<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000</id><updated>2010-07-14T05:33:44.828-07:00</updated><title type='text'>MALESCRITA</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>46</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-7547960114705067937</id><published>2010-05-28T00:03:00.000-07:00</published><updated>2010-05-28T00:14:50.428-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Other'/><title type='text'>MANUAL DE COMBATE</title><content type='html'>Antes de la despedida oficial, y en modo de agradecimiento a la microaldea de lectores, un poema motivador del&amp;nbsp;buen Hank. ¡Cúbrete la retaguardia!&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/QZYbyO-q6Lg&amp;hl=en_US&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/QZYbyO-q6Lg&amp;hl=en_US&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-7547960114705067937?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/7547960114705067937/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2010/05/manual-de-combate.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/7547960114705067937'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/7547960114705067937'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2010/05/manual-de-combate.html' title='MANUAL DE COMBATE'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-6180952566539962417</id><published>2010-05-08T17:18:00.000-07:00</published><updated>2010-06-25T12:14:10.292-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Other'/><title type='text'>¡QUE ALGUIEN LOS ATRAPE!</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/S-Xsgmz4gUI/AAAAAAAAAxI/KF-ZrhpM6Gs/s1600/Carretera.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5469037367429464386" src="http://2.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/S-Xsgmz4gUI/AAAAAAAAAxI/KF-ZrhpM6Gs/s320/Carretera.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 320px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 320px;" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'times new roman';"&gt;Para Ana Laura&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right" class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'times new roman';"&gt;con amor y sordidez&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Abril es el más cruel de los meses. Admitir esto me ha de llevar a la comparación ineludible con cierto escritor acusado de plagio. En mi defensa alegaré el viejo dicho que argumentaba mi abuela a voz en cuello cada vez que era sorprendida en el supermercado adjudicándose una mandarina en el sostén: ladrón que roba a ladrón…&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Todo estaba listo. Toneladas de pizza hawaiana para tardes de maratón de películas, listado de libros recomendados por un amigo (amigo de los ansiolíticos), y la discografía completa de Cat Power. Aguardaría en mi rincón sombrío como tantas otras veces borracho y suficientemente atiborrado de pastillas para resistir el deletéreo clima de abril. Pero tendrían ustedes que haber sido un misérrimo vagabundo toda la vida y de pronto encontrar una casa llena de alfombras y muebles y bellos cuadros y ganarse la lotería, todo al mismo tiempo, para entender cómo carajos me siento.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;Es difícil determinar el adjetivo preciso para esa tarde, así que sólo diré que fue extraña porque esta tal vez sea la única manera de llamar a las mejores cosas que nos ocurren. No sólo lo fue por el cielo encapotado del primer acto, ni por la encarnizada y fugaz lluvia del segundo, sino porque la pequeña obra que se estrenaba esa misma tarde en las vacías salas de mi vida, tenía por nombre: “El Antisocial salió de casa”. Y cuando lo hizo, un encendido arcoíris le dio la bienvenida y, luego de esbozar una sonrisa, se preguntó: ¿qué mariconada es ésta?&amp;nbsp;Tal vez alguien le había jugado la broma de cambiar la fecha en el calendario. Pero no fue así. La certeza de que se trataba de abril llegó apenas tomó asiento en aquella mesa —infestada de escritores, escritorzuelos, amantes de la literatura, o enemigos, lo mismo da— a la que fue invitado. El Antisocial nunca se había llevado bien con los tipos que discutían sobre literatura. Le hacían recordar a esos chicos del colegio que vivían hablando de mujeres y empezaban a tartamudear o sufrían de eyaculación precoz apenas se topaban con alguna. Había algo sospechoso en su intento de parecer divertido o de llevar la conversación a cualquier tema capaz de desatar una carcajada, él lo sabía. No recordó dónde había leído alguna vez que es preferible una falsa alegría a una tristeza cuya causa es verdadera. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;Pero abril era tan cierto como la hermosa chica que reía a su costado con cada una de las cosas que él iba diciendo. Mandó al carajo al resto sólo por quedarse conversando con ella pues de algún modo esa sonrisa le provocaba una paz desconocida hasta ese momento. El Antisocial era demasiado miope como para enamorarse a primera vista, así que entendió que aquello no era más que el simple tropezón con alguien a quien ahora reconocía. No meses, ni años, sino mucho antes de nacer. El Antisocial no creía en El Tiempo Circular ni en teorías del eterno retorno, ¿pero cómo diablos se explicaba entonces el hecho de que ambos partieron en seguida en un pequeño auto hacia una carretera infinita que los llevaría a quién sabe dónde sólo por la perentoria necesidad de viajar juntos? La hermosa chica continuaba riendo a su costado y él, pese a tener jodido el cuerpo por antiguos accidentes y por haber sido siempre un mal conductor, se sentía ahora seguro de poder seguir hasta el final. Aquello era una huída vehemente, aparatosa. Ella lo sabía mejor que nadie y esa certeza anidaba también en sus heridas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;Era obvio que la policía los persiguiera por exceso de velocidad y que los otros conductores les cerraran el paso porque la envidia es condición sine qua non de los que nunca han pisado el acelerador. Pero ellos eran ahora los mejores conductores y pudieron burlarse de todos sacando el dedo medio por la ventana. No los distrajo siquiera el golpe seco que remeció el auto y los gritos de algunos transeúntes espantados. Continuaron riendo sin quitar el pie del acelerador porque sintieron haber viajado por allí cientos de veces, tal vez en otro tiempo, tal vez en otro espacio, y porque ella siempre fue parte de su mundo sin saberlo, y él parte del suyo sin saberlo, y ambos lo sabían de algún modo. ¿Era sólo una coincidencia que a los ocho años él se hubiera enamorado de la niñita hiperactiva que jugaba en la trastienda de textiles dónde la tía del pequeño Antisocial pasaba tardes enteras escogiendo las coloridas telas de sus vestidos, siendo aquella niña la hermosa chica que reía ahora a su costado? ¿Era una simple travesura de la casualidad el hecho de que ambos hayan estado en la misma biblioteca algunos años antes y muchas tardes atrás, aunque en mesas diferentes, compartiendo la misma puta soledad? ¿Qué mierda significaba entonces haber oído juntos el “Bist du bei mir” de Bach la misma tarde en el mismo lugar y sin haberse conocido todavía? Explíqueme alguno de ustedes, simples mortales, por qué ella llevaba una triste chalina en el cuello la tarde que escribió en una banca solitaria un leibnizeano texto dónde intentaba explicarse la maldad de este mundo inexplicable y la ausencia de alguien similar, y que él, por ese mismo tiempo, también en una banca desolada y con una chalina gris, haya escrito que este sería “el mejor de los mundos posibles” si ella existiera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;Estoy seguro de que para muchos todo esto que les cuento forma parte de los efectos especiales de la pequeña obra que les mencioné hace un momento. Pero se equivocan. Aquella tarde, luego del cielo encapotado, la fugaz lluvia y el encendido arcoíris, apenas ingresé a la casa llena de alfombras, muebles y bellos cuadros, ella estaba dentro. Y había algo más: un tesoro. Tuvimos que cuidar de él sobre todo ahora que la policía estaba tras nuestros pasos. Es por eso que si les escribo un mes después de todo aquello, no es casualidad. Era necesario esperar que abril terminase y con él el malvado hechizo de los años anteriores. Pero por nada del mundo crean que esto es un final feliz. Porque ni siquiera es un final, señores. Como les dije, la policía está ahora tras nuestros pasos y si algo de felicidad se me nota, les ruego perdonármela, porque como dije alguna vez, tal vez en otro tiempo, tal vez en otro espacio, el hombre, por lo general, sólo sabe reconocer su felicidad en la medida de la desgracia que ha experimentado. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'times new roman';"&gt;[Con esta historia y esta canción, el autor de este espacio se despide y les agradece la atención prestada todo este tiempo. Au revoir Malescrita].&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/btM_uNeecec&amp;hl=en_US&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/btM_uNeecec&amp;hl=en_US&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-6180952566539962417?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/6180952566539962417/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2010/05/que-alguien-los-atrape.html#comment-form' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/6180952566539962417'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/6180952566539962417'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2010/05/que-alguien-los-atrape.html' title='¡QUE ALGUIEN LOS ATRAPE!'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/S-Xsgmz4gUI/AAAAAAAAAxI/KF-ZrhpM6Gs/s72-c/Carretera.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-6588671201094113957</id><published>2009-12-31T18:46:00.000-08:00</published><updated>2010-01-03T14:30:02.987-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Articles'/><title type='text'>ME VOY A AMA, ¿Y TÚ?</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/Sz1gLnwuTFI/AAAAAAAAAxA/cCR7tgYWBss/s1600-h/aonuevogw4.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5421595279192116306" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 253px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/Sz1gLnwuTFI/AAAAAAAAAxA/cCR7tgYWBss/s320/aonuevogw4.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;No sé ustedes, pero a mí este seudo optimismo de fin de año me suelta el estómago. La gente toma sus maletas, huye a las playas de moda, se emborracha bailando la horrible música de la misma moda de mierda, y el 20% de ellos termina entre los fierros retorcidos de sus autos en la carretera. No crean que eso me entristece. Si de mí dependiera, le agregaría otro cero a la estadística teniendo en cuenta que los concurrentes a esos desmadres son los mismos que llenan estadios los domingos, twittean y no se pierden un solo capítulo de “Al fondo hay sitio”*.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Son los mismos papanatas que una semana antes infestan tu bandeja de correo con postales electrónicas, mensajitos en cadena con la foto de Jesucristo debajo, y mails que te invitan al gran juergón de fin de año (incluido cotillón, corcho libre y la hora loca, si pagas con Wisa). Lo peor es que no basta eliminarlos. La insistencia les supura hasta por el culo. Ahí los tienes llamándote muy temprano para hacerte la misma pregunta de siempre:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Oye, cariño, ¿qué planes para más tarde?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Irme a la mierda.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—¿Cómo?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Como todo el mundo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Oye, qué te parece si vamos a…&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Me parece mal.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—¿Pero por quéee? ¡Tenemos que despedir este año a lo grande!&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Porque la diversión está en las pequeñas cosas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—¿No celebrarás?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—¿Hay alguna razón?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Es año nuevo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Eso no responde a mi pregunta.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Que es un nuevo comienzo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;—Todos los días lo es. Ahora mismo lo es, cariño.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sencillamente no tendrás escapatoria. Siempre habrá un cartel gigante en la avenida, un anuncio estridente por la radio, o tu estúpido vecino con la música a todo volumen recordándote que este sucio mundo ha girado una vez más. En todos lados estallarán hordas de ilusos que comerán doce uvas doce minutos antes de las doce, que se pondrán calzones amarillos y harán rechinar sus insoportables matracas y sus chillonas cornetitas jodidamente amarillas también, mientras van haciendo trencito y moviendo el culo al compás de zamba o reggaetón envueltos en serpentinas y guirnaldas de más huevada amarilla. Porque es la primera década de este nuevo siglo. ¡Salud por eso! ¡Salud porque en Irlanda se acaba de reactivar la "prohibición de blasfemias" para que se enjuicie y encarcele a todo aquel que hable mal de papalindo! ¡Salud porque Marruecos siga invadiendo las tierras del Sahara, colocando muros y campos minados con el único propósito de apoderarse del mayor tesoro pesquero del océano Atlántico! ¡Salud por el muro de más de tres mil kilómetros en la frontera de Estados Unidos con México y por los más de 400 desdichados que mueren allí cada año! ¡Salud por la eterna guerra entre Israel y Palestina! ¡Salud por los mil millones de hambrientos en el mundo! ¡Y, sobre todo, salud por todos los choros, asesinos y secuestradores que aguardan impacientes a la salida de tu gran fiesta para vaciarte las tarjetas y violar a tu mujer en esta “tranquila” y “apacible” ciudad! ¡Salud! ¡Feliz año, cariño!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Quieto ahí lector incauto!, que aquí no se esconde la roñosa intención de promover ningún tipo de reflexión ni llamado a la conciencia. Esto, simplemente, es el alarido de un perro callejero alérgico a los cohetes, la picapica y el entusiasmo; el grito desalentado de quien está frente a un callejón sin salida. Porque aunque nos asalte el repentino ataque de dignidad que nos aliente a huir de esta mugre celebración metiéndonos tres pepas de diazepam, siempre habrá un niñito hijo de puta muy cerca que te sacará de la cama haciendo estallar su atronadora rata blanca. Porque si finalmente nos sumamos a la embriaguez del primer día del año, a partir del segundo, la historia seguirá siendo la misma: continuaremos con nuestras pequeñas vidas anodinas y el mundo seguirá yéndose inevitablemente al carajo. En realidad, esta es una clara intención de joderles el ánimo por un momento. Listo. Vámonos a Ama**. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;--------------&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;* Serie de televisión que el 2009 llegó a alcanzar el 40% de sintonía entre la culta audiencia peruana.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;** Discoteca de moda en Trujillo, donde las chicas son tan lindas, tan fashion y tan caras.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;span style="font-family:Times;"&gt;&lt;strong&gt;-&amp;amp;-&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;object width="392" height="321" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-b47ddedd63e02f86" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http%3A%2F%2Fv21.nonxt8.googlevideo.com%2Fvideoplayback%3Fid%3Db47ddedd63e02f86%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1281290183%26sparams%3Did%252Citag%252Cip%252Cipbits%252Cexpire%26signature%3D77FB02629AF7FC9D0BAD4490ACA997D09935008E.3FDDAB1586459B05C0ACCCD089236033731960F1%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http%3A%2F%2Fvideo.google.com%2FThumbnailServer2%3Fapp%3Dblogger%26contentid%3Db47ddedd63e02f86%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw320%26sigh%3DsFUIiOtOtHXhxDP7phPD7dZXG0U&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player"width="392" height="321" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http%3A%2F%2Fv21.nonxt8.googlevideo.com%2Fvideoplayback%3Fid%3Db47ddedd63e02f86%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1281290183%26sparams%3Did%252Citag%252Cip%252Cipbits%252Cexpire%26signature%3D77FB02629AF7FC9D0BAD4490ACA997D09935008E.3FDDAB1586459B05C0ACCCD089236033731960F1%26key%3Dck1&amp;iurl=http%3A%2F%2Fvideo.google.com%2FThumbnailServer2%3Fapp%3Dblogger%26contentid%3Db47ddedd63e02f86%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw320%26sigh%3DsFUIiOtOtHXhxDP7phPD7dZXG0U&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-6588671201094113957?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/6588671201094113957/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2009/12/me-voy-ama-y-tu.html#comment-form' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/6588671201094113957'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/6588671201094113957'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2009/12/me-voy-ama-y-tu.html' title='ME VOY A AMA, ¿Y TÚ?'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/Sz1gLnwuTFI/AAAAAAAAAxA/cCR7tgYWBss/s72-c/aonuevogw4.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-9082849075141936305</id><published>2009-08-11T21:37:00.000-07:00</published><updated>2010-01-01T02:38:20.185-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Other'/><title type='text'>FELIZ CUMPLEAÑOS, MALDITA BRUJA</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="CLEAR: both; TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;a style="MARGIN-LEFT: 1em; MARGIN-RIGHT: 1em" href="http://2.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/SyDP9wWg3kI/AAAAAAAAAwo/QQO3O7knlFs/s1600-h/bruja.jpg" imageanchor="1"&gt;&lt;img src="http://2.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/SyDP9wWg3kI/AAAAAAAAAwo/QQO3O7knlFs/s320/bruja.jpg" border="0" ps="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="CLEAR: both; TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Quiso evitarlo. Se rehusó muchas veces aún cuando la nostalgia lo asaltó en cada página. Trató de impedirlo con toda sus fuerzas, pero apenas cerró el libro se acordó de ella. Le había ocurrido lo mismo con otras historias, sin embargo esa avalancha de recuerdos resultó ser la peor. Fue hacia al ordenador y buscó alguna foto entre sus archivos. No la encontró. Ni rastro de esa niña a quien alguna vez quiso tanto. Empezó a necesitarla. Husmeó dentro de las páginas sociales de Internet pero en ninguna apareció como parte de su entorno. ¡Mierda! La necesitaba tanto que decidió escribirle un mensaje. Abrió nuevamente el libro del genio argentino que acababa de leer y transcribió:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;“No importa dónde estés, Maldita Bruja, no importa lo que hayas hecho, no &lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;importa para qué, llámame cuando me necesites. Me gustaría saber que todavía &lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;sientes algo de no sé qué por mí, me gustaría subirme a una carretera y que seas &lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;tú el sitio a dónde voy. &lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;Llámame cuando me necesites. Pero necesítame pronto.”&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En seguida recibió respuesta:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“Estoy bien. No te necesito. Además prefiero ya no conversar contigo. La última vez me decepcionaste (más) así que mejor nos ahorramos problemas y me evitas un mal rato. Espero estés bien.”&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Sintió una electricidad que devino en sosiego. No tristeza. No melancolía. Electricidad. Sosiego. De algún modo necesitaba esa sensación para saber que no había vuelta atrás. Quiso poner en evidencia su naturaleza obstinada y transcribió del mismo libro un poema que no era del genio argentino:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;"Ni en el llegar, ni en el hallazgo&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;tiene el amor su cima:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;es en la resistencia a separarse&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;en donde se le siente."&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La respuesta llegó como un látigo asesino.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“No te amo. ¿No te parece que ya es suficiente? ¿No crees que ya debes sacarme de tu vida? Ocúpate de otras cosas, maldito imbécil.”&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Esta vez sólo sintió electricidad. Pronto se dio cuenta que habían pasado horas, días, semanas enteras desde que cerró el libro. Había llegado Agosto y con él el invierno, y tras él el cumpleaños número veintiuno de Maldita Bruja. Sintió cierta ternura desde su condición de maldito imbécil que decidió escribir un nuevo mensaje. Esta vez un anónimo a su celular:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“Si alguna vez creíste que sólo pienso en acostarme contigo, te equivocas. A veces me dan ganas de darte un gran abrazo, como hoy. Feliz cumpleaños, Maldita Bruja. Ojala y no adivines quien soy.”&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Por un segundo su corazón trepidó de júbilo, pero la frustración siempre lo esperaría con un puñal entre las manos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“El número destino ha excedido la cantidad de mensajes permitidos.”&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;No tomó en cuenta que cada celular sólo podía recibir como máximo doce mensajes al día. Por supuesto, el número de masoquistas que como él querrían saludarla sin invertir un sólo centavo era más de doce. Quizá era todo un país.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Eso no le importaba. En su mente sólo bullía la necesidad de encontrar la forma de desearle feliz cumpleaños antes de que fueran las doce. Por eso empezó a escribir y a escribir y sólo dejó de hacerlo cuando un fuerte frío entró por la ventana. Se paró a cerrar las cortinas y sintió todo el peso de los años en la espalda. Pronto, el oscuro vidrio le reveló una imagen que lo puso a temblar. Le costó reconocerse sin cabello, los ojos circunscritos por gigantescas ojeras, y con magras arrugas poblando toda su cara. Se miró las manos. Estaban igual. Corrió hacia el reloj electrónico del ordenador sintiendo a la muerte resollar sobre su cuello. Seguía siendo el mismo día. Once de agosto. Y aún no eran las doce. Sólo entonces comprendió que desde que cerró el libro había pasado ya mucho tiempo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;-&amp;amp;-&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;[Take it back – She and Him.]&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-8301569bb3ec7486" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" 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Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/SyDP9wWg3kI/AAAAAAAAAwo/QQO3O7knlFs/s72-c/bruja.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-5431893644701578881</id><published>2009-07-07T19:43:00.000-07:00</published><updated>2010-01-01T02:40:23.019-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Other'/><title type='text'>PEQUEÑA TRAGEDIA</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;div class="separator" style="CLEAR: both; TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;a style="MARGIN-LEFT: 1em; MARGIN-RIGHT: 1em" href="http://1.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/SwyiczfPt_I/AAAAAAAAAwQ/MhuLkpsO3s8/s1600/Destino.jpg" imageanchor="1"&gt;&lt;img src="http://1.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/SwyiczfPt_I/AAAAAAAAAwQ/MhuLkpsO3s8/s320/Destino.jpg" border="0" yr="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;No soy supersticioso. Soy miope: jamás he visto esas grandes señales del destino que dice la gente. Cada vez que una mujer me abandona no se me ocurre pensar que dios está detrás del asunto, desde su infinita misericordia, urdiendo un plan para enviarme otra mejor. Toda mujer se presenta siempre como la mejor, y si la anterior me dejó tendido en un charco de melancolía con heridas de pronóstico reservado, fue el resultado final del oscuro deporte de criar cuervos que es el amor. Tampoco estoy de acuerdo con quienes aseguran que levantarse con el pie derecho trae buena suerte. Yo despierto así todas las tardes, no por optimista sino porque no hay de otra cuando tienes una enorme pared al otro lado, y ya ven el gafe avechucho que soy. La suerte existe, pero en las gruesas billeteras de quienes inventaron los juegos de azar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Por lo tanto, ¿fue simple coincidencia que ese mensaje de texto llegara justo cuando peor estaban las cosas? ¿Qué hubieran dicho ustedes frente a un anónimo con semejante contenido en el celular? ¡Conchatumadre!, espeté al mismo tiempo que una feroz crisis de paranoia me tomó por asalto. Leí una, dos, diez veces la nota. Aquella pregunta fue un disparo a quemarropa: “¿TE SIENTES BIEN HACIENDO LO QUE HACES?”. Dejé caer el celular. No pude sino voltear a ver quién me espiaba. Miré al piso, al techo, a las ventanas, esperando encontrar una horrible criatura con poderes telekinésicos. No había absolutamente nada. Mi mente me devolvió a la pregunta: ¿Me sentía bien haciendo lo que hacía? Caí de golpe a la realidad y me vi con la pinga en la mano y delante del ordenador que mostraba a pantalla completa a dos rubias de pechos gigantes aullando obscenidades en inglés mientras eran sodomizadas por un negro membrudo que les daba palmadas en las nalgas. A esas alturas de mi vida, estaba acostumbrado a recibir cariñosos mensajes de mis buenos enemigos, pero aquel era demasiado brillante para provenir de sus baldíos intersticios neuronales. ¿Qué cabecita perniciosa había maquinado entonces una pregunta capaz de sobresaltar a un paranoico por antonomasia como yo? ¿Qué perturbado ser era capaz de tomarse el tiempo de buscar en Internet mi compañía telefónica, escribir los nueve dígitos de mi número que ni yo me sé, y descifrar esos sibilinos códigos que te solicitan antes de enviar cualquier endemoniado mensaje? ¡Una ex! ¡Por supuesto! ¡Cómo no lo pensé antes! Recogí el celular y empecé a escribir: “NO ME SIENTO BIEN, HIJA DE PUTA, PERO SI ME DAS UNA MAMADA PUEDE QUE ME SIENTA MEJOR”. Ingresé el número de mi presunta culpable y ahí nada más caí en una honda depresión, pues tenía, además de ella, un centenar de probabilidades más y nada de saldo disponible. ¡Conchatumadre!, espeté de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Eran cerca de las nueve de la noche y necesitaba sacudirme de tanta hostilidad, así que tomé del escritorio la infaltable cajetilla de cigarros, el aparatito de la música y salí a caminar. Llevaba seis semanas sin borronear una sola línea en el cuaderno de pequeñas tragedias y ese mensaje de texto parecía haber echado sal en la herida. Después del frustrado propósito de escribir un cuento, dije: “¡no más!, ¡yo renuncio!”