<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/atom10full.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearch/1.1/" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0" gd:etag="W/&quot;CEUGRn0-fSp7ImA9WhRaFE0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772112771867761404</id><updated>2012-02-16T06:23:47.355-08:00</updated><category term="La Ciudad de los Mil Pilares" /><category term="In Company of Wolves" /><category term="Sword N' Planet: Bizarre Tales" /><category term="Weird Stories" /><title>Espada y Planeta</title><subtitle type="html" /><link rel="http://schemas.google.com/g/2005#feed" type="application/atom+xml" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/feeds/posts/default" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/" /><author><name>Jorn</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14617471355253359646</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="21" height="32" src="http://4.bp.blogspot.com/-vQb5x-thQ04/TiSeR9F6lWI/AAAAAAAAAhk/PR7A6N2jDFA/s220/ramboARCO.jpg" /></author><generator version="7.00" uri="http://www.blogger.com">Blogger</generator><openSearch:totalResults>25</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" type="application/atom+xml" href="http://feeds.feedburner.com/EspadaYPlaneta" /><feedburner:info xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" uri="espadayplaneta" /><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com/" /><link rel="license" type="text/html" href="http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/" /><feedburner:emailServiceId xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0">EspadaYPlaneta</feedburner:emailServiceId><feedburner:feedburnerHostname xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0">http://feedburner.google.com</feedburner:feedburnerHostname><entry gd:etag="W/&quot;CUEBQ3g-fyp7ImA9Wx9XFkg.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772112771867761404.post-246264147414738647</id><published>2011-01-10T01:13:00.000-08:00</published><updated>2011-01-10T02:00:52.657-08:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-01-10T02:00:52.657-08:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Sword N' Planet: Bizarre Tales" /><title>Fácil</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_i2Gkoo267f8/TSrXqhm-t5I/AAAAAAAAAZI/VaVNmrf8HZ0/s1600/frank_frazetta_sound.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 208px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_i2Gkoo267f8/TSrXqhm-t5I/AAAAAAAAAZI/VaVNmrf8HZ0/s320/frank_frazetta_sound.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5560493815518640018" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;-¡Haz el favor de dejar de culparme! - gritó el gitano&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;-¡Todo es culpa tuya! - respondió la chica.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Los únicos que no decíamos nada éramos el cerdo y yo. Llevaban ya - sin exagerar - &lt;i&gt;minutos&lt;/i&gt; sin parar de discutir. Eran como una pareja de recién casados que, de repente, ya no toleran esas pequeñas cosas que le molestaban el uno del otro al principio pero que hacían la vista gorda...hasta ahora. Aquella morenaza estaba más que harta de aquél grandullón. Daba igual cuánto intentara justificarse el tal Slaynte - ella le había llamado por su nombre - solo conseguía enfurecer más a Serenade - el nombre de ella me lo había dicho el cerdo (es broma).&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;- Al menos podrías ser un poco más constructiva. Sacar algo positivo de la situación. Intentar arreglar el problema - prosiguió el macho man.&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;- ¿Constructiva? ¿Yo? Fue idea tuya viajar en aquella caravana. Fue idea tuya no resistirse ante el asalto. Así que, señor estrategia, dime qué plan tiene usted para salir de aquí - respondió ella con una calculada dosis de ironía y sarcasmo...directamente a la yugular.&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;- ¿Salir de aquí? Fácil. Esperamos a que venga un guarda, le echo mano y abrimos esta jaula. Luego nos hacemos con los controles del aerodeslizador y lo usamos para volver a casa.&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Ella soltó una carcajada. A mí personalmente me parecía un buen plan - y juraría que al cerdo también a juzgar como asentía con la cabeza. Lo bello de la idea era su simplicidad. Si intentas intrincar una compleja red de tramas, tienes que estar muy pendiente en cada detalle, y hay muchas posibilidades de que algo salga mal. Lo mejor era hacer las cosas - como el gitano había dicho - fáciles.&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;En ese momento algo interrumpió la discusión de aquellos amantes - la tensión sexual no resuelta dañaba a la vista más que un foco de luz fluorescente - y es que aquel jodido gorrino se había cagado en medio de la jaula. Como si no tuviéramos bastantes problemas, ahora debíamos preocuparnos por la disentería. Aunque el animal nos miró orgulloso, como cuando tu hijo hace caca por primera vez en el baño, aquél no era el hijo de nadie, lo había hecho en mitad del suelo...y aquellas deposiciones se parecían más a un cuadro de Picasso que otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;- ¡Oh, Genial, esto era lo que nos faltaba! - dijo Slaynte poniéndose de pie y cogiendo al cerdito por el cuello - acabas de firmar tu sentencia de muerte, pedazo de lomo con patas - sentenció.&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Y por más que me apasionen los símiles - y sinalefas - con estilo, no podía dejar de prestar atención al suelo. Era el más frío acero que mis desnudas nalgas hubieran conocido jamás y, en esos momentos, se estaba derritiendo. Aquel cerdo enano, no solo se había aliviado el cuerpo, había abierto un boquete en la celda. Su mierda, mágica o radioactiva - quien sabe -, se estaba comiendo el jodido piso y estaba abriendo un hueco que se hacía cada vez más grande y por el que, inexorablemente, íbamos a caer.&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;La chica y el gitano se miraron con incredulidad. Luego los miré yo y miré al cerdo. El suelo comenzó a resquebrajarse bajo nuestro peso, agrietándose y curvándose. El agujero se hacía cada vez más grande y tuvimos que retroceder hasta apoyarnos contra los barrotes para no caer en su interior.&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;El chancho soltó una risa - y hasta ese momento nunca creí que pudieran hacerlo - y saltó de la mano del fortachón hacia la negrura que se hundía bajo nuestros pies. La pareja me miró y, al unísono, resolvieron saltar también. Por mi parte, fuera lo que fuera, hubiera lo que hubiera allí abajo, era mejor que estar solo en una jaula. Quizás caeríamos en la sala de máquinas de aquella aeronave, o en las bodegas, o en cualquier otro sitio. Así que tomé aire, salté hacia delante y caí, y caí...y seguí cayendo un poco más adentrándome en la más completa oscuridad hasta que, de alguna manera, dejé de caer poco a poco.&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Era como si la gravedad se fuese debilitando. Al principio de manera casi imperceptible, pero mucho más notoria al final. Una sensación similar a estar flotando suavemente, como la hoja de un árbol que cae de la rama, descendiendo hasta el nivel inferior. Allí me esperaban mis compañeros de celda, los tres, de pie mirando al frente. Inmóviles, impertérritos, absortos. Un gran ventanal llamaba su atención. Tras ese cristal había información que, claramente, era reveladora para todos nosotros; de modo que, en cuanto mis pies se posaron en tierra - es un decir - me acerqué hasta ellos y miré con atención.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;No pude ver mi cara pero supongo que se me dibujó la misma expresión estúpida que a ellos - incluido el cerdo. Allí no había montañas, ni valles, ni ríos. No había una humeante caravana. No había ciudades ni ruinas. Allí estaba el espacio infinito, miles de estrellas rutilantes, y un planeta con tres soles que orbitaban sobre él.&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;- No estamos en el aerodeslizador - dije yo por fin - aquellos rayos tractores nos han teletrasportado directamente a la nave nodriza. Nos han transportado al satélite artificial de las máquinas.&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Y, respondiéndome, una voz sonó a nuestras espaldas desde lo más recóndito de la oscuridad diciendo:&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;- Hacerlo así era mucho más &lt;i&gt;fácil&lt;/i&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772112771867761404-246264147414738647?l=espadayplaneta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/BQcX3gWFT8QYgJco-ZUXBw0zj2U/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/BQcX3gWFT8QYgJco-ZUXBw0zj2U/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p3"&gt;&lt;span class="s1"&gt;El cuerpo del joven cayó al suelo. Pero no el suelo del bosque. Era un suelo negro y agrietado. Carente de luz y vida. Dio un respingo. Se puso en pie y se miró las manos. Se veía a sí mismo desdibujado como una ilustración a carbón aun sin acabar. Alzó la mirada y un único punto de luz llamó su atención. Rodeado de la más completa negrura aquél punto fue creciendo tomando la forma de la luna en todo su esplendor, emitiendo su fantasmagórico halo hacia él. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p3"&gt;&lt;span class="s1"&gt;Romulo apretó sus dientes pues sabía ya lo que iba a pasar. Los cráteres de la superficie lunar empezaron a moverse, a cambiar de forma, dibujando el rostro de un lobo, hasta que finalmente aquella visión espectral se convirtió en la cabeza del animal.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p3"&gt;&lt;span class="s1"&gt;Allí parado, en medio de la nada, miró inmóvil a la bestia. Ésta se acercó más y más y abrió sus fauces para devorarlo...pero unos metros antes de alcanzar la carne del humano una barrera invisible destelló repeliendo al espíritu lupino. Ambos reconocieron el aroma del hada en el ambiente. El lobo emitió un aullido y el hombre sonrió de lado...por el momento estaba a salvo...aunque no sería para siempre...y ambos lo sabían.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772112771867761404-6822548322641670744?l=espadayplaneta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/lZOUfpNYM71OgzIPOvkVCHsj2Ew/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/lZOUfpNYM71OgzIPOvkVCHsj2Ew/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/lZOUfpNYM71OgzIPOvkVCHsj2Ew/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/lZOUfpNYM71OgzIPOvkVCHsj2Ew/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/feeds/6822548322641670744/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/2011/01/in-company-of-wolves-de-pelo-en-pecho-v.html#comment-form" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7772112771867761404/posts/default/6822548322641670744?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7772112771867761404/posts/default/6822548322641670744?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/2011/01/in-company-of-wolves-de-pelo-en-pecho-v.html" title="In Company of Wolves (De Pelo en Pecho V)" /><author><name>Jorn</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14617471355253359646</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="21" height="32" src="http://4.bp.blogspot.com/-vQb5x-thQ04/TiSeR9F6lWI/AAAAAAAAAhk/PR7A6N2jDFA/s220/ramboARCO.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;C0YMRX8yeyp7ImA9Wx9REUQ.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772112771867761404.post-6520298772805683561</id><published>2010-12-12T13:58:00.000-08:00</published><updated>2010-12-12T13:59:44.193-08:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-12-12T13:59:44.193-08:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Weird Stories" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="In Company of Wolves" /><title>In Company of Wolves (De Pelo en Pecho IV)</title><content type="html">&lt;div style="text-align: center;"&gt;IV&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Romulo...-susurró el hada casi distraídamente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El hombre había ganado la batalla pero el espíritu lupino aún pugnaba por salir. El hada, con fingida indiferencia, tuvo que calmar a su montura, así como todos los presentes. Desmontó y se acercó al arroyo. Sin embargo, y aunque ella hablaba en tono calmado, cada vez más iba creciendo una sensación general de temor y nerviosismo entorno al vagabundo; una sensación que a su vez aumentaba su angustia y redoblaba los esfuerzos de la bestia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Si no os gusta la horca puedo buscar otra cosa, aunque creo que ese no es vuestro mayor problema - continuó.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Rómulo emitió un leve bufido de sorna. ¿Que si le gustaba? Lo habían colgado más veces de las que podía recordar y desde luego no era una sensación agradable. El cuello arde como el mismo infierno y la privación de oxígeno hace que pierdas el conocimiento lenta y dolorosamente...momento que aprovecha el lobo para tomar posesión de su cuerpo y masacrar sin piedad a todos los presentes. No. Desde luego la horca no le gustaba, y desde luego no era su problema. Plazas públicas se han teñido con la sangre de autoridades y asistentes que esperaban ver justicia y solo contemplaron horror. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Gran pecado tuvisteis que cometer para qué os maldijeran con tal castigo, no solo un licántropo, sino probablemente la subespecie más sanguinaria, primitiva y violenta de todos los hombres lobo. Sin duda quién os maldijo debía odiaros bastante - Continuó diciendo el hada desde el rio. En sus ensoñaciones el joven no vislumbró a qué se había acercado allí, y aun más, el caballero que tenía a su izquierda parecía estar resuelto a asaltarle en cualquier momento, tal era la tensión que se palpaba. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Nunca antes había escuchado que hubieran especies de licántropos señora - se obligó a hablar el joven para tratar de ignorar los embates de la bestia - pero os puedo asegurar que mi maldición trasciende al odio y a cualquier otro sentimiento humano -hizo una pausa - aunque una cosa sí es cierta: He cometido innumerables pecados - concluyó con voz neutra.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;– Sólo hay algo que me desconcierta - contestó ella con fingida indiferencia - pudisteis trasformaros en lobo y atacarnos, y no se si es porque pensáis que nos perdonáis la vida, o porque habéis comprobado que la resistencia es completamente inútil. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estas palabras calaron en el fondo del corazón de Rómulo e hizo que la bestia se removiera en su interior. Cerró los ojos y tomó aire. Luego miró al cielo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-De nada importan mis deseos señora - empezó a decir mientras bajaba la mirada para clavarla en los ojos del hada - no se trata de lo que hubiera querido, o de lo que habría sido. Lo que importa es lo que es. - miró a su alrededor- Así que por vuestro bien y por el de vuestros hombres, idos. Id ahora que estáis tratando conmigo y viviréis, de lo contrario...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y en ese momento la mujer extendió sus brazos hacia él, al tiempo que emitía una sonora carcajada, llenando el prado de un ambiente floral embriagador, casi pegajoso. Dicho olor golpeó en lo más profundo del cerebro del licántropo, aturdiéndolo y mareándolo, como si hubiera ingestado una potente droga alucinógena. Sus sentidos se distorsionaron, emborronando toda su percepción de la realidad. En ese momento, dos agujas volaron hasta clavarse en la espalda de Rómulo. Apenas sí dolió pero la bestia de su interior reconoció la amenaza y por fin consiguió tomar el control.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El cuerpo del hombre tembló y convulsionó, su pecho se hinchó y sus hombros se ensancharon. Su espalda se encorvó y su cuello creció como si se desenroscase del torso. Su mirada quedó vacía unos instantes para inyectarse en sangre al instante. Su boca se abrió y chasqueó amenazando con desencajarse para convertirse en unas fauces. Pero algo pasaba: la transformación no era tan rápida como solía ser.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Había algo, algo en aquellos dardos, que lo ralentizaba lo suficiente para que la conciencia del humano tuviera una segunda oportunidad de hacer acto de presencia. Con un empuje de voluntad sobrehumano Rómulo cerró los ojos y, al abrirlos, había recuperado su iris, su humanidad, aunque estaba encorvado y postrado sobre el suelo con visibles signos de las primeras etapas de transformación. Sin embargo el ardor de su cuerpo había disminuido. No era magia, era algo físico: sus músculos trabajaban a la mitad de la velocidad normal, y cada vez más lento, hasta que un terrible sopor se apoderó de él.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Finalmente, el hombre lobo cayó al suelo aun a medio trasformar, zambulléndose en la inconsciencia mientras se alejaba al galope del eco que producía la risa de aquella hada.