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	<title>Mundo Libre Digital</title>
	
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	<description>"Para que una naciÃ³n ame la libertad basta con que la conozca, y para que sea libre basta con que lo desee." Lafayette</description>
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		<title>Â¿DEMOCRACIA CONSTITUCIONAL O REPÃšBLICA DE PARTIDOS?, por JesÃºs Nava</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Aug 2010 23:22:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesus Nava</dc:creator>
				<category><![CDATA[SANTO Y SEÃ‘A]]></category>

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		<description><![CDATA[â€œTodas estas cosas han sucedido por la falta de una ConstituciÃ³n; porque la naturaleza y el propÃ³sito de una ConstituciÃ³n es prevenir el gobierno de partido, estableciendo un principio comÃºn que limite y controle el poder y el impulso del partido; y que diga a los partidos: hasta aquÃ­ habrÃ¡s de llegar y no mÃ¡s [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="storycontent"><em><strong>â€œTodas estas cosas han sucedido por la falta de una ConstituciÃ³n; porque la naturaleza y el propÃ³sito de una ConstituciÃ³n es prevenir el gobierno de partido, estableciendo un principio comÃºn que limite y controle el poder y el impulso del partido; y que diga a los partidos: hasta aquÃ­ habrÃ¡s de llegar y no mÃ¡s allÃ¡â€ </strong></em>(THOMAS PAINE)<strong>.</strong>Â </p>
<p style="text-align: center;">* * * * * *Â </p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>N</strong></span></span>o me gusta nada el cariz que ha tomado la polÃ­tica en <strong>EspaÃ±a</strong>. Me preocupa, y mucho, como estoy seguro que tambiÃ©n a miles de espaÃ±oles que no estÃ¡n en la inopia. No por esperado el rumbo errÃ¡tico que sigue el gobierno de la naciÃ³n es menos temible, ya que, aunque haya salido de unas â€œvotacionesâ€, que no â€œeleccionesâ€, lo que tenemos -y hemos tenido siempre, en ausencia de una buena constituciÃ³n, desde la muerte del general dictador- no es un gobierno democrÃ¡tico, sino un <a href="http://www.filosofiadigital.com/?p=718" target="_blank"><strong><span style="color: #a87040;">gobierno de partido. </span></strong></a></p>
<p style="text-align: center;"><strong>EL PARTIDO EN EL GOBIERNO CAMBIA; EL GOBIERNO DE PARTIDO, JAMÃS</strong></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>D</strong></span></span>urante el perÃ­odo preconstitucional, y el que siguiÃ³ al golpe de Estado de 1.978, se colgÃ³ en el escaparate polÃ­tico el rÃ³tulo de â€œestamos en reformas por ampliaciÃ³n de negocioâ€, mientras se trapicheaba en la trastienda; posteriormente, durante tres legislaturas se aplicÃ³ el â€œrodillo socialistaâ€; despuÃ©s, durante dos, el â€œautoritarismo liberal-conservadorâ€; ahora tenemos, de lo malo, lo peor: â€œla dictaduraâ€, al alimÃ³n, de comunistas, separatistas y socialistas radicales.</p>
<p><a title="zapatero-caricatura-mldr.jpg" href="http://www.israelnava.com/mundolibre/wp-content/uploads/2007/11/zapatero-caricatura-mldr.jpg"><img class="alignleft" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" title="Caricatura de RodrÃ­guez Zapatero" src="http://www.israelnava.com/mundolibre/wp-content/uploads/2007/11/zapatero-caricatura-mldr.jpg" alt="Caricatura de RodrÃ­guez Zapatero" /></a></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>l color del partido en el gobierno -en un gobierno de partido- cambia, pero la naturaleza corrupta del sistema jamÃ¡s. Siempre la misma negaciÃ³n a los ciudadanos de la libertad polÃ­tica para elegir y cambiar el gobierno (aunque nos â€œotorguenâ€, a capricho, ciertas libertades que el antiguo rÃ©gimen, desde luego,Â negaba totalmente) y la misma burla de la autÃ©ntica democracia, al no introducir, como mÃ­nimo,Â la separaciÃ³n de poderes y la elecciÃ³n directa, por mayorÃ­a, de nuestros representantes.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>N</strong></span></span>o esperaba otra cosa del sistema partitocrÃ¡tico. Menos aÃºn de un partido marrullero que ha accedido al poder con muy malas artes (la costumbre se ha hecho ley en esta secta polÃ­tica) y que ha llegado con la intenciÃ³n de permanecer en Ã©l a toda costa, aunque sea repartiÃ©ndose la naciÃ³n y compartiendo el poder con sus aliados comunistas y separatistas; es decir, con todos los <a href="http://www.filosofiadigital.com/?p=390" target="_blank"><strong><span style="color: #a87040;">estatistas reaccionarios</span></strong></a>, de derechas y de izquierdas, que aÃºn quedan en <strong>EspaÃ±a</strong>.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>sta labor de voladura de una naciÃ³n secular la estÃ¡n llevando a cabo -con la complicidad de una mayorÃ­a de votantes- un grupo de irresponsables dinamiteros entre los que se encuentran <a href="http://www.mundolibredigital.com/?p=28" target="_blank"><strong><span style="color: #a87040;">eso que llaman rey</span></strong></a>; el fanfarrÃ³n de la humildad con su guardia pretoriana de embusteros y golpistas; los dictadores nacionalistas de las autonomÃ­as; y un partido que se autodenomina obrero, espaÃ±ol, socialista, progresista y de izquierdas, Â¡sin sonrojarse! Â¿SerÃ¡ que no tienen de quÃ© avergonzarse o mÃ¡s bien que <a href="http://www.filosofiadigital.com/?p=803" target="_blank"><strong><span style="color: #a87040;">no tienen vergÃ¼enza</span></strong></a> ni saben lo que es ruborizarse?<span id="more-43"></span></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>n realidad, estamos asistiendo al bochornoso -y peligroso, no lo olvidemos- espectÃ¡culo de la MonarquÃ­a de partidos (falsa democracia parlamentaria), cuando el partido que obtiene el poder altera las reglas del sistema oligÃ¡rquico, rompiendo el â€œconsensoâ€ polÃ­tico y la â€œreconciliaciÃ³nâ€ histÃ³rica en que se sustenta.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>sto no ha ocurrido nunca desde que la derecha franquista y la izquierda clandestina pactaron, a espaldas de un pueblo polÃ­ticamente analfabeto, la <a href="http://www.filosofiadigital.com/?p=300" target="_blank"><strong><span style="color: #a87040;">ConstituciÃ³n antidemocrÃ¡tica</span></strong></a> de 1.978. Por eso ha surgido, ahora, una crisis del rÃ©gimen sin precedentes.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>Y</strong></span></span>a, durante la transiciÃ³n, la izquierda y la derecha polÃ­ticas revelaron su carÃ¡cter taimado y traidor, quedando en evidencia que sus ideales de democracia y libertad eran una burdaÂ patraÃ±a demagÃ³gica, y que, en consecuencia, los demÃ³cratas honestos -en esta hora crucial- deberÃ­an aparcar temporalmente sus preferencias ideolÃ³gicas, retirar su apoyo electoral a todos los partidos, y enfilar con decisiÃ³n y coraje hacia la libertad.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Â¡NO MÃS GOLPES DE ESTADO NIÂ PARA INSTAURARÂ LA DEMOCRACIA!</strong></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>S</strong></span></span>e oye mucho, Ãºltimamente, la palabra repÃºblica. Pero, Â¿quÃ© idea subyace bajo ese nombre en la mente de quienes la invocan sin cesar? Â¿QuÃ© repÃºblica? Y sobre todo, repÃºblica Â¿para quÃ©?</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>A</strong></span></span>quÃ­ seguiremos defendiendo la idea de la repÃºblica, como forma de Estado, siempre que vaya inseparablemente unida a la democracia como rÃ©gimen de poder. RepÃºblica, sÃ­, pero no de izquierdas o de derechas, sino de todos, es decir: de los ciudadanos; y no la repÃºblica parlamentaria (de triste memoria en EspaÃ±a), sin separaciÃ³n de poderes, sino una constituida democrÃ¡ticamente, tras el preceptivo perÃ­odo constituyente y la obligada consulta en referÃ©ndum. Â¡No mÃ¡s golpes de Estado, ni siquiera para implantar la democracia!</p>
<p><a title="aznar-caricatura-mldr.jpg" href="http://www.israelnava.com/mundolibre/wp-content/uploads/2007/11/aznar-caricatura-mldr.jpg"><img class="alignright" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" title="Caricatura de Aznar" src="http://www.israelnava.com/mundolibre/wp-content/uploads/2007/11/aznar-caricatura-mldr.jpg" alt="Caricatura de Aznar" align="middle" /></a></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>L</strong></span></span>a libertad se propone, no se impone, principio que sÃ³lo ignoran los que tienen alma de tiranos: ningÃºn pueblo estÃ¡ obligado a ser libre. Los demÃ³cratas confiamos tanto en que <a href="http://www.filosofiadigital.com/?p=866" target="_blank"><strong><span style="color: #a87040;">la fuerza y el prestigio de la libertad</span></strong></a> despertarÃ¡ la adhesiÃ³n entusiasta de los mejores ciudadanos de cualquier paÃ­s, que no tememos consultarles. Son <a href="http://www.filosofiadigital.com/?p=439" target="_blank"><strong><span style="color: #a87040;">los demagogos</span></strong></a> del parlamentarismo y los partidos, aduladores y parÃ¡sitos del pueblo, los que demuestran un absoluto desprecio hacia Ã©l, ignorando permanentemente la expresiÃ³n libre de su voluntad y sus aspiraciones.</p>
<p><a title="aznar-caricatura-mldr.jpg" href="http://www.israelnava.com/mundolibre/wp-content/uploads/2007/11/aznar-caricatura-mldr.jpg"></a></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>C</strong></span></span>uando los mismos partidos que han vivido hasta hoy de los presupuestos del Estado oligÃ¡rquico, pasteleando con el resto de la clase polÃ­tica y jurando o prometiendo lealtad a una ConstituciÃ³n monÃ¡rquica, pretenden encabezar la marcha hacia la repÃºblica, son tan de fiar como cuando la clase polÃ­tica que gobernÃ³ con la dictadura de <strong>Franco</strong>, tuvo la desfachatez de arrogarse la representaciÃ³n â€œdemocrÃ¡ticaâ€ bajo la monarquÃ­a de <strong>Juan Carlos</strong>.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>C</strong></span></span>omo decÃ­a <strong><a href="http://www.filosofiadigital.com/?p=566" target="_blank"><span style="color: #a87040;">Tocqueville</span></a></strong> de este tipo de lÃ­deres: â€œ<em>Se consideran paladines de la civilizaciÃ³n moderna </em>-y de la democracia, aÃ±adirÃ­a yo- <em>e insolentemente se ponen a su cabeza, usurpando un lugar que se les cede y del que son indignosâ€</em>. A los hombres de las clases dirigente y gobernante en EspaÃ±a, <strong>Confucio</strong> les llamarÃ­a, hoy, como entonces a sus precursores ideolÃ³gicos, hombres del siglo o <a href="http://www.filosofiadigital.com/?p=544" target="_blank"><strong><span style="color: #a87040;">ladrones de la virtud</span></strong></a>; es decir: eunucos aduladores de su Ã©poca.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>S</strong></span></span>on los incombustibles de la polÃ­tica, los oportunistas del poder, los elegantes de la indecencia, los necios de la cultura, los vivalavirgen del estatismo, los corruptos del progresismo los que pretenden, una vez mÃ¡s, neutralizar a una exigua minorÃ­a consciente, que anhela la democracia, anticipÃ¡ndose a enarbolar la bandera de la libertad que, deliberadamente, siempre han estado pisoteando.</p>
<p>Â¿<span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>A</strong></span></span>hora son republicanos? Â¿Ahora son demÃ³cratas? Â¿Ahora son laicos? Â¡A otro perro con ese hueso, farsantes!</p>
<p style="text-align: center;"><strong>EL PUEBLO ESTÃ TAN CORROMPIDO POLÃTICAMENTEÂ COMO LOS GOBERNANTES A LOS QUE VOTAÂ </strong></p>
<p>Â¿<span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>P</strong></span></span>or quÃ©, pues, el pueblo espaÃ±ol les cede un lugar del que son indignos? Los partidos polÃ­ticos actuales tuvieron su oportunidad durante la transiciÃ³n. Y no estuvieron a la altura que les demandaba un momento histÃ³rico irrepetible. Traicionaron el ideal de la repÃºblica y de la democracia que decÃ­an defender. Mintieron a saco. Manipularon a la opiniÃ³n pÃºblica. Contaron para ello con la complicidad de una prensa cobarde y pesebrera. Convirtieron la transiciÃ³n en una transacciÃ³n.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>L</strong></span></span>os polÃ­ticos de izquierdasÂ pactaron con los polÃ­ticos de la dictadura y pidieron al pueblo espaÃ±ol que votara afirmativamente una ConstituciÃ³n monÃ¡rquica encarnada por un rey elegido por <strong>Franco</strong>, que consagraba la no separaciÃ³n de poderes, que mencionaba expresamente a la Iglesia catÃ³lica, que introducÃ­a el sistema proporcional electoral y dejaba en manos de los partidos los tres poderes del Estado.</p>
