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<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/rss2full.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearch/1.1/" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0" xmlns:creativeCommons="http://backend.userland.com/creativeCommonsRssModule" version="2.0"><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657</atom:id><lastBuildDate>Thu, 16 Feb 2012 17:55:31 +0000</lastBuildDate><category>Homenajes</category><category>Videos</category><category>Libros</category><category>Cuentos</category><category>Mi sueño de ser escritor</category><category>Poesías</category><category>Escribir bien</category><category>Noticias</category><category>Aforismos</category><category>Acerca del blog</category><category>Biblioteca Julio Cortázar</category><category>Borges Obras Completas</category><category>Reflexiones</category><category>Definiciones</category><title>JorgeAussel.com | Weblog oficial del escritor</title><description>‎En septiembre de 2011 inicié JorgeAussel.com para compartir parte de mi vida y de mi obra con mis lectores. Uno de mis sueños es publicar un libro, y una vez encaminada su edición informar a través de mi blog y de las redes sociales sobre su trayectoria. &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/p/sobre-mi.html" title="Conoce más sobre Jorge Ángel Aussel"&gt;Leer más...&lt;/a&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/</link><managingEditor>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>77</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" type="application/rss+xml" href="http://feeds.feedburner.com/JorgeAngelAussel" /><feedburner:info xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" uri="jorgeangelaussel" /><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com/" /><creativeCommons:license>http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/</creativeCommons:license><image><link>http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/</link><url>http://creativecommons.org/images/public/somerights20.gif</url><title>Some Rights Reserved</title></image><feedburner:emailServiceId xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0">JorgeAngelAussel</feedburner:emailServiceId><feedburner:feedburnerHostname xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0">http://feedburner.google.com</feedburner:feedburnerHostname><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-4779643145224452586</guid><pubDate>Mon, 16 Jan 2012 18:10:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-16T17:17:03.793-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>La relación de los blogs con las redes sociales</title><description>&lt;span style="text-align: justify;"&gt;Desde que las redes sociales hicieron su aparición en la red, casi todos los internautas nos relacionamos con algunas o muchísimas personas a través de sus páginas: gente de distintas nacionalidades que probablemente nunca hubiésemos conocido o contactado si no fuese por el ilimitado poder sin fronteras que las caracteriza.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Las redes sociales han transformado el mundo hasta el punto de que todo lo que acontece transita a través de ellas cual información y circula a una velocidad asombrosa: cualquier suceso, de cualquier índole, en pocos segundos puede transformarse en el interés común de casi todos los habitantes del planeta, por la viralidad de los formatos de estas redes que nacieron para revolucionarnos la vida, queramos o no, para bien o para mal.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Y en su momento, con la aparición de las redes sociales, muchos especularon con la posibilidad de que &amp;nbsp;acabaran definitivamente con el interés por los blogs. No obstante, la realidad que podemos vislumbrar es enteramente desigual.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
En la actualidad, tanto las redes sociales como los blogs se benefician recíprocamente: mientras las redes sociales requieren de alimentarse a cada segundo de información fresca para subsistir en un mundo de individuos devoradores de información, los blogs generan constantemente contenidos innovadores que son compartidos en las redes sociales, tanto por los administradores que los generan como por miembros o seguidores que los leen, aumentando considerablemente el tráfico de visitantes hacia los blogs y generando un suculento, importante e imponente fragmento de la información que las redes sociales necesitan imperiosamente para mantenerse activas.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
De hecho, numerosos editores de blogs habrán observado que, desde hace tiempo, muchas de las consultas, comentarios o sugerencias que antiguamente eran enviadas sin excepción a los correos electrónicos de la pestaña de contacto, ahora son remitidos a través de las redes sociales ligadas al blog en cuestión. Y esto ocurre porque la persona que desea contactarse posee pleno conocimiento de que, probablemente, sus inquietudes sean más rápidamente respondidas a través de una red social que del correo electrónico.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Por todo lo mencionado hasta aquí, todo blog que pretenda sobrevivir a los tiempos que corren, de una u otra forma deberá estar ligado a las principales redes sociales; las cuales, sin duda alguna, lejos de menoscabar la realización personal de cualquier blog, potencian sus virtudes sin limitaciones, posibilitando una extraordinaria difusión que años atrás estribaba prioritariamente de las azarosas búsquedas realizadas a través de los principales buscadores de la red, otorgando al blogger una actitud mucho más pasiva que en el presente. Ahora, el blogger puede lanzarse instantáneamente a las redes sociales en busca de sus lectores, en vez de esperarlos sentado en una silla durante meses, exponiéndose a que jamás lleguen.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Y tú, ¿qué opinas de la relación de los blogs con las redes sociales? ¿Crees que en futuro cercano o lejano las redes sociales potenciarán a los blogs o crees que simplemente los desplazarán?&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Si quieres seguirme a través de las redes sociales puedes hacerlo por&amp;nbsp;&lt;a href="https://twitter.com/jorgeaussel" target="_blank"&gt;Twitter&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.facebook.com/pages/Jorge-Aussel-Oficial/291407144207439" target="_blank"&gt;Facebook&lt;/a&gt;&amp;nbsp;o&amp;nbsp;&lt;a href="https://plus.google.com/104818758871727124705" target="_blank"&gt;Google Plus&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-4779643145224452586?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2012/01/la-relacion-de-los-blogs-con-las-redes.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><thr:total>7</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-7986190221730315589</guid><pubDate>Fri, 06 Jan 2012 15:29:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-11T17:28:45.448-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>Cuando el camino se hace cuesta arriba</title><description>&lt;span style="text-align: justify;"&gt;Cuando el camino se hace cuesta arriba nos exige superiores esfuerzos para continuar en ascenso, que suelen hacerse más amenos si tenemos un&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/un-impulso-que-nos-motive.html" style="text-align: justify;" target="_blank"&gt;&amp;nbsp;motivo que nos impulse&lt;/a&gt;&lt;span style="text-align: justify;"&gt; hacia la meta, y demasiado agotadores si nos hallamos desanimados.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Un motivo suele actuar como una suerte de madero enterrado contiguo al tallo de la planta, para que las inclemencias del tiempo no la doblen ni la desbaraten. Pero cuando ese motivo no existe o se desvanece como una ilusión en el desierto, las plantas de nuestros pies espirituales no hallan un sentido para transitar la carretera de la vida y sienten el peso de la gravedad del asunto, que las imposibilita de andar libremente, como flotando en el éter.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Aunque en ocasiones, aun asumiendo un sueño que nos motive a continuar andando, las&amp;nbsp;energías&amp;nbsp;parecen agotarse porque el universo parece inclinar el suelo. De pronto el camino se hace cuesta arriba y caminar se hace una tarea sobrenatural.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Cuando el camino se hace cuesta arriba, lo único que podemos hacer es redoblar la voluntad. No debemos ver el hecho como un empeño de la creación por tirarnos hacia atrás o hacia abajo, sino como una posibilidad de crecimiento para superarnos. En principio será duro, pero con el tiempo, las piernas de nuestro espíritu ganarán masa muscular y lo que antes pareció ser un camino cuesta arriba, será una vez más caminar en la planicie.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-7986190221730315589?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2012/01/cuando-el-camino-se-hace-cuesta-arriba.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s72-c/logo2-72.png" height="72" width="72" /><thr:total>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-6993077438589768553</guid><pubDate>Tue, 03 Jan 2012 03:35:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-03T00:40:08.283-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Mi sueño de ser escritor</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>La importancia de ser conciso al escribir</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Con frecuencia, al escribir cometemos el error de divagar de un argumento a otro sin centrarnos en el tema principal ni seguir un hilo conductor. Y quien se desvía de la trama de su historia, invariablemente acaba por aburrir al receptor, quien se extravía en un lago de palabras inconexas.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Cualquier aparente desapego de la trama debe estar premeditado. Si contamos la historia de Juan Pérez cuando fue a nadar al río con sus amigos, no es propicio saltar de repente a relatar toda la vida de Juan hasta el momento en que brincó del muelle para hundirse en las turbias aguas, si toda esa vida no tiene nada que ver con el presente de Juan a punto de meterse al río.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Al lector, lo que lo mantiene en su tarea de leedor es la tensión que produce la acción que narra el escritor. Un escritor debe minar sus textos de interrogantes, de suspenso, sin apartarse de la trama principal, siquiera en las sub-tramas, de igual modo que los personajes secundarios enfatizan la existencia de los primarios, enalteciéndolos.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
El escritor debe ser el conductor que haga llegar a destino al lector, sin mencionarle hacia dónde pretende llevarlo, sino a través de pistas imperceptibles que hacia el desenlace se convertirán en la clave que hará que todos los engranajes de la narración hermanen perfectamente. &amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Un escritor tiene dos tareas fundamentales en su haber: la primera, como es de suponerse, se trata de escribir todo lo que le sea posible, para no perder la práctica; la segunda, sin embargo, se trata de eliminar mucho de lo que escribe; se trata de desechar, de borrar párrafos completos en pos de presentar textos dignos, que valgan la pena ser leídos; textos que además de enseñar, entretengan.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-6993077438589768553?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2012/01/la-importancia-de-ser-conciso-al.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s72-c/logo2-72.png" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-3409813218622725470</guid><pubDate>Mon, 02 Jan 2012 05:06:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-02T02:15:25.218-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Mi sueño de ser escritor</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>Enfrentar la página en blanco</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
