<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:blogger='http://schemas.google.com/blogger/2008' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-468707352305356257</id><updated>2026-08-31T08:46:35.419+02:00</updated><title type='text'>Más insensateces de un exiliado crónico</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://insensateces-de-un-exiliado-cronico.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/468707352305356257/posts/default?redirect=false'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://insensateces-de-un-exiliado-cronico.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>José María Maesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09899838859379045596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhqYdsKcw2gG1yQasIbyXveiJpBq08xeIIDbCX7BdRMa5A_iHKx7crAQ-xUikmbThUu1sXN5W1FOihQQaYPlxCLipsxHTxwbQka1hXHwXthBTedrFx1wPyIosPAkA62Ng/s113/Mi+lado+bueno.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>7</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-468707352305356257.post-7930387154540599287</id><published>2022-09-10T12:55:00.002+02:00</published><updated>2022-09-10T12:55:30.090+02:00</updated><title type='text'>El panteón de todos los dioses</title><content type='html'>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgaBAUA9ZZREzrMHQqkIdIUXpUtiyLedV0Sq54CYg8bWZ9kuPWzpQeJi9VZRMIxtHlh51WUpWPhRhS7-ORpn6mx_C6iNguGLwCVH78GD0CXB9TiN879EL4bHcVAXy7ckmbNcAa12HUQ3reMxrnD1RYTuF-f8du4VO2CouL2CZLlWda13u6u3FLEzSml/s3072/El%20ojo%20de%20los%20dioses.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; data-original-height=&quot;2304&quot; data-original-width=&quot;3072&quot; height=&quot;300&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgaBAUA9ZZREzrMHQqkIdIUXpUtiyLedV0Sq54CYg8bWZ9kuPWzpQeJi9VZRMIxtHlh51WUpWPhRhS7-ORpn6mx_C6iNguGLwCVH78GD0CXB9TiN879EL4bHcVAXy7ckmbNcAa12HUQ3reMxrnD1RYTuF-f8du4VO2CouL2CZLlWda13u6u3FLEzSml/w400-h300/El%20ojo%20de%20los%20dioses.jpg&quot; title=&quot;Panteón de Agripa, Roma. Foto: José María Maesa&quot; width=&quot;400&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;Durante este verano ha tenido lugar en el mismo corazón de Sevilla
una lucha épica merecedora de un cantar de gesta posmoderno, una serie de &lt;i&gt;HBO&lt;/i&gt;
o, bueno, no exageremos, pero al menos podría convertirse en una de esas leyendas
que los padres sevillanos cuentan a sus hijos. En esta confrontación se situaba
de un lado, ondeando banderines pintados de poemas, portando escudos hechos de
viñetas y cabalgando a lomos de libros, la librería &lt;i&gt;&lt;b&gt;Caótica&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;. Del otro
lado, vomitando llamaradas de desahucios y cargando las catapultas con subidas
de alquiler, se encontraba el cinismo del mercado inmobiliario. Y a pesar de lo
desigual que se planteaba la batalla, los jinetes lectores acudieron a la
llamada y cabalgaron contra los dioses de lo previsible logrando defender su
templo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;Las librerías son los templos de nuestra civilización. En
ellas no se rinde culto a ningún falso dios, ni a ningún mesías o héroe en
concreto. En las librerías se rinde culto a todos ellos. A todos nosotros. Las
librerías son nuestro auténtico panteón, el templo de todas las mentes. Todos
nuestros dioses, todos esos seres que controlan y condicionan nuestra vida
tienen un espacio de culto en una librería. Los dioses del cinismo y los de la
ingenuidad; los dioses del hedonismo y el ascetismo; dioses de la diversidad y
de la jerarquía; los dioses de la competición y los de la cooperación; las
deidades mayores de la imaginación, la fantasía y también el cartesianismo.
Todos han sido creados por nuestras mentes y todos son venerados por unos o por
otros y han entrado y forman parte del panteón. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;Los dioses, las ideas, las mentes o los libros no son buenos
ni malos. Así que leer no es una actividad más noble o benéfica que otras. Lo
que sí que es la lectura es un hecho esencialmente humano. Si hay algo que nos
defina como especie es nuestra capacidad de invadir con nuestra mente
fragmentos de la mente de los demás. Imaginamos lo que los demás piensan,
sienten o desean y actuamos en consecuencia. Pensamos lo que los demás puedan
estar pensando. Nos unimos al descubrir que el otro piensa igual que uno, y si
algún progreso es posible, es solo el que se alcanza a través de la unión de
las mentes. ¿Y qué es un libro si no un trozo de la mente de alguien? ¿Y qué es
leer si no darnos un paseo por esa mente, que no es la nuestra, pero de alguna
manera acaba formando parte de la nuestra? Pura humanidad: promiscuidad mental
incontrolable. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;Y es cierto que ésta no es la primera ni será la última de
las luchas de los libros y sus templos por permanecer. Los libros llevan años
librando batallas, pero no tantas en la guerra con frecuencia mencionada entre lo
limitado del soporte material que son los ejemplares impresos frente a la
ilimitada y sofisticada capacidad de lo digital. Pienso que esa guerra se ganó
con el mero surgimiento de los libros, nacidos para ser el receptáculo material
de algo intangible: el pensamiento. Su misión sigue siendo hoy en día la misma.
Quizás la mente humana esté actualmente en proceso de expansión gracias a lo
digital. Los libros y textos que han cumplido esa misión: enciclopedias, atlas,
diccionarios, manuales, revistas científicas, etc., sí que acabarán desapareciendo.
Pero esos otros ejemplares que vemos en las estanterías de las librerías, esos
que hojeamos, olemos y sopesamos: las novelas, poemarios, cómics o ensayos, no pretenden
ser un mero soporte para lo que no puede albergar nuestra mente, sino que son
el hecho material que da consistencia sensorial a los retazos de mente humana a
los que en un momento dado queremos rendir culto. Son el tacto, la vista o el
olor que añadimos en la comunión, el coito o la fusión de nuestra porción de
mente humana con esos selectos trozos de mente de otros seres humanos. Y son
también el fetiche, el exvoto, el trofeo de caza que luce en nuestras estanterías
para ostentar lo que hemos leído, lo que ha sido conquistado por nuestra mente,
las historias de las que hemos formado parte, las visiones que ahora son
nuestras, la mente que ahora es nuestra.&amp;nbsp;
Y eso, de momento, no es sustituible por un &lt;i&gt;ebook&lt;/i&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;La verdadera guerra de los libros y sus templos es más abyecta
que esa. Como hemos visto en el caso de &lt;i&gt;Caótica&lt;/i&gt;, y ya se vivió en
Sevilla también en el lamentable final de Céfiro o las bravas peleas de La Extra-Vagante
o El gato en bicicleta: el turismo, la globalización y las compras por Internet
están redefiniendo las ciudades y son los más poderosos contrincantes de los
pequeños panteones de los libros. Y es que el capitalismo ha domeñado a estos
lugares y el consumismo se puede jactar de sobrevolar en círculos amenazantes
sobre las librerías, como sobre cualquier ser que hoy en día decida vivir en
sociedad sin renunciar a su humanidad. Pero el poder pagano de los dioses
encerrados en una librería es tan ancestral y primario que al entrar en la
mayoría de estos templos aún se puede respirar cierto aire de libertad, como si
el mismísimo dios del crecimiento económico se sintiera débil entre anaqueles y
frases apiladas. Y por eso el zafio principio evolutivo de la economía: &lt;i&gt;solo
el más rentable sobrevivirá&lt;/i&gt;, amenaza con sustituir los panteones por
franquicias y apartamentos turísticos. &amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;Así que solo la épica y la fe en los viejos dioses es lo que está
logrando que, por ahora, en Sevilla exista un buen puñado de panteones
relevantes, con una situación que hubiéramos creído mucho peor una década atrás:
No sólo &lt;i&gt;&lt;b&gt;Caótica&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;, también están &lt;i&gt;&lt;b&gt;Nostromo, Cards and Comics, Verbo, Botica
de Lectores, Palas, Banana Cómics, Reguera, La Fuga, El Gusanito Lector,
Rayuela, Casa Tomada, Isla de Papel&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;… El mantenimiento de estos centros de
la libertad no debería ser a base de épica y batallas imposibles. Las huestes
de jinetes lectores no tendríamos que recurrir a cabalgatas a vida o muerte si
honráramos con la frecuencia debida a nuestros dioses y no cayéramos en determinadas
idolatrías a domicilio. Franquicias habrá, pero de todos nosotros depende que haya
solo franquicias, o también templos para el pensamiento. Porque una web puede
ser una librería, pero nunca un templo.&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/468707352305356257/posts/default/7930387154540599287'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/468707352305356257/posts/default/7930387154540599287'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://insensateces-de-un-exiliado-cronico.blogspot.com/2022/09/el-panteon-de-todos-los-dioses.html' title='El panteón de todos los dioses'/><author><name>José María Maesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09899838859379045596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhqYdsKcw2gG1yQasIbyXveiJpBq08xeIIDbCX7BdRMa5A_iHKx7crAQ-xUikmbThUu1sXN5W1FOihQQaYPlxCLipsxHTxwbQka1hXHwXthBTedrFx1wPyIosPAkA62Ng/s113/Mi+lado+bueno.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgaBAUA9ZZREzrMHQqkIdIUXpUtiyLedV0Sq54CYg8bWZ9kuPWzpQeJi9VZRMIxtHlh51WUpWPhRhS7-ORpn6mx_C6iNguGLwCVH78GD0CXB9TiN879EL4bHcVAXy7ckmbNcAa12HUQ3reMxrnD1RYTuF-f8du4VO2CouL2CZLlWda13u6u3FLEzSml/s72-w400-h300-c/El%20ojo%20de%20los%20dioses.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-468707352305356257.post-6845277988614351745</id><published>2022-01-23T19:19:00.000+01:00</published><updated>2022-01-23T19:19:10.231+01:00</updated><title type='text'>Inevitablemente europeos</title><content type='html'>&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/a/AVvXsEjAzHOCQL-UoTC9ok5WxlC-ClAodChmk0zQ_wsudp0Iu4cDpieojE4ugBWrz-OQJtAwlhBAwbYyLPhdP2i4KhJzgse1ZMkaMMr588lsB2dz8qC3x7B8Ng1JgCHfHcPzuZ5AVXARhIFW_besfiPBiVLbrmlwXty3Z08qrkQjw9lBHyjAIJJc1iwNVEU0=s2125&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img alt=&quot;Foto: José María Maesa basada en el Duomo de Milán&quot; border=&quot;0&quot; data-original-height=&quot;2125&quot; data-original-width=&quot;1890&quot; height=&quot;640&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/a/AVvXsEjAzHOCQL-UoTC9ok5WxlC-ClAodChmk0zQ_wsudp0Iu4cDpieojE4ugBWrz-OQJtAwlhBAwbYyLPhdP2i4KhJzgse1ZMkaMMr588lsB2dz8qC3x7B8Ng1JgCHfHcPzuZ5AVXARhIFW_besfiPBiVLbrmlwXty3Z08qrkQjw9lBHyjAIJJc1iwNVEU0=w570-h640&quot; title=&quot;Nadie puede discutir el logro colectivo e internacional que fue el gótico en Europa&quot; width=&quot;570&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;span style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;La Europa que queda dibujada por
los medios de comunicación, o la idea que de ella se tiene en general es a la de
un ente etéreo, frágil, en permanente riesgo de disolución entre las
incuestionables naciones que la componen. Europa parece ser las migajas de
soberanía que los milenarios estados del continente han cedido para prosperar
un poco más.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Yo diría que la realidad está más
próxima a ser justo lo opuesto. Son las naciones las que son una invención.
