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	<title>Pesimismo digital</title>
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	<description>Esperamos decepcionarles</description>
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		<title>Un cuento de Halloween artificial</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Pity Pit]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 Oct 2025 08:15:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[AI]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La noche de Halloween había caído sobre Madrid como un manto pesado y húmedo. Las calles estaban desiertas, apenas iluminadas por las farolas que proyectaban círculos naranjas en el pavimento húmedo. </p>
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<p>La noche de Halloween había caído sobre Madrid como un manto pesado y húmedo. Las calles estaban desiertas, apenas iluminadas por las farolas que proyectaban círculos naranjas en el pavimento húmedo. El aire olía a hojas podridas y a humo de castañas asadas, y un viento frío recorría los callejones, haciendo que las puertas chirriaran y los contenedores temblaran. En medio de aquel silencio intermitente se alzaba la vieja casa de la Calle de los Susurros.</p>



<p>Era un edificio alto y desvencijado, con ventanas cubiertas de polvo y cristales rotos que reflejaban la luna como si fueran ojos huecos observando a los transeúntes. Las paredes estaban ennegrecidas por el hollín y la humedad, y el jardín delantero estaba invadido por maleza y zarzas. Los vecinos hablaban poco sobre ella, pero siempre en tono de advertencia: algunos aseguraban escuchar lamentos por la noche; otros, haber visto una figura que se movía tras las cortinas raídas.</p>



<p>Aquella noche, cuatro jóvenes —Marcos, Lucía, Javier y Carla— decidieron explorarla. La adrenalina del miedo y la promesa de historias para contar los impulsaba a avanzar. Caminaban con linternas en mano, iluminando la puerta principal, cuya madera estaba astillada y cubierta de grafitis y pintura descascarada.</p>



<p>—¿Seguro que esto es buena idea? —preguntó Lucía, su voz temblando mientras apretaba la linterna.<br>—Vamos, es solo una casa vieja —respondió Javier, tratando de sonar valiente—. No puede ser tan terrorífica.</p>



<p>Marcos, el más atrevido, empujó la puerta. Esta se abrió con un chirrido que resonó como un grito largo y lastimero. El olor a moho y polvo los golpeó de inmediato. Avanzaron con cautela: el suelo de madera crujía bajo sus pies, como si la casa misma protestara.</p>



<p>El hall principal era amplio, con techos altos decorados con molduras que alguna vez fueron elegantes, ahora cubiertas de polvo y telarañas. Retratos antiguos de personas desconocidas los miraban con ojos vacíos. Algunos cuadros habían caído, dejando fragmentos de madera astillada sobre el suelo.</p>



<p>—Esto es… inquietante —susurró Carla, tragándose el miedo.</p>



<p>Se acercaron a la escalera. Cada peldaño parecía a punto de ceder. La linterna de Marcos iluminó un detalle que los detuvo en seco: una mancha oscura en la barandilla, seca y quebrada, que ascendía hasta perderse en la penumbra del piso superior.</p>



<p>—Tal vez alguien se cortó aquí hace años —dijo Javier, intentando quitarle dramatismo—. Nada más.</p>



<p>Pero no era “nada más”. Al subir, un frío intenso descendió sobre ellos. Lucía sintió un escalofrío que le recorrió la espalda, y un susurro casi imperceptible pronunció su nombre.</p>



<p>—¿Escuchaste eso? —preguntó, con la voz temblorosa.<br>—Son cosas de tu imaginación —respondió Marcos, aunque en su interior un nudo de miedo se formaba.</p>



<p>El pasillo del segundo piso estaba lleno de manchas de humedad que parecían rostros torcidos. Al final, una puerta entreabierta dejaba escapar un hilo de luz plateada proveniente de la luna. Se acercaron con pasos cautelosos.</p>



<p>Dentro de la habitación, un escritorio antiguo estaba cubierto de papeles amarillentos. Entre ellos, un diario parcialmente quemado. Marcos lo tomó y leyó en voz baja:</p>



<p><em>«Hoy he decidido que no puedo soportarlo más. La tristeza, la soledad… todo me persigue. Mañana nadie me verá más.»</em></p>



<p>—¿Qué es esto? —preguntó Carla, con los ojos muy abiertos.<br>—Parece el diario de alguien que murió aquí —dijo Lucía, con un nudo en la garganta.</p>



<p>De repente, un golpe seco resonó desde la planta baja. Se miraron con miedo. El silencio que siguió era más pesado que antes. Bajaron corriendo, pero al llegar al hall, vieron algo que los dejó paralizados: una figura translúcida flotaba cerca de la escalera. Sus ojos eran vacíos y de su boca escapaba un lamento que parecía un suspiro entre dolor y desesperación.</p>



<p>—¡Corre! —gritó Javier. Pero antes de que pudieran moverse, la figura levantó una mano y un viento helado los envolvió, apagando sus linternas.</p>



<p>En la oscuridad total, comenzaron a escuchar susurros que venían de todas partes. Sus nombres eran pronunciados con un tono que mezclaba tristeza y reproche. Lucía tropezó y cayó al suelo. Cuando levantó la vista, la figura estaba sobre ella.</p>



<p>—No debisteis venir… —dijo la voz, resonando en sus cabezas.</p>



<p>Marcos encendió la linterna del móvil. La luz iluminó el rostro del espectro: una mujer joven, pálida, con ojos llenos de vacío. Su vestido estaba raído y su mano sostenía un pañuelo manchado de sangre.</p>



<p>—Me llamo Elena… —susurró—. Me quedé sola… y no quiero que nadie más sufra aquí como yo…</p>



<p>Elena relató su historia. Había vivido en la casa con su familia a principios del siglo XX. Una noche de Halloween, su padre, consumido por la ira y la bebida, la atacó. En su desesperación trató de escapar, pero cayó por la escalera y murió. Desde entonces, su espíritu estaba atrapado, reviviendo aquella noche una y otra vez.</p>



<p>Mientras hablaba, las paredes comenzaron a crujir y a temblar. Objetos caían sin razón, y sombras largas se desplazaban por el pasillo. Cada palabra de Elena hacía que los jóvenes se sintieran atrapados, como si la casa misma los absorbiera.</p>



<p>—Debemos ayudarla —dijo Lucía, con determinación—. No podemos dejar que siga atrapada.</p>



<p>Buscaron entre los papeles y las cajas polvorientas hasta encontrar una carta amarillenta escrita por su madre:</p>



<p><em>«Querida Elena, si algún día te ves en peligro, recuerda que tu fuerza y tu bondad pueden superar la oscuridad. Confío en que encontrarás la luz.»</em></p>



<p>Al leerla, la figura de Elena comenzó a temblar y su forma se volvió más difusa. La tristeza en sus ojos se mezcló con una luz cálida y débil.</p>



<p>—Gracias… —susurró antes de desaparecer en un destello de luz que hizo que el frío se disipara y las linternas se encendieran.</p>



<p>El hall seguía siendo viejo y silencioso, pero la sensación de opresión había desaparecido. El viento ya no susurraba lamentos; el aire olía a tierra húmeda y hojas secas.</p>



<p>Al salir a la calle, el reloj marcaba casi la medianoche. Caminaban en silencio, procesando lo vivido.</p>



<p>—Nunca volveré a subestimar las historias de los vecinos —dijo Carla.<br>—Ni yo —respondió Marcos—. Pero… de alguna manera siento que hicimos algo bueno.</p>



<p>Desde aquel Halloween, la casa ya no daba miedo. Algunos vecinos afirmaban ver a una figura femenina en la ventana, pero ya no había lamentos, solo una presencia tranquila que parecía vigilar la calle con cuidado, como agradeciendo a quienes se habían atrevido a escuchar su historia.</p>



<p>Cada Halloween, los jóvenes recordaban a Elena y su historia. Comprendieron que los fantasmas no siempre buscan asustar: a veces solo necesitan ser escuchados y liberados. La casa, aunque vieja y vacía, se convirtió en un recordatorio de que incluso en la oscuridad más profunda, la compasión puede traer luz.</p>



<p>Sin embargo, algunas noches, los que pasaban por la Calle de los Susurros juraban escuchar un suave susurro que parecía decir:</p>



<p><em>«Gracias… por no olvidarme.»</em></p>



<p>Y en la ventana superior, un reflejo de ojos huecos seguía mirando, pero esta vez, sin odio ni dolor, solo observando con la calma de quien finalmente ha encontrado la paz.</p>
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		<title>Hijos de un dios menor</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Pity Pit]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Oct 2025 22:18:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Dios]]></category>
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		<category><![CDATA[guerra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A la entrada de Gaza, a los pies de una sinagoga, yacía el cuerpo de una niña sirena, con su cabeza debajo de un bloque de hormigón.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Dos docenas de soldados nos habían estado esperando desde el amanecer en el Paso de Rafah, pero su oposición no aguantó ni un cuarto de hora cuando decidimos entrar. Apenas siete muertos entre los dos bandos como resultado de aquel amago de fuego cruzado, pequeñas ráfagas que reflejaban la falta de convencimiento de los centinelas. Cincuenta unidades de infantería de todos los países de Europa, quince leopardos con sus cañones erguidos, doscientos camiones, con una cruz teñida de rojo en su cuerpo, cargados de toneladas de alimentos y medicinas, custodiados por el apoyo aéreo de las decenas de Eurofighters, que como pájaros hambrientos despegaban de los portaaviones español y francés desplegados en el Mediterráneo oriental.&nbsp;</p>



<p>El mastodóntico dispositivo apareció como una estrella fugaz. En menos de seis horas, lo que duró aquella noche, Europa pondría contra las cuerdas a Israel y entraría en La Franja de Gaza a la fuerza, con intención, no de enterrar al ejército judío, sino para sacar de las tumbas a los palestinos enterrados vivos allí, en una fosa común, en una franja. Si algún militar o civil de Israel, de Estados Unidos, de Irán o de cualquier otro país, ya fuera un ortodoxo radical sionista, un terrorista de Hamás o un Nobel de la paz americano, se interponía en el camino con violencia, las instrucciones eran claras: Disparar a matar.</p>



<p>Europa había decidido actuar ante la pasividad del mundo, encabezada por Europa misma, frente a la ignominia y la barbarie que tanto conocían. La primera reacción de Estados Unidos indicaba una clara declaración de intenciones: DEFCON 2, nivel que permanecía inédito desde la crisis de los misiles&nbsp;de Cuba. Inexplicablemente ni los satélites de vigilancia ni la CIA, con sus agentes desplegados por Europa y Oriente Medio habían podido detectar el plan del viejo continente hasta una hora antes, y USA había perdido ya toda posibilidad de reacción. Tampoco se lo había comunicado Israel, a quien el ataque cogió esta vez al Mossad por sorpresa y cuyos dirigentes, encabezados por su presidente Benjamin Netanyahu, decidieron una hora antes de la llegada europea establecer una defensa simbólica, a costa del posible sacrificio de un centenar de judíos. Irán, Líbano, Jordania y Cisjordania contemplaban atónitos, como mirando a la Meca, los informativos que ya empezaban a mostrar imágenes de la inminente invasión. Miles de católicos en Jerusalén abarrotaban la basílica del Santo Sepulcro, algunos entendiendo la redención de Europa, otros, su necesaria misión mesiánica. Las mujeres de aquellas comunidades cristianas lloraban, esperando un nuevo Gólgota, que decían había sido marcado a fuego por Dios, en el día de hoy.</p>



<p>Los minutos pasaban y la excitación general en el planeta aumentaba conforme llegaban las noticias. En los cinco continentes numerosos países habían detenido casi por completo su actividad. Internet colapsaba ante un tráfico sin precedentes, entre preguntas de angustia, curiosidad y emoción y respuestas obsoletas, esperanzadoras e incorrectas. La expectación y la tensión en China superaba a la de Rusia, pendiente ahora de dos guerras. Comunidades enteras de sunitas en la India se paraban en mitad de las calles a rezar, ante la indiferencia de la mayoría de los viandantes.&nbsp;</p>



<p>El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió una comunicación del presidente del parlamento&nbsp;europeo Odysseas Justikis poco después, cuando ya los rumores corrían por el mundo entero, media hora antes de la entrada de los militares. Ante el final de la pequeña escaramuza inicial posterior, USA pausaba su monstruoso despliegue de submarinos y portaaviones y sus avances iniciales en el Atlántico Norte, disminuyendo el nivel de la alerta a DEFCON3, a la espera de acontecimientos, a pesar de la presión de los lobbies americanos, que pedían una intervención inminente.&nbsp;</p>



