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	<title>FTS Cultural Magazine</title>
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	<description>Web de divulgación cultural, actualidad y contenidos alternativos.</description>
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		<title>El Actor</title>
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		<pubDate>Sun, 09 Jun 2013 04:41:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Aleqs Garrigóz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bohème]]></category>
		<category><![CDATA[actuación]]></category>
		<category><![CDATA[bellas artes]]></category>
		<category><![CDATA[poesía mexicana]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Qué es más insustancial que el trabajo del poeta que deja al mundo un legado de textos confusos, contradictorios, alucinados, incomprensibles… y sin embargo, en su vacuidad, es instantáneo cobrador de satisfacciones que se eslabonan día a día? &#160; El trabajo del actor falaz y sin duda, que no mide [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>¿Qué es más insustancial que el trabajo del poeta</p>
<p>que deja al mundo un legado de textos confusos,</p>
<p>contradictorios, alucinados, incomprensibles…</p>
<p>y sin embargo, en su vacuidad, es instantáneo cobrador</p>
<p>de satisfacciones que se eslabonan día a día?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El trabajo del actor falaz y sin duda,</p>
<p>que no mide su ambición en balanzas</p>
<p>pues no es palpable su sueño en memorable materia</p>
<p>ni ciñe al mundo sus deseos en letras creadas para la inmortalidad.</p>
<p>El actor que se afana en quehacer de fantasmas,</p>
<p>el que entreteje en su vida los hilos del fraude y la mentira,</p>
<p>aquel cuya moneda común es de instintos tan bajos:</p>
<p>engaño, seducción, cobarde hipocresía.</p>
<p>Siempre viviendo a través de otros.</p>
<p>Siempre muriendo por otros, en otros.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Oscuro oficio de la fascinación,</p>
<p>de los ademanes que embelesan y obsesionan,</p>
<p>de las miradas incendiarias que intimidan.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Como un ladrón a mitad de la noche,</p>
<p>codiciosamente midiendo sus pasos,</p>
<p>presto a probarse cualquier mascara,</p>
<p>con semblante indefinido, helo allí tan alegre y tan triste<br />
como un payaso después de su jornada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mi aplauso no basta a lo que quiero expresarle.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Aprenda en él mi torpeza a construir el futuro</p>
<p>controlando a otros, a salir airoso del asedio.</p>
<p>En fin, a vivir, a habitar el mundo.</p>
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		<title>Lo que sueñan los gusanos</title>
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		<pubDate>Wed, 29 May 2013 13:20:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Virginia Mendoza</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bohème]]></category>
		<category><![CDATA[Parkerharrison]]></category>
		<category><![CDATA[poemas]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; Dormí con una mariposa alguien preguntó qué hacían las polillas, antes de que los humanos pusiesen al aire ventanas de cristal ¿se lanzarían contra cabezas humanas como hace mi inquilina? alguien me [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_4593" class="wp-caption alignleft" style="width: 450px"><img class="size-full wp-image-4593 " alt="" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/05/tumblr_lxekniewcL1r5djyno1_500.jpg" width="440" height="504" /><p class="wp-caption-text">Imagen: Robert &amp; Shana Parkerharrison</p></div>
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<p>&nbsp;</p>
<p>Dormí con una mariposa</p>
<p>alguien preguntó qué hacían las polillas,<br />
antes de que los humanos pusiesen<br />
al aire ventanas de cristal<br />
¿se lanzarían contra cabezas humanas<br />
como hace mi inquilina?</p>
<p>alguien me explicó que alguien cree<br />
que intentan llegar al sol</p>
<p>La mariposa es un gusano que soñó<br />
que era pájaro<br />
y amaneció con las alas extendidas<br />
sobre un suelo de madera tibia</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El (interminable) show de Truman</title>
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		<pubDate>Wed, 29 May 2013 10:51:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguèlton Ortega Lucas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de la Verdad]]></category>
		<category><![CDATA[Aznar]]></category>
		<category><![CDATA[cine]]></category>
		<category><![CDATA[españa]]></category>
		<category><![CDATA[Millás]]></category>
		<category><![CDATA[opinión]]></category>
		<category><![CDATA[rajoy]]></category>
		<category><![CDATA[show de Truman]]></category>

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		<description><![CDATA[No es tanto lo que uno pueda descubrir cuanto lo que esté dispuesto a reconocer que ve. Ya lo dijimos en otro sitio: todo el mundo busca la verdad, pero quién quiere saberla. Según ciertas corrientes sincréticas es mucho más sencillo de lo que parece, pues los mayores y más [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">No es tanto lo que uno pueda descubrir cuanto <strong>lo que <i>esté dispuesto</i> <i>a reconocer</i> que ve</strong>. Ya lo dijimos en <a title="Saber (o no)" href="http://miguelton.blogspot.com.es/2008/01/saber-o-no.html" target="_blank">otro sitio</a>: todo el mundo busca la verdad, pero quién quiere saberla. Según ciertas corrientes sincréticas es mucho más sencillo de lo que parece, pues los mayores y más profundos misterios del Cosmos suelen parpadear delante de nuestras narices, casi que en letreritos de neón. Pero cómo te vas a creer lo que ves por ti mismo, habiendo el <i>Divinity. </i>Nos pasa a todos, constantemente; y por esa ancestral estafa nos seguirán llevando al huerto los de siempre, así llueva fuego y hasta el día del Juicio Final: no tienen que hacer muchos esfuerzos porque, además de meretrices, <strong>ya les ponemos nosotros la cama.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Quiero decir que, al menos para este particular, cada vez se vislumbra mejor lo idiotas que somos, con perdón, y lo escandalosamente infravalorada que ha estado siempre <i>El show de Truman. </i>Ya saben ustedes: esa película protagonizada por <b>Jim Carrey</b> (cuyos méritos dramáticos tampoco se han ponderado en su justa medida, y que nadie me dispare) sobre la epopeya del sujeto mismo del título, o sea, Truman: ciudadano modelo; ejemplar paradigmático del <i>aurea mediocritas </i>norteamericana; jardín, mujercita, béisbol los domingos y polvos con cronómetro, que sin embargo se va mosqueando paulatinamente con lo que sucede a su alrededor. Por ejemplo que a su consorte (inmensa siempre <b>Laura Linney</b>) la posea de súbito el espíritu de <i>Los Serrano; </i>o que le pueda seguir una nube lloviéndole exclusivamente a él, como si estuviera de becario en Bruselas. <a href="http://fts-magazine.es/2013/05/el-interminable-show-de-truman/trumanshow/" rel="attachment wp-att-4584"><img class="alignleft size-medium wp-image-4584" alt="trumanshow" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/05/trumanshow-300x201.gif" width="300" height="201" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><i>“Truman somos todos”</i>.</strong> Quién me iba a decir que, en una de esas piruetas sardónicas de la vida, esa frase me iba a retumbar ahora, trece años después: desde que el prócer <b>Bartolomé Marcos</b> nos pidiera una reseña de la película en una de sus clases de comunicación audiovisual del instituto. La frase es suya, y me sirvió como pie para una crítica que (como todas aquellas) aún guardo por aquí, en el portátil, en una carpeta llamada <i>Animales mitológicos </i>a la que me asomo siempre como si fuera el vídeo de la comunión: con una mezcla de piedad, remordimiento y vergüenza ajena. Obviaré esto último, apretaré los dientes; copio y pego unas líneas de aquello:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><i>“</i>(…) <i>Y aquí tenemos el problema ético que condiciona todo el filme, y que determinará el final de la historia. Que Truman está forzado a vivir una mentira. Es por ello por lo que cierto sector de la sociedad condena el programa (‘¿Cómo va a acabar esto?’, reza el eslogan de la campaña). En su defensa, el director de la parafernalia, Christof (<b>Ed Harris</b>), alega que Truman es feliz ahí dentro, lejos de lo realmente real…”</i></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">… Truman, efectivamente, finalmente (quién nos lo iba a decir), <i>somos todos</i>. Igual que para él, nos es tan evidente la verdad, tan clamorosa la farsa, que la consideramos imposible, casi ridícula de puro clara, de puro neta. El tema es que <strong>a ver quién es el bravo que levanta la mano primero</strong> y dice que el emperador va desnudo: porque no se trata de lo que uno sepa, sino de lo que <i>esté dispuesto</i> <i>a reconocer</i> que sabe, o que no sabe. Usted, por ejemplo, puede no saber nada de macroeconomía, y sin embargo intuir desde que tiene uso de razón que hay algo aquí que huele mal, que no funciona, que no le cuadra; usted puede intuir que los tópicos más pueriles (más del instituto) son terroríficamente ciertos, y que estamos a merced de una turba de usureros, porque aquí uno y uno jamás han sumado dos: <strong>pero cómo va a ser así, qué va a saber usted, si no es Nadie (es Truman),</strong> no puede ser tan simple, doctores tiene la Iglesia, <i>los que saben</i>, los listos (no usted) saben lo que hacen, y por supuesto lo harán bien; para eso están en el Poder: usted no. A usted –por ejemplo– se le puede pasar por la cabeza que muchos altos dirigentes políticos tienen la pinta exacta de ciertos lameculos acomplejados que usted conoció, de ciertas pijas idiotas que parecían andar sobre alfombra roja (en el instituto, en la universidad); pero cómo van a ser eso, si están ahí, en la tele, dando ruedas de prensa (es un decir), en las fulgurantes carrozas del Poder: no pueden ser como aquéllos y mucho menos como usted, que como es tonto no está ahí, ni en sueños, dónde va a parar<i>. </i><strong>De igual forma podría usted, con cierto esfuerzo de la imaginación</strong>, ubicar al señor Jefe del Estado no en un salón heráldico de viejas glorias, no en la portada del <i>Hola </i>surcando en yate las prístinas aguas del Poder, sino en un bar de su pueblo, jugando al mus con los vecinos jubiletas: hecho este esfuerzo tampoco le costará imaginar qué clase de reflejos, biografía y características tendría este hombre, en tal contexto: no hace falta que lo diga: es imposible, ¿verdad?, esa leyenda real a la que debemos el pasado, el presente y el futuro, la Transición, la democracia y el papel de fumar no puede ser ese pobre sujeto que se está usted imaginando ahora, balbuceando sandeces con dos carajillos de más, esperando a que le rescate la parienta mientras los compadres lo dejan tieso y se dan indisimulados codazos, aguantándose la risa.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero tampoco hace falta imaginar mucho; porque luego llega <b>Rajoy</b>, o <a href="http://fts-magazine.es/2012/11/estadistica-o-meterse-en-politica/" target="_blank">Churchill 2.0</a>, al Parlamento y en la tribuna de oradores se dirige a no sabemos qué ente suyo imaginario (pero real) como <i>Señor presidente del Gobierno</i>: <strong>¿porque se equivocara? ¡No!: porque es Truman</strong>; porque su inconsciente sabe mejor que él que todo es una farsa, que él nunca ha sido presidente del Gobierno, que todo es una inmensa estafa, que el presidente del Gobierno es otro, <i>debe ser </i>otro, porque él jamás (en el fondo de su alma lo sabe: es ella la que ve las lucecitas del Cosmos en el espejo cada mañana), nunca ha sido presidente de nada: como mucho del juego ése de naipes (se lo pueden imaginar en la misma mesa del bar de más arriba) en el cual el que llega a <i>presidente </i>es justo el primero en descartarse. Y luego llega <b>Aznar</b> (¡Ánsar!) y resume mejor que nadie todo esto apareciendo sin bigote en televisión: <strong>¿Se dio alguien cuenta de que ya no lo llevaba? ¡No!: porque es Truman</strong>, porque todos somos Truman, y ni él ni nosotros (por motivos ligeramente opuestos) podemos llegar a reconocer ante nosotros mismos que ese bigote ya no existe … Diablos, ¡y quizás nunca existió realmente!<a href="http://fts-magazine.es/2013/05/el-interminable-show-de-truman/aznar_cid/" rel="attachment wp-att-4585"><img class="alignright size-medium wp-image-4585" alt="aznar_cid" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/05/aznar_cid-300x219.jpg" width="300" height="219" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Luego, en fin, llega <b>Millás</b>, e ilustra <a href="http://politica.elpais.com/politica/2013/05/25/actualidad/1369501951_935365.html" target="_blank">una de sus perlas</a> con una foto del mismo Aznar caracterizado de Cid Campeador (o <i>Superlópez</i> medieval) sobre una solemne almena de Castilla: ¿Era <i>real </i>ese impagable documento? ¿Era un montaje? Da igual, no importa: ubique esa situación en su cabeza; olvide que existe el dadaísmo; y responda: <strong>¿Lo ve usted capaz?</strong> ¿Ve usted a ese hombre (<i>“estamos trabajando en ellouuu”</i>), así vestido, ahí subido (<i>“mis botas corren más que las tuyas, vaquerouuu”</i>), mascullándole al fotógrafo con esa risilla que dios le dio: <i>Sácame bien, Luis, que se vea la Tizona…</i>???<i> </i></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Al final de la película</strong> (quedamos en que todos ustedes la vieron), Truman le echa un par de huevos y desafía a la estafa, al teatro, hasta al Creador mismo de la estafa y su teatro, jugándose la vida por la verdad [Truman: <i>True – man</i>]. Por <i>su </i>verdad, la que está harto ya de oír como un susurro siniestro que sin embargo le desmienten todas las esquinas, que hasta le niegan en su propia casa. Esas voces de alrededor (o sea, los Otros) intentan retenerle; cuando ya no queda más opción, la voz de Más Arriba (o sea, el Poder) le acaba confesando que sí, que es todo un truco, un decorado, una sainete hecho a su medida; <strong>pero que dónde va a estar mejor, dónde va a ser más feliz</strong>: ya saben, el mundo es frío, hostil; <i>la ley cobija</i>…</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">(…) <i>Entonces, Truman fija la mirada en algún punto indefinido, con el amor propio que todavía le queda; esboza una sonrisa amarga y dice aquello de por si no nos vemos luego, buenos días, buenas tardes y buenas noches, antes de cruzar el umbral oscuro que separa la ficción de la realidad.</i></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Algunos ya lo intuíamos a los 16. <strong>A ver hasta cuándo</strong> estaremos dispuestos a aguantar la broma.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>La exposición doble y la fotografía fantasmal</title>
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		<pubDate>Fri, 10 May 2013 03:02:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yerco Bazaez Muñoz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arte y Letras]]></category>
		<category><![CDATA[Tras la Lente]]></category>
		<category><![CDATA[Cámara Analógica]]></category>
		<category><![CDATA[Círculo Crewe]]></category>
		<category><![CDATA[Doble Exposición]]></category>
		<category><![CDATA[Fotografía Fantasmal]]></category>
		<category><![CDATA[Película Fotográfica]]></category>
		<category><![CDATA[William Hope]]></category>

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		<description><![CDATA[La exposición doble es un método descubierto de manera accidental en el uso de la fotografía analógica, era una práctica común el uso de dobles exposiciones para crear lo que se conoce como &#8220;Spirit Photographs&#8221;. Uno de los más prolíficos de los fotógrafos espíritu era un hombre llamado William Hope. William [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La exposición doble es un método descubierto de manera accidental en el uso de la fotografía analógica, era una práctica común el uso de dobles exposiciones para crear lo que se conoce como &#8220;Spirit Photographs&#8221;. Uno de los más prolíficos de los fotógrafos espíritu era un hombre llamado <strong>William Hope</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">William Hope (1863-1933). Nacido en 1863 en Crewe, Hope comenzó su vida laboral trabajando como carpintero. Alrededor del año 1905 se interesó por la fotografía de espíritus después de capturar la supuesta imagen de un fantasma mientras fotografiaba a un amigo. Poco tiempo después, pasó a fundar el <strong>Círculo Crewe</strong> - un grupo de seis fotógrafos de &#8220;espíritu&#8221; dirigido por Hope.</p>
<div id="attachment_4524" class="wp-caption alignright" style="width: 252px"><img class=" wp-image-4524   " style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" alt="" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/05/2780177093_a3115ca72b.jpg" width="242" height="288" /><p class="wp-caption-text"><a href="http://www.flickr.com/photos/nationalmediamuseum/sets/72157606849278823/with/2781057504/&amp;usg=ALkJrhg-OnfcE2av5zk90utvhr-B7xNnkg" target="_blank">Fuente</a></p></div>
<p style="text-align: justify;">Cuando el arzobispo Thomas Colley se unió al grupo, comenzaron a dar a conocer su trabajo. Tras la Primera Guerra Mundial, el apoyo para el Círculo Crewe creció a medida que los familiares en duelo de los que se perdieron con la guerra buscaban una manera de ponerse en contacto con sus seres queridos. En 1922, Hope se había trasladado a Londres, donde se convirtió en un &#8220;médium&#8221; profesional, ya que se creía que conseguía comunicar el mundo de los vivos con el de los espíritus.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El trabajo del Círculo Crewe fue investigado en varias ocasiones</strong>. El más famoso de ellos tuvo lugar en 1922, cuando la Sociedad para la Investigación Psíquica envió Harry Price para investigar al grupo. Price recogió pruebas de que <strong>Hope estaba sustituyendo las placas de vidrio que llevan imágenes fantasmagóricas para producir sus fotografías de espíritus</strong>. Más tarde el mismo año Price publicó sus hallazgos y Hope quedó como un estafador. Murió en Londres el 7 de marzo de 1933.</p>
<p style="text-align: justify;">En la fotografía y la cinematografía, la exposición múltiple es una técnica en la que el <strong>obturador de la cámara se abre más de una vez para exponer la película varias veces</strong>, por lo general a diferentes imágenes (es decir, diferentes fondos). La imagen resultante contiene la imagen posterior superpuesta a la imagen original. La técnica se utiliza a veces como un efecto visual artístico y se puede utilizar para crear imágenes fantasmales o para añadir a personas y objetos a una escena que no se encuentran originalmente allí.<strong> Se utiliza con frecuencia en los engaños fotográficos.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Se considera más fácil de tener una cámara de cuerda manual de dobles exposiciones. En las cámaras de carga automática, tan pronto como se toma una fotografía de la película es típicamente enrollada al siguiente fotograma. Algunas cámaras de cuerda automática más avanzados tienen la opción de exposiciones múltiples, pero se deben establecer antes de cada exposición. Cámaras de cuerda manual con una función de exposición múltiple se pueden configurar para duplicar a exponer después de hacer la primera exposición.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="alignright size-full wp-image-4551" alt="8506993431_75b8362b38_o" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/05/8506993431_75b8362b38_o.jpg" width="774" height="566" /> <img class="alignright size-full wp-image-4542" alt="7556142604_9ac5b21f1d_o" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/05/7556142604_9ac5b21f1d_o.jpg" width="768" height="595" /> <img alt="2781040010_904fd13b51" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/05/2781040010_904fd13b51.jpg" width="299" height="500" /><img class="size-full wp-image-4532" alt="2781052928_b93c97691e" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/05/2781052928_b93c97691e.jpg" width="329" height="500" /></p>
<p style="text-align: right;"><a href="http://www.loc.gov/pictures/search/?q=double+exposure&amp;fa=displayed%3Aanywhere&amp;sp=1" target="_blank">Fuente Imágenes</a></p>
]]></content:encoded>
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		<title>La Deuda</title>
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		<pubDate>Tue, 07 May 2013 22:17:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguèlton Ortega Lucas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de la Verdad]]></category>
		<category><![CDATA[deuda]]></category>
		<category><![CDATA[estafa moral]]></category>
		<category><![CDATA[opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[No le debes nada a nadie, salvo a ti mismo. Sé que lo están logrando, que poco a poco consuman su crimen último, el más perverso, que es hacerte responsable secreto de la miseria; aunque tú no lo sepas, aunque ni tú mismo te des cuenta, aunque ni tú misma [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>No le debes nada a nadie, salvo a ti mismo</strong>. Sé que lo están logrando, que poco a poco consuman su crimen último, el más perverso, que es hacerte responsable secreto de la miseria; aunque tú no lo sepas, aunque ni tú mismo te des cuenta, aunque ni tú misma lo adviertas. Pero quizás ya lo han conseguido: entonces habrán ganado, sólo entonces. No les des esa alegría, no se lo pongas tan fácil a los mastines del terror. Sé que estás cansado, que andas huérfana, que el mundo parece no tener orillas. Que el día es a veces un laberinto macabro. Pero no es culpa tuya, créeme. No le debes nada a nadie, aunque el peso que te va curvando la espalda te vaya susurrando al oído, como un bufón fantasma, que debes pagar gota a gota el delito de todas las esquinas. Es lo que ellos quieren hacernos creer, para así poder seguir haciendo su negocio de horror y sangre: lo único que saben hacer en realidad –pobres desgraciados en el fondo– <strong>para mitigar su miedo a vivir y a morir de frente</strong>. Pero ése es su problema, su tragedia; no es justo que tu miedo ayude a esa guardería de bestias a creer que ganarán algún día: sólo corren despavoridos hasta la cima de la Nada. Quieren arrasar con todo en su carrera, porque al no ser felices (en el fondo de su pútrida alma lo sabrán), al no tolerarse a sí mismos la paz, no tolerarán que los demás sí sepamos serlo. Pueden vivir (dios mío), pueden vivir <em>sabiendo que nadie los quiere</em>, cobardes, necios, castrados del corazón, incapaces en su coraza empapelada en verde de querer a nadie en realidad: porque el amor exige el coraje de asumir que puede uno perder lo que más quiere, lo único con valor real, y no fiduciario. Por eso acumulan esas ridículas cordilleras de dinero: <strong>creen estos miserables que podrán sobornar al diablo</strong> cuando venga puntualmente a buscarlos. Pero da igual; no es tu drama, afortunadamente, no es tu negocio. Aunque sólo sea por eso, hazte el favor de no contraer ese virus de culpa que hiede cada día, y que ya ha conseguido colgar sogas en los patios y arrojar ángeles por la ventana. Te lo debes a ti, se lo debes a los tuyos, se lo debes a la vida. Es lo único que debes, tu única deuda: vivir.</p>
<p style="text-align: justify;">Sé que cuando no se encuentran culpables a mano, cuando se tiene dignidad y se es buena persona y se sufre como si Dios estuviera <em>enfermo, grave</em>, cuando no puede ni sabe uno salir a prender fuego a todo, lo más sencillo, lo más recurrente, lo más sigilosamente cercano que uno tiene para odiar y echar la culpa es la propia imagen del espejo. <strong>Pero no te pases, no te rindas, no te consientas</strong> esa soberbia inversa de odiarte y despreciarte por estar perdiendo –o eso crees– este asalto de hoy: no eres el Atlas que deba sostener al mundo (el mundo, además, seguirá girando, seguirá ignorando y pariendo y matando); y los que te rodean –piénsalo– no son en realidad los jueces implacables que crees: están tan ocupados como tú creyendo que el resto de la gente –o sea, tú mismo– piensa de ellos que no valen nada por no estar ganando su propio asalto. Ya ves: un círculo absurdo de espejos deformes que sólo proyectan sufrimiento, y que en realidad no existen, <strong>porque son mentira</strong>. Aquellos que te quieren y saben lo que vales no piensan que seas un fracaso; aquellos que te quieren no esperan tanto de ti como tú misma, porque te quieren por lo<a href="http://fts-magazine.es/2013/05/4502/el-colgado/" rel="attachment wp-att-4505"><img class="size-medium wp-image-4505 alignleft" alt="el colgado" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/05/el-colgado-158x300.jpg" width="158" height="300" /></a> que eres y no por lo que conseguirás o no, por lo que ganaste o perdiste (y si te han hecho creer lo contrario tenles piedad: es su frustración la que habla). Aquellos que te quieren –créeme– no son ese espectro sádico que te exige cada mañana una explicación que no está en tu mano dar, que no necesitas dar: porque la única deuda, si es que existe, es contigo.</p>
<p style="text-align: justify;">Auscúltate, escúchate hacia adentro. Olvídate del juicio final y de los caballos de Atila, desoye el ruido. <strong>Adéntrate en ti, cuelga bocabajo en el honor</strong>. Pregúntate cuánta de esa angustia sube desde tu propio pozo, y cuánta que no te corresponde se desborda de la pantalla, de la calle, de los otros: quítate ésta de encima, achícala. Y en cuanto a la primera, a la que de manera legítima te atenaza por no estar cumpliéndote, por haberte perdido o no estar siendo quien eres, pregúntate si ya has hecho todo lo posible, si ya has quemado todos los cartuchos (todos) antes de rendirte, porque esa angustia es sólo el agua estancada clamando por cumplir su misión, por salir a fecundar <strong>lo que en su propia ley</strong> le corresponde (lo que le corresponde: no <em>lo que crees que otros creen</em> que le corresponde); si la respuesta es no, esa energía que te vampiriza la tristeza merece un lugar más útil; si es que sí, si crees que ya no merece la pena intentarlo, cambia de estrategia, pero no de plan, no de horizonte o sueño o brújula: a veces, simplemente, no existe conspiración ajena alguna, y es sólo que no estás enfocando la partida de la forma adecuada. (<em>Si no quieres siempre el mismo resultado, no hagas siempre lo mismo</em>, dijo alguien que sabía bastante de todo esto).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sé consciente, sé humilde, sé valiente</strong>. No te rindas, no les dejes ganar, que no te puedan. Asume tu responsabilidad, la que honestamente te corresponda, pero no les dejes convencerte, a los lobos de dentro y de fuera, de que esa deuda es tuya: porque los de dentro son los aliados que habrán de escoltarte, una vez vencidos, y los de fuera son sólo unos lamentables infelices que jamás han olisqueado, ni en sueños, lo que significa la palabra victoria: mira que hasta ignoran que su dinero no existe en realidad, porque es sólo un delirio metafísico, deuda de la deuda de una estafa de papel, mientras que tú guardas allá al fondo, en la memoria y el futuro del corazón, <a title="Oros" href="http://miguelton.blogspot.com.es/2007/05/oros.html" target="_blank">los momentos de oro</a> que te han de recordar siempre en qué consiste el valor de cada cosa, y también su verdadero precio.</p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Déjà Vu</title>
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		<pubDate>Mon, 06 May 2013 23:54:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Aleqs Garrigóz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bohème]]></category>
		<category><![CDATA[mente]]></category>
		<category><![CDATA[nueva poesía mexicana]]></category>
		<category><![CDATA[poesía coloquial]]></category>

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		<description><![CDATA[Alguna vez tuve esto, tal vez en un sueño. Y estuve así vinculado a la misma percepción, a las mismas correspondencias y a iguales asociaciones. O no lo tuve. Lo pareció por lo rutinario de la vida o por lo intrincado de la mente y su extraño e inquietante sistema [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Alguna vez tuve esto, tal vez en un sueño.<br />
Y estuve así vinculado a la misma percepción,<br />
a las mismas correspondencias y a iguales asociaciones.</p>
<p>O no lo tuve. Lo pareció por lo rutinario de la vida<br />
o por lo intrincado de la mente<br />
y su extraño e inquietante sistema fotográfico.<br />
O por nuestra hambre desmedido de un más allá.<br />
Quizá chocaron las neuronas y se produjo un breve colapso,<br />
se atascó la grabación.</p>
<p>Fue el mismo instante frágil<br />
que se quiebra al pensarlo en su mínimo valor. O no lo fue.<br />
Da igual.</p>
<p>En verdad siempre es así:<br />
la sensación llega y rápida se va.</p>
<p>Y no hay mucho de qué hablar.</p>
<p><a href="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/04/D24.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-4483" alt="D24" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/04/D24-300x220.jpg" width="300" height="220" /></a></p>
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		<title>Sinestesia</title>
		<link>http://fts-magazine.es/2013/05/sinestesia/</link>
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		<pubDate>Mon, 06 May 2013 20:21:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Virginia Mendoza</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bohème]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[Podrán dominar esta vorágine los que ven el baile de notas musicales y escuchan colores. &#160; Hay calles en su honor que no tienen nombre, carreteras que son epitafios, resúmenes de vida, caminos viejos. &#160; Los que nunca confunden los sentidos quedarán cegados por el eterno estruendo que los nietos que aún no tenemos ya [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Podrán dominar esta vorágine</p>
<p>los que ven</p>
<p>el baile de notas musicales</p>
<p>y escuchan colores.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hay calles en su honor que no</p>
<p>tienen nombre, carreteras que son</p>
<p>epitafios, resúmenes</p>
<p>de vida, caminos viejos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los que nunca confunden los sentidos</p>
<p>quedarán cegados por el eterno estruendo</p>
<p>que los nietos que aún no tenemos</p>
