<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:blogger='http://schemas.google.com/blogger/2008' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2047878775759313640</id><updated>2024-11-05T18:47:17.829-08:00</updated><category term="Ciencia"/><category term="Río Tercero"/><category term="ACV"/><category term="Accidente Cerebrovascular"/><category term="Ambiente"/><category term="Argentina"/><category term="Caos Social"/><category term="Carta Orgánica"/><category term="Comunicar"/><category term="Constitución"/><category term="Coup Detat"/><category term="Derecho"/><category term="Derechos Políticos"/><category term="Desobediencia Civil"/><category term="Domicilio"/><category term="Estado"/><category term="Felicidad"/><category term="Hablar"/><category term="Hedonismo"/><category term="Inconstitucionalidad"/><category term="Instantes"/><category term="Libertad"/><category term="Medios"/><category term="Momentos"/><category term="Música"/><category term="OMS"/><category term="Paco"/><category term="Placer"/><category term="Política"/><category term="Prensa"/><category term="Residencia"/><category term="Saber"/><category term="Salud"/><category term="Sentimientos"/><category term="Sociedad"/><category term="Spiegel"/><category term="Stroke"/><category term="Sustentable"/><category term="Violencia"/><title type='text'>PDS Argentina</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://pdsargentina.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2047878775759313640/posts/default?redirect=false'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pdsargentina.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>PDS Argentina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11511247967896372126</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='28' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjPuI2PGoNe_gVdhA1HuF-yVgNEhj09Txm-uZBEIfUKaWgZA0QNCdO9rOIwlVQSLin5XO__SKnxz8HoTOXNwqT_nmtGftU6Odq1oVZs7SAzmj6LVIZUZIAIbepITUtNh0Q/s220/Favicon.png'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>10</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2047878775759313640.post-2497485624276692118</id><published>2011-04-30T17:24:00.000-07:00</published><updated>2011-04-30T17:28:28.885-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Comunicar"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Hablar"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Saber"/><title type='text'>La Persona a Quien se Habla</title><content type='html'>&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg8LRL9TjoccSu32C2-6VsX3g7WesQKOzYEznEON2Rmv-ZlMQtnqFNEtqOMS2GZUQYFWiMvGUCX2FvdTmWmj-4gIK4nQKma_HLXvu-1URz3r6fP7X22ouFVr1pW3plku0znvE8P_3PdC08/s1600/1282212_66029715.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; height=&quot;300&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg8LRL9TjoccSu32C2-6VsX3g7WesQKOzYEznEON2Rmv-ZlMQtnqFNEtqOMS2GZUQYFWiMvGUCX2FvdTmWmj-4gIK4nQKma_HLXvu-1URz3r6fP7X22ouFVr1pW3plku0znvE8P_3PdC08/s320/1282212_66029715.jpg&quot; width=&quot;500&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-size: large;&quot;&gt;Han Fei (Hanfeitse, ?-234 a. de C.)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
La dificultad de hablar con una persona no está en saber lo que se ha de decir ni el método de argumentación que se ha de emplear para que la significación sea clara. Tampoco consiste la dificultad en tener el valor de decir total y francamente lo que se piensa. La dificultad estriba en conocer la mentalidad de la persona a la que se habla y en adaptar a ella el propio planteamiento.&lt;br /&gt;
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&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-BO&quot;&gt;Si la persona a la que hablas desea tener fama de altruista e idealista y tú le hablas de provechos utilitarios, te considerará un hombre vulgar y se apartará de ti. En cambio, si la persona a la que hablas tiene una mentalidad de comerciante y tú le hablas de idealismo, verá en ti a la persona sin sentido práctico con la que nada tendrá que hacer. Si la persona a la que hablas se presenta como hombre de principios y anda en el fondo tras el lucro, cuando tú le hables de principios fingirá coincidir contigo, pero no se confiará en ti. Si hablas a la misma persona de grandes beneficios, seguirá secretamente tu consejo, pero aparentemente te mantendrá a distancia. Conviene saber estas cosas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-BO&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;Frecuentemente los negocios se realizan en secreto y quedan desbaratados por noticias o rumores que se filtran. Cabe que no seas tú quien se haya ido de la lengua, pero si das a entender por tu lenguaje que estás al tanto de las cosas, corres peligro. Si un alto personaje tiene ciertos defectos personales y tú eres demasiado franco en tus consejos, corres peligro. Antes que hayas conquistado la confianza de la persona a quien se habla, si le dices cuanto piensas y le ofreces todos tus consejos y si esta persona sigue adelante y hace lo que tú le has aconsejado, se molestará si triunfa y sospechará de ti si fracasa, por lo que corres peligro. Un alto personaje quiere tener el mérito de lo que hace y si tú lo impides haciendo que lo hecho parezca tu opinión, corres peligro. Si ya ha hecho algo que desea que le sea atribuido y tú pareces ser un obstáculo para ello, corres peligro. Trata de obligarlo a hacer lo que sabes que nunca hará o de impedirle aquello que sabes que nunca desistirá de hacer y correrás peligro. Se dice, por tanto, que, si le hablas como a un caballero idealista, pensará que recurres al sarcasmo y, si le hablas como a quien se interesa en mezquinas ganancias y ruines ventajas, pensará que eres un avieso adulador. Si le hablas de lo que le gusta, puede pensar que buscas un favor y, si le hablas de lo que odia, puede pensar que lo estás provocando. Si no hablas lo suficiente, piensa que no sabes y, si hablas demasiado acabará cansándose de ti. Si presentas un asunto de un modo casual, te juzgará tímido, y si te explayas sobre tus grandes planes e ideas puede pensar que eres tosco e insolente. Aquí tienes expuestas las dificultades de hablar a una persona, de las que conviene estar al tanto.&lt;br /&gt;
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&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-BO&quot;&gt;Hubo un rico de ciudad Sung cuyo muro se hundió después de unas largas lluvias. Su hijo le dijo: “Tenemos que repararlo en seguida para prevenir los robos.” Su vecino dijo lo mismo. Aquella noche un ladrón entró en la casa y robó mucho dinero. El rico alabó a su hijo por su previsión y sospechó que su vecino había sido cómplice del robo. En los tiempos antiguos, el duque Wu de Cheng quiso invadir los dominios de los bárbaros Hu y casó a su hija con un caudillo de esta gente. Luego habló con sus generales: “Quiero comenzar una guerra de conquista. ¿A quién atacaré?” Kuanchisze propuso que atacara a los Hu. El duque le dijo: “El caudillo Hu es pariente mío por matrimonio. Estás diciendo insensateces.” Y ordenó que lo mataran. El caudillo oyó esto, creyó en el duque y descuidó las defensas. El duque atacó seguidamente a los Hu y los conquistó. En ambos casos, quien había hablado no había dicho nada malo y, sin embargo, el resultado fue el desastre en un caso y se sospechado en el otro. Lo difícil no es saber, sino saber qué hacer con lo que se sabe.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
En los tiempos antiguos, Mitseshia era un favorito del duque de Wei. Había una ley en Wei según la cual había que apuntar los pies a quienquiera que usara el carruaje ducal sin permiso. Mitse se enteró un día de que su madre estaba enferma y, como era de noche, tomó el carruaje ducal y fue a visitarla. El duque llegó a saberlo y comentó: “¡Qué buen hijo! Se ha arriesgado a perder los pies por su madre enferma.” Otro día Mitse se paseaba con el duque por el jardín ducal. Probó un melocotón que había cogido de un árbol y, como le pareció muy bueno, ofreció al duque la mitad no mordida. “¡Qué amable!”, comentó el duque. Más adelante, cuando el muchacho no era ya tan joven y había perdido el favor del duque, éste dijo: “Es el mismo que utilizó mi carruaje sin mi permiso y que me ofendió al darme la mitad no comida de un melocotón.” Lo que el duque condenaba en la conducta de Mitse era lo mismo que antes había alabado; el cambio estaba en los amores y odios del soberano. Por tanto, cuando un soberano ve con buenos ojos a un hombre, las palabras de éste parecen muy sensatas y merecedoras de toda confianza; si el mismo hombre es visto con malos ojos, puedes perder tus pies. Por tanto, quien desee hablar a un soberano debe tomarse el tiempo y asegurarse antes de si está bien visto o mal visto.&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pdsargentina.blogspot.com/feeds/2497485624276692118/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pdsargentina.blogspot.com/2011/04/han-fei-hanfeitse-234-de-c.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2047878775759313640/posts/default/2497485624276692118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2047878775759313640/posts/default/2497485624276692118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pdsargentina.blogspot.com/2011/04/han-fei-hanfeitse-234-de-c.html' title='La Persona a Quien se Habla'/><author><name>PDS Argentina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11511247967896372126</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='28' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjPuI2PGoNe_gVdhA1HuF-yVgNEhj09Txm-uZBEIfUKaWgZA0QNCdO9rOIwlVQSLin5XO__SKnxz8HoTOXNwqT_nmtGftU6Odq1oVZs7SAzmj6LVIZUZIAIbepITUtNh0Q/s220/Favicon.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg8LRL9TjoccSu32C2-6VsX3g7WesQKOzYEznEON2Rmv-ZlMQtnqFNEtqOMS2GZUQYFWiMvGUCX2FvdTmWmj-4gIK4nQKma_HLXvu-1URz3r6fP7X22ouFVr1pW3plku0znvE8P_3PdC08/s72-c/1282212_66029715.jpg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2047878775759313640.post-7623463724769180852</id><published>2011-04-28T11:01:00.000-07:00</published><updated>2011-04-28T12:58:12.375-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Instantes"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Momentos"/><title type='text'>Momentos</title><content type='html'>&lt;object style=&quot;height: 390px; width: 540px;&quot;&gt;&lt;param name=&quot;movie&quot; value=&quot;http://www.youtube.com/v/jNVPalNZD_I?version=3&quot;&gt;&lt;param name=&quot;allowFullScreen&quot; value=&quot;true&quot;&gt;&lt;param name=&quot;allowScriptAccess&quot; value=&quot;always&quot;&gt;&lt;embed src=&quot;http://www.youtube.com/v/jNVPalNZD_I?version=3&quot; type=&quot;application/x-shockwave-flash&quot; allowfullscreen=&quot;true&quot; allowScriptAccess=&quot;always&quot; width=&quot;540&quot; height=&quot;390&quot;&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;
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&lt;span style=&quot;color: #3c3b5f; font-family: Times, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;&quot;&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #783f04; font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: x-large;&quot;&gt;&lt;em&gt;La grandeza de una persona se puede manifestar en los grandes momentos, pero se forma en los instantes cotidianos.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: right;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #9e9faa; font-size: large;&quot;&gt;Phillips Brooks&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pdsargentina.blogspot.com/feeds/7623463724769180852/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pdsargentina.blogspot.com/2011/04/momentos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2047878775759313640/posts/default/7623463724769180852'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2047878775759313640/posts/default/7623463724769180852'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pdsargentina.blogspot.com/2011/04/momentos.html' title='Momentos'/><author><name>PDS Argentina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11511247967896372126</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='28' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjPuI2PGoNe_gVdhA1HuF-yVgNEhj09Txm-uZBEIfUKaWgZA0QNCdO9rOIwlVQSLin5XO__SKnxz8HoTOXNwqT_nmtGftU6Odq1oVZs7SAzmj6LVIZUZIAIbepITUtNh0Q/s220/Favicon.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2047878775759313640.post-6673500280661489918</id><published>2011-04-26T17:41:00.000-07:00</published><updated>2011-04-26T17:44:22.658-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Estado"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Libertad"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Medios"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Prensa"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Spiegel"/><title type='text'>Sobre la Libertad de Prensa y su Injerencia Estatal</title><content type='html'>&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj0PvJawmnGxlOUjahIZNyKUmx6zvmbMdE-eD1-Cx-IYSuRRkenD-wqQyZmE8n3i3Obrnoeec3A_8McqmifMDVF2WV4EXHG6M6hrYBK1OR6cm3fcNbLRMFiOCH7uAsyf62A0puoxoMa6DY/s1600/Prensa.png&quot; imageanchor=&quot;0&quot; style=&quot;margin-left: 0em; margin-right: 0em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; height=&quot;300&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj0PvJawmnGxlOUjahIZNyKUmx6zvmbMdE-eD1-Cx-IYSuRRkenD-wqQyZmE8n3i3Obrnoeec3A_8McqmifMDVF2WV4EXHG6M6hrYBK1OR6cm3fcNbLRMFiOCH7uAsyf62A0puoxoMa6DY/s640/Prensa.png&quot; width=&quot;500&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-BO&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;i&gt;“Afortunadamente ya no volverán los golpes de Estado (…) pero (hay) nuevas formas, nuevos métodos. Ya no son tanques ni soldados, sino relatores que nunca (se) sabe quién les paga (…) vienen precisamente a tratar de desarticular los procesos de organización popular”&lt;/i&gt;. &lt;b&gt;Cristina Fernández de Kirchner, 9 de febrero de 2010.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;b&gt;Extracto de la sentencia de fecha 5 de agosto de 1966 de la Corte Constitucional Alemana, al poner fin al caso “Spiegel”:&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-BO&quot;&gt;“Una prensa libre, no controlada por el poder público y libre de censura, es un elemento esencial del Estado libre; para la democracia moderna es imprescindible contar con una prensa política de publicación periódica, libre de injerencia oficial. Para tomar decisiones políticas, el ciudadano necesita estar ampliamente informado, además de conocer y poder sopesar aquellas opiniones que se han formado otros. La prensa impulsa esta discusión permanente; procura las informaciones, manifiesta su opinión y actúa como fuerza canalizadora de la discusión pública. En ella se articula la opinión pública; los argumentos se esclarecen en el proceso de declaración y réplica, adquieren contornos más nítidos y facilitan al ciudadano la formación de un juicio de valor y la toma de decisiones. En la democracia representativa, la prensa es, además, un órgano de control y nexo permanente entre el pueblo y sus representantes electos en el Parlamento y el gobierno. Resume en forma crítica las opiniones &lt;/span&gt;y reclamos que van surgiendo en forma permanente y renovada en el seno de la sociedad y sus grupos, los pone a debate y los acerca a los órganos del Estado que actúan políticamente, quienes pueden ponderar sus decisiones, incluidos los temas concretos de la política diaria, tomando como parámetro los criterios efectivamente sustentados en el pueblo. La ‘función pública’ que le cabe a la prensa es de singular importancia y no puede ser cumplida por el poder estatal organizado. Las empresas de prensa deben constituirse libremente en el espacio social. Trabajan en función de los principios propios del sector privado y están organizadas según el derecho privado. Mantienen entre sí una competencia intelectual y económica en la que no debe entrometerse el poder público” (BVerfGE 20, 162, 175 y s.).&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;i&gt;“Si me dejaran a mí decidir si deberíamos tener un gobierno sin diarios o diarios sin gobiernos, no vacilaría ni un instante en preferir lo último.”&lt;/i&gt; &lt;b&gt;Thomas Jefferson&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pdsargentina.blogspot.com/feeds/6673500280661489918/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pdsargentina.blogspot.com/2011/04/sobre-la-libertad-de-prensa-y-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2047878775759313640/posts/default/6673500280661489918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2047878775759313640/posts/default/6673500280661489918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pdsargentina.blogspot.com/2011/04/sobre-la-libertad-de-prensa-y-la.html' title='Sobre la Libertad de Prensa y su Injerencia Estatal'/><author><name>PDS Argentina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11511247967896372126</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='28' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjPuI2PGoNe_gVdhA1HuF-yVgNEhj09Txm-uZBEIfUKaWgZA0QNCdO9rOIwlVQSLin5XO__SKnxz8HoTOXNwqT_nmtGftU6Odq1oVZs7SAzmj6LVIZUZIAIbepITUtNh0Q/s220/Favicon.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj0PvJawmnGxlOUjahIZNyKUmx6zvmbMdE-eD1-Cx-IYSuRRkenD-wqQyZmE8n3i3Obrnoeec3A_8McqmifMDVF2WV4EXHG6M6hrYBK1OR6cm3fcNbLRMFiOCH7uAsyf62A0puoxoMa6DY/s72-c/Prensa.png" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2047878775759313640.post-3010031588965911489</id><published>2011-04-25T16:05:00.001-07:00</published><updated>2011-04-25T16:06:53.935-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Carta Orgánica"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Constitución"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Derechos Políticos"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Domicilio"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Inconstitucionalidad"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Política"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Residencia"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Río Tercero"/><title type='text'>Inconstitucionalidad en la Carta Orgánica de Río Tercero</title><content type='html'>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;color: #0b5394; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-weight: bold;&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;color: #0b5394; font-family: Arial, sans-serif; font-size: 12pt;&quot;&gt;Autor: Gabriel Herrador&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;color: #0b5394; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;font-weight: bold; line-height: normal; margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;color: #0b5394; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;color: #3d85c6; font-family: Arial, sans-serif;&quot;&gt;Twitter:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Arial, sans-serif;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;a href=&quot;http://twitter.com/gabrielherrador&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: blue;&quot;&gt;@gabrielherrador&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;En Octubre de 2007, se sancionó en Río Tercero la Carta Orgánica de la ciudad. Se trata de una “ley fundamental” donde se fijan los derechos, deberes, obligaciones, metas y objetivos para la ciudad y sus vecinos. Pero también donde se fijan y distribuyen las competencias y atribuciones de los distintos órganos de poder, y las formas de acceder a los mismos.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Luego de las “Declaraciones, Derechos, Deberes y Garantías, Principios de Gobierno y Políticas Especiales” que conforman la Primera Parte, se establece en la Segunda Parte, las Autoridades del Municipio. Es allí donde encontramos en primer término el artículo 79 (1) que nos habla sobre los Requisitos para ser Concejal, y más adelante el artículo 115 (2) donde se fijan los requisitos para ser Intendente.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Ni bien comenzamos con el análisis de los requisitos exigidos, se advierte un primer problema: ¿los mismos se establecen para ser “candidatos”, o para “asumir” el cargo de concejal o intendente de la ciudad? La diferencia parece insignificante, pero no lo es. Si nos remitimos al texto advertimos que los mismos dicen: artículo 79. “Requisitos. Son requisitos para ser concejal” y artículo 115. “Requisitos. Para ser Intendente se requiere” (lo destacado me pertenece). Es decir que tanto uno como otro nos van a establecer los requisitos necesarios para “ejercer” el cargo de Concejal o Intendente, por lo cual los dos primeros incisos de ambos artículos no presentan dificultades en tal sentido. Queda claro que para ejercer dichos cargos se debe ser “argentino, nativo o por opción”; y “ser miembro del cuerpo electoral de la ciudad”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Ahora bien, esta claridad se ve pronto obscurecida al observar el texto de los incisos 3º y 4º de ambos artículos, ya que en ellos se exigen condiciones “al tiempo de la elección”. Es decir que se deberá cumplir con la exigencia de edad mínima y residencia, al tiempo de celebrarse la elección y no al tiempo de asumir el cargo.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;No obstante, y sin avanzar demasiado en lo que es una mala técnica legislativa, voy a detenerme especialmente en el inciso 4º, y más especialmente en el del artículo 115 de dicha Carta Orgánica; ya que aquí encontramos un conflicto mucho más grave aún, que nada tiene que ver con técnica legislativa, sino más bien con la inconstitucionalidad de dicha norma.&lt;br /&gt;
