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	<title>La izquierda reaccionaria</title>
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	<description>Horacio Vázquez-Rial</description>
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		<title>María Teresa G. Cortés: «Utopías», esos engaños de la ficción</title>
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				<pubDate>Thu, 07 Aug 2014 15:10:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[pensodromo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros autores]]></category>
		<category><![CDATA[María Teresa González Cortés]]></category>

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				<description><![CDATA[Con esos gustos atávicos por caminar fuera y lejos de los límites de la experiencia corriente, las utopías deslumbran con sus engaños. Por eso, si creemos en la gramatología de los cuentos de hadas y, por extensión, en la logocracia de las narraciones fantásticas, no tenemos nada más que hablar: defendemos los derechos nacionalistas de las Culturas, que no los derechos humanos de hombres y mujeres, y sanseacabó. Pero, como no deseamos quedar atrapados en la armadura de omnipotencia de los imperialismos ideológicos, no podemos cerrar los ojos al racismo, sexismo, violencia  y antidemocracia que acompañan a las formulaciones utópicas, aunque éstas las defiendan políticos e intelectuales de postín.]]></description>
								<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center"><em>A la memoria de Horacio Vázquez-Rial (1947-2012)</em></p>
<p style="text-align: left;" align="center"><em></em>Por <a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/tag/maria-teresa-gonzalez-cortes/">María Teresa González Cortés</a></p>
<p style="text-align: left;" align="center"><img class="alignleft" title="María Teresa González Cortés" alt="" src="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/mtgc2.jpg" width="260" height="211" />Estas páginas las elaboré tras mantener una conversación interesantísima con Horacio Vázquez-Rial, dos años antes de su fallecimiento. Horacio quería crear una plataforma pública que, abierta a la crítica, incluyese todo tipo de ensayos, estudios, artículos&#8230;, capaces de desmantelar el carácter falsario de los idealismos. Sin equivocarse un ápice, Horacio observó las dosis de intolerancia que vertebran las ideologías políticas y religiosas, antipolíticas y fundamentalistas de nuestra época. Su preocupación tenía sentido, pues la neblina dogmática que Horacio detectaba en muchas de las formulaciones teóricas contemporáneas nos conduce a ver hasta lo que no existe generando no pocos espejismos a nuestro alrededor.</p>
<p style="text-align: left;" align="center">Si a esto unimos el hecho de que en Europa ciertos políticos, en el momento de defender su utopía, se apartan de los límites del sentido común y empiezan a sentirse “sabios” y a creerse “seres” con un profundo sentido público de la ley, incluso a  conceptuarse a sí mismos como “personas” con excelsos valores morales, entonces quizá sea bastante apropiado analizar los excesos de esos roles (de sabio, jurista y santo) que identifican a los políticos “utópicos”.</p>
<p>Lejos de los caminos de la lógica, raras son las ocasiones en que ponemos en tela de juicio el andamiaje de nuestras ideas. Y es que la mayoría de las veces no solo nos dejamos llevar por la presión mediática de sectas y grupos, sino que a rebufo de las modas que nos rodean terminamos por perder cualquier traza de pensamiento INDEPENDIENTE. Por tanto, resulta oportuno analizar en este momento los abusos de las utopías máxime cuando éstas, en tanto rehúyen y falsean la realidad, son propensas a crear mitologías, a propagar paganismos y a fundar toda suerte de religiones laicas. Además, y como veremos a continuación, las utopías siempre conllevan distopías, o sea, riesgos políticamente muy negativos.</p>
<p><strong>Los peligros de las utopías</strong></p>
<p>A las utopías les mueve una pasión, un entusiasmo febril por los relatos fantaseados. Pero sobre todo, y esto no es menos importante, todas las utopías son, aunque en distinto grado, restos de un arcaísmo platónico y, en consecuencia, herencia de un protofascismo primitivo e indócil. Y es que que no es una mera coincidencia el que las utopías sean una clase de idealismo político opuesto al realismo democrático. De hecho, desde Platón a Moro, desde Campanella a Morelly, desde Calvino a Rousseau, desde  Müntzer a Marx, desde Bacon a Skinner, desde Defoe a Nietzsche, desde Mussolini a Franco, desde Hitler a Stalin&#8230;,  toda utopía lleva en su seno elementos totalitarios claramente aberrantes o distópicos. ¿Distópicos? Por supuesto, ya que las utopías defienden con sentimientos de rebeldía “antisistema” un sentido espartano –léase “autoritario”- de la autoridad.</p>
<p>¿Y esto adónde nos lleva? Nos conduce a que no es cierto, ni siquiera desde el punto de vista lingüístico, que la utopía sea una eutopía (o buen lugar). Es más, decía el filósofo español Ortega y Gasset (1883-1955), y de manera acertada, que «lo falso es la utopía, la verdad no localizada vista desde lugar ninguno». ¿No localizada desde lugar ninguno? Desde luego, puesto que la voz “utopía” proviene de la palabra griega οὐτόπος (οὐ: no, τόπος: lugar), y la utopía, según el filósofo alemán Peter Sloterdijk (1947-), «ha sido la forma mental, literaria y retórica de un cierto colonialismo occidental imaginario [… que] nos ha servido a la vez para proyectar la realidad exterior de nuestra sociedad sobre nuestro imaginario y exteriorizar nuestros sueños interiores sobre lugares alejados».[i]</p>
<p>¿Entonces la utopía es un subgénero de la ciencia ficción, como defiende el académico de origen yugoslavo Darko Suvin (1930- )? [ii] Sin duda alguna. Aceptada esta definición, debemos preguntarnos por qué una clase política necesita ante sus votantes presentarse con atributos heroicos y acunar sus proyectos con los colores milagreros de las utopías. O lo que es igual. Por qué, en lugar de solucionar los problemas cotidianos de las personas, los utópicos se dedican a hacer pompas de jabón –hubiese dicho Voltaire-  y a defender la utopía pedagógica de la ignorancia, la utopía del determinismo historicista, la utopía de la alianza de civilizaciones, la utopía del multiculturalismo&#8230;, igual que en otros tiempos otros utópicos defendieron la utopía racista, la utopía de la superioridad de una clase social, la utopía de la perfectibilidad, la utopía de la protesta, etc.</p>
<p>De momento, no tenemos contestación a estos interrogantes, pero todo conduce a que los utópicos (políticos, intelectuales, escritores, etc.) desean que la libertad personal, lejos de ser tal, funcione cual mecanismo de relojería y marche al tictac de las utopías que defiende apasionadamente un grupo social.</p>
<p><strong>El fenómeno “Tasaday”</strong></p>
<p>El pensador y político Thomas More<strong> </strong>(1478-1535) planteó las bondades del altermundismo. En su escrito <em>Del estado ideal de una república en la nueva isla de Utopía,</em> proponía una sociedad al modo platónico, o sea, una alter sociedad planificada y controlada hasta en sus detalles más nimios. Curiosamente y desde hace unos pocos años surgen con fuerza nuevos <em>T. More</em> que, desde <em>la</em> <em>isla</em> <em>de Multiculturalismo</em>, predican la pluralidad de las costumbres, pero bajo el argumento de que los cambios dañan y precipitan la aniquilación de las tradiciones.</p>
<p>Ahora bien, ¿cómo puede haber una Historia sin Historia? o, como se preguntaba Kant, «¿cómo es posible una historia a priori? Muy sencillo cuando es el propio adivino quien causa y prepara los acontecimientos que presagia», contestaba el filósofo alemán.<strong> </strong>Pues bien, suspirando por la predictibilidad e invariabilidad del mundo o, lo que es igual, anhelando una Historia sin Historia, es decir, anhelando detener el curso del tiempo, el mago de los adivinos, Jean-Jacques Rousseau, aconsejó: «no instruya en absoluto al niño del aldeano, pues no le conviene ser instruido».[iii]</p>
<p>Este sueño fantástico se ha visto irónicamente cumplido y en fechas no lejanas, pues con los fuegos de este espejismo  se decidió crear allende los mares un parque temático al estilo rousseauniano. Así, «la etnología rozó la muerte un día de 1971 en que el gobierno de Filipinas decidió dejar en su meollo natural, fuera del alcance de los colonos, [de] los turistas y los etnólogos, a las pocas docenas de Tasaday recién descubiertos en lo más profundo de la jungla donde habían vivido durante ocho siglos sin contacto con ningún otro miembro de la especie. La iniciativa de esta decisión partió de los mismos antropólogos que veían a los Tasaday descomponerse rápidamente en su presencia, como una momia al aire libre».[iv]</p>
<p>En el multiculturalismo la sumisión al vientre comunitario constituye un valor endogámico, además de una exigencia, igual que la regla carcelaria de Thomas More residía misoneístamente<strong> </strong>en prohibir a hombres y mujeres salirse de las normas colectivas <em>establecidas</em>. No obstante, cabe preguntarse por la razón de estas políticas coercitivas. La respuesta radica o en el dirigismo no disimulado de una élite (intelectual y política) que se otorga el señorío de reglamentar la vida humana en pos de la inviolabilidad de las tradiciones de la Tierra o en la búsqueda antidemocrática del “atrasismo de las masas”, y más cuando la utopía (que es el sitio que no admite otros sitios) encarna la añoranza adamita de un pasado primitivo que extasía o, como dice Vargas Llosa, «la utopía representa una inconsciente nostalgia de esclavitud, de regreso a ese estado de total entrega y sumisión, de falta de responsabilidad, que para muchos es también una forma de felicidad y que encarna la sociedad primitiva, la colectividad ancestral, mágica, anterior al nacimiento del individuo».[v]</p>
<p>Agreguemos a lo expuesto que la utopía del multiculturalismo está vinculada a la defensa del determinismo historicista. De hecho, sus defensores y defensoras impiden la extensión y propagación de la democratización de las sociedades desde la creencia de que el acceso a la democracia está determinado por el lugar, por la cultura y las condiciones históricas. Dicho de otra manera: las y los defensores del multiculturalismo dejan  al modo <em>Tasaday</em>, o sea, en suspenso y sin cambios, el rumbo de la vida de millones de hombres y mujeres hasta el grado de difundir la idea de que quien quiebra los lazos de su útero cultural comete un acto de apostasía, de herejía incluso.  Por eso, y como ha subrayado muy bien el escritor e historiador Horacio Vázquez-Rial, «Las utopías contemporáneas no se sitúan en el final de la historia, sino en algún punto del pasado bastante remoto: los tiempos del Profeta o los precolombinos, por poner sólo dos ejemplos –sin duda, el comienzo de esta querencia por el pasado se puede situar en la Revolución Cultural maoísta o en la Camboya de Pol Pot–. Estos mozos, los progres, no quieren falsas democracias de modelo occidental, sino sharia o leyes quechuas o aymaras: Evo Morales les da la razón y restaura la legalidad originaria – vaya uno a saber qué es eso, si el mismo presidente lleva un apellido español –. Ya en 1992, un delegado indígena boliviano de los muchos que vinieron a España subvencionados por organizaciones antisistema –que, para el caso, eran anticentenario– lo expresó con claridad: “<em>Nuestro futuro es nuestro pasado</em>”».[vi]</p>
<p><strong>Llegan los tlönitas</strong></p>
<p>El argentino Jorge Luis Borges escribía en 1940, y en clave utópica,  un cuentecito muy curioso, titulado <em>Tlön, Uqbar, Orbis Tertius</em>. Las personas de Tlön (Tierra), no se dedicaban a buscar solución a los problemas diarios. No, al igual que sucedía en la Academia de Platón, los tlönitas volcaban su existencia en la especulación pura y etérea. Y ocurría, dice Borges, que «una de las escuelas de Tlön llega a negar el tiempo: razona que el presente es indefinido, que el futuro no tiene realidad sino como esperanza presente, que el pasado no tiene realidad sino como recuerdo presente».</p>
<p>Pues bien, con semejantes e idénticos malabarismos los adivinos de hoy, los multiculturalistas,  han decidido convertir a mujeres, hombres y niños en seres exóticos y ello gracias al empeño, convertido en argumento, de buscar lo alternativo y mitificar las (culturas de las) periferias <em>qua locus </em>de la autenticidad. Pero, ¿justificar el efecto Tasaday no recuerda en algo a la narración carcelaria de <em>Un mundo feliz </em>de Aldous Huxley? Quizás, sobre todo cuando, en nombre de esa Ley de Leyes que es la utopía, todo se subordina a un único fin, y el pasado, el presente y el futuro son encerrados coactivamente en la misma habitación, bajo llave y para siempre.</p>
<p>En relación con estos gustos represivos el genial escritor ruso Dostoyevsky en su <em>Diario de un escritor</em> (1873-1881) había reparado en la ironía de «que solo nuestra clase intelectual tenga una historia y que el pueblo se contente con servirla con su trabajo y con todas sus fuerzas». Pero de qué sorprenderse. Platón, como juglar de la utopía, había afirmado, y de eso hace ya dos mil quinientos años, que  «tanto si mandan con el consentimiento de sus súbditos o no, […] quienes gobiernan son en verdad dueños de una ciencia». Y, por extensión, tutores de la vida de los súbditos. [vii]</p>
<p><strong style="line-height: 1.5em;">Características del pensamiento utópico</strong></p>
<p>El multiculturalismo, como faro emplazado en las atalayas de la diversidad, insiste con banderas y pancartas en proteger la orografía de las tradiciones no dominantes. Y aunque en este siglo XXI parezca ser el mito justiciero de las periferias, en la práctica el multiculturalismo silencia el yugo de las tiranías que, por cuestión de cultura, padecen millones de personas.  Es más, debido a la alergia que sienten por las democracias modernas los defensores de la utopía del multiculturalismo, esta  utopía contiene elementos altamente reaccionarios, amén de peligrosos, dado que no se reivindica el mapamundi de la libertad, sino el colectivismo de grupos y comunidades.</p>
<p>Lejos del buen juicio de Edward Said (1935-2003), el cual solía repetir que «los derechos humanos no son objetos culturales o gramaticales y cuando se violan son lo más real que podamos encontrar»; lejos de lo que decía este norteamericano de origen palestino; el multiculturalismo o, peor, el mito del multiculturalismo tiene el inconveniente de ser expresión de la utopía. Pues bien, con el fin de entender los riesgos distópicos que escoltan la epistemología utopizante del multiculturalismo debemos analizar y de cerca sus características. Vayamos a ello.</p>
<p>Para Ernst Bloch, T. More tan solo fue el creador del término “utopía”, que no el Marco Polo, que no el inventor de la idea, que no el descubridor, en definitiva, de la noción de <em>sociedad ideal que no existe</em>. Al hilo de esto, Bloch consideraría las utopías, y no es extraño, como “sueños despiertos”. Y es que, al ubicarse en la Atlántida del imaginario más puro, el pensamiento utópico consigue moverse junto al latido de la ficción. Lo que implica que el sistema explicativo del pensamiento utópico se apoya, y ésta es su primera característica, en las leyes de la <em>lógica borrosa</em>. Dicho de otra manera. Quienes muestran apego por la utopía suelen ataviar a esta criatura intelectual con predicados omnicomprensivos, esto es, con enunciados vagos que, por centrífugos, carecen prácticamente de límites y, debido al hecho de que van  asociados a soluciones de un perímetro tan indefinido como amplio, exhiben una retórica prometedora, prometeica inclusive. Pero, a la vez, peligrosamente imprecisa y difusa.</p>
<p>Con esta forma borrosa de percibir y no situar los problemas en el seno de la realidad, se omiten los datos concretos de la experiencia. Y aquellas personas que desde la ética de la convicción se comprometen con las utopías resulta que consciente o inconscientemente ambicionan estar “libres” de la atadura de las evidencias empíricas, y “arraigadas” al país del <em>Érase una vez</em>&#8230;  para, y como decía Unamuno (1864-1936), «dar por filosofía lo que acaso no sea sino poesía o fantasmagoría, mitología en todo caso». [viii]</p>
<p>Unido a los reinos de una prosa ilusoria, el pensamiento utópico, y ésta es otra característica del mismo, trabaja igual que las antiguas pitonisas. Y, como conciencia anticipadora, se autolegitima con sus propias ucronías o visiones del tiempo. De ahí que las utopías tengan<strong> </strong>mucho de profético, mucho de infalible, mucho de cretinismo. De ahí que las utopías tiendan a hacernos beber en las aguas de visionarios hasta el límite, señaló el filósofo francés Maurice Blanchot (1907-2003), de creer que «se está tan seguro de tener razón en el cielo que se prescinde no solo de tener razón en el mundo, sino incluso del mundo de la razón». [ix] De ahí, en suma, y como señala atinadamente el pensador y novelista barcelonés de origen argentino Horacio Vázquez-Rial (1947-2012), «lo que en la divinidad es mérito, en el hombre es horror: la omnipotencia y la ubicuidad, en el plano humano, se traducen como totalitarismo». [x]</p>
<p>A estos rasgos nada halagüeños hay que añadir, en tercer lugar, que el pensamiento utópico siempre opta por una narración cerrada que, ajena a la experiencia fáctica, resulta “autorreferencial”. Este es el motivo por el que los relatos utópicos habitualmente traicionan las leyes del tiempo corriente. Y al desertar del tempus vulgar, lo observó el antropólogo rumano Mircea Eliade (1907-1986), acaban entrando en los pasadizos del tiempo sagrado, en los laberintos de ese tempus sacro que no necesita, para iluminar el camino, más que sueños y noúmenos. [xi]</p>
<p>De otro lado, y puesto que constituye una  imagen de la perfección prístina del mundo proyectada al futuro, ocurre que<strong> </strong>el pensamiento utópico propende a manejar toda suerte de elementos religiosos, como <em>El</em> <em>Paraíso</em>, <em>El Dorado,</em> <em>Shangri-La,</em> etc., y, por tanto, tiende a reflotar y a legitimar lugares de sublime corrección en cuyo seno y armonía, defienden, vivirán felices mujeres y hombres. ¿Y por qué esa característica? Porque según el filólogo y filósofo canadiense Northrop Frye (1912-1991)  todos los arquetipos, símbolos y mitos literarios, incluidos los utopistas, remiten a una experiencia religiosa. [xii]</p>
<p>Este es el caso de  <em>El filósofo de la Utopía</em> Ernst Bloch (1885-1977). Recordemos que a juicio de este pensador alemán no se puede vivir sin ensoñaciones ni llegar a experimentar el espíritu de la utopía sin la esperanza e intermediación de elementos y categorías religiosas como el mesianismo, el apocalipsis y la escatología. Lo cual tiene su enjundia porque Bloch habla (¿sin darse cuenta?) como teólogo marxista y (¿contradictoriamente?) en calidad de filósofo <em>laico</em> que defiende la utopía <em>religiosa</em> del marxismo. [xiii]</p>
<p>Ya en quinto lugar, y resulta crucial no olvidar este otro rasgo,<strong> </strong>el pensamiento utópico emerge en todos los ámbitos humanos. Y por el don de la ubicuidad puede aparecer en cualquier  rama del conocimiento. De eso se dio cuenta el filósofo británico de origen ruso<strong> </strong>Isaiah Berlin (1909-1997), quien advirtió, debido al peso de las utopías, que «convertir la historia, la lógica o una ciencia natural, ya sea la biología o la sociología, en una teodicea, [que] intentar hallar en ella soluciones a dudas y angustiosos interrogantes morales o religiosos y transformarlas en teologías seculares no es nada nuevo en la historia de la humanidad». [xiv]</p>
<p>De esto se deduce que el pensamiento utópico se asienta en ideas residualmente antidemocráticas, razón por la que la utopía (cuyo origen histórico se localiza en la filosofía política de Platón)  ha sido y es refractaria a conceptos como libertad, habeas corpus y estado de derecho. Con lo cual, es lógico que las utopías, sea cual sea su representación y teoría doctrinal, conlleven distopías. Es lógico que entrañen aberraciones políticas, tanto o más cuanto que -última característica- el pensamiento utópico siempre &lt;&lt;se reencuentra con una serie de mitologías arcanas que le hacen utilizar un lenguaje fósil y arcaico y, por tanto, ajeno al mundo de la política moderna». [xv]</p>
<p>En consecuencia, y en palabras del filósofo francés Jean-François Revel (1924-2006), «es preciso distinguir perfectamente entre la utopía y el ideal. Es evidente que no hay  pensamiento político sin un proyecto, sin un ideal, sin objetivos. [&#8230;] Pero la utopía es la construcción <em>a priori</em>, anterior a toda aplicación a la realidad, de un modelo completamente acabado, y aplicado en sus detalles más pequeños, de una sociedad perfecta. Todas las utopías que conocemos, en Platón, Campanella, Fourier, construyen una sociedad totalitaria a partir de la elaboración del modelo intelectual», concluye Revel. [xvi]</p>
<p><strong></strong><strong style="line-height: 1.5em;">Los engaños de la ficción</strong></p>
<p>Con esos gustos atávicos por caminar fuera y lejos de los límites de la experiencia corriente, las utopías deslumbran con sus engaños. Por eso, si creemos en la gramatología de los cuentos de hadas y, por extensión, en la logocracia de las narraciones fantásticas, no tenemos nada más que hablar: defendemos los derechos nacionalistas de las Culturas, que no los derechos humanos de hombres y mujeres, y sanseacabó. Pero, como no deseamos quedar atrapados en la armadura de omnipotencia de los imperialismos ideológicos, no podemos cerrar los ojos al racismo, sexismo, violencia  y antidemocracia que acompañan a las formulaciones utópicas, aunque éstas las defiendan políticos e intelectuales de postín.</p>
<p>Un detalle a tener en cuenta. Igual que en el siglo pasado la utopía de la perfección  condujo a la idea de superioridad de una clase social (comunismo) y de una raza (fascismo, nazismo), en este nuevo milenio se está avivando el postulado de la supremacía de las costumbres <em>locales</em> frente a tradiciones <em>foráneas</em>, tal es la lucha multicultural contra la neoculturación o deculturación de las culturas no occidentales.</p>
<p>Más aún. Buscando culturas que carezcan de influencias del exterior y  ligado a un respeto incondicional a las normas, curiosamente en esta utopía del siglo XXI cohabitan la intolerancia y la dictadura espiritual. Sin embargo, yo me pregunto: ¿por qué enterramos el ideario igualitarista y nos enredamos no tanto en la defensa de los derechos de las personas cuanto en la defensa de los derechos de las Culturas?</p>
<p>No son las culturas sino las personas lo que tenemos que proteger. De ahí que la guineana Katoucha Niane, recientemente fallecida, narrara en su autobiografía el trauma que le supuso la extirpación del clítoris a la edad de 9 años. De ahí que la española Dolores Sayans relatara el cautiverio que vivió con su marido palestino. De ahí que la iraní Marina Nemat nos haya descrito las ofensas y humillaciones que padeció bajo el régimen tradicionalista de su país. De ahí que Chahdortt Djavann, una refugiada en Francia que llevó puesto durante diez años el velo, nos explique su oposición a él y los efectos discriminatorios que conlleva este tipo de prenda. De ahí que la alemana de origen turco Necla Kelek siga denunciando casos de mujeres turcas que, <em>compradas </em>en su país de origen, son raptadas y llevadas en contra de su voluntad a Alemania para ser casadas con emigrantes turcos. [xvii]</p>
<p>El Romanticismo pudo en todo su esplendor desarrollarse como corriente esencialmente antidemocrática tras la explosión de la Revolución francesa, llegando incluso a tener muchos adeptos entre la clase política y académica. Con su idea del regreso, que no de progreso, el Romanticismo creció gracias a la obsesión de sacar del desván de la Historia tradiciones, mitos y costumbres. Dos siglos después, y tras difuminarse en el horizonte los espejismos de esa Revolución francesa contemporánea que fue la Revolución rusa, florece un nuevo romanticismo y, con él, a cualquier precio sobrevive la querella por proteger ritos, creencias y leyendas&#8230; frente y ante la defensa de los valores jurídicos individuales de Occidente.</p>
<p>No podía ser de otra forma si los guardianes de la memoria, los escuderos de los valores antiguos,  los salvadores de las leyes tradicionales luchan al lado de grupos y movimientos multiculturalistas, y en un mismo nivel, por reencontrar y mantener los arcanos de la identidad cultural.</p>
<p>Ahora bien, en este duelo entre memoria y libertad o entre tradición e individualismo vemos que el multiculturalismo repite los viejos errores del Romanticismo. Por eso, mientras esta utopía contemporánea entroniza nacionalistamente la idea de Pueblo, de Cultura y Cosmovisión, silencia aristocráticamente los problemas e infortunios de las personas de carne y hueso, al tiempo que ningunea las peticiones y reclamaciones civiles de mujeres y hombres de muchos lugares del mundo.</p>
<p>Sin miedo a equivocarnos afirmamos que las y los defensores del multiculturalismo, con su peculiar rebelión contra los avances históricos logrados con gran esfuerzo a lo largo de los siglos,  están tristemente encabezando una cruzada en defensa de la opresión de los oprimidos.</p>
<p><strong style="line-height: 1.5em;">Dos conclusiones</strong></p>
<p>Con sentimientos de suprahumanidad a sus espaldas, los y las multiculturalistas procuran que nos independicemos de los azares de la libertad individual. El irracionalismo que acompaña a su arsenal ideológico pretende, desde la convicción <em>de</em> <em>perfección absoluta</em> de su ideología, que nos emancipemos de las estrategias de la emancipación y nos dejemos llevar por la arquitectura social <em>determinista y cerrada</em> de la utopía colectivista. Sin embargo, y en contra de los mitos que palpitan bajo estas u otras utopías, no hay que tener miedo a denunciar las violaciones de los derechos humanos, sean cuales sean, afecten a quien afecten, las genere quien las genere y se produzcan donde se produzcan.</p>
<p>Por otro lado, igual que sucedía en la utopía luterana, en la utopía revolucionaria francesa, en la utopía de la raza, en la utopía bolchevique o en cualquier otra utopía del pasado, hoy no conviene olvidar que en la utopía multiculturalista se sigue apostando por valores de inerrancia y antidemocracia, por valores reaccionarios de dirigismo y falta de libertad.[xviii]</p>
<p>Así que frente al “idealismo constructivista”; frente a esas hambres inmoderadas de control social; frente a la querencia relojera que ciertas élites, también de izquierdas, exhiben por el dirigismo uniformador; frente a todo esto;  ni la injerencia ni el intervencionismo políticos pueden justificar ninguna teoría y más cuando la defensa de la <em>libido dominandi</em> tan solo conduce a esas dictaduras espirituales eufemísticamente conocidas bajo el nombre de “utopías”.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<hr align="left" size="1" width="33%" />
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<p>[i] José Ortega y Gasset (1923), <em>El tema de nuestro tiempo: El ocaso de las revoluciones, el sentido histórico de la teoría de Einstein</em>, Espasa Calpe argentina, Buenos Aires, 1939, p. 92. Peter Sloterdijk, <em>L&#8217;utopie en chantier</em>, dans le dossier <em>La renaissance de l&#8217;utopie</em>, Magazine littéraire<em>, </em>n° 387, mai 2000, p. 54.</p>
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<p>[ii] Darko Suvin, <em>Metamorphoses of Science Fiction</em>, New Haven, 1979, p. 61.</p>
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<p>[iii] Immanuel Kant (1797), <em>Replanteamiento de la cuestión sobre si el género humano se halla en continuo progreso, </em>punto 2 (Hacia lo mejor), en Immanuel Kant, <em>Ideas para una Historia universal en clave cosmopolita</em>, Tecnos, Madrid, 19942ª, p. 46. Jean-Jacques Rousseau (1761), <em>Julie ou la nouvelle Héloïse</em>, ed. Armand-Aubrée, París, 1832, vol. II, partie V, lettre III, p. 183.</p>
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<p>[iv] Jean Baudrillard (1978), <em>Cultura y simulacro</em>, Kairós, Barcelona, 20052ª, p. 20.</p>
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<p>[v] Mario Vargas Llosa, <em>La verdad de las mentiras</em>, Alfaguara, Madrid, 2002, p. 78</p>
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<p>[vi] Horacio Vázquez-Rial, <a href="http://safed-tzfat.blogspot.com/2010/06/el-atrasismo-horacio-vazquez-rial-ld.html"><em>El atrasismo</em></a>, 19-VI-2010.</p>
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<p>[vii] Platón, <em>Político</em>, 239a-239c.</p>
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<p>[viii] Miguel de Unamuno (1911-1912),<em> Del sentimiento trágico de la vida,</em> Akal, Madrid, 1983, p. 173.</p>
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<p>[ix] Maurice Blanchot (1984), <em>Los intelectuales en cuestión. Esbozo de una reflexión</em>, Tecnos, Madrid, 2003, p. 61.</p>
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<p>[x] Horacio Vázquez-Rial, <a href="http://revista.libertaddigital.com/el-mesianismo-materialista-1276238347.html"><em>El mesianismo materialista</em></a>, 9-XI-2010.</p>
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<p>[xi] Obsérvese que usamos el término “noúmeno” en el sentido kantiano, o sea, refiriéndolo al objeto que trasciende y escapa al conocimiento sensible.</p>
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<p>[xii] Léase Northrop Frye (1982), <em>El gran código: una lectura mitológica y literaria de la Biblia</em>, Gedisa, Barcelona, 20011ª reimpresión, pp. 131 y ss.</p>
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<p>[xiii] El pensador alemán Karl Marx<strong> </strong>(1818-1883) detestó las utopías de Babeuf, de Fourier, Saint-Simon, Owen, Blanc, Stirner, Prohdhon, Bakunin, Weitling, Lasalle, Dühring, etc. Más aún. Exceptuando la aportación de<strong> </strong>Thomas Müntzer (c. 1488-1525), según Marx no había utopía social que mereciera reconocimiento. Y si hacemos caso a Georges Sorel en sus <em>Reflexiones sobre la violencia</em> (1906), Marx habría escrito en 1869 al filósofo inglés E. Spencer diciéndole: &lt;&lt;Quien formula un programa para el porvenir es un reaccionario&gt;&gt;.</p>
<p>Añadamos a lo expuesto que, antes de que el leninismo convirtiera a Marx en evangelista de la utopía proletaria, Karl Marx había desarrollado su presciencia particular. Y en una carta a W. Bracke escrita el 5 de marzo de 1875, carta que Friedrich Engels titularía <em>Crítica del programa de Gotha</em>, Marx expuso su utopía de la revolución y defiende la dictadura del proletariado en el futuro, para el porvenir y como etapa previa a la culminación del comunismo. Así, y por estos cambalaches, aunque Marx había definido la religión como “opio del pueblo”, su teoría política devino, gracias a él y a sus acólitos, en oráculo sagrado, asunto que criticaría Simone Weil (1909-1943). Recordemos que a juicio de esta revolucionaria y filósofa francesa, a la luz de las revoluciones contemporáneas &lt;&lt;el marxismo es completamente una religión en el sentido más impuro del término. Tiene notablemente en común con todas las formas inferiores de la vida religiosa el hecho de haber sido utilizado, según la palabra tan justa de Marx, como opio del pueblo&gt;&gt;.</p>
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<p>[xiv] Isaiah Berlin (1957), <em>La cultura de la Rusia soviética</em>, en Isaiah Berlin,<em> La mentalidad soviética. La cultura rusa bajo el comunismo, </em>Galaxia-Gutenberg, Barcelona, 2010, p. 221.</p>
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<p>[xv] María Teresa Glez. Cortés, <em>Distopías de la utopía. El mito del multiculturalismo</em>, Academia Editorial del Hispanismo, Vigo, 2010, p. 59.</p>
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<p>[xvi] Jean-François Revel, <em>Utopie et politique</em>, dans le dossier <em>La renaissance de l&#8217;utopie</em>, Magazine littéraire<em>, </em>o. cit., p. 36.</p>
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<p>[xvii] Katoucha Niane, <em>Dans ma chair </em>(<em>En mi carne</em>), Michel Lafon, París, 2007. Dolores Sayans en Paloma Sanz,<em> Rojo pasión, negro destino, verde porvenir</em>, Temas de Hoy, Madrid, 2009. Marina Nemat, <em>La prisionera de Teherán</em>, Espasa, Madrid, 2008. Chahdortt Djavann, <em>Bas les voiles! </em>(<em>Abajo el velo</em>), El Aleph, Barcelona, 2004. Necla Kelek, <em>Die fremde Braut </em>(<em>La novia extranjera</em>), Goldmann, Munich, 2006.</p>
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<p>[xviii] Adjuntamos los siguientes links sobre <a href="http://www.nodulo.org/ec/2007/n069p13.htm">la utopía luterana</a>, <a href="http://www.nodulo.org/ec/2009/n086p23.htm">la utopía revolucionaria francesa</a>, <a href="http://www.nodulo.org/ec/2007/n065p12.htm">la utopía de la raza</a>, <a href="http://www.nodulo.org/ec/2007/n061p13.htm">la utopía bolchevique</a> o cualquier <a href="http://www.nodulo.org/ec/2010/n099p01.htm">otra utopía</a>.</p>
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		<title>Christophe Ventura: ¿Por qué M. votó al Frente Nacional?</title>
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				<pubDate>Sat, 19 Jul 2014 11:24:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[pensodromo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros autores]]></category>
		<category><![CDATA[Christophe Ventura]]></category>

