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	<title type="text">Hislibris. Libros de Historia, libros con Historia</title>
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	<updated>2026-10-19T06:43:18Z</updated>

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		<title type="html"><![CDATA[HISTORIA DEL INFIERNO – Georges Minois]]></title>
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		<published>2026-10-19T06:00:17Z</published>
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		<summary type="html"><![CDATA[Del mismo modo, sin la menor duda, todos los castigos que sitúa la tradición en las profundidades del Aqueronte, todos ellos, sean cuales sean, se encuentran en nuestra vida&#8230;. Es en este mundo, pues, donde la vida de los necios se convierte en un auténtico infierno. Lucrecio, De Rerum Natura, III 978. Hubo un tiempo [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/historia-del-infierno-georges-minois/"><![CDATA[<blockquote><p>Del mismo modo, sin la menor duda, todos los castigos que sitúa la tradición en las profundidades del Aqueronte, todos ellos, sean cuales sean, se encuentran en nuestra vida&#8230;. Es en este mundo, pues, donde la vida de los necios se convierte en un auténtico infierno.<br />
Lucrecio, <em>De Rerum Natura</em>, III 978.</p></blockquote>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignleft wp-image-106990" style="color: #767676; font-size: 19px; font-style: italic;" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/HISTORIA-DEL-INFIERNO-Georges-Minois-205x300.jpg" alt="" width="200" height="293" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/HISTORIA-DEL-INFIERNO-Georges-Minois-205x300.jpg 205w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/HISTORIA-DEL-INFIERNO-Georges-Minois-700x1024.jpg 700w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/HISTORIA-DEL-INFIERNO-Georges-Minois-768x1124.jpg 768w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/HISTORIA-DEL-INFIERNO-Georges-Minois.jpg 1025w" sizes="(max-width: 200px) 100vw, 200px" /></p>
<p>Hubo un tiempo en el que no existía el infierno. La raza humana pecaba con la misma profusión que ahora (en ese sentido opino igual que <a href="https://youtu.be/W4tdxbir_n8?si=AOdu7ez-OaNkX_6t" target="_blank" rel="noopener">Isaac Asimov</a>),</p>
<p>sabedora de que al morir no le esperaba un castigo por sus malos actos. El más allá, en sus primeras versiones, no tenía nada que ver con castigos eternos ni con almas atormentadas: era simplemente el lugar al que iban los muertos, un territorio neutro. En las civilizaciones politeístas primitivas —germánicas, escandinavas, precolombinas, africanas, chamánicas— nadie imaginaba una salvación individual ni una condena personal; el individuo no era todavía un sujeto separado del grupo.</p>
<p><span id="more-106991"></span></p>
<p>Con esta observación tan sencilla, Georges Minois abre su breve <em>Historia del infierno</em> y deja claro desde el principio que el infierno no es un concepto universal sino una construcción cultural que aparece en un momento determinado. Más adelante, en sociedades más avanzadas, esto cambio: surgió la noción de un ideal humano individual que había que imitar. El sujeto se convierte entonces, como individuo, en responsable de sus actos y aquí es donde se inserta el infierno: es un proceso de corrección para todos los que, de un modo u otro, no se han ajustado al modelo. En Mesopotamia, por ejemplo, el juicio de los dioses evalúa la vida de cada persona y completa la justicia terrenal de los reyes; la razón es que quien transgrede el orden social, viola el orden cósmico. El inframundo mesopotámico, como el que aparece en la <em><a href="https://hislibris.com/gilgamesh-anonimo/" target="_blank" rel="noopener">Epopeya de Gilgamesh</a></em>, es un espacio donde se restablece el equilibrio roto por la conducta humana. En Egipto, en el hinduismo o en el mazdeísmo, la idea se repite: quien elige el mal destruye el orden divino y se prepara para sí mismo un más allá caótico y lleno de sufrimientos. El mazdeísmo, la religión preponderante en el imperio persa, introduce elementos que más tarde resonarán en el cristianismo: Zoroastro proclamará que en el inframundo los sufrimientos interminables cesarán con la llegada de un Salvador nacido de una virgen, que purificará el mundo del mal mediante el fuego. Minois muestra cómo estas ideas se desarrollan y vinculan, en el siglo II a. C., con la venida del dios Mitra, que nacerá en una caverna un 25 de diciembre.</p>
<p>El mundo griego presenta un contraste llamativo, una especie de paréntesis. Su infierno es pintoresco, geográficamente amplio, lleno de paisajes extraños y suplicios imaginativos. Es una fuente de inspiración para poetas y moralizadores, pero no para filósofos. La intelectualidad griega –y más tarde la romana– es mayoritariamente crítica con la idea de que los dioses juzguen las acciones humanas. Para los pensadores grecorromanos, esa noción es absurda: los dioses no se ocupan de la moral humana. Esta coexistencia revela que el infierno es, en Grecia, más un recurso literario o político que una creencia religiosa sólida. Minois insiste en que la cultura clásica, pese a su riqueza imaginativa, nunca creyó realmente en un castigo ultraterreno.</p>
<p>Una de las aportaciones más sugerentes del libro es la constatación de que el Antiguo Testamento no menciona el infierno como lugar de castigo hasta muy tarde, hacia el siglo III a. C., y lo hace por influencias externas más que por evolución interna. Tras la muerte, las almas van al llamado <em>sheol</em>, un lugar cerrado por una sólida puerta donde yacen en el polvo, inmóviles, insensibles e inconscientes. Buenos y malos comparten la misma suerte. No hay juicio, no hay condena. Incluso en la época de Jesús el infierno como tal no existe todavía. Solo los esenios afirman que los malvados serán castigados en el otro mundo con tormentos eternos (¿pertenecía acaso Jesús al grupo de los esenios?). El Nuevo Testamento, por su parte, apenas menciona el infierno, y cuando lo hace es de manera vaga y ambigua. ¿De dónde nace entonces la idea de un infierno castigador de nuestros pecados? No de los Evangelios, desde luego. Minois explica con detalle cómo los Padres de la naciente Iglesia deciden organizar y racionalizar el tema, integrando textos de principios de nuestra era ajenos a las Escrituras y elaborando un infierno compatible con ellas.</p>
<p>Es así como nace el infierno cristiano. Y quienes se ocupan de que nazca son plenamente conscientes de lo que están haciendo; si la idea de un infierno permite combatir el pecado, bienvenido sea:</p>
<blockquote><p>«Debe guardarse silencio en este punto, a fin de mantener en el miedo a aquellos para quienes el miedo es un medio de huir del pecado».<br />
San Jerónimo, <em>Comentario a Isaías</em>, XVIII.</p></blockquote>
<p>De este modo, dice Minois, se construye la idea del infierno: San Agustín formula en el siglo V las líneas generales del concepto (eterno, individual, moral, ligado al pecado y la salvación), y los monjes a lo largo de la Edad Media lo desarrollan con textos truculentos, oscuros, terroríficos. El infierno no es solo una doctrina, sino una herramienta para orientar la conducta de los fieles. El infierno medieval es un teatro del horror, una pedagogía del miedo. En paralelo aparece el purgatorio, lugar donde los muertos purgan sus pecados veniales, completando así la arquitectura del más allá cristiano.</p>
<p>A la aparición del infierno dedica el autor más o menos la mitad de su breve ensayo; la otra mitad se ocupa de la evolución de ese constructo a lo largo de los siglos. Así, se pasa del infierno como elemento fundamental del arte en las épocas renacentista y barroca, al pesimismo del Siglo de las Luces (la multitud está condenada, el ideal de vida es demasiado elevado para alcanzarlo) o a la crítica feroz del XIX, siglo en el que proliferan los libros sobre el infierno. Es entonces, afirma Minois, cuando se descubre que el infierno está en la tierra. Pero ¿acaso en algún momento se había olvidado? Y en el siglo XX el concepto se diluye: ni siquiera los teólogos hablan ya de él.</p>
<p>El libro se lee con fluidez, pese a la enorme cantidad de referencias, citas y autores que Minois maneja. Su tono es riguroso pero cercano, y consigue que un tema que podría ser árido se convierta en una exploración interesante y vivaz. El autor, historiador de las religiones, es un experto en el tema y cabe presumir que esta breve <em>Historia del infierno</em> sea un epítome de su más voluminosa <em>Historia de los infiernos</em> publicada por el mismo Minois con anterioridad. En cualquier caso, se trata de un libro recomendable.</p>
<p><strong>*****</strong></p>
<p>Georges Minois, <em><a href="https://www.siruela.com/catalogo.php?id_libro=5337&amp;titulo=historia-del-infierno&amp;autor=georges-minois&amp;completa=N" target="_blank" rel="noopener">Historia del infierno</a>, </em>traducción de Susana Prieto Mori. Madrid, Ediciones Siruela, 2026, 165 páginas.</p>
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		<author>
			<name>H.E.A.</name>
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		<title type="html"><![CDATA[ENTREVISTA A ALEKSANDER PLUSKOWSKI]]></title>
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		<updated>2026-10-15T10:54:53Z</updated>
		<published>2026-10-15T06:00:15Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Entrevistas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Aleksander Pluskowski"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Cruzadas bálticas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="H.E.A."/><category scheme="https://hislibris.com" term="Orden Teutónica"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Un mediodía agradable en Barcelona y, por fin, sin lluvias tras casi una semana de no parar, en algunos casos de manera muy intensa; siempre que caen unas gotas en la Ciudad Condal se complica el tráfico. Me han convocado desde Ático de los Libros para entrevistar a Aleksander –Aleks– Pluskowski, pues la editorial presenta [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/entrevista-a-aleksander-pluskowski/"><![CDATA[<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/10/aleks.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-107515]"><img decoding="async" class="alignleft wp-image-107516 size-medium" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/10/aleks-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/10/aleks-300x300.jpg 300w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/10/aleks-150x150.jpg 150w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/10/aleks.jpg 315w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Un mediodía agradable en Barcelona y, por fin, sin lluvias tras casi una semana de no parar, en algunos casos de manera muy intensa; siempre que caen unas gotas en la Ciudad Condal se complica el tráfico. Me han convocado desde Ático de los Libros para entrevistar a Aleksander –Aleks– Pluskowski, pues la editorial presenta su libro <a href="https://aticodeloslibros.com/historia/474-la-cruz-negra.html" target="_blank" rel="noopener"><em>La Cruz Negra: una historia de las Cruzadas bálticas</em></a>. Es un autor joven, aún no ha cumplido los cincuenta años, y su obra, como arqueólogo (sobre todo) e historiador ya es prolífica con libros y artículos y capítulos académicos; échese un vistazo a la <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Aleks_Pluskowski">página de Wikipedia</a> que hay en su nombre. La cita es en un céntrico hotel barcelonés, no tengo que esperar demasiado. Y tengo una hora a mi disposición, de la que me sobran unos 15 minutos. ¿De qué hablamos? De su libro, claro, y de las Cruzadas bálticas. Y de libros, cómo no, pues no puede faltar el Friki Test habitual de H. E. A. (Hislibris Estuvo Allí].</p>
<p>Me disculpo por mi macarrónico inglés oral, él lo hace por no hablar en español, y empezamos.</p>
<p>―Hislibris es una comunidad de lectores de novelas y monografías históricas. Para presentarte a los lectores españoles, imaginemos por un momento que la mayoría no te conoce a ti o a tus libros. En tus propias palabras, ¿quién es Aleks Pluskowski?</p>
<p>―Vaya, qué pregunta&#8230; Soy arqueólogo medieval que<a href="https://www.reading.ac.uk/archaeology/staff/professor-aleks-pluskowski" target="_blank" rel="noopener"> trabaja en la Universidad de Reading</a> en el Reino Unido. Me especializo en el impacto humano en entornos pasados, así que también soy arqueólogo ambiental. En realidad, mi formación es en el estudio de la fauna ósea animal, pero durante muchos años he dirigido grandes proyectos en diferentes regiones de Europa, analizando las fronteras medievales. Trabajé en Europa del Este durante más de diez años, quizá quince, sobre el periodo de las Cruzadas. Pero también he trabajado en España, de hecho. Actualmente estoy involucrado en un proyecto en España y Occitania. He trabajado en Italia, también en Bosnia y en algunos otros países europeos. Así que también enseño arqueología europea medieval en Reading.</p>
<p>―<em>La Cruz Negra </em>no es tu primer libro sobre las Cruzadas del Báltico, ya habías trabajado previamente en la arqueología de la Cruzada prusiana y la propia Orden Teutónica, entre otros proyectos. ¿Qué pretendías lograr con este libro?</p>
<p>―Desde hace mucho tiempo quería escribir este libro. Quería llegar a un público más amplio, a un público general. Y quería escribir toda la historia de las Cruzadas bálticas desde sus orígenes a la actualidad, porque trabajando en Europa del Este y Europa Central, me di cuenta de que hoy sigue siendo importante para la identidad, la política y los debates culturales dentro de estas regiones. Y ningún otro libro lo ha hecho. Todos los demás libros han desarrollado una historia militar tradicional, son muy específicos. Quería algo más amplio y también quería hablar de mis experiencias, así que este también es un libro personal sobre mi propio trabajo en el Báltico y cómo eso influyó en mi pensamiento.</p>
<p>―En español no existen libros sobre la Cruzada del Báltico.</p>
<p>―Este es el primero.</p>
<p>―Y en inglés hay algunos más…</p>
<p>―Sí, pero no muchos.</p>
<p>―Quizá en el ámbito académico…</p>
<p>―Sí, hay más trabajos en el mundo académico, pero las obras generales son muy limitadas. Hay dos libros, pero están muy centrados en lo militar.</p>
<p>―Supongo que en polaco y en alemán habrá más libros.</p>
