordinario, intensidad absoluta, clase por arrobas, carácter ganador, perfecto comportamiento fuera de las canchas… Pero en este torneo nos ha dejado dos historias curiosísimas: la primera (ya contada), cuando tras la semifinal regional le fueron a dar puntos en una ceja y salió huyendo despavorido. La segunda, la misma mañana de la final, cuando se pegó tal atracón de &lt;em&gt;chuches&lt;/em&gt; que acabó indispuesto, que hasta el último momento ni siquiera estuvo claro si podría jugar el partido… La primera no pasa de ser una mera anécdota sin importancia. La segunda no: él mismo confesó que durante la final le costó encontrar el ritmo (resultó evidente que sólo hacia la mitad del segundo tiempo empezamos a ver a ese Rose que tanto esperábamos), que durante la prórroga las piernas le pesaban como si fueran de plomo… Sí, será una gran estrella pero no estaría de más que alguien le explique cómo cuidar su alimentación; y no habría estado de más que alguien ya se lo hubiera explicado antes; al menos con cierta antelación al que habría de ser el partido más importante de su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y finalmente volvamos a Kansas, y puestos a rendir homenaje a todos sus jugadores centrémoslo en un solo jugador, en el más peculiar que tienen, ése que, como dijo Antonio Rodríguez, &lt;em&gt;está como una regadera&lt;/em&gt;: Sherron Collins. En este caso no resulta suficiente con incurrir en el tópico, con decir que es capaz de lo mejor y de lo peor. Eso se queda corto con Collins. Él es capaz de lo mejor y de lo peor pero todo a la vez, en una misma jugada, sin solución de continuidad: te gana el partido y un segundo después te lo pierde, y medio segundo más tarde te lo vuelve a ganar. Te defiende de cine, te la roba y luego se le escapa, o se resbala, o falla la bandeja completamente solo pero no pasa nada porque inmediatamente después te la vuelve a recuperar y te la clava, justo antes de volvértela a liar… Base pequeño y &lt;em&gt;culopollo&lt;/em&gt;, si algún día consigue optimizar sus inmensas virtudes y al mismo tiempo mantener bajo control sus defectos será un auténtico crack. Pero qué difícil va a ser eso…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Kansas, ya quedó dicho la pasada semana, era el más &lt;em&gt;coral&lt;/em&gt; de los cuatro equipos, el único que no dependía de una o dos estrellas rutilantes, el que tenía a unos cuantos buenos pero a ninguno realmente extraordinario. Tan &lt;em&gt;coral&lt;/em&gt; era que cuando fueron a dar el MVP se quedaron a cuadros, si aquí nadie sobresale, si nadie destaca apenas sobre los demás, a ver qué hacemos ahora... Puestos a escoger yo se lo habría dado a esa imponente fuerza interior llamada Darrell Arthur, tan dotado de potencia como de técnica, que se clavó sus 20 puntos y 10 rebotes dejando además una tremenda sensación de solvencia. Pero ellos (quien quiera que sean) no fueron de mi misma opinión y se lo dieron a Mario Chalmers, sospecho que por razones más épicas que numéricas, sospecho que como premio a aquel milagroso triple que quedará para la historia. Bien está lo que bien acaba, y aquella canasta imposible quedará para siempre como la gran imagen de esta final inolvidable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y se acabó. La temporada universitaria ya es historia. Dentro de unos días hablaremos de otra Final Four, ésta geográficamente mucho más cercana; y estos mismos días hablamos ya de esa otra Final Eight que nos toca tan de cerca. La vida sigue, el baloncesto sigue. Sigamos disfrutándolo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-5955624279611410426?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/5955624279611410426/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=5955624279611410426" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/5955624279611410426?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/5955624279611410426?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2008/04/apuntes-tras-la-final-four.html" title="Apuntes tras la Final Four" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;AkQHSXs6cCp7ImA9WxZUEk4.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-8842332579193345068</id><published>2008-04-03T08:36:00.000-07:00</published><updated>2008-04-03T08:58:58.518-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-04-03T08:58:58.518-07:00</app:edited><title>los Cuatro Finales</title><content type="html">&lt;em&gt;...que eso, y no otra cosa, es lo que realmente significa Final Four. Aquí vamos por libre y solemos traducir Final a Cuatro, olvidándonos de ese pequeño detalle al que a menudo aludía Ramón Trecet: que los ingleses (y/o americanos), que son muy suyos, normalmente suelen poner el adjetivo por delante del sustantivo y no al revés. Y así en NCAA se habla de Sweet Sixteen que serían los dulces dieciséis, de Elite Eight que serían los ocho de la élite y de Final Four que serían los Cuatro Finales.