<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:blogger='http://schemas.google.com/blogger/2008' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688</id><updated>2024-09-04T22:18:46.977-03:00</updated><title type='text'>Historias que no llevan a ningún lado</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default?redirect=false'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25&amp;redirect=false'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>47</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-6242221215609321183</id><published>2013-08-27T23:22:00.000-03:00</published><updated>2013-08-27T23:22:00.187-03:00</updated><title type='text'>Unos sanguchitos para la reunión</title><content type='html'>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Iba caminando por Talcahuano. Había salido de la confitería con unos sanguchitos que llevaba para la reunión. Venía tranquilo, aprovechando la soledad del centro después de que baja el sol.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
No sé si por venir pensando en cualquier cosa, o por pensar en todas, pero lo cierto es que mi pie derecho resbaló sobre un desnivel del cordón. El tobillo no aguantó, y en un segundo estaba en el piso. Fue todo muy rápido, y lo primero que vi, o que pensé, fueron los sanguches aplastados y deshechos por el golpe y el peso de mi brazo izquierdo. Fue todo en un segundo, y después de eso tenía que haberme parado. En lugar de eso, me quedé ese segundo tirado en el piso, mirando el paquete, imaginando el estado de los sanguches adentro. Y me puse a llorar.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
No sé, supongo que llorar no tenía mucho sentido, supongo que no lloraba pr los sanguches realmente, pero en ese momento sentí que los sanguchitos importaban mucho, y que una vida no podía ser más miserable, porque cuando creías que tenías todos los problemas, pero que iban por dentro y no se veían, encima se venís a caer y tirás los sanguchitos, y además de hacer papelón sentís que la vida se te caga de risa en la cara, te moja la oreja, te desarma los sanguchitos. Y encima, iba a tener que ir a comprar otros, o llegar con las manos vacías. Y ninguna de las dos estaba bien, y ninguna de las dos situaciones era justa, pero así estaban las cosas. Y yo tirado en el piso, llorando.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
En menos de un segundo, sin que me diera cuenta ni supiera cómo ni por qué, aparecieron personas. Se pararon alrededor del caído con cara de preocupados. Habrán seguramente pensado que me había lastimado, o que algo me dolía. Era en vano explicarles. Me preguntaron, por supuesto, si me había lastimado o si algo me dolía, pero yo pensé que dar detalles habría sido sólo una complicación. O en todo caso, no pensé que pudieran entenderlo. Y yo ya tenía bastante con mis cosas y los sanguchitos como para además tener que exponerme a aquello.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Repetí varias veces que estaba bien, y al final, supongo, se convencieron de que estaba loco o borracho. Un señor, que había agarrado los sanguchitos, me los entregó con gesto tímido, y una chica con cara de miedo me ofreció un pañuelo de papel, que acepté. Después se fueron.&lt;/div&gt;
</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/6242221215609321183/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/6242221215609321183?isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/6242221215609321183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/6242221215609321183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2013/08/unos-sanguchitos-para-la-reunion.html' title='Unos sanguchitos para la reunión'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-2745306883082691279</id><published>2013-08-16T15:00:00.000-03:00</published><updated>2013-08-16T15:00:02.179-03:00</updated><title type='text'>Boca</title><content type='html'>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Yo estaba en la secundaria, no sé qué año, y era horrible, como siempre fui, para jugar a la pelota. y no sé ni cómo ni por qué (creo recordar que porque nos habían —al grupo de losers— dejado afuera del equipo, y queríamos participar, y para joder y no darles el gusto de que por culpa de ellos nos quedáramos sin jugar) yo aparecí en un equipo que no tenía ninguna chance de pasar del primer partido en este campeonato que se había armado en el colegio, un sábado. Obviamente pasamos el primer partido, y el segundo, y el tercero. Ni sé cómo. Nadie sabía cómo.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Se hizo de noche, y los que no se habían ido se habían quedado a ver la final. El fiuxture era sencillo, de dos llaves, y en esta final, nuestro equipo (ni siquiera recuerdo el nombre) se encontraba con el finalista de la otra llave. Los demás partidos se jugaban en la cancha «chica», las finales, en la cancha «grande» (que era, en realidad, la suma de las dos canchas pequeñas; o tal vez fueran estas mitades de la primera, quién sabe).&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Noche, cancha larga, luces en el estadio, las tribunas repletas, y dos equipos cansados de jugar toda la tarde. Y recién entonces le prestamos atención al otro equipo. Habían ganado todo, pero eso no nos asustaba, porque nosotros, contra todas las leyes de la naturaleza, también habíamos ganado todo. Tenían todos indumentaria deportiva, si se entiende lo que digo. Nosotros estábamos como siempre, de potrero, pateando unas redondas. Estos pibes tenían botines, cortos de marca, remeras de clubes. Otro nivel.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Yo era pésimo, no sabía hacer nada. Lo único que se asemejaba a algo útil dentro de la cancha era estar abajo y molestar al adversario, estorbar a más no poder, con un poco de suerte, tirar la pelota afuera. Si no entraba en el arco, estaba bien. A diferencia del resto de mis compañeros, a mi no me importaba en lo más mínimo el asunto, ni siquiera el fútbol. Todos —incluso los que estaban en las gradas— tenían claro la proeza que ya habíamos conseguido al llegar a la final (el equipo que nos había dejado de lado había perdido ya, vayan para casa a tomar la leche, chicos, gracias, la próxima vez será...)&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Llegó el momento, y la instrucción fue clara: no te despegues del de Boca. No te le despegues. Fenómeno, eso es fácil, eso lo puedo hacer sin problemas. Donde va él, voy yo, mirá qué fácil. Con tal que no me despegue, y le estorbe, el resto de los muchachos se ocupará del resto. Fenómeno.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Empezó el partido, y yo, fiel, leal, cumplidor, responsable, me pegué a Boca como sanguijuela. Tenía una de Boca de tela gruesa, de las viejas, de más violeta que azul, de más yema de huevo que oro. Donde iba Boca, iba yo. Pegado. Incluso cuando no estaba la pelota ni a dos kilómetros. Boca me miraba intentando descifrar si yo era idiota, o —por el contrario— muy muy vivo, y le estaba haciendo la psicológica. Nada más alejado, mi amigo, yo era nada más un peón responsable.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Boca me bailó toda la noche, me tuvo de aquí para allá como perro bobo, no me dejó tocar una pelota, hizo lo que quiso, como quiso, cuando quiso. No creo que nadie se haya sorprendido ni decepcionado. Ni siquiera yo, que hice lo mejor que pude.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Hay un momento que inevitablemente recuerdo, sin embargo, como de profunda frustración. Tal vez en ese momento Boca me haya ganado la batalla.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
La pelota estaba en campo adversario, y Boca, cerca del área, pidiendo. Yo, atrás de él, pegado, como dije, lo mejor que podía. Él se movía un centímetro, yo me movía un centímetro. No podía fallar. O podía fallar... De la nada apareció la pelota, venía de lejos, en nuestra dirección. Pasada. Miro la pelota, tanteo a Boca, tengo todo bajo control, se va por arriBoca hace un amague a la derecha gira por la izquierda pica toma el balón queda sólo con el arquero el defensa no reacciona amague finta derecha toque gol.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Para cuando entendí qué había pasado, ellos ya estaban todos aunados en un abrazo glorioso, festejando. Yo miraba perplejo. Pedí perdón, pero no importó. No importó porque nadie pensaba que tuviera que disculparme, y porque nadie esperaba más que eso de mí, y porque mi orgullo ya se había desintegrado y era sólo una sombra, un aroma rancio, un eco lejano.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Boca, te felicito, sos un campeón, bien jugada, te felicito, hijo de remil putas, la concha de tu madre...&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/2745306883082691279/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/2745306883082691279?isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/2745306883082691279'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/2745306883082691279'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2013/08/boca.html' title='Boca'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-8586522301336665885</id><published>2013-08-15T11:30:00.000-03:00</published><updated>2013-08-15T11:30:00.872-03:00</updated><title type='text'>Un cuarto de miñoncitos</title><content type='html'>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Pega el sol sin vergüenza, pero todavía remolón. Es media mañana, como dicen las señoras en el barrio, y en esta cuadra, sobre la avenida, a media cuadra de la otra avenida, hay una paz de película. Por sobre el eco muy lejano de la ciudad, esuccho mis pasos y el roce de mis pantalones.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Es lunes, parece domingo. Un frío cortante se cuela por entre cada rayo de sol. Mucho sol para este frío, mucho frío para este sol.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Mirando al piso, los puños apretados en los bolsillos del saco, llego a la boca de subte. Medio giro y estoy presto a bajar las escaleras. En el último escalón del primer tramo para el que baja, el primer escalón del último tramo para el que sube, un señor, tendido, echado, tirado como quien tira un abrigo en la cama. Es mayor, no tan gordo. Tiene un pulover blanco, una campera azul, abierta. Mira el mundo sin comprender. Mira al cielo, o a ningún lado. A su lado, arrodillado en el descanso, un policía. Lo toma dle brazo, lo mira, no parece hablarle. Tal vez le haya hablado ya, tal vez el señor no responda. Del otro lado, dos escalones más abajo, un muchacho de barba, con un celular en la oreja, con la mirada en lontananza. Está consciente, sí, dice, con cierta duda, no como si dudara del hecho, sino más bien de la utilidad, de que signifique, después de todo, alguna diferencia. Al costado del policía, dos escalones más arriba que el muchacho de barba, una bolsa de nylon blanca. Dos miñoncitos adentro, cinco o seis afuera.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Con culpa y en silencio sorteo la escena, y sigo bajando, y cuatro estaciones después todavía sigo pensando qué absurda y tonta es la vida, y todos nosotros.&lt;/div&gt;
</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/8586522301336665885/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/8586522301336665885?isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/8586522301336665885'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/8586522301336665885'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2013/08/un-cuarto-de-minoncitos.html' title='Un cuarto de miñoncitos'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-3168303596270257273</id><published>2013-03-19T19:49:00.000-03:00</published><updated>2013-03-19T19:49:33.704-03:00</updated><title type='text'>Preocupacional</title><content type='html'>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Estoy en la sala de espera de uno de esos lugares en que te hacen exámenes antes de entrar a un trabajo nuevo. El lugar no puede estar muy bueno, partiendo de la base de que la gente va con tarros llenos de orina, temprano en la mañana, con cara de sueño, y preparada para que le saquen sangre y le pongan electrodos en el pecho.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Además, suele haber mucha gente. A sabiendas de esto, los dueños de estas empresas toman la precaución de ubicarse en espacios bien reducidos, mal iluminados y apenas ventilados (una excelente idea teniendo en cuenta que también muchos de los que están ahí van en busca de un certificado por enfermedad, como un resfriado o una neumonía, por ejemplo), con algunas sillas incómodas, y especialistas mal pagos llenos de entusiasmo, colmados de amor por su trabajo.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Estoy en uno de estos lugares, en el segundo piso, primera parada del periplo que, todavía me queda por descubrir, dura tres horas y abarca seis pisos. Es temprano, aunque no tanto. Ya dejé mi orina en un frasquito de tapa roja que me dieron. Realicé la operación en un baño de no más de uno treinta por uno treinta, inodoro y bacha incluidos. Y yo y mi orina, claro.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Analizando la situación caigo en la cuenta de que el siguiente paso es la sangre. Reparo en que todos los que estamos ahí estamos en ayunas, esperando. Qué considerados al apurarse en atendernos. Tengo como veinte personas adelante. La recepción es el equivalente a un palier de edificio, unos tres por tres, y cada «departamento», un consultorio. Aunque dudo que haya departamentos de tres por tres. Al costado de la recepcionista, el patio que oficia de sala de espera. Es literalmente un patio de un departamento del primer piso, con un techo de plástico transparente lleno de basura. Entra algo de la luz de la mañana, y la mayoría de los esperantes mira su celular, o una revista del pilón. Sobre el extremo del patio, el que linda con la recepción, una máquina de café.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Sale de uno de los departamentos una señora. Es rubia y fornida, por no decir gorda, porque gorda no dice suficiente. Tiene un ancho similar a lo largo de todo su cuerpo, por decirlo de alguna manera. Es grandota, y gorda. Es rubia, y entre la ropa y la cartera parece que llevara muchas cosas colgando, muchos accesorios, pero no, en realidad tiene la cartera, y la ropa, y quizás una bolsa. Tiene unas sandalias negras con taco. La cinta del frente aprieta, y el empeine soporta la presión. Del empeine sale una «panza», fruto de la cinta. Los dedos se enciman, desordenados, y las uñas están pintadas de alguna clase de rosa colorado.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Como les dice a todos los que salen, la chica de la recepción, sin mirarla (nunca mira, salvo excepciones), le dice que puede tomar si quiere un café de la máquina. La señora agradece, deja los bártulos en una silla al lado del escritorio de la recepción, y toma una ficha de la cajita. En un paso y medio más está junto a la máquina. Observa el mamotreto. Mete la ficha, aprieta un botón. Espera.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Primero cae un vaso, y después el líquido. No salió azúcar en el medio, señal de que la señora se cuida, sea por estética o salud, quién sabe. Tal vez ambas. Finalizada la operación, la máquina indica con un pitido y una leyenda en el display que ha de retirarse la bebida. Entonces, con un torpe movimiento, la mujer toma el vaso, y quien sabe por qué motivo, tal vez la temperatura, o la hora de la mañana, o tal vez ninguno, lo deja caer. El ruido del plástico contra el piso y el líquido desparramándose despierta a todos, que miran de inmediato.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
La chica de la recepción se levanta con rapidez y modorra, evalúa rápidamente la situación, y se dirige hacia el lado del baño, de donde traerá un trapo. Todos los demás miramos en silencio, a excepción de la señora, que se deshace en disculpas, esgrimiendo por momentos alguna explicación, pero mayormente disculpándose. Intenta hacer algo, pero no hay nada que pueda hacer. Le dice a la recepcionista, al verla venir con el trapo, que ella lo limpia, que la disculpe, que es todo su culpa, que qué tonta que fue, que cómo pudo, que no sabe, que qué tonta, que es todo su culpa, que ella lo limpia, y así. La chica se niega a todo, limpia el asunto, y sólo recién cuando ya no hay restos de la bebida, las disculpas y la autoflagelación se aplacan, lentamente.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