<p>Contra todo pronóstico, la congelada Unión Europea había congelado el mundo.</p>



<p>El general Sánchez Medina coordinado con la superintendencia de la ONU dio la orden de entrar al ejército español y aquella caravana de soldados noveles, en la que yo me&nbsp;encontraba, que recordaba a las marchas militares del 12 de Octubre, por formación e incertidumbre, no por orgullo, se puso en movimiento. Comencé a caminar con una mezcla de temor y arrojo mientras cruzábamos al otro lado del mundo.</p>



<p>De padres humildes y católicos, pues mi padre era ebanista y mi madre ama de casa, y ambos solían acudir religiosamente a misa los domingos, siempre me había sentido patriota y creyente, aunque en ocasiones me atacaban las dudas sobre las dos cuestiones. No creía en lo que decía en Doctor Zhivago de que solo los hombres infelices van a la guerra, pues mi infancia fue bastante feliz, y el asunto militar, bastante vocacional. Había estado ya en dos misiones humanitarias en Bosnia y Siria, pero esto significaba algo más, dada la repercusión internacional y los sentimientos enfrentados que levantaba en los países más neutrales, más distantes también. Las imágenes que había visto toda la vida en televisión y las que nos había mostrado el capitán en la previa, se mezclaban ahora con mis pensamientos y lo que veían ahora mis ojos.</p>



<p>Miles de niños famélicos, algunos con sus familias, chillaban exhaustos, con los ojos abiertos como si nunca hubieran&nbsp;visto la&nbsp;luz, a la altura de las cartucheras de los miles de guardias alemanes que protegían con su cuerpo el avance de las tropas europeas. Los hombres pedían agua y pan y las mujeres abrían los brazos ante el&nbsp;interminable desfile de las fuerzas humanas.&nbsp;</p>



<p>Mientras avanzábamos por aquella ciudad post apocalíptica, en la que no existían ya aceras ni casi suelo, nos abríamos paso entre hierros amorfos y cemento vapuleado, sin tener muy claro hacia dónde íbamos. La tonalidad de nuestro uniforme contrastaba con el único color con el que parecía habían pintado Gaza, un gris brutalista, que llegaba hasta donde alcanzaba la vista, pues nada quedaba en pie, por encima de los dos metros, que impidiera vislumbrar el horror del horizonte. El trabajo inacabado de los bombardeos, terminaba por hacerlo el fuego, que aún ardía, en lo que una vez fueron casas, escuelas, hospitales o mezquitas. El aire, como una niebla maldita que lo impregnaba todo, olía a azufre y el suelo ardía, la goma de las botas se quedaba pegada al polvo.</p>



<p>Llevaba&nbsp;apenas diez minutos dentro de aquella pesadilla, cuando en un costado del camino, que no existía, me pareció ver el cuerpo de una niña sepultada a los pies de lo que quedaba de una mezquita. Avancé hacia ella temeroso y decidido, y cuando me encontraba apenas a dos metros suyo, un destello brillante, como un sol naciente, me deslumbró y detuve mi andar de golpe. No podía ver nada, ante la lluvia de arena y sudor que mojaba mi cara. Sentí un dolor intenso en las piernas, como si me estuvieran clavando agujas por dentro, que amenazaba con volverse insoportable.</p>



<p>Escuché gritos alarmados a mi alrededor y noté que alguien me cogía por las axilas. Traté de limpiarme el rostro con las manos y empecé entonces a ver desvanecerse a los demás, como si dejaran de existir. Solo escuchaba&nbsp;un pitido muy agudo en mis oídos. Intenté agarrarme&nbsp;a algo desesperadamente, cuando estalló un sonido atroz, como un trueno, seguido de otro resplandor cegador. Me ardían los pulmones, apenas sentía ahora las piernas. El sufrimiento iba en aumento, mis manos estaban sangrando y solo escuchaba los gritos de mis compañeros de escuadrón. Sentí como me cogían en volandas entre varios y me tumbaban en una camilla. Me ataron por los tobillos para inmovilizar las piernas, mientras los brazos agarrotados se desparramaban fuera de la tabla. De inmediato, continuos e intermitentes botes me martilleaban la espalda, mis amigos de regimiento corrían, al menos cuatro me llevaban a marchas forzadas por aquel terreno irregular a algún lugar, mientras mis fuerzas se disipaban. Mis párpados dudaban, mi cuerpo ya no aguantaba, mis oídos y mi olfato agonizaban, apenas quedaba un sentido intacto: mis ojos, que veían ahora solamente un cielo azul, cruzado por estelas de cometas&#8230; Me desmayé&#8230;</p>



<h2 class="wp-block-heading">נְשִׁיָה</h2>



<p>Desperté de golpe en una cama, empapado de sudor y con la cabeza dando vueltas y magullada. Notaba una presión punzante muy intensa en el costado, como si me hubiera&nbsp;golpeado Mike Tyson con un puño americano desde las entrañas. Veía el ambiente difuminado y sentía un incómodo hormigueo en los pies y en las manos. Comencé a sentirme mejor poco a poco, mientras me desperezaba. Parecía todo en su sitio, mi cuerpo aparentaba seguir intacto, y el dolor agudo mutó pronto a molestar tolerable, así que me puse en pie y comencé a andar. Había perdido toda referencia temporal, mi memoria estaba en blanco, podía haber pasado una hora o una semana.</p>



<p>No sabía muy bien donde estaba, supuse que sería un hospital por el blanco que dominaba la estancia, las camas tan cuidadas, con sabanas de lino y cabeceras adornadas por frases impronunciables, pero con pinta de ser sabios aforismos relacionados con la salud, y lo aséptica que era la estancia, bastante espaciosa y por lo que comprobaba mientras indagaba un poco, con una excesiva cantidad de pasillos. Escuché a lo lejos lo que parecía una chica tocando un cover que identifiqué rápidamente como el «Quicksand Jesus» de Skid Row. Tomé la dirección de aquel&nbsp;sonido y llegué a una habitación, que se asimilaba mas a la de una casa, donde estaba encendida una televisión enorme o una especie de proyector, que abarcaba toda una pared. No había nadie, solo lo que parecía un mando a distancia sobre una mesa.</p>



<p>Alguien había estado&nbsp;viendo un canal árabe, quizás&nbsp;Al Jazeera, que era el único que conocía, aún sin entender nada. Cogí el mando y subí el volumen. Se celebraba al parecer un reciente acuerdo de paz liderado por Trump y Netanyahu para solucionar el conflicto de Israel y Gaza. Me sorprendió lo rápido que se habían reunido, dada la situación actual de la incursión europea, pero lo importante era la paz y parecía que al fin había llegado. No aclaraban las condiciones, o no me enteré, pero pensé que al menos de momento no habría más fuego y podríamos seguir enviando medicinas y alimentos a los gazatíes.</p>



<p>Creyendo que informarían más sobre el acuerdo o sobre la misión de la Unión Europea, esperé a que pasaran los anuncios, pero mi fe se hizo añicos cuando comenzó un concurso, que consistía al parecer en premiar a la mujer que llevara un atuendo más adecuado. Como en un desfile de modelos, iban saliendo una tras otra al plató. Eran prácticamente niñas, adolescentes. Se intuía un temblor previo entre bambalinas. Palabras a pie de pantalla acompañaban el show, pero no reconocía ninguna: hiyah, nibak, chador, &#8230; Todas las prendas parecían tener algo en común: apenas dejaban ver el cuerpo de las mujeres, algunas solo mostraban los ojos, otras más generosas, el rostro, aquella también el cuello. Era como si no existieran, como si su identidad se hubiera diluido, reducida a un autómata, mujeres desintegradas por armas de destrucción masiva, celdas andantes con tragaluces. Un jurado de hombres sonrientes, presumiblemente cualificados, ponía las notas.</p>



<p>Cambié abruptamente de canal a uno que parecía el History Channel o similar, porque aparecían imágenes del holocausto. Tras varios minutos de sufrir los vídeos que todos habíamos visto de Auschwitz, Dachau y Buchenwald, aparecía a continuación el actual presidente de Israel, Netanyahu, gritando «¡Esta tierra es nuestra, de nuestro pueblo!», «¡somos los elegidos, el pueblo elegido por Dios», «¡vida a los sionistas!, ¡muerte a los filisteos», «¡Hitler tenía razón!» Creí interpretarlo bien porque estaba en judío sefardita, subtitulado al español, pero realmente no entendía nada y cambié otra vez de canal.</p>



<p>Este parecía mas serio, en inglés y con un lord muy elegante presentándolo, hablaba del esfuerzo y la gran gestión de Inglaterra y Francia, tras la Primera Guerra Mundial, con el protectorado del territorio de Oriente Medio y de cómo a pesar de llevar siglos fuera de allí y tras diásporas y pogromos ejecutados por medio continente y más allá, decidieron establecer tras la Segunda Guerra mundial, apoyados por el resto de Europa, USA y la recién creada ONU, el nuevo Estado de Israel allí, refugio para los judíos supervivientes de la Guerra, esperanza para el futuro de la estirpe de David y desesperación para Palestina. Era muy interesante, aunque complejo y corto también, así que me quedé con ganas de más y cogí el mando, a ver si encontraba algún otro canal.</p>



<p>Me topé con uno cultural o religioso o metafísico. Decían que el hombre se había dividido, que antes era uno, así decía que tanto judíos como palestinos eran semitas, con culturas muy similares: compartían ciertos patrones linguísticos, musicales, gastronómicos,&#8230;  Al parecer, en los temas de la fé, ocurrió lo mismo, las tres religiones monoteístas mayoritarias: judaísmo ,cristianismo e islam tenían un punto de partida en Abraham. La geografía no podía ser ya una excepción, la tierra de Canaán donde nacieron todos, se convirtió luego en El reino de Israel y Judá, y luego en Palestina y finalmente en el Estado de ¡Israel y Palestina!</p>



<p>Fue demasiado ya. Esta gente son primos como mínimo, quizás por eso ocurre esto, porque son demasiado iguales. Apagué la televisión de inmediato, me volaba la cabeza, ya no sabía quién era quién o si eran el mismo o los mismos. Tampoco entendía de qué país, etnia o religión debía ser un territorio. ¿Del que pueda defenderlo?, ¿del primero que llegó?, ¿del que dijera la Biblia, el Corán o la Torá?, ¿desde cuándo?, ¿cuándo poner el reloj a cero?, ¿debía España devolver Al Andalus?, ¿Estados Unidos devolver su territorio a España&nbsp;o a los indios?, ¿somos los españoles romanos, quizás visigodos, árabes, conversos o neandertales?, ¿Se puede reescribir la ley del Talión?, ¿es nuestra historia, la historia de una venganza?, ¿somos Caín o Abel?, ¿quien fue el pecador que lanzó la primera piedra?, ¿podemos sobrevivir sin un sacrificio al juicio final?</p>



<p>Demasiadas elucubraciones trascendentales, ¿me cuestionaba mis creencias o me convertía en un fanático religioso?. Mi cerebro ya no daba más de sí. Proseguí mi exploración de la casa, hospital o lo que fuera, que la tele había detenido, y me dirigí hacia donde me había traído la música, que no obstante había parado hace tiempo, si bien mi noción de cuántas horas habían transcurrido estaba muy alterada. No encontré nada. Me había fijado que en ninguna habitación de las que había recorrido asomaba ninguna ventana, lo cual me agobiaba bastante. Seguí andando por la casa en busca de ventanas, puertas o insinuaciones de estas pero las habitaciones se presentaban inertes, blancas e inertes. Muebles que parecían no sostener nada, paredes y techos que intentaban crear habitaciones, y pasillos sin un claro principio&nbsp;ni fin.</p>



<p>Lámparas antiguas a&nbsp;media luz, cuadros de mercadillo, ninguna foto, ningún detalle que me diera una pista de la identidad de los moradores. Comencé a correr. Tenía que haber una puerta o algo&#8230; El agobio se empezó a convertir en angustia y cuanto más corría, las habitaciones y los pasillos parecían encogerse, saltaba por si encontraba hueco el suelo, pero era sólido como el granito, me colgué de una araña del techo pero no cedió. El aire me empezaba a faltar, no podía respirar, cuanto más intentaba salir de allí y correr, peor me sentía. Me paré, en un intento de recuperarme, pero mis esfuerzos desesperados por inhalar profundo no obtenían sus resultados, complicaban aún más mi estado, me ahogaba, mis pulmones parecían haber encogido, el aire haber desaparecido, ¡respira! ¡más rápido!, ¡más rápido!, ¡más aún!, ¡más!. Me desmayé.</p>



