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	<title>La Virgen del Camino</title>
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	<description>Iglesia y Guardería Infantil</description>
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		<title>Evangelio Meditado del Jueves 21 de Noviembre de 2024</title>
		<link>https://www.lavirgendelcamino.org.gt/noticias/evangelio-meditado-del-jueves-21-de-noviembre-de-2024/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[pablo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Nov 2024 18:19:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[Santoral Presentación de Nuestra Señora al TemploFiesta litúrgica, 21 de noviembre&#8230; Hoy también se festeja a: Santo Evangelio según San Lucas 19, 41-44. Jueves XXXIII del tiempo ordinario. Por: Rubén Tornero, LC &#124; Fuente: somosrc.mx En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.Amén. Cristo, Rey nuestro.¡Venga tu Reino! Oración preparatoria&#160;(para ponerme [&#8230;]]]></description>
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<p><a href="http://es.catholic.net/op/santoral/santoral.html"><br>Santoral</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-style-rounded"><a href="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-12.png"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="672" height="448" src="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-12.png" alt="" class="wp-image-10280" srcset="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-12.png 672w, https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-12-300x200.png 300w" sizes="(max-width: 672px) 100vw, 672px" /></a></figure>



<p><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/32108/la-presentacin-de-nuestra-seora-al-templo.html">Presentación de Nuestra Señora al Templo</a><br>Fiesta litúrgica, 21 de noviembre&#8230;</p>



<p>Hoy también se festeja a:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/68344/clelia-merloni-venerable.html">• Clelia Merloni, Beata</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/60199/mara-de-jess-buen-pastor-franciszka-siedliska-beata.html">• María de Jesús Buen Pastor (Franciszka Siedliska), Beata</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35652/gelasio-i-santo.html">• Gelasio I, Santo</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35218/marino-mauro-de-parenzo-porec-santo.html">• Marino (Mauro) de Parenzo (Porec), Santo</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/32108/la-presentacin-de-nuestra-seora-al-templo.html">• Presentación de Nuestra Señora al Templo</a></li>



<li><strong>¿Me reconoces, Jesús?</strong></li>
</ul>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-11.png"><img decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-11.png" alt="" class="wp-image-10279" style="width:302px;height:auto" srcset="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-11.png 1024w, https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-11-300x300.png 300w, https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-11-150x150.png 150w, https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-11-768x768.png 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></figure>



<p>Santo Evangelio según San Lucas 19, 41-44. Jueves XXXIII del tiempo ordinario.</p>



<p>Por: Rubén Tornero, LC | Fuente: somosrc.mx</p>



<p style="font-size:0px"></p>



<p>En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.<br>Amén.<br><br>Cristo, Rey nuestro.<br>¡Venga tu Reino!<br><br><strong>Oración preparatoria</strong>&nbsp;<em>(para ponerme en presencia de Dios)</em><br><br>Jesús, gracias por este momento que me regalas para poder estar contigo. Tienes algo que decirme hoy. Tu amor infinito y eterno busca todas las maneras de entrar en mi corazón y una de tus favoritas es traerme hasta ti para tener un rato de intimidad. Creo en ti, Jesús, pero ayúdame a creer en mi día a día que tu amor por mí es infinito, eterno, maravilloso y que te ha llevado hasta el extremo de darlo todo por mí. Aumenta mi confianza. Ayúdame realmente a abandonarme en tus manos de Padre. Tú sólo quieres mi felicidad… Te amo, Jesús, pero dame la fuerza de amar en cada momento como Tú amas. Enciende en mí el fuego de tu amor para permitirte amar y glorificar al Padre sirviendo a los que me rodean. En tus manos pongo todo mi ser y te suplico que me ayudes a escuchar tu voz.<br><br><strong>Evangelio del día</strong>&nbsp;<em>(para orientar tu meditación)</em><br>Del santo Evangelio según san Lucas 19, 41-44<br><br>En aquel tiempo, cuando Jesús estuvo cerca de Jerusalén y contempló la ciudad, lloró por ella y exclamó: «¡Si en este día comprendieras tú lo que puede conducirte a la paz! Pero eso está oculto a tus ojos. Ya vendrán días en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán y te atacarán por todas partes y te arrasarán. Matarán a todos tus habitantes y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no aprovechaste la oportunidad que Dios te daba».<br><br><em>Palabra del Señor</em><br><br><strong>Medita lo que Dios te dice en el Evangelio</strong><br><br>Jesús, ¿cuántas veces has venido a mí también sin que yo te sepa reconocer? Has venido a tocar a la puerta de mi corazón tantas veces, ¡y qué pocas he sabido reconocerte y dejarte entrar!<br><br>Has sido Tú quien por la calle me ha extendido la mano pidiendo un poco de pan para comer.<br><br>Eras Tú quien, tantas veces, vino a mí pidiéndome un consejo o suplicando un poco de comprensión.<br><br>Eras Tú quien tocaba mi hombro y sufría conmigo cuando pasé por ese momento difícil que me hizo levantar mi voz y preguntarte dónde estabas.<br><br>Has venido tantas veces a mí en una buena noticia, en una enfermedad, en un amigo, en un necesitado, en la Eucaristía y en la calle… ¡y no siempre te he sabido reconocer en mi prójimo!<br><br>Perdóname, Jesús, si hasta ahora no he sabido reconocerte. ¡Aumenta mi fe! Ayúdame a saberte descubrir en cada momento de mi vida y en cada persona que me rodea. No permitas que sea indiferente a tu venida y dame la gracia de servirte en los demás como Tú te lo mereces. Amén.<br><br><em>«Si nosotros caemos en esta insensatez y nos alejamos, él experimenta esta nostalgia. Nostalgia de nosotros. Hasta el punto que Jesús con esta nostalgia llora, lloró por Jerusalén: era la nostalgia de un pueblo que él había elegido, había amado, pero que se había alejado por insensatez; había preferido las apariencias, los ídolos o las ideologías».</em><br>(Homilía de S.S. Francisco, 17 de octubre de 2017).<br><br><strong>Diálogo con Cristo</strong><br><br><em>Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.</em><br><br><strong>Propósito</strong><br><br><em>Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.</em><br><br>Hoy voy agendar mi próxima dirección espiritual que preparé con empeño para descubrir qué lugar ocupa realmente Jesús en mi vida.<br><br><strong>Despedida</strong><br><br>¡Cristo, Rey nuestro!<br>¡Venga tu Reino!<br><br>Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.<br>Ruega por nosotros.<br><br>En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.<br>Amén.</p>



<p><strong>Con María, el día de su presentación en el Templo</strong></p>



<p>Este día, la Santa Iglesia festeja el día en que, pequeñita, María fue presentada en el Templo.</p>



<p>Por: María Susana Ratero | Fuente: Catholic.net</p>



<p><img decoding="async" src="https://imagenes.catholic.net/imagenes_db/1c5abf_presentacion.gif"></p>



<p>Al meditar sobre tu vida, Madre querida, nos queda siempre en el alma alguna enseñanza, un prudente consejo, un camino&#8230;<br><br>Este 21 de noviembre la Santa Iglesia festeja el día en que, pequeñita, fuiste presentada en el Templo.<br><br>Por más que intento, Madrecita, no puede descubrir mi corazón una enseñanza en esta parte de tu vida. Me quedo en oración. Acabo de recibir a tu Hijo bajo la apariencia de pan. Así, mi corazón hecho pregunta se postra ante ti.<br><br>Enséñame, Madre&#8230;<br><br>Me abrazas el alma y siento que te acompaño en tan hermoso día.<br><br>Vas llegando al Templo de la mano de tus padres. La mano de Joaquín te llena de fuerza y confianza. La de Ana te sostiene un equipaje de amor, besos y abrazos para que te acompañe en el viaje trascendental que emprendes.<br><br>Con tu inocencia, jamás perdida, y tu ternura, exquisitamente multiplicada en años venideros, vas acercándote al lugar del que tanto te han hablado y vas aprendiendo a abrazarte al Dios eterno que conociste de la boca de tus amados padres.<br><br>Por estas cosas de la imaginación una María mamá, tal como me la recuerda la imagen de la Parroquia, me acompaña a descubrir a una María niña.<br><br>Vamos subiendo las escalinatas&#8230; Al llegar al último escalón distingo, a una prudente distancia un personaje conocido&#8230;<br><br>¡Madre! ¿Acaso esa mujer que está allí, observando de lejos es&#8230; ?<br><br><em>-Si, hija, es Ana, la profetisa.</em><br><br>Claro, según dice la Escritura: «&#8230; casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones» (Lc 2, 36-37)<br><br><br>Ana&#8230; quien a ños más tarde hablaría «&#8230; acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén»&#8230;(Lc 2,38)<br><br>Ana&#8230; mira a esta niña de ojos dulces, belleza serena y sonrisa de cielo.<br><br>Ana&#8230; guarda ese rostro en su corazón, pues el rostro de María es inolvidable.<br><br>Me descubro nuevamente arrodillada en la Parroquia. Te miro con el alma, María, y descubro de tu mano la enseñanza. Simple y profunda. Simple como una mujer viuda mirando de lejos. Profunda, como el amor que nos tienes.<br><br>¡Nadie puede olvidarte, Madre!. Una vez que se te ha conocido, no es posible el olvido.<br><br>Aunque pasen muchos años entre el encuentro y el abrazo&#8230; entre la mirada y la sonrisa.<br><br>Nadie, que te haya visto, aunque sea una vez, puede olvidarte. Verte&#8230; no con los ojos del cuerpo, sino con los del alma. El encuentro es interior. El abrazo, único.<br><br>Mi corazón está feliz pues me has enseñado, una vez más, que meditar en tus ejemplos no es en vano, ni «pérdida de tiempo». Meditar en ti calma las angustias del alma, encamina los pasos del corazón y nos acerca a tu Hijo.<br><br>Este 21 de noviembre quiero pedirte que subas conmigo las escalinatas de mi vida. Que me lleves de la mano y me proveas de un imprescindible equipaje interior. Que sepa mantener ese equipaje meditando siempre en tus virtudes y ejemplos.<br><br>Feliz recuerdo de tu Presentación, Madre.<br><br><em>Hermano que lees estas sencillas líneas. Acompaña a Maria recordando con ella este día. Acompáñala con una oración, con un pensamiento, con una obra de caridad&#8230; Suma tu sencilla ofrenda a la que hizo de su vida la más pura ofrenda de amor.</em><br><br><strong>NOTA de la autora:</strong><br><em>Estos relatos sobre María Santísima han nacido en mi corazón y en mi imaginación por el amor que siento por ella, basados en lo que he leído. Pero no debe pensarse que estos relatos sean consecuencia de revelaciones o visiones o nada que se le parezca. El mismo relato habla de «Cerrar los ojos y verla» o expresiones parecidas que aluden exclusivamente a mi imaginación, sin intervención sobrenatural alguna.</em></p>
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		<title>Evangelio Meditado del Lunes 18 de Noviembre de 2024</title>
		<link>https://www.lavirgendelcamino.org.gt/noticias/evangelio-meditado-del-lunes-18-de-noviembre-de-2024/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[pablo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Nov 2024 18:00:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.lavirgendelcamino.org.gt/?p=10275</guid>

					<description><![CDATA[Santoral Dedicación de las Basílicas de San Pedro y San PabloFiesta, 18 de noviembre&#160;&#8230; Hoy también se festeja a: Los gritos de mi corazón Santo Evangelio según san Lucas 18, 35-43. Lunes XXXIII del Tiempo Ordinario. Por: Javier Castellanos, LC &#124; Fuente: somosrc.mx En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.Amén. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><a href="http://es.catholic.net/op/santoral/santoral.html"><br>Santoral</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-style-rounded"><a href="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-10.png"><img decoding="async" width="672" height="448" src="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-10.png" alt="" class="wp-image-10276" srcset="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-10.png 672w, https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-10-300x200.png 300w" sizes="(max-width: 672px) 100vw, 672px" /></a></figure>



<p><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/32075/dedicacin-de-las-baslicas-de-s-pedro-y-s-pablo.html">Dedicación de las Basílicas de San Pedro y San Pablo</a><br>Fiesta, 18 de noviembre&nbsp;&#8230;</p>



<p>Hoy también se festeja a:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35649/carolina-kzka-beata.html">•&nbsp;Carolina Kózka, Beata</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35344/grimoaldo-de-la-purificacin-fernando-santamara-beato.html">•&nbsp;Grimoaldo de la Purificación (Fernando Santamaría), Beato</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35275/mara-gabriela-hinojosa-y-compaeras-beatas.html">•&nbsp;María Gabriela Hinojosa y 5 compañeras, Beatas</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35239/barulas-santo.html">•&nbsp;Barulas, Santo</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/34718/rosa-filipina-rosa-duchesne-santa.html">•&nbsp;Rosa Filipina Duchesne, Santa</a></li>
</ul>



<p><strong>Los gritos de mi corazón</strong></p>



<p>Santo Evangelio según san Lucas 18, 35-43. Lunes XXXIII del Tiempo Ordinario.</p>



<p>Por: Javier Castellanos, LC | Fuente: somosrc.mx</p>



<p><img decoding="async" src="https://imagenes.catholic.net/imagenes_db/77e9fd_Bartimeo.jpeg"></p>