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772112771867761404-6520298772805683561?l=espadayplaneta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/Ufftdq9qGdONoaKOx40m46ZMRpo/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/Ufftdq9qGdONoaKOx40m46ZMRpo/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p3"&gt;&lt;span class="s1"&gt;Es difícil explicar cómo se percibe el mundo a través del olfato. Sería una tarea tan ardua como explicar a un invidente la diferencia entre blanco y negro, o rojo y amarillo, por citar algunos. De hecho, para aquellos que jamás poseyeron el magnífico don de un licántropo podríamos asociar los olores a los colores. Hay un espectro de luz que el ojo humano percibe, y otro mas amplio que no. El mundo de los olores es exactamente igual. Cada cosa de éste mundo, cada sentimiento, cada acción, cada pensamiento desprende un aroma capaz de ser percibido y analizado por alguien con las aptitudes necesarias. Y en aquellos momentos Romulo estaba obteniendo información a raudales aun sin estar transformado. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p3"&gt;&lt;span class="s1"&gt;Si bien era cierto que, por leve que fuera, la influencia del lobo acosaba su alma a cada momento, casi siempre su fuerza de voluntad bastaba para mantenerse humano. Había situaciones, no obstante, en las que no podía resistirse. A menudo éstas coincidían con las noches de luna llena, o cuando se veía sometido a mucho estrés, nerviosismo, ira o rabia desenfrenada...o cuando su vida se veía amenazada de gravedad. En esos momentos su parte racional se inhibía y el lobo afloraba dando rienda suelta a todos sus instintos primarios.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p3"&gt;&lt;span class="s1"&gt;Pudo contar a varias personas acercarse antes de que se dejaran ver, sin embargo había una que destacaba por encima del resto. Una de ellas era capaz de hacer magia, una magia que desprendía un aroma característico y embriagador. Algo había hecho pues una ráfaga de éste aroma había llegado hasta su nariz llamando su atención. Allí parado, metido en el río, esperó pacientemente y por fin, el hada, llegó al claro. Nunca antes había estado en presencia de una, pero su nariz nunca fallaba. Además tenía un soldado, un humano, a su lado para poder comparar sus olores. Salvando la diferencia entre hombre y mujer, estaba claro que ambos pertenecían a razas distintas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p3"&gt;&lt;span class="s1"&gt;Ella era alta y estilizada. Montaba un corcel blanco que resaltaba aun más la luz que transmitía. Su melena rubia, leonada, le daba un toque salvaje que la hacía más atractiva si cabe. Sus ojos eran profundos y de un color azul turquesa. Su piel era clara y se adivinaba más suave que la mejor de las sedas. Vestía, lo que parecía ser, un camisón transparente que insinuaba sus apetecibles curvas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p3"&gt;&lt;span class="s1"&gt;– ¿Deshaciéndonos de las pruebas milord? – preguntó el hada con indiferencia, mientras su yegua daba los primeros pasos de entrada al prado. Y entonces lo hizo de nuevo. Otra vez ese olor a magia...esta vez no tan...verde; si no mas bien algo...azulado. No sabía decir qué había hecho aunque sabía que había hecho algo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p3"&gt;&lt;span class="s1"&gt;Romulo estaba tan absorto disfrutando de la lluvia de feromonas que ni siquiera tuvo tiempo de responder. El hada siguió hablando.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p3"&gt;&lt;span class="s1"&gt;– Qué desafortunado sois encontrándoos conmigo – Expresó la mujer con una tristeza absolutamente fingida – ¿Podríais decirme vuestro nombre caballero? Me gustaría saber a quién voy a mandar a la horca - preguntó con seriedad para acabar añadiendo en un ligero tono de burla -   por supuesto tras jugar a unos divertidos juegos en la mazmorra. Os encantaran &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p3"&gt;&lt;span class="s1"&gt;En ese momento una señal de alarma se disparó en su interior. Aquella maga...el caballero de la ballesta...todos aquellos olores...iban a por él, querían tenderle una trampa. ¿Pruebas? ¿De crímenes? Había cometido demasiados para poder recordarlos todos y, por lo visto, estas personas lo habían encontrado para darle justo castigo. El lobo de su interior se removió. Agitó el cuerpo del hombre y lo hizo temblar. Su piel se erizó y sus ojos se tornaron en un color rojo sangriento. Apretó las mandíbulas y sacudió su cabeza de un lado a otro. Durante un instante el lobo hizo un amago de entrar en el cuerpo de Romulo...sin embargo luchó y luchó...y tras unos interminables segundos el hombre venció a la bestia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p3"&gt;&lt;span class="s1"&gt;Jadeando, el joven vagabundo levantó la vista. Se dio cuenta entonces que ya no estaba dentro del río sino fuera, a un lado del hada, justo entre ella y el caballero. Se había movido sin darse cuenta hacia ellos pero ese detalle carecía de importancia en estos momentos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p3"&gt;&lt;span class="s1"&gt;-En primer lugar - comenzó a decir finalmente - sois vosotros los desafortunados en dar conmigo - dijo con voz casi sepulcral - En segundo lugar, mi nombre es Romulo y no soy ningún caballero, y en tercero - hizo una pausa para mirar la ballesta del soldado y dar una ojeada a su alrededor a sabiendas de que ojos ocultos seguían escrutándolo - espero que tengáis algo mejor que la horca para mí...o mucho me temo que no viviréis para poder volver a intentar ajusticiarme.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772112771867761404-6418080806440506892?l=espadayplaneta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/ga3hSxUPFcNOe6VQ8OGSymqg0ZU/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/ga3hSxUPFcNOe6VQ8OGSymqg0ZU/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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No era más que un viejo estudio polvoriento. Una mesa carcomida por las termitas servía como muralla defensiva a quien se sentara tras ella: torres de pergaminos amontonados, enormes pisapapeles guardando los flancos del perímetro, y un sin fin de pinceles secos y mugrientos componían el mosaico de la zona de trabajo del viejo maestro. Las paredes, así como el suelo, estaban completamente desnudas; cuadros, retratos, tapices o alfombras entorpecen el trabajo de un mago. Aquí y allá, bajo la espesa capa de polvo acumulado, se podían adivinar toda una suerte de retazos y surcos, hechos a tiza de colores - algunos- o tinta - la mayoría - de símbolos cabalísticos que servían para la realización de todo tipo de hechizos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt; &lt;p class="p2" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;El viejo taumaturgo suspiró, apoyándose en la mesa, mientras recobraba el aliento. Tendría que adecentar un poco el lugar - pensaba mientras se reponía del esfuerzo. Stefan, por su parte, calló al suelo de rodillas y vomitó. Bien, será  él quien limpie todo esto - concluyó.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="p2" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;- Lo siento maestro - balbuceó el chiquillo sin haberse repuesto totalmente del mareo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;El mago no dijo nada. Se limitó a coger uno de los pisapapeles - el busto de lo que parecía un elfo cornudo toscamente esculpido - y pasó la punta de sus dedos por su frente. Un ojo versado en las artes arcanas habría visto cómo un fulgor irreal parpadeaba justo en el lugar en el que la punta de los dedos del mago tocaba la escultura, para desaparecer al instante. Pero en esos momentos allí no había nadie más mirando...que ellos supieran.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;- Vamos, levántate - dijo Tasker mientras ayudaba a su pupilo a recobrar la verticalidad - venga no ha sido para tanto - mintió descaradamente en un fatuo intento de animar al chaval. Incluso él estaba agotado y sus piernas temblaban sensiblemente por el cansancio - Vamos, ve a la posada de Jim, trae algo para limpiar esto y ve encargando la comida, vamos a necesitar recobrar fuerzas - concluyó dándole una palmadita en la espalda.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Stefan asintió, aun cabizbajo, y se acercó a la puerta de aquella estancia. A todas luces era una puerta normal y corriente. De no muy buena madera que digamos, y no muy bien cuidada ni mucho menos - incluso le faltaba el pomo. Era, lo que se dice, una puerta humilde. Sin embargo el viejo mago la consiguió, hacía varios años, tras perder a una docena de compañeros en una lucha a muerte con un pérfido hechicero. Esa había sido su recompensa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;El joven aprendiz se agachó y recogió del suelo un magullado pomo que, en su dia, fue redondo. Lo insertó en el hueco que había para él en el lado &lt;i&gt;derecho&lt;/i&gt; de la puerta y la abrió. Ante él, el pasillo de la posada, justo al lado de las escaleras que bajaban a la planta baja, la zona de la taberna. Tras carraspear, rascarse la cabeza, y tratar de cerrar los labios para dejar sus prominentes paletas en el interior de su boca - sin llegar a conseguirlo - salió a la posada cerrando la puerta tras de sí.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Cuando el mago verificó que el chico se había ido, la puerta estaba cerrada, y el pomo había vuelto a caer al suelo, se dio la vuelta emitiendo un sonoro quejido, con la firme intención de sentarse en su sillón para descansar hasta que volviera su acólito. Sin embargo pudo comprobar, de un sobresalto, que había alguien sentado en su sitio. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Era la mujer más bella y atrayente que los cansados ojos de aquel charlatán habían visto en años. Era morena con el pelo recogido en una cola de caballo que caía por su espalda hasta casi tocar el suelo. Sus ojos sonreían como un  depredador inmisericorde y sus carnosos labios invitaban a todo aquel que miraba a implorar ser devorado. Vestía un ajustado corpiño de cuero negro, con pantalones y botas a juego. Tenía los pies sobre el escritorio de trabajo del mago y jugueteaba con el busto que, instantes antes, cogiera el nigromante.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;- ¿Sabes? Estoy algo decepcionada - dijo ella antes de que él pudiera articular palabra. Tras emitir una leve risilla prosiguió - Me había impresionado sobremanera tu conjuro de teletransportación. Hay que ser muy cuidadoso y tener un alto grado de concentración para desmaterializarse, no solo a uno mismo, sino a un pasajero. Hay muchas cosas que pueden salir mal: desde aparecer sin cabeza, hasta aparecer con los brazos en lugar de las piernas y viceversa. Por no hablar de los problemas de llegar al sitio deseado. El más mínimo fallo puede hacer que te materialices en mitad de una pared, o bajo el suelo, o incrustado en esta mesa - rió ella al darle un golpecito con uno de los tacones de sus botas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Tasker endureció su rostro. Aquélla mujer sabía demasiado. De alguna manera le había estado observando, posiblemente desde el ataque a la caravana, y le había seguido hasta su cubil secreto. Había eludido sus mejores y más poderosos hechizos defensivos y se había adueñado del lugar sin que tan siquiera él se diera cuenta. Fuera quien fuera aquella chica, aquella musa, querría algo de él. Y eso era lo que más inquietaba al viejo mago. ¿Qué demonios podría querer alguien como ella de alguien como él?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;- Pero has hecho trampas - continuó hablando la desconocida en tono socarrón agitando en el aire el busto de piedra - has usado una guía para tu viaje, para asegurarte de que no te pierdes - le reprochó en un tono de voz melódico y sensual al tiempo que dejaba el pisapapeles en su lugar - lo cierto, Tasker, es que esperaba más de ti - concluyó.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;El viejo taumaturgo sonrió, intentando aparentar más entereza de la que tenía en realidad, se cruzó de brazos y respondió:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;- Nadie en mi oficio llega a mi edad sin ir con ciertas precauciones. A lo que tú llamas hacer trampas yo lo llamo “jugar sobre seguro”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;La chica soltó una risa y se puso en pie como un resorte. Las libidinosas pupilas de aquel hombre se dilataron ante aquella maravilla de la naturaleza. Esas caderas, esas piernas, ese cuello, esos pechos. Si iban a matarlo no podía esperar final mejor. Si ella quería un esclavo él mataría a cualquiera que se interpusiera en su camino por serlo. Estaba indefenso, desnudo, desprotegido; él era su siervo desde hoy y para siempre. Maldita sea, se dijo a sí mismo el mago, y eso que aún no ha intentado hechizarme de verdad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;- Tienes que hacer algo por mí - dijo ella sin más titubeos mientras se acercaba a él rodeándole el cuello con sus finos y estilizados brazos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;- Te preguntaría tu nombre - susurró él, moviendo su boca de labios inexistentes a tan sólo unos centímetros de los de ella - pero sé que sería inútil. Sólo dime qué es lo que quieres que haga por ti.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Ella sonrió, una vez más, felina, y acercó su boca al oído de Tasker, deslizando sus palabras hacia el interior de su cerebro como un río de lava incandescente que acabaría por hacer explosión dentro de su cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;- Quiero que encuentres al Elegido - le ordenó.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772112771867761404-5856815049595555541?l=espadayplaneta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
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&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p3"&gt;&lt;span class="s1"&gt;La brisa corrió por el claro acariciando la maleza con su suave tacto. Al frente, las copas de los árboles del bosque se mecían ante él dándole la bienvenida con una ligera reverencia. Y aunque era en la forma de licántropo en la que Romulo desarrollaba sus poderes en su plenitud, después de tantos años poseído por el espíritu del lobo, aun en forma humana, poseía ciertas habilidades. Albergaba cierto remanente lupino en cuanto a su sentido olfato. Si bien, claramente, no era tan fino, sí que era capaz de notar la presencia de la chica que se le había acercado con cierta precaución. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p3"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;	&lt;/span&gt;El hombre se giró para mirarla y su visión lo confirmó: era una jovencita. Aunque su joven rostro parecía mantener un rictus inexpresivo el aire le transmitía cierta sensación de intranquilidad. Aquella chica parecía haberse sorprendido por su presencia, o tal vez solo turbada por verlo cubierto de mugre y sangre. Debía de ser de alguna cabaña cercana, pues vestía un austero vestido oscuro y llevaba el pelo recogido en un cuidado moño rubio. Seguramente había salido a pasear al salir el sol, o quizás iba a recoger leña para el desayuno. Romulo la miró a los ojos y le lanzó una mirada llena de tristeza, pesar y...honestidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p3"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;	&lt;/span&gt;-No me sigas pequeña...no sigas mi camino...- fue cuanto alcanzó a decir. No quería que alguien tan frágil e inocente sufriera daño alguno, y todo aquel que permanecía al lado de este hombre, y su maldición, terminaba sufriéndolo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p3"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;	&lt;/span&gt;La brisa volvió a ladear sus enmarañados cabellos. En esta ocasión corría hacia el interior del bosque, exhortándole a entrar. Pudo divisar frente a él un pequeño sendero de aspecto sinuoso. Dicho camino serpenteaba por la zona más abrupta, donde la llanura moría, desapareciendo a los pies de los árboles que conformaban la entrada al bosque. Sus ramas estaban arqueadas de tal forma que se entrelazaban las unas con las otras, y sus raíces, gruesas y fuertes, empujaban la tierra sobresaliendo del terreno con total impunidad. Aquella entrada recordaba a las fauces de una bestia. Romulo suspiró y se encogió de hombros. Parecía que ése era su camino.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p3"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;	&lt;/span&gt;Comenzó a caminar y pronto dejó atrás el sol de la mañana para verse inmerso en la refrescante sombra que el bosque daba. Aunque nunca había estado en él caminaba resuelto y sin titubeos. Para aquellos hombres que han vivido en la civilización durante toda su vida les es fácil caminar por las ciudades: saben diferenciar las aceras de los caminos para carros y caballos, también saben reconocer las grandes avenidas de los callejones de dudosa reputación...eso mismo era capaz de ver Romulo en un bosque. Era su auténtico elemento. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p3"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;	&lt;/span&gt;El viento cambió, caminando en contra de él, así que no podía estar seguro si lo estaban siguiendo o no, aunque habría jurado que alguien, o algo, lo estaba mirando. Tenía la sensación de que varios ojos se clavaban en su cogote, y no necesariamente ojos humanos. Pero poco le importaba. Ahora sólo quería refrescarse un poco y descansar; y sus deseos fueron cumplidos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p3"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;	&lt;/span&gt;Casi sin darse cuenta llegó a un claro donde los árboles quedaban a su espalda para dejar paso a un reluciente y luminoso río de aguas cristalinas. Discurría frente a él en calma, paz, y armonía con su entorno. Romulo sintió una tremenda envidia mientras se acercaba a él. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p3"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;	&lt;/span&gt;No era demasiado profundo, lo comprobó cuando se metió en él y el agua no le cubrió ni siquiera las rodillas. Se quitó los jirones que quedaban de su camisa y comenzó a lavarse efusivamente. El agua fría pareció devolverle la velocidad a su torrente sanguíneo haciéndolo despertar de ese letargo taciturno con el que había amanecido esa mañana. Echó su melena hacia atrás para que el agua discurriera por sus hombros hacia abajo y no le molestase en la cara. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p3"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;	&lt;/span&gt;La brisa cambió una vez más; volvía a correr hacia él, y con ella  venían nuevos olores. El hombre lobo se volvió hacia la arboleda de su espalda con sus pies aun metidos en el río. Aquellos olores traían novedades. Traían de vuelta a la chica que había dejado a la entrada del bosque...y no venía sola.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772112771867761404-5226435259218261017?l=espadayplaneta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
