<?xml version="1.0" encoding="UTF-8" standalone="no"?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><rss xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" version="2.0"><channel><title>Observando el Infinito</title><description>Encuentra cuentos clásicos, fragmentos de novelas, poemas, obras de teatro, ensayos, etc. </description><managingEditor>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</managingEditor><pubDate>Tue, 9 Jun 2026 18:38:04 -0600</pubDate><generator>Blogger http://www.blogger.com</generator><openSearch:totalResults xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/">330</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/">1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/">25</openSearch:itemsPerPage><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/</link><language>en-us</language><itunes:explicit>no</itunes:explicit><itunes:subtitle>Encuentra cuentos clásicos, fragmentos de novelas, poemas, obras de teatro, ensayos, etc. </itunes:subtitle><itunes:owner><itunes:email>noreply@blogger.com</itunes:email></itunes:owner><item><title>El prisionero</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2025/05/el-prisionero.html</link><category>Anónimo</category><category>Poesía</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Thu, 1 May 2025 14:51:00 -0600</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-5143836837547884699</guid><description>&lt;p&gt;&amp;nbsp;Anónimo&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;&amp;nbsp;Por el mes era de mayo&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;&amp;nbsp;cuando hace la calor,&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;&amp;nbsp;cuando canta la calandria,&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;&amp;nbsp;y responde el ruiseñor,&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;&amp;nbsp;cuando los enamorados&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;&amp;nbsp;van a servir al amor,&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;&amp;nbsp;sino yo triste, cuitado&amp;nbsp;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;(1)&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;&amp;nbsp;que vivo en esta prisión,&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;&amp;nbsp;que ni sé cuándo es de día,&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;&amp;nbsp;ni cuándo las noches son,&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;&amp;nbsp;sino por una avecilla&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;&amp;nbsp;que me cantaba al albor:&amp;nbsp;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;(2)&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;&amp;nbsp;matómela un ballestero,&amp;nbsp;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;(3)&lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;&amp;nbsp;¡déle Dios mal galardón!&amp;nbsp;&lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;(4)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;___&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(1) Afligido&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(2) Aurora, amanecer.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(3)&amp;nbsp;El que manejaba la ballesta, ,máquina antigua que se usaba en la guerra para arrojar piedras y saetas gruesas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(4) Recompensa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>El libro de lo grotesco</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2025/04/el-libro-de-lo-grotesco.html</link><category>Relato</category><category>Sherwood Anderson</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Wed, 16 Apr 2025 16:59:00 -0600</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-4693181987941088278</guid><description>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="text-align: justify;"&gt;De Sherwood Anderson&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&amp;nbsp;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El escritor, un anciano de bigote
blanco, tenía dificultad para meterse en la cama. Las ventanas de la casa donde
vivía eran altas y, al despertarse por la mañana, quería mirar los árboles, por
lo cual vino un carpintero a arreglar la cama para que quedara al mismo nivel
de la ventana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El suceso produjo gran alboroto.
El carpintero, un soldado de la Guerra Civil, entró a la habitación del autor y
se sentó para hablar sobre la construcción de una plataforma que elevara la
cama. Al ver cigarros regados por todos lados el carpintero empezó a fumar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Durante largo rato los dos
individuos hablaron de subir la cama y otras cosas. El soldado comenzó a hablar
de la guerra; de hecho el novelista lo encaminó hacia ese tema. El carpintero
había estado preso en Andersonville y su hermano había muerto de inanición;
cada vez que se recordaba el asunto el carpintero lloraba. Al igual que el
escritor, tenía bigote blanco y al sollozar fruncía los labios de manera que el
bigote subía y bajaba. El anciano llorando con el cigarro en la boca se veía
ridículo. El plan para levantar la cama se olvidó y, más tarde, el carpintero
realizó la tarea a su juicio, lo que dio como resultado que el autor, de más de
sesenta años, tuviera que valerse de una silla para meterse en la cama por la
noche.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En seguida se recostaba de un lado
y permanecía absolutamente quieto. Durante años se había visto acosado por
afecciones del corazón. Era un fumador asiduo y su corazón se agitaba. Se le
había metido la idea de que un día moriría inesperadamente y cada vez que se
acostaba pensaba en ello. No se alarmaba. De hecho reaccionaba de forma muy
especial e inexplicable. La posibilidad de no levantarse le infundía más vida
que cualquier otro momento. Se quedaba perfectamente inmóvil. Su cuerpo
avejentado ya no le servía de gran cosa, pero algo dentro de él conservaba su
juventud. Era como una mujer embarazada, sólo que el producto no era un bebé,
sino un joven. No, no era un joven, sino una mujer, una mujer joven con una
cota de malla, al igual que un caballero. Como usted puede ver, es absurdo intentar
explicar lo que el novelista albergaba en su seno al yacer en el lecho elevado
y escuchar los aleteos de su corazón. Lo que debe averiguarse es en qué pensaba
él mismo o lo que guardaba en su interior.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Como todo el mundo, durante su
larga vida el escritor se había metido muchas ideas en la cabeza. En su tiempo
fue muy guapo y un buen número de mujeres se enamoraron de él. Y, desde luego,
había conocido mucha gente y de una forma tan íntima y peculiar que dista de la
manera en que usted y yo conocemos a los demás. Al menos eso era lo que pensaba
el autor y ese sólo pensamiento le gustaba. ¿Para qué pelearse con un viejo
sobre lo que piensa?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En la cama tuvo un sueño que no
era precisamente un sueño. Conforme se fue durmiendo, pero aún consciente, comenzaron
a aparecer figuras ante sus ojos. Imaginaba que ese algo joven e indescriptible
en su interior hacía que una larga procesión de formas desfilara frente a él.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Como usted ve, el interés de todo
esto radica en las figuras que pasaban ante los ojos del escritor. Todas eran
grotescas. Todos los hombres y mujeres que alguna vez había conocido
súbitamente se transformaban en grotescos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No todos eran horribles. Algunos
eran divertidos, otros casi hermosos, y uno en particular, una mujer grotesca
completamente deforme, lo ofendía. Cuando ella pasaba, él hacía un ruido
similar al lloriqueo de un perrito. Si usted hubiera entrado en la habitación,
probablemente hubiera pensado que el anciano tenía sueños desagradables o,
quizá, indigestión.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Durante una hora la procesión de
grotescos desfilaba frente a él y luego, aunque resultaba penoso, bajaba
lentamente de la cama y empezaba a escribir. Uno de ellos le causó una
impresión profunda y quería describirla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Durante una hora trabajaba en su
escritorio y finalmente, escribió un libro titulado &lt;i&gt;El libro de lo grotesco&lt;/i&gt;.
Nunca se publicó, pero en una ocasión lo vi y me causó una impresión indeleble.
El libro tenía una idea central muy extraña que se me quedó grabada para
siempre. Al recordarla he podido comprender a muchas personas e infinidad de
cosas que anteriormente permanecieron oscuras. La idea era intrincada, pero un
simple comentario al respecto era algo así:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En un principio, cuando el mundo
era joven, existían muchos pensamientos, pero ninguno que constituyera una
verdad. El hombre construía sus verdades y cada una era un compuesto de muchos
pensamientos vagos. En todo el mundo había verdades y todas ellas eran
hermosas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El novelista enlistó cientos de
verdades en su libro. No le hablaré de todas ellas, pero sí incluía las
siguientes: la verdad de la virginidad y de la pasión, la de la riqueza y de la
pobreza, la de la frugalidad y del desenfreno, la del descuido y del abandono.
Eran cientos de verdades y todas hermosas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Luego llegó la gente. Conforme
cada uno aparecía se apoderaba de una verdad, y los más fuertes, de una docena.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Las verdades convirtieron a la
gente en grotesca. El autor tenía una teoría muy elaborada al respecto. Su idea
era que en cuanto una persona se apropiaba de una de las verdades, la llamaba
suya, intentaba vivir su vida regido por ella, se transformaba en grotesco y
esta verdad se convertía en falsedad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Usted mismo puede ver cómo este
individuo que se había pasado toda la vida escribiendo y que estaba preñado de
palabras llenaba cientos de páginas sobre el asunto. El tema llegó a adquirir
tal magnitud en su mente que él mismo estuvo a punto de convertirse en
grotesco. Supongo que no sucedió así por la misma razón por la cual el libro
jamás se publicó. Ese algo dentro de él lo salvó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En relación al carpintero que
arregló la cama, sólo lo mencioné porque él, como muchos de los considerados
gente común y corriente, se convirtió en el objeto más próximo a lo que es
comprensible y adorable en todos los grotescos que aparecen en el libro del
escritor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&amp;nbsp;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>Perfil del mujer</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2025/03/perfil-del-mujer.html</link><category>Cuento Hispanoamericano</category><category>Relato</category><category>Rowena Bali</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Sat, 15 Mar 2025 12:29:00 -0600</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-8148279742147526997</guid><description>&lt;p&gt;&amp;nbsp;Por Rowena Bali&lt;/p&gt;&lt;h2 style="text-align: left;"&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small; font-weight: normal;"&gt;La paciente afirma que un día
amaneció pensando, comiendo con cuchara, antes ocurrieron muchas cosas que no
vivió, sólo le queda la clara sensación de que en un tiempo anterior a sus dos
piernas y su cama con sábanas, era una perra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small; font-weight: normal;"&gt;Ha indagado mucho sobre esa parte
oscura, algunos le han dicho que un mono guió a los hombres en su camino hacia
sí mismos, mas niegan que un perro haya cruzado por ahí, otros le hablaron
sobre un hombre que en un rapto de éxito rotundo creó todo, incluso a las
mujeres, pero nunca a una que se convirtiera en perra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small; font-weight: normal;"&gt;La explicación más contundente a
su génesis le fue expuesta durante un tratamiento psiquiátrico en el cual
estuvo a punto de errar su camino esencial.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="font-size: x-small; font-weight: normal;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;span style="font-size: small; font-weight: normal;"&gt;Se niega a aceptar que la
familiaridad con que recuerda aquellos kioscos de noche, las patadas y los
trozos de carne, los mordiscos a las extremidades invencibles de los autos,
pueda corresponder a la locura.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small; font-weight: normal;"&gt;En lo que respecta a su
estructura física posee una estatura promedio, una musculatura cuya firmeza
general se acentúa en los muslos y en las pantorrillas, se encuentra varios
kilos abajo de su peso ideal, tiene una tendencia a agachar la cabeza y echar
la pelvis hacia delante, postura que mantiene la espalda encorvada y las nalgas
apretadas. Sus pies no parecen totalmente afirmados al suelo, pues sus talones
hacen poco contacto con él. Sus brazos son firmes y las muñecas flexibles y
fuertes pero los dedos son torpes y de motilidad escasa. Su piel muestra vello
abundante que en la mancha genital se extiende hasta las ingles, en las
pantorrillas alcanza una densidad casi masculina.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small; font-weight: normal;"&gt;En la delicadeza de su rostro
destaca un mentón saliente y una mandíbula cuya presión constante la hace
rechinar los dientes, sus ojos acusan la represión que la ha acompañado desde
la adolescencia antes de la cual no tiene recuerdo alguno, salvo el goce que le
propinaba la complacencia animal y su choque con lo humano.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small; font-weight: normal;"&gt;Cree que con sus piernas velludas
le sería imposible conquistar a los hombres; ha tenido que aprender a usar las
trampas que usan las demás mujeres, sabe maquillarse y activar el movimiento de
caderas, sabe montar escenas de soledad y carencia en los cafés. Ahí representa
ciertos modales que hagan verosímil un pasado humano, la existencia de una
madre ocupada en hacerla tomar los cubiertos correctamente, palabras que
evidencien un pensamiento inteligente, una conciencia tan acusadamente incierta
como todas. Cuando al fin consigue que algún furor confluya con el suyo en un
acto funcional, suele marcharse sin solicitar números o direcciones.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small; font-weight: normal;"&gt;Ayer su cuerpo se sintió
recuperado, descendió a su plano ideal y salió a la calle sobre sus cuatro extremidades,
después hay en su mente un vacío interrumpido por un golpe en la espalda, una
muchedumbre de perros escapando entre la jauría de humanos escandalizados e
imprecantes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="font-size: x-small; font-weight: normal;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;span style="font-size: small; font-weight: normal;"&gt;Hoy amaneció aquí, ha recobrado
cierta noción de la realidad, pero está confundida, afirma obsesivamente que al
final de su espalda ha empezado a crecer una cola.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/h2&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>La ofrenda más grata</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2025/03/la-ofrenda-mas-grata.html</link><category>Angelina Muñíz-Huberman</category><category>Relato</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Sat, 1 Mar 2025 17:00:00 -0600</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-896257225296105475</guid><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De Angelina Muñíz-Huberman&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;i&gt;¿Soy yo guarda de mi hermano?&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Génesis 4:9&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En algún libro estaba escrito, en algún libro grande y denso que tuviera toda la historia del hombre, un libro que marcara cada destino, que enseñara todos los caminos a elegir, un libro que a fuerza de gritar la palabra de Dios cantara al hombre pleno y débil, poderoso e impotente, amante y asesino. En algún libro, en ese tal vez, estaba también escrito mi acto. Así como la mayoría se preocupa por dejar su huidiza sombra en el curso deleznable de la historia, yo, en cambio, sabía que mi vida ya había sido vivida y que sólo repetía un relato antiguo e injusto. Pero saberlo no me evitaba el sufrimiento. Por eso, desde niña, desde el día en que naciste empezó mi odio por ti.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Por qué tenía que ser alabado tu nacimiento? ¿Por qué los regalos y las predicciones, las palabras, los deseos y la felicidad? Yo no sentía nada y tu presencia me desagradaba: ahí estabas, pequeño, indefenso, amoratado. Imposible amarte. Mi lugar me lo habías quitado sin ningún esfuerzo, sin siquiera dejarme luchar, mi lugar que había ido ganando con dolor y lentamente, pero que me pertenecía y que todos respetaban hasta que tú llegaste.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿De dónde venías y por qué me alejabas tan fácil y cruelmente? Nuestras sangres no eran las mismas: la mía hervía en odio y en pasión; la tuya, dulce y apacible, creaba el amor.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Caí en la soledad y en el olvido. Nadie preguntaba por mí, nadie recordaba que yo era la primogénita. Y lo peor, oír las palabras que antes eran para mí sola, repetidas para ti solo. ¿Qué tenías tú, acabado de nacer, indefenso, amoratado, que hacías recaer la maldición sobre mí?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Porque yo había sido maldecida. Por alguna razón, para mí oculta, había caído del favor de los demás. Lo mío no valía: mi llanto, mis gritos y mis juegos eran desagradables. Para mí era la orden del silencio y el hastío constante.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No, nunca pude quererte, y aún se atrevían a preguntármelo. ¿Cómo quererte si me lo prohibieron? ¿Cómo jugar contigo si me lo negaban?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y pasó el tiempo y llegó el momento en que las primicias debían ser recogidas, y en que alguna ofrenda debía ser entregada, a la vista de todos, por nosotros dos. Tú habías crecido y eras fuerte y hermoso; yo siempre en la sombra, sin luz propia y sin que nadie me descubriera. Tu belleza, ya de hombre joven, era apacible y segura, tranquila como un paisaje de pinos y césped alto. Poseías un halo sagrado: quien se enamoraba de ti no se atrevía a decírtelo. Tu nombre iba de boca en boca, palabra mágica y redonda. Murmullo de agua que corre acompañaba tu caminar y los rostros se encendían al verte. Tu caminar, pausado y armónico, reflejaba la proporción exacta de tus miembros y el peso suave de tu sexo. Seguramente no lo sabías y la inocencia te daba otra aureola más.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El día de nuestras ofrendas se acercaba y yo pensaba en algo bello y grandioso, algo inalcanzable, perfecto, preciso. Tú, en cambio, no pensabas, sabías que cualquier cosa resultaría magnífica. Yo odiaba tu serenidad, la confianza de tu triunfo, tu conciencia de lo sublime, y empezaba a germinar en mí una idea, informe aún, subrepticia, que iba arrastrándose por mi mente sin apenas advertirla. Esa idea perdidiza iba convirtiéndose en un dolor punzante que hacía palpitar aceleradamente mi corazón. Y esas punzadas iban acostumbrándome poco a poco a la idea y la idea iba tomando forma, crecía, brillaba, resplandecía. Hasta que adquirió su madurez y conocí su integridad y su frescura.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El día de la ofrenda todos conocerían esa forma perfecta y plena que yo buscaba y que atraería sobre mí el centro del universo. En ese momento nadie me amaría, igual que ahora, pero en cambio todos me odiarían, existiría para ellos, no sería la sombra indefinible en que me había convertido, y mi vida valdría.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora estoy en su cuarto. Lo esperé desnuda en la cama. Cuando entró y me vio, no dijo nada: empezó lentamente a desvestirse y nuestros cuerpos limpios conocieron las caricias del amor por primera vez. Éxtasis y marejadas envolvieron nuestros sentidos: todo lo olvidamos y nos hundimos en un mar lejano y ondulante. Sólo cuando empezábamos a iniciar el retorno a las orillas perdidas, antes del relajamiento total, fue cuando le clavé el cuchillo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Su imagen de perfección no se ha destruido, a pesar del asombro y del dolor: ha sonreído levemente y sus miembros se han aflojado con dulzura: su cabeza reposa sobre mi hombro, y su cuerpo desnudo, extendido sobre el mío, se desgana tibiamente. Ya no le odio; siento un inmenso amor por él: es todo mío, mío, mío, y le amo eternamente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mañana, cuando vengan a abrir la puerta, conocerán todos mi ofrenda.&lt;/div&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>De guardia</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2025/02/de-guardia.html</link><category>Dennis Etchison</category><category>Relato</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Thu, 27 Feb 2025 16:48:00 -0600</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-1561695182912610753</guid><description>&lt;p&gt;&amp;nbsp;Por Dennis Etchison&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Léalo ahora —proclamaba el
vendedor de periódicos ciego—, &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;¡Muchos
están muriendo y muchos están muertos!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Wintner redujo la marcha y giró
en la esquina, intentando hallar un hueco. Pasó junto a una tienda de fotos,
una tintorería y lavandería, una papelería, un aparcamiento a varios niveles
que ocupaba la mitad de la manzana y, en la siguiente esquina, la parada de la
floristería. Sintió una momentánea desilusión al comprobar que desde su carril
no podía ver siquiera un atisbo de la joven que trabajaba allí; la mayor parte
de los días la veía en su trayecto de vuelta desde la autopista, su rostro evolucionando
entre las flores, y la alegría de la visión, su precisión, parecían acortar la
distancia de su camino y hacían su carga algo más fácil de soportar. De todos modos,
era sábado, recordó. Debía seguir adelante.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tendría que dar otra vuelta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Podía, por supuesto, encontrar
fácilmente aparcamiento en la estructura municipal, pero a Laurie nunca le
había gustado tener que caminar todo aquel trecho desde la entrada de la
clínica.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Cuánto tiempo tardaría su esposa
esta vez? ¿Diez minutos? Más, pensó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Probablemente veinte, si las
cosas iban como siempre. O treinta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Solo tengo que saber el resultado de los rayos X&lt;/i&gt;, le había dicho. &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;No me llevará mucho tiempo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Dios, esperaba que no. Sabía lo
que pasaba con el tiempo cuando la mente de ella se absorbía en algo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Dio otra vuelta a la manzana,
justo en el momento en que un Mustang negro se metía en un sitio libre frente
al edificio de la clínica. Gruñó y rechinó los dientes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Había perdido la cuenta de las
veces que había dado la vuelta a la manzana. Giró su muñeca para mirar el
reloj, pero no podía recordar cuánto tiempo hacía que la había dejado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Se acercó a la esquina.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Empezaba a atardecer. Observó
cómo los edificios habían empezado a parecerse a cajas oblongas, hilera tras
hilera, colocados interminablemente, mientras las sombras llenaban los umbrales
de las puertas y descendían de los tejados. Redujo a marcha lenta y observó que
el coche estaba avanzando realmente al paso de uno de los peatones, un viejo de
hombros encorvados que caminaba laboriosamente por la acera de enfrente de la
clínica. Wintner sintió un estremecimiento, sin comprender realmente por qué, y
redujo aún más la velocidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Había un aparcamiento para taxis
junto al semáforo. Puso punto muerto y se acercó al bordillo. Cortó el
encendido, ajustó el retrovisor de modo que pudiera verla cuando saliera, y se
quedó sentado escuchando los crujidos del motor a medida que se iba enfriando.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Una mujer policía pasó junto a su
ventanilla abierta. Agitó su casco y le hizo señas de que se fuera. Asintió.
Cuando volvió por segunda vez —cuarenta minutos más tarde—, puso el coche en
marcha, rebasó el cruce y condujo hasta que encontró un lugar donde aparcar en
la siguiente manzana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Lo siento —dijo la enfermera—,
pero no puedo encontrar ninguna señora Winter. ¿Es ese el nombre? No la
encuentro aquí en el registro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Solo vino para saber el
resultado de unas radiografías. —Le ofreció una sonrisa, dirigió una intensa
mirada a la enfermera y desvió los ojos—. Hará como una hora.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Bien, espere un momento.
Preguntaré a la otra chica.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Chica, se repitió para sí mismo
maravillado. Solo las mujeres muy jóvenes —y las de edad madura como aquella—
se llamaban a sí mismas de esa manera. ¿Cuántos años más serían capaces de
continuar con aquello? ¿Hasta que sus rostros se cuartearan y se convirtieran
en polvo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Wintner observó la sala de
espera. Lisas y monótonas paredes, un desordenado revistero lleno de revistas
con fundas de plástico, una jardinera llena de apagadas flores artificiales.
Una interminable dosis de música enlatada surgiendo de un altavoz oculto.
Reflexionando, identificó la selección como el tema de la película Doctor Zhivago.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Una segunda enfermera apareció
por detrás de la división de cristal opaco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—¿Señor? —dijo con un tono de voz
preciso y controlado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Como una bibliotecaria, pensó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Su esposa seguramente está con
uno de los doctores. Es probable que él haya querido estudiar los resultados
con ella. ¿Por qué no se sienta y aguarda un poco?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Estoy segura de que saldrá dentro
de un minuto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Había una fría autoridad en su
voz. Seguramente procedía de su sentido de la territorialidad, pensó Wintner. O
quizá había sido bibliotecaria alguna vez, hacía mucho tiempo. Podía
presionarla, pero ¿para qué preocuparse? Indudablemente tenía razón. Además,
hada calor, estaba cansado, y… Lo dejó correr.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Se volvió hacia la sala de
espera. No. Agitó la cabeza. No necesitaba codearse con la serie de pobres
enfermos que llenaban la habitación, no ahora. Evitó mirarlos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Una lluvia permanente de
consultas, chequeos y cosas por el estilo, pensó. Suspiró y se encaminó hacia
afuera, pasando junto a una mujer de mejillas sonrosadas y sus dos niños con
cara de mono.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Había una cervecería alemana al
otro lado de la calle, apenas identificable por un rótulo en letras góticas.
Tomó asiento en la barra, en un lugar desde donde podía observar la fachada de
la clínica.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pidió una jarra de Lowenbrau
Negra y miró más allá de la cecina de buey y huevos en salmuera hasta que la
jarra estuvo vacía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Todavía ninguna señal de Laurie.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Siguió con otra Lowenbrau y,
sorprendentemente, empezó a sentir los efectos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Entonces recordó que aún no había
comido nada. Le parecía haber pasado todo el tiempo yendo de un lado para otro,
haciendo llamadas, apurando su agenda a fin de poder recoger a Laurie antes de
que la clínica cerrara…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Cuando se acercó de nuevo a la
recepción, no pudo evitar el darse cuenta de lo sucia que estaba. La pintura
aparecía desconchada apenas cruzar la puerta; el estuco empezaba a desprenderse
en los bajos, formando montoncitos de polvo finísimo que parecía producto de
insectos roedores. Había un aviso de apariencia oficial clavado a la puerta,
algo acerca de la Semana Nacional del Suicidio. No se detuvo a leerlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Una nueva enfermera, más joven
que la anterior, alzó la vista. Él apoyó sus manos abiertas sobre el mostrador.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—¿Cómo se encuentra usted hoy?
—preguntó ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sus ojos le miraron aleteantes,
leyendo sus rasgos mientras alcanzaba un formulario.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Me encuentro estupendamente
—empezó él—. Se trata de mi esposa. Sé que parece una locura, pero…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Le contó lo que había ocurrido.
Cuando terminó, ella dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Iré a ver.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Observó mientras otra figura de
blanco se materializaba detrás del cristal opaco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Oyó a la primera enfermera
resumiendo su historia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Su conclusión fue:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Pienso que tal vez debiera ver
al doctor…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No pudo captar el nombre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La otra enfermera, la cuarta que
había visto, le examinó de arriba abajo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Empezaba a sentirse como un
hombre atrapado sin documentos en un campo de nudistas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La mujer agitó secamente su
cabeza de lado a lado. Casi pudo oír un clic mental mientras ella llegaba a una
decisión.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—No, no lo creo —dijo, y luego a
él—: Quizá haya venido de incógnito.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—¿Qué?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—He dicho que quizá ella haya
venido de incógnito. ¿No lo cree usted así?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Es lo que yo dije —murmuró la
otra enfermera—. Pruebe a ver.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—¿Incógnito? —repitió él.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Parecía como si hubiera perdido
algo. Repitió la palabra mentalmente varias veces, hasta que perdió todo su
significado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Al menos podría usted
comprobarlo —dijo la primera enfermera, regresando a su silla, mientras la
enfermera mayor desaparecía tras la partición.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sintió deseos de echarse a reír.
Abrió impotente las manos, volviéndose para compartir la broma con cualquiera que
hubiera estado escuchando.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero nadie prestaba la menor
atención. Realmente, pensó, quizá hubiera debido esperar allí desde el
principio. Después de todo, quizá no se había dado cuenta de su salida. ¿Quién
sabe?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Meneando la cabeza, regresó hacia
la salida. Pasó junto a la misma mujer con los dos niños. ¿Qué clase de lugar
era aquel? Aquellos chicos no parecían necesitar cuidado alguno. Sus mejillas
estaban llenas de color. ¿Qué demonios estaban haciendo en aquel lugar?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ella no le aguardaba junto al
coche.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El cielo estaba oscureciéndose
rápidamente. La calle adoptó una hosca y vagamente amenazadora apariencia a
medida que las sombras se alargaban sobre el opaco y liso borde de la acera
bajo la inquietante asimetría de la arquitectura. Viejas comisas, remates y
canalones se proyectaban como dientes rotos cerca de los paneles de cristal,
convirtiendo a los edificios en algo extraño, inestable, a punto de desmoronarse;
cada paso que daba parecía amenazar con derrumbarlo todo a su alrededor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Se detuvo junto a la cervecería
alemana, intentando recomponer su actitud. Se sentía como alguien esperando un
tren, uno del que no sabía siquiera si iba a parar en su estación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Vio solamente a algunos peatones
dispersos por la calle. Incluso el tráfico había disminuido hasta hacerse casi
invisible. Pero era consciente de una pared de sonido casi física, procedente
de otra parte de la ciudad. Se volvió hacia el ventanal del restaurante y
entró. Los rostros agrupados en la barra eran viejos. Todos ellos. Podía tratarse
de una ilusión provocada por el espejo sin limpiar, pero no lo creía así.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Un rostro en particular le
resultaba extrañamente familiar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;De pronto estuvo seguro. Sí,
había visto a aquel hombre en la sala de espera, sentado calmadamente con los
demás, leyendo una revista o… No, estaba mirando al suelo… Wintner recordó. La
gente en la sala. Todos mirando al suelo. Esperando.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Solo que no era exactamente el
mismo hombre. Wintner parecía recordarlo más joven, más saludable.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Captó su propio reflejo en el
sucio espejo y contuvo la respiración. Se sintió sorprendentemente aliviado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Su propio rostro, al menos, era
aproximadamente tal como lo recordaba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Mientras cruzaba la calle hacia
la clínica comprobó las tiendas de ambos lados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Todas eran destartaladas,
ruinosas. La mayoría de ellas estaban ya cerradas para la noche. De todos
modos, ninguna pertenecía al tipo de las que Laurie acostumbraba a entrar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Creyó ver una silueta
deslizándose fuera de su ángulo de visión. Fue el único movimiento en toda la
acera. No pudo dilucidar de qué se trataba. Quizá fuese uno de los propietarios
de las tiendas cerrando su negocio y marchándose a casa, pero por un segundo
casi reconoció el modo de andar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El tirador de la puerta casi se
le quedó entre las manos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Una pareja de viejos se cruzó con
él camino de la salida, oliendo a lilas y a aldehido fórmico. Pudo ver a dos
nuevas enfermeras, ambas más jóvenes que las otras con las que había hablado.
Cuando se acercó al mostrador dejaron de hablar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Casi pudo oír lo que estaban
diciendo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—¿Tiene usted concertada alguna
cita? —dijo la primera, mirando preocupada al reloj que zumbaba con fuerza en
la blanca pared—. Me temo que la mayor parte de los doctores ya se han ido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Escuche —dijo él, y le contó la historia.
Se lo contó todo. Luego dijo—: Deseo hablar con alguien responsable. Luego
deseo que esa persona, o usted, o quien sea, compruebe las salas de consulta,
las oficinas, los laboratorios, los lavabos, todo, por el amor de Dios. Quiero
saber si mi esposa se encuentra aún en el edificio, y quiero saberlo ahora.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Un momento, señor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Los dedos de Wintner tabalearon
en el estéril mostrador.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Mientras aguardaba allí, una
puerta que daba a una oficina interior se abrió de golpe y salió la mujer con
los dos niños. Una enfermera mantuvo la puerta abierta para ellos. Lo
necesitaban. La mujer avanzaba tan lentamente que parecía a las puertas de la
muerte; los niños estaban pálidos como fantasmas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Saludó automáticamente con la cabeza
cuando pasaron. La vieja mujer alzó sus cansados ojos, observó su rostro y
murmuró algo ininteligible.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Por aquí, por favor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Al principio no se dio cuenta de
que la enfermera le hablaba a él. Luego vio que la puerta blanca seguía abierta
como un ala protectora. Para él.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—La ha encontrado —dijo él,
sintiendo que sus músculos se relajaban.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La enfermera carraspeó, pero no
dijo nada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La siguió. El pasillo era tan
inmaculado como su almidonado uniforme. Podía oír el roce entre sí de sus
medias blancas mientras le guiaba hasta una habitación al final del corredor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—El doctor de guardia le ayudará
—dijo ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Espere un mo…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La puerta se cerró tras él.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La oficina estaba
confortablemente decorada, con cuero y madera oscura. Había otra puerta en el
otro lado. Probó un sillón demasiado mullido, pero de nuevo se levantó para
pasear arriba y abajo sobre la moqueta. Había libros por todas partes, y sepultados
entre ellos variados artefactos que parecían los despojos disecados de pequeños
animales de especies desconocidas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Se dirigió al escritorio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Un fajo de notas asomando por el
borde de un pisapapeles. Un bloc de notas escrito con una caligrafía
indescifrable. Tras el escritorio, enmarcados, un surtido de certificados de
fundaciones de todo el país, incluida una de la Clínica Menninger de Topeka.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Así que se trataba de eso. Un
médico de la cabeza… Uno de esos doctores hurgacerebros…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Es eso lo que creen que
necesito?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Dio un paso atrás. Su hombro tocó
una de las estanterías. Se volvió.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Una hilera de frascos de cristal
sellados con resina, cada uno más grande que el anterior. Contenían
extracciones embalsamadas de algunos organismos extrañamente familiares, en
diversos estadios de crecimiento, flotando. Sus ojos siguieron la secuencia. Cerca
del final, los frascos se convertían en botellas, luego en bocales.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;¿Qué era lo que habían hecho con ella?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sonó un golpe ahogado en la pared
del fondo, detrás de la puerta del otro lado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sin pensarlo, sus dedos se cerraron
en tomo a uno de los frascos de especímenes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La puerta chasqueó y empezó a
abrirse con un leve chirrido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Su cuerpo se sobresaltó mientras
sus pies se movían hacia atrás con excesiva rapidez. Buscó a tientas la puerta
que conducía al vestíbulo, encontró la manija, salió tambaleándose.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Hubo un movimiento tras él, pero
no miró hacia atrás. Oyó las suelas de crepé de los zapatos de las enfermeras
chimando al cruzar el suelo de la recepción. Oyó sus nerviosas, experimentadas,
demasiado jóvenes voces, vio confusamente sus manos que intentaban sujetarle
mientras pasaba corriendo junto a ellas. Vio el vinilo curvando las portadas de
las viejas revistas, captó el flotante aroma de muerte conservada en el aire.
Olió los productos químicos sobre su piel, sintió el contacto de la fría y
pegajosa puerta, y el repentino azote del aire nocturno en su pecho. Notó el sabor
de la oscuridad y el coágulo de miedo en su garganta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Mientras corría, algunas voces
intentaron abrirse camino dentro de él.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Las enfermeras. ¿Qué era lo que
decían cuando él había entrado? Sonaba como…, como…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Vivimos de la muerte&lt;/i&gt;, creía haber oído.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y el vendedor de periódicos. ¿No
había estado gritando algo más el ciego?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Ninguno de los muertos ha sido identificado&lt;/i&gt;, pensó que había dicho.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y la mujer vieja. ¿Qué intentó
decirle?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Nosotros somos los muertos&lt;/i&gt;, había dicho. Nosotros somos los
muertos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Cambió su carrera a un paso
rápido. Casi podía ver al viejo que antes había divisado en la acera,
arrastrando los pies, alejándose de la clínica. Un hombre que antes había sido
—no hacía demasiado tiempo, quizá en absoluto demasiado tiempo — mucho más
joven de lo que ahora era.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Se descubrió a sí mismo en el
cruce, cerca de la floristería. Estaba oscura, vacía excepto por el aroma
dulzón de las coronas y los ramos de flores que aguardaban en las sombras.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Se estremeció y cruzó la calle
rápidamente, mecánicamente, intentando llegar hasta su coche.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pasó ante la cervecería alemana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Había rostros en el interior.
Estaban agrupados en tomo a la barra de madera oscura. Todos eran viejos, ahora
más allá de toda credibilidad, mortalmente enfermos, mirando al espejo,
aguardando. Le recordaron los rostros que había visto antes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Entonces vio a la muchacha de la
floristería.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Entró.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ella permanecía allí de pie. Su
voz era casi alegre mientras se movía entre ellos, haciendo preguntas, dando
consejos, arreglando las cosas. Por primera vez notó que a ella le faltaba un
brazo, y su rosado muñón, redondeado y liso, surgía bajo la abertura de su
traje de verano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Cuánto tiempo llevaba así?, se
preguntó. ¿O las cosas funcionaban de otro modo también para ella?
Alocadamente, pensó: ¿Acaso nació incluso con menos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Se quedó allí de pie, temblando,
observando su animada figura, y el jarrón de marchitas flores en el extremo de
la oscura y pulida barra. Al cabo de un minuto, ella se dio cuenta de que la
estaban observando.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Lentamente, él tendió su mano
hacia ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Le he traído una cosa —se oyó
decir a sí mismo, aún inseguro, intentando pensar en las palabras adecuadas
mientras le tendía el frasco—. Yo… pensé que debía usted ver esto. Dios la
maldiga.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ella se volvió con un movimiento
cuidadosamente estudiado, sus músculos crispándose y relajándose, crispándose y
relajándose con cada parte de su movimiento, hasta que finalmente su mirada se
detuvo en la de él.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—¿Qué? —dijo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Hubo una pausa que pareció
prolongarse eternamente. Luego, alguien lanzó un sonido que era algo así como
una risa y un estertor de muerte, y el negro miedo le invadió.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>El centinela</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2025/02/el-centinela.html</link><category>Arthur C. Clarke</category><category>Relato</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Thu, 27 Feb 2025 15:23:00 -0600</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-7233815102026827423</guid><description>&lt;p&gt;&amp;nbsp;de Arthur C. Clarke&lt;/p&gt;&lt;div class="WordSection1"&gt;

&lt;div class="WordSection1"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 8.75pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La
próxima vez que vean ustedes la luna llena brillar alta en el sur, examinen
atentamente&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;el borde derecho y dejen
resbalar la mirada a lo largo de la curva del disco. Allá donde&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;serían las dos si nuestro satélite fuera
un reloj, observarán un minúsculo óvalo oscuro:&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;cualquiera que posea una vista normal puede descubrirlo. En una
gran llanura rodeada de&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;montañas, una
de las más hermosas de la Luna, conocida con el nombre de Mare Crisium:&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;el Mar de las Crisis. Casi quinientos
kilómetros de diámetro, rodeada por un anillo de&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;magníficas montañas, no había sido explorada nunca hasta que
nosotros penetramos en ella&lt;span style="letter-spacing: -2.9pt;"&gt; &lt;/span&gt;a&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;finales&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;del&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;verano&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;1996.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 8.75pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 6.7pt; margin-top: .05pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Nuestra
expedición había sido cuidadosamente planeada. Dos grandes cargos habían&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;transportado nuestras provisiones y nuestro
equipo desde la base lunar del Mare Serenitatis,&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;a ochocientos kilómetros. Disponíamos además de tres pequeños
cohetes destinados al&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;transporte a
cortas distancias en regiones en las que era imposible servirse de los
vehículos&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;de superficie. Afortunadamente,
la mayor parte del Mare Crisium es llana. No existen allí&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;esas enormes grietas tan frecuentes y tan
peligrosas en otras partes, y los cráteres o&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;elevaciones de una cierta altura son bastante raros. A primera vista,
nuestros potentes&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;tractores&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;oruga no&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;tendrían la&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;menor dificultad
en&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;conducirnos hasta&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;donde quisiéramos&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;ir.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 6.7pt; margin-top: .05pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 11.05pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Yo
era el geólogo, o selenólogo, si quieren ser ustedes pedantes, jefe del grupo
destinado a&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;la exploración de la
zona sur del Mare. Habíamos recorrido un centenar y medio de&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;kilómetros en una semana, bordeando los
contrafuertes de las montañas que dominaban la&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;playa de lo qué, muchos millones de años atrás, había sido un antiguo
mar. Cuando la vida&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;se había
iniciado en la Tierra, aquel mar estaba ya moribundo. El agua retiraba de los&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;flancos&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt;
&lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;aquellas&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;maravillosas&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;escolleras&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;para&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;fluir&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;hacia&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;el&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;vacío&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;corazón&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;Luna.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 13.4pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Sobre
el suelo que estábamos recorriendo, el océano que no conocía mareas había&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;alcanzado en su tiempo una profundidad de
ochocientos metros, y ahora la única huella de&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt;
&lt;/span&gt;humedad que podía hallarse era la escarcha que descubrimos a veces en
las profundidades&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;las cavernas, donde jamás penetra la luz
del sol.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 13.4pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 15.4pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Habíamos
comenzado nuestro viaje al despuntar el alba lunar, y nos quedaba aún casi una&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;semana de tiempo terrestre antes de que
la noche cayera de nuevo. Descendíamos de&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;nuestros
vehículos cinco o seis veces al día, vestidos con nuestros trajes espaciales, y
nos&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;dedicábamos a la búsqueda de
minerales interesantes, o plantábamos señales indicadoras&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;para guiar a futuros viajeros. Era una
rutina monótona y carente de excitación. Podíamos&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;vivir confortablemente al menos durante un mes en el interior de
nuestros tractores&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;presurizados,&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;y&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;si&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;nos&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;ocurría&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;algún&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;percance&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;siempre&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;nos&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;quedaba&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;radio&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;para&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;pedir&amp;nbsp;&lt;/span&gt;ayuda,
tras lo cual no teníamos otra cosa que hacer más que aguardar la llegada de la
nave&lt;span style="letter-spacing: -2.9pt;"&gt; &lt;/span&gt;que&lt;span style="letter-spacing: -0.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;acudiría a rescatamos.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 15.4pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection2"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 5.85pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Acabo
de decir que la exploración lunar es una rutina carente de excitación, y no es
cierto.&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;Uno nunca se cansa de
contemplar aquellas increíbles montañas, tan distintas de las suaves&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;colinas de la Tierra. Al doblar un cabo o
un promontorio, uno nunca sabía qué nuevos&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;esplendores&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt; &lt;/span&gt;nos&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt; &lt;/span&gt;iban&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt; &lt;/span&gt;a&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt; &lt;/span&gt;ser&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt; &lt;/span&gt;revelados.&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt; &lt;/span&gt;Toda&lt;span style="letter-spacing: .3pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: .2pt;"&gt; &lt;/span&gt;parte&lt;span style="letter-spacing: .2pt;"&gt; &lt;/span&gt;meridional&lt;span style="letter-spacing: .2pt;"&gt; &lt;/span&gt;del&lt;span style="letter-spacing: .2pt;"&gt; &lt;/span&gt;Mare&lt;span style="letter-spacing: .2pt;"&gt; &lt;/span&gt;Crisium&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt; &lt;/span&gt;es&lt;span style="letter-spacing: .2pt;"&gt; &lt;/span&gt;un&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;vasto
delta donde, hace mucho tiempo, algunos desembarcaban en el océano, quizás&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;alimentados por las torrenciales lluvias
que habían erosionado las montañas durante el corto&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;periodo de la era volcánica, cuando la Luna era aún joven.
Cada uno de aquellos antiguos&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;valles
era una tentación, un desafío a trepar hasta las desconocidas mesetas que había
más&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;allá. Pero teníamos aún un
centenar y medio de kilómetros que cubrir, y todo lo que&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;podíamos&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;hacer era
contemplar con&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;envidia aquellas
cimas que&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;otros escalarían.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 5.85pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 6.4pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;A bordo
del tractor vivíamos según el tiempo terrestre, y a las 22 horas exactamente&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;enviábamos el último mensaje por radio a
la Base y terminábamos nuestro trabajo. Afuera,&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;las rocas seguían ardiendo bajo un sol casi vertical; para
nosotros era de noche hasta que&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;nos
despertábamos de nuevo, tras ocho horas de sueño. Entonces uno de nosotros
preparaba&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;el desayuno, se oía un
gran zumbido de afeitadoras eléctricas, y alguien conectaba la radio&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;que nos unía a la Tierra. Realmente,
cuando el olor de las salchichas cociéndose comenzaba&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;a llenar la cabina, a uno le resultaba difícil creer que no
habíamos regresado a nuestro&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;planeta:
Todo era tan normal, tan familiar, excepto la disminución de nuestro peso y la&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;lentitud&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;con&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;que&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;caían&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;todos&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;los&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;objetos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 6.4pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 13.45pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Era
mi turno de preparar el desayuno en el ángulo de la cabina principal que servía
como&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;cocina. Pese a los años
transcurridos, recuerdo con extrema claridad aquel momento,&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;porque la radio acababa de transmitir una
de mis canciones preferidas, la vieja tonada gala&lt;span style="letter-spacing: -2.9pt;"&gt; &lt;/span&gt;David de las Rocas Blancas. Nuestro conductor estaba ya fuera,
embutido en su traje&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;espacial,
inspeccionando los vehículos oruga. Mi asistente, Louis Garnett, en la cabina
de&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;control,&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;escribía algo relativo al trabajo del&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;día&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;anterior&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;en&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;el&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;diario&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;a&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;bordo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 13.45pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 5.95pt; margin-top: .05pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Como
cualquier ama de casa terrestre mientras esperaba a que las salchichas se
cocieran en&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;la sartén dejé que mi
mirada vagase sobre las montañosas paredes que cercaban el horizonte&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;por&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt; &lt;/span&gt;parte&lt;span style="letter-spacing: .2pt;"&gt; &lt;/span&gt;sur,&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt; &lt;/span&gt;prolongándose&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt; &lt;/span&gt;hasta&lt;span style="letter-spacing: .2pt;"&gt; &lt;/span&gt;perderse&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt; &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: .2pt;"&gt; &lt;/span&gt;vista&lt;span style="letter-spacing: .2pt;"&gt; &lt;/span&gt;por&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt; &lt;/span&gt;el&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt; &lt;/span&gt;este&lt;span style="letter-spacing: .2pt;"&gt; &lt;/span&gt;y&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt; &lt;/span&gt;por&lt;span style="letter-spacing: .25pt;"&gt; &lt;/span&gt;el&lt;span style="letter-spacing: .2pt;"&gt; &lt;/span&gt;oeste.&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt; &lt;/span&gt;Parecían&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;no estar a más de tres kilómetros del
tractor, pero sabía que la más próxima estaba a treinta&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;kilómetros. En la Luna, por supuesto, las imágenes no pierden
nitidez con la distancia, no&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;hay
ninguna atmósfera que atenúe, difumine o incluso transfigure los objetos
lejanos, como&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;ocurre&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;en&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;Tierra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 5.95pt; margin-top: .05pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 5.05pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Aquellas
montañas se elevaban hasta tres mil metros, surgiendo abruptas de la llanura
como&lt;span style="letter-spacing: -2.9pt;"&gt; &lt;/span&gt;si&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;alguna&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;erupción&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;subterránea&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;las&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;hubiera&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;hecho&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;emerger&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;a&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;través&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;de la corteza&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;en fusión.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 8.05pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;No
se podía ver la base ni siquiera de la más próxima, debido a la acusada
curvatura de la&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;superficie, ya que la
Luna es un mundo muy pequeño y el horizonte no estaba a más de tres&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;kilómetros&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;del lugar donde yo me hallaba.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 8.05pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 6.1pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Levanté
los ojos hacia los picos que ningún hombre había escalado nunca, aquellos picos&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;que,&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;antes&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;del&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;nacimiento&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;vida&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;sobre&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;la Tierra,&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;habían contemplado&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;cómo
se&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;retiraba el&amp;nbsp;&lt;/span&gt;océano,
llevándose hacia su tumba la esperanza y las promesas de un mundo. El sol&lt;span style="letter-spacing: 0.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;golpeaba los farallones con un resplandor
que cegaba los ojos, mientras que, un poco más&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt;
&lt;/span&gt;arriba, las estrellas brillaban fijas en un cielo más negro que la más
oscura medianoche de&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;invierno en la
Tierra.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 6.1pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection3"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 8.75pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Iba
a girarme, cuando mi mirada fue atraída por un destello metálico casi en la
cima de uno&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;de los grandes
promontorios que avanzaba hacia el mar, cincuenta kilómetros al oeste. Era&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;un punto de luz pequeñísimo carente de
dimensiones, como si una estrella hubiera sido&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;arrancada del cielo por alguno de aquellos crueles picos, e imaginé que
una roca&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;excepcionalmente lisa
captaba la luz del sol y me la reflejaba directamente a los ojos. Era&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;algo que sucedía a menudo. Cuando la Luna
entra en el segundo cuarto, los observadores&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;de la Tierra pueden ver a veces las grandes cadenas montañosas del
Oceanus Procellarum,&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;el Océano de las
Tormentas, arder con una iridiscencia blancoazulada debida al reflejo del&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;sol en sus laderas. Pero sentía la
curiosidad de saber qué tipo de roca podía brillar allá&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;arriba con tanta intensidad, de modo que subí a la torreta de
observación y orienté nuestro&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;telescopio
hacia el oeste.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 8.75pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 5.35pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Lo
que vi fue suficiente para despertar mi interés. Los picos montañosos, claros y
nítidos en&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;mi campo de visión,
parecían no estar a más de ochocientos metros de distancia, pero el&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;objeto&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;que&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;reflejaba&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;luz&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;del&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;sol&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;era&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;aún&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;demasiado pequeño para poder ser
identificado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 13.4pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Sin
embargo, aunque no pudiera distinguirlo claramente, sí podía darme cuenta de
que&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;estaba provisto de una cierta
simetría, y la base sobre la que se hallaba parecía&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;extrañamente plana. Estuve observando durante un buen rato aquel
brillante enigma,&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;aguzando mi vista
en el espacio, hasta que un olor a quemado proveniente de la cocina me&lt;span style="letter-spacing: -2.9pt;"&gt; &lt;/span&gt;informó que las salchichas del desayuno
habían hecho un viaje de casi cuatrocientos mil&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;kilómetros&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;para nada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 13.4pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 5.95pt; margin-top: .05pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Mientras
avanzábamos a través del Mare Crisium, aquella mañana, con las montañas&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;irguiéndose a occidente, discutimos sobre
el caso, y continuamos discutiendo a través de la&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;radio cuando salimos a realizar nuestras prospecciones. Mis
compañeros sostenían que&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;había&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;sido&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;probado&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;sin&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;menor&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;sombra
de&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;duda que jamás&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;había existido&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;ninguna forma de&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;vida
inteligente en la Luna. Las únicas cosas vivas que habían llegado a existir
eran algunas&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;plantas primitivas, y
sus antecesoras, tan sólo un poco menos degeneradas. Esto lo sabía yo&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;tan&lt;span style="letter-spacing: -.15pt;"&gt; &lt;/span&gt;bien&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;como&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;todos,&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;pero&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;hay&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;ocasiones&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;en&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;las&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;que&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;un&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;científico&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;no&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;debe&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;temer&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;al&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;ridículo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 5.95pt; margin-top: .05pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 8.75pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Escuchad
—dije firmemente—, quiero subir hasta allí arriba, aunque sólo sea para&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;tranquilizar mi conciencia. Esta montaña
tiene menos de cuatro mil metros, lo que equivale&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;a setecientos con gravedad terrestre, y puedo hacérmela en una
veintena de horas. Siempre&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;he deseado
escalar una&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;de esas colinas, y&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;aquí tengo un buen pretexto para hacerlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 6.0pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Si&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt; &lt;/span&gt;no&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt; &lt;/span&gt;te&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt; &lt;/span&gt;partes&lt;span style="letter-spacing: .2pt;"&gt; &lt;/span&gt;el&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt; &lt;/span&gt;cuello&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt; &lt;/span&gt;—dijo&lt;span style="letter-spacing: .2pt;"&gt; &lt;/span&gt;Garnett—,&lt;span style="letter-spacing: .25pt;"&gt;
&lt;/span&gt;vas&lt;span style="letter-spacing: .2pt;"&gt; &lt;/span&gt;a&lt;span style="letter-spacing: .25pt;"&gt; &lt;/span&gt;ser&lt;span style="letter-spacing: .2pt;"&gt; &lt;/span&gt;el&lt;span style="letter-spacing: .2pt;"&gt; &lt;/span&gt;hazmerreír&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt;
&lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: .2pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: .15pt;"&gt; &lt;/span&gt;expedición&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;cuando
regresemos a la Base. De ahora en adelante, esta montaña se llamará seguramente
la&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Locura&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;Wilson.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 21.1pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—No
me partiré el cuello —dije con firmeza—. ¿Quién fue el primero que escaló Pico
y&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;Helicon?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 8.75pt 0.0001pt 5.05pt; text-align: justify;"&gt;