<p>―Hay más libros, sí, pero, de nuevo, también son bastante tradicionales y muy centrados en lo nacional. Los libros alemanes tratan principalmente sobre la Orden Teutónica y los libros polacos se centran solo en el territorio polaco, Prusia, normalmente. Y los libros lituanos solo tratan sobre Lituania, así que todo es bastante limitado en general. Pero hay algunos libros que son un poco más amplios, por supuesto.</p>
<p>―Tenemos el libro de Amin Maalof, <em>Las Cruzadas vistas por los árabes</em>. ¿Es posible hacer un libro sobre las múltiples cruzadas, en Prusia y Livonia, a través de los ojos de los pueblos que conquistaron alemanes y polacos?</p>
<p>―Sí, y he intentado dar la perspectiva autóctona en este libro. Pero el problema es, como sabrás, que no producen documentación escrita. Así que solo tenemos los relatos de los conquistadores. Aquí es donde la arqueología es realmente importante para ofrecer la voz autóctona que los cronistas árabes plasmaron sobre las Cruzadas. Pero tenemos que interpretar la arqueología. Por supuesto, esta también es nuestra interpretación, así que tenemos que ser conscientes de los problemas que conlleva esto. Pero sigue siendo un punto de vista más objetivo, creo, para los pueblos autóctonos.</p>
<p>―No tenemos documentos escritos en Livonia y Prusia…</p>
<p>―Nada de la población autóctona, solo mucho, mucho después.</p>
<p>―Entonces la arqueología es esencial en este libro. Tienes una perspectiva particular de la arqueología de Europa, de Alemania del Este, Polonia, las repúblicas bálticas. ¿Crees que, de esta manera, la disciplina de la arqueología ha sido infravalorada en los estudios de las Cruzadas?</p>
<p>―En las historias generales, sí. Porque todo el mundo lee las fuentes documentales y todas las grandes historias militares se basan en las crónicas y los historiadores no son muy conscientes o no valoran la arqueología tanto como podrían. Creo que está cambiando esto con la generación más joven de historiadores, aunque tradicionalmente ha habido una división entre arqueólogos y historiadores. Pero algo está cambiando.</p>
<p>―Tu perspectiva es la de un arqueólogo y tratas desde esta disciplina las Cruzadas y la geografía de Europa oriental y báltica. Esto te da una perspectiva más amplia y, por decirlo de alguna manera, desde el suelo.</p>
<p>―Sí, absolutamente, porque una de las cosas que me interesa es el paisaje y el medio ambiente. Y creo que ver eso y experimentar el paisaje es fundamental para entender los acontecimientos de las Cruzadas y las sociedades que se crearon. Así que sí, creo que esta gran perspectiva es esencial.</p>
<p>―Una perspectiva relativamente joven, más o menos en los últimos cincuenta años…</p>
<p>―En realidad, la arqueología ha existido durante mucho tiempo en Europa del Este, igual que en todas partes, desde el siglo XIX, quizá incluso antes. Pero entonces era muy anticuada y desde una perspectiva muy nacionalista. Y solo recientemente, más o menos desde los años ochenta, especialmente los noventa, se ha vuelto, digamos, más preocupada por cuestiones y enfoques modernos que no solo repiten lo que dicen las fuentes históricas.</p>
<p>―El castillo de Marienburg (Malbork en polaco), por ejemplo, es un ejemplo de cómo la arqueología ha puesto su atención en el estudio del yacimiento, más o menos sobre la historia de las Cruzadas.</p>
<p>―Sí, el castillo en Malbork volvió a estar en posesión polaca después de 1945. y luego se conviertió oficialmente en museo desde 1960 o1961. Y tienes razón, se han convertido en un ejemplo increíble de cómo desarrollar la arqueología y la historia arquitectónica y explicar a los visitantes la importancia del monumento, el contexto de las Cruzadas y también la historia posterior del castillo. Así que han publicado muchos, muchos estudios sobre el castillo, pero también sobre arqueología y arquitectura en la región en general, que han sido pioneros en este sentido.</p>
<p>―Y este castillo en particular tiene diferentes fases de construcción y, en el siglo XX, de reconstrucción, con los alemanes, los soviéticos después los polacos. Una historia complicada…</p>
<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/10/cruz-negra.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-107515]"><img decoding="async" class="alignright wp-image-107517" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/10/cruz-negra.jpg" alt="" width="250" height="383" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/10/cruz-negra.jpg 1024w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/10/cruz-negra-196x300.jpg 196w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/10/cruz-negra-668x1024.jpg 668w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/10/cruz-negra-768x1178.jpg 768w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/10/cruz-negra-1002x1536.jpg 1002w" sizes="(max-width: 250px) 100vw, 250px" /></a></p>
<p>―Tiene una larga historia. Originalmente fue construida quizá en cien o ciento veinte años, en la fase medieval. Y luego, sí, fue utilizado por los reyes polacos y luego por los zares rusos. Después estuvo a punto de ser demolido, se usó como cuartel militar y se hicieron muchos cambios. Y luego está la era de la restauración, que en Malbork está especialmente relacionada con Conrad Steinbrecht, que, de nuevo, es un pionero en esta disciplina, como Eugène Viollet-le-Duc en Francia, uno de los precursores de la restauración. Pero también tenía sus propias fantasías sobre el castillo y quería retornarlo a la época medieval. Así que se llevó mucho por delante, como hizo Viollet-le-Duc en Carcasona, eliminando muchas de las reformas posteriores y creando otras nuevas. Después sufrió muchos daños durante la Segunda Guerra Mundial por el asedio del Ejército Rojo, que destruyó gran parte del castillo, y más tarde la restauración por parte de los polacos. Así que, sí, es una historia complicada, pero esto se puede ver en las paredes cuando vayas. Se pueden ver todas las diferentes fases en los parches y la restauración. Así que sí, es una estructura complicada.</p>
<p>―Sobre esto, dices en el libro que el ladrillo es esencial para entender la evolución de la historia en Europa del Este desde la época de las Cruzadas bálticas.</p>
<p>―Absolutamente. El ladrillo es un material introducido por los cruzados y también por los monasterios, por las órdenes monásticas desde principios del siglo XIII. Y esto ocurre en toda la región, incluyendo a Finlandia con las cruzadas suecas y la lenta conquista del país. Así que empezamos a ver edificios de ladrillo, que se convierte en el principal material de construcción en Prusia, es decir, en el norte de Polonia hoy en día, debido a la falta de buena piedra para la construcción. En Livonia, el ladrillo se usa con piedra, también en Finlandia. Por tanto, el ladrillo se convierte en una nueva tecnología que claramente marca un cambio en la arquitectura.</p>
<p>―Adentrándonos en las propias Cruzadas, cuando hablamos de este fenómeno pensamos en el Levante, en Jerusalén y Antioquía, a los que se suele dar más significado. Pero ¿qué tienen en común las Cruzadas del Oriente y las Cruzadas del Norte, y en qué difieren?</p>
<p>―Lo más importante es que ambas son guerras penitenciales convocadas por el papa y apoyadas por la Iglesia a cambio de una recompensa espiritual. Es una motivación que se utiliza para reclutar fuerzas militares. También son guerras temporales, lo que significa que cuando termina la cruzada sus participantes pueden volver a su hogar. Y esto crea un problema: si quieres mantener el control de un territorio, debes encontrar una solución. Y la solución en el Levante fue conquistar pequeños territorios y que los caballeros se quedaran. Y luego está la creación de órdenes militares como los templarios, que intentan crear una fuerza militar permanente en el Levante. Esto también ocurre en el norte de Europa, donde la Orden Teutónica se convierte en la principal fuerza militar. Pero en el Mediterráneo, los cruzados primero se están recuperando, tomando el control de sitios que ya son importantes en el cristianismo –Jerusalén, toda Tierra Santa, los santuarios de Nazaret, Belén–, y que devienen los lugares más importantes del mundo cristiano. Y se enfrentan a musulmanes. También hay otros cristianos viviendo allí, cristianos orientales, pero sus oponentes son una sociedad altamente urbanizada, alfabetizada y militarmente organizada. Pero en el norte es completamente diferente: tenemos sociedades mucho más pequeñas organizadas alrededor de grupos familiares extensos que gobiernan pequeños territorios, y sin un gran Estado centralizado. No producen su propia escritura, como hemos comentado, y no tienen ciudades. No tienen esa cultura urbana que tenemos en el Mediterráneo, así que los cruzados allí se encuentran con una situación muy diferente. En el Levante, los cruzados no intentan convertir a los musulmanes al cristianismo, mientras que en el norte todo gira en torno a la conversión de los paganos al cristianismo. Así que las motivaciones son muy diferentes porque en el norte ya no hay lugares cristianos que los cruzados necesiten recuperar. Por ello, están esencialmente empujando y ampliando el territorio del cristianismo; podemos llamarlo cristianismo territorial. Amplían territorios y convierten a los paganos. Terminaré con un factor común entre ambos: los cristianos en la Europa medieval creían que estaban amenazados por las fuerzas del caos en los límites de la cristiandad: en el sur y oriente, en su mente, son los musulmanes y en el norte y el noreste, los paganos. Tenían en común el mismo miedo a ser rodeados por las fuerzas de la oscuridad.</p>
<p>―En el norte, las Cruzadas son guerras de religión, pero también observamos un proceso de colonización e incluso de ingeniería social. Un ejemplo sería la larga y ardua conquista de los wendos, por ejemplo.</p>
<p>―Sí, los wendos son el primer objetivo de las cruzadas en el norte, ya desde el siglo XII, justo después de que Jerusalén sea conquistada en 1099. El primer intento de cruzada en esta región es en 1108, menos de una década después de la toma de Jerusalén. Hubo una larga historia de tensión con los wendos. Es un tema complejo, pero en ese momento ya había un intento de conquistar lentamente estas regiones por parte de los gobernantes alemanes, daneses e incluso de los gobernantes del este de Polonia, que intentaron ocupar un territorio en esta región. Y las grandes iglesias alemanas, como Magdeburgo, también intentan extender su influencia. Los wendos eran un grupo eslavo y también pagano, aunque algunos también se convierten al cristianismo. Son conquistados poco a poco, especialmente por señores alemanes, que luego introducen colonos que se asientan en estas tierras. Pero es un proceso lento, y se produce esta ingeniería social, como mencionas, una transformación étnica. Pero es algo que lleva mucho tiempo, varios siglos, y aún hoy en día hay una población eslava en Alemania que sigue sobreviviendo y sigue hablando su idioma, por lo que nunca fueron completamente conquistados.</p>
<p>―En la primera parte del libro, hablas de algunos precedentes, como las guerras de los carolingios contra Sajonia, o, por ejemplo, la construcción del reino de Polonia.</p>
<p>―Sí, son procesos muy anteriores a las Cruzadas, pero en el caso de la expansión carolingia, las guerras de Carlomagno contra los sajones sentaron un precedente, pues supusieron la conversión de la población conquistada al cristianismo. También conllevaron una conquista territorial. Son características que veremos más adelante en las Cruzadas y tienen mucho éxito en el caso de los carolingios. Y luego los emperadores otonianos continuaron dicha política. Respecto a los polacos, la primera dinastía, los Piast, hicieron exactamente lo mismo, incluso siguieron el ejemplo carolingio de conquistar territorios y luego utilizar el cristianismo como símbolo de autoridad. Porque en ese momento, la lealtad a un gobernante cristiano y a una identidad cristiana son lo mismo. Así que también es una muestra de lealtad cuando te conviertes al cristianismo de forma pública. Por ello lo utilizan como una forma de control, y podemos verlo en las iglesias monumentales que construyó el Estado polaco durante los siglos X y XI.</p>
<p>―El lector de este libro quizá espere una historia de guerras, conquistas y batallas, pero prefieres ir al terreno, a la arqueología y a la sociedad de los pueblos autóctonos de la región. Esto te va a ayudar a obtener una perspectiva más amplia, y también más compleja, sobre la situación del este y el norte de Europa en los siglos previos a estas Cruzadas, durante las mismas y después de ellas.</p>
<p>―Absolutamente. Quería escribir una historia cultural, no militar, pues la historia militar ya está escrita. Hay muchas batallas y campañas, y para mí, es un poco aburrido tener solo listas de batallas. Así que quería algo diferente que interesara a la gente, que ofreciera la perspectiva autóctona y también la perspectiva colonizadora, porque no son solo soldados, sino también comerciantes y artesanos y campesinos los que están llegando. Me interesan mucho más los cambios culturales, los cambios sociales relacionados con las Cruzadas.</p>
<p>―Podemos relacionarlo con la propia Orden Teutónica. Surge en Jerusalén, en las Cruzadas en el Levante, pero se dirige al norte. ¿Qué diferencia la Orden Teutónica respecto a los templarios o los hospitalarios? ¿Cuál es la característica distintiva en la Orden Teutónica?</p>
<p>―La Orden Teutónica es predominantemente germanófona y se recluta en familias nobles alemanas de forma constante. Más adelante, se vuelven muy estrictos; incluso hay un intento de que un pariente español de un papa se una a la Orden, pero se niegan porque no quieren extranjeros. Son muy similares a las otras órdenes en su función, pues están allí para proteger la cristiandad. También proporcionan atención hospitalaria y protegen a los peregrinos. Pero cuando se involucran en el norte de Europa, probablemente se convierten en los gobernantes territoriales más importantes durante el periodo cruzado. Los templarios nunca tuvieron realmente esto: controlaron algunas tierras en el Mediterráneo, pero no a esta escala masiva; los hospitalarios también controlaron algunas de las islas griegas y luego Malta, por supuesto. Pero son islas pequeñas y la Orden Teutónica controla enormes extensiones de tierra. Así que desarrolló un sistema muy sofisticado de organización, de gobierno, administración, burocracia y poder militar. Me parece que fueron únicos en este aspecto y mantuviero este territorio durante muchos siglos.</p>