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				<description><![CDATA[«Manifiestamente atraída por la charla dedicada a los gobiernos progresistas suramericanos, la situación de la izquierda en Francia y la situación política en general, luego de las elecciones europeas del 25 de mayo último, encabezadas por el Frente nacional (FN) en un clima fuertemente abstencionista, Marie se siente tentada a intervenir y lo hace cortésmente, en una conversación cuyo desarrollo conducirá a los protagonistas mucho más allá de lo imaginable…»]]></description>
								<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://www.medelu.org/_Christophe-Ventura_">Christophe Ventura</a></p>
<p><em><img class=" wp-image-3137 alignleft" alt="ac" src="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/ac.jpg" width="275" height="206" srcset="https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/ac.jpg 344w, https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/ac-300x224.jpg 300w, https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/ac-200x150.jpg 200w" sizes="(max-width: 275px) 100vw, 275px" />La escena se desarrolla en el corazón de París un 18 de junio de 2014 al mediodía. Todos los comentarios han sido tenidos en cuenta. Marie (su verdadero nombre es otro) es el personaje central de este relato. Se trata de una cuarentona de extracción popular, ahora miembro de la pequeña burguesía educada, acompañada de su marido, disfruta un trago en la terraza de un café en la que dos viejos amigos conversan también.</em></p>
<p>Manifiestamente atraída por la charla dedicada a los gobiernos progresistas suramericanos, la situación de la izquierda en Francia y la situación política en general, luego de las elecciones europeas del 25 de mayo último, encabezadas por el Frente nacional (FN) en un clima fuertemente abstencionista, Marie se siente tentada a intervenir y lo hace cortésmente, en una conversación cuyo desarrollo conducirá a los protagonistas mucho más allá de lo imaginable…</p>
<p>Poco a poco un torbellino de palabras va cediendo paso a un intercambio edificado sobre diferentes temas. ¿Por qué las clases populares y más específicamente los electores de la izquierda se concentran cada vez más en la abstención? ¿Por qué la izquierda política y social sufre esas afrentas y un creciente aislamiento? ¿Podría ser que su marco de referencias sociales y culturales han dejado de tener vigencia luego de los históricos fracasos del movimiento obrero en Europa y la ruinosa transformación de la social-democracia en neoliberalismo? ¿Podría ser que las mutaciones del régimen económico hayan a tal punto fragmentado y licuado de tal modo a la clase trabajadora europea que ya no puede seguir siguiendo considerada como tal? ¿Se percibirán la lucha política y la conquista del poder estatal como acciones necesariamente limitadas dentro del régimen de mundialización de los flujos comerciales, de los financieros y de los de las decisiones?</p>
<p>Surgen nuevos temas. ¿Consideran, nuestros pueblos, que lo esencial de las decisiones que afectan su vida cotidiana y concreta no tiene ya lugar en el ámbito de lo discutible, en el de la “política”? ¿Desean que la soberanía, vaciada de sus contenidos y de su continente, sea recuperada, restaurada y fortalecida para que el sentido de la ciudadanía recupere su sentido? ¿Se mantendrá en el futuro el espacio público monopolizado por partidos de masas con vocación hegemónica o asistiremos a la aparición de la “política líquida”, prevista por Zygmunt Bauman, en la que cohabitará un abanico de partidos sin hegemonía central y menor representación pero con flujos entrantes y salientes de ciudadanos no comprometidos o comprometidos según formas de pertenencia y de acción no convencionales.</p>
<p>¿Por qué una formación de extrema derecha ha sustraído las propuestas patrimoniales de la izquierda republicana y social para descarriarla y ponerla pacientemente al servicio de un proyecto económico y social coherente en respuesta a la crisis sistémica: un capitalismo nacional dirigista que exigirá la sumisión y la desunión de los asalariados?</p>
<p><strong>Marie: </strong><br />
<em>(se presenta deslizando su encendedor sobre una mesa redonda)</em></p>
<p>Perdónenme, los estaba escuchando, sé que no está bien, pero nos interesa su conversación. A menudo le digo a mi marido: “<em>Chávez tenía razón, hizo lo que alguien debería hacer aquí”</em>. Tal vez sea criticable ciertamente, no lo sé, pero no es justa la manera como ha sido tratado por los medios. Pareciera que en América latina han hecho lo que había que hacer. Chávez tenía razón. Se le ha plantado a los Estados-Unidos. Por lo menos él ha defendido la soberanía de su país frente a todos los tratados internacionales que lo asfixiaban. Deberíamos hacer lo mismo aquí. No podemos hacer nada mientras tengamos todos esos tratados que nos juntan obligatoriamente. Ya sean los del Gran Mercado Transatlántico o los de la Unión europea. De todas maneras, lo más importante es que ya nada se decide aquí. Les oí mencionar a <em>Le Monde Diplomatique</em> un periódico verdaderamente excelente. Aunque no siempre es fácil leerlo, pero es muy sustancioso y habla de cosas que los demás no quieren mencionar. Es serio y se aprende mucho con él. ¡A mí me gusta mucho, lo leo desde hace años aunque no siempre lo lea íntegramente!</p>
<p>Les digo sin embargo que todos somos más o menos lo mismo. Somos de izquierda. Yo siempre voté a la izquierda (salvo en el 2002 por Jacques Chirac) o en contra. Pero cuando lo recuerdo me………..! En el 2005 me sentía feliz de votar en contra. Pero ¡ustedes ven lo que hicieron después! Ya fuera Sarkozy o ahora Hollande. Yo misma lo voté en el 2012 porque era necesario echar al otro, de otro modo era imposible, era demasiado. Pero ahora cuando veo lo sucedido me vuelvo loca. ¡Qué despreciable! Es aún peor, no hace nada de lo que prometió, nada. Les diré, yo siempre fui de izquierdas, pero ¡hacen lo mismo! Están igualmente a las órdenes de los mercados financieros, como todos.</p>
<p>Veo que ustedes aprecian a Mélenchon. También yo lo quiero, ciertamente, no lo voté en el 2012 pero voté al otro dos veces consecutivas para estar segura de dejar afuera a Sarkozy. Pero en realidad me hubiera gustado votar por él. ¿Pero qué es lo que le pasó? Pienso que ustedes no son lo bastante claros en algunos temas. Los discursos del Partido de izquierda y del Frente de izquierda se han vuelto inaudibles. Francamente lo repito; ¡inaudibles!</p>
<p><strong>Primer amigo</strong></p>
<p>Pero ¿por qué dice eso, en qué sentido?</p>
<p><strong>Marie </strong><em>(con voz firme)</em></p>
<p>No está claro, no se entiende bien adonde quieren llegar. ¿Adentro o afuera? No son suficientemente radicales. Resulta muy complicado. No hay alternativa posible, hay que ser radical porque la situación lo exige, sino no se dice nada. ¿Qué opinan ustedes sobre Europa? ¿sobre el euro? Además no se entiende nada, ustedes están demasiado metidos en el sistema. En las elecciones municipales, la mitad de ustedes estaba, en muchos lugares, con el gobierno, la gente pensaba que finalmente estaban con ella. Ustedes critican, critican y no dejan de criticar; Mélenchon los fastidia al gobierno, pero ustedes lo apoyan. Así es como nosotros lo vemos.</p>
<p>Nosotros vivimos en Picardía, ¿conocen Picardía? Allí, sin embargo me da pena decirlo porque los apoyo, porque en el fondo estoy de acuerdo con ustedes, allí no existen, no se los oye. La gente no entiende lo que ustedes proponen, lo que quieren. Ustedes no se acuerdan de ellos, la verdadera izquierda ha abandonado a las clases populares. Es gente de bien, ustedes lo saben, pero está mal, no se la puede mirar desde arriba, está algo perdida, ciertamente. La política, la lucha, todo ha terminado pero hay que ayudarla, estar a su lado.</p>
<p><em>(Los ojos de Marie se llenan de lágrimas, en su amable rostro se enciende la ira, enrojece buscando la esperanza).</em></p>
<p><strong>Amigo 1</strong></p>
<p>Pero, perdóneme ¿a quién votó en las europeas?</p>
<p><strong>Marie </strong><em>(Respira hondo para armarse de coraje, vuelve un poco la cabeza y reacciona con decisión).</em></p>
<p>Bien, se lo diré, esta vez voté por la gente que amo.</p>
<p><strong>Amigo 1</strong></p>
<p>¿Por el FN?</p>
<p><strong>Marie</strong></p>
<p>Y…sí, así es, es la primera vez que lo confieso, después de todo me hace bien, no quiero seguir ocultándolo.</p>
<p><em>(Marie mira a su marido, quién lo sabe y aprueba su franqueza)</em></p>
<p>Sí, los voté y créanme que cuando lo pienso ni yo misma lo creo. Y sin embargo lo hice y no lo lamento. Me vuelve loca ver lo que los partidos de izquierda o de derecha le han hecho a este país, a su gente, ¿comprenden? Y la izquierda es lo mismo, no se puede más.</p>
<p><strong>Amigo 2</strong></p>
<p>Sin embargo no estoy de acuerdo con usted, La izquierda no es lo mismo que la derecha. Observe las importantes reformas que ha hecho en el plano. Son importantes. Además yo voto por personas que saben dirigir las instituciones. No creo en un cambio ajeno a lo institucional. De modo que, finalmente, prefiero tener a la izquierda y no a la derecha en las instituciones.</p>
<p><strong>Marie </strong><em>(Irritada)</em><strong></strong></p>
<p>¿La izquierda? Pero ¿usted cree que eso es lo que la gente espera de la izquierda? Bien, hacía falta hacer esas reformas, para mí no son un problema, por el contrario. Pero ¿es solo eso todo lo que puede ofrecer la izquierda a un pueblo que se esfuerza todos los días? ¿Las instituciones? Yo también podría creer en ellas si hubiera un dirigente capaz de asumir su conducción sin recibir órdenes de afuera. Pero ¡ya no pueden! ¡Es demasiado tarde! Insisto, las cosas importantes ya no se deciden aquí. Y aquí todos los dirigentes están alimentados por los <em>lobbys</em> con los que se tratan como compañeros en todos los niveles. En realidad están de acuerdo con las decisiones que toman otros, ¡los que verdaderamente mandan! ¡Son iguales!</p>
<p><em>(Marie, algo emocionada, habla un poco más gravemente)</em></p>
<p>Les diré, voté como la gente que amo, porque siempre voté como ella, por quienes la representan. Y hoy en día es así, es Marine. Pues sí, no había desafío nacional, solo un voto europeo. Voté por ella, junto al pueblo. Porque, ustedes saben, ese pueblo es despreciado, detestado, aún por parte de la izquierda. Marine Le Pen también es despreciada por quienes forman parte del sistema. Por lo tanto vota por ella porque sienten que ella también es como él, despreciada por el sistema.</p>
<p>(<em>Marie se precipita)</em></p>
<p>Yo sé qué es lo que van a pensar de lo que voy a decirles ¿me comprenden? Escuchan mi acento, es claro que no soy parisina. Vivo en Picardía, pero mi familia era de Toulouse. Desciendo de una familia de españoles republicanos, por lo tanto (<em>con lágrimas en los ojos</em>) sé de qué se trata. No necesito lecciones ni sobre la extrema derecha ni sobre el fascismo. Sé muy bien de qué se trata. Sé muy bien lo duro que es.</p>
<p><strong>Amigo 1</strong></p>
<p>Pero la gente sabe muy bien que está votando a un partido de extrema derecha, de derecha y racista al mismo tiempo ¿no cree?</p>
<p><strong>Marie</strong></p>
<p>No, no es así, no es por eso que votan a Marine. Hay racismo, es cierto, pero es un racismo idiota, un racismo extraño. Y al mismo tiempo todo el mundo se halla mezclado, todos tienen un compañero, una compañera de origen magrebí, africano, asiático o de cualquier otro lugar. Algo mucho más común entre los jóvenes. Unos y otros la han votado como un solo grupo.</p>
<p>Hay algo más. La gente vota por ella porque se siente abandonada, despreciada por el sistema, porque cada día tiene menos. Si no es así, no continuarán siguiéndola, pero el problema es que no se ven otros dirigentes creíbles en su lugar. La izquierda y el Frente de Izquierda no son ni audibles ni creíbles. Le Pen ha estremecido a todo el mundo elegante, tiene un programa simple, concreto y en muchos aspectos hasta de izquierda. Porque ha basado su fortaleza en la recuperación de los temas que debería haber encarnado la izquierda. Ella no pierde el tiempo, al menos eso está claro: romper con los tratados que nos están matando, detener el libre comercio, proteger a los más débiles y ante una crisis como la que estamos viviendo en la que el trabajo es una rareza, no se puede alentar una competencia objetiva entre nuestros trabajadores y los que vienen desde del extranjero.</p>
<p><strong>Amigo 1</strong></p>
<p>Chávez en Venezuela ha reconocido siempre que los más débiles son siempre los Negros y los indígenas, lo que han debido emigrar de su tierra o los que fueron esclavizados para reemplazarlos. A partir de allí siempre afirmó que para defender y emancipar a los más pobres, es necesario que todos se hallen en un pie de igualdad, que tengan los mismos derechos y los mismos deberes. Nada de sub categorías entre ellos porque eso le hace el juego al sistema. Sobre eso no habla Le Pen.</p>
<p><strong>Marie </strong><em>(distendida y sonriente)</em><strong></strong></p>
<p>Escúchenme, Marine no tiene un programa de derecha, desolada, eso es lo loco. Por ejemplo entre nosotros puedo decirle que ¡quienes defienden al Correo, son ellos! Han visto, defienden la huelga de los ferroviarios. Es cierto que ella pone el acento en lo nacional, sé muy bien lo que eso esconde, pero propone lo social para la gente del país. Es evidente que allí reside su fortaleza. Y los nacionales no son solo los galos sino todos los que tienen la nacionalidad francesa. También lo aclara.</p>
<p><strong>Nota del autor</strong></p>
<p>He dudado en reconstruir esta charla, bastante conmocionante para quienes la han vivido ¿es acaso una anécdota? Puede ser. Pero estamos tán seguros…</p>
<p>En un contexto de declinación de la participación popular en los ritos colectivos de la vida pública, el FN constituye manifiestamente (¿) – y paradojalmente – una última participación política para aquellos que aceptan jugar todavía el juego de las urnas. Se impone peligrosamente como el espacio que concentra todas las formas de expresión disponibles – politizadas o no orientadas – contra los poderes (económico, financiero, cultural, mediático, político) y sus consensos y en este perímetro, pareciera estar convirtiéndose en un frente de unidad popular en contra a ellos.</p>
<p>El anclaje del FN y el crecimiento de su influencia ideológica en la sociedad confirman el fracaso sin retorno de los partidos de centro del sistema político, de las élites y de un proyecto consensuado frente a sus electores tradicionales. Esta formación, desde ese punto de vista, traduce una verdadera sublevación cívica y política cuyo potente crecimiento está confirmándose.</p>
<p>En una futura etapa, todos los actores del centro del sistema tratarán de coaligarse bajo formas aún no definidas. El “modelo Renzi” como “gran coalición” renovada – o cuando la nueva generación oligárquica exitosa apoyada por el mundo industrial, financiero y mediático reemplace a la anterior comprometida con el período previo – ofrece una perspectiva probable para todos. Lo harán seguramente con la esperanza de salvar al sistema de la crisis pero nada garantiza que lo lograrán. El pueblo entra en disonancia, no escucha más a sus jefes cualesquiera fueren y de donde vinieren [<a id="nh5" title="Leer sobre   este tema el esclarecedor análisis de Immanuel Wallerstein “Le (...)" href="http://www.medelu.org/Por-que-voto-Marie-al-Frente#nb5" rel="footnote">5</a>]. Pero ya no ama más a la “izquierda” demasiado asociada a este mundo. Sin duda, esta gravemente en peligro. ¿Llegaremos a ver la recomposición volcánica, tóxica y funesta de la “revolución nacional”?</p>
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		<title>Marcos Aguinis: Con ardiente preocupación</title>
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				<pubDate>Mon, 14 Jul 2014 09:10:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[pensodromo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros autores]]></category>
		<category><![CDATA[Marcos Aguinis]]></category>