. Pero, ¿qué diablos significaba dimitir de algo que además de inútil no dependía de jefes ni de paga mensual? Eché otra bocanada y me acomodé los audífonos. Una avenida enorme, llena de carteles y luces de colores parecía ocultar muy bien a un perdedor. La pregunta aún estaba allí: “¿me sentía bien haciendo lo que hacía?”. Claro que no. ¿Quién podría sentirse bien dentro de esta mierda que gira? Como si la mierda que gira necesitara responderme, salieron de algún pútrido agujero, sonrientes, optimistas, cientos de estudiantes universitarios vistiendo batas blancas y llevando a cuestas enormes reglas y cartabones; cada uno más altivo que el otro, cada uno más ingenuo que el otro, como si tras aquellas miradas anodinas se escondiera la imposibilidad de ver por encima de sus pizarras sucias y sus rechonchos profesores. Me fijé en uno. Era alto y apuesto, y le hablaba con patética solemnidad a una guapa muchacha que no dejaba de mirarle, embobada, la camioneta. No me resistí a la curiosidad de saber lo que decía el imbécil y me saqué los audífonos. “Esfuérzate y verás que el éxito llega a ti, nena”, “El mundo les pertenece a los que luchan, preciosa”, “Los deseos de nuestra vida forman una cadena, cuyos eslabones son las esperanzas, muñeca”. ¡Mierda! Yo hubiera corrido a romperle la cara, pero advertí que todos allí decían casi lo mismo. Todos eran jodidamente iguales. Escapé del lugar tras encender otro cigarrillo y subirle todo el volumen a la música. Volteé hacia una esquina llena de espejos y me vi sonriendo en uno de ellos. La pregunta volvió a fustigarme otra vez, pero una fresca sensación de alivio resolló dentro de mí. A diferencia de la horda universitaria, yo no sabía hacer otra cosa que echar humo y flotar entre arpegios de hermosas canciones. Allí estaba la respuesta. Me sentía bien haciendo todo eso. Me sentía bien no siendo parte de ellos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;No importaba ya que la cajetilla de cigarros y la batería del aparatito de música hubieran expirado. Volví a casa con ganas de abrir el viejo cuaderno de pequeñas tragedias y tocarle el culo a la vida como seis semanas atrás. Antes de empezar, me pregunté si en realidad ese mensaje de texto había sido para mí. ¿Y qué tal si todo era parte de un error? ¡Eso sería gracioso! ¡La vida era graciosa! ¡Y las cosas eran siempre parte de un error! A esas alturas no me importaba nada más. Yo me sentía cada vez mejor.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Y tú, cabrón: ¿Te sientes bien haciendo lo que haces?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;-&amp;amp;-&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;[Where did I go?]&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-dc3079774a3d61eb" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http%3A%2F%2Fv3.nonxt4.googlevideo.com%2Fvideoplayback%3Fid%3Ddc3079774a3d61eb%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1281290183%26sparams%3Did%252Citag%252Cip%252Cipbits%252Cexpire%26signature%3DC0CD4D51EA543258B329D2A74C6BAD8F88E6838.773DD650CD77A319F061EED0297FD9081F531756%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http%3A%2F%2Fvideo.google.com%2FThumbnailServer2%3Fapp%3Dblogger%26contentid%3Ddc3079774a3d61eb%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw320%26sigh%3DNwfv9OI7XVItGxw4q9bvJetmahs&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player"width="320" height="266" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http%3A%2F%2Fv3.nonxt4.googlevideo.com%2Fvideoplayback%3Fid%3Ddc3079774a3d61eb%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1281290183%26sparams%3Did%252Citag%252Cip%252Cipbits%252Cexpire%26signature%3DC0CD4D51EA543258B329D2A74C6BAD8F88E6838.773DD650CD77A319F061EED0297FD9081F531756%26key%3Dck1&amp;iurl=http%3A%2F%2Fvideo.google.com%2FThumbnailServer2%3Fapp%3Dblogger%26contentid%3Ddc3079774a3d61eb%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw320%26sigh%3DNwfv9OI7XVItGxw4q9bvJetmahs&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-5431893644701578881?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/5431893644701578881/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2009/07/pequena-tragedia.html#comment-form' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/5431893644701578881'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/5431893644701578881'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2009/07/pequena-tragedia.html' title='PEQUEÑA TRAGEDIA'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/SwyiczfPt_I/AAAAAAAAAwQ/MhuLkpsO3s8/s72-c/Destino.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-3146351449668973519</id><published>2009-05-02T10:50:00.000-07:00</published><updated>2010-01-01T02:41:06.988-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Other'/><title type='text'>BIENVENIDOS A LA VIDA REAL</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;div class="separator" style="CLEAR: both; TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;a style="MARGIN-LEFT: 1em; MARGIN-RIGHT: 1em" href="http://4.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/SwyumoqDo1I/AAAAAAAAAwY/LPjluXooROQ/s1600/bienvenido.jpg" imageanchor="1"&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/SwyumoqDo1I/AAAAAAAAAwY/LPjluXooROQ/s320/bienvenido.jpg" border="0" yr="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Como les pasa a todos los que regresan de muy lejos y después de mucho tiempo, me pondré cómodo para desempacar algunos recuerdos. Y diré que fueron las noches, las farolas y los cigarrillos quienes me acercaron a ti. Podríamos decir también que ayudaron un poco tus escotes y tu tatuaje en la teta derecha pero eso sería hablar de más. En ese tiempo yo vestía corbatas de marca, camisas de algodón y un falso optimismo que francamente llegaba al pincho. Traía siempre conmigo un libro de autoayuda y, para mitigar las arcadas que me provocaba verme al espejo, fumaba no pocos cigarrillos. Lo del libro se debía a la gente y su necesidad de oír esas inútiles recetas del éxito, esas pequeñas y falsas promesas que me permitían –leyéndolas– anestesiarlos, apoderarme de sus voluntades, extirparles toda capacidad de razonar y así, convertidos en fieles y dúctiles marionetas, no advirtieran algo descubierto por nosotros mucho antes de conocernos: que trabajar es una mierda. La empresa no estaba mal. Teníamos un pago puntual, seguro médico y hasta una azotea dónde fumar sanamente. Vaya que esta historia sí está plagada de cigarrillos. ¿Te dije que me quedé con tu encendedor azul? Fue esa noche del moscato y nuestro amigo que no dejaba de hablar sobre la dignidad de los borrachos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Yo era tu jefe y odiaba serlo. En realidad, odio ser jefe de cualquiera. Ejercer autoridad, dar el ejemplo y llegar una hora antes que los demás son funciones inapropiadas para el buen vivir de un mal personaje como yo, amante de la tranquilidad y enemigo de toda agitación, salvo la del sexo. Increíblemente resistí seis meses. Dejé el trabajo no porque tuviera que estudiar o seguir mi carrera de escritor como inventó algún ridículo por allí (yo), sino porque ya no aguantaba más los nudos de las corbatas. No estudio porque odio ese verbo pretencioso por sobre todas las cosas. Mi carrera de escritor consiste en organizar el día de manera escrupulosa, eligiendo entre dos actividades ineludibles: a) entregarme al cálido confort del sillón y leer todo lo que a mi malsana curiosidad le provoque; o b) huir del chirrido natural de los humanos, guarecerme en alguna melodía de Bob Dylan o los Rolling Stone, y encajarle un nuevo golpe al pasado delante de una hoja de Word. Sí, yo también sé que así no llegaré a ningún lado.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Todo pasó muy rápido. O como alguna vez dijiste en la banca del parque donde descubrimos que los bichos cabrones eran capaces de picarnos aún de madrugada: “no es que las cosas vayan a prisa, sólo que aún no terminamos de acostumbrarnos al ritmo de la vida”. Han pasado los días y me pregunto si es posible escribir sobre nosotros. Hay quien dice que las historias pueden contarse sólo cuando han terminado. Lo dudo. Porque podemos decir que en medio de las calles vacías, los restaurantes tristes y la vida de neón, todo era tan mágico, divertido y nuestro. Como toda el agua mineral que nos robamos del supermercado, “porque el agua no se le niega a nadie, Luis Miguel”. Como los errabundos perros de la noche y los literarios nombres que les inventamos: jamás olvidaré al pequeño Rulfo, leal y zalamero como ninguno, pero que perdió esa lealtad y esa zalamería justo cuando, inteligente, entendió que su destino seguiría siendo igual de callejero y miserable al lado de un par de indecentes que no tenían ni para el taxi; o al temible Truman, que por alguna extraña razón nos cuidaba de los noctívagos malhechores, quienes, aterrados y con voz temblona, suplicaban: “señorita, controle a su perro, por favor… ya pues, ñori, no sea malita, mire que tengo seis críos que mantener”. O como aquella vez que sorprendimos en una cafetería a mi jefa –dignísima señora casada y con dos hijos–, de la mano de un tipo veinticinco años y cincuenta kilos menor, que no era precisamente su esposo; y yo, moralísimo: “¡mira pues a la ballena tramposa!”, y tú, divertidísima: “ay, Luis Miguel, ¡qué conchudo!”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Nos unieron todas esas cosas que ya al día de hoy parecen de otro tiempo. Tú no me creías cuando te hablaba del carácter complicado del amor y de que al final todo el mundo sale lastimado. Por el contrario me acusabas a mí de complicado y de un pesimismo a ultranza. Aunque hayas tenido algo de razón, debemos admitir que el aterrizaje dolió. Que nadie contaba con que ese viaje entre farolas, noches y cigarrillos terminaría pronto. Y ya ves, descubrimos que por más lejos que huyéramos, al final nos esperaría un aterrizaje forzado y un cartel diciendo: bienvenidos a la vida real.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;em&gt;-&amp;amp;-&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;[I've been a puppet, a pauper, a pirate, a poet, a pawn and a king; I've been up and down, and over and out. And I know one thing: Each time I find myself layin' flat on my face, I just pick myself up and get back in the race.]&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="CLEAR: both; BORDER-RIGHT: medium none; BORDER-TOP: medium none; BORDER-LEFT: medium none; BORDER-BOTTOM: medium none; TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-d4574ec9023e2000" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http%3A%2F%2Fv10.nonxt7.googlevideo.com%2Fvideoplayback%3Fid%3Dd4574ec9023e2000%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1281290183%26sparams%3Did%252Citag%252Cip%252Cipbits%252Cexpire%26signature%3D411AAE2AE9D32DFDC683C1693D14A83E6896F9AF.2ADA2D83882996E304AACEF34E215FDE0D52FAE8%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http%3A%2F%2Fvideo.google.com%2FThumbnailServer2%3Fapp%3Dblogger%26contentid%3Dd4574ec9023e2000%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw320%26sigh%3D1tXs5zQnjp69J_V6-mKwPBwFJHQ&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player"width="320" height="266" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http%3A%2F%2Fv10.nonxt7.googlevideo.com%2Fvideoplayback%3Fid%3Dd4574ec9023e2000%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1281290183%26sparams%3Did%252Citag%252Cip%252Cipbits%252Cexpire%26signature%3D411AAE2AE9D32DFDC683C1693D14A83E6896F9AF.2ADA2D83882996E304AACEF34E215FDE0D52FAE8%26key%3Dck1&amp;iurl=http%3A%2F%2Fvideo.google.com%2FThumbnailServer2%3Fapp%3Dblogger%26contentid%3Dd4574ec9023e2000%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw320%26sigh%3D1tXs5zQnjp69J_V6-mKwPBwFJHQ&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-3146351449668973519?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/3146351449668973519/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2009/05/bienvenidos-la-vida-real.html#comment-form' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/3146351449668973519'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/3146351449668973519'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2009/05/bienvenidos-la-vida-real.html' title='BIENVENIDOS A LA VIDA REAL'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/SwyumoqDo1I/AAAAAAAAAwY/LPjluXooROQ/s72-c/bienvenido.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-8044676896792110137</id><published>2008-11-29T16:50:00.000-08:00</published><updated>2010-01-03T14:32:34.917-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Other'/><title type='text'>RESUMEN DE NOTICIAS</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;div class="separator" style="CLEAR: both; TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;a style="MARGIN-LEFT: 1em; MARGIN-RIGHT: 1em" href="http://1.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/Swy1oBUiWzI/AAAAAAAAAwg/1DdzPRX9d_w/s1600/Bloglounge-final2.jpg" imageanchor="1"&gt;&lt;img src="http://1.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/Swy1oBUiWzI/AAAAAAAAAwg/1DdzPRX9d_w/s320/Bloglounge-final2.jpg" border="0" yr="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;– Entonces… ¡los libros te salvaron la vida! –exclamó Luciana cuando, divertida y sin perder ni por un segundo la dulzura, terminó de oír las mil y un historias de mis años de adolescente. Parecía sorprendida y hasta por momentos suspensa en esos pasajes de drogas, corazones rotos y líos con la policía. Ahora que la veía reír y regalarme esa ternura irreflexiva dentro de sus grandes ojos claros, terminé de entender por qué más de una vez he creído que lo único más agradable que la agradable soledad es su compañía.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;– Ya entiendo… ¡Por eso empezaste esa noche diciendo que estabas excitado! –volvió a gritar y reír como una loca. Luciana era una loca, pero una loca encantadora. Sólo ella podía encontrarle alguna gracia a esa horrible noche en la librería y a la sarta de idioteces que el Red Bull y mi natural condición de idiota –más idiota si he tomado Red Bull– me hicieron decir.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;“&lt;em&gt;Buenas noches. Gracias por venir. Antes de estar sentado aquí mi novia me preguntó ¿cómo te sientes? Ahora le respondo: ¡Excitado! Excitado de ver tanta belleza a mi alrededor… Bueno, por si algún novio celoso está a punto de patearme el culo, debo aclarar que hablo de los libros, por supuesto&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5274257000781836530" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/STHszEm38PI/AAAAAAAAAc0/0Hrd-xr88v0/s320/Bloglounch.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Luciana dijo que todos rieron. Ese “todos” puede resultar abrumador si no se toma en cuenta que a la librería sólo asistieron cuatro infelices. Pero no diré como los poetas de esta ciudad que “todo fue culpa del mísero apoyo que recibe siempre la cultura”. ¡Pinches poetas! Las vanidades enfrentadas, las improvisaciones, la incompetencia de los organizadores y sobre todo el horrible nombre del evento (Blog Lounge) echaron el capote definitivo para que todo resulte un perfecto fiasco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Además, si tanto quieren los poetas congregar multitudes, en vez de poemas que empiecen a escribir canciones de reggaeton –comentó Luciana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así continuó ella, haciendo un divertido recuento de la noche. Se burló primero del miedo escénico del presentador, de lo mucho que sudaba y de lo patético que se le veía ocultándose detrás de los estantes, mordiéndose las uñas y ajustando las piernas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5321120264453249986" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 234px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/SdhqsCHeW8I/AAAAAAAAAow/GysXpNRCDUU/s320/ay+mama.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;En seguida mencionó al Poeta Simio, en realidad ex poeta (ahora vendedor de inciensos), que llegó tarde al evento, irrumpió entre el público y, en un afán de llamar su atención (porque no era capaz de hacerlo con su trabajo), se bajó los pantalones dejando al descubierto los pañales &lt;em&gt;Plenitud&lt;/em&gt; que llevaba puestos. Se puso a chillar como un chimpancé –con el perdón de los chimpancés, claro está– unos versitos que su admirador y amigo de incontables felaciones, el presentador, llamó "poesía vanguardista". Yo hubiera preferido por nombre: "A las drogas diles NO, sino mira en el idiota que te conviertes".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5321120774078712594" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 265px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/SdhrJsnpyxI/AAAAAAAAAo4/8U1gUPicnvE/s320/Poeta+Simio.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Luciana dijo por último que le hubiera encantado tener a su madre presente, que eso hubiera ayudado a cambiar el concepto de indecente que tiene de mí, que los hay peores, que a comparación de ese par de impresentables yo soy un &lt;em&gt;gentlemen&lt;/em&gt;, un conspicuo caballero de etiqueta, ¡sí señor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego soltó una carcajada al recordar la pregunta –insidiosa– que el presentador del evento me hizo en la sección “preguntas del público”, cuando al público, como siempre, le llegó al pincho preguntar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;em&gt;Luis Miguel, dinos, ¿por qué escribes siempre sobre personajes reales y les atribuyes acciones ficticias para hacerlos quedar mal?&lt;br /&gt;– Dicen, los que no tienen nada mejor que decir, que mis personajes existen pero que sus acciones son inventadas. Bueno, yo opino más bien que mis personajes no existen pero como sus actos ponen al descubierto a tanto imbécil, estos después andan llamándolos ficción&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5274262235797590674" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 226px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/STHxjyj5EpI/AAAAAAAAAdM/HMlRqpU9jCE/s320/BS.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Para Luciana soné bastante agresivo. Me dijo “agresivo” precisamente cuando, dos horas después, en plena mesa del restorán y delante de los invitados, clavaba disimulada su palito de sushi en mi estómago. Puso los puños en su cintura y con afectada solemnidad exclamó: “¡Desengáñense de una vez por todas, señores, cuando vengan a buscar a Luis Miguel no esperen encontrar un tipo amable, simpático o sencillo porque sufrirán una terrible decepción!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Mejor no esperar nada de él –dije yo –. Mejor no esperar nada. Mejor no esperar.&lt;br /&gt;– ¿Ni siquiera una buena crónica?&lt;br /&gt;– Eso jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Huimos de la librería, de las cámaras y de la insoportable fraternidad posterior a los eventos culturales. Nos refugiamos en la terraza de un viejo restaurante donde el frío, la tristeza y la comida recalentada hacían buena colla. Luciana invitó a los cándidos gringos de la mesa de enfrente para hacerlos reír y –pequeño detalle– pagar el vino que este desventurado y por aquel entonces pobre escribidor jamás hubiera podido pagar. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5274260009338785810" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 208px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/STHviMWv0BI/AAAAAAAAAdE/pJE_SKoBRks/s320/chicosBlogLounge2.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;– Luismi, si tuvieras que resumir tu vida en una sola palabra, ¿cómo lo harías? –preguntó Luciana, una vez los gringos se marcharon dejando pagada otra botella de vino.&lt;br /&gt;– Triste.&lt;br /&gt;– ¿Triste? Pero si tus historias siempre tienen algo de…&lt;br /&gt;– Da igual. Todo el mundo se compadece ante el dolor de un poeta, ¿a quién le importa el de un narrador?&lt;br /&gt;– A mí.&lt;br /&gt;– ¡Sádica!&lt;br /&gt;– ¡Ja!&lt;br /&gt;– Mi vida se resume en el simple hecho de divertirme todo lo que pueda, en el más puro y llano hedonismo. Sin tener un sexto sentido ni pericia de agorero sé por la vida que llevo que no viviré mucho. No puedo darme el lujo de tener alguna religión, interpretar filosofías y buscar la verdad. Tan sólo procuro curarme de la gran depresión y el continuo mal humor que a menudo acechan. Tampoco puedo darme el lujo de tener amigos o querer a mi prójimo. Me queda solo tiempo para mí. Y aunque parezca una posición egoísta –y en esto no me respalda mi condición de hijo único– puede que en el fondo sea todo lo contrario. Porque al final de todas esas actividades solipsistas urdidas a escondidas, puede que otro chico confundido, leyéndolas, se sienta menos solo de lo que habitualmente me siento yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Minutos después malvivíamos el frío de la madrugada y la tristeza de una botella de vino vacía. Caminamos callejas interminables y cada poste, cada esquina, nos detuvo en un beso iluminado por las luces de neón. Luciana dijo que jamás me abandonaría. Yo solté una carcajada cínica mientras ella me pedía, casi a gritos, que por primera vez tomara las cosas en serio. “Si tomara las cosas en serio, Lucianita, jamás hubiera decidido dedicarme a escribir”. Me hubiera gustado verla reír otra vez como una loca. Tal vez así alguien estuviera hincándome con su palito de sushi en el estómago o consiguiéndome otra botella de vino que buena falta me hace esta noche. En resumen, eso fue todo lo que pasó hasta el día de hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;em&gt;-&amp;amp;-&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Con ustedes, &lt;em&gt;el malo de la película&lt;/em&gt;]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-aab4aaf6ac0adbc8" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http%3A%2F%2Fv7.nonxt3.googlevideo.com%2Fvideoplayback%3Fid%3Daab4aaf6ac0adbc8%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1281290183%26sparams%3Did%252Citag%252Cip%252Cipbits%252Cexpire%26signature%3D4A8CEF6F87902D074FF9EBC728EE258F724038D8.31AD95BF0D68C5F9E6E02CB1DE42DC517874B7D7%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http%3A%2F%2Fvideo.google.com%2FThumbnailServer2%3Fapp%3Dblogger%26contentid%3Daab4aaf6ac0adbc8%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw320%26sigh%3DB6Cbjaq_aF_b2YPo_PCjyhH4OwA&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player"width="320" height="266" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http%3A%2F%2Fv7.nonxt3.googlevideo.com%2Fvideoplayback%3Fid%3Daab4aaf6ac0adbc8%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1281290183%26sparams%3Did%252Citag%252Cip%252Cipbits%252Cexpire%26signature%3D4A8CEF6F87902D074FF9EBC728EE258F724038D8.31AD95BF0D68C5F9E6E02CB1DE42DC517874B7D7%26key%3Dck1&amp;iurl=http%3A%2F%2Fvideo.google.com%2FThumbnailServer2%3Fapp%3Dblogger%26contentid%3Daab4aaf6ac0adbc8%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw320%26sigh%3DB6Cbjaq_aF_b2YPo_PCjyhH4OwA&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-8044676896792110137?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='enclosure' type='video/mp4' href='http://www.blogger.com/video-play.mp4?contentId=aab4aaf6ac0adbc8&amp;type=video%2Fmp4' length='0'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/8044676896792110137/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/11/resumen-de-noticias.html#comment-form' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/8044676896792110137'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/8044676896792110137'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/11/resumen-de-noticias.html' title='RESUMEN DE NOTICIAS'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/Swy1oBUiWzI/AAAAAAAAAwg/1DdzPRX9d_w/s72-c/Bloglounge-final2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-8043344311537546266</id><published>2008-08-22T21:16:00.000-07:00</published><updated>2010-01-03T14:33:38.204-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Chronic'/><title type='text'>HISTORIAS DE LIBRERÍA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/SK-vCnCI03I/AAAAAAAAAbk/BHdSmWorX3o/s1600-h/LALO.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5237597351027725170" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 114px; CURSOR: hand; HEIGHT: 161px" height="173" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/SK-vCnCI03I/AAAAAAAAAbk/BHdSmWorX3o/s200/LALO.JPG" width="114" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Lalo jamás ha leído un puto libro en su vida. Las únicas revistas que ha tenido entre sus manos –a decir verdad, entre sus piernas– han sido PlayBoy Hustler, Penthouse y El Chuculún. La lectura ha sido para él siempre un pasatiempo aburrido, prescindible, y en palabras del propio Lalo “recontra monse, pe, cuñao”. Nadie, ni él mismo, se explica qué diablos hace entonces esta tarde en una librería. “¡Ahh!, ¡pero así es el amor!, ¡esto es el amor!”, piensa Lalo mientras se rasca la entrepierna y contempla, rijoso, las prominentes nalgas de la vendedora de la sección Literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hace mucho la encontró en una combi, sentada en uno de los últimos asientos de la fila, al fondo, donde siempre hay sitio. Se sentó a su lado y la miró de reojo. Podría decirse que no le quitó los ojos de encima en todo el trayecto, pero sería mejor decir que no le quitó los ojos del culo cuando ella se bajó de la combi. La siguió sigiloso hasta la puerta de su trabajo. Apuntó la dirección, hizo un croquis y desde aquel día, Lalo &lt;em&gt;bragueta loca&lt;/em&gt; (como lo conocen sus amigos), no ha dejado de visitar la librería ni una sola tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su ritual siempre es el mismo: se pasea por entre los estantes fingiendo estar interesado en algún título, revisa con solemnidad cada ejemplar mientras se oculta, agazapado, detrás de las enormes pilas de libros para contemplar mejor desde ese ángulo a la chica de sus sueños húmedos. Pero esta tarde la apetitosa vendedora de la sección Literatura se cansó. Está harta de sonreír como si nada pasara cada vez que sorprende a Lalo mirándole el trasero. Así que allá va, imponente, decidida a encarar al muy libidinoso. El muy libidinoso la ve acercarse a toda prisa y, aterrado, coge el primer libro que encuentra y simula leer. La vendedora llega, le arranca el volumen de las manos y le pregunta mordaz: “¿Estás muy interesado en este libro, verdad?”