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	<title>Plaza de Mayo</title>
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		<title>El síndrome Fauda</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Levinas]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Sep 2026 23:19:53 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[ Cuando la ficción llega demasiado pronto Creo que por primera vez Fauda consiguió que una serie israelí rompiera las barreras [&#8230;]<p>Read more at <a href="https://plazademayo.com/2026/09/el-sindrome-fauda/">Plaza de Mayo</a></p>]]></description>
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									<p><em> Cuando la ficción llega demasiado pronto</em></p><p>Creo que por primera vez Fauda consiguió que una serie israelí rompiera las barreras para convertirse en un éxito internacional.<br />Pero con la quinta temporada pasó algo distinto. La serie se acercó directamente al 7 de octubre y una parte importante del público israelí comenzó a resistirse a verla. Al fenómeno ya se lo llama informalmente el «síndrome Fauda».<br />Es bastante fácil entender por qué. Lior Raz, cocreador y protagonista de la serie, contó que después del ataque de Hamas tuvieron que tirar el guion que ya tenían y empezar nuevamente. El 7 de octubre fue una bomba cuya onda expansiva alteró todo. No sólo para los espectadores, también para quienes escribían y actuaban en la serie.</p><p><strong>Barajar y dar de nuevo</strong></p><p>La cadena se dio cuenta inmediatamente del problema que tenía. Algo original y extraño fue la recomendación sobre los dos capítulos referidos al 7 de octubre: en un cartel de advertencia decía que esas imágenes no eran indispensables para la continuidad de la serie.<br />La historia nos dice que Fauda se apuró demasiado. El Holocausto tardó mucho más en convertirse en ficción masiva. Hubo una excepción temprana, Ostatni etap, de 1948, dirigida por una sobreviviente de Auschwitz que filmó en el propio campo. Pero después hubo que esperar catorce años para El diario de Ana Frank, más de tres décadas para la miniserie Holocausto y casi medio siglo para La lista de Schindler.<br />Fauda, en cambio, empezó a convertir el 7 de octubre en ficción cuando prácticamente todavía era presente: Israel seguía en guerra, había rehenes cautivos y algunos integrantes del propio elenco habían combatido en Gaza.<br />Tal vez por ahí venga la cosa. No hay ficción sin distancia. No sé cuánto tiempo, pero seguramente el suficiente para que algo empiece a cicatrizar.<br />Cuando se intenta narrar lo sucedido sin la distancia adecuada, puede ser echar sal en las heridas. No soy psicólogo, pero no hace falta serlo para entenderlo.<br />El problema no está ni en la actuación ni en el guion. El 7 de octubre llegó a la ficción demasiado rápido.</p><p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone wp-image-18392 size-large" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-29-at-6.28.37-PM-1024x576.jpeg" alt="whatsapp image 2026 09 29 at 6.28.37 pm" width="1024" height="576"  title="El síndrome Fauda" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-29-at-6.28.37-PM-1024x576.jpeg 1024w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-29-at-6.28.37-PM-300x169.jpeg 300w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-29-at-6.28.37-PM-768x432.jpeg 768w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-29-at-6.28.37-PM.jpeg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>								</div>
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		<title>La cancelación y la sincronicidad de Jung</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Levinas]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Sep 2026 16:49:44 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[-Nota publicada con la gentileza de Infobae-  La cancelación nació en nombre de causas progresistas, pero terminó copiando una vieja [&#8230;]<p>Read more at <a href="https://plazademayo.com/2026/09/la-cancelacion-y-la-sincronicidad-de-jung/">Plaza de Mayo</a></p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[		<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="18380" class="elementor elementor-18380">