España, Francia, Alemania o cualquier otra nación son ficciones que aprovechan
ciertos patrones culturales, lingüísticos y viejas historias dinásticas para
legitimar a los estados, existentes en la mayor parte de los casos, pero otras
en &lt;i&gt;proceso&lt;/i&gt;. Por el contrario, la organización social llamada Europa es
una realidad incontestable desde hace mil años.&lt;span style=&quot;mso-spacerun: yes;&quot;&gt;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Europa es una fuerza de la
naturaleza, es un virus que provocó una pandemia. La enfermedad asociada es insidiosa,
persistente y tiende a complicarse. Es un patógeno temible, pues su huésped
último, la humanidad, se fortalece con la infección. No así los individuos
humanos de los que está constituida la humanidad, que a menudo salieron
perjudicados. Salvo sus élites, claro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;La enfermedad, el fenómeno
natural, comenzó en algún momento de la Alta Edad Media a partir de una
heterogénea suma de tendencias sociales y grupos humanos interaccionando. Hicieron
falta mil años para evolucionar desde el pillaje vikingo al sistema
capitalista. Y desde la extorsión del señor feudal a la democracia occidental.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Al comienzo la mayor parte de
Europa era ajena al civilizador Mediterráneo y se configuraba como un apéndice
frío, montañoso, distante y salvaje, mientras el resto del cuerpo asiático
soportaba ya varios estratos de imperios. Gente nueva que vino del norte y del
este aprendieron a extraer lo mejor de la feraz tierra de llanuras y cuencas de
ríos, y hasta desterraron a los dioses que habitaban en la oscuridad de los
viejos bosques. El eco y las leyendas del antiguo Imperio y sus poderosos
señores inflamaron el ánimo de los caudillos que se hicieron ungir como reyes
taumaturgos e incluso llegaron a coronarse como nuevos emperadores. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Esos reyezuelos, habitantes de
burdas fortalezas en riscos, señores de ovejas y campos, osaron golpear las murallas
de los reinos más allá de sus límites, los cuales eran sabios y civilizados. Y
no una, sino en varias ocasiones lograron derribarlas. Alfonso VI lo consiguió
en Toledo. Los cruzados en Jerusalén y Constantinopla. Los sabios de Toledo,
Averroes, el saber milenario de Bizancio, la Escuela de Atenas, la sabiduría de
Bagdad, de Persia, de India y de China fluyeron hasta el corazón de Europa.
Mientras, los mezquinos señores extraían las riquezas de la tierra a través de
las venas de los campesinos europeos. La nueva torre helicoidal de Babel creció
como una catedral, más grande que las propias ciudades, alimentada por el
dinero de todos amasado por pocos, la sabiduría de otros y la ambición de
reyes, emperadores y papas. Así surgieron la catedral de Chartres, la cúpula de
la catedral de Florencia y el Escorial. Así surgió la Novena de Beethoven, el
Quijote, Hamlet o el Proceso. Las Meninas son Europa, y Europa es el mundo.
Geografía más humanidad más tiempo han creado la ciencia moderna, las
Variaciones Goldberg y los versos de Lorca.&lt;span style=&quot;mso-spacerun: yes;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;La cultura europea es una
placenta, es un sistema nervioso que conecta los setecientos millones de
células que constituyen el vástago de Asia que nos ha lanzado al futuro.
Progreso, otro invento de la humanidad pergeñado en la placenta europea. El
virus viajó en carabelas, en galeones, en barcos de vapor e infectó y mató
otros apéndices de la humanidad, que al morir se descompusieron y se metamorfosearon
en diferentes Europas. Globalización. Infección. Todos somos Europa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;No hay nada especial en el
continente europeo. No hay nada destacable ni claramente diferenciador en sus
habitantes. Somos seres humanos. Neuronas unidas por el sistema nervioso europeo,
que está unido al mundial. Europa es un evento emergente de la humanidad. De
toda la humanidad. Ahora ya, todos estamos infectados por el mismo virus. Un
patógeno nos infecta a todos. Todos los infectados generamos el evento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;¿Qué sucederá con Europa ahora
que su virus se ha esparcido? Hoy en día Europa sigue siendo el mismo extraño
objeto compuesto e inseparable. El Brexit, la ultraderecha, la crisis del 2008,
la pandemia del 2020 o la demagogia no pueden acabar con la primera cepa del fenómeno.