<p>ya pueden oír.</p>
<div id="attachment_4498" class="wp-caption aligncenter" style="width: 277px"><a href="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/05/Sinestesia.jpg"><img class="size-full wp-image-4498" alt="Ilustración: Jonathan Walker/Dan Hallet)" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/05/Sinestesia.jpg" width="267" height="400" /></a><p class="wp-caption-text">Ilustración: Jonathan Walker/Dan Hallet)</p></div>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Balada de los Suicidas</title>
		<link>http://fts-magazine.es/2013/04/balada-de-los-suicidas/</link>
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		<pubDate>Tue, 16 Apr 2013 01:12:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Aleqs Garrigóz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bohème]]></category>
		<category><![CDATA[Balada de los Suicidas]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[Para honrar a los suicidas digo este canto derramado en papel como sangre en una sábana cualquiera: aquella en la que el adolescente desilusionado dijo “hasta aquí”, en la que la enamorada y el anciano valeroso cortaron los nudos que los ataban a la vida que no ya no deseaban. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Para honrar a los suicidas digo este canto</p>
<p>derramado en papel como sangre en una sábana cualquiera:</p>
<p>aquella en la que el adolescente desilusionado dijo “hasta aquí”,</p>
<p>en la que la enamorada y el anciano valeroso</p>
<p>cortaron los nudos que los ataban a la vida que no ya no deseaban.</p>
<p>Hasta aquí. Hasta aquí hemos llegado</p>
<p>los que acunamos la muerte desde niños en una cavidad intima del cuerpo,</p>
<p>y así, con sangre la nutrimos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Muertos desde siempre, anduvimos entre noches</p>
<p>indagando en las sombras, buscando su negra lactescencia</p>
<p>desterrados del día, envueltos en una nebulosa que nos pedía caer,</p>
<p>rompernos, ceder, negar con las entrañas</p>
<p>lo que era nuestro, lo que nos defendía.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Como una semilla maldita crecimos.</p>
<p>Extendimos nuestra infelicidad como una imploración;</p>
<p>miramos los surcos ya cavados, sin fijarnos a uno.</p>
<p>Pusimos los pies en el viento de la huida, del desinterés.</p>
<p>Como una semilla maldita maduramos.</p>
<p>He aquí el pútrido fruto: la locura,</p>
<p>hospitales luminosos como el más allá,</p>
<p>encierros donde andamos con cabellos arrancados,</p>
<p>cuerpos que laten pero sin respuesta sacudes,</p>
<p>caminantes que van por aceras con una soga de angustia al cuello</p>
<p>que luego truecan por una real.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Lo hemos dicho: no queremos vivir.</p>
<p>Y sellamos con un cadáver ésa, la última enunciación.</p>
<p>Nos hemos probado innumerables adioses desde el inicio de la historia:</p>
<p>vasos alzados de somníferos infalibles,</p>
<p>cuchillas de una certeza irrevocable</p>
<p>y afilada como la hoja final de un cuento que no puede ser regresada,</p>
<p>lanzamientos a un vacío mas vacío que el vacío interior,</p>
<p>drogas tan dulces que hasta un niño miraría con una sonrisa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No. Nadie levante la mano para señalarnos.</p>
<p>Aquel que ama la vida no puede ofender a quien la aleja.</p>
<p>Hay algo que viene desde las páginas de las constelaciones.</p>
<p>Se llama Destino. Y por su principio fui un niño,</p>
<p>y luego lo que fui… en fin… a su hora.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿Quién dice que nos hemos amputado la posteridad?</p>
<p>Es bueno decirlo para todos: permanecemos.</p>
<p>Porque el dolor, el dolor -o algo que ya no sé diferenciar-</p>
<p>nos ha hecho inmortales, porque nuestra vida fue digna</p>
<p>en el arte de la autodestrucción.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Permanecemos</p>
<p>en la memoria de un hombre al que no vemos,</p>
<p>en una fotografía pegada a un muro de lamentaciones,</p>
<p>en una plática morbosa, en una carta iracunda,</p>
<p>en un poema que brilla como una hebra de pensamiento astral.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nadie escriba sobre nuestra lapida una palabra de desprecio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Yo alargo la mano hacia ti desde acá,</p>
<p>que quisiste, que pudiste ser.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-4478" alt="Para Balada de los siucidas" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/04/Para-Balada-de-los-siucidas.jpg" width="477" height="300" /></p>
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		<title>Ahora es demasiado tarde, princesa</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Apr 2013 18:36:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguèlton Ortega Lucas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de la Verdad]]></category>
		<category><![CDATA[españa]]></category>
		<category><![CDATA[Letizia Ortiz]]></category>
		<category><![CDATA[monarquía]]></category>
		<category><![CDATA[opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[Yo coincidí en cierta ocasión con Letizia Ortiz, en uno de los rincones más románticos del poniente madrileño: la cafetería de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense (lugar verdaderamente histórico por otros motivos que no vienen al caso). Lamento no recordar qué día de la semana era; de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Yo coincidí en cierta ocasión con</strong> <b>Letizia Ortiz</b>, en uno de los rincones más románticos del poniente madrileño: la cafetería de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense (lugar verdaderamente histórico por otros motivos que no vienen al caso). Lamento no recordar qué día de la semana era; de esa forma podría hasta precisar qué fue lo que comimos, cada uno en su mesa, ya que el menú de allí lo bajó <b>Moisés</b> con las Tablas de la Ley para que las hornadas de plumillas sigan tragando lo mismo hasta el día del Juicio Final, lo cual no es mala metáfora de la situación. En fin; pongamos que era lunes, ergo –corríjanme, amigos– tocaba arroz a la cubana. Y pongamos que fuera en torno al año 2002, 2003 como mucho: porque me parece que fue hace siglos y porque recuerdo haber pensado <i>mira, la de Informe Semanal, </i>antes de sacar algún libro de la cartera (esa vez estaba solo) y ponerme, yo qué sé, a leer a <b>Umbral</b>, <i>Lorca: poeta maldito. </i>Cuento esto no por <i>sacar el hombro, </i>que dice mi nena, sino por ilustrar mis lamentables esfuerzos por que la muchacha (yo tendría 19, ella 30) se fijara en mí. Pero ni tirando bengalas. También es comprensible: ya tendría ella bastante trabajo con atender la circunspecta conversación de los señores que la acompañaban (algún profesor, supongo; algún colega: habría participado en un coloquio, o algo) y deglutir al mismo tiempo aquel plato de arroz –hemos quedado en que era arroz–, algo más comestible que la papilla del colegio de <b>Bart y Lisa Simpson</b>. Comprensible también, por tanto, que a ninguno de los dos nos quedasen ganas luego de pasar la siesta retozando en el césped aledaño, como cervatilios en celo. Poco tiempo después me la encontré en la tele soltándole un manotazo al príncipe, y yo me tiré la tarde dándome con un cojín en la cara, musitando enajenado <i><strong>“No era esto, no era esto…”.</strong> </i></p>
<p style="text-align: justify;">Cómo pasa una de comer en la cafetería de la facultad, entre el olor a fritanga y los gritos mohicanos del Camarero<b> </b>Mayor (<i>“un misssteeeeeeee…!”</i>), a hacerlo en Marivent, debe de ser uno de los mejores y más improbables reportajes de este dulce oficio: precisamente por imposible. Al fin y al cabo, contar cómo son 21 días (o más, más) viviendo como un paria lo puede hacer cualquiera, a día de hoy; lo jodido es meterse en palacio con la cámara de la comunión e ir contando in situ cómo es de larga la mesa del desayuno, o las broncas con <b>Froilancito</b> a la hora de comer (<i>“A <b>Sofía</b> todo esto es que le da mucho sentimiento”</i>). Que de ahí, supongo, <strong>la gran tragedia de Letizia Ortiz</strong>: una adicta al tuétano de las historias que al meterse en la mejor historia de su carrera no puede ya contarla, porque si la cuenta, se acaba la historia. Y quizás también la Historia, con mayúscula. Aunque sobre este particular ya puede estar tranquila; últimamente nos fluye la información que da gusto. Sin embargo, nos falta su versión de los hechos. Mucho más interesante aún que lo anterior sería saber qué se le está pasando a la princesa por la cabeza en estos momentos; qué diría, si pudiera decir, y qué respondería, si pudiera responder de propia voz a quienes vienen <a href="http://www.vozpopuli.com/nacional/23677-david-rocasolano-yo-fui-el-encargado-de-destruir-el-rastro-de-los-documentos-del-aborto-de-letizia" target="_blank">desmantelándole ahora </a>viejas confianzas. De qué carajo hablará en la cama por las noches con su marido (iba yo a decir <i>consorte</i>), con las nenas ya dormidas y la luz apagada. <strong>Qué le dirá esa muchacha</strong>, otrora vecina de Moratalaz, al presunto heredero de la Corona, cuando éste le confiese en la penumbra estar comprensible y heráldicamente acojonado. <a href="http://fts-magazine.es/2013/04/4464/pdvd_541/" rel="attachment wp-att-4466"><img class="alignright size-medium wp-image-4466" alt="PDVD_541" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/04/PDVD_541-300x231.jpg" width="300" height="231" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Pero también pueden estar tranquilos sobre ese particular, me temo: salvo sorpresa mayúscula, y por muchas trompetas bíblicas que suenen en torno a la Zarzuela, el edipazo del pueblo español para con la monarquía no se va a resolver en dos tardes zapateriles. Es cierto que uno asiste estupefacto a la demolición de todo un imaginario público (Zarzalejos pidiendo la abdicación, señora: no le digo más), pero también lo es que aquí todo Cristo <strong>vende cómodamente la piel del elefante</strong> en la barra del bar, antes siquiera de tener la escopeta. El imprescindible <b>Antonio Gala</b> –mucho ánimo, maestro–, cuando Letizia era apenas una niña: <i>“Tú nos conoces bien a los españoles, Troylo: somos esa gente no muy alta, con cierto aire siniestro, que echa a andar pisando fuerte sin tener casi nunca la menor idea de dónde se dirige”. </i></p>
<p style="text-align: justify;">Triste, implacable verdad: no tenemos (casi nunca hemos tenido) ni idea de adónde nos dirigimos como pueblo, nación, comunidad de vecinos o lo que quiera que esto sea. Por eso, es a la postre el <i>destino </i>de unos cuantos, la dirección de su inconsciente, lo que puede escorar ciertas naves de manera irreparable. <strong>¿Con qué sueña Letizia</strong> en estas noches; qué le mantiene en vela? ¿Se arrepiente de algo?, como certeramente le preguntaría <b>Gabilondo</b>, de tener la oportunidad. ¿Fantasea alguna vez con mandarlo todo a la mierda y exiliarse con su familia a las Bahamas? (Qatar no es ya una opción.) Sentimientos e hijas rubias aparte, ¿daría marcha atrás, si pudiera? ¿Sabe adónde se dirige? ¿Sabe adónde <i>quiere </i>dirigirse? ¿Echa de menos a <b>Urdaci</b>, el Telediario, el <i>Informe semanal, </i>la fritanga infame de las cafeterías…?</p>
<p style="text-align: justify;">¿Es fan de <i>Juego de Tronos</i>? ¿Escuchó la advertencia glacial de <b>Cercei Lannister</b> al pobre <b>Eddard Stark</b> hacia el final de la primera temporada?: <i>“En el juego de tronos uno gana o muere: no hay término medio”… </i></p>
<p style="text-align: justify;">¿Sabes ya a qué huelen las nubes, Letizia? ¿Te gustaba conducir? ¿El olor de las cafeterías te hace llorar a gritos…?</p>
<p style="text-align: justify;">No lamentes nada: al menos mejoraste nuestro menú. Y mira que es 14 de abril otra vez (sonríe), <strong>y aquí habrá paz y después gloria</strong>.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>La gramola que llevamos dentro: &#8220;Comedown Machine (RCA, 2013)&#8221;, the Strokes</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Apr 2013 00:52:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Zamorano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Artic Monkeys]]></category>
		<category><![CDATA[Beach Boys]]></category>
		<category><![CDATA[discos]]></category>
		<category><![CDATA[Franz Ferdinand]]></category>
		<category><![CDATA[New Wave]]></category>
		<category><![CDATA[Punk]]></category>
		<category><![CDATA[Red Hot Chili Peppers]]></category>
		<category><![CDATA[rock]]></category>
		<category><![CDATA[The Beatles]]></category>
		<category><![CDATA[The Kinks]]></category>
		<category><![CDATA[The Strokes]]></category>

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		<description><![CDATA[Lo nuevo de The Strokes para este 2013, ha llegado con mucha antelación. Es raro que en un grupo en el que a simple vista existen tantos individualismos vistos desde el prisma de las carreras en solitario de varios miembros de la banda, se tomen tan poco tiempo para sacar [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Lo nuevo de The Strokes</strong> para este 2013, ha llegado con mucha antelación. Es raro que en un grupo en el que a simple vista existen tantos individualismos vistos desde el prisma de las carreras en solitario de varios miembros de la banda, se tomen tan poco tiempo para sacar un nuevo álbum, que continua la senda que trazó el anterior, <strong>&#8220;Angles&#8221; (2011)</strong>. No han necesitado ni tres años ni cuatro, que es la media de años de separación entre sus anteriores discos para llegar a <strong>&#8220;Comedown Machine (RCA, 2013)&#8221;.</strong></p>
<p><a href="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/04/Come.jpg"><img class="size-full wp-image-4448 aligncenter" alt="Come" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/04/Come.jpg" width="224" height="225" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Siendo The Strokes una banda ya veterana en los circuitos del rock internacional llenando estadios con macroconciertos donde <strong>las caídas, el <em>pogo </em>y la rebeldía adolescente constante</strong> son siempre alicientes a su música en directo, este disco les sitúa de alguna manera en su <strong>cénit</strong>. Y ese cénit de madurez y puestas en común de estilos y vanguardias, se muestra en este nuevo disco con <strong>aires surferos y retroalimentaciones de lo ya hecho. </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Los tardíos adolescentes neoyorquinos han dejado de lado en esta nueva entrega las palizas adolescentes, las fiestas de empalmada, las drogas lisérgicas&#8230; y se han entregado a las <strong>melodías melómanas pop</strong> que tanto nos recuerdan a clásicos como <strong>The Beatles, Beach Boys o The Kinks.</strong> No es casual la portada del disco, con ese rollo antiguo propio de los vinilos de la época en la que crecieron los músicos, ya que lo que se presenta en el disco es una especie de homenaje a todas esas bandas de surf y pop, de las que se han servido durante toda su carrera para fabricar su música.</p>
<p><a href="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/04/gree.jpg"><img class="size-full wp-image-4455 aligncenter" alt="gree" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/04/gree.jpg" width="202" height="143" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Aún así, en el disco nos encontramos con la parte The Strokes antiguos, cuando se creían los<strong> The Clash</strong> americanos y tejían himnos generacionales adolescentes, tales como<strong> &#8220;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=b8-tXG8KrWs">Reptilia</a>&#8220;</strong> o <strong>&#8220;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=EXaHy814cEA">Last Nite</a>&#8220;</strong>. En este caso, podemos escuchar <a href="https://www.youtube.com/watch?v=TJC8zeu3MHk"><strong>&#8220;All the Time&#8221;</strong>,</a> <strong> <a href="https://www.youtube.com/watch?v=hxsPF4bsDmc">&#8220;Welcome To Japan&#8221;</a></strong>, <strong><a href="https://www.youtube.com/watch?v=lSPQWBrcxmA">&#8220;Parteners in Crime&#8221;</a> o</strong> &#8221;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=BgkGx8A85r0"><strong>50/50&#8243;</strong></a> canciones con más ritmo moderno, cercanas a grupos ingleses de la talla de<strong> Franz Ferdinand</strong> o <strong>Artic Monkeys. </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Pero sin duda, el éxito rotundo en la búsqueda de nuevas opciones musicales y abrir el género de la banda, llega con la canción que da título al álbum,<a href="https://www.youtube.com/watch?v=dPDfaTzBcb4"><strong>&#8220;80´s Comedown Machine&#8221;</strong>.</a> Aquí el <strong>minimalismo surfero,</strong> aderezado con toques de <strong>dream-pop</strong> propios de la vanguardia. Con un simple ritmo de batería (o más bien caja de ritmos) y unos arpegios de guitarra que se repiten constantemente dando sensación de dormidera, acompañada de la fina voz de Casablancas que no esfuerza ni un solo <em>gritito, </em>sino que te tranquiliza y duerme poco a poco, hasta llegar a un estribillo totalmente electrónico suave y leve. Sin duda, en contra de las críticas, a mi me parece que han acertado con este nuevo estilo de <strong><em>minimalism</em></strong> con clara tendencia al <strong><em>new wave</em></strong><em> </em>londinense.</p>
<p><a href="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/04/dar.jpg"><img class="size-full wp-image-4456 aligncenter" alt="dar" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/04/dar.jpg" width="202" height="143" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Este nuevo recurso se amplifica en la últimas canciones del disco, tales como <a href="https://www.youtube.com/watch?v=JCFwEXhz334"><strong>&#8220;Chances&#8221;</strong></a> o <a href="https://www.youtube.com/watch?v=4LLIJkP301E"><strong>&#8220;Call It Fate, Call It Karma&#8221;</strong></a>. En la primera, por ejemplo, de una melodía para mí impecable, se sirven de los tan conocidos sintetizadores que usaban grupos como <strong>A-Ha</strong>, como en el registro vocal (repasen la popular <a href="https://www.youtube.com/watch?v=djV11Xbc914"><strong>&#8220;Take On Me&#8221;</strong> </a>y llegarán a la conclusión). Sin embargo, cuelan. Porque la melodía es muy buena. Un auténtico logro, ya que hoy en día pocos grupos pueden presumir de melodías. Pero<strong> The Strokes siguen dando estribillos y buenos registros melódicos, razón por la que no defraudan</strong>. En cuanto a<strong> &#8220;Call It Fate, Call It Karma&#8221;,</strong> es darle al play y parece que estamos conduciendo por el desierto de Texas con un sol de madre y una rubia al lado, en el final de la película, cuando se ha matado al malo y ambos, el chico y la rubia, se van a hacer el amor a la playa más cercana, al ritmo que saltan los créditos. <strong>Demasiado paisajista y de corte <em>vintage </em></strong>para un grupo que ha sido el precursor de los sonidos modernos durante toda su carrera. Parece que caen en una contradicción consigo mismos y con su música. Siempre me cayeron bien los grupos políticamente incorrectos.</p>
<p><a href="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/04/sto.jpg"><img class="size-full wp-image-4449 aligncenter" alt="sto" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/04/sto.jpg" width="277" height="182" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Aún así, el disco se hace un poco repetitivo en algunas canciones, y el relleno se hace ver. Como por ejemplo la que abre el disco, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=-7PINAYE4z4"><strong>&#8220;Tap Out&#8221;</strong></a> con la penúltima, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=xGp5PIpXXMA"><strong>&#8220;Happy Ending&#8221;</strong></a>, que parecen casi idénticas. También suenan demasiado a ritmos ya existentes de bandas como los<strong> Red Hot Chili Peppers o</strong> el ya antes mencionado, <strong>Franz Ferdinand. </strong>Sin embargo, y a pesar de las malas críticas que ha recibido el álbum, tiene vida propia y ha sabido muy bien encontrar la banda su sitio dentro de su repertorio. Es un álbum muy compacto y no tiene fisuras dentro de sus pretensiones.</p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>La mala educación</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Mar 2013 21:24:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguèlton Ortega Lucas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de la Verdad]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[españa]]></category>
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		<description><![CDATA[“Nos lo merecemos; nos lo hemos ganado a pulso”. Juro que hay días en que no puedo evitar pensar esto, siendo español (con perdón), viviendo aquí de nuevo, una vez me harto de mirar, de escuchar, de maldecir por dentro y por fuera, de leer la prensa, de apagar la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><b><i>“Nos lo merecemos; nos lo hemos ganado a pulso”.</i></b><i> </i>Juro que hay días en que no puedo evitar pensar esto, siendo español (con perdón), viviendo aquí de nuevo, una vez me harto de mirar, de escuchar, de maldecir por dentro y por fuera, de leer la prensa, de apagar la televisión para poder comer tranquilo, incluso de buscar temas e información para elaborar alguna cosa que tenga al menos la virtud de denunciar, exorcizarme la mala leche o (milagro) dar algo de oxígeno a mis congéneres, en plan: <i>¿Veis? No todo está perdido, no todo está tan mal, no todo es una mierda. (No siempre tienen razón <b>Marías y Reverte y Muñoz Molina</b>). </i>Pero no, lo siento, hay días en que no puedo evitar pensar que todo en este país de Caín es un inmenso cúmulo de mierda del que todos, o casi, somos responsables, cada cual en su medida, en su puesto de la feria, en lo que le toca. Y Reverte y Marías y M. Molina tienen razón.</p>
<p style="text-align: justify;">Mediterráneos como somos, además, siempre contamos con la inestimable ayuda de la diosa Fatalidad para explicar cualquier despropósito; cosa que está muy bien para hacer poesía, pero dudo mucho que también lo sea para hacer Historia. Ahí tenemos, sin ir más lejos, al colega <b>Felipe II</b>, a quien uno se imagina tumbándose en el sofá y poniendo el fútbol, cerveza en mano, diciéndole a la consorte distraídamente, como quien acaba de perder al <i>Hundir la flota</i>: <i>“Nada, cariño; los elementos…”. </i>Y ahora me cambia usted el nombre del mentado individuo por el de cualquiera con algún tipo de responsabilidad contemporánea (y con dificultades de dicción, a poder ser), del orgulloso y satisfecho monarca actual a la última maestra de escuela que no ha abierto un libro en su puta vida y da clase a sus niños (los pelos como escarpias, señora), y a lo mejor así entendemos mejor usted y yo que <strong>de aquellos naufragios</strong> <i>elementales</i>, querido Watson, estos urdangarines.</p>
<p style="text-align: justify;">Porque, en realidad, y sopesándolo bien; mirándolo objetivamente<i>, sin vuelo en el verso, objetivamente; </i>observando en derredor y olvidando por un segundo que siempre hay clases en la desvergüenza, no debería sorprendernos tanto la que nos están haciendo diariamente (y ya no me quedan adjetivos para calificarlos, ni al crimen ni a los criminales). También nosotros lo hemos consentido; también nosotros somos cómplices, por acción u omisión, y al cabo quienes nos gobiernan no dejan de ser <strong>nuestro espejo deforme, nuestro Frankenstein</strong>, nuestra simpática serpiente en el terrario que sólo al escaparse y engullir a la vecina (o hacer que salte por la ventana, por impago) nos recuerda qué hemos hecho nosotros para merecer esto, con factura posterior al maestro Armero, o Rita. Pero es que lo hemos hecho, <i>nosotros</i>; o al menos lo hemos consentido. Este Gobierno encabezado por un pusilánime que jamás debió salir del casino de su pueblo y los colacaos de su mamá, acompañado por una turba de psicópatas de ultraderecha y manejados en la sombra por el puticlub de <i>Los Soprano, </i>no deja de ser casi el reflejo exacto de cualquier <i>dream team </i>perverso de cualquier pueblo español, bien escogido y con ideología aleatoria: el tonto útil, los fanáticos sin escrúpulos del <i>quítate tú pa ponerme yo</i> y los caciques manipuladores dispuestos a remover cualquier río con tal de que siga sonando su música; sostenidos, respetados y hasta jaleados por una turba envilecida e imbécil que en el fondo, quizás sin saberlo, todo lo buena gente que ustedes quieran, <strong>comparte largamente su ADN moral</strong>; los que les seguirán votando, faltaba más, así caigan picas y arda Troya.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://fts-magazine.es/2013/03/4432/duelo-a-garrotazos/" rel="attachment wp-att-4436"><img class="aligncenter size-medium wp-image-4436" alt="duelo a garrotazos" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/03/duelo-a-garrotazos-300x215.jpg" width="300" height="215" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><b>Porque a ver, de dónde venimos, usted y yo</b>, sino de un país que perdió todos los trenes de la crítica, la civilización y el progreso (ese palabro proscrito), desde la Ilustración hasta anteayer mismo, desde el <i>vivan las caenas </i>hasta el <i>muera la inteligencia </i>de aquella bestia parda que Belcebú tenga en su gloria: echando bien las cuentas, lo que resulta es que esta España nuestra no ha disfrutado nunca, jamás, <strong>ni de medio siglo de democracia</strong> –aceptando que lo que hoy padecemos pueda llamarse así. Sólo con ese hecho escalofriante podríamos ya cuadrar las cuentas, y explicarnos por qué hay ciertas enfermedades civiles que aún nos tocará sufrir durante siglos, con suerte. <i>“Las guerras civiles duran cien años”, </i>le dijo una vez un viejo de Tomelloso al poeta <b>Félix Grande</b>, siendo éste un crío (años 40, o sea). Y puede ser. Sin embargo, comparado con la estupidez, que es infinita –y no hay noticias de que no vaya a seguir creciendo–, lo de la guerra civil es ya sólo un detalle. Como siempre, la educación es el único antídoto a nuestro alcance para combatirla, para dar el inaplazable paso del súbdito al ciudadano; pero, de nuevo: <strong>¿a quién le interesaría</strong> tal cosa? ¿A los señoritos del cortijo, que, lógicamente, nos prefieren ignorantes, mansos y cobardes?&#8230; ¿O a las señoras que –ya no tan lógicamente– babean con la MTV; a los señores que salivan con Intereconomía<i>;</i> a los irreparables garrulos cuyo horizonte más lejano acaba en la pantalla del móvil?</p>
<p style="text-align: justify;">Sale uno un poco de su entorno, del ambiente ético, intelectual y cordial que ha conformado siempre su universo humano, su <i>hogar </i>mental<i>, </i>y descubre despavorido que una escandalosa proporción de españoles no son más que <strong>las mismas bestias del cuadro aquel de Goya</strong>, sólo que algo más aseados y dándose los garrotazos virtualmente, sea en la tertulia, el Parlamento o los foros digitales<i>. </i>Mismos analfabetos bravucones y autocomplacientes, fanfarrones y necios, pero con banda ancha y –hasta hace poco– cochazo de hipoteca.<i> </i>(<i>“España, fibra óptica y ladillas” </i>es un verso tristemente exacto de <b>Sabina</b>). Un país que, si no está crónicamente enfermo, lo viene aguantando de maravilla, con una derecha vergonzosa que no sólo no reniega sino que se enorgullece íntimamente de su genética fascista (en Alemania e Italia al menos lo han disimulado mejor hasta ahora) y una supuesta izquierda maniquea e idiota, incapaz de levantar la cabeza de su ombligo, los cuatro lugares comunes de la pancartita y la última gilipollez políticamente correcta. El puro reflejo, ya digo, de otras cosas. Del mismo pueblo que <i>desprecia cuanto ignora, </i>que decía el pobre <b>Machado</b>, y que, como <b>Antonio Gala</b> ya advertía hace más de treinta años, en uno de sus impecables artículos en <i>El País, </i>suele confundir al discrepante con el enemigo, la alegría con la irresponsabilidad y la virilidad con el eructo.<i> </i>Don <b>Leandro Fernández de Moratín</b>, un par de siglos antes: <i>“No escribas, no imprimas, no hables, no bullas, no pienses, no te muevas<strong> y aún quiera Dios que con todo y con eso te dejen en paz”</strong>.</i></p>
<p style="text-align: justify;">Un país que siempre ha mirado con suspicacia y absoluta pereza todo cuanto huela a cultura, si ésta no lleva puesta la charanga, la litrona y el sombrero cordobés, no vayamos a tener que pensar mucho. Un país de <i>maricón el último</i>, en el que te engaño yo antes de que me engañes tú, y luego tú me aplaudes a mí por pillín, por truhán y por señor. Que premia al listillo, al pícaro, al arribista, al calculador y al lameculos, y corta la cabeza de cualquiera que destaque haciendo honestamente su trabajo, <i><strong>a ver qué se habrá creído éste que es</strong>, </i>infestado de mediocres y acomplejados que siempre intentarán rebajarte a su nivel, porque lo otro les pone en evidencia (decía <b>Fernán Gómez</b>, agudísimo, que el verdadero mal de aquí no es la envidia sino el desprecio: no es que quieran tener lo que tú tienes, venía a decir; es que pretenden que tú no tengas <i>lo que sea</i> que se salga del esquema, aunque ese <i>lo que sea </i>se la traiga al fresco); incapaces, así, de ver en el éxito del otro una oportunidad para el avance propio, para el bien común, y no un recuerdo de su propia mezquindad. Un país demasiadas veces sectario, por ello mismo, con una tradición paupérrima en lo que se refiere a crítica sana, diálogo real y altura de miras, en el que cualquier objeción al rebaño se suele interpretar como una injuria (<strong>esa abominable cosa de la </strong><i><strong>honra</strong>, </i>tan de aquí), como una ofensa, y por supuesto como un indicio inapelable de que uno no es <i>de los suyos </i>si no baja la cabeza y dice <i>sí, bwana </i>a cuanta estupidez tenga que oír. Y es que para entender al otro, para sentarnos tranquilamente y conversar, y entender las heridas y las razones del prójimo (del <i>próximo</i>), muy malamente; pero para ofendernos y que salte el pistón y echemos humo en cuanto nos tocan el pesebre, como folclóricas supersticiosas, <strong>ahí sí que somos sensibles</strong> todos de la hostia: desde la misma madre Iglesia, que puede ofender lo que le dé la gana pero que llama a su mamá en cuanto alguien le devuelve una colleja, hasta los delirios nacionalistas metafísicos de cualquier bandera, pasando por la última ocurrencia de cuatro cretinos infantiloides empeñados en violentar el lenguaje, como si obligando a la gente a hablar de la noche a la mañana como ellos quieren, por sus cojones, se fuera a resolver el problema y su miedo a llamar a las cosas por su nombre, y como si –más grave aún– no supieran o no quisieran recordar <strong>en qué clase de regímenes se ha usado</strong> tradicionalmente eso de prohibir o perseguir o coaccionar un idioma, que es un ente vivo y lo último que necesita es un madero detrás, dándole por saco.  <a href="http://fts-magazine.es/2013/03/4432/viejuna-franquista/" rel="attachment wp-att-4438"><img class="alignright size-medium wp-image-4438" alt="viejuna franquista" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/03/viejuna-franquista-300x168.jpg" width="300" height="168" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><b><br />