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									<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 10pt;"><strong>-Nota publicada con la gentileza de Infobae- </strong></span></p><p style="text-align: right;"><em>La cancelación nació en nombre de causas progresistas, pero terminó copiando una vieja lógica autoritaria: en vez de discutir al que piensa distinto, ocultarlo</em></p><p>La cancelación parte de una idea bastante simple: hay gente con la que ya no vale la pena discutir. Lo que dice, lo que piensa o lo que representa es tan inadmisible que la solución no consiste en contestarle sino en impedirle hablar. Y lo más curioso es que esto haya prendido justamente entre intelectuales, artistas, profesores, gente que, en teoría, debería vivir de la libertad de pensamiento, de la libertad de equivocarse. Tengo una regla bastante elemental: a las palabras se les contesta con palabras. Si un tipo dice una barbaridad, se la discutís. Le explicás por qué crees que está equivocado. Lo refutás una vez, diez veces, cien veces si hace falta. Pero no pasás de ahí a decir: como no me gusta lo que pensás, no te sentás en esta mesa, no hablás en esta universidad o no exponés en este museo. Las cosas, además, deberían discutirse en el terreno que corresponde: las ideas con ideas, los hechos con hechos y una obra como obra.</p><p><strong>Cancelar a Da Vinci</strong></p><p>En el arte esto se ve de una manera casi cómica. Caravaggio asesinó a un hombre, Céline fue un antisemita feroz, Ezra Pound hizo propaganda fascista. Sobre Picasso sobran testimonios acerca de la manera espantosa en que trató a algunas mujeres, Leonardo Da Vinci era pedófilo. Si para entrar a un museo o a una biblioteca el autor tuviera que presentar primero un certificado de buena conducta, habría que vaciar medio museo y quemar media biblioteca. A mí puede importarme saber quién fue Picasso. Puedo incluso pensar que como persona era un hijo de puta. Pero cuando estoy delante del Guernica, la pregunta sigue siendo si el cuadro es bueno o malo. Picasso no mejora moralmente porque haya pintado el Guernica, y el Guernica tampoco empeora porque Picasso haya sido un canalla. Uno puede condenar lo que hizo una persona. Puede rechazar lo que piensa. Puede discutirle cada una de sus ideas. Lo que no debería hacer es utilizar esa condena para destruir, esconder o despreciar aquello valioso que esa persona fue capaz de crear. Ni, mucho menos, utilizarla para quitarle el derecho a seguir hablando. Porque ahí se produce el cambio. Ya no quiero discutir con vos: quiero que desaparezcas de la discusión. Ya no digo: “Lo que decís está mal por esto, por esto y por esto.” Digo simplemente: “Vos, afuera.” Y ahí hay algo que hace tiempo me da vueltas. Todos los movimientos políticos, prácticamente sin excepción, dicen querer el bien de la gente. Todos quieren justicia, libertad, progreso, felicidad, el futuro de nuestros hijos y cualquier otra cosa que quede bien en un discurso. Si uno se queda solamente con lo que proclaman, son todos bastante parecidos.</p><p><img decoding="async" class="alignnone wp-image-18383 size-full" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-28-at-1.38.36-PM.jpeg" alt="whatsapp image 2026 09 28 at 1.38.36 pm" width="700" height="876"  title="La cancelación y la sincronicidad de Jung" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-28-at-1.38.36-PM.jpeg 700w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-28-at-1.38.36-PM-240x300.jpeg 240w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></p><p>La diferencia aparece en los métodos. No creo que la metodología alcance para definir toda una ideología, pero dice muchísimo sobre su relación con el poder. Qué hacés con el que piensa distinto. Si le discutís o lo callás. Si tratás de convencerlo o tratás de apartarlo. Si aceptás que puede equivocarse —o que podés estar equivocado vos— o si decidís directamente que hay gente a la que no hay que escuchar. Ahí la cancelación empieza a mostrar una cara bastante menos progresista de lo que supone. Y entonces se me ocurre Jung. Jung contó que en 1909 estaba discutiendo con Freud justamente sobre fenómenos que Freud consideraba supersticiones. En medio de la discusión se produjo un estruendo muy fuerte en una biblioteca que tenían al lado. Freud lo descartó como un ruido del mueble. Jung dijo que volvería a ocurrir, que algo se habia roto, y, según su relato, volvió a ocurrir. Freud confirmó después, en una carta del 16 de abril de 1909, que aquellos ruidos habían ocurrido, aunque terminó atribuyéndolos a crujidos del mobiliario y quitándoles cualquier significado especial. Años después Jung desarrollaría su idea de la sincronicidad: no que una cosa cause necesariamente a la otra, sino que dos acontecimientos sin una relación causal evidente, puestos juntos, pueden adquirir un significado. No sé si la sincronicidad explica algo. Probablemente no explique nada. Pero como metáfora es irresistible. Porque mientras una parte del mundo intelectual y cultural fue incorporando métodos destinados a sacar de circulación al que piensa distinto, fuerzas de derecha y extrema derecha fueron ganando espacio político en distintos países. No es una afirmación universal ni significa que todo el mundo se haya “derechizado”; los procesos son diferentes según el país. Pero el crecimiento reciente de fuerzas como la AfD alemana es un hecho verificable. No digo que una cosa haya provocado la otra. No tengo la menor prueba de eso. Digo que ocurren al mismo tiempo.