<p>―Y fundaron un estado en Prusia Oriental y en Livonia. ¿Cómo fue posible, considerando en particular la existencia de estados poderosos como Polonia y los reinos escandinavos?</p>
<p>―La Orden Teutónica fue invitada a Prusia, a la frontera, por un duque polaco, el duque de Mazovia, el más poderoso de los duques polacos, llamado Conrado. Era incapaz de proteger su frontera contra los ataques de los prusianos paganos. Así que pide a la orden que haga esto a cambio de tierras que habían sido ocupadas por los prusianos, y este es el comienzo. Y luego, con el apoyo del papa y el emperador alemán, logran tomar todas las tierras que conquistan. Por supuesto, lo hacen en nombre de la cristiandad y del papa, a quien consideran su superior directo. Pero, <em>de facto</em>, ellos ejercen el poder y controlan el territorio. Por otro lado, los reinos escandinavos tienen sus propios intereses, por ejemplo en Estonia por parte de los suecos, y en controlar las rutas comerciales a través del golfo de Finlandia hacia territorio ruso. Pero también tienen otros muchos problemas internos y, de hecho, lo suecos están más centrados en Finlandia. La Orden Teutónica se convierte en la potencia militar más fuerte de la región báltica, tiene más dinero y más recursos; y construye más castillos en la región, más que cualquier gobernante. Así que se convierten en una organización increíblemente poderosa.</p>
<p>―Volviendo a al libro, tienes un especial interés en los temas sociales y económicos; examinas en detalle asuntos como la fundación de ciudades, por ejemplo Lübeck, o la introducción de varios códigos legales, e incluso la creciente importancia de la Liga Hanseática. ¿Son estos más o menos, los elementos que forjan una nueva historia de la Europa del Este y las regiones bálticas?</p>
<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/10/aleks-2.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-107515]"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-107518" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/10/aleks-2.jpg" alt="" width="200" height="189" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/10/aleks-2.jpg 713w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/10/aleks-2-300x284.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>―Sí, creo que a menudo se ha estudiado la Hansa por separado, como un fenómeno separado, pero cada vez más lo entendemos como algo completamente conectado con las Cruzadas en todos los niveles. Y tenemos que entender este proceso como precisamente eso. La fundación de ciudades está conectada con las misiones cristianas, el comercio y, finalmente, los asentamientos militares, y estas tres variables suceden al mismo tiempo. Y los comerciantes que luego pueblan las ciudades –los comerciantes migrantes– son los que crean esencialmente la Hansa. Así que esta liga comercial se crea a partir de las Cruzadas y la economía de guerra alimenta la Hansa, y el auge de la Hansa supone el auge estas ciudades. Y estas ciudades solo se crearon por la actividad misionera y el deseo de convertir a las poblaciones conquistadas. Por tanto, sí, aunque nos resulte difícil conectar religión y comercio, e incluso queramos separarlo, en el mundo medieval están completamente entrelazados y conectados. Y son las mismas familias las que lo hacen: puede que miembros de tu familia sean comerciantes, pero tu hermano también está en la Orden Teutónica. Tenemos muchas conexiones dentro del movimiento cruzado.</p>
<p>―También te centras en el establecimiento del cristianismo, a veces a través de la violencia, y en la resiliencia de todos los dioses entre los pueblos indígenas.</p>
<p>―Este es un elemento realmente fascinante de las Cruzadas bálticas, porque, en general, su misión es convertir a la población pagana. Pero encontramos es una conversión muy lenta, con muchos malentendidos y la supervivencia de la religión antigua; pero también con la creación de una nueva religión que tiene algunos elementos católicos y otros paganos, una especie de religión híbrida mixta. Y el cristianismo realmente se establece en las ciudades con los migrantes. Así que, en cierto modo, la Orden Teutónica no está muy interesada en convertir a la población. Sucede lo mismo en Finlandia: los reyes suecos no están especialmente interesados en convertir a la población finlandesa; algo que, de todos modos, es muy complicado, pues la población está muy dispersa y para los misioneros o la Iglesia no es fácil extender su influencia fuera de las ciudades clave. Así que vemos que esta resiliencia, esta persistencia de la religión anterior, continúa. Y el mejor ejemplo arqueológico de esto lo vemos en los cementerios, en los funerales, porque probablemente esta es el mejor testimonio que tenemos de los pueblos autóctonos y de lo que hacen entre ellos. Y vemos la continuación de las costumbres funerarias paganas, la continuación de la cremación, a la larga suprimida. Pero se sigue enterrando a los muertos con armas, con ropas ricas, a veces con comida y con otros objetos rituales. Podemos ver, pues, que hay aspectos rituales que se mantienen en los márgenes de estas sociedades conquistadas.</p>
<p>―Y que perduran durante varios siglos, no solo en la Edad Media.</p>
<p>―Sí, hasta el siglo XVII, incluso el XVIII, seguimos teniendo ejemplos de estas prácticas.</p>
<p>―En el libro relatas la historia del caballero inglés Anthony de Lucy, que murió en 1368 en Nueva Kaunas, y que presenta una imagen muy diferente de cómo funciona la cruzada en Lituania. Utilizas el término «peregrinos armados» para describir a estos combatientes que viajaron a Prusia para luchar durante un breve periodo.</p>
<p>―Es un fenómeno muy interesante. La Orden Teutónica se reinventa como los cruzados de Europa en la guerra constante contra Lituania que dura más de cien años. Y durante este tiempo atacan Lituania constantemente, pero no pueden hacerlo por sí mismos, no tienen suficientes soldados. Por ello invitan a caballeros de toda la Europa católica a unirse a ellos. Y lo hacen, también de una manera constante. Incluso desde Iberia: hay caballeros de Castilla y Portugal que vienen a Prusia y luchan junto a la Orden Teutónica. Los más entusiastas son los ingleses y franceses, que llega en gran número, especialmente a finales del siglo XIV. Y los historiadores a veces han pensado en ello de una forma muy cínica, considerándolos simplemente como personas que quieren ir a la batalla, a banquetes, a cazar y ese tipo de cosas. Pero creo que también hay un elemento religioso, pues para un caballero, como para un rey o un gobernante, seguía siendo importante ser un cruzado. Y creo que la guerra en Lituania brindó esta oportunidad para mostrar que aún podías ser un cruzado, ahora que ya no era posible luchar por Jerusalén. Así que, sí, fue un fenómeno increíble que convirtió la frontera lituana en el centro de atención europea.</p>
<p>―Una última cuestión y pasamos a hablar de libros, pues Hislibris es una comunidad de lectores. La derrota de la Orden Teutónica en Tannenberg (o Grünwald en polaco, o Zalgiris en lituano) creó una memoria histórica que perduró y fue revivida en los siglos XIX y XX. Incluso la Orden Teutónica sr ha convertido en un mito moderno. Dedicas la parte final del libro a cómo han surgido mitos contradictorios en los distintos estados de la región báltica de Europa. ¿Será esta historia complicada un tema polémico en el futuro?</p>
<p>―Sí, porque creo que el pasado todavía se usa hoy para justificar acciones en el presente. Y podemos ver esto con lo que está ocurriendo con Rusia y Ucrania, cómo el pasado se utiliza para justificar reclamaciones territoriales de guerra. Y creo que la línea de fractura creada por las Cruzadas entre Europa y Eurasia sigue ahí. Es decir, es la frontera de la Unión Europea y la OTAN con Rusia. Así que la historia medieval de la región sigue usándose para la identidad nacional y para justificar el territorio y las fronteras de los países, y también para temas de resistencia contra invasores. Así que esto sigue muy presente en estas regiones.</p>
<p>―Tenemos el mito del <em>Drang nach Osten</em>, la «marcha hacia el este». Ahora tenemos el contrapunto ruso, la <em>Drang nach Westen</em>.</p>
<p>―Prácticamente, sí, sí. [Risas.] Es decir, sí, ahora todo el mundo ha descartado esta idea de una expansión étnica alemana impulsada por esta ideología racial. Pero no podemos olvidar el Imperio ruso y su influencia en el periodo posmedieval, incluso desde el siglo XVI y el auge de Moscú. Hoy en día, es difícil saber qué pasará en el futuro, pero la gente teme que surja un nuevo imperio ruso. Mis amigos en Estonia, Letonia y Lituania se alegraron cuando Suecia y Finlandia se unieron a la OTAN, porque ahora hay la sensación de que hay más coalición báltica en contra de esa agresión rusa.</p>
<p>―Tú en particular tienes la perspectiva de ser una segunda generación de polacos en Reino Unido.</p>
<p>―Así es, crecí en mi familia con esta historia de la agresión rusa, bueno, alemana, primero y después rusa. Pero sí, durante el periodo comunista en Polonia, siempre se trataba de la influencia rusa.</p>
<p>―De cara al futuro próximo, y si puedes contarnos algo, ¿tienes en mente algún proyecto más sobre las Cruzadas bálticas o por ahora has dicho basta?</p>
<p>―En este momento he hecho una pausa con el Báltico, pues estoy centrado en el proyecto en España y el norte de África, pero mis colegas siguen pidiéndome que vuelva. Tenemos ideas: queremos analizar la migración en la época medieval por la región báltica y también estamos trabajando con algunos colegas especialistas ADN y en enfoques biomoleculares. Lo que realmente quiero desarrollar es un proyecto sobre la religión pagana del área báltica, pues sabemos muy poco sobre ella y creo que necesitamos mucha investigación para lograr esa comprensión autóctona de la religión.</p>
<p>―Para terminar la entrevista, tenemos lo que llamamos el Friqui Test. [Se ríe.] No te asustes, se trata de libros. Empecemos: tus tres libros favoritos… si puedes elegir tres.</p>
<p>―Vale&#8230; Veamos, uno de ellos será un cliché: Umberto Eco, <em>El nombre de la rosa</em>, que me metió en la Edad Media. [Se lo piensa.]  Tres de los mejores, madre mía…</p>
<p>―Tus tres favoritos…</p>
<p>―Es muy difícil. Pienso en los que leí en mi infancia y que me han influido. <em>Drácula</em> de Bram Stoker está entre los mejores, sin duda. Y mentiría si no dijera que <em>El señor de los anillos</em> de Tolkien también es una gran inspiración. Libros de mi infancia.</p>
<p>―Un libro que no hayas terminado.</p>
<p>―Un libro que no he terminado…</p>
<p>―Novela, por ejemplo, monografía, biografía.</p>
<p>―De hecho, empecé a escribir una novela sobre las Cruzadas bálticas, porque pensé que quizá esto podría convertirse en un guion de cine, porque sigo creyendo que hace falta una película o serie de televisión sobre este tema para llegar al público más grande. Y creo que después de un capítulo, había demasiadas cosas más que hacer y lo dejé.</p>
<p>―Y un libro que estabas leyendo y dejaste sin terminar…</p>
<p>―Un libro que estaba leyendo y dejé inacabado…</p>
<p>―Si lo quieres decir.</p>
<p>―Veamos… Nunca pude entender la ficción de Stephen King. Empecé a leer <em>Apocalipsis</em>. Me gustan mucho sus temas, y creo que probablemente es uno de los autores más influyentes del hemisferio norte del siglo pasado. Pero no puedo con su escritura, con su estilo. [Risas.]
<p>―¿Cuánto libro tienes?</p>
<p>―Cientos de libros, cientos, en mi despacho y en casa.</p>
<p>―Un libro que te gustó, pero que te da vergüenza admitirlo. [Se ríe.] Si puedes decir, claro…</p>
<p>―[Se lo piensa unos segundos.] Pues no creo que me avergüence de leer algún libro. Todavía me gusta leer fantasía, de hecho lo hacía cuando era niño. Y todavía me gustan estos libros-juegos, libros de fantasía que leí cuando tenía 10 u 11 años. Y aún ahora, con 49, vuelvo a ellos a veces. [Ríe.]
<p>―¿El último libro que has leído?</p>
<p>―El último libro que leí fue <em>El quinto sol</em>, no recuerdo el nombre del autor…</p>
<p>―Sí, Camilla Townsend. [Tenemos <a href="https://hislibris.com/fifth-sun-a-new-history-of-the-aztecs-camilla-townsend/">reseña del original inglés</a>; se tradujo al castellano en México en 2021].</p>
<p>―Es una historia del pueblo azteca, un gran libro. Excelente, sí, lo terminé hace poco. Y de hecho fue muy inspirador pensar en la perspectiva indígena.</p>
<p>―¿El libro, o libros, que estás leyendo ahora?</p>
<p>―Qué estoy leyendo ahora… Ahora mismo estoy leyendo muchos libros académicos.</p>
<p>―No ficción.</p>
<p>―Es todo no ficción, sí, por trabajo. Hay muchos libros arqueológicos porque estoy escribiendo otro libro para la misma editorial, Yale University Press.</p>
<p>―No desconectas ni en vacaciones…</p>
<p>―Me cuesta porque estoy constantemente leyendo sobre libros para el trabajo. Así que he empezado a releer libros sobre paganismo europeo. Ronald Hutton es uno de mis autores favoritos, que escribe sobre paganismo británico, sobre la historia del paganismo y el neopaganismo también.</p>
<p>―El último libro de libros que hayas comprado.</p>
<p>―Bueno, ese habría sido <em>El quinto sol</em>, que es el que leí recientemente.</p>
<p>―Uno de tus propios libros que te llene de orgullo.</p>
<p>―De mis propios libros&#8230; Bueno, estar muy orgulloso de La Cruz Negra. Y del libro sobre arqueología de la Cruzada prusiana <em><a href="https://www.taylorfrancis.com/books/mono/10.4324/9781003222767/archaeology-prussian-crusade-aleksander-pluskowski">[The Archaeology of the Prussian Crusade. Holy War and Colonisation</a></em>; Routledge, 2012; 2ª ed., 2022], porque fue el primer libro en cualquier idioma sobre este tema. E incluso mis colegas en Polonia lo usan como libro de texto, así que estoy muy orgulloso de haberlo escrito.</p>
<p>―Y eres arqueólogo, además…</p>
<p>―Sí, era realmente importante. Y ahora hay una segunda edición, así que ha sido reimpreso.</p>
<p>―Cuando lees, ¿qué prefieres? ¿Tapa dura, rústica o digital?</p>
<p>―En rústica, generalmente.</p>
<p>―¿Dónde lees?</p>
<p>―En todas partes: en el tren, en el jardín, en el aeropuerto.</p>
<p>―En la cama…</p>
<p>―Menos en la cama. [Ríe.] Cuando me acuesto, simplemente duermo.</p>
<p>―¿No tienes libros en la mesita de noche?</p>
<p>―Bueno, sí, pero son más bien decorativos. [Ríe.]
