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	<title type="text">Hislibris. Libros de Historia, libros con Historia</title>
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			<name>Vorimir</name>
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		<title type="html"><![CDATA[LA PATRULLA DEL TIEMPO &#8211; Poul Anderson]]></title>
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		<updated>2026-07-22T09:46:31Z</updated>
		<published>2026-07-31T06:00:46Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Novela histórica"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Novelas de género"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Literatura de Ciencia Ficción"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Ministerio del tiempo"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Viajes en el tiempo"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Lo mejor: Combina aventuras de viajes en el tiempo con historia real y dilemas morales de forma muy entretenida. Lo peor: Algunos relatos y personajes secundarios se sienten algo desiguales, y el papel de las mujeres resulta bastante anticuado. Nota: 7 La novela que aquí paso a reseñar tiene como protagonista a un militar del [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/la-patrulla-del-tiempo-poul-anderson/"><![CDATA[<p data-start="148" data-end="1086"><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/718xLlnFxS._SL1500_.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-105194]"><img decoding="async" class="alignleft wp-image-105195" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/718xLlnFxS._SL1500_.jpg" alt="" width="97" height="150" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/718xLlnFxS._SL1500_.jpg 969w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/718xLlnFxS._SL1500_-194x300.jpg 194w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/718xLlnFxS._SL1500_-662x1024.jpg 662w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/718xLlnFxS._SL1500_-768x1189.jpg 768w" sizes="(max-width: 97px) 100vw, 97px" /></a><strong>Lo mejor:</strong> Combina aventuras de viajes en el tiempo con historia real y dilemas morales de forma muy entretenida.</p>
<p><strong>Lo peor:</strong> Algunos relatos y personajes secundarios se sienten algo desiguales, y el papel de las mujeres resulta bastante anticuado.</p>
<p><strong>Nota: 7</strong></p>
<p>La novela que aquí paso a reseñar tiene como protagonista a un militar del pasado que es reclutado por una organización secreta que trata de mantener el Tiempo, la Historia, inalterados y proteger nuestro universo de malhechores espacio-temporales. Y no, ese militar no es Alonso de Entrerríos ni esa organización es el Ministerio del Tiempo. Nuestro protagonista es un soldado veterano, pero no de los Tercios españoles sino de las tropas americanas de la Segunda Guerra Mundial. Su nombre: Manse Everard, protagonista de Anderson, no es Alonso ni pretende serlo. Everard es un veterano de la Segunda Guerra Mundial, reclutado por una misteriosa agencia que vela por el pasado y el futuro. Aquí no hay protocolos simpáticos ni guiños televisivos: es un agente libre, curtido en la guerra, con margen de maniobra y autoridad natural. Las decisiones son suyas, las paradojas temporales su campo de batalla y los dilemas éticos, su terreno.<span id="more-105194"></span></p>
<p data-start="1088" data-end="1805">Como he dicho, Everard pertenece a las Patrullas Danielianas, organizaciones secretas encargadas de proteger la historia frente a los “terroristas del tiempo”: individuos o grupos que quieren alterar el pasado y el futuro para su beneficio. Los Danielianos son el futuro de la historia humana tras miles y miles de años, expertos en historia, ciencia y estrategia, y actúan con precisión quirúrgica cuando es necesario. Lo fascinante es que Everard, pese a formar parte de esta estructura, se mueve con autonomía y es un veterano que improvisa y actúa con eficacia.</p>
<p data-start="1807" data-end="2470">La obra se divide en varios episodios que combinan historia, aventuras y paradojas. Uno de los capítulos más memorables narra la saga de los godos: Anderson sigue su migración desde Escandinavia hacia el Danubio, mostrando cómo estas tribus modelaron la Europa de la Antigüedad tardía. Aquí, Everard debe intervenir para corregir cambios en la línea temporal sin alterar demasiado la historia conocida, equilibrando acción y estrategia. Otro capítulo, centrado en la rebelión de los batavos, mezcla traición, intriga y lealtad, donde Everard y su equipo descubren que la historia no es solo fechas y nombres, sino decisiones humanas que generan efectos duraderos.</p>
<p data-start="2472" data-end="3257">En Oriente, la novela nos lleva a Persia y su compleja interacción con los imperios vecinos. Anderson nos recuerda que la historia no ocurre en un vacío: la geopolítica, los recursos y las ambiciones personales son cruciales, y la intervención de Everard debe ser quirúrgica. En otro episodio impactante, la Patrulla debe destruir un universo paralelo creado por actividad terrorista: aquí la escala del peligro temporal se amplía a límites casi cósmicos, y el lector se da cuenta de que la historia puede ser frágil y que cada acción tiene consecuencias que van más allá de un solo siglo o continente. Hay relatos cortos sobre paradojas temporales y donde vemos cómo Manse es capaz de obviar las reglas de su organización, o hacer la vista gorda, si eso permite salvar a un compañero.</p>
<p data-start="3259" data-end="4327">Everard no solo cumple misiones; observa y reflexiona. Anderson aprovecha estos momentos para cuestionar ideas de superioridad cultural: tenemos otro capítulo donde un agente descendiente de pueblos indígenas hace que Everard revise sus prejuicios sobre la supuesta superioridad anglosajona con respecto a los españoles en América al decirle que, al menos, él es descendiente de los indígenas que los españoles encontraron en América, pero ¿cómo les fue a los nativos de Norteamérica? Además, el libro muestra cómo ciertos religiosos, pese a la violencia de la conquista española, salvaron parte del arte y la cultura de los pueblos mesoamericanos. La historia se vuelve así un ejercicio de matices y dilemas morales. Aunque Manse nos regala su opinión, sus pensamientos, quizá extremadamente liberales en lo político y demasiado americanos en su visión del mundo, el propio autor se encarga de darle alguna bofetada de realidad aquí y allá. Así, nada es completamente blanco o negro, y cada intervención temporal tiene implicaciones éticas que Everard debe sopesar.</p>
<p data-start="4329" data-end="4662">El ritmo es trepidante, pero Anderson también permite momentos de reflexión y análisis. Hay diálogos que funcionan como lecciones de historia sin aburrir, escenas de acción pura donde la estrategia y la improvisación se mezclan, y episodios que obligan a pensar sobre cómo las acciones humanas se entrelazan a lo largo de los siglos. Que sean varias historias más o menos largas ayudan en la lectura de un libro de casi 800 páginas ya que cada misión es un caso autoconcluso.</p>
<p data-start="4664" data-end="5523">Entre los aciertos, destaco la construcción del universo temporal, la coherencia de la Patrulla Danieliana y la tensión constante que mantiene al lector pegado a la página. La comparación con Alonso de Entrerríos sirve al principio como anzuelo, pero pronto queda claro que Everard opera en un registro más adulto y arriesgado, y menos como una mezcla de héroe de acción y alivio cómico. Sin embargo, ambos se enfrentarán al dilema de qué hacer cuando el universo se reescribe en una nueva línea temporal y qué pasará si consiguen arreglar el desvío con los millones de vidas que allí existen. Manse, más reflexivo que Entrerríos, incluso se llega a plantear si los Danielianos no son el producto de algún desvío temporal y cómo es posible saberlo, pero, como buen soldado, decide seguir sin hacerse muchas más preguntas sobre cuestiones que no puede conocer.</p>
<p data-start="5525" data-end="5810">Entre los defectos, hay que señalar el tratamiento de las mujeres: muchas veces aparecen como figuras en apuros o secundarias, mientras los hombres de la Patrulla llevan la acción y las decisiones clave. Un punto que hoy se siente algo anticuado, aunque no empaña la fuerza de la obra.</p>
<p data-start="5812" data-end="6392" data-is-last-node="" data-is-only-node="">En definitiva, <em data-start="5827" data-end="5851">La patrulla del tiempo</em> funciona a varios niveles: aventuras, paradojas temporales, reflexión histórica y dilemas éticos. Anderson demuestra que la ciencia ficción puede entretener, hacer pensar y cuestionar la historia al mismo tiempo. Everard es un protagonista que, como Alonso de Entrerríos, viene de otra época, pero que en manos de Anderson se convierte en un agente histórico capaz de hacernos viajar por siglos y continentes, reírnos de sus meteduras de pata y reflexionar sobre la moralidad de los hombres y las culturas que la historia suele simplificar.</p>
<p data-start="5812" data-end="6392" data-is-last-node="" data-is-only-node="">Poul Anderson, <em>La patrulla del tiempo, </em>traducción de Pedro Jorge Romero. Barcelona, Nova, 2016, 736 páginas.</p>
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		<author>
			<name>Balbo</name>
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		<title type="html"><![CDATA[TIERRA DE EMPUSAS &#8211; Olga Tokarczuk]]></title>
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		<published>2026-07-29T06:00:16Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Novelas de género"/><category scheme="https://hislibris.com" term="balneario"/><category scheme="https://hislibris.com" term="La montaña mágica"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Olga Tokarczuk"/><category scheme="https://hislibris.com" term="principios del siglo XX"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Los inmundos demonios llamados Empusas, hijas de Hécate, tienen ancas de asno y llevan zapatillas de bronce, a menos que, como declaran algunos, tengan una pata de asno y otra pata de latón. Acostumbran asustar a los viajeros, pero se las puede ahuyentar con palabras insultantes, al oír las cuales huyen chillando. Las Empusas se [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/tierra-de-empusas-olga-tokarczuk/"><![CDATA[<blockquote><p>Los inmundos demonios llamados Empusas, hijas de Hécate, tienen ancas de asno y llevan zapatillas de bronce, a menos que, como declaran algunos, tengan una pata de asno y otra pata de latón. Acostumbran asustar a los viajeros, pero se las puede ahuyentar con palabras insultantes, al oír las cuales huyen chillando. Las Empusas se disfrazan de perras, vacas o doncellas hermosas, y en la última forma se acuestan con los hombres por la noche o durante la siesta (efialtes), y les chupan sus fuerzas vitales hasta que mueren. (Robert Graves, <em>Los mitos griegos</em>).</p></blockquote>
<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/01/Tierra-de-Empusas.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-105122]"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-104654 alignleft" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/01/Tierra-de-Empusas.jpg" alt="" width="200" height="314" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/01/Tierra-de-Empusas.jpg 668w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/01/Tierra-de-Empusas-191x300.jpg 191w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/01/Tierra-de-Empusas-651x1024.jpg 651w" sizes="(max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>En el campo de la Literatura, con mayúsculas, el mundo de los balnearios o sanatorios para enfermos ha dado mucho juego a los escritores y a los lectores que tienen la oportunidad de entrar en un universo cerrado, estanco, donde se suelen desatar todo tipo de relaciones y emociones primarias entre sus ilustres visitantes. Así, a bote pronto, me asaltan varios títulos a la memoria como el homónimo de Carmen Martín Gaite; el alocado y sexual de Battle Creek, escrito por T.C. Boyle; aquellos que bucean por el submundo del crimen como es el de Manuel Vázquez Montalbán con su obra <em>Los crímenes del balneario</em>; el de Herman Hesse titula <em>En el balneario</em>; e incluso las referencias historias acerca de las termas británicas de Bath que aparecen en la saga de Bernard Cornwell de <em>Sajones, vikingos y normandos</em>. Como ven, el tema da mucho de sí, pero si han seguido la lectura hasta este punto observarán que no he referenciado todavía el sanatorio más famoso de la literatura contemporánea –no se me impacienten- pues es este quien más ha influenciado en el libro que procedo a reseñarles: <em>Tierra de empusas</em> (Anagrama, 2025), escrito por la escritora y ensayista polaca Olga Tokarczuk.<span id="more-105122"></span></p>
