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	<title>Estudios Bíblicos</title>
	
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	<description>del Pastor Chuy Olivares</description>
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		<title>Todos contra todos (8)</title>
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		<pubDate>Tue, 08 May 2012 22:58:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Casa de Oración México</dc:creator>
				<category><![CDATA[Todos contra todos]]></category>

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		<description><![CDATA[Es muy útil para entender bien este artículo que hayas leído las anteriores partes de &#8220;Todos contra todos&#8221;. En esta era tan ‘internetizada’ en la que parece que cualquiera puede decir cualquier cosa sobre quien sea, y éste no sólo es tenido en cuenta sino que se cree a sus Palabras como si vinieran  de [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h3>Tabla de contenidos en Todos contra todos</h3><ol><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=846' title='Todos contra todos (1)'>Todos contra todos (1)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=866' title='Todos contra todos (2)'>Todos contra todos (2)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=876' title='Todos contra todos (3)'>Todos contra todos (3)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=885' title='Todos contra todos (4)'>Todos contra todos (4)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=900' title='Todos contra todos (5)'>Todos contra todos (5)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=906' title='Todos contra todos (6)'>Todos contra todos (6)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=944' title='Todos contra todos (7)'>Todos contra todos (7)</a></li><li>Todos contra todos (8)</li></ol></div> <p style="text-align: center;"><a href="http://casadeoracionmexico.info/blog/wp-content/uploads/estafas_compra-venta-coches_internet.jpg"><img class="wp-image-1030 aligncenter" style="margin-top: 2px; margin-bottom: 2px; border-image: initial; border-width: 2px; border-color: black; border-style: solid;" title="estafas_compra-venta-coches_internet" src="http://casadeoracionmexico.info/blog/wp-content/uploads/estafas_compra-venta-coches_internet.jpg" alt="" width="280" height="186" /></a></p>
<p><em style="text-align: left;">Es muy útil para entender bien este artículo que hayas leído las anteriores partes de &#8220;Todos contra todos&#8221;.</em></p>
<p>En esta era tan ‘<em>internetizada</em>’ en la que parece que cualquiera puede decir cualquier cosa sobre quien sea, y éste no sólo es tenido en cuenta sino que se cree a sus Palabras como si vinieran  de la misma Biblia, debemos estudiar con detenimiento qué dice la Palabra de Dios sobre el tema de los falsos maestros.</p>
<p><strong>¿Qué debo hacer cuando alguien advierte sobre las falsas enseñanzas y conductas erróneas de un lobo vestido de oveja?</strong> Jesús lo dijo claro: &#8220;No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Así que, por sus frutos los conoceréis&#8221; (Mateo 7:18-20).</p>
<p>El Señor nos manda a abrir bien los ojos: &#8220;Guardaos de los falsos profetas&#8221; (Mateo 7:15). Aquí la palabra ‘guardaos’ proviene del término griego <em>proséjo</em> que según el Diccionario Vine significa prestar atención, escuchar atentamente. En este caso la instrucción es mirar, estudiar, escuchar, examinar, poner atención a la situación en particular. Sin embargo se han llegado a escuchar ‘denuncias’ sobre algún falso maestro en las que, el que denunciaba, tergiversaba las palabras dichas por el predicador. Yo no estoy de acuerdo con los falsos maestros, pero tampoco estoy de acuerdo con los que tergiversan las palabras de los demás.</p>
<p><strong>Por lo que hay que ser prudente.</strong><br />
Siempre que alguien me dice que tal persona dijo o hizo no sé qué, yo pregunto: &#8220;¿Lo viste y lo oíste tú o te lo contaron?&#8221;. Suele pasar que, apenas al comenzar a investigar, resulta que el hecho fue cambiando tanto de boca en boca que, cuando llegó a ti, ésta ya no tiene el menor parecido a lo que te contaron.</p>
<p>De manera que, por un lado tenemos las palabras de Jesús: &#8220;No juzguéis&#8221; (Mateo 7:1). Pero por otro lado también nos dice apenas catorce versículos después: &#8220;Guardaos de los falsos profetas&#8221; (Mateo 7:15).</p>
<p><strong>Buenas preguntas.</strong><br />
Lo mejor es preguntarse: &#8220;Eso que dicen que dijo ¿lo escuché directamente yo o alguien dice que lo dijo? Eso que dicen que hizo ¿lo vi yo, o alguien que ni siquiera sé ni quién es, afirma que lo hizo? Lo que se dice sobre lo que tal o cual personaje dijo ¿realmente lo dijo, o la interpretación del ‘denunciante’ no tiene nada que ver con lo que realmente dijo?&#8221;.</p>
<p><strong>Ejemplo bíblico.</strong><br />
En 2 Juan 1:9,10 encontramos: &#8220;Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido!&#8221;. Notemos que en este pasaje NO dice: &#8220;Si alguien por ahí te dice que &#8216;fulano de tal&#8217; &#8216;no persevera en la doctrina de Cristo&#8217; ni le digas bienvenido&#8221;. ¡No, no dice eso! Dice: &#8220;Si alguno <strong>VIENE a vosotros</strong>, y no trae esta doctrina&#8221;. No es una habladuría o una opinión gratuita. Esa persona <strong>VIENE A TI</strong> con otra doctrina. Este puede ser el pastor de tu Iglesia, un libro que ha llegado a tus manos, un video que claramente no ha sido manipulado para hacerle decir algo, una predicación que tú escuchas directamente, etc.</p>
<p>Y también notemos que el pasaje no se refiere a un tema menor. Aquí no habla de si la mujer debe usar falda o pantalón. Si leemos unos versículos antes encontramos: &#8220;Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne&#8221; (2 Juan 1:7). Juan en su anterior epístola también advierte acerca de engañadores y anticristos. Pero ¡cuidado! El error de estos hombres no era que dudaban si los mil años del Apocalipsis son literales o no. Mira lo que dice Juan: &#8220;¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo&#8221; (1 Juan 2:22).</p>
<p><strong>Fuera de casa</strong><br />
La Palabra dice claramente que debo estar alerta ante los falsos profetas. Debo examinar y tener cuidado. Y:</p>
<p>1) con pruebas serias (no chismes u opinología gratuita)<br />
2) transgresiones fundamentales de doctrina o prácticas ininterrumpidas de conducta (1 Juan 3:8,9).</p>
<p>Cuando alguno enseña otra cosa y transgrede la doctrina bíblica, las Escrituras ordenan: &#8220;no lo recibáis en casa&#8221; (2 Juan 1:10).O como dice 2 Timoteo 3:5: &#8220;a estos evita&#8221;.</p>
<p><strong>¿Qué hacemos con Jesús?</strong><br />
Si la situación no cumple los dos puntos antes citados, debo tener cuidado.<br />
Hacer un juicio u opinión sobre lo que no sé quien dice de otro, nos llevaría a arrancar las cartas de Pablo de la Biblia.<br />
De él decían: &#8220;no conviene que viva&#8221; (Hechos 22:22), &#8220;este hombre es una plaga, y promotor de sediciones&#8221; (Hechos 24:5).<br />
De la Iglesia del primer siglo los judíos en Roma dijeron: &#8220;de esta secta nos es notorio que en todas partes se habla contra ella&#8221; (Hechos 28:22).</p>
<p>Y si juzgáramos simplemente por habladurías, chismes o difamaciones internáuticas ¿qué haríamos con el mismo Jesús?. Aquellos que enseñaban y formaban al pueblo judío bajo la ley de Moisés dijeron de Jesús: &#8220;sabemos que ese hombre es pecador&#8221; (Juan 9:24) y lo acusaron directamente: &#8220;tienes demonio&#8221; (Juan 8:52).</p>
<p>¿Qué haríamos si ciertas personas gritan por ahí del tal Jesús: &#8220;es reo de muerte&#8221; (Mateo 26:66) porque &#8220;ha blasfemado&#8221; (Mateo 26:65)?.</p>
<p><strong>¿Profeta de Dios o chismoso?</strong><br />
¡Cuidado!. No sea que queriendo luchar por la fe termine luchando CONTRA la fe. Como muy bien dijo Gamaliel: &#8220;no seáis tal vez hallados luchando CONTRA Dios&#8221; (Hechos 5:39).</p>
<p>Hay una enorme diferencia entre un profeta de Dios y un chismoso que sólo repite lo que otro chismoso le dijo que le dijo otro chismoso.</p>
<p>¿Tú lo viste? ¿Tú lo oíste de su boca? ¿Te lo hizo a ti o te dijeron que ‘no sé qué’?<br />
&#8220;No andarás chismeando entre tu pueblo. No atentarás contra la vida de tu prójimo. Yo Jehová&#8221; (Levítico 19:16).</p>
<p><em>En la novena parte, si el Señor lo permite, continuaremos hablando sobre cómo tratar los errores de nuestros hermanos en la fe.</em></p>
 <div class='series_links'><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=944' title='Todos contra todos (7)'>Anterior en la serie</a> </div><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/EstudiosBiblicos/~4/DBN1osyegPM" height="1" width="1"/>]]></content:encoded>
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		<title>Andando como es digno de Cristo</title>
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		<pubDate>Tue, 08 May 2012 17:54:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Casa de Oración México</dc:creator>
				<category><![CDATA[Audio Predicaciones Individuales]]></category>

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		<description><![CDATA[Compartimos con alegría los seis mensajes que el Pastor Chuy Olivares compartió durante su visita a Casa de Oración Los Mochis, y durante el ciclo de conferencias Andando como es digno de Cristo en Casa de Oración Culiacán hace un par de semanas. Descargue pulsando aquí cada mensaje por separado, o escúchelos en línea aquí mismo: [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">Compartimos con alegría los seis mensajes que el <strong>Pastor Chuy Olivares</strong> compartió durante su visita a <strong>Casa de Oración Los</strong> <strong>Mochis</strong>, y durante el ciclo de conferencias<strong> Andando como es digno de Cristo</strong> en <strong><a href="http://casadeoracionculiacan.com/blog/">Casa de Oración Culiacán</a></strong> hace un par de semanas.</p>
<p style="text-align: left;"><strong><a href="https://www.onlinefilefolder.com/3fuwknrYrmMF1C">Descargue pulsando aquí</a> cada mensaje por separado, o escúchelos en línea aquí mismo:</strong></p>
<p style="text-align: left;"><strong>1.- Peregrinos y extranjeros </strong>(expuesto en Los Mochis)</p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.cdeodescargas.info/culiacan/Comprimidos/12-03-15-adc-01-PeregrinosYExtranjeros-ChuyOlivares.mp3">Descargar fichero de audio (12-03-15-adc-01-PeregrinosYExtranjeros-ChuyOlivares.mp3)</a></p>
<p style="text-align: left;"><strong>2.- Andando como sabios</strong></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.cdeodescargas.info/culiacan/Comprimidos/12-03-16-adc-02-AndandoComoSabios-ChuyOlivares.mp3">Descargar fichero de audio (12-03-16-adc-02-AndandoComoSabios-ChuyOlivares.mp3)</a></p>
<p style="text-align: left;"><strong>3.- Andando como es digno de Cristo</strong></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.cdeodescargas.info/culiacan/Comprimidos/12-03-17-adc-03-AndandoComoEsDignoDeCristo-ChuyOlivares.mp3">Descargar fichero de audio (12-03-17-adc-03-AndandoComoEsDignoDeCristo-ChuyOlivares.mp3)</a></p>
<p style="text-align: left;"><strong>4.- El andar que agrada a Dios</strong></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.cdeodescargas.info/culiacan/Comprimidos/12-03-17-adc-04-ElAndarQueAgradaADios-ChuyOlivares.mp3">Descargar fichero de audio (12-03-17-adc-04-ElAndarQueAgradaADios-ChuyOlivares.mp3)</a></p>
<p style="text-align: left;"><strong>5.- El andar en el Espíritu</strong></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.cdeodescargas.info/culiacan/Comprimidos/12-03-17-adc-05-ElAndarEnElEspiritu-ChuyOlivares.mp3">Descargar fichero de audio (12-03-17-adc-05-ElAndarEnElEspiritu-ChuyOlivares.mp3)</a></p>
<p style="text-align: left;"><strong>6.- El andar en la fe</strong></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.cdeodescargas.info/culiacan/Comprimidos/12-03-18-adc-06-ElAndarEnLaFe-ChuyOlivares.mp3">Descargar fichero de audio (12-03-18-adc-06-ElAndarEnLaFe-ChuyOlivares.mp3)</a></p>
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		<title>¿Fieles a la verdad o al error?</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 08:05:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Casa de Oración México</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Audio Predicaciones Individuales]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=974</guid>
		<description><![CDATA[Por Héctor Urzúa, Pastor de Casa de Oración Culiacán. Tema expuesto en el Congreso El Desafío del Ministerio 2012. Mensaje disponible también en video y descargable en audio. Descargar fichero de audio (FielesALaVerdadOAlError-PastorHectorUrzua.mp3) 1Ti 1:1-4 Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra esperanza, a Timoteo, verdadero hijo en [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><span style="color: #ff6600;"><strong>Por <a href="https://www.facebook.com/pages/Pastor-H%C3%A9ctor-Urz%C3%BAa/235371116517855" target="_blank">Héctor Urzúa</a>, Pastor de <a href="http://www.casadeoracionculiacan.com" target="_blank">Casa de Oración Culiacán</a>.</strong></span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="color: #ff6600;">Tema expuesto en el <a href="http://www.casadeoracionmexico.info/desafio2012.htm" target="_blank">Congreso El Desafío del Ministerio 2012</a>.</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="color: #ff6600;">Mensaje disponible también <a href="http://www.youtube.com/watch?v=snZ7E-KV78k" target="_blank">en video</a> y <a href="https://www.onlinefilefolder.com/3s4WBFTOhgQz7D" target="_blank">descargable en audio</a>.</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="color: #ff6600;"><a href="http://www.cdeodescargas.info/culiacan/FielesALaVerdadOAlError-PastorHectorUrzua.mp3">Descargar fichero de audio (FielesALaVerdadOAlError-PastorHectorUrzua.mp3)</a><br />
</span></p>
<blockquote><p><strong>1Ti 1:1-4</strong> Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra esperanza, a Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor. Como te rogué que te quedases en Efeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos <strong>que no enseñen diferente doctrina</strong>, <strong>ni presten atención a fábulas</strong> y genealogías interminables<strong>, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios</strong> que es por fe, así te encargo ahora.</p></blockquote>
<p style="text-align: left;">En los últimos años hemos crecido como familia de Dios en torno al ministerio Casa de Oración México. Nuestras historia abriendo por dirección de Dios y del Pastor Chuy, nuevas congregaciones, es muy parecida. Creyentes en una ciudad sufren los estragos de una enseñanza ajena a la verdad de la doctrina bíblica y claman a Dios mientras padecen liderazgos abusivos o indiferentes a la Verdad de Jesucristo. Y el Señor lo mismo levanta allí mismo a un maestro que les enseñe y un pastor que les dirija, que dirige a nuestro pastor en Guadalajara para enviar a alguno allá. Dios, que oye el clamor de su pueblo, hace todo, él produce la necesidad de sí mismo y él la suple, todo el proceso y el mérito es suyo, nosotros sólo somos usados para sus fines, para apacentar a su pueblo. Lo que más me maravilla es que eso no es parte de ninguna planeación estratégica de origen humano.</p>
<p style="text-align: left;">He formado parte de este ministerio desde hace ya casi quince años y he sido parte del primer equipo del Pastor Chuy, y les digo que nunca, como se ha dicho sin conocimiento, estuvo en el corazón de él ni en el de los suyos formar un grupo de iglesias tan grande como se pudiera. En Casa de Oración no hay afanes de crecimiento numérico, sólo deseo de hacer lo que Dios quiere. Jamás nos sentamos, como algunos se imaginan, con un mapa del mundo a planear en cuánto tiempo podríamos tener congregaciones en Canadá, qué hacer para llegar a California, a Paraguay, Argentina, el País Vasco. No hay prisa por crecer, sino todo lo contrario: lo que hay es una genuina, creciente, ferviente y reverente preocupación del Pastor Chuy por la forma en que Dios está haciendo crecer Su iglesia. De hecho, si se atendieran todas las solicitudes de cobertura que llegan habitualmente a nuestros medios de contacto, hoy podríamos ser ya, de manera artificial y –aquí sí irresponsablemente-, una familia de miles de congregaciones en un sinfín de países.</p>
<p style="text-align: left;">Ni Casa de Oración Radio, ni nuestra página de internet, que han sido un poderoso instrumento en manos de Dios para difundir la Palabra fueron tampoco un plan nuestro o del Pastor Chuy. Nuestro hermano Artemio Cadena, sin ningún afán de aparecer en la escena, sino movido por Dios a hacer un trabajo anónimo pero muy fructífero, un día se ocupó de buscar cómo podíamos tener estos medios y aún gastó de lo suyo para hacerlos funcionar. Cuando ya los tenía en línea vino a nosotros y nos los entregó para llenarlos. El Señor ha hecho toda esta obra; no es nuestra.</p>
<p style="text-align: left;">Como a los antiguos en el desierto, a quienes el Señor mostró el camino por una columna de nube de día y de fuego de noche, a nosotros ha sido él quien nos lleva. Él ha ido y sigue a la vanguardia, y nosotros le seguimos. Así, hoy Casa de Oración es un grupo de más de sesenta congregaciones en siete países. Inimaginable, y fuera de todo plan de alcance, que hubiera Casas de Oración en Argentina a casi 7,800 kilómetros de Guadalajara, o en Estocolmo, Suecia donde opera hoy nuestra congregación más lejana a 9670 kilómetros de nuestra sede central. Gloria a Dios por todo ello.</p>
<p style="text-align: left;">Pablo dejó a Timoteo el mismo llamado que a muchos de nosotros: quédate en una ciudad (a veces incluso nos hace atender desde allí a los creyentes de otra ciudad) con un propósito muy claro: cuidar el tesoro de su Palabra y que no se enseñe diferente doctrina ni se preste atención a fábulas, cuentecillos y curiosidades que acarrean disputas y no edificación de Dios basada en la fe en Él. Así te encargo ahora, le dijo Pablo a Timoteo. Como administradores de la gracia de Dios debemos ser hallados fieles, es decir, haciendo lo que se nos encomendó, que es instruir a la iglesia en la doctrina de los apóstoles, darle la sana enseñanza de la Palabra de Dios, el Evangelio de salvación.</p>
<p style="text-align: left;">Esto ciertamente implica oponernos a los que corrompen la sana doctrina. No se puede andar en luz y avalar la oscuridad. Implica contender ardientemente por la fe como escribió Judas para que no se enseñe ‘otro evangelio’, algo diferente a la Verdad de Cristo. En los últimos años, desde esta Casa, y especialmenteen voz delPastor Chuy, se ha alertado sobre las falsas doctrinas y herejías destructoras que han sido introducidas encubiertamente a la iglesia por falsos maestros, falsos profetas y falsos apóstoles. Hacer dicha labor ha sido provechoso. Fue la ocasión para que muchos cristianos en el mundo confirmaran que muchas enseñanzas que recibían en sus congregaciones eran ajenas a la Biblia. Y que no estaban solos en esa comprensión. Que había otros a los que el Señor también estaba hablándoles lo mismo. Muchos que hoy se congregan en alguna Casa de Oración en el mundo recibieron así un llamado que, de hecho, pudieron escuchar porque son ovejas del Señor (mis ovejas oyen mi voz y la siguen). Recibieron tal verdad, más que a causa nuestra, a causa de la obra que Dios hace en ellos. El Espíritu Santo lo hizo. Aquello que se denunció en su momento, veámoslo bien, en realidad ya era una inquietud que muchos hermanos tenían sobre lo que oían y veían en los ministerios en que participaban. Y la palabra que Dios hizo salir desde aquí fue usada por Dios para guiarles a seguir creciendo.</p>