<p>En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.<br>Amén.<br><br>Cristo, Rey nuestro.<br>¡Venga tu Reino!<br><br><strong>Oración preparatoria</strong>&nbsp;<em>(para ponerme en presencia de Dios)</em><br><br>Te ofrezco, Señor, mis pensamientos, ayúdame a pensar en ti; te ofrezco mis palabras, ayúdame a hablar de ti; te ofrezco mis obras, ayúdame a cumplir tu voluntad; te ofrezco mis penas, ayúdame a sufrir por ti. Todo aquello que quieres Tú, Señor, lo quiero yo, precisamente porque Tú lo quieres, como Tú lo quieras y durante todo el tiempo que lo quieras. Así sea (Oración del Papa Clemente XI, fragmento).<br><br><strong>Evangelio del día</strong>&nbsp;<em>(para orientar tu meditación)</em><br>Del santo Evangelio según san Lucas 18, 35-43<br><br>En aquel tiempo, cuando Jesús se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado a un lado del camino, pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntó que era aquello, y le explicaron que era Jesús el nazareno, que iba de camino. Entonces él comenzó a gritar: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!».&nbsp; Los que iban adelante lo regañaban para que se callara, pero él se puso a gritar más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!». Entonces Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?». Él le contestó: &#8216;Señor, que vea&#8217;. Jesús le dijo: «Recobra la vista; tu fe te ha curado». Enseguida el ciego recobró la vista y lo siguió, bendiciendo a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.<br><br><em>Palabra del Señor</em><br><br><strong>Medita lo que Dios te dice en el Evangelio</strong><br><br>Sólo hay que ponerle nombre a la persona. Pero, en el fondo, cada uno de nosotros es este ciego a las afueras de Jericó. Acerquémonos así a Cristo que viene, pidámosle que nos cure de nuestra enfermedad…<br><br>Bartimeo se llamaba este hombre. Conquistó el corazón de Cristo por su insistencia en gritar. Pero no era el volumen de los gritos o el número de ellos lo que movió al Señor para curarlo. La fe salvó a este hombre, esa fe profunda que brota del corazón. En este rato de oración atrevámonos a gritarle al Señor, no con la boca, sino con el corazón: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!».<br><br>Gritar con el corazón significa poner toda la confianza en Jesucristo. Significa hacerse vulnerable ante Él, mostrarnos tal cual somos, con aquello que nos duele, con lo que nos preocupa, con nuestros anhelos y esperanzas. Ponernos totalmente en sus manos y dejar que Él haga lo que quiera con nosotros.<br><br>Entonces, Él pregunta: «¿Qué quieres que haga por ti?» Él quiere actuar en nuestra vida. Sólo necesita un corazón abierto, un corazón que confíe en el Amigo que nunca falla. Bartimeo fue directo al grano: «Señor, que vea». Digámosle nosotros también esa situación concreta, esa necesidad específica que tiene cada uno. Él para eso ha venido, para sanar nuestra alma, para saciar nuestra hambre, para sacarnos de la miseria del espíritu…<br><br>Cristo, además, tiene un Corazón generoso. No sólo llega y cura los ojos, sino que entra en la vida y la salva de todo pecado, de toda angustia. Él quiere darlo todo. El corazón que le grita con confianza acaba recibiendo más de lo que ha pedido. Pidamos al Señor con gritos de fe. O bien, pidámosle que nos enseñe a gritar con el corazón. «Señor, aumenta mi fe, ¡ten compasión de mí!».<br><br><em>«[Jesús] se detiene para responder al grito de Bartimeo. Se deja interpelar por su petición, se deja implicar en su situación. No se contenta con darle limosna, sino que quiere encontrarlo personalmente. No le da indicaciones ni respuestas, pero hace una pregunta: “¿Qué quieres que haga por ti”? Podría parecer una petición inútil: ¿Qué puede desear un ciego si no es la vista? Sin embargo, con esta pregunta, hecha “de tú a tú”, directa pero respetuosa, Jesús muestra que desea escuchar nuestras necesidades. Quiere un coloquio con cada uno de nosotros sobre la vida, las situaciones reales, que no excluya nada ante Dios».</em><br>(Homilía de S.S. Francisco, 25 de octubre de 2015).<br><br><strong>Diálogo con Cristo</strong><br><br><em>Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.</em><br><br><strong>Propósito</strong><br><br><em>Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.</em><br><br>Buscaré ayudar a alguien en una necesidad concreta, haciéndolo con alegría y generosidad.<br><br><strong>Despedida</strong><br><br>¡Cristo, Rey nuestro!<br>¡Venga tu Reino!<br><br>Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.<br>Ruega por nosotros.<br><br>En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.<br>Amén.</p>



<p><strong>Los hispanos están cambiando la Iglesia Católica en EEUU</strong></p>



<p>El 70% del crecimiento se hace con hispanos&#8230; pero faltan escuelas y ministerios para ellos</p>



<p>Por: Redacción | Fuente: Religión en Libertad</p>



<p><img decoding="async" src="https://imagenes.catholic.net/imagenes_db/426a56_Hispanos.jpg"></p>



<p>«En el sur y el oeste de Estados Unidos, generaciones enteras de católicos no recuerdan un tiempo en que la vida parroquial no tuviera vecinos hispanos,&nbsp;<strong>la imagen siempre presente de la Virgen de Guadalupe, las fiestas de quienceañeras, misas en español y buenas empanadas después del culto. Lo que solía ser un fenómeno restringido a lugares como Los Angeles, San Diego, Brownsville, Houston o Miami es la nueva norma</strong>«, escribe Hoffman Ospino, un investigador sobre la demografía católica, en la revista America, de los jesuitas norteamericanos.</p>



<p>Ospino señala que con los cambios puede haber angustias, y que lo mejor es entender bien cómo los hispanos está redefiniendo el catolicismo de Estados Unidos en el siglo XXI, «y por qué esto es bueno para todos».</p>



<p><strong>1. Un crecimiento numérico</strong><br>En 1965 había 48,5 millones de hispanos católicos en EEUU. Hoy, medio siglo después, son 75 millones.&nbsp;<strong>El 70% del crecimiento de la Iglesia Católica en EEUU se hace con hispanos.&nbsp;</strong>Gran parte son inmigrantes de Latinoamérica. Otros son sus cónyuges reunificados. Y las hispanas, especialmente recién llegadas, tienen una natalidad alta.<br>&nbsp;<br><strong>2. Un nuevo centro católico: el suroeste</strong><br>Los católicos llegados de Europa a EEUU en el siglo XIX y XX se centraron en dos regiones: el medio oeste y el noreste. Ahora, la emigración hispana se centra en el suroeste&#8230; y es necesario que la Iglesia construya allí parroquias, escuelas, universidades, seminarios, instituciones pastorales&#8230;</p>



<p><strong>Seis de cada diez parroquias y escuelas católicas hoy están en las antiguas regiones del medio oeste y el noreste, pero hoy ya la mayoría de católicos vive en otra región, en el sur y oeste.&nbsp;</strong>«Esta es una época para pioneros católicos y emprendedores, tiempo para verdaderos misioneros que planten los cimientos de lo que serán, probablemente los centros de la vida católica en EEUU».</p>



<p><strong>3. Los hispanos cambian la forma de comunicación de los católicos</strong><br>Hay 20 millones de inmigrantes en EEUU llegados de países de habla española, de los que 14 millones se declaran católicos. Eso es más población que la de muchos países hispanoamericanos.</p>



<p><strong>Un Estudio Nacional de Parroquias con Ministerio Hispano señala que 4.500 parroquias tienen un esfuerzo específico por llegar a esta población, sobre todo usando la lengua española.&nbsp;</strong>Muchos llaman «ministerio hispano» a hacer pastoral en español con un enfoque centrado en población inmigrante. Muchos lugares del catolicismo de EEUU hoy son bilingües. &nbsp;</p>



<p><strong>4. Dos de cada tres hispanos de EEUU nacieron en Estados Unidos</strong><br>No todos los hispanos son inmigrantes, aunque muchos son hijos y nietos de inmigrantes. Otros estaban ahí desde hace siglos.&nbsp;<strong>Hoy la mitad de los hispanos nacidos en EEUU se declaran católicos.&nbsp;</strong>Pertenecen a dos o más culturas a la vez. Pero no son inmigrantes recién llegados y no necesitan lo mismo que un inmigrante recién llegado. Crean su propia forma nueva de ser católico.</p>



<p><strong>5. La mayoría de los jóvenes católicos&#8230;¡son hispanos!</strong><br>Sí, seis de cada diez menores de 18 años que declaran ser católicos en EEUU son hispanos.&nbsp;<strong>La edad media de los hispanos en el país es de 28 años</strong>, mientras que la de los blancos es 43 años, los asiáticos 36 y los negros 33. Y la mitad de los hispanos del país tienen menos de 30 años. Se necesita una pastoral especial para llegar a esos jóvenes hispanos&#8230; de los que 9 de cada 10 han nacido en EEUU. Se plantean cómo aceptar su herencia hispana, y su religión y encajarla en sus decisiones de futuro.<br>&nbsp;<br><strong>6. Atención: uno de cada cuatro hispanos es un ex-católico</strong><br>Los jóvenes y adultos jóvenes son los que deciden si entroncar en su parroquia o irse a otro sitio, y si se casan, y si sus hijos van a hacer catequesis en la parroquia o en otras denominaciones.&nbsp;<strong>Hay al menos 14 millones de hispanos que fueron católicos y hoy están en iglesias protestantes o, más frecuentemente, lejos de la vida cristiana.</strong></p>



<p>Siete de cada diez de ellos se fueron antes de los 24 años. Según las encuestas, simplemente «se alejaron» y «dejaron de creer en las enseñanzas de su infancia».<a href="http://es.catholic.net/op/contacto/"></a></p>



<p>Ospino escribe: «Esto no es normal, el silencio ante esta tendencia no puede ser una opción. Es una señal clara de lo inadecuadamente que acogemos y creamos espacios para que la gente se enamore de Cristo y los misterios dela fe cristiana».<br><strong>7. Los hispanos están infrarrepresentados en la escuela católica</strong><br>La escuela católica funcionó muy bien en EEUU hasta los años 70, cuando empezó su declive. Desde entonces -también por menos natalidad- mles de escuelas han cerrado.</p>



<p>Hay hoy 14,5 niños católicos en edad escolar, de los que el 55% (8 millones) son hispanos. Sólo un 4% de esos niños católicos hispanos van a escuelas católicas. Y en las escuelas y universidades católicas solo el 11% de la población es hispana.</p>



<p>Ospino propone a los líderes educativos católicos:</p>



<p><strong>1- activamente buscar más ingresos de alumnado hispano<br>2- construir escuelas y universidades donde crece la población católica (el suroeste)<br>3- asegurarse que las escuelas son acogedoras para las familias hispanas<br>4- buscar nuevos modelos de introducir a los jóvenes católicos hispanos en las riquezas de la educación católica</strong></p>



<p><strong>8. Aún hay que crear más ministerios hispanos en la Iglesia</strong><br>La «pastoral hispana» y sus ministerios están creciendo mucho, pero deben crecer más aún. Hay 2.500 diáconos permanentes hispanos. Y&nbsp;<strong>el 50% de los laicos que acuden a programas de formación pastoral o evangelizadora son hispanos. Pero solo un 17% están en programas que concedan un título académico oficial.</strong></p>



<p>Hay que tener en cuenta que de los curas y religiosas hispanos en EEUU hoy pocos nacieron en el país: el 83% de los curas y el 90% de las consagradas o religiosas nacieron en otros países. Hay muchos obstáculos para que detectar y encauzar las vocaciones religiosas y sacerdotales entre los hispanos.<br><strong>9. Los católicos de Hispanoamérica traen su «eclesiología hispana»</strong><br>Como hemos visto, mucho clero hispano nació fuera de EEUU, y muchos de sus catequistas y líderes laicos también. Muchos vienen hablando de los documentos de la Iglesia Lationamericana de Medellín (1968), Puebla (1979), Santo Domingo (1992) y Aparecida (2007). El vocabulario del Papa Francisco, que también bebe de estos documentos, habla de «discípulos misioneros», «pequeñas comunidades de fe», «iglesia que sale»&#8230; y son cosas que muchos han visto hacer en Hispanoamérica.</p>



<p>«Además, cientos de miles de inmigrantes hispanos se asocian en la Renovación Carismática Católica, un movimiento que nació en Estados Unidos<strong>. Muchos traen con ellos un estilo latinoamericano de esta espiritualidad que renueva comunidades enteras</strong>«, explica Ospino. Casi la mitad de las 4.500 parroquias con ministerio hispano tiene una comunidad de la Renovación Carismática.</p>



<p><strong>10.&nbsp; Los hispanos católicos ofrecen ideas innovadoras para evangelizar</strong><br>Los llamados «Encuentros» que empezaron como reuniones de líderes de pastoral hispana se han convertido en procesos amplios de consulta y evangelización, creando nuevas olas de líderes pastorales. &nbsp;</p>



<p>El V Encuentro (https://vencuentro.org/es/) es un proceso de 4 años de consulta, reflexión y evangelización (de 2017 a 2020), con muchos encuentros de grupos pequeños, luego en grupos parroquiales, regionales y diocesanos. En el V Encuentro se espera renovar 5.000 comunidades parroquiales que ya están implicadas en él y suscitar 20.000 nuevos líderes pastorales hispanos en estos 4 años.</p>



<p>«<strong>Estas diez vías describen cómo los hispanos redefinen el catolicismo americano y nos dan una buena idea de lo que sucede, lo que es posible, dónde invertir y&nbsp; cómo acompañar a este importante sector de la población católica</strong>«, finaliza el analista.<a href="javascript:void(0)"></a></p>
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		<title>Evangelio Meditado del Viernes 15 de Noviembre de 2024</title>
		<link>https://www.lavirgendelcamino.org.gt/noticias/evangelio-meditado-del-viernes-15-de-noviembre-de-2024/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[pablo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Nov 2024 23:34:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.lavirgendelcamino.org.gt/?p=10271</guid>

					<description><![CDATA[Santoral Alberto Magno, SantoMemoria Litúrgica, 15 de noviembre&#160;&#8230; El Reino trasciende Santo Evangelio según san Lucas 17, 26-37. Viernes XXXII del Tiempo Ordinario Por: Axel Hernández, LC &#124; Fuente: somosrc.mx En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.Amén. Cristo, Rey nuestro.¡Venga tu Reino! Oración preparatoria&#160;(para ponerme en presencia de Dios) Señor, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><a href="http://es.catholic.net/op/santoral/santoral.html"><br>Santoral</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-style-rounded"><a href="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-9.png"><img loading="lazy" decoding="async" width="672" height="448" src="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-9.png" alt="" class="wp-image-10272" srcset="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-9.png 672w, https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-9-300x200.png 300w" sizes="auto, (max-width: 672px) 100vw, 672px" /></a></figure>



<p><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/32031/alberto-magno-santo.html">Alberto Magno, Santo</a><br>Memoria Litúrgica, 15 de noviembre&nbsp;&#8230;</p>



<p><strong>El Reino trasciende</strong></p>



<p>Santo Evangelio según san Lucas 17, 26-37. Viernes XXXII del Tiempo Ordinario</p>



<p>Por: Axel Hernández, LC | Fuente: somosrc.mx</p>



<p><img decoding="async" src="https://imagenes.catholic.net/imagenes_db/096edf_LotSal.jpeg"></p>