<p>Pues sí, ahora sí que sí, les puedo indicar que la obra literaria de la que más ha bebido nuestra escritora es, sin lugar a dudas, <em>La montaña mágica</em> del inmortal Thomas Mann. Pero el lector que quiera acercarse a <em>Tierra de empusas</em> y piense que se va a encontrar con una novela que fusila o revisa de arriba abajo la del escritor alemán, ha de saber que esta lo hace desde otra óptica, desde otro punto de vista más alejado y novedoso. Mientras que en la novela de Mann nos encontramos de primeras con la figura Hans Castorp desembarcando en las imponentes montañas de Davos, aquí, en el libro que nos atañe, la acción se desarrolla en el pueblo de Göbersdorf situado en la Baja Silesia, verdadero corazón de Europa, entre la zona bisagra de Polonia, Chequia, Alemania y Austria. Allí, en dicho pueblo, sobre un valle rodeado de montañas se encuentra un sanatorio para tuberculosos al cual un buen día de 1913 llega en tren nuestro protagonista, Mieczyslaw Wojnic. Desde el principio no sabemos muy bien cuál es su supuesta enfermedad (paranoia, manía persecutoria, tuberculosis, algo oculto…) pero su hipersensibilidad, como si fuera un súper poder, ya le empieza a dar toques de atención indicándole que se adentra en un lugar distinto y peligroso. Se hospeda en la Pensión de Caballeros regentado por Wilhelm Opitz, al principio de forma temporal, a la espera de poder ingresar de forma definitiva en la <em>kurhaus</em> (casa de curas) del propio sanatorio, y mientras tanto se dedica a conocer y confraternizar con los diversos y enigmáticos personajes que habitan dicha pensión, o andar por los lugares establecidos por el equipo médico del lugar. La pensión, el bosque, el pueblo, el sanatorio o la montaña, todo ello es el microcosmos que va a conocer Mieczys Wojnic y este -desde el principio-  se va a dar cuenta de que se halla en un sitio donde nada es lo que parece y nada encaja, con un aire tóxico que lo envuelve todo, un arcano  y espeso manto cuajado de muertes sin sentido y miradas enigmáticas y amenazadoras que lo hacen mantenerse alerta en todo momento, como si estuviera narcotizado desde que hubiera puesto los pies en el andén de la estación.</p>
<p>Y hace bien en tenerle miedo al susodicho microcosmos donde se halla el Göbersdorf pues sin saberlo acaba de adentrarse en un mundo regido en distintos niveles. Nada más bajarse del tren tiene la sensación de que todo lo que le rodea pareciera de mentira, como si los edificios, arboles, casas, jardines o personas fueran meramente decorados falsos. Incluso llega a tocarlo con los dedos para comprobarlo (esto me ha recordado a la escena final de <em>El show de Truman</em> cuando el barco del protagonista hinca la proa en el decorado del plató de televisión). Los niveles  del lugar estarían compuestos en el centro por el sanatorio / balneario, el cual tiene un lago subterráneo de aguas calientes (el inframundo), y por un lado la tierra de los vivos, las montañas que filtran el aire puro, y por otro lado el bosque, misterioso, mágico y arcano en donde viven las famosas empusas que para seguir manteniendo el ciclo de vida y muerte, el equilibrio entre lo masculino y lo femenino, necesitan realizar sacrificios humanos una vez al año. Éstas siempre están vigilantes y se desplazan por la zona para comprobar el perfecto funcionamiento, desplazándose sinuosas, en las sombras, desde una curiosa óptica, de abajo hacia arriba, de los pies a la cabeza. Una persona cualquiera no podría observar estos detalles ocultos pero nuestro protagonista, debido a su hipersensibilidad, es capaz de superar esas barreras e ir más allá de las esferas de lo visible y lo invisible. Mieczyslaw Wojnic se siente intoxicado incluso cuando se sienta a la mesa con sus compañeros de pensión y asiste como un espectador borracho a una multiplicidad de conversaciones que tratan sobre si habrá o no una futura guerra –acuérdense que Wojnic ha llegado cuando está punto de comenzar la Primera Guerra Mundial–, acerca de las teorías del señor Darwin; sobre las llamativas costumbres que hay en torno al Göbersdorf&#8230; Y por encima de todo, estos burgueses de principios de siglo trufan dichos diálogos, casi siempre, con temas acerca de la mujer y lo femenino, sobre sus condiciones fisiológicas en general y sobre los sentimientos en particular. Este elemento, el femenino, es clave para comprender todo el entramado en el que se mueve ese ciclo de vida y muerte.</p>
<p>En la zona del Göbersdorf nada es casual y todo es alegórico. Por ejemplo sus habitantes: los carboneros huraños son elementos fronterizos entre la montaña y el bosque, una especie de guardianes. También en el bosque aparecen por doquier agujeros en el suelo, casualmente llamados “bocas de bruja”; las mujeres ancianas que se sientan en tríos, a la fresca, mientras desgranan habas (muy pitagórico el asunto) remiten claramente a las Parcas; o la extraña separación existente entre las silenciosas y laboriosas mujeres y los caballeros que desean curarse en el <em>kurhaus</em>. Por no hablar de las comidas que toman o la escopeta del impoluto doctor, las bebidas espirituosas que ingieren… Hay en verdad todo un derroche de simbolismo en cada línea del libro. En <em>Tierra de empusas</em>, Olga Tokarczuk introduce en una coctelera temas de distinta índole, desde filosóficos (reminiscencia de <em>La montaña mágica</em>), policíacos, históricos, terroríficos, hasta sexuales, temas en los que la muerte y el destino siempre están presentes, al acecho de llevarle a uno a las bocas hambrientas de las empusas.</p>
<p>La autora nos presenta un libro multidisciplinar, un auténtico rompecabezas que el lector debe ir montando página a página mientras se deleita no solo con la peculiar historia del sanatorio sino también con la maravillosa y precisa construcción del lenguaje que utiliza y que nos trasporta desde el principio a una esfera distinta y embriagadora, especial y mágica a la vez.</p>
<p>*****</p>
<p>Olga Tokarczuk, <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/panorama-de-narrativas/tierra-de-empusas/9788433929716/PN_1142" target="_blank" rel="noopener"><em>Tierra de empusas</em></a>, traducción de Abel Murcia y Katarzyna Moloniewicz. Barcelona, Anagrama, 2025, 344 páginas.</p>
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		<author>
			<name>APV</name>
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		<title type="html"><![CDATA[OTROS MUNDOS: VIAJE POR LOS ECOSISTEMAS EXTINTOS DE LA TIERRA &#8211; Thomas Halliday]]></title>
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		<updated>2026-07-27T08:11:39Z</updated>
		<published>2026-07-27T06:55:38Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Historia por épocas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Historias especializadas"/>
		<summary type="html"><![CDATA[«El mundo ha cambiado: lo siento en el agua, lo siento en la tierra, lo huelo en el aire». J. R. R., Tolkien, La Comunidad del Anillo. La historia de la Tierra es la historia de la evolución, a lo largo de eones, de su geografía, de sus climas, de sus especies&#8230;  que nos traslada [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/otros-mundos-viaje-por-los-ecosistemas-extintos-de-la-tierra-thomas-halliday/"><![CDATA[<blockquote><p>«El mundo ha cambiado: lo siento en el agua, lo siento en la tierra, lo huelo en el aire».<br />
J. R. R., Tolkien, La Comunidad del Anillo.</p></blockquote>
<p><a style="color: #41a62a; outline: 0px; font-size: 19px; font-style: italic;" href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/halliday.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-105658]"><img decoding="async" class="alignleft wp-image-106867" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/halliday.jpg" alt="" width="200" height="304" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/halliday.jpg 988w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/halliday-198x300.jpg 198w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/halliday-674x1024.jpg 674w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/halliday-768x1166.jpg 768w" sizes="(max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>La historia de la Tierra es la historia de la evolución, a lo largo de eones, de su geografía, de sus climas, de sus especies&#8230;  que nos traslada a la existencia de otras Tierras, a mundos extraños y desconcertantes y al mismo tiempo familiares, mundos que esperaríamos contemplar en lejanos sistemas solares pero que tienen lugar dentro de un mismo planeta y este libro nos lleva a recorrerlos a través de un viaje en el tiempo por diferentes ecosistemas para mostrar la realidad y viveza de esos sistemas biológicos desaparecidos.</p>
<p>Aunque existe un buen número de libros que tratan el pasado de la Tierra, la mayoría se ven afectados por la gran importancia cultural que tienen los dinosaurios en nuestra sociedad, por lo que se centran en muchos casos en el mundo de estos e incluso solo de los periodos Jurásico y Cretácico (olvidando en Triásico); dejando de lado el resto como si no hubiera sucedido o como si fuera un mero apéndice anterior o posterior a la era de los dinosaurios dándoles una mera vista de pasada.</p>
<p>Pero esto no sucede en esta obra. Su autor a lo largo de 16 capítulos va presentar de manera equilibrada ecosistemas reales en diversos periodos del pasado, centrándose en ubicaciones destacadas por sus yacimientos paleontológicos (algunas muy conocidas como Hell Creek donde renace la vida tras la extinción del Cretácico o Mazon Creek del Carbonífero), realizando una narración siguiendo un camino inverso de lo que es habitual en esta clase de obras, por lo que desde la estepa de los mamuts de hace unas decenas de miles de año cada capítulo nos lleva más al pasado, por biomas cada vez más extraños, hasta las colinas de Edicara en el Precámbrico.</p>
<p>Cada capítulo es autoconclusivo, dentro del conjunto donde se maneja la idea del cambio, los biomas se adaptan, las especies se sustituyen ocupando nichos de otras, donde lo que hoy consideramos, desde nuestra perspectiva temporal y artificial, como especies endémicas no son más que especies invasoras en un momento u otro a lo largo del enorme pasado de la Tierra; en el cual las extinciones suponen finales pero también nuevas oportunidades para empezar. El libro se narra con un lenguaje muy visual, similar a un documental de naturaleza, e incluso bastante poético, mostrando al lector cada uno de esos ecosistemas como si estuviéramos allí mismo con sus especies y condiciones, dando explicaciones que aclaran lo que se presenta. Se añaden los mapas mundiales de cada cada etapa y una pequeña ilustración por capítulo sobre alguna de las especies en las que se centra el mismo.</p>
<p>En conclusión una obra diferente y muy atrayente para conocer esos mundos perdidos en el tiempo.</p>
<p>*****</p>
<p>Thomas Halliday, <em>Otros mundos: viaje por los ecosistemas extintos de la Tierra</em>, traducción de Joaquín Chamorro Mielke, Madrid, Editorial Debate, 2022, 416 páginas.</p>
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			<name>cavilius</name>
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		<title type="html"><![CDATA[EL MITO DE ESPARTA. UN ITINERARIO POR LA CULTURA OCCIDENTAL – César Fornis]]></title>
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		<updated>2026-07-24T06:30:30Z</updated>