<p style="text-align: left;">Como pastores no podemos permitir que nadie invente sobre la fe, que le quite, le agregue o le modifique nada a la Palabra de Verdad, que no se corrompa el Evangelio como en efecto algunos procuran, que no se juegue ni se tomen las Sagradas Escrituras en poco, que no se oscurezca lo luminoso. Tenemos el encargo de no permitir que se preste atención a las fábulas que acarrean disputas. Pero aquí le cuento algo que sobre lo que el Señor me ha estado inquietando:  ¿a qué se refiere Pablo con esas fábulas que causan disputas?</p>
<p style="text-align: left;">Encontré en el estudio de Juan Calvino sobre las cartas a Timoteo que el término <em>fábulas</em>, aquí, no sólo se refiere a falsedades e inventos de la gente &#8211; confesión positiva, evangelio de la prosperidad, falsas manifestaciones espirituales encajarían aquí-. Fábulas, dice Calvino, se refiere <em>a minucias, insignificancias y tonterías que no tienen solidez</em>.</p>
<p style="text-align: left;">Que no se preste atención a las fábulas y genealogías interminables, es el pedido de Pablo. Las <em>fábulas</em> son relatos fantásticos y por naturaleza falsos. Las genealogías, en cambio, tienen mejor reputación: son ciertas. Pero indagar en ellas no causa provecho ni edificación, sino peleas. Es decir, hay mensajes que no aprovechan: algunos por falsos, otros –aún ciertos- porque generan conflictos. Cito aquí a Calvino: “<em>Pablo desecha en este pasaje <strong>todas las indagaciones e investigaciones curiosas y todas las especulaciones que únicamente sirven para inquietar y perturbar la mente, o en las cuales no hay nada sino espectáculo y exhibición, </strong></em>y no edifican a los creyentes<strong><em> ni tampoco promueven la salvación de aquellos que las escuchan</em></strong>”. Y remata “<em>Todos los que no aplican la Palabra de Dios para beneficio y avance son despreciadores y falsificadores de la buena doctrina</em>”.</p>
<p style="text-align: left;">Indagaciones e investigaciones curiosas, y especulaciones, dice Calvino. Y yo aquí planteo seriamente si nosotros, como pastores, estamos siendo fieles al llamado de Dios al ministerio cuando pasamos de la denuncia necesaria, justa y equilibrada sobre las falsas doctrinas, al exceso, a ocuparnos en demasía del error y del que yerra. ¿Nuestro discurso sobre las falsas enseñanzas y los falsos maestros habrá llegado a ser de algún modo, en algún momento, una mera investigación curiosa en la que no hay sino espectáculo y exhibición? Creo que valdría la pena revisarnos.</p>
<p style="text-align: left;">Es probable que algunos nos hayamos estado ocupando <em>sólo</em> de exhibir a las malas ramas, esas en las que no se halla ningún fruto y son cortadas por el Señor a su tiempo, en lugar de ocuparnos de la raíz y de la rica savia que fluye por el árbol y le da vida, que es Cristo. ¿Habremos hecho de la denuncia un asunto central ya no sólo de nuestrasenseñanzas sino de nuestra propia vida? Al respecto digo, primero, que no es eso en lo que se nos mandó ocuparnos primordialmente (sino la doctrina) y, segundo, que la denuncia es un tema que se agota en algún momento: un día todo lo denunciable se habrá denunciado y no quedará nada por denunciar. El error se agota; la Palabra de Dios es inagotable. Un día no tendremos más errores que señalar, pero siempre tendremos más y más de la Verdad y de Cristo qué anunciar y proclamar.</p>
<p style="text-align: left;">No es raro, lo hemos visto, que el que se dedica <em>sólo</em> a denunciar, cuando no hay nuevos escándalos, se ocupa incluso de forzar situaciones para seguir denunciando, o bien, denuncia cuestiones de opinión o de libertad cristiana. O, peor, trata de igual forma a un hermano falso que a un hermano equivocado. A veces da la impresión de que algunos se han especializado de tal modo en la denuncia que hasta se alegran cuando se sabe de un ministro más que cayó en adulterio, de otro que llamó idiotas a los hermanos, o de otro dijo alguna otra barbaridad. Eso es contrario al amor que, dijo Pablo, no se goza de lo injusto, sino que se goza en la verdad. Es contrario a Cristo, que nos encomendó edificar a su iglesia con su Palabra, y no informándola de cada nuevo escándalo. Cuando los herejes y los blasfemos son nuestro tema central y hasta nos causan risa, algo anda mal. Cuando los que ofenden a Dios son nuestra gran noticia, y no el Evangelio, algo anda mal. Estas cosas deberían entristecernos y hacernos más conscientes del cuidado que requiere el rebaño, y no darnos la ‘alegría’ de tener más noticias sobre los falsos maestros, lo que confirmaría que ‘nosotros tenemos razón’. Que ellos están mal y nosotros bien. Se nos olvida que ante cada nuevo escándalo, caída o falsedad en la iglesia, el nombre de Dios es vituperado y la iglesia sufre.</p>
<p style="text-align: left;">Miremos bien que no nos hayamos vuelto, en nombre de la Verdad, indagadores e investigadores curiosos, o especuladores ocupados en tildar de apóstatas o herejes a los demás sin ton ni son, señalando errores reales, sí, pero brindándoles atención permanente y desmedida, descuidando así lo esencial. ¿No se ha encontrado usted, como pastor, prestando más atención a lo vil que a lo precioso? Al ver a la iglesia en perspectiva, como pastores, ¿entresacamos lo precioso de lo vil… o más bien, tristemente, entresacamos lo vil de lo precioso?</p>
<p style="text-align: left;">Ahora: denunciar el error es necesario. Pero <em>persistir</em> en eso, en el error, y no en la verdad, al igual que las fábulas y las genealogías interminables, causa disputas, no edificación. ¡Ay, qué muestra más clara de nuestras limitaciones y de nuestra humana debilidad que terminar haciendo algo que puede causartanto mal como el que pretendemos combatir y en lo que podemos esconder algún interés personal y contrario al carácter que Dios quiere formar en nosotros! Si es su caso, como fue el mío, pida a Dios perdón y ayuda.</p>
<p style="text-align: left;">Cuidémonos de no volvernos denunciadores profesionales, de no transgredir la misma Palabra que pretendemos defender. Cuidémonos por ejemplo de no admitir acusación contra un anciano sin testigos. Cuidémonos de contender por asuntos de opiniones y no por la fe. Cuidémonos de hablar sin equilibrio, de juzgar sin misericordia y sin espíritu de mansedumbre, sin considerarnos a si mismos. “No sea que tú también seas tentado”, dice Pablo a los Gálatas hablando de juzgar, sí, pero para restaurar, no para destruir.</p>
<p style="text-align: left;">Siguiendo con Calvino, cuya visión de estos versículos en Timoteo resulta muy esclarecedora, él dice: “<em>Pablo juzga la doctrina enseñada por el fruto que produce</em>. <em>Así, todo lo que no edifica debe ser rechazado, aunque no tenga otro defecto</em>”. Esto describiría perfectamente la tentación de hacer de la denuncia y el seguimiento a lo que dicen, hacen y dejan de hacer los falsos maestros y profetas, nuestra ocupación permanente. La denuncia ha sido necesaria, y lo seguirá siendo en situaciones específicas, pero <em>persistir</em> en ella ya no edifica, sino que acarrea disputas, y bien que lo hemos visto, por ejemplo, en internet, donde los temas escabrosos se desbordan de comentarios y muchos supuestos cristianos celosos se dicen mutuamente, escudados en un teclado, cosas que jamás se dirían viéndose a los ojos. Repito lo que dice Calvino: “<em>todo lo que no edifica debe ser rechazado aunque no tenga otro defecto</em>”. Señalar lo falso como falso no tiene defecto. Pero <em>persistir</em> en ello ya es un defecto, es falta de sobriedad. Debemos persistir en el estudio de la verdad, no en el estudio del error; esto último suscita además rencores y odios en la gente. Hoy en día todavía luchamos para ayudar a hermanos que, en su momento, hicieron de la denuncia, la queja, la burla, el menosprecio y el escarnio hacia sus antiguos líderes y hermanos de la iglesia el centro de sus conversaciones, y albergaron en su corazón un amargo rechazo hacia ellos.</p>
<p style="text-align: left;">Dice Calvino: “<em>todo lo que sirve sólo para suscitar pleitos debe ser condenado. Recordemos pues que todas las doctrinas deben ser probadas por esta regla: aquellas que contribuyena la edificación pueden ser aprobadas, y aquellas que dan motivos para disputas infructuosas deben ser rechazadas por indignas de la iglesia de Dios. Y cuanto más informado y versado esté un individuo en ese tipo de enseñanzas que promueven contiendas y vanas especulaciones de las que no se puede sacar ningún provecho, más miserable debemos considerarlo</em>”. Y remata: “<em>estoy enterado que con muchas excusas algunos pretenden defender esas enseñanzas</em> (fábulas, indagaciones curiosas), <em>pero Pablo no hablaba en vano al condenar todo lo que causa contiendas en lugar de edificación</em>”.</p>
<p style="text-align: left;">Hermanos: <em>persistir</em> en la búsqueda del error sólo edifica nuestro orgullo, no nos edifica en Dios. Denunciar a ministros enfocados en recibir mucho ‘cash’ o dinero ‘mal donado’ es algo que incluso –y piense en su propia reacción a mis palabras- ya está siendo usado más para diversión y para escarnio que para distinguir entre lo santo y lo profano. Mientras más informados estamos en esos temas para exponerlos, sin ver que causamos contiendas, más miserables deberíamos considerarnos según Calvino.</p>
<p style="text-align: left;">Déjeme mostrarle este necesario equilibrio con el ejemplo de Nehemías, de quien tomamos enseñanza como edificadores de la obra de Dios. Tobías y Sanbalat –sí, se dan los nombres de los que se oponen para identificar el riesgo que representan- han buscado por diversos medios desalentar y estorbar la reedificación de Jerusalén. Mas el Señor desbarataba siempre el consejo de estos opositores. Aquí vemos este equilibrio: Dios guarda y preserva a los suyos en la obra que hacen, y los suyos se ocupan de edificar. Pero también de estar en guardia:</p>
<blockquote><p><strong>Neh 4:17-18 </strong> Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, <strong>con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada.</strong> Porque los que edificaban, cada uno tenía su espada ceñida a sus lomos, y así edificaban; y el que tocaba la trompeta estaba junto a mí.</p></blockquote>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" title="¿Has puesto las dos manos a la espada? ¿Con cuál edificas entonces?" src="http://casadeoracionmexico.info/blog/wp-content/uploads/spada2.jpg" alt="" width="250" height="334" /></p>
<p>Una mano a edificar, otra mano a defender. Una mano a la obra, la otra a la espada para la salvaguarda, atención, cuando ésta sea necesaria. Usted que ha leído Nehemías sabe que estos edificaron y que no fue necesario blandir la espada para defenderse de alguna arremetida de los opositores. Sólo estaban listos. ¿Le dice esto algo? A mí me dice que la defensa es una tarea que se hace en caso necesario, pero la edificación es una tarea permanente. Y aún más: Dios me hizo entender que, en buena medida,<strong style="text-align: left;"> hemos llegado a poner las dos manos en la espada</strong>. ¿Ha puesto usted, hermano pastor, las dos manos a la espada? Con las dos manos a la espada no se puede edificar. Poner las dos manos a la espada sólo promueve un espíritu contencioso. Y si bien es cierto que no debemos ser ‘perros mudos’ (Isaías 56:10), con las dos manos a la espada corremos el riesgo de ser más bien perros rabiosos. Cuidamos al rebaño de las amenazas de afuera, pero buen cuidado debemos tener de no terminar exponiéndolo a nuestros afanes contenciosos.</p>
<blockquote><p><strong>1Ti 4:16 Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello</strong>, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.</p>
<p><strong>1Ti 4:13</strong> Entre tanto que voy, <strong>ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza</strong>.</p></blockquote>
<p style="text-align: left;">Lectura, enseñanza y exhortación.Yo no leo aquí ‘ocúpate en la investigación’. No digo que por tanto abracemos entonces a los falsos profetas, a esos no los debemos recibir porque aún el llamarles bienvenidos, dice Juan, es participar de sus malas obras. Pero es un hecho que Dios, que pelea nuestras batallas, hace lo suyo en la defensa de su obra. Veamos:</p>
<blockquote><p><strong>2Ti 3:8-9</strong> Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, <strong>réprobos</strong> en cuanto a la fe. Mas <strong>no irán más adelante</strong>; porque <strong>su insensatez será manifiesta</strong> a todos, como también lo fue la de aquéllos.</p></blockquote>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;">Janes y Jambres. Son los nombres populares dados a aquellos sacerdotes egipcios diestros en la magia que trataron de competir con los milagros que Dios hacía por mano de Moisés. Es un hecho: los falsos maestros harán maravillas mentirosas en los últimos tiempos. Pero mire bien lo que dice: estos no irán más adelante. ¿Por qué? Le aseguro que no es porque nos ocupamos nosotros de exhibirlos, sino porque su insensatez será manifiesta a todos, o sea, saldrá a la luz. No dice “manifiéstales tú, Timoteo, su insensatez a todos”. Estos, más bien, serán probados en cuanto a la fe y se comprobará, según la expresión original, su demencia, esto es, su locura. Reprobarán. Su falsedad seráexhibida, sacada de lo escondido. Y eso es algo que Dios hará. Será manifiesta como lo fue la de aquellos, Janes y Jambres, aquellos opositores que un día ya no pudieron rivalizar con Moisés reproduciendo con sus encantos una plaga de piojos, sino que los piojos cayeron sobre ellos, y fueron cubiertos de aquel sarpullido. Sobre los tales, dice Pedro, ya de largo tiempo la condenación no se tarda y su perdición no se duerme. Dios hará justicia y los pondrá en evidencia y en vergüenza como a los ángeles que pecaron y fueron arrojados al abismo.</p>
<p style="text-align: left;">
<blockquote><p><strong>2Ti 3:13-17 </strong>mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero<strong> persiste tú en lo que has aprendido</strong> y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido <strong>las Sagradas Escrituras</strong>, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.</p></blockquote>
<p style="text-align: left;">Persiste tú en las Escrituras. En la Verdad. No el error. No en reprender a los falsos. Dios los exhibirá. Es decir: ciertamente está el consejo de no participar de las obras infructuosas de las tinieblas sino más bien reprenderlas o exhibirlas. Pero si se trata de <em>persistir</em>, persiste en las Escrituras. Porque cuando la luz es puesta en alto pone al descubierto todas las cosas. Las Escrituras te harán sabio para predicar e instruir la Verdad. La Escritura, que es poderosa, por sí misma producirá efecto; confía en ello, pues toda es proveniente de Dios y es útil para enseñar (la doctrina correcta que contrasta naturalmente con la falsa), para redargüir (o reprender por sí misma a las personas por su conducta errónea o sus creencias equivocadas sacando todo pecado y mentira a la luz), para corregir (para ayudar a alguien que ha caído a volver a ponerse en pie, mostrando el camino de regreso a una vida piadosa) y para instruir en justicia (adiestrándonos para hacer lo que es justo y aprobado por Dios).</p>
<p style="text-align: left;">No es que no se deba hacer denuncia. Es que la Palabra hace mucho más que nuestros señalamientos continuos, reiterativos y machacones. La justicia de Dios contrasta mejor con la maldad que nuestra insistencia. En una escena de la película mexicana “El Chanfle”, el entrenador del equipo de fútbol América aparece gritándole al árbitro “<em>fue penalti, fue penalti</em>”, asumiendo que éste, como suele pasar, no había marcado una falta en el área contra uno de su equipo. El médico del equipo se acerca al entrenador entonces y le dice “<em>sí, sí, ya lo marcó el árbitro</em>”. El entrenador se encoge al fin avergonzado por aquel enojo suyo injustificado. El que hace justicia ya había dado su veredicto, y éste era bueno, pero el entrenador persistía en sus gritos y sus quejas de forma innecesaria. Pensando en esto yo pregunto: ¿estaremos nosotros gritando así, sobre las transgresiones de los falsos maestros, al son de “fue penalti, fue penalti” cuando de hecho ya lo marcó el árbitro, cuando el Señor ya dictaminó y deliberó con toda autoridad sobre ello por su Palabra?</p>
<p style="text-align: left;">Y también me pregunto: ¿machacar con el tema de los falsos profetas no los habrá vuelto a ellos más conocidos, cuando a quien debemos dar a conocer es al Señor? ¿No estaremos cubriendo de fama sus nombres en lugar de ocuparnos del precioso nombre de Jesús? Según lo veo, eso es parecido a lo que nos pasa con el <em>Halloween</em>, costumbre que en algunos lugares del mundo era tan débil que habría muerto de manera natural. Pero a fuerza de denunciarlo una y otra vez, es posible que hasta hayamos contribuido a mantenerlo vivo. Tal vez nos hallamos clamando por una justicia que de hecho no se tarda, sino que Dios hará. Mientras, Él ha permitido que los falsos hermanos y ministros sigan engañando y siendo engañados, y en eso tienen ellos su propia recompensa.</p>
<p style="text-align: left;">Ante tal panorama me parece sumamente cuestionable hacer reuniones en la iglesia, como se han llegado a hacer, para ver vídeos de falsos maestros con tal de “detectar” sus errores. ¿Buscamos la verdad o el error? Enfocados en el error, podemos perder el énfasis en la verdad. Enfocados en señalar un punto tan concreto podemos perder de vista muchas cosas. Si hay nuevas amenazas, bien, tendremos que sacar la espada y contender ardientemente por la fe. Pero a veces, seamos claros, se persiste en señalar las mismas cosas que ya se saben, cuando lo que tenemos que seguir señalando es el pecado propio y ya no sólo el de los otros. Persistiendo en la denuncia señalamos a los hermanos el error de los demás, y hacemos que ellos lo vean, pero ¿ya hicimos a los hermanos ocuparse de sus propios pecados? ¿Y vemos con claridad los nuestros?</p>