<p>En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.<br>Amén.<br><br>Cristo, Rey nuestro.<br>¡Venga tu Reino!<br><br><strong>Oración preparatoria</strong>&nbsp;<em>(para ponerme en presencia de Dios)</em><br><br>Señor, que cuando una persona me encuentre, se encuentre Contigo el día de hoy.<br><br><strong>Evangelio del día</strong>&nbsp;<em>(para orientar tu meditación)</em><br>Del santo Evangelio según san Lucas 17, 26-37<br><br>En aquellos días, Jesús dijo a sus discípulos: «Lo que sucedió en el tiempo de Noé también sucederá en el tiempo del Hijo del hombre: comían y bebían, se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces vino el diluvio y los hizo perecer a todos. Lo mismo sucedió en el tiempo de Lot: comían y bebían, compraban y vendían, sembraban y construían, pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los hizo perecer a todos. Pues lo mismo sucederá el día en que el Hijo del hombre se manifieste. Aquel día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, que no baje a recogerlas; y el que esté en el campo, que no mire hacia atrás. Acuérdense de la mujer de Lot. Quien intente conservar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará. Yo les digo: aquella noche habrá dos en un mismo lecho: uno será tomado y el otro abandonado; habrá dos mujeres moliendo juntas: una será tomada y la otra abandonada». Entonces, los discípulos le dijeron: «¿Dónde sucederá eso, Señor?» Y él les respondió: «Donde hay un cadáver, se juntan los buitres».<br><br><em>Palabra del Señor</em><br><br><strong>Medita lo que Dios te dice en el Evangelio</strong><br><br>En ocasiones, en medio de nuestros proyectos, sueños y luchas de cada día nos topamos con una realidad inevitable: no tenemos el control de todo. No podemos decidir que un ser querido no fallezca en un accidente, que una enfermedad nos ataque o simplemente que el sol siga brillando hasta cuando queramos. Es cuando reconocemos nuestros límites y lo vulnerables que somos.<br><br>Hoy, Jesús nos invita a ser capaces de entregarle a Él nuestros talentos y defectos, fortalezas y límites para así poder ser instrumentos suyos.<br><br>Jesús quiere que nuestros actos no sean pasajeros ni estériles como lo son el comer y beber lo que este mundo nos ofrece. Más bien el desea que lo que hagamos, lo hagamos con un sentido de amor que trasciende, que nos hace salir de nosotros mismos y entregarnos a Él a través de nuestra oración y amor incondicional a los demás. El Señor desea que permanezcamos con Él y que comamos y bebamos lo que Él nos ofrece: su cuerpo y su sangre, para así vivir siempre en comunión con Él.<br><br>En otras palabras, Jesús nos llama a ser sus apóstoles. Esto es, recordar a cada persona lo que vale y, así, construir con su ayuda y nuestras obras un Reino que no tendrá fin, a diferencia de las cosas en el tiempo de Noé y de Lot, y que llegará a la plenitud una vez que el Rey venga de nuevo a este mundo. Hasta entonces, cada día en nuestro corazón, renovamos nuestra respuesta a su amor diciendo: Cristo, Rey nuestro, ¡Venga tu Reino!<br><br><em>«Es la sabiduría que dan los años: cuando crezcas, no te olvides de tu madre y de tu abuela, y de esa fe sencilla pero robusta que las caracterizaba y que les daba fuerza y tesón para ir adelante y no desfallecer. Es una invitación a dar gracias y reivindicar la generosidad, valentía, desinterés de una fe “casera” que pasa desapercibida pero que va construyendo poco a poco el Reino de Dios. Ciertamente, la fe que “no cotiza en bolsa” no vende y, como nos recordaba Eduard, puede parecer que «no sirve para nada». Pero la fe es un regalo que mantiene viva una certeza honda y hermosa: nuestra pertenencia de hijos e hijos amados de Dios. Dios ama con amor de Padre. Cada vida, cada uno de nosotros le pertenecemos. Es una pertenencia de hijos, pero también de nietos, esposos, abuelos, amigos, de vecinos; una pertenencia de hermanos. El maligno divide, desparrama, separa y enfrenta, siembra desconfianza. Quiere que vivamos “descolgados” de los demás y de nosotros mismos. El Espíritu, por el contrario, nos recuerda que no somos seres anónimos, abstractos, seres sin rostro, sin historia, sin identidad. No somos seres vacíos ni superficiales. Existe una red espiritual muy fuerte que nos une, “conecta” y sostiene, y que es más fuerte que cualquier otro tipo de conexión. Y esta red son las raíces: es el saber que nos pertenecemos los unos a los otros, que la vida de cada uno está anclada en la vida de los demás».</em><br>(Discurso de S.S. Francisco, 1 de junio de 2019).<br><br><strong>Diálogo con Cristo</strong><br><br><em>Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.</em><br><br><strong>Propósito</strong><br><br><em>Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.</em><br><br>Hacer una comunión espiritual y pedir por las personas que no conocen a Jesús y lo buscan.<br><br><strong>Despedida</strong><br><br>¡Cristo, Rey nuestro!<br>¡Venga tu Reino!<br><br>Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.<br>Ruega por nosotros.<br><br>En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.<br>Amén.</p>



<p><strong>¿Es difícil vivir en paz?</strong></p>



<p>¿Realmente es tan difícil que haya paz, unidad, armonía, perdón, reconciliación?</p>



<p>Por: + Felipe Arizmendi Esquivel, Obispo de San Cristóbal de Las Casas | Fuente: Diocesis de San Cristóbal de Las Casas</p>



<p><img decoding="async" src="https://imagenes.catholic.net/imagenes_db/516275_guerra.jpg"></p>



<p><strong>VER</strong></p>



<p>¡Qué difícil es que haya paz, unidad, armonía, perdón, reconciliación! Son constantes los roces, los conflictos, las ofensas, los rechazos, tanto en familias como en grupos, barrios, pueblos, partidos y organizaciones. Las heridas no cierran; las cicatrices siguen punzantes; los recuerdos no se borran; las desconfianzas generan distancias; el orgullo herido no perdona.</p>



<p>Cuando en una familia, en una comunidad, en una parroquia, en un grupo, intentamos que todos se entiendan, se escuchen, se respeten, que ya no se agredan, se perdonen y sigan adelante, hay que tener mucha paciencia, pues son muchos los obstáculos, muchas las piedras en el camino. Nadie quiere ceder. Todos quieren imponer su criterio. En vez de encontrar los puntos de concordancia, se sacan a relucir muchas cosas del pasado y no hay quien dé su brazo a torcer, porque el corazón está cerrado. Se considera a los otros como los malos, los equivocados, los perversos, los ofensores, los culpables. Nadie acepta tener errores o haberse equivocado. Ceder en sus posturas, pareciera una derrota. Y a los que les proponemos caminos de reconciliación, nos tachan de conformistas, que queremos quedar bien con todos, que no somos fieles a una línea pastoral. Su verdad se pone por encima del amor.</p>



<p>Y ahora que ya están encima las luchas de los partidos por el poder, usando mil escaramuzas para no violar las leyes electorales, ¡qué ferocidad para destrozarse unos a otros! Se denuncian entre sí como corruptos, oportunistas y demagogos. Se hacen alianzas para acabar con el otro, en vez de emplear todas sus capacidades en hacer propuestas factibles para el bien común.</p>



<p><strong>PENSAR</strong></p>



<p>El Papa Francisco, que se ha empeñado tanto en ayudar a las buenas relaciones entre Cuba y Estados Unidos, entre judíos y palestinos, en Siria e Iraq, en Venezuela y Colombia, afirmó en Azerbaiyán: <em>“Que crezca la cultura de la paz, la cual se nutre de una incesante disposición al diálogo y de la conciencia de que no existe otra alternativa razonable que la continua y paciente búsqueda de soluciones compartidas, mediante leales y constantes negociaciones. Es particularmente importante en este tiempo testimoniar las propias ideas y la propia concepción de la vida sin conculcar los derechos de los que tienen otras concepciones o formas de ver. Que la armonía y la coexistencia pacífica alimenten cada vez más la vida social y civil del país en sus múltiples aspectos, asegurando a todos la posibilidad de aportar la propia contribución al bien común. De este modo, se ahorrarán a los pueblos grandes sufrimientos y doloras heridas, difíciles de curar”</em> (2-X-2016).<a href="http://es.catholic.net/op/contacto/"></a></p>



<p>Y en cuanto a la búsqueda de la unidad entre las confesiones religiosas, dijo en ese viaje:&nbsp;<em>“No nos pongamos a discutir las cuestiones de doctrina; esto dejémoslo a los teólogos. ¿Qué tenemos que hacer nosotros, el pueblo? Recemos los unos por los otros. Esto es importantísimo. Y segundo, hacer cosas juntos. Están los pobres. Trabajemos juntos con los pobres. Está este y este problema: ¿podemos afrontarlo juntos? Están los inmigrantes; hagamos algo juntos… Hagamos algo bueno por los demás, juntos, esto podemos hacerlo. Y este es el camino del ecumenismo. Comencemos a caminar juntos. Con buena voluntad, esto se puede hacer. Se debe hacer. Hoy el ecumenismo se debe construir caminando juntos, rezando los unos por los otros. Y que los teólogos sigan hablando entre ellos, estudiando entre ellos. Creo que el único camino es el diálogo, el diálogo sincero, sin cuestiones bajo cuerda, sincero, cara a cara… Entre los fieles de distintas confesiones religiosas son posibles las relaciones cordiales, el respeto y la cooperación con vistas al bien común. Que la fe en Dios sea fuente de inspiración para la mutua comprensión, el respeto y la ayuda recíproca, en favor del bien común de la sociedad”.</em></p>



<p><em>“Las religiones nunca han de ser manipuladas y nunca pueden favorecer conflictos y enfrentamientos…&nbsp; Ningún sincretismo conciliador, ni una apertura diplomática, que dice sí a todo para evitar problemas, sino dialogar con los demás y orar por todos: estos son nuestros medios para cambiar sus lanzas en podaderas, para hacer surgir amor donde hay odio, y perdón donde hay ofensa, para no cansarse de implorar y seguir los caminos de la paz”.</em></p>



<p><strong>ACTUAR</strong></p>



<p>Seamos constructores pacientes de paz, orando al Espíritu y compartiendo nuestro corazón con quienes sufren los estragos de la violencia y la división. Hagamos puentes, no más muros.</p>



<p><a href="javascript:void(0)"></a><a href="javascript:void(0)"></a></p>
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		<title>Evangelio Meditado del Jueves 14 de Noviembre de 2024</title>
		<link>https://www.lavirgendelcamino.org.gt/noticias/evangelio-meditado-del-jueves-14-de-noviembre-de-2024/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[pablo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Nov 2024 18:04:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.lavirgendelcamino.org.gt/?p=10268</guid>

					<description><![CDATA[Santoral Lorenzo O&#8217;Toole, SantoObispo de Dublín, 14 de noviembre&#160;&#8230; Hoy también se festeja a: El Reino ya está en ti Santo Evangelio según san Lucas 17, 20-25. Jueves XXXII del Tiempo Ordinario Por: Álvaro García, LC &#124; Fuente: somosrc.mx En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.Amén. Cristo, Rey nuestro.¡Venga tu [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><a href="http://es.catholic.net/op/santoral/santoral.html">Santoral</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-style-rounded"><a href="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-8.png"><img loading="lazy" decoding="async" width="672" height="448" src="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-8.png" alt="" class="wp-image-10269" srcset="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-8.png 672w, https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-8-300x200.png 300w" sizes="auto, (max-width: 672px) 100vw, 672px" /></a></figure>



<p><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/34650/lorenzo-otoole-santo.html">Lorenzo O&#8217;Toole, Santo</a><br>Obispo de Dublín, 14 de noviembre&nbsp;&#8230;</p>



<p>Hoy también se festeja a:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/36459/mara-luisa-merkert-beata.html">• María Luisa Merkert, Beata</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35642/juan-liccio-licci-beato.html">• Juan Liccio (Licci), Beato</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35641/nicols-tavelic-y-compaeros-mrtires-santos.html">• Nicolás Tavelic y 3 compañeros mártires, Santos</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35235/esteban-teodoro-cuenot-santo.html">• Esteban Teodoro Cuenot, Santo</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35213/serapio-de-algeria-serapin-santo.html">• Serapio de Algeria (Serapión), Santo</a></li>
</ul>



<p><strong>El Reino ya está en ti</strong></p>



<p>Santo Evangelio según san Lucas 17, 20-25. Jueves XXXII del Tiempo Ordinario</p>



<p>Por: Álvaro García, LC | Fuente: somosrc.mx</p>



<p><img decoding="async" src="https://imagenes.catholic.net/imagenes_db/706425_multitud.jpeg"></p>



<p>En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.<br>Amén.<br><br>Cristo, Rey nuestro.<br>¡Venga tu Reino!<br><br><strong>Oración preparatoria</strong>&nbsp;<em>(para ponerme en presencia de Dios)</em><br><br>Creo, Señor, que tu reino está en mí. Te amo por eso, y te lo agradezco. Hazme descubrirlo cada día más, y amarlo con más fuerza en cada momento.<br><br><strong>Evangelio del día</strong>&nbsp;<em>(para orientar tu meditación)</em><br>Del santo Evangelio según san Lucas 17, 20-25<br><br>En aquel tiempo, los fariseos le preguntaron a Jesús: «¿Cuándo llegará el Reino de Dios?». Jesús les respondió: «El Reino de Dios no llega aparatosamente. No se podrá decir: &#8216;está aquí&#8217; o &#8216;está allá&#8217;, porque el Reino de Dios ya está entre ustedes». Les dijo entonces a sus discípulos: «Llegará un tiempo en que ustedes desearán disfrutar siquiera un solo día de la presencia del Hijo del hombre y no podrán. Entonces les dirán: &#8216;está aquí&#8217; o &#8216;está allá&#8217;, pero no vayan corriendo a ver, pues así como el fulgor del relámpago brilla de un extremo a otro del cielo, así será la venida del Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser rechazado por los hombres de esta generación».<br><br><em>Palabra del Señor</em><br><br><strong>Medita lo que Dios te dice en el Evangelio</strong><br><br>¿Cuándo llega el Reino de Dios? El Reino de Dios está en mí. Puede que en mi día a día busque el Reino de Dios de forma equivocada. Mi rutina es muy seca, desmotivada, tranquila&#8230; y yo sigo esperando una luz especial de Dios, algo que me inflame instantáneamente y me haga sentir un celo abrasador. Pero no debe ser así.<br><br>El Reino de Dios no es una emoción, no se trata de adquirir una personalidad apasionada. También Elías esperaba encontrar a Dios en el huracán, en el terremoto o en el rayo, mas no lo encontró sino en la brisa suave.<br><br>Del mismo modo no encontraré al Señor en actividades específicas, o en aparentar un cierto tipo de personalidad ajena (incluso cuando esa apariencia sea virtuosa). El Reino no es un relámpago alucinante ni se busca fuera, sino que el Reino está en ti, Dios lo puso en ti.<br><br>El Reino está en tu tranquilidad y en tu pasión, en la paz y en la acción; está igual en tus tristezas como en tus gozos, en la misión más aventurera, como en la conversación más simple. No lo busques fuera, no andes tras él de un lado para otro como un desesperado. Lo llevas dentro y lo debes compartir.<br><br><em>«Con estas exigencias, el Señor quiere preparar a sus discípulos a la fiesta de la irrupción del Reino de Dios liberándolos de ese obstáculo dañino, en definitiva, una de las peores esclavitudes: el vivir para sí. Es la tentación de encerrarse en pequeños mundos que termina dejando poco espacio para los demás: ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. Muchos, al encerrarse, pueden sentirse “aparentemente” seguros, pero terminan por convertirse en personas resentidas, quejosas, sin vida. Esa no es la opción de una vida digna y plena, ese no es el deseo de Dios para nosotros, esa no es la vida en el Espíritu que brota del corazón de Cristo resucitado».</em><br>(Homilía de S.S. Francisco, 8 de septiembre de 2019).<br><br><strong>Diálogo con Cristo</strong><br><br><em>Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.</em><br><br><strong>Propósito</strong><br><br><em>Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.</em><br><br>¿Qué amigo mío vive intranquilo y falto de seguridad? Iré con él, y le repetiré, como buen discípulo, las palabras que aprendí de nuestro Señor: “Dios te hizo como eres y sigue queriéndote como mejor amigo. Tu personalidad y tu alma son hermosas y preciosas para Él. Busca el Reino dentro de ti”.<br><br><strong>Despedida</strong><br><br>¡Cristo, Rey nuestro!<br>¡Venga tu Reino!<br><br>Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.<br>Ruega por nosotros.<br><br>En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.<br>Amén.</p>