&lt;/p&gt;&lt;div class="WordSection4"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 0cm; margin-top: 3.7pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¿Pero&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;no&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;eras
un&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;poco más&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;joven por&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;aquel&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;entonces?&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;—preguntó&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;suavemente&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;Louis.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 5.05pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Una&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;razón&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;de más&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;para ir&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;—dije muy&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;dignamente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 14.05pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Aquella
noche nos acostamos pronto, tras conducir el tractor hasta unos quinientos
metros&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;del promontorio. Garnett
vendría conmigo al día siguiente; era un buen escalador y había&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;participado conmigo en otras expediciones
semejantes. Nuestro conductor se sintió muy&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;feliz
de quedarse guardando el vehículo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 14.05pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 6.1pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;A
primera vista, aquellas paredes parecían prácticamente inescalables, pero
cualquiera que&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;tuviera un poco de
experiencia sabía que la escalada no presenta serias dificultades en un&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;mundo donde el peso queda reducido a una
sexta parte. El auténtico peligro del alpinismo&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;lunar&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;reside&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;en&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;el&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;exceso&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;confianza:&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;una&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;caída&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;desde&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;cien&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;metros&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;en&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;Luna&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;es&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;tan&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;mortal&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;como&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;una
caída desde quince metros en la Tierra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 6.1pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 15.7pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Hicimos
nuestro primer alto en una cornisa a unos mil quinientos metros de la llanura.
La&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;escalada no había sido difícil,
pero el esfuerzo al que no estaba acostumbrado había&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;envarado mis miembros, y me sentía feliz de poder descansar un
poco. Visto desde allí, el&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;tractor
parecía un minúsculo insecto metálico al pie de la pared. Por radio comunicamos&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;nuestro&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;avance al conductor&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;antes&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;proseguir&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;escalada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 15.7pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 8.25pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Dentro&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;de nuestros trajes&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;temperatura&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;era&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;agradablemente
fresca,&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;puesto&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;que el&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;sistema&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;de refrigeración anulaba los efectos del
ardiente sol y eliminaba al exterior los desechos de&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;nuestra transpiración. Hablábamos raramente, salvo que
debiéramos intercambiar&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;instrucciones
o discutir acerca del mejor camino a seguir. No sabía lo que estaría pensando&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;Garnett, seguramente que era la empresa
más absurda en la que se había embarcado. Yo no&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;podía dejar de darle la razón, al menos en parte, pero el
placer de la escalada, la seguridad&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;de
que nunca ningún hombre había llegado antes hasta allí, y la exaltante visión
del paisaje,&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;eran&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;para mí una recompensa suficiente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 8.25pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 5.8pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;No
recuerdo haber experimentado ninguna excitación especial al hallarnos ante la
pared&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;rocosa que había examinado a
través del telescopio el día antes, desde una distancia de&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;cincuenta kilómetros. Se extendía hasta
una veintena de metros por encima de nosotros y&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;allá, en aquella explanada, se hallaba el objeto que me había
atraído a través de toda aquella&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;extensión
desértica. Casi con toda seguridad no era más que un bloque de roca nacido en&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;alguna época pasada a consecuencia del
impacto de un meteorito, con los planos de&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;estratificación&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;pulidos y&lt;span style="letter-spacing: -.15pt;"&gt; &lt;/span&gt;brillantes aún en&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;la
inmovilidad eterna&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;e inmutable.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 5.8pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 10.15pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La
roca no tenía apoyos, de modo que tuvimos que usar un garfio. Mis cansados
brazos&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;parecieron recuperar una nueva
fuerza cuando lancé el anda de tres puntas haciéndola girar&lt;span style="letter-spacing: -2.9pt;"&gt; &lt;/span&gt;sobre mi cabeza. La primera vez falló su
presa, y cayó lentamente cuando tironeamos de&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;ella para comprobar su solidez. Al tercer intento las púas se sujetaron
sólidamente, y ni&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;siquiera&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;el peso combinado de nuestros dos cuerpos
consiguió moverla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 10.15pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 5.4pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Garnett
me lanzó una ansiosa mirada. Hubiera podido decirle que deseaba subir yo
primero,&lt;span style="letter-spacing: -2.9pt;"&gt; &lt;/span&gt;pero me limité a sonreír a
través del cristal del casco y agité la cabeza. Luego, lentamente,&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;sin&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;prisas,&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;inicié&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;el&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;último&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;tramo&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;ascensión.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 5.4pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection5"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 7.7pt; margin-top: 4.5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Aún
enfundado en el traje espacial, pesaba tan sólo veinte kilos, por lo que subí a
pulso, sin&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;enroscar la cuerda entre
mis piernas ni ayudarme con los pies contra la pared. Cuando&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;alcancé el borde me detuve un instante
para saludar con la mano a mi compañero, luego di&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;el&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;último tirón,&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;me icé de&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;pie sobre&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;la
plataforma, y&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;contemplé lo que&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;había ante&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;mí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 7.7pt; margin-top: 4.5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 14.75pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Hasta
aquel momento estaba casi convencido de que no iba a descubrir nada extraño o&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;insólito allí. Casi, pero no
completamente, y era esa torturante duda la que me había&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;empujado hasta allí. Bueno, la duda había sido disipada, pero la
tortura apenas acababa de&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;empezar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 14.75pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 9.75pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Me
encontraba en una explanada de unos treinta metros de profundidad. En alguna
ocasión&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;había sido lisa, demasiado
lisa para ser natural, pero los impactos de los meteoritos habían&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;mordido y cribado su superficie a través
de incontables eones. Y había sido nivelada para&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;poder sostener una estructura translúcida, burdamente piramidal,
de dos veces la altura de&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;un&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;hombre, encajada en la roca&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;como una gigantesca gema facetada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 9.75pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 6.1pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Probablemente
no experimenté ninguna sensación durante los primeros segundos. Luego,&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;inexplicablemente, sentí una extraña
alegría. Porque yo amaba la Luna, y ahora sabía que el&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;musgo que trepaba en Aristarco y Eratóstenes no era la única
forma de vida que había&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;producido
cuando era joven. Los antiguos y desacreditados sueños de los primeros&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;exploradores eran ciertos. Después de todo
había existido una civilización lunar, y yo había&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;sido el primero en descubrirla. El hecho de haber llegado con
un millón de años de retraso&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;no&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;me preocupaba; tenía bastante&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;con&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;haber&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;llegado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 6.1pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 10.1pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Mi
cerebro comenzaba a funcionar de nuevo normalmente, analizando, planteando&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;preguntas. ¿Qué era aquella construcción?
¿Un santuario... o alguna otra cosa que en mi&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;lengua no tenía nombre? Si era una construcción habitable, ¿por qué la
habían edificado en&lt;span style="letter-spacing: -2.9pt;"&gt; &lt;/span&gt;aquel lugar casi
inaccesible? Me pregunté si se trataría de un templo, e imaginé ver a los&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;adeptos de alguna extraña región invocando
a sus divinidades para que les salvaran la vida&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;mientras&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;Luna&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;declinaba&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;con&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;muerte&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;sus&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;océanos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 10.1pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 16.8pt; margin-top: .05pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Avancé
unos pasos para examinar más de cerca el objeto, pero la cautela me impidió&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;acercarme demasiado. Entendía un poco de
arqueología, e intenté establecer el nivel de la&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;civilización que había aplanado aquella montaña y erigido
aquellas superficies&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;resplandecientes&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;que me cegaban aún.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 16.8pt; margin-top: .05pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 7.15pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Pensé
que los egipcios hubieran estado en condiciones de erigir una construcción como&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;aquélla, siempre que sus operarios
dispusieran del extraño material que aquellos arquitectos&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;aún más antiguos habían utilizado.
Debido a que el objeto era relativamente pequeño, no se&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;me ocurrió pensar que probablemente estaba examinando el
producto de una raza más&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;avanzada que
la nuestra. La idea de que en la Luna hubieran existido seres inteligentes era&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;ya&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;bastante&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;difícil&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;asimilar,&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;y&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;mi&lt;span style="letter-spacing: .1pt;"&gt; &lt;/span&gt;orgullo&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;se&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;negaba&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;a&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;dar&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;el&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;último&lt;span style="letter-spacing: .1pt;"&gt; &lt;/span&gt;y&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;más&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;humillante&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;paso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 7.15pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 9.75pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Y
luego observé algo que hizo que los cabellos se me erizaran en la nuca, algo
tan trivial e&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;inocuo&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;que&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;quizá&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;cualquier&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;otro&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;nunca&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;lo&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;hubiera&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;visto.&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;Ya&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;he&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;dicho&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;que&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;la explanada había&amp;nbsp;&lt;/span&gt;sido
torturada por la caída de los meteoritos, de tal modo que estaba recubierta de
una&lt;span style="letter-spacing: 0.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;espesa capa de polvo cósmico, ese
polvo que se extiende como un manto por la superficie&lt;span style="letter-spacing: 0.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;de todos los mundos en los que no existen vientos que puedan
turbarlo. Sin embargo, tanto&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;el
polvo como las señales dejadas por los meteoritos terminaban bruscamente en el
borde&lt;span style="letter-spacing: 0.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;de un amplio círculo en el
centro del cual se hallaba la pirámide, como si un muro invisible&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;la protegiera de las inclemencias del
tiempo y del lento pero incesante bombardeo del&lt;span style="letter-spacing: 0.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;espacio.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 9.75pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection6"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 11.8pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Sentí
que alguien estaba gritando en mis auriculares, y finalmente me di cuenta de
que&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;Garnett me estaba llamando desde
hacía rato. Avancé con paso vacilante hacia el borde de&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;la explanada y le hice señas de que subiera, porque no me
sentía muy seguro de ser capaz&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;de hablar.
Luego me giré de nuevo hacia el círculo en el polvo. Me incliné y tomé un&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;fragmento de roca, y lo lancé, sin
excesiva fuerza, hacia el brillante enigma. Si la piedra&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;hubiera desaparecido al chocar contra aquella invisible barrera
no me hubiera sorprendido,&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;pero&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;se limitó&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;a caer al&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;suelo,
como&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;si&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;hubiera&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;chocado&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;contra&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt;
&lt;/span&gt;una&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;superficie&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;curva.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 11.8pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 5.15pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Ahora
sabía que el objeto que tenía ante mí no podía ser comparado con ninguna obra
de&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;mis antepasados. No era una
construcción sino una máquina, que se protegía a sí misma a&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;través de unas fuerzas que habían
desafiado la eternidad. Aquellas fuerzas, cualesquiera que&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;fuesen, seguían funcionando aún, y
quizás yo me había acercado demasiado a ellas. Pensé&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;en todas las radiaciones que el hombre había capturado y
dominado en el transcurso del&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;último
siglo. Por lo que sabía, podía hallarme incluso condenado para siempre, como si&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;hubiera&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt;
&lt;/span&gt;penetrado&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;en&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;atmósfera&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;silenciosa y letal de&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;una pila atómica no&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;aislada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 5.15pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 8.1pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Recuerdo
que me giré hacia Garnett, que se había reunido conmigo y permanecía inmóvil a&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;mi lado. Me pareció tan absorto que no
quise molestarle, y me dirigí hacia el borde de la&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;explanada esforzándome en ordenar de nuevo mis pensamientos. Allí,
delante de mí, se&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;extendía el Mare
Crisium, extraño y fascinante para casi toda la humanidad, pero conocido&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;y tranquilizador para mí. Levanté la
mirada hacia la hoz de la Tierra que yacía en su cuna&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;de estrellas, y me pregunté qué habían ocultado sus nubes cuando
aquellos desconocidos&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;constructores
habían terminado su trabajo. ¿Era la humeante jungla del Carbonífero, la&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;desierta orilla de los océanos sobre la
que reptaban los primeros anfibios para conquistar la&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;tierra firme..., o un período más anterior aún, el periodo de
la soledad, antes de que la vida&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;iniciara&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;su&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;desarrollo?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 8.1pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 7.5pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;No
me pregunten por qué no intuí antes la verdad, que ahora parece tan obvia. En
la&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;excitación del descubrimiento, me
había convencido a mí mismo de que la aparición&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;cristalina debía de haber sido construida por una raza que había
vivido en el remoto pasado&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;lunar,
pero de pronto, con una terrible fuerza, me traspasó la certeza de que aquella
raza era&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;tan&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;extranjera a la Luna como lo era yo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 7.5pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 8.4pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;En
el transcurso de veinte años de exploraciones no habíamos hallado ningún otro
rastro de&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;vida a excepción de
algunas plantas degeneradas. Ninguna civilización lunar, aún&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;moribunda,&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;podía&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;dejar&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;tan&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;sólo&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;una&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;única
prueba de su existencia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 8.4pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 10.8pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Volví
a mirar la resplandeciente pirámide, y me pareció más extraña que nunca a
cualquier&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;cosa&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;perteneciente a la Luna. Y entonces, de
golpe&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;fue&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;sacudido&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;por&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;un&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;estallido&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;risa&amp;nbsp;&lt;/span&gt;histérica,
provocado por la excitación y por la excesiva fatiga. Porque me había parecido&lt;span style="letter-spacing: 0.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;que&lt;span style="letter-spacing: -0.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;la
pirámide&lt;span style="letter-spacing: -0.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;me dirigía&lt;span style="letter-spacing: -0.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;la palabra&lt;span style="letter-spacing: -0.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;y me decía:&lt;span style="letter-spacing: -0.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;"Lo&lt;span style="letter-spacing: -0.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;siento,&lt;span style="letter-spacing: -0.1pt;"&gt;
&lt;/span&gt;pero&lt;span style="letter-spacing: -0.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;yo tampoco&lt;span style="letter-spacing: -0.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;soy&lt;span style="letter-spacing: -0.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -0.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;aquí".&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 10.8pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection7"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 15.1pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Hemos
necesitado veinte años para conseguir romper aquel invisible escudo y alcanzar
la&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;máquina encerrada en aquellas
paredes de cristal. Lo que no hemos podido comprender lo&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;hemos destruido finalmente con la salvaje potencia de la
energía atómica, y he podido ver&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;los
fragmentos de aquel hermoso y brillante objeto que descubriera allí, en la cima
de la&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;montaña.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 15.1pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 13.4pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;No
significaban absolutamente nada. Los mecanismos de la pirámide, suponiendo que
lo&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;sean, son fruto de una tecnología
que se halla mucho más allá de nuestro horizonte, quizás&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;una tecnología de fuerzas parafísicas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 13.4pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 9.4pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El
misterio continúa atormentándonos cada vez más, ahora que hemos alcanzado otros&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;planetas y sabemos que sólo la Tierra ha
sido cuna de vida inteligente en nuestro Sistema.&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;Una civilización antiquísima y desconocida perteneciente a
nuestro mundo no podría&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;haberla
construido, ya que el espesor del polvo meteórico en la explanada nos ha
permitido&lt;span style="letter-spacing: -2.9pt;"&gt; &lt;/span&gt;calcular su edad. Aquel
polvo comenzó a posarse antes de que la vida hiciera su aparición&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;en la&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;Tierra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 9.4pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 19.05pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Cuando
nuestro mundo alcanzó la mitad de su edad actual, algo que venía de las
estrellas&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;pasó&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;a través del Sistema Solar, dejó&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;aquella huella de su paso, y&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;prosiguió su camino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 33.05pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Hasta
que nosotros la destruimos, aquella máquina cumplió su cometido. Y empiezo a&lt;span style="letter-spacing: -2.9pt;"&gt; &lt;/span&gt;intuir cuál era.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 33.05pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 13.7pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Alrededor
de cien mil millones de estrellas giran en el círculo de la Vía Láctea, y, hace&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;mucho tiempo, otras razas de los mundos
pertenecientes a otros soles deben de haber&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;alcanzado
y superado el estadio en el que ahora nos hallamos nosotros. Piensen en una tal&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;civilización, muy lejana en el tiempo,
cuando la Creación era aún tibia, dueña de un&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;universo tan joven que la vida había surgido tan sólo en una
infinitésima parte de mundos.&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;La
soledad de aquel mundo es algo imposible de imaginar, la soledad de los dioses
que&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;miran&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;a través del&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;infinito&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;y&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;no&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;hallan&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;a nadie&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;con quien compartir
sus&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;pensamientos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 13.7pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 8.7pt; margin-top: .05pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Deben
de haber explorado las galaxias como nosotros exploramos los mundos. Por todos&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;lados había mundos, pero estaban vacíos, o
a lo sumo poblados de cosas que se arrastraban&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt;
&lt;/span&gt;y eran incapaces de pensar. Así debía de ser nuestra Tierra, con el humo
de los volcanes&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;ofuscando aún el
cielo, cuando la primera nave de los pueblos del alba surgió de los&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;abismos más allá de Plutón. Rebasó los
planetas exteriores apresados por el hielo, sabiendo&lt;span style="letter-spacing: -2.9pt;"&gt; &lt;/span&gt;que la vida no podía formar parte de sus destinos. Alcanzó y se
detuvo en los planetas&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;interiores,&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;que se calentaban al fuego del&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;Sol, esperando a que comenzara&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;su historia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 8.7pt; margin-top: .05pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 11.1pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Aquellos
exploradores deben de haber observado la Tierra, sobrevolando la estrecha
franja&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;entre los hielos y el fuego,
llegando a la conclusión de que aquél debía de ser el hijo&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;predilecto del Sol. Allí, en un remoto
futuro, surgiría la inteligencia; pero ante ellos&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;quedaban&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;aún
innumerables&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;estrellas, y&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;nunca regresarían&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;por&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;aquel&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;mismo&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;camino.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 11.1pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 8.75pt 0.0001pt 5.05pt; text-align: justify;"&gt;

&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 6.9pt; margin-top: 3.7pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Así
pues, dejaron un centinela, uno de los millones que deben de existir esparcidos
por todo&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;el&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;universo,&lt;span style="letter-spacing: .1pt;"&gt; &lt;/span&gt;vigilando&lt;span style="letter-spacing: .1pt;"&gt; &lt;/span&gt;los&lt;span style="letter-spacing: .1pt;"&gt; &lt;/span&gt;mundos&lt;span style="letter-spacing: .1pt;"&gt; &lt;/span&gt;en&lt;span style="letter-spacing: .1pt;"&gt; &lt;/span&gt;los&lt;span style="letter-spacing: .1pt;"&gt; &lt;/span&gt;cuales&lt;span style="letter-spacing: .1pt;"&gt; &lt;/span&gt;vibra&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: .1pt;"&gt; &lt;/span&gt;promesa&lt;span style="letter-spacing: .1pt;"&gt; &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: .1pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: .1pt;"&gt; &lt;/span&gt;vida.&lt;span style="letter-spacing: .1pt;"&gt; &lt;/span&gt;Era&lt;span style="letter-spacing: .1pt;"&gt; &lt;/span&gt;un&lt;span style="letter-spacing: .1pt;"&gt; &lt;/span&gt;faro&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;que, a través de todas las edades,
señalaba pacientemente que aún nadie lo había&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;descubierto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 6.9pt; margin-top: 3.7pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 8.75pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Quizás
ahora comprendan por qué la pirámide de cristal fue instalada en la Luna y no
en la&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;Tierra. A sus creadores no
les importaban las razas que luchaban aún por salir del&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;salvajismo. Nuestra civilización les podía interesar tan sólo si
dábamos prueba de nuestra&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;capacidad
de supervivencia, lanzándonos al espacio y escapando así de la Tierra, nuestra&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;cuna. Este es el desafío que, antes o
después, se plantea a todas las razas inteligentes. Es un&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;desafío doble, porque depende de la
conquista de la energía atómica y de la decisiva&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;elección&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;entre la
vida y la muerte.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 8.75pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 10.25pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Una
vez superado este punto crítico, era tan sólo cuestión de tiempo que
descubriéramos la&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;pirámide, y la
forzásemos para ver lo que había dentro. Ahora ya no emite ninguna señal, y&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;aquellos encargados de su&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;escucha deben de&lt;span style="letter-spacing: -.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;haber&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;vuelto&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;su&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;atención&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;hacia&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;Tierra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 9.85pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Quizás
acudan a ayudar a nuestra civilización, aún en su infancia. Pero deben de ser
viejos,&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;muy&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;viejos, y a menudo los viejos&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;son morbosamente&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;celosos&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;los&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;jóvenes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 9.85pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 9.45pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Ahora
ya no puedo mirar la Vía Láctea sin preguntarme de cuál de esas nebulosas
estelares&lt;span style="letter-spacing: -2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;están acudiendo los
emisarios. Si me permiten hacer una comparación bastante vulgar,&lt;span style="letter-spacing: .05pt;"&gt; &lt;/span&gt;hemos&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;tirado
del&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;aparato de alarma,&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;y ahora&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;no podemos hacer&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;otra cosa&lt;span style="letter-spacing: -.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;más que esperar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.05pt; margin-right: 9.45pt; margin-top: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 8.75pt 0.0001pt 5.05pt; text-align: justify;"&gt;

