En tiempos pretéritos la página en blanco habría referido a cualquier hoja de papel, pero en los tiempos transitados, la página en blanco generalmente alude a la de un documento Microsoft Office Word de alguna de las tantas versiones del programa Windows, y muchas veces produce la misma sensación de angustia que el inmaculado papel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Enfrentar la página en blanco es un desafío ineludible para cualquier escritor: experimentado o novato. Y una vez enfrentado, los retos que depara un texto en sus entrañas, pueden ser incalculables. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como escribir es un oficio, requiere de muchas horas de práctica para adquirir el dominio necesario que nos permita usar correctamente las palabras: sus sinónimos, antónimos, tiempos verbales, recursos estilísticos… que son la herramienta principal de todo escritor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Enfrentarse a la página en blanco, desde un punto de vista personal, es análogo al entrenamiento con pesas, en el que a través de los meses nuestros músculos se van fortaleciendo a medida que añadimos kilos y logramos levantar cada vez más peso, con relativa sencillez. Con la escritura sucede algo similar: cuanto más escribimos, cuanto más nos enfrentamos a la página en blanco, más práctica adquirimos y nos cuesta menos trabajo escribir por más horas, o redactar grandes cantidades de texto, cometiendo cada vez menos errores y volviéndonos más hábiles en la materia, si es que, por supuesto, tenemos el don innato del literato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existen muchos métodos para enfrentarse a la página en blanco; entre ellos podría mencionar uno que en lo personal me brinda excelentes resultados: acostarme a leer por algo más o poco menos de una hora, previo a sentarme a escribir. En dicha situación, lo substancial es leer un género literario relativamente equivalente al que nos dedicaremos en los próximos minutos; es decir, si vamos a escribir poesía, asistiría en demasía a nuestras musas leer un libro de poemas. No obstante, el tema no es igual de trascendente: podemos leer poemas de amor, cuando vamos a escribir poemas sobre la desilusión, que dará exactamente lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro de los métodos que utilizo es mantener el cuerpo en actividad diaria, en movimiento constante, pues es fundamental en mi proceso creativo. Cuando hacemos ejercicios nuestra mente está más estimulada, rebosante de ideas que pretenden ver el amanecer. Aunque sea una ligera caminata por las cuadras de la ciudad o los pastizales de un parque podría colaborar en nuestra dura tarea mental. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estos son algunos de los métodos con los cuales les gané muchas batallas a cuantiosas páginas en blanco, tanto de papel como de Word. ¿Y tú qué métodos utilizas para enfrentar la página en blanco?&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-3409813218622725470?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2012/01/enfrentar-la-pagina-en-blanco.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s72-c/logo2-72.png" height="72" width="72" /><thr:total>6</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-3480212928115926881</guid><pubDate>Sun, 01 Jan 2012 12:35:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-01T09:59:40.624-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>Cuando se trata de un blog, menos es más</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Comencé el año dos mil doce dispuesto a renovar el diseño de mi blog, con una propuesta minimalista. La premisa era eliminar cualquier elemento redundante, en pos de rescatar la esencia; obtener un diseño limpio, que cargara rápidamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien el boceto que realicé en mi blog de pruebas me tomó escasos minutos hasta finalizarlo, el original me llevó horas. Pero finalmente logré centrar&amp;nbsp;el foco de atención en las publicaciones, pues siempre supe que todos los elementos de un blog deben ser un soporte del contenido, y no al revés.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuántas veces nos topamos con un blog desorganizado, que demora eternidades en cargar, donde encontrar lo que buscamos &amp;nbsp;es un dilema cósmico, por hallarse extraviado en la espantosa decoración de un diseño poco decoroso? Lamentablemente, más de las que nos gustaría. Y la realidad es que nadie tiene ganas de perder su tiempo en la página de un desconocido, cuando existen millones de Sitios para visitar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando somos conscientes de que el diseño puede ser la única chance que tendremos para captar la atención de un nuevo visitante, o un futuro asiduo lector, le prestamos la atención que requiere, pues merece la pena intentarlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera impresión visual que causa cualquier blog en cualquier visitante, es tan importante como su contenido. Si en un primer vistazo la persona no logra localizar todo lo que desea, es probable que se aburra rápidamente y desista de volver a ingresar.&amp;nbsp;Es por ello que, al menos cuando se trata de un blog, menos es más.&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-3480212928115926881?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2012/01/cuando-se-trata-de-un-blog-menos-es-mas.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s72-c/logo2-72.png" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-2097737927533555713</guid><pubDate>Sat, 31 Dec 2011 21:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-01T07:43:20.518-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Acerca del blog</category><title>Las treinta reflexiones de diciembre (2011)</title><description>Reflexiones publicadas en «&lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/diciembre-el-mes-de-las-reflexiones-en.html" style="background-color: white;" target="_blank"&gt;Diciembre: el mes de las reflexiones en el blog de Jorge Aussel&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white; color: black;"&gt;»:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div style="float: left; width: 250px;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 1:&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/quien-eres.html" style="text-align: -webkit-auto;" target="_blank"&gt;Quien eres&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 3:&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/tu-eres-genial.html" style="text-align: -webkit-auto;" target="_blank"&gt;Tú eres genial&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 5:&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/creer-en-uno-mismo.html" target="_blank"&gt;Creer en uno mismo&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 7:&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/reflexion-sobre-la-reflexion.html" target="_blank"&gt;Reflexión sobre la reflexión&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 9:&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/tu-eres-libre.html" target="_blank"&gt;Tú eres libre&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 11&lt;/span&gt;: &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/si-bajas-los-brazos.html" target="_blank"&gt;Si bajas los brazos&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 13&lt;/span&gt;: &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/aprender-escuchar.html" target="_blank"&gt;Aprender a escuchar&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 15&lt;/span&gt;: &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/un-sueno-que-no-te-deje-dormir.html" target="_blank"&gt;Un sueño que no te deje dormir&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 17&lt;/span&gt;: &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/reflexion-sobre-la-irreflexion.html" target="_blank"&gt;Reflexión sobre la irreflexión&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 19&lt;/span&gt;: &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/superar-el-miedo-la-exposicion.html" target="_blank"&gt;Superar el miedo a la exposición&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 21&lt;/span&gt;: &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/no-estamos-solos.html" target="_blank"&gt;No estamos solos&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 23&lt;/span&gt;: &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/la-navidad-un-negocio-rentable.html" target="_blank"&gt;La Navidad: un negocio rentable&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 25&lt;/span&gt;: &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/el-miedo-leer.html" target="_blank"&gt;El miedo a leer&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 27&lt;/span&gt;: &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/tienes-que-hacer-las-cosas-que-crees.html" target="_blank"&gt;Tienes que hacer las cosas que&lt;/a&gt;...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 29: &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/un-impulso-que-nos-motive.html" target="_blank"&gt;Un impulso que nos motive o&lt;/a&gt;...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="float: right; width: 300px;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 2:&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/pensamiento-lateral.html" style="text-align: -webkit-auto;" target="_blank"&gt;Pensamiento lateral&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 4:&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/escribir-es-un-trabajo.html" style="text-align: -webkit-auto;" target="_blank"&gt;Escribir es un trabajo&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 6:&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/ser-grande-mucho-mas-que-ser-adulto.html" style="text-align: -webkit-auto;" target="_blank"&gt;Ser grande, mucho más que ser adulto&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 8:&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/la-magia-divina.html" style="text-align: -webkit-auto;" target="_blank"&gt;La magia divina&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 10: &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/te-diran-que-no-puedes.html" target="_blank"&gt;Te dirán que no puedes&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 12: &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/la-nueva-revolucion.html" target="_blank"&gt;La nueva re&lt;span id="goog_1509275063"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span id="goog_1509275064"&gt;&lt;/span&gt;volución&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 14: &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/la-muerte-no-es-la-muerte.html" target="_blank"&gt;La muerte no es la muerte&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="background-color: white;"&gt;Nº 16: &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/despertar-la-conciencia.html" target="_blank"&gt;Despertar a la conciencia&amp;nbsp;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nº 18: &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/la-vida-pasa.html" target="_blank"&gt;La vida pasa&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nº 20: &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/dar-el-primer-paso.html" target="_blank"&gt;Dar el primer paso&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nº 22: &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/por-no-hacerle-caso-la-intuicion.html" target="_blank"&gt;Por no hacerle caso a la intuición&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nº 24: &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/las-palabras.html" target="_blank"&gt;Las palabras&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nº 26: &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/el-ser-la-verdad-y-la-humildad.html" target="_blank"&gt;El ser, la verdad y la humildad&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nº 28: &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/sernos-sinceros.html" target="_blank"&gt;Sernos sinceros&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nº 30: &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/reflexion-de-reflexiones.html" target="_blank"&gt;Reflexión de reflexiones&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-2097737927533555713?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2011/12/las-treinta-reflexiones-de-diciembre.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-4788452440531465217</guid><pubDate>Sat, 31 Dec 2011 11:39:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-01T06:28:05.221-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>Reflexión de reflexiones</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="background-color: #f3f3f3; text-align: right;"&gt;