<p><strong>La lección de los discapacitados a la sociedad competitiva</strong></p>



<p>Palabras de Jean Vanier, fundador de El Arca centro que ofrece apoyo a personas discapacitadas.</p>



<p>Fuente: Zenit.org</p>



<p><img decoding="async" src="https://imagenes.catholic.net/imagenes_db/d66874_Articulos%20discapacitados%20ejemplo.jpg"></p>



<p>La lección de los discapacitados a la sociedad competitiva, según Jean Vanier<br><br>En un mundo de competitividad, los discapacitados ayudan a redescubrir lo que es realmente importante, aseguró Jean Vanier en su primera visita a Argentina.<br><br>El fundador de El Arca está de visita en el país para fundar una casa para discapacitados. Hoy existen 120 de sus comunidades de El Arca en Europa, América, Africa y Oriente Medio, incluidas regiones tan peligrosas como la Franja de Gaza, en Palestina. Es también fundador del movimiento «Fe y Luz».<br><br>«Vivimos en un mundo donde estamos atrapados por la búsqueda del éxito y por la sed de competencia», explicó en una conferencia que dictó en la Universidad Católica de Buenos Aires (UCA) ante más de 1.300 personas, según informa AICA.<br><br>«Esa preocupación no existe para los discapacitados &#8211;añadió&#8211;. Lo importante para ellos son las relaciones, los afectos. A la gente «normal» le cuesta trabar relaciones y manejar la angustia y el dolor que éstas naturalmente generan. Amar es transformarse en vulnerables».<br><br>La aventura de Jean Vanier, hijo del ex gobernador general de Canadá, nació cuando abandonó su carrera en la Royal Navy para doctorarse en Filosofía en el Instituto Católico de París y enseñar en la Universidad de Toronto. Profundamente conmovido por el sufrimiento de dos hombres de su misma edad, pero con profundas discapacidades mentales, Vanier compró una casa y sin ninguna experiencia los invitó a compartir su hogar.<br><br>«Vivo con muchas personas que no hablan. Y si hablan, frecuentemente no es claro lo que están diciendo. Tenemos que entender qué están viviendo ellos. Es difícil comprender lo que la gente con discapacidad está sufriendo, está viviendo, está deseando. En “Fe y Luz” y “El Arca” nos convertimos en expertos en comunicación y en encontrar la forma de entendernos mutuamente», explicó.<br><br>A lo largo de su exposición, profundizó en el dolor por el que atraviesan las personas con discapacidades y sus familiares, insistiendo al mismo tiempo en que el amor y la comprensión pueden liberarlos de esos sufrimientos y hacerlos crecer.<br><br>Las comunidades de El Arca, justamente, buscan ser el ámbito donde se desarrolle ese amor, aceptación y comprensión que dé acogida a las personas con discapacidad y a los voluntarios que les ofrecen ayuda.<br><br>En el auditorio San Agustín de la Universidad Católica escuchaban a Vanier hombres y mujeres de todas las edades venidos de ciudades del interior de Argentina y hasta de países vecinos, profesionales de la salud, miembros de instituciones que se dedican a la educación especial, estudiantes o simplemente familiares de discapacitados, se había dado cita en el Auditorio San Agustín.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Evangelio Meditado del Miércoles 13 de Noviembre de 2024</title>
		<link>https://www.lavirgendelcamino.org.gt/noticias/evangelio-meditado-del-miercoles-13-de-noviembre-de-2024/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[pablo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 Nov 2024 14:26:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.lavirgendelcamino.org.gt/?p=10264</guid>

					<description><![CDATA[Santoral Leandro de Sevilla, SantoMemoria litúrgica, 13 de noviembre&#8230; Hoy también se festeja a: ¡Muchas gracias, Jesús! Santo Evangelio según san Lucas 17, 11-19. Miércoles XXXII del Tiempo Ordinario Por: Rubén Tornero, LC &#124; Fuente: Catholic.net En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.Amén. Cristo, Rey nuestro.¡Venga tu Reino! Oración preparatoria&#160;(para [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><a href="http://es.catholic.net/op/santoral/santoral.html"><br>Santoral</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-style-rounded"><a href="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-7.png"><img loading="lazy" decoding="async" width="672" height="448" src="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-7.png" alt="" class="wp-image-10265" srcset="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-7.png 672w, https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-7-300x200.png 300w" sizes="auto, (max-width: 672px) 100vw, 672px" /></a></figure>



<p><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/60097/leandro-de-sevilla-santo.html">Leandro de Sevilla, Santo</a><br>Memoria litúrgica, 13 de noviembre&#8230;</p>



<p>Hoy también se festeja a:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/60097/leandro-de-sevilla-santo.html">• Leandro de Sevilla, Santo</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/57164/nicols-i-santo.html">• Nicolás I, Santo</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/37076/roberto-montserrat-beliart-beato.html">• Roberto Montserrat Beliart, Beato</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/36940/carl-lampert-beato.html">• Carl Lampert, Beato</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/36508/kamen-vitchev-pavel-djidjov-y-josaphat-chichkov-beatos.html">• Kamen Vitchev, Pavel Djidjov y Josaphat Chichkov, Beatos</a></li>
</ul>



<p><strong>¡Muchas gracias, Jesús!</strong></p>



<p>Santo Evangelio según san Lucas 17, 11-19. Miércoles XXXII del Tiempo Ordinario</p>



<p>Por: Rubén Tornero, LC | Fuente: Catholic.net</p>



<p><img decoding="async" src="https://imagenes.catholic.net/imagenes_db/838f0a_10leprosos.jpeg"></p>



<p>En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.<br>Amén.<br><br>Cristo, Rey nuestro.<br>¡Venga tu Reino!<br><br><strong>Oración preparatoria</strong>&nbsp;<em>(para ponerme en presencia de Dios)</em><br><br>Jesús, te agradezco de todo corazón el amor que me tienes y por este momento que me regalas para estar junto a ti. Aumenta mi fe. No permitas que mi fe sea una cosa de museo. Dame la gracia de dar testimonio de mi fe en tu amor y en tu resurrección. Aumenta mi confianza. No permitas que ponga mi confianza en algo o alguien antes que en ti. Aumenta mi fe. Que la experiencia de tu amor sea tan fuerte, que me convierta en un reflejo de tu amor para los demás. Ayúdame a escuchar tu voz en esta oración.<br><br><strong>Evangelio del día</strong>&nbsp;<em>(para orientar tu meditación)</em><br>Del santo Evangelio según san Lucas 17, 11-19<br><br>En aquel tiempo, cuando Jesús iba de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: “Jesús, maestro, ten compasión de nosotros”. Al verlos, Jesús les dijo: “Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra. Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ese era un samaritano. Entonces dijo Jesús: “¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?” Después le dijo al samaritano: “Levántate y vete. Tu fe te ha salvado”.<br><br><em>Palabra del Señor</em><br><br><strong>Medita lo que Dios te dice en el Evangelio</strong><br><br>Hoy se me muestra el ejemplo de ese leproso curado que regresó para darte gracias. Ahora caigo en la cuenta de los muchos beneficios que he recibido de ti y las pocas veces que me he detenido a darte las gracias.<br><br>Quiero postrarme ante ti. Hoy sólo deseo agradecerte todo lo que me has dado, todo lo que tengo, todo lo que soy… Pero, sobre todo, por ser quien eres. Casi nunca me detengo a admirarte, a caer de rodillas y simplemente mirar tu belleza. Gracias por ser genial… por ser mi Papá.<br><br>En mi corazón tengo la lepra de la ingratitud que me hace insensible a las caricias que diariamente me propicias…<br><br>Al menos hoy, al menos aquí, al menos ahora, te pido que me sanes de este mal y me permitas experimentar la dulzura de tu presencia y la ternura de tus caricias.<br><br>¡Gracias, Jesús!<br><br><em>«La gratitud es un rasgo característico del corazón visitado por el Espíritu Santo; para obedecer a Dios, primero debemos recordar sus beneficios. San Basilio dice: “Quien no deja que esos beneficios caigan en el olvido, está orientado hacia la buena virtud y hacia toda obra de justicia”. ¿A dónde nos lleva todo esto? A hacer un ejercicio de memoria: ¡cuántas cosas bellas ha hecho Dios por cada uno de nosotros! ¡Qué generoso es nuestro Padre Celestial! Ahora quisiera proponeros un pequeño ejercicio, en silencio, que cada uno responda en su corazón. ¿Cuántas cosas hermosas ha hecho Dios por mí? Esta es la pregunta. En silencio, que cada uno de nosotros responda. ¿Cuántas cosas hermosas ha hecho Dios por mí?».</em><br>(Catequesis de S.S. Francisco, 27 de junio de 2018).<br><br><strong>Diálogo con Cristo</strong><br><br><em>Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.</em><br><br><strong>Propósito</strong><br><br><em>Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.</em><br><br>Hoy buscaré tener un momento de oración para agradecerle a Jesús todo lo que me ha dado.<br><br><strong>Despedida</strong><br><br>¡Cristo, Rey nuestro!<br>¡Venga tu Reino!<br><br>Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.<br>Ruega por nosotros.<br><br>En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.<br>Amén.</p>



<p><strong>7 consejos ante la muerte de un ser querido</strong></p>



<p>Dos verdades absolutamente ciertas de la vida: nuestra existencia y lo inevitable de nuestra muerte.</p>



<p>Por: Redacción | Fuente: Catholic.net</p>



<p><img decoding="async" src="https://imagenes.catholic.net/imagenes_db/3c3954_venid.gif"></p>



<p>“Ven, siervo bueno y fiel; entra en el gozo de tu Señor” (Mt 25, 21)</p>



<p>1. La muerte es un momento de dolor donde sólo la fe puede iluminar de esperanza ese momento de tristeza. La muerte duele porque es un parto al cielo. Cuando muera un ser querido piensa si existía un “derecho” para retenerlo aquí y si era más tuyo que de Dios. Mira si no es egoísmo querer privarle de lo que ahora tiene: la felicidad eterna. ¿Estás seguro de que más tarde se iba a salvar…?</p>



<p>2. ¿Qué es la muerte? La muerte no tiene la última palabra: la vida no termina, se transforma. Los hombres que contemplan el sepulcro de Jesucristo viven en la esperanza de la Resurrección. La muerte nos revela lo que el hombre es: “polvo, ceniza, nada”. Quien muere deja una luz y alcanza otra. La muerte es el paso a la eternidad. La muerte es fin e inicio. Morir en gracia de Dios significa conquistar la cumbre, la meta, el abrazo eterno del Padre. San Francisco cantó: “Y por la hermana muerte, ¡loado mi Señor! Ningún viviente escapa de su persecución; ¡ay, si en pecado grave sorprende al pecador! ¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!”.</p>



<p>3. ¿Es mejor vivir o morir? “Para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si el vivir en la carne significa para mí trabajo fecundo, no sé qué escoger&#8230; Me siento apremiado por las dos partes: por una parte, deseo partir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor&#8230;” (Flp 1, 21-23). La felicidad del hombre consiste en amar y ser amado. Cuando un alma parte a la casa del Padre ahí es amada por Dios y ama a Dios. Un día el hombre dejará de sonreír, de caminar y de cantar… pero nunca dejará de amar. En vez de recibir la muerte con lágrimas, deberíamos recibirla con una sonrisa porque nos conduce al encuentro, cara a cara, con nuestro Creador.</p>



<p>4. ¿Qué podemos aprender de la muerte? En la entrada de un cementerio español está escrito: “Hoy a mí, mañana a ti”. Lo capital para el hombre no es morir antes o después, sino bien o mal. San Agustín confesó: “Como es la vida, así es la muerte”. Ten presente que “Cuando un padre muere es como si no muriese, pues deja tras de sí –algunas veces- un hijo semejante a él”. (Si. 30, 4).</p>



<p>5. ¿Hay que temer la muerte? No, pero cuando se tiene miedo, por algo será… Opta por una muerte que te lleve al cielo. Que no te pase como aquel epitafio que decía: “Aquí yace un hombre que murió sin leer el libro que lo iba a salvar: la Biblia”. O aquel otro que decía: “He aquí un ateo que no tiene a dónde ir”. Hay que vivir de tal manera que si volviéramos a nacer elegiríamos seguir el mismo camino. Santa Teresa no temía la muerte, al contrario, ella decía: “Muero porque no muero”. Para desear la eternidad es necesario imaginar el abrazo del Padre.</p>



<p>6. ¿Por qué existe la muerte? Porque el hombre quiere ver a Dios y para verlo es necesario morir. El hombre surgido del polvo debe retornar al polvo y el alma surgida de Dios debe volver a Dios. Las dos verdades absolutamente ciertas de la vida son nuestra existencia y lo inevitable de nuestra muerte. Todos los hombres mueren, pero no todos viven. San Ambrosio predicó: “Es verdad que la muerte no formaba parte de nuestra naturaleza, sino que se introdujo en ella; Dios no instituyó la muerte desde el principio, sino que nos la dio como un remedio (&#8230;). En efecto, la vida del hombre, condenada por culpa del pecado a un duro trabajo y a un sufrimiento intolerable, comenzó a ser digna de lástima: era necesario dar un fin a estos males, de modo que la muerte restituyera lo que la vida había perdido. La inmortalidad, en efecto, es más una carga que un bien, si no entra en juego la gracia (…) No debemos deplorar la muerte, ya que es causa de salvación”.</p>