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y una vez reiterada esta disquisición, tan absurda como innecesaria por otra parte, vayamos al grano. Cuatro Finales, pues, cuatro equipos a cual más potente, cuatro favoritos, cuatro números uno de su respectiva región llegando juntos a Final Four por primera vez en la historia (o al menos por primera vez en &lt;em&gt;mi&lt;/em&gt; historia: hasta donde alcanza mi memoria). Cuatro potencias que nos regalarán tres partidos inolvidables, que nos deberían dejar una Final Four absolutamente irrepetible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;UCLA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron su momento difícil en segunda ronda, contra la siempre complicada Texas A&amp;amp;M. Pero el resto del torneo fue coser y cantar. Abrumaron a Western Kentucky en semifinal regional, y en la final contra Xavier ni siquiera hubo partido. Llegan así a su tercera Final Four consecutiva, algo nada extraño en los lejanos tiempos de Wooden pero nada habitual en estos tiempos de hoy en día. Lo logró Duke del 90 al 92, Kentucky del 96 al 98... La &lt;em&gt;movilidad funcional&lt;/em&gt; lo pone muy difícil, las constantes huidas (hacia adelante) de las estrellas lo hacen casi imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo aquí están los Bruins dispuestos a que su tercera sea la vencida, confiados porque esta vez Florida no podrá ya cruzarse en su camino. Tras los vaivenes del fin de siglo UCLA parece haber encontrado por fin la estabilidad, gracias a la inmensa cabeza de Ben Howland y a su atractivo proyecto que siempre genera buenos reclutamientos por doquier. Siguen defendiendo como nadie pero no excluyen el ataque, basado en las infinitas posibilidades de una plantilla versátil como pocas. Una plantilla que echa de menos a Aaron Afflalo pero no sufre por ello, porque a cambio este año nos presenta en sociedad a...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Kevin Love&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no resulta una temeridad otorgar ya el cartel de estrella a este freshman californiano de aires surferos, fornido descendiente por línea paterna de aquellos Beach Boys que nos cantaban sus &lt;em&gt;Buenas Vibraciones&lt;/em&gt; en los años sesenta. Aunque quizás hubieran debido cantar aquella otra de &lt;em&gt;All you need is Love&lt;/em&gt;, que debió ser lo que pensaron sus Bruins cuando hace algún tiempo se fueron decididamente a por él. Y a fe que acertaron, que se fueron a encontrar con un portento en el interior de la zona, con una especie de presunto cinco que en realidad es un cuatro de libro, de manual. Un tipo que tan pronto te la lía de espaldas al aro con movimientos primorosos como te lo ataca de cara resultando imparable, y al que para acabar de complicarte la vida no le costará ningún trabajo salirse al otro lado del arco y clavarte unos cuantos triples, no te vayas a confiar. Una verdadera joya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es decir, algo así como la guinda del pastel. Porque estos Bruins que ya eran un buen equipo sin él, con él son extraordinarios. Allí sigue dirigiendo el magnífico base Collison (para algunos el mejor de la nación; no me atrevería yo a decir tanto, en absoluto), y a su lado el explosivo Westbrook más ese Josh Shipp que es pura clase, más el trabajo sencillo pero incesante de Mbah a Moute, más todo lo que sale del banquillo, Keefe, Aboya, Lorenzo Mata... No, esta vez la bestia negra no estará, esta vez los enemigos no serán caimanes sino tigres. Dicen que a la tercera va la vencida pero también dicen que no hay dos sin tres, ahora sólo les queda averiguar cuál de ambos refranes será más cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;MEMPHIS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allá por octubre me parecían el mejor equipo de la nación, el favorito absoluto para ganarlo todo. Y a día de hoy no encuentro argumentos para desmentir esa apreciación, más allá de esa insospechada inconsistencia en los tiros libres (tercer peor equipo en ese apartado de toda la NCAA) que a punto estuvo de costarles un disgusto ante Mississippi State en segunda ronda. No así en su semifinal y final regional, en las que sencillamente se pasearon, primero ante Michigan State y finalmente ante Texas. Y mira que ésta parecía empresa difícil jugándose como se jugaba en Houston, con el 99 por ciento del inmenso pabellón (por cierto, banquillos, mesa de anotadores y primera fila de gradas por debajo del nivel de la cancha como si ésta fuera una tarima o un escenario; algo realmente