&lt;span style="color: #666666; font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;Reflexión Nº 30&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
La última reflexión del año será una verdadera &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/reflexion-sobre-la-reflexion.html" target="_blank"&gt;reflexión sobre la reflexión&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 7)&lt;/span&gt; o tal vez una &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/reflexion-sobre-la-irreflexion.html" target="_blank"&gt;reflexión sobre la irreflexión&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 17)&lt;/span&gt; que naufrague entre otras veintinueve irreflexiones. Cualquiera sea el caso, ésta &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/reflexion-de-reflexiones.html" target="_blank"&gt;reflexión de reflexiones&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN Nº 30)&lt;/span&gt; integrará todos los títulos de &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/diciembre-el-mes-de-las-reflexiones-en.html" target="_blank"&gt;diciembre: el mes de las reflexiones en el blog de Jorge Aussel&lt;/a&gt;.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Sé que muchos de los que aun ignoran que &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/escribir-es-un-trabajo.html" target="_blank"&gt;escribir es un trabajo&lt;/a&gt; &lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 4)&lt;/span&gt; obviarán la lectura de &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/las-palabras.html" target="_blank"&gt;las palabras&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 24)&lt;/span&gt;&amp;nbsp;que la integren, porque &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/el-miedo-leer.html" target="_blank"&gt;el miedo a leer&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 25)&lt;/span&gt; con frecuencia es mucho más fuerte que las ganas de enterarse, de saber o de aprender.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Pero aun así escribiré la última reflexión del mes, porque tengo &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/diciembre-el-mes-de-las-reflexiones-en.html" target="_blank"&gt;un compromiso&lt;/a&gt; apalabrado con mis lectores, que a menudo tuvieron que usar su &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/pensamiento-lateral.html" target="_blank"&gt;pensamiento lateral&lt;/a&gt; &lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 2)&lt;/span&gt; para comprender lo que en verdad quieren decir, o mejor dicho &amp;nbsp;dicen cada una de las reflexiones que escribí. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;b&gt;Recuerda siempre que:&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li style="text-align: justify;"&gt;Luchar con &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/un-impulso-que-nos-motive.html" target="_blank"&gt;un impulso que nos motive o un motivo que nos impulse&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 29)&lt;/span&gt; es nuestra primera elección de una extensa toma de decisiones. Si luchamos con un impulso que nos motive, es decir, con la espada del fanatismo, no podremos llegar demasiado lejos, pues seremos nuestra propio obstáculo. Pero si luchamos con un motivo que nos impulse, es decir, un sueño, arribaremos a dimensiones insondables desplegando nuestras alas y volando hacia la realización de lo que anhelamos.&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/no-estamos-solos.html" target="_blank"&gt;No estamos solos&lt;/a&gt; &lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 21)&lt;/span&gt;; Dios, La Energía Del Universo, el Todopoderoso o como queramos llamarle, está con nosotros, cualquiera sea nuestra creencia de su existencia. Pero jamás nos confiemos totalmente en &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/la-magia-divina.html" target="_blank"&gt;la magia divina&lt;/a&gt; &lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 9)&lt;/span&gt;, pues ella sólo se manifestará si nos esforzamos por cumplir nuestros sueños.&amp;nbsp;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li style="text-align: justify;"&gt;Debes tener &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/un-sueno-que-no-te-deje-dormir.html" target="_blank"&gt;un sueño que no te deje dormir&lt;/a&gt; &lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 15)&lt;/span&gt;. En mi caso, aunque &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/dar-el-primer-paso.html" target="_blank"&gt;dar el primer paso&lt;/a&gt; &lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 20)&lt;/span&gt; no fue tarea sencilla, el sueño de publicar mi primer libro me hizo &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/superar-el-miedo-la-exposicion.html" target="_blank"&gt;superar el miedo a la exposición&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 19)&lt;/span&gt;, del mismo modo que cada uno de tus sueños te hará superar otros temores, traumas, impedimentos y todos los tormentos ilusorios que te asechan desde tu mente. &amp;nbsp;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li style="text-align: justify;"&gt;Muchas veces en la vida&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/te-diran-que-no-puedes.html" target="_blank"&gt;te dirán que no puedes&lt;/a&gt; &lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 10)&lt;/span&gt;, pero &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/si-bajas-los-brazos.html" target="_blank"&gt;si bajas los brazos&lt;/a&gt; &lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 11)&lt;/span&gt; antes de haber comenzado, nunca sabrás de lo que eres capaz. Sin embargo, otras veces, serás tú quién desconfíe de tus propias fuerzas. Para cuando eso ocurra, debes inmortalizar en tu memoria que&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/tienes-que-hacer-las-cosas-que-crees.html" target="_blank"&gt;tienes que hacer las cosas que crees que no eres capaz de hacer&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 27)&lt;/span&gt;, pues &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/creer-en-uno-mismo.html" target="_blank"&gt;creer en uno mismo&lt;/a&gt; &lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 5)&amp;nbsp;&lt;/span&gt;es fundamental para lograr cualquier objetivo en la vida. &amp;nbsp;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/la-muerte-no-es-la-muerte.html" target="_blank"&gt;La muerte no es la muerte&lt;/a&gt; &lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 14)&lt;/span&gt; sino el comienzo de una nueva vida, y aun así debes vivirla como si fuese la única, la última, porque será irrepetible. No obstante, es tan cierto que &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/la-vida-pasa.html" target="_blank"&gt;la vida pasa&lt;/a&gt; &lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 18)&lt;/span&gt; ahora, como que la vida pasa rápido. Es por ello que debes &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/despertar-la-conciencia.html" target="_blank"&gt;despertar a la conciencia&lt;/a&gt; &lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 16)&lt;/span&gt; antes de partir de éste mundo sin saber &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/quien-eres.html" target="_blank"&gt;quién eres&lt;/a&gt; &lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 1)&lt;/span&gt;, porque cuando lo reveles, sabrás a un mismo tiempo que a pesar de todas tus virtudes o defectos, &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/tu-eres-genial.html" target="_blank"&gt;tú eres genial&lt;/a&gt; &lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 3)&lt;/span&gt;.&amp;nbsp;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/tu-eres-libre.html" target="_blank"&gt;Tú eres libre&lt;/a&gt; &lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 9)&lt;/span&gt; de las decisiones que tomas, pero también de las que no tomas, que son a su vez decisiones tomadas. Siempre &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/el-ser-la-verdad-y-la-humildad.html" target="_blank"&gt;el ser, la verdad y la humildad&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 26) &lt;/span&gt;emergerán de las profundidades cuando andes por el camino correcto.&amp;nbsp;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li style="text-align: justify;"&gt;En ocasiones, &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/por-no-hacerle-caso-la-intuicion.html" target="_blank"&gt;por no hacerle caso a la intuición&lt;/a&gt; &lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 22)&lt;/span&gt; erramos el camino, pues olvidamos que &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/aprender-escuchar.html" target="_blank"&gt;aprender a escuchar&lt;/a&gt; &lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 13)&lt;/span&gt; a nuestro corazón es tan importante como escuchar a los demás o aprender a callar. Y cuando nos equivocamos, &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/sernos-sinceros.html" target="_blank"&gt;sernos sinceros&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 28)&lt;/span&gt; es la mejor opción para retomar el sendero que nos conduzca hacia la concreción de nuestra misión.&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/ser-grande-mucho-mas-que-ser-adulto.html" target="_blank"&gt;Ser grande, mucho más&amp;nbsp;que ser adulto&lt;/a&gt;
&lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 6)&lt;/span&gt;&amp;nbsp;, es la llave que tiene el ser humano para emprender &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/la-nueva-revolucion.html" target="_blank"&gt;la nueva revolución&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 12)&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;:&amp;nbsp;&lt;/span&gt;la de la conciencia, la que acaece en estos tiempos como un desconocido paradigma, por no ser sangrienta, sino totalmente pacífica y pacifista.&amp;nbsp;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Para concluir, mencionar que haber transitado juntos &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/la-navidad-un-negocio-rentable.html" target="_blank"&gt;la Navidad: un negocio rentable&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="color: #999999; font-size: x-small;"&gt;(REFLEXIÓN&amp;nbsp;Nº 23)&lt;/span&gt;, pero Navidad al fin, a través de este humilde espacio personal que inicié en el mes de septiembre de dos mil once,&amp;nbsp;y estar transitando estas vísperas de Año Nuevo, me complace enormemente.&amp;nbsp;Deseo más que nunca, por sobre todo lo que nos depare el nuevo año, que nos presente infinitas oportunidades de crecimiento, a todo nivel. El dos mil doce puede ser el mejor año de nuestras vidas; si nosotros lo queremos,&amp;nbsp;puede ser el mejor.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
¡Hasta el año que viene!&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-4788452440531465217?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2011/12/reflexion-de-reflexiones.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s72-c/logo2-72.png" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-4737439821671044569</guid><pubDate>Fri, 30 Dec 2011 09:30:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-01T06:28:13.292-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>¿Un impulso que nos motive o un motivo que nos impulse?</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="background-color: #f3f3f3; text-align: right;"&gt;