<p>―¿Cómo organizas tus libros? Si puedes…</p>
<p>―Por tema. Géneros diferentes. Mi pareja también lee, pero trabaja en el hospital, así que su interés es la medicina. Tenemos muchos libros sobre medicina y salud, pero luego yo tengo los míos, que están organizados. Soy muy académico en mi organización, así que todo es por tema. Tenemos conjuntamente muchos libros de historia del arte. Los libros de historia van separados, como los de arqueología o de viajes.</p>
<p>―Juegas al Tetris con los libros&#8230;</p>
<p>―[Ríe.] Sí, normalmente sí, porque hay demasiados. <a href="https://thumb.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/6/6b/Jenga_distorted.jpg/960px-Jenga_distorted.jpg?utm_source=es.wikipedia.org&amp;utm_campaign=imageinfo&amp;utm_content=thumbnail">O al jenga</a>.</p>
<p>―El libro más valioso de tu biblioteca.</p>
<p>―El libro más valioso…</p>
<p>―O que consideres muy valioso.</p>
<p>―Buena pregunta esta&#8230; [Se lo piensa unos segundos.] Tengo un libro, y es un libro tonto. Rara vez lo miro. Pero es un libro sobre el universo, es un libro de astronomía. Y fue escrito por <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Patrick_Moore">Patrick Moore</a>vv, que fue un astrónomo británico muy influyente, ya fallecido. Pero me firmó el libro cuando era niño. Y recuerdo que fui a escucharle hablar de este libro. Y me interesó por el espacio y las estrellas. Obviamente, entonces no fui a trabajar como astronauta, pero todavía tengo este libro con su firma, que siempre está en la estantería delantera.</p>
<p>―¿Qué usas como marcapáginas?</p>
<p>―Tengo&#8230;</p>
<p>Le señalo el marcapáginas de mi libro.</p>
<p>―Esto.</p>
<p>―Sí, tengo muchos marcadores.</p>
<p>―O haces también como algunas personas…</p>
<p>Hago el gesto de doblar la esquina de una página.</p>
<p>―Oh, no, no, no. [Ríe.] Tengo varios marcadores, de papel, de cuero, de diferentes formas y colores. Uno es un gato negro.</p>
<p>―¿Escribes notas en tus libros?</p>
<p>―No.</p>
<p>―Cuando lees, solo lees.</p>
<p>―[Ríe.] Los libros deben estar intactos.</p>
<p>―¿Has recibido mensajes por mensaje de tus lectores? ¿Alguna anécdota?</p>
<p>―¿De los lectores? La gente me da las gracias por escribir libros. He recibido muchos comentarios interesantes sobre este <em>La Cruz Negra</em>, la edición británica. No he recibido comentarios extraños [ríe], como algunos escritores. La gente simplemente está agradecida o contenta de que los libros se hayan escrito. Pero nada raro.</p>
<p>―Por el momento…</p>
<p>―[Ríe.] Por ahora, sí, sí.</p>
<p>―La última. En España, ya sabes, tenemos un plato típico, la tortilla de patatas. Hemos tenido grandes debates sobre cómo comerla: con cebolla o sin cebolla. ¿Qué prefieres?</p>
<p>―Con cebolla.</p>
<p>―Pues ya está. Eso es todo, muchas gracias.</p>
<p>Le paso mi ejemplar, para que me lo firme, que hace muy gustosamente. Mientras recogemos, le pregunto si es su primera visita a Barcelona y si ha tenido tiempo de visitar algún lugar en particular, y me responde que ha estado varias veces en la ciudad. Nos despedimos.</p>
<p>E Hislibris Estuvo Allí.</p>
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		<author>
			<name>Balbo</name>
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		<title type="html"><![CDATA[LA GUERRA DE LAS DOS ROSAS &#8211; Dan Jones]]></title>
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		<updated>2026-10-13T06:29:54Z</updated>
		<published>2026-10-13T06:00:04Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Grandes contiendas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Historia de Inglaterra"/><category scheme="https://hislibris.com" term="aristocracia"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Batalla de Bosworth"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Batalla de Towton"/><category scheme="https://hislibris.com" term="conde de Warwick"/><category scheme="https://hislibris.com" term="corona de Inglaterra"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Dan Jones"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Eduardo IV"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Enrique Tudor"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Enrique V"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Enrique VI"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Enrique VII"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Francia"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Gran Bretaña"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Guerra civil"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Guerra de las Dos Rosas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Guerra de los Cien Años"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Inglaterra"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Lancaster"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Margarita de Anjou"/><category scheme="https://hislibris.com" term="monarquía inglesa"/><category scheme="https://hislibris.com" term="nobleza"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Plantagenet"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Ricardo de York"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Ricardo III"/><category scheme="https://hislibris.com" term="S. XV"/><category scheme="https://hislibris.com" term="sucesión dinástica"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Tudor"/><category scheme="https://hislibris.com" term="York"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Ahora, el invierno de nuestro descontento se torna verano con este sol de York. William Shakespeare, Ricardo III. En general, uno de los hitos más importantes y renombrados de la Edad Media es, sin duda alguna, la conocida como la Guerra de las Dos Rosas (1455-1485). Esto se debe sobre todo al  sobredimensionamiento que se [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/la-guerra-de-las-dos-rosas-dan-jones/"><![CDATA[<blockquote><p>Ahora, el invierno de nuestro descontento se torna verano con este sol de York.<br />
William Shakespeare, <em>Ricardo III</em>.</p></blockquote>
<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/10/Dos_Rosas.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-105448]"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-107511 alignleft" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/10/Dos_Rosas.jpg" alt="" width="200" height="306" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/10/Dos_Rosas.jpg 784w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/10/Dos_Rosas-196x300.jpg 196w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/10/Dos_Rosas-669x1024.jpg 669w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/10/Dos_Rosas-768x1176.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>En general, uno de los hitos más importantes y renombrados de la Edad Media es, sin duda alguna, la conocida como la Guerra de las Dos Rosas (1455-1485). Esto se debe sobre todo al  sobredimensionamiento que se le ha dado no solo desde el punto de vista historiográfico o literario –quién no recuerda aquel grito shakesperiano de “¡mi reino por un caballo!”–, y a que también, hoy en día, en el celuloide podemos ver desde la regia y oscura figura de sir Lawrence Olivier en <em>Ricardo III</em> hasta las alusiones ficticias de George R.R. Martin trufadas de dragones y Caminante Blancos campando a sus anchas en su laberintico <em>Juego de Tronos</em>. Y no es para menos, pues es un momento –que casi roza lo mítico–  en el que un reino cambia de corona hasta en cinco veces; en el que aparecen reyes codiciosos y leales; guerreros enfrentados unos contra otros en continuas batallas de sangre y hierro; o donde hay nobles que chaquetean continuamente de bando. Pero aquí la dificultad estriba en que en esta guerra civil no todo es blanco o negro –o rojo, en este caso– ni los buenos son tan buenos, ni los malos tampoco lo son tanto, y, con tanta danza de testas coronadas, el lector profano puede liarse. Pero que no cunda el pánico, nos congratulamos de contar ahora con la obra de Dan Jones titulada <em>La Guerra de las Dos Rosas</em> (Ático de los Libros, 2025) en la que el autor, especialista en este periodo, nos mostrará paso a paso la caída de una de las familias más míticas de la Historia, los Plantagenet, y el nacimiento de otra igualmente poderosa: los Tudor.<span id="more-105448"></span></p>
<p>Tras leer este ensayo histórico, constato que mientras hubo un fuerte poder regio, personificado en las figuras del rey Eduardo III, que tenía unida las rencillas nobiliarias, junto con sus hijos Juan de Gante y el excelente <em>milite</em> Eduardo de Woodstock (más conocido como el Príncipe Negro), y la bonanza bélica obtenida durante la Guerra de los Cien Años (1337-1453) era continua, la lucha entre las dos ramas familiares de los Plantagenet, los York, representados con el emblema de la Rosa Blanca, y los Lancaster, identificados con la Rosa Roja, todavía no se vislumbraba. Pero la repentina muerte de Eduardo y la llegada al trono del púber Ricardo II provocaron que la nobleza empezara a levantar cabeza en pro de sus ansias regias. Este Ricardo, hasta que fue derrocado en 1399, estuvo muy influenciado por la nobleza, tanto que se dejó quitar la corona por Enrique Bolingbroke, hijo de su propio protector Juan de Gante –patriarca de los Lancaster– llegando a convertirse en Enrique IV y por lo tanto en el primer rey de la casa Lancaster. A éste le seguirían el archiconocido Enrique V, vencedor en la batalla de Azincourt (1415), y posteriormente Enrique VI con quien comenzaría de verdad la Guerra de las Dos Rosas.</p>
<p>Con el término de la contienda francesa y la pérdida de sus posesiones, se abren las compuertas de las discordias nobiliarias, a lo que se suma un periodo de crisis producida por episodios de hambruna, enfermedades y la pobreza, sobre todo de muchos soldados que volvían del frente y no tienen donde caerse muertos. Y como siempre se buscó un culpable: todos los ojos se volvieron hacia el propio Enrique VI, al que le ven demasiado influenciado por la reina Margarita de Anjou (francesa) y por los continuos problemas mentales que padecía. Ante esta tesitura otra rama noble, la casa de York, decide tomar cartas en el asunto y comienza a colocar a sus mejores hombres cerca del rey, entre ellos Ricardo de York, quien en 1453 se convierte en protector del reino, y a pesar de que nace un heredero, Eduardo, también obtiene el codiciado titulo de regente apartando, por tanto, a Margarita y a su hijo del trono. Pero Enrique VI se vuelve a recuperar de sus problemas mentales y ahora él es quien aparta a Ricardo de York como regente. <em>Et voilà</em>, la guerra civil ahora ya sí está servida: espinas rojas afiladas contra los endurecidos pétalos albos.</p>
<p>Ahora es el tiempo de las batallas, el relucir de las espadas, el barro y la sangre, de las traiciones y las victorias, de las lágrimas y el dolor. Los choques se suceden de continuo con el triunfo alterno de uno u otro bando: San Albano (1455), Blore Heath (1459), Ludford Bridge (1459), Northampton y Wakefield (1460), segunda batalla de San Albano (1461)… Un verdadero rosario de choques de espadas que no terminan de dejar un ganador claro. Incluso llega un momento en el que en Inglaterra existen dos reyes a la vez: Eduardo IV, quien tras la Batalla de Towton (1461) se alzará con el titulo de primer rey York, y Enrique VI, quien a lo bobilis bobilis sigue también llevando corona. Una bicefalia difícil de solucionar. En este punto destaca uno de los consejeros del Eduardo IV, Ricardo Neville, conde de Warwick, primo de Ricardo de York, también llamado “el hacedor de reyes” el cual se convierte en consejero de Eduardo IV. Pero cuando éste se casa con Elizabeth Woodville (1464), se siente desplazado y no duda en pasarse al enemigo, es decir a los Lancaster, y vuelve a entronizar a Enrique VI haciendo que la rosa roja vuelva a teñir los colores del reino.</p>
<p>En 1471 Eduardo IV, que previamente había tenido que huir junto a Ricardo de Gloucester (futuro Ricardo III) a Flandes, vuelve a su tierra y en un golpe de mano encierra, otra vez, a Enrique VI. Ese mismo año en otro choque –batalla de Barnet– el bando de los York obtiene la victoria y Warwick es derrotado. El rey Eduardo IV ya había aprendido la lección y sin perder tiempo persiguió a las tropas de Lancaster hasta obligarles a plantar batalla en Tewkesbury en donde fueron masacrados. Tan cruenta fue la batalla que se la conoce como Bloody Meadow (Prado sangriento) por la gran cantidad de sangre y atrocidades que se consumaron allí. Pasado esto, y tras la muerte de Eduardo IV, Ricardo de Gloucester se convierte en el protector del futuro Eduardo V, pero éste obra en la sombra y consigue deslegitimizar el matrimonio de Eduardo IV y Elizabeth Woodville y de manera “misteriosa” hace desaparecer de los libros de historia a los niños Eduardo y Ricardo, con lo que se convierte de facto en el rey Ricardo III (1483), personaje con tantos ecos shakesperianos. Culminando este breve resumen, tras solo dos años de reinado, entra en liza un nuevo pretendiente: Enrique Tudor, quien en la batalla de Bosworth (1485) –la de los reyes que piden caballos– derrota a Ricardo III y consigue coronarse como Enrique VII, el primero de su dinastía, con el que concluye la sangrienta y retorcida Guerra de las Dos Rosas, fusionándolas <em>de facto</em> en un solo escudo.</p>
<p>En verdad que este periodo, sobre todo para los novatos en el mundo medieval, puede parecer algo enrevesado, pero gracias al libro de Jones he podido desbrozar la trama hasta llegar al brillo de las rosas principales. El autor intenta dar una imagen fidedigna y viva de la época, eliminando cualquier elemento distorsionador que haya llegado a nosotros desde la óptica y la publicidad de los Tudor, a quienes les interesaba mostrar de continuo el reino hundido tanto moral como económicamente, a la vez que incidir en las crisis que provocaban unos reyes ineptos y avariciosos y que solamente ellos –Enrique VII y los Tudor, claro está– podían salvar. Es por ello por lo que a Jones le interesa también investigar los orígenes de esta familia, ir más allá de la muerte de Ricardo III, que es donde acaban muchos libros de historia al hablar de la Guerra de las Dos Rosas; cómo fueron sus orígenes bastardos y cómo milagrosamente éstos les pudieron llevar al trono inglés, a la vez que entender su propia dinastía y cuál es la visión popular de los Tudor en la sociedad de aquellos tiempos. Llama la atención, por ejemplo, cómo a esta última rama nobiliaria le interesó desde el principio alimentar el mito de las rosas medievales, es decir: el rojo Lancaster y el blanco York, y cómo gracias a esta visión maniquea de la Historia influyeron incluso en la visión romántica que tuvieron posteriormente los escritores anglosajones como Shakespeare, Walter Scott, David Hume o Daniel Defoe acerca de esta guerra civil tan cruenta.</p>
<p>Este ensayo histórico, <em>La Guerra de las Dos Rosas</em>, abarca un periodo crítico de la historia de Inglaterra, la caída de los Plantagenet, desde Enrique V hasta Ricardo III, sin olvidarse de los antecedentes que llevaron a esta confrontación bélica, pero desbrozando el mito y acercándose a los historiadores actuales que ven más allá de lo presentado tradicionalmente y observan que fue una guerra civil muy compleja en todos los ámbitos, realizada en distintas etapas, que llegó a ser incluso imprevisible para los actores principales que la protagonizaron y en el que el peligro, el sadismo y la brutalidad maridaba perfectamente con los continuos cambios de corona. Nos encontramos por tanto con un trabajo emocionante y épico a la vez, en el que Dan Jones narra los hechos acaecidos de forma erudita y entretenida alejándose del ensayo pesado y polvoriento. Lo recomiendo.</p>
<p>*****</p>
<p>Dan Jones, <a href="https://aticodeloslibros.com/historia/379-la-guerra-de-las-dos-rosas.html" target="_blank" rel="noopener"><em>La Guerra de las Dos Rosas</em></a>, traducción de Joan Eloi Roca. Barcelona, Ático de los Libros, 2025, 456 páginas.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title type="html"><![CDATA[ACRÓPOLIS – Antonio Penadés]]></title>
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		<updated>2026-10-02T11:23:04Z</updated>
		<published>2026-10-08T06:00:18Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Historia de Grecia"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Viajes"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Acrópolis de Atenas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="arqueología"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Atenas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Edward Dodwell"/><category scheme="https://hislibris.com" term="expolio arqueológico"/><category scheme="https://hislibris.com" term="filosofía griega"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Grand Tour"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Grecia"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Grecia central"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Grecia clásica"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Grecia otomana"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Guerras Médicas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Heródoto"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Imperio persa"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Jerjes I"/><category scheme="https://hislibris.com" term="lord Elgin"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Maratón"/><category scheme="https://hislibris.com" term="mármoles del Partenón"/><category scheme="https://hislibris.com" term="memoria histórica"/><category scheme="https://hislibris.com" term="paisaje"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Partenón"/><category scheme="https://hislibris.com" term="patrimonio cultural"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Platea"/><category scheme="https://hislibris.com" term="relación padre-hija"/><category scheme="https://hislibris.com" term="S. V a. C."/><category scheme="https://hislibris.com" term="S. XIX"/><category scheme="https://hislibris.com" term="S. XXI."/><category scheme="https://hislibris.com" term="Salamina"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Simone Pomardi"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Tesalónica"/><category scheme="https://hislibris.com" term="viaje"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Viajeros"/>