<p style="text-align: left;">Señalar a los demás nos impide vernos a nosotros mismos en la perspectiva adecuada, nos hace señalar siempre hacia afuera y nos impide escudriñarnos, y pedirle al Señor que nos escudriñe y nos libre aún de los pecados que nos son ocultos. Dwight L. Moody, evangelista estadunidense del siglo diecinueve, decía: &#8220;<em>ahora mismo estoy teniendo tantos problemas con Dwight L. Moody, que no tengo tiempo de encontrar faltas en otro compañero</em>&#8220;. Cuán conveniente es recordar que el Señor nos pedirá cuentas de nuestros pecados, no de los pecados de los demás. Y en el caso de los pastores y maestros, particularmente, nos pedirá cuentas de lo que enseñamos.  No se hagan maestros muchos de ustedes, sabiendo que recibiremos mayor condenación, escribió Santiago hablando de la manera suelta y hasta desenfrenada en la que como seres humanos solemos hablar.</p>
<blockquote><p><strong>2Ti 4:1-5</strong> Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino,<strong> que prediques la palabra</strong>; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y <strong>apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas</strong>.  Pero tú <strong>sé sobrio </strong>en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.</p></blockquote>
<p style="text-align: left;">Solemos aplicar los versículos tres y cuatro , claro, a los falsos profetas que hablan lo que la gente quiere oírles decir. Pero cuando persistimos en el error podríamos aplicar esos mismos versículos a nuestro propio trabajo pastoral. Porque ¿sabe usted que hay gente que tiene comezón de oír… nuestras denuncias?  Al persistir sólo en señalar los errores y a los falsos entre nosotros, también satisfacemos a un sector de gente entre nosotros que tiene también comezón de oír: en este caso no doctrinas novedosas, sino chismes. ¡La gente demanda de nosotros el escándalo! ¡Hay gente frotándose las manos y relamiéndose los bigotes, esperando a ver a quién se va a referir el pastor Chuy en su prédica de esta semana! ¡A mí, sin ir más lejos, me llegó un correo pidiéndome que cuente, ‘por favorcito’, la verdadera historia de un pastor sobre el que se dijo alguna cosa controvertida en un foro de internet. Por supuesto no pienso responder una palabra al respecto. Si respondemos a esa expectativa carnal, contribuimos a las contiendas. El consejo de la Palabra es “<em>tú sé sobrio en todo</em>”. Sobriedad es equilibrio. El equilibro que Pablo mismo mostraba cuando se refería a los falsos maestros, apóstoles y profetas; tema presente pero no dominante en él:</p>
<blockquote><p><strong>1Co 2:2</strong> Pues me propuse no <strong>saber </strong>entre vosotros cosa alguna sino  <strong>a Jesucristo, y a éste crucificado.</strong></p></blockquote>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;">Hoy en día algunos maestros entre nosotros bien podrían decir: “<em>me propuse no saber entre ustedes cosa alguna sino las más recientes herejías de los falsos profetas, sus más recientes mentiras, cuánto costaron las entradas a sus conciertos, cuántos discos vendieron para decírselos a ustedes, en qué televisora aparecieron y qué dijeron, incluido el video para ponerlo a disposición de la iglesia en YouTube con tal de edificarles con eso</em>”.</p>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;">Amados pastores: seamos sinceros y veamos que persistiendo en el error, efectivamente, causamos contiendas. Yo mismo he estado en reuniones de supuestos creyentes en las que todo es destrozar con comentarios sarcásticos y burlones a quienes yerran ignorando las Escrituras, olvidando que en algún momento nosotros también estuvimos equivocados. Cada que una carcajada resuena burlándose de cómo declaran y cancelan por fe aquellos, de cómo reclaman su prosperidad estos otros, de cómo atan y desatan otros más allá es como decir de ellos “<em>qué mensos</em>”. A usted tal vez le impactó saber de un famoso cantante que llamó así a los hermanos, pero cuando nosotros nos burlamos de los que están equivocados hacemos exactamente lo mismo. Terminamos llamando fatuo al hermano. Y en últimas, hasta aborreciéndolo. Se nos olvida que el que persiste en llamar fatuo a su hermano será culpable de juicio y quedará expuesto al infierno de fuego. Y que el que aborrece a su hermano está en tinieblas y es homicida, y ningún homicida tiene vida eterna permanente en Dios.</p>
<p style="text-align: left;">Actuar de ese modo nos deja muy lejos, a años luz de distancia, respecto al propósito por el que la iglesia está aún en este mundo, que es dar testimonio de Cristo. No nos permitamos olvidar que Jesús no se burló de nosotros, sino que tuvo paciencia y misericordia y soportó no sólo nuestras <em>declaraderas, ataderas</em>, reclamos de prosperidad y de milagros instantáneos, griterías y altanerías llenas de soberbia y de insensatez en las que muchos también anduvimos, sino que soportó aún nuestra franca rebeldía. Me pregunto pues, qué dirá el Señor cuando nos reímos de los hermanos inmaduros y menos instruidos.</p>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;">Ahora, no nos equivoquemos: Casa de Oración NO es un centro de denuncia. Algunos creen que sí. Un día, una mujer le dijo a un pastor especializado en denunciar errores en una red social “hermano, ya ocúpese del Evangelio por favor’. El llamado en sí ya es bastante claro y certero, pero el pastor todavía le respondió a la mujer: ‘uh, si oyeras al Pastor Chuy Olivares sabrías que esto es realmente el Evangelio’. Pero no: la denuncia no es el evangelio. El propio Pastor Chuy no se ha quedado estancado en esa posición, sino que nos ha estado enseñando recientemente acerca de la riqueza de los Salmos, e incluso desarrolló una serie para hablarnos acerca de la tentación, con lo que ya dejamos de ver a los demás y pudimos enfocarnos, como conviene, en nosotros mismos y en cómo lidiamos con el pecado que nos asedia, lo cual es de enorme edificación.</p>
<p style="text-align: left;">Creo que los pastores, ocupados en edificar y no en alimentar disputas, debemos tener mucho cuidado con lo que afirmamos en nuestros mensajes a la iglesia: el uso de frases como “<em>cuántas iglesias hoy en día hacen tal cosa, cuántos líderes andan por ahí haciendo tal o cual aberración, cuántos supuestos cristianos en su congregación creen mal este o aquel asunto</em>” puede llevar escondido un mensaje muy arrogante: “<em>ellos yerran… y yo no, yo soy de los buenos</em>”. Eso, además, puede producir seguidores nuestros y no de Cristo.</p>
<p style="text-align: left;">Algunos, pues, apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas… o a los chismes. Y como pastores no podemos estar satisfechos de tener algo qué ver en el advenimiento de una generación que tiene sus ojos puestos en el error de la semana, en la nueva herejía, en la declaración más reciente del falso maestro. Buscar el error y no buscar la verdad nos hace especialistas en señalar a los demás y nos aleja de vernos a nosotros mismos para, con sinceridad, asumir nuestros propios errores y faltas.</p>
<p style="text-align: left;">Pero tú sé sobrio en todo. Sobriedad es equilibrio. El equilibrio de tener la espada de la Palabra lista para corregir a los que se oponen, y la otra mano edificando. No ambas en la espada. Y usted dirá: pero por esas denuncias muchos creyentes verdaderos que viven bajo liderazgos abusivos y que temían enfrentar o “tocar al ungido” han sido libres. Qué bueno; pero una vez que vienen a nuestras congregaciones ¿qué hacemos para que sanen de tal experiencia? ¿Les seguimos hablando de los errores de los demás?</p>
<p style="text-align: left;">Un día que prediqué sobre el nuevo nacimiento, una mujer me abordó y me dijo: “mi pastor, con el que duré seis años, jamás me habló de ese tema, y sabe, hoy, con lo que usted dijo, no siento sino un gran deseo de ir a buscarlo y agarrarlo a golpes por haberme engañado”. Oía la verdad y lamentaba no haberla recibido antes. Pero el Señor todavía tenía que enseñarle mucho sobre el carácter cristiano. Y mire: como pastor es grande la tentación de alegrarse uno de que aquella ovejita nos diga “a mi ex pastor lo quiero golpear, pero a usted lo amo porque usted sí me enseña la verdad” ¡Corremos el riesgo de permitir indebidamente que algunas ovejas del Señor desarrollen rencores contra sus antiguos pastores! ¡Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, cómo vamos a alentar o a permitir eso! ¿Sabe por qué lo permitimos? ¡Porque eso nos coloca como sus héroes; nos gusta sentir que les hemos salvado la vida, que los rescatamos del líder que les sacaba el dinero y los engañaba y que nosotros somos mejores que aquel! ¡Les permitimos, así, tenernos como ídolos! Eso es algo que, si está en el corazón de alguno, hoy, tendría que arrepentirse ya. ¡Créame que no soy yo, sino el Señor, por su Palabra, quien lo demanda! ¡Nosotros no salvamos a nadie! ¡Pastor, no nos permitamos jugar a ser los salvadores de las ovejas que el Señor nos encargó! ¡Eso es ser infiel al encargo recibido, y el Señor es celoso! ¡A Él no le puede resultar agradable que entre las ovejas que él nos puso a pastorear brote alguna raíz de amargura y que como pastores no les ayudemos a arrancarla de sus corazones sino que la dejemos allí para seguir siendo nosotros &#8216;los buenos&#8217; que contrastan con &#8216;los malos&#8217;! ¡Eso contamina a muchos! ¡No permitamos a las ovejas seguir murmurando, quejándose, riéndose, burlándose o poniéndole apodos a sus antiguos líderes y a los congregantes de la iglesia de la que salieron! ¡Eso es abiertamente contrario al carácter cristiano!</p>
<p style="text-align: left;">Persistiendo en señalar el error, hemos llegado a sentarnos, de algún modo, a los pies de Himeneo, de Fileto, de Alejandro, que según Pablo se apartaron de la fe y buscaron desviar a muchos. Ahora resulta que nos gusta escucharlos a ellos para luego denunciarlos y demostrar que &#8216;nosotros sí&#8217; tenemos la verdad. Cuán necesario es que seamos humildes y reconozcamos que nuestra comprensión de la Verdad es siempre inacabada, siempre está en proceso. Tenemos la Palabra y debemos estar atentos a ella como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana, la comprensión cabal de Cristo, sol de justicia, salga en nuestros corazones. Siguiendo esa verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo. Porque la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto, dice la Escritura.</p>
<p style="text-align: left;">Pablo habló, por ejemplo, de Alejandro el Calderero: “me hizo muchos males –dice-, Dios le pague”. ¿Mostraba Pablo así su deseo de que Dios azotara a Alejandro? No: en el original dice más bien “Dios le pagará”. Pablo encomendó su causa al que juzga justamente. Y no se dedicó a hablar de él, ni de los otros apóstatas, aunque advirtió a Timoteo “Guárdate tú también de él, pues en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras”. Mas en comparación con el tema de Cristo, y de éste crucificado, las líneas dedicadas a Alejandro y a los falsos maestros y enemigos del Evangelio son mínimas. ¿Qué porcentaje de nuestras palabras, amado hermano, habremos dedicado nosotros a hablar de los falsos profetas?</p>
<p style="text-align: left;"><em>Yo les he dado tu Palabra. No he rehusado darles todo el consejo de Dios.</em> Que el Señor pueda escuchar esas palabras de nuestros labios cuando nos llame a cuentas. ¿Eso incluye hacerle advertencias concretas al rebaño? Sí, pero eso no puede ser toda nuestra predicación. Mi mensaje no es <em>Cash Luna, Benny Hinn</em> ni <em>Joel Osteen</em>. Mi mensaje es <strong>Cristo </strong>y este crucificado. Me ha sido impuesta necesidad. Ay de mí si no predico el Evangelio.</p>
<blockquote><p><strong>1Ti 1:5</strong> Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida,</p></blockquote>
<p style="text-align: left;">El propósito del mandamiento de que no se enseñe diferente doctrina ni se preste atención a fábulas y genealogías interminables que acarrean disputas y no edificación de Dios es el amor. El amor a Dios y al prójimo por el que proclamamos lo que al Señor le agrada y lo que al hombre le salva o le edifica, y no otra cosa. Dice Calvino para terminar: “<em>debemos pues poner el mayor cuidado posible en no buscar en la santa Palabra de Dios sino la sólida edificación, no sea que de otra manera el Señor nos reprenda severamente por abusar de ella</em>”.</p>
<blockquote><p><strong>1Jn 2:26-27</strong> Os he escrito esto sobre los que os engañan. Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.</p></blockquote>
<p style="text-align: left;">Finalmente, confiemos. Denunciar el error es una cosa; intentar hacer la obra del Espíritu Santo para que los santos perseveren en la Verdad es otra. Los cristianos genuinos tienen la unción de Dios que los guarda siempre del error. El Espíritu Santo es un guardia que libra del engaño a los que son suyos, que guía al creyente a conocer todas las cosas espirituales. ¿Sabe usted por qué muchos están siendo rescatados de los falsos maestros?  No: no es porque los denunciamos. Es porque ellos, los rescatados, son nacidos de nuevo. Dice el Pastor John MacArthur a ese respecto: “es como si los nacidos de nuevo tuvieran un detector de mentiras incorporado y con su ayuda perseveran en la verdad, mientras que los que permanecen en la herejía y la apostasía manifiestan que nunca nacieron de nuevo”.</p>
<p style="text-align: left;">Recojo finalmente, a continuación, palabras de un amado hermano de <a href="http://www.casadeoracionculiacan.com" target="_blank">Casa de Oración Culiacán</a> que expresan, en resumen, una posición equilibrada, responsable y sincera de quien se precia de ser espiritual, frente a la disyuntiva de <em>persistir</em> en la Verdad o en el error:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: left;"><em>“La manera en que algunos pretenden defender la fe más bien me inspira a pelear, a enojarme contra los que no hablan o creen como yo. Yo no sé en realidad todas las herejías que los líderes más famosos del cristianismo puedan estar enseñando e introduciendo hoy en día, y yo no meto las manos al fuego por ninguno de ellos. Pero creo que el Señor </em>no <em>me ha hecho un capataz del reino de modo que deba yo invertir horas y horas en saber de qué cosas están hablando ellos, o qué están haciendo. Hay muchas cosas de las que Dios me hará responsable, pero entre ellas no están las cosas que otros dicen, sino más bien las que yo digo, y las que hago, y las que pienso, y las que callo. Francamente, con eso tengo”. </em><em>– <a href="http://www.siguelamatadando.com" target="_blank">Jaime Verduzco Gámez</a>.</em></p>
</blockquote>
<p style="text-align: left;">Nosotros los pastores, pues, cuidamos la grey de Dios, el rebaño del Señor, y les alertamos de los peligros, sí. Pero su verdadero guardián, y el de nosotros, es el Espíritu Santo.  Sea a Él la gloria por siempre.</p>
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		<title>Todos contra todos (7)</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Dec 2011 20:06:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Casa de Oración México</dc:creator>
				<category><![CDATA[Todos contra todos]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Luis Rodas, Pastor de Casa de Oración Missio en Salta, Argentina. Para entender bien este artículo es muy importante que hayas leído las anteriores partes de &#8220;Todos contra todos&#8221;. Una forma muy común de uso equivocado de la Biblia consiste en no tener en cuenta quiénes son los protagonistas de cada historia y el [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h3>Tabla de contenidos en Todos contra todos</h3><ol><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=846' title='Todos contra todos (1)'>Todos contra todos (1)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=866' title='Todos contra todos (2)'>Todos contra todos (2)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=876' title='Todos contra todos (3)'>Todos contra todos (3)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=885' title='Todos contra todos (4)'>Todos contra todos (4)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=900' title='Todos contra todos (5)'>Todos contra todos (5)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=906' title='Todos contra todos (6)'>Todos contra todos (6)</a></li><li>Todos contra todos (7)</li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=1028' title='Todos contra todos (8)'>Todos contra todos (8)</a></li></ol></div> <p style="text-align: center;"><em><a href="http://1.bp.blogspot.com/-48W0oex_y9E/TozWA4tbNGI/AAAAAAAAAhc/hbk5nsPldmI/s1600/defensa-personal-femenina-01.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5660134142409127010" src="http://1.bp.blogspot.com/-48W0oex_y9E/TozWA4tbNGI/AAAAAAAAAhc/hbk5nsPldmI/s400/defensa-personal-femenina-01.jpg" border="0" alt="" width="340" height="249" /></a></em></p>
<p><span style="color: #ff6600;"><strong>Por Luis Rodas, Pastor de <a title="En Salta, Argentina." href="http://www.casadeoracionmissio.com" target="_blank">Casa de Oración Missio en Salta, Argentina</a>.</strong></span></p>
<p><em>Para entender bien este artículo es muy importante que hayas leído las anteriores partes de &#8220;Todos contra todos&#8221;.</em></p>
<p>Una forma muy común de uso equivocado de la Biblia consiste en no tener en cuenta quiénes son los protagonistas de cada historia y el contexto en el que hicieron o dijeron algo, y luego aplicar esos hechos o esos dichos a situaciones actuales que son totalmente distintas.</p>
<p>Por ejemplo, encontramos a Jesús en Mateo 23:33 diciendo: &#8220;¡Serpientes, generación de víboras&#8221;. Esto es bíblico, así sucedió, podemos tener plena seguridad de que eso fue lo que exactamente Jesús dijo.  Ahora, imaginemos que tres hermanos genuinos tienen problemas porque no se ponen de acuerdo si el ‘arrebatamiento’ será antes de la ‘Gran Tribulación’, durante o después. Y entonces uno de los tres les grita a los otros: &#8220;Ya lo dijo Jesús: ¡Serpientes, generación de víboras, arrepentíos!&#8221;. Al ser confrontado por su actitud este hermano dice: &#8220;Yo no hice nada malo. Jesús actúo exactamente como yo. Él mismo dijo esas palabras&#8221;.</p>
<p>¿Es mentira de que Jesús actúo así y dijo esas palabras? ¡Claro que no! Es verdad. ¿Entonces dónde está el problema? Simple: en que, para poder usar bien la Biblia, debemos tener muy en cuenta quien está hablando, a quién se dirige y por qué dice lo que dice. En el ejemplo, Jesús se estaba dirigiendo a escribas y fariseos, cuya piedad era completamente falsa, estando &#8220;llenos de hipocresía e iniquidad&#8221; (Mateo 23:28). Estos eran parte de una ‘generación de víboras’, culpable de &#8220;toda la sangre justa… desde la sangre de Abel&#8221; en adelante (Mateo 23:29-35). Gente que en Juan 8:44 Jesús define de una manera muy clara: &#8220;vosotros sois de vuestro padre el diablo&#8221;.</p>
<p>Trasladar estas palabras de Jesús a otro tipo de persona es anti bíblico y pecaminoso.</p>
<h3><strong>¿Cómo debo actuar?</strong></h3>
<p>Debo evitar las discusiones sin sentido: &#8220;Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes&#8221; (2 Timoteo 2:14).</p>
<p>Debo tener cuidado de no discutir sobre cosas que no entiendo bien y basado en que leí no se qué libro o vi no se qué video. Ya que corro peligro de desviarme a ‘vana palabrería’: &#8221;… se apartaron a vana palabrería, queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman&#8221; (1 Timoteo 1:6,7).</p>