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Su primer impulso fue el de dar un respingo, incorporarse en un sobresalto, pero el sentimiento abandonó su cuerpo casi instantáneamente. No hacía falta que se mirara las manos, ni los pies, ni su cara reflejada en ningún objeto pulido. Sabía que volvía a ser humano y que volvía a estar cubierto de sangre.&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="white-space: normal; "&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;La brisa matutina apenas sí lo rozó, tumbado como estaba, a ras de suelo en la periferia de aquel bosque sin nombre. Había oído hablar a los lugareños historias sobre brujas, hadas, y toda suerte de seres sobrenaturales. Nunca antes habría creído la existencia de tales criaturas, cuya naturaleza extraordinaria escapa de la razón y la cordura. Pero su actual condición, su maldición, le había dado una nueva perspectiva sobre qué mundo era real y cuál imaginario. Su piel se puso de gallina y su bello se erizó; empezó a recordar la noche anterior: la transformación, el acecho, la caza, la...matanza. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="white-space: normal; "&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;En tiempos anteriores una horrible sensación de culpa e impotencia habría embargado su alma y habría hecho que su corazón se encogiera por el dolor. Antes solía pasar grandes cantidades de tiempo llorando y compadeciéndose de sí mismo. Esclavo de una antiquísima maldición, aunque era capaz de repeler el impulso de la bestia la mayor parte del tiempo, en las noches en las que la luna alcanza su cenit jamás había podido resistirse. No. Ya no le quedaban lágrimas. Tampoco tenía lugar para el dolor o el remordimiento. Lo único que podía sentir era una exasperante sensación de indiferencia. Indiferencia al saber que no era dueño de su destino, si no un pelele al antojo de un dios.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="white-space: normal; "&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Romulo suspiró y se puso en pie. Sus ropas estaban hechas jirones. Sus pies y manos estaban cubiertos de barro y su torso, así como la mayor parte de su cuerpo, estaban cubiertos de sangre. Varios recuerdos relampaguearon como flashes en su memoria. Recordaba la cabaña. En el interior había toda una familia. Sin embargo, y esto había sido una victoria importante, logró encauzar a la bestia hacia el corral y no hacia el interior de la vivienda. Recordaba los gritos, las luces de las antorchas, las muecas de horror puro que esas pobres personas mostraron al verle en mitad de aquella orgía de sangre y carne...todos los animales de granja de esa pobre familia le habían servido al licántropo como alimento esa noche.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="white-space: normal; "&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Saciada su hambre voraz logró reprimir al maligno espíritu que cada noche lo posee para no seguir matando, sino para huir. Y el resto de la noche corrió y saltó. Deambuló y aulló reclamando como suyo aquel lugar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="white-space: normal; "&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt; &lt;/span&gt;Giró sobre sí mismo, apartado sus sucios cabellos de su cara. Aquel lugar era nuevo para él. No lo reconocía. No porque no lo hubiera visto antes, sino porque no lo había olido. Aquel lugar era distinto de cuantos hubiera conocido. Aquí se podía respirar magia. Romulo se permitió una amarga sonrisa. Quizás, solo quizás, en aquel lugar habría alguien capaz de ayudarle y acabar con su sufrimiento para siempre...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772112771867761404-9064738088815269601?l=espadayplaneta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
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&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/05iRIhVnbTpc6Iyw8C-fDZ3dF0w/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/05iRIhVnbTpc6Iyw8C-fDZ3dF0w/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/feeds/9064738088815269601/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/2010/11/in-company-of-wolves-de-pelo-en-pecho-i.html#comment-form" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7772112771867761404/posts/default/9064738088815269601?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7772112771867761404/posts/default/9064738088815269601?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/2010/11/in-company-of-wolves-de-pelo-en-pecho-i.html" title="In Company of Wolves (De Pelo en Pecho I)" /><author><name>Jorn</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14617471355253359646</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="21" height="32" src="http://4.bp.blogspot.com/-vQb5x-thQ04/TiSeR9F6lWI/AAAAAAAAAhk/PR7A6N2jDFA/s220/ramboARCO.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_i2Gkoo267f8/TNxnpfcr_GI/AAAAAAAAAYM/PURoj6KhEMM/s72-c/QMan_FF_Legacy_551_Nightstalker.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CU4BRX4_eip7ImA9Wx9TEEs.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772112771867761404.post-1968124796154751099</id><published>2010-11-05T17:16:00.000-07:00</published><updated>2010-11-17T23:05:54.042-08:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-11-17T23:05:54.042-08:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Sword N' Planet: Bizarre Tales" /><title>La Meta-morfosis</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_i2Gkoo267f8/TNSeqLkpUBI/AAAAAAAAAYE/RvV7LamruLk/s1600/QMan_FF_Legacy_550_Fire_Demon.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 197px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_i2Gkoo267f8/TNSeqLkpUBI/AAAAAAAAAYE/RvV7LamruLk/s320/QMan_FF_Legacy_550_Fire_Demon.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5536224289443368978" /&gt;&lt;/a&gt;   &lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=UTF-8"&gt; &lt;meta equiv="Content-Style-Type" content="text/css"&gt; &lt;title&gt;&lt;/title&gt; &lt;meta name="Generator" content="Cocoa HTML Writer"&gt; &lt;meta name="CocoaVersion" content="1038.32"&gt; &lt;style type="text/css"&gt; p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; line-height: 22.0px; font: 10.0px Georgia; color: #373333} p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; line-height: 22.0px; font: 9.0px Georgia; color: #373333} span.s1 {letter-spacing: 0.0px} span.Apple-tab-span {white-space:pre} &lt;/style&gt;   &lt;p class="p1"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Está bien, analicemos la situación. Soy un cerdo y he sido abducido. Bueno, quizás sea simplificar mucho el asunto pero a grandes rasgos es cierto. Acabo de aparecer en ésta dimensión, no sé que planes tienen para mí y no estoy seguro de qué tengo que hacer, pero de momento he conseguido salir con vida de una matanza. Para empezar creo que no está mal.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;	&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Yo diría que estamos en el interior de una de esas aeronaves que iban desmaterializando a los prisioneros con esos rayos de luz. Comparto celda con un esclavo que va desnudo, un gitano con la cabeza rapada, y con una chica morena de pelo largo bastante guapa. ¿Y yo qué pinto aquí? Maldita sea, apenas sí puedo entender lo que dicen. Obviamente la chica le está recriminando algo al gitano, pero soy incapaz de ver más allá del lenguaje corporal; por más que lo intento, en mi actual forma, no puedo entender lo que dicen. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;	&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Cuando uno se ha enfundado en casi todas las pieles de los más variopintos seres del universo obtiene una perspectiva bastante amplia de cómo son las cosas en realidad. Y la realidad, con respecto a los animales en este caso, es que son completamente incapaces de comunicarse con los humanos. No es que el ser humano no entienda el elaborado lenguaje de signos visuales, sonoros y olfativos; es que son los animales los que no entendemos ese código encriptado al que los hombres llaman &lt;i&gt;lenguaje&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;	&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Así que aquí estoy yo. Un cerdito feliz en medio de una disputa doméstica dentro de ésta jaula cibernética. Y lo peor es que éste tipo desnudo no deja de mirarme, y sólo espero que sea porque tiene hambre. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;	&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Pero estoy divagando, necesito centrarme. Si nos quisieran muertos habrían acabado con nosotros allá abajo, de modo que más nos vale escapar, porque la experiencia me dice que en éstos casos, los más afortunados, son los que no han vivido para ver las atrocidades a las que se suelen someter a los supervivientes. ¿Pero cómo? No puedo comunicarme con mis compañeros y ellos no pueden entenderme. Peor aún, no parecen tener ningún plan, ni parece que estén unidos siquiera.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;	&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;No. Si quiero sobrevivir tengo que irme por mi cuenta. Tengo que salir de aquí. Lo malo es que no sé que poderes tengo, no sé si soy solo un animal de granja o si es sólo una forma temporal. Un momento, ¿forma temporal? ¿Y si ese es precisamente mi poder? El poder de cambiar de forma, adaptarme a la situación, mutar para sobrevivir. ¿Y si en vez de cerdo, pudiera tener la forma de un...hurón? Como hurón me escabulliría entre esos gruesos barrotes, me escondería el tiempo suficiente hasta que la nave llegase a su destino y saldría tranquilamente por la puerta - o por cualquier otra apertura.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;	&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Y justo en ese momento, en el que la idea tomó forma en mi cabeza, algo pareció removerse en mi interior. Sonreí para mis adentros, iba por buen camino. Sólo necesitaba concentrarme un poco. Miré los barrotes y fijé mis pensamientos en la imperiosa necesidad de libertad. Paulatinamente aquella sensación de ahogo fue aumentando. Primero ardía en el interior de mi vientre hasta apoderarse de todo mi ser, pero yo era más fuerte, tenía que controlarlo, tenía que dominar el poder. Así que cerré los ojos y apreté los párpados con todas mis fuerzas. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;	&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Todo el proceso duró unos interminables segundos. Abrí los ojos, sudando, y con la respiración entre cortada. Lo había conseguido. Finalmente, allí, sentado en el suelo, me había cagado...y ciertamente me encontraba mucho mejor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;	&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Al fin y al cabo soy solamente un cerdo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772112771867761404-1968124796154751099?l=espadayplaneta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/K6oMtOMo06IZswlL-Kf49L5Bg5E/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/K6oMtOMo06IZswlL-Kf49L5Bg5E/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/K6oMtOMo06IZswlL-Kf49L5Bg5E/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/K6oMtOMo06IZswlL-Kf49L5Bg5E/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/feeds/1968124796154751099/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/2010/11/la-metamorfosis.html#comment-form" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7772112771867761404/posts/default/1968124796154751099?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7772112771867761404/posts/default/1968124796154751099?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/2010/11/la-metamorfosis.html" title="La Meta-morfosis" /><author><name>Jorn</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14617471355253359646</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="21" height="32" src="http://4.bp.blogspot.com/-vQb5x-thQ04/TiSeR9F6lWI/AAAAAAAAAhk/PR7A6N2jDFA/s220/ramboARCO.jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_i2Gkoo267f8/TNSeqLkpUBI/AAAAAAAAAYE/RvV7LamruLk/s72-c/QMan_FF_Legacy_550_Fire_Demon.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEUBR34_fyp7ImA9Wx5bFU8.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772112771867761404.post-2251427042861262889</id><published>2010-10-31T03:44:00.000-07:00</published><updated>2010-10-31T03:50:56.047-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-10-31T03:50:56.047-07:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Weird Stories" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="La Ciudad de los Mil Pilares" /><title>La Ciudad de los Mil Pilares (FINAL)</title><content type="html">Xeshab corría todo lo rápido que sus cansadas piernas le permitían. Deambulaba topándose con una columna tras otra, dejando un rastro de sangre y sudor a su paso. El horror que le había causado la aparición de aquel perro salido del infierno, tan solo era comparable al tremendo odio que le profesaba a aquella mujer. Su mano izquierda trataba de taponar la herida sangrante de su hombro derecho. Era imposible tener mas sed de la que tenia ahora, tu tez tostada bajo los rayos del sol sudaba considerablemente, y su cabeza amenazaba con estallarle a causa del dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - Maldita zorra del diablo... – balbuceó tras apoyarse bruscamente contra otro pilar – en cuanto salga de esta maldita ciudad te arrancaré el corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hablaba en sentido figurado, de alguna forma, realmente sabía que su ira se apaciguaría una vez hubiera abierto en canal el pecho de la mujer y le hubiera arrancado su órgano vital mientras éste latía. Se sorprendió así mismo por ese pensamiento tan cruel. Pero más cruel era aquel viejo que los había conducido hasta esa ciudad, él también tenia que sufrir antes de morir a sus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus rodillas se doblaron y calló a la tibia arena del desierto. Parecía volver en sí. ¿Qué clase de pensamientos eran aquellos? ¿Acaso era un psicópata? ¿O el grimorio del brujo le había hecho perder el juicio de la misma forma que le había pasado a Aleria? Tenía que aclarar su mente. Huir. Su prioridad era huir del horror, y para ello tenía que salir de la ciudad, estaba seguro que el desierto infinito era mejor destino que uno solo de los mordidos de aquel perro fantasmal.&lt;br /&gt;Alzó la mirada y vio el desierto. Parpadeó. Vio dos secciones de una misma muralla que convergían en un tallado portón de entrada, abierto de par en par. Se levantó lentamente. Las hileras de columnas quedaban a su espalda, enfrente de él una puerta abierta a la libertad. Inspiró profundamente y emprendió una ultima carrera hacia la salvación y atravesó el portón abierto para salir de aquella pérfida y maldita ciudad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...Y entró de nuevo en el templo en el cual había despertado. Frente a él, un Trono de Topacio y una enorme losa de Jade incrustada en la pared, la cual emitía un fulgor irreal. Xeshab se dio la vuelta y miró en todas direcciones, presa de un ataque nervioso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿P... pero qué demonios? – maldijo mientras sus cansadas piernas se doblaban de nuevo, arrojándolo a la fría losa en esta ocasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Darq´ab se levantó exultante del trono y se dio la vuelta, contemplando al abatido sarraceno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tú deberías conocer mejor que yo a los demonios que construyeron esta ciudad y su impía brujería – rió – ¡ya que fuiste tu quien me contrató como guía de esta maldita caravana!