		<published>2026-07-24T06:30:00Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Historia de Grecia"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Historias especializadas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="César Fornis"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Esparta"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Licurgo"/><category scheme="https://hislibris.com" term="mito espartano"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Termópilas"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Aquellas cuatro victorias hermanas, bellas como ninguna otra que haya visto el sol, de Salamina, Platea, Mícale, Sicilia [se refiere a la batalla de Hímera], no osarían nunca oponer su gloria conjunta a la gloria de la derrota del rey Leónidas y los suyos en el paso de las Termópilas. Michel de Montaigne, Sobre los [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/el-mito-de-esparta-un-itinerario-por-la-cultura-occidental-cesar-fornis/"><![CDATA[<blockquote><p>Aquellas cuatro victorias hermanas, bellas como ninguna otra que haya visto el sol, de Salamina, Platea, Mícale, Sicilia [se refiere a la batalla de Hímera], no osarían nunca oponer su gloria conjunta a la gloria de la derrota del rey Leónidas y los suyos en el paso de las Termópilas.<br />
Michel de Montaigne, <em>Sobre los caníbales</em>.</p></blockquote>
<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/EL-MITO-DE-ESPARTA-Cesar-Fornis.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-106214]" target="_blank" rel="noopener"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-106213" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/EL-MITO-DE-ESPARTA-Cesar-Fornis-200x300.jpg" alt="" width="200" height="300" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/EL-MITO-DE-ESPARTA-Cesar-Fornis-200x300.jpg 200w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/EL-MITO-DE-ESPARTA-Cesar-Fornis-683x1024.jpg 683w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/EL-MITO-DE-ESPARTA-Cesar-Fornis.jpg 700w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>¿Cuántos lugares del mundo, cuántas ciudades, pueden presumir de lo mismo que Esparta? De tener una fama milenaria, una cultura que perdura a través de los siglos, un modo de vida que ha provocado admiración (en el buen o el mal sentido), inspirado comportamientos a escala individual y social, y ha sido origen a topónimos; lo espartano se ha colado desde en la cultura de masas hasta en la alta política. Como dice Paul Cartledge y César Fornis recoge, «para bien o para mal, Esparta es una marca registrada (<em>a brand</em>), no sólo un nombre».<span id="more-106214"></span></p>
<p>Ya para los antiguos griegos Esparta era una <em>polis axiólogos</em> (ciudad memorable, digna de ser recordada). Y, de nuevo citando a Cartledge a través de Fornis, de no ser por los espartanos la gloria de Grecia «o bien en gran medida no habría tenido lugar en absoluto, o bien habría sido olvidada por la posteridad». Para quien no lo sepa, Cartledge es una de las máximas autoridades mundiales en asuntos espartanos (<em><a href="https://hislibris.com/los-espartanos-paul-cartledge/">Los espartanos</a></em>, <em><a href="https://hislibris.com/termopilas-la-batalla-que-cambio-el-mundo-paul-cartledge/" target="_blank" rel="noopener">Térmópilas. La batalla que cambió el mundo</a></em>), con el permiso de César Fornis. Por ello es inevitable que su nombre aparezca, y varias veces, en el libro que este último acaba de reeditar siete años después: <em>El mito de Esparta. Un itinerario por la cultura occidental</em>. Esta nueva edición supone una revisión de la anterior, ampliando y actualizando algunas partes e incorporando un extenso capítulo final dedicado a la presencia del mito espartano en España e Hispanoamérica entre los siglos XVI y XIX. En total unas ciento cincuenta páginas más con respecto al libro de 2019.</p>
<p>Antes de seguir, y respondiendo a la pregunta que abre la reseña, hay que decir que no es Esparta la única ciudad que posee un mito que se ha sostenido a lo largo de los siglos. Atenas también tiene el suyo: la ciudad de la democracia, de la luz y la razón, la salvadora de los griegos frente a los bárbaros. Luciano Canfora se encargó de desmontar sin demasiado esfuerzo ese mito en <em><a href="https://hislibris.com/el-mundo-de-atenas-luciano-canfora/" target="_blank" rel="noopener">El mundo de Atenas</a></em>. En cuanto al desmantelamiento del mito espartano, como acercamiento puede ojearse el relato del declive de Esparta que Philip Matyszak lleva a cabo en<em> <a href="https://hislibris.com/esparta-la-derrota-del-guerrero-philip-matyszak/" target="_blank" rel="noopener">Esparta. La derrota del guerrero</a></em>. El libro de Fornis sobre Esparta no pretende desmontar el mito espartano, sino describir su recorrido desde los tiempos de los propios griegos antiguos hasta la actualidad, y mostrar la impronta que ha tenido en las diferentes sociedades que lo han considerado y, en numerosas ocasiones, malinterpretado. ¿Y en qué consiste ese mito? En detalles formales y en apariencia de calado meramente estético, como llevar el cabello largo, vestir ropas austeras, hacer comidas frugales, hablar poco y comportarse en general de modo sobrio y moderado. Pero practicar un fraseo corto, dejarse crecer el pelo o tomar sopa elaborada con vísceras de cerdo, sangre, vinagre, sal y extrañas hierbas aromáticas, no basta para comulgar con el mito espartano; este entraña algo que va mucho más allá de la simple estética: una forma de educar, una forma de gobernar, un modo de entender el mundo, un modo de vivir. El laconismo espartano no es una simple economía de palabras, sino que encierra una sabiduría ancestral que además se enfrenta a la proverbial elocuencia de los griegos, en especial los atenienses.</p>
<p>El germen que encarnó el mito espartano fue el legendario Licurgo. Autores como Platón, Tucídides o Aristóteles ni siquiera le mencionan en sus obras, pero toda consideración de lo que suponía el modo de vida espartano, al menos en la Antigüedad, acababa recayendo en última instancia en el legislador, a quien Plutarco dedicó una de sus <em>Vidas paralelas</em> a pesar de tal vez no haber existido jamás. De hecho, Plutarco dedicó otras cuatro vidas a espartanos ilustres, en un evidente interés por preservar el papel de Esparta en la herencia de Grecia. En este viaje en el tiempo que nos propone Fornis vemos que Roma, sin renunciar un ápice a su primer puesto en el podio de ciudades gloriosas, enalteció con cierta condescendencia a los espartanos, cuya ciudad era por aquellos tiempos apenas una ridícula ciudad de provincias, una especie de parque temático de un pasado en muchos casos imaginario.</p>
<p>El lector asiste a un fascinante desfile de autores, políticos, filósofos y movimientos que vieron en Esparta aquello que necesitaban ver. La Edad Media relegó a Esparta al mismo olvido que al resto de la Antigüedad clásica, y hubo que esperar al Renacimiento para que los antiguos griegos regresaran al centro del debate intelectual. Entonces figuras como Maquiavelo, uno de los primeros que en la modernidad se sirvió de la Antigüedad como arma política e ideológica, recuperaron el ejemplo espartano y lo utilizaron como instrumento de reflexión política e ideológica, llegando a comparar la constitución de Venecia con la de la polis lacedemonia. No resulta extraño que Montaigne, cuyas palabras abren esta reseña, otorgara a Esparta el honor de representar el mejor régimen político jamás conocido en Occidente. Tampoco sorprende encontrar ecos del ideal espartano en autores tan diversos como Jonathan Swift, quien introdujo en sus <em>Viajes de Gulliver</em> elementos claramente inspirados por la admiración hacia la austeridad y la virtud cívica de los lacedemonios. Durante el siglo XVIII el filolaconismo alcanzó cotas extraordinarias. La Europa ilustrada veía en los espartiatas un ejemplo de obediencia a las leyes, moderación y patriotismo. La Revolución Francesa llevó todavía más lejos esta apropiación del pasado espartano. Los jacobinos convirtieron Esparta en un modelo político y moral, exaltando el sacrificio colectivo y la subordinación del individuo a la comunidad.</p>
<p>Al otro lado del Atlántico el joven Estado norteamericano incorporaba igualmente referencias espartanas a sus debates políticos. Fornis muestra con especial interés cómo, a medida que crecían las tensiones entre el norte y el sur de Estados Unidos, Atenas y Esparta terminaron funcionando como símbolos contrapuestos de dos modelos sociales irreconciliables. Los estados del Norte y los del Sur eran dos antagonistas condenados, según John Adams, a repetir otra guerra del Peloponeso. Sin embargo, durante el curso del siglo XIX se produjo un cierto desplazamiento del interés hacia Atenas, cuya asociación con la democracia y las libertades modernas resultaba más atractiva para las sensibilidades liberales. El péndulo volvió a oscilar durante el siglo XX, cuando algunos regímenes totalitarios (nazismo, estalinismo) recuperaron los aspectos más sombríos del imaginario espartano. La exaltación de la disciplina, la educación estatal, el militarismo o la idea de una élite racial dirigente encontraron inquietantes paralelismos en el sistema político de la antigua Esparta, aunque buscaran legitimarse mediante ella. El modelo espartano, donde una minoría guerrera y racialmente superior de 6.000 familias tenían sometidos a 350.000 hilotas, les inspiraba. En el panorama mundial esta tendencia ha llevado a asociar, siquiera de modo inconsciente, al bloque comunista (la Unión Soviética en su momento, Rusia en la actualidad) con Esparta, y al capitalista (Estados Unidos) con Atenas.</p>
<p>Naturalmente, el recorrido desemboca en la cultura popular contemporánea. Películas, novelas, cómics, videojuegos, equipos deportivos e incluso topónimos mantienen viva la memoria de Esparta en formas que habrían resultado inimaginables para los antiguos griegos. Fornis dedica páginas especialmente interesantes a este aspecto. Un caso llamativo es, sin duda, el del cómic <em>300</em> y todo el fenómeno cultural generado a su alrededor. A partir del cómic de Frank Miller y de su adaptación cinematográfica, los espartanos se convirtieron en campeones de la libertad, la democracia y la civilización frente a unos persas afeminados, presentados como la encarnación de la tiranía y la barbarie. Y es que, como dice Paul Cartledge, «el mito de Esparta se forjó decisivamente en el yunque de las Termópilas». En última instancia, toda la construcción mítica termina regresando a Leónidas y sus trescientos. Desde Heródoto hasta nuestros días, pasando por Montaigne, para quien aquella derrota valía más que las grandes victorias griegas sobre Persia, las Termópilas han proporcionado a Occidente uno de sus relatos ejemplares más poderosos: el sacrificio heroico de unos pocos frente a la inmensidad del enemigo. El análisis que Fornis realiza de la pervivencia de este episodio, llegando incluso a la política del siglo XXI, constituye uno de los momentos más brillantes del libro.</p>
<p>La principal novedad de esta segunda edición se encuentra en el extenso capítulo final dedicado a las lecturas hispanas del mito espartano. Desde el siglo XVI hasta el XIX, desfilan por las páginas de <em>El mito de Esparta</em> escritores, poetas, políticos e intelectuales españoles e hispanoamericanos que recurrieron a Licurgo, Leónidas o la constitución espartana para defender sus propias ideas. El resultado es una investigación tan exhaustiva como reveladora, que demuestra hasta qué punto el influjo de Esparta también forma parte de nuestra tradición cultural.</p>
<p><em>El mito de Esparta</em> no es, obviamente, una historia sobre la ciudad de Esparta. Es la historia de cómo una comunidad relativamente pequeña del Peloponeso terminó convirtiéndose en un espejo donde generaciones enteras proyectaron sus ideales, sus temores y sus obsesiones. El trabajo de Fornis en esta obra es colosal. Plagado de citas y referencias, el libro es erudito sin resultar en absoluto inaccesible, ambicioso pero siempre ameno. <em>El mito de Esparta</em> se confirma como una obra de referencia para comprender no solo a los espartanos, sino también y sobre todo, a todos aquellos que, durante más de dos mil años, creyeron encontrar en ellos la respuesta a las preguntas de su propio tiempo.</p>
<p>*****</p>
<p>César Fornis, <em><a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/historia/el-mito-de-esparta-cesar-fornis-vaquero-9791370092702/" target="_blank" rel="noopener">El mito de Esparta. Un itinerario por la cultura occidental</a></em><em>. </em>Madrid, Alianza Editorial, 2026, 534 págs.</p>
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		<author>
			<name>Javi_LR</name>
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		<title type="html"><![CDATA[BASES DEL XVI CONCURSO DE RELATOS HISTÓRICOS HISLIBRIS]]></title>