<p>7. ¿Por qué no sabemos el día que vamos a morir? Si supiéramos el día de nuestra muerte no viviríamos cada día con la misma intensidad. Nadie sabe ni cómo ni cuándo morirá. Nadie por más que se esfuerce puede añadir una hora al tiempo de su vida. La muerte es lo más cierto, pero el día es lo más incierto. No olvides que no es necesario ser viejo para morir. No vale la pena indagar el cómo, el cuándo ni el dónde moriré; pero sí vale estar preparado.</p>



<p>8. ¿Qué actitud debemos tomar ante la muerte de un ser amado? No rechazar a Dios porque nos lo ha quitado, sino agradecerle porque nos lo ha dado. “¿Conviene llorar a un muerto? Sí, pero no lamentarse cuando muere en aras de Dios”, como dijo un amigo. Dios es misericordioso y “la misericordia se siente superior al juicio” (St 2, 13) Porque “nuestra maldad es una gota que cae en el océano de la misericordia de Dios”. “Jesucristo crucificado está como un tapón entre la muerte y el infierno”. Dios es comprensivo porque sabe todo y saberlo todo es perdonarlo todo. Jesús nos enseñó: “Sed misericordiosos como vuestro Padre celestial es misericordioso”. Mientras que el apóstol Santiago escribió: “Habrá un juicio sin misericordia para el que no tenga misericordia hacia los demás” (St 2, 13) Recuerda: para obtener misericordia para uno mismo, es necesario tener misericordia hacia los demás. “Al final de la vida sólo queda lo que hayamos hecho por Dios y los demás”.</p>



<p><a href="javascript:void(0)"></a></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Evangelio Meditado del Martes 12 de Noviembre de 2024</title>
		<link>https://www.lavirgendelcamino.org.gt/noticias/evangelio-meditado-del-martes-11-de-noviembre-de-2024/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[pablo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 Nov 2024 19:22:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.lavirgendelcamino.org.gt/?p=10261</guid>

					<description><![CDATA[Santoral Josafat Kunsevich, SantoMemoria Litúrgica, 12 de noviembre&#160;&#8230; Hoy también se festeja a: ¿Por mandato? ¡Mejor por amor! Santo Evangelio según San Lucas 17,7-10. Martes XXXII del tiempo ordinario. Por: Cristian Gutiérrez, LC &#124; Fuente: somosrc.mx En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.Amén. Cristo, Rey nuestro.¡Venga tu Reino! Oración preparatoria&#160;(para [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><a href="http://es.catholic.net/op/santoral/santoral.html"><br>Santoral</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-style-rounded"><a href="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-6.png"><img loading="lazy" decoding="async" width="672" height="448" src="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-6.png" alt="" class="wp-image-10262" srcset="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-6.png 672w, https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-6-300x200.png 300w" sizes="auto, (max-width: 672px) 100vw, 672px" /></a></figure>



<p><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35643/josafat-kunsevich-santo.html">Josafat Kunsevich, Santo</a><br>Memoria Litúrgica, 12 de noviembre&nbsp;&#8230;</p>



<p>Hoy también se festeja a:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35647/margarito-flores-garca-santo.html">•&nbsp;Margarito Flores García, Santo</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35643/josafat-kunsevich-santo.html">•&nbsp;Josafat Kunsevich, Santo</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35635/gabriel-ferretti-beato.html">•&nbsp;Gabriel Ferretti, Beato</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35233/emiliano-de-la-cogolla-santo.html">•&nbsp;Emiliano (Millán) de la Cogolla, Santo</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/31900/diego-de-alcal-santo.html">•&nbsp;Diego de Alcalá, Santo</a></li>
</ul>



<p><strong>¿Por mandato? ¡Mejor por amor!</strong></p>



<p>Santo Evangelio según San Lucas 17,7-10. Martes XXXII del tiempo ordinario.</p>



<p>Por: Cristian Gutiérrez, LC | Fuente: somosrc.mx</p>



<p><img decoding="async" src="https://imagenes.catholic.net/imagenes_db/8679f8_Siervotrabajando.jpeg"></p>



<p>En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.<br>Amén.<br><br>Cristo, Rey nuestro.<br>¡Venga tu Reino!<br><br><strong>Oración preparatoria</strong>&nbsp;<em>(para ponerme en presencia de Dios)</em><br><br>Señor Padre mío, me abandono a ti. Haz de mí lo que quieras. Lo que hagas de mí te lo agradezco, estoy dispuesto a todo, lo acepto todo. Con tal que Tu voluntad se haga en mí y en todas tus criaturas, no deseo nada más, Dios mío. Pongo mi vida en Tus manos. Te la doy, Dios mío, con todo el amor de mi corazón, porque te amo, y porque para mí amarte es darme, entregarme en Tus manos sin medida, con infinita confianza, porque Tú eres mi Padre. (Oración del Beato Charles de Foucault)<br><br><strong>Evangelio del día</strong>&nbsp;<em>(para orientar tu meditación)</em><br>Del santo Evangelio según san Lucas 17, 7-10<br><br>En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: «Quien de ustedes si tiene un siervo que labra la tierra o pastorea los rebaños, le dice cuando éste regresa del campo: &#8216;Entra enseguida y ponte a comer&#8217;? ¿No le dirá más bien: &#8216;Prepárame de comer y ponte a servirme, para que yo coma y beba; después comerás y beberás tú?&#8217; ¿Tendrá acaso que mostrarse agradecido con el siervo, porque éste cumplió con su aligación? Así también ustedes, cuando hayan cumplido todo lo que se les mandó, digan: «No somos más que siervos, sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer».<br><br><em>Palabra del Señor</em><br><br><strong>Medita lo que Dios te dice en el Evangelio</strong><br><br>Me presentas hoy una parábola en la que me invitas a procurar, en todas mis acciones, la pureza de intención. Sería interesante preguntarme cuáles son las motivaciones más profundas de mi actuar, las intenciones que me llevan a trabajar, a rezar, a dedicar tiempo a alguna cosa en lugar de otra, a acoger a tal persona y rechazar a otra. Las intenciones manifiestan mucho qué lugar ocupas en mi vida.<br><br>Hoy me invitas a actuar siempre por tu gloria, por tu Reino, por amor a ti. Evitar en mi vida todo lo que pueda sonar a vanidad, a orgullo, a indiferencia, a amor propio. Cuando cumpla tu voluntad que lo haga por amor, porque de verdad quiero hacerlo y no sólo por cumplir un mandato, por salir de ese compromiso.<br><br>Quieres que tenga ante ti, además, la humildad del que se sabe criatura, necesitado de su Señor, de quien todo lo ha recibido. Ponerme en el lugar que me corresponde, de hijo, de criatura, de servidor, ya implica darte el lugar que mereces en mi vida y en todo lo que hago.<br><br>Señor, aparta de mi vida la vanidad de aparecer ante los demás como alguien que no soy, la soberbia de creer que todo lo puedo por mis medios, el orgullo de pensarme superior a los demás, la rebeldía de no darte el primer lugar en mi existencia.<br><br><em>«Con la serenidad del cuerpo y del espíritu podemos dedicarnos al servicio. Serenidad, servir al Señor en paz. Los obstáculos -tanto las ganas de poder, como la deslealtad- arrebatan la paz y te llevan a esa picazón del corazón de no estar en paz, siempre ansioso, mal&#8230; sin paz. Una insatisfacción que nos lleva a vivir en esa tensión de la vanidad mundana, vivir para aparentar. Así se ve mucha gente que vive solamente para ponerse en muestra, aparentar, para que digan: «ah, qué bueno que es», por la fama, fama mundana. Pero así no se puede servir al Señor. Por ello, entonces pedimos al Señor que retire los obstáculos para que con la serenidad, tanto del cuerpo como del espíritu podamos dedicarnos libremente a su servicio».</em><br>(Homilía de S.S. Francisco, 8 de noviembre de 2016).<br><br><strong>Diálogo con Cristo</strong><br><br><em>Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.</em><br><br><strong>Propósito</strong><br><br><em>Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.</em><br><br>Me esforzaré por cumplir mis responsabilidades por amor a Dios y sin quejarme.<br><br><strong>Despedida</strong><br><br>¡Cristo, Rey nuestro!<br>¡Venga tu Reino!<br><br>Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.<br>Ruega por nosotros.<br><br>En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.<br>Amén.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Evangelio Meditado del Viernes 08 de Noviembre de 2024</title>
		<link>https://www.lavirgendelcamino.org.gt/noticias/evangelio-meditado-del-viernes-08-de-noviembre-de-2024/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[pablo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 Nov 2024 20:17:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.lavirgendelcamino.org.gt/?p=10258</guid>

					<description><![CDATA[Santoral Godofredo de Amiens, SantoObispo, 8 de noviembre&#160;&#8230; Hoy también se festeja a: Ganemos el cielo Santo Evangelio según san Lucas 16, 1-8. Viernes XXXI del Tiempo ordinario. Por: Javier Castellanos, LC &#124; Fuente: somosrc.mx En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.Amén. Cristo, Rey nuestro.¡Venga tu Reino! Oración preparatoria&#160;(para ponerme [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><a href="http://es.catholic.net/op/santoral/santoral.html"><br>Santoral</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-style-rounded"><a href="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-5.png"><img loading="lazy" decoding="async" width="672" height="448" src="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-5.png" alt="" class="wp-image-10259" srcset="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-5.png 672w, https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-5-300x200.png 300w" sizes="auto, (max-width: 672px) 100vw, 672px" /></a></figure>



<p><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35207/godofredo-de-amiens-santo.html">Godofredo de Amiens, Santo</a><br>Obispo, 8 de noviembre&nbsp;&#8230;</p>



<p>Hoy también se festeja a:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/61946/antoln-pablos-villanueva-venerable.html">• Antolín Pablos Villanueva, Beato</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/36908/manuel-sanz-dominguez-beato.html">• Manuel Sanz Dominguez, Beato</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35622/isaas-boner-beato.html">• Isaías Boner, Beato</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35621/mara-crucificada-isabel-mara-satellico-beata.html">• María Crucificada (Isabel María) Satellico, Beata</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35620/juan-duns-escoto-beato.html">• Juan Duns Escoto, Beato</a></li>
</ul>



<p><strong>Ganemos el cielo</strong></p>



<p>Santo Evangelio según san Lucas 16, 1-8. Viernes XXXI del Tiempo ordinario.</p>



<p>Por: Javier Castellanos, LC | Fuente: somosrc.mx</p>



<p><img decoding="async" src="https://imagenes.catholic.net/imagenes_db/52cc65_Designer.jpeg"></p>



<p>En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.<br>Amén.<br><br>Cristo, Rey nuestro.<br>¡Venga tu Reino!<br><br><strong>Oración preparatoria</strong>&nbsp;<em>(para ponerme en presencia de Dios)</em><br><br>Me pongo en tus manos, Señor. Haz de mí lo que quieras, guíame por el camino que has pensado para mí. Te pido para el día de hoy luz para descubrir tu voluntad, y la fuerza necesaria para cumplirla. Amén.<br><br><strong>Evangelio del día</strong>&nbsp;<em>(para orientar tu meditación)</em><br>Del santo Evangelio según san Lucas 16, 1-8<br><br>En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Había una vez un hombre rico que tenía un administrador, el cual fue acusado ante él de haberle malgastado sus bienes. Lo llamó y le dijo: &#8216;¿Es cierto lo que me han dicho de ti? Dame cuenta de tu trabajo, porque en adelante ya no serás administrador&#8217;. Entonces el administrador se puso a pensar: &#8216;¿Qué voy a hacer ahora que me quitan el trabajo? No tengo fuerzas para trabajar la tierra y me da vergüenza pedir limosna. Ya sé lo que voy a hacer, para tener a alguien que me reciba en su casa, cuando me despidan&#8217;. Entonces fue llamado uno a uno a los deudores de su amo. Al primero le preguntó: &#8216;¿Cuánto le debes a mi amo?&#8217; El hombre respondió: &#8216;Cien barriles de aceite&#8217;. El administrador le dijo: &#8216;Toma tu recibo, date prisa y haz otro por cincuenta&#8217;. Luego preguntó al siguiente: &#8216;Y tú, ¿cuánto debes?&#8217; Éste respondió: &#8216;Cien sacos de trigo&#8217;. El administrador le dijo: &#8216;Toma tu recibo y haz otro por ochenta&#8217;. El amo tuvo que reconocer que su mal administrador había procedido con habilidad. Pues los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz».&nbsp;<br><br><em>Palabra del Señor</em><br><br><strong>Medita lo que Dios te dice en el Evangelio</strong><br><br>San Carlos Borromeo tradujo este pasaje del Evangelio en obras. En el año 1560, a los 22 años, fue nombrado cardenal y secretario de su tío, el Papa Pío IV. Carlos de repente se vio como un administrador, y sintió el peso de su responsabilidad. Sabía que tendría que rendir cuentas al Señor, y por eso se entregó totalmente a su nueva misión como pastor de almas.<br><br>Pero san Carlos no sólo invirtió en su administración los conocimientos que tenía en derecho civil y eclesiástico. Puso en práctica la habilidad que el Evangelio de hoy nos recomienda, que es la caridad hacia el prójimo.<br><br>Cuando era obispo de Milán ayudó a personas afectadas por la carestía del 1569, luego a los contagiados por la peste del 1576. Además, acogió en su diócesis a católicos ingleses perseguidos por la reforma anglicana. Pero, sobre todo, se entregó a renovar la vida cristiana de sus fieles y es famoso por la iniciativa de crear seminarios para los futuros sacerdotes. ¡Cuánto ayudó a toda la Iglesia su esfuerzo por formar bien a los que guían a las almas y comunican a Cristo en los sacramentos!<br><br>A san Carlos Borromeo le tocó vivir en los años difíciles de la reforma protestante y los cambios del Concilio de Trento. Nuestro tiempo también tiene sus propios retos. Distintos a los de hace quinientos años, pero nuestra misión como cristianos es la misma: hacer más ligera la carga de los que sufren a nuestro alrededor, con ingenio y con entrega. Para que, al llegar al cielo y rendir cuentas, haya quien nos reciba en su Casa; Cristo mismo, a quien servimos en el prójimo.<br><br>Pidamos hoy a san Carlos Borromeo su intercesión; que él nos enseñe y ayude a ser administradores fieles y hábiles con los bienes que Dios ha puesto en nuestras manos.<br><br><em>«Cómo ha llegado este administrador al punto de estafar, de robar a su dueño? ¿De un día para otro? No. Poco a poco. Quizás repartiendo un día una propina aquí, otro día un soborno por allá, y así poco a poco se llega a la corrupción. En la parábola, el dueño alaba al administrador deshonesto por su astucia. Pero esta es una astucia mundana y fuertemente pecadora, y ¡que hace tanto daño! Existe, sin embargo, una astucia cristiana de hacer las cosas con picardía, pero no con el espíritu del mundo: hacer las cosas honestamente. Y esto es bueno».</em><br>(Homilía de S.S. Francisco, 18 de septiembre de 2016).<br><br><strong>Diálogo con Cristo</strong><br><br><em>Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.</em><br><br><strong>Propósito</strong><br><br><em>Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.</em><br><br>Daré una limosna para ayudar a los pobres, no de eso que me sobra, sino renunciaré ha algo para poder ayudar.<br><br><strong>Despedida</strong><br><br>¡Cristo, Rey nuestro!<br>¡Venga tu Reino!<br><br>Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.<br>Ruega por nosotros.<br><br>En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.<br>Amén.</p>