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las palabras del viejo asaltaron la mente de Xeshab con una sucesión de recuerdos olvidados hasta ahora. Recordaba haber conocido al viejo guía en un oasis, en mitad del desierto. Recordaba haber contratado los servicios de aquellos nómadas para atravesar el desierto hasta aquella maldita ciudad. Manifestaba vivamente los sacrificios humanos que tubo que llevar a cabo para poder entrar en aquella ciudad hasta que uno por uno, fueron muriendo todos los miembros de la caravana, menos ellos cinco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Creías que me podías engañar – hablaba Darq´ab victorioso – pero yo fui más rápido. Fingí ser un guía palurdo e ignorante, pero estudiaba tus movimientos, y cuando por fin sorteamos a los demonios que custodiaban los pilares y encontramos el Trono de Topacio, borré tu memoria y la de los otros – apenas podía contener su regocijo – fue muy fácil hacerles desconfiar de ti antes de que despertaras. Lo tengo todo anotado en mi diario, por cierto, ¿lo habéis encontrado ya? – reía a placer, todo había sucedido según lo planeado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mente confusa del sarraceno no podía asimilar por completo toda la información que estaba recibiendo, pero de alguna forma, tampoco podía negar rotundamente la veracidad de las palabras de aquel brujo traidor. Entonces, como si tomase conciencia de sí mismo, se puso en pie, y una inmensa furia comenzó a invadirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Estúpido viejo, – le dijo con voz fría – llevo toda mi vida preparándome para este momento. ¿Crees que estas preparado para robarme todo el poder del universo? ¡Seré yo el que se convierta en Dios! – sintió como sus fuerzas volvían a su cuerpo. Sentía la voracidad de su alma, la fuerza de su espíritu. Su mente ahora estaba clara. Recordaba los sortilegios impíos que había llevado a cabo a lo largo de su vida, los innombrables pactos que había firmado con los más horrendos demonios. Todo para llegar hasta el Trono de Topacio y convertirse en uno de los Dioses Oscuros. Aquel viejo advenedizo no era rival para él. Se desharía de él de un manotazo, y luego asumiría su destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Serás tú quien se convierta en un cadáver, brujo del diablo! – habló una voz femenina presa de una furia incontrolada a su espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sarraceno se volvió. Vio una melena rizada. Vio unos ojos azabaches. Y un destello le deslumbró los ojos acompañados de un dolor agudo en el pecho. Aleria había aparecido por la puerta y le había clavado el cuchillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Darq´ab comenzó a reír como un poseso. Su único enemigo acababa de ser apuñalado, y aquella mujer no representaba una amenaza. Se sentó en el Trono de Topacio y recitó la última estrofa del sortilegio. La losa se resquebrajó como el cristal de un espejo y estalló abriendo una puerta. Una puerta que daba, no al desierto, sino a la oscuridad, al vacío frío e infinito que era el universo. Los ojos del anciano se dilataron. Cayó en un éxtasis y su mente comenzó a volar cada vez mas y más deprisa a través de esa puerta. Recorrió los confines tiempo y del espacio. Atravesó nebulosas y planetas impíos ubicados en galaxias olvidadas. En una fracción de segundo, obtuvo todo el conocimiento de la Creación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió en sí. Delante de él tenía la losa de Jade. Estaba sentado en el Trono de Topacio pero su cuerpo temblaba. Jamás había experimentado tal sensación de poder y plenitud. Se miró las manos. Estaba sentado en el Trono de Dios. Ahora lo sabía. Él podía crear el mundo que quisiese, incluso destruir éste si le apetecía,  ahora él era el Dios omnipotente del que hablaban las escrituras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sintió un leve pinchazo en su cuello. Se echó la mano para rascarse, sin embargo no encontró a ninguna alimaña del desierto, sino el filo de un cuchillo. Alzó su mirada y vio a la mujer de ojos azabaches. Su ira no tenía límites. Aquella estúpida mujer había osado atacar a Dios. Su castigo sería ejemplar. Darq´ab se levantó y sacó el cuchillo de su cuello sin dificultad. La mujer retrocedió incrédula. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Crees que un simple cuchillo puede acabar con la vida de Dios? – rió seguro de su poder ilimitado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un chorro de sangre salió por su cuello salpicando a la mujer que tenía delante, así como las losas del suelo y su propia túnica. La cabeza le dio vueltas. Podía sentir como la vida se le escapaba del cuerpo. Aquel viejo y ajado cuerpo mortal era el culpable de que perdiera todo el poder del universo. No podía creer que un minúsculo cuchillo pudiera matar a un Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Darq´ab aulló de furia. Alzó los brazos y un remolino salido del infierno envolvió su figura y creció hasta inundar toda la habitación. La mujer de cabellos rizados se cubrió el rostro con sus brazos, pero al contacto con aquella ventisca, su piel ennegreció y se deshizo como el papel quemado, estallando en una bola de fuego. Con un último aullido, el viejo brujo bramó al Cielo presa de su ira y explotó en una tempestad caótica y agonizante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las paredes del templo se resquebrajaron y cedieron. El Trono de Topacio estalló en mil pedazos. La losa de Jade se fraccionó y se consumió como el polvo de un reloj de arena al viento. Darq´ab destruyó todo aquello que le rodeaba, ya que, si él tenia que desaparecer, el mundo entero lo haría también. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un gran resplandor lo envolvía. Abrió los ojos. Al principio no distinguió nada, luego su mirada dolorida y desenfocada fue aclarándose. Ante sí tenía el sol poderoso e imperecedero. El dolor de sus heridas le indicaba que aun no estaba muerto, aunque sabía perfectamente que la vida se le escapaba a cada gota se sangre que manaba de su cuerpo. Xeshab se incorporó con dificultad y miró a su alrededor. No vio el Trono de Topacio, ni la Losa de Jade. Tampoco los muros ni los pilares de la ciudad. Vio los cascotes que formaban las paredes del templo, el cadáver de Darq´ab y el cuerpo calcinado de Aleria. Pero sobretodo contempló con claridad como el desierto infinito, con sus serpenteantes dunas que se perdían en el horizonte, se erigía ante él como la más infranqueable de las murallas. &lt;br /&gt;El silencio le embargó. Pero no salía de su interior, sino uno que provenía de detrás de él. No necesitó volverse para mirar, pues sabía que emanaba de unos ojos negros como el vació del universo, de un hocico recortado como la punta de una flecha, y de un cuerpo famélico y esquelético que no proyectaba sombra alguna sobre la arena.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772112771867761404-2251427042861262889?l=espadayplaneta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/uYFWOdnJu20wOnKlKm8jdR6KglA/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/uYFWOdnJu20wOnKlKm8jdR6KglA/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/uYFWOdnJu20wOnKlKm8jdR6KglA/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/uYFWOdnJu20wOnKlKm8jdR6KglA/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/feeds/2251427042861262889/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/2010/10/la-ciudad-de-los-mil-pilares-viii.html#comment-form" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7772112771867761404/posts/default/2251427042861262889?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7772112771867761404/posts/default/2251427042861262889?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/2010/10/la-ciudad-de-los-mil-pilares-viii.html" title="La Ciudad de los Mil Pilares (FINAL)" /><author><name>Jorn</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14617471355253359646</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="21" height="32" src="http://4.bp.blogspot.com/-vQb5x-thQ04/TiSeR9F6lWI/AAAAAAAAAhk/PR7A6N2jDFA/s220/ramboARCO.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;Ck4DQ30zfyp7ImA9Wx5bFU8.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772112771867761404.post-2834688287464369704</id><published>2010-10-30T16:05:00.000-07:00</published><updated>2010-10-31T03:29:32.387-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-10-31T03:29:32.387-07:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Sword N' Planet: Bizarre Tales" /><title>Moonlight Serenade</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_i2Gkoo267f8/TM1E_32QdhI/AAAAAAAAAX4/DLYnbRN-gSU/s1600/071.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 246px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_i2Gkoo267f8/TM1E_32QdhI/AAAAAAAAAX4/DLYnbRN-gSU/s320/071.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5534155381222176274" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;br /&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=UTF-8"&gt; &lt;meta equiv="Content-Style-Type" content="text/css"&gt; &lt;title&gt;&lt;/title&gt; &lt;meta name="Generator" content="Cocoa HTML Writer"&gt; &lt;meta name="CocoaVersion" content="1038.32"&gt; &lt;style type="text/css"&gt; p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; line-height: 16.0px; font: 13.0px Verdana} p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; line-height: 16.0px; font: 13.0px Verdana; min-height: 16.0px} span.s1 {letter-spacing: 0.0px} &lt;/style&gt;   &lt;p class="p1"&gt;&lt;span class="s1"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;- Esto es solo un sueño… &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;- Pues déjame vivirlo… &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;Los rayos de la Luna caían en una cascada mortecina filtrándose por las espesas ramificaciones de los árboles inundando el lugar con un fulgor irreal. Sentada en el suelo una chica, de unos diecinueve años, de piel morena y curvas atrayentes miraba con sus almendrados ojos negros a un desconocido. Él aparentaba ser un hombre alto y corpulento, y aunque no parecía llevar ropa encima, las sombras de la noche lo abrigaban con tal ahínco que era imposible discernir su rostro. &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;- ¿Qué quieres…? – preguntó ella con cierto temor &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;- Te quiero a ti - dijo él con voz calmada &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;Ella tragó saliva y se apartó un mechón de pelo de la cara y se lo situó detrás de la oreja. Su respiración era acelerada. Había algo en aquel hombre que la intimidaba, le temía y le atraía a partes iguales. Era difícil de explicar. &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;- Levántate, Serenade – le dijo él con voz calmada &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;- Cómo sabes mi nombre? – le dijo ella con voz quebrada &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;El no contestó, se limitó a extender su brazo con la palma hacia arriba, y como si de una marioneta se tratase, al mover su mano Serenade no pudo reprimir el impulso y, pese a que sus piernas apenas la sostenían, se puso en pie. &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;- Q…quién eres…? – Acertó a decir ella &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;- Soy aquello que mas temes – empezó a decir él mientras se le acercaba con paso tranquilo – soy aquello que mas anhelas…soy… &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;Serenade le escuchaba atenta, a cada paso parecía que las sombras del rostro de aquel hombre se apartaban…solo para volver a cubrirlo al instante. Ella lo miraba fijamente, y entonces él empezó a hablar en un idioma que ella no recordaba haber aprendido, pero aun así, le entendía. &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;- Soy aquel nacido bajo el reflejo de la Luna, soy el aleteo nocturno, aquel cuyo canto aterroriza al mayor de los guerreros…cuyo susurro cautiva a la mas bella de las doncellas… &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;Ella podía notar como aquel hombre iba cambiando. Su idioma extraño, su forma de hablar…emitía un leve siseo, como si tuviera lengua de reptil. Así mismo, aunque estuviera oculto en las sombras sabía que su cuerpo ya no era el de un hombre. No…era algo…inhumano…su columna se encorvaba…sus manos se convertían en zarpas…sus brazos y piernas en patas…alas brotaban de su espalda… &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;…en ese momento lo vio. Aquel destello, aquellos ojos. Dos ojos gélidos como el fulgor de Luna en medio de la noche la miraban. Ella quedó paralizada viéndole, sí, ella era suya, no podía resistirse, aquel influjo era demasiado fuerte. &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;Entonces aquella bestia oculta en las sombras se abalanzó sobre la indefensa muchacha dejando ver un hocico de escamas negras con unos colmillos desmesurados dispuestos a morderla… &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;…el grito que emitió la joven de cabellos azabaches bien podría haber despertado a todos los que dormían en la posada de Jim. Serenade se incorporó en la cama. Estaba sudando. Miró por la ventana, la Luna estaba en su cenit. Se cubrió la cara con las manos y se echó a llorar. Cada Luna llena las pesadillas le asaltaban. &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;- Era solo un sueño…- se repetía a sí misma- era solo un sueño… &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;- Pues déjame vivirlo – dijo una voz inhumana, propia de un reptil, a su espalda &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;Serenade giró su rostro horrorizada y pudo ver como en su cama, a su lado, un Dragón Negro con forma humanoide la miraba. Sus escamas eran negras como la noche y sus ojos gélidos y atrayentes. La joven no pudo aguantar el horror y la sensación de malestar que sentía antes se apoderó de su cuerpo y la hizo marearse…sentía un ardor en su estomago…algo que pugnaba por salir…algo que creía he inundaba sus venas…algo que subía por su esófago hasta su boca….hasta que no pudo aguantar y vomitó una ráfaga de ácido que quemó todo el suelo de su habitación &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;- Ahora lo sabes hija mía…eres lo que yo soy…soy lo que tu eres…pronto…muy pronto estaremos juntos…cuando el poder se manifieste en ti…acudiré &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;Ella negaba con la cabeza entre sollozos &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;- No…no…- luego con mas rabia – No! NO! No soy un dragón! Soy una mujer! No soy una bestia!! &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;El la miro divertido y dijo: &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;- Desde cuando las humanas tienen ese aspecto…? &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;Ella se miró las manos y abrió los ojos como platos. Eran unas zarpas negras propias de un animal. Sus piernas poco a poco se tornaron hacia atrás como si de cuartos traseros se tratasen…la piel de su espalda se desgarró produciéndole un dolor infinito hasta que sus alas se extendieron…de su coxis salió un rabo propio de un reptil, y de su cabeza brotaron cuernos… &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;- AAAAAAAAaaaaaaaaaaaaaaaaarrrggggggggghhhhhh!!!!!!! – Serenade volvió a gritar. &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;Abrió los ojos. Seguía tumbada en su habitación en la posada de Jim. Desnuda bajo las sabanas sudorosa y agotada como si hubiera realizado un esfuerzo sobrehumano. Se incorporó y miró a un lado y a otro. Estaba sola. Miró por la ventana. Luna llena. Se echó a llorar desconsolada… &lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="p2"&gt;&lt;span class="Apple-tab-span" style="white-space:pre"&gt;	&lt;/span&gt;- Será verdad…? – se preguntaba para sí entre sollozos - ¿será verdad que soy una bestia…un monstruo…la peor de todas las clases de dragones…un Dragón Negro…? O tal vez…- tragaba saliva – o tal vez…no será todo solo un sueño…?&lt;span class="s1"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772112771867761404-2834688287464369704?l=espadayplaneta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/hun44h-ofrZI9_-_2jo3-cUjq8U/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/hun44h-ofrZI9_-_2jo3-cUjq8U/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/DAon0KUYk8hlFt_NarziOKoanZo/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/DAon0KUYk8hlFt_NarziOKoanZo/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/DAon0KUYk8hlFt_NarziOKoanZo/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/DAon0KUYk8hlFt_NarziOKoanZo/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/feeds/5461738611154295784/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/2010/10/la-ciudad-de-los-mil-pilares-vii.html#comment-form" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7772112771867761404/posts/default/5461738611154295784?