<p>A veces afirmamos algo tan seguros simplemente porque hemos leído un artículo por internet que <em>fulano</em> de tal copió de <em>mengano</em>, que a su vez lo sacó de la página de <em>zutano</em> que pegó partecitas que encontró por ahí. ¡Cuidado! Pablo nos advierte claramente que no nos distraigamos con discusiones necias y que nuestro orgullo no nos lleve a creernos doctores de la ley bajo nuestra propia opinión, mientras que en realidad no entendemos ni lo que hablamos  ni lo que afirmamos.</p>
<p>¿En qué nos debemos concentrar? 1 Timoteo 1:5: En el ‘amor nacido de corazón limpio’. En tener una ‘buena conciencia’. En una ‘fe no fingida’. “De las cuales cosas desviándose algunos se apartaron a vana palabrería&#8221; (1 Timoteo 1:6).</p>
<p>Debemos seguir &#8220;lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación&#8221; (Romanos 14:19). Centrarnos en lo que es &#8220;útil para enseñar&#8221; (2 Timoteo 3:16), provechoso, fundamental de nuestra fe. Y sobre lo que <em>no</em> es fundamental o medular, aplicamos el &#8220;vínculo perfecto&#8221;: &#8220;el amor&#8221; (Colosenses 3:14). Hablamos con humildad, sabiendo que nada debemos hacer &#8220;por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo&#8221; (Filipenses 2:3). Teniendo claro que &#8220;ahora vemos por espejo, oscuramente&#8221; (1 Corintios 13:12) y que hay muchos puntos no fundamentales a nuestra salvación que sólo comprenderemos al resucitar en gloria (1 Corintios 15:43). Hacemos bien en estar atentos a las palabras de Pablo a los soberbios Corintios: &#8220;Y si alguno se imagina que sabe algo, aun no sabe nada como debe saberlo&#8221; (1 Corintios 8:2).</p>
<p>Por esto, cuidado, &#8220;no erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres&#8221; (1 Corintios 15:33).</p>
<h3><strong>¿Y qué cuando tengo un problema personal con mi hermano?</strong></h3>
<p>Hay una enorme diferencia entre ‘contender ardientemente por la fe’ (Judas 3) y tener un problema personal con un hermano. Jamás encontrarás que la Palabra de Dios justifique que porque tienes algún problema personal con alguien vayas por ahí gritando ‘apóstata’, ‘hereje’, ‘hijo del diablo’. ¡Jamás! Todo lo que hagas al respecto no será &#8220;defensa de la fe&#8221;, sino una triste <strong>defensa personal</strong>.</p>
<p>Hay momentos donde el Señor te llamará a aclarar difamaciones que te puedan hacer, diciendo lo que realmente sucedió y expresando tu posición bíblica al respecto. Pablo lo hacía (2 Timoteo 4:16; Hechos 22:1-21). Algo muy diferente es ir por todo lugar criticando a aquel que te hirió, te defraudó, te ofendió, te despidió, a aquel con el que discutiste o a aquel con el que, incluso, fuiste tú quien no entendió qué sucedió.</p>
<p>Nosotros debemos tener muy claro cuando se trata de un <strong>problema personal</strong>. A esto, vuelvo a decir, no le podemos llamar ‘defensa de la fe’. En casos así nuestras expresiones de ‘apóstata’, ‘generación de víboras’ y demás, no son más que un sangrar por la herida.</p>
<p>En los <strong>problemas personales, </strong>aún una expresión bastante suave como &#8220;necio&#8221;, <strong>es pecado</strong>: &#8220;Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se <strong>enoje contra su hermano</strong>, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: <strong>Necio</strong>, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, <strong>reconcíliate primero con tu hermano</strong>, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante&#8221; (Mateo 5:21-26).</p>
<p>Tal vez alguien diga: &#8220;No, mi problema no es personal. Es cierto que tuve un problema con él. Pero yo le hablo a todo el mundo mal de esa persona porque no quiero que lastime a nadie más&#8221;. Como excusa es bastante buena. El problema es que en la mayoría de los casos es simplemente eso: una excusa. Una excusa para que nuestra herida sangre tranquila y para vomitar todo nuestro rencor y nuestro deseo de venganza sin ningún problema.</p>
<h3><strong>¿Qué es entonces lo que debo hacer bíblicamente?</strong></h3>
<p>Jesús dice: &#8220;reconcíliate primero con tu hermano&#8221; (Mateo 5:24). Nosotros, &#8220;si es posible, en cuanto dependa de nosotros, (debemos estar) en paz con todos los hombres&#8221; (Romanos 12:18).</p>
<p>En algunos casos la otra persona no para de atacarte y de buscar tu destrucción, por lo que no hay muchas maneras de arreglar cuentas. Bajo esas circunstancias, luego de un tiempo considerable, cabe la posibilidad de que no estés tratando con un hermano. La Biblia dice que &#8220;todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él&#8221; (1 Juan 3:15). Mas, aún así, la Biblia nos ordena: &#8220;Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen&#8221; (Mateo 5:44).</p>
<p>Vuelvo a decir: si se trata de un <strong>problema personal</strong>, no estás en posición de ‘defender’ ninguna supuesta fe. Es muy probable que si no puedes obedecer el mandato de Jesús de Mateo 5:44 de amar a tus enemigos, todo tu griterío de <strong>defensa personal</strong> esté bañado de lo que expresa claramente Hebreos 12:15: &#8220;Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados&#8221;.</p>
<p><em>En la octava parte, si el Señor lo permite, continuaremos hablando sobre nuestra relación con nuestros hermanos en la fe.</em></p>
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		<title>La amargura</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Nov 2011 23:18:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Casa de Oración México</dc:creator>
				<category><![CDATA[De otros autores]]></category>

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		<description><![CDATA[I. LA AMARGURA, EL PECADO MAS CONTAGIOSO Por Jaime Mirón Guatemala, America Central Hace tiempo prediqué en una iglesia donde el pastor deseaba que yo hablase con Alberto, uno de los diáconos de su congregación. Tres años antes la esposa de Alberto había hecho abandono del hogar y se había ido con otro hombre a [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div>
<div>
<p><strong>I. </strong><strong>LA AMARGURA, EL PECADO MAS CONTAGIOSO</strong></p>
<p><strong>Por Jaime Mirón </strong>Guatemala, America Central</p>
<p>Hace tiempo prediqué en una iglesia donde el pastor deseaba que yo hablase con Alberto, uno de los diáconos de su congregación.</p>
<p>Tres años antes la esposa de Alberto había hecho abandono del hogar y se había ido con otro hombre a la ciudad capital, dejando a su marido y a sus dos hijos. Me explicó el pastor que los esposos eran buenos cristianos y que “no había motivo” para que ella abandonara a su familia. Aproximadamente seis semanas después, la mujer entró en razón y volvió a casa arrepentida. En forma inmediata, pidió perdón a Alberto, a los hijos y hasta se presentó ante la congregación para mostrar públicamente su arrepentimiento y su disposición a sujetarse a la disciplina de la iglesia.</p>
<p>Alberto me explicó en palabras terminantes que aunque había permitido que su esposa regresara al hogar, no la había perdonado y no la perdonaría. Peor todavía, declaró que estaba dispuesto a esperar el tiempo necesario (hasta que los hijos de 6 y 9 años crecieran y se hicieran mayores) para entonces vengarse de ella. Aunque había transcurrido poco tiempo desde el incidente con su esposa, ya se veían huellas de amargura en el rostro de Alberto.</p>
<p>La amargura no se ve solamente en casos tan extremos. Conozco centenares de otros ejemplos de personas que sufrieron ofensas por cosas que parecieran triviales. Menciono sólo tres: (1) Una mujer se ofendió porque el pastor no estaba de acuerdo con su definición de “alabanza&#8221;, y desde aquel momento empezó a maquinar para sacarlo de la iglesia; (2) un hombre vivió amargada desde que lo pasaron por alto para un ascenso en su empleo. (3) El intercambio de cartas con una profesora de Centroamérica ilustra cuán sutil puede ser la amargura en la vida del creyente. El problema de presentación era que esta mujer se sentía <em>sola</em> y <em>triste</em> porque su hija, yerno y nietos se habían mudado a los Estados Unidos de América. En su segunda carta no utilizó la palabra “sola” sino “abandonada&#8221;, y en lugar de “triste” surgió el término “enojada&#8221;. En las siguientes misivas se hizo evidente que estaba sumergida en autocompasión y amargura. No sólo se sentía herida porque su hija vivía en otro país, sino además resentida porque (según ella) los otros familiares que vivían cerca no la tomaban en cuenta “después de todo lo que ella hizo por ellos&#8221;.</p>
<p>En lo personal, empecé a estudiar el tema de la amargura poco después de un grave problema que tuvimos en la iglesia a que asistimos desde hace varios años. La dificultad radicaba en una seria diferencia de filosofía de ministerio entre los diáconos y los ancianos. Pero lo que causó la desunión no fue el problema en sí –que se habría podido resolver buscando a Dios en oración, en su Palabra y con un franco diálogo entre las partes – sino las personas ofendidas, los chismes, y la amargura resultante.</p>
<p>En medio de esa crisis en nuestra iglesia, tuve que viajar a otro país para enseñar sobre el tema “Cómo aconsejar empleando principios bíblicos&#8221;. Era domingo por la mañana y esperaba que me pasaran a buscar para llevarme a la iglesia. Puesto que el culto comenzaba tarde contaba con un par de horas para descansar, y prendí la televisión para escuchar la transmisión del sermón del pastor de la iglesia más grande de la ciudad. No podía creer lo que oía: ese pastor estaba predicando sobre el tema que yo había enseñado el día anterior, el perdón. Como si un rayo penetrara en mi corazón, el Espíritu Santo me mostró que yo también era culpable de estar dejando crecer una raíz de amargura en mi vida por lo que ocurría en nuestra congregación. En forma inmediata me arrodillé para confesar el pecado, recibir el perdón de Dios y perdonar a los que me habían hecho daño. ¡Qué alivio trajo a mi alma! Era como si alguien sacara un peso enorme de mis hombros.</p>
<p>Ese problema que viví en la iglesia tiene <em>todos</em> los elementos que este libro desea tratar. Quizá por esa razón el Señor me permitió experimentarlo.</p>
<p>La amargura es el pecado más fácil de justificar y el más difícil de diagnosticar porque es razonable disculparlo ante los hombres y ante el mismo Dios. A la vez, es uno de los pecados más comunes, peligrosos y perjudiciales y –como veremos– el más contagioso.</p>
<p>Al escribir este libro, es mi esperanza y oración que la persona amargada no solamente se dé cuenta de que en verdad eso es pecado, sino que además encuentre la libertad que sólo el perdón y la maravillosa gracia de Dios le pueden ofrecer.</p>
<p><strong>II. </strong><strong>LA DEFINICIÓN DE LA AMARGURA</strong></p>
<p>En el griego del Nuevo Testamento, “amargura” proviene de una palabra que significa <em>punzar</em>. Su raíz hebrea agrega la idea de algo pesado. Finalmente, el uso en el griego clásico revela el concepto de algo fuerte. La amargura, entonces, es algo fuerte y pesado que punza hasta lo más profundo del corazón.</p>
<p>La amargura no tiene lugar automáticamente cuando alguien me ofende, sino que es una reacción no bíblica (es decir pecaminosa) a la ofensa o a una situación difícil y por lo general injusta. No importa si la ofensa fue intencional o no. Si el ofendido no arregla la situación con Dios, la amargura le inducirá a imaginar más ofensas de la misma persona. La amargura es una manera de responder que a la larga puede convertirse en norma de vida. Sus compañeros son la autocompasión, los sentimientos heridos, el enojo, el resentimiento, el rencor, la venganza, la envidia, la calumnia, los chismes, la paranoia, las maquinaciones vanas y el cinismo.</p>
<p>La amargura es resultado de sentimientos muy profundos, quizá los más profundos de la vida. La razón por la que es tan difícil de desarraigar es triple: <em>En primer lugar</em>, el ofendido considera que la ofensa es culpa de otra persona (y muchas veces es cierto) y razona: “El/ella debe venir a pedirme disculpas y arrepentirse ante Dios. Yo soy la víctima&#8221;.</p>
<p>El cristiano se siente culpable cuando comete un pecado. Sin embargo, no nos sentimos culpables de pecado por habernos amargado cuando alguien peca contra nosotros, pues la percepción de ser víctima eclipsa cualquier sentimiento de culpa. Por lo tanto este pecado de amargura es muy fácil justificar.</p>
<p><em>En segundo lugar</em>, casi nadie nos ayuda a quitar la amargura de nuestra vida. Por lo contrario, los amigos más íntimos afirman: “Tú tienes derecho… mira lo que te ha hecho&#8221;, lo cual nos convence aun más de que estamos actuando correctamente.</p>
<p><em>Finalmente</em>, si alguien cobra suficiente valor como para decirnos: “Amigo, estás amargado; eso es pecado contra Dios y debes arrepentirte&#8221;, da la impresión de que al consejero le falta compasión (recuerde, que el ofendido piensa que es víctima). Me pasó recientemente en un diálogo con una mujer que nunca se ha podido recuperar de un gran mal cometido por su padre. Ella lleva más de 30 años cultivando una amargura que hoy ha florecido en todo un huerto. Cuando compasivamente (Gálatas 6:1) le mencioné que era hora de perdonar y olvidar lo que queda atrás (Filipenses 3:13), me acusó de no tener compasión. Peor todavía, más tarde descubrí que se quejó a otras personas, diciendo que como consejero carecía de “simpatía” y compasión.</p>
<p>Hasta es posible perder la amistad de la persona amargada por haberle aconsejado que quite la amargura de su vida (Efesios 4:31). El siguiente ejemplo ilustra cómo la amargura puede dividir a amigos y familiares. Florencia, una joven de 21 años, pertenece a una familia que durante años ha sufrido una contienda familiar. Ella es la única que no desea culpar a los demás ni demostrar que tiene razón sino que anhela ver reconciliación. La pelea comenzó poco después del nacimiento de Florencia, sobre lo que al principio fue algo insignificante. Veinte años más tarde, alimentada por imaginaciones vanas, rencor y paranoia, existe una gran brecha entre dos grupos de la familia. A pesar de que casi todos son cristianos, la lucha es más fuerte que nunca. Florencia, tomando en serio lo que dice la palabra de Dios sobre la amargura, con toda el alma quiere que la familia se reconcilie. Se siente impotente, sin embargo, porque está bajo la amenaza de no poder volver a casa de sus padres si pisa la propiedad de su hermana y su cuñado.</p>
<p>Finalmente, el lector notará una característica interesante en casi todos los ejemplos de este libro: por regla general nos amargamos con las personas más cercanas a nosotros.</p>
<p><strong>III. </strong><strong>LAS CONSECUENCIAS DE LA AMARGURA</strong></p>
<p>Para motivar a una persona a cumplir con el mandamiento bíblico “despréndanse de toda amargura…” (Efesios 4:31 NVI), veamos las múltiples consecuencias (todas negativas) de este pecado.</p>
<p>1) El espíritu amargo impide que la persona entienda los verdaderos propósitos de Dios en determinada situación. Job no tenía la menor idea de que, por medio de su sufrimiento, el carácter de Dios estaba siendo vindicado ante Satanás. Somos muy cortos de vista.</p>
<p>2) El espíritu amargo contamina a otros. En uno de los pasajes más penetrantes de la Biblia, el autor de Hebreos exhorta: “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados” (12:15). La amargura nunca se queda sola en casa; siempre busca amigos. Por eso es el pecado más contagioso. Si no la detenemos puede llegar a contaminar a toda una congregación, o a toda una familia.</p>
<p>Durante la celebración de la pascua, los israelitas comían hierbas amargas. Cuando un huerto era invadido por estas hierbas amargas, no se lo podía limpiar simplemente cortando la parte superior de las plantas. Cada pedazo de raíz debía extraerse por completo, ya que de cada pequeña raíz aparecerían nuevos brotes. El hecho de que las raíces no se vean no significa que no existan. Allí bajo tierra germinan, se nutren, crecen, y los brotes salen a la superficie y no en un solo lugar sino en muchos. Algunas raíces silvestres son casi imposibles de controlar si al principio uno no las corta por lo sano. El escritor de Hebreos advierte que la amargura puede quedar bajo la superficie, alimentándose y multiplicándose, pero saldrá a la luz cuando uno menos lo espera.</p>
<p>Aun cuando la persona ofendida y amargada enfrente su pecado de la manera prescrita por Dios, no necesariamente termina el problema de la contaminación. Los compañeros han tomado sobre sí la ofensa y posiblemente se irriten con su amigo cuando ya no esté amargado.</p>
<p>Hace poco un médico muy respetado y supuestamente cristiano había abandonado a su esposa y a sus tres hijos, yéndose con una de las enfermeras del centro médico donde trabajaba. Después de la sacudida inicial, entró en toda la familia la realización de que el hombre no iba a volver. Puesto que era una familia muy unida, se enojaron juntos, se entristecieron juntos, sufrieron juntos y planearon la venganza juntos, hasta que sucedió algo sorprendente: la esposa, Silvia, perdonó de corazón a su (ahora) ex esposo y buscó el consuelo del Señor. Ella todavía tiene momentos de tristeza y de soledad, pero por la gracia de Dios no está amargada. Sin embargo, los demás familiares siguen amargados y hasta molestos con Silvia porque ella no guarda rencor.</p>
<p>3) El espíritu de amargura hace que la persona pierda perspectiva. Nótese la condición del salmista cuando estaba amargado: “… entonces era yo torpe y sin entendimiento; era como una bestia delante de ti” (Salmo 73:21, 22 BLA). La persona amargada toma decisiones filtradas por su profunda amargura. Tales decisiones no provienen de Dios y generalmente son legalistas. Cuando la amargura echa raíces y se convierte en norma de vida, la persona ve, estima, evalúa, juzga y toma decisiones según su espíritu amargo.</p>
<p>Nótese lo que pasó con Job. En su amargura culpó a Dios de favorecer los designios de los impios (Job 10:3). Hasta lo encontramos a aborreciéndose a sí mismo (Job 9:21; 10:1).</p>
<p>En el afán de buscar alivio o venganza, quien está amargado invoca los nombres de otras personas y exagera o generaliza: “…todo el mundo está de acuerdo…” o bien “nadie quiere al pastor…” Las frases “todo el mundo” y “nadie” pertenecen al léxico de la amargura.</p>
<p>Cuando la amargura llega a ser norma de vida para una persona, ésta por lo general se vuelve paranoica e imagina que todos están en su contra. Un pastor en Brasil me confesó que tal paranoia tomó control de su vida, y empezó a defenderse mentalmente de adversarios imaginarios.</p>
<p>4) El espíritu amargo se disfraza como sabiduría o discernimiento. Es notable que Santiago emplea la palabra “sabiduría” en 3:14–15 al hablar de algunas de las actitudes más carnales de la Biblia. La amargura bien puede atraer a muchos seguidores. ¡Quién no desea escuchar un chisme candente acerca de otra persona!<sup>5</sup> La causa que presentó Coré pareció justa a los oyentes, tanto que 250 príncipes renombrados de la congregación fueron engañados por sus palabras persuasivas. A pesar de que la Biblia aclara que el corazón de Coré estaba lleno de celos amargos, ni los más preparados lo notaron.</p>
