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	<title>Palabra Abierta</title>
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	<description>Revista y Casa Editora de Cultura Universal</description>
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		<title>La joyera de Cojoro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcelo Moran]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Apr 2026 00:24:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cronica]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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		<category><![CDATA[cojoro]]></category>
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					<description><![CDATA[Literatura. Crónica. Por Marcelo Morán... En seguida fue alcanzada y cogida por el cuello de su manta, terminando en el suelo tras el violento tirón. Ambas se trabaron a golpes, pero se impuso la hija de la catira, quien volvió jirones la vestimenta de su rival hasta dejarla desnuda.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="color: #993300;">Literatura. Crónica.</span></strong><br />
<strong><span style="color: #993300;">Por Marcelo Morán.</span></strong></p>
<p>De no ser por una caída que sufrí en casa de mi madre en San Jacinto, Maracaibo, a finales de 1990, jamás hubiese conocido esta historia en la que ella estuvo involucrada junto con mi tía María Regina.</p>
<p>—Es una fractura de costilla —diagnosticaría un médico después de atenderme aquel día en el Hospital Adolfo Ponds a donde fui llevado de urgencia por mi madre Guillermina Polanco. Mi hermana Beatriz, Reina, la enfermera de la familia, ya se había marchado a su trabajo en el Seguro Social de Veritas y no se enteraría hasta su regreso al atardecer.</p>
<div id="attachment_31648" style="width: 233px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/04/Dama-cincuentona.Foto_.-1-1.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-31648" class="wp-image-31648 size-medium" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/04/Dama-cincuentona.Foto_.-1-1-223x300.jpg" alt="" width="223" height="300" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/04/Dama-cincuentona.Foto_.-1-1-223x300.jpg 223w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/04/Dama-cincuentona.Foto_.-1-1-762x1024.jpg 762w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/04/Dama-cincuentona.Foto_.-1-1-768x1033.jpg 768w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/04/Dama-cincuentona.Foto_.-1-1-1142x1536.jpg 1142w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/04/Dama-cincuentona.Foto_.-1-1.jpg 1303w" sizes="(max-width: 223px) 100vw, 223px" /></a><p id="caption-attachment-31648" class="wp-caption-text">Cortesía del autor.</p></div>
<p>Mientras esperaba el llamado de la enfermera para entrar a la consulta, ya con la radiografía en mi mano, se nos acercó una dama wayuu, cincuentona; contemporánea con mi madre, que conducía a su hijo por los pasillos en una silla de ruedas; era un joven próximo a los treinta años. Ambas mujeres cruzaron en seguida saludos como si se conocieran desde siempre.</p>
<p>La paisana, que se llamaba Cira, interrumpió de pronto su plática después de oír el nombre de su hijo pronunciado por una enfermera que se asomó a la puerta con una carpeta de aluminio. Cira movió a continuación la silla de ruedas con su hijo y entró al consultorio.</p>
<p>Le pregunté a mi madre quién era la mujer y dónde la había conocido, y no vaciló un segundo para responder.</p>
<p>—Creí que nunca me iba a recordar después de la pela que le di, allá en Maicao, cuando éramos muchachas  —respondió mi madre sin mostrar un signo de nostalgia.</p>
<p>—Habría una buena razón para hacerlo, ¿no?</p>
<p>—Claro. Tumbó a mi hermana Regina de un burro, y con la caída, se partió una pierna. Por eso le quedó un caminar raro.</p>
<p>—Se le nota —dije.</p>
<p>Mi abuela se llamaba María Graciela Polanco, algunos familiares la apodaban la Catira. Era hija de Virgilio Polanco, un comerciante de ganado nativo de Sinamaica y de Dolores Silva Aapshana, oriunda de Cojoro e hija de un tenaz capitán de goletas, de Adícora, estado falcón, llamado Tomás Silva Abenatar.</p>
<div id="attachment_31654" style="width: 201px" class="wp-caption alignright"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/04/Guillermina.Foto-2.-1.jpg"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-31654" class="wp-image-31654 size-medium" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/04/Guillermina.Foto-2.-1-191x300.jpg" alt="" width="191" height="300" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/04/Guillermina.Foto-2.-1-191x300.jpg 191w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/04/Guillermina.Foto-2.-1-653x1024.jpg 653w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/04/Guillermina.Foto-2.-1-768x1204.jpg 768w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/04/Guillermina.Foto-2.-1-980x1536.jpg 980w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/04/Guillermina.Foto-2.-1.jpg 1130w" sizes="(max-width: 191px) 100vw, 191px" /></a><p id="caption-attachment-31654" class="wp-caption-text">Guillermina. Cortesía del autor.</p></div>
<p>Aquel lejano día de 1948, en Maicao, María Graciela le había pedido a su hija Guillermina de dieciséis años, que fuera a recoger leña en un burro, como era rutina una vez a la semana. La adolescente llevó a su hermanita de seis años llamada María Regina para que la tarea de recolección no fuera tan aburrida. La niña iba montada mientras que Guillermina iba a pie llevando por las bridas al asno previendo cualquier acto sobrevenido. Al llegar al sitio, amarró al burro al tronco de un cují, pero la niña permaneció sobre él, mirando como su hermana descuartizaba a machetazos las duras ramas de cují o trupillo como se le conoce en Colombia. De repente apareció una adolescente llamada Cira, que para jugarle una broma a la entretenida Guillermina, soltó con sigilo el burro y golpeó después con un palo el trasero del animal, que reaccionó, saliendo desbocado como si hubiese advertido la presencia de un gran depredador. El burro iba levantando columnas de polvo en su alocada carrera por el mismo camino en que había llegado antes, hasta que en un recodo, blindado con enhiestos cardones, frenó de golpe, y la niña salió disparada por los aires, cayendo de lado, sobre un colchón de espesas arenas. De lo contrario, su suerte hubiese sido peor.</p>
<p>Guillermina, desconcertada por lo que acababa de suceder, soltó el machete y corrió con desesperación tras su hermanita sin imaginar qué cosa había alterado la conducta del dócil burrito de su madre. Al principio pensó que el motivo podía ser la presencia de una serpiente cascabel, tan común en ese ambiente xerófilo, pero en la marcha no tardó en descubrir la verdadera razón: más allá del cují en el que había amarrado el burro, estaba la responsable: no era una culebra, sino una chica quinceañera que se desternillaba  de risa con la travesura.</p>
<p>Guillermina, quien era delgada y demasiada alta para su edad, se devolvió con la misma prisa para ir por la culpable, quien había pretendido evadirse a toda carrera. Pero de nada le sirvió, porque en seguida fue alcanzada y cogida por el cuello de su manta, terminando en el suelo tras el violento tirón. Ambas se trabaron a golpes, pero se impuso la hija de la catira, quien volvió jirones la vestimenta de su rival hasta dejarla desnuda.</p>
<p>A continuación buscó una rama de cují y la azotó tantas veces hasta considerar que había recibido su merecido. Después, corrió al lugar donde su hermana gemía de dolor y era auxiliada por una pareja de cachacos que había presenciado con pasmo el aparatoso accidente.</p>
<p>El rescatista, sin ver una radiografía, aseguró que era una fractura de fémur, que debía ser atendida con mucho cuidado, y para no correr riesgos, mandó a su mujer por una tabla para llevar a la pequeña Regina inmovilizada hasta la casa de la catira, quien ya estaba afuera, con el presentimiento de que algo grave había pasado, porque el burro había llegado solo y nervioso.</p>
<p>Al cabo de pocos minutos la casa de la catira se inundó de curiosos y familiares, al tiempo que esta con ayuda de la pareja de cachacos procedía a colocarle a la pierna de la niña emplastos para atenuar el dolor, y después, entablillarle la piernita con cortezas de cují, que daban mejores resultados que los tormentosos cubrimientos de yeso.</p>
<p>Tampoco pasó mucho tiempo cuando se presentó un grupo de familiares de la chica llamada Cira, reclamando indemnización por la reprimenda de que había sido objeto. Mi abuela, dueña de una paciencia sobrenatural, los atendió con cortesía invitándolos incluso a tomar una totuma de café para que conocieran el estado en que había quedado su pequeña Regina después de sufrir esa caída provocada por un juego pesado, o quizás intencional. Luego, los padres y tíos de Cira, se desquitaron, haciéndola desfilar para que la catira comprobara el estado en que había quedado tras los azotes recibidos. Su manta estaba hecha tiras y presentaba arañazos y marcas cruzadas como equis en todo el cuerpo, como si en realidad hubiese sobrevivido al ataque de un propio tigre. “Esa que está ahí fue la que me pegó — gritó Cira gimoteando para que todos volcaran las miradas hacia Guillermina, que permanecía impávida desestimando la acusación.</p>
<p>Los reclamantes se retiraron molestos sin importarle la lesión de la niña, asegurando que en tres días enviarían un pütchipü o emisario de la palabra muy respetado, para exigir una indemnización por los azotes infligidos a su hija.</p>
<p>En casa de mi abuela no había hombres que la representaran. Su hijo mayor, José Antonio, laboraba desde 1946 como caporal de una finca en la remota Santa Bárbara del Zulia y desde esa fecha no regresaba a Maicao. El otro, Rafael Simón, tenía trece años y vivía en Paraguaipoa con su padre Manuel Silva.</p>
<p>Pero la estrella de la fortuna estaba de parte de la catira, porque al día siguiente llegó, tras un mes de ausencia, Eduardo Paz, su hermano mayor, con una recua de mulas cargada de provisiones procedente de Maracaibo y conducida por sus tres hijos Luisito, Helímenas y Abrahám. Eduardo era hijo de Eleuterio Paz, alias Pepe, quien había sido abatido cuarenta y ocho años antes, en Sinamaica, por el general Rudesindo González, el Cachimbo, en un duelo de honor.</p>
<p>Eduardo conoció indignado el caso de su sobrina y le dijo a su hermana que no se preocupara, que él se encargaría de resolverlo, y cuando se cumplió justo el tercer día de la convocatoria, no apareció en casa de la catira el pütchipü o emisario de la palabra que iba a  enviar la familia de Cira para reivindicarla, sino Helímenas y Luisito con dos novillas de parte de Eduardo Paz.</p>
<p>—Tía, aquí le envía mi papá estas dos novillas como reparación por el accidente de la niña. No se preocupe. Ya el caso quedó saldado —dijo orgulloso el primero.</p>
<p>Mi abuela vendió las dos vaquillas porque era difícil mantenerlas en una tierra donde escaseaba el agua y en la que los pocos jagüeyes tenían dueños y reservaban solo para sus ganados. Para esa fecha Maicao no tenía una infraestructura hídrica consolidada y el agua se obtenía de molinos de vientos (aerobombas) o era transportada en camiones desde el río Carraipía y repartidas en latas por arrieros que el consumidor compraba después con moneda venezolana. Antes de 1948 el agua que consumían los habitantes de Maicao no era tratada: se obtenía de casimbas o de los mismos jagüeyes que dejaban lluvias piadosas y provocaban enfermedades terribles como la difteria y gastroenteritis que afectaban en mayor grado a la población infantil. En ese sentido mi abuela tuvo dos pérdidas.</p>
<p>Seis meses después, entrando 1949, la pequeña Regina volvía a jugar con sus muñecas de barro (wayuunkeras), que moldeaba su madre con la destreza de una gran escultora. Esa recuperación le permitía acompañar de nuevo a su hermana en la tarea de recolectar leña para el insaciable fogón de la Catira, al tiempo que esta se dedicaba a preparar cabuyeras para chinchorros que tejía con paletas que quedaban tan perfectas como si fueran hiladas en una textilera. También contaba con un pequeño rebaño de cabras que le daba leche y queso para el consumo  y  para la venta.</p>
<p>Así mismo, la Catira era una diestra costurera de mantas que tenía como clientes a mujeres acaudaladas. Ella las confeccionaba por medio de una máquina de coser, de manivela, que nunca fallaba, y había adquirido en Maracaibo por los años veinte. La máquina tenía una cubierta abovedada, de madera, que le daba el aspecto de un cofre de pirata. Era hermosa. La exótica máquina, que hoy sobrepasa el siglo, es conservada aún como una reliquia por una de las hijas de mi tía Regina.</p>
<p>Esa permanencia en Maicao fue al principio muy dura. El único patrimonio con que contaba mi abuela, herencia de Dolorita, su madre, era un rebaño de vacas que tenía en la finca La Cojoreña, cerca de Carrasquero, propiedad de su hermana mayor Delia Polanco, y fuera arrasado en 1940 por una crecida del río Limón. Y gracias al apoyo que recibió de Aura, la que tenía más solvencia económica de todos sus hermanos, pudo sortear las dificultades.</p>
<p>Mi abuela vivía en el sector Mecheena, al sureste de Maicao. Una tierra rodeada de ciénagas que propiciaba el pasto para la cría de animales y donde se concentraba el grueso de la familia González Aapshana. Su casa estaba construida de barro con una amplia enramada en la que tenía el telar y donde se podía colgar más de una docena de chinchorros. Su vecina más próxima era su hermana Aura, quien vivía acompañada de sus hijos David, Enma y Graciela. Un poco más allá quedaban las residencias de sus primos Elpidio y Aminta González. El primero tenía como pareja a Omaira Paz Jusayuu y la segunda al líder Eleuterio Paz, Yajaira, también del clan Jusayuu.</p>
<p>En aquella casa que recordaría con nostalgia muchos años después en largas pláticas con sus nietos, recibía visitas de familiares y amigos que venían de diferentes regiones de la península y de Maracaibo a pasarse unos días.  Otros, pernoctaban para contrabandear con licores y cigarrillos. En ese tiempo ya Maicao despuntaba como la meca del comercio en La Guajira.</p>
<p>A comienzos de ese mismo año cuarenta y nueve, en un ventoso amanecer, mi abuela fue despertada por un suceso que cambiaría su vida y la de sus hijas para siempre. Una noticia que estremeció Maicao hasta los cimientos: El joven Víctor Emanuel González, Chipilín, sobrino de los líderes Aapshana Edmundo y Elpidio González había abatido a tiros al cacique de los Epieyuu Abraham Ramírez en una circunstancia extraña y a la que nadie se atrevía a hacer conjeturas precipitadas.</p>
<p>Tan pronto los parientes del fallecido se enteraron del suceso, reaccionaron, arremetiendo contra algunos trabajadores y propiedades de los González, que no pasó a mayores por la rápida intervención de las autoridades colombianas, que para sofocar los ánimos exaltados, decidieron después junto con los Ramírez, presentar un ultimátum, que consistía en que los Aapshana debían abandonar Maicao a la brevedad y dejar todas sus propiedades como reparación por la muerte del conocido líder del clan Epieyuu. Y así se cumplió. Incluso para que no se produjera alteración del orden público en la retirada de los González hacia la frontera con Venezuela, fueron escoltados por un pelotón del ejército colombiano.</p>
<p>Desde el mismo amanecer en que mi abuela se enteró del suceso, comenzó a empacar pertenencias pensando en el futuro de sus dos hijas: María Regina de siete años y Guillermina de diecisiete. María Lucinda, la mayor, ya había hecho su vida desde 1946 con su pariente Edmundo González.    Mi abuela sabía el significado y trascendencia de ese evento. Debía marcharse cuanto antes porque no deseaba ser botín de guerra junto a sus dos hijas; experiencia que conocía muy bien, porque también sus tíos y abuelos la habían puesto en práctica para cobrar con saña deudas de sangre. Así se obraba algunas veces en La Guajira cuando la fórmula de la conciliación no funcionaba.</p>
<p>¿Adónde tendría que ir para levantar una nueva casa y forjar otro comienzo? En ese instante no lo sabía. ´Lo único que tenía claro era rematar el escuálido rebaño de chivos para hacer frente a la necesidad que ya vislumbraba más allá de la frontera de Venezuela.</p>
<p>Después de proveerse de una garrafa de agua, otra de <em>üjolü</em> (chicha de maíz), raciones de cecina y plátano asado, partió una mañana transportando en un burro a sus dos hijas, y en otro que llevaba de cabestro, sus pertenencias. En la marcha precipitada por un sendero seco y plagado de espejismos, se cruzó con varias mujeres que cargaban niños sobre burros, igual que si viera su propia imagen multiplicada regresando a Maicao. Así la azotaban sus cavilaciones por el largo camino hasta arribar al atardecer a Kousholojuna (muy cerca de la frontera con Venezuela) a casa de unos familiares para descansar. Al día siguiente prosiguió a Guarero, siendo recibida por su pariente, María Larreal, “quien era conocida por Tamana, porque saludaba con esa palabra, que según los habitantes de Jalaala, significa hermana o hermano”, explicó mi primo el antropólogo wayuu, profesor Manuel Larreal Aspshana.</p>
<p>—¿Por qué mi abuela Graciela no acudió a mamá Josefa Marín, que era su prima hermana, en lugar de los Echeto Larreal? —le pregunté a Manuel.</p>
<p>—Mis abuelos en ese momento residían en Santa Bárbara del Zulia y no regresarían a Guarero hasta mediados de los cincuenta. El que sí ya estaba instalado allí era su hermano José Manuel Marín y su primo Pájaro, quienes habían podido huir y salvar algunos animales de los González. Manuel Echeto era el esposo de María Larreal y líder natural de Guarero, que abonaría el camino para que las abuelas Aapshana: Polanco, González y Larreal se posesionaran de esas tierras tras ese calamitoso éxodo desde Maicao.</p>
<p>Después que mi abuela se instaló en una nueva casa en Guarero, a mediados de ese mismo año (1949) viajó con Guillermina a Santa Bárbara del Zulia para visitar a su hijo mayor, José Antonio, visita que sirvió también para gestar un negocio en esa tierra desbordada de trabajo y prosperidad.</p>
<p>Guillermina se casó con Pedro Morán (mi padre) en 1950.  Al siguiente año mi abuela comenzó a viajar a Santa Bárbara del Zulia para vender prendas de oro en fincas como la Hacienda Colón, del productor Juan Eduardo Atencio, donde laboraban y vivían algunos familiares. Las prendas que vendía mi abuela iban desde anillos, zarcillos, brazaletes, relojes, medallones, cadenas. Esas alhajas las compraba al principio en la Joyería La Trinidad, que estaba ubicada en las inmediaciones de la Plaza Baralt, en el centro de Maracaibo. Después, el mismo dueño, don Trinidad Barbosa, se las daba a consignación considerando su puntualidad y solvencia para pagar. Ella no ofrecía alhajas sueltas o sin envolturas, que revelarían sus dudosas procedencias. Todas las que vendía venían en sus estuches de lujos, timbrados con el nombre de la joyería.</p>
<p>En esa década de los cincuenta, María Graciela viajaba al Sur del Lago de Maracaibo en piraguas, y la <em>Santa Teresita</em> del capitán Anaxímedes Morillo, era su preferida, haciendo de la paciencia la mejor de las virtudes, pues la travesía duraba más de dieciocho horas para llegar al muelle de Santa Bárbara, bañado por aguas  del río Escalante.</p>
<p>Una semana antes del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez, ocurrido el 23 de enero de 1958, mi abuela viajó a Caracas acompañada de su nieta Berta para reunirse con sus hijos Rafael Simón y José Antonio. El primero se oficiaba como periodista en el diario <em>Última Noticias,</em> y el segundo, se desempañaba como técnico y sindicalista en la compañía de teléfonos de Venezuela (CANTV). También era asesor indigenista en el Ministerio de Justicia.</p>
<p>La foto que ilustra esta historia fue tomada durante esa visita por José Antonio y guardada desde entonces en los archivos de Rafael Simón, y gracias a la cortesía de su hijo, William Echeverría, que me la envió en días reciente por Whatsaap, pude convertirla en color con recursos de la IA para darle al rostro de la Catira su matiz natural.</p>
<p>A comienzos de los sesenta, la Catira se acompañaba de un nieto en cada viaje a Santa Bárbara del Zulia: los alternaba de mayor a menor empezando por Abigail, Antonio, Witer, Dellanira, Luz,  Beatriz, Calata.</p>
<p>En 1963, a mis seis años, también me tocó acompañarla. Pero no fui en piragua, sino en un latoso viaje en bus que duró más de ocho horas. Para esa fecha ya estaba construido el puente General Rafael Urdaneta, que al fin había unido ambas costas del lago de Maracaibo. De ese modo conocí la tierra a la que todo habitante de La Guajira deseaba ir para forjarse un mejor destino.</p>
<p>En aquel lejano viaje que hoy se remonta a sesenta y tres años, visité con mi abuela decenas de fincas donde la cantidad de ganado vacuno competía con la copiosidad del pasto. Ella no portaba mochilas ni se forraba con mercancías como las pintorescas camellas que traían ropa de Maicao por los años setenta y ochenta. Apenas llevaba un pequeño bolso de lana llamado süsü, en el que guardaba las prendas y una cartera que contenía su cédula de identidad junto con el efectivo.</p>
<p>“Viajé dos veces en piraguas con mi abuela y después la acompañé caminando por varias fincas. Pero en realidad, nunca supe qué vendía”, me dijo su nieto Witer después de traerle a colación el tema.</p>
<p>Nadie podía imaginar que detrás de esa figura señorial se escondía una vendedora de joyas muy solvente. En los dieciséis años en que desfiló por centenares de fincas de Santa Bárbara del Zulia nunca vivió el acecho de un salteador de caminos. Dios siempre la acompañó.</p>
<p>A pesar de que mi abuela era analfabeta tenía una memoria de extraterrestre para llevar la contabilidad de su negocio. Sabía con exactitud cuánto habían abonado y cuánto faltaban por cancelar las decenas de clientes que visitaba cada quince días en las fincas de esa región igual que si llevara el control a través de una libreta. Ni falta que le hacía. A parte de eso también llevaba en un archivo de su memoria el monto que tendría que abonarle al dueño de la Joyería La Trinidad y lo que quedaría pendiente para el próximo viaje.</p>
<p>Esa vocación de joyera lo heredó de su madre Dolores Silva, conocida como Dolorita, quien había nacido en Cojoro en 1870, de la unión de María Josefa Aapshana con el comerciante falconiano Tomás Silva Abenatar.</p>
<p>Tomás Silva era dueño de dos goletas que tenían al principio una ruta entre Adícora su tierra natal y Aruba. Pero después que el gobierno venezolano aumentara los impuestos a los rubros de exportación hacia esa isla, Tomás optó por el contrabando, tanto de productos exportables: ganado vacuno, caprino, cuero, maíz, sal, madera de tintes y para la construcción, como importables: licores, materiales de labranzas, telas, tabacos, perfumes, armas y medicinas.</p>
<p>Tomás no era el único de su familia que se dedicaba a ese tipo de actividad comercial. Estaba su hermano Julio y un primo de ambos, más joven, llamado Tomás Silva Van der Biest a quien confundían con él. Todos fueron comerciantes muy prósperos que  dejaron prole en La Guajira.</p>
<p>En una de esas estancias entre Cojoro y Castilletes Tomás Silva conoció a María Josefa Aapshana en 1869 y al año siguiente nacería Dolorita, nombre que le dio Tomás en honor de su madre llamada Dolores Abenatar, establecida entre Adícora y Oranjestad, capital de Aruba.</p>
<p>Tomás Silva (según descripciones que fueron pasando a lo largo del tiempo entre su prole), era un hombre de mediana estatura, delgado, de tez blanca y curtida por sus largas campeadas como lobo de mar. Cada vez que arribaba a Castilletes, se despojaba de su chaqueta y de su quepis (que lo acreditaban como capitán) y bajaba a tierra firme vestido de caqui y calzando botas de cuero negro, brillante. Usaba un sombrero negro o marrón de pelo e guama y llevaba un reloj de oro sujetado con una leontina. A diferencia de otros capitanes no portaba revólver, porque nunca le gustaron las armas. Era escoltado a caballo a Cojoro por dos hombres de seguridad del muelle de Cocinetas que portaban fusiles Winchester y lo resguardan hasta su regreso.</p>
<p>Tomás hablaba muy poco de su vida y le fascinaba descansar en un chinchorro bajo una enramada de palma respirando el fresco aire cojoreño.</p>
<p>Dolorita, por su parte, era bajita, rellena, morena clara, de pelo ondulado y de ágiles andares. Era una mujer muy familiar pero tenaz en sus decisiones; cualidades que asimilarían después su nieta Guillermina y su bisnieta Abigail.</p>
<p>Desde que era una niña recibía regalos de su padre, sobre todo, prendas de oro, que traía en sus constantes viaje por Aruba. Ella las coleccionaba en un cofre junto a las cuentas de kakuuna, (piedra de origen marina) y túuma (de origen mineral), que había obtenido de su madre. Cuando llegó a la adolescencia, vendía las joyas repetidas o compartía algunas con sus primas, porque no tuvo hermanas, solo uno, varón, llamado Rafael y conocido como Rapairra, quien era menor que ella un año y se dedicaba también al comercio: vendía víveres, tabacos y licores que traía su padre en cada arribo al informal puerto de la laguna de Cocinetas, aunque algunas veces fondeaba su goleta sin carga en las costas de Cojoro.</p>
<p>Ambos adolescentes viajaron muchas veces a Aruba, Maracaibo y Adícora, llevados por el complaciente lobo de mar, permitiendo en ese trasiego el aprendizaje del idioma castellano.</p>
<p>Un día en que Rafael regresaba de ese puerto arreando una recua de burros cargada con mercancías, fue emboscado por una pandilla de kusinas: un grupo de origen arawak que se dedicaba al pillaje y establecido en Kusí, (localidad emplazada al norte de Cojoro), según el investigador y cronista de Guarero, profesor, Lenín Alfonzo González Aapshana.</p>
<p>Rapairra al no poder contener la ferocidad de los atacantes, huyó en su caballo después de recibir un flechazo en una mano, que interpuso, para que no diera en su rostro. La mercancía se perdió y ninguno de sus cuatro acompañantes pudo sobrevivir.</p>
<p>Al cabo de dos horas Rafael llegó a Cojoro extenuado y con la mano herida muy inflamada. Recibió de su madre las mejores atenciones, con bebidas y emplastos de todo tipo, pues como piache, era practicante de la medicina tradicional wayuu. Pero su esfuerzo fue en vano, porque la flecha de raya que penetró en el brazo de su hijo, estaba untada con veneno de cascabel, lo que provocó su muerte al cabo de pocos días, a los dieciocho años.</p>
<p>Ese evento reunió a sus familiares maternos, liderados por su tío abuelo José Dolores Flores, Wunupata y Rafael González, el Maneto, su primo hermano, quienes esperaron el entierro para ir tras los asaltantes, que ubicaron al cabo de un mes en la serranía de Macuirra, al noroeste de Castilletes, dando cuenta de ellos junto con un importante botín que fue repartido entre todas las matronas Aapshana. Algunos nietos de Dolorita llevarían después el nombre Rafael como homenaje al joven tío asesinado en 1889: Rafael Simón, Rafael Enrique y Rafael Ángel.</p>
<p>Un año antes de la muerte de Rapairra, Tomás Silva, que rozaba los cincuenta años, llegó de manera sorpresiva a casa de María Josefa, su mujer, trayendo un cofre del tamaño de una caja de zapatos con cientos de morocotas para sus hijos. Ninguno de los dos se extrañó, porque Tomás Silva siempre los mimaba con regalos, pero María Josefa sí lo hizo. Ella presentía algo.</p>
<p>Al cabo de dos días lo acompañaron en burro hasta el muelle de Cocinetas, donde estaba atracada su goleta preferida: <em>Sefarad,</em> ya despachada con provisiones para zarpar rumbo a Aruba, como otras veces.</p>