&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: #6fa8dc;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;Reflexión Nº 29&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Muchos sabemos que una persona que se une a algo por interés propio tiene la suficiente capacidad para discernir que un&amp;nbsp;seguidor&amp;nbsp;es movido por el sentimiento que lo enlaza a aquello que decide seguir, y un&amp;nbsp;fanático&amp;nbsp;se siente impulsado a seguir algo de manera irracional, por causas que no puede controlar. El fanático defiende con tenacidad desmedida aquello de lo que es partidario; no lo discute ni lo pone a prueba para encontrar el equilibrio entre verdades relativamente opuestas, porque sólo puede ver su propia verdad. Si el fanático pusiera en duda, cuestionara o refutara el objeto de su pasión, entonces dejaría de serlo para convertirse en un ser autónomo.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
La persona que se siente impulsada, y se deja llevar por el súbito impulso, se comporta de manera pasiva respecto a su modo de obrar: no es libre del impulso y no discierne por qué motivos hace lo que hace. Este individuo, cual autómata, no es movido por motivos de su voluntad sino impulsado de manera interna o externa a realizar con desatino una acción determinada. Por el contrario, la persona que se siente motivada y se mueve teniendo uno o diversos motivos para hacer lo que hace, actúa de forma activa: sabe lo que quiere, por qué lo quiere, para qué lo quiere, y por eso procede movida por un motivo en vez de llevada por un impulso irracional. Este individuo tiene un motivo que lo impulsa en vez de tener un impulso que lo motiva.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Por otra parte, la intuición como la facultad de comprender las cosas al instante sin necesidad de razonar es, en pocas palabras, un motivo por el cual hacemos o dejamos de realizar cierto movimiento en las partidas de la vida. Así como nuestro cerebro posee su propia inteligencia, también nuestro corazón la posee, y muy lejos de ser un mero impulso, la intuición es, en realidad, la certeza que pocas veces falla. Demás está aclarar que en ésta publicación no me refiero en ningún sentido al ser intuitivo, sino al individuo irracional que en su modo de obrar no se guía por la capacidad de entender o comprender sus acciones, y por tanto no emplea inteligencia alguna.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Se encuentra en cada uno de nosotros el poder de decidir si queremos dejarnos llevar por la corriente del impulso interno o externo a lo largo de nuestras existencias, o agarrar con firmeza el timón de nuestra voluntad y navegar en las tormentas de la vida hacia los objetivos donde nosotros, como seres autónomos, elijamos arribar sin dejarnos abatir por ningún extremismo.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-4737439821671044569?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2011/12/un-impulso-que-nos-motive.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s72-c/logo2-72.png" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-4339849941539537583</guid><pubDate>Thu, 29 Dec 2011 07:30:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-01T06:28:29.408-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>Sernos sinceros</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="background-color: #f3f3f3; text-align: right;"&gt;
&lt;span style="color: #666666; font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;Reflexión Nº 28&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Mucho hablamos de la sinceridad, pero poco decimos sobre la misma. Y cuando decimos algo, casi en la totalidad de las ocasiones, se refiere a ser sinceros con los demás.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Pero la sinceridad no se reduce a segundas o terceras personas solamente, sino que también abarca primeras personas. En simples palabras: no sólo debemos ser sinceros con los demás, para estar en paz con nuestra conciencia, sino también con nosotros.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Con las dificultades que acarrea, nos es mucho más sencillo detectar la mentira ajena que la propia. Y en ocasiones, compramos con plena conciencia dichas mentiras, para sentirnos aliviados, aunque la mentira sea como la aspirina, que alivia, enmascarando el dolor, pero no lo cura.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Para mantener una buena relación con nosotros mismos, que somos el único ser que nos acompañará el resto de nuestras existencias, del cual no nos despegaremos nunca, debemos comenzar por sernos sinceros. De lo contrario, comenzarán los malestares, las contiendas internas que nos conducirán por un camino empinado, complicado de transitar, donde podemos tropezar reiteradas veces, hasta que la cuesta arriba se haga insoportable. &amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Sernos sinceros requiere de asumir responsabilidades, de hacernos cargo de lo que decimos, de lo que hacemos, de lo que somos. Sernos sinceros, quizá sea el paso elemental hacia la madurez. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-4339849941539537583?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2011/12/sernos-sinceros.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s72-c/logo2-72.png" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-1664233531243656640</guid><pubDate>Wed, 28 Dec 2011 03:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-01T06:28:41.944-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>Tienes que hacer las cosas que crees que no eres capaz de hacer</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="background-color: #f3f3f3; text-align: right;"&gt;
&lt;span style="color: #666666; font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;Reflexión Nº 27&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
¿Cuántas veces un «no puedo» podría traducirse en un «no quiero», «no me atrevo» o «no me creo capaz»? Quizá, muchísimas más de las que suponemos.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
A menudo intentamos convencer, e intentamos convencernos de que no podemos, pero no es más que la excusa trillada de lo que no queremos, lo que nos causa temor o nos creemos incapaces de alcanzar. Ante el aprieto, un «no puedo» resulta por demás liberador. Pero sólo es una insensata libertad condicional, pues en lo hondo somos conscientes del engaño, de la mentira que nos estamos diciendo.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Hace un tiempo, mi padre me escribió una rutina de entrenamiento con pesas, donde tenía que realizar flexiones en la barra. Pero cuando me colgué, no lograba hacer una como la gente. Mi padre insistía con que me colgara otra vez, y yo insistía con que no podía. Como si fuera poco, me decía que tenía que practicar hasta llegar, por lo menos, a las diez. Sinceramente, pensaba que no me comprendía, que no se apiadaba de mí. ¡No podía hacer una y me hablaba de hacer diez! ¿Qué locura era esa?&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Una semana después, hacía dos flexiones, o cuatro, con la mano de mi padre afirmada en mi espalda. Era curioso. En un comienzo pensé que mi padre hacía algún esfuerzo, pero luego de que se lo preguntara, me lo negara repetidas veces y le buscara todas las vueltas posibles, me percaté de que con una mano en mi espalda no podía levantarme ni por pura casualidad. Era claro que la mano actuaba psicológicamente, a modo de respaldo.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Un sábado viré la hoja donde se encontraba escrita mi rutina de entrenamiento y en la página contigua había una frase escrita del revés, con la letra de mi padre. Giré el cuaderno, donde decía: «Tienes que hacer las cosas que crees que no eres capaz de hacer. Elenore Roosevelt». Desde ese día, cada vez que iba a colgarme de la barra leía la frase, repitiéndola varias veces&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Así transcurrieron las semanas, hasta que a duras penas logré hacer cinco flexiones sin ayuda alguna. Durante varias semanas era todo lo que podía y era un importante logro personal. Sin embargo, mi padre insistía en que no abandonara la barra (porque sabía bien que no me gustaba nada), que tenía que llegar a las diez flexiones. Y encima empezaba a mencionar unas hipotéticas quince…&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Sucedieron dos meses y medio desde el comienzo de mi entrenamiento y, hasta el momento, como máximo había podido realizar seis flexiones en la barra.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Aquella tarde me colgué como cada uno de los días que me tocaba entrenar, e hice una primera flexión, una segunda, una tercera, una cuarta, una quinta… sin ninguna dificultad. Luego hice una sexta flexión y, para mi gran sorpresa, pude hacer una séptima. Como todavía tenía resto, hice una octava, una novena… Pero no podía hacer la novena sin llegar a la décima y con un esfuerzo muy grande logré flexionar los brazos hasta que mi cabeza chocó levemente con la barra, poniendo el marcador en diez. &amp;nbsp;Me descolgué de esa barra con una inmensa sonrisa en la cara. ¡No lo podía creer! Mientras sonaba la voz de mi padre diciendo: «viste que podías…».&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Lo cierto es que la barra era un obstáculo en mi mente. Rechazaba la idea de hacer las flexiones que mi padre proponía, porque para mí era un ejercicio detestable, porque no quería, porque me costaba demasiado esfuerzo, porque no me creía capaz de lograrlo… No obstante, desistir no fue una opción. Intenté vez tras vez hasta adquirir la fuerza necesaria que me permitiera lograr esas diez flexiones que en un principio parecían imposibles de alcanzar.&amp;nbsp;Y tras decir «no puedo», que podría traducirse en un «no quiero», hice lo que no creía que era capaz de hacer.&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-1664233531243656640?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2011/12/tienes-que-hacer-las-cosas-que-crees.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s72-c/logo2-72.png" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-5128330665120120627</guid><pubDate>Tue, 27 Dec 2011 03:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-01T06:28:48.432-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>El ser, la verdad y la humildad</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="background-color: #f3f3f3; text-align: right;"&gt;
&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: #6fa8dc;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;Reflexión Nº 26&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;
Un miembro de uno de los grupos a los cuales me adherí hace un tiempo, realiza un comentario en el enlace de la última entrada que compartí hasta el momento «&lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/creer-en-uno-mismo.html" target="_blank"&gt;Creer en uno mismo&lt;/a&gt;» (Reflexión Nº 5), y comenzamos un intercambio de opiniones que resulta interesante reproducir:&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="text-align: left;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;b&gt;José:&lt;/b&gt; A la hora de conocerse, pienso que hay que tener cuidado en no sobrestimarse...&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="text-align: left;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="text-align: left;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;b&gt;Jorge:&lt;/b&gt; Si, comparto tu opinión, José. No hay que sobrestimarse, hay que saber quién es uno, ni más ni menos.&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="text-align: left;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="text-align: left;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;b&gt;José:&lt;/b&gt; En esto, como en todo, "la humildad está en la verdad".&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="text-align: left;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="text-align: left;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;b&gt;Jorge:&lt;/b&gt; Así como la verdad está en la humildad.&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="text-align: left;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="text-align: left;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;b&gt;José:&lt;/b&gt; La verdad está en el ser, y los seres humildes tienden a encontrarla.&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="text-align: left;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="text-align: left;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;b&gt;Jorge:&lt;/b&gt; La verdad está en el ser, estamos de acuerdo. Y, por consiguiente, toda verdad emanada del ser, &amp;nbsp;es una verdad. Si la humildad está en la verdad y la verdad está en el ser y toda verdad emanada del ser es a su vez una verdad, y la humildad es una de las verdades del ser, la verdad también está en la humildad.&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-5128330665120120627?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2011/12/el-ser-la-verdad-y-la-humildad.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s72-c/logo2-72.png" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-4789147578975121356</guid><pubDate>Mon, 26 Dec 2011 16:30:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-01T06:28:56.211-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>El miedo a leer</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="background-color: #f3f3f3; text-align: right;"&gt;