<p>5) El espíritu amargo da lugar al diablo (Efesios 4:26). Una persona que se acuesta herida, se levanta enojada; se acuesta enojada, y se levanta resentida; se acuesta resentida, y se levanta amargada. El diablo está buscando a quien devorar (1ª Pedro 5:8). Pablo nos exhorta a perdonar “…para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:11). Satanás emplea cualquier circunstancia para dividir el cuerpo de Cristo.</p>
<p>6) El espíritu amargo puede causar problemas físicos. La amargura está ligada al resentimiento, término que porviene de dos palabras que significan “decir de nuevo&#8221;. Cuando uno tiene un profundo resentimiento, no duerme bien o se despierta varias veces durante la noche, y vez tras vez en su mente repite la herida como una grabadora. Es un círculo vicioso de no dormir bien, no sentirse bien al siguiente día, no encontrar solución para el espíritu de amargura, no dormir bien, ir al médico, tomar pastillas, etc. Algunas personas terminan sufriendo una gran depresión; otros acaban con úlceras u otras enfermedades.</p>
<p>7) El espíritu amargo hace que algunos dejen de alcanzar la gracia de Dios (Hebreos 12:15). En el contexto de Hebreos, los lectores estaban a punto de volver al legalismo y a no valerse de la gracia de Dios para su salvación. La persona amargada sigue la misma ruta porque la amargura implica vivir con recursos propios y no con la gracia de Dios. Tan fuerte es el deseo de vengarse que no permite que Dios, por su maravillosa gracia, obre en la situación.</p>
<p><strong>IV. </strong><strong>UN EXAMEN</strong></p>
<p><em>&#8220;El corazón conoce la amargura de su alma&#8221;</em></p>
<p>(Proverbios 14:10).</p>
<p>Antes de exponer el antídoto bíblico para la amargura, tomemos un examen para averiguar si ha brotado raíz de amargura en la vida. Recomiendo que, en oración, el lector medite sobre cada pregunta.</p>
<p>1) ¿Existe una situación en su vida que aparece frecuentemente en la mente o le despierta durante la noche?</p>
<p>2) ¿Está maquinando maneras de vengarse si tan sólo tuviera oportunidad de hacerlo? Varias personas me han dicho que estas maquinaciones son, precisamente, lo que les privan del sueño.</p>
<p>3) ¿Recuerda hasta los más ínfimos detalles de un evento que sucedió hace tiempo? La amargura tiene una memoria de elefante, y recuerda hasta los detalles más oscuros de un incidente. Tiempo atrás dos vecinas nuestras, cristianas, tuvieron una fuerte riña en plena calle. Fue sorprendente que una de las contrincantes, sin sacar apuntes pero con lujo de detalles, nombró cada vez que su vecina le había pedido prestado algo durante los últimos cinco años. Después de haber sembrado resentimiento, éste brotó en amargura cuando se presentó el ambiente apropiado.</p>
<p>¿Por qué recordamos ese tipo de detalles con tanta facilidad? En primer lugar, porque tal como mencionamos en la sección I siempre recordamos las heridas y las ofensas. Pero la razón principal es que repasamos y repasamos los detalles.</p>
<p>Cuando yo era estudiante en la secundaria, un maestro nos enseñó cuál era, según él, la mejor manera de recordar el material del curso: repasar, repetir y repasar. ¡Si pudiéramos recordar los buenos momentos o aun los pasajes de la Biblia tanto como recordamos las ofensas!</p>
<p>4) ¿Se siente ofendido y, debido a que usted estima es víctima, está justificando el resentimiento? Aquí la frase clave es “pero yo tengo razón&#8221;. No hay situación más difícil de solucionar que cuando la persona ofendida tiene razón.</p>
<p>Carlos, un brillante y joven empresario, ascendió rápidamente en la empresa y a los 36 años llegó a ser vicepresidente con miras a llegar aun más arriba. Aunque el mismo director y fundador de la organización lo había empleado, llegó a sentir que Carlos era una amenaza y buscó motivos para despedirlo. Este, un creyente en Cristo, ignoraba el complot que se gestaba en la oficina a sólo cinco metros de la suya. Finalmente, un viernes por la tarde el director comunicó a Carlos en palabras terminantes que no tenía que volver a trabajar el lunes. Cuando preguntó por qué, el director, también cristiano, presentó una serie de mentiras y medias verdades.</p>
<p>Carlos encontró otro empleo pero sigue amargado. Envenenó de amargura a su esposa (que, por supuesto, tomó sobre sí la ofensa y está más amargada que él) y a sus mejores amigos.</p>
<p>Ahora bien, Carlos tenía toda la razón. Cada vez que escucho la historia yo mismo me enojo, porque era y sigue siendo injusto. Admito que es difícil quitar la amargura de la vida de quien fue ofendido, herido, pisoteado, marginado, pasado por alto, o algo similar. Es difícil porque esa persona es víctima. Sin embargo, la Santa Palabra de Dios interviene con el mandamiento “quítense de vosotros toda amargura…” (Efesios 4:31).</p>
<p>5) ¿Hay explosiones desmedidas en cuanto a incidentes que de otra manera tendrían menor importancia? Sucede a menudo en la vida matrimonial cuando uno de los cónyuges por algún motivo está amargado. Tal amargura se entremete en todas las contiendas con el cónyuge, y es como un volcán esperando el momento de erupción. Súbitamente y sin previo aviso, comienza a salir todo tipo de veneno antes escondido bajo la superficie. El cónyuge se sorprende por la reacción violenta y se pregunta cuál es la razón.</p>
<p>6) ¿Le sucede que al leer la Biblia casi inconscientemente aplica la Escritura a <em>otros</em> en vez de a sí mismo? Muchas personas amargadas hallan en la Biblia enseñanzas que aplican a otros (en forma especial al ofensor).</p>
<p>Una de las pruebas de que yo me libré de la amargura fue que al leer el libro de Proverbios me encontré aplicando sus enseñanzas a mi propia vida en vez de a la vida de otros involucrados en el incidente en la iglesia.</p>
<p>7) Por lo general ¿usa usted expresiones que incluyen “ellos” o “todo el mundo” para apoyar sus argumentos? Durante el problema que experimentamos en nuestra iglesia entró en combate uno de los amigos más íntimos de la amargura: el chisme. La persona amargada piensa que tiene razón (y probablemente sea cierto), busca a otros, comparte su experiencia, fundamenta su actitud con exageraciones y generalizaciones refiriéndose a “todo el mundo&#8221;. Para poder enterrar el problema en nuestra congregación, entre otras cosas tuvimos que disciplinar a una dama que cayó en el pecado de ser chismosa.</p>
<p>Enfrentada con los pecados de la amargura y el chisme, se justificó diciendo que “tenía razón&#8221;, y junto con su esposo se fueron de la iglesia ofendidos.</p>
<p>8 ) Cuando se refiere a su iglesia local, ¿habla de “ellos” o de “nosotros&#8221;? La persona amargada empieza a distanciarse de la congregación, cuando dice “ellos” al referirse a otros miembros de la iglesia.</p>
<p><strong>V. </strong><strong>MANERAS NO BÍBLICAS DE TRATAR CON LA AMARGURA</strong></p>
<p><em>&#8220;Quítense de vosotros toda amargura…&#8221;</em></p>
<p>(Efesios 4:31).</p>
<p>La amargura es uno de los pecados más comunes no solamente en el mundo sino también entre el pueblo cristiano evangélico. Casi todos hemos sido ofendidos, y una u otra vez hemos llegado al punto de la amargura. Muchos no han podido superar una ofensa y han dejado crecer una raíz de amargura en su corazón. Debido a que es difícil (si no imposible) vivir amargado y en paz, el hombre maquina maneras para tratar de resolver su problema de amargura y así menguar el dolor, pero sin embargo la amargura queda intacta. Para poder extirpar <em>de manera bíblica</em> la amargura del corazón, es imperioso comprender y desenmascarar las varias formas mundanas de “solucionar” el problema, para que no quede otra alternativa que la bíblica.</p>
<p><strong>1. Vengarse</strong>. La manera no bíblica más común es tomar venganza. Hace poco escuché una entrevista con un escritor de novelas policiales, quien comentó que sólo existen tres motivos para asesinar a una persona: amor, dinero, y venganza. En un país centroamericano asolado por la guerrilla, me comentaron que muchos se aprovechan de tales tiempos para vengarse y echar la culpa a los guerrilleros. Con razón Pablo exhorta: “…no os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” (Romanos 12:19).</p>
<p>A pesar de las circunstancias, la Biblia sostiene que jamás es voluntad de Dios que nos venguemos nosotros mismos.</p>
<p>Julia y Roberto son hermanos; ambos están casados y tienen 4 y 3 hijos respectivamente. Cuando vivían en la casa paterna sufrían con un padre borracho y perverso. No sólo los trató con violencia y con las palabras más degradantes, sino que también se aprovechó sexualmente de sus hijos. Pasaron los años y Roberto –ya adulto, herido, con muchos malos recuerdos y profundamente amargado– odia a su padre. ¿Quién lo puede culpar por sentirse profundamente herido? Otra vez podemos decir que “tiene razón&#8221;. No es cuestión de minimizar el pecado de la otra persona ni el daño o la herida, sino es cuestión de qué hacer ahora, y magnificar la gracia de Dios.</p>
<p>Buscando alivio, Roberto, acudió a un psicólogo no cristiano que le ayudó a descubrir la profundidad de su odio y amargura, y sugirió como solución la venganza. Durante los últimos años Roberto ha estado llevando a cabo el dictamen. Principió con llamadas telefónicas insultando a su padre con las mismas palabras degradantes que éste había empleado. Cuando las llamadas dejaron de tener el efecto deseado, empezó a sembrar veneno en su hermana Julia y los demás familiares para que hicieran lo mismo. No es de extrañar que cada reunión familiar termine en un espectáculo como la lucha libre. Hoy día Roberto es un hombre amargado y cada día más infeliz.</p>
<p>Por su parte Julia –adulta y también herida, y con muchos malos recuerdos pero sin amargura– ama a su padre. Es cristiana, esposa de un pastor, y optó por perdonar a su padre e intentar ganarlo para Cristo. Dos personas de la misma familia y que experimentaron las mismas circunstancias, eligieron dos caminos distintos: uno la venganza y la otra el perdón.</p>
<p>Cuando intento vengarme por mi propia cuenta…</p>
<p>a) <em>Me pongo en el lugar de Dios</em>. De acuerdo a la Biblia la venganza pertenece a Dios. Entonces, la venganza es el pecado de usurpar un derecho que sólo le pertenece a El. Querer vengarnos por nosotros mismos es asumir una actitud de orgullo, el mismo pecado que causó la caída de Lucero (Isaías 14:13, 14). Por lo tanto, al tratar de vengarnos (aunque tan sólo en nuestra mente), estamos pisando terreno peligroso.</p>
<p>Por otra parte, la ira de Dios siempre es ira santa. Dios no obrará hasta tanto yo deje la situación en sus manos. No puedo esperar de mi parte la solución que solamente el Dios soberano puede llevar a cabo.</p>
<p>b) <em>La venganza siempre complica la situación</em>. Mi propia venganza provoca más problemas, más enojo, envenena a otros y deja mi conciencia contaminada.</p>
<p>c) <em>Sobre todo, tomar venganza por nuestros medios es un pecado contra el Dios santo</em>. Es una gran lección ver como el apóstol Pablo dejó lugar a la ira de Dios cuando dijo: “Alejandro el calderero me ha causado muchos males; <em>el Señor</em> le pague conforme a sus hechos” (2 Timoteo 4:14).</p>
<p><strong>2. Minimizar el pecado de la amargura</strong>. Minimizo un pecado cuando por algún motivo puedo justificarlo. Existen, por lo menos, tres maneras de minimizar el pecado de la amargura:</p>
<p>a) <em>Llamarlo por otro nombre</em>, alegando que es una debilidad, una enfermedad o desequilibrio químico, enojo santo, o sencillamente afirmando que “todo el mundo lo está haciendo&#8221;. Hay quienes dicen ser muy sensibles y como resultado están resentidos pero no amargados. ¡Cuidado! Existe una relación muy íntima entre los sentimientos heridos y la amargura.</p>
<p>b) <em>Disculparse por las circunstancias y así justificar la amargura</em>. “En estas circunstancias Dios no me condenaría por guardar rencor en mi corazón.” Básicamente, lo que estamos diciendo es que hay ocasiones cuando los recursos espirituales no sirven, y nos vemos obligados a pecar. Juan dice a tales personas: “Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a El mentiroso, y su palabra no está en nosotros” (1ª Juan 1:10).</p>
<p>c) <em>Culpar al otro</em>. Esta es, sin duda, la manera más frecuente de eludir la responsabilidad bíblica de admitir que la amargura es pecado. Cuando de amargura se trata, el ser humano generalmente culpa a la persona que le ofendió. En casos extremos algunos se resienten contra Dios. “No sé porque Dios me hizo así…” “¿Dónde estaba Dios cuando me sucedió esto?&#8221;</p>
<p><strong>3. Desahogarse</strong>. Ultimamente se ha popularizado la idea de que “desahogarse” sanará la herida. Ahora bien, es cierto que desahogarse tal vez ayuda a que la persona sobrellevar el peso que lleva encima (Gálatas 6:2). Sin embargo, es factible que (a) termine esparciendo la amargura y como resultado contamine a muchos; (b) le lleve a minimizar el pecado de la amargura porque la persona en quien se descarga contesta: “Tú tienes derecho&#8221;; (c) no considere la amargura como pecado contra Dios.</p>
<p><strong>4. Una disculpa de parte del ofensor</strong>. Muchos piensan que el asunto termina cuando el ofensor pide disculpas a la persona ofendida. De acuerdo a la Biblia efectivamente esto forma parte de la solución porque trae reconciliación entre dos personas (Mateo 5:23–25). Sin embargo, falta reconocer que la amargura es un pecado contra Dios. Sólo la sangre de Cristo, no una disculpa, limpia de pecado (1ª Juan 1:7). La solución radica tanto en la relación horizontal (con otro ser humano) como en la vertical (con Dios).</p>
<p><strong>5. Perdonar a Dios</strong>. Después de presentar estos principios en una iglesia, de dos fuentes diferentes escuché que la solución para la amargura era “perdonar a Dios&#8221;. Cuando una persona no está conforme con su apariencia física o con un suceso que dejó cicatrices emocionales o físicas en su vida, se le aconseja que perdone a Dios por haber permitido que sucediera.</p>
<p>En Rut 1:13 Noemí estaba amargada contra Dios y hasta explicó a sus dos nueras que tenía derecho a estar más amargada que ellas porque se habían muerto su esposo y sus dos hijos. Es la clase de situación donde hoy día se aconsejaría perdonar a Dios por haberlo permitido.</p>
<p>Estoy convencido de que hablar de “perdonar a Dios” es blasfemia. Dios es bueno (Salmo 103); Dios es amor (1ª Juan 4:8); Dios está lleno de bondad (Marcos 10:18); Dios es esperanza (Romanos 15:13); Dios es santo (Isaías 6:3); Dios es perfecto (Deuteronomio 32:4; Hebreos 6:18). Jamás habrá necesidad de perdonarlo.</p>
<p>Este concepto de perdonar a Dios es uno de los intentos del ser humano de crear a Dios a imagen del hombre. Demuestra una total ignorancia e incomprensión de que Dios en su amor tiene múltiples propósitos y lleva a cabo tales propósitos por medio de las experiencias que atravesamos. ¡Sí pudiéramos aprender la realidad: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2ª Corintios 12:9)!</p>
<p><strong>VI. </strong><strong>LA SOLUCIÓN DIVINA PARA LA AMARGURA</strong></p>
<p>Hace tiempo una mujer de 43 años vino a consultarnos. Hacía 23 años que estaba en tratamiento médico y siquiátrico por su depresión. Era una triste historia que cada vez escuchamos con más frecuencia. El padre de esta mujer se había aprovechado de ella desde los 5 hasta los 14 años de edad. Tiempo después ella recibió al Señor como Salvador de su vida, lo cual trajo alivio al comienzo, pero meses después volvió a caer en un estado depresivo. Vino a verme como un último recurso. &#8220;Desempacamos” el problema y descubrimos varios asuntos que solucionar, entre ellos como era lógico, un profundo resentimiento hacia su padre.</p>
<p>¿Cuál fue la ayuda para esta pobre mujer y para los miles que cuentan con experiencias similares?</p>
<p>Si hasta el momento usted no ha tenido que luchar con la amargura, tarde o temprano le acontecerá algo que lo enfrentará cara a cara con la tentación de guardar rencor, de vengarse, de pasar chismes, de formar alianzas, de justificar su actitud porque tiene razón, etc. Como cristianos hemos de estar preparados espiritualmente. ¿Cómo hacerlo?</p>
<p>Establecer la santidad como meta en su vida. Como en todos los casos de pecado, más vale <em>prevenir</em> que tener que tratar con las consecuencias devastadoras que el pecado siempre deja como herencia. El escritor de Hebreos, dentro del contexto de la raíz de amargura, exhorta: “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (12:14). La mejor manera de prevenir la amargura es seguir o buscar la paz y la santidad; asumir un compromiso con Dios para ser santo (puro) pase lo que pasare. Cuando sobrevienen situaciones que lastiman nuestros sentimientos, producen rencor y demás actitudes que forman el círculo íntimo de la amargura, debemos decir: “He hecho un pacto con Dios a fin de ser santo, como El es Santo. A pesar de que la otra persona tenga la culpa, entregaré la situación en manos de Dios, perdonaré al ofensor y buscaré la paz.&#8221;</p>
<p>Nótese la diferencia entre la actitud de David y su ejército cuando volvieron de una batalla (1 Samuel 30). Encontraron la ciudad asolada y sus familias llevadas cautivas. En vez buscar el consuelo de Dios y por ende Su sabiduría, el pueblo se amargó y propuso apedrear a David. En contraste, la Biblia explica que &#8220;David se fortaleció en Jehová su Dios” (v. 6). En ningún momento es mi intención minimizar el daño causado por una ofensa o por el ultraje que experimentó David y su gente, sino que mi deseo es magnificar la gracia de Dios para consolar y ayudar a perdonar.</p>
<p>Consideremos ahora qué hacer cuando estamos amargados.</p>
<p><strong>1) Ver la amargura como pecado contra Dios.</strong> En las próximas páginas explicaremos la importancia de perdonar al ofensor. Sin embargo, si yo estimara la amargura solamente como algo personal contra la persona que me engañó, me lastimó, me perjudicó con chismes o lo que fuere, sería fácil justificar mi rencor alegando que tengo razón pues el otro me hizo daño. Como ya mencionamos,es posible que no hay nada tan difícil de solucionar que la situación de la persona amargada que tiene razón para estarlo.</p>
<p>Cuando tengo amargura en mi corazón, con David tengo que confesar a Dios: “Contra ti, contra ti solo he pecado” (Salmo 51:4). En el momento en que percibo que (a pesar de las circunstancias) la amargura es un pecado contra Dios, debo confesarlo y la sangre de Cristo me lavará de todo pecado.<sup>18</sup> Pablo instruye: “Quítense de vosotros <em>toda</em> amargura&#8221;. La Biblia no otorga a nadie el derecho de amargarse.</p>