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		<updated>2026-07-23T08:23:13Z</updated>
		<published>2026-07-23T08:07:36Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Concursos"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Varios"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Volvemos Alea iacta est. Otra vez. Hislibris convoca la XVI edición de su Concurso de Relato Histórico, una de esas criaturas literarias difíciles de explicar a quien no haya cruzado nunca sus puertas: certamen, taller, taberna, república de lectores, campo de batalla amable y escuela de escritura involuntaria, todo a la vez. En Hislibris no [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/bases-del-xvi-concurso-de-relatos-historicos-hislibris/"><![CDATA[<h1>Volvemos</h1>
<p>Alea iacta est. Otra vez.</p>
<p style="text-align: left;"><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/XVIConcursoRelatos.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-107024]"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-107028" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/XVIConcursoRelatos.jpg" alt="" width="200" height="233" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/XVIConcursoRelatos.jpg 1122w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/XVIConcursoRelatos-257x300.jpg 257w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/XVIConcursoRelatos-878x1024.jpg 878w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/XVIConcursoRelatos-768x895.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>Hislibris convoca la <a href="https://www.hislibris.com/foro/viewforum.php?f=29" target="_blank" rel="noopener"><strong>XVI edición de su Concurso de Relato Histórico</strong></a>, una de esas criaturas literarias difíciles de explicar a quien no haya cruzado nunca sus puertas: certamen, taller, taberna, república de lectores, campo de batalla amable y escuela de escritura involuntaria, todo a la vez.</p>
<p>En Hislibris no se envía un relato para que desaparezca en el silencio administrativo de los certámenes. Aquí el relato llega, es custodiado por el Guardián, se publica bajo seudónimo, entra en el foro, recibe comentarios, provoca lecturas, defensas, objeciones, entusiasmos, cejas arqueadas, discusiones bizantinas y, con suerte, alguna que otra adhesión inquebrantable.</p>
<p>Eso es lo que hace especial este concurso: <strong>no solo se participa escribiendo; se participa leyendo</strong>.<span id="more-107024"></span></p>
<h2>Un concurso histórico, pero no momificado</h2>
<p>La temática es libre, siempre que el relato se ajuste a un contexto histórico verosímil y que ese contexto forme parte relevante de la trama. No se exige que todo sea verídico —para eso ya están los archivos, las excavaciones y algunos hislibreños con lupa—, pero sí que el mundo histórico del relato respire con coherencia.</p>
<p>La acción principal deberá situarse en una época anterior a tres generaciones, es decir, <strong>antes de 1953</strong>. No basta, por tanto, con un personaje actual recordando vagamente que su bisabuelo estuvo en no sé qué guerra mientras se toma un café con leche de soja. La historia debe estar ahí, viva, actuando sobre los personajes y no decorando la pared del fondo.</p>
<p>Se admiten relatos en distintos géneros literarios: prosa, verso, dramaturgia, crónica, cuento… siempre que sean relatos de esencia narrativa histórica. Los ensayos históricos, por muy magníficos que sean, deberán buscar otra trinchera.</p>
<h2>Dos modalidades</h2>
<p>El concurso cuenta con dos categorías:</p>
<p><strong>Relato corto</strong>: entre 500 y 3.000 palabras.<br />
<strong>Relato largo</strong>: entre 5.000 y 12.000 palabras.</p>
<p>Cada participante podrá presentar un máximo de dos relatos, en la combinación que prefiera: dos cortos, dos largos o uno de cada modalidad.</p>
<p>El plazo de recepción finalizará el <strong>miércoles 30 de diciembre de 2026 a las 23:59, hora peninsular española</strong>.</p>
<h2>El Guardián, el anonimato y la guadaña</h2>
<p>Los relatos deberán enviarse a:</p>
<p><strong><a href="mailto:elguardian@hislibris.com">elguardian@hislibris.com</a></strong></p>
<p>El Guardián recibirá los textos, comprobará que se ajustan a las bases, velará por el anonimato y se asegurará de que cada relato cumple los requisitos mínimos de presentación, extensión, plantilla e historicidad.</p>
<p>El anonimato es uno de los pilares del concurso. Solo el Guardián conocerá la autoría de los relatos hasta que se publique el fallo definitivo del Jurado. Los textos podrán ser comentados en el foro, pero siempre sin revelar ni insinuar la identidad del autor. El seudónimo del relato no deberá coincidir con el nombre real ni con el nick habitual del foro.</p>
<p>En otras palabras: aquí puede uno destripar con amor un relato propio sin que nadie sepa que está hablando de sí mismo. Pocas experiencias literarias hay más sanas, más peligrosas y más hislibreñas.</p>
<h2>Lo que ocurre después: empieza lo mejor</h2>
<p>Una vez aceptados, los relatos se irán publicando por tandas. Cada texto tendrá su espacio de comentario en el foro, donde los lectores podrán analizarlo, discutirlo, celebrarlo o señalar sus debilidades.</p>
<p>Y aquí está la verdadera singularidad del concurso.</p>
<p>En muchos certámenes, el autor envía su relato y no vuelve a saber nada. En Hislibris, en cambio, el relato se expone a una comunidad lectora. Puede recibir comentarios de escritores, aficionados a la literatura, historiadores, arqueólogos, lectores voraces, comentaristas veteranos y recién llegados con ganas de leer y aprender.</p>
<p>No todos los comentarios serán complacientes. No todos tendrán razón. Algunos dolerán un poco. Otros abrirán puertas. Pero todos forman parte de una experiencia rara y valiosa: descubrir cómo lee tu texto una comunidad viva.</p>
<p>Porque el concurso Hislibris no premia solo el resultado final. También premia el camino.</p>
<h2>La plebe también vota</h2>
<p>Tras la publicación de los relatos, se abrirá la votación popular, conocida por estos lares como <strong>la votación de la plebe</strong>, que seleccionará los relatos que pasarán a la valoración final del Jurado.</p>
<p>Para votar será necesario haber participado de verdad: leer, comentar y argumentar. No se trata de pulsar un botón ni de hacer campaña entre primos, compañeros de oficina y cuñados con fibra óptica. Aquí el voto exige lectura, criterio y compromiso con la comunidad.</p>
<p>Cada votante deberá ordenar sus relatos favoritos y justificar su voto. Además, los relatos de quienes participen activamente en la votación recibirán una bonificación, porque Hislibris entiende que comentar y leer a los demás también sostiene el concurso.</p>
<p>Dicho de otro modo: no vienes solo a que te lean. Vienes también a leer.</p>
<h2>El Jurado y la antología</h2>
<p>Los relatos mejor clasificados por la votación popular pasarán a manos del <strong>Jurado de Hislibris</strong>, que decidirá el primer y segundo premio de cada modalidad.</p>
<p>Además, los dos relatos mejor clasificados por la plebe en cada categoría recibirán su reconocimiento popular y pasarán automáticamente a formar parte de la antología.</p>
<p>El Jurado elegirá finalmente los relatos que integrarán el volumen, entre un mínimo de seis y un máximo de veinte. Los relatos ganadores de las modalidades de largo y corto darán título conjunto a la antología, siguiendo la fórmula:</p>
<p><strong>Título del relato largo, título del relato corto y otros relatos</strong></p>
<p>El fallo definitivo del Jurado está previsto para el <strong>jueves 18 de febrero de 2027</strong>.</p>
<p>Ese será también el momento en que se rompa el anonimato y muchos descubran que el relato que defendieron con ardor, criticaron con saña o colocaron entre sus favoritos pertenecía a alguien con quien llevaban semanas compartiendo taberna.</p>
<h2>Premios, diplomas y honores hislibreños</h2>
<p>El concurso contará con primer y segundo premio en cada modalidad. Los primeros premios recibirán, además, la posibilidad de editar una obra propia bajo el sello de Ediciones Evohé, con contrato profesional.</p>
<p>Los relatos seleccionados para la antología recibirán diploma acreditativo, que será entregado físicamente durante la presentación oficial del volumen. Quienes no puedan asistir recibirán su diploma en formato digital.</p>
<p>Además, esta edición contará con premios especiales de espíritu plenamente hislibreño: reconocimientos que celebrarán no solo la excelencia literaria, sino también la originalidad histórica, el riesgo narrativo, la rareza, el estilo, la memoria rescatada o esa misteriosa condición que convierte un relato en materia de conversación tabernaria.</p>
<p>Y sí: también habrá figurita de Hislibris para los ganadores. Porque toda república literaria digna de tal nombre necesita símbolos, ritos y pequeñas criaturas doradas que vigilen desde la estantería.</p>
<h2>Participar, leer, comentar</h2>
<p>El XVI Concurso de Relato Histórico Hislibris está abierto a quienes quieran escribir historia, pero también a quienes quieran leerla, discutirla y compartirla.</p>
<p>Si tienes un relato histórico, envíalo.</p>
<p>Si no tienes relato, lee.</p>
<p>Si lees, comenta.</p>
<p>Si comentas, vota.</p>
<p>Y si solo vienes a mirar desde la barra de la taberna, al menos levanta la jarra cuando pase el Guardián.</p>
<p>Toda la información completa puede consultarse en las <a href="https://www.hislibris.com/concurso-XVI/Bases_XVI_concurso_Hislibris_Relatos.pdf" target="_blank" rel="noopener"><strong>Bases del XVI Concurso de Relato Histórico Hislibris</strong> </a>y en la <a href="https://www.hislibris.com/foro/viewtopic.php?t=734" target="_blank" rel="noopener"><strong>Mecánica del Concurso</strong></a>, lectura especialmente recomendada para entender el funcionamiento real de esta pequeña república de relatos anónimos, plebe lectora y discusiones bizantinas garantizadas.</p>
<p>Bienvenidos, una vez más, al Concurso Hislibris.</p>
<p>Que hablen los relatos.</p>
<ul>
<li><a href="https://www.hislibris.com/concurso-XVI/Bases_XVI_concurso_Hislibris_Relatos.pdf" target="_blank" rel="noopener">Bases del XVI Concurso de relato histórico Hislibris</a></li>
<li><a href="https://www.hislibris.com/foro/viewtopic.php?t=734" target="_blank" rel="noopener">Mecánica del concurso</a></li>
<li><a href="https://www.hislibris.com/foro/viewforum.php?f=29" target="_blank" rel="noopener">Foro del Concurso</a></li>
<li><a href="https://hislibris.com/asociacion-cultural-hislibris/" target="_blank" rel="noopener">Asociación Cultural Hislibris</a></li>
</ul>
]]></content>
		
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		<author>
			<name>Farsalia</name>
							<uri>http://oscargonzalezcamano.com</uri>
						</author>

		<title type="html"><![CDATA[MONETA: UNA HISTORIA DE LA ROMA ANTIGUA EN DOCE MONEDAS &#8211; Gareth Harney]]></title>
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		<id>https://hislibris.com/?p=106951</id>
		<updated>2026-07-20T08:44:02Z</updated>
