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	<title type="text">Hislibris. Libros de Historia, libros con Historia</title>
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	<updated>2026-07-29T07:51:58Z</updated>

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		<author>
			<name>Balbo</name>
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		<title type="html"><![CDATA[ESTO NO ESTABA EN MI LIBRO DE LA MAFIA &#8211; Giorgio Ballario]]></title>
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		<updated>2026-07-28T07:20:32Z</updated>
		<published>2026-08-19T06:00:04Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Historias especializadas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Varios"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Al Capone"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Cosa Nostra"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Mafia"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Nota: 8 Lo mejor: Un libro histórico didáctico con el que conocer por primera vez no solo la historia de la Mafia desde sus comienzos hasta hoy en día, sino también para alejar los mitos que hay en torno a ella Lo peor: al ser un libro para un público generalista, peca de sintético en [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/esto-no-estaba-en-mi-libro-de-la-mafia-giorgio-ballario/"><![CDATA[<p>Nota: 8<br />
Lo mejor: Un libro histórico didáctico con el que conocer por primera vez no solo la historia de la Mafia desde sus comienzos hasta hoy en día, sino también para alejar los mitos que hay en torno a ella<br />
Lo peor: al ser un libro para un público generalista, peca de sintético en algunos momentos, quedándole al lector ganas de profundizar más (aunque eso también puede ser bueno como catapulta hacia otras lecturas)</p>
<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/Portada-scaled.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-105219]" target="_blank" rel="noopener"><img decoding="async" class="alignleft wp-image-105218" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/Portada-190x300.jpg" alt="" width="100" height="158" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/Portada-190x300.jpg 190w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/Portada-647x1024.jpg 647w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/Portada-768x1215.jpg 768w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/Portada-971x1536.jpg 971w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/Portada-1295x2048.jpg 1295w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/Portada-scaled.jpg 1618w" sizes="(max-width: 100px) 100vw, 100px" /></a></p>
<blockquote><p>«Un hombre que no pasa tiempo con su familia nunca puede ser un hombre de verdad».<br />
<em>Don Corleone a Johnny Fontane en </em>El Padrino (1972).</p></blockquote>
<p>En torno a la creación y los hechos ocurridos durante el rodaje de <em>El Padrino</em> hay uno que a mí me llama la atención. Todos tenemos en mente la figura de Marlon Brando cuando se nos habla acerca del <em>capo di tutti capi</em> de los mafiosos; con su rosa clavada en el pecho de su impecable traje negro, misterioso a la contraluz de las persianas bajadas del despacho, susurrando palabras mientras acaricia  un gato, a la vez que concede dudosos favores en el día de la boda de su hija y a los que no se puede negar siendo la festividad de ese momento. Claramente es una imagen icónica clavada en nuestra mente y en la Historia del cine. Pues bien, la anécdota viene a que dicha figura pudo nunca existir ya que el propio Brando no estaba a gusto en la piel de don Vito Corleone, pues creía que interpretarlo era como romantizar la imagen de la Mafia y de sus integrantes, mostrándolos en algunos momentos como <em>robin hoods</em> contemporáneos.<span id="more-105219"></span></p>
<p>Y razón no le faltaba, pues desde entonces, por lo menos para el imaginario público, la película, que en un principio tanto temían los mafiosos de entonces, fascinó a millones de personas, suavizando y desvirtuando la verdadera historia existente tras esta organización criminal. Así pues, alejémonos de los focos cinematográficos, de los románticos códigos de hermandad y de los clichés que se nos han vendido sobre este grupo, y permítanme que para ello les recomiende un libro del periodista italiano Giorgio Ballario titulado <em>Eso no estaba en mi libro de la Mafia</em> (Almuzara, 2026) en el que nos narra cual fue su verdadera historia centenaria, su origen y su actual existencia, además de desmontar los mitos que giran en torno a esta organización criminal.</p>
<p>Es obvio –por no decir en roman paladino una perogrullada– que la Mafia o <em>Cosa Nostra</em> no nació con la película de <em>El Padrino</em> sino que, como bien nos indica el autor, su historia está enraizada en la antigüedad. Por un lado tenemos la aparición oficial de La Mafia en los registros escritos de la primera mitad de siglo XIX en el Reino de las Dos Sicilias, como una fuerza organizada de carácter rural que o bien actuaban como bandoleros en las zonas agrestes de Sicilia o bien eran utilizados por el poder del momento, de los terratenientes, como elemento represor por si alguien tenía la osadía de alzarse frente al poder establecido. Aun así, si escarbamos más en sus orígenes, también hay historiadores que lo retrotraen hasta la misma Edad Media como poder de la nobleza, e incluso a la mítica Garduña española proveniente de la Península Ibérica, diversificándose como mancha de aceite por toda Sicilia o por Italia con las denominaciones de, por ejemplo, `Ndrangheta (Calabria), Camorra (Campania) o la Sacra Corona Unita (Apulia). Sea una cosa u otra, ya desde la Unificación Italiana con Garibaldi (1861-1871) se conoce la existencia de la Mafia y sus acciones delictivas, y pronto fueron combatidas por las fuerzas del orden como la que realizó de forma expeditiva Cesare Mari en 1924 atacando directamente a los jefes, ejecutores y amigos que componían las distintas familias mafiosas.</p>
<p>Volviendo de nuevo a la película de Francis Ford Coppola, ya sea visionada en orden de aparición en pantalla o de forma cronológica (que gana bastante más), puede observarse cómo los pueblos sicilianos, Corleone por poner uno ellos, a finales del siglo XIX o durante el primer tercio del XX estaban bastante abandonados y empobrecidos, en algunos casos regidos por capos fuertemente armados (la imagen del entierro del padre de don Vito, Antonio Andolini, en un secarral, o las calles vacías y empinadas del pueblo de Corleone,  es un ejemplo claro de lo que señalo) pero también debido a la masiva emigración de sicilianos e italianos que buscaban una vida mejor en el extranjero. Aunque algunos emigraron a la Península y más allá de los Alpes, otros, en su gran mayoría optaron por surcar el Océano Atlántico y buscar residencia en Estados Unidos. Aunque antes debían pasar el célebre paso aduanero por la <a href="https://www.youtube.com/watch?v=xqQVD8GB5jI" target="_blank" rel="noopener">Isla de Ellis</a> –la Isla de las Lágrimas– en donde a muchos les cambiaron el <em>suo nomine</em> por el que mejor le sonaba a las autoridades fronterizas o por el topónimo de origen, y la consecuente cuarentena para los enfermos. Tras esa estadía (tres meses más o menos si habían pasado dicha cuarentena) es normal que la mayoría de la gente que ingresaba en Nueva York buscara integrarse con los suyos y en este caso residiendo en el conocido como Barrio de Little Italy. Pero a este lugar no solo acudía gente honrada buscando su oportunidad de labrarse un futuro, sino que también la Mafia supo desembarcar en Estados Unidos y expandirse no solo por la ciudad neoyorkina, sino también por otros lugares como Miami o Chicago, entre otros. Organizaciones como La Mano Negra supieron lucrarse con la emigración clandestina.</p>
<p>La influencia en Estados Unidos de la Mafia fue gradual, introduciéndose poco a poco en los resortes del poder, comenzando a destacar grandes Familias en las ciudades antes mencionadas, como por ejemplo los Bonanno, Gambino, Genovese… La Ley Volstead, comúnmente llamada <em>La Ley Seca</em> (1920-1933), hizo que la <em>Cosa Nostra</em> aumentase exponencialmente. Creció el crimen organizado y con ello el reino del terror de los gángsteres, en el que figuras prototípicas como Alphonse Gabriel Capone, Al Capone, al ritmo de los subfusiles Thompson, imponían su ley y su orden a cualquiera que quisiera comerciar al margen de sus despóticas leyes. Tanta era la influencia de la Mafia, no ya en Estados Unidos sino en Occidente, que incluso para que los ejércitos aliados actuasen y se moviesen por Sicilia o por los muelles neoyorkinos durante la Segunda Guerra Mundial, figuras como Lucky Luciano o Salvatore Giulano debían dar su aquiescencia. Pasado el conflicto militar, tras los ecos de las bombas, los tentáculos de la <em>Cosa Nostra</em> ya se extendieron por todo el mundo dándose en muchos casos auténticos conflictos con las autoridades de distintos países, sobre todo en Italia, donde las acciones contra ella eran el pan diario del país <em>azzurro</em>. Cuando el Estado intervenía, el otro Estado, el de la Mafia contraatacaba provocando auténticos atentados y matanzas, como las realizadas contra los magistrados Falcone y Borsellino en 1992, líderes del proceso de Palermo. Extorsiones, secuestros o amenazas eran comunes (y todavía lo son, por desgracia) no solo a nivel ciudadano sino también gubernamental, ejemplificando con ello el gran poder que esta organización todavía atesora. Se cree que genera unos 40.000 millones de euros anuales, y tienen unas 150.000 empresas controladas a su nombre. Y esto solo es una estimación.</p>
<p>Giorgio Ballario, en su libro <em>Eso no estaba en mi libro de la Mafia</em>, nos revela cómo es ese poder que se mueve en las sombras, tras las leyes y tras los negocios, y esclarece cuál ha sido su verdadera historia alejándola de mitos y clichés que se han ido acumulando con los años, convirtiéndola a veces en un icono pop. Aquí les recomiendo su último capítulo, en el que nos narra cómo es hoy la Mafia en la sociedad, la literatura, el cine y la televisión e incluso en el <em>merchandising</em> que lo convierte en ocasiones en productos de lo más <em>cool</em>. Este ensayo pone el foco en que, más allá de la película <em>El Padrino</em>, la Mafia sigue siendo una fuerza poderosa, intimidante, mayoritariamente muy rica, olvidándonos ya de aquellos rústicos pastores de boina calada y lupara con olor a pólvora que asolaban los montes sicilianos, y en la que de verdad impera un férreo secretismo trufado de arcanos códigos como <em>La Omertá</em>. No hay tentáculo al que no llegue la Mafia: narcotráfico, apuestas clandestinas, juegos de azar y usura, tráfico de armas y personas, prostitución, contrabando, blanqueo de empresas y capitales, eliminación ilegal de residuos (recuérdese a Tony el Gordo en <em>Los Simpson</em>), compra de diputados de partidos políticos e incluso alteración de los resultados de los partidos de futbol, una de las religiones italianas por excelencia. Como decía, los mafiosos ahora manejan millones, viajan por medio mundo en aviones privados o flamantes coches de marca y no dudan en actuar en cualquier lugar donde puedan obtener un beneficio. Les invito a conocer la historia de la Mafia, desde sus orígenes hasta la actualidad y los resortes que manejan, sus anécdotas más negras y todo aquello que la ha convertido en la mítica banda criminal que creemos conocer.</p>
<p><em>Buona lettura.</em></p>
<p>*****</p>
<p>Giorgio Ballario, <a href="https://almuzaralibros.com/fichalibro.php?libro=12315&amp;edi=6" target="_blank" rel="noopener"><em>Eso no estaba en mi libro de la Mafia</em></a>, traducción de Alberto Díaz-Villaseñor Cabrera. Córdoba, Almuzara, 2026, 302 páginas.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<author>
			<name>Valeria</name>
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		<title type="html"><![CDATA[EL PINTOR DE ICONOS &#8211; Joaquín Alonso]]></title>
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		<updated>2026-07-29T07:51:58Z</updated>