&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, &amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;No creo que tengamos que esperar mucho.&lt;span style="font-size: 11pt; letter-spacing: -2.85pt; letter-spacing: -2.85pt;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>Laurie</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2025/02/laurie.html</link><category>fragmento</category><category>Novela</category><category>Stephen King</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Fri, 7 Feb 2025 16:51:00 -0600</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-2070227765488197785</guid><description>&lt;p&gt;&lt;span style="text-align: justify;"&gt;Por Stephen King&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Capítulo 1&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;(Fragmento)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&amp;nbsp;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Seis meses después de que, tras
cuarenta años de matrimonio, su mujer falleciera, la hermana de Lloyd
Sunderland había conducido desde Boca Ratón hasta Cayman Key para hacerle una
visita. Llevaba consigo una cachorrita de pelaje gris oscuro que, según le
informó, era una mezcla de border collie y mudi. Lloyd no tenía la menor idea
de lo que era un mudi, y tampoco le importaba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—No quiero ningún perro, Beth. Lo
último que quiero en este mundo es un perro. Apenas puedo cuidar de mí mismo…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Eso salta a la vista —dijo ella
desenganchándole a la cachorrita una correa tan diminuta que parecía de
juguete—. ¿Cuánto peso has perdido?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—No lo sé.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Diría que unos seis o siete
kilos —aventuró ella apreciativamente—. Te lo podías permitir, pero ya no mucho
más. Voy a prepararte un revuelto de salchichas. Con tostadas. ¿Tienes huevos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—No quiero revuelto de salchichas
—replicó Lloyd observando a la perrita.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Estaba sentada sobre la alfombra
blanca y mullida, y se preguntó cuánto tardaría en dejar allí su tarjeta de
visita. Cierto que la alfombra pedía a gritos un buen aspirado, y probablemente
una limpieza a fondo, pero al menos nunca se habían orinado en ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La perrita lo miraba con sus ojos
color ámbar. Parecía estudiarlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—¿Tienes huevos o no?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Sí, pero…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—¿Y salchichas? No, claro que no.
Seguro que has estado alimentándote a base de gofres congelados y sopa de lata.
Iré al supermercado Publix, pero primero voy a hacer inventario de tu nevera
para ver qué más necesitas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Era su hermana mayor, se llevaban
cinco años; prácticamente lo había criado sola después de que su madre
falleciera, por lo que de niño jamás había sido capaz de llevarle la contraria.
Ahora eran mayores y seguía siendo incapaz de plantarle cara, más aún desde que
Marian no estaba. Lloyd sentía un vacío en su interior, allí donde antes había
albergado las entrañas. Quizá volvieran; quizá no. Sesenta y cinco años era una
edad poco probable para la regeneración. No obstante, en cuanto al perro… A eso
sí que se opondría.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Qué diantres tenía Bethie en la
cabeza?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—No voy a quedármela —dijo él
mientras su hermana trasteaba por la cocina con sus piernas de cigüeña—. Tú la
has comprado, así que tú la devuelves.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—No la he comprado. La madre era
una border collie de pura raza que se escapó y se apareó con el perro de un
vecino. Ese era el mudi. El dueño de la madre consiguió regalar los otros tres
cachorros, pero a esta, como era la más pequeña de la camada, nadie la quería.
El tipo, que cultiva hortalizas en un pequeño huerto, estaba a punto de
llevarla a la perrera cuando pasé y vi un anuncio clavado en un poste de
teléfonos donde ponía: ¿ALGUIEN QUIERE UN PERRO?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Y pensaste en mí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Seguía observando a la
cachorrita, que le devolvía la mirada. Las orejas puntiagudas parecían ser la
parte más grande de su cuerpo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Sí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Me muero de pena, Beth.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Su hermana era la única persona a
la que se veía capaz de exponerle su terrible pesar, lo cual suponía un alivio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Lo sé.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Las botellas tintinearon en la
nevera abierta y él alcanzó a ver en la pared la sombra de su hermana agachada
y reorganizando el contenido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Realmente es una cigüeña, pensó,
una cigüeña humana que lo más seguro es que viva eternamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Una persona en duelo necesita
mantener la mente ocupada —prosiguió ella—. Cuidar de algo. Eso es lo que me
dije cuando vi el anuncio: no se trata de quién quiere un perro, sino de quién
necesita un perro. Y ese eres tú. Virgen santa, esta nevera parece una granja
de moho. ¡Qué asco!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La cachorrita se levantó, dio un
tímido paso hacia Lloyd, pero se lo pensó mejor (suponiendo que pensara) y
volvió a sentarse.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Quédatela tú.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Rotundamente no. Jim es
alérgico.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Bethie, ¡tenéis dos gatos! ¿A
ellos no les tiene alergia?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Sí. Y por eso nos basta con dos
gatos. Si es así como te sientes, me llevaré a la cachorrita al refugio de
animales de Pompano Beach. Les dan tres semanas antes de sacrificarlos. Es una
cosita tan mona con ese pelaje grisáceo… Quizá alguien la adopte antes de que
le llegue la hora.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Aunque ella no miraba, Lloyd puso
los ojos en blanco. Con ocho años solía hacer eso cuando Beth lo amenazaba con
zurrarle en el trasero con la raqueta de bádminton si no ordenaba su cuarto.
Hay cosas que nunca cambian.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Haz las maletas —espetó él—, que
embarcamos en uno de los cruceros de Beth Young por el mar de la culpabilidad.
¡Y con todos los gastos pagados!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Su hermana cerró la nevera y
regresó al salón. La perrita la miró y luego continuó observando a Lloyd.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Voy al Publix, donde calculo que
me gastaré unos cien dólares. Te traeré los tíquets para que puedas
reembolsarme el dinero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—¿Y qué hago mientras tanto?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—¿Por qué no intentas entenderte
con la inofensiva cachorrita que vas a enviar a la cámara de gas? —Se agachó y
acarició la cabeza del animal—. Fíjate en estos ojitos esperanzados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Lo único que Lloyd percibía en
aquellos ojos color ámbar era vigilancia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Evaluación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—¿Y qué se supone que debo hacer
si se mea en la alfombra? Marian la colocó justo antes de enfermar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Beth señaló la pequeña correa que
había dejado encima del escabel.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Sácala. Preséntale los parterres
de Marian, esos que tienes tan abandonados. Y, por cierto, el pis tampoco
estropearía demasiado esa alfombra. Da pena.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Cogió el bolso y se dirigió a la
puerta con el viejo y vanidoso tijereteo de sus delgadas piernas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Una mascota es el peor regalo
que le puedes hacer a alguien —insistió Lloyd—. Lo leí en internet.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Donde todo es verdad, supongo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Se detuvo y se volvió a mirarlo.
La intensa luz de septiembre de la costa oeste de Florida le caía sobre el
rostro, acentuando que el pintalabios se le había corrido a las pequeñas
arrugas que le cercaban la boca, que los párpados inferiores habían empezado a
descolgarse de los ojos y que el frágil engranaje de venas latía en el hueco de
las sienes. Pronto cumpliría los setenta. Su vigorosa, testaruda, atlética e
implacable hermana se había hecho mayor. Y él también. Ambos constituían la
prueba de que la vida no era más que un breve sueño de una tarde de verano. Con
la diferencia de que Bethie aún contaba con su marido, dos hijos adultos y
cuatro nietos; la divina multiplicación de la naturaleza. Él había tenido a Marian,
pero Marian se había ido y no habían tenido hijos. ¿Se suponía que iba a
reemplazar a su mujer por un chucho mestizo? La idea le parecía tan sensiblera
y estúpida como una tarjeta de felicitación de Hallmark, e igual de irreal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—No pienso quedármela.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ella lo miró como cuando era una
niña de trece años y le advertía con la mirada de que, como no entrase en
vereda, la raqueta de bádminton no tardaría en aparecer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Te la vas a quedar por lo menos
hasta que vuelva del Publix. Tengo que hacer varios recados más, y los perros
se mueren dentro de un coche al sol. Sobre todo los pequeños.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Cerró la puerta. Lloyd
Sunderland, jubilado, viudo desde hacía seis meses, últimamente poco interesado
en la comida (ni en ningún otro placer mundano), se sentó con la vista clavada
en esa visitante no deseada que lo miraba desde la mullida alfombra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—¿Qué estás mirando, boba? —le
preguntó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La cachorrita se levantó y se le
acercó. De hecho, sus andares parecían los de un pato abriéndose paso entre la
hierba alta. Volvió a sentarse, junto al pie izquierdo de Lloyd, y alzó la
vista. Él bajó la mano, vacilante, esperando un mordisco, pero la perrita se la
lamió. Lloyd agarró la correa diminuta y la abrochó al pequeño collar rosa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Venga, vamos a sacarte de la
alfombra mientras aún estemos a tiempo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tiró de la correa. La cachorrita
se limitó a permanecer sentada y a mirarlo. Lloyd suspiró y la cogió en brazos.
Ella volvió a lamerle la mano. La llevó afuera y la dejó en la hierba. Hacía
tanto que no la habían cortado que casi la engulló. Beth tenía razón en cuanto
a las flores: tenían una pinta horrible, la mitad de ellas estaban tan muertas
como Marian. Ese pensamiento le arrancó una sonrisa, aunque reírse por
semejante comparación le hizo sentirse mala persona.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En la hierba los andares de pato
de la perrita aún eran más exagerados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Dio una docena de pasos, luego
bajó los cuartos traseros y orinó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—No está mal, pero no pienso
quedarme contigo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Empezaba a sospechar que, cuando
Beth regresara a Boca Ratón, la perrita no la acompañaría. No, esa visitante no
deseada se quedaría con él, en esa casa a menos de un kilómetro del puente
levadizo que conectaba el cayo con el continente. No iba a funcionar; nunca en
su vida había tenido un perro, pero, hasta que encontrara a alguien que la adoptara,
quizá le proporcionara algo que hacer aparte de ver la televisión o sentarse
ante el ordenador a jugar al solitario o a navegar por sitios que, al
principio, cuando se jubiló, le habían parecido interesantes y ahora lo mataban
de aburrimiento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Dos horas más tarde, cuando Beth
llegó a casa, Lloyd estaba de nuevo en su butaca y la cachorrita, de nuevo en
la alfombra, durmiendo. Su hermana, a quien quería pero que lo había fastidiado
toda su vida, consiguió superarse a sí misma al regresar con mucho más de lo
que él esperaba. Apareció con una bolsa grande de pienso para cachorros
(orgánico, por supuesto) y un envase grande de yogur natural (se suponía que al
añadírselo a la comida fortalecería el cartílago de aquellas antenas de radar
que tenía por orejas). Además, Beth había comprado empapadores para mascotas,
una cama para perros, tres juguetes para mordisquear (dos de los cuales emitían
un chirrido irritante) y un parque para bebés que, según afirmaba, evitaría que
la cachorrita merodeara por la noche.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Por Dios, Bethie, ¿cuánto te ha
costado todo esto?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—En la tienda estaban de rebajas
—se justificó ella, eludiendo la pregunta de una forma que Lloyd conocía bien—.
Nada. Esto corre de mi cuenta. Y ahora que lo he comprado, ¿sigues queriendo
que me la lleve? Porque entonces te tocará a ti devolverlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Lloyd ya estaba acostumbrado a
que su hermana siempre jugara mejor sus cartas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Le daré una oportunidad, solo
para probar, pero no me gusta que me cargues con esta responsabilidad. Siempre
fuiste una mandona…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Sí —afirmó ella—. Mamá había
muerto y papá era un alcohólico funcional, un caso perdido, así que no tuve
opción. Bueno, ¿qué me dices ahora del revuelto?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Vale.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—¿Ya se ha meado en la alfombra?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—No.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Lo hará. —En realidad, daba la
impresión de que a Beth aquella idea la complacía—. Tampoco será una gran
pérdida. ¿Cómo la vas a llamar?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Si le pongo nombre, será mía,
pensó Lloyd. Solo él sospechaba que ya era suya, y había sucedido desde aquel
primer tímido lametón. Igual que Marian fue suya desde el primer beso. Otra
comparación estúpida, pero ¿puede uno controlar el modo en que la mente
clasifica las cosas? No más de lo que uno podía controlar los sueños.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Laurie —respondió él.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—¿Por qué Laurie?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—No lo sé. Es lo primero que se
me ha ocurrido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Bueno, no está mal —convino
ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Laurie los siguió a la cocina.
Andando como un pato.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&amp;nbsp;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>El Faro</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2025/02/el-faro.html</link><category>Edgar Allan Poe</category><category>Relato</category><category>Robert Bloch</category><category>Terror</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Mon, 3 Feb 2025 15:34:00 -0600</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-4494505342703419361</guid><description>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;EL FARO&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;(The Light-House)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&amp;nbsp;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;NOTA: este cuento se debe a una
sugerencia hecha por el profesor T. O. Mabbot, el notable estudioso de Poe, que
me escribió tras la aparición de mi &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;The
Man Who Collected Poe&lt;/i&gt;. Mabbot se afanaba en la edición de la última
historia de Poe, &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;The Light-House&lt;/i&gt;, que
dejó inconclusa, y tuvo la amabilidad de invitarme a completarla. El manuscrito
de Poe alcanza apenas cuatro hojas y finaliza con la anotación «3 de enero».
Aquí empieza mi colaboración. Y aquí está, igualmente, el último cuento de Poe,
por el que pido perdón humilde y sinceramente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p align="right" class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;ROBERT BLOCH&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&amp;nbsp;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;1 de enero de 1796&lt;/i&gt;. Este día —mi primer día en el faro— doy inicio
a mi Diario, tal y como lo acordé con DeGrät. Lo llevaré con tanta regularidad
como me sea dado —pero es imposible decir qué podría pasarle a un hombre tan
solo como yo—, pues acaso enferme, o peor aún…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¡Estoy tan aislado! Un cúter
tiene al menos escape, pero ¿por qué pensar en eso, si estoy aquí, a salvo?
Además, mi espíritu comienza a revivir desde que estoy aquí con el solo
pensamiento de hallarme, por primera vez en mi vida, completamente solo. Neptuno,
aun siendo tan grande, no puede ser considerado miembro de la sociedad. Nunca
podría encontrar en sociedad la mitad del aprecio que me brinda este pobre
perro. En cualquier caso, la sociedad y yo no somos compatibles, o no lo
seremos al menos durante un año.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Lo que más me sorprendió fue la
dificultad que encontró DeGrät para conseguirme este empleo. ¡Soy miembro de la
realeza! No pudo ser que el Consistorio albergase alguna duda acerca de mi
capacidad para manejar la luz. Un hombre lo había hecho antes que yo, y lo hizo
tan bien como los tres que se encargaron de este trabajo antes que él. El
trabajo en realidad no es nada; tengo además unas instrucciones impresas muy
completas. No hacía falta que me acompañara Orndoff. Nunca hubiera podido
seguir con mi libro de haber estado él aquí, con su insoportable cháchara.
Después de todo, prefiero estar solo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Es extraño que nunca me haya
detenido a contemplar cuán amarga suena una palabra como solo. Puedo dar fe de
que hay algo peculiar en el eco de estas paredes cilíndricas… pero, no, no;
esto no tiene sentido. Creo que mis nervios empiezan a acusar el aislamiento.
Eso no puede ser. No he olvidado la profecía de DeGrät. Ahora mi tarea se
reduce a trepar hasta la linterna y tener buena vista para ver desde allí lo que
pueda ver. ¡Ver lo que pueda ver! No mucho. La mar está en calma, me parece.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No obstante, el cúter tendrá
dificultades para llegar a puerto. Deberá avistar las señales mañana, antes de
que anochezca, y no es fácil hacerlo desde 190 ó 200 millas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;2 de enero&lt;/i&gt;. He pasado este día en una especie de éxtasis que
encuentro difícil describir. Mi pasión por la soledad difícilmente podría haber
hallado tanta y tan extraordinaria gratificación. No he dicho satisfacción,
porque creo que jamás me sentiré saciado de tamañas delicias como las que he
experimentado en el día de hoy…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El viento arrullaba desde el
amanecer y por la tarde el mar se ha hundido materialmente, de tan quieto. Nada
que ver, ni siquiera con el telescopio, salvo el mar y el cielo, y
ocasionalmente alguna gaviota.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;3 de enero&lt;/i&gt;. Calma mortal todo el día. Hacia el anochecer el mar
parecía de cristal. Unas pocas algas a la vista, nada más, absolutamente nada
durante todo el día, ni siquiera nubes… He pasado el día explorando el faro… Es
un faro muy alto, lo he notado por lo mucho que me costó subir la escalera
interminable; como poco tiene 160 pies, estoy seguro, desde la base a la
linterna. Pero en su interior es aún más alto, tendrá unos 180, dado que se
hunde en la tierra unos 20 pies bajo el nivel del mar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Parece que el interior, y sobre
todo la parte que se hunde en la tierra, está construido en sólida albañilería.
Indudablemente, en el interior del faro se está bien protegido. ¡Qué digo!
Claro que una estructura semejante debe resistir a lo que sea, en cualesquiera
circunstancias. Me sentiré a salvo incluso si se desata el más feroz huracán
que jamás haya habido. Según he oído decir, suele desencadenarse un huracán
cuando sopla el viento del sudoeste; y según he oído decir igualmente, cuando
eso ocurre la mar en ningún lugar del mundo es tan temible como aquí, salvo en
el corte occidental del Estrecho de Magallanes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La simple mar, creo, no podría
arrasar nunca esta formidable torre de sólida albañilería con sus paredes
reforzadas con hierro. Aun subiendo la marea al máximo, en pleno temporal, sólo
cubriría 50 pies de la torre. Y la base sobre la que reposa toda la estructura
del faro me parece que ha sido reforzada con yeso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;4 de enero&lt;/i&gt;. Me dispongo ahora a hacer el resumen de mis trabajos en
el libro, después de haberme pasado el día familiarizándome con la rutina a
desarrollar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Mi trabajo es absurdamente
sencillo; la luz requiere poca atención, sólo hay que reemplazar el aceite del
quemador periódicamente. En cuanto a mis necesidades más perentorias, son
fácilmente satisfechas; basta con bajar por la escalera para hacerme con lo que
precise.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En el arranque inferior de la
escalera está la entrada, grande, completamente despejada. En la primera planta
de la escalera circular, que es de hierro, está mi despensa, bien provista de
botellones de agua potable y provisiones, así como apagapenoles y otras cosas
necesarias en mi trabajo. En la segunda planta de esa interminable y agotadora
escalera en espiral, está el cuarto del aceite, repleto con los tanques de los
que extraigo el contenido necesario para reemplazar el que se agota en el
quemador de la linterna. Por lo general, y si estoy atento, no tendré que bajar
a por la cantidad de aceite que necesite más de una vez a la semana, lo que
aprovecharé también para hacerme con provisiones, de modo y manera que Neptuno
y yo tengamos cuanto nos es necesario durante al menos siete días. En lo que al
aceite se refiere, basta con dos barrilitos cada tres días para asegurarse una
luz constante en la linterna. Si me parece, subiré hasta una docena de
barrilitos a la plataforma que hay junto a la linterna, e iré tirando de su
contenido durante las semanas venideras.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Así transcurre mi existencia
diaria. Salvo si es preciso que baje la escalera, limito mis movimientos a la parte
superior del faro, lo que quiere decir a los tres niveles últimos a los que
conduce la escalera en espiral. En el primero está mi cuarto de estar, por así
decirlo, el lugar donde Neptuno se pasa la mayor parte del día, como es lógico;
aquí subí un pequeño escritorio, que planté junto al ventanuco desde el que se
contempla el mar. En el siguiente nivel tengo el dormitorio y una pequeña
cocina. Aquí tengo las raciones semanales de agua y comida bien guardadas en
recipientes a propósito. Tengo también una estufa muy práctica que alimento con
el aceite de la linterna del faro. El siguiente y último nivel alberga el
cuarto de servicio, que a su vez da acceso a la linterna y a la plataforma
sobre la que luce. Como la linterna y los reflectores están fijos desde hace
tiempo, no es preciso que ascienda a esa plataforma, salvo si se trata de
cambiar el aceite del quemador. Espero no tener que hacerlo para reparar
cualquier desperfecto, o ajustar lo que sea, guiándome de las instrucciones
escritas que me fueron dadas cuando vine aquí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Hoy he subido cuanto necesite por
lo menos para un mes: aceite, agua, provisiones para Neptuno y para mí. Espero
tener que moverme únicamente entre mis dos habitaciones para cambiar las velas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Por lo demás, soy libre.
¡Totalmente libre! Mi tiempo es mío y nada más. En este alto reino impero como
un rey. Como Neptuno es el único ser viviente que hay a mi lado, imagino que
soy el soberano que reina sobre todo lo que alcanza a contemplar mi vista: el
océano abajo y las estrellas arriba. Soy el amo del sol que brota de mañana
rubicundo y radiante para derramarse sobre el mar; soy el emperador de los
vientos y el monarca de las tormentas; soy el sultán de las olas que bañan los
pies de este gran palacio como un pináculo en el que vivo. Mando sobre la luna
y las mareas, sobre el flujo y el reflujo de la mar que baña cadenciosa mi
reino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero basta ya de fantasías. Lo
que DeGrät espera de mí es que refrene lo mórbido y las grandiosas
especulaciones, así que me entregaré ardorosamente a la tarea que debo cumplir.
Esta noche, sentado ante la ventana, bajo la luz de las estrellas, la marea que
llega hasta los altos muros del faro no parece hacer otro eco que el de mi
exultación. Soy libre. Al fin estoy solo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;11 de enero&lt;/i&gt;. Ha pasado una semana desde mi última anotación en este
Diario y cuando leo lo escrito hasta ahora me parece extraño que fuese yo quien
desgranara esas palabras.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ha pasado algo en este lapso de
tiempo, algo cuya naturaleza me parece insondable. He trabajado, comido,
dormido; he reemplazado el aceite del quemador. Mi existencia, en general, ha
sido realmente plácida. No sé si atribuir la alteración de mis sentimientos a
un proceso alquímico interno; baste decir que un cambio perturbador se ha
obrado en mí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¡Solo! Yo, que decía y escribí
esta palabra como si poseyera un encantamiento místico que te procura la paz,
he comenzado —y ahora sé bien por qué— a aborrecerla. Aborrezco incluso el
sonido de sus dos sílabas. Y su lúgubre significado, sobre todo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Estar solo es angustioso y terrible.
Estar solo, tan solo como lo estoy yo, con la única compañía de Neptuno, me
recuerda que soy el único habitante de un universo ciego e insensato. El sol y
las estrellas se turnan para cumplir su ciclo sin final, eterno, sobre el
horizonte, al que ya no presto atención porque en nada puedo poner mi mente con
cierta constancia. El mar que va y viene hasta la base del faro no es más que
un caótico vacío.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Siempre me tuve por un hombre
autosuficiente, ajeno a las vanas exigencias de la banal sociedad. ¡Cuán equivocado
estaba! Ahora anhelo ver otra cara, oír otra voz que no sea la mía, tocar otras
manos, no importa si ofrecen calidez o aspereza. Necesito cualquier cosa que me
haga salir de esta pesadilla, cualquier cosa que me haga sentir que no estoy
solo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero lo estoy. Y lo estaré. El
mundo se halla a un par de cientos de millas de aquí. No volveré a verlo al
menos hasta que haya transcurrido un año. Mucho tiempo, excesivo. Pero basta
ya, no puedo poner en orden mis pensamientos con esta angustiosa sensación en
la que me sumo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;13 de enero&lt;/i&gt;. Han pasado, como dos siglos, dos días más. ¿Cómo puede
ser así, cuando sólo hace dos semanas que llegué a esta torre en la que soy
prisionero? Es verdad que desde esta prisión veo el horizonte; es verdad que no
tengo barrotes a los que asirme resignado, sino que estoy rodeado de unas
sólidas paredes. Pero no veo más que agua. Agua que va y viene, unas veces en
calma, otras salvajemente, infinitamente. El mar ha cambiado, sin embargo; las
grises nubes del cielo lo han vestido con su lúgubre atavío y comienza a
rodearme un tumulto aún atenuado que en breve devendrá en tempestad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No puedo soportar por más tiempo
la contemplación del mar, ahora gris y picado, y me voy a mi habitación.
Trataré de escribir. Apenas he comenzado mi libro, pero la verdad es que no me
siento capaz de escribir algo medianamente creativo, ni constructivo. Tomo la
pluma ante la hoja en blanco. Pero no escribo, sólo dibujo círculos. Como los
confines de esta torre de mi tormento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Unas palabras desesperanzadas,
las que escribo ahora? Véase: no estoy solo en mi aflicción. Neptuno, el leal,
el tranquilo, el apacible, también parece afligido, lo noto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Quizá sea así por la proximidad
de la tormenta, que le asusta. Los animales saben bien que la Naturaleza
resulta temible. Neptuno se pasa ahora todo el tiempo a mi lado; noto que
tiembla cuando una sucesión de olas se estrella contra el faro. Hay además un
frío cortante en el aire, que nuestra estufa apenas puede disipar, pero no es esa
frialdad lo que más opresivo me resulta, sin embargo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Desde lo más alto he contemplado
el espectáculo de la aproximación de la tormenta. Las olas son increíblemente
grandes, se abaten contra el faro en un tumultuoso esfuerzo titánico. Estas
sólidas paredes atruenan rítmicamente con cada ataque de las olas. El mar,
cambiante, apenas ha tardado en pasar del gris al negro; negro como el basalto
y acaso igual de duro. También se ha tornado negro el cielo, a tal punto que se
difumina el horizonte. Y me siento rodeado por la negrura de los truenos, que
me golpea por todas partes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sobre esa masa negra que forman
el cielo y el mar refulgen los relámpagos. Empieza ya la tormenta y Neptuno
aúlla temeroso. Le acaricio, pero el pobre animal va a esconderse. Parece tener
miedo incluso de mí. ¿Será que también yo siento un pánico indisimulable que me
traiciona, que me impide aparentar tranquilidad? No lo sé. Sólo siento que
estoy perdido, atrapado, esperando que la tormenta se apiade de mí. En esas
condiciones apenas puedo escribir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tanto es así, que me fuerzo a
ello aunque sólo sea para hacer que prevalezca la razón sobre mi miedo. Pero
así y todo, he omitido algo en este Diario, que me parece digno de mención, a
propósito de mi observación del mar y del cielo desde lo más alto. Fue un
instante singular. Lo percibí cuando contemplaba la negra masa del agua… ¿Por
qué no lo dije antes? ¿Acaso por miedo a la verdad desnuda que supone aceptar
las sensaciones? Lo cierto es que, viendo desde mi observatorio la negra masa
del agua, sentí el impulso, rápidamente ido, de arrojarme al mar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ya pasó y ahora no me asusta
haber sentido eso. Pido, sin embargo, para que no me vuelva a asaltar de ningún
modo ese impulso, u otro semejante. Bien, ahora estoy en mi escritorio,
escribiendo lo presente en relativa calma. Pero ahí está el hecho, la idea de
destruirme me llegó subrepticiamente, con la fuerza de una de esas olas
monstruosas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero ¿cuál es el significado
oculto de mi demente y por suerte breve deseo de acabar con mi vida? Me
esfuerzo en desentrañarlo. Creo, tras mucho pensar en ello, que no fue sino la
manifestación de mi necesidad de escapar de la soledad… Fue como si el mar y el
cielo tormentoso me dijeran que no estaba solo, que gozaba de su compañía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero me defendí de la fuerza de
los elementos. Derroté a los poderes de la tierra y el cielo. Resistí. Sigo
solo, como debo estarlo… Y como debe ser, sobrevivo. Mi risa se deja sentir
ahora por encima de los truenos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Así que, vosotros, espíritus de
la tormenta, atacad cuando os plazca, con furia desatada, con violencia
indecible, los muros de mi fortaleza, que nada podréis ni contra mí ni contra
ella. Soy más fuerte que vosotros. Pero… ¡Neptuno! Algo le ocurre a esta pobre
criatura, debo atenderlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;16 de enero&lt;/i&gt;. Ha pasado la tormenta. Me siento ahora ante mi
escritorio, solo, completamente solo. He tenido que encerrar al pobre Neptuno
en el cuarto que me sirve de despensa; el desgraciado animal parecía fuera de
sí, parecía haber perdido incluso el control de sus movimientos, pues no hacía
más que girar sobre sí mismo mientras aullaba lastimeramente. No atendía a mis
palabras y no me quedó más remedio que arrastrarlo, literalmente hablando,
escalera abajo, y encerrarlo, pues temí que en su locura pudiera atacarme. Debo
velar por mi propia seguridad… Me asusta la posibilidad de que mi perro se haya
vuelto rabioso, recluido como lo estoy en el faro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ha estado aullando mucho rato,
con aullidos que me hacían sentir piedad por él, pero ahora está en silencio.
Ya dormía la última vez que me asomé a verlo; confío en que el descanso le
venga bien a mi fiel compañero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¡Compañero!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Cómo podría describir los
horrores de soportar una tormenta en absoluta soledad?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Al comienzo de esta entrada de mi
Diario he puesto la fecha del 16 de enero, pero eso no es más que una
referencia. La tormenta aún sigue, parece correr en paralelo con el tiempo.
Quizá haya acabado mañana, o acaso siga uno, dos días más, una semana, un
siglo… No lo sé.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sólo sé que las olas se abaten
una y otra vez contra el faro. Sólo sé que golpea contra sus muros una masa
negra en la que parecen confluir el cielo y el mar. Sólo sé que mi propia voz,
cuando digo algo en voz alta para oírme, parece formar parte también del fragor
de la tormenta. Pero ¿cómo explicar la causa de esa sensación? Hubo un tiempo
en el que no era capaz de asomar la cabeza por las sábanas cuando había
tormenta, hundida mi cara en la almohada, pero mis lágrimas no eran las propias
de un niño inocente, sino las lágrimas de Lucifer una vez perdió la gracia. Me
sentía entonces condenado de por vida, arrojado a un mundo que me hacía
prisionero de su caos atronador.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No es preciso que me extienda
acerca de las fantasías que me asaltaban en aquellas horas. Como la que siento
ahora, una fantasía en la que de repente veo que las olas abaten el faro y se
lo llevan a lo más hondo del mar. Eso hace que en ocasiones me sienta víctima
de un complot colosal, aunque en realidad fuese yo quien pidiera a DeGrät que
me consiguiese este empleo, para mi desgracia presente, por supuesto… Pero sobre
todo siento en ocasiones, y esto no es una fantasía como la de las olas
llevándose el faro al fondo del mar, siento terriblemente la fuerza de la
soledad, eso es lo peor de todo. Una fuerza que me asalta en furioso oleaje.
Olas mucho más altas y temibles que las que se levantan en el agua.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Todo va pasando, sin embargo. El
mar —y yo mismo— parece ahora más en calma. Una calma extraña, sin embargo;
acabo de echarle un vistazo y he contemplado algo que no había visto antes, o
en lo que al menos no había reparado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Antes de extenderme acerca de esa
observación, diré sin embargo que ya estoy tranquilo. Se me ha ido el miedo y
me ha desaparecido el temblor que me provocaba. La locura transitoria que me
produjo la tormenta se ha esfumado y mi cerebro está libre de fantasmas; más
aún, mis facultades para la percepción y el análisis vuelven a acompañarme.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Eso quiere decir que me hallo
ahora en posesión de un sentido adicional, cual lo es la capacidad de analizar
las cosas más allá de las limitaciones impuestas por la Naturaleza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La mar vuelve a estar en calma,
ha ido produciéndose esto de manera tan paulatina que nada hace rememorar el
temporal anterior. El cielo luce ahora su natural luminosidad nocturna. Pero…
Allá por el horizonte crepita una llamarada… Es el sol, el sol del Ártico que
empieza a refulgir en todo su esplendor, el sol que asoma momentáneamente por
encima del muro de agua del océano. Sol y cielo, mar y aire sobre mí, como si
se desangraran.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Se corresponde lo anterior
conmigo, que antes escribí a propósito de mi vuelta a la normalidad, a la
tranquilidad? Sí, yo que había gritado ¡solo! y que me levanté asustado de mi
silla cuando el eco, como si se burlara de mí, me devolvió de manera aún más
estridente la palabra maldita, ¡solo! ¿Es que acaso, al margen de mi pretendida
resolución, al margen de mi ánimo por mantenerme incólume, me estuviera
volviendo loco? Si es así, ruego que el fin me llegue pronto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;18 de enero&lt;/i&gt;. Pero no llegará ese fin. He concebido una noción,
acaso una teoría, con la que pondré a prueba mis facultades mentales. Voy a
hacer un experimento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;26 de enero&lt;/i&gt;. He pasado una semana en esta solitaria prisión.
¿Solitaria? Quizá, pero no por mucho tiempo. El experimento está en marcha.
Debo contarlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El eco me hace pensar. Uno siente
que le devuelve su propia voz. Uno suelta un pensamiento en voz alta y el eco
se lo devuelve. ¿Acaso hay ahí una respuesta? El sonido, como sabemos, se
produce en ondas. Las emanaciones del cerebro, acaso, viajen de manera similar.
Las leyes de la psicología no pueden confinar esas emanaciones ni en el tiempo,
ni en el espacio ni en su duración.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Puede materializarse un
pensamiento como el eco materializa una voz? El eco es el producto de una
emisión. El pensamiento…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La clave está en la
concentración. Me he concentrado bien. No me falta de nada y Neptuno parece de
nuevo tranquilo, aunque al verme gimotea y se aparta de mí. Lo he dejado abajo
toda la semana para estar más concentrado aquí arriba. La concentración,
repito, es la clave de mi experimento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La concentración, por su propia
naturaleza, es cosa difícil: la ansiedad por conseguirla dificulta su
obtención. Es difícil quedarse tranquilamente sentado mientras mantienes la
mente en blanco, limpia de todo pensamiento. Al cabo de unos pocos minutos te
das cuenta de que tu cuerpo se entrega a diferentes movimientos de distracción,
tales como golpear el suelo con los pies, tamborilear con los dedos, hacer
muecas faciales…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No obstante, he persistido
durante horas en mi afán de obtener la concentración debida. Los tres primeros
días fueron agotadores por mis intentos de mantenerme fuera de toda tensión, de
toda agitación nerviosa, de asumir mi interioridad y lo que me es ajeno a un
tiempo, con la tranquilidad de un fakir hindú. Pero después viene la tarea, no
menos difícil, de sentir el vacío de la consciencia, algo que se obtiene con un
intenso y denodado esfuerzo, con una decidida voluntad. ¿Qué eco se puede
obtener de la nada? ¿Qué compañía puedo obtener en mi soledad? ¿Qué símbolo o
señal deseo ver? ¿Qué puede simbolizar para mí un mundo carente de vida y de
luz?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;DeGrät se reiría de mí hasta el
escarnio si tuviera noticia de los conceptos con que me desenvuelvo. Con mi
fama de cínico, de decadente, de abandonado, yo buscando mi alma, dejándome
llevar de un sentimiento, encontrando al fin que todo cuanto más deseo… es un
mero signo, una señal, algo que brote fresco y vital de la tierra, una flor…
¡Una rosa!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Eso es todo lo que espero ver,
una rosa en su tallo vivo, perfumada con la encarnación de la vida. Aquí,
sentado ante la ventana, he soñado, me he enternecido, he logrado concentrar
cada fibra de mi ser pensando en una rosa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Mi mente se ha llenado del rojo
de las rosas, que no es el rojo del sol sobre el mar, ni el rojo de la sangre.
Es el rico y radiante rojo de la rosa, sin más. Y mi alma se ha embriagado con
el olor de la rosa. Cuanto más lograba concentrarme en la rosa, estas paredes
cilíndricas que me envuelven parecieron esfumarse y me sentí inmerso en la
textura de una rosa, en el color de una rosa, en la esencia de una rosa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Escribiré que al séptimo día de
concentración, cuando desde la ventana observé que el sol se levantaba sobre el
mar sentí el imperio de mi consciencia? ¿Escribiré que me levanté de mi
asiento, bajé la escalera, abrí la pesada puerta de hierro de la base del faro
y salí a sentir la espuma de las olas en mis pies? ¿Escribiré que estuve a
punto de caer al agua, que hube de asirme con fuerza?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Escribiré que cuando volví de
nuevo aquí arriba lo hice con mi preciado trofeo, lo que quiere decir que a
doscientas millas de puerto, donde sólo hay agua, me hice con una rosa fresca y
hermosa?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;28 de enero&lt;/i&gt;. ¡No se marchita! La tengo constantemente en un vaso,
sobre la mesa, y luce tan esplendorosa que parece de ensueño. Es real, tan real
como los aullidos lastimeros del pobre Neptuno, que parece intuir algo extraño.
Pero sus ladridos frenéticos no me molestan; nada me molesta ya; ahora estoy en
posesión de un poder más grande que la tierra, que el espacio y el tiempo. Y
usaré ese poder de la manera más conveniente para mis intereses. Aquí, en mi
torre, me he convertido en un filósofo: he aprendido bien la lección y sé que
no aspiro a la fama, que no deseo la salud, que no quiero la admiración social.
Todo lo que necesito es… compañía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Al fin, con el poder derivado de
mi autocontrol, la tendré. Pronto, muy pronto. No estaré solo por mucho tiempo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;30 de enero&lt;/i&gt;. Tormenta otra vez pero no le presto atención; tampoco
se la presto a los aullidos de Neptuno, aunque el pobre animal se golpea
literalmente contra la puerta de la despensa donde lo tengo encerrado. Se
podría pensar que sus esfuerzos por abrir la puerta se deben a un sentido de la
responsabilidad, a su convicción de que debe guardar el faro, pero no. Para mí
que son la consecuencia del ventarrón del norte. No le presto atención, como he
dicho, pero me parece que esta tormenta supera en intensidad a la anterior ya
referida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero eso tampoco tiene
importancia. Ni que la luz del faro parezca a punto de extinguirse, como si el
viento penetrase los muros, como si la violencia del mar fuera a derribarlos en
cualquier momento, como si el cielo se cerniera sobre la tierra con su
descomunal boca negra abierta para devorarme.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Soy consciente de todo eso, pero
no me turba; tengo una importante tarea en la que concentrarme. Haré ahora una
pausa, para comer algo y tomar resuello, y volveré de nuevo a este Diario para
dar cuenta de los progresos hechos, los cuales habrán de llevarme pronto, no ya
a una resolución, sino a la meta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Durante los últimos siete días he
conseguido someter mis facultades a mis deseos, concentrándome en el fin último
de hacerme con la compañía que preciso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Una compañía —lo adelanto ya— que
no será sino la de una mujer. Una mujer única, una mujer capaz de superar las
limitaciones propias al común de los mortales. Será una mujer preciosa,
elegante, de ensueño; una mujer capaz de colmar mis deseos, y capaz también de
colmarme de delicias, más allá de los límites de la carne.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Es la mujer con la que siempre he
soñado, la única a la que he buscado, aunque en vano, en eso que en mi
ignorancia tomé por el mundo real. Creo, sin embargo, que la conozco, que la
conocí siempre, que mi alma siempre se vio henchida por su presencia. La puedo
ver perfectamente; sé bien cómo es su cabello, más precioso que el oro; sé cómo
son sus cejas, una mezcla de marfil y de alabastro; sé de la exquisitez de su
rostro y de la delicadeza de sus formas. Está bien grabada en mi consciencia.
DeGrät se limitaría a decir que no es más que el recuerdo de un sueño… Pero
DeGrät no ha visto la rosa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La rosa —he evitado hablar de
ella hasta ahora— ha desaparecido. La rosa que puse ante mí, en mi mesa, cuando
inicié este esfuerzo de voluntad. Pero no lo lamento. Debo concentrarme ahora
en la consecución de la compañía a la que aspiro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pasan las horas y sigue la
tormenta, el sonido brutal de las olas me rodea. Contemplo el mar y vuelvo a
concentrarme en el vaso que hay en mi mesa. Y veo de nuevo crecer la rosa en su
tallo, pero no hay en ella rastro de la belleza ni de la vida que tuvo antes en
su tallo verde. Es ahora una rosa marchita, detestable, putrefacta. La arrojo
lejos de mí, pero tras hacerlo no puedo evitar un presentimiento. ¿Y si me estoy
traicionando? ¿Acaso sólo ha sido una rosa podrida, poco menos que un hierbajo,
lo que he arrojado al océano? ¿Y si hubiera sido sólo un hierbajo, realmente,
al que mis pensamientos concedieron los atributos de una rosa? ¿Cualquier cosa
que saque de las profundidades, del mar o de la consciencia, será verdadera,
será real?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La adorada imagen de la mujer a
la que aspiro como compañera me saca de estas enfebrecidas especulaciones. Me
siento de nuevo a salvo. Era una rosa; quizá fueron mis pensamientos los que la
crearon, pero también puede que se marchitara hasta ser sólo un hierbajo cuando
mis pensamientos se dispersaron y me concentré en otras cosas. Cuando tenga la
compañía que anhelo no me pasará, no necesitaré concentrarme en cualquier otra
cosa. Esa mujer será el recipiente de cuanto posee mi mente, de cuanto posee mi
corazón, de cuanto posee mi alma. Nunca le faltará el amor, el sentimiento,
todo lo que precise para preservarse. Así que no hay nada que temer… Nada que
temer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Dejo de nuevo mi pluma a un lado
y vuelvo a la tarea, a la gran tarea de la creación, si se prefiere decirlo
así… El miedo, que admito, a la soledad, me da la fuerza que necesito para
adentrarme en territorios insondables, para producirme en esfuerzos
inimaginables. Ella, y nada más que ella, me salvará, tiene que salvarme,
deberá salvarme… La puedo ver ya, nimbada por su cabello de oro, y mi
consciencia se concentra en llamarla, en clamar para que se me aparezca
radiante, real. Estoy seguro de que existe en algún lugar, más allá de las
tormentas y de los mares, lo sé… Y no importa dónde se encuentre porque le
llegará mi llamada y me responderá.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;31 de enero&lt;/i&gt;. Sentí el aldabonazo en mitad de la noche. Me levanté
llevado de una especie de compulsión sonambúlica, como si emergiera de mi
propio interior como un relámpago, y bajé la escalera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El candil que llevaba me temblaba
en las manos; tremolaba su luz en el aire mientras mis pasos apresurados en la
escalera levantaban un sonido que retumbaba como un trueno. El sonido de las
olas al estrellarse contra el faro parecía sumirme en el centro de un remolino
de agua y se imponía a los aullidos del pobre Neptuno, que oí al pasar ante la
puerta tras la que estaba encerrado. Neptuno persistía en su afán de abrir la
puerta como fuese para quedar libre de su encierro, pero no le presté mayor
atención, seguí bajando la escalera hasta la puerta de hierro que daba entrada
al faro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Para abrirla hay que utilizar las
dos manos, por lo que dejé el candil en el suelo. Abrir esa puerta requiere de
una fuerza de la que carezco, pero me empleé a fondo, cuidando de que no
entrase el agua. Una de aquellas olas podría inundar el faro. O estrellarme.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero prevaleció mi consciencia,
lo que quiere decir mi concentración, e hice toda la maniobra sin problemas.
Abrí para que no estuviese desamparada ante la puerta de hierro, con la
urgencia del enamorado que desea echarse cuanto antes en los brazos de su
amada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La puerta se abrió un poco,
chirriante y pesada, y me golpeó la tormenta. Un monstruo de boca negra y
oleaje de colmillos. El mar y el cielo parecían unidos para atacarme y por un
momento me vi inmerso en su caos. El restallido de los relámpagos revelaba la
inmensidad de aquella pesadilla ineludible.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero entonces la vi, revelada
también por un relámpago. Ella, a la que tanto esperaba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No me hizo falta la luz del candil
para apreciarla; su rubia gloria iluminaba cuanto la rodeaba, pálida y
temblorosa, una diosa que hubiera emergido desde lo más hondo del mar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Una alucinación, una visión, una
aparición? Mis dedos temblorosos buscaron, y hallaron, la respuesta. Su carne
era real, fría como las aguas heladas a través de las cuales había llegado
hasta mí. Pero también palpitante. Pensé en la tormenta, en barcos hundidos y
en náufragos; pensé en la maravilla de aquella linda muchacha que a pesar de la
tormenta había llegado incólume hasta el faro. Pensé en mil explicaciones que
dar a un hecho tan venturoso, en mil milagros, en un centón de razones que
explicaran su presencia más allá de lo racional. Pero sólo una cosa era
material: mi compañera estaba allí y no podía hacer otra cosa que tomarla en
mis brazos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No hizo falta decir una sola
palabra, no hacían falta las palabras en aquel infierno, no eran necesarias las
palabras pues bastaba con su sonrisa. Sus labios pálidos me sonrieron apenas le
ofrecí mis brazos y corrió a refugiarse en ellos. Vi sus dientes como los de un
tiburón, a través de su sonrisa. Sus ojos, que tenían la calidad que les es
propia a los de los peces, estaban entornados. Cuando le ofrecí mis brazos me
ciñó entre los suyos, fríos como las propias aguas de las que había emergido,
fríos como la tormenta, fríos como la muerte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En un momento que me atrevo a
decir monstruoso, supe con certeza ineludible que el poder de mi voluntad había
demostrado su excelencia, que la llamada hecha por mi consciencia había sido
atendida. Sólo que la respuesta no venía de la vida, pues nada vivía en la
tormenta. Había hecho correr sobre las aguas mi deseo, la fuerza de mi
voluntad, mi petición de compañía, pero la voluntad penetra en todas las
dimensiones y mi llamada recibió respuesta desde la profundidad del mar. Sí,
ella venía de lo más hondo, de donde sueña la muerte, y mi obligación no era
otra que la de vestirla y darle calor con la hórrida vida. La vida que da una
sed que debe ser satisfecha…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Creo que grité, pero la verdad es
que no oí nada. Tampoco oí los ladridos de Neptuno, que había logrado escapar
al fin de su prisión para correr escalera abajo y abalanzarse contra aquella
criatura salida del mar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La forma de mi perro se impuso a
la suya y se oscureció mi visión; en un instante se perdió entre las aguas del
mar que poco antes me la habían traído. Entonces, y sólo entonces, tuve una
leve sensación de movimiento, capté algo de la conmoción en que mi consciencia
se hallaba sumida. Los relámpagos iluminaban mi alma inexorablemente para
desvelarme la blasfemia que había supuesto la fuerza de mi voluntad. La rosa se
había marchitado…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Marchita la rosa, devino en un
hierbajo. La rubia belleza se había esfumado y en su lugar vi la ahumada
obscenidad hinchada de una cosa muerta y enterrada que había salido del légamo
y al légamo volvía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Un momento más y una nueva ola
arrasaría aquello para llevárselo a lo más hondo y oscuro. Un momento más y se
cerraría la puerta. Un momento más y me vería subiendo la escalera de hierro
con Neptuno tras de mí. Un momento más y estaría de nuevo a salvo en mi
santuario.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿A salvo? No había salvación
posible para mí en todo el universo. No había salvación posible para una
voluntad que, como la mía, había creado aquel horror. No hay salvación posible
aquí donde la ira de las olas crece a cada instante, donde la furia del mar y
de las criaturas que lo habitan se produce en un crescendo inevitable.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Loco o sano, eso no importa, el
final sería el mismo. Ahora sé bien que el faro puede caer en cualquier momento,
puede ser engullido por las olas. Yo ya estoy destrozado, caeré con el faro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Apenas me queda tiempo para
concluir estas notas apresuradas, ponerlas a salvo en un recipiente cilíndrico
y atarlo al collar de Neptuno. El perro podrá nadar hasta ponerse a salvo en
alguna roca. Puede que un barco que pase frente a los restos del faro se
detenga y busque algo en el agua… y así rescate a mi fiel y buen perro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ese barco, sin embargo, no me
encontrará. Me dejaré ir al fondo del mar con el faro, hacia la oscura
profundidad. Acaso —¿no resultará esto perversamente poético?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;— encuentre allí a mi compañera
eterna. Acaso…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El faro ya no tiene un agarre
firme. El faro, en su oscilación, sacude latigazos en mi cabeza mientras oigo
el rugido del agua que se apresta al asalto final. Ahí viene, sí, ahí viene una
ola, la que me llevará al fondo del mar. Una ola más grande que el faro, una
ola que llega al cielo, que lo abarca todo…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>El rey mocho</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2022/06/el-rey-mocho.html</link><category>Carmen Berenguer</category><category>Infantil</category><category>Relato</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Sat, 11 Jun 2022 23:28:00 -0500</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-1122825323546896494</guid><description>&lt;p&gt;De Carmen Brenguer&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;En un pequeño pueblo había un rey a quien le faltaba una oreja. Pero nadie lo sabía. Siempre tenia puesta su larga peluca de rizos negros. La única persona que conocía su secreto era el viejo barbero de palacio que debía cortarle el cabello una vez al mes. Entonces se encerraba con el rey en la torre más alta del castillo. Un día el viejo barbero se enfermo. Dos semanas después murió y el rey no tenia quien le cortara el cabello. Pasaron dos, tres días, dos tres semanas, y ya las greñas comenzaban a asomar por debajo de la peluca. El rey comprendió entonces que debía buscar un nuevo barbero. Bajó a la plaza un día de mercado y pego un cartel frente al tarantín donde vendían los mangos mas sabrosos:&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;"SE BUSCA BARBERO JOVEN, HABIL Y DISCRETO"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche llego al palacio un joven barbero. Y cuando comenzó a cortar el pelo, descubrió que el rey era mocho de una oreja.&lt;br /&gt;-Si lo cuentas -dijo el rey con mucha seriedad-, te mando matar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El nuevo barbero salió del palacio con este gran secreto "El rey es mocho" pensaba, ay no puedo decírselo a nadie. Es un secreto entre el rey y yo". Pero no podía dejar de pensar en el secreto, y tenia ganas de contárselo a todos sus amigos. Cuando sintió que el secreto ya iba a estallar por dentro, corrió a la montaña y abrió un hueco y grito durísimo:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¡El rey es mocho!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tapó el hueco con tierra y así enterró el secreto. Por fin se sintió tranquilo y bajó al pueblo. Pasó el tiempo y en ese lugar creció una linda mata de caña. Un muchacho que cuidaba cabras paso por ahí y cortó una caña para hacerse una flauta, cuando estuvo lista sopló y la flauta cantó:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"El rey es mocho no tiene oreja por eso usa peluca vieja..."&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El muchacho estaba feliz con esa flauta que cantaba con solo soplarla. Cortó varias cañas, preparo otras flautas y bajo al pueblo a venderlas. Cada flauta, al soplarla cantaba: "El rey mocho no tiene oreja, por eso usa peluca vieja..." Y todo el pueblo se enteró de que al rey le faltaba una oreja. El rey se puso muy rojo y muy bravo. Subió a la torre y se encerró un largo rato. Pensó, pensó, pensó... Luego bajo, se quito la peluca y dijo:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-La verdad es que las pelucas dan calor. Y sólo se la volvió a poner en carnaval.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Colección Libros del Rincón S.E.P.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;México, 1986&lt;/div&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>El mexicano</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2022/03/el-mexicano.html</link><category>fragmento</category><category>Jack London</category><category>Relato</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Tue, 15 Mar 2022 15:14:00 -0600</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-5028295490365917164</guid><description>&lt;p&gt;&amp;nbsp;de Jack London&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;(Fragmento)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Nadie conocía su historia... y
los de la Junta los que menos de todos. Era su «colaborador misterioso», su
«gran patriota», y a su manera trabajaba para la inmediata Revolución Mexicana con
tanto ahínco como ellos. Tardaron en reconocerlo, pues a ninguno de los de la
Junta les gustaba. El día en que apareció por primera vez en sus reducidas y
atareadas oficinas, todos sospecharon que era un espía: uno de los agentes del
servicio de Díaz. Tenían a demasiados camaradas en prisiones civiles y
militares dispersas por los Estados Unidos, y a alguno de ellos, incluso los
llevaban encadenados al otro lado de la frontera, los ponían delante de una
pared de adobe y los fusilaban.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;A primera vista el chico no les
impresionó favorablemente. Un chico, eso era. No tenía más de dieciocho años y
no estaba especialmente desarrollado para su edad. Dijo que se llamaba Felipe Rivera
y que su deseo era trabajar para la revolución. Y eso fue todo... ni una
palabra más, ninguna explicación adicional. Se quedó esperando de pie. A sus
labios no asomaba ninguna sonrisa; ninguna cordialidad en sus ojos. El
corpulento y decidido Paulino Vera sintió un escalofrío en su interior. Delante
tenía algo repulsivo, terrible, inescrutable. Había algo ponzoñoso y como de
serpiente en los ojos negros del chico. Ardían como un fuego frío, como con una
infinita y reconcentrada amargura. Pasaron igual que un relámpago de los
rostros de los conspiradores a la máquina de escribir en la que se afanaba la diminuta
señora Sethby. Sus ojos descansaron en los de ella, pero sólo un instante —la
señora Sethby se había aventurado a levantar la vista—, y también ella notó ese
algo innombrable que la hizo detenerse. Tuvo que volver a leer el papel que
tenía delante con objeto de coger nuevamente el hilo de la carta que estaba
escribiendo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Paulino Vera miró interrogante a
Arrellano y a Ramos, y éstos se miraron a su vez interrogantes entre sí. La indecisión
de la duda asomó a sus ojos. Aquel chico delgado era lo Desconocido, investido
de todo el peligro que representa lo Desconocido. Era un tipo muy extraño, con
algo que estaba situado más allá del alcance de aquellos revolucionarios
honestos y sencillos cuyo feroz odio hacia Díaz y su tiranía, después de todo,
no era más que la de unos honrados y sencillos patriotas. Pero el chico poseía
algo más, y ellos no sabían qué. Sin embargo, Vera, siempre el más impulsivo,
rompió el fuego.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Muy bien —dijo con frialdad—.
Conque dices que quieres trabajar para la revolución. Bien.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Quítate la chaqueta. Puedes
colgarla ahí. Ven, yo te enseñaré dónde están los cubos y las bayetas. El suelo
está sucio. Te pondrás a fregarlo, y luego fregarás el suelo de las demás habitaciones.
Las escupideras necesitan una buena limpieza. Luego están las ventanas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—¿Y eso será por la revolución?
—preguntó el chico.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Será por la revolución
—respondió Vera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Rivera miró con fría desconfianza
a todos los presentes, luego procedió a quitarse la chaqueta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Está bien —dijo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y nada más. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Día tras día acudía al trabajo:
barrer, fregar, limpiar. Vaciaba de ceniza las estufas, traía el carbón y las
astillas, y encendía el fuego antes de que el más activo de ellos llegara a su despacho.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—¿Puedo quedarme a dormir aquí?
—preguntó en una ocasión.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¡Vaya! Conque era eso: ¡Díaz
enseñando la oreja! Dormir en las dependencias de la Junta suponía el acceso a
sus secretos, a las listas de nombres, a las direcciones de los camaradas que estaban
en suelo mexicano. La petición fue denegada y Rivera no volvió a hablar del
asunto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Dormía, pero ellos no sabían
dónde, y comía, pero tampoco sabían dónde ni cómo. En una ocasión Arrellano le
ofreció un par de dólares. Rivera rechazó el dinero con un movimiento de cabeza.
Cuando Vera se le acercó y trató de que lo cogiera dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Trabajo por la revolución.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Cuesta dinero hacer una
revolución moderna, y la junta siempre se encontraba en apuros. Sus miembros
pasaban hambre y estaban agotados, y por largo que fuera el día nunca era lo
bastante largo y, sin embargo, había veces en que parecía como si la revolución
se retrasara o fuera a fracasar por cuestión de unos pocos dólares. Una vez, la
primera, cuando debían dos meses de alquiler de la casa y el casero amenazaba
con echarlos, fue Felipe Rivera, el que fregaba con sus ropas pobres y baratas,
destrozadas y andrajosas, quien puso sesenta dólares de oro encima de la mesa
de May Sethby. Hubo más veces. Trescientas cartas escritas con las máquinas de
escribir siempre en funcionamiento (peticiones de ayuda, de autorización de los
grupos de trabajo organizados, exigencias de noticias exactas a los directores
de los periódicos, protestas contra el despótico tratamiento dado a los
revolucionarios por parte de los tribunales norteamericanos), estaban sin
echar, esperando el franqueo. El reloj de Vera ya había desaparecido: el reloj
de repetición tan pasado de moda que había pertenecido a su padre. Y lo mismo
había sucedido con el anillo de oro macizo del dedo corazón de May Sethby. La
situación era desesperada. Ramos y Arrellano se tiraban de sus largos bigotes
con desesperación. Tenían que echar las cartas, y en Correos no vendían los
sellos a crédito. Entonces Rivera se puso el sombrero y salió. Cuando volvió
dejó mil sellos de dos centavos encima de la mesa de May Sethby.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—¿Se tratará del maldito dinero
de Díaz? —dijo Vera a sus camaradas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Se encogieron de hombros sin
poder decidir. Y Felipe Rivera, el que fregaba por la revolución, siguió,
siempre que se presentaba la ocasión, trayendo oro y plata para uso de la
Junta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y con todo no terminaba de
gustarles. No sabían cómo era. Sus costumbres no eran como las de ellos. No
hacía confidencias. Rehusaba cualquier tipo de acercamiento. La juventud, de
eso se trataba, y no tenían el valor de hacerle preguntas directamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Un espíritu noble y solitario,
tal vez, pero no sé, no sé —decía Arrellano con voz queda.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—No es humano —añadió Ramos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Tiene el alma seca, seca como
una hoja —dijo May Sethby—. Ha perdido cualquier tipo de luz y de risa. Es como
si estuviera muerto, y sin embargo está terriblemente vivo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Ha atravesado un auténtico
infierno —intervino Vera—. Ningún hombre tiene ese aspecto si no ha atravesado
un infierno... y sólo es un chico.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sin embargo, no les gustaba.
Jamás hablaba, jamás hacía preguntas, jamás presentaba sugerencia alguna. Podía
quedarse allí de pie, escuchando, sin expresión, como una cosa muerta, exceptuados
sus ojos que ardían fríamente, mientras sus conversaciones sobre la revolución subían
de tono y se disparaban. Sus ojos pasaban de uno a otro de los que hablaban,
penetrantes como taladros de hierro, incandescentes, desconcertantes y
perturbadores.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No es un espía —confió Vera a May
Sethby—. Es un patriota... hazme caso. El más patriota de todos nosotros. Lo
sé, lo siento. Aquí dentro del corazón y de la cabeza lo siento. Pero no sé
nada en absoluto de él.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Tiene mal carácter —dijo May
Sethby.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Lo sé —confirmó Vera con un
estremecimiento—. Me ha mirado con esos ojos que tiene... No aman, amenazan.
Son tan fieros como los de un tigre salvaje. Estoy seguro de que si se demostrara
que yo era traidor a la causa, me mataría. No tiene corazón. Es implacable. Es penetrante
y frío como el hielo. Es como los rayos de luna que una noche de invierno
alumbran a un hombre que se congela en la cima de una montaña solitaria. No les
tengo miedo ni a Díaz ni a todos sus asesinos, pero este chico... a él sí le
tengo miedo. Te lo digo de verdad. Estoy asustado. Es el aliento de la muerte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sin embargo, Vera fue el que
convenció a los demás para que confiaran por primera vez en Rivera. La línea de
comunicación entre Los Ángeles y la Baja California se había roto. Tres de los
camaradas habían cavado sus propias tumbas y habían sido fusilados dentro de
ellas. Dos más habían sido detenidos por los norteamericanos y encarcelados en
Los Ángeles. Juan Alvarado, el jefe de los federales, era un monstruo. Abortaba
todos sus planes. Ya no podían establecer contacto con los revolucionarios en
activo, tampoco con los incipientes, de la Baja California.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Se le dieron instrucciones al
joven Rivera y lo enviaron al sur. Cuando regresó se había vuelto a establecer
la línea de comunicación, y Juan Alvarado estaba muerto. Lo habían encontrado
en la cama con un cuchillo hundido en el pecho. Aquello no estaba dentro de las
instrucciones de Rivera, pero los de la Junta ya sabían cómo era. No le
hicieron preguntas. Tampoco él dijo nada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y todos se miraban entre sí y
hacían conjeturas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Ya os lo había dicho —intervino
Vera—. Díaz debe tener más miedo a ese chico que a cualquier otro hombre. Es
implacable. Es el brazo de Dios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Su mal carácter, dijo May Sethby,
y todos asintieron, pues lo ponían de evidencia su aspecto físico. A veces
tenía un labio partido, una mejilla amoratada o una oreja hinchada. Era
evidente que se metía en líos en algún sitio de ese mundo exterior donde comía
y dormía, conseguía dinero y vivía de un modo que ellos desconocían. Según
pasaba el tiempo cada vez se dedicaba más y más a imprimir la pequeña hoja
revolucionaria que publicaban semanalmente. Había ocasiones en que no lo podía
hacer, pues los nudillos de su mano estaban magullados y en carne viva, y sus
pulgares heridos y destrozados. O uno o el otro brazo le caía colgando mientras
su cara reflejaba un dolor inexpresado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Es un matón —dijo Arrellano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Frecuenta lugares de mala nota
—añadió Ramos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Pero, ¿de dónde saca el dinero?
—preguntó Vera—. Hoy mismo, hace un momento, me he enterado de que pagó la
factura del papel... ciento cuarenta dólares.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Y ahí están sus ausencias —dijo
May Sethby—. Nunca da explicaciones.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Deberíamos hacer que lo espiaran
—propuso Ramos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—No me gustaría ser el que lo
espiara —dijo Vera—. Temo que no me volveríais a ver, a no ser para enterrarme.
Tiene una terrible pasión. Ni siquiera Dios podría interponerse entre él y su pasión.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Delante de él me siento como un
niño —confesó Ramos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Para mí es la fuerza... es el
lobo salvaje y primitivo, la serpiente de cascabel lista para morder, el
escorpión que va a picar —dijo Arrellano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Es la propia revolución
encarnada —añadió Vera—. Es su llama y su espíritu, el incesante grito que pide
venganza en silencio y mata sin ruido. Es el ángel vengador que se mueve entre los
quietos guardianes de la noche.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;—Podría llorar por él —dijo May
Sethby—. No conoce a nadie. Odia a todo el mundo. A nosotros nos tolera porque
somos la forma de su deseo. Está solo... muy solo —y su voz se quebró en un
sollozo ahogado y había tristeza en sus ojos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Las costumbres y actividades de
Rivera resultaban realmente misteriosas. Había temporadas en las que no lo
veían durante más de una semana. En cierta ocasión desapareció durante todo un mes.
Estas ausencias siempre eran seguidas de regresos triunfales en los que, sin
avisar, dejaba monedas de oro sobre la mesa de May Sethby. Y de nuevo, y durante
días y semanas, se pasaba todo el tiempo con los de la Junta. Y sin embargo,
otra vez, y durante períodos irregulares, desaparecía desde primeras horas de
la mañana a las últimas de la tarde. Otras veces llegaba muy pronto y se
quedaba hasta muy tarde. Arrellano se lo había encontrado a medianoche imprimiendo
la hoja con los nudillos recién heridos, o a lo mejor era su labio, partido
hacía poco, el que aún sangraba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>Yo, cocodrilo</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2022/03/yo-cocodrilo.html</link><category>cuento</category><category>Cuento Hispanoamericano</category><category>Jacinta Escudos</category><category>Relato</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Thu, 10 Mar 2022 21:33:00 -0600</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-650217502877743092</guid><description>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;De Jacinta Escudos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En las tardes de calor me
convierto en cocodrilo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Voy al arroyo, me quito la ropa,
me tiro boca abajo, cierro los ojos, extiendo los brazos, abro las piernas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Siento el viento de los desiertos
soplar sus aires calientes sobre mí. Mederriten. Me penetran ahí abajo. Y algo
cambia, algo que ya no soy yo. Y que es esto: un cocodrilo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Así comienza mi fuerza,
arrastrándome seductoramente, como cintura de mujer que se menea cuando camina.
Tengo escamas en mis manos y una nueva y larga nariz que se extiende y se pega
a mi boca, llena de dientes filosos y puntiagudos. Los animalitos huyen de mí,
se esconden. Tienen miedo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tienen miedo de que abra mis
fauces. Tienen miedo de mis ojos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Al principio no sabía qué pasaba.
Y entonces recordé lo que decían en la aldea. La niña que no se somete al
ritual se convierte en cocodrilo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No podía imaginar cómo una niña
se convertiría en cocodrilo. Pero no debía preguntar. Entendería después.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La primera tarde que me convertí
en cocodrilo fue extraña. Me acosté boca abajo en el arroyo porque tenía calor,
y el calor me da sueño. Quería dormir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y lo hice. Y al despertar me
descubrí animal. Conocí mis fauces, mis nuevas manos. Si me contorsionaba lo
suficiente, hasta podía ver mi cola. ¡Mi propia cola!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Me pareció curioso. Ser animal y
ser persona. No me preocupaba, me parecía divertido. Pasaba las tardes en los
matorrales del arroyo con los demás amigos cocodrilos. Hablábamos de los animales
cazados, de los críos, del calor y del agua. Y de los humanos que vivían en la
aldea.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Los demás cocodrilos no creían
que yo era humana. Hasta que me vieron convertirme en yo. Los cocodrilos más
ancianos dijeron que el humano que podía transformarse en animal, era un
hechicero. Y así, los demás cocodrilos me respetaron y prometieron ayudarme en
toda circunstancia, porque sabían que yo sería buena con ellos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Yo me la pasaba muy bien entre mis
amigos. Nadábamos, comíamos, jugábamos. Me enseñaron la cacería. Acechábamos a
todos los animales que se acercaban a la orilla a beber agua: impalas, búfalos,
leones, elefantes. Y también a los humanos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No me gustaba ser humana.
Prefería mis horas de cocodrilo. Madre había sido clara. Me dijo, «tienes que
someterte al ritual». Y yo le decía «no, prefiero ser cocodrilo». Madre me
tiraba al piso, me gritaba. Todas las mujeres hablaban conmigo. Me decían que
tenía que hacerlo, que no temiera, que todas lo hacían.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Yo lloraba. No quería oírlas.
Ponía mis manos sobre mis oídos y lloraba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sabía de los gritos de las niñas
cuando iban al ritual. Sabía de las que morían después.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;«No te casarás nunca», me decían.
Y madre también decía «nadie dará dote por ti, seremos miserables siempre». Será
infiel, será lujuriosa, se enfermará de la carne y se le pudrirá todo. Sus partes
le crecerán y crecerán y serán tan grandes como los cuernos de una cabra,
decían a mis espaldas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Yo tenía sueños. En el sueño
estaba acostada boca arriba, sin ropas. Y en el sueño, veía que de mi
entrepierna crecía una larga serpiente con un solo ojo en el centro, gruesa y
rígida, del color de mi carne, y yo tomaba la cabeza de la serpiente entre mis
manos y la metía en mi boca, y sentía cosas extrañas en mi cuerpo. Y despertaba
apretando las piernas y sintiendo cómo algo se movía en esa parte donde salen
las aguas del cuerpo. Algo que se movía y que palpitaba tan fuerte como los
latidos de mi corazón.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Me dejaron a mi suerte. Madre no
quería saber nada de mí. Dormía y comía allí, pero no les importaba si me iba o
me quedaba. Era indigna de todos y temí que cualquier día me llevaran a la
fuerza para hacerme eso que le hacían a las demás.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ya no quería estar con ellos.
Odiaba a madre. La vi llevar a mi hermanita, la vi llevar a otras más. Mi
hermanita lloró días y días, y lo único que salía de su cuerpo era sangre,
mucha sangre. Madre se pasaba los días cambiando los paños de sangre por otros
con el oxidado color de la sangre mal lavada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Yo lo vi todo una vez. Sabía que
las llevaban a la choza de la curandera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ella les quitaba la ropa, y las
mujeres le abrían las piernas a las niñas y las niñas lloraban y chillaban como
animal que va a ser matado y la curandera cortaba con un cuchillo un pedazo de
carne, del tamaño de una oreja, allí de donde salen las aguas del cuerpo. Y la
sangre brotaba roja, en abundancia. Y no había manera de pararlo, ni con emplastos
de barro ni con mezclas de yerbas. Y las niñas no tomaban brebajes ni polvos
para aliviar sus dolores, nada más eran sujetadas por su propia madre, por su
hermana mayor, mientras otra les cortaba las partes y la cosían con cáñamos y
agujas de la planta de las espinas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Prefería ser cocodrilo, indigna,
impura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Una mañana, madre me dijo que
tenía que ir con ella. Yo sabía lo que significaba. Me llevaría con engaños a la
curandera, me dominarían, me amarrarían como animal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Corrí, corrí desesperada,
gritando. Fui hacia el único lugar donde tenía amigos, el arroyo. Corrí y me
metí al agua y recuerdo un grito extraño dado por madre. Sabía que allí vivían
los cocodrilos. Madre pensó que yo estaba muerta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Entré al agua y por primera vez me
convertí en cocodrilo en las oscuridades del arroyo. Salí cocodrilo a la orilla
y los demás me siguieron.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Fuimos a la aldea. Destruimos
todo. A los únicos seres que despedazamos fue a las mujeres de la aldea.
Algunos compañeros murieron en la hazaña. Los hombres se defendían. Pero los
hombres no nos interesaban. Eran ellas las que hacían todo. Las que cortaban,
obligaban, mantenían las piernas abiertas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Madre murió y yo la vi morir,
pero no sabía que su hija era yo, cocodrilo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Participé personalmente en la
comida de la curandera. Y nos encargamos también de todas las demás, porque las
niñas no eran felices nunca, después del ritual. Fue un acto de piedad terminar
con ellas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Cuando concluimos fue porque los
hombres se habían ido. No pudieron defender a sus mujeres. Huyeron asustados de
nosotros. Jubilosos, batimos nuestras fauces en señal de victoria.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ahora soy el líder de este
pueblo. Mis amigos cocodrilos se la pasan muy bien. Ya no trato de convertirme
en humana. Prefiero ser así, un cocodrilo con una larga serpiente que le crece
entre las piernas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>Nuestra Señora de París</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2021/08/nuestra-senora-de-paris.html</link><category>fragmento</category><category>Novela</category><category>Víctor Hugo</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Wed, 25 Aug 2021 16:46:00 -0500</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-2163764979730977803</guid><description>&lt;p&gt;&amp;nbsp;de Víctor Hugo&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: center; width: auto;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Libro Primero&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center; width: auto;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center; width: auto;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;V.&lt;br /&gt;QUASIMODO.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center; width: auto;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center; width: auto;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;(Fragmento)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-size: 14px; text-align: center; width: auto;"&gt;&lt;span style="font-size: 11.62px;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-size: 14px; text-align: center; width: auto;"&gt;&lt;span style="font-size: 11.62px;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;&lt;span style="font-variant-caps: small-caps; font-variant-east-asian: normal; font-variant-numeric: normal;"&gt;Todo&lt;/span&gt;&amp;nbsp;estuvo pronto en un santiamen para ejecutar la idea de Coppenole; estudiantes, rufianes y miembros de la&amp;nbsp;&lt;i&gt;Basoche&lt;/i&gt;, todos pusieron manos á la obra. Fue elegida para teatro de los gestos la pequeña capilla situada en frente de la mesa de mármol: roto un vidrio del lindo roseton que estaba encima de la puerta, dejó expedito un circulo de piedra, por el cual se decidió que pasarian la cabeza los concurrentes. Bastaba para llegar á él, subirse sobre dos toneles sacados do no sé donde, y colocados unos sobre otro como Dios queria. Convínose en que cada candidato, hombre ó mujer, (porque se podia elegir una papesa) para dejar vírgen y entera la impresion de su gesto, se taparia la cara y se esconderia en la capilla hasta el momento de hacer su aparicion. En ménos de un momento llenóse la capilla de concurrentes, detras de los cuales se cerró la puerta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Coppenole desde su sitio, lo mandaba, lo disponia, lo arreglaba todo. Durante la barahunda, el Cardenal no ménos escandalizado que Gringoire, so pretesto de quehaceres y de vísperas, se esquivó con toda su comitiva, sin que aquella muchedumbre, en quien tanta impresion habia hecho su llegada se curáse en lo mas mínimo de su partida. Guillermo Rym fue el único que advirtió la derrota de su eminencia. La atencion popular, como el sol, proseguia su revolucion periódica despues de haber salido de un extremo de la sala, de haberse detenido un buen rato en la mitad, hallábase á la sazon en el otro extremo. La mesa de mármol, la tarima de brocado, habian tenido su época; ya era llegada la de la capilla do Luis XI. Abierto quedó desde entónces el campo á todo género de demasias; ya no quedaban mas que flamencos y canalla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Empezaron las muecas. La primera figura que apareció en la ventana con los párpados vueltos hácia arriba, con una boca hendida en forma de herradura, y una frente rugosa como nuestras botas á lo húsar del tiempo del imperio, hizo estallar una risa tan inextinguible , que Homero hubiera comparado á una asamblea de dioses aquella asamblea de rufianes. La sala grande sin embargo no era en manera alguna el Olimpo, y el pobre Júpiter de Gringoire lo sabia mejor que nadie. Segunda, tercera mueca sucedieron á la primera, y luego otra, y luego otra, y siempre aumentaban las carcajadas y los palmoteos y la jarana. Habia en aquel espectáculo no sé que vértigo particular, no sé que fuerza de delirio y fascinacion de que difícil nos seria dar una idea al lector, de nuestros dias y de nuestra sociedad. Imagínese una série de rostros presentando sucesivamente rodas las formas geométricas, desde el triángulo hasta el trapecio, desde el cono hasta el poliedro; todas las expresiones humanas, desde la cólera hasta la lujuria; todas las edades, desde las arrugas del recien nacido hasta las de la vieja moribunda; todas las fantasmagorías religiosas desde Fauno basta Belcebú; todos los perfiles de animales, desde las fauces hasta el pico, desde el hocico hasta el morro. Imagínese todos los mascarones del Puente Nuevo, aquellas pesadillas petrificadas bajo la mano de German Pilon vivas y animadas, y viniendo á mirarle por turno cara á cara con ardientes ojos; todas las máscaras del carnaval de Venecia sucediéndose en una linterna mágica; én una palabra, un kaleidoscopo humano.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;La orgia era cada vez mas flamenca; apénas hubiera podido Teniers dar una idea perfecta de ella. Imagínese el lector la batalla de Salvator Rosa en Bacanal. Ya no hahia alli ni estudiantes, ni embajadores , ni hidalguillos, ni hombres, ni mujeres, ni Clopin Trouillefou, ni Gil Elcornudo, ni Maria Quatrelivres, ni Robin Poussepain: todo desaparecia en medio de la licencia universal. La sala grande no era mas que un horno inmenso de desfachatez y jovialidad, en que cada boca era un grito, cada ojo un relámpago, cada cara un jesto, cada individuo una postura: el total gritaba y aullaba. Las caras chavacanas&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="font-size: 14px; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;&lt;span class="pagenum" id="15" title="Página:Nuestra Senora de Paris.djvu/19"&gt;&lt;/span&gt;que iban por su turno á rechinar los dientes en la ventana eran como otros tantos tizones arrojados en una hoguera; y de toda aquella muchedumbre efervescente se exhalaba, como el vapor de un horno, un rumor ágrio, agudo, acerado, silbador como las alas de un moscardon.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— ¡Ola, hé! ¡maldicion!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— ¡Mirad esta cara!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— ¡Esa no vale nada!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— ¡Otra! ¡Otra!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— Guillemette Maugerepuis, mira ese morro de toro que no le faltan mas que los cuernos. Pues no es tu marido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— ¡Otro!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— ¡Vientre del papa! ¿qué diablos de gesto es ese?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— ¡Ola, hé! eso no vale. No se ensena mas que la cara.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— ¡Capaz es de eso esa arrastrada Perette Callebotte!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— ¡Noel! ¡Noel!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— ¡Que me sofocan!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— ¡Ay ese que no puede hacer pasar las orejas! etc., etc., etc.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Preciso será hacer justicia á nuestro amigo Juan. En medio de aquella especie de sábado, distinguíasele aun en lo alto de su pilar como un grumete en la gavia. Revolvíase con increible furia; su boca estaba abierta hasta las orejas, y de ella salia un grito que no se oia, y no porque le cubriera el clamor general, por mas intenso que este fuera, sino porque sin duda llegaba al limite de los sonidos agudos perceptibles, las doce mil vibraciones de Sauveur á las ocho mil de Biot.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Por lo que hace á Gringoire, pasado el primer instante de abatimiento, armóse de valor y desafió á la adversidad.—Proseguir dijo por tercera vez á sus histriones máquinas parlantes; y luego, paseándose á grandes pasos por delante de la mesa de mármol, veníanle vivos deseos de asomarse tambien á la ventanilla , aun cuando no fuera mas que por tener el gusto de hacer un mohin á aquel pueblo ingrato.—Pero no; eso no seria digno de nos; ¡nada de venganza! ¡luchemos hqsta el fin! se decia; grande es sobre los hombres el poder de la poesia; ellos se me vendrán á la mano. Veremos quien se lleva la palma, las muecas ó las bellas letras.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;¡Pero ay! é1 era el único espectador de su drama. Peor iba ahora el negocio que ántes; ya no veia mas que espaldas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Miento; el gordo sufrido á quien ya habia consultado en un momento de crisis, continuaba vuelto de cara hácia el teatro: en cuanto á Gisquette y á Lienarda, largo rato hacia ya que habian desertado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Muy al alma le llegó á Gringoire la fidelidad de su único espectador; acercóse á él y le dirigió la palabra sacudiéndole lijeramente el brazo, porque el buen hombre se habia apoyado á la baranda y echaba un sueñecillo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— Caballero,—dijo Gringoire,—os doy las gracias.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— ¿De qué?—preguntó el gordo bostezando.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— Bien veo lo que os aburre,—repuso el poeta;— es toda esa bulla que no os deja oir bien. Pero no tengais cuidado; vuestro nombre pasará á la posteridad. ¿Como os llamais?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— René Chateau, guarda sellos del Chatelet de Paris, para servir á Dios.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— Caballero;—dijo el poeta,—sois en esta sala el único representante de las musas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— Favor que vuesa merced me hace,—respondió el guardasellos del Chatelet.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— Sois el único,—prosiguió Gringoire,—que ha escuchado el drama como se debe. ¿Y que os ha parecido?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;—¡He! ¡hé!—respondió el gordo magistrado, restregándose los ojos, bastante chusco en efecto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Fuele preciso á Gringoire contentarse con este elogio , porque una furiosa tempestad de aplausos mezclada á una prodigiosa aclamacion, vino de repente á cortar su diálogo. Ya estaba elegido el papa de los locos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;—¡Noel! ¡Noel! ¡Noel!—gritaba el pueblo entusiasmado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Maravillosa era en efecto la mueca que centelleaba á la sazon en la vidriera del roseton. Despues de todas las figuras pentágonas, exágonas y heteróclitas que se habian sucedido en el agujero sin relizar el grotesco ideal que se habian formado aquellas imaginaciones exaltadas por la orgia, nada menos era menester, para arrebatar los sufragios, que el sublime gesto que acababa de entusiasmar á la asamblea.— El mismo Coppenole aplaudió, y Clopin Trouillefou que habia concurrido (y sabe Dios á que punto de fealdad podia alcanzar su rostro), se declaró vencido.—Lo mismo haremos nosotros: no nos empeñaremos en dar al lector una idea de aquella nariz tetraedra, en aquella boca en forma de herradura, de aquel ojillo izquierdo obstruido por una ceja roja á manera de matorral, mientras que el ojo derecho desaparecia enteramente debajo de una enorme berruga, de aquellos dientes esparramados sin órden como las almenas de una fortaleza; de aquel labio calloso sobre el cual se adelantaba un diente como el colmillo de un elefante: de aquella barba retorcida y sobre todo de la fisonomía derramada sobre toda aquella mezcla de malicia, de asombro y de tristeza. Imagínese el lector, si puede, este conjunto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Unánime fue la aclamacion; todos se precipitaron á la capilla de la cual sacaron en triunfo al bienaventurado papa de los locos. Pero entónces fue cuando la sorpresa y la admiracion llegaron á su punto: la mueca era su cara.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;O por mejor decir, toda su persona era una mueca. Una enorme cabeza herizada de cerdas rojas, una joroba inmensa entre los hombros cuya superabundancia se echaba de ménos en la delantera del cuerpo; un sistema de muslos y de piernas tan singularmente disparatado, que no podian tocarse mas que por las rodillas, y que vistas de frente, parecian dos hoces reunidas por el puño; anchos pies y monstruosas manos; y en medio de aquella disformidad, cierto aire temible de fuerza, valor y agilidad, rara excepcion de la regla eterna que quiere que la fuerza, como la hermosura, resulte de la armonia: tal era el papa que acababan de elegir los locos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Pudiera decirse que era un gigante hecho pedazos y torpemente soldado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Cuando se presentó en el dintel de la capilla aquella especie de cíclope, inmóvil, rehecho y casi tan ancho como alto,&amp;nbsp;&lt;i&gt;cuadrado por la base&lt;/i&gt;, como dice un grande hombre: al ver su ropilla roja y violeta, recamada de campanillas de plata y sobre todo la perfeccion de su lealtad al punto le reconoció el populacho y exclamó en coro:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— ¡Es Quasimodo el campanero! ¡Quasimodo el jorobado de la catedral! ¡Quasimodo el tuerto! ¡Quasimodo el patizambo! ¡Noel, Noel!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Bien se ve que el pobre diablo tenia bastantes apodos en que escoger.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— ¡Cuidado con las embarazadas!—gritaban los estudiantes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Las mujeres en efecto se tapaban la cara.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— ¡Jesus, que mico!—decia una.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— Tan pícaro como feo,–añadia otra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— Es el diablo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— Yo tengo la desgracia de vivir cerca de Nuestra Señora, y todas las noches le oigo rondar por las canales.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;—Con los gatos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="font-size: 14px; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;&lt;span class="pagenum" id="16" title="Página:Nuestra Senora de Paris.djvu/20"&gt;&lt;/span&gt;—Siempre anda por mi tejado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;—Y echa conjuros por el cañon de la chimenea.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;—La otra noche vino á hacerme una mueca á mi ventana: yo pensé que era un hombre—¡Tuve un miedo!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;—Estoy segura de que va el&amp;nbsp;&lt;i&gt;sábado&lt;/i&gt;; en una ocasion se dejó la escoba en la canal de mi tejado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;—¡Oh! ¡maldito jorobado!!...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;—¡Alma de Belcebú!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;—¡Buab!...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Los hombres por el contrario estaban en sus glorias y aplaudian.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Quasimodo, objeto del tumulto, permanecia en la puerta de la capilla, en pié, grave y sombrio, dejándose admirar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Quasimodo no respondió palabra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;—¡Cruz de Dios!—dijo el calcetaro,—¿eres sordo?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Era sordo en efecto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Pero ya empezaba á impacientarse de los arrumacos de Coppenole, y se volvió de repente hácia él con una expresion tan formidable que el gigante flamenco retrodeció como un perro de presa delante de un gato.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Un estudiante (Robin Poussepain, si no me engaño) se le acercó demasiado para reirse de él: Quasimodo se contentó con agarrarle por la cintura y arrojarle á diez pasos por cima la muchedumbre, sin chistar palabra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Atóito mese Coppenole, se acercó al mónstruo:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;—¡Cruz de Dios! que tienes la mas hermosa fealdad que en mi vida me eché á la cara: merecerias ser papa en Gante como en Paris.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Y esto diciendo, poniale familiarmente la mano sobre el hombro. Quasimodo permaneció inmóvil, y Coppenole prosiguió:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Eres un compadre con quien tongo ganas de armar francachela, aun cuando debiera costarme un&amp;nbsp;&lt;i&gt;doce no&lt;/i&gt;&amp;nbsp;nuevo de doce torneses. ¿Qué le parece?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Hizose entónces alrededor de aquel extraño personaje un circulo de terror y de respeto, que tenía de radio quince pasos geométricos por lo ménos. Una vieja explicó á maese Coppenole que Quasimodo era sordo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;—¡Sordo!—dijo el calcetero con su risa flamenca.—¡Cruz de Dios! es un&amp;nbsp;&lt;i&gt;papa perfecto&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="font-size: 14px; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;&lt;span class="pagenum" id="17" title="Página:Nuestra Senora de Paris.djvu/21"&gt;&lt;/span&gt;— Yo le conozco,—exclamó Juan que habia bajado por fin de su capitel para ver mas de cerca á Quasimodo,—es el campanero de mi hermano el arcediano. —Adios Quasimodo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— ¡Diablo de hombre!—dijo Robin Poussepain, contuso aun de su porrazo.—Su presencia es de jorobado; si anda, es patiestebado; si mira, es tuerto; si se le habla, es sordo. —¿Para qué le sirve la lengua á ese Polifemo?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— Habla cuando quiere,—dijo la vieja,—pero se ha quedado sordo de tocar las campanas. No es mudo, no.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— Eso le falta,—advirtió Juan.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— Le sobra un ojo,—añadió Robbin Poussepain.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;— No señor, observó juiciosamente Juan:—un tuerto es mucho mas incompleto que un ciego, porque sabe lo que le falta..&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-size: 14px; margin: 0.5em 0px; text-align: justify; text-indent: 2em;"&gt;&lt;span style="background-color: #444444; color: white; font-family: times;"&gt;Todos los mendigos entre tanto, todos los lacayos, todos los rateros, reunidos á los estudiantes fuéron en procesion á buscar en el armario de la&amp;nbsp;&lt;i&gt;Basoche&lt;/i&gt;&amp;nbsp;la tiara de carton y la irrisoria sotana del papa de los locos, de que se dejó cubrir Quasimodo sin hacer el menor movimiento y con una especie de docilidad orgullosa. Colocáronle luego sobre unas angarillas pintorreadas, que se echaron á cuestas doce oficiales de la cofradia de los locos, y una especie de alegria amarga y desdeñosa brilló por un momento en el apático semblante del cíclope, cuando vió bajo sus disformes pies todas aquellas cabezas de hombres gallardos, derechos y bien formados. Púsose luego en marcha la turba chillona y desarrapada para hacer, segun costumbre, la ronda interior de las galerias del palacio ántes del paseo por las calles y las plazas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>Veinte mil leguas de viaje submarino</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2021/01/veinte-mil-leguas-de-viaje-submarino.html</link><category>fragmento</category><category>Julio Verne</category><category>Novela</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Mon, 4 Jan 2021 18:34:00 -0600</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-2035921898218194955</guid><description>&lt;p&gt;&amp;nbsp;de Julio Verne&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;Primera Parte&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;Capítulo XXIV: El reino de coral&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;(Fragmento)&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Al día siguiente, me desperté con la cabeza singularmente
despejada, y vi con sorpresa que me hallaba en mi camarote. Mis compañeros
debían haber sido también reintegrados al suyo sin darse cuenta, como yo. Como
yo, ignoraban lo ocurrido en esa noche. Para desvelar el misterio, sólo podía
confiar en el azar de lo porvenir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La idea de salir del camarote me llevó a preguntarme si me
hallaría preso o libre nuevamente. Libre por completo. Abrí la puerta, recorrí
los pasillos y subí la escalera central. Las escotillas, cerradas la víspera,
estaban abiertas. Llegué a la plataforma, donde ya estaban, esperándome, Ned y
Conseil. A mis preguntas respondieron diciendo que no sabían nada. Les había
sorprendido hallarse en su camarote, al despertarse de un pesado sueño que no
había dejado en ellos recuerdo alguno.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El Nautilus estaba tan tranquilo y tan misterioso como
siempre, navegando por la superficie de las olas a una marcha moderada. Nada
parecía haber cambiado a bordo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ned Land observaba el mar con sus ojos penetrantes. No había
nada a la vista. El canadiense no señaló nada nuevo en el horizonte, ni vela ni
tierra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Soplaba una sonora brisa del Oeste, que encrespaba al mar en
largas olas, sometiendo al Nautilus a un sensible balanceo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tras haber renovado su aire, el Nautilus se sumergió a una
profundidad media de quince metros, al objeto, al parecer, de poder emerger
rápidamente a la superficie, operación que, contra toda costumbre, se practicó
en varias ocasiones durante aquella jornada del 19 de enero. En todas ellas, el
segundo subía a la plataforma y pronunciaba su frase habitual.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El capitán Nemo no apareció durante toda la mañana. El único
miembro de la tripulación a quien vi fue al steward, que me sirvió la comida
con su exactitud y mutismo de costumbre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Hacia las dos de la tarde me hallaba en el salón, ocupado en
clasificar mis notas, cuando apareció el capitán. A mi saludo respondió con una
inclinación casi imperceptible, sin dirigirme la palabra. Volví a mi trabajo,
esperando que me diera quizá alguna explicación sobre los acontecimientos de la
noche anterior, pero no me dijo nada. Le miré. Su rostro denunciaba la fatiga,
sus ojos enrojecidos no habían sido refrescados por el sueño. Toda su fisonomía
expresaba una profunda tristeza, un sentimiento de pesadumbre real. Iba y
venía, se sentaba y se incorporaba, tomaba un libro al azar para dejarlo en
seguida, consultaba sus instrumentos sin tomar notas como solía, y parecía no
poder estar quieto ni un instante.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Al fin se acercó a mí y me dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-¿Es usted médico, señor Aronnax?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Era tan inesperada su pregunta, que me quedé mirándole sin
responder.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-¿Es usted médico? -repitió-. Sé que algunos de sus colegas
han hecho estudios de medicina, como Gratiolet, Moquin Tandon y otros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-En efecto -dije-. Soy médico y he practicado durante varios
años como interno de hospitales, antes de entrar en el Museo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Bien, muy bien.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Mi respuesta satisfizo evidentemente al capitán Nemo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ignorando cuáles pudieran ser sus intenciones, esperé que me
hiciera nuevas preguntas, reservándome para responderle según las
circunstancias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Señor Aronnax, ¿aceptaría usted asistir a uno de mis
hombres?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-¿Tiene usted un enfermo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Sí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Estoy a su disposición.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Sígame.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Debo confesar que me sentía excitado. No sé por qué veía yo
una cierta conexión entre la enfermedad de uno de los tripulantes y los
acontecimientos de la víspera, y este misterio me preocupaba casi tanto como el
enfermo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El capitán Nemo me condujo a la popa del Nautilus y me hizo
entrar en un camarote en el que sobre un lecho yacía un hombre de unos cuarenta
años de edad, de aspecto enérgico. Era un verdadero prototipo del anglosajón.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Al inclinarme sobre él vi que no era simplemente un enfermo,
sino un herido. Su cabeza, envuelta en vendajes sanguinolentos, reposaba sobre
una doble almohada. Le retiré el vendaje. El herido me miraba fijamente, sin
proferir una sola queja.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La herida era horrible. El cráneo, machacado por un
instrumento contundente, dejaba el cerebro al descubierto. La sustancia
cerebral había sufrido una profunda atrición y se habían producido unos
cuajarones sanguíneos con un color parecido al de las heces del vino. Había a
la vez contusión y conmocion cerebrales. La respiración del enfermo era lenta.
Su rostro estaba agitado por espasmódicas contracciones musculares. La
flegmasía cerebral era completa y provocaba ya la parálisis de la sensibilidad
y del movimiento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El pulso del herido era intermitente. Comenzaban a enfriarse
las extremidades del cuerpo. Comprendí que la muerte se acercaba sin que fuera
posible hacer nada por impedirlo. Tras haber vendado al herido, me dirigí al
capitán Nemo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-¿Cómo se ha producido esta herida?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-¿Qué puede importar eso? -respondió evasivamente el
capitán-. Un choque del Nautílus ha roto una de las palancas de la maquinaria y ha herido a este hombre. Pero, dígame, ¿cómo está?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Al ver mi vacilación en responder, el capitán me dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Puede usted hablar libremente. Este hombre no comprende el
francés.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Miré nuevamente al herido y respondí:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Va a morir de aquí a dos horas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-¿No hay nada que hacer?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Nada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pude ver cómo se crispaban las manos del capitán Nemo, y
cómo brotaban las lágrimas de sus ojos, que yo no hubiera creído hechos para
llorar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Durante algunos momentos seguí observando al agonizante,
cuya palidez iba aumentando bajo la luz eléctrica que iluminaba su lecho
mortal. Miraba su rostro inteligente, surcado de prematuras arrugas labradas
tal vez hacía tiempo por la desgracia, si no por la miseria.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Trataba de sorprender el secreto de su vida en las últimas
palabras que pudieran dejar escapar sus labios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Puede usted retirarse, señor Aronnax -me dijo el capitán
Nemo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Dejé al capitán en el camarote del agonizante y volví al
mío, muy emocionado por aquella escena. Durante todo el día me sentí agitado
por siniestros presentimientos. Dormí mal aquella noche, y en los momentos de
duermevela creí oír lejanos suspiros, y algo así como una fúnebre salmodia.
¿Sería aquello una plegaria de difuntos en esa lengua que yo no podía
comprender?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Al día siguiente, por la mañana, cuando subí al puente hallé
allí al capitán Nemo. Nada más verme me dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Señor profesor, ¿desea hacer hoy una excursión submarina?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-¿Con mis compañeros?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Si quieren.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Estamos a sus órdenes, capitán.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Vayan, pues, a ponerse sus escafandras.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Nada me dijo del moribundo o del muerto. Fui a buscar a Ned
Land y a Conseil, a quienes participé la proposición del capitán Nemo. Conseil
se apresuró a aceptar y, esta vez, el canadiense se mostró muy dispuesto a
seguirnos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Eran las ocho de la mañana. Media hora después estábamos ya
vestidos para ese nuevo paseo, y equipados de los dos aparatos de alumbrado y
de respiración. Se abrió la doble puerta, y, acompañados del capitán Nemo, al
que seguían doce hombres de la tripulación, pusimos el pie a una profundidad de
diez metros sobre el suelo firme en el que reposaba el Nautilus.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Una ligera pendiente nos condujo a un fondo accidentado, a
una profundidad de unas quince brazas. Aquel fondo difería mucho del que había
visitado durante mi primera excursión bajo las aguas del océano Pacífico. Ni
arena fina, ni praderas submarinas, ni bosques pelágicos. Reconocí
inmediatamente la maravillosa región a que nos conducía aquel día el capitán
Nemo. Era el reino del coral.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Entre los zoófltos y en la clase de los alcionarios figura
el orden de los gorgónidos, que incluye a las gorgonias, las isis y los
coralarios. Es a este último grupo al que pertenece el coral, curiosa sustancia
que fue alternativamente clasificada en los reinos mineral, vegetal y animal.
Utilizada como remedio por los antiguos y como joya ornamental por los
modernos, su definitiva incorporación al reino animal, hecha por el marsellés
Peysonnel, data tan sólo de 1694.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El coral es una colonia de pequeñísimos animales unidos
entre sí por un polípero calcáreo y ramificado de naturaleza quebradiza. Estos
pólipos tienen un generador único que los produce por brotes. Su vida comunal
no les dispensa de tener una existencia propia. Es, pues, una especie de
socialismo natural.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Yo conocía los últimos estudios hechos sobre este curioso
zoófito que se mineraliza al arborizarse, según la muy atinada observación de
los naturalistas, y nada podía tener mayor interés para mí que visitar uno de
esos bosques petrificados que la naturaleza ha plantado en el fondo del mar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Con los aparatos Ruhmkorff en funcionamiento, caminamos a lo
largo de un banco de coral en vía de formación, que, con el tiempo, llegará a
cerrar un día esta zona del océano índico. El camino estaba bordeado de
inextricables espesuras formadas por el entrelazamiento de arbustos coronados
por florecillas de blancas corolas en forma de estrella. Pero a diferencia de
las plantas terrestres, aquellas arborescencias, fijadas a las rocas del suelo,
se dirigían todas de arriba abajo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La luz producía maravillosos efectos entre aquellos ramajes
tan vivamente coloreados. Bajo la ondulación de las aguas parecían temblar
aquellos tubos membranosos y cilíndricos, que me ofrecían la tentación de coger
sus frescas corolas ornadas de delicados tentáculos, recién abiertas unas,
apenas nacientes otras, que los peces rozaban al pasar como bandadas de
pájaros. Pero bastaba que acercara la mano a aquellas flores vivas, como
sensitivas, para que la alarma recorriera la colonia. Las corolas blancas se
replegaban en sus estuches rojos, las flores se desvanecían ante mis ojos, y el
«matorral» se transformaba en un bloque pétreo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El azar me había puesto en presencia de una de las más
preciosas muestras de este zoófito. Aquel coral era tan valioso como el que se
pesca en el Mediterráneo, a lo largo de las costas de Francia, Italia y del
Norte de África. Por sus vivos tonos, justificaba los poéticos nombres de flor
y espuma de sangre que da el comercio a sus más hermosos productos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El coral llega a venderse hasta a quinientos francos el
kilogramo, y el que allí tenía ante mis ojos hubiera hecho la fortuna de un
gran número de joyeros. La preciosa materia, mezclada a menudo con otros
políperos, formaba esos conjuntos inextricables y compactos que se conocen con
el nombre de «macciota», y entre los cuales pude ver admirables especímenes de
coral rosa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero pronto los «matorrales» se espesaron y crecieron las
formaciones arbóreas, abriéndose ante nosotros verdaderos sotos petrificados y
largas galerías de una arquitectura fantástica. El capitán Nemo se adentró por
una de ellas a lo largo de una suave pendiente que nos condujo a una
profundidad de cien metros. La luz de nuestras linternas arrancaba a veces
mágicos efectos de las rugosas asperezas de aquellos arcos naturales y de las
pechinas que semejaban lucernas a las que hacía refulgir con vivos centelleos.
Entre los arbustos de coral vi otros pólipos no menos curiosos, melitas, iris
con ramificaciones articuladas, matojos de coralinas, unas verdes y otras
rojas, verdaderas algas enquistadas en sus sales calcáreas, a las que los
naturalistas han alojado definitivamente, tras largas discusiones, en el reino
vegetal. Un pensador ha dicho que «quizá se halle allí el límite real a partir
del cual la vida empieza a salir del sueño de la piedra, sin por ello liberarse
totalmente y todavía de su rudo punto de partida».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Al cabo de dos horas de marcha habíamos llegado a una
profundidad de unos trescientos metros, es decir, al límite extremo de la
formación del coral. Allí no existía ya ni el aislado «matorral» ni el
«bosquecillo» de monte bajo. Era el dominio del bosque inmenso, de las grandes
vegetaciones minerales, de los enormes árboles petrificados, reunidos por
guirnaldas de elegantes plumarias, esas lianas marinas, cuya belleza realzaban
sus matices de color y sus destellos fosforescentes. Andábamos fácilmente bajo
los altos ramajes perdidos en la oscuridad de las aguas, mientras a nuestros
pies, las tubíporas, las meandrinas, las astreas, las fungias, las cariófilas,
formaban un tapiz de flores sembrado de gemas resplandecientes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¡Qué indescriptible espectáculo! ¡Ah! ¡No poder comunicar
nuestras sensaciones! ¡Hallarse aprisionado en una jaula de metal y de vidrio!
¡Vernos imposibilitados para comunicarnos entre nosotros! ¡Ah, no poder vivir
la vida de esos peces que pueblan el líquido elemento, o mejor aún, la de esos
anfibios que, durante largo tiempo, pueden recorrer al albedrío de su antojo el
doble dominio de la tierra y del agua!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Mis compañeros y yo suspendimos nuestra marcha al ver que el
capitán Nemo se había detenido, con sus hombres formando semicírculo en torno
suyo. Fue entonces cuando me di cuenta de que cuatro de ellos llevaban sobre
sus hombros un objeto de forma oblonga.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Nos hallábamos en el centro de un vasto calvero, rodeado por
las altas concreciones arbóreas del bosque submarino. Nuestras lámparas
proyectaban sobre ese espacio una especie de claridad crepuscular que alargaba
desmesuradamente nuestras sombras sobre el suelo. En los lindes del calvero la
oscuridad era profunda, sólo surcada por algún que otro centelleo arrancado por
nuestras lámparas a las vivas aristas de coral.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ned Land y Conseil se hallaban junto a mí. Yo intuía que
íbamos a asistir a una extraña escena. Observando el suelo, vi que en algunos
puntos se elevaba ligeramente en unas protuberancias de depósitos calcáreos
cuya regularidad traicionaba la mano del hombre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En medio del calvero, sobre un pedestal de rocas
groseramente amontonadas, se erguía una cruz de coral cuyos largos brazos se
hubiera dicho estaban hechos de sangre petrificada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;A una señal del capitán Nemo, se adelantó uno de sus hombres
y, a algunos pasos de la cruz, comenzó a excavar un agujero con un pico que
había desatado de su cinturón.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sólo entonces comprendí que aquel calvero era un cementerio,
el agujero, una tumba, y el objeto oblongo, el cuerpo del hombre que había
muerto durante la noche. ¡El capitán Nemo y los suyos habían venido a enterrar
a su compañero en esa última residencia común, en el fondo inaccesible del
océano! ¡No! ¡Nunca mi espíritu se había sentido tan sobrecogido como en aquel
momento! ¡Jamás me había sentido embargado por una emoción tan impresionante
como aquélla! ¡No quería ver lo que estaban viendo mis ojos!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero la tumba iba tomando forma lentamente. Sobresaltados,
huían los peces de aquí y de allá. Se oía resonar el hierro del pico sobre el
suelo calcáreo y de vez en cuando sobre algún sílex perdido en el fondo de las
aguas. El agujero se iba alargando y ensanchando y pronto se convirtió en una
fosa suficientemente profunda para albergar el cuerpo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Los portadores se acercaron a ella. El cuerpo, envuelto en
un tejido de biso blanco, descendió a su húmeda tumba. El capitán Nemo, los
brazos cruzados sobre el pecho, y todos los demás, se arrodillaron en la
actitud de la plegaria... Mis dos compañeros y yo nos inclinamos
religiosamente. Se recubrió la tumba con los restos arrancados al suelo,
formando una ligera protuberancia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El capitán Nemo y sus hombres se reincorporaron y,
acercándose a la tumba, extendieron sus manos en un gesto de suprema despedida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La fúnebre comitiva emprendió entonces el camino de regreso
al Nautilus, bajo los arcos del bosque, a través de los matorrales y a lo largo
de las plantas de coral, en un ascenso continuo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Aparecieron al fin las luces del Nautilus que guiaron
nuestros últimos pasos. A la una, ya estábamos a bordo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Nada más despojarme de mi escafandra, subí a la plataforma
donde, Presa de una terrible confusión de ideas. Fui a sentarme cerca del
fanal. Pronto se unió a mí el capitán Nemo. Me levanté y le dije:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Así, pues, tal y como había pronosticado, ese hombre murió
anoche.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Sí, señor Aronnax.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Y ahora está reposando junto a sus compañeros en ese
cementerio de coral.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Sí, olvidado de todos, pero no de nosotros. Nosotros
cavamos las tumbas y los pólipos se encargan de sellar en ellas a nuestros
muertos para toda la eternidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ocultando con un gesto brusco su rostro en sus manos
crispadas, el capitán trató vanamente de contener un sollozo. Luego, dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Ése es nuestro apacible cementerio, a algunos centenares de
pies bajo la superficie del mar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Sus muertos duermen en él tranquilos, capitán, fuera del
alcance de los tiburones.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Sí, señor -respondió gravemente el capitán Nemo-, fuera del
alcance de los tiburones y de los hombres.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&amp;nbsp;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;FIN DE LA PRIMERA PARTE&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>La araña</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2020/12/la-arana.html</link><category>audiolibro.</category><category>Cuento Hispanoamericano</category><category>Guadalupe Dueñas</category><category>Relato</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Sun, 6 Dec 2020 12:58:00 -0600</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-4662491263526912967</guid><description>&lt;p&gt;&amp;nbsp;de Guadalupe Dueñas&lt;/p&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" class="BLOG_video_class" height="398" src="https://www.youtube.com/embed/FCu47zT253Y" width="479" youtube-src-id="FCu47zT253Y"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;</description><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" height="72" url="https://img.youtube.com/vi/FCu47zT253Y/default.jpg" width="72"/><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>Cumbres borrascosas</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2020/11/cumbres-borrascosas.html</link><category>Emily Bronte</category><category>fragmento</category><category>Novela</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Mon, 30 Nov 2020 18:08:00 -0600</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-7273942466546925339</guid><description>&lt;p&gt;&amp;nbsp;de Emily Bronte&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;(Fragmento)&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;h1 style="text-align: center;"&gt;&lt;a name="_Toc526066577"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;CAPÍTULO I&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;He &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES"&gt;vuelto hace unos instantes de visitar a mi
casero y ya se me figura que ese solitario vecino va a inquietarme por más de
una causa. En este bello país, que ningún misántropo hubiese podido encontrar
más agradable en toda Inglaterra, el señor Heathcliff y yo habríamos hecho una
pareja ideal de compañeros. Porque ese hombre me ha parecido extraordinario. Y
eso que no mostró reparar en la espontánea simpatía que me inspiró. Por el
contrario, metió los dedos más profundamente en los bolsillos de su chaleco y
sus ojos desaparecieron entre sus párpados cuando me oyó pronunciar mi nombre y
preguntarle:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="EN-US" style="mso-ansi-language: EN-US;"&gt;‑¿El
señor Heathcliff?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Él asintió con la cabeza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;‑Soy Lockwood, su nuevo
inquilino. Le visito para decirle que supongo que mi insistencia en alquilar la
«Granja de los Tordos» no le habrá causado molestia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;‑Puesto que la casa es mía ‑respondió
apartándose de mí‑ no hubiese consentido que nadie me molestase sobre ella, si
así se me antojaba. Pase.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Rezongó aquel «pase» entre
dientes, con aire tal como si quisiera mandarme al diablo. Ni tocó siquiera la
puerta en confirmación de lo que decía. Esto bastó para que yo resolviese
entrar, interesado por aquel sujeto, al parecer más reservado que yo mismo. Y
como mi caballo empujase la barrera, él soltó la cadena de la puerta y me
precedió, con torvo aspecto, hacia el patio, donde dijo a gritos:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;‑¡José! ¡Llévate el caballo de
este señor y danos vino!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Puesto que ambas órdenes se
dirigían a un solo criado, juzgué que toda la servidumbre se reducía a él. Por
eso entre las baldosas del patio medraban hierbajos y los setos estaban sin
recortar, sólo mordisqueadas sus hojas por el ganado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;José era hombre entrado en años,
aunque sano y fuerte. Lanzó un contrariado «¡Dios nos valga!» y, mientras se
llevaba el caballo, me miró con tanta malignidad que preferí suponer que
impetraba el socorro divino para digerir bien la comida y no con motivo de mi
presencia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;A la casa donde vivía el señor
Heathcliff se la llamaba «Cumbres Borrascosas» en el dialecto local. El nombre
traducía bien los rigores que allí desencadenaba el viento cuando había
tempestad. Ventilación no faltaba sin duda. Se advertía lo mucho que azotaba el
aire en la inclinación de unos pinos cercanos y en el hecho de que los matorrales
se doblegaban en un solo sentido, como si se prosternasen ante el sol. El
edificio era sólido, de espesos muros a juzgar por lo hondo de las ventanas, y
protegidos por grandes guardacantones.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Parándome, miré los ornamentos de
la fachada. Sobre la puerta, una inscripción decía «Hareton Earnshaw, 15OO».
Aves carniceras de formas extrañas y niños en posturas lascivas enmarcaban la
inscripción. Aunque me hubiese gustado comentar todo aquello con el rudo dueño
de la casa, no quise aumentar con esto la impaciencia que parecía evidenciar
mientras me miraba desde la puerta como instándome a que entrase de una vez o
me marchara.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Por un pasillo llegamos al salón
que en la comarca llaman siempre «la casa», y al que no preceden otras piezas.
Esa sala suele abarcar comedor y cocina, pero yo no vi cocina, o mejor dicho no
vi signos de que en el enorme larse guisase nada. Pero en un ángulo oscuro se
percibía rumor de cacharros. De las paredes no pendían cazuelas ni utensilios
de cocina. En un rincón se levantaba un aparador de roble con grandes pilas de
platos, sin que faltasen jarras y tazas de plata. Encima del aparador había
tortas de avena y perniles curados de vaca, cerdo y carnero. Colgaban sobre la
chimenea escopetas viejas, de cañones herrumbrosos y unas pistolas de arzón. Se
veían encima del mármol tres tarros de vivo colorido. El suelo era de piedra
lisa y blanca. Había sillas de forma antigua, pintadas de verde, con altos
respaldos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;En los rincones se acurrucaban
perros. Una hembra con sus cachorros se escondía bajo el aparador.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Todo era muy propio de la morada
de uno de los campesinos de la región, gente recia, tosca, con calzón corto y
polainas. Esas salas y esos hombres sentados en ellas ante un jarro de cerveza
espumeante abundan en el país, mas Heathcliff contrastaba mucho con el
ambiente. Por lo moreno, parecía un gitano, pero tenía las maneras y la ropa de
un hombre distinguido y, aunque algo descuidado en su indumentaria, su tipo era
erguido y gallardo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Dijeme que muchos le tendrían por
soberbio y grosero y que, sin embargo, no debía ser ninguna de ambas cosas. Por
instinto imagine su reserva, hija del deseo de ocultar sus sentimientos. Debía
saber disimular sus odios y simpatías y juzgar impertinente a quien se
permitiera manifestarle los suyos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Es probable que yo me aventurase
mucho al atribuir a mi casero mi propio carácter. Quizá él regateara su mano al
amigo ocasional, por motivos muy diversos. Tal vez mi carácter sea único.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Mi madre solía decirme que yo
nunca tendría un hogar feliz y lo que me ocurrió el verano último parece dar la
razón a mi progenitora, porque, hallándome en una playa donde pasaba un mes,
conocí a una mujer bellísima, realmente hechicera. Aunque nada le dije, si es
cierto que los ojos hablan, los míos debían delatar mi locura por ella. La
joven lo notó y me correspondió con una mirada dulcísima. ¿Y qué hice? Declaro
avergonzado que rectifiqué, que me hundí en mí mismo como un caracol en su
concha y que cada mirada de la joven me hacía alejarme más, hasta que ella,
probablemente desconcertada por mi actitud y suponiendo haber sufrido un error,
persuadió a su madre de que se fuesen.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt;"&gt;Esas
brusquedades y cambios me han valido fama de cruel, sin que nadie, no siendo yo
mismo, sepa cuánto error hay en ello.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Heathcliff y yo nos sentamos
silenciosos ante la chimenea. La perra, separándose de sus cachorros, se acercó
a mí, fruncido el hocico y enseñando sus blancos dientes. Cuando quise
acariciarla emitió un gruñido gutural.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;-Déjela -dijo Heathcliff haciendo
coro a la perra con otro gruñido y asestándole un puntapié-. No está hecha a
caricias ni se la tiene para eso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Incorporóse, fue hacia una puerta
lateral y gritó:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;-¡José!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;José masculló algo en el fondo de
la bodega, mas no apareció. Entonces su amo acudió en su busca. Quedé solo con
la perra y con otros dos mastines que me miraban atentamente. No me moví,
temeroso de sus colmillos, pero pensé que la mímica no les molestaría y les
hice unas cuantas muecas. Fue una ocurrencia muy desgraciada, porque la señora
perra, ofendida sin duda por alguno de mis gestos, se precipitó sobre mis
pantalones. La repelí y me di prisa a refugiarme tras de la mesa, acto que puso
en acción a todo el ejérito caniño. Hasta seis demonios en cuatro patas
confluyeron desde todos los rincones en el centro de la sala. Mis talones y los
faldones de mi levita fueron los más atacados. Quise defenderme con el hurgón
de la lurnbre, pero no bastó y tuve que pedir auxilio a voz en cuello.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Heathcliff y José subían con
desesperada calma. La sala era un infierno de ladridos y gritos, pero ellos no
se apresuraban nada en absoluto. Por suerte, una rolliza criada acudió más
deprisa, arremangadas las faldas, rojas las mejillas por la cercanía del fogón,
desnudos los brazos y en la mano una sartén, merced a cuyos golpes, acompañados
por varios denuestos, se calmó en el acto la tempestad. Al entrar Heathcliff,
ella, agitada como el océano tras un huracán, campeaba en medio de la
habitación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;-¿Qué diablos ocurre? -preguntó
mi casero con tono que juzgué intolerable tras tan inhospitalario acontecimiento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;-De diablos es la culpa
-respondí-. Los cerdos endemoniados de los Evangelios no debían encerrar más
espíritus malos que sus perros, señor Heathcliff. Dejar a un forastero entre
ellos es igual que dejarle entre un rebaño de tigres.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;-Nunca se meten con quien no les
incomoda -dijo él-. La misión de los perros es vigilar. ¿Un vaso de vino?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;-No, gracias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;-¿Le han mordido?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;-En ese caso lo habría conocido
usted por lo que yo habría hecho al que me mordiera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;-Vaya, vaya -repuso Heathcliff,
con una mueca-. No se excite, señor Lockwood, y beba un poco de vino. En esta
casa suele haber tan pocos visitantes que ni mis perros ni yo acertamos a
recibirles como merecen. ¡Ea, a su salud!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyTextFirstIndent" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Comprendiendo que sería absurdo
formalizarme por la agresión de unos perros feroces, me calmé y correspondí al
brindis. Además se me figuró que mi casero se mofaba de mí y no quise darle más
razones de irrisión. En cuanto a él, debió juzgar necio el tratar tan mal a un
buen inquilino, y, mostrándose algo menos conciso, empezó a charlar de las
ventajas e inconvenientes de la casa que me había arrendado, lo que sin duda le
parecía interesante para mí. Opiné que hablaba con buen criterio y resolví
decirle que repetiría mi visita al día siguiente. Y, aun cuando él no mostrara
ningún entusiasmo al oírlo, he decidido volver. Me parece mentira comprobar lo
amigo del trato social que soy, por comparación al dueño de mi casa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>El jilguero</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2020/11/el-jilguero.html</link><category>Donna Tartt</category><category>fragmento</category><category>Novela</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Mon, 23 Nov 2020 15:04:00 -0600</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-4921160029069561374</guid><description>&lt;p&gt;&amp;nbsp;de Donna Tartt&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;(Fragmento)&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="WordSection1"&gt;