. Por un segundo Lalo se intimida, pierde el aliento pero luego piensa en que esta es la oportunidad que tanto esperó para conquistarla, y responde: “Por supuesto, este es uno de mis libros favoritos”. De pronto, la muchacha empieza a reírse con desparpajo. “¡En serio!, te lo juro –insiste nervioso, el pobre Lalo–, es uno de mis libros de cabecera, hasta puedo decir que este libro fue escrito para mí… ¡En serio! ¿No me crees? ¡De qué te ríes!”. La muchacha no puede más. Le entrega el libro, lo mira con una mezcla de sentimientos tragicómicos, y se va al baño ajustando las piernas y matándose de la risa. Lalo se pone rojo, morado, verde y finalmente pálido. El libro que había cogido al azar para disimular sus intenciones lleva como título "El camasutra gay".&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;strong&gt;-&amp;amp;-&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/SK-tf0Q8F6I/AAAAAAAAAbU/8Q1SX2rV3bo/s1600-h/libreria1.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5237595653772416930" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/SK-tf0Q8F6I/AAAAAAAAAbU/8Q1SX2rV3bo/s200/libreria1.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Allá por los años treinta, en medio de la persecución de Sánchez Cerro a los líderes apristas y de éstos a muchachitos afeminados en bares de ambiente, apareció la primera librería de esta ciudad. Fundada por los esposos Pereira Aguijón, se convirtió en una de las librerías más prestigiosas y concurridas del país. Se dice que por su local pasaron hombres tan importantes como Antenor Orrego, Abraham Valdelomar, Luis Alberto Sánchez y hasta el mismo César Vallejo. Pero como se dicen tantas cosas en esta ciudad, y pocas son ciertas, es mejor no prestarles atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo triste –aunque las malas lenguas dirían “lo sospechoso”– fue que en pleno auge del negocio, el señor Pereira falleció de una enfermedad inexplicable, y al poco tiempo, a los pocos días en realidad, la librería pasó a ser propiedad absoluta de su esposa, de la señora Inés Nora Aguijón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña Inés, o Inés, a secas, como prefiere que la llamen, llegó a ser una mujer muy conocida en la crema y nata de la intelectualidad, allá por los años sesenta y setenta. Épocas de rebeldía en que la humanidad soñaba con un mundo mejor, hasta que alguien vino, la despertó y le dijo que se pusiera a trabajar. Todos los escritores e intelectuales, a la sazón asiduos concurrentes a la librería, creían que Inés estaba comprometida –como ellos– con la causa revolucionaria; sobre todo porque su stock de libros era siempre de autores rusos, o porque el almacén era eventualmente utilizado, en secreto, como fábrica de bombas molotov.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero a Inés le importaba un cuerno la Revolución. Era el amor por Grimaldo, un joven poeta, marxista, chinchano, de buen porte, cliente pertinaz y coleccionista de los libros de Trotsky, el motivo por el que decidió convertir su librería en un fortín. Se enamoró de su vasta cultura, su idealismo mesiánico y –lo que puede sonar contradictorio– de su palmaria rudeza. Grimaldo llevaba siempre un polo ceñido al cuerpo, con la foto del Che Guevara, que dejaba en evidencia, para suerte de la dulce Inés, su corpulenta anatomía de changador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo en una ocasión Inés estuvo a punto de demostrar sus sentimientos. Fue cuando Grimaldo, acongojado pero sin derramar una sola lágrima, le anunció su pronta partida en calidad de exiliado a La Ciudad de las Columnas, como llama Carpentier a su Cuba natal. Le dijo además que no se preocupara, que volvería pronto, sobre todo porque tenía una pregunta pendiente, pero que por timidez jamás se atrevió a hacerla. Se despidió de ella con un beso en la frente y acariciándole suavemente los labios. Inés tuvo que conservar la prudencia y guardar las formas porque eso es lo que correspondía a una damita de sociedad como ella, y sobre todo a la viuda de un librero andaluz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Maldita prudencia!”, se lamenta Inés, esta mañana, cuando sin saber ni cómo ni por qué recuerda a Grimaldo. Han pasado treinta años, pero por Inés parecen haber pasado cien. Nadie se explica por qué mantiene un negocio tan poco rentable en estos tiempos, precisamente cuando todas las librerías de la ciudad quebraron y se convirtieron en gimnasios o tiendas de celulares. Nadie se explica por qué diablos sigue viva la viejecita de marras gastando el aire de los que todavía tienen vida por delante. Pero como la curiosidad es mucho más fuerte que el amor, la esperanza y cualquier otro sentimiento magnánimo, no piensa morirse sin antes escuchar la misteriosa pregunta de Grimaldo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rara vez entra un alma a la librería, es por eso que la presencia de aquel hombre que mira los títulos en los anaqueles la sobrecoge. Más aún cuando éste la mira a los ojos con cierta nostalgia. No. No puede ser él. No es el tipo alto y rudo que conoció allá por la década de los setenta. Tampoco es moreno ni luce su legendario polo del Che. Por el contrario, parece ario y es escuálido; y hasta lleva puesto un extraño polo con la banderita de siete colores del imperio Incaico. El tipo se acerca delicadamente, la toma de la mano y le dice: “Inesita… Cuánto tiempo…”. Ahora que lo ve más cerca se da cuenta que no es ario sino un vejete lleno de vitíligo, pero con vestigios de alguien a quien ella conoció. Inés se suelta de su mano, se hace a un lado, pasmada, tal vez porque acaba de identificar la colorida bandera que lleva orgulloso sobre el pecho. El viejo se acerca, la besa en la frente y le acaricia los labios. Inés no puede respirar, está atónita. El vejete, le vuelve acariciar los labios y le dice con una voz liberada por el tiempo: “Ay, Inesita, que regia que estás, siempre quise preguntarte qué marca de labial usas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;-&amp;amp;-&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/SK-uD-oGXhI/AAAAAAAAAbc/p4WQBND6QVk/s1600-h/CUBITO2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5237596275029204498" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 158px; CURSOR: hand; HEIGHT: 103px" height="107" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/SK-uD-oGXhI/AAAAAAAAAbc/p4WQBND6QVk/s200/CUBITO2.jpg" width="178" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Cubito es un tipo infeliz. Pero no un infeliz cualquiera, como los muchos que pululan en la ciudad. No es un infeliz de esos que te andan pidiendo dinero en las esquinas o te venden golosinas en los micros. Para eso de la infelicidad, como decía Tolstoi, cada cual es un ejemplar único.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De familia acomodada, serio, adusto, Cubito es un chico que a sus treinta y dos años trabaja ahora en una librería y cada día, cada tarde, ve morir frente a la mar de libros todos sus sueños y aspiraciones. En realidad, Cubito es la encarnación misma de la depresión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guarda escollos de frustración porque desde chico todo le salía mal debido a su infausto problema de estrabismo. No sólo soportó la burla de sus compañeritos, sino que el destino, macabro y siniestro, parecía también reírse en sus narices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de sus traumas del pasado fue cuando de niño lo jalaron en clase de física, pues la profesora le pidió como ejercicio seguir la trayectoria de un péndulo con la mirada. O cuando en su primer viaje a Nueva York, la guía, que al parecer había advertido su problema de estrabismo, le dijo con un desparpajo cachaciento: “Si volteas a tu izquierda podrás ver que a tu derecha se encuentra la Estatua de La Libertad”. Pero el hecho que recuerda con más tormento es el día en que se metió al ejército en plena guerra con el Ecuador. El sargento de su grupo le encargó una misión: ir a la Cueva de los Tallos y poner una mina personal ayudado por la trayectoria de una brújula. Lo que pasó después es para caerse de espaldas. El pobre Cubito, con los ojos entreverados, en vez de ir a la Cueva de los Tallos llegó hasta la frontera del Brasil y se convirtió así en el primer peruano que le declaró la guerra a ese país él solito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, su hermano, gerente de una importante librería, se apiadó de Cubito y le dio trabajo en una de las sucursales de su empresa. Pero se lo dio no tanto por piedad sino porque, pensándolo bien, el muchacho tenía un talento insospechado, un talento Ad hoc para el trabajo en librería: hacer lectura veloz con el ojo derecho y con el izquierdo mantener a raya a los probables ladrones de libros.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;***&lt;br /&gt;Historias leídas en la librería SBS, por la tercera fecha del Blog Lounge (22/08/2008).&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-8043344311537546266?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/8043344311537546266/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/08/historias-de-librera.html#comment-form' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/8043344311537546266'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/8043344311537546266'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/08/historias-de-librera.html' title='HISTORIAS DE LIBRERÍA'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/SK-vCnCI03I/AAAAAAAAAbk/BHdSmWorX3o/s72-c/LALO.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-4781290913219309622</id><published>2008-08-04T15:39:00.000-07:00</published><updated>2010-04-25T16:14:36.475-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Other'/><title type='text'>DESNUDO Y CON SOMBRERO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/SJeKtcGbjvI/AAAAAAAAAaU/S_CALKfg2K0/s1600-h/ADIOS.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5230802005456031474" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/SJeKtcGbjvI/AAAAAAAAAaU/S_CALKfg2K0/s320/ADIOS.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;em&gt;A Luz del Pilar,&lt;br /&gt;por estos cuatro&lt;br /&gt;largos y duros inviernos. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Mi camino no lleva a Roma. El triste navío en el que viajo no va a ninguna parte, al menos no adonde va la gente normal. Odio la palabra normal. A menudo me suena a vulgar o a gente que ve televisión, chatea y vive pegada a un &lt;em&gt;iPod touch&lt;/em&gt; todo el día. No es que me proponga caminar en dirección contraria a los demás. Sucede que a los demás no se les da la puta gana de seguirme. Mis tías dicen que siempre nado contra la corriente. ¿Se ha preguntado acaso ese par de cacatúas malintencionadas si al menos sé nadar? No, no sé nadar y mucho menos contra la corriente. A las justas sé trotar, subirme a un bus y no me hablen de las bicicletas. Apenas puedo caminar pero sólo si estás a mi lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son casi dos años y aún no me acostumbro a esta sensación: deliciosa como un dulce de miel pero extraña en un paladar que probó sólo el áspero sabor de la sal. Aún se me hace raro despertar de día, aturdido por el timbre del celular pero encantado luego por esa vocecita grácil, melindrosa, que desde el otro lado de la línea me inyecta la primera dosis de buen humor, que espanta los fantasmas que la noche anterior no me dejaron dormir, que me cuenta chistes y me dice “te amo” a pesar de saber que levantarme temprano es siempre una tarea inútil, pues seguiré durmiendo y siendo el pesimista y perdedor de siempre. Pesimista porque así le llaman a quienes caemos en la probada conclusión de que todo está destinado a irse a la mierda; y perdedor, digamos, porque no encuentro otro modo de calificar a un amante de las causas perdidas, a un tipo que se pasa el día borroneando papeles, inventando historias en un desesperado intento de corregir la realidad, la vida y sus embustes. (¡Es de caballeros luchar por causas perdidas!)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede que suene a un ataque feroz de paranoia o a una vulgar pose de plañidero, pero es tan verdad como el pan y la tierra que durante toda mi maldita vida la gente ha venido diciendo que hago las cosas mal. Y puede que tengan razón. No hace falta más que echar un vistazo a mi impresentable biografía, a mi &lt;em&gt;Ridículum Vitae&lt;/em&gt;, para darse cuenta de que el éxito no me ha sonreído muy a menudo. Pero miro alrededor y veo que cualquiera está más jodido que yo; que no son precisamente mis enemigos, o los presurosos críticos que me señalan, el modelo de éxito que seguiría ni en la más terrible crisis de demencia. Te miro y por un segundo creo –en definitiva– que no soy un perdedor; que un perdedor no tendría a su lado, jamás, una chica como tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo digo sólo por tus grandes ojos &lt;em&gt;couleur champagne&lt;/em&gt;, ni por los radiantes rizos de tu cabello, tampoco por tu deliciosa piel de melocotón; sino por el aplomo y la osadía con los que cruzaste, hace poco menos de dos años, el arco del infierno para traerme de las solapas hasta aquí, a este refugio acogedor, a este confín insospechado que, gracias a dios, no es el aburrido club privado de gente formal al que llaman paraíso. Aceptaste quedarte conmigo a pesar de saber que no era buena idea, que hasta podías ir presa por esa razón. Apostaste por mí aún cuando todo el mundo te decía: “¡hey!, preciosa, aléjate de ese cabrón que te romperá el corazón”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eras tú quien ahora sufría la censura de sus tías por nadar contra la corriente. Era, entonces, el tiempo en que los fantasmas huyeron despavoridos saltando por la borda del triste navío en el que iba, en el que ahora vamos, un poco más felices, y en el que hemos partido, una vez más, en dirección contraria de los que regresan de donde nunca han ido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inmunidad, ya te lo dije antes, no es mi estado natural, ¡cof!, ¡cof! Pero a tu lado es inevitable sentirme sano, lleno de vida, libre de la morriña habitual de mis días. Inmunidad por contagio, le dicen. Creo, además, que si este bienestar no me resultara tan extraño, sorprendente hasta las comisuras, no estaríamos juntos todo este tiempo. Porque amo todo aquello que pueda maravillarme y convencerme de que vale la pena despertar a la mañana siguiente… ¿Te dije eso antes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero aunque tengo la cara no soy tan bobo como para creer que esto durará toda la vida. Pronto te cansarás de navegar sin rumbo fijo y me dirás: “I’m sorry, baby, pero aquí me bajo”. Irás a Roma como toda la gente y aprovecharás para comprarte toda esa ropa costosa que tanto te gusta. Y yo, pese a no tener en claro muchas cosas, estoy seguro de que te echaré de menos. Porque ni los incontables ansiolíticos que alguna vez necesité, ni la Paroxetina, ni el Clonazepam, me produjeron una tranquilidad igual. Sosiego inquebrantable que si le agregamos una dosis de las carcajadas que me robas a diario, podría parecerse mucho a eso que los demás conocen como felicidad. Pero hasta que ese día llegue, hasta verme otra vez solo, desnudo y con sombrero, seguiré convencido de que la única forma de amar es creyendo en la mentira fantástica de que todo durará para siempre.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;-&amp;amp; -&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;[Me topé por casualidad con esta canción y pensé en ti. Mi Pokebrujita, "sin ti está mal hecho el mundo"...]&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/crEv1eSCuME&amp;amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-4781290913219309622?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/4781290913219309622/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/08/desnudo-y-con-sombrero.html#comment-form' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/4781290913219309622'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/4781290913219309622'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/08/desnudo-y-con-sombrero.html' title='DESNUDO Y CON SOMBRERO'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/SJeKtcGbjvI/AAAAAAAAAaU/S_CALKfg2K0/s72-c/ADIOS.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-7196564116277655555</id><published>2008-05-18T23:11:00.000-07:00</published><updated>2010-01-03T14:35:07.209-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Chronic'/><title type='text'>UNA DE VAQUEROS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/SDEhmgit7wI/AAAAAAAAAZQ/PeWkgHZb9as/s1600-h/Cole.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201975990043930370" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/SDEhmgit7wI/AAAAAAAAAZQ/PeWkgHZb9as/s400/Cole.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Me levanto. Bostezo. Camino hacia el refrigerador. Abro la nevera. Cojo el vaso de yogur que me espera todas las mañanas. Estornudo. Regreso a mi habitación. Enciendo el ordenador. Leo lo último que escribí anoche. Me parece una mierda. Abro el Messenger. Descubro que cada día tengo menos amigos. Sonrío. Veo en línea a Charlín, mi primo de quince años que a esta hora debería estar en el colegio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hola, vaquero –le digo.&lt;br /&gt;- Habla, pajero –me responde.&lt;br /&gt;- ¿No deberías estar en el cole? –le pregunto.&lt;br /&gt;- ¿No deberías estar en la universidad?&lt;br /&gt;- Lo mismo me dice mamá, pero ya sabes, me quité.&lt;br /&gt;- ¡Qué envidia! Si yo pudiera hacer lo mismo con el cole.&lt;br /&gt;- Lo haces a diario… ¡Conchudo!&lt;br /&gt;- Bueno. Es que estoy confundido.&lt;br /&gt;- ¿Qué pasa?&lt;br /&gt;- No entiendo. Mis viejos me mandan al cole para que me enseñen “valores” y en el cole me dicen que debo aprenderlos en la casa. ¿Total?&lt;br /&gt;- No hay peor pendejada que buscarle algún sentido al cole. Yo gasté once años de mi vida en ese plan, y aún sigo, como Condorito, exigiendo una explicación.&lt;br /&gt;- ¿Gastaste? Gastaron tus viejos, dirás.&lt;br /&gt;- No. Tampoco. Digamos que le metí la yuca al Estado. ¡Qué vivan los colegios nacionales!&lt;br /&gt;- ¡El Estado debería demandarte!&lt;br /&gt;- Ya lo hizo.&lt;br /&gt;- ¿Ah?&lt;br /&gt;- Oye, ¿y de qué curso te escapaste, Charlín?&lt;br /&gt;- De Historia.&lt;br /&gt;- Ay, Historia. ¡Ese curso es un verdadero fraude! Durante todo el año te hacen aprender de memoria la biografía de “héroes” como Miguel Grau, Alfonso Ugarte, Francisco Bolognesi, Abelardo Quiñónez y un largo etcétera. ¿Y tanto para qué? Para después enterarnos que los compadres se murieron por las huevas, porque a las finales siempre perdimos todas las batallas, todas las guerras. ¡Malditos losers!&lt;br /&gt;- Ah, y no te olvides de los Incas.&lt;br /&gt;- Uyy. Claro. Los que nos legaron Machu Picchu para que varios siglos después fuera descubierto por un estadounidense. ¡Jo! Esto es a lo que yo llamo “el orgullo de ser peruano”.&lt;br /&gt;- Veo que tú sí entrabas a clases de historia.&lt;br /&gt;- No. Yo también me escapaba del cole y me asilaba más bien en la hedionda biblioteca municipal, que de todos modos era menos hedionda que mi “prestigioso” colegio nacional.&lt;br /&gt;- ¿No habían cabinas de Internet?&lt;br /&gt;- Sí, pero por fortuna en ese tiempo no estaban al alcance del diminuto bolsillo de un colegial.&lt;br /&gt;- ¿Por fortuna?&lt;br /&gt;- Sí. ¿Te imaginas con cuánto idiota hubiera perdido mi tiempo hablando por messenger o jugando en red?&lt;br /&gt;- ¿Jugamos?&lt;br /&gt;- No. Para perder mi tiempo ya tengo suficiente con pensar a qué nueva universidad iré.&lt;br /&gt;- ¿Persistes?&lt;br /&gt;- Sí. Todas las personas con canas que conozco me dicen que reconsidere la idea, que vuelva a la universidad, que no seré nadie sin título universitario. Y bien reza el adagio que “las canas son sinónimo de sabiduría”.&lt;br /&gt;- ¡Que se tiñan el pelo y que no jodan! Los títulos universitarios dicen sólo dos cosas: que tuviste el dinero suficiente para conseguirlos, y que fuiste lo suficientemente imbécil para pasarte cinco años trasnochando y aguantando a una sarta de animales con saco y corbata que se hacen llamar “catedráticos”.&lt;br /&gt;- Dices cosas muy inteligentes para tener quince años y para ser mi primo, pero vuelve al colegio, ¡huevón!&lt;br /&gt;- Y tú a la universidad.&lt;br /&gt;- ¡Jo! Mejor has como mi madre y rézale a San Judas Tadeo, patrón de las causas imposibles.&lt;br /&gt;- El colegio y la universidad son una locura, ¿no?&lt;br /&gt;- Qué te diré, Charlín... La única diferencia entre los colegios, la universidad y los manicomios consiste en que en los dos primeros sí pagas por entrar.&lt;br /&gt;- Bueno, ya me cansé de perder el tiempo, voy a seguir jugando.&lt;br /&gt;- Vale. Yo voy a escribir algo para el Blog.&lt;br /&gt;- ¿No escribirás sobre esta conversación, verdad? No quiero imaginar qué pasaría si mis viejos llegan a leer esta huevada.&lt;br /&gt;- Claro que no. Descuida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;-&amp;amp;-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;em&gt;[Con ustedes: Charlín y su mancha. El vocalista es este humilde servidor. Perdonen los gallos.]&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-7bca579b6a4ad28c" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http%3A%2F%2Fv11.nonxt6.googlevideo.com%2Fvideoplayback%3Fid%3D7bca579b6a4ad28c%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1281290183%26sparams%3Did%252Citag%252Cip%252Cipbits%252Cexpire%26signature%3D24C41B388ED032DC2FFC35EE5DB6E3FD18358BD3.7234C0F59E32004C17F60221750B701796F71BDA%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http%3A%2F%2Fvideo.google.com%2FThumbnailServer2%3Fapp%3Dblogger%26contentid%3D7bca579b6a4ad28c%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw320%26sigh%3D1SF3S8dbIe21JK05_13iNA3FKsc&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player"width="320" height="266" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http%3A%2F%2Fv11.nonxt6.googlevideo.com%2Fvideoplayback%3Fid%3D7bca579b6a4ad28c%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1281290183%26sparams%3Did%252Citag%252Cip%252Cipbits%252Cexpire%26signature%3D24C41B388ED032DC2FFC35EE5DB6E3FD18358BD3.7234C0F59E32004C17F60221750B701796F71BDA%26key%3Dck1&amp;iurl=http%3A%2F%2Fvideo.google.com%2FThumbnailServer2%3Fapp%3Dblogger%26contentid%3D7bca579b6a4ad28c%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw320%26sigh%3D1SF3S8dbIe21JK05_13iNA3FKsc&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-7196564116277655555?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='enclosure' type='video/mp4' href='http://www.blogger.com/video-play.mp4?contentId=7bca579b6a4ad28c&amp;type=video%2Fmp4' length='0'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/7196564116277655555/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/05/una-de-vaqueros.html#comment-form' title='24 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/7196564116277655555'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/7196564116277655555'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/05/una-de-vaqueros.html' title='UNA DE VAQUEROS'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/SDEhmgit7wI/AAAAAAAAAZQ/PeWkgHZb9as/s72-c/Cole.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-8798802476089823420</id><published>2008-05-05T14:31:00.000-07:00</published><updated>2010-01-03T14:35:34.493-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Other'/><title type='text'>A QUIEN CORRESPONDA</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/SB-DuWuDcaI/AAAAAAAAAYo/ywvozMQHy5c/s1600-h/Sorry.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5197017327404806562" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/SB-DuWuDcaI/AAAAAAAAAYo/ywvozMQHy5c/s400/Sorry.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;De un tiempo a esta parte (precisamente desde que decidí abrir este blog) he recibido sugerencias, observaciones, llamadas de atención, vapuleos y mentadas de madre por parte de amigos, enemigos, conocidos, desconocidos y antiguas amantes de cuyos nombres –de batalla– no me quiero acordar. Así que, en aras de los buenos modales que me enseñó mamá, pero sin estar arrepentido precisamente, pido disculpas ––públicas y detalladas– a quienes, con toda razón, se sintieron incómodos, ofendidos, lastimados o vejados de algún modo por este impresentable escribidor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Pido disculpas:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ser un engreído&lt;br /&gt;Por ser un "atrevido"&lt;br /&gt;Por ser un huevas tristes&lt;br /&gt;Por tener los huevos tristes&lt;br /&gt;Por todos los corazones (e hímenes) que rompí&lt;br /&gt;Por ser un mal amante&lt;br /&gt;Por ser un mal amigo&lt;br /&gt;Por ser un mal estudiante&lt;br /&gt;Por no aspirar a lo contrario&lt;br /&gt;Por ser un fresco, un cínico, un conchudo&lt;br /&gt;Por ruborizarme cuando me lo dicen&lt;br /&gt;Por escribir sobre las intimidades de mis amigos&lt;br /&gt;Por escribir&lt;br /&gt;Por escribir hasta las huevas&lt;br /&gt;Por no ser un “escritor viajero”&lt;br /&gt;Por ser, tan sólo, un pajero&lt;br /&gt;Por confesarlo&lt;br /&gt;Por haber dejado de beber&lt;br /&gt;Por haber dejado de fumar&lt;br /&gt;Por extrañar volver a hacerlo&lt;br /&gt;Por haber besado a quinceañeras.&lt;br /&gt;Por haber leído alguna vez a Jaime Bayly&lt;br /&gt;Por decir lo que pienso&lt;br /&gt;Por no pensar lo que digo&lt;br /&gt;Por importarme un pedo mi reputación&lt;br /&gt;Por odiar a mi colegio&lt;br /&gt;Por no amar a mi país&lt;br /&gt;Por haber escupido sobre un libro de Arguedas&lt;br /&gt;Por no saber bailar marinera&lt;br /&gt;Por no saber bailar&lt;br /&gt;Por haberle metido la mano a una monja&lt;br /&gt;Por no creer en dios como mamá quisiera&lt;br /&gt;Por no ser tan ateo como yo quisiera&lt;br /&gt;Por no ser tan serio como los demás&lt;br /&gt;Por no pasar del metro setenta&lt;br /&gt;Por haber dejado de hacer ejercicios&lt;br /&gt;Por haber subido cinco kilos&lt;br /&gt;Por ser un inmaduro&lt;br /&gt;Por ser un imbécil&lt;br /&gt;Por tener este blog&lt;br /&gt;Por respirar&lt;br /&gt;Y sobre todo, pido disculpas, por no poder, y menos querer, hacer lo contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;- &amp;amp; -&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;[A propósito del Día de las Madres, y de este post que en cierto modo rinde culto a los buenos modales que me enseñó mamá, con ustedes: La Menopáusica... Quien no haya tenido una madre así, que tire la primera piedra.]&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/GMC0F1DT8H8&amp;amp;hl=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-8798802476089823420?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/8798802476089823420/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/05/quien-corresponda.html#comment-form' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/8798802476089823420'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/8798802476089823420'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/05/quien-corresponda.html' title='A QUIEN CORRESPONDA'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/SB-DuWuDcaI/AAAAAAAAAYo/ywvozMQHy5c/s72-c/Sorry.