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7772112771867761404/posts/default/5461738611154295784?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/2010/10/la-ciudad-de-los-mil-pilares-vii.html" title="La Ciudad de los Mil Pilares (VII)" /><author><name>Jorn</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14617471355253359646</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="21" height="32" src="http://4.bp.blogspot.com/-vQb5x-thQ04/TiSeR9F6lWI/AAAAAAAAAhk/PR7A6N2jDFA/s220/ramboARCO.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0UCRno-eyp7ImA9Wx5UGUk.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772112771867761404.post-6403383858916397806</id><published>2010-10-24T12:25:00.000-07:00</published><updated>2010-10-24T12:41:07.453-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-10-24T12:41:07.453-07:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Sword N' Planet: Bizarre Tales" /><title>Slaynte</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_i2Gkoo267f8/TMSLtDnGzvI/AAAAAAAAAXw/A9iVXcH5bIg/s1600/frank_frazetta_themoonmen.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 242px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_i2Gkoo267f8/TMSLtDnGzvI/AAAAAAAAAXw/A9iVXcH5bIg/s320/frank_frazetta_themoonmen.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5531699848497516274" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify;margin-bottom: 0cm; "&gt;- Acércate, no tengas miedo  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;Dijo la voz femenina que le daba la espalda. La luz mortecina de su antorcha iluminaba tenuemente la tétrica estancia. Escavada en la roca mas viva, aquella habitación parecía obra de maestros enanos. Hecha por expertos ingenieros, nadie diría que se encontraban a innumerables metros bajo tierra, perdidos en un laberíntico torrente de tentáculos abiertos en el seno de la Madre Naturaleza.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;- Ven...acércate... - Volvió a decir la mujer con voz queda. Él cogió aire y escrutando el lugar dio unos lentos pero seguros pasos hacia ella.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;- Sabes a lo que he venido... - le dijo él.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;- Sí que lo se...la cuestión es...lo sabes tú? - dijo ella en tono burlón.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;Él tensó la mandíbula. Era un hombre alto y robusto, bien parecido y de tez morena, característico en los de su pueblo. Sujetaba un hacha en su mano diestra, mientras que, con la siniestra, asía la antorcha que le iluminaba el camino. Vestía unos pantalones de cuero y unas botas negras. Sobre su torso desnudo descansaba un collar hecho de colmillos de lobo. Su cabeza estaba rapada al cero y su barba recortada, bien cuidada, resaltaba sus facciones.&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;- Tu eres...- comenzó a decir él- aquélla que llaman...  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;- Silencio Príncipe... - le interrumpió ella.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;La mujer se volvió y se acercó a la luz. Sus ojos se clavaron en los de él. Su mirada era felina, casi voraz, sus carnosos labios se contrajeron en una leve sonrisa al ver como cautivaba al hombre que había entrado en su habitáculo. Se puso en pie. Vestía un ajustado corpiño de cuero acentuando aun mas sus curvas. Unos pantalones de cuero negro bien ajustados a sus muslos y unas botas negras con un tacón que bien podría servir como punta de un estoque. Su cabello negro como la noche estaba recogido en una larga cola de caballo que le llegaba hasta la cintura.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;Se acercó lentamente a él con movimientos gráciles como los de un felino.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;- Me has llamado príncipe...¿sabes quién soy? - preguntó él intentando mostrar toda la entereza que podía ante una mujer de una belleza de tal magnitud.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;Ella sonrió de la misma manera a la que se sonríe a un joven crío que pregunta cosas obvias por todos.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;- Eres Slaynte...Principe Gitano y heredero al trono de Emeliath...- dijo ella, saboreando cada una de las palabras que pronunciaba con su boca.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;Él tragó saliva y asintió. Aforrándose con todas sus fuerzas a la antorcha y el hacha que portaba en sus manos, temeroso de que la mirada de aquella mujer doblegara su voluntad.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;- Y sabes que los lugareños me han ordenado venir hasta aquí...para acabar con una bestia que los atemoriza desde hace días...  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;Ella seguía acercándose paso a paso a él, moviendo sus caderas al compás que marcaban el aleteo constante de las llamas de la antorcha del gitano. &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;- Has venido aquí porque yo así lo dispuse...porque quería verte...y rebelarte tu futuro...  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;Él frunció el ceño y dio un paso atrás poniendo la antorcha frente a ella, para que dejase de acercarse.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;- ¿Acaso eres una bruja? ¿Pretendes embaucarme con algún encantamiento? Te lo advierto harpía, ¡no se doblega la voluntad de un Gitano! - le dijo él enfureciéndose poco a poco.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;El semblante de la mujer tomó un tono siniestro. Detuvo sus pasos y le atravesó con la mirada.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;- Vas a ser Rey. No por capricho o por tu beneficio, sino porque así está dispuesto. Tu pueblo te necesita como líder para completar la Gran Obra…de la que ya tendrás conocimiento en su momento. Te hecho venir aquí para prepararte para cuando llegue el momento…pues eres el elegido…y has de estar a la altura.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;Él la escuchaba con cierta reserva, no terminaba de creerla, aun así algo en su interior le decía que cuanto aquella mujer decía era la verdad.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;-Y como piensas prepararme mujer? – le dijo él escéptico.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;-Con dos pruebas – dijo ella – la primera empieza ya…  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;Y de entre las sombras emergió un imponente orco que le empujó y le golpeó en la cabeza. Slaynte no pudo evitar caer al suelo y soltar la antorcha, que rodó por la estancia emitiendo un sinfín de destellos y proyectando sombras chinescas. Aquella mole verde aprovechó el tiempo que el gitano estaba en el suelo para coger una roca con la intención de aplastarle la cabeza con ella. Sin embargo el príncipe demostró su agilidad poniéndose en pie con una pirueta y lanzando un certero golpe con su hacha. Rasgando el aire con su filo curvo, impactó en la roca que sostenía el orco sobre su cabeza.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;Todo acabó en unos segundos. El golpe fue tal que el filo del hacha partió la roca en dos, cercenó varios dedos del pielverde, y se incrustó en su frente, partiendo la cabeza del orco como si de un melón maduro se tratase. La infeliz criatura emitió un leve gorgoteo y cayó al suelo muerta.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;Slaynte respiraba entrecortadamente, la adrenalina había disparado su pulso y su pecho se hinchaba constantemente presa de la excitación. Volvió su mirada pero no vio a la mujer. Así que, con paso tranquilo, y sin soltar su ensangrentada hacha, se acercó a recoger la antorcha.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;Sin embargo, justo cuando se agachó para cogerla un látigo surgido de las sombras se enrolló sobre la madera de la que prendía el fuego y salió por los aires…yendo a parar a una mano femenina de dedos estilizados.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;Sentada, sobre un lecho al fondo de la habitación estaba aquélla mujer, ahora desnuda, a excepción de las botas de tacón de aguja. En su cara se dibujaba una expresión de satisfacción apenas sí contenida.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;-Primera prueba superada bárbaro...adivina cuál es la segunda…- dijo con voz picara mientras abría sus piernas de forma lasciva ante el…  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;Slaynte la miró unos instantes, se relamió el labio inferior, apretó su mano sobre la empuñadura de su arma, y se dirigió resuelto hacia ella.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-bottom: 0cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;margin-bottom: 0cm; "&gt;Una semana después de que se viera entrar a la gruta maldita de aquellas tierras a aquel mercenario gitano, y cuando ya todos le daban por muerto, él volvió al pueblo. Una nube de consternación y asombro le envolvió.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;-Tranquilos amigos – dijo él – les dí mi palabra y he cumplido. Me contrataron para que matara a la bestia responsable de asolar sus tierras, aterrorizar a sus gentes y secuestrar a sus niños. Me ha costado mucho tiempo y sacrificio pero he de decir que supe sobreponerme con estoicismo a sus pérfidos embrujos y a su fuerza. Y como prueba de que cumplí mi parte aquí tienen lo prometido…su cabeza.  &lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: justify;text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm; "&gt;Slaynte metió la mano en su mochila y sacó la prueba de su destreza, de su arrojo, de su integridad. Sacó la cabeza decapitaba del orco…&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772112771867761404-6403383858916397806?l=espadayplaneta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/mN-fypY80CjxTWIFTKiGZqvGhA4/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/mN-fypY80CjxTWIFTKiGZqvGhA4/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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Temo que descubran que todas sus vidas son prescindibles una vez lleguemos a la Ciudad de los Mil Pilares. Pero quizás mis huesos tiemblen por el horror que encierran sus muros y su desquiciante laberinto de columnas... – el sarraceno leía con dificultad, su boca estaba totalmente seca, el sudor recorría su frente. No podía creer lo que estaba leyendo, al parecer, Darq´ab era el guía de aquella caravana, y premeditadamente los había conducido a aquel lugar para dejarlos morir. Lándaro y Aleria escuchaban atónitos; a cada palabra que Xeshab extraía del puño y letra del viejo guía, su ira y sus ansias de venganza crecían inconmensurablemente – ...pero qué importa, el Trono de Topacio guarda en su interior uno de los mayores poderes del universo, ¡bien merece la pena correr el riesgo! ¡Por fin me convertiré en el brujo más grande de todos los tiempos, y mi alma alcanzará la inmortalidad que tanto ansío!”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Lándaro soltó una maldición y propinó una patada al libro, arrebatándoselo de las manos y lanzándolo a varios metros de distancia. Xeshab se puso en pie malhumorado empujando al asirio. Ya estaba más que harto que su mal genio, y esta vez estaba dispuesto a plantarle cara. No entendía muy bien el por qué, pues al principio ese hombre le había intimidado, sin embargo acababa de descubrir que él tenía también muy mal humor, y de alguna manera se sentía superior al resto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Aleria ignoró a los dos hombres y se acercó interesada al libro que yacía abierto sobre la arena caliente junto a uno de los pilares. Se agachó y comenzó a leer. Sus ojos azabaches devoraban línea tras línea de aquel diario en silencio hasta que, llegado a un punto, alzó la vista y fijó su mirada en Xeshab.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;- ¡Maldito perro del desierto! – y acto seguido le lanzó su chuchillo, el cual voló raudo y veloz cortando el aire clavándose en el hombro derecho del sarraceno. - ¡Que el diablo te lleve, puerco!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Lándaro miraba a la mujer de melena rizada sin entender muy bien. Él mismo sentía impulsos de aplastar la enclenque cabeza de aquel desconocido contra una de las mil columnas, pero no entendía la acción desmedida de su concubina.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Xeshab trastabilló y apoyó su espalda en uno de los pilares. La hoja del cuchillo aullaba un canto de dolor y sangre en su hombro, el cual recorría todo su brazo paralizándolo. Miró a la mujer sin entender por qué había intentado matarle.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;- ¡¿Acaso el sol del desierto te a vuelto loca, mujer?! – se dolió de su herida. Comenzaba a sangrar abundantemente – deberías guardar tus fuerzas para matar al brujo inmundo que nos metió en esta trampa – la aparente furia que le había impulsado a encarar al imponente asirio ahora se desvanecía con cada gota de sangre que salía de su hombro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Aleria, por su parte, ignoró las palabras del sarraceno y corrió hasta él embistiéndolo contra la columna. Le propinó dos puñetazos en pleno rostro, partiéndole de nuevo su maltrecho labio y el tabique nasal. El sarraceno se tambaleó. La mujer, aparentemente presa por un ataque de furia desenfrenada, echó mano de la empuñadura de su cuchillo y se lo arrancó del hombro, propiciando que un borbotón de sangre emanase desde el interior de su herida hasta el exterior. Xeshab cayó al suelo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;- ¡Di tus ultimas palabras perro traidor! – le espetó con desdén.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Lándaro, que había estado apartado hasta ahora, se acercó a su concubina agarrándola por el brazo que sostenía el ensangrentado cuchillo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;- ¡Qué te ocurre mujer! ¡Esto no es propio de ti! – tiró de ella hacia sí y su mirada se cruzó con la de los ojos azabaches. Una expresión que nunca había visto en ella antes se dibujaba ahora frente a él.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;- ¡Se a vuelto loca! – jadeó Xeshab – Leer el grimorio de un brujo puede hacer que pierdas el juicio...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;- ¡Cállate perro! – le escupió ella a la vez que le propinaba una patada en el estómago - ¡Y tú! – le dijo a Lándaro en claro tono amenazante – ¡Sé útil por una vez y ayúdame a deshacernos de este lastre!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Pero el asirio no respondió. Él ya no miraba a la mujer. Ni si quiera le seguía sujetando el brazo. Ahora estaba totalmente rígido. Todos sus músculos estaban agarrotados a causa de la gran tensión que soportaba en ese momento. Aleria lo miró detenidamente y fue su cara la que reveló la verdad de su situación: un profundo e irracional terror dominaba su ser. Un terror inconmensurable le invadía hasta tal punto que no podía articular palabra, no podía moverse del sitio, y por supuesto, no había escuchado el comentario de su compañera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Aleria giró la cabeza y miró en la misma dirección en la que miraba Lándaro. Su corazón se contrajo en un puño. Jamás había sentido tal sensación de miedo ante un peligro mortal inminente. Ante ellos tenían, absolutamente silencioso e inmóvil, la figura de un desgarbado perro de piel negra y ojos atrayentes. Aquel animal parecía enfermo, pues su delgadez no era natural. Sus patas eran extremadamente delgadas, su hocico recortado recordaba a la punta de una flecha. Sin embargo, la revelación que más le aterrorizó fue que el perro estaba bajo el sol, sobre la arena del desierto, y no proyectaba sombra alguna.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Lándaro no pudo soportar la tensión y el olor a muerte que inundaba el ambiente, y casi sin querer, dio un paso hacia atrás para intentar huir. Así fue como selló su perdición. Como un resorte, aquel perro fantasmagórico de aspecto famélico se abalanzó contra la mole de músculos que era el asirio derribándolo al suelo sin dificultad alguna. Por un acto reflejo, aquel mercenario curtido en multitud de asaltos, interpuso su antebrazo entre su cuello y las finas fauces del animal. Los dientes del can se clavaron en la piel del árabe, como un cuchillo al rojo que atraviesa la mantequilla, llegando hasta el mismo hueso del brazo. Lándaro soltó un aullido mezcla de terror y dolor intenso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Aleria estaba petrificada. Solo podía ver como su compañero, que en anteriores ocasiones había segado hábilmente decenas de vidas humanas, se debatía entre gritos de dolor e impotencia ante la voracidad de aquel animal. Lo que más le sobrecogía, era precisamente, que el único sonido emanaba de la garganta del asirio, pues el can no había gruñido cuando se abalanzó contra él, no ladraba para atemorizarlo, no emitía sonido alguno entre dentellada y dentellada. Tan sólo lo devoraba bocado a bocado. Una voracidad silenciosa acababa con la vida de su compañero. Y después de él. Iría a por ella. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;La mujer de cabellos rizados salió de su estupor y se giró dispuesta a dejarse el alma corriendo. Fue entonces cuando vio que el cuerpo del sarraceno no estaba tirado en la arena. Tan solo había dejado unas manchas de sangre y unas tortuosas huellas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772112771867761404-4458130482703440382?l=espadayplaneta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/miX9lTcJoo3Ui6U576WHnCxBkNw/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/miX9lTcJoo3Ui6U576WHnCxBkNw/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/miX9lTcJoo3Ui6U576WHnCxBkNw/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/miX9lTcJoo3Ui6U576WHnCxBkNw/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/feeds/4458130482703440382/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/2010/10/la-ciudad-de-los-mil-pilares-vi.html#comment-form" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7772112771867761404/posts/default/4458130482703440382?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7772112771867761404/posts/default/4458130482703440382?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/2010/10/la-ciudad-de-los-mil-pilares-vi.html" title="La Ciudad de los Mil Pilares (VI)" /><author><name>Jorn</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14617471355253359646</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="21" height="32" src="http://4.bp.blogspot.com/-vQb5x-thQ04/TiSeR9F6lWI/AAAAAAAAAhk/PR7A6N2jDFA/s220/ramboARCO.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CUMFR308fCp7ImA9Wx5UE0w.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772112771867761404.post-3278724535555774674</id><published>2010-10-17T03:59:00.000-07:00</published><updated>2010-10-17T04:03:36.374-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-10-17T04:03:36.374-07:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Sword N' Planet: Bizarre Tales" /><title>Escape o Huida: Decisiones</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_i2Gkoo267f8/TLrX3Ua9qRI/AAAAAAAAAXo/Jvfy-wPrLro/s1600/Sin+t%C3%ADtulo-1.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 295px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_i2Gkoo267f8/TLrX3Ua9qRI/AAAAAAAAAXo/Jvfy-wPrLro/s320/Sin+t%C3%ADtulo-1.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5528968837925284114" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;u&gt;&lt;br /&gt;&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Aquello se había transformado en una tormenta caótica de sangre y pánico. Todo el mundo trataba de huir de las huestes robóticas que estaban masacrando a diestro y siniestro…aunque muy pocos lo conseguían. Aquellos cyborgs parecían tener una puntería a prueba de errores. Su sincronización era perfecta. Cada disparo daba en el blanco y no dejaban títere con cabeza.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Mis compañeros esclavos gimoteaban desesperados ante la imposibilidad de poder escapar. Los grilletes seguían alrededor de sus cuellos y las cadenas eran férreas. Aunque el carromato que tiraba de nosotros había saltado por los aires, los cepos de nuestros cuellos estaban entrelazados entre sí, de modo que nadie podía irse por su lado. Sí, es cierto, con un poco de paciencia podría organizarlos para empezar a movernos en la misma dirección y al mismo paso, como un regimiento. Sin embargo la situación no era muy propicia ya que las mutilaciones masivas y el miedo irracional a una muerte horrenda y dolorosa disminuía considerablemente la capacidad de atención. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;No. Definitivamente aquellos pobres despojos no iban a irse a ningún lado. Eran un blanco perfecto para prácticas de tiro. Ellos lo sabían. Yo lo sabía. Y esas aeronaves que acababan de situarse encima de nuestras cabezas lo sabían. Tenían forma ovalada y desprendían una multitud de luces cegadoras hacia todas direcciones. Me recordaron a la nave que me abdujo en mi planeta natal y que me trajo aquí…pero aquella era más grande y majestuosa. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Una de esas luces nos apuntó a nosotros. Sabía lo que iba a pasar y no pude quedarme parado sin más. Aun con mis brazos con movilidad reducida por culpa de las esposas, me quité de un tirón el grillete de mi cuello gracias a que lo había abierto horas antes…una cosa es ser esclavo y otra muy distinta ir incómodo pudiendo evitarlo. Una vez libre, y justo cuando aquella luz se hacía más intensa, salté hacia delante con todas mis fuerzas y rodé por el suelo, escapando de la zona de influencia de aquél rayo tractor. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Pude ver con claridad como aquella masa de brazos lloricas se retorcían ante el horror de lo desconocido para, poco a poco, ir desmaterializándose. En pocos segundos las cadenas cayeron al suelo. Allí ya no quedaba nadie, ahora mis antiguos camaradas estarían en el interior de aquel aerodeslizador. En ese momento me pregunté ¿de eso iba todo esto? ¿Las máquinas también querían esclavos? ¿Por eso la masacre? ¿Por eso esta guerra? Esclavizado por los nativos de este mundo para luego ser esclavizado por los robots invasores. Bonita perspectiva. Acabaría especializándome en un mismo tipo de trabajo. Sí, me convertiría en un gran profesional de mi área, pero no sería polivalente. ¿Qué pasaría cuando ya no hicieran falta esclavos? No sabría desempeñar otro oficio. No, definitivamente, éste no era el camino correcto.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;En ese momento el gruñido de un cerdo llamó mi atención. Estaba justo a mi derecha a un metro escaso. Un robot se levantaba lentamente del suelo y le apuntaba con su arma, mientras el chancho le miraba inquisitivo…casi desafiante. Jamás vi una demostración de valor semejante. No podía permitir que aquél héroe porcino muriera. Sin mencionar que destruir en mil pedazos de un tiro a un animal del que se aprovecha todo era un crimen. &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Hmmm…tocino&lt;/i&gt;…diablos tengo que centrarme.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Desde la posición en la que estaba tenía varias opciones para salvar a aquel bicho. Podría saltar sobre él, igual que acababa de hacer para escapar del rayo, agarrarlo con mis manos al tiempo que mi hombro tocaba el suelo, rodar con él, y salir corriendo. Seguramente evitaría el primer tiro, pero mucho me temo que con la puntería que tenían estas máquinas recibiría el segundo por la espalda antes de recorrer un par de metros siquiera.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Otra opción era tirarle una piedra a la cabeza del cyborg, coger al cerdo y salir corriendo. Pero dudo mucho que un robot quede aturdido por un guijarro que se haría añicos y solo conseguiría manchar la pulimentada superficie de aquel cráneo artificial. Aunque quizás podría ponerle la roca justo en el cañón de su fusil; al disparar explotaría y mataría al robot. Sin embargo, pensándolo detenidamente, ¿un ingeniero capaz de crear naves espaciales, robots autómatas y rifles de plasma, no habría solventado el problema de la obstrucción de los cañones de sus armas? Otra estrategia descartada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Necesitaba anular al robot y evitar que nos disparara al cerdo o a mí. Observé la posición del autómata: Tenía el brazo extendido hacia el animal, sujetando el arma con su brazo derecho. ¡Ya está! Lo mejor sería abalanzarme sobre él. Agarrar su muñeca derecha con mi mano derecha, y presionar en su codo derecho con mi codo izquierdo haciendo un virulento juego de palanca. Ésta es una clásica luxación de codo, muy dolorosa y efectiva, que puede llegar a fracturar la articulación. Sí, ya lo se, dudo mucho que una máquina vaya a sufrir dolor. Pero un codo es un codo, y no puede doblarse hacia atrás. Aunque no le duela, controlándole el brazo podré desviar el tiro, haciéndome con su equilibrio ganaré unos preciados segundos antes de que pueda intentar contrarrestar mi técnica y, tal vez, con un poco de suerte, pueda dispararle con su propia arma.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Visto lo visto, ésta era mi mejor opción. Evaluando todas las posibilidades, había tomado una decisión.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Y entonces todo a mi alrededor se vio inundado por una luz blanca y cegadora y me desmaterialicé…para volver a materializarme en, lo que parecía ser, el interior de una nave. Estaba sentado sobre el suelo en una jaula de contención. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Frente a mí un tipo moreno, con la cabeza afeitada, una barba prominente y bastante cachas. Era el típico protagonista de las películas de acción que sueltan un chascarrillo antes de cargarse a una docena de matones. Daba miedo pero a la vez molaba. Daban ganas de ser como él…o al menos intentarlo. Me recordaba a Mathew Mcconaughey en “El Imperio del Fuego”.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;A su lado una chica. Morena azabache de pelo largo. No demostraba la actitud descarada de su compañero. Más bien tenía una inmensa tristeza en sus ojos, casi reprimiendo las lágrimas. Aunque no disminuía para nada su belleza si no todo lo contrario. Era clavadita a Monica Bellucci en el Pacto de los Lobos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Pero lo más importante era que, justo a mi lado, estaba aquél cerdito. Sano e intacto. Al final, el sopesar mi estrategia de rescate había dado sus frutos. Sonreí ampliamente. Me encanta que los planes salgan bien.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772112771867761404-3278724535555774674?l=espadayplaneta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
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Alfaz miró a uno y a otro lado. No vio a nadie. Llamó por su nombre a Lándaro y a Aleria, pero ninguno de los dos respondieron. Caminaba sin dirección, sorteando pilar tras pilar, esperando ver el fin de alguna de las hileras. Pero de momento no daba resultado. Comprendió lo fácil que era perderse en aquel laberinto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Siguió caminando, cuando, a lo lejos, divisó un bulto en el suelo. Corrió hacia él. En ese momento, una sensación de malestar inundó sus huesos. El ambiente parecía cargado, como si el viento no pudiera entrar entre las columnas, y una sensación de pánico totalmente irracional se adueñó de él. Se detuvo. A sus pies tenía el cuerpo de un perro. Un perro muerto a juzgar por su aspecto famélico. Sin embargo, su cuerpo no estaba descompuesto, ni sepultado por la arena, aquel animal había muerto recientemente. Miró a su alrededor. Este animal podría provenir de algún campamento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Fue en ese momento cuando vio el muro. El viejo tenia razón, había un muro rodeando la ciudad. Alfaz sonrió. Se acercó al muro y pudo comprobar que, a pesar de ser relativamente alto, la arena lo había sepultado tanto, que no le seria difícil saltarlo. Entonces una extraña sensación le hizo darse la vuelta, y vio, en pie y mirándolo con unos profundos ojos negros que emitían una maldad sin límite, al perro famélico que hace un momento estaba tirado en el suelo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Alfaz reprimió un grito de terror. La extraña sensación de asfixia que le había invadido, ahora se había multiplicado. Sus piernas empezaron a temblar. Y allí, inmóvil sin hacer nada, aquel perro de pelaje oscuro lo observaba. Aquél hombre era un ladrón experimentado, y no estaba dispuesto a dejarse devorar por un perro endemoniado en una ciudad perdida en el desierto, así que reuniendo todo su coraje y aplomo, se adelantó al movimiento del animal y saltó hacia una columna, apoyando su pie izquierdo, e impulsándose sobre ésta en dirección al muro, logró asirse a su cumbre, pues bien sabia que el can no podría atravesarlo. Apoyó sus pies en las piedras rojizas que componían la pared, se empujó hacia arriba con sus brazos, y de un acrobático movimiento saltó al otro lado cayendo hábilmente con ambos pies sobre la arena del desierto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Sin embargo allí no había desierto. No había serpenteantes dunas. No había campamentos ni ninguna persona a la que pedir auxilio. Tan solo había una inmensa hilera de pilares. Una serie de huellas en la arena hechas por su propio pie, que llegaban justo hasta su posición actual. Y un perro de aspecto famélico que lo miraba fijamente e inmóvil. Había saltado el muro pero había caído exactamente en el mismo sitio desde donde saltó. No tenía sentido. No podía entenderlo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="line-height:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Ni si quiera cuando el perro endiablado abrió sus fauces mostrando unos desmesurados colmillos sedientos de sangre al tiempo que se le abalanzaba al cuello arrebatándole la vida mordisco a mordisco, logró entender cómo había sucedido tal cosa. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772112771867761404-6780431886246367563?l=espadayplaneta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
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Había pasado el tiempo suficiente en el desierto para saber cuando la arena se movía por causa del viento, y cuando se movía por una pisada. Sacó un cuchillo de su bota. También sabía perfectamente como sonaban las pisadas de Lándaro, su compañero, y más aun, sabía como olía. Y el viento que le daba en la cara no transportaba el hedor que exhumaba el cuerpo del asirio. Traía un olor que conocía bien, porque lo había experimentado en mas ocasiones. Era el olor de la muerte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Apoyó su espalda sobre una columna. Escuchó atentamente el rumor del viento, y más aun, el movimiento de las arenas. Podía distinguirse perfectamente el sonido de las pisadas. Pisadas que se dirigían hacia ella. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca, dio un salto con su cuchillo en la mano, y encaró al ser que se aproximaba a ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;- ¡Aleria! ¡¿Dónde te has metido?! – gritó Lándaro. Se acercó a Alfaz, que era el que estaba ahora más cercano a la hilera de columnas. Lanzó un juramento - ¿Donde se habrá metido esa mujer?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;- No es buena idea alejarse mucho – repuso Darq´ab.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;- ¿Por qué no? – preguntó Xeshab, el cual era el único que permanecía bajo el umbral del templo junto al anciano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Éste, viendo que tanto Alfaz como el asirio ignoraban sus palabras, se volvió al sarraceno y le contestó:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;- Porque esta ciudad fue castigada, pero nunca ha estado deshabitada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Alfaz pareció escuchar algo en ese momento, y llamó la atención de Lándaro. Acto seguido, ambos se internaron entre las hileras de columnas. Darq´ab bajó la mirada decepcionado y dio media vuelta metiéndose de nuevo en el templo. Xeshab, por su parte, sentía la imperiosa necesidad de salir de aquel lugar, y sabía que entre las paredes del templo no había salida. Así que, tras dudarlo un instante, desoyó el consejo del anciano, negándose a creer las supercherías de un viejo, y salió corriendo detrás del asirio, al cual era el único al que veía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;Serpentearon un poco entre las hileras de columnas. El sarraceno seguía a Lándaro, deseoso de que supiese hacia donde iba, pero al que no veía de ninguna manera era a Alfaz. En mitad de la carrera, el asirio se detuvo de pronto, y su perseguidor casi choca con él, parándose justo detrás de él. Enfrente de ellos tenían a Aleria tumbada en la arena totalmente cubierta de sangre. El cadáver de un caballo le impedía levantarse.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;- ¡No os quedéis ahí parados, par de tarados! ¡Quitadme a este animal inmundo de encima! – estaba visiblemente mal humorada – Tengo la pierna trabada... – aquella ladrona esperaba sorprender a algún nómada del desierto, robarle la montura y sus víveres, y salir de ahí. En lugar de eso, un caballo herido en su vientre, y visiblemente moribundo, le había caído encima.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Lándaro soltó una carcajada y Xeshab un suspiro de alivio. Se acercaron y ayudaron a la mujer de cabello azabache a destrabar su pierna, y ésta se levantó a la vez que maldecía al desafortunado animal. Mientras el&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;asirio la tomaba de las manos y le explicaba que bajo esas columnas había un gran tesoro, el sarraceno dedicó su atención a las alforjas del caballo. Encontró una pala mediana, y un sinfín de sacos vacíos, los cuales tiró por la arena como si no sirviesen de nada. Siguió buscando y encontró un libro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Una vez&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;la pareja de se hubo puesto de acuerdo en elaborar un plan de acción, se volvieron al sarraceno, al cual vieron muy interesado en la lectura del libro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;- ¿Qué es eso? – le preguntó la mujer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;-El diario de Darq´ab - respondió.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772112771867761404-6737900498924041252?l=espadayplaneta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