&lt;h1 style="margin-right: 5.45pt; text-align: center;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Primera parte&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;

&lt;p align="left" class="MsoBodyText" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: .25pt; margin: 0.25pt 0cm 0cm; text-align: left;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0.05pt 5.15pt 0.0001pt 4.25pt; text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Lo absurdo no libera; ata&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 4.3pt 4.8pt 0.0001pt 4.25pt; text-align: right;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;ALBERT CAMUS&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;/div&gt;

&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br clear="all" style="break-before: page; mso-break-type: section-break; page-break-before: always;" /&gt;
&lt;/span&gt;

&lt;/span&gt;&lt;div class="WordSection2"&gt;

&lt;h1 style="margin-left: 0cm; text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;a name="1._Niño_con_calavera"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-font-width: 99%;"&gt;1&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;

&lt;p align="left" class="MsoBodyText" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: .25pt; margin: 0.25pt 0cm 0cm; text-align: left;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p align="center" class="MsoBodyText" style="line-height: 195%; margin-bottom: 0cm; margin-left: 83.3pt; margin-right: 84.5pt; margin-top: .05pt; margin: 0.05pt 84.5pt 0cm 83.3pt; text-align: center;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Niño con calavera&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin-right: 5.45pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Me encontraba aún &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;Amsterdam &lt;/span&gt;cuando soñé con &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;mi &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;madre &lt;/span&gt;por&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;primera&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;vez &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en
mucho &lt;/span&gt;tiempo. Llevaba &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;más &lt;/span&gt;de
una &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;semana&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;encerrado en el &lt;/span&gt;hotel, &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;temeroso
&lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;telefonear &lt;/span&gt;a alguien o de
salir de la habitación, y&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el &lt;/span&gt;corazón se &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;me &lt;/span&gt;desbocaba&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;al &lt;/span&gt;oír hasta &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el &lt;/span&gt;ruido &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;más &lt;/span&gt;inocente: &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el &lt;/span&gt;timbre del &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;ascensor, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el &lt;/span&gt;traqueteo
del carrito del minibar, incluso las &lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;campanas
&lt;/span&gt;de las iglesias dando las horas, de Westertoren, &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;Krijtberg, &lt;/span&gt;una nota sombría &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en
el &lt;/span&gt;tañido, una sensación de fatalidad propia de un cuento de hadas. De
día, sentado a los pies de la &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;cama, me&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;esforzaba&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;por&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;descifrar &lt;/span&gt;las noticias de la televisión
holandesa (algo &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;inútil, &lt;/span&gt;y a que no
sabía una palabra de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;neerlandés), &lt;/span&gt;y
cuando desistía, &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;me &lt;/span&gt;quedaba&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;junto&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;a&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;la&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;ventana &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;mirando
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el canal &lt;/span&gt;envuelto &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;mi &lt;/span&gt;abrigo
de pelo de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;camello, &lt;/span&gt;pues &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;me &lt;/span&gt;había &lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;marchado
&lt;/span&gt;de Nueva York de &lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;manera &lt;/span&gt;precipitada
y&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;la ropa que &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;me &lt;/span&gt;había traído&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;no
abrigaba lo suficiente, ni siquiera dentro de la&lt;span style="letter-spacing: 1.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;habitación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 110%; margin-right: 5.8pt; text-align: justify; text-indent: 8.95pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Fuera todo &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;era &lt;/span&gt;bullicio
y alegría. Estábamos &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en &lt;/span&gt;Navidad
y&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;sobre&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;los puentes del &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;canal &lt;/span&gt;titilaban
las luces por la noche; &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;damen &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en &lt;/span&gt;heren &lt;/i&gt;de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;mejillas &lt;/span&gt;coloradas, con &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;bufandas
&lt;/span&gt;que &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;ondeaban &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;al &lt;/span&gt;viento gélido, &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;pasaban &lt;/span&gt;estrepitosamente por los adoquines con árboles de Navidad
atados a la parte &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;trasera &lt;/span&gt;de&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;sus bicicletas. &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;Por &lt;/span&gt;las &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;tardes &lt;/span&gt;una banda
de músicos aficionados tocaba villancicos que flotaban, estridentes y frágiles,
&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en el &lt;/span&gt;aire&lt;span style="letter-spacing: 0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;invernal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 110%; margin-right: 5.7pt; text-align: justify; text-indent: 8.95pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Un &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;caos &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;bandejas &lt;/span&gt;del servicio de habitaciones; &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;demasiados &lt;/span&gt;cigarrillos; &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;vodka tibio &lt;/span&gt;del &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;duty-free&lt;/i&gt;. Durante esos agitados días de &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;encierro &lt;/span&gt;llegué a &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;conocer &lt;/span&gt;hasta
&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el &lt;/span&gt;último rincón de la habitación &lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;como &lt;/span&gt;un preso conoce su &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;celda. &lt;/span&gt;Era la &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;primera &lt;/span&gt;vez que estaba &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en
Amsterdam; apenas &lt;/span&gt;había visitado la ciudad, y, &lt;span style="letter-spacing: -0.1pt;"&gt;sin &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;embargo, &lt;/span&gt;la
habitación &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.1pt;"&gt;sí,&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 1.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;con su belleza
sobria, llena de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;corrientes &lt;/span&gt;y
blanqueada por &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el &lt;/span&gt;sol, &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;era &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;como &lt;/span&gt;una
vívida &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;recreación &lt;/span&gt;del norte de
Europa, una &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;maqueta &lt;/span&gt;a pequeña escala
de los &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;Países &lt;/span&gt;Bajos: la&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;rectitud&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;protestante&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;del &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;encalado combinada &lt;/span&gt;con un lujo &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;extremo &lt;/span&gt;traído &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en &lt;/span&gt;buques &lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;mercantes &lt;/span&gt;de
Oriente. &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;Pasé &lt;/span&gt;una irrazonable
cantidad de tiempo &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;examinando &lt;/span&gt;un par
de minúsculos óleos con &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;marco &lt;/span&gt;dorado
que colgaban sobre &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el &lt;/span&gt;escritorio, uno
de varios &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;campesinos &lt;/span&gt;patinando sobre
un estanque helado junto a una iglesia, y &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el
&lt;/span&gt;otro, un &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;velero &lt;/span&gt;zarandeado &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en &lt;/span&gt;un picado &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;mar &lt;/span&gt;invernal; &lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;eran &lt;/span&gt;copias
decorativas&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;que&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;no&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;tenían nada&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;de&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;particular, aunque&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;las inspeccioné&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;como &lt;/span&gt;si
&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;guardaran &lt;/span&gt;una&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;clave&lt;span style="letter-spacing: 0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;cifrada&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 6.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;que&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;me&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;permitiera&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;penetrar&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;el&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;secreto&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;corazón&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;de&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;los&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;grandes&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;maestros&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin-right: 5.7pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;flamencos. &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Fuera &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el &lt;/span&gt;aguanieve repiqueteaba contra los
cristales de las ventanas y lloviznaba sobre &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;canal; &lt;/span&gt;y a pesar de que los &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;brocados &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;eran
&lt;/span&gt;exquisitos y la &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;alfombra&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;mullida,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;la&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;luz&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;invernal&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;evocaba&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 1.8pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;adverso &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 1.7pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;ambiente
&lt;span style="letter-spacing: 1.5pt;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: 0.55pt;"&gt; &lt;/span&gt;1943:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;/div&gt;

&lt;span lang="ES" style="line-height: 108%;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/span&gt;