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-8703347554750567006</id><published>2008-04-30T13:27:00.000-07:00</published><updated>2010-01-03T14:35:58.171-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Other'/><title type='text'>LA PORTÁTIL</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/SBjZjWuDcZI/AAAAAAAAAYg/XlJxIyZtZH8/s1600-h/La+portatil3.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195141371589259666" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/SBjZjWuDcZI/AAAAAAAAAYg/XlJxIyZtZH8/s400/La+portatil3.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Integrantes (de izquierda a derecha):&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Pitacantropus no erectus (o Pita &lt;a href="http://nuvolaglia.blogspot.com/"&gt;Nuvolaglia&lt;/a&gt;):&lt;/strong&gt; Es nuestro corresponsal en Lima. Famoso por su peinado a lo María Antonieta. Ha trabajado de doble en el último video de David Bisbal. Le decimos Pita para proteger su identidad. Para los curiosos, Pita son las iniciales de Pain In The Ass.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Xavier &lt;a href="http://dioslaperra.blogspot.com/"&gt;Dioslaperra&lt;/a&gt;:&lt;/strong&gt; Más conocido como "&lt;em&gt;cabeza de cachanilla&lt;/em&gt;". Suele emborracharse, meterse en líos, ser encarcelado, pero no hay paltas porque su viejo es juez y en dos horas vuelve a las cantinas a seguir chupando. ¡Salud! ¡Un par más!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Alberto &lt;a href="http://papelesdeproteo.blogspot.com/"&gt;Papales de Proteo&lt;/a&gt;:&lt;/strong&gt; Poeta barroco, bucólico, hiperbólico, esdrújulo y chamánico. Se dice que es el máximo exponente de su generación, lo cual es seguro porque es el único que queda vivo. Le gusta residir en terrazas donde no tengan timbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Luchito &lt;span style="color:#999999;"&gt;Malescrita&lt;/span&gt;:&lt;/strong&gt; El benjamín de la portátil y el que de más enemigos se ha hecho. Hemos recibido quejas de grupos indigenistas, del partido comunista y de la sociedad protectora de animales. Groupy de Jaime Bayly. Ha tenido papeles protagónicos en Adorable Criatura 1, 2, 3 y 4. Sus crónicas tienen más sponsors que Trampolín a la Fama. Aún lucha por ganarse una beca en el taller de Alberto o ser columnista oficial de La Industria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Chicho &lt;a href="http://nenufaresblancos.blogspot.com/"&gt;Nenúfares&lt;/a&gt;:&lt;/strong&gt; Hijo putativo de Alberto Papeles de Proteo. Si en las reuniones no tiene para el ceviche, Alberto Papeles de Proteo saca la billetera y sale en su rescate; acto que provoca la envidia y el recelo, claro está, de los demás integrantes de La Portátil. Es increíble la agilidad con la que inventa teorías filosóficas y con la que halla relación entre un poema de Novalis y una balada de Air Supply. Tiene una afiebrada afición por husmear en el baño de mujeres del Chaska –su huarique favorito– cuyas puertas, para suerte del gran Chicho, siempre están abiertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La portátil es una asociación con fines de ocio. Su propósito es hacer hurras y porras a Alberto Papeles de Proteo en cada presentación de sus libros. Nos trazamos objetivos puntuales. El más urgente consiste en tomarnos el pisco –cosecha Arturo Corcuera– de Alberto. ¡De esta semana no pasa! Otro objetivo, no menos importante, es el de juntar firmas para que permitan a Luchito Malescrita publicar en La Industria. ¿Cuándo diablos piensan publicar su artículo sobre el estreñimiento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Pregunta suelta:&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué será que siempre, luego de un toqueteo, intercambio de miradas y sin haber terminado la reunión, Pita y Xavier se despiden de La Portátil y huyen hacia rumbos desconocidos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;-&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&amp;amp;&lt;/span&gt;-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;________________________________________&lt;br /&gt;Texto escrito por: Ramiro Urquiza y Matías Ventura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;[Con ustedes: El video oficial de La Portátil. Si se preguntan por qué no se oyen los diálogos, es bueno saber que al imbécil que filmaba se le olvidó poner el sonido en ON]&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/9VwFis3AkAg&amp;amp;hl=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-8703347554750567006?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/8703347554750567006/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/04/la-porttil.html#comment-form' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/8703347554750567006'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/8703347554750567006'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/04/la-porttil.html' title='LA PORTÁTIL'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/SBjZjWuDcZI/AAAAAAAAAYg/XlJxIyZtZH8/s72-c/La+portatil3.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-2076497145232831607</id><published>2008-03-19T20:12:00.000-07:00</published><updated>2010-01-03T14:36:36.221-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Chronic'/><title type='text'>RENCUENTROS</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R-HXT0lkbmI/AAAAAAAAAYA/Dkgc27R8k04/s1600-h/rencuentro.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5179657781986487906" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R-HXT0lkbmI/AAAAAAAAAYA/Dkgc27R8k04/s320/rencuentro.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Como tus clases en la universidad todavía no han empezado, pero sí las de tu hermanito en el colegio, tu madre, quien odia verte siempre rascándote las pelotas, te ha encomendado, con esas serenísimas maneras que la caracterizan (¡obedece, cabrón!), la muy tierna y noble tarea de ir a recoger al pequeño a la hora de salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegas con el ánimo hecho mierda, escaldado por la canícula abrasadora del medio día y la modorra agobiante que produce estar de pie en lo que para ti es todavía “plena madrugada”. Y como si esto fuera poco, encuentras a tu hermanito con el pico enterrado y el rostro amoratado, envuelto en una llave mortal a lo Bruce Lee y suplicándole perdón a otro niño más alto, más fornido y menos lorna* que él. Indignado, persuades a tu hermanito (¡maricón, ponte de pie!) para que se defienda y reivindique el honor de vuestro campanudo apellido. Pero al ver que sus intentos por zafarse son inútiles y sus baladros cada vez más desesperados, tratas de intervenir en la camorra. De pronto, sientes que un enorme y hercúleo brazo de changador rodea tu cuello: una asfixiante opresión te cierra la garganta y caes tú también de bruces enterrando el pico sobre la acera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio del forcejeo, descubres con horror que tu atacante es nada más y nada menos que Xavier Poicón, alias “La Mole”, tu antiguo enemigo del colegio, ese que antaño te sometía a las mismas llaves asfixiantes si no le entregabas la lonchera con todo tu refrigerio; y tal vez por eso, él siga siendo más alto, más tremebundo y menos lorna que tú. Piensas en lo invariable que es el destino y la herencia genética al saber que ambos opresores son precisamente hermanos. Tu hermanito, que continúa al igual que tú con el pico enterrado sobre la acera, con las últimas fuerzas que lo acompañan, te grita mordaz desde lo más profundo de su decepción: ¡A ver, párate tú también, maricón!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cae la tarde. Liberado del disgusto que te dejó la jodida mañana, decides invitar a tu novia a la heladería que tanto les gusta. Tu novia ama los helados de tutifruti y tú a las suculentas meseras que atienden allí. Llegan. Ella pide los helados de siempre, y tú, a punto de elegir, pierdes la mirada en el sicalíptico escote de la mesera que –lo adivinas por sus generosas tetas–, parece ser nueva en el local. No entiendes por qué, pero esas tetas te resultan familiares, acaso por el pequeño lunar que lleva –cielito lindo– junto al pezón. Sin embargo, todas las dudas se te evaporan de repente cuando la miras a los ojos, a esos lindos ojos verdes que alguna vez te miraron tan de cerca. La reconoces. Se trata de Ceci, tu ex, quien te planta una mirada fulminante –aunque mal disimulada– como diciéndote: ¡Ajá, por fín te encontré, basura!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sólo le miras las prodigiosas tetas sino también el cimbreante culo mientras se va a traer los pedidos. Pero tu novia, que no tiene un pelo de tonta, espera a terminar su rico y opíparo helado para recién soltarte una bofetada delante de los circunstantes, “por mañoso”. Furiosa y con el rimel chorreado, te abandona en el momento preciso en que llega la cuenta. En ese instante, unos ruidosos borborigmos te hacen salir disparado al baño de la heladería, mientras Ceci, tu ex, se descojona de la risa, maliciosa y socarrona. Sales por fin –asfixiado– y sospechas (no sin razón) que aquel helado fue el culpable de que hayas utilizado casi un rollo entero de papel higiénico y de permanecer más de dos horas, acuclillado y pujando, en la desvencijada taza del baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sales de la heladería. Coges apurado el primer tico que aparece, pues ya es de noche y las cosas en la calle andan muy peligrosas. Te recuestas sobre el asiento trasero e intentas liberar tu mente de los recuerdos de este puto día. Abres los ojos y en el retrovisor te encuentras con la mirada del conductor que resulta ser... nada más y nada menos que el “Negro Pampers” (le decían así porque dejaba los potitos felices): tu antiguo rival de amores. Recuerdas con terror que la última vez que se vieron, él prometió romperte el culo a patadas por haberle robado “el amor de su jermita”. Te alarmas sobremanera cuando ves que el tico se desvía a un lugar descampado, a un arenal, y el Negro Pampers, con sus ojos de toro endemoniado, te dice sin mirarte: ¡ya te jodiste, conchetumadre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abandonado en medio del arenal, con un humillante dolor en el culo porque te lo reventaron –y no precisamente a patadas–, piensas en lo jodido que es, siempre, reencontrarse con los fantasmas del pasado. Para colmo, recuerdas que mañana, como todas las quincenas de cada mes, tienes una cita con tu proctólogo a primera hora. La vida te impone otra vez un ingrato rencuentro, un amargo destino el cual aceptas con tristeza, y ahora con mucha vergüenza, pues el estado de tu casi inservible próstata así lo exige. Sin embargo, algo en el fondo te llena de entusiasmo y te cambia el rostro de repente: saber que tu médico tiene el dedo índice bastante largo y gordiflón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------------------------------&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;*Lorna: Tonto, bobo, ganso, lento, torpe, &lt;a href="http://nerd-paradise.com/images/nerd/nerd_385x261.jpg"&gt;LM&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;-&amp;amp;-&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;[Este es sin duda uno de los rencuentros que marcaron historia: Marco (el del pueblo italiano, al pie las montañas) y su tan buscada mamá... ¡Aysh!, y siempre robando protagonismo: el figuretti de su mono Amedio.]&lt;/em&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/G1-kS9xnfOM&amp;amp;hl=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-2076497145232831607?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/2076497145232831607/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/03/rencuentros.html#comment-form' title='38 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/2076497145232831607'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/2076497145232831607'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/03/rencuentros.html' title='RENCUENTROS'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R-HXT0lkbmI/AAAAAAAAAYA/Dkgc27R8k04/s72-c/rencuentro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>38</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-5650985306292875240</id><published>2008-03-07T10:21:00.000-08:00</published><updated>2010-01-03T14:41:37.717-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Chronic'/><title type='text'>LO QUE EL TIEMPO JAMÁS SE LLEVÓ</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/STmin3IA3kI/AAAAAAAAAdU/qnA0yi7MV3E/s1600-h/pt.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5276427244137406018" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 216px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/STmin3IA3kI/AAAAAAAAAdU/qnA0yi7MV3E/s320/pt.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Las canciones de Sabina, los chizitos, la arena blanca de Zorritos, el Gunbound, La Avenida Larco, El Británico, las niñitas frufrú del San Vicente, el Super Win (y todas las hamburguesas que dentro y en tu nombre me comí), los helados de barquillo y las pastillas para el estreñimiento, son algunos de los imperiosos vestigios que me hacen recordarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está de más decirlo. Elegí este principio con la finalidad de que nadie, salvo tú, se forjara una imagen de lo que fuimos, tres años después de lo que el viento (o el olvido) aún no se ha llevado. Sin embargo, conociendo las suspicaces y nunca cándidas cabecitas de mis lectores, me temo que más de uno, al toparse con esta reminiscencia, se hará una imagen de nosotros –tal vez caricaturesca, porque siempre lo fuimos–, a fin de cuentas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera imagen fue definitiva, sin duda. Esa niña catequista con en el cabello recogido en una graciosa colilla, de piel nívea y nariz a lo Nicole Kidman, a la salida de su colegio (El San Vicente), sonriendo gentil y clavándome en los ojos una apacible mirada, hizo que mi corazón, protegido siempre por los aleros de la razón y el pragmatismo, bajara la guardia de inmediato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La soledad que es siempre una leal compañera, esa misma soledad que por esos días se sentaba pertinaz en mi mesa, puede dar fe de que jamás quise enamorarme de ti. Pero fueron esas maravillosas tardes en la Avenida Larco, a las cinco en punto, siempre ante los portones de El Británico, donde estudiabas inglés de 2 a 4, y donde tenías que aguardarme una hora –porque siempre fui un tardón– mientras te entretenías en el Internet de al lado jugando Gunbound; ahí donde más de una vez me enseñaste ese juego sin ningún resultado exitoso, ahí donde caminamos juntos y hacíamos que esa inmensa avenida nos pareciera una pequeña callejuela. Sí, todas esas tardes que caminamos y bromeábamos juntos, me terminaron venciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca te lo dije, pero aquellas tardes en que te vi con esa mochila oscura –y que yo, “todo un caballero”, jamás tuve la delicadeza de ayudarte a cargar porque pesaba como mierda–, te veías lindísima. Recuerdo que la mitad de su peso se debía a la enorme cantidad de chizitos que amontonabas allí; chizitos que desde que te marchaste han sido presas de mi permanente yantar durante todas las noches de desvelo, escribiendo a la luz de un monitor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sólo los chizitos me hacen recordarte. Otras tardes también, recorriendo los lugares donde nos amamos y malviviendo las sombras de tu ausencia, llegué hasta el Super Win y me atraganté con hamburguesas royals, triples y chorihuevos. Y en cada mordida –lo confieso– te volví a sentir cerca de mí. Pero como ninguna ausencia puede ser maravillosa, aquellos chizitos y aquellas hamburguesas me causaron un sañudo y tremebundo estreñimiento. De pronto, me vi tomando las mismas pastillas que ocultabas en la desordenada cómoda de tu habitación, ahí donde tantas mañanas desperté feliz a tu lado. ¿Tantas? Bueno, fueron sólo cinco, o tal vez sólo cuatro. Lo cierto es que esas mágicas noches de intimidad, me llevaron a un espacio claroscuro del cual nunca pude escapar. Y comprobé, como escribió Capote alguna vez, que es extraño a donde nos llevan nuestras pasiones, acosándonos como un azote y obligándonos a aceptar sueños indeseables, destinos inoportunos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevo tres años, exactamente, abandonado en esta isla yerma y sujeto a este destino inoportuno. Llevo un año, también exacto, como narrador, y si después de todo este tiempo es la primera vez que te dedico una de mis crónicas, se debe a que he vuelto a retomar la escritura de la novela que te prometí, y eso, bien lo sabes, me lleva inevitablemente a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis afanes literarios y mis secretos impulsos me llevaron a viajar más de doce horas a Tumbes, a la maravillosa playa de Zorritos, a donde –lo sé– acostumbras ir todos los veranos. La arena, la brisa y los sunsets me ayudaron a avanzar varios capítulos, no me quejo, pero de ti… ni la sombra. Lo jodido fue que una semana después ya de regreso a Trujillo, derrotado, te encontré, otra vez nívea, otra vez con tu naricita respingada, vendiendo helados en Bembos, con una graciosa gorrita azul, la misma colilla de catequista ingenua, sonriendo gentil y clavándome en los ojos una de esas miradas cómplices que podría traducirse como: “¿qué desea usted?”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No he regresado a Bembos porque tengo miedo de volver a verte. Ya no hay vuelta para atrás, lo sé. Comprendí demasiado tarde que los juramentos de la fidelidad y las obsesiones de la monogamia son casi siempre un vil consenso de lo gregario, que el amor nace y crece solamente en libertad. Con frecuencia, los complejos y los traumas de posesión enturbian y arruinan los sentimientos, sin importar de donde provengan. No he regresado a Bembos pero a cada hora son los helados, sobre todo los de fresa para evitar el estreñimiento, quienes también me hacen recordarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún me faltan como seis capítulos. Y con este reporte de mis últimos tres años sin ti, ya lo sabes, sigo igual, sigo tal cual, aunque bastante desmejorado. Sigo escuchando las mismas canciones de desamor de Sabina que te dediqué, es decir, las sigo escuchando todas, absolutamente todas, mientras escribo. ¿Que por qué sigo con esa obsesión por terminarla? Te lo diré: cuando te fuiste supe que me quedaban sólo dos caminos: o suicidarme o escribir una novela, la novela a que tu ausencia me obliga, y vivir así los últimos días de mi vida, rescatando literariamente lo nuestro. Y como soy cobarde y ecléctico a la vez, decidí –dado que no hubiera podido hacerse de otra forma– escribir la novela y luego suicidarme. Digo que soy cobarde porque aún no termino de escribirla, y valgan verdades… no tengo ninguna prisa. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-&amp;amp;-&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;em&gt;[La fotografía que encabeza este post fue hecha en Zorritos. Una prueba evidente de que estuvimos siempre en el mismo lugar pero en el momento equivocado.]&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Fuiste tú quien trajo esta canción a mi vida... Después de todas estas noches escuchándola, puedo decir, a pie juntillas, que es nuestra canción.]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/AjA1LjpakOk" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;[Esta otra canción llegó a tu reproductor por mi culpa, lo sé. Pero he sido yo quien tantas veces la ha escuchado, la ha cantado y la ha sufrido que, inevitablemente, tiene que ser parte de esta remembranza.]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/WpaPG540BXM" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-5650985306292875240?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/5650985306292875240/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/03/otra-historia-sin-fin.html#comment-form' title='53 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/5650985306292875240'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/5650985306292875240'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/03/otra-historia-sin-fin.html' title='LO QUE EL TIEMPO JAMÁS SE LLEVÓ'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_OhyFE2SXXGM/STmin3IA3kI/AAAAAAAAAdU/qnA0yi7MV3E/s72-c/pt.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>53</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-7804867284308497333</id><published>2008-02-21T18:58:00.000-08:00</published><updated>2010-01-03T14:42:20.942-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Chronic'/><title type='text'>BILLETERA MATA A GALÁN</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R75LMPstT_I/AAAAAAAAAXQ/ZlKA1S4CCI4/s1600-h/sexsy.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5169652096012472306" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R75LMPstT_I/AAAAAAAAAXQ/ZlKA1S4CCI4/s320/sexsy.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Sus ojos titilaron traviesos cuando me miró por primera vez. Eran dos ascuas, dos yescas de pronto iluminadas. Desplegó su rojinegro y grande abanico y me sonrió coqueta. Su expresión tenía la misma sensualidad y el mismo tupé que el de una maja, de una goyesca maja vestida, tal vez porque ella sí era una maja, ataviada con su indumentaria de bailarina de flamenco, aquella noche en el teatro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Luismi, te presento a Nicky –dijo Mariana, en medio del barullo, al concluir la puesta en escena.&lt;br /&gt;–Encantado, Nicky.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella volvió a sonreír azorada, pero esta vez con un fingido y oportuno recato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿No ha sido Nicky la bailaora más aplaudida de esta noche, mi amor? –me preguntó Mariana con un ridículo sonsonete y, mirándola con el rabillo del ojo, me tomó del brazo estanpándome un descarado beso en la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Sí, por supuesto. Bailó como ninguna –mentí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Yo me había quedado dormido a mitad de función).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las amigas de Nicky y Mariana, siempre tan intemperantes para cebarse, propusieron ir a cenar. Apretujados en el asiento trasero de un taxi –porque nadie quería sentarse al lado del apestoso conductor–, nos dirigimos a un restorán de “cinco tenedores” (no por elegante, sino porque de un solo plato podíamos comer los cinco). Llegamos. Yo, que por esos días estaba sufriendo la hipocondría más boba de amor por Mariana y le acababa de obsequiar incluso un anillo de compromiso, ahora, sentado frente al sicalíptico escote de Nicky, sentí por mi Marianita lo que siente un alérgico a la penicilina por la penicilina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Y cuándo se me casan los tortolitos? –preguntó Nicky, desenvuelta, advirtiendo que yo le miraba disimulada, pero lascivamente sus combas tetas.&lt;br /&gt;–Definitivamente, después que tú –respondí, señalando con descaro el anillo de compromiso que ella también mostraba alegremente.&lt;br /&gt;–Sí, pues –intervino Mariana–. No olvides Nicky que tú llevas más tiempo que yo con ese anillo, y &lt;em&gt;naca la pirinaca&lt;/em&gt;… querida.&lt;br /&gt;–Ji, jí –rió burlona–. Bueno, no me voy con prisas. Mi anillo puede esperar, no es oxidable como el tuyo, que-ri-da.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rieron como cotorras y comenzaron a arrojarse bolitas de servilletas unas a otras. Para calmar el creciente rubor de mis mejillas, corrí al baño. Al salir me topé con Nicky en el estrecho y penumbroso pasadizo. Nos detuvimos a charlar. A pesar de no llevar ya sus atavíos de maja, sus ojos seguían destellando el mismo brillo cautivador que al principio. Pero ya no nos miramos a los ojos sino a los labios. La idea de una pasión furtiva parecía tornarse excitante para ambos. No ocurrió nada hasta dos horas después en que partimos todos del restorán. Nuevamente en un taxi, magullados en el asiento trasero, marchamos con dirección a nuestras casas. Llegamos a la más próxima, la de Mariana, quien antes de bajarse del auto y a pesar de decirlo a sotto voce, instó a sus oleaginosas amigas a que cuidaran “a Luismi de la putaza de Nicky”. Se suponía que el segundo destino era mi casa, pero las galgas amigas de Nicky y Mariana se bajaron en una sanguchería como si les importara un bledo el favor que les pidió Mariana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya solos, Nicky y yo llegamos a un hotel refundido en una oscura y solitaria avenida. Fue allí donde, sin perder el tiempo, nos amamos como dos rijosos adolescentes. Todavía siento los rítmicos movimientos de su cuerpo, sus muslos poderosos cabalgando sobre los míos, sus opíparas y ondulantes caderas entre mis manos y sus senos turgentes dentro de mi boca. Puedo aún recordarla sobre mi pecho, vencida, derrotada, burlándose de mis chistes bobos, diciéndome “eres un pendejo, una mierda… pobre Marianita”, y ella riendo conmigo. Esa fue la primera de innumerables noches en que hicimos de ese hotel y ese lecho el refugio de nuestro brutal deseo. Nicky era ahora mi maja desnuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Vayámonos –le dije una noche, en lo intenso del deseo.&lt;br /&gt;–¿Qué... qué? –me preguntó sorprendida y reticente.&lt;br /&gt;–Quiero que seas mi mujer. Quiero casarme contigo –le dije con una insoportable cara de bobo enamorado.&lt;br /&gt;–Ja, já, ¿Estas tú loco? ¿Olvidas que me voy a casar?&lt;br /&gt;–Pero más de una vez me dijiste que no soportabas al feo e impotente de tu novio.&lt;br /&gt;–Bueno… ¿y?&lt;br /&gt;–Bueno pues, que tranquilamente podríamos dejar a nuestras parejas y…&lt;br /&gt;–Ja, ja, já. ¿Crees que voy a joder mi vida al lado de un escritorzuelo como tú? Mira Luismi, eres lindo, me gustas en la cama y tienes razón: mi enamorado no es feo, ¡es horrible! y un impotente de mierda, pero, querido, se pudre en plata. Lo siento &lt;em&gt;sweetie&lt;/em&gt;, pero.... billetera mata a galán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quise escuchar más. Me vestí de prisa y me fui con el corazón destrozado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ay, dios, no te creí tan imbécil para enamorarte… Luismi, eres un ¡huevón! –me gritó indignada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos meses después la volví a ver. Aún mostraba esos hermosos ojos que titilaban traviesos como dos ascuas feroces, con la misma sensualidad y el mismo tupé de una maja, de una maja nuevamente ataviada, el día de su matrimonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¡Allá va! –gritó la novia mientras arrojaba el lujoso bouquet al grupo de muchachas solteras.&lt;br /&gt;El bouquet hizo un par de giros en el aire y cayó en manos de Mariana.