curioso) vestido de ese color anaranjado arcilloso tan característico de los Longhorns, con los aficionados Tigers en inmensa minoría... Pero dio igual porque a la hora de la verdad ni les olieron, Texas jamás estuvo en el partido por más que intentara disimularlo durante los últimos tres minutos con un lastimoso paripé, cometiendo falta tras falta cuando ya nada tenía remedio y provocando la desesperación del respetable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decir Memphis es decir derroche físico por doquier con una devastadora fuerza interior llamada Joey Dorsey más la clase que a su lado pone Dossier; decir Memphis es hablar de una profundísima plantilla, de Anderson, Kemp, Allen, Taggart y tantos otros que emergen desde el banquillo para ofrecer minutos a cuál mejor. Decir Memphis es hablar de una estrella llamada Chris Douglas-Roberts, CDR para los amigos, finísimo dos con pinta de tres, físicamente imponente y técnicamente rebosante de clase, que era sin lugar a dudas su estrella más rutilante hasta que hace unos meses aterrizó por el FedEx Forum...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Derrick Rose&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O lo que es lo mismo, el que según todos los indicios, pronósticos y prospecciones será número dos del draft, y hasta número uno sería de no haberse cruzado en su camino la Bestia Beasley. A Rose me lo comparan con Wade y, salvando las distancias, no me parece descabellada tal comparación: magnífico driblador, corta la zona como nadie, vuela hacia canasta con penetraciones imposibles... Tirador pasable pero mejorable (también en esto se parece a Wade), sí que hay algo en lo que gana al de los Heat: visión de juego, capacidad de pase. Puede ser un dos pero es mucho más base, y base puro será en la NBA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Añádase además su magnífica actitud, sin que se le conozcan más problemas de comportamiento que el que protagonizó el otro día en semifinales regionales cuando le fueron a dar puntos en una ceja y salió huyendo despavorido porque le tiene pánico a las agujas (para los tatuajes curiosamente no debe afectarle). Dentro de unos meses varias franquicias NBA soñarán con tenerle en sus filas. Pero de momento está en los Tigers de la Universidad de Memphis, y éstos simplemente sueñan con que les lleve al título el próximo lunes 7 de abril.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;NORTH CAROLINA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta llegar a la final regional su torneo fue una especie de ejercicio de aplastamiento, destrozando sin miramientos a todo aquel que osó ponérseles por delante, así fueran las mismísimas Arkansas (que se cargó a la deprimida Indiana en primera ronda, impidiendo así un esperadísimo enfrentamiento) o Washington State. Sólo en el último escalón, allá por los Elite Eight, aparecieron los imponentes Cardinals de Louisville y de Pitino dispuestos a darles la noche. Y a fe que lo intentaron, y que hacia la mitad de la segunda mitad (valga la…) hasta creyeron que podrían conseguirlo… y en estas estaban, tan ilusionados las criaturas, cuando se produjo el arrebato postrero del eternamente arrebatado Hansbrough para acabar dejándoles con las ganas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Créanme que estos Tar Heels son un equipazo (lo que tampoco representa una novedad, todos los aquí presentes lo son) que puede presumir de una rotación amplísima en la cual todos aportan: Green y Thomas las meten desde fuera, Ginyard da defensa y trabajo sucio, Deon Thompson (que me encanta, y a quien alguno recordará de la final del Mundial Sub19) proporciona muchísima calidad en el puesto de cuatro, Stephenson ayuda por dentro… Todo eso está muy bien, pero el equipo se sustenta sobre todo en tres patas: un magnífico base, Ty Lawson, serio, sobrio, espectacular sin excesos y que apenas comete errores; un extraordinario tirador (y anotador) que responde al musical nombre de Wayne Ellington; y…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tyler Hansbrough&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿De qué manera podría yo explicar su juego? A ver, piense usted por ejemplo en los jugadores interiores más elegantes que su mente sea capaz de recordar: piense en aquel otro Tar Heel llamado Brad Daugherty, piense en el mismísimo Hakeem Olajuwon... Bueno, pues éste Tyler Hansbrough representa exactamente todo lo contrario. No es precisamente un prodigio de gracilidad la criatura, no resulta estético sino más bien tosco, no supera a sus rivales con finísimos movimientos de pies ni elaboradísimos pasos de baile sino que, sencillamente, los arrolla. Su dominio de hombros, codos, caderas, rodillas y cualesquiera otras prominencias de su