Pero, claro: es que es justo eso </b>lo que demasiada gente sigue prefiriendo aquí: policía. Literal y metafórica. Como aún somos niños de teta en lo que se refiere a las maneras democráticas, franquistas edípicos si se me permite la expresión, aquí lo que pedimos a gritos, muchos sin darse cuenta en absoluto, es la medida del palmetazo y la cara contra la pared, muertos de miedo en el fondo ante la perspectiva de tener que tomar las decisiones que una democracia adulta necesita sin aplazamiento ni condiciones. <strong>A qué nos va a extrañar</strong>, luego, que este Gobierno aumente las plazas de la policía (con todos mis respetos a los policías decentes) al tiempo que pasa la motosierra en la escuela pública. A qué nos va a extrañar, luego, que la mitad de la población española confiese no leer nada <i>nunca</i>, jamás, si su salud intelectual les importa un carajo (y eso de <i>la generación más preparada de los milenios, </i>oigan, me lo van sustituyendo por <i>la</i> <i>más titulada</i>, y gracias). A qué nos va a extrañar, luego, que las mejores cabezas tengan que emigrar, si es el país en el que <b>Cervantes</b> murió de hambre, <b>Larra</b> se pegó un tiro, por cansancio, y a <b>Lorca</b> le pegaron varios, <i>“por maricón”</i>. A qué nos va a extrañar, luego, que cualquier demagogo tartamudo nos pueda engañar una y otra vez, hasta que llegue el próximo, que los políticos desprecien a los periodistas, los periodistas a los jueces y todo el país a sí mismo. Y que hasta una prima donna cinematográfica, supuesto icono cultural, copón bendito de lo moderno y lo ultraguay (especialmente sensible a la crítica, qué casualidad), pueda llegar a afirmar, <a href="http://www.finanzas.com/xl-semanal/magazine/20130217/pedro-almodovar-fraganti-4743.html" target="_blank">ufano, sin rubor alguno y encantado de haberse conocido</a>, que <i>“la frivolidad, en mi caso, fue una postura política frente a la progresía politizada y trasnochada de los setenta”, </i>porque <i>“el pueblo español llegó muy maduro a la muerte de Franco </i>(¿!)<i>” </i>y <i>“<a href="http://fts-magazine.es/2013/01/cortarse-las-venas/" target="_blank">ni falta que hacía </a>una postura política”. </i>(Pero ahora, de repente, sí, ¿verdad, Genio?).</p>
<p style="text-align: justify;">A qué nos va a extrañar, entonces, que en la calle, en el bar, en los periódicos, en la televisión, en el Congreso y en el patio del colegio sólo se oiga a los más tontos, que son los que más ruido hacen, hartos los que sí tienen educación de tanto fanatismo, tanta histeria y tanta estupidez.</p>
<p style="text-align: justify;">A qué nos va a extrañar, ahora, que el Gobierno, Bruselas, Berlín y hasta el Vaticano nos tomen a todos por gilipollas: es que a lo mejor, señora mía, <b>un poco gilipollas sí que somos</b>.</p>
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		<title>Lo &#8220;mierdoso&#8221; y miserable. Apuntes de estudio a The Smiths</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Mar 2013 03:04:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Zamorano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[LOVE OF LESBIAN]]></category>
		<category><![CDATA[música]]></category>
		<category><![CDATA[Radiohead]]></category>
		<category><![CDATA[The Smiths]]></category>
		<category><![CDATA[The Velvet Undergound]]></category>

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		<description><![CDATA[Poco se puede decir más de una de las bandas más prestigiosas y famosas del rock inglés y mundial como son The Smiths. Sin embargo, podríamos establecer una peculiar teoría que, a base de varias escuchas y lectura de sus letras, sería apropiada. El grupo formado por el cantante y [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Poco se puede decir más de una de las bandas más prestigiosas y famosas del rock inglés y mundial como son <strong>The Smiths.</strong> Sin embargo, podríamos establecer una peculiar teoría que, a base de varias escuchas y lectura de sus letras, sería apropiada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El grupo formado por el cantante y letrista <strong>Morrisey</strong> y el guitarrista<strong> Johny Marr</strong> sacó cuatro discos antes de desaparecer que todos conocemos: <i><strong>The Smiths</strong> </i>(1984), <i><strong>Meat Is Murder</strong> </i>(1985), <i><strong>The Queen Is Dead</strong> </i>(1986) y <strong><i>Strangeways, Here We Come </i></strong>(1987). Su popularidad, con tan solo cuatro álbumes, fue inmensa. Tanto es así que muchos grupos actuales como <strong>Radiohead o Love Of Lesbian</strong> (entre los españoles), les homenajean y sitúan entre sus grupos de influencia e inspiración a la hora de acometer la bonita acción de fundar una banda y definir un estilo.</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="color: #000000;"><a href="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/03/smith.jpg"><img class="alignright" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" alt="http://www.cambio.com.co/entretenimientocambio/829/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-5235929.html" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/03/smith.jpg" width="288" height="175" /></a></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero, <strong>¿cuál es el verdadero botón que despierta esa fascinación por el grupo inglés?</strong> ¿<strong>Qué tienen de especial The Smiths</strong> que no tengan las otras bandas, habidas por haber a lo largo de la historia y los lugares? ¿Cuál es <strong>su filosofía,</strong> para adquirir un sonido propio y diferente al resto, que pocas veces hemos vuelto a oír ya?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">The Smiths es el grupo perfecto para el típico<strong> “mierdoso” </strong>que no encuentra su sitio en el mundo y a base de errores y caídas constantes y continuas, acaba advirtiendo una luz al final de todo ese proceso vital de búsqueda, como decía su archiconocida canción,<strong> <a href="http://www.youtube.com/watch?v=n-cD4oLk_D0"><span style="color: #000000;">“There Is A Light That Never Goes Out”.</span></a> </strong>Y esa luz bien podríamos decir que es la esperanza de un futuro mejor, la ilusión hacia una puerta que le saque del lugar donde está metido, como dice el famoso verso, <strong><i>“take me out tonight…”.</i></strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><a href="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/03/smiths.jpg"><span style="color: #000000;"><img class="size-full wp-image-4419 aligncenter" alt="smiths" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/03/smiths.jpg" width="225" height="225" /></span></a></span></p>
<p style="text-align: center;" align="center"><span style="color: #000000;"><strong>Genial portada del álbum “The Queen Is Dead”.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Vamos con las canciones<strong> <a href="http://www.youtube.com/watch?v=SfkvPnjb9hs"><span style="color: #000000;">“Heaven Knows I´m Miserable Now</span></a>”</strong> y <strong><a href="http://www.youtube.com/watch?v=FgxEJOi6GtA"><span style="color: #000000;">“Bigmouth Strikes Again”.</span></a> </strong>Son dos canciones extremas en todos sus sentidos. La primera, habla desde una posición emocional muy atacada, sintiéndose <strong>miserable por la simple razón de existir.</strong> Cuenta la historia de un hombre que lleva luchando toda su vida por encontrar lo que buscan los demás, un trabajo, ganarse la vida, una mujer bonita con quien pasar el resto de su vida… pero sin embargo, en el estribillo acaba sentenciando que ve absolutamente miserable dar una sonrisa o su tiempo a gente a la que le da igual si mañana el personaje sigue viviendo o, por el contrario, muere.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>“Bigmouth Strikes Again”</strong> roza la ironía y el humor negro. Sus violentos versos, <i><strong>“sweetness, sweetness I was only joking when I said I´d like to smash every tooth in you head”</strong> </i>(“Dulzura, dulzura mía, solo estaba bromeando cuando decía que me encantaría estamparte los dientes en la cara”), sin duda son un paso muy importante en la historia de las letras de canciones en el rock, ya que desde <strong>The Velvet Underground,</strong> no había letras tan comprometidas. Y sobre todo el final de la canción: <strong><i>“Bigmouth, bigmouth, bigmouth strikes again, and I ´ve got no right to take my place with the human race” </i></strong>(“el bocazas, el bocazas, el bocazas ya está aquí, y no tengo el derecho a convivir con la raza humana”). Con estos versos finales, la canción, después del momento de descarga y rebelión, vuelve a la idea de <strong>lo miserable.</strong> Morrissey tiene una obsesión manifiesta con <strong>la ética humana,</strong> una ética que con esta canción y letra, consigue traspasar, pero que más tarde, le lleva a ser condenado. Quedan lejos esos versos que rugía<strong> Johny Rotten, de los Sex Pistols,</strong> alejados de toda pureza y regla o ética. The Smiths es un grupo que expresa su angustia a través de sus <strong>pensamientos “miserables”</strong> hacia las pobres reglas humanas. Un sentido un poco religioso, ya que toda religión se basa en la conciencia del perdón y sus posibles causas en un futuro que nadie sabe ni se atreve a formular.</span></p>
<p><span style="color: #000000;"> <a href="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/03/smithss.jpg"><span style="color: #000000;"><img class="size-full wp-image-4417 aligncenter" alt="smithss" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/03/smithss.jpg" width="221" height="228" /></span></a></span></p>
<p style="text-align: center;" align="center"><strong><span style="color: #000000;">Portada del álbum “Meat Is Murder”</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"> Avanzando más en el repertorio, nos encontramos con el álbum <strong><i>Meat Is Murder</i>,</strong> donde las letras se hacen a través de la crítica política y el ataque directo a todos los grupos conservadores. <strong>La republicana “Nowhere Fast”</strong> o la vegetariana que da título al disco es un claro ejemplo. Aquí Morrissey con sus letras, acaba por aceptar sus ideas contra el mundo de una manera total. Volviendo a “Bigmouth”, la “dulzura” de la que habla en la canción no tiene por qué ser una mujer, sino todas esas ideas que contradicen el pensamiento de liberación del autor que llevan al final de la canción a acabar excusándose con la raza humana. Pero en “Meat Is Murder” no. Tanto es así que cuentan sus memorias que <strong>Morrissey prohibió al resto del grupo comer carne en un sitio público para que no les fotografiaran o grabaran en vídeo, para no caer en la contradicción al título silogista del álbum.</strong> Tanto llega la acusación que da título al disco, cargada de metáfora, que pasa del mundo musical al mundo personal (a pesar de que Morrissey ya era vegetariano).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Y ya para terminar, la hermosa y mágica canción <a href="http://www.youtube.com/watch?v=DMQbzLrvwlE"><strong>“Please let me get what I want”</strong>,</a> funciona como <strong>el colofón de todo aquello que The Smiths quiso transmitir.</strong> Morrissey vuelve a las ideas de sus primeras letras, vuelve a “lo miserable”. Con esta canción nos presenta el <strong>personaje “mierdoso”,</strong> que atacado por las circunstancias y la felicidad que nunca llega, según reza la canción, <strong>se rinde y queda atrapado en una espiral de monotonía y depresión.</strong> El personaje lo ha intentado todo por todos los medios y aún así no ha sido posible, no ha podido conseguir eso que tanto quería, ese algo que nadie sabe, ni siquiera el propio autor. Ese algo que buscamos todos y por lo que luchamos día a día. <strong>Ese “sueño”</strong>, como reza la canción, que no se consigue porque es imposible y solo queda rendirse y pedir un poco de compasión.</span></p>
<div id="attachment_4423" class="wp-caption aligncenter" style="width: 236px"><a href="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/03/smithsss.jpg"><img class="size-full wp-image-4423 " alt="smithsss" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/03/smithsss.jpg" width="226" height="223" /></a><p class="wp-caption-text"><strong>&#8220;El mundo no escuchará&#8221;</strong></p></div>
<p style="text-align: justify;"><strong style="text-align: justify; color: #000000;">La búsqueda incompleta de lo imposible,</strong><span style="text-align: justify; color: #000000;"> así podríamos resumir el contenido de las canciones de The Smiths. Una misión que termina en l</span><strong style="text-align: justify; color: #000000;">a abulia y el deseo de desaparecer</strong><span style="text-align: justify; color: #000000;">, como podemos comprobar en la más bella y triste de sus canciones, </span><strong style="text-align: justify; color: #000000;"><a href="http://www.youtube.com/watch?v=-CGIii_eTOk">“Asleep”</a></strong><span style="text-align: justify; color: #000000;">. Pero a pesar de todo,</span><strong style="text-align: justify; color: #000000;"> lo único que queda es la ilusión y la esperanza.</strong><span style="text-align: justify; color: #000000;"> Una ilusión y esperanza que, como dicen los sabios, es lo último que se pierde. </span><strong style="text-align: justify; color: #000000;">Una esperanza e ilusión que persiste en nosotros en forma de luz y que como dice la canción, <i>nunca se irá. </i></strong></p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Escapar de la primavera</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Mar 2013 23:56:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yerco Bazaez Muñoz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bohème]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Una noche para la primavera es lo que me separa de ti. Siendo que sucedió hace la nada misma, no olvido tu aroma. Sin embargo, su recuerdo no me basta. Necesito sentirte cerca para acariciar tus pétalos, tu tallo y si es posible clavarme en tus espinas para recordar que [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Una noche para la primavera es lo que me separa de ti. Siendo que sucedió hace la nada misma, no olvido tu aroma. Sin embargo, su recuerdo no me basta. Necesito sentirte cerca para acariciar tus pétalos, tu tallo y si es posible clavarme en tus espinas para recordar que no fue un sueño; que sucedió de verdad.</p>
<p style="text-align: justify;">Parece una idiotez quizás entrando en la primavera escapar al otoño. De hecho lo es. Pero confío en que volveremos a sentirnos cuando pase el invierno y tu cálida sonrisa vuelva a despertar el color de las flores deseosas de sentimiento.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-full wp-image-4370" alt="DSC_0044_R copia" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/03/DSC_0044_R-copia.jpg" width="700" height="469" /></p>
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		<title>Después del atardecer</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Feb 2013 14:59:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguèlton Ortega Lucas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine & TV]]></category>
		<category><![CDATA[antes de la medianoche / before midnight]]></category>
		<category><![CDATA[antes del amanecer / before sunrise]]></category>
		<category><![CDATA[antes del atardecer / before sunset]]></category>
		<category><![CDATA[july delpy / ethan hawke]]></category>
		<category><![CDATA[richard linklater]]></category>

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		<description><![CDATA[Quizás sea el amor, con sus fríos y sus posadas, sus encrucijadas y sus luces a lo lejos, la más alta prueba de la valentía de los hombres. De todos los hombres. (Y no sé si hace falta añadir: de todas las mujeres). Quizás no tengamos, junto con la muerte [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Quizás sea el amor, con sus fríos y sus posadas</strong>, sus encrucijadas y sus luces a lo lejos, la más alta prueba de la valentía de los hombres. De todos los hombres. (Y no sé si hace falta añadir: de todas las mujeres). Quizás no tengamos, junto con la muerte –pero ésta va siempre implícita–, más claro vislumbre del camino que nos vamos trazando de manera cotidiana, del camino que elegimos para nosotros mismos en la vida, con los cadáveres mojados que dejamos en la cuneta y los cadáveres que de uno mismo van quedando bajo la lluvia, irreparablemente. Con los caminos paralelos que se pierden en la bruma, como un fantasma, y con el fantasma de aquella luz que vacila a lo lejos, señalando el final prometido (pero el final, ¿de qué…?).</p>
<p style="text-align: justify;">Pues el amor es un fantasma; ya lo sabíamos. Esa región fantasmal, movediza y errante del Tiempo, a la que a menudo se llega demasiado pronto o demasiado tarde. Y en ese juego de espejismos nos dejamos la vida. <strong>Nos <i>jugamos </i>la vida</strong>, literalmente.</p>
<p style="text-align: justify;">En fin: que en el amor, como en la poesía, están <strong>los que se conforman antes y los que se conforman después</strong>. (También los hay que no se conforman nunca: son los que quizás premie la Fortuna, un día, si merecen tal honor). El tema es viejo como la propia historia del hombre, supongo; de manera que nos ahorraremos los ejemplos. El tema es tan viejo, tan profundo y –ains– tan irresoluble, que ya que pasen mil años seguiremos dando vueltas sobre él. Y lo que te rondaré, amiga mía.</p>
<p style="text-align: justify;"><b><br />
Nueve años, nueve, son</b> los que han ido mediando entre los encuentros de esos dos post-adolescentes que se conocieron un día, <i>causalmente, </i>en un tren con destino Viena, en el verano de 1994. Es decir, que hace ya casi veinte años desde que el director <b>Richard Linklater </b>y la guionista <b>Kim Krizan, </b>claramente obsesionados también con el tema de marras, perpetrasen esa macabra y fascinadora historia que ya podemos calificar hoy con el también brumoso título <i>de culto. </i>Definamos, aquí, <i>culto</i>: <i>Complicidad y empatía perdurables hacia una obra, profesadas por una inmensa minoría de iniciados tan perjudicados mentalmente como los protagonistas y/o autores de dicha obra. </i>O sea: cuando cierta silenciosa legión de adictos al alto voltaje emocional (soterrado, íntimo, entre líneas) se ve secretamente reflejada en los lances, cuitas y tontunas de una historia que es la suya, en el fondo. Conformando así <strong>una suerte de cofradía</strong> en una época de perpetuo usar-y-tirar; guardando inquebrantable fidelidad en la memoria y el corazón hasta que vuelva a comparecer la criatura, o no; hasta que se vuelva a tener noticias de ella. O no. Así que pasen nueve años. <a href="http://fts-magazine.es/2013/02/despues-del-atardecer/before-sunrise/" rel="attachment wp-att-4326"><img class="alignright size-medium wp-image-4326" alt="before sunrise" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/02/before-sunrise-300x170.jpg" width="300" height="170" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Ya han pasado otros nueve años desde <strong><i>Antes del atardecer</i> </strong>(2004); dieciocho desde el rodaje de <i><strong>Antes del amanecer</strong>. </i>Cécile y Jesse (<b>July Delpy, Ethan Hawke</b>: co-guionistas también en la secuela) eran entonces dos bisoños veinteañeros con mucho que decirse y mucho más aún por vivir, aunque creyeran saber entonces el secreto de todos los mapas. Ambos van leyendo, en ese tren Bupadest-Viena; cada uno en su libro, en su asiento, en su escaque. Pero la discusión insoportable de una insoportable pareja adulta que ya no se soporta (conviene recordarlo), ladrándose en alemán en el asiento contiguo, empuja a Cécile a dejar el suyo (la mujer acaba de azotar al marido) y buscar un lugar más tranquilo, hacia atrás en el vagón. Por qué se sienta donde se sienta –o sea, en paralelo a la fila del asiento de Jesse– es algo que no sabemos si ella sabe; en teoría es el lugar más cómodo; dejémoslo ahí. Es precisamente la misma pareja de <i>adultos</i> la que, al pasar de nuevo a su lado por el pasillo, hace que los dos jóvenes entablen una mirada abierta, cómplice; a pesar de que Jesse ya le ha echado el ojo a Cécile desde el segundo uno y ella también le ha mirado a él, aunque más de soslayo, más sutil –más mujer, vamos–. <i><strong>“¿Tienes alguna idea de sobre qué discutían?”</strong>, </i>se arranca él, al fin. No, responde ella; lo siento, no controlo mucho el alemán. <i>“¿Has oído alguna vez </i>–se anima ella, tras un silencio– <i>que, conforme se hacen mayores, las parejas pierden la capacidad de oírse el uno al otro?”. </i>No, responde él. Bueno, explica ella: en teoría, los hombres cada vez oyen menos los sonidos agudos, y las mujeres cada vez menos los graves; <i>“supongo que se anulan el uno al otro”. “Supongo”, </i>concede él. <i><strong>“Será la forma en que la Naturaleza permite a las parejas envejecer sin matarse entre sí”</strong>. </i>Ella encaja deportivamente el sarcasmo. Luego se enseñan uno al otro, como si se desnudaran, lo que están leyendo: ella, un volumen de <b>George Bataille</b>; él, la autobiografía del pintor alemán <b>Klaus Kinski</b>, titulada elocuentemente <i>All I need is love. </i>Él propone ir a tomar algo al vagón-cafetería; ella acepta. Y junto al ventanal de uno de esos trenes del Norte que conceden la gracia de olvidar de dónde venías y hacia dónde ibas, ambos van deshaciendo poco a poco la madeja, la tela de araña, el juego de máscaras. Ésas que se van quitando en la seducción poco a poco, una a una, como las muñecas rusas. (Pero ese juego sí tiene un final).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Máscaras y espejos</strong>. <i>Juego de espejismos, </i>dijimos más arriba. Sucede, en este tipo de colisiones fatales, de deflagraciones entre dos seres que se buscaban sin saberlo, algo misterioso e irresoluble: ambos se miran atónitos ante el espejo del otro en un vislumbre que les refleja de manera remota; que refleja, quizás, su mejor cara; su rostro más viejo, más noble, más emocionado y en carne viva. Más niño. Son un niño y una niña chocando de bruces en algún lugar del bosque, jadeando de aventura, estudiándose mudos y absortos, y ninguno tendrá que preguntarle al otro si quiere jugar: <strong>ambos saben que el juego ya ha empezado, que quizás ya contaban hasta diez en un mismo escondite</strong>, y que el juego acabará sólo cuando llegue el anochecer, cuando les llamen los adultos –asesinos– de la realidad… Pero esos adultos de cada uno ya han empezado, también, desde el mismo instante del encuentro, a buscar a esos dos niños; a llamarles por sus nombres de siempre, a intentar joder el juego. El espejo refleja por un instante la verdad desarmada, en cueros, de los amantes inminentes: a partir de ahí todo será un combate, una lucha a brazo partido contra las máscaras que el frío, los daños y la mezquina realidad han ido infringiendo como la erosión en esos dos rostros, y contra las máscaras que el frío, los daños y la mezquina realidad seguirán intentando imponerles a ambos el tiempo que pasen juntos, que dure el juego.</p>
<p style="text-align: justify;">Al entrar en Viena, acabada la entrevista en esa mesa del vagón (Jesse ha rememorado para Cécile aquella vez que entrevió al fantasma de su bisabuela en el jardín de casa, a los tres años; ella le ha confesado que le dan miedo los aviones, que tiene miedo de morir en el aire), él, que en un principio iba a bajarse solo, quedándose con la eterna y lacerante duda del <i>qué hubiera pasado si, </i>decide finalmente que eso no va a suceder; no sin haberlo intentado a tiempo, al menos. (Y todavía no se han dicho sus nombres reglamentarios). <strong>Vente conmigo, le dice; bájate conmigo aquí, ahora, en Viena</strong>. Sigamos hablando. No tengo dinero para un hotel, así que pasaré la noche por ahí; contigo sería mejor (<i>“mucho más divertido”, </i>dice). Yo tomo mi avión por la mañana; tú puedes tomar otro tren y seguir rumbo a París. Y si te parezco un psicópata, siempre puedes salir corriendo. <i>“No sé”, </i>vacila ella, risueña. Él dispara el último cartucho: <i>“Vale. Imagínate en diez, en veinte años. Estás casada. Tu matrimonio ya no tiene la energía de antes. Empiezas a culpar a tu marido </i>[ella tuerce el gesto]. <i>Empiezas a pensar en todos esos tíos que has conocido en tu vida, y en qué habría pasado si te hubieras quedado con alguno de ellos… Bueno: yo soy uno de esos tíos. ¡Soy yo!&#8230; Así que piensa en esto como en un viaje en el tiempo, desde entonces hasta ahora, <strong>para saber qué es lo que te ‘estás perdiendo’</strong> realmente. Es un gigantesco favor, a ti y a tu futuro marido…” </i>(Etcétera).</p>
<p style="text-align: justify;"><i>“Déjame recoger mi bolso”, </i>responde ella al fin.</p>
<p style="text-align: justify;">Y al pie del andén, justo después de que él haya bajado, aturdido, sin terminar de creérselo aún y pensando<i> ahora qué, chaval,</i> Cécile se para, duda un segundo en la puerta del tren; se dedica una mueca zumbona, casi eufórica, antes de pensar en voz alta: <i>Enfin, bon… <strong>Quién dijo miedo</strong>. </i></p>
<p style="text-align: justify;"><b><i><br />
“Imagínate en diez, en veinte años…”</i></b><i> </i></p>
<p style="text-align: justify;">Sinceramente: no sé ahora mismo (no quiero comprobarlo tampoco) si Linklater tenía ya entonces definida, en aquella primera película de mediados de los noventa, la insólita hoja de ruta que hasta ahora ha ido cumpliendo esta historia. En cualquier caso, mucho más divertido, más cachondo (más siniestramente <i>lógico, </i>en el fondo), pensar que todo fue fortuito, que el arte a veces remeda a la vida con una guasa similar. Quiero decir que es precisamente a Jesse a quien vemos nueve años después en esa tesitura que con tanta clarividencia anticipa en el tren, intentando convencer a Cécile del delirio.</p>
<p style="text-align: justify;">–<strong><i>¿Crees que hay parejas felices? </i></strong>–le pregunta ella más tarde en la feria nocturna, aún en Viena, aún con 23 años.<i><br />
</i>–<i>Sí, las conozco </i>–responde él; y añade, aún con su pose de colmillo retorcido–:<i><strong> Pero creo que se mienten</strong> mutuamente.<br />
</i>–<i>Yo descubrí </i>–cuenta Cécile, momentos después– <i>que mi abuela siempre había estado enamorada de otro hombre. Me pareció triste, pero <strong>a la vez me encanta</strong> la idea de que tuviera todas esas emociones…<br />
</i>–<i>Es mejor que así fuera </i>–replica Jesse, sin reparar, de manera sarcástica, en que está tirando piedras exactamente contra su tejado, contra su propio invento–: <strong><i>creo que se hubiera decepcionado.<br />
</i></strong>–<i>¿Cómo lo sabes?<br />
</i>–<i>Lo sé, lo sé… </i>[“yo te voy a explicar a ti lo que es la vida, pequeña…”]. <i>La gente pone proyecciones </i>[ya salió la palabra] <i>románticas en todo. <strong>No están basadas en ninguna realidad</strong>…   </i></p>
<p style="text-align: justify;">… Ah, amigo mío. Que de eso, precisamente, va <i>todo</i>.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://fts-magazine.es/2013/02/despues-del-atardecer/before-sunset/" rel="attachment wp-att-4327"><img class="alignleft size-medium wp-image-4327" alt="before sunset" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/02/before-sunset-300x168.jpg" width="300" height="168" /></a>Jesse aún no sabe, Cécile tampoco, que será eso, una <i>proyección </i>(<strong>un fantasma</strong>), lo que les marcará como un estigma durante los casi diez años siguientes. No se lo dirá la gitana que, en vez de leerles el porvenir (<i>ambos sois asesinos, ambos vais a morir</i>), aconseja a Cécile <i>resignarse </i>al precio de la intemperie al convertirse en la mujer que siempre quiso ser; que les llama a ambos <i>extraños </i>con fortuita exactitud (<i>“I told you when I came I was a stranger”</i>). No lo sospecharán en el poema (<i>Daydream delusion</i>) que el estrafalario bohemio del muelle les regala al pasar por allí, por la voluntad, y que termina, como una letanía sin solución, <i><strong>“no me conoces? No me conoces aún?”.</strong> </i>Quizás no lo sospechen aún al firmar (curándose en salud inútilmente) ese acuerdo en el barco-restaurante por el cual vivirán esa noche como si fuera a ser última, la única posible, <i>“sin ilusiones, sin proyecciones”, </i>aunque la vida debiera ser precisamente eso. Quizá lo vislumbren sólo mientras amanece en aquel último parque en el que no sabemos qué pensarán al rendirse el uno al otro; en el miedo, la emoción y el escalofrío en cueros al separarse en el último andén rumbo los dos hacia una misma incertidumbre de lustros (no lo saben aún) que les hará llevar un mismo recuerdo impreso a fuego, como una lágrima, sellándoles en la cara el equipaje. Una única noche. Una única y sagrada ceremonia que viven como si ya la estuvieran recordando, como un sueño lúcido, <i>“por eso </i>–dice ella– <i>parece todo tan sobrenatural. Pero cuando la mañana llegue nos convertiremos en calabazas…” </i>Pero ni siquiera eso sucede,<i> </i>ni siquiera les dará tiempo a eso; <strong>la separación inaplazable convierte a todo el encuentro en encantamiento</strong> y a los nueve años siguientes en un constante esperar en el andén inhóspito de ningún sitio, de ninguna parte, a la carroza imposible. Una ilusión, una proyección, un fantasma que –podemos suponer– les condena y les salva a un tiempo. Les condena, porque habrán de vivir íntimamente corroídos por esa recurrente pregunta, esa tortura<i>; </i>convencidos, con razones o no (eso es lo de menos), de que la felicidad existe, de que sigue viviendo en algún lugar, en algún Aleph a la vuelta de dios sabe qué esquina que no les concederá ya –no– una segunda oportunidad sobre la Tierra. Y les salva: también les salva porque ya nadie les podrá quitar lo que fue verdad y fue certeza; porque, precisamente por no haberlo consumado nunca, ya nada podrá corromper ese refugio mental (esa ilusión; esa trampa benéfica), ya siempre podrán correr allí, a través del bosque, cuando el frío, los daños y la mezquina realidad les rompan una y otra vez los platos contra el suelo, a muchos años luz de allí, a mil noches de profundidad. (Quizás –podrían pensar ambos, fortuitamente–<strong> sólo nos hizo la vida para el carnaval nocturno</strong>, para el palacio clandestino donde no importa quién eres, de cuándo eres; de quién.)</p>