<p><a href="http://www.filosofiadigital.com/?p=643" target="_blank"><strong><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><span style="color: #000000;">L</span></span></span><span style="color: #a87040;">a corrupciÃ³n e inutilidad</span></strong></a> de la clase polÃ­tica espaÃ±ola serÃ­a evidente para todos, si unos, la mayorÃ­a, no se empeÃ±aran en mirar para otro lado, indiferentes a lo que se les viene encima; si otros, no cerraran el ojo derecho para ver con el izquierdo lo que hacen â€œsusâ€ izquierdas; y si los demÃ¡s, no cerraran el izquierdo para ver con el derecho lo que hacen â€œsusâ€ derechas. Porque estoy de acuerdo con <a href="http://www.filosofiadigital.com/?p=812" target="_blank"><strong><span style="color: #a87040;">Ortega</span></strong></a> en que creer enÂ las izquierdas oÂ las derechas, cuando entre ambas ideologÃ­as -hoy,Â por lo menos- no hay mÃ¡s que una diferencia retÃ³rica, son dos formas distintas de ser igualmente imbÃ©cil.</p>
<p><a title="felipe-gonzalez-caricatura-mld.jpg" href="http://www.israelnava.com/mundolibre/wp-content/uploads/2007/11/felipe-gonzalez-caricatura-mld.jpg"><img class="alignleft" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" title="Caricatura de Felipe GonzÃ¡lez" src="http://www.israelnava.com/mundolibre/wp-content/uploads/2007/11/felipe-gonzalez-caricatura-mld.jpg" alt="Caricatura de Felipe GonzÃ¡lez" align="middle" /></a></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>n otras palabras,Â el pueblo espaÃ±olÂ es tan ignorante y estÃ¡ tan corrompido como sus gobernantes. Â¿O acaso no es Ã©l quien los vota? Â¿No es evidente que sus prejuicios ideolÃ³gicos le impiden comprender -no hay mayor ciego que el que no quiere ver- que carece de democracia y de libertad polÃ­tica? Â¿QuiÃ©n avala como â€œpaladinesâ€ de la democracia y de la civilizaciÃ³n a aquellos patriotas reaccionarios o a estos progresistas insolentes? Â¿No son los votantes espaÃ±oles?</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>P</strong></span></span>or eso necesitamos una democracia constitucional, republicana y presidencialista, que saque de una vez al <a href="http://www.filosofiadigital.com/?p=609" target="_blank"><strong><span style="color: #a87040;">hombre masa</span></strong></a> de la ignorancia,Â impida y castigue la corrupciÃ³n polÃ­tica, genere unidad y concordia entre los pueblos de EspaÃ±a frente a las tendencias centrifugadoras de los nacionalismos, actÃºe de cortafuegos contra elÂ cinismo moralÂ que devora nuestra sociedad y remedie la penuria cultural que nos asuela.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>DEMOCRACIA CONSTITUCIONAL Â¡YA!</strong></p>
<p><strong><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>R</strong></span></span>evel</strong> dijo, escribiendo sobre la situaciÃ³n polÃ­tica en su paÃ­s, que juzgaba un sistema, no los corazones;Â es la postura propia de un escritor que juzga una sociedad, como si fuera un ente autÃ³nomo, independiente deÂ las personas que la integran. DespuÃ©s de todo, el que publica sus pensamientos aspira a ser leÃ­do por muchos y a incomodarles lo menos posible.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>P</strong></span></span>ero como yo no deseo ser leÃ­do mÃ¡s que por esa <a href="http://www.filosofiadigital.com/?p=369" target="_blank"><strong><span style="color: #a87040;">dichosa minorÃ­a</span></strong></a> (los demÃ¡s no entenderÃ¡n nada), no soy tan medroso: me he adentrado en el corazÃ³n de los hombres y no he visto, tras su fachada de respetabilidad, mÃ¡s que una triste cloaca de pasiones. La polÃ­tica no es mÃ¡s que el escenario donde, de forma ostensible, sin mÃ¡scara, se representan en pÃºblico los incorregibles vicios privados.</p>
<p><em>â€œ<span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>P</strong></span></span>orque es cierto que los hombres estÃ¡n necesariamente sometidos a las pasiones. Y asÃ­, por su propia constituciÃ³n, compadecen a quienes les va mal y envidian a quienes les va bien; estÃ¡n mÃ¡s inclinados a la venganza que a la misericordia; y, ademÃ¡s, todo el mundo desea que los demÃ¡s vivan segÃºn su propio criterio, y que aprueben lo que uno aprueba y que repudien lo que uno repudia. </em></p>
<p><em><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>D</strong></span></span>e donde resulta que, como todos desean ser los primeros, llegan a enfrentarse y se esfuerzan cuanto pueden por oprimirse unos a otros; y el que sale victorioso, </em><a href="http://www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276231204.html"><strong><em><span style="color: #a87040;">se glorÃ­a mÃ¡s</span></em></strong></a><em> de haber perjudicado a otro que de haberse beneficiado Ã©l mismo. Y aunque todos estÃ¡n persuadidos de que, frente a esa actitud,Â la religiÃ³n</em><em>Â enseÃ±a que cada uno ame al prÃ³jimo como a sÃ­ mismo, es decir, que defienda el derecho del otro como el suyo propio, nosotros hemos demostrado que esta enseÃ±anza ejerce escaso poder sobre las pasionesâ€¦</em></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>D</strong></span></span><em>e ahÃ­ que quienes se imaginan que se puede inducir a la multitud o a aquellos que estÃ¡n absortos por los asuntos pÃºblicos, a que vivan segÃºn el exclusivo mandato de la razÃ³n, </em><a href="http://israelnava.com/filosofiadigital/?p=650" target="_blank"><strong><em><span style="color: #a87040;">sueÃ±an</span></em></strong></a><em> con el siglo dorado de los poetas o con una fÃ¡bulaâ€</em> (<strong>Spinoza</strong>, Tratado polÃ­tico).</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>P</strong></span></span>or eso necesitamos, urgentemente, una <a href="http://www.filosofiadigital.com/?p=289" target="_blank"><strong><span style="color: #a87040;">constituciÃ³n democrÃ¡tica</span></strong></a>, que garantice y asegure la libertad para todos, â€œ<em>pues para la seguridad del Estado no importa quÃ© impulsa a administrar bien las cosas, con tal que sean bien administradasâ€¦ </em><em>Por el contrario, para que pueda mantenerse, sus asuntos pÃºblicos deben estar organizados de tal modo que quienes los administran, tanto si se guÃ­an por la razÃ³n como por la pasiÃ³n, no puedan ser inducidos a ser desleales o a actuar de mala feâ€.</em></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>S</strong></span></span>Ã³lo la Democracia Constitucional, con su racionalidad en todos los niveles de la vida pÃºblica, puede despertar en los espaÃ±oles las virtudes cÃ­vicas y polÃ­ticas, hoy dormidas o corrompidas.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>U</strong></span></span>na <a href="http://www.filosofiadigital.com/?p=546" target="_blank"><strong><span style="color: #a87040;">buena constituciÃ³n</span></strong></a>, con su timÃ³n, sus frenos y sus contrapesos, actuarÃ¡ de tal manera que, a falta de racionalidad en los individuos y en las masas, induzca a todos a vivir, al fin y al cabo, bajo la guÃ­a de la razÃ³n.</p>
<p><em>[Publicado originalmente en <strong><a href="http://www.filosofiadigital.com" target="_blank">FilosofÃ­a Digital</a></strong>, el 18 de abril de 2006.]</em></p>
<p class="alt">&#8220;Digo el primordial santo y seÃ±a, hago el signo de la democracia. No aceptarÃ© nada que no sea ofrecido a los demÃ¡s en iguales condiciones.&#8221; WALT WHITMAN</p>
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		<slash:comments>25</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>EL “CHE” GUEVARA, MAO Y OTROS SANTOS LAICOS DE LA IZQUIERDA, por Francisco Rubiales</title>
		<link>http://www.mundolibredigital.com/?p=57</link>
		<comments>http://www.mundolibredigital.com/?p=57#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 31 Aug 2010 23:08:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesus Nava</dc:creator>
				<category><![CDATA[TRIBUNA LIBRE]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;El siglo XX fue duro y cruel, probablemente el mÃ¡s sangriento y desalmado de la historia. De los tres grandes estados criminales del siglo, sÃ³lo el nazi tuvo un juicio universal y una condena pÃºblica, en NÃ¼remberg, tal vez porque perdiÃ³ la guerra. Los otros grandes estados asesinos, China y la URSS, con Mao y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>&#8220;El siglo XX fue duro y cruel, probablemente el mÃ¡s sangriento y desalmado de la historia. De los tres grandes estados criminales del siglo, sÃ³lo el nazi tuvo un juicio universal y una condena pÃºblica, en NÃ¼remberg, tal vez porque perdiÃ³ la guerra. Los otros grandes estados asesinos, China y la URSS, con Mao y Stalin como genuinos representantes, todavÃ­a no han sido condenados y, lo que es peor, siguen siendo venerados por una izquierda esquizofrÃ©nica que se dice demÃ³crata y defensora de los valores. Algo muy grave debe ocurrirle a la izquierda, antaÃ±o portadora de utopÃ­as y defensora de derechos humanos, cuando ahora se empeÃ±a en colocar en sus altares a vulgares criminales&#8221;.</strong></em></p>
<p style="text-align: center;">* * * * * *</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>L</strong></span></span>a izquierda, que se ha quedado sin ideas y utopias, se siente tan a disgusto en su vacÃ­o ideolÃ³gico y Ã©tico que necesita aferrarse a mitos y a santos laicos como Ernesto â€œCheâ€ Guevara, Mao Zedog, Stalin, Fidel y algunos otros. Sin embargo, esos mitos, venerados por una izquierda que se siente culpable por haber arrojado por la borda demasiada carga ideolÃ³gica y Ã©tica, esconden realmente a asesinos y alimaÃ±as que no merecen sino el desprecio de los humanos.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>L</strong></span></span>os redactores izquierdosos del diario espaÃ±ol â€œEl PaÃ­sâ€ se sienten indignados por el reciente editorial en el que su diario, Ã³rgano casi oficial de la &#8220;progresÃ­a&#8221; espaÃ±ola, cuestionaba la figura del Che Guevara.</p>
<p><a title="che-guevara-y-fidel-castro-fdr.jpg" href="http://www.israelnava.com/mundolibre/wp-content/uploads/2007/10/che-guevara-y-fidel-castro-fdr.jpg"><img class="alignleft" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" title="Che Guevara y Fidel Castro" src="http://www.israelnava.com/mundolibre/wp-content/uploads/2007/10/che-guevara-y-fidel-castro-fdr.jpg" alt="Che Guevara y Fidel Castro" align="middle" /></a></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>P</strong></span></span>ero la escritora Rosa Montero ha intervenido en la polÃ©mica para poner las cosas en su sitio al afirmar que â€œla realidad es tozuda y feroz y no entiende de mitos; y en la realidad el Che fue cruel y violento&#8221;.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>L</strong></span></span>a escritora recuerda algunas de las aberraciones del &#8220;Che&#8221; que la izquierda oculta cuidadosamente: TenÃ­a la boca llena de grandes palabras, pero se dirÃ­a que despreciaba a esa gente humilde que tanto se jactaba de defender: <em>&#8220;La dictadura del proletariado se ejerce sobre el proletariado mismo&#8221;</em>, proclamÃ³, totalmente en serio, en un texto polÃ­tico. Hubo cosas peores: <em>&#8220;Tenemos que crear la pedagogÃ­a de los paredones de fusilamiento y no necesitamos pruebas para matar a un hombre&#8221;</em>, dijo en 1959 a los Tribunales Revolucionarios.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>l â€œCheâ€, que escribiÃ³ tambiÃ©n que <em>â€œUn revolucionario tiene que convertirse en una frÃ­a mÃ¡quina de matar&#8221;</em> y que durante los seis meses que estuvo al mando de la fortaleza de La CabaÃ±a mandÃ³ fusilar, tras juicios de opereta, a centenares de vÃ­ctimas, no es el Ãºnico Ã­dolo de la izquierda que merece el titulo de asesino.<span id="more-57"></span></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>M</strong></span></span>ao Zedong, otro &#8220;santo&#8221; de la izquierda, ocupa el primer lugar en el ranking mundial de los criminales. Durante su mandato, el Estado comunista chino asesinÃ³ a mÃ¡s de medio centenar de millones de personas. Durante la famosa RevoluciÃ³n Cultural, en algunas provincias, entre ellas la de Guangxi, se desatÃ³ el canibalismo y los enemigos del pueblo no sÃ³lo eran asesinados por los ardorosos militantes del partido comunista chino, sino tambiÃ©n comidos. Un maestro chino acusado de revisionista y reaccionario fue devorado vivo por sus alumnos.</p>