&lt;div class="WordSection3"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 4.1pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;i&gt;austeridad y
privaciones, té aguado sin azúcar y a la cama con hambre.&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin: 0.6pt 5.8pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 8.95pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Todas las &lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;mañanas &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;muy &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;temprano,
&lt;/span&gt;cuando todavía estaba oscuro &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;fuera, &lt;/span&gt;antes
de que&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;entrara
&lt;/span&gt;de&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;servicio &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el &lt;/span&gt;personal diurno y&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el &lt;/span&gt;vestíbulo
&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;empezara &lt;/span&gt;a&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;llenarse, y o &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;bajaba &lt;/span&gt;a buscar los periódicos. Los &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;empleados &lt;/span&gt;del hotel pululaban con &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;voces &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;apagadas &lt;/span&gt;y pasos
sigilosos, &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;mirándome &lt;/span&gt;fugazmente con
frialdad, &lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;como &lt;/span&gt;si no &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;me &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;vieran
&lt;/span&gt;del todo, &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el &lt;/span&gt;estadounidense de
la 27 que nunca &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;aparecía &lt;/span&gt;durante &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el &lt;/span&gt;día; y o intentaba tranquilizarme
diciéndome que &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el &lt;/span&gt;gerente de noche &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;(traje &lt;/span&gt;oscuro, pelo cortado &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;al rape, gafas &lt;/span&gt;de montura de pasta) tal vez
haría lo posible &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;para &lt;/span&gt;rehuir los conflictos
o evitar los&lt;span style="letter-spacing: -0.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;escándalos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 112%; margin-right: 5.8pt; text-align: justify; text-indent: 8.95pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Herald Tribune &lt;/i&gt;no
&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;informaba &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;mi &lt;/span&gt;aprieto, &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;pero &lt;/span&gt;todos
los periódicos holandeses publicaban la noticia &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en &lt;/span&gt;densos bloques de letra &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;extranjera&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;que flotaban de &lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;forma &lt;/span&gt;torturante &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;más &lt;/span&gt;allá de &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;mi &lt;/span&gt;comprensión.
&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Onopgeloste moord. &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;Onbekende&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;. &lt;/span&gt;Subí y &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;me &lt;/span&gt;acosté de
nuevo (vestido, porque hacía &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;mucho &lt;/span&gt;frío
&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en &lt;/span&gt;la habitación), y &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;abrí &lt;/span&gt;los periódicos sobre la colcha:
fotografías de &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;coches &lt;/span&gt;patrulla,
cintas &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;acordonando &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el &lt;/span&gt;lugar del &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;crimen, &lt;/span&gt;hasta los titulares &lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;eran
&lt;/span&gt;indescifrables, y aunque no &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;parecían &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;mencionar &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;mi
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;nombre, &lt;/span&gt;no había &lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;forma &lt;/span&gt;de saber si &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;ofrecían &lt;/span&gt;una descripción de &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;mí
&lt;/span&gt;u ocultaban la &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;información &lt;/span&gt;a
los&lt;span style="letter-spacing: 0.7pt;"&gt; &lt;/span&gt;lectores.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 118%; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.0pt; margin-right: 6.2pt; margin-top: 0cm; margin: 0cm 6.2pt 0cm 5pt; text-align: justify; text-indent: 8.95pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="line-height: 118%;"&gt;La habitación. El radiador. &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Een Amerikaan met een strafblad&lt;/i&gt;. El agua verde oliva del canal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 6.2pt; margin-left: 13.95pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Como estaba aterido de frío y enfermo, y la may or parte
del tiempo no sabía&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin: 0.25pt 5.8pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;qué
&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;hacer &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;(además &lt;/span&gt;de la ropa de abrigo, había olvidado &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;traer&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;un&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;libro),&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;me &lt;/span&gt;pasaba &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;casi &lt;/span&gt;todo &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el
&lt;/span&gt;día &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en &lt;/span&gt;la &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;cama. &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;Daba
&lt;/span&gt;la impresión de que &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;anochecía &lt;/span&gt;a
&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;media tarde. &lt;/span&gt;A &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;menudo, &lt;/span&gt;con &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el crujir &lt;/span&gt;de
los periódicos desplegados, &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;me &lt;/span&gt;sumía &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en &lt;/span&gt;un &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;duermevela;
&lt;/span&gt;la &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;may &lt;/span&gt;oría de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;mis &lt;/span&gt;sueños estaban teñidos de la &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;misma &lt;/span&gt;ansiedad indefinida que &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;impregnaba &lt;/span&gt;las &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;horas &lt;/span&gt;que pasaba despierto: juicios, &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;maletas &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;reventadas &lt;/span&gt;sobre
&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;asfalto
con &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;mi &lt;/span&gt;ropa &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;desparramada&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 1.8pt;"&gt; &lt;/span&gt;por
doquier e interminables pasillos de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;aeropuerto
&lt;/span&gt;por los que &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;corría para coger &lt;/span&gt;aviones&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;sabiendo que nunca llegaría a&lt;span style="letter-spacing: 1.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;tiempo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin-right: 5.7pt; text-align: justify; text-indent: 8.95pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;A causa de la fiebre tuve &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;muchos
&lt;/span&gt;sueños &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;raros &lt;/span&gt;y &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;sumamente&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;vívidos,&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;así &lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;como &lt;/span&gt;oleadas
de sudor &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en &lt;/span&gt;las que &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;me &lt;/span&gt;revolvía inquieto &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en &lt;/span&gt;la &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;cama
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.1pt;"&gt;sin &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;apenas &lt;/span&gt;distinguir &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el &lt;/span&gt;día
de la noche; &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;pero &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en &lt;/span&gt;la última y peor de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;esas &lt;/span&gt;noches soñé con &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;mi &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;madre: &lt;/span&gt;un &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;breve &lt;/span&gt;y misterioso sueño que viví &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;más &lt;/span&gt;bien &lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;como
&lt;/span&gt;una aparición. &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;Yo &lt;/span&gt;estaba &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en &lt;/span&gt;la tienda de Hobie &lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;—mejor &lt;/span&gt;dicho, &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en &lt;/span&gt;algún espacio&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;encantado&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;del
sueño que &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;era &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;como &lt;/span&gt;una versión &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;bosquejada &lt;/span&gt;de
la tienda— cuando ella surgía de pronto a &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;mis
&lt;/span&gt;espaldas y la veía &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;reflejada &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;detrás &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;mí
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en &lt;/span&gt;un &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;espejo. &lt;/span&gt;Al verla &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;me &lt;/span&gt;quedaba
paralizado de felicidad; &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;era &lt;/span&gt;ella
hasta&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en
el &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;más &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;mínimo &lt;/span&gt;detalle, incluso &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el &lt;/span&gt;dibujo
que &lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;formaban &lt;/span&gt;sus &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;pecas, &lt;/span&gt;y &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;me
&lt;/span&gt;sonreía, &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;más &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;hermosa &lt;/span&gt;y &lt;span style="letter-spacing: -0.1pt;"&gt;sin
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;embargo &lt;/span&gt;no &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;más &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;avejentada,
&lt;/span&gt;con &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;el &lt;/span&gt;pelo &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;negro &lt;/span&gt;y la graciosa &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;curva &lt;/span&gt;ascendente de su &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;boca; &lt;/span&gt;no
&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;era &lt;/span&gt;tanto un sueño &lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;como &lt;/span&gt;una presencia que llenaba toda la
habitación, una fuerza &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;completamente &lt;/span&gt;propia,
una otredad viviente. Aunque ese fue &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;mi &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;primer &lt;/span&gt;impulso, supe que no podía &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;volverme, &lt;/span&gt;que &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;mirarla &lt;/span&gt;significaba violar las ley &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;es &lt;/span&gt;de su&lt;span style="letter-spacing: 1.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;mundo&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;/div&gt;

&lt;span lang="ES" style="line-height: 108%;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/span&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin: 4.1pt 5.8pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;y
del mío; había acudido a&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;mí &lt;/span&gt;del único &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;modo &lt;/span&gt;a&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;su &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;alcance, &lt;/span&gt;y&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;nuestras &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;miradas &lt;/span&gt;se &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;encontraron &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;en el espejo &lt;/span&gt;durante un largo minuto silencioso; &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;pero &lt;/span&gt;justo cuando daba la impresión de estar
a punto de hablar —con lo que &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;parecía &lt;/span&gt;una
mezcla de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;regocijo, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;afecto &lt;/span&gt;y &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;exasperación—,
&lt;/span&gt;entre nosotros se elevó una neblina y &lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt;me
&lt;/span&gt;desperté.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 0cm; text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&amp;nbsp;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 0.5pt 0cm 0.0001pt; text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&amp;nbsp;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>Desapariciones</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2020/11/desapariciones.html</link><category>Elizabeth Gaskell</category><category>Relato</category><category>Terror</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Fri, 6 Nov 2020 14:07:00 -0600</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-8478127989163796173</guid><description>&lt;p&gt;&amp;nbsp;de Elizabeth Gaskell&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div class="WordSection1"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin-right: 5.35pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;No &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;tengo &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;por &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;costumbre &lt;/span&gt;leer &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;regularmente &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;revista &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Household &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;Words&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;; &lt;/span&gt;pero &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;amigo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.5pt;"&gt;me &lt;/span&gt;envió &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;hace &lt;/span&gt;poco &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;algunos &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;números&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;atrasados y &lt;span style="letter-spacing: -0.5pt;"&gt;me &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;recomendó &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;leyese
«todos los artículos relacionados con &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;Policía
de Protección e &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Investigación», &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;lo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;en
consecuencia hice, &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;como &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;han
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;hecho &lt;/span&gt;los lectores en
general, &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;ya &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;se publicaron &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;semanalmente,
&lt;/span&gt;o con pausas &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;entre &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;ellos, &lt;/span&gt;sino seguidos, &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;como &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una
&lt;/span&gt;historia popular de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;Policía
Metropolitana, y &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;(supongo que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;también &lt;/span&gt;debe considerarse así) &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;como &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una
&lt;/span&gt;historia de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;fuerza &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;policial
&lt;/span&gt;de todas las ciudades &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;grandes &lt;/span&gt;de
&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Inglaterra. &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;Cuando &lt;/span&gt;acabé, &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.5pt;"&gt;me &lt;/span&gt;apetecía &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;seguir leyendo &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;momento, &lt;/span&gt;y
preferí &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;entregarme &lt;/span&gt;a &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;pensamientos &lt;/span&gt;de ensoñación y&lt;span style="letter-spacing: -0.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;remembranza.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 5.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Recordé primero con &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;sonrisa
&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;cómo &lt;/span&gt;localizó a &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;pariente &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;mío &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;conocido &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;había extraviado u olvidado su
dirección. Este pariente &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;mío, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.5pt;"&gt;mi &lt;/span&gt;querido primo el señor B., pese a &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;lo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;encantador
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;es en &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;muchos &lt;/span&gt;aspectos,
&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;tiene &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;peculiaridad de &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 2.6pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;gusta &lt;/span&gt;cambiar de alojamiento &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;vez cada tres &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;meses &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;como &lt;/span&gt;media, &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;lo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;desconcierta
&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;bastante &lt;/span&gt;a &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;sus &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;amigos &lt;/span&gt;del &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;campo, que, &lt;/span&gt;en &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;cuanto &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;consiguen &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;memorizar &lt;/span&gt;el &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;número &lt;/span&gt;19 de Belle &lt;span style="letter-spacing: -0.7pt;"&gt;Vue &lt;/span&gt;Road,
&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Hampstead, &lt;/span&gt;tienen &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 2.6pt;"&gt; &lt;/span&gt;esforzarse
en olvidar esa dirección y en recordar el 271/&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 107%; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-text-raise: -2.5pt; position: relative; top: 2.5pt;"&gt;2 &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;de &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Upper&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 2.6pt;"&gt; &lt;/span&gt;Brown
Street, Camberwell; y así &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;sucesivamente, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;hasta &lt;/span&gt;el &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;punto
&lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;yo&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;preferiría aprenderme
el diccionario&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;de pronunciación de &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;Walker, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que
&lt;/span&gt;hacer &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;memoria &lt;/span&gt;de las diversas
direcciones &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;he &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;tenido
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;poner &lt;/span&gt;en las cartas al señor &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;B.
&lt;/span&gt;los tres &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;últimos &lt;/span&gt;años. El
verano pasado &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;tuvo &lt;/span&gt;a bien
trasladarse a &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;hermoso &lt;/span&gt;pueblo situado a &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;menos &lt;/span&gt;de diez millas de &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Londres, donde &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;hay &lt;/span&gt;estación de ferrocarril. Allí &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;fue &lt;/span&gt;a buscarle su &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;amigo. &lt;/span&gt;(No
&lt;span style="letter-spacing: -0.5pt;"&gt;me &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;extenderé
&lt;/span&gt;sobre el &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;hecho &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;que, &lt;/span&gt;para &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;seguir &lt;/span&gt;su rastro &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;hasta &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;allí, &lt;/span&gt;y &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;cerciorarse
&lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;residía &lt;/span&gt;en R., &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;tuvo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;ir &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;antes &lt;/span&gt;a tres o &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;cuatro &lt;/span&gt;alojamientos distintos en los &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;había vivido el señor &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;B. &lt;/span&gt;Dedicó
&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;mañana
&lt;/span&gt;a hacer indagaciones sobre su paradero, pero había &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;muchos &lt;/span&gt;caballeros &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;pasaban &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;allí &lt;/span&gt;el
verano y &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;ni &lt;/span&gt;el carnicero &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;ni &lt;/span&gt;el panadero pudieron &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;decirle &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;dónde
&lt;/span&gt;se alojaba). &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;No &lt;/span&gt;había &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;constancia &lt;/span&gt;de su dirección en &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;oficina de correos, &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;lo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;se
explicaba por &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;circunstancia de &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le &lt;/span&gt;remitían
toda &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;correspondencia a su despacho
de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;ciudad. &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Finalmente &lt;/span&gt;el &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;amigo &lt;/span&gt;del
&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;campo &lt;/span&gt;regresó a &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;estación &lt;span style="letter-spacing: -0.6pt;"&gt;y, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;mientras &lt;/span&gt;esperaba el
&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;tren, &lt;/span&gt;decidió &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;preguntar &lt;/span&gt;al empleado, &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;como &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;último&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.95pt;"&gt; &lt;/span&gt;recurso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin: 0.85pt 5.95pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—No,
señor, no sé dónde se aloja el señor B. Viajan muchos caballeros en los trenes;
pero seguro que puede informarle la persona que está junto a esa columna.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 13.7pt; margin-left: 23pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El individuo al que dirigió
la atención del indagador tenía aspecto de comerciante: bastante&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;respetable, pero sin la menor pretensión de «señorío», y daba la
impresión de que no tenía más tarea urgente que observar con parsimonia a los
pasajeros que transitaban por la estación. Sin embargo, cuando le preguntó,
contestó con prontitud y cortesía.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection2"&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin: 3.4pt 5.3pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin: 0.05pt 5.9pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¿El
señor B.? ¿Un caballero alto de cabello claro? Sí, señor, conozco al señor B.
Hará tres semanas o más que se aloja en el número 8 de Morton Villas, pero no
le encontrará allí ahora, señor. Se fue a la ciudad en el tren de las once y
suele volver en el de las cuatro y media.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin-right: 5.95pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;amigo &lt;/span&gt;del &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;campo &lt;/span&gt;estaba deseando volver al pueblo para
comprobar &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;veracidad de esta
afirmación. Dio las gracias a su &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;informador
&lt;/span&gt;y &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;dijo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;visitaría al señor &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;B. &lt;/span&gt;en
su despacho de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;ciudad. Pero, &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;antes &lt;/span&gt;de marcharse de R., &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;preguntó &lt;/span&gt;al empleado quién era &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;persona a quien &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le &lt;/span&gt;había remitido para &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;informase
&lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;dirección de su&lt;span style="letter-spacing: -0.55pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;amigo.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 13.65pt; margin-left: 23pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Es un agente de la policía
de investigación, señor —fue la respuesta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin: 1.1pt 5.35pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Ni &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;decir &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;tiene
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;el señor &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;B. &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;confirmó
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;exactitud &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;información &lt;/span&gt;del &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;policía &lt;/span&gt;en todos &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;sus &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;puntos, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;sin &lt;/span&gt;cierta sorpresa. &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;Cuando &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.5pt;"&gt;me
&lt;/span&gt;contaron esta anécdota de &lt;span style="letter-spacing: -0.5pt;"&gt;mi &lt;/span&gt;primo
y de su &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;amigo, &lt;/span&gt;pensé &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;ya
no &lt;/span&gt;podrían &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;escribirse &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;más &lt;/span&gt;novelas con &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;misma &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;trama &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que
&lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Caleb William&lt;a name="_bookmark0"&gt;&lt;/a&gt;s&lt;/i&gt;, &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;cuyo
&lt;/span&gt;principal interés para el lector superficial estriba en el deseo y el &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;temor &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que
&lt;/span&gt;el &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;protagonista &lt;/span&gt;escape de su
perseguidor. Hace &lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt;mucho &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;leí &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la
&lt;/span&gt;obra y &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;he &lt;/span&gt;olvidado &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;ya &lt;/span&gt;el &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;nombre
&lt;/span&gt;del &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;caballero &lt;/span&gt;agraviado y
ofendido &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;cuya &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;intimidad &lt;/span&gt;había invadido Caleb; pero sé &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;persecución de
Caleb, &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;localización de los diversos
escondrijos en &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;se oculta, el
rastreo de &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;sus &lt;/span&gt;leves huellas, todo,
en realidad, dependía de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;energía, &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;sagacidad y &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;perseverancia del perseguidor. El interés se debía a &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;lucha &lt;/span&gt;de
&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;hombre
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;contra &lt;/span&gt;otro y a &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;incertidumbre
&lt;/span&gt;sobre &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;cuál &lt;/span&gt;alcanzaría su
objetivo al final: el perseguidor implacable o el &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;ingenioso &lt;/span&gt;Caleb, &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;procura
ocultarse por todos los medios. &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Ahora, &lt;/span&gt;en
1851, el &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;caballero &lt;/span&gt;ofendido pondría a
trabajar a &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;Policía de &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Investigación, seguro &lt;/span&gt;de su &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;éxito. &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;La
&lt;/span&gt;única &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;duda &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;sería &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;cuánto
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;tiempo &lt;/span&gt;tardaría en localizar
el escondite, y esa &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;duda &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no &lt;/span&gt;podría prolongarse &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;mucho. &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.75pt;"&gt;Ya
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no &lt;/span&gt;se trata de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;lucha &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;entre &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;hombre &lt;/span&gt;y otro, sino &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;entre &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una
&lt;/span&gt;vasta &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;maquinaria organizada &lt;/span&gt;y
&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;individuo débil y solitario.
Nosotros &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no tenemos &lt;/span&gt;esperanzas&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;y &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;temores,
&lt;/span&gt;sólo certeza. Pero, &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;aunque &lt;/span&gt;los
materiales de evasión y persecución, siempre &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;persecución se limite a &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Inglaterra, &lt;/span&gt;desaparezcan del almacén del &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;se &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;surte
&lt;/span&gt;el novelista, a nosotros, por otra parte, &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;ya no &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;puede &lt;/span&gt;atribularnos
&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;lo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;más
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;mínimo &lt;/span&gt;el &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;miedo &lt;/span&gt;a &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que
&lt;/span&gt;se produzcan desapariciones misteriosas. &lt;span style="letter-spacing: -1.05pt;"&gt;Y, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;como &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;atestiguará &lt;/span&gt;cualquiera &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;se &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;haya
&lt;/span&gt;relacionado &lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt;mucho &lt;/span&gt;con &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;quienes &lt;/span&gt;vivían a finales del siglo pasado,
&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;entonces &lt;/span&gt;había &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;motivo &lt;/span&gt;para tales&lt;span style="letter-spacing: 1.15pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;temores.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin: 1.1pt 5.35pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin: 0.4pt 5.35pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;Cuando &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;yo &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;era niña, a veces &lt;span style="letter-spacing: -0.5pt;"&gt;me &lt;/span&gt;permitían acompañar a &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;familiar
a &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;tomar &lt;/span&gt;el &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;té &lt;/span&gt;con &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;anciana
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.55pt;"&gt;muy &lt;/span&gt;lúcida de ciento &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;veinte &lt;/span&gt;años… o al &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;menos &lt;/span&gt;eso pensaba &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;yo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;entonces. Ahora &lt;/span&gt;creo &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 2.6pt;"&gt; &lt;/span&gt;tendría
&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;unos &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;setenta. &lt;/span&gt;Era &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;mujer &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;animosa
&lt;/span&gt;e &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;inteligente, &lt;/span&gt;y era &lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt;mucho &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;lo
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;había visto y conocido &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;merecía &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;pena &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;contar. &lt;/span&gt;Era prima de los &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;Sneyd, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la
&lt;/span&gt;familia de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;tomó
&lt;/span&gt;dos de &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;sus &lt;/span&gt;esposas el señor &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Edgeworth; &lt;/span&gt;había conocido al &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;comandante &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;André; &lt;/span&gt;se había relacionado con &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;buena&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;sociedad&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;whig&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;congregaban&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;en &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;torno&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 2.7pt;"&gt; &lt;/span&gt;a&lt;span style="letter-spacing: 3pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;ellas&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 3.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 3.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;bella&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 3.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;duquesa&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 2.7pt;"&gt;
&lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: 3pt;"&gt; &lt;/span&gt;Devonshire&lt;span style="letter-spacing: 3pt;"&gt; &lt;/span&gt;y&lt;span style="letter-spacing: -1.15pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="text-indent: 0cm;"&gt;«señora Crewe &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;Buff &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;and &lt;/span&gt;Blue», y su padre había sido &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;uno &lt;/span&gt;de los primeros patronos de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;encantadora
&lt;/span&gt;señorita &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Linle&lt;a name="_bookmark1"&gt;&lt;/a&gt;y&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;. Menciono &lt;/span&gt;estos detalles para indicar &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;era demasiado &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;inteligente &lt;/span&gt;y &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;culta &lt;/span&gt;por
su &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;ambiente,&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 2.6pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;amén &lt;/span&gt;de por &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;sus&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 2.6pt;"&gt; &lt;/span&gt;dotes
naturales, para dar crédito &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;sin &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;más &lt;/span&gt;a &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;lo &lt;/span&gt;extraordinario;
y &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;sin &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;embargo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;oí relatar
historias de desapariciones &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.5pt;"&gt;me &lt;/span&gt;obsesionaron &lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt;mucho &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;más &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;tiempo que &lt;/span&gt;cualquier relato &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;fantástico. &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.5pt;"&gt;Una &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;ellas &lt;/span&gt;es &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;siguiente:
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;finca &lt;/span&gt;de su padre estaba en Shropshire. Y las verjas del parque
daban &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;directamente &lt;/span&gt;a &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;pueblo disperso del &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;era señor. &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;Las&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;casas&amp;nbsp; &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;formaban&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;calle&amp;nbsp; &lt;/span&gt;irregular,&amp;nbsp; &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;huerto&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;aquí,&amp;nbsp;
&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;luego &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 2.6pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;el&amp;nbsp; hastial&amp;nbsp;
de&amp;nbsp; &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;granja, &lt;span style="letter-spacing: 1.15pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;a&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="letter-spacing: -0.15pt; text-indent: 0cm;"&gt;continuación &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="letter-spacing: -0.4pt; text-indent: 0cm;"&gt;una &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="text-indent: 0cm;"&gt;hilera de casitas y así &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;sucesivamente. &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Pues &lt;/span&gt;bien, en &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;casita
del &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;final &lt;/span&gt;vivían &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;hombre
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.55pt;"&gt;muy &lt;/span&gt;respetable y su esposa.
Eran bien conocidos en el pueblo y estimados por los pacientes cuidados &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;prestaban al padre de él, &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;anciano
&lt;/span&gt;paralítico. En invierno, su &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;silla &lt;/span&gt;estaba
&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;junto &lt;/span&gt;al &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;fuego; &lt;/span&gt;en verano, &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le &lt;/span&gt;sacaban
al espacio despejado &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;había delante
de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;casa para &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que tomase &lt;/span&gt;el sol y disfrutara de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;plácida diversión &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;pudiesen procurarle las idas y venidas de&amp;nbsp; los aldeanos. &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Ni &lt;/span&gt;siquiera podía trasladarse de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;cama &lt;/span&gt;a &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;silla &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;sin &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;ayuda.
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt;Un &lt;/span&gt;caluroso día de &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;junio, &lt;/span&gt;todos los &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;habitantes &lt;/span&gt;del pueblo acudieron a los prados para &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;siega. Sólo se quedaron los &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;eran &lt;span style="letter-spacing: -0.55pt;"&gt;muy
&lt;/span&gt;viejos o &lt;span style="letter-spacing: -0.55pt;"&gt;muy&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.9pt;"&gt; &lt;/span&gt;jóvenes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection3"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin-right: 5.3pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Por
&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;tarde, sacaron &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;como &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;costumbre
&lt;/span&gt;al padre &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;anciano &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;he &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;mencionado &lt;/span&gt;para &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que tomara&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 2.6pt;"&gt; &lt;/span&gt;el sol, y su
hijo y su &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;nuera &lt;/span&gt;se &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;fueron &lt;/span&gt;a &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la
&lt;/span&gt;siega. Pero, &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;cuando &lt;/span&gt;regresaron
a casa al oscurecer, el padre paralítico había desaparecido… &lt;span style="letter-spacing: -0.1pt;"&gt;¡se &lt;/span&gt;había ido! Y &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no &lt;/span&gt;volvió a saberse &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;nada &lt;/span&gt;de
él. &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;La &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;anciana &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que contó &lt;/span&gt;esta
historia dijo, con &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;tranquilidad &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;caracterizaba siempre &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;sencillez de&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;su relato, &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que
&lt;/span&gt;se habían llevado a cabo todas las indagaciones &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;su padre podía hacer y &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no &lt;/span&gt;se había aclarado nada.
Nadie había visto &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;nada &lt;/span&gt;extraño en el
pueblo; aquella tarde &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no &lt;/span&gt;se había &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;cometido &lt;/span&gt;en el domicilio del hijo &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;ningún &lt;/span&gt;pequeño robo para el &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;el &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;anciano
&lt;/span&gt;pudiese haber &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;supuesto &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;obstáculo. El hijo y &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;nuera &lt;/span&gt;(célebre
&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;también &lt;/span&gt;por &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;atención &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;prestaba
al padre desvalido) habían estado todo el &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;tiempo
&lt;/span&gt;en el &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;campo &lt;/span&gt;con los &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;demás &lt;/span&gt;vecinos. En &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;suma, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;nunca &lt;/span&gt;se explicó
el misterio; y el &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;hecho &lt;/span&gt;dejó &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;impresión dolorosa en el &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;ánimo &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -0.1pt;"&gt;
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;muchos.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin-right: 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Estoy
segura de que la policía de investigación habría aclarado todos los hechos
relacionados con el suceso en una semana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin-right: 5.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Esta misteriosa historia &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;fue &lt;/span&gt;dolorosa,
pero &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;tuvo &lt;/span&gt;consecuencias &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;hiciesen trágica. &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;La &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 2.6pt;"&gt; &lt;/span&gt;contaré a &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;continuación &lt;/span&gt;(y las anécdotas de desapariciones &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 2.6pt;"&gt; &lt;/span&gt;relato
aquí, &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;aunque &lt;/span&gt;tradicionales, se
repiten con &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;total &lt;/span&gt;fidelidad y &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;mis &lt;/span&gt;informadores las &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;creían &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;rigurosamente
&lt;/span&gt;ciertas) &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;tuvo &lt;/span&gt;consecuencias,
y tristes además. El escenario es &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;pequeña
&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;villa, &lt;/span&gt;rodeada por las &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;extensas&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 2.6pt;"&gt;
&lt;/span&gt;propiedades de varios caballeros acaudalados. Hace &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;unos &lt;/span&gt;cien años vivía en &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;villa &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;procurador con su &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;madre &lt;/span&gt;y su &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;hermana. &lt;/span&gt;Era el apoderado de &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;uno
&lt;/span&gt;de los terratenientes de las proximidades y cobraba las &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;rentas &lt;/span&gt;los días acordados, &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;eran, por &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;supuesto, &lt;/span&gt;bien conocidos. Acudía en tales ocasiones a &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;pequeño establecimiento público, situado
a &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;unas &lt;/span&gt;cinco millas del &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;lugar, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;donde
&lt;/span&gt;los colonos se &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;encontraban &lt;/span&gt;con
él, pagaban &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;sus &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;rentas &lt;/span&gt;y eran obsequiados &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;luego &lt;/span&gt;con &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;banquete. &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.5pt;"&gt;Una &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;noche
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no &lt;/span&gt;regresó de este festejo. &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;No &lt;/span&gt;apareció &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;nunca. &lt;/span&gt;El &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;caballero &lt;/span&gt;del &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;era apoderado recurrió a los &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Dogberry&lt;a name="_bookmark2"&gt;&lt;/a&gt;s&lt;span style="color: #0000ed;"&gt;&lt;span style="font-size: 13.3333px;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;época para dar
con él&amp;nbsp; y con el&amp;nbsp; dinero desaparecido; su &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;madre, &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;era &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;apoyo &lt;/span&gt;y consuelo, &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le &lt;/span&gt;buscó con toda &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;perseverancia
del &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;amor &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;leal. &lt;/span&gt;Pero él &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;nunca &lt;/span&gt;volvió;
y &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;empezó &lt;/span&gt;a correr el &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;rumor &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que
&lt;/span&gt;debía de haberse ido al extranjero con el dinero; su &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;madre &lt;/span&gt;oía todo &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;lo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;se &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;murmuraba &lt;/span&gt;a su alrededor y &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no &lt;/span&gt;podía demostrar su falsedad; así &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;acabó con el corazón destrozado y &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;murió. &lt;/span&gt;Años después, creo &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;unos
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;cincuenta, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;murió &lt;/span&gt;el acaudalado carnicero y &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;ganadero &lt;/span&gt;de… Pero, &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;antes &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;morir, confesó &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;había asaltado&amp;nbsp; al&amp;nbsp;
señor… en el brezal, cerca del pueblo, casi al lado de su casa, con el
propósito de robarle, pero &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;que, &lt;/span&gt;al &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;encontrar &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;más &lt;/span&gt;resistencia de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;prevista,
se había visto &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;empujado &lt;/span&gt;a
apuñalarle, y &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le &lt;/span&gt;había enterrado
aquella &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;misma &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;noche &lt;/span&gt;en &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la
&lt;/span&gt;arena suelta del brezal, &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;bastante &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;hondo. &lt;/span&gt;Allí encontraron su esqueleto, &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;aunque ya &lt;/span&gt;era demasiado tarde para &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;su pobre &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;madre &lt;/span&gt;tuviera &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;conocimiento &lt;/span&gt;de
&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;su &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;honra &lt;/span&gt;había quedado a salvo. &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;También
&lt;/span&gt;su &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;hermana &lt;/span&gt;había &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;muerto, &lt;/span&gt;soltera, porque a nadie &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le &lt;/span&gt;agradaba &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;lo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;podía derivarse
de &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;emparentar &lt;/span&gt;con aquella familia. A
nadie &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le &lt;/span&gt;importaba &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;ya &lt;/span&gt;si era culpable o&lt;span style="letter-spacing: 0.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;inocente.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;/div&gt;

&lt;span lang="ES" style="line-height: 108%;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 14.6667px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/span&gt;

&lt;div class="WordSection4"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3.6pt 0cm 0.0001pt 23pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;¡Ay,
si hubiese existido entonces nuestra Policía de Investigación!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin: 1.2pt 5.35pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Esta
&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;última &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;puede &lt;/span&gt;considerarse &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;historia de desaparición misteriosa. &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;Lo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;fue &lt;/span&gt;sólo
&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;durante &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;generación. &lt;/span&gt;Pero
las desapariciones &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no &lt;/span&gt;se pueden explicar &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;jamás &lt;/span&gt;con &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;ninguna &lt;/span&gt;suposición &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no &lt;/span&gt;son
insólitas en las tradiciones del siglo pasado. &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;He &lt;/span&gt;oído hablar (y creo haberlo &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;leído
&lt;/span&gt;en &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;uno&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;de los &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;números &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;antiguos &lt;/span&gt;de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Chambers’s
&lt;/span&gt;Journal&lt;/i&gt;) de &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;boda &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;se
celebró en &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Lincolnshire&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;hacia el año 1750. &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Entonces &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no
&lt;/span&gt;era de rigor &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;feliz pareja &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;fuese &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;viaje &lt;/span&gt;de
novios. &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;Los&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;recién &lt;/span&gt;casados y &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;sus &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;amigos
&lt;/span&gt;celebraban &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;festejo en casa
del novio o de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;novia. En este caso,
los invitados se &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;encaminaron &lt;/span&gt;a &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;residencia del novio y se dispersaron, &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;yéndose &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;unos
&lt;/span&gt;a pasear&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;por el jardín, otros a
descansar en &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;casa &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;hasta &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;hora
de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;cena. Es de &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;suponer &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que
&lt;/span&gt;el novio estaba con &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;novia, &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;cuando &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un
&lt;/span&gt;criado &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;fue &lt;/span&gt;a &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;decirle &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;desconocido quería hablar
con él. Nadie volvió a verlo desde &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;entonces.
&lt;/span&gt;Se &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;cuenta &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;misma
&lt;/span&gt;historia de &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;antigua &lt;/span&gt;casa solariega galesa abandonada, &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;se alzaba en &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;bosque cerca de Festiniog. &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;También
&lt;/span&gt;en &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;ella &lt;/span&gt;avisaban al novio para &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que fuese &lt;/span&gt;a &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;atender &lt;/span&gt;a &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;desconocido
el día de su boda, y desaparecía de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;faz &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la
&lt;/span&gt;tierra; pero esta versión añadía &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;novia vivió &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;más &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;setenta &lt;/span&gt;años, y
todos los días, &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;mientras&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 2.6pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;luz &lt;/span&gt;del sol o de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;luna &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;iluminaba &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;tierra, se &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;sentaba &lt;/span&gt;a
vigilar &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;junto &lt;/span&gt;a &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;ventana
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;daba al &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;camino &lt;/span&gt;por el &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;se llegaba a &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;casa.
&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Concentraba &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;sus &lt;/span&gt;facultades y su capacidad &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;mental
&lt;/span&gt;en aquella vigilancia agotadora. Y &lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt;mucho
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;antes &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;morir, &lt;/span&gt;se volvió &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;infantil &lt;/span&gt;y sólo &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;tenía &lt;/span&gt;conciencia
de &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;deseo: sentarse &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;junto &lt;/span&gt;a aquel &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;ventanal &lt;/span&gt;a vigilar el &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;camino &lt;/span&gt;por
el &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;podría llegar él. Era tan&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;fiel &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;como
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Evangelina&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;aunque
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;meditabunda &lt;/span&gt;y &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;sin&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;celebridad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin: 1.2pt 5.35pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 110%; margin: 0.45pt 5.35pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;hecho &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que
&lt;/span&gt;estas dos historias similares de desaparición el día de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;boda «prevalezcan», &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;como &lt;/span&gt;dicen los franceses, &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;demuestra que &lt;/span&gt;todo &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;lo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;aumenta &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;nuestra
&lt;/span&gt;facilidad de &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;comunicación &lt;/span&gt;y
organización de recursos, &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;aumenta &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;nuestra &lt;/span&gt;seguridad en &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;vida. Si &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;novio con &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;indómita &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Katherin&lt;a name="_bookmark4"&gt;&lt;/a&gt;e&lt;span style="color: #0000ed;"&gt;&lt;span style="font-size: 13.3333px;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;por novia &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;intentase &lt;/span&gt;desaparecer &lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt;hoy, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no
&lt;/span&gt;tardarían en dar con él y &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;llevarlo &lt;/span&gt;de
&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;vuelta &lt;/span&gt;a casa &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;como &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;fugitivo
&lt;/span&gt;cobarde, alcanzado por el telégrafo eléctrico y amarrado de &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;nuevo &lt;/span&gt;a su destino por &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;agente
&lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la policía.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 110%; margin: 0.45pt 5.35pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin: 0.15pt 5.35pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Otras
dos historias &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;más &lt;/span&gt;de desaparición y
habré &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;terminado. Os &lt;/span&gt;contaré primero &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;fecha
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;más &lt;/span&gt;reciente porque es &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;más &lt;/span&gt;triste;
y &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;concluiremos &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;alegremente &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;(si &lt;/span&gt;cabe decir eso). &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Entre &lt;/span&gt;1820
y 1830 vivían en North Shields &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;señora
respetable y su hijo, &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;luchaba &lt;/span&gt;por adquirir &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;suficientes conocimientos &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;medicina &lt;/span&gt;para poder enrolarse &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;como &lt;/span&gt;médico en &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;navío del Báltico y tal vez &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;ganar
&lt;/span&gt;de ese &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;modo &lt;/span&gt;dinero &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;suficiente &lt;/span&gt;para cursar &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;año de estudios en &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Edimburgo. &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;Le &lt;/span&gt;apoyaba en todos &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;sus &lt;/span&gt;planes
el &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;difunto &lt;/span&gt;y bondadoso doctor &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;G. &lt;/span&gt;de aquella población. Creo &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;el estipendio &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;habitual &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no &lt;/span&gt;era
necesario en su caso; el joven hacía &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;muchos
&lt;/span&gt;recados y tareas útiles &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;joven &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;caballero
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;más &lt;/span&gt;delicado habría
considerado impropias; y &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;residía &lt;/span&gt;con
su &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;madre &lt;/span&gt;en &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;de las callejuelas &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;iban
de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la calle &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;mayor &lt;/span&gt;de North Shields &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;hasta &lt;/span&gt;el
&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;río. &lt;/span&gt;El doctor &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;G. &lt;/span&gt;había pasado toda &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;noche &lt;/span&gt;con &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;paciente y &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;había
dejado &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;mañana &lt;/span&gt;de invierno a primera hora para regresar a casa y
acostarse; pero pasó &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;antes &lt;/span&gt;por casa
de su aprendiz y &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;hizo &lt;/span&gt;levantarse y acompañarle para &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;preparara &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;medicamento &lt;/span&gt;y se &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;lo llevara &lt;/span&gt;a &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;enferma. &lt;/span&gt;Así &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;el pobre &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;muchacho &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le &lt;/span&gt;acompañó,
preparó el remedio y &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;salió &lt;/span&gt;con él &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;entre &lt;/span&gt;las cinco y las seis de aquella &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;madrugada &lt;/span&gt;de invierno. &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;No &lt;/span&gt;volvieron a verlo. El doctor &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;G. &lt;/span&gt;esperó, &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;pensando &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;estaba en
casa&amp;nbsp; de su &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;madre; &lt;/span&gt;y &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;ella &lt;/span&gt;esperó, &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;creyendo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que
&lt;/span&gt;había ido a hacer su jornada de trabajo; y &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;entretanto, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;como &lt;/span&gt;recordaría
después &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;gente, &lt;/span&gt;zarpó del &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;puerto &lt;/span&gt;el
barco de &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Edimburgo. &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;La &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;madre
&lt;/span&gt;esperó su regreso&lt;span style="letter-spacing: 1pt;"&gt; &lt;/span&gt;toda&lt;span style="letter-spacing: 1.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 1.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;vida;&lt;span style="letter-spacing: 0.7pt;"&gt; &lt;/span&gt;pero&lt;span style="letter-spacing: 1pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;unos&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 1.15pt;"&gt; &lt;/span&gt;años&lt;span style="letter-spacing: 1.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;después&lt;span style="letter-spacing: 1.15pt;"&gt; &lt;/span&gt;se&lt;span style="letter-spacing: 1.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;descubrieron&lt;span style="letter-spacing: 0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;los&lt;span style="letter-spacing: 1.15pt;"&gt; &lt;/span&gt;horrores&lt;span style="letter-spacing: 1.15pt;"&gt; &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: 1.15pt;"&gt; &lt;/span&gt;Hare&lt;span style="letter-spacing: 1.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;y&lt;span style="letter-spacing: 0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Burk&lt;a name="_bookmark5"&gt;&lt;/a&gt;e&lt;span style="color: #0000ed;"&gt;&lt;span style="font-size: 13.3333px;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;y&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;parece ser &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt; text-indent: 0cm;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt; text-indent: 0cm;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt; text-indent: 0cm;"&gt;gente &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;adoptó
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt; text-indent: 0cm;"&gt;una &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;visión sombría de su destino; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt; text-indent: 0cm;"&gt;sin &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt; text-indent: 0cm;"&gt;embargo,
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt; text-indent: 0cm;"&gt;nunca &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;oí &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt; text-indent: 0cm;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;se aclarase del todo, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt; text-indent: 0cm;"&gt;ni &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt; text-indent: 0cm;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;dejase
de haber en &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt; text-indent: 0cm;"&gt;realidad &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;algo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt; text-indent: 0cm;"&gt;más &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt; text-indent: 0cm;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;conjeturas.
Debo añadir &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt; text-indent: 0cm;"&gt;que&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 2.6pt; text-indent: 0cm;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt; text-indent: 0cm;"&gt;quienes
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt; text-indent: 0cm;"&gt;le &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;conocieron hablaban &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt; text-indent: 0cm;"&gt;categóricamente &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;de su formalidad y de su &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt; text-indent: 0cm;"&gt;excelente &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt; text-indent: 0cm;"&gt;conducta, &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;por &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt; text-indent: 0cm;"&gt;lo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt; text-indent: 0cm;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;resultaba &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt; text-indent: 0cm;"&gt;sumamente &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;improbable &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt; text-indent: 0cm;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt; text-indent: 0cm;"&gt;hubiese &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt; text-indent: 0cm;"&gt;huido
&lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;al &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt; text-indent: 0cm;"&gt;mar, &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;o &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt; text-indent: 0cm;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt; text-indent: 0cm;"&gt;hubiese
&lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;cambiado &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt; text-indent: 0cm;"&gt;repentinamente &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;por &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt; text-indent: 0cm;"&gt;alguna &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;razón &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt; text-indent: 0cm;"&gt;sus &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;planes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection5"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin-right: 5.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;La &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;última &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;historia &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;cuenta
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;desaparición &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;se aclaró al cabo de &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;muchos &lt;/span&gt;años. Hay en &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Manchester &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;calle &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;digna &lt;/span&gt;de consideración &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;lleva
&lt;/span&gt;del &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;centro &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;ciudad a &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;de las &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;zonas &lt;/span&gt;residenciales.
Esta &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;calle &lt;/span&gt;se llama en &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;parte Garratt y después &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;(cuando &lt;/span&gt;adquiere &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;aire &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;elegante &lt;/span&gt;y &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;relativamente &lt;/span&gt;campestre) Brook Street. El primer &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;nombre &lt;/span&gt;procede de &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;viejo &lt;/span&gt;edificio de
paredes blancas y vigas pintadas de &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;negro &lt;/span&gt;de
los &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;tiempos &lt;/span&gt;de Ricardo &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;III, más &lt;/span&gt;o &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;menos, &lt;/span&gt;a &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;juzgar&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;por el tipo de &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;construcción: &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;lo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;quedaba de esa &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;vieja &lt;/span&gt;casa &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;ya &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;lo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;han &lt;/span&gt;tapado,
pero &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;hace &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;unos &lt;/span&gt;años aún era &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;visible &lt;/span&gt;desde
&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la calle &lt;/span&gt;principal; estaba &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;medio oculta &lt;/span&gt;en &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;terreno desocupado y parecía &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;medio
&lt;/span&gt;en ruinas. Creo &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;ocupaban varias familias pobres, &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;alquilaban pisos en aquel edificio
desvencijado. Pero &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;antiguamente &lt;/span&gt;era &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;mansión
&lt;/span&gt;Gerrard &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;(¡qué &lt;/span&gt;diferencia &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;entre &lt;/span&gt;Gerrard y Garratt!) y estaba rodeada
de &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;parque regado por &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;límpido arroyo, con &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;hermosos estanques &lt;/span&gt;de peces (el &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;nombre &lt;/span&gt;de estos se preservó, &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;hasta fecha &lt;/span&gt;reciente, en &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;calle
&lt;/span&gt;próxima), &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;huertos &lt;/span&gt;de frutales,
palomares y accesorios similares de las &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;mansiones
&lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;tiempos &lt;/span&gt;pasados. Creo &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;pertenecía a &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;familia &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Mosley, &lt;/span&gt;probablemente
&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;rama
&lt;/span&gt;del árbol del señor de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;mansión &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Manchester. &lt;/span&gt;Cualquier obra topográfica del siglo pasado
relacionada con esa &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;zona &lt;/span&gt;aportaría el
&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;apellido &lt;/span&gt;del &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;último &lt;/span&gt;propietario de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;casa,
y es a él a quien se refiere &lt;span style="letter-spacing: -0.5pt;"&gt;mi&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;historia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin-right: 5.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Hace &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;muchos &lt;/span&gt;años, vivían en &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Manchester &lt;/span&gt;dos ancianas solteras de &lt;span style="letter-spacing: -0.55pt;"&gt;muy &lt;/span&gt;respetable condición. Habían vivido
siempre en &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;ciudad y les &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;gustaba &lt;/span&gt;hablar de los cambios &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;se habían producido en el período &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;recordaban, &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;se &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;remontaba &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;unos &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;setenta
&lt;/span&gt;u &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;ochenta &lt;/span&gt;años. &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;Tenían &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;además
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;gran &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;conocimiento &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;historia tradicional por su padre, &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;que, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;lo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;mismo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que
&lt;/span&gt;su padre &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;antes &lt;/span&gt;de él, habían
sido respetables abogados de &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Manchester&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 2.6pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;mayor &lt;/span&gt;parte del siglo pasado, y eran
apoderados de varias familias del condado, &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;que,
&lt;/span&gt;desplazadas de &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;sus &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;viejas &lt;/span&gt;posesiones por el crecimiento de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;ciudad, obtuvieron cierta compensación
con el &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;aumento &lt;/span&gt;del valor de
cualquier terreno &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;decidieran &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;vender. &lt;/span&gt;Así &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;los señores S., padre e hijo, actuaron &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;como &lt;/span&gt;asesores legales &lt;span style="letter-spacing: -0.55pt;"&gt;muy &lt;/span&gt;reputados y conocían los secretos de
diversas familias, &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;de las cuales
se relacionaba con &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;mansión&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -1.2pt;"&gt;
&lt;/span&gt;Garratt.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin-right: 5.95pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El propietario de esa &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;finca &lt;/span&gt;se
casó joven en &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;fecha &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;indeterminada
&lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;primera &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;mitad &lt;/span&gt;del siglo pasado; él y su esposa
tuvieron varios hijos y vivieron feliz y plácidamente &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;muchos &lt;/span&gt;años. Hasta &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;día, el marido &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;tuvo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;ir &lt;/span&gt;a &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Londres
&lt;/span&gt;a resolver &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;asunto. &lt;/span&gt;Era &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;viaje &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;semana
&lt;/span&gt;en aquellos &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;tiempos. &lt;/span&gt;Escribió
&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;comunicando &lt;/span&gt;su llegada, y creo &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no &lt;/span&gt;volvió
a &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;escribir &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;nunca. &lt;/span&gt;Parecía &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;se &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;lo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;hubiese
&lt;/span&gt;tragado el abismo de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;metrópoli,
porque &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;ningún &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;amigo &lt;/span&gt;(y &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;dama &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;tenía
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;muchas &lt;/span&gt;amistades &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;influyentes) &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;pudo &lt;/span&gt;averiguar y explicarle &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;qué&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 2.6pt;"&gt; &lt;/span&gt;había sido de él. &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;La &lt;/span&gt;idea &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;predominante &lt;/span&gt;era
&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le
&lt;/span&gt;habrían asaltado los ladrones &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;callejeros
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;pululaban &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;entonces &lt;/span&gt;por &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;ciudad, &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;se había
resistido y &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le &lt;/span&gt;habían &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;matado. &lt;/span&gt;Su esposa &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;fue &lt;/span&gt;perdiendo poco a poco &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;esperanza
de volver a verlo y se consagró al cuidado de &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;sus
&lt;/span&gt;hijos. Y así siguieron las cosas, &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;bastante
&lt;/span&gt;plácidamente, &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;hasta que &lt;/span&gt;el
heredero llegó a &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;mayoría &lt;/span&gt;de edad y necesitaron ciertos &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;documentos &lt;/span&gt;para poder &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;tomar &lt;/span&gt;posesión de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;propiedad &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;legalmente. &lt;/span&gt;El
señor S. (el abogado de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;familia)
declaró &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;había &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;entregado &lt;/span&gt;aquellos &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;documentos &lt;/span&gt;al &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;caballero &lt;/span&gt;desaparecido
&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;justo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;antes&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 2.6pt;"&gt; &lt;/span&gt;de su &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;último &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;viaje
&lt;/span&gt;misterioso a &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Londres, &lt;/span&gt;con el &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;yo &lt;/span&gt;creo
&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.5pt;"&gt;
&lt;/span&gt;se relacionaban de algún &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;modo.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;/div&gt;