<p style="text-align: justify;">Qué clase de mendicidad, de orfandad, de rotunda e implacable estafa sentiría Jesse aquel 16 de diciembre, seis meses después del encuentro en Viena, en un mismo andén pero ya de invierno, cuajado de nieve, es algo que también podríamos sospechar, imaginarnos sin mucho esfuerzo. Sin embargo, y por lo que ya se muestra en <i>Antes del atardecer, </i>el fantasma siguió venciendo. (Por su propia nobleza, o porque el Tiempo no permite, al cabo, que el rencor arraigue más en el corazón que otras especies más fértiles, más útiles a la vida).</p>
<p style="text-align: justify;"><b><br />
En fin; ya sabemos, grosso modo, </b>lo que les sucedió en todo ese tiempo, al menos en lo esencial: ellos mismos se lo dicen, se lo acaban confesando (primero como si hablaran del clima, luego como si vomitaran) en la segunda entrega del folletín, en París. Una de las primeras cosas que sabemos <i>antes del atardecer, </i>por cierto, es que Jesse fantaseó (aunque no sepamos bien cuánto de ironía hay en ello) con un desenlace alternativo para su novela, menos estricto de realidad aunque no de realismo<i>, </i>en el cual los dos protagonistas acabarían <i>“follando durante 10 días en una habitación de hotel, y descubriendo que no encajaban en absoluto”. </i>[La gracia de esto –entre otras– es que Linklater ya había cumplido <i>de facto </i>esa fantasía: son Hawke y Delpy la pareja que conversa en la cama en una de las secuencias de <i><strong>Walking life</strong> </i>(2001), otra muy recomendable obra del universo fílmico del director]. Ficción dentro de la ficción, al fin, para dar muerte a aquel espectro, para dar un entierro digno a aquel fantasma de casi diez años de edad más allá de ese Cementerio de los Sin Nombre en que yacen todos los cadáveres del <i><strong>qué-hubiera-pasado-si</strong> </i>(suicidas también, al cabo, como los de ese camposanto de Viena). Más tercos si cabe cuando ni cadáver queda para la autopsia, para determinar las causas de la muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">Ya sabemos, sí, en qué consistió esencialmente ese tránsito de los veintipocos a los treinta y pocos, de Viena a París, de la disponibilidad de todos los caminos al desencanto de las elecciones que no dejan volver atrás, ambos convertidos parcialmente en piedra al haber mirado hacia atrás tantas veces, con los surcos que deja la tormenta en la orilla de los ojos. Probablemente ella no se siente ya como una anciana <i>“recordando la vida” </i>que está viviendo en ese instante; definitivamente él ya no puede sentirse como un crío de 13 años <i>“fingiendo ser adulto, tomando notas” </i>para cuando la vida vaya en serio: <strong>porque ya ha ido en serio, ya <i>va yendo </i>en serio</strong> (nunca va de broma el juego éste). Han pagado las posadas del deseo y su estipendio inevitable. Se han desnudado para el amor y también para sus cuchilladas. Quizás no sepan aún lo que quieren pero sí lo que <i>no </i>quieren. Han aprendido a cubrirse sin remedio con nuevos escudos (máscaras)… pero (<i>pero</i>) ninguno de los dos ha perdido del todo la imprescindible inocencia, la fe que nos levanta tras el luto; la fuerza para no renunciar a que alguna (puta) vez la macabra piedra de Sísifo y del amor se quede quieta en lo alto de la cima, o al menos en algún lugar habitable de la ladera. Son mayores, saben que la vida es sólo <i>ahora, </i>que la muerte está ahí al fondo y no es abstracción y que el Caos juega a los dados, sí, pero a veces, a veces, también caen como uno quiere si está dispuesto a jugar, a acatar sus reglas, su secreto. Podrían haber llegado a rendirse, cada cual en su camino, en su colina, en su laberinto: <strong>no llegaron a rendirse nunca</strong>. Por eso, la Fortuna sí les brinda una segunda oportunidad: porque jamás dejaron de buscarla.</p>
<p style="text-align: justify;">–<i>Let me sing you a waltz.<br />
</i>–<i>Déjame a mí perder ese avión. </i></p>
<p style="text-align: justify;">Etcétera.</p>
<p style="text-align: justify;"><b><i><br />
Before midnight, Antes de la medianoche, </i></b>compareció en la programación del pasado<a href="http://fts-magazine.es/2013/02/despues-del-atardecer/beforemidnight/" rel="attachment wp-att-4328"><img class="alignright size-medium wp-image-4328" alt="beforemidnight" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/02/beforemidnight-300x210.jpg" width="300" height="210" /></a> festival de cine de Sundance. También lo ha hecho ahora en la Berlinale. Ya han pasado otros nueve años desde París; ya podremos saber qué sucedió después de aquel atardecer, en todo este tiempo. Sabemos, de momento, que están de vacaciones en Grecia, que se quedaron a vivir en París (no viven mal, los pájaros); que el hijo de Jesse –a quien llevan al aeropuerto al comienzo de la cinta– se quedó con su madre en Estados Unidos. Y que (etcétera) la pareja de cuarentañeros tiene ahora dos hijas gemelas. Hasta ahí la sinopsis. También sabemos que las críticas han sido entusiastas a uno y otro lado del Charco (aunque <strong>Boyero</strong> eche de menos más cama y menos conversación). Suficiente: no queremos, no necesitamos saber más. Porque, aunque nos contaran la película de principio a fin, nos daría casi lo mismo: con tener claro que el pulso narrativo será el que ya conocemos, lo que nos interesa es la ejecución, la temperatura, los claroscuros. Saber, por sus propias voces y silencios, <strong>qué ha ocurrido en todo este tiempo</strong>, si sobrevivieron a su propia victoria, si no les cayó el éxito encima como un techo en llamas. Ya habrán descubierto lo que escondían todas las máscaras del otro. Ya habrán sabido que ninguna gloria es permanente, que la roca no se sostiene sola en esa cima, que hay que mantener templada y limpia esa posada y regar esas tres flores a diario. Que siempre hay que pagar los daños del incendio y que en el amor (como en cualquier cosa en la vida) no existe eso que llamamos <i>meta</i>: la misma trilogía (<i>trilogía </i>hasta ahora) es la prueba de que en realidad <strong>nunca hay títulos de crédito</strong> que culminen y sellen <i>para siempre </i>ningún final, feliz o no, mejorable o menos.</p>
<p style="text-align: justify;">Jesse ya sabrá perfectamente qué cosas <i>le desquician más </i>de la otra, como bromeaba ella hace veinte años. Cécile ya tendrá una teoría mucho más elaborada sobre esa <i>diabólica idea </i>de que sólo una persona en la Tierra nos pueda llegar a <i>completar </i>realmente, tal y como le torturaba nueve años después<i>. </i>Ya habrán tanteado sin proyecciones, sin espectros de ningún tipo, la verdadera tela de sus disfraces, sus sietes y sus costuras, su calidad y sus destrozos. Habrán comprobado con cautela o miedo, con serenidad o tristeza, <strong>la zona sucia de cada uno</strong>, las miserias bajo la cama, los cadáveres del armario; si ella es finalmente una neurótica insoportable y él un insoportable narcisista, culos ambos de pésimo asiento; si el fardo de los años y los daños anteriores no se fueron a vivir con ellos; si en algún momento no resultan ellos mismos el fiel reflejo de aquella pareja insoportable que les hizo entablar conversación casi dos décadas atrás en aquel tren. Conocerán ya hasta qué punto podía la realidad cumplir tan alta, temible expectativa, y cuánto de renuncia o resignación pide la vida para mantener a flote lo que queda, lo que importa. Sabremos, en fin, cuánto han ganado y cuánto han perdido, qué cuota de celos, rencor o desidia hay acumulada en el <i>debe,</i> qué cuota de amor, comprensión y valentía en el <i>haber. </i>En qué momentos se miran aún con la mirada limpia y en cuáles con las máscaras que les haya impuesto el tiempo sobre la piel. <strong>Si han sobrevivido a la vida, en fin, tras la impunidad del carnaval</strong>. Si han entendido el juego. Si siguen buscando a ese fantasma o lo han encontrado, al fin, en algún lugar ya abierto y compartido de dentro de ellos mismos, de ambos entre sí, en algo que no siempre se podrá llamar felicidad pero quizás, sí, <i>victoria</i>.</p>
<p style="text-align: justify;"><i>“Si hay algún dios </i>–susurra Cécile, 23 años, en la penumbra de aquel callejón de Viena–<i>, no está en nosotros, sino <strong>en el pequeño espacio entre dos</strong>. Si existe alguna magia, debe de estar en el intento de entender a alguien compartiendo algo”.</i></p>
<p style="text-align: justify;">Veinte años después, estos dos niños siguen hablando; siguen intentando entenderse, a sí mismos y a la vida, en ese espacio íntimo entre dos incógnitas.</p>
<p style="text-align: justify;">Al fin y al cabo, qué es el amor, sino ese enigma tenaz, esa pregunta; esa fatal, interminable, <strong>jubilosa y feroz conversación</strong>.</p>
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		<title>Carta (abierta) de amor y dolor a Lolita de Cospedal</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Feb 2013 19:38:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguèlton Ortega Lucas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de la Verdad]]></category>
		<category><![CDATA[corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[cospedal]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[españa]]></category>
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		<description><![CDATA[“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta&#8230;” Eras Lo, sencillamente Lo, por maitines: [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><i>“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta&#8230;”</i></p>
<p style="text-align: justify;">Eras Lo, sencillamente Lo, por <i>maitines</i>: metro setenta de mármol griego con tacones. Eras Lola con traje de Prada ante el micrófono, gloriosa institutriz del mediodía. Eras Mariloli en Albacete. Eras Dolores –ay!– al castigarme. <strong>Pero en mis sueños eras siempre, serás siempre Lolita.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Cómo hablarte, mi bandera, mi corazón helado y blanquiazul; cómo hablarte desde aquí. Cómo hablarte ahora, después de tanto tiempo, de tanto no mirarte o mirarte mal y, por no mirarte bien, no saber verte. Cómo decirte ahora tanto fuego, pecado mío, alma mía, Lo-li-ta, con tanto escombro ya, con tanta nieve alrededor, sin darnos cuenta tanto tiempo yo de ti, ni tú de mí, <i>cada vez más tú, cada vez más yo sin rastro de nosotros… </i></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Cómo hacer que me perdones tal afrenta</strong>, tantos años, amor mío.</p>
<div id="attachment_4314" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://fts-magazine.es/2013/02/carta-abierta-de-amor-y-dolor-a-lolita-de-cospedal/spanish-main-opposition-popular-partys-secretary-general-de-cospedal-speaks-during-a-news-conference-at-her-partys-headquarters-in-madrid/" rel="attachment wp-att-4314"><img class="size-medium wp-image-4314" alt="(© Reuters)" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/02/Cosp-300x209.jpg" width="300" height="209" /></a><p class="wp-caption-text">(© Reuters)</p></div>
<p style="text-align: justify;">No supe verte. Dolores, mi amor. No te sentía. Y es que fueron tantos lustros de luto ciego, adolescente, inexplicable, hacia esa líder del corazón, esa prócer de mi alma liberal <b>Esperanza Aguirre y Gil de Biedma</b> de la pérgola y el tenis… [Me enamoré de ella, lo confieso, como un colegial, aquella tarde de primavera en que me mandó un periódico a cierta librería de la glorieta de Bilbao, donde ella iría a comprar un libro en no se qué fecha señalada a tales efectos; su aroma a laca, su cohorte principesca, su ejemplar de Píomoa, su manera tan dulce de despreciar mi indumentaria de reojo, me subyugaron: recordé, ilusionado, aquella frase de una película de <b>Woody Allen</b>: <i><strong>“Si yo estaba loca por ti; ¿no te diste cuenta por mi manera de ignorarte</strong>…?”</i>.] Pero no, mi vida: ciego. Ciego estúpido y absurdo. No podía darme cuenta de que aquello era imposible; no quise ver que era a <b>Vargas Llosa</b> a quien mi Espe de Arco más quería, maldito viejuno premio Nobel…</p>
<p style="text-align: justify;">Y no, no escarmenté, lo confieso. Sólo Dios Nuestro Señor sabe en cuántas piedras ha de tropezar un hombre antes de abrazar a su destino, al Gran Pedrusco Decisivo de su vida. Quiero decir que comencé a sentir una incierta, remota ternura, por la emergente Soraya. La secreta <b>Soraya Sáenz</b> (ay) <b><i>de</i> Santamaría</b>. (Algún complejo de estirpe edípica debe de agazaparse bajo mi fascinación y morbo por los apellidos nobiliarios: esa <i>de </i>de Gildebiedma; esa <i>de </i>de deSantamaría; esa <i>de</i> que también lleva tu nombre, Dolly, mi amor, entre el Dolores y el Cospedal, y que las malas y envidiosas lenguas dicen que te pusiste tú misma, por heráldica y coqueta).<strong> Otro fracaso, mi dueña,</strong> nada más: porque estaba escrito. Quise convencerme en una huida hacia delante de que podría ser ella mi elegida; que podría someter a sus puentes levadizos; que me dejaría un día de éstos los apuntes de su corazón, con esa pinta irresistible de niña de la primera fila dispuesta a matar antes que compartir sus plastidecor… –mira cómo me haces rimar infantilmente, amor mío…</p>
<p style="text-align: justify;">Pero no. Porque Dios lo quiso, porque estaba escrito, supe darme cuenta a tiempo, enmendar tal equívoco. Mirarme al espejo un día de providencia, cual <b>Francisco Camps</b> en Milano, y acatar la ley que me investía tu traje, que me llevó a caer de una vez y para siempre en esas dos piedras de lluvia, los charcos azules de tus ojos.</p>
<p style="text-align: justify;"><i><strong>“Que cada palo aguante su vela”,</strong> </i>dijiste en la tele. Y mi nave levó amarras a tu Ítaca, provincia de<a href="http://www.elconfidencial.com/espana/2012/05/22/la-tradicional-casa-toledana-de-maria-dolores-de-cospedal-cuesta-23-millones-98463/" target="_blank"> Puerta de del Hierro</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">
<strong><br />
Porque no te conoce nadie, amor mío</strong>: no. <i>No te conoce el toro ni la higuera / ni caballos ni hormigas de tu casa. </i>Yo era uno de esos infames hasta que me abofeteó la vida en la cara con tu perfume de incienso de abril, de semana santa y madrugada. Por gélida, por dama del hielo te condenábamos, sin saber de ti en realidad, sin mirarnos limpiamente en tus ojos de estatua y de naufragio.</p>
<p style="text-align: justify;">He querido saber más de tu vida, y compruebo con júbilo lo necio que fui, que tantos siguen siendo. Dice tu currículum, mi amor, por ejemplo –corrígeme si es pertinente–, que fuiste dos años, del 94 al 96 (saliendo yo de mi díscola infancia), jefa del Servicio Jurídico del Ministerio de Asuntos Sociales, con ¡<b>Matilde Fernández</b>, del PSOE!, como superiora. Que pusiste tu vasto conocimiento legal al servicio del Real Patronato de Prevención y Atención de Personas con Minusvalía, y de un nebuloso <i>organismo de tutela de las fundaciones con fines sociales. </i>Es decir: ayudando abnegada y resueltamente, ahora te veo (disculpa si la emoción me estrangula), a los pobres parias de la tierra, a los lisiados, a los pobrecitos retrasados mentales, a los estigmatizados de toda raza y condición. Qué clase de Obra dejarías en tales instituciones para regocijo de la posteridad y del bien común, lo ignoro. Pero cómo no sospechar que los espíritus de <b>Gandhi</b> y de <b>Teresa de Calcuta</b> debieron de iluminarte cada día en tan humilde y al tiempo altísima Misión.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://fts-magazine.es/2013/02/carta-abierta-de-amor-y-dolor-a-lolita-de-cospedal/cospedal2/" rel="attachment wp-att-4317"><img class="alignleft size-medium wp-image-4317" alt="cospedal2" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/02/cospedal2-220x300.jpg" width="220" height="300" /></a>No te conoce nadie, mi amor; nadie. ¿Cómo, sino haciendo entonces un impecable trabajo, te llamaría después don <b>Javier Arenas Bocanegra</b>, <i>miarma</i>, para entrar como asesora en su gabinete del ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales?, temporada 96-97. (<i>Trabajo, </i>diosa mía; y <i>Asuntos Sociales!</i>). Laburo que, según <a href="http://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/cospedal.htm" target="_blank">dicen</a>, simultaneaste bondadosa y gentilmente con los consejos de administración de un tal Banco de Negocios (filial de Argentaria) y de cierta empresa intitulada de manera flamante <i>Inmuebles y Promotora de Arrendamientos</i>. <strong>De gran inspiración social también</strong>, imagino.</p>
<p style="text-align: justify;">Asimismo imagino que tu fama, tu irresistible ascenso, la leyenda de tu corazón había tomado ya años después tales dimensiones, que no pudo ser otra persona, mi vida, nadie más, a quien encomendasen la tarea de<strong> coordinar</strong><i><strong> la actuación de apoyo a las víctimas y familiares</strong> </i>de los atentados de Madrid del 11 de marzo de 2004, en el recinto de IFEMA. Aquello <i>marcó para siempre </i>tu trayectoria política<i>, </i>dicen que dijiste<i>. </i>Ya lo creo: entre otras cosas descubrirías, ¿sí?, junto a tus jefes de entonces y de ahora, que la verdad es un fantasma brumoso, tremendamente inaprehensible, resistente a la definición como esta pasión mía. En fin, mi amor: como <b>Unamuno</b>, tú siempre has sido tu mayoría, y nunca tomas las decisiones por unanimidad. Sobre todo si no te cuadran las cuentas.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que se llama la duda metódica.</p>
<p style="text-align: justify;">Será eso, entre otras cosas, lo que ha acabado postrándome ante vos, Lola, Dolores, <i>Lo-li-ta</i>. Tu amor incondicional por la Verdad y la Justicia con mayúsculas. (Que tampoco sabe nadie, maldita sea, que ejerciste como abogada del Estado en el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo entre 2004 y 2005, mi libertaria, mi amazona). O que fuera efectivamente mi Esperanza tu mentora política, en una hermosa dinastía de señoras de Ley y Orden que imagino tiene a su heredera inmediata en la aplicada Soraya, y que continuará felizmente <strong>en la cadena de montaje de replicantes con pendientes de perlitas</strong> que algunos desaprensivos, mi amor, buscan al anochecer –me consta– en las catacumbas del barrio de Salamanca, cual zulo de ETA, por no poder tenerte a ti. (Jamás lo encontrarán, no temas).</p>
<p style="text-align: justify;">
<strong><br />
Qué torpe fui, mi bien</strong>; qué necio, qué ciego, qué torpe. Yo, que cuando niño (cuando tú empezabas en política, mi dueña) rezaba por esas niñas altivas que tanto se parecían a ti; yo, que quería ser <b>Indiana Jones</b> sólo para que me traicionase esa rubiaza de la última cruzada, o la <b>Liana Taillefer/Milady de Winter</b> (otra con <i>de </i>aristocrático) que puteaba luego a <b>Lucas Corso</b>; yo, que hace justo un año escribía <a href="http://miguelton.blogspot.com.es/2012/01/carta-abierta-del-joven-plumilla.html" target="_blank">otra carta de amor parecida</a>, inútilmente; yo, en fin, de nuevo, <i>no me he equivocado en nada sino en las cosas que yo más quería. </i>Y leo que te presentaste a las autonómicas de 2007 en La Mancha con un programa electoral llamado <i><strong>Compromiso Cospedal</strong>, </i>y lo que deseo furiosamente es que ese compromiso sea conmigo, y que nos casemos un 18 de julio en el Alcázar de Toledo, con oficio de <b>Rouco Varela</b>. Y leo que hiciste el bachillerato en un colegio de monjas dominicas, y pienso que quién fuera el dios de tu oración, o tu cilicio. Y leo con misericordioso desprecio a los miserables conspiradores que afirman que vas segando por tu tierra cual caballo de Atila cualquier cosa que huela a público, porque aún no han entendido de qué va tu cruzada. Y leo que se encrespa la escoria moribunda de siempre porque les cierras de noche las salas de Urgencias, y yo me pregunto qué engreído, qué insensato, qué hereje vacilante necesitará de urgencias, mi nación, estando tú, siendo tú su reina; <strong>si, enfermo de ti, eres tú mi hospital, mi condena y mi inyección letal</strong>, mi cáncer y mi eutanasia cotidiana…</p>
<p style="text-align: justify;">Urgencias las mías por conquistarla, mi Señora, después de leer que osa <b>Boyero</b> llamarla a usted <i>sexy </i>en <i>El País, </i>y yo con estos celos.  <a href="http://fts-magazine.es/2013/02/carta-abierta-de-amor-y-dolor-a-lolita-de-cospedal/mantilla/" rel="attachment wp-att-4315"><img class="alignright size-medium wp-image-4315" alt="mantilla" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/02/mantilla-196x300.jpg" width="196" height="300" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Ahora quieren acabar contigo. Sepultarte, a ti y a los tuyos, bajo toda esa manta de calumnias. ¿Acaso no les basta, santodiós, con Tu Palabra? <strong>A mí una sola palabra Tuya bastaría para sanarme</strong> (sin B-12 siquiera). Y es que no te conocen. <i>No te conoce el lomo de la tierra </i>ni la mantilla negra de tus lutos. No te conoce nadie, no<i>. Pero yo te canto</i>. Yo canto para luego, por si pudieran contigo, por si vencieran, tu perfil y tu gracia, el aplomo de tu sostenella y no enmendalla y el digno tronío de tu hermosura. Tu duende al convertir lo blanco en negro y el fulgor de tu traje nuevo de emperatriz.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo canto tu elegancia, Lolita, con palabras que gimen, <strong>y recuerdo una brisa triste por tu peineta.</strong></p>
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		<title>Los sueños eróticos de Emanuel Swedenborg</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Jan 2013 19:03:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yerco Bazaez Muñoz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arte y Letras]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Diario de Sueños]]></category>
		<category><![CDATA[Drömbok]]></category>
		<category><![CDATA[Emanuel Swedenborg]]></category>
		<category><![CDATA[Odhner]]></category>
		<category><![CDATA[Sexo]]></category>
		<category><![CDATA[Siglo XVIII]]></category>
		<category><![CDATA[Sueños Eróticos]]></category>
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		<description><![CDATA[Entre las muchas obras del siglo XVIII, el científico sueco, filósofo, profesor de religión y visionario Emanuel Swedenborg (1688-1772)  mantuvo en constante utilización su Drömbok privado (diversamente traducido al Inglés como Journal of Dreams) durante el tiempo de su &#8220;despertar espiritual&#8221;, el cual ha atraído y sigue atrayendo una atención especial. A diferencia de las obras [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Entre las muchas obras del siglo XVIII, el científico sueco, filósofo, profesor de religión y visionario Emanuel Swedenborg (1688-1772)  mantuvo en constante utilización su <a href="http://translate.googleusercontent.com/translate_c?depth=1&amp;hl=en&amp;rurl=translate.google.com&amp;sl=en&amp;tl=es&amp;twu=1&amp;u=http://archive.org/details/emanuelswedenbor00swed&amp;usg=ALkJrhgh8ZMIJ-po6Vd27GW1qerD97fayQ" target="_blank"><em>Drömbok</em></a> privado (diversamente traducido al Inglés como <em>Journal of Dreams</em><em>)</em> durante el tiempo de su &#8220;despertar espiritual&#8221;, el cual ha atraído y sigue atrayendo una atención especial. A diferencia de las obras que publicó en vida, que fueron escritos en latín, el <em>Diario de los Sueños</em> fue escrito en sueco. Se ha descrito como un<strong> &#8220;cuaderno difícil y oscuro&#8221; que &#8220;refleja una profunda crisis psíquica»</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Su D<em>iario de Sueños</em> abarca un período comprendido entre julio 1743 hasta octubre de 1744, un momento en que Swedenborg estaba pasando por una transición de la vida como científico e ingeniero en minas a uno como un &#8220;revelador&#8221; y vidente. Como él mismo lo explicaba:</p>
<blockquote><p>Yo por mi parte &#8230; nunca había esperado a entrar en ese estado en el que estoy ahora, pero el Señor me ha escogido para esto, y para revelar el sentido espiritual de la Escritura, que él había prometido en los profetas y en el libro de Apocalipsis. Mi propósito previamente había sido explorar la naturaleza, la química, la ciencia de la minería, y la anatomía, etc&#8217;.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Después de su muerte en 1772, el manuscrito del D<em>iario de Sueños</em> fue preservado por la familia de Swedenborg, pero en 1858 fue adquirida por la Biblioteca Real de Estocolmo. Al año siguiente el Real Bibliotecario GE Klemming lo publicó en una edición limitada de noventa y nueve copias como <em>drömmar Swedenborg</em> (&#8216;Swedenborg Dreams&#8217;). Klemming se impactó por las descripciones muy eróticas en algunos de los sueños y para evitar ser procesado había mantenido dentro del límite legal de cien copias, el envío llegó sólo a los pensadores ilustrados y contados interesados ​​en el tema. Uno de los galardonados fue el inglés James John Garth Wilkinson, un médico que ya había traducido y publicado manuscrito de Swedenborg <em>De Generatione</em> («Los órganos generativos&#8221;). Wilkinson fue el traductor del <em>diario de sueños</em> al Inglés en 1860. Esta traducción no estuvo disponible de inmediato y llegó al público general un poco más tarde por RL Tafel. Sin embargo, Tafel omitió el material erótico y <strong>no fue hasta cuando Odhner, publicó una nueva versión en 1918, donde los pasajes eróticos fueron reintegrados</strong>.</p>
<div id="attachment_4298" class="wp-caption aligncenter" style="width: 550px"><img class="size-full wp-image-4298" alt="Detalle de El sueño del caballero (1655) de Antonio de Pereda" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/01/8405880950_11d65e08e7_o.jpg" width="540" height="542" /><p class="wp-caption-text">Detalle de El sueño del caballero (1655) de Antonio de Pereda</p></div>
<p style="text-align: justify;">Aunque sólo una parte del <em>diario de sueños</em> es erótico en su contenido, para el ojo moderno en la era post-freudiana es quizás uno de los aspectos más llamativos. Interés adicional se añade al hecho de que Swedenborg era más adelante escribiría <em>Amor Conjugial</em> (1768), a veces traducido como &#8216;El amor del verdadero matrimonio &#8220;, en el que <strong>se eleva el amor físico sexual entre el hombre y la mujer en su mejor momento a alturas espirituales y representa la unión de la sabiduría y el amor, los dos atributos esenciales de lo divino</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Swedenborg nunca se casó, ni se registra que él nunca tuvo una amante a largo plazo, pero más tarde las entradas revelan a un hombre con fuertes sentimientos heterosexuales que, en lenguaje moderno, había sido &#8220;sexualmente activo&#8221;. Mientras que el <em>diario</em> lo muestra como un hombre que se sentía culpable y lleno de pecado, este sentido no parece haberse extendido a cuestiones sexuales. En un vívido sueño , Swedenborg se encuentra en la cama con una mujer. Ella toca el pene con la mano y él tiene una erección, más grande que jamás haya tenido. Él la penetra, lo que refleja que un niño debe venir de dicha relación. En el párrafo siguiente, Swedenborg explica que este sueño significa el último amor de la santa y que la eyaculación del semen representa el amor a la sabiduría. La razón mundana considera que esto es impuro, pero en realidad es puro. Esto es algo que Swedenborg desarrollaría en sus libros posteriores, sobre todo en el <em>amor Conjugial, </em>donde se insiste en que <strong>el amor erótico es de origen divino</strong>, a pesar de que los seres humanos pueden pervertir a fines egoístas, y por lo tanto malvados.</p>
<div id="attachment_4299" class="wp-caption aligncenter" style="width: 550px"><img class="size-full wp-image-4299" alt="Sueño N º 171 y 172, tal como aparecen en la traducción C.Th.Odhner 's Inglés desde 1918. A medida que gira en cuenta los cambios 'no aptos' Odhner de Inglés a América" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/01/8405894724_2ab4a4c109_o.jpg" width="540" height="363" /><p class="wp-caption-text">Sueño N º 171 y 172, tal como aparecen en la traducción C.Th.Odhner &#8216;s Inglés desde 1918.</p></div>
<p style="text-align: justify;">En otro sueño que es incapaz de controlar su deseo por una mujer y se encuentra en compañía de su amigo el profesor Niklas Oelreich (entre otras cosas, la censura de la prensa sueca desde 1746) en los burdeles de visita, aunque sin, al parecer, la intención de tener relaciones sexuales. En un sueño extraordinario ( no. 120 ) que está mintiendo con una mujer que no era hermosa, pero que le gustaba. Le tocó la vagina y descubrieron que tenía un conjunto de dientes. De pronto, esta mujer asume la forma de un hombre, el político Johan Archenholtz, amigo y aliado de Swedenborg. La imagen de la <em>vagina dentata</em> (vagina con dientes) aparece de nuevo en  el relato no. 261 donde se ve en una visión a un fuego de carbón ferozmente ardiente que representa el &#8220;fuego del amor&#8221;. Entonces él está con una mujer a la que quiere penetrar, pero los dientes le impiden entrar en ella.Ahora sabemos que la imagen de la vagina con dientes se encuentran en el folclore, en particular en los cuentos populares japoneses y también en la mitología de las tribus del Chaco y Guayana en América del Sur. Pueden ser cuentos con moraleja advirtiendo a los hombres de los peligros del sexo con mujeres extrañas.</p>
<p style="text-align: justify;">Aún hoy, los comentaristas de Swedenborg tienden a restar importancia a los pasajes en el <em>Diario</em> y en otras obras. Pero para el lector moderno estos pasajes muestran Swedenborg como un hombre heterosexual normal ante los impulsos sexuales y deseos. Dado el énfasis que más tarde Swedenborg otorgó al amor sexual entre hombres y mujeres, un análisis del erotismo de sus sueños en un punto de inflexión crucial en su vida parece ser un tema importante y valioso de estudio.</p>
<p style="text-align: right;"><a href="http://publicdomainreview.org" target="_blank">Fuente</a></p>
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		<title>&#8216;Aguantar la vela&#8217;</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Jan 2013 13:54:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguèlton Ortega Lucas</dc:creator>