<h2 class="wp-block-heading">המשיח</h2>



<p>Inicié, a duras penas el levantamiento de mis ahora pesados párpados, pero solo veía una franja negra borrosa, perdida en el espacio. Tenue como en un amanecer, se hizo la luz y a poco se tornó gris. La cabeza me sangraba profusamente. Poco a poco menguó el chorreo y un aroma extraño vino a mi nariz, una mezcla de jazmín y azufre, el dolor general cesaba y la vista mejoraba por momentos. En un instante de lucidez extrema, dada la situación, me di cuenta, como en una revelación, de donde estaba, había vuelto a Gaza.</p>



<p>Me encontraba en el mismo lugar donde recordaba haberme desmayado pero ya no había nadie, intenté recordar, aunque fuera, si eran los mismos escombros y eso creía: el sucedáneo de hospital derruido, el amasijo de cobre y hierro, ese gris brutalista omnipresente, esa piedra gigante que no es de ciudad. Entonces, recordando ya con una feliz nitidez, me di la vuelta ipso facto y efectivamente allí estaba:</p>



<p>Una niña yacía al pie de una sinagoga, con la cabeza debajo de un bloque de hormigón. Llevaba dos sandalias negras con unos calcetines blancos y cortos o doblados, con un dibujo de Hello Kitty. El resto, de lo que podía ver de su cuerpo, era un vestido de niña común, que parecía que fue azul.</p>



<p>Levanté la cabeza y miré hacia el cielo, suponiendo que llevaba ya tres días muerta y debía estar a punto de resucitar. Rogué con todo mi aliento porque así fuera. Tenía las manos juntas como si hubiera estado rezando en el momento de la explosión, pero al observar desde otro ángulo comprobé que entre las manos blandía una pistola. Cuando me puse a su altura confirmé al tocarla que estaba congelada, llevaba un&nbsp;vestido que parecía que fue azul.</p>



<p>Traté de levantar el hormigón, cuando me di cuenta de que no era una pieza de una columna o una terraza, no era parte de la estructura de un edificio, ni de la calzada&#8230; era una cruz. Intenté levantarla con todas mis fuerzas, pero no fui capaz.</p>



<p>Tapé a la criatura con mi abrigo y cogí la pistola. Una voz llevaba el humo, que aún era indistinguible del aire, y que salía de debajo de aquel abrigo: «¡Sálvanos, te hemos esperado demasiado tiempo, eres el elegido!». No podía creer, no podía creer que fuera verdad lo que había escuchado, igual me estaba volviendo loco, un principio de esquizofrenia, un brote repentino, pero estaba seguro de haber oído a la pequeña, dulcemente, con la voz de una niña sirena. Me senté entonces en una piedra con forma de silla, esculpida sin duda por un misil, para intentar calmarme.</p>



<p>Pero inmediatamente después, sin tiempo para creer, apareció de la nada un hombre que se dirigía hacia mí con paso tranquilo. Llevaba una túnica rubricada con la estrella de David, y lucía una cuidada barba blanca que terminaba en una cadena muy ostentosa, resplandeciente.&nbsp;</p>



<p>Mientras se aproximaba hacia mí, no paraba de repetir con una voz grave como un trueno: «¡Soy Moisés, su heredero, soy el elegido por el pueblo de Israel, el elegido de Dios!»</p>



<p>No le creí. Su serenidad me inquietaba. Tenía los ojos inyectados en sangre y parecía que levitaba. Me levanté de la piedra y mis ojos titubearon nerviosos buscando ayuda, pero estábamos solos, él y yo. Y ella. Por un momento quise correr, escapar de allí, pero una vez más no podía con mis piernas, me dolían las manos, sentía pinchazos por&nbsp;todo mi ser y mi cuerpo estaba casi paralizado.</p>



<p>Un terror incomprensible me recorrió las venas. Saqué fuerzas de flaqueza y le apunté con&nbsp;la pistola. Grité que se pusiera de rodillas y entonces se detuvo. Le volví a gritar «¡De rodillas, a rezar!». Se quedó mirándome unos segundos y tan calmado como había venido, dobló las piernas y comenzó a rezar en una lengua que no reconocía, seguramente mística, que debía ser hebreo. Me temblaban las manos pero no podía dejar de mirarle y él tampoco apartaba la mirada de mi. Si caía en la tentación de entrar en sus ojos, un laberinto se metía en mi cabeza y desvié levemente la vista. Empezaba a hacerse de noche, aunque el suelo seguía ardiendo, había perdido de nuevo la noción del tiempo. Aquel ser hizo ademán de girar la cabeza mientras ahora gritaba y repetía de nuevo: «¡Somos los elegidos, yo soy el elegido!» Sentí que no aguantaba más y mis piernas cedieron. Caí de rodillas delante suya como si una bomba me hubiera derribado. Los cantos de la niña sirena regresaron a mis oídos, ensordecedores, irresistibles. Volví a mirarle fijamente a los ojos y esta vez no me pudo aguantar la mirada. Una luna completa reinaba ya sobre Gaza. Empecé a llorar, la sangre que bajaba aún de mi cabeza se mezclaba con las lágrimas en mi boca. Me puse a rezar compulsivamente: «¡Jesús, estoy tan lejos sin ti, Jesús no puedo verte a través del humo!». Aquel ser agachó la cabeza y agarró mis pies avergonzado, como pidiendo compasión. Pero una fuerza superior, algo fuera de este mundo, un Dios mayor guiaba mis manos: «¡Jesús, no puedo sostener la cruz!.» Y disparé.</p>



<p></p>
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		<title>Pagar el precio. ¿Y a ti, por qué te pagan?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Pity Pit]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Oct 2025 21:06:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[era digital]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[precio]]></category>
		<category><![CDATA[trabajo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A veces una empresa nos paga por algo diferente a lo que creemos. Siempre se paga un precio, pero puede que no nos demos cuenta de cual es.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Me contaba mi viejo y gran amigo Rai, director de recursos humanos en una multinacional, que existían muchas razones para contratar a una persona o asignarle un rol determinado, y que a veces el propio individuo creía que le pagaban por una cosa cuando era por otra realmente&#8230;</p>



<p>Hacía tanto que no le veía y me explicó tantas cosas, que me costó seguirlo, porque además, en ocasiones generalizaba, otras concretaba y luego divagaba. Para colmo también se extendió fuera del ámbito empresarial y se lió con todo, así que intenté hacer una síntesis de lo que pude pillar&#8230;</p>



<p>Decía, por ejemplo, que un autónomo en una empresa unipersonal sabe mejor por qué le pagan, un asalariado clásico menos y un funcionario más.</p>



<p>Se puede pagar la responsabilidad, siempre que no se diluya o se despeñe, también el wall-role, para crear compartimentos estancos, siempre que no se hunda el barco. A menudo la responsabilidad puede ser tan abrumadora e inabarcable para un ser humano, que el perfil necesario, incluso para un presidente del gobierno o el CEO de una compañía, es precisamente el de alguien muy irresponsable, en cierto sentido.</p>



<p>En ocasiones se paga la imagen que pueda ocultar la esencia, lo sustancial, crear ilusiones, embellecer la realidad. Con frecuencia una buena interfaz personal o empresarial puede vender más que la implementación, pues deseamos lo que vemos. A veces forma y fondo están más sincronizados, pero las bombas atómicas de humo generadas por algunos de los avances tecnológicos recientes, como por ejemplo en microbiología, robótica, cuántica, genética, materiales y energías nuevas, 5G, IoT, Big data, IA o Blockchain, son buena prueba de que casi siempre la fantasía antecede a la realidad.</p>



<p>El marketing, como en una discoteca, va siempre por delante. Oscar Wilde, que aún siendo homosexual, y según cuentan nada sospechoso de misógino, decía: «Solo hay dos tipos de mujeres: Las feas y las maquilladas» Es suya del mismo modo esta reflexión en Dorian Grey de 1890: «Hoy en día, la gente conoce el precio de todo y el valor de nada» Y como este tipo se dedicaba a generar aforismos y frases ingeniosas y era prolífico en ello, hasta una tercera relacionada con el tema que nos ocupa tenía: «El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer»</p>



<p>Al igual que el marketing, también la gestión de personas merece remuneración, pues no es nada fácil según quien o quienes, según cuánto hay de sueños o supervivencia o ambición o envidia o pereza. Hay equipos independientes, que se auto-organizan solos fácilmente y otros que necesitan el Politburó. Si el valor que aporta ese rol es simplemente la retransmisión de tareas y la contención entonces no vale nada, es parasitario, si por el contrario ayuda a solucionar problemas, a construir sinergias o diluir e impulsar egos, puede ser valioso.</p>



<p>Se paga por dirigir y por decidir, claro. En la guerra, los soldados únicamente siguen órdenes, que es más «cómodo» si no vas a primera línea. Se paga el riesgo. Pocas personas deciden trabajar en su propia empresa y pocos responden a ofertas de un millón de euros en Irak. La seguridad social cotiza alto. Todos necesitamos un Papi.</p>



<p>Por el mismo motivo se paga lo ilegal, lo inaceptable, lo inmoral, con el aliciente del valor añadido de lo prohibido, que encarece el coste. Mercados de droga, armas, órganos y personas dan fe de ello. Como explicaba el gran Escohotado, las armas pagan el miedo a los demás, las drogas a nosotros mismos. Los de órganos y de personas, el miedo a sufrir, a la muerte. El miedo es uno de los grandes pagadores, así se paga para eludirlo como en lo citado anteriormente o para experimentarlo de manera controlada, con un buen chute endógeno, como en un parque de atracciones o en una película. El entretenimiento cuesta, efectivamente. Acojonar al personal es una fuente de dinero inmensa, que se lo pregunten si no a las agencias de seguros en USA, a las farmacéuticas, a los bancos o a McAfee.</p>



<p>Vale money también el conocimiento, así la educación se paga, los colegios, las universidades, los cursos, los masters, al intrépido coach, al gurú de moda&#8230; A veces quizás se está pagando pseudo sapiencia u otra cosa, y paradójicamente muchos temas inmensos y centrales de conocimiento se encuentran gratis en Internet pero luego nunca los leemos y pagamos por un curso de cómo sacarse los mocos.</p>



<p>El amor es una forma hardcore de conocimiento, dicen que es una manera de conocer al otro y al mismo tiempo a uno mismo, es esa palabra hueca que decía Silvio Rodríguez, es caro, así servicios y productos a los que contiene este concepto tan difícil o que los roza tangencialmente o que no tienen mucho que ver, están muy demandados, como la prostitución explícita o no, los chutes efímeros de dopamina en apps, las asociaciones por causas loables, los cuidados paliativos, las adopciones o las ONGs.</p>



<p>La belleza, íntimamente relacionada con lo anterior, sin duda tiene un precio, tanto para crearla como para disfrutarla. Que nos gusten edificios chulos y paisajes paradisíacos es normal y lo mismo ocurre con las personas. Es intrínseco a nuestra naturaleza. Stendhal, decía, en un tono algo críptico que «la belleza es la esperanza por un mundo mejor». Así se paga turismo en zonas bellas como España, edificios bonitos de algún insigne arquitecto, páginas web molonas, arte estético o tíos y tías buenas, claro. Hay profesiones que esencialmente se sostienen esencialmente en eso, al menos en cierta parte o cierto tipo de, como influencers, youtubers, cantantes, modelos, escorts, gigolos, políticos, camareras, entrenadores deportivos, vendedores en general, azafatas, famosos sin más, etc.</p>