&lt;span style="color: #666666; font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;Reflexión Nº 25&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;
El miedo a leer suele brotar en la oscuridad de la mente al observar un escrito que exceda las cuatrocientas palabras, como si la lectura fuese una peste mortífera de la cual debiéramos prevenirnos. Ciertas personas&amp;nbsp;observan los libros cual plantas carnívoras que amenazan con devorarlos entre miles de palabras, si se animan a explorar lo que se encuentra entre medio de sus tapas. Y hacia el desenlace, en la estación de la cosecha espiritual e intelectual, la ignorancia prepondera.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Lo que resulta aun más inquietante es que, de manera acompasada, la humanidad se ha convertido en asidua lectora de unas pocas palabras vanas que ojea a diario en el periódico y mensajes carentes de sustancia.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Por otra parte, los estudios realizados a través de&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.tecnicas-de-estudio.org/test-lectura/test_lectura_velocidad.htm"&gt;&lt;i&gt;test de lectura&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&amp;nbsp;indican que el lector promedio lee hasta doscientas cuarenta palabras por minuto, lo que equivale al mayor porcentaje de personas en la población. Es infundado, entonces, el espanto que se forja en las personas al hallarse con artículos que apenas podrían tomarles un par de minutos de lectura para finalizarlos; al advertirlo, huyen despavoridas, cual liebres que escapan de los zorros, o de hombres armados con escopetas que intentan dispararles peligrosas palabras, cuyo calibre misterioso podría tornarse incomprensible para su enciclopedia mental, exigiéndoles acudir al diccionario que, como es de conjeturarse, atentará contra su exigua paciencia.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Una posible solución al mal que nos acecha sería abordar la lectura en momentos donde nos sintiéramos relajados y ávidos por adquirir nuevos conocimientos y cuotas de entretenimiento. Leer no sólo ejercita la mente, sino que también&amp;nbsp;es alimento del espíritu. Aprovechar todo aquello que los escritores tienen para ofrecernos es valorar el tiempo que invirtieron en transmitirnos su sabiduría. La lectura es un viaje eterno, un medio trascendental para transportarnos a miles de espacios desconocidos con nuestra visión imaginaria, sin necesidad de movernos del sofá, la cama, la silla o cualquier otro sitio en donde gustemos de leer. Aunque el pasaporte de ese viaje inolvidable requiere del valor de disipar con audacia, voluntad y persistencia, el miedo a leer.&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-4789147578975121356?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2011/12/el-miedo-leer.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s72-c/logo2-72.png" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-3453187444732096570</guid><pubDate>Sun, 25 Dec 2011 21:32:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-01T06:29:35.667-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>Las palabras</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="background-color: #f3f3f3; text-align: right;"&gt;
&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: #6fa8dc;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;Reflexión Nº 24&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta el más efímero de los pensamientos produce una vibración específica; de igual modo sucede con las palabras que, al contrario de la creencia popular, no son llevadas por el viento sino que se entretejen en los confines del cosmos como si éste se tratase de una inmensa red de tela de araña que todo lo contiene. La palabra pensada, escrita o hablada produce un impacto que causa diferentes sensaciones, las cuales podemos identificar al momento de analizar nuestro estado de ánimo luego de oírlas, pensarlas o expresarlas de manera verbal o escrita.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Cuando un escritor, cantautor o poeta, entre otros, se dispone a escribir las palabras que generarán una obra, intenta trasmitir al receptor sus sentimientos más profundos al momento de plasmarlas. Si las palabras no generaran&amp;nbsp;disimiles&amp;nbsp;vibraciones, al igual que las notas musicales, no habría dicha transmisión y con total convicción diría que, efectivamente, las palabras son llevadas por el viento, como son arrastradas las hojas secas que caen de los árboles en el otoño, yendo a parar a cualquier lado. Aunque, por el contrario, las vibraciones de las palabras concluyen alojándose en las raíces más profundas de nuestra existencia humana y son poseedoras de un poder constructor o destructor descomunal; aun mucho más que el más poderoso de los huracanes.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Somos como pintores dibujando palabras y silencios que a través de los distintos matices generan sentimientos; sentimientos que generan sensaciones, que son lo único que vamos a llevarnos al momento de partir.&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-3453187444732096570?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2011/12/las-palabras.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s72-c/logo2-72.png" height="72" width="72" /><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-1524651580833959023</guid><pubDate>Sat, 24 Dec 2011 04:30:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-01T06:29:42.986-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>La Navidad: un negocio rentable</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="background-color: #f3f3f3; text-align: right;"&gt;
&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: #6fa8dc;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;Reflexión Nº 23&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
Desde que Jesús fue crucificado, se ha convertido en un negocio sin parangón. No bastó con que enfrentara a los mercaderes del templo. Apenas los comerciantes se percataron de que la imagen de Jesucristo podía ser un negocio sumamente rentable, olvidaron antiguos rencores, hicieron caso omiso de que se había manifestado en completo desacuerdo con las prácticas avaras del capitalismo imperante, tergiversaron la historia e hicieron de su mensaje de grandeza un elemento secundario, en pos de conquistar gruesos billetes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús, pronto se transformó en el estandarte de un importante número de iglesias, que también han hecho sus grandes negocios a través de la historia, con el retrato de la bondad, manipulándonos a través de culpas inexistentes, alegando que son causa de los grandes, los grandísimos pecados que cometemos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otra parte, en nombre de Jesucristo, psicópatas fanáticos con odios acérrimos y ambiciones desmedidas de poder, acometieron venganzas, exterminios masivos, genocidios, atrocidades inexplicables… siempre persiguiendo mezquinos fines económicos, entre otros. Tantos son los negocios que se han abierto con la imagen de Jesús, que aburriría mencionarlos todos; pero aun me resta aludir a uno en especial, uno de los más rentables: la Navidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se dice que la Navidad es la celebración del nacimiento de Jesús, pero lo cierto es que la conmemoración de la fecha se ha convertido nada más que en una excusa para promover los intereses de la sociedad de consumo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos convertido la Navidad en una de las hipocresías más grandes que jamás se inventaron. Si deseáramos festejar estas fechas por el mero placer de celebrar, me parecería estupendo, pero lamentablemente no es así. En nombre de Jesús nos empapamos en un festejo absurdo, donde los regalos, la comida y la bebida para reventar, son los principales protagonistas; donde muchos se reúnen tras un año de haberse ignorado por completo; donde muchos acaban hospitalizados por causa del mal uso de la pirotecnia (aunque creo que el uso de la pirotecnia siempre es un mal uso en sí mismo), de la balas perdidas, de los comas alcohólicos o aun peor, los accidentes de tránsito provocados por el consumo de alcohol, por parte de los automovilistas que aun no conciben que aquel que toma bebidas alcohólicas no debe conducir al volante. Y, a veces, estas celebraciones, por no decir siempre, acaban en desgracia para más de alguno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿A esto le llamamos festejar? En efecto, a esto le llamamos festejar, pero no es más que un negocio rentable…&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-1524651580833959023?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2011/12/la-navidad-un-negocio-rentable.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s72-c/logo2-72.png" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-6791930415266110098</guid><pubDate>Fri, 23 Dec 2011 03:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-01T06:29:47.492-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Cuentos</category><title>Por no hacerle caso a la intuición</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="background-color: #f3f3f3; text-align: right;"&gt;
&lt;span style="color: #666666; font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;Reflexión Nº 22&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Laura había arreglado para salir a bailar con sus amigas el fin de semana, por motivo del cumpleaños de Sarah, una de las integrantes del grupo.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Cuando llegó la noche del viernes, se preparó para cuando las chicas llegasen a su casa, donde harían la previa. Ya saben, tomar algo de alcohol para desinhibiese (lo que ellas llamaban «ponerse a tono»), conversar cosas de chicas, distraerse antes de partir.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Momentos antes de que arribaran las amigas a su casa, Laura pensó en llamarlas para cancelar la cita, pero optó por rechazar la idea, pues era el festejo del cumpleaños de Sarah, y no podía negarse a asistir, menos sabiendo que todas intentarían convencerla de lo contrario. Así que esperó impaciente el momento de que asomaran por la puerta, en la espera de sentirse mejor para cuando estuviesen allí.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Había transcurrido una hora desde que habían llegado sus amigas, y Laura había desistido de la idea de expresarles que sentía una opresión en el pecho, que no era del todo física. Un mal presagio.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Antes de cruzar la puerta para abordar el auto que las esperaba en la calle, la sensación de Laura se agudizó, y sus palpitaciones aumentaron a un nivel sobresaltado. Las amigas intentaron calmarla, pero Laura imploraba que no salieran; alegaba no sentirse para nada bien, mientras su corazón estaba a punto de extraviarse de su órbita. &lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Eugenia, la más cercana a Laura, pudo calmarla hasta convencerla de subir al auto, casi arrastrándola paulatinamente, sin que Laura lo notase, diciéndole que no pasaba nada, que se tranquilizara, que la pasarían bien esa noche. Y Laura, por no arruinar la salida, no supo decir que no.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Una vez en el auto, se tranquilizó. Ya nada podía hacer. Pero transcurridos unos minutos, reapareció la infame sensación de que algo andaba mal. Le exigió al taxista que detuviera el auto en ese mismo instante, mientras las otras chicas le indicaban al señor que no le hiciera caso, que su amiga sólo había tomado un poco demás... No obstante, Laura lloraba a gritos, rogaba que la dejasen bajar. El taxista, por su parte, pensaba seriamente en hacer caso a la proposición de la histérica que lo estaba malhumorando, cuando ocurrió lo peor…&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Al otro día, el taxista se encontraba hospitalizado y las cuatro adolescentes estaban siendo veladas. Ninguna pudo sobrevivir cuando el conductor del auto azul eludió la luz roja del semáforo, llevando por delante al taxi que tomaba la avenida. Y todo por no hacerle caso a la intuición...&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-6791930415266110098?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2011/12/por-no-hacerle-caso-la-intuicion.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s72-c/logo2-72.png" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-1513226365575948852</guid><pubDate>Thu, 22 Dec 2011 03:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-01T06:29:51.966-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>No estamos solos</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="background-color: #f3f3f3; text-align: right;"&gt;