<p>Dolorita, Rafael y María Josefa no se retiraron hasta que la embarcación de dos palos y de veinticinco metros de eslora, se perdía en el horizonte del mar de La Guajira agitando en alto sus alas blancas como señal de adiós. Nunca regresaría.</p>
<p>El mismo año en que murió su hermano, Dolorita se comprometió con el comerciante criollo Eleuterio Paz, quien pagó su dote siguiendo la tradición wayuu. Pero su relación terminó después del nacimiento de Eduardo en 1891.</p>
<p>Cinco años después Dolorita hizo vida marital con el comerciante sinamaicaero Virgilio Polanco con quien procreó cinco hijos: Delia, José Trinidad, María Graciela, Aura y María Concepción, y continuó viviendo en Cojoro.</p>
<p>Cuando Eduardo tenía dieciséis años (1907) fue capturado muy cerca del muelle de Cocinetas por una banda de tratantes de wayuu que lo llevaron en piragua junto a otro jóvenes para ser vendidos como esclavos a un hacendado en Santa Bárbara del Zulia.</p>
<p>Dolorita al enterarse de la noticia, viajó de urgencia al puerto y contrató una goleta para ir tras su hijo. Pero no lo pudo alcanzar. Cuando la goleta llegó al malecón de Maracaibo para hacer una escala, se encontró con un viejo marino de su padre que le dio luces sobre su inexplicable desaparición.</p>
<p>—No. No, Dolorita. Tu padre no murió. Pero es como si en verdad hubiese muerto. Vendió sus goletas y se marchó a un país lejano, a donde no puede llegar ni siquiera tu imaginación. A la tierra de sus ancestros maternos, Jerusalén. A la tierra que tiene como símbolo una estrella de seis puntas.</p>
<p>A partir de esa respuesta, Dolorita empezó a comprender la extraña actitud de su padre, que se iba a la madrugada a orar a la playa en una postura muy distinta a los franciscanos que conocería más adelante luego establecerse con sus hijos en Ipapure. Al menos con esa revelación se tranquilizaba, porque al principio creyó que su padre era ateo, pues nunca le habló de la fe que profesaba.</p>
<p>El joven Eduardo Paz fue liberado por el hacendado esclavista después que Dolorita lo canjeara por diez morocotas de oro de veinte dólares estadounidense. El ganadero había rechazado las cinco morocotas que ella ofreció al principio, equivalente a los quinientos bolívares que él pagó a los captores por el joven wayuu de un metro ochenta de estatura y de aspecto caucásico, rasgos heredados de su padre Pepe Paz. Porque en ese tiempo cada morocota se cotizaba en cien bolívares, cantidad considerada entonces un dineral. Imaginemos lo que representaban diez.</p>
<p>—No. No. Este muchacho que trabaja por cinco peones no lo voy a soltar por quinientos bolívares. Me dais otras cinco morocotas y te lo podéis llevar —había respondido con insolencia el esclavista  a Dolorita.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ese mismo año (1907) Dolorita abandonó Cojoro por la fuerte sequía que azotaba esa región y afectaba de manera severa a su nutrido rebaño de vacunos. Se fue a Ipapure (del lado colombiano) con sus cuatro hijos mayores: Eduardo de dieciséis, Trinidad de diez, Delia de siete y María Graciela de dos años, porque Aura y María Concepción nacerían después en ese lugar de fértiles praderas y rodeado por cerros rocosos.</p>
<p>Allá residía el grueso de su familia materna con el que se mantuvo hasta 1927, cuando por las mismas razones tuvieron que migrar hacia un nuevo asentamiento que más tarde se conocería como Maicao, pero al transcurrir apenas un año de su llegada, falleció a los cincuenta y siete años; secuelas de viejas afecciones cardíacas.</p>
<p>En 1940 sus restos fueron llevados al cementerio ancestral de su familia, ubicado en un sector conocido como Ekika, al suroeste de Cojoro para cumplir con el rito del segundo velorio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mi abuela culminó sus viajes a Santa Barbará del Zulia a principios de  1966, poco antes de que su hija María Regina recibiera su título de Maestra Normalista en un instituto de la diócesis de Cabimas. Ella costeó sus gastos desde el mismo momento en que comenzó la primaria en la misión capuchina de Guarero y continuara en una extensión de la misma orden en La Villa del Rosario de Perijá hasta 1962.</p>
<p>Mi madre se encargaba de visitarla cada quince días para llevarle dinero y los insumos que iba a necesitar en esa formación que duró cuatro años.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cada vez que mi abuela regresaba de viaje a Las Parcelas, procedente de Santa Bárbara del Zulia, corríamos a recibirla en la carretera. Siempre traía en el bus de Campo Mara un saco de plátanos, otro de naranjas y una garrafa de <em>kojosü </em>(leche fermentada). Algunas veces una de esas garrafas, por efectos del calor y la vibración de la plataforma del bus, reventaban sus tapas y producían un reguero de leche espesa, que alcanzaba el techo y salpicaba a los otros pasajeros como si fuera una botella de champaña que se descorchaba para celebrar una bienvenida. De hecho era así. Porque cada llegada de nuestra abuela era siempre un motivo para celebrar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Después que mi madre y mi tía Lucinda vivieran durante quince años en Campo Mara, se establecieron en Maracaibo, San Jacinto en 1973. Ese año acordaron entre los otros hermanos, comprarle una casa a la catira en la misma urbanización, en el sector 12. Vivienda en la que residimos después algunos de sus nietos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El 12 de noviembre de 1982, María Graciela se preparó temprano para visitar  a su nieta Luz, que seis días antes había alumbrado a su segundo hijo y llevaría por nombre Jairo Luis. Para ese propósito mi hermana Beatriz la iba a acompañar. Cuando caminaban conversando muy animadas por una vereda rumbo a la parada de los carros de la línea San Jacinto, que quedaba muy cerca de las casas de ambas, enmudeció de repente y fue soltando sus manos generosas de los de su nieta, para desvanecerse con lentitud en un largo suspiro de despedida a los setenta y ocho años, porque había nacido en Cojoro en 1905. Un infarto fulminante le impidió concretar su última visita.</p>
<p>“Mi abuela le fascinaba salir. Siempre hallaba un motivo para hacerlo, como si a través de un viaje encontrara su liberación espiritual. Lo comprobé las veces que la acompañé a Santa Bárbara del Zulia en las tortuosas travesías de dieciocho horas en piraguas, que lejos de cansarla, la hacían sentir muy feliz”, me comentó Abigail, su primera nieta.</p>
<p>Aquel día, quizás la esperaban en algún puerto al que solo se llegaba en sueños, Dolorita, María Josefa, Rafael junto al capitán Tomás Silva Abenatar, su abuelo, para acompañarla a recorrer en goleta todos los mares del cielo rumbo a la eternidad.</p>
<p><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/01/Marcelo-Moran.Picture1.jpg"><img decoding="async" class="alignnone wp-image-23451" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/01/Marcelo-Moran.Picture1-231x300.jpg" alt="" width="173" height="225" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/01/Marcelo-Moran.Picture1-231x300.jpg 231w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/01/Marcelo-Moran.Picture1.jpg 499w" sizes="(max-width: 173px) 100vw, 173px" /></a></p>
<p>© Marcelo Morán. <em>All Rights Reserved.</em></p>
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		<title>Pinceladas líricas de Alejandro Anreus: Un ejemplo de poesía actual o instapoesía.   </title>
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		<dc:creator><![CDATA[Octavio de la Suaree]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Apr 2026 20:16:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Critica]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Poesia]]></category>
		<category><![CDATA[alejandro anreus]]></category>
		<category><![CDATA[crítica]]></category>
		<category><![CDATA[lirica]]></category>
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		<category><![CDATA[pincelada]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[slider]]></category>
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					<description><![CDATA[Literatura. Ensayo. Poesía. Por Octavio de la Suarée... El poeta Alejandro Anreus llegó desterrado de Cuba después de sufrir el engaño castrista durante diez años consecutivos y ver convertida la isla de sus antepasados en una represión totalitaria absoluta,]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5></h5>
<h5><strong><span style="color: #993300;">Literatura. Ensayo. Poesía.</span></strong><br />
<strong><span style="color: #993300;">Por Octavio de la Suareée.</span></strong></h5>
<div class="flex flex-col text-sm pb-25">
<section class="text-token-text-primary w-full focus:outline-none [--shadow-height:45px] has-data-writing-block:pointer-events-none has-data-writing-block:-mt-(--shadow-height) has-data-writing-block:pt-(--shadow-height) [&amp;:has([data-writing-block])&gt;*]:pointer-events-auto scroll-mt-[calc(var(--header-height)+min(200px,max(70px,20svh)))]" dir="auto" data-turn-id="request-WEB:5374cfe9-15ac-4d4c-88e0-f83b7a90ad70-1" data-testid="conversation-turn-4" data-scroll-anchor="true" data-turn="assistant">
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<div id="attachment_30106" style="width: 208px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/04/Alejandro-Anreus.1000013527-1-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-30106" class="wp-image-30106" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/04/Alejandro-Anreus.1000013527-1-225x300.jpg" alt="" width="198" height="264" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/04/Alejandro-Anreus.1000013527-1-225x300.jpg 225w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/04/Alejandro-Anreus.1000013527-1-scaled.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 198px) 100vw, 198px" /></a><p id="caption-attachment-30106" class="wp-caption-text">Cortesía del autor.</p></div>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling">Alejandro Anreus es un conocido crítico de arte, curador de exposiciones en el Museo de Jersey City durante ocho años y autor de seis obras importantes, incluyendo su más reciente contribución <em>Modern Art in 1940s Cuba: Havana’s Artists, Critics, and Exhibitions</em> o <em>Arte moderno en Cuba en la década de los cuarenta: Artistas, críticos y exhibiciones de La Habana</em> (Gainseville, FL: University of Florida Press, 2025, págs. 342).</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling">Anreus llegó desterrado de Cuba después de sufrir el engaño castrista durante diez años consecutivos y ver convertida la isla de sus antepasados en una represión totalitaria absoluta, sin libertad de expresión ni movimiento alguno posible. Su llegada a la ciudad de Elizabeth, en el área metropolitana de Nueva York-Nueva Jersey, lo pone en conocimiento de la nueva generación de artistas plásticos cubanos que surgía en el exilio, como a la vez con muchos de los viejos maestros que habían establecido residencia en los Estados Unidos. Comienza entonces su carrera de curador de exhibiciones y crítico que combina a la vez con sus estudios, y más tarde recibe su doctorado en la historia de su disciplina del Centro Graduado de la Ciudad Universitaria de Nueva York. Poco después, ya lo vemos ejerciendo la cátedra de profesor de arte hispanoamericano en la universidad de William Paterson de Nueva Jersey.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling">No obstante, estos triunfos académicos y profesionales, Alejandro Anreus sufre hondamente su salida forzosa de la tierra que lo vio nacer, ya que pertenece a una familia de profundas convicciones liberales que se siente doblemente engañada por la ambición de poder de Fidel Castro y su traición a la república cubana. Su atracción a la poesía —género literario que admite siempre le interesó— se intensifica por estas fechas motivada quizás por su diaria labor como crítico artístico. Se da cuenta de que la misma le permitía expresar sus emociones a la vez que analizar, interpretar y evaluar su significado en relación no solo con la pieza o texto en cuestión que ocupaba su interés de momento, sino asimismo con el estado de la isla de Cuba que se deterioraba a pasos agigantados después de la caída de la Unión Soviética.De esta época también debió haber surgido su fascinación por las Máximas de François de La Rochefoucaould, muy parecidas a los conocidos aforismos de José Martí, ya que los dos son frases breves, concisas y sentenciosas que expresan una idea definitiva: de tono filosófico el aforismo, mientras que la máxima se enfoca primordialmente en normas de conducta o reglas de moral, ausentes de esta sociedad autómata y robotizada en que vivimos. El pensador y poeta francés tuvo una experiencia vital muy parecida a nuestro poeta cubano, ya que ambos tuvieron que enfrentarse a las ambiciones del poder, la hipocresía, el engaño social, las mentiras, en total, de aquí sus observaciones morales sobre la naturaleza humana en sus peores momentos.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling">De igual modo, observamos el tono escéptico, irónico, elegante de esas frases muy cortas que expresan un pensamiento profundo, una reflexión ética o una verdad práctica sobre la existencia humana que caracterizarán su lírica.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling">La obra poética de Alejandro Anreus incluye los poemarios <em>Memento mori</em> (2010), <em>Los exiliados sueñan</em> (2014), <em>Los vientos de cuaresma</em> (2017), <em>Los golpes de la historia</em> (2018) y <em>Pérdidas y despedidas</em> (2022). Comparte algunos rasgos con otros escritores cubanos del destierro, como Mireya Robles, Magali Alabau y Carlota Caulfield, en el empleo de la memoria y el exilio, su diálogo con el arte y la historia, el lenguaje sobrio y reflexivo y la identidad cubanoamericana. Anreus reflexiona sobre la pérdida de su país natal, la infancia en Cuba y la reconstrucción de la identidad en los Estados Unidos, donde la memoria aparece como un estado fragmentado y nostálgico.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling">Asimismo, debido a su formación como historiador del arte, muchos de sus poemas contienen referencias pictóricas y culturales en el que el arte funciona como una forma de conservar la memoria. Su estilo, por otra parte, suele ser directo, meditativo y culturalmente denso, con referencias históricas y artísticas. Los poemas a menudo exploran la vida entre dos lenguas y dos culturas, una constante de la literatura cubana del exilio. En este contexto, su poesía tiende a ser intelectual y culturalmente intertextual, muy marcada por la historia del arte y la experiencia migratoria.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling">Entre los temas recurrentes en esta joven lírica desarrollada primordialmente en unos doce años (2010-2022), se encuentran la familia, el destierro, la sociedad, lo inmediato, lo cotidiano, la dignidad humana, la realidad del autor, el aquí y el ahora, la expresión intimista, la conexión con el lector, la crítica a la injusticia y a la pobreza, las apariencias, la presencia del espíritu, la religión, las artes y la muerte, y otros.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling">Y entre las características de expresión de esta poesía de actualidad, referida a veces como Instapoesía, resaltan la pincelada, la brevedad, el coloquialismo, el vocabulario sencillo y directo, la rebeldía vanguardista, el cultismo, el humor, la ironía, el sarcasmo y las notas de compasión y de solidaridad con los caídos.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling">Por último, es de notarse la cita de León Bloy, que encabeza su último poemario <em>Pérdidas y despedidas</em> (2022), autor muy popular recordado por sus ataques contra el racionalismo, su sátira y por su rechazo inicial y defensa posterior del catolicismo.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling">Pasemos a observar algunas de sus composiciones, por ejemplo, este “Álbum de familia (I)”, donde ya se observan algunas de sus peculiaridades tanto estéticas como líricas. Aquí se destaca la crítica contra el castrismo totalitario, la brevedad de la expresión, la pincelada, su firma técnica y emocional, las reiteraciones, el empleo del tiempo gerundio indicando el momento presente, la antítesis, el encabalgamiento y el sarcasmo mordaz del último verso:</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="padding-left: 40px;">Vedado 1967: / el abuelo en el sillón / la abuela en la cocina / los dos niños entre los helechos del jardín / jugando con soldaditos de plomo / el caudillo en el televisor.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;"><em>Hoy:</em><br />
el abuelo y la abuela<br />
están muertos<br />
uno de los niños está muerto<br />
el caudillo está muerto<br />
pero no se han enterado (1).</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left;">En la obra de Alejandro Anreus también encontramos una buena representación de personajes señalados a través de la historia y por igual de sus favoritos, como se aprecia en este poema sobre la vida del filósofo y científico francés Blaise Pascal, el inventor de la teoría de las probabilidades, el principio Pascal de presión y de la calculadora. Pascal propagó una doctrina religiosa que enfatizaba la experiencia de Dios por medio del corazón en vez que por la razón. Recuérdese aquello de que “el corazón tiene razones que la razón desconoce”. A la vez, su establecimiento del principio de la intuición o intuicionismo tuvo mucha resonancia en filósofos como Jean Jacques Rousseau, Henri Bergson y los existencialistas. A Pascal se le recuerda por haber sido el creador de la primera ordenadora digital y por su relación con el Jansenismo, doctrina que propugnaba la influencia de la gracia divina, la autoridad de los obispos y la limitación del libre albedrío y de la autoridad papel. En el poema “Pascal en medio del paisaje”, fijémonos en la metáfora, la aliteración, el encabalgamiento, el zeugma, la prosopopeya, la premonición del futuro encerrado en un monasterio por sus ideas, los zapatos cubiertos de fango del camino mientras se dirige al fatídico Port Royal a enfrentarse a su destino:</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">Un hombre narizón,<br />
de pelo largo, está<br />
parado<br />
en medio de un paisaje.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">Sus finos zapatos<br />
de charol, sus grises<br />
medias<br />
de seda, están<br />
cubiertos de fango.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">Su mente<br />
es una maquinaria<br />
matemática<br />
que ha inventado<br />
la calculadora.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">Es un hombre<br />
sensual y<br />
apasionado; las sábanas<br />
de las putas<br />
de París<br />
conocen el sudor<br />
de su cuerpo.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">Los paisajes<br />
lo aterran, en ellos<br />
siente el infinito<br />
mundo y<br />
los golpes de gracia<br />
que se acercan.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">Se cortará<br />
el pelo, se raspará<br />
la cabeza.Va en camino<br />
a Port Royal (2).</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left;">Las vicisitudes y sufrimientos del destierro, no cabe duda, ocupan lugar señero en todos sus poemarios, como contemplamos en “Palabras a Juan Gelman”, exiliado político argentino que terminó sus días en México. Anreus entabla un diálogo imaginario en estos versos con el fallecido bardo mientras reconoce que aunque haya una infinidad de cosas que los separan, aún así existe un deber que los une aparte de la lírica, y que ese es “no olvidar el exilio / y / combatir a la lengua que combate el exilio”. Avistemos los recursos técnicos empleados, entre los que se distinguen la metáfora, la sinécdoque, el zeugma, el vocativo, el símil, los cultismos, la aliteración, las interrogaciones retóricas, el uso del gerundio, etc. Y, por supuesto, no pasen por alto el humor del calificativo “gusano”, como los castristas cubanos califican a todo aquel que se les opone a su vesania, y la curiosidad de asistir a misa los sábados, quizás para disfrutar de su soledad:</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">Usted no me<br />
conoce Gelman<br />
y si me conociera<br />
quizás habría dicho<br />
que soy<br />
nada más que<br />
un gusano.<br />
No importa.Yo lo conocí<br />
a usted<br />
y en sus palabras<br />
como en las de<br />
Vallejo y de<br />
Pavese he encontrado<br />
apoyo, hasta<br />
consuelo.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">Nadie me ha<br />
desaparecido<br />
un hijo ni<br />
una nuera<br />
embarazada<br />
no soy judío ni<br />
argentino.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">Mis hijos<br />
están vivos y<br />
algún día tendré<br />
y conoceré a mis<br />
nietos<br />
soy un católico<br />
que va a misa<br />
los sábados<br />
y nací en la isla<br />
más grande<br />
del Caribe, esa<br />
que vista desde el cielo<br />
parece un caimán<br />
melancólico.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">En mi escritorio<br />
entre papeles, tabacos<br />
y baratas plumas<br />
está su libro, también<br />
imágenes de<br />
Santa Teresa de<br />
Ávila y José<br />
Martí.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">¿Qué tenía<br />
usted sobre su<br />
escritorio, en sus gavetas?<br />
¿Qué leía, con que escribía?<br />
¿Fumaba?<br />
Estas preguntas<br />
no van a lograr<br />
la intimidad<br />
entre nosotros.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">A usted y<br />
a mí, Gelman<br />
nos separa un infinito<br />
mar de cosas, pero nos une<br />
un deber: “no olvidar el exilio<br />
combatir a la lengua que combate el exilio!”</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">Ahora usted ha muerto,<br />
con todo y sus premios, sus errores,<br />
sus contradicciones,<br />
y yo sigo<br />
viviendo, viviendo<br />
en el exilio (3).</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left;">La fe, no obstante, y aun en medio de todas las contrariedades que enfrenta a diario el desterrado fuera de su patria, se hace imprescindible para sobrevivir y poder sobrellevar la carga de tener que tratar de rehacer una nueva vida en un ambiente extraño, a veces hostil, donde hasta es imposible en determinadas circunstancias siquiera el poder comunicarse con sus semejantes. En la siguiente composición titulada muy apropiadamente “Fin del mundo. Año 2000”, el llamado Y2K, cuando se generó gran incertidumbre ante un posible “colapso tecnológico” que pudiera causar cortes de energía y caos bancario y que provocase compras de pánico y preparación para desastres, Anreus nos divierte con sus recuerdos de aquel momento único y una buena dosis de humor cubano y de sarcasmo. Nótese el empleo de la anáfora, la antítesis, el encabalgamiento, el zeugma y la aliteración, entre otros recursos empleados:</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">Los sabios<br />
nos aseguran que<br />
el mundo<br />
está por acabarse.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">No cabe duda<br />
que hay señales<br />
apocalípticas:<br />
cualquier retrasado mental<br />
es electo presidente.<br />
Las mujeres<br />
han perdido el<br />
pudor y<br />
los hombres<br />
ni siquiera conocen<br />
la palabra<br />
honor.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">Los ciegos, los sordomudos,<br />
los leprosos<br />
no quieren milagros<br />
sino cosas —aires acondicionados, computadoras, teléfonos celulares—<br />
los marxistas controlan<br />
Wall street<br />
y las encíclicas<br />
son escritas en<br />
Madison avenue.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">Pero<br />
a pesar de todo<br />
esto<br />
las flores siguen<br />
teniendo aroma, los<br />
perros ladran<br />
y las abuelas<br />
rezan el rosario.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">Coño.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">Hay que tener<br />
fe (4).</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left;">Otra composición que nos muestra sucintamente varios elementos de esta lírica tan tradicional y moderna a la vez, la encontramos en los versos de “Mi madre se vuelve transparente”, cuando su progenitora se enfrentaba y celebraba su ya avanzada edad. Prestemos atención a la utilización del tiempo verbal en gerundio para subrayar el paso de su condición en ese preciso momento en que se compone el poema, la presencia de la cambiante naturaleza en las aves, los colores y el vuelo de las hojas, el símbolo de la música con el gorrión, la transformación del cabello en hojas, etc.; la preparación, en fin, para la entrada en ese postrero nivel de la existencia que a fin de cuentas no es más que otra etapa de nuestro proceso vital, como bien señala la poeta y ensayista Juana Rosa Pita en su más reciente aportación, <em>Memorias del poetariado</em> (5). Aparte de la apreciable carga emocional presente, el poema incluye recursos léxico semánticos de prosopopeya, sinécdoque, gerundios, símil, metonimia, zeugma y aliteración:</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">Los años han gastado<br />
su cuerpo<br />
y sus huesos, músculos<br />
y vísceras<br />
van desapareciendo.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">Pierden su peso, su color y<br />
textura y salen volando<br />
y se pierden<br />
como la hojarasca<br />
por las calles<br />
de un pueblo.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">Ella ha vivido tanto,<br />
que nada la sorprende<br />
tolera desde locos hasta putas.<br />
Perdona<br />
a todo el mundo.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">Su frágil voz<br />
se convierte en una leve<br />
música, esa que cantan<br />
los pájaros<br />
al caer el sol<br />
en los pequeños parques<br />
de provincia.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">Su cabello blanco<br />
se transforma en hojas<br />
verde olivo y carmelita<br />
que se caen<br />
y vuelan de las manos<br />
del viento y<br />
en el cielo se convierten<br />
en gorriones.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">Mi madre se vuelve<br />
transparente.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left; padding-left: 40px;">Mi madre se<br />
despide (6).</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left;">Bienvenida, en conclusión, esta última muestra poética de Alejandro Anreus que enriquece la ya variada y rica expresión de la lírica de este último destierro cubano en los Estados Unidos.</p>
<h5 class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: center;"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/2666.png" alt="♦" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/2666.png" alt="♦" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/2666.png" alt="♦" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /></h5>
<h5 class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left;"><strong>N O T A S:</strong></h5>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left;">(1). Anreus, Alejandro. <em>Pérdidas y despedidas</em> [Poemas 2018 &#8211; 2021]. ARS Atelier City: Colección Essential de Poesía. San Francisco, CA: MagCloud Printing, 2022, página 14.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left;">(2). Ibid, páginas 45-46.(3). Anreus, Alejandro. <em>Los golpes de la historia</em> [Poemas 2005 &#8211; 2015]. ARS Atelier City: Colección Essential de Poesía. San Francisco, CA: MagCloud Printing, 2018, páginas 30 &#8211; 32.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left;">(4). Ibid, páginas 22-23.(5). Pita, Juana Rosa. <em>Memorias del poetariado</em> [Ensayos reunidos 1977-2022]. Boston:</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left;">(5). <em>El zunzún viajero,</em> 2026, página 43.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left;">(6). Anreus, Alejandro. <em>Los golpes de la historia…</em> páginas 53-54.</p>