<p>Â¿<span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>Q</strong></span></span>uÃ© decir de JosÃ© Stalin, segundo en el ranking mundial del crimen de Estado, por delante de Adolf Hitler y del camboyano Pol Pot, tercero y cuarto, respectivamente, al que la izquierda, a pesar de sus horrendas matanzas y desprecio al ser humano, no se atreve a condenar y mantiene todavÃ­a en los altares del mal llamado &#8220;progreso&#8221;? Quizas baste con conocer lo que un dÃ­a dijo el cruel amo del comunismo soviÃ©tico, adorado en su dÃ­a por Simone de Beuvoir, Sartre, la Pasionaria, Santiago Carrillo y decenas de miles de intelectuales, periodistas y dirigentes de izquierda: <em>â€œLa muerte resuelve todos los prblemas. Si no hay hombres, no hay problemasâ€.</em></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>l siglo XX fue duro y cruel, probablemente el mÃ¡s sangriento y desalmado de la historia. De los tres grandes estados criminales del siglo, sÃ³lo el nazi tuvo un juicio universal y una condena pÃºblica, en NÃ¼remberg, tal vez porque perdiÃ³ la guerra. Los otros grandes estados asesinos, China y la URSS, con Mao y Stalin como genuinos representantes, todavÃ­a no han sido condenados y, lo que es peor, siguen siendo venerados por una izquierda esquizofrÃ©nica que se dice demÃ³crata y defensora de los valores, pero que coloca en el altar a personajes que asesinaron a sus semejantes con saÃ±a y que sÃ³lo merecen pudrirse eternamente en el infierno de la Historia.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>A</strong></span></span>lgo muy grave debe ocurrirle a la izquierda, antaÃ±o portadora de utopÃ­as y defensora de derechos humanos, cuando ahora se empeÃ±a en colocar en sus altares a vulgares criminales.</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p><strong>FRANCISCO RUBIALES</strong>, <em><strong><a href="http://www.votoenblanco.com/index.php?action=article&amp;numero=1952&amp;PHPSESSID=63475e006de9df4c0c16d2c052dd6daf" target="_blank">Voto en blanco</a></strong></em>. MiÃ©rcoles, 24Â  de octubre de 2007.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>LA REPÃšBLICA DEMOCRÃTICA O UNIVERSALIZAR LA LIBERTAD, por A. de Francisco y D. RaventÃ³s</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Aug 2010 18:29:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesus Nava</dc:creator>
				<category><![CDATA[ABECÃ‰ DE LA DEMOCRACIA]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Robespierre, uno de los mÃ¡s odiados polÃ­ticos de todas las derechas habidas, cosa comprensible, y de los mÃ¡s olvidados de casi todas las izquierdas, cosa mucho menos justificable, decÃ­a: â€œLa primera ley social es, pues, la que garantiza a todos los miembros de la sociedad los medios de existirâ€. Porque sin esos medios de existencia, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>&#8220;Robespierre, uno de los mÃ¡s odiados polÃ­ticos de todas las derechas habidas, cosa comprensible, y de los mÃ¡s olvidados de casi todas las izquierdas, cosa mucho menos justificable, decÃ­a: â€œLa primera ley social es, pues, la que garantiza a todos los miembros de la sociedad los medios de existirâ€. Porque sin esos medios de existencia, no hay esperanza alguna de libertad real para esa muchedumbre de trabajadores sin propiedad, no hay esperanza alguna de democracia. Las libertades liberales sirven de poco a los millones de excluidos de esta sociedad del Ã©xito, a los que buscan empleo sin encontrarlo, a los que se humillan por mantenerlo, a los no llegan a fin de mes o a los que â€“cada vez mÃ¡s- malviven (o mueren) en condiciones infrahumanas. Los derechos formales, desconectados de los recursos materiales, de las condiciones reales de existencia social, no garantizan la libertad de los muchos. Y el programa del minoritario republicanismo democrÃ¡tico se resume en lo siguiente: universalizar la libertad.Â Pero la libertad como no dominaciÃ³n, en la sociedad y en el Estado&#8221;.</strong></em></p>
<p style="text-align: center;">* * * * * *</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>D</strong></span></span>esde sus orÃ­genes atenienses, la tradiciÃ³n histÃ³rica de la izquierda ha entendido por democracia el gobierno de los pobres, en el bien entendido que el pensamiento polÃ­tico antiguo consideraba â€œpobresâ€ no a nuestros â€œsin techoâ€, a nuestros â€œpobres de solemnidadâ€ que viven de la limosna ajena y la cristiana caridad, sino a los que no tienen propiedad o si la tienen es escasa, es decir, al trabajador asalariado, al que tiene que trabajar para vivir (precisamente porque carece de rentas de propiedad).</p>
<p style="text-align: center;"><strong>LA DISTRIBUCIÃ“N DE LA PROPIEDAD ES EL CRITERIO QUE DEFINE LA NATURALEZA DEL RÃ‰GIMEN POLÃTICO</strong></p>
<p><a title="residuo-onirico-del-pobre-desdichadopepe-valera-mldr.jpg" href="http://www.israelnava.com/mundolibre/wp-content/uploads/2008/05/residuo-onirico-del-pobre-desdichadopepe-valera-mldr.jpg"><img class="alignleft" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" title="Residuo onÃ­rico del pobre desdichado, por Pepe Valera." src="http://www.israelnava.com/mundolibre/wp-content/uploads/2008/05/residuo-onirico-del-pobre-desdichadopepe-valera-mldr.jpg" alt="Residuo onÃ­rico del pobre desdichado, por Pepe Valera." width="234" height="273" align="middle" /></a><a title="residuo-onirico-del-pobre-desdichadopepe-valera-mldr.jpg" href="http://www.israelnava.com/mundolibre/wp-content/uploads/2008/05/residuo-onirico-del-pobre-desdichadopepe-valera-mldr.jpg"></a></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>sos â€œpobresâ€, en el mundo antiguo pero, mÃ¡s aÃºn, en nuestro mundo actual, son mayorÃ­a y, precisamente por eso, por democracia siempre se ha entendido el gobierno de la mayorÃ­a. Esta afirmaciÃ³n no tolera la permuta de los factores. Puesto que los pobres son mayorÃ­a, la democracia es el gobierno de esta mayorÃ­a, pero si los pobres fueran minorÃ­a, la democracia seguirÃ­a siendo el gobierno de los pobres y, en ese caso, de la minorÃ­a.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>sta era la visiÃ³n (desgraciadamente a veces olvidada) del gran <strong>AristÃ³teles</strong> en la obra maestra que es la PolÃ­tica: <em>â€œLo que diferencia la democracia y la oligarquÃ­a entre sÃ­ es la pobreza y la riqueza. Y necesariamente, cuando ejercen el poder en virtud de la riqueza, ya sean pocos o muchos, es una oligarquÃ­a, y cuando lo ejercen los pobres, es una democracia.â€</em> La distribuciÃ³n de la propiedad es pues el criterio que decide la naturaleza del rÃ©gimen polÃ­tico. E insistimos: por democracia debe entenderse â€“y asÃ­ se ha entendido hasta muy bien entrado el siglo XX- el gobierno de los excluidos de la propiedad, de la riqueza social productiva, de los medios de producciÃ³n.<span id="more-178"></span></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>D</strong></span></span>emocracia, pues, fue aquel rÃ©gimen polÃ­tico que emancipÃ³ a las clases subalternas de la sociedad, a las clases trabajadoras, tradicionalmente excluidas por las oligarquÃ­as del gobierno de la cosa pÃºblica y aun de la misma sociedad civil. La tradiciÃ³n de izquierda, y el marxismo genuino no es excepciÃ³n, engancha precisamente con esa tradiciÃ³n emancipadora: cuando <strong>Marx</strong> acuÃ±a el concepto de â€œdictadura del proletariadoâ€ no estÃ¡ pensando mÃ¡s que en un rÃ©gimen de autodeterminaciÃ³n polÃ­tica de las clases trabajadoras. Que eso se terminara convirtiendo en la dictadura, primero de un partido Ãºnico, y luego de un solo hombre, es ya la historia de la traiciÃ³n a una idea y a una praxis polÃ­tica.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>M</strong></span></span>as la idea genuina de democracia â€“y su necesidad- siguen vigentes, pues a nadie en su sano juicio se le ocurrirÃ­a aplicar semejante nociÃ³n de democracia a las â€œdemocracias liberalesâ€ contemporÃ¡neas, nadie (que no fuera vÃ­ctima de ignorancia o mala fe) podrÃ­a pensar que nuestras democracias representan la hegemonÃ­a polÃ­tica de las clases subalternas. MÃ¡s bien al contrario, nunca antes las oligarquÃ­as â€“bajo una fachada de libertad y soberanÃ­a popular- habÃ­an gozado de mejor salud que en este comienzo de siglo, nunca antes habÃ­an tenido mÃ¡s recursos â€“financieros, militares, mediÃ¡ticos- a su disposiciÃ³n y seguramente nunca antes habÃ­an mostrado mayor desparpajo para utilizarlos.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>scribimos esto cuando, en apenas un aÃ±o, el ejÃ©rcito de EEUU ha librado dos guerras de invasiÃ³n. Siempre sin olvidar que la distribuciÃ³n de la riqueza nunca ha estado, como ahora, tan desigualmente repartida. Sigue pues valiendo â€“fachadas aparte- la distinciÃ³n clÃ¡sica: OligarquÃ­a era (y es) el gobierno de los ricos y democracia era (y es) el gobierno de los pobres. Y sigue valiendo la hostilidad que siempre mantuvieron los dos tipos de rÃ©gimen: <em>â€œserÃ© hostil</em> â€“reza el juramento oligÃ¡rquico en tiempo de AristÃ³teles- <em>al pueblo y maquinarÃ© contra Ã©l todo el mal que puedaâ€</em>. Â¿Acaso han dejado alguna vez en su historia las oligarquÃ­as de mostrar esa misma hostilidad ante el pueblo?</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>n Atenas, hacia finales de siglo V hubo dos sangrientas reacciones oligÃ¡rquicas, pero, Â¿cuÃ¡ntas se han levantado en el mundo moderno contra todo intento de instauraciÃ³n de democracias genuinas, de gobiernos autÃ©nticamente populares? Â¿CuÃ¡ntos ejÃ©rcitos blancos, terrores blancos, golpes de Estado y levantamientos militares han soportado nuestros demÃ³cratas del XIX y el XX? Â¿CuÃ¡nta ha sido la determinaciÃ³n, y cuÃ¡nto el placer, con el que sus pistoleros, sus generales y sus â€œpretorianosâ€ han apretado el gatillo contra el populacho, tan pronto como Ã©ste pedÃ­a libertad? El odio de las clases pudientes y dominantes por los desarrapados, los ignorantes, los palurdos, en fin, los trabajadores, ha sido una dolorosa constante en la historia desde que hubo excedente que repartir entre las clases ociosas.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>LA PRIMERA CONDICIÃ“N EXIGIDA POR LA LIBERTAD REPUBLICANA ES UN DETERMINADO NIVEL DE SUFICIENCIA MATERIAL</strong></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>P</strong></span></span>ara la mÃ¡s de dos veces milenaria tradiciÃ³n de la que nos sentimos parte, la tradiciÃ³n de la libertad republicana (concepciÃ³n de la libertad que, innecesario serÃ¡ aÃ±adir, no significa solamente la defensa de la forma de Estado republicana), hay una clara conexiÃ³n entre democracia, distribuciÃ³n de la riqueza y poder de clase. VeÃ¡moslo mÃ¡s de cerca.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>C</strong></span></span>uando uno estÃ¡ bajo la dependencia de otro no es libre. Cuando la dependencia es extrema, el que depende, hombre o mujer, estÃ¡ a la completa merced de este otro. Las relaciones de dependencia son relaciones asimÃ©tricas de poder en las que uno â€“la parte dependiente- puede ser interferido arbitrariamente o, lo que es lo mismo, dominado. AsÃ­, el pobre no es libre puesto que es dependiente y vive â€œcon permiso de otroâ€ (dirÃ­a <strong>Marx</strong>). Los que no dependen de otro, los que tienen propiedad, Ã©stos son los libres. Los que dependen de Ã©stos, estÃ¡n sujetos tambiÃ©n a su voluntad, a su arbitrio, a su humor, a su dominio.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>C</strong></span></span>uando alguien es vÃ­ctima del poder de otra persona y es dominado por ella, es reducido a instrumento de la voluntad y los planes de Ã©sta Ãºltima, con lo que pierde su mÃ¡s elevada dignidad, la de su propia humanidad. AsÃ­, pues, la primera condiciÃ³n exigida por la libertad republicana es un determinado nivel de suficiencia material. La idea es extremadamente sencilla: para vivir, no digamos ya para vivir bien, se necesita un conjunto de recursos.