&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: #6fa8dc;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;Reflexión Nº 21&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
No estamos solos. Creemos que estamos solos, pero creerlo, no es suficiente motivo para estarlo. Es por ello que no te haré transitar por un millar de letras que forman un centenar de palabras para decirte que he resulto que la soledad no es más que una percepción humana; nada más que una ilusión, un alimento del ego que precisa nutrirse de la carroña de los sentimientos más viles, en pos de permanecer en continuo funcionamiento.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Es claro que si tú no logras controlar tu ego, tu ego te controlará. Y nadie peor que tú para ser tu enemigo, pues conoces todas tus debilidades. Pero aunque tu lado enemigo conozca esas flaquezas y te manipule a través de ellas, tu verdadero ser sabe de tus fortalezas y posee la templanza para hacer que tu lado contrario se rinda. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Se debe padecer de miopía espiritual, estar demasiado extraviado o aturdido o soslayado del centro del ser, para no divisar todo lo que nos mantiene conectados al mundo (por supuesto que no es una alusión a Internet), y a todos los seres y todo lo que integra el universo en su infinita totalidad. ¿Cómo podríamos estar desconectados de lo que nos dio vida un día o de lo que nos da vida a cada instante? Podríamos sentirnos desconectados, como nos hemos sentido muchas veces, pero nunca sería suficiente para estarlo.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
No es ninguna novedad que todos, en ocasiones, nos hemos sentido hondamente solitarios, vacíos, inconexos, incluso rodeados de pocas o muchas personas, en cualquier sitio o circunstancia, porque quizá nuestros diales no se encontraban en sintonías análogas. Pero aunque no lo distinguiéramos, algo nos unía a esas personas: ser todos, seres humanos. Y algo nos une a todo: ser parte de la existencia. Sé que en la escuela nos han dicho que existen los seres animados e inanimados, pero es la mentira más grande que nos puedan haber sentenciado. Todo está en movimiento, nada permanece estático en el universo, todo se transforma porque todo tiene su propio dilema de vida: un árbol, una planta, una persona, el agua, una piedra, una hormiga: todo está vivo.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
¿Te sientes solo? Olvídalo. Esa aparente soledad no se trata de una muestra de tu desconexión con el mundo externo, sino con tu mundo interno. Debes saber que no estás solo, que nadie está solo, que no estamos solos. Son engaños de tu mente o de alguna mente mezquina para hacerte sentir miserable e instaurarte quiméricas necesidades de consumo, integralmente ficticias e inservibles. Consumo de personas que llenen tu vacío, de entretenimientos de todo tipo, de lo que fuere, para no encontrarte contigo mismo. Si te encontraras contigo, te conocerías, descubrirías &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/quien-eres.html" target="_blank"&gt;quién eres&lt;/a&gt;, y no podrías sentirte solo, sino hasta olvidarlo. Debes recordar que tú te acompañarás el resto de tu vida; puedes hallar un formidable amigo en ti, un compañero inseparable, si es que todavía no lo has hallado. Ya no temas pasar momentos a solas contigo mismo, conéctate con tu ser y advertirás que no te sentirás más solo, porque naturalmente, no estamos solos.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-1513226365575948852?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2011/12/no-estamos-solos.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s72-c/logo2-72.png" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-736786051434814058</guid><pubDate>Wed, 21 Dec 2011 03:53:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-01T06:29:56.883-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Mi sueño de ser escritor</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>Dar el primer paso</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="background-color: #f3f3f3; text-align: right;"&gt;
&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: #6fa8dc;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;Reflexión Nº 20&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;
Luego de &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/superar-el-miedo-la-exposicion.html" target="_blank"&gt;superar el miedo a la exposición&lt;/a&gt;, llegó el instante crucial de dar el primer paso como escritor. Ese paso inicial que no cuesta porque sí, &amp;nbsp;sino, en parte, por la sobrecarga de emociones, de pensamientos entrecruzados que exhiben incógnitas de las que sólo se emerge indemne con una profunda fe en uno mismo y en su anhelo; con un hondo sentido que nos brinde la certeza de estar en la senda correcta. Porque cuando uno tiene un sueño, el mundo puede expresar lo que se le dé la redoblada gana, que uno seguirá su instinto y su intuición hasta las últimas consecuencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Previo a dar el primer paso, me atormentaba con lo mucho que restaba para alcanzar algo que, en mi reducida visión del momento, pudiera llamarse digno de ser; es decir: un cierto número de lectores, una cierta cantidad de seguidores, suscriptores, comentarios y personas pendientes de mi trabajo (narcisismo de escritor). Pero luego de mucho cavilarlo, aunque parezca inverosímil haber discurrido sobre el tema (aunque nunca improbable), anclé en la conclusión de que, alguna vez, todos los que habían llegado a tener aquello que pretendía obtener como por arte de hechicería, habían carecido de todo, al igual que carecía. «Todos, alguna vez, tuvieron que dar el primer paso», pensé.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dar el primer paso requiere de impulso, pero un impulso promovido por un motivo; no por la antípoda. Si no existe un motivo contundente, no hallamos la fuerza de voluntad para dar el necesario primer paso que nos permita ascender al inicial escalón de una escalera infinita.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer paso se debe dar con firmeza; requiere de seguridad, de arrojo; se debe dar convencido de que el horizonte nos depara un porvenir positivo, que construiremos con el presente del presente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez que emprendí mi blog (mi primer paso), comenzando a publicar mis escritos, me curé del mal. Los seguidores, los comentarios o las visitas, eran importantes para mí (lo siguen siendo), pero no eran lo más importante y trascendental. Lo más significativo era disfrutar de escribir, de publicar, de compartir. Y comprendí que si trabajaba, si me esforzaba, si mantenía el estilo, la coherencia, todo lo demás vendría por añadidura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de dar el primer paso me planteé si era mejor algo de todo, o todo de nada. Y no tuve que superar grandes dificultades antes de dar con la respuesta indicada.&lt;br /&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-736786051434814058?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2011/12/dar-el-primer-paso.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s72-c/logo2-72.png" height="72" width="72" /><thr:total>6</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-2510250763422479755</guid><pubDate>Tue, 20 Dec 2011 03:27:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-01T06:30:01.699-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Mi sueño de ser escritor</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>Superar el miedo a la exposición</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="background-color: #f3f3f3; text-align: right;"&gt;
&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: #6fa8dc;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;Reflexión Nº 19&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Cuando me inicié en el enigmático universo de las letras, almacenaba celosamente mis escritos, por el profundo temor que sentía ante la desaprobación de la mirada ajena; no pretendía ni deseaba que nadie descubriera que escribía ni mucho menos qué escribía.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Para mí, escribir era un hondo motivo de vergüenza, quizá porque en la escuela nadie alentó esta faceta oculta en mí hasta entrada la adolescencia. Es por ello que, sin dudarlo unos instantes, desaparecía cada uno de mis escritos tras escasos minutos de haberlos plasmado, con manchones de tinta por todos lados. Es axiomático que mostrar mis escritos, era mostrar mis sentimientos; por tanto, quedar expuesto. Y quedar expuesto era similar o idéntico a quedar desnudo en público.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Tiempo después, comencé a escribir sobre temas paranormales en un sitio de Internet. En vez de exponer mis sentimientos, exponía información, para no sentirme expuesto. Sin embargo, un nuevo enemigo hizo su estelar aparición: la crítica, tanto constructiva como fulminantemente destructiva, incluso hasta llegar al insulto, pasar por la amenaza y concluir en una absurda discusión en pos de la nada misma. Y tardé un largo tiempo hasta comprender y aceptar que no todos pensábamos igual.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Hace dos años, adquirí el dominio de este blog, que lleva mi nombre por efecto, mientras comenzaba a publicar en otro, firmando con mi nombre. Y transité por muchas creaciones e innumerables pseudónimos antes de crear JorgeAussel.com, pues me sentía inseguro de lo que escribía y, por sobre todo, de lograr alcanzar cierta difusión o cierta masividad o popularidad (como queramos llamarle) con mi propio nombre, que no le decía nada a casi nadie. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Pero en septiembre de dos mil once me repetí varias veces que tenía (tengo) un sueño, que quería (quiero) cumplir (ser un escritor que publica sus libros en papel); que era hora de comenzar, superar el miedo a la exposición, a la crítica, a todo lo que se opusiera a mi sueño (sobre todo el miedo al miedo), sin importar el qué dirán ni el qué dirían. Tomé valor interno, no sin antes haber meditado todo un año sobre cómo lo haría, y comencé, aun sin estar del todo seguro si tendría las ganas suficientes de escribir tan a menudo, si la constancia no me jugaría una mala pasada, e incalculables incógnitas existenciales que machacaba en mi mente, siendo quien me amedrentaba por un lado, y quien me alentaba por el otro. Y como podrán ver, ganó la parte positiva.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