		<published>2026-07-20T06:00:25Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Arqueología"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Historia de Roma"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Otras especialidades históricas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Imperio romano"/><category scheme="https://hislibris.com" term="numismática romana"/><category scheme="https://hislibris.com" term="República romana"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Roma"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Hay muchas maneras de narrar la historia de la antigua Roma, especialmente en la divulgación. Puedes empezar por los mitos fundacionales (Eneas, Rómulo y Remo, el rapto de las sabinas, Tarpeya…), que avanzan bien entrada la República o digamos que se combinan con aquellos que se fraguan para consolidar el nuevo régimen: Lucrecia, el viejo [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/moneta-una-historia-de-la-rona-antigua-en-doce-monedas-gareth-harney/"><![CDATA[<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/moneta.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-106951]"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-106952" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/moneta.jpg" alt="" width="200" height="303" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/moneta.jpg 661w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/moneta-198x300.jpg 198w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>Hay muchas maneras de narrar la historia de la antigua Roma, especialmente en la divulgación. Puedes empezar por los mitos fundacionales (Eneas, Rómulo y Remo, el rapto de las sabinas, Tarpeya…), que avanzan bien entrada la República o digamos que se combinan con aquellos que se fraguan para consolidar el nuevo régimen: Lucrecia, el viejo Bruto, Porsenna, Coriolano, Cincinato, Camilo…, y luego pasar a ese complejo período de la «crisis» republicana y la transición al Principado en el que la noción de «libertad», a tenor de algún satírico, se trocaba por «pan y circo», para luego ya meterse en los vericuetos del período imperial. Un régimen republicano como espejo de los siglos posteriores y de una <em>libertas</em> que probablemente no significaba lo mismo para quienes formaron parte de la élite que para el atribulado pueblo, y que con el tiempo se forja como mucho más que un símbolo de la añorada <em>libera res publica</em>. También puede hacerse a través de las mujeres –recordemos, la mitad de la población romana–, o de la plebe y su evolución a lo largo del tiempo. Cómo no, puede hacerse a través de las grandes contiendas que jalonaron la historia romana, sus grandes triunfos y sus debacles, que fueron unas cuantas; de las legiones o de la guardia pretoriana, o también a través de la literatura o de los romanos «corrientes». O de lo que uno quiera. ¿Por qué no hacerlo también a través de las monedas?</p>
<p>Y eso es lo que se ha propuesto con su libro, «una historia de la Roma antigua en doce monedas», y que de la mano de Ediciones Deusto –le pega como editorial dedicada a la economía y la historia económica– publicó hace unos meses. Harney es alguien ducho en el tema, al que se aficionó ya desde que era un niño, es joven y se mueve bien en el proceloso mundo de las redes sociales con su alias @OptimoPrincipi. Y tanto interés y conocimiento tiene en las monedas romanas, que se dijo que por qué no utilizarlas como vehículo para explicar la historia de Roma. Pero no solo la historia romana, sino también de las propias monedas romanas: cuándo surgen y cómo son en un principio (de bronce, ya lo anticipamos); cuándo se crea la moneda que será, junto al sestercio, más reconocida del ámbito romano (el denario de plata) y en qué circunstancias tiene lugar tal «revolución» monetaria (la Segunda Guerra Púnica); cuándo surgen los áureos de oro y después otras monedas de ese metal precioso: cómo se fabricaban las monedas, qué diseños aparecen en anverso y reverso, y en qué momento se ponen los rostros de políticos-comandantes militares y después de los emperadores; cuál era el problema de la devaluación o la depauperación del metal precioso; cómo se han conservado y llegado a nosotros… y así un largo etcétera.</p>
<p>Y todo esto, la intrahistoria monetaria, se inserta en esos doce capítulos, uno para cada moneda, que contextualizan la historia romana desde (antes de) su fundación y hasta la «caída» del Imperio. En cada uno de esos capítulos hay varias monedas que sirven para explicar tal historia o tal detalle, incluso cuando esas mismas monedas no son necesariamente coetáneas del período que se tratan. Pues, las monedas con los niños gemelos, la loba o Roma como deidad como imágenes en anverso o reverso se acuñan con (incluso varios siglos de) posterioridad, pero los romanos, muy apegados a su idea del pasado, las emiten tiempo después recordando a quienes las tienen ese momento en sus manos (y son muy pequeñas) lo que simbolizan y lo que cuentan sobre la «historia» de Roma. En eso el libro tiene su principal acierto: que las monedas «cuentan» la historia de Roma según los símbolos que la hacen importante y las lecciones que tratan de enseñar al pueblo romano no solo sobre su pasado, sino también de su presente. Y quizá sea ese su mejor baza, pues no solo te cuenta la historia de Roma –que para los más avezados en la materia ya resultará conocida–, sino que lo hace integrando las monedas, que son un perfecto vehículo para su contextualización y a varios niveles. Y no te destripo esos niveles, lector: acude al libro si esta reseña te picó la curiosidad.</p>
<p>Resulta este libro, por tanto, una obra ideal para quienes quieran acercarse a esa historia romana a menudo tan tópica y hacerlo de una manera algo diferente a lo habitual. Cuando Harney se pone a hablar de monedas, su significado y el contexto en el que se acuñan, encontramos lo mejor del libro, que se nutre de un buen aparato de ilustraciones en color y en blanco y negro. Y lo que realmente justifica un libro de estas características. No lo dudes, lector, si es lo que buscas.</p>
<p>*****</p>
<p>Gareth Harney, <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-moneta/433092" target="_blank" rel="noopener"><em>Moneta: una historia de la Roma antigua en doce monedas</em></a>, traducción de Diego Trejo Bejarano. Barcelona, Ediciones Deusto, 2026, 408 páginas.</p>
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		<title type="html"><![CDATA[ROBINSON CRUSOE &#8211; Daniel Defoe]]></title>
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		<updated>2026-07-16T06:07:50Z</updated>
		<published>2026-07-16T06:07:38Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Novela"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Viajes"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Daniel Defoe"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Robinson Crusoe"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Estaba en mi isla, lejos de los vicios del mundo y al abrigo de todas sus tentaciones. Nada envidiaba, porque tenía todo lo que podía desear: era el señor de aquel territorio; no tenía que llamarme rey o emperador de aquellos contornos; carecía de rival y de competidor que me disputase la soberanía o la [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/robinson-crusoe-daniel-defoe/"><![CDATA[<blockquote><p>Estaba en mi isla, lejos de los vicios del mundo y al abrigo de todas sus tentaciones. Nada envidiaba, porque tenía todo lo que podía desear: era el señor de aquel territorio; no tenía que llamarme rey o emperador de aquellos contornos; carecía de rival y de competidor que me disputase la soberanía o la dividiese conmigo…</p></blockquote>
<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/02/Portada-Robinson-Crusoe.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-105105]"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-105106" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/02/Portada-Robinson-Crusoe.jpg" alt="" width="200" height="275" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/02/Portada-Robinson-Crusoe.jpg 552w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/02/Portada-Robinson-Crusoe-218x300.jpg 218w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>En el Pacífico Sur, frente a las costas de Chile hallamos nos encontramos con el Archipiélago de Juan Fernández compuesto por las islas de Robinson Crusoe (hasta 1966 como Más a Tierra), Alejandro Selkirk (al igual que la anterior, hasta 1966, era conocida por Más a Fuera) y el islote de Santa Clara. De todos estos, podrá observarse que el que tiene más connotaciones literarias –y también turísticas– es sin duda el primero, haciendo referencia a la inmortal obra de Daniel Defoe: <em>Las aventuras de Robinson Crusoe</em>, publicada en 1719. Según parece  el escritor británico se inspiró en la vida del marinero escocés Alexander Selkirk (1672-1721) quien a principios del siglo XVIII se embarcó  en el barco <em>Five Ports</em> como contramaestre pero que debido a las desavenencias que tuvo con su capitán –llámese motín en roman paladino- fue castigado a ser abandonado en una isla desierta en mitad del Océano, en concreto la isla de Juan Fernández,  para que allí se muriera purgando su delito. Así se las gastaban entonces. Pero este marinero debía de ser duro de pelar porque consiguió sobrevivir por sus propios medios después de cinco años, ser rescatado y llegar sano y salvo de nuevo a Inglaterra en donde se dedicó a recorrer el país contando sus aventuras a todo aquel que quisiera escucharle y darle alguna moneda. Seguramente en alguna de esas plazas o posadas Defoe debió escucharle en primera persona y que de ahí surgiera la semilla para escribir una de las mejores novelas de todos los tiempos, a la que al principio titulo como <em>La vida y las extrañas y sorprendentes aventuras de Robinson Crusoe, de York, marinero</em>, pero que para jóvenes y adultos siempre será conocida como <em>Las aventuras de Robinson Crusoe</em> o simplemente <em>Robinson Crusoe</em>.</p>
<p>A no ser que el lector de esta reseña haya vivido en una cueva al estilo platónico, con sus luces y sombras, o sea un hombre de la luna, un verdadero selenita, conocerá de sobra la gesta y odisea del arriesgado Robinson Crusoe, ya sea a través de la lectura de la propia novela y sus múltiples reediciones o mediante el visionado de sus adaptaciones cinematográficas o ilustraciones a todo color, pero como en la viña del Señor ha de haber abundante diversidad de personas –y es bueno que las haya–, dispongóme a pergeñar un pequeño argumento de las esforzadas penas que tuvo que soportar dicho marinero que con el tiempo se convirtió en icono del imaginario popular desde que Daniel Defoe plasmó su historia en su novela más inmortal. Para empezar Robinson Crusoe –de nacimiento Kreutznaer–  ciudadano británico nacido en la ciudad de York en 1632, de origen alemán, Bremen para ser concretos, siempre tuvo querencia por lanzarse a la aventura  y ver más mundo que los que había alrededor de su ciudad de origen. Pero estas ansias chocaban con las preferencias de su padre que quería encauzar a su hijo hacia otro mundo, el de las leyes y el comercio provocando con ello terribles discrepancias entre ambos y como dichas discusiones y consejos paternos no hallaban  mella en el ánimo del hijo, éste decidió un buen día escaparse de casa y enrolarse en el primer barco que se pusiera ante sus ojos. Y es aquí donde empiezan su verdadero rosario de desventuras.</p>
<p>Pues bien, en su primera salida (1651) nuestro Odiseo anglosajón naufraga cerca de las costas inglesas, y los supervivientes, debido a la superstición,  pronto le echan a culpa a Robinson Crusoe de su mala suerte y de ser una especie de Jonás redivivo. Así pues, harto de ser objeto de culpa, decide largarse a Londres y aunque pronto se adapta al medio y se convierte en un <em>bon vivant</em> londinense de nuevo le entran ganas de viajar y decide embarcarse en un viaje con destino a Guinea. En esta segunda salida la mala suerte le sigue persiguiendo y, además de volver a contraer el sambenito de Jonás ante la marinería, sucumbe a unas terribles fiebres e incluso es atrapado por piratas berberiscos de los que consigue escapar en barca tras una serie de peligrosas aventuras. Es rescatado por un barco capitaneado por un capitán portugués que le convence de ir a Brasil y trabajar con él en una plantación de azúcar. Allí la labor es dura pero provechosa, aunque de nuevo le vuelve la morriña y sueña con embarcarse y recorrer de nuevo mundo (de verdad que no aprende). La oportunidad llama a su puerta y acepta encargarse de un transporte de esclavos negros traídos de Guinea, y ¡cómo no! Robinson Crusoe, que ya se ha ganado sin lugar a dudas el titulo de Jonás, vuelve a naufragar, y esta vez de manera definitiva.</p>
<p>Cuando despierta se da cuenta de que se encuentra en una isla desierta, incierta e ignota, y comienza a pasar por diferentes fases. La primera, obviamente, es la de miedo pues se siente perdido y abandonado, sin ningún lugar a donde ir o sin poder acudir a nadie que le ayude. Pero pronto esa sensación de miedo se va aliviando y solapando por la de superación pues se da cuenta que cerca de la costa se encuentra varado el barco naufragado y decide sacar de las bodegas los recursos que necesita para subsistir. Tras ello decide, de manera inteligente, explorar la isla y localizar un buen lugar donde construir su vivienda. Lo halla y la rodea con una empalizada, y con el tiempo, ya admitiendo que nadie le va a venir a rescatar, ara los campos y hasta domestica cabras salvajes para tener leche y carne. Van pasando los años y un buen día se encuentra con que la isla es continuamente invadida por caribes –caníbales en esencia– y tras luchar contra ellos consigue salvar a uno que estaba a punto de ser sacrificado y comido vivo. Y como es rescatado en Viernes Crusoe lo bautiza con el nombre del día, lo toma a su servicio y lo convierte en su asistente personal.</p>