		<published>2026-08-12T06:00:09Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Novela histórica"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Religión"/><category scheme="https://hislibris.com" term="crisis iconoclasta"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Imperio Bizantino"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Joaquín Alonso Vigil"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Puntuación: 7.5 Lo más positivo: &#8211; Un complejo escenario histórico poco frecuentado en el género: la Crisis Iconoclasta que tuvo lugar en el Imperio Bizantino. &#8211; Unos personajes convincentes, coherentes e integrados en la historia. Lo menos positivo: &#8211; La historia se desarrolla de manera sosegada y extraordinariamente detallista al inicio del libro, pero los acontecimientos [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/el-pintor-de-iconos-joaquin-alonso/"><![CDATA[<p>Puntuación: 7.5<br />
Lo más positivo:<br />
&#8211; Un complejo escenario histórico poco frecuentado en el género: la Crisis Iconoclasta que tuvo lugar en el Imperio Bizantino.<br />
&#8211; Unos personajes convincentes, coherentes e integrados en la historia.<br />
Lo menos positivo:<br />
&#8211; La historia se desarrolla de manera sosegada y extraordinariamente detallista al inicio del libro, pero los acontecimientos del final avanzan extraordinariamente  veloces.<br />
&#8211; Algunos términos en cursiva hubiesen requerido de alguna nota al pie o una nota final.</p>
<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/EL-PINTOR-DE-ICONOS.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-107065]" target="_blank" rel="noopener"><img decoding="async" class="alignleft wp-image-107064" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/EL-PINTOR-DE-ICONOS-196x300.jpg" alt="" width="100" height="153" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/EL-PINTOR-DE-ICONOS-196x300.jpg 196w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/EL-PINTOR-DE-ICONOS-668x1024.jpg 668w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/EL-PINTOR-DE-ICONOS-768x1177.jpg 768w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/EL-PINTOR-DE-ICONOS.jpg 783w" sizes="(max-width: 100px) 100vw, 100px" /></a>En el Imperio bizantino, entre los siglos VIII y IX, tuvo lugar un episodio histórico tan trascendental como poco conocido: la llamada Crisis Iconoclasta. El emperador León III prohibió la creación y la veneración de imágenes sagradas, una medida que, con distintas intensidades, se mantuvo hasta el Segundo Concilio de Nicea. A lo largo de ese tiempo, la controversia atravesó dos grandes etapas de especial virulencia, separadas por un breve período de relativa tolerancia.</p>
<p>Aquella prohibición dividió a la sociedad bizantina entre <em>iconoclastas</em>, partidarios de destruir las imágenes religiosas, e <em>iconódulos</em>, defensores de su veneración. La decisión,  que en un principio respondió más a una reacción política y supersticiosa del emperador que a una auténtica convicción teológica, terminó generando un intenso debate doctrinal. Para los iconoclastas, representar a Cristo suponía una idolatría, pues consideraban imposible separar su naturaleza humana de la divina, y solo la primera podía plasmarse en una imagen. Los iconódulos, por el contrario, sostenían que la Encarnación legitimaba esa representación: si Dios se había hecho hombre, también podía ser pintado. La supervivencia de los iconos dependió entonces de una discreta red de monasterios cuyos monjes continuaron pintándolos y distribuyéndolos en secreto, aun a riesgo de sufrir prisión, destierro o muerte, además de la confiscación de los bienes del monasterio o incluso su destrucción. <span id="more-107065"></span></p>
<p>Es en ese contexto de tensión religiosa donde se sitúa la novela. Durante el reinado del emperador Teófilo, nieto de León III, el enfrentamiento entre iconoclastas e iconódulos coincidía además con la guerra que el Imperio bizantino mantenía contra el califato abasí de Bagdad por el control del Mediterráneo oriental. Ese complejo y la vez exótico escenario histórico, poco frecuentado por la novela histórica, constituye uno de los principales atractivos de la obra.</p>
<p>Los protagonistas de la novela son dos hermanos huérfanos acogidos en el monasterio de San Anastario de Constantinopla: Alexios y Bartolomé. Desde muy joven, Alexios siente que la vida monacal no está hecha para él y sueña con una existencia de aventuras, alimentada por los relatos de un viejo soldado borrachín al que escucha cada vez que consigue salir –o escaparse– del monasterio. Bartolomé, en cambio, encuentra su lugar entre los libros y descubre una inesperada vocación artística, aprendiendo en secreto el oficio de pintar iconos junto a un anciano monje que, de manera subrepticia, sigue manteniendo la tradición pictórica del monasterio. Uno anhela conquistar el mundo, el otro parece destinado a una vida de clausura.</p>
<p>Alexios abandonará el monasterio convencido de que alcanzará la gloria militar, aunque pronto comprobará que los sueños son más fáciles de imaginar que de realizar. Bartolomé, por su parte, verá cómo una travesura infantil acaba alterando por completo el rumbo de su vida.</p>
<p>La complejidad religiosa, social y política de este período histórico puede provocar un ligero desconcierto al lector en las primeras páginas, hasta que se sitúa y se habitúa a términos y a personajes históricos (en mi caso) poco conocidos, aunque el interés que despiertan los personajes y el mundo que habitan permite superar ese momento inicial. También hay combates y batallas en la novela, pero no son objeto de una atención narrativa especial. El verdadero centro de la historia reside en la evolución de sus protagonistas y en la forma en que los acontecimientos históricos y sus propias decisiones moldean sus vidas.</p>
<p>El autor consigue en algunos pasajes una prosa de notable fuerza evocadora y un tono casi poético que contribuye a recrear la espiritualidad y la belleza del universo bizantino. Solo en el tramo final la narración parece acelerarse en exceso: acontecimientos que habrían agradecido un desarrollo más pausado se suceden con una rapidez que contrasta con el ritmo sereno y detallista predominante en el inicio.</p>
<p>La combinación de rigor histórico, personajes bien construidos y un escenario insólito convierte la lectura en una propuesta atractiva para quienes buscan algo diferente dentro de la novela histórica, y para amantes de la historia de Bizancio.</p>
<p>Esta novela fue una de las cuatro novelas finalistas de la XIV edición del Premio de Novela Histórica «Ciudad de Úbeda», en 2025.</p>
<p>*****</p>
<p>Joaquín Alonso, <a href="https://edicionespamies.com/libros/el-pintor-de-iconos/" target="_blank" rel="noopener"><em>El</em><em> pin</em><em>tor</em></a><em> de iconos. </em>Madrid, Ediciones Pàmies, 2026, 400 páginas.</p>
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		<author>
			<name>cavilius</name>
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		<title type="html"><![CDATA[ESQUILO, POETA DE LA GUERRA – Marta González González]]></title>
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		<updated>2026-07-28T07:18:19Z</updated>
		<published>2026-08-05T06:00:54Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Historia de Grecia"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Historias especializadas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Otras especialidades históricas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Esquilo"/><category scheme="https://hislibris.com" term="guerra"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Tragedia griega"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Puntuación: 7.5 Lo bueno: Volvemos a los clásicos; eso siempre está bien. Lo menos bueno: se acerca a lo que sería una lectura especializada «En un libro reciente sobre la tragedia griega* se dice, citando a Anne Carson, que la tragedia existe porque estamos llenos de rabia. ¿Por qué esa rabia? Dice Carson que porque [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/esquilo-poeta-de-la-guerra-marta-gonzalez-gonzalez/"><![CDATA[<p>Puntuación: 7.5<br />
Lo bueno: Volvemos a los clásicos; eso siempre está bien.<br />
Lo menos bueno: se acerca a lo que sería una lectura especializada</p>
<blockquote><p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/ESQUILO-Marta-Gonzalez-Gonzalez.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-105315]" target="_blank" rel="noopener"><img decoding="async" class="alignleft wp-image-105314" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/ESQUILO-Marta-Gonzalez-Gonzalez-200x300.jpg" alt="" width="100" height="150" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/ESQUILO-Marta-Gonzalez-Gonzalez-200x300.jpg 200w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/ESQUILO-Marta-Gonzalez-Gonzalez.jpg 667w" sizes="(max-width: 100px) 100vw, 100px" /></a>«En un libro reciente sobre la tragedia griega<sup>*</sup> se dice, citando a Anne Carson, que la tragedia existe porque estamos llenos de rabia. ¿Por qué esa rabia? Dice Carson que porque estamos llenos de dolor. Y el autor se pregunta entonces, ¿por qué ese dolor? Y la respuesta que propone es “porque estamos llenos de guerra y se está matando a gente”. Si esto es así, los tiempos que estamos viviendo parecen muy apropiados para volver sobre la tragedia y, muy en concreto, sobre la tragedia de Esquilo».<br />
<span style="color: #2b2b2b; font-size: 16px;">*Simon Critchley, </span><em style="color: #2b2b2b; font-size: 16px;">La tragedia, los griegos y nosotros</em><span style="color: #2b2b2b; font-size: 16px;">. Madrid, Turner, 2020.</span></p></blockquote>
<p>Al comentario de Marta González a la cita de Critchley en relación a lo que dice la poeta y profesora de literatura clásica Anne Carson, habría que añadir: no solo los tiempos que ahora vivimos son apropiados para volver sobre la tragedia: para su desgracia, el ser humano siempre ha hecho la guerra y siempre ha matado gente. Así que cualquier tiempo ha sido bueno para acudir a la tragedia.</p>
<p>Sobre Esquilo, corríjaseme si me equivoco, lo cual es más que probable, apenas existen monografías en castellano (y no sabría decir si tampoco demasiadas en el mercado anglosajón, a tenor de la bibliografía que acompaña la obra objeto de esta reseña, en la que abundan artículos, capítulos de libros e introducciones a las obras de Esquilo). Sucede lo mismo con sus compañeros de profesión Sófocles y Eurípides: tenemos traducciones de los clásicos <em>El mundo trágico de Sófocles</em> de Charles Segal, el <em>Sófocles</em> de Karl Reinhardt, el <em>Eurípides</em> de Gilbert Murray, y poco más. Para Esquilo contamos con la obra homónima de nuevo de Gilbert Murray, con <em>Esquilo: el gran perdedor</em> de Ismaíl Kadaré (que no es exactamente una biografía), con el poco conocido <em>Lonjas del banquete de Homero</em> de Librán Moreno… Y ahora a esa escueta lista se incorpora <em>Esquilo, poeta de la guerra</em> de la catedrática de filología griega Marta González González, un breve pero interesante ensayo dedicado a la obra del autor ateniense.</p>
<p>Esquilo es, de la tríada de trágicos de quienes conservamos obras completas, el más antiguo y por ello el más cercano al origen de la tragedia como género. Quizá también sea el más arcaico en cuanto al estilo, pero no en la profundidad de sus temas ni en el tratamiento de sus personajes. Nacido en Eleusis, junto a Atenas, en el 525 a.C., vivió de lleno la época de las Guerras Médicas, en algunas de cuyas batallas decisivas tenemos constancia que participó: Maratón en el 490 a.C. y Salamina en el 480 a.C. Esquilo escribió al menos 82 tragedias de las que solo se conservan siete, y obtuvo la victoria en los certámenes dramáticos que se celebraban en Atenas en trece ocasiones. Es conocida la leyenda sobre la causa de su muerte, ya octogenario: un ave arrojó sobre su cráneo una tortuga. Y también es famoso el epitafio que se grabó en su tumba, en el que no se mencionaba su fama como dramaturgo sino su presencia en la batalla de Maratón. Tal hecho siempre se ha tomado como un rasgo de modestia respecto de su obra, y un signo de amor a su ciudad, Atenas, al dejar constancia de su lucha contra el enemigo persa. En un mundo griego donde lo habitual eran los conflictos bélicos y la continua movilización militar en defensa de la ciudad, tiene cierto sentido que Esquilo quisiera ser recordado por lo más destacado que hizo en ese ámbito comunitario, obviando la fama personal de la que gozó ya en vida.</p>