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					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/acropolis-antonio-penades/"><![CDATA[<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/Acropolis.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-107412]"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-106837 alignleft" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/Acropolis.jpg" alt="" width="200" height="285" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/Acropolis.jpg 866w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/Acropolis-211x300.jpg 211w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/Acropolis-719x1024.jpg 719w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/07/Acropolis-768x1093.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>Hay lugares a los que uno puede viajar sin moverse demasiado. Basta con sentarse, abrir un libro y confiar en que quien lo escribe conozca el camino. También los hay a los que se puede llegar en avión, alquilar un coche, plantar los pies sobre el terreno y descubrir, para nuestra desgracia, que llevamos tantas lecturas a cuestas que ya no sabemos muy bien si estamos contemplando el paisaje o recordándolo. Grecia tiene bastante de esto último.</p>
<p>Uno llega a Maratón y resulta complicado no ver correr a Filípides aunque Filípides, probablemente, tuviera mejores cosas que hacer; uno contempla el estrecho de Salamina e inmediatamente empieza a colocar trirremes donde ahora navegan barcos bastante menos belicosos; y si uno sube a la Acrópolis, entre japoneses, norteamericanos, españoles tostándose al sol y algún ciudadano del mundo antiguo reencarnado en guía turístico, ha de realizar cierto esfuerzo para recordar que el Partenón no siempre fue una de las fotografías más repetidas de la Historia.</p>
<p>Antonio Penadés tiene además un problema añadido: sabe demasiado. Quien haya leído <a href="https://hislibris.com/tras-las-huellas-de-herodoto-antonio-penades/" target="_blank" rel="noopener"><em>Tras las huellas de Heródoto</em></a> o <a href="https://hislibris.com/viaje-a-la-grecia-clasica-antonio-penades/" target="_blank" rel="noopener"><em>Viaje a la Grecia clásica</em></a> ya conoce de qué hablo. Penadés no viaja a un lugar, sino a todos los lugares que ese mismo lugar ha sido antes, y eso, que parece un trabalenguas digno de Heráclito después de un par de copas, constituye probablemente la mayor virtud de sus libros de viajes y, alguna vez, también su pequeño peligro.<span id="more-107412"></span></p>
<p><em>Acrópolis</em> cierra el recorrido iniciado en aquellos dos volúmenes con un viaje desde Tesalónica hasta Atenas, aunque decir esto es casi faltar a la verdad, porque por estas páginas circulan simultáneamente varias expediciones separadas por siglos. Está la de Penadés, naturalmente; están también los griegos y persas que convirtieron Maratón, Salamina y Platea en nombres que todavía pronunciamos dos mil quinientos años después; y está, sobre todo, la de Edward Dodwell, viajero irlandés que recorrió Grecia a comienzos del S. XIX, cuando aquello todavía no era exactamente Grecia, sino una provincia empobrecida del Imperio otomano sembrada de las ruinas de una civilización que media Europa empezaba a admirar con tanta pasión que, de vez en cuando, sentía la necesidad de llevársela a casa.</p>
<p>La incorporación de Dodwell resulta uno de los aciertos fundamentales del libro porque permite a Penadés hacer algo que siempre se le ha dado especialmente bien: observar el presente mediante el pasado y el pasado mediante otro pasado. Y le encanta, le fascina y nos lo transmite, y me encanta y me fascina leerlo. Nosotros contemplamos ahora lo que vio Dodwell; Dodwell contemplaba las ruinas de aquello que habían visto Heródoto, Jerjes, Temístocles o Pausanias; y todos, al cabo, vamos dejando nuestra propia capa de sedimento sobre un territorio que lleva milenios soportando que alguien llegue y explique lo que significa. Por fortuna, las piedras suelen tener bastante paciencia.</p>
<p>Hay además una incorporación inesperada en este tercer viaje: la joven hija del autor. Aquí el libro gana algo que los anteriores tenían en menor medida, porque viajar con Heródoto es muy cómodo —lleva muerto unos cuantos siglos y raramente protesta por el horario—, mientras que viajar con una adolescente obliga a contrastar el entusiasmo de quien sabe exactamente qué ocurrió en cada valle con la mirada de quien quizá contemple simplemente un valle.</p>
<p>No es asunto menor. Uno de los riesgos de quienes amamos demasiado la Historia consiste precisamente en creer que todo lugar necesita explicación. Vemos una playa y necesitamos colocar allí ejércitos; vemos una colina y levantamos encima templos; encontramos una piedra y, antes de comprobar si sirve para sentarse, queremos saber quién la puso. Penadés pertenece sin remedio a esa especie, y menos mal, porque <em>Acrópolis</em> funciona precisamente cuando la erudición deja de ser inventario y se convierte en mirada.</p>
<p>El autor conoce las fuentes, domina el periodo y lleva muchos años caminando por este territorio intelectual y físico. Pero lo más interesante no es que nos explique qué ocurrió en Maratón o cómo se desarrolló Salamina —para eso existen excelentes libros de Historia, y algunos pesan lo suficiente como para utilizarlos también en defensa propia—, sino que nos permita contemplar el escenario presente sabiendo qué ocurrió allí. Eso es literatura de viajes histórica: no sustituir el paisaje por una clase, sino conseguir que después de la clase el paisaje ya no sea exactamente el mismo.</p>
<p>Naturalmente, semejante procedimiento tiene un precio. En algunos momentos se percibe la tentación del historiador de contar una cosa más, y después otra, y, dado que estamos aquí, quizá convendría explicar también aquella. El lector interesado en Grecia disfrutará sin duda esas desviaciones; el que venga buscando únicamente carreteras, tabernas, conversaciones y peripecias viajeras puede descubrir en algún tramo que Heródoto ha vuelto a apoderarse del autobús. Tampoco debería sorprenderle demasiado: Penadés lleva tres libros intentando seguir sus pasos y, al final, algo tenía que pegársele, a mucha honra.</p>
<p>Hay, sin embargo, otro Penadés que me interesa tanto como el viajero y que a veces me convence bastante menos: el amante humanista. Y empleo el término en su sentido más noble, porque Penadés cree de verdad, con una sinceridad y un entusiasmo difíciles de fingir, que conocer a los griegos, recorrer sus lugares y conversar con sus textos puede ayudarnos a comprender mejor nuestro presente y, quizá, también a nosotros mismos.</p>
<p>No le falta razón, pero confieso que ahí soy algo más desconfiado. Hay en esa fe humanista una confianza casi pedagógica en que el conocimiento del mundo clásico conserva una capacidad de mejora moral, intelectual o cívica que a veces me resulta excesivamente luminosa. Los griegos formularon algunas de las preguntas esenciales de nuestra tradición cultural, sí, pero también fueron muchas otras cosas, algunas bastante menos edificantes que las que solemos colocar bajo el mármol blanco de la Acrópolis. Como casi todas las civilizaciones, por otra parte; tampoco conviene pedirles la santidad además de la democracia, la tragedia y la filosofía.</p>
<p>Sin embargo, esa cierta ingenuidad, despojada de un entusiasmo idealista, es también una de las virtudes del libro, y la comparto por completo, porque en las raíces está lo simple y, quizá por ello, la última —o la primera, más bien— de las razones. Porque Penadés no adopta el humanismo como pose intelectual ni como excusa para recitar una nómina de autores muertos, sino como forma de mirar. Cree realmente que esos textos todavía pueden dialogar con nosotros y que recorrer los lugares donde nacieron algunas de aquellas ideas añade algo a ese diálogo. Puede que yo comparta menos ese entusiasmo tan luminoso, pero coincido plenamente en la importancia de esa conversación como base del conocimiento, y sería difícil negar que buena parte del atractivo de <em>Acrópolis</em> nace precisamente de él.</p>
<p>Todo el recorrido conduce finalmente hacia Atenas y, dentro de Atenas, hacia esa roca que ha terminado simbolizando mucho más de lo razonable para un conjunto de edificios que llevan dos mil quinientos años recibiendo golpes, reformas, explosiones, saqueos, reconstrucciones y discursos sobre la civilización occidental.</p>
<p>La Acrópolis funciona así como lugar y como metáfora: lo fue para los atenienses que levantaron sobre ella sus templos después de que los persas destruyeran los anteriores; lo fue para quienes siglos más tarde contemplaron aquellas ruinas como prueba material de un mundo perdido; lo fue para los viajeros del <em>Grand Tour</em>, capaces de admirar apasionadamente la cultura griega mientras algunos de sus compatriotas arrancaban fragmentos de ella para adornar Londres; y continúa siéndolo hoy, cuando discutimos a quién pertenecen unas esculturas realizadas por hombres que difícilmente habrían entendido nuestros conceptos modernos de nación, museo o patrimonio universal.</p>
<p>Penadés no es neutral en el asunto de los mármoles del Partenón, ni pretende serlo, y está bien que así sea. Un libro de viajes no es una sentencia judicial ni una oposición a notarías. El viajero observa, compara, recuerda y finalmente opina; podemos discutir después con él, que para eso inventaron los griegos la dialéctica y nosotros los comentarios de Hislibris.</p>
<p>Quizá sea precisamente esa combinación la que mejor define <em>Acrópolis</em>: el libro posee algo de viaje, bastante de Historia, no poca reflexión y esa voluntad humanista —palabra peligrosa donde las haya— de establecer conversaciones entre personas que jamás pudieron conocerse. Heródoto conversa con Dodwell, Dodwell con Penadés, Penadés con su hija y nosotros, de rebote, acabamos conversando con todos ellos.</p>
<p>No sé si los antiguos griegos inventaron Occidente, la afirmación me parece demasiado grande, demasiado cómoda y seguramente demasiado occidental, pero sí formularon algunas de las preguntas con las que todavía seguimos molestándonos unos a otros: cómo debemos gobernarnos, qué significa ser libre, qué debemos a nuestra comunidad, qué permanece cuando desaparecemos y qué hacemos con el pasado cuando ya no podemos devolverlo a su sitio.</p>
<p>Tal vez por eso seguimos regresando a Grecia, a Heródoto, a sus ruinas y a sus preguntas. Antonio Penadés ha regresado tres veces en forma de libro y esta última alcanza finalmente la Acrópolis. Conociéndolo, cuesta creer que eso signifique haber terminado el viaje.</p>
<p>Autor: Antonio Penadés<br />
Título completo: <em>Acrópolis. Desde Tesalónica hasta Atenas. Un viaje por la Grecia central con Jerjes y Edward Dodwell</em><br />
Editorial: Almuzara<br />
Colección: Sotavento<br />
Año: 2026<br />
Páginas: 400<br />
ISBN: 979-13-7020-401-3</p>
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		<title type="html"><![CDATA[ODISEA – Milo Manara]]></title>
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		<updated>2026-10-06T06:02:18Z</updated>
		<published>2026-10-06T06:00:41Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Cómics"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Clásicos"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Mitología"/><category scheme="https://hislibris.com" term="ausencia"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Ítaca"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Épica griega"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Calipso"/><category scheme="https://hislibris.com" term="cíclopes"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Circe"/><category scheme="https://hislibris.com" term="dioses griegos"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Edad del Bronce"/><category scheme="https://hislibris.com" term="familia"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Grecia"/><category scheme="https://hislibris.com" term="guerra de Troya"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Hades"/><category scheme="https://hislibris.com" term="héroes griegos"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Homero"/><category scheme="https://hislibris.com" term="identidad"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Mediterráneo"/><category scheme="https://hislibris.com" term="mitología griega"/><category scheme="https://hislibris.com" term="nostalgia"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Odisea"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Odiseo"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Penélope"/><category scheme="https://hislibris.com" term="poemas homéricos"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Polifemo"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Quirón"/><category scheme="https://hislibris.com" term="regreso"/><category scheme="https://hislibris.com" term="relación padre-hijo"/><category scheme="https://hislibris.com" term="S. VIII a. C."/><category scheme="https://hislibris.com" term="sirenas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Telémaco"/><category scheme="https://hislibris.com" term="tradición clásica"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Troya"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Ulises"/><category scheme="https://hislibris.com" term="viaje"/>
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					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/odisea-milo-manara/"><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-107154" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/08/ODISEA-Milo-Manara-211x300.jpg" alt="" width="200" height="285" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/08/ODISEA-Milo-Manara-211x300.jpg 211w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/08/ODISEA-Milo-Manara-720x1024.jpg 720w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/08/ODISEA-Milo-Manara-768x1093.jpg 768w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/08/ODISEA-Milo-Manara.jpg 1054w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" />«Telémaco no puede creer que por fin haya encontrado a alguien que le cuente esa guerra y que, sobre todo, le hable de su padre. Y así empieza a narrársela el viejo Quirón. En su lenguaje áulico y en su voz profunda resuena el eco de los poemas de Homero».</p>
<p>Vamos primero con un dato interesante sobre la <em>Odisea</em> de Homero: el sentimiento que embarga a Odiseo mientras permanece retenido por Calipso en la isla de Ogigia, una mezcla de pena y de recuerdo por la lejanía de su hogar y la imposibilidad de volver, no tuvo nombre propio hasta finales del siglo XVII, casi tres milenios después, cuando el médico Johannes Hofer unió <em>νόστος </em>y <em>ἄλγος</em>, <em>nóstos</em> y <em>álgos</em>, regreso y dolor, e inventó el término «nostalgia»: dolor por hallarse lejos del lugar deseado. La <em>Odisea</em> es, pues, un poema de aventuras, de viajes y enfrentamientos con seres mitológicos, pero sobre todo es un poema nostálgico.<span id="more-107156"></span></p>
<p>Arrastradas por una vorágine que lo engulle todo cual un Caribdis cualquiera, las editoriales se ponen también nostálgicas y vuelven a poner ante los ávidos ojos de los lectores obras que narran, adaptan, interpretan, versionan o transforman la obra de Homero. El sentido común de esta era nuestra, contemporánea y vieja al mismo tiempo, demoniza la discreción y el recogimiento y dicta que lo magnífico es estar ahí fuera, en el candelero. Así que bien por el ciego de Quíos, bien por la <em>Odisea</em> —esperemos que Odiseo logre sobrevivir a tanto tejemaneje, quién le iba a decir que la posteridad le marearía más que sus 10 años de <em>νόστος</em>—, y bien por nosotros que estamos al otro lado, en la cuarta pared de la escena, en la tercera dimensión de la página, observando y dejándonos interpelar por todas esas lecturas del poema. Odioso verbo, interpelar; más de uno dirá: déjenme en paz con tanta interpelación, olvídenme y hagan como yo, disfruten sin más de los versos del poeta.</p>
<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/08/odisea2.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-107156]"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-107152 alignleft" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/08/odisea2-237x300.jpg" alt="" width="237" height="300" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/08/odisea2-237x300.jpg 237w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/08/odisea2.jpg 490w" sizes="auto, (max-width: 237px) 100vw, 237px" /></a>Lumen se ha zambullido de cabeza en el remolino odiseico y lo ha hecho, reconocerlo es de justicia, con una propuesta original y diferente. La versión que nos ofrece, o adaptación, o como se le quiera llamar, del poema de Homero, es la de un dibujante italiano octogenario que a muchos debería sonar, y a quien no ya va siendo hora de que lo conozca. Se trata de Milo Manara, maestro del cómic a quien un servidor siempre había identificado, en una apreciación parcial e inexacta, con cierto tipo de publicaciones erótico-festivas que tal vez le proporcionaron fama al dibujante, pero que opacaron otro tipo de trabajos en los que la calidad artística brillaba con luz propia. Manara es el hombre que ha colaborado con el cineasta Federico Fellini, el polímata Alejandro Jodorowsky, el escritor Neil Gaiman, el guionista de cómics Chris Claremont; que ha trabajado para la Marvel Comics Group y para la DC Comics; que ha llevado con brillantez al cómic la biografía de Caravaggio y ha hecho lo propio con <em>El nombre de la rosa</em> de Umberto Eco… Es el hombre que se consagró en los años 70 del siglo pasado con <em>La odisea de Giuseppe Bergman</em>, una especie de alter ego del propio Manara. Es el hombre que, en un proceso que en cierto modo recuerda a una odisea, ha elaborado su personal versión de la <em>Odisea</em> de Homero.</p>