&lt;span lang="ES" style="line-height: 108%;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 14.6667px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/span&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin: 3.6pt 5.35pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Era posible &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;aún
existieran. Podría tenerlos en su poder alguien en &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Londres, &lt;/span&gt;a sabiendas o &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no &lt;/span&gt;de
su importancia. &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;De &lt;/span&gt;todos &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;modos, &lt;/span&gt;el señor S. aconsejó a su cliente &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;pusiese &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;anuncio &lt;/span&gt;en los
periódicos de &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Londres, &lt;/span&gt;redactado con
&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;suficiente
&lt;/span&gt;habilidad para &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;sólo &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;lo &lt;/span&gt;entendiera quien guardara los &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;importantes &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;documentos. &lt;/span&gt;Y así se &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;hizo; &lt;/span&gt;el
&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;anuncio &lt;/span&gt;se repitió a intervalos &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;durante &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;tiempo, &lt;/span&gt;pero &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;sin &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;ningún
&lt;/span&gt;resultado. Pero al &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;final &lt;/span&gt;se &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;recibió &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una
&lt;/span&gt;respuesta misteriosa, especificando &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que
&lt;/span&gt;los &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;documentos &lt;/span&gt;existían y &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;se &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;entregarían,
&lt;/span&gt;pero sólo con ciertas condiciones y al heredero en persona. Así &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;el joven &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;viajó &lt;/span&gt;a &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Londres &lt;/span&gt;y
acudió, &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;siguiendo &lt;/span&gt;las instrucciones,
a &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;casa &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;antigua &lt;/span&gt;de Barbican, &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;donde &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;individuo, &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;al parecer &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le &lt;/span&gt;esperaba,
&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le dijo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;debía permitir &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le &lt;/span&gt;vendara
los ojos y &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le &lt;/span&gt;guiara. &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;Luego
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le llevó &lt;/span&gt;por varios pasadizos &lt;span style="letter-spacing: -0.6pt;"&gt;y, &lt;/span&gt;al &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;final
&lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;uno, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le &lt;/span&gt;subieron a &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;silla &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;manos &lt;/span&gt;y &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le
&lt;/span&gt;llevaron en &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;ella &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;durante &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una
&lt;/span&gt;hora o &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;más; &lt;/span&gt;siempre declaró &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le &lt;/span&gt;habían
dado &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;muchas &lt;/span&gt;vueltas y &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;creía
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;al &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;final &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le &lt;/span&gt;habían dejado
cerca del &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;punto &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: 0.75pt;"&gt; &lt;/span&gt;partida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 108%; margin-right: 5.3pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;Cuando &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;quitaron &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;venda &lt;/span&gt;de los ojos, estaba en &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;sala respetable, de aspecto familiar. &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Entró &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;caballero &lt;/span&gt;de edad &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;madura &lt;/span&gt;y &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le
dijo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;que, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;hasta que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;hubiese &lt;/span&gt;transcurrido cierto &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;tiempo&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 2.6pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;(lo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;se
&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;le &lt;/span&gt;indicaría de &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;forma
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;determinada, &lt;/span&gt;pero &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;cuya &lt;/span&gt;duración &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no &lt;/span&gt;se &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;mencionó &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;entonces), &lt;/span&gt;debía jurar &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;guardaría secreto sobre los &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;medios &lt;/span&gt;por los &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;había &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;conseguido &lt;/span&gt;los
&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;documentos. &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;Lo &lt;/span&gt;juró, y el caballero, &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;sin &lt;/span&gt;cierta &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;emoción,
&lt;/span&gt;reconoció &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;era el padre
desaparecido del heredero. Parece ser &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;se
había &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;enamorado &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;damisela, &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;amiga &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;persona con
quien se alojaba. Había &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;hecho &lt;/span&gt;creer
a &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;joven &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;era soltero; &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;ella &lt;/span&gt;respondió
de &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;buen &lt;/span&gt;grado a&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;sus &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;galanteos &lt;/span&gt;y su padre, &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;tendero de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;ciudad, &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no &lt;/span&gt;se &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;mostró &lt;/span&gt;contrario al enlace, &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;pues &lt;/span&gt;el &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;caballero
&lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Lancashire tenía &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;buena &lt;/span&gt;presencia y &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;muchas &lt;/span&gt;cualidades &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;el
&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;comerciante &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;creía &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;resultarían &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;gratas &lt;/span&gt;a &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;sus
&lt;/span&gt;clientes. Se cerró el trato y el descendiente de &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;estirpe de caballeros se casó con &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;hija única del tendero de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;ciudad,
convirtiéndose en socio comanditario en el &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;negocio.
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Aseguró&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 2.6pt;"&gt; &lt;/span&gt;a su hijo &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;nunca &lt;/span&gt;se había arrepentido del paso &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;había dado, &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;su &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;mujer &lt;/span&gt;de baja
condición era dulce, dócil y &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;afectuosa &lt;/span&gt;y
&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;tenían &lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;una &lt;/span&gt;familia &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;numerosa, &lt;/span&gt;próspera
y feliz. &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;Preguntó &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;luego &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;afectuosamente
&lt;/span&gt;por su primera esposa (o debería decir &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;más
&lt;/span&gt;bien verdadera), aprobó &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;lo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;ella &lt;/span&gt;había
&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;hecho &lt;/span&gt;respecto a &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;hacienda y a &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;educación de los hijos; pero &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;dijo
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;estaba &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;muerto &lt;/span&gt;para &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;ella lo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;mismo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;ella
lo &lt;/span&gt;estaba para él. &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Prometió &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que cuando &lt;/span&gt;él &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;muriese &lt;/span&gt;de verdad se enviaría a Garratt &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;mensaje, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;cuya &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;naturaleza
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no &lt;/span&gt;especificó, dirigido a su
hijo, y &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que hasta entonces &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;habría
&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;más &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;comunicación
entre &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;ellos, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;pues &lt;/span&gt;era inútil &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;intentar &lt;/span&gt;descubrirle bajo su &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;incógnito,
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;aunque &lt;/span&gt;en el &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;juramento &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;hubiese &lt;/span&gt;quedado
prohibido hacer tal cosa. &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;Me &lt;/span&gt;atrevo
a decir &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;el joven &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;no &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;tenía
grandes &lt;/span&gt;deseos de localizar al padre, &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 2.6pt;"&gt; &lt;/span&gt;sólo &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;lo &lt;/span&gt;había
sido de &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;nombre. &lt;/span&gt;Regresó a &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Lancashire, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;tomó &lt;/span&gt;posesión de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;finca &lt;/span&gt;en &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Manchester
&lt;/span&gt;y tardó &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;muchos &lt;/span&gt;años en &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;recibir &lt;/span&gt;el misterioso &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;testimonio &lt;/span&gt;de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;muerte &lt;/span&gt;real de su
padre. &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Entonces &lt;/span&gt;explicó los detalles
relacionados con &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;recuperación de
los &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;títulos &lt;/span&gt;de propiedad al señor
S., y a algún &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;que &lt;/span&gt;otro &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;amigo &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;íntimo.
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;Cuando &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;familia se &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;extinguió &lt;/span&gt;o &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;abandonó &lt;/span&gt;Garratt,
dejó de ser &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;un &lt;/span&gt;secreto bien &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;guardado &lt;/span&gt;y &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;señorita S., &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;anciana &lt;/span&gt;hija del apoderado de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;familia, &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;contó &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la &lt;/span&gt;historia de &lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;la&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.9pt;"&gt; &lt;/span&gt;desaparición.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 12.8pt; margin-left: 23pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Permítaseme decir una vez
más que doy las gracias por vivir en los tiempos de la Policía de&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;Investigación. Si me asesinasen o cometiese bigamia, mis amistades
tendrían en todo caso el consuelo de estar plenamente informados.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>El jardín de las tumbas</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2020/11/el-jardin-de-las-tumbas.html</link><category>Amparo Dávila</category><category>cuento</category><category>Cuento Hispanoamericano</category><category>Relato</category><category>Terror</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Mon, 2 Nov 2020 17:46:00 -0600</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-1485511246766344395</guid><description>&lt;p&gt;&amp;nbsp;de Amparo Dávila&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;div class="WordSection1"&gt;

&lt;p align="right" class="MsoBodyText" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 0cm; margin-right: 5.75pt; margin-top: 9.8pt; margin: 9.8pt 5.75pt 0cm 0cm; text-align: right;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;A DIEGO DE MESA&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="right" class="MsoBodyText" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 0cm; margin-right: 5.75pt; margin-top: 9.8pt; margin: 9.8pt 5.75pt 0cm 0cm; text-align: right;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.1pt 5.5pt 0.0001pt 5.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;...a la entrada de la capilla hay una inscripción en
latín que yo leo siempre cuando cruzo la puerta&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;... La
memoria fue tan fiel que sintió como si hiciera muy poco tiempo desde la última
vez que estuvo en el convento. Recordaba con toda claridad el gran patio
central con su majestuosa arquería, la capilla a un lado, el jardín, el enorme
comedor con su larga mesa, las galerías, las celdas, el escritorio de su padre,
donde siempre lo encontraba escribiendo, leyendo, pensando; la puerta que
separaba el mundo de la luz y el mundo de la sombra, el mundo de lo conocido y
el mundo de lo desconocido, de aquel misterio temido y&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;anhelado...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.9pt; margin-right: 5.45pt; margin-top: 7.2pt; margin: 7.2pt 5.45pt 0cm 5.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;... todos los veranos salimos de vacaciones y mi
familia renta un viejo convento abandonado para ir a descansar y a huir del
calor de la ciudad. Yo debo haber tenido unos cuantos meses la primera vez que
me llevaron al convento y desde entonces no hemos dejado de ir verano tras
verano durante muchos años. ¡Qué felices somos mis hermanos y yo de dejar por
un tiempo el departamento de la ciudad, la escuela y las tareas, de tener todo
el día para jugar y tanto espacio...!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.9pt; margin-right: 5.45pt; margin-top: 7.2pt; margin: 7.2pt 5.45pt 0cm 5.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;... comenzamos a hacer planes y preparativos para
las vacaciones con varios meses de anticipación. Seleccionamos cuidadosamente
los juguetes y la ropa que vamos a llevar y ahorramos casi todo el dinero que
mi padre nos da los domingos, para dulces y helados. Con ese dinero comprarnos
las cosas que necesitamos para nuestros&lt;span style="letter-spacing: -1.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;juegos...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.9pt; margin-right: 5.5pt; margin-top: 7.2pt; margin: 7.2pt 5.5pt 0cm 5.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;.&lt;i&gt;.. durante el día el viejo convento es un lugar maravilloso. Las horas
se nos van jugando a la pelota en el patio central o en el jardín. Nuestro
jardín fue el cementerio de los frailes y está lleno de tumbas que sólo tienen
unas lápidas de cantera al nivel del suelo; en algunas todavía se pueden leer
los nombres de los monjes, en otras están ya borrados. Sólo hay una tumba
grande con monumento, la de un Obispo que, según cuentan, vino a visitar el
convento y se murió de pronto. Nosotros corremos y brincamos sobre las tumbas
atrapando ardillas o cazando mariposas; otras veces somos exploradores en busca
de grandes tesoros cuyo hallazgo nos convertirá de la noche a la mañana en
señores poderosos... &lt;/i&gt;No pudo menos que sonreír. La lectura del diario lo
complacía y no dejó de sentir nostalgia de aquella edad tan desprovista de
malicia literaria y de las complicaciones de la vida. Lo había escrito entre
los nueve y los dieciséis años y estaba dividido en dos partes: la primera
contenía episodios de su infancia y la segunda el comienzo de su primera
juventud. El diario quedó interrumpido cuando se fue a Francia. Con este solo
hecho había sentido que pasaba a una etapa más seria de su vida y que el diario
era un síntoma de&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;adolescencia...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.9pt; margin-right: 5.55pt; margin-top: 7.25pt; margin: 7.25pt 5.55pt 0cm 5.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;.&lt;i&gt;..al anochecer todo cambia de rostro; nuestro castillo (nosotros
jugamos a que el convento es un castillo legendario) se transforma en una serie
de largas y oscuras galerías sumidas en el silencio. Por ningún motivo nos
hacen ir al jardín o atravesar solos el patio central; bajo la luz de la luna
se pueblan de sombras aterradoras y monstruosas. Los duraznos y los almendros
que el viento mueve semejan espectros que&lt;span style="letter-spacing: 0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;se&lt;span style="letter-spacing: 0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;abalanzan&lt;span style="letter-spacing: 0.45pt;"&gt;
&lt;/span&gt;sobre&lt;span style="letter-spacing: 0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;nosotros...&lt;span style="letter-spacing: 0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;Marcos&lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;encendió&lt;span style="letter-spacing: 0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;un&lt;span style="letter-spacing: 0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;cigarrillo&lt;span style="letter-spacing: 0.6pt;"&gt; &lt;/span&gt;y&lt;span style="letter-spacing: 0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;avivó&lt;span style="letter-spacing: 0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;el&lt;span style="letter-spacing: 0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;fuego&lt;span style="letter-spacing: 0.5pt;"&gt; &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: 0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;chimenea; el
invierno se anticipaba y las noches empezaban a ser frías. Llegó a su
departamento con la intención de concluir el ensayo prometido a Pablo para su
revista, y al buscar unas fichas bibliográficas había encontrado aquel viejo
diario. Y allí estaba sin ganas ya de trabajar. En realidad se sentía muy
cansado para intentar escribir, "día completo", y le dio fastidio
hacer un recuento de todo lo que había&lt;span style="letter-spacing: -0.7pt;"&gt; &lt;/span&gt;hecho...&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection2"&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.9pt; margin-right: 5.45pt; margin-top: 7.1pt; margin: 7.1pt 5.45pt 0cm 5.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;… mis hermanos y yo siempre hemos creído que en la
tumba del Obispo está el tesoro que los monjes enterraron cuando dejaron el
convento. Hacemos excavaciones a los lados del monumento, pequeños túneles por
donde intentamos llegar hasta el ataúd del Obispo. Siempre nos turnamos para
escarbar y uno de nosotros o un amigo vigila subido en un árbol la llegada de
algún intruso que pueda delatarnos con nuestros padres. Cuando nos llaman a
comer cubrimos cuidadosamente los agujeros con ramas y tierra para que nadie
pueda sospechar lo que estamos haciendo y no nos ganen el tesoro...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.9pt; margin-right: 5.55pt; margin-top: 7.2pt; margin: 7.2pt 5.55pt 0cm 5.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;... nunca hemos podido llegar hasta el ataúd del
Obispo porque los agujeros que hacemos un día al siguiente están otra vez
llenos de tierra. Si alguna vez lo conseguimos, yo me pregunto si tendremos el
valor de abrirlo; ahí está sin duda el tesoro, pero también está el Obispo sin
ojos ya y carcomido por los gusanos y esto, realmente, resulta superior a
nuestras fuerzas. Por la sola profanación de su tumba él me persigue todas las
noches...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.9pt; margin-right: 5.5pt; margin-top: 7.2pt; margin: 7.2pt 5.5pt 0cm 5.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;... a las siete de la noche cenamos; mi padre se
sienta a la cabecera de la larga mesa. A los niños no se nos permite hablar y
comemos siempre en silencio. Al terminar mi padre da gracias por la cena, por
el día vivido y por muchas otras cosas. Después nos despedimos de ellos y
subimos a acostarnos. Yo voy el primero por ser el menor y cada uno de nosotros
lleva su vela. Mis dos hermanos duermen en la misma celda; yo, solo. Jacinta,
nuestra nana, me acompaña y se queda mientras me desvisto; una vez que estoy en
la cama apaga la vela y sale de la celda. Entonces empieza la noche del terror
para mí y no sé, ni sabré nunca, si para mis hermanos. Yo jamás he podido
confesarles mis pánicos ni contarles nada de lo que me ocurre por las noches;
temo que se burlen de mí y me pongan algún apodo ridículo y humillante. Yo
quisiera pedirle a gritos a mi nana que no me deje solo y que no apague la luz,
pero la vergüenza me hace enmudecer... &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;A los cuarenta años tampoco
podía vencer el miedo a la oscuridad; se sentía perdido en la tiniebla; a veces
cuando de pronto se quedaba a oscuras, no podía moverse; siempre presentía
tropezar con algo o experimentaba la extraña sensación de no encontrarse en su
casa o en el sitio donde estaba al apagarse la luz, sino en otro lugar
totalmente desconocido y poblado de presencias que lo rodeaban. Lo iban
cercando y cada vez se estrechaban más sobre&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;
&lt;/span&gt;él...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.9pt; margin-right: 5.55pt; margin-top: 7.1pt; margin: 7.1pt 5.55pt 0cm 5.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;... el mundo tenebroso de la oscuridad y el silencio
creciente se apodera de mí, cuando me quedo solo en la celda, un sudor frío y
pegajoso me surca la frente y pueden escucharse los latidos de mi corazón
mientras mil sombras se remueven en la oscuridad. Me voy recogiendo en la cama
hasta quedar hecho un ovillo y jalo los cobertores hasta la nariz. Trato de
pensar entonces en la Navidad o en mi cumpleaños, en los premios de la escuela,
pero todo resulta inútil nada logra distraerme ni aminorar mi miedo. Nunca
puedo cerrar los ojos, porque siento que así aumenta el peligro. No pasan las
horas y las noches se hacen eternas. Sombras que van y vienen, murmullos,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;pasos, roces de hábitos, aleteos, cadenas que se
arrastran, rumores de plegarias, quejidos apagados, un viento helado que me
llega hasta los huesos, el Obispo sin rostro frente a mí, sin rostro, sin ojos,
hueco... &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Algunas veces se despertaba de pronto a mitad de la noche; la débil luz
de la luna o del alumbrado de la calle que se filtraba por la persiana solía
tener un tinte azuloso, casi metálico y todo comenzaba a girar dentro de una
atmósfera inquietante. Su corazón latía con violencia y un frío espanto lo iba
invadiendo hasta lograr paralizarlo por completo cuando advertía que no estaba
solo, que alguien sentado frente a su cama lo observaba fijamente, penetrándolo
hasta el alma con sus cuencas vacías... Transcurría una eternidad de angustia y
pavor desorbitado hasta que su mente funcionaba de nuevo y descubría, o más
bien se daba cuenta de que el Obispo no era sino su ropa que había dejado en
desorden sobre la silla...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection3"&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.9pt; margin-right: 5.55pt; margin-top: 7.2pt; margin: 7.2pt 5.55pt 0cm 5.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;... cuando la primera luz del día comienza a
filtrarse por la claraboya de la celda, el Obispo se marcha y con él las
sombras y los ruidos. El terror de la noche desaparece y yo empiezo a reconocer
la celda y todas mis cosas. Me estiro por primera vez en la cama, los brazos y
las piernas pierden su rigidez y caigo de golpe en el sueño. Al poco rato la
voz de Jacinta me obliga a despertar...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.9pt; margin-right: 5.45pt; margin-top: 7.2pt; margin: 7.2pt 5.45pt 0cm 5.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;... me gustaría saber cómo pasan las noches mis
hermanos, si son iguales a las mías. Pero nunca me he atrevido a preguntarles
nada. A la hora del desayuno están siempre frescos y contentos, llenos de
planes para él día. Algunas veces mi madre se da cuenta de mi palidez y de los
bostezos que yo no puedo contener. "¿Estás enfermo hijo, dormiste
mal?", y me observa atentamente. Yo me apresuro a decirle que estoy muy
bien y que dormí toda la noche. Mientras hablo siento que me voy poniendo
colorado ante el temor de que mi propia voz me denuncie. No pondría soportar
las preguntas de mis padres ni las burlas de mis hermanos después. "¿De
modo que usted le tiene miedo a los fantasmas? ¿Y cómo son los fantasmas, hijo
mío?" Casi oigo la voz de mi padre y puedo hasta imaginar su sonrisa... &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;Aún no sabía gran
cosa de sus hermanos, se querían bien respetándose en todo, sé buscaban con
cierta frecuencia y charlaban a gusto, pero siempre había existido algo como
una barrera interior que él no lograba franquear. Tal vez vivía muy encerrado
en su propio mundo y no le interesaba moverse en el de ellos. "Yo quisiera
que fueras más sencillo, así como tus hermanos, vives demasiado dentro de ti,
hijo mío”, solía decirle su madre. ¡Cómo me gustaría penetrar en tu
mundo!" Su mundo era sólo su mundo, lleno siempre de inquietud, angustia
de todo y de nada, ansiedad acrecentada por los años, desasosiego, andar de
aquí para allá buscando un sitio, el sitio que no encontraba, nunca la paz,
aburrimiento constante de lo que tenía; o deseo de algo distinto; la soledad a
cuestas siempre, ni siquiera su obra bastaba, sólo en el tiempo de la gestación
era parte suya, después podía haber sido la de otro, tan lejana, como nunca
creada por&lt;span style="letter-spacing: -0.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;él...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;h2 style="text-align: center;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: small;"&gt;II&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.9pt; margin-right: 5.55pt; margin-top: 7.05pt; margin: 7.05pt 5.55pt 0cm 5.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;.&lt;i&gt;.. todas las noches salgo del convento. Cuando todos duermen me escapo
sin hacer ruido. No puedo aún superar el miedo de descubrir o presentir en la
sorda oscuridad de la celda la figura del Obispo sin rostro que me acechó
tantos años, cuando yo no podía&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;hacer otra cosa que vivir la noche del terror... &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Tendría unos
dieciséis años cuando empezó a escaparse por las noches. Aún recordaba la
emoción de sus primeras huidas llenas de sobresaltos y del temor de ser
descubierto por sus padres...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection4"&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.9pt; margin-right: 5.55pt; margin-top: 7.2pt; margin: 7.2pt 5.55pt 0cm 5.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;... finjo acostarme para no despertar sospechas y
cuando todo está en calma salgo apresuradamente del convento. En la taberna del
pueblo bebo algunas copas con los muchachos campesinos, lo cual es necesario
para darme valor. Me siento bastante cohibido ante ellos, tan decididos y
directos en todos sus actos. Al principio no aceptaban muy bien mi compañía
pero poco a poco he sabido ganarme su confianza y su estimación...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.3pt 5.5pt 0.0001pt 5.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Anoche había bebido
mucho, tontamente; le daba rabia recordarlo. La reunión marchaba muy agradablemente
y todo mundo estaba contento. José era un gran conversador, sin duda alguna,
lleno de ironía, afecto a burlarse de todos y de sí mismo. De pronto lo molestó
aquella broma de José; conociéndolo tanto como lo conocía no dudaba de que ya
desde antes hubiera hecho reír a los demás a costa suya. Se puso bastante tenso
y comenzó a beber copa tras copa hasta embrutecerse. Siempre era lo mismo, por
una cosa, por otra, por nada, él bebía como esponja; antes era la timidez
"darse valor", como pensaba a los dieciséis años,&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;después...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.1pt 5.45pt 0.0001pt 5.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;... bien puedo decir que llevo una doble vida, durante el
día soy uno en el convento con mis padres y mis hermanos, y por la noche en la
taberna soy otro; allí bebo, juego a la brisca, bailo fox y danzón y acabo la
noche en la estrecha cama de Carmen... &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;No se explicaba
corno a pesar de la gran timidez de aquel entonces que lo hacía ruborizarse
ante la sola presencia de cualquiera de las amigas de sus hermanos, había
buscado el cuerpo de una mujer para escapar de la noche a solas. Aún perduraba
aquella sensación que lo hacía sentirse como el único sobreviviente de un
naufragio, sin voces, sin calor, como caer de golpe en la muerte, soledad del
cuerpo y soledad de adentro, vacío, oscuridad, silencio aplastante. Ese miedo a
estar solo lo había perseguido y lo perseguía siempre. Con frecuencia, cuando
ya iba para su casa a dormir, bien entrada la noche, después de haber estado en
alguna fiesta, lo asaltaba aquel temor incontrolable. No llegaba a su casa, se
metía en el primer bar o café que encontraba abierto y allí esperaba
pacientemente, bebiendo o tomando café, a que se hiciera de día. Muchas veces
sonaban las seis o las siete de la mañana cuando por fin llegaba a su
departamento y encontraba a la portera barriendo la calle. "Fue larga la
fiesta, joven", y lo miraba con ojos&lt;span style="letter-spacing: -0.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;sospechosos...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.9pt; margin-right: 5.55pt; margin-top: 7.1pt; margin: 7.1pt 5.55pt 0cm 5.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;...anoche por poco y me descubren. Matilde salió de
la cocina cuando yo creía que ya se había acostado. Me pegué a un pilar, casi
incrustándome en él y detuve la respiración. Por fortuna el viento le apagó la
vela. Gruñó algo entre dientes y se volvió a encenderla. Nunca he corrido tan
aprisa. De sólo pensar que me hubieran descubierto y que ya no pudiera seguirme
escapando por las noches, me sentí enfermo. En la taberna todos lo notaron.
"Parece que te hubieran espantado", dijo Jacobo al verme, y me hizo
beber sin respirar, un buen fajo de&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;vino...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.9pt; margin-right: 5.55pt; margin-top: 7.2pt; margin: 7.2pt 5.55pt 0cm 5.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;... si mi madre supiera dónde paso las noches,
sufriría mucho y no lo entendería. Las madres nunca se resignan a que los hijos
dejen de ser niños. A veces cuando la beso y le doy las buenas noches me siento
bastante culpable de engañarla y experimento&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;fuertes remordimientos, pero cuando llego a la celda
no deseo más que huir de allí a toda prisa...&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection5"&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.9pt; margin-right: 5.6pt; margin-top: 7.2pt; margin: 7.2pt 5.6pt 0cm 5.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;... fue peligrosa la riña de anoche y una suerte que
yo no saliera con algún golpe notorio en la cara. Yo no debí intervenir, pero
de no haberlo hecho hubiera quedado muy mal en la opinión de todos y no podría
volver más a la taberna. Todo el día me sentí mal, adolorido y cansado, sin
humor de hacer&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;nada…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 5.45pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;...no estoy enamorado de Carmen, presiento que el amor
debe ser otra cosa. Durante el día casi no la recuerdo y no siento necesidad de
verla, no sabría ni de qué hablarle. Y no es que sea fea, todos los muchachos
la encuentran guapa. Algunas veces he pensado ya no buscarla más, pero no puedo
dejarla, junto a ella no temo la noche, su cuerpo es como un refugio... &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Seguía creyendo que el amor debía ser otra cosa; siempre que algo
terminaba se repetía lo mismo y esperaba algo diferente, pero ya estaba bastante
cansado, ¿por qué no confesárselo?, de tantas entregas mezquinas, de tantos
equívocos, de encontrar sólo el placer por el placer mismo, sin nada más. ¡Cómo
envidiaba a veces a sus hermanos y a algunos de sus amigos que encontraban una
mujer y ahí anclaban, eran felices con su pequeña vida cotidiana carente de
gran emoción tal vez, pero que en cambio les daba seguridad, compañía, y no esa
soledad agobiadora, cada vez más grande y cada vez más difícil de llenar, ese
andar de aquí para allá como perros sin dueño, sin tener un hogar y sí la
libreta del direcciones llena de nombres y teléfonos de mil mujeres que no
significaban, la mayoría de las veces, más que un breve intervalo o un
capricho.; Sintió frío, necesidad de tener alguien allí, un perro, un gato, un
rostro familiar, aunque no fuera el gran amor ni la gran pasión; una compañía
solamente, oír pasos, algo caer y romperse, otra respiración, el calor de un
cuerpo confundiéndose con el suyo dentro del sueño, un calor que ya de tan
conocido le pareciera el suyo propio. Sintió más frío, se sirvió una copa de
coñac y se acercó a la chimenea. Comenzó a recorrer con la vista los libros,
los discos, sus colecciones de pipas y timbres, los mil objetos que había ido
acumulando a través de los años, todas esas cosas que compraba para darle al
departamento la sensación de hogar, allí estaba en medio de aquel mundo
estático, angustiosamente solo. Bebió un coñac y otro; el reloj de una iglesia
distante dio las tres de la mañana. Bostezó, tenía sueño, aquella lectura le
había removido muchas cosas que prefería ignorar por no tener solución. Se
desnudó y se metió en la cama. Antes de apagar la luz organizó su plan para el
día siguiente: desayunar con X, después ir con el sastre, recoger los libros
que había encargado y que ya estaban en la librería, comer en cualquier sitio y
ponerse a trabajar toda la tarde y parte de la noche hasta terminar el ensayo.
Después se durmió profundamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La luz del día entraba triunfante por la
claraboya de la celda.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 5.6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Yo creía que ya
estabas levantado y vestido; mira que te has aprovechado hoy que tus padres han
ido al pueblo —decía Jacinta— pero ya les avisaré de tu flojera cuando vengan.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 7.25pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Marcos abrió los
ojos, con gran esfuerzo, y miró a Jacinta entre la bruma del sueño.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;

&lt;/p&gt;&lt;div class="WordSection6"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 6.15pt 5.6pt 0.0001pt 5.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Y no pongas esos
ojos de borrego agonizante que no me conmueves, a levantarse pronto, tus
hermanos ya se están desayunando —seguía diciendo Jacinta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 5.6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El niño se
removió en la cama y bostezó repetidas veces, y a medida que iba despertando y
su mente se empezaba a despejar, experimentaba una gran sensación de alivio al
comprobar que por fortuna había pasado otra noche de espanto y ya era
nuevamente de día.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;

&lt;span face="&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;" lang="ES" style="font-size: 11pt; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: Arial; mso-fareast-language: EN-US;"&gt;&lt;br clear="all" style="break-before: page; mso-break-type: section-break; page-break-before: always;" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>El diablo enamorado</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2020/10/el-diablo-enamorado.html</link><category>fragmento</category><category>Jacques Cazzote</category><category>Novela</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Wed, 28 Oct 2020 21:03:00 -0600</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-5895280004014788674</guid><description>&lt;p&gt;&amp;nbsp;De Jacques Cazzote&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;(Fragmento)&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;I&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;A los
veinticinco años yo era capitán de los guardias del rey de Nápoles. Llevábamos
una vida de camaradería y como jóvenes que éramos, nos dedicábamos a las
mujeres y al juego en la medida en que lo permitía nuestra bolsa, y
filosofábamos en los cuarteles cuando no nos quedaba otro recurso. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Una noche
después de habernos agotado en razonamientos de toda índole alrededor de un
pequeño frasco de vino de Chipre y algunas castañas secas, la conversación
recayó sobre la cábala y los cabalistas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Uno de
nosotros pretendía que era una ciencia real y cuyas operaciones eran seguras;
cuatro de los más jóvenes sostenían que era un montón de absurdos, una fuente,
de picardías propias para engañar a las gentes crédulas y divertir a los niños.
El mayor de todos nosotros, flamenco de origen, fumaba una pipa con aire
distraído y no decía palabra. Su aspecto frío y su distracción me servían de
espectáculo a través de aqu el discordante guirigay que nos aturdía y me
impedía tomar parte en una charla demasiado desordenada como para que pudiese
interesarme.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Estábamos en
el cuarto del fumador; la noche avanzaba. La tertulia se disolvió y nos
quedamos solos nuestro hombre y yo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Continuó
fumando flemáticamente; yo me quedé apoyado con los codos sobre la mesa, sin
decir nada. Finalmente, fue él quien rompió el silencio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;«Joven –me
dijo–, acabáis de oír mucho ruido. ¿Por qué os habéis mantenido al margen de la
barahúnda?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;–Prefiero callarme
–le respondí– antes que aprobar o censurar algo que no conozco. Ni siquiera sé
lo que, quiere decir la palabra cábala.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;–Tiene varios
significados –me dijo–, pero no se trata de ellos, sino de la cosa en sí.
¿Creéis que pueda existir una ciencia que enseñe a transformar los metales y a
reducir a los espíritus bajo vuestra obediencia?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;–Nada conozco
de los espíritus, comenzando por el mío, salvo que estoy seguro de su
existencia. En cuanto a los metales, sé el valor de, un carlín en el juego, en
la posada y en otros lugares, y nada puedo afirmar ni negar acerca de la
esencia de unos y otros, de las modificaciones e impresiones de que son
susceptibles.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;–Mi joven
amigo, mucho me complace vuestra ignorancia; es tan valiosa como la doctrina de
los demás: al menos no vivís en el error y, si bien no estáis instruido, sois
susceptible de estarlo. Vuestro natural, la franqueza de vuestro carácter, la
rectitud de vuestro espíritu, me agradan. Sé algo más que el común de los
mortales; juradme el mayor secreto empeñando vuestra palabra de honor, prometed
conduciros con prudencia y seréis mi discípulo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;–El
ofrecimiento que me hacéis, mi querido Soberano , me resulta muy agradable. La
curiosidad es mi pasión más fuerte. Os confesaré que, por naturaleza,me han
despertado poco interés los conocimientos ordinarios; siempre me han parecido
demasiado limitados, y he adivinado esa esfera elevada a la que queréis
ayudarme a subir. Pero, ¿cuál es la primera clave de la ciencia a que os
referís? Según lo que decían nuestros compañeros en la discusión, son los
propios espíritus quienes nos instruyen. ¿Es posible relacionarse con ellos?. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;–Vos lo habéis
dicho, Alvaro: nada aprenderíamos por nosotros mismos. En cuanto a la
posibilidad de nuestras relaciones con ellos, voy a daros una prueba que no
admite réplica.» &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Mientras decía
estas palabras, daba fin a su pipa. La golpea tres veces para hacer salir un
poco de ceniza que quedaba en el fondo, la coloca sobre la mesa, bastante cerca
de mí, y alza la voz, diciendo: «Calderón, ven a buscar mi pipa, enciéndemela y
tráemela de nuevo.»&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Apenas
terminaba el mandato cuando vi desaparecer la pipa; y, antes de que hubiese
podido razonar sobre los medios, ni preguntar quién era ese Calderón encargado
de sus órdenes, la pipa encendida había regresado y mi interlocutor había
reemprendido su ocupación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Continuó en
ella por algún tiempo, menos para saborear el tabaco que para disfrutar de la
sorpresa que me ocasionaba. Luego, levantándose, dijo: «Entro de guardia al
amanecer; debo descansar. Id a acostaros; sed prudente y volveremos a vernos.»&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Me retiré
lleno de curiosidad y hambriento de las ideas nuevas que muy pronto colmarían
mi espíritu con la ayuda del Soberano. Lo vi al otro día, y los siguientes: no
tuve otra pasión; me convertí en su sombra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Le hacía mil
preguntas; él eludía unas y respondía a otras con un tono de oráculo.
Finalmente, lo urgí sobre el asunto de la religión de sus iguales. «Es –me
respondió– la religión natural.»&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Entramos en
algunos detalles. Sus decisiones cuadraban mejor con mis inclinaciones que con
mis principios, pero quería llegar a mi objetivo y no debía contrariarlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;«Mandáis a los
espíritus –le decía–. Quiero, como vos, tener trato con ellos. Lo quiero. ¡Lo
quiero!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;–Sois
impulsivo, compañero. Aún no habéis superado vuestro tiempo de prueba; no
habéis satisfecho ninguna de las condiciones bajo las cuales se puede abordar
sin temor esa sublime categoría.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;–¿Y me falta
mucho tiempo? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;–Quizá dos
años.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;–Abandono este
proyecto –exclamé–. Moriría de impaciencia en el intervalo. Sois cruel,
Soberano. No podéis concebir la violencia del deseo que habéis creado en mí: me
quema...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;–Joven, os
creía más prudente, me hacéis temblar, por vos y por mí. ¿Os expondríais acaso
a evocar a los espíritus sin ninguna de las preparaciones...?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;–¿Y qué podría
sucederme?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;–No digo que
necesariamente os suceda algo malo. Si tienen poder sobre nosotros es porque
nuestra&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;debilidad,
nuestra pusilanimidad, se lo otorga; en el fondo, hemos nacido para mandarlos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;–¡Ah! ¡Los
mandaré! &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;–Sí, tenéis un
corazón ardiente. Pero si perdéis la cabeza, si os asustan hasta el punto de
que... &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;–Si basta con
no temerlos, no les será fácil asustarme. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;–¿Y si vierais
al Diablo? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;–Le tiraría de
las orejas al gran Diablo del infierno. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;–¡Bravo! Si
estáis tan seguro de vos, podéis arriesgaros, y os prometo mi asistencia. El
viernes próximo os invito a cenar con dos de los nuestros. Llevaremos a cabo la
aventura.»&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>C.3.3.</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2020/10/c33.html</link><category>Hanns Heinz Ewers</category><category>Relato</category><category>Terror</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Tue, 20 Oct 2020 16:20:00 -0500</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-6304883978380313875</guid><description>&lt;p&gt;&amp;nbsp;de Hanns Heinz Ewers&lt;/p&gt;&lt;div class="WordSection1"&gt;

&lt;p align="left" class="MsoBodyText" style="margin: 0.1pt 0cm 0.0001pt;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 19.5pt; mso-bidi-font-size: 14.5pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;

&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Mimes, in the form of God on high,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Mutter and mumble low, And hither and thither fly;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Mere puppels they, who came and go At bitting of vast formless things, That shift the scenery to and fro, Flapping from out their condor wings&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Invisible woe. But see, amid the mimic rout A crowling shape intrude!&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;A blood-Ored thing that writhes from out&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;The scenic solitude! It writhes! It writhes!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;E. A. POE: Ligeia&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 0cm; text-align: right;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 14.5pt;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p align="left" class="MsoBodyText" style="margin-left: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 14.5pt;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p align="left" class="MsoBodyText" style="margin: 0.3pt 0cm 0.0001pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 14.5pt;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 6.3pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Había&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;estado&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;
&lt;/span&gt;mirando&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;fijamente&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;hacia&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;abajo&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;durante&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;
&lt;/span&gt;un&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;cuarto&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;hora,&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;desde&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;
&lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;Punta Tragara, naturalmente
al &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;mar, &lt;/span&gt;al sol y a las rocas. Me
levanté, me volví para irme. Pero&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;alguien&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;se&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;sentó&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;a&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;mi&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;lado&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;en&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;el&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;banco&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt; &lt;/span&gt;piedra&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;y&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;me&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;retuvo&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;por&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;el&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;brazo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Buenos días,
Hanns Heinz —dijo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.35pt 5.85pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Buenos días —dije yo. Le miré, era seguro que le conocía,
pero no podía acordarme. ¿Quién era?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¿Ya no me
reconoce? —dijo algo atropelladamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.3pt 5.9pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;También conocía la voz, ¡con toda seguridad! Pero era
diferente, volando, flotando, danzando. ¡Pero no así! Así: pegajosa,
balbuceante.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Por fin.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 1.35pt 0cm 0.0001pt 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¿Oscar Wilde?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.3pt 6.1pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Sí —dijo esa voz entrecortada—, ¡o casi! Mejor diga: C. 3.
3., es decir, lo que la prisión ha dejado de Oscar Wilde.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 6.2pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Le contemplé. C. 3. 3. ya no era mucho, sólo un rastro de
suciedad, un feo recuerdo de O.W.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 6pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Me gustaría darle la mano, pensé. Hace cinco años no le
diste la mano. Eso fue por entonces una estupidez de tu parte, y Oscar Wilde se
rió cuando el joven Douglas se enojó. Si hoy le das la mano, parecerá que se la
das al mendigo, a C. 3. 3., por&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;compasión. ¿Para
qué pisar a un gusano enfermo?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection2"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.55pt 6.1pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;No le di la mano. Creo que Oscar Wilde me lo agradeció en
su interior. Bajamos por los escalones sin decir nada. Ni siquiera le miraba.
Eso pareció hacerle bien.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Al llegar a una
cuesta le pregunté:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 1.35pt 0cm 0.0001pt 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¿Por allí arriba?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.3pt 5.9pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Su risa salió arrastrándose de su boca como sapos sin
patas. A continuación, dobló la cabeza a un lado y a otro, muy lentamente, y
luego miró hacia arriba y dijo burlón:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¿C. 3. 3.?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 1.35pt 0cm 0.0001pt 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;No, no podía ser;
reí. Y O.W. se alegró de que no mostrara compasión alguna por&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.05pt; text-align: left;"&gt;él.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection3"&gt;

&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/span&gt;

&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 0.35pt 0cm 0.0001pt; text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 14.5pt;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 5.3pt; text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Fuimos bordeando la montaña, nos sentamos en
una roca, contemplamos el Arco. De repente dije:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Hace
años caminaba por este sendero con la gran Annie Ventnor. Y aquí nos&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;encontramos
con Oscar &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.15pt; text-align: justify;"&gt;Wilde. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;Aquella vez su
labio superior se levantó, sus ojos brillaron&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.4pt; text-align: justify;"&gt;
&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;y&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.35pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;me&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.35pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;miraron,&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.35pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;de&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.4pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;modo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.35pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;que&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.35pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;mis&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.35pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;manos&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.35pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;se&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.4pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;agitaron&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.35pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;y&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.35pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;rompieron&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.35pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;al&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.4pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;instante&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.35pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;el bastón&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.35pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;para&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.3pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;no&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.3pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;golpearle&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.3pt; text-align: justify;"&gt;
&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;con&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.3pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;él&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.3pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;en&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.3pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;la&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.3pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;cara.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.3pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;En&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.3pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;este&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.3pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;mismo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.3pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;lugar&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.3pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;vuelvo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.3pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;a&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.3pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;estar&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.3pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;sentado hoy: Lady &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.25pt; text-align: justify;"&gt;Ventnor &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;está muerta y junto a mí está C. 3. 5. Es como un&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -2.35pt; text-align: justify;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; text-align: justify;"&gt;sueño.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection4"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 16.65pt; margin-left: 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Sí —dijo O.W&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 26.55pt; margin-right: 0cm; margin-top: 1.3pt; margin: 1.3pt 0cm 0cm 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Como el sueño de un extraño que sueña con nosotros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.35pt 6.25pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Sí… ¿qué ha dicho usted? —exclamó Oscar Wilde rápidamente,
perplejo, angustiado, visiblemente agitado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Lo repetí sin
darle importancia:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 1.3pt 0cm 0.0001pt 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Como el sueño de
un extraño que sueña con nosotros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.35pt 5.9pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Mis labios simplemente se movieron, apenas sabía qué decía
y qué pensaba en realidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 5.95pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Oscar &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Wilde &lt;/span&gt;se
sobresaltó; esta vez su voz adoptó el viejo timbre del hombre cuyo espíritu
orgulloso se elevó tanto sobre la plebe&lt;span style="letter-spacing: -1.5pt;"&gt; &lt;/span&gt;contemporánea.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Guárdese de
conocer al extraño, a no todos les gusta encontrarse con él.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.3pt 5.85pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;No le entendí y quise preguntar, pero hizo un gesto con la
mano, se volvió y se alejó caminando. Le miré cómo se iba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 6.4pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;De repente se detuvo, tosió, pero no se volvió. Lentamente,
inclinado hacia delante, cojeando, casi arrastrándose: ese semidiós, del que
hipócritas buitres carroñeros habían hecho a C. 3. 3.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Tres días más
tarde recibí una tarjeta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.35pt 6.5pt 0.0001pt 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;«O.W
desea hablarle. Le espera a las ocho de la tarde en la Grotta Bovemarina». Fui
a la playa, llamé con un silbido al barquero; navegamos en la noche estival.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 5.95pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;En&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;Grotte&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;estaba&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;Oscar&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Wilde,&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;sentado&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;en&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;una&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;roca,&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;descendí&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;barca&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;y&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;le&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;dije&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;al barquero que podía&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;irse.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 5.9pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Siéntese —dijo O.W Un último resplandor crepuscular recayó
en la oscura gruta marina, en la cual las aguas verdes lloraban y se quejaban
en las paredes como&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;si fueran niños
pequeños.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection5"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.3pt 5.9pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;La&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;había&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;visitado&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;
&lt;/span&gt;a&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;menudo.&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;Sabía&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;muy&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;bien&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;que&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;sólo&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;eran&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;las&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;olas&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;batiendo&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;
&lt;/span&gt;en&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;las rocas&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.5pt;"&gt;y,&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;no&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;obstante,&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;no&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;me&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;abandonaba&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;sensación&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;que&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;pequeños&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;
&lt;/span&gt;niños&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;desnudos llamaban
desesperadamente a la madre. ¿Por qué &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;O.W. &lt;/span&gt;había
quedado conmigo precisamente en este&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;lugar?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 16.65pt; margin-left: 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Él leyó mis pensamientos y&lt;span style="letter-spacing: -2.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 1.35pt 0cm 0.0001pt 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Esto me recuerda
a mi&lt;span style="letter-spacing: -2.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;prisión.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.35pt 26.7pt 0.0001pt 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Dijo&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;«mi»&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;prisión,&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;y&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;su&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;voz&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;entrecortada&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;sonó&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;como&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;si&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;fuera&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;un&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;bello&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;recuerdo. Luego&lt;span style="letter-spacing: -0.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;continuó:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 5.9pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Hace unos días me dijo unas palabras… y no sé si pensó
algo al decirlas. Dijo que todo es como el sueño de un extraño que sueña con
nosotros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Iba a
responderle, pero no me dejó tomar la palabra y siguió hablando:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.3pt 5.95pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Dígame… ¿hubo muchos que sacudieron la cabeza cuando me
dejé encerrar? Se pensó: ¿por qué va Oscar Wilde a la cárcel?, ¿por qué no se
pega un tiro en la cabeza?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 26.55pt; text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Sí, eso lo pensaron muchos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 1.3pt 0cm 0.0001pt 26.55pt; text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¿Y usted?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 1.35pt 0cm 0.0001pt 26.55pt; text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Yo pensé que sus motivos tendría.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.35pt 6.3pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—El motivo lo acaba usted de decir: porque todo eso no es
más que el sueño de un extraño que sueña con nosotros. Le miré y él me devolvió
la mirada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Sí —continuó—,
eso fue. Le he pedido que venga aquí para explicárselo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.3pt 5.9pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Se quedó mirando fijamente el agua, pareció escuchar
atentamente su gorgoteo. Un par de veces frotó la rodilla con el dedo índice de
la mano izquierda, como si quisiera escribir letras. Tras un rato sin levantar
la mirada, dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¿Quiere que se
lo cuente?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 1.35pt 0cm 0.0001pt 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Claro. O.W.
respiró profundamente varias veces.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.3pt 5.95pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—No era necesario que fuera a prisión. El primer día de la
vista un amigo ya me dio a escondidas un revólver, el mismo con el que se mató
Cyril Graham. Era un revólver pequeño y muy bonito, con las armas y el
monograma de la duquesa de Northumberland en rubíes y crisoberilos, un
espléndido pequeño revólver que era digno&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;ser&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;empleado&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;por&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;Oscar&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Wilde.&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;Cuando&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;tras&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;sesión&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;me&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;volvieron&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;a&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;llevar&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;a la cárcel, jugué con él en mi celda
durante una hora. Me lo llevé a la cama, lo puse a mi lado y me dormí con la
alegre tranquilidad de tener a un amigo seguro que en cualquier momento me
podía liberar de los esbirros. Aun en el caso de que el jurado me declarase
culpable, lo que yo por entonces no consideraba&lt;span style="letter-spacing: -1.65pt;"&gt; &lt;/span&gt;posible.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 6.05pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;En esa noche tuve un sueño muy extraño. Junto a mí vi a un
ser raro, una masa blanda&lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;semejante&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;a&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;un&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;molusco&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;
&lt;/span&gt;que&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;parecía&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;acabar&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;arriba&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;en&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;una&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;careta.&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;
&lt;/span&gt;La&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;criatura&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;no tenía ni brazos ni piernas, era como
una gran cabeza oblonga de la cual crecían instantáneamente, por todas partes,
unos miembros viscosos. El conjunto tenía un color blancuzco verdoso, casi
transparente, que corría entreverado en miles de líneas. Y&lt;span style="letter-spacing: 1.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;con&lt;span style="letter-spacing: 1.65pt;"&gt; &lt;/span&gt;este&lt;span style="letter-spacing: 1.6pt;"&gt; &lt;/span&gt;ser&lt;span style="letter-spacing: 1.65pt;"&gt; &lt;/span&gt;estuve&lt;span style="letter-spacing: 1.65pt;"&gt; &lt;/span&gt;conversando,&lt;span style="letter-spacing: 1.6pt;"&gt; &lt;/span&gt;no&lt;span style="letter-spacing: 1.65pt;"&gt; &lt;/span&gt;me&lt;span style="letter-spacing: 1.6pt;"&gt; &lt;/span&gt;acuerdo&lt;span style="letter-spacing: 1.65pt;"&gt;
&lt;/span&gt;sobre&lt;span style="letter-spacing: 1.65pt;"&gt; &lt;/span&gt;qué.&lt;span style="letter-spacing: 1.6pt;"&gt; &lt;/span&gt;Pero&lt;span style="letter-spacing: 1.65pt;"&gt; &lt;/span&gt;nuestra&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;conversación
se tornó cada vez más excitada. Por fin, la máscara se burló de mí con
desprecio y dijo:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection6"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¡Lárgate, no
merece la pena seguir charlando contigo!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.3pt 5.9pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¿Qué? —respondí yo—. ¡Esa sí que es buena! ¿Cómo puede
atreverse a ser tan descarada una criatura que no es más que una quimera
demencial fruto de mi cerebro?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 5.95pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;La careta se frunció en una risa sarcástica, se inclinó un
par de veces y luego cloqueó:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 107%; margin-bottom: 0cm; margin-left: 5.0pt; margin-right: 6.0pt; margin-top: 0cm; margin: 0cm 6pt 0cm 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="line-height: 107%; mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¡Conque esas tenemos! ¿Que yo soy una quimera fruto
de tu cerebro? No, mi pobre amigo, al contrario: &lt;i&gt;yo sueño, y tú no eres más que un puntito diminuto en mi sueño&lt;/i&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 6.05pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Al decir esto aquella cosa sonrió maliciosamente, cada vez
más, hasta que la máscara entera pareció convertirse en una enorme sonrisa.
Luego desapareció y yo sólo veía esa sonrisa enorme en el aire.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Al día siguiente
el juez me preguntó durante la vista sobre Parker:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.3pt 127pt 0.0001pt 26.55pt; text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¿Así que le gusta cenar con jovencitos de las
clases bajas? Yo respondí:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 26.55pt; text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¡Sí! En cualquier caso me gusta más que ser interrogado aquí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.35pt 6.2pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Con esta respuesta el público estalló en una carcajada. El
juez lo censuró y amenazó&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;con&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;despejar&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;
&lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;sala&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;si&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;se&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;repetía&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;
&lt;/span&gt;una&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;vez&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;más.&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;Fue&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;ahora&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;cuando&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;por&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;primera
vez dirigí mi mirada al fondo de la sala, reservado para el público. No vi a
una sola persona, todo el espacio estaba ocupado por esa criatura espantosa y
amorfa. La sonrisa maliciosa que me había atormentado toda la noche se dibujaba
por toda la careta. Me llevé la mano a la cabeza: ¿era posible que todo eso
fuera una comedia, una bufonada soñada por esa&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;
&lt;/span&gt;criatura?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 5.95pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Entretanto, el juez volvió a formular una pregunta que
respondió &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Travers &lt;/span&gt;Humphreys, uno de
mis abogados. Desde el fondo de la sala volvió a resonar una&lt;span style="letter-spacing: -2.15pt;"&gt; &lt;/span&gt;risa contenida. La careta pareció
contraerse y emitir una suerte de cloqueo. Cerré los ojos y los mantuve
cerrados con fuerza durante un rato, luego volví a mirar hacia atrás. Ahora vi
a personas en los bancos; allí estaba sentado John Lane, mi &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;editor, &lt;/span&gt;más allá Lady &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Welshbury &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.5pt;"&gt;y,
&lt;/span&gt;junto a ella, Frank Harris. Pero a través de ellos, en ellos, sobre
ellos&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;se&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;extendía&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;extraña&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;
&lt;/span&gt;criatura:&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;ella&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;parecía&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;originarse&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;sonrisa&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;cansada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 5.95pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Me obligué a apartar la mirada, no volví a mirar atrás. No
obstante, me fue imposible seguir con atención el juicio, siempre sentía esa
vil sonrisa maliciosa en la nuca.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 6pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Luego opinaron los señores miembros del jurado que yo era
culpable. Cuatro agentes, cinco comerciantes en lana, harina y &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;whisky, &lt;/span&gt;dos maestros de escuela y un
maestro carnicero muy honorable enviaron a Oscar &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Wilde &lt;/span&gt;a la cárcel. Realmente muy gracioso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 16.65pt; margin-left: 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;O.W. dejó de hablar y se rió; mientras, tiró piedras al
mar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 1.25pt 0cm 0.0001pt 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¡Realmente muy
gracioso! ¡Qué listos! ¿Sabe que el tribunal, todo tribunal, es&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;la
institución más democrática y plebeya que hay? Sólo el hombre común y corriente
tiene un buen tribunal capaz de juzgarle. Los jueces están muy por encima, ¡y
así debe ser! ¿Pero nosotros? Con ninguno de mis jueces habría intercambiado en
algún lugar una palabra; ninguno conocía ni una sola línea de mis obras, ¿para
qué? No la habría&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;entendido.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Y&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.75pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;esas&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;buenas&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.25pt;"&gt;
&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;gentes&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;honradas,&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;esas&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;miserables&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;lombrices&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;pudieron &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.15pt;"&gt;enviar, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;con
toda justicia, a Oscar &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Wilde &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;a la
cárcel. ¡Realmente muy&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial; letter-spacing: -2.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;gracioso!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection7"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 6.15pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Este pensamiento me ocupó cuando volví a estar solo en mi
celda. Jugué con él, le di mil vueltas, de él hice media docena de aforismos,
cada uno de los cuales tenía más valor que todos los jurados en Inglaterra
durante todo el periodo glorioso de la gran reina. Y me quedé dormido la mar de
divertido y satisfecho; mis aforismos eran realmente buenos, realmente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 5.9pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Para cualquiera que haya sido condenado a unos años de
prisión, la existencia despierta, se dice, es una tortura, y el sueño una
bendición. En mi caso era diferente. Apenas me quedaba dormido, ya estaba la
dichosa careta junto a mí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Tú —me dijo, y
sonrió satisfecha—, tú eres un sueño de lo más divertido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.25pt 6.35pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span lang="ES" style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;—¡Vete&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;aquí!&lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;—grité&lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;yo—,&lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;¡me&lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;aburres!&lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt;
&lt;/span&gt;¡No&lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;puedo&lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;soportar&lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt;
&lt;/span&gt;máscaras&lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;oníricas
imaginarias!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 6.05pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Una y otra vez la misma chifladura —se rió la criatura
complacida—, ¡tú eres mi sueño!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¡Y yo te digo
que es al revés! —grité yo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 1.35pt 0cm 0.0001pt 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Te equivocas
—dijo la máscara.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.3pt 6.1pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Y comenzó una larga discusión, en la cual cada uno
intentaba convencer al otro; la criatura refutaba todos mis motivos; cuanto más
me excitaba, con tanta más íntima satisfacción se reía ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 6.05pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Si yo soy tu sueño —exclamé yo—, ¿cómo es posible que
hables conmigo en inglés?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 26.55pt; text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¿Qué dices que yo hablo contigo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 1.35pt 0cm 0.0001pt 26.55pt; text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¡Inglés, mi lengua materna! —dije yo triunfante—. Y eso&lt;span style="letter-spacing: -2.55pt;"&gt; &lt;/span&gt;demuestra…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 1.3pt 0cm 0.0001pt 26.55pt; text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¿Estás&lt;span style="letter-spacing: 2.8pt;"&gt; &lt;/span&gt;chiflado?&lt;span style="letter-spacing: 2.8pt;"&gt; &lt;/span&gt;—se&lt;span style="letter-spacing: 2.8pt;"&gt; &lt;/span&gt;rió&lt;span style="letter-spacing: 2.8pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: 2.8pt;"&gt; &lt;/span&gt;máscara—,&lt;span style="letter-spacing: 2.8pt;"&gt; &lt;/span&gt;¿que&lt;span style="letter-spacing: 2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;yo&lt;span style="letter-spacing: 2.8pt;"&gt; &lt;/span&gt;hablo&lt;span style="letter-spacing: 2.8pt;"&gt; &lt;/span&gt;tu&lt;span style="letter-spacing: 2.8pt;"&gt; &lt;/span&gt;lengua&lt;span style="letter-spacing: 2.8pt;"&gt; &lt;/span&gt;materna?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 1.35pt; text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;¡Naturalmente! ¡Fíjate!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.35pt 6.35pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Y ahora me di cuenta de que no estábamos hablando en
inglés. Hablábamos un idioma que yo no conocía, pero que, no obstante, hablaba
y entendía muy bien y que sin duda no tenía nada que ver con ninguna otra
lengua universal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¿Ves cómo no
tienes razón? —sonrió con malicia la cosa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.3pt 90.05pt 0.0001pt 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span lang="ES" style="letter-spacing: -0.75pt;"&gt;Yo&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;no&lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;respondí;&lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;durante&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt;
&lt;/span&gt;unos&lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;minutos&lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;imperó&lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt;
&lt;/span&gt;un&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;profundo&lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;silencio. Pero al poco comenzó de&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;nuevo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 6.25pt; text-align: left; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Sigues teniendo ese
revólver tan bonito. Sácalo, me gustaría tanto soñar cómo te pegas un tiro.
Tiene que ser muy divertido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 26.55pt; text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¡Ni por mientes! —grite yo, tomé el revólver y lo arrojé a un rincón.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.3pt 5.8pt 0.0001pt 5pt; text-align: left; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Piénsalo bien —dijo la
máscara, se dio la vuelta y me trajo el revólver—, es un arma muy bonita —dijo,
y la puso de nuevo a mi lado, en la cama.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;/div&gt;