<p>Encaja a la perfección ese epitafio con la temática escogida por la autora de <em>Esquilo, poeta de la guerra</em>. Tanto Esquilo, dice Marta González, como quienes asistían a la representación de sus tragedias, sabían muy bien de qué se hablaba cuando se hablaba de la guerra. El público que se sentaba en las gradas del teatro de Dioniso, en la falda de la acrópolis de Atenas, eran los hombres que habían combatido junto a Esquilo en Maratón, en Salamina, tal vez también en Platea. Todos ellos convivían en una ciudad amenazada por el peligro persa, en una ciudad en ruinas por obra del rey persa Jerjes desde el 480 a.C. Por ello, es un lugar común contemplar las obras de Esquilo desde la perspectiva de un autor inserto en una ciudad que ha padecido los desastres de la guerra, que pese a ello ha crecido y evolucionado, que ha cambiado el régimen tiránico (los pisistrátidas, cuyo gobierno Esquilo conoció en su infancia) por el democrático.</p>
<p>La autora se decanta pues por este camino, pero abre el campo de acción a otros temas. Va viajando de una a otra tragedia en busca de conceptos, ideas y matices que la filóloga malagueña considera relevantes tanto en la obra de Esquilo como en el contexto de la condición humana en la Antigüedad griega. Así, analiza por ejemplo el concepto de orientalismo y su presencia, o su ausencia, en las tragedias de Esquilo. El orientalismo es esa manera de entender el oriente (es decir: aquellas civilizaciones que quedan al este de la nuestra) en la que se cae en la condescendencia, el desprecio y la <em>barbarización</em> y minusvaloración de sus gentes y cultura. Dice González que en la tragedia <em><a href="https://hislibris.com/los-persas-esquilo/" target="_blank" rel="noopener">Persas</a></em> Esquilo se halla en las antípodas del orientalismo. Tal vez fue a partir de la obra de Heródoto, que fue dada a conocer a mediados del siglo V a.C., cuando los persas comenzaron a ser vistos como bárbaros terribles, parlantes de idioma ininteligible, afeminados y con costumbres depravadas (y esto a pesar de que en la primera parte de sus <a href="https://hislibris.com/historia-herodoto/" target="_blank" rel="noopener"><em>Historias</em> </a>Heródoto presenta a los persas casi más civilizados que los propios griegos).</p>
<p><em>Persas</em> fue representada ocho años después de la derrota persa en Salamina, y esa batalla (más bien la reacción de la corte persa al conocer el resultado) es el argumento de la obra. Pero no se trata ni de una exaltación patriótica por la victoria ni de una humillación del enemigo vencido: los protagonistas de la tragedia son la pena y el dolor que sienten el rey, la reina y la corte persas, por la muerte de quienes han caído en la batalla. Lo que pretende mostrar Esquilo es el horror de la guerra, y para ello no escoge el bando vencedor sino el perdedor. No barbariza a los persas sino que los humaniza. <em>Persas</em> es casi un canto al pacifismo, completamente ajeno a la idea de ridiculizar o degradar al enemigo. En otra de las tragedias de Esquilo, <em>Los siete contra Tebas</em>, en la que los griegos de Argos combaten contra los griegos de Tebas por el trono tebano, los argivos parecen más bárbaros que los persas de <em>Persas</em>. Por otro lado, ¿hay orientalismo en la tragedia <em>Suplicantes</em>, donde las hijas egipcias de Dánao huyen de su país y piden refugio en la ciudad griega de Argos? El democrático pueblo argivo y su rey Pelasgo deberán decidir si acoger la súplica de las huidas o arriesgarse a una guerra con Egipto.</p>
<p>El trabajo de Marta González se mueve de ese modo por las distintas tragedias del poeta ateniense, tomando como hilo conductor ideas como la autoctonía, el papel de las mujeres en la guerra, la <em>hýbris</em> (la arrogancia, el orgullo excesivo), la astucia, la persuasión, la violencia… No es, por lo tanto, un análisis exhaustivo de las obras de Esquilo: lo que le importa a la autora es la preocupación del poeta por la condición humana en los asuntos bélicos. Por otro lado, huye explícitamente de la etiqueta de misógino, que tan a la ligera e injustamente se aplica a menudo tanto a Esquilo como al resto de autores de la Antigüedad. Conviene indicar que ya en <em>Entre Ares y Afrodita</em>, obra que Marta González escribió mano a mano con Ana Iriarte, se abordaban algunos de los aspectos sobre Esquilo que aparecen mencionados en el presente ensayo.</p>
<p>Podría parecer que <em>Esquilo, poeta de la guerra</em> va dirigido a un público especializado, tanto por la profusión de referencias a otros autores que han escrito sobre Esquilo, como por el evidente conocimiento que se ha de tener, al menos superficial, de las siete tragedias de Esquilo. Y esto último es siempre recomendable. Pero hay que decir que la lectura no es ni farragosa ni densa, y que no requiere más esfuerzo que el que se le supone a cualquier persona interesada en las obras clásicas. En pocas palabras: bien por la aparición de esta monografía.</p>
<p><strong>*****</strong></p>
<p>Marta González González, <em><a href="https://alianzaeditorial.es/libro/humanidades/esquilo-poeta-de-la-guerra-marta-gonzalez-gonzalez-9791370091545/" target="_blank" rel="noopener">Esquilo, poeta de la guerra</a></em>. Madrid, Alianza Editorial, 2026, 302 págs.</p>
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			<name>Vorimir</name>
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		<title type="html"><![CDATA[LA PATRULLA DEL TIEMPO &#8211; Poul Anderson]]></title>
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		<updated>2026-07-22T09:46:31Z</updated>
		<published>2026-07-31T06:00:46Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Novela histórica"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Novelas de género"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Literatura de Ciencia Ficción"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Ministerio del tiempo"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Viajes en el tiempo"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Lo mejor: Combina aventuras de viajes en el tiempo con historia real y dilemas morales de forma muy entretenida. Lo peor: Algunos relatos y personajes secundarios se sienten algo desiguales, y el papel de las mujeres resulta bastante anticuado. Nota: 7 La novela que aquí paso a reseñar tiene como protagonista a un militar del [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/la-patrulla-del-tiempo-poul-anderson/"><![CDATA[<p data-start="148" data-end="1086"><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/718xLlnFxS._SL1500_.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-105194]"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-105195" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/718xLlnFxS._SL1500_.jpg" alt="" width="97" height="150" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/718xLlnFxS._SL1500_.jpg 969w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/718xLlnFxS._SL1500_-194x300.jpg 194w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/718xLlnFxS._SL1500_-662x1024.jpg 662w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/03/718xLlnFxS._SL1500_-768x1189.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 97px) 100vw, 97px" /></a><strong>Lo mejor:</strong> Combina aventuras de viajes en el tiempo con historia real y dilemas morales de forma muy entretenida.</p>
<p><strong>Lo peor:</strong> Algunos relatos y personajes secundarios se sienten algo desiguales, y el papel de las mujeres resulta bastante anticuado.</p>
<p><strong>Nota: 7</strong></p>
<p>La novela que aquí paso a reseñar tiene como protagonista a un militar del pasado que es reclutado por una organización secreta que trata de mantener el Tiempo, la Historia, inalterados y proteger nuestro universo de malhechores espacio-temporales. Y no, ese militar no es Alonso de Entrerríos ni esa organización es el Ministerio del Tiempo. Nuestro protagonista es un soldado veterano, pero no de los Tercios españoles sino de las tropas americanas de la Segunda Guerra Mundial. Su nombre: Manse Everard, protagonista de Anderson, no es Alonso ni pretende serlo. Everard es un veterano de la Segunda Guerra Mundial, reclutado por una misteriosa agencia que vela por el pasado y el futuro. Aquí no hay protocolos simpáticos ni guiños televisivos: es un agente libre, curtido en la guerra, con margen de maniobra y autoridad natural. Las decisiones son suyas, las paradojas temporales su campo de batalla y los dilemas éticos, su terreno.<span id="more-105194"></span></p>
<p data-start="1088" data-end="1805">Como he dicho, Everard pertenece a las Patrullas Danielianas, organizaciones secretas encargadas de proteger la historia frente a los “terroristas del tiempo”: individuos o grupos que quieren alterar el pasado y el futuro para su beneficio. Los Danielianos son el futuro de la historia humana tras miles y miles de años, expertos en historia, ciencia y estrategia, y actúan con precisión quirúrgica cuando es necesario. Lo fascinante es que Everard, pese a formar parte de esta estructura, se mueve con autonomía y es un veterano que improvisa y actúa con eficacia.</p>
<p data-start="1807" data-end="2470">La obra se divide en varios episodios que combinan historia, aventuras y paradojas. Uno de los capítulos más memorables narra la saga de los godos: Anderson sigue su migración desde Escandinavia hacia el Danubio, mostrando cómo estas tribus modelaron la Europa de la Antigüedad tardía. Aquí, Everard debe intervenir para corregir cambios en la línea temporal sin alterar demasiado la historia conocida, equilibrando acción y estrategia. Otro capítulo, centrado en la rebelión de los batavos, mezcla traición, intriga y lealtad, donde Everard y su equipo descubren que la historia no es solo fechas y nombres, sino decisiones humanas que generan efectos duraderos.</p>
<p data-start="2472" data-end="3257">En Oriente, la novela nos lleva a Persia y su compleja interacción con los imperios vecinos. Anderson nos recuerda que la historia no ocurre en un vacío: la geopolítica, los recursos y las ambiciones personales son cruciales, y la intervención de Everard debe ser quirúrgica. En otro episodio impactante, la Patrulla debe destruir un universo paralelo creado por actividad terrorista: aquí la escala del peligro temporal se amplía a límites casi cósmicos, y el lector se da cuenta de que la historia puede ser frágil y que cada acción tiene consecuencias que van más allá de un solo siglo o continente. Hay relatos cortos sobre paradojas temporales y donde vemos cómo Manse es capaz de obviar las reglas de su organización, o hacer la vista gorda, si eso permite salvar a un compañero.</p>
<p data-start="3259" data-end="4327">Everard no solo cumple misiones; observa y reflexiona. Anderson aprovecha estos momentos para cuestionar ideas de superioridad cultural: tenemos otro capítulo donde un agente descendiente de pueblos indígenas hace que Everard revise sus prejuicios sobre la supuesta superioridad anglosajona con respecto a los españoles en América al decirle que, al menos, él es descendiente de los indígenas que los españoles encontraron en América, pero ¿cómo les fue a los nativos de Norteamérica? Además, el libro muestra cómo ciertos religiosos, pese a la violencia de la conquista española, salvaron parte del arte y la cultura de los pueblos mesoamericanos. La historia se vuelve así un ejercicio de matices y dilemas morales. Aunque Manse nos regala su opinión, sus pensamientos, quizá extremadamente liberales en lo político y demasiado americanos en su visión del mundo, el propio autor se encarga de darle alguna bofetada de realidad aquí y allá. Así, nada es completamente blanco o negro, y cada intervención temporal tiene implicaciones éticas que Everard debe sopesar.</p>
<p data-start="4329" data-end="4662">El ritmo es trepidante, pero Anderson también permite momentos de reflexión y análisis. Hay diálogos que funcionan como lecciones de historia sin aburrir, escenas de acción pura donde la estrategia y la improvisación se mezclan, y episodios que obligan a pensar sobre cómo las acciones humanas se entrelazan a lo largo de los siglos. Que sean varias historias más o menos largas ayudan en la lectura de un libro de casi 800 páginas ya que cada misión es un caso autoconcluso.</p>
<p data-start="4664" data-end="5523">Entre los aciertos, destaco la construcción del universo temporal, la coherencia de la Patrulla Danieliana y la tensión constante que mantiene al lector pegado a la página. La comparación con Alonso de Entrerríos sirve al principio como anzuelo, pero pronto queda claro que Everard opera en un registro más adulto y arriesgado, y menos como una mezcla de héroe de acción y alivio cómico. Sin embargo, ambos se enfrentarán al dilema de qué hacer cuando el universo se reescribe en una nueva línea temporal y qué pasará si consiguen arreglar el desvío con los millones de vidas que allí existen. Manse, más reflexivo que Entrerríos, incluso se llega a plantear si los Danielianos no son el producto de algún desvío temporal y cómo es posible saberlo, pero, como buen soldado, decide seguir sin hacerse muchas más preguntas sobre cuestiones que no puede conocer.</p>