<p class="markdown prose dark:prose-invert w-full wrap-break-word dark markdown-new-styling" style="text-align: left;"><strong><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/01/Octavio-de-la-suaree.download.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-23710" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/01/Octavio-de-la-suaree.download.jpeg" alt="" width="179" height="168" /></a></strong></p>
<p><strong>© </strong>Octavio de la <span style="color: #000000;">Suarée. </span><em>All Rights Reserved.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong> </strong></p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
</div>
</div>
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<p><strong>         </strong></p>
<p><em> </em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong> </strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Cubanas en la memoria y su legado en la historia de Cuba</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Armando Nuviola]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Mar 2026 19:49:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Promocion]]></category>
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					<description><![CDATA[Literatura. Música. Promoción. Por Armando Nuviola... Este libro ofrece una selección rigurosa y profundamente humana, que permite descubrir o reencontrarse con figuras imprescindibles. La obra no se limita a enumerar nombres, sino que presenta semblanzas ágiles y cautivadoras, que capturan la esencia de cada mujer y su contribución a la cultura cubana.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="color: #993300;">Literatura. Música. Promoción. </span></strong><br />
<strong><span style="color: #993300;">Por Armando Nuviola.</span></strong></p>
<section class="VQDdIN" data-hook="post-description">
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<p id="viewer-sm8wq17" class="PFhxp xnyxA oAaGg _1HYGF" dir="auto"><span class="bKnbk">El reciente lanzamiento del libro <em>Cubanas en la memoria</em> de Leonardo Depestre representa una obra imprescindible para quienes valoran la riqueza cultural y literaria de Cuba. Este libro no es un simple compendio biográfico, sino un homenaje profundo y emotivo a un centenar de mujeres cubanas que, desde distintos ámbitos, han dejado una huella imborrable en la historia y sensibilidad de la nación. A través de sus páginas, se revela la mujer como una fuerza esencial en la construcción de Cuba, destacando su talento, entrega y, en muchos casos, heroísmo y sublimidad.</span></p>
</div>
<h5><strong>La mujer cubana como pilar de la identidad nacional</strong></h5>
<div data-breakout="normal">
<p class="jgdOA mrgUo oAaGg _1HYGF" dir="auto" tabindex="-1"><span style="font-size: 16px;"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/03/Mujeres.Memoria.2612ed_5e91c1f7a9434ebf969efe9d7404634dmv2.avif"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-29376 alignleft" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/03/Mujeres.Memoria.2612ed_5e91c1f7a9434ebf969efe9d7404634dmv2.avif" alt="" width="371" height="276" /></a>Desde las primeras líneas, </span><em style="font-size: 16px;">Cubanas en la memoria</em><span style="font-size: 16px;"> invita a reflexionar sobre el papel fundamental que han desempeñado las mujeres en la formación de la identidad cubana. No se trata solo de figuras públicas o reconocidas internacionalmente, sino también de aquellas creadoras, educadoras y artistas que, con su trabajo y dedicación, enriquecieron la memoria colectiva del país.</span></p>
</div>
<div data-hook="rcv-block5">Este libro ofrece una selección rigurosa y profundamente humana, que permite descubrir o reencontrarse con figuras imprescindibles. La obra no se limita a enumerar nombres, sino que presenta semblanzas ágiles y cautivadoras, que capturan la esencia de cada mujer y su contribución a la cultura cubana.Un recorrido por vidas marcadas por el talento y la entrega</div>
<div data-hook="rcv-block11">Entre las mujeres destacadas en esta obra se encuentran nombres que resuenan con fuerza en la historia cultural de Cuba. Alicia Alonso, con su legado en la danza; Celia Cruz, la voz que llevó la música cubana al mundo; Ana Mendieta, artista visual de renombre internacional; y Amelia Peláez, pintora que marcó un estilo único en las artes plásticas.</div>
<div data-hook="rcv-block13"></div>
<div data-breakout="normal">
<div id="viewer-njpdr41" class="PFhxp xnyxA oAaGg _1HYGF" dir="auto">Además, el libro incluye a poetas como Carilda Oliver Labra y Dulce María Loynaz, cuya obra literaria ha sido fundamental para la literatura cubana. También se rinde homenaje a figuras como Mariana Grajales, madre de los Maceo y símbolo de la lucha por la independencia, y a mujeres que brillaron en la música popular, como Olga Guillot y La Lupe.</div>
</div>
<div data-hook="rcv-block15"></div>
<div data-breakout="normal">
<div id="viewer-xabbt44" class="PFhxp xnyxA oAaGg _1HYGF" dir="auto">Cada semblanza está escrita con un tono sereno y respetuoso, que permite al lector adentrarse en la vida y obra de estas mujeres, comprendiendo no solo sus logros, sino también los contextos en los que desarrollaron su trabajo y la trascendencia de su legado.</div>
</div>
<h5></h5>
<h5>La importancia de preservar la memoria colectiva</h5>
<div data-hook="rcv-block19">La memoria es un elemento vital para cualquier sociedad, y en el caso de Cuba, la historia de sus mujeres es un capítulo que merece ser contado con detalle y sensibilidad. <em>Cubanas en la memoria</em> cumple esta función al rescatar del olvido a muchas figuras que, aunque no siempre visibles en los libros de historia tradicionales, han sido pilares en la construcción cultural y social del país.</div>
<div data-hook="rcv-block21"></div>
<div data-hook="rcv-block21">Este libro es, por tanto, una invitación a valorar y reconocer la diversidad de aportes femeninos que han moldeado la nación. Desde la educación hasta las artes, pasando por la música, la literatura y la política, las mujeres cubanas han dejado un legado que merece ser atesorado y difundido.</div>
<div data-hook="rcv-block23"></div>
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<h5></h5>
<h5>Un libro para emocionar, inspirar y permanecer</h5>
<div data-hook="rcv-block27">Lo que hace especial a <em>Cubanas en la memoria</em> no es solo la selección de personajes, sino la manera en que se presenta cada historia. Leonardo Depestre logra un equilibrio entre la rigurosidad histórica y la calidez humana, ofreciendo textos que se leen con facilidad y que, al mismo tiempo, invitan a la reflexión profunda.</div>
<div data-hook="rcv-block29"></div>
<div data-hook="rcv-block29">Este libro no solo se lee, sino que se disfruta y se aprende de él. Es una obra pensada para emocionar, para inspirar a nuevas generaciones y para permanecer como un testimonio vivo de la fuerza y el talento de las mujeres cubanas.</div>
<div data-hook="rcv-block31"></div>
<div data-breakout="normal">
<div id="viewer-nc84c72" class="PFhxp xnyxA oAaGg _1HYGF" dir="auto">Para quienes amamos la cultura y la literatura, esta obra es un puente hacia el pasado y una ventana hacia el futuro, un recurso valioso que contribuye a expandir el impacto cultural y literario de Cuba.</div>
</div>
<div data-hook="rcv-block33"></div>
<div data-breakout="normal">
<h5>Un llamado a la difusión y el reconocimiento cultural</h5>
<p class="PFhxp xnyxA oAaGg _1HYGF" dir="auto"><span style="font-size: 16px;">En un momento en que la diversidad de voces es más necesaria que nunca, </span><em style="font-size: 16px;">Cubanas en la memoria</em><span style="font-size: 16px;"> se presenta como un ejemplo de cómo la literatura puede ser un vehículo para la inclusión y el reconocimiento. La obra de Leonardo Depestre, publicada por UnosOtrosEdiciones, cumple con el objetivo de ofrecer una plataforma para que las historias de mujeres excepcionales sean conocidas y valoradas.</span></p>
</div>
<div data-hook="rcv-block37"></div>
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<div data-hook="rcv-block39">Este libro es una invitación a escritores, lectores y amantes de la cultura a profundizar en la riqueza de la historia cubana desde una perspectiva femenina, que muchas veces ha sido relegada. Al hacerlo, contribuimos a construir una memoria colectiva más completa y justa.</div>
<div data-hook="rcv-block41"></div>
<div data-breakout="normal">
<div id="viewer-hrwuc86" class="PFhxp xnyxA oAaGg _1HYGF" dir="auto">En definitiva, <em>Cubanas en la memoria</em> es una obra que no solo honra a las mujeres que han marcado la historia de Cuba, sino que también inspira a quienes buscan en la cultura y la literatura un camino para entender y transformar el mundo.</div>
<div dir="auto"></div>
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<div dir="auto"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/03/Armando-Nuviola.avatars-000107037226-6yky82-t500x500.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-24176" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/03/Armando-Nuviola.avatars-000107037226-6yky82-t500x500-300x300.jpg" alt="" width="210" height="210" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/03/Armando-Nuviola.avatars-000107037226-6yky82-t500x500-300x300.jpg 300w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/03/Armando-Nuviola.avatars-000107037226-6yky82-t500x500-150x150.jpg 150w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/03/Armando-Nuviola.avatars-000107037226-6yky82-t500x500-61x61.jpg 61w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/03/Armando-Nuviola.avatars-000107037226-6yky82-t500x500-45x45.jpg 45w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/03/Armando-Nuviola.avatars-000107037226-6yky82-t500x500-109x109.jpg 109w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/03/Armando-Nuviola.avatars-000107037226-6yky82-t500x500.jpg 500w" sizes="auto, (max-width: 210px) 100vw, 210px" /></a></div>
<div dir="auto">©Armando Nuviola. <em>All Rights Reserved.</em></div>
<div dir="auto"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/03/UNOSOTROS.images.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-29364" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/03/UNOSOTROS.images.png" alt="" width="129" height="161" /></a></div>
<div dir="auto">©UNOSOTROS EDICIONES. <em>All Rights Reserved</em></div>
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		<title>¿Quién asesinó a Jaime Partagás?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Armando Nuviola]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 15 Mar 2026 01:10:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Promocion]]></category>
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		<category><![CDATA[cronica novelada]]></category>
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					<description><![CDATA[Literatura. Promocion. Por Armando Nuviola... La historia arranca con un hecho estremecedor: Jaime Partagás es hallado agonizante sobre un charco de sangre en una de sus plantaciones. A partir de ese momento, el lector se adentra en un relato donde confluyen sacrificio, pasión, misterio, abusos de poder, crímenes y amor.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5><strong><span style="color: #993300;">Literatura. Promocion,</span></strong><br />
<strong><span style="color: #993300;">Por Armando Nuviola.</span></strong></h5>
<h5 style="text-align: center;"><strong><span style="color: #993300;">Detrás de la marca de habanos más famosa del mundo —Partagás— se esconde una historia real que supera cualquier ficción.</span></strong></h5>
<div class="BoRwr">
<div data-hook="rcv-block4"><em>Los últimos días de Jaime Partagás</em> nos sumerge en la vida intensa y vertiginosa del catalán nacido en Arenys de Mar, inmigrante que, en la próspera Cuba del siglo XIX, revolucionó la industria tabacalera y levantó un imperio desde cero. Visionario, audaz y obsesionado con la excelencia, Partagás no solo perfeccionó técnicas de cultivo y torcido, sino que transformó las estrategias comerciales de su tiempo, adelantándose décadas a lo que hoy llamaríamos branding y marketing experiencial.</div>
<div data-breakout="normal">
<div id="viewer-2f50y22213" class="v6guB">
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<div id="2f50y22213" class="YRfKW rZQU6 m--3t" data-hook="image-viewer-2f50y22213"><strong><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/03/Los-ultimos-dias-de-Jaime-Partagas.avif"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-29214 alignleft" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/03/Los-ultimos-dias-de-Jaime-Partagas.avif" alt="" width="385" height="217" /></a>Pero el éxito tiene un precio</strong></div>
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</div>
<div data-hook="rcv-block9">En una sociedad marcada por rivalidades económicas, tensiones políticas y ambiciones desmedidas, su ascenso imparable despertó admiración… y también odio. Lo que comenzó como competencia empresarial se convirtió en enemistades feroces, alimentadas por intereses ocultos, traiciones y deseos de venganza.</div>
<div data-hook="rcv-block11"></div>
<div data-hook="rcv-block11">La historia arranca con un hecho estremecedor: Jaime Partagás es hallado agonizante sobre un charco de sangre en una de sus plantaciones. A partir de ese momento, el lector se adentra en un relato donde confluyen sacrificio, pasión, misterio, abusos de poder, crímenes y amor.</div>
<div data-hook="rcv-block12"></div>
<div data-hook="rcv-block12">Miguel Sabater nos cuenta acerca de su investigación en el Archivo Histórico de Pinar del Rio consultando el expediente criminal donde constaban las circunstancias del atentado del que fue víctima Partagás, que le costara la vida.</div>
<div data-hook="rcv-block13"></div>
<div data-hook="rcv-block13">«El expediente incoado con motivo del atentado contra Jaime Partagás era voluminoso. No podía revisarlo en el Archivo en poco tiempo y decidí solicitar los servicios de reproducción para llevar una copia a casa, donde tendría mejores condiciones para estudiarlo. Incluía numerosas entrevistas y las diligencias oportunas para esclarecer quiénes habían sido los autores del atentado. Los documentos eran tan minuciosamente descriptivos al trasmitir las circunstancias de los hechos, que la pieza documental constituía una formidable fuente histórica y literaria.</div>
<div data-hook="rcv-block15"></div>
<div data-hook="rcv-block15">Indagando sobre la vida y desempeño industrial de Partagás en Cuba, conocí que fue mucho más que un comerciante de tabaco y el dueño de notables marcas mundialmente muy bien cotizadas en el mundo también se destacó como innovador, hasta el punto de que no sería posible comprender el desarrollo de la industria tabaquera sin considerar las novedosas aplicaciones técnicas que desarrolló, tanto en los procedimientos a los que sometió la hoja y la tierra en sus vegas, como en los de producción en la factoría y la comercialización de sus productos, por todo lo cual se le considera un precursor.</div>
<div data-hook="rcv-block16"></div>
<div data-hook="rcv-block16">El expediente de la sumaria contenía más de sesenta entrevistas realizadas a los vecinos de la comarca donde había ocurrido el atentado en la hacienda Hato de la Cruz, más diversos documentos donde constaban diligencias practicadas por las autoridades del partido, dictámenes médicos, oficios, telegramas y algunos croquis.</div>
<div data-hook="rcv-block17"></div>
<div data-hook="rcv-block17">El material era un auténtico hallazgo. Trasuntaba una sugestiva trama de carácter policíaco. El problema consistía en cómo convertir en libro aquel frío testimonio de un proceso de investigación criminal».</div>
<div data-breakout="normal">
<div id="viewer-2g6rw23879" class="v6guB">
<div class="Wo3bX AlqMV">
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<div class="if43G" data-hook="image-viewer">
<p><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/03/Partagas.-Habana.-Cuba.2612ed_12e06d25ee814c59a05782d041e08301mv2.avif"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-29215 alignright" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/03/Partagas.-Habana.-Cuba.2612ed_12e06d25ee814c59a05782d041e08301mv2.avif" alt="" width="367" height="230" /></a>Y así comienza Sabater a contarnos esta sugestiva y dinámica narración de caracter histórico, animada por el creciente suspenso de una trama policial.</p>
</div>
</figure>
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<div data-hook="rcv-block22">En la noche del 17 de junio de 1868 fue agredido en Vuelta Abajo el notable productor y comerciante de tabacos Jaime Partagás. Iba a caballo por un sitio de Hato de la Cruz conocido como el Encinal de Pairó, cuando un desconocido salió a su encuentro y le disparó.</div>
<div data-hook="rcv-block25"></div>
<div data-hook="rcv-block25">A las siete y media de la mañana del día siguiente su yerno José Navas, envió con un sirviente al capitán del partido de Consolación del Sur, la siguiente comunicación:</div>
<div data-hook="rcv-block26"></div>
<div data-hook="rcv-block26">Pongo en conocimiento de usted y para los efectos que correspondan en justicia, que esta noche, entre diez y once, se ha disparado a mi padre político Don Jaime Partagás en el Encinal de Pairó, y en ocasión de regresar a esta quinta, habiéndole herido en la cara uno o dos proyectiles.</div>
<div data-hook="rcv-block27"></div>
<div data-hook="rcv-block27">El capitán del partido informó del suceso al alcalde mayor y promotor fiscal, al teniente gobernador de la jurisdicción y a los jueces de policía de La Habana y Vuelta Abajo, y ordenó que se constituyera el instructor con dos testigos para empezar las investigaciones donde ocurrió el atentado. Debía realizarse un reconocimiento en las casas inmediatas al lugar del hecho, interrogar a los vecinos, dependientes de las tiendas y labradores de las vegas de Partagás. También se instruyó procedimiento para hacer un minucioso registro en la zona, con el fin de hallar arma de fuego o cualquier otro objeto que sirviera de indicio para llegar al criminal.</div>
<div data-hook="rcv-block28"></div>
<div data-hook="rcv-block28">Después de la muerte de su esposa doña Catalina Puig, ocurrida a finales de septiembre del año anterior, Partagás visitaba con más frecuencia su casa de campo en las fértiles tierras de Vuelta Abajo, zona a la que según se le oyó decir muchas veces la vida lo había vinculado para siempre.</div>
<div data-hook="rcv-block29"></div>
<div data-hook="rcv-block29">Por aquellos días cuando se produjo el atentado se realizaban las diligencias judiciales para la distribución de la herencia entre Jaime Partagás y sus herederos por la muerte de su esposa doña Catalina Puig. Partagás tenía cincuenta y dos años, y era uno de los productores de tabaco más famosos de la Isla y del mundo.</div>
<div data-hook="rcv-block30"></div>
<div data-hook="rcv-block30">Antes del mediodía, el médico que lo atendía, Emilio Estapé, entregó su dictamen al capitán del partido, donde se aseguraba que Partagás había sido agredido con arma de fuego. El proyectil, de un centímetro de diámetro, le había producido una rozadura sobre el pómulo del lado derecho y una herida en la parte externa de la órbita que abarcaba doce milímetros y una profundidad de tres centímetros. La bala, que había impactado en dirección posterior por debajo de las partes blandas de la sien, parecía haber interesado el hueso zonal cuya probable fractura podría ser la causa del principio de derrame sanguíneo procedente de la parte baja o superior de las meninges. Su estado era de cuidado.</div>
<div data-hook="rcv-block31"></div>
<div data-hook="rcv-block31"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/03/Los-ultimos-dias-de-Jaime-Partagas-2.-2612ed_07c54211f7bc48a08dd5ad26e3b104b7mv2.avif"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-29216 alignleft" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/03/Los-ultimos-dias-de-Jaime-Partagas-2.-2612ed_07c54211f7bc48a08dd5ad26e3b104b7mv2.avif" alt="" width="251" height="401" /></a>Para realizar los interrogatorios se habilitó un local en la quinta de Jaime Partagás, situada en la vega Vista Alegre. El instructor ordenó a su ayudante que confeccionara una lista donde se registrara nombre y localización de las personas avecindadas en la comarca.</div>
<div data-hook="rcv-block32"></div>
<div data-hook="rcv-block32">El primer declarante fue Pedro Arias, un joven asturiano de veintiocho años, que se desempeñaba como dependiente de Jaime Partagás. Arias lo acompañaba cuando el tabaquero fue víctima del atentado.</div>
<div data-hook="rcv-block33">Declaró que él y Partagás habían ido a visitar a doña Rosario González, la viuda del cosechero José Cabrizo. Salieron de la casa de su patrón alrededor de las ocho de la noche con un vecino llamado Tiburcio. Iban a caballo por el camino que conduce a Viñales y al veguerío de Pilotos. Tiburcio se separó de ellos en los linderos de su casa, y Partagás y Pedro Arias continuaron. Luego llegaron a la casa de Rosario poco antes de las nueve y se fueron a las diez y media.</div>
<div data-hook="rcv-block34"></div>
<div data-hook="rcv-block34">Cuando se dirigían hacia la quinta de don Jaime Partagás, por el camino conocido como Hato de la Cruz, justamente en el Encinal de Pairó, los caballos se espantaron y se oyó un tiro. Pedro Arias creyó que quien había disparado era Partagás, después, al verlo en el suelo diciéndole que lo habían herido, comprendió que era un atentado.</div>
<div data-hook="rcv-block35"></div>
<div data-hook="rcv-block35">Arias trasladó con mucha dificultad a su patrón a la casa más próxima, de la campesina Dominga Gálvez, donde lo acostaron en un catre. Dominga ordenó a su hija que le avisara a un vecino de lo sucedido para que lo informara en la quinta de don Jaime. En menos de una hora apareció su cuñado José Puig, y se lo llevó en un coche.</div>
<div data-breakout="normal">
<p class="dEt5S sjVPj J7otF o-0-g" dir="auto">Este libro no solo reconstruye los últimos días de un magnate del tabaco; revela el lado humano del hombre detrás de la leyenda, y el precio que se paga cuando se desafían las reglas establecidas para cambiar la historia.</p>
</div>
<div data-hook="rcv-block39">Una obra imprescindible para los amantes de la historia, el emprendimiento y las grandes sagas empresariales que nacieron en el corazón del Caribe y conquistaron el mundo.</div>
<div data-breakout="normal">
<p dir="auto"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/03/Armando-Nuviola.avatars-000107037226-6yky82-t500x500.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-24176" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/03/Armando-Nuviola.avatars-000107037226-6yky82-t500x500-300x300.jpg" alt="" width="226" height="226" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/03/Armando-Nuviola.avatars-000107037226-6yky82-t500x500-300x300.jpg 300w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/03/Armando-Nuviola.avatars-000107037226-6yky82-t500x500-150x150.jpg 150w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/03/Armando-Nuviola.avatars-000107037226-6yky82-t500x500-61x61.jpg 61w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/03/Armando-Nuviola.avatars-000107037226-6yky82-t500x500-45x45.jpg 45w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/03/Armando-Nuviola.avatars-000107037226-6yky82-t500x500-109x109.jpg 109w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/03/Armando-Nuviola.avatars-000107037226-6yky82-t500x500.jpg 500w" sizes="auto, (max-width: 226px) 100vw, 226px" /></a></p>
<p class="font_7 wixui-rich-text__text"><span class="wixui-rich-text__text">EDITORIAL UNOSOTROS.</span><span class="wixui-rich-text__text"> INDEPENDIENTE. GENUINA DESDE 2012. </span><span class="wixui-rich-text__text">5809 sw 4 street Miami, FL 33144. </span><span class="wixui-rich-text__text">Teléfono: (305) 487 0448</span></p>
<p dir="auto">©Armando Nuviola. <em>All Rihgts Reserved.</em></p>
<p dir="auto"><img loading="lazy" decoding="async" id="img_comp-lonn4g2f" class="BI8PVQ Tj01hh" src="https://static.wixstatic.com/media/c7a5e1_953210bd8d9b455a89f927ac1fc6d673~mv2.png/v1/fill/w_174,h_207,al_c,q_85,usm_0.66_1.00_0.01,enc_avif,quality_auto/logo.png" sizes="auto, 174px" srcset="https://static.wixstatic.com/media/c7a5e1_953210bd8d9b455a89f927ac1fc6d673~mv2.png/v1/fill/w_174,h_207,al_c,q_85,usm_0.66_1.00_0.01,enc_avif,quality_auto/logo.png 1x, https://static.wixstatic.com/media/c7a5e1_953210bd8d9b455a89f927ac1fc6d673~mv2.png/v1/fill/w_348,h_414,al_c,q_85,usm_0.66_1.00_0.01,enc_avif,quality_auto/logo.png 2x" alt="UnosOtrosEdiciones" width="174" height="207" /></p>
</div>
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<div id="viewer-kswjs25387" class="dEt5S sjVPj J7otF nEzPS" dir="auto"><span class="Q-E3F"> </span></div>
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<p>&nbsp;</p>
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		<title>La estrella de Barnard</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mario L. Blanco Blanco]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Mar 2026 23:43:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cronica]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[bernard]]></category>
		<category><![CDATA[cronica]]></category>
		<category><![CDATA[estrella]]></category>
		<category><![CDATA[galaxia]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[mario blanco]]></category>
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					<description><![CDATA[Literatura. Crónica. Por Mario Blanco... Cómo perder la oportunidad de plasmar este gran evento, y hacerlo conocer a mi familia y amigos, ojalá otros puedan tener esta extraordinaria posibilidad, aunque la misma nos empequeñezca en nuestro mundo de conocimientos de esta inmensa galaxia de La Vía Láctea.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5><strong><span style="color: #993300;">Literatura. Crónica.</span></strong><br />
<strong><span style="color: #993300;">Por Mario Blanco.</span></strong></h5>
<div id="attachment_29145" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/03/La-estrella-de-Barnard.png"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-29145" class="wp-image-29145 size-medium" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/03/La-estrella-de-Barnard-300x287.png" alt="" width="300" height="287" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/03/La-estrella-de-Barnard-300x287.png 300w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/03/La-estrella-de-Barnard.png 550w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-29145" class="wp-caption-text">Cortesia del autor.</p></div>
<p style="font-weight: 400;">Inconmensurable y extraño es nuestro mundo, y hoy me quedé sin palabras, a las 19 y 40 miro al cielo y veo una estrella con invierno crudo, pensando en que mañana tendremos nieve en la mañana y luego en la tarde después de las 3:00 p.m., pero me quedo atónito, me parece ver que la estrella se mueve y creo que estoy viendo visones, porque son movimientos raros hacia arriba, al costado, hasta hace un círculo y me pregunto si es que estoy soñando. Entonces, llamo a Alina y ella también percibe lo mismo, y me pregunto: ¿cómo es posible?, porque debe ser un objeto de masa o volumen similar o mayor que la Tierra, cosa que busco por internet y efectivamente, su diámetro es veinte veces el de este planeta, y su volumen al parecer también.</p>
<p style="font-weight: 400;">Estrella Barnard, luminosa arriba, con fechas de cuando se ha visto.</p>