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		<category><![CDATA[corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[cospedal]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[españa]]></category>
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		<description><![CDATA[Dentro de lo que cabe –quién dijo miedo–, lo cierto es que también puede uno descojonarse de vez en cuando con las noticias. O al menos hacer amago de la risilla del perro Patán entre trago y trago. Qué feliz ironía: uno, que hace ya un tiempo se impuso encender [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Dentro de lo que cabe –<strong>quién dijo miedo</strong>–, lo cierto es que también puede uno descojonarse de vez en cuando con las noticias. O al menos hacer amago de la risilla del perro <i>Patán</i> entre trago y trago. Qué feliz ironía: uno, que hace ya un tiempo se impuso encender la tele sólo lo justo y necesario, por aquello de no echar la pota en las horas de comer, también puede pasárselo bomba sin necesidad de poner <i>Los Simpson. </i>Y yo con estos pelos.</p>
<p style="text-align: justify;">Pues resulta –ha resultado casi al unísono– que en el Pepé había o sigue habiendo un ser <i>¡¡muymalo-muymalo-muymaloooo!! </i>que ha estado trincando dinero a espuertas (a ex-puertas de cualquier despacho de su partido, dios les libre), y que en Estados Unidos andan las banderas a media asta, las chaquetas con crespones negros, las <i>cheer-leaders </i>llorando como viudas sicilianas y los niños en estado de <i>shock, </i>como confirmando que los Reyes son los padres (Froilancitos todos), al escuchar, <i>¡¡oh my godnessss!!, </i>que el señor <b>Lance Armstrong</b>, o Brazofuerte, se estuvo atiborrando a <i>chuches </i>mientras coleccionaba Tours de Francia como estampitas de la virgen. Qué intolerable estafa. En el informativo que estaba viendo –uno de los pocos que me consiento, también por salud– han repetido algo así como setenta veces la expresión <i>“grannnn mentira” </i>para referirse a esto último. El otrora héroe y hoy vergüenza nacional, antes hijo de Zeus y ahora de la Misericordia, ha sido entrevistado ante todo el país por la intachable dama de la televisión de allí (hasta que se demuestre lo contrario) <b>Oprah Winfrey</b>, en un interrogatorio digno de la Brigada Político-Social que ya quisiéramos algunos para la replicante <b>Dolores de Cospedal</b>: todo un sueño húmedo imaginarse a estas dos señoras en <i>prime time, </i>Oprah preguntándole a la Cospe: <i>“¿Ha estado la cúpula de su partido rumiando cantidades ingentes de corrupción durante lustros?, ¿sí o no? ¿SÍ O NO?”, </i>y la otra repitiendo sin pestañear, como <b>Jack Nicholson</b> en la máquina de escribir de <i>El resplandor</i>: <i>“Cada palo aguantará su vela, cada palo aguantará su vela, cada palo aguantará su vela…”.</i></p>
<div id="attachment_4262" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://fts-magazine.es/2013/01/aguantar-la-vela/lance-armstrong-oprah-winfrey/" rel="attachment wp-att-4262"><img class="size-medium wp-image-4262" alt="&quot;Sí o no? SÍ O NO?&quot;" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/01/Armstrong_Oprah-300x198.jpg" width="300" height="198" /></a><p class="wp-caption-text">&#8220;Sí o no? SÍ O NO?&#8221;</p></div>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sinceramente</strong>: salvo por la bici que me deja mi novia a veces para hacer el Indiana Jones entre el tráfico de esta ciudad del diablo, sin carril-bici alguno, no tengo mayor idea de ciclismo. Tampoco sé si el señor Armstrong es tan arrogante, chulesco y diabólico como le he escuchado a tanta gente hoy, incluso ¡a él mismo! (hasta la fundación contra el cáncer que montó resulta ahora también uno más de sus macabros ardides); me da igual, la verdad. Lo que me ha inquietado a mí es hasta qué punto puede influir el dopaje para que un tío se haga siete Tours seguidos. Seguramente la comparación es burda, pero me gustaría saber, así, a ojo, cuántos fulanos de la estirpe artística habrá por ahí bebiéndose hasta el agua del váter para escribir como <b>Bukowski</b>, o metiéndose Sierra Nevada por la nariz para componer como <b>Sabina</b>, o fumando opio para pintar como <b>Picasso</b>, con resultados similares. Asimismo, por favor, una rigurosa encuesta (una Oprah Winfrey por calabozo) para saber qué porcentaje de ciclistas profesionales mea a estas alturas agua bendita. Y ya entonces tiramos a quien corresponda Tourmalet abajo.</p>
<p style="text-align: justify;">Respecto a lo otro, ya, qué más vamos a decir. Lo verdaderamente extraño no es que el señor <b>Bárcenas</b> haya estado repartiendo <i>sobrecitos </i>puntualmente, a esa vieja y heráldica usanza que tanto echa de menos <b>Cayetano de Alba</b> para dar aguinaldos a los siervos de su latifundio (aquella <a href="http://www.youtube.com/watch?v=E7kayrzHHRU" target="_blank">impagable entrevista </a>de <b>Jordi Évole</b> en la que ni falta le hizo ponerse en <i>modo Oprah</i>), ni que tuviera en Suiza cuartos suficientes como para comprar a <b>Jesucristo</b>, ni que su partido todo huela desde hace tiempo a la trastienda del puticlub de <i>Los Soprano</i>: lo raro es que no haya salido la Cospedal, o la aplicada niña de la primera fila <b>Soraya</b>, argumentando que los millones eran de <b>Garzón</b>, la cuenta suiza de <b>Zapatero</b>, y todo en sí una descarada cortina de humo para tapar lo verdaderamente escandaloso, o sea, que en Cataluña se sigue hablando catalán impunemente.</p>
<p style="text-align: justify;">La verdad es que también se lo puede pasar uno bomba, en esta interminable Semana Grande del Cinismo en que vivimos. Pasa lo mismo una y otra y otra vez, y no es ya que no sorprenda, sino que nunca falta gente dispuesta a sorprenderse, primero; luego a escandalizarse<i>, </i>si procede, y ya después y de manera gloriosa a aplaudir con furia en la plaza la incineración pública y viviente del problema, del punto filipino, del <i>culpable</i>. En mi pueblo: del cabeza de turco. En Estados Unidos y en todo el mundo del ciclismo sacrificarán a Armstrong como la ofrenda necesaria al Dios de la Moral para seguir obviando <strong>el elefante blanco de la habitación</strong>. Aquí, de manera mucho más compadre, de andar por casa, al pobre Bárcenas le retirarán todos el saludo en Puerta de Hierro y ya no le invitará nadie a las cacerías que monten los muchachos en El Escorial, o por ahí. Con suerte, algún <i>compañero </i>del partido le irá a visitar a la cárcel, como en aquella escena de <i>El padrino, </i>para decirle: <i>“Tranquilo, Luis, que a tu familia no le faltará nunca de nada”. </i></p>
<p style="text-align: justify;">Ya saben: <strong>sólo son negocios</strong>. El precio a pagar para que todo siga igual.</p>
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		<title>Cuando las palomas fotografiaban la ciudad</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Jan 2013 19:48:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yerco Bazaez Muñoz</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En los tiempos en los que vivimos cualquier cosa es posible. La utilización de cámaras adheridas a algunos animales es una práctica común y la técnica cada vez se ha ido perfeccionando más para casi ni siquiera ser detectadas ni significar una molestia considerable para el animal. Es por eso [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En los tiempos en los que vivimos <strong>cualquier cosa es posible</strong>. La utilización de cámaras adheridas a algunos animales es una práctica común y la técnica cada vez se ha ido perfeccionando más para casi ni siquiera ser detectadas ni significar una molestia considerable para el animal. Es por eso que el titular de aquí arriba nos parecería hasta normal si no llegamos a destacar que <strong>las fotografías que aparecerán a continuación son del año 1908</strong>, en los inicios de este tipo de práctica.</p>
<p style="text-align: justify;">El <strong>Dr. Julius Neubronner</strong> patentó una cámara en miniatura para las palomas la cual era activada por un mecanismo temporizador. El invento lo llevó notabilidad internacional después de que lo presentara en exposiciones en las ciudades de Dresden, Frankfurt y París entre 1909 y 1911. Los espectadores en Dresden podían ver la llegada de las palomas mensajeras equipadas con la cámara y las fotos eran reveladas inmediatamente para convertirse en tarjetas postales que podían adquirirse.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué opinarían las palomas al respecto?</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter size-full wp-image-4247" alt="Julius Neubronner Pigeon Camera" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/01/800px-Pigeoncameras.jpg" width="640" height="410" /><img class="aligncenter size-full wp-image-4251" alt="Julius Neubronner Pigeon Camera" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/01/449px-Dr_Julius_Neubronner_patented_a_miniature_pigeon_camera_activated_by_a_timing_mechanism_1903.jpg" width="449" height="599" /><img class="aligncenter size-full wp-image-4249" alt="Julius Neubronner Pigeon Camera" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/01/pigeon-photo.jpg" width="600" height="233" /><img class="aligncenter size-full wp-image-4248" alt="Julius Neubronner Pigeon Camera" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/01/800px-Pigeon_wingtips-1.jpg" width="640" height="465" /><img class="aligncenter size-full wp-image-4250" alt="Julius Neubronner Pigeon Camera" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/01/800px-Pigeon_wingtips.jpg" width="800" height="581" /></p>
<p><a href="http://publicdomainreview.org" target="_blank"></p>
<p style="text-align: right;">Fuente</p>
<p></a></p>
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		<title>&#8216;Cortarse las venas&#8217;</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Jan 2013 04:15:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguèlton Ortega Lucas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Espacios]]></category>
		<category><![CDATA[Ministerio de la Verdad]]></category>
		<category><![CDATA[canción de autor]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[españa]]></category>
		<category><![CDATA[música]]></category>
		<category><![CDATA[opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[Con qué velocidad del diablo está sucediendo todo (todo); y cómo, a nuestro parescer, cualquiera tiempo pasado está más claro. Ya lo dijimos aquí, a cuenta de otra cosa: la historia universal de la infamia a la que venimos asistiendo tan conscientemente, tan en vivo y en directo, también está [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><b>Con qué velocidad del diablo está sucediendo todo</b> (todo); y cómo, <i>a nuestro parescer, cualquiera tiempo pasado</i> está más claro. Ya lo dijimos <a href="http://fts-magazine.es/2012/11/aquellos-mediocres-tiempos/" target="_blank">aquí</a>, a cuenta de otra cosa: la historia universal de la infamia a la que venimos asistiendo tan conscientemente, tan en vivo y en directo, también está teniendo sus contrapartidas en <i>positivo</i>: por ejemplo, en lo referente a definir esas hasta ahora difusas fronteras que separaban el trigo de la cizaña. <i>“Era poeta y odiaba lo impreciso”, </i>escribió <b>Rilke</b> una vez. Algunos, a pesar de no acercarnos ni remotamente a las faldas de esa cordillera de lucidez que era el maestro alemán, andamos ahora fascinados con la clarificación, la concreción, la comparecencia sin máscara de algunas intuiciones con las que fuimos creciendo en las últimas décadas. Como esa melodía lejana que te inquieta al principio, te obsesiona incluso por no saber cuál es, de qué balcón procede, hasta que te acercas un poco más y ahí está, ya la oyes bien, ya puedes reconocer la canción.</p>
<p style="text-align: justify;">Y puede que la canción no te guste en absoluto. Esto mismo, fíjense, es lo que me ha pasado a mí desde la más tierna adolescencia hasta ahora mismo, con escasas variaciones, cada vez que he entrado a un bar, o he estado en una fiesta (no digamos cuando algún eslabón perdido de la familia <i>canorro-erectus </i>ha pasado en coche por delante de mi balcón, atronando con una simpática melodía de moda): <strong>que no me gustaba la canción</strong>. Es verdad que uno ha sido siempre muy especialito; es verdad que para gustos, colores; es verdad, es comprensible que cuando son las dos de la mañana en una dicharachera reunión de veinteañeros, bien regada con agua de fuego, tampoco viene muy a cuento secuestrar el portátil y ahuyentar a la peña pistola en mano, echando espumarajos por la boca (<i>“miiii tesoroooo…”</i>), porque tienes antojo de oír a <b>Aute</b>. Bien, está bien, lo entiendo. Sin embargo, lo que no llegué a entender nunca es por qué esa aversión, esa tirria, esa virulencia atmosférica casi que en cualquier lugar, momento o entorno hacia lo que aquí los colegas han llamado siempre <i><strong>“música de cortarse las venas”</strong>. </i></p>
<p style="text-align: justify;">Mi generación (nacidos en los ’80, criados en la feliz Arcadia de los ’90), amigos, no ha sido mucho nunca de <i>cortarse las venas, </i>en general y <i>quinceemes</i> aparte<i>. </i>Ni con la música ni con nada. Porque lo de cortarse las venas también valía para muchas otras cosas. Probara usted mismo, hace apenas un cuarto de hora, a hablar de política en algunas conversaciones, y la expresión podía estar bien traída; se pasaba entonces, como después de un susto, a hablar de hipotecas (las de entonces), de trabajos (ejem), de los plazos del coche (los de entonces), y los que ya podíamos ir al baño, a afilar la cuchilla, éramos nosotros, los descarriados del Orden Vital. <strong><i>“No te rayes” </i>(con la cuchilla)</strong><i>, </i>te decían; <i>“me estás rayando”, </i>dicen o siguen pensando algunos Inmunes al Desastre en cuanto el tema se pone un pelín complejo, profundo, <i>serio. </i>Porque para ésta nuestra generación, amigos, lo <i>serio </i>también ha sido siempre sinónimo de <i>aburrido</i>: como todo el mundo sabe, <i>Cien años de soledad </i>viene a ser un flagrante peñazo comparado con el <i>Gran Hermano</i>.  <i> </i></p>
<p style="text-align: justify;">Y es que si uno se corta las venas, aun metafóricamente, corre un peligro: que se sepa que tiene sangre en vez de horchata; <strong>y a ver qué hacemos luego con la alfombra nueva</strong> del Ikea de la colega Maripili. A ver qué hacemos si se abre uno en canal y se le acaban viendo <i>los huesos y la sangre, </i>como decía <b>Lorca</b> que tenían que vérsele a los personajes del teatro. Bueno: esa sangre ha estado bien proscrita, oculta de manera vergonzante bajo setenta jerseys del Zara, desde que aquí se estableció que no había más tela que cortar. Cosa que a los de <i>arriba </i>les ha venido de perlas los últimos treinta años, y a los de <i>abajo, </i>en general, les ha parecido muy cómodo, por acción u omisión.</p>
<div id="attachment_4221" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://fts-magazine.es/2013/01/cortarse-las-venas/cohen-wight/" rel="attachment wp-att-4221"><img class="size-medium wp-image-4221" alt="El &quot;mayor depresor no-químico del mundo&quot;, perpetrando su impúdico vicio ante 600.000 víctimas en el Festival de la Isla de Wight, 1970." src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/01/cohen-wight-300x215.jpg" width="300" height="215" /></a><p class="wp-caption-text">El &#8220;mayor depresor no-químico del mundo&#8221;, perpetrando su impúdico vicio ante 600.000 víctimas en el Festival de la Isla de Wight, 1970.</p></div>
<p style="text-align: justify;"><b><br />
La <i>sangre</i>: la verdad, la emoción, el dolor en cueros </b>de cada uno. Por seguir con el hilo musical, resulta a todas luces inexplicable cómo, hasta hace históricamente cuatro días, no se registró ni un solo suicidio, individual o en masa, en ningún concierto de <b>Paco Ibáñez</b> en el Olympia de París, de <b>Jacques Brel</b> en el ídem, de <b><i>La mandrágora </i></b>en La Mandrágora, de <b>Leonard Cohen</b> (no, en los de éste tampoco) en Berlín, de <b>Tom Waits</b> en Los Ángeles, de <b>Serrat</b> en el Gran Rex, de <b>Franco Battiato</b> en Roma, de <b>Silvio Rodríguez </b>en Chile, de <b>Bob Dylan</b> en cualquier parte, con la cantidad de bisturíes que debía de haber por metro cuadrado. Como es también jugosamente sospechoso cómo algunos de los nombres mencionados (anglosajones) sí han entrado en lo que los modernos y el <i>mainstream </i>han etiquetado como <i>guay, </i>recomendable para nuestros hispánicos y paletos oídos, y otros no: los que cantan en castellano, fundamentalmente, y se hacen llamar <i>cantautores </i>y no <i>songwriters, </i>o <i>chiripitifláutiquers, </i>al haber nacido en Cuenca [recomiendo con fervor, sobre este particular, el libro de <b>Carlos Prieto </b><i>Cajas de música difíciles de parar o el desencanto de <b>Nacho Vegas</b></i>, esperando con igual fervor la respuesta del personal al que en él se alude].</p>
<p style="text-align: justify;"><b>Ismael Serrano</b>, otro peligroso gurú de la Secta del Harakiri (madrileño y no de Nashville, para mayor escarnio), declaró en alguna entrevista, hace un tiempo:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"><i>“Una de las cosas que provocó la movida madrileña fue la estigmatización de la canción de autor hasta tal punto que aún perdura. Lo que digo es totalmente cierto. Es un hecho. Podemos reivindicar sin nostalgia a los grupos de los años 70, o a las canciones de los autores de los 70. Y se considera toda una modernidad reivindicar los valores de la movida. Esto es una trampa que no hace justicia ni a la movida ni al género de la canción de autor. Que conste que yo he crecido con Nacha Pop, Golpes Bajos… con multitud de grupos que me encantaban; pero cabe reconocer que sus letras eran superficiales y que respondían al momento que les tocó vivir. Coincidí con el director Pedro Almodóvar en un acto de apoyo a Garzón y me explicó que lo que él quería entonces hacer con McNamara era inventar una realidad diferente, romper con todo aquello que le parecía terrible. Y yo lo entiendo. Pero también quiero subrayar que supuso condenar al ostracismo cosas que eran cojonudas”. </i></p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Desde luego, que <b>Almodóvar</b> y <b>Fabio McNamara</b> inventaron <i>una realidad diferente </i>es un hecho incontestable para cualquiera. Y ahora, con esta súbita perspectiva histórica que la destrucción masiva neoliberal nos anda brindando, ale-hop (gracias, Mariano), resulta que también es incontestable el resto de la reflexión. Y subo una: qué bien traído eso de <i>inventar una realidad diferente. </i></p>
<p style="text-align: justify;">Porque –y en esto no tienen ya responsabilidad alguna Almodóvar, McNamara, los Pegamoides y el coño de la Bernarda, que sólo hacían lo que tenían que hacer y no tienen de qué disculparse– <strong><i>inventar una realidad diferente </i></strong>es exactamente a lo que nuestra querida sociedad española se ha aplicado con irreductible furor en las últimas décadas: esa <i>superficialidad </i>de las letras de las canciones de la <i>movida </i>no respondía a conspiración alguna, a oscura estratagema en la sombra para que los niños babearan mirando los globos de la feria mientras aquel viejo marchoso instaba a todo sobrio hereje que no estuviera colocado a <i>que se colocase</i>. No; simplemente, esas canciones recogían el espíritu festivo de una España que se había tirado cuarenta años de clausura, y al salir monta una hoguera con los hábitos y una orgía a su alrededor. Absolutamente nada que objetar. El problema es que, entre charanga y pandereta, existía el riesgo de que se la llevaran al huerto los mismos que la llevaron al convento. <strong>Y de aquellos polvos en la inopia</strong>, estos hijos en el limbo.</p>
<p style="text-align: justify;"><b><br />
Más grave, más escandalosa, más virulenta</b> que todas las <i>burbujas </i>que en este país han sido en los últimos tiempos, me parece esa burbuja que tanta gente se impuso sobre la piel como una autosatisfecha armadura de humo frente a su entorno, como el traje nuevo del emperador; la música y el resto de manifestaciones sociales o culturales sólo han sido su reflejo –desde las crestas de colores a <i>Culotorcido Shore, </i>desde las tetas de Telecinco al delirio del cemento<i>, </i>desde el primer cretino del <i>ya no hay izquierdas ni derechas</i> a la última tromba de votos a un alcalde corrupto–. Ha sucedido en el arte, ha sucedido en la televisión, ha sucedido en la política, ha sucedido con la entronización del puto fútbol y de la carroña del <i>corazón </i>como analgésico de todos los males en un país genéticamente predispuesto para la pereza intelectual y la fatalidad: <strong>si llueve no es cosa nuestra, y ya saldrá el sol</strong> <strong>mañana</strong>. Que la antigua, nobilísima, entrañable palabra <i>corazón </i>se empezara a usar para definir lo que ahora mismo define, ilustra perfectamente en qué hemos ido cayendo: frivolización del sentimiento de cara al exterior para que luego nos dé vergüenza hablar desde el fondo del estómago con el que tienes al lado, no vayan a llamarte cursi, porque los miedos, los sueños y los terremotos del alma de cada uno deben quedarse pudorosamente en casa: tú echa otro trago y <i>no me rayes</i>. Frivolidad para esconder en el trastero lo que a todos nos corroe; anestesia general para no mirar al dolor a la cara (aquí nunca se va a morir nadie, ni te van a dejar nunca por otro); productos culturales de mucho envoltorio sin nada dentro para una audiencia alérgica a <i>comerse el tarro</i>; <strong>ataraxia masiva de centro comercial y <i>aurea mediocritas </i></strong>para no enfrentarnos a la realidad ni a la vida verdadera, que está ahí y puede ser maravillosa, como decía el otro, pero que también puede ser y es una implacable perra hedionda, purulenta, que hay que combatir con toda la sangre y todo el fervor antes de que acabe matándote a pequeñas dentelladas (<i>“Son las pequeñas tragedias de todos los días, y no las grandes, las que hacen enloquecer”, </i>decía <b>Bukowski</b>). Mucha risa de arlequín, y mucha fiesta de cartón piedra, y mucha cancioncita vacua popy-guay (<i>“novedosos que apedrean a los originales”</i>) y mucho juguete nuevo 3G y mucha gilipollez para al final rascar un poco y darte cuenta de lo de siempre: <strong>que la gente está muerta de miedo</strong>, que siguen, seguimos siendo niños (jamás dejaremos de serlo), y que ni siquiera tenemos el coraje de los niños para decir en voz alta: <i>Tengo miedo, ven conmigo, ayúdame a vivir. </i></p>
<p style="text-align: justify;">El corazón: <strong>la cosa cordial</strong>; lo que a todos nos<a href="http://fts-magazine.es/2013/01/cortarse-las-venas/paco_ibanez-paco_ibanez_en_el_olympia_paris-frontal/" rel="attachment wp-att-4223"><img class="alignright size-medium wp-image-4223" alt="Paco_Ibanez-Paco_Ibanez_En_El_Olympia_(Paris)-Frontal" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/01/Paco_Ibanez-Paco_Ibanez_En_El_Olympia_Paris-Frontal-300x300.jpg" width="300" height="300" /></a> acaba hermanando para mirarnos a los ojos y <i>“espantar a la fiera a pedradas”. </i>Una de las manifestaciones de la fiera, ahora mismo, está arrasando con todo. Y hay quien sigue más pendiente de la pantalla del móvil que de lo que pasa en su edificio, mientras algún vecino se corta las venas, <em>literalmente</em> ya, por no gritar socorro. Muy bien: <strong>tal vez era necesario</strong> el despertar de esa bestia, de esta descomunal estafa, para que muchos vuelvan a mirarse al espejo y a mirar a los ojos a su alrededor, antes de que aquélla les eche la puerta abajo. La ironía es que algunos, los que llevamos toda la vida practicando con la cuchilla, ras, ras, entre canciones, películas y libros sobre el tema, quizá tengamos la piel más curtida para sobrevivir. Porque (amigos míos): si no estamos tocando el fondo, debemos de estar ya bastante cerca.</p>
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		<title>Agua, fuente de vida</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Jan 2013 13:07:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Cubillo</dc:creator>
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		<category><![CDATA[agua]]></category>
		<category><![CDATA[Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua]]></category>
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		<category><![CDATA[Puntadas Tóxicas]]></category>

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		<description><![CDATA[El Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua abre la puerta al debate sobre un derecho humano del que todavía no disfruta el 11% de la población mundial. Desde pequeños nos enseñan que nuestro planeta y nuestro cuerpo están formados por dos tercios de un líquido básico [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><em>El Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua abre la puerta al debate sobre un derecho humano del que todavía no disfruta el 11% de la población mundial.</em></div>
<div>
<p><img class="size-medium wp-image-4190 alignleft" alt="" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/01/olly-300x163.png" width="300" height="163" /></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">Desde pequeños nos enseñan que nuestro planeta y nuestro cuerpo están formados por dos tercios de un líquido básico para la vida, un medio acuoso gracias al cual se producen las reacciones químicas que dan estructura a nuestro mundo. Hoy una gran parte de la población abre un grifo en casa y bebe, casi sin ser consciente del recorrido sinuoso e intrincado que recorre ese preciado líquido desde un manantial lejano hasta llegar a ese vaso que espera sobre la mesa o sostienen en su propia mano. Olvidados quedan los paseos a la fuente, los cántaros de cerámica, los lavaderos de piedra. Sin embargo, a pesar de que la cultura del grifo nos parece algo nimio en occidente, todavía existen lugares en el mundo que no tienen acceso a agua potable de suministro corriente. Ellos no han olvidado los paseos al pozo o al río, viven todavía epidemias de disentería, diarreas, dengue, malaria, tiña&#8230; y así un largo etcétera, que recoge la OMS en sus <a href="http://www.who.int/water_sanitation_health/diseases/diseasefact/es/index.html" target="_blank">hojas informativas sobre enfermedades relacionadas con el agua</a>. En estos lugares menos privilegiados, todavía deben hervir el agua que recogen e incluso así, su consumo no es 100% seguro.</div>
<div style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Como elemento indispensable para la vida la <strong>ONU</strong> reconoció, el 28 de julio de 2010,  <strong>el agua potable y el saneamiento básico como derecho humano esencial</strong> para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos. El 20 de diciembre de ese mismo año la Asamblea General declaró <a href="http://www.un.org/spanish/events/calendario/years/" target="_blank">2013 Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua</a>, para incentivar la reflexión y fortalecer el diálogo en torno a la <a href="http://www.monografias.com/trabajos14/problemadelagua/problemadelagua.shtml" target="_blank">problemática global del agua</a>: su uso, acceso, contaminación, privatización&#8230; y todas aquellas realidades que afectan a todo lo relacionado con el uso de un elemento indispensable para la vida como es el H2O.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Greenpeace</strong> cerraba el año 2012 presentado el 4 de diciembre el informe <a href="http://www.greenpeace.org/espana/es/reports/Puntadas-toxicas--El-desfile-de-la-contaminacion/" target="_blank">«Puntadas Tóxicas»</a>, en el que invita al consumidor a descubrir el rastro tóxico que deja la producción de los tejidos que cubren su cuerpo debido a la incorrecta o nula gestión de los residuos generados en el tratamiento y tintado de los distintos materiales y fibras de cada pantalón, camiseta o abrigo. El agua vuelve a llevarse la peor parte. Pero la acción conjunta de consumidores responsables impulsados por el espíritu verde consiguieron que antes de acabar el año Mango y Levi´s se comprometieran a retirar y eliminar los procesos tóxicos de su cadena de producción. Y es que ante el hecho de que <strong>sólo el <a href="http://sp.rian.ru/infografia/20100326/125631287.html" target="_blank">3% del agua que hay en el Planeta es potable</a></strong>, y que de ese porcentaje tan necesario para nuestra subsistencia gran parte es contaminado día tras día, no por desconocimiento o falta de recursos, sino por la avaricia y la falta de responsabilidad social corporativa necesaria para comprender que ese río, que ese manantial, que ese acuífero es de todos. Y no es tan difícil, sólo hay que descubrir las medidas tomada por las empresas que han decidido aplicar a su sistema de producción la máxima <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/De_la_cuna_a_la_cuna" target="_blank">C2C o de la cuna a la cuna</a>, que aboga por la ecosostenibilidad y cuya máxima defiende que igual que en la naturaleza nada es basura, el sistema productivo de la industria debería adoptar técnicas en las que cada elemento producido regrese a la cadena productiva, de forma que el ciclo técnico imite al ciclo biológico. Pero no solo la industria supone un problema. Las aguas negras de las ciudades y la actividad agrícola y ganadera también se suman a una realidad que merma los recursos hídricos de los que dispone el planeta.</p>
</div>
<div><img class="size-full wp-image-4195 aligncenter" alt="domagoj8888" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/01/domagoj8888.png" width="424" height="148" /></div>
<div></div>
<div style="text-align: justify;">