cuerpo es simplemente abrumador y le posibilita abrirse los espacios más insospechados, aclarar su zona en defensa, crearse huecos inverosímiles en ataque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero que no se interprete de lo anterior que no tiene calidad porque sí que la tiene, y mucha. No se es jugador del año del baloncesto universitario (lo más parecido a MVP) simplemente por utilizar bien las protuberancias corporales; hace falta además saber jugar muy bien a esto. Y él sabe manejarse como nadie pero es que además dispone de otra cualidad que le hace absolutamente diferente a todos los demás, algo que podríamos llamar &lt;em&gt;determinación&lt;/em&gt;: juega cada partido como si fuese el último de su carrera, como si le fuera la vida en ello, así se trate de un encuentro de pretemporada en Hawai o de una Final Four en San Antonio. Su rostro casi desencajado, sus ojos enajenados, su boca entreabierta... son como su imagen de marca, nos ofrecen la permanente sensación de que jamás admitirá un no por respuesta, de que él jamás saldrá derrotado de allí suceda lo que suceda, cueste lo que cueste. Todos aquellos que en el Alamodome quieran derrotarlo deberán pasar por encima de su cadáver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;KANSAS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De los cuatro semifinalistas, estos Jayhawks son, de lejos, los que peor lo han pasado en el Torneo. No durante las tres primeras rondas en las que apenas necesitaron despeinarse, la verdad. Pero llegaron a la final regional y se encontraron con un emparejamiento teóricamente (sólo teóricamente) mucho más cómodo que el de los otros tres equipos que nos ocupan. No, Kansas no debería vérselas contra un número 2 ni un número 3 sino contra un número 10, nada menos. Vale, sí, la asombrosa Universidad de Davidson se ha cargado a media región, al número 7 (Gonzaga), al 2 (Georgetown) y al 3 (Wisconsin) pero llegados a este punto ya vendrán fundidos, ya tirarán la toalla, ya pensarán que bastante han hecho, ¿no? Pues no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mira que plantearon magníficamente el partido, que maniataron a esa maravilla llamada Stephen Curry (25 puntos, pero lejos de sus porcentajes paranormales de las tres anteriores rondas), que más de una vez pensaron que ésta sería la definitiva… Ni por esas. Davidson, 2 abajo, tuvo la última bola para empatar o ganar y 16 segundos para decidir qué hacía con ella, pero con Curry sobremarcado el balón fue a parar al base Richards y éste lanzó su triple postrero al vacío para alivio de Bill Self: un gran entrenador que llevaba toda su carrera perdiendo finales regionales, que jamás había llegado a la Final Four. De haberse repetido la historia, tal vez habría sido éste su último partido con los Jayhawks. De ahí su tensión, de ahí la sensación cuando vimos su imagen de que durante el vuelo de aquel último tiro le dio tiempo a ver pasar toda su vida (o al menos toda su carrera) en diapositivas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el caso de Kansas resulta aún más difícil que en los tres anteriores personalizar el estrellato en un solo jugador. Es el equipo más coral de los cuatro, un conjunto en el que nadie se acerca a los 15 puntos por partido, pero en el que cuatro jugadores promedian más de 10 por partido. Así que resulta difícil escoger: podríamos quedarnos con la fuerza interior demoledora de Darrel Arthur, a quien ayudan cumplidamente Darnell Jackson y el siberiano Sasha Kaun. O podríamos quedarnos con la inmensa clase y dulce muñeca de Mario Chalmers, o con alguno de sus cómplices como el buen base Russell Robinson o el muy prometedor Sherron Collins. Pero puestos a escoger, pese a todo, me quedo con...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Brandon Rush&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia de los hermanos Rush se ha contado ya demasiadas veces: primero fue JaRon, estrella en UCLA poco antes de que sus problemas extradeportivos torcieran su carrera para siempre; luego fue Kareem, estrella en Missouri que ahora intenta estabilizar su irregular carrera en los Pacers tras haber paseado su fantástico tiro por Lakers, Bobcats y Lietuvos Rytas; y ahora es Brandon, estrella en Kansas pero un poco menos que el año pasado por estas fechas: por aquel entonces sus inmediatos sueños de NBA se le truncaron tras destrozarse la rodilla durante un partidillo informal. Así que volvió al campus de Lawrence y allí sigue, y hasta parece que ha vuelto a ser el que fue, el fino tirador, fantástico penetrador y estupendo defensor (que se lo pregunten a Curry) que un día conocimos. Y probablemente así será, pero no nos engañemos: los ojeadores NBA ya jamás le mirarán de la misma manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y fin de la historia. Hasta aquí el rollo, los datos, las descripciones, las comparaciones y demás palabrería que apenas sirve para nada. Lo bueno, lo real, lo de verdad empieza ahora, comenzará el sábado por la noche con dos semifinales impresionantes (como no podía ser de otro modo): en primer lugar Memphis-UCLA (y estos días se recuerda mucho la final regional que les enfrentó hace dos años, cuando el imponente ataque de los Tigers se quedó en cuarentaytantos puntos ante la no menos imponente defensa de los Bruins); y a continuación North Carolina-Kansas (y estos días se recuerda mucho el paso de Roy Williams de una a otra universidad, cuando siendo aún entrenador de Kansas desmintió tajantemente su marcha a los Tar Heels... para marcharse a sus amados Tar Heels apenas diez días después).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y para el lunes quedará la final. ¿Qué final? Buena pregunta. Hagan sus apuestas, aquellos que aún se atrevan a hacerlas. Yo no, desde luego. Otras veces tienes al menos un indicio, una señal, la sensación o incluso la evidencia de que un equipo es mejor que el otro. Esta vez no. Esta vez los cuatro equipos me parecen igualmente buenos, igualmente candidatos, igualmente posibles y hasta probables campeones. Usted verá...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues eso: Véalo. Véalo por donde pueda, así se llame Canal +, Sportmanía, Internet, lo que sea, pero véalo. Hágame caso, no vaya a ser que luego acaben teniendo razón todos aquellos que anticipan, con conocimiento de causa, con los datos en la mano, que ésta puede acabar siendo la mejor Final Four de la historia. No se lo pierda, no vaya a ser que luego tenga que pasarse media vida lamentando habérselo perdido. Avisado queda. Y repito: usted verá...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-8842332579193345068?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/8842332579193345068/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=8842332579193345068" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/8842332579193345068?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/8842332579193345068?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2008/04/los-cuatro-finales.html" title="los Cuatro Finales" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;C08CSXg-eyp7ImA9WxZWEUs.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-2124235670437143740.post-4660838609604916454</id><published>2008-03-10T07:53:00.000-07:00</published><updated>2008-03-10T08:11:08.653-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-03-10T08:11:08.653-07:00</app:edited><title>Delirios findesemanales</title><content type="html">&lt;strong&gt;Viernes&lt;/strong&gt;. Bello día. Ideal para ir por detrás de un &lt;em&gt;por fin ya es&lt;/em&gt;, ideal para ponérselo de nombre a un indígena en una isla desierta, ideal para ver ACB…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Para ver ACB? Pues sí porque, por primera vez en la historia, hete aquí que hoy viernes tenemos partido televisivo de nuestra Liga (entiéndaseme, por primera vez en la historia… excluyendo copas, playoffs o jornadas entre semana; por primera vez en la historia, cuando de la típica jornada findesemanal de temporada regular se trata). Y no, no me pregunte usted por qué: tal vez para evitar coincidencias con la jornada electoral (relativas, porque el mismo domingo habrá unos cuantos partidos), tal vez porque TVE quiera hacer un experimento, tal vez para dejar más tiempo a la Penya de cara a su partido con &lt;em&gt;el Quinqui&lt;/em&gt; (o sea, el Khimki). Vaya usted a saber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa resulta un poco extraña, y uno no puede evitar imaginarse a un buen puñado de jóvenes badaloneses desubicados, acostumbrados a quedar la noche del viernes, a ir al &lt;em&gt;básquet&lt;/em&gt; los sábados o domingos, ahora tal vez sin saber qué hacer… En cambio a mí me encanta, me resulta difícil imaginar otro horario mejor. Diez menos cuarto, cena engullida, mesa recogida, sutilmente insinúo que resulta que hoy hay baloncesto, ya ves tú qué raro, y mientras yo me hago fuerte en el salón mi señora y mi niño se encaminan hacia sus respectivos aposentos, la una para ver una de sus series preferidas, el otro para no perder ripio de su programa favorito, El Hormiguero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡¡¡&lt;em&gt;Y hoy ha venido a divertirse al Hormiguero… Fernando Romay&lt;/em&gt;!!!, plas plas plas plas plas (onomatopeya de aplausos). Una vez hechas las oportunas presentaciones, con esa escena tan original y nunca vista en televisión que consiste en poner de pie al Romay al lado del Motos para que todos nos riamos con la diferencia de altura, será