<p style="font-weight: 400;">Le digo a mi esposa obsérvala, porque posible sea la primera y última vez que la vida nos dé esta oportunidad, a mi juicio, de algo tan inconcebible, y en sus movimientos algo rápidos en una ocasión hizo hasta un círculo, y desde luego que nuestra galaxia es enorme, pero cómo es posible que un objeto de esa magnitud pueda hacer giros, y nada, busco la definición por internet para que dé una mejor comprensión de este fenómeno .</p>
<p style="font-weight: 400; padding-left: 40px;">La estrella de Barnard es la estrella que se mueve más rápido en el cielo, tan rápido que se puede observar cómo cambia su posición de un año a otro a través de un telescopio. La estrella de Barnard es una enana roja en la constelación de Ofiuco. De magnitud aparente +9, 51, es demasiado tenue para poder ser observada sin telescopio. Con una edad entre 7,000 y 12, 000 millones de años, es bastante más vieja que el Sol, y podría estar entre las estrellas más antiguas de la Vía Láctea.</p>
<p style="font-weight: 400;">Cómo perder la oportunidad de plasmar este gran evento, y hacerlo conocer a mi familia y amigos, ojalá otros puedan tener esta extraordinaria posibilidad, aunque la misma nos empequeñezca en nuestro mundo de conocimientos de esta inmensa galaxia de La Vía Láctea a la que pertenecemos. Llamo a mis hijos y les digo, espero haber tenido la oportunidad y curiosidad de observar este fenómeno para mi superextraordinario.</p>
<p style="font-weight: 400; text-align: right;"><em>[24 de febrero de 2026]</em></p>
<p><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2017/01/Mario-L.-Blanco-Blanco-2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-8756" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2017/01/Mario-L.-Blanco-Blanco-2-225x300.jpg" alt="" width="179" height="239" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2017/01/Mario-L.-Blanco-Blanco-2-225x300.jpg 225w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2017/01/Mario-L.-Blanco-Blanco-2.jpg 302w" sizes="auto, (max-width: 179px) 100vw, 179px" /></a></p>
<p>©Mario Blanco. <em>All Rights Reserved</em></p>
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		<title>La tiranía del algoritmo en la literatura</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Edinson Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Mar 2026 00:56:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Critica]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[algoritmo]]></category>
		<category><![CDATA[crítica]]></category>
		<category><![CDATA[edinson martinez]]></category>
		<category><![CDATA[inteligencia artificial]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[slider]]></category>
		<category><![CDATA[tiranía]]></category>
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					<description><![CDATA[Literatura. Crítica. Por Edinson Martínez... El escrito en cuestión plantea una inquietante línea argumental sobre la alienación colectiva en el presente siglo: una realidad de estereotipos y perspectivas similares como nunca antes conoció la humanidad, donde la piedra angular de todo este proceso la constituye la abrumadora influencia de las redes sociales.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="color: #993300;">Literatura. Crítica. </span></strong><br />
<strong><span style="color: #993300;">Por Edinson Martínez</span></strong></p>
<div id="attachment_29135" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/03/algoritmo1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-29135" class="wp-image-29135 size-full" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/03/algoritmo1.jpg" alt="" width="290" height="174" /></a><p id="caption-attachment-29135" class="wp-caption-text">El Algoritmo COMPAS. Filosofía.</p></div>
<p>Cuando comencé a escribir mis primeros artículos, hace un poco más de medio siglo, lo hice en una máquina Brother. Era lo frecuente entre los jóvenes de mi generación; aquella ya había pasado por varias manos porque era el medio más moderno disponible entonces. Los textos giraban sobre temas tan elementales como ingenuos del entorno que nos rodeaba. Como registra la historia de la última mitad del siglo XX, el clima intelectual de la época estaba fuertemente influido por los autores del boom literario latinoamericano y una abundante literatura política.</p>
<p>Eran los tiempos de una juventud inquieta que escribía sobre lo que quería, sin más restricciones que las derivadas de su particular percepción, como entiendo que ocurría con los autores consagrados y todo aquel que aspiraba a fraguarse un lugar en el ámbito de las letras. De modo que la libertad —o, en todo caso, la soberanía para escoger los tópicos sobre los cuales escribir— era un asunto del único arbitrio y decisión de quien los suscribía. Acaso se admitía una considerada insinuación, una tímida sugerencia o una recomendación vertida desde las más íntimas cercanías para matizar o influir en la exposición de determinadas ideas, pero nunca una imposición de terceros por razones de estilo o tendencias con fines mercantiles, alienando así la natural soberanía del oficio de escribir.</p>
<p>El título que escogí para estas notas, ya antes otros autores lo han empleado para describir el mismo propósito que anima esta escritura. Uno de ellos es Kyle Chayka<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>, con su artículo <em>The Tyranny of the Algorithm: Why Every Coffee Shop Looks the Same </em>(«La tiranía del algoritmo: por qué todas las cafeterías se ven iguales»), donde desarrolla una bien argumentada exposición sobre la influencia que los algoritmos tienen en las preferencias de las personas. Aunque el asunto, en realidad, no es nuevo —porque en el pasado la influencia de los <em>mass media</em> fue determinante para la manipulación de la conciencia colectiva a escala planetaria—, el escrito en cuestión plantea una inquietante línea argumental sobre la alienación colectiva en el presente siglo: una realidad de estereotipos y perspectivas similares como nunca antes conoció la humanidad, donde la piedra angular de todo este proceso la constituye la abrumadora influencia de las redes sociales.</p>
<p>Si en el pasado la fabricación de estereotipos era un proceso de reproducción cultural permanente, aquello ocurría en lapsos temporales relativamente largos que permitían la reacción contestataria de la sociedad; a lo que habría que añadir un contexto intelectual dotado de valores culturales para contener, con sentido crítico, el propósito de estandarizar los gustos y la concepción de la vida. De ahí la abundante literatura sobre el tema durante aquel período. De aquel lapso valdría la pena citar, por ejemplo, la obra de Wilson Bryan Key (1988), <em>Seducción subliminal</em>:</p>
<p style="padding-left: 40px;">Los lenguajes subliminales no se enseñan en las escuelas: la base de la eficacia de los medios de comunicación modernos es un lenguaje dentro de un lenguaje, uno que nos comunica a cada uno de nosotros a un nivel inferior de nuestro conocimiento consciente, que llega al mecanismo desconocido de la inconsciencia humana. Este es un lenguaje basado en la capacidad humana de recibir información subliminal, subconsciente o inconscientemente. Este lenguaje ha producido de manera verdadera la base de ganancia de los medios de comunicación masiva. (p. 39).</p>
<div id="attachment_29136" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/03/Algoritmo2.1.3734200307_95934b3f4c_b.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-29136" class="wp-image-29136 size-medium" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/03/Algoritmo2.1.3734200307_95934b3f4c_b-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/03/Algoritmo2.1.3734200307_95934b3f4c_b-300x200.jpg 300w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/03/Algoritmo2.1.3734200307_95934b3f4c_b-768x512.jpg 768w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/03/Algoritmo2.1.3734200307_95934b3f4c_b.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-29136" class="wp-caption-text">Algoritmo estadístico. Flickr.</p></div>
<p>Hoy en día, situándonos en los últimos veinte años, aquel contexto de reproducción de estereotipos se ha agudizado de manera dramática. Lo que antes tardaba meses o días en consolidarse, ahora se consigue en instantes. Así, una idea, imagen o enunciado puede darle la vuelta al mundo de forma inmediata y, conforme a los algoritmos, conocer casi al instante cuál ha sido su impacto. El artículo de Chayka describe cómo ya no importa si estás en Bogotá, Madrid o Tokio; el algoritmo ha dictado un estándar estético global que anula la identidad local en favor de una uniformidad de gustos. Explica cómo los negocios han adoptado una estética idéntica para que todos tengan una misma imagen. Alguien podría preguntarse: «¿Qué hay de malo en eso?». En apariencia, nada, si se valora solo como tendencia estética. El asunto se complica cuando ese mismo algoritmo impone preferencias en otros ámbitos, como el político, donde ya vemos reivindicar perversiones del pasado mientras se defenestran logros civilizatorios si conviene a determinados intereses globales.</p>
<p>Aquí encaja mi reflexión sobre la literatura. Creo que nunca en la historia hubo tantas personas escribiendo y tantos lectores confluyendo en las dos caras de una misma moneda. Mi angustia es que esta maravilla del ingenio humano termine siendo una mercancía en el más estricto sentido; que el ejercicio intelectual concluya contando a los lectores solo lo que desean de acuerdo a preferencias previamente estereotipadas, en una clara enajenación de su soberanía intelectual. Una abominable deriva que desterraría de la creación el brillo de su autenticidad.</p>
<p>Tendríamos, por un lado, una legión de consumidores de contenidos promedio dictados por plataformas masivas y, por el otro, la seudoliteratura usurpando el lugar de la creación auténtica. Una realidad difícil de develar cuando el antifaz de la posverdad domina la sociedad, haciendo realidad la advertencia de Herbert Marcuse: «La catástrofe verdadera es la perspectiva de idiotización, deshumanización y manipulación total del hombre».</p>
<p>En este contexto, mucho me temo que el lugar de los escritores estará comprometido por la presencia de la IA como instrumento para generar contenidos que alimentan el consumo masivo, conforme a la escritura sin arte del algoritmo. Estamos ante una doble alienación: el escritor pierde el control sobre su creatividad —ya no decide género, estilo ni tema— y el lector consume lo que le llega bajo una velada manipulación. Me abruma la idea de que la literatura se transforme en un producto de moda, cuando en realidad es un testimonio de vida. Cuando leemos a Saramago, a Rulfo, a Borges o a García Márquez, nos conectamos con las obsesiones, los miedos y el tiempo que envuelve a los autores con el paisaje seco y espectral como residuo de una revolución, por ejemplo, la cosmogonía que cambió la percepción de la literatura latinoamericana, o los laberintos porteños de una ciudad que se queda para siempre en el imaginario del lector.</p>
<p>La literatura es la creación humana más trascendente desde que se inventara la escritura y, quizás, el prodigio intelectual de mayor relevancia desde el instante mismo en que nuestros antepasados sintieron el peso de su ser al ver su cara reflejada en un arroyo.</p>
<p>El peligro no es que la IA escriba como un genio o sea capaz de imitar nuestras emociones, sino que los seres humanos nos acostumbremos a leer como máquinas, atrapados en el contenido promedio de las redes sociales sin admitir la excepcionalidad; esa maravilla con la que cada autor se presenta ante sus lectores, el <em>élan vital</em> que le impulsa a concebir la literatura como un constante desafío de sus capacidades para sorprender a sus semejantes. Este riesgo nunca antes lo tuvo la humanidad, incluso cuando en el pasado los <em>mass media</em> influían abiertamente en corrientes de opinión, modas y preferencias de consumo.</p>
<p>No estoy seguro de que, con el despliegue alucinante de las nuevas tecnologías y plataformas, podamos tener una convivencia equilibrada entre ellas y el arte de escribir. Lo ideal sería que remitan principalmente a su uso como instrumentos de soporte —sea documental o de inmediatez en el acceso a fuentes— y no a la suplantación del ingenio humano para convertirnos en víctimas de la probabilidad estadística que dictan los algoritmos. Es una puja de resultados impredecibles que quizás resulte favorable a la perspectiva que represento; es posible, dada la historia construida por el hombre, pero nadie podría garantizarlo.</p>
<p>Algunos con quienes he conversado el tema sacan a colación el caso de la fotografía: cuando apareció, los pintores —entre ellos los retratistas— imaginaron que su arte desaparecería, pero con el tiempo la fotografía también derivó en un arte. No estoy seguro de que en nuestro tiempo ocurra lo mismo en la inevitable interacción entre escritores, lectores, IA y redes sociales.</p>
<p>Por ahora, a quienes deseamos una ponderación soberana del asunto, solo nos queda persistir. Busquemos el modo en que una tecnología que amenaza con hacer &#8220;caída y mesa limpia&#8221; termine facilitando las cosas para que, como el escultor, la IA se limite a buscar la piedra en la cantera, picarla y pulirla, para que el artista finalmente la talle y cree la obra que ha de ser admirada como expresión de su auténtica excepcionalidad y no como la aburrida rutina del estereotipo que no sorprende a nadie.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a>   Kyle Chayka es un reconocido periodista y crítico cultural estadounidense, actualmente redactor de plantilla en la revista The New Yorker, donde escribe la columna &#8220;Infinite Scroll&#8221; sobre tecnología y cultura de internet</p>
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		<title>Un café con Tabeto</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marcelo Moran]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Feb 2026 22:21:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cronica]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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		<category><![CDATA[literatura]]></category>
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		<category><![CDATA[tabeto]]></category>
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					<description><![CDATA[Literatura. Crónica. Por Marcelo Morán... Tabeto es un extraordinario conversador. Habla muy despacio con una cadencia muy particular, heredada quizás de sus primeros maestros, que enseñaban en un estilo romántico, como si estuviesen recitando de memoria un pasaje del "Quijote". Adalberto es un hombre carismático y respetuoso.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5><span style="color: #993300;"><strong>Literatura. Crónica.</strong></span><br />
<span style="color: #993300;"><strong>Por Marcelo Morán.</strong></span></h5>
<div id="attachment_28705" style="width: 221px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/02/Tabeto-foto-1-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28705" class="wp-image-28705 size-medium" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/02/Tabeto-foto-1-1-211x300.jpg" alt="" width="211" height="300" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/02/Tabeto-foto-1-1-211x300.jpg 211w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/02/Tabeto-foto-1-1-719x1024.jpg 719w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/02/Tabeto-foto-1-1-768x1094.jpg 768w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/02/Tabeto-foto-1-1-1078x1536.jpg 1078w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/02/Tabeto-foto-1-1.jpg 1153w" sizes="auto, (max-width: 211px) 100vw, 211px" /></a><p id="caption-attachment-28705" class="wp-caption-text">Tabeto. Cortesía del autor.</p></div>
<p>Una mañana de octubre de 2017, tropecé con Adalberto Farías Estrada en una esquina de la plaza Bolívar de Ciudad Ojeda. Pese a sobrepasar los 75 años, lucía muy bien y exhibía los pasos arrogantes de un adolescente. Quizás sea por su menuda figura, que recuerda en el acto  la silueta de un jinete jubilado.</p>
<p>—A esta hora, estimado amigo, no acostumbro salir de mi oficina, pero necesitaba respirar el aire balsámico que exhalan  estas plantas de Dios para relajarme. Vamos a tomarnos un cafecito, allá en la esquina —dijo, abanicando su rostro con una carpeta marrón.</p>
<p>Tabeto es un extraordinario conversador. Habla muy despacio con una cadencia muy particular, heredada quizás de sus primeros maestros, que enseñaban en un estilo romántico, como si estuviesen recitando de memoria un pasaje del <em>Quijote</em>. Adalberto es un hombre carismático y respetuoso. De su boca nadie ha escuchado alguna vez una palabra obscena o altisonante.</p>
<p>En el trayecto hacia el café nos cruzamos con transeúntes que le expresaban gestos de cariño y esperaban de él un chiste o una frase sobrevenida como estímulo para estos tiempos de infortunios. Él los complacía: “Esto pasará pronto, ya lo verán”.</p>
<p>El pseudónimo Tabeto es una variante del nombre Adalberto, acuñado por sus familiares y amigos  en  la remota década de los años cuarenta, y así quedó.</p>
<p>Tabeto nació en la calle Ayarí, de Tasajeras, el 17 de mayo de 1941, una localidad del municipio Lagunillas, estado Zulia, en el occidente de Venezuela, a orillas del lago de Maracaibo.</p>
<p>Tasajeras es hoy un pueblo borrado del mapa y de la faz de la tierra. Pero él lo hace revivir cuando se le antoja por medio de una típica forma de invocación: “Mi pueblo palafitoide”.</p>
<p>El origen del nombre Tasajeras —según Tabeto— deriva de tasajos o de la manera en que se rebanaban los pescados. Una vez cubiertos con sal, se colgaban en enramadas donde eran solicitados por clientes para la preparación de mojito. “A esas cadenas de enramadas donde los pescadores exponían la carne al sol y llamaban tasajeras, se fueron generalizando en la conciencia de la gente hasta adoptar el nombre para el pueblo. Así quedó para la posteridad”.</p>
<p>En su niñez, Tabeto solía ir temprano al puerto de Tasajeras: un planchón de madera que se internaba varios metros sobre la superficie del lago en el que atracaban piraguas con las cuales los moradores intercambiaban productos de distintos géneros. En esas prolongadas esperas, Tabeto tarareaba canciones y observaba embelesado los  planeos solemnes de los buchones hasta que al fin del brumoso horizonte lacustre aparecía una, cual si fuese una altiva gaviota que venía empollando quimeras sobre fugaces anillos de espumas. Tabeto brincaba de contento al identificar esa señal reservada solo para aquellos que habían nacido y crecido como él en una costa del lago de Maracaibo. De repente, en el plano real de la conversación que sostenemos, salta el tiempo y la arrebata de su evocación sirviéndose de un fragmento de la gaita  <em>El mercado de los buchones</em>, de Astolfo Romero: “Las piraguas ya llegaron/Del distrito Colón…”. Pero no logra terminar la estrofa; una ronquera inoportuna lo asalta.</p>
<p>—Así, como dice ese verso, vi llegar las piraguas reventadas de víveres a mi pueblo palafitoide. Qué tiempos aquellos  —suspira, después de acodarse sobre la mesa y acariciar su barbilla.</p>
<p>En esa escena de la infancia, acudía acompañado de sus hermanos mayores, Diógenes y Labinio, a fin de intercambiar botellas con los piragüeros. Estos, a cambio, entregaban sacos de plátano, guineos, pescados u otro tipo de especies provenientes de Santa Bárbara del Zulia.</p>
<p>Los marinos tenían preferencias por los envases de Marazul: una marca de loción que venía en un frasco grueso y rectangular, usado por familias pobres y barberos ambulantes para refrescar los cuellos de sus clientes después de una  pelada. Otros optaban por los envases de aceite de ricino, que Tabeto recuerda con terror, pues en su niñez rehuía al repugnante sabor cuando su mamá le daba pequeñas infusiones para combatir parásitos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_28706" style="width: 195px" class="wp-caption alignright"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/02/Tabeto-foto-2-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28706" class="wp-image-28706 size-medium" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/02/Tabeto-foto-2-1-185x300.jpg" alt="" width="185" height="300" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/02/Tabeto-foto-2-1-185x300.jpg 185w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/02/Tabeto-foto-2-1-632x1024.jpg 632w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/02/Tabeto-foto-2-1-768x1244.jpg 768w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/02/Tabeto-foto-2-1-948x1536.jpg 948w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2026/02/Tabeto-foto-2-1.jpg 1264w" sizes="auto, (max-width: 185px) 100vw, 185px" /></a><p id="caption-attachment-28706" class="wp-caption-text">Tabeto. Cortesía del autor.</p></div>
<p>Conocí a Tabeto en 1990, cuando participábamos en el despegue de <em>El Regional del Zulia </em>(el diario de la Costa Oriental del Lago). Él fungía como ejecutivo de ventas  y coordinaba a la vez una sección de hipismo que se mantuvo en la preferencia del público durante un largo tiempo. Alternaba esas tareas con anécdotas y retazos de boleros de Felipe Pirela, al que imitaba muy bien y hacía arrancar inusitados aplausos de sus compañeros.</p>
<p>Tabeto no siguió estudios universitarios, pero tenía una vocación muy grande por las letras, a la que llegaba a través de la lectura escrupulosa y el roce con personajes de diferentes campos de la cultura. Un día, que él ya no recuerda, cayó en sus manos el libro <em>Los hermanos Karamazov</em>, de Fedor Dostoiewski, que leyó de un tirón. “Me impresionó tanto la trama, que la leí dos veces”, dijo.  Pero las disciplinas con las que más lidió desde su juventud fueron el boxeo y el béisbol, claro, después del hipismo, donde se hizo una autoridad.</p>
<p>Tabeto puede desgranar la historia de un purasangre, con la misma disposición que un cronista describe la vida de un personaje. Por ese motivo fue invitado a Caracas en 1988 al programa <em>Monitor hípico</em> que conducía Aly Khan y se transmitía los domingos en Venezolana de Televisión.</p>
<p>En ese catálogo de preferencias no podía faltar la música. Desde su adolescencia vio desfilar muchos cantantes y orquestas en el bar <em>El alma del barrio</em>, del comerciante trinitario Paco Mauricio, a quien hizo compadre. “Él era el padrino de mi hija Joselín. Buena persona”, recuerda con nostalgia después de sorber su café.</p>
<p>En 1965, cuando ya era un joven de 24 años, no imaginó conocer a uno de los cantantes más populares del continente: Julio Jaramillo, quien para esa época residía en Maracaibo. Aquel día —aseguró Tabeto— que cuando el “Romántico de América” terminó su presentación, dio instrucciones para que los músicos retornaran a Maracaibo, pues él iba a continuar la parranda con un excelente guitarrista de Tasajeras llamado Arcilio Vicent. Pero al cabo de dos horas, el intérprete de <em>Nuestro Juramento</em> sucumbía de borrachera y dormía de bruces sobre una mesa, ante la mirada absorta de Tabeto.</p>
<p>Esta anécdota la escuché por primera vez en 1995 de parte del mismo Arcilio Vicent, en una reunión organizada en Ciudad Ojeda por una hermana de nuestro amigo el doctor Guillermo Piñeiro Ríos, a donde fui invitado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tabeto debutó en 1960  en el boxeo aficionado (peso mosca) con el nombre de Kid Rayo y participó en más de veinte peleas. En seguida contó con el respaldo de su pueblo, que para entonces estaba ávido de héroes. Pero en la rutina se dio cuenta de que a través de ese deporte rudo e ingrato no hallaría el camino para consolidar sus anhelos, y lo abandonó.</p>
<p>Al siguiente año se fue a Caracas a fin de hacer realidad su sueño de ser un animador de radio y televisión, pero se encontró con una barrera infranqueable: para optar a un certificado de locución, los aspirantes tenían, como mínimo, ser bachilleres. Ese obstáculo lo llevó  a buscar otra opción salvadora. “Pensé en un amigo de infancia llamado Exiquio Villalobos, Nato. Él se había ido de Tasajeras dos años antes y consiguió trabajo como barman en uno de los restaurantes más famosos del este de Caracas”, dice Adalberto. “Al principio viví en pensiones, pero cuando se me acabaron los cobritos tuve que dormir en plazas y amanecía envuelto en papel periódico, como una momia”.</p>
<p>La policía lo despertaba a las cinco de la mañana para evitar reclamos cuando empezaran a circular el aluvión de transeúntes. En una de esas frías madrugadas, coincidió por casualidad con dos viejos camaradas de Tasajeras que se convertirían más adelante en sus cómplices e incondicionales aliados. Aquellos dos policías resultaron ser otros compañeros del barrio: Felipe Gómez, Lipe, y Luis Mendoza Ballesteros, Pata e loro. Los dos habían ingresado en la Policía Metropolitana después de cumplir con el servicio militar en Fuerte Tiuna a mediados de 1960. Ambos eran policías de punto y hacían rondas en las inmediaciones de esa importante zona comercial. No podía esperarse más de estos funcionarios con los cuales Tabeto había jugado metras en la infancia.</p>
<p>Una tarde en que Felipe Gómez cumplía su acostumbrada ronda, fue llamado de urgencia por el administrador de un establecimiento para someter a un sujeto que se resistía a pagar una cuenta: era Tabeto. El policía, fingiendo la rigidez de guardia pretoriano, se llevó detenido al vivaracho comensal para soltarlo en medio de una risotada  en la próxima esquina. “Cuando no aparecía Lipe era Pata e loro quien me llevaba preso”, recuerda Tabeto esbozando una sonrisa de picardía.</p>
<p>Esa complicidad fraternal se repitió con éxito en varios negocios hasta que Tabeto decidió entrar en las filas del Ejército a comienzos de 1962. “Ese contingente duró dieciocho meses y salí de baja a finales de 1963, en los días en que mataron a Kennedy. A partir de allí no volví a dormir en plazas. Ya había contactado a mi amigo Exiquio, quien me dio alojamiento en su residencia ubicada en Boleíta hasta 1965”.</p>
<p>Exiquio Villalobos lo recomendó al administrador del restaurante  y al cabo  de dos días, Tabeto se estrenaba como barman auxiliar. En ese reconocido establecimiento acudían figuras de la talla del maestro Billo Frómeta y otros notables. Un día, el local recibió la grata visita de Celia Cruz y Tabeto tuvo la ocasión de estrecharle la mano. Pero el personaje que lo marcó y aún mantiene vivo en su recuerdo es el ilustre Arturo Uslar Pietri. El novelista frecuentaba el sitio acompañado de su esposa, y Tabeto tenía oportunidad de conversar con él. “El doctor Uslar me recomendó que continuara  estudiando y no dejara el hábito de la lectura por nada”.</p>
<p>El escritor, que más tarde sería merecedor del Premio Príncipe Asturias de las Letras, lo consideraba muy acucioso y simpático por esa chispa tan espontánea que identifica a los zulianos. No obstante, de las dos recomendaciones del afamado escritor, Tabeto solo llegó a cumplir a cabalidad la segunda. Aunque a mediados de los setenta ya había obtenido su título de bachiller en la ciudad de Cabimas, continuó su cabalgata por los senderos de la vida sin detenerse.</p>
<p>Y así, a lo largo de varios  meses en el honroso oficio de servir tragos y mesas a ilustres visitantes, había llegado diciembre con las primeras gaitas de la temporada 1965. Esta música tan pegajosa que acompaña al último trimestre del año empezó a taladrar en la mente de Tabeto como el redoble de un martillo de aire en una construcción. No aguantó más: preparó su maleta y se vino a toda marcha a Tasajeras para estar presente en las fiestas patronales de San Benito.</p>