¿Cómo fue? Creo que aquí es donde ocurrió lo más interesante o importante: se cumplía un año del fallecimiento de una reconocida actriz argentina. Recordé que hacía un año quería comenzar mi blog personal (este blog), pero no me animaba. Fue entonces cuando me pregunté: ¿qué tengo que perder? Y esa pregunta tan cotidiana, tan simple, selló la discrepancia entre lo que era, lo que fue más tarde, y lo que es. Cuando comprendí que el único fracaso era desistir del intento, tuve la estable convicción de emprender el camino, sin nada que perder, con todo por ganar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y aquí me leen, aquí me ven, superando el miedo a la exposición, que desde hace tiempo ha transmutado a placer e infinita satisfacción.&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-2510250763422479755?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2011/12/superar-el-miedo-la-exposicion.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s72-c/logo2-72.png" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-5902146894200348194</guid><pubDate>Mon, 19 Dec 2011 03:20:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-01T06:30:07.753-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>La vida pasa</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="background-color: #f3f3f3; text-align: right;"&gt;
&lt;span style="color: #666666; font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;Reflexión Nº 18&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;
Casi siempre que alguien pronuncia que «la vida pasa», lo hace con la intención de brindar un consejo o sugerencia aleccionadora, en la que muchas veces vislumbramos el lúgubre recado de: «la vida es breve, morirás antes de lo que puedes imaginar, debes aprovecharla previo a que la parca arribe a tu morada, con su oscura túnica macabra, invitándote a acompañarla».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, si la vida pasa, ¿cuándo pasa?, &amp;nbsp;¿dónde pasa?, ¿por dónde pasa?, ¿por qué pasa?, &amp;nbsp;¿para qué pasa?... Interminables incógnitas que parecen nunca cesar, preguntas sin… Aunque la frase conformada por tres palabras (la vida pasa), vista desde otra perspectiva, tal vez no quiere decir lo que a menudo pensamos que dice.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He notado que existen aunque sea dos modos de comprender la frase: podemos discernir que la vida pasa «rápido», como también, que la vida pasa «ahora». Pero lo interesante no se halla en la división de las comprensiones, sino en&amp;nbsp;la conjunción de ambos discernimientos. Es decir, si pudiésemos comprender que la vida pasa&amp;nbsp;«rápido», comenzaríamos a vivir&amp;nbsp;«ahora», sin frenos ni&amp;nbsp;excesos&amp;nbsp;de velocidad.&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-5902146894200348194?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2011/12/la-vida-pasa.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s72-c/logo2-72.png" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-5408970071372499903</guid><pubDate>Sun, 18 Dec 2011 07:02:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-01T06:31:17.841-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>Reflexión sobre la irreflexión</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="background-color: #f3f3f3; text-align: right;"&gt;
&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: #6fa8dc;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;Reflexión Nº 17&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;
En una publicación preliminar escribí una &lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/reflexion-sobre-la-reflexion.html" target="_blank"&gt;reflexión sobre la reflexión&lt;/a&gt;; ahora, escribiré una reflexión sobre la &lt;i&gt;irreflexión&lt;/i&gt;, que a menudo acarrea muchas de las innumerables formas del pensamiento totalitario, las cuales, a su vez, pueden conducirnos a la desaprobación, a la discriminación, a la persecución, a la represión o a la violencia encubierta o manifiesta sin pudores ni tipo alguno de escrúpulo, hacia algunos de nuestros semejantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchas veces, si el otro no piensa como nosotros, a no ser que presente una prueba concluyente que verifique que su pensamiento es correcto, y nos conduzca obligatoriamente a una contundente transformación del parecer, juzgamos que el otro está equivocado, sin siquiera analizar que tal vez todos podríamos estar evidenciando sólo un fragmento de la verdad. Casi nunca suponemos que ambos podríamos estar en lo cierto, pues creemos que la verdad es una sola, que es absolutamente verdadera, y ante todo, sin fragmentar. Pero que tal si lo percibiésemos de un modo disímil, como si nosotros fuésemos piezas de un colosal rompecabezas, las cuáles contienen sólo una ración minúscula de todas las verdades, que hacen a la verdad absoluta; verdad que a su vez, aun cuando se fugue de las garras de la razón, rozando la irrealidad, podría ser absolutamente verdadera, como su verdad opuesta. ¿Acaso diríamos que el Polo Sur es más verdadero que el Polo Norte, o viceversa? Aunque tal vez podría ser cierto...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es como si uno indicara que el cielo es azul, otro que es negro, otro celeste, otro violáceo, otro rosado, otro amarillo... ¿Cuál de todos estaría en lo cierto? ¿Cuántos estarían equivocados? ¿Acaso el cielo no muestra todos esos colores y muchos otros matices según la rotación, la traslación, el clima, la temperatura, la estación del año, etcétera? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, como humanidad, la irreflexión nos conduce constante e inexorablemente al fanatismo, el fanatismo nos conduce a la intolerancia, la intolerancia a la violencia, la violencia al caos, el caos a la desidia, la desidia a la sumisión, la sumisión a la esclavitud, y la esclavitud nos torna al principio de todo, porque el fanático es un pobre esclavo por propia elección, poseído por la pasión desenfrenada que no sabe ni pretende controlar, pues permite que lo controle totalmente, que se adueñe de su ser, como un demonio apoderándose de un cuerpo; una pasión sin sustento, alimentada por la mente obsesiva, sin ningún porqué intuitivo o racional que la cimiente; una pasión vacía, sin contenido, que tiene un impulso pero no tiene un motivo. Un motivo de amor, que detrás de todos los motivos aparentes, es el único motivo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de todo, tal vez... esta reflexión sobre la irreflexión sea una reflexión irreflexiva, o sea una irreflexión reflexiva. O no...&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-5408970071372499903?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2011/12/reflexion-sobre-la-irreflexion.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s72-c/logo2-72.png" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-8615382439332492495</guid><pubDate>Sat, 17 Dec 2011 03:08:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-01T06:34:48.399-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>Despertar a la conciencia</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="background-color: #f3f3f3; text-align: right;"&gt;
&lt;span style="color: #666666; font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;Reflexión Nº 16&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;
He reflexionado mucho durante el transcurso de mis veintidós años (aun lo sigo haciendo), sobre el letargo en el cual nos hallamos inmersos los seres humanos. No sabemos de dónde venimos, no conocemos a dónde vamos, y muchas veces siquiera logramos suponer dónde estamos, por qué estamos, para qué estamos, donde sea que estemos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sabemos mucho, sobre lo mucho que no sabemos. Y, como si todo esto fuese poco, nuestro instinto de conservación nos conduce al camino erróneo: a observar en el otro una mercancía para el conveniente beneficio, antes que a un igual, a un ser humano como nosotros, como todos, como ninguno.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Estamos dormidos. Todavía no hemos comprendido conscientemente que somos individuos, que unidos conforman un todo indivisible. Si somos islas, estamos todas comprendidas en el mismo océano; por tanto, intercomunicadas, afectadas por las mismas leyes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por ignaros, juzgamos, matamos, somos amos del terror, odiamos, y todo porque tememos al amor. Y tememos al amor, mucho más que al odio, porque el amor tiene el vasto poder de transformar todo a su marcha, incluso a nosotros, con todo lo que eso implica: despertar a la conciencia. No obstante, advertimos al amor cual un ostentoso negocio; lo aprovechamos para escribir buenas o baratas novelas que luego se venden por millones, para comercializar peluches en las tiendas, para que los mercantes llenen sus bolsillos en el día de San Valentín, pero olvidamos que el amor, el auténtico amor, que es mucho más que una palabra de cuatro letras, no se compra, ni se vende, ni se alquila: &lt;i&gt;se siente&lt;/i&gt;.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Despertar a la conciencia es abolir el deber a través de la obligación, para instaurar el deber del propio maestro que nos guía: ese que nos indica por dónde es propicio transitar, para aprender a ser humanos, más allá de ser humanos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Despertar a la conciencia es avivar al amor que existe en nosotros, que es intrínseco a todos, para sabernos iguales, aunque no idénticos; para sabernos uno, aunque individuos (indivisos e individuales).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cada ser humano, sólo por serlo, es representante directo de toda la humanidad, en su magnánima extensión. Y si el despertar de la conciencia, de ese amor verídico, vasto e inconmensurable, se produce aunque sea en uno de nosotros, la humanidad habrá despertado a la conciencia y, por tanto, al amor.&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-8615382439332492495?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2011/12/despertar-la-conciencia.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s72-c/logo2-72.png" height="72" width="72" /><thr:total>9</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-8038867338251012309</guid><pubDate>Fri, 16 Dec 2011 03:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-01T06:31:29.004-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>Un sueño que no te deje dormir</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="background-color: #f3f3f3; text-align: right;"&gt;
&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: #6fa8dc;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;Reflexión Nº 15&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Yo tengo un sueño que no me deja dormir. ¿Tú tienes un sueño que no te deje dormir? Si, en el más sublime de los casos, la respuesta llegase a ser positiva, sabrás que de todos los posibles insomnios, el más gratificante de los desvelos humanos podría atribuírsele a los sueños que se sueñan mientras permanecemos despiertos, con los ojos abiertos; los mismos que a menudo nos acosan en horas de descanso, en la más encantadora de las persecuciones. Si, en cambio, la respuesta fuese negativa, creerás que la vida no tiene sentido, sabrás que sin uno de esos peculiares motivos que le dan un sentido a la existencia, la vida es una nada permanente. Porque los sueños no son ni más ni menos que la traducción pintoresca de saber para qué vives, para entender porqué vives, para ser conocedor de aquello por lo cual morirías con dignidad.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Yo tengo un sueño que no me deja dormir: publicar un libro, ser leído por muchísimas personas, colaborar con la humanidad, aportarle algo valioso a través de mi trabajo; mostrarme que se puede para mostrar que es posible, que no debemos rendirnos antes de haberlo intentado, porque fracasar en la vida no simboliza no haberlo logrado, sino no haberlo intentado.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Ten un sueño que no te deje dormir, aférrate a él como el náufrago a su balsa en el medio del mar, aunque quieras llegar a las estrellas y parezcan tan lejanas, tan imposibles de alcanzar. Sueña tus sueños, porque el único hombre despierto es aquel que todavía sueña. Vive tus sueños, porque un sueño no vivido es una onza de oro cubierta por el lodo: escarba hasta lo imposible para quitarlo de allí; hazlo relucir. Y por último, aunque no importe si tus sueños se realizan, si tus sueños te realizan,&amp;nbsp;intenta&amp;nbsp;todo (lícitamente) por concretarlos.&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-8038867338251012309?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2011/12/un-sueno-que-no-te-deje-dormir.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s72-c/logo2-72.png" height="72" width="72" /><thr:total>10</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-4666151201404255829</guid><pubDate>Thu, 15 Dec 2011 03:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-01T06:31:34.248-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>La muerte no es la muerte</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="background-color: #f3f3f3; text-align: right;"&gt;