&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
Se establece que para ser Intendente de la ciudad de Río Tercero, se debe tener ocho (8) años de Residencia “inmediata y continua” en el municipio anteriores al tiempo de su elección. Ahora bien, ¿por qué esta disposición sobreviene inconstitucional?&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;En primer lugar viola lo dispuesto por el artículo 31 de la Constitución Nacional, toda vez que una Carta Orgánica debe respetar el Principio de Jerarquía en el ordenamiento jurídico argentino, y debe guardar cierta congruencia en sus disposiciones, ya que a la hora de interpretar la norma se plantean conflictos innecesarios producto de una mala técnica legislativa, de argumentos caprichosos o intereses coyunturales.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Asimismo, viola lo establecido por el artículo 37 de la Constitución Nacional, en tanto que se debe garantizar “el pleno ejercicio de los derechos políticos, con arreglo al principio de la soberanía popular y de las leyes que se dicten en consecuencia”. Para ello, es necesario que todo el ordenamiento jurídico garantice el ejercicio de estos derechos, incluida la Carta Orgánica local, que en el inc. 4º del artículo 15 establece el derecho del que goza todo habitante de la ciudad de Río Tercero de “participar política, económica, social y culturalmente en la vida comunitaria de la ciudad”; y en el inc. 5º que reconoce igualmente el derecho de “constituir partidos políticos, a elegir y ser elegido”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Vulnera varios de los Tratados Internacionales, con reconocida jerarquía constitucional según art. 75 inc. 22 de la Ley Fundamental, que garantizan el derecho de participación. Como por ejemplo el art. 23 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, cuando dispone: “1. Todos los ciudadanos deben gozar de los siguientes derechos y oportunidades: a. de participar en la dirección de los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes libremente elegidos… y c. de tener acceso, en condiciones generales de igualdad, a las funciones públicas de su país. 2. La ley puede reglamentar el ejercicio de los derechos y oportunidades a que se refiere el inciso anterior, exclusivamente por razones de edad, nacionalidad, residencia, idioma, instrucción, capacidad civil o mental, o condena por juez competente, en proceso penal”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Viola el artículo 25 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, cuando establece que “Todos los ciudadanos gozarán, sin ninguna de las distinciones mencionadas en el artículo 2º [raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social] y sin restricciones indebidas, de los siguientes derechos y oportunidades: a) Participar en la dirección de los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes libremente elegidos; b)&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Votar y ser elegidos en elecciones periódicas, auténticas… c) Tener acceso, en condiciones generales de igualdad, a las funciones públicas de su país” (lo resaltado me pertenece).&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Este derecho a ser Elegido es el que se encuentra vulnerado con el requisito de ocho años de residencia en el municipio. Para comprenderlo cabalmente, primero debemos aclarar que se entiende por “Residencia”.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Para ello recurrimos en primer lugar al diccionario de la Real Academia Española, que define la residencia como el “lugar donde se reside”, aclarando que “residir” significa “estar establecido en un lugar”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;La doctrina suele identificar esta “Residencia” con el “Domicilio Real” establecido en el art. 89 del Código Civil, e identificando a este último con el domicilio electoral. Pero si nos atenemos al texto de la ley 23.298, veremos una clara distinción sobre el Domicilio Electoral y la Residencia. El domicilio electoral es el último anotado en la libreta de enrolamiento, libreta cívica o Documento Nacional de Identidad (art. 20); mientras que la residencia podrá ser acreditada por cualquier medio de prueba, excepto la testimonial (art. 34). &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;No obstante lo dicho, la jurisprudencia ha reconocido cierta interrelación entre la residencia y el domicilio electoral, ya que éste constituye una presunción iuris tantum a los fines de acreditar aquella.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Queda entonces claro el significado y alcance del domicilio Electoral, y sabemos que éste último puede ser usado para acreditar la residencia. ¿Pero cuál es el significado electoral que el constituyente tuvo en miras a la hora de requerir cierto tiempo de Residencia como requisito en cargos electivos? Debemos entonces conocer exactamente cuál fue la intención del constituyente.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Resulta natural plantear que los antecedentes de la norma municipal cuestionada se encuentra en los preceptos constitucionales, tanto provinciales como nacionales, como también en la ley provincial Nro. 8102 más conocida como Ley Orgánica de Municipios.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Bastará entonces remitirnos a los antecedentes constitucionales, a fin de comprender los motivos y razones por los que se llega a la necesidad de exigir la Residencia como uno de los requisitos para ocupar cargos como el de Diputado y Senador Nacional, o Gobernador de Provincia entre otros.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Al revisar estos antecedentes, se aprecia claramente la unanimidad sobre el argumento utilizado por los constituyentes a la hora de exigir cierto tiempo de residencia. Y estos son:&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;ol&gt;&lt;li&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Que el candidato esté consustanciado con la problemática, las necesidades, y los intereses de la sociedad que pretende representar;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Que el candidato sea conocido por sus electores;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;En efecto, se pretende con este requisito la necesidad de acreditar un vínculo razonable entre el candidato y las personas que pretende representar, velando por el conocimiento de los problemas del electorado que lo va a elegir.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Resulta útil citar a Benjamín Gorostiaga -miembro de la Comisión de Negocios Constitucionales de la Convención de 1853, que originariamente previó la exigencia- quien sostuvo que “las razones que había tenido en vista [...] eran que los representantes de los pueblos tuviesen conocimientos prácticos y exactos de lo tocante a ellos, puesto que son el eco, el intérprete de sus sentimientos, ideas y deseos; que para obtener este fin, debía conocer sus necesidades y estudiarlas de cerca para saberlas explicar”&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Asimismo, la Cámara Nacional Electoral citando a Joaquín V. González ha dicho que “…el propósito de la Constitución es que el pueblo de cada provincia se halle representado por hombres salidos de su seno, inspirados en necesidades reales, en las ideas y sentimientos de la localidad; […] y que la Constitución procura satisfacer ese necesidad por medio de la residencia”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Estas y no otras son las razones por las que el requisito de residencia existe, no solo en nuestra C.O.M., sino también en la Ley 8102, en la Constitución Provincial, en la Constitución Nacional y en todas las constituciones provinciales y demás cartas orgánicas municipales.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Sin embargo, hay algo que distingue absolutamente la C.O.M., con el resto de los plexos legislativos mencionados; y es la exigencia de ocho (8) años de residencia. Si bien en algunas constituciones provinciales encontramos la exigencia de hasta cinco (5) años o el excepcionalísimo caso de la provincia de Santiago del Estero, donde para ser Gobernador se requiere diez (10) años de residencia; el promedio es de dos (2) años.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Así, a modo de ejemplo podemos mencionar la ley 8102, que exige para ser Intendente dos (2) años de residencia; la Constitución Provincial que requiere dos (2) años para ser Legislador o tres (3) para ser Legislador Departamental, y cuatro (4) para ser Gobernador; y la Constitución Nacional que requiere dos (2) años de residencia para ser Diputado o Senador en el caso de no ser natural de la provincia que lo elija.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;La Carta Orgánica de la Ciudad de Córdoba requiere dos (2) años de residencia para ser Concejal, y cuatro (4) para ser Intendente; en Río Cuarto se exige cuatro (4) años para ser Concejal o Intendente; en Villa María se requiere dos (2) años de residencia para ser Concejal, o cinco (5) para ser Intendente Municipal. &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Lo que aquí se ataca no es el requisito de la Residencia, sino su prolongado plazo. De acuerdo con el texto de los artículos 28, 37, 75 inc. 22 de la C.N. y los Tratados Internacionales antes mencionados, no surge la prohibición de reglamentar el acceso a los cargos electivos por razones de residencia. Sino que dicha reglamentación es ampliamente aceptada, siempre y cuando no socave, anule o vulnere los derechos legítimos de las personas.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;La validez de estas restricciones, como la de cualquier reglamentación, está condicionada a su Razonabilidad y, por ende, a que no importe una discriminación odiosa e inconstitucional.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Resulta injustificadamente restrictivo exigirle a una persona que pretenda ser candidato a Intendente Municipal, que cumplimente con el requisito de ocho (8) años de residencia “inmediata y continua”, toda vez que se altera absolutamente el espíritu justificativo propio de la Residencia.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Si dijimos que su fundamento se encuentra en la necesidad de que el candidato esté comprometido con quienes lo elegirán, que cuente con un conocimiento personal, actual y directo sobre las particularidades de su ciudad, y que sus electores lo conozcan; entonces resulta a todas luces excesivo e injustificado pretender ocho años de residencia inmediata y continua para lograr tal fin en una ciudad como la nuestra.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Resulta, en cambio, a simple vista razonable que la Constitución Provincial requiera cuatro (4) años de residencia para ser Gobernador, con el fin de que el candidato a dicha magistratura pueda estar consustanciado con la problemática provincial.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Sin embargo, una interpretación dogmática del art. 130 de la Constitución Provincial, también podría resultar irrazonable teniendo en miras los fines que tuvo el constituyente al sancionarla. Es que la realidad actual de nuestra sociedad, resulta harto diferente a la realidad cordobesa de hace unos años atrás, donde se justificaba que el candidato necesitara de un cierto lapso de tiempo para recorrer su territorio y embeberse de la problemática provincial. Hoy, los medios de comunicación, el transporte, los satélites, la informática, las telecomunicaciones, en suma la tecnología permiten una aceleración y profundización del proceso de conocimiento e información, que si los cotejamos con la sociedad de por lo menos dos décadas atrás, dicha norma se torna abstracta e innecesaria.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;No obstante, dicho precepto constitucional (art. 130 de la C. Prov.) pasaría sin demasiados problemas el test de razonabilidad impuesto por el artículo 28 de la Constitución Nacional; no así el mentado artículo 115 de nuestra C.O.M., sancionada en octubre de 2007, donde el constituyente no debió desconocer ni permanecer ajeno a la realidad fáctica de nuestra sociedad y a la transformación de las condiciones sociales, a la hora de exigir ocho años de residencia.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;La norma atacada conmueve todo el bloque de constitucionalidad, ya que resulta materialmente inválida a la luz de los textos legales y/o constitucionales, y afecta gravemente los compromisos asumidos por la Argentina en el orden internacional.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Los derechos políticos son considerados sustanciales en toda democracia, y siempre debe primar el resguardo del interés público comprometido.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Si bien se les reconoce a los poderes políticos, ciertas facultades para trazar distinciones legales entre categoría de personas, cuando ello resulta conveniente a fin de llevar adelante objetivos legales legítimos, en algunos casos el legislador y/o el constituyente responde a prejuicios o intereses que provocan como efecto la exclusión de ciertas personas del legítimo ejercicio de un derecho.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;Si esto es así, nos encontramos ante categorías o requisitos sospechosos que suspenden la presunción de constitucionalidad de estas normas que tienden a excluir a ciertos ciudadanos del ejercicio de algunos de sus derechos políticos.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;No obstante, el artículo cuestionado integra el cuerpo normativo de la Carta Orgánica, por lo que ante un eventual conflicto, sólo quedará el remedio judicial y la revisión constitucional por un órgano jurisdiccional. Para lo cual resulta valioso considerar lo dicho por el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba:&amp;nbsp;&lt;b&gt;&lt;i&gt;“la acreditación del requisito de residencia está ligada al valor convictivo de la prueba producida en cada caso concreto, de la cual deberá surgir en forma indubitable una vinculación real y concreta del candidato y la población que pretende representar”&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif; line-height: 24px;&quot;&gt;&lt;s&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;&lt;/s&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 24px; margin-bottom: 6pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;line-height: normal; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif; font-size: x-small;&quot;&gt;&lt;b&gt;(1) Artículo 79.&amp;nbsp;&lt;/b&gt;Requisitos. Son requisitos para ser concejal:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: normal; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-size: x-small;&quot;&gt;1. Ser argentino, nativo o por opción.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: normal; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-size: x-small;&quot;&gt;2. Ser miembro del cuerpo electoral de la ciudad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: normal; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-size: x-small;&quot;&gt;3. Haber cumplido veintitrés (23) años de edad al tiempo de su elección.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: normal; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-size: x-small;&quot;&gt;4. Tener seis (6) años de residencia inmediata y continua en el Municipio al tiempo de su elección. No interrumpe la residencia la ausencia causada por servicios a la Nación, Provincia u Organismos Internacionales, o por la realización de estudios terciarios, universitarios o de post-grado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoEndnoteText&quot; style=&quot;line-height: 24px;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: normal; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-size: x-small;&quot;&gt;&lt;b&gt;(2) Artículo 115&lt;/b&gt;. Requisitos. Para ser Intendente se requiere:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: normal; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-size: x-small;&quot;&gt;1. Ser argentino, nativo o por opción.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: normal; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-size: x-small;&quot;&gt;2. Ser miembro del cuerpo electoral de la ciudad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: normal; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-size: x-small;&quot;&gt;3. Haber cumplido veintiocho (28) años de edad al tiempo de su elección.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: normal; margin-bottom: 0cm;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-size: x-small;&quot;&gt;4. Tener ocho (8) años de residencia inmediata y continua en el Municipio anteriores al tiempo de su elección. Entiéndase por tal, al domicilio real, lugar donde tiene establecido el asiento principal de su residencia y de sus negocios, fijado por la persona en su calidad de ciudadano.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pdsargentina.blogspot.com/feeds/3010031588965911489/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pdsargentina.blogspot.com/2011/04/inconstitucionalidad-en-la-carta.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2047878775759313640/posts/default/3010031588965911489'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2047878775759313640/posts/default/3010031588965911489'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pdsargentina.blogspot.com/2011/04/inconstitucionalidad-en-la-carta.html' title='Inconstitucionalidad en la Carta Orgánica de Río Tercero'/><author><name>PDS Argentina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11511247967896372126</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='28' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjPuI2PGoNe_gVdhA1HuF-yVgNEhj09Txm-uZBEIfUKaWgZA0QNCdO9rOIwlVQSLin5XO__SKnxz8HoTOXNwqT_nmtGftU6Odq1oVZs7SAzmj6LVIZUZIAIbepITUtNh0Q/s220/Favicon.png'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2047878775759313640.post-3028889679023540088</id><published>2011-02-17T11:41:00.000-08:00</published><updated>2011-02-17T11:42:50.126-08:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Caos Social"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Coup Detat"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Desobediencia Civil"/><title type='text'>Desobediencia Civil: Disparador Del Caos Social</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Autor: &lt;a href=&quot;http://www.articuloz.com/authors/358131&quot; title=&quot;Andrés Simón Moreno Arreche&quot;&gt;Andrés Simón Moreno Arreche&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;strong&gt;TEORÍA DEL CAOS SOCIAL&lt;/strong&gt; / Capítulo 9 Desobediencia civil: Disparador del caos social (Final) / Andrés Simón Moreno Arreche / ISBN 9789801241312&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;1.