<p data-start="5525" data-end="5810">Entre los defectos, hay que señalar el tratamiento de las mujeres: muchas veces aparecen como figuras en apuros o secundarias, mientras los hombres de la Patrulla llevan la acción y las decisiones clave. Un punto que hoy se siente algo anticuado, aunque no empaña la fuerza de la obra.</p>
<p data-start="5812" data-end="6392" data-is-last-node="" data-is-only-node="">En definitiva, <em data-start="5827" data-end="5851">La patrulla del tiempo</em> funciona a varios niveles: aventuras, paradojas temporales, reflexión histórica y dilemas éticos. Anderson demuestra que la ciencia ficción puede entretener, hacer pensar y cuestionar la historia al mismo tiempo. Everard es un protagonista que, como Alonso de Entrerríos, viene de otra época, pero que en manos de Anderson se convierte en un agente histórico capaz de hacernos viajar por siglos y continentes, reírnos de sus meteduras de pata y reflexionar sobre la moralidad de los hombres y las culturas que la historia suele simplificar.</p>
<p data-start="5812" data-end="6392" data-is-last-node="" data-is-only-node="">Poul Anderson, <em>La patrulla del tiempo, </em>traducción de Pedro Jorge Romero. Barcelona, Nova, 2016, 736 páginas.</p>
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			<name>Balbo</name>
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		<title type="html"><![CDATA[TIERRA DE EMPUSAS &#8211; Olga Tokarczuk]]></title>
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		<updated>2026-07-29T07:30:22Z</updated>
		<published>2026-07-29T06:00:16Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Novelas de género"/><category scheme="https://hislibris.com" term="balneario"/><category scheme="https://hislibris.com" term="La montaña mágica"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Olga Tokarczuk"/><category scheme="https://hislibris.com" term="principios del siglo XX"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Los inmundos demonios llamados Empusas, hijas de Hécate, tienen ancas de asno y llevan zapatillas de bronce, a menos que, como declaran algunos, tengan una pata de asno y otra pata de latón. Acostumbran asustar a los viajeros, pero se las puede ahuyentar con palabras insultantes, al oír las cuales huyen chillando. Las Empusas se [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/tierra-de-empusas-olga-tokarczuk/"><![CDATA[<blockquote><p>Los inmundos demonios llamados Empusas, hijas de Hécate, tienen ancas de asno y llevan zapatillas de bronce, a menos que, como declaran algunos, tengan una pata de asno y otra pata de latón. Acostumbran asustar a los viajeros, pero se las puede ahuyentar con palabras insultantes, al oír las cuales huyen chillando. Las Empusas se disfrazan de perras, vacas o doncellas hermosas, y en la última forma se acuestan con los hombres por la noche o durante la siesta (efialtes), y les chupan sus fuerzas vitales hasta que mueren. (Robert Graves, <em>Los mitos griegos</em>).</p></blockquote>
<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/01/Tierra-de-Empusas.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-105122]"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-104654 alignleft" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/01/Tierra-de-Empusas.jpg" alt="" width="200" height="314" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/01/Tierra-de-Empusas.jpg 668w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/01/Tierra-de-Empusas-191x300.jpg 191w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/01/Tierra-de-Empusas-651x1024.jpg 651w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>En el campo de la Literatura, con mayúsculas, el mundo de los balnearios o sanatorios para enfermos ha dado mucho juego a los escritores y a los lectores que tienen la oportunidad de entrar en un universo cerrado, estanco, donde se suelen desatar todo tipo de relaciones y emociones primarias entre sus ilustres visitantes. Así, a bote pronto, me asaltan varios títulos a la memoria como el homónimo de Carmen Martín Gaite; el alocado y sexual de Battle Creek, escrito por T.C. Boyle; aquellos que bucean por el submundo del crimen como es el de Manuel Vázquez Montalbán con su obra <em>Los crímenes del balneario</em>; el de Herman Hesse titula <em>En el balneario</em>; e incluso las referencias historias acerca de las termas británicas de Bath que aparecen en la saga de Bernard Cornwell de <em>Sajones, vikingos y normandos</em>. Como ven, el tema da mucho de sí, pero si han seguido la lectura hasta este punto observarán que no he referenciado todavía el sanatorio más famoso de la literatura contemporánea –no se me impacienten- pues es este quien más ha influenciado en el libro que procedo a reseñarles: <em>Tierra de empusas</em> (Anagrama, 2025), escrito por la escritora y ensayista polaca Olga Tokarczuk.<span id="more-105122"></span></p>
<p>Pues sí, ahora sí que sí, les puedo indicar que la obra literaria de la que más ha bebido nuestra escritora es, sin lugar a dudas, <em>La montaña mágica</em> del inmortal Thomas Mann. Pero el lector que quiera acercarse a <em>Tierra de empusas</em> y piense que se va a encontrar con una novela que fusila o revisa de arriba abajo la del escritor alemán, ha de saber que esta lo hace desde otra óptica, desde otro punto de vista más alejado y novedoso. Mientras que en la novela de Mann nos encontramos de primeras con la figura Hans Castorp desembarcando en las imponentes montañas de Davos, aquí, en el libro que nos atañe, la acción se desarrolla en el pueblo de Göbersdorf situado en la Baja Silesia, verdadero corazón de Europa, entre la zona bisagra de Polonia, Chequia, Alemania y Austria. Allí, en dicho pueblo, sobre un valle rodeado de montañas se encuentra un sanatorio para tuberculosos al cual un buen día de 1913 llega en tren nuestro protagonista, Mieczyslaw Wojnic. Desde el principio no sabemos muy bien cuál es su supuesta enfermedad (paranoia, manía persecutoria, tuberculosis, algo oculto…) pero su hipersensibilidad, como si fuera un súper poder, ya le empieza a dar toques de atención indicándole que se adentra en un lugar distinto y peligroso. Se hospeda en la Pensión de Caballeros regentado por Wilhelm Opitz, al principio de forma temporal, a la espera de poder ingresar de forma definitiva en la <em>kurhaus</em> (casa de curas) del propio sanatorio, y mientras tanto se dedica a conocer y confraternizar con los diversos y enigmáticos personajes que habitan dicha pensión, o andar por los lugares establecidos por el equipo médico del lugar. La pensión, el bosque, el pueblo, el sanatorio o la montaña, todo ello es el microcosmos que va a conocer Mieczys Wojnic y este -desde el principio-  se va a dar cuenta de que se halla en un sitio donde nada es lo que parece y nada encaja, con un aire tóxico que lo envuelve todo, un arcano  y espeso manto cuajado de muertes sin sentido y miradas enigmáticas y amenazadoras que lo hacen mantenerse alerta en todo momento, como si estuviera narcotizado desde que hubiera puesto los pies en el andén de la estación.</p>
<p>Y hace bien en tenerle miedo al susodicho microcosmos donde se halla el Göbersdorf pues sin saberlo acaba de adentrarse en un mundo regido en distintos niveles. Nada más bajarse del tren tiene la sensación de que todo lo que le rodea pareciera de mentira, como si los edificios, arboles, casas, jardines o personas fueran meramente decorados falsos. Incluso llega a tocarlo con los dedos para comprobarlo (esto me ha recordado a la escena final de <em>El show de Truman</em> cuando el barco del protagonista hinca la proa en el decorado del plató de televisión). Los niveles  del lugar estarían compuestos en el centro por el sanatorio / balneario, el cual tiene un lago subterráneo de aguas calientes (el inframundo), y por un lado la tierra de los vivos, las montañas que filtran el aire puro, y por otro lado el bosque, misterioso, mágico y arcano en donde viven las famosas empusas que para seguir manteniendo el ciclo de vida y muerte, el equilibrio entre lo masculino y lo femenino, necesitan realizar sacrificios humanos una vez al año. Éstas siempre están vigilantes y se desplazan por la zona para comprobar el perfecto funcionamiento, desplazándose sinuosas, en las sombras, desde una curiosa óptica, de abajo hacia arriba, de los pies a la cabeza. Una persona cualquiera no podría observar estos detalles ocultos pero nuestro protagonista, debido a su hipersensibilidad, es capaz de superar esas barreras e ir más allá de las esferas de lo visible y lo invisible. Mieczyslaw Wojnic se siente intoxicado incluso cuando se sienta a la mesa con sus compañeros de pensión y asiste como un espectador borracho a una multiplicidad de conversaciones que tratan sobre si habrá o no una futura guerra –acuérdense que Wojnic ha llegado cuando está punto de comenzar la Primera Guerra Mundial–, acerca de las teorías del señor Darwin; sobre las llamativas costumbres que hay en torno al Göbersdorf&#8230; Y por encima de todo, estos burgueses de principios de siglo trufan dichos diálogos, casi siempre, con temas acerca de la mujer y lo femenino, sobre sus condiciones fisiológicas en general y sobre los sentimientos en particular. Este elemento, el femenino, es clave para comprender todo el entramado en el que se mueve ese ciclo de vida y muerte.</p>
<p>En la zona del Göbersdorf nada es casual y todo es alegórico. Por ejemplo sus habitantes: los carboneros huraños son elementos fronterizos entre la montaña y el bosque, una especie de guardianes. También en el bosque aparecen por doquier agujeros en el suelo, casualmente llamados “bocas de bruja”; las mujeres ancianas que se sientan en tríos, a la fresca, mientras desgranan habas (muy pitagórico el asunto) remiten claramente a las Parcas; o la extraña separación existente entre las silenciosas y laboriosas mujeres y los caballeros que desean curarse en el <em>kurhaus</em>. Por no hablar de las comidas que toman o la escopeta del impoluto doctor, las bebidas espirituosas que ingieren… Hay en verdad todo un derroche de simbolismo en cada línea del libro. En <em>Tierra de empusas</em>, Olga Tokarczuk introduce en una coctelera temas de distinta índole, desde filosóficos (reminiscencia de <em>La montaña mágica</em>), policíacos, históricos, terroríficos, hasta sexuales, temas en los que la muerte y el destino siempre están presentes, al acecho de llevarle a uno a las bocas hambrientas de las empusas.</p>
<p>La autora nos presenta un libro multidisciplinar, un auténtico rompecabezas que el lector debe ir montando página a página mientras se deleita no solo con la peculiar historia del sanatorio sino también con la maravillosa y precisa construcción del lenguaje que utiliza y que nos trasporta desde el principio a una esfera distinta y embriagadora, especial y mágica a la vez.</p>
<p>*****</p>
<p>Olga Tokarczuk, <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/panorama-de-narrativas/tierra-de-empusas/9788433929716/PN_1142" target="_blank" rel="noopener"><em>Tierra de empusas</em></a>, traducción de Abel Murcia y Katarzyna Moloniewicz. Barcelona, Anagrama, 2025, 344 páginas.</p>
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			<name>APV</name>
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		<title type="html"><![CDATA[OTROS MUNDOS: VIAJE POR LOS ECOSISTEMAS EXTINTOS DE LA TIERRA &#8211; Thomas Halliday]]></title>
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		<updated>2026-07-27T08:11:39Z</updated>
		<published>2026-07-27T06:55:38Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Historia por épocas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Historias especializadas"/>
		<summary type="html"><![CDATA[«El mundo ha cambiado: lo siento en el agua, lo siento en la tierra, lo huelo en el aire». J. R. R., Tolkien, La Comunidad del Anillo. La historia de la Tierra es la historia de la evolución, a lo largo de eones, de su geografía, de sus climas, de sus especies&#8230;  que nos traslada [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/otros-mundos-viaje-por-los-ecosistemas-extintos-de-la-tierra-thomas-halliday/"><![CDATA[<blockquote><p>«El mundo ha cambiado: lo siento en el agua, lo siento en la tierra, lo huelo en el aire».<br />
J. R. R., Tolkien, La Comunidad del Anillo.</p></blockquote>