La señora se debate entonces, por un segundo, si mejor sentarse y listo. Se ve, sin embargo, que efectivamente tiene necesidad de la bebida (es raro, siendo que en el lugar, considerados como son, no te dan ni una galletita después de hacerte ayunar durante ocho horas y pasearte por seis pisos durante tres horas), y finalmente su serie de movimientos indecisos culmina en la cajita, y después en la máquina, y después mete la fichita, y vuelve a apretar un botón, presumiblemente el mismo que antes.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
El proceso es exactamente igual al anterior, con la sola excepción de que esta vez, al tirar el vaso, la señora grita con vehemencia «¡Pero qué estúpida que soy!», y algo me dice que está a punto de ponerse a llorar, y me pregunto cuánto más puedo tolerar, y pienso en la ira que ha de estar incubando la recepcionista, que una vez más va a tener que buscar el trapo y limpiar, y en la señora, que ya empieza de nuevo con la letanía de disculpas y autoflagelación, y en los que están mirando la escena, que algunos sentirán pena, otros bronca, otros sueño, otros hambre, y cuando bajo la cabeza para hacer ya ni sé qué gesto, escucho que me llaman, y me apuro a ir al departamento.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/3168303596270257273/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/3168303596270257273?isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/3168303596270257273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/3168303596270257273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2013/03/preocupacional.html' title='Preocupacional'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-531519069669710757</id><published>2012-12-23T23:54:00.001-03:00</published><updated>2012-12-23T23:54:27.151-03:00</updated><title type='text'>Boxing Bear</title><content type='html'>&lt;br /&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Nunca se supo bien qué le pasó, o tal vez no importe nada.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
La historia es bastante sencilla, como todas.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
El tipo es boxeador. Le va bien, cada vez mejor. Rápidamente empieza a escalar, y llega a una pelea importante, en la cual finlamente logra la atención de todos los que, se espera, le presten atención.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
El fulano sube al ring y hace lo que sabe hacer. Tira derechas e izquierdas, mueve la cintura, pone cara de malo, suda y sangra.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Como al round siete, o tal vez ocho, no recuerdo bien, le pone una directa al enemigo —adversario, contrincante, retador— que lo tira de culo. La gente, sedienta de sangre, como debe, viva, grita, se para, grita. El fulano se aleja, y lo mira al contrincante. Viene la cuenta. No se levanta.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Terminada la cuenta se decreta la victoria, y viene lo de siempre, andadas y cinturón, y gritos, y viene un señor con un micrófono, y dice alguna cosa, y le levanta el brazo. Y el tipo se suelta el brazo, y le arrebata el micrófono, y lo mira muy serio. Todo es estupor. Como puede, con toda la boca hinchada, el tipo dice, en el micrófono, por sobre el silencio que se hizo repentinamente:&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
«¿Qué victoria, qué ganador, qué festejan? Ahí en el piso hay un pibe incosciente, que no se puede levantar, ¿qué festejan? Ese pibe terminó acá por los mismos motivos que yo, probablemente: porque comprendió que en el mundo no había mucho más que boludeces para él si no podía hacer algo grande, porque no quería pasarse la vida laburando por dos mangos en una fábrica, para preguntarse a fin de mes cómo mierda iba a darle de comer a los pibes. Vino acá para ver si la pegaba, y zafaba, como la mayoría; ahora está tirado en el piso, incosciente, y se supone que yo haya ganado, y él perdido? Ustedes están tods enfermos, y nosotros también, que venimos acá a someternos a esto. Pero la diferencia es que nosotros venimos a buscar un mango, una salvación, y ustedes vienen por gusto, para regodearse en su morbo, y vivar por quien sea que caiga, sea él, yo, o cualquiera. Ese pibe cayó, pero podría haber sido yo. O podría haber sido cualquiera de ustedes, si hubieran tenido los huevos de venir acá y poner la caripela donde la ponemos nosotros, en lugar de sentarse en sus asientos y chequear los mensajes en el celular, o ver cuándo iban a ganra con las apuestas. Yo no tengo muchos estudios, ni soy muy inteligente, pero sé que estoy enfermo, pero no tanto como ustedes, manga de mierdas, qué me vienen a hablar de victoria o ganadores.»&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Después tiró el micrófono, y se fue, mientras una cámara de la televisión local lo seguía hasta los vestuarios.&lt;/div&gt;
</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/531519069669710757/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/531519069669710757?isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/531519069669710757'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/531519069669710757'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2012/12/boxing-bear.html' title='Boxing Bear'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-7085079677197638589</id><published>2012-12-12T22:32:00.000-03:00</published><updated>2012-12-12T22:32:00.668-03:00</updated><title type='text'>Un auténtico hijo de puta</title><content type='html'>&lt;br /&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
La historia la escuché hace un tiempo, o la leí en un libro, poco importa, sobre todo porque no la recuerdo bien, y voy a contarla como se me cante. Era algo de mitología, o de historia del año del gofio.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Se trata de una señora que está casada con un señor, un muchacho, hijo de un hombre de poder, contra la voluntad de su padre. De el de él. El padre, al descubrir la porcada, monta en cólera, y termina mandando a matar a su hijo, para evitar que la mujer tenga descendencia, y que tenga acceso a su fortuna. Ella, desconsolada, huye.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Tiempo después va el viejo por un paraje oscuro cuando se cruza con una puta destruída que pide algo para comer, y ofrece pagar con su sexo. El viejo comprende la ganga y se entrega solícito a los placeres de la carne. Es entonces que, justo al terminar su quehacer, tendido sobre el improvisado lecho, descubre con horror que la puta se arranca el pelo y la cara, sólo para descubrir a aquella señora que estuviera casada con su hijo. La mujer, que está ya en vías de quedar encinta, en instantes nada más (a los efectos literarios, ya lo está), asesina al viejo, y se queda con su bastón, objeto personal si los hay, con el que vuelve al pueblo, tiempo después, y declara que es la madre del hijo del dueño del bastón, quien se lo entregó antes de suicidarse. Y ahí tienen un —o dos— legítimo hijo de puta.&lt;/div&gt;
</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/7085079677197638589/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/7085079677197638589?isPopup=true' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/7085079677197638589'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/7085079677197638589'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2012/12/un-autentico-hijo-de-puta.html' title='Un auténtico hijo de puta'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-7605155965981485102</id><published>2012-12-10T21:00:00.000-03:00</published><updated>2012-12-10T21:00:02.719-03:00</updated><title type='text'>Ceda el paso</title><content type='html'>&lt;br /&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
La historia es bastante sencilla en realidad, y podría servir para llamar a la reflexión, pero no creo que muchos quieran.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
En un lado de la ciudad un grupo de señores, con algún motivo, cortan la calle. Al ser un punto clave de la ciudad, el tránsito todo, o casi todo, se resiente, los efectos de la acción afectan un área bastante grande.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
En algún lugar de esa área, enter el tráfico, hay una ambulancia atrapada. Está volviendo al hospital, y adentro el médico va comiendo un chanduis, porque no almorzó. Entonces la radio avisa de un servicio de urgencia. El chofer informa que está atascado, pero resulta que es la ambulancia más cercana al servicio, y tiene que tomarlo. Se enciende la sirena. En vano, porque no hay a dónde ir. El chofer pide por el parlante que abran paso, pero se da cuenta también que no hay a dónde ir.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
No muy lejos de allí una señora ve a su amiga tirada en el piso del noveno piso de un edificio muy lindo con un paro cardíaco, o algo por el estilo, y le pide a Dios que por favor la ambulancia llegue pronto. El médico también está nervioso, quiere llegar y ver de qué se trata, hasta dejó el chanduis, pero pese a todo no pueden avanzar más que muy lentamente.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
La ambulancia no va a llegar a tiempo, la señora se va a morir, y su amiga va a llorar desconsoladamente, y el chofer y el médico van a putear, y van a pensar qué vida perra, o que tal vez no es la vida, sino que no se puede cortar la calle así, o tal vez el médico será muy creyente y pensará que era su destino irse con Dios ese día, y el corte terminará después de algunas horas, y apenas unos minutos después de que ese corte se haya levantado, va a sonar el celular de uno de esos señores que con algún motivo cortaban una calle para avisar que su madre tuvo un paro cardíaco y murió, y el muchacho va a preguntar cómo es que no llamaron a una ambulancia.&lt;/div&gt;
</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/7605155965981485102/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/7605155965981485102?isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/7605155965981485102'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/7605155965981485102'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2012/12/ceda-el-paso.html' title='Ceda el paso'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-4133853990841852336</id><published>2012-11-28T23:38:00.005-03:00</published><updated>2012-11-28T23:39:30.731-03:00</updated><title type='text'>Ni vivo ni muerto</title><content type='html'>&lt;br /&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
La historia es de lo más sencilla. La cuenta un amigo, cada tanto.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Se trata de un tipo en un pueblo, digamos ni muy grande ni muy chico.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
El tipo está en algún lugar con su amante. Entonces, en el medio del acto, llega, inesperadamente, por supuesto, su mujer.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
El tipo se levanta del lecho a la velocidad de la luz, y antes de que la mujer pueda hacer nada, empieza a argumentar encendidamente, más bien a favor de la mujer. Que tenés razón, que ya sé, que estuve mal, que esto, que aquello; y todo esto mientras se ponelos pantalones y abrocha la camisa. Le pide mil disculpas unas cien veces, mientras se ajusta los zapatos. La mujer no terminar de poder reaccionar. La amante, tampoco.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Entonces el tipo, en la misma sintonía, ahora ya vestido, sale de la habitación disculpándose, deja la casa, y se va. Y nunca nadie vuelve a verlo hasta este día.&lt;/div&gt;
</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/4133853990841852336/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/4133853990841852336?isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/4133853990841852336'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/4133853990841852336'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2012/11/ni-vivo-ni-muerto.html' title='Ni vivo ni muerto'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-1132644373342623088</id><published>2012-10-02T23:10:00.000-03:00</published><updated>2012-10-03T22:22:31.820-03:00</updated><title type='text'>Un plato que se sirve frío</title><content type='html'>&lt;br /&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Hace seis meses llegaba un sofá a mi casa. El señor lo dejaba en la puerta del edificio, yo le decía que estaba bien, que gracias. Minutos después descubría que el mismo no entraba en el ascensor. Eran milímetros, literalmente, pero no entraba. El muchacho de seguridad del edificio me miraba. Me miraba.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
No le pedí ayuda, no me habría animado. Para empezar, habría sido demasiado esperar que me ayudara a subirlo nueve pisos. Por otro lado, ni yo quería subirlo nueve pisos. Me habría conformado con un comentario piadoso, con alguna ayuda al menos espiritual, con una palabra de aliento vacía. Con un gesto. Con... pero no hubo nada.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Supuse que si sacaba la manija de la puerta del ascensor podía hacerlo entrar. Para intentarlo debía encontrar al encargado: necesitaba su permiso, y una herramienta que no tenía para quitarla, y después para volver a ponerla. Esperé más de una hora, pues era el horario de descanso. Finalmente lo encontré. Me prestó la llave, quité la llave, metí el sofá, y después a la inversa. El muchacho de seguridad me miraba. Me miraba.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Seis meses después llegaba yo de trabajar, con una bola de abarrotes en la mano derecha, del mismo lado del que colgaba la mochila con los libros. El muchacho de seguridad estaba sobre el costado del palier, en el pasillo que da al garaje, comiendo. Uno de los dos ascensores estaba fuera de servicio. El otro, en el piso cuatro, subiendo. Tenía que ir hasta el dieciocho y bajar. Yo esperaba. Esperaba.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Entonces, tos. La tos del muchacho de seguridad. Cada vez más fuerte, más atorada. Como el muchacho, que se había atorado con algún pedazo de algo de su comida. Me volteé, tanta era la insistencia de la voz. El muchacho tosía con ganas, intentando expulsar el objeto. Doblado, tosía con ganas, desesperadamente. Yo miraba. El muchacho me miró, o eso me pareció. Yo lo miraba. Me dije que si se ponía violeta, azul, o algún tono parecido, tendría que ayudarlo. Lo miraba. Entonces llegó el ascensor. En seguida el sonido de la tos se fue alejando, como en un disco de los sesentas.&lt;/div&gt;
</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/1132644373342623088/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/1132644373342623088?isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/1132644373342623088'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/1132644373342623088'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2012/10/un-plato-que-se-sirve-frio.html' title='Un plato que se sirve frío'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-8820140681627173820</id><published>2012-08-17T22:48:00.001-03:00</published><updated>2012-08-17T22:48:15.598-03:00</updated><title type='text'>Una noche de lluvia</title><content type='html'>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Los policías miraban. Siempre miran todo los policías. Los médicos esperaban, expectantes, preparados. Los bomberos corrían, gritaban, iban, venían, traían herramientas, se tiraban al piso, se levantaban. Te habrías dado cuenta quién era quién aunque no hubieran estado uniformados. Los canas mientras miraban, hablaban. Debatirían, tal vez, si la mina había cruzado bien o mal, o que qué cagada, o que mirá ahora todo el papelerío que habría que hacer. Cuando llegó la autobomba (minutos antes había llegado una Pumita, una camioneta de bonberos más pequeña que la típica autobomba) un bombero salió corriendo, pasó al ladito nomás de los canas, para parar el tránsito y hacerla pasar. Los canas, en grupos de tres o cuatro, seguían con lo suyo. Llovía, hay que decirlo. Bajo las ruedas traseras del 68, una mujer. Cuando llegó la autobomba –anunciada por su sirena agónica, tremenda–, incluso antes de que frenara, bajaron bomberos, se abrieron puertas, aparecieron herramientas, como hormigas se desplegaban. Había no menos de ocho bomberos al lado del colectivo, en el piso. Había no menos de ocho policías tmabién, al lado del colectivo. Pero más lejos, mirando. Los policías siempre miran todo. No tenían chalecos naranjas, porque eran policías de patrulla, de comisaría, los que salen a dar vueltas en auto, no de los que chupan frío en las esquinas. Vino otra ambilancia más, que se quedó enfrente, a la distancia, por si acaso. Era conmovedor ver a tanta gente preocupada, excitada, preocupada por hacer lo posible por ayudar a la mujer que, quién sabe cómo, había terminado abajo del colectivo. Era conmovedor ver cómo los policías se abstenían de interferir, de molestar. Formaban un cerco alrededor de tanta adrenalina, para que no se desmadrara, seguramente. Algunos curiosos miraban un poco retirados. Pero no eran mucho, llamativamente. Llovía, hay que recordarlo. Finalmente consiguieron sacar a la mujer. En seguida la subieron a la ambulancia. La ambulancia se fue. Los bomberos empezaron a juntar sus petatesm y después de un rato, terminaron y se fueron. El colectivo y un patrullero siguen ahí.&lt;/div&gt;