<p>Las fiestas patronales de San Benito con sus chimbangleros y los desfiles de carnaval por las salitrosas calles de Tasajeras desaparecieron en 2004, cuando esta comunidad fue reubicada por el gobierno nacional a Ciudad Urdaneta, 18 kilómetros  al este de Ciudad Ojeda, como medida de previsión ante el continuo hundimiento del suelo a causa de la explotación petrolera. Pero los ruidos, colores y los rostros alegres de su gente siguen viviendo con definición plástica en la memoria de este inquieto y sencillo personaje del municipio Lagunillas.</p>
<p>Ahora, parte de esa añoranza la vierte los sábados en horario de 8 a 10 de la mañana a través de un espacio radial llamado <em>Marullos de mi lago</em>, que comparte con su hija Joselín. <em>Marullos de mi lago</em> también era el título de una columna semanal publicada en <em>El Regional del Zulia </em>durante los noventa. En esa audiencia de dos horas, Tabeto cuenta anécdotas de sus amigos, tararea canciones y comenta sobre temas musicales o deportivos.</p>
<p>Tabeto es el último romántico de Tasajeras.  El soñador que despierta cada día tratando de retener en sus manos rugosas la estela de un sueño generoso, como el caballero andante que se empeña  en plantar su lanza bienhechora sobre el cuerpo de un espejismo para someterlo a una rendición.</p>
<p style="padding-left: 40px;">“Quiero ver otra vez una patria que rebose de prosperidad, donde se le dé cabida a todo el mundo como ocurrió en el pasado. Ver el lago de Maracaibo transparente, limpio, sano, donde los buchones y las garzas compitan con los recuerdos de mi infancia. Una patria en la que nunca vuelva a verse un niño durmiendo en el suelo o pidiendo limosna en la calle. Ese es mi sueño y ojalá Dios me conceda tiempo para verlo”, dice con firmeza.</p>
<p>Tabeto es articulista desde 2010 en el diario capitalino <em>Tal Cual</em>, que fundara Teodoro Petkoff en el año 2000. En su columna semanal hace revivir aquellas hermosas experiencias de su pueblo y la constante denuncia que él vierte con una mezcla de humor  e ironía.</p>
<p>Entre otros proyectos, Tabeto comentó la culminación de su libro: <em>Valores humanos de mis amigos</em> que recoge una síntesis de las trayectorias empresariales, políticas y artísticas de sus más cercanos allegados. El libro será prologado por el médico y cronista saladillero doctor Guillermo Piñeiro Ríos, y espera bautizarlo a mediados de noviembre del presente año.</p>
<p>Después de una hora de amena conversación, salimos del café y caminamos por la avenida Bolívar rumbo a la plaza Alonso de Ojeda. En una esquina nos despedimos y “El último caballero andante de Tasajeras” continuó su marcha hacia el bulevar Sucre, con el arrebato de un fogoso atleta, pero de pronto, me asaltó una última pregunta:</p>
<p>—¿Tabeto, dónde queda tu oficina, para visitarte la próxima vez?</p>
<p>Volvió su cara sin detener sus pasos, y respondió risueño con una de sus trastadas:</p>
<p>—En la esquina de aquel edificio mollejúo —señaló con la carpeta que llevaba en su mano izquierda— me paro todas las mañanas… Ahí me conseguís.</p>
<p><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/01/Marcelo-Moran.Picture1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-23451" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/01/Marcelo-Moran.Picture1-231x300.jpg" alt="" width="181" height="235" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/01/Marcelo-Moran.Picture1-231x300.jpg 231w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2024/01/Marcelo-Moran.Picture1.jpg 499w" sizes="auto, (max-width: 181px) 100vw, 181px" /></a></p>
<p>© Marcelo Morán. <em>All Rights Reserved.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Seducido, una noche, por el flamenco</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gustavo Catalan]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Dec 2025 20:43:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cronica]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[Literatura. Crónica. Por Gustavo Catalán... Sucedió en el Templo del Flamenco, en el Albaicín, donde la cena era amenizada durante una hora por tres bailaores – 2 mujeres y un hombre – a más de guitarrista y percusionista, y disfruté del espectáculo artístico hasta donde no me era dado imaginar. Ellas, con atractivos contoneos, desplantes, vuelo de volantes y unos zapateados inimitables...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5><strong><span style="color: #993300;">Literatura. Crónica.</span></strong><br />
<strong><span style="color: #993300;">Por Gustavo Catalán.</span></strong></h5>
<div>
<p align="left">              <a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/El-Flamenco.unnamed-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-28266 alignleft" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/El-Flamenco.unnamed-1.jpg" alt="" width="241" height="300" /></a>  Lo repudiaba y era oírlo o verlo en alguna cadena y cambiar inmediatamente de canal hasta que una noche, en el reciente viaje a Granada que ya comenté en el post anterior, fue presenciar una representación del mismo, por consejo de mi nuera, y quedar seducido al extremo de que me planteo asistir a otro baile de tener ocasión.</p>
<p align="left">                Sucedió en el Templo del Flamenco, en el Albaicín, donde la cena era amenizada durante una hora por tres bailaores – 2 mujeres y un hombre – a más de guitarrista y percusionista, y disfruté del espectáculo artístico hasta donde no me era dado imaginar. Ellas, con atractivos contoneos, desplantes, vuelo de volantes y unos zapateados inimitables que incluso superó el varón, a un ritmo de taconeo que, de haberlo querido imitar, no dudo que habría acabado con mis tobillos. Fue por todo ello que, tras volver a casa y aún con las imágenes vivas, me he entretenido en saber más de dicho baile y dedicar un rato a contar mis sensaciones.</p>
<p align="left"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/El-Flamenco-4.unnamed.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-28269 alignright" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/El-Flamenco-4.unnamed.png" alt="" width="221" height="300" /></a><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/El-Flamenco-3.unnamed-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-28268 alignright" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/El-Flamenco-3.unnamed-1.jpg" alt="" width="195" height="139" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/El-Flamenco-3.unnamed-1.jpg 266w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/El-Flamenco-3.unnamed-1-85x60.jpg 85w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/El-Flamenco-3.unnamed-1-130x94.jpg 130w" sizes="auto, (max-width: 195px) 100vw, 195px" /></a></p>
<p align="left">               Según he leído, el flamenco tuvo su origen en Andalucía allá por el siglo XVIII como producto de una mezcla de culturas: árabe, judía, gitana… Y la originalidad de tal expresión artística motivó que la Unesco lo declarase Patrimonio Cultural de la Humanidad en 2010. De haberlo sabido antes de presenciarlo en la cueva granadina, lo habría considerado un despropósito y sin embargo, a día de hoy, me parece a todas luces pertinente premiar un arte que expresa emociones de un modo peculiar y diría más: inimitable. <a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/El-Flamenco-2.unnamed-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-28267" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/El-Flamenco-2.unnamed-1.jpg" alt="" width="300" height="196" /></a>Todavía con él en la memoria, siento que es capaz de despertar algunas sensaciones que de otro modo seguirían sin alegrar el alma. A mí me ha sucedido y, de tener ocasión, volveré a dicho baile para un placer que hasta entonces no podía predecir. Por cierto, y si pasan cualquier día por Granada, no se pierdan el Templo que les digo: el del flamenco. Quizá sientan algo parecido a lo que yo viví.</p>
</div>
<div>
<p align="left"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2016/04/Gustavo-Catalán.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-7180" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2016/04/Gustavo-Catalán-225x300.jpg" alt="" width="165" height="220" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2016/04/Gustavo-Catalán-225x300.jpg 225w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2016/04/Gustavo-Catalán.jpg 392w" sizes="auto, (max-width: 165px) 100vw, 165px" /></a></p>
<p align="left">© Gustavo Catalán. <em>All Rights Reserved. </em></p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Ciudad sin secretos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Edinson Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Dec 2025 00:51:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Poesia]]></category>
		<category><![CDATA[ciudad sin secretos]]></category>
		<category><![CDATA[edinson martinez]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[slider]]></category>
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					<description><![CDATA[Literatura. Poesía. Por Edinson Martínez... Esta publicación no tiene otra intención que la de compartir con mis lectores este juego de palabras que escribí hace mucho. No escribo poesía como género literario, lo que hago es una suerte de calistenia aleatoria donde las palabras salen aquí y allá sin mucho rigor. Con "Ciudad sin secretos", ha ocurrido algo excepcional, resultando en una bonita canción. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5><span style="color: #993300;"><strong>Literatura</strong>. <strong>Música. </strong></span><br />
<strong><span style="color: #993300;">Por Edinson Martínez.</span></strong></h5>
<h5 style="text-align: center;"><strong>Ciudad sin secretos</strong></h5>
<div class="mceTemp">
<div id="attachment_28231" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/Ciudadsinsecretos.image-abstracta-300x200-1.png"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28231" class="wp-image-28231 size-full" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/Ciudadsinsecretos.image-abstracta-300x200-1.png" alt="" width="300" height="200" /></a><p id="caption-attachment-28231" class="wp-caption-text">Cortes<span style="color: #000000;"><a style="color: #000000;" href="https://youtu.be/9XGquI2M1S0?si=wQW-OSdGcMFz-rOm">í</a></span>a del autor.</p></div>
<p>Hay una ciudad sin secretos,<br />
lecho insurrecto de cielo gris,<br />
paraje de lluvias y sol sin pretextos.<br />
Una ciudad extraña de corazones opuestos,<br />
de almas andantes sin destino cierto.<br />
de pecados fugaces y heridas mortales.<br />
de sueños audaces y logros reales.<br />
Una ciudad extraña de regazo abierto,<br />
maleficio errante de crepúsculo eterno,<br />
polvo salvaje cubierto de enojo,<br />
destierro acre sabor a despojo.<br />
Hay una ciudad sin secretos,<br />
danza rebelde de besos tiernos,<br />
tierra de inviernos y sol sin tormentos.<br />
Una ciudad extraña en un mundo terco,<br />
causa y efecto de un mismo gesto.</p>
<div class="separator">
<div id="attachment_28232" style="width: 310px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/Ciudad-sin-secreto-2.ciudad-petrolera.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28232" class="wp-image-28232 size-medium" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/Ciudad-sin-secreto-2.ciudad-petrolera-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/Ciudad-sin-secreto-2.ciudad-petrolera-300x199.jpg 300w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/Ciudad-sin-secreto-2.ciudad-petrolera.jpg 400w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-28232" class="wp-caption-text">Cortesía del autor.</p></div>
<p>Tardes flameantes le sirven de techo,<br />
vértigo efímero de sus recuerdos.<br />
Hay una ciudad sin secretos,<br />
de lejanos puertos y barcos sin velas,<br />
rumor de naves en aguas serenas.<br />
Una ciudad extraña de perpetuo encanto,<br />
desvelo fortuito de quienes llegando<br />
amparan sus llantos que van olvidando.<br />
Y grande el empeño va conquistando,<br />
el negro viscoso de la tierra brotando.<br />
Hay una ciudad sin secretos,<br />
espera paciente de la fortuna,<br />
olvido silente que nos tortura,<br />
destino siguiente la sepultura.</p>
<hr />
<h5 style="text-align: center;"><b>Si alguna vez brilla en la oscuridad</b></h5>
<div>
<p><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/Sialgunavezbrilla.ojeda-oscura.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-28233 aligncenter" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/Sialgunavezbrilla.ojeda-oscura-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/Sialgunavezbrilla.ojeda-oscura-300x225.jpg 300w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/Sialgunavezbrilla.ojeda-oscura.jpg 320w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<div id="attachment_28234" style="width: 310px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/Sialgunavezbrilla.2.ojos-de-mujer.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28234" class="wp-image-28234 size-medium" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/Sialgunavezbrilla.2.ojos-de-mujer-300x143.jpg" alt="" width="300" height="143" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/Sialgunavezbrilla.2.ojos-de-mujer-300x143.jpg 300w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/Sialgunavezbrilla.2.ojos-de-mujer.jpg 339w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-28234" class="wp-caption-text">Cortesía del autor.</p></div>
<p>Si alguna vez brilla en la oscuridad,<br />
no te asustes, no es fantasma, ni espectro alucinante,<br />
es la ciudad con su traje intimidante.<br />
Somos dos los trashumantes,<br />
ángeles perdidos siguiendo caminantes,<br />
veladores de sueños que se esfuman vacilantes.<br />
Si alguna vez lo supieras,<br />
que en tu mirada penetrante,<br />
dos lunares se dibujan en un destello distante,<br />
hechizo afortunado que la noche va ganando,<br />
en este azar rutilante de abstraídos navegantes.<br />
Si alguna vez brilla en la oscuridad,<br />
no te asustes, no es dislate, además de la ciudad,<br />
también deslumbran tus ojos adorables</p>
<div>
<hr />
</div>
<div><strong>Nota:</strong></div>
<div>El primero de estos poemas tiene una versión musicalizada que pueden descargar y escuchar <a href="https://youtu.be/X2pptQ2BJCs?si=_EFxUq_Ipk42RZNR"><b>aquí.</b></a> Las fotografías que lo ilustran han sido tomadas de una bonita muestra de imágenes abstractas de <a href="https://floresenelatico.es/ciudad-en-sombras/">Flores en el ático.</a></div>
<p>El segundo, <i>Si alguna vez brilla en la oscuridad</i>, tiene una bien lograda narración en la voz de la colega escritora y locutora <a href="https://www.instagram.com/naylerodriguezoficial/">Nayle Rodríguez</a>, disponible en YouTube <a href="https://youtu.be/9XGquI2M1S0?si=wQW-OSdGcMFz-rOm"><b>aquí.</b></a></p>
</div>
<div>Esta publicación no tiene otra intención que la de compartir con mis lectores este juego de palabras que escribí hace mucho. No escribo poesía como género literario, lo que hago es una suerte de calistenia aleatoria donde las palabras salen aquí y allá sin mucho rigor. Con <i>Ciudad sin secretos</i>, ha ocurrido algo excepcional, resultando en una bonita <a href="https://suno.com/s/9EExkipLRYelleMB">canción</a> después de satisfacer mi curiosidad con ese prodigio tecnológico conocido como IA. La única finalidad de este, digamos experimento, fue la de conocer cómo opera la elaboración de canciones en esta maravilla de nuestro tiempo. Así resultó la canción que por acá les dejo.</div>
</div>
</div>
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		<title>Crónica sobre el silencio</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mario L. Blanco Blanco]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Dec 2025 19:19:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cronica]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[cronica]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[mario blanco]]></category>
		<category><![CDATA[silencio]]></category>
		<category><![CDATA[slider]]></category>
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					<description><![CDATA[Literatura. Crónica. Por Mario Blanco... El silencio no es un atributo humano, lejos de eso, es una de las características más hermosas de la naturaleza. Por otra parte, es tan diverso, con unidades tan divinas, tanto o más que cualquier palabra, la supera muchas veces, es más expresiva dirían, incluso, algunos psicólogos, jueces y poetas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5></h5>
<h5><strong><span style="color: #993300;">Literatura. Crónica. </span></strong><br />
<strong><span style="color: #993300;">Por Mario Blanco.</span></strong></h5>
<div id="attachment_28195" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/aurora-borealis-the-skys-silent-s.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28195" class="wp-image-28195 size-medium" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/aurora-borealis-the-skys-silent-s-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/aurora-borealis-the-skys-silent-s-300x200.jpg 300w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/aurora-borealis-the-skys-silent-s-1024x683.jpg 1024w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/aurora-borealis-the-skys-silent-s-768x512.jpg 768w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/aurora-borealis-the-skys-silent-s-1536x1024.jpg 1536w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/aurora-borealis-the-skys-silent-s.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-28195" class="wp-caption-text">Aurora boreal. El cielo está en silencio. Public Domaine.</p></div>
<p style="font-weight: 400;">El silencio. ¿Qué es el silencio? ¿Acaso la ausencia de decibeles en el éter? Demasiada fácil respuesta. El silencio es una magnitud inconmensurable, inatrapable. Es un arma, una respuesta, una aptitud, un símbolo y hasta un enigma.</p>
<p style="font-weight: 400;">El silencio no es un atributo humano, lejos de eso, es una de las características más hermosas de la naturaleza. Por otra parte, es tan diverso, con unidades tan divinas, tanto o más que cualquier palabra, la supera muchas veces, es más expresiva dirían, incluso, algunos psicólogos, jueces y poetas.</p>
<p style="font-weight: 400;">Tomemos el silencio de la noche en un apretado paraje, a veces solo interrumpido por el chirrido de un grillo o una chicharra, alguna rama pisoteada por un animal nocturno en busca de alimento, que no quiso provocar el ruido para no espantar a su presa, y rompió en su descuido al silencio cómplice que lo ayuda en su caza para sobrevivir. Quizás también en esas circunstancias rompa al silencio el correr de las aguas de algún arroyuelo cercano. Pero cuanta belleza enmarca el silencio, aquel que buscamos afanosamente para encerrarnos en nuestro mundo interior sin que nada ni nadie nos perturbe, entonces y solo entonces encontramos nuestro yo, y con el conversamos interiormente, gracias al silencio amigo. Es el amigo perfecto que nos abre sus brazos en nuestros desasosiegos, nos mima y enjuga nuestras lágrimas cuando el corazón sufre.</p>
<p style="font-weight: 400;">El silencio muchas veces es la respuesta más elocuente que damos/recibimos a/de alguien, y como duele, lacera y desestabiliza a cualquier ser humano.</p>
<p style="font-weight: 400;">Un amigo me relató sobre el silencio de la cárcel, durante el cual todo se piensa acerca del pasado, presente y futuro, todo se analiza y organiza. Una Monja me contó sobre la belleza del silencio en sus momentos de rezo, el silencio como puente que le permite acercarse a su creencia. Una amante me explicó, desnuda a mi costado, sobre el silencio post coito, embriagador, hechizante. Un narrador tradujo el significado del silencio, como la parte poética dentro de la prosa.</p>
<p style="font-weight: 400;">Respetemos el silencio de algunos amigos en nuestra correspondencia, sus razones tendrán. Mantengamos el silencio ante determinados ultrajes, quizás con el estamos dando las respuestas más convincentes, ya habrá otros que traducirán nuestro silencio, y entonces sobrarán palabras explicando e imaginando al mismo.</p>
<p><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2017/01/Mario-L.-Blanco-Blanco-2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-8756" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2017/01/Mario-L.-Blanco-Blanco-2-225x300.jpg" alt="" width="168" height="224" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2017/01/Mario-L.-Blanco-Blanco-2-225x300.jpg 225w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2017/01/Mario-L.-Blanco-Blanco-2.jpg 302w" sizes="auto, (max-width: 168px) 100vw, 168px" /></a></p>
<p>© Mario Blanco. <em>All Rights Reserved.</em></p>
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		<title>Modestia y Vanidad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mario L. Blanco Blanco]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Dec 2025 01:12:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cronica]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[cronica]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[Literatura. Crónica. Crítica. Por Mario Blanco... La vanidad del ser humano supera muchas veces las alturas de la modestia, y al rebasarlas, independientemente de la erudición real que se tenga, causa en los demás una percepción negativa. ¿Conocerán o no los inmodestos el mensaje desaprobatorio que emanan?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5></h5>
<h5><span style="color: #993300;">Literatura. Crónica. Crítica.</span><br />
<span style="color: #993300;">Por Mario Blanco.</span></h5>
<div id="attachment_28127" style="width: 253px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/descarga-1.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28127" class="wp-image-28127 size-full" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/12/descarga-1.jpeg" alt="" width="243" height="208" /></a><p id="caption-attachment-28127" class="wp-caption-text">&#8220;Modestia y Vanidad&#8221;. Autor: Bernardino Luini. Tomado de Wikimedia Commons.</p></div>
<p style="font-weight: 400;">Hoy me veo impelido a hablar sobre esta condición humana. La palabra suena bella, romántica al oído y rara es la persona que no la acepte como un atributo excepcional del ser humano, y así es. Y es que realmente cuando lees la frase del erudito y filósofo griego Sócrates: &#8220;Solo sé que no se nada&#8221;, es la mejor muestra de la modestia. Desde luego todo el mundo valora que fue una exageración suya entonces por su gran nivel de conocimientos, pero no para el sabio, pues él no tenía en cuenta lo que ya sabía, sino todo un mundo de conocimientos que aún no estaban a su alcance.</p>
<p style="font-weight: 400;">Pero la vanidad del ser humano supera muchas veces las alturas de la modestia, y al rebasarlas, independientemente de la erudición real que se tenga, causa en los demás una percepción negativa. ¿Conocerán o no los inmodestos el mensaje desaprobatorio que emanan? Al parecer unas veces sí, y otras no. Comencemos por lo menos complicado, aquellos que sin percatarse emiten esa sensación que angustia, enerva y provoca generalmente sensaciones de rechazo en aquellos otros, los afectados. Entonces los que sufren las consecuencias valoran si, a rajatablas exponerles su percepción, pasarle la mano, o simplemente ignorarlos y esquivar sus conversaciones o análisis con ellos. Depende también del grado de cercanía, si son familiares o íntimos amigos, compañeros de trabajo o simplemente conocidos, así actuarán o no, en aras de hacerle llegar el mensaje al inmodesto de su conducta inadecuada. Súmesele a ello también, si se valora o no la capacidad de que el inmodesto acepte o no la sugerencia sobre este mal hábito.</p>
<p style="font-weight: 400;">Veamos y esto un poco simplificadamente, la otra cara de la moneda, cuando el inmodesto está consciente de su, llamémosle, manía, o quizás tendencia de carácter o hasta enfermedad, pero a pesar de ello impone sus criterios, pues aplica como en nuestro país muchas veces decimos, la teoría, soy un autosuficiente-suficiente, y al carijo todo el mundo. Entonces las consecuencias son desastrosas, porque implican la gran pérdida de amistades y consideraciones, que lamentablemente para los inmodestos, hay que tener en la interacción humana de nuestra sociedad. ¿Cuánto hemos pecado cada uno de nosotros de este mal? Habría que preguntarle a quienes nos han rodeado durante nuestra vida. Cuidémonos los adultos mayores, que por la fuerza de haber vivido muchos años, pensamos tenemos verdades absolutas. Escribo estas palabras como un antídoto personal, ojalá me resulte.</p>
<p style="font-weight: 400;"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2017/01/Mario-L.-Blanco-Blanco-2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-8756" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2017/01/Mario-L.-Blanco-Blanco-2-225x300.jpg" alt="" width="173" height="231" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2017/01/Mario-L.-Blanco-Blanco-2-225x300.jpg 225w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2017/01/Mario-L.-Blanco-Blanco-2.jpg 302w" sizes="auto, (max-width: 173px) 100vw, 173px" /></a></p>
<p style="font-weight: 400;">© Mario Blanco. <em>All Rights Reserved.</em></p>
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		<title>Aurelio de la Vega: Centenario de un legado universal</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Manuel Gayol Mecias]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 29 Nov 2025 05:30:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[HOMENAJE]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
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		<category><![CDATA[clasica]]></category>
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					<description><![CDATA[Literatura. Música. Homenaje. Por Manuel Gayol Mecías... La obra de Aurelio de la Vega constituye uno de los pilares más significativos de la música clásica en el ámbito internacional. Su genio creativo supo proyectar la voz de Cuba hacia los escenarios más prestigiosos del mundo, elevando la música de concierto a un nivel de excelencia y reconocimiento universal.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5><span style="color: #993300;"><strong>Literatura. Música. Homenaje.</strong></span><br />
<span style="color: #993300;"><strong>Por Manuel Gayol Mecías.</strong></span><br />
<!--StartFragment --></h5>
<p><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Aurelio.71DsxLJa9QL._AC_UF10001000_QL80_.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-28099 alignleft" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Aurelio.71DsxLJa9QL._AC_UF10001000_QL80_-200x300.jpg" alt="" width="271" height="406" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Aurelio.71DsxLJa9QL._AC_UF10001000_QL80_-200x300.jpg 200w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Aurelio.71DsxLJa9QL._AC_UF10001000_QL80_.jpg 667w" sizes="auto, (max-width: 271px) 100vw, 271px" /></a>La obra de Aurelio de la Vega constituye uno de los pilares más significativos de la música clásica en el ámbito internacional. Su genio creativo supo proyectar la voz de Cuba hacia los escenarios más prestigiosos del mundo, elevando la música de concierto a un nivel de excelencia y reconocimiento universal.</p>
<p>Al mismo tiempo, Aurelio logró que sus composiciones se integraran de manera orgánica en la vida cultural de los Estados Unidos, convirtiéndose en un puente sonoro entre dos mundos. Sus obras no solo enriquecieron el repertorio académico y artístico norteamericano, sino que también ofrecieron un extraordinario reservorio musical que refleja la diversidad y la fuerza de la experiencia humana.</p>