<p>Ahora tiene un nuevo compañero –además de un perro llamado Skipper y un loro locuaz que responde al nombre de Poll– por lo que su vida se hace más llevadera, y entre darle una educación cristiana a Viernes y cultivar sus campos, pronto la vida en aquella isla solitaria se convierte en un paraíso terrenal. Pero de nuevo aparecen los caribes y esta vez Robinson Crusoe, acompañado de su aguerrido Viernes, no solo les dan una paliza sangrienta sino que consiguen liberar a un prisionero español llamado Juan de Dios Navas. Esta es la gota que colma el vaso pues se dan cuenta de que no pueden vivir en una isla que continuamente es asaltada por fieras tribus caníbales, además de saber ahora que se encuentran cerca de Tierra Firme. Idean varias maneras de salir de allí y sin quererlo la Providencia llama a su puerta convertida en un barco de amotinados que ha recalado a sus costas. Consiguen liberar a su capitán y de esta manera escapar de aquella isla –a  Crusoe ahora le da bastante pena pues en total ha pasado allí 28 años y tiene un montón de recuerdos acumulados–, pero muy pronto las penas se las lleva el viento de Poniente y nuestro protagonista, con todos sus amigos vuelve a sus plantaciones del Brasil en donde se reencuentra con viejas amistades y se convierte en un hombre extraordinariamente rico, con lo que compra una gran propiedad en Inglaterra, Yorkshire, y allí se instala con Viernes y Juan de Dios. En verdad toda una gran aventura de principio a fin repleta de temas marineros, supervivencia, ingenio y esperanza.</p>
<p>A mi modo de ver, ¿qué es lo que ha convertido a Robinson Crusoe en un hito de la literatura desde que Daniel Defoe la mostró al mundo en 1719? El lenguaje, sin lugar a dudas. Algunos críticos literarios han etiquetado esta novela como la primera novela moderna de aventuras. Yo no lo creo así, y tal calificación habría que asignársela a otra surgida un siglo después: <em>Ivanhoe</em>, de Walter Scott. Pero lo que sí es evidente que con <em>Robinson Crusoe</em> nos encontramos con la primera crónica periodística moderna, al tener un lenguaje directo, sencillo y concreto, que atrae tanto a los jóvenes –aunque esta novela no fue escrita directamente hacia ellos– como a los adultos. Es pues un caso único de conexión inmediata, de amor correspondido entre la literatura juvenil y la adulta, y que debido a ello se convirtió en un clásico desde su nacimiento reeditándose de continuo en influyendo en una honorable lista de autores como Verne, Swyss, Golding o el naufrago de Stevenson, entre otros. El protagonista documenta cada acción que realiza, lo que come y lo que construye, y por supuesto su lucha contra los elementos y contra la soledad. Crusoe alterna pensamientos internos, sus dudas existenciales y de acción con otros pensamientos, los externos, en los que va planeando la ruta diaria en su quehacer para poder sobrevivir en la isla. Y es el conjunto de todos estos pensamientos y resoluciones como Defoe nos presenta a un personaje completo, redondo de principio a fin, en los que el autor hace que florezca su afán de superación –un <em>self-made man</em> en potencia– y una humanidad desbordante demostrada en el hermanamiento con otros seres. Aun así, no piense el lector, si es que no ha leído la obra, que se va a encontrar con un súper hombre al que nada le atemoriza: al contrario, <em>mes amis</em>, pues en muchos momentos Crusoe tiene miedo, no solo de su incierto futuro sino también del abandono de su Dios al que le recrimina en muchos casos el por qué le ha abandonado, y por supuesto del peligro razonable a morirse debido a múltiples circunstancias: falta de alimentos, morir por el ataque  de un furioso animal, o ser comido por los salvajes que hoyan las prístinas arenas de la isla.</p>
<p>Es en este punto donde les quiero hablar de dos personajes principales que en verdad salvan la vida a Robinson Crusoe. Aunque al principio del naufragio, en los primeras semanas y meses posteriores, a falta de un Wilson moderno (guiño cinematográfico) se contenta únicamente con la compañía del perro Skipper y del loro Poll –¡hay que ver lo que se alegra de oírle por primera vez hablar!– el encuentro con el fugitivo Viernes hace que Crusoe tenga una verdadera amistad, alguien con quien entablar una conversación. Al principio, obviamente, no pueden comunicarse pero con paciencia y una buena educación religiosa digna al estilo del <em>Emilio</em> de Rousseau, Robinson Crusoe consigue civilizarlo y ser un buen compañero de infortunios. En este último punto es donde la crítica literaria y social actual, abonada al presentismo continuo, afea al propio autor, pues argumentan que ¡qué es eso de <em>civilizar</em>, catequizar y casi esclavizar nada más encontrar al pobre Viernes! Repito, <em>Las aventuras de Robinson Crusoe</em> es una novela del siglo XVIII y hay que leerla tal cual, con sus pros y sus contras, aunque algunos elementos nos rechinen algo; reproches que seguramente a cualquier escritor de ese siglo sorprendiera en sumo grado.</p>
<p>Y no piensen que me he olvidado del segundo personaje en cuestión. Éste no es humano, sino físico, omnipresente en toda la novela: la isla donde Crusoe naufraga. Al principio, como le sucede a Tom Hanks en <em>Náufrago</em> (2000, Robert Zemeckis), ésta le atemoriza, le asusta, le desconcierta y hasta que caiga en una profunda depresión religiosa solo atenuada cuando acepta la realidad y la providencia. En todo caso, este primer aspecto es evidente y a la vez humaniza la novela, pues ¿acaso esto mismo no nos pasaría a nosotros mismos si acabáramos aplastados en las orillas de una isla incierta en mitad del mar? En fin, cuando Robinson Crusoe acepta la situación, es la isla y su propio afán de superación e inteligencia, quien le proporciona todos los recursos que necesita llegando un momento en el que considera que esa isla siniestra  y negra del principio es ahora un verdadero paraíso en donde ha conseguido llegar a la madurez y superar su fase de juventud tarambana. Incluso nos da pena cuando leemos el momento en el que Crusoe ha de despedirse de la isla y llora como una magdalena mientras recoge su querido diario, la da la libertad a sus cabritillas y observa con detenimiento el hogar que tan bien le ha acogido durante esos 28 años. Hay quienes opinan que esa isla es Trinidad, pero yo prefiero pensar que no tiene nombre, que es otro gran personaje que recorre las inmortales páginas de mi imaginación.</p>
<p>Si existiera un museo dedicado a la Inmortalidad me imagino que estaría habitado por todos los personajes que han dejado su impronta en el desván de la fantasía. Cerrando los ojos lo puedo ver con toda claridad: el edifico tendría, sin duda alguna, forma de libro, y en sus salones se congregarían toda clases de seres eternos. Allí podría ver a D&#8217;Artagnan del brazo de los cinco mosqueteros –Alatriste es el quinto- hablando con gracejo y bonhomía; un poco alejado en un rincón oscuro Edmundo Dantés y el capitán Ahab meditan su venganza mientras un alegre Peter Pan y su fiel Campanilla les molestan revoloteando por encima de sus cabeza. Y si no me engañan los ojos allí está el frescachón de Pickwick haciendo una reverencia al vetusto y sabio Aslan que acaba de materializarse desde Narnia. Hobbits que corretean de acá para allá junto a <em>munchkins</em> traviesos mientras son observados con risita pícara por el Señor Sapo; el rojo Smaug que custodia su tesoro y eriza sus escamas al ver a un joven Arturo enarbolando una espada que una grácil Dama del Lago le acaba de dar. Así sería el Museo de la Eternidad, mi museo preferido por encima de todos, lleno de cientos de miles de mitos de juventud dorada, y que justo en este momento –qué suerte hemos tenido– acaban de hacer acto de presencia dos de ellos, uno con la ropa desgarrada y un mar profundo en sus ojos, ese es Odiseo, y el otro, vestido con pieles, una pipa en la boca, un fiel perro a su diestra y un loro en su siniestra, es efectivamente Robinson Crusoe. Pero para poder verlo, hablar con él, que nos deleite con sus grandes aventuras o simplemente poder pasearnos por las salas de este Museo divino hay que pagar el precio de la entrada: leer su libro. Sólo eso y si no lo han hecho, parafraseando a Gandalf el Gris: ¡abrid sus páginas, insensatos!</p>
<p>¡Buena lectura y buen viaje, grumete!</p>
<p>******</p>
<p>Daniel Defoe, <em>Robinson Crusoe, </em>traducción de Carlos Pujol. Barcelona, Austral Editorial, 2018, 512 páginas.</p>
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		<title type="html"><![CDATA[CAMARADAS BAJO LA ARENA. LA LEGIÓN EXTRANJERA FRANCESA &#8211; Martin Windrow]]></title>
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		<published>2026-07-14T06:00:59Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Historia de Francia"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Asia"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Desperta Ferro"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Imperio Colonial"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Lebel"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Legión Extranjera francesa"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Legionarios"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Marruecos"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Quepí"/>
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<p><span id="more-106152"></span></p>
<p>Mi interés por la Legión Extranjera no empezó por la literatura alrededor de ella, sino con esos filmes que he citado. Ahora es fácil, pero hace unos años en la televisión se veía lo que había y estas películas solían ser pasadas a menudo. Así descubrí la figura de ese soldado colonial de origen incierto que se alistaba para ver mundo, huir de su vida pasada o simplemente por servir en un cuerpo militar distinto. Con su fusil Lebel al hombro, el sobretodo azul o caqui, las botas con polainas, el quepí con siroquera y esa mochila que hacía palidecer a cualquiera, el legionario tenía una función de conquista, control y «pacificación» del territorio. En su libro, Martin Windrow no hace sino traernos la historia real de aquellos hombres que decidieron formar parte de esa Legión que luchó en todos los puntos cardinales donde Francia tenía posesiones. No obstante, y como se ve pronto, su teatro por antonomasia siempre sería el Norte de África donde protegería las caravanas y rutas comerciales de los pueblos hostiles al dominio galo. De esa intervención en África es la que viene la descripción anterior. Es más, todas las películas mencionadas antes se basan en esas operaciones en la región norafricana.</p>
<p>Entrando en materia, <em>Camaradas bajo la arena</em> es un ensayo voluminoso de más de setecientas y pico páginas de contenido. Este está dividido en dos grandes partes y veinte capítulos. La primera está centrada en su servicio en Asia y Madagascar. Son siete capítulos muy llamativos, puesto que valen para poner al lector en el contexto histórico, de la formación, sus características y la función que tenía a finales del siglo XIX. La verdad es que ya aquí el libro da una sensación de conjunto muy buena. Es una narración amena donde al lado de los datos sobre operaciones y batallas y los análisis del autor se añaden testimonios de los protagonistas, lo que aporta esa visión humana que a mí personalmente me gusta tanto. De hecho, en mis libros, quien los haya hojeado o leído, verá que siempre intento introducir bastantes (aunque sin pasarse).</p>
<p>Si hay una conclusión que se puede sacar de la intervención de los legionarios en Asia y Madagascar es que a finales de ese siglo las condiciones para el servicio eran nefastas. En los combates con insurgentes, bandoleros o fuerzas enemigas, la Legión no tiene rivales. Sus capacidades de maniobra, fuego y espíritu lograban superar las dificultades. Un legionario motivado era sin duda un digno adversario de cualquiera que quisiera enfrentarse al poder militar de Francia. Ahora bien, estos escenarios traían consigo enfermedades, mala logística y a veces el tedio más absoluto. Eso iba en detrimento de la salud de aquellos hombres que estaban tan lejos. Windrow no se corta en información y nos borra de un plumazo cualquier visión romántica que podamos llegar a albergar. Eso sí, los enfrentamientos en mitad de la selva o la defensa fuertes construidos en ella son fascinantes. El autor consigue que no nos aburramos en ningún momento.</p>