- Resumen:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;La desobediencia civil puede ser concebida como un método legítimo de disidencia frente al poder del Estado, que es una forma de pensamiento e ideología admitida en el seno de una sociedad democrática. La entropía social que proviene de esta dinámica dispara vórtices caóticos sobre, en y dentro de las estructuras societales, como una eclosión social que se genera unas veces de manera espontánea; otras, como consecuencia de la declinación de un tipo de organización. Para muchos estudiosos de la conducta humana, el origen de la violencia reside en la naturaleza o esencia humana, para ello se han referido a autores como Tomás Hobbes quien desde el siglo XVI afirmara, en su famoso texto &lt;em&gt;El Leviatán&lt;/em&gt;, que la ley que impera en la sociedad es la ley de la jungla, es decir, la ley del más fuerte.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Las temáticas conexas de la violencia, del crimen organizado, de las pandillas de los grupos delincuentes y de la inseguridad son centrales para entender las dinámicas de las sociedades latinoamericanas. En este contexto de violencia y de inseguridad crónica en muchos países de la región, la temática de la seguridad se ha vuelto la prioridad principal entre las demandas sociales de la gente. Fenómenos tan complejos como el crecimiento de la violencia social, el aumento en el consumo de drogas y la desintegración familiar tienen diversas raíces. Problemas de esta índole no sólo tienen un origen político o económico, sino también poseen causas sociales y culturales diversas. La reacción de la posmodernidad plantea la única opción de un escepticismo intelectual que renuncia a querer conocer la verdad. Proclama la supuesta incapacidad del ser humano para conocer el aspecto esencial de las realidades que nos rodean. El pensamiento posmoderno es, en buena medida, un pensamiento débil que se traduce en confusión y relativismo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Sociólogos e investigadores sociales sostienen que los nuevos malestares sociales de esta época híper consumista y absolutamente ególatra no son consecuencia de las relaciones de producción, porque se trata de un malestar que no requiere de una lectura social, mucho menos política ya que esa pesadumbre es privada, de cada individuo, de la patología de su desajuste emocional porque no ha sabido estar a la altura del tiempo o el destino. Con la posmodernidad se perdió la noción del presente y entonces la realidad se reconvirtió. Y así, poco a poco, los individuos de las sociedades posmodernas fueron abandonando por obra y gracia del relativismo narcisista al nihilismo paralizante, renegando incluso del futuro. La política, como concepto instaurado a principios del Siglo XX, y como promesa de redención social, ha sido derrotada como arma de combate, y el derecho al ‘yo por encima de todo&#39; ha compensado la creciente despolitización de las relaciones sociales.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Pero el malestar social se transforma en un conflicto que deja víctimas. Muchas aguardan en la larga lista de los centros de salud mental, en los despachos privados de los psicólogos, en los servicios sociales o en el paro puro y duro. Son los que sobreviven, los consumidores de anti ansiolíticos, quienes han somatizado la dureza de una vida sin redes de protección en la fibromialgia social de nuestros días. El malestar social se refleja en el sistema de los servicios sociales, públicos y privados, que victimizan las patologías personales haciendo creer al sujeto que es el culpable de su situación.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Frente a este escenario, la desobediencia civil busca inducir a un cambio en normas jurídicas o políticas gubernamentales que se consideran ilegítimas a la luz de los principios que rigen la vida social, es decir, que pretende identificarse con los fundamentos constitucionales del Estado democrático para que los cambios se logren a través de una protesta en la que se apela al, &lt;em&gt;sentido de justicia de la mayoría&lt;/em&gt;, esto es, a ciertos valores cívicos que son compartidos por los ciudadanos protestatarios. Los pioneros de la desobediencia civil fueron Thoreau, Tolstoi y Einstein, tres ilustres desobedientes respecto de sus Estados: preconizaron la desobediencia civil del individuo frente al Estado teniendo como referentes el Estado que formalmente les daba su nacionalidad (EE.UU, Rusia, Alemania) pero también fueron críticos del Estado en general como forma de organización social moderna.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Las acciones de desestabilización y de protesta en contra de leyes, normas y políticas oficiales, comienzan cuando se generaliza la desobediencia civil y entonces se genera otro tipo de manifestaciones de inconformidad, que pasan de la inacción y la pasividad de la resistencia social y política, al colapso institucional que deviene ulteriormente, bien en el derrocamiento del gobierno a partir de una rebelión cívico-militar, o bien con el &lt;em&gt;coup d&#39;état &lt;/em&gt;que es la toma del poder político de un modo repentino y violento, por parte de un grupo de poder, vulnerando la legitimidad institucional establecida en un Estado, es decir, las normas legales de sucesión en el poder vigentes con anterioridad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;2.- El colapso institucional desde la perspectiva del &lt;em&gt;coup d&#39;état:&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Atendiendo a la identidad de sus autores, usualmente presenta dos formas en el &lt;em&gt;coup d&#39;état&lt;/em&gt;: el golpe de palacio o golpe institucional, cuando la toma del poder es ejecutada por elementos internos del propio gobierno, incluso de la misma cúspide gubernamental; el golpe militar o pronunciamiento militar, cuando la toma del poder es realizada por miembros de las fuerzas armadas. El pretorianismo es la influencia excesiva del poder militar en el gobierno civil que en muchos de los casos lo llevan a cabo mediante los golpes de estado o pronunciamientos. Más recientemente se ha usado el término golpe de mercado para referirse a los cambios institucionales producidos por presiones de grupos económicos, utilizando mecanismos de desestabilización y caos en la economía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;El colapso institucional se manifiesta de diversas maneras y modos: El golpe de Estado, el autogolpe y la rebelión cívico-militar son las formas más comunes. Cuando los partidos tradicionales han dejado de tener confianza y credibilidad, la acción de los grupos violentos ligados al crimen organizado cuenta con un sólido esquema de base social que les permite realizar, sin problemas, sus actividades. La represión y la acción violenta en contra de los grupos marginados y políticamente inconformes con el gobierno se transforma en acciones brutales y represivas de policías y sicarios y es por esas razones que muchos ciudadanos optan por la afiliación a grupos criminales o delictivos que operan, con toda libertad, en muchas regiones del país que iniciaron sus actividades con la protección y la impunidad que les brindaban los policías y los grupos de seguridad del gobierno.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Así es como previo al colapso de las instituciones, se protegen los intereses de grupos que controla la política nacional al lado de los policías políticos que son los que garantizan la represión en contra de los grupos protestarios o inconformes y así, ante la confusión de que en los encuentros armados se dan entre fuerzas institucionales y delincuentes, se ocultan las represiones y se puede asesinar a muchos luchadores sociales que operan en las regiones marginadas, con la excusa de que se han eliminado a delincuentes que protegían a otros delincuentes de algunas regiones del país, cuando en realidad se trata de grupos guerrilleros urbanos que no quieren reconocerse como tales, porque reconocerlos como tales guerrilleros citadinos un incongruencia política que afecta la presunta estabilidad social que argumentan los gobiernos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Incluso tampoco se podrá afirmar tal vinculación si una vez planteados y desarrollados sus postulados por parte de una persona o grupo de personas, los mismos son aceptados plenamente por una organización terrorista&quot;.Los conceptos tales como &lt;em&gt;no colaboración, boicot, desobediencia civil&lt;/em&gt;… Y de quiénes la han empleado, empezando por Antígona y siguiendo por los clásicos Thoreau, Gandhi, King…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;em&gt;500 ejemplos de no-violencia. Otra forma de contar la historia&lt;/em&gt; La tesis principal del libro plantea la necesidad de pasar de las acciones de no-violencia desperdigadas a estrategias no-violentas que supongan repensar las formas de acción política y social.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;3.- La justificación moral de la desobediencia civil&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Con tales antecedentes no es difícil concluir que la justificación moral de la desobediencia civil va de suyo: el deber (que no el derecho) de la desobediencia civil proclamado por Thoreau puede admitir una justificación ética también en las sociedades democráticas. Cabe objetar al respecto la obediencia debida al derecho en tal sociedad. Pero, incluso en ésta, son muchos los autores que justifican la desobediencia civil por razones morales. Así lo ha hecho, por ejemplo, Felipe González Vicent: &quot;Mientras no hay fundamento ético para la obediencia al derecho sí hay un fundamento ético absoluto para su desobediencia&quot; (1). Y, aunque en términos no tan drásticos, también Javier Muguerza: &quot;Cualquier individuo está legitimado a desobedecer cualquier acuerdo o decisión colectiva que, según el dictado de su conciencia, atente contra la condición humana&quot; (2).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Esta justificación moral (absoluta o en términos personalistas) se basaría en la superioridad del foro de la conciencia del individuo, capaz de captar intuitivamente qué es lo bueno y qué es lo malo, sobre las leyes concretas de tal o cual estado a las que el desobediente se opone. Y la desobediencia será civil siempre que la conciencia nos diga que están siendo violados los derechos humanos o la condición humana. Thoreau afirmaba que &quot;&lt;em&gt;no habrá una nación realmente libre hasta que el estado reconozca al individuo como ente superior del que deriva toda su autoridad y le trate en consecuencia&lt;/em&gt;&quot;. Y, con matices, está afirmación se halla presente en la mayoría de los defensores de la desobediencia civil. Esto equivale a decir que la desobediencia civil estará moralmente justificada en estados antidemocráticos, pre-democráticos o democráticos representativos mientras el estado siga tratando a los individuos como súbditos y no como ciudadanos en sentido pleno.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Ni siquiera cabe, desde este punto de vista moral, la restricción de que, en un estado democrático de derecho, es obligado respetar la opinión de la mayoría expresada en el Parlamento y recogida en las leyes. Pues es obvio que sólo una teoría estrechamente procedimentalista estaría dispuesta a defender que las democracias realmente existentes son democracias en sentido estricto (gobierno del pueblo). En la práctica de nuestras democracias hay todavía mucho que decir (críticamente) sobre quién es realmente el soberano, cómo se articulan realmente las mayorías y qué representan realmente los partidos políticos que proponen una determinada ley al parlamento (sobre el servicio militar, el presupuesto de defensa, el status de los inmigrantes, lo que hay considerar como familia, la ilegalización de tal o cual formación política, etc.).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Hay, por tanto, condiciones que, incluso en un estado democrático, obligan &lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;a considerar hasta dónde es moralmente admisible el principio moral de obligación política y que siguen justificando la práctica de la desobediencia civil. Ocurre que el mero principio de las mayorías no garantiza sin más, a priori, el respeto de los derechos humanos, pues las mayorías pueden decidir actuaciones que contradigan derechos de determinadas minorías. Ocurre también que el principio de la división de poderes, característico de un estado democrático de derecho, no siempre se cumple, de manera que hay circunstancias en que pueden quedar bloqueadas las posibilidades de expresión y actuación de determinadas minorías. Ocurre, además, que en estados democráticos plurinacionales y multi lingüísticos, que son los más, hay conflicto entre el principio de igualdad de los ciudadanos ante la ley y el reconocimiento efectivo del derecho a la diferencia. Y ocurre a veces que, incluso en estados democráticos, y por reacción de la mayoría frente a actuaciones que no han tenido que ver con la desobediencia civil, se produce un recorte grave de los derechos humanos de determinados sectores de la población. Tales circunstancias no son supuestos hipotéticos sino situaciones de hecho que se han dado y se dan en los países democráticos actuales.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Así, pues, en un estado democrático la admisión formal de la desobediencia civil será un síntoma de autocontención, un reconocimiento de los límites del propio estado y del carácter procesual de las constituciones vigentes. Por eso algunas constituciones la admiten formalmente; y por eso se ha podido decir, con razón, que la desobediencia civil es precisamente la piedra de toque de la democracia o el más evidente de los indicadores de la madurez de las políticas democráticas. Teniendo en cuenta la imperfección y los déficits de las democracias representativas realmente existentes, algo generalmente admitido, la desobediencia civil puede considerarse hoy en día no como un síntoma de deslealtad frente a la democracia, sino como una forma excepcional de participación política en la construcción de la democracia. Y no es casual en absoluto el que la afirmación de la desobediencia civil en el marco de ese movimiento de movimientos que es el movimiento antiglobalización vaya generalmente acompañada no sólo de la defensa de la universalización de los derechos humanos que la democracia proclama, sino también de la afirmación de la necesidad de una ampliación de la democracia representativa en democracia participativa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;De ahí que la justificación de la desobediencia civil en los estados democráticos representativos tienda a ser no sólo moral sino ético-política. Cuando en nuestros días los individuos o colectivos propugnan la desobediencia civil (por ejemplo, frente al reclutamiento en caso de guerra, frente a las leyes sobre los inmigrantes o frente a la ilegalización de formaciones políticas que, siendo minoría, alcanzan porcentajes por encima del diez o quince por ciento de los votos emitidos) no están tratando simplemente de salvar su alma (o su conciencia) frente a lo que consideran una ley injusta, sino que su actuación apunta a convencer a la mayoría parlamentaria (o al pueblo soberano) de su error en el ámbito de la esfera pública. Aun aceptando el principio moral de la obligación política, el desobediente tiende a buscar, por tanto, una justificación no sólo moral sino ético-política para su actuación, dado que ésta se produce en el ámbito de la ética de la responsabilidad pública, no sólo en el ámbito de la ética de las convicciones morales.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Al llegar aquí se puede discutir si tal o cual actividad o campaña concreta de desobediencia civil ante una determinada ley aprobada por el parlamento es apropiada, correcta o la más adecuada para alcanzar el fin que los desobedientes dicen proponerse. Pero ésta es una discusión sobre medios y fines, sobre las consecuencias públicas de las acciones colectivas, y tiene que hacerse con los mismos argumentos con los que se discuten las consecuencias, hipotéticas o previsibles, de cualquier otra acción ético-política, incluidas las acciones del partido o coalición que hayan resultado mayoritarios en las elecciones o las acciones de los jueces de los más altos tribunales en nombre del Estado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Es una actitud típicamente falaz de quienes se consideran representantes de la mayoría o del soberano en un momento histórico dado el descalificar la desobediencia civil ante tal o cual ley aduciendo que el comportamiento de los desobedientes pone en peligro el conjunto de las instituciones democráticas, el estado de derecho o el sistema democrático establecido. La democracia, las constituciones (y, por extensión, las leyes subordinadas, incluida la ley penal) son siempre consecuencia de procesos históricos concretos, y procesuales ellas mismas. De donde se sigue que el peligro potencial para la democracia puede venir tanto de una consecuencia perversa de la crítica (justa) de sus déficits actuales como de la autocomplacencia de la mayoría (por representativa que sea) o del soberano mismo respecto de la democracia realmente existente. Hay ejemplos históricos de ambas cosas. Y el más reciente (el recorte de las libertades al que se asiste en el mundo a partir de los atentados del 11 de septiembre del 2001, denunciado por varias asociaciones de juristas demócratas) apunta precisamente a esto último, a la autocomplacencia o la prepotencia, no al riesgo de la crítica (por global que sea) que los desobedientes hacen de la democracia realmente existente, que, como he mantenido en otro lugar, era y, antes del 11 de septiembre, una democracia &quot;demediada&quot; . Aunque la mediación jurídica (reconociendo la razón o razones de los desobedientes) suele ser decisiva para la autocontención de la desobediencia civil dentro de los límites de la no-violencia, no hay solución exclusivamente jurídica al problema concreto de la violencia que enfrenta, también concretamente, al Estado con un colectivo amplio de desobedientes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Y no la hay, no sólo porque, en general, como decía Leopardi, el abuso y la desobediencia de la ley no pueden ser impedidos por ninguna ley, sino también porque en la esfera pública, cuando se oponen derecho y derecho, derechos considerados iguales por opciones ético-políticas distintas, caben siempre varias opciones legislativas para mediar en los conflictos específicos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La confianza y la lealtad de los desobedientes, incluso la interiorización del principio de obligación en un estado democrático, depende precisamente de cómo se oriente esta mediación. La ley ad hoc, criminalizando o ilegalizando la opción que representan los desobedientes (aquella opción de la cual ya no se puede hablar ni siquiera en el estado democrático de derecho), es siempre parte de la dinámica generadora de más violencia y es lo que, en última instancia, hace que el desobediente no-violento, al percibir tal ley como una violencia sobreañadida, acabe contemplando la posibilidad de la legitimidad de la violencia defensiva como una necesidad, como un estado de necesidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Cuando esto ocurre es inútil aducir la neutralidad del estado y/o de los servidores de la ley, pues cuanto más se aduzca esta neutralidad tanto más será percibido el acto legislativo ad hoc como una ampliación de la polaridad y de la tensión: el desobediente tenderá a convertir su disidencia o su objeción previa a tal o cual ley anterior, a tal o cual artículo de la constitución, en desobediencia global al estado. Eso ocurrió también en los Estados Unidos de Norteamérica desde mediada la década de los sesenta y ocurre frecuentemente hoy.