<p>Pero lejos de acabar aquí la lista de problemas que asedia al agua dulce, la mano del hombre avanza en su afán de posesión y mercantilismo y quiere adueñarse de un bien básico para la vida. Así, <strong>en el 6º Foro Mundial del Agua</strong> que tuvo lugar en <strong>Marsella</strong> en 2012, <strong>se destacó la necesidad de ofrecer soluciones para una situación cada vez más preocupante</strong> en la que comienza a ser  habitual la privatización de servicios básicos como el del suministro de agua potable. Los tratamientos potabilizadores agresivos que han convertido al ciudadano occidental en un consumidor compulsivo de agua embotellada facilitan el proceso de asimilación de la  privatización de la gestión urbana de un bien imprescindible para el ser humano. Como ha denunciado <strong>Pedro Arrojo</strong>, Profesor Titular del Departamento de Análisis económico de la Universidad de Zaragoza y Premio Goldman 2003, en más de una ocasión, más de 10.000 personas mueren al año de sed debido a lo que él denomina las tres fallas de la crisis global de los ecosistemas: la crisis de los sistemas acuáticos, la crisis de la iniquidad y pobreza, y la gobernabilidad. Tres pilares responsables de que alrededor de 783 millones de personas, un 11% de la población mundial, no tengan acceso al agua potable, según recogió la <strong>ONU</strong> en el <a href="http://www.who.int/water_sanitation_health/monitoring/jmp2012/fast_facts/es/index.html" target="_blank">informe que presentó en marzo de 2012</a>. El porcentaje de acceso a saneamientos y el uso de aseos es mucho menor. <strong>Sólo el 65% de la población del planeta</strong>, alrededor de 2.500 millones de seres humanos, <strong>disfruta de instalaciones que impidan el contacto de las aguas negras con el ser humano.</strong> Las regiones más afectadas por esta desigualdad siguen siendo <strong>China</strong>, la <strong>India</strong> y <strong>África</strong>. Como la zona del <strong>Sahel</strong>, región, que se extiende al sur del desierto del <strong>Sáhara</strong> y abarca total o parcialmente <strong>Senegal, Mauritania, Argelia, Burkina Faso, Chad, Sudán, Eritrea</strong> y <strong>Mali</strong>, donde más de 400.000 refugiados, en su mayoría mujeres y niños, viven amenazados por la sequía y el hambre, y para quienes <a href="http://www.europapress.es/epsocial/ong-y-asociaciones/noticia-comite-espanol-acnur-lanza-campana-llevar-millon-litros-agua-potable-sahel-20121211185603.html" target="_blank"><strong>ACNUR</strong> ha puesto en marcha una campaña</a> con el objetivo de recaudar fondos para conseguir llevar un millón de litros de agua a la zona que cada día está más agrietada.</p>
<p><img class="size-full wp-image-4197 aligncenter" alt="©-Abdelhamid-Kalai" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2013/01/©-Abdelhamid-Kalai.png" width="417" height="288" /></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La sed.</strong> Esa sensación desesperante que nubla los sentidos. La boca se espesa.  Los músculos se aletargan. Disminuye el ritmo cardíaco, a la vez que nuestros músculos dejan de recibir la oxigenación necesaria. Nos cansamos. Aparecen los calambres, la dificultad de concentración,náuseas, vómitos. Nuestras células reclaman agua para mantenerse vivas, para mantenernos vivos. Con cada exhalación emitimos vapor. <strong>Aproximadamente 2,5 litros de líquido se escapan de nuestro cuerpo cada día.</strong> Líquido que debe ser repuesto a través de la alimentación y el consumo de líquidos.</p>
<p>2013 debe ser el punto de inflexión en la gestión del agua que permita superar los objetivos fijados para 2015, momento en el que se culminará el <a href="http://www.un.org/spanish/waterforlifedecade/" target="_blank">Decenio Internacional para la Acción “El agua, fuente de vida” (2005-2015)</a>.</p>
</div>
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		<title>Dima Rebus, ilustraciones picarescas</title>
		<link>http://fts-magazine.es/2012/12/dima-rebus-ilustracion-a-acuarela/</link>
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		<pubDate>Mon, 24 Dec 2012 17:43:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alicia Blázquez</dc:creator>
				<category><![CDATA[De Pincel a Cincel]]></category>
		<category><![CDATA[Dima Rebus]]></category>
		<category><![CDATA[Dimitry Rebus]]></category>

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		<description><![CDATA[Dimitry Rebus nació en Moscú en 1988 y se graduó de la escuela de artes en 2011. En sus acuarelas enturbia la claridad de la acuarela y plasma con algo de humor siniestro sus reflexiones a cerca de la cultura de su país y el comportamiento humano. Sus personajes están compuestos por una serie de características [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://dimarebus.com/"><strong>Dimitry Rebus</strong></a> nació en Moscú en 1988 y se graduó de la escuela de artes en 2011. En sus acuarelas enturbia la claridad de la acuarela y plasma con algo de humor siniestro sus reflexiones a cerca de la cultura de su país y el comportamiento humano.</p>
<p><img alt="Self-portrait with a cherry" src="http://dimarebus.com/content/Self-portrait-with-a-cherry1.jpg" /></p>
<p style="text-align: justify;">Sus personajes están compuestos por una serie de características que los hacen únicos: dientes torcidos, ropa oscura, desfigurados, quemados por el frió, de pieles blancas y tatuajes de preso, narices sangrantes y <em>ushankas</em> peludos (gorros rusos).</p>
<p><img class="aligncenter" alt="Victory" src="http://dimarebus.com/content/victory4.jpg" /></p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" alt="Enter" src="http://dimarebus.com/content/enter1.jpg" width="689" height="900" /></p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" alt="Duke Mikhail is hiding rook under his hat" src="http://dimarebus.com/content/Duke-Mikhail-is-hiding-rook-under-his-hat4.jpg" width="689" height="900" /></p>
<p><img class="aligncenter" alt="Portrait of stranger with golden tooth " src="http://dimarebus.com/content/Portrait-of-stranger-with-golden-tooth-Aboit-2012-CE-Dresden-Old-Masters-Picture-Gallery1.jpg" width="689" height="900" /></p>
<p><img class="aligncenter" alt="home" src="http://dimarebus.com/content/home1.jpg" /></p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" alt="OO" src="http://dimarebus.com/content/OO1.jpg" width="937" height="1000" /></p>
<p><img class="aligncenter" alt="Dear region.." src="http://dimarebus.com/content/dear-region.jpg" width="937" height="1000" /></p>
<p><img class="aligncenter" alt="Semenoff" src="http://dimarebus.com/content/Rebus-Semenoff.jpg" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Su obra además de ser típicamente rusa tiene una estética contemporánea cautivante, sin embargo y a pesar de conectarnos con algo de la literatura de su país y muchos personajes de esta, Dima admite haberse plasmado más de una vez en su obra, haciendo algo así como auto-ficciones. Ademas apunta que el retrato es su zona de confort, en donde ha encontrado la posibilidad de contar historias e incorporar elementos únicos en la anatomía de los retratados, aprovechando recursos como la deformidad, la fragilidad, la enfermedad, la caricatura o el alto contraste para conseguir disgustar o fascinar a su público de manera astuta.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos de sus irónicos trabajos ya rotan en distintas revistas de su país y pertenece a la nómina de ilustradores cotizados por las casas editoriales rusas, preferido muchas veces por su sarcasmo y sensibilidad.</p>
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		<title>Lyona: &#8220;He aprendido muchas cosas en el cine antes que en la vida real&#8221;</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Dec 2012 11:54:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Virginia Mendoza</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[lyona]]></category>
		<category><![CDATA[marta puig]]></category>

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		<description><![CDATA[Marta Puig tiene una historia de amor pendiente que sus protagonistas habrían querido continuar en Lyon. Desde entonces, decidió llamarse Lyona. Aunque se define como &#8220;ingeniera de cuentos y poemas&#8221;, la red la conoce por ser la responsable de la parte visual de Love of Lesbian. Además de directora de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Marta Puig tiene una historia de amor pendiente que sus protagonistas habrían querido continuar en Lyon. Desde entonces, decidió llamarse Lyona. Aunque se define como &#8220;ingeniera de cuentos y poemas&#8221;, la red la conoce por ser la responsable de la parte visual de Love of Lesbian.</p>
<p style="text-align: justify;">Además de directora de videoclips, es fotógrafa, diseñadora e ilustradora. Como directora, también ha trabajado para The New Raemon, Lori Meyers, Anna Roig et l&#8217;ombre de ton chien y Amaral, entre otras bandas nacionales. Como ilustradora, es la madre de los personajes del cuento infantil de Santi Balmes &#8220;Yo mataré monstruos por ti&#8221;.</p>
<div id="attachment_4090" class="wp-caption aligncenter" style="width: 655px"><a href="http://fts-magazine.es/2012/12/lyona-he-aprendido-muchas-cosas-en-el-cine-antes-que-en-la-vida-real/lyona-2/" rel="attachment wp-att-4090"><img class="size-full wp-image-4090" title="lyona" alt="" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2012/12/lyona1.jpg" width="645" height="421" /></a><p class="wp-caption-text">Marta Puig, &#8220;Lyona&#8221;</p></div>
<p style="text-align: justify;"><strong>V.M.-Tu pseudónimo tiene un trasfondo romántico. ¿Por qué Lyona?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L.-</strong>Todo viene de una aventura amorosa que tuve hace años. Fui a trabajar a Sicilia, y ahí conocí a un chico italiano. Los dos teníamos pareja por aquel entonces, pero nos gustamos y nos prometimos que si algún día estábamos solteros nos encontraríamos a medio camino de los dos, y ese punto era Lyon. Justamente esos días me abrí mi cuenta de Fotolog. Tenía que ponerme un <em>nickname</em>, y decidí ponerme Lyona, por si algún día él buscaba en Internet Lyon. Pensé que así quizás me encontraría&#8230; Así que Lyon se ha convertido en mi particular versión de París en &#8220;Casablanca&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V.M.-Eres algo así como un quinto componente de Love of Lesbian. Gran parte de tu reconocimiento tiene mucho que ver con los videoclips que has realizado para ellos, ¿te enorgullece esta asociación o temes que el público te encasille y se esté perdiendo una parte importante de tu trabajo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L.-</strong>Con Love of Lesbian llevamos a cabo un trabajo conjunto muy emocionante (para mí), para el disco de 1999, y es normal que nos asocien, pero ahora estamos intentando dejar que corra un poco el aire, justamente por eso que dices&#8230;para que la gente no se canse y para que no nos encasillen.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V.M.-Algunos de los videoclips que has realizado para Love of Lesbian están protagonizados por la misma pareja. Estos chicos también se han convertido en una parte indispensable del lado visual del grupo. ¿Por qué siempre ellos?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L.-</strong>Cuando empezamos a trabajar en 1999, la idea era crear la sensación de que el disco era la banda sonora de una peli que no existía. Así que decidimos que todos los vídeos estarían protagonizados por los mismos actores, y que cada vídeo sería como una pieza más para construir ese puzzle que era 1999.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V.M.-He de reconocer que durante un tiempo pensé que Marina y tú erais la misma persona. Y creo que no soy la única&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L.-¿</strong>Sí? Supongo que es por el flequillo y el pelo negro. Al principio de todo, cuando estábamos empezando a hablar de 1999, la idea de ellos era que yo saliera en las fotos del cd y en los vídeos, pero me negué. Luego encontré a Marina. Ya la había visto por fotologs y me encantaba su imagen, su mirada, su actitud. Así que no dudé en preguntarle si le apetecía figurar. Ella no había actuado nunca, pero aceptó. El primer día de rodaje no se quién se sorprendió más del talento que tenía, si ella misma o yo.</p>
<p><strong>V.M.-¿Por qué Love of Lesbian y Lyona conectan tan bien?</strong></p>
<p><strong>L.-</strong>No lo sé. Quizás porque la música que hacen me inspira, me sugiere muchas cosas, me transporta&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V.M.-Lo vuestro va más allá de los videoclips. ¿Qué tal fue la experiencia de colaborar con Santi Balmes ilustrando “Yo mataré monstruos por ti”?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L.-</strong>Genial. Todo surgió cuando un amigo me sugirió hacer un cuento digital para Ipad con mis dibujos. Le dije: &#8220;vale, pero yo no sé escribir cuentos.&#8221;  Enseguida me vino a la cabeza un verso de &#8220;Un dia en el parque&#8221; de Love of Lesbian: &#8220;Yo mataré monstruos por ti&#8221;. Siempre le había dicho a Santi que de ahí podía salir un cuento precioso. Así que se lo propuse y a la mañana siguiente él ya tenía el cuento escrito. La historia me encantó e ilustrarlo fue laborioso, pero gustoso.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V.M.-Los personajes de ese cuento parecen inagotables. Ahora también haces camisetas, carcasas para móviles, vinilos para paredes&#8230;con Martina y el monstruo. ¿Vives de tu tienda online?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L.-¡</strong>Que va! Ya me gustaría. No&#8230;La verdad es que lo que gano con cada prenda es un porcentaje muy pequeño. Pero me gusta crear este tipo de accesorios, no pararía nunca de hacerlo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V.M.-¿Es Martina, esa niña mona que teme a los monstruos, un alter ego de Lyona?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L.-</strong>No, creo que es más bien un alter ego de la hija que me gustaría tener. Siempre la imagino así: con pijama de rayas, coletas, dulce e inquieta.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V.M.-En tu página de Facebook te defines como “ingeniera de cuentos y poemas”. De todo lo que haces: videoclip, ilustración, fotografía, etc. ¿qué es lo que más disfrutas?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L.-</strong>Bueno, esa frase la puse un poco de coña. Me gustaba la semejanza que tenía con &#8220;ingeniera de puentes y caminos&#8221;. De lo que hago, la verdad es que disfruto con todo. Me gusta pasarlo bien trabajando, me gusta amar lo que hago, e intento hacerlo todo con mucho cariño. Aunque quizás cuando mejor me lo paso es rodando, porque me encanta trabajar en equipo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V.M.-¿Por qué tu abuelo tuvo la culpa de que te dedicases a esto?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L.-</strong>Él era el programador del cine de mi pueblo. Cada fin de semana me iba con él a ver una sesión doble, daba igual qué pelis eran. Recuerdo tragarme cada cosa que para mi edad, supongo que debía de alucinar bastante. He aprendido muchas cosas en el cine, antes que en la vida real&#8230;(risas)</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V.M.-Tu estilo es tan original, tan propio y tan personal que a veces parece salido de la nada. ¿Tienes algún referente a la hora de hacer videoclips o te inspiras en otro tipo de arte?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L.-</strong>Normalmente evito basarme en algo o en alguien. Siempre espero que la canción me inspire, pero evidentemente tengo referentes, y algunos de los que más me gustan son Spike Jonze, Michel Gondry, Dougal Wilson, Michael Winterbottom, Todd Haynes y David Lynch.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V.M.-¿Cuál es la próxima canción a la que pondrás imagen?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L.- </strong>A un tema de The New Raemon: &#8220;Marathon Man&#8221;.</p>
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		<title>Blow Job, fragilidad ante la cámara</title>
		<link>http://fts-magazine.es/2012/12/blow-job-fragilidad-ante-la-camara/</link>
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		<pubDate>Sun, 16 Dec 2012 19:49:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alicia Blázquez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Tras la Lente]]></category>
		<category><![CDATA[Blow Job]]></category>
		<category><![CDATA[Tadao Cern]]></category>
		<category><![CDATA[Tadas Cerniauskas]]></category>

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		<description><![CDATA[Blow Job es el proyecto fotográfico del artista lituano Tadas Cerniauskas. El artista dejó su reciente carrera como arquitecto en 2010 y empezó realizando fotografías de bodas con un toque distinto. Actualmente se encuentra viajando por el mundo realizando proyectos, sesiones y exposiciones.  El proyecto Blow Job consta de decenas de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Blow Job</strong> es el proyecto fotográfico del artista lituano<strong> <a href="http://www.tadaocern.com/">Tadas Cerniauskas</a>. </strong>El artista dejó su reciente carrera como arquitecto en 2010 y empezó realizando <a href="http://www.fotoperlas.lt/en/index.html">fotografías de bodas </a>con un toque distinto. Actualmente se encuentra viajando por el mundo realizando proyectos, sesiones y exposiciones.</p>
<p><iframe src="http://player.vimeo.com/video/43922070?title=0&amp;byline=0&amp;portrait=0&amp;badge=0&amp;color=ffffff" height="281" width="500" allowfullscreen="" frameborder="0"></iframe></p>
<p style="text-align: justify;"> El proyecto<strong> Blow Job</strong> consta de decenas de fotografías de retratos expuestos frente a un ventilador de alta potencia con la finalidad de invitar a la reflexión sobre la fragilidad del ser humano ante la fuerza de la naturaleza.</p>
<p><img class="aligncenter" alt="" src="http://www.tadaocern.com/Images/01%20Tadas%20Cerniauskas(www.tadaocern.com)%20Blow%20Job%20525px%20(1).jpg" /></p>
<p><img class="aligncenter" alt="Blow Job by Tadao Cern" src="http://www.tadaocern.com/Images/01%20Tadas%20Cerniauskas(www.tadaocern.com)%20Blow%20Job%20525px%20(2).jpg" /></p>
<p style="text-align: center;"><img alt="Blow Job by Tadao Cern" src="http://www.tadaocern.com/Images/01%20Tadas%20Cerniauskas(www.tadaocern.com)%20Blow%20Job%20525px%20(3).jpg" /></p>
<p style="text-align: center;"><img alt="Blow Job by Tadao Cern" src="http://www.tadaocern.com/Images/01%20Tadas%20Cerniauskas(www.tadaocern.com)%20Blow%20Job%20525px%20(4).jpg" /></p>
<p style="text-align: center;"><img alt="Blow Job by Tadao Cern" src="http://www.tadaocern.com/Images/01%20Tadas%20Cerniauskas(www.tadaocern.com)%20Blow%20Job%20525px%20(5).jpg" /></p>
<p style="text-align: center;"><img alt="Blow Job by Tadao Cern" src="http://www.tadaocern.com/Images/01%20Tadas%20Cerniauskas(www.tadaocern.com)%20Blow%20Job%20525px%20(6).jpg" /></p>
<p style="text-align: center;"><img alt="Blow Job by Tadao Cern" src="http://www.tadaocern.com/Images/01%20Tadas%20Cerniauskas(www.tadaocern.com)%20Blow%20Job%20525px%20(7).jpg" /></p>
<p style="text-align: center;"><img alt="Blow Job by Tadao Cern" src="http://www.tadaocern.com/Images/01%20Tadas%20Cerniauskas(www.tadaocern.com)%20Blow%20Job%20525px%20(14).jpg" /></p>
<p style="text-align: center;"><img alt="Blow Job by Tadao Cern" src="http://www.tadaocern.com/Images/01%20Tadas%20Cerniauskas(www.tadaocern.com)%20Blow%20Job%20525px%20(23).jpg" /></p>
<p style="text-align: center;"><img alt="Blow Job by Tadao Cern" src="http://www.tadaocern.com/Images/01%20Tadas%20Cerniauskas(www.tadaocern.com)%20Blow%20Job%20525px%20(32).jpg" /></p>
<p style="text-align: center;">
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		<title>Enamorarse de Mecha</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Dec 2012 15:53:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Virginia Mendoza</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arte y Letras]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[El tango de la guardia vieja]]></category>
		<category><![CDATA[Pérez-Reverte]]></category>
		<category><![CDATA[Reseñas]]></category>

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		<description><![CDATA[Si alguien es capaz de enamorarse de su personaje y de traerlo a la realidad para contagiar al lector de ese amor, Arturo Pérez-Reverte, que lleva tiempo haciéndolo de manera sucinta pero prometedora, ha conseguido, en El tango de la guardia vieja (Alfaguara, 2012), recrear a la musa definitiva: una mujer [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="alignleft  wp-image-4051" style="text-align: start; margin: 5px 10px;" title="El_tango_de_la_guardia_vieja_pérez-reverte" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2012/12/El_tango_de_la_guardia_vieja_pérez-reverte-188x300.jpg" alt="" width="150" height="240" /></p>
<p style="text-align: justify;"><span>Si alguien es capaz de enamorarse de su personaje y de traerlo a la realidad para contagiar al lector de ese amor, <strong>Arturo</strong> </span><strong>Pérez-Reverte</strong><span>, que lleva tiempo haciéndolo de manera sucinta pero prometedora, ha conseguido, en <strong><em>El tango de la guardia vieja</em> </strong>(Alfaguara, 2012), recrear a la musa definitiva: una mujer con nombre de detonante y personalidad de polvorín que enamorará a lectores y lectoras independientemente de su orientación sexual. </span><strong>Mecha Inzunza</strong><span> es una diosa reciente que, a medida que envejece, pasa de estar a la altura de la </span><strong>Maga</strong><span> de <strong>Julio</strong> </span><strong>Cortázar </strong><span>a la de la </span><strong>Elisabeth Costello </strong><span>de <strong>J.M.</strong></span><strong> Coetzee</strong><span>.</span></p>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Lo que sí podemos reprochar al autor en lo que a la creación de personajes respecta, es que, si bien <strong>Mecha</strong> es una mujer inusual, misteriosa y, en definitiva, un personaje generalmente rico, <strong>Max Costa</strong> la supera. Si la idea de crear una protagonista de esas que, según <strong>Pérez-Reverte</strong>, serán la protagonista por antonomasia de la literatura que viene, como él mismo comentó en alguna entrevista, ha caído en la trampa de enriquecer con mayor profusión a quien pretendía ser su sombra, su amante eventual convertido en amor que, triste o acertadamente, según el gusto, la eclipsa.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><strong>Pérez-Reverte</strong> recrea la vida de un pícaro entrañable, un ladrón de alcoba, y de una mujer bien y mujer fatal convertida en madre incondicional y obsesiva. Sus diálogos brillan en tres momentos y en tres lugares del siglo XX y del mundo (Buenos Aires, Sorrento y Niza). Tres destellos de un amor imposible e improbable, de ese que marca la vida con cuentagotas y deja un poso de los que no se van. Sin seguir un orden lineal y con descripciones visuales, <em><strong>El tango de la guardia vieja</strong></em> es una de esas novelas cinematográficamente fáciles a las que su autor nos tiene acostumbrados y firme candidata a convertirse en película. O en tango. Se trata, en definitiva, de una metáfora de las relaciones entre hombres y mujeres y de una reflexión sobre cómo han cambiado en los últimos tiempos: el tango o la relación sentimental como ese resorte de la sociedad en el que la mujer es sujeto pasivo que se deja llevar en apariencia, pero que en realidad no suelta las riendas.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><em><strong>El tango de la guardia vieja</strong></em> evoca la nostalgia de casi todos los autores que superan los sesenta, cuyos protagonistas reflexionan sobre la vejez, sobre el tiempo perdido, miran su propia juventud con más pena que envidia, tienen más certezas que dudas y, sobre todo, saben lo que es el amor. La nueva novela de <strong>Pérez-Reverte</strong> no es ni más ni menos que una historia de amor, impropia de su autor pero narrada con gran tino. Se ha enfrentado a la peligrosa barrera que separa lo cursi de lo vulgar cuando de contar una historia de amor (y sexo, claro) se trata.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><strong>Pérez-Reverte</strong> sigue demostrando que es un gran contador de historias, aunque la manera de contarlas pueda convertirle en un autor de <em>best-sellers</em> cinematográficamente viables. En <em><strong>El tango de la guardia vieja</strong></em>, a penas hay frases que subrayar, que digan algo por sí mismas sin depender del todo, sin formar parte de una trama que engancha y punto. Algo así pensé hasta casi la mitad del libro, donde los diálogos se tornan gradualmente sublimes. Entonces cambié de idea y cuando cerré el libro, supe que era la mejor novela que he leído de su autor. Un ejemplo de cómo me convenció de esta idea que, tras más de una semana de asimilación, mantengo:</div>
<blockquote>
<div>
<p style="text-align: justify;"><em>-Vivías en territorio enemigo –añade al fin-. En plena y continua guerra: sólo había que ver tus ojos. En tales situaciones, las mujeres advertimos que los hombres sois mortales y vais de paso, camino de un frente cualquiera. Y nos sentimos dispuestas a enamorarnos de vosotros un poquito más.</em></p>
</div>
</blockquote>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"> <em><em>-Nunca me gustaron las guerras. Los tipos como yo suelen perderlas.</em> </em></p>
<div>
<p style="text-align: justify;"><em><em>-Ahora ya da lo mismo –ella asiente con frialdad-. Pero me gusta que no hayas estropeado tu sonrisa de buen muchacho…Esa elegancia que mantienes como el último cuadro en Waterloo. Me recuerdas mucho al hombre que olvidé. Has envejecido, y no hablo del físico. Supongo que les ocurre a todos los que alcanzan alguna clase de certidumbre…¿Tienes muchas certidumbres, Max?</em> </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em></em><em><em>-Pocas. Sólo que los hombres dudan, recuerdan y mueren.</em> </em></p>
</div>
</blockquote>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;"> <em><em>-Debe de ser eso. Es la duda la que mantiene joven a la gente. La certeza es como un virus maligno. Te contagia de vejez.</em> </em></p>
</blockquote>
]]></content:encoded>
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		<title>Luna Miguel: &#8220;Si la poesía está llena de pájaros, ¿por qué no el cuerpo?&#8221;</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Dec 2012 10:10:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Virginia Mendoza</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Bukowski]]></category>
		<category><![CDATA[Butler]]></category>
		<category><![CDATA[Darío]]></category>
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		<category><![CDATA[Luna Miguel]]></category>
		<category><![CDATA[Plath]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
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		<description><![CDATA[Como Bukowski, tiene un pájaro en el corazón. Literalmente. Ama lo feo porque está convencida de que la fealdad genera belleza. Por eso escribe sobre cucarachas. Por eso sus poemas tienen esa fuerza. Por eso tiene un séquito de admiradores y admirados a los que arrastra, de los que habla [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Como <strong>Bukowski</strong>, tiene un pájaro en el corazón. Literalmente. Ama lo feo porque está convencida de que la fealdad genera belleza. Por eso escribe sobre cucarachas. Por eso sus poemas tienen esa fuerza. Por eso tiene un séquito de admiradores y admirados a los que arrastra, de los que habla y a los que, a menudo, recomienda y da a conocer en escabrosas antologías poéticas tan duramente criticadas como, precisamente por eso, exitosas.</p>
<p style="text-align: justify;">Luna Miguel, poeta omnipresente en redes sociales y blogs, acaba de publicar <em>Musa Enferma</em> (Damocle) en Italia y pronto verán la luz en España <em>Sangrantes </em>(Origami), una antología poética desde la menstruación, y su último poemario, <em>La tumba del marinero (La Bella Varsovia)</em>.</p>
<div id="attachment_4035" class="wp-caption aligncenter" style="width: 970px"><a href="http://fts-magazine.es/2012/12/luna-miguel-si-la-poesia-esta-llena-de-pajaros-por-que-no-el-cuerpo/luna-miguel/" rel="attachment wp-att-4035"><img class="size-full wp-image-4035" title="Luna Miguel" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2012/12/Luna-Miguel.jpg" alt="" width="960" height="643" /></a><p class="wp-caption-text">Luna Miguel</p></div>
<p style="text-align: justify;"><strong>V. M. &#8211; Darío tenía un pájaro azul atrapado en su cabeza. Bukowski nos contó que su corazón encerraba uno de ellos. Tú te tatuaste un pájaro azul y los primeros versos de aquel poema, &#8220;Pájaro azul&#8221; de Bukowski. Une las piezas.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L. M. -</strong> Exacto, si la poesía está llena de pájaros, ¿por qué no el cuerpo?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V. M. &#8211; Vistos los antecedentes, el pájaro azul es una constante en poesía que parece hacer alusión a una musa un tanto difusa, quizá perdida. Acabas de publicar &#8220;Musa Enferma&#8221; en Italia y, a menudo lees sobre enfermedades como si buscases respuestas, ¿qué le pasa a tu musa?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L. M. -</strong> Supongo que las musas siempre son enfermizas, al menos en mi caso, eso sólo significa que el deber de uno, como autor, es darle la vida, el color y la salud que se merece. La musa es una mujer o un hombre muy blanco. El color blanco es el de la pureza –o el de la resaca, o el del hospital-, pero también el del folio en blanco: y todo posible lo que viene detrás.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V. M. &#8211; Los pájaros están muy presentes en tus poemas y en muchos ajenos que citas y destacas en tu blog, pero también las cucarachas están ahí. ¿Por qué recurres tan a menudo a estos animales?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L. M. -</strong> Al contrario que las cucarachas, los pájaros han dejado de ser “animales”. Un pájaro es un ser al que apenas conocemos y que por eso nos fascina. El pájaro, normalmente, sintoniza con uno. Es parte de uno. El pájaro siempre ha de ser bello: las palomas y las gaviotas son asquerosas, por eso no son “pájaros”, sino algo más parecido a una cucaracha. Por esta razón comencé a interesarme por los insectos, las ratas, las palomas, o incluso los gatos. Todos estos seres son ajenos a nosotros, ya no son metáforas de nada salvo de sí mismos. Nos dan miedo. A mí me gusta ese miedo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V. M. &#8211; Escribes sobre cucarachas, pájaros en la garganta, lejía, condones usados&#8230;¿Por qué la fealdad, las fobias, los tabúes? ¿Ha sido siempre así o es tu época oscura, artísticamente hablando?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L. M. -</strong> Como decía, me gusta el miedo, me gusta lo feo porque es la fealdad la que genera la hermosura. De esto habla muy bien Mario Pratz en <em>La carne, la muerte y el diablo.</em></p>