ya el momento de cambiar a La2, donde en ese momento está en el uso de la palabra... el ubicuo Fernando Romay, vaya por dios, al parecer empeñado en demostrarnos cómo se puede aparecer en dos canales a la vez, y no estar loco. Y mientras mi hijo con sus esquemas todos resquebrajados tras descubrir que su Hormiguero del alma no es en directo. Al menos, no los viernes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa promete, el comienzo es una fiesta, triple va triple viene, la Penya como siempre, Cajasol como nunca... Pero al final del primer cuarto los badaloneses ya están en su salsa, ya llevan 32 puntos mientras los sevillanos aún están en 21, y eso sólo es un preludio de lo que vendrá después (lógicamente; si no viniese después esto no sería un preludio, por definición).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por cierto, que a estas alturas ya hemos podido comprobar lo sumamente difícil que resulta decir &lt;em&gt;Cajasol&lt;/em&gt;. Sí, a primera vista parece una palabra tan normal como cualquier otra, pero nada más lejos de la realidad. Sólo Arsenio Cañada, pedazo de crack, parece tenerla totalmente dominada; no así Romay, que a las primeras de cambio ya le ha llamado &lt;em&gt;Caja San Fernando&lt;/em&gt;; y aún menos Creus que, en un más difícil todavía, lo llamará un par de veces &lt;em&gt;Unicaja&lt;/em&gt; para seguidamente asustarse de su propio error: &lt;em&gt;ahí va, la competencia&lt;/em&gt;... Qué malas son las noches de los viernes, al parecer...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al descanso la Penya ya ha alcanzado los 65 puntos, nada menos, mientras Cajasol a duras penas roza los 40. Al menos durante todo ese segundo cuarto habremos asistido a un espectáculo insospechado, la evolución cromática del rostro de un Manel Comas que en pocos minutos habrá pasado del rosado pálido al rosa fuerte, y luego al rojo vivo, al fucsia chillón y al morado incandescente para acabar adoptando incluso tonalidades que ni siquiera sospechábamos que pudieran existir, que dan la sensación de que hasta podría ponerse a arder en cualquier momento... Finalmente no ardió, al menos sobre la cancha. Pero no quiero ni pensar cómo debió ser el incendio entre las cuatro paredes de su vestuario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Partido resuelto, pues. Y uno en su ingenuidad piensa que dará igual, que hasta redundará en beneficio del espectáculo, que la Penya mantendrá el tono durante los cuarenta minutos... Craso error. Pura faena de aliño, con Rudy en el banco toda esa segunda mitad, no se nos vaya a cansar que por ahí amenaza el &lt;em&gt;Quinqui&lt;/em&gt;, digo el Khimki, a la vuelta de la esquina. Menos mal que siempre nos quedará Arseni para buscarnos alicientes, que si habrá pique Madrid-DKV desde la distancia, que si éstos querrán superar la marca de 114 puntos que la semana pasada establecieron los otros, que si la Penya puede batir el récord de triples de esta temporada e incluso el récord histórico de la Liga, que si Tyrone Ellis puede superar también su plusmarca particular... Al final na de na, ni esto ni lo otro ni lo de más allá. Al final el único récord que peligrará será el de técnicas provocadas en un solo partido por un solo jugador, el amigo Jagla, empeñado en convertir la que debería haber sido una noche inolvidable (cuatro de cuatro triples, sólo en el primer cuarto) en una noche aún mucho más inolvidable... si bien por causas radicalmente distintas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sábado&lt;/strong&gt;. Bello día. Ideal para reflexionar, ideal para compartir con la familia, ideal para la sobredosis familiar incluso. Al acabar la jornada noto que me falta mi dosis diaria de baloncesto y decido ponerme en vena el Toronto-Washington de la madrugada anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casualmente Bosh está lesionado (mira que se lesiona a menudo esta criatura) y los Raptors parecen acusar más su ausencia que los Wizards las de Arenas y Butler; o será que éstos están ya más acostumbrados. Toronto va todo el partido a remolque pero allá por el tercer cuarto Calderón se pone a tirar del carro, y el tirón acabará arrastrando a todo su equipo. Finalmente, casi al límite, conseguirán forzar la prórroga... para acabar perdiéndola después. Y Calde se va al vestuario con sus 20 puntos y 9 rebotes que con total seguridad no le harán ni la menor ilusión, que él no es el tipo de jugador que busque consuelo en las estadísticas cuando pierde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, puestos a buscar consuelo, hagámoslo nosotros, esta vez con la ayuda de la televisión americana que produce la señal, probablemente la de los Wizards, nada sospechosa de &lt;em&gt;calderonismo&lt;/em&gt; ni de &lt;em&gt;calderonfilia&lt;/em&gt;. En un momento dado, y para demostrar una vez más la innata capacidad yanqui para sacarse estadísticas de debajo de la piedras, nos muestran en pantalla (dónde, si no) un cuadro que recoge a aquellos jugadores que a lo largo de una temporada han promediado más de ocho asistencias, más de un cincuenta por ciento en tiros de campo y más de un noventa por ciento en tiros libres, nada menos. Y resulta que en toda la historia sólo se han dado cuatro casos, a saber: Magic Johnson en la temporada 1988/89, Mark Price en esa misma temporada 1988/89, Steve Nash en la 2005/06 y... sí, efectivamente, un tal Jose Calderón en la 2007/08. Y lo que nos quedará aún por disfrutar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya es madrugada. Tocaría irse a la cama, pero no sin antes pasar unos minutillos ante el ordenador, no sin emprender aún una dura lucha entre el corazón y la razón. Mi corazón me dice que a las tres de la mañana se juega un Duke-North Carolina, partido en la cumbre, algo así como el Madrid-Barça del baloncesto universitario. Mi corazón se quiere quedar a verlo porque este año apenas ha podido pillar nada de NCAA por Internet, porque ya es marzo y está con el mono subido, porque cada vez que piensa que las dos primeras rondas del torneo final coincidirán con la semana santa se le llevan los demonios... Y mi razón me responde que sí, pero que acabará pasadas las cinco y ya no estoy para estos trotes, que luego a la mañana siguiente ya no duermo cuanto quiero sino cuanto puedo (y cuanto me dejan); y añade además que antes debería buscar el canal que lo da (ESPN-Filipinas, nada menos) en algunos de esos raros programas internáuticos semiclandestinos, que en el discutible supuesto de que lo encuentre deberé dejarme los ojos (ya muy castigados a esas horas) en el empeño, deberé desesperarme cada vez que la señal se pierda y haya que refrescar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante tan sólidos argumentos, finalmente gana la razón. Pero me voy a la cama pensando si habrá un sistema (que lo habrá, seguro) para grabar partidos en directo por Internet; pensando cómo es posible, en plena era digital y abonado como estoy a una plataforma por la que se ven chiquicientosmil canales, no poder aún disfrutar de este maravilloso espectáculo por televisión; pensando que a estas alturas aún no sabemos qué cobertura tendremos (ni siquiera si la tendremos) del Torneo Final por Digital +; pensando que hay que jod... ... Me duermo, tal vez por la falta de costumbre ante tanto pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Domingo&lt;/strong&gt;. Bello día. Ideal para dar un agradable paseo matinal y de paso ir a votar; o para ir a votar y de paso dar un agradable paseo matinal, no sé. Ideal para dejar grabando el Real Madrid-Unicaja que intentaremos ver luego en la sobremesa...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esta vez puedo escoger: la versión madrileña (analógica) o la andaluza (digital): escojo Telemadrid que al menos me garantiza el partido completo, no como esa Andalucía TV que mete puntualmente su informativo poco antes de las dos y media, así llueva o truene (y aún más en un día como el de hoy, sospecho...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, ya de camino al colegio electoral, de repente me entra la desazón: mira que si TeleEspe ha puesto en funcionamiento su legendaria maquinaria de &lt;em&gt;agit-prop&lt;/em&gt; durante toda la mañana, no vaya a ser que en un descuido votemos a quien queramos en vez de a quien debamos, que hasta ahí podríamos llegar... No, esta vez la sangre no llegó al río; efectivamente se cargaron el hermoso previo de media hora que Telemadrid nos regala cada domingo, pero al menos el partido nos lo dejaron entero. Salvé los muebles, respiro aliviado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Partido espectacular, rico en matices, con un resultado final (más veinte para el Madrid) que no refleja para nada lo que fueron los tres primeros cuartos... y con el Show Vaquerizo en todo su esplendor: el gran hombre del inalámbrico, de nuevo en estado puro. Para este hombre no existe el jugar bien, ni mal ni regular, para este hombre no existen matices, en él toda la riqueza de nuestro deporte se reduce a un único factor: los árbitros. Sólo cuenta lo que estos deciden, si aciertan (nunca) o se equivocan (siempre); el resto sobra, carece de importancia, está de más. Claro, entre semana, cuando coincide con Siro y Chechu encuentra siempre el caldo de cultivo perfecto para dar rienda suelta a sus obsesiones (y éstos las suyas a su vez); pero aquí pincha en hueso: Felipe Galán no está por la labor, no entra en el juego, le lleva la contraria unas cuantas veces; y hasta José Miguel Antúnez, aún