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Por tanto, la solución a los problemas concretos del ejercicio de la violencia menor derivados de la desobediencia civil tendrá que ser jurídico-política o político-jurídica. Lo que quiere decir: habrá que tener en cuenta el origen y los motivos de la desobediencia, el proceso que ha seguido la misma y las consecuencias previsibles de la legislación propuesta para hacer frente a ambas cosas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;También en esto la radicalidad consiste en ir a la raíz de la cosa. La responsabilidad jurídico-política ante las consecuencias plausibles de los actos legislativos obliga a reconsiderar y evitar aquellos que previsiblemente van a fomentar &quot;la réplica infinita&quot;, la espiral perversa por la cual hasta el desobediente civil no-violento empieza a contemplar como una necesidad la posibilidad de una violencia igual contra el estado. Pues la percepción de que se está viviendo en un estado de excepción (declarado o no), en una situación de excepcionalidad en la polis, ha sido siempre, desde los orígenes de la modernidad, desde Savonarola y Maquiavelo, motivo central para la justificación moral y/o política de la violencia (tanto de los de abajo, de los &quot;republicanos&quot;, como de las oligarquías y del Príncipe).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Pondré algunos ejemplos que pueden contribuir a aclarar esto. Una solución jurídico-política atenta a los orígenes y al proceso del movimiento de desobediencia civil frente al servicio militar, el armamentismo y la guerra, como el que cuajó en los años ochenta y noventa, ha sido, a pesar de su lentitud y de sus imperfecciones, el reconocimiento, por parte del Estado, de la objeción de conciencia primero, de la posibilidad de un servicio social sustitutorio del servicio militar obligatorio después y, finalmente, de la obsolescencia del reclutamiento obligatorio para ejércitos permanentes. El reconocimiento, en este caso, de la razón de fondo de la desobediencia civil frente a la específicas legislaciones vigentes en numerosos países es lo que ha hecho &quot;discretos&quot; a los insumisos y ha atemperado la &quot;réplica infinita&quot; al aceptar que la mayoría de los desobedientes estaban prestando un servicio a la democracia en construcción.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;No se puede decir lo mismo, en cambio, en el caso de las leyes sobre la emigración: la protesta contra la forma en que los Estados de la Mancomunidad Europea –y los Estados Unidos también- tratan a los inmigrantes ha pasado de una fase de oposición a la ley de Extranjería a la propuesta explícita de desobediencia civil precisamente porque la legislación no ha ido a la raíz del asunto (el status de los inmigrantes como ciudadanos de pleno derecho en nuestras sociedades), sino que ha interpolado &quot;inmigración&quot; y &quot;extranjería&quot; para mantener una discriminación inaceptable atribuyendo a &quot;los otros&quot; (en abstracto) un plus de violencia que, en última instancia, sirve para justificar ante la opinión pública acciones violentas del estado que chocan contra el principio de la libre circulación de las personas. El Estado hace así aún más patente la contradicción existente en el sistema entre la afirmación de la libre circulación de mercancías y la prohibición de la libre circulación de las personas. Independientemente de que esta prohibición choque de manera explícita con la letra de la Constitución de esos países, es evidente que choca con uno de los principios ético-políticos básicos que la inspiran, la percepción de lo cual dará fuerza moral en este caso a quien desobedece a la ley.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Ante situaciones similares el desobediente puede argumentar coherentemente contra la pretensión del Estado en general, de todo Estado, a integrar la violencia en derecho, pero cae en incoherencias al negar a la nación pequeña que pretende ser Estado (aunque sea asociado) el derecho que se predica normalmente para cualquier estado ya constituido. Esto es lo que obliga, si se quiere actuar en consecuencia, a retrotraer el problema jurídico a su dimensión política. Y por eso digo que no hay solución exclusivamente jurídica al problema específico de la violencia que enfrenta, también concretamente, al Estado con un colectivo amplio de desobedientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si se quiere restablecer la simetría en el debate sobre violencia y Estado democrático de derecho, y aspirar así a la ecuanimidad sobre la desobediencia civil realmente existente, entonces hay que abordar también, en concreto y con espíritu crítico, la actuación de la otra parte, de la que se declara desobediente. Pues si en el Estado existe una concepción meramente instrumental de la relación entre derecho y violencia esa relación se da también, invertida, en algunas de las actuaciones que se están presentando como desobediencia civil. La aspiración, por ejemplo, a la colectivización de los medios de producción, a la autogestión en la producción, a la independencia de tales o cuales comunidades, a la confederación, a la ocupación de viviendas deshabitadas, a cambiar la forma de estado o a reformar la Constitución (los tabúes actuales de nuestro estado democrático representativo) y la crítica de la violencia estructural o institucional no pueden moralmente hacerse, en este marco, justificando por activa o por pasiva el uso de una violencia igual o mayor que la que ejerce el propio Estado al que se desobedece. Esta, creo, es una buena razón para diferenciar en la práctica entre distintos tipos de desobediencia civil y decidir acerca de ellas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Pero ¿qué pasa cuando hemos de tratar de desobediencia civil en aquellos casos en los cuales no hay colonización ni ocupación propiamente dicha y, por otra parte, la desobediencia no se dirige contra el Estado en general ni aduce la superioridad del foro de la conciencia individual frente al Estado, sino que se presenta como parte de un programa cuyo objetivo es la creación de un Estado propio? ¿No implica esto la potencial aceptación, en los límites territoriales propuestos alternativamente, del mismo tipo de violencia (ejército, policía, cárceles, leyes) que se critica en el Estado realmente existente? ¿Puede el seguidor de Thoreau, Tolstoi, Gandhi, Einstein y Luther King seguir utilizando los argumentos de éstos en defensa de una desobediencia civil que repite en lo sustancial los argumentos jurídico-políticos con que fueron creados los Estados modernos?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;De la misma manera que es incoherente negar a los desobedientes de un determinado colectivo o determinada región el derecho colectivo que se admite (o se da por supuesto) para la Nación ya constituida, también es incoherente, vincular la desobediencia civil a un tipo de violencia igual o mayor que la ejercida por el Estado al que se critica. Y es sintomático el que, al intentarlo, quien se declara desobediente se vea frecuentemente obligado a seguir una estrategia argumental simétrica a la del Estado que critica, el mismo que trata de instrumentalizar a la opinión pública proponiendo a ésta que identifique directamente con el fascismo los errores políticos del Poder Ejecutivo o las iniciativas judiciales de una democracia imperfecta o demediada, de la misma manera que el Estado pretende identificar con el fascismo o con el nacional-socialismo al conjunto de los desobedientes dl colectivo desobediente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Al reflexionar sobre tal estrategia hay que decir que Fernando Savater lleva razón en un punto: hay al menos un intento de justificación concreta de la desobediencia que es incivil. Pues no puede haber reivindicación social o nacional, ni discriminación positiva posible a favor de las minorías (o de las mayorías en un determinado territorio), que pueda justificar moralmente los asesinatos, los atentados, los secuestros, las agresiones físicas y los acosos sistemáticos de personas que dejan así de ser tratadas como personas. Esa conducta que desprecia los derechos humanos fundamentales rebasa con mucho el límite de la desobediencia civil. Intentar vincular tales actuaciones a la desobediencia civil y traer a colación, en ese contexto, a Gandhi y a Thoreau o a Luther King es un sarcasmo. Se puede añadir más: dejar que se vincule el objetivo de la autodeterminación (y de la independencia), en nombre de la desobediencia civil al Estado, con el uso de una violencia ya no simbólica o psicológica sino física, y superior a la del propio Estado, es una deshonestidad ético-política.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;En esas situaciones el desobediente realmente civil tiene que decir: &quot;No debemos&quot;. Y subrayar el plural. La desobediencia civil es un medio para alcanzar alguna finalidad ético-político: impedir una guerra o ponerla fin, abolir leyes militaristas, denunciar legislaciones que crean injusticias, actuar directamente contra la segregación de tales o cuales minorías o a favor de la autodeterminación, etc.; pero, por lo que sabemos de la historia del siglo XX, deshonrar el medio, como deshonrar las palabras, es un camino para pervertir el fin. El argumento de Savater decae, sin embargo, cuando se amplía la condena ética a todo grupo o persona que, habiendo denunciado explícitamente ese tipo de violencia, se muestra dispuesto, de todas formas, a hablar o a dialogar sobre la finalidad de la desobediencia civil proclamada con quien o quienes no la han condenado específicamente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Parece obvio que en este caso hay que distinguir entre el juicio sobre el acierto político de tal diálogo, que dependerá a su vez, de lo que se opine acerca del derecho a la autodeterminación y el juicio moral sobre la &quot;civilidad&quot; de la desobediencia, de la misma manera que hay que distinguir entre la corrección jurídica de la ilegalización de tal o cual partido y su oportunidad política. Se puede estar a favor del fin (la autodeterminación), del medio empleado (las acciones directas no violentas vinculadas a la desobediencia civil) y del diálogo en general, y no estar, en cambio, a favor del diálogo en la circunstancia concreta con quienes aceptan la violencia. Desmond Tutu, ha manifestado una posición muy sensata sobre esto, basada en su propia experiencia surafricana y a los propulsores de cualquier desobediencia civil convendría tenerlas en cuenta precisamente para evitar la espiral de la &quot;réplica infinita&quot;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Así planteadas las cosas, la desobediencia auténticamente civil que cabe en la circunstancia de un estado multinacional y plurilingüístico (como Suráfrica o España) que se declara democrático pero en el que hay conflictos serios sobre el nivel de autogobierno de algunas de las nacionalidades, es precisamente aquella que suele denostarse ahora bajo el rótulo peyorativo de &quot;equidistancia&quot;. Puesto que la desobediencia civil ha nacido negando justamente el recurso a la forma más alta de violencia, la guerra, tiene que negar también la lógica eminentemente militarista que divide el mundo entre amigos y enemigos. Cuanto mayor sea la conciencia de los individuos o de los colectivos respecto de la justicia de la finalidad o reivindicación principal de los desobedientes frente al Estado, mayor será también el distanciamiento respecto del propio Estado cuando éste reprime o dice ejercer la violencia legal contra esa reivindicación o finalidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Pero, al mismo tiempo, cuanto mayor sea la conciencia de la civilidad de la desobediencia, mayor será también el distanciamiento respecto de los medios violentos alternativos utilizados para alcanzar la finalidad que el individuo o la colectividad comparte o considera justa. En esa dialéctica suele ocurrir que si se favorece o se impone circunstancialmente una de las conciencias, sin atender a la otra, la justicia implicada en la desobediencia civil se pervierte. Y lo hace tanto en la búsqueda de justificaciones de la violencia legal contra la violencia excesiva de los otros, como en la insistencia exclusivista en la finalidad para justificar un medio a todas luces excesivo. La equidistancia respecto de lo uno y de lo otro no equivale, ni tiene por qué equivaler a pasividad, a desentendimiento o a no saber distinguir entre víctimas y verdugos. Equivale, más bien, a un distanciamiento ético-político respecto de dos formas de violencia simétricas, ambas excesivas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;La existencia de Estados democráticos puede ser una condición importante para la autolimitación de los desobedientes, para amortiguar la insumisión y hacerla discreta, esto es, funcional al ideal de la democracia y a la coherencia de los medios respecto de los fines propuestos. Y en efecto, es esta autolimitación lo que nos lleva a considerar indecentes aquellas acciones que, basándose en la crítica justa de los déficits del Estado democrático representativo, producen voluntariamente la muerte de inocentes, degradan la condición humana y se equiparan y en algunos casos superan a la violencia ejercida por los Estados, como ocurre de hecho en ciertos casos de ‘terrorismo anárquico&#39;, nacido de las mismas entrañas de una desobediencia civil.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;A veces se objeta que la palabra &quot;terrorismo&quot; ha sido siempre manipulada por el poder y por los medios de comunicación dominantes (y aún más desde el 11 de septiembre de 2001) y que esta manipulación tiende a exculpar el terrorismo de los Estados y a diluir bajo un mismo término la violencia menor ejercida en nombre del derecho de los pueblos a la resistencia y a la lucha por la liberación de naciones sometidas. Este tipo de violencia ‘liberadora&#39; también se difumina con el terror propiamente dicho, lo cual es cierto en algunos casos, pero no obstante, una vez hecha la denuncia de tal manipulación, y aún desde la compresión de la finalidad que persiguen los desobedientes que se sienten ninguneados por el imperio o por el Estado, siempre cabe la posibilidad de llegar a una definición analítica de &quot;terrorismo&quot; o a una descripción del mismo que supere a la vieja lógica que opera en función de la igualmente vieja polaridad entre amigo y enemigo. Esta definición o caracterización descriptiva del terrorismo incluye actos de violencia contra el derecho a la vida y otros derechos de las personas como los asesinatos, los atentados, las extorsiones de cualquier tipo o modalidad y los secuestros, actos estratégicamente concebidos, que repugnan a la conciencia moral en general, y a la conciencia política en particular, con independencia de la finalidad declarada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;No obstante lo mencionada en párrafos anteriores, la existencia de los Estados democráticos no es condición suficiente para cerrar la discusión sobre toda forma de violencia defensiva, pues de la misma manera que la violencia defensiva es considerada moralmente admisible en el ámbito de las relaciones privadas, ésta, la violencia defensiva, puede presentarse aún, en la esfera pública, como un deber moral en aquellos casos en que, declarándose democrático el Estado, hay dudas serias y fundadas sobre la legitimidad del consenso que ha producido la Constitución, sobre asuntos tan espinosos como la ocupación de territorios en litigio, sobre el establecimiento de bases militares, sobre la usurpación de tierras comunales o sobre la imposición forzada de leyes internacionales que enajenan derechos no escritos de determinadas poblaciones o minorías. En todos esos casos, la desobediencia no dejará de ser civil si, en última instancia, inducida o provocada por la violencia de los Estados, se ve obligada a recurrir a determinadas formas de violencia defensiva. Desde el punto de vista moral, el desobediente tiene que saber que cuando traspasa ciertos límites puede convertirse en lo contrario de lo que quiere ser, como decía Camus del revolucionario, que deja de ser rebelde para convertirse en policía. Y desde el punto de vista ético-político, el colectivo desobediente tiene que saber que el recurso a una violencia de grado equivalente o superior a la de los Estados hará de su desobediencia una actuación tan incivil como la violencia de la mayoría de los Estados que les oprimen.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;h4 style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;4.- Estrategias de lucha de la desobediencia civil&lt;/span&gt;&lt;/h4&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;El mecanismo de desobediencia civil es un derecho humano. A pesar de no estar consagrado en la Constitución, se encuentra implícito en los derechos de los venezolanos, pues forma parte de los instrumentos internacionales en esta materia. A diferencia de la idea general que tiene la gente sobre este tema, el experto en derecho procesal, Edgar Núñez Alcántara, aclara que el artículo 350 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela contempla la rebelión mas no la desobediencia civil, que en realidad &quot;&lt;em&gt;es una actitud de disconformidad con alguna actividad del Estado que considere injusta, no importa que haya sido dictada con todas las reglas de la ley o si es formalmente válida&lt;/em&gt;&quot;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;El Artículo 350 de la Constitución Nacional establece que &quot;&lt;em&gt;el pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticas, o menoscabe los derechos humanos&lt;/em&gt;&quot;. Según Núñez Alcántara, la desobediencia no implica alzamiento contra un gobierno, sino una expresión de rechazo a disposiciones que no se consideran justas. En Venezuela, uno de estos casos es la oposición que han sostenido los padres y representantes de niños en edad escolar, ante la eventual reforma de la Ley de Educación por parte de la Asamblea Nacional.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;El tema de la desobediencia civil adquiere pertinencia en el contexto actual debido a las represiones que sufren los venezolanos cuando tratan de expresar su descontento sobre alguna medida del Gobierno. Quienes disienten de alguna política frecuentemente son tildados de &quot;golpistas&quot;, &quot;terroristas&quot;, o cualquier otro término despectivo que venga a la mente del mandatario nacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El presidente del Instituto de Estudios Jurídicos, Aníbal Rueda, coincide con Núñez en que las actividades de desobediencia no implican desconocimiento de la ley, pues son sólo una forma de alzar la voz contra una injusticia. Agregó que &quot;&lt;em&gt;el 350 no implica que tú puedes cerrar una calle para que te maten, si tú realmente desobedeces e infringes la ley puedes ser castigado&lt;/em&gt;&quot;. Este Artículo Constitucional puede ser interpretado como un alzamiento cuando se considera que el Estado ya no es democrático y la gente adopta medidas violentas para tratar de remover a las autoridades. Para Rueda, es importante que la población conozca en qué consiste la desobediencia civil, pues la definición de esta figura no está claramente predefinida en la Carta Magna de Venezuela y sus acciones pueden confundirse con las de una rebelión militar o una anarquía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;5.