<p style="text-align: justify;">No pienso que yo haya pasado o esté pasando por una época oscura, al contrario. Siempre he querido escribir desde la luz. Y eso es lo que ocurre cuando hay luz, que todo se ve: lo feo, lo bonito. ¿Y por qué no hablar de todo ello?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V. M. &#8211; A propósito de temas escabrosos, has editado &#8220;Sangrantes&#8221;, una antología poética en la que varias poetas escriben sobre la menstruación, en lo que parece un ejercicio de aceptación…¿Por qué elegiste un tema aún considerado tabú, en cierto modo; algo que la sociedad nos enseña a ocultar por considerarlo desagradable?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L. M. -</strong> Esta antología me gusta mucho porque habla de muchos temas: de la creación desde el cuerpo femenino, del embarazo, del sexo, del hombre, de la mujer, de la vejez, de la infancia. Quien se acerque a la antología que en enero de 2013 aparecerá en papel (Ed. Origami), se dará cuenta de que ese “tabú” es completamente falso e inocente. Si elegí este tema es precisamente por eso. De hecho, al recibir las colaboraciones me llevé muchísimas sorpresas, pues cada autora lo abordó desde puntos de vista tan distintos. No nos quedemos en el color rojo, ni en el grumo: veamos qué hay más allá, pues hay mucho.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V. M. &#8211; Hija de los padres de la editorial El Gaviero, con un ancla tatuada, ahora preparas el poemario <em>La tumba del marinero</em>. ¿Qué os pasa? ¿De dónde viene esta obsesión genética?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L. M. -</strong> Supongo que tanto Ana Santos y Pedro J. Miguel (responsables de El Gaviero) como yo (su hija) somos personas nacidas en el centro de la península. En 1996 nos mudamos a Almería, donde todo cambió. La manera de vivir, la manera de mirar el mar. Yo volví a Madrid pero ahora estoy en Barcelona. Creo que los tres necesitamos el mar y el mediterráneo para sentirnos seguros, aunque parezca una tontería, es así de cierto.</p>
<p style="text-align: justify;">De todos modos, <em>La tumba del marinero</em> es un título “arbitrario”, al igual que “El Gaviero”. Imagino que para mis padres la figura de El Gaviero no es sólo algo ligado al mar, también tiene que ver con la poesía de Álvaro Mutis, y sobre todo con lo que en resumidas cuentas significa el trabajo del editor. Ese otear el horizonte. Ese avistamiento de tierra. Esa continua vigilia que implica trabajar así con la Literatura.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>La tumba del marinero</em> y mi tatuaje vienen de un asunto familiar muy íntimo que acabó convirtiéndose en una obsesión. En este caso mi madre enferma era mi musa. Ello me llevó a tatuarme el brazo y a, durante casi tres años, escribir este libro que, si todo va bien, saldrá en marzo de 2013 en La Bella Varsovia (vuelta al origen).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V. M. &#8211; Estudias periodismo y, aunque compartes tu vida tanto en la blogsfera como en redes sociales, llama la atención que apenas hables de tus estudios, ¿Qué esperas del periodismo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L. M. -</strong> Odio la carrera de Periodismo. Profundamente.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V. M. &#8211; Un libro que consideres El Libro y un poema que consideres El Poema.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L. M. -</strong> No lo sé, hay demasiadas cosas que podrían ser Las Cosas. Sin embargo me aventuraría a elegir, por un lado <em>El libro de Monelle</em>, de Marcel Schwob y<em> A modo de esperanza</em>, el célebre poema de José Ángel Valente. Los dos autores y los dos textos me han acompañado desde hace muchos años.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V. M. &#8211; ¿Qué poeta te resulta más atrayente por su biografía que por su obra?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L. M. &#8211; </strong>Sylvia Plath. Aunque su poesía me gusta, su vida es mucho más atractiva.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V. M. &#8211; Seguro que hay algún personaje literario con el que te identificas, ¿con cuál te quedarías si creyeses que su autor te ha descrito?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L. M. -</strong> Siempre me hubiera gustado ser algo parecido a María Font, de <em>Los detectives salvajes</em>. Una especie de versión mejorada de La Maga de <em>Rayuela</em> (la cual no me cae demasiado bien).</p>
<p style="text-align: justify;">Luego está Lola Font (hija, nieta, vete tú a saber, de la que cito más arriba). Pero eso es otra historia.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V. M. &#8211; Publicaste <em>Exhumación</em> con Antonio J. Rodríguez. ¿Lo bueno y lo malo de escribir a cuatro manos con tu pareja?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L. M. -</strong> Todo fue bueno. Me encantaría repetirlo. Nos lo pasamos muy bien y aprendimos el uno del otro.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V. M. &#8211; Poetas tan importantes como Rimbaud y Baudelaire fueron autores precoces. Tú también empezaste a publicar siendo prácticamente una niña y eso a menudo no gusta. Se han hecho críticas muy fuertes a tus poemarios, que caen en el ataque personal y tengo la sensación de que esas críticas no serían tan viscerales si hubieses empezado a publicar con una edad que a veces se confunde con la madurez literaria. ¿Están la edad y la supuesta madurez literaria sobrevaloradas en este oficio?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L. M. -</strong> La edad no debería ser más importante de lo que parece. Todo es relativo. Es cierto que la precocidad fascina, como fascinan la belleza, la audacia, y otras tantas cosas. Quiero creer que es la literatura lo que prevalece. Es lo único que me interesa.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V. M. &#8211; Como lectora voraz, escritora, editora en prácticas, estudiante, asidua de las redes sociales, bloguera constante, chica con chico, gato y vida social activa…tengo que preguntarte cómo has conseguido alargar los días…¿Duermes, realmente?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L. M. -</strong> Creo que se puede hacer de todo, aunque no todo es tan bonito como parece: supuestamente tenía que haber acabado la carrera, supuestamente tendría que haber dejado de ser becaria, supuestamente tendría que hacer más o tener más, o yo qué sé. A veces soy muy vaga, priorizo cosas innecesarias, duermo siestas enormes. Puedo llegar a arrepentirme de muchas cosas, pero trato de cumplir con mis obligaciones, aunque sea más despacio de lo que debiera.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>V. M. &#8211; A propósito del sueño: ahora que el 2012 termina, no quisiera ponerte en un aprieto, puesto que tu chico ha publicado &#8220;Freesy Cool&#8221;, pero has recomendado encarecidamente el ensayo de Blake Butler sobre el insomnio, &#8220;Nada&#8221;. ¿Ha sido tu libro del año o tienes otros candidatos?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>L. M. -</strong> Blake Butler, Gonçalo M. Tavares, Stewart Home, Upton Sinclair, Joan Didion, Yannis Ritsos, Dorothea Lasky, Antonio J. Rodríguez, Javier Calvo… sí, están en mi lista.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque este también ha sido el año de las grandes lecturas de poesía, libros más antiguos: <em>Cartas de cumpleaños</em> de Ted Hughes, <em>La belleza del marido</em> de Anne Carson,<em> No sé de ningún mundo mejor</em>, de Ingeborg Bachmann o <em>Contexto. Material</em> de Birgitta Trotzig. Imprescindibles.</p>
<p style="text-align: justify;">Gracias, año 2012, por todo esto.</p>
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		<title>El hombre que casi conoció a Nacho Vegas</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Dec 2012 18:56:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguèlton Ortega Lucas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[cantautores]]></category>
		<category><![CDATA[indie]]></category>
		<category><![CDATA[música]]></category>
		<category><![CDATA[Nacho Vegas]]></category>
		<category><![CDATA[perfiles]]></category>
		<category><![CDATA[rock]]></category>

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		<description><![CDATA[Existe. Siempre ha existido, en todo tiempo y latitud, en toda época: una secreta, perseguida, inquebrantable orden de exiliados en la propia piel cuyo único emblema es No; escrito en sangre sobre fondo oscuro. Existen. Son pocos, pero son. Habitan los confines últimos del vértigo, allá donde el diablo y [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Existe. Siempre ha existido,</strong> en todo tiempo y latitud, en toda época: una secreta, perseguida, inquebrantable orden de exiliados en la propia piel cuyo único emblema es <em>No; </em>escrito en sangre sobre fondo oscuro. Existen. <em>Son pocos, pero son. </em>Habitan los confines últimos del vértigo, allá donde el diablo y su dios bailan un vals. Habitan la  torre de Babel de todo siglo; un viejo rascacielos nocturno con setenta veces siete candiles desde el monte Calvario a la playa de Malibú. Suelen ser marginales, empujados, pero no es imprescindible: los antifaces van por dentro. Son temerarios, dementes incluso; saben que el puñal de la mayor victoria deberá ofrendar su carne. Son, en fin, inocentes y feroces como niños hambrientos, como bestias hambrientas, en una búsqueda continua sin tregua ni vacilación ni escapatoria hacia el otro lado del espejo. <em>“Forajidos sin perseguidor” </em>como <strong>Horacio Martín</strong>, y como este último semejantes a alguna criatura de <strong>Dostoievski</strong>, dotados del raro don de murmurar, <strong><em>“con una sonrisa: estoy desesperado”</em>.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Con una sonrisa; de ahí que suelan pasar desapercibidos. De ahí que no sea fácil dar con ellos, o al menos con el fondo real de su naturaleza: casi nunca son lo que parecen, o lo que intentan parecer, pues en este mundo muerto de miedo y de monstruos con mordaza los que más miedo dan son precisamente quienes no temen dejar emerger su máscara, su monstruo, su verdad en cueros. Por eso, la misión única y última de esta cofradía alucinada de la que hablamos será a la postre <strong>abrazar a su fantasma</strong>: tomar su estigma por bandera, y restregársela en la cara a los cobardes y a los miserables y lanzar un magnífico aullido de belleza muy parecido a la resurrección: tampoco tendrán –lo saben muy bien– otra manera de salvarse.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo no conozco a Nacho Vegas, pero me he cruzado algunas noches con él en el infierno: yo estaba de visita, pero él vestía frac y vigilaba la fiesta desde un rincón por encima de una copa verde. <strong>Miraba con autoridad de propietario</strong>. <a href="http://fts-magazine.es/2012/12/el-hombre-que-casi-conocio-a-nacho-vegas/nv/" rel="attachment wp-att-3999"><img class="alignright size-medium wp-image-3999" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2012/12/NV-300x149.jpg" alt="" width="300" height="149" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo (o por eso mismo) ríe mucho, Nacho Vegas. Es verdad que no muy abiertamente, o al menos no en público, porque esa escandalosa timidez debe pagar algún precio. A cambio, escribe unas canciones que en la mayoría de los casos atruenan<strong> como una esplendorosa carcajada al filo del precipicio</strong>. Que es donde este hombre acostumbrado a las alturas suele llegar puntualmente, con una cruz como la piedra implacable de Sísifo incrustada en el cogote. Sube de nuevo, una y mil vez más de nuevo, furioso, invencible y aterrado en una guerra contra sí mismo; cuando llega a la cima, y cree poder descansar de una puta vez, la macabra roca vuelve a rodar, ladera abajo, esperanza abajo. Entonces se gira hacia los astros, hacia los improbables y arbitrarios dioses del Amor y la Fortuna; les grita: <em><strong>¡¡¡Ved lo que soy!!!</strong> </em>Luego se da la vuelta, vuelve a bajar esas pendientes imposibles, vuelve a tomar su piedra (su cruz), su estigma; vuelve a subir. Hasta la próxima vez.</p>
<p style="text-align: justify;">Nacho Vegas ríe con una mueca amarga ante los que les reprochan la amargura (la verdad) igual que acata silencioso una fe sin nombre ante quienes creen tener la palabra última de todos los evangelios, sin estar seguros ni de lo que tienen entre las piernas. Es jocosamente diabólico: los cobardes de corazón, los mezquinos de veracidad de los que hablábamos más arriba, los que nunca leyeron a <strong>Luis Rosales</strong> ni aprenderán nunca que <em>“es el miedo al dolor y no el dolor quien suele hacernos pánicos y crueles”</em>, le recriminan antes de oírle incluso que no está el horno (ni siquiera el del infierno) para ese pan tortuoso y engañosamente descoyuntado de sus canciones. <em>No nos jodas nuestra hermosa verbena de cartón-piedra, </em>parecen decir, con el maquillaje de arlequín derritiéndoles la sonrisa helada [<strong><em>“</em><em>Todos tienen tanto miedo de que les suceda a ellos / que te llevarás una hostia si lo mencionas siquiera”</em></strong>]. Pero mientras tanto es él quien se parte salvajemente de risa después de haberse asomado al pavoroso abismo de lo negro: como se ha atrevido a mirar, puede luego volver para contarlo y dar fe de que en realidad nada es tan grave; y si lo es, oiga, razón de más para unirse a la antigua y noble orgía de la Semana Grande de la Crueldad, antes de que nos apaguen definitivamente la luz.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Es la moral, <em>estúpido</em>! Porque de eso se trata, señora, no nos despistemos; no nos distraigamos del fondo de la cuestión: como en toda poética digna de tal nombre, la estética de este artista es una ética. <strong>Una moral de la resistencia como un cuchillo entre los dientes</strong> en una mueca que, aun amarga –ya lo hemos dicho–, no deja de ser sonrisa, al cabo. Nacho Vegas es el maestro de ceremonias de un espectáculo circense al que está usted invitado como cómplice y no como espectador; como diana, y no como comparsa; como <em>sparring </em>de la emoción y el vértigo y el peligro: jamás como la señora con tocado de la tercera fila. Lo toma usted o lo deja; hay huevos a entrar o no. Pero si entra, sepa que el precio de la entrada será pasar irreparablemente y sin posibilidad de vuelta atrás por la <strong>Noria</strong> que sube al crepúsculo y desciende bajo tierra, por el <strong>Tragafuegos</strong> que congela el verano, por la <strong>Mujer Barbuda</strong> que es su padre, por el <strong>Invocador</strong> con látigo de la bestia que lleva usted dentro y por la <strong>Gitana</strong> que os leerá en los ojos el Porvenir (<em>“Uno es el asesino y el otro es el que va a morir”</em>) mientras los <strong>Enanos</strong> que hacen cosquillas con agujas ríen siniestros y se balancean en los propios intestinos del anfitrión, Señor inagotable del Caos y la Comedia humana Ignacio Vegas Etcétera, <strong>fumándose un puro de niebla en su propio entierro.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Porque yo no conozco a Nacho Vegas, pero una noche, en Bruselas, cruzando solo el parque boreal del Cincuentenario, una mendiga horrible me confundió con él: al convencerla del error, y tras darle un par de monedas, me dejó marchar. Me gritó de lejos, cuando yo ya corría, al borde del vómito: <strong><em>“¡Dile que yo NUNCA me olvido!”</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><br />
Quizás a estas alturas convendría</strong> hacer una confesión, ya que estamos tan impúdicamente sinceros: a mí no me gustaba Nacho Vegas. Quiero decir, mejor dicho, yo <em>creía </em>no tragar la música de Nacho Vegas, hace ya unos cuantos años. Sencillamente, si no le gustan mis prejuicios, tengo otros: servidor, como cualquiera, siempre tiene uno a mano, fundado o no; y en lo que atañe a música popular tal y como a uno le place, y sobre todo como uno la entendía hacia esa época de los veintipocos, era tan tolerante o abierto a experimentos como un ayatolá. Pero tal vez la palabra <em>experimento </em>no sea casual en absoluto: fuere por lo desaforadamente ambiguo en lo melódico de las primeras piezas que por azar escuché, fuere <strong>por impaciente</strong>, por meterme en la carpa por la puerta equivocada y dar con los espectáculos menos equilibristas de la feria [aunque juro que a día de hoy me es imposible dilucidar, revisando el repertorio, por qué carajo me sucedía tal cosa], el caso es que repelían un poco, maldita sea, esos números <em>veguianos </em>de las primeras veces. Definamos <em>experimentos: </em>ciertos arreglos de estudio que –y esto es mi personalísima, profana e irrelevante opinión en retrospectiva– disfrazaban a algunas de sus criaturas musicales hasta hacerlas irreconocibles, despojándolas de su belleza terrible y desnuda para enfatizar hasta borrar lo que venía torcido ya de fábrica. Entendí (o creí entender) esto <strong>una vez caí del caballo, vi la luz, abjuré de mi infame</strong> primera impresión dándome de cabezazos contra el suelo al verlas como Belcebú las trajo al mundo: <a href="http://miguelton.blogspot.com.es/2009/03/abril-del-latin-obliviscor.html" target="_blank">bailando en cueros </a>con el único acompañamiento de la guitarra y el lamento quebradizo de su papá.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo cual me llevó a cierta hipótesis que con el tiempo se me ha ido derrumbando: <em>¿No será </em>–aventuré– <em>que en este ambiente de hostilidad manifiesta hacia todo lo que huela a canción de autor de toda la vida </em>(cosa sobre la que habría bastante que decir, por cierto) <em>un tío con la ficha policial de Nacho Vegas no podía permitirse de hábito esas sencilleces, a riesgo de que ciertos modernos histéricos le llamaran eso, </em>cantautor, <em>y no cualquier otro eufemismo futurista para definir a un tío que cuenta historias con su guitarra? </em>–<em>¡en castellano profundo, además!, y no en inglés de Móstoles, Tennessee??? </em><strong>Tenía yo esa duda</strong>, la verdad.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero se me fue derrumbando, esta mi enésima <em>teoría-mierder</em>: primero porque son ya escasísimas las piezas que no me convencen (estén más o menos arropadas); segundo, y principal, porque no veo yo a Nacho Vegas, ni siquiera al comienzo, haciendo ninguna de esas cábalas cara-a-la-galería: sencillamente, este hombre -alérgico a etiquetas- ha hecho siempre lo que le ha salido de la real chistera; y si hizo un disco con <strong>Bunbury</strong>, sería porque se caían bien y le podía seguir el ritmo (Bunbury a él, quiero decir); y si hizo otro con la <strong>Rosenvinge</strong>, sería por algo más que por cortesía feromónica (de los dos hacia entrambos, digo); por lo mismo, vamos, que ahora<a href="http://www.youtube.com/watch?v=IrJSIZ5MbVA" target="_blank"> versiona impávido al mismísimo Woody Guthrie</a>, ese abuelo juglar de la canción protesta, sensei de <strong>Dylan</strong> y celebérrimo autor de aquella pintada animal sobre una guitarra escuálida: <em>“Esta máquina mata fascistas”</em>; y así canta ahora, Nacho Vegas –y nadie osará chistar desde la otra barrera de la Verdad estética–: <em>“Ésta es mi tierra, / ésta es tu tierra…” </em></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://fts-magazine.es/2012/12/el-hombre-que-casi-conocio-a-nacho-vegas/nacho-vegas-y-el-crack/" rel="attachment wp-att-3996"><img class="alignleft size-medium wp-image-3996" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2012/12/Nacho-Vegas-y-el-Crack-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" /></a>Con dos cojones como el caballo (<em>“a galoparrr!”) </em>de <strong>Alberti</strong> y <strong>Paco Ibáñez</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra gran ironía, o silenciosa carcajada, al fin: el icono de la escena <em>indie </em>(y ruego que alguien me defina con cierta exactitud las fronteras de tal cosa) cantando sin complejos a la subversión social [<a href="http://www.youtube.com/watch?v=xugo-C49wvs" target="_blank"><em>Cómo hacer crack </em></a>es el mejor ejemplo de lo que digo] con pulso de jacobino implacable. Porque esto no es nuevo en absoluto: como altísimo discípulo que ha sido siempre del brujo <strong>Cohen</strong>, Nacho Vegas supo entender desde el principio que ante la infamia moral, ante la corrupción de todas las banderas, la postura más honesta posible de un artista radica en la rebelión individual y entre líneas de cada día y de cada noche. Hijos ya de todos los naufragios ideológicos (menos del de la dictadura neoliberal del <em>maricón el último</em>)<em>, </em>lo que a algunos nos queda las más de las veces es un amargo escepticismo que sin embargo no se rinde, una vaga esperanza en la esquina de los ojos <strong>y una cólera sin brújula ante el terrorismo ambiental que nos asfixia</strong>. De ahí que nuestro hombre prefiera, generalmente, sugerir a señalar, la broma macabra a los discursos; equiparar el éxtasis de la destrucción sentimental con <em>“leer entera La Razón”, </em>que ya es bastante ilustrativo, o testar sencillamente el dignísimo terror anónimo del que despierta con un grito incomprensible a su lado: como él mismo, como tú, como todos nosotros, los que nutrimos este viejo partido de los que no saben vengarse y apenas pueden <a href="http://miguelton.blogspot.com.es/2012/05/en-legitima-defensa.html" target="_blank">defenderse </a>sin soltar jamás, empero, ese estandarte coronado por la irreductible, nobilísima y purulenta palabra <em><strong>No</strong>. </em></p>
<p style="text-align: justify;">Yo no conozco a Nacho Vegas, pero juro que el pasado febrero, en Granada, y presenciando su espectáculo desde el primer vagón del tren de la Bruja, le vi levantar la vista un segundo desde sus zapatos hacia el agujero negro que aplaudía; lo que dura un parpadeo. <strong>Parecía un ídolo roto</strong>, a punto de partirse en dos y dejar que el templo se derrumbase sobre su propia comedia.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><br />
Pocas fiestas tan hermosamente alarmantes</strong> como contemplar a este proscrito cada vez más célebre, y más querido, abrirse en canal sobre un escenario al tiempo que todo su atrezo y su traje y su estructura ósea parecen clamar <em>perdónperdónperdónnnn! </em>sin no obstante amagar un solo movimiento perceptible al ojo humano. Cómo es capaz de tal prestidigitación sensorial, es algo que seguramente ni él podría explicarnos, entre otras cosas porque <em>tampoco </em>ese resultado es intención suya. En Nacho Vegas confluye un compuesto alquímico que ni los gitanos de Macondo ni los sabios de Babilonia acertarían a revelar, y que podría tener que ver, digamos, con esas temperaturas infernales de las que hablamos más arriba tamizadas por el pudor y la exquisita educación de los que no quieren molestar nunca a nadie. <strong>Bukowski</strong> de etiqueta cediendo el paso a las señoras. <strong>Pessoa-Soares</strong> eligiendo el dolor a la nada. <strong>Vallejo</strong> siniestro inyectándose ángeles en el prohibido callejón y bailando hasta el final del amor en las últimas habitaciones de la sangre, <em>“¿no estás contento; no era esto, no era así…?”, </em>entonando canciones de deseo y crueldad.</p>
<p style="text-align: justify;">Varias veces ha escrito <strong>Antonio Muñoz Molina</strong> que el mundo puede dividirse en acreedores y deudores: aquellos que pasan por la vida convencidos de que se les debe todo, y aquellos que se creen siempre en deuda hasta con el aire que respiran [Vallejo de nuevo, pidiendo <em>perdón por la tristeza</em>: <em>“… Y pienso que, si no hubiera nacido,</em> <em>/ otro pobre tomara este café…”</em>]. También recogió una vez Muñoz Molina una bellísima y lacerante reflexión de <strong>Iñaki Uriarte</strong>: <em>“Hay rostros con un fondo de tristeza que son como la prueba viviente de que la felicidad existe y de que la conocieron”.<a href="http://fts-magazine.es/2012/12/el-hombre-que-casi-conocio-a-nacho-vegas/ignacio-vegas-etcetera/" rel="attachment wp-att-3997"><img class="alignright size-medium wp-image-3997" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2012/12/Ignacio-Vegas-Etcétera-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></em></p>
<p style="text-align: justify;">Aun siendo esto cierto (o aplicable), el caso es que acecha siempre la tentación de atribuir a NV cierto <strong>malditismo de primeros términos</strong>; una especie de caricatura de la que él viene huyendo con cada vez mayor urgencia y que le pinta como a un prócer del infortunio, a lomos siempre del bravío corcel del sufrimiento y con una jeringa enhiesta en lugar de espada apuntándole a la yugular. Bueno; si tuviera vocación de mártir, lo mismo no le disgustaba tanto todo esto. Pero lo cierto es que no la tiene en absoluto. Otra cosa es que ese ir y venir en carne viva (ese <em>monstruo</em> sin miedo al juicio y la intemperie) produzca inevitables llagas que él <em>debe, </em>con muy poco margen de elección, exorcizar como buenamente pueda. [Si encontrase algún consuelo en otras actividades como la petanca, el asesinato o el ganchillo, seguramente no engendraría esas historias; <strong>pero como <em>“la poesía es un veredicto, no una ocupación” </em>(Cohen)</strong>, pues él gana en equívocos y nosotros al mejor escritor de canciones de su generación.] Otra cosa, también, es que el furioso, insobornable y (seguramente) ingobernable circo de su vida haya producido más de una vez alguna víctima colateral que él, sin más remedio, ha tenido que incluir en el espectáculo como pomada y ofrenda al irreparable Error de lo que antes era un juego y luego fue real. Al fin y al cabo (<em><strong>“Nacho, has vuelto a hacerlo fatal”</strong></em>), siempre hay un surtido y animado panteón murmurando entre bastidores en cualquier acontecimiento artístico que se precie.</p>
<p style="text-align: justify;">Pues en el fondo la cosa va, por supuesto, <strong>de fantasmas</strong>. El suyo o el de los <em>otros</em> que fue en otras épocas; el de los crímenes pasados o el de los futuros; el de los cuerpos que pudo arrojar la velocidad de su Carrusel –por voluntad o por fuerza–, o el de quienes le condujeron a él hacia el ocaso, pisando el acelerador como si no hubiera un mañana, siendo precisamente <em>eso</em> lo que pretendían (y no se iba a enterar nadie). La poesía cantada y la melodía contada de Nacho Vegas crece insomne y desde las mismísimas raíces, como un árbol magnífico y retorcido, desde esa penumbra azul de madrugada en que todo parece estar siempre a punto de suceder; y quizá suceda, esté sucediendo, silencioso, en alguna parte. Ese titileo inquietante de acorde menor, como un farol a deshora, sugiere los pasos a solas de algo, de <em>alguien, </em>que no acertaremos a alcanzar nunca, a desenmascarar nunca. <strong>Alguien cabalga a lo lejos, pero <em>¿Quién?</em> </strong>Esa tonada de exiliado en el camino puede oírse cada noche, si uno <em>sabe </em>escuchar, desde cualquier balcón del Albaicín hasta las callejas sonámbulas de Norteña. Ese vampiro en celo en el tejado, y esa bestia que andan degollando toda la noche en el jardín, y ese ángel mutilado al que hay que dar agua y pan antes de que termine de agonizar en el alféizar, vienen de la penumbra que siempre alumbró los mejores monstruos, las más hermosas y condenadas criaturas. Y, pero: todo ese escándalo; toda esa letal imaginería de marionetas y animales crueles, de pájaros mirándote en provecto silencio, ¿están en las canciones de Nacho Vegas, las <em>dice </em>Nacho Vegas, <strong>o es que salen volando, salen huyendo en desbandada como un chillido libertario y aberrante</strong> cuando uno escucha ciertas canciones de Nacho Vegas con el alma en hora para encontrarse con él en las últimas puertas de Diciembre? Escucha, escúchalo bien, amiga: <em>“Alguien quiere jugar / contigo en la niebla”. </em>Hay pueblos del Norte, de otoño y de invierno, en los que el sol cruza el día como un oso cansado y lejanísimo hacia la casa aquella que nadie habita, donde el Mal reside. Hay un ermitaño mudo en la encrucijada esperando para guiarte hacia el otro lado del bosque. Y hay, ya al otro lado del Final, una secreta ceremonia con candiles esperando a que llegues para oficiar la más alta ofrenda, que es también el más alto sacrificio, ante todas las mujeres del fantasma.</p>
<p style="text-align: justify;">Existe. Todo esto existe. Y existe, sobre todo, algo dentro de él <strong>Inextirpable</strong>; algo que se retuerce y que jamás se detendrá y que es su fortuna y su condena, su látigo y su rosa, su himno glorioso y su ataúd. Quizás, también, a qué negarlo, el de todos nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><br />
Yo no conozco a Nacho Vegas</strong>; no sé si le conoceré alguna vez. Una noche, fumándome un cigarro a la puerta de una taberna del muelle, pasó corriendo por delante de mí, como la sombra de una sombra. Creo que huía de su propia leyenda, escondiéndose obstinado detrás del flequillo y de una raída gabardina azul. Al pasar se le cayó un folio emborronado de acordes. Pero ya no pude decirle nada.</p>
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		<title>Estadística (o ‘meterse en política’)</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Nov 2012 12:45:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguèlton Ortega Lucas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de la Verdad]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[derechos sociales]]></category>
		<category><![CDATA[desahucios]]></category>
		<category><![CDATA[españa]]></category>
		<category><![CDATA[opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Poca vergüenza]]></category>
		<category><![CDATA[rajoy]]></category>