Quizás pongan en riesgo a la Unión Europea, una capa cutánea y artificial, un
mero reflejo del ente orgánico e independiente de las decisiones de los
europeos que es Europa. Existe una cohesión europea a prueba de explosiones
demográficas, invasiones, holocaustos, pandemias y vaivenes nacionalistas. Los
habitantes de sus componentes siguen creyéndose esencialmente diferentes unos
de otros y definidos más por las accidentales fronteras que por el único
organismo del que forman parte. Europa es invulnerable al Brexit. Europa es
inmune a que sus habitantes se consideren o no europeos. Europa existe y
existirá a pesar de los europeos. Mientras la cultura y las ideas llenen las
arterias del continente, que las banderas, los himnos y las selecciones de
fútbol sean ridículamente importantes para sus habitantes no afectará a lo
esencial. Quizás sentirnos españoles, franceses, catalanes o ingleses cumpla
una misión. Tal vez Europa solo funcione bien si nadie se percata de que lo que
realmente somos todos es europeos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&amp;nbsp;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Referencias: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpFirst&quot; style=&quot;mso-list: l0 level1 lfo1; text-align: justify; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Symbol; mso-bidi-font-family: Symbol; mso-fareast-font-family: Symbol;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;·&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;El milagro europeo: Entorno, economía y
geopolítica en la historia de Europa y Asia. Eric L. Jones. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpMiddle&quot; style=&quot;mso-list: l0 level1 lfo1; text-align: justify; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Symbol; mso-bidi-font-family: Symbol; mso-fareast-font-family: Symbol;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;·&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;La época de las catedrales. George Duby.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoListParagraphCxSpLast&quot; style=&quot;mso-list: l0 level1 lfo1; text-align: justify; text-indent: -18.0pt;&quot;&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Symbol; mso-bidi-font-family: Symbol; mso-fareast-font-family: Symbol;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-list: Ignore;&quot;&gt;·&lt;span style=&quot;font: 7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;Milenio: El fin del mundo y el origen del
cristianismo. Tom Holland.&lt;/p&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/468707352305356257/posts/default/6845277988614351745'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/468707352305356257/posts/default/6845277988614351745'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://insensateces-de-un-exiliado-cronico.blogspot.com/2022/01/inevitablemente-europeos.html' title='Inevitablemente europeos'/><author><name>José María Maesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09899838859379045596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhqYdsKcw2gG1yQasIbyXveiJpBq08xeIIDbCX7BdRMa5A_iHKx7crAQ-xUikmbThUu1sXN5W1FOihQQaYPlxCLipsxHTxwbQka1hXHwXthBTedrFx1wPyIosPAkA62Ng/s113/Mi+lado+bueno.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/a/AVvXsEjAzHOCQL-UoTC9ok5WxlC-ClAodChmk0zQ_wsudp0Iu4cDpieojE4ugBWrz-OQJtAwlhBAwbYyLPhdP2i4KhJzgse1ZMkaMMr588lsB2dz8qC3x7B8Ng1JgCHfHcPzuZ5AVXARhIFW_besfiPBiVLbrmlwXty3Z08qrkQjw9lBHyjAIJJc1iwNVEU0=s72-w570-h640-c" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-468707352305356257.post-7588474582929205230</id><published>2021-01-07T18:43:00.001+01:00</published><updated>2021-01-07T18:55:38.258+01:00</updated><title type='text'>Olor a cine</title><content type='html'>&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhL2duk3gXlHI6BJCTuMpiiA8fjLJamsoUTQmI97pAAz2kOeKjrp3CG4lbFnMc8BuIM5DbVTU8gP_-wvB1PM_7B4jFJdtyPU1SITbAJocOXU87MLshPdrDFk26cyzgR2H4Dseij0g1W83E/s1080/Cine+Alameda.jpg&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; data-original-height=&quot;1080&quot; data-original-width=&quot;1080&quot; height=&quot;441&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhL2duk3gXlHI6BJCTuMpiiA8fjLJamsoUTQmI97pAAz2kOeKjrp3CG4lbFnMc8BuIM5DbVTU8gP_-wvB1PM_7B4jFJdtyPU1SITbAJocOXU87MLshPdrDFk26cyzgR2H4Dseij0g1W83E/w441-h441/Cine+Alameda.jpg&quot; title=&quot;Míticas taquillas del cine Alameda de Sevilla&quot; width=&quot;441&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;A veces, a menudo, aunque menos de lo que me gustaría, la oscuridad me envuelve, el mundo se diluye en tinieblas ignorables, y la realidad se rasga para mostrar lo que hay al otro lado. Nada sustituye la emoción de ver el cine en una sala de cine. Nada. No hay ningún aroma como ese.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;¿A qué huele una sala de cine? Se podría argüir que a palomitas de maíz, desinfectante, moquetas, polvo... pero es improbable que ninguno de esos ingredientes genere ese olor.&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Hace un número incontable de años una niña miraba, justo antes de que el sueño la venciera, las sombras y los reflejos que el hogar proyectaba sobre la pared de roca en la que sus antepasados cazaban un bisonte. Esa cueva olía a humo, a carne asada, a toda su familia y también a eso otro.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Ese mismo olor lo desprende la estancia en la que se desarrollan Las meninas, ese lugar intangible, pero más real que muchas cosas, que hay dentro del lienzo. O el mismo que se percibe al entrar en el Panteón de Roma y mirar hacia arriba y ver esa nada esencial que es el óculo. O también al recorrer El jardín de senderos que se bifurcan de Borges.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Es el aroma de la eternidad, del infinito, de la intimidad compartida con millones, de la imaginación, de la verdad y la mentira.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Hace poco cerró el cine de mi infancia. El cine Alameda de Sevilla. Uno más que cae. La nostalgia es bella, también huele a cine. Pero convertirla en contrafuerte de la indignación me saca por completo de la película. Hay quién construiría relatos preocupantes que pondrían míticos nombres en una patética lista de caídos: Rialto, Regina, Bécquer, Cristina, Corona, Florida, Apolo, Azul... hay poesía y belleza en esa retahíla de cadáveres de cines de mi ciudad. Hoy en día cualquier ciudad tiene una oración similar. ¿O es una maldición? Prefiero considerarla un conjuro que abre ventanas a otras dimensiones. No me gustan las amargas quejas, los panegíricos de cualquier cine cerrado fue mejor. Suelen obligarte&amp;nbsp; a mirar a través de palabras que reducen la realidad, disminuyen las dimensiones hasta ajustar su número al interés de alguien, no sé de quién. Justo lo contrario que hace una sala de cine.&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;El mundo ha cambiado, la ciudad ha cambiado —dicen, como si fuera algo nuevo—. La Alameda no es el lugar que solía ser. ¿Y qué lugar solía ser?, ha sido muchos, incontables, ¿una laguna infecta en el medievo?, ¿un experimento urbanístico en el Renacimiento?, ¿un paseo decimonónico?, ¿un burdel ochentero?, ¿espacio de cultura underground y movimiento LGTBI en los noventa?, ¿ejemplo del éxito gentrificador de los 2000? En este mundo, gentrificado, turistificado, pandemiado, hay más cine que nunca. Ya no hay que esperar a las tardes ociosas de domingo para ir al cine, o a que la noche se cierre para que pongan una peli de vaqueros o de Bogart en la tele. ¿Alguien puede afirmar que las series, las plataformas de streaming o las decenas de cadenas que casi cualquiera tiene en su televisor no son cine? Lo son, y por eso que cada vez hay más cine, siento miedo de perder ese olor, el de palomitas, butacas, moquetas y...ese algo más.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Es un temor alimentado por una nostalgia arraigada en largas colas expectantes, y en los estrenos casi soñados de Regreso al futuro, Indiana Jones, Tesis o Desmontando a Harry, que disfruté en el cine de mi barrio; pero a su vez, ese temor está atemperado por la esperanza que me da pensar en que, por muy mal que vaya, por muy decadente que se vuelva el mundo, la gente no se va a volver tan imbécil, o se van a dejar llevar por los imbéciles, y siempre quedará un espacio protegido, sacralizado, preservado, para que los que son como yo, y dividen su vida en dos partes, la que transcurre dentro de una sala de cine y la transcurre fuera, sigan ejercitando sus narices frente a una pantalla.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Y porque también hay sustitutos para esa lista de bellos nombres. Es cierto que, en mi ciudad, han cambiado Rialto, Regina, Bécquer, Cristina, Corona, Florida, Apolo, Azul, por Arcos, Nervión Plaza, Lagoh, Ábaco, Plaza de Armas, Cinezona, Metromar, lo que es como sustituir dioses homéricos por una lista de deseos de Aliexpress. Pero siguen siendo cines, y sus salas, aunque no lo parezca, acaban desprendiendo el mismo olor.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;No lo sé. El mundo no tiene por qué adaptarse a los inadaptados. Sirva este humilde texto como panegírico, a la par que como declaración de intenciones: pienso seguir, mientras pueda, mientras me lo permitan, con mi acto de fácil rebeldía semanal, acudiendo a un cine. Hay una parte de mi vida que implora por ese gesto. La otra parte, sencillamente, desaparecería sin él.&lt;/p&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Este artículo fue publicado en el &lt;a href=&quot;https://www.diariodesevilla.es/opinion/articulos/huele-cine-Alameda_0_1501050019.html&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Diario de Sevilla&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/468707352305356257/posts/default/7588474582929205230'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/468707352305356257/posts/default/7588474582929205230'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://insensateces-de-un-exiliado-cronico.blogspot.com/2021/01/olor-cine.html' title='Olor a cine'/><author><name>José María Maesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09899838859379045596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhqYdsKcw2gG1yQasIbyXveiJpBq08xeIIDbCX7BdRMa5A_iHKx7crAQ-xUikmbThUu1sXN5W1FOihQQaYPlxCLipsxHTxwbQka1hXHwXthBTedrFx1wPyIosPAkA62Ng/s113/Mi+lado+bueno.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhL2duk3gXlHI6BJCTuMpiiA8fjLJamsoUTQmI97pAAz2kOeKjrp3CG4lbFnMc8BuIM5DbVTU8gP_-wvB1PM_7B4jFJdtyPU1SITbAJocOXU87MLshPdrDFk26cyzgR2H4Dseij0g1W83E/s72-w441-h441-c/Cine+Alameda.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-468707352305356257.post-4509360169287246156</id><published>2020-04-18T22:03:00.000+02:00</published><updated>2020-04-22T17:26:29.471+02:00</updated><title type='text'>La peste negra y la excepcionalidad europea</title><content type='html'>&lt;table align=&quot;center&quot; cellpadding=&quot;0&quot; cellspacing=&quot;0&quot; class=&quot;tr-caption-container&quot; style=&quot;margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;&quot;&gt;&lt;tbody&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjcjbH04kDPXzZXR2xvjPK2Z6SsSEsNOUB8lCGBxosMekwmmNh489gp18HB8PvOp1H_U6VSyQeOHEA9ZMBYXzLsXVt152S_Yd4R49HcSYFGiV-wcaU6kDelzJg-w3IWCBREJAGJvYBWcdY/s1600/El+triumfo+de+la+muerte_Detalle_Brueghel.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: auto; margin-right: auto;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; data-original-height=&quot;896&quot; data-original-width=&quot;1408&quot; height=&quot;404&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjcjbH04kDPXzZXR2xvjPK2Z6SsSEsNOUB8lCGBxosMekwmmNh489gp18HB8PvOp1H_U6VSyQeOHEA9ZMBYXzLsXVt152S_Yd4R49HcSYFGiV-wcaU6kDelzJg-w3IWCBREJAGJvYBWcdY/s640/El+triumfo+de+la+muerte_Detalle_Brueghel.jpg&quot; width=&quot;640&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class=&quot;tr-caption&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;Detalle del Triunfo de la Muerte de Peter Brueghel&amp;nbsp;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
El
clima pandémico parece propicio para indagar en el pasado, saber
algo más sobre la mayor pandemia que la Historia ha conocido, y entender que cualquier epidemia puede cambiar cosas en el
mundo en el que acontece, pero que los cambios serán sistémicos si
el contexto es el adecuado, y los sistemas no lo suficientemente
resilientes. 