</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/8820140681627173820/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/8820140681627173820?isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/8820140681627173820'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/8820140681627173820'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2012/08/una-noche-de-lluvia.html' title='Una noche de lluvia'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-8807899006244250396</id><published>2012-08-15T23:33:00.003-03:00</published><updated>2012-08-15T23:33:34.401-03:00</updated><title type='text'>Serie personajes: José</title><content type='html'>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
José está comiendo un helado en taza. Está en un vagón semivacío de la línea más viejo del metro, pobremente iluminado con lamparitas de 25W. Me cago en Crosetti. Si hubiera hecho la orden a tiempo no habría pasado nada. Tanto quilombo por una orden mal cargada... El chocolate no tiene una pizca de chocolate, es pura repostería, pero hace las veces de. ¿Viste lo que cuestan las zapatillas? Manu necesita unas nuevas, las que tiene ya no dan más, y Nico necesita una campera, la que le dejó Manu ya le queda chica. Y esta humedad, qué asco. El helado no es rico, pero es helado. Técnicamente hablando, es helado. Espero que hoy Moni no se ponga pesada de nuevo. Todo el día trabajando, llegás a casa, y más problemas. Hinca la cuchara en la tacita de nuevo, con cierta bronca. Mira la estación. Falta todavía. Qué cansancio. Sabe bien que es una mierda de helado lo que está comiendo, pero sabe bien también que es lo que puede pagar sin sentir mucha culpa. Tenía ganas de comer un helado, qué tanto... ¿no puede un tipo que labura todo el día permitirse un helado? Me cago que sea agosto, hace calor, está pesado, me como un helado. Engaño el estómago con esto y me ahorro unos buenos mangos. Capaz unas porciones de pizza... Igual mejor no, el pelotudo de Villa va a poner el grito en el cielo por la orden, en cualquier momento suena el celu... Sabe qué triste luce el nudo de su corbata y su traje barato debajo de la campera que él habría querido que fuera un sobretodo. Rebusca en los bordes de la tacita al tiempo que las luces se apagan un segundo. El tren entra a la estación. Chupa la cuchara sin darse cuenta, aunque hay apenas un resto de chocolate de repostería. Ah, Loria... ahora lo único que falta es que esté lloviendo de nuevo...&lt;/div&gt;
</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/8807899006244250396/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/8807899006244250396?isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/8807899006244250396'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/8807899006244250396'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2012/08/serie-personajes-jose.html' title='Serie personajes: José'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-3022538423524230969</id><published>2012-06-14T00:15:00.001-03:00</published><updated>2012-06-14T00:18:27.533-03:00</updated><title type='text'>Habiendo escaleras...</title><content type='html'>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Esquivé la muchedumbre que no era nada comparada con la de las seis de la tarde, y entré al profesorado. Subí al primero a esperar el acensar, pero había cola. Mejor escaleras.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
A medio camino entre el primero y el segundo, gritos. Nada raro en el profesorado. Pero estos eran medio raros. Presté atención, y para hacerlo mejor, incluso me paré. Paré la oreja, también. Policía. ¡Policía!, gritaba alguien afuera. Me acerqué a la ventana. Inés lo había escuchado también, y vino conmigo. No se veía bien, pero se veía gente en la calle, formando algún tipo de círculo. Yo subí un piso más, y miré de nuevo.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
¿Se ve algo?, preguntó Inés desde el segundo.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Poco –dije– pero hay un tipo en el piso. Ella subió al trote. Miró. No parece de accidente, dijo. Y siendo que ella ve mejor que yo, le creí sin más. No, dije. Quiero ver, dijo. Y vamos, dije. Y fuimos.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Abajo había un tumulto de gente no muy grande, y un tipo tirado en el piso, sobre el cual había dos tipos, o uno y medio, y algunos más alrededor. Uno era policía, y el otro estaba vestido de negro, tal vez también era policía (la actitud parecía indicar eso, y estaba ayudando a esposarlo). Hubo alguna expresión indescriptible de júbilo en la gente cuando estuvo esposado por la espalda, boca abajo. No fue una expresión de vivas ni de bravos, más bien un alivio en el aire. Yo me iba acercando cada vez más.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
El tipo había estado hasta ahora en la calle, cortando un carril, así que entre los dos (un policía de chaleco naranja había llegado ya, pero se mantenía a distancia) lo subieron a la vereda. Un muchacho alto, de negro, con una gorra negra que en amarillo ostentaba CEPD miraba de cerca. Yo estaba ahí, cerquita, también.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
¡Pará, no le pegues, loco!, dijo de pronto el señor alto.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Tomatelá, flaco, dijo el policía.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Pero no le pegues, cómo lo vas a patear!, insistió el flaco.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Flaco, tomatelá; se ve que a vos no te robaron, si te roban a vos no vas a estar tan preocupado, dijo el policía sin dejar la tarea de terminar de acomodar o controlar al reo.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
¡Pero por qué lo pateás, no ves que está esposado, salame! dijo el de gorrita, ya un tanto envalentonado.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
No lo pateé, pelotudo, tomatelá de acá, tarado... A vos no te afanaron, salame. A EL lo afanaron, dijo señalando a un tipo en el cual no había reparado antes, un pobre tipo con cara de shock que no había dicho una palabra, o si lo había hecho, había sido en voz muy baja. ¿Querés ayudar?, insistió el policía, ya avanzando, después de haber terminado con el tipo en el suelo. Ayudalo a EL, a EL lo afanaron. Tomatelá, pelotudo...&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
A los dichos del flaco, la gente alrededor respondió, en general, con citas del tipo &quot;Un tiro en la cabeza hay que pegarle a estos&quot; o &quot;Hay que romperles todos los huesos a mierdas como estos&quot;. Aproveché para preguntarle a un viejo con uniforme celeste, a ver qué sabía.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
El tipo había choreado un kiosco, intentado encerrar al tipo en el baño, y salido pitando. El tipo lo había corrido, y justo cuando el loco quería entrar al profesorado, lo habían agarrado.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
El policía acomodó la bicicleta –era uno de esos bici-policías– y le empezó a revisar los bolsillos al chorro. A cada movimiento del cana, el reo gritaba, pedía piedad con una ternura, con un sufrimiento del alma, que de no haber visto la situación habría conmovido al corazón más duro. Aia, decía, y pará, y por favor, y me duele. Para ser sincero, yo no vi que le hubiera hecho el menor daño (tanto como, pese a haber estado cerca, no había visto ninguna patada; que por otro lado bien podía haber existido).&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Vení, si estás tan preocupado, salí de testigo, dijo un cana. Tomale los datos al muchacho, dijo, señalando al flaco. No, pará, si yo no vi nada, dijo el flaco, nada más vi que le pegabas. ¿Ah, nada más eso viste? Bueno, salís de testigo, y decís que yo le pegué, dale. Tomale los datos, le insistió al otro cana. No, bueno, nosequé, dijo el flaco.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Alguien dijo algo que no escuché. Es que ya nos conocemos, dijo el cana de la bici, no es la primera vez, ¿no?, le preguntó al chorro. El loco no contestó. Ya nos vimos varias veces, ¿no?, insistió. Misma reacción. Igual no te sorprenda que dentro de cinco minutos salga y lo veas choreando de nuevo, dijo el cana con bronca.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
El flaco sacó el celular y llamó a alguien. Yo seguía dando vueltas buscando el mejor lugar, a medida que la gente se movía y me iba tapando las porciones de la escena. Inés se había quedado más atrás.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Hola..----? Sí, ---- de la Corriente... No escuché el resto, porque iba rodeando la escena.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
... y me piden los datos, y yo lo único que vi es que le pegaban, y ahora no sé si tengo que darle los datos al policía o no... No escuché más.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
En el medio llegaron más canas, y el más petiso dijo que iba a acompañarlo al tipo al kiosco, porque había dejado sin llave, y tenía que volver, y aprovechaba y le tomaba los datos. Se fueron los dos, apurados.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Para sacarle la mochila al reo le tenían que sacar las esposas, al menos de una mano. Para cada toque, cada movimiento, un grito desgarrador del loco. Cordero degollado, diría mi abuela. Pará, loco, me duele, por favor..! Esposame adelante, yo no me voy a resistir, por favor! No se puede, dijo el cana. Pero cómo no se puede, sí que se puede, me vas a lastimar, pá! Mirá el codo, me vas a lastimar mal, posta, pá, dale! Me duele! ¡Para chorear no te dolía, ¿no?! ¡PARA SALIR A CHOREAR NO TE DOLIA, ¿NO?!, dijo el cana de la bici, agarrando la mochila, realmente esperando una respuesta que nunca llegó. La cara del flaco con cada quejido era propia de la víctima más inocente del mundo, pero no llegaba a ser tan honesta como la del kiosquero, un minuto antes.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
La gente se empezó a dispersar, y yo no quería estar ahí solo, mirando. Justo vino Inés a decir que necesitaba ir a imprimir algo. Fuimos. Al rato volvimos. Un patrullero cruzaba la calle, seguramente llevando al chorro. En la vereda, el cana de la bici, y algunas otras personas, formaban un círculo cerrado, agachados sobre algo. Resultó ser la mochila, tal vez una carpeta, o algo por el estilo, y un fajo de billetes de todos los colores bastante abultado, más que nada en cambio chico.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Entramos al profesorado, subimos al primero, esperamos el ascensor, y después de un minuto, cansados, enfilamos para las escaleras.&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/3022538423524230969/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/3022538423524230969?isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/3022538423524230969'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/3022538423524230969'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2012/06/habiendo-escaleras.html' title='Habiendo escaleras...'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-4518337013329558266</id><published>2012-05-11T19:45:00.001-03:00</published><updated>2012-05-11T20:09:13.710-03:00</updated><title type='text'>Serie personajes: Esteban</title><content type='html'>&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;
Yo estaba esperando el ascensor en la recepción del piso 17, del lado de afuera de la puerta de vidrio. Entonces se abrió la puerta y apareció Esteban.&lt;br /&gt;A Esteban lo conozco porque es jefe de algunos de mis alumnos en esa empresa, y cada tanto lo cruzo en los pasillos. Para ser franco, lo conozco también porque estos empleados –y se rumorea que casi todo el mundo, para el caso– no lo bancan. El tipo es en general bueno pero insufrible, aunque a veces también, cuando quiere –así lo dicen– bastante forro. Esto es lo que dicen, yo no sé, nunca más que hola y chau, salvo por esa vez que vino a la clase, se disculpó varias veces por interrumpir, y nos convidó facturas por su cumple. (a juzgar por las facturas, debe ser un pijotero que merece la pena capital, pero claro, si vamos a juzgar a las personas por las facturas...)&lt;br /&gt;Así que cuando se abrió la puerta, y yo en un reflejo me di vuelta y salió Esteban, yo saludé. Y ahí empezó oficialmente ese momento incómodo en el que esperás el ascensor y no tenés nada de qué hablar, y sería mejor no decir nada, pero el silencio jode, y algo hay que decir, y antes de que te des cuenta,&lt;br /&gt;Uf, no vienen más, eh?!, jajaja, rió Esteban, que tenía la particularidad de reir excesivamente y de manera muy falsa cuando era absolutamente innecesario hacerlo.&lt;br /&gt;Sí, siemrpe es complicado con estos ascensores, son cuatro, pero siempre tardan.... Casi que si tenés que ir hasta el siete te conviene bajar por las escaleras. Si vas a planta baja, o si tenés que subir, no, porque te cansás... No sé qué quiso ser ese comentario más que una devolución al comentario de Esteban, una cuestión social, no más.&lt;br /&gt;Esteban sin embargo lo tomó muy seriamente. Mmmmmhhhhsssse... musitó primero, y entonces, mientras miraba hacia arriba, con un aire que podría haber parecido muy filosófico pero era en realidad que estaba mirando las flechitas de los ascensores esperando que alguna se iluminara, dijo:&lt;br /&gt;¿Alguna vez fuiste al Cristo Redentor?&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;
Yo recordé inmediatamente un comentario de uno de mis alumnos diciendo que había en la oficina uno de esos fanáticos católicos, que a la primera de cambio te saltan con la evangelización gratuita. Cagamos, pensé sin más, ahora me sale con que Cristo esto y aquello. Lo mando a la mierda sin reparos, pensé, convencido, un viernes al mediodía no me jodas, son el Anticristo en persona, carajo!&lt;br /&gt;No... respondí, intentando dar a conocer mis intenciones inmediatamente.&lt;br /&gt;Ah, tenés que ir, es hermoso! dijo, y siempre con esa sonrisa guasónica ahí plantada.&lt;br /&gt;Yo respondí con la cara y algún sonido indescriptible, esperando que la próxima oración empezara con Cristo, Dios, El Señor, o algo así. Relojeé las flechitas: nada.&lt;br /&gt;Te voy a dar un dato que te va a servir, dijo, e hizo una pausa, para crear tensión, misterio; y yo sólo pensaba que sólo dilatando una cuestión que no iba a ser placentera, y se volvía agónica. Hablame de dios, te mando al infierno, y lo terminamos acá, dale.&lt;br /&gt;Al Cristo se sube, en primera. Y se baja –aquí hizo una pausa más larga, como si quisiera indicar que el verdadero secreto, el yeite de oro, estaba en la bajada más que en la subida–, en primera.&lt;br /&gt;Silencio. Sonrisa. Silencio.&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;