<p>Volvamos al Antiguo Testamento para entender el contexto de la raíz de amargura en Deuteronomio 29:18, donde el pecado principal es la idolatría. Eso es precisamente lo que pasa en el caso de la amargura. En vez de postrarse ante el Dios de la Biblia, buscando la solución divina, uno se postra ante sus propios recursos y su propia venganza. El ídolo es el propio “yo&#8221;.</p>
<p><strong>2) Perdonar al ofensor</strong>. En el mismo contexto donde Pablo nos exhorta a librarnos de toda amargura, nos explica cómo hacerlo: “…perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:31–32).</p>
<p>En junio de 1972, por vez primera en mi vida tuve que enfrentarme con la amargura. Dos ladrones entraron en la oficina de mi padre y lo mataron a sangre fría, robando menos de 50 dólares. Ni siquiera tuve el consuelo de poder decir, “Bueno, papá está con el Señor&#8221;, porque a pesar de ser una excelente persona, mi padre no tenía tiempo para Dios. ¿Cuáles eran mi opciones? ¿Hundirme en la amargura? ¿Buscar venganza? ¿Culpar a Dios? No, tenía un compromiso bíblico con Dios de buscar la santidad en todo. La respuesta inmediata era perdonar a los criminales y dejar la situación en manos de Dios y las autoridades civiles.</p>
<p>¿Tristeza? Sí. ¿Lágrimas? Muchas. ¿Dificultades después? En cantidad. ¿Consecuencias? Por supuesto. ¿Fue injusto? Indiscutiblemente. ¿Hubo otras personas amargadas? Toda mi familia. ¿Viví o vivo con raíz de amargura en mi corazón? Por la gracia de Dios, no.</p>
<p><em>a) El perdón trae </em>beneficios<em> porque quita el resentimiento</em>. Uno de los muchos beneficios de no guardar rencor es poder tomar decisiones con cordura.</p>
<p><em>b) El perdón no es tolerar a la persona ni al pecado</em>; no es fingir que la maldad no existe ni es intentar pasarla por alto. Tolerar es “consentir, aguantar, no prohibir” y lejos está de ser el perdón bíblico. Permitir es pasivo mientras perdonar es activo. Cuando la Biblia habla de perdón, en el griego original hallamos que esta palabra literalmente significa “mandarlo afuera&#8221;. Activamente estoy enviando el rencor “afuera&#8221;, es decir estoy poniendo toda mi ansiedad sobre Dios (1ª Pedro 5:7).</p>
<p><em>c) El perdón no es simplemente olvidar</em>, ya que eso es prácticamente imposible. El resentimiento tiene una memoria como una grabadora, y aún mejor porque la grabadora repite lo que fue dicho, mientras que el resentimiento hace que con cada vuelta la pista se vuelva más profunda. La única manera de apagar la grabadora es perdonar.</p>
<p>Después de una conferencia, una dama me preguntó: “Si el incidente vuelve a mi mente una y otra vez, ¿quiere decir que no he perdonado?” Mi respuesta tomaba en cuenta tres factores:</p>
<p>(1) Es posible que ella tuviera razón. Recordamos que “engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso…” (Jeremías 17:9). El ser humano haría cualquier cosa para mitigar la vergüenza, y es lógico que permanezcan los fuertes sentimientos negativos asociados con una ofensa. Volvamos al caso de la mujer que durante 23 años había estado en tratamiento siquiátrico a causa del abuso de su padre. Después de aclarar lo que <em>no</em> es el perdón, y luego de hablar sobre los beneficios que el perdón produciría, le expliqué que de acuerdo a Marcos 11:25 ella tenía que perdonar a su padre. Su respuesta inmediata fue: “Ya lo he hecho.” Pero era obvio que estaba llena de amargura y rencor. Mi siguiente pregunta fue: “¿Cuándo y cómo lo hizo?” Su contestación ilustra otra manera en que el ser humano evita asumir responsabilidad ante el Señor. Me dijo: “Muchas veces he pedido al Señor Jesús que perdonara a mi padre.” Es posible que la mujer aún no entendiera lo que Dios esperaba con respecto al perdón. O tal vez fuera su manera de no cumplir con una tarea difícil. Con paciencia volví a explicarle las cosas, y finalmente ella inclinó la cabeza y empezó a orar. Pronto vi lágrimas en sus ojos, y de corazón perdonó a su padre. Al día siguiente regresó para una consulta y se la veía con esperanza, con alivio y como una nueva persona.</p>
<p>(2) Hay quienes desean que recordemos incidentes dolorosos del pasado. En primer lugar está Satanás, que trabaja día y noche para dividir a los hermanos en Cristo (Apocalipsis 12:10; 1ª Timoteo 5:14). En segundo lugar, la vieja naturaleza saca a relucir el pasado. Los mexicanos emplean la frase “la cruda” al referirse a los efectos de la borrachera al día siguiente. En cierto modo es posible tener una “cruda espiritual” que precisa tiempo hasta no molestar más. Me refiero a ciertos hábitos, maneras de pensar que son difíciles de romper. Si uno en verdad ha perdonado, cada vez que el incidente viene a la memoria, en forma inmediata hay que recordar a Satanás y recordarse a sí mismo que la cuestión está en las manos de Dios y es un asunto terminado que sólo forma parte del recuerdo.</p>
<p>(3) Finalmente existe otra persona o grupo que no quiere que usted olvide el incidente: Aquellos que fueron contagiados por su amargura, aquellos a quienes usted mismo infectó y como resultado tomaron sobre sí la ofensa. Por lo general para ellos es más difícil perdonar porque recibieron la ofensa indirectamente. Por lo tanto, no se sorprenda cuando sus amigos a quienes usted contagió de amargura, se enojan con usted cuando, por la gracia de Dios, ha perdonado al ofensor y está libre de dicha amargura.</p>
<p><em>d) El perdón no absuelve al ofensor</em> de la pena correspondiente a su pecado. El castigo está en las manos de Dios, o quizá de la ley humana. El salmista nos asegura: “El Señor hace justicia, y juicio a favor de todos los oprimidos” (Salmo 103:6 BLA).</p>
<p>Presenté estos principios por primera vez en una iglesia donde no solamente varios de los feligreses estaban resentidos, sino también el mismo pastor. Después del sermón el pastor dividió a su pequeña congregación en grupos de 5 ó 6 personas para dialogar sobre el tema. Me tocó estar en un grupo que incluía a una pareja y su hijo adolescente. En forma inmediata noté la total falta del gozo del Señor en aquella familia. Durante los 20 minutos que tuvimos para compartir me preguntaron cómo era posible quitar la amargura del corazón por un gran mal que alguien había cometido. El hijo mayor había entrado en el mundo de la droga a pesar de que sus padres eran cristianos. Un día no tuvo suficiente dinero para pagar por su dosis regular, y el proveedor lo mató. Desde aquel momento la amargura había estado carcomiendo a toda la familia, y alegaban que era <em>imposible</em> perdonar. Ellos creían que perdonar significaba absolver a los asesinos del crimen que habían perpetrado.</p>
<p><em>e) El perdón tampoco es un recibo</em> que se da después que el ofensor haya pagado. Si no perdonamos hasta tanto la otra persona lo merezca, estamos guardando rencor.</p>
<p><em>f) El perdón no necesariamente tiene que ser un hecho conocido al ofensor</em>. En muchos casos el ofensor ha muerto, pero el rencor continúa en el corazón de la persona herida. Recuerdo el caso de una señora que con lágrimas admitió que su esposo había desaparecido con otra mujer de la iglesia. Durante la conversación me confesó: “Lo he perdonado. Hay y habrá muchas lágrimas, dolor y tristeza, pero <strong>me rehúso</strong> terminantemente a llegar al fin de mi vida como una vieja amargada.” El hombre consiguió el divorcio y se casó legalmente con la otra mujer. Por su parte, esta señora vive con su tres muchachos y sirve a Dios de todo corazón; sus hijos aman al Señor y oran para que su padre un día regrese al camino de Dios. Tener que perdonar un gran mal mientras el ofensor no lo merezca, representa una excelente oportunidad para entender mejor cómo Cristo pudo perdonarnos a nosotros (Romanos 5:8; Efesios 4:32).</p>
<p><em>g) El perdón debe ser inmediato</em>. Una vez me picó una araña durante la noche. Tuve una reacción alérgica que duró casi medio año. Ahora bien, si hubiera podido sacar el veneno antes de que se extendiera por el cuerpo, hubiera quedado una pequeña cicatriz pero no habría habido una reacción tan aguda. Algo semejante sucede con el perdón. Hay que perdonar inmediatamente antes de que “la picadura empiece a hincharse.”</p>
<p><em>h) El perdón debe ser continuo</em>. La Biblia indica que debemos perdonar continuamente (Mateo 18:22). Perdonar hasta que se convierta en una norma de vida. Uno de los casos más difíciles es cuando la ofensa es continua como en el caso de esposo/esposa, patrón/empleado, padre/hijo, etc. Es entonces cuando el consejo del Señor a Pedro (perdonar 70 veces 7) es aun más aplicable.</p>
<p><em>i) El perdón debe marcar un punto final</em>. Perdonar significa olvidar. No hablo de amnesia espiritual sino de sanar la herida. Es probable que la persona recuerde el asunto, que alguien le haga recordar o que Satanás venga con sus mañas trayéndolo a la memoria. Pero una vez que se ha perdonado <em>sí</em> <em>es</em> posible olvidar.</p>
<p>Perdonar es la única manera de arreglar el pasado. No podemos alterar los hechos ni cambiar lo ya ocurrido, pero podemos olvidar porque el verdadero perdón ofrece esa posibilidad. Una vez que hay perdón, olvidar significa:</p>
<p>1) Rehusarse a sacar a relucir el incidente ante las otras partes involucradas.</p>
<p>2) Rehusarse a sacar a relucirlo ante cualquier otra persona.</p>
<p>3) Rehusarse a sacar a relucirlo ante uno mismo.</p>
<p>4) Rehusarse a usar el incidente en contra de la otra persona.</p>
<p>5) Recordar que el olvido es un acto de la voluntad humana movida por el Espíritu Santo.</p>
<p>6) Sustituir con otra cosa el recuerdo del pasado, pues de lo contrario no será posible olvidar. Pablo nos explica una manera de hacerlo: “Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Romanos 12:20, 21). Jesús amplía el concepto: “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44).</p>
<p><em>j) El perdón también significa velar por los demás</em>. Al finalizar su libro y bajo la inspiración del Espíritu Santo, el escritor de Hebreos exhorta a todos los creyentes a que seamos guardianes de nuestros hermanos. El versículo que advierte sobre la raíz de amargura comienza con: “Mirad bien”. En el griego original es la palabra <em>episkopeo</em>, de donde procede el término obispo o sobreveedor. Esto implica que en el momento en que uno detecta que se ha sembrado semilla de amargura en el corazón de un hermano en Cristo, la responsabilidad es ir con espíritu de mansedumbre, y hacer todo lo posible para desarraigarla antes que germine.</p>
<p>Se requiere un compromiso profundo con Dios a fin de no caer en la trampa de la amargura. Cristo mismo nos dará los recursos para vivir libres del “pecado más contagioso”.</p>
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		<title>Estoy cansado</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Nov 2011 16:29:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Casa de Oración México</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Por. Chuy Olivares ¡Me cansé!. Sé que seré criticado. Conozco muchos pasajes de la Biblia que prometen dar fuerzas al que no tiene ninguna. Sé que la Biblia dice que Él puede aumentar mis fuerzas como las del búfalo. También sé que Jesús puede aliviar mi cansancio. También sé que algunos me criticarán y dirán [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://casadeoracionmexico.info/blog/wp-content/uploads/chuy.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-922" title="chuy" src="http://casadeoracionmexico.info/blog/wp-content/uploads/chuy-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Por. Chuy Olivares</p>
<p>¡Me cansé!.</p>
<p>Sé que seré criticado. Conozco muchos pasajes de la Biblia que prometen dar fuerzas al que no tiene ninguna. Sé que la Biblia dice que Él puede aumentar mis fuerzas como las del búfalo. También sé que Jesús puede aliviar mi cansancio. También sé que algunos me criticarán y dirán ¡que negativo! Sin embargo, no puedo disimular: me encuentro exhausto!!!!.<br />
Aclaro, no estoy cansado de Dios ni mucho menos, tampoco del ministerio ¡Es un privilegio servir a Dios!!!!. Cada día pongo todo el corazón en lo que hago; amo a Dios por sobre todo, amo a mi familia y a mis amigos, mi congregación. He recibido tanto de Dios!!!!!!!!. . Mi agotamiento y frustración tienen otras razones.</p>
<p>¿Cansado de qué?</p>
<p>Me aflige hasta el cansancio escuchar “Los mensajes” de aquellos que se<br />
enriquecen con el evangelio. Ya no aguanto más que se tomen textos fuera del contexto, para apoyar su avaricia, y vender sus revelaciones al mejor postor.<br />
Destruye mi ser interior, porque sé que les están tomando el pelo. Me cansé de oír programas de radio donde los pastores no predican el  evangelio&#8230; solo saben pedir dinero, dinero y más dinero. No saben otro tema!!!!!!!!; Cansado estoy de la llamada T.V. “Cristiana”, que vende los milagros por 70 dls. al mes, “Pacte”, ”Pacte”, ”Pacte” con Dios, dicen, eso me hace inevitablemente volver al oscurantismo de la edad media, “por cada chelín que deposite en el arca, usted recibirá las bendiciones de Dios” dicen los modernos Tetzéles . Estoy cansado de escuchar “Siembre una semilla en mi ministerio” ¡ uf ,uf y recontra uf!!!!!!.</p>
<p>Estoy cansado de “Cubrirle las espaldas” a todos esos delincuentes metidos en la iglesia, ya no puedo más!!!!!!!. Hastiado estoy de conciertos “para la gloria de Dios”, y ¿qué de las brujerías metidas en la iglesia?: “Invoco la prosperidad en tu vida”, “Decreto una vida de éxito para ti”, “Desato las riquezas para ti”. Me cansé de estar explicando la diferencia entre la verdadera fe bíblica y las creencias populares supersticiosas que enseñan los “apóstoles y profetas” modernos.</p>
<p>No aguanto más cultos para atar demonios o para quebrar las maldiciones que están sobre México y sobre el mundo, que no tienen efectividad alguna, pues no tienen base bíblica. Seguramente “atan” a satanás con una cadena tan larga que llega hasta la luna, porque anda tan suelto como siempre, y los hermanos atando y atando. Estoy exhausto!!!!!&#8230;&#8230; Ya se les acabaron los nudos!!!!!!&#8230;..Cada reunión lo atan… ¿Y se suelta entre semana? ¿Para volverlo atar el siguiente domingo?</p>
<p>Me cansa la aburrida repetición de las teologías sin base bíblica.</p>
<p>Estoy cansado de oír “No juzguéis, para que no seáis juzgados”, estoy cansado de que los predicadores les pongan bozal a las ovejas y que les digan “No toquéis al Ungido de Jehová”, en lugar de decir como Pablo, “Todo lo que oísteis y visteis y aprendisteis de mí, esto haced, y Dios estará con vosotros”.</p>
<p>Me cansan los súper ungidos que te hacen viajar a donde viven para imponerte las manos y “Transmitirte la visión”. Que doloroso es observarlos sin la verdadera unción del Espíritu Santo, buscan crear ambientes espirituales con gritos y manifestaciones emocionales. No hay nada más desolador que un culto carismático con excelente sonido y luces multicolores, humo que pretende ser la “Nube de gloria de Dios”, pero sin vitalidad espiritual, el ruido los gritos y el desorden, las luces y el humo, no son espiritualidad. Me cansé, incluso, de los chistes trillados sobre Pedro y muchos otros.<br />
Cuantos “Comediantes cuenta chistes”!!!!!!&#8230;.. Estoy tan abrumado. Y del último grito de la moda evangélica&#8230; Viajar en un “Titanic” por el Caribe acompañado de los cantantes cristianos más famosos y que han ganado Grammys, y con los mejores motivadores que te rascaran el oído con sus chistes y grandes revelaciones sobre el éxito y la prosperidad.<br />
Me cansé de ver “Evangelistas” que tiran el saco a las multitudes para recibir “La unción de Dios”. Me dejan abrumado, al verlos “caer bajo el poder el Dios” para ser filmados en video y después decir.. Avivamiento!!!!!! ¿Avivamiento o Agitamiento? o ¿Aviva Miento?</p>
<p>Me cansan las preguntas que me hacen sobre la vida cristiana. Recibo todos los días correos electrónicos de personas que me preguntan si pueden ir a fiestas del mundo, hacerse tatuajes, danzar, caer en “El espíritu”, “reírse santamente” recibir tratamiento con acupuntura, practicar karate y hasta yoga. La lista es enorme y parece inacabable. Me cansa ese “cristianismo” mediocre tercermundista, carnal y ciego.</p>
<p>Me cansan los libros de escritores norteamericanos evangélicos traducidos al español: ya no aguanto más libros de veintiún pasos para un liderazgo exitoso, ¿Súper cristianos en 40 días?, todos estos best-sellers solo han venido a mostrar la verdadera condición de la iglesia que es miseria espiritual, ignorancia de Dios y Su palabra: anorexia espiritual!.</p>
<p>No logro entender como una iglesia necesita copiar los ejemplos de centro y Sudamérica. Me cansé de tener que opinar si estoy de acuerdo o no con el nuevo modelo de iglecrecimiento copiado de la mercadotecnia secular y que está siendo adoptado por todo el mundo entero.</p>
<p>Me desespera tener que explicar que no todos los pastores son fraudulentos y mentirosos, aduladores y de doble moral. No existe nada más extenuante, desgastante y agotador tener que demostrar, a familiares y amigos cristianos y no cristianos , que aquel último escándalo de la farándula cristiana es una excepción.<br />
No todos somos iguales, ya me cansé de repetirlo!.</p>
<p>Me cansé de los hambrientos de poder, de reconocimiento y de poder político, el liderazgo está enfermo de “apostolitis´aguda”.</p>
<p>Me cansé de los que presumen ser “Doctores” en teología con su título que consiguieron por 1500 dls. en internet.</p>
<p>No soporto escuchar que otro más se autoproclamó “profeta” y “apóstol”. Sé que estoy cansado, sin embargo, seguiré adelante, ya no puedo volver atrás.</p>
<p>Pero he decidido no participar más en el “Cristianismo” que fabrica becerros de oro y vacas sagradas. No me pelearé por los primeros lugares en los eventos más renombrados que organizan las mega-iglesias. Jamás ofreceré mi nombre para componer la lista de oradores de cualquier conferencia donde se cobre la entrada.</p>
<p>Renuncio a querer adornar mi nombre con títulos de cualquier especie. No deseo ganar aplausos de auditorios famosos.</p>
<p>Buscaré la convivencia de cristianos y de pastores que no tengan</p>
<p>espíritu de plataforma!.</p>
<p>Posiblemente dirás: “Que frustrado y negativo te ves y te oyes”´ Sí, lo estoy, pero no de Jesús y su hermosa Palabra que alumbró mi caminar, sino de las mentiras, fraudes y corrupción de los que se autodenominan “ungidos de Jehová”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>ESCRITO POR CHUY OLIVARES.</em></p>
<p>Basado en un escrito de Ricardo Gondim.</p>
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		<title>Todos contra todos (6)</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Oct 2011 16:55:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Casa de Oración México</dc:creator>
				<category><![CDATA[De otros autores]]></category>