&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
En las
últimas décadas la historiografía económica ha puesto su interés
en la peste negra para responder una de las preguntas más complejas
y apasionantes de la historia: ¿por qué Europa? 
&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
La
Gran Divergencia, es decir, la enorme diferencia tecnológica y
económica entre Europa y el resto del mundo, se manifestó sobre
todo a raíz de la Revolución Industrial, pero los orígenes de esta
divergencia se han rastreado muchos siglos antes. La Ilustración, el
mercantilismo, la revolución científica, el Renacimiento o el
descubrimiento de América han sido clásicamente señalados como
hitos o escalones fundamentales en la materialización de este
desarrollo acelerado de una parte del mundo que, a priori, ni era la
más rica, ni la mejor situada para protagonizarlo.&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
Últimamente,
no son pocos los investigadores que han puesto su atención en la
pandemia por excelencia, la muerte negra del siglo XIV, a la que
consideran uno de los motores fundamentales de la diferenciación
económica entre Europa y Asia, que hasta que se produce la Gran
Divergencia, era la parte del mundo que acumulaba, con enorme
diferencia, la mayor riqueza.&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
La
peste negra es probablemente la peor pandemia que ha sufrido la
humanidad. Se produjo en Eurasia a lo largo del siglo XIV, teniendo
su peor pico a mediados del siglo. Aunque es difícil calcular el
número de fallecidos, es comúnmente aceptado que en Europa la
epidemia acabó con un 35-40% de la población. 
&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
A
pesar de la incuestionable catástrofe demográfica que supuso esta
enfermedad, el análisis de los datos económicos de este periodo ha
hecho que muchos estudiosos hayan visto en esta mortandad una
explicación al ulterior desarrollo de Occidente. 
&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
Lo que
el análisis más elemental de los datos indica es que se produjo un
importante aumento de los salarios en los años posteriores a la
epidemia. Este aumento de los salarios parece lógico en un contexto
en el que la mano de obra escaseaba, pero las tierras que había que
labrar eran las mismas. Sin embargo, ni fue igual de cuantioso, ni se
mantuvo en el tiempo de la misma manera en todas las regiones del
continente euroasiático. 
&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;table align=&quot;center&quot; cellpadding=&quot;0&quot; cellspacing=&quot;0&quot; class=&quot;tr-caption-container&quot; style=&quot;margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;&quot;&gt;&lt;tbody&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj9Azjn5uQD3NJYeSR5KUzUY-6qbGfxbGIN_r4ryGtkVyWItNjyAJxIpQ_pPRnpMqTAtmsz4YE_n0W1L0JTt8kvZbeQ6MIvaE1wAjoksgHZkGdThS_aAotZbYCZI0n_hbN7hH6WMyiP5zQ/s1600/Botticelli_Decameron.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: auto; margin-right: auto;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; data-original-height=&quot;700&quot; data-original-width=&quot;1225&quot; height=&quot;226&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj9Azjn5uQD3NJYeSR5KUzUY-6qbGfxbGIN_r4ryGtkVyWItNjyAJxIpQ_pPRnpMqTAtmsz4YE_n0W1L0JTt8kvZbeQ6MIvaE1wAjoksgHZkGdThS_aAotZbYCZI0n_hbN7hH6WMyiP5zQ/s400/Botticelli_Decameron.jpg&quot; width=&quot;400&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class=&quot;tr-caption&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;La historia de Nastaglio degli Onesti IV (El Decamerón) Botticelli&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
A
grandes rasgos, este aumento de los ingresos de la clase trabajadora
fue mayor en Europa y se mantuvo a lo largo de las siguientes
décadas, hasta perpetuarse en determinadas zonas. Sin embargo, en
China-la mayor economía de la época-, este fue un efecto menor y
pasajero. Aunque el impacto demográfico fue también intenso en
China, la existencia de un poderosos estado centralizado, con un
impresionante cuerpo funcionarial que no varió su estatus o
ganancias, además de una rápida recuperación demográfica
posterior, absorbieron rápidamente este efecto. 
&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
En
cambio, en Europa la recuperación demográfica fue más lenta, y la
estabilidad política mucho menor. La existencia, en general, de
monarquías o estados menos poderosos hizo que el shock demográfico
se absorbiera de manera diferente y que afectara al sistema económico
en mucho mayor alcance. En resumen, los sistemas asiáticos tuvieron
mayor resiliencia que en Europa.&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
Los
nuevos ingresos que la nueva situación trajo a la clase trabajadora
europea se tradujeron en nuevas posibilidades para ellos: adquirir
bienes normalmente fuera de su alcance o incluso emprender negocios u
otro tipo de inversiones. Esto repercutió en una aceleración de la
urbanización. 
&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
Por
otro lado, la falta de mano de obra hizo que en muchos sitios la
mujer se incorporara al trabajo en determinadas labores. Esto provocó
un retraso en la edad del matrimonio y de la maternidad, y la
consiguiente reducción de la natalidad. Además, la mortalidad
siguió siendo alta, porque la inestabilidad política típica de
Europa alentaba las guerras continuas, y porque  las ciudades
europeas eran especialmente poco saludables, teniendo en cuenta que,
como ya se ha indicado, en este periodo se produjo un importante
crecimiento de la urbanización. Todo esto unido perpetuó los
salarios altos y, para algunos estudiosos, en ese contexto económico
se encuentra también la explicación del desarrollo de las
innovaciones tecnológicas, pues existía el estímulo de hallar un
mercado para ellas en ciudades cada vez más grandes y una clase
media creciente.  