Convencido de que me estaba parafraseando un salmo o una profecía, no supe qué decir. Le sonreí con cara de tonto (ha de haber sido rapport en el fondo) y esperé el reamte evangelizador. Justo ahí sonó la flechita, y ambos, sin dejar de mirarnos, nos acercamos a la puerta del ascensor.&lt;br /&gt;Acordate, me dijo, te va a servir.&lt;br /&gt;Bueno, voy a intentarlo, dije, aunque no tengo ni idea qué significa; y todo esto sonriendo siempre, los dos.&lt;br /&gt;¿Ah, no manejás vos? dijo sorprendido. Es un camin...&lt;br /&gt;Ah, ah, sí, claro, sí, conozco, en Mendoza, claro....&lt;br /&gt;Claro, y lo tenés que subir y bajar siempre en primera...&lt;br /&gt;Ahí se abrieron las puertas, y –¡Alabado sea el Señor!– había mucha gente, de modo que no volvimos a hablar, salvo para el buen fin de semana de cortesía.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/4518337013329558266/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/4518337013329558266?isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/4518337013329558266'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/4518337013329558266'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2012/05/serie-personajes-esteban.html' title='Serie personajes: Esteban'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-2470734175708049664</id><published>2012-03-26T11:35:00.000-03:00</published><updated>2012-03-26T11:35:09.104-03:00</updated><title type='text'>Serie personajes: Valentín</title><content type='html'>&lt;br /&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Valentín tiene un trabajo.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Valentín tiene cuarenta y siete, y un trabajo.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Durante el día, Valentín pregunta por carteras y mochilas, sobre documentos y destinos, sobre nombres y apelllidos, y a los señores les dice &quot;¿Caballero..?&quot; y los mira inquisitivo para que le digan a qué piso van. Tiene que usar una gorra, pero de a ratos se la quita porque le suda mucho la cabeza.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
A la noche, bien entrada la noche, Valentín termina su turno, y sale a la vida.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Teme por su tranquilidad, mientras espera el colectivo de viaje largo en la plaza. Teme por sus pertenencias mientras viaja, tal vez dormido, hasta su pueblo. Teme por su vida mientras camina esas ocho cuadras hasta la casa.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Al llegar, más bien es todo cambiarse y dormir.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Al otro día, bañarse y salir, y volver a empezar.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/2470734175708049664/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/2470734175708049664?isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/2470734175708049664'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/2470734175708049664'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2012/03/serie-personajes-valentin.html' title='Serie personajes: Valentín'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-868418316964069972</id><published>2011-12-11T21:53:00.000-03:00</published><updated>2011-12-11T21:53:00.459-03:00</updated><title type='text'>Relámpagos</title><content type='html'>&lt;meta name=&quot;Generator&quot; content=&quot;Microsoft Word 14 (filtered)&quot;&gt; &lt;style&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--&lt;br /&gt; /* Font Definitions */&lt;br /&gt; @font-face&lt;br /&gt;	{font-family:calibri;&lt;br /&gt;	panose-1:2 15 5 2 2 2 4 3 2 4;}&lt;br /&gt; /* Style Definitions */&lt;br /&gt; p.msonormal, li.msonormal, div.msonormal&lt;br /&gt;	{margin-top:0cm;&lt;br /&gt;	margin-right:0cm;&lt;br /&gt;	margin-bottom:10.0pt;&lt;br /&gt;	margin-left:0cm;&lt;br /&gt;	line-height:115%;&lt;br /&gt;	font-size:11.0pt;&lt;br /&gt;	font-family:&quot;Calibri&quot;,&quot;sans-serif&quot;;}&lt;br /&gt;.msochpdefault&lt;br /&gt;	{font-family:&quot;Calibri&quot;,&quot;sans-serif&quot;;}&lt;br /&gt;.msopapdefault&lt;br /&gt;	{margin-bottom:10.0pt;&lt;br /&gt;	line-height:115%;}&lt;br /&gt;@page wordsection1&lt;br /&gt;	{size:595.3pt 841.9pt;&lt;br /&gt;	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm;}&lt;br /&gt;div.wordsection1&lt;br /&gt;	{page:wordsection1;}&lt;br /&gt;--&gt;&lt;br /&gt;&lt;/style&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Hay cosas que hay que escribirlas, no sólo para no olvidarlas, sino también para recordarlas, y además porque se lo han logrado, por especiales.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Yo había ido a ver el depto. en Villa Urquiza, después de un día largo que había empezado en PAE, en el que tuve que hacer tiempo, pasear por el barrio, pensar por anticipado si el barrio me gustaba, si podría vivir allí, etc. Todo esto para descubrir que no, que no era apropiado, que era muy pequeño, que no iba a vivir allí, después de todo...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Decidí tomarme el tren, para terminar un plan que, si bien ya fallido, merecía ser terminado. Además, en cualquier caso, viajar en tren me gusta mucho. Crucé las vías y entré en el camino que lleva al andén de la plataforma Oeste de la estación Gral. Urquiza. Caían unas primeras, tímidas gotas. Sobre la senda ya tuve que hacerme a un lado, caminar por dónde unos minutos después estaría bien embarrado, porque una chica, agachada acariciando a un gato callejero dócil de mimos, bloqueaba el paso. La habría mirado con odio en cualquier otra situación, de no haber sido que, de lejos se notaba nomás, era muy linda. Muy rubia, muy tierna ahí bloqueando el paso para acariciar al micifuz.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Pasé por al lado y, cosa que habitualmente no hago, me di vuelta para mirarla (o corresponde ´más bien decir que dejé el cuerpo seguir, y mantuve la cabeza —y con ella la mirada— clavada en ella). Ella miro brevemente, y yo tuve que volver a mirar al camino. Era efectivamente muy linda.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Seguí caminando, y llegué a la entrada, donde debía haber una boletería. La boletería estaba, y también unos muchachos con los que yo imaginé, quién sabe por qué, que podía tener algún inconveniente. Me acerqué a la ventanilla, y me encontré con ese fastidioso vidrio espejado que no permite ver si hay alguien del otro lado. Intuí que no, y me acerqué a la zona de los molinetes, todavía cerca de los señoritos, pensando que no iba a hacer el ridículo acercándome a la ventanilla para pedirle un boleto a nadie. Instantes después llegó la rubia. Se acercó a la ventanilla y pidió su boleto. Ahí yo me envalentoné, y me acerqué también, en fila tras de ella.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;Mirá que no hay nadie...&quot; espetó uno de los muchachos, mientras los demás miraban, en terrible silencio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;¡¿Cómo que no hay nadie?!&quot; dijo sorprendida la chica linda.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;No, no hay nadie...&quot; repitió el muchacho.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;¿y cómo hago para sacar boleto?&quot;, preocupada, realmente preocupada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;Y…no hay nadie...&quot; dijo el flaco, y yo pude leer un paréntesis en su cara que no me animo a reproducir. A todo esto, yo enfilaba de nuevo para mi lugar. (vuelve el perro arrepentido...)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Atrás mío paso la rubia, y enfiló hacia la izquierda. Volví a mirarla, aprovechando. Venia tan bien como se iba, era tremendo…No era estereotipada hermosa, sino sencilla, simplemente, hermosa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Qué va, hagamos alguna tontería adolescente, vamos tras ella. Y fuimos (yo fui). Se paró cerca del final del techito de chapas, sin animarse a seguir porque ahora ya caían algunas gotas más, y más gruesas y pesadas. Yo me quedé cerca, a unos dos metros a su derecha. Atrás nuestro, unas adolescentes comentaban cosas de novios y salidas de fin de semana, y estas cuestiones con los padres.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Mirando de aquí allá, pispeando la estación que no conocía, el panorama alrededor, la venida del tren, y las adolescentes de atrás, aprovechaba para mirarla a la rubia. Como cualquiera, de a ratos pensaba, sentía, fantaseaba, que ella también miraba. El tren no venía, llovía ya un poco más, y ella se alejó del borde del techito para ir a sentarse a un huequito que dejaban las adolescentes en el banco larguísimo de la estación Gral. Urquiza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Ahora me las ingeniaba para encontrar excusas para mirar no ya a mi izquierda, sino a mi derecha. Así, intentando pispear, exactamente igual que antes, con las mismas técnicas, descubrí que una de las adolescentes también miraba (dato tan confiable como el anterior, probablemente...)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Finalmente vino el tren, y subimos todos. La gente se acomodó, yo me acomodé, y la chica rubia también. Y quedo frente a mí, uno a cada lado de la puerta del lado izquierdo, si considera uno el sentido de avance de la formación.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Lo cierto —y es que no tendría por qué mentirles— es que yo no podía parar de mirarla. Y tampoco había nada más para mirar, realmente, a no ser por las hordas de vendedores ambulantes que vociferaban, y que yo por suerte escuchaba muy de fondo, porque como es costumbre y menester, yo llevaba puestos los auriculares, y de estos salía música.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Y yo dale que la miro a la rubia, y la rubia, ya te lo digo, miraba también. Pero bueno, como es esto…uno supone que son fantasías, que sí, dale, justo, te mira, sí, claro…A la larga (que sería un minuto después de subir al tren, pero que tenía toda la previa que ya relaté) la rubia, no contenta con mirar, casi tanto como yo, encuentra mi mirada con la suya. Y me sonríe.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Me sonríe! No, mentira, no habrá sido a mí, vi mal. Miro por la ventana, cambio el tema, vuelvo a mirar. La rubia me mira, y me sonríe. Ahora no quedan ya dudas. Repito el proceso completo, sin saber qué hacer, torpe como siempre, quedado, alelado…Que una chica, en el tren, y te sonría, y…es raro…pero encima esta rubia divina de pechos redondos y grandes..!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Casi sin querer (y no porque no quisiera, sino porque estaba tan sin saber qué hacer como dos segundos atrás) vuelvo a mirar. Sonrío yo también, obvio. Ella mira, a la vez que sonríe, y acompaña ambas cosas con un &quot;hola&quot; con la mano. Devuelvo el gesto, más estupefacto que antes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Me quedo seco, sin saber qué hacer. */inserte aquí todas sus puteadas o similar/*. Estamos, a todo esto, llegando a la estación. Ya llueve con ganas (pero todavía no como llovería en unos minutos). Se abren las puertas, baja gente, sube gente, yo tieso, tratando de hacerme el cool, como que no pasa nada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Creo que decido acercarme, como sea, para terminar de comprobar que en algo me equivoqué, que algo entendí mal; o que no, pero puedo echarlo a perder en dos segundos. Pero no tan decidido tampoco: ella está muy cerca de un señorito que está parado detrás de ella, y yo no tengo ninguna intención de hacer el ridículo tan abiertamente. Con ella, sí, vale la pena, pero ya a terceros, hacerles el show gratis...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Decido entonces esperar a que arranque el tren: ahora hay mucho &quot;silencio&quot;, el joven va a escuchar todo, y no me da. Total, es cuestión de segundos, el tren ya arranca, y ahí sí, veo qué hago, me acerco, le digo cualquier cosa (¿qué demonios es cualquier cosa?) y…pero…¿qué pasa que el tren no arranca?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;El tren no arranca. Las puertas no se cierran. El joven no se aleja. La rubia mira cada tanto, igual que yo. El tren no arranca. Saco la cabeza por la ventana, consternado. Veo el semáforo en rojo. La miro a la rubia, que mira el piso, y levanta la mirada justo en el momento en que yo vuelvo a mirar el semáforo, incrédulo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Pasa algo así como un minuto, que, pueden imaginarse, es un montón. Nada. No sé qué hacer. No puedo esperar más, cada minuto es un minuto menos…La miro, no me mira, saco el celular, me mira, hago que apago una música que había apagado hacía unos doscientos metros, me saco los auriculares, los anudo tras el cuello, me acerco. Ella, al verme acercándome, baja la cabeza. Que sea lo que dios quiera, ya no importa nada, ni siquiera el joven de atrás.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Aunque más o menos, porque procuro mantener la voz baja. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;¿qué hace uno cuando lo saluda una chica tan linda en el tren?&quot; le dijo tímido, por lo bajo, al oído, relojeando al ñato que está atrás, que seguramente se dio cuenta de todo, y está super alerta. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Le toma un segundo levantar la cabeza, y contestar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;Nada. No sé, supongo que nada...&quot;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Ok, nada. Nada. Ok.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;Ok, nada.&quot; Me alejo unos veinte centímetros. Miro por la puerta, como esperando encontrar algo que sirva donde seguro no lo hay.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;Cómo andás podría andar, por ejemplo...&quot; Gracias dios…Me saca ella del paso...&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; [acá podría caber un apartado, más largo que todo este blog, explicando cómo siempre me las ingenié para que fueran las chicas las que hicieran el trabajo que —típicamente se considera que— es de los chicos] &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;Claro. O cómo te llamás. ¿cómo te llamás?&quot;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;Clara. ¿vos?&quot;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;S.&quot; y ofrezco la mano. ¡La mano! [yo te soy así...]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;Un gusto...&quot; intercambiamos, de estilo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;¿che, que pasa con esto?&quot;, dice, como apurada&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;Y, no arranca…y mirá cómo llueve...&quot;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Nada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;Bueno, pero no me dijiste cómo estás: ¿cómo estás?&quot;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;Ah, sí: bien, ¿vos?&quot;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;Bien,. todo bien&quot;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Nada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Nada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;¿te quedaste mal porque no pudiste sacar boleto?&quot;, despliego, en lo que, a duras penas, puede considerarse un manotazo de ahogado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;Sí, no quiero tener quilombos, qué sé yo...&quot;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;El tren seguía parado, el joven seguía parado tras la rubia hermosa de redondos y grandes pechos que llevaba un jean y una remera ajustada y unas zapatillas que le quedaban muy bien, y un bolsito al hombro, y cada vez llovía más, ya casi era una tormenta, y la conversación se tornó en algo simple que, realmente, no puedo recordar. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;De pronto, para sacarnos del sopor, estalló un rayo. Un rayo, para usar el término técnico, de la gran puta. Que, además, rompió — o pareció romper— a escasos metros de nuestras cabezas. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;La rubia se asustó. Se asustó en serio (yo un poco también, el estruendo fue muy fuerte, y el relampagazo en nuestras caras, también) y a mí, después de que reprimí el tembleque, me dio ternura. Se sobresaltó honestamente, y se tapó los oídos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;Tranquila, no pasa nada...&quot;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;¡¿Qué fue eso?!&quot;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;Un rayo. Que cayó muy cerca.&quot;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Y se creaba un clima intimista, créanlo; pero a la vez, no. No. Y ella seguí asiendo hermosa, y yo, el mismo idiota de siempre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Como les digo, la conversación tenía u tono simplón, pasatista, no sé bien de qué habremos hablado en el lapso de los próximos veinte segundos, aunque yo en un segundo, mientras hablaba del rayo, recordé que mi primera novia, la primera chica que besé en mi vida, me besó mientras yo le explicaba por qué se ve el relámpago antes de escuchar el trueno.