&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;span lang="ES" style="line-height: 107%;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/span&gt;

&lt;/span&gt;&lt;div class="WordSection8"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 2.95pt 6.45pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¡Mátate tú si quieres! —bramé yo furioso, me di la vuelta
y me metí los dedos en los oídos. Pero eso no sirvió de nada, comprendía cada
palabra tan bien como antes. La careta estuvo toda la noche junto a mí, se reía
y me pedía que por fin me matara.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 6.45pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Cuando me desperté, el vigilante abría precisamente la
puerta para traerme el desayuno. Salí de la cama de un salto, como desquiciado,
y le puse el revólver en la mano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 6.1pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¡Lléveselo enseguida, rápido, rápido! Esa máscara onírica
no debe salirse con la suya.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;La criatura
volvió la noche siguiente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.3pt 6pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Qué lástima —dijo— que te hayas desprendido de ese pequeño
revólver tan bonito. Pero aún puedes ahorcarte con los tirantes de tus
pantalones. Eso también sería divertido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 6.05pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Por&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;mañana&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;
&lt;/span&gt;rompí&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;y&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;rompí&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;
&lt;/span&gt;con&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;indecible&lt;span style="letter-spacing: -0.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;esfuerzo&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;
&lt;/span&gt;los&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;tirantes&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;hasta&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;
&lt;/span&gt;reducirlos&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;a pequeños&lt;span style="letter-spacing: -0.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;retales.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 6pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Así que fui a prisión. Oscar Wilde no tuvo el pundonor de
emprender la lucha contra la necedad del mundo, de desempeñar el papel de héroe
y de mártir ante los miserables tormentos diarios. Vivió como había vivido, o
mejor, no vivió. Pero había un nuevo estímulo y una nueva lucha, una lucha como
la que no luchaba apenas un mortal: yo quería vivir para mostrarle a una
máscara onírica que yo vivía; mi existencia había de demostrar la inexistencia
de otra criatura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 6.25pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Los&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;cartagineses&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;tenían&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;una&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;pena:&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;fractura&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;
&lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;huesos.&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;Al&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;condenado&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;se&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;le&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt; &lt;/span&gt;ataba, echado, a una estaca, luego el
verdugo le rompía el miembro superior del dedo meñique de la mano derecha y se
iba. &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Tras &lt;/span&gt;una hora exacta, regresaba
para romperle al delincuente el dedo pequeño del pie izquierdo. Y una vez más,
tras una hora, le rompía el primer miembro del dedo meñique de la mano
izquierda &lt;span style="letter-spacing: -0.5pt;"&gt;y, &lt;/span&gt;después de una hora, el
dedo pequeño del pie derecho. Ante los ojos del prisionero se había situado un
gran reloj de arena, así podía constatar él mismo el paso del tiempo. Cuando
caían los últimos granos de arena, sabía que había transcurrido una hora y que
vendría el hombre a romperle el &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;pulgar. &lt;/span&gt;Y
luego el dedo grande del pie, y el dedo corazón de la mano, y el dedo índice,
miembro tras miembro, con mucha precaución para no romper más de lo debido. Y
luego el hueso nasal y el antebrazo y la pierna, cada hueso uno por uno, se
entiende. Era una historia de lo más pormenorizada, duraba varios días hasta
que el verdugo le rompía el&lt;span style="letter-spacing: -0.95pt;"&gt; &lt;/span&gt;espinazo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 6pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Hoy se emplea un método diferente: &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;mejor. &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;Toma &lt;/span&gt;mucho más
tiempo, y es el gran arte de todas las torturas. Mire, mis miembros están
indemnes &lt;span style="letter-spacing: -0.5pt;"&gt;y, &lt;/span&gt;no obstante, todo lo mío
y lo que está en mí está roto, cuerpo y espíritu. Dos años tardaron en Reading
Gaol en romper a &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;O.W; &lt;/span&gt;allí dominan
su arte: ¡C. 3. 3. es una buena publicidad para ellos!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 5.95pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Le digo esto para mostrarle que mi lucha no fue fácil, la
máscara tenía realmente todas las ventajas consigo. Venía todas las noches y
también con frecuencia de día;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;deseaba soñar que
me mataba, y siempre me sugería nuevos medios para lograrlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection9"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 1.3pt 0cm 0.0001pt 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Transcurrido un
año, sus visitas comenzaron a reducirse.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.35pt 6pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Me aburres —vino a decirme una noche—, no eres digno de
representar un papel principal en mis sueños. Hay otras cosas que son más
divertidas. Creo que te estoy olvidando lentamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 5.9pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Y ya ve, yo lo creo también: me olvida lentamente. De vez
en cuando vuelve a soñar un instante conmigo, pero yo siento cómo mi vida, esta
vida onírica, se desvanece paulatinamente. No estoy enfermo, pero siento cómo
desaparece mi energía vital; ¡la bestia ya no quiere soñar más conmigo! Cuando
me olvide del todo, me apagaré.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 6.2pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Oscar Wilde se levantó de pronto. Se mantenía aferrado a la
pared rocosa, sus rodillas temblaban, los ojos cansados se salieron de sus
órbitas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 26.55pt; text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¡Allí, allí está! —gritó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 1.3pt 0cm 0.0001pt 26.55pt; text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¿Dónde?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 1.35pt 0cm 0.0001pt 26.55pt; text-align: left;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¡Allí, allí abajo!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.3pt 6.1pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Señalaba&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;hacia&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;algo&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;con&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;el&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;dedo.&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;El&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;agua&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;verde&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;azulada&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;se&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;onduló&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;sobre&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;un&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;risco&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;y
volvió a descender lentamente. &lt;span style="letter-spacing: -0.95pt;"&gt;Y,&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 1.7pt;"&gt; &lt;/span&gt;ciertamente, en esa honda penumbra la roca
húmeda mostró un rostro: una máscara burlona y complacida sonreía con todo su
hocico.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 16.65pt; margin-left: 26.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¡Es un risco! —grité.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin: 1.35pt 6.45pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—¡Sí, claro, un risco! ¿Acaso cree que no lo veo? Pero ahí
está la máscara. Le puede dar su forma a cualquier cosa. ¡Mire cómo se ríe!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 5.9pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Se reía, eso era innegable. Y tuve que reconocer que el
risco con el agua escurriéndose por su superficie ofrecía el mismo aspecto que
la criatura que había descrito, era igual.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 107%; margin-right: 6.15pt; text-align: justify; text-indent: 21.55pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;—Créame —dijo Oscar Wilde cuando los pescadores vinieron a
recogernos en su barca—, créame, es imposible dudarlo. Renuncie a sus
magníficas ideas sobre la humanidad: la vida humana y toda la historia
universal no son más que un sueño estrafalario de una criatura que sueña con
nosotros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: arial;"&gt;Isla de Capri, mayo de 1903&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>El arrancacorazones</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2020/10/el-arrancacorazones.html</link><category>Boris Vian</category><category>fragmento</category><category>Novela</category><category>Relato</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Wed, 14 Oct 2020 15:10:00 -0500</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-1916925143765599370</guid><description>&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="text-align: justify;"&gt;De Boris Vian&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;1&lt;/b&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;28 de agosto&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;El camino seguía el borde del acantilado. A ambos lados crecían calaminas en flor y liosas ya marchitas, con los pétalos ennegrecidos esparcidos por el suelo. Unos insectos puntiagudos habían perforado la tierra con millares de pequeños agujeros; bajo los pies, era como una esponja muerta de frío.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Jacquemort avanzaba sin prisas, contemplando cómo el corazón rojo oscuro de las calaminas latía bajo la luz del sol. A cada pálpito se elevaba una nube de polen, que volvía a caer en seguida sobre las hojas agitadas por un lento temblor. Las abejas, distraídas, se tomaban un descanso.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Del pie del acantilado se elevaba el rumor ronco y suave de las olas. Jacquemort se detuvo y se inclinó sobre el estrecho reborde que lo separaba del vacío. Abajo, al fondo del abismo, todo estaba muy lejos, y en los huecos de las rocas la espuma temblaba como gelatina en verano. Olía a algas calcinadas. Presa de vértigo, Jacquemort se arrodilló en la hierba terrosa del estío, apoyó en el suelo sus dos manos extendidas y, al hacer este gesto, se encontró con cagarrutas de cabra de contornos extrañamente irregulares, lo que le permitió llegar a la conclusión de que entre estos animales se encontraba un cabrón de Sodoma, especie que hasta el momento había creído extinguida.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Ahora ya no tenía tanto miedo, y se atrevió a inclinarse de nuevo sobre el acantilado. Los enormes paredones de roca roja se hundían verticalmente en el agua poco profunda y resurgían casi de inmediato para formar el acantilado rojo en cuya cresta Jacquemort, de rodillas, se asomaba.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Arrecifes negros, lubricados por la resaca y coronados de un anillo de vapor, emergían aquí y allí. El sol corroía la superficie del mar y la ensuciaba con pintadas obscenas.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Jacquemort se incorporó, reemprendió la marcha. Había una curva en el camino. A la izquierda vio helechos ya teñidos de orín y brezos en flor. Sobre las rocas desnudas brillaban los cristales de sal que depositaba la marea. El terreno, hacia el interior, se elevaba en una escarpada pendiente. El camino contorneaba enormes masas de granito negro, y lo jalonaban de vez en cuando nuevas cagarrutas de cabra. De cabra, ni una. Los aduaneros las mataban, por las cagarrutas.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Apresuró el paso, y de pronto se encontró en la sombra, puesto que los rayos del sol ya no alcanzaban a seguirlo. Aliviado por el frescor, aceleró aún más la marcha. Y las flores de calamina pasaban ante sus ojos como una cinta de fuego continuo.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Se dio cuenta, a la vista de ciertos indicios, de que se estaba acercando, y tuvo buen cuidado en alisarse la barba roja y puntiaguda. Tras lo cual reemprendió alegremente el camino. Por un instante, pudo ver la casa entera, entre dos pilones de&amp;nbsp;granito, tallados por la erosión en forma de pirulí, que parecían pilares de una gigantesca poterna. Pero volvió a perderla de vista al primer recodo. Estaba situada bastante lejos del acantilado, muy en alto. Y luego, cuando hubo pasado entre los dos bloques sombríos, se le descubrió otra vez por completo, muy blanca, rodeada de árboles insólitos. Del portón arrancaba una línea blanquecina que serpenteaba perezosamente ladera abajo y al final desembocaba en el camino. Jacquemort se encaminó en esa dirección. Ya a punto de coronar la cuesta, echó a correr al escuchar los gritos.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Desde el pórtico abierto de par en par a la escalera, una mano previsora había tendido una cinta de seda roja. La cinta subía por la escalera y terminaba en la habitación. Jacquemort la siguió. La madre descansaba en su cama, presa de los ciento trece dolores del parto. Jacquemort soltó su maletín de cuero, se subió las mangas y se enjabonó las manos en una pileta de lava en bruto.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;2&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Solo en su habitación, Angel se extrañaba de no estar sufriendo. Oía los gemidos de su mujer en la habitación de al lado, pero no podía ir y cogerle las manos, porque ella lo habría amenazado con su revólver. Prefería seguir gritando sola, porque odiaba su barriga enorme y no quería que la viera nadie en este estado. Hacía dos meses que Angel esperaba, solo, a que todo terminara; se distraía meditando sobre cuestiones sin la menor importancia. Se dedicaba también con bastante frecuencia a dar vueltas por la habitación, pues se había enterado leyendo reportajes de que los prisioneros dan vueltas como los animales enjaulados; pero ¿de qué animales se trataba? Dormía y procuraba dormir pensando en el culo de su mujer, ya que, visto el estado del vientre, prefería pensar en ella de espaldas. Una de cada dos noches, se despertaba sobresaltado. En términos generales, el mal estaba hecho, lo que no tenía nada de satisfactorio.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Los pasos de Jacquemort resonaron por la escalera. Al mismo tiempo cesaron los gritos de su mujer, y Angel quedó estupefacto. Acercándose sigilosamente a la puerta, intentó ver algo, pero se lo impedía el pie de la cama, y, pese a que torció dolorosamente el ojo derecho, no obtuvo resultados apreciables. Se enderezó y alargó el oído, a nadie en particular.&amp;nbsp;&lt;/p&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>El monte de las ánimas</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2020/10/el-monte-de-las-animas.html</link><category>Cuento Hispano</category><category>Gustavo Adolfo Bécquer</category><category>Relato</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Fri, 9 Oct 2020 14:11:00 -0500</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-4940401619854733152</guid><description>&lt;p&gt;de Gustavo Adolfo Béquer&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: right;"&gt;&lt;span lang="ES" style="text-indent: 195.15pt;"&gt;(&lt;i&gt;Leyendas&lt;/i&gt;, 1853)&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="text-indent: 195.15pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="text-align: justify; text-indent: 195.15pt;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp;La noche de difuntos me despertó a no sé qué hora el do&lt;/span&gt;&lt;span style="text-align: justify; text-indent: 195.15pt;"&gt;ble de las campanas; su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="WordSection12"&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 5.95pt 2.45pt 0.0001pt 6.65pt; text-align: justify; text-indent: 42.95pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Intenté dormir de nuevo; ¡imposible! Una vez aguijonea- da,&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;imaginación es un caballo que se desboca y al que&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;no&amp;nbsp;&lt;/span&gt;sirve tirarle de&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;rienda. Por pasar el rato&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;me&amp;nbsp;&lt;/span&gt;decidí a escribirla, como en efecto&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;lo&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.2pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;hice.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 6.15pt 2.1pt 0.0001pt 6.65pt; text-align: justify; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Yo la oí en el mismo lugar en que acaeció, y la he escrito volviendo algunas veces la cabeza con miedo cuando sentía crujir los cristales de mi balcón, estremecidos por el aire frío de la noche.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 5.95pt 0cm 0.0001pt 49.6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Sea de ello lo que quiera, ahí va, como el caballo de co&lt;/span&gt;&lt;span style="text-align: left;"&gt;pas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center" class="MsoBodyText" style="margin: 8.05pt 0cm 0.0001pt 3.9pt; text-align: center;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;I&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 8.05pt 2.75pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Atad los perros; haced&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;señal con las trompas para que se reúnan los cazadores, y demos&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;vuelta a&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;ciudad. La noche se acerca, es día de Todos los Santos y estamos en el Monte de&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;las&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Ánimas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 6.15pt 0cm 0.0001pt 50.1pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;¡Tan pronto!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 8.05pt 2.65pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;A ser otro día, no dejara yo de concluir con ese rebaño de lobos que las nieves del Moncayo han arrojado de sus madrigue&lt;/span&gt;ras; pero hoy es imposible. Dentro de poco sonará&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;oración en los Templarios, y las ánimas de los difuntos comenzarán a tañer su campana en&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;capilla del&lt;span style="letter-spacing: 0.45pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;monte.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 6.2pt 0cm 0.0001pt 50.1pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;¡En esa capilla ruinosa! ¡Bah! ¿Quieres asustarme?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 8pt 5.2pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;No, hermosa prima; tú ignoras cuanto sucede en este país, porque aún no hace un año que has venido a él desde muy lejos. Refrena tu yegua, yo también pondré la mía al paso, y mientras dure el camino te contaré esa historia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 5.95pt 5.7pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Los pajes se reunieron en alegres y bulliciosos grupos; los condes de Borges y de Alcudiel montaron en sus magníficos caballos, y todos juntos siguieron a sus hijos Beatriz y Alonso, que precedían&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;comitiva a bastante&lt;span style="letter-spacing: 0.3pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;distancia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 6.15pt 6.3pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Mientras duraba el camino, Alonso narró en estos términos la prometida historia:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 5.95pt 5.55pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 42.95pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Ese monte que hoy llaman de las Ánimas, pertenecía a los Templarios, cuyo convento ves&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;allí,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;a&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;margen del río. Los Templarios eran guerreros y religiosos a&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;vez. Conquistada Soria a los árabes, el rey los hizo&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;venir&amp;nbsp;&lt;/span&gt;de lejanas tierras para defender&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;ciudad por&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;parte del puente, haciendo en ello notable agravio a sus nobles de Castilla; que así hubieran solos sabido defenderla como solos&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;la&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.5pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;conquistaron.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 6.1pt 5.5pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 42.95pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Entre los caballeros de&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;nueva y poderosa Orden y los hidalgos de&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;ciudad fermentó por algunos años, y estalló al&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;fin,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;un odio profundo. Los primeros tenían acotado&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;ese&amp;nbsp;&lt;/span&gt;monte, donde reservaban caza abundante para satisfacer sus necesidades y con- tribuir a sus placeres; los segundos determinaron organizar una gran batida en el coto, a pesar de las severas prohibiciones de los clérigos con espuelas, como llamaban a sus enemigos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px;"&gt;&lt;br clear="all" style="break-before: page;" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="WordSection13"&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin-right: 2.25pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Cundió&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;voz del reto, y nada fue parte a detener a los unos en su manía de cazar y a los otros en su empeño de estorbar- lo. La proyectada expedición se&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;llevó&amp;nbsp;&lt;/span&gt;a cabo. No se acordaron de ella las fieras; antes&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;tendrían presente tantas madres como arrastraron sendos lutos por sus hijos. Aquello&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;no fue&amp;nbsp;&lt;/span&gt;una cacería,&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;fue&amp;nbsp;&lt;/span&gt;una batalla espantosa: el monte quedó sembrado de cadáveres, los lobos a quienes se quiso exterminar tuvieron un sangriento festín. Por último, intervino la autoridad del rey: el monte, maldita ocasión de tantas desgracias, se declaró abandonado, y&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;capilla de los religiosos, situada en el&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;mismo&amp;nbsp;&lt;/span&gt;monte y en cuyo atrio se enterraron juntos amigos y enemigos, comenzó a&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;arruinarse.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 6.25pt 1.9pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Desde entonces dicen que cuando llega la noche de difuntos se oye doblar sola la campana de la capilla, y que las ánimas de los muertos, envueltas en jirones de sus sudarios, corren como en una cacería fantástica por entre las breñas y los zarzales. Los ciervos braman espantados, los lobos aúllan, las culebras dan horrorosos silbidos, y al otro día se han visto impresas en la nieve las huellas de los descarnados pies de los esqueletos. Por eso en Soria le llamamos el Monte de las Ánimas, y por eso he querido salir de él antes que cierre la noche.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 6.05pt 2.55pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La relación de Alonso concluyó justamente cuando los dos jóvenes llegaban al extremo del puente que da paso a la ciudad por aquel lado. Allí esperaron al resto de la comitiva, la cual, después de incorporárseles los dos jinetes, se perdió por entre las estrechas y oscuras calles de Soria.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center" class="MsoBodyText" style="margin: 5.85pt 158.25pt 0.0001pt 162.5pt; text-align: center;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;II&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 8.1pt 2.75pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Los servidores acababan de levantar los manteles;&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;alta chimenea gótica del palacio de los condes de Alcudiel despedía un&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;vivo&amp;nbsp;&lt;/span&gt;resplandor iluminando algunos grupos de damas y&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: 0.55pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;caballeros&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 13.55pt; margin-top: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;que alrededor de&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;lumbre conversaban familiarmente, y el&lt;span style="letter-spacing: 2.35pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;viento&amp;nbsp;&lt;/span&gt;azotaba los emplomados vidrios de las ojivas del salón.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 8.05pt 5.5pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 42.95pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Solas dos personas parecían ajenas a la conversación general: Beatriz y Alonso: Beatriz seguía con los ojos, absorta en un vago pensamiento, los caprichos de la llama. Alonso miraba el reflejo de la hoguera chispear en las azules pupilas de Beatriz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 6.15pt 0cm 0.0001pt 50.1pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Ambos guardaban hacía rato un profundo silencio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 8.05pt 5.85pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Las dueñas referían, a propósito de la noche de difuntos, cuentos tenebrosos en que los espectros y los aparecidos representaban el principal papel; y las campanas de las iglesias de Soria doblaban a lo lejos con un tañido monótono y triste.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 5.9pt 5.45pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Hermosa prima exclamó al fin Alonso rompiendo el largo silencio en que se encontraban; pronto vamos a separarnos tal vez para siempre; las áridas llanuras de Castilla, sus costumbres toscas y guerreras, sus hábitos sencillos y patriarcales sé que no te gustan; te he oído suspirar varias veces, acaso por algún galán de tu lejano señorío.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 6.1pt 5.65pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Beatriz hizo un gesto de fría indiferencia; todo un carácter de mujer se reveló en aquella desdeñosa contracción de sus delgados labios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 6.2pt 5.2pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 42.95pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Tal vez por la pompa de la corte francesa; donde hasta aquí has vivido se apresuró a añadir el joven. De un modo o de otro, presiento que no tardaré en perderte... Al separarnos, quisiera que llevases una memoria mía... ¿Te acuerdas cuando fuimos al templo a dar gracias a Dios por haberte devuelto la salud que viniste a buscar a esta tierra? El joyel que sujetaba la pluma de mi gorra cautivó tu atención. ¡Qué hermoso estaría sujetando un velo sobre tu oscura cabellera! Ya ha prendido el de una desposada; mi padre se lo regaló a la que me dio el ser, y ella lo llevó al altar...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 0.05pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;¿Lo quieres?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection14"&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin-right: 2.05pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;No sé en el tuyo contestó la hermosa, pero en mi país una prenda recibida compromete una voluntad. Sólo en un día de ceremonia debe aceptarse un presente de manos de un deudo... que aún puede ir a Roma sin volver con las manos vacías.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 6.15pt 2.05pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 42.95pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El acento helado con que Beatriz pronunció estas palabras turbó un momento al joven, que después de serenarse dijo con tristeza:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 5.95pt 2.15pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Lo sé prima; pero hoy se celebran Todos los Santos, y el tuyo ante todos; hoy es día de ceremonias y presentes. ¿Quieres aceptar el mío?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.56px; margin: 5.95pt 2.15pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Beatriz se mordió ligeramente los labios y extendió la mano para tomar la joya, sin añadir una palabra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 5.65pt 1.95pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Los dos jóvenes volvieron a quedarse en silencio, y volviose a oír la cascada voz de las viejas que hablaban de brujas y de trasgos y el zumbido del aire que hacía crujir los vidrios de las ojivas, y el triste monótono doblar de las campanas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 5.9pt 2.55pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Al cabo de algunos minutos, el interrumpido diálogo tornó a anudarse de este modo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 5.95pt 1.9pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Y antes de que concluya el día de Todos los Santos, en que así como el tuyo se celebra el mío, y puedes, sin atar tu voluntad, dejarme un recuerdo, ¿no lo harás? dijo él clavando una mira- da en la de su prima, que brilló como un relámpago, iluminada por un pensamiento diabólico.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 6.1pt 1.95pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.4pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;¿Por qué no? exclamó ésta llevándose la mano al hombro derecho como para buscar alguna cosa entre las pliegues de su ancha manga de terciopelo bordado de oro... Después, con una infantil expresión de sentimiento, añadió:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 5.95pt 0cm 0.0001pt 50.1pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;¿Te acuerdas de la banda azul que llevé hoy a la cacería,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;y que por no sé qué emblema de su color me dijiste que era la divisa de tu alma?&lt;/p&gt;&lt;p align="left" class="MsoBodyText" style="margin: 5.95pt 0cm 0.0001pt 50.1pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Sí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 8.3pt 5.95pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 42.95pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Pues... ¡se ha perdido! Se ha perdido, y pensaba dejártela como un recuerdo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 5.95pt 5.1pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;¡Se ha perdido!, ¿y dónde? preguntó Alonso incorporándose de su asiento y con una indescriptible expresión de temor y esperanza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 5.95pt 0cm 0.0001pt 50.1pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;No sé, en el monte acaso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 8.05pt 5.4pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;¡En el Monte de las Ánimas murmuró palideciendo y dejándose caer sobre el sitial; en el Monte de las Ánimas!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 6.2pt 0cm 0.0001pt 50.1pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Luego prosiguió con voz entrecortada y sorda:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 8.05pt 4.9pt 0.0001pt 6.65pt; text-align: justify; text-indent: 42.95pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Tú&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;lo&amp;nbsp;&lt;/span&gt;sabes, porque&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;lo&amp;nbsp;&lt;/span&gt;habrás oído mil veces; en&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;ciudad, en toda Castilla,&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;me&amp;nbsp;&lt;/span&gt;llaman el rey de los cazadores.&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;No&amp;nbsp;&lt;/span&gt;habiendo aún podido probar&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;mis&amp;nbsp;&lt;/span&gt;fuerzas en los combates, como mis ascendentes,&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;he&amp;nbsp;&lt;/span&gt;llevado a esta diversión, imagen de&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;guerra, todos los bríos de&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;mi&amp;nbsp;&lt;/span&gt;juventud, todo el ardor, hereditario en mi raza. La alfombra que pisan tus pies son despojos de fieras que he muerto por&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;mi&amp;nbsp;&lt;/span&gt;mano.&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Yo&amp;nbsp;&lt;/span&gt;conozco sus guaridas y sus costumbres; y&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;he&amp;nbsp;&lt;/span&gt;combatido con ellas de día y de noche, a pie y a caballo,&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;solo&amp;nbsp;&lt;/span&gt;y en batida, y nadie dirá que&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;me&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;ha&amp;nbsp;&lt;/span&gt;visto&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;huir&amp;nbsp;&lt;/span&gt;del peligro en ninguna ocasión. Otra noche volaría por esa banda, y volaría gozoso como a una fiesta;&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;y,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;sin embargo, esta noche... esta noche.&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;¿A&amp;nbsp;&lt;/span&gt;qué ocultártelo?, tengo miedo. ¿Oyes? Las campanas doblan,&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;ora&lt;/span&gt;ción&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;ha&amp;nbsp;&lt;/span&gt;sonado en San Juan&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;del&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Duero,&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;las&amp;nbsp;&lt;/span&gt;ánimas del monte&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;co&lt;/span&gt;menzarán ahora a levantar sus amarillentos cráneos de entre&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;las&amp;nbsp;&lt;/span&gt;malezas que cubren sus fosas&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;¡las ánimas!, cuya sola vista&lt;span style="letter-spacing: 0.6pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;puede&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;helar&amp;nbsp;&amp;nbsp;de&amp;nbsp;&amp;nbsp;horror&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;la&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;sangre&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;del&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;más&amp;nbsp;&amp;nbsp;valiente,&amp;nbsp;&amp;nbsp;tornar&amp;nbsp;&amp;nbsp;sus&lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;cabellos&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="text-align: left;"&gt;blancos o arrebatarle en el torbellino de su fantástica carrera como una hoja que arrastra el viento sin que se sepa adónde.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection15"&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 5.95pt 1.9pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Mientras el joven hablaba, una sonrisa imperceptible se dibujó en los labios de Beatriz, que cuando hubo concluido ex- clamó con un tono indiferente y mientras atizaba el fuego del hogar, donde saltaba y crujía la leña, arrojando chispas de mil colores:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 6.15pt 2.6pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;¡Oh! Eso de ningún modo. ¡Qué locura! ¡Ir ahora al monte por semejante friolera! ¡Una noche tan oscura, noche de difuntos, y cuajado el camino de lobos!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 5.95pt 2.45pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Al decir esta última frase,&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;recargó de un modo tan es- pecial, que Alonso&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;no&amp;nbsp;&lt;/span&gt;pudo menos de comprender toda su amarga ironía, movido&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;como&amp;nbsp;&lt;/span&gt;por un resorte se puso de pie, se pasó&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;ma-&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;no&amp;nbsp;&lt;/span&gt;por&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;frente, como para arrancarse el miedo que estaba en su cabeza y&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;no&amp;nbsp;&lt;/span&gt;en su corazón, y con voz firme exclamó, dirigiéndose a&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;hermosa, que estaba aún inclinada sobre el hogar entretenién- dose en revolver el&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;fuego:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 6.05pt 0cm 0.0001pt 50.1pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Adiós Beatriz, adiós... Hasta pronto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 8.1pt 2.45pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;¡Alonso! ¡Alonso! dijo ésta, volviéndose con rapidez; pe- ro cuando quiso o aparentó querer detenerle, el joven había des- aparecido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 5.75pt 1.9pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;A los pocos minutos se oyó el rumor de un caballo que se alejaba al galope. La hermosa, con una radiante expresión de orgullo satisfecho que coloreó sus mejillas, prestó atento oído a aquel rumor que se debilitaba, que se perdía, que se desvaneció por último.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 5.85pt 2.7pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Las viejas, en tanto, continuaban en sus cuentos de ánimas aparecidas; el aire zumbaba en los vidrios del balcón y las&amp;nbsp;&lt;/span&gt;campanas de la ciudad doblaban a lo lejos.&lt;/p&gt;&lt;p align="center" class="MsoBodyText" style="margin: 8.05pt 158.6pt 0.0001pt 160.1pt; text-align: center;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;III&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 8.05pt 5.9pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Había pasado una hora, dos, tres; la media noche estaba a punto de sonar, y Beatriz se retiró a su oratorio. Alonso no volvía, no volvía, cuando en menos de una hora pudiera haberlo hecho.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 5.75pt 5.55pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;¡Habrá tenido miedo! exclamó la joven cerrando su libro de oraciones y encaminándose a su lecho, después de haber intentado inútilmente murmurar algunos de los rezos que la iglesia consagra en el día de difuntos a los que ya no existen.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 5.95pt 5.1pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Después de haber apagado la lámpara y cruzado las do- bles cortinas de seda, se durmió; se durmió con un sueño inquieto, ligero, nervioso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 5.75pt 5.5pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Las doce sonaron en el reloj del Postigo. Beatriz oyó entre sueños las vibraciones de la campana, lentas, sordas, tristísi- mas, y entreabrió los ojos. Creía haber oído a par de ellas pronunciar su nombre; pero lejos, muy lejos, y por una voz ahogada y doliente. El viento gemía en los vidrios de la ventana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 5.85pt 5.1pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 42.95pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Será el viento dijo; y poniéndose la mano sobre el corazón, procuró tranquilizarse. Pero su corazón latía cada vez con más violencia. Las puertas de alerce del oratorio habían crujido sobre sus goznes, con un chirrido agudo prolongado y estridente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 6.2pt 5.4pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 42.95pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Primero unas y luego las otras más cercanas, todas las puertas que daban paso a su habitación iban sonando por su orden, éstas con un ruido sordo y grave, aquéllas con un lamento largo y crispador. Después silencio, un silencio lleno de rumores extraños, el silencio de la media noche, con un murmullo monótono de agua distante; lejanos ladridos de perros, voces confusas, palabras ininteligibles; ecos de pasos que van y vienen, crujir de ropas que se&amp;nbsp;&lt;/span&gt;arrastran, suspiros que se ahogan, respiraciones fatigosas que casi se sienten, estremecimientos involuntarios que anuncian la presen- cia de algo que no se ve y cuya aproximación se nota no obstante en la oscuridad.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection16"&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 6.15pt 2.7pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Beatriz, inmóvil, temblorosa, adelantó la cabeza fuera de las cortinillas y escuchó un momento. Oía mil ruidos diversos; se pasaba la mano por la frente, tornaba a escuchar: nada, silencio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 5.95pt 2.3pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Veía, con esa fosforescencia de la pupila en las crisis nerviosas, como bultos que se movían en todas direcciones; y cuando dilatándolas las fijaba en un punto, nada, oscuridad, las sombras impenetrables.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 6.15pt 2.5pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;¡Bah! exclamó, volviendo a recostar su hermosa cabeza sobre la almohada de raso azul del lecho; ¿soy yo tan miedosa como esas pobres gentes, cuyo corazón palpita de terror bajo una armadura, al oír una conseja de aparecidos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 5.9pt 1.9pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Y cerrando los ojos intentó dormir...; pero en vano había hecho un esfuerzo sobre sí misma. Pronto volvió a incorporarse más pálida, más inquieta, más aterrada. Ya no era una ilusión: las colgaduras de brocado de la puerta habían rozado al separarse, y unas pisadas lentas sonaban sobre la alfombra; el rumor de aquellas pisadas era sordo, casi imperceptible, pero continuado, y a su compás se oía crujir una cosa como madera o hueso. Y se acercaban, se acercaban, y se movió el reclinatorio que estaba a la orilla de su lecho. Beatriz lanzó un grito agudo, y arrebujándose en la ropa que la cubría, escondió la cabeza y contuvo el aliento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 6.05pt 2.15pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 42.95pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El aire azotaba los vidrios del balcón; el agua de la fuente lejana caía y caía con un rumor eterno y monótono; los ladridos de los perros se dilataban en las ráfagas del aire, y las campanas de la ciudad de Soria, unas cerca, otras distantes, doblan tristemente por l&lt;/span&gt;as ánimas de los difuntos.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 8.05pt 5.1pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Así pasó una hora, dos,&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;noche, un siglo, porque&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;no&lt;/span&gt;che aquella pareció eterna a Beatriz. Al&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;fin&amp;nbsp;&lt;/span&gt;despuntó&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;aurora: vuelta de su temor, entreabrió los ojos a los primeros rayos de&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;luz. Después de una noche de insomnio y de terrores, ¡es tan hermosa&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;luz clara y blanca del día! Separó las cortinas de seda&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;del&amp;nbsp;&lt;/span&gt;lecho, y&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;ya&amp;nbsp;&lt;/span&gt;se disponía a reírse de sus temores pasados, cuando de repente un sudor&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;frío&amp;nbsp;&lt;/span&gt;cubrió su cuerpo, sus ojos se desencajaron y una palidez mortal descoloró sus mejillas: sobre el reclinatorio había visto sangrienta y desgarrada&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;banda azul que perdiera en el monte,&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;banda azul que&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;fue&amp;nbsp;&lt;/span&gt;a buscar&lt;span style="letter-spacing: 0.85pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Alonso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 6.25pt 5.65pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Cuando sus servidores llegaron despavoridos a noticiarle la muerte del primogénito de Alcudiel, que a la mañana había aparecido devorado por los lobos entre las malezas del Monte de las Ánimas, la encontraron inmóvil, crispada, asida con ambas manos a una de las columnas de ébano del lecho, desencajados los ojos, entreabierta la boca; blancos los labios, rígidos los miembros, muerta; ¡muerta de horror!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center" class="MsoBodyText" style="margin: 5.85pt 158.95pt 0.0001pt 160.1pt; text-align: center;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;IV&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 18.4px; margin: 8.3pt 5.4pt 0.0001pt 6.65pt; text-indent: 43.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Dicen que después de acaecido este suceso,&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;un&amp;nbsp;&lt;/span&gt;cazador extraviado que pasó&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;noche de difuntos&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;sin&amp;nbsp;&lt;/span&gt;poder salir del Monte de&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;las&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Ánimas, y que al otro&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;día,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;antes de&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;morir,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;pudo contar&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;lo&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;que viera, refirió cosas horribles. Entre otras, asegura que&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;vio&amp;nbsp;&lt;/span&gt;a los esqueletos de los antiguos templarios y de los nobles de Soria enterrados en el atrio de&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;capilla levantarse al punto de&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;oración con un estrépito horrible,&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;y,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;caballeros sobre osamentas de corceles, perseguir como a una fiera a una&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;mujer&amp;nbsp;&lt;/span&gt;hermosa, pálida y desmelenada, que con los pies desnudos y sangrientos, y arrojando gritos de horror, daba vueltas alrededor de&amp;nbsp;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;tumba de&lt;span style="letter-spacing: 0.1pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Alonso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px;"&gt;&lt;br clear="all" style="break-before: page;" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="WordSection17"&gt;&lt;h1 style="line-height: 72.64px; margin-left: 34.95pt;"&gt;&lt;span style="height: 2px; left: 0px; margin-left: 74px; margin-top: 111px; position: absolute; width: 432px; z-index: -1660059648;"&gt;&lt;img height="2" src="file:///C:/Users/LISETT~1/AppData/Local/Temp/msohtmlclip1/01/clip_image003.gif" v:shapes="_x0000_s1028" width="432" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/h1&gt;&lt;/div&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>Sin novedad en el frente</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2020/10/sin-novedad-en-el-frente.html</link><category>Erich Maria Remarche</category><category>fragmento</category><category>Novela</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Mon, 5 Oct 2020 14:32:00 -0500</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-7721793514307329359</guid><description>&lt;p style="text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp;de Erich Maria Remarque&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="WordSection1"&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 5pt 3.45pt 0.0001pt 3.1pt; text-align: center;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style="font-family: times;"&gt;(Fragmento)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 5pt 3.45pt 0.0001pt 3.1pt; text-align: center;"&gt;&lt;span face="&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;" lang="ES" style="font-size: 12pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;C&lt;/span&gt;&lt;span face="&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;" lang="ES" style="font-size: 9.5pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt;"&gt;APÍTULO
PRIMERO&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 0.4pt 0cm 0.0001pt; text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span face="&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;" lang="ES" style="font-size: 17pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-hansi-font-family: Calibri;"&gt;&lt;o:p&gt;&amp;nbsp;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 101%; margin: 0cm 5.25pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Nos
encontramos en la retaguardia, a nueve kilómetros del frente. &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;Ayer &lt;/span&gt;nos relevaron. Ahora tenemos el
estómago lleno de judías con carne de &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;buey,
&lt;/span&gt;estamos saciados y satisfechos. &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;In&lt;/span&gt;cluso
han sobrado &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;para &lt;/span&gt;esta noche y cada
uno de nosotros ha podido llenar su fiambrera &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;para
&lt;/span&gt;la cena. Además hay doble &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;ra- &lt;/span&gt;ción
de salchicha y de pan. Esto va bien. Hacía mucho tiempo que&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;no&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt; &lt;/span&gt;se&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;había&lt;span style="letter-spacing: -0.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;presentado&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt; &lt;/span&gt;un&lt;span style="letter-spacing: -0.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;caso&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt; &lt;/span&gt;como&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;éste;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt; &lt;/span&gt;el&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt; &lt;/span&gt;furriel,&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt; &lt;/span&gt;con&lt;span style="letter-spacing: -0.1pt;"&gt; &lt;/span&gt;su
&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;cara &lt;/span&gt;roja como un tomate, viene en
persona a ofrecernos &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;la &lt;/span&gt;comida. Llama
con una seña a todos los que pasan y les sirve una buena ración. Casi está desesperado
pues no sabe cómo vaciar de rancho su caldera. Tjaden y Müller han encontrado
un par de baldes y se los han hecho llenar hasta los topes, como reserva.
Tjaden lo hace por gula, Müller por precaución. Nadie puede explicarse dónde
diablos mete Tjaden &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;tanta &lt;/span&gt;comida. El
sigue, como siempre, más seco que un arenque&lt;span style="letter-spacing: -0.85pt;"&gt;
&lt;/span&gt;prensado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 101%; margin: 0cm 5.25pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 101%; margin: 3.9pt 5.5pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Pero
lo mejor es que también hemos tenido doble ración de tabaco. Diez cigarros,
veinte cigarrillos y dos pastillas para mas- car, a cada uno. Es una cantidad
muy razonable. He cambiado mis pastillas por los cigarrillos de Katczinsky, con
lo que ahora tengo cuarenta. Suficientes para un día.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 101%; margin: 3.25pt 5.75pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Si
he de decir la verdad, no nos estaban destinadas tantas provisiones. Los
prusianos no son tan espléndidos. Todo lo debemos a un simple error.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 101%; margin: 3.25pt 5.75pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 101%; margin: 3.2pt 5.3pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Hace
quince días que nos hicieron ir a la primera línea, a &lt;span style="letter-spacing: 0.15pt;"&gt;re- &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;levar. &lt;/span&gt;Nuestro
sector estaba bastante en calma &lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt;y, &lt;/span&gt;por
&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;esto, &lt;/span&gt;el furriel recibió para el día
de &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;nuestra &lt;/span&gt;vuelta la cantidad
habitual de provisiones, y había preparado lo necesario para los ciento
cincuenta hombres de nuestra compañía. &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Pero,
&lt;/span&gt;sin embargo, el último día precisamente, con gran sorpresa por nuestra
parte, la&lt;span style="letter-spacing: 1.55pt;"&gt; &lt;/span&gt;artillería&lt;span style="letter-spacing: 1.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;pesada&lt;span style="letter-spacing: 1.4pt;"&gt;
&lt;/span&gt;inglesa&lt;span style="letter-spacing: 1.55pt;"&gt; &lt;/span&gt;hizo&lt;span style="letter-spacing: 1.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: 1.45pt;"&gt; &lt;/span&gt;las&lt;span style="letter-spacing: 1.5pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;suyas&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 1.5pt;"&gt; &lt;/span&gt;sin&lt;span style="letter-spacing: 1.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;parar,&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 1.45pt;"&gt;
&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;ametra&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;llando sin descanso nuestra posición, y causándonos tantas &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 0.15pt; text-indent: 0cm;"&gt;ba&lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;jas que sólo regresamos ochenta&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.5pt; text-indent: 0cm;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;hombres.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 101%; margin: 3.2pt 5.3pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="WordSection2"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 101%; margin: 3.15pt 5.85pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Volvimos
por la noche y nos acostamos en seguida para po&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;der, &lt;/span&gt;por fin, descabezar un buen sueño; &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Kat &lt;/span&gt;tiene &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;razón; &lt;/span&gt;al
fin y al cabo no sería tan desagradable la guerra si pudiésemos &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;dor&lt;/span&gt;mir un poco más. En primera línea
casi no nos &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;es &lt;/span&gt;posible y los turnos
de quince días se hacen muy&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;largos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 101%; margin: 3.15pt 5.85pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 101%; margin: 3.25pt 5.3pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Era
&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;ya &lt;/span&gt;mediodía cuando los primeros de
nosotros salimos, agachados, de las barracas. Media hora más tarde cada uno había
cogido &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;ya &lt;/span&gt;la fiambrera y nos
apiñábamos en torno de su majestad la manduca que, por cierto, despedía un olor
fuerte y apetitoso. Delante, como es natural, estaban los más hambrientos:
Albert, el más pequeño y también el que tiene las ideas más claras de todos
nosotros, cosa que, por cierto, sólo le ha permitido &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;llegar, &lt;/span&gt;con mucho &lt;span style="letter-spacing: -0.1pt;"&gt;esfuerzo, &lt;/span&gt;a
soldado de primera; &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Müller, &lt;/span&gt;que
todavía &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;arrastra &lt;/span&gt;por todas partes
sus libros de texto y sueña en unos utópicos exámenes (incluso en medio de un
bombardeo se abstrae pensando en sus teoremas de física); &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;Leer, &lt;/span&gt;que lleva una enorme barba y siente
una gran predilección por las mujeres de los prostíbulos para oficiales, jura y
vuelve a &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;jurar, &lt;/span&gt;refiriéndose a ellas
que, por orden de la Comandancia General, &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;están
&lt;/span&gt;obligadas a llevar camisas de seda y que, para los clientes que
sobrepasen el grado de capitán, deben tomar&lt;span style="letter-spacing: -1.65pt;"&gt;
&lt;/span&gt;antes un baño. El cuarto soy &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;yo, &lt;/span&gt;Pablo
&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;Baümer. &lt;/span&gt;Los cuatro tenemos diecinueve
años, los cuatro hemos salido de la misma clase para ir a la&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;guerra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 101%; margin: 3.25pt 5.3pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="line-height: 101%; margin: 4.15pt 5.65pt 0.0001pt 5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Inmediatamente
detrás de nosotros están situados nuestros amigos. Tjaden, un cerrajero
delgadísimo que tiene nuestra misma edad, el mayor goloso de la compañía. Se
sienta a comer seco como un espárrago y se levanta más hinchado que una pulga
preñada; Haie Westhus, de la misma edad, un minero que puede, con toda
facilidad, meter un pan de munición en su puño y cerrándolo preguntaros:
«¿Sabes lo que tengo aquí de&lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;ntro?»; Detering, un campesino que sólo piensa en su alquería&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -1.2pt; text-indent: 0cm;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;y en su mujer; finalmente, Estanislao &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt; text-indent: 0cm;"&gt;Katczinsky, &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;el &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt; text-indent: 0cm;"&gt;jefe &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;de &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.2pt; text-indent: 0cm;"&gt;nues&lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;tro
grupo, pícaro, tenaz, desprendido, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.1pt; text-indent: 0cm;"&gt;con &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;cuarenta
años, &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt; text-indent: 0cm;"&gt;cara &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;terrosa, los hombros
caídos y un magnífico &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt; text-indent: 0cm;"&gt;olfato &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;para
oler el peligro, la buena comida y los escondrijos más&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.95pt; text-indent: 0cm;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="text-indent: 0cm;"&gt;seguros.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>Circe</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2020/09/circe.html</link><category>fragmento</category><category>Madeline Miller</category><category>Novela</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Mon, 28 Sep 2020 15:23:00 -0500</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-8031779038226112774</guid><description>&lt;p&gt;&amp;nbsp;de Madeline Miller&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;(Fragmento)&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="WordSection1"&gt;