&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
Esta
misma argumentación ha servido para que algunos estudiosos propongan
la Peste Negra como uno de los motivos que expliquen lo que se ha
denominado la “Pequeña Divergencia”. Frente a la Gran
Divergencia, esta se refiere a la clara diferencia  en el desarrollo
económico que, según avanza la modernidad, se fue poniendo de
manifiesto entre diferentes zonas de Europa. Algunos de  los trabajos
que han hallado argumentos en los datos económicos-crecimiento de
los salarios o índices de urbanización, por ejemplo- para
justificar la Gran Divergencia, también encuentran diferencias
importantes entre los países del norte de Europa.  Estos países
partían tras la epidemia de una situación de menor desarrollo
económico, menor urbanización, o tenían monarquías menos
poderosas y centralizadas que los países del sur de Europa, en los
la mortandad tuvo un efecto más limitado en el tiempo en el alza de
los salarios, pues, como ocurrió en China, aunque por mecanismos
diferentes, el sistema pudo absorber los cambios sin alterarse.&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
Probablemente,
la “excepcionalidad” o “milagro” europeos, que ambas
denominaciones ha tenido, no pueda ser explicado por un único hecho,
ni se encuentre en un momento concreto del pasado, sino que se deba,
como todo en la historia, a un cúmulo de sucesos. Pero parece
evidente con sólo entender la magnitud del acontecimiento, que la
peste negra tuvo un impacto importante en el devenir de los hechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este artículo ha sido publicado en &lt;a href=&quot;https://revistadehistoria.es/la-peste-negra-y-la-excepcionalidad-europea/?utm_source=MadMimi&amp;amp;utm_medium=email&amp;amp;utm_content=La+peste+negra+y+la+excepcionalidad+europea&amp;amp;utm_campaign=20200421_m157969735_La+peste+negra+y+la+excepcionalidad+europea&amp;amp;utm_term=La+peste+negra+y+la+excepcionalidad+europea&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Revista de Historia.es&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;b&gt;Referencias:
&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;color: black;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: x-small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-style: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: normal;&quot;&gt;Jedwab
 et al. 2016:  Bones, Bacteria and Break Points: The Heterogeneous
 Spatial Effects of the Black Death and Long-Run Growth.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;color: black;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: x-small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-style: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: normal;&quot;&gt;Voigtländer
 and Voth 2012: The Three Horsemen of Riches: Plague, War and
 Urbanization in Early Modern Europe.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;color: black;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: x-small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-style: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: normal;&quot;&gt;Pamuk
 2007: The Black Death and the origins of the &#39;Great Divergence&#39;
 across Europe, 1300-1600.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;br /&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/468707352305356257/posts/default/4509360169287246156'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/468707352305356257/posts/default/4509360169287246156'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://insensateces-de-un-exiliado-cronico.blogspot.com/2020/04/la-peste-negra-y-la-excepcionalidad.html' title='La peste negra y la excepcionalidad europea'/><author><name>José María Maesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09899838859379045596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhqYdsKcw2gG1yQasIbyXveiJpBq08xeIIDbCX7BdRMa5A_iHKx7crAQ-xUikmbThUu1sXN5W1FOihQQaYPlxCLipsxHTxwbQka1hXHwXthBTedrFx1wPyIosPAkA62Ng/s113/Mi+lado+bueno.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjcjbH04kDPXzZXR2xvjPK2Z6SsSEsNOUB8lCGBxosMekwmmNh489gp18HB8PvOp1H_U6VSyQeOHEA9ZMBYXzLsXVt152S_Yd4R49HcSYFGiV-wcaU6kDelzJg-w3IWCBREJAGJvYBWcdY/s72-c/El+triumfo+de+la+muerte_Detalle_Brueghel.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-468707352305356257.post-6424748930789733136</id><published>2020-02-09T18:28:00.001+01:00</published><updated>2020-02-22T09:56:07.972+01:00</updated><title type='text'>Roma, capital ideológica del Imperio español</title><content type='html'>&lt;br /&gt;
&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;
&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEijE362IUEUkbXASjKuRd2ksmVIu8fzKjWepHkUg8W_RJtpUOmbo8a9QmI5S1YpVYBCkYIdLucwu6R8oWdKfeCN2SB0N2YnafWb8-NISIu5Nvdf-gpxlyx7QanVt4OexGEdkYQ7WG3LaV4/s1600/Caspar_van_Wittel_-_Piazza_Navona%252C_Rome_-_Google_Art_Project.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img alt=&quot;&quot; border=&quot;0&quot; data-original-height=&quot;713&quot; data-original-width=&quot;1600&quot; height=&quot;284&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEijE362IUEUkbXASjKuRd2ksmVIu8fzKjWepHkUg8W_RJtpUOmbo8a9QmI5S1YpVYBCkYIdLucwu6R8oWdKfeCN2SB0N2YnafWb8-NISIu5Nvdf-gpxlyx7QanVt4OexGEdkYQ7WG3LaV4/s640/Caspar_van_Wittel_-_Piazza_Navona%252C_Rome_-_Google_Art_Project.jpg&quot; title=&quot;Plaza Navona en 1699, por Caspar van Wittel&quot; width=&quot;640&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;El
Imperio español se organizó con, al menos, tres capitales. La
primera, y más evidente, la capital política, que fue Madrid. La
capital económica y comercial fue, evidentemente, Sevilla. Pero hubo
una tercera capital, no menos relevante, y también del Imperio, que
cumplió las funciones de capital ideológica y legitimadora: Roma.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;La
Roma de la Modernidad está asociada al Imperio español en el
imaginario colectivo a través de la infamia del Saco o la truculenta
historia de los Borgia. Sin embargo, esto es una historia de trazo
grueso y estos hechos son meras anécdotas en la verdadera historia
de la vinculación entre Roma y España. 
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;Los
años que transcurren entre los Reyes Católicos y Carlos II, que
corresponden aproximadamente con los siglos XVI y XVII, es la época
en los que Roma volvió a tener una posición de representatividad en
Europa como hacia siglos que no tenía. Una vez retornados los papas
desde Aviñón y superada la decadencia de la ciudad en la Baja Edad
Media, nos situamos en los años de Miguel Angel, Rafael, Bernini y
Borromini. Es la época en la que se construye la nueva basílica de
San Pedro, se reforma San Juan de Letrán, se pintan la capilla
Sixtina y las Estancias de Rafael y surge Il Gesù, por nombrar una
pequeña representación de la inabarcable suma de obras maestras que
hizo de Roma el hito artístico universal que hoy es. Nadie se puede
engañar pensando que toda esa grandeza fue debida a la riqueza
inherente a Roma o sus Estados Pontificios, que, literalmente, no
eran capaces ni de producir en abundancia suficiente como para
alimentar a sus súbditos. La grandeza monumental y artística de la
Roma barroca se explica de una forma equivalente a la grandeza de la
Roma que construyó el Foro de Trajano, el Coliseo o el Panteón. Si
en el tiempo de los emperadores era la ciudad principal de un imperio
que abarcaba todo el Mediterráneo y parte de Europa, en el tiempo 
del Barroco era el centro religioso, ideológico y representativo de
un imperio que abarcaba parte de Europa y de América.    
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;Y es
que esta fue también la época en la que la monarquía de los
Austria extendió un doble imperio,  en el Nuevo Mundo y en Europa,
con su base bien asentada en Castilla. La hegemonía de esta potencia
fue incuestionable durante buena parte de esos dos siglos. E Italia
fue, quizás, el lugar de Europa en el que más claramente se
manifestó esta hegemonía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;Desde
las Vísperas sicilianas, en 1282, la Corona de Aragón se había
vinculado con los reinos del sur de Italia y el resto de islas del
Mediterráneo occidental. Esta vinculación de tipo dinástico y
comercial fue potenciada por Fernando el Católico, a pesar de la
unión dinástica de Castilla y Aragón y el resto de proyectos
expansionistas a los que Castilla se había lanzado en América o el
norte de África. Tras los Reyes Católicos, su nieto, Carlos I de
España y emperador Carlos V de Alemania, incluyó al Milanesado
entre las posesiones gestionadas por el Imperio español en Italia.
Atrás quedó la influencia germánica ejercida en Italia durante
buena parte de la Edad Media, o la francesa que, por mano de los
Anjou, había estado presente desde la baja Edad Media.  Desde el
siglo XVI fue el turno de España en el control de la península
italiana.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;Y los
Estados Pontificios, y Roma, no fueron una excepción. Sin embargo, a
diferencia del control político directo mediante la anexión o
cualquier otro mecanismo de conquista empleado en otras regiones, el
Imperio español ensayó un sistema de dominio imperialista de tipo
&lt;i&gt;blando &lt;/i&gt;&lt;span style=&quot;font-style: normal;&quot;&gt;o indirecto en Roma.
Esto se hizo así porque incluir los Estados pontificios como una
provincia más del Imperio hubiera implicado descabezar la monarquía
papal, sustituyéndola por un virrey, según el sistema habitual en
el resto de regiones que eran controladas desde Madrid. El principal
interés en dominar Roma era canalizar su poder simbólico como
centro de la cristiandad católica hacia los intereses españoles.
Por lo tanto, desposeer de su legitimidad al papa hubiera dilapidado
la ventaja que suponía el poder simbólico de la Ciudad Eterna. Sin
embargo, era mucho más interesante orientar al pontificado para que
sus designios fueran favorables al Imperio. Además, hubiera sido
difícil de justificar de cara al resto de estados católicos. &lt;/span&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;font-style: normal; line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;
De esta manera, con papas pro-hispanos, la monarquía de los Austria
se garantizaba dos grandes beneficios. Por un lado la legitimidad
tendía a estar de su lado. Por otra parte, el dinero de la Iglesia
fluía con facilidad hacia las arcas castellanas y, sobre todo, para
sufragar los ejércitos desplegados por media Europa. La principal
potencia de la época necesitaba fuerza militar para imponer su
dominio, pero también legitimidad para justificar conquistas,
colonizaciones y conflictos diversos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;font-style: normal; line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;
Para lograr este dominio blando de Roma la monarquía española se
fue ganando una posición de privilegio ya desde tiempos de los Reyes
Católicos. Se emplearon diversos mecanismos, por ejemplo, las
donaciones encaminadas a mejorar el estatus de la monarquía en la
capital papal: Se  sufragó la construcción del templete de San
Pietro in Montorio de Bramante, o hicieron grandes  aportaciones para
otros proyectos representativos de la ciudad, como la la basílica de
San Pedro. También se fueron colocando cardenales afines a la causa
hispana en posiciones de influencia, bien por su origen español, o
más pragmáticamente, por medio de generosas asignaciones de dinero
que permitía a estos destacados príncipes de la iglesia construir
palacios, mantener auténticas cortes,  contratar artistas,
embellecer la ciudad, u otras actividades menos nobles, a cambio de
su agradecida fidelidad al Imperio. 
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;font-style: normal; line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;
Este colegio de cardenales afines permitió a la corona española
tener un control directo sobre el pontífice que era elegido en cada
ocasión. La mayor parte de los papas elegidos desde el reinado de
Carlos I hasta el de Carlos II, ya a finales del siglo XVII, fueron
pro-españoles, puesto que los propios cardenales que los elegían lo
eran por puro interés pecuniario, político o de otro tipo. 