<p>Celebrar su centenario es rendir homenaje a un creador que, con rigor y pasión, supo conjugar raíces y horizontes. Aurelio de la Vega permanece como símbolo de la unión entre culturas y como testimonio de que la música, en su más alta expresión, es capaz de trascender fronteras y tiempos.</p>
<h5><strong>English</strong></h5>
<h5 style="text-align: center;"><strong>Aurelio de la Vega: Centennial of a Universal Legacy</strong></h5>
<p>The work of Aurelio de la Vega stands as one of the most significant pillars of classical music on the international stage. His creative genius projected Cuba’s voice onto the most prestigious venues worldwide, raising his concert music to a level of excellence and universal recognition.</p>
<p>At the same time, Aurelio ensured that his compositions became organically integrated into the cultural life of the United States, serving as a resonant bridge between two worlds. His works not only enriched the academic and artistic repertoire of North America but also offered an extraordinary musical reservoir that reflects the diversity and strength of the human experience.</p>
<p>To celebrate his centennial is to honor a creator who, with rigor and passion, united roots and horizons. Aurelio de la Vega remains a symbol of cultural union and a testimony that music, in its highest expression, has the power to transcend borders and time.</p>
<p><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2015/12/Manuel-Gayol-Mecias.-Nueva-foto.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-6264" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2015/12/Manuel-Gayol-Mecias.-Nueva-foto-300x169.jpg" alt="" width="241" height="136" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2015/12/Manuel-Gayol-Mecias.-Nueva-foto-300x169.jpg 300w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2015/12/Manuel-Gayol-Mecias.-Nueva-foto.jpg 930w" sizes="auto, (max-width: 241px) 100vw, 241px" /></a></p>
<p>© Manuel Gayol Mecías. <em>All Rights Reserved.</em></p>
<p><!--EndFragment --></p>
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		<title>Andrés Bello, el primer humanista americano</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Edinson Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 29 Nov 2025 04:19:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cronica]]></category>
		<category><![CDATA[HOMENAJE]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[Literatura. Homenaje. Crónica. Por Edinson Martínez... La ambición intelectual de Andrés Bello fue tan marcada por su contemporaneidad, que las ideas de los movimientos culturales surgidos en ese período, cuando supera ya los 20 años, enseguida se manifiestan claramente en su obra. Este es el caso del Romanticismo, movimiento con una perspectiva estética que rompe con la Ilustración y el Neoclasicismo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5><strong> </strong><br />
<strong><span style="color: #993300;">Literatura. Homenaje. Crónica.</span></strong><br />
<span style="color: #993300;"><strong>Por Edinson Martínez.</strong></span></h5>
<div id="attachment_28074" style="width: 235px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Andres_de_Jesus_Maria_y_Jose_Bello_Lopez-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28074" class="wp-image-28074 size-medium" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Andres_de_Jesus_Maria_y_Jose_Bello_Lopez-1-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Andres_de_Jesus_Maria_y_Jose_Bello_Lopez-1-225x300.jpg 225w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Andres_de_Jesus_Maria_y_Jose_Bello_Lopez-1.jpg 250w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a><p id="caption-attachment-28074" class="wp-caption-text">Andrés Bello. Tomada de Wikimedia Commons.</p></div>
<p>El Día del Escritor en Venezuela se celebra cada 29 de noviembre en conmemoración al natalicio de nuestro más universal de todos los escritores, don Andrés Bello, quien nació en Caracas en 1781, es decir, escasamente dos años antes que el Libertador.</p>
<p>Comencemos por señalar, como bien lo apunta el Instituto Cervantes que, el patriarca de las letras americanas, tuvo una larga vida al morir en 1865 a la edad de 84 años, cuando la esperanza de vida en aquellos días era de unos 32 años, y hoy mismo, en Venezuela es de unos 73 años. Murió en Santiago de Chile, mientras nuestra nación era sacudida por las consecuencias de la Guerra Federal, apenas comenzando a superarla con Juan Crisóstomo Falcón como el primer presidente surgido de aquella conflagración que duró cinco años.</p>
<p>Este venezolano tiene el destacado mérito de ser la figura intelectual de mayor relieve en la cultura hispanoamericana del siglo XIX. Y, ya antes, en los postreros años de la centuria precedente, entre los años de 1797 y 1798, ofició como maestro de Simón Bolívar, a quien superaba, al precisar las fechas exactas en que nacieron, por apenas año y medio de edad. Según se cuenta, el joven intelectual daba clases en una especie de academia privada que la familia del futuro Libertador le organizó en su propia casa. Tendría entonces entre 16 y 17 años. No prosiguió estudios más avanzados de manera formal, aunque se inscribió en el curso de medicina que, como ya sabemos, no prosiguió. Su vida, como pocos personajes de nuestra historia, se consagró por entero, sin pausa alguna, a las lecturas de los textos de su tiempo, asimismo, como al estudio de los grandes clásicos para cimentar su vocación intelectual. Vale la pena señalar que, el contexto literario de su época y de las artes en general, estuvo dominado por dos grandes corrientes: El Neoclasicismo, ya de salida, hacia finales del siglo dieciocho y, seguidamente, el Romanticismo, que mantuvo su predominio hasta casi los últimos años del siglo XIX. De modo que, toda la referencia literaria y cultural del tiempo de Bello, estuvo determinada por lo que en Europa aconteciera en el ámbito de las letras y la cultura en general. Y no podría haber sido de otra manera, pues el llamado viejo continente, era sin lugar a dudas, el centro del mundo. Así que, no había modo de alcanzar un nivel intelectual respetable, si no se estudiaba en sus propios idiomas a los autores franceses e ingleses que marcaban las tendencias culturales de aquellos días. Esa fue la razón por la que Andrés Bello comenzó a cultivarse, a estudiar por su cuenta, todavía muy joven, el idioma francés, primero, y luego el inglés, a fin de conocer de sus mismísimas fuentes, el inquietante mundo de las ideas de su contemporaneidad.</p>
<p>La formación inicial de Andrés Bello, como habría de suponerse en todo intelectual de su época, ha tenido que ser forzosamente clasicista y neoclasicista, para evolucionar más adelante a las nuevas tendencias que surgían. Así, en plena juventud, durante el comienzo de sus inquietudes, la estética dominante en las artes lo impulsaba a tener conocimientos profundos sobre el latín y la cultura clásico-romana.</p>
<p>Ahora bien, la ambición intelectual de Andrés Bello, fue tan marcada por su contemporaneidad, que las ideas de los movimientos culturales surgidos en ese período, cuando supera ya los 20 años, enseguida se manifiestan claramente en su obra. Este es el caso del Romanticismo, movimiento con una perspectiva estética que rompe con la Ilustración y el Neoclasicismo. En ese sentido, el resultado es el de un artista rebelde interesado en la búsqueda de la libertad individual y la justicia. Por eso se considera que Andrés Bello fue uno de los primeros poetas de habla hispana en acusar caracteres románticos.</p>
<p>Como buen hombre ilustrado, se sintió, además, profundamente atraído por los aspectos relativos a la cultura, el derecho, la política y la educación, es decir, un humanista que con los años patentaría en sus obras las más sublimes inquietudes de su tiempo. Recordemos que el Romanticismo se convirtió en su momento en una especie de cisma cultural a consecuencia de la profunda crisis social e ideológica en las primeras décadas del siglo XIX, así su influencia fue más allá de la literatura, impactando a la música, la pintura, la política y el derecho. En este contexto, por ejemplo, Napoleón Bonaparte, pasa de general republicano durante la Revolución francesa (1789) a la figura de artífice de un golpe de Estado y posteriormente, en un lapso si quiere corto, a emperador de 1804 a 1815.  En este período encontramos en el ámbito literario a Víctor Hugo con su obra <em>Los miserables</em> (1862), uno de los escritores más destacados del movimiento romántico francés. Alejandro Dumas, con <em>El conde de Montrecristo</em> (1845) y Gustave Flaubert con <em>Madame Bovary </em> (1856). Mary Shelley, con su obra <em>Frankenstein o el moderno Prometeo</em>, novela gótica, con matices del Romanticismo en 1816. Charles Dickens, con su célebre <em>Cuento de Navidad</em> (1843). Y en nuestro continente, un poco más adelante, a Jorge Isaacs, con su novela <em>María</em>, como expresión del Romanticismo hispanoamericano (1867).</p>
<p>Aquel fue un tiempo histórico de grandes turbulencias filosóficas, existenciales y culturales a las que Bello, como hombre de su tiempo, no podría escapar. Debo aclarar que, ciertamente, Andrés Bello no tuvo acceso a varias de estas publicaciones, porque como bien sabemos falleció en 1865, de modo que, la referencia a ellas, tiene únicamente el objeto de contextualizar aquella transición tan crucial para la civilización occidental. Por cierto, he de acotar que, en este lapso, Carlos Marx publicó su archiconocido texto <em>El Manifiesto Comunista</em> (1848), suerte de catecismo de todos los movimientos políticos antisistema que pondría al mundo patas arriba hasta bien entrado el siglo XX.</p>
<div id="attachment_28089" style="width: 204px" class="wp-caption alignright"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Valoracion-Multiple-sobre-andres-Bello.images.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28089" class="wp-image-28089 size-full" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Valoracion-Multiple-sobre-andres-Bello.images.jpeg" alt="" width="194" height="259" /></a><p id="caption-attachment-28089" class="wp-caption-text">Valoración Múltiple sobre Andrés Bello. Casa de las Américas. Tomado de Mercado Libre.</p></div>
<p>Pero, demos un paseo rápido por algunos de los momentos singulares de la vida de Andrés Bello. El 19 de abril de 1810 en Caracas, al integrarse la Junta Patriótica, es enviado a Inglaterra junto a Simón Bolívar y Luis López Méndez. Es asignado como auxiliar debido a su conocimiento del inglés, la confianza y el respeto de sus contemporáneos. La permanencia de Andrés Bello en Londres estaba prevista para un breve lapso, pues se había estimado para ellos una permanencia corta y transitoria. Entonces, Bolívar decide volver pronto a Caracas. Se quedan en Londres López Méndez y Andrés Bello.</p>
<p>Cuando se interrumpe la vida republicana en Venezuela, en 1812, empieza para estos la dramática situación de cómo subsistir. Se ha comentado que sus días no fueron de mayor desesperación debido al hecho de que tenían casa donde vivir, pues estaban alojados en la residencia, imagínense ustedes, de Sebastián Francisco de Miranda y Rodríguez Espinoza, donde Andrés Bello tuvo acceso privilegiado a la biblioteca de nuestro celebrado precursor de la independencia. De tal forma que este ingente venezolano atrapado en el primer mundo por las vertientes del azar, vivió de primera mano los acontecimientos políticos y culturales más importantes de su tiempo en Europa. Todo ello ocurriendo entre sus veintinueve y cuarenta y ocho años de edad. Una etapa de estudios y experiencia, de contemplación desde el vientre mismo de las dos revoluciones que cambiaron el mundo para siempre: la Revolución industrial en Inglaterra y la Revolución francesa, en el ámbito de las artes, el humanismo y la política.</p>
<p>Sin embargo, no fue fácil su estancia en Londres, y en este sentido, son varios los intentos que hizo Bello por regresar a Venezuela, pidiendo particularmente ayuda a las autoridades patrióticas a través de correspondencia formal. Estas solicitudes, en plena guerra de independencia, probablemente hayan sido ignoradas u obstaculizadas por las propias circunstancias del momento además de la tardanza de las comunicaciones. Así le escribe a Bolívar desde Londres, el 21 de noviembre de 1826, en un momento de urgente necesidad:</p>
<p style="padding-left: 80px;">Mi destino presente no me proporciona, sino lo muy preciso para mi subsistencia y la de mi familia, que es ya algo crecida. Carezco de los medios necesarios, aun para dar una educación decente a mis hijos; [&#8230;] veo delante de mí, no digo la pobreza, que ni a mí, ni a mi familia, nos espantaría, pues ya estamos hechos a tolerarla, sino la mendicidad.</p>
<p>Pedro Grases González, escritor, historiador, académico y, sobre todo, docente e investigador hispano-venezolano, escribe lo siguiente sobre el destino final de Andrés Bello en la naciente república de Chile:</p>
<div id="attachment_28087" style="width: 193px" class="wp-caption alignright"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Gramatica-de-la-Lengua-Castellana.descarga.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28087" class="wp-image-28087 size-full" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Gramatica-de-la-Lengua-Castellana.descarga.jpeg" alt="" width="183" height="276" /></a><p id="caption-attachment-28087" class="wp-caption-text">Tomada de Amazon.com.</p></div>
<p style="padding-left: 80px;">Los sucesos que jalonan la vida de Bello en Chile son los siguientes: en 1829 es nombrado oficial mayor del Ministerio de Hacienda; en 1830 se inicia la publicación de <em>El Araucano, </em>periódico del que fue principal redactor hasta 1853; en 1834 pasa a desempeñar la oficialía mayor del Ministerio de Relaciones Exteriores; en 1837 es elegido senador de la República hasta 1855; en 1842 se decreta la fundación de la Universidad de Chile, cuya inauguración en 1843 es el acto más transcendental de la vida de Bello; en abril en 1847 publica la primera edición de la <em>Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos;</em> en 1851 es designado miembro honorario de la Real Academia Española, y en 1861 miembro correspondiente; en 1852 termina la preparación del <em>Código Civil</em> chileno, que es aprobado por el Congreso en 1855; en 1864 se le elige árbitro para dirimir una diferencia internacional entre el Ecuador y Estados Unidos; en 1865, se le invita para ser árbitro en la controversia entre Perú y Colombia, encargo que declina por estar gravemente enfermo. Muere en Santiago de Chile el 15 de octubre de 1865.</p>
<p>En varios de los autores consultados se concuerda en que la mayor significación literaria de Andrés Bello es la de haber sido autor de esas dos grandes silvas que, por cierto, en mis lejanos días de estudiante de bachillerato, eran materia de estudio en Castellano y Literatura: <em>La Alocución a la poesía </em>(1823) y <em>La agricultura de la zona tórrida </em>(1826).  Los dos grandes poemas, le acreditan como <strong>Príncipe de la Literatura Hispanoamericana</strong>. En la primera invoca el derecho de América por su independencia cultural, y en la segunda, canta a la naturaleza del trópico, a esa revelación telúrica que Regis Debray, por ejemplo, en su novela <em>El Indeseable</em> (1975), no pudo dejar de registrar con una clara perplejidad cuando se interroga:</p>
<p style="padding-left: 80px;">¿Cómo inventar la melodía de un tiempo cómplice en una región que no tiene estaciones? ¿Cómo componer una partitura para dos voces y un violoncelo donde hace más de treinta grados a la sombra desde la mañana a la noche y nunca menos de veinte desde el atardecer a la mañana? ¿Donde el verano está separado del invierno por un aguacero y no por un otoño? ¿Donde los verdes son verdes lo mismo en julio que en enero y las corolas de los tulipanes, escarlatas durante todo el año…? El año de Europa es una montaña rusa, un folletín de episodios…</p>
<p><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Alocucion-a-la-poesia.descarga.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-28088 alignleft" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Alocucion-a-la-poesia.descarga.jpeg" alt="" width="280" height="180" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Así, en los versos contenidos en <em>La Alocución a la poesía</em>, donde se manifiesta la inquietud de Andrés Bello por el destino cultural de América, aquel ignoto continente que reclamaba el control de su destino por propia mano, el poeta destaca su singularidad.</p>
<p style="padding-left: 80px;">Divina Poesía, / tú de la soledad habitadora, / a consultar tus cantos enseñada / con el silencio de la selva umbría, / tú a quien la verde gruta fue morada, / y el eco de los montes compañía; / tiempo es que dejes ya la culta Europa, / que tu nativa rustiquez desama, / y dirijas el vuelo adonde te abre / el mundo de Colón su grande escena.</p>
<p style="padding-left: 200px; text-align: right;"><em>Alocución a la poesía</em> (1823). Andrés Bello.</p>
<p>Ciento veintitrés años después, publicado en 1950, en México, <em>Canto general</em> de Pablo Neruda, hermana sus versos con la misma impronta ancestral que animaron los de nuestro recordado sabio:</p>
<p style="padding-left: 80px;">LA LÁMPARA EN LA TIERRA. AMOR AMÉRICA (1400). Así comienza el <em>Canto general</em></p>
<p style="padding-left: 80px;">Antes de la peluca y la casaca / fueron los ríos, ríos arteriales: / fueron las cordilleras, en cuya onda raída / el cóndor o la nieve parecían inmóviles: / fue la humedad y la espesura, el trueno / sin nombre todavía, las pampas planetarias. / (…) / Yo estoy aquí para contar la historia. / Desde la paz del búfalo / hasta las azotadas arenas / de la tierra final, en las espumas / acumuladas de la luz antártica, / y por las madrigueras despeñadas / de la sombría paz venezolana, / te busqué, padre mío, / joven guerrero de tiniebla y cobre / oh tú, planta nupcial, cabellera indomable, / madre caimán, metálica paloma. / (…) / Tierra mía sin nombre, sin América, / estambre equinoccial, lanza de púrpura, / tu aroma me trepó por las raíces / hasta la copa que bebía, hasta la más delgada / palabra aún no nacida de mi boca.</p>
<div class="mceTemp">
<p>La obra de Andrés Bello es inmensa en diversos ámbitos, fue destacado poeta, ensayista, filólogo, traductor, crítico literario, filósofo, y con relevantes aportes además en el campo jurídico. Es un hito de referencia obligada en el ámbito humanístico del siglo XIX, cuyo legado aún perdura en el mundo intelectual de Hispanoamérica. Por eso, en homenaje a este primer humanista americano, su fecha de nacimiento celebra el Día del Escritor en Venezuela.<a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2023/12/Edinson-Martinez.Screenshot_2023-08-09-14-09-45-792_com.miui_.gallery.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-23402" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2023/12/Edinson-Martinez.Screenshot_2023-08-09-14-09-45-792_com.miui_.gallery-138x300.jpg" alt="" width="154" height="335" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2023/12/Edinson-Martinez.Screenshot_2023-08-09-14-09-45-792_com.miui_.gallery-138x300.jpg 138w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2023/12/Edinson-Martinez.Screenshot_2023-08-09-14-09-45-792_com.miui_.gallery-768x1664.jpg 768w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2023/12/Edinson-Martinez.Screenshot_2023-08-09-14-09-45-792_com.miui_.gallery-709x1536.jpg 709w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2023/12/Edinson-Martinez.Screenshot_2023-08-09-14-09-45-792_com.miui_.gallery-945x2048.jpg 945w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2023/12/Edinson-Martinez.Screenshot_2023-08-09-14-09-45-792_com.miui_.gallery.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 154px) 100vw, 154px" /></a></p>
<p>© Edinson Martínez. <em>All Rights Reserved.</em></p>
</div>
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		<title>¿Saben Maduro y Díaz-Canel qué es soberanía nacional?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Roberto Alvarez Quinones]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Nov 2025 22:18:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Critica]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[crítica]]></category>
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		<category><![CDATA[fidel castro]]></category>
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					<description><![CDATA[Literatura. Política. Crítica. Por Roberto Álvarez Quiñones... Si EE. UU. capturase al narcodictador Nicolás Maduro para llevarlo ante los tribunales, no se violaría la soberanía de Venezuela, sino todo lo contrario, se estaría posibilitando que se restablezca la legítima soberanía nacional de ese país.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="color: #993300;">Literatura. Política. Crítica. </span></strong><br />
<strong><span style="color: #993300;">Por Roberto Álvarez Quiñones.</span></strong></p>
<div id="attachment_28063" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Diaz-Canel-y-Maduro.-490971188_1231442268987373_2095871599983055140_n.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28063" class="wp-image-28063 size-medium" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Diaz-Canel-y-Maduro.-490971188_1231442268987373_2095871599983055140_n-300x265.jpg" alt="" width="300" height="265" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Diaz-Canel-y-Maduro.-490971188_1231442268987373_2095871599983055140_n-300x265.jpg 300w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Diaz-Canel-y-Maduro.-490971188_1231442268987373_2095871599983055140_n.jpg 679w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-28063" class="wp-caption-text">Miguel Díaz-Canel y Nicolás Maduro. Tomada de Facebook.</p></div>
<p>¿Saben Nicolás Maduro, Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel de qué hablan cuando dicen defender la soberanía nacional de Venezuela y Cuba frente a EE.UU?  ¿Están enterados de que ninguno de los tres tiene derecho siquiera a pronunciar esas dos palabras juntas?</p>
<p>No lo saben. Ni tampoco el exguerrillero guevarista Gustavo Petro, o Lula da Silva y demás líderes de la izquierda continental van a aceptar que si EE. UU. capturase al narcodictador Nicolás Maduro para llevarlo ante los tribunales no se violaría la soberanía de Venezuela, sino todo lo contrario, se estaría posibilitando que se restablezca la legítima soberanía nacional de ese país.</p>
<p>Y que si Raúl Castro y sus principales apandillados fuesen capturados y llevados ante la Corte Penal Internacional de La Haya por sus crímenes se estaría rescatando la soberanía nacional cubana.</p>
<p>Cuando Washington capturó y se llevó a EE. UU. al narcodictador de Panamá Manuel Antonio Noriega, no violó la soberanía panameña. Al contrario, hizo posible que el soberano (el pueblo) eligiese en las urnas a sus servidores públicos. Y desde entonces Panamá ha alcanzado un notable avance socioeconómico. Hoy los panameños viven mucho mejor.</p>
<p>Digo todo esto porque por estos días han proliferado las declaraciones de Maduro, Miguel Díaz-Canel, Petro, Lula y otros personeros de la izquierda radical sobre la “amenaza a la soberanía” de Venezuela que constituye el despliegue naval de EE. UU. en el Caribe para acabar con el suministro de cocaína y otras drogas hacia el pais del norte (que causaron aquí más de 300 mil muertes en 2024) y presionar al máximo para poner fin al régimen madurista.</p>
<p>La supuesta defensa de la soberanía nacional es una pieza clave del discurso populista antiliberal y nacionalista enfilado contra Estados Unidos. Fidel Castro fue un maestro en la materia y utilizó tanto esa trampa antiestadounidense que la convirtió en espina dorsal de la propaganda “antimperialista” de la izquierda latinoamericana para enardecer a las “masas”.</p>
<p>En fin, estamos ante un colosal fraude, o más exactamente ante una manipulación del verdadero concepto de soberanía nacional. Y ello ocurre porque, crease o no, en pleno siglo XXI gran parte de la comunidad internacional y sobre la izquierda radical, no conocen a ciencia cierta qué significan esas dos palabras juntas.</p>
<h5><strong>El pueblo soberano elige a sus servidores, no es al revés</strong></h5>
<div id="attachment_28064" style="width: 200px" class="wp-caption alignright"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Jean-Jacques-Rousseau.-images.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28064" class="wp-image-28064 size-full" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Jean-Jacques-Rousseau.-images.jpeg" alt="" width="190" height="265" /></a><p id="caption-attachment-28064" class="wp-caption-text">Jean-Jacques Rousseau (painted portrait) &#8211; PICRYL &#8211; Public Domain.</p></div>
<p>¿Bueno y qué es realmente la soberanía nacional? Primero demos un saltico al año 1752, cuando el filósofo y sociólogo franco-suizo Jean-Jacques Rousseau, en su obra “<em>El Contrato Social</em>”, esbozó posiblemente el mejor y más universal concepto de soberanía nacional.</p>
<p>El genial pensador, uno de los precursores de la Revolución Francesa, concluyó que la soberanía nacional, que él llamó “<em>soberanía popular</em>”, emana del pueblo y que, por tanto, reside en su propia voluntad, que “<em>deviene derecho inalienable</em>”. Es decir, que la soberanía nacional no puede ser representada o apropiada por ningún rey, emperador, presidente, jeque, ayatollah, etc.</p>
<p>Porque la soberanía de un país es el pueblo mismo, que elige en las urnas a quienes lo representan para que se ocupen de los deberes públicos (antes llamados “la cosa pública”). Son esos representantes electos los servidores del soberano, y no a la inversa, como ocurre bajo las dictaduras. Para Rousseau la soberanía popular garantiza que &#8220;<em>domine siempre el interés común sobre el interés particular&#8221;. </em></p>
<p>Más de 200 años antes Nicolás Maquiavelo, considerado por algunos como el padre de las ciencias políticas modernas, había formulado todo lo contrario. En su obra “<em>El Príncipe</em>” (1532) él fue quien por primera vez empleó la palabra Estado (que llamó “<em>Lo Stato”</em>, del latín <em>status</em>) y entronizó el autoritario concepto de la “<em>Razón de Estado</em>” para justificar las medidas, incluso ilegales, y atropellos de un Gobierno para mantener el orden establecido o enfrentar a enemigos y a los disidentes.</p>
<h5><strong>Los autócratas viven aún en el siglo XVI, arropando a Maquiavelo</strong></h5>
<div id="attachment_28065" style="width: 243px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Maquiavelo.Portrait_of_Niccolo_Machiavelli_by_Santi_di_Tito.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28065" class="wp-image-28065 size-medium" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Maquiavelo.Portrait_of_Niccolo_Machiavelli_by_Santi_di_Tito-233x300.jpg" alt="" width="233" height="300" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Maquiavelo.Portrait_of_Niccolo_Machiavelli_by_Santi_di_Tito-233x300.jpg 233w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Maquiavelo.Portrait_of_Niccolo_Machiavelli_by_Santi_di_Tito-796x1024.jpg 796w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Maquiavelo.Portrait_of_Niccolo_Machiavelli_by_Santi_di_Tito-768x988.jpg 768w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Maquiavelo.Portrait_of_Niccolo_Machiavelli_by_Santi_di_Tito.jpg 960w" sizes="auto, (max-width: 233px) 100vw, 233px" /></a><p id="caption-attachment-28065" class="wp-caption-text">Nicolás Maquiavelo. Tomado de Wikipedia.</p></div>
<p>Para el teórico florentino, el Estado constituye <em>per se</em> la soberanía nacional, de forma absoluta e indivisible para gobernar y mantener la estabilidad social. Y que “su fin último es su propia conservación y la de la patria”, a cualquier costo, “según la Razón de Estado”.</p>