&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: #6fa8dc;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;Reflexión Nº 14&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
Nacemos con una certeza, una única certeza: un día cualquiera, a cualquier hora, en cualquier sitio, ineluctablemente, moriremos. Pero, ¿moriremos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Qué ironía!: «morirás» -indica la vida- como su única certeza.&amp;nbsp;«Morirás, tarde o temprano morirás, como todos; como ninguno». Pero ¿morir será realmente morir? ¿No será eso que denominamos «muerte» el comienzo de una nueva vida?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La muerte es nuestro espejo: cada vez que nos miramos en ella, nos entrega un retrato irreparable e imborrable, sin posibilidad de retoques, de nuestro destino; nos muestra lo que no somos capaces de cambiar, por mucho que nos esmeremos, por mucho que la ciencia avance; porque aunque no queramos, aunque le temamos, aunque reneguemos y busquemos una u otra forma de trampearla, la muerte no acepta treguas: encuentra a quien sea donde quiera que se encuentre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí viene el fragmento interesante: sabemos que vamos a morir, pero no es esa sabiduría inmemorial, sino &amp;nbsp;nuestra visión sobre la misma la que puede modificar esencialmente nuestras vidas. Parece mordaz, que incluso en vida, la muerte tenga el poder de transformar nuestra existencia, pero si intuimos que la muerte no es la muerte, sino el comienzo de una nueva vida, comprenderemos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ser conscientes de la muerte es saber que, aunque logremos la inmortalidad, nuestro paso por la Tierra es efímero; es saber que en mucho o poco tiempo todo acabará como lo conocemos, y el sistema solar se trasladará hacia el choque con la galaxia de Andrómeda sin nuestra presencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero es precisamente la muerte la que le da valor a nuestra vida, como los polos de una misma cosa se otorgan mutuo sentido. Cuando recuerdas que morirás, que tarde o temprano te irás a otra parte o, según otras variables, a ningún espacio, a ninguna parte, la vida toma un enigmático sentido. De pronto sientes que el próximo puede ser el último instante de tu vida; que puede ser esa bocanada de aire lo que juzguen tu último respiro. Entonces empiezas a valorar la vida. Y vislumbras que la muerte no es la muerte, sino un recordatorio de la vida que señala: «un día cualquiera, a cualquier hora, en cualquier sitio, invariablemente, morirás». Y en un instante revelador comprendes que debes vivir la vida, porque nunca sabes cuándo caerá el telón del escenario, de tu última función.&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s1600/logo2-72.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-4666151201404255829?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2011/12/la-muerte-no-es-la-muerte.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-BPQlS3RWiDM/TukcOwE4w1I/AAAAAAAAEpc/OjsptttoPFY/s72-c/logo2-72.png" height="72" width="72" /><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-376680765673023719</guid><pubDate>Wed, 14 Dec 2011 03:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-01T06:31:38.917-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>Aprender a escuchar</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="background-color: #f3f3f3; text-align: right;"&gt;
&lt;span style="color: #666666; font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;Reflexión Nº 13&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
En una publicación previa escribía sobre la importancia de&amp;nbsp;«&lt;a href="http://www.jorgeaussel.com/2011/12/creer-en-uno-mismo.html" target="_blank"&gt;creer en uno mismo&lt;/a&gt;». En esta oportunidad he resuelto hacerlo sobre la importancia de aprender a escuchar, más allá de oír.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Escuchar, según definición del diccionario de la Real Academia Española, que casi por necesidad adecuo a mis propias necesidades de expresión, refiere a&amp;nbsp;«prestar atención a lo que se oye». Sucede que en la diversidad de los heterogéneos escenarios verbales, nuestros labios sufren la incontinencia de constar sellados e imposibilitados de habla. A causa de esta deficiencia, la tendencia radica en apartarlos uno del otro, para cubrir las palabras ajenas con las propias, provocando espeluznante incomunicación, aun cuando el otro no haya concluido su exposición oral. Como resultado, los oídos de terceras personas involucradas en la conversación, &amp;nbsp;como los nuestros, oyen olas de un mar de vocablos colisionando entre sí, que la distancia, por mínima que sea, transmuta en sonidos que desembocan como algarabías:&amp;nbsp;«griterío de varias personas que hablan a un tiempo». Es en ese preciso instante cuando se escinde la comunicación; orientamos el foco en nosotros mismos, y no obtenemos escuchar a nadie más (porque no queremos escuchar a nadie más).&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Convivimos tantas horas con nuestra propia persona, que cuando aparecen otras, nos cuesta situarle atención a alguien más. Y en la generalidad de las sucesiones, si lo hacemos, es por un interés estrictamente personal. Por lo mismo, creo, también debiera importarnos qué tienen para enunciarnos los demás seres humanos. Eso no amerita apartarnos de nuestro punto de vista, pero nos brinda una perspectiva cuantiosamente más amplia de cualquier asunto de la vida. Escuchar al otro en una conversación nos enriquece espiritualmente, así como también al ajeno que, de repente, puede transformarse en parte de nosotros mismos (lo que verdaderamente es, un espejo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Saber escuchar mejora el diálogo, así como saber callar cuando es necesario posibilita que el otro se exprese, y suele evitar incoherencias eludibles. El problema principal del deterioro de la comunicación es que proliferan emisores y escasean receptores. Por eso, creer en uno mismo es importante, mas escuchar el punto de vista ajeno, también lo es.&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;a href="http://www.safecreative.org/work/1112100712598" rel="cc:license" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;&lt;img alt="Safe Creative #1112100712598" src="http://resources.safecreative.org/work/1112100712598/label/logo2-72" style="border-bottom-width: 0px; border-color: initial; border-left-width: 0px; border-right-width: 0px; border-style: initial; border-top-width: 0px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-376680765673023719?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2011/12/aprender-escuchar.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5989043055956839657.post-6211175919640909073</guid><pubDate>Tue, 13 Dec 2011 03:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2012-01-01T06:31:45.254-03:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Reflexiones</category><title>La nueva revolución</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="background-color: #f3f3f3; text-align: right;"&gt;
&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: #6fa8dc;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #666666;"&gt;Reflexión Nº 12&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
El desorden surgió para ser ordenado, pero el orden también emergió para ser desordenado. Aunque nadie sabe realmente lo que es el orden o el desorden, pues lo que para mí puede estar ordenado, para otro puede ser un caos inadmisible. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Cuando un orden establecido es desordenado desde todas sus perspectivas, el hombre lo denomina revolución. Todavía recuerdo las palabras de mi profesor de Ciencias Sociales cuando expresó que una revolución era un cambio profundo a todo nivel: social, religioso, político, económico, etc. pues sino no era una revolución.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Al pensar en revolución, solemos asociarla con un cambio violento, repentino, como si se tratase de una guerra sangrienta. Ya el mundo ha sufrido muchas revoluciones por el estilo, no es novedad. Pero la nueva revolución nada tiene que ver con las anteriores, muchas de las cuales han sido un falaz engaño de la mente, para hacernos creer que si matamos al otro, si nos quedamos con sus pertenencias, seremos más grandes, más poderosos, más ricos. Pues no, seremos la pequeñez reencarnada, seremos pobres, rastreros.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
La nueva revolución es integralmente disímil a la violencia, pues de lo contrario, no sería revolución; sería más de lo mismo, más de la inercia, de la tendencia humana por abandonarse a sus instintos degradantes, en vez de conectar con su grandeza. Y no hablo de moral, hablo de conciencia, de lo que el hombre siente que es correcto porque lo dicta la voz del universo.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
¿Cómo podemos denominar revolución a un exterminio, a la matanza de nuestros semejantes? ¿En verdad creemos que ese comportamiento es realmente revolucionario? ¿No será que la verdadera revolución es dominar nuestra agresión interna, inherente a ser humanos, controlar nuestra violencia, erradicar la discriminación, la xenofobia, el odio, los prejuicios, las culpas, el instinto asesino, el afán de poseer personas, los desechos que arrastramos por generaciones?&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Los preludios de la nueva revolución nos presentan la oportunidad de una honda transformación de la conciencia, una visión amplificada, una unidad planetaria donde tenemos el poder de ver al otro como a nosotros mismos, como una extensión de nuestro ser en otro cuerpo. Pero esto no es posible sin un aparente desorden previo, sin un caos inexplicable, donde todo está en movimiento, donde el mundo conocido se transforma vertiginosamente.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
La nueva revolución nos propone un nuevo paradigma tan conocido como ignorado: ser humanos más allá de ser seres humanos.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;a href="http://www.safecreative.org/work/1112100712475" rel="cc:license" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" xmlns:cc="http://creativecommons.org/ns#"&gt;&lt;img alt="Safe Creative #1112100712475" src="http://resources.safecreative.org/work/1112100712475/label/logo2-72" style="border-bottom-width: 0px; border-color: initial; border-left-width: 0px; border-right-width: 0px; border-style: initial; border-top-width: 0px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5989043055956839657-6211175919640909073?l=www.jorgeaussel.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.jorgeaussel.com/2011/12/la-nueva-revolucion.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge Ángel Aussel)</author><thr:total>3</thr:total></item></channel></rss>