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;font-style: normal; line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;
&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhw1kz3C05ULqN_o2k0A1G-y4ZTXlhRXD9hq6_sNhHx6u9go55CPj7nbvzMSo1Mcs8VYUOxpVX471euRUv8dmhKqK3AkYk_dHwqhQWnvp_EISfMepACykWTKCGXQeZj3cOVSZMS-oY-9Oo/s1600/Retrato+de+Inocencia+X+de+Velazquez.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img alt=&quot;&quot; border=&quot;0&quot; data-original-height=&quot;1600&quot; data-original-width=&quot;1254&quot; height=&quot;400&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhw1kz3C05ULqN_o2k0A1G-y4ZTXlhRXD9hq6_sNhHx6u9go55CPj7nbvzMSo1Mcs8VYUOxpVX471euRUv8dmhKqK3AkYk_dHwqhQWnvp_EISfMepACykWTKCGXQeZj3cOVSZMS-oY-9Oo/s400/Retrato+de+Inocencia+X+de+Velazquez.jpg&quot; title=&quot;Retratao de Inocencio X, de Velázquez, uno de los papas claramente alineados con el Imperio español.&quot; width=&quot;312&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;font-style: normal; line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;font-style: normal; line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;
Sin embargo, el que quizás fuera principal elemento de sumisión de
la Roma renacentista y barroca a la España imperial fue el ejército.
Roma era una gran capital de un estado enclenque, incapaz de afrontar
los gastos que suponía mantener un ejército a la altura de las
circunstancias, y que pudiera enfrentarse con las potencias que se
disputaban el dominio de la región. Hacía tiempo que ya no sólo se
trataba de guerras a escala pequeña con los estados italianos
vecinos, sino que Francia, el Imperio turco o España se encontraban
en liza. Guardar una estrecha alianza con  España permitía tener de
su parte a la mejor infantería de la época, o construir armadas
dignas de enfrentarse a los turcos. O, a falta de esto, tener dinero
proveniente de España o allende el océano para pagar ejércitos
suficientes para afrontar los conflictos de corte más local.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;font-style: normal; line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;
A esto hay que añadir la incapacidad del estado papal de generar, no
ya riquezas para pagar al ejército, sino grano para alimentar a sus
súbditos. De nuevo, los acuerdos con España durante estos siglos
fueron de una importancia capital, y las importaciones de grano
llegaron a tener un gran dependencia de los reinos españoles,
especialmente de Nápoles, Sicilia y Cerdeña.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-style: normal;&quot;&gt;Sin
embargo, los beneficios que la Corona obtenía a cambio de mantener
en volandas al Estado pontificio eran con certeza muy superiores a
los gastos que ocasionaba y en contra de lo que podría parecer de
los párrafos que anteceden, Roma no era de las regiones que le
salían al Imperio en la columna del debe. El secreto estuvo en la
influencia que el pontífice ejercía sobre toda la Iglesia,
incluyendo, por supuesto, las naciones españolas. Durante estos
siglos, un pontífice tras otro, fueron imponiendo diferentes tasas
sobre las rentas eclesiásticas que debían ser pagadas a la hacienda
real castellana. Se recurrieron a diferentes justificaciones, por
ejemplo la &lt;/span&gt;&lt;i&gt;cruzada&lt;/i&gt;&lt;span style=&quot;font-style: normal;&quot;&gt;,
que fue un impuesto destinado a pagar los gastos de la lucha contra
los musulmanes, los andalusíes primero, y otomanos después; el
&lt;/span&gt;&lt;i&gt;subsidio&lt;/i&gt;&lt;span style=&quot;font-style: normal;&quot;&gt;, que estuvo
vinculado a combatir a los piratas berberiscos; o el &lt;/span&gt;&lt;i&gt;excusado&lt;/i&gt;&lt;span style=&quot;font-style: normal;&quot;&gt;,
que se justificaba con las guerras inacabables y teñidas de
religiosidad de Flandes; estos tres gravámenes se conocieron con el
nombre global de las Tres Gracias, y fueron uno de los importantes
beneficios que la corona castellana obtuvo de su especial relación
con el papado. &lt;/span&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;font-style: normal; line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;
Pero el beneficio de mantener Roma en la órbita hispánica no era
meramente económico. De hecho, Roma era una auténtica clave de
bóveda en el sistema ideológico de los Austria. El andamiaje
religioso que pretendía sostener el Imperio era su papel como
valedor, protector e impulsor del catolicismo. Esta monolítica
ideología pretendía ser útil en la propia España, frente a judíos
y moriscos; en América, como justificadora de la conquista de nuevos
territorios; y en el Imperio europeo, como garantes autonombrados de
la fe católica frente al embate protestante. Roma y el Imperio
español elaboraron y llevaron a acabo la hoja de ruta ideológica,
política e imperialista que se justificó con la religión y que se
denominaron Contrarreforma.         
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;font-style: normal; line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;
La presencia española en Roma durante este tiempo fue preponderante,
aunque por supuesto no fue la única potencia interesada en controlar
el pontificado. Durante el auge del Imperio español la única
potencia que intentó enfrentársele abiertamente fue Francia. Pero
repetidamente derrotada por los Tercios, y debilitada por sus luchas
internas entre hugonotes y católicos, sólo fue capaz de colocar un
Papa decididamente pro-francés, Urbano VIII, en 1623, tras el fin
del reinado de Felipe III y el comienzo del aún joven Felipe IV.
Tras este papado, la facción española volvió a recuperar parte de
su influencia y, aunque la potencia hispánica ya estaba en retroceso
desde la Guerra de los Treinta Años, pudo manterner su estatus en
Roma  hasta el final del periodo de los Austria.  
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;font-style: normal; line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;
Roma y los Estados Pontificios nunca llegaron a estar nominalmente
incorporados a los dominios españoles en Italia, pero de facto era
prácticamente así. Este dominio informal de Roma se materializaba,
no sólo en las peculiares y estrechas relaciones entre el colegio
cardenalicio, el Papa y los intereses hispanicos ya descritos, sino
también en la abundante presencia de castellanos, andaluces,
catalanes o portugueses-que hasta 1640 formaban también parte del
Imperio-, que se ha estimado llegaron a ser hasta un tercio de la
población romana. Una nutrida población de cardenales, nobles,
artistas-como Velázquez, Ribera o Tomás Luis de Victoria-, pero
también comerciantes, artesanos, sirvientes, etc. procedentes de
estos orígenes poblaban la ciudad, concentrándose especialmente en
el Campo Marzio y proximidades de la Plaza Navona. Junto a esta plaza
se construyó la iglesia de Santiago de los Españoles, y fue el
escenario habitual de las representaciones del poder español en
Roma. En esta importante plaza, en pleno corazón de la ciudad, se
llevaron a cabo con frecuencia corridas de toros, procesiones y demás
manifestaciones que eran tan populares, como auténticas
escenificaciones de la relevancia de las naciones españolas en Roma.
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;font-style: normal; line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;
En estas décadas Roma vivió su época más esplendorosa desde los
tiempos de Augusto o Trajano. Es la Roma en la que el Renacimiento
mostró de lo que era capaz y en la que se pergeñó el Barroco.  Y
todo esto fue posible gracias a la estabilidad política que dio la
potencia dominadora, y la abundancia económica propiciada por el
flujo constante de dinero desde los reinos españoles. Roma, tras el
concilio de Trento, la fundación de los jesuitas y la invención del
Barroco como elemento propagandístico de primer orden, se convirtió
en la capital religiosa, ideológica y legitimadora del Imperio
Universal que los Austria habían logrado construir. Con el fin del
Imperio europeo de España, tras la Guerra de Sucesión a inicios del
siglo XVIII, Roma dejaría de ser esa pieza central en el entramado
político europeo, convirtiéndose más en una referencia nostálgica
y escenográfica que en un elemento activo.      
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;Este artículo ha salido publicado en &lt;a href=&quot;https://revistadehistoria.es/roma-capital-ideologica-del-imperio-espanol/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Revista de Historia.es&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;font-style: normal; line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;font-style: normal; line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;&lt;b&gt;
Referencias: 
&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;La
Roma española.&lt;/i&gt;&lt;span style=&quot;font-style: normal;&quot;&gt; Thomas J.