- El caos social de la desobediencia civil&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;La existencia del caos, del no-orden, como un reto para el estudio social invita a encontrar las regularidades de lo irregular, las determinaciones de lo indeterminado, el orden subyacente en el desorden aparente. El planteamiento central de esta nueva concepción nos dice que el desorden, la turbulencia, la desorganización y la posterior autoorganización, lo imprevisible junto con lo inesperado son aspectos constitutivos de la realidad social; aspectos que el análisis y la investigación del comportamiento de las multitudes tienen que abordar y desentrañar a partir de la Teoría del caos. Y es que el caos está presente en todas las manifestaciones, organizadas o no, de la sociedad y ejerce una fascinación que ha dado lugar al surgimiento de lo que algunos consideran como una de las principales teorías que ha evolucionado la historia de la sociología post moderna: La teoría del caos social.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Como hemos expuesto en los capítulos precedentes, la existencia del caos social no es una trasgresión conceptual ni una ruptura circunstancial con el análisis del comportamiento de los conglomerados sociales y sus integrantes, sino que forma parte constitutiva de la naturaleza de la sociedad. La idea de que el caos, el aparente desorden, la indeterminación y la incertidumbre puedan explicar el comportamiento azaroso de las multitudes, va más allá de las concepciones estructuralistas de la Psicología Social en general, pero en particular de la forma, el modo y las consecuencias en que se ha abordado el estudio y comprensión de las manifestaciones grupales que acompañan a la desobediencia civil.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;La mecánica cuántica, concebida a partir del principio de indeterminación de Heisenberg y de la constante de Planck entre otras teorías, abrió al investigador social un mundo de incertidumbres y probabilidades, mientras que la teoría espacial de la relatividad ofreció nuevas descripciones del tiempo: la propagación del tiempo subjetivo, la bilocación virtual del tiempo paralelo, ubicuidad temporal de las realidades recíprocas, etc. Estos precedentes de la teoría del caos, junto a la matemática de Mandelbrot, generaron grietas en el paradigma mecanicista y su mundo ordenado, pues la teoría del caos evidenció que de hecho existen dimensiones subyacentes al mundo ordenado de Kepler y de Newton; dimensiones que se configuran en la sociología del caos como espacios de incertidumbre, probabilidad, impredictibilidad, no-linealidad, complejidad e irreversibilidad o bifurcación que se manifiestan en el comportamiento de las masas como ausencia de orden aparente, o vacíos superficiales de acción, bajo los que bullen comportamientos sociales que luego van a ser catalogados de inesperados, ilógicos o erráticos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Este es el escenario en el que caos y desobediencia civil se encuentran y se auto evidencian.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Como se puede inferir, en la ‘sociología del caos&#39;, los sucesos no ocurren al azar, pues aunque las condiciones iniciales sean determinantes, el producto obtenido -por ser dinámico y complejo- entraña un resultado prácticamente impredecible. Su aplicación se basa sobre tres supuestos:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;a) Sistemas sociales simples pueden generar comportamientos colectivos complejos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;b) Sistemas sociales complejos causan comportamientos grupales sencillos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;c) Las leyes de la complejidad social tienen validez universal y se despreocupan de los detalles del micro-componente de un sistema social.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Podemos inferir que &lt;em&gt;el caos social&lt;/em&gt; no es más que una inagotable fuente de creatividad organizacional porque todo proceso social recorre un ciclo más bien caótico, que en algunas sociedades se manifiesta en forma de yuxtaposición y en otras de sucesión, pero en ambas abarca cuatro momentos, (Entropía, controlentropía, fase caótica y negentropía) los cuales se enfocan en mantener bajo su control los procesos entropizadores, tanto hacia el interior como al exterior del sistema. En las sociedades, el caos comienza como una crisis de percepción. Lo que parece no necesariamente es ‘lo-que-es&#39; y la percepción se convierte en la realidad para los perceptores. Esa situación, en la que tiene mucho que ver los ‘agentes&#39; ductores y manipuladores de la opinión pública, la llamamos ‘vórtice social&#39;, que como los vórtices que se suceden en la naturaleza, es un sistema aparentemente desordenado pero que en conjunto representa un orden distinto, inesperado, fatal para el statu-quo en muchas ocasiones. El vórtice social se presenta, bien de manera espontánea por acumulación social de pequeños cambios, bien de manera accidental o provocada por variables endógenas o exógenas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;La desobediencia civil nace y se nutre de esa crisis de percepción dado que los sistemas sociales se desestabilizan y al hacerlo entran en una fase caótica. ¿Por qué acontece esto? Porque se cumple el Principio de la Turbulencia de la Ley del Vórtice, el cual asegura que las organizaciones sociales, aún las más estables, requieren para su desarrollo la ambigüedad de saber y no saber, de lo inadecuado, de la incertidumbre, de la alegría, del horror, de la aceptación de los rasgos metamórficos y no lineales de la realidad, es decir todas las facetas del caos creativo. En términos de la dinámica de fluidos, el flujo social turbulento que produce la desobediencia civil es un régimen de movimiento intensivo de masas caracterizado por una baja difusión de momento, alta convección de individuos insatisfechos y cambios espacio-temporales rápidos de presión social y de velocidad espacial.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Aún aquellos procesos de cambios sociales turbulentos vividos por la humanidad, traumáticos y devastadores, han sido precedidos por un conjunto de señales sociales y de signos culturales que no sólo alertaron de esos cambios, sino que de alguna manera presagiaron lo que habría de ocurrir. La incapacidad intelectual o la ceguera circunstancial que impidió esa lectura previa, de ningún modo hacen desaparecer de la historia la existencia de su alarma temprana y aunque el caos social es por definición impredecible, el análisis de sus escenarios, el rol de las masas y el papel de los protagonistas que lo inducen, permite inferir las características de su turbulencia a futuro inmediato y sus posibles efectos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;El caos social que se evidencia a partir de la desobediencia civil es una manifestación externa de la decadencia interior de la sociedad, decadencia paradójicamente necesaria si se analiza el carácter dinámico-entrópico de la evolución de los conglomerados sociales. El desorden, la turbulencia, la desorganización y lo inesperado son aspectos constitutivos de la realidad que la modernizada investigación social tiene que abordar y desentrañar, pues como hemos afirmado en párrafos precedentes, se trata de una aparente paradoja del pensamiento que cuestiona las concepciones deterministas, introduciendo la idea del desorden como generador de un nuevo orden.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Aunque la desobediencia civil es una forma de disidencia política, desarrollada especialmente por los movimientos en defensa de los derechos civiles y políticos como una ‘objeción de conciencia&#39; destinada a una quiebra consciente de la legalidad vigente, con la finalidad de buscar una dispensa a un deber general de todos los ciudadanos para suplantar la norma transgredida por otra que es postulada como más acorde con los intereses generales, ella (la desobediencia civil) se convierte en uno de los disparadores del caos social cuando sus objetivos logran permear por entre las diferentes capas del entramado social y con ello induce una convocatoria masiva, que es inesperada para el régimen o la autoridad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;El rasgo más característico de la desobediencia civil es su ejecución consciente, pública, pacífica y no violenta, manteniendo una actitud de protesta contra la autoridad; a pesar de ello, la desobediencia civil suele transformarse, con el pasar de los días (y más como resultado de la contraofensiva ‘oficial&#39;) en una resistencia no violenta, resistencia que suele mutarse en caos social cuando se generaliza sin control en el seno de un conglomerado, o cuando el motivo que la origina no es atendido dentro de un lapso, que es variable y está en relación directa con la percepción de gravedad que le otorgan los miembros activos y pasivos de esa resistencia; entonces se aviene un momento, llamado de ‘inflexión social&#39; que convierte al conglomerado en masa incontrolable, y a la acción originaria de desobediencia pacífica y de resistencia no-violenta, en caos social.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Producido el momento de ‘inflexión social&#39;, la resistencia no violenta deviene en ‘resistencia activa&#39;, que a diferencia de la desobediencia civil (otras veces denominada resistencia pasiva) puede adoptar formas violentas y es justificada sólo como medida extraordinaria para restablecer el orden democrático en general, cuando éste se ha perdido; no como mecanismo cotidiano de influencia en las deliberaciones y toma de decisiones políticas dentro del orden democrático.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Para comprender por que se manifiesta ese ‘momento de inflexión&#39; caótico hay que volver la mirada a Habermas y a su afirmación sobre el Estado de Derecho, al cual concibe no como una construcción acabada, sino &quot;&lt;em&gt;una empresa accidentada&lt;/em&gt;&quot;, construida en un proceso a largo plazo, que nunca ha sido lineal y sin tropiezos. Habermas tiene claro que uno de los principios básicos del moderno Estado constitucional es la seguridad jurídica de los ciudadanos pero sabe que es necesario mantener viva la desconfianza ante la falibilidad de las leyes y los legisladores para que exista la posibilidad de corregir e innovar las normas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Sin esta posibilidad de auto-reconstrucción que surge del caos (caos que a su vez nace como consecuencia de los controles entrópicos del Estado), se socavaría la aspiración democrática de que ese Estado constitucional moderno sea reconocido como legítimo, libremente y por convicción hasta por los mismos ciudadanos que en un momento dado ‘caotizan&#39; sus estructuras, para que de ellas surja, como el ave Fénix, de sus cenizas aunque sin la terrible espera de los 500 años que necesitaba Phoenicopterus para renacer.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://www.articuloz.com/monografias-articulos/desobediencia-civil-disparador-del-caos-social-final-3219140.html&quot;&gt;&lt;em&gt;http://www.articuloz.com/monografias-articulos/desobediencia-civil-disparador-del-caos-social-final-3219140.html&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Sobre el Autor&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Comunicólogo estadounidense con residencia en Venezuela. Licenciado por la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas como Comunicador Social (1975). C.E.O. de Creatividad Estratégica C.A. donde realiza asesorías para la imagen y la identidad corporativa de empresas y corporaciones y diseña campañas persuasivas para personalidades, ONG&#39;s y partidos políticos. Profesor universitario y escritor. Es autor de 5 novelas, 2 libros de cuentos breves y 5 de poesías, así como también de dos ensayos: &lt;em&gt;&#39;Teoría del Caos Socia&lt;/em&gt;l&#39; y &lt;em&gt;&#39;Leyes y Principios Estratégicos de la Guerra Comunicacional&#39;&lt;/em&gt;, sobre los que versan sus conferencias internacionales.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pdsargentina.blogspot.com/feeds/3028889679023540088/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pdsargentina.blogspot.com/2011/02/desobediencia-civil-disparador-del-caos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2047878775759313640/posts/default/3028889679023540088'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2047878775759313640/posts/default/3028889679023540088'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pdsargentina.blogspot.com/2011/02/desobediencia-civil-disparador-del-caos.html' title='Desobediencia Civil: Disparador Del Caos Social'/><author><name>PDS Argentina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11511247967896372126</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='28' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjPuI2PGoNe_gVdhA1HuF-yVgNEhj09Txm-uZBEIfUKaWgZA0QNCdO9rOIwlVQSLin5XO__SKnxz8HoTOXNwqT_nmtGftU6Odq1oVZs7SAzmj6LVIZUZIAIbepITUtNh0Q/s220/Favicon.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2047878775759313640.post-6514935161050374244</id><published>2011-02-11T10:56:00.000-08:00</published><updated>2011-02-11T12:27:50.663-08:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Accidente Cerebrovascular"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="ACV"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ciencia"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="OMS"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Salud"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Stroke"/><title type='text'>¿Qué es el ACV?</title><content type='html'>&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;apple-style-span&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;En líneas generales, pareciera que en Argentina, recientemente hemos comenzado a tomar conciencia de la frecuencia con que se producen los accidentes cerebrovasculares. Ello, sin duda, se debe a la notoriedad y trascendencia que tuvieron en los medios masivos de comunicación los casos de determinados famosos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;apple-style-span&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;Sin embargo, “mientras muchos países luchan con las consecuencias y los problemas de las enfermedades transmisibles, las enfermedades crónicas no transmisibles están en aumento.”&lt;sup&gt;(1)&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;apple-style-span&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;Cualquier persona puede tener un ataque cerebral, y de hecho se sabe que a nivel mundial ocurre uno cada seis segundos. De manera que desde el inicio de la lectura de este artículo, se han producido aproximadamente 3 accidentes cerebrovasculares en el mundo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;apple-style-span&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;Ciertamente es alarmante lo señalado por el doctor Pedro Lylyk, médico neurólogo y presidente de la Asociación Argentina de Ataque Cerebral: “Una de cada seis personas tendrá un ataque cerebral en algún momento de su vida.”&lt;sup&gt;(2)&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;b style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;Sobran, pues, razones para abordar este tema. Sabemos que este esfuerzo no es suficiente, pero como dijo &lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;apple-style-span&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;Teresa de Calcuta: &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&quot;Lo mío es una gota en el mar, pero si no lo hiciera, al mar le faltaría esa gota&quot;&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;b style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Terminología&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;El término en inglés para el accidente cerebrovascular o apoplejía es &quot;stroke&quot;. En español, se lo denomina comúnmente utilizando los términos &quot;accidente vascular&quot;, &quot;ataque cerebrovascular&quot;, &quot;ataque cerebral&quot;, ACV, o &quot;derrame cerebral.&quot;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;b style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;Día Mundial del ACV (STROKE)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style=&quot;border-bottom: windowtext 1pt; border-left: windowtext 1pt; border-right: windowtext 1pt; border-top: windowtext 1pt; color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; font-weight: normal; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-weight: bold; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-border-alt: none windowtext 0cm; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1; padding-bottom: 0cm; padding-left: 0cm; padding-right: 0cm; padding-top: 0cm;&quot;&gt;El 24 de Junio de 2004 se llevó a cabo en Vancouver, Canadá, el V&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt; Congreso Mundial de Stroke, donde se proclamó la celebración de un Día Mundial del STROKE. Así, cada 24 de Junio se celebra el &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;“Día Mundial de la Prevención de ACV”&lt;/i&gt;, con el fin de concientizar sobre esta enfermedad y su crecimiento en todo el mundo, de unir fuerzas para prevenir la enfermedad, impulsar nuevos abordajes en la investigación, comprometer a la comunidad e incrementar el conocimiento sobre el ACV.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;A esto se suma que el 29 de Octubre de 2010 se declaró &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;“Día Mundial del ACV” &lt;/i&gt;(Worl Stroke Day), como otra estrategia mundial de prevención.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;El documento de la Proclama que tuvo lugar en el &lt;strong&gt;&lt;span style=&quot;border-bottom: windowtext 1pt; border-left: windowtext 1pt; border-right: windowtext 1pt; border-top: windowtext 1pt; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-weight: normal; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-weight: bold; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-border-alt: none windowtext 0cm; mso-hansi-theme-font: minor-latin; padding-bottom: 0cm; padding-left: 0cm; padding-right: 0cm; padding-top: 0cm;&quot;&gt;V&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; Congreso Mundial de Stroke llama la atención a la creciente epidemia de accidentes cerebrovasculares, enfermedades cardíacas y trastornos cognitivos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;b style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;¿Qué es el ACV?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;Básicamente, se denomina accidente cerebrovascular (ACV), a la muerte repentina de las células del cerebro como consecuencia de la &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;obstrucción&lt;/i&gt; o &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;ruptura&lt;/i&gt; de una arteria que impide la irrigación sanguínea al cerebro. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;Cuando la muerte repentina de las células del cerebro se debe a la &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;obstrucción&lt;/i&gt; de una arteria, interrumpiéndose el flujo sanguíneo, el ACV es de tipo “isquémico”. &lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;apple-style-span&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;El ACV isquémico es la causa más frecuente de un ataque cerebral, siendo responsable de aproximadamente el 80% de los ACV. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;En cambio, cuando la muerte repentina de las células del cerebro se debe a la &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;ruptura&lt;/i&gt; de una pared arterial (aneurisma), provocándose el escape de la sangre hacia el exterior, el ACV es de tipo “hemorrágico.”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;b style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;¿Qué pasa con las células del cerebro?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;Cuando las células cerebrales dejan de recibir oxígeno y nutrientes de la sangre (por obstrucción) o son dañadas por una hemorragia (&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;apple-style-span&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;salida de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;apple-converted-space&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&amp;nbsp;sangre&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;apple-style-span&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;fuera de su normal continente que es el sistema cardiovascular&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;)&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;apple-style-span&quot;&gt;&lt;sup&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;(3)&lt;/span&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt; repentina en el cerebro y alrededor del mismo, mueren.