&lt;br /&gt;–Ya ven, yo les dije, ustedes son los próximos, queridos tortolitos –dijo Nicky con una letal mueca de maja vestida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;-&amp;amp;-&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;[&lt;em&gt;Este video va dedicado a la majísima Nicky quien a estas horas, de seguro, debe estar limpiando la casa, cocinando o desempeñando su encomiable labor de ama de casa&lt;/em&gt;]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/DApWbnEAcwU&amp;amp;rel=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-7804867284308497333?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/7804867284308497333/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/02/billetera-mata-galn.html#comment-form' title='28 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/7804867284308497333'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/7804867284308497333'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/02/billetera-mata-galn.html' title='BILLETERA MATA A GALÁN'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R75LMPstT_I/AAAAAAAAAXQ/ZlKA1S4CCI4/s72-c/sexsy.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>28</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-2301638863749245715</id><published>2008-02-13T21:38:00.000-08:00</published><updated>2010-01-12T22:31:45.398-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Chronic'/><title type='text'>CONSEJITOS DE UN CORAZÓN ROTO</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R7PUZ_stTyI/AAAAAAAAAUc/JeW1foAjl7s/s1600-h/corazon.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5166706740584861474" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R7PUZ_stTyI/AAAAAAAAAUc/JeW1foAjl7s/s320/corazon.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Se supone que a los veinte, recién desembarcado del paquebote de la adolescencia, el corazón se ha hecho más fuerte a punta de golpes, duelos y quebrantos. Se supone que uno ha aprendido a controlar el peso gravitacional de su cabeza para no perderla como se pierden las llaves de la casa. Se supone que a esa edad –en los solares del amor– ya no se es más el mequetrefe soñador y huevas tristes que se fue a los quince. Se supone, ¡maldita sea!, pero las cosas no son así. Mucho menos cuando a los veinte se ha caído en los fascinantes pétalos de una quinceañerita atrapamoscas que, con su letal belleza, ha dado al traste, impía, con toda tu carga de ilusión… Siendo uno, como es, alérgico a los desengaños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vi por primera vez una tarde otoñal saliendo de la Academia de Idiomas donde yo también estaba matriculado y a la que, incluso, algunas veces entraba. Tres luquitas nada más me costó conseguir su nombre, su correo electrónico y, en consecuencia, su frívolo &lt;em&gt;hi5&lt;/em&gt;. Mi mente fue saturada por esa galería de fotos donde su belleza de nínfula alumbraba como una aurora boreal. Hasta que un día, inadvertida, irrumpió en las tierras eriazas de mi corazón y, sin importarle un comino, las colonizó hasta su último confín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy no estoy para chismorrerías. No tengo el ánimo suficiente para referir los pormenores de esta historia contrariada. De eso, estoy seguro, se encargarán las malas lenguas. Hoy sólo quiero adherir mi truculenta experiencia a esos bobos corazones que, atolondrados por el amor, han decidido emprender –como yo hace poco– la agobiante conquista de su media naranja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de abordar los párrafos siguientes, se debe tomar en cuenta que los consejos aquí vertidos no provienen de un Bradomín en materias amorosas. Todo lo contrario. Estos apólogos nacen del corazón compungido de un escribidor, veterano en múltiples duelos amorosos... Todos, perdidos a primera sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He aquí lo que no debiera hacerse a la hora de conquistar a una mujer:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No seas tan calzonudo de proponerle una cita romántica a la niña de tus ojos (miopes) si cuando chateas con ella por el messenger no te presta atención y sólo te responde cada media hora con un cortante y desdeñoso monosílabo. No seas obstinado ni te empecines en quimeras si ella no responde a tus llamadas y ni siquiera se digna enviarte un currutaco mensaje de texto “misio”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si ya la pegaste de mongazo y la invitaste a salir (pues te engañaste a ti mismo diciendo: “sólo salgo con ella para conocerla, nada más”), asegúrate que no tenga enamorado. Si la chibola tiene el precoz síndrome de la monogamia, lo único que estás haciendo es el papel de cojudo y minarte el corazón: al final ha de botarte como a un palito de chupetín y quedarás condenando a un ridículo y traumático desamor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No llegues tarde a tu primera cita. Aun cuando ambos sean el uno para el otro y aunque ésta ocurra en el propio paraíso, ella no dejará de mostrarte una imperturbable cara de estreñida y tendrá, qué duda cabe, unas irreprimibles ganas de patearte los huevos por tardón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el primer tema de conversación es el clásico y vacuo “¿qué harás este fin de semana?”, y ella te responde que “una &lt;em&gt;pijamada&lt;/em&gt;”, no cometas, ¡por el amor de dios!, la estupidez de preguntarle: “Y… ¿a qué hora es?”, pues ella te mirará, desde su más tierna maldad, como diciéndote: “Obvio que será por la noche, pues… ¡huevonazo!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca pases delante de una juguetería sabiendo que la inercia de sus 15 años la llevará a perderse, entusiasmada, en la sección de las &lt;em&gt;Barbies Fairytopia&lt;/em&gt; y se quedará jugando “en el maravilloso mundo de &lt;em&gt;Mermaidia&lt;/em&gt;", mientras tú, pedazo de baboso, conjurarás el paso de las horas aburrido y rascándote los huevos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si pretendes hacer divertida la cita no cometas el error de llevarla al &lt;em&gt;Happyland&lt;/em&gt;, sobre todo, si no tienes el billete suficiente para costearte el gasto. Ella, en su condición de niña frufrú, no dejará de entusiasmarse con el &lt;em&gt;Flight Simulator&lt;/em&gt;, el &lt;em&gt;Dino Dash&lt;/em&gt; y el &lt;em&gt;Dancing Play&lt;/em&gt;, mientras tú, sin quererlo, te convertirás en amigo del boletero, que todo el rato te ha mirado compasivo cada vez que comprabas una nueva docena de fichas. De tu billetera, ni qué decir; al salir, te alcanzará a las justas para invitarle un miserable y efímero Donito de a quina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si cuando ella –con el ánimo sonriente y piadosa de tu rostro sediento– te invita de su Donito, por favor, ¡come rápido!, y no te detengas a mirarla como un huevofrito pues lo más probable es que el intenso sol de verano derrita el helado y se chorree sobre tu flamante y costoso polo Lacoste. Ella se cagará de risa haciendo estertores y señalándote burlona con su pequeño dedito, ante la estruendosa risotada de los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No te la creas, por favor, si al final de la cita ella te dice que eres “lindo”. Eso significa, por lo general: “eres buena gente, buen pata, buen amigo, un terroncito de azúcar, pero no me gustas ni un carajo”. Ser “lindo”, no lo olvides, es un eufemismo que en el diccionario de las mujeres significa siempre: “te quiero por generoso, pero eres un impresentable baboso”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tienes un blog que habla tan mal de ti como tu peor enemigo y es un confesionario de todos tus actos impúdicos, nunca le des el nombre ni la dirección electrónica. Lo más probable es que ella salga corriendo despavorida en busca de un cura para confesar el pecado de haber conocido al diablo en persona y disfrazado de escritor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No le propongas una segunda cita si en todo el tiempo que pasó no te ha llamado, ni te ha escrito, ni te ha remitido eso que cuesta mucho menos que un Donito: un puto mensaje de texto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No aceptes ir a verla en la segunda cita a la Academia de Idiomas, sobre todo si es el día de San Valentín. De hacerlo, llegarás con el corazón exultante, con una flor en la mano y soñando que por fin podrás arrancarle un beso. Pero ella te mirará sonriente y te dirá: “ay, qué lindo que eres, justo cuando te necesitaba”, y te pedirá que le cargues por favor los cuadernos a ella y al pobrecito de su enamorado “que se ha roto el brazo montando Skate”. A veces es mejor quedarse en casa, mirar una película, masturbarse y dejar pasar la tentación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto te lo digo, estimado lector, con la autoridad que me da el fracaso de la experiencia vivida.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;-&amp;amp;-&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;[Este video va dedicado a todos los bobalicones que, como yo, necesitan "pastillas para no soñar".]&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/azxfU2Hh1WI&amp;amp;rel=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-2301638863749245715?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/2301638863749245715/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/02/consejitos-de-un-corazn-roto.html#comment-form' title='35 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/2301638863749245715'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/2301638863749245715'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/02/consejitos-de-un-corazn-roto.html' title='CONSEJITOS DE UN CORAZÓN ROTO'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R7PUZ_stTyI/AAAAAAAAAUc/JeW1foAjl7s/s72-c/corazon.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>35</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-5362405267542408325</id><published>2008-02-07T18:05:00.000-08:00</published><updated>2010-01-03T14:43:34.048-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Chronic'/><title type='text'>DOLORES DE CABEZA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R6u66E87bzI/AAAAAAAAAUU/SsLD_ObY-AU/s1600-h/headache.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5164426904634879794" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R6u66E87bzI/AAAAAAAAAUU/SsLD_ObY-AU/s320/headache.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;em&gt;Antaño, si mal no recuerdo, mi vida era un festín&lt;br /&gt;donde corrían todos los vinos,&lt;br /&gt;donde se abrían todos los corazones.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;strong&gt;Rimbaud.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Llevo siempre conmigo una tristeza, un libro y una tableta de Ibuprofeno. Con frecuencia, puedo patear en el culo a la tristeza, pero al libro y a la tableta jamás. Los libros me sirven para que esa bola de huevones que es la gente termine de tragarse el cuento de que soy escritor. Y las tabletas, claro, me son más imprescindibles todavía porque puedo tolerar a una monja beata, un abogado chambón y hasta un asqueroso comunista, pero un dolor de cabeza… ¡ni cagando!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé cuándo mierda empezaron las cefaleas. Me parece que antes que el sangrado nasal y poco después que los dolores en la columna. En todo caso, la primera debió haber sucedido esa mañana en que mi padre –el cabrón pedorro al que yo sólo había visto un par de veces– vino a sacarme de la escuela. Me dijo: “vamos, antes de que llegue la policía”. Cagándome de miedo, cogí mi mochila y salí corriendo como un prófugo desaforado. No me atreví a pedirle explicaciones porque de un solo aventón me metió a la parte trasera de un taxi y él, presto, se sentó junto al chofer. Llegamos a su casa –un apestoso y tétrico lugar donde imperaban el desorden y nauseabundos desechos de comida–. Me ordenó sentarme al frente suyo en un viejo y destripado sofá. Rebuscó como un sabueso cada bolsillo de mi mochila mientras me mostraba una hoja llena de nombres, incluyendo el mío. El muy zarrapastroso encontró lo que buscaba: los minuciosos pacos blancos de mi petaca. Pendejísimo, probó su contenido con la punta de la lengua y, con los ojos desorbitados, los encaletó presuroso. La hoja era una orden de captura con los nombres de los presuntos implicados en venta y consumo de drogas dentro del colegio. Era raro, pero mi padre no se inmutó y se mantuvo sereno cuando me dijo que el director de la escuela había decidido expulsarme. Una inmensa alegría se reflejó en mi rostro. Era la mejor noticia que podía recibir: largarme para siempre de ese inmundo y chabacano colegio nacional. ¡Oh, yeah! Pero ahí nomás mi alegría se desvaneció como por ensalmo y empezaron los dolores de cabeza. El baboso de mi padre me dijo, muy orondo, que para evitarme la pérdida del año escolar había sobornado al director, y que en una semana a más tardar, luego de que se calmaran las aguas, podría retomar mis estudios… ¡Vaya mierda de noticia!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dolores de cabeza y la mala reputación continuaron a lo largo de mi convulsionada adolescencia. La más puta y memorable cefalea fue aquella que me hostigó la noche después de mi primer y único intento de suicidio. Eran los meses más tristes y jodidos de mi vida. Malvivía, de troncho en troncho y de bar en bar, la ausencia de la mujer más bella y comepingas que hasta entonces había conocido. Me abandonó, la muy puta, por un sarnoso dark de crenchas largas y uñas negras (no por el esmalte sino por la porquería acumulada) que sólo poseía dos cosas más que yo: plata a montones y más rayas de coca que ofrecerle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche busqué a mi padre, a quien descubrí tan ávido para los huariques, los burdeles y los excesos. Lo encontré en su madriguera con un par de apetitosas y casquivanas morenas que exudaban, como él, alcohol por todos los poros y coca por las narices. Aprovechando lo borracho que estaba, robé su billetera antes de que me adelantaran ese par de miserables peperas. Gasté todo el dinero en coca y en pastillas planeando morir con una sobredosis. Al llegar a casa comprobé furioso que me habían dado gato por liebre o, mejor dicho, talco Agú en vez de coca firme. Con la cagada revuelta, pensé en otros modos de suicidio pero todos se me antojaban dolorosos y desesperantes. Opté por seguír fiel a mi cometido de morir por una sobredosis. Me tragué veinte pepas de un sólo tirón y cuando esperaba el arribo de la pelona, lo que llegó en su lugar fue una diarrea de la puta madre. Sentado en el wáter, con el culo tembloroso y un terrible dolor estomacal que se extendió a la cabeza, recién me di cuenta que aquellas pastillas eran sólo vermífugas y laxantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último gran dolor de cabeza, el que me dejó más secuelas hasta el día de hoy, ocurrió en la época en que mi vocación literaria fue enfrentada cuerpo a cuerpo contra la maldita universidad. La loca de mi madre me obligaba a postular y me conminaba con llantos histéricos a dejar de escribir. “¡Me estas matando, hijito, con esas porquerías que sólo tú crees que es literatura!”. Mi padre, relajado, borracho y entonazo como siempre, se ofreció a conseguir un muchacho que me suplantara en el examen de admisión, me dijo que no me preocupara, que siguiera escribiendo y, eso sí, que por nada del mundo dejara de chupar con él. Pasó lo que tenía que pasar. El día del examen de admisión nos atraparon al suplantador y a mí. Estuve una noche entera en un oscuro calabozo lleno de excrementos y ratas chillonas. Mi madre, afuera de la comisaría, lloraba. El conchesumadre de mi papá declaró en mi contra, se lavó las manos y sobornó a los tombos. Días después se largó del país, dejándome como recuerdo y herencia la obligación de ir cada mes a una comparecencia restringida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que me toca firmar llevo conmigo la tableta de Ibuprofeno y una novela de Bukowski. La tristeza me la hizo añicos, desde esa tarde en que la conocí, una hermosa muchacha que ahora espera impaciente a que yo termine estas líneas para hacerme piojitos en la cabeza y despabilarme el corazón. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;-&amp;amp;-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;[Este video va dedicado, con mucho&lt;/em&gt; amor, &lt;em&gt;a esa hermosa muchacha que me ha despabilado el corazón]&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/Z863CuzokmA&amp;amp;rel=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Pido que me entierren con esta canción por ser, además de buena, sacada de un libro de mi tan admirado Rimbaud: "Una temporada en el infierno"]&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/bz2qvrvqTZ4&amp;amp;rel=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-5362405267542408325?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/5362405267542408325/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/02/dolores-de-cabeza.html#comment-form' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/5362405267542408325'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/5362405267542408325'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/02/dolores-de-cabeza.html' title='DOLORES DE CABEZA'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R6u66E87bzI/AAAAAAAAAUU/SsLD_ObY-AU/s72-c/headache.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-2105484008494423105</id><published>2008-01-31T18:29:00.000-08:00</published><updated>2010-01-03T14:44:37.302-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Chronic'/><title type='text'>EL MAL DÍA DE ANDREÍTA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R6KHBU87byI/AAAAAAAAAUM/8QElwdLJl-Q/s1600-h/Andriu.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5161836579793891106" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R6KHBU87byI/AAAAAAAAAUM/8QElwdLJl-Q/s320/Andriu.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Andrea es una muchachita conservadora, refinada, exquisita, enamorada del orden y la pulcritud. Como todos los días, apenas abiertos los ojos y puestas las babuchas de terciopelo, alista todo para sus abluciones matutinas. Prepara la bañera, las burbujitas, los aceites y las esencias, mientras se despoja del camisón de dormir con epicúrea solemnidad. A punto de sumergir su piecito en la espumosa tina de mármol, una débil opresión en las oquedades del bajo vientre, secundada por un repentino y sibilante cuesco, le anuncia la perentoria necesidad de liberar sus entrañas de las excrecencias del día. Por fortuna la taza se encuentra a pocos metros, separada de la bañera por un pequeño biombo. Hasta allí llega, rauda, dando saltitos como una liebre. Se sienta. Sin mayor dificultad despide los enjutos residuos que arriban de los intestinos, y aguarda, tranquila, la culminación del acto. Da un pujo final, discreto y silencioso. Estira la mano con delicadeza buscando el rollo de papel higiénico. En su lugar sólo encuentra el carrete vacío, insolente, desnudo. Enfurecida, suelta una nueva excrecencia, pero esta vez por la boca: ¡Mierda!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andrea tiene un carácter áspero y desapacible. Debido, según afirma, a que desciende de piamonteses italianos. Algo no del todo comprobado. Lo único cierto es que ella desciende, todas las mañanas, de una sucia y apestosa combi en la puerta misma de su universidad. Andrea detesta ese viaje, pero la premura y su pobreza de solemnidad la obligan a aceptarlo con resignación. A su alrededor se sienta un tropel de escolares que, a juzgar por sus chompitas &lt;em&gt;plomo-rata&lt;/em&gt;, parecen ser de colegios estatales. Andrea los mira despectiva. Añora, sin embargo, la inolvidable época del colegio. Siente nostalgia por aquel elegante traje con corbata azul que usó en su prestigioso colegio particular durante once años. En realidad, sólo extraña las corbatas. Desde chiquita le gustaba usar a escondidas las de su papá; pero claro, eso es algo de lo que nadie debe enterarse. Un salto repentino de la combi la arranca de sus cavilaciones. Advierte que acaba de llegar a su destino: la universidad. Se apresta a descender, mientras el cobrador le va diciendo: “apura pe mamita, pie derecho, pie derecho”. Andreíta hace una mala maniobra, se le rompe el tacón, se le dobla el tobillo y cae de bruces en la acera ante la risotada de los pasajeros. Como si esto fuera poco, uno de los mozalbetes de chompa &lt;em&gt;plomo-rata&lt;/em&gt; le arrancha la cartera, el celular y –lo que más le duele– su flamante&lt;em&gt; Ipod &lt;/em&gt;atiborrado con canciones de Abba (su grupo favorito). Adolorida y humillada no puede contener la palabrota que ha evitado en innumerable circunstancias: ¡piraña, conchetumadre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andrea siempre creyó que todo problema, por grave que fuera, se soluciona con un buen almuerzo. Con el pie vendado y un apetito de los mil demonios, se dirige, como todas las tardes, a uno de los restaurantes vegetarianos más lujosos de la ciudad. Pide una pizza mozzarella con aceitunas. Una familiar para ella sola. “Sólo unita” porque está a dieta. Se la traga en un santiamén. De pronto, el apuesto mozo la mira insistente. Andrea le sonríe coqueta y le muestra sus fulgurantes brackets de platino. El mozo hace un gesto de repulsión (aaajjjj) y se mete corriendo a la cocina. Andrea, aturdida, saca su pequeño espejito Unique y descubre que varios trocitos de aceituna se han incrustado en sus brackets. Abochornada, corre hacia el tocador. Pero, ¡maldita sea!, está fuera de servicio. Paga la cuenta. Presurosa, toma un tico y se dirige al dentista. Con un cepillo eléctrico logran removerle las impurezas del almuerzo vegetariano. Coge otra vez su espejito Unique y sonríe radiante. Pero cuando el dentista le enseña la cuenta, se le ensombrece el rostro: “¿Tanto por sacarme unos pellejos de aceituna?”. Al salir de la clínica, con la cartera saqueada y sin un solo céntimo, se ve obligada a ensuciar sus resplandecientes brackets con esa palabrota que siempre detestó: “¡muelero, hijo de puta!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Preocupada por haberse quedado en la ruina, Andrea se prepara ahora para una entrevista de trabajo con la directora de la prestigiosa revista “Vea”. Alista el currículum Vitae, los documentos que certifican su colaboración en Día 30 (la lujosa revista de su universidad), y para darse más caché, el premio “Pluma de oro” que ganó el año pasado como la mejor alumna de su facultad. Jacarandosa, se dirige al closet donde lo guarda celosamente. Abre la portezuela. Un olor añejo, que no advierte debido al entusiasmo, se extiende en la habitación. Encuentra la “Pluma de Oro” que, debido al óxido y la pátina de verdín que han caído sobre ella, revela su miserable condición de hojalata. Desengañada, impotente, enfurecida y con lágrimas en los ojos, mete la cabeza en el clóset y grita a voz en cuello otra de las tantas lisuras que siempre le repugnaron: ¡por la puta madre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegada la noche, Andrea se atavía con un traje argénteo y exclusivo para acudir a la fiesta más tradicional de la ciudad: la Fiesta del Perol. Son blancas hasta sus pantimedias, el brasier y sus calzones. Se ha perfumado, además, con las mejores y más caras esencias de su tocador. Piensa: “nada mejor que una fiesta para olvidar este mal día”. Llega. Saluda a los presentes con una fresca naturalidad y viceversa, pues como pasa siempre en los eventos frufrú, todos se conocen. De pronto, un apuesto mancebo la saca a bailar. Andrea odia el reggaeton que suena alrededor, pero no se puede contener ante la imponente mirada del mancebo. El chico le sonríe. Ella le coquetea. Los dos van hacia abajo, acuclillados, al compás del reggaeton. En eso, Andrea siente un fluido que baja repentino por entre sus piernas. El mancebo la hace girar en una rauda maniobra de baile, y cuando le mira el trasero pone cara de monito sodomizado. Un enorme manchón rojo se extiende en el blanco fondillo del pantalón de Andreíta. Se oye un estruendoso “¡oooohhhh!” por parte de los presentes. Se coloca el pañuelo de punta para taparse las nalgas y abandona el local abochornada. Afuera, ante el silencio y la oscuridad de la noche, no puede más y da rienda suelta a otra de las tantas germanías que le prohibieron sus papitos: ¡váyanse todos a la reparinpamputesumadre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de irse a la cama y olvidar este mal día, prende su ordenador y, como todas las noches, nos encontramos en el messenger. Ingenuo yo, le pido una opinión sobre mi blog. Y ella, sin ninguna reticencia, me escribe: “Luchito, deberías dejar de decir malas palabras. Tanta grosería me ofende, ahora más que nunca, ¡por el amor de dios!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;-&amp;amp;-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Más de una vez me he soñado bailando esta canción con Andreíta. Ojala que después de este post aquel sueño se me haga realidad]&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/7GFpMb0sOaw&amp;amp;rel=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-2105484008494423105?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/2105484008494423105/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/01/el-mal-da-de-andreta.html#comment-form' title='35 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/2105484008494423105'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/2105484008494423105'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/01/el-mal-da-de-andreta.html' title='EL MAL DÍA DE ANDREÍTA'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R6KHBU87byI/AAAAAAAAAUM/8QElwdLJl-Q/s72-c/Andriu.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>35</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-3293114054953249985</id><published>2008-01-20T17:37:00.000-08:00</published><updated>2010-01-03T14:46:24.871-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Chronic'/><title type='text'>MALDITAS VACACIONES</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R5P8bmBaCzI/AAAAAAAAAT8/Vyn6Wva9m70/s1600-h/Bart-pizarra.GIF"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5157743549262465842" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R5P8bmBaCzI/AAAAAAAAAT8/Vyn6Wva9m70/s400/Bart-pizarra.GIF" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Academias de fulbito, taekwondo, natación, música, pintura, teatro, danza, repostería, computación, matemáticas, de Boys Scouts y de mini-bomberos. Academias al paso, marketeadas por una plaga de volantes que te convierten en papelera humana cuando vas por el centro. Academias que duran lo que dura el corto ritual fornicario de un arrecho mancebo de 14 años con una putita de buen ver. O mejor dicho, lo que duran tres tristes y fugaces meses de verano. Academias chirles que son el mejor modo de engatusar a los chicos, dizque aprovechar su tiempo libre y –seamos francos, señores padres de familia– de no tenerlos en casa y de mandarlos a joder a otro lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es verdad que nuestros abnegados progenitores, luego de un agobiante año de trabajo, merecen unas apacibles y ensoñadoras vacaciones, lejos de la algazara infernal de los chicos en casa. Pero, ¿no es verdad también que la labor de los niños en la escuela debiera ser igualmente recompensada? ¿No tienen ellos que soportar a profesores mequetrefes y tiranuelos, a compañeritos abyectos e hijos de puta (que los llenan de apodos, insultos y complejos), a monses tareas y exámenes insulsos, durante diez meses del año, y encima sin recibir paga alguna? Entonces, pendejísimos padres de familia, no les jodamos las vacaciones a nuestros pequeños con la estúpida ucase de hacer de su verano algo productivo. ¿Acaso ustedes lo hacen?