Dandelet.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 200%; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;La
cultura del Barroco. &lt;/i&gt;&lt;span style=&quot;font-style: normal;&quot;&gt;José
Antonio Maravall. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/468707352305356257/posts/default/6424748930789733136'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/468707352305356257/posts/default/6424748930789733136'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://insensateces-de-un-exiliado-cronico.blogspot.com/2020/02/roma-capital-ideologica-del-imperio.html' title='Roma, capital ideológica del Imperio español'/><author><name>José María Maesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09899838859379045596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhqYdsKcw2gG1yQasIbyXveiJpBq08xeIIDbCX7BdRMa5A_iHKx7crAQ-xUikmbThUu1sXN5W1FOihQQaYPlxCLipsxHTxwbQka1hXHwXthBTedrFx1wPyIosPAkA62Ng/s113/Mi+lado+bueno.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEijE362IUEUkbXASjKuRd2ksmVIu8fzKjWepHkUg8W_RJtpUOmbo8a9QmI5S1YpVYBCkYIdLucwu6R8oWdKfeCN2SB0N2YnafWb8-NISIu5Nvdf-gpxlyx7QanVt4OexGEdkYQ7WG3LaV4/s72-c/Caspar_van_Wittel_-_Piazza_Navona%252C_Rome_-_Google_Art_Project.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-468707352305356257.post-6654857537037843005</id><published>2020-02-07T21:50:00.000+01:00</published><updated>2020-02-09T13:30:36.894+01:00</updated><title type='text'>La primera vuelta al mundo: El nacimiento de la humanidad y el fin del Homo sapiens</title><content type='html'>&lt;br /&gt;
&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;
&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgszaUA-nlGGU5Y4ox1u9kvWjOjJR-fELPpqQbx0hhDtWGOFd-lU9ge1xQHh2FsaXrwfLFdvbbYUDtwP0gPo4krXaBJGrO0Fl0yrYuJce4wVo2dJxnx1YMcTrZJ9ozIYs5aKSiW5It1tqk/s1600/Primus-circumdedisti-me-Juan-Sebasti%25C3%25A1n-Elcano.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img alt=&quot;&quot; border=&quot;0&quot; data-original-height=&quot;746&quot; data-original-width=&quot;1024&quot; height=&quot;465&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgszaUA-nlGGU5Y4ox1u9kvWjOjJR-fELPpqQbx0hhDtWGOFd-lU9ge1xQHh2FsaXrwfLFdvbbYUDtwP0gPo4krXaBJGrO0Fl0yrYuJce4wVo2dJxnx1YMcTrZJ9ozIYs5aKSiW5It1tqk/s640/Primus-circumdedisti-me-Juan-Sebasti%25C3%25A1n-Elcano.jpg&quot; title=&quot;&amp;quot;Primus circumdedisti me&amp;quot;, Fuiste el primero en darme la vuelta, lema que figura en esta carta de Juan Sebastián Elcano del Archivo de Indias  &quot; width=&quot;640&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;Aunque de  manera
titubeante, con planificaciones apresuradas y sometidas al
cortoplacismo que da la visión política de la vida, que implica un
apocalipsis cada cuatro años, parece ser que Sevilla, finalmente, va
a conmemorar durante los próximos tres años la primera
circunnavegación llevada a cabo por Magallanes y Elcano.  En parte
aprovecharan iniciativas ciudadanas, en parte improvisarán y
reconducirán otros proyectos para justificar el empeño que ponen en
la efeméride, pero dejarán por el camino muchas ideas que desde
hace una infame cantidad de años un nada desdeñable número de
personas ha estado proponiendo. 
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;Pero se hablará del tema,
habrá exposiciones, conciertos, publicaciones y fuegos artificiales
varios. Muchas proclamas serán emitidas y  los mandatarios irán
desfilando ante la cámara  con fondos de logos de barquitos, lemas 
vacuos y cintas cortadas. Los niños de todos los colegios aprenderán
los nombres de Magallanes y Elcano y cualquier columnista que se
precie tratará el tema antes o después.  
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;Más allá del evidente
matiz de cinismo poco justificado que tiñen los párrafos
anteriores, no es mi intención criticar estos u otros objetivos de
la conmemoración. Creo que es interesante la excusa de recordar una
hazaña para, con el impulso obtenido de esa rememoración, conseguir
cosas vagamente relacionadas con el acontecimiento en sí.  Sin
embargo creo que todo ese ruido celebratorio y el foco puesto en la
gesta heroica dificultarán la comprensión de la verdadera
importancia de aquel hito, sólo asumible con la perspectiva de los
siglos. 
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;Yo no creo en los puntos
de inflexión en la historia. No existe un único evento en el pasado
que haga que una tendencia previa cambie por completo su dirección.
Los cambios son siempre graduales y responden a líneas de fuerza
imposibles de alterar por un individuo o grupo de ellos. Pero si hay
un hito en la historia de la humanidad digno de ser considerado como
punto de no retorno, ese es la primera vuelta al mundo. Tras esa
hazaña, algo nuevo nació, y el mundo dejó de ser el que era.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;Pero lo que yo considero
más sorprendente de lo que sucedió ente 1519 y 1522 no es el viaje
en sí, sino el hecho de que fuera plausible y no fuera una mera
contingencia. Lo más probable, dada las circunstancias a inicios del
XVI, es que este acontecimiento lo protagonizaran, como así fue,
España y Sevilla. Pero pudieron ser otros, otra ciudad u otra
potencia europea. Lo realmente alucinante es que la primera
circunnavegación, la previa llegada a América o el subsiguiente
inicio de la globalización fueron hechos inevitables. 
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;Analizando al Homo sapiens
en sus albores, ¿quién hubiera dicho que llegaría a un nivel de
desarrollo como el que hemos alcanzado? ¿Cómo es posible que aquel
enclenque de cabeza gorda, que debía utilizar pieles para abrigarse,
refugiarse en cuevas o en la seguridad de un grupo para sobrevivir,
haya llegado a vislumbrar la expansión por el Sistema Solar?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;Digámoslo claramente, el
individuo sapiens tiende a la mezquindad y el egoísmo. No vemos más
allá de unos límites muy cercanos que, depende para quién, están
en las paredes de su casa, de su negocio o, como mucho, su país,
definido no con todo lo que contienen las fronteras, sino con lo que
a esa persona le han contado o le interesa que contengan. Nadie,
ningún individuo, puede tener una visión global. Ni tendríamos
capacidad mental, ni estamos configurados de esa manera. 
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;Y eso es  lo fascinante de
aquella gesta, y sobre todo, de las consecuencias que desató: el
hecho de que fuera improbable para cada uno de los individuos que se
vieron implicados en ella, pero inevitable para la especie. La
heroicidad, propia de personas, aún hoy es recordada, pero es
posible que alguna vez se olvide. Sin embargo, el hito para la
humanidad, las consecuencias de haber anudado en Sevilla aquella
sutil línea global, nunca dejarán de estar presentes, porque lo que
provocó ese nudo gordiano que ningún Alejandro podrá quebrar, es
la vinculación, por primera vez en la historia, de todo el género
Homo en una única tribu mundial.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;Lo que ejemplifica a la
perfección la primera vuelta al mundo, es que en contra de lo que
nuestra visión y actitud en la vida nos dicen, el individuo es
totalmente despreciable en la historia humana. La Historia académica
está contada con protagonistas. Es una falacia. El papel del
individuo se mueve entre el de un pelele y la total insignificancia
para esa otra entidad, verdadera protagonista de la historia y dueña
del mundo, inconsciente pero tan poderosa que sus límites están
lejos de ser alcanzados, que es la humanidad. Yo no tengo dudas de
que el ser humano constituye una verdadera mente colmena
inconsciente, evento emergente que es mucho más que la mera suma de
sus individuos. Ese hecho, contrario a nuestra percepción del mundo,
es lo único que explica que hayamos llegado hasta aquí, a pesar de
nosotros mismos. 
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;Esa especie de organismo
superior que es la humanidad, puede considerarse que nació aquel 8
de septiembre de 1522, es su quinientos cumpleaños el que se
celebra, aunque está más fuerte que nunca y no ha dejado de crecer
y cohesionarse. Internet está dotando a esta entidad de una mayor
concreción y potencia, acelerando el proceso. La primera
circunnavegación e Internet son dos extremos de un mismo fenómeno,
que conduce a la disminución de la influencia del individuo, cada
vez más desconectado de pequeñas redes de escala local –familia,
amigos, vecinos,…-, y más conectado a la Red de escala global. Un
ejemplo: las redes sociales, que potencian la unión con la
humanidad, y la minimizan con la tribu local. 