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Así las cosas, suena bastante bien encaminado. Pareció haber un pequeño escollo cuando pregunté hasta dónde iba, y me dijo que bajaba en la próxima. Pero era sólo un pequeño escollo. El verdadero escollo estaba aun por llegar...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Entre esas cosas sin importancia que hablábamos mientras llovía torrencialmente, y los vendedores ambulantes se turnaban para vociferar productos navideños, le pregunté de dónde venía o a dónde iba. Es claro que el hombre promedio, tal y como yo hice, teme o espera que la respuesta contenga o sugiera la palabra &quot;novio&quot; o similar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;No, para nada. Venía de estudiar. Venía de estudiar porque ahora en unos días tenía que rendir unas materias. Era algo bastante lógico, realmente, estas fechas son así...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;¿Y qué tenés que rendir?&quot;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;Uf... matemática, geografía, física y filosofía...&quot;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;Ah..!&quot;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;En ese &quot;Ah..!&quot; comprendía todo, y a la vez dudaba de todo... ¿cómo podía ser..? La cruel e innecesaria confirmación no se hizo esperar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;Pasé a quinto...&quot;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Después de eso seguimos hablando de cosas sin importancia, claro. Pero es claro que no tienen importancia. A los pocos segundos el ten decidió finalmente arrancar, y el joven que estaba atrás de ella se había corrido ligeramente hacia el costado, en consonancia con un movimiento mío que dos minutos antes me había acercado (en ese momento estratégica, ahora inútilmente) a ella, y es el día de hoy que yo, en los momentos menos esperados, me pregunto si ella era realmente tan chica, y yo no pude darme cuenta, o si no, y me gastó una broma cruel y horrible de la cual, tan seguido como yo me pregunto, ella se burla...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Tal vez el único punto destacable de lo conversación que siguió sea el que llegó unas pocas preguntas después de la fatídica revelación, de la mano de una simple pregunta que me hizo la rubia hermosa que había pasado a quinto:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;y vos, ¿ya terminaste?&quot;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;&quot;Sí, yo ya terminé...&quot;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-AR&quot;&gt;Y después llegó su estación, y llovía como nunca, y ella dijo bueno, chau, y yo dije bueno, chau, cuidate, y ella se bajó, y yo miré cuánto llovía, y me volví a poner los auriculares, y el tren arrancó, y yo escuchaba música y miraba por la ventana la lluvia y los relámpagos, y se me ocurrió pensar por qué uno ve primero el relámpago y después escucha el trueno...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/868418316964069972/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/868418316964069972?isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/868418316964069972'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/868418316964069972'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2011/12/relampagos.html' title='Relámpagos'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-438266472284270619</id><published>2011-12-03T21:13:00.001-03:00</published><updated>2011-12-03T21:13:42.688-03:00</updated><title type='text'>Dios te castigó</title><content type='html'>&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Es las situación más sencilla y odiosa del mundo (y esa, la adjetivación más exagerada del mundo): sábado a la noche, con unos pocos productos, haciendo la cola del super. Cadena nacional, no chino, ¿eh? Como Dios existe, y es argentino y bueno y amigo mío, al ver que yo quedo, con unos doce productos, muy atrás en la cola, en cuanto me ve ponerme, hace aparecer una chica de camisa roja que dice que desde el señor de adelante mío para atrás, y en el orden que estamos, podemos pasar a la otra caja, que ella acaba de abrir.&lt;br&gt;Aleluya hermanos.&lt;br&gt;Yo me agacho, y agarro el ¿cómo se llama eso, canastito? y mientras agachado apunto la mirada a la futura fila, veo: a mi derecha, el señor de adelante mío, que va directo a la caja; a mi izquierda, una pareja que, lista, espera que yo me mueva para mudars; y justo enfrente mío, un señor de la otra cola, de la que estaba más a la izquierda aún, no involucrada en lo más mínimo en la maniobra, apresurarse para ponerse detrás del señor que está ya descargando productos en la caja. Señor, dame fuerzas.&lt;br&gt;Y el Señor me las dio, no sé ni de dónde las sacó, porque posta, debe haber sido una tonelada de mil buenas ondas, o no sé qué. Yo sencillamente me paré al lado del señor, y lo miré. Y lo miré. Habrán sido cinco segundos, pero es mucho, y el señor, que evidentemente tenía el culo sucio, me mira y pregunta ¿Qué?&lt;br&gt;¿Qué? me dice el hijo de puta, como si no supiera qué. Diosito, diosito...&lt;br&gt;Yo nada más lo miro, no atino a hablar. Y en seguida, él: Estaba acá.&lt;br&gt;Ah, no, te pasás, hijo de puta!&lt;br&gt;Tremendo... digo yo por lo bajo, que no lo es tanto.&lt;br&gt;¿Cómo? dice el viejo (que no era viejo, pero era más mayor que yo, más bien del noveno septenio)&lt;br&gt;Que es tremendo, digo. ¡¿Usté estaba acá, seguro?! Pero debo decir que desde un comienzo, y todo el tiempo, durante todo el tiempo, y lo digo ahora para no repetirlo, porque es importante, siempre tuve una sonrisa. Porque Dios existe, si no no lo puedo entender.&lt;br&gt;Sí, estaba ahí-- Ah, hijo de puta, me decís Sí, y la siguiente palabra empieza a admitir que no!-- porque yo había venido primero acá.&lt;br&gt;Bastaba con pedirlo.&lt;br&gt;¿Eh?&lt;br&gt;Bastaba con pedirlo. Si necesitaba pasar antes me lo pedía, y yo lo dejaba, dije con una sonrisa. Y era cierto. Me costaría negarme si alguien me lo pide, y además el viejo tenía un sólo producto, una pizza preparada, de esas que sólo ha de meterse al horno. Tantas veces había ofrecido que alguien pasara de motu proprio, si me lo pedía, lo dejaba.&lt;br&gt;Bueno... No se enoje... , deslizó, no sé si por miedo a la violencia, o por decir algo. Yo no estaba violento ni enojado.&lt;br&gt;No me enojo, pero no es correcto...&lt;br&gt;Pasa que yo vine acá, me dijeron que no, fui allá, y entonces justo que me dicen que no abren acá, y yo me vine...&lt;br&gt;Entiendo. Pero todo eso me lo dice antes, no intenta pasarse...&lt;br&gt;Bueh, pero si tengo que andar recitando todo el abecedario nos quedamos hasta mañana...! dijo casi fastidiado, como si el desubicado, el que planteaba boludeces, fuera yo.&lt;br&gt;Sin embargo tanto no nos llevó, eh..., y yo seguía con la sonrisa ahí, calvada, un fastidio total, erea incapaz de enojarme. #graciadió&lt;br&gt;Beuh... dijo el tipo, ya con fastidio, ya con todo el peso de su propia frustración, ya sabiendo que no podía decir nada (nunca había podido) y estaba condenado a disculparse o callarse. Sin embargo, el hijoputa no toma ninguno de los dos caminos, sino que pide por favor que uno lo mande a la re mierda.&lt;br&gt;Ya está, dice, y apoya la pizza al lado de la cajera, esgrimiendo un billete de cien. Por un lado, me caga de arriba de un puente: ya está, paso yo, mirá qué lindo te cagué y me salí con la mía. Por otro lado, con la culpa, apura a la cajera con el billete en mano para que le cobre.&lt;br&gt;No hay cambio, dice la cajera mientras termina con el cliente anterior.&lt;br&gt;Dios existe.&lt;br&gt;El viejo no lo puede creer. En seguida, a lo suyo: ¡¿y no pueden conseguir?! No, no hay en la línea, dice la chica, como si el viejo (o nosotros, para el caso) supiera qué es la línea, que alcance tiene, qué significa realmente. No hay cambio, repite la chica, sin parar.&lt;br&gt;Bueno, ganaste, dice el viejo, tira la pizza (es decir, la toma de la cinta sólo para poder tirarla) y se va, mientras murmura Gracias por la atención, gracias por todo eh... ahí tenés, ganaste vos...&lt;br&gt;Yo no le contesté, ya estaba sacando mis productos para acomodarlos en la cinta, cerca de la cajera. Me dio un poco de pena, porque después de todo el señor sólo quería comer algo. Pero Dios obra de manera misteriosas, y a la vez parece que se divierte barato el hijo de puta. Ahí tenés, viejo, la próxima vez no seas graca puto sorete mala leche mentiroso, porque Dios te va a castigar.&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/438266472284270619/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/438266472284270619?isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/438266472284270619'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/438266472284270619'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2011/12/dios-te-castigo.html' title='Dios te castigó'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-1191383151867203125</id><published>2011-09-16T00:32:00.001-03:00</published><updated>2011-09-16T00:32:16.760-03:00</updated><title type='text'>Fabio</title><content type='html'>&lt;p&gt;Fabio arrancó el turno a las 6 puntual, como todos los días. Llegó unos minutos antes, saludó a todos (que eran pocos, y estaban bastante cansados y dormidos) y se cambió. Dejó las ropas de la vida en el locker, y se puso el uniforme, para estar a la altura de todos los demás (aunque no de los jefes, que no usaban uniforme). Cuestión que a las seis estaba subiendo a la unidad.  &lt;p&gt;Mario, que se la entregaba, le avisó que la máquina a veces se trababa con las monedas de cinco, y que ya había avisado. Le dijo también que le habían ajustado los amortiguadores, y que se fijara, que cabeceaba mucho al frenar. Dale, gracias, nos vemos, chau viejo, suerte, buena jornada, y adelante. Le esperaban a Fabio doce horas de idas y vueltas, y a Mario una mujer recién levantado, y unos chicos preparados ya, si todo iba bien, para ir al colegio. Para cuando volviera él iba a estar ya levantado, pero a punto de irse a laburar de nuevo.  &lt;p&gt;Fabio miró la planilla, chequeó los horarios, y salió, a horario. La primera vuelta siempre era la más fácil, porque no había mucha gente, y todavía se podía estar tranquilo. Además, iba a contramano del mundo. La vuelta era ya un poquito más movida, y la otra vuelta, directamente el infierno. Para todos.  &lt;p&gt;Para los que salían era el infierno porque tenían que ir a laburar. Mal dormidos, cansados, con quilombos, poca guita en el bolsillo, y poca guitar por ganar. Para él…bueno, todo esto, más los autos, la máquina, la otra máquina de la tarjeta que habían puesto hacía poco (ahora tenía que manejar dos teclados, no ya uno sólo), las puertas, los espejos, el horario, los motoqueros, mil cosas.  &lt;p&gt;Además la prmiera vuelta era de noche. En invierno, claro, después ya empezaba a aclarar más temprano. Encima en Once estaba, en la primera vuelta, el pelotudo del Chino, que no le ponía nada de onda a los horarios, y se ponía a cortar boletos en la puerta. Vendelos antes, loco, para eso te pagan, no para mirarle el culo a las minitas…Pero bueno, ya está, qué te vas a hacer malasangre...  &lt;p&gt;La primera vuelta anduvo tranquila. No había mucha gente, y se manejaba bien.  &lt;p&gt;Para cuando llegó al final estaba despierto ya. Tuvo que despertar a un choborra, que sin más se subió al que justo salía. Lo movió desde el hombro y le dijo que estaba en la terminal, que tenía que bajar, maestro. El pibe no atinó ni a contestar, se bajó como pudo, después de mirarlo con cara de desconcierto, y se tomó el que rugía justo al lado. Fabio bajó, y usó tres minutos de su descanso para pedirle a Chicho un cortado y una de manteca. Mientras Chicho servía fue al ñoba, y para cuando volvió el cortado estaba tibio, y le quedaban tres minutos de descanso. Tragó casi sin masticar, y salió.  &lt;p&gt;La vuelta de esa primera vuelta ya vino un poco más cargada de tránsito y gentes, pero como iba para el otro lado, anduvo bien. Los que volvían del yugo iban dormitando, y no se enteraban de nada. Ni fuerzas para quejarse tenían, ni aunque hubieran tenido ganas.  &lt;p&gt;Cuando llegó a la terminal tuvo que clorear de nuevo, se ve que el café. Uno pensaría que un cafecito, dale, mirá que te va a dar tantas ganas de mear, pero bueno, a la mañana andá a saber, capaz es que te baja lo de la noche, no sé, le contaba Fabio a otro, que la verdad, ni el nombre sabía. Fabio miró el reloj: ocho cuarenta y dos. Los pibes ya deberían estar en el colegio. Y él ya debería estar en el bondi, que hablando con el fulano se le habían pasado dos minutos, valiosos por cierto.  &lt;p&gt;Ya salió con los asientos casi completos, y en la parada que está a la vuelta se morfó unos lindos cuatro minutos. Subió bastante gente, muchos con monedas. Si había tarjeta, ¿por qué la gente insistía con las monedas? Se retrasa todo, papi, dale, que vengo atrasado y todos tenemos que laburar, ¿sabés? Subió mucha gente, pero no más de tres saludaron. Fabio siempre pensaba en eso, porque no entendía. Si vas a la panadería, al entrar decís &quot;Buen día&quot; (o algo así). Si vas al almacén, igual. Si vas…bueno, así podía seguir un rato (en general, cuando había otra gente, lo hacía, sobre todo en las reuniones familiares o cosas por el estilo, donde muchos disfrutaban de ponerse a filosofar; y él, que no había estudiado ni entendía mucho, tiraba un tema para mostrar que de algo sabía, y que los demás pensaran también, y a ver si la próxima vez que suben al bondi dicen buen día, manga de pazguatos). La cuestión es que la gente no saludaba al colectivero.  &lt;p&gt;La avenida era un bardo, llena de autos y motoqueros. Los automovilistas eran en general bastante pelotudos, pero no había mucho problema, porque eran fáciles de ver, y le tenían miedo al bondi; y además, si los tocabas, bueno, nada lo de siempre, un toque, en fin, ya fue. Además, si te hacés el duro, muchos se comenlos mocos y se acabó (igual Fabio había tenido nomás dos toques en diez años). Pero los motoqueros son un peligro. Van de acá para allá, cruzándose como locos, y ni miran, y encima andan todos porreados ( hijos de puta, cuando pasás por la plaza los ves quemando churros a las diez de la matina!) y basta que los toques para tener un lindo quilombete. Y si lo llegás a lastimar, ¿qué ahcemos?  &lt;p&gt;En cada parada dos horas, lo mismo de siempre. Gente que sube, que las monedas, que la embarazada, que el asiento, que hay lugar en el fondo (igual Fabio nunca hacía eso de gritarles que en el fondo había lugar, era re mersa eso; pero capaz, si le tocaba un pasaje de putos que no quieren amucharse, esperaba la ocasión y les clavaba bien los frenos, y después una buena acelerada, y listo, a ver si te vas a correr o no, la concha de tu madre...), que tocás el timbre dos horas, que si uno diez o uno veinte, que hasta donde vas (no porque a él le importara, pero dale, que algunos se hacen los pelotudos y piden de diez y es de veinte, y no es que a mí me moleste pero no seas rata, loco, que por dié guita, sacá lo que corresponde, viste?).  &lt;p&gt;Era más de lo mismo igual. Mientras no se trabara la máquina, o ninguno armara bardo, era más de lo mismo. Así que llegó al final de la segunda vuelta sin novedad. O sea: sin tiempo de descanso, pero eso no era novedad. Había llegado el jefe, además, porque ya eran más de las diez, así que ni tiempo de nada: llegar y salir.  &lt;p&gt;Y ya después fue todo un bardo. La vuelta empezó como siempre, hasta que subió la vieja que insitía con las putas monedas de cualquier color, entre las que, obvio, había de cinco, y la máquina de mierda se trabó, y ahí es poner el bondi en neutral, levantarse, golpearla, lo mismo de siempre, y al final deje, señora, pase, y ya estás re atrasado, y la avenida es un quilombo, y encima empieza a pegar el sol y el bondi se va calentando, y el flaco que se hace el dormido, y que a ver si le dan el asiento a la señora que está con un nene, y esas cosas.  &lt;p&gt;Llegó atrasado, pero medio que todos ya sabían que los horarios son así, y que está todo bien, hasta que está todo mal. Empezaba a picar el bagre. Fabio miró el reloj. Los chicos debían estar comiendo, pero a él le convenía comer en la otra punta: estiraba un poco el hambre, y de paso ahorraba unos mangos, porque allá estaba la vieja que vendía los sánguches, que no tenían mucho atroden, pero eran más baratos. Si tomabas agua del bidón, ahí te ahorrabas unos mangos más.  &lt;p&gt;La vieja no estaba igual. Había llegado re antojado de uno de salame de la vieja, pero no estaba. La mina era así, iba siempre, pero a veces no iba. Media terminal esperando a la vieja, y la mina no iba. Después te venía con cualquier gilada, pero loco, me estoy cagando de hambre, dónde está la vieja y la puta que lo parió…Má sí, se fue a la vuelta y se mandó uno de mila completo (cosa que horas después lamentaría).  &lt;p&gt;Fue con la mila atravesada y el sol pegando a pleno que se tomó con los amigos piqueteros de siempre y la concha de sus madres, vayan a laburar, hijos de una gran puta! Ustedes muy divertidos tocando el bombo y yo me quedo sin descnaso, soretes, y la gente se pone fastidiosa, y andá a gastarte el plan trabajar en vino, hijo de puta, y dejame laburar, que a mis hijos no los mantiene Cristina, ¿sabés? Venía del orto ya. No importa cuántas veces te pase, cada vez que andás a paso de hombre (con suerte) porque a estos pibes se les ocurre, porque no tienen una mierda mejor que hacer, cortarte una calle, te ponés del orto. De hecho, pasó tres paradas de largo. Igual llegó tarde.  &lt;p&gt;Obvio que lo primero que hizo el chancho cuando llegó fue decirle que venía retrasado. Menos mal, porque no se había dado cuenta. Pero y qué querés. Pero sí, bueno, pero no. Andá a la mierda, por adentro. Un clorito y a darle de nuevo. Aunque para el otro lado era un poco más tranqui. Los chicos debían estar saliendo del colegio.  &lt;p&gt;Y cuando los chicos salen del cole, obvio, todas las madres se visten de doble mano. Andá a laburar, concheta hija de puta, sacame la cuatro por cuatro de la calle, dale! Cuatro es la…bueno, nada, ya fue…Ahora de paso suben los pendejos que sacan escolar. Primero los dejaba pasar, pero justo un día que no daba para nada lo enganchó un chancho, y le vino con el discurso ese de siempre. Listo, ya está, no pasa más nadie, sacá escolar, nene, dale, que vengo complicado.  &lt;p&gt;La útlima vuelta no fue en sí tan jodida, sino que relamente Fabio estaba cansado. Pensó en tomarse un cafecito al llegar, pero pensó en el bolsillo, los pibes, la casa, y se fue saludando con la mano. Mientras viajaba en el tren, calculando cuánto faltaba para llegar, y pensando que ojalá que la bruja haya preparado algo rico, se le ocurrió pensar en toda la gente que había visto ese día.  &lt;p&gt;Había visto mucha gente, pero había estado más solo que nunca. Tan solo como cualquier otro día. Mirando por la ventana se le ocurrió pensar que tal vez tenía que poner una panadería, o un almacén, o…bueno, así podía seguir un nrato.&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/1191383151867203125/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/1191383151867203125?isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/1191383151867203125'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/1191383151867203125'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2011/09/fabio.html' title='Fabio'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-7753921374841054896</id><published>2011-08-30T21:56:00.001-03:00</published><updated>2011-08-30T21:56:04.848-03:00</updated><title type='text'>Invasión</title><content type='html'>&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Eran las once de la noche, más o menos, cuando sonó el portero en el sexto piso, la casa de Juan. Juan estaba mirando la tele, con la mujer, y no había pedido comida, de modo que un poco se preocupó. Otro poco se preocupó cuando la voz de una vecina le dijo que bajara, que tenían que ver un tema (y aunque no lo dijo, se leía un &quot;urgente&quot;).  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;El tema resultó ser que en el baldío que estaba al lado del edificio de Juan, que estaba en un barrio que ni muy muy ni tan tan, habían aparecido algunas cosas, que una chica de otro piso había visto a alguien traer. Las cosas en cuestión eran, básicamente, maderas (varias maderas), chapas (algunas chapas) y hasta un colchón. ¡Un colchón!  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;En el hall del edificio estaba la mayoría de los vecinos, incluídos Daniel, que nadie sabía bien qué hacía ahora, pero que había sido policía y estaba casado con una chica que era cirujana plástica, la chica que había visto a un alguien traer las cosas, y por supuesto, la señora que le había tocado el timbre a Juan. Y además había otros vecinos.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;La situación era alarmante: alguien pensaba invadir el baldío de al lado. Algo había que hacer. Hubo todo tipo de opiniones, desde que había que quemar todo, hasta que nadie tenía derecho a hacer nada porque no eran sus cosas. Algunas opiniones fueron muy estúpidas, realmente, pero no podía dejarse la situación sin resolver, de modo que se debatió hasta el consenso.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Como a los treinta minutos del nuevo día se decidió entrar al vecino baldío, tomar las cosas, y gentilmente guardarlas en el cobertizo que había en el jardín del edificio de Juan, y estar alerta (alguien usó esa palabra). Se decidió entonces usar la escalera que estaba en el citado cobertizo para ingresar al baldío, y tomar las cosas.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Se organizaron entonces tres grupos. Uno debía entrar al baldío, y pasar las cosas al segundo equipo, que a su vez pasaría estas al tercer grupo, encargado de llevarlas al mentado cobertizo. Incluso alguien trajo una de esas luces para trabajar de noche, para trabajar de noche, porque mucho no se veía en el baldío. Los equipos se alistaron, y se pusieron a trabajar.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Como a la una y media, aproximadamente, en plena tarea (¡eran muchos listones de madera!) el equipo tres se paró, el equipo dos se paró, y el equipo uno…se preguntó qué pasaba que el equipo dos había dejado de recibir los listones. Esto, a la vez que veían luces azules pegar en las paredes del edificio de Juan. Efectivamente, algún vecino preocupado ante la posibilidad de que invadieran el baldío, había llamado a la policía.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Daniel, que había dejado de lado su idea original –aunque un poco a regañadientes– de prender fuego todo, y había sido policía, medió con los oficiales. Les explicó claramente la situación, les contó qué hacían, y por qué; les contó lo que la chica había visto, y los temores que tenían. Los oficiales fueron claros: estaban haciendo lo correcto. Ellos mismos iban a quedarse a vigilar, para ver que no pasara nada, para que pudieran terminar pronto y sin problemas, que al otro día, después de todo, había que ir a trabajar.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Como a las dos y media, o tal vez tres menos cuarto, el asunto estaba terminado. En el baldío no quedaba nada, y lo que había estado ahí, descansaba ahora, que era de noche, en el cobertizo. Antes de irse a dormir, alguien mencionó que tal vez sería una buena idea intentar contactar al dueño del baldío, quien quizás pudiera estar interesado en saber que tal vez alguien estaba interesado en invadir su terreno. Sin embargo, los más experimentados dijeron que con anterioridad lo habían intentado, pero sin éxito, y que la empresa era en vano, ni siquiera las inmobiliarias del barrio, a donde ya se había consultado, tenían ningún dato del dueño.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Ante esta novedad, alguien propuso que, en tales circunstancias, lo mejor era tapiar el baldío, que hasta entonces tenía, por toda entrada, una fachada de chapas donde los pibes pegaban carteles de partidos políticos o bandas de música tropical (o algún otro estilo tal vez). Nuevamente hubo opiniones encontradas, pero a las tres de la mañana muchas opiniones no se encuentran. Quedó decidido entonces que el consorcio afrontaría los gastos de materiales y mano de obra, que sería tercerizada, y se tapiaría el baldío. Se asignaron tareas, y el asunto quedó resuelto, y todos pudieron irse a dormir tranquilos, ya que después de todo, al otro día había que ir a trabajar.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Al día siguiente, cada uno hizo sus deberes, y se encargó el material, ladrillos, cal, cemento, arena, y todas esas cosas, y se contactó a un obrero de la construcción que estaría a cargo de levantar la pared. Al día siguiente a éste llegaron los materiales, y al otro, iba a ir el albañil.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Y justo ese día, temprano en la mañana, antes de que llegara el albañil, alguien recibió una llamada. Era del dueño del baldío. Había ido al baldío, y había visto que sus cosas habían desaparecido. Las había dejado ahí porque pensaba construir, y estaba preocupado de que hubieran sido robadas. Fue a la comisaría correspondiente, y ahí le aclararon el asunto. Se concertó una reunión para esa misma noche, con el dueño, y los vecinos del edificio de Juan.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Los vecinos volvieron a exponer sus motivos y sus miedos de invasión. El dueño escuchó atentamente, y fue categórico: habían hecho lo correcto. Dijo que él habría hecho lo mismo en su lugar. Todos estuvieron contentos, y el dueño, que pensaba construir, decidió comprar los materiales que los vecinos habían comprado, y pedirles, si les parecía bien, el número del albañil.&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/7753921374841054896/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/7753921374841054896?isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/7753921374841054896'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/7753921374841054896'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2011/08/invasion.html' title='Invasión'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-1072536896722978087</id><published>2011-08-23T21:53:00.005-03:00</published><updated>2011-08-23T21:53:51.443-03:00</updated><title type='text'>Roberto</title><content type='html'>&lt;br /&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Roberto manejaba un taxi. Tenía una mujer en la casa, y dos chicos en el colegio. Paraba un par de veces al día a tomar café y contar historias fantásticas sobre viajes a Ezeiza o pagos en especias a manos de prostitutas hermosas.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Roberto salía de caño, a conseguir unos manogs para lo que fuera necesario. Tenía mamá y papá, una mujer, y cuatro chicos (aunque no estaban en el colegio). Paraba varias veces al día a tomar con los pibes, y devolvía a los suyos los golpes que su padre y la vida le habían dado. Había habido tiempos de hacer changas, pero ya no, dejaba más el caño.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Un día que Roberto andaba en lo suyo, buscando algo, lo encontró. Roberto paró el tacho, y Roberto, aún con desconfianza, con esa que te da mirar mucho la tele (y andar en la calle), paró el tacho. Roberto indicó el destino, y allí fueron. Allí iban. Como a mitad de camino, en una ochava oscura en la noche oscura Roberto frenó. Sintió el frío del caño, y se paralizó.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Dame la guita, dale. La instrucción fue clara. Pero vaya uno a saber qué mierda se le pasó a Roberto por la cabeza, que se le dio por hacerse el loco, darse vuelta, y tratar de…quién sabe qué. De ahí al miedo hubo un segundo, y de ahí al disparo, otro. Tal vez dos, o tres. Roberto sintió miedo, mucho miedo.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Un poco después, Roberto despertaba en una sala de hospital, entendiendo poco más que el hecho de que estaba en una sala de hospital. En seguida entendió que tenía dos disparos en el pecho, y que, pese a todo, había vivido para contarlo, como dicen las señoras en el barrio donde vivía Roberto. Que para qué te hiciste el héroe, que por qué, que esto y aquello.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Roberto tuvo que contar la anécdota un par de veces, cada vez alterando una pequeña parte, un detallito, para hacerla más interesante, al menos para él. Había sido su primera vez, y durante algún tiempo, es lógico, no había podido dejar de pensar en el asunto.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Pasó el tiempo, como siempre pasa, impiadoso, indiferente, y las cosas volvieron a su curso habitual. No todo era lo mismo, no, pero había que seguir. Y Roberto siguió.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Y quiso un día el destino, cruel y bandido como es, que Roberto, laburando, lo viera al otro. Era de noche, de nuevo, y era una ochava, igual de oscura. Un taxi se subió a la vereda, y esta vez no hubo hospital para Roberto, sino una fría cucheta en la morgue.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Cuando le preguntaron, Roberto dijo que fue un accidente. Y todos le creyeron. Ahora Roberto hace el turno de día en el tacho.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: right;&quot;&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: right;&quot;&gt;
&lt;em&gt;&lt;span style=&quot;font-size: xx-small;&quot;&gt;(La historia me la contó&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href=&quot;http://yelresto.blogspot.com/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;&lt;em&gt;&lt;span style=&quot;font-size: xx-small;&quot;&gt;AEZ&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;span style=&quot;font-size: xx-small;&quot;&gt;, y a él se la contó Roberto; si la hice mierda, les pido perdón)&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/1072536896722978087/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/1072536896722978087?isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/1072536896722978087'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/1072536896722978087'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2011/08/roberto.html' title='Roberto'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-7673961714800647129</id><published>2011-08-03T21:16:00.000-03:00</published><updated>2011-08-03T21:16:12.424-03:00</updated><title type='text'>Casi</title><content type='html'>&lt;br /&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Paulina había entrado a la empresa hacía unos dos años, como pasante. Era estudiante de abogacía, y había tenido la ¿suerte? de ser elegida entre muchos postulantes para ocupar el puesto que, si bien no del todo bien pago, podía darle mucha experiencia, y la posibilidad de aprender cosas nuevas.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Todos estaban contentos con la actitud y performance de Paulina, y cuando llegó el momento y se venció el contrato por la pasantía, Martín, su jefe, había expresado su deseo de que se quedara, no sólo porque trabajaba bien y tenía buena actitud, sino también porque era cierto que el departamento necesitaba alguien en la parte de propiedad intelectual, y ya que Paulina había trabajado tan bien, y que ya se había invertido tiempo en que ella aprendiera varias cosas, era una situación beneficiosa &amp;nbsp;para ambas partes.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Silvia, la jefa de Martín, finalmente accedió. La llamaraon a Paulina para contarle la novedad, y todos estuvieron contentos.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Sin embargo, casi todo el equipo sintió, con el paso dle tiempo, que a partir de ese moemnto su actitud había cambiado. El cambio fue gradual, por supuesto, pero todos recordaron ese momento como el de quiebre, como el momento a partir del cual, junto con la nueva posición, llegó una nueva Paulina.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Paulina empezó a llevarse mal con algunos compañeros primero, par aterminar después teniendo una relación muy tensa con Martín; quien a su vez, finalmente, terminó por estar bastante ofuscado con ella. Dice él que ella dejaba trabajo sin hacer, que asignaba prioridades a su antojo, y que todo era motivo de pelea o disgusto para ella. Sin emmbargo, la decisión se había tomado, y la inversión se había hecho, y Silvia decía que había que ser tolerante, que había que tratar de solucinoar la situación.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Y así estuvieron un tiempo, tal vez un año, o más; tiempo en el cual las cosas, como era de esperar, no mejoraban, sino que empeoraban. Eventualmente Silvia empezó a pensar que, efectivamente, Paulina no estaba trabajando del todo bien. Pero no pudo más que pedirle a Martín que tratara de hacer lo mejor, y ver qué pasaba. Eventualmente, también, Martín empezó a pensar que Paulina buscaba, de manera más que clara, que la echaran.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Y entonces el foco cambió, y se convirtió en una lucha implícita por ver quién aguantaba más. Aún cuando Martín tenía ganas de echarla, Silvia no iba a dar el brazo a torcer. Por otro lado, Martín no quería hacerle el favor, ni darle el gusto, de echarla.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Sin emabrgo un buen día se produjo un incidente que colmó la paciencia de Martín, que en cierto modo podría decirse que no era poca si tenemos en cuenta que Martín había estado quince años en la misma posición, haciendo las mismas cosas. Harto de todo se fue sin más a la oficina de Silvia, cerró la puerta, y le dijo que el asunto no daba para más, y que no iba a tolerarlo más, y que algo debía hacerse.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Silvia accedió. Se les unió en la reunión un representante de recursos humanos que escuchó todas las opiniones y cuesitones, que dicho sea de paso no escuchaba por primera vez, y se acordó, en conjunto, que lo más sano era prescindir de los servicios de Paulina. Su destino en la empresa quedó sellado esa tarde de miércoles, y se acordó que al día siguiente se le comunicaría la novedad, efectiva inmediatamente.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Ese jueves Paulina llamó para avisar que no iba porque no se sentía bien. La comunicación iba a tener que esperar hasta el día siguiente. O más, porque Martín no iba el viernes, porque empezaba sus vacaciones, y era él quien tenía que hablar con ella.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Paulina volvió al trabajo el viernes, y después vino el fin de semana, y Martín estaba lejos, con la familia, de vacaciones, y Paulina aprovechó y fue a hablar con Silvia sobre Martín, que así no se podía trabajar, que esto y aquello, y más. Silvia escuchó, y calló, a la espera de Martín, que al vovler, hablaría con Paulina.&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