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivo encabronado con las formas de educación anquilosada que los padres –y los profesores en el aula– exigen de nosotros, sus dóciles vasallos. Estoy convencido de que la memoria manda al carajo todo aprendizaje impuesto; y lo que finalmente queda es sólo aquello que uno mismo aprende por su propio interés o – como en mi caso– por morbo intelectual. Estoy convencido también de que las “vacaciones útiles”, cuando son impuestas y aún cuando no (porque nada bueno se aprende en tres meses, y porque nada bueno se aprende en el Perú), no son útiles ni para limpiarse el culo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde luego, este humilde escribidor no fue ajeno a los bufos cursitos de verano. Mi encabronamiento echó raíces en las vacaciones de 1995, cuando el párvulo y dientón niño que era yo, enamorado del fútbol y de los invencibles Súpercampeones &lt;span style="color:#999999;"&gt;(1)&lt;/span&gt;, imploró a mamá que lo inscribiera, ¡a como de lugar!, en una academia de fútbol-soccer. Por supuesto, mamá lo hizo, pero el local de la llamada “academia” no era lo que yo esperaba, sino más bien una vulgar loceta de fulbito en el Colegio Médico, donde me correspondía, como a otros tantos engendros de galenos, el 50% de descuento, en calidad de “oferta”. Mi ilusión se terminó de ir a la mierda cuando descubrí tres cosas: que no era yo precisamente el supercampeón Oliver Atton &lt;span style="color:#999999;"&gt;(2)&lt;/span&gt; que la naturaleza había sido mezquina conmigo dotándome de dos pies izquierdos, y que para jugar al fútbol era necesario tener algo más que afición. Por lo demás, fui separado de la academia al marcar con severos moretones las piernas de mis compañeritos, extraviar decenas de pelotas detrás del enorme muro de la academia, y por meterle, sin querer queriendo, una patada en el poto al profesor y árbitro mientras jugábamos un partido de fulbito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Testarudo y terco, en los años que siguieron, exigí a mis padres inscribirme en nuevos cursitos de verano. Había pasado ya la fiebre de los Supercampeones, y me había atacado otra peor: la de Dragon Ball &lt;span style="color:#999999;"&gt;(3)&lt;/span&gt;. Me inscribí en una academia de Taekwondo soñando algún día ser un Súper Sayayín como Gokú &lt;span style="color:#999999;"&gt;(4)&lt;/span&gt;. Pero cuando el profesor me reveló que los seres humanos no podíamos hacer un Kamehamehá &lt;span style="color:#999999;"&gt;(5)&lt;/span&gt; así por así, y cuando me metieron un tacle en plena boca del estómago durante la clase de patadas mortales, salí despavorido a guarecerme en las faldas de mamá. Distinto, pero igual de nefasto, fue cuando me echaron de las clases de marinera por levantarle la falda y pellizcarle las nalgas a una compañerita de baile; cuando me jalaron de las patillas por dibujar calata a la profesora durante una clase de pintura en la Escuela de Bellas Artes; y cuando me botaron del Conservatorio al ser sorprendido con los calzoncillos en el suelo y fornicando sobre el piano de cola con una generosa compañerita, aficionada al trombón y a la flauta traversa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es probable que algunos bobalicones –como yo– hayan encontrado divertida la idea de las “vacaciones útiles” en su edad parvularia. Pero estoy seguro de que todos los que tenemos una pizca de juicio y ni un pelo de empollón, hemos odiado el momento en que nuestros padres nos conminaron a inscribirnos en una Academia Preuniversitaria. &lt;em&gt;Porque sin universidad… ¡no eres nadie!&lt;/em&gt; ¿Qué coño es eso de estudiar en los meses destinados a descansar luego de once largos años de tortuoso sometimiento en el colegio? En lo que respecta a mí, lo único bueno que me dejaron esos tres agobiantes meses de la Pre fue conocer a la hermosa y perdularia Rita, una muchacha de cabello azabache con mechones lila y piercing en la ceja. Recuerdo que nos tirábamos la pera (algunas veces sólo nos tirábamos) y nos íbamos a fumar marihuana al parquecito que quedaba a tres cuadras de la academia, ése que ahora está enrejado y derruido, sin el evanescente humo que se respiraba alrededor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que a su lado aprendí más cosas que en la Pre. Aprendí –mientras escuchábamos juntos a Sabina– que enamorarse un poco más de la cuenta es una mala inversión; mientras leíamos a Bolaño, que el amor y la tos no se pueden ocultar; y –lo más importante– que el nombre genérico de la &lt;em&gt;pastilla del día siguiente&lt;/em&gt; es Levonorgestrel. Recuerdo que todos se morían por ingresar a la U mientras que a nosotros dos sólo nos gustaba fumar y reírnos de los demás. Poco tiempo después, Rita se marchó a Londres donde se casó con un sir inglés, y yo –con un mismo final feliz– decidí dedicarme a escribir. Jamás perdimos el contacto. Según me cuenta, acaba de abrir una nueva tienda de finísima lencería en las proximidades de Buckingham. Por mi parte, desde una hermosa playa de Máncora y libando un delicioso milkshake, bajo una acogedora y elegante sombrilla, le escribo en mi pequeño blackberry que estoy mejor que nunca; que un importante diario paga generosamente cada una de mis crónicas; que me siento dichoso de haberla conocido y de haber utilizado mi tiempo en experimentar las vivencias más ricas a su lado. No puedo dejar de contarle –chismosísimo yo– que nuestros empeñosos excompañeros de la academia, aquellos que nos juzgaban por nuestra vida disipada, ingresaron a esa “prestigiosa universidad nacional” donde al parecer tendrán que esperar quince o veinte años para graduarse debido a las interminables y continuas huelgas de profesores o estudiantes; que este verano pasarán sus vacaciones recluidos en un insoportable salón, aburridos, jodidos y con el culo sancochado, ahora que se reanudaron las clases. Y todo..., por obedecer a sus adorados papitos y hacer de su tiempo “algo productivo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;__________________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;(1) &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=hpmzAFFNuAI"&gt;Supercampeones&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;(2)&lt;/span&gt; &lt;a href="http://img124.imageshack.us/img124/4492/supercampeones0f3elregrax0.jpg"&gt;Oliver Atton&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;(3)&lt;/span&gt; &lt;a href="http://dragonball.100foros.com/logos/dragonball_.jpg"&gt;Dragon Ball&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;(4) &lt;/span&gt;&lt;a href="http://imaginaryboys.altervista.org/italiano/DragonBall/immagini/goku.jpg"&gt;Gokú&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;(5) &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=xZUakL4KPrA&amp;amp;feature=related"&gt;Kamehamehá&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;- &amp;amp; -&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;[Este video va dedicado a todos los loser que están haciendo de su verano "algo productivo" y se preparan arduorosamente para postular a la universidad. Provecho]&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/edOrohGvmSQ&amp;amp;rel=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;[Hace unas semanas vi una propaganda recontra paja en Nat Geo. Después de unos día la he podido ubicar. Aquí está. Va dedicado, con mucho cariño, a toda esa gente formal y gregaria que aún no ha decidido vivir...]&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/9eDWv_Z0GWQ&amp;amp;rel=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-3293114054953249985?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/3293114054953249985/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/01/malditas-vacaciones.html#comment-form' title='26 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/3293114054953249985'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/3293114054953249985'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/01/malditas-vacaciones.html' title='MALDITAS VACACIONES'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R5P8bmBaCzI/AAAAAAAAAT8/Vyn6Wva9m70/s72-c/Bart-pizarra.GIF' height='72' width='72'/><thr:total>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-1503224537338099728</id><published>2008-01-10T12:17:00.000-08:00</published><updated>2010-01-03T14:47:58.093-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Chronic'/><title type='text'>VAMOS A HACER DEPORTE</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R4Z-R2BaCcI/AAAAAAAAAPs/CFVz1DZ2i_Q/s1600-h/maratonista1.JPG"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5153945668596402626" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R4Z-R2BaCcI/AAAAAAAAAPs/CFVz1DZ2i_Q/s320/maratonista1.JPG" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Primer lunes del año. Seis de la mañana. Estoy despierto –pese a ser ésta una hora inusual para mí– no por haberme caído de la cama o haberla abandonado por algún inoportuno temblor. He abierto los ojos obligado por un compromiso personal, por un juramento de año nuevo: ponerle un alto a esta vida de sedentario contumaz y tratar de esculpir mi impresentable anatomía, sobre todo ahora que el verano apremia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El invierno (sus pizzas con mozarela, sus lasagnas con salsa boloñesa, sus hamburguesas y sus suculentos anticuchos al paso) me dejó como saldo una terrible y agraviante panza que hoy, aprovechando este raro frenesí de año nuevo, pienso desaparecer… ¡a como de lugar! Para eso llevo conmigo mi blanca e impoluta indumentaria de tenista amateur: polito piqué; shorcito de algodón tangüis; zapatillas “Puma”; raqueta Wilson (balance de 34 cm, swing corto y fundita de regalo); y un coqueto y anatómico tomatodo (“bueno con B de Basa”). Todo está listo para empezar la faena deportiva en el club más tradicional, más céntrico y más cercano a mi casa. Camino las dos cuadras que me separan del club, entonando una vieja y nostálgica canción de Nubeluz (“&lt;em&gt;Vamos a hacer deporte, ya comenzó la acción, quemando calorías, late tu corazón&lt;/em&gt;”), y entusiasmado por volver a jugar, después de un año, mi deporte favorito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero al llegar al club y toparme con el negro chinchano que vigila la puerta, me doy con la sorpresa de que afiné todos los detalles menos actualizar mi carnet de socio VIP. Afligido, y acordándome entre dientes de la madre del chinchano, doy media vuelta y regreso a mi casa con el ánimo hecho mierda. Me siento en el sofá de la sala, lanzo la raqueta y el tomatodo, y cuando estoy a punto de echarme a dormir, timbra mi celular. Es un mensaje de Gigi, la más fashion, pero también la más insoportable de todas mis ex. Me escribe: “Hola Luismi, ¿cómo estas? Vi tus fotos de año nuevo en el hi5 y déjame decirte, con toda sinceridad, que TQM”. Entre sorprendido y entusiasmado, le pregunto: “¿Cómo?, ¿Que me quieres mucho?”. A los pocos segundos, me responde: “No, sonso, TQM quiere decir Tienes Quilitos de Más”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me cagó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observo el ligero pero abominable colgajo que se desprende de mi abdomen y, sacudido por una extraña fuerza que me devuelve el entusiasmo, salgo otra vez a la calle dispuesto a demostrarle a la odiosa Gigi que ¡está viendo huevadas, que no tengo quilitos de más! Me acuerdo entonces del antiguo Complejo Deportivo que está también a dos cuadras de mi casa, pero en dirección contraria al club. Allá voy, deprisa, como si cada segundo perdido acumulara un centímetro más de tejido adiposo en mi innoble barriga. Llego. El ambiente que observo es deprimente: una verdusca y mohosa reja envuelve siete canchas de fulbito, todas llenas de escupitajos y encharcadas por las lluvias del día anterior y los pestilentes orines de los borrachos que pululan por ahí; unos calatos y tuberculosos árboles sin hojas, cenicientos de tanto smog; un césped lleno de cráteres y puchos retorcidos de cigarros; y una jauría de perros chuscos y garrapatosos que olfatean acres bolsas de comida, mientras –cual refinados guitarristas– rascan sus famélicos cuerpos, desesperados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hay algo mucho más bizarro y extravagante en este lugar: los morrocotudos “futbolistas” que, con ceñidas y lustrosas camisetas del Barza, el Milan y el Cienciano, exhiben sin el menor pudor sus prominentes barrigotas, ante las cuales la pancita de este narrador resulta la de un Felpudini en huelga de hambre. Observan zahoríes y envidiosos mis exclusivas zapatillas Puma, tal vez las comparan con las suyas, con sus calamitosas zapatillas “Tigre”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Flaco, ¿juegas?”, me pregunta uno. Le respondo que sí, con hipócrita amabilidad. “Ya, pero son cinco lucas por cabeza”, me advierte otro con tono grotesco. “Ok… ok… –digo a la defensiva–, pero, ¿el dinero del ganador se repartirá, no?”. “No pues flaco, no seas monse, nos iremos a la bodeguita del chino Fumanchú a chupar y a fumar como se debe… ¡habla!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les digo que no. Mientras me dirijo a la irrisoria pista de atletismo, pienso en lo cojudo que es hacer ejercicios para desintoxicarse y luego irse a chupar. Pero así es el Perú, un complejo de cojudos. Los pocos amigos que tengo me dicen que no me queje, que debo amar al Perú sobre todas las cosas, a pesar de su barbarie. Empiezo a creer, pese al cariño que les tengo, que ellos son más cojudos todavía. En esas estoy cuando a pocos metros de mi partida, el meloso sonido de la canción que hace rato yo mismo cantaba, suena muy cerca de mí: “&lt;em&gt;Para mover las piernas… ¡fútbol!; para mover los brazos… básquetball!; para mover las manos… ¡Voley!; y para tu corazón… ¡Natación!; vamos a hacer deporte ¡y serás un campeón!&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La música venía de los enormes audífonos tipo locutor de radio de una tía choclona que corría a mi lado. Lo hacía con un compás ridículo, bamboleando su gualdraposo culo y agitando los brazos como un pato. En cualquier caso, corría mucho más y mejor que yo, avechucho insolvente, extenuado a los 10 segundos de haber empezado a correr. Me detuvo el cansancio, pero sobre todo el olor familiar de un muchacho que pasó a mi lado, estomazo, fumando un cigarrito artesanal. Entre tanto, un vejete lleno de arrugas, pero vigoroso, pasó por mi lado, me propinó un palmazo en la nuca y me gritó burlón: “¡Corre, cachafaz!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A punto de tirar la toalla (a decir verdad, el tomatodo), observo algo que por tercera vez me inyecta un vivo entusiasmo para “hacer deporte”. Es una muchacha alta y despampanante, de curvas provocadoras, cuyas nalgas tienen el efecto de un imán que me obliga a correr detrás de ellas. Empiezo a encontrarle sentido a esta fatigada vida de deportista. En realidad, empiezo a encontrarle sentido a la vida. El ambiente se torna estimulante. Podría pasarme el día entero corriendo detrás de este sicalíptico trasero. Decido alcanzarla y entablar una “deportiva” conversación con ella. Una vez a su lado, me dispongo a soltarle el donjuanesco y clásico “&lt;em&gt;Hola preciosa, ¿cómo te llamas?&lt;/em&gt;”. Pero un inoportuno bache, tan grande como un zanjón, me dobla el tobillo y me avienta de bruces a la arena. Caigo encima del tomatodo, bueno con B de “Basa”, que se rompe en un santiamén como si se tratara de un vasito descartable. Lleno de barro y empapado por completo, me convierto en el hazmerreír de los morrocotudos “futbolistas” del Complejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abochornado y cojo, y con una sed de los mil demonios, salgo del lugar. Afuera, por fortuna, venden unos apetitosos “jugos de naranja” a la módica y deportiva suma de un sol, con yapa incluida. Apresurado, pido uno. "¡Aaahhhh!", digo con delectación mientras tomo mi jugo de naranja. A mi lado pasan dos veloces pirañitas sobre una bicicleta robada, matándose de la risa. De pronto, siento una patada en el estómago, acampañada de un estrepitoso cuesco. A los pocos minutos, me veo yo también corriendo presuroso con una bicicleta, pero con una bicicleta estomacal, la que este purgante al paso, llamado eufemísticamente “jugo de naranja”, me acaba de producir. Respiro profundo, trado de contenerme pero no puedo más. La bicicleta se ha transformado en moto, ésta en locomotor, y entonces, literalmente, me he cagado. Mientras voy rengueando, cagado, enlodado y con el tobillo maltrecho, me hago la firme promesa de renovar la próxima semana, ¡lo juro!, mi carnet del club.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;-&amp;amp;-&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;[&lt;em&gt;Para quienes, como yo, sintieron nostalgia al recordar a Nubeluz viviendo esta historia, aquí va el siguiente video&lt;/em&gt;]&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/iScpoVw5Go8&amp;amp;rel=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;[&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;Un agradecimiento especial a mi queridísima amiga, escritora, diseñadora y manzanófila (aficionada a las manzanas) Jennifer Thorndike por este lindo header. Visiten &lt;/em&gt;&lt;a href="http://cromzzz.blogspot.com/"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Cromosoma Z&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;]&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://cromzzz.blogspot.com/"&gt;&lt;img alt="Jen Frulita" src="http://i65.photobucket.com/albums/h240/jasyk/botn-z.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-1503224537338099728?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/1503224537338099728/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/01/vamos-hacer-deporte.html#comment-form' title='24 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/1503224537338099728'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/1503224537338099728'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/01/vamos-hacer-deporte.html' title='VAMOS A HACER DEPORTE'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R4Z-R2BaCcI/AAAAAAAAAPs/CFVz1DZ2i_Q/s72-c/maratonista1.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-2020462215583899692</id><published>2008-01-02T19:11:00.000-08:00</published><updated>2010-01-03T14:47:02.957-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Chronic'/><title type='text'>DE CÁBALAS Y BUENOS DESEOS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R4BFo2BaCbI/AAAAAAAAAPk/Uimm0gZA-nU/s1600-h/and_Happy_New_Year.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5152194541710346674" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R4BFo2BaCbI/AAAAAAAAAPk/Uimm0gZA-nU/s320/and_Happy_New_Year.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Comer doce uvas mientras dan las doce campanadas, bañarse con flores aromáticas, meter un anillo de oro en la copa de champaña, dar una vuelta a la manzana con una maleta en la mano, encender siete velitas variopintas, repartir espigas de trigo entre los miembros de la familia, ponerse calzoncillos amarillos, quemar un muñeco con la cara de tu suegra, o repetir alta, lenta y fervientemente: “¡voy a ser feliz, voy a ser feliz, lo juro… este 2008!”. Pero ninguna cábala fue tan íntima, cataléptica e infalible como la que este entusiasta escriba realizó el 31 de diciembre: “Empezar a dormir doce horas seguidas, largas, sempiternas, desde antes de la medianoche”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Díganme si desconectarse del mundo el primer día del año no es la mejor cábala que haya podido inventarse? Mira, empiezas con buen pie. Te evitas el desagrado de oír esa melosa, inevitable e hipocritona frase cliché: “Que tengas un Feliz Año, querido”. ¿Acaso se puede ser feliz en medio de esa celebración vulgar e insufrible; trasnochando; cenando recién a media noche; acalorado por tanto chocolate caliente, pavito trozado y panetón "Metro" en pleno verano; oyendo los ensordecedores estruendos de ratas blancas y mamarratas e inhalando el humo denso de la pólvora en las calles? Si hay alguien que se considera “feliz” en medio de esta manifestación huachafa del caos y el barullo, tienen toda la razón quienes afirman que la felicidad es un sentimiento reservado sólo para los imbéciles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conciliar el sueño un 31 de diciembre no es tortas ni pan pintado. Es más, yo diría que es una tarea imposible. Existe felizmente algo que después de la rueda y la escritura es uno de los más grandes y gloriosos inventos de la humanidad: las sacrosantas pastillas. Así fue. Cogí un vasito de agua, tres pepas de &lt;em&gt;diazepan forte&lt;/em&gt;, apagué el celular, desconecté el teléfono, la radio, el televisor, y puse llave y tranquera a la puerta de mi cuarto. Cerré los ojos vencidos por el sueño y susurré con estragos de agonía: ¡Happy new year, fucking world!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, ya con el nuevo año encima, advertí que la cábala empezaba a surtir sus grandiosos efectos. El mundo se mostraba sospechosamente apacible. El sol resplandecía, reinaba un silencio de médanos, la raza humana parecía haberse extinguido, ningún ruido se escuchaba alrededor. Era el primero de enero y yo era completamente feliz. Muy feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí a la calle. Silbé. Reí. Canté. Celebré que el mundo se haya ido a la mierda aunque sea por unas horas, convirtiéndome en un Robinson Crousoe aun sin Viernes. Pero cuando abrí mi correo electrónico, prendí mi celular y revisé mi blog quien parecía haberse ido a la mierda era yo. Todos –mi familia, mis amigos, mis enemigos, mis conocidos y mis desconocidos– me habían dejado el latoso e insoportable: “Feliz año, Luchito” pero acompañado de algo muchísimo peor: del “Ojala que…”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Feliz año, Luchito. Ojala que este año:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejes de ser tan burlón.&lt;br /&gt;Dejes de ser tan pesado.&lt;br /&gt;Empieces a bajar de peso.&lt;br /&gt;Dejes de decir mentiras.&lt;br /&gt;Dejes de escribirlas.&lt;br /&gt;Dejes de decir que has dejado de beber.&lt;br /&gt;Dejes de decir que has dejado de fumar.&lt;br /&gt;Dejes de ver películas porno.&lt;br /&gt;Dejes de masturbarte antes de escribir.&lt;br /&gt;Vuelvas a creer en dios.&lt;br /&gt;Tomes conciencia de tu porvenir.&lt;br /&gt;Seas el orgullo de tus padres.&lt;br /&gt;Estudies Derecho.&lt;br /&gt;Estudies Periodismo.&lt;br /&gt;Estudies cualquier cosa… pero ¡estudies!&lt;br /&gt;No seas tan vago.&lt;br /&gt;No seas tan tardón.&lt;br /&gt;Dejes de pecar.&lt;br /&gt;Dejes de burlarte de los curas.&lt;br /&gt;Dejes de ser tan desleal.&lt;br /&gt;Dejes de robarle la novia a tus amigos.&lt;br /&gt;Dejes de ser tan infiel, tan afanador.&lt;br /&gt;Te rasures más seguido.&lt;br /&gt;Dejes de imitar a Bayly.&lt;br /&gt;Dejes de copiar las camisas de Renato Cisneros.&lt;br /&gt;Dejes de hacerte el depresivo.&lt;br /&gt;Vuelvas al Gym.&lt;br /&gt;Escribas poesía.&lt;br /&gt;Dejes de opinar sobre política.&lt;br /&gt;Dejes de ponerte la ropa al revés (sobre todo la interior).&lt;br /&gt;Dejes de drogarte.&lt;br /&gt;Aprendas a bailar.&lt;br /&gt;Dejes de usar lentes oscuros.&lt;br /&gt;Te levantes más temprano.&lt;br /&gt;No seas tan liberal.&lt;br /&gt;Empieces a amar al Perú.&lt;br /&gt;Empieces a amar a los pobres (que son todo el Perú).&lt;br /&gt;Dejes de ser tan racista.&lt;br /&gt;Dejes de robar joyas a tu mamá.&lt;br /&gt;Vuelvas a ir a misa.&lt;br /&gt;Dejes de sobornar policías.&lt;br /&gt;Soluciones tus problemas judiciales.&lt;br /&gt;No te metas en más líos.&lt;br /&gt;Dejes de ser tan cobarde. &lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Dejes de ser tan grosero.&lt;br /&gt;Dejes de tener malos pensamientos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Aprendas a controlar tu eyaculación.&lt;br /&gt;Dejes de escribir. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Dejes de respirar.&lt;br /&gt;Dejes de ser un cabrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De inmediato, escribí un mensaje. Uno solo para todos mis afectuosos corresponsales: “Feliz año. Gracias por sus efusivos y cariñosos deseos. Pero métanselos al culo. Si se los meten todos, TODOS, ¡PERO TODOS!… me harían inmensamente feliz”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;-&amp;amp;- &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;[Me encanta esta canción. La bailé en año nuevo, solo y completamente feliz. Aún la sigo bailando, espero ustedes también...]&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/6iUKJvao0Yw&amp;amp;rel=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-2020462215583899692?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/2020462215583899692/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/01/de-cbalas-y-deseos.html#comment-form' title='22 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/2020462215583899692'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/2020462215583899692'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2008/01/de-cbalas-y-deseos.html' title='DE CÁBALAS Y BUENOS DESEOS'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R4BFo2BaCbI/AAAAAAAAAPk/Uimm0gZA-nU/s72-c/and_Happy_New_Year.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-3067253340678347544</id><published>2007-12-21T11:35:00.000-08:00</published><updated>2010-01-03T14:48:49.072-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Other'/><title type='text'>VIÑETAS DE NAVIDAD I</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R2wWB-0PzUI/AAAAAAAAAO8/dr-RXI3y_pc/s1600-h/10navidad.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5146512697475452226" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 146px; CURSOR: hand; HEIGHT: 185px" height="191" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R2wWB-0PzUI/AAAAAAAAAO8/dr-RXI3y_pc/s200/10navidad.jpg" width="146" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-family:arial;"&gt;Charly tiene dos relaciones paralelas, dos amantes a las que ha prometido fidelidad eterna: Paula y Andrea. Por supuesto, ninguna sabe nada de la otra. Pero ellas, como todos los años, enamoradas y calenturientas, han invitado al pipiléptico Charly a celebrar la “&lt;em&gt;noche buena&lt;/em&gt;” en sus respectivos departamentos. He aquí un dilema navideño que Charly y todos los infieles del mundo tienen (o tenemos) que resolver. ¿O Paula o Andrea? ¿Cómo haces para evitarte el tormento de tener que elegir entre una de las dos? “¡Sencillo!”, responde Charly cada vez que escucha esa pregunta. “¡Ni Paula, ni Andrea! ¡Pasas la navidad con tu santa madrecita!”, agrega Charly, y despliega una sonrisa que podría traducirse como: “¡no contaban con mi astucia!”