</p><p><strong>Amputar la imaginación.</strong></p><p>Y vale la pena mirarlas juntas. Porque hay algo bastante absurdo en que, precisamente en una época en la que necesitamos más inteligencia, más imaginación y más capacidad para pensar cosas nuevas, una parte de quienes deberían producirlas se dedique a ponerles fronteras. Necesitamos creatividad para discutir el poder, para pensar las guerras, para encontrar salidas donde aparentemente no las hay, para cuestionar aquello que parece inevitable. Y resulta que al mismo tiempo empezamos a decidir qué se puede decir, quién puede sentarse en una mesa, qué artista merece estar colgado en una pared y qué autor merece seguir siendo leído. Y además nos vamos sacando aliados de encima. Porque nunca sabés de dónde va a salir una idea. Puede salir del tipo que te cae mal, del que piensa distinto, del que dijo una barbaridad ayer, de la mujer a la que no querían dejar hablar en una conferencia. A lo mejor, entre cien cosas con las que no estás de acuerdo, aparece una idea que sirve. Pero para enterarte, primero tenés que dejarla hablar. La inteligencia tiene una característica bastante molesta: no siempre aparece donde uno quisiera. Por eso la discusión no es solamente moral. También es práctica. Cada persona que expulsás de la conversación es una posibilidad menos. Cada libro que decidís no leer por quién lo escribió, una posibilidad menos. Cada artista que reducís a su biografía, una posibilidad menos. Cada idea que impedís escuchar porque viene de la persona equivocada, una posibilidad menos. Y en un momento en que hacen falta posibilidades, dedicarse a eliminarlas parece una estupidez bastante cara.</p><p><strong>El tamaño del garrote</strong></p><p>Después queda el problema del poder. El que controla una mesa redonda te baja de la mesa. El que controla un museo te descuelga de la pared. El que manda en una universidad consigue que no des una conferencia. Cada uno utiliza el poder que tiene. Por suerte, normalmente no tienen mucho más. Y ahí aparece la ironía bastante siniestra de todo esto. Tal vez la distancia entre el pequeño autoritario que cancela y formas mucho más brutales de autoritarismo no esté solamente en las ideas que proclaman, sino también en los instrumentos que cada uno tiene a mano para castigar. Cada uno castiga hasta donde le alcanza el poder. Al final, la pena no siempre es proporcional a la falta. Muchas veces es proporcional al tamaño del garrote que tiene en la mano el que castiga. Y mientras discutimos quién merece o no merece sentarse a la mesa, quizá estamos desperdiciando justamente aquello que más necesitamos conservar: la capacidad de imaginar algo distinto. La imaginación no es algo que podamos darnos el lujo de cancelar.</p><p><img decoding="async" class="alignnone wp-image-18382 size-large" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-28-at-1.38.36-PM-1-1024x706.jpeg" alt="whatsapp image 2026 09 28 at 1.38.36 pm (1)" width="1024" height="706"  title="La cancelación y la sincronicidad de Jung" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-28-at-1.38.36-PM-1-1024x706.jpeg 1024w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-28-at-1.38.36-PM-1-300x207.jpeg 300w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-28-at-1.38.36-PM-1-768x530.jpeg 768w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-28-at-1.38.36-PM-1.jpeg 1166w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p><p style="text-align: right;"><span style="font-size: 10pt;">Trotsky antes y después de ser cancelado por Stalin</span></p>								</div>
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		<title>Un diapasón en la guerra de Gaza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Levinas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 26 Sep 2026 21:07:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2026]]></category>
		<category><![CDATA[POLITICA]]></category>
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					<description><![CDATA[-Nota publicada con la gentileza de Perfil &#8211; El 7 de octubre explica la guerra, pero no puede justificarla para [&#8230;]<p>Read more at <a href="https://plazademayo.com/2026/09/un-diapason-en-la-guerra-de-gaza/">Plaza de Mayo</a></p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[		<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="18368" class="elementor elementor-18368">