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				<description><![CDATA[Gaza podría ser inducida a crecer pacíficamente. Bastaría con que las fuentes que proveen grandes recursos a sus autoridades cortaran las transferencias en cuanto lancen un solo misil más. Hay que obligarlos a ser responsables sobre la vida y el futuro de su pueblo. No se debe tolerar que esos recursos se desvíen hacia campañas de odio, entrenamiento de mártires y fabricación de misiles. Disuadirlos de una buena vez, como no se supo hacer oportunamente con los nazis. Entonces Gaza disfrutará de la paz y logrará su progreso.]]></description>
								<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/index.php?s=marcos+aguinis">Marcos Aguinis</a> | <a href="http://www.lanacion.com.ar/1708523-con-ardiente-preocupacion">La Nación (Argentina)</a></p>
<figure id="attachment_3132" aria-describedby="caption-attachment-3132" style="width: 315px" class="wp-caption alignright"><img class="size-full wp-image-3132" alt="Marcos Aguinis" src="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/aguinis.jpg" width="315" height="310" srcset="https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/aguinis.jpg 315w, https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/aguinis-300x295.jpg 300w" sizes="(max-width: 315px) 100vw, 315px" /><figcaption id="caption-attachment-3132" class="wp-caption-text">Marcos Aguinis</figcaption></figure>
<p>Observo la escalada de violencia en Medio Oriente que se inició con el asesinato de tres adolescentes israelíes, y a eso me voy a referir. Pero, para hacerlo con buena base, urge recordar que el 14 de marzo de 1937, casi dos años antes de la Segunda Guerra Mundial, el papa Pío XI lanzó una trascendental encíclica, <i>Mit brennender Sorge</i> (<i>Con ardiente preocupación</i>). Rompió con el estilo tradicional de titularlas en latín y la publicó en alemán. Su intención denunciadora era evidente, a pesar de las precauciones diplomáticas del texto y la poca fuerza que tuvo su difusión urbi et orbi. Contiene frases vigorosas contra el nazismo. Pero su mensaje no fue acatado por el universo católico en su totalidad, ni siquiera por prelados que cayeron bajo la fascinación nazi. Pío XI fue más lúcido y valiente que muchos líderes mundiales.</p>
<p>La culpa por la inmensa tragedia que asoló al mundo no sólo corresponde a los nazis, sino a quienes les permitieron fortalecer su delirio, envalentonarse, armarse e imponerse, con la idiota esperanza de que se podía detenerlos mediante afectuosas concesiones. El acuerdo de Munich, firmado en 1938 para &#8220;solucionar&#8221; la crisis de los Sudetes -que el ingenuo Chamberlain consideró maravillosa garantía para &#8220;una paz de cien años&#8221;-, fue la última prueba que necesitaba Hitler para saber que Occidente y sus valores eran un castillo de papel. Pactó con Stalin, invadió Polonia y comenzó a extenderse como una venenosa mancha que aspiraba a dominar el planeta.</p>
<p>La Guerra Fría que sucedió a la Segunda Guerra Mundial produjo nuevos sufrimientos y matanzas. La caída del imperio soviético, sin embargo, no implicó el fin de la historia, sino el comienzo de otra, en la que surgió un inesperado protagonista: el fundamentalismo islámico. Por ahora no es universal, pero aspira a serlo. Tiene diversos matices, como los tuvieron al comienzo las formaciones que seguían a Hitler. No impiden que se unan tras objetivos comunes: el sunnita Hamas está aliado con los chiitas de Hezbollah y de Irán. La opresión de las minorías cristianas en todo el Medio Oriente, que genera una continua emigración por motivos religiosos -¡a esta altura de la historia!-, es apenas comentada. Las técnicas regresivas de los fanáticos están alcanzado un salvajismo poco creíble, como la crucifixión de mucha gente. Sí, ¡la crucifixión! Ahora la aplican a cristianos y herejes de Siria.</p>
<p>En el Medio Oriente ya se han despejado amplias zonas Judenrein (limpias de judíos). La discriminación étnico-religiosa empezó en 1948, durante la guerra de la independencia de Israel, una conflagración desencadenada por seis Estados árabes contra la población judía de Tierra Santa, con el manifiesto propósito de ahogarla en el mar. En forma paralela, casi 800.000 judíos fueron expulsados de Libia, Egipto, Marruecos, Túnez, Siria e Irak. Ahora no queda un solo judío en la Franja de Gaza. También la Autoridad Palestina aspira a la total ausencia de judíos bajo su jurisdicción. En cambio, el 20% de la población israelí es árabe, con plenos derechos ciudadanos.</p>
<p>La alianza de la Unión Soviética con los regímenes árabes y el feroz antisionismo estalinista de la izquierda determinaron la descalificación permanente de Israel. En todos los foros y circunstancias, el acorralado Israel es acusado porque boga o porque no boga. Para conseguirlo, se entronizó a los palestinos como víctimas privilegiadas. Se empezó a considerar que cualquier crimen, abuso o publicidad calumniosa de los palestinos es producto de la &#8220;ocupación&#8221;. Incluso donde ya no hay ocupación. ¡A tener en cuenta este dato! Israel arrancó de las orejas a todos los judíos de la Franja de Gaza para dar con el gusto a la demanda palestina de una efectiva desocupación. Primero desocupó Gaza y luego vendría el resto. ¿Qué hicieron los palestinos con su libertad y los fondos de ayuda internacional? ¿Grandes hoteles para sus playas hermosas? ¿Convertir a Gaza en la Costa Azul del Mediterráneo oriental? ¿Demostrar a su vecino Israel que desean convivir en paz, con el fin de estimularlo a desocupar también Cisjordania? No. Trabajaron para cavar túneles por donde contrabandear armas y construir cohetes que disparan a diario contra las poblaciones israelíes. Decenas y decenas de cohetes pretenden asesinar la mayor cantidad de personas en las ciudades, aldeas y kibutzim de los alrededores. Gente de todas las edades debe correr a diario hacia los refugios, aterrorizada, cuando suenan las alarmas. Pero la prensa no se ocupa de señalarlo con la indignación que corresponde. Israel no es la víctima privilegiada y, en consecuencia, no tiene derecho a la solidaridad del mundo. En cambio, apenas son destruidas las bases de lanzamiento misilístico (incluso con operaciones de precisión quirúrgica para no afectar a los civiles), aúllan contra la &#8220;agresión israelí&#8221;. Invito a prestar atención sobre este punto. Advertirán que siempre se destaca con más fuerza la respuesta israelí que la provocación terrorista. El resultado es obvio: un envalentonamiento que estimula a más túneles, más armas, más misiles, más guerra.</p>
<p>También es necesario enfatizar que para los extremistas la &#8220;ocupación israelí&#8221; no se limita a los territorios que el Estado judío liberó de jordanos y egipcios en 1967, sino a todo Israel, incluido Tel Aviv. Así lo estipula la plataforma de Hamas. Israel es detestado por judío, pero es más detestado por constituir un baluarte de los valores democráticos y progresistas que produjo Occidente. En el fondo, es una guerra de civilizaciones. O una guerra contra la civilización, para devolvernos a la Edad Media.</p>
<p>Gaza podría ser inducida a crecer pacíficamente. Bastaría con que las fuentes que proveen grandes recursos a sus autoridades cortaran las transferencias en cuanto lancen un solo misil más. Hay que obligarlos a ser responsables sobre la vida y el futuro de su pueblo. No se debe tolerar que esos recursos se desvíen hacia campañas de odio, entrenamiento de mártires y fabricación de misiles. Disuadirlos de una buena vez, como no se supo hacer oportunamente con los nazis. Entonces Gaza disfrutará de la paz y logrará su progreso.</p>
<p>Para evitar otra nueva escalada de violencia como la que ahora arrecia, hace falta otra vez la lúcida voz de Pío XI que exija a los gobiernos sensatos, a los organismos internacionales, a la gran prensa, a los millones de árabes y musulmanes moderados poner freno a la exaltación fundamentalista que se incrementa con el incesante apaleo a Israel y la escandalosa ausencia de condenas a la permanente incitación al odio que fermenta en Gaza, Cisjordania, casi todos los países árabes y muchas otras zonas del mundo sumidas en una enorme confusión.</p>
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		<title>Enric Juliana: Contextos</title>
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				<pubDate>Thu, 10 Apr 2014 08:01:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[pensodromo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros autores]]></category>
		<category><![CDATA[Frank Carlucci]]></category>

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				<description><![CDATA[Está bastante documentado que el incidente de la embajada de España en Lisboa el 27 de septiembre de 1975, a raíz de los últimos fusilamientos del franquismo, fue instigado por Carlucci: la extrema izquierda siempre es fácil de manipular.]]></description>
								<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_3087" aria-describedby="caption-attachment-3087" style="width: 226px" class="wp-caption alignright"><img class="size-full wp-image-3087" title="Frank Carlucci" src="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/af.jpg" alt="Frank Carlucci" width="226" height="256" /><figcaption id="caption-attachment-3087" class="wp-caption-text">Frank Carlucci</figcaption></figure>
<p>Por Enric Juliana, para La Vanguardia</p>
<p>En 1975, España era un riesgo. Para los Estados Unidos, Francia y la República Federal de Alemania era la pieza más inquietante de la ola democrática del sur de Europa. Alarmados por la revolución de Abril de 1974 –<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_de_los_Claveles">la revolución de los claveles</a>–, los norteamericanos temían cuatros cosas: la instauración de una república popular en Portugal, un hundimiento estrepitoso del orden autoritario español, la victoria electoral de los eurocomunistas en Italia y que la inflamación democrática griega se contagiara a Turquía, país fundamental para la contención de la URSS.</p>
<p>El Secretario de Estado Henry Kissinger llegó a imaginar una solución a la chilena para Portugal. Los mandos estacionados en el norte del país era más moderados que los oficiales de la guarnición de Lisboa. Un enfrentamiento entre militares revolucionarios portugueses podría justificar la intervención de la OTAN. El gobierno español –con el general Franco en vida– fue discretamente consultado sobre la disposición de un ataque por la espalda: la división acorazada Brunete avanzando desde Badajoz. Carlos Arias Navarro, primer ministro, estaba entusiasmado. Ayudar a los Estados Unidos a frenar el comunismo en Portugal podría ser un precioso seguro de vida para el Régimen. El asunto llegó a tratarse en Consejo de Ministros, pero al parecer Franco dijo que no. Sospechaba que una cosa así, uniría todavía más al pueblo portugués.</p>
<p>Frank Carlucci era el embajador de los Estados Unidos en Lisboa. Un hombre de la CIA que había participado en el derrumbe de Patrice Lumumba en la República Democrática del Congo (1960-61); en un intento de golpe de estado contra Julius Nyerere, presidente socialista de Tanzania (1964), y en la consolidación de la dictadura del general Castelo Branco en Brasil (1965-67). Carlucci era un profesional del la Guerra Fría. Un tipo duro que no veía claro un Chile en Europa Occidental. Toda la franja euromediterránea podía entrar en erupción y abrir más espacios de influencia soviética. Carlucci recomendó una política de lenta reconducción de la revolución portuguesa, con el concurso de las democracias europeas y el Vaticano: soporte al partido socialista de Mario Soares –que ganaría las elecciones a la Asamblea Constituyente en 1975–, fortalecimientode los moderados en el Movimiento de las Fuerzas Armadas, promesa de un rápido ingreso en el Mercado Común y excitación de la extrema izquierda, con el fin de alimentar los deseos de orden.</p>
<p>Está bastante documentado que el incidente de la embajada de España en Lisboa el 27 de septiembre de 1975, a raíz de los últimos fusilamientos del franquismo, fue instigado por Carlucci: la extrema izquierda siempre es fácil de manipular.</p>
<p>En 1977, el embajador ya tenía controlada la situación. Llegó entonces, el momento de España. Sobre este punto es muy recomendable el libro <em>El amigo alemán </em>(RBA, 2012), en que el historiador Antonio Muñoz Sánchez explica con mucho detalle las relaciones entre el SPD y el PSOE aquellos años. La prioridad de Washington era la contención del comunismo y un rápido ingreso de España en la OTAN, para blindar todo el flanco del sur de Europa. La prioridad de los socialistas alemanes era conseguir que la estabilidad ibérica estuviera garantizada por amigos socialistas.</p>
<p>En 1978, las Brigadas Rojas, secuestraban y asesinaban a Aldo Moro, el líder democristiano partidario de un entendimiento con el pragmático PCI. Entre 1979 y 1980, el círculo comienza a cerrarse con la elección de Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Juan Pablo II. Comienza una nueva etapa. La recta final de la Guerra Fría.</p>
<p>Sin tener en cuenta estas coordenadas internacionales, la transición española, se convierte en un relato sin perspectiva, doméstico, autoreferencial y fácil de manipular.</p>
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		<title>Marcos Aguinis: Declararse &#8216;progre&#8217; ofrece impunidad</title>
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				<pubDate>Fri, 04 Apr 2014 09:02:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[pensodromo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros autores]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Vargas Llosa]]></category>