<p>El prólogo de la obra —al cual por cierto pertenece la explicación sobre el origen del término «nostalgia» que abre esta reseña—, a cargo del dibujante italiano Boris Battaglia, nos aclara un poco, o eso creo, la génesis del libro. Fruto de varios proyectos fallidos que giraban todos ellos en torno a la <em>Odisea</em>, Milo Manara estuvo bastantes años relacionado con el poema de Homero. Ello le permitió ir elaborando un material que es el que ahora se ha publicado: textos e imágenes. Vayamos por partes. <a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/08/odisea3.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-107156]"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-107155 alignright" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/08/odisea3-207x300.jpg" alt="" width="207" height="300" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/08/odisea3-207x300.jpg 207w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/08/odisea3.jpg 489w" sizes="auto, (max-width: 207px) 100vw, 207px" /></a></p>
<p>Por un lado, una especie de guion a través del cual Manara relata su personal versión de la historia. Aquí el protagonista es el niño Telémaco —quien, no lo olvidemos, no llegó a conocer a su padre puesto que Odiseo marchó a Troya siendo él un bebé—. El muchacho, ayudado por ciertos personajes como el centauro Quirón, persigue el rastro de Odiseo. En realidad, Manara no hace sino ajustarse a la estructura de la <em>Odisea,</em> que en sus cuatro primeros cantos —a menudo llamados <em>Telemaquia</em>— relata el viaje de Telémaco para obtener noticias de su padre. La <em>Odisea</em> de Manara sería, por lo tanto, más bien la <em>Telemaquia</em> de Manara, pues la perspectiva del hijo de Odiseo no abandona el relato .</p>
<p>Por otro lado, las ilustraciones. Aquí el dibujante italiano no ofrece la presentación habitual de los cómics, el formato de viñetas —cuyo origen, por cierto, tiene que ver con las viñas, los manuscritos y la Edad Media—, sino imágenes a página completa o a doble página, de gran belleza algunas, semejantes a esbozos o a pruebas de dibujo otras, que acompañan la historia y que a su vez están acompañadas por fragmentos del poema de Homero.</p>
<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/08/odisea1.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-107156]"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-107153 aligncenter" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/08/odisea1-300x240.jpg" alt="" width="300" height="240" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/08/odisea1-300x240.jpg 300w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/08/odisea1-768x614.jpg 768w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/08/odisea1.jpg 932w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>El resultado es una obra que parece enfocada, o al menos adaptada, a un público menor de edad, como lo es el propio Telémaco. Una obra que, como la <em>Odisea,</em> también está impregnada de un cierto tipo de nostalgia: la de Telémaco, que desea el regreso de su padre a quien nunca conoció.</p>
<p>Proyecto interesante y original, aunque quizá algo falto de cohesión, con una cubierta bastante más provocativa que lo que luego encontramos en su interior. En cualquier caso, la obra permite admirar una vez más la estupenda calidad artística de los dibujos del maestro Milo Manara y su particular homenaje a la obra de Homero.</p>
<p><strong>*****</strong></p>
<p>Milo Manara, <a href="https://www.penguinlibros.com/es/novela-grafica/629189-libro-odisea-9788426434494" target="_blank" rel="noopener"><em>Odisea</em></a>. Traducción de Maria Pons Irazazábal. Madrid, Lumen, 2026, 110 págs.</p>
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		<author>
			<name>Balbo</name>
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		<title type="html"><![CDATA[LOS GUERREROS DEL INVIERNO &#8211; Olivier Norek]]></title>
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		<updated>2026-10-01T06:30:53Z</updated>
		<published>2026-10-01T06:30:54Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Grandes contiendas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Novela histórica"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Finlandia"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Olivier Norek"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Segunda Guerra Mundial"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Simo Hayha"/>
		<summary type="html"><![CDATA[En los primeros compases del Libro Sagrado de Samuel aparece uno de las gestas más icónicas de la Biblia, y posteriormente exportada al imaginario popular cada vez que algo o alguien insignificante puede llegar a alcanzar la gloria. Nos habla de cuando entre el ejército filisteo surgió el gigante Goliat y, mofándose del ejercito de [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/los-guerreros-del-invierno-olivier-norek/"><![CDATA[<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/01/Los-guerreros-del-invierno.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-105404]"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-104652 alignleft" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/01/Los-guerreros-del-invierno.jpg" alt="" width="200" height="305" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/01/Los-guerreros-del-invierno.jpg 984w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/01/Los-guerreros-del-invierno-197x300.jpg 197w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/01/Los-guerreros-del-invierno-672x1024.jpg 672w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/01/Los-guerreros-del-invierno-768x1171.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>En los primeros compases del Libro Sagrado de Samuel aparece uno de las gestas más icónicas de la Biblia, y posteriormente exportada al imaginario popular cada vez que algo o alguien insignificante puede llegar a alcanzar la gloria. Nos habla de cuando entre el ejército filisteo surgió el gigante Goliat y, mofándose del ejercito de Saúl, retó a que saliera algún paladín de entre sus tropas. Y para sorpresa suya avanzó no un fiero soldado de férrea armadura sino un joven pastor, David, de la tribu de Judá, de ajada túnica y armado solo con una simple honda. El final ya es conocido por todos: el gigantón filisteo le lanza una serie de enormes venablos, pero nuestro héroe los esquiva y de una certera pedrada le deja en el sitio dándole la victoria al ejército israelita. Pues bien, la lucha entre David y Goliat es extrapolable a muchos momentos de la Historia en el que un poderoso enemigo parece que va a tragarse a un, en principio, indefenso ejército, y ya sea por el destino, la bravura o la inteligencia del oponente, éste se les acaba atragantando. Lo hemos visto por ejemplo en las famosas Guerras Médicas, en épicas batallas medievales, en una abandonada misión tejana o en el siglo pasado al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, en la llamada y algo desconocida Guerra de Invierno (1939).<span id="more-105404"></span></p>
<p>Este conflicto bélico (<em>talvisota</em> en finés) se produjo cuando la Alemania de Hitler y la Rusia de Stalin establecieron en ese año un Tratado de no Agresión por el que se repartían Polonia y el Istmo de Carelia, con lo que se dejó carta blanca a los rusos para invadir Finlandia. Pero lo que prometía ser un paseo para las abrumadoras fuerzas de Stalin, unas 30 divisiones junto con unas cuantas brigadas de carros de combate frente a las 14 divisiones finesas, con escasa artillería y un parque de carros enmohecido, al final, contra todo pronóstico, acabó convirtiéndose en un dolor de muelas y una humillación para el hombre fuerte ruso. Esta es la premisa, el marco, que el escritor francés Olivier Norek nos presenta en su novela <em>Los guerreros del invierno</em>, en el que por un lado recrea aquel breve conflicto –tres meses y pico- y por otro nos hace llegar la figura del mejor francotirador de todos los tiempos Simo Häyhä, con sus 500 bajas confirmadas realizadas a -30º, seguido muy de lejos por el héroe de Stalingrado, Vasily Zaitsev, a quien el enemigo soviético llegó a apodarle como <em>La Muerte Blanca</em>.</p>
<p>La novela, a través de sus breves y directos capítulos, nos lleva a aquel conflicto y nos muestra cómo ante la invasión rusa el pueblo finlandés, pequeño pero orgulloso de su pasado nacional, pone pie en pared y hace frente al gigante que está a punto de engullirles a base de hierro y sangre. Entre todos los campesinos que decidieron echar al enemigo destacó uno, Simo Hayha que pasó de ser un granjero discreto a convertirse en el arma más letal del ejército finés. Mientras que en su juventud había sido aleccionado para cazar animales y sobrevivir, ahora sus piezas a abatir son los soldados rusos, uno tras otro, convirtiéndose <em>de facto</em> en un símbolo de la resistencia del país. El autor, a través de sus páginas, nos muestra cómo fue aquella pequeña pero épica confrontación y cómo el enemigo se vio sorprendido no solo por la resistencia tenaz del pueblo, sino también por los veloces esquiadores que se introducían entre sus líneas como cuchillo caliente en mantequilla fresca: los por supuesto temibles francotiradores, entre los que se encontraba Simo Häyhä. Y por encima de todo el terrible invierno (-30º) que hubo entonces, y el espeso manto blanco que dejaba todo a la vista, sin posibilidad de huida, y en donde si el frio no te carcomía las extremidades ya lo haría un oscuro rifle en la distancia.</p>
<p>Al final del párrafo anterior he acabado mencionando el invierno, y es que este es uno de los personajes principales junto con el mismo pueblo finlandés y el símbolo nacional, Simo Häyhä. Este hecho nos indica que nos encontramos con una novela muy visual –es lo que ha pretendido Olivier Norek– en la que sentimos cómo fueron aquellos días en los que el blanco cegador fue el letal color con el que tuvieron que convivir los soldados. Episodios cortos y frases cortas hacen que el lector se sienta más cercano al combate, como ráfagas de ametralladoras, pues al autor le interesa que quien abra estas páginas se sienta en el centro de la acción y conozca al soldado que tiene a su lado, sus miedos y sus actos de valentía, el hambre que pasa y el frío que le corroe las entrañas en ese infierno helado, es decir, que además de la acción bélica aprecie el sentido humano de los combatientes, sobre todo los fineses.</p>
<p>En fin, nos encontramos con una novela histórica bien escrita, directa y fácil de leer, que aunque tampoco vaya a pasar a los anales de la literatura universal, sí sirve para lo que la concibió el autor: conocer un hecho histórico, algo difuminado en el gran teatro de la Segunda Guerra Mundial, pero que sirvió de inspiración no solo a un pueblo que tenía todas las papeletas de ser borrado de la faz de la tierra, sino también muchas personalidades de otros países que se dieron cuenta de que se podían enfrentar con valentía a las terribles tempestades que estaban a punto de descargarse sobre el mundo.</p>
<p>*****</p>
<p>Olivier Norek, <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-los-guerreros-del-invierno/424041" target="_blank" rel="noopener"><em>Los guerreros del invierno</em></a>. Traducción de Elia Maqueda. Barcelona, Istoría, 2025, 415 páginas.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<author>
			<name>Valeria</name>
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		<title type="html"><![CDATA[ROMANAS. VOCES RESCATADAS – Cristina Rosillo López]]></title>
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		<updated>2026-09-29T06:18:01Z</updated>
		<published>2026-09-29T06:00:40Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Arqueología"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Historia de Roma"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Historia por épocas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Historias especializadas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Imperio romano"/><category scheme="https://hislibris.com" term="mujeres"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Roma"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Estaba en medio de la lectura de este ensayo cuando descubrí en una red social el prólogo que Juan Manuel Macías escribió para su traducción de la Odisea, que amablemente difundió en abierto para solaz de los interesados, y una de sus frases me pareció que describía a la perfección el origen y el propósito [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/romanas-voces-rescatadas-cristina-rosillo-lopez/"><![CDATA[<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/romanas.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-106122]"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-106123" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/romanas.jpg" alt="" width="200" height="302" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/romanas.jpg 800w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/romanas-199x300.jpg 199w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/romanas-679x1024.jpg 679w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/romanas-768x1158.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>Estaba en medio de la lectura de este ensayo cuando descubrí en una red social el prólogo que Juan Manuel Macías escribió para su traducción de la <em>Odisea</em>, que amablemente difundió en abierto para solaz de los interesados, y una de sus frases me pareció que describía a la perfección el origen y el propósito de este libro:</p>
<blockquote><p>«Y si hay una pulsión genuinamente humana que resuena de principio a fin en el poema es esa terca vindicación de la memoria contra el olvido, que deviene símbolo de la muerte: vivimos porque alguien se acuerda de nosotros, o piensa en nosotros. Esa vindicación está palmaria ya desde el primer verso, cuando el cantor invoca a la musa, que bien puede llamarse Memoria».</p></blockquote>
<p><span id="more-106122"></span></p>
<p>La vindicación de la Memoria: acordarnos de ellas, de las habitantes del Imperio. Rescatar sus voces, pues durante mucho tiempo la Historia solo tuvo en consideración las voces masculinas. La autora de este libro es especialista en la historia de las mujeres en el mundo antiguo, y entendió que quienes tenían que contar su historia eran las protagonistas, por lo que asumió el reto de emplear para ello únicamente fuentes escritas por mujeres. Esta ansia de dejar huella es también lo que posibilita este desafío, porque las mujeres dejaron sus nombres y sus mensajes en las tejas que fabricaron, en las paredes de sus tiendas, sus casas o sus calles, en los epitafios que redactaron, y en las estatuas o templos que costearon. Como dice la autora en uno de sus capítulos, «porque las personas mueren, pero quieren perdurar en el recuerdo». También podemos escucharlas, excepcionalmente, en las cartas que se conservaron en tablillas, en sus poemas, o en los objetos que poseyeron.</p>
<p>Con este ensayo no se trata únicamente de rescatar del olvido a una parte de la humanidad que se había quedado al margen de los estudios científicos; esa parte es imprescindible porque nos da una perspectiva del mundo en que vivieron, una visión de las instituciones que pone de manifiesto, como señala la autora, nuevas piezas para completar el puzle de lo que no sabemos sobre el pasado; es un elemento valioso para el estudio científico y la reconstrucción del mundo romano antiguo. Un colectivo que tiene voz propia, que en ocasiones nos deja pistas para ver más allá de los sesgos personales que nos han transmitido las miradas masculinas (¡Ay, Tácito, Tácito!).</p>
<p>Las voces rescatadas pertenecen a todos los estamentos sociales y nos facilitan información del mundo de la política (sí, sí, política; pensemos en mujeres cuya capacidad para incidir en los acontecimientos políticos nadie discute, como Cornelia, Livia, Cleopatra o la desconocida reina Amanirenas), de las instituciones jurídicas o de la economía y, sobre todo —lo más interesante—, nos dan información sobre la vida cotidiana, el día a día, tanto en Roma como en las fronteras del Imperio. Son voces de aristocráticas matronas, de libertas o trabajadoras libres. Hablando de familia, de negocios o de sexo. Las de Sulpicia Caleni, Amica y Detfri, Dusmia Numisila, Babatha y muchas más.</p>
<p>El ensayo es, quizás, un poco caótico en su estructura, porque va saltando de un tema a otro dentro de los cuatro amplísimos capítulos en los que se divide; pero este aparente caos redunda en la amenidad y agilidad de su lectura. Está escrito con un lenguaje accesible, con constantes referencias a temas de actualidad o asuntos que aparentemente nada tienen que ver con la antigua Roma para enganchar al lector, sin disminuir por eso un ápice el rigor científico. Al final de cada capítulo incluye un apéndice con notas y referencias a las fuentes utilizadas.</p>
<p>Un ensayo que, de paso, cuestiona muchas de las ideas preconcebidas sobre las mujeres en la antigüedad romana que siguen vigentes; por ejemplo, en relación con el acceso a la educación, con su capacidad de gestionar fábricas o negocios, su participación en la vida pública o con la vida en los campamentos militares.</p>
<p>Ha sido una lectura interesante que he disfrutado mucho. Si tuviera que objetar algo, haría una pequeña, muy pequeña, observación en relación con el estilo. El ensayo está escrito interpelando directamente al lector, utilizando el recurso del narrador en segunda persona; esto le da frescura al texto, pero la repetición de «querida lectora, querido lector», sustituida en ocasiones por «querido Watson», es una muletilla que, en mi opinión, no aporta nada a un contenido que es por sí solo atractivo y sobresaliente.</p>