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;Como se ha explicado, cuando se obstruye una arteria que dificulta la irrigación sanguínea al cerebro, las células del mismo comienzan a experimentar falta de oxigeno y nutrientes de la sangre y comienzan a morir. Es el inicio de un &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;ACV isquémico&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;Isquemia&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt; es el término que describe la falta de oxígeno y nutrientes en las células cerebrales por la falta de flujo sanguíneo adecuado. Con el tiempo, la isquemia produce un infarto en el cerebro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;b style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;Clasificación de los ACV&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-style: italic; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;La OMS, ha clasificado los accidentes cerebrovasculares en 3 subgrupos&lt;sup&gt;(4)&lt;/sup&gt;:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-style: italic; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;a.- Accidente cerebrovascular isquémico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-style: italic; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;b.- Hemorragia intracerbral.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-style: italic; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;c.- Hemorragia subaracnoidea.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjisyvz7yQhDegWNRCDCU2zqAdypNREbusYs8GsmiPxtO7LJAHUXuYFtnupKgS-_FDQ2Ia79lpUIFraZFbAgflcAItYzp_LFEoRkYmxlzVCXomhA6FmCepyX2qB_IeAInE0MuSAtjOOze0/s1600/ACV.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; h5=&quot;true&quot; height=&quot;460&quot; src=&quot;https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjisyvz7yQhDegWNRCDCU2zqAdypNREbusYs8GsmiPxtO7LJAHUXuYFtnupKgS-_FDQ2Ia79lpUIFraZFbAgflcAItYzp_LFEoRkYmxlzVCXomhA6FmCepyX2qB_IeAInE0MuSAtjOOze0/s400/ACV.jpg&quot; width=&quot;500&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;b style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;I.- El Accidente cerebrovascular isquémico.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;Un &lt;i&gt;accidente cerebrovascular isquémico &lt;/i&gt;se produce cuando una arteria que suministra sangre al cerebro queda bloqueada, interrumpiéndose total o parcialmente de forma repentina el flujo de sangre y que, con el tiempo, ocasiona un infarto en el cerebro. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;Aproximadamente un 80% de todos los accidentes cerebrovasculares son de tipo isquémico. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;Los coágulos de sangre son la causa más común de bloqueo arterial y de infarto cerebral.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;b style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;a.- Causas.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;Todos sabemos que el proceso de coagulación es necesario y beneficioso en todo el cuerpo debido a que detiene la hemorragia y permite reparar las áreas dañadas de las arterias o de las venas. Sin embargo, cuando los coágulos de sangre se forman en el lugar incorrecto dentro de una arteria, puede resultar graves lesiones en el organismo por interferir con el flujo normal de sangre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;Los problemas de coagulación se hacen más frecuentes a medida que las personas avanzan en edad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;Los coágulos de sangre pueden ocasionar isquemia&lt;sup&gt;(5)&lt;/sup&gt; e infarto de dos formas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;1.- Cuando un coágulo se forma en una parte del cuerpo fuera del cerebro, este puede trasladarse a través de los vasos sanguíneos hasta quedar atrapado en una arteria cerebral y así obstruir total o parcialmente el normal suministro de sangre al cerebro. Este “coágulo libre” se denomina &lt;i&gt;émbolo &lt;/i&gt;y, a menudo, se forma en el corazón. Un accidente cerebrovascular ocasionado por un émbolo se denomina &lt;i&gt;accidente cerebrovascular embólico&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;2.- La segunda clase de accidente cerebrovascular isquémico, llamado &lt;i&gt;accidente cerebrovascular trombótico&lt;/i&gt;, es ocasionado por una &lt;i&gt;trombosis&lt;/i&gt;. Una trombosis es la formación de un coágulo de sangre en una de las arterias cerebrales que permanece fijo a la pared arterial hasta que aumenta de tamaño, lo suficiente para bloquear el flujo de sangre al cerebro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;3.- Los accidentes cerebrovasculares isquémicos pueden producirse por una tercera causa: La &lt;i&gt;estenosis. &lt;/i&gt;&lt;span style=&quot;mso-bidi-font-style: italic;&quot;&gt;La estenosis es el &lt;/span&gt;estrechamiento de una arteria debido a la acumulación de &lt;i&gt;placa &lt;/i&gt;(una mezcla de sustancias grasas, incluyendo el &lt;i&gt;colesterol &lt;/i&gt;y otros lípidos) y de coágulos de sangre a lo largo de la pared arterial. La estenosis puede ocurrir tanto en las arterias grandes como en las pequeñas y, por tanto, se llama &lt;span style=&quot;mso-bidi-font-style: italic;&quot;&gt;enfermedad de vasos grandes &lt;/span&gt;o &lt;span style=&quot;mso-bidi-font-style: italic;&quot;&gt;enfermedad de &lt;/span&gt;vasos pequeños, respectivamente. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;b style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;b.- Enfermedades asociadas.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;La enfermedad de los vasos sanguíneos más común que ocasiona estenosis es la &lt;i&gt;arteriosclerosis&lt;/i&gt;. En la arteriosclerosis, depósitos de placa se acumulan a lo largo de las paredes interiores de las arterias grandes y medianas, ocasionando un aumento en el espesor, endurecimiento y pérdida de elasticidad de las paredes arteriales y una reducción en el flujo sanguíneo que termina causando el ACV isquémico. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;h5 style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;b style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;II.- Accidente cerebrovascular hemorrágico.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/h5&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;Para entender el ACV hemorrágico, debemos tener bien en claro que en un cerebro saludable las neuronas no entran en contacto directo con la sangre. ¿Cómo reciben entonces las neuronas el oxígeno y los nutrientes? El oxígeno vital y los nutrientes que las neuronas necesitan de la sangre llegan a las neuronas a través de paredes delgadas de los capilares cerebrales.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;Las células gliales son células del sistema nervioso que principalmente cumplen la función de soporte de las neuronas (son como unas celditas del sistema nervioso que soportan y protegen a las neuronas), mantienen las condiciones de oxígeno y nutrientes (Condiciones homeostáticas) y que forman la “barrera hematoencefálica”. Esta barrera es una trama compleja que rodea a los vasos sanguíneos y capilares y controla qué elementos de la sangre pueden pasar a través a las neuronas. Es decir, impide que muchas sustancias tóxicas para cerebro la atraviesen y, a la vez, permite el pasaje de nutrientes y oxígenos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;Entonces, cuando se rompe una arteria en el cerebro, la sangre pasa al tejido circundante y perturba no sólo el suministro de sangre, sino que también rompe el equilibrio químico delicado que las neuronas requieren para funcionar. Este accidente cerebrovascular se denomina accidente &lt;i&gt;cerebrovascular hemorrágico&lt;/i&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;Los accidentes hemorrágicos representan aproximadamente un 20% por ciento de todos los ataques cerebrovasculares &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;apple-style-span&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;y está asociada a una alta tasa de mortalidad. Sólo un 38% de pacientes sobrevive al año en Argentina.&lt;sup&gt;(6)&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;b style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;a.- Causas.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;La sangre procedente de las arterias cerebrales rotas puede pasar a la sustancia del cerebro o a los distintos espacios que rodean al cerebro, de manera que una &lt;i&gt;hemorragia intracerebral &lt;/i&gt;ocurre cuando un vaso sanguíneo dentro del cerebro derrama sangre en el propio cerebro. &lt;span class=&quot;apple-style-span&quot;&gt;“La hemorragia intracerebral incluye a una heterogénea variedad de entidades que tienen en común la presencia de sangre dentro del tejido encefálico.”&lt;sup&gt;(7)&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;La hemorragia ocurre de varias formas:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;1.- Una causa común es una &lt;i&gt;aneurisma &lt;/i&gt;sangrante en un lugar débil o delgado en una pared arterial. Con el tiempo, cuando hay una &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;presión arterial elevada&lt;/i&gt;, estos lugares débiles se dilatan o se hinchan en forma de globo. Las paredes delgadas de estas aneurismas en forma de globo pueden romperse y derramar sangre en el espacio que rodea a las células cerebrales.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;2.- La hemorragia también ocurre cuando las paredes arteriales se rompen. Las paredes arteriales incrustadas con placa pierden con el tiempo su elasticidad y se tornan quebradizas y delgadas, propensas a romperse. La &lt;i&gt;hipertensión &lt;/i&gt;o la &lt;i&gt;alta presión sanguínea &lt;/i&gt;aumentan el riesgo de que una pared arterial quebradiza ceda y libere sangre dentro del tejido cerebral circundante.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;3.- Una persona con &lt;i&gt;malformación arteriovenosa &lt;/i&gt;también tiene un riesgo mayor de sufrir un accidente hemorrágico. Las malformaciones arteriovenosas son un conglomerado de vasos sanguíneos y capilares defectuosos dentro del cerebro que tienen paredes delgadas y pueden, por tanto, romperse.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;b style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;III.- &lt;span style=&quot;mso-bidi-font-style: italic;&quot;&gt;Hemorragia subaracnoide.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;La hemorragia &lt;span style=&quot;mso-bidi-font-style: italic;&quot;&gt;subaracnoidea&lt;/span&gt; es el volcado de sangre que se produce bajo las meninges o membranas exteriores del cerebro al espacio delgado lleno de fluido que rodea al cerebro, o cuando ua hemorragia intracraneal se extiende hasta dicho espacio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;El espacio subaracnoide separa a la membrana aracnoide de la membrana pia mater subyacente. Contiene un líquido claro que baña el encéfalo y la médula espinal (&lt;i&gt;fluido cerebroespinal o líquido cefalorraquídeo, LCR), &lt;/i&gt;así como los vasos sanguíneos pequeños que suministran sangre a la superficie exterior del cerebro. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;En una hemorragia subaracnoide, una de las pequeñas arterias dentro del espacio subaracnoide se rompe y, al inundar de sangre el área, contamina el fluido cerebroespinal. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;Puesto que el fluido cerebroespinal fluye a través del cráneo, dentro de los espacios del cerebro, la hemorragia subaracnoide puede conducir a un extenso daño en todo el cerebro. De hecho, &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;la hemorragia subaracnoide es el más mortal de todos los accidentes cerebrovasculares.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;b style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;Los Ataques isquémicos transitorios.-&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;Un &lt;i&gt;ataque isquémico transitorio&lt;/i&gt;, llamado a veces un &quot;mini-accidente cerebrovascular&quot; (conocido en inglés como TIA), comienza exactamente igual que un accidente cerebrovascular; sin embargo, este termina por resolverse sin dejar síntomas o déficits notables. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;La aparición de un ataque isquémico transitorio es una advertencia de que la persona está expuesta al riesgo inminente de sufrir un accidente cerebrovascular más grave y debilitante.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;De la cifra aproximada de 50,000 norteamericanos que tienen un ataque isquémico transitorio cada año, una tercera parte, aproximadamente, sufrirá un &lt;span style=&quot;mso-bidi-font-style: italic;&quot;&gt;accidente cerebrovascular agudo &lt;/span&gt;en algún momento en el futuro.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;La adición de otros factores de riesgo aumenta el riesgo de la persona de sufrir un accidente cerebrovascular recurrente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;La duración promedio de un ataque isquémico transitorio son unos cuantos minutos. En casi todos los ataques isquémicos transitorios, los síntomas desaparecen como en una hora. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;La OMS excluye el accidente isquémico transitorio (AIT) de los accidentes cerebrovasculares por su característica de tener una duración inferior a 24 horas.&lt;sup&gt;(8)&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;No hay forma de decir si los síntomas presentan solamente un ataque isquémico transitorio o si los síntomas persistirán y conducirán a la muerte o a la incapacitación. El paciente y todos aquellos que le rodean deberían suponer conscientemente que todos los síntomas del accidente cerebrovascular presentan un cuadro de emergencia. Este significa que ante el menor síntoma no se debería esperar a comprobar si los mismos desaparecen o no.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;h5 style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;b style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;Accidente cerebrovascular recurrente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/h5&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;El accidente cerebrovascular recurrente es frecuente, dado que una de cada cuatro personas que se recuperan del primer accidente cerebrovascular tienen otro dentro de 5 años. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;El accidente cerebrovascular recurrente es un factor muy importante que contribuye a la incapacitación y a la muerte por accidente cerebrovascular.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;El riesgo de sufrir una incapacitación severa o muerte por un accidente cerebrovascular aumenta con cada accidente cerebrovascular recurrente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;El riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular recurrente es mayor inmediatamente después de sufrir uno de estos episodios, y disminuye con el curso del tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;Aproximadamente, un 3% de los pacientes que sufren un accidente cerebrovascular tendrá otro accidente cerebrovascular dentro de 30 días de sufrir el primero.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;Una tercera parte de los accidentes cerebrovasculares recurrentes ocurrirá dentro de los primeros 2 años de ocurrir el primer accidente cerebrovascular.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;br style=&quot;mso-special-character: line-break;&quot; /&gt;&lt;b style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal;&quot;&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;b style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;Síntomas de un ACV.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;En este tópico seguimos el Manual de la OMS para la vigilancia paso a paso de accidentes cerebrovasculares de la OMS.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;b style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;a.- Síntomas Generales.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;Los síntomas deben ser de presunto origen vascular y han de incluir uno o más de los siguientes trastornos definitivos de la función cerebral, de tipo focal o general:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• Deficiencia motora unilateral o bilateral (incluida la falta de coordinación) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• Deficiencia sensitiva unilateral o bilateral &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• Afasia o disfasia (habla no fluida) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• Hemianopsia (deficiencia visual en uno de los hemicampos visuales) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• Desviación conjugada de la mirada &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• Apraxia de aparición aguda &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• Ataxia de inicio agudo &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• Déficit de percepción de presentación aguda&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;b style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;b.- Otros Síntomas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;Pueden presentarse otros síntomas (a menudo como resultado de otras enfermedades o anomalías, como deshidratación, insuficiencia cardíaca, infecciones, demencia y desnutrición), pero no son adecuados para el diagnóstico del accidente cerebrovascular:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• Mareo, vértigo &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• Cefalea localizada &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• Visión borrosa en ambos ojos &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• Diplopía &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• Disartria (dificultad para hablar) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• Deterioro de función cognoscitiva (incluida la confusión) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• Afectación de la conciencia &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• Crisis convulsivas &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• Disfagia&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;b style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;c.- Hemorragia Subaracnoidea.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;Para diagnosticar una hemorragia subaracnoidea debe estar presente al menos uno de los siguientes síntomas, además de los síntomas generales principales:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• Hemorragia subaracnoidea reciente, aneurisma o malformación arteriovenosa (autopsia).&lt;span style=&quot;mso-spacerun: yes;&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• Sangre en la cisura de Silvio, entre los lóbulos frontales, en la cisterna basal o en los ventrículos cerebrales (tomografía computadorizada o &lt;span style=&quot;mso-spacerun: yes;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;resonancia magnética nuclear).&lt;span style=&quot;mso-spacerun: yes;&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• Líquido cefalorraquídeo con sangre (&amp;gt;2.000 eritrocitos/mm3), aneurisma o malformación arteriovenosa (angiografía)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• Líquido cefalorraquídeo con sangre (&amp;gt;2.000 eritrocitos/mm3), también líquido cefalorraquídeo xantocrómico y hemorragia intracerebral (autopsia o tomografía computadorizada). &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;b style=&quot;mso-bidi-font-weight: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;d.- Síntomas Similares.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;Existe una amplia gama de enfermedades que pueden causar síntomas similares a los del accidente cerebrovascular; entre las destacan:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• la infección por el VIH/sida, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• la tuberculosis, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• la sífilis, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;• el cáncer intracerebral.&lt;span style=&quot;mso-spacerun: yes;&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin; mso-themecolor: text1;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;Es sabido que estas enfermedades pueden causar trastornos neurológicos focales y, de ese modo, pueden asemejarse a un accidente cerebrovascular. La atención a la aparición de los síntomas es un factor importante que debe tenerse en cuenta a fin de no diagnosticar erróneamente otras enfermedades, como una vasculopatía, con la consiguiente utilización de estrategias preventivas que serán ineficaces.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;color: #0b5394; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;b&gt;Autor: Bernabé Gonzalez&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;color: #3d85c6;&quot;&gt;Twitter:&lt;/span&gt; &lt;/strong&gt;&lt;span style=&quot;color: #3d85c6;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://twitter.com/bernagonzalez&quot;&gt;@bernagonzalez&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