<p><a style="color: #41a62a; outline: 0px; font-size: 19px; font-style: italic;" href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/halliday.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-105658]"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-106867" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/halliday.jpg" alt="" width="200" height="304" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/halliday.jpg 988w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/halliday-198x300.jpg 198w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/halliday-674x1024.jpg 674w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/halliday-768x1166.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>La historia de la Tierra es la historia de la evolución, a lo largo de eones, de su geografía, de sus climas, de sus especies&#8230;  que nos traslada a la existencia de otras Tierras, a mundos extraños y desconcertantes y al mismo tiempo familiares, mundos que esperaríamos contemplar en lejanos sistemas solares pero que tienen lugar dentro de un mismo planeta y este libro nos lleva a recorrerlos a través de un viaje en el tiempo por diferentes ecosistemas para mostrar la realidad y viveza de esos sistemas biológicos desaparecidos.</p>
<p>Aunque existe un buen número de libros que tratan el pasado de la Tierra, la mayoría se ven afectados por la gran importancia cultural que tienen los dinosaurios en nuestra sociedad, por lo que se centran en muchos casos en el mundo de estos e incluso solo de los periodos Jurásico y Cretácico (olvidando en Triásico); dejando de lado el resto como si no hubiera sucedido o como si fuera un mero apéndice anterior o posterior a la era de los dinosaurios dándoles una mera vista de pasada.</p>
<p>Pero esto no sucede en esta obra. Su autor a lo largo de 16 capítulos va presentar de manera equilibrada ecosistemas reales en diversos periodos del pasado, centrándose en ubicaciones destacadas por sus yacimientos paleontológicos (algunas muy conocidas como Hell Creek donde renace la vida tras la extinción del Cretácico o Mazon Creek del Carbonífero), realizando una narración siguiendo un camino inverso de lo que es habitual en esta clase de obras, por lo que desde la estepa de los mamuts de hace unas decenas de miles de año cada capítulo nos lleva más al pasado, por biomas cada vez más extraños, hasta las colinas de Edicara en el Precámbrico.</p>
<p>Cada capítulo es autoconclusivo, dentro del conjunto donde se maneja la idea del cambio, los biomas se adaptan, las especies se sustituyen ocupando nichos de otras, donde lo que hoy consideramos, desde nuestra perspectiva temporal y artificial, como especies endémicas no son más que especies invasoras en un momento u otro a lo largo del enorme pasado de la Tierra; en el cual las extinciones suponen finales pero también nuevas oportunidades para empezar. El libro se narra con un lenguaje muy visual, similar a un documental de naturaleza, e incluso bastante poético, mostrando al lector cada uno de esos ecosistemas como si estuviéramos allí mismo con sus especies y condiciones, dando explicaciones que aclaran lo que se presenta. Se añaden los mapas mundiales de cada cada etapa y una pequeña ilustración por capítulo sobre alguna de las especies en las que se centra el mismo.</p>
<p>En conclusión una obra diferente y muy atrayente para conocer esos mundos perdidos en el tiempo.</p>
<p>*****</p>
<p>Thomas Halliday, <em>Otros mundos: viaje por los ecosistemas extintos de la Tierra</em>, traducción de Joaquín Chamorro Mielke, Madrid, Editorial Debate, 2022, 416 páginas.</p>
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		<title type="html"><![CDATA[EL MITO DE ESPARTA. UN ITINERARIO POR LA CULTURA OCCIDENTAL – César Fornis]]></title>
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		<updated>2026-07-24T06:30:30Z</updated>
		<published>2026-07-24T06:30:00Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Historia de Grecia"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Historias especializadas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="César Fornis"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Esparta"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Licurgo"/><category scheme="https://hislibris.com" term="mito espartano"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Termópilas"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Aquellas cuatro victorias hermanas, bellas como ninguna otra que haya visto el sol, de Salamina, Platea, Mícale, Sicilia [se refiere a la batalla de Hímera], no osarían nunca oponer su gloria conjunta a la gloria de la derrota del rey Leónidas y los suyos en el paso de las Termópilas. Michel de Montaigne, Sobre los [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/el-mito-de-esparta-un-itinerario-por-la-cultura-occidental-cesar-fornis/"><![CDATA[<blockquote><p>Aquellas cuatro victorias hermanas, bellas como ninguna otra que haya visto el sol, de Salamina, Platea, Mícale, Sicilia [se refiere a la batalla de Hímera], no osarían nunca oponer su gloria conjunta a la gloria de la derrota del rey Leónidas y los suyos en el paso de las Termópilas.<br />
Michel de Montaigne, <em>Sobre los caníbales</em>.</p></blockquote>
<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/EL-MITO-DE-ESPARTA-Cesar-Fornis.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-106214]" target="_blank" rel="noopener"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-106213" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/EL-MITO-DE-ESPARTA-Cesar-Fornis-200x300.jpg" alt="" width="200" height="300" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/EL-MITO-DE-ESPARTA-Cesar-Fornis-200x300.jpg 200w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/EL-MITO-DE-ESPARTA-Cesar-Fornis-683x1024.jpg 683w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/EL-MITO-DE-ESPARTA-Cesar-Fornis.jpg 700w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>¿Cuántos lugares del mundo, cuántas ciudades, pueden presumir de lo mismo que Esparta? De tener una fama milenaria, una cultura que perdura a través de los siglos, un modo de vida que ha provocado admiración (en el buen o el mal sentido), inspirado comportamientos a escala individual y social, y ha sido origen a topónimos; lo espartano se ha colado desde en la cultura de masas hasta en la alta política. Como dice Paul Cartledge y César Fornis recoge, «para bien o para mal, Esparta es una marca registrada (<em>a brand</em>), no sólo un nombre».<span id="more-106214"></span></p>
<p>Ya para los antiguos griegos Esparta era una <em>polis axiólogos</em> (ciudad memorable, digna de ser recordada). Y, de nuevo citando a Cartledge a través de Fornis, de no ser por los espartanos la gloria de Grecia «o bien en gran medida no habría tenido lugar en absoluto, o bien habría sido olvidada por la posteridad». Para quien no lo sepa, Cartledge es una de las máximas autoridades mundiales en asuntos espartanos (<em><a href="https://hislibris.com/los-espartanos-paul-cartledge/">Los espartanos</a></em>, <em><a href="https://hislibris.com/termopilas-la-batalla-que-cambio-el-mundo-paul-cartledge/" target="_blank" rel="noopener">Térmópilas. La batalla que cambió el mundo</a></em>), con el permiso de César Fornis. Por ello es inevitable que su nombre aparezca, y varias veces, en el libro que este último acaba de reeditar siete años después: <em>El mito de Esparta. Un itinerario por la cultura occidental</em>. Esta nueva edición supone una revisión de la anterior, ampliando y actualizando algunas partes e incorporando un extenso capítulo final dedicado a la presencia del mito espartano en España e Hispanoamérica entre los siglos XVI y XIX. En total unas ciento cincuenta páginas más con respecto al libro de 2019.</p>
<p>Antes de seguir, y respondiendo a la pregunta que abre la reseña, hay que decir que no es Esparta la única ciudad que posee un mito que se ha sostenido a lo largo de los siglos. Atenas también tiene el suyo: la ciudad de la democracia, de la luz y la razón, la salvadora de los griegos frente a los bárbaros. Luciano Canfora se encargó de desmontar sin demasiado esfuerzo ese mito en <em><a href="https://hislibris.com/el-mundo-de-atenas-luciano-canfora/" target="_blank" rel="noopener">El mundo de Atenas</a></em>. En cuanto al desmantelamiento del mito espartano, como acercamiento puede ojearse el relato del declive de Esparta que Philip Matyszak lleva a cabo en<em> <a href="https://hislibris.com/esparta-la-derrota-del-guerrero-philip-matyszak/" target="_blank" rel="noopener">Esparta. La derrota del guerrero</a></em>. El libro de Fornis sobre Esparta no pretende desmontar el mito espartano, sino describir su recorrido desde los tiempos de los propios griegos antiguos hasta la actualidad, y mostrar la impronta que ha tenido en las diferentes sociedades que lo han considerado y, en numerosas ocasiones, malinterpretado. ¿Y en qué consiste ese mito? En detalles formales y en apariencia de calado meramente estético, como llevar el cabello largo, vestir ropas austeras, hacer comidas frugales, hablar poco y comportarse en general de modo sobrio y moderado. Pero practicar un fraseo corto, dejarse crecer el pelo o tomar sopa elaborada con vísceras de cerdo, sangre, vinagre, sal y extrañas hierbas aromáticas, no basta para comulgar con el mito espartano; este entraña algo que va mucho más allá de la simple estética: una forma de educar, una forma de gobernar, un modo de entender el mundo, un modo de vivir. El laconismo espartano no es una simple economía de palabras, sino que encierra una sabiduría ancestral que además se enfrenta a la proverbial elocuencia de los griegos, en especial los atenienses.</p>
<p>El germen que encarnó el mito espartano fue el legendario Licurgo. Autores como Platón, Tucídides o Aristóteles ni siquiera le mencionan en sus obras, pero toda consideración de lo que suponía el modo de vida espartano, al menos en la Antigüedad, acababa recayendo en última instancia en el legislador, a quien Plutarco dedicó una de sus <em>Vidas paralelas</em> a pesar de tal vez no haber existido jamás. De hecho, Plutarco dedicó otras cuatro vidas a espartanos ilustres, en un evidente interés por preservar el papel de Esparta en la herencia de Grecia. En este viaje en el tiempo que nos propone Fornis vemos que Roma, sin renunciar un ápice a su primer puesto en el podio de ciudades gloriosas, enalteció con cierta condescendencia a los espartanos, cuya ciudad era por aquellos tiempos apenas una ridícula ciudad de provincias, una especie de parque temático de un pasado en muchos casos imaginario.</p>
<p>El lector asiste a un fascinante desfile de autores, políticos, filósofos y movimientos que vieron en Esparta aquello que necesitaban ver. La Edad Media relegó a Esparta al mismo olvido que al resto de la Antigüedad clásica, y hubo que esperar al Renacimiento para que los antiguos griegos regresaran al centro del debate intelectual. Entonces figuras como Maquiavelo, uno de los primeros que en la modernidad se sirvió de la Antigüedad como arma política e ideológica, recuperaron el ejemplo espartano y lo utilizaron como instrumento de reflexión política e ideológica, llegando a comparar la constitución de Venecia con la de la polis lacedemonia. No resulta extraño que Montaigne, cuyas palabras abren esta reseña, otorgara a Esparta el honor de representar el mejor régimen político jamás conocido en Occidente. Tampoco sorprende encontrar ecos del ideal espartano en autores tan diversos como Jonathan Swift, quien introdujo en sus <em>Viajes de Gulliver</em> elementos claramente inspirados por la admiración hacia la austeridad y la virtud cívica de los lacedemonios. Durante el siglo XVIII el filolaconismo alcanzó cotas extraordinarias. La Europa ilustrada veía en los espartiatas un ejemplo de obediencia a las leyes, moderación y patriotismo. La Revolución Francesa llevó todavía más lejos esta apropiación del pasado espartano. Los jacobinos convirtieron Esparta en un modelo político y moral, exaltando el sacrificio colectivo y la subordinación del individuo a la comunidad.</p>