<p>Por eso no son casuales los claros rasgos y características maquiavélicas que tienen el socialismo, el fascismo y toda autocracia, no importa el signo ideológico o el nombre que tenga.</p>
<p>Luego, en 1690, el inglés John Locke refutó a Maquiavelo. En su “<em>Ensayo sobre el Gobierno Civil”</em> postuló que “<em>la soberanía reside en el pueblo, no en el monarca”</em>, y que el poder legítimo del Gobierno “<em>proviene del consentimiento de los gobernados”,</em> y que este poder “puede ser removido si no cumple con su deber de proteger los derechos naturales de los individuos”.</p>
<p>De manera que Maduro, Díaz-Canel, Raúl Castro, Daniel Ortega, todos los dictadores y sus socios de la izquierda radical viven hoy en el siglo XVI arropando a su maestro Niccolò Machiavelli.</p>
<h5><strong>Un dictador no debe pronunciar siquiera la palabra soberanía</strong></h5>
<p>¿Defendían la soberanía nacional Trujillo (“<em>Benefactor de los dominicanos”</em>)? ¿Duvalier en Haití, los Somoza en Nicaragua? ¿Omar Torrijos en Panamá, Pinochet en Chile? ¿Velasco Alvarado en Perú, o Stroessner en Paraguay?</p>
<p>¿Lo hicieron antes José Manuel de Rosas (Argentina), Francisco Solano López y José Gaspar Rodríguez de Francia (Paraguay)? ¿Antonio López de Santa Anna, y Porfirio Díaz (México)?</p>
<p>Ninguno de ellos fue servidor público electo democráticamente. Al revés, era el soberano el servidor de esos criminales y ladrones que usurpaban el poder. Hoy los cubanos son los servidores de la mafia que ostenta el poder.</p>
<p>Pero, ojo, no solo se trata de elegir democráticamente al jefe del Estado, sino de que el ya electo sea en verdad servidor del pueblo. Porque Hitler llegó al poder luego de unas elecciones democráticas en las que su partido nazi obtuvo el 43.9% de los votos.</p>
<p>También fueron electos Juan Domingo Perón (&#8220;<em>El Conductor de Argentina&#8221;</em>), Getúlio Vargas (fundador del “<em>Estado Novo</em>” en Brasil), ambos de inspiración nacionalista fascistoide. Y Hugo Chávez, o Evo Morales. Todos ellos devinieron autócratas que dañaron a sus países con su maquiavelismo populista socializante.</p>
<p>En Cuba es peor. Desde 1948, hace ¡77 años! el soberano no elige a sus servidores públicos.  En Venezuela sí pudo votar, eligió un nuevo Presidente de la República (Edmundo González Urrutia), pero el tirano se ha negado a entregar el poder.</p>
<p>Fidel Castro afianzó en la cultura política latinoamericana el rechazo al “intervencionismo yanqui” con su táctica de gritar “<em>al ladrón, al ladrón”</em> para exacerbar el nacionalismo movilizador y enmascarar sus agresiones a otros países.</p>
<h5><strong>El castrismo ha pisoteado la soberanía de 16 países de la región</strong></h5>
<div id="attachment_28067" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/America-cubanizada.maxresdefault.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28067" class="wp-image-28067 size-medium" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/America-cubanizada.maxresdefault-300x169.jpg" alt="" width="300" height="169" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/America-cubanizada.maxresdefault-300x169.jpg 300w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/America-cubanizada.maxresdefault-1024x576.jpg 1024w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/America-cubanizada.maxresdefault-768x432.jpg 768w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/America-cubanizada.maxresdefault.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-28067" class="wp-caption-text">Tomada de YouTube.</p></div>
<p>La maquinaria de propaganda castrista, e izquierdista en general, repite que EE. UU. en el siglo XX intervino con tropas en siete países: República Dominicana, Nicaragua, Haití, Honduras, Panamá, Granada, México (1914, ocupación de Veracruz para apoyar la Revolución Mexicana).</p>
<p>Pues bien, resulta que la dictadura castrista ha intervenido militarmente en 16 países de América Latina. Y en cinco países de Africa Subsahariana (Angola, Etiopía, Somalia, el antiguo Congo Belga, y Guinea-Bissau) y dos del Medio Oriente (Argelia y Siria). Utilizando tropas, o guerrillas rurales y urbanas financiadas, entrenadas y armadas en la Cuba castrista.</p>
<p>Los 16 países que la “revolución cubana” ha intervenido en América y ha pisoteado su soberanía son Panamá, República Dominicana, Bolivia, Colombia, Perú, Uruguay, Chile, Paraguay, Brasil, Argentina, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala y Granada.</p>
<p>Y hoy el castrismo viola groseramente la soberanía venezolana. Hay en esa nación miles de cubanos militares y civiles, incluidas tropas, contrainteligencia militar (para evitar conspiraciones) funcionarios administrativos clave, esbirros que torturan personalmente a los opositores, etc.</p>
<p>Encima, hay varios batallones de combate y artillería cubanos, uno de ellos en el Fuerte Tiuna, donde vive Maduro refugiado en un enorme bunker a 40 metros de profundidad. Sin toda esta abrumadora intervención cubana militar, política, de inteligencia, seguridad y logística la dictadura chavista-madurista ya no existiría.</p>
<p>En síntesis, es hora ya de que los organismos internacionales expliquen con rigor jurídico que los gobernantes no elegidos democráticamente no tienen derecho a hablar de defensa de la soberanía nacional, pues son ellos, precisamente, quienes impiden que el verdadero soberano de la nación pueda ejercer su derecho inalienable.</p>
<p>Conclusión:  no creo que eso ocurra. Los organismos internacionales, de Naciones Unidas hacia abajo, conforman un barco que navega escorado hacia babor (izquierda), y la defensa de esta apócrifa soberanía aquí analizada es una máquina infalible para movilizar a las “masas” también hacia babor, ¿no?</p>
<p><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2021/10/Roberto-Alvarez-Quinones.244999542_10208721149421898_8417269154911824696_n.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-20642" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2021/10/Roberto-Alvarez-Quinones.244999542_10208721149421898_8417269154911824696_n-300x200.jpg" alt="" width="185" height="123" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2021/10/Roberto-Alvarez-Quinones.244999542_10208721149421898_8417269154911824696_n-300x200.jpg 300w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2021/10/Roberto-Alvarez-Quinones.244999542_10208721149421898_8417269154911824696_n-1024x683.jpg 1024w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2021/10/Roberto-Alvarez-Quinones.244999542_10208721149421898_8417269154911824696_n-768x512.jpg 768w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2021/10/Roberto-Alvarez-Quinones.244999542_10208721149421898_8417269154911824696_n-1536x1024.jpg 1536w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2021/10/Roberto-Alvarez-Quinones.244999542_10208721149421898_8417269154911824696_n.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 185px) 100vw, 185px" /></a></p>
<p>© Roberto Álvarez Quiñones. <em>All Rights Reserved.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Dominio de la mente y los pensamientos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mario L. Blanco Blanco]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 21 Nov 2025 20:06:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cronica]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[cronica]]></category>
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		<category><![CDATA[mente]]></category>
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					<description><![CDATA[Literatura. Crónica. Por Mario Blanco... Como es casi natural, creo que con la vejez se incrementan estos males, durante la juventud el cúmulo de tareas y la efervescencia de la vida nos agota un poco mentalmente, y caemos físicamente extenuados al final de la jornada no dándole ocasión al cuerpo y a la mente de extasiarse en otras cosas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5><span style="color: #993300;"><strong>Literatura. Crónica. </strong></span><br />
<span style="color: #993300;"><strong>Por Mario Blanco.</strong></span></h5>
<div id="attachment_28003" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Mario-Blanco.-Mente.-unnamed.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28003" class="wp-image-28003 size-medium" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Mario-Blanco.-Mente.-unnamed-300x150.jpg" alt="" width="300" height="150" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Mario-Blanco.-Mente.-unnamed-300x150.jpg 300w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Mario-Blanco.-Mente.-unnamed.jpg 318w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-28003" class="wp-caption-text">Cortesía del autor.</p></div>
<p>Como dicen los sabios, se dice fácil pero cuan complicado es, y no dejan de tener razón, pero el hombre lo puede casi todo. En mi caso el momento más complicado es a la hora de dormir o cuando tengo algún desvelo luego de saciar a medianoche mi vejiga. Se dice que la afirmación del título  es posible a través de la conciencia y la autoconciencia logrando el dominio de las emociones negativas, y si, teóricamente es muy fácil la formulación, pero nuestra mente no es tan dócil de controlar, y gusta como los niños, de la golosina.</p>
<div id="attachment_28004" style="width: 285px" class="wp-caption alignright"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Mario-Blanco.-2.-Mente.-unnamed.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-28004" class="wp-image-28004 size-full" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Mario-Blanco.-2.-Mente.-unnamed.jpg" alt="" width="275" height="183" /></a><p id="caption-attachment-28004" class="wp-caption-text">Cortesía del autor.</p></div>
<p>Estamos hablando de estas circunstancias, a TPN , como decíamos en la secundaria, a temperatura y presión normal, lo que significa que aparentemente no tenemos una gran preocupación, imagínense cuando estas se hacen presente y entonces las cosas toman otro matiz, se nos hace más difícil, luego acudimos a los fármacos y otras técnicas que muchas veces dan buenos resultados, pero crean adicción en múltiples casos, llegando a la conclusión rústica de, “peor fue el remedio que la enfermedad”.</p>
<p>Como es casi natural, creo que con la vejez se incrementan estos males, durante la juventud el cúmulo de tareas y la efervescencia de la vida nos agota un poco mentalmente, y caemos físicamente extenuados al final de la jornada no dándole ocasión al cuerpo y a la mente de extasiarse en otras cosas. Pero una vez más, es el precio que tenemos que pagar por haber tenido la oportunidad de llegar a ese estadío humano, y mantenernos por un tiempo hasta que el olimpo nos llame, y a ese, rara vez, se le puede desobedecer.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="font-weight: 400;"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2017/01/Mario-L.-Blanco-Blanco-2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-8756" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2017/01/Mario-L.-Blanco-Blanco-2-225x300.jpg" alt="" width="193" height="257" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2017/01/Mario-L.-Blanco-Blanco-2-225x300.jpg 225w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2017/01/Mario-L.-Blanco-Blanco-2.jpg 302w" sizes="auto, (max-width: 193px) 100vw, 193px" /></a></p>
<p style="font-weight: 400;">© Mario Blanco. <em>All Rights Reserved.</em></p>
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		<title>Crónica de un territorio devastado</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Carlos Penelas]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Nov 2025 21:16:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Critica]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[aldous huxley]]></category>
		<category><![CDATA[carlos penelas]]></category>
		<category><![CDATA[crítica]]></category>
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		<category><![CDATA[literatura]]></category>
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		<category><![CDATA[territorio]]></category>
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					<description><![CDATA[Literatura. Crítica. Por Carlos Penelas... Con el tiempo fui advirtiendo la decadencia, la corrupción, el mal gusto, la brutalidad, la ignorancia, lo zafio, lo ceporro, el latrocinio, lo desolador en cada cosa, en cada institución, en cada individuo. Sistemático, caballeros, sistemático. Obispos, monseñores, arzobispos, generales, coroneles, sindicalistas, empresarios, intendentes, políticos, intelectuales, gente con supuesto pensamiento.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="post-header"></div>
<div></div>
<div class="post-entry" style="text-align: left;"><strong><span style="color: #993300;">Literatura. Crítica. </span></strong><br />
<strong><span style="color: #993300;">Por Carlos Penelas.</span></strong></p>
<div style="text-align: right;"><i>Uno cree en las cosas porque ha sido condicionado a creerlas</i></div>
<div style="text-align: right;"><b>Aldous Huxley</b></div>
<div>
<div id="attachment_27964" style="width: 512px" class="wp-caption aligncenter"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/huxley.png"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-27964" class="wp-image-27964" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/huxley-300x246.png" alt="" width="502" height="412" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/huxley-300x246.png 300w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/huxley-1024x839.png 1024w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/huxley-768x630.png 768w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/huxley.png 1442w" sizes="auto, (max-width: 502px) 100vw, 502px" /></a><p id="caption-attachment-27964" class="wp-caption-text">Aldous Huxley. Cortesía del autor.</p></div>
</div>
<div class="separator">
<div class="pinit-wrapper">Mi padre me dijo un día que yo no iba a ver un país. Tal vez tus hijos, agregó. Esto fue un proyecto de país, sentenció. No sabía, no entendía de qué hablaba. Era a mediados del siglo XX. Lo comencé a entender dos décadas después. Dato necesario: había cumplido diez años.</div>
</div>
<p>Con el tiempo fui advirtiendo la decadencia, la corrupción, el mal gusto, la brutalidad, la ignorancia, lo zafio, lo ceporro, el latrocinio, lo desolador en cada cosa, en cada institución, en cada individuo. Sistemático, caballeros, sistemático. Obispos, monseñores, arzobispos, generales, coroneles, sindicalistas, empresarios, intendentes, políticos, intelectuales, gente con supuesto pensamiento. Unilateralidad de la inteligencia. Una suerte de pedofilia en todos los ámbitos. Podemos decir putrefacción, deshonestidad, depravación, perversión. Y lo que usted desee agregar. ¿Escolástica, abismo doméstico, burocracia ortodoxa, estupidez humana? Sin temor, colega, sin temor. Exorcismo: articulación entre lo político y lo mágico.</p>
<p>Por supuesto hay islas. Pequeñas islas donde se crea, donde la imaginación y la ciencia, donde lo creativo y la ingenuidad están presentes. Y la nobleza de muchos hombres de a pie. Sin duda hay gente de la cultura, estudiantes, profesionales y paisajes bellos. Gente que lucha por una ética y un verdadero sentido de la libertad, de la dignidad. Pero son islas. Lo demás son deseos imaginarios.</p>
<p>Argentina es un país pobre. No importa lo potencial. Es pobre, tiene numerosas villas miserias. Droga, hambrunas, narcotraficantes, violencia, ignorancia. Barrios sin letrinas, sin cloacas, sin agua potable. Hospitales saqueados, escuelas vencidas, universidades que causan compasión, desempleo. Y dale con el bombo y dale que le doy. Frente y contra frente, compañero. Inexorable.</p>
<p>El lenguaje se destruyó. Niños que terminan la escuela primaria son incapaces de comprender textos, de leer de corrido, de conocer lo elemental. Jóvenes perdidos en cretinismo, en necedades. Sin vocabulario, sin mirada, sin destino. Una sociedad que vive la inmediatez sin sentido histórico o ético. Lo observamos en la calle, en las conversaciones de los trenes, en las confiterías distinguidas, en los mercados, en el almacén, en las panaderías, en los consorcios. Se roba, se endeuda, se estafa, se paga y se cobra coimas. Saqueo. Complicidad, tono de complicidad. Abrazos, aplausos, fotografías.</p>
<p>La confusión ideológica es inabarcable. Se cree, por ejemplo, que el peronismo es de izquierda, mientras la izquierda piensa que Cuba es una revolución. Se sigue hablando de Colón, Castro, Mao o Maduro con la simplicidad de un simio. Lo normal es esa suerte de anormalidad feroz, despiadada. Hoy, insólitamente, se oyen voces que hablan del “anarco-capitalismo”. El desvarío del delirio. Sin persignarse, caro lector, sin pisar la alfombra.</p>
<p>El deporte se convirtió en una enajenación y en una malversación que horroriza. Nada se salva. Se ha cristalizado la autocomplacencia y el autoengaño. Una especie de sentimentalismo, de argucia ante los sucesivos fracasos. La falacia nos embosca a cada paso como la venalidad y el pobrismo a gran escala, a escala inimaginable. Todo se ha vuelto engañoso y estéril. Y fue creciendo el glamour de lo aberrante, del reboleo de consignas y palabreríos al garete. De un lado y del otro crecen ultramontanos, seres de una exuberancia que superan a Dalí. Que el Señor esté contigo.</p>
<p>El populismo de derecha es igual al populismo de izquierda. Fascismo de izquierda o fascismo de derecha. No advierto diferencias de fondo. Ambos niegan lo innegable, ocultan errores garrafales, crímenes y engaños. Crean narrativas, retóricas huecas, resonantes; enunciadas con frases difíciles de digerir. De lo estético no hablemos. Se repiten parricidios, se repiten obviedades, se repiten generaciones. La desventura continuará</p>
</div>
<div class="post-entry" style="text-align: right;"><em>[Buenos Aires, 11 de noviembre de 2025]</em></div>
<div><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2023/12/Carlos-Penelas-tapa-3-bn-1-scaled-e1703374175423.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-23332" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2023/12/Carlos-Penelas-tapa-3-bn-1-scaled-e1703374175423-300x300.jpg" alt="" width="231" height="231" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2023/12/Carlos-Penelas-tapa-3-bn-1-scaled-e1703374175423-300x300.jpg 300w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2023/12/Carlos-Penelas-tapa-3-bn-1-scaled-e1703374175423-150x150.jpg 150w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2023/12/Carlos-Penelas-tapa-3-bn-1-scaled-e1703374175423-768x768.jpg 768w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2023/12/Carlos-Penelas-tapa-3-bn-1-scaled-e1703374175423-1024x1024.jpg 1024w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2023/12/Carlos-Penelas-tapa-3-bn-1-scaled-e1703374175423-1536x1536.jpg 1536w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2023/12/Carlos-Penelas-tapa-3-bn-1-scaled-e1703374175423-2048x2048.jpg 2048w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2023/12/Carlos-Penelas-tapa-3-bn-1-scaled-e1703374175423-61x61.jpg 61w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2023/12/Carlos-Penelas-tapa-3-bn-1-scaled-e1703374175423-45x45.jpg 45w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2023/12/Carlos-Penelas-tapa-3-bn-1-scaled-e1703374175423-109x109.jpg 109w" sizes="auto, (max-width: 231px) 100vw, 231px" /></a></div>
<div>© Carlos Penelas. <em>All Rights Reserved.</em></div>
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		<title>UnosOtrosEdiciones: Surgimiento de Abakuá</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Armando Nuviola]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Nov 2025 21:37:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Promocion]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[música]]></category>
		<category><![CDATA[promocion]]></category>
		<category><![CDATA[ricardo oropesa]]></category>
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		<category><![CDATA[unosotrosediciones]]></category>
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					<description><![CDATA[Literatura. Musica. Promoción. Por Ricardo Oropesa Fernández... El Abakuá tiene su génesis en el cabildo Appapás efík en 1793, radicado en las afueras de la Muralla de La Habana (en la calle de Egido esquina a Colón), de origen carabalí-lucumí, que tuvo tres asentamientos en La Habana y el último de ellos fue en el pueblo marítimo de Regla, en la ladera este de la bahía, en 1831.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5></h5>
<h5><strong><span style="color: #993300;">Literatura. Música. Promoción.</span></strong><br />
<strong><span style="color: #993300;">Por UnosOtros Ediciones.</span></strong></h5>
<header class="PhCafd">
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<div class="MbPQSQ">
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<p class="H3vOVf" data-hook="post-title"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone" role="img" src="https://static.wixstatic.com/media/c7a5e1_953210bd8d9b455a89f927ac1fc6d673%7Emv2.png/v1/fill/w_45,h_45,al_c,lg_1,q_85,enc_avif,quality_auto/c7a5e1_953210bd8d9b455a89f927ac1fc6d673%7Emv2.png" alt="Foto del escritor: Editor" width="91" height="91" data-ssr-src-done="true" /></p>
<hr />
</div>
</div>
</div>
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<div data-hook="rcv-block3">Abakuá no es una secta religiosa, ni de ningún tipo, es una sociedad de ayuda mutua de socorro, denominada como logia, potencia, porque dominaban barrios de la ciudad, y/o tierras, en alusión a la aldea de ascendencia del viejo Calabar. Sus militantes, profesaban religiones de ascendencia africana, muchos de sus afiliados son practicantes religiosos, lo que conduce a que equívocamente se piense es una religión. La forma en que está organizada —pequeños grupos territoriales o células compartimentadas— explica la territorialidad de su convivencia y el secretismo de sus miembros, y se basa en la guerra de guerrillas. El carácter hermético, se debe a que los carabalíes, en su mayoría Ékpé–Émbé fueron entregados, capturados y traídos a América y el Caribe, de manera inhumana, después de una conjura de otras tribus rivales con los esclavistas ingleses, ellos juraron no ser traicionados nunca más.</div>
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<div id="8uaag" class="hidTM rIYC5 XA0M-" data-hook="image-viewer-8uaag">
<div style="width: 477px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="" draggable="false" src="https://static.wixstatic.com/media/2612ed_c0f00e07605f4979a5c7cfa6992e99dd~mv2.jpg/v1/fill/w_800,h_568,al_c,q_85,enc_avif,quality_auto/2612ed_c0f00e07605f4979a5c7cfa6992e99dd~mv2.jpg" alt="Tribu Ékpe" width="467" height="332" data-pin-url="https://www.unosotrosediciones.com/post/abakúaenlamúsica?utm_campaign=1ee214dd-a2df-473e-80b3-51748d2b9a34&amp;utm_source=so&amp;utm_medium=mail" data-pin-media="https://static.wixstatic.com/media/2612ed_c0f00e07605f4979a5c7cfa6992e99dd~mv2.jpg/v1/fill/w_800,h_568,al_c,q_85/2612ed_c0f00e07605f4979a5c7cfa6992e99dd~mv2.jpg" data-load-done="" /><p class="wp-caption-text">Tribu Ékpe del Calabar, Nigeria, África. Cortesía del autor y de UnosOtros.</p></div>
<p>Los abakuá fueron llamados ñáñigos de forma peyorativa, por los colonizadores afanados en eliminar la influencia que aquellos ejercían, sabiendo de su agresividad y carácter independentista. Los abakuá tomaron del tigre el gruñido que emana cuando está agazapado para atacar a su presa, que suena: «ñañiñañiaaasss…», y como ellos se consideraban hermanos del leopardo, los españoles empezaron a designarlos con ese nombre semejante al sonido onomatopéyico que emite el felino.</p>
<div data-hook="rcv-block9">El abakuá no tiene grafía, es mediante símbolos, toma la grafía del Bantú, lo aprendieron de los bantúes, ellos no tenían sistema de grafología extensas y donde narran leyendas, etcétera; en la cortina del Fambá está la escritura, se llama afroana, que es eminentemente bantú porque los carabalí no tenían escritura, en estos cabildos de La Habana estaban ya mezclados las dos culturas, por eso quedan establecidos en Abakuá.</div>
<div data-hook="rcv-block11">El origen del Abakuá es confuso en el tiempo, pues existen varias versiones o «escuelas» que hasta hoy permanecen en contrapunteo entre diversas potencias, según su origen Efí u Efó, que además, han sido investigadas por destacados intelectuales sin que sean reconocidos como abakuá, por ello una de las difundidas ha sido la de la rama de Carlos Gómez y sus discípulos.</div>
<div data-hook="rcv-block13">La política colonial de España y después la de Norteamérica vieron en estos hombres sus rasgos rebeldes e independentistas de la capital, por ello infundieron y fomentaron el miedo a los abakuá, al carácter belicoso y anticristiano de su comportamiento social, sin dudas sabiendo que en sus templos, al igual que en los masónicos, se generaba un ambiente propicio a la conspiración, que los protegía de ser delatados, al amparo del sagrado juramento de sus militantes.</div>
<div data-hook="rcv-block15"></div>
<div data-hook="rcv-block15">Los orígenes se pierden en el tiempo, sin duda por su índole «secreta», pues los líderes convocados a reunirse con otras tribus, se supone que, para una conciliación, fueron traicionados en «encerrona» en una de las islas del río Cross que divide al Calabar de otros clanes, por ello, los carabalíes llegados a La Habana, se prometieron no ser vendidos otra vez. El antecedente que nos muestra la historia de los inicios abakuá, fue encontrado en la fracasada conspiración de Aponte, de carácter independentista, en 1811, liderada por José A. Aponte jerarca del cabildo Shangó–Teddún, de ascendencia, en su mayoría carabalí-lucumí, en los documentos incautados a los conspiradores aparecen firmas y simbologías carabalíes, lo que presupone ya existían células organizadas de estos, desde la segunda mitad del siglo XVIII como parte de los cabildos habaneros.</div>
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<div id="viewer-ecuab" class="tQpTW TVrbu Fyqp4 Xs6GJ" dir="auto" style="text-align: center;"><span class="UPtM1"> <a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Abakua.descarga.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-27947" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Abakua.descarga.jpg" alt="" width="504" height="373" /></a></span></div>
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<div class="ECeI- uKjlo">
<figure class="qRSwX" data-hook="figure-IMAGE">
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<div id="cc93r353" class="hidTM rIYC5 XA0M-" data-hook="image-viewer-cc93r353">
<p style="text-align: left;">Después del asentamiento final del cabildo Appapás efík, en el pueblo marítimo de Regla, surge en 1836 la primera logia, o sea que cristaliza todo este proceso en la Potencia Efík Butón, que fue fundada por uno de los jerarcas del cabildo Appapás efík, Remigio Adeshina Herrera, liberto, porque el Abakuá no era de esclavos, el Abakuá era de hombres libres que tenían dinero o posición social, y eran dueños de carpinterías, herrerías; maestros de obras de construcciones, estibadores, es decir, tenían trabajos fijos y solventes pues había que pagar un recibo (cuota). Y el dinero que se recaudaba se usaba para ayudar a los demás militantes, incluso pagaban para liberar a esclavos, muchos de los cuales eran juramentados abakuá tras su emancipación y conspiraban por la independencia de Cuba.</p>