<p>*******</p>
<p>Cristina Rosillo López, <a href="https://www.despertaferro-ediciones.com/revistas/numero/libro-historia-antigua-mujer-roma-cristina-rosillo-lopez-romanas-voces-rescatadas/" target="_blank" rel="noopener"><em>Romanas. Voces rescatadas</em></a>. Madrid, Desperta Ferro Ediciones, 2026, 355 páginas</p>
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			<name>HistoriaMilita</name>
							<uri>https://archivoshistoria.com/author/historiamilita/</uri>
						</author>

		<title type="html"><![CDATA[HADROSAURÓPOLIS 3: LA SELVA INFINITA &#8211; Andoni Garrido]]></title>
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		<updated>2026-09-24T08:04:18Z</updated>
		<published>2026-09-24T06:00:37Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Épica"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Novela"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Sagas y series"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Acción"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Andoni Garrido"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Dinosaurios"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Fantasia"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Hadrosaurópolis"/><category scheme="https://hislibris.com" term="novela"/><category scheme="https://hislibris.com" term="saga"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Selva Infinita"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Hoy regreso a nuestro querido tablón de Hislibris, la Papri, con una saga de novelas que han atraído mi interés en los últimos años: Hadrosaurópolis. En concreto, esta vez os hablaré de su tercera y última entrega: La selva infinita. Un volumen que cierra magistralmente la trilogía ideada por Andoni Garrido Fernández, divulgador y experto [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/hadrosauropolis-3-la-selva-infinita-andoni-garrido/"><![CDATA[<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/71fUa65xfGL._SL1491_.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-106037]"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-106061" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/71fUa65xfGL._SL1491_.jpg" alt="" width="200" height="298" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/71fUa65xfGL._SL1491_.jpg 1000w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/71fUa65xfGL._SL1491_-201x300.jpg 201w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/71fUa65xfGL._SL1491_-687x1024.jpg 687w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/06/71fUa65xfGL._SL1491_-768x1145.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>Hoy regreso a nuestro querido tablón de Hislibris, <em>la Papri</em>, con una saga de novelas que han atraído mi interés en los últimos años: Hadrosaurópolis. En concreto, esta vez os hablaré de su tercera y última entrega: <em>La selva infinita</em>. Un volumen que cierra magistralmente la trilogía ideada por <span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://x.com/AndoniGarrido" target="_blank" rel="noopener">Andoni Garrido Fernández</a></span>, divulgador y experto en cine al que podéis encontrar en los canales <span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://www.youtube.com/@PeroesoesotraHistoria" target="_blank" rel="noopener">Pero eso es otra historia</a></span> y <span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://www.youtube.com/@AgujerosdeGuion" target="_blank" rel="noopener">Agujeros de guion</a></span>, que entre ambos suman más de 3 millones de suscriptores. A quien esta novela le pille de sorpresa le recomiendo de forma encarecida que lea las otras dos reseñas que publiqué sobre <em><span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://hislibris.com/hadrosauropolis-1-el-cataclismo-celestial-de-andoni-garrido/" target="_blank" rel="noopener">El cataclismo celestial</a></span></em> y <em><span style="color: #0000ff;"><a style="color: #0000ff;" href="https://hislibris.com/hadrosauropolis-2-la-nacion-flotante-andoni-garrido/" target="_blank" rel="noopener">La nación flotante</a></span></em>, la primera y segunda entrega respectivamente. Ahora terminadas y publicadas, puedo adelantar que los tres volúmenes cuentan una historia repleta de aventuras, acción, traición y redención rodeada de dinosaurios que tendrá enganchado a sus páginas al lector. Pero no quiero empezar por mis conclusiones, así que os hablaré de ella sin destripes, para que así podáis disfrutarla en toda su esencia.</p>
<p><span id="more-106037"></span></p>
<p>Las novelas de Hadrosaurópolis se enmarcan en un planeta tierra ficticio en el cual la raza humana como la entendíamos ha colapsado. Los adelantos tecnológicos del futuro no trajeron nada bueno, puesto que las sociedades modernas han desaparecido bajo ella. Si todo ello no fuera bastante, los supervivientes a la catástrofe deben lidiar con otros vecinos: los dinosaurios. Nadie sabe cómo, pero los grandes saurios volvieron y ahora son una parte fundamental de los estados que han renacido de las cenizas del antiguo mundo. Con esta premisa, Andoni desarrolla una historia donde las páginas nos llevan de la mano de los personajes mas variopintos, aunque hay un claro protagonista: Arken Branis, un joven arqueólogo.</p>
<p>El cataclismo celestial y en La nación flotante siguen de cerca a una comunidad que acaba por fragmentarse; similar a lo que ocurre en el Señor de los Anillos de Tolkien, lo que da lugar a varias tramas a lo largo y ancho de Terrasauria. Los personajes deben lidiar con guerras, terribles armas de un pasado ya casi olvidado y la vuelta de antiguos gobernantes que pretenden reclamar lo que consideran como suyo por derecho. Aun así, de fondo y mencionada en reiteradas ocasiones en los cientos de páginas que componen los dos primeros volúmenes se hace referencia a una ubicación exacta de la que se van dando datos gradualmente: la selva infinita. Esta es el entorno y paraje que acoge a los protagonistas en la tercera y última novela de Andoni.</p>
<p>¿Qué es la selva infinita? Para saberlo tendréis que leer con atención la saga, pero se pueden adelantar cosas; no queriendo destripar nada, puesto que merece la pena ir descubriéndolo poco a poco según transcurre la trama. Lejos, al norte de los países que han surgido en un área del mapa benigna para los seres humanos, hay un lugar donde la selva se extiende por cientos de kilómetros cuadrados. Allí habitan terribles dinosaurios carnívoros y todo rodeado de un halo de profundo misterio, puesto que nadie se ha atrevido a entrar en esos parajes y quienes lo han hecho no se les ha vuelto a ver. No obstante, entre esa densa espesura se hallan las respuestas a muchas de las preguntas que las altas mentes de Terrasauria se hacen: ¿Cómo llegaron a esa situación los humanos? ¿Por qué regresaron los dinosaurios? ¿Hay esperanza para los países existentes? ¿Quiénes son los legítimos <em>herederos</em> del planeta?</p>
<p>Una vez más, y como en las anteriores entregas, el autor nos describe un mundo en el que se combinan todo tipo de cuestiones. Hay países más democráticos, otros son autocracias e incluso viviremos revoluciones desde dentro. Andoni detalla muy bien las ciudades, sus peculiaridades y por supuesto los personajes. La verdad es que uno se siente dentro de la acción y de los paisajes que van surgiendo a medida que la historia se mueve. Aunque esto que menciono es un básico de la buena literatura, en la saga de Hadrosaurópolis uno percibe más cosas, algo que me ha parecido original, y es cómo el mundo donde se hallan nuestros protagonistas va transformándose. Al principio hay una tecnología concreta, pero en el tercer volumen se ve claramente que ha habido adelantos en ciertas áreas y que Terrasauria se encamina hacia otra época donde la tecnología vuelve a retomar esa trascendencia. Es un punto que me ha gustado mucho.</p>
<p>En cuanto a los dinosaurios, siguen siendo un elemento principal en todas las tramas. Hay que destacar como Andoni es capaz de darles seriedad y no son una mera pieza más del entramado. Uno nota que tienen hasta alma y su propia forma de actuar. Lo que quiero decir es que en <em>La selva infinita</em> el lector verá la cara más valiosa y terrorífica de estos seres que en la actualidad llevan desaparecidos 66 millones de años. Ya sea su uso en el transporte, en una batalla (os lo dice un historiador militar) o como animales salvajes, en todos los casos dan la impresión de estar vivos de verdad y acompañar en este viaje por cientos de páginas.</p>
<p>Si me meto en la narración, <em>La selva infinita</em> es la más frenética de las tres. Al fin y al cabo, es el cierre y me esperaba que los eventos transcurrieran con rapidez. Ahora bien, no es un libro que quiera correr, al contrario, todo tiene su por qué, pero el final se acerca y eso pesa en su desarrollo. Las tramas abiertas se van cerrando con satisfacción y con giros coherentes, nada raro ni tampoco usando <em>Deus ex machina</em>. En definitiva, asistimos a las grandes revelaciones que darán sentido la existencia de Terrasauria, ¿Qué esconde la selva? El origen de todo.</p>
<p>Para acabar, sigue siendo loable la capacidad de Andoni para seguir ampliando el mundo tan genuino que ha creado. Cuando ya llevas dos novelas sorprende para bien que en la tercera y última haya personajes tan memorables como Ziran Valcros, un aventurero, soldado de fortuna que en una producción audiovisual bien podría ser interpretado por Schwarzenegger, Stallone o Kurt Russell. Esto denota el cariño que el autor ha puesto en su desarrollo para que la trilogía sea redonda y que si juzgamos de forma independiente cada uno de los volúmenes sea auténtico.</p>
<p>Cerrando con lo técnico, los libros están autoeditados por Amazon, pero son buenas ediciones. Cada uno de ellos trae un apartado gráfico donde podemos ver ilustraciones de los personajes, así como de los dinosaurios (importante para no perdernos). También hay mapas. Además, si lo del libro no os vale,<a href="https://hadrosauropolis.com/" target="_blank" rel="noopener"> t<span style="color: #0000ff;">enéis disponible de manera gratuita su web oficial</span></a> donde encontraréis todo esto y más con mayor resolución y a todo color. Respecto a la tipografía es perfecta para no perdernos.  La lectura es muy amena, super disfrutable, y su estructura en forma de guion es curiosa y funciona bien a partes iguales.</p>
<p>Así que si uno quiere leer sobre un Juego de Tronos repleto de dinosaurios este esta es su obra. Como comentario final, lanzo el guante a Andoni: ¿habrá más historias sobre Hadrosaurópolis en el futuro? El mundo es lo suficiente amplio para que así sea. Así que lo esperaré con ganas.</p>
<p>*******</p>
<p>Andoni Garrido Fernández. <em>Hadrosaurópolis 3: La selva infinita</em>. Autoedición/Amazon, 676 páginas.</p>
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			<name>Balbo</name>
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		<title type="html"><![CDATA[CINCO HORAS CON MARIO &#8211; Miguel Delibes]]></title>
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		<updated>2026-09-22T05:53:04Z</updated>
		<published>2026-09-22T06:00:04Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Clásicos"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Fuentes"/><category scheme="https://hislibris.com" term="España"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Franquismo"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Miguel Delibes"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Posguerra"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Ahora os ha dado la monomanía de la cultura y andáis revolviendo cielo y tierra para que los pobres estudien, otra equivocación, que a los pobres les sacas de su centro y no te sirven ni para finos ni para bastos, les echáis a perder, convéncete, en seguida quieren ser señores y eso no puede [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/cinco-horas-con-mario-miguel-delibes/"><![CDATA[<blockquote><p>Ahora os ha dado la monomanía de la cultura y andáis revolviendo cielo y tierra para que los pobres estudien, otra equivocación, que a los pobres les sacas de su centro y no te sirven ni para finos ni para bastos, les echáis a perder, convéncete, en seguida quieren ser señores y eso no puede ser, cada uno debe arreglárselas dentro de su clase como se hizo siempre.</p></blockquote>
<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/09/Cinco_horas_con_Mario2.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-105442]"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-107342 alignleft" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/09/Cinco_horas_con_Mario2.jpg" alt="" width="300" height="456" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/09/Cinco_horas_con_Mario2.jpg 691w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/09/Cinco_horas_con_Mario2-197x300.jpg 197w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/09/Cinco_horas_con_Mario2-674x1024.jpg 674w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>No hace mucho escuché en un <em>podcast</em> a un filósofo español que al ser preguntado acerca de cuantas películas se podían ver a lo largo de una vida. Este venía a decirnos que cuando somos jóvenes y algo talluditos vemos cientos de ellas, pero que cuando nos vamos acercando a una edad más provecta vamos aminorando y, ya sea por nostalgia o porque nos volvemos más exquisitos, al final lo reducimos todo a un listado pequeño y exclusivo, quedándonos con las que creemos que son las mejores. Pues, por lo menos a mí, eso mismo me pasa con los libros de ficción –y, por descontado, también con el cine–: cada vez voy leyendo menos novelas actuales al considerarlas, muchas de ellas, como fotocopias unas de otras, y opto al final por los clásicos o por lecturas que me maravillaron en mi juventud. Así pues, con esta premisa me di cuenta que llevaba un tiempo sin volver a visitar la obra de Miguel Delibes (1920-2010) y, viendo que eso no era bueno, decidí enmendar el error y releer alguna de sus obras que me hubieran marcado entonces. Y a pesar de que había leído unas cuantas suyas, todas de alta calidad, al final me decanté por <em>Cinco horas con Mario</em> (1966) por ser la que más me impactó en su momento.<span id="more-105442"></span></p>
<p>El motivo de aquel impacto emocional no fue lo que contaba o cómo estaba construida, que también, sino uno de los elementos que considero más importantes en cualquier buena novela que se precie como tal: la hondura de los personajes. Siempre he considerado que una obra de ficción es brillante, ya sea clásica o no, cuando los personajes, sobre todo los principales, te remueven las tripas y la conciencia, bien de forma empática o bien de puro asco. Y esto es lo que me pasó –y me ha vuelto a pasar– con la figura de Carmen, la esposa del susodicho Mario, a la que considero como la hipocresía personificada. Alguien, por lo menos para mí, tan aborrecible como fue doña Perfecta en la novela homónima de Benito Pérez Galdós, o Dolores Umbridge en la saga de Harry Potter escrita por J. K. Rowling. Esta novela de Miguel Delibes nos lleva a una ciudad española (se desconoce su ubicación, aunque por algunos elementos que se desprenden de su lectura y por otros libros del mismo autor, debe ubicarse en Castilla y León) alrededor de los años 1960, en la que uno de sus vecinos, Mario, profesor y catedrático de profesión, ha muerto repentinamente, de madrugada, de un paro cardiaco fulminante. Al principio de la obra asistimos al final del velorio y cómo cuando por fin este termina, su viuda Carmen decide pasar la madrugada con su difunto marido hasta que se lo lleven por la mañana a la iglesia y posteriormente al campo santo. Y es en esa madrugada donde se va a producir uno de los monólogos más importantes de la literatura española, en donde Carmen  se va a despachar a gusto diciéndole a Mario todas las cosas que no le ha podido decir durante treinta años de matrimonio, provocando con ello que no solo veamos las entretelas y rincones más oscuros de esa familia sino también, derivado de sus palabras, un pequeño ejemplo de cómo era aquella España y aquella sociedad que se había embarcado en el Desarrollismo y en el que ya se podían ver pequeñas grietas de aperturismo.</p>
<p><em>Cinco horas con Mario</em> es, a mi modo de ver, una novela de tesis, de ideas y opiniones un tanto retorcidas, pues a través de un largo, maniático y machacón –a la vez que soberbio– monólogo surgen los temas clave para, como ya he mencionado anteriormente, sondear no solo las honduras de la familia Díez Sotillo, sino también para mirar cómo era aquella España. Para saber cuál es el punto de rotura en la relación entre Mario y Carmen, en primer lugar hemos de aclara que, ideológicamente, ambos son como el agua y el aceite, como la luz y la oscuridad, como los Lannister y los Stark. Muy distintos. Carmen, por un lado, es ultra conservadora, defensora de la monarquía y el orden establecido por Franco, todo ello debido a la educación de clase media alta que le fue dada por su familia, pues su padre era defensor del rey y personaje importante en el diario<em> ABC</em>, mientras que su madre era una gran señora, también conservadora y con grandes convicciones de clase alta. En cambio Mario, según se observa en la novela, era aperturista, librepensador y, creo yo, ferviente democristiano, que veía con agrado los nuevos vientos que empezaban a soplar en el país. Así pues, el choque de pensamientos entre ambos estaba servido y por eso los sordos rencores que Carmen había ido acumulando a lo largo de tantos años se desbordan como un oscuro torrente cuando tiene a Mario delante, difunto en su ataúd, y sin posibilidad de que éste pueda defenderse. Se entiende que Carmen tiene una Biblia a mano pues cada capítulo comienza con una cita del libro santo que sirve como disparadero para que esta comience a desbravar contra su finado cónyuge.</p>