<p>Al otro lado del Atlántico el joven Estado norteamericano incorporaba igualmente referencias espartanas a sus debates políticos. Fornis muestra con especial interés cómo, a medida que crecían las tensiones entre el norte y el sur de Estados Unidos, Atenas y Esparta terminaron funcionando como símbolos contrapuestos de dos modelos sociales irreconciliables. Los estados del Norte y los del Sur eran dos antagonistas condenados, según John Adams, a repetir otra guerra del Peloponeso. Sin embargo, durante el curso del siglo XIX se produjo un cierto desplazamiento del interés hacia Atenas, cuya asociación con la democracia y las libertades modernas resultaba más atractiva para las sensibilidades liberales. El péndulo volvió a oscilar durante el siglo XX, cuando algunos regímenes totalitarios (nazismo, estalinismo) recuperaron los aspectos más sombríos del imaginario espartano. La exaltación de la disciplina, la educación estatal, el militarismo o la idea de una élite racial dirigente encontraron inquietantes paralelismos en el sistema político de la antigua Esparta, aunque buscaran legitimarse mediante ella. El modelo espartano, donde una minoría guerrera y racialmente superior de 6.000 familias tenían sometidos a 350.000 hilotas, les inspiraba. En el panorama mundial esta tendencia ha llevado a asociar, siquiera de modo inconsciente, al bloque comunista (la Unión Soviética en su momento, Rusia en la actualidad) con Esparta, y al capitalista (Estados Unidos) con Atenas.</p>
<p>Naturalmente, el recorrido desemboca en la cultura popular contemporánea. Películas, novelas, cómics, videojuegos, equipos deportivos e incluso topónimos mantienen viva la memoria de Esparta en formas que habrían resultado inimaginables para los antiguos griegos. Fornis dedica páginas especialmente interesantes a este aspecto. Un caso llamativo es, sin duda, el del cómic <em>300</em> y todo el fenómeno cultural generado a su alrededor. A partir del cómic de Frank Miller y de su adaptación cinematográfica, los espartanos se convirtieron en campeones de la libertad, la democracia y la civilización frente a unos persas afeminados, presentados como la encarnación de la tiranía y la barbarie. Y es que, como dice Paul Cartledge, «el mito de Esparta se forjó decisivamente en el yunque de las Termópilas». En última instancia, toda la construcción mítica termina regresando a Leónidas y sus trescientos. Desde Heródoto hasta nuestros días, pasando por Montaigne, para quien aquella derrota valía más que las grandes victorias griegas sobre Persia, las Termópilas han proporcionado a Occidente uno de sus relatos ejemplares más poderosos: el sacrificio heroico de unos pocos frente a la inmensidad del enemigo. El análisis que Fornis realiza de la pervivencia de este episodio, llegando incluso a la política del siglo XXI, constituye uno de los momentos más brillantes del libro.</p>
<p>La principal novedad de esta segunda edición se encuentra en el extenso capítulo final dedicado a las lecturas hispanas del mito espartano. Desde el siglo XVI hasta el XIX, desfilan por las páginas de <em>El mito de Esparta</em> escritores, poetas, políticos e intelectuales españoles e hispanoamericanos que recurrieron a Licurgo, Leónidas o la constitución espartana para defender sus propias ideas. El resultado es una investigación tan exhaustiva como reveladora, que demuestra hasta qué punto el influjo de Esparta también forma parte de nuestra tradición cultural.</p>
<p><em>El mito de Esparta</em> no es, obviamente, una historia sobre la ciudad de Esparta. Es la historia de cómo una comunidad relativamente pequeña del Peloponeso terminó convirtiéndose en un espejo donde generaciones enteras proyectaron sus ideales, sus temores y sus obsesiones. El trabajo de Fornis en esta obra es colosal. Plagado de citas y referencias, el libro es erudito sin resultar en absoluto inaccesible, ambicioso pero siempre ameno. <em>El mito de Esparta</em> se confirma como una obra de referencia para comprender no solo a los espartanos, sino también y sobre todo, a todos aquellos que, durante más de dos mil años, creyeron encontrar en ellos la respuesta a las preguntas de su propio tiempo.</p>
<p>*****</p>
<p>César Fornis, <em><a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/historia/el-mito-de-esparta-cesar-fornis-vaquero-9791370092702/" target="_blank" rel="noopener">El mito de Esparta. Un itinerario por la cultura occidental</a></em><em>. </em>Madrid, Alianza Editorial, 2026, 534 págs.</p>
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		<author>
			<name>Javi_LR</name>
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		<title type="html"><![CDATA[BASES DEL XVI CONCURSO DE RELATOS HISTÓRICOS HISLIBRIS]]></title>
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		<updated>2026-07-23T08:23:13Z</updated>
		<published>2026-07-23T08:07:36Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Concursos"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Varios"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Volvemos Alea iacta est. Otra vez. Hislibris convoca la XVI edición de su Concurso de Relato Histórico, una de esas criaturas literarias difíciles de explicar a quien no haya cruzado nunca sus puertas: certamen, taller, taberna, república de lectores, campo de batalla amable y escuela de escritura involuntaria, todo a la vez. En Hislibris no [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/bases-del-xvi-concurso-de-relatos-historicos-hislibris/"><![CDATA[<h1>Volvemos</h1>
<p>Alea iacta est. Otra vez.</p>
<p style="text-align: left;"><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/XVIConcursoRelatos.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-107024]"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-107028" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/XVIConcursoRelatos.jpg" alt="" width="200" height="233" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/XVIConcursoRelatos.jpg 1122w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/XVIConcursoRelatos-257x300.jpg 257w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/XVIConcursoRelatos-878x1024.jpg 878w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/XVIConcursoRelatos-768x895.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>Hislibris convoca la <a href="https://www.hislibris.com/foro/viewforum.php?f=29" target="_blank" rel="noopener"><strong>XVI edición de su Concurso de Relato Histórico</strong></a>, una de esas criaturas literarias difíciles de explicar a quien no haya cruzado nunca sus puertas: certamen, taller, taberna, república de lectores, campo de batalla amable y escuela de escritura involuntaria, todo a la vez.</p>
<p>En Hislibris no se envía un relato para que desaparezca en el silencio administrativo de los certámenes. Aquí el relato llega, es custodiado por el Guardián, se publica bajo seudónimo, entra en el foro, recibe comentarios, provoca lecturas, defensas, objeciones, entusiasmos, cejas arqueadas, discusiones bizantinas y, con suerte, alguna que otra adhesión inquebrantable.</p>
<p>Eso es lo que hace especial este concurso: <strong>no solo se participa escribiendo; se participa leyendo</strong>.<span id="more-107024"></span></p>
<h2>Un concurso histórico, pero no momificado</h2>
<p>La temática es libre, siempre que el relato se ajuste a un contexto histórico verosímil y que ese contexto forme parte relevante de la trama. No se exige que todo sea verídico —para eso ya están los archivos, las excavaciones y algunos hislibreños con lupa—, pero sí que el mundo histórico del relato respire con coherencia.</p>
<p>La acción principal deberá situarse en una época anterior a tres generaciones, es decir, <strong>antes de 1953</strong>. No basta, por tanto, con un personaje actual recordando vagamente que su bisabuelo estuvo en no sé qué guerra mientras se toma un café con leche de soja. La historia debe estar ahí, viva, actuando sobre los personajes y no decorando la pared del fondo.</p>
<p>Se admiten relatos en distintos géneros literarios: prosa, verso, dramaturgia, crónica, cuento… siempre que sean relatos de esencia narrativa histórica. Los ensayos históricos, por muy magníficos que sean, deberán buscar otra trinchera.</p>
<h2>Dos modalidades</h2>
<p>El concurso cuenta con dos categorías:</p>
<p><strong>Relato corto</strong>: entre 500 y 3.000 palabras.<br />
<strong>Relato largo</strong>: entre 5.000 y 12.000 palabras.</p>
<p>Cada participante podrá presentar un máximo de dos relatos, en la combinación que prefiera: dos cortos, dos largos o uno de cada modalidad.</p>
<p>El plazo de recepción finalizará el <strong>miércoles 30 de diciembre de 2026 a las 23:59, hora peninsular española</strong>.</p>
<h2>El Guardián, el anonimato y la guadaña</h2>
<p>Los relatos deberán enviarse a:</p>
<p><strong><a href="mailto:elguardian@hislibris.com">elguardian@hislibris.com</a></strong></p>
<p>El Guardián recibirá los textos, comprobará que se ajustan a las bases, velará por el anonimato y se asegurará de que cada relato cumple los requisitos mínimos de presentación, extensión, plantilla e historicidad.</p>
<p>El anonimato es uno de los pilares del concurso. Solo el Guardián conocerá la autoría de los relatos hasta que se publique el fallo definitivo del Jurado. Los textos podrán ser comentados en el foro, pero siempre sin revelar ni insinuar la identidad del autor. El seudónimo del relato no deberá coincidir con el nombre real ni con el nick habitual del foro.</p>
<p>En otras palabras: aquí puede uno destripar con amor un relato propio sin que nadie sepa que está hablando de sí mismo. Pocas experiencias literarias hay más sanas, más peligrosas y más hislibreñas.</p>
<h2>Lo que ocurre después: empieza lo mejor</h2>
<p>Una vez aceptados, los relatos se irán publicando por tandas. Cada texto tendrá su espacio de comentario en el foro, donde los lectores podrán analizarlo, discutirlo, celebrarlo o señalar sus debilidades.</p>
<p>Y aquí está la verdadera singularidad del concurso.</p>
<p>En muchos certámenes, el autor envía su relato y no vuelve a saber nada. En Hislibris, en cambio, el relato se expone a una comunidad lectora. Puede recibir comentarios de escritores, aficionados a la literatura, historiadores, arqueólogos, lectores voraces, comentaristas veteranos y recién llegados con ganas de leer y aprender.</p>
<p>No todos los comentarios serán complacientes. No todos tendrán razón. Algunos dolerán un poco. Otros abrirán puertas. Pero todos forman parte de una experiencia rara y valiosa: descubrir cómo lee tu texto una comunidad viva.</p>
<p>Porque el concurso Hislibris no premia solo el resultado final. También premia el camino.</p>
<h2>La plebe también vota</h2>
<p>Tras la publicación de los relatos, se abrirá la votación popular, conocida por estos lares como <strong>la votación de la plebe</strong>, que seleccionará los relatos que pasarán a la valoración final del Jurado.</p>
<p>Para votar será necesario haber participado de verdad: leer, comentar y argumentar. No se trata de pulsar un botón ni de hacer campaña entre primos, compañeros de oficina y cuñados con fibra óptica. Aquí el voto exige lectura, criterio y compromiso con la comunidad.</p>
<p>Cada votante deberá ordenar sus relatos favoritos y justificar su voto. Además, los relatos de quienes participen activamente en la votación recibirán una bonificación, porque Hislibris entiende que comentar y leer a los demás también sostiene el concurso.</p>
<p>Dicho de otro modo: no vienes solo a que te lean. Vienes también a leer.</p>
<h2>El Jurado y la antología</h2>
<p>Los relatos mejor clasificados por la votación popular pasarán a manos del <strong>Jurado de Hislibris</strong>, que decidirá el primer y segundo premio de cada modalidad.</p>
<p>Además, los dos relatos mejor clasificados por la plebe en cada categoría recibirán su reconocimiento popular y pasarán automáticamente a formar parte de la antología.</p>
<p>El Jurado elegirá finalmente los relatos que integrarán el volumen, entre un mínimo de seis y un máximo de veinte. Los relatos ganadores de las modalidades de largo y corto darán título conjunto a la antología, siguiendo la fórmula:</p>
<p><strong>Título del relato largo, título del relato corto y otros relatos</strong></p>
<p>El fallo definitivo del Jurado está previsto para el <strong>jueves 18 de febrero de 2027</strong>.</p>
<p>Ese será también el momento en que se rompa el anonimato y muchos descubran que el relato que defendieron con ardor, criticaron con saña o colocaron entre sus favoritos pertenecía a alguien con quien llevaban semanas compartiendo taberna.</p>
<h2>Premios, diplomas y honores hislibreños</h2>
<p>El concurso contará con primer y segundo premio en cada modalidad. Los primeros premios recibirán, además, la posibilidad de editar una obra propia bajo el sello de Ediciones Evohé, con contrato profesional.</p>
<p>Los relatos seleccionados para la antología recibirán diploma acreditativo, que será entregado físicamente durante la presentación oficial del volumen. Quienes no puedan asistir recibirán su diploma en formato digital.</p>