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>S</strong></span></span>i estos recursos no estÃ¡n plenamente garantizados, la persona harÃ¡ lo que estÃ© en su mano para conseguirlos, incluso puede para ello aceptar la dominaciÃ³n ajena, enajenar su libertad, autoalienarse. La mujer aceptarÃ¡ la dominaciÃ³n del marido o del amante, el trabajador asalariado aceptarÃ¡ la del patrÃ³n o su representante, el deudor aceptarÃ¡ la dominaciÃ³n del acreedor; en general, el dÃ©bil aceptarÃ¡ la dominaciÃ³n del fuerte. Lo cual, siendo preocupante como es, tiene ademÃ¡s una trÃ¡gica traducciÃ³n polÃ­tica. Pues si la masa del pueblo estÃ¡ formada por los que viven por sus manos, es decir, por las clases mÃ¡s vulnerables de la sociedad, su falta privada de libertad â€“en la sociedad- se convertirÃ¡ en falta de libertad como cuerpo de ciudadanos â€“en el Estado.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>l que es socialmente dependiente difÃ­cilmente se elevarÃ¡ a la categorÃ­a de ciudadano de pleno derecho, serÃ¡ â€“como querÃ­an los constituyentes durante la fase burguesa de la revoluciÃ³n francesa- un ciudadano pasivo. â€œClienteâ€ de sus patronos en el mundo del trabajo, en la sociedad, enajenarÃ¡ en las clases ociosas su propia voluntad polÃ­tica. PodrÃ¡ votar pero seguirÃ¡ siendo un mero instrumento de las ambiciones de los poderosos y, como mucho, recibirÃ¡ sus migajas. No existirÃ¡ como ciudadano pleno y serÃ¡ reo de la voluntad ajena, la de los ricos ciudadanos activos.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>LOS DERECHOS FORMALES, DESCONECTADOS DE LAS CONDICIONES MATERIALES DE EXISTENCIA, NO GARANTIZAN LA LIBERTAD DEMOCRÃTICA</strong></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>n el gran discurso del 10 de mayo de 1793 de <strong>Robespierre</strong>, uno de los mÃ¡s odiados polÃ­ticos de todas las derechas habidas, cosa comprensible, y de los mÃ¡s olvidados de casi todas las izquierdas, cosa mucho menos justificable, decÃ­a:<em> â€œLa primera ley social es, pues, la que garantiza a todos los miembros de la sociedad los medios de existirâ€.</em> Porque sin esos medios de existencia, no hay esperanza alguna de libertad real para esa muchedumbre de trabajadores sin propiedad, no hay esperanza alguna de democracia.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>l liberalismo universalizÃ³ derechos civiles y polÃ­ticos al margen de la propiedad y la riqueza de los individuos, pero en esa operaciÃ³n no sÃ³lo creÃ³ una ciudadanÃ­a harto vulnerable, sino que dio ademÃ¡s cobertura jurÃ­dico-constitucional a la desigualdad social entre ciudadanos formalmente libres. La creÃ³ y la sigue creando pues conocido es que a principios del siglo XXI el 5% de los hogares con mayor poder adquisitivo de Estados Unidos dispone de casi el 50% de la renta nacional; y que 80 paÃ­ses en el mundo tienen una renta per cÃ¡pita menor que hace una dÃ©cada; y que la mitad de nuestra especie, la pobre, mÃ¡s de 3.000 millones de personas, vive con menos de 2 dÃ³lares al dÃ­a y, de Ã©stos, 1.300 millones con menos de 1 dÃ³lar diario.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>s claro que en un mundo asÃ­, tan polarizado e injusto, las libertades liberales sirven de poco a los millones de excluidos de esta sociedad del Ã©xito, a los que buscan empleo sin encontrarlo, a los que se humillan por mantenerlo, a los no llegan a fin de mes o a los que â€“cada vez mÃ¡s- malviven (o mueren) en condiciones infrahumanas. Los derechos formales â€“desconectados de los recursos materiales, de las condiciones reales de existencia social- no garantizan la libertad de los muchos.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>l republicanismo oligÃ¡rquico o antidemocrÃ¡tico fue mÃ¡s radical y mÃ¡s brutal, aunque nada hipÃ³crita. Simplemente, los pobres, los dependientes, debÃ­an quedar excluidos del poder polÃ­tico y hasta sus derechos de sufragio restringidos o eliminados. SÃ³lo los materialmente independientes â€“los propietarios- estaban llamados a dirigir las riendas del Estado. Que muchos de los grandes pensadores republicanos elitistas pensaran que sÃ³lo las â€œaristocracias naturalesâ€ gobernarÃ­an segÃºn la ley y en beneficio de todos, no es mÃ¡s que un descomunal autoengaÃ±o ideolÃ³gico.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>S</strong></span></span>ea como fuere, es lo cierto que ambas soluciones, la republicana no democrÃ¡tica y la liberal democrÃ¡tica, son muy insatisfactorias para la tradiciÃ³n de la izquierda, que bebe del republicanismo, sÃ­, pero del democrÃ¡tico. Y el programa de esa izquierda y de ese minoritario republicanismo democrÃ¡tico se resume en lo siguiente: universalizar la libertad. MÃ¡s la libertad como no dominaciÃ³n, en la sociedad y en el Estado. Tal vez ahora mÃ¡s que nunca sea preciso recuperar esa tradiciÃ³n de la que la izquierda nunca debiÃ³ olvidarse.</p>
<p style="text-align: center;">* * *</p>
<p><strong>ANDRÃ‰S DE FRANCISCO Y JOAN REVENTÃ“S</strong>.Â <strong><a href="http://www.otrarealidad.net/opinion/danielraventos-andresdefrancisco/index.php?x=611" target="_blank">Otra realidad</a></strong>. Una versiÃ³n anterior mÃ¡s breve de este artÃ­culo se publicÃ³ en el libro colectivo &#8220;Contra la afonÃ­a. Breviario urgente para recuperar el lenguaje robado&#8221; que editÃ³ &#8220;Las Otras Caras del Planeta&#8221; a principios de 2003. FD, 31/04/2008.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>LIBRES, SIERVOS Y CLIENTES, por AndrÃ©s de Francisco (II)</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Aug 2010 19:05:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesus Nava</dc:creator>
				<category><![CDATA[ABECÃ‰ DE LA DEMOCRACIA]]></category>

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		<description><![CDATA[â€œPodemos pues decir que laÂ fogosidad es esaÂ fuerza interior mediante la que uno se domina a sÃ­ mismo, vence al enemigo interior y establece la paz del alma, la amistad consigo mismo y la unidad del yo. Por eso no es una virtud cualquiera, sino â€œla base de todas las virtudesâ€.Â  A su vez, ese hombre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="storycontent"><em><strong><a title="liberto-fd.jpg" href="http://israelnava.com/filosofiadigital/wp-content/uploads/2007/06/liberto-fd.jpg"></a>â€œPodemos pues decir que laÂ fogosidad es esaÂ fuerza interior mediante la que uno se domina a sÃ­ mismo, vence al enemigo interior y establece la paz del alma, la amistad consigo mismo y la unidad del yo. Por eso no es una virtud cualquiera, sino â€œla base de todas las virtudesâ€.Â  A su vez, ese hombre libre y virtuoso sabrÃ¡ suspender sus intereses privados -las bajas pasiones del individuo- y deliberar con sus conciudadanos sobre lo que conviene a la felicidad pÃºblica y es justo para la polis. Y si tras la deliberaciÃ³n racional resulta que sus intereses particulares no encajan con los generales, tendrÃ¡ la valentÃ­a y el ardor â€œpatriÃ³ticoâ€ necesarios para obedecer nuevamente a la razÃ³n y sacrificarse al bien pÃºblicoâ€.</strong></em></p>
<p style="text-align: center;">* * * * * *</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>l republicanismo construye su exigente concepto de libertad por contraposiciÃ³n al de esclavitud o servidumbre. El siervo, frente al libre, es aquel que no vive como quiere sino segÃºn la voluntad de su seÃ±or, voluntad que se le impone despÃ³ticamente. EstÃ¡, pues, a merced de la ajena jurisdicciÃ³n: es <em>alieini iuris</em> (1).</p>
<p style="text-align: center;"><a title="antigua-esclavitud-fd.jpg" href="http://israelnava.com/filosofiadigital/wp-content/uploads/2007/06/antigua-esclavitud-fd.jpg"><img class="aligncenter" title="La antigua esclavitud era evidente. El liberalismo moderno oculta bajo el manto de las libertades formales y de la igualdad de derechos una desigualdad material que hace imposible la verdadera libertad." src="http://israelnava.com/filosofiadigital/wp-content/uploads/2007/06/antigua-esclavitud-fd.jpg" alt="La antigua esclavitud era evidente. El liberalismo moderno oculta bajo el manto de las libertades formales y de la igualdad de derechos una desigualdad material que hace imposible la verdadera libertad." width="351" height="253" align="middle" /></a></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>n esa medida, y necesariamente, el siervo padece dominaciÃ³n, es decir, puede ser interferido sin consentimiento, arbitrariamente. Si el amo es benevolente o negligente en el ejercicio de su poder, tal vez el esclavo escape de hecho a la interferencia, pero sigue estando, pese a esa feliz contingencia,<em> in potestate domini </em>(en poder del seÃ±or).</p>
<p style="text-align: center;"><strong>SÃ“LO CON FUERTES GARANTÃAS REPUBLICANAS PUEDEN SER LOS HOMBRES LIBRES EFECTIVAMENTE LIBRES</strong></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>L</strong></span></span>a dominaciÃ³n para el republicanismo es <em>modal</em>: el amo o seÃ±or no tiene por quÃ© interferir de hecho en la vida del esclavo o siervo, pero podrÃ­a interferir si quisiera, a su arbitrio. El poder del seÃ±or es asÃ­ poder arbitrario, no tiene que dar razones ni justificarse cuando se ejerce. Por ello mismo la libertad republicana es extremadamente <em>garantista</em>.</p>
<p><a title="antigua-esclavitud-fd.jpg" href="http://israelnava.com/filosofiadigital/wp-content/uploads/2007/06/antigua-esclavitud-fd.jpg"></a></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>n efecto, sÃ³lo con fuertes garantÃ­as -la ley, la propiedad, los mecanismos de dispersiÃ³n y control del poder, la rotaciÃ³n y brevedad de los mandatos, entre otras muchas garantÃ­as (2)- pueden los hombres libres ser efectivamente libres, es decir, no temer a la dominaciÃ³n, gobernarse a sÃ­ mismos, ser autÃ³nomos. La libertad republicana es en buena medida libertad del <em>temor a la opresiÃ³n</em>.<span id="more-64"></span></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>l hombre libre puede asÃ­ vivir como quiere sin que nadie le imponga cÃ³mo ha de vivir. El hombre libre es <em>sui iuris</em>. Lo es en la esfera privada y lo es en la esfera pÃºblica, donde ejerce como ciudadano. Resulta de ello que la ley que a sÃ­ mismo se da como ciudadano -la ley pÃºblica- no es un lÃ­mite externo deÂ su libertad personal, como interpreta el liberalismo, sino expresiÃ³n misma de ella. Los hombres libres -dice <strong>CicerÃ³n</strong>- hacen <em>â€œlibremente lo que las leyes les obligan a hacerâ€</em> . La ley que un cuerpo soberano de ciudadanos libres se impone a sÃ­ mismo, lejos de ser una interferencia arbitraria en su vida privada, hace posible, creando el <em>ius civilis</em>, su libertad personal.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>H</strong></span></span>ay sin embargo una situaciÃ³n intermedia entre<em> liber</em> y <em>servus</em>, una situaciÃ³n que fue corriente en la <strong>Roma</strong> clÃ¡sica: la relaciÃ³n unilateral entre<em> cliente</em> y <em>patrono</em>. Los clientes -la antigua plebe o luego los libertos- no fueron libres sino <em>precariamente</em>. La relaciÃ³n clientelar no estaba basada en la reciprocidad y la igualdad, no era una relaciÃ³n de tÃº a tÃº como la <em>amistad</em>, sino una relaciÃ³nÂ  de absoluta desigualdad en la que el patrono domina y el cliente presta un servicio. Por eso, como explica <strong>Mommsen</strong>, â€œla clientela tomÃ³ la denominaciÃ³n de <em>potestas</em>â€œ.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>C</strong></span></span>iertamente, el cliente no era siervo pero, no siendo plenamente libre, <em>dependÃ­a</em> de su patrono: para prosperar, para defenderse en los tribunales, para el consejo, para el matrimonio. Perteneciendo a un â€œestado inferior, inmediato a la privaciÃ³n de libertadâ€, el cliente era en la prÃ¡ctica un <em>numerari inter domesticos</em>; llevaba, como los esclavos, el nombre de la familia que lo patrocinaba. SeguÃ­a siendo <em>alieni iuris</em> (3).</p>