&lt;h1 style="margin: 12.75pt 0cm 0.0001pt; text-align: center;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-font-width: 101%;"&gt;1&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;

&lt;p align="left" class="MsoBodyText" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: .45pt; margin: 0.45pt 0cm 0cm; text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;!--[if gte vml 1]&gt;&lt;o:wrapblock&gt;&lt;v:line id="_x0000_s1026"
  style='position:absolute;z-index:-251657216;mso-wrap-distance-left:0;
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 &lt;/v:line&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !vml]--&gt;&lt;span style="mso-ignore: vglayout;"&gt;
 &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;table align="left" cellpadding="0" cellspacing="0"&gt;
  &lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;
   &lt;td height="0" width="345"&gt;&lt;/td&gt;
  &lt;/tr&gt;
  &lt;tr&gt;
   &lt;td&gt;&lt;/td&gt;
   &lt;td&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;
  &lt;/tr&gt;
 &lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;span style="mso-ignore: vglayout;"&gt;
 &lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;!--[if gte vml 1]&gt;&lt;/o:wrapblock&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;br clear="ALL" style="mso-ignore: vglayout;" /&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 5pt; mso-bidi-font-size: 15.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 5.5pt 24.05pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Cuando
nací, no había palabra para lo que yo era. Me llamaron ninfa, suponiendo que
sería como mi madre, mis tías y mil primas. Las últimas de las diosas menores:
nuestros poderes eran tan modestos que apenas nos garantizaban la eternidad.
Hablábamos con los peces y alimentábamos a las flores, extraíamos agua de las
nubes y sal de las olas. Esa palabra, &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;ninfa,
&lt;/i&gt;marcaba el alcance y la envergadura de nuestros futuros. En nuestra lengua
no solo significa ‘diosa’, sino también ‘novia’.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.6pt 24.05pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Mi madre era una de
ellas, una náyade, guardiana de manantiales y ríos. Llamó la atención de mi
padre cuando este vino a visitar los aposentos de su padre, Océano. En aquellos
días, Helios y Océano frecuentaban mutuamente sus mesas. Eran primos, y de igual
edad, aunque no lo parecía. Mi padre refulgía como el bronce recién fraguado,
mientras que Océano había nacido con los ojos llorosos y una barba blanca que
le llegaba al regazo. Sin embargo, ambos eran titanes y preferían su mutua
compañía a la de aquellos extravagantes dioses nuevos del Olimpo que no habían
visto la creación del mundo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.65pt 23.95pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El palacio de
Océano era una maravilla, incrustado en lo hondo de la roca terrestre. Sus
salones de elevados arcos estaban recubiertos de oro; sus suelos de piedra,
pulidos por siglos de pisadas divinas. En cada estancia se oía el leve rumor
del río de Océano, fuente de todas las aguas dulces del mundo, tan oscuro que
era imposible distinguir dónde terminaba el río y empezaba el lecho rocoso. En
sus orillas crecían hierba y flores de un gris suave, y también los innúmeros
hijos de Océano: náyades, ninfas y dioses de los ríos. Esbeltos y relucientes
como nutrias, riendo con sus rostros esplendorosos en la penumbra, se pasaban
copas de oro entre sí y luchaban en amorosos juegos. Y en medio de ellos,
eclipsando toda aquella nívea belleza, se sentaba mi madre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.65pt 24.35pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Su cabello era de
un castaño cálido, cada mechón &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;tan &lt;/span&gt;lustroso
que parecía iluminado desde dentro. Debió sentir &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;la&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;/div&gt;

&lt;span lang="ES"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/span&gt;

&lt;div class="WordSection2"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3.55pt 23.95pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;mirada
de mi padre, ardiente como las llamaradas de una hoguera. La veo colocarse el
vestido, buscando el pliegue exacto sobre sus hombros. La veo sumergir los
dedos, relucientes, en el agua. La he visto hacer esos trucos mil veces. Mi
padre siempre se dejaba seducir por ellos. Creía que el orden natural del mundo
era complacerlo a él.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.6pt 0cm 0.0001pt 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¿Quién
es esa? —le preguntó mi padre a Océano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 24.15pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Océano ya tenía
muchos nietos con los ojos dorados de mi padre, y le alegró la idea de tener
más.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Mi
hija Perse. Es tuya, si la quieres.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 24.1pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Al día siguiente,
mi padre la encontró junto a su manantial, en el mundo terrenal. Era un lugar
hermoso, repleto de narcisos de pesada cabeza, con un dosel de ramas de roble.
No había fango, ni ranas viscosas, solo impolutos cantos rodados que daban paso
a la hierba. Incluso mi padre, a quien no &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;le
&lt;/span&gt;interesaban nada las artes de las ninfas, lo admiró.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 23.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Mi madre sabía
que vendría. Era frágil pero astuta, con &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;la &lt;/span&gt;mente
de una anguila de dientes afilados. &lt;span style="letter-spacing: -0.45pt;"&gt;Veía&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 2.85pt;"&gt; &lt;/span&gt;por dónde discurría el camino hacia el
poder para las de su clase, y no era por los bastardos ni por los revolcones a
la orilla del &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;río. &lt;/span&gt;Cuando&lt;span style="letter-spacing: 3.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;se&lt;span style="letter-spacing: 3.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;plantó&lt;span style="letter-spacing: 3.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;ante&lt;span style="letter-spacing: 3.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;ella,&lt;span style="letter-spacing: 3.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;en&lt;span style="letter-spacing: 3.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;toda&lt;span style="letter-spacing: 3.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;su&lt;span style="letter-spacing: 3.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;gloria,&lt;span style="letter-spacing: 3.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;se&lt;span style="letter-spacing: 3.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;rio&lt;span style="letter-spacing: 3.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;de&lt;span style="letter-spacing: 3.05pt;"&gt; &lt;/span&gt;él.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 24.0pt; margin-right: 0cm; margin-top: .05pt; margin: 0.05pt 0cm 0cm 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;¿Acostarme contigo? ¿Por qué habría de hacer tal
cosa?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 23.95pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Mi padre, por
supuesto, podría haber tomado por la fuerza lo que deseaba. Pero Helios
presumía de que todas las mujeres estaban deseando yacer con él, esclavas y
deidades por igual. Sus altares humeaban con las pruebas de ello: ofrendas de
madres con grandes barrigas y felices adulterinos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 24.35pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Será
matrimonio —le dijo ella— o nada. Y si es matrimonio, puedes estar seguro:
podrás yacer con las muchachas que quieras en los campos, pero no traerás a
ninguna a casa, pues solo yo seré quien mande en tu palacio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 24.3pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Condiciones,
restricciones. Era algo novedoso para mi padre, y nada les gusta más a los
dioses que la novedad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 23.9pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Trato hecho —le
dijo, y le dio un collar para cerrarlo, un collar que había creado con cuentas
del más raro ámbar. Después, cuando yo nací, le dio un segundo collar, y otro
por&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;/div&gt;

&lt;span lang="ES"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/span&gt;

&lt;div class="WordSection3"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3.55pt 24.05pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;cada
uno de mis tres hermanos. No sé qué suponía un tesoro mayor para ella: si las
luminosas cuentas o la envidia de sus hermanas cuando las lucía. Creo que
habría seguido coleccionándolas por toda la eternidad, hasta que pesasen sobre
su cuello como un yugo sobre el de un &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;buey, &lt;/span&gt;si
los&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;dioses superiores no la hubiesen
detenido. Para entonces habían descubierto qué éramos nosotros cuatro. Puedes
tener más hijos, le dijeron, pero no con él. Pero otros maridos no regalaban
cuentas de &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;ámbar. &lt;/span&gt;Fue la única vez
que la vi&lt;span style="letter-spacing: 0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;llorar.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.6pt 24.3pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Cuando
nací, una tía —os ahorraré su nombre porque mi historia está llena de tías— me
lavó y me envolvió. Otra atendió a mi madre, repasando el rojo de sus labios,
cepillando su cabello con peines de marfil. Una tercera abrió la puerta para
dejar pasar a mi padre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.6pt 0cm 0.0001pt 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Es
una niña —le dijo mi madre, arrugando la nariz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 24.15pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Pero a mi padre no
le importaba tener hijas, que eran de temperamento dulce y doradas como el
primer zumo de las olivas. Hombres y dioses estaban dispuestos a pagar muy bien
la oportunidad de procrear con su estirpe y se decía que la de mi padre podía
rivalizar con la del mismo rey de los dioses. Posó su mano sobre mi cabeza para
bendecirme.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Hará
un buen matrimonio —dijo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 24.55pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¿Cómo de
bueno? —quiso saber mi madre. Si podía cambiarme por algo mejor, podría ser un
consuelo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 24.25pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Mi padre
reflexionó, toqueteando mis mechones, examinando mis ojos y el corte de mis
mejillas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Con
un príncipe, creo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 23.95pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¿Un príncipe?
—dijo mi madre—. ¿No querrás decir con un mortal?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 24.15pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La repulsión se
hizo evidente en su rostro. Una vez, de joven, pregunté cómo eran los mortales.
Mi padre me dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 23.9pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Se podría decir
que tienen la misma forma que nosotros, pero solo en igual medida en que un
gusano tiene la misma forma que una ballena.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;/div&gt;

&lt;span lang="ES"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/span&gt;

&lt;div class="WordSection4"&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 24.0pt; margin-right: 24.4pt; margin-top: 3.55pt; margin: 3.55pt 24.4pt 0cm 24pt; text-align: justify; text-indent: 18.75pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Mi
madre lo había explicado con más sencillez: &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;como
sacos salvajes de carne podrida&lt;/i&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 24.05pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Sin duda se
casará con un hijo de Zeus —insistió mi madre. Ya había empezado a imaginarse
en fiestas en el Olimpo, sentada a la derecha de la reina Hera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 24.45pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—No. Tiene el
pelo moteado como un lince. Y mira qué barbilla: demasiado afilada para
resultar agradable.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 24.0pt; margin-right: 24.0pt; margin-top: 7.5pt; margin: 7.5pt 24pt 0cm; text-align: justify; text-indent: 18.75pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Mi
madre no siguió discutiendo. Como todo el mundo, conocía las historias sobre el
carácter de Helios cuando se enojaba. &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Por
dorado que brille, no olvides su fuego.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Se puso en pie.
Su barriga había desaparecido, su cintura había vuelto a marcarse, sus mejillas
estaban frescas y de un rosa virginal. Todas las de nuestra clase nos
recuperamos rápidamente, pero ella era aún más rápida, una de las hijas de Océano
que paren a sus hijos como si fuesen huevas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Vamos
—dijo—. Hagamos una mejor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 24pt 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Crecí
rápido. Fui bebé cuestión de horas; niña apenas &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;unos &lt;/span&gt;momentos después. Una de mis tías se quedó con nosotras,
con la esperanza de granjearse el favor de mi madre, y me llamó &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Halcón, &lt;/i&gt;Circe, por mis ojos amarillos y
el extraño y agudo sonido de mi llanto. Pero, cuando se dio cuenta de que mi
madre no apreciaba sus servicios más de lo que apreciaba el suelo bajo sus
pies, se esfumó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.6pt 0cm 0.0001pt 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Madre
—dije—, la tía se ha ido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 23.9pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Mi madre no
respondió. Mi padre había partido ya en su carro celestial y ella estaba
trenzándose el pelo con flores, preparándose para &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;ir, &lt;/span&gt;a través de los caminos secretos del agua, a unirse con sus
hermanas en las orillas verdes del río. Podría haberla seguido, pero tendría
que haberme sentado a los pies de mis tías mientras ellas cotilleaban sobre
cosas que no me interesaban y no podía entender. Así que me&lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt; &lt;/span&gt;quedé.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.6pt 24.1pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Los aposentos de mi
padre eran oscuros y silenciosos. Su palacio era vecino del de Océano,
enterrado en la roca, y sus muros eran de obsidiana pulida. ¿Por qué no?
Podrían ser de cualquier cosa: de mármol rojo sangre traído de Egipto o de
árbol de bálsamo de Arabia; mi padre solo tenía que desear&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;/div&gt;

&lt;span lang="ES"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/span&gt;

&lt;div class="WordSection5"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3.55pt 24.25pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;que
así fuese. Pero le gustaba la forma en que la obsidiana reflejaba su luz, el
modo en que su resbaladiza superficie se prendía en llamas cuando él pasaba.
Por supuesto, no tenía en cuenta lo negra que era cuando él no estaba. Mi padre
nunca ha podido imaginar el mundo sin su propia presencia en él.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.6pt 23.95pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;En esas ocasiones
podía hacer lo que me apeteciese: encender una antorcha y correr para ver cómo
sus oscuras llamas me seguían. Echarme en el suave suelo de tierra&lt;span style="letter-spacing: 2.75pt;"&gt; &lt;/span&gt;y practicar pequeños agujeros con los
dedos. No había larvas ni gusanos, aunque tampoco los conocía como para darme
cuenta de su ausencia. Nada vivía en aquellas dependencias, salvo nosotros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 24.1pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Cuando mi padre
volvía por la noche, el suelo se erizaba como el flanco de un caballo y los
agujeros que yo había hecho se deshacían. Un momento después regresaba mi madre
oliendo a flores. Corría a saludarlo y él dejaba que se le colgase del cuello,
aceptaba su vino y se instalaban en su gran sillón de plata. &lt;span style="letter-spacing: -0.8pt;"&gt;Yo &lt;/span&gt;iba tras sus pasos. &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Bienvenido a casa, Padre, bienvenido a&lt;span style="letter-spacing: -0.05pt;"&gt;
&lt;/span&gt;casa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.6pt 23.95pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Mientras bebía su
vino, jugaba a las damas. Nadie tenía permitido jugar con él. Colocaba las
fichas de piedra, giraba &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;el &lt;/span&gt;tablero
y las colocaba de nuevo. Mi madre empapaba su voz en miel.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¿No
vienes a la cama, mi amor?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 24pt 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Se giraba ante él,
lentamente, exhibiendo la exuberancia de su figura como si se estuviese asando
en un espetón. La mayoría de las veces él abandonaba la partida, pero en
ocasiones no lo hacía, y esas eran mis favoritas, porque mi madre se iba,
golpeando la puerta de mirra tras de sí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 23.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;A los pies de mi
padre, el mundo entero estaba hecho de oro. La luz procedía de todas partes al
mismo tiempo: de su piel amarilla, de sus ojos centelleantes, del bronce
refulgente de su cabello. Su carne estaba caliente como un brasero, y yo me
acercaba todo lo que él me dejaba, como un lagarto sobre una roca a mediodía.
Mi tía me había dicho que algunos de los dioses menores apenas podían soportar
mirarlo, pero yo era su hija,&lt;span style="letter-spacing: 1.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;su&lt;span style="letter-spacing: 1.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;sangre,&lt;span style="letter-spacing: 1.4pt;"&gt;
&lt;/span&gt;y&lt;span style="letter-spacing: 1.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;contemplaba&lt;span style="letter-spacing: 1.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;su&lt;span style="letter-spacing: 1.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;rostro&lt;span style="letter-spacing: 1.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;durante&lt;span style="letter-spacing: 1.4pt;"&gt;
&lt;/span&gt;tanto&lt;span style="letter-spacing: 1.4pt;"&gt; &lt;/span&gt;tiempo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;/div&gt;

&lt;span lang="ES"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/span&gt;

&lt;div class="WordSection6"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3.55pt 24pt 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;que,
cuando apartaba la mirada, seguía impreso en mi visión, brillando sobre los
suelos, las relucientes paredes y las mesas con incrustaciones, hasta en mi
propia piel.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 24.1pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¿Qué pasaría
—dije— si un mortal te viese en toda tu gloria?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Ardería
en cenizas en un segundo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 0cm 0.0001pt 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¿Y
si un mortal me viese a mí?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 24.5pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Mi padre sonrió.
Escuché como se movían las damas, el familiar roce del mármol contra la madera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—El
mortal se consideraría afortunado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 0cm 0.0001pt 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¿No
lo quemaría?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 0cm 0.0001pt 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Por
supuesto que no —dijo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Pero
mis ojos son como los tuyos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 23.9pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—No —dijo él—.
Mira. —Su mirada se posó sobre un tronco que había junto a la chimenea. Se
iluminó, luego se prendió en llamas y luego se derramó, convertido en cenizas,
por el suelo—. Y ese es el menor de mis poderes. ¿Puedes hacer eso?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Miré
fijamente aquellos troncos toda la noche. No podía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 24pt 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Mi
hermano nació poco después de mi hermana. No recuerdo exactamente cuánto tiempo
transcurrió. Los días de los dioses caen como el agua de una catarata, y aún no
había aprendido el truco mortal de contarlos. Se podría esperar que mi padre
nos educase mejor al respecto; al fin y al cabo, ha visto todos los amaneceres.
Pero hasta él solía referirse a mi hermano y a mi hermana como «gemelos». Y es
verdad que, desde el día que nació mi hermano, estuvieron abrazados como si
fueran un par de hurones. Mi padre los bendijo con un gesto de la mano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.65pt 24.6pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Tú —se dirigió a
mi hermana Pasífae, tan radiante— te casarás con un inmortal hijo de Zeus.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 24.05pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Lo dijo con su tono
profético, el mismo con el que&lt;span style="letter-spacing: 2.65pt;"&gt; &lt;/span&gt;se
refería a los hechos que habrían de acontecer en el futuro. Mi madre
resplandeció al oírlo, pensando en las vestimentas que llevaría en los festejos
que celebraría Zeus.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;/div&gt;

&lt;span lang="ES"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/span&gt;

&lt;div class="WordSection7"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3.55pt 24pt 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Y en tu caso —le
dijo a mi hermano, con su voz habitual, resonante y clara como una mañana de
verano—, todo hijo es reflejo de su madre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 24.25pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Estas palabras
complacieron a mi madre, tanto que interpretó que con ellas le estaba dando
permiso para ponerle nombre. Y lo llamó Perses, a partir de su propio nombre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 24.0pt; margin-right: 24.0pt; margin-top: 7.55pt; margin: 7.55pt 24pt 0cm; text-align: justify; text-indent: 18.75pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Ambos
eran perspicaces y no tardaron en entender cómo funcionaban las cosas. Les
encantaba mirarme con desdén tras sus garras de armiño. &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Sus ojos tienen el color amarillo del pis. Su voz chirría tanto como la
de una lechuza. La llaman Halcón, pero deberían llamarla Cabra de lo fea que
es.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 23.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Esas fueron sus
primeras pullas, aún tentativas torpes, pero que irían afilándose con el
transcurso de los días. Aprendí a esquivarlas, y no tardaron en encontrar
víctimas más propiciatorias en los salones de Océano, entre las pequeñas
náyades y los jóvenes señores de los ríos. Cuando mi madre se iba con sus
hermanas, ellos la seguían y desplegaban su dominio sobre todos nuestros
dóciles primos, que quedaban hipnotizados como pececillos ante las fauces de un
lucio. Habían inventado un centenar de juegos con los que los atormentaban.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.6pt 24.25pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Ven aquí, Melia
—decían persuasivos—. Ahora la moda en el Olimpo es cortarse el pelo hasta la
nuca. No vas a encontrar marido si no nos dejas cortarte el pelo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 24.15pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Cuando Melia se
vio esquilada como un erizo y rompió a llorar, el eco de sus carcajadas resonó
en todas las cuevas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 23.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="letter-spacing: -0.8pt;"&gt;Yo &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;les dejaba &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;hacer. &lt;/span&gt;Prefería los tranquilos salones de
mi padre y pasaba todo el tiempo que podía a sus pies. Un día, quizá como
recompensa, me preguntó si quería ir con él a ver su rebaño de vacas sagrado.
Suponía un gran &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;honor: &lt;/span&gt;significaba
que podía montar en su carro de oro y ver aquellos animales, que eran la
envidia de todos los dioses; cincuenta novillas del blanco más puro que le
servían de deleite en el recorrido que, cada día, llevaba a cabo sobre la
tierra. Me incliné sobre el enjoyado lateral del carro, contemplando
maravillada cómo la tierra iba pasando por debajo: los ricos y verdes&lt;span style="letter-spacing: 0.65pt;"&gt; &lt;/span&gt;bosques,&lt;span style="letter-spacing: 0.65pt;"&gt;
&lt;/span&gt;las&lt;span style="letter-spacing: 0.65pt;"&gt; &lt;/span&gt;escarpadas&lt;span style="letter-spacing: 0.65pt;"&gt; &lt;/span&gt;montañas&lt;span style="letter-spacing: 0.65pt;"&gt;
&lt;/span&gt;y&lt;span style="letter-spacing: 0.65pt;"&gt; &lt;/span&gt;la&lt;span style="letter-spacing: 0.65pt;"&gt; &lt;/span&gt;inmensidad&lt;span style="letter-spacing: 0.65pt;"&gt; &lt;/span&gt;azul&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;/div&gt;

&lt;span lang="ES"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/span&gt;

&lt;div class="WordSection8"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3.55pt 24.2pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;del
vasto océano. Me fijé por si veía mortales, pero estábamos demasiado altos para
poder verlos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 23.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El rebaño estaba
en la isla de Trinakia, de abundantes pastos, al cuidado de dos de mis hermanas
de padre. Cuando llegamos, mis hermanas corrieron al encuentro de mi padre y se
colgaron de su cuello, entre gritos de alegría. De toda la hermosa progenie de mi
padre, ellas se encontraban entre las más bellas, con esa piel y ese pelo que
parecía oro fundido. Se llamaban Lampetia y Faetusa: la ‘Radiante’ y la
‘Resplandeciente’.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.6pt 0cm 0.0001pt 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¿Quién
es esta que viene contigo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 0cm 0.0001pt 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Por
los ojos debe de ser hija de Perse.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 0cm 0.0001pt 42.75pt; text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¡Claro!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 42.75pt; text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Lampetia (creo que fue ella) me acarició el
pelo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 24.05pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Cariño, no te
preocupes por tus ojos. En absoluto. Tu madre es muy hermosa, aunque nunca haya
destacado por su fuerza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Mis
ojos son como los vuestros —dije.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 24.35pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¡Qué graciosa! No,
mi &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;amor, &lt;/span&gt;los nuestros relucen como
el fuego y nuestro pelo es como el brillo del sol en el agua.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 24.15pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Haces bien en
llevar el pelo recogido en una trenza — dijo Faetusa—. Así no se ven tan feos
los mechones castaños. Es una pena que no puedas disimular tu voz de la misma
manera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 24.55pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Podría no volver a
hablar nunca más, ¿no? ¿No crees que eso funcionaría, hermana?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Podría
ser —sonrió—. ¿Vamos a ver las vacas?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 24.05pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Nunca había visto
una vaca antes, de ningún tipo, pero no importaba: esos animales eran tan
evidentemente hermosos que no necesitaban comparación. Sus pieles eran puras,
como pétalos de lirio; sus ojos, amables y de largas pestañas. Sus cuernos
estaban cubiertos de oro —esa era la tarea que mis hermanas tenían a su cargo— &lt;span style="letter-spacing: -0.5pt;"&gt;y, &lt;/span&gt;cuando se inclinaban para morder la
hierba, sus testuces se hundían como bailarines. A la luz del atardecer, sus
lomos relucían con un suave&lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;lustre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;/div&gt;

&lt;span lang="ES"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/span&gt;

&lt;div class="WordSection9"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3.55pt 0cm 0.0001pt 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¡Oh!
—dije—, ¿puedo tocar una?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—No
—respondió mi padre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 23.9pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¿Quieres saber sus
nombres? Esa es Blancacara; esa, Ojosbrillantes, y aquella, Encanto. Allí están
Amorosa, Hermosa, Cuernodoro y Brillo. Esa es Encanto y esa es…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 23.95pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¿Encanto no
era otra? —repliqué—. Dijiste que esa de allí era Encanto. —Y señalé a la
primera vaca, que rumiaba plácidamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 24.45pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Mis hermanas se
miraron la una a la otra, luego a mi padre, con una sola mirada dorada, pero él
contemplaba sus vacas, abstraído en su gloria.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 24.45pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Te equivocas
—respondieron—. Encanto es esta que hemos dicho. Esta es Brillodestrella y esa
Destello y…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 24.5pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¿Qué es eso?
—interrumpió mi padre—. ¿Bella tiene una costra?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 24.45pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¿Cómo? —En un
instante mis hermanas se estaban desviviendo—. ¿Una costra? ¡Imposible! Bella,
qué traviesa eres, que te has hecho daño. ¡Qué mala eres! ¡Te has hecho daño!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 24.2pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Me acerqué para
verla: era una costra muy pequeña, más pequeña que la uña de mi dedo meñique,
pero mi padre estaba que echaba humo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Quiero
que esté solucionado para mañana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 0cm 0.0001pt 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Claro,
claro. —Mis hermanas asintieron con la cabeza—.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-top: 0cm; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Lo
sentimos muchísimo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 23.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Subimos de nuevo
al carro y mi padre asió las&lt;span style="letter-spacing: 2.75pt;"&gt; &lt;/span&gt;riendas
rematadas en plata. Mis hermanas le besaron las manos por última vez y entonces
los caballos brincaron y nos llevaron con su balanceo a través del cielo. Por
entre los tenues rayos de luz comenzaban a asomar las primeras constelaciones.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 24.05pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Me acordé de
que mi padre me había contado una vez que en la tierra había hombres a los que
llamaban astrónomos cuya tarea era consignar cuándo él aparecía sobre el
horizonte y cuándo desaparecía en el ocaso. Los mortales los tenían &lt;span style="letter-spacing: -0.3pt;"&gt;en &lt;/span&gt;gran estima, los tenían en palacios como
consejeros de&lt;span style="letter-spacing: -0.75pt;"&gt; &lt;/span&gt;los&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;/div&gt;

&lt;span lang="ES"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/span&gt;

&lt;div class="WordSection10"&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3.55pt 23.9pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;reyes,
pero a veces mi padre se entretenía en esto o en aquello y les descuadraba
todos sus cálculos. Entonces esos astrónomos eran presentados como reos ante
los reyes a &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;los &lt;/span&gt;que servían y
ejecutados por farsantes. Mi padre sonreía al contármelo: se lo merecían,
apostilló. Helios no se sometía más que a su propia voluntad, y nadie iba a
decirle lo que tenía que &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;hacer.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.6pt 24pt 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Padre —dije
entonces—, ¿vamos tan tarde como para matar astrónomos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 23.9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Sí, hija
—respondió, sacudiendo las tintineantes riendas. Los caballos aceleraron el
paso y el mundo se iba volviendo cada vez más borroso, las sombras de la noche
surgían como humo desde el borde final del &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;mar.
&lt;/span&gt;No quise &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;mirar. &lt;/span&gt;Algo se
retorcía en mi pecho, como si estuvieran estrujando un &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;paño&lt;/span&gt;&lt;span style="letter-spacing: 3.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;hasta escurrirlo.
Pensaba en aquellos astrónomos. Me &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;los &lt;/span&gt;imaginaba
pequeños como gusanos, hundidos y encorvados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 24.2pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¡Por favor!
—lloraban, arrodillados sobre sus huesudas rodillas—. No ha sido un error
nuestro: ha sido el sol, que se ha retrasado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 24.25pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—El sol nunca
se retrasa —replicaban los reyes sentados en sus tronos—. Eso es blasfemia:
¡moriréis por ello!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 24.35pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Y entonces caía el
filo del hacha y aquellos hombres suplicantes acababan cortados por la mitad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Padre
—dije—, me siento rara.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 24.5pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;—Tendrás &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;hambre —contestó—. Se nos ha hecho &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;tarde &lt;/span&gt;para el banquete. &lt;span style="letter-spacing: -0.2pt;"&gt;¡Vergüenza &lt;/span&gt;deberían tener tus hermanas por
hacernos llegar tarde!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 24.1pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Cené bien, pero
la sensación no desapareció. Debía de tener una expresión rara en mi rostro,
porque Perses y Pasífae comenzaron a soltarme pullas desde su diván.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¿Qué
te pasa? &lt;span style="letter-spacing: -0.35pt;"&gt;¿Te &lt;/span&gt;has tragado un&lt;span style="letter-spacing: 0.35pt;"&gt; &lt;/span&gt;sapo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 0cm 0.0001pt 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—No
—respondí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 24.45pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Mi respuesta solo
avivó sus risas. Se frotaban mutuamente las piernas, cubiertas por las túnicas
como serpientes lamiéndose las escamas. Mi hermana me preguntó:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;/div&gt;

&lt;span lang="ES"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/span&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 3.55pt 0cm 0.0001pt 42.75pt; text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¿Y cómo eran las novillas doradas de nuestro
padre?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 42.75pt; text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Hermosas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 0cm 0.0001pt 42.75pt; text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Perses soltó una carcajada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 0cm 0.0001pt 42.75pt; text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¡No se entera de nada! ¿Has visto a alguien tan
tonto?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 42.75pt; text-align: left; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Nunca —contestó mi hermana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 24.35pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;No debería haber
preguntado, pero seguía inmersa en mis pensamientos, viendo aquellos cuerpos
partidos en dos, esparcidos sobre los suelos de mármol.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¿De
qué no me entero?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 24pt 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—De que se las
folla —dijo mi hermana con su perfecta cara de hurón—, por supuesto. Así es
como consigue &lt;span style="letter-spacing: -0.15pt;"&gt;vacas &lt;/span&gt;nuevas. Se
convierte en toro y engendra terneras con ellas, luego cocina las que se hacen
viejas. Por eso todos piensan&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;que son
inmortales.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-left: 42.75pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—No
hace eso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 24.55pt 0.0001pt 24pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Se rieron a
carcajadas, señalando mis mejillas enrojecidas. El ruido despertó la atención
de mi madre. Le encantaban &lt;span style="letter-spacing: -0.25pt;"&gt;las &lt;/span&gt;bromas
de mis hermanos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 24.25pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Le contábamos
a Circe lo de las vacas —le dijo mi hermano—. No lo sabía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin-right: 24.45pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—¡Qué tonta es
Circe! —soltó mi madre con una risa, plateada como el agua de un manantial
derramándose por la roca.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoBodyText" style="margin: 7.5pt 24pt 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 0cm;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Así
pasaban mis años por entonces. Me gustaría poder decir que, durante toda esa
época, estuve esperando para escaparme de allí, pero la verdad, me temo, es que
me habría dejado llevar por la corriente, creyendo que esas estúpidas miserias
eran todo lo que había, hasta el fin de los días.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item><item><title>El romance del bosque</title><link>http://lasmiradastristes.blogspot.com/2020/09/el-romance-del-bosque.html</link><category>Ann Radcliffe</category><category>fragmento</category><category>Novela</category><author>noreply@blogger.com (Lisett Yohualli)</author><pubDate>Mon, 21 Sep 2020 14:05:00 -0500</pubDate><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-5273401550295500852.post-8278996115752220665</guid><description>&lt;p&gt;&amp;nbsp;de Ann Radcliffe&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;(Fragmento)&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;h1 style="break-after: avoid; break-before: page; margin: 63pt 3pt 12pt; text-align: center; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;CAPÍTULO I&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;

&lt;p class="Para14" style="border: none; margin-left: 51pt; text-align: right; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;&lt;i&gt;Soy un hombre,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="Para05" style="margin-left: 51pt; text-align: right; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;&lt;i&gt;Tan cansado de
desastres, tan maltratado por la suerte,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="Para05" style="margin-left: 51pt; text-align: right; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;&lt;i&gt;Que expondría mi
vida a cualquier riesgo,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="Para05" style="margin-left: 51pt; text-align: right; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;&lt;i&gt;Con tal de
enmendarla, o librarme de ella.&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="Para11" style="border: none; mso-padding-alt: 0cm 0cm 0cm 0cm; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="Para11" style="border: none; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;-Una vez que el sórdido interés
se apodera del alma, congela en ella cualquier brote de sentimientos generosos
y afectuosos. Pues, no menos enemigo de la virtud que del gusto, pervierte a &lt;span class="00Text"&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-style: italic;"&gt;este&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; y
aniquila a &lt;span class="00Text"&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-style: italic;"&gt;aquella.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;
Tal vez, amigo mío, llegará un día en que la muerte hará desaparecer la
avaricia, y a la justicia le será permitido recobrar sus derechos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Tales fueron las palabras
del abogado Nemours a Pierre de la Motte mientras este último entraba, hacia la
media noche, en el coche que iba a alejarle de París, librándolo de sus
acreedores y de la persecución de la ley. De la Motte le agradeció aquella
postrera prueba de amabilidad, y la ayuda que le había prestado en su huida. Y
cuando el carruaje se alejaba, pronunció un triste adiós. La melancolía del
momento y lo crítico de su situación le dejaron sumido en un callado ensueño.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Cualquiera que haya leído a
Guyot de Pitaval, el más fiel
de cuantos escritores han consignado las actas de los tribunales legislativos
de París durante el siglo diecisiete, sin duda recordará la sorprendente
historia de Pierre de la Motte y del marqués Phillipe de Montalt. Pues bien:
que sepan todos ellos que el personaje aquí presentado es el propio Pierre de
la Motte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Mientras Madame de la Motte
asomaba por la ventanilla del carruaje y echaba una última ojeada a las
murallas de París, ese París que fue escenario de su pasada felicidad y morada
de numerosos amigos suyos, la entereza que hasta entonces la había sostenido
sucumbió a la intensidad del dolor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;—¡Adiós a todos! —susurró
ella—, ¡después de esta última ojeada, estaremos separados para siempre!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;A estas palabras siguieron
unas lágrimas; arrellanándose en su asiento, la dama se resignaba a la quietud
del dolor. El recuerdo de tiempos pasados pesaba cruelmente sobre su alma: unos
pocos meses atrás era rica y respetada, y estaba rodeada de amigos; ahora era
despojada de todo, desterrada miserablemente de su lugar de nacimiento, sin
hogar ni comodidades… casi sin esperanza. Uno de sus mayores pesares era el
verse obligada a abandonar París sin despedirse de su único hijo, que estaba de
servicio con su regimiento en Alemania. Y había sido tal la precipitación de su
traslado, que ni siquiera se había enterado de dónde estaba él estacionado, ni
había tenido tiempo de informarle de su marcha, ni del cambio de posición de su
padre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Pierre de la Motte era un
caballero, descendiente de una antigua casa de Francia. Un hombre cuyas
pasiones vencían a menudo a su razón, y momentáneamente silenciaban su
conciencia. Mas, aunque la imagen de la virtud que la naturaleza había impreso
en su alma se veía oscurecida a veces por la influencia pasajera del vicio,
jamás fue eliminada por completo. De haber contado con suficiente fortaleza
para resistirse a las tentaciones, habría sido un buen hombre. Aunque siempre
fue débil, y a veces vicioso, sin embargo, su mente era activa y su imaginación
viva, lo cual, en connivencia con el vigor de las pasiones, ofuscaba a menudo
sus opiniones y sus reprimidos principios. Así que era un hombre indeciso y
soñador: en una palabra, se conducía más por sentimientos que por principios, y
era incapaz, de resistirse a la presión de los acontecimientos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Se había casado muy joven
con Constance Valentia, una mujer bella y elegante, estrechamente vinculada a
su familia Su linaje era semejante al de él, su fortuna superior; y sus nupcias
se habían celebrado bajo los auspicios de un mundo aprobatorio y complaciente.
Su corazón pertenecía enteramente a La Motte y, por algún tiempo, halló en él a
un marido afectuoso. Mas este, seducido por las diversiones de París, pronto se
abandonó a sus placeres, y al cabo de unos pocos años su fortuna y su cariño se
desvanecieron simultáneamente en la disipación. Un falso amor propio había
obrado siempre en contra de sus intereses y le había retraído, cuando aún era
posible, de una honrosa retirada de esos desórdenes. Las costumbres que había
adquirido le encadenaban al escenario de sus primeros placeres. Y así,
continuando con un plan de vida tan dispendioso, había agotado todos los medios
de prolongar aquellos. Finalmente despertó de su letargo defensivo. Mas fue
sólo para lanzarse a nuevos extravíos, y tratar de recuperar su fortuna por
medios que le hundieron más y más en los abismos de la perdición. Las
consecuencias de una transacción en la que se vio envuelto le arrastraron, con
los escasos restos de sus bienes, a un destierro lleno de peligros e ignominia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Era su intención trasladarse
a una provincia meridional, y buscar allí asilo, cerca de las fronteras del
reino, en alguna aldea escondida. Su familia se componía de su esposa y dos
fieles criados, hombre y mujer, que seguían la suerte de su amo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;La noche era oscura y
tempestuosa. A unas tres leguas de distancia de París, después de conducir
durante algún tiempo por un agreste terreno baldío en el que se cruzaban varios
caminos, Peter, que hacía de postillón, se detuvo y puso al corriente a La
Motte de su incertidumbre sobre cuál de ellos debía tomar. La repentina parada
del carruaje despertó a este último de su ensoñación e hizo temblar a todo el
grupo ante la posibilidad de que les persiguiesen. Pero La Motte era incapaz de
indicar la correcta dirección a seguir, y en la extrema oscuridad&amp;nbsp;que reinaba
era peligroso continuar sin un rumbo prefijado. Durante aquellos momentos de
apuro percibieron una luz algo distante y, después de muchas dudas y
vacilaciones, La Motte se apeó del carruaje y se dirigió hacia ella con la
esperanza de obtener ayuda. Caminaba despacio, por miedo a caerse a algún hoyo.
La luz provenía de la ventana de una casa pequeña y antigua, que aparecía en
solitario en medio del terreno baldío, a una media milla de distancia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Habiendo llegado a la
puerta, La Motte se detuvo por algún tiempo y prestó atención con aprensiva
inquietud… No se oía más ruido que el del viento, que soplaba sobre el yermo en
ráfagas ahuecadas. Después de esperar algún tiempo, durante el cual oyó
confusamente varias voces en conversación, se aventuró finalmente a llamar y
alguien en el interior preguntó qué se le ofrecía. La Motte respondió que era
un viajero extraviado que deseaba que le indicasen cómo ir a la ciudad más
próxima.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;—Se encuentra —dijo la
persona— a siete millas; el camino es bastante malo y os costará gran trabajo
encontrarlo. Si no necesitáis más que una cama, aquí podéis encontrarla;
haríais mucho mejor en quedaros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;La «implacable reciedumbre»
de la tormenta, que
descargaba en aquel momento con furia creciente, indujo a La Motte a renunciar
a su tentativa de seguir adelante hasta que se hiciese de día. Mas, deseoso de
ver a la persona con quien hablaba antes de aventurarse a exponer a su familia
llamando al carruaje, pidió que le dejaran entrar. Abrió la puerta un hombre
alto con un candil en la mano, el cual invitó a entrar a La Motte. Este le
siguió a través de un pasadizo hasta una habitación sin otros muebles que un
camastro tendido en el suelo en un rincón. El aspecto desolado y abandonado de
aquel aposento hizo que La Motte temblara sin querer y, ya se volvía para
abandonarlo, cuando de repente el hombre le hizo retroceder y cerró la puerta
tras él. Aunque su ánimo vacilaba, La Motte hizo un desesperado esfuerzo para
forzar la puerta, pero fue inútil y pidió a gritos que le soltaran. No obtuvo
respuesta alguna. Sin embargo oyó voces humanas en la habitación de arriba y,
no dudando de que su intención fuese robarle y asesinarle, el nerviosismo le
turbó momentáneamente la razón. A la luz de unas ascuas casi apagadas, divisó
una ventana; mas la esperanza que este descubrimiento hizo renacer en su
corazón se desvaneció rápidamente cuando comprobó que la abertura estaba
protegida por gruesos barrotes de hierro. Semejante precaución le sorprendió y
confirmó sus peores temores. Solo, sin armas, sin ninguna posibilidad de ayuda,
se veía ya en poder de gentes cuyo oficio al parecer no era otro que la rapiña
y sus recursos el asesinato. Después de darle vueltas en la cabeza a todas las
posibilidades de huida, se esforzó por no perder la calma y aguardar la
evolución de los acontecimientos con entereza, a pesar de que esa era una
virtud de la que La Motte no podía jactarse.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Las voces habían cesado, y
toda la casa permaneció en silencio por espacio de un cuarto de hora. De
pronto, entre los intervalos que dejaban las sacudidas del viento, La Motte
creyó oír sollozos y gemidos de mujer. Prestó atención y su sospecha resultó
confirmada: evidentemente expresaban congoja. Con esa convicción, el escaso
valor que le quedaba le abandonó, viniéndole al pensamiento con la rapidez del
relámpago una terrible sospecha. Probablemente su carruaje había sido
descubierto por las gentes que habitaban aquella casa, quienes, con la intención
de robarle, habían puesto a buen recaudo a su criado, y traído hasta aquí a
Madame de la Motte. Lo que le hacía creer que eso hubiese sucedido así era,
sobre todo, el silencio que, por algún tiempo, había reinado en la casa, antes
de los sonidos que acababa de oír. También era posible que los habitantes no
fuesen ladrones, sino personas a las cuales había sido delatado por su criado o
su amigo, con la intención de entregarlo en manos de la justicia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;No obstante, le costaba
trabajo dudar de la integridad de su amigo, a quien había confiado el secreto
de su fuga y el itinerario previsto, y el cual le había proporcionado el
carruaje en el que había escapado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;—Semejante depravación
—exclamó La Motte— no puede existir en la naturaleza humana, y mucho menos en
el corazón de Nemours.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Esta exclamación fue
interrumpida por un ruido en el corredor que conducía al aposento. El ruido se
aproximó, la puerta se entreabrió y apareció el hombre que había permitido la
entrada de La Motte en la casa, que traía, o más bien arrastraba por la fuerza,
a una hermosa joven de unos dieciocho años, cuyo semblante estaba bañado en
lágrimas y que parecía abismada en su congoja. El hombre
cerró la puerta y se metió la llave en el bolsillo. A continuación se acercó a
La Motte, que ya antes había visto a otras personas en el corredor, y
apuntándole al pecho con una pistola, dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;—Estáis totalmente en
nuestro poder, ninguna ayuda os puede llegar. Si queréis salvar vuestra vida,
jurad que conduciréis a esta joven donde yo no pueda verla nunca más. O más
bien, consentid en llevarla con vos, pues no me fiaría de vuestro juramento, y
por lo mismo me cuidaré de que jamás volváis a encontrarme… Contestad en
seguida, no tenéis tiempo que perder.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Nada más decir eso, cogió la
temblorosa mano de la joven paralizada por el miedo, y la llevó a toda prisa
hasta La Motte, que había enmudecido por la sorpresa. La joven se arrojó a sus
pies y, con ojos suplicantes y bañados en lágrimas, le imploró que se apiadara
de ella. A pesar del nerviosismo que le embargaba, a La Motte le resultó
imposible contemplar con indiferencia tanta belleza y aflicción. Su juventud,
su aparente inocencia y, en fin, la enérgica candidez de su actitud, a la
fuerza abrumaron su corazón. Y ya se disponía a hablar cuando el rufián, que
interpretó su silencio por la sorpresa como producto de la indecisión, se lo
impidió.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;—Tengo un caballo listo para
sacaros de aquí —dijo— y os guiaré a través del terreno baldío. Si regresáis
antes de una hora, moriréis; pasado ese plazo, sois dueño de venir cuando
gustéis.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Sin responderle, La Motte
levantó a la joven del suelo. Se hallaba tan recuperado de sus propios temores,
que había tenido tiempo para intentar disipar los de ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;—Partamos —dijo el rufián— y
dejémonos de tonterías, podéis daros por satisfecho de veros libre a tan buen
precio. Iré a preparar el caballo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Estas últimas palabras
irritaron a La Motte y le despertaron nuevos temores. No se atrevía a mencionar
el carruaje, por miedo a que los bandidos intentasen saquearlo, y sin embargo,
partir a caballo con aquel hombre podía acarrearle mayores riesgos todavía. Por
otro lado, Madame La Motte, harta ya de tantos recelos, probablemente enviaría
a alguien a la casa a saber de su esposo. Y eso supondría añadir al peligro
anterior el adicional de verse separado de su familia y la posibilidad de ser
descubierto por los emisarios de la justicia si trataba de reunirse con su
esposa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Mientras esas reflexiones
pasaban por su mente con tumultuosa rapidez, se oyó de nuevo un ruido en el
corredor: un alboroto seguido de una pelea. Al punto pudo reconocer la voz de
su criado, a quien Madame La Motte había enviado en su busca. Resuelto a
revelar lo que ya no podía ocultar por más tiempo, exclamó a gritos que no
necesitaba ningún caballo, pues tenía un carruaje a cierta distancia de allí
que los conduciría a través del erial, y que el hombre que tenía en su poder
era su criado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;El rufián, hablando desde el
otro lado de la puerta, le rogó que tuviera un poco de paciencia, que muy
pronto tendría noticias de él. Entonces La Motte volvió la mirada hacia su
desdichada compañera, que, pálida y exhausta, se apoyaba en la pared. El dolor
había proporcionado a sus bellas y delicadas facciones una fascinante expresión
de dulzura. Tenía&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="Para06" style="border: none; margin-left: 27pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Una mirada límpida y pura&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p class="Para01" style="margin-left: 27pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="es" style="font-family: &amp;quot;Book Antiqua&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;"&gt;Como el trémulo
despuntar del cielo azul tras una nube.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;</description><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total></item></channel></rss>