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		<description><![CDATA[Un día, el escriba que Winston Churchill llevaba siempre detrás (porque es sabido que los ingleses ilustres siempre han tenido uno de ésos, como Oscar Wilde, para que la Historia no se perdiera ni una sola gema de lucidez) transcribió un exabrupto que desde entonces no ha perdido vigencia: “Un [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Un día, el escriba que <strong>Winston Churchill</strong> llevaba siempre detrás (porque es sabido que los ingleses ilustres siempre han tenido uno de ésos, como <strong>Oscar Wilde</strong>, para que la Historia no se perdiera ni una sola gema de lucidez) transcribió un exabrupto que desde entonces no ha perdido vigencia: <em>“Un muerto es una tragedia; muchos miles es estadística”. </em>Y no me digan que no es verdad. Si está usted, pongamos por caso, viendo el telediario de las tres, con el puchero, y le informan de que están en vías de palmarla siete mil personas en la India debido a un escape de gas tóxico en una planta que una multinacional norteamericana tiene allí, haciendo turismo, seguramente la voz de<strong> Ana Blanco</strong> –que a este paso acabará dando las campanas del Juicio Final– no alterará lo más mínimo su deglución. Cosas que pasan, al fin y al cabo; no somos nadie, etcétera. Ahora: si en vez de esa nebulosa, remota historia, a usted le cuentan con pelos y señales el caso concreto del señor Khan, que ha perdido la vista, a sus tres hijos y al perro, y que ya no podrá volver a trabajar en su vida, quizás el potaje se le venga atragantando un poco. Quizás hasta cambie a <em>Saber y ganar, </em>donde lo más inquietante que puede ocurrir es que algún concursante no sepa de qué color eran las bragas de <strong>Nefertiti</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que hemos sabido ahora es que en España se están produciendo unos<strong> 500 desahucios al día, con 119 suicidios directamente relacionados</strong> con ese dato en lo que va de año. También, que hay ya casi dos millones (<strong>1.737.900</strong> exactamente, dicen, por no perder la afinación numérica) de hogares en los que no entra un solo duro. Todo esto quiere decir que podemos estar ya tranquilos, pues dejamos atrás señorialmente el zafio terreno de la tragedia para entrar en el de la distinguida estadística británica, la de salón, copa y puro. Aunque quizás en nuestro caso sería más atinado decir <em>casino</em>:<em> </em>un término más acorde, al fin y al cabo, con esa nobiliaria tradición de próceres locales de provincias que siempre nos han arreglado el mundo (o sea la finca) entre el humo y los bostezos del domingo. Pues tal es el entorno exacto del que proviene nuestro actual prócer, señor <strong>Rajoy Brey</strong>. En su caso fueron los geniales escribas de <em><strong>Las noticias del guiñol</strong> </em>–la más <em>trágica </em>pérdida televisiva de las últimas décadas, por cierto– quienes le atribuyeron esta impagable gema de lucidez, hace ya unos años, cuando era apenas ministro del Interior de <strong>Aznar</strong>, o así: llegaba algún otro amiguete suyo del Gobierno, a hacerle una consulta, y Rajoy, que para <strong>donManuel Fraga Iribarne-</strong>que-en-gloria-esté siempre fue la viva estampa del Churchill gallego, respondía, altivo y socarrón, entre las sempiternas volutas de humo de su puro: <em>“A mí no me pregunteshhh,<strong> yo no me meto en política”</strong>.</em></p>
<div id="attachment_3980" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://fts-magazine.es/2012/11/estadistica-o-meterse-en-politica/rajoy-y-su-guinol-2/" rel="attachment wp-att-3980"><img class="size-medium wp-image-3980" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2012/11/Rajoy-y-su-guiñol1-300x220.jpg" alt="" width="300" height="220" /></a><p class="wp-caption-text">Rajoy, consolando a su guiñol -o viceversa- (© Gorka Lejarcegi)</p></div>
<p style="text-align: justify;"><em>Yo no me meto en política. </em>Hay que ser un genio, o poseer directamente dotes telepáticas, para clavar de tal forma, y por aquel entonces, la psique de nuestro registrador de la propiedad. Porque ése fue, ahora que caigo, el primer trabajo del señor Rajoy, <em>registrar </em>propiedades: <strong>ya ven que el que avisa no es traidor</strong>. Claro que aquello era demasiada política para alguien cuya verdadera vocación era estudiar doce horas diarias en bata mientras su madre le hacía los colacaos. Por eso tardó tan poco en dejar aquel curro tan estresante, y por eso acabó entrando en política: precisamente para no tener que meterse nunca en política. Todo esto, dicho así, quizás suene un pelín abstruso, pero recuerden que la cosa va de salones y de casinos, y no de ordinarieces como la lógica o la realidad, ésa que al parecer acabó truncando tan inoportunamente el programa electoral de nuestro hombre.</p>
<p style="text-align: justify;">De modo que, según esta aplastante I-lógica (<strong><em>Lógica 3.0</em></strong>)<em>, </em>el panorama nos cuadra perfectamente: Rajoy ha estado todo este año en su despacho de guiñol de La Moncloa, repantigado en el otrora sillón de Zeus-Aznar y soltando circulitos de humo cual Churchill gallego viendo al ejército de la crisis invadir Polonia (o sea la finca), en una resolución de cuadro edípico como para que ande brindando Fraga, allá donde esté, con <strong>Arias Navarro</strong>.<strong> </strong>Esperando, todo este tiempo, de puro en puro, a que la tragedia derivara en estadística. Supongo que cuando los españoles caídos (por la ventana) hagan un grueso suficiente en las aceras, el prócer tomará cartas en el asunto. Churchill, entre frase y frase, acabó declarándole la guerra a Alemania; lo de Rajoy sería aún más heroico, porque tendría que acabar enfrentándose con los dueños del casino <strong>y a ver qué haría entonces el hombre</strong> por las tardes sin su tertulia. Además, y en contra de lo que pueda parecer, debe de andar muy ocupado, devanándose los sesos en busca de alguna frase para la Historia que mejore la de su guiñol. No sabemos cuál de esas dos misiones es más improbable.</p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Ryan McGinley, cuerpos virginales camuflados entre paisajes salvajes</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Nov 2012 16:22:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alicia Blázquez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arte y Letras]]></category>
		<category><![CDATA[Tras la Lente]]></category>
		<category><![CDATA[Desnudos]]></category>
		<category><![CDATA[festival]]></category>
		<category><![CDATA[Gobbledigook]]></category>
		<category><![CDATA[Með suð í eyrum við spilum endalaust]]></category>
		<category><![CDATA[Ryan McGinley]]></category>
		<category><![CDATA[Sigur Rós]]></category>

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		<description><![CDATA[ Sumergida por Festival y Gobbledigook, dos canciones de la banda islandesa Sigur Ros, me miraba sorprendida la caratula de su quinto álbum &#8220;Með suð í eyrum við spilum endalaust&#8220;.  En la caratula (abajo) se pueden ver cuatro jóvenes que corren en medio de una autopista. ¿Que debía tener de extraño en Sigur [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"> Sumergida por<a href="https://www.youtube.com/watch?v=WWMDfJEkQDs"><em> Festival</em></a> y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=PCt_uKAM0t8&amp;feature=fvst"><em>Gobbledigook</em></a>, dos canciones de la banda islandesa <a href="http://www.sigur-ros.co.uk/"><strong>Sigur Ros</strong></a>, me miraba sorprendida la caratula de su quinto álbum &#8220;<em><a href="http://open.spotify.com/album/6gAPGWoCZTnIaqB5EMAllD">Með suð í eyrum við spilum endalaust</a>&#8220;</em>.  En la caratula (abajo) se pueden ver cuatro jóvenes que corren en medio de una autopista. ¿Que debía tener de extraño en Sigur Ros, una banda de post-rock, con elementos de shoegazing y minimalismo? Nada. Viendo además su videoclip de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=PCt_uKAM0t8&amp;feature=fvst"><em>Gobbledigook</em></a> aún menos.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero por curiosidad llegué detrás de lo que escondía la caratula y el vídeo Gobbledigook. Todo gira entorno a<a href="http://ryanmcginley.com/"><strong> Ryan McGinley</strong></a>, el creador de la caratula y posteriormente la inspiración para crear el videoclip.</p>
<p style="text-align: center;"><img src="http://img.hipersonica.com/2008/06/sigur-r%C3%B3s.jpg" alt="Sigur RÃ³s - MeÃ° SuÃ° Ã­ Eyrum ViÃ° Spilum Endalaust" width="500" height="456" /></p>
<p style="text-align: justify;">Las imágenes de Ryan McGinley (New Jersey, EE.UU, 1977) acostumbran a ser retratos de la propia vida del fotógrafo, normalmente escenas donde los protagonistas son amigos y conocidos, formando grupos o individualizados en retratos. Fué conocido gracias a uno de los cien libros que envió a editores y artistas que admiraba. &#8216;<a href="http://phhfineart.com/exhibition_RyanMcginley.html"><em>The kids are alright</em></a>&#8216;, fue el gancho que produjo el fruto de un destino provocado. Llegado a manos de Sylvia Wolf, McGinley pudo convertirse en el artista mas joven con una exposición individual en el Whitney Museum of American Art of New York. Después de este suceso, su trabajo fue reconocido y admirado en continua progresión.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter" src="http://ryanmcginley.com/wp-content/uploads/2012/10/2012-kaboom-reach_out_im_right_here-web.jpg" alt="" /><br />
<img class="aligncenter" src="http://ryanmcginley.com/wp-content/uploads/2012/10/2012-may_pines-reach_out_im_right_here-web.jpg" alt="" /><br />
Marcando una delgada línea entre lo íntimo y lo público, entre la naturalidad y lo escénico, la inocencia y la sexualidad, sus fotografías derrochan libertad con un marcado carácter espontáneo, donde una nueva generación disfruta con perversidad adulta, la vejez de la inocencia y la infancia de la responsabilidad. El legado vivo de Adán y Eva de nuestra era, mezclado de ingenua sensualidad donde se pasea olvidando aquel pecado original. Heridas dérmicas tatuadas en el hedonismo más primario. Típicas atmósferas que solo Ryan es capaz de plasmar,  consiguiendo unas fotografías fantásticas e inquietantes. Una muestra que ha continuado en la linea de sus últimos trabajos, personajes desnudos en medio de una naturaleza saturada de color.</p>
<p><img class="aligncenter" src="http://ryanmcginley.com/wp-content/uploads/2012/04/Coley_RunningRainbow_2007_48x72.jpg" alt="" /></p>
<p><img class="aligncenter" src="http://ryanmcginley.com/wp-content/uploads/2012/04/Tracy_Red_White__Blue-1.jpeg" alt="" /></p>
<p><span style="text-align: justify;">Ryan McGinley estudió fotografía en la Parsons School of Design de Nueva York y pronto se convirtió en una de las jóvenes promesas norteamericanas en el campo de la fotografía actual. Desde sus comienzos Ryan McGinley, artista en continua evolución, ha mostrado variaciones en su temática retratada. De fotografiar bacanales de sus amistades, skaters, músicos o artistas de graffitis -entre los que se cuentan, Dash Snow y Dan Colen-, hasta esa pubescencia repleta de vida, sensualidad y naturaleza. Sin dejar de mencionar aquellos trabajos implicados con la música, en colaboraciones con el cantante Morrisey, con quien recorrió casi medio mundo, o con la cantante M.I.A.. Kate Moss también ha sido objetivo de su cámara.</span></p>
<div>
<p><img class="aligncenter" src="http://ryanmcginley.com/wp-content/uploads/2012/05/web_turkin_army_green_2012_30x45.jpg" alt="" /></p>
<p><img class="aligncenter" src="http://ryanmcginley.com/wp-content/uploads/2012/04/RM_amanda_hawk_48x72.jpg" alt="" /></p>
<p><img class="aligncenter" src="http://ryanmcginley.com/wp-content/uploads/2012/04/rm_metamorphosis.jpg" alt="" /></p>
<p style="text-align: justify;">Sin abandonar el tema de los desnudos de jóvenes (aunque abandonando otros importantes de la primera serie como eran el sexo y las drogas). Con el proyecto, <em>Moonmilk</em>, sitúa los cuerpos en las cuevas más salvajes que ha sido capaz de encontrar. Lo hace, además, con una iluminación irreal y un encuadre en el que la atmósfera suele difuminar el protagonismo de los cuerpos, sumergidos en un mundo fantástico e inquietante.</p>
<p><img class="aligncenter" src="http://ryanmcginley.com/wp-content/uploads/2012/04/JackBlueMass_20091.jpg" alt="" /></p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" src="http://ryanmcginley.com/wp-content/uploads/2012/04/CocoIndiaCascade_10by7in1.jpg" alt="" width="448" height="650" /></p>
<p><img class="aligncenter" src="http://ryanmcginley.com/wp-content/uploads/2012/04/GraceTeeth_2009.jpg" alt="" /></p>
<p><img class="aligncenter" src="http://ryanmcginley.com/wp-content/uploads/2012/04/ZachPossessed_2009.jpg" alt="" /></p>
<p><span style="text-align: justify;">Desnudos que podrían</span><span style="text-align: justify;"> considerarse pornográficos pero que van mucho más lejos. La belleza de estas fotos reside precisamente en su desnudez. No en la desnudez de sus protagonistas, sino en la sincera desnudez de la propuesta: fotos que parecen (sólo parecen) espontáneas o tomadas en el momento justo y que logran transmitir una alegría y un optimismo que toca la fibra sensible de cualquiera. </span></p>
</div>
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		<title>Aquellos &#8216;mediocres&#8217; tiempos</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Nov 2012 11:12:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguèlton Ortega Lucas</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>Tiempos mediocres. </em>Lo fui recordando puntualmente, misteriosamente, durante los últimos años; algo que escribió <strong>Manuel Vicent</strong> a cuenta del estado (aparente) de cosas en los primeros compases del siglo XXI. De cuando este estruendo macabro que hoy escuchamos hasta en sueños era apenas un murmullo, y la mayoría de las hoy víctimas directas del seísmo no oían nada, o preferían no oír –ingenuidad o terror profético– subiendo el volumen del mp3 en el metro, en la facultad, en las soleadas mañanas del Madrid viejo en que todavía podía uno leer <em>El País </em>y sentirse a salvo, en el mundo y la conciencia (o leer <em>El País, </em>a secas): España y todo el orbe seguían siendo un avispero en permanente estado larvario, <strong>pero nada llegaba (<em>llegaría</em>) nunca a ser tan grave</strong>; al menos, para los nacidos a este lado de la alambrada –lo que no deja de ser llamativo, visto ahora, teniendo en cuenta que ya había sucedido lo de Atocha con su consecuente <em>cum laude </em>en el horror–. De modo que se <em>indignaba </em>uno lo pertinente, se afianzaba hasta la complacencia en su convicción de saber por dónde iban –y vendrían después– los tiros, y con ese cóctel moral e intelectual agitado y mezclado con tinta fresca, <strong>César Vallejo</strong> y vino verde, pasaba uno a discurrir, solo o con Fulanita, sobre lo que más le importaba en el fondo: o sea, uno mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">No lo recuerdo literalmente, pero venía a decir Vicent que vivíamos tiempos de indiscutible perfil bajo, sin esas grandes hazañas y momentos dramáticos (entendidos como estados de ánimo y no como hechos puntuales: ya hemos dicho que de dramas de éstos siempre hemos estado lamentablemente surtidos) que amalgaman y coronan la Historia con mayúsculas, y por tanto sin esos personajes que la propia Historia vomita necesariamente como héroes, por vocación o por fuerza. <strong>Mediocridad en todos y en todo, vamos</strong>; mediocridad en los bares y en el Congreso, en los círculos literarios y en los saraos de copetín, en la Universidad y en la televisión, en el hampa y en las finanzas –<em>arriba y abajo</em>–, en la prensa y en la música, en el arte y hasta en las guerras en las que cuatro paletos visionarios se empeñaron en meternos sin llegar a meternos de verdad, como si fuera un <em>Risk </em>televisado –aunque los muertos y mutilados eran rigurosamente reales–. Tiene su sentido, visto ahora también, que durante aquellos cándidos días y los lustros anteriores la única fascinación épica posible la encontrase la peña en el deporte: como si las <em>Nike</em> ungidas en barro de <strong>Rafa Nadal</strong> –por ejemplo– nos redimieran algo a todos de la vergonzosa homogeneidad de nuestras zapatillas de andar por casa.</p>
<p style="text-align: justify;">Tiempos <em>mediocres </em>aquellos, en fin, en los que todo era o parecía ser escandalosamente plano, y ni siquiera andaban ya los <a title="Viva Azcona" href="http://www.jotdown.es/2012/11/manuel-jabois-viva-azcona/" target="_blank"><strong>Azcona</strong> y compañía</a>, por ejemplo, para contar el absurdo como dios manda. Ni <strong>Manuelas Malasaña</strong> tirando macetas desde el balcón ni <strong>Larras</strong> pegándose tiros en la sien, aunque fuera por mera protesta ante el aburrimiento. De <strong>Che Guevaras</strong>, <strong>Nerudas</strong> o <strong>Aurelianos Buendía</strong>, por supuesto, ni hablemos; y lo mismo –aparentemente– en el extremo opuesto. De vez en cuando, es verdad, a <strong>Zapatero</strong> se le olvidaba –pero para bien: era cuando aún molaba, recuerden– qué país gobernaba, y se le ocurría casar a los homosexuales, o dejar que TVE fuera un ente público y no <em>púbico, </em>o abrir fosas comunes, o pactar con los nazis etarras para que dejaran de matar de una puta vez, y entonces volvíamos a tener marchuqui hispánica de la buena, aunque fuera un rato, y <strong>Jiménez Losantos</strong> alcanzaba la resonancia que nunca logró en el patio del instituto soltando calculada basura ideológica por <em>maitines</em>, y los señoritos de la finca insinuaban sin complejos que el 11-M había sido cosa de <strong>Rubalcaba</strong>, ayudado por dos moros de Lavapiés <em>“y un camellito sin dientes sobrino de un primo hermano de algún pariente asturiano” </em>de la <em>kale borroka</em> –con explosivos de Paracuellos–, y <strong>Rouco Varela</strong>, mi querido, venerado, idolatrado Rouco, montaba <em>raves </em>católicas de tiernos castrati en la plaza de Colón, con respetables señoras-pitbull de pelo cardado que te atizaban con el paraguas a poco que no les convenciera tu indumentaria o la pegatina del medio de comunicación de tu micrófono.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero nada, oigan: fuegos fatuos, pobres pirotecnias; pueriles escaramuzas de chichinabo, lo de aquellos mediocres y ahora furiosamente añorados tiempos. Porque, si algo hemos ganado con la que está cayendo, <strong>si algo podemos sacar en claro de estos extraordinariamente infames días</strong>, es al menos dónde está realmente cada uno. Antes, hace un lustro apenas, todo era anodinamente difuso, obtuso y confuso; todo flotaba en un mismo y grisáceo magma de mediocridad en el que era difícil, a priori, ubicar las cosas. ¿Recuerdan aquel <em>Contra Franco vivíamos mejor</em> de los irreductibles y canosos analistas? ¿Recuerdan –qué risa, señora, visto ahora– aquella sibilina y conciliadora salmodia del <em>“ya no hay izquierdas ni derechas” </em>que te espetaban en la barra, sin variación, los inequívocamente más escorados a estribor de la nave? Bien: pues la demolición, al menos, <strong>también está acabando ya</strong> con esas <em>mediocres</em> ambigüedades.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay una frase de aquel artículo de Vicent que sí puedo recordar casi literalmente ahora, porque es el motivo real de que haya recordado siempre esa pieza; una frase que siempre me titiló y que ahora me retumba de manera inquietante:<strong> <em>“Benditos tiempos mediocres éstos </em></strong>–concluía, más o menos– <em>en los que puede uno darle la mano en un cóctel a alguien que en otro tiempo no hubiera dudado en hacerte fusilar”. </em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ya terminaron los </strong><em><strong>tiempos mediocres</strong>, </em>a mayor gloria de la claridad y muy a pesar nuestro. Ya no es difícil ubicar al peligro, a los enemigos, porque están donde siempre estuvieron: en realidad no se fueron nunca. Ahora lo que necesitamos saber es dónde están los héroes.</p>
<div id="attachment_3947" class="wp-caption aligncenter" style="width: 658px"><a href="http://fts-magazine.es/2012/11/aquellos-mediocres-tiempos/carga_policial_franquista/" rel="attachment wp-att-3947"><img class="size-full wp-image-3947" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2012/11/carga_policial_franquista.jpg" alt="" width="648" height="489" /></a><p class="wp-caption-text">&#8220;Adivinar en menos de 5&#8243;&#8230; a qué época pertenece esta imagen&#8221;</p></div>
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		<title>No habrá paz para los malvados (ni País sin vejestorios)</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Nov 2012 12:26:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguèlton Ortega Lucas</dc:creator>
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		<category><![CDATA[opinión]]></category>
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		<description><![CDATA[Hace ya algún tiempo (parece que fue nunca), en una entrevista de trabajo con cierto medio de comunicación, el señor de marras quiso saber de qué palo iba uno. Algo así como aquel “Quién es tu maestro, ¿nene?” que te espetaban las viejas del pueblo al salir del colegio, cuando [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hace ya algún tiempo (parece que fue nunca), en una entrevista de trabajo con cierto medio de comunicación, el señor de marras quiso saber de qué palo iba uno. Algo así como aquel <strong><em>“Quién es tu maestro, ¿nene?” </em></strong>que te espetaban las viejas del pueblo al salir del colegio, cuando te pillaban llamando a los telefonillos de los portales para salir pitando acto seguido. Quién es tu maestro, nene. Venían a decir, las viejas: qué es lo que te enseñan <em>en</em> <em>la escuela, </em>alma de cántaro, para que salgas hecho un gamberro. Lamentablemente no recuerdo bien el contenido de la conversación, ni cómo derivó hasta allí, pero el caso es que, en un momento dado, el señor entrevistador quiso saber qué problema tenía yo con cierta clase de periodismo. ¿<em>Y qué tiene de malo el periodismo de trincheras?, </em>me preguntó, como si me preguntase qué tiene de malo el color verde, o la ley de la gravedad. Yo vacilé, lo confieso; no acerté a responder lo que se supone que tenía que responder. <strong>Tampoco respondí lo que en realidad pensaba</strong>, y pienso: que <em>periodismo de trincheras </em>es un oxímoron equiparable a <em>nacionalistas sin fronteras</em>. O sea: o en misa, señora, o repicando.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Años antes, en un lugar distinto</strong> (quizás no tanto), el verbo que ciertos plumillas utilizaban para definir su trabajo era a veces <em>producir. </em>Por <em>producir</em> se entendía, básicamente, manufacturar en serie (cuantos más mejor, cuanto más rápido mejor) los teletipos de interés que desde Chechenia o Kabul o Ricote del Toboso remitía el servicio informático de las agencias. Uno cogía, es un decir, una noticia de EFE sobre las riadas en Pernambuco, o sobre la última justa medieval de <strong>Cayetano de Alba</strong>, y la maqueaba, la cortaba o la alargaba, le ponía o quitaba comas, le colocaba un titular, y pasaba a otra cosa. A otro <em>producto, </em>digo. Y uno, que era cándido e inexperto, y además acababa de leer <em><strong>A sangre fría</strong>, </em>no llegó nunca a entender muy bien ese afán por dar la noticia <em>los primeros, </em>como si no hubiera un mañana (como si acabáramos de llamar al telefonillo de la actualidad y hubiera que salir echando mistos a otro sitio, que nos pillaba el toro de la Historia), ya que, como lector, lo que uno esperaba y espera siempre es enterarse de las cosas con el mayor rigor posible, con los mayores ángulos posibles, <strong>con la mayor profundidad posible</strong>, a poder ser –llamadme sibarita, o reaccionario– con el mejor estilo posible, porque si no te enteras bien de las cosas, sobre todo de lo que <em>otros </em>dicen que ha pasado en el Quinto Pijo, cuéntame de qué carajo te va a servir enterarte (quiero decir: <em>no </em>enterarte) antes que nadie de nada.</p>
<p style="text-align: justify;">Qué tienen en común estas dos simpáticas e inofensivas anésdontas que acabo de referir (y alguna otra que se me olvida o que aquí no cabe), es algo que el avisado lector de seguro podrá barruntarse sin mayor esfuerzo –de hecho, son más de una y más de dos las interpretaciones pertinentes–. Sin embargo, para la cuestión que nos ocupa, daré una pista: ninguno de los personajes de los que antes he hablado, directamente o de pasada, superaba los cuarenta y pocos tacos. <strong>Dirán algunos: y qué.</strong> Responderá servidor: bueno, es un detalle. No deja de ser un detalle que no fuera ningún verdadero adulto, ningún curtido veterano, ningún respetable e incontestable <em>viejo </em>de toda la vida<em>, </em>para entendernos, el que marcara ninguna de esas pautas: sencillamente porque ya no se veían por prácticamente ningún sitio.</p>
<p style="text-align: justify;">Supongo que me pueden llamar doblemente reaccionario, porque la imaginería del oficio con la que uno creció, más o menos (y no llego a los 30, ni a los 29 aún), tenía más que ver con desastrosos señores en blanco y negro enterrados en canas, botellas de whisky y llamadas de ex mujeres, <strong>con la ceniza cayendo cada dos por tres sobre el folio a punto de la Olivetti</strong>, que con niñatos de traje, I-pad y lengua engrasada que no han pisado la calle en su puta vida. Tampoco estoy diciendo, en absoluto, que el mero hecho de ser mayor sea garantía de calidad y el ser joven justo lo contrario (también he tenido la suerte de tener a otros redactores jefes muy jóvenes pero muy noblemente <em>viejos </em>en el fondo); lo que quiero decir, en fin, lo contó muy bien hace poco el maestro <strong>Pérez-Reverte</strong> en una necesaria pieza titulada, ilustrativamente, <em><a title="Siéntate aquí, chaval" href="http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/695/sientate-aqui-chaval/" target="_blank">Siéntate aquí, chaval</a>. </em>Siéntate aquí, chaval. Eso era, más o menos, lo que uno esperaba encontrarse en esos sitios: un remoto, huraño e insobornable bucanero (o remota, ajada y venerable dama) al que acercarse o que se te acercara un día; <strong>para decirte,</strong> <strong>como si te acabara de parir, la voz chirriando de ducados y a punto de la jubilación</strong>: <em>“Tú hazme caso a mí, nenico, que todos éstos no tienen ni puñetera idea; lo que yo haría en tu lugar es…” </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Lo que haría en tu lugar. </em>Pero no. Ya casi no había viejos así, hace apenas unos años, ni los habrá ya nunca, a este paso. <strong>Ya casi no hay viejos así en las redacciones, ni en ningún otro oficio</strong> de este país imbécil, que puedan servir de secreta e impagable guía para los que empiezan a moverse por el mundo y su trabajo con toda la pasión y las ganas de aprender intactas: entre otras cosas, porque precisamente <em>eso </em>es lo que molesta. Eso, la pasión, las ganas de aprender, la fuerza para poner todo tu talento y tu <em>buena fe </em>[ese sintagma que tanto gusta al ministro de nuestro Señor<strong> de Guindos-Bocanegra</strong>] para mejorarte a ti mismo y a la parcela de vida que te ha tocado en suerte, es precisamente lo que a todos esos castrados morales y de lo otro más les estorba. <a title="Carta abierta" href="http://miguelton.blogspot.com.es/2012/01/carta-abierta-del-joven-plumilla.html" target="_blank">Ya lo dijimos </a>hace no mucho: no es eso lo que la miseria ética que nos rodea ha venido premiando en los últimos tiempos. Pero es que, claro, <strong>tampoco los viejos de ahora son como los de antes</strong>. Y hoy día hasta los mismos viejos con poder, alegremente conversos [o sencillamente revelados: <em>“El dinero no cambia a la gente; solamente la descubre”</em>: <strong>Quevedo</strong>] son capaces de desahuciar a los otros <em>viejos </em>justo por lo viejos que son, porque ya les caducan. Y póngame otra de becarios de la ESO, por favor, que no rechisten.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo pensé hace ya unos años, cuando lo del <em>relevo generacional </em>en TVE, cuando se quitaron de en medio a señoras como <strong>Rosa María Calaf</strong> y <strong>la Mateo</strong> y a otros muchos similares, y me dije, casi que en broma: joder; a este paso me van a <em>prejubilar </em>precisamente a los que en el mejor momento están para seguir demostrando y enseñándonos cómo hay que hacer las cosas. A este paso –pensé en broma, qué cándido– me van a meter en el asilo, en cuatro días, a <strong>Javier Marías</strong>, a <strong>Carlos Boyero</strong> y al mismo Reverte; a <strong>Gabilondo</strong>, a <strong>Maruja Torres</strong> y al <strong>Loco de la Colina</strong>; y si te descuidas –fíjate, qué risa– a gente más joven aún como <strong>Enric González</strong> o <strong>Ramón Lobo</strong> o <strong>Gervasio Sánchez</strong>. De seguir vivos, supongo, a <strong>Vázquez Montalbán</strong>, <strong>Umbral</strong> y <strong>Haro Tecglen</strong> directamente me los embalsaman. Y supongo que, ya confirmado el fúnebre augurio, a inminentes momias como <strong>Muñoz Molina</strong> o <strong>Manuel Rivas</strong> o <strong>Javier Cercas</strong> también les quedarán cuatro días. (<strong>Ana Pastor, Antonio Lucas, Carlos del Amor, Ignacio Escolar, Manuel Jabois</strong> y etcéteras: daos prisica, que <em>tempus fugit</em>).</p>
<p style="text-align: justify;">Pero lo cierto es que, en realidad, y visto y testado el panorama, <strong>no sé de qué nos extrañamos</strong>, en el fondo, porque todo responde a una aplastante lógica; en realidad lo están haciendo de nota, los señores de la finca, muy acorde todo con esta grandiosa escalada de demolición de todo lo conocido y lo por conocer: a sabiendas o no –tampoco sé si son tan listos–, lo que están consiguiendo es dejarnos huérfanos poco a poco de los viejos y necesarios referentes que nos recuerden a los niños <em>Quién es tu maestro, nene</em>, cuando la pifiemos: porque ése es el objetivo. <strong>Que la pifiemos con la vieja usanza para que acertemos con la</strong> <strong>nueva</strong>, que es la que sólo a ellos les interesa; y en el fondo tiene muy poco que ver con <em>perfiles digitales </em>o abuelas que fuman, porque saben perfectamente que las mejores historias se seguirán contando como siempre se contaron: para empezar, y a no ser que seas <strong>Confucio</strong>, jamás en 140 caracteres.</p>
<p style="text-align: justify;">Claro que hay historias cada vez más incómodas de contar, en estos tiempos, ¿verdad usted?; mejor neutralizar al mensajero. Claro que mucho mejor no profundizar en ciertas cuestiones, no vaya a encontrar su señora un pelo en la sopa. Pues bien: lamentamos informar que, por muy novicios, ingenuos o insensatos que seamos, <strong>algunos no nos vamos a olvidar</strong> de ciertas lecciones tan fácilmente.</p>
<p style="text-align: justify;">Y a lo mejor, fíjese, tampoco estaba tan mal del todo eso del <em>periodismo de trinchera. </em>Pero así, sin la <em>ese. </em><strong>En riguroso singular</strong>.</p>
<div id="attachment_3933" class="wp-caption aligncenter" style="width: 535px"><a href="http://fts-magazine.es/2012/11/no-habra-paz-para-los-malvados-ni-pais-sin-vejestorios/truman-capote-and-harper-lee/" rel="attachment wp-att-3933"><img class="size-full wp-image-3933" src="http://fts-magazine.es/wp-content/uploads/2012/11/truman-capote-and-harper-lee.jpg" alt="" width="525" height="346" /></a><p class="wp-caption-text">Truman Capote, firmando ejemplares de &#8216;A sangre fría&#8217; junto a su ayudante y cómplice Harper Lee (© Steve Schapiro/Corbis)</p></div>
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