<p>En el fondo es unos ayudando a otros, especialización, nadie puede saber ni hacer todo así que se crean las profesiones, divide y vencerás. La ayuda está bien vista. Históricamente la perpetró la Iglesia, imponiendo unas leyes inalcanzables para luego ayudarte al no poder cumplirlas. La mafia se apuntó después a este perverso mecanismo: te ayudaba a proteger tu local de los pirómanos de la mafia. Ni las mamás se salvan a veces, como en el síndrome de Munchausen por poder, en el cual una madre debilita deliberadamente a un miembro de la familia para luego poder cuidarlo. Las drogas en general o el tabaco en particular siguen este proceso maquiavélico de retroalimentación, de círculo vicioso absurdo, te dan una solución para el problema que ellas mismas crean o acrecientan. Control, dinero, ponerse en valor.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1000" height="1000" src="http://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2025/10/uno-de-los-nuestros-1990-robert-de-niro-joe-pesci-y-ray-liotta-1581029835.jpg" alt="" class="wp-image-9010" srcset="https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2025/10/uno-de-los-nuestros-1990-robert-de-niro-joe-pesci-y-ray-liotta-1581029835.jpg 1000w, https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2025/10/uno-de-los-nuestros-1990-robert-de-niro-joe-pesci-y-ray-liotta-1581029835-300x300.jpg 300w, https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2025/10/uno-de-los-nuestros-1990-robert-de-niro-joe-pesci-y-ray-liotta-1581029835-150x150.jpg 150w, https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2025/10/uno-de-los-nuestros-1990-robert-de-niro-joe-pesci-y-ray-liotta-1581029835-768x768.jpg 768w, https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2025/10/uno-de-los-nuestros-1990-robert-de-niro-joe-pesci-y-ray-liotta-1581029835-70x70.jpg 70w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /><figcaption class="wp-element-caption">Empleados de U-Haul en Brooklyn ayudando en el departamento de logística.</figcaption></figure>



<p>Volviendo a las empresas más convencionales, a los curritos de a pie, para no dejarnos deslumbrar por faranduleos varios y gente de mal vivir, que vive sin trabajar, se paga porque es lo que se paga, es lo que gana el de al lado. ¿Vale más un médico de USA que de Eslovenia o de Ruanda?, ¿se puede contener la envidia o el agravio comparativo a corta distancia?</p>



<p>Por supuesto se pagan aptitudes y actitudes. ¿Es más útil Einstein si no da chapa o Punset?</p>



<p>Por supuesto se paga por lo que crees que te pagan, sino apaga.</p>



<p>A veces se paga lo que le gusta al bien pagao. No hay nada mejor dicen, dentro de que es trabajo, que te guste lo que haces o al menos te disguste menos que otras cosas, ya que gastarás, emplearás y perderás muchas horas de tu vida en ello. Hay gente que tiene grandes capacidades para cosas que no le gustan y viceversa. Como decía no se quien: «Fíjate si es malo el trabajo que te tienen que pagar por hacerlo y cuanto más malo, más te pagan» A todos aquellos que dicen que les encanta su trabajo, habría que preguntarles: «¿Lo harías gratis?» Una cosa es que te guste el tenis y otra es darle a una pelota con un palo cinco horas al día durante 30 años. </p>



<p>Se pagan o se pagaban los idiomas, aunque en ocasiones sea para decir o escuchar las mismas verborreas inútiles o vacías que se cuentan en la lengua materna en muchas reuniones o para no avanzar ni decidir nada. Napoleón decía en francés: «Si quieres que algo no se haga, nombra una comisión».</p>



<p>El futuro y el pasado también pasan factura. Las empresas nuevas pagan bastante la energía, la motivación y la proyección, con riesgo de convertirse en cementerios al cometer los errores del pasado. Las empresas viejas pagan bastante la vejez, que a veces es fidelidad, con riesgo de convertirse en cementerios al no cometer ningún error.</p>



<p>Se paga por ostentar poder, que asusta, corrompe y desgasta. En la tensión entre el continente y el contenido uno a veces se arrepiente de ceder identidad.</p>



<p>Llueven euros por ley, que muta con frecuencia y a veces a la carta de los legisladores, como se comprueba nítidamente en regímenes dictatoriales o autoritarios.</p>



<p>También se abona la lealtad incondicional, con la tentación, como se ve más claramente en política, de que llegue el momento en que la confianza de asco. Se pagan los favores, las ofertas irrechazables y las perpetuas puertas giratorias.</p>



<p>Un negocio más viejo que el mundo, y no es ese que piensas, es la mediación, el medio existe hasta en el vacío según se cree actualmente, siempre hay algo entre dos cosas, así plataformas tecnológicas como Uber, Airbnb o Wallapop conectan oferta y demanda a golpe de click, consultoras subcontratadas se ponen en medio de trabajador y empleadora asumiendo riesgo de despido o fin de proyecto a cambio de un margen y distribuidores alimentarios se encargan de llevar físicamente el producto del productor al consumidor. El riesgo de parasitismo siempre existe cuando el valor aportado es poco o ninguno o cuando el beneficio es excesivo para el valor aportado. </p>



<p>Así por ejemplo las consultoras y empresas cliente infringen sistemáticamente leyes de cesión ilegal de trabajadores, con el beneplácito de los gobiernos, que pueden ver peor el remedio que la enfermedad, los distribuidores aumentan de manera escandalosa sus beneficios, por encima incluso del productor, sabiendo de su posición de poder y con la connivencia en ocasiones de sindicatos bien alimentados. Corporaciones de dudosa reputación, como Glovo, sin vehículo ni plantilla propia, obtienen sus comisiones a costa de precarizar las condiciones laborales.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="576" src="https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2025/10/1440x810_cmsv2_a2f6117d-9f04-59af-bf4d-eca40a21c1c7-8994426-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-9149" srcset="https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2025/10/1440x810_cmsv2_a2f6117d-9f04-59af-bf4d-eca40a21c1c7-8994426-1024x576.jpg 1024w, https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2025/10/1440x810_cmsv2_a2f6117d-9f04-59af-bf4d-eca40a21c1c7-8994426-300x169.jpg 300w, https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2025/10/1440x810_cmsv2_a2f6117d-9f04-59af-bf4d-eca40a21c1c7-8994426-768x432.jpg 768w, https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2025/10/1440x810_cmsv2_a2f6117d-9f04-59af-bf4d-eca40a21c1c7-8994426.jpg 1440w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Elon Musk, CEO de Space X y Tesla, saludando a sus empleados republicanos tras comprar el hospital Monte Sinaí en Manhattan, NY.</figcaption></figure>



<p>En el medio también se encuentra en muchas ocasiones el Gran hermano. Se paga por vigilar a otros, por controlarlos, con el peligro de que uno no sepa ya, en algún momento indeterminado, quién es el carcelero y quién el encarcelado.</p>



<p>Mi amigo me decía: «Nadie da duros a pesetas, se paga la escasez, se paga mejor lo que nadie quiere hacer y lo que todos quieren hacer». Puestos que en principio todo el mundo desearía, en el fondo nadie los quiere o la inmigración, tan denostada en ocasiones, paga los trabajos que la población autóctona no quiere hacer, siendo clave en el crecimiento del PIB de un país, sosteniendo su sistema de bienestar y afrontando sus crisis demográficas. Se liquida la valentía y la irresponsabilidad.</p>



<p>Se paga por hacerse el tonto y por hacerse el listo. Ambas pueden ser buenas estrategias y ambas pagan un precio que no está en la nómina. Muchas veces los que más tienen que decir son los que más callan y los que tienen la palabra gastada dan discursos, arengas o revelaciones triviales de una hora, sintetizables fácilmente en minutos, lo cual es también una cualidad sorprendente que merece remuneración.</p>



<p>Se paga la calidad, reñida con la cantidad. De nada sirve producir mucho si no funciona bien o es difícilmente escalable y mantenible. Si es algún sector vital como el médico o la industria del transporte, el precio es inasumible.</p>



<p>Se paga la cantidad, reñida con la calidad. No es lo mismo tener un delantero que meta 30 goles que uno que meta 15, dando muchas veces igual la calidad del gol. ¡Que se lo digan a Messi y a CR7!</p>



<p>Se recompensa la competencia y la cooperación, pero de nada sirve cooperar si es una excusa para mamonear y de nada sirve competir si el mal rollo o el estrés es lo que les espera a los empleados cada mañana. Hay quien ve incluso la competencia como una forma de cooperación, al elevar a los competentes y a los clientes&#8230;</p>



<p>Mi colega dice que ha visto muchas veces como se paga la perpetuación de estructuras, el control. Una burocracia que en sus inicios fue un medio, una garantía, una seguridad frente al caos, se convierte en fin, corrupción, reglas e ineficiencia, y se prefieren procesos sobre estandarizados y perfiles menos “amenazantes”, estables en el mal sentido, más por el bien de la estructura que de la empresa.</p>



<p>Él me ponía el ejemplo de Telefónica vs Google. En Google inmediatamente buscaban y premiaban a la empleada productiva, la meritocracia, la iniciativa. En Telefónica, por el contrario, apostaban por el control, la obediencia ciega y la estabilidad grupal.</p>



<p>Los procesos de selección y promoción de la teleco, o de una gran parte de ella al menos, decía, dependen más de personas que de hechos, favorecen así y hacen casi inevitable el clientelismo, el peloteo, la mediocridad y la pereza, como en los regímenes comunistas. La gente con ciertos perfiles antediluvianos habla más en los ascensores de la fiesta venidera o de las jerarquías y los nuevos amigos que de lo que hay que hacer. La exposición se paga.</p>



<p>En Google o Amazon, sin embargo, bastante opuestos al dinosaurio español, especialmente en sus inicios, corrían a veces el peligro del burnout, del éxtasis de la locura financiera o de climas irrespirables. Todo vale. El estrés se paga.</p>



<p>Tanto en una decisión como en otra, mandas siempre un mensaje indirecto a los empleados, que captan rápido y fácilmente que es lo que deben hacer y lo que no.</p>



<p>En Europa sería difícil que apareciera un Google o un Apple, pero tampoco se mata la gente en cifras récord cada semana, ni tienes hordas de zombis pidiendo en la calles de ciudades con casas de millones de dólares, ni tienes que hipotecar tu casa para que te quiten la muela del juicio.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="550" height="713" src="http://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2025/10/1000052211.jpg" alt="Organigrama empresa España" class="wp-image-9144" srcset="https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2025/10/1000052211.jpg 550w, https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2025/10/1000052211-231x300.jpg 231w" sizes="(max-width: 550px) 100vw, 550px" /></figure>



<p>En definitiva, el capitalismo paga más que el comunismo, como era de esperar. Un capitalismo que retribuye el tiempo, aunque en dos horas a veces se puede hacer más que en ocho, y aunque una misma persona o corporación en ocho hace más que en dos. Y según qué tiempo: el de descanso, el de oportunidad, el relativo, &#8230;</p>



<p>El dinero llama a dinero, de hecho no es necesario crear productos o servicios, ¿para qué? Si lo que se busca es el dinero, actuemos directamente sobre él. Así se corrompe un capitalismo inicial razonable hacia uno más especulador. Se compran soberanías, se compran valores, se compra hasta el futuro. Bolsas, brokers, Hedge funds&#8230; Casinos. </p>



<p>El libre mercado, me indicaba Rai, potencia el individualismo, la psicopatía y la soledad, encumbra cierta idiosincrasia. Así pues se pagan los rasgos psicopáticos, que pueden ser tremendamente útiles para operar a corazón abierto o liquidar una empresa o a sus empleados sin pestañear. Por eso se paga la compasión y el cuidado. Así como la compañía, comer pan juntos, compartirlo etimológicamente (por eso hay comedores en las empresas). No pocos trabajos actuales atienden ya estas demandas y futuros empleos surgirán enfocados a la tercera edad o a la discapacidad en general.</p>



<p>Hace casi ya 20 años, me narraba, aunque no se aún si se lo estaba inventando, que en la voŕagine de un gran proyecto multinacional, decenas de empleados exigieron una reunión con la dirección para hablar de las condiciones, objetivamente explotadoras al parecer, desde hace años. Sala llena, pero a la hora de la verdad, nadie se atrevió a decir nada demasiado disruptivo. Rai se levantó de la mesa a la media hora y se quedó mirando a uno de esos directivos, que cobraba millones de euros. Inmediatamente, y ante un silencio más denso que el granito, se dirigió a la puerta y se marchó. Media docena de personas, según él los mejores, le siguieron. Él, que no es tonto, sabía con toda probabilidad cual sería el resultado de aquel desafío, como así ocurrió&#8230;, pero aún así lo hizo. Dudaba ahora si se había convertido en lo que tiempo atrás había enfrentado y me preguntó si creía que era mala persona, si era un hipócrita, un psicópata o algo así, pero no le respondí.</p>