<p><strong>¿Por qué nos persignamos al pasar frente a una Iglesia?</strong></p>



<p>Es curioso observar cómo la gente al pasar por una Iglesia católica tiene diversas reacciones</p>



<p>Por: Daniel Alberto Robles Macías | Fuente: ConMasGracia.org</p>



<p><img decoding="async" src="https://imagenes.catholic.net/imagenes_db/683a82_persignarse.jpg"></p>



<p>Entre los católicos se acostumbra que cada vez que pasamos frente a una Iglesia nos santiguamos haciendo la señal de la cruz. Pero&nbsp;<strong>¿Qué significa hacer este signo? ¿Es obligación hacerla o no?</strong></p>



<p>Es curioso observar cómo la gente al pasar por una Iglesia católica tiene diversas reacciones, desde aquellos que se detienen por un momento y hacen la señal de la cruz, otros que parecen hacer ciertas muecas como si se avergonzaran de que los vieran y tratan de disimular haciéndolo de manera rápida y sin sentido, finalmente, están los que pasan de largo sin hacer ningún signo.</p>



<p><strong>Hacer la señal de la cruz o santiguarse de manera consciente es una forma de saludo a Dios</strong>, de quien decimos que todo templo es su casa, porque allí habita en la forma del pan, en el Santísimo Sacramento del Altar.</p>



<p>Pero no solamente nos santiguamos cuando pasamos frente a un templo, también lo hacemos al levantarnos en las mañanas, al salir de casa, al empezar la jornada de trabajo diaria, antes de recibir los alimentos y al acostarnos por el día que termina.</p>



<p><strong>El Catecismo de la Iglesia Católica refiere en su numeral 2157</strong>&nbsp;que:&nbsp;<em>“</em><em>El cristiano comienza su jornada, sus oraciones y sus acciones con la señal de la cruz, “En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”. El bautizado consagra la jornada a la gloria de Dios e invoca la gracia del Señor que le permite actuar en el Espíritu como hijo del Padre. La señal de la cruz nos fortalece en las tentaciones y en las dificultades”.</em></p>



<p>Por tanto,&nbsp;<strong>hacemos este signo para recordar nuestra fe en Cristo Jesús que murió por nosotros en la cruz aun siendo pecadores; asimismo, nos reconocemos hijos de Dios a quien invocamos en el misterio de la Santísima Trinidad para ponernos bajo su protección y ayuda.</strong></p>



<p>Cuando nos persignarnos retomamos una tradición apostólica muy antigua. El escritor Tertuliano, escribía: “En todos nuestros viajes y movimientos, en todas nuestras salidas y llegadas, al ponernos nuestros zapatos, al tomar un baño, en la mesa, al prender nuestras velas, al acostarnos, al sentarnos, en cualquiera de las tareas en que nos ocupemos, marcamos nuestras frentes con el signo de la cruz”.</p>



<p><strong>Para nosotros los católicos la cruz no es símbolo de muerte, sino de salvación, pues ésta es la llave por la que nosotros podemos entrar al Reino.</strong>&nbsp;Ya lo dijo Jesús: “El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga” (Mc 8, 34). Por tanto, más que el signo de la cruz y el acto de persignarse,&nbsp;<strong>nos recuerdan que queremos ser seguidores de Jesús de una manera total y comprometida.</strong></p>



<p><strong>Hay que decir que fuera de la Misa y de las oraciones, no es obligatorio</strong>&nbsp;hacer la señal de la cruz, pero sí es necesario y bueno ya que nos hace ser coherentes con nuestra fe en vida, palabra y actos.</p>



<p><strong>No perdamos esta costumbre de reconocimiento a Dios que se encuentra vivo y presente en el Sacramento del Altar en cada Iglesia que hay en el mundo.</strong>&nbsp;¡<strong>No te avergüences! Hagamos la señal de la cruz con amor, devoción y orgullo de sabernos hijos amados por Dios.</strong>&nbsp;Recuerda las palabras de Jesús: “Yo les aseguro: Si alguno se avergüenza de mí y de mis palabras en medio de esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él cuando venga con la Gloria de su Padre rodeado de sus santos ángeles” (Mc 8, 38).</p>
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		<title>Evangelio Meditado del Jueves 07 de Noviembre de 2024</title>
		<link>https://www.lavirgendelcamino.org.gt/noticias/evangelio-meditado-del-jueves-07-de-noviembre-de-2024/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[pablo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Nov 2024 18:36:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[Santoral Prosdócimo de Padua, SantoObispo, 7 Noviembre&#160;&#8230; Hoy también se festeja a: Santo Evangelio según San Lucas 15, 1-10. Jueves XXXI de Tiempo Ordinario. Por: José Romero, LC &#124; Fuente: somosrc.mx En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.Amén. Cristo, Rey nuestro.¡Venga tu Reino! Oración preparatoria&#160;(para ponerme en presencia de Dios) [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><a href="http://es.catholic.net/op/santoral/santoral.html"><br>Santoral</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized is-style-rounded"><a href="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-4.png"><img loading="lazy" decoding="async" width="900" height="500" src="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-4.png" alt="" class="wp-image-10255" style="width:807px;height:auto" srcset="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-4.png 900w, https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-4-300x167.png 300w, https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-4-768x427.png 768w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /></a></figure>



<p><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35616/prosdcimo-de-padua-santo.html">Prosdócimo de Padua, Santo</a><br>Obispo, 7 Noviembre&nbsp;&#8230;</p>



<p>Hoy también se festeja a:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/63483/willibrordo-de-utrecht-santo.html">• Willibrordo de Utrecht, santo</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/61835/serviliano-riao-herrero-beato.html">• Serviliano Riaño Herrero, Beato</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/61834/jos-vega-riao-beato.html">• José Vega Riaño, Beato</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/57546/vicente-grossi-santo.html">• Vicente Grossi, Santo</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35619/antonio-baldinucci-beato.html">• Antonio Baldinucci, Beato</a></li>



<li><strong>Alégrense conmigo</strong></li>
</ul>



<p>Santo Evangelio según San Lucas 15, 1-10. Jueves XXXI de Tiempo Ordinario.</p>



<p>Por: José Romero, LC | Fuente: somosrc.mx</p>



<p><img decoding="async" src="https://imagenes.catholic.net/imagenes_db/ac35c3_alegria.png"></p>



<p>En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.<br>Amén.<br><br>Cristo, Rey nuestro.<br>¡Venga tu Reino!<br><br><strong>Oración preparatoria</strong>&nbsp;<em>(para ponerme en presencia de Dios)</em><br><br>Señor, concédeme poder ver tu amor.<br><br><strong>Evangelio del día</strong>&nbsp;<em>(para orientar tu meditación)</em><br>Del santo Evangelio según san Lucas 15, 1-10<br><br>En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharlo; por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: «Este recibe a los pecadores y come con ellos». Jesús les dijo entonces esta parábola: «¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se le perdió hasta encontrarla? Y una vez que la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría y al llegar a su casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: «Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido». Yo les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se convierte, que por noventa y nueve justos, que no necesitan convertirse. ¿Y qué mujer hay, que si tiene diez monedas de plata y pierde una, no enciende luego una lámpara y barre la casa y la busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice: «Alégrense conmigo, porque ya encontré la moneda que se me había perdido». Yo les aseguro que así también se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte».<br><br><em>Palabra del Señor</em><br><br><strong>Medita lo que Dios te dice en el Evangelio</strong><br><br>Don Franco es un pastor que siempre trae sus ovejas a pastorear en nuestro terreno, ciertamente todo con el debido permiso, y se puede ver que, lo que lo hace pastor, son sus ovejas; sin ellas don Franco no sería pastor.<br><br>Jesús nos muestra en el Evangelio de hoy a Dios como un pastor, y el pastor de la parábola no deja de ser pastor por una oveja perdida, podemos decir que nada cambia. Pero el pastor deja sus noventa y nueve ovejas para ir a buscar una; arriesga el dejar de ser pastor, arriesga todo lo que es por la posibilidad de encontrar esa pequeña ovejita. ¿Qué es lo que lo mueve para hacer esa locura?<br><br>Nuestro Señor al narrarnos esta parábola nos comenta el valor de cada oveja para el pastor, el valor de cada alma para Dios; nos comenta lo que es capaz de hacer Dios por cada una de nuestras almas. No hace falta imaginar mucho lo que Dios es capaz de sacrificar para ir a buscarnos, porque todos nosotros conocemos la cruz de Cristo. Dios muere en una cruz para ir en la búsqueda de su ovejita perdida, para ir en mi búsqueda.<br><br>Pero supongamos que yo no soy esa ovejita perdida sino una de las noventa y nueve, entonces, ¿quién es esa ovejita perdida?, ¿un familiar?, ¿un amigo?, ¿no nos duele esa ovejita perdida que era de nuestro grupo?, ¿no nos duele ver la angustia de nuestro Señor por su ovejita? ¡No nos quedemos pasivos en la hermosa pradera como si nada pasara! Salgamos con Él, ayudémosle, porque la mayor alegría para una oveja es ver a su pastor feliz y sólo mi pastor será feliz cuando recupere su pequeña oveja perdida.<br><br>Dejémonos encontrar por nuestro pastor y luego salgamos a buscar a la oveja perdida. Así veremos la alegría del Pastor por cargar de nuevo a su ovejita, así veremos el gozo de Dios por tener cerca a su pequeña alma.<br><br><em>«El perdón de Dios es la seña de su desbordante amor por cada uno de nosotros; es el amor que nos deja libres de alejarnos, como el hijo pródigo, pero que espera cada día nuestro retorno; es el amor audaz del pastor por la oveja perdida; es la ternura que acoge a cada pecador que llama a su puerta. El Padre celestial -nuestro Padre- está lleno, está lleno de amor que quiere ofrecernos, pero no puede hacerlo si cerramos nuestro corazón al amor por los otros».</em><br>(Homilía de S.S. Francisco, 17 de septiembre de 2017).<br><br><strong>Diálogo con Cristo</strong><br><br><em>Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.</em><br><br><strong>Propósito</strong><br><br><em>Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.</em><br><br>Hablaré de Dios, de su infinita misericordia, a una persona que amo y que está alejada de Él.<br><br><strong>Despedida</strong><br><br>¡Cristo, Rey nuestro!<br>¡Venga tu Reino!<br><br>Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.<br>Ruega por nosotros.<br><br>En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.<br>Amén.</p>



<p><strong>¿Cuántos tipos de oración hay?</strong></p>



<p>Las cinco formas principales de oración son la bendición, la adoración, la oración de petición y de intercesión, la oración de acción de gracias y la oración de alabanza.</p>



<p>Fuente: Youcat en español, Ed. DABAR, Madrid, 2012, No.: 483-489</p>



<p><img decoding="async" src="https://imagenes.catholic.net/imagenes_db/5ff91f_oracion-tipos.jpg"></p>



<p><em>Las cinco formas principales de oración son la bendición, la adoración, la oración de petición y de intercesión, la oración de acción de gracias y la oración de alabanza. Con cualquiera de ellas elevamos nuestro espíritu a Dios según nuestras necesidades.</em></p>



<p><strong>La bendición</strong></p>



<p>Una bendición es una oración que pide la bendición de Dios sobre nosotros. Toda bendición procede únicamente de Dios. Su bondad, su cercanía, su misericordia son bendición. La fórmula más breve de la bendición es “El Señor te bendiga”.</p>



<p>Todo cristiano debe pedir la bendición de Dios para sí mismo y para otras personas. Los padres pueden trazar sobre la frente de sus hijos la señal de la cruz. Las personas que se aman pueden bendecirse. Además el presbítero, en virtud de su ministerio, bendice expresamente en el nombre de Jesús y por encargo de la Iglesia. Su oración de bendición es especialmente eficaz por medio del sacramento del Orden y por la fuerza de la oración de toda la Iglesia.</p>



<p><strong>La adoración</strong></p>



<p>Toda persona que comprende que es criatura de Dios reconocerá humildemente al Todopoderoso y lo adorará. La adoración cristiana no ve únicamente la grandeza, el poder y la Santidad de Dios. También se arrodilla ante el amor divino que se ha hecho hombre en Jesucristo.</p>



<p>Quien adora verdaderamente a Dios se pone de rodillas ante Él o se postra en el suelo. En esto se muestra a verdad de la relación entre Dios y el hombre: él es grande y nosotros somos pequeños. Al mismo tiempo el hombre nunca es mayor que cuando se arrodilla ante Dios en una entrega libre. El no creyente que busca a Dios y comienza a orar puede de este modo encontrar a Dios.</p>



<p><strong>La petición</strong></p>



<p>Dios, que nos conoce completamente, sabe lo que necesitamos. Sin embargo, quiere que “pidamos”: que en las necesidades de nuestra vida nos dirijamos a Él, le gritemos, le supliquemos, nos quejemos, le llamemos, que incluso “luchemos en la oración” con él.</p>



<p>Ciertamente Dios no necesita nuestras peticiones para ayudarnos. La razón por la que debemos pedir es por nuestro interés. Quien no pide y no quiere pedir, se encierra en sí mismo. Sólo el hombre que pide, se abre y se dirige al origen de todo bien. Quien pide retorna a la casa de Dios. De este modo la oración de petición coloca al hombre en la relación correcta con Dios, que respeta nuestra libertad.<a href="http://es.catholic.net/op/contacto/"></a></p>