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									<p style="text-align: center;"><strong><span style="font-size: 10pt;">-Nota publicada con la gentileza de Perfil &#8211;</span></strong></p><p style="text-align: right;"><em>El 7 de octubre explica la guerra, pero no puede justificarla para siempre. Casi tres años después, Israel también debe preguntarse hasta dónde puede llegar sin transgredir sus propios límites.</em></p><p>No necesito llamar genocidio a lo que ocurre en Gaza para considerarlo moralmente difícil de digerir. Me importa poco cómo lo bauticen los expertos; no necesito esa palabra para saber que algo se está yendo al diablo.<br />Hamas cometió una masacre brutal el 7 de octubre de 2023. Israel tenía derecho a defenderse, perseguir a los responsables y destruir su capacidad de repetir un ataque semejante. En un país de su tamaño, donde una penetración relativamente pequeña puede volverse una amenaza enorme, no está en discusión.<br />Antes del 7 de octubre hubo señales. El Shin Bet reconoció después que las ignoró y subestimó las intenciones de Hamas, y que, de haber actuado de otro modo antes y durante la noche del ataque, la masacre podría haberse evitado. No está probado que Netanyahu conociera de antemano la fecha, la modalidad o la dimensión exacta. No escuchó las alarmas.<br />Tampoco quiero olvidar esto: para muchos soldados el camino hacia Gaza empezó en una base limpia y ordenada. Horas después atravesaron un sur devastado: kibutzim atacados, casas humeantes y agujereadas, autos abandonados, caminos por los que había huido gente que no siempre se salvó, comunidades enteras masacradas, los alrededores del festival Nova, la ruta 232, cuerpos, familias destruidas, rehenes arrancados de sus casas y testimonios de atrocidades que iban confirmando la magnitud de lo ocurrido.<br />Lo comprobado alcanza. No puedo juzgar desde mi casa la presión psicológica de un militar —de cualquier edad o rango— que marcha a la guerra después de cruzar ese paisaje. No sé qué pasaba por la cabeza de cada uno, pero no me cuesta imaginar miedo, bronca, impotencia, furia, dolor y deseo de venganza. No me siento con derecho a explicarle, a miles de kilómetros y casi tres años después, cómo tendría que haberse sentido.</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18371 size-large" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-26-at-6.02.36-PM-1024x683.jpeg" alt="whatsapp image 2026 09 26 at 6.02.36 pm" width="1024" height="683"  title="Un diapasón en la guerra de Gaza" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-26-at-6.02.36-PM-1024x683.jpeg 1024w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-26-at-6.02.36-PM-300x200.jpeg 300w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-26-at-6.02.36-PM-768x512.jpeg 768w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-26-at-6.02.36-PM.jpeg 1110w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p><p style="text-align: right;"><span style="font-size: 10pt;"><strong>Sur de Israel el 7 de octubre de 2023</strong></span></p><p><strong>La guerra no comenzó en Gaza</strong><br />Es muy difícil exigirle templanza a un joven que entra en combate después de eso. Hay que reconocerlo; si no, el argumento se vuelve falso: parecería que la guerra empezó cuando Israel cruzó la frontera. Empezó el 7 de octubre, con civiles secuestrados, violados y asesinados y una sociedad golpeada. Eso no desaparece porque después hayan ocurrido otras cosas terribles.<br />Entender lo que le pasa a un soldado no obliga a justificar lo que hace. Puedo comprender la furia de los primeros días sin convertirla en autorización ilimitada ni en el criterio de una guerra. Las primeras horas, días o semanas eran de enorme incertidumbre: capacidad del enemigo, ubicación de los rehenes, hombres movilizables, túneles, posibilidad de otra penetración. Otra cosa es después de meses y años de combate, con infraestructura de Gaza destruida e información que al principio no existía.<br />Hoy, a fines de septiembre de 2026, esta guerra no puede pensarse eternamente como la mañana siguiente a la masacre. Tal vez fuera difícil pedirle templanza al soldado de octubre de 2023; pero casi tres años después si puede exigírsele a un Estado. Un Estado no puede actuar de modo permanente como quien acaba de encontrar muertos a sus vecinos. Tiene generales, inteligencia, tecnología, asesores, tiempo e instituciones cuya función es impedir que la bronca lidere la acción.</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18373 " src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-26-at-6.02.19-PM-1024x723.jpeg" alt="whatsapp image 2026 09 26 at 6.02.19 pm" width="1024" height="723"  title="