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				<description><![CDATA[En efecto, el progresismo se asocia a los partidos políticos llamados "de izquierda", en oposición a los conservadores, llamados "de derecha". Preconizan el progreso (valga la redundancia) en todos los órdenes. Pero resulta que muchos de los partidos y líderes que se proclaman de izquierda llevan a cabo políticas crudamente opuestas al progreso: tiranizan sus naciones, cercenan la libertad de opinión, generan pobreza, someten la justicia a los miserables intereses del grupo dominante, son hipócritas, desprecian la dignidad individual, corrompen la democracia, quiebran la recta senda del derecho y otras calamidades por el estilo.]]></description>
								<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft size-full wp-image-3082" title="" src="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/allosa.jpg" alt="" width="345" height="209" srcset="https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/allosa.jpg 345w, https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/allosa-300x181.jpg 300w" sizes="(max-width: 345px) 100vw, 345px" /></strong>Por <a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/index.php?s=Marcos+Aguinis">Marcos Aguinis</a></p>
<p>A Mario Vargas Llosa, en una de sus visitas a Buenos Aires, le preguntaron si era progresista. Sonó agresiva la consulta, como si se infiriese a priori que no lo era. Así se desnudaba antes a quien era negro, judío, gitano, homosexual o alguna de las muchas condiciones que se discriminaban (y discriminan) en el mundo. Ahora, no ser <em>progre</em>implica un estigma infernal. El escritor se limitó a una respuesta educada. Hubiera sido conveniente que preguntase a la entrevistadora qué entendía ella por <a href="http://www.lanacion.com.ar/1676731-hora-de-compromisos-no-de-componendas" target="_blank">progresismo</a>. Entonces le hubiera transferido la carga de explicar algo que se ha convertido en un nudo gordiano.</p>
<p>En efecto, el progresismo se asocia a los partidos políticos llamados &#8220;de izquierda&#8221;, en oposición a los conservadores, llamados &#8220;de derecha&#8221;. Preconizan el progreso (valga la redundancia) en todos los órdenes. Pero resulta que muchos de los partidos y líderes que se proclaman de izquierda llevan a cabo políticas crudamente opuestas al progreso: tiranizan sus naciones, cercenan la libertad de opinión, generan pobreza, someten la justicia a los miserables intereses del grupo dominante, son hipócritas, desprecian la dignidad individual, corrompen la democracia, quiebran la recta senda del derecho y otras calamidades por el estilo.</p>
<p>No obstante, por el hecho de proclamarse &#8220;de izquierda&#8221; o &#8220;progresistas&#8221; quedan protegidos por el escudo de una excepcional impunidad. Sin ese escudo, hubieran sido objeto de impugnaciones muy severas. Imaginemos que el gobierno actual de Venezuela estuviese compuesto por figuras que no se llaman a sí mismas <em>progres</em>y se las considerase <em>de derecha</em>. Y que, como el actual, haya surgido de elecciones poco claras. Supongamos que un gobierno desprovisto del maravilloso título de <em>progre</em> cercena el disenso, mete en la cárcel a los opositores, cierra medios de comunicación que le resultan molestos, reprime manifestaciones en las que mueren decenas de ciudadanos en la calle. ¿Qué ocurriría? Seguro que habría incontables y muy sonoras expresiones de condena. Líderes que en este momento son tibios o cómplices activarían a las organizaciones internacionales para detener los abusos de ese poder satánico. Se enviarían comisiones investigadoras, se escucharía a los disidentes, se difundirían con más intensidad los crímenes, se implementarían sanciones políticas y económicas. No hay duda de que se haría todo eso y aún más. Pero resulta que el gobierno de Venezuela se llama <em>progre</em>. Nació con la arrogante pretensión de crear un hombre nuevo (pretensión mesiánica que se repite de tanto en tanto y adquirió febril intensidad en 1917, con la fundación de la Unión Soviética). Cambió el nombre de la nación con el agregado de &#8220;bolivariana&#8221; y se proclamó adalid del <em>socialismo del siglo XXI</em>, que sanaría las fallidas experiencias autoritarias del pasado. Desgraciadamente, igual que en las experiencias anteriores, fue hundiendo al país en las ciénagas de una dictadura empobrecedora, ignorante y brutal, que sólo mantiene como fachada la convocatoria a elecciones, a las que se contamina de fraude antes de que se realicen.</p>
<div>La revolución cubana también fue <em>progre</em>. Muy <em>progre</em>. Millones creyeron en ella con juvenil esperanza. Modestamente, yo también. Pero los ideales sólo flamearon en los discursos y las racionalizaciones. La gran revolución que devastó esa hermosa isla y ensangrentó con aventuras guerrilleras América Latina, África y otros continentes degeneró pronto en una dictadura unipersonal férrea, asesina y estéril. Los hermanos que la conducen son los tiranos más viejos del mundo, son los que más duran en el poder, sin amagos de una mínima consulta popular. Pero a ese gobierno inepto, delirante, corrupto y asesino se lo sigue considerando <em>progre</em>, es decir, de izquierda. La razón es simple: como se ha proclamado <em>progre</em> y sigue diciendo que es <em>progre</em>, brinda certificado de <em>progre</em> a quienes lo apoyan, aunque ese apoyo cause náuseas. Hace poco desfilaron ante el senil monstruo que supo engañar a su pueblo y a la humanidad casi todos los presidentes de América Latina. Fue un espectáculo bochornoso que ofende el concepto de democracia que se pretende cultivar. Fue una traición y una mofa a ese concepto.</div>
<p>Corea del Norte es una dictadura que ha elegido el aislamiento monacal. Es de izquierda porque nació con las bendiciones de la URSS y China, y sus líderes se proclaman marxistas-leninistas. Pero su socialismo ha optado por una forma de sucesión que debe convulsionar los huesos de Marx y Lenin, porque impuso el reaccionario modelo de la monarquía absoluta. Algo que ni siquiera en estado de delirio aquellas grandes cabezas hubieran sospechado. El Abuelo fundador fue seguido por su Hijo consolidador y su Nieto con cara de bebé perverso. Corea del Norte funciona como un colchón entre China y Corea del Sur y quizás por eso la dejan sobrevivir. El pueblo tiene hambre y debe mendigar comida, pero se gastan enormes cifras en bombas atómicas. Contra ese régimen no hay manifestaciones universitarias, ni políticas, ni de organismos humanitarios, porque evidencia su condición de <em>progre</em> mediante su odio al gran enemigo que encarna el imperialismo yanqui. Desde hace décadas, ser enemigo de Estados Unidos condecora de inmediato con la credencial de <em>progre</em>. No hace falta más. No importa si prevalece un salvajismo equivalente a las etapas más primitivas de la humanidad. No importa que el Amado Líder, para consolidar su fuerza basada en el terror, haya hecho devorar vivo por perros hambrientos a su tío.</p>
<p>Llama la atención la escasa fortuna que ha tenido una obra mayúscula como <a href="http://www.libertaddigital.com/opinion/historia/el-libro-negro-del-comunismo-1276237704.html" target="_blank"><em>El libro negro del comunismo</em></a>. Con una documentación farragosa y estilo subyugante, pasa revista a las experiencias de izquierda, <em>progres</em>, que se concretaron desde comienzos del siglo XX. Los conflictos entre los reformistas socialdemócratas y los revolucionarios comunistas dieron por mucho tiempo ventaja a los comunistas. Tanta ventaja que ahora, cuando el comunismo ya está desenmascarado como una corriente ciega, que en la práctica nunca genera más libertad ni justa inclusión, todavía sigue gozando de tolerancia o silencio. No abundan las condenas a Stalin, a los gulags, a Mao, a Pol Pot y a los dictadores de las mal llamadas <em>democracias populares</em>. No son recordados como etapas tenebrosas de las que se deben sacar enseñanzas para no repetirlas ni por asomo.</p>
<p>Con gran acierto, Horacio Vázquez Rial calificó a estos <em>progres</em> como la&#8221;<a href="http://www.libertaddigital.com/opinion/libros/la-izquierda-reaccionaria-1276238934.html" target="_blank">izquierda reaccionaria</a>&#8220;. ¡Gran definición! Los discursos de esa izquierda son falsos y engañosos, aunque no usen la palabra comunismo, sino socialismo, progresismo, n<em>ac&amp;pop</em> u otras variantes. No conducen a una mejor democracia ni a la consolidación de los derechos individuales, ni estimulan el pensamiento crítico, no consiguen un desarrollo económico sostenido, faltan el respeto a las opiniones diversas, destruyen la meritocracia en favor de la burocracia y la ineptocracia nutridas por el poder de turno. Operan como la trampa de almas ingenuas u oportunistas, que no son pocas. Sigue operando la palabra <em>progre</em> como el ademán hipnótico de un desactualizado Mandrake.</p>
<p>Como observación final, hago votos para que la palabra <em>progresismo</em>sólo se aplique a quienes de veras quieren el progreso (no lo contrario), la modernidad, la justicia, la decencia, el respeto, la ética, las instituciones de una vigorosa democracia y los derechos asociados siempre a las obligaciones.<br />
© <em><a href="http://www.lanacion.com.ar/" target="_blank">La Nación</a></em></p>
<div>
<p>Marcos Aguinis, escritor argentino.</p>
<p>&gt; <a href="http://www.libertaddigital.com/opinion/marcos-aguinis/declararse-progre-ofrece-impunidad-71208/">Vía Libertad Digital</a></p>
</div>
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		<title>Carolina Escobar Sarti: Las ideas se mueven</title>
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				<pubDate>Mon, 17 Mar 2014 10:33:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[pensodromo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros autores]]></category>
		<category><![CDATA[Carolina Escobar Sarti]]></category>

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				<description><![CDATA[En teoría, la derecha y la izquierda política existen. Pero solo una persona ermitaña o un grupo de personas perdidas en la Conchinchina podrían vivir al pie de la letra los preceptos de una u otra ideología. Hoy, ya no es posible definir higiénicamente qué es derecha y qué es izquierda en el contexto de la práctica política. El mundo actual pide una revolución en el mundo de las ideas, que acabe con la partición de izquierda y derecha políticas, marcada a partir de la Revolución Francesa. Hoy, la pregunta a lo mejor ya no es si somos de derecha o de izquierda, sino si esos modelos son política y éticamente viables en el marco de las actuales relaciones de poder.]]></description>
								<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_3041" aria-describedby="caption-attachment-3041" style="width: 173px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://www.prensalibre.com/archivo/?text=carolina+escobar+sarti"><img class=" wp-image-3041   " title="Ir a «Carolina Escobar Sarti @ Prensa Libre, Guatemala»" src="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/ces_ir.jpg" alt="Ir a «Carolina Escobar Sarti @ Prensa Libre, Guatemala»" width="173" height="251" srcset="https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/ces_ir.jpg 800w, https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/ces_ir-206x300.jpg 206w, https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/ces_ir-703x1024.jpg 703w" sizes="(max-width: 173px) 100vw, 173px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3041" class="wp-caption-text">Ir a «Carolina Escobar Sarti @ Prensa Libre, Guatemala»</figcaption></figure>
<p><em>En teoría, la derecha y la izquierda política existen. Pero solo una persona ermitaña o un grupo de personas perdidas en la Conchinchina podrían vivir al pie de la letra los preceptos de una u otra ideología. Hoy, ya no es posible definir higiénicamente qué es derecha y qué es izquierda en el contexto de la práctica política. El mundo actual pide una revolución en el mundo de las ideas, que acabe con la partición de izquierda y derecha políticas, marcada a partir de la Revolución Francesa. Hoy, la pregunta a lo mejor ya no es si somos de derecha o de izquierda, sino si esos modelos son política y éticamente viables en el marco de las actuales relaciones de poder</em>.</p>
<p>Quien pretenda cortar con bisturí la frontera que separa la izquierda de la derecha, tendrá al final en las manos algo que parecerá más la gráfica de un movimiento sísmico. Es cierto… el mundo de las ideas está más allá del bien y del mal, y en teoría la izquierda y la derecha están vigentes, pero la práctica es otra cosa porque las acciones políticas se inscriben en contextos muy concretos de tensiones constantes y relaciones cada vez más complejas. Si aun así insistimos en demarcaciones higiénicas sobre la izquierda y la derecha, habremos de reconocer también que hay derechas e izquierdas —así, en plural— y que no se puede leer la historia de hoy desde las variables de la Guerra Fría.</p>
<p>Hoy, las izquierdas y las derechas son categorías insuficientes para explicar a un Obama, a un Mujica, a una Bachelet o a un Lula. Quizás ahora conviene más analizar cómo se relacionan entre sí los actores políticos de distintos partidos. En el Congreso de Guatemala, por ejemplo, entre todos los partidos han secuestrado la paleta de colores y, sin embargo, puede verse cuán monocromático es el tablero político cuando se toman las grandes decisiones. Claro que las izquierdas están prácticamente desdibujadas, lo cual hace que se escuche un sonido casi uniforme en la “casa del pueblo”. En todo caso, en las esferas del poder mucho se pacta con el diablo, porque para tener poder hay que jugar bajo las reglas del statu quo imperante.</p>
<p>Hay gente que esté donde esté logra sostenerse sobre la decencia y la rectitud, eso traspasa las ideologías. Pero cuando se trata de la acción política, ya no podemos meter todo en dos cajones. Para algunos, todavía en Guatemala, decir derecha es decir pro gringo, rico, antiderechos humanos, explotador, pro armas y Ejército, entre otros. Decir izquierda, es decir antigringo y pro Cuba o Venezuela, pobre, revoltoso, antidesarrollo, pacifista, ateo y utópico. En cualquier caso, “los otros” son siempre los extremistas.</p>
<p>Los partidos políticos podrán autonombrarse de derecha o de izquierda, pero observando de cerca, hay signos comunes entre todos ellos que van desde el populismo, el clientelismo, el poder del aparato, el mantenimiento del statu quo, hasta las dinastías mafiosas, los cacicazgos y la corrupción. Toca a las sociedades del mundo decir que ya no alcanzan solo dos manos, la izquierda y la derecha, para erradicar la miseria, el hambre, la guerra y la violencia de hoy. Para eso necesitamos millones de manos unidas, no dos ideas separándolas. A lo mejor, lo que ya no necesitamos es a la clase política.</p>
<p><a title="Contactar con Carolina Escobar Sarti" href="mailto:cescobarsarti@gmail.com">cescobarsarti@gmail.com</a></p>
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		<title>Hombres solos</title>
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				<pubDate>Fri, 07 Feb 2014 17:35:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[pensodromo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Revista IR]]></category>

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				<description><![CDATA[Hombres solos es parte de una conversación anterior, La izquierda reaccionaria.]]></description>
								<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<figure id="attachment_3019" aria-describedby="caption-attachment-3019" style="width: 600px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-3019" title="Hombres Solos" src="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/HSDEST.jpg" alt="Hombres Solos" width="600" height="251" srcset="https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/HSDEST.jpg 600w, https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/HSDEST-300x125.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /><figcaption id="caption-attachment-3019" class="wp-caption-text">Hombres Solos</figcaption></figure>
<p><em><a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/2014/01/hombres-solos/">Hombres solos</a></em> es parte de una conversación anterior, <em><a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/comprar-libro/">La izquierda reaccionaria</a>. </em>No significa en modo alguno que estos temas deban de abordarse exclusivamente desde estos puntos de vista, sino que, Horacio Vázquez–Rial, los aborda, inicia esta conversación, al hilo de lo que venía planteando en <em>La izquierda reaccionaria</em>.</p>
<p>HVR, y eso es lo más atractivo de este texto de <em>Hombres solos</em>, en tanto que hombre evolucionando en su sexualidad y en su pensamiento, a partir del momento en que es capaz de conversar sobre ello y compartirlo, honestamente; ensayando, al modo Michel de Montaigne (a quien HVR admiraba), sobre asuntos tan discutibles como formas de verlos. Interesante, en tanto que testimonio; referencial para unos, fulminante de profundas controversias para otros.</p>
<p>¿No queremos esos de los libros también: que nos pongan a conversar?</p>
<p>&gt; Si quiere comprar el libro, <a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/comprar-libro/ ">click aquí</a>.</p>
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		<title>Evolución sexual masculina (que&#8230;)</title>
		<link>https://www.izquierdareaccionaria.com/2014/01/evolucion-sexual-masculina-que/</link>
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				<pubDate>Thu, 30 Jan 2014 10:06:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[pensodromo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Hombres solos]]></category>
		<category><![CDATA[Horacio Vázquez-Rial]]></category>
		<category><![CDATA[Silvia C. Carpallo]]></category>

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				<description><![CDATA[HVR, y eso es lo más atractivo de este texto de Hombres solos, en tanto que hombre evolucionando en su sexualidad y en su pensamiento, a partir del momento en que es capaz de conversar sobre ello y compartirlo, honestamente; ensayando, al modo Michel de Montaigne (a quien HVR admiraba), sobre asuntos tan discutibles como formas de verlos. Interesante, en tanto que testimonio; referencial para unos, fulminante de profundas controversias para otros. ¿No queremos esos de los libros también: que nos pongan a conversar?]]></description>
								<content:encoded><![CDATA[<p><em>Reivindicamos la libertad en la sexualidad femenina. Continuamente. Hablamos de la necesidad de entender que una mujer puede elegir cómo vivir su vida, y sobre todo, cómo vivir su sexualidad. Pero, ¿hablamos de la libertad de los hombres a la hora de elegir cómo gozar de su sexo?</em></p>
<figure id="attachment_3000" aria-describedby="caption-attachment-3000" style="width: 588px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-3000" title="Evolución sexual masculina" src="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/Captura-de-pantalla-2014-01-30-a-las-10.45.05.png" alt="Evolución sexual masculina" width="588" height="347" srcset="https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/Captura-de-pantalla-2014-01-30-a-las-10.45.05.png 588w, https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/Captura-de-pantalla-2014-01-30-a-las-10.45.05-300x177.png 300w" sizes="(max-width: 588px) 100vw, 588px" /><figcaption id="caption-attachment-3000" class="wp-caption-text">Evolución sexual masculina</figcaption></figure>
<p>Así introduce Silvia C. Carpallo, su artículo del 22/01/14 para El País, <em><a href="http://blogs.elpais.com/eros/2014/01/la-revolucion-sexual-masculina-que-nunca-llego.html">La revolución masculina que nunca llego</a>.</em></p>
<p>«Les pedimos que sean sensibles, comprensivos y respetuosos, pero que no dejen de ser viriles, fuertes y protectores. Les pedimos que se ocupen de nuestro placer, de nuestros orgasmos, y además, que tengan los suyos cuando más nos convengan. Les pedimos que se adentren en nuestras curvas femeninas, para que nos ayuden a descubrir nuevas formas de placer, pero nos hemos olvidado de ayudarles a descurbir sus nuevas formas de hacer».</p>
<p>¿Reflexionan los hombres sobre su sexualidad? O más concretamente, ¿la flexionan realmente en su pensamiento? ¿La piensan desde lo que entienden que entienden de sí mismos, desde su hacer cotidiano, desde el reflejo sincero que les devuelve estar en relación con otras personas? Horacio Vázquez–Rial lo hizo. Lo hizo, y nos dejó un testimonio por escrito de ese conversación consigo mismo que tituló <em><a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/2014/01/hombres-solos/">Hombres solos</a>. </em></p>
<p><em></em>No se limitó a teorizar sobre La sexualidad y El ser humano, sino a compartir un debate que el narrador HVR, tuvo con el hombre que fue mientras vivía&#8230; el el corazón mismo de su tránsito: físico, intelectual, político y social. Es por eso que <em><a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/2014/01/hombres-solos/">Hombres solos</a></em> es parte de una conversación anterior, <em><a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/comprar-libro/">La izquierda reaccionaria</a>. </em>No significa en modo alguno que estos temas deban de abordarse exclusivamente desde estos puntos de vista, sino que, Horacio Vázquez–Rial, los aborda, inicia esta conversación, al hilo de lo que venía planteando en <em>La izquierda reaccionaria</em>.</p>
<p>HVR, y eso es lo más atractivo de este texto de <em>Hombres solos</em>, en tanto que hombre evolucionando en su sexualidad y en su pensamiento, a partir del momento en que es capaz de conversar sobre ello y compartirlo, honestamente; ensayando, al modo Michel de Montaigne (a quien HVR admiraba), sobre asuntos tan discutibles como formas de verlos. Interesante, en tanto que testimonio; referencial para unos, fulminante de profundas controversias para otros. ¿No queremos esos de los libros también: que nos pongan a conversar?</p>
<p>A continuación les invitamos a que adquieran el libro <em><a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/2014/01/hombres-solos/">Hombres solos</a>, </em>y <a href="http://blogs.elpais.com/eros/2014/01/mirar_como_tocar.html">que sigan leyendo a Silvia C.</a></p>
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		<title>Conciliar no es fácil</title>
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				<pubDate>Mon, 27 Jan 2014 09:48:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[pensodromo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Conversaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Mariló Hidalgo]]></category>