<p style="text-align: center;"><strong>EL LIBERALISMOÂ HA CAMUFLADO LAS RELACIONES DE DEPENDENCIA BAJO EL MANTO DE LA LIBERTAD FORMAL</strong></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>L</strong></span></span>as relaciones de dependencia con base clientelar <em>no desaparecen</em> con la modernidad. El mundo moderno elimina la figura jurÃ­dica del cliente y el patrono, pero en ningÃºn caso el hecho del clientelismo. Lo que hace la modernidad, a la que el liberalismo presta la articulaciÃ³n doctrinaria, es ocultar esas relaciones clientelares bajo el manto deÂ la universalizaciÃ³n de derechos de libertad, derechos que de forma nada republicana pierden toda conexiÃ³n con la propiedad, base material de la independencia real.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>P</strong></span></span>ero no sÃ³lo eso: el liberalismo moderno, ocultando esas relaciones clientelares de dependencia, pretende a continuaciÃ³n igualar enÂ  libertad -mediante <em>fiat</em> jurÃ­dico/constitucional- al que invariablemente tiene una posiciÃ³n de vulnerabilidad en un mundo regulado por la <em>libertad formal</em> del â€œcontratoâ€: al asalariado en el contrato laboral, aÂ la mujer en el contrato matrimonial, al deudor en el contrato de arrendamiento, etc.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>l republicanismo pudo ser antidemocrÃ¡tico, y lo fue principalmente; pudo querer mantener a las clases subalternas en una â€œciudadanÃ­a pasivaâ€, en una <em>idioteia</em> apolÃ­tica formalmente igualitaria, o incluso mÃ¡s, pudo querer expulsarlas de la propia sociedad civil. Pero nunca intentÃ³ semejante operaciÃ³n de camuflaje de la dominaciÃ³n social, y mucho menos en nombre de la libertad. El hombre sujeto a dominio, siervo o cliente, simplemente no era republicanamente libre. El <em>liber</em>, por el contrario, frente al <em>servus</em> y al <em>cliens</em>, es libre de <em>toda</em> fuente de dominaciÃ³n o tiranÃ­a, y no depende de ninguna otra voluntad mÃ¡s que de la suya.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>L</strong></span></span>a concepciÃ³n republicana de la libertad es tan profunda que lleva sus exigencias antitirÃ¡nicas hasta la repÃºblica â€œinteriorâ€, hasta la relaciÃ³n con uno mismo, que puede ser de concordia o de conflicto, hasta las fuentes de dominaciÃ³n que proceden de nuestra alma inferior, de nuestros deseos y pasiones. En efecto, para la psicologÃ­a moral republicana, el hombre libre se gobierna desde dentro, sostiene, por asÃ­ decir, las riendas de su propia voluntad.</p>
<p style="text-align: center;"><a title="liberto-fd.jpg" href="http://israelnava.com/filosofiadigital/wp-content/uploads/2007/06/liberto-fd.jpg"><img class="aligncenter" title="El verdadero hombre libre lleva las riendas de su vida y se ha liberado de las bajas pasiones y los malos deseos. Por eso es fuerte, valiente, generoso y capaz de cualquier sacrificio patriÃ³tico." src="http://israelnava.com/filosofiadigital/wp-content/uploads/2007/06/liberto-fd.jpg" alt="El verdadero hombre libre lleva las riendas de su vida y se ha liberado de las bajas pasiones y los malos deseos. Por eso es fuerte, valiente, generoso y capaz de cualquier sacrificio patriÃ³tico." width="342" height="249" align="middle" /></a></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>l concepto conÂ el que la Ã©tica antigua denomina a esta forma de libertad interior es el concepto de <em>enkrateia</em>. El gran filÃ³logo alemÃ¡n, <strong>Werner Jaeger</strong>, que atribuye a <strong>SÃ³crates</strong>Â la invenciÃ³n del concepto, lo traduce como â€œdominio de sÃ­ mismoâ€ y de Ã©l escribe que â€œequivale a emancipar a la razÃ³n de la tiranÃ­a de la naturaleza del hombre y a estabilizar el imperio legal del espÃ­ritu sobre los instintosâ€.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>SÃ“LO LOS VIRTUOSOS SERÃN FELICES Y TENDRÃNÂ EL ARDOR PATRIÃ“TICOÂ DE SACRIFICARSE POR EL BIEN PÃšBLICO</strong></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>l <em>enkrates</em>, dicho de otro modo, tiene la fuerza espiritual suficiente como para vencer sus pasiones y no dejarse llevar por sus malos deseos. Lo cual no siempre es fÃ¡cil, pues las pasiones y los apetitos a menudo son tenaces y no atienden a razones. La razÃ³n no se basta a sÃ­ misma. Necesita apoyarse en un aliado.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>n el bellÃ­simo libro IV de la <em>RepÃºblica</em>, <strong>PlatÃ³n</strong> encuentra a este aliado en un rasgo de la valentÃ­a, esto es, la <em>fogosidad</em>. La cosa tiene todo el sentido y no es un capricho poÃ©tico de <strong>PlatÃ³n</strong>. En efecto, si el objetivo es ser libre y no esclavo de uno mismo, hay que enfrentarse a las pasiones y expulsar del alma los malos deseos en una suerte de guerra interior, pues las pasiones desatadas y los deseos indÃ³mitos son enemigos del alma humana, de su unidad y armonÃ­a internas. Esto nos lo dice la razÃ³n. Pero hacer la guerra y vencer es imposible sin el ardor del guerrero, en nuestro caso,Â sin obedecer con valentÃ­a las Ã³rdenes que la propia razÃ³n dicta.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>D</strong></span></span>ejarse dominar contraÂ la razÃ³n por las bajas pasiones y los malos deseos es una forma de debilidad de la voluntad -<em>akrasia</em>- pero tambiÃ©n de cobardÃ­a, de falta de espÃ­ritu de lucha. Podemos pues decir que la <em>enkrateia</em> es esa fogosa fuerza interior mediante la que uno se domina a sÃ­ mismo, vence al enemigo interior y establece la paz del alma, la amistad consigo mismo y la unidad del yo. Por eso no es una virtud cualquiera, sino â€œla base de todas las virtudesâ€.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>D</strong></span></span>icho de otro modo, porque el hombre libre se domina a sÃ­ mismo puede formarse un carÃ¡cter virtuoso y aprender a sentir y desear bien. Con buenos deseos y buenos sentimientos actuarÃ¡ bien y actuando bien y actuando bien serÃ¡ feliz, que es de lo que se trata, pues la felicidad es el fin Ãºltimo de la vida humana para la Ã©tica clÃ¡sica. A su vez, ese hombre libre y virtuoso sabrÃ¡ suspender sus intereses privados -las bajas pasiones del individuo- y deliberar con sus conciudadanos sobre lo que conviene a la felicidad pÃºblica y es justo para la <em>polis</em>. Y si tras la deliberaciÃ³n racional resulta que sus intereses particulares no encajan con los generales, tendrÃ¡ la valentÃ­a y el ardor â€œpatriÃ³ticoâ€ necesarios para obedecer nuevamente a la razÃ³n y sacrificarse al bien pÃºblico.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>stÃ¡ claro que hay naturalezas mÃ¡s fogosas que otras, pero el espÃ­ritu de lucha y la valentÃ­a tambiÃ©n se educan. El carÃ¡cter es susceptible de ser formado si hay buena escuela, es decir, si en la sociedad rigen normas y valores con carga Ã©tica que enseÃ±en a los individuos la templanza y el dominio de sÃ­, si hay instituciones eficaces capaces de forzar determinadas rutinas de comportamiento cÃ­vico o de evitar otras que atentan contra el bien pÃºblico. DetrÃ¡s de la virtud, pues, estÃ¡ la pedagogÃ­a polÃ­tica. Es lo que los griegos llamaban <em>paideia</em>.</p>
<p><strong>NOTAS DEL AUTOR.-</strong> (<em>1) De aquÃ­ precisamente toma Marx su fundamental concepto de alienaciÃ³n como falta de libertad. Estar alienado, para Marx, es ante todo ser </em>alieni iuris<em>, vivir a merced de otro. En una comunidad de hombres libres no hay, no puede haber, alienaciÃ³n. SÃ³lo el sometimiento y la dominaciÃ³n la generan.Â </em><em>(2) Es decir, como escribe Rousseau, â€œlos prodigios que todos losÂ pueblos libres han hecho para garantizarse de la opresiÃ³nâ€ (Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres). </em><em>(3) Mommsen responsabiliza a la â€œturba de clientesâ€ de la corrupciÃ³n del orden republicano, pese a los esfuerzos de CatÃ³n y el partido reformista. Las clientelas, en efecto, auparon a los ricos al poder y se vendieron al nuevo capitalismo emergente desde la segunda guerra pÃºnica, a cambio del suministro gratuito de trigo, de juegos y espectÃ¡culos, y auparon a los generales y sostuvieron sus ambiciones dictatoriales, a cambio del pingÃ¼e botÃ­n de guerra. El proletariado romano no era independiente, como sÃ­ lo fue el ateniense, ni tenÃ­a la dignidad del campesinado libre, base de la ciudadanÃ­a romana primigenia.</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>* * *</em></p>
<p><strong>ANDRÃ‰S DE FRANCISCO</strong>, <em>CiudadanÃ­a y democracia</em>, capÃ­tulo IV (2Âª parte). Catarata, 2007. FD, 01/11/2007.</p>
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		<title>DEMOCRACIA O EL GOBIERNO DE LOS POBRES, por AndrÃ©s de Francisco (I)</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Aug 2010 18:36:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesus Nava</dc:creator>
				<category><![CDATA[ABECÃ‰ DE LA DEMOCRACIA]]></category>

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		<description><![CDATA[â€œSi hoy preguntÃ¡ramos al azar quÃ© se entiende por democracia, seguramente se nos contestarÃ­a con cuestiones de procedimiento: reglas de mayorÃ­as, elecciones periÃ³dicas, competiciÃ³n entre partidos, etc.Â El mundo contemporÃ¡neo, en buena medida, ha olvidadoÂ el significado polÃ­tico de la democracia. A saber: un rÃ©gimen polÃ­tico de clase, como todos en Ãºltima instancia, en el que los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="storycontent"><strong><em>â€œSi hoy preguntÃ¡ramos al azar quÃ© se entiende por democracia, seguramente se nos contestarÃ­a con cuestiones de procedimiento: reglas de mayorÃ­as, elecciones periÃ³dicas, competiciÃ³n entre partidos, etc.Â El mundo contemporÃ¡neo, en buena medida, ha olvidadoÂ el significado polÃ­tico de la democracia. A saber: un rÃ©gimen polÃ­tico de clase, como todos en Ãºltima instancia, en el que los muchos pobres libres gobernaban, es decir, controlaban los enormes recursos del Estado para defender polÃ­ticamente sus intereses sociales y econÃ³micos.Â Entre los antiguos griegos, el </em>pobre<em>Â no pide en la calle sino que trabaja con sus manos a cambio de un jornal. Vive en su modesta casa y con el dinero que le reporta su trabajo alimenta a su familia, a su prole. No es rico, sino pobreâ€.</em></strong></p>
<p style="text-align: center;">* * * * * *</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>S</strong></span></span>i hoy preguntÃ¡ramos al azar quÃ© se entiende por democracia, seguramente se nos contestarÃ­a con cuestiones de procedimiento: reglas de mayorÃ­as, elecciones periÃ³dicas, competiciÃ³n entre partidos, etc. Por esa vÃ­a no darÃ­amos mÃ¡s que una respuesta superficial. Muchos recurrirÃ­an al socorrido â€œgobierno del puebloâ€ sin seguramente sospechar la rica semÃ¡ntica que esconde el clichÃ©.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>DEMOCRACIA:Â UN RÃ‰GIMEN POLÃTICO DONDE LOS MUCHOS POBRES LIBRES GOBERNABAN</strong></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong><img class="alignleft size-full wp-image-669" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" title="La democracia es un rÃ©gimen polÃ­tico de clase en el que los muchos pobres libres gobiernan, es decir, controlan los enormes recursos del Estado. Aunque no sean propietarios. [Obra: Y aÃºn dicen que el pescado es caro, de JoaquÃ­n Sorolla.]" src="http://www.israelnava.com/mundolibre/wp-content/uploads/2009/05/y-aun-dicen-que-el-pescado-es-caro-joaquin-sorolla-fd.jpg" alt="Cuadro: Y aÃºn dicen que el pescado es caro, de JoaquÃ­n Sorolla. La democracia es un rÃ©gimen polÃ­tico de clase en el que los muchos pobres libres gobiernan, es decir, controlan los enormes recursos del Estado. Aunque no sean propietarios." width="300" height="248" />E</strong></span></span>l mundo contemporÃ¡neo, en buena medida, ha olvidado ese horizonte de significado polÃ­tico de la democracia. Sin embargo, hasta hace relativamente poco, incluso durante la primera mitad del siglo XX, todavÃ­a se entendÃ­a por democracia lo que siempre se habÃ­a entendido desde su creaciÃ³n en la Atenas del siglo V a. C., lo que entendiÃ³ <strong>AristÃ³teles</strong>, cuya PolÃ­tica sigue siendo la referencia obligada tanto de los detractores como de los defensores de la democracia. A saber: un rÃ©gimen polÃ­tico de clase, como todos en Ãºltima instancia, en el que los muchos pobres libres gobernaban, es decir, controlaban los enormes recursos del Estado para defender polÃ­ticamente sus intereses sociales y econÃ³micos.<span id="more-63"></span></p>