<p>La obra de Miguel Delibes está trufada de simbolismos que muestran claramente la lucha ideológica de clases, las de las dos Españas. Algunos de los temas que saca Carmen pueden parecer baladís o naíf en algún momento, mientras que otros pueden ser de mayor enjundia, pero ya sean uno u otro, son esenciales para comprender la novela. Como indiqué anteriormente, Carmen es de clase conservadora y por eso da mucha importancia a las apariencias y al qué dirán, ya sean los rituales en el velatorio y posterior entierro, como en el vestir, en el pensar o en cómo comportarse ante las autoridades. Ordenar y obedecer, no hay otra. Todo tiene que ser calculado y medido, atendiendo a las tradiciones no vaya a ser que uno saque los pies del tiesto, diga alguna inconveniencia y no le inviten a los saraos de alto copete. Carmen da más importancia a lo material y superficial que a lo espiritual, al revés que Mario. Según ella, siempre se ha de ir a favor de corriente y tener lo que tiene todo el mundo, como el monomaniático reproche que le hace a su marido diciéndole que le negó la compra de un Seiscientos. Símbolo clave que ya nos habla de la época del desarrollismo y, como aduce ella de forma machacona, ya lo tienen hasta las criadas. El coche en sí es un grado de prosperidad, de estatus y el no tenerlo la condena a ser una cualquiera, una paleta, una cualquiera, alguien por debajo de su nivel (el que ella cree merecer).</p>
<p>De esto se observa que Carmen le da una importancia desmedida a las clases sociales. Los de arriba con los de arriba y los de abajo con los de abajo. Las capas sociales por tanto han de ser impermeables. Incluso además de clasista, hay momentos en que sus comentarios/reproches llegan hasta el puro racismo. Se observa por tanto un claro choque de las llamadas dos Españas, conservadurismo contra naciente progresismo. Y claro, si nadie puede salirse de su clase ni de lo que la vida le ha otorgado (a no ser que tengas mucho dinero), las mujeres han de ser femeninas, en casa con «la pata quebrá» y nada de estudiar porque esto último es, siempre desde el punto de vista de Carmen, de marimachos y listillas; en cambio los hombres han de ser proveedores de su hogar, trabajar en la oficina hasta deslomarse y ser recibidos por sus mujeres con las zapatillas de felpa y un <em>gin-tonic</em> como recompensa. Obviamente, todo lo contrario que Mario, que no hace más que preocuparse por los pobres y los afligidos, y considera que lo que hacía su marido, ser escritor, no es un trabajo sino un pasatiempo. Es decir, un haragán. Los hombres han de ser machos, de pelo en pecho, con olor a tabaco rubio, sin un atisbo de debilidad, mientras que las mujeres han de ser débiles féminas alejadas de cualquier trabajo que las pueda estigmatizar. Desde luego es una visión ultramontana, pero una visión que Carmen había recibido en su juventud por parte de sus padres.</p>
<p>Como pone en la <em>Biblia</em>, «por sus obras los conoceréis» (Mateo 7:15-20), y es que en los monólogos de Carmen aparecen gran copia de personajes representativos de la España de los años 1960. Por un lado tenemos a los arribistas y los que se han enriquecido en la postguerra, quienes curiosamente son del gusto de la protagonista (uno de ellos por ejemplo tiene un cochazo Tiburón que la vuelve loquita). El poderoso caballero, por tanto, a sus ojos, borraría cualquier distinción. Por otro tenemos a los que se quedan al socaire y no les importa vivir bajo el paraguas del régimen; y finalmente tenemos el tercer grupo, el que más odia Carmen, que son el conjunto de amigos y colaboradores de Mario, aquellos que son de izquierdas y quieren hacer una buena labor social. Estos trabajan en su mayoría en el periódico <em>El Correo</em>, regentado por don Nicolás, el cual había estado a punto de ser fusilado en las postrimerías de la guerra por ser comunista. Carmen se siente a gusto con los de su clase, con los de derechas, con los triunfadores del Régimen, y aborrece cualquier idea que tenga algún tufillo. La sombra de la Guerra Civil es larga y oscura todavía en aquel micro mundo de aquella pequeña localidad y, aunque muchos han perdido a sus seres queridos en la contienda, llama la atención que para la protagonista esa triste confrontación civil haya sido como una romería, una fiesta donde los soldados nacionales desfilaban con uniformes nuevos, las chicas eran guapas, y que incluso se lo pasaba bien hasta en los bombardeos sobre la ciudad. En resumidas cuentas: para Carmen es como si no hubiera habido desgracias y si alguien las nombra son puros inventos de los <em>rojos</em> y de los barbudos, que quieren desacreditar el orden establecido.</p>
<p>A mi modo de ver, lo que subyace por debajo de los machacones monólogos de Carmen es el miedo. Miedo a los nuevos cambios, que ella los identifica con la distorsión y la pérdida de las costumbres ancestrales. No se le ocurre la premisa lampedusiana de supervivencia y ve cualquier avance de la sociedad como un ataque a su estatus. Le gustaría quedarse en un idílico pasado, donde los pobres besaran las manos de sus amos cuando les dan un óbolo, cuando sabían quedarse donde estaban y se olvidaban de escalar la cucaña social, como Dios manda, y cuando estaba bien visto los roperos de las niñas bien que entre canapé y canapé recaudaban dinero para la beneficencia, para luego irse con la conciencia tranquila a casa. Carmen le tiene pavor incluso a los cambios que está suscitando el Concilio Vaticano II, pues en su ignorancia cree que si no hubiera pobres ¡¿cómo ellas podrían ejercer la caridad?! El mundo al revés. <em>Cinco horas con Mario</em> es una novela de reproches larvados durante décadas, un desquite de la protagonista contra su marido, el cual representa lo que más odia, lo que más le aterra: el futuro inexorable que algún día llegará.</p>
<p>*****</p>
<p>Miguel Delibes, <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-cinco-horas-con-mario/308044" target="_blank" rel="noopener"><em>Cinco horas con Mario</em></a>. Barcelona, Ediciones Destino, 2020, 264 páginas.</p>
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			<name>cavilius</name>
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		<title type="html"><![CDATA[EL REGRESO DE ULISES. LA TRAVESÍA DE UN MITO – Mirella Romero Recio]]></title>
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		<updated>2026-09-18T06:48:04Z</updated>
		<published>2026-09-18T06:08:44Z</published>
		<category scheme="https://hislibris.com" term="Mitología"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Otras especialidades históricas"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Viajes"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Homero"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Mirella Romero"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Odisea"/><category scheme="https://hislibris.com" term="Odiseo"/>
		<summary type="html"><![CDATA[Homero, en definitiva, no nos dejó una crónica, pero sí una memoria poética, y esa memoria —precisamente por su carácter híbrido— resultó extraordinariamente adaptable. Por eso la Odisea no termina en Ítaca: su viaje continuará durante siglos en la literatura, en el arte y en la imaginación del mundo occidental. Odiseo vuelve a estar de [&#8230;]]]></summary>

					<content type="html" xml:base="https://hislibris.com/el-regreso-de-ulises-la-travesia-de-un-mito-mirella-romero-recio/"><![CDATA[<blockquote><p>Homero, en definitiva, no nos dejó una crónica, pero sí una memoria poética, y esa memoria —precisamente por su carácter híbrido— resultó extraordinariamente adaptable. Por eso la <em>Odisea </em>no termina en Ítaca: su viaje continuará durante siglos en la literatura, en el arte y en la imaginación del mundo occidental.</p></blockquote>
<p><a href="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/08/EL-REGRESO-DE-ULISES-Mirella-Romero-Recio.jpg" data-rel="prettyPhoto[image-107095]"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-107094 alignleft" src="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/08/EL-REGRESO-DE-ULISES-Mirella-Romero-Recio.jpg" alt="" width="200" height="295" srcset="https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/08/EL-REGRESO-DE-ULISES-Mirella-Romero-Recio.jpg 677w, https://hislibris.com/wp-content/uploads/2026/08/EL-REGRESO-DE-ULISES-Mirella-Romero-Recio-203x300.jpg 203w" sizes="auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px" /></a>Odiseo vuelve a estar de moda. Es asombroso el poder que tiene el cine: basta que un director afamado emprenda la aventura de rodar una película sobre la <em>Odisea</em> para que se reediten traducciones del poema de Homero, aparezcan nuevas versiones y el mito y el personaje se conviertan en negocio. A este movimiento de fuerzas del mercado los adictos a la cultura clásica en general y homérica en particular solo podemos decir: bienvenido sea, porque como efecto colateral los textos clásicos se ponen de nuevo de actualidad, y eso siempre es no solo bueno, sino necesario. Como dejó escrito (palabra más, palabra menos) Kierkegaard, la vida hay que vivirla mirando hacia delante, pero para comprenderla hay que mirar el pasado. Y poco importa que el motivo sea una película.<span id="more-107095"></span></p>
<p>En ese contexto, <em>El regreso de Ulises</em>, de Mirella Romero, se presenta como una propuesta que busca recorrer la larguísima historia cultural, literaria y artística del mito odiseico, para mostrar lo que cada época ha encontrado en él. Es un libro que se lee como un viaje, como una odisea en sí misma (no por lo sufrido, sino por lo largo y provechoso del trayecto), y que convierte al lector en una especie de acompañante de Odiseo a través de los siglos. Y a todo esto, ¿cómo es Odiseo? Para muchos, entre ellos el poeta y premio Nobel Yorgos Seferis, Odiseo es «el más griego de los héroes». Es un campeón de la astucia, un virtuoso del engaño («ingenioso» y «fecundo en ardides», como tradujo hace cien años Luis Segalà i Estalella los <em>πολύμητις</em> y<em> πολύτροπος</em> homéricos), capaz de la crueldad mejor calculada, del asesinato más frío, del adulterio más traicionero; y también es un modelo de inteligencia, de resiliencia, hábil y preparado para sobrevivir a todo y a todos. Un hombre pasional y racional al mismo tiempo, que se mueve siempre en los extremos. Un héroe incómodo, odiado y admirado por igual. Y ha sido esa ambivalencia la que ha permitido que cada época lo haya reinterpretado a su manera.</p>
<p>A partir de esa imagen odiseica, el libro se despliega como un recorrido cultural que nunca pierde de vista al personaje, pero tampoco se limita a seguirlo cronológicamente. La autora salta de Roma a la Edad Media, del Renacimiento al siglo XIX, de la arqueología decimonónica al cine contemporáneo, y lo hace con naturalidad y evitando la sensación de estar pasando lista. Fue con naturalidad como, en el cosmos romano, Livio Andrónico tradujo en el siglo III a.C. la <em>Odisea</em> homérica del griego al latín —y rebautizó a <em>Ὀδυσσεύς </em>como <em>Ulixes</em>—. Y dos siglos después el poeta Virgilio recibió un encargo de Octavio Augusto: el futuro emperador quería un poema que estuviera a la altura de los de Homero y que, de paso, legitimara la ascendencia divina de su familia. Virgilio aceptó el reto y compuso la <em>Eneida</em>, ese poema tan semejante a la <em>Odisea</em>; Eneas se convirtió en el Odiseo de los romanos y <a href="https://hislibris.com/de-troya-a-roma-la-historia-tras-el-mito-nestor-f-marques-pablo-aparicio/" target="_blank" rel="noopener">Roma obtuvo así su propio mito fundacional</a>.</p>
<p>Cuando Mirella Romero se adentra en la Edad Media descubrimos un periodo en el que Homero y todo lo griego dejaron de leerse. El famoso <em>graecum est, non legitur</em> que anotaban marginalmente los eruditos cada vez que encontraban algo escrito en griego en los textos clásicos, resume bien la situación. Desapareció Grecia, y con ella Homero, y con él Odiseo. Pero, paradójicamente, los primeros cristianos hicieron un aprovechamiento muy particular de él, como ejemplo de virtud y resistencia a las tentaciones: las sirenas se convirtieron en metáfora moral y el viaje, en peregrinación espiritual. Odiseo pudo sobrevivir así culturalmente en esos siglos de oscuridad para las letras griegas. Relatos como <em>La navegación de San Brandán</em> o la <em>Vida de San Amaro</em> se inspiran en el modelo de viaje virtuoso odiseico. Y luego llegó Dante, y Dante eliminó la virtud de Odiseo y situó al héroe griego en el octavo círculo del infierno, con los maestros del engaño y la malicia. Odiseo, como siempre, en los extremos.</p>
<p>En ese popurrí de temas y épocas que tienen como eje vertebrador al viajero Odiseo, el libro se abre a la arqueología con la figura de Heinrich Schliemann, personaje excesivo que en las últimas décadas del siglo XIX excavó en mil lugares: Troya, Micenas y también la isla de Ítaca (y quizá buscó el palacio de Odiseo en el lugar equivocado, a tenor de las <a href="https://www.labrujulaverde.com/2026/07/la-ciencia-descubre-la-localizacion-exacta-un-estudio-demuestra-que-la-itaca-de-odiseo-nunca-fue-una-isla" target="_blank" rel="noopener">últimas teorías al respecto</a>). El recorrido por el mundo micénico, los pueblos del mar, la Edad Oscura y la Edad Arcaica aparecen de manera fluida en las páginas de <em>El regreso de Ulises</em>, como intento de definir un telón de fondo que ayude a situar el nacimiento del mito en la historia. La panorámica de conjunto navega también hasta el Renacimiento y su recuperación entusiasta de lo griego, impulsada por la imprenta y por las traducciones de Homero a las lenguas europeas (la <em>Odisea</em> se volcó al castellano a mediados del siglo XVI). La fascinación por el arte clásico, los hallazgos arqueológicos de estatuas, la imitación masiva de modelos antiguos… todo eso fue el Renacimiento, y contribuyó a que Homero, Ulises, Circe, las sirenas, Penélope o Polifemo se convirtieran en temas recurrentes de la escultura, la pintura y la literatura. El libro se llena de ilustraciones en esos capítulos que, dispersos a lo largo de sus páginas, semejan el catálogo de un imaginario museo dedicado a las aventuras de Odiseo.</p>
<p>El siglo XVIII Grecia vence a Roma y la sustituye como modelo. A quienes hayan leído el fantástico libro de César Fornis <em><a href="https://hislibris.com/el-mito-de-esparta-un-itinerario-por-la-cultura-occidental-cesar-fornis/" target="_blank" rel="noopener">El mito de Esparta</a></em> les sonará esta revitalización de lo griego en el Siglo de las Luces. En esa línea se inscriben el Gran Tour, la Sociedad de Diletantes —cuyos exquisitos miembros combinaban la admiración por el arte griego con el placer de beber— y la enorme figura de Johann Joachim Winckelmann, quien señaló que el arte romano era una imitación del griego (¿de verdad nadie se había dado cuenta antes?, parece preguntarse el erudito alemán). Y llevado en volandas por el resurgimiento de lo heleno, la novela <em>Las aventuras de Telémaco</em>, del francés  François Salignac de la Mothe Fénelon se convierte en <em>best</em>&#8211;<em>seller</em> de la época. Y el viaje continúa, y el siglo siguiente, el XIX, deviene el momento en el que Grecia deja de ser un modelo estético para convertirse en algo más: un referente moral, identitario y nacional. Los ideales de libertad, los proyectos de regeneración cultural, los movimientos nacionalistas… todo eso encuentra en la Grecia antigua un espejo en el que inspirarse. Romero establece paralelismos muy interesantes entre la <em>Odisea</em> y obras como <em>Los viajes de Gulliver</em>, <em>El conde de Montecristo</em>, <em>Moby Dick</em>, <em>Veinte mil leguas de viaje submarino</em> o <em>El corazón de las tinieblas</em>. Incluso nos enteramos de que Víctor Hugo practicó espiritismo para hablar con Homero. El siglo XIX es también siglo de óperas, comedias, pinturas&#8230; y de las primeras fotografías. Y Odiseo aparece en todas partes, como si fuera un símbolo de la imaginación europea. En todos esos ámbitos de la cultura y el arte, y en algunos más de nueva aparición, Odiseo deja impronta a lo largo del siglo XX y lo que llevamos del XXI. Literatura, teatro, videojuegos, cine, series de televisión, el <em>Ulises</em> de James Joyce, la <em>Odisea</em> de Nikos Kazantzakis, <em>Las mocedades de Ulises</em> de Álvaro Cunqueiro, el musical <em>Epic, </em>el <em>Assassin&#8217;s Creed Odyssey</em>, la  <em>Penélope</em> de Joan Manuel Serrat y un larguísimo etcétera, suponen nuevas versiones, lecturas y reinterpretaciones del personaje y su universo. Romero menciona incluso la recién estrenada película de Christopher Nolan que subrepticiamente abría esta reseña —el actor Matt Damon se une así a la insigne lista de Odiseos cinematográficos, en la que figuran nombres como Kirk Douglas, Armand Assante, Sean Bean o Ralph Fiennes—, y muestra cómo el héroe puede adaptarse a nuevos lenguajes, nuevas estéticas, nuevos gustos.</p>
<p><em>El regreso de Ulises</em> es un libro apasionante, que se lee con gusto y sin esfuerzo y que nos acerca a la historia, la literatura, la pintura, la poesía, la escultura, el séptimo arte&#8230; Un libro que es un viaje en sí mismo y cuyo juego con el sentido de la palabra «regreso» en el título, no podría ser más coherente. Odiseo regresa finalmente a Ítaca <a href="https://elordenmundial.com/mapa-odisea-cartografia-mito/" target="_blank" rel="noopener">después de recorrer el Mediterráneo durante 10 años</a>, igual que regresa en cada época una y otra vez. Ahora regresa de nuevo a nosotros; en realidad podría decirse que nunca se marchó.</p>
<p>*****</p>
<p>Mireia Romero Recio, <em><a href="https://www.esferalibros.com/libros/el-regreso-de-ulises/" target="_blank" rel="noopener">El regreso de Ulises. La travesía de un mito</a></em><em>. </em>Madrid, La Esfera de los Libros, 2026, 368 págs.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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