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				<description><![CDATA[El hombre duro es una especie en extinción. Pero, ¿necesitan las mujeres hombres así? ¿Qué imagen tienen ellas de los hombres? ¿Se ha producido un cambio en la sexualidad o en realidad sólo han cambiado los roles? Este escritor argentino, afincado en nuestro país, reflexiona no sólo sobre la caída del hombre duro sino también sobre otros tópicos que han alimentado desde siempre la guerra de sexos. En "Hombres Solos" lanza una serie de cuestiones que sin duda no dejarán impasible al lector. "Estamos atrapados dentro de un mecanismo muy simple: consiste en tratar de hacernos creer exactamente lo contrario de lo que necesitamos saber" y Vázquez-Rial está dispuesto a demostrarlo.]]></description>
								<content:encoded><![CDATA[<p>HVR <a href="http://www.revistafusion.com/2005/febrero/entrev137-3.htm">entrevistado por Mariló Hidalgo, para Revista Fusión</a>, Febrero de 2005.</p>
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<figure id="attachment_2996" aria-describedby="caption-attachment-2996" style="width: 250px" class="wp-caption alignright"><a href="http://www.vazquezrial.com/lasguerrasdetodalavida/las-guerras-de-toda-la-vida/"><img class="size-full wp-image-2996" title="HVR" src="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/hvrecos.jpg" alt="Adquiere su obra completa –34 libros– por € 100.- Click imagen." width="250" height="213" /></a><figcaption id="caption-attachment-2996" class="wp-caption-text">Adquiere su obra completa –34 libros– por € 100.- Click imagen.</figcaption></figure>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><span style="font-family: Arial; font-size: small;">El hombre duro es una especie en extinción. Pero, ¿necesitan las mujeres hombres así? ¿Qué imagen tienen ellas de los hombres? ¿Se ha producido un cambio en la sexualidad o en realidad sólo han cambiado los roles? Este escritor argentino, afincado en nuestro país, reflexiona no sólo sobre la caída del hombre duro sino también sobre otros tópicos que han alimentado desde siempre la guerra de sexos. En &#8220;Hombres Solos&#8221; lanza una serie de cuestiones que sin duda no dejarán impasible al lector. &#8220;Estamos atrapados dentro de un mecanismo muy simple: consiste en tratar de hacernos creer exactamente lo contrario de lo que necesitamos saber&#8221; y Vázquez-Rial está dispuesto a demostrarlo.<strong><em></em></strong></span></span></p>
<p><strong><em>-Desde la primera página del libro parece sonar su voz como una especie de grito desesperado de un hombre dispuesto a romper tópicos. ¿Cómo es Horacio Vázquez-Rial?</em><br />
</strong>-Es un hombre dispuesto a romper tópicos, pero sin desesperación. Por el contrario, este libro, y creo que todos los que he escrito, nace de la razón y convoca a ella. Desde luego, el discurso es apasionado, pero apasionadamente racional.</p>
<p><strong><em>-Comenta que existe una especie de conspiración en los medios para mantener vivos viejos roles que alimentan la guerra de sexos. Dígame, ¿quién ha salido beneficiado de todo este montaje?</em><br />
</strong>-Los beneficiarios de la promoción de una ficticia guerra de sexos son numerosos y de oficios diversos, desde la política hasta la banca. Mientras la gente se ocupa de una cosa, no puede ocuparse de otras. En este caso, mientras se discute acerca de los roles en la pareja, no se discute acerca de los roles en la sociedad global, y acaba por tener más culpas el marido que el patrón: mientras se discute el machismo doméstico, no se discuten las diferencias de salario y hasta se acepta la idea de que las mujeres se liberaron con su incorporación al mercado laboral, cuando lo que en realidad ocurrió es que se duplicó la mano de obra y, por lo tanto, se redujo el precio de la mercancía trabajo hasta el punto de que hoy hacen falta dos personas para mantener lo que antes mantenía una sola. Hace años, lo cuento en el libro, Rossana Rossanda le preguntó a una obrera de la Fiat, con menos salario que sus pares varones, de quién se sentía más cerca, si de sus compañeros o de Susana Agnelli, la hija del propietario de la empresa, y la muchacha dijo que, naturalmente, de esta última, mujer, como ella.</p>
<p><strong><em>-¿Quién creó el mito del hombre y de la mujer, y cuándo empezó a derrumbarse?</em><br />
</strong>-El mito del varón y el mito de la mujer son complementarios y, por tanto, contemporáneos. Aparecen a mediados del siglo XIX, con las primeras batallas del sufragismo, cuando las mujeres reclaman en bloque sus derechos civiles, los que las convertirán en ciudadanas, los que están llamados a superar la discriminación, haciendo de cada una de ellas, una ciudadana. La historia demuestra que eso no fue finalmente así, y que la noción de bloque se mantuvo después de haberse ganado los derechos de ciudadanía, de modo que &#8220;el&#8221; hombre también quedó confinado en su propia zona de la sociedad y empezó a ser entendido como representación del colectivo &#8220;varón&#8221; atribuyéndosele así, unos determinados roles y unas determinadas conductas. El cine y la literatura de la primera mitad del siglo XX dieron lugar a la aparición del &#8220;hombre duro&#8221;, un modelo de conducta que, en realidad, no era sino la expresión práctica de la moral protestante, constructiva, puritana. Con la institucionalización del feminismo ese modelo se derrumba.</p>
<p><strong><em>-¿Cómo me definiría la situación actual?</em><br />
</strong>-Los hombres que han dejado de ser tipos duros, temen lo que las mujeres puedan reclamar de ellos, porque no están nada seguros de estar en condiciones de darlo ni de entender el idioma de su pareja potencial cuando ésta exponga sus demandas. Las mujeres, porque los varones, que otrora se les acercaban porque ellas eran mujeres, ya no son capaces de precisar, de definir su deseo de ellas. Creo que tenemos miedo los unos de los otros y no sabemos qué esperar del otro.</p>
<p><strong><em>-Eso que comentaba antes de las identidades colectivas, de las valoraciones en bloque de hombres y mujeres, ¿no es algo que está cambiando?</em><br />
</strong>-Acabamos de salir del siglo XX, un siglo donde se desarrollaron para desgracia de la humanidad, las identidades colectivas que se habían definido de alguna manera en el siglo anterior: identidades colectivas nacionales, étnicas, ideológicas, sexuales, de género. Todas ellas con pretensiones totalitarias. Fue un siglo de mitos, de equívocos, de mentiras universales. Ahora están surgiendo individuos que no responden a esos cánones. Son simplemente individuos que se salen de lo establecido y que, además de estar mal considerados por su ostensible peligrosidad social, son un hecho desconcertante y difícil de creer. Pero existen.</p>
<p><strong><em>-En su libro no quedan en muy buen lugar las &#8220;teóricas del feminismo&#8221; que según sus palabras hablan más del pasado que del presente.</em><br />
</strong>-No es que queden mal en mi libro, sino que han quedado mal en la vida. El hecho de que las posiciones de algunas feministas radicales coincidan objetivamente con el puritanismo y el fundamentalismo cristiano del ala derecha del Partido Republicano, ha llevado a esas mujeres a legislar en relación con la sexualidad en el sentido más reaccionario que quepa imaginar. De todos modos, no se trata únicamente de las teóricas del feminismo: creo que eso forma parte del naufragio general de las izquierdas, que acaban por coincidir con monseñor Rouco en que &#8220;el sexo no es una cuestión privada&#8221;. Pues sí que lo es, tanto como lo es la religión: yo no puedo defender coherentemente un Estado laico y una educación laica si, a la vez, pretendo intervenir en la administración del cuerpo de los ciudadanos. El cuerpo es asunto tan privado como el alma, y no cabe legislar sobre él, salvo en casos muy particulares como el de la paidofilia, donde hay que intervenir penalmente en defensa de los menores, de los que están en &#8220;minoridad&#8221;, es decir, indefensos, sin posibilidad de decidir. Pero lo que hacemos en ese caso es defender la privacidad y la intimidad del menor como tal, no en beneficio del Estado.</p>
<p><strong><em>-¿Existe un sexo débil?</em><br />
</strong>-Radicalmente, no. Como no existen sexos opuestos, sino sexualidades complementarias.</p>
<p><strong><em>-¿De qué valores debe echar mano un hombre que quiera rebelarse contra los roles establecidos?</em><br />
</strong>-Un hombre o una mujer, lo mismo vale para los dos, y haciendo abstracción de su deseo, deben tener un gran coraje y una gran claridad para rebelarse contra los roles establecidos, en todos los órdenes. Roles entre los cuales se encuentra el de rebelde. El régimen de lo políticamente correcto tiene un espacio asignado a los rebeldes, los rebeldes convenientes, los que hacen de válvula de escape y, a la vez, difunden programa. La rebelión, desde luego, no puede ser únicamente un discurso. Pero es a eso a lo que se la ha reducido. Hace falta coraje para rebelarse y claridad para no llegar a ser un rebelde integrado, un apocalíptico integrado.</p>
<p><strong><em>-&#8220;Un pene es la cosa menos envidiable del mundo&#8221;. ¿A qué se le ha rendido culto entonces a lo largo de la historia?</em><br />
</strong>-Desde luego, no al pene, a menos que se haga una lectura muy sesgada del pasado, como se tiende a hacer, sobre todo, desde los colectivos que lo reescriben constantemente en sus propios términos. Hace poco, en un artículo excelente, Francisco Nieva, con toda la autoridad del caso, denunciaba la obsesión de muchos homosexuales por identificar a los grandes artistas, casi sin excepción, con su propia orientación sexual. La literatura, el arte, la historia, la religión, la producción cultural de cada sociedad en su conjunto, ha venido rindiendo culto desde siempre al pene, a la vagina, al vientre materno, al vínculo amoroso, al bien, a la salud, a la exactitud, a la verdad, a la justicia, a la belleza&#8230; Pensar que sólo lo ha hecho con el pene es ridículo desde el punto de vista ideológico y probablemente patológico en el ámbito individual. Menos aún si pensamos la cuestión desde España, país católico y mariano, es decir, de una cultura centrada en el vientre materno, y para colmo de una virgen, materno sin pene.</p>
<p><span style="font-family: Arial; font-size: small;"><strong><em>-¿Qué ocurriría si, como dice en el libro, en vez de luchar a diario nos amáramos a diario?</em><br />
</strong>-La respuesta a esa pregunta la dio la realidad en los años sesenta y setenta. El flower power se dio de bruces con la guerra de Vietnam, con el asesinato de JFK y, poco después, con su propia vejez. No hay nada que nadie pueda hacer a diario, nadie es constantemente el mismo, constantemente bueno, o malo, o eficaz, o estúpido. Cada uno de nosotros es muchas personas distintas, y algunas luchan y otras aman, y conciliarlas no es fácil.</span></p>
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		<title>Hombres solos</title>
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				<pubDate>Fri, 17 Jan 2014 17:04:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[pensodromo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Hombres solos]]></category>
		<category><![CDATA[Henry Odell]]></category>
		<category><![CDATA[Horacio Vázquez-Rial]]></category>
		<category><![CDATA[María Teresa González Cortés]]></category>

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				<description><![CDATA[Ya está a disposición de los lectores por € 5.- «Hombres solos», de Horacio Vázquez-Rial, un emprendimiento de edición 21 a cargo de Henry Odell, publicado en Pensamiento independiente. Los invitamos a que lean el prólogo de esta edición: Por María Teresa González Cortés.
]]></description>
								<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_2985" aria-describedby="caption-attachment-2985" style="width: 252px" class="wp-caption alignright"><a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/comprar-libro/"><img class=" wp-image-2985  " title="Ya a la venta por € 5.- &gt; Click sobre la imagen" src="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/hs.jpg" alt="Ya a la venta por € 5.- &gt; Click sobre la imagen" width="252" height="352" srcset="https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/hs.jpg 600w, https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/hs-214x300.jpg 214w" sizes="(max-width: 252px) 100vw, 252px" /></a><figcaption id="caption-attachment-2985" class="wp-caption-text">Ya a la venta por € 5.- &gt; Click sobre la imagen</figcaption></figure>
<p>Ya está <a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/comprar-libro/">a disposición de los lectores por € 5.-</a> «Hombres solos», de Horacio Vázquez-Rial, un emprendimiento de edición 21 a cargo de Henry Odell, publicado en <em>Pensamiento independiente. </em>Los invitamos a que lean el prólogo de esta edición:</p>
<blockquote><p>Por <a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/tag/maria-teresa-gonzalez-cortes/">María Teresa González Cortés</a></p>
<p>En Occidente existe una interesante saga de filósofos y pensadores que lleva durante siglos, desde Condorcet a Julián Marías, analizando el peso que ejerce la herencia cultural (ideas, costumbres, patrones de comportamiento, etc.), tanto sobre la construcción de nuestra identidad personal, como sobre los mimbres de nuestra concepción de la realidad. Inscrito en esta gran tradición de librepensadores varones destaca Horacio Vázquez-Rial, quien como espectador y en calidad de investigador estudia los sucesos históricamente más recientes del pasado siglo XX que han condicionado y, a veces, golpeado la vida de muchas generaciones de mujeres y hombres, aunque, claro está, y también desde su faceta literaria, Horacio Vázquez-Rial nos relata en tono intimista las circunstancias que moldearon su vida. «Me criaron mi madre y mi abuela”, nos dice. “Siempre he vivido entre mujeres», recalca. «Decía que siempre he vivido con mujeres. Ahora también. Pero estas dos mujeres son mis hijas», agrega.</p>
<p>Sabido esto, y con el fin de situar a nuestro autor, a la sazón, historiador y periodista, escritor y novelista, no debemos omitir la defensa apasionada, sin concesiones ni trampas, de la libertad que Horacio lleva a cabo a lo largo de las páginas de este libro titulado HOMBRES SOLOS, igual que tampoco se ha de dejar de recalcar ese claro e inequívoco rechazo suyo, sin paliativos, contra la violencia en cualquiera de sus formas:</p>
<p>«Estamos contra el maltrato de mujeres, niños, y hombres; estamos contra la ablación del clítoris, proceda la mujer de la cultura que proceda; estamos contra el matrimonio forzoso; estamos contra el matrimonio de menores sin libre elección; estamos contra la violación y contra toda forma no consentida de relación entre sexos, fuera y dentro del matrimonio; estamos contra la esclavitud sexual, incluya o no tráfico internacional de personas; estamos contra la utilización sexual de los niños; estamos a favor de la libre decisión sobre la continuidad o la interrupción del embarazo; estamos a favor del derecho a divorciarse.»</p>
<p>Leído este manifiesto, se podría afirmar que Horacio Vázquez-Rial, por el infinito respeto que manifiesta hacia la independencia y hacia la soberanía de los seres humanos, es un feminista, ¿o cabría decir “feministo” en esta lucha absurda de palabras que nos atenaza y ahoga desde hace unos lustros? Antes de sacar conclusiones apresuradas, conviene apuntar que este argentino barcelonés afincado en Madrid no se pliega con facilidad a modas y novedades. Es más, debido a su cosmopolitismo, en él palpita siempre un alma inquieta, amén de profundamente viajera. Y Horacio Vázquez-Rial (a quien le anima la luz del universalismo estoico) bien podría haber hecho suya la pregunta que en sus Disertaciones ya suscitó el filósofo Epicteto (55.135 d. C.): «¿por qué no habría uno de llamarse ciudadano del mundo?» Y decimos esto porque, sin lugar a dudas, Vázquez-Rial es un ciudadano del mundo, y en su vida, rica en experiencias que trascienden las rutinas del bucle, sabe detectar las insuficiencias, las contradicciones de los relatos contemporáneos. Y mostrar las carencias e incongruencias de un tipo de feminismo que, desde las últimas décadas del siglo XX, sobresale en aspectos negativos: en ser tan superior como dogmático, tan radical como propenso a caer en el culto a las ideas.</p>
<p>¿Y de dónde proviene esta deriva ultramontana y reaccionaria que venimos detectando sobre todo y en especial entre aquellos movimientos finiseculares que dicen que abanderan estrategias de liberación? Muy sencillo, puesto que la igualdad «se ha alcanzado a partir de unas reivindicaciones concretas», nos explica Vázquez-Rial, «el tiempo fue haciendo [estas reivindicaciones] cada vez más difusas». Lo cual revela por qué a partir de los principios justos y equitativos de la igualdad sexual se pasó a la ideología de la diferencia, a la reivindicación sexista de las diferencias. Y yo añadiría que a la guerra contra el sexo en sí mismo porque, ahora, no se puede ni emplear la palabra «sexo» –solo la voz «género»-, estulticia lingüística acrecentada por la fuerza propagandística de ese nuevo puritanismo que nace de la neolengua que usa buena parte de los sectores más acomodados del feminismo occidental.</p>
<p>«Preferiría que dijeran que no he existido a que crean que fui fanático», señalaba de sí mismo Plutarco (c. 46-120 d. C.). Pues bien, Horacio Vázquez-Rial, en sintonía con el historiador griego, desconfía de tópicos manidos al uso y rechaza cualquier discurso, por fanático, «mítico», y por entusiasta, «mitificador». Indiquemos, entonces, que es por ese nunca escondido espíritu crítico por lo que Horacio Vázquez-Rial consigue poner bajo el ojo de la sospecha las teorías que manejan, a modo de biblia y de manera inmovilista, sociólogos y feministas. De ahí surgió HOMBRES SOLOS, ser varón en el siglo XXI, un libro de lectura obligada si queremos salir de las trincheras sesgadas, por unilaterales, de un feminismo romántico y acéfalo que basa su primacía y su existencia teórica en instrumentalizar a tiempo completo el masoquismo de la mujer y que, cómo no, subraya incluso en escenarios artificiales e irreales los efectos del victimismo sexual alejándose de los problemas reales e individuales de las personas.</p>
<p>Basta recordar a este respecto las teorías de Sandra Scart, Alison Jagger&#8230; y Catharine Mckinnon. Esta última, p. e., a la que he criticado en otras ocasiones con gran dureza, ha llegado a sostener que «violación» es sinónimo de cualquier acto heterosexual o, dicho en román paladino, que cualquier clase de contacto constituye una violación. Con lo cual, y siguiendo las leyes de guerra de esta activista feminista e influyente jurista norteamericana, resulta que la mirada del varón no solo es per se una forma de acoso sexual contra la fémina, sino también y potencialmente un acto delictivo de violencia, punible por tanto.</p>
<p>Ante esta verborrea excéntrica, repleta de excesos y abusos, Odile Jacob ha denunciado cómo, «desde hace treinta años, el feminismo radical americano ha tejido pacientemente la urdimbre de un continuum del crimen sexual que quiere demostrar el largo martirologio femenino». Y no anda descaminada esta pensadora y editora francesa por cuanto es un hecho histórico que el (re)conocimiento del sufrimiento femenino ha entrañado en la mayoría de los sectores del feminismo occidental la necesidad de mantener vivos y abiertos los vínculos del dolor como justificación ontológica del propio feminismo. Y esta actitud, este ensimismamiento, es decir, este gusto cursi y relamido destinado a mantener los mismos ídolos, los mismos tópicos, viene a demostrar una enorme parálisis o, dicho con otras palabras, el gran apego que sienten muchas feministas a situaciones idénticas e incambiables. Lo cual, a todas luces, es una perversión auténtica, dado que ni se puede aceptar que lo falso sea un momento de la verdad ni tampoco creer anacrónicamente que la situación de la mujer del siglo XXI es la de la mujer en siglos anteriores.</p>
<p>¿Por qué un sector del feminismo está anclada en su propio imaginario y enamorada al modo platónico de sus propios principios? Fue Alain Finkielkraut quien incidió en que el mito de la raza aria y el mito del proletariado constituyeron las ficciones que dominaron la centuria pasada. A esta descripción Vázquez-Rial incorpora un dato relevante y, en consecuencia, no menor. Y escribe: a Finkielkraut «le falta un mito para acabar de definir la tragedia. El mito de la mujer». ¿Y en qué consiste este mito?, nos preguntamos. En encontrar con afán compulsivo las esencias intemporales y ahistóricas de la mujer y ello con el fin de crear relatos hegemónicos y generalistas, ficticios e imaginados, al margen, consiguientemente, de las condiciones de las personas. Pues bien, en contra de todo esto, se levanta Horacio Vázquez-Rial y expone:</p>
<p>«Que nadie se confunda: no estoy condenando el feminismo como tal. Creer eso sería equivalente a creer que estoy a favor de la tuberculosis si denuncio el manejo corrupto de una organización nominalmente dedicada a combatirla. O a creer que estoy en contra de la justicia social si denuncio el estalinismo. Estoy, en cambio, condenando los contenidos reaccionarios de una importante porción del feminismo militante. El que ha creado el mito de la mujer como clase social, y como víctima y, por lo tanto, enemiga del varón. Ambos términos, mujer y varón, empleados como absoluto, en olvido de las mujeres concretas y de los hombres concretos.»</p>
<p>Ni que decir tiene que si para estudiar una enfermedad, no hace falta estar enfermo; si para luchar contra la pobreza, no hace falta ser pobre; por idéntica razón, no cabe duda de que para investigar los zarpazos de los paradigmas sexuales, no tenemos por qué ser necesariamente actores de los mismos. E igual que las mujeres hemos analizado y analizamos los patrones sexuales del comportamiento, con argumentos similares, los hombres no solo pueden sino que deben, en aras a la riqueza de ideas, investigar los patrones sexuales del comportamiento. Solo así es posible escapar de los canchales del fanatismo y reconocer, como decía el filósofo escéptico Pirrón de Elis, que «una fuente de intranquilidad radica en querer llegar a conocimientos absolutos».</p>
<p>El siglo XX ha sido, pues, «el siglo de los mitos», el siglo de los conocimientos absolutos. De ahí que Vázquez-Rial trabaje para descubrir las (im)posturas despóticas y autoritarias de un feminismo que, por monopolista, se autodefine omnipotente e inmune a la crítica. Pero, de ahí, asimismo, que este escritor valiente, y enemigo de la injusticia, quiera dar testimonio personal, en el libro «Hombres solos. Ser varón en el siglo XXI» de los efectos que provoca sobre nuestras vidas la prepotencia ideológica, venga ésta de donde venga.</p></blockquote>
<p>&gt; <a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/comprar-libro/">Adquirir el libro por € 5.-</a></p>
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		<title>Juan José Millás: Usted no se apure</title>
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				<pubDate>Fri, 25 Oct 2013 14:38:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[pensodromo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros autores]]></category>
		<category><![CDATA[Juan José Millás]]></category>