		<category><![CDATA[Todos contra todos]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Luis Rodas, Pastor de Casa de Oración Missio. Después de un pequeño paréntesis, seguimos con esta serie. Es muy útil para entender bien este artículo que hayas leído las anteriores partes de &#8220;Todos contra todos&#8221;. Ya vimos una primera razón por la que estamos en esta guerra de todos contra todos: a veces confundimos el [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h3>Tabla de contenidos en Todos contra todos</h3><ol><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=846' title='Todos contra todos (1)'>Todos contra todos (1)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=866' title='Todos contra todos (2)'>Todos contra todos (2)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=876' title='Todos contra todos (3)'>Todos contra todos (3)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=885' title='Todos contra todos (4)'>Todos contra todos (4)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=900' title='Todos contra todos (5)'>Todos contra todos (5)</a></li><li>Todos contra todos (6)</li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=944' title='Todos contra todos (7)'>Todos contra todos (7)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=1028' title='Todos contra todos (8)'>Todos contra todos (8)</a></li></ol></div> <p style="text-align: center;"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5659760022346973778" class="aligncenter" style="border: 0px initial initial;" src="http://4.bp.blogspot.com/-dnP2EKq_rEY/TouBwO3ywlI/AAAAAAAAAhQ/GHr_L6fBQPs/s400/dv-hooligans.jpg" border="0" alt="" width="300" height="307" /></p>
<p><span style="color: #ff6600;"><strong>Por Luis Rodas, Pastor de <a title="Casa de Oración en Salta, República Argentina" href="http://www.casadeoracionmissio.com" target="_blank">Casa de Oración Missio</a>.</strong></span></p>
<p style="text-align: left;"><em>Después de un pequeño paréntesis, seguimos con esta serie.</em><em> </em><em>Es muy útil para entender bien este artículo que hayas leído las anteriores partes de &#8220;Todos contra todos&#8221;.</em></p>
<p>Ya vimos una <strong>primera razón</strong> por la que estamos en esta guerra de <strong>todos contra todos</strong>: a veces confundimos el &#8220;<em>contender ardientemente por la fe</em>&#8221; con un &#8220;<em>contender sobre opiniones</em>&#8220;.  Y ya comenzamos a ver una <strong>segunda razón</strong>: a veces no entendemos que hay diferencias enormes y claras entre ‘<em>ovejas</em>’ y ‘<em>vestidos de ovejas</em>’.</p>
<p>Este segundo punto es terrible porque nos lleva a tratar de igual forma a unos y a otros, lo cual es completamente anti bíblico y contrario a Dios.</p>
<h3><strong>Disparando versículos</strong></h3>
<p><strong></strong>A veces nos hemos sentido los ‘<em>grandes profetas de Dios</em>’ tirándole a todo el mundo versículos por la cabeza con una dureza que hace parecer a Juan el Bautista un dulce bebé durmiendo. Así, palabras como <em>hereje, apóstata, blasfemia, secta, lobos rapaces</em> y otras muchas, aparecen ante la menor discrepancia entre hermanos y terminan por ponerse de moda. &#8220;<em>Si no piensas como yo eres un hereje-lobo-anatema-apóstata-engañador, digno de que aparezca tu foto hasta en las páginas de recetas culinarias</em>&#8220;.</p>
<p>Esto, aunque nos puede hacer sentir muy santos y dueños de la verdad, es tan errado como las enseñanzas de los mismos falsos maestros que denunciamos.</p>
<p style="text-align: left;">Contra lo que uno puede a veces pensar, el <em>hereje</em> no es solamente aquel que enseña en la Iglesia una doctrina contraria a alguna verdad fundamental de las Escrituras. Pablo le escribió a Tito sobre hombres en la iglesia &#8220;<em>a los cuales es preciso tapar la boca</em>&#8221; (Tito 1:11). Éstos causaban ‘<em>divisiones</em>’. Tito 3:10,11 dice: &#8220;<em>Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación, deséchalo, sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y se ha condenado por su propio juicio</em>&#8220;.</p>
<p>En griego, donde dice &#8220;<em>hombre que cause divisiones</em>&#8220;, se usan las palabras ‘<em>jairetikós </em><em>ándsropos</em>’, lo cual la Biblia Interlineal traduce como ‘<em>hombre hereje</em>’. Estos no sólo dividían a la Iglesia con falsas enseñanzas sino con discusiones, peleas, debates sin sentido, opiniones personales, etc. Por esto Pablo escribe: &#8220;<em>Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho. Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo</em>&#8221; (Tito 3:9,10).</p>
<p>La versión Peshitta traduce: &#8220;<em>evita los debates insensatos&#8230; las contiendas y las </em><em>discusiones</em>&#8220;.</p>
<h3><strong>¡Cuidado!</strong></h3>
<p><strong></strong>Hablar la verdad con firmeza ante falsos hermanos es una cosa. Dividir Iglesias, causar daño al cuerpo de Cristo, o generar conflictos entre hermanos constantemente con <em>debates insensatos, contiendas y discusiones</em>, es algo <em>muy </em>distinto.</p>
<p style="text-align: left;">Provocar divisiones es tan grave que la Biblia, como hemos visto, nos ordena echar a quienes las producen.  Proverbios 6:16-19 dice rotundamente que &#8220;<em>Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma</em>&#8221; y entre ellas incluye: &#8220;<em>el que siembra discordia entre hermanos</em>&#8220;.</p>
<p>Por esto debemos estudiar seriamente las Escrituras, para no pensar que estamos peleando las batallas del Señor y, en cambio, resulte que con lo único que batallamos es con nuestro orgullo produciendo <em>debates insensatos</em>. No sea que pensemos que somos los grandes cazadores de <em>herejes</em> y el Señor nos vea igual de <em>herejes</em> por vivir discutiendo, centrándonos siempre en los errores de los demás y atacando a todo aquel que no ve al 100% lo mismo que nosotros.</p>
<p><em>En la séptima parte, si el Señor lo permite, ya entraremos en la enorme diferencia que debe haber en la forma en que tratamos a los hermanos y a los falsos hermanos.</em></p>
 <div class='series_links'><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=900' title='Todos contra todos (5)'>Anterior en la serie</a> <a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=944' title='Todos contra todos (7)'>Siguiente en la serie</a></div><img src="http://feeds.feedburner.com/~r/EstudiosBiblicos/~4/fkKAhEEn9Zg" height="1" width="1"/>]]></content:encoded>
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		<title>Todos contra todos (5)</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Oct 2011 18:36:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Casa de Oración México</dc:creator>
				<category><![CDATA[De otros autores]]></category>
		<category><![CDATA[Todos contra todos]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Luis Rodas, Pastor de Casa de Oración Missio. Es muy útil para entender bien este artículo haber leído las anteriores partes de &#8220;Todos contra todos&#8221;. Cuán necesario es contender ardientemente por la fe (Judas 3), guardarse de los falsos profetas (Mateo 7:15) y exhortar con toda paciencia y doctrina (2 Timoteo 4:2). Pero cuan necesario también [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h3>Tabla de contenidos en Todos contra todos</h3><ol><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=846' title='Todos contra todos (1)'>Todos contra todos (1)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=866' title='Todos contra todos (2)'>Todos contra todos (2)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=876' title='Todos contra todos (3)'>Todos contra todos (3)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=885' title='Todos contra todos (4)'>Todos contra todos (4)</a></li><li>Todos contra todos (5)</li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=906' title='Todos contra todos (6)'>Todos contra todos (6)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=944' title='Todos contra todos (7)'>Todos contra todos (7)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=1028' title='Todos contra todos (8)'>Todos contra todos (8)</a></li></ol></div> <p style="text-align: center;"><a href="http://3.bp.blogspot.com/-IptEp9Zt4Cw/ToXxa_7orWI/AAAAAAAAAhI/b7rWaPAi5DU/s1600/pelea%252520callejera.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5658193953001352546" class="aligncenter" src="http://3.bp.blogspot.com/-IptEp9Zt4Cw/ToXxa_7orWI/AAAAAAAAAhI/b7rWaPAi5DU/s400/pelea%252520callejera.jpg" border="0" alt="" width="326" height="278" /></a></p>
<p><span style="color: #ff6600;"><strong>Por Luis Rodas, Pastor de <a title="Casa de Oración en Salta, República Argentina" href="http://www.casadeoracionmissio.com/">Casa de Oración Missio</a>.</strong></span></p>
<p style="text-align: left;"><em>Es muy útil para entender bien este artículo haber leído las anteriores partes de &#8220;Todos contra todos&#8221;.</em></p>
<p style="text-align: left;">Cuán <strong>necesario</strong> es <em>contender ardientemente por la fe</em> (Judas 3), <em>guardarse de los </em><em>falsos profetas</em> (Mateo 7:15) y <em>exhortar con toda paciencia y doctrina</em> (2 Timoteo 4:2).</p>
<p style="text-align: left;">Pero cuan necesario <strong>también</strong> es saber <strong>distinguir entre <em>los que están vestidos de ovejas</em></strong> (Mateo 7:15) <strong>y <em>las ovejas genuinas</em> </strong>(Juan 10:27).</p>
<p style="text-align: left;">Es equivocado y además realmente peligroso actuar o reaccionar de la misma manera con los dos. La Palabra de Dios nos exhorta con toda claridad a entender la diferencia. Fallar en esto, puede traer enormes consecuencias.</p>
<p style="text-align: left;">Por tratar como a <em>ovejas</em> a los que están <em>vestidos de ovejas</em>, muchos lobos destruyen congregaciones enteras con sus <em>delirios</em> (1 Timoteo 6:3,4), <em>fábulas</em> (2 Timoteo 4:3,4) y <em>doctrinas de demonios</em> (1 Timoteo 4:1). En muchos casos nadie hace nada porque Jesús dijo “<em>no juzguéis</em>” (Mateo 7:1). Mientras Jesús, en ese mismo pasaje dijo “<em>No deis  lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen</em>&#8221; (Mateo 7:6). De manera que con los que están <em>vestidos de ovejas </em>y no son <em>ovejas</em>, debemos tener mucho cuidado y conocerles <em>por</em> <em>sus frutos</em> (Mateo 7:15-20).</p>
<p style="text-align: left;">Pero cuando tratamos a las <em>ovejas</em> del Señor como si fueran <em>lobos vestidos de ovejas</em> también cometemos <strong>un grave error</strong>. Nuestra actitud debe ser <strong>muy</strong> diferente con nuestros hermanos.</p>
<h3 style="text-align: left;"><strong>Diferencias</strong></h3>
<p style="text-align: left;"><strong> </strong>Entonces, es muy importante saber distinguirlos.</p>
<p style="text-align: left;">Un <em>falso maestro</em> (2 Pedro 2:1), un <em>falso hermano</em> (Gálatas 2:4), no sólo comete errores, sino que vive en el error. &#8220;<em>El que practica el pecado es del diablo</em>&#8221; (1 Juan 3:8).</p>
<p style="text-align: left;">Por el contrario, el nacido de nuevo, se equivoca, puede tropezar, pero <strong>no</strong> <strong>puede</strong> llevar una vida practicando el pecado: “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios” (1 Juan 3:9). Y aún cuando se equivoca, se ve la obra de Dios en su arrepentimiento genuino: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:8,9).</p>
<p style="text-align: left;">El <em>vestido de oveja</em>, al paso de los años, sigue carente de <em>frutos buenos</em>, por la sencilla razón de que &#8220;<em>no puede el árbol malo dar frutos buenos</em>&#8221; (Mateo 7:18). No hay un cambio en su vida, sino un triste repetir y repetir lo mismo. Su carácter constante a lo largo del tiempo, sus hábitos, sus invencibles prácticas de pecado y su rebeldía, hablan claramente de que todo su cristianismo es falso.</p>
<p style="text-align: left;">Por el contrario, en el que <em>ha nacido de Dios</em> (1 Juan 3:9), se ve la obra inimitable del Espíritu, la limpieza del <em>Labrador</em>: “<em>todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto</em>” (Juan 15:2). Su vida solo se puede explicar dándole gloria al que lo salvó: “<em>Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos</em>&#8221; (Mateo 5:16).</p>
<h3 style="text-align: left;"><strong>Diferencias con la boca</strong></h3>
<p style="text-align: left;"><strong></strong>El <em>falso hermano</em> será el primero en criticar, murmurar, destruir, chismear y calumniar, por la sencilla razón de que no tiene temor de Dios: “<em>Con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal</em>” (Proverbios 16:6). Éste está atado a su necedad: “<em>El que propaga calumnia es necio</em>” (Proverbios 10:18). “<em>La boca del necio es calamidad cercana</em>” (Proverbios 10:14). Por ello, toda su religión no vale nada: “<em>Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana</em>” (Santiago 1:26).</p>
<p style="text-align: left;">En cambio, el <em>nacido de nuevo</em> no solo <em>teme a Dios</em>, sino que sabe que debe <em>amar aún </em><em>a sus enemigos</em> (Mateo 5:44), cuanto más <em>a sus hermanos</em>: “<em>El que no ama a su hermano, permanece en muerte</em>” (1 Juan 3:14). A éste no se le verá como un experto chismoso y conocedor de todos los defectos de los demás, sino más bien como el buen <em>espiritual</em> (Gálatas 6:1) que buscará cubrir a su hermano y a la Iglesia: “<em>tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados</em>” (1Pedro 4:8).</p>
<h3 style="text-align: left;"><strong>Diferencias ante la Palabra</strong></h3>
<p style="text-align: left;"><strong></strong>El <em>obrero fraudulento</em> (2 Corintios 11:13), buscará la fama y el enriquecimiento personal: “<em>por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas</em>” (2 Pedro 2:3). Y por tal razón, él predicará lo que sea para ganar clientes: “<em>hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones</em>&#8221; (2 Pedro 2:18; leer también Efesios 4:14). Y así uno puede ver que a lo largo de los años no ha parado de enseñar <em>herejías destructoras</em> (2 Pedro 2:1). No sólo es que no tenga clara alguna doctrina de la Palabra, sino que, como falso maestro, deliberadamente enseña falsedades <em>por lucro</em> como Baalam (Judas 1:11) y pervierte el evangelio mismo, constituyéndose así en <em>anatema</em> (Gálatas 1:8).</p>
<p style="text-align: left;">No así los verdaderos hijos de Dios.</p>
<p style="text-align: left;">Debemos decir con toda claridad que el más maduro de los cristianos, aun habiendo estado en persona con el mismo Jesús, como es el caso de Pedro, puede equivocarse (Gálatas 2:11-13). Tanto en conducta como en enseñanza. ¿Por qué? Simplemente porque va creciendo.</p>
<p style="text-align: left;">¿Acaso tú mismo, digamos hace cinco años, no afirmabas cosas que hoy te das cuenta que, o <strong>no eran</strong> ‘<strong><em>tan así’</em></strong>, o sencillamente <strong>no eran</strong><em> <strong>así</strong></em>? Pues, del mismo modo que tú, los demás también van madurando y <em>creciendo en el conocimiento de Dios</em> (Colosenses 1:10).</p>
<p style="text-align: left;">Pero, digámoslo con toda firmeza también, el cristiano genuino <strong>no</strong> niega las verdades fundamentales de la Palabra: “<em>Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo</em>” (2 Juan 1:9).</p>
<p style="text-align: left;">En el cristiano genuino se puede observar, a lo largo del tiempo, no sólo un amor a la Palabra de Dios: &#8220;¡<em>Oh, cuánto amo yo tu ley</em>!&#8221; (Salmo 119:97), sino un anhelo ferviente y visible de <em>hambre y sed de justicia</em> (Mateo 5:6) en el que su gran preocupación es <em>guardar la Palabra</em>. El sabe que así es como muestra su amor al Señor, porque Jesús dijo: “<em>El que me ama, mi palabra guardará</em>” (Juan 14:23).</p>
<p style="text-align: left;">Y a la hora de ejercer su ministerio dado por Dios, el verdadero hermano no le dará a la gente lo que quiere, no <em>rascará el oído</em> de sus oyentes con <em>comezón de oír</em> (2 Timoteo 4:3,4), sino más bien buscará ser fiel al Dios que lo llamó: “<em>porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo; ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros</em>” (1 Tesalonicenses 2:5,6).</p>
<p style="text-align: left;">Y sí, aún luchará contra su propio ego y contra su orgullo todo el tiempo, pero la obra de Dios se irá haciendo cada día más y más visible en su vida.</p>
<h3 style="text-align: left;"><strong>A grandes rasgos</strong></h3>
<p style="text-align: left;"><strong></strong>Podríamos decir que estas son, a muy grandes rasgos, algunas diferencias entre las <em>ovejas</em> y los <em>vestidos de ovejas</em>.</p>
<p style="text-align: left;"><em>En la sexta parte veremos, si el Señor lo permite, la <strong>enorme</strong> diferencia que debe haber en nuestra relación con unos y otros. Y a los que han estado siguiendo esta serie de artículos les pido por favor que oren por los mismos (Efesios 6:18-20). Tengo una gran carga porque encontremos un equilibrio maduro en toda esta situación de &#8220;todos contra todos&#8221;.</em></p>
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		<title>Todos contra todos (4)</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Oct 2011 17:15:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Casa de Oración México</dc:creator>
				<category><![CDATA[De otros autores]]></category>
		<category><![CDATA[Todos contra todos]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Luis Rodas, Pastor de Casa de Oración Missio. Es muy necesario para entender bien este artículo que hayas leído las anteriores partes de &#8220;Todos contra todos&#8221;. En esta cuarta parte veremos algunos ejemplos de esas opiniones personales en nuestro campo de batalla. ¡Huye de la hoguera! A veces me sorprende la seguridad de ciertas [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h3>Tabla de contenidos en Todos contra todos</h3><ol><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=846' title='Todos contra todos (1)'>Todos contra todos (1)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=866' title='Todos contra todos (2)'>Todos contra todos (2)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=876' title='Todos contra todos (3)'>Todos contra todos (3)</a></li><li>Todos contra todos (4)</li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=900' title='Todos contra todos (5)'>Todos contra todos (5)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=906' title='Todos contra todos (6)'>Todos contra todos (6)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=944' title='Todos contra todos (7)'>Todos contra todos (7)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=1028' title='Todos contra todos (8)'>Todos contra todos (8)</a></li></ol></div> <p style="text-align: center;"><a href="http://4.bp.blogspot.com/-NpzDLIOPRtk/ToTtLTI8YVI/AAAAAAAAAg4/UP7D4HtMk4o/s1600/streetfight.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5657907810256314706" class="aligncenter" src="http://4.bp.blogspot.com/-NpzDLIOPRtk/ToTtLTI8YVI/AAAAAAAAAg4/UP7D4HtMk4o/s400/streetfight.jpg" border="0" alt="" width="400" height="240" /></a><br />
<em> </em></p>
<p><span style="color: #ff6600;"><strong>Por Luis Rodas, Pastor de <a href="http://www.casadeoracionmissio.com">Casa de Oración Missio</a>.</strong></span></p>
<p style="text-align: left;"><em>Es muy necesario para entender bien este artículo que hayas leído las anteriores partes de &#8220;Todos contra todos&#8221;.</em></p>