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;El viaje que empezó el 10
de agosto de 1519 en el muelle de la Mulas, junto a Triana, está
lejos de haber concluido. La humanidad no tiene límites. Tampoco
objetivos claros. Quizás llegue un día en el que la evolución de
las nuevas tecnologías o cualquier otro indescifrable desarrollo,
confieran conciencia de sí misma al superorgaismo que es la
humanidad. Tal vez en ese punto los seres humanos debamos abandonar
nuestras identidades individuales, o quizás podamos convivir. En
cualquier caso, eso es especulación, lo que estoy seguro es que lo
que sucedió aquellos tres años es uno de los pocos hitos
definitivos e irreversibles de la especie.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align=&quot;JUSTIFY&quot; style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;&lt;b&gt;Este artículo fue publicado en el Diario de Sevilla el 14 de septiembre de 2019 (edición impresa).&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/468707352305356257/posts/default/6654857537037843005'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/468707352305356257/posts/default/6654857537037843005'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://insensateces-de-un-exiliado-cronico.blogspot.com/2020/02/la-primera-vuelta-al-mundo-el.html' title='La primera vuelta al mundo: El nacimiento de la humanidad y el fin del Homo sapiens'/><author><name>José María Maesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09899838859379045596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhqYdsKcw2gG1yQasIbyXveiJpBq08xeIIDbCX7BdRMa5A_iHKx7crAQ-xUikmbThUu1sXN5W1FOihQQaYPlxCLipsxHTxwbQka1hXHwXthBTedrFx1wPyIosPAkA62Ng/s113/Mi+lado+bueno.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgszaUA-nlGGU5Y4ox1u9kvWjOjJR-fELPpqQbx0hhDtWGOFd-lU9ge1xQHh2FsaXrwfLFdvbbYUDtwP0gPo4krXaBJGrO0Fl0yrYuJce4wVo2dJxnx1YMcTrZJ9ozIYs5aKSiW5It1tqk/s72-c/Primus-circumdedisti-me-Juan-Sebasti%25C3%25A1n-Elcano.jpg" height="72" width="72"/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-468707352305356257.post-612931540486498760</id><published>2020-02-02T13:47:00.000+01:00</published><updated>2020-02-09T13:58:22.366+01:00</updated><title type='text'>Sevilla frente a su pasado</title><content type='html'>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;
&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhuyzFtcF8nWvNU-otiKwkdXniaaVpfBaz3npaEtpj44e-MaYCfQW-K56MC8ODainfyJ0vmoQUQGt23UA9vDRZr_wyB_yvZ8TLUxfehS2q7eKojELvNorFapmfu5MjW2QHB_WMXVnI2dgQ/s1600/Un+hito+mundial+como+perfecta+excusa.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; data-original-height=&quot;375&quot; data-original-width=&quot;667&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhuyzFtcF8nWvNU-otiKwkdXniaaVpfBaz3npaEtpj44e-MaYCfQW-K56MC8ODainfyJ0vmoQUQGt23UA9vDRZr_wyB_yvZ8TLUxfehS2q7eKojELvNorFapmfu5MjW2QHB_WMXVnI2dgQ/s1600/Un+hito+mundial+como+perfecta+excusa.jpg&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;Una ciudad es un objeto tetradimensional y, como tal, poder definirla supone una enorme dificultad para una entidad con mente tridimensional. Sin embargo, Sevilla tiene para muchos una definición clarísima a la que puede ser, desde ofensivo hasta pecaminoso, y en cualquier caso inútil, añadir algún matiz. Esta definición está constituida por un puñado de lugares comunes, a veces cogidos con desgana del saco de lo estereotipado, y otras veces seleccionados con sumo cuidado de entre pregones y eximias columnas de prensa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;Para todos estos, ya sean del bando de los glorificadores, como del de los denostadores, Sevilla ha sido, es y será lo mismo, negando, con la osadía de los ignorantes, la cuarta dimensión que a cualquier ciudad le corresponde hasta el extremo de convertirla en una mera escenografía, un espacio privilegiado que está ahí para poder servir de marco a una buena chicotá o, como mucho, y haciendo un considerable esfuerzo de abstracción histórica, de escenario para una ópera del siglo XIX. Y para una ciudad que, en el fondo, no es más que una escenografía, no tiene sentido hablar de desempleo, oportunidades, desarrollo o progreso. Estos son parámetros que pueden servir para mensurar la mayor o menor comodidad de esos que viven en las zonas de la ciudad que no son realmente parte de la escenografía y que no cuentan en la definición.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;En Sevilla hay una gran mayoría que no piensa en estos términos, pero también hay demasiados que se comportan como si fuera así. No es fácil cambiar la inercia cuando esta responde al retroceso de un firme anclaje de cadena tan corta como la del puñado de eslabones estereotipados que definen oficiosamente la ciudad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;Por suerte, existen actualmente en la sociedad sevillana una serie de iniciativas cuya motivación es la ruptura de esta corta cadena, para lo cual habría que dejar claro que en esa corta definición no cabe Sevilla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;Sevilla nació, como todas las ciudades milenarias, y casi todas las centenarias, como resultado de lo que se suele llamar Revolución Neolítica, esa serie de cambios que comenzaron hace diez mil años relacionados con la agricultura y la sedentarización, y que conllevaron el surgimiento de lo que llamamos civilización. Entre los principales vectores que dispersaron esta nueva organización por el mundo, el comercio fue uno de los principales, y el responsable directo de que en lo más profundo de una profunda bahía en el confín occidental del mundo conocido surgiera una ciudad unos mil años a. C. Esta ciudad, que no sé cómo se llamaría por entonces, pero que al cabo de dos milenios y medio acabaría llamándose Sevilla, contó los siglos de vida por éxitos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;No sólo porque siguiera existiendo, o porque incluso alcanzara una relevancia regional que en determinados momentos llegó a ser notable, sino porque cumplió con el objetivo con el que había nacido: ser el nodo principal de comercio para los productos que abundaban en el valle del que es cabecera y de sus alrededores. La riqueza agrícola del valle del Guadalquivir, la riqueza mineral de las sierras próximas, la situación del puerto sevillano, en el límite de navegabilidad del Guadalquivir, y ubicado entre Europa y África, garantizó este éxito que se prolongó indefinidamente. La historia de Sevilla se resume en un modelo que funcionó, ya fuera la élite gobernante de la etnia o religión que fuera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;Pero entonces, hace relativamente poco en la historia de Sevilla, un cambio de paradigma dio un giro a esta situación. La siguiente gran revolución en la historia humana cogió a la ciudad con el paso cambiado, la inercia de su reciente éxito fulgurante con el comercio americano se había convertido hacia finales del siglo XVIII y principios del XIX en un lastre tan importante, que la única reacción de largo alcance que tuvo Sevilla en muchas décadas fue la de unirse al coro de viajeros románticos europeos que comenzaron a definir sus tres dimensiones más evidentes -la longitud tortuosa de sus callejuelas morunas, la altura de sus columnas salomónicas y la profundidad que daban sus tradiciones y folclore- y los nuevos tiempos industriales llegaron tarde y débiles al, hasta hacía sólo unos años, riquísimo valle -Sevilla y sus comarcas llegaron al siglo XIX siendo la zona de mayor PIB de España, y salieron de él convertidas en un trampantojo en el fondo de un escenario de ópera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;Ahora, como a lo largo del siglo XIX, la ciudad sigue desnortada, aceptando cualquier definición superficial que le cae encima y avanzando en un mundo al que no termina de reconocer a base de poderosos manotazos regionalistas o empellones de alta velocidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;Pero lo cierto es que las cosas no han cambiado tanto como para que su ubicación no siga siendo privilegiada, la riqueza agrícola de su valle notable y el tiempo transcurrido en este proceso de fallido reencuentro consigo misma despreciable en su milenaria vida. No son pocos los sevillanos que no se dejan apabullar por la escenografía intachable pero intocable, y piensan que aún se está a tiempo de reaccionar. Recuerdan hechos que cambiaron el mundo -qué digo que lo cambiaron, que hicieron el mundo- y que tuvieron a esta ciudad y sus habitantes, sevillanos de toda la vida, o sevillanos del mes anterior, que eso poco importa en una ciudad que vivía en su presente y para su futuro -y no de su pasado e ignorando el presente y el futuro- como la primera vuelta al mundo que inició Magallanes y culminó Elcano en Sevilla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;En ese hito de la humanidad se apoya la Iniciativa ciudadana Sevilla 2019-22 para recordar que la estadística y la historia dicen que en este lugar del mundo es, contrariamente a lo que dice su limitada y tridimensional definición preponderante, más sencillo el éxito que el fracaso. Se podría considerar que tan sólo una oposición firme y activa es lo que impide que al final Sevilla ocupe la posición en su entorno, que a estas alturas debe ser ya global, que le corresponde. El problema es que esta oposición es decidida y numerosa, y es ejercida con vehemencia por muchos a los que les interesa que así sea, y con indolencia por aún muchos más que han sido conquistados por la fácil y dañina definición estereotipada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;Y es en estos últimos en los que la iniciativa centra muchos de sus proyectos, gente que debe entender que Sevilla puede y debe ser otra cosa que mera escenografía. Y para conseguir esto, necesita de todos aquellos que no han caído en el influjo de la fácil fascinación tridimensional, que aúnen sus esfuerzos y arrimen el hombro para intentar, una vez más, botar el barco, que aunque su contemplación nos ensimisme, el polvo que acumula no nos dará de comer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;
&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;helvetica neue&amp;quot; , &amp;quot;arial&amp;quot; , &amp;quot;helvetica&amp;quot; , sans-serif;&quot;&gt;Publicado en el &lt;a href=&quot;https://www.diariodesevilla.es/sevilla/hito-mundial-perfecta-excusa_0_1103890263.html&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Diario de Sevilla&lt;/a&gt; el 28 de enero de 2017.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/468707352305356257/posts/default/612931540486498760'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/468707352305356257/posts/default/612931540486498760'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://insensateces-de-un-exiliado-cronico.blogspot.com/2020/02/un-hito-mundial-como-perfecta-excusa.html' title='Sevilla frente a su pasado'/><author><name>José María Maesa</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09899838859379045596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhqYdsKcw2gG1yQasIbyXveiJpBq08xeIIDbCX7BdRMa5A_iHKx7crAQ-xUikmbThUu1sXN5W1FOihQQaYPlxCLipsxHTxwbQka1hXHwXthBTedrFx1wPyIosPAkA62Ng/s113/Mi+lado+bueno.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhuyzFtcF8nWvNU-otiKwkdXniaaVpfBaz3npaEtpj44e-MaYCfQW-K56MC8ODainfyJ0vmoQUQGt23UA9vDRZr_wyB_yvZ8TLUxfehS2q7eKojELvNorFapmfu5MjW2QHB_WMXVnI2dgQ/s72-c/Un+hito+mundial+como+perfecta+excusa.jpg" height="72" width="72"/></entry></feed>