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				<description><![CDATA[Si fuéramos listos, nos apresuraríamos a comprar, en defensa propia, el libro que Zapatero ha comenzado a vender a través de la tele. De ese modo, nos ahorraríamos una promoción cuyo acto inaugural en El objetivo, de la Sexta, logró sobrecogernos. ¿Habló usted con Merkel?, le preguntaba una y otra vez, con paciencia infinita, Ana Pastor. Lo cuento en el libro, respondía Zapatero con toda la cara.]]></description>
								<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Jos%C3%A9_Mill%C3%A1s">Juan José Millás</a></p>
<figure id="attachment_2978" aria-describedby="caption-attachment-2978" style="width: 256px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/millas.jpg"><img class=" wp-image-2978 " title="Juan José Millás" src="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/millas.jpg" alt="Juan José Millás" width="256" height="236" srcset="https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/millas.jpg 426w, https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/millas-300x277.jpg 300w" sizes="(max-width: 256px) 100vw, 256px" /></a><figcaption id="caption-attachment-2978" class="wp-caption-text">Juan José Millás</figcaption></figure>
<p><em>Si fuéramos listos, nos apresuraríamos a comprar, en defensa propia, el libro que Zapatero ha comenzado a vender a través de la tele. De ese modo, nos ahorraríamos una promoción cuyo acto inaugural en El objetivo, de la Sexta, logró sobrecogernos. ¿Habló usted con Merkel?, le preguntaba una y otra vez, con paciencia infinita, Ana Pastor. Lo cuento en el libro, respondía Zapatero con toda la cara.</em></p>
<p>De modo que lo cuenta en el libro. Ha esperado dos años para hacer público, previo sustancioso anticipo económico, lo que nos debía a todos los españoles, le votaran o no, les decepcionara usted o no, les gustara o no. Llevamos dos años esperando una explicación a aquel “cueste lo que cueste y me cueste lo que me cueste”. Por cierto, que, seamos rigurosos, a usted no le ha costado nada, usted ha escrito su dilema al fuego del salario del Consejo de Estado y demás momios que le corresponden por su cargo, excargo, o lo que sea. No tardarán en llamarle de una eléctrica, quizá la misma de la que ya cobra su exvicepresidenta. Pero usted no se imagina el frío que hace fuera, no se hace idea de las corrientes de aire que circulan por los patios desolados de este país en ruinas. Usted rompió el contrato con los contribuyentes, se cargó cualquier posibilidad electoral del PSOE, entregó los trastos a Rajoy, se lavó las manos y se marchó a cenar.</p>
<p>Ahora bien, si cuenta en <em>El dilema</em> las mismas naderías que en el programa de Ana Pastor, ensalzando por un lado las virtudes de la democracia y reconociendo por otro que a veces hay que suspenderla (es lo que usted hizo) por causas de fuerza mayor, se lo podría haber ahorrado, sobre todo si, como insinúa el título, exhibe en él un problema de orden moral. Pero no se apure, lo compraremos a pares para ahorrarle y ahorrarnos la promoción, a cuyo prólogo asistimos el domingo pasado.</p>
<p>&gt; <a href="http://elpais.com/elpais/2013/10/24/opinion/1382642478_385855.html">Publicado en El País</a></p>
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		<title>Intelectuales y política. ¿La negación de la noción de humanidad?</title>
		<link>https://www.izquierdareaccionaria.com/2013/09/intelectuales-y-politica-la-negacion-de-la-nocion-de-humanidad/</link>
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				<pubDate>Tue, 17 Sep 2013 15:08:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[pensodromo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos de Horacio Vázquez-Rial]]></category>

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				<description><![CDATA[Sin embargo, los intelectuales siguen ahí, y siguen haciendo política. Siguen siendo condenados como Rushdie, o excluidos y vilipendiados por su disidencia como Peter Handke. Y no se puede leer un solo periódico español donde, día tras día, no aparezca un intelectual local pronunciándose sobre los asuntos del día.]]></description>
								<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_2968" aria-describedby="caption-attachment-2968" style="width: 349px" class="wp-caption alignright"><a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/ahvrir.jpg"><img class="size-full wp-image-2968" title="Horacio Vázquez-Rial" src="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/ahvrir.jpg" alt="Horacio Vázquez-Rial" width="349" height="185" srcset="https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/ahvrir.jpg 349w, https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/ahvrir-300x159.jpg 300w" sizes="(max-width: 349px) 100vw, 349px" /></a><figcaption id="caption-attachment-2968" class="wp-caption-text">Horacio Vázquez-Rial</figcaption></figure>
<p>La negación de la noción de humanidad, y su sustitución por la de un conglomerado de &#8220;culturas&#8221;, abre la brecha de la diferencia entre seres humanos. La noción de cultura en tanto que conjunto de caracteres de un colectivo nacional, tribal o religioso, ha venido a reemplazar por equivalencia la noción de raza, desprestigiada por la experiencia nazi. Pero su funcionamiento objetivo es el mismo.</p>
<p>Raza, nación y cultura son constructos nacidos a la sombra del Romanticismo, de la reacción antiiluminista. Y el multiculturalismo, es la ideología llamada a justificar en el plano teórico la perduración de divisiones entre seres humanos, de exclusiones más o menos voluntarias, y de la explotación derivada de la constitución de ghettos étnicos. Ha servido para hacer olvidar el derecho a la igualdad, en nombre del derecho a la diferencia.</p>
<p>Existen pocos ámbitos en los que el lugar común históricamente insostenible haya prosperado tanto como en el de la relación del intelectual con la política. No hace mucho, con motivo del centenario del <em>Yo acuso</em> <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/J'accuse...!">de Zola</a>, se insistió hasta el hartazgo en la condición fundacional de la célebre carta-manifiesto de defensa del capitán Dreyfus, que habría redefinido la función del intelectual en relación con la historia de su tiempo, inaugurando un siglo señalado por la actitud militante de los grandes gurúes como Sartre, Camus, Malraux, Russell o Einstein. El siglo del compromiso del intelectual.</p>
<p>Como si fuese posible concebir una historia de la política y lo político sin contar con Platón, Aristóteles o Confucio. Como si Hamurabi, Moisés o Akenatón no hubiesen sido intelectuales. Como si Erasmo no se hubiese sabido político. Como si Servet o Maimónides no  hubiesen sido exiliados. Como si Alfonso el Sabio no hubiese sido un hombre de poder.</p>
<p>En realidad, la aparición de la noción de compromiso no actuó, como se suele imaginar, al modo de una suerte de llamamiento a los intelectuales para que asumieran un espacio en la política. Al contrario: marcó un límite, definió una zona interior y una exterior, y abrió la posibilidad para algunos de situarse o decirse fuera. Lo que Zola hizo en su día con respecto al proceso Dreyfus no fue tomar una actitud militante, que había tomado hacía mucho, sino poner su prestigio al servicio de una causa. Ése fue el sentido de la adhesión de artistas, escritores y científicos de todo el mundo a la causa republicana española: poner el prestigio de cada uno al servicio del progreso.</p>
<p>El compromiso del intelectual suele serlo con las izquierdas. Por lucidez, por amor al hombre, por generosidad. Con excepciones extremas, como las de Pound, Céline, Drieu La Rochelle o Werner Heisenberg –o Pemán, salvando todas las distancias–, los protagonistas del pensamiento se han movido en la parte izquierda de la escena. Ni Hitler, ni Musssolini, ni Lenin, ni Stalin quisieron nunca ser definidos como &#8220;políticos&#8221;: el término les asociaba irremediablemente a la condición intelectual. Preferían verse y ser vistos como &#8220;revolucionarios&#8221;, algo que les alejaba del deber reflexivo y, por tanto, de la moral.</p>
<p>El fenómeno parece ser universal. En Italia, por ejemplo, la muerte de Sciascia fue vivida por muchos como la del &#8220;último intelectual&#8221;, como si Italia, de Bobbio a Montanelli o a Eco, careciera de figuras orientadoras. Lo que quizá sí haya desaparecido con Sciascia es un modelo de acción. Entre nosotros, la patética aparición de una fotografía de Rafael Alberti junto a José María Aznar en la portada de un periódico de derechas representó el golpe de gracia para la mitología de las izquierdas españolas.</p>
<p>Felizmente, la concesión del Nobel a Gunther Grass vino a recordar que todavía quedan hombres de ese estilo, y subrayo la palabra todavía porque hay una decisión de las derechas más activas, pasivamente asumida por la sociedad en general, de extinguir la molesta especie del intelectual político, y lo digo así porque, a pesar de que no existe otra especie intelectual, se nos está queriendo imponer la idea de que ciertas personas que se expresan por escrito, mediante el celuloide, la tela o la música, manteniéndose fuera del círculo del compromiso, son sus sustitutos.</p>
<p>Sin embargo, los intelectuales siguen ahí, y siguen haciendo política. Siguen siendo condenados como Rushdie, o excluidos y vilipendiados por su disidencia como Peter Handke. Y no se puede leer un solo periódico donde, día tras día, no aparezca un intelectual local pronunciándose sobre los asuntos del día.</p>
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		<title>Lo que se revela a través de la acción elocuente</title>
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				<pubDate>Mon, 16 Sep 2013 16:19:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[pensodromo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos de Horacio Vázquez-Rial]]></category>
		<category><![CDATA[María Teresa González Cortés]]></category>

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				<description><![CDATA[Todas las consignas son una renuncia al discurso, son una forma de silencio. Y cuando no las crean los dirigentes, más o menos demagogos y populistas siempre, en todas las tendencias, las generan quienes, escuchando, quieren, necesitan reducir.]]></description>
								<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_2961" aria-describedby="caption-attachment-2961" style="width: 280px" class="wp-caption alignleft"><img class=" wp-image-2961 " title="Horacio Vázquez–Rial" src="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/ahvr-black.jpg" alt="Horacio Vázquez–Rial" width="280" height="341" srcset="https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/ahvr-black.jpg 400w, https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/ahvr-black-246x300.jpg 246w" sizes="(max-width: 280px) 100vw, 280px" /><figcaption id="caption-attachment-2961" class="wp-caption-text">Horacio Vázquez–Rial</figcaption></figure>
<p><em>La presente centuria se inició el 11 de setiembre de 2001 en las Torres Gemelas. Finalmente, a decretar la sustitución de la palabra por la explosión, que es el colmo del silencio. Del silencio anónimo, por cierto. Al final, <a title="«Sombra de la noche»" href="http://www.sombradelanoche.com/">nos matará un cáncer</a>. O ni siquiera nos dejará llegar a eso. </em></p>
<div>Todas las consignas, sin excepción, del «Padre nuestro que estás en los cielos», cuestión discutida y discutible, al «Hasta la victoria siempre» –¿es que no se va a alcanzar nunca?–, son fácilmente desmontables a poco que se las razone, tanto desde el punto de vista lógico como desde el político.</div>
<div></div>
<div>¿Acaso tiene sentido decir que «la sangre derramada jamás será negociada», cuando la sangre se derrama precisamente para negociar sobre nuevas bases, cuando de lo que se trata es de sumar la fuerza a la razón, cuando la política no se suspende en la guerra, sino que continúa con más encono aún porque en ella se realizan todas las contradicciones?</div>
<div></div>
<div>Todas las consignas son una renuncia al discurso, son una forma de silencio. Y cuando no las crean los dirigentes, más o menos demagogos y populistas siempre, en todas las tendencias, las generan quienes, escuchando, quieren, necesitan reducir.</div>
<div></div>
<div>No son partes de un pensamiento, sino síntesis intuitivas de lo que podía haber sido pensamiento pero que ya se había estructurado como ideología: como respuestas automáticas a la realidad, susceptibles de ser explicadas racionalmente si lo exigen las circunstancias, pero que habitualmente no requieren un paso por la conciencia antes de ser enunciadas, omisión nada despreciable si se tiene en cuenta que la generalidad de las gentes espera ideas, si no de los políticos, sí de los revolucionarios.</div>
<div></div>
<div>Las ideas se tienen, dice Ortega y Gasset, en las creencias se está. La ideología es creencia. La consigna es un elemento sobre todo litúrgico y, como tal, tan misterioso como mecánico. Desde poco antes y a partir de la muerte de Freud, acaecida en Londres el 23 de setiembre de 1939, el siglo XX empezó a ser el de los grandes discursos, muchos de los cuales devendrían consignas. Las consignas como motor de la conciencia política venían desde la Revolución Francesa, pero habían sido recuperadas en 1898 por Zola en su &#8220;Yo acuso&#8221;, acta de nacimiento de la intelectualidad comprometida, al principio con los movimientos de izquierdas, más tarde también con los movimientos fascistas.</div>
<div></div>
<div>De la lectura (recomiendo) de <a href="http://www.casadellibro.com/libro-los-monstruos-politicos-de-la-modernidad-de-la-revolucion-france-sa-a-la-revolucion-nazi--1789-1939/9788479603564/1179336">«Los monstruos políticos de la Modernidad. De la Revolución francesa a la Revolución nazi (1789 – 1939)»</a>, de María Teresa González Cortés (prologuista además <a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/comprar-libro/">de la edición 2011</a> de <em>La izquierda reaccionaria, </em>de Horacio Vázquez-Rial<em>)</em> se desprende lo contrario: el momento pide una evolución, no una revolución</div>
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		<title>Roger Bartra: Insurgencias incongruentes</title>
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				<pubDate>Wed, 11 Sep 2013 13:58:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[pensodromo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros autores]]></category>
		<category><![CDATA[Roger Bartra]]></category>

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				<description><![CDATA[Los habitantes de la Ciudad de México han tenido que soportar las agresivas marchas que ocasiona la llamada "insurgencia" de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) contra la reforma educativa. Las quejas, las críticas contra los maestros que protestan han sido innumerables e incluso ha habido quienes han llamado a la represión. Vale la pena detenerse a tratar de entender qué es la CNTE y por qué está llevando a cabo una peculiar insurrección incongruente y peligrosa.]]></description>
								<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://www.facebook.com/Gaviotafeis?hc_location=stream">Vía Gabriela Lara @ facebook</a> &gt; <a href="https://www.facebook.com/notes/fabricio-mijares/insurgencias-incongruentes/10151843391598739">Vía Fabricio Mijares @ facebook</a></p>
<figure id="attachment_2951" aria-describedby="caption-attachment-2951" style="width: 294px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/abartra.jpg"><img class="size-full wp-image-2951" title="Roger Bartra" src="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/abartra.jpg" alt="Roger Bartra" width="294" height="236" /></a><figcaption id="caption-attachment-2951" class="wp-caption-text">Roger Bartra</figcaption></figure>
<p>Por <a href="http://www.reforma.com/libre/acceso/acceso.htm?urlredirect=/editoriales/nacional/713/1425541/">Roger Bartra / Reforma (México)</a></p>
<p><em>Los habitantes de la Ciudad de México han tenido que soportar las agresivas marchas que ocasiona la llamada &#8220;insurgencia&#8221; de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) contra la reforma educativa. </em></p>
<p><em>Las quejas, las críticas contra los maestros que protestan han sido innumerables e incluso ha habido quienes han llamado a la represión. Vale la pena detenerse a tratar de entender qué es la CNTE y por qué está llevando a cabo una peculiar insurrección incongruente y peligrosa.</em></p>
<p>La CNTE es una especie de excrecencia del poderoso Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) surgida hace más de tres décadas. Heredó en gran medida la corrupción de su matriz sindical, pero le agregó una cierta dosis de radicalidad izquierdista. La CNTE pertenece al viejo mundo de la cultura nacionalista revolucionaria que lentamente se está desvaneciendo y está contaminada por la putrefacción de una cultura sindical que se resiste a desaparecer del panorama político. Su reacción contra la reforma educativa es el estertor de un magisterio decrépito que se opone a la renovación y a la evaluación de su trabajo. Pero además la CNTE es fruto de una profunda fractura que impulsó a sus militantes a luchar contra el charrismo de Carlos Jonguitud y de Elba Esther Gordillo. El resultado es un híbrido extraño, una mezcla de sindicato y organización política que rebasa con creces las demandas laborales y que hoy se opone a todas las reformas que se están discutiendo en el Pacto por México. Su lucha frontal contra este pacto hizo que muchos pensasen, equivocadamente, que la alianza reformista de los tres grandes partidos estaba a punto de fenecer.</p>
<p>La CNTE ha dejado claro desde hace tiempo que se encamina a la construcción de un frente único nacional y a la organización de un paro general indefinido (según el manifiesto aprobado por el V Congreso Nacional de Educación Alternativa organizado por la CNTE el pasado mes de abril). Esta insurgencia aprovecha la desorientación del SNTE, herido por el encarcelamiento de su máxima dirigente, y las fracturas en el gobierno de Peña Nieto. Estamos ante algo mucho más complejo que la reacción de unos maestros holgazanes impulsados por líderes corruptos que no quieren perder su poder y sus privilegios, gracias al control del acceso, ascenso, permanencia y retiro de los docentes.</p>
<p>La CNTE está intentando cristalizar un movimiento político similar al de López Obrador, pero aparentemente más radical. En sus documentos se afirma su contenido clasista y antiimperialista, su oposición al charrismo que representa los intereses de un Estado burgués-terrateniente, su intención de propiciar en las escuelas la formación de un &#8220;nuevo sujeto&#8221; comprometido y que, además, acepta todas las formas de lucha. Teñida de un leninismo duro y trasnochado, la CNTE adopta una ideología estrafalaria orientada por una teoría crítica, que es el fundamento críptico de lo que llama, y no es una broma, &#8220;la filosofía, epistemología, axiología, metodología, evaluación, sistematización, seguimiento y socialización de la alternativa transformadora de la educación&#8221;. Este y otros esperpentos esotéricos ocultan una hiperactividad marginal que no conviene ignorar.</p>
<p>Las marchas y bloqueos de la CNTE están ocasionando varios efectos. En primer lugar, estimulan una cohesión en torno del gobierno, especialmente de las clases medias, que ven con temor y repugnancia las manifestaciones rijosas de los maestros. La CNTE, con sus provocaciones, ha resultado un peculiar agente legitimador del gobierno de Peña Nieto, y ha estimulado en muchos el deseo de reprimir las protestas callejeras. En segundo lugar, está ocasionando serios problemas a la izquierda, ya que mucha gente ve con malos ojos las relaciones (sean mediadoras o de apoyo) del PRD con la CNTE. El asunto además ha ahondado las divisiones que fracturan a este partido. Y hay que agregar los disgustos que ocasiona la CNTE al movimiento encabezado por López Obrador, que ahora aparece como el bloqueador bloqueado, pues los maestros impidieron que realizase su mitin del pasado domingo en el Zócalo.</p>
<p>Estamos ante el espectáculo de miles y miles de pobres maestros, que vienen de un mundo que se extingue y que se pudre. Están contaminando a una oposición de izquierda que pasa por una condición muy difícil, escindida entre un ala reformista y otra populista. El gobierno, por su parte, aprovecha la situación para pescar en río revuelto.</p>
<p>Las protestas de la CNTE revelan el peso de un mundo viejo que se derrumba, con sus caciques sindicales, sus mediaciones corruptas, sus costumbres caducas y la decadencia de una gran masa de maestros mal educados y malos educadores, que se resisten al cambio. Un mundo en camino de desaparecer es peligroso, pues alberga la desesperación de sectores sociales enervados llenos de rencor. Son seres humanos que sufren una gran dislocación y que deben hallar un lugar fuera del mundo que se deshace.</p>
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		<title>Pablo Odell: «Sombra de la noche»</title>
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				<pubDate>Tue, 10 Sep 2013 11:08:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[pensodromo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Sobre Horacio Vázquez-Rial]]></category>
		<category><![CDATA[Albert Gironés]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Montes-Bradley]]></category>
		<category><![CDATA[Horacio Vázquez-Rial]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Odell]]></category>

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				<description><![CDATA[Un film escrito, producido y realizado por Pablo Odell y Horacio Vázquez-Rial, con la colaboración especial de Eduardo Montes-Bradley. Una conversación fragmentada sobre el tabaco, el fumar, la vida y la muerte.]]></description>
								<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_2942" aria-describedby="caption-attachment-2942" style="width: 600px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/hvrsdn-copia2.jpg"><img class="size-full wp-image-2942 " title="La última batalla de Horacio Vázquez-Rial" src="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/hvrsdn-copia2.jpg" alt="La última batalla de Horacio Vázquez-Rial" width="600" height="173" srcset="https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/hvrsdn-copia2.jpg 600w, https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/hvrsdn-copia2-300x86.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><figcaption id="caption-attachment-2942" class="wp-caption-text">La última batalla de Horacio Vázquez-Rial</figcaption></figure>
<p><object width="600" height="450" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="//www.youtube.com/v/aHyNpQ6qd9A?version=3&amp;hl=es_ES" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed width="600" height="450" type="application/x-shockwave-flash" src="//www.youtube.com/v/aHyNpQ6qd9A?version=3&amp;hl=es_ES" allowFullScreen="true" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" /></object></p>
<p>Un film escrito, producido y realizado por <a href="https://www.facebook.com/pabloodell">Pablo Odell</a> y <a href="https://www.facebook.com/profile.php?id=100001882080809&amp;ref=ts">Horacio Vázquez-Rial</a>, con la colaboración especial de <a href="https://www.facebook.com/heritageproject">Eduardo Montes-Bradley</a>. Una conversación fragmentada sobre el tabaco, el fumar, la vida y la muerte.</p>
<p>Coincidiendo con el primer aniversario de su muerte, se presenta el 6 de septiembre de 2013, finalmente la película que realizamos juntos. Después de un esfuerzo tan grande, de haberlo visto y compartido tanto en ausencia, echándolo en falta como nunca y sintiéndolo cerca, como siempre.</p>
<p>Inspirada en el relato <a href="http://www.sombradelanoche.com/?p=35">«El tabaco, sombra de la noche»</a>.</p>
<p>Web de la película: <a href="http://www.sombradelanoche.com">www.sombradelanoche.com</a></p>
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		<title>Alexander del Valle: El totalitarismo islamista</title>
		<link>https://www.izquierdareaccionaria.com/2013/07/alexander-del-valle-el-totalitarismo-islamista/</link>
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				<pubDate>Mon, 15 Jul 2013 08:41:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[pensodromo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros autores]]></category>
		<category><![CDATA[Alexander del Valle]]></category>