<p>Terminado el periplo por las colonias más alejadas, Windrow pone su atención en Marruecos. Ya se adelantaba antes, para el autor este es el escenario clásico de la Legión. Un vistazo al índice lo deja claro. Mientras el primer bloque se compone de siete capítulos el segundo alberga los trece restantes. En estos también hay una evidente intención de ser cronológico en cuanto a los hechos, cada capítulo coincide con una época clave de la Legión en el Norte de África. Se empieza por 1893, se continúa con las fechas dentro de los intervalos de la Gran Guerra, la inmediata posguerra y así hasta 1934, cuando Windrow pone el punto el final a esa «edad de oro» por haber terminado las funciones principales, derrotado la resistencia y pasar a un servicio de guarnición en fuertes y vigilando las rutas abiertas con tanto esfuerzo.</p>
<p>Sin que haya una diferenciación en el estilo del historiador entre las dos partes, se nota que a Windrow le gusta más todo lo que tiene que ver con Marruecos. Al fin y al cabo, pudo viajar a una porción de los escenarios, mucho más a mano que los de la lejana Asia. Además, mejor conservados debido a las imperantes condiciones desérticas. A lo largo de los capítulos iremos conociendo personajes icónicos para los legionarios como Hubert Lyautey, uno de los protagonistas de la conquista de este territorio y crucial en la derrota de las harkas rebeldes. Como antes, el autor detalla muy bien las acciones de la Legión, ya sea en esas infernales marchas –que tan famosas se hicieron–, los combates contra la resistencia irregular marroquí o rifeña, las características de lo que significaba estar destinado en aquel lugar y, por supuesto, las tradiciones y cultura legionaria. En general aquí se percibe a la perfección ese ambiente que posteriormente inspiró novelas y filmes.</p>
<p>Acostumbrado a leer sobre inmensas batallas, la verdad para mí se ha hecho un ensayo apasionante. Esas pequeñas operaciones, muy similares a las de «búsqueda y destrucción» de la época de Vietnam, son tratadas con esmero y estoy seguro de que ningún lector se verá decepcionado. Por igual, los temas que tienen que ver más con la organización y la administración no se hacen pesados porque nos dan información básica para entender el contexto sociopolítico en el que se movían esos legionarios. Dicho esto, poco a poco, iremos escalando capítulos y años hasta llegar a la década de los treinta donde la Legión se ha convertido en una unidad motorizada y con armamento a la última, aunque siempre con problemas y carencias, eso que no falte.</p>
<p>Sin duda <em>Camaradas bajo la arena</em> de Martin Windrow ha satisfecho en mí una parte de la historia militar de Francia que quería conocer. La obra además está editada con el cariño y la pasión que define a Desperta Ferro. Buena tipografía, dos bloques de imágenes en blanco y negro y una cartografía de calidad, como solo ellos saben hacer. En conclusión, cualquiera que tenga ese interés por la Legión Extranjera francesa aquí tiene una obra que le resultará esclarecedora y que merecerá ese hueco en su biblioteca personal. <em>Legio Patria Nostra</em>.</p>
<p>Martin Windrow. <a href="https://www.despertaferro-ediciones.com/revistas/numero/libro-historia-camaradas-bajo-la-arena-la-legion-extranjera-francesa-windrow/" target="_blank" rel="noopener"><em>Camaradas bajo la arena. La Legión Extranjera Francesa</em></a>, traducción de Javier Romero Muñoz. Madrid, Desperta Ferro Ediciones, 2024, 880 páginas.</p>
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		<title type="html"><![CDATA[DE TROYA A ROMA. LA HISTORIA TRAS EL MITO –  Néstor F. Marqués &#038; Pablo Aparicio]]></title>
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		<updated>2026-07-09T06:27:48Z</updated>
		<published>2026-07-09T06:00:43Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Arqueología"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Historia de Roma"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Mitología"/><category scheme="https://hislibris.com" term="antigua Roma"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Eneas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="guerra de Troya"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Roma"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Troya"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Sufridos descendientes de Dárdano, la tierra primera en ver brotar la estirpe de vuestros ascendientes será la que os acoja en su fecundo seno a vuestra vuelta. Id a buscar a vuestra antigua madre. Allí el solar de Eneas ha de señorear el orbe entero, lo mismo que los hijos de sus hijos y los [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/de-troya-a-roma-la-historia-tras-el-mito-nestor-f-marques-pablo-aparicio/"><![CDATA[<blockquote><p>Sufridos descendientes de Dárdano,<br />
la tierra primera en ver brotar la estirpe de vuestros ascendientes<br />
será la que os acoja en su fecundo seno a vuestra vuelta.<br />
Id a buscar a vuestra antigua madre.<br />
Allí el solar de Eneas ha de señorear el orbe entero,<br />
lo mismo que los hijos de sus hijos y los que de sus hijos nacerán.<br />
Virgilio, <em>Eneida </em>III 93-98.</p></blockquote>
<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/De-Troya-a-Roma.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-106085]"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-106079" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/De-Troya-a-Roma.jpg" alt="" width="200" height="283" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/De-Troya-a-Roma.jpg 800w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/De-Troya-a-Roma-212x300.jpg 212w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/De-Troya-a-Roma-724x1024.jpg 724w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/De-Troya-a-Roma-768x1087.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>Así hablan los dioses. Así habla Apolo desde su santuario en la sagrada isla de Delos, al visitante Eneas, huido de Troya con su padre, su esposa y su hijo. Él le pregunta acerca de aquello que todos querríamos saber pero que solo unos cuantos elegidos tienen la suerte de conocer: su destino. Eneas ha salvado la vida escapando de una guerra y sabe que los dioses tienen planeado convertirle en fundador de una estirpe que dominará el mundo: la del pueblo romano.<span id="more-106085"></span></p>
<p>Fueron un buen puñado los autores latinos que se preocuparon de contar el origen de la ciudad de Roma y su dominio sobre el resto de pueblos del mundo. Pero el mito fundacional que se impuso casi desde el primer momento fue el que plasmó en el siglo I a.C. el poeta Virgilio en la <em>Eneida</em>. El poema relataba la huida del troyano Eneas de la debacle de su ciudad, atacada por los aqueos, y cómo siguiendo los designios de los dioses comenzó un periplo hasta llegar a un «lugar al que llamar vuestro, y así lo harán los hijos de vuestros hijos». La <em>Eneida</em> es una obra deudora de la <em>Odisea</em> de Homero en muchos aspectos, con episodios muy similares y una misma estructura argumental, aunque transitada en sentido contrario: Si Odiseo, vencedor de Troya, recorre el mar para recuperar su antigua patria, Eneas, vencido y con su patria destruida, lo hace para encontrar una patria futura. Esa patria será Roma.<a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/166-167-Troya-a-Roma.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-106085]" target="_blank" rel="noopener"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-106084 size-medium alignright" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/166-167-Troya-a-Roma-300x212.jpg" alt="" width="300" height="212" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/166-167-Troya-a-Roma-300x212.jpg 300w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/166-167-Troya-a-Roma-1024x724.jpg 1024w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/166-167-Troya-a-Roma-768x543.jpg 768w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/166-167-Troya-a-Roma-1536x1086.jpg 1536w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/166-167-Troya-a-Roma.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>La odisea de Eneas bien merecía una obra como la que acaba de publicar Desperta Ferro Ediciones, elaborada por las mismas manos que en 2024 nos deleitaron con el memorable <em>La Roma de Constantino</em>: Néstor F. Marqués y Pablo Aparicio. El objetivo de <em>De Troya a Roma. La historia tras el mito</em> es conducir al lector a través de las brumas del mito fundacional de Roma, y sin dejar de lado lo que la arqueología tiene que decir al respecto. En palabras de los autores:</p>
<blockquote><p>Queremos seguir el rastro de los orígenes de Roma allí donde todavía se confunden memoria, leyenda e historia. Para hacerlo, nos apoyaremos en las fuentes de las que disponemos: la arqueología y la historia serán nuestras herramientas principales, pero el mito también tendrá un lugar fundamental entre las páginas.</p></blockquote>
<p>Y en efecto, el libro se construye con el relato alternado de mito e historia, leyenda y arqueología, memoria y actualidad. Pero Marqués y Aparicio dejan claro desde el primer momento que «las narraciones que los romanos elaboraron en torno a su estirpe más antigua serán, por tanto, el hilo conductor de nuestro recorrido».</p>
<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/66-67-Troya-a-Roma.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-106085]" target="_blank" rel="noopener"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-106082 size-medium" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/66-67-Troya-a-Roma-300x212.jpg" alt="" width="300" height="212" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/66-67-Troya-a-Roma-300x212.jpg 300w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/66-67-Troya-a-Roma-1024x724.jpg 1024w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/66-67-Troya-a-Roma-768x543.jpg 768w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/66-67-Troya-a-Roma-1536x1086.jpg 1536w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/66-67-Troya-a-Roma.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Así, tiene todo el sentido que la obra comience en los orígenes del mito: la huida del héroe troyano Eneas de su ciudad asediada por los aqueos, no por cobardía sino porque así se lo dictan los dioses. Con su padre Anquises, su hijo Ascanio y su esposa Creúsa, y portando los dioses Penates, símbolos y protectores de la ciudad, Eneas abandona Troya en llamas y se hace a la mar. Como él, cientos de troyanos, tal vez miles, debieron huir de la destrucción, iniciando así una diáspora por un mundo que, al igual que las murallas de Troya, se estaba desmoronando. Aprovecha aquí el texto de <em>De Troya a Roma </em>–y demuestra así que, dejando atrás el mito, el rigor es divisa que sus páginas siguen a rajatabla– para traer a colación lo que la arqueología tiene que aportar sobre el papel de Troya en el contexto histórico de aquel tiempo, finales de la Edad del Bronce. Los hallazgos realizados en Hattusa, capital del imperio hitita, así como en ciudades micénicas como Pilos, permiten conectar al rey troyano Alaksandu con el hitita Muwatalli II y a los hititas con los ahhiyawa, nombre que recibían los micénicos en las tablillas halladas en el corazón del imperio hitita. También se profundiza en el contexto cultural troyano: dioses como Apaliuna, Dingir Lamma, Kuwarsa… Y casi de pasada, aparece en una de las páginas del libro la imagen de un pequeño objeto cuyo significado fue profundamente revolucionario en aquel ya legendario libro de Joachim Latacz <em><a href="https://hislibris.com/troya-y-homero-joachim-latacz/" target="_blank" rel="noopener">Troya y Homero</a></em>: un sello convexo con inscripciones en idioma luvita, el único rastro de escritura jamás hallado en Troya.</p>