<p>Muchos killers generan dinero y hasta un niño sabe que este es el objetivo número uno en una empresa, de modo que si una corporación, que construye por ejemplo ordenadores cuánticos, descubre que vendiendo churros y nubes gana más, cambia de sector o de interfaz al día siguiente. También es la razón de que se vean situaciones paradójicas, curiosas, como pagar a alguien porque echarle es más caro o hacer malabares contra los propios intereses de una empresa, para presentar una buena cuenta de resultados, un balance satisfactorio.</p>



<p>El engaño es otro de los grandes negocios de la humanidad, un comercial que te pueda vender gato por liebre, un país que te venda un sueño o un anuncio que te diga que una empresa, un polo o un coche define tu identidad, vale su precio en oro.</p>



<p>Mentira o verdad, incluso la inercia puede ser un factor a monetizar. «¿Oye, por qué pagamos eso?» «No sé, porque siempre se ha hecho».</p>



<p>Se pagan los contactos. En ocasiones crear una empresa, externalizar un servicio o finiquitar un negocio es tan sencillo como tener buenos contactos. El resto ya va rodado. ¡Que se lo digan al emérito!</p>



<p>Se da dinero también estratégicamente, a partners, asesores, consultores e informadores, a veces para ejercer el nepotismo o el clientelismo o el comisionismo y hasta para tantear demasiado a la competencia. La información es poder, medios de comunicación pueden derrocar gobiernos o sostenerlos y un tweet de Elon Musk cambiar el valor de una acción, una forma fácil de adivinar el futuro y gestionar tu patrimonio con la información privilegiada que tu mismo produces. Decía un tío muy inteligente que la gente se equivocaba más por falta de información que de inteligencia. El precio de la información y de la desinformación es incalculable.</p>



<p>También se contrata a trabajadores para que no se vayan a otra empresa o simplemente, como en El perro del hortelano, para quitárselo a la otra, en una suerte de síndrome de Fortunata empresarial. Las empresas, como las personas, también tienen su ego.</p>



<p>Se pagan incluso las vacunas preventivas: “Tú ahí arriba pa que no estorbes”. Como cuando en el colegio se jugaba al fútbol y se ponía al más malo de delantero (A veces también de portero). Él (o ella) pensaba: “Joder, que bueno soy, me ponen en punta para meter goles” Se paga entonces hasta por no hacer nada.</p>



<p>Pero el precio no está predeterminado, depende de la actitud, de los demás y como no del azar, estar en el momento y en el lugar propicios. Incluso ciertas decisiones livianas pueden resultar a largo plazo apocalípticas (o fundacionales), como la mariposa que agita sus alas en La Coruña y provoca un maremoto en el Caribe. ¿Quienes seríamos si hubiéramos nacido en Gaza o en la casa de Bill Gates?, ¿si nos hubiera tocado la lotería o atropellado un coche?</p>



<p>Te paguen por lo que te paguen, debe existir una especie de ley por la que siempre se paga el precio, de una manera u otra, gallinas que entran por las que salen. Igual que en física existen leyes de conservación de la energía, del momento y de la información, debe haber leyes desconocidas aún, por complejas, de conservación de la estupidez, del esfuerzo, del precio, de la connivencia, etc&#8230;</p>



<p>Quizás todos nos podamos ver identificados en muchos de estos pagos, a veces solo un momento, un día y en otras ocasiones durante años o décadas, a veces con dinero de por medio y otras no.</p>



<p>Todo esto y más turra aún, que no he podido reproducir, y de la que no quiero acordarme, me contaba mi amigo, que después pasó a director general y ahora mismo está en paro leyendo libros de cómo buscar trabajo y recordando sus grandes hits.</p>



<p>¿Y a ti, por qué te pagan?</p>



<p></p>
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		<title>Rusia contra el mundo (All the things she said)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Pity Pit]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Sep 2022 18:18:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Rusia]]></category>
		<category><![CDATA[Ucrania]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ucrania es Rusia, es nuestro granero, necesitamos alimentar a todos los muertos de hambre de Leningrado.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Hace ya más de dos décadas que el pop ruso internacional, si es que alguna vez existió tal cosa, lanzó al mundo su primer y último gran éxito comercial.</p>



<p>Habían transcurrido diez años desde que la URSS se desmoronó y la guerra fría parecía congelada, pero dicen que donde hubo fuego siempre quedan rescoldos. Los productores del Kremlin se devanaban los sesos para dar con la tecla gatopardista y al no conseguir nada decente, recordaron que no hay mejor estrategia de aceptación que parecerse al otro.&nbsp;</p>



<p>Los tatuajes en los occidentales 90 ya no eran patente exclusiva de pandilleros, el lenguaje de la música popular seguía siendo el inglés y el videoclip de la MTV llevaba desde los años 80 consolidado, obligando a final de siglo a grabar a toda banda que quisiera petarlo.</p>



<p>Así, el grupo T.A.T.U rescató el viejo mensaje y lanzó el boom «Ya Soshla S uma», traducida al inglés libremente como «All the things she said»</p>



<p>En el vídeo aparecen dos chicas adolescentes, besándose bajo la lluvia, mientras al otro lado de una verja la muchedumbre las mira con no muy buenos ojos, increpándolas en ruso. El mensaje parecía simple y claro: Dos enamoradas que no entienden porqué tienen que esconderse, y se rebelan contra el mundo que las desprecia, sin precio posible que puedan pagar, a merced del aguacero. Nada nuevo.</p>



<p>Lo rebuscado vino cuando el general ruso Andrei Sukhovetsky, que había formado parte del equipo de producción, desveló la cruda verdad veinte años después: «La canción y el vídeo hablan en realidad sobre una chica dialogando con su madre patria».</p>



<p>«Todas las cosas que ella dijo corren por mi mente&#8230;», &#8211;las que decía Rusia&#8211; «la volvían loca», &#8211;las que decía USA&#8211; . ¿Quién era su madre?</p>



<p>Demasiado rencor, tras zares, revoluciones, guerras civiles y mundiales, es difícil discernir, quién debería erigirse como juez si es parte, palabras famélicas.</p>



<p>Palabras escritas en su himno, y a veces en los libros de historia, que contaban, según la interpretación del general, cómo Rusia salvó a Europa décadas atrás. Narraba cuando los tanques nazis avanzaban con lentitud hacia Moscú porque montañas de cadáveres de adolescentes rusos les impedían el paso, montañas sobre montañas, tan altas y verticales que no se distinguían de un muro infranqueable, una pared, que a diferencia de una verja, no deja ver lo que hay al otro lado.</p>



<p>Al final, de tanto escalar y esperar, el último aliento de los sitiados en Leningrado les congeló. Mientras el preso moría de hambre, el carcelero se quedaba sin alimento. Decenas de millones de seres humanos exhalaban esas palabras, casi la mitad de las pérdidas de La Guerra.</p>



<p>«Europa y América están construidos sobre un cementerio!» &#8211;decía Sukhovetsky&#8211; y los fantasmas, a diferencia de las personas, son eternos y pueden ser invocados en cualquier momento para reclamar la factura.</p>



<p>«¿Qué quieres a cambio?» Quiero Europa, desde el Báltico al Mar Negro, «this is not enough&#8230;», lo aprendimos de USA, vuestra alma, queremos ser como vosotros, vuestro alumno más aventajado. La igualdad no requiere esfuerzo pero la diferencia sí, es la esencia del capitalismo: Aquél que paga el precio, volverá tarde o temprano a cobrar la factura. Miradnos, somos plutócratas, los más ricos del mundo, sois nuestro modelo, ¡queremos ser como vosotros!</p>



<p>«¿Por qué nos miráis así ahora?», «¿es que no tenéis suficiente?». Ucrania es Rusia, siempre fue así y siempre será así, es nuestro granero, nuestra eterna despensa, necesitamos alimentar a todos los muertos de hambre de Leningrado.</p>



<p>Igual podemos arreglarlo con un Dinamo de Kiev vs Spartak de Moscú, al fin y al cabo el hombre inventó el fútbol para sublimar la violencia del deseo, pero ¿qué pasará cuando acabe el partido? Hay que dejar salir a los espectadores, traspasar la frontera en la otra dirección&#8230;</p>



<p>«¿Qué frontera?», «¿he cruzado el límite?» Sabemos que el mundo es otro y no hay que mirar al pasado, no se puede cambiar, queremos ser como vosotros, igual es culpa nuestra, pero es que la culpa es muy esquiva, ni siquiera sabemos si nos pertenece, pero si es así, entonces, ¡quiere decir que somos Dios! Entraremos con sigilo, sin que nos veáis venir y al salir, ¡pondremos de nuevo el reloj a cero!, ¡no os preocupéis, rezad por nosotros!</p>



<p>Con estos rezos, los reproches, los deseos, el afán por volver al pasado y al mismo tiempo desear ir hacia el futuro, aislarse del mundo y querer a la vez forma parte de él, la música que espera la vida y la que recuerda la muerte, esa verja que es un muro inquebrantable, infranqueable, el recuerdo de los inocentes que murieron para tener ahora un mundo mejor. </p>



<p>Un mundo separado por una verja, un muerto, dos muertos, una esperanza: Una cumbre inalcanzable, un hit insuperable, encima del número 1, fuera de las listas de éxitos: El himno de Rusia. Sonando mientras la bandera de trigo y el cielo ondean en Kiev celebrando la victoria.</p>



<p></p>



<p></p>



<p></p>



<p></p>
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		<title>La pelota no se mancha</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Pity Pit]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 29 Nov 2020 18:36:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Dios]]></category>
		<category><![CDATA[fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Maradona]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El fútbol es el deporte más sano y más lindo del mundo. Porque se equivoque uno no tiene que pagar el futbol. Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no... la pelota no se mancha.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Creo que ya es tarde, no lo sé, aún no recordás cuándo se te escapó la tortuga. ¿Vas a atraparla de una vez pelotudo? Dale! aún estás a tiempo&#8230; vos lo gambeteás todo, ¿qué querés?, ¿más aún?, esta te va a perseguir por toda la cancha hasta lograr tirarte al pasto. </p>



<p>Mirá que sos cabeza termo, si la estás viendo venir boludo, dejate de romper las pelotas, ¿no rompiste suficientes ya toda tu vida?. ¿Qué te pasa? Contáme. ¿Ya no los oyes aplaudir?, ¿no eres capaz ya de ser tu propio camello? Sé que ella nunca te niega un beso, siempre solícita, sabe escuchar y te llena pero vos sabés que te está amagando.</p>



<p>Bueno, cuando se acabe esta igual cogés otra, si algo te sobra es plata pibe. ¿Fue esa mina quien te gritó en la cara vos no sos nadie, ya no sos vos?, ¿por eso decidiste ser una caricatura de Maradona? Hasta esta te la bancas&#8230;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="511" height="565" src="http://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/11/MaradonaVs6.png" alt="" class="wp-image-8594" srcset="https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/11/MaradonaVs6.png 511w, https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/11/MaradonaVs6-271x300.png 271w" sizes="auto, (max-width: 511px) 100vw, 511px" /><figcaption><span class="has-inline-color has-vivid-red-color">¿Te crees que eres un Dios omnipotente para bancarte solo el mundo, tobogán de piojos?</span></figcaption></figure>



<p>Si quieres ve a refugiarte con Fidel, dicen que allí en la isla tienen buenos médicos, alguno te podrá prescribir la receta que más te guste, la de Guevara quizás, que también era matasanos.</p>



<p>Che, que lo llevas marcado en la derecha, cuando esa la tienes de palo! Vaya quilombo tienes en la cabeza, él tampoco era un santo y acabó en mito. ¿Querés seguir sus pasos?, ¿enfrentarte al poder, no venderte jamás y morir sólo en una selva? No te hagas el vivo conmigo, ten en cuenta que solo nos quedaremos con el símbolo, lo demás lo olvidaremos.</p>



<p>¿Lo saben Dalma y Giannina? A esas también las llevas tatuadas.. ¿Vas a volver a Fiorito a contárselo a la Tota? La concha de tu madre&#8230; No te atrevés! Ese arco se te hace chico fiera. Te van a temblar más las piernas que las manos al patear&#8230;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="472" height="591" src="http://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/11/maradona_03.jpg" alt="" class="wp-image-8569" srcset="https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/11/maradona_03.jpg 472w, https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/11/maradona_03-240x300.jpg 240w" sizes="auto, (max-width: 472px) 100vw, 472px" /><figcaption><span class="has-inline-color has-luminous-vivid-orange-color">¿Barrilete cósmico? Bueno, no se puede ser el Dios del fútbol sin ser un atleta absoluto, lo demás son buchonadas.</span> <br> <a href="https://www.youtube.com/watch?v=s7ZjU-6iSwk&amp;t=12s">https://www.youtube.com/watch?v=s7ZjU-6iSwk&amp;t=12s</a></figcaption></figure>