<p><strong>La intercesión petición por los demás</strong></p>



<p>Del mismo modo que Abraham intercedió a favor de los habitantes de Sodoma, así como Jesús oró por sus discípulos, y como las primeras comunidades no sólo buscaban su interés “sino todos el interés de los demás” (<em>Flp</em>&nbsp;2, 4), igualmente los cristianos piden siempre por todos; por las personas que sin importantes para ellos, por las personas que no conocen e incluso por sus enemigos.</p>



<p>Cuanto más aprende un hombre a rezar, tanto más profundamente experimenta que pertenece a una familia espiritual, por medio de la cual la fuerza de la oración se hace eficaz. Con toda mi preocupación por las personas a las que amo, estoy en el centro de la familia humana, puedo recibir la fuerza de la oración de otros y puedo suplicar para otros la ayuda divina.</p>



<p><strong>La acción de gracias</strong></p>



<p>Todo lo que somos y tenemos viene de Dios. San Pablo dice “¿Tienes algo que no hayas recibido?” (1&nbsp;<em>Cor</em>&nbsp;4,7). Dar gracias a Dios, el dador de todo bien, nos hace felices.</p>



<p>La mayor oración de acción de gracias es la “Eucaristía” (en griego “acción de gracias”) de Jesús, en la que toma pan y vino para ofrecer en ellos a Dios toda la Creación transformada. Toda acción de gracias de los cristianos es unión con la gran oración de acción de gracias de Jesús. Porque también nosotros somos transformados y redimidos en Jesús; así podemos estar agradecidos desde lo hondo del corazón y decírselo a Dios en muchas formas.</p>



<p><strong>La alabanza</strong></p>



<p>Dios no necesita de ningún aplauso. Pero nosotros necesitamos expresar espontáneamente nuestra alegría en Dios y nuestro gozo en el corazón. Alabamos a Dios porque existe y porque es bueno. Con ello nos unimos ya a la alabanza eterna de los ángeles y los santos en el cielo.</p>
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		<title>Evangelio Meditado del Miércoles 06 de Noviembre de 2024</title>
		<link>https://www.lavirgendelcamino.org.gt/noticias/evangelio-meditado-del-miercoles-06-de-noviembre-de-2024/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[pablo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Nov 2024 22:43:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.lavirgendelcamino.org.gt/?p=10251</guid>

					<description><![CDATA[Santoral Leonardo de Noblac (o de Limoges), SantoErmitaño, 6 de noviembre&#160;&#8230; Hoy también se festeja a: Confiemos en Jesús Santo Evangelio según San Lucas 14, 25-33. Miércoles XXXI de Tiempo Ordinario. Por: Rubén Tornero, LC &#124; Fuente: somosrc.mx En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.Amén. Cristo, Rey nuestro.¡Venga tu Reino! [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><a href="http://es.catholic.net/op/santoral/santoral.html">Santoral</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-style-rounded"><a href="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-3.png"><img loading="lazy" decoding="async" width="672" height="448" src="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-3.png" alt="" class="wp-image-10252" srcset="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-3.png 672w, https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-3-300x200.png 300w" sizes="auto, (max-width: 672px) 100vw, 672px" /></a></figure>



<p><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35205/leonardo-de-noblac-o-de-limoges-santo.html">Leonardo de Noblac (o de Limoges), Santo</a><br>Ermitaño, 6 de noviembre&nbsp;&#8230;</p>



<p>Hoy también se festeja a:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/37263/demetrio-de-chipre-santo.html">• Demetrio de Chipre, Santo</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35626/pablo-de-constantinopla-santo.html">• Pablo de Constantinopla, Santo</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35625/cristina-de-stommeln-beata.html">• Cristina de Stommeln, Beata</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35205/leonardo-de-noblac-o-de-limoges-santo.html">• Leonardo de Noblac (o de Limoges), Santo</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/31911/severo-santo.html">• Severo, Santo</a></li>
</ul>



<p><strong>Confiemos en Jesús</strong></p>



<p>Santo Evangelio según San Lucas 14, 25-33. Miércoles XXXI de Tiempo Ordinario.</p>



<p>Por: Rubén Tornero, LC | Fuente: somosrc.mx</p>



<p><img decoding="async" src="https://imagenes.catholic.net/imagenes_db/50ab86_57317.jpg"></p>



<p>En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.<br>Amén.<br><br>Cristo, Rey nuestro.<br>¡Venga tu Reino!<br><br><strong>Oración preparatoria</strong>&nbsp;<em>(para ponerme en presencia de Dios)</em><br><br>Jesús, gracias por estar aquí; por regalarme este momento de encuentro contigo. Sabes que quiero creer más en ti. ¡Aumenta, por favor, mi fe! Deseo abandonarme en tus brazos amorosos igual que un niño pequeño en los brazos de su mamá. ¡Aumenta mi confianza en ti! Anhelo ser para ti un lugar de descanso, una morada donde todos puedan encontrarte, ¡aumenta mi amor!<br><br><strong>Evangelio del día</strong>&nbsp;<em>(para orientar tu meditación)</em><br>Del santo Evangelio según san Lucas 14, 25-33<br><br>En aquel tiempo, caminaba con Jesús una gran muchedumbre y él, volviéndose a sus discípulos, les dijo: «Si alguno quiere seguirme y no me prefiere a su padre y a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, más aún, a sí mismo, no puede ser mi discípulo. Y el que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. Porque, ¿quién de ustedes, si quiere construir una torre, no se pone primero a calcular el costo, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que, después de haber echado los cimientos, no pueda acabarla y todos los que se enteren comiencen a burlarse de él, diciendo: &#8216;Este hombre comenzó a construir y no pudo terminar’. ¿O qué rey que va a combatir a otro rey, no se pone primero a considerar si será capaz de salir con diez mil soldados al encuentro del que viene contra él con veinte mil? Porque si no, cuando el otro esté aún lejos, le enviará una embajada para proponerle las condiciones de paz. Así pues, cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo».<br><br><em>Palabra del Señor</em><br><br><strong>Medita lo que Dios te dice en el Evangelio</strong><br><br>Hoy, Jesús, me diriges palabras que, a primera vista, me parecen muy duras y difíciles de entender.<br><br>A primera vista me cuesta entender que tiene que ver tu exhortación a no anteponer nada a tu amor (madre, padre, hijos, incluso, a mí mismo) con el hecho de calcular y ser «aparentemente» prudente.<br><br>Me parece Jesús que en este Evangelio me invitas a confiar en ti.<br><br>En primer lugar me indicas que, para ser tu discípulo, no puedo anteponer ni a nada ni a nadie a tu amor, ya que quieres que confíe en que Tú puedes saciar todos mis deseos; deseas que espere en ti y sólo en ti, en que Tú y sólo Tú puedes y quieres darme la plenitud que tanto anhelo.<br><br>En segundo lugar, me pones los ejemplos de la torre y el rey que va contra su enemigo.Me dices: «¿Quién de ustedes no calcula los gastos al construir una torre?»&#8230; No puedo evitar pensar en ese salmo: «Si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los constructores…».<br><br>Muchas veces centro mi seguridad en mis planes, poniendo mi confianza en mis cálculos más que en ti, tal como hicieron los de la torre de Babel.<br><br>Continúas diciéndome: «¿Y qué rey no calcula antes de salir a la batalla?». No puedo evitar pensar en David o en Gedeón. Ninguno de los dos luchaba después de calcular. A ojos humanos, parecía una locura lo que estaban haciendo… pero confiaron en ti y Tú les diste la victoria cuando todo parecía perdido. Ellos no calcularon, sólo confiaron.<br><br>Lo mismo me pides ahora. Quieres que confíe en ti y no anteponga nada a tu amor. Dame la gracia de saber confiar en ti.<br><br><em>«Si dentro de nosotros está esta imagen equivocada de Dios, entonces nuestra vida no podrá ser fecunda, porque viviremos en el miedo y este no nos conducirá a nada constructivo; de hecho, el miedo nos paraliza, nos autodestruye. Estamos llamados a reflexionar para descubrir cuál es verdaderamente nuestra idea de Dios».</em><br>(Homilía de S.S. Francisco, 19 de noviembre de 2017).<br><br><strong>Diálogo con Cristo</strong><br><br><em>Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.</em><br><br><strong>Propósito</strong><br><br><em>Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.</em><br><br>Hoy buscaré poner mi confianza en Jesús y no anteponer nada a su amor.<br><br><strong>Despedida</strong><br><br>¡Cristo, Rey nuestro!<br>¡Venga tu Reino!<br><br>Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.<br>Ruega por nosotros.<br><br>En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.<br>Amén.</p>



<p><strong>No basta la interpretación privada de la Biblia</strong></p>



<p>Hay pasajes difíciles de entender, y el tema aquí tratado es, sin lugar a dudas, uno de ellos.</p>



<p>Por: Dr. Jorge Rodríguez | Fuente: Catholic.net</p>



<p><img decoding="async" src="https://imagenes.catholic.net/imagenes_db/825910_18870.jpg"></p>



<p>No basta la interpretación privada de la Biblia: tradición, magisterio y escritura.<br><br>Los hermanos separados dicen que basta la libre interpretación de la Biblia, es decir, que uno solo, por sí mismo (dicen que con la ayuda del Espíritu Santo) puede entenderla, y que no se requiere que alguna autoridad (en este caso el Magisterio o Tradición de la Iglesia Católica) nos de la interpretación correcta. Esta concepción equivocada de las cosas, es la que precisamente ha dado origen a la aparición de miles y miles de sectas, cada cual llamándose a sí mismas cristianas y arrogándose el derecho de poseer la interpretación verdadera de la Escritura. La doctrina católica sobre este punto dice que la interpretación fiel y verdadera, la da el Magisterio de la Iglesia (es decir el Papa reunido con los Obispos), basado en la Tradición Apostólica (es decir la enseñanza que se conserva fielmente en nuestra Iglesia Católica desde los orígenes del cristianismo).<br><br>Como ejemplos bíblicos de que ya entonces, en la época que se escribió el Nuevo Testamento, existía la Tradición, es decir, la transmisión de la enseñanza religiosa de forma exclusivamente oral, tenemos los siguientes:<br><br>Mt 2.23 Así había de cumplirse lo que dijeron los profetas: lo llamarán nazareno.<br><br>Jud 14-15 El patriarca Enoc, el séptimo después de Adán dijo: ‘El Señor viene con miles de ángeles para juzgar a todos’.<br><br>1 Cor 5.9 En mi carta (falta una carta a los Corintios) les decía que no tuvieran trato con la gente de mala conducta.<br><br>Vemos en el primer caso que Mateo habla de la enseñanza de los profetas de que Jesús sería llamado “nazareno”, pero como podemos comprobar, esto sólo se conservó gracias a la Tradición, porque no existe ningún libro de la Escritura que anteriormente al Evangelio, mencione que Jesús sería llamado así. En el segundo caso, Judas en su carta cita el libro de Enoc, que no es un libro canónico; es decir, no se encuentra dentro del canon de los libros de la Biblia, pese a lo cual Judas lo toma de referencia al escribir. Por último, en el tercer ejemplo, vemos que Pablo en su primera carta a los corintios les habla de una carta anterior a ésta, que no se ha conservado, o en todo caso, no se ha encontrado aún. Esto nos dice que no toda la enseñanza de los apóstoles ha llegado hasta nuestros días de manera escrita, pero sin embargo, se ha guardado fielmente en la Tradición Apostólica, que celosamente preserva la Iglesia Católica.<br><br>En las citas que vienen a continuación, podemos notar que no todo lo que se enseñó en la Iglesia desde el principio se escribió, sino que gran parte de la enseñanza se hizo de forma oral, con el ejemplo de vida. Todas esas enseñanzas que no están escritas son las que constituyen la Tradición de la Iglesia, y que no hay que confundir con costumbres o hábitos, que pueden variar de acuerdo a las épocas históricas.<br><br>Jn 21.25 Jesús hizo también otras muchas cosas. Si se escribieran una por una, creo que no habría lugar en el mundo para tantos libros.<br><br>2 Tes 2.15 Por lo tanto, hermanos, manténganse firmes y guarden fielmente las tradiciones que les enseñamos de palabra o por carta.<br><br>2 Tim 3.10 Tú, en cambio, has seguido de cerca mi enseñanza, mi modo de vida, mis proyectos, mi fe.<br><br>2 Jn 12 Tendría muchas más cosas que escribirles, pero prefiero no hacerlo por escrito … Espero ir a verlos y hablarles personalmente.<br><br>3 Jn 13 -14 Tendría muchas cosas más que decirte, pero no quiero hacerlo por escrito, … Espero verte pronto y hablaremos cara a cara.<br><br>Fil 4.9 Pongan en práctica todo lo que han aprendido, recibido y oído de mí, todo lo que me han visto hacer.<br><br>1 Cor 11.34 Lo demás ya lo dispondré cuando vaya.<br><br>Por otra parte, encontramos también pasajes bíblicos que nos hacen notar que no basta la interpretación personal para entender correctamente la Palabra de Dios, sino que se requiere de una autoridad competente (en este caso el Magisterio de la Iglesia Católica), para comprender fielmente el sentido pleno de la Sagrada Escritura. Lo contrario, es la causa de la aparición de nuevas sectas cada día, cada una más apartada de la verdad.<br><br>Hch 8.31 El etíope contestó: ‘¿Cómo lo voy a entender si no tengo quien me explique?’.<br><br>Rom 6.19 Ven que uso figuras muy humanas, pues tal vez les cueste entender.<br><br>2 P 1.20 Sépanlo bien: ninguna profecía de la Escritura puede ser interpretada por cuenta propia.<br><br>2 P 3.16 Hay en ellas (cartas de Pablo) algunos puntos difíciles de entender, que los ignorantes y poco firmes en la fe interpretan torcidamente.<br><br>2 Cor 4.3 Si a pesar de eso permanece oscuro el Evangelio que proclamamos, la oscuridad es para los que se pierden.<br><br>Por último, la Iglesia Católica, que es la que persiste desde el principio, fundada por Cristo sobre Pedro, ha sido llamada a ser celosa guardiana del depósito de la fe, de la sana enseñanza y con la responsabilidad de dar la interpretación correcta de la Sagrada Escritura. La Tradición Apostólica se ha transmitido y se sigue transmitiendo al Papa y los Obispos, sucesores de los apóstoles. La Iglesia Católica es la única garantía, con la ayuda del Espíritu Santo, de que el mensaje evangélico ha de permanecer inalterado hasta el fin de los siglos.<br><br>1 Tes 4.2 Conocen las tradiciones que les entregamos con la autoridad del Señor Jesús.<br><br>1 Tim 5.22 No impongas a nadie las manos a la ligera, pues te harías cómplice de los pecados de otro.<br><br>1 Tim 6.3 Si alguno enseña en otra forma y no se atiene a las palabras auténticas, que son las de Cristo Jesús, y a la enseñanza que honra a Dios.<br><br>2 Tim 2.2 Cuanto has aprendido de mí, confíalo a personas que merezcan confianza y que puedan instruir después a otros.<br><br>2 Tim 1.13 Toma como norma la sana doctrina que has oído de mí sobre la fe y el amor según Cristo Jesús. Conserva el precioso depósito.<br><br>2 Tim 1.14 Conserva el precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.<br><br>2 Tim 3.14 Tú, en cambio, quédate con lo que has aprendido y de lo que estás seguro, sabiendo de quiénes lo recibiste.<br><br>2 Tim 4.13 Cuando vengas, tráeme la capa que dejé en Tróade, en casa de Carpo, y también los libros, sobre todo los pergaminos.<br><br>1 Jn 2.24 Permanezca en Uds. lo que oyeron desde el principio; si permanece en Uds. … permanecerán en el Hijo y en el Padre.<br><br>Recordemos, para terminar, que durante los primeros años de la predicación de los apóstoles, la enseñanza de la doctrina cristiana se hacía única y exclusivamente de manera oral, es decir, por la Tradición Apostólica, pues hasta entonces no se habían escrito ni los evangelios ni las cartas apostólicas. Sólo posteriormente se fueron redactando los libros que conforman el Nuevo Testamento. Cabe mencionar; además, que quién determinó que libros pertenecían y cuáles no al canon bíblico (o sea la relación oficial de los libros de la Escritura) fue la Iglesia Católica, a fines del siglo IV.</p>
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		<title>Evangelio Meditado del Martes 05 de Noviembre de 2024</title>
		<link>https://www.lavirgendelcamino.org.gt/noticias/evangelio-meditado-del-martes-05-de-noviembre-de-2024/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[pablo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 Nov 2024 18:44:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.lavirgendelcamino.org.gt/?p=10248</guid>