Y entonces, el viernes siguiente, justo el último día antes de que volviera Martín, un día antes de que la echaran, Paulina fue a la oficina de Silvia, una vez más, y le dijo que muchas gracias por todo, pero que así no podía ser, y que de ahí se estaba yendo al correo a mandar el telegrama.&lt;/div&gt;
</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/7673961714800647129/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/7673961714800647129?isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/7673961714800647129'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/7673961714800647129'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2011/08/casi.html' title='Casi'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-7038458735667143978</id><published>2011-06-26T22:53:00.001-03:00</published><updated>2011-06-26T22:53:00.171-03:00</updated><title type='text'>Silva</title><content type='html'>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Silva era un señor del barrio. Del barrio donde yo nací, y crecí. Era un señor de esos que uno no termina de enteder cuando es chico, No sé de qué trabajaba, ni sé quién era realmente. Nunca supe.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;En principio, era un cliente y amigo de mi viejo (eran tiempos en los que uno podía decirle amigo al que no era amigo, pero era un conocido de mucho tiempo, que a uno le caía bien). Vivía hacia la otra esquina, en una casa que no era más que una puerta maciza, de modo que no podía uno tener ninguna idea de lo que había detrás, todo era pared y puerta. Mi viejo seguro conocía atrás, pero yo no.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Después, cuando fui un poquito más grande, y siendo que yo estaba todas las mañanas de prácticamente todos los días en el puesto (de diarios) de mi viejo, empecé a notar que Silva estaba bastante en el bar, sobre todo por las mañanas (o más bien, por las mañanas: yo no estaba en el puesto en otros momentos). Mi viejo tenía la &quot;oficina&quot; en el bar, que estaba justo enfrente del puesto, de modo que la mañana pasaba ahí, principalmente, leyendo y mirando por la ventana. En esa esquina paraban muchos colectivos, y había mucho para leer si uno no quería leer, o si, literalmente, ya había leído todo, la Para Tí incluída.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Silva estaba mucho a la mañana. No ocupaba ninguna mesa, sino que se acodaba en la barra, y hablaba con Visco, el mozo, y los señores de la barra. Había también, en gral, varios tacheros, pero Silva, si bien tenía algún tipo de itneracción, no la iba mucho con los tacheros. Se ocupaba de lo suyo, que en gran medida era simplemente estar ahí, cruzar palabra con Visco, con Manolo, y con el bachero que además hacía café y quehaceres, de quien, es obvio, no voy a recordar el nombre.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Silva, a sus cuarenta y largos, quién sabe si no cincuenta incluso, vivía con sus padres. Cuando uno es chico las edades se perciben distinto, y tantas otras cosas también. Pero Silva vivía con sus padres, esto yo lo sé porque mi viejo me lo contó, y yo calculo que si mi viejo me lo contó, ha de haber sido porque, después de todo, era voz populi en el barrio.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;No recuerdo de qué trabajaba, no sé siquiera si trabajaba, porque uno se hace a esa idea de que si uno vive con los padres, pues entonces no tiene que trabajar. Y sea esta teoría cierta o no, lo cierto es que Silva pasaba las mañanas, muchas de sus mañanas, acodado en la barra del Universal, aquel clásico que acunó infancias (y otras cosas). De modo que uno se siente propenso a pensar que no trabajaba, o que tenía un trabajo que no sólo le permitía no trabajar por las mañanas, sino además le permitía no necesitar esas mañanas para dormir, como hacen quienes tranajan por la noche, y duermen parte del día.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Todo lo que puede sonar todo lo obvio que uno quiera ahora, no era nada de eso para mí en su momento. De modo que no me sorprende que no les sorprenda saber que por las mañanas Silva empinaba el codo vaciando en el gargero vaso tras vaso de vino, en general blanco. A mí, sin embargo, me sorprendió en su momento.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Este día en particular, al que quiero referirme particularmente, no ha de haber tenido nada demasiado rutilante en sí mismo. No lo sé, pero estimo que ha de haber sido un día normal, sin sobresaltos, en el que Silva fue al bar por la mañana, cerca del mediodía, como de costumbre, con sus anteojos de marco fino y cristales con aumento y tono ámbar y su cara enrojecida, y se acercó a la barra, y saludó, y pidió lo de siempre, o algo similar. &lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Después, aparentemente, según ha podido conjeturarse, Silva volvió a casa, saludó a desgano a sus padres, que ancianos ya prestaron poca atención al asunto, y se encerró en su habitación, cual adolescente, con la única excepción de que Silva ya no era ningún adolescente.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Una vez allí —pero esto son todas conjeturas— y con la vista nublada de blanco barato de barra de bar de barrio rebuscó en el fondo del cajón aquel, y mientras tanto pensaba en sus padres, que tanto lo habían querido y que hasta sus últimos días habían estado a su lado; y que a su vez le habían hecho la vida tan complicada y miserable, y que sin maldad lo habían indudido más de lo que ellos mismos podían saber o admitir. Y entonces revisó los detalles, y miró varias cosas por un tiempo, a veces mucho en poco, a veces poco en mucho, pero siempre repasando todo, y entonces subió a la terraza.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Y después ya no se sabe nada, ni siquiera conjeturas, porque la gente no ha ido tan lejos como para intentar pensar qué pensaba Silva ese mediodía en esa terraza, después de haber tomado unos vinitos y haberse encerrado en su habitación y buscado en su cajón hondo de abajo del escritorio, y haber subido a la terraza un día como ese que si bien no hacía frío, tampoco era un día para estar en la terraza; pero lo que si saben es que fue varias horas después que los padres, ancianos como eran, pudieron llegar a la conclusión, a la posible conclusión, de que Silva podía estar en la terraza.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Y quiso Dios, o alguien así, que la artrosis y las complicaciones en las piernas no los dejaran subir, y tuvieran que llamar a un vecino que —pobre— con toda la buena voluntad del mundo dijo que sí, que cómo no, y subió a la terraza, a la cuál se subía por medio de una esclaera caracol que, para ser sinceros, no estaba en el mejor estado, y se encontró que Silva, después de tanto, había decidido volarse los sesos con la  Beretta que durante tantos años, quién sabe por qué o para qué, había guardado en el cajón, en el fondo.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/7038458735667143978/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/7038458735667143978?isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/7038458735667143978'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/7038458735667143978'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2011/06/silva.html' title='Silva'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-3472277068114884737</id><published>2011-04-20T23:46:00.001-03:00</published><updated>2011-04-20T23:46:40.839-03:00</updated><title type='text'>Con la pastafrola bajo el brazo</title><content type='html'>&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Estábamos juntos hacía un mes, o un poco más.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Yo a la distancia puedo ver muchas cosas, puedo ver distinto de lo que pude ver; pero en ese momento, estábamos juntos, aparentemente justo en la mitad de lo que iba a ser la relación, y estábamos bien, y ella era muy buena, y me gustaba mucho, y esas cosas.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Era muy buena y me gustaba mucho, y estábamos bien, y bueno, así como soy yo, así como era ella, a esos escasos sesenta días, o algo parecido, de lo que otrora llamamos noviazgo, y hoy no sé qué sería, ella me ofreció (¿pidió?) que fuer a su casa, a conocer a su familia. O algo así. En cualquier caso, a mí no me pareció ni mal, ni extraño, ni nada; y si tenemos en cuenta el contexto (algo que ustedes desconocen pero yo no), el asunto tiene bastante sentido.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Ella me había hablado de la familia, obvio, y habíamos hablado de varias cosas; y yo que, no puedo evitarlo, siento interés por conocer de la vida de la gente, por poder tener más detalles, por poder averiguar, para analizar, pensar, entender, yo, decía, escuchaba y me interesaba sinceramente.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Yo era (soy) unos seis años menor, y sé que ella tenía un cierto grado de —llamémosle— admiración, y a la vez que, lo admito, a mí me gustaba, a ella también. Y me contó de varias cosas, y etcs, y un día me invitó a su casa. Y yo con gusto dije que sí, que no había problema.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Ella vivía en un barrio humilde (reconocido como tal) del conurbano al cual yo, lo admito, siempre había tenido miedo de entrar. En fin, ya, ella vivía ahí, punto. Nada fue tan terrible, si es importante saberlo…Su casa era humilde. Com el barrio, como ella, como yo. Nada es casual.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Antes de llegar a la casa, recién bajados del colectivo, pasamos frente a una panadería de barrio. Que paráramos, que compráramos algo, una pastrafola, algo para la merienda. Claro, qué tonto, yo el mismo anfitrión horrendo de siempre. Paramos, compramos, seguimos.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;De ahí a la casa, nada, caminar. En la casa, nada, tampoco; nada que sea realmente necesario describir. Que si bien haría a pintar el panorama…¿a quién debería importarle? En cuanto llegamos nos cruzamos con el hermano mayor, que salía, bicicleta en mano (o al revés) rumbo al ensayo de banda punk. Banda que yo había visto y que, oh sorpresa, había terminado en borrachos a las piñas, y yo pensando en meterme a separarlos.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Por lo demás, como digo, nada de verdadera relevancia. Una casa hecha y derecha, humilde, con una torta, una &quot;novia&quot; exultante, un &quot;novio&quot; tímido, una madre que quien sabe, dentro del rango de lo bueno, cualquier cosa era posible, y un hermano que, pronto descubriríamos, estaba para otras cosas.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;El más grande se había ido, y el del medio (ella era la más chica, los más astutos lo habrán adivinado ya), junto con su novia, y la madre, y ella, y yo, comía una porción de pastafrola, y hablaba un poco, intentando ser cordial con el invitado; y así las cosas, y era medio incómodo, pero dado todo lo incómodo que podría haber sido, pues estaba bastante bien.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Nada más que en un momento se produce un algo, no sabría realmente explicarlo, pero una situación, de esas que uno normalmente llamaría &quot;una de esas situaciones&quot; se produce, y esto y aquello, y entonces ella que mejor vayamos para la pieza, y yo que bueno, que es tu casa, como quieras, y que capaz mejor nos vamos, y que no, y que la puerta del baño, y que la madre, y la novia (pucha, debí haber mencionado que estaba la novia del hermano del medio) y que el hermano, y que idas y venidas y llantos y gritos y cosas que no se entienden y  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;De repente ella decide ir a ver qué pasa, averiguar el detalle, el trasfondo. Yo quedo en la habitación, sentado en la cama, mirando alrededor, tratando (hago esto, sí) de obtener y recordar mil detalles que después nunca logro recordar; y pienso que ella va a averiguar, o algo así, y va a volver, y me va a contar, y después tal vez nos vayamos, y que se arreglen ellos, y entonces, de pronto, aparece el hermano del medio.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Se sienta en una silla que queda enfrentada a la cama en la que yo estoy sentado, y se queda callado un segundo que, como en las películas, tiene todo el poder y la carga de ese segundo, y se queda callado, pero después habla, y me mira como si yo fuera el padre, o el hermano, o un amigo de toda la vida, o un perfecto extraño, y dice  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&quot;Voy a ser papá&quot;. Y yo no sé qué dirá el protocolo, aunque seguro algo dice, pero yo lo que sé es que para ese buen parroquiano de veintipocos, que si tenía un trabajo era tremendo, que no había terminado la secundaria, que todo eso, no era una buena idea. Por lo demás, no sé nada.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Y así como empezó, siguió, y me contó detalles, y cosas, y me habló, me teorizó, me preguntó, se respondió, y todos los etcéteras, y pasó por mil estados, todo en el lapso de unos pocos minutos, y de repente pareció ser mi hijo, o mi viejo, o mi hermano, o mi amigo de toda la vida, y pasó por mil cosas, y me miró, y lo miré, y yo que soy un desastre total para hacer sentir mejor a la gente no supe qué hacer, o tal vez supe, y le dije algo, que no sé ni qué fue ni cómo lo hizo sentir ni nada, y después vino la hermana, y entonces en seguida nos fuimos, y habremos hablado, y esto y aquello, pero no lo recuerdo.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Y después de un tiempo, que estimo en otro mes, cortamos, y no nos vimos más, y tmapoco lo vi más a E., el hermano del medio, pero veo las fotos de si hijo en Facebook a veces cuando la hermana las sube.&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/3472277068114884737/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/3472277068114884737?isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/3472277068114884737'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/3472277068114884737'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2011/04/con-la-pastafrola-bajo-el-brazo.html' title='Con la pastafrola bajo el brazo'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-5262492282826694570</id><published>2011-04-13T21:38:00.001-03:00</published><updated>2011-04-13T21:38:39.511-03:00</updated><title type='text'>On a nista</title><content type='html'>&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Cinco de la tarde, barrio de Balvanera, algún interno de la línea cuarenta y uno, que no es tan gauchito como otros, pero se deja tomar. Estoy sentado en la parte de atrás del colectivo, que no va ni lleno ni vacío, sea lo que sea que eso signifique. En un asiento de dos. A mí lado una chica que no es ni linda ni fea, sea lo que sea que eso signifique. Auriculares, como siempre, y mirando por la ventana sin ver realmente, esperando que llegue mi parada, con los pensamientos quién sabe dónde.