_______________________________________________________________&lt;br /&gt;
&lt;div class=&quot;MsoFootnoteText&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&lt;sup&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 9pt; line-height: 150%; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;1 &lt;/span&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/i&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 9pt; line-height: 150%; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;Manual de la OMS para la vigilancia paso a paso de accidentes cerebrovasculares de la OMS: estrategia paso a paso de la OMS para la vigilancia de accidentes cerebrovasculares / Enfermedades no Transmisibles y Salud Mental, Organización Mundial de la Salud.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoFootnoteText&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&lt;sup&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 9pt; line-height: 150%; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;2 &lt;/span&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/i&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 9pt; line-height: 150%; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://www.eldia.com.ar/edis/20101029/informaciongeneral9.htm&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: blue;&quot;&gt;http://www.eldia.com.ar/edis/20101029/informaciongeneral9.htm&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoFootnoteText&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoFootnoteReference&quot;&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 9pt; line-height: 150%; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;3&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&lt;sup&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 9pt; line-height: 150%; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/i&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 9pt; line-height: 150%; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://es.wikipedia.org/wiki/Hemorragia&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: blue;&quot;&gt;http://es.wikipedia.org/wiki/Hemorragia&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoFootnoteText&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoFootnoteReference&quot;&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 9pt; line-height: 150%; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;4&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 9pt; line-height: 150%; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt; Manual de la OMS para la vigilancia paso a paso de accidentes cerebrovasculares de la OMS: estrategia paso a paso de la OMS para la vigilancia de accidentes cerebrovasculares / Enfermedades no Transmisibles y Salud Mental, Organización Mundial de la Salud.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoFootnoteText&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoFootnoteReference&quot;&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 9pt; line-height: 150%; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;5&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 9pt; line-height: 150%; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-size: 9pt; line-height: 150%; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: ES; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;Falta de oxígeno y nutrientes en las células cerebrales por la falta de flujo sanguíneo adecuado&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoFootnoteText&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoFootnoteReference&quot;&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 9pt; line-height: 150%; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;6&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 9pt; line-height: 150%; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt; Luis A. Camputaro y Gabino A. Cueli. “Hemorragia Intracebral I”, publicado por la Revista Argentina de Emergencias. Octubre de 2006.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoFootnoteText&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoFootnoteReference&quot;&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 9pt; line-height: 150%; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;7&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 9pt; line-height: 150%; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt; Luis A. Camputaro y Gabino A. Cueli. “Hemorragia Intracebral I”, publicado por la Revista Argentina de Emergencias. Octubre de 2006.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoFootnoteText&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Calibri;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoFootnoteReference&quot;&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 9pt; line-height: 150%; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;8&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style: normal;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 9pt; line-height: 150%; mso-ascii-font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-font-family: Calibri; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt; Manual de la OMS para la vigilancia paso a paso de accidentes cerebrovasculares de la OMS: estrategia paso a paso de la OMS para la vigilancia de accidentes cerebrovasculares / Enfermedades no Transmisibles y Salud Mental, Organización Mundial de la Salud.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pdsargentina.blogspot.com/feeds/6514935161050374244/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pdsargentina.blogspot.com/2011/02/que-es-el-acv.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2047878775759313640/posts/default/6514935161050374244'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2047878775759313640/posts/default/6514935161050374244'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pdsargentina.blogspot.com/2011/02/que-es-el-acv.html' title='¿Qué es el ACV?'/><author><name>PDS Argentina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11511247967896372126</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='28' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjPuI2PGoNe_gVdhA1HuF-yVgNEhj09Txm-uZBEIfUKaWgZA0QNCdO9rOIwlVQSLin5XO__SKnxz8HoTOXNwqT_nmtGftU6Odq1oVZs7SAzmj6LVIZUZIAIbepITUtNh0Q/s220/Favicon.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjisyvz7yQhDegWNRCDCU2zqAdypNREbusYs8GsmiPxtO7LJAHUXuYFtnupKgS-_FDQ2Ia79lpUIFraZFbAgflcAItYzp_LFEoRkYmxlzVCXomhA6FmCepyX2qB_IeAInE0MuSAtjOOze0/s72-c/ACV.jpg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2047878775759313640.post-3585098024621162244</id><published>2011-01-25T11:44:00.000-08:00</published><updated>2011-04-25T15:29:51.020-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Felicidad"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Hedonismo"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Placer"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Sentimientos"/><title type='text'>Sobre La Felicidad</title><content type='html'>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style=&quot;color: #0b5394;&quot;&gt;Autor: Gabriel Herrador&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style=&quot;color: #3d85c6;&quot;&gt;Twitter:&lt;/span&gt; &lt;a href=&quot;http://twitter.com/gabrielherrador&quot;&gt;@gabrielherrador&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Las personas emprenden el camino de sus vidas, desde que respiran por primera vez hasta el último suspiro, con un solo objetivo como meta, objetivo que tan sólo una mínima parte de la población munidal conoce con certeza.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Aquí debe entenderse la palabra bien, como todo aquello susceptible de valoración y cuantificación humana y no sólo como lo noble y agradable a la moral social; así, para un determinado sujeto, un cierto bien, definido según valoraciones propias, puede no serlo para el resto, y viceversa.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
El hombre actúa todo el tiempo, acciona y reacciona. Es una obra en continuo movimiento, pero todo lo que hace, lo hace por convicción, porque aquello es considerado un bien para su persona, ya que si esto no fuera así, entonces no lo haría. Pero es preciso tener muy en claro que una cosa es obrar por convicción, y otra es lograr coincidir la convicción de la acción con el bien en sí mismo. Es decir, las personas pueden equivocarse y actuar tan solo por considerar un “bien” a lo que resulta un “mal”, pero este mal no será más que un bien en contradicción con el bien general que surge de la discriminación de la suma del mal. &lt;/div&gt;&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Pero ocurre que existen bienes que no constituyen más que un simple medio para conseguir otros bienes, que a su vez conformarán medios escalonados, para finalmente constituir un “bien-fin” en sí mismo. El trabajar puede ser medio para obtener cierto dinero, para con éste adquirir otros, etc. Pero la existencia de bienes considerados fines en sí mismos, pertenecen a otra clase que nos permiten llegar al objetivo que tenemos en mira. La diversión o entretenimiento que el dinero nos da, son un claro ejemplo de fines teleológicos.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Así las cosas, es necesario admitir sin objeción alguna que todas nuestras acciones son orientadas, consciente o inconscientemente hacia un fin último o bien absoluto, que otorga armonía y sentido final a todos los demás. Y esto es necesario, ya que si nos permitiéramos convivir sin la existencia de un fin final, absoluto y completo, nuestra vida perdería el significado propio de su naturaleza. Si en nuestra vida buscáramos un fin-medio por otro fin-medio, y así sucesivamente hasta el infinito, nunca llegaríamos al final de la cadena, a ese final que otorga coherencia y nutre de sentido a todas las acciones que se constituyen en medios. Pasaríamos a ser un medio más en la gran cadena sin fin que se nos presenta a diario, convirtiendo de esta manera a la persona en un mero existir necesario de un interés supremo pero ajeno e inalcanzable a la consciencia humana, lo cual nos quitaría el protagonismo que hemos conquistado en la historia conocida.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Pensar en este fin en sí mismo, nos obliga a encontrar características propias que nos ayuden a comprender cabalmente su significado y razón de ser. En primer lugar tiene que ser Final, es decir que sea deseado a sí mismo y no dependiente de otra cosa, ya que de aceptar lo contrario este fin no sería último. En segundo lugar es necesario que se baste a sí mismo, ya que de lo contrario deberíamos depender de otra cosa por su insuficiencia natural.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Pienso que este bien supremo y absoluto, al que todo hombre aspira, repito, consciente o inconscientemente, es sin lugar a dudas la felicidad, entendida la &quot;felicidad” como fin final por sí mismo y nunca por otra cosa.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Sin embargo, luego de asumir como cierto lo dicho arriba, y compartir la aventura de buscar y desear la felicidad, sucede que no sería fácil consensuar sobre la naturaleza y cabal sentido de lo que representa y constituye la nombrada felicidad. Mientras unos creerán encontrarla en el placer, otros asegurarán que se encuentra en los honores, la fama, o el dinero.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Si buscamos en el diccionario la palabra “hedonismo”, encontramos que constituye la “doctrina que proclama como fin supremo de la vida la consecución del placer”. El placer lo experimentamos en y por los sentidos, en la vista, en el tacto, en el gusto, etc., de manera que una vida de placeres es un mero animalismo, en el sentido de que orientar nuestra vida, nuestros objetivos, nuestras metas al mero placer, no nos diferencia de los animales que sí encuentran en el placer aquella meta final, pero por la imposibilidad de alcanzar una más elevada. Una filosofía semejante nos minimizaría en función de la animalidad que hay en todo ser humano, y no de lo propio que nos distingue precisamente de estos.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Pero hay más, ya que si aceptáramos como fin al placer, éste ya no sería autárquico, sino más bien insuficiente en sí mismo. En el placer dependemos del objeto del placer, nos encontramos como dependientes de la posibilidad de contar con el objeto que nos lo da. Pensemos en el tabaco, siempre dependeremos del cigarrillo para llegar al placer que pueda darnos, dependeremos de la posibilidad de disponer de los medios necesarios para adquirirlo. Los objetos de placer siempre serán objetos y no fines, el placer que de ellos se desprenda constituirán medios. Y no debe confundirse en pensar la posibilidad de encontrar objetos placenteros menos nocivos, ya que esto no cambiaría en nada la propia naturaleza que los conforma; si bien es posible clasificarlos en nocivos o menos nocivos, ellos siempre formarán parte de una característica inferior a lo que llegaría a ser un fin medio.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Otros podrían pensar encontrar la felicidad en la fama, en el reconocimiento popular. Pero aquí es aún más visible la falta de independencia, ya que ésta fama no depende de nosotros, sino de los demás, de los que nos la otorgan, pero que a su vez tienen el poder suficiente como para quitárnoslo. Esto, sin tener en cuenta que las mayorías generalmente son una manifestación de la ignorancia corrompida por el interés.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Nuestra razón nos otorga la capacidad para diferenciar el valor de los objetos materiales, de los inmateriales. Ya no nos queda espacio en el tiempo para encontrar un intermedio distracto. Es difícil visualizar justamente lo no visible, lo “invisible a los ojos”. En la vida de todo ser pensante, existen instantes, situaciones límites, tiempos de crisis, de cambio y de oportunidades. Pero es justamente en esas situaciones extremas donde nos vemos enfrentados al tener y al perecer, momentos en que todo puede cambiar de un instante a otro, y es allí donde vemos pasar toda nuestra vida frente a nuestros ojos. Piénsese en el significado de lo que vemos, en el origen de lo que percibimos, en la importancia trascendente que se manifiesta. Miremos con los ojos cerrados, miremos con nuestra alma, y descubriremos en ese otro espacio lo valioso de lo intocable, de lo imperceptible por los sentidos, de lo inexplicable. Encontramos los Sentimientos.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Sentir es el elemento que confluye lo material con lo inmaterial. Siento placer, siento odio. Es el experimentar sensaciones producidas por causas externas o internas. El sentimiento es la acción y efecto de sentir. El sentir material se traduce en percepción sensorial, el sentir inmaterial se traduce en el alma.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
¿Te animas a expresar tu idea sobre la felicidad?&lt;br /&gt;
¿Qué es para ti la felicidad?&lt;br /&gt;
¿Dónde la encuentras?&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pdsargentina.blogspot.com/feeds/3585098024621162244/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pdsargentina.blogspot.com/2011/01/sobre-la-felicidad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2047878775759313640/posts/default/3585098024621162244'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2047878775759313640/posts/default/3585098024621162244'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pdsargentina.blogspot.com/2011/01/sobre-la-felicidad.html' title='Sobre La Felicidad'/><author><name>PDS Argentina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11511247967896372126</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='28' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjPuI2PGoNe_gVdhA1HuF-yVgNEhj09Txm-uZBEIfUKaWgZA0QNCdO9rOIwlVQSLin5XO__SKnxz8HoTOXNwqT_nmtGftU6Odq1oVZs7SAzmj6LVIZUZIAIbepITUtNh0Q/s220/Favicon.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2047878775759313640.post-8155603934024452830</id><published>2011-01-22T13:40:00.000-08:00</published><updated>2011-04-25T15:29:12.347-07:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Argentina"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Paco"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Sociedad"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Violencia"/><title type='text'>Sociedad Violenta</title><content type='html'>&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div style=&quot;line-height: 150%;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 15px; line-height: 22px;&quot;&gt;Desde hace varios años venimos advirtiendo en nuestra sociedad un creciente nivel de violencia. Vemos cómo los “métodos violentos” penetran los rincones más inesperados del poder político. Desde ministros que movilizan patotas y sindicalistas que agreden a transeúntes, hasta un presidente que utilizaba discursos cargados de violencia, odio y resentimiento y que supo transmitirlo a sus seguidores como se transmite una gripe: escupiéndoselos en sus caras. La violencia se ha hecho protagonista de nuestras vidas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif;&quot;&gt;¿Pero esto fue siempre así? ¿Somos una sociedad violenta, o solo nuestros máximos dirigentes son los personajes más violentos? Desde los comienzos de nuestra historia como país, hemos utilizado métodos violentos para ganar posiciones, concretar conquistas, prevalecer y ascender en una escala social. Nuestras fuerzas militares han desnaturalizado el monopolio de la fuerza, a punto tal de crear el clima perfecto para engendrar grupos paramilitares y fuerzas de choque que nos atormentaron por más de 100 años.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif;&quot;&gt;Violencia callejera, violencia doméstica y de género, violencia política, violencia sectorial, violencia patoteril, etc. Estamos llenos de violencia. Pero esto no fue siempre así. Si retrocedemos 25 años en nuestra historia, veremos un país cansado de la violencia generalizada. Una sociedad comprometida con la paz y dispuesta a “civilizarse”. Desde la vuelta a la Democracia en 1983, los argentinos habíamos concretado un acuerdo social por el que se ponía fin a la violencia generalizada, y una época de ánimos tranquilos sobrevolaba nuestro cielo, en un nuevo intento por la “paz y el progreso”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-BO&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif;&quot;&gt;Podría decirse que desde la asunción de Raúl Alfonsín a la presidencia de la República Argentina, hasta finalizado el último mandato de Carlos Menem, nuestro país pudo respirar aires pacíficos. Es una época marcada por el desarrollo democrático, las tensiones institucionales y la lucha por el poder económico, político y social en un marco de “no violencia”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-BO&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif;&quot;&gt;Pero algo sucedió desde 1999 hasta la actualidad, que ha producido como resultado el resurgimiento de la violencia como método intersubjetivo de relacionarse. Desde la llegada de Fernando De la Rúa hasta la actual presidencia de Cristina Fernández, la violencia ha ido in crescendo en todos los ámbitos de nuestra sociedad. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-BO&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif;&quot;&gt;Violencia callejera, violencia política, persecuciones mafiosas, operaciones políticas “sin código”, delitos cada vez más violentos. Nuestra sociedad ha ido adoptando, nuevamente y con más intensidad, la violencia como método de conducta colectiva, ya desde un ministerio, como desde las simples palabras de protesta en una manifestación social.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-BO&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif;&quot;&gt;Algunos aseguran que se trata de un clima de tensión que excede nuestros límites como país, y que se extiende a lo largo y ancho de nuestro planeta. Aseveran que la sociedad se está reacomodando. Otros encuentran una sociedad intoxicada, una sociedad degradada por el “Paco” y la Marihuana en las clases sociales más bajas, aunque borracha y consumida por el tabaco y la cocaína en las clases más altas. Una sociedad enferma que encuentra como relación causa-efecto el “Ser Violento”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-BO&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif;&quot;&gt;Según una importante corriente psicológica, como la del famoso catedrático Wenceslao Peñate, “La conducta humana agresiva es filogenéticamene normal, y se encuentra en el ser humano como respuesta frente al ambiente”. Es decir que somos seres violentos por naturaleza, pero que según nuestra educación y el medio en el que nos desarrollemos, seremos capaces o no de adaptar nuestra agresividad y controlar nuestras conductas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-BO&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif;&quot;&gt;Sin embargo, hay psicólogos que enfrentan esta postura y aseguran que “las personas no somos violentas por naturaleza, sino que ejercemos conductas violentas”. Es decir que naturalizamos ciertas conductas violentas porque creemos que “está bien”. Así, nalguear a un niño sería considerado por muchos una forma adecuada de corregir o educar al menor. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-BO&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif;&quot;&gt;Según se adopte una u otra postura; según se entienda que el ser humano es violento por naturaleza o no, hay algo&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 15px; line-height: 17px;&quot;&gt;en lo que podemos coincidir&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif;&quot;&gt;: cuando el ambiente en que se desarrolla una persona es violento, la persona asimilará ciertas conductas agresivas y las proyectara en su forma de actuar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-BO&quot;&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Calibri, sans-serif;&quot;&gt;Si queremos dejar de ser una sociedad colectivamente violenta, deberemos comprender el ambiente socio-económico y político en el que se desarrolla una generación, identificar las causas y crear las condiciones adecuadas para dejar de producir “Seres Violentos”. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;color: #0b5394; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;b&gt;Autor: Gabriel Herrador&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;color: #3d85c6;&quot;&gt;Twitter:&lt;/span&gt; &lt;a href=&quot;http://twitter.com/gabrielherrador&quot;&gt;@gabrielherrador&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pdsargentina.blogspot.com/feeds/8155603934024452830/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pdsargentina.blogspot.com/2011/01/sociedad-violenta.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2047878775759313640/posts/default/8155603934024452830'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2047878775759313640/posts/default/8155603934024452830'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pdsargentina.blogspot.com/2011/01/sociedad-violenta.html' title='Sociedad Violenta'/><author><name>PDS Argentina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11511247967896372126</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='28' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjPuI2PGoNe_gVdhA1HuF-yVgNEhj09Txm-uZBEIfUKaWgZA0QNCdO9rOIwlVQSLin5XO__SKnxz8HoTOXNwqT_nmtGftU6Odq1oVZs7SAzmj6LVIZUZIAIbepITUtNh0Q/s220/Favicon.png'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2047878775759313640.post-4305194620149746028</id><published>2011-01-21T09:14:00.000-08:00</published><updated>2011-01-31T09:30:10.050-08:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ciencia"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Música"/><title type='text'>SIETE EFECTOS DE LA MÚSICA</title><content type='html'>&lt;div style=&quot;background: white; line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style=&quot;color: #333333; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;1. Mejora el vocabulario.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style=&quot;color: #333333; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;&amp;nbsp;De acuerdo con una reciente revisión publicada en la revista&amp;nbsp;&lt;em&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;Nature Reviews Neuroscience&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&amp;nbsp;por Nina Kraus, de la Universidad Northwester (EE UU), durante el entrenamiento musical para tocar un instrumento se establecen&amp;nbsp;&lt;strong&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;conexiones neuronales que mejoran también otros aspectos de la comunicación humana&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. De ahí que los niños con formación musical tengan un mejor vocabulario y capacidad de lectura. También explica por qué los músicos son capaces de escuchar mejor una conversación cuando hay ruido de fondo que el común de los mortales.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;background: white; line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style=&quot;color: #333333; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;2. ¿Música de fondo?&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style=&quot;color: #333333; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;Tanto si reproducimos una canción de Lady Gaga como si optamos por un disco de música clásica, escuchar música mientras desarrollamos una tarea cognitiva -como estudiar o redactar un informe- reduce el rendimiento, según un artículo publicado hace poco en&amp;nbsp;&lt;em&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;Applied Cognitive Psychology&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;. Lo mejor en estos casos, dicen sus autores, es el silencio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;background: white; line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style=&quot;color: #333333; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;3. Ritmo para hacer deporte.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style=&quot;color: #333333; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;Científicos de la Universidad de Brunel demostraron en 2008 que escuchar cierto tipo de música, fundamentalmente de los géneros rock y pop, podemos aumentar nuestra resistencia al&amp;nbsp;ejercicio físico&amp;nbsp;intenso hasta un 15%. El estudio fue publicado en la revista&amp;nbsp;&lt;em&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;Journal of Sport &amp;amp; Exercise Psychology&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;background: white; line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style=&quot;color: #333333; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;4. La música, por la izquierda.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style=&quot;color: #333333; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;&amp;nbsp;Según un estudio realizado hace unos años en las universidades de California y Arizona (EE UU) y publicado en&amp;nbsp;&lt;em&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;Science&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;, el oído derecho recoge mejor los sonidos del habla, mientras que el izquierdo, responde mejor a la música. &quot;Incluso al nacer, el oído está estructurado para distinguir entre los diferentes tipos de sonidos y enviarlo al lugar correcto en el cerebro&quot;, concluía una de las autoras del estudio, Barbara Cone-Wesson.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;background: white; line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style=&quot;color: #333333; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;5. Música y alcohol.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style=&quot;color: #333333; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;&amp;nbsp;La música alta en los bares incita a beber más alcohol en menos tiempo, según una investigación francesa difundida en 2008 por la revista&amp;nbsp;&lt;em&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;Alcoholism: Clinical &amp;amp; Experimental Research&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;. Además, cuanto más alto es el volumen de la música más rápido se consume la bebida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;background: white; line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style=&quot;color: #333333; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;6. Buena para la circulación.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style=&quot;color: #333333; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;&amp;nbsp;Científicos del Centro Médico de la Universidad de Maryland han demostrado que escuchar música puede beneficiar al sistema cardiovascular tanto como hacer ejercicio o tomar ciertos medicamentos. Concretamente, analizando la respuesta de los vasos sanguíneos con ultrasonidos mientras escuchamos música, Michael Miller y sus colegas comprobaron que e&lt;strong&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;l diámetro de los vasos&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;, medido en la parte alta del brazo,&lt;strong&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;&amp;nbsp;aumenta un 26% con nuestra música favorita&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;. En contraste, la música que calificamos como estresante hace que los vasos se contraigan un 6%. Los experimentos mostraron también que escuchando canciones que invitan a reír los vasos sanguíneos se dilatan un 19%, mientras que la música relajante produce una expansión del 11%.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;background: white; line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style=&quot;color: #333333; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;7. Con los ojos cerrados.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style=&quot;color: #333333; font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 150%; mso-ascii-theme-font: minor-latin; mso-bidi-theme-font: minor-latin; mso-hansi-theme-font: minor-latin;&quot;&gt;&amp;nbsp;Estudiando los cerebros de 15 sujetos con ayuda de resonancia magnética funcional, Yulia Lerner, de la Universidad de Tel Aviv, demostró el año pasado que cerrar los ojos aumenta el efecto emocional que nos produce la música. Concretamente la doctora Lerner utilizó música de miedo del estilo de la empleada por&amp;nbsp;Alfred Hitchcock&amp;nbsp;en sus películas. Y comprobó así que la actividad de la amígdala, una zona del&amp;nbsp;cerebro&amp;nbsp;vinculada a la sensación de miedo, aumentaba mucho más con los ojos cerrados que si se mantenían abiertos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;line-height: 150%; margin: 6pt 0cm; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;color: #0b5394; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;b&gt;Autor: Bernabé Gonzalez&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot; style=&quot;color: #3d85c6;&quot;&gt;Twitter:&lt;/span&gt; &lt;/strong&gt;&lt;span style=&quot;color: #3d85c6;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://twitter.com/bernagonzalez&quot;&gt;@bernagonzalez&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pdsargentina.blogspot.com/feeds/4305194620149746028/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pdsargentina.blogspot.com/2011/01/siete-efectos-de-la-musica.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2047878775759313640/posts/default/4305194620149746028'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2047878775759313640/posts/default/4305194620149746028'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pdsargentina.blogspot.com/2011/01/siete-efectos-de-la-musica.html' title='SIETE EFECTOS DE LA MÚSICA'/><author><name>PDS Argentina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11511247967896372126</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='28' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjPuI2PGoNe_gVdhA1HuF-yVgNEhj09Txm-uZBEIfUKaWgZA0QNCdO9rOIwlVQSLin5XO__SKnxz8HoTOXNwqT_nmtGftU6Odq1oVZs7SAzmj6LVIZUZIAIbepITUtNh0Q/s220/Favicon.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2047878775759313640.post-3482338053973765424</id><published>2011-01-19T08:14:00.000-08:00</published><updated>2011-01-30T15:43:02.795-08:00</updated><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Ambiente"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Derecho"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Río Tercero"/><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Sustentable"/><title type='text'>DERECHO AMBIENTAL</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Hay dos formas de interpretar la naturaleza. O se la concibe como un orden preexistente al hombre y del cual éste no es dueño sino, a lo sumo custodio, en una relación en la que tanto los seres vivientes como las cosas interactúan; o se trata de un ámbito material apropiable, destinado al exclusivo servicio del hombre, tal como un objeto lo puede estar de un sujeto que es su propietario.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Entender esto y actuar en consecuencia “es clave” a la hora de dirigir los destinos de una sociedad contaminante, en donde el Ambiente es relegado a un mínimo lugar, y menospreciado el porvenir de nuestra ciudad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Existe en nuestra Constitución Nacional una norma (art. 41) que expresa el derecho “de todos los habitantes” de gozar de una ambiente sano, equilibrado y apto para el desarrollo humano, y el “deber” de preservarlo de modo de no comprometer a las generaciones futuras. &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;a name=&#39;more&#39;&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Denominamos “impacto ambiental” a la incidencia que sobre el ambiente genera una actividad humana. El impacto puede ser positivo, negativo o neutro. La determinación del impacto de una acción humana se formula a través de un estudio que se denomina “Estudio de Impacto Ambiental” (EIP). Dicho estudio debe realizarse como condición previa a la autorización de una actividad humana.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;El Derecho Ambiental se nutre de un conjunto de Principios que deben ser estrictamente respetados por el Estado y la sociedad, como el principio de Prevención, el Precautorio, el de La equidad intergeneracional, de la Progresividad, de Responsabilidad, Sustentabilidad, Solidaridad, Cooperación y Reparación entre otros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;La Carta Orgánica de la ciudad de Río Tercero proclama en su Preámbulo la “preservación del ambiente, y resguardo de los recursos naturales”. Asimismo en su artículo 15 declara que “los habitantes… gozan en su territorio de los siguientes derechos: …al ambiente limpio y sano, al desarrollo sustentable…”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Más adelante en el artículo 17, nuestra Carta Orgánica establece que “Los habitantes… tienen los siguientes ‘deberes’: inc. 3: Preservar el ambiente, evitar su contaminación, participar en la defensa ecológica de la ciudad y reparar los daños causados.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;La ley General de Ambiente 25.675 en su art. 3º declara que la misma regirá en todo el territorio de la Nación y que es de Orden Público.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;El Principio de Prevención se establece como manera de solucionar conflictos perjudiciales. Es un derecho-deber prevenir los daños, por lo que uno de los instrumentos más eficaces será la tutela anticipatoria preventiva.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Las causas y las fuentes de los problemas ambientales se deben atender en forma prioritaria e integrada, tratando de prevenir los efectos negativos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;El Principio de Responsabilidad establece que el generador de los efectos degradantes del ambiente, &amp;nbsp;ya sean los daños actuales o futuros, deberá asumir los costos de las acciones preventivas y correctivas de recomposición.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;Todos estos principios son de aplicación obligatoria por todo Estado, ya sea éste Nacional, Provincial o Municipal. En nuestro país existe responsabilidad objetiva y subjetiva en materia ambiental.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;El que contamina paga. El que comete un daño ambiental debe asumirlo y el Estado debe procurar que así sea. Nuestro objetivo debe ser evitar la contaminación y castigar al contaminante.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;En la ciudad de Río Tercero, esto no se respeta. Nuestras plantas químicas actúan con total impunidad y connivencia funcional, ya sea por acción u omisión. Esto debe revertirse, corregirse. Debemos ocuparnos de proteger el ambiente, tanto desde una óptica ambientalista, es decir aquella que busca la protección del ambiente en sí mismo, tal y como parece estar inspirado el artículo 41 de la Constitución Nacional; como desde una óptica también realista y proteccionista de la salud humana en función de un ambiente sano y equilibrado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;s&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/s&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;b&gt;Fuente: &quot;Daño Ambiental&quot; - RUBINZAL-CULZONI (2008)&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span style=&quot;color: black; font-family: Calibri, Helvetica, sans-serif;&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pdsargentina.blogspot.com/feeds/3482338053973765424/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://pdsargentina.blogspot.com/2011/01/derecho-ambiental.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2047878775759313640/posts/default/3482338053973765424'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2047878775759313640/posts/default/3482338053973765424'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pdsargentina.blogspot.com/2011/01/derecho-ambiental.html' title='DERECHO AMBIENTAL'/><author><name>PDS Argentina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11511247967896372126</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='28' src='//blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjPuI2PGoNe_gVdhA1HuF-yVgNEhj09Txm-uZBEIfUKaWgZA0QNCdO9rOIwlVQSLin5XO__SKnxz8HoTOXNwqT_nmtGftU6Odq1oVZs7SAzmj6LVIZUZIAIbepITUtNh0Q/s220/Favicon.png'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>