<p><a title="y-aun-dicen-que-el-pescado-es-caro-joaquin-sorolla-fd.jpg" href="http://israelnava.com/filosofiadigital/wp-content/uploads/2007/06/y-aun-dicen-que-el-pescado-es-caro-joaquin-sorolla-fd.jpg"></a></p>
<p><a title="sorolla-pescadores-fd.jpg" href="http://israelnava.com/filosofiadigital/wp-content/uploads/2007/06/sorolla-pescadores-fd.jpg"></a></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>C</strong></span></span>uando hoy hablamos de â€œpobreâ€ solemos imaginarnos a alguien desahuciado que vive de la limosna y no tiene techo bajo el que refugiarse. El mundo griego antiguo entiende otra cosa por â€œpobreâ€. En efecto, el <em>aporos</em>, que asÃ­ se llamaba, no pide en la calle sino que trabaja con sus manos a cambio de un jornal. Vive en su modesta casa y con el dinero que le reporta su trabajo alimenta a su familia, a su prole. No es rico, sino pobre.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>A</strong></span></span>hora bien, pese a su pobreza, hablamos de un hombre libre y no esclavo. Estos muchos <em>aporoi</em> libres eran los braceros y los pequeÃ±os campesinos, los artesanos y los pequeÃ±os comerciantes, los peones y jornaleros, y los muchos <em>proletarii</em> que vivÃ­an directa o indirectamente del mar: armadores, transportistas, marineros, remeros, â€¦ Todas estas gentes sin alcurnia ni refinamiento, sin propiedad ni riqueza, fueron la base social de la democracia ateniense. La democracia fue, asÃ­, ese insÃ³lito rÃ©gimen en el que los trabajadores asalariados, los despreciados <em>thetikoy</em> de <strong>AristÃ³teles</strong>, gozaron de supremacÃ­a polÃ­tica.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>P</strong></span></span>ara el mundo antiguo, y durante siglos de pensamiento polÃ­tico, lo contrario de democracia no era dictadura, como se piensa hoy en dÃ­a, sinoÂ oligarquÃ­a, es decir, el gobierno de los pocos ricos. EsÂ la propiedadÂ y su distribuciÃ³n lo que define al rÃ©gimen polÃ­tico. Por eso los regÃ­menes tienen base social y raÃ­z econÃ³mica, porque no sonÂ socialmente neutrales, sino que favorecen a unos grupos y clases de propiedad, y discriminan a otros.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>L</strong></span></span>a democracia antigua no fue un rÃ©gimen ni mucho menos perfecto, el cual sÃ³lo existe en la cabeza del filÃ³sofo, pero bien puede decirse que rescatÃ³ de su condiciÃ³n subalterna -en la sociedad y en el Estado- a los que no tenÃ­an otra cosa que su capacidad para producir, su fuerza de trabajo; a los que los gobiernos de los linajes o la riqueza, aristocracias o plutocracias, habÃ­an encerrado en el <em>bios poietikos</em> -esto es,Â enÂ la esferaÂ  de laÂ  producciÃ³n- y en una privacidad apolÃ­tica y sometida.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>A</strong></span></span> ellos les dio las herramientas necesarias para acceder al <em>bios praktikos</em>, esto es, a la esfera pÃºblica de la libertad civil. Entre ellas una fundamental, la <em>isegoria</em>, esto es, la igualdad de palabra en la Asamblea, sin la cual, obviamente, es imposible opinar, hacer propuestas, aportar razones, expresar el desacuerdo, en definitiva, deliberar y decidir sobre lo que la <em>polis</em> debe hacer, sobre la mejor ley, sobre a lo que a todos conviene.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>LA OLIGARQUÃA ES POSIBLE INCLUSO Â CON SUFRAGIO UNIVERSAL EÂ IGUALDAD DE DERECHOS POLÃTICOS</strong></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>U</strong></span></span>na democracia deliberativa, como la ateniense, es impensable sin <em>isegoria</em>. En tÃ©rminos polÃ­ticos, esta igualdad de palabra era mÃ¡s importante para la democracia que la igualdad ante la ley, es decir, la <em>isonomia</em>. Es fÃ¡cil entender por quÃ©: se puede ser igual ante una ley hecha por otros. En otras palabras, puede haber una <em>oligarkia isonomos</em>, como ya vimos en el capÃ­tulo anterior (1). Pero hacer la ley implica hablar, discutir, proponer y decidir en la asamblea, en la cÃ¡mara legislativa. Por eso, como escribe <strong>Finley</strong>, el tÃ©rmino<em> isegoria</em> â€œera a veces empleado por los escritores griegos como sinÃ³nimo de â€œdemocraciaâ€.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>P</strong></span></span>ero la democracia les dio a los pobres mÃ¡s cosas aparte de la palabra. Les abriÃ³ asimismo el acceso a las magistraturas y asÃ­, ejerciendo el poder ejecutivo, tuvieron la oportunidad de acumular experiencia polÃ­tica, de ensayar y errar, de aprender, de ganar en prudencia. Les dio la posibilidad de gobernar y ser gobernados por turno, como hombres libres. <em>Pero no les hizo propietarios</em>.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>P</strong></span></span>reparada a principios del siglo VI por la tiranÃ­a de <strong>PisÃ­strato</strong> y prefigurada por las reformas constitucionales de <strong>ClÃ­stenes</strong> en el 560 a.C., y finalmente consolidada y radicalizada por <strong>Efialtes</strong> y <strong>Pericles</strong> a mediados del siglo V, la democracia radical antigua fue un complicado sistema de autogobierno popular, repleto de eficaces mecanismos de control polÃ­tico y autodefensa constitucional: el sorteo, la rotaciÃ³nÂ en los cargos, la rendiciÃ³n de cuentas, la brevedad de los mandatos, el <em>graphe paranomon â€¦ </em>(2)</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong><img class="alignright size-full wp-image-670" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" title="La antigua democracia griega hizo libres a los trabajadores, libres de la dominaciÃ³n de los poderosos ricos y nobles, libres tambiÃ©n para decidir sobre su destino colectivo." src="http://www.israelnava.com/mundolibre/wp-content/uploads/2009/05/minero-1-fd-r.jpg" alt="minero-1-fd-r" width="252" height="254" />G</strong></span></span>raciasÂ a esos mecanismos, pudieron las gentes del comÃºn, tradicionalmente excluidas de la agenda polÃ­tica, defender sus intereses y necesidades seguramente mejor que en ningÃºn otro rÃ©gimen polÃ­tico. Por todo ello, la democracia hizo libres a esas gentes, libres <em>de</em> la dominaciÃ³n de los poderosos ricos y nobles, libres tambiÃ©n <em>para</em> decidir sobre su destino colectivo.</p>
<p><a title="minero-1-fd-r.jpg" href="http://israelnava.com/filosofiadigital/wp-content/uploads/2007/06/minero-1-fd-r.jpg"></a></p>
<p><em><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>A</strong></span></span>unque no les hizo propietarios</em>, pues, la democracia ateniense supuso la hegemonÃ­a polÃ­tica de los trabajadores libres, de los ciudadanos pobres, de los que vivÃ­an de su trabajo y ganaban un jornal. <em>Demokratia</em> significÃ³ asÃ­ la quiebra de la alianza histÃ³rica -e histÃ³ricamente dominante- entre la espada y el dinero, entre riqueza y poder polÃ­tico, entre monopolio econÃ³mico y control de los recursos pÃºblicos del Estado.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>EL TRONCO PRINCIPAL DEL REPUBLICANISMO HISTÃ“RICO NO FUE NUNCA DEMOCRÃTICO, SINO OLIGÃRQUICO</strong></p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>sa es la esencia polÃ­tica de la democracia. Cabe aÃ±adir que Ã©sta, la democracia, es la esencia programÃ¡tica de la izquierda. Y a travÃ©s de inciertos vericuetos, sobreponiÃ©ndose a frecuentes fracasos, asomando con timidez o vigorosamente reinstaurada aunque, a la postre, siempre vencida, la democracia llega hasta el mundo moderno, y su presencia o latencia, la esperanza que despierta o la amenaza que esconde -depende de la Ã³ptica de clase desde la que se mire-, lo acaban marcando.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>S</strong></span></span>in embargo, el tronco principal del republicanismo, antiguo y moderno, ya lo he dicho, no fue democrÃ¡tico, desde <strong>AristÃ³teles</strong> al <strong>Madison</strong> de los PapelesÂ Federalistas, desde <strong>CicerÃ³n</strong> a <strong>Guicciardini</strong>, desde <strong>Gianotti</strong> a <strong>Harrington</strong>, desde <strong>Bruni</strong> a <strong>John Adams</strong>, desde <strong>TucÃ­dides</strong> a <strong>Kant</strong>. La gran tradiciÃ³n republicana de la libertad positiva y de la virtud cÃ­vica, la que pone los cimientos constitucionales del mundo moderno, noÂ  buscÃ³ en la democracia el modelo de <em>politeia</em>, sino en Esparta, Roma y Venecia, ejemplos todas ellas de oligarquÃ­a.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>F</strong></span></span>rente a la democracia radical, el republicanismo optÃ³ por el modelo aristotÃ©lico-polibiano de las constituciones mixtas y, ya a las puertas revolucionarias del mundo moderno, por el delÂ gobierno representativo, este Ãºltimo no como forma de gobierno popular adaptada a las condiciones del Estado-naciÃ³n moderno -como han pretendido algunos, <strong>Robert Dahl</strong> entre ellos- sino como alternativa al propio gobierno popular.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>C</strong></span></span>on <strong>AristÃ³teles</strong> a la cabeza, el pensamiento polÃ­tico clÃ¡sico y el grueso del republicanismo histÃ³rico operaron con dos dicotomÃ­as bÃ¡sicas: oligarquÃ­a versus democracia y tiranÃ­a versus <em>politeia</em> (repÃºblica). La primera captaba la esencia de la democracia: la segunda permitÃ­a combatirla. El republicanismo rechazÃ³ y combatiÃ³ la democracia por considerarla una tiranÃ­a de los muchos, y lo hizo en nombre de tres cosas entrelazadas, esto es, en nombre de la libertad, de la propiedad y de la virtud.</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>L</strong></span></span>a gran tradiciÃ³n de la libertad y de la virtud no fue democrÃ¡tica, no aceptÃ³ la plena libertad de los muchos pobres ni los creyÃ³ capaces de virtud. El resto del capÃ­tulo lo dedicamos a analizar estos argumentos antidemocrÃ¡ticos del republicanismo.</p>
<p><strong>NOTAS DEL AUTOR.-</strong> (1) <em>Ni el sufragio universal garantiza la plena igualdad polÃ­tica ni elimina las fronteras internas con las que la ciudadanÃ­a se estratifica y segmenta. Los hechos demostraron que la </em>isonomÃ­a<em>, la igualdad de derechos civiles y polÃ­ticos, no es lo mismo que democracia. Tan sÃ³lo es una condiciÃ³n necesaria, mas nunca suficiente. En otras palabras, puede haber perfectamente una Ã©lite en el poder, una oligarquÃ­a, mantenida no ya pese a la perfecta igualdad de derechos polÃ­ticos sino incluso gracias a ella. Existe, pues, la posibilidad deÂ una</em> oligarquÃ­a isonÃ³mica <em>(o. c., pÃ¡g. 112).</em>Â (2) <em>El </em>graphe paranomon<em> era una causa pÃºblica que cualquier ciudadano podÃ­a iniciar contra cualquier </em>rethor<em> (u orador) que planteara ante la Asamblea una medida considerada anticonstitucional, aun cuando ya hubiera sido aprobada por la misma Asamblea. En ese caso, el </em>psephisma<em> o decreto era inmediatamente suspendido hasta que la causa fuera atendida por el Tribunal Popular. Como escribe Elster, â€œtodos los sistemas necesitan instrumentos para hacer controlables a los individuos por sus </em>acciones<em>. El sistema ateniense era inusualÂ  en la medida en que tambiÃ©n los hizo controlables por sus </em>propuestas<em>â€.</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>* * *</em></p>
<p><strong><a href="http://www.ucm.es/info/socio1/defrancis.html" target="_blank"><span style="color: #a87040;">ANDRÃ‰S DE FRANCISCO</span></a></strong>, <em>CiudadanÃ­a y democracia</em>, capÃ­tulo IV, <em>La â€œrepÃºblicaâ€ de los ricos contra la â€œdemocraciaâ€ de los pobres</em> (1Âª parte). Catarata, 2007.Â  [FD, 24/10/2007].</p>
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		<item>
		<title>EL GOBIERNO MIXTO Y LA CORRUPCIÃ“N, por Thomas Paine</title>
		<link>http://www.mundolibredigital.com/?p=1675</link>