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Del lado de la ventanilla va la chica, pero yo miro por la ventana igual, canchero, como si no me importara nada (Ester Píscore). El colectivo para en el semáforo. al lado del colectivo para un auto rojo, que se posa, de manera involuntaria para ambos, en mi mirada.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;El joven que maneja, un muchacho de unos quién sabe cuántos, pasados los treinta diría yo, porque hablar es gratis, sube primero la ventanilla del conductor, y un segundo después, la del acompañante, aunque viaja solo. Los vidrios son polarizados, pero, culpa de el sol, o tal vez de un tintado barato (Dios castiga al pijotero, nunca lo olviden) o de quién sabe qué, se ve dentro del auto perfectamente.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Una vez asegurado el ambiente, cuestión que no ha llevado más de cinco segundos, el joven hace un movimiento rápido y certero, que parece ser el desabroche de unos botones. Los de su pantalón. Acto seguido, toma el diario.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Sí, el diario, que estaba en el asiento del acompañante. (mi mirada sigue donde estuviera, pero ahora presto un poco más de atención, motivado por el movimiento del individuo). Toma, como decía, el diario, busca rápidamente una página, en la cual no veo nada más que lo que uno podría esperar ver en un diario, y lo apoya sobre el volante.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Acto seguido, arroja con vierta violencia el periódico hacia su lugar original, desliza su mano por debajo de la remera en dirección a la zona anteriormente mencionada, y sacude. Dicho movimiento es acompasado, rápido, frenético, y apasionado. Revoleo la mirada un segundo, pero noto que nadie más está mirando.  &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;El muchacho continúa con el castigo unos segundos más, sin aumentar ni disminuir el ritmo, hasta que, evidentemente, el semáforo cambia de color. Aparta la mano del asunto un segundo, pone primero, y vuelve la mano a su posición original, justo cuando el auto empieza a moverse.&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/5262492282826694570/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/5262492282826694570?isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/5262492282826694570'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/5262492282826694570'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2011/04/on-nista.html' title='On a nista'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-6961528962164621355</id><published>2011-03-27T21:25:00.000-03:00</published><updated>2011-03-27T21:25:00.426-03:00</updated><title type='text'>Marianita</title><content type='html'>&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Le habían robado el celular hacía poco, a Mariana. Y ese día, Mariana se había ido a comprar un celular nuevo. Volvía a la casa con la madre, con su bolsa de celular nuevo, y dos mil pesos en el bolsillo que había cobrado de un trabajo.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Al llegar a la casa, en alguna cuadra tranquila del barrio de Caballito, ve que hay un chico de delivery en la puerta. Lo reconoce porque tiene una bicicleta con uno de esos cuadraditos térmicos tan útiles atado atrás. Sólo que, resulta, el señor no hacía delivery, sino que se dedicaba a esperar a que cayera algún desprevenido, o algo por el estilo.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;No bien acercarse a la puerta, son increpadas por el señorito, que les pide que entreguen esto y aquello, so pena de quiensabequé, porque Mariana dice no recordar haber visto ningún arma. Lo primero que toma es la colorida bolsa de celular nuevo, que tiene dentro un celular nuevo, sin uso, sin estrenar, sin haber funcionado nunca más que para pavonearse ante posibles compradores. Toma alguna cartera, billetera, pide más, y entonces, en medio de su rutina, llega un auto al edificio.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Entra al garage, y al pasar a escasos metros del asunto, toca bocina. El señorito se asusta, toma lo que tiene, y desiste de la intención que aparentemente empezaba a mostrar de querer entrar con ellas al departamento. Toma la bicicleta y sale pitando.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Madre e hija suben al departamento, todavía aturdidas, asustadas, con bronca, con miedo, shockeadas. No pasan más de dos minutos, y se abre la puerta. Es el padre de una y el marido de la otra, que con una sonrisa, e inocentemente, mientras cierran la puerta: &lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;em&gt;Les toqué bocina, no me vieron… ¿Pidieron comida?&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/6961528962164621355/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/6961528962164621355?isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/6961528962164621355'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/6961528962164621355'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2011/03/marianita.html' title='Marianita'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5310613935311975688.post-211673352868143472</id><published>2011-03-16T21:30:00.000-03:00</published><updated>2011-03-16T21:30:00.360-03:00</updated><title type='text'>Metiche</title><content type='html'>&lt;meta name=&quot;ProgId&quot; content=&quot;Word.Document&quot;&gt; &lt;meta name=&quot;Generator&quot; content=&quot;Microsoft Word 14&quot;&gt; &lt;meta name=&quot;Originator&quot; content=&quot;Microsoft Word 14&quot;&gt;&lt;link rel=&quot;File-List&quot; href=&quot;Estoy%20avisado%20que%20voy%20a%20embarcarme%20en%20una%20empresa%20especial_files/filelist.xml&quot;&gt;&lt;link rel=&quot;themeData&quot; href=&quot;Estoy%20avisado%20que%20voy%20a%20embarcarme%20en%20una%20empresa%20especial_files/themedata.thmx&quot;&gt;&lt;link rel=&quot;colorSchemeMapping&quot; href=&quot;Estoy%20avisado%20que%20voy%20a%20embarcarme%20en%20una%20empresa%20especial_files/colorschememapping.xml&quot;&gt; &lt;style&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--&lt;br /&gt; /* Font Definitions */&lt;br /&gt; @font-face&lt;br /&gt;	{font-family:calibri;&lt;br /&gt;	panose-1:2 15 5 2 2 2 4 3 2 4;&lt;br /&gt;	mso-font-charset:0;&lt;br /&gt;	mso-generic-font-family:swiss;&lt;br /&gt;	mso-font-pitch:variable;&lt;br /&gt;	mso-font-signature:-520092929 1073786111 9 0 415 0;}&lt;br /&gt; 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 &lt;div class=&quot;WordSection1&quot;&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Estoy avisado que voy a embarcarme en una empresa especial, delicada, pero no me importa, soy valiente. O más que eso, no tengo opción. Tengo que pagar las expensas, no tengo alternativa.&lt;?xml:namespace prefix = o ns = &quot;urn:schemas-microsoft-com:office:office&quot; /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Lo bueno (o eso está por verse) es que es en el edificio donde vivo. Y que atienden hasta tarde. De modo que puedo aprovechar la salida al super para pasar por el primero, pagar, y listo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Todo va bien hasta el ascensor (serán unos cinco pasos). De los dos ascensores, anda sólo uno. Que carga sólo tres personas. Tres. En un edificio de dieciocho pisos, a un promedio de seis deptos. &lt;span class=&quot;GramE&quot;&gt;por&lt;/span&gt; piso. Tres personas &lt;span class=&quot;GramE&quot;&gt;carga&lt;/span&gt; el ascensor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;En fin, ya fue, un poco de ejercicio no viene mal. Salvo que justo salgas a pasear por la escalera en el momento en el cual el encargado está sacando la basura, y dejó todas las bolsas de consorcio repletas de basura, a un promedio de seis deptos. &lt;span class=&quot;GramE&quot;&gt;por&lt;/span&gt; piso, a la vera de la escalera, en la puerta del ascensor. Fenómeno.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Llego al primero, me acerco al B. desde afuera se oyen voces. Todo el timbre, uno de esos modernos que tienen un gran aparato, y hacen &quot;pirín, pirúnnnn… pirín&quot;. Nada. Nada, salvo que escucho las voces. La cara de orto que venía aguantando aflora. Con un rápido movimiento la convierto en cara de póker, es lo mejor que puedo hacer. Finalmente, una voz de pito: &quot;Sí… ¿quién es?&quot; &quot;Vengo a pagar las expensas.&quot; con el tono de quien ha sido molestado ya cien veces en la última media hora, y contiene las ganas de matar&lt;span style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;o morir, dice la voz de pito: &quot;Pse, pase...&quot;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;La concha de tu madre. Vengo a pagar. Pagar, ¿entendés? Pagar, no cobrar: no me pongas voz ni cara de fastidio, la reputa madre que te remil parió, vengo a dejarte mi dinero, y no es poco, y no querría, pero en fin, no me pongas esa voz, ¿estamos? Entro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Estoy en un recibidor, un vestíbulo, un cubículo de unos tres por dos, con una luz mortecina. La ambientación toda, salvo por el portero que mencioné, y un aparato que echa una luz violeta para ver si los billetes son de los buenos, es de una película de Olmedo y Porcel. Podría intentarlo describir la decoración o los objetos, incluso las personas; pero el aire a Olmedo y Porcel que se respira ahí no se puede explicar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Del lado de allá, una ¿chica? ¿&lt;span class=&quot;GramE&quot;&gt;señora&lt;/span&gt;? ¿&lt;span class=&quot;GramE&quot;&gt;mujer&lt;/span&gt;? Con un peinado y anteojos directamente sacados de Clave de Sol, en un escritorio pequeño, lleno de carpetas y papeles, sin computadora. De acá, yo; y a mi derecha, un señor en bermudas sentado frente al mentado escritorio.&lt;span style=&quot;mso-spacerun: yes&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Siguen su conversación como si nada hubiera pasado, como si yo no estuviera, como si no hubiera cambiado nada. Yo los miro, con cara de póker. &quot;Ahora te cuento, atendé, no hay problema&quot;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Claro que no hay problema, imbécil, si el que está parado, malhumorado y apurado por salir disparado de ahí soy yo, ¿qué mierda de problema podrías tener vos, que estás sentado, hablando con un peinado ochentoso de anteojos horrendos que tiene voz de pito, en un ambiente ambientado a lo Olmedo y Porcel? Pero gracias igual por la consideración, sabés&lt;span class=&quot;GramE&quot;&gt;?&lt;/span&gt;=&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&quot;Sí, de qué departamento&lt;span class=&quot;GramE&quot;&gt;?&lt;/span&gt;&quot; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&quot;Nueve dé&quot;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Toma una carpeta. La que tiene papel araña celeste.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Revuelve papeles, pasa hojas, finalmente parece encontrarlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&quot;Ah, ¿qué pasó? Porque había una nen---chica ahí… Ajajajaja, una nena...jajajaja… una _chica_...&quot;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&quot;J(a)...sé…&quot;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Cara de póker.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Todavía no nota nada, y sigue.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&quot;Siempre venía la madre a pagar, jajajaja...&quot;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Yo pienso que ahora entiendo por qué dijo nena, y pienso que habría sido un comentario muy interesante viniendo de alguien inteligente, pero no es el caso de nada de eso, claramente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Cara de póker.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Levanta la vista, ante el silencio. Me mira. La miro. Cara de póker.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&quot;¿qué pasó, se mudó?&quot;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;La miro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&quot;Sí.&quot;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&quot;y usted… ¿es el inquilino?&quot;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Me pasan por la cabeza mil pelis de Tarantino, y seiscientas tapas de la revista Esto&lt;span class=&quot;GramE&quot;&gt;!&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Cara de póker.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&quot;Sí.&quot;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Pareciera que finalmente entiende, baja la vista, y vuelve a ocuparse de la carpeta, el recibo, el etc. Dice que son dos sesenta y ocho. Le doy los trescientos que tenía en la mano hacía cuarenta minutos, desde que entré.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Suena el portero. La escena que viví desde afuera, es recreada, pero ahora desde adentro. Es una señora. Que finalmente entra. Que le preguntan, desde Clave de Sol, si lo encontró. Que dice que no. Que le dicen que no puede ser. Que dice que habrá quedado ahí. Que le dicen que no puede ser, que ahí no puede haber quedado. Que dice que ella justo le mostró el papel, que por eso. Que le dicen que no puede ser. Que dice que siga con lo suyo, que ella puede esperar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Gracias señora, yo y todos tenemos que estar agradecido, porque no sé cuánto más iba a aguantar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span class=&quot;GramE&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;La …&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt; del peinado saca una calculadora. Tipea: 3 0 0 - 2 6 8 = 8&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Mira con atención. Hace veinte minutos que estoy por gritar: &quot;Son treinta dos, esbozo de sorete mal cagado, que trabajás en una administración y tenés problemas con restas de dos dígitos&lt;span class=&quot;GramE&quot;&gt;!&lt;/span&gt;&quot;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Abre el cajón del escritorio, mira los billetes, guarda los unos, empieza a sacar los otros, y en menos de dos horas tiene treinta y dos pesos en la mano. Me los extiende. Los tomo. Los meto en la billetera. Espero. Cierra la carpeta, mueve algo, mira, no sé; finalmente levanta la vista. Me ve, mirando, esperando. Toma el recibo, y lo extiende. Lo tomo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&quot;Gracias. Hasta luego.&quot;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Para cuando dice que gracias, la puerta ya está casi cerrada, y yo en la escalera, prácticamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;Me voy al super pensando que hay muchas cosas que puedo tratar de bancarme, pero la gente chusma, metiche, desubicada, con nada de sentido de la ubicación, con cero capacidad para darse cuenta de las señales más que claras que otros les están mandando, que esa gente, digo, debería morir a golpe de látigo, mirando el programa de Lucho Avilés.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style=&quot;text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &#39;Calibri&#39;,&#39;sans-serif&#39;; mso-ansi-language: es-mx&quot; lang=&quot;ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;  </content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/feeds/211673352868143472/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment/fullpage/post/5310613935311975688/211673352868143472?isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/211673352868143472'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5310613935311975688/posts/default/211673352868143472'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://historiasquenollevananingunlado.blogspot.com/2011/03/metiche.html' title='Metiche'/><author><name>Subjuntivo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12005223008830417308</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='https://img1.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>