<p id="viewer-tke85272" class="tQpTW TVrbu Fyqp4 Xs6GJ" dir="auto"><span class="UPtM1">Esta visión social y religiosa nos puede esclarecer algunos datos biográficos aportados sobre Remigio Herrera, Adeshina (Obara Meyi), nacido en África (Ife Nigeria) en el año 1811. Llegó a Cuba, esclavo en el año 1830, con 19 años; ya siendo babalawo fue vendido al señor Remigio Herrera, residente de Matanzas y propietario de un central azucarero y tierras, bautizado en la iglesia de Nueva Paz como Remigio Lucumí, en 1833, trasladado posteriormente al puerto de Regla para atender negocios de su amo por su confiabilidad e inteligencia. Tuvo dos hijos: Josefa Herrera (Pepa Eshu Bi), nacida en 1864, y Teodoro Herrera, en 1866. Ya en La Habana vivió en la calle Fresneda, que en aquel entonces se llamara San Ciprián, en el pueblo de Regla. Fue albañil y ejecutor de obra, de cuyo trabajo amasó fortuna. Se casó el 26 de octubre de 1891 con la liberta Francisca Burlet, de Matanzas, este matrimonio se produjo por altas figuras sociales con que se relacionaba.</span></p>
<div id="cc93r353" class="hidTM rIYC5 XA0M-" data-hook="image-viewer-cc93r353"><span style="font-size: 16px;">El Abakuá tiene su génesis en el cabildo Appapás efík en 1793, radicado en las afueras de la Muralla de La Habana (en la calle de Egido esquina a Colón), de origen carabalí-lucumí, que tuvo tres asentamientos en La Habana y el último de ellos fue en el pueblo marítimo de Regla, en la ladera este de la bahía, en 1831. ¿Por qué en puerto de mar?, en honor a los negros esclavos traídos de África que eran intercambiados en los embarcaderos, en tierras Ubane.</span></div>
<div data-hook="image-viewer-cc93r353"></div>
<div style="width: 311px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="" draggable="false" src="https://static.wixstatic.com/media/2612ed_db51620724bc47ff9023ae388f114c37~mv2.jpg/v1/fill/w_665,h_857,al_c,q_85,usm_0.66_1.00_0.01,enc_avif,quality_auto/2612ed_db51620724bc47ff9023ae388f114c37~mv2.jpg" alt="De Regla, Remigio Herrera" width="301" height="388" data-pin-url="https://www.unosotrosediciones.com/post/abakúaenlamúsica?utm_campaign=1ee214dd-a2df-473e-80b3-51748d2b9a34&amp;utm_source=so&amp;utm_medium=mail" data-pin-media="https://static.wixstatic.com/media/2612ed_db51620724bc47ff9023ae388f114c37~mv2.jpg/v1/fill/w_1165,h_1500,al_c,q_85/2612ed_db51620724bc47ff9023ae388f114c37~mv2.jpg" data-load-done="" /><p class="wp-caption-text">Remigio Herrera, Adeshina (Obara Meyi). Cortesia del autor y de UnosOtrosEdiciones.</p></div>
<h5 class="qRSwX" data-hook="figure-IMAGE"><strong>Abakuá en el ambiente musical del habanero</strong></h5>
<div data-hook="rcv-block26">Con la llegada a La Habana de los lotes de esclavos africanos de la región del Calabar, en 1836 se reconoce en el poblado marítimo de la bahía habanera la primera cofradía de ñáñigos y con ellos, su maestría en los oficios, músicas y pensamiento religioso, influyendo en todas las actividades de la sociedad hasta nuestros días, destacándose por sus numerosos aportes a nuestra cubanía.</div>
<div data-hook="rcv-block28"></div>
<div data-hook="rcv-block28">En la década del 1880 al 1890 proliferaban en La Habana disímiles formatos instrumentales en la música popular, desde los dúos de tiple y güiro, hasta las orquestas «típicas», entre las que sobresalía la de los hermanos Raimundo y Pablo Valenzuela, nombrada La Típica de Valenzuela y caracterizada por la rítmica ñáñiga llevada por el contrabajo, el timbal y el güiro. Referido a esta orquesta: «…El 23 de marzo, en <em>El País</em> apareció otra gacetilla donde se dice que en el Liceo de Regla “La orquesta de Valenzuela dejará oír sus sones&#8230;”». Junto a esta, se encontraban de moda las orquestas de Félix Cruz; de Pepe Urbizu; de Arango; de Espinosa; de Brindis de Salas (padre); de Faustino Valiente; de Felipe B. Valdés; de Nicolás González, &#8220;El Güinero&#8221;; la de Miguel Faílde y La Flor de Cuba (1800), del destacado clarinetista y director Juan de Dios Alfonso y Armenteros, nacido en el pueblo de Regla, militante ñáñigo, conspirador e independentista. También Juan de Dios Echemendía, destacado músico de Sancti Spíritus creó el coro La Yaya en su pueblo natal en 1890, ya había vivido en La Habana entre 1860 al 1894 y era militante abakuá, es por eso que los tambores de cuñas utilizados en el coro La Yaya son por su fundamento, carabalíes, aspecto que lo diferencia del resto de esos coros existentes hasta nuestros días.</div>
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<p id="viewer-6mz085001" class="tQpTW TVrbu Fyqp4 Xs6GJ" dir="auto" style="text-align: right;"><em><span class="UPtM1">[Fragmentos del libro:</span></em><span class="UPtM1"><a class="_3mPCj uUNDj" href="https://bit.ly/3JVx9MN" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-hook="web-link"><u> Abakúa. La huella sonora en la música cubana</u></a></span><em><span class="UPtM1"> / Libro de Ricardo Oropesa / </span></em></p>
<p class="tQpTW TVrbu Fyqp4 Xs6GJ" dir="auto" style="text-align: right;"><em><span class="UPtM1">UnosOtrosEdiciones / Libros de música / Abakuá, origen y evolución]</span></em></p>
<p dir="auto" style="text-align: right;"><em>[Foto de Chano Pozo y Ricardo Oropesa]</em></p>
<p dir="auto"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Ricardo-Oropesa-y-Chano-Pozo.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-27937" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Ricardo-Oropesa-y-Chano-Pozo-300x285.jpg" alt="" width="190" height="180" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Ricardo-Oropesa-y-Chano-Pozo-300x285.jpg 300w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/Ricardo-Oropesa-y-Chano-Pozo.jpg 543w" sizes="auto, (max-width: 190px) 100vw, 190px" /></a></p>
<p dir="auto">©Ricardo Oropesa Fernández. <em>All Rights Reserved.</em></p>
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		<title>¿Terminará Cuba siendo otro Haití?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Roberto Alvarez Quinones]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Nov 2025 21:21:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Critica]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[Literatura. Política. Crítica. Por Roberto Álvarez Quiñones.... En Cuba, el Estado-Nación formal ya no existe, pero fue sustituido por un Estado mafioso, que el experto cubano Juan Antonio Blanco define como "una elite cleptocrática y autocrática" que "ejerce el poder real de forma exclusiva y promueve sus intereses particulares por encima de todo interés nacional, después de haber sometido a la obediencia incondicional a las instituciones armadas y judiciales".]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="color: #993300;">Literatura. Política. Crítica.</span></strong><br />
<strong><span style="color: #993300;">Por Roberto Álvarez Quiñones.</span></strong></p>
<div id="attachment_27887" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/pobreza-cuba-15.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-27887" class="wp-image-27887 size-medium" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/pobreza-cuba-15-300x226.jpg" alt="" width="300" height="226" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/pobreza-cuba-15-300x226.jpg 300w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/pobreza-cuba-15.jpg 532w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-27887" class="wp-caption-text">Cuba, entre tantas cosas, también es una ironía. Tomado de Cubanet.</p></div>
<p>A principio de los años 90, en pleno &#8220;Periodo Especial&#8221;, conversando en La Habana con un buen amigo mío, le comenté en privado que en Cuba se estaba iniciando un proceso de &#8220;africanización&#8221; y de &#8220;envilecimiento&#8221; de la sociedad, en cuanto al nivel de pobreza y retroceso socioeconómico y la pérdida de valores éticos, morales y de la violencia callejera, así como del “sálvese quien pueda” que emanaba de la mal llamada “revolución cubana”.</p>
<p>Estuvo de acuerdo. Y convinimos en que teniendo en cuenta la ubicación geográfica de la Isla, más bien estábamos en el inicio de una especie de &#8220;haitianización&#8221; de Cuba, considerando el hambre, el malvivir y la escasez insólita de todo lo que estaba azotando al pueblo cubano, luego del destete de la economía cubana de su rolliza nodriza soviética.</p>
<p>Al desintegrarse la URSS, el Producto Interno Bruto (PIB) de Cuba se desplomó en un 35%. La economía se hundió en la peor crisis conocida desde su independencia. En los 31 años de &#8220;hermandad cubano-soviética&#8221;, Moscú entregó a los Castro unos 115.000 millones de dólares, incluyendo todo el petróleo que consumía la Isla, y armamentos en gran escala. Aquello superó financieramente al Plan Marshall de EE. UU. para reconstruir toda Europa después de la Segunda Guerra Mundial.</p>
<p>Pocos años después de la debacle por el fallecimiento del tío soviético Volodia, y como salido del sombrero de un mago, en Caracas apareció en escena el populista procastrista Hugo Chávez quien, después de atornillarse en el poder, comenzó a subsidiar con sus petrodólares al régimen de La Habana, y a regalar el 66% del petróleo que consumía Cuba, mientras también los Castro enviaban a Venezuela miles de médicos para confiscarles hasta el 90% de sus salarios en divisas. Encima, el régimen castrista reexportaba gasolina venezolana regalada y ganaba con ello unos 700 millones de dólares de ganancia anuales.</p>
<p>Así la narcodictadura chavista evitó el colapso de la economía cubana. Pero con la tutoría castrista la bonanza económica venezolana se acabó en 2016, y esa nación se sumergió en la peor crisis económica de su historia republicana.</p>
<p>Por su parte, Cuba regresó entonces a los años 90, y en peores condiciones, pues ahora la infraestructura y la planta industrial del país estaban más destartaladas, había menos fuerza de trabajo calificada, y la agricultura producía menos.</p>
<h5><strong>Haití y Cuba hermanadas: los países más pobres de Occidente</strong></h5>
<p><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/haiti.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-27888 alignleft" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/haiti-300x194.jpg" alt="" width="300" height="194" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/haiti-300x194.jpg 300w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/11/haiti.jpg 508w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Por eso hoy la Isla comparte con Haití el título de países más pobres del continente, y emula con el África subsahariana. Ese es un rasgo de la &#8220;haitianización&#8221; de Cuba, que es un proceso en marcha. O sea, no se trata de comparar ya cómo se vive hoy en Haití y en Cuba.</p>
<p>Los cubanos, al menos en estos momentos, no viven como los haitianos. Además, por ahora hay otra diferencia entre ambos países. En Haití, hoy el Estado está al borde del colapso. Reina el caos con pandillas armadas que siembran el terror en las calles y controlan cada vez más el país.</p>
<p>En lo que va de 2025, esas hordas bárbaras han asesinado a cuatro mil personas, incluidas 465 mujeres y niños. Más de un millón de haitianos han abandonado sus hogares para escapar de la muerte y las atrocidades de esas pandillas, que evocan a los hunos de Atila en el siglo V.</p>
<p>En Cuba, el Estado-Nación formal ya no existe, pero fue sustituido por un Estado mafioso, que el experto cubano Juan Antonio Blanco define como &#8220;una elite cleptocrática y autocrática&#8221; que &#8220;ejerce el poder real de forma exclusiva y promueve sus intereses particulares por encima de todo interés nacional, después de haber sometido a la obediencia incondicional a las instituciones armadas y judiciales&#8221;.</p>
<h5><strong>El Estado mafioso controla, pero es incapaz de gobernar</strong></h5>
<p>En efecto, el Estado cubano de la llamada &#8220;revolución&#8221; y su sistema de gobernanza fidelista fue engullido por la mafia militar raulista que erigió un Estado paralelo, privado y corporativo, por encima del Estado formal, del Gobierno, y del mismísimo Partido Comunista, que según la Constitución es la máxima instancia de poder. Mangonea a la Asamblea Nacional, y a las Fuerzas Armadas, cuyo jefe supremo, también constitucionalmente, es Miguel Díaz-Canel, un &#8220;presidente&#8221; de la República pelele, sin poder real alguno.</p>
<p>Ese Estado paralelo reprime enfermizamente, como nunca antes, a quienes osan criticar al régimen delincuencial, que ya amasa una fortuna privada de 18.000 millones de dólares, mientras los cubanos pasan hambre y viven en la miseria.</p>
<p>Sin embargo, si bien es cierto que esa claque dictatorial mafiosa controla el país a sangre y fuego, también es cierto que en materia de gobernanza es lo peor que ha tenido Cuba nunca.  En el Gobierno castrista actual se imbrican la mala entraña, la ambición desmedida, el divorcio del pueblo, el anticubanismo, la falta de talento y de sentido común, y la falta de cohesión en el liderazgo político, para siquiera enfrentar la crisis devastadora que está acabando con Cuba.</p>
<p>Es por eso que lo que hoy aún puede considerarse una metáfora literaria, se empieza a perfilar como una posibilidad real: Cuba pudiera convertirse en una especie de Haití <em>light.</em> Por lo pronto, ya ese país vecino es el que más se parece a Cuba. Ambos conforman el dueto de naciones más pobres y atrasados del hemisferio occidental.</p>
<h5><strong>Descomposición social y la mayor violencia en la historia cubana</strong></h5>
<p>Hay en Cuba un incremento asombroso de la violencia y la criminalidad, algo nunca antes visto en la Isla. Por robar un teléfono móvil, una bicicleta o cualquier objeto de valor, asesinan a cualquiera en plena calle. Se están erosionando los cimientos de la convivencia social, la decencia, los pilares de la modernidad y la cultura occidental.</p>
<p>Hay un resquebrajamiento de lo que fue Cuba antes del diluvio castrocomunista, una gradual descomposición de soportes en los que se afincan el Estado moderno y la sociedad, ya en el siglo XXI.</p>
<p>Con esa descomposición paulatina de la Cuba occidental no es descabellado hablar de un proceso de &#8220;haitianización&#8221; en Cuba. Pero para precisar mejor por qué hablo de un posible Haití <em>light</em> echemos un vistazo a la historia haitiana.</p>
<p>Con el nombre de Saint-Domingue, este fue el primer país de América Latina en liberarse del colonialismo europeo (de Francia). Inspirado en la Revolución Francesa, el general Toussaint Louverture, un haitiano exesclavo se alzó en armas, liberó a los esclavos, y encabezó la lucha por la independencia, que se logró el 1 de enero de 1804, tres meses antes de Napoleón coronarse como emperador (18 de mayo de 1804). Se adoptó el nombre de Haití, que significaba &#8220;tierra de montañas&#8221; en lengua arahuaca, la que hablaban sus primitivos pobladores.</p>
<p>Durante las sangrientas rebeliones independentistas murieron más de 200 mil personas. Los esclavos liberados destruyeron 200 ingenios azucareros y 1.200 cafetales. Y Haití pasó de mayor productor y exportador mundial de azúcar y de café a fines del siglo XVIII a ser un país en ruinas. Y ya sabemos que, con el derrumbe azucarero y cafetalero en Haití, Cuba se convirtió en el mayor productor y exportador mundial de azúcar y café. De muy alta calidad, por cierto.</p>
<p>Luego Haití fue martirizado por autocracias y dictaduras, en medio de un clima de violencia atroz. Entre 1845 y 1915 hubo 22 presidentes y 21 de ellos fueron asesinados o derrocados. Y entre 1886 y 2024 hubo 12 presidentes, cuatro fueron asesinados y los otros seis desalojados del poder.</p>
<p>Pero la peor desgracia fue la tiranía dinástica de Francois Duvalier (Papá Doc) y de su hijo Jean-Claude. En 13 años (1958-1971) Duvalier padre y sus milicias Tonton Macoutes (&#8220;El Hombre del Saco&#8221;) asesinaron o hicieron desaparecer a unas 150 mil personas. Su hijo Jean-Claude Duvalier, al convertirse en dictador con solo 19 años de edad, continuó asfixiando a los haitianos, hasta su derrocamiento en 1986. Malversó más de 600 millones de dólares del paupérrimo Tesoro Público.</p>
<p>Como se observa, el haitiano es el pueblo que más ha sufrido en América Latina, y merece la solidaridad y el apoyo de toda la comunidad internacional.</p>
<p>Pero, ojo, en la isla &#8220;más fermosa que ojos humanos vieron…&#8221;, de seguir las cosas cómo van puede que ambas naciones se parezcan más. Y así será si la cofradía militar que ostenta el poder no mueve fichas en lo económico, social y político. Aunque, a decir verdad, la única solución justa y edificante es echarla del poder.</p>
<p>Mientras tanto, esa claque dictatorial aglutinada en torno a GAESA, sigue agravando la crisis humanitaria que azota a los cubanos. Continúa desbrozando el camino hacia la &#8220;haitinización&#8221;, o más exactamente hacia un Haití <em>light.</em></p>
<p><em> <a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2021/10/Roberto-Alvarez-Quinones.244999542_10208721149421898_8417269154911824696_n.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-20642" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2021/10/Roberto-Alvarez-Quinones.244999542_10208721149421898_8417269154911824696_n-300x200.jpg" alt="" width="248" height="165" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2021/10/Roberto-Alvarez-Quinones.244999542_10208721149421898_8417269154911824696_n-300x200.jpg 300w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2021/10/Roberto-Alvarez-Quinones.244999542_10208721149421898_8417269154911824696_n-1024x683.jpg 1024w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2021/10/Roberto-Alvarez-Quinones.244999542_10208721149421898_8417269154911824696_n-768x512.jpg 768w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2021/10/Roberto-Alvarez-Quinones.244999542_10208721149421898_8417269154911824696_n-1536x1024.jpg 1536w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2021/10/Roberto-Alvarez-Quinones.244999542_10208721149421898_8417269154911824696_n.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 248px) 100vw, 248px" /></a></em></p>
<p><em>© </em>Roberto Álvarez Quiñones.<em> All Rights Reserved.</em></p>
<p><em> </em></p>
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		<title>Interacción humana</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mario L. Blanco Blanco]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 Oct 2025 18:49:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cronica]]></category>
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					<description><![CDATA[Literatura. Crónica. Por Mario blanco... Les he enseñado a mis hijos ser agradecidos cuando alguien tiene un gesto o amabilidad hacia ellos, con un regalo o cualquier atención, en mi caso que tantos libros he regalado y uno espera alguna palabra luego sobre la lectura, cosa que lamentablemente no ha abundado, y entonces pienso, o no lo leyó o que poco atento fue ante mi gesto.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5><strong><span style="color: #993300;">Literatura. Crónica. </span></strong><br />
<strong><span style="color: #993300;">Por Mario Blanco.</span></strong></h5>
<div id="attachment_27874" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/10/La-interaccion-humana.png"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-27874" class="wp-image-27874 size-medium" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/10/La-interaccion-humana-300x169.png" alt="" width="300" height="169" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/10/La-interaccion-humana-300x169.png 300w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/10/La-interaccion-humana.png 700w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-27874" class="wp-caption-text">Cortesía del autor.</p></div>
<p style="font-weight: 400;">Cuan compleja es la interacción humana, por naturaleza propia y espontáneamente esperamos recibir una señal a nuestras llamadas. Si caminamos  y alguien nos saluda con un leve gesto, esperamos el otro por educación, así valoramos que  haga lo mismo.  Damos los buenos días y esperamos reciprocidad. Mi esposa hace el café y si no le digo después del primer sorbo cómo quedó el mismo, me lo pregunta rauda y veloz, lo mismo después de hacer cualquier comida, y cuando yo limpio la casa, cosa que hago  semanalmente, espero su gesto o palabras de aprobación de que la casa luce limpia. Otros tienen el hábito hoy en día de expresarnos los buenos días con una imagen por el teléfono y unas palabras bonitas, y cuando lo hacen varios de nuestros amigos a la vez, casi que pensamos que nos van a atiborrar la memoria con esas imágenes, pero el otro espera al menos un, “gracias, lo propio”.</p>
<p style="font-weight: 400;">Les he enseñado a mis hijos ser agradecidos cuando alguien tiene un gesto o amabilidad hacia ellos, con un regalo o cualquier atención, en mi caso que tantos libros he regalado y uno espera alguna palabra luego sobre la lectura, cosa que lamentablemente no ha abundado, y entonces pienso, o no lo leyó o que poco atento fue ante mi gesto. Y así anda nuestro mundo, y ya antes había tocado el tema de nuestros egos que se alimentan de esas reciprocidades, y cuando no llegan, a muchos nos afectan. Pero me pregunto que poco nos cuesta admirar un peinado, una ropa nueva o cualquier acción de las personas que nos rodean, y retroalimentarlas con nuestra aceptación siempre que sea verdadera, tampoco pido que seamos  cínicos o hipócritas.</p>
<p style="font-weight: 400;">En fin, amigos, que a menudo espero me haga una llamadita un familiar o un amigo, y esta no llega, quizás también en la vejez, cuando tenemos mucho más tiempo, le exigimos a la interacción humana más destellos, expresiones, y cuando estas faltan, nos preguntamos si la inteligencia artificial podrá resolver esta situación y hacernos llegar expresiones que satisfagan nuestros corazones. Así va nuestro mundo actual.</p>
<p style="text-align: right;"><em><strong><u>[23/10/2025]</u></strong></em></p>
<p style="font-weight: 400;"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2017/01/Mario-L.-Blanco-Blanco-2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-8756" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2017/01/Mario-L.-Blanco-Blanco-2-225x300.jpg" alt="" width="187" height="249" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2017/01/Mario-L.-Blanco-Blanco-2-225x300.jpg 225w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2017/01/Mario-L.-Blanco-Blanco-2.jpg 302w" sizes="auto, (max-width: 187px) 100vw, 187px" /></a></p>
<p style="font-weight: 400;">© Mario Blanco. <em>All Rights Reserved.</em></p>
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		<title>Telemundo se vistió de lujo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Tenchy Caimares]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Oct 2025 21:09:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Critica]]></category>
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					<description><![CDATA[Literatura. Crítica. Promoción. Por Tenchy Caimares... Acaba de finalizar en las pantallas de Telemundo la teleserie “Velvet: El nuevo imperio” bajo la triple dirección de Gavidia, Ricardo Schwarz y el experimentado Miguel Varoni, y que no dejó duda de ser una superproducción, y de las buenas.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5></h5>
<h5><strong><span style="color: #993300;">Literatura. Crítica. Promoción. Telenovela.</span></strong><br />
<strong><span style="color: #993300;">Por Tenchy Caimares.</span></strong></h5>
<div id="attachment_27763" style="width: 204px" class="wp-caption alignleft"><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/10/Velvet.-El-nuevo-imperio.download.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-27763" class="wp-image-27763 size-full" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2025/10/Velvet.-El-nuevo-imperio.download.jpg" alt="" width="194" height="259" /></a><p id="caption-attachment-27763" class="wp-caption-text">Foto de promoción, tomada de <em>Wikipedia.org.</em></p></div>
<p>Acaba de finalizar en las pantallas de Telemundo la teleserie “<em>Velvet: El nuevo imperio” </em>bajo la triple dirección de Gavidia, Ricardo Schwarz y el experimentado Miguel Varoni, y que no dejó duda de ser una superproducción, y de las buenas.</p>
<p>Primero <em>“Velvet”</em> fue una serie televisiva española creada por Ramón Campos y Gema Neira y estrenada en Antena-3, con Paula Echevarría y Miguel Ángel Silvestre en los papeles protagónicos, y que fue una sensación que generó una secuela llamada “<em>Velvet Collection</em>”,  ambientada en la Gran Vía de Madrid de los años 50.</p>
<p>Telemundo Estudios decidió entonces hacer una adaptación. Trasladó el escenario al New York de la época actual y triunfó en el intento, en el que la ambientación fue su punto fuerte. Grabada enteramente en Telemundo Center (Miami) logró recrear en estudios una tienda completa de modas que logró transmitir todo el <em>glamour </em>neoyorquino.</p>
<p>Pero toda superproducción puede tener sus costuritas por ahí, a veces invisibles para el espectador promedio, pero nunca para el crítico. Y aunque las actuaciones en general fueron su punto fuerte, Samantha Siqueiros en el papel de Ana Velázquez demandaba más gestualidad, sobre todo en la expresión facial, un tanto fría. En momentos en que la emoción desbordaba la escena, ella solo lograba una discreta actuación si tenemos en cuenta la pasión interior que debe exteriorizar una diseñadora apasionada como lo requería su personaje. Pero también fue ese su primer protagónico, y todo es perdonable a esta bellísima actriz que tiene un camino inmenso ante sí.</p>
<p>Su pareja, Yon González  <em>(El internado)</em>, en el papel de Alberto Márquez, es convincente y apasionado, salvo el “seseo” muy marcado y susurrante en su pronunciación, que a veces era ininteligible en algunas escenas.</p>
<p>Grandes aplausos merece Carolina Miranda como Cristina Otegui, una mujer que se mueve entre su obsesión amorosa y un desequilibrio síquico que intenta disimular. A mi juicio es la estrella indiscutible de la serie. Magníficas las actuaciones de Danilo Carrera (Carlos Aristizábal), Luciano D’Alessandro (Raúl de La Riva) Itatí Cantoral (Isabel Juárez), Chantal Andere (Blanca), Sonia Smith (Pilar Márquez) y Aylin Mujica (Gloria Márquez), quien ya es la reina de las villanas.</p>
<p>Mención aparte merece Josh Gutiérrez como el desalmado Enrique Otegui, quien logra un desempeño excelente,  y Gaby Borges como Valeria, quien mantiene un suspenso altamente logrado en su personaje, donde el sufrimiento, la culpa y su propia ambición se debaten y logran un alto registro actoral.</p>
<p>Considero que para dar mayor realismo a la producción, personajes como Blanca, Raúl de la Riva y Ana requerían mostrarse más aguja en mano, ajustando patrones o dando algunas puntadas en una máquina de coser para evidenciar más su condición de maestros de la costura.</p>
<p>Como punto final, <em>Velvet: El nuevo imperio</em> sabe salir airoso de estas pequeñas costuras, alzándose como una producción seria, profesional, pletórica de <em>glamour, </em>intriga y situaciones bien manejadas que obligan a la sintonía cada noche y brindando un plato altamente disfrutable para el espectador.</p>
<p><a href="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2015/04/Tenchy-Caymares.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-4396" src="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2015/04/Tenchy-Caymares-245x300.jpg" alt="" width="206" height="252" srcset="https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2015/04/Tenchy-Caymares-245x300.jpg 245w, https://palabrabierta.com/wp-content/uploads/2015/04/Tenchy-Caymares.jpg 563w" sizes="auto, (max-width: 206px) 100vw, 206px" /></a>© Tenchy Caimares. <em>All Rights Reserved.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
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