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		<pubDate>Sun, 29 Aug 2010 10:20:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesus Nava</dc:creator>
				<category><![CDATA[ABECÃ‰ DE LA DEMOCRACIA]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;La fuerza motriz del gobierno mixto es por fuerza la corrupciÃ³n. Por imperfectas que sean la elecciÃ³n y la representaciÃ³n en los gobiernos mixtos, siguen aplicando una parte mayor de razÃ³n de lo que conviene a la parte hereditaria, y por ello resulta necesario comprar a la razÃ³n. Un gobierno mixto es un todo imperfecto, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>&#8220;La fuerza motriz del gobierno mixto es por fuerza la corrupciÃ³n. Por imperfectas que sean la elecciÃ³n y la representaciÃ³n en los gobiernos mixtos, siguen aplicando una parte mayor de razÃ³n de lo que conviene a la parte hereditaria, y por ello resulta necesario comprar a la razÃ³n. Un gobierno mixto es un todo imperfecto, que cementa y fusiona juntas las partes discordantes mediante la corrupciÃ³n para que actÃºen como un todo. En los gobiernos mixtos no existe la responsabilidad; las partes se encubren unas a otras hasta que se pierde la responsabilidad, y la corrupciÃ³n que pone en marcha a la mÃ¡quina organiza al mismo tiempo su propia escapatoria&#8221;.</strong></em></p>
<p style="text-align: center;">* * * * * *</p>
<p><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>l gobierno en una repÃºblica bien constituida, no requiere ninguna fe del hombre mÃ¡s allÃ¡ de lo que le pueda revelar su razÃ³n. Advierte la racionalidad de todo el sistema, su origen y su propÃ³sito; ese gobierno recibe mÃ¡s apoyo cuanto mejor se comprende, las facultades humanas actÃºan con decisiÃ³n y adquieren bajo esta forma de gobierno una gigantesca virilidad.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.filosofiadigital.com/wp-content/uploads/2006/06/Corrupt-Legislation-Â«LegislaciÃ³n-corruptaÂ»-1896-por-Elihu-Vedde-MLDrc.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-9795" title="Corrupt Legislation (Â«LegislaciÃ³n corruptaÂ») (1896), por Elihu Vedde (detalle).  Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, Edificio Thomas Jefferson, Washington D. C." src="http://www.filosofiadigital.com/wp-content/uploads/2006/06/Corrupt-Legislation-Â«LegislaciÃ³n-corruptaÂ»-1896-por-Elihu-Vedde-MLDrc.jpg" alt="" width="360" height="248" /></a></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>L</strong></span></span>a fuerza motriz del gobierno mixto es por fuerza la corrupciÃ³n. Por imperfectas que sean la elecciÃ³n y la representaciÃ³n en los gobiernos mixtos, siguen aplicando una parte mayor de razÃ³n de lo que conviene a la parte hereditaria, y por ello resulta necesario comprar a la razÃ³n.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;"><strong>EN LOS GOBIERNOS MIXTOS NO EXISTE LA RESPONSABILIDAD</strong></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>U</strong></span></span>n gobierno mixto es un todo imperfecto, que cementa y fusiona juntas las partes discordantes mediante la corrupciÃ³n para que actÃºen como un todo.</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>n los gobiernos mixtos no existe la responsabilidad; las partes se encubren unas a otras hasta que se pierde la responsabilidad, y la corrupciÃ³n que pone en marcha a la mÃ¡quina organiza al mismo tiempo su propia escapatoria.</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>C</strong></span></span>uando se establece como mÃ¡xima que <em>â€œun Rey no puede equivocarseâ€</em>, se le coloca en un estado de seguridad parecido al de los idiotas y al de las personas dementes, y no cabe hablar de responsabilidad por lo que a Ã©l respecta <strong>(*)</strong>. Entonces desciende aquella sobre el ministro, que se refugia tras una mayorÃ­a en el Parlamento a la que, mediante la distribuciÃ³n de puestos, pensiones y la corrupciÃ³n, siempre puede dar Ã³rdenes, y esa mayorÃ­a se justifica a sÃ­ misma con el mismo derecho con que protege al ministro. En este movimiento rotatorio, la responsabilidad resbala de las partes y del todo.</p>
<p><span id="more-1675"></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;"><strong>ESO QUE LLAMAN REY ES, EN REALIDAD, EL GOBIERNO</strong></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>so que llaman Rey en los gobiernos mixtos es en realidad el Gabinete, y como el Gabinete es siempre parte del Parlamento, y los miembros justifican en calidad de una cosa lo que aconsejan y efectÃºan despuÃ©s en calidad de otra cosa, el gobierno mixto se convierte en un enigma permanente, que entraÃ±a para el paÃ­s, dada la cantidad de corrupciÃ³n necesaria para fusionar las partes, el gasto de sustentar todas las formas de gobierno a la vez, y que por Ãºltimo se resuelve en un gobierno por comitÃ©, en el cual quienes asesoran, quienes actÃºan, quienes aprueban, quienes justifican, las personas responsables y las personas no responsables, son todas las mismas personas.</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>C</strong></span></span>on este artilugio de teatro de pantomima, este cambio de escena y de carÃ¡cter, las partes se ayudan en asuntos en que ninguna de ellas querrÃ­a actuar por sÃ­ sola. Cuando se ha de obtener dinero, aparentemente se disuelve la masa de la variedad, y pasa por entre las partes una profusiÃ³n de elogios parlamentarios. Cada una de ellas admira con asombro la sabidurÃ­a, la liberalidad y el desinterÃ©s de la otra, y todas ella dan un suspiro de compasiÃ³n ante las cargas de la naciÃ³n.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;"><strong>UNA REPÃšBLICA BIEN CONSTITUIDA</strong></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>P</strong></span></span>ero en una repÃºblica bien constituida no puede ocurrir ninguna de estas soldaduras, ni de estos elogios y suspiros; como la representaciÃ³n es igual en todo el paÃ­s, y completa en sÃ­ misma, cualquiera que sea su ordenamiento en poder legislativo y poder ejecutivo, todos tienen una y la misma fuente natural.</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>L</strong></span></span>as partes no son extraÃ±as entre sÃ­, como la democracia, la aristocracia y la monarquÃ­a. Como no existen distinciones discordantes, no hay nada que corromper con componendas, ni que confundir con artilugios. Las medidas pÃºblicas atraen por sÃ­ mismas la comprensiÃ³n de la naciÃ³n, y como se basan en sus propios mÃ©ritos, repudian todos los recursos aduladores de la vanidad. El constante coro de lamentaciones por la carga de los impuestos, por mucho Ã©xito que tenga su prÃ¡ctica en los gobiernos mixtos, es incoherente con el sentido y el espÃ­ritu de una repÃºblica.</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>S</strong></span></span>i los impuestos son necesarios, entonces, desde luego son beneficiosos, pero si requieren excusas, la propia excusa implica una acusaciÃ³n. Â¿Por quÃ©, pues, se engaÃ±a al hombre, o por quÃ© se engaÃ±a Ã©ste a sÃ­ mismo?</p>
<p class="MsoNormal"><strong>(*)</strong> <em>â€œLa persona del Rey es inviolable y no estÃ¡ sujeta a responsabilidadâ€.</em> (ConstituciÃ³n EspaÃ±ola de 1.978, artÃ­culo 56.3).</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;">* * *</p>
<p class="MsoNormal"><strong>THOMAS PAINE</strong>, <em>Derechos del Hombre.</em> Alianza Editorial, Madrid, 1984. TraducciÃ³n: Fernando Santos Fontenla. FD, 20/06/2006.</p>
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		<title>EL GOBIERNO Y LA LIBERTAD CIVIL Y RELIGIOSA, por Thomas Jefferson</title>
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		<comments>http://www.mundolibredigital.com/?p=472#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 28 Aug 2010 16:49:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesus Nava</dc:creator>
				<category><![CDATA[ABECÃ‰ DE LA DEMOCRACIA]]></category>

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		<description><![CDATA[
â€œNoÂ parece suficientemente erradicado el error de que las operaciones de la mente, asÃ­ como los actos del cuerpo, estÃ¡n sujetos a la coacciÃ³n de las leyes. El caso es que nuestros gobernantes no tienen autoridad sobre esos derechos naturales, salvo que se la hayamos cedido. Los derechos de conciencia nunca se los cedimos, nunca podrÃ­amos. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="storycontent">
<p class="MsoNormal"><strong><em>â€œNoÂ parece suficientemente erradicado el error de que las operaciones de la mente, asÃ­ como los actos del cuerpo, estÃ¡n sujetos a la coacciÃ³n de las leyes. El caso es que nuestros gobernantes no tienen autoridad sobre esos derechos naturales, salvo que se la hayamos cedido. Los derechos de conciencia nunca se los cedimos, nunca podrÃ­amos. Respondemos de ellos ante nuestro Dios. Los poderes legÃ­timos del gobierno sÃ³lo se extienden a los actos que lesionan a otros.Â Pero todo Estado, dice un inquisidor, ha establecido alguna religiÃ³n. Nuestros Estados hermanos de <strong>Pennsylvania</strong> y <strong>Nueva York</strong>, sin embargo, han subsistido sin establecimiento en absoluto.Â Florecen infinitamente.Â Ellos no ahorcan mÃ¡s malhechores que nosotros. No son perturbados en mayor medida por disensiones religiosas. Al contrario, su armonÃ­a no tiene paralelo, y sÃ³lo puede atribuirse a su ilimitada tolerancia, pues en ninguna otra cosa difieren de todas las demÃ¡s naciones de la tierra.Â Pero, Â¿es el espÃ­ritu de un pueblo una seguridad infalible y permanente? Â¿Lo es el gobierno?Â El espÃ­ritu de los tiempos puede cambiar, y cambiarÃ¡. Nuestros gobernantes se harÃ¡n corruptos, indiferente nuestro pueblo.Â A partir de la conclusiÃ³n de esta guerra iremos cuesta abajo. No serÃ¡ entonces necesario recurrir al pueblo en todo momento para obtener apoyo. Se le olvidarÃ¡, por tanto, y sus derechos serÃ¡n desatendidos. Los individuos se olvidarÃ¡n de sÃ­ mismos, preocupados tan sÃ³lo por el dinero, y no pensarÃ¡n en unirse para lograr un respeto efectivo hacia sus derechos.â€</em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;">* * * * * *</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>L</strong></span></span>os primeros colonos de este paÃ­s fueron emigrantes de <strong>Inglaterra</strong>, pertenecientes a la Iglesia anglicana, justamente cuando estaban exaltados por la victoria total sobre los fieles de las demÃ¡s persuasiones. Armados, como llegaron a estarlo, con las competencias para hacer, ejecutar y administrar leyes, dieron muestras de idÃ©ntica intolerancia en este paÃ­s ante sus hermanos presbiterianos, emigrados al gobierno septentrional.Â Â </p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;"><strong>EL GOBIERNO NO TIENE AUTORIDAD SOBRE NUESTROS DERECHOS NATURALES A MENOS QUE SE LOS CEDAMOS</strong></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>L</strong></span></span>os pobres cuÃ¡queros estaban huyendo de la persecuciÃ³n en <strong>Inglaterra</strong>. Pusieron sus ojos en estos nuevos paÃ­ses como asilos de libertad religiosa y civil; pero sÃ³lo los hallaron libres para la secta reinante.</p>
<p class="MsoNormal"><a title="jefferson-times-fd.jpg" href="http://israelnava.com/filosofiadigital/wp-content/uploads/2007/04/jefferson-times-fd.jpg"><img class="alignright" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" title="THOMAS JEFFERSON (1743-1826), tercer presidente de los Estados Unidos y, en opiniÃ³n de Tocqueville, el mÃ¡s grande demÃ³crata que haya salido jamÃ¡s del seno de la democracia americana." src="http://israelnava.com/filosofiadigital/wp-content/uploads/2007/04/jefferson-times-fd.jpg" alt="THOMAS JEFFERSON (1743-1826), tercer presidente de los Estados Unidos y, en opiniÃ³n de Tocqueville, el mÃ¡s grande demÃ³crata que haya salido jamÃ¡s del seno de la democracia americana." width="221" height="291" align="middle" /></a></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>D</strong></span></span>iversas resoluciones de la asamblea de <strong>Virginia</strong> de 1659, 1662 y 1693 convirtieron en delitoÂ el hecho de que los padres se negasen al bautismo de sus hijos; prohibieron la reuniÃ³n de los cuÃ¡queros en el Estado; ordenaron que fueran encarceladosÂ hasta abjurar del paÃ­s, y previeron castigos mÃ¡s suaves para su primer y segundo retorno, aunque la muerte para el tercero; decretaron que nadie podrÃ­a asistir a sus reuniones o acercarse a sus casas, tanto mediante trato personal como usando libros que apoyasen sus creencias.</p>