<h3 class="wp-block-heading">El Bocha la tocaba cortita</h3>



<p>Si al final decides hacerlo, no me preocupa, sé que volverás al tercer día del velorio, igual que Evita. Todos los argentinos lo saben, por eso seguirán asediando la Casa Rosada hasta que te levantes y las barras bravas custodiarán el altar hasta entonces.</p>



<p>Relajate Pelusa, ¿no querías ser como el Bocha? No te acordás ya pero él jugaba andando, no le gustaban las montañas rusas, la tocaba cortita. Volve atrás.. Cuando eras Cebollita soñabas con abrir la Bombonera, reconquistar a los gallegos,  marcarte la joda en Napoli y ganar un Mundial.</p>



<p>Aquel 22 de Junio de 1986 en México se te juntó todo. Ya en los himnos las cámaras captaron esa expresión tuya, en este caso de odio, y como pasa a veces con la grandeza, a medio camino entre lo ridículo y lo sublime.</p>



<p>Inglaterra venía de masacraros en las Malvinas y vos ibas a vengar a todo un país, aunque fuera solo sublimando, diciéndoles que no era verdad que no valían nada, devolviendo picardía donde hubo terror, respondiendo con arte a la sangre.</p>



<p>El primer gol fue de potrero. Tras uno de tus clásicos eslalons, una bola quedó dividida en el aire, algo más allá del borde del área chica&#8230; Desplegaste tus alas de ángel caído para superar al arquero. Fue la mano de Dios, dijiste después: yo soy solo su hijo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="833" height="1024" src="http://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/11/MaradonaDios-833x1024.jpg" alt="" class="wp-image-8576" srcset="https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/11/MaradonaDios-833x1024.jpg 833w, https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/11/MaradonaDios-244x300.jpg 244w, https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/11/MaradonaDios-768x944.jpg 768w, https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/11/MaradonaDios-1250x1536.jpg 1250w, https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/11/MaradonaDios-1667x2048.jpg 1667w" sizes="auto, (max-width: 833px) 100vw, 833px" /><figcaption><span class="has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color">Mundial de México 1986. La mano de Dios. Argentina 1- Inglaterra 0. Fue la mano de Dios: Ninguna instantánea pudo captar lo que ocurrió realmente, el tiempo se borró durante una décima de segundo.</span></figcaption></figure>



<h3 class="wp-block-heading">No llores por mi Argentina</h3>



<p>El segundo es ya historia del deporte. La recorrida memorable, la jugada de todos los tiempos&#8230; Ahí ya sabías que ella sería el gran amor de tu vida. </p>



<p><em>Ahí la tiene Maradona, lo marcan dos, pisa la pelota Maradona, arranca por la derecha el genio del fútbol mundial, deja el tendal y va a tocar para Burruchaga… ¡Siempre Maradona! ¡Genio! ¡Genio! ¡Genio! Ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta… Gooooool… Gooooool… ¡Quiero llorar! ¡Dios Santo, viva el fútbol! ¡Golaaazooo! ¡Diegoooool! ¡Maradona! Es para llorar, perdónenme… Maradona, en recorrida memorable, en la jugada de todos los tiempos… Barrilete cósmico ¿de qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés, para que el país sea un puño apretado gritando por Argentina? Argentina 2, Inglaterra 0. Diegol, Diegol, Diego Armando Maradona…</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="750" height="485" src="http://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/11/MaradonaGolSiglo.jpg" alt="" class="wp-image-8579" srcset="https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/11/MaradonaGolSiglo.jpg 750w, https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/11/MaradonaGolSiglo-300x194.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 750px) 100vw, 750px" /><figcaption><span class="has-inline-color has-pale-pink-color">Mundial de México 86. El gol del siglo. Argentina 2- Inglaterra 0. <br>Gracias, Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas&#8230;</span><br> <a href="https://www.youtube.com/watch?v=O8G9ytZg-bM">https://www.youtube.com/watch?v=O8G9ytZg-bM</a></figcaption></figure>



<p><em>Será difícil de comprender<br>Que a pesar de estar ahora aquí<br>Soy del pueblo y jamás lo podré olvidar</em></p>



<p><em>Debéis creerme<br>Mis lujos son solamente un disfraz<br>Un juego burgués nada más<br>Las reglas del ceremonial</em></p>



<p><em>Tenía que aceptar<br>Debí cambiar<br>Y dejar de vivir en lo gris<br>Siempre tras la ventana<br>Sin lugar bajo el sol<br>Busqué ser libre<br>Pero jamás dejaré de soñar<br>Y solo podré conseguir<br>La fe que queráis compartir</em></p>



<p><em>No llores por mi Argentina<br>Mi alma está contigo<br>Mi vida entera te la dedico<br>No te alejes, te necesito</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="500" height="500" src="http://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/11/pelotaMancha.jpg" alt="" class="wp-image-8586" srcset="https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/11/pelotaMancha.jpg 500w, https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/11/pelotaMancha-300x300.jpg 300w, https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/11/pelotaMancha-150x150.jpg 150w, https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/11/pelotaMancha-70x70.jpg 70w" sizes="auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px" /><figcaption><span class="has-inline-color has-vivid-green-cyan-color">«El fútbol es el deporte más lindo y más sano del mundo. Eso no le quepa la menor duda a nadie. Porque se equivoque uno no tiene que pagar el futbol. Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no&#8230; la pelota no se mancha.» </span><br><span class="has-inline-color has-vivid-green-cyan-color"><br>Gracias Diego, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas… </span><br><a href="https://www.youtube.com/watch?v=Q8RvuFyDMog">https://www.youtube.com/watch?v=Q8RvuFyDMog</a></figcaption></figure>
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		<title>Houston, tenemos un problema</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Pity Pit]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Oct 2020 18:11:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[NASA]]></category>
		<category><![CDATA[Nobel]]></category>
		<category><![CDATA[SpaceX]]></category>
		<category><![CDATA[universo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El 28 de Enero de 2026 una niña jugaba en la orilla de South Beach cuando apareció un walkman negro derrotado.. Houston, tenemos un problema.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Volaba abril de 1986 cuando el <strong>Challenger </strong>corría su décima misión. Un número adecuado para el auto encomio de la NASA, crisol de los sueños americanos, que tras la delirante conquista lunar en pleno auge de la guerra fría, continuaba su empresa con el exitoso programa de transbordadores espaciales ante una agonizante URSS.</p>



<p>LA CNN se dejó caer por allí para emitirlo en directo al mundo, pero por si acaso una gran muchedumbre que recordaba por ubicación y entusiasmo al éxodo de Mariel acudió in situ al ya mítico <strong>Cabo Cañaveral</strong>, para constatar que aquello fue real, que no querían medias milongas como en 1969.</p>



<p>El despegue fue imponente, de manual de relatividad general, hasta a Newton le hubiera valido, dejando una vez más a la gravedad en evidencia.</p>



<p>El casi minuto posterior no tuvo nada que envidiarle: Perpendicularidad de escuadra y aceleración puntual, con los cohetes de combustible sólido obedeciendo fielmente las instrucciones de los ingenieros de la <em>Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio</em>, bautizada así con intenciones globalizadoras y filantrópicas, de modo que nacional fuera cualquier nación y <strong>USA </strong>no perteneciera a sus siglas, por recomendación expresa de la ONU.</p>



<p>En algún momento inercial indeterminado se quebró la inercia, lo que parecía un <strong>experimento perfecto</strong> comenzó a exhibir comportamientos estocásticos. Houston, tenemos un problema&#8230; Hasta los voyeurs octogenarios que habían acudido a la explanada Kennedy se percataron incrédulos de que algo iba mal: La trayectoria de aquella nave metamorfoseada ya irreversiblemente en un misil zombi se salía del mapa. </p>



<p>Pocas veces se tiene la oportunidad de ver 7 afortunadas almas a pocos segundos de desintegrarse, estar seguro de ello y saber después que están muertos, aunque nadie pudiera mirar detrás de aquella coraza sideral. Quizás ya no estaban allí, igual <strong>Einstein </strong>estaba equivocado y si millones de personas no hubieran observado la explosión de aquel cohete, si se hubieran dado la vuelta o cerrado los ojos, esta no hubiera ocurrido y ahora seguirían vivos.</p>



<p>Pero no lo hicieron… y el Challenger estalló por los aires… tan solo 73 segundos después de iniciar el vuelo, ni un suspiro en el universo, hasta un mosquito habría durado más. Probablemente fue obra de Dios, ofendido al ver que ese mosquito insignificante que había engendrado osaba desafiar sus leyes. Una estimación errónea aseguraba que la nave levitaba a <em><strong>Mach 7</strong></em>, rompiendo 7 veces la barrera del sonido, de modo que los llantos de los 7 tripulantes irían siempre a la zaga del ruido de los motores, para que nadie en la Tierra pudiera escucharlos.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="299" height="168" src="http://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/10/challenger.jpg" alt="" class="wp-image-8468" style="width:483px;height:271px"/><figcaption class="wp-element-caption">Explosión del Challenger. Imagen captada por la CNN el 28 de enero de 1986</figcaption></figure>



<p>Después se confirmaría que la cabina de tripulación aguantó mejor la estulticia que cualquier otra parte de la estructura y al menos la mitad de ellos seguían vivos, pero cayeron desde el cielo en perfecta vertical de escuadra, con aceleración regular, ya por debajo del Mach 1, hasta estamparse con el Atlántico, no muy lejos de las playas de Miami.</p>



<p>Bueno, no había vuelta atrás… Que sepamos no se puede cambiar el pasado, ni siquiera aquel físico en silla de ruedas espacial lo logró en su breve historia en el tiempo, únicamente podemos reinventarlo viajando a través de un recuerdo, pero la memoria del cosmos no se engaña a sí misma e incluso puede que lo olvide todo, así que el mismo <strong>Reagan</strong>, como buen liberal, para liberar de cargo de conciencia a sus compatriotas, decidió convocar una comisión de investigación, la Rogers.</p>



<p>Invitaría al conspicuo <strong>Richard Feynman</strong>, baluarte de la excelencia americana, que aunque Nobel de electrodinámica cuántica, quizás también conseguiría por primera vez extrapolar el movimiento de lo pequeño al de lo grande y divulgarlo. El otro invitado estrella era Giorgio Mullis, un astrólogo italoamericano, ultra fondista reconocido de la carrera espacial y portavoz en aquella ocasión de la NASA.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Feynman, USA vs USA</h3>



<p>&lt;&lt; <em>Señoras y señores, confirmando nuestros informes iniciales por las siete auditorías independientes, el accidente aconteció como resultado de imprevisibles multifactoriales ajenos al diseño colateral redundante de las estructuras iniciales proyectadas dentro de los márgenes de la propia coyuntura contractual</em>. &gt;&gt;</p>



<p>&nbsp;Feynman, no demasiado conforme con la explicación, acometió:</p>



<p>/ Mr Mullis, no he entendido nada de lo que ha dicho, ¿puede ser más concreto?, ¿puede ser algo?</p>



<p>| Creo que las conclusiones son claras Feynman, si tienes alguna duda, te mandamos el informe más detallado a casa cuando concluyamos la vista oral.</p>



<p>/ No estoy conforme, creo que este comité debe llegar al final del asunto analizando los pormenores del suceso, como esa luz misteriosa captada por las cámaras de televisión.</p>



<p>| Sí, efectivamente&#8230; la grabación no era muy buena, un efecto claro de la pobre resolución unida a la baja luminosidad de aquel día y amplificado por las patéticas cámaras monocromo de la cadena. Hemos concretado de hecho una donación a la CNN recientemente para modernizar sus equipos. Bien, ¿alguna pregunta más? Si no es así, podemos dar por cerrada la investigación.</p>



<p>/ Espere un momento, por favor, Mr. Mullis…</p>



<p>| Feynman, no seas pesado… las pajas mentales que te hacías en los locales de <strong>striptease </strong>que acababan en servilletas salpicadas de soluciones de ecuaciones diferenciales, con fotones anómicos pululando por espacios de Hilbert, están bien en la teoría pero aquí no tocan. Esto es la realidad.</p>