<p>Además, esta edición contará con premios especiales de espíritu plenamente hislibreño: reconocimientos que celebrarán no solo la excelencia literaria, sino también la originalidad histórica, el riesgo narrativo, la rareza, el estilo, la memoria rescatada o esa misteriosa condición que convierte un relato en materia de conversación tabernaria.</p>
<p>Y sí: también habrá figurita de Hislibris para los ganadores. Porque toda república literaria digna de tal nombre necesita símbolos, ritos y pequeñas criaturas doradas que vigilen desde la estantería.</p>
<h2>Participar, leer, comentar</h2>
<p>El XVI Concurso de Relato Histórico Hislibris está abierto a quienes quieran escribir historia, pero también a quienes quieran leerla, discutirla y compartirla.</p>
<p>Si tienes un relato histórico, envíalo.</p>
<p>Si no tienes relato, lee.</p>
<p>Si lees, comenta.</p>
<p>Si comentas, vota.</p>
<p>Y si solo vienes a mirar desde la barra de la taberna, al menos levanta la jarra cuando pase el Guardián.</p>
<p>Toda la información completa puede consultarse en las <a href="https://www.hislibris.com/concurso-XVI/Bases_XVI_concurso_Hislibris_Relatos.pdf" target="_blank" rel="noopener"><strong>Bases del XVI Concurso de Relato Histórico Hislibris</strong> </a>y en la <a href="https://www.hislibris.com/foro/viewtopic.php?t=734" target="_blank" rel="noopener"><strong>Mecánica del Concurso</strong></a>, lectura especialmente recomendada para entender el funcionamiento real de esta pequeña república de relatos anónimos, plebe lectora y discusiones bizantinas garantizadas.</p>
<p>Bienvenidos, una vez más, al Concurso Hislibris.</p>
<p>Que hablen los relatos.</p>
<ul>
<li><a href="https://www.hislibris.com/concurso-XVI/Bases_XVI_concurso_Hislibris_Relatos.pdf" target="_blank" rel="noopener">Bases del XVI Concurso de relato histórico Hislibris</a></li>
<li><a href="https://www.hislibris.com/foro/viewtopic.php?t=734" target="_blank" rel="noopener">Mecánica del concurso</a></li>
<li><a href="https://www.hislibris.com/foro/viewforum.php?f=29" target="_blank" rel="noopener">Foro del Concurso</a></li>
<li><a href="https://hislibris.com/asociacion-cultural-hislibris/" target="_blank" rel="noopener">Asociación Cultural Hislibris</a></li>
</ul>
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		<author>
			<name>Farsalia</name>
							<uri>http://oscargonzalezcamano.com</uri>
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		<title type="html"><![CDATA[MONETA: UNA HISTORIA DE LA ROMA ANTIGUA EN DOCE MONEDAS &#8211; Gareth Harney]]></title>
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		<id>https://hislibris.com/?p=106951</id>
		<updated>2026-07-20T08:44:02Z</updated>
		<published>2026-07-20T06:00:25Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Arqueología"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Historia de Roma"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Otras especialidades históricas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Imperio romano"/><category scheme="https://hislibris.com" term="numismática romana"/><category scheme="https://hislibris.com" term="República romana"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Roma"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Hay muchas maneras de narrar la historia de la antigua Roma, especialmente en la divulgación. Puedes empezar por los mitos fundacionales (Eneas, Rómulo y Remo, el rapto de las sabinas, Tarpeya…), que avanzan bien entrada la República o digamos que se combinan con aquellos que se fraguan para consolidar el nuevo régimen: Lucrecia, el viejo [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/moneta-una-historia-de-la-rona-antigua-en-doce-monedas-gareth-harney/"><![CDATA[<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/moneta.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-106951]"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-106952" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/moneta.jpg" alt="" width="200" height="303" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/moneta.jpg 661w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/moneta-198x300.jpg 198w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>Hay muchas maneras de narrar la historia de la antigua Roma, especialmente en la divulgación. Puedes empezar por los mitos fundacionales (Eneas, Rómulo y Remo, el rapto de las sabinas, Tarpeya…), que avanzan bien entrada la República o digamos que se combinan con aquellos que se fraguan para consolidar el nuevo régimen: Lucrecia, el viejo Bruto, Porsenna, Coriolano, Cincinato, Camilo…, y luego pasar a ese complejo período de la «crisis» republicana y la transición al Principado en el que la noción de «libertad», a tenor de algún satírico, se trocaba por «pan y circo», para luego ya meterse en los vericuetos del período imperial. Un régimen republicano como espejo de los siglos posteriores y de una <em>libertas</em> que probablemente no significaba lo mismo para quienes formaron parte de la élite que para el atribulado pueblo, y que con el tiempo se forja como mucho más que un símbolo de la añorada <em>libera res publica</em>. También puede hacerse a través de las mujeres –recordemos, la mitad de la población romana–, o de la plebe y su evolución a lo largo del tiempo. Cómo no, puede hacerse a través de las grandes contiendas que jalonaron la historia romana, sus grandes triunfos y sus debacles, que fueron unas cuantas; de las legiones o de la guardia pretoriana, o también a través de la literatura o de los romanos «corrientes». O de lo que uno quiera. ¿Por qué no hacerlo también a través de las monedas?</p>
<p>Y eso es lo que se ha propuesto con su libro, «una historia de la Roma antigua en doce monedas», y que de la mano de Ediciones Deusto –le pega como editorial dedicada a la economía y la historia económica– publicó hace unos meses. Harney es alguien ducho en el tema, al que se aficionó ya desde que era un niño, es joven y se mueve bien en el proceloso mundo de las redes sociales con su alias @OptimoPrincipi. Y tanto interés y conocimiento tiene en las monedas romanas, que se dijo que por qué no utilizarlas como vehículo para explicar la historia de Roma. Pero no solo la historia romana, sino también de las propias monedas romanas: cuándo surgen y cómo son en un principio (de bronce, ya lo anticipamos); cuándo se crea la moneda que será, junto al sestercio, más reconocida del ámbito romano (el denario de plata) y en qué circunstancias tiene lugar tal «revolución» monetaria (la Segunda Guerra Púnica); cuándo surgen los áureos de oro y después otras monedas de ese metal precioso: cómo se fabricaban las monedas, qué diseños aparecen en anverso y reverso, y en qué momento se ponen los rostros de políticos-comandantes militares y después de los emperadores; cuál era el problema de la devaluación o la depauperación del metal precioso; cómo se han conservado y llegado a nosotros… y así un largo etcétera.</p>
<p>Y todo esto, la intrahistoria monetaria, se inserta en esos doce capítulos, uno para cada moneda, que contextualizan la historia romana desde (antes de) su fundación y hasta la «caída» del Imperio. En cada uno de esos capítulos hay varias monedas que sirven para explicar tal historia o tal detalle, incluso cuando esas mismas monedas no son necesariamente coetáneas del período que se tratan. Pues, las monedas con los niños gemelos, la loba o Roma como deidad como imágenes en anverso o reverso se acuñan con (incluso varios siglos de) posterioridad, pero los romanos, muy apegados a su idea del pasado, las emiten tiempo después recordando a quienes las tienen ese momento en sus manos (y son muy pequeñas) lo que simbolizan y lo que cuentan sobre la «historia» de Roma. En eso el libro tiene su principal acierto: que las monedas «cuentan» la historia de Roma según los símbolos que la hacen importante y las lecciones que tratan de enseñar al pueblo romano no solo sobre su pasado, sino también de su presente. Y quizá sea ese su mejor baza, pues no solo te cuenta la historia de Roma –que para los más avezados en la materia ya resultará conocida–, sino que lo hace integrando las monedas, que son un perfecto vehículo para su contextualización y a varios niveles. Y no te destripo esos niveles, lector: acude al libro si esta reseña te picó la curiosidad.</p>
<p>Resulta este libro, por tanto, una obra ideal para quienes quieran acercarse a esa historia romana a menudo tan tópica y hacerlo de una manera algo diferente a lo habitual. Cuando Harney se pone a hablar de monedas, su significado y el contexto en el que se acuñan, encontramos lo mejor del libro, que se nutre de un buen aparato de ilustraciones en color y en blanco y negro. Y lo que realmente justifica un libro de estas características. No lo dudes, lector, si es lo que buscas.</p>
<p>*****</p>
<p>Gareth Harney, <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-moneta/433092" target="_blank" rel="noopener"><em>Moneta: una historia de la Roma antigua en doce monedas</em></a>, traducción de Diego Trejo Bejarano. Barcelona, Ediciones Deusto, 2026, 408 páginas.</p>
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		<author>
			<name>Balbo</name>
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		<title type="html"><![CDATA[ROBINSON CRUSOE &#8211; Daniel Defoe]]></title>
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		<updated>2026-07-16T06:07:50Z</updated>
		<published>2026-07-16T06:07:38Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Novela"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Viajes"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Daniel Defoe"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Robinson Crusoe"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Estaba en mi isla, lejos de los vicios del mundo y al abrigo de todas sus tentaciones. Nada envidiaba, porque tenía todo lo que podía desear: era el señor de aquel territorio; no tenía que llamarme rey o emperador de aquellos contornos; carecía de rival y de competidor que me disputase la soberanía o la [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/robinson-crusoe-daniel-defoe/"><![CDATA[<blockquote><p>Estaba en mi isla, lejos de los vicios del mundo y al abrigo de todas sus tentaciones. Nada envidiaba, porque tenía todo lo que podía desear: era el señor de aquel territorio; no tenía que llamarme rey o emperador de aquellos contornos; carecía de rival y de competidor que me disputase la soberanía o la dividiese conmigo…</p></blockquote>
<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/02/Portada-Robinson-Crusoe.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-105105]"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-105106" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/02/Portada-Robinson-Crusoe.jpg" alt="" width="200" height="275" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/02/Portada-Robinson-Crusoe.jpg 552w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/02/Portada-Robinson-Crusoe-218x300.jpg 218w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>En el Pacífico Sur, frente a las costas de Chile hallamos nos encontramos con el Archipiélago de Juan Fernández compuesto por las islas de Robinson Crusoe (hasta 1966 como Más a Tierra), Alejandro Selkirk (al igual que la anterior, hasta 1966, era conocida por Más a Fuera) y el islote de Santa Clara. De todos estos, podrá observarse que el que tiene más connotaciones literarias –y también turísticas– es sin duda el primero, haciendo referencia a la inmortal obra de Daniel Defoe: <em>Las aventuras de Robinson Crusoe</em>, publicada en 1719. Según parece  el escritor británico se inspiró en la vida del marinero escocés Alexander Selkirk (1672-1721) quien a principios del siglo XVIII se embarcó  en el barco <em>Five Ports</em> como contramaestre pero que debido a las desavenencias que tuvo con su capitán –llámese motín en roman paladino- fue castigado a ser abandonado en una isla desierta en mitad del Océano, en concreto la isla de Juan Fernández,  para que allí se muriera purgando su delito. Así se las gastaban entonces. Pero este marinero debía de ser duro de pelar porque consiguió sobrevivir por sus propios medios después de cinco años, ser rescatado y llegar sano y salvo de nuevo a Inglaterra en donde se dedicó a recorrer el país contando sus aventuras a todo aquel que quisiera escucharle y darle alguna moneda. Seguramente en alguna de esas plazas o posadas Defoe debió escucharle en primera persona y que de ahí surgiera la semilla para escribir una de las mejores novelas de todos los tiempos, a la que al principio titulo como <em>La vida y las extrañas y sorprendentes aventuras de Robinson Crusoe, de York, marinero</em>, pero que para jóvenes y adultos siempre será conocida como <em>Las aventuras de Robinson Crusoe</em> o simplemente <em>Robinson Crusoe</em>.</p>