. Pero la mamá de Charly, una adorable y cándida viejecita, preocupada siempre por alentar la confraternidad y la unión entre Charly y sus amigos, hoy le escribió un mail muy afectuoso: “Charly, querido hijito, dado que ya se aproximan las pascuas, me tomé la libertad de invitar a casa a tus dos mejores amigas, a Paulita y Andreíta, de quien tanto me has hablado y a quienes tanto deseo conocer, para que pasemos los cuatro juntos la &lt;em&gt;noche buena&lt;/em&gt;. Te espero, cariño”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-&amp;amp;-&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R2wWMe0PzVI/AAAAAAAAAPE/R6fkogZAUOA/s1600-h/15Navidad.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5146512877864078674" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 145px; CURSOR: hand; HEIGHT: 160px" height="192" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R2wWMe0PzVI/AAAAAAAAAPE/R6fkogZAUOA/s200/15Navidad.gif" width="157" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Totito es un niño de ocho años que en la noche víspera de Navidad espera con ilusión el tan ansiado arribo de Papá Noel. Con un mes de anticipación y siguiendo las recomendaciones de su padre, ha colocado sus coloridas medias de &lt;em&gt;Mickey Mouse&lt;/em&gt; en la chimenea de la sala. Totito se muere por conocer a Papa Noel. Para eso ha ideado un plan “maestro e infalible”: dormir la tarde entera a fin de estar despierto por la noche, y así sorprender al gordito barbicano con las manos en la masa (o al menos en el arbolito de Navidad). Totito, despierto y ansioso, mira a cada momento su reloj. Dan la una. Dan las dos. Dan las tres. “¡Fucking Papa Noel!… ¡Pero ¿a qué hora vas a llegar?!”, murmura Totito en el momento en que el sueño parece derrotarlo. Las cuatro de la madrugada. De pronto, el sonido de unos pasos en la escalera hacen saltar a Tottito de la cama y deslizarse agazapado hasta el primer piso. Totito observa, expectante y oculto tras las cortinas, lo que ocurre en su delante. La escena le quiebra la ilusión de un solo golpe. ¡Oh!... ¡No era el hiperbóreo panzón rojiblanco quien apila los regalos al pie del arbolito navideño! ¡Era el narigón y mentiroso de su padre! Totito lo maldice. Pues era él quien con sus historias bobas había venido alimentando esa falsa ilusión toda su infancia. Sollozando y furioso, Totito se mete en la cama. No bien termina de amanecer empieza abrir los regalos. Su padre entra subrepticiamente y lo mira arrobado de ternura. Totito levanta la mirada y le dice sonriendo: “¡Mira papi…, mira cuantas cosas lindas me trajo Papa Noel!”. El padre lo abraza, lo besa y le pregunta muy orondo: “¿te gusta lo que te trajo Papa Noel?”. Totito sonríe. Pero el meloso momento de ternura se acaba cuando Totito le dice: “Sí papi, y… ¿qué me vas a regalar tú?”. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;-&amp;amp;-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R2wWbe0PzWI/AAAAAAAAAPM/rYxuoFYpNb0/s1600-h/14Navidad.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5146513135562116450" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="185" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R2wWbe0PzWI/AAAAAAAAAPM/rYxuoFYpNb0/s200/14Navidad.JPG" width="141" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Richard Cubas, 35 años, Sectorista del Área de Asuntos Sin Importancia del Ministerio de Trabajo, siempre odió la Navidad y todo lo referente a ella. Guarda un sentimiento opresivo, un escollo de frustración porque desde pequeño los regalos que recibió en navidad jamás satisficieron sus más recónditos deseos. Siempre miró con recelo a su hermanita menor que con sus muñecas y sus juegos de cocina y repostería era infinitamente más feliz que él, pese a los tanquecitos, granadas y pistolas de guerra que papá le regalaba en ésos días. Los sentimientos negativos fueron &lt;em&gt;in crescendo&lt;/em&gt;, sobre todo, cuando ya de joven, sus amigos le regalaban muñecas inflables, revistas porno y preservativos con sabor a tutti-frutti. O cuando se casó y su esposa, en los días de Navidad, lo obsequiaba con camisas y ternos. O cuando tuvo hijos y éstos, en esa misma ocación, le regalaban bivirís y corbatitas kitsch. Para escamotear sus propios y extraños sentimientos consiguió trabajo como Distribuidor de Maquinaria Pesada (o sea, como un vulgar camionero). Este año no pudo más. Se divorció de su señora. Mandó a la mierda su trabajo de camionero. Renunció al puesto de sectorista y con su jugosa liquidación, salió de compras. Se compró un hermoso traje fucsia con iridiscencias hindúes. La noche del 24 se lo puso y salió a la calle. Se le veía radiante a pesar de haberlo perdido todo. Al pasar por un enorme ventanal de espejos, sonrió coqueto, y desde el fondo de su corazón exclamó: “¡Ay!, ¡qué regia que estoy!”. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;-&amp;amp;-&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R2wWl-0PzXI/AAAAAAAAAPU/UZF0vaKYmbc/s1600-h/13Navidad.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5146513315950742898" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="183" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R2wWl-0PzXI/AAAAAAAAAPU/UZF0vaKYmbc/s200/13Navidad.gif" width="140" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Ernesto es un empresario exitoso. Hace seis meses se mudó a una lujosa mansión en La Planicie y desde aquel día, curiosamente, tiene más amigos. Hoy es noche buena y, como todos los años, Ernesto ha organizado una íntima cena navideña. Sin embargo, por la cantidad de “invitados” que vinieron, dicha cena no parece ser tan íntima. Ernesto observa desconcertado la enorme cantidad de parientes que hasta el día de hoy no conocía. Han venido tíos, primos, primos políticos, primos en tercer y cuarto grado, ahijados (cada cual con sus respectivas esposas, hijos y entenados) y “amigos” que nunca antes había visto. La mansión de 15 000 metros cuadrados está atiborrada por estos imprevistos “invitados”. Ernesto trata de poner la mejor cara, y aunque se muere por echarlos, se ve obligado a tratar a todos con gentileza. Para alentar el buen humor de Ernesto, suena un oportuno y mélico villancico de voces blancas: “la-la-la, la-la-la, mañana es Navidad”. Servida la cena (que bien podría llamarse banquete por lo largo de la mesa) surgen dos preguntas impertinentes. La primera: ¿Y, cuándo me das chamba, pues, Ernestito? La segunda, más impertinente y más difícil de torear que la primera: ¿Y qué me vas a regalar hoy, pues, Ernestito? Ernesto está pasmado. No ha comprado tantos regalos. En realidad no ha comprado regalos más que para su esposa y sus hijos. Y regalos muy baratos, pues como buen empresario, sabe que el progreso depende del ahorro. Los circunstantes esperan ansiosos la respuesta de Ernesto. Él, en una hábil salida, propone “rezar primero, cenar después y luego abrir los regalos que están al pie del arbolito”. Todos sonríen contentos y deseosos de abrir los regalos prometidos. Ernesto deja caer una gota de sudor en la taza de chocolate mientras reza fervientes plegarias a dios. Le pide que lo salve de esta terrible encrucijada. La opípara cena navideña se ha convertido en migajas y basura. Los comensales eructan y sonríen. Alzan las cejas repetitivamente como diciendo: “ya pe compare, ¿y los regalos?”. Ernesto que aún no ha acabado de cenar, suda con mayor intensidad. No sabe cómo disculparse, cómo decirles que mintió, que los regalos no existen. No quiere arruinar la cena gritándoles a boca de jarro: “¡conchudos!, ¡paracaidistas!, ¡vienen sin avisar y todavía exigen regalos!”. Pero cierra los ojos, frunce el ceño y protesta para sus adentros: “¡dios mio!, ¡dios mio!, ¡por qué me has abandonado!”. Un extraño olor inquieta a los “invitados”. Un humo negro y denso ingresa intempestivamente al comedor. “¡Incendio! ¡Incendio! ¡Se quema el arbolito!”, vocifera una voz escandalosa. Ernesto se para y se dirige corriendo a la sala. En efecto, el arbolito se está incendiando debido probablemente a un corto circuito en las luces navideñas. Ernesto sonríe ante la mirada desconcertada de su esposa. Los invitados corren desaforados y se atropellan intentando salir de la residencia. Cuando todos se han ido, Ernesto coge el extinguidor y apaga raudo el fuego. Observa que todos los regalos se han convertido en ceniza. Se carcajea a pierna suelta y piensa: “¡uy!..., gracias dios mío…, ahora sí que creo en los milagros de navidad”. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;-&amp;amp;- &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;[Aquí, un lindo y dulce video navideño dedicado para mis despistados, ingenuos pero, sobre todo, queridos lectores... A ver si se aprenden la letra y la cantamos juntos después de la cena navideña]&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/kSs2yo_5U5w&amp;amp;rel=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-3067253340678347544?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/3067253340678347544/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2007/12/vietas-de-navidad-i.html#comment-form' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/3067253340678347544'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/3067253340678347544'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2007/12/vietas-de-navidad-i.html' title='VIÑETAS DE NAVIDAD I'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R2wWB-0PzUI/AAAAAAAAAO8/dr-RXI3y_pc/s72-c/10navidad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-3977365506878788381</id><published>2007-12-09T22:08:00.000-08:00</published><updated>2010-01-03T14:49:57.378-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Chronic'/><title type='text'>MI AMIGO "EL PUMA"</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R1zeB2gVBYI/AAAAAAAAAOs/68PHThWn3T8/s1600-h/Puma1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5142228997942609282" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 93px; CURSOR: hand; HEIGHT: 136px" height="146" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R1zeB2gVBYI/AAAAAAAAAOs/68PHThWn3T8/s200/Puma1.jpg" width="105" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Se llamaba José Luis Rodríguez Ortiz y, como sucede con todos los José Luis Rodríguez del mundo, le decían “El Puma”. Fuimos compañeros en la secundaria, pero nos hicimos amigos dos años después de terminado el cole. En realidad, no tuve amigos en el cole. No sólo por mi irremediable espíritu ermitaño sino también porque casi nunca –¿o debo decir nunca?– entraba a clase. Pero El Puma sí. Y como todo alumno atento, dedicado, responsable, se sentaba siempre adelante. Yo, el vago, el ocioso y copión que a menudo botaban del aula, atrás. El día que nos volvimos a ver fue en 'Mecano', la discoteca más &lt;em&gt;nice&lt;/em&gt; de la ciudad donde –qué curioso– no parece concurrir gente tan &lt;em&gt;nice&lt;/em&gt;. Mi sola presencia era la prueba palmaria de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentado frente a esa multitud que magreaba al compás del reggaeton, aburrido como una ostra y bebiendo en la barra el último &lt;em&gt;pisco sour&lt;/em&gt; de la noche, empecé a sentirme un &lt;em&gt;loser&lt;/em&gt; total. Durante las dos horas que llevaba allí, no pude encontrar a ninguna chica dispuesta a despabilarme el corazón. Las lindas ya tenían pareja, y las que estaban solas (disponibles, aburridas, y en la misma barra que yo) eran más feas que el hambre. Al parecer, mi casaca negra de cuello alto (estilo drácula) recién comprada en las galerías “El Virrey”, mis lentes oscuros y mi impostado aire dark, no lograban acaparar la mirada furtiva de ninguna cándida dama. De pronto, alguien se acercó dubitativo. Me observó intrigado y como preguntándose si el chico solitario, cara de ganso, que bebía &lt;em&gt;pisco sour&lt;/em&gt; con una ‘varonil’ cañita de plástico era… ‘¿Armas?’, ‘¿Luchito Armas?’, preguntó esa voz que me sonó familiar. Y antes de que pudiera reconocerlo, me dio tal abrazo que por poco me descuajeringa la columna vertebral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuánto puede cambiar una persona en sólo dos años? Fue lo primero que me pregunté al reconocer el rostro rozagante y amigable de El Puma. No era más el compañero flaco y esmirriado que conocí en la secundaria. Ahora vestía polos de licra y pantalones de cuero que ceñían y resaltaban su halterófila anatomía de gimnasta. Me preguntó: ‘¿qué andas haciendo, Luchito?’. ‘Aquí, pues, ahogando las penas’, le respondí. ‘¿Y lo estás logrando?’, volvió a preguntar. ‘No –contesté afligido–, las muy putas aprendieron a nadar y ahora están de náufragas’. Y El Puma, como apiadándose de mí, me invitó a su mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos a una mesa enorme, en zona VIP, donde un tropel de odres y bellas muchachas recibieron al Puma jubilosas. Saludé a cada una con un beso, un abrazo y una inevitable erección. Eran unas señoritas muy guapas a quienes se les caía la baba por El Puma (y probablemente también el calzón). Pero mi musculoso amigo parecía no perturbarse. Le pregunté: ‘¿Siempre son tan cariñosas tus amigas, o es el alcohol?’. ‘No son mis amigas, son mis ex –respondió con un gesto picarón–, pero ninguna sabe eso de la otra’, agregó. Y nos descojonamos de la risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra conversación discurría con la naturalidad y el regocijo con que lo hacían las botellas de licor en la mesa. Parecía generarse un paulatino halo de confianza entre El Puma y yo, sobre todo cuando me contó que estaba buscando, él también, una chica dispuesta a despabilarle el corazón. ‘¿Y las de esta mesa?’, le pregunté. ‘Nada…, no me interesan, ya están chancaditas, ya pasaron por caja’, dijo El Puma mostrándome la palma de su mano con los dedos encogidos. Mientras dábamos un nuevo brindis descojonados de la risa, advertimos entre la multitud la figura cimbreante de una joven blanca, imponente, de cabello castaño y ensortijado, contorneándose sola y sensual en la pista de baile. ‘¡Es ella!’, prorrumpió El Puma. ‘¿Quién?’, le pregunté sin quitar los ojos de la afrodisíaca escultura que teníamos enfrente. ‘¡Ella! –me respondió–, la chica que estaba buscando’.Y poniéndose de pie fue con dirección a la pista de baile. Se acercó, se puso delante de ella y comenzó a bailar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R1-Lr2gVBZI/AAAAAAAAAO0/K4H_sQ4ET3k/s1600-h/DISCOTECA.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5142982884962141586" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 113px" height="138" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R1-Lr2gVBZI/AAAAAAAAAO0/K4H_sQ4ET3k/s200/DISCOTECA.gif" width="120" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El Puma no paraba de agitar los brazos de arriba a abajo, duro como un pavo reumático, tratando –según él– de impresionar a la hermosa muchacha. Pero ella, elegantísima, sin perder el &lt;em&gt;charme&lt;/em&gt;, lo ignoró dándole la espalda bruscamente y abofeteándolo con los extremos de su cabello castaño. Terminó la música. El Puma regresó derrotado con un rostro de evidente desazón. ‘¿Qué pasó?’, le pregunté fingiendo algo de interés. ‘¡Nada…, ya lo viste, la muy puta no me hizo el menor caso!’, contestó indignado. ‘Uhm; ¿parece que se trata de una mujer peculiar, no?’, comenté para menguar la tensión. ‘Una mujer pa-culear será’, espetó El Puma rumiando su cólera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentí un nudo en la garganta viendo al Puma descorazonado, con su vanidad y su orgullo hecho mierda. La noche se tornaba aburrida sin la jovialidad de El Puma, así que me acerqué y le susurré al oído una pequeña ocurrencia, un plan travieso para conquistar a la grácil y esquiva muchacha. Me miró desconcertado, frunciendo el ceño, con un gesto que se podía traducir como: ¿te atreves a darme un consejo, tú, pequeño &lt;em&gt;loser&lt;/em&gt;? Pero eso no era un consejo, porque no suelo dar consejos, y menos sabiendo que detesto oírlos. Sólo intentaba zafarnos de la pesadumbre y el aburrimiento que se posó en nuestra mesa. Era, de todas maneras, una mejor opción a quedarse sentado como un Huevas Tristes cruzado de brazos. Así lo entendió El Puma –a juzgar por su expresión– al salir nuevamente en busca de la muchacha, que ahora bebía un &lt;em&gt;pisco sour&lt;/em&gt; en otra mesita VIP, nuevamente sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguí de cerca, pero oculto, la escena entre el valeroso Puma y la bella. Ella permanecía serena, impasible, bebiendo –con una cañita de plástico rosa, como yo hacía rato– un refrescante &lt;em&gt;pisco sour&lt;/em&gt;. El Puma, pálido, tembleque, cagándose de miedo, pero fingiéndose todo un caballero, preguntó: ‘¿bailas, amiga?’. ‘No, sorry, no bailo’, respondió ella, impávida y desgarradora. El Puma, sin pensarlo dos veces y a voz en cuello, le replicó: ‘¡no pareces una mujer!’. Ella levantó la mirada, alcanzó los ojos del Puma y con una furia insondable, le dijo: ‘¿Whaaaat?’. El Puma, con más decisión que antes, repitió: ‘¡no pareces una mujer!’. Y cuando la bofetada era inminente, El Puma agregó con ternura: ‘¡No pareces una mujer…pareces un sueño!’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inesperadamente la muchacha sonrió. Se puso de pie, lo tomó de la mano y salió a bailar con él. Con el pulgar hacia arriba y guiñándome el ojo, El Puma me agradeció a la distancia por el ‘consejo’. Era increíble que un piropo de los años 30, usado por el donjuán que era mi abuelito, surtiera efecto aún en estos tiempos. A las seis de la mañana, cuando ya estaban a punto de cerrar, y mientras las &lt;em&gt;cariñosas&lt;/em&gt; amigas de la mesa VIP y yo jugábamos al trencito bailando reggaeton, El Puma se acercó a presentarnos a su flamante compañía. Se llamaba Claudia y a pesar de haber bailado toda la noche se mostraba fresca y rozagante. Esta vez mi saludo fue más afectuoso: la besé y la abracé con una inevitable erección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R1za6mgVBVI/AAAAAAAAAOU/3M_Oi9J3iIc/s1600-h/Puma-movil.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5142225574853674322" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 120px; CURSOR: hand; HEIGHT: 98px" height="125" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R1za6mgVBVI/AAAAAAAAAOU/3M_Oi9J3iIc/s200/Puma-movil.jpg" width="165" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;No puedo seguir esta historia sin antes hablarles del &lt;em&gt;Puma-móvil&lt;/em&gt;, el legendario y noctívago &lt;em&gt;Audi A-4&lt;/em&gt; que José Luis Rodríguez Ortiz manejaba sacando chispas por todas las pistas de esta innoble ciudad. En él iba Claudia, adelante, cogiéndole la &lt;em&gt;palanca de cambios&lt;/em&gt; al Puma. Atrás, en el acolchado asiento posterior y sobre mis piernas, el harén: las beodas y cariñosas amigas de El Puma. Lo mejor era cuando pasábamos por un bache; algunas saltaban encima de mí y a otras se les caía el arete. Fue allí, en el &lt;em&gt;Puma-móvil&lt;/em&gt; –luego de dejar a Claudia y a cada una de las muchachas en sus casas– que la amistad entre El Puma y yo se hizo más entrañable. Husmeando en la guantera, sin querer queriendo, encontré un curioso sobrecito blanco que de inmediato avivó mi más aguda curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class=""&gt;El Puma sonrió, me quitó el sobrecito de las manos y sin dejar de manejar, con una envidiable destreza, aspiró. Puso un CD de Sabina y Fito Páez. “&lt;em&gt;Enemigos íntimos del cálculo y la norma, usureros del peligro y el azar&lt;/em&gt;”, se escuchó a todo volumen en el interior del auto. Volados, invencibles, convencidos de que nuestro verbo favorito era ‘esnifar’, entablamos una amistad legendaria. Llegamos a ser conocidos como ‘el dúo dinámico’ porque nos ligábamos a las damas más bellas y guapas en las noches de fin de semana. El Puma ponía el &lt;em&gt;Audi&lt;/em&gt; y los subsidios de la diversión. Yo, los ‘consejos’ y el ‘floro’.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Todo era perfecto, seguimos disfrutando de la noche y los amores furtivos a pesar de que El Puma y Claudia habían decidido formalizar, ser ‘enamorados’. Yo, que nunca creí en la amistad, estaba convencido de que había encontrado por primera vez a ‘mi mejor amigo’. Todo era perfecto hasta que una tarde, en el cuarto de El Puma, y mientras él se duchaba, descubrí debajo de su cama una curiosa revista, repleta de fotografías de hombres desnudos con portentosas y brillantes anatomías, ‘Muscle Power’. Al lado de la revista, un pote vacío de ‘Atletic Oil’, vaselina, y varios potes de crema. Cuando salió de la ducha le pregunté: ‘¿y esto?’. Nervioso respondió: ‘…son… son mis im…implementos pa…pa...para hacer ejercicios…’. Trataba, sin duda, de desmentir sin éxito lo que él suponía que yo estaba pensando. Y para reafirmarse en ello, me dijo que ésa noche se iba a tirar a diez hembritas juntas ‘para que dejes de pensar cojudeces’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esa noche no vi al Puma ‘tirarse a diez hembritas juntas’. Por el contrario, mientras regresaba de un &lt;em&gt;luau&lt;/em&gt; en Huanchaco, vi el &lt;em&gt;Puma-movil&lt;/em&gt; estacionado, oculto y con las lunas empañadas. El auto saltaba a un ritmo frenético y acompasado. Cuando el movimiento cesó, toqué la lunita; al abrirse encontré al Puma sudando, con los ojos desorbitados, estonazo, y acompañado de un corpulento 911. Antes de que le preguntara algo, me dijo casi gritando: ‘¡No pienses mal, Luchito, el pata me está enseñando defensa personal!’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R1zbjmgVBWI/AAAAAAAAAOc/9HNMTTBbN0Q/s1600-h/halterofilo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5142226279228310882" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 108px; CURSOR: hand; HEIGHT: 125px" height="147" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R1zbjmgVBWI/AAAAAAAAAOc/9HNMTTBbN0Q/s200/halterofilo.jpg" width="136" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Mis sospechas se confirmaron dos semanas después, cuando me encontré con Claudia en la misma discoteca que la primera vez. Esa discoteca que presume de &lt;em&gt;nice&lt;/em&gt; y que más que discoteca parece una &lt;em&gt;cueva de reducidores&lt;/em&gt; pues tiene todas las paredes decoradas con llantas, timones y demás autopartes. La noté llorosa, terriblemente acongojada. Bebimos unos tragos y me contó que acababa de terminar con El Puma. Le pregunté por qué. Y antes de que me respondiera, decidimos hablarlo en un lugar 'más privado y menos bullicioso’. Me contó que una mañana, encontró al Puma rumbo al Víctor Lazarte donde se haría un chequeo médico, según le dijo. Ella le propuso acompañarlo, pero El Puma se negó rotundamente. Sin embargo, Claudia, terca y porfiada como siempre, se mantuvo fija en su intención. Cuando llegaron al hospital, ella se dio con la sorpresa de que la cita era con un ‘proctólogo’. ‘¿Sufres de la próstata?, ¿tan joven?’, le preguntó Claudia. ‘Ay, que entrometida que eres’, le respondió El Puma entrando intempestivamente al despacho del doctor. Pasó mucho tiempo y El Puma no salía de la consulta. De pronto, Claudia se acercó a fisgonear en la puerta entreabierta: Al Puma lo tenían en veinte uñas, en pleno examen de tacto rectal. El médico introducía su dedo enguantado en el recto de El Puma. A medida que iba introduciéndolo, el médico le preguntaba: ‘¿Qué sientes?’. El Puma, con un gesto compungido respondía ‘mucho dolor, doctor’. Y el médico le seguía introduciendo el dedo y preguntándole ‘¿Qué sientes ahora?’. Y El Puma respondía, con la cara más contrita, ‘muchísimo dolor, doctor’. Y así, hasta que el médico introdujo todo su dedo medio violentamente, hasta el fondo, y le preguntó expectante: ‘Y ahora, ¿qué sientes?’. El Puma, con los ojos extasiados, casi sin aire, y con un tono que para nada correspondía a su halterófila figura, respondió: ‘siento que lo amo, doctor..., que lo amo’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras Claudia me contaba esto con los ojos llorosos, se iba poniendo lentamente el brazier y el &lt;em&gt;hilo dental&lt;/em&gt; en el cálido y acogedor cuarto de su departamento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;-&amp;amp;- &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;Este video es colaboración de mi abuelito, fiel oyente de Radio La Inolvidable(tus mejores recuerdos). Es una canción de Sandro, titulada, curiosamente, 'Mi amigo El Puma'. La letra, el atuendo, los movimientos y los gritos 'varoniles' de Sandro, son algo más que una coincidencia... Va dedicada, con mucho cariño, a mi amigo El Puma.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/PNuZ2Sehl-E&amp;amp;rel=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-3977365506878788381?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/3977365506878788381/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2007/12/mi-amigo-el-puma.html#comment-form' title='22 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/3977365506878788381'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/3977365506878788381'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2007/12/mi-amigo-el-puma.html' title='MI AMIGO &quot;EL PUMA&quot;'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/R1zeB2gVBYI/AAAAAAAAAOs/68PHThWn3T8/s72-c/Puma1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-1054399052893345729</id><published>2007-11-14T14:25:00.000-08:00</published><updated>2010-01-03T14:51:26.141-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Chronic'/><title type='text'>NO DUDES DE MI DUDA Y MI QUIZÁS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/Rzt5ZzFOl7I/AAAAAAAAANo/vxRbtV3zXuY/s1600-h/20060220212652-dudas.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5132829684434638770" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 140px; CURSOR: hand; HEIGHT: 140px" height="156" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/Rzt5ZzFOl7I/AAAAAAAAANo/vxRbtV3zXuY/s200/20060220212652-dudas.jpg" width="161" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-family:arial;"&gt;¿Por qué la duda tiene tan mala reputación? ¿Por qué cuando dices “no sé”(o como acostumbran algunos congresistas: ‘desconozco mayormente’) todos te miran como diciéndote ¡&lt;em&gt;putamare, qué huevón&lt;/em&gt;!? Estas preguntas burilan mi cabeza desde que me declaré, a los 14 años y ante mi inmaculada profesora de religión, un agnóstico irremediable. Y es que se puede entender al que cree, incluso al que no cree, pero jamás al que duda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ser agnóstico en el Perú es tan terrible como para una muchachita tener un grano en la nariz el mismo día de su quinceañero. Tan abominable como el Abominable Hombre de las Nieves. Es, en definitiva, como colgarse en el cuello un cartel que diga “pobre diablo”. Por un lado te atacan los creyentes; por el otro los ateos. Lo siento así por haber nacido en una familia de beatos; por tener amigos católicos, evangélicos, mormones y aun satánicos; por mi interminable nómina de exnovias santas (ojo, digo santas, no vírgenes) y haber sido yo mismo, alguna vez, un chibolo ganso con la estampita de la Virgen de la Puerta pegada en la cabecera de su cama. Todos ellos, incluso el niño devoto que era yo, me atormentaban hasta hace poco diciéndome: “¡ya verás, el día que estés a punto de estirar la pata, con toda seguridad te acordarás de dios, te arrepentirás y creerás en él!”