					<description><![CDATA[Santoral Guido Maria Conforti, SantoObispo y Fundador, 5 de noviembre&#8230; Hoy también se festeja a: ¿Me invitaría Jesús al banquete? Santo Evangelio según San Lucas 14, 15-24. Martes XXXI del tiempo ordinario. Por: Rubén Tornero, LC &#124; Fuente: somosrc.mx En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.Amén. Cristo, Rey nuestro.¡Venga tu [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><a href="http://es.catholic.net/op/santoral/santoral.html">Santoral</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-style-rounded"><a href="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-2.png"><img loading="lazy" decoding="async" width="672" height="448" src="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-2.png" alt="" class="wp-image-10249" srcset="https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-2.png 672w, https://www.lavirgendelcamino.org.gt/wp-content/uploads/2024/11/image-2-300x200.png 300w" sizes="auto, (max-width: 672px) 100vw, 672px" /></a></figure>



<p><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35612/guido-maria-conforti-santo.html">Guido Maria Conforti, Santo</a><br>Obispo y Fundador, 5 de noviembre&#8230;</p>



<p>Hoy también se festeja a:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35614/gregorio-hryhorij-lakota-beato.html">• Gregorio (Hryhorij) Lakota, Beato</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35613/maria-carmela-viel-ferrando-beata.html">• Maria Carmela Viel Ferrando, Beata</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35612/guido-maria-conforti-santo.html">• Guido Maria Conforti, Santo</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35611/gomidas-keumurjian-cosme-de-carboniano-beato.html">• Gomidas Keumurjian (Cosme de Carboniano), Beato</a></li>



<li><a href="http://es.catholic.net/op/articulos/35014/bernard-lichtenberg-beato.html">• Bernard Lichtenberg, Beato</a></li>
</ul>



<p><strong>¿Me invitaría Jesús al banquete?</strong></p>



<p>Santo Evangelio según San Lucas 14, 15-24. Martes XXXI del tiempo ordinario.</p>



<p>Por: Rubén Tornero, LC | Fuente: somosrc.mx</p>



<p><img decoding="async" src="https://imagenes.catholic.net/imagenes_db/1ad3c0_banquete-eucaristico.jpg"></p>



<p>En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.<br>Amén.<br><br>Cristo, Rey nuestro.<br>¡Venga tu Reino!<br><br><strong>Oración preparatoria</strong>&nbsp;<em>(para ponerme en presencia de Dios)</em><br><br>Jesús, gracias por este momento de intimidad que me regalas. Quieres estar conmigo, hablarme y transformar mi corazón con el fuego de tu amor. Aquí estoy. Haz de mí lo que quieras. Confío en que Tú solamente quieres lo mejor para mí y todo lo que haces o permites en mi vida, tarde o temprano será para mi bien. Creo que Tú puedes colmar mi corazón de felicidad, dándome una plenitud que ninguno me puede dar. Gracias, Jesús. Sé que me amas, enséñame a amarte cada día más. Amén.<br><br><strong>Evangelio del día</strong>&nbsp;<em>(para orientar tu meditación)</em><br>Del santo Evangelio según san Lucas 14, 15-24<br><br>En aquel tiempo, uno de los que estaban sentados a la mesa con Jesús le dijo: «Dichoso aquel que participe en el banquete del Reino de Dios». Entonces Jesús le dijo: «Un hombre preparó un gran banquete y convidó a muchas personas. Cuando llegó la hora del banquete, mandó un criado suyo a avisarles a los invitados que vinieran, porque ya todo estaba listo. Pero todos, sin excepción, comenzaron a disculparse. Uno le dijo: &#8216;Compré un terreno y necesito ir a verlo; te ruego que me disculpes&#8217;. Otro le dijo: &#8216;Compré cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas; te ruego que me disculpes&#8217;. Y otro más le dijo: ‘Acabo de casarme y por eso no puedo ir&#8217;. Volvió el criado y le contó todo al amo. Entonces el señor se enojó y le dijo al criado: &#8216;Sal corriendo a las plazas y a las calles de la ciudad y trae a mi casa a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos&#8217;. Cuando regresó el criado, le dijo: &#8216;Señor, hice lo que ordenaste, y todavía hay lugar&#8217;. Entonces el amo respondió: &#8216;Sal a los caminos y a las veredas; insísteles a todos para que vengan y se llene mi casa. Yo les aseguro que ninguno de los primeros invitados participará de mi banquete'».<br><br><em>Palabra del Señor</em><br><br><strong>Medita lo que Dios te dice en el Evangelio</strong><br><br>Hoy, Jesús, me hablas del cielo poniéndome como ejemplo un banquete. Me haces ver que el anfitrión tenía una lista de invitados. Seguramente eran personas queridas, amigos con los que quería compartir su alegría… y los invitados no llegaron. Tenían cosas más importantes que hacer. Ninguno de ellos dijo que no iba porque odiaba al anfitrión. No. Solamente que en su lista de prioridades estaban primero sus cosas, sus intereses y gustos antes que la invitación de su amigo.<br><br>¡Tantas veces a mí me sucede lo mismo, Jesús! Tú has preparado desde toda la eternidad el banquete de la Eucaristía. Me has llamado a la vida y a la fe con el ardiente deseo que compartiera la alegría de recibirte en mi corazón… y yo, en vez de morir de agradecimiento al tener la oportunidad de hospedar en mi corazón al creador de los océanos y de las montañas, tantas veces he preferido posponerlo porque «sólo voy a misa cuando me nace» o porque «no tengo tiempo». Perdóname, Jesús, porque en muchas ocasiones he preferido las criaturas de Dios -buenas, sí, pero al fin y al cabo sólo criaturas &#8211; al Dios de las criaturas; porque he tenido tiempo para todo menos para el creador del tiempo; porque te he dicho con los labios que te quiero, pero luego te he olvidado de mi lista de prioridades. Perdóname, Jesús. Tú sabes que mi amor es muy pequeño y limitado. Dame la gracia de aprender a valorar el don de ser llamado a compartir tu mesa. No dejes que la rutina envuelva el misterio más grande: el de tu cuerpo y tu sangre dados a mí por puro amor.<br><br><em>«Para poder participar se necesita estar preparado, despierto y comprometido con el servicio a los demás, con la tranquilizadora perspectiva de que «desde allí» no seremos nosotros los que sirvamos a Dios, sino que será Él mismo quien nos acoja en su mesa. Pensándolo bien, esto ocurre ya cada vez que encontramos al Señor en la oración, o también sirviendo a los pobres, y sobre todo en la Eucaristía, donde Él prepara un banquete para nutrirnos de su Palabra y de su Cuerpo».</em><br>(Homilía de S.S. Francisco, 7 de agosto de 2016).<br><br><strong>Diálogo con Cristo</strong><br><br><em>Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.</em><br><br><strong>Propósito</strong><br><br><em>Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.</em><br><br>Buscaré asistir a Misa, el Banquete de los banquetes.<br><br><strong>Despedida</strong><br><br>¡Cristo, Rey nuestro!<br>¡Venga tu Reino!<br><br>Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.<br>Ruega por nosotros.<br><br>En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.<br>Amén.</p>



<p><strong>¿Para qué se ponen flores en el altar?</strong></p>



<p>El uso litúrgico de las flores</p>



<p>Por: P. Jon Mikel de Arza Blanco, IVE | Fuente: Institudo del Verbo Encarnado // www.teologoresponde.com.ar</p>



<p><img decoding="async" src="https://imagenes.catholic.net/imagenes_db/3a6232_flores+altar.jpg"></p>



<p><strong>Pregunta:</strong><br><br>Somos catequistas y necesitamos tener datos sobre las flores que se ponen alrededor del Altar para la Santa Misa, saber su significado, como alegría y recepción, etc. Todos los datos que pueda enviarnos nos servirán. En Cristo Jesús, María Santísima y San José, modelo de Familia.</p>



<p><strong>Respuesta:</strong></p>



<p>Lo primero que hay que decir es que las flores en el altar tienen una función de ornamentación (así como los cirios, el mantel, el incienso, etc.), es un modo de honrar a Cristo, pues, el altar es Cristo.</p>



<p>Secundariamente, también honrar a sus miembros más gloriosos, que son los mártires, cuyas reliquias están depositadas en el altar, es decir, la Iglesia triunfante, Esposa de Cristo. Relaciónese esto con la corona de flores de naranjo que llevaba la novia en el matrimonio, y por qué no, con el mismo Cristo, ya que, por ejemplo, en el rito bizantino, también el esposo es coronado.<br><br>Según una antiquísima tradición, atestiguada ya en la Traditio Apostolica (año 215), atribuida a San Hipólito de Roma, los cristianos llevaban rosas y lirios como ofrenda al altar: “algunas veces ofrecían flores; se ofrecía, pues, la rosa y el lirio, y no otras” (Traducimos el texto de la edición de BOTTE, 1963, 78). Como nota el famoso liturgista italiano, Mons. Mario Righetti, “el pavimento a mosaico de la basílica de Aquilea, construido en los primeros años del s. IV, lleva también un panel que representa las mujeres que ofrecen a la Iglesia flores sueltas y a festones”. (M. RIGHETTI, Storia Liturgica, I, 544). Desde el s. IV, y probablemente antes, los sepulcros de los mártires, conforme al uso universal, que de este modo honraba todas las tumbas, eran adornados con perfume de flores, que llegaba también a la mesa del altar que custodiaba las reliquias. De aquí que cantara Prudencio († 410 ca.): “Violis et fronde frequenti/Nos tecta fovebimus ossa” (Cathemerinon, X, v. 169). Que podríamos traducir: “Con asiduas violetas y frondas/honraremos los huesos cubiertos”. San Jerónimo elogiaba a Nepociano que cuidaba diligentemente la decoración floral de las basílicas y lugares de los mártires, con diversas flores, ramas de árboles y sarmientos (Cf. Epist. LX ad Heliodorum).<br><br>A falta de ramos de olivo y de palmeras, se bendijeron flores (y aún se bendicen) en los países septentrionales el Domingo de Ramos (de aquí, “Pascua Florida”). Esta circunstancia dio nombre a la península de “Florida” en los Estados Unidos, precisamente por este uso litúrgico, ya que los españoles llegaron allí para esa fecha en el año 1513 (Cf. M. RIGHETTI, Idem, II, 184). Una costumbre característica de la época medieval el día de Pentecostés, era la de hacer llover rosas, durante el canto de Tertia o de la Sequentia de la Misa, que recreaban simbólicamente las lenguas de fuego y los dones del Espíritu Santo, por eso se conoce esta solemnidad también con el nombre de “Pascua rosada” (Cf. Ibidem, II, 316).<br><br>En fin, sirvan estos datos históricos para atestiguar el uso litúrgico de las flores.<br><br>Vayamos ahora a las normas de la Ordenación General del Misal Romano: el principio es que “en la ornamentación del altar se guardará moderación” (OGMR, 305). Hay templos en los que uno no sabe si se encuentra en una florería, un vivero, o una selva. En el afán de adornar, se convierte en principal aquello que es accesorio, y pierde visibilidad lo más importante, que es el altar, o incluso, se dificulta la movilidad del sacerdote en el desenvolvimiento del rito. Ahora bien, hay tiempos litúrgicos en los que la moderación debe ser aún mayor, como en el Adviento, o incluso no deben ponerse flores, como durante la Cuaresma (excepto el IV domingo, conocido como domingo de “Laetare” – “Alégrate”, como un anticipo de la alegría pascual, que ya está próxima). Las solemnidades y fiestas, por supuesto, requieren de mayor abundancia floral (Cf. OGMR, 305). Entre paréntesis, a veces se ve un lunes cualquiera del año la iglesia llena de flores que quedaron del matrimonio celebrado el día anterior, esto no se condice con la función de manifestar la alegría festiva que reservamos para las ceremonias más solemnes, porque no puede ser fiesta todos los días, con lo cual se perdería el verdadero sentido de la fiesta, que exige que haya algún exceso significativo.<br><br>Sin embargo, la Ordenación vuelve a insistir: “el empleo de las flores como adorno del altar ha de ser siempre moderado, y se colocarán, más que sobre la mesa del altar, en torno a él” (OGMR, 305). Esto último tiene un motivo práctico o funcional, que es, precisamente, para que no se entorpezca la visibilidad de los fieles sobre los diferentes ritos que realiza el sacerdote, pero, hay un motivo más de fondo, y es que el altar no es solamente la mesa de un banquete, sino sobre todo, el ara del sacrificio, como se deduce de lo que dice la misma OGMR: “El altar, en el que se hace presente el sacrificio de la cruz bajo los signos sacramentales, es, además, la mesa del Señor, para cuya participación es convocado en la Misa el pueblo de Dios…” (OGMR, 296).<br>.</p>
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