con sus limitaciones, aún entrando más al trapo, se muestra claramente a otro nivel. Afortunadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto Raül López está que se sale, es sin duda el mejor del partido y muy pronto dará pie al típico debate “Raúl selección”, pero esta vez en su versión baloncestística. Antúnez, con conocimiento de causa, le proclama como el mejor base de la Liga y prefiere no entrar en comparaciones con los de otras ligas (si bien luego, pocos minutos después, pondrá a Calde por las nubes). Pero el insigne Vaquerizo va un paso más allá: para él es el mejor de todos, actúen aquí o allá, “&lt;em&gt;porque Sergio apenas juega y Calderón es más bien un escolta&lt;/em&gt;”. Y es que es lo bueno que tiene la realidad, que nos creemos que es objetiva pero no, siempre podemos subjetivarla (menudo verbo) de tal manera que se adapte a nuestras propias necesidades. Por el mismo precio la semana que viene podremos decir que (por ejemplo) Felipe Reyes debe ser titular indiscutible en la selección porque al fin y al cabo &lt;em&gt;los gasoles&lt;/em&gt; son más bien aleros, y quedarnos tan anchos de la misma manera... No estuvo mal, mereció la pena asistir al esfuerzo que Galán y Antúnez debieron hacer en los siguientes segundos para discrepar sin que lo pareciera, para rebatirle sin desautorizarle...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fin de la dosis. Pero ésta no será la última del día, que a las 20:30 Digital + nos regala (es un decir) el choque entre los Suns y los Spurs. Nunca mejor dicho, dado que en la camiseta naranja de Phoenix se lee literalmente “&lt;em&gt;LOS SUNS&lt;/em&gt;” y en la blanca de San Antonio se lee no menos literalmente “&lt;em&gt;LOS SPURS&lt;/em&gt;”. ¿Por qué? Pues porque al parecer, según reza un pequeño logo, celebran la “&lt;em&gt;noche latina&lt;/em&gt;” (curioso concepto éste si tenemos en cuenta que a esas horas en Phoenix deben ser más o menos las doce del mediodía, minuto arriba minuto abajo), y no se les ocurre mejor forma de hacerlo que españolizando los nombres, ni mejor forma de castellanizarlos que simplemente colocándoles el artículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Digo yo que ya puestos podrían haber ido un poquito más lejos, y que el partido fuera &lt;em&gt;Los Soles&lt;/em&gt; contra &lt;em&gt;Las Espuelas&lt;/em&gt;, que la ciudad por un día se llamara &lt;em&gt;Fénix&lt;/em&gt;, que toda la rotulación en pantalla y en su videomarcador fuese en castellano, que lo fuesen asimismo las instrucciones de los técnicos para gozo y disfrute de Ginóbili y Oberto (y para desesperación del resto, quizá con la excepción del brasileño Barbosa y de Nash, que lo habla en casa). Ya que hacen chorradas, al menos háganlas bien...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero es noche de recuentos, y los largos tiempos muertos de cualquier partido NBA (que en este caso, con Eduardo Téllez y Ramón Fernández en los comentarios, no es ya que sean largos sino interminables) nos darán pie para un extraño zapping político-deportivo durante el que casi sin darnos cuenta pasaremos de las canastas de Zapatero y Rajoy a las alocuciones de Nash y Duncan, de las faltas de Pepiño Blanco o Pío García-Escudero a las declaraciones de Bruce Bowen o Raja Bell... Al final Phoenix ganó a San Antonio por 169 a 153, y el PSOE al PP por 94 a 87; o tal vez fuese al revés...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Lunes&lt;/strong&gt;. Bello día. Ideal para ir por detrás de un &lt;em&gt;I don’t like&lt;/em&gt;, ideal para ver la eterna cara de amargado de tu jefe (hoy mucho más acentuada, por razones fáciles de imaginar para todos aquellos que lo conocemos); ideal, sobre todo, para de vez en cuando robarle minutos al trabajo y así escribir, a salto de mata, toda esta sarta de tonterías...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2124235670437143740-4660838609604916454?l=elblogdezaid.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/feeds/4660838609604916454/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2124235670437143740&amp;postID=4660838609604916454" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/4660838609604916454?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/2124235670437143740/posts/default/4660838609604916454?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://elblogdezaid.blogspot.com/2008/03/delirios-findesemanales.html" title="Delirios findesemanales" /><author><name>Zaid</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08179466275863731509</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="27" height="32" src="http://bp0.blogger.com/_-QspHPxogR4/R6Drx8xT57I/AAAAAAAAAAM/8zM6Or1DEJU/S220/logozaid.gif" /></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>