<p>/ No se puede diferenciar lo indiferente Mr. Mullis, nada más real que la luz, sin ella no hubiéramos visto esa llama donde no tocaba llama. Nada más real que un detalle para colapsar la fantasía.</p>



<p>| ¿Te refieres a ese <strong>penacho de humo</strong> singular que columbrábamos?</p>



<p>/ Déjese usted de columbrar humo, de comulgarnos con ruedas de molino, su eterno gaslighting es del todo irrelevante ante el efímero gashlighting que vieron millones de personas salir de ese cohete en un lugar donde debería haber oscuridad, no luz.</p>



<p>| No sé a qué te refieres…</p>



<p>/ Claro que lo sabe… El peritaje de elasticidad de materiales es cristalino: la <strong>junta toroidal</strong> que une las partes desmontables de los contenedores de combustible exhibe fallos fuera de márgenes de error a bajas temperaturas. No me mande el cohete en invierno Mr. Mullis que se queda flácido, este donut no tiene la resiliencia del junco del dúo dinámico. </p>



<p>| Emmm..</p>



<p>/ Los datos no mienten, puede intentarlo y lograrlo con nosotros o con usted mismo, pero no se puede engañar a la naturaleza. Si acumulara todos los productos de marketing de la NASA y los metiera dentro de una astronave se daría cuenta de que son demasiado pesados para escapar de la atracción gravitatoria.</p>



<p>| ¿Qué estás diciendo?, ¿te has vuelto loco?</p>



<p>/ La empresa encargada del análisis les previno para posponer el vuelo, pero claro… tenían fechas indiscutibles, presión política, acuerdos innegociables y había que utilizar a una civil, a una portadora del sueño americano, nada más y nada menos que una profesora de secundaria, para devolver a primera plana del <strong>Washington Post</strong> sus vuelos olvidados. Christa&nbsp;encantada claro, aún no sabía que era su cruz.</p>



<p>| Ella conocía los riegos&#8230;</p>



<p>/ El alto margen de beneficio de la junta superaba con creces el bajo margen de error de las juntas. Esos donuts cuestan un dólar en un 24 horas Mr. Mullis, ayer mismo compré uno para hacer la prueba empírica, con todo el rigor requerido por el método científico. Mire&#8230;</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-thumbnail"><img loading="lazy" decoding="async" width="150" height="150" data-id="8474" src="https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/10/junta-torica-1-150x150.jpg" alt="" class="wp-image-8474" srcset="https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/10/junta-torica-1-150x150.jpg 150w, https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/10/junta-torica-1-70x70.jpg 70w, https://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/10/junta-torica-1.jpg 225w" sizes="auto, (max-width: 150px) 100vw, 150px" /><figcaption class="wp-element-caption">Junta tórica, marca unasa, a 1 euro en el chino de la esquina.</figcaption></figure>
</figure>



<p>| Estás delirando Feynman, ¿qué insinúas?</p>



<p>/ No insinúo nada, solo intuyó que los millardos de presupuesto de la NASA no iban en aquel cohete, se perdieron en el espacio, quizás en uno de Hilbert como apuntaba usted, aunque yo me decanto más bien por uno Euclídeo.</p>



<p>| Cuidado Richard, no sabes dónde te estás metiendo…</p>



<p>/ Acuérdese de lo que dijo el checo al entrar en aquel castillo, nada más pisar el hall: “<em>Al final toda revolución se evapora y solo queda el limo de una nueva burocracia</em>”. En cualquier caso, la <strong>disruptiva </strong>NASA sería la última sospechosa de caer en tan corrupta e inevitable costumbre.</p>



<p>| ¿Vas a creer lo que dijo un checo hace 65 años, cuyo país fue el primero en caer pusilánimemente en manos de Hitler y que bajo los estándares futuros será diagnosticado con TLP, TOC y TEP, al menos? Además, era novelista, eres científico, ¡por Dios!</p>



<p>/ Le creo y creo de hecho que se podría modelizar con no demasiado margen de error en una función lineal o más bien exponencial simplemente teniendo en cuenta el número de empleados y la edad y opulencia de la empresa. Es demasiado tentador conocer algo demasiado, aunque la biología asegura dubitativamente que <em>la vida no es posible ni en la completa seguridad ni en la perfecta incertidumbre</em>. El escritor aquel de La Mancha decía que más sabe un tonto en su casa que un sabio en la ajena.</p>



<p>| Y dale con los escritores&#8230; ya está bien! Percibo indicios de demencia senil, permíteme que te lo comente.. En cualquier caso, tras estos galimatías que te montas, qué solución propones?</p>



<p>/ No hay solución, solo un <strong>equilibrio inestable</strong> en torno al muro. Se puede poner un ladrillo más, darse de cabezazos con él, hacer un butrón o ignorarlo, por ejemplo, son gradientes combinados… Elija usted. Nuestra cabeza ya lo hace con su firmware, las neuronas se adaptan para sobrevivir y cuando no lo necesitan perpetúan la estructura sináptica, transformándose el antiguo medio en el nuevo fin. Elija usted.</p>



<p>| Puff, estás muy mal Richard, vas a acabar como <strong>Godel y Tesla</strong>… Mira, te recomiendo que te relajes en algún local de striptease o te pongas un partido de los Yankees. Mientras tanto tendremos en cuenta tus consideraciones y ya te avisaremos. Buenas noches.</p>



<p>/ Buenas noches Mr Mullis.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="278" height="182" src="http://www.pesimismodigital.com/wp-content/uploads/2020/10/cristinaNASA.jpg" alt="" class="wp-image-8470"/><figcaption class="wp-element-caption">Christa McAuliffe, sería la primera mujer civil en viajar al espacio y el primer profesor.</figcaption></figure>



<h3 class="wp-block-heading">American Girl</h3>



<p>Poco tiempo después de esta conversación, la comisión fallaba el fallo, reconociendo parcialmente los errores de la NASA, que corregirían en ulteriores misiones, ya más dilatadas temporalmente. El programa de naves parcialmente reutilizables terminó en 2011. Treinta años, 7 suertudos vehículos y ciento treinta y cinco misiones para un éxito incontestable.</p>



<p>El último desastre ocurrió con el <strong>Columbia&nbsp;</strong>tras el desprendimiento de un nuevo detalle, un trozo de poliuretano de tan solo un kilo, aislante del tanque externo, que golpeó el ala izquierda a velocidad de avión comercial, 82 segundos después del lanzamiento. Los 7 astronautas no se dieron cuenta ni en el momento del impacto ni durante la misión, desintegrándose la nave en la reentrada a la atmósfera, dos semanas después, el 1 de febrero de 2003, a consecuencia de los daños previos producidos. </p>



<p>Actualmente la NASA prosigue su eterno programa de tanteadoras espaciales con más de mil misiones desde hace más de sesenta años y en Mayo de 2020 lanzó el primer ensayo de vuelo de un cohete comercial orbital a la ISS, el, Crew Dragon Demo-2 en colaboración con la <strong>SpaceX de Elon Musk</strong>. A fecha de 2019 contaba oficialmente con unos dieciochomil empleados directos y ventitresmil millones de dólares de presupuesto.</p>



<p>El 28 de Enero de 2026 una niña jugaba en la orilla de South Beach cuando una ola puso a sus pies un walkman negro visiblemente derrotado. No sabía que era aquello pero consiguió leer una inscripción extrañamente rallada, precipitadamente, en la superficie, donde acertó a entender <strong>Christa McAuliffe</strong>. Dentro advirtió un casete azul, algo que no había visto nunca, pero como buena niña Alfa pronto adivinó el trivial mecanismo del juguete pre-digital, se acomodó los auriculares como dos platillos volantes, presionó una tecla con forma de flecha sin astil y sorprendida en su curiosidad escuchó atenta la canción que resonaba a frecuencias inusuales, rompiendo la barrera del sonido. </p>



<p><em>After all it was a great big world<br>With lots of places to run to<br>Yeah, and if she had to die tryin&#8217;<br>She had one little promise<br>She was gonna keep</em></p>



<p><em>Then he crept back in her memory<br>God it&#8217;s so painful<br>Something that&#8217;s so close<br>And still so far out of reach</em></p>



<p><em>Oh yeah, alright<br>Take it easy baby<br>Make it last all night<br>She was an American girl</em></p>
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		<title>El miedo y el amor</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Pity Pit]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 29 Mar 2020 18:17:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Miedo al miedo, al dolor, la tristeza, a uno mismo, miedo de tu miedo. Amor al amor, al dolor, la alegría, a uno mismo, amor de tu amor.  </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>El miedo gobierna el cosmos junto al amor. Los dos se tocan eternamente, se entrelazan, aún siendo opuestos. Son caras de las misma moneda. El miedo no traza, paraliza, lleva al odio que dibuja una línea dura entre dos sondas para huir de la incertidumbre, el amor una blanda para escapar del caos, una línea muy fina que tiembla. </p>



<p>Son muchos los que se auto sabotean para mantener la distancia adecuada, la que piensan sin pensar, miedo a los demás, miedo a uno mismo, miedo al amor.</p>



<p>Ya el átomo tiene miedo de formar molécula, las células de crear hombres, como un ser humano de la familia, las familias de su país, como los países al mundo, temor a lo desconocido y a lo demasiado conocido, lo reconocido, la fobia al agora, al otro, a lo abierto, lo más grande, lo plural y la fobia al claustro, a uno mismo, a lo cerrado, lo más pequeño, lo singular.</p>



<p>Se enfrentaron entonces al miedo, con valentía y triunfaron, se fusionaron, liberando esa inmensa energía, crearon el mundo, la vida, con el miedo siempre detrás para empujarlos a la vida. Mantuvieron así la esperanza de persistir, de existir, de reexistir, evitando quedar suspendidos en el aire.</p>



<p>Y transmitieron esa esperanza y también el miedo a sus vástagos, proyectados así ambos en el espacio y en el tiempo, a lo largo y ancho de todo, para siempre, como un fantasma huyendo de la oscuridad, intentando entender porqué estaba allí.</p>



<p>Miedo al miedo, al dolor, la tristeza, a uno mismo, miedo de tu miedo. Amor al amor, al dolor, la alegría, a uno mismo, amor de tu amor.  </p>



<p>Fue el amor el que llevó a Adan a encontrar a Eva y el miedo a perderla porque el amor a la vida era el miedo a la muerte y la vida ganó.</p>
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		<title>El ataque de los clones</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Pity Pit]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Mar 2020 12:07:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[amistad]]></category>
		<category><![CDATA[geminis]]></category>
		<category><![CDATA[identidad]]></category>
		<category><![CDATA[universo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Aprendía con él y él con él, dudaban juntos en esos viejos miedos, se abrían sin pedirse nada, sin reclamarse fidelidad eterna, sin reproches al futuro, se alegraban de sus éxitos delante y detrás de los demás, experimentaban esas novedades juntos, se escupían las verdades, siempre fue así y lo sería, mientras se reflejan, en esa lealtad paradójicamente inquebrantable, con esa bola sin cadenas. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Nadie hubiera dado dos duros por ellos, era poco probable, casi imposible, pero contra todo pronóstico ocurrió…</p>



<p>Uno era buen estudiante, el otro malo, uno era el bueno de los malos, el otro el malo de los buenos, uno era un golfo, el otro un santo, uno era de barrio, el otro de urbanización, uno llevaba el estigma y la vida de Carabanchel en el brazo izquierdo, el otro en el derecho, pero iban al mismo colegio.</p>



<p>Ya se habían visto, llevaban años viéndose aunque no llegaban a verse, la indiferencia imperaba por desconocimiento. Un día jugaron un partido de fútbol y ahí empezó todo… No es que su pasión por el fútbol fuera el motivo, sino más bien la excusa, el cordón que necesitaban.  Empezaron a medio charlar de vez en cuando, a darse alguna colleja de cuando en vez y así durante meses.</p>



<p>Luego llegó el verano en el que por algún motivo ignoto decidieron ir juntos a la playa con algunos más. Y ahí explotó. Resultaba increible como podían despertarse riendo a carcajadas y acostarse a risotadas, sin solución de continuidad. Se reían de todos, incluídos ellos mismos, se reían del mundo. En medio, todo era posible, y de hecho lo fue, parecía que pudieran manejar el universo a su antojo, ya que cuando entraban en resonancia, lo que ellos llamaban «el Aura», el siete dejaba de ser un número mitológico.</p>