<p class="MsoNormal"><a title="jefferson-times-fd.jpg" href="http://israelnava.com/filosofiadigital/wp-content/uploads/2007/04/jefferson-times-fd.jpg"></a></p>
<p class="MsoNormal">Â <span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>S</strong></span></span>i no se produjeron aquÃ­ ejecuciones, como en <strong>Nueva Inglaterra</strong>, no fue por la moderaciÃ³n de la iglesia o el espÃ­ritu del legislativo, como puede deducirse de la propia ley, sino por circunstancias histÃ³ricas que no han llegado hasta nosotros.</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>L</strong></span></span>os anglicanos mantuvieron pleno control durante un siglo. Otras opiniones empezaron entonces a insinuarse, y como el gran celo del gobierno por mantener a su propia iglesia suscitÃ³ un igual grado de indolencia en sus clÃ©rigos, al comienzo de la actual revoluciÃ³n dos tercios del pueblo disentÃ­an de ese culto.</p>
<p><span id="more-472"></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>L</strong></span></span>as leyes seguÃ­an siendo, desde luego, opresivas, pero el espÃ­ritu de un partido se habÃ­a desplomado en la moderaciÃ³n, y el de los otros se habÃ­a alzado a un grado de determinaciÃ³n que imponÃ­a respeto.</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>P</strong></span></span>or nuestra propia ley de 1705, si una persona educada en la religiÃ³n cristiana niega que Dios exista, o la Trinidad, o afirma haber mÃ¡s Dios que uno, o niega la veracidad de la religiÃ³n cristiana, o la autoridad divina de las Escrituras, serÃ¡ castigado en primer delito con incapacidad para ejercer cualquier cargo o empleo eclesiÃ¡stico, civil o militar,Â  y en caso de reincidencia con incapacidad para demandar judicialmente, para aceptar cualquier donaciÃ³n o legado, para ser tutor, albacea o administrador y con tres meses de prisiÃ³n sin fianza. Como el derecho de un padre a la custodia de sus propios hijos se funda en su derecho a la tutorÃ­a, al desaparecerÂ Ã©sta pueden desde luego ser separados de Ã©l, y puestos por la autoridad de un tribunal en manos mÃ¡s ortodoxas.</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>ste es un resumen de la esclavitud religiosa donde permaneciÃ³ gustoso un pueblo que arriesgÃ³ las vidas y las fortunas de sus miembros por el establecimiento de su libertad civil.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;"><strong>LA RAZÃ“N Y</strong><strong> LA PERSUASIÃ“N, ÃšNICOS INSTRUMENTOS VÃLIDOS PARA COMBATIR EL ERROR</strong></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>N</strong></span></span>oÂ parece suficientemente erradicado el error de que las operaciones de la mente, asÃ­ como los actos del cuerpo, estÃ¡n sujetos a la coacciÃ³n de las leyes. El caso es que nuestros gobernantes no tienen autoridad sobre esos derechos naturales, salvo que se la hayamos cedido. Los derechos de conciencia nunca se los cedimos, nunca podrÃ­amos. Respondemos de ellos ante nuestro Dios.</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>L</strong></span></span>os poderes legÃ­timos del gobierno sÃ³lo se extienden a los actos que lesionan a otros. Pero no me hace ningÃºn daÃ±o que mi vecino diga que hay veinte dioses o ningÃºn Dios. Ni me saca el dinero del bolsillo ni me rompe la pierna. Si se dice que su testimonio ante los tribunales no es de fiar, rechÃ¡cese y que caiga el estigma sobre Ã©l. La represiÃ³n puede empeorarle, haciendo de Ã©l un hipÃ³crita, pero nunca le harÃ¡ un hombre mÃ¡s sincero. Puede fijarle obstinadamente en sus errores, pero no los curarÃ¡.Â </p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>L</strong></span></span>a razÃ³n y el libre examen son los Ãºnicos agentes eficaces contra el error.Â  Dadles campo y sostendrÃ¡n a la verdadera religiÃ³n convocando a todas las falsas ante su tribunal, ante la prueba de su investigaciÃ³n. Son los enemigos naturales del error y sÃ³lo del error.</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>S</strong></span></span>i el gobierno romano no hubiese permitido el libre examen, el cristianismo no hubiera podido introducirse. Si en la era de la Reforma no se hubiese aceptado el libre examen las corrupciones de la cristiandad no habrÃ­an podido depurarse. Si ahora lo restringimos, se protegerÃ¡ la actual corrupciÃ³n, estimulÃ¡ndose otras nuevas.</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>S</strong></span></span>i el gobierno debiera prescribir nuestras medicinas y nuestra dieta, nuestros cuerpos se encontrarÃ­an en el estado en que se encuentran ahora nuestras almas. AsÃ­ prohibiÃ³ <strong>Francia</strong> el emÃ©tico como medicina, la patata como artÃ­culo alimenticio. El gobierno no es mÃ¡s infalible cuando fija sistemas en FÃ­sica, <strong>Galileo</strong> fue llevado ante la InquisiciÃ³n por afirmar que la Tierra era una esfera; el gobierno habÃ­a declarado que era plana como un plato, y <strong>Galileo</strong> fue obligado a abjurar de su error. Sin embargo, este error acabÃ³ prevaleciendo, y <strong>Descartes</strong> declarÃ³ que estaba animada a girar en torno a su eje por medio de un vÃ³rtice.</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>l gobierno en el que vivimos fue lo bastante sabio como para comprender que esta no era una cuestiÃ³n de jurisdicciÃ³n civil, pues en caso contrario todos nos habrÃ­amos visto implicados por la autoridad en los vÃ³rtices. De hecho, los vÃ³rtices han sido desechados, y el principio newtoniano de gravitaciÃ³n se encuentra hoy mÃ¡s firmemente establecido, sobre la base de la razÃ³n, de lo que podrÃ­a estarlo si el gobierno se inmiscuyese y lo convirtiera en artÃ­culo de fe.</p>
<p class="MsoNormal"><a title="galileo2-fd.jpg" href="http://israelnava.com/filosofiadigital/wp-content/uploads/2007/04/galileo2-fd.jpg"></a></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong><a href="http://www.mundolibredigital.com/wp-content/uploads/2010/08/galileo2-fdr.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1667" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" title="Los poderes legÃ­timos del gobierno sÃ³lo se extienden a los actos que lesionan a otros. Si la patata es tÃ³xica o nutritiva, y si la Tierra es redonda, como afirmaba Galileo, o plana como un plato, como sostenÃ­a la InquisiciÃ³n, no son asuntos que incumban al gobierno." src="http://www.mundolibredigital.com/wp-content/uploads/2010/08/galileo2-fdr.jpg" alt="" width="300" height="221" /></a>C</strong></span></span>uando la razÃ³n y el experimento se autorizan, el error escapa ante ellos. SÃ³lo el error necesita apoyo del gobierno. La verdad se vale por sÃ­ misma. Sometamos la opiniÃ³n a violencia. Â¿A quiÃ©n nombraremos inquisidores nuestros? A hombres falibles, gobernados por pasiones bajas, por razones tanto privadas como pÃºblicas. Y Â¿para quÃ© someterla a violencia? Para producir uniformidad. Pero Â¿es deseable la uniformidad de opiniÃ³n? No mÃ¡s que la de rostro y estatura. Introduzcamos entonces el lecho de <strong>Procusto</strong>, y como hay peligro de que los hombres grandes ganen a los pequeÃ±os hÃ¡gase a todos del mismo tamaÃ±o, estirando a los segundos y cortando a los primeros. Las diversas religiones actÃºan como <em>censor morum</em> unas de otras.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;"><strong>NUESTROSÂ GOBERNANTES SE HARÃN CORRUPTOS, INDIFERENTE NUESTROÂ PUEBLO</strong></p>
<p class="MsoNormal">Â¿<span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>E</strong></span></span>s alcanzable la uniformidad? Millones de hombres, mujeres y niÃ±os inocentes, han sido quemados, torturados, multados y encarcelados desde que se introdujo el cristianismo; con todo, no nos hemos acercado una sola pulgada a la uniformidad. Â¿CuÃ¡l ha sido el efecto de la violencia? Hacer de una mitad del mundo estÃºpidos y de la otra mitad, hipÃ³critas. Apoyar la bellaquerÃ­a y el error sobre toda la tierra. No podemos proceder por la fuerza contra esa mayorÃ­a. La razÃ³n y la persuasiÃ³n son los Ãºnicos instrumentos vÃ¡lidos.</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>P</strong></span></span>ara abrirles camino, es preciso que se tolere la libre investigaciÃ³n, pues no podrÃ­amos deseÃ¡rsela a otros si nos la negamos a nosotros mismos. Pero todo Estado, dice un inquisidor, ha establecido alguna religiÃ³n. No hay dos, aÃ±ado yo, que hayan establecido la misma. Â¿Es esto una prueba de la infalibilidad de los establecimientos?</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>N</strong></span></span>uestros Estados hermanos de <strong>Pennsylvania</strong> y <strong>Nueva York</strong>, sin embargo, han subsistido sin establecimiento en absoluto. Cuando lo emprendieron el experimento era nuevo y dudoso. Pero obtuvieron una respuesta superior a todo lo calculable. Florecen infinitamente. La religiÃ³n posee apoyos firmes, ciertamente de diversas clases, pero todos lo bastante buenos, todos suficientes para preservar la paz y el orden.</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>S</strong></span></span>i surge una secta cuyos principios perviertan la moral, el buen sentido juega limpio; argumenta y se burla pÃºblicamente, sin padecer que el Estado se vea trastornado por eso. Ellos no ahorcan mÃ¡s malhechores que nosotros. No son perturbados en mayor medida por disensiones religiosas. Al contrario, su armonÃ­a no tiene paralelo, y sÃ³lo puede atribuirse a su ilimitada tolerancia, pues en ninguna otra cosa difieren de todas las demÃ¡s naciones de la tierra. Hicieron el feliz descubrimiento de que el modo de silenciar las disputas religiosas es no hacerse eco de ellas.</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>J</strong></span></span>uguemos limpio tambiÃ©n nosotros con este experimento, y librÃ©monos mientras todavÃ­a es tiempo de esas tirÃ¡nicas leyes. Es cierto que, por ahora, el espÃ­ritu de los tiempos nos protege contra ellas. Dudo de que el pueblo de este paÃ­s soportase una ejecuciÃ³n por herejÃ­a, o un encarcelamientoÂ durante tres aÃ±os por no comprender los misterios de la Trinidad.</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>P</strong></span></span>ero, Â¿es el espÃ­ritu de un pueblo una seguridad infalible y permanente? Â¿Lo es el gobierno? Â¿Es este el tipo de protecciÃ³n que recibimos a cambio de los derechos que concedemos? Por otra parte el espÃ­ritu de los tiempos puede cambiar, y cambiarÃ¡. Nuestros gobernantes se harÃ¡n corruptos, indiferente nuestro pueblo. Un solo fanÃ¡tico puede convertirse en perseguidor y los mejores hombres serÃ¡n sus vÃ­ctimas.</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>N</strong></span></span>unca repetiremos bastante que el momento para fijar legislativamente todo derecho esencial es cuando nuestros gobernantes son todavÃ­a honestos y nosotros mismos nos hallamos aÃºn unidos. A partir de la conclusiÃ³n de esta guerra iremos cuesta abajo. No serÃ¡ entonces necesario recurrir al pueblo en todo momento para obtener apoyo. Se le olvidarÃ¡, por tanto, y sus derechos serÃ¡n desatendidos. Los individuos se olvidarÃ¡n de sÃ­ mismos, preocupados tan sÃ³lo por el dinero, y no pensarÃ¡n en unirse para lograr un respeto efectivo hacia sus derechos.</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: 14pt;"><strong>P</strong></span></span>or consiguiente, los grilletes que no se rompan al concluir esta guerra permanecerÃ¡n largo tiempo entre nosotros, haciÃ©ndose mÃ¡s y mÃ¡s gravosos, hasta que nuestros derechos revivan o expiren en una convulsiÃ³n.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;">* * *</p>
<p class="MsoNormal"><strong>THOMAS JEFFERSON</strong>, <em>Notas sobre el Estado de Virginia</em>, cuestiÃ³n XVII, 1782. â€œAutobiografÃ­a y otros escritosâ€, Tecnos, 1987. TraducciÃ³n de A. Escohotado y M. SÃ¡enz de Heredia. [FD, 17/12/2006]</p>
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