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				<description><![CDATA[La Razón centró su suplemento del domingo 14 de julio alrededor del tema «Islamismo y democracia». En él encontramos un artículo de Alexander del Valle titulado «El totalitarismo islamista» que reproducimos a continuación.]]></description>
								<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_2933" aria-describedby="caption-attachment-2933" style="width: 357px" class="wp-caption alignright"><a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/adv.jpg"><img class="size-full wp-image-2933" title="Alexander del Valle @ La Razón" src="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/adv.jpg" alt="Alexander del Valle @ La Razón" width="357" height="388" srcset="https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/adv.jpg 357w, https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/adv-276x300.jpg 276w" sizes="(max-width: 357px) 100vw, 357px" /></a><figcaption id="caption-attachment-2933" class="wp-caption-text">Alexander del Valle @ La Razón</figcaption></figure>
<p>La Razón centró su suplemento del domingo 14 de julio alrededor del tema «Islamismo y democracia».</p>
<p>En él encontramos un artículo de <a href="http://www.alexandredelvalle.com/">Alexander del Valle</a> titulado «<a href="http://www.larazon.es/damesuplementos/LaRazondelDomingo/2013-07-14_LRD/index.html#/3/zoomed">El totalitarismo islamista</a>» que reproducimos a continuación.</p>
<p>«La Primevaera Árabe fue inicialmente muy bien recibida por la prensa occidental como el &#8220;fin del islamismo violento&#8221;, el comienzo de &#8220;una era de paz&#8221; y la &#8220;prueba absoluta&#8221; de la evolución democrática del islam político. Iniciada entre diciembre de 2010 y la primavera de 2011 por pacíficos jóvenes, blogueros laicos, liberales y gente de izquierda, organizados en redes sociales que se asemejaban mucho a los &#8220;indignados&#8221; españoles de Barcelona o Madrid, este proceso &#8220;revolucionario democrático&#8221; fue presentado por todos los medios de comunicación, así como por los políticos &#8220;islámicamente correctos&#8221;, como una maravilla que nadie tenía derecho a matizar. La democratización formal de algunos países árabes fue presentada como la prueba de que la civilización árabo-islámica no estaba tan atrasada en la actualidad, y que el único obstáculo a esa bienvenida democratización no era del todo la religión islámica o el islam político, sino los dictadores laicos y los militares más omenos laicos (Túnez, Egipto, Siria, Argelia, etc.) que le impedían al islamismo, desde hacía años, ejercer el poder.</p>
<p>La prohibición de los partidos islamistas por parte de los dictadores árabes antiislamistas, como Asad (Siria), Saleh (Yemen), Ben Ali (Túnez), Gadafi (Libia) o Mubarak (Egipto), era la &#8220;verdadera&#8221; causa del terrorismo islamista. Según nuestros paradójicos pensadores laicos europeos, la civilización árabo-islámica sería intrínsecamente &#8220;buena&#8221;, por ser &#8220;la víctima&#8221; por antonomasia del malvado Occidente judeo-cristiano. Inteligentemente, desde el 11-S, los pensadores y políticos islámicamente correctos de América y Europa nunca han exigido de los países islámicos, ni de los líderes del islam suní (Arabia Saudí, Al Azhar enEgipto, Hermanos Musulmanes, etc.), una reforma profunda y una toma de conciencia que podría desembocar en una autocrítica. Nunca se han atrevido a decir lo que afirman todos los musulmanes laicos y progresistas antiislamistas: que el islam oficial y legal, mayoritario y dominante, el que se enseña en la casi totalidad de los países musulmanes y en todos los países árabes, nunca ha sido reformado desde el siglo X&#8230;, es decir, desde cuando se cerraron las &#8220;puertas de la ijtihad&#8221; (interpretación). Estos países árabes e islámicos, que acusan constantemente a la vieja Europa, y la culpabilizan por ser un &#8220;club cristiano islamófobo&#8221;, siguen enseñando en sus mezquitas más oficiales una visión del mundo intolerante, antijudía, antiatea, antilaica, antipagana, belicosa y violenta. Los líderes oficiales del islam mayoritario árabe suní justifican hoy mismo, y sin ningún sentimiento de culpabilidad, la desigualdad teológica y jurídica entre hombres y mujeres, entre los seres libres y los esclavos, y entre los musulmanes y los no musulmanes.</p>
<p>En ninguno de estos países es posible ser musulmán y convertirse al budismo o al cristianismo. La libertad religiosa es condenada. Y a los que exigen tolerancia y reciprocidad, se les acusa de &#8220;hablar como los infieles colonizadores occidentales&#8221;. Así, en nombre de este victimismo colectivo antioccidental, en vez de aprovecharse del horror del 11-S o del 11-M para llamar la atención de las conciencias musulmanes mas aperturistas, los líderes occidentales, esclavos de la energía de los países del Golfo, y adeptos de la ideología de la autoflagelación, aún acusan y denuncian más a los llamados &#8220;islamófobos&#8221;, que los mismos ideólogos oscurantistas del islamismo oficial saudita, egipcio, magrebí, etc. Pero olvidan que el islam suní, que justifica la «yihad» y el odioa los infieles, no sólo nunca ha sido reformado, sino que, por el contrario, se ha visto radicalizado por la influencia del wahabismosalafismo saudita y la ideología de los Hermanos Musulmanes, y es en gran parte responsable de lo que <a href="http://blog.alexandredelvalle.com/archives/89-EL-Totalitarismo-Islamista-Capitulo-II-Los-fundamentos-teologicos-y-canonicos-del-totalitarismo-islamico.html">en uno de mis libros he bautizado</a> como &#8220;totalitarismo islamista&#8221;.</p>
<p>&#8220;Totalitarismo&#8221; es un término mucho más adecuado para definir el fenómeno global del islamismo radical que &#8220;integrismo&#8221; o «fundamentalismo». El hecho de comparar siempre a los islamistas radicales con los &#8220;integristas&#8221; católicos asiduos de las misas en latín, con los protestantes pentecostales, con los Testigos de Jehová, o con los judíos hasidim, es inadecuado y equivocado, porque la fuente del terrorismo islámico no es sólo una ideología integrista y fundamentalista, sino una ideológia teocrática más política que religiosa, en la cual la religión es una ideología política totalitaria que proyecta conquistar y convertir al universo. Existe una incapacidad total de autocrítica: el otro (Occidente) es responsable siempre de todos nuestros males, y se le ha de destruir. Esa característica del totalitarismo islámico explica los mayores males: la violencia crónica, el subdesarrollo, el mal estar de los países arabo-musulmanes, la ausencia de verdadera democracia liberal. Este victimismo hace que resulte muy difícil para el islam aceptar el pluralismo religioso, los derechos de las mujeres y de las minorías religiosas, o la libertad de pensamiento, que es siempre un peligro para el sistema teocrático, base del poder.</p>
<p>¿Por qué me permito afirmar esto? Porque la permanente denuncia arabo-islámica del &#8220;Occidente diabólico e imperialista&#8221; impide cualquier formade reforma teológica y jurídica del islam mayoritario suní, que sigue siendo la fuente primera del totalitarismo verde. Desde hace siglos, y tal como hemos visto durante unos pocos años, entre 1890 y 1970, los líderes políticos y religiosos que quisieron reformar el islam sunita o introducir la laicización (el líder religioso de Al Azhar Abdel Razeq en 1925, Atatürk en 1924, Bourguiba en los años 1960-1980 enTúnez, o el neomutazilita egipcio Abu Zeid en los años 1990) siempre fueron acusados por los líderes religiosos suníes de ser &#8220;infieles&#8221; o, peor, porque así corren el riesgo de la pena de muerte, &#8220;apóstatas&#8221;. Este rechazo permanente de todo lo que se refiere a Occidente les permite a los islamistas antioccidentales aparecer como los &#8220;verdaderos&#8221; musulmanes. Consiguen impedir la apertura y deslegitimar cualquier forma de reforma religiosa, en nombre del rechazo de las ideas &#8220;infieles&#8221;. Esto les permite a los Hermanos Musulmanes, o a otros partidos políticos musulmanes salafistas-wahabitas, ganar las elecciones con eslóganes tan simplistas y reduccionistas como &#8220;el islam es la solución&#8221;. Para entender el problema central del mundo árabo-islámico, basta viajar a esos países, hablar con la gente y con los dirigentes, con los intelectuales y los que luchan por la libertad y son perseguidos o viven escondidos. Basta abrir los ojos. Y es fácil darse cuenta de que los peores enemigos de los musulmanes son ellos mismos. O, mejor dicho, los musulmanes son las primeras víctimas del totalitarismo islamista, una paranoia colectiva-victimista que impide que cualquier librepensador, reformista, laico, progresista, liberal, mujer emancipada o miembro de unaminoría religiosa, esté considerado como un igual y se exprese sin arriesgar su vida o terminar en la cárcel por &#8220;blasfemia&#8221;.</p>
<p>Así se puede entender la increíble obsesión de los países musulmanes miembros de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) de hacer adoptar en ONU la condena de la&#8221;islamofobia&#8221; y de la &#8220;difamación de la religión&#8221;. De este objetivo teocrático y totalitario de dimensión universal, van en pos grandes aliados de Occidente, como Arabia Saudita, Egipto, Turquía, Argelia, Túnez, Marruecos, Jordania, Qatar, Emiratos Árabes Unidos&#8230; ¿Qué queda de la cultura? Para terminar y entender mejor esta mentalidad paranoica colectiva, basada en un sentimiento de persecución permanente y de odio hacia los &#8220;infieles&#8221;, basta leer informes oficiales como el del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo sobre el &#8220;Desarrollo humano árabe&#8221;, que muestra que el mundo árabe, que se vanagloria de su pasado de traducción de las obras filosóficas y científicas de la antigüedad, desde hace años no traduce casi nada&#8230; El informe muestra que el mundo árabe ha traducido no más de 10.000 obras extranjeras desde los tiempos del gran califa al-Ma’mun (muerto en 833; Ma’mun era un reformista, pero su secta racionalista, la mutazilia, que tradujo obras griegas, está totalmente prohibida desde el siglo X en todos los países árabes…). Dicho informe muestra que lo que tradujeron los 23 países de la Liga Árabe desde esta época equivale a lo que España traduce en un año&#8230;</p>
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		<title>Hector E. Schamis: Ser liberal, ser progresista</title>
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				<pubDate>Tue, 25 Jun 2013 20:55:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[pensodromo]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Hector E. Schamis]]></category>

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				<description><![CDATA[La creación de un orden social basado en la igualdad formal—derechos y garantías—junto con la desigualdad material—propiedad privada—fue objeto frecuente de controversias intelectuales y disputas políticas. Para algunas vertientes de pensamiento, esta era una fórmula intrínsecamente contradictoria y, como tal, insostenible. La nueva izquierda parece suscribir de esta lógica, desconociendo que la “invención democrática” resolvió esa supuesta incongruencia tiempo atrás. De hecho, una vez que el liberalismo clásico se combinó con el proceso histórico democratizador, se creó el marco institucional indispensable para la expansión de derechos—civiles, pero también políticos y sociales—que condujeron a la participación política irrestricta y la redistribución. Si ello no fuera así, el voto continuaría siendo exclusivo para hombres, blancos y propietarios. Y si el derecho a la propiedad privada, tan esencial al capitalismo liberal, fuera inalterable, la tributación progresiva y el estado de bienestar serían quimeras.]]></description>
								<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_2928" aria-describedby="caption-attachment-2928" style="width: 227px" class="wp-caption alignright"><a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/hector.jpg"><img class="size-full wp-image-2928" title="Hector E. Schamis" src="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/hector.jpg" alt="Hector E. Schamis" width="227" height="278" /></a><figcaption id="caption-attachment-2928" class="wp-caption-text">Hector E. Schamis</figcaption></figure>
<p>Publicado en <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2013/06/24/actualidad/1372079406_551376.html">El País</a></p>
<p>Para algunas expresiones de la nueva izquierda latinoamericana, más o menos “populistas”, la agenda redistributiva y progresista debe avanzar<a href="http://elpais.com/tag/liberalismo_politico/a/">a expensas del liberalismo</a>. En esta versión, el liberalismo no es más que una ideología a desenmascarar, el credo de la derecha, los poderosos y el capitalismo internacional. El debate en la región se basa entonces en un razonamiento falaz, que reduce y por ende distorsiona el fenómeno en cuestión. Si esto transcurriera sólo en los claustros, no importaría demasiado. Lo grave es que con esta falacia estos gobiernos hacen política, deteriorando las instituciones republicanas y la legalidad democrática. Ironía suprema, de este modo también afectan los derechos de las mismas clases populares que dicen representar.</p>
<p>Es muy cierto que el liberalismo enuncia postulados teóricos (o ideológicos, si se prefiere) que dan sustento al libre mercado, la iniciativa individual y la propiedad privada—el esqueleto del sistema capitalista. Pero una lectura parcial y sesgada omite que el liberalismo además es la matriz del constitucionalismo, el principio que establece la separación de poderes y los mecanismos que lo regulan y reproducen. La singularidad del estado liberal reside en la idea que las personas tienen derechos fundamentales, y esos derechos están protegidos sólo si el uso del poder público está restringido a priori, o sea, dividido y limitado por normas relativamente estables.</p>
<p>La creación de un orden social basado en la igualdad formal—derechos y garantías—junto con la desigualdad material—propiedad privada—fue objeto frecuente de controversias intelectuales y disputas políticas. Para algunas vertientes de pensamiento, esta era una fórmula intrínsecamente contradictoria y, como tal, insostenible. La nueva izquierda parece suscribir de esta lógica, desconociendo que la “invención democrática” resolvió esa supuesta incongruencia tiempo atrás. De hecho, una vez que el liberalismo clásico se combinó con el proceso histórico democratizador, se creó el marco institucional indispensable para la expansión de derechos—civiles, pero también políticos y sociales—que condujeron a la participación política irrestricta y la redistribución. Si ello no fuera así, el voto continuaría siendo exclusivo para hombres, blancos y propietarios. Y si el derecho a la propiedad privada, tan esencial al capitalismo liberal, fuera inalterable, la tributación progresiva y el estado de bienestar serían quimeras.</p>
<p>El constitucionalismo liberal conforma así una corriente histórica profundamente progresista. Sin el liberalismo no habría igualdad ante la ley, ni existiría la noción de debido proceso, y por ende tampoco tendríamos la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La democracia, entonces, debe ser liberal para ser verdaderamente “democrática”. <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2013/05/16/actualidad/1368718604_004444.html">Esto es esencial para entender lo que está en juego en América Latina</a>, donde nos devoran los sesos con la condena del liberalismo por parte de supuestas democracias populares, directas, radicales, plebiscitarias y demás. Camuflaje retórico, esa es la propaganda de un régimen que usa el método democrático para llegar al poder, pero que una vez allí lo ejerce de manera autoritaria, incluyendo su intención de perpetuarse en él.</p>
<p>Las mayorías son por definición transitorias, de ahí que la constitución liberal reserve derechos y garantías para proteger a las minorías, que pueden ser un partido político derrotado o una minoría étnica o religiosa. Pero en países crecientemente heterogéneos en lo social y diversos en lo cultural, también es minoría un grupo que, independientemente de su número, sea perjudicado por una asignación desigual de recursos materiales—por ejemplo, los pobres o la fuerza laboral femenina—o por una distribución asimétrica del reconocimiento social—por ejemplo, los homosexuales o los discapacitados.</p>
<p>Y cuando de las clases populares y la redistribución se trata, el liberalismo también es necesario para eso. Primero porque un programa redistributivo sólo es sustentable en el tiempo si es parte del tejido de procedimientos de la democracia liberal, como bien lo demuestra la social democracia escandinava, que construyó las sociedades con mayor equidad social y mayor libertad individual del planeta. Y segundo porque cuando cambia el ciclo económico y la economía se contrae—o sea, cuando el boom de las commodities se agote—en un orden normativo débil se exacerban las desigualdades pre-existentes, lo cual perjudica a los pobres desproporcionadamente.</p>
<p>Ser liberal es ser progresista porque la separación de poderes y el debido proceso están del lado de los que menos tienen. Los pobres no tienen recursos materiales, ni apellido, ni influencia política, sólo tienen la norma jurídica que los protege y los empodera, es decir, que les da poder. Hacer redistribución con el liberalismo es ampliar derechos sociales, es construir ciudadanía. Sin el liberalismo, con la discrecionalidad del jefe del Ejecutivo, la redistribución no construye más que clientes de una estrategia de dominación. Hacer justicia social a expensas de otros tipos de justicia es falso; redistribuir recursos mientras se intimida a periodistas críticos y se avasalla a jueces independientes es parte de esta falacia que nos gobierna.</p>
<p>El liberalismo histórico convirtió a los súbditos en ciudadanos, individuos autónomos con derechos garantizados por la norma constitucional. Las izquierdas bolivarianas y sus parientes cercanos transforman a estos ciudadanos en sujetos dependientes de una máquina paternalista que busca perpetuarse—reducen las esferas de derechos en lugar de ampliarlas. Sin el liberalismo, esta versión perversa de progresismo cada vez se parece más a su antítesis, un autoritarismo regresivo.</p>
<p>El autor es<a href="http://explore.georgetown.edu/people/hes8/"> profesor en la Universidad de Georgetown</a>, Washington DC.</p>
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		<title>Pablo Odell: Pensamiento independiente (inorgánico)</title>
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				<pubDate>Thu, 20 Jun 2013 18:42:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[pensodromo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros autores]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Gramsci]]></category>
		<category><![CDATA[Felipe González]]></category>
		<category><![CDATA[Horacio Vázquez-Rial]]></category>
		<category><![CDATA[Josep Ramoneda]]></category>
		<category><![CDATA[María Teresa González Cortés]]></category>
		<category><![CDATA[Steven Pinker]]></category>