<p>Un día de aquel sol por ejemplo, se encontraron sin saber realmente cómo en la terraza del hotel con cinco chicas despampanantes con alguna intención más que emborracharse hasta el amanecer… </p>



<p>De todos modos, ni siquiera era eso, no hacía falta, el sólo hecho de estar tomando una cerveza hablando de mil cosas triviales o existenciales era suficiente para reconocerse, para saber que eran ellos, para ser felices si cabe, para marcar la diferencia, para transformar un día aburrido, sin nada especial alrededor, en algo fuera de lo común. </p>



<p>Compartían sus pensamientos sobre lo absurdo del mundo y de la sociedad, sobre su enfrentamiento controlado al rebaño, su rebeldía ante las frases cortas, sobre su independencia limitada, sobre sus  superpoderes y criptonitas, que eran las mismas… Sanse y Mayo, David y Raúl. Vaya dos les decían… A veces una bomba de relojería, saltaban chispas. Poneos casco.</p>



<p>¿Eres mi puto clon macho?, ¿de qué coño vas?, ¿por qué me imitas?, ¿te parto la cara? Me asustas, me encantas, flipo contigo tío, los días son la hostia juntos, no los desgastemos, no los malgastemos. Sé lo que piensas, sé lo que sientes, sé lo que has pasado, sé lo que estás pasando, sé porqué has hecho eso y porqué no lo has hecho, estoy de acuerdo. Muchas veces estando con otra gente, se miraban y se sabían. Después, ya pudiendo hablar solos, en un ejercicio fútil de corroboración, comprobaban que de hecho había sido así, que era así, que sería así. No siempre era así claro, pero había algo que no podían controlar… Eran tan diferentes, tan iguales, de un modo que sabían que sería muy difícil encontrar a alguien tan diferente y tan igual.</p>



<p>Veinte años después la cosa seguía igual… El tiempo se había detenido. Daba igual estar cuatro meses sin hablar que ese día era el día siguiente y de hecho fue así desde el principio, no fue un tema de convivencia, de amistad a lo largo de los años, sino que era previo a todo esto. Y ahora tenían además la historia, tantas historias, su historia&#8230;</p>



<p>Decidieron indagar… Una opción plausible para explicar la magia, era la ciencia: El ADN, ¿serían parientes lejanos? Sus arboles genealógicos pudieron cruzarse 200 años atrás pues un sospechoso Mayo aparecía entre sus antiguos abuelos, cuando este apellido se contraba solo por decenas en España. De todos modos no se llegó a corroborar por falta de archivos.</p>



<p>Otra posibilidad era la educación, por similar edad y circunstancias sociales, pero eso ocurría con cientos de personas con las que no ocurría, incluso intentándolo a golpe de bolardo. Bastante bien descartado.</p>



<p>Simplificaron y atacaron entonces los intereses comunes pero tampoco les convencía demasiado pues tenían amigos de hace treinta años con similares intereses pero con los que habían cavado menos trinchera en este tiempo que ellos en un año.</p>



<p>Al no encontrar una solución satisfactoria volvieron a lo abstruso, a esa parte femenina que compartían. Al fin y al cabo había familia gay, amigos plumíferos, se dieron ex novias mariliendres y cómo no muchas salidas por Chueca y salidos pues sus camisas eran desbotonadas demasiado a menudo sin permiso. Quizás cuando entraron en el Ricks con apenas 20 años y parecía que acabaran de entrar los Guns &amp; Roses empezaron a entender a las mujeres. No obstante y paradójicamente si hay algo que entendían es que no entendían. Por tanto, aquí tampoco llegaban a entender pero no había otro camino que subir la apuesta.</p>



<p>Sanse era más místico y Mayo más científico, ambos escépticos del otro. La respuesta, se empeñaba Raúl, está en las estrellas. Pufff, no seas cursi! Ambos eran Geminis, con lo que implica el signo maldito, la dualidad, el todo. Si el universo está hecho de ceros y unos, ellos no son cero o uno, son las dos cosas, lo son todo, tienen la capacidad y el deseo de ser todo, incluso en el mismo instante, pero sin hipocresía. La realidad y cientos de hechos contrastados cientifícamente hacían dudar cada vez más a David de la ciencia, al menos de la conocida. La respuesta podía estar en la magia. Puede que tengas razón.</p>



<p>Aprendía con él y él con él, dudaban juntos en esos viejos miedos, se abrían sin pedirse nada, sin reclamarse fidelidad eterna, sin reproches al futuro, se alegraban de sus éxitos delante y detrás de los demás, experimentaban esas novedades juntos, se escupían las verdades, siempre fue así y lo sería, mientras se reflejan, en esa lealtad paradójicamente inquebrantable, con esa bola sin cadenas. <br> </p>



<p><em>Cuando te toque un boleto, cuando te toque un funeral, tu funeral y el mío, cuando no sepas el camino o lo sepas demasiado y te quedes ciego por ver demasiado, cuando ella te tumbe, cuando tú la tumbes, o llores y de alegría, cuando necesites estar solo, sin mí, cuenta conmigo.</em></p>
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		<title>Ninguna buena acción queda sin castigo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Pity Pit]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Mar 2020 19:27:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[bueno]]></category>
		<category><![CDATA[valor]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Es día comprendió que un error podía ser un acierto y viceversa. Un dualismo cuántico, un error o un acierto, un error y un acierto a la vez, dependiendo del punto de vista, de la mirada</p>
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<p>Llevaban ya muchos meses haciendo horas extra. Lo que inicialmente era un esfuerzo puntual, se había convertido en una rutina habitual.</p>



<p>El compromiso con la empresa y con ellos mismos, el miedo a no desarrollar las tareas encomendadas y sufrir un despido o simplemente la inercia de lo cotidiano impedía que se levantara la voz.</p>



<p>Pero la voz siempre se levanta por dentro y acaba de algún modo levantándose fuera, ya sea con un gesto inconsciente, una mirada incontrolada, un ictus psicosomático o literalmente.</p>



<p>Y así fue. Ese día había meeting de todo el equipo de trabajo con la cúpula directiva. Sin duda y debido a que ya se había sobrepasado el límite en reiteradas ocasiones, el acta de la reunión reflejaría como tema estrella, el salir siempre de aquel edificio viendo las estrellas.</p>



<p>Él ya había comunicado a su jefe inmediato que tenía la intención de aguantar una hora, coincidiendo con la duración programada, ya que debía asistir a un partido de ping pong con otros tres compañeros, que también se encontraban en esa sala. </p>



<p>Comenzó la asamblea y tras el discurso protocolario y esperable de Don Corleone surgieron pequeños focos de resistencia, tímidas quejas, soslayadas embestidas que eran toreadas rápidamente con técnicas estándar de alta dirección.</p>



<p>A la media hora habló Paco, un mando intermedio con gran capacidad de trabajo y mayor aún de alegrarte el día solo con verle, un pringao, un buenazo. Fue el único que se acercó a una queja compatible con la situación. Le temblaba la voz, mientras a los superintendentes no se les bajaba medio milímetro el párpado. Los psicópatas no tiemblan.</p>



<p>Sin pena ni gloria se acercaba la hora de reunión y todo seguiría igual, como estipulaba el plan estratégicamente diseñado. </p>



<p>Él dudaba qué hacer. Por un lado tenía un partido de ping pong en el que se lo pasaría bien y por el otro una reunión de trabajo a la que responsablemente debía complacer. Un proyecto que a pesar del tiempo le gustaba muchísimo por un lado y por el otro una voz interior a la que responsablemente debía complacer. </p>



<p>Aquella gran palabra llamada dignidad no le soltaba, le impedía mantenerse indiferente, marcar la diferencia. A la hora exacta miró al super director, ese que cobraba un millón de euros y se levantó de la silla. El silencio se hizo y él no quería romperlo. Todos le miraban con cierta sorpresa. Se dirigió a la puerta y salió. Detrás de él sus compañeros de ping pong y dos más. Él no era un líder, nunca lo había sido ni quería serlo y dudaba de si sólo saldría él pues no estaba en la cabeza de ellos, pero le siguieron, los mejores le siguieron. </p>



<p>Lo hizo por él y también por ellos. Lo hizo bien, lo que él creía que debía hacer, aunque era un riesgo muy alto, realmente un suicidio y él lo sabía de antemano, aunque tuviera cierta esperanza de que podría continuar. Había que ser tonto para marcarse ese numerito. Hubiera sido más facil tener todo, ambas cosas: una queja con la boca pequeña, inocua, que dejara intacta su dignidad engañándose a sí mismo y el empleo que le gustaba, a pesar de todo.</p>



<p>Es día comprendió que un error podía ser un acierto y viceversa. Un dualismo cuántico, un error o un acierto, un error y un acierto a la vez, dependiendo del punto de vista, de la mirada, de determinar lo que ocurre con nuestra acción como cuando la medida colapsa la función de onda concretando la realidad. No puedes saber la velocidad con la que el electrón es despedido y su posición en la cola del paro al mismo tiempo. </p>



<p>Como dijo Oscar Wilder en aquella gran película: Ninguna buena acción queda sin cástigo.</p>
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		<title>Trycatch</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Pity Pit]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Jan 2020 11:51:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[inteligente]]></category>
		<category><![CDATA[sindrome de down]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La alegría de verse tan capaz le llevó a hacerse un test de inteligencia. Su gozo en un pozo: 56, a 44 puntos del Olimpo, anormalmente distribuido por voluntad de Gauss, mongólico, subnormal. Etiquetado concretamente según el DSM5: Down HSP Syndrome.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p> private public dynamic main(&#8230;.){</p>



<p>try{</p>



<p>Mientras (estaban todos reunidos en la sala){ </p>



<p>Si (el mando a distancia no aparece) entonces {compraremos otro, dijo el director. Mando=Nuevo.}</p>



<p>Si (no está aquí) entonces {busquemos en el microondas!, dijo el ingeniero. Mando=X.}</p>



<p>Si (el mando no existe) entonces {lo dibujaremos, dijo el analista. Mando=Futuro.}  </p>



<p>Una voz al fondo dijo: Está ahí al lado joer, ¿no lo véis?, el control remoto está detrás del proyector.}</p>



<p>/** Por un momento pensó si decir o no donde se encontraba el mando, en un punto medio entre demostrar a todos los que sabía y alardear de ello o hacerlo para compartirlo, para regalárselo, arriesgándose, sin duda la mejor opción. No sabía cómo había llegado a esa solución tan simple sin haber antes recorrido múltiples caminos complejos, ramificados, laterales, deductivos, imposibles . El caso es que el maldito mandito de marras estaba ahí, donde siempre estuvo.</p>



<p>La alegría de verse tan capaz le llevó a hacerse un test de inteligencia. Su gozo en un pozo: 56, a 44 puntos del Olimpo, anormalmente distribuido por voluntad de Gauss, mongólico, subnormal. Etiquetado concretamente según el DSM5: Down HSP Syndrome. Nunca un exceso en el cromosoma 21 en un sistema capitalista supuso ningún problema. </p>



<p>¿Cómo medir la inteligencia con algo tan abstracto como un número? Si el melón no se podía testar ni como caja negra, ni como blanca, ¿qué aportaba eso?, ¿un indicio? ¿una promesa? Una bala desde el panóptico de las verdades. Algo inasible. Vaya broma. Al final lo que sabía una persona, sólo ella en el mundo lo sabía y eso era increible.</p>



<p>Pero lo que sabía ella era una diana en la mirada, ¿abriría hacia arriba tanto la sonrisa como para taparla?, ¿no sería la inteligencia más absoluta esa bondad que exhibía? Mientras rodaba el carrito de las fotocopias por la planta, nos daba una lección.  </p>



<p>La sociedad del siglo XXI, la velocidad, la dispersión y las balas a veces no nos ayudaban sino a la seriedad a veces necesaria, a veces excesiva, a proyectar basura desde el control remoto y recular en lo que se había aprendido hace tiempo, a dejar de ser quien somos. Fix it. El descubridor de mandos a distancia lo sabía ya hace tiempo.</p>



<p>Un día le vi corriendo por el pasillo con el carrito de las fotocopias y quería hablarle para preguntarle cómo lo hizo, cómo descubrió el mando, pero me imponía demasiado, quería preguntarle su nombre, decirle que era excepcional, al igual que todos nosotros **/</p>



<p>}catch(Exception e){ throw e;}</p>



<p>}</p>
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