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O al menos eso creía. No podía estar seguro de todas y cada una de mis identidades, y los detalles del comienzo de mi viaje se escapaban de mi mente, pero tenía un vago recuerdo…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Recuerdo aquéllos días en los bosques de Feamyr. Gwaedhel era mi nombre. Era elfo, un explorador. Recuerdo aquella incursión de orcos, recuerdo la matanza (de orcos), y recuerdo aquél tipo, aquel…dios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Me embrujó y me mutó. Me ordenó a trabajar para él. Me hizo saltar de plano en plano. “Guardián de la Entropía” me llamaba. ¡Ja! El muy bastardo me hacía tomar una identidad tras otra cada vez para llevar a cabo sus malditos planes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;He vivido decenas de vidas. En ninguna de ellas he tenido conciencia de mis vidas anteriores, excepto ahora. Por alguna extraña razón recuerdo fervientemente mis días como líder de la Canción de Sombra, la banda de asesinos más peligrosa&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;de la antigua Aquerdoc. Ojos de Serpiente me hacía llamar…humano, con las habilidades de un asesino nato. O como Shade, un hechicero megalomaníaco de piel pálida y oscuro corazón. Para luego desaparecer y volver encarnado en una concubina draconiana llamada Serena…dragones, humanos, elfos, zombis…los dioses sí que tienen imaginación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;¿Pero cuál era el plan que tenía para mí? ¿Por qué me hicieron desaparecer? ¿Por qué estoy aquí? He aparecido en medio de ésta caravana con una nueva forma, una nueva identidad. ¿Qué se supone que debo hacer ahora? Diablos, un tipo como yo no debería viajar entre portales pan-dimensionales. Oh sí, suena genial eso de recorrerse todos los planos de la realidad y enfundarse en la piel de una innumerable cantidad de seres, pero todo eso te trastoca la cabeza que da gusto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Algo pasa. Un grito. Ruidos. Un puñado de robots que se acercan a los carros. Gente muriendo. Joder estoy en medio de un asalto. ¿Se supone que debo intervenir con mi forma actual? ¿Qué habilidades tendré ahora? ¿Un guerrero? ¿Un nigromante?¿Un bardo? ¿Qué habrá planeado para mí ese ser supremo que juega conmigo como un títere llevándome de un lado a otro?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Uno de los androides corrió hacia el carromato que estaba a mi derecha. Una niña gritaba desconsolada. Suspiré. Tendré que ayudarla. Así que corrí todo lo que pude e intercepté a aquél cyborg. Me interpuse en su camino, tropezó conmigo y cayó al suelo. No se hizo gran cosa…de hecho, yo me hice bastante más daño, pero alargué la vida de la niña unos segundos más. Mientas el robot se levantaba y me apuntaba con su pistola de plasma yo hice acopio de todo mi aplomo y le grité:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;- &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;¡¡Oink, Oink!!&lt;/i&gt; – en mi forma actual de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;cerdo&lt;/i&gt; no podía hacer mucho más…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772112771867761404-4233646153010293932?l=espadayplaneta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
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Sin embargo, no vieron las serpenteantes dunas y el horizonte infinito. No vieron las tiendas de campaña, ni los camellos y caballos que se suponen los transportan formando la caravana. No vieron a ninguna persona más. Tan solo vieron, perfectamente ordenados formando hileras, una multitud de pilares.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;Lándaro, acompañado por Aleria, corrió unos metros acercándose a las columnas erigidas en mitad de la arena, y miró en todas las direcciones, viendo la profundidad de las hileras. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- ¿Pero donde diablos estamos? – dijo con crispación – ¿Qué clase de sitio es este?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;Aleria caminaba pausadamente, posando sus manos en cada pilar que encontraba, observando cada detalle con minuciosa atención. De piedra rojiza aquellas columnas se elevaban mas de tres metros por encima de su cabeza. En la cima, cada una estaba coronada por la escultura de seres extraños, algunos con forma humanoide, otros sin embargo desafiaban la cordura. La erosión había cumplido su trabajo, pues la mayoría de los ídolos estaban parcialmente derruidos, y los propios pilares mostraban el paso de los siglos y las heridas que la arena del desierto les habían ocasionado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- Debe haber cientos de ellos – dijo en voz baja.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- Hay mil – respondió el anciano con la mirada fija en la arena.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;Xeshab, que estaba a su lado, se le quedó mirando y le dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- ¿Y tu nombre era?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- De poco vale saber mi nombre, si desconocéis el nombre del lugar en el que nos encontramos – le contestó con voz segura y carente de sentimientos – pero la cortesía me obliga a contestarte; me llamo Darq´ab.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;Lándaro se separó de la hilera de columnas y se acercó al anciano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- ¿El nombre de este lugar? ¿Sabes dónde estamos, y no lo has dicho?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- Cálmate, mi osado y furibundo compañero – le dijo al asirio con voz calmada. Levantó su mano con la palma abierta, e instantáneamente, Lándaro respondió a la petición y se paró en seco, su cuerpo se relajó por completo. El viejo sonrió – no puedo asegurar dónde estamos, y tampoco sé como hemos llegado hasta aquí, pero esas columnas me dejan muy pocas dudas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- Habla, pues, de una vez – le dijo Alfaz saliendo de detrás de él, mostrando su impaciencia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;- Veo que queréis respuestas a toda costa – habló el anciano, como habla alguien que lo sabe todo a una manada de borregos ignorantes – aun cuando no estáis preparados para asimilar nuevos conocimientos. Bien, os lo diré, pero luego no me digáis que no me creéis – carraspeó – las antiguas escrituran nos hablan de una ciudad impía, la cual floreció en una época primigenia a la que el hombre conoce ahora. Muchos seres extraños habitaron esa ciudad, y le dieron gran esplendor y riquezas. Pero ciegos por su opulencia y cinismo, aquellos seres comenzaron a adorar a extraños dioses paganos y malvados. Esto enojó a Dios, y les condenó a morir aplastados por el Cielo del que habían renegado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Mientras el viejo hablaba, Aleria se alejaba poco a poco cada vez más de ellos. Había algo allí. Algo mas allá de las columnas. Sabía que no estaban solos en aquel lugar. Una sensación de miedo y curiosidad le oprimía el pecho. Continuó caminando, hasta que llegado un punto, volvió la vista y no pudo ver el punto de donde había partido, ni el templo donde estaban los demás; tan solo veía hileras de pilares. Escuchó un ruido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;- Así que, de este modo – seguía hablando el anciano -, los ciudadanos levantaron un pilar por cada deidad a la que rezaban. Debajo de cada uno de los pilares, a modo de ofrenda, enterraron todas las riquezas y posesiones de las que disponían para apaciguar su ira. Construyeron una gran muralla para protegerse del poder del desierto, y rezaron por ser perdonados. Sin embargo nada de eso sirvió. Pues los mil pilares erigidos no los protegieron de la ira de Dios, el único y verdadero. Y la muralla no pudo impedir que el desierto entrara y sepultara a los impíos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;- Bonita historia, viejo – le dijo Alfaz, escéptico, al tiempo que daba unos pasos en dirección a los pilares para estirar sus piernas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Darq´ab ignoró el comentario y concluyó:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;- Los restos de la ciudad jamás fueron encontrados, pero juraría que de alguna forma u otra, hemos ido a parar al corazón de la Ciudad de los Mil Pilares.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;- ¿Me estás diciendo...? – le preguntaba Lándaro, notablemente interesado, al anciano - ¿...que debajo de cada uno de esas columnas, hay un tesoro enterrado?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;- Si se trata de la ciudad de la que os hablo – le contestó – debajo de uno solo de esos pilares, hay acuñada una riqueza superior a la de cualquier reino existente hoy en día.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;Lándaro soltó una carcajada. Su furia y su mal humor habían desaparecido de un plumazo. Se dio la vuelta sonriente, y mirando en dirección a los pilares dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;                &lt;/span&gt;- ¿Has oído eso Aleria?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772112771867761404-2725608498545502294?l=espadayplaneta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/CiqH6WwJaXmDGZP_8daKBjAKpZM/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/CiqH6WwJaXmDGZP_8daKBjAKpZM/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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Aquél mago había repetido el mismo discurso más veces de las que podía recordar. A lo largo y ancho de los Diecisiete Reinos de aquella luna, el viejo Tasker había llevado la noticia de la Buena Nueva: el Elegido había llegado, era posible la liberación e, inminentemente, su mundo quedaría libre de fuerzas opresoras. Había perfeccionado tanto sus dotes oratorias que se había convertido en todo un charlatán. No necesitaba respaldar el fondo de su sermón con la Magia para convencer a aquella concurrencia, su voz y su intachable elección de las palabras pronunciadas conseguían el efecto deseado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Y allí, delante suyo, tenía la prueba. Había viajado en aquella caravana las últimas semanas, éste era el último carro que les quedaba por visitar y, tal como parecía, esta docena de oyentes estaban a punto de sumarse a su causa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;-Como bien sabéis – continuó hablando – los cyborgs invasores atravesaron el Mar de Estrellas para quedarse en nuestro mundo – y aprovechó el instante para extender su brazo hacia una de las ventanas laterales del carro, señalando el satélite artificial que llevaba años orbitando alrededor de aquella vieja roca al que esos hombres llamaban hogar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;“Mucho sufrimiento han inflingido desde su llegada. Arrasaron pueblos y ciudades. Masacraron culpables e inocentes por igual. Incluso llegaron a comerse la esencia misma de la Magia con su pérfida &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Tecnología&lt;/i&gt;…Pero los días de oscuridad han terminado. Ha llegado el día de la Revolución. Ha llegado el día de la liberación. Ha llegado…¡El Elegido! - Y mientras gritaba alzando los brazos, el Elegido se puso en pie como un resorte propiciando el asombro del púlpito, que rompió a aplaudir y a vitorear a su nuevo salvador. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Tasker sonrió satisfecho. Él no era más que un hombre, que escapaba al galope de sus años de juventud, con problemas de sobrepeso. Su cara era redonda como una hogaza de pan rústico, su pelo se batía en retirada hacia la parte posterior de su cabeza, y sus labios, casi inexistentes, estaban aprisionados entre sus dos grandes mofletes. Vestía, por norma general, túnicas oscuras para disimular su lamentable estado de forma física, pero ni siquiera ésta medida hacía disimular su prominente barriga. Sí, el viejo Mago era un bebedor compulsivo, un glotón y un vago. No era apuesto ni atractivo, pero tampoco el tipo de feo que llama la atención. Era un tipo corriente, de esos de los que hay miles y de los que nadie recuerda la cara a los cinco minutos de haberlo visto. Y todo eso él lo sabía. &lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Precisamente por eso, ahí estaba el Elegido. Joven, alto, apuesto, musculoso, perfectamente proporcionado. Su melena roja como el fuego caía pariendo en dos sus anchos hombros. Sus ojos centelleaban fuerza, pasión, poder, determinación. No necesitaba hablar. Tenía ese carisma natural que hace que todo el mundo quiera estar a su lado, aunque no se tenga nada que decir. Ataviado con un taparrabos, unas botas de cuero, y una imponente espada colgada del cinto, al joven Mesías no le hacían falta las palabras. Estaba claro que era un hombre de acción.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;En ese momento el carro se detuvo bruscamente. Hubo unos momentos de confusión y, finalmente, la puerta se abrió. Se trataba de Stefan, un muchacho, apenas sí un prepúber, discípulo directo de Tasker. Él estaba llamado a ser, algún día, su sucesor. Era un chico desgarbado, con la nariz aguileña y ojos saltones, que tenía dificultades para mantener todos sus dientes dentro de su boca cuando la cerraba. Entró, visiblemente alterado y sudoroso, presa del pánico.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;-¡Maestro, nos atacan! – acertó a decir exasperado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Algunos gemidos asustadizos emergieron de entre el público, y el viejo Mago tuvo que reprimir una mueca de terror al confirmar la información del chico cuando se volvió a mirar por la ventana. Estaban atacando la caravana. Los cyborgs venían en masa y estaban calcinando todo aquello que encontraban. Era el momento de huir…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;-¡El Elegido! ¡El Elegido! – se escucharon voces que lo vitoreaban - ¡Va a acabar con ellos! ¡Estamos salvados! – dijeron otras serviles voces.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Tasker pudo comprobar, con sus propios ojos, como el Elegido había salido como un resorte al exterior desenvainando su espada. Su primer impulso fue el de intentar alcanzarlo, evitar que presentara batalla, pero el ruido de las explosiones era cada vez más cercano, por lo que solo pudo acertar a agarrar a su pupilo por el brazo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Varias docenas de pares de ojos seguían con admiración y emoción los movimientos del joven libertador. Sin miedo aparente encaró a la primera oleada de robots invasores que se acercaban a ese carromato. Éstos extendieron sus armas de asalto hacia él, apuntándolo con la intención de fulminarlo. El joven guerrero se limitó a sonreír de lado en tono socarrón esperando el ataque. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Todo sucedió en un breve parpadeo, como si fuera a cámara lenta. El primer androide abrió fuego. El Elegido describió un elegante arco con su espada para bloquear el disparo. La cabeza del Mesías y Salvador del Mundo estalló en una mezcla de sangre, huesos, y plasma. Todo el mundo allí presente enmudeció. Tres disparos más alcanzaron su cuerpo. Le arrancaron un brazo, le hicieron un agujero en el pecho, y el último partió su torso por la mitad. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Y en ese momento, como si todo volviera a moverse a velocidad normal, el cuerpo mutilado de aquel joven calló al suelo justo en el momento en el que aquellos cyborgs pisoteaban sus restos. La histeria se apoderó de todo el mundo. De todos excepto de dos testigos de lujo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;-¡Maestro, ha caído, ha &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;vuelto&lt;/i&gt; a caer! – gimió Stefan. – Todo ha terminado, ¡estamos perdidos! – gimoteó.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;-Calla maldita sea – susurró el Mago – esto no ha acabado, la &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;causa&lt;/i&gt; es más importante que ningún hombre. Seguiremos adelante. – sentenció al tiempo que escuchaban más disparos, y gritos de víctimas horrorizadas, desde la precaria seguridad de su carromato.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;-¿Pero cómo? ¡El Elegido ha muerto!¡&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Otra vez&lt;/i&gt;! – reprochó el muchacho&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;- Entonces tendremos que conseguir &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;otro&lt;/i&gt; – le riñó el maestro apretando los dientes – siempre se puede encontrar &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;otro&lt;/i&gt;. El mundo está lleno de Elegidos. Lo bueno que tienen es que sólo tienes que señalarlos y decir que &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;lo son&lt;/i&gt;; no tienes que explicar por qué o &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;por quién&lt;/i&gt; han sido elegidos…ahora agárrate chico, aquí vienen esos mal nacidos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Y recitando un antiguo conjuro, la figura del maestro y su pupilo comenzó a brillar cada vez más, emitiendo leves descargas de energía, hasta que tras un leve destello desaparecieron por completo del lugar. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Dicha teletransportación fue más que conveniente, porque en ese momento el carromato estalló tras una descarga masiva de rayos de plasma, haciendo saltar por los aires miembros humanos, maderas y una rueda astillada…que vio interrumpido su vuelo al impactar en la espalda de cierto verdugo encapuchado…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772112771867761404-7062984939368142032?l=espadayplaneta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