<p style="text-align: left;">En esta cuarta parte veremos algunos ejemplos de esas <em>opiniones</em> personales en nuestro campo de batalla.</p>
<h3 style="text-align: left;"><strong>¡Huye de la hoguera!</strong></h3>
<p style="text-align: left;"><strong> </strong>A veces me sorprende la seguridad de ciertas personas al afirmar y asegurar su <em>opinión </em>sobre ciertos temas. En algunos casos, abordan discusiones que llevan cientos y cientos de años y a las que muchos hombres han dedicado su vida estudiando seriamente las pruebas, los datos, los idiomas originales, los contextos culturales, sin llegar a ponerse de acuerdo. Pero de pronto estos hermanos, por la lectura de algún artículo en internet o de algún librito explicativo, resulta que ya lo ven con la máxima claridad. Y no sólo eso, sino que ahora corres el riesgo de que, cuando se alejen de ti, te condenen como ‘el nuevo apóstata’ por no ver el asunto con la misma claridad que ellos.</p>
<p style="text-align: left;">Por supuesto, y nuevamente lo digo, <strong>no</strong> me refiero a doctrinas bíblicas fundamentales, ni a conductas claramente condenadas en la Palabra de Dios. ¡No!</p>
<h3 style="text-align: left;"><strong>Tres en uno.</strong></h3>
<p style="text-align: left;"><strong> </strong>El diablo ha dado vueltas alrededor de nuestro campamento y ha encontrado una manera muy eficaz de debilitarnos. Y en muchísimos casos su gran táctica ha sido <em>la distracción, la división y el inflar nuestro</em> <em>bonito orgullo</em>. Y estos tres han trabajado como una sola herramienta en su mano. De esta manera perdemos cualquier cantidad de tiempo y esfuerzo en temas que no sólo no son centrales y provechosos para nuestra fe, sino que nos van dividiendo en más y más interminables facciones. Y todo esto para alegría y alabanza de nuestro orgullo.</p>
<h3 style="text-align: left;"><strong>¿Adán tenía ombligo?</strong></h3>
<p style="text-align: left;"><strong> </strong>Hace muchos años escuché que alguien contaba en tono de broma acerca de una Iglesia que estaba muy unida y esforzándose en su trabajo para el Señor. Hasta que a algún hermano con sueños de &#8220;licenciado en divinidades&#8221; se le ocurrió preguntar: &#8220;Oigan, ¿y Adán tenía ombligo?&#8221;. Ya sabes, el ombligo es la marca de que algún día estuviste unido a tu madre en su vientre. Adán no estuvo en el vientre de nadie. Fue creado directamente por el Señor.</p>
<p style="text-align: left;">De pronto en la Iglesia hubo un gran silencio y caras de preocupación. Hasta que un hermano se acomodó su corbata, subió con mucha seguridad al púlpito y aseguró: &#8220;Hermanos, les ruego que no pongan en duda la Palabra de Dios. Tenemos la total certeza de que Adán tenía ombligo&#8221;. Para esto alguien que había leído cuanto libro encontró sobre la época de la Reforma y deseoso de constituir una nueva revolución espiritual, gritó: &#8220;¡Hey, alto! ¡Eso es blasfemia! Ya lo dijo Lutero, &#8216;a menos que se me convenza por las Escrituras y por la razón misma, no puedo ni quiero retractarme&#8217;. Adán-<strong>no</strong>-tenía- ombligo&#8221;. Vivieron así por dos años sumamente duros hasta que finalmente se produjo lo ineludible: la gran división de los ‘ombliguistas’ y los ‘no ombliguistas’.</p>
<p style="text-align: left;">Al poco tiempo los ‘ombliguistas’ disfrutaron de lo que ellos llamaban la bendición de Dios por haber estado dispuestos de luchar por la verdad y haberse librado de los aborrecibles ‘herejes’. Pero mientras estaban muy gustosos en una de sus reuniones agradeciendo el no ser como los otros ‘rebeldes’, a un hermano, que recientemente había terminado un estudio extenso sobre si es bíblico el uso de zapatillas, se le ocurrió una gran pregunta: “escúchenme en el nombre de la santísima verdad por favor:  ¿el ombligo de Adán era hacia afuera o hacia adentro?&#8221;. Aquel día inolvidable se produjo una gran batalla que desembocó en una nueva división: los ‘ombliguistas adentristas’ de los ‘ombliguistas afueristas’.</p>
<h3 style="text-align: left;"><strong>Ridículo ¿no?</strong></h3>
<p style="text-align: left;"><strong> </strong>Tal vez parezca ridículo o exagerado. Pero creo que el ejemplo nos puede ayudar a tener cuidado.</p>
<p style="text-align: left;">Cuando algo te está distrayendo de las verdades esenciales del evangelio, de los mandatos claros de la Palabra por los que un día ciertamente darás cuentas: ¡cuidado! Cuando crees que Dios te está hablando algo que no le ha hablado a nadie en los últimos dos mil años: ¡cuidado! Todas las sectas comenzaron con un ‘gran iluminado’ viendo algo nuevo que nadie más había visto. Y mira cómo le fue a Satanás por huir de la humildad. Cuando lo primero que hablas al encontrarte con algún hermano que acabas de conocer es sobre tus grandes revelaciones sobre tal o cual tema o si enseguida le preguntas si hacen no sé qué cosa que tu Iglesia sí hace y el resto no: ¡cuidado!</p>
<p style="text-align: left;">Hace unos años conocí a un joven que cada vez que se acercaba a alguien de otra congregación le preguntaba: &#8220;¿Quién mató a Jesús?&#8221;. Todos respondían o “los romanos” o “los judíos”. A lo que él les decía velozmente: &#8220;No: fue Dios quién mató a Jesús&#8221;. Este joven había visto un video de Paul Washer que hablaba sobre esto, y por ello, al preguntar y afirmar esto, se sentía un gran erudito en la cúspide del conocimiento.</p>
<p style="text-align: left;">¿Tú, al acercarte a un cristiano, buscas enseguida ese tema que hace aplaudir a tu orgullo?</p>
<h3 style="text-align: left;"><strong>Más santo que tú.</strong></h3>
<p style="text-align: left;"><strong> </strong>Tenemos divisiones de todo tipo y cada uno dice que la unidad con los otros es imposible debido a que ese tema que los separa es ineludible y fundamental.</p>
<p style="text-align: left;">Unos dicen que es pecado que la mujer use pantalón porque Deuteronomio 22:5 dice: &#8220;No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace&#8221;. Pero la pregunta es: ¿Qué es lo que marca que una ropa es de hombre o de mujer? En la época de Jesús los hombres no usaban pantalón. En Escocia cierto tipo de falda es una ropa tradicional del rudo escocés. Jesús usaba túnica. Pero había túnicas de mujer y túnicas de hombre. ¿No puede haber hoy en día pantalones de mujer y pantalones de hombre?</p>
<p style="text-align: left;">Uso este ejemplo pero hay miles.</p>
<p style="text-align: left;">Unos dicen que la Iglesia debe reunirse en casas y el que lo hace en un local de reunión está fuera de la forma en que se hacía en el Nuevo Testamento (Romanos 16:5; Filemón 1:2), olvidándose que también se reunían en el templo (Hechos 2:46; 5:42). Y al conocerlos sin apenas saber tu nombre te preguntarán: &#8220;¿Dónde se reunían los primeros cristianos?&#8221; Por el otro lado están los que si te reúnes en una casa dirán que eso no es una Iglesia, olvidándose los otros versículos.</p>
<p style="text-align: left;">Otros no tolerarán que uses un nombre para la Iglesia y dirán que Pablo prohibió eso en 1 Corintios 3:4. Mientras, se llenan la boca diciendo que ellos son los únicos cristianos verdaderos ya que dicen no tener denominación. Sin darse cuenta que justamente lo que Pablo condenaba en 1 Corintios era el sectarismo y el envanecimiento de creerse el grupo superior al resto: <em>&#8220;aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?&#8221;</em> (1 Corintios 3:2).</p>
<p style="text-align: left;">De tal manera los Corintios se creían parte del grupo de los súper espirituales que creían que ya no necesitaban al mismo Pablo: <em>&#8220;Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros. Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido? Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!&#8221;</em> (1 Corintios 4:6-8).</p>
<h3 style="text-align: left;"><strong>Interminable.</strong></h3>
<p style="text-align: left;"><strong> </strong>Así podríamos seguir con una lista interminable. Cada uno con sus opiniones, conjeturas, ideas preconcebidas, doctrinas supuestamente no negociables formadas con medio versículo. Cosas que nos pueden hacer sentir muy santos, espirituales y orgullosos de haber alcanzado la nube de un gran conocimiento, de ser parte del grupo selecto del Señor.</p>
<p style="text-align: left;">Pero la pregunta que debemos hacernos es: la batalla que libramos ¿es la guerra por las verdades fundamentales de la Palabra de Dios, o es una triste consecuencia de nuestro orgullo e inmadurez? Eso que afirmas con tanta seguridad al punto de arriesgarte a causar daño al cuerpo de Cristo ¿está basado claramente en la Palabra de Dios, o es tu <em>opinión</em>? ¿Tu orgullo cuando mencionas tal o cual tema se eleva por las nubes?</p>
<h3 style="text-align: left;"><strong>¿Un consejo?</strong></h3>
<p style="text-align: left;"><strong> </strong>Alejate de las distracciones del diablo, deja las discusiones que solo inflan tu ego y destruyen: <em>&#8220;Mas</em><em> </em><strong><em>evita</em></strong><em> </em><em>profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad&#8221;</em> (2 Timoteo 2:16). Y concéntrate más bien en lo que sea genuinamente útil para tu fe y para la de otros: <em>&#8220;cómo nada que fuese</em><em> </em><strong><em>útil</em></strong><em> </em><em>he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas&#8221; </em>(Hechos 20:20).</p>
<p style="text-align: left;">Insiste en lo que estás seguro que es provechoso: &#8220;Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada <strong>aprovecha</strong>, sino que es para perdición de los oyentes&#8221; (2 Timoteo 2:14). &#8220;Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran <strong>contiendas</strong>&#8221; (2 Timoteo 2:23).</p>
<p style="text-align: left;">Oro con todo mi corazón que podamos entender de verdad el consejo de Pablo a Timoteo: <em>&#8220;Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida, de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a</em><em> </em><strong><em>vana palabrería</em></strong><em>, queriendo ser doctores de la ley,</em><em> </em><strong><em>sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman</em></strong><em>&#8220;</em> (1 Timoteo 1:5-7).</p>
<p style="text-align: left;">&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;"><em>En la quinta parte, si el Señor lo permite, hablaremos un poco sobre &#8220;ovejas&#8221; y &#8220;vestidos de ovejas&#8221;.</em></p>
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		<title>Todos contra todos (3)</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Oct 2011 22:04:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Casa de Oración México</dc:creator>
				<category><![CDATA[De otros autores]]></category>
		<category><![CDATA[Todos contra todos]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Luis Rodas, Pastor de Casa de Oración Missio. Espero que hayas leído la primera y segunda parte de &#8220;Todos contra todos&#8221; para poder entender mejor esta tercera. En la segunda parte de “Todos contra todos” vimos cómo muchas veces transformamos opiniones personales en una verdad que defendemos de tal manera que cualquiera que la [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h3>Tabla de contenidos en Todos contra todos</h3><ol><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=846' title='Todos contra todos (1)'>Todos contra todos (1)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=866' title='Todos contra todos (2)'>Todos contra todos (2)</a></li><li>Todos contra todos (3)</li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=885' title='Todos contra todos (4)'>Todos contra todos (4)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=900' title='Todos contra todos (5)'>Todos contra todos (5)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=906' title='Todos contra todos (6)'>Todos contra todos (6)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=944' title='Todos contra todos (7)'>Todos contra todos (7)</a></li><li><a href='http://casadeoracionmexico.info/blog/?p=1028' title='Todos contra todos (8)'>Todos contra todos (8)</a></li></ol></div> <p style="text-align: center;"><a href="http://2.bp.blogspot.com/-lHhpyiGrCms/ToM9TwURlxI/AAAAAAAAAgo/atvUHb8ydsI/s1600/hooligans-001.jpg"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5657432966504224530" class="aligncenter" style="border: 0px initial initial;" src="http://2.bp.blogspot.com/-lHhpyiGrCms/ToM9TwURlxI/AAAAAAAAAgo/atvUHb8ydsI/s400/hooligans-001.jpg" border="0" alt="" width="400" height="240" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><span style="color: #ff6600;"><strong>Por Luis Rodas, Pastor de <a href="http://www.casadeoracionmissio.com">Casa de Oración Missio</a>.</strong></span></p>
<p style="text-align: left;"><em>Espero que hayas leído la primera y segunda parte de &#8220;Todos contra todos&#8221; para poder entender mejor esta tercera.</em></p>
<p style="text-align: left;">En la segunda parte de “Todos contra todos” vimos cómo muchas veces transformamos <em>opiniones</em> personales en una verdad que defendemos de tal manera que cualquiera que la ponga en duda corre peligro de ser quemado en nuestra hoguera.</p>
<h3 style="text-align: left;"><strong>Estamos bien.</strong></h3>
<p style="text-align: left;">Hace poco un hermano enseñaba sobre la historia de David y Goliat. Cuando comenzó a leer el encuentro de David con sus hermanos en el campo de batalla vi algo que antes no me había dado cuenta.</p>
<p style="text-align: left;">David estaba muy tranquilo cuidando ovejas, pero Isaí, su padre, le mandó que vaya al campo de batalla para llevarle provisión a sus hermanos y ver cómo estaban (1 Samuel 17:17,18). Cuando llega David al lugar donde supuestamente se estaba librando la guerra, se lleva una gran sorpresa: nadie estaba peleando ninguna guerra. Un gigante llamado Goliat aparecía día tras día delante del campamento de Israel diciendo: &#8220;Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí. Si él pudiere pelear conmigo, y me venciere, nosotros seremos vuestros siervos; y si yo pudiere más que él, y lo venciere, vosotros seréis nuestros siervos y nos serviréis&#8221; (1 Samuel 17:8,9). Esto lo había hecho por 40 días, y nadie hacía nada. Incluidos, por supuesto, los hermanos de David. Todos miraban asustados como este gigantón se burlaba de ellos.</p>
<p style="text-align: left;">Tal vez esperarían que en el trayecto, una de esas mañanas, al ir al encuentro del campamento de Israel, se tropiece descuidadamente y al caer se rompa la cabeza con una piedra. Quizás lo vieron poco vestido y pensarían en la posibilidad de que agarre frío y una pulmonía repentina lo saque fuera de combate. Hasta podemos imaginar a todo Israel orando con voz temblorosa: &#8220;Señor haz algo. Señor haz algo&#8221;.</p>
<p style="text-align: left;">En el transcurso de todo aquello encuentra por fin David a sus hermanos y cumpliendo con el mandato de su padre, dice 1 Samuel 17:22 que &#8220;preguntó por sus hermanos, si estaban bien&#8221;. Mas,  ¿y cómo van a estar? Obviamente bien: ¡si no habían hecho nada!. Su tarea era estar peleando las batallas del Señor pero en su lugar estaban bien escondiditos esperando que un viento frío soplara sobre Goliat. La pregunta estaba un poco de más ¿no? Sin duda ellos estaban bien, sanos y salvos&#8230;. y de seguro hasta descansaditos. No habían hecho nada.</p>
<h3 style="text-align: left;"><strong>¿Y? ¿Fue difícil?</strong></h3>
<p style="text-align: left;">Esto me hace recordar una historia que escuché hace muchos años.</p>
<p style="text-align: left;">Un hombre estaba evangelizando en un pueblo y comenzó a predicarle a un joven. Éste escuchó el evangelio y decidió seguir a Cristo. Cuando el hombre le preguntó a qué se dedicaba, el joven respondió que trabajaba en las minas. El evangelista le dijo: &#8220;Uh, quiero advertirte algo. Los mineros de este lugar son hombres duros. De seguro, cuando se enteren de que ahora eres cristiano, se van a burlar de ti y hasta es posible que tengas problemas con ellos&#8221;. El joven le agradeció mucho y se fue a trabajar. A los meses el hombre estaba evangelizando nuevamente en ese pueblo y de pronto se encontró otra vez con el joven minero que había entregado su vida a Cristo. En cuanto se vieron, el joven comenzó a contarle como su vida había cambiado. El evangelista se alegró mucho. Y luego éste le preguntó: &#8220;¿y fue difícil vivir tu fe entre los mineros? ¿Se burlaron? ¿Se pusieron violentos contigo?&#8221;. A lo que el joven minero respondió con mucha alegría: &#8220;No, no, estoy muy bien ¡ni se dieron cuenta de que soy cristiano!&#8221;.</p>
<h3 style="text-align: left;"><strong>Soberbia y la malicia de tu corazón</strong></h3>
<p style="text-align: left;">Igual con los hermanos de David. Ellos estaban perfectamente bien. No habían hecho nada. Pero,  he aquí algo más que interesante: Luego de preguntarle a sus hermanos cómo están, David dice: &#8221; ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?&#8221; (1 Samuel 17:26). Él, aunque apenas es un jovencito, decide ir a pelear contra este filisteo. Y a los hermanos, al darse cuenta de esto, de pronto ¡les viene un precioso ‘celo santo’! Ellos no habían hecho absolutamente nada. Pero eso sí: para criticar con todo fervor, nadie como ellos. Y le dicen a David: &#8220;¿Para qué has descendido acá? ¿Y a quién has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu corazón, que para ver la batalla has venido&#8221; (1 Samuel 17:28).</p>
<p style="text-align: left;">¡De pronto los hermanos de David eran expertos en reclamar responsabilidad al joven y hasta podría parecer que tienen don de discernimiento!</p>
<p style="text-align: left;">Cómo termina la historia, ya lo sabes. David no tenía tiempo para <em>opiniones</em>. Él les responde: &#8220;¿no es esto, mero hablar?&#8221; (1 Samuel 17:28). En vez de iniciar un debate por internet sobre <em>opiniones</em>, simplemente fue, le cortó la cabeza al gigante, con su ejemplo les dijo: &#8220;así se hace&#8221;, y se volvió a su casa.</p>
<p style="text-align: left;">Hermano: todo eso que dices que la Iglesia debe hacer, sal y hazlo. Ve a los hospitales, predica el evangelio, entrega tu vida, pon en práctica lo que crees que se debe hacer, ejerce tu ministerio, ama a los imposibles de amar, sé integro, toma responsabilidades, experimenta lo que es que en la intensidad de la batalla las fuerzas desaparezcan. Lo que sea que hayas demandado a los demás, sal y hazlo. ¿Cometerás errores? Sí, sí, seguro que muchos pero:</p>
<p style="text-align: left;">a) Así se aprende.<br />
b) Ahí te darás cuenta por qué razón otros cometen errores: porque no solo <em>opinaron</em> sobre lo que los demás deberían hacer.</p>
<p style="text-align: left;">Hermano: enséñanos con tu ejemplo como David.</p>
<p style="text-align: left;"><em>En la cuarta parte seguiremos, si el Señor lo permite, hablando más sobre la diferencia entre ‘contender por la fe’ y ‘contender sobre opiniones’.</em></p>
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