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				<description><![CDATA[Se distingue a los intelectuales orgánicos porque formulan preguntas correctas, normalmente diseñadas por el sentido común y la erudición mediática, con el fin de que mordamos el anzuelo, cosa de darnos las respuestas equivocadas... y mandarnos a las redes de la convivencia ideológica que les da de comer (un intelectual orgánico no muerde la mano que le da de comer aunque a veces le enseñe los dientes para disimular). Me refiero a preguntas como... «¿Por qué la izquierda ha desaparecido ante la crisis? ¿Por qué no existe ni como proyecto ni como alternativa?». Son preguntas importantes hoy, ¿no? Al menos, hasta que son respondidas por obediencia.]]></description>
								<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_2911" aria-describedby="caption-attachment-2911" style="width: 277px" class="wp-caption alignright"><img class="size-medium wp-image-2911" title="Josep Ramoneda, periodista, escritor y filósofo" src="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/josepramoneda-277x300.jpg" alt="Josep Ramoneda, periodista, escritor y filósofo" width="277" height="300" srcset="https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/josepramoneda-277x300.jpg 277w, https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/josepramoneda.jpg 351w" sizes="(max-width: 277px) 100vw, 277px" /><figcaption id="caption-attachment-2911" class="wp-caption-text">Josep Ramoneda, periodista, escritor y filósofo</figcaption></figure>
<p><em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Josep_Ramoneda">Josep Ramoneda</a> es un hombre encantador. En corto, es agradable. Culto. Formado. Inteligente. Calmado. Habla, que parece que toque música con los argumentos y piensa, como si hubiera leído todos los libros del mundo. Por eso me da una piedra enorme. Ramoneda es un intelectual orgánico al decir de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Gramsci">Gramsci</a>. Un claro ejemplar del &#8220;buenismo intelectual&#8221; en la izquierda reaccionaria, por el lugar y la función que ocupa en el seno de una estructura social. Es público que le carga el puñal al Grupo Prisa.</em></p>
<p>El 7 de marzo de 2012, Josep Ramoneda publicó en El País una <em>Tribuna</em> titulada «<a href="http://politica.elpais.com/politica/2012/03/07/actualidad/1331144807_725281.html">La izquierda y los nuevos tiempos</a>». Una oración rimbombante, qué duda cabe, con un subtítulo tenebroso: <em>El problema es que las clases populares no tienen capacidad de intimidación</em>.</p>
<p>Se distingue a los intelectuales orgánicos porque formulan preguntas correctas, normalmente diseñadas por el sentido común y la erudición mediática, con el fin de que mordamos el anzuelo, cosa de darnos las respuestas equivocadas&#8230; y mandarnos a las redes de la convivencia ideológica que les dan de comer (un intelectual orgánico no muerde la mano que le da de comer aunque a veces le enseñe los dientes para disimular). Me refiero a preguntas como&#8230; «¿Por qué la izquierda ha desaparecido ante la crisis? ¿Por qué no existe ni como proyecto ni como alternativa?». Son preguntas importantes hoy, ¿no? Al menos, hasta que son respondidas por obediencia.</p>
<p>El título de su <em>Tribuna</em> (se distingue a los intelectuales orgánicos porque nos hablan desde tribunas), les habrá dejado en el aire la misma sensación que a mi: ¿qué se esconde detrás del eufemismo &#8220;tiempos nuevos&#8221;? Ramoneda nos responde: «Un capitalismo mucho más desregulado; una ideología hegemónica que entiende que hay que mimar a los que más tienen porque son los que crean empleo; una aceptación acrítica de la desigualdad social que perpetúa las diferencias de partida, con la reducción a mínimos del impuesto de sucesiones, el más redistributivo de todos, y con un debilitamiento sistemático de la educación, la sanidad y los medios de comunicación públicos a favor de lo privado; una cultura de negación del conflicto social y de despolitización masiva de la sociedad; una meritocracia que confunde el mérito con las condiciones naturales o sociales de cada cual; y una sustitución de cualquier debate ético por la hegemonía imparable del oro y la insolencia».</p>
<p>Menudo son estos tíos (los intelectuales orgánicos son mayormente hombres&#8230; sobre todo, de aquella generación que se desmadró en el 68 y que con los años se volverían &#8220;contables&#8221;, de dinero). Responde, como si en Europa, en España, hubiéramos tenido desde 1982 gobiernos de derecha y extrema derecha sucesivamente. ¿No fue fundamental el gobierno de Felipe González en la desregularización industrial española &#8230;y blabla? Pero el tema, de fondo, es que Ramoneda identifica como &#8220;nuevos tiempos&#8221;, el presente&#8230; del que, como digo, es ideológicamente corresponsable. Y no, el presente, éste que sufrimos&#8230; es viejo. Tan viejo como el aparato al que sirve su discurso <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Buenismo">buenista</a>.</p>
<p>Ramoneda opina que la izquierda lo tiene fatal para adaptarse a estos nuevos tiempos&#8230; cuando debería decir que la izquierda, es parte de este presente nefasto que vivimos: tanto como lo es la derecha. Porque aquí no se trata de desnivelar ninguna balanza, como de superar una concepción <a href="http://www.youtube.com/watch?v=_ChUBMDNj6Q">torrebruna</a> de mundo, entre trigres y leones.</p>
<p>Opina Ramoneda que «La izquierda, si quiere ser algo más que un dócil recambio, solo tiene una posibilidad: luchar para impedir que el saqueo a los derechos sociales básicos sea ya irreversible; y usar las potencialidades de la llamada sociedad del conocimiento para invertir los procesos de dominación en curso».</p>
<p><em>Juás</em>. Eso es otra de las cosas que distingue a un intelectual orgánico: que puede soltar cualquier idea por aberrante que sea, que para eso es periodista, escritor y filósofo, y quedarse tan ancho. Las izquierdas, en Europa y en España, han sido la mitad de la piedra angular del latrocinio de los recursos públicos; sólo que en su caso, con la escusa de que un <em>papá</em> estado fuerte, viril, poderoso y cultural &#8230;era el camino. Y añade Ramoneda, que hay que «usar las potencialidades de la llamada sociedad del conocimiento para invertir los procesos de dominación en curso». O sea: una forma delicada y muy culta del &#8220;cuanto peor mejor&#8221;, y del que &#8220;cualquier tiempo pasado fue mejor&#8221;.</p>
<p>Pero, justo después de darnos cuenta de lo que tiene que hacer la izquierda para adaptarse a los nuevos tiempos, niega lo dicho por él y nos pone ante lo tenebroso de su <em>Tribuna</em>: que el problema es que las clases populares no tienen capacidad de intimidación y&#8230; ¡ojo! &#8230;que la izquierda, no ha ayudado a las clases populares a tenerla. Si, sí, leyeron bien. Ramoneda sostiene en su tribuna del Grupo Prisa, que a la izquierda le habría ido mejor: apoyando la capacidad de intimidación de las clases populares. Es así como un intelectual orgánico a sueldo (se conocen pocos casos hoy día de intelectuales orgánicos a pelo) expresa con voz de terciopelo en pleno siglo 21, el ideario de la Revolución Francesa; conocedor de que cuando hay sangre en las calles, es momento de comprar barato.</p>
<p>Porque hablar de revolución, adaptada en formas y contenidos a nuestro contexto histórico actual, es un oximorón. De la lectura (recomiendo) de <a href="http://www.casadellibro.com/libro-los-monstruos-politicos-de-la-modernidad-de-la-revolucion-france-sa-a-la-revolucion-nazi--1789-1939/9788479603564/1179336">«Los monstruos políticos de la Modernidad. De la Revolución francesa a la Revolución nazi (1789 – 1939)»</a>, de María Teresa González Cortés (prologuista además <a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/comprar-libro/">de la edición 2011</a> de <em>La izquierda reaccionaria, </em>de Horacio Vázquez-Rial<em>)</em> se desprende lo contrario: el momento pide una evolución, no una revolución… Y menos, una revolución reaccionaria. No hay que jugar con cosas que no tienen repuesto ni olvidar, que en el mundo hay niños.</p>
<p>Es irritante ver cómo alguien leído y formado –¿deformado?– sigue insistiendo en una lucha de clases que sólo le interesa por lo que ahora le involucra, tan onerosamente por cierto: &#8220;Clases populares vs. Élites económicas&#8221;. Claro, con todo el huevo de paro que soportamos, hablar de &#8220;clase trabajadora&#8221; puede parecer un chiste cuya gracia, encumbra que la cosa sigue siendo la obtención de concesiones a través de la violencia.</p>
<p>Al final de su <em>Tribuna</em>, Ramoneda se canchondea. ¿De qué? Pues de lo que realmente queda fuera de su discurso de capuletos y montescos. Lo que realmente es interesante de este principio del siglo 21: las nuevas tecnologías y la cultura de la contribución. Ramoneda, el laico, re refiere a la empatía, el autocontrol, el sentido moral, la razón, como &#8220;ángeles&#8221; que nos ayudarán a ser cooperativos; trayendo al pairo a Steven Pinker&#8230; para terminar soslayando que «parece como si (esos ángeles) estuvieran en huelga».</p>
<p>Lean entonces ahora, les invito a hacerlo desde este punto de vista, su <em>Columna</em> de ayer en El País &#8230;«<a href="http://politica.elpais.com/politica/2013/06/19/actualidad/1371659058_846287.html">Elogio a la ciudadanía</a>». Firmada por un Ramoneda, que sigue sirviendo bien a sus amos de Prisa y a la izquierda reaccionaria (otra de las cosas que distingue a un intelectual orgánico, es que nunca le falta trabajo remunerado), cuyo subtítulo reza: <em>Los ciudadanos ven con estupor la descomposición del régimen y la abdicación de las élites</em>. En un claro intento de mantener viva la lucha de clases y, por supuesto, deslizar la parte del mal hacia el otro lado, hacia las élites. Porque las clases populares, por definición, son inocentes, irresponsables.</p>
<p>A muchos de ustedes quizá les pase como a mi, que no encuentran ningún documento escrito en donde Ramoneda defina qué es ser clase popular y qué, ser élite. ¿Soy élite porque tengo trabajo y me gano la vida a los ojos de una família con todos sus miembros en paro? Difícil cuestión. ¿A partir de cuanta plata se es élite? ¿Cuán empobrecido hay que ser para ser clase popular? ¿Soy clase popular a ojos de Emilio Botín?</p>
<p>Yo, no los creí ni cuando me llamaron &#8220;pueblo&#8221;, ni cuanto me llamaron &#8220;clase obrera&#8221;, ni cuando le pasaron el cepillo de la corrección política y me convirtieron en &#8220;clase trabajadora&#8221; –¿es que Emilio Botín o Mariano Rajoy no trabajan?–. Ni tampoco, cuando me limitan como &#8220;clase popular&#8221;. Yo, me siento élite&#8230; ¿qué pasa? ¡Élite! Desde luego no financiera, ni tampoco intelectual; quizá no sea élite de nada realmente pero, por el mero hecho de sentirme libre (dentro de lo posible: la libertad tiene límites), dueño de mi destino (el destino es un camino que se recorre), y porque gozo de salud, bienes básicos, cultura y tengo ilusiones&#8230; ¿Qué? ¿Alguien quiere quitarme ese privilegio?</p>
<p>¿Qué ganas tu, intelectual orgánico, al reducirme a clase popular y decirme que esos &#8220;ellos&#8221; abstractos que ni siquiera puedes definir, son el eje del mal?</p>
<p>Contra los intelectuales orgánicos&#8230; ¡Pensamiento independiente!</p>
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		<title>El proyecto de Hugo Chávez</title>
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				<pubDate>Mon, 15 Apr 2013 11:13:06 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Artículos de Horacio Vázquez-Rial]]></category>

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				<description><![CDATA[Hay, por supuesto, un liberalismo venezolano, poco numeroso y con sus «fariseos y fariseas», y hay «políticos liberales, de verdad liberales y de verdad políticos», aunque falta mucho para que se conviertan en partido con presencia electoral y convendría preguntarse si para entonces seguirá habiendo elecciones en Venezuela. 
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								<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/tag/horacio-vazquez-rial/">Horacio Vázquez-Rial</a></p>
<figure id="attachment_2904" aria-describedby="caption-attachment-2904" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a href="http://cde.elcomercio.e3.pe/66/ima/0/0/5/7/6/576484.jpg"><img class="size-medium wp-image-2904" title="Nicolás Maduro (Reuters)" src="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/maduro-300x187.jpg" alt="Nicolás Maduro (Reuters)" width="300" height="187" srcset="https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/maduro-300x187.jpg 300w, https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/maduro.jpg 600w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-2904" class="wp-caption-text">Nicolás Maduro (Reuters)</figcaption></figure>
<p>Hugo Chávez es un producto acabado de la tradición del caudillaje hispanoamericano, que ha generado más imágenes tópicas que análisis serios. La figura del caudillo, en ocasiones presidente electo gracias a manejos perversos de los textos constitucionales, en ocasiones elevado al poder mediante golpes de Estado más o menos cruentos, tiene ya dos siglos de vida, algo más que los países en los que rigen, de cuyas luchas por la independencia surge. No hay que olvidar que, con ser brutal el enfrentamiento entre criollos y españoles, que arrasó zonas prósperas de los virreinatos y dejó muchos miles de cadáveres, las guerras civiles interiores de las repúblicas nuevas que siguieron a la de independencia, y que en muchos casos se confunden con ella, lo fueron en igual medida, sino mayor.</p>
<p>Fidel Castro supuso en ese panorama un salto cualitativo. Si antes de él los caudillos, militares o civiles, eran hijos de ejércitos reaccionarios, germanófilos, antiliberales y, por supuesto, cuando correspondió, anticomunistas, él vino a romper con el modelo en lo ideológico al buscar y obtener el amparo de la URSS. De pronto, la tradicional dictadura Hispanoamérica pareció invertir sus objetivos. Y el caudillo que Miguel Ángel Asturias había retratado en <em>El señor presidente</em>, perseguidor, torturador y aniquilador de revoltosos, rebeldes y potenciales revolucionarios —la contraparte del presidente de la novela es el Estudiante—, se convirtió en protector, precisamente, de esas mismas especies, de las que procedía el propio Castro, estudiante rebelde en su día y revolucionario más tarde. No importa que, en el poder, el Comandante en Jefe del nuevo ejército cubano —el precedente fue disuelto, y buen número de sus oficiales fusilado— se militarizara, se pusiera un uniforme de propia invención —igual que los civiles Stalin, Mussolini o Mao Zedong— y empezara a reprimir.</p>
<p>Su origen lo hacía del todo diferente, y su discurso, enunciado en nombre de los pobres del mundo, antiimperialista —lo que ya entonces significaba únicamente antiamericano—, socializante, estatalista y opuesto a la propiedad privada, bastaba para que contara con las simpatías de las izquierdas en general, no sólo las implicadas en la trama soviética. Por si aún quedaba algún renuente, lanzó la consigna más tramposa de cuantas se pudieran crear: la célebre campaña de alfabetización, nada menos que en Cuba, un país, como Argentina y Uruguay, con un nivel de alfabetización superior al de algunos países europeos de la época, que aún estaban pagando el precio de la Segunda Guerra Mundial. ¿Quién iba a resistirse a semejante prueba de progresismo?</p>
<p>La idea de «exportar la revolución», como se decía en otros tiempos, nació con la revolución misma y estuvo en el pensamiento de Castro desde mucho antes, probablemente desde que en 1948 concurrió al Congreso Latinoamericano de Estudiantes en Bogotá, un invento de Perón, organizado y financiado por la Embajada argentina en La Habana, concebido para ser la contrapartida de la Conferencia Interamericana de Cancilleres, fundacional de la OEA, tal como ahora se concentran los antiglobalizadores en torno de los encuentros internacionales en Seattle, Génova, etc.</p>
<p>Naturalmente, intervino en Chile, aunque lo hiciera a pesar Allende y por dudar del proyecto de Allende: viajó a Chile con una amplia delegación y estuvo allí unos cuantos días, paseándose por todo el país mientras los hombres de su equipo de inteligencia llevaban a cabo un estudio militar del territorio, por si alguna vez hacía falta mandar refuerzos al compañero Presidente.</p>
<p>Y también intervino en la revolución de los generales peruanos de 1968, un golpe de Estado que, en muchos aspectos, prefiguraba el chavismo, sobre todo en el orden étnico. El chavismo potencia precisamente esos aspectos del orden seudodemocrático, en el que unos son más pueblo que otros, como se ve en Bolivia, país en el que predomina el castrochavismo y en el que, según Carlos Alberto Montaner, que no exagera en absoluto, la toma del poder por los dirigentes indigenistas llevaría a un desenlace polpotiano. El depuesto presidente boliviano Sánchez de Lozada le dijo a Montaner: «A mí me tumbó Chávez.»</p>
<p>Venezuela fue siempre una de las obsesiones de Castro, que nunca dejó de intervenir, más o menos veladamente, en su vida política. Explica Carlos Rangel en su imprescindible obra <em>Del buen salvaje al buen revolucionario</em>, que los comunistas venezolanos, que «tal vez habían dejado pasar una oportunidad única de capturar el Estado venezolano» en 1958, estableciendo «una “dictadura del proletariado” como hizo apenas un año más tarde Fidel en Cuba [&#8230;] pensaban con amargura que habían debido intentarlo [y ahora, 1960] tratarían de compensar aquella extemporánea cautela lanzándose a la aventura “foquista”, en servil imitación de Fidel, quien, ansioso de desencadenar un proceso revolucionario general en Latinoamérica, y consciente del valor estratégico insuperable de la petrolera Venezuela, los ayudó con todo cuanto pudo: armas, dinero y hasta el envío de una expedición de guerrilleros venezolanos entrenados en Cuba y encuadrados por veteranos de la Sierra Maestra».</p>
<p>«Esta aventura», continúa Rangel, «deplorada ahora (1975) por todo el mundo, inclusive por sus protagonistas, costó a Venezuela una virtual guerra civil, con innumerables encuentros sangrientos y atentados terroristas, tanto en las ciudades como en algunas zonas rurales escogidas como “focos” guerrilleros, más dos insurrecciones de primera magnitud, en el lapso de cinco semanas, en dos bases navales, lideradas por oficiales quienes, o bien habían tenido desde siempre una militancia comunista secreta, o bien habían sido seducidos a su vez por la revolución cubana. En consecuencia, Betancourt tuvo que emplear lo mejor de su tiempo y su esfuerzo de cinco años de gobierno esencialmente en mantener con vida la democracia venezolana, para lo cual tuvo que hacer frente no sólo a la violencia interna, sino además a una vasta y calumniosa empresa internacional de descrédito [&#8230;].»</p>
<p>Las aspiraciones intervencionistas de Castro en Venezuela se vieron reforzadas, sin duda, después de 1989, cuando constató que ya no iba a poder contar con el petróleo que los rusos le obsequiaban, al margen de los 5.000 millones de dólares anuales con los que contribuían a la revolución: 500 dólares per cápita, en términos de renta, para diez millones de cubanos, muy por encima de la renta media anual de muchos otros países de la región, que se evaporaron misteriosamente. 5.000 millones de dólares: comparar con los 11.000 millones del Plan Marshall. El petróleo que ya no iba a llegar de Siberia, podía llegar de Venezuela. Al menos, una parte. Pero para eso necesitaba tener a un leal en el gobierno de Caracas. Y un leal que realmente tuviera todo el poder, por lo que no  podía ser un estudiante, un intelectual de izquierdas, un doctor, con todas las limitaciones que ello implica, sino un duro, con experiencia en represión y dominio en el interior de las fuerzas armadas, capaz de asentarse en la presidencia más allá de toda duda razonable y por tiempo largo, al menos mientras Fidel viviera. No había candidato mejor que Hugo Chávez, que tras haber intentado acceder a la presidencia por la vía rápida del golpe de Estado, comprendió que todo sería mejor, más presentable ante la opinión mundial, si conseguía hacerlo por la vía electoral.</p>
<p>Chávez no hizo lo que Castro en su día, no anunció a voz en cuello su adhesión a los principios del comunismo soviético. Prometió una revolución, eso sí, de corte nacionalista. El nacionalismo en Hispanoamérica implica dos cosas: distancia de Europa y odio a los Estados Unidos. Distancia de Europa significa desconocimiento de los orígenes, tanto en relación con la España colonial, cuyo papel se niega en nombre del indigenismo, como con  la Gran Bretaña industrial y la Francia ilustrada y, en cualquier caso, con el liberalismo. El chavismo traspuso límites no imaginados con anterioridad, alentando el derribo de estatuas de Colón y la expansión de la leyenda negra de la conquista. El odio a los Estados Unidos, el odio del fracasado al triunfador en una lid en la que, al menos en principio, los dos tenían exactamente las mismas oportunidades, se funda en la leyenda según la cual los países ricos lo son merced a la pobreza de los países pobres. En los dos casos, hay una legitimidad fundacional que se rechaza con el paquete cultural: la que surge de la Carta de los Derechos de Virginia de 1776 y de la Declaración de los Derechos del Hombre de la Revolución Francesa de 1789.</p>
<p>A propósito de ello, Chávez ha dicho en la Asamblea de la ONU «el neoliberalismo [&#8230;] es precisamente la causa fundamental de las grandes tragedias y de los grandes males que viven nuestros pueblos. El capitalismo neoliberal, el Consenso de Washington [es lo] que ha generado mayor grado de miseria, de desigualdad y una tragedia infinita a los pueblos de este continente». El mito complementario de aquel que atribuye la riqueza de unos a la pobreza de otros es la afirmación proudhomiana de que la propiedad es un robo, difundida por el marxismo vulgar.</p>
<p>Del leninismo procede la increíble pregunta: ¿libertad para qué? A la revolución nacionalista desarrollada a partir de tales extremos, en una asombrosa pirueta ideológica que sólo la ignorancia voluntaria y pertinaz de sus seguidores puede admitir, Chávez la ha denominado bolivariana. Bolívar no murió feliz, sino amargado y desilusionado por el espectáculo de su patria, pero mucho menos feliz sería hoy, al ver cumplida su profecía terrible, escrita en 1830, en la última y triste etapa de su vida: «He mandado veinte años, y de ellos no he sacado sino pocos resultados ciertos: 1. la América (latina) es ingobernable para nosotros; 2. el que sirve una revolución ara en el mar; 3. la única cosa que se puede hacer en la América (latina) es emigrar; 4. este país (la Gran Colombia, luego dividida en Colombia, Venezuela y Ecuador) caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles de todos los colores y razas; 5. devorados por todos los crímenes y extinguidos por la ferocidad, los europeos no se dignarán conquistarnos; 6. si fuera posible que una parte del mundo volviera al caos primitivo, éste sería el último período de la América (latina).»</p>
<p>Revolución es, puesto que todo lo ha trastocado, y nacionalista también, en el sentido peor del término, el étnico. Todos los derechos reconocidos en Virginia y en París —a la vida, a la libertad individual, de expresión y de prensa, a la propiedad, a la seguridad, a la resistencia a la opresión, a perseguir la propia felicidad—, con sus derivados funcionales, la división de poderes y los mecanismos de garantía del Estado para su cumplimiento, han sido conculcados o reinterpretados para consentir su violación por el gobierno.</p>
<p>Hay, por supuesto, un liberalismo venezolano, poco numeroso y con sus «fariseos y fariseas», y hay «políticos liberales, de verdad liberales y de verdad políticos», aunque falta mucho para que se conviertan en partido con presencia electoral y convendría preguntarse si para entonces seguirá habiendo elecciones en Venezuela.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Pablo Odell: ¿Revolución?</title>
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				<pubDate>Mon, 11 Feb 2013 12:05:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[pensodromo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros autores]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel Castells]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Odell]]></category>

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				<description><![CDATA[«Una revolución, adaptada en formas y contenidos a nuestro contexto histórico» es un oximorón. De la lectura de «Los monstruos políticos de la Modernidad. De la Revolución francesa a la Revolución nazi (1789 – 1939)», de María Teresa González Cortés se desprende lo contrario De la Revolución francesa a la Revolución nazi, son los contextos históricos los que se plegan a la performance revolucionaria.]]></description>
								<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_2889" aria-describedby="caption-attachment-2889" style="width: 273px" class="wp-caption alignright"><a href="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/acastells.jpg"><img class="size-medium wp-image-2889" title="Manuel Castells" src="http://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/acastells-273x300.jpg" alt="Manuel Castells" width="273" height="300" srcset="https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/acastells-273x300.jpg 273w, https://www.izquierdareaccionaria.com/wp-content/uploads/acastells.jpg 364w" sizes="(max-width: 273px) 100vw, 273px" /></a><figcaption id="caption-attachment-2889" class="wp-caption-text">Manuel Castells</figcaption></figure>
<p>Manuel Castells, termina un artículo en <a href="http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20130209/54365215574/revolucion-manuel-castells.html">La Vanguardia</a> –del que he tomado el título para mi comentario– aseverando: «Si una clase política deslegitimada, (para el 60% la mayoría de políticos no son honestos) rechaza una reforma creíble de sí misma, una revolución, adaptada en formas y contenidos a nuestro contexto histórico, tiene más visos de realidad que la permanente ocupación del Estado por unos representantes en los que los ciudadanos no se reconocen representados».</p>
<p>«Una revolución, adaptada en formas y contenidos a nuestro contexto histórico» es un oximorón. De la lectura de <a href="http://www.casadellibro.com/libro-los-monstruos-politicos-de-la-modernidad-de-la-revolucion-france-sa-a-la-revolucion-nazi--1789-1939/9788479603564/1179336">«Los monstruos políticos de la Modernidad. De la Revolución francesa a la Revolución nazi (1789 – 1939)»</a>, de María Teresa González Cortés se desprende lo contrario. <em>De la Revolución francesa a la Revolución nazi, </em>son los contextos históricos los que se plegan a la performance revolucionaria.</p>
<p>El momento pide una evolución no una revolución&#8230; No una revolución reaccionaria. No hay que jugar con cosas que no tienen repuesto ni olvidar, que en el mundo hay niños.</p>
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