. Ese día llegó. Pero las cosas no fueron así… O no del todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/Rzt3XjFOl6I/AAAAAAAAANg/vvONp6bhywc/s1600-h/gbtg_muerte.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5132827446756677538" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 103px; CURSOR: hand; HEIGHT: 123px" height="123" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/Rzt3XjFOl6I/AAAAAAAAANg/vvONp6bhywc/s200/gbtg_muerte.jpg" width="93" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Es probable que los ilustres lectores que me leen cada semana en este espacio hayan advertido mi ausencia. O sea…, nadie se dio cuenta de nada. Pero aclaro que esta ausencia no se debió, como pudiera suponerse, al noble oficio de rascarse la panza o, si el escozor se propaga, eso que queda una cuarta más abajo. No escribí por un severo cuadro de anhedonia (así le llaman los médicos a la pereza) que terminó siendo, con el paso de los días y conforme al diagnóstico, un agudo cuadro de estrés. Si éste hubiera sido leve lo habría curado con los deliciosos masajes de alguna bella y diligente ‘kinesióloga’ de la Avenida España y no, como aconteció en realidad, un grave cuadro con atroces cefaleas, fiebres altas, y una serie de problemas en el tracto intestinal, que terminaron con un abominable y asqueroso examen de tacto rectal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca imaginé que la vida de un escribidor, dormilón y onanista compulsivo, que vivía 10 horas repantigado en el ordenador (escribiendo), 9 en la cama (durmiendo) y 5 en el baño(¿?), tuviese consecuencias tan terribles como las que esa madrugada, luego de un insoportable dolor de cabeza y una atroz fiebre de 40 grados, me llevó a ver tan de cerca a &lt;em&gt;la pálida dama&lt;/em&gt; en un lúgubre cuarto de hospital. Entre médicos, enfermeras, y mi madre que rezaba desesperada, me sumergí en una serie de cavilaciones inexplicables. Me pregunté qué fue exactamente lo que a los 14 años me hizo desistir de mi fervor católico: ¿la idea de que el dios que imponen las religiones es un egocéntrico insoportable (como yo) o las lindísimas profesoras de religión que perturbaron mis días de estudiante secundario con sus escotes y minifaldas? La respuesta era obvia: lo segundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo como si fuera ayer al niño de pelo engominado y raya al costado que a los doce años tuvo su primera erección justo en la primera clase de religión. Recuerdo que al llegar a casa me encerré en mi cuarto, atormentado, pensando en el sacrilegio que acababa de cometer, y absorto –inevitablemente y con la pinga dura– en el colosal trasero de mi profesora de religión. Conviví durante años con ese complejo de culpa que me torturaba y me hacía sentir impuro, un despreciable réprobo. Que cada año me tocara una profesora de religión más joven y más sexy que la del anterior parecía una confabulación del destino, una maldición gitana. La del segundo grado fue realmente turbadora, pero ninguna tan memorable como Maggy, la profesora que nos tocó en el tercer grado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/Rzt3BjFOl5I/AAAAAAAAANY/gqVZvkduxD8/s1600-h/barbielovesmacsd8.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5132827068799555474" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="124" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/Rzt3BjFOl5I/AAAAAAAAANY/gqVZvkduxD8/s200/barbielovesmacsd8.jpg" width="86" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Era una muchacha de 22 años, recién egresada de la universidad, de labios carmín (con efecto &lt;em&gt;Water Shine&lt;/em&gt;) y exageradamente perfumada. El conjunto sastre que distinguía a las profesoras del colegio, esculpía sus curvas oníricas y reventaba precisamente en las partes más generosas de su cuerpo: sus pechos y sus caderas. Es decir, era igual de fenomenal verla de frente que de espaldas. Aunque debo decir que, cuando escribía en la pizarra, sus pechos –sus monumentales pechos enhiestos– le jugaban la mala pasada de borrar lo escrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mañana de noviembre, mientras Maggy hablaba sobre los diez mandamientos, el ardoroso sol primaveral la obligó a despojarse del saco y a dejar al descubierto su amplio y apetitoso escote. Era una bendición ser el último de la fila, pues ahí donde siempre se sientan los vagos, los canallas o los losers como yo, podía pasar inadvertido mientras daba rienda suelta a mi culto de Onán. Para eso me cubría con la abrigadora casaca del colegio que a la vez me servía de toalla, finalizado el ritual. Pero esa mañana, Maggy, percatada al parecer de mi ‘extraña’ conducta, me preguntó con voz inquisidora: “¿qué hace, alumno Armas?”. Asustado, limpiándome presuroso en la casaca, respondí: “Mi tarea sobre los diez mandamientos, profesora”. “¿Ah, sí? A ver, a ver, salga al frente y enséñemela”, agregó desafiante. “Ok, profesora, ahorita se la enseño”, respondí con una sonrisa cachosa, secundado por la risotada de mis compañeros. Tomé un papel en blanco, lo archivé en un fólder y salí a enfrentar el desafío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Simulé estar leyendo lo que en realidad era una hoja en blanco y me dispuse a robar el protagonismo de la clase. La tarea consistía en hacer un análisis sobre uno de los mandamientos. Recordé entonces mis lecturas de Fernando Savater y titulé mi improvisada tarea como: “Apóstrofe al quinto mandamiento: No matarás”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Querido diosito. Este es el mandamiento que menos vamos a discutir. Nadie, ni los más escépticos y menos entusiasmados por las prohibiciones, rechaza este impedimento: no matarás. Es imprescindible y necesario, pero reconoce que estamos frente a una gran contradicción. En la historia, se ha matado más en tu nombre que en el de otros dioses... Perdón... perdón... no te enfades, ya sabemos que no hay más dios que tú, y que los demás son falsos. Pero… ¿Recuerdas, por ejemplo, la guerra de los albigenses? Seguro que sí. En una ciudad habían decidido pasar a cuchillo a los pobres albigenses. Le preguntaron al obispo, el ‘Santísimo’ Domingo de Guzmán, cómo había que hacer para reconocer quiénes eran herejes y quiénes no, antes de ejecutarlos. Entonces tu representante en la tierra recomendó matarlos a todos, ya que Dios reconocería a los suyos en el cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, tú dices: ‘No matarás’, pero tú nos matas a todos. No cabe duda de que eres el gran asesino universal. Claro, dirás que el quinto mandamiento sólo cabe para los humanos y no para ti, que estás por encima de ellos. Bueno... aceptémoslo así, pero de todas formas queda una serie de dudas y temores, porque ya ves cómo está el mundo. No es un lugar donde reine el “no matarás” que tú ordenaste, sino todo lo contrario”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las carcajadas y los aplausos fueron tales que Maggy, pálida y boquiabierta, decidió mandar a llamar a mi madre “¡in-me-dia-ta-men-te!”. Recuerdo que ambas, la bellísima Maggy y mi pía madre, me conminaron a rezar el Credo 200 veces en un oscuro rincón del departamento de OBE. Pude haberme rebelado o haber hecho manifiesta mi condición de agnóstico también delante de mi madre pero, al ver su sufrimiento por estar a punto de ser expulsado, me puse a rezar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así empezó mi historia de agnóstico, de un peculiar agnóstico que reza en los aviones, en los buses, en los taxis, en los micros y, sobre todo, en las combis, porque eso sí que es literalmente un suicidio. Y debo decir, con la franqueza (o el cinismo) que me caracteriza, que no sólo rezo durante los viajes. Recé también para aprobar un aplazado. Para no ser papá antes de tiempo. Para librarme de los sucesos más truculentos de mi vida, como cuando estuve a milímetros de colapsar por una sobredosis, cuando la policía estuvo a punto de atraparme, cuando me atrapó, cuando estuvieron a punto de mandarme a cana, y cuando mi abogado me dijo muy nervioso: ‘Reza, Luchito, que de esta sólo dios te salva’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a mis rezos, la fe jamás me acompañó. En realidad, no recuerdo que alguna vez me acompañara. Y menos que los rezos surtieran efecto. Aquella madrugada, al borde de la muerte, en medio de esos recuerdos inoportunos y sin tener conciencia de la realidad, hubo algo que me inyectó una dosis de vida, que me devolvió el conocimiento y me obligó a pedirle a mamá que por favor me trajera, urgente, mi libreta de apuntes. Mi madre, aterrada, sólo atino a pedirle al doctor: “¡haga algo, por favor, mi hijo está delirando!”. Me desperté y noté que efectivamente estaba delirando. Delirando por sentarme en un ordenador y escribir, como siempre, como hoy, mis pequeñas aventuras, dudas y desesperanzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me dieron de alta, volví a ver a la despampanante y perturbadora profesora Maggy, con sus sensuales labios carmín (con efecto &lt;em&gt;Water Shine&lt;/em&gt;) y exageradamente perfumada. Al parecer, había colgado la Biblia y el Rosario de sus clases de religión. Ahora se desempañaba como una bella y diligente ‘kinesióloga’ de la Avenida España, especialista en sacar conejos quiroprácticos a sus eventuales parroquianos. Pero eso, estimados lectores, es ya otra historia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;- &amp;amp; -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;A todos mis amigos católicos que de seguro se sintieron ofendidos por esta crónica, reciban mis más sinceras disculpas y vean este video a modo de desagravio:&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/rZC1rPexIeo&amp;amp;rel=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;Este otro video me lo pasó una de mis bloggers favoritas, la &lt;/em&gt;&lt;a href="http://trulycita.blogspot.com/"&gt;&lt;em&gt;Truly&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;. Creo que le viene bien al post. Amén.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="355" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/L_UDgYm7Nrg&amp;amp;rel=1"&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/L_UDgYm7Nrg&amp;rel=1" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-1054399052893345729?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/1054399052893345729/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2007/11/no-dudes-de-mi-duda-mi-quizs.html#comment-form' title='28 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/1054399052893345729'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/1054399052893345729'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2007/11/no-dudes-de-mi-duda-mi-quizs.html' title='NO DUDES DE MI DUDA Y MI QUIZÁS'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/Rzt5ZzFOl7I/AAAAAAAAANo/vxRbtV3zXuY/s72-c/20060220212652-dudas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>28</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3489744144282791000.post-5743817325993645219</id><published>2007-10-17T20:26:00.000-07:00</published><updated>2010-01-03T14:54:51.986-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Chronic'/><title type='text'>A LA “U” NO VUELVO MÁS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/RxbT8LUeaTI/AAAAAAAAAK0/Zpm85M2A7lI/s1600-h/nerd.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5122514656964798770" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="174" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/RxbT8LUeaTI/AAAAAAAAAK0/Zpm85M2A7lI/s200/nerd.jpg" width="104" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El día que me echaron de la universidad por vago y por voyeur&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;*&lt;/span&gt; (o como decía el parte que redactó ese viejo cabrón del Vicerrector Académico, “por haber sido sorprendido en el baño de mujeres, espiando y en pleno ejercicio del abominable vicio de Onán”), juré no volver a pisar ese antro de empollones malparidos. Pero como nada me resulta más inquietante que romper un juramento, regresé al verano siguiente. Mi vieja, comprensiva como siempre, me ayudó a decidirlo con una &lt;em&gt;cariñosa&lt;/em&gt; condición: “¡o estudias o te largas de la casa!”. Y como la osadía nunca fue una de mis virtudes, resolví inscribirme nuevamente en la universidad, guarecerme en el hogar, y entregarme en mis horas libres (es decir a toda hora) a mi más grande vicio (mayor que el de voyeur): escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mi suerte, el Vicerrector Académico –según me contó poco después la secretaría con una pícara sonrisita– fue a su vez removido del cargo “porque yo misma lo encontré en el baño de mujeres orinando sentado y pintándose la boca”. Me dijo además que no había ningún inconveniente en reincorporarme a la universidad si rendía de nuevo el examen de admisión y prometía no volver a “incurrir en actos de inmoralidad”. Con la misma risita mordaz, se lo prometí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mañana del examen de admisión, minutos antes de iniciar la prueba, la secretaria irrumpió en nuestro salón para anunciarnos “unas breves palabras de la nueva Vicerrectora Académica”. Maldije dentro de mí a quien imaginé como a una vieja arcaica, fea y gorda, pues sin duda sus “breves palabras” prolongarían el tiempo del examen, y por lo tanto, el aburrimiento. Cuando mis maldiciones se hacían más enconadas, una mujer alta, de cuerpo escultórico, de cabello castaño y ojos embriagadores, entró majestuosa ante las miradas absortas del alumnado. Los silbidos y los piropos de baja estofa retumbaron en el aula. Pero ella, en un instante, nos calló a todos con voz enérgica y mirada imponente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se presentó como Alejandra Zimmermann, la nueva Vicerrectora Académica de la universidad. Y aunque fue breve, su voz decidida, su mirada insondable y su actitud de mujer exitosa, se incrustaron en mi mente convirtiéndola en uno de esos súcubos que a los escribidores bobos como yo, nos atormentan la vida… ¡Y de qué manera!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensaba en Alejandra todo el día: al levantarme, al desayunar, en el almuerzo, en la cena y, sobre todo, al ducharme y antes de dormir. Las curvas de su cuerpo invadían mi mente con los deseos más inconfesables. Empecé a llamar constantemente a su oficina sólo para deleitarme con su voz, imaginarla desnuda (en “veinte uñas”) y luego colgar. Hasta que una tarde, mientras me mataba a pajas oyendo sus sensuales “Aló”, “Aló”, de pronto me dijo: “Aló, Luis Miguel… Por si no lo sabías, tengo un detector de llamadas”. Me cagué de vergüenza y tan sólo atiné a disculparme alegando que el auricular de mi teléfono estaba malogrado. Alejandra se rió. “He leído tu ficha personal y sé quien eres”, me confesó. Esperé lo peor. Pensé que me reprendería por libidinoso o por mis “actitudes inmorales”. Pero cuando me dijo: “He leído también tus artículos en los periódicos; me encantan…, y me gustaría conocerte”, casi me caigo de espaldas, como Condorito, en un “plop”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos citamos en un restorán del centro. El pretexto fue entrevistarla para promocionar la universidad. Sus ojos almendrados, sumados a la lozanía de su piel y al brillo sensual de sus labios carnosos, me convirtieron en un pobre autómata frente a ella. Ante cada una de sus ideas, aturdido, sólo atinaba a decirle: “me parece muy bien, señora”. “¿Señora? ¿Tan vieja me ves?”, me preguntó coquetísima, segura de mi negativa, mientras rozaba sensualmente el borde de la copa con los dedos y mojaba sus provocativos labios con el vino. “Llámame Alejandra, nomás”, me dijo con una sonrisa encantadora. “Okay, Alejandra nomás”, respondí. Y sin querer queriendo acaricié temeroso su blanca y cálida mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos olvidamos de la entrevista y empezamos a hablar de nosotros. Descubrimos los tantos gustos que compartíamos: desde las novelas de Bryce hasta las canciones de Sabina, desde los poemas de Baudelaire hasta los cuentos de Bukowski. Me contó que era divorciada, que tenía un hijito de tres años y que todo ese tiempo había estado sola. Por mi parte, le conté cómo en cierta ocasión me echaron de la universidad, que siempre fui un vago, un empedernido solitario, un incrédulo de la amistad y un disidente del amor, pero que tratándose de ella podría hacer una excepción. La hora había avanzado vertiginosamente. Me dijo que Mariano, su pequeño hijo, la estaba esperando en casa y debía irse. Me ofrecí a llevarla. Aceptó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Montados en un acogedor y romántico Tico, nos cogimos nuevamente de la mano. Ella recitaba poemas de Baudelaire y yo no me cansaba de mirarla idiotizado. De pronto, uno de esos enormes baches que abundan en la ciudad, nos hizo acercarnos tanto que pude sentir el aroma del vino entre sus labios. Sin pensarlo dos veces, la besé. Esperé a recibir un bofetón como resultado de mi osadía, pero más bien, rozagante, me preguntó: “¿y tú no te sabes algún verso?”. Moví la cabeza asintiendo, y le susurré al oído unos versos de Sabina, los únicos que me sé: “&lt;em&gt;no hace falta permiso para rodar desnudos por el piso, como dos sordomudos, sin otro paraíso que el que mi lengua invoca, a las puertas del cielo de tu boca&lt;/em&gt;”. Esta vez, fue ella quien me besó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegamos a su casa, amplia y luminosa como hecha con pedacitos de cielo, me sirvió un reconfortante vodka tonic. Afortunadamente, el pequeño Mariano estaba durmiendo. Alejandra le pidió a la empleada que se fuera a dormir con él. Embriagados de deseo nos dirigimos a su cuarto. Sentí que la bragueta me reventaba. Mientras nos dejábamos llevar por esa pasión incontenible y nos despojábamos de la ropa, observé sobre su mesita de noche, junto a la foto de un hombre, algo que me produjo un terror inexplicable: una verde y lustrosa cajetilla de cigarros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cigarrillo fue por muchos años mi más entrañable amigo. Pero cuando el terapista me explicó que fumar ocasionaba severos cuadros de impotencia, el cigarrillo se convirtió en mi peor tormento. Sólo mirarlo era como tener un cubo de hielo en el calzoncillo. Mientras Alejandra trataba de solucionar lo “blandengue” de mi situación, le pregunté: “¿Fumas?”. “Sí, me encanta, ¿por qué?”, respondió ella. Ofuscado, traté de ocultarle mi trauma con los cigarrillos y decidí hacerle el amor con algo que se ha convertido en estos últimos años en una amiga incondicional: mi mano (mi artística mano de escritor en ciernes).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, Alejandra se levantó con una sonrisa infinita y me sorprendió con la bandeja de nuestro desayuno en la cama. Me dijo que nunca había hecho el amor “con tanta sutileza como anoche”. Recordó a su ex marido como “un cavernícola, un bruto indeseable”, pues cada vez que llegaba de sus viajes como distribuidor de maquinaria pesada, “me la metía sin misericordia alguna”. Le pregunté: “¿es ése…, el de la foto?”. “Sí”, me respondió, apresurándose a voltear el portarretratos. “Piensa que la mujeres somos un camión, como los que está acostumbrado a manejar”, agregó. “¿Y por qué te casaste con él?”, pregunté otra vez. “Porque me enamoró con un verso de Neruda, que el muy canalla arregló a su conveniencia: ‘amo el amor de los &lt;em&gt;camioneros&lt;/em&gt; que besan y se van’ –me dijo sonriendo–, pero, por favor, ya no hablemos de él”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa misma mañana conocí a Marianito. Parecía estar muy contento conmigo, sobre todo cuando nos pusimos a jugar PlayStation. Alejandra nos miraba a ambos con tierna expresión maternal. De pronto, me dijo: “¿Te gustaría vivir conmigo?”. Ni corto ni perezoso, y pensando que a su lado podría pasarme todo el día escribiendo con la tranquilidad que no tenía en casa de mis padres, le dije que sí. Cuando papá y mamá se enteraron de que por fin se libraban de mí, organizaron una fiesta de despedida y nunca vi en sus rostros tanto regocijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio todo parecía maravilloso. Tener una mujer exitosa, bella y sobre todo apasionada, era la realización de un sueño increíble para un gafe escritor como yo. Pero lo que pareció una promesa de pasión desbordada terminó siendo un fiasco. Por las noches, al momento de hacer el amor, la sola presencia de la escalofriante cajetilla de cigarros me dejaba el falo tan lánguido como un moco de pavo. Otras veces era el llanto del pequeño Marianito gritando: “¡Mami!, ¡mami!, ¡quiero teta!, ¡quiero teta!”. Y yo, desnudo y blandengue, diciendo para mis adentros: “¡Yo también!, ¡yo también!, ¡mocoso de marras!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última noche que pasamos juntos, Alejandra me reveló que estaba harta de que le hiciera el amor con la mano, que “utilizara de una vez por todas esa cosa patética que llevas entre las piernas”. Estaba tan disgustada que se fue a dormir con Marianito. Cogí la cajetilla de cigarros y la arrojé al inodoro. Dos horas más tarde, luego de incansables intentos, logré que se me pusiera dura, gracias a mi incondicional amiga: la mano. Llegué a la habitación de Alejandra e intenté despertarla para darle la buena noticia, pero fue inútil. Abrazándose a Marianito, me dijo: “por favor, no estoy para bromas, déjame dormir”. Y me fui solo, y con la pinga dura, a dormir en el cuarto de huéspedes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro día, me despertó el insistente sonido del timbre. Sentí que Alejandra salió a atender. De pronto, la empleada apareció en mi cuarto y me dijo muy asustada: “¡vístete rápido!, ¡ha llegado el marido de la señora!”. “¿El camionero?”, le pregunté sorprendido. “Sí, sí..., el camionero", me respondió dejando ver la ausencia de casi todos sus dientes. “¡Vamos!, ¡Vamos!, que es capaz de matarte, niño”, agregó la desdentada mujer. Por la ventana divisé al mastodonte con quien Alejandra conversaba. Movido más por el instinto de conservación que por orgullo, me terminé de vestir y salí acompañado de la empleada. “Hola, Rosita”, le dijo el camionero a la muchacha, mirándome de reojo. “Buenas, señor”, contestó ella. “¿Y quién es este jovencito?”, le preguntó el mastodonte. “Es el novio de Rosita”, intervino presurosa Alejandra, con un cinismo incomparable. “Mira pues…Me voy tan sólo dos semanas y ya conseguiste príncipe azul… A ver, a ver, dense un besito”, solicitó el camionero. “¡Ay!, Richard, qué pesado eres”, exclamó Alejandra con una sonrisita maquiavélica. “¡Beeesso!… ¡Beeesso!… ¡Beeesso!”, aclamó el mastodonte haciéndose el gracioso. “Bueno…, ya pues, dense un besito”, instó Alejandra. Con el estómago revuelto y resignado, tuve que besar a la horripilante chimuela, quien, a su vez, metió su áspera y asquerosa lengua dentro de mi boca. “Quédense a tomar desayuno con nosotros”, dijo el camionero enternecido. “No, no…, muchas gracias…, me tengo que ir”, respondí angustiado. Y me subí, raudo, al primer Tico que pasó.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;-&amp;amp;-&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#3333ff;"&gt;*&lt;/span&gt; A quienes quieran conocer más sobre la palabra "voyeur", activar el reproductor:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;table cellspacing="0" cellpadding="0" bgcolor="#000000"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;embed pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" src="http://res0.esnips.com/escentral/images/widgets/flash/esnips_player.swf" width="328" height="94" type="application/x-shockwave-flash" quality="high" bgcolor="#000" flashvars="theTheme=silver&amp;amp;autoPlay=no&amp;amp;theFile=http://www.esnips.com//nsdoc/fb4d46c3-2f4f-4d93-8599-a25259d4ed16&amp;amp;theName=Ciento Volando - Joaquín Sabina - Voyeur&amp;amp;thePlayerURL=http://res0.esnips.com/escentral/images/widgets/flash/mp3WidgetPlayer.swf"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td&gt;&lt;table style="PADDING-LEFT: 2px; FONT-WEIGHT: bold; FONT-SIZE: 10px; COLOR: #ffffff; FONT-FAMILY: Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif; TEXT-DECORATION: none" cellpadding="2"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td&gt;&lt;a style="COLOR: #ffffff; TEXT-DECORATION: none" href="http://www.esnips.com/CreateWidgetAction.ns?type=0&amp;amp;objectid=fb4d46c3-2f4f-4d93-8599-a25259d4ed16"&gt;Get this widget &lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="FONT-WEIGHT: normal; FONT-SIZE: 7px"&gt;&lt;/td&gt;&lt;td align="middle"&gt;&lt;a style="COLOR: #ffffff; TEXT-DECORATION: none" href="http://www.esnips.com/doc/fb4d46c3-2f4f-4d93-8599-a25259d4ed16/Ciento-Volando---JoaquÃ&amp;shy;n-Sabina---Voyeur/?widget=flash_player_esnips_silver" align="center"&gt;Track details &lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;td style="FONT-WEIGHT: normal; FONT-SIZE: 7px"&gt;&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a style="COLOR: #ff6600; TEXT-DECORATION: none" href="http://www.esnips.com//adserver/?action=visit&amp;amp;cid=player_dna&amp;amp;url=/socialdna" align="center"&gt;eSnips Social DNA &lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Este video es colaboración de Risitos, una entrañable amiga y comentarista vitalicia de este espacio.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/AZfna4HBdTA&amp;amp;rel=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3489744144282791000-5743817325993645219?l=malescrita.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malescrita.blogspot.com/feeds/5743817325993645219/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2007/10/la-u-no-vuelvo-ms.html#comment-form' title='36 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/5743817325993645219'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3489744144282791000/posts/default/5743817325993645219'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malescrita.blogspot.com/2007/10/la-u-no-vuelvo-ms.html' title='A LA “U” NO VUELVO MÁS'/><author><name>Luis Miguel Armas Moreno</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14300520548599539735</uri><email>luismibreak@hotmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13942894160606254817'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_OhyFE2SXXGM/RxbT8LUeaTI/AAAAAAAAAK0/Zpm85M2A7lI/s72-c/nerd.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>36</thr:total></entry></feed>