<p>Conviene no avanzar más sin mencionar ya el aparato gráfico de que se nutre esta obra y que constituye, pese a los magníficos textos, el principal aliciente de este libro. Nunca se había visto la Troya homérica como en este libro, con un realismo visual impresionante, con imágenes tridimensionales y reconstrucciones que semejan fotografías a vista de pájaro de lo que debió de ser la imponente ciudad de Troya, muy en consonancia con los hallazgos arqueológicos que hizo Manfred Korfmann a lo largo de casi dos décadas. Esa calidad visual, sobra decirlo, se mantiene a lo largo de todo el libro, al representar escenarios, personajes, objetos, etc. que acompañan el relato de la fundación de Roma. Esa fidelidad a la actualidad arqueológica e historiográfica se percibe también, como es obvio, en ese mismo relato, por ejemplo al hacerse eco de la teoría de la «tormenta perfecta» de <a href="https://hislibris.com/1177-a-c-el-ano-en-que-la-civilizacion-se-derrumbo-eric-h-cline/" target="_blank" rel="noopener">Eric H. Cline</a> –compartida ya por la mayoría de investigadores– como explicación para el desastre a escala mundial que se produjo en el final de la edad del Bronce, y del que la destrucción de Troya fue con toda probabilidad un episodio más.</p>
<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/interior-cubierta-Troya-a-Roma.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-106085]"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-106078 alignright" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/interior-cubierta-Troya-a-Roma-300x211.jpg" alt="" width="300" height="211" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/interior-cubierta-Troya-a-Roma-300x211.jpg 300w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/interior-cubierta-Troya-a-Roma-1024x722.jpg 1024w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/interior-cubierta-Troya-a-Roma-768x541.jpg 768w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/interior-cubierta-Troya-a-Roma-1536x1082.jpg 1536w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/interior-cubierta-Troya-a-Roma.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Eneas, símbolo del éxodo de los héroes tras la guerra de Troya, como lo fue Odiseo y otros muchos, recorrió el Mediterráneo, vivió mil aventuras y arribó finalmente a tierras itálicas. Y de la unión de los troyanos con los aborígenes del Lacio surgiría el pueblo latino. ¿Por qué el relato fundacional de Roma escogió precisamente a Eneas, un héroe huido y derrotado, como simiente de su estirpe? La respuesta es fácil: porque en la universalmente conocida <em>Ilíada</em> y en un menos conocido himno a Afrodita, Homero cantó la profecía que los dioses anunciaron sobre Eneas, que reinaría sobre los troyanos y que también lo harían los hijos de sus hijos.</p>
<p>Y así sucedió: Eneas fundó la ciudad de Lavinium, y su hijo Ascanio y sus descendientes reinaron hasta el advenimiento de los hermanos Rómulo y Remo. Fue Rómulo quien, el 21 de abril del año 753 a.C., tomó un arado y señaló con un surco perimetral en el monte Palatino, la muralla de la que sería su ciudad: Roma. El mito de Rómulo y Remo recibe un tratamiento especialmente detallado en las páginas del libro: fueron los hermanos amamantados por la famosa loba en el monte Capitolio, o lo hizo una <em>lupa</em> (prostituta)? ¿Existió realmente Remo? <a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/48-49-Troya-a-Roma.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-106085]"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-106080 alignleft" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/48-49-Troya-a-Roma-300x212.jpg" alt="" width="300" height="212" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/48-49-Troya-a-Roma-300x212.jpg 300w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/48-49-Troya-a-Roma-1024x724.jpg 1024w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/48-49-Troya-a-Roma-768x543.jpg 768w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/48-49-Troya-a-Roma-1536x1086.jpg 1536w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/48-49-Troya-a-Roma.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a> ¿Existieron de hecho alguno de los dos hermanos? ¿No sería la fundación de Roma un logro del propio Eneas? El análisis de los diferentes mitos, así como el detallado relato arqueológico en cuestiones como el trazado de la ciudad de Roma, los restos de Lavinium, el recorrido de la muralla, la supuesta casa de Rómulo, etc., ocupan el último tercio del libro, en unas páginas jalonadas, cómo no, de magníficas imágenes.</p>
<p><em>De Troya a Roma</em> es un viaje apasionante hasta los orígenes más remotos del pasado romano, valiéndose para ello, por un lado, del diálogo entre historia, leyenda y arqueología, y por otro, de un aparato visual como pocas veces se ha visto en una obra histórica. Un libro que se disfruta tanto por lo uno como por lo otro, y que merece todos los elogios que se le puedan hacer. Un magnífico trabajo.</p>
<p><strong>*******</strong></p>
<p>Néstor F. Marqués &amp; Pablo Aparicio, <em><a href="https://www.despertaferro-ediciones.com/revistas/numero/libro-ilustrado-nestor-marques-pablo-aparicio-de-troya-a-roma-la-historia-tras-el-mito/" target="_blank" rel="noopener">De Troya a Roma. La historia tras el mito</a></em><em>. </em>Madrid, Desperta Ferro Ediciones, 2026, 222 págs.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong> </strong></p>
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		<author>
			<name>Iñigo</name>
							<uri>http://elpuentelejano.blogspot.com.es</uri>
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		<title type="html"><![CDATA[EL EMPERADOR DE LOS MARES. KUBLAI KAN Y LA FORJA DE CHINA &#8211; Jack Weatherford]]></title>
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		<updated>2026-07-07T12:52:17Z</updated>
		<published>2026-07-07T06:00:23Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Biografías"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Historia por épocas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Historias especializadas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Imperio mongol"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Jack Weatherford"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Kublai Kan"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Continuación inevitable de su anterior libro, Gengis Kan y la creación del mundo moderno, Jack Weatherford dedica el ensayo que aquí reseño a Kublai Kan, nieto del primer Gan Kan del Imperio mongol, a sus conquistas, su administración, sus derrotas, que también las tuvo, y, sobre todo, a su obcecación por traspasar sus dominios terrestres [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/el-emperador-de-los-mares-kublai-kan-y-la-forja-de-china-jack-weatherford/"><![CDATA[<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2025/11/emperador.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-103241]"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-103240 alignleft" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2025/11/emperador.jpg" alt="" width="200" height="306" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2025/11/emperador.jpg 669w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2025/11/emperador-196x300.jpg 196w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>Continuación inevitable de su anterior libro, <a href="https://hislibris.com/gengis-kan-y-la-creacion-del-mundo-moderno-jack-weatherford/" target="_blank" rel="noopener"><em>Gengis Kan y la creación del mundo moderno</em></a>, Jack Weatherford dedica el ensayo que aquí reseño a Kublai Kan, nieto del primer Gan Kan del Imperio mongol, a sus conquistas, su administración, sus derrotas, que también las tuvo, y, sobre todo, a su obcecación por traspasar sus dominios terrestres y convertir su imperio en una gran potencia naval, con todo lo que conlleva en cuanto a expansión militar, comercio, relaciones internacionales y revolución técnica y económica implicada. Gracias al autor y su guía, a lo largo de trescientas cincuenta páginas y casi un siglo de historia, prácticamente todo el siglo XIII, el lector puede hacerse a la idea de la gran transformación geopolítica que sufrió el Imperio mongol en base a los esfuerzos realizados por anexionarse y unificar China y controlar el comercio marítimo de su entorno<span id="more-103241"></span></p>
<p>El hecho de ser hijo y sobrino de los herederos de Gengis Kan le marcó en su infancia y juventud, tocándole educarse a cargo de su madre en el incorporado territorio de la dinastía Jin al imperio mongol, al norte del Yang-Tsé. Esta situación le marcó profundamente, ya que absorbió el funcionamiento de la administración china, los cimientos de la filosofía confuciana, los tratados comerciales y especialmente la vida sedentaria, diferente y lejana a la sociedad mongola, siempre en continuo movimiento. Fallecido Gengis Kan, sus territorios quedaron bajo el poder de los kanes predecesores a Kublai Kan, pero puntualmente separados en diferentes territorios, que de alguna manera dificultaron en determinados momentos la continuidad de la Ruta de la Seda. Por destinos de la vida y variadas situaciones familiares, Kublai Kan nunca dejó de tener un contacto más o menos directo con el Iljanato mongol, localizado en el extremo occidental del Imperio, enlace de comunicación con los territorios de Europa oriental, el mar Mediterráneo y la sociedad musulmana de la época, conexiones importantes en sus posteriores conquistas comerciales marítimas.</p>
<p>El territorio de sur de China, gobernado por la dinastía Song, se puso a su alcance tras obtener en 1260 el título de Gran Kan. Tras pacificar a los mongoles de las estepas al norte, su mirada comenzó a dirigirse hacia el mar que rodeaba China. Todo evolucionó a favor de Kublai cuando sus tropas cruzaron el Yang-Tsé y se creó la primera gran flota naval fluvial mongola. En 1271 cambió su nombre por Da Yuan y se convirtió en el primer emperador de la dinastía Yuan, conquistando toda China entre los años 1275 y 1279. Su mirada se dirigió definitivamente hacia el mar. En su camino sufrió terribles derrotas en su afán por conquistar Japón, la actual Vietnam y las islas de Java, territorios inalcanzables militarmente. Sin embargo, sus esfuerzos armamentísticos, tecnológicos y geoeconómicos le llevaron a controlar comercialmente los mares que rodeaban las costas chinas, gracias en gran parte a su control de Corea y al conocimiento naval de sus marinos. Su intención de crear un Imperio naval inmenso le llevó unir más aún sus relaciones con el Iljanato, siempre fiel aliado, ofreciendo la mano de su hija al heredero que aquellas tierras, instaurando una ruta marítima desde China hasta la lejana corte persa. El imperio de Kublai no tenía límites y su comercio implicó el mayor intercambio de bienes entre ambos mundos realizados hasta la fecha.</p>
<p>Tras su muerte solo Temür, su nieto, mantuvo vivo y boyante el comercio marítimo en su continuidad con las políticas diplomáticas de Kublai, abriendo nuevas rutas, inaugurando puertos y convirtiendo la moneda china en el estándar de tasación de todo el imperio. El autor dedica los últimos capítulos del libro a mostrar los vaivenes y el posterior declive de aquel control marítimo, acompañado de la consiguiente crisis dinástica de los herederos de Temür, ya a finales del siglo XIV y, años después, como causa de la llegada de los navegantes y comerciantes europeos y estadounidenses.</p>
<p>Weatherford nos presenta, en definitiva, un Kublai Kan solitario rodeado de un universo de cortesanos, pero dentro de un contexto histórico renovador en cuanto a su visión de conquistas, más allá de la tierra firme. Sin embargo, este crecimiento comercial internacional, entonces tan enriquecedor para China, terminó por quebrarse ante la presencia del naciente capitalismo occidental, convirtiendo aquella China altamente aperturista y expansionista, en un gigante rodeado de una muralla y cerrada al exterior. Pero esa es otra historia.</p>
<p>*****</p>
<p>Jack Weatheford, <em><a href="https://aticodeloslibros.com/inicio/400-el-emperador-de-los-mares.html" target="_blank" rel="noopener">El emperador de los mares. Kublai Kan y la forja de China</a></em>, traducción de Joan Eloi Roca. Barcelona, Ático de los Libros, 2025, 408 páginas.</p>
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