<p>A no ser que el lector de esta reseña haya vivido en una cueva al estilo platónico, con sus luces y sombras, o sea un hombre de la luna, un verdadero selenita, conocerá de sobra la gesta y odisea del arriesgado Robinson Crusoe, ya sea a través de la lectura de la propia novela y sus múltiples reediciones o mediante el visionado de sus adaptaciones cinematográficas o ilustraciones a todo color, pero como en la viña del Señor ha de haber abundante diversidad de personas –y es bueno que las haya–, dispongóme a pergeñar un pequeño argumento de las esforzadas penas que tuvo que soportar dicho marinero que con el tiempo se convirtió en icono del imaginario popular desde que Daniel Defoe plasmó su historia en su novela más inmortal. Para empezar Robinson Crusoe –de nacimiento Kreutznaer–  ciudadano británico nacido en la ciudad de York en 1632, de origen alemán, Bremen para ser concretos, siempre tuvo querencia por lanzarse a la aventura  y ver más mundo que los que había alrededor de su ciudad de origen. Pero estas ansias chocaban con las preferencias de su padre que quería encauzar a su hijo hacia otro mundo, el de las leyes y el comercio provocando con ello terribles discrepancias entre ambos y como dichas discusiones y consejos paternos no hallaban  mella en el ánimo del hijo, éste decidió un buen día escaparse de casa y enrolarse en el primer barco que se pusiera ante sus ojos. Y es aquí donde empiezan su verdadero rosario de desventuras.</p>
<p>Pues bien, en su primera salida (1651) nuestro Odiseo anglosajón naufraga cerca de las costas inglesas, y los supervivientes, debido a la superstición,  pronto le echan a culpa a Robinson Crusoe de su mala suerte y de ser una especie de Jonás redivivo. Así pues, harto de ser objeto de culpa, decide largarse a Londres y aunque pronto se adapta al medio y se convierte en un <em>bon vivant</em> londinense de nuevo le entran ganas de viajar y decide embarcarse en un viaje con destino a Guinea. En esta segunda salida la mala suerte le sigue persiguiendo y, además de volver a contraer el sambenito de Jonás ante la marinería, sucumbe a unas terribles fiebres e incluso es atrapado por piratas berberiscos de los que consigue escapar en barca tras una serie de peligrosas aventuras. Es rescatado por un barco capitaneado por un capitán portugués que le convence de ir a Brasil y trabajar con él en una plantación de azúcar. Allí la labor es dura pero provechosa, aunque de nuevo le vuelve la morriña y sueña con embarcarse y recorrer de nuevo mundo (de verdad que no aprende). La oportunidad llama a su puerta y acepta encargarse de un transporte de esclavos negros traídos de Guinea, y ¡cómo no! Robinson Crusoe, que ya se ha ganado sin lugar a dudas el titulo de Jonás, vuelve a naufragar, y esta vez de manera definitiva.</p>
<p>Cuando despierta se da cuenta de que se encuentra en una isla desierta, incierta e ignota, y comienza a pasar por diferentes fases. La primera, obviamente, es la de miedo pues se siente perdido y abandonado, sin ningún lugar a donde ir o sin poder acudir a nadie que le ayude. Pero pronto esa sensación de miedo se va aliviando y solapando por la de superación pues se da cuenta que cerca de la costa se encuentra varado el barco naufragado y decide sacar de las bodegas los recursos que necesita para subsistir. Tras ello decide, de manera inteligente, explorar la isla y localizar un buen lugar donde construir su vivienda. Lo halla y la rodea con una empalizada, y con el tiempo, ya admitiendo que nadie le va a venir a rescatar, ara los campos y hasta domestica cabras salvajes para tener leche y carne. Van pasando los años y un buen día se encuentra con que la isla es continuamente invadida por caribes –caníbales en esencia– y tras luchar contra ellos consigue salvar a uno que estaba a punto de ser sacrificado y comido vivo. Y como es rescatado en Viernes Crusoe lo bautiza con el nombre del día, lo toma a su servicio y lo convierte en su asistente personal.</p>
<p>Ahora tiene un nuevo compañero –además de un perro llamado Skipper y un loro locuaz que responde al nombre de Poll– por lo que su vida se hace más llevadera, y entre darle una educación cristiana a Viernes y cultivar sus campos, pronto la vida en aquella isla solitaria se convierte en un paraíso terrenal. Pero de nuevo aparecen los caribes y esta vez Robinson Crusoe, acompañado de su aguerrido Viernes, no solo les dan una paliza sangrienta sino que consiguen liberar a un prisionero español llamado Juan de Dios Navas. Esta es la gota que colma el vaso pues se dan cuenta de que no pueden vivir en una isla que continuamente es asaltada por fieras tribus caníbales, además de saber ahora que se encuentran cerca de Tierra Firme. Idean varias maneras de salir de allí y sin quererlo la Providencia llama a su puerta convertida en un barco de amotinados que ha recalado a sus costas. Consiguen liberar a su capitán y de esta manera escapar de aquella isla –a  Crusoe ahora le da bastante pena pues en total ha pasado allí 28 años y tiene un montón de recuerdos acumulados–, pero muy pronto las penas se las lleva el viento de Poniente y nuestro protagonista, con todos sus amigos vuelve a sus plantaciones del Brasil en donde se reencuentra con viejas amistades y se convierte en un hombre extraordinariamente rico, con lo que compra una gran propiedad en Inglaterra, Yorkshire, y allí se instala con Viernes y Juan de Dios. En verdad toda una gran aventura de principio a fin repleta de temas marineros, supervivencia, ingenio y esperanza.</p>
<p>A mi modo de ver, ¿qué es lo que ha convertido a Robinson Crusoe en un hito de la literatura desde que Daniel Defoe la mostró al mundo en 1719? El lenguaje, sin lugar a dudas. Algunos críticos literarios han etiquetado esta novela como la primera novela moderna de aventuras. Yo no lo creo así, y tal calificación habría que asignársela a otra surgida un siglo después: <em>Ivanhoe</em>, de Walter Scott. Pero lo que sí es evidente que con <em>Robinson Crusoe</em> nos encontramos con la primera crónica periodística moderna, al tener un lenguaje directo, sencillo y concreto, que atrae tanto a los jóvenes –aunque esta novela no fue escrita directamente hacia ellos– como a los adultos. Es pues un caso único de conexión inmediata, de amor correspondido entre la literatura juvenil y la adulta, y que debido a ello se convirtió en un clásico desde su nacimiento reeditándose de continuo en influyendo en una honorable lista de autores como Verne, Swyss, Golding o el naufrago de Stevenson, entre otros. El protagonista documenta cada acción que realiza, lo que come y lo que construye, y por supuesto su lucha contra los elementos y contra la soledad. Crusoe alterna pensamientos internos, sus dudas existenciales y de acción con otros pensamientos, los externos, en los que va planeando la ruta diaria en su quehacer para poder sobrevivir en la isla. Y es el conjunto de todos estos pensamientos y resoluciones como Defoe nos presenta a un personaje completo, redondo de principio a fin, en los que el autor hace que florezca su afán de superación –un <em>self-made man</em> en potencia– y una humanidad desbordante demostrada en el hermanamiento con otros seres. Aun así, no piense el lector, si es que no ha leído la obra, que se va a encontrar con un súper hombre al que nada le atemoriza: al contrario, <em>mes amis</em>, pues en muchos momentos Crusoe tiene miedo, no solo de su incierto futuro sino también del abandono de su Dios al que le recrimina en muchos casos el por qué le ha abandonado, y por supuesto del peligro razonable a morirse debido a múltiples circunstancias: falta de alimentos, morir por el ataque  de un furioso animal, o ser comido por los salvajes que hoyan las prístinas arenas de la isla.</p>
<p>Es en este punto donde les quiero hablar de dos personajes principales que en verdad salvan la vida a Robinson Crusoe. Aunque al principio del naufragio, en los primeras semanas y meses posteriores, a falta de un Wilson moderno (guiño cinematográfico) se contenta únicamente con la compañía del perro Skipper y del loro Poll –¡hay que ver lo que se alegra de oírle por primera vez hablar!– el encuentro con el fugitivo Viernes hace que Crusoe tenga una verdadera amistad, alguien con quien entablar una conversación. Al principio, obviamente, no pueden comunicarse pero con paciencia y una buena educación religiosa digna al estilo del <em>Emilio</em> de Rousseau, Robinson Crusoe consigue civilizarlo y ser un buen compañero de infortunios. En este último punto es donde la crítica literaria y social actual, abonada al presentismo continuo, afea al propio autor, pues argumentan que ¡qué es eso de <em>civilizar</em>, catequizar y casi esclavizar nada más encontrar al pobre Viernes! Repito, <em>Las aventuras de Robinson Crusoe</em> es una novela del siglo XVIII y hay que leerla tal cual, con sus pros y sus contras, aunque algunos elementos nos rechinen algo; reproches que seguramente a cualquier escritor de ese siglo sorprendiera en sumo grado.</p>
<p>Y no piensen que me he olvidado del segundo personaje en cuestión. Éste no es humano, sino físico, omnipresente en toda la novela: la isla donde Crusoe naufraga. Al principio, como le sucede a Tom Hanks en <em>Náufrago</em> (2000, Robert Zemeckis), ésta le atemoriza, le asusta, le desconcierta y hasta que caiga en una profunda depresión religiosa solo atenuada cuando acepta la realidad y la providencia. En todo caso, este primer aspecto es evidente y a la vez humaniza la novela, pues ¿acaso esto mismo no nos pasaría a nosotros mismos si acabáramos aplastados en las orillas de una isla incierta en mitad del mar? En fin, cuando Robinson Crusoe acepta la situación, es la isla y su propio afán de superación e inteligencia, quien le proporciona todos los recursos que necesita llegando un momento en el que considera que esa isla siniestra  y negra del principio es ahora un verdadero paraíso en donde ha conseguido llegar a la madurez y superar su fase de juventud tarambana. Incluso nos da pena cuando leemos el momento en el que Crusoe ha de despedirse de la isla y llora como una magdalena mientras recoge su querido diario, la da la libertad a sus cabritillas y observa con detenimiento el hogar que tan bien le ha acogido durante esos 28 años. Hay quienes opinan que esa isla es Trinidad, pero yo prefiero pensar que no tiene nombre, que es otro gran personaje que recorre las inmortales páginas de mi imaginación.</p>
<p>Si existiera un museo dedicado a la Inmortalidad me imagino que estaría habitado por todos los personajes que han dejado su impronta en el desván de la fantasía. Cerrando los ojos lo puedo ver con toda claridad: el edifico tendría, sin duda alguna, forma de libro, y en sus salones se congregarían toda clases de seres eternos. Allí podría ver a D&#8217;Artagnan del brazo de los cinco mosqueteros –Alatriste es el quinto- hablando con gracejo y bonhomía; un poco alejado en un rincón oscuro Edmundo Dantés y el capitán Ahab meditan su venganza mientras un alegre Peter Pan y su fiel Campanilla les molestan revoloteando por encima de sus cabeza. Y si no me engañan los ojos allí está el frescachón de Pickwick haciendo una reverencia al vetusto y sabio Aslan que acaba de materializarse desde Narnia. Hobbits que corretean de acá para allá junto a <em>munchkins</em> traviesos mientras son observados con risita pícara por el Señor Sapo; el rojo Smaug que custodia su tesoro y eriza sus escamas al ver a un joven Arturo enarbolando una espada que una grácil Dama del Lago le acaba de dar. Así sería el Museo de la Eternidad, mi museo preferido por encima de todos, lleno de cientos de miles de mitos de juventud dorada, y que justo en este momento –qué suerte hemos tenido– acaban de hacer acto de presencia dos de ellos, uno con la ropa desgarrada y un mar profundo en sus ojos, ese es Odiseo, y el otro, vestido con pieles, una pipa en la boca, un fiel perro a su diestra y un loro en su siniestra, es efectivamente Robinson Crusoe. Pero para poder verlo, hablar con él, que nos deleite con sus grandes aventuras o simplemente poder pasearnos por las salas de este Museo divino hay que pagar el precio de la entrada: leer su libro. Sólo eso y si no lo han hecho, parafraseando a Gandalf el Gris: ¡abrid sus páginas, insensatos!</p>
<p>¡Buena lectura y buen viaje, grumete!</p>
<p>******</p>
<p>Daniel Defoe, <em>Robinson Crusoe, </em>traducción de Carlos Pujol. Barcelona, Austral Editorial, 2018, 512 páginas.</p>
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