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&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/GXqWasvIAyrlPWsH4Q8P1_SpiHU/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/GXqWasvIAyrlPWsH4Q8P1_SpiHU/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/feeds/7062984939368142032/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/2010/09/el-elegido.html#comment-form" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7772112771867761404/posts/default/7062984939368142032?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/7772112771867761404/posts/default/7062984939368142032?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://espadayplaneta.blogspot.com/2010/09/el-elegido.html" title="El Elegido" /><author><name>Jorn</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14617471355253359646</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="21" height="32" src="http://4.bp.blogspot.com/-vQb5x-thQ04/TiSeR9F6lWI/AAAAAAAAAhk/PR7A6N2jDFA/s220/ramboARCO.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEQBQXk_cSp7ImA9Wx5bFU8.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-7772112771867761404.post-7133489928881230256</id><published>2010-09-16T18:19:00.000-07:00</published><updated>2010-10-31T03:52:30.749-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-10-31T03:52:30.749-07:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Weird Stories" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="La Ciudad de los Mil Pilares" /><title>La Ciudad de los Mil Pilares (I)</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.occultopedia.com/images_/adjuration.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 331px; height: 425px;" src="http://www.occultopedia.com/images_/adjuration.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.irancartoon.com/2009/works/frank_frazetta_thesorcerer.jpg"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;I&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;Una completa oscuridad lo envolvía. Abrió los ojos. Al principio no distinguió nada, solo un chorro de luz inundaba sus cansados ojos. Poco a poco, su vista desenfocada fue dando forma a las pequeñas sombras que se dibujaban a su alrededor. Formas humanoides. Cuatro personas estaban frente a él. Cuatro personas que lo miraban fijamente, a la espera de algo, aun estando aturdido podía notar la sensación de impaciencia que exhumaban sus cuerpos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;Se echó mano a la cabeza, tenia la boca seca. Trató de incorporarse, pero sus músculos obedecían lenta y pesadamente, como si hubieran realizado un ejercicio físico sobrehumano, y prefirieran descansar en la fría losa del suelo en el que estaba tirado antes de ponerse en pie.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- ¡Maldito perro del desierto! – espetó uno de los hombres que estaban de pie observándolo al tiempo que se agachaba sobre él agarrándolo por la pechera y poniéndolo en pie de un agresivo ademán - ¡Has sido tú el que nos ha metido aquí! ¿No es así? – el desconocido lo zarandeaba como si de un muñeco de trapo se tratase. La cabeza le comenzó a doler sin poder entender la causa de la ira que aquel hombre le profesaba - ¡Habla de una vez, escoria sarracena! – y acto seguido le golpeó en plena cara, devolviendo su entumecido y cansado cuerpo al suelo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- ¡Maldita sea, Lándaro, déjale hablar! – una voz femenina, acompañada de una mano de dedos estilizados agarraba por el brazo a la mole de músculos que acababa de golpear al recién despertado - ¡Muerto no nos podrá aclarar nada!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;Lándaro miró por un momento a la mujer que le asía del brazo mal humorado, luego, tras una pausa donde sostuvieron sus miradas, soltó un bufido y se hizo a un lado. La mujer, sonriente por haber ganado esa disputa, se acercó al sarraceno y se puso en cuclillas, clavó sus ojos azabaches en él, al tiempo que se apartaba la melena rizada de su cara de tez morena.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- ¿Puedes hablar? – le dijo ella en un tono menos agresivo que Lándaro, aunque no por ello menos duro - ¿Puedes moverte?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- ¡Sí, maldita sea! – el sarraceno se removió inquieto, como si su cuerpo reaccionase con varios segundos de retraso a la agresión recibida, e instintivamente se puso en pie buscando con la mirada a su agresor. Era el mayor árabe que había visto jamás, su cabeza estaba rapada, su cara lucía varios tatuajes rituales, sin duda marca distintiva de alguna tribu nómada del desierto; su cuello parecía estar diseñado para partir los impactos de las rocas de las pirámides, sus brazos eran fuertes como amarras, y sus piernas bien podían servir como columnas en algún templo. Vestía una ajada camisa, que dejaba entrever las cicatrices de su torso, sin duda fruto de las innumerables reyertas y asaltos a caravanas en las que había tomado parte - ¿Qué diablos le pasa? – prosiguió hablando al tiempo que desviaba su mirada a la mujer que tenía en frente, la cual le había salvado de una paliza segura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- Está nervioso, al igual que todos nosotros – la mujer de cabellos oscuros señaló a Lándaro, y a otros dos hombres que hasta ahora habían permanecido en segundo plano observando el espectáculo. Se puso en pie sin apartar sus ojos azabaches de los ojos del sarraceno – y ahora habla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;Él no entendía nada. Le dolía la cabeza. Notaba como su labio inferior comenzaba a sangrar. Y estaba rodeado de personas a las que no conocía y en un sitio que le era extraño. Aquel lugar. Aun no había prestado atención al lugar donde se encontraban. Al parecer estaba en alguna clase de templo. Se notaba abandonado pues numerosas y serpenteantes grietas recorrían las rocas de color amatista que componían las paredes. La erosión también había surtido su efecto en las losas del suelo, desdibujando sus contornos cada vez más a medida que se acercaban a la puerta de entrada. Aunque más que puerta, era solo un umbral vacío el cual dejaba pasar la luz que iluminaba la instancia. Miró al exterior. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- ¡¿Quieres prestarme atención?! – la mujer le abofeteó la cara - ¿Es que no ves que tu vida pende de un hilo, estúpido?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- Déjamelo a mí, Aleria, yo le haré hablar – le dijo Lándaro, con su furia apenas contenida..&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- Tú quieto ahí – le respondió ella levantando su mano izquierda a modo de advertencia, y sin apartar la mirada del aturdido sarraceno – creo que eres más estúpido de lo que pensaba, perro del desierto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- ¡Mi nombre es Xeshab! – le espetó a la chica – No soy ningún perro, no os conozco y no sé de qué demonios me estáis hablando – su cabeza parecía aclararse paulatinamente, y poco a poco su cuerpo iba recobrando su energía – ¡y os juro que quien se atreva a tocarme sufrirá las consecuencias!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- Dejadlo, es inútil, tampoco recuerda nada – sentenció uno de los dos hombres que se habían quedado apartados de la trifulca. Vestía una túnica que se confundía con el color de la arena del desierto, lucía una gran barba blanca, y su cabeza bronceada estaba totalmente lisa y ausente de pelo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- ¡Pero algo a de recordar! – le contestó la mujer volviéndose hacia el viejo - ¡Cómo hemos llegado hasta aquí! ¡Dónde estamos! ¡Dónde están nuestras cosas! – se volvió hacia Xeshab - ¡Tiene que saberlo él, por que si no estamos perdidos!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;Ahora todos lo miraban, pero no eran miradas de odio o ira como antes. Ahora lo comprendía. Todos estaban igual de aturdidos que él. Ninguno sabía como había llegado hasta ahí. Y él había sido el ultimo en despertar, por lo que los demás esperaban ansiosamente las respuestas que a él mismo le faltaban.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;Suspiró. Hubo un silencio algo incómodo. Ninguno tenía nada que decir&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;salvo para hacer preguntas cuyas respuestas todos desconocían. Xeshab echó otra ojeada al lugar. Reparó en unos escalones a su espalda, los cuales llevaban a una tarima de piedra sobre la cual descansaba, lo que parecía ser, un trono hecho de topacio. Observó curioso aquel trono, pues estaba ubicado de forma extraña.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- Está al revés – le dijo el cuarto hombre mientras le ponía la mano en el hombro – extraño, ¿verdad? Lo normal es que un trono esté situado de espaldas a la pared, y no mirando a ella. No tiene sentido...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;Xeshab asintió sin decir nada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- Me llamo Alfaz – le dijo al sarraceno en un tono más cordial – así que tu tampoco te acuerdas de como llegaste hasta aquí, ¿no? – este cuarto hombre parecía, aparentemente, mas calmado que el resto. Era un poco más bajo que él, con el pelo rizado y oscuro y muy corto. Una nariz aguileña y un rostro rudo y sin afeitar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- Lo último que recuerdo es estar sentado a la luz de la hoguera en medio del desierto, luego todo es oscuridad. Al abrir los ojos estaba aquí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;Cuando se volvió a mirar a Alfaz, vio que lo miraba en silencio con una expresión de extrañeza. Miró a los demás y todos tenían la misma expresión en sus rostros. Sin embargo, no solo lo miraban a él, sino que se miraban entre sí incrédulos. Al parecer, todos tenían ese mismo recuerdo. Pero no recordaban si formaban parte de una misma caravana, o si fue la noche pasada o la de hace un mes, y mucho menos recordaban hacia donde se dirigían.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;Xeshab subió los escalones hacia el trono de topacio. Al observarlo de cerca parecía que había sido esculpido en una sola pieza. Estaba justo enfrente de la pared. Se preguntó por la utilidad de un trono que le daba la espalda a la única puerta que servía de entrada y salida. Entonces volvió a mirar al umbral. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;- ¿Alguien ha salido fuera? – preguntó en general - ¿Alguno ha visto en qué lugar nos encontramos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt;mso-ansi-language: ES-TRAD"&gt;El silencio que obtuvo por respuesta le dio a entender, que pese a ser el ultimo en despertar, no había pasado mucho tiempo desde que los demás volvieron a la consciencia, pues ninguno había salido de aquella sala. Precisamente por esa razón, como si de un resorte se tratase, todos avanzaron a la vez hasta el umbral del templo y salieron al exterior.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772112771867761404-7133489928881230256?l=espadayplaneta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
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No hay mayor realización personal que cobrar por ocuparse de aquello que harías &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;gratis&lt;/i&gt;. No todo el mundo tiene esa suerte. Muchas personas, por necesidades de la vida, han de trabajar en lo primero que encuentran. Lo hacen, en primera instancia, creyendo que es sólo una medida temporal, hasta que el tiempo y la desidia lo amarran a esa rutina y su espíritu queda aplastado y su ilusión muerta. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Sí. Sin duda ese jodido gordo cabrón era un tipo feliz, porque había nacido para dar con ese látigo. ¡Y qué bien lo hacía! Desde luego da gusto ver a profesionales poniendo de manifiesto la destreza en el desempeño en su oficio. Y, desde luego, si alguna vez tuviera que trabajar como torturador hijo de puta, sádico y sin escrúpulos, buscaría a éste gordo mamón para que me enseñara.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;-¡Mueve el culo escoria! – y compartió conmigo, otra vez, la historia de su vida, ese pequeño baúl lleno de ilusiones y esperanzas, sus secretos más inconfesables, sus sentimientos, sus lagrimas adolescentes; compartió una vida llena de alegrías y tristezas, de orgullo y decepción…todo ello resumido en otro puto latigazo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Reprimí un improperio y, después de que mi cuerpo convulsionara por culpa de la sacudida, bajé la cabeza y comencé a andar. Insultarle a él sería lo mismo que insultar a un árbitro de fútbol. Vale, todos hemos visto el penalti menos él, pero está haciendo su maldito trabajo. ¿A que no te gustaría que la gente te insultara en tu puesto de trabajo, por hacer lo que tienes que hacer? Pues igual de injusto sería el insultar a este noble hijo de mil perras. Le pagaban por hacer exactamente lo que estaba haciendo: motivar a los esclavos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;El tercer Sol se estaba poniendo. De donde yo venía, en mi planeta natal, solo teníamos un Sol y era de color amarillo, no rojo. Pero muchas cosas habían cambiado en mi vida, y el desfilar con un gran grillete al cuello era algo meramente circunstancial.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Nosotros, como buen rebaño, íbamos al final. Delante de nosotros serpenteaban, en medio de estas abruptas colinas, una docena de carromatos. No podía saber qué había en su interior. Dudaba que fueran más esclavos. Nosotros no teníamos derecho a tener ropas, ni calzado, ni pudor. Correcciones violentas sí, a eso teníamos todo el derecho del mundo, ¡y que nunca nos faltaran! &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Además, éramos los únicos que íbamos a pie. Nuestro amable torturador iba a lomos de, lo que parecía, un burro. Bueno, al menos todo lo que se puede parecer a un burro un bicho infecto, de color púrpura, con rayas negras como las de una cebra, y orejas puntiagudas como la punta de una lanza. Ese bichejo era feo con ganas y olía aun peor…pero me parecía gracioso.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Entonces algo llamó mi atención. No fue la explosión del carro que teníamos justo delante. No fue la lluvia de fuego y astillas, y el subsiguiente caos, que reinó esos minutos. Ni si quiera me pareció importante el detalle de que pobres guardias armados con arcos y ballestas, ataviados con ropajes propios de los antiguos persas o cartagineses, se enfrentaran a una horda de cyborgs autómatas que disparaban sus rayos lásers. No. Nada de eso era importante. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;A lo que no podía dejar de atender con mis cinco sentidos era a ese maravilloso gordo custodio. Ataviado solo con la capucha y el taparrabos reglamentarios, de color negro y con remiendos en los lugares estratégicos, poco le importaba que un disparo de láser le hubiera arrancado el brazo de cuajo. Aún seguía dirigiéndonos. Se volvió a nosotros y esgrimió su látigo para indicarnos, una vez más, lo que teníamos que hacer. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;No pude entenderlo muy bien, porque como consecuencia de otra explosión, la rueda de de uno de esos carromatos de madera había salido volando hacia él y le había partido la columna por la mitad por el virulento impacto, ¡y justo en el momento en que nos estaba dando las últimas indicaciones! Sólo conseguí escucharlo por encima de aquel ruido infernal, pero creo que tenía algo que ver con chuparle no se el qué al padre de no se quién.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Mucho me temo que nunca se sabrá. Aquél hombre había muerto como un héroe en el ejercicio de sus funciones. Ya no estaba para guiarnos, por lo que no quedaba ninguna razón para seguir allí. Además, que aquellos robots salvajes estuvieran matando a todo el mundo era un buen aliciente para salir de aquella situación echando leches. Sólo había un pequeño problema: hacía horas que había abierto la cerradura del grillete de mi cuello porque me rozaba y no se lo había dicho a nadie…si ahora me limitaba a salir corriendo sin más, mis compañeros esclavos me mirarían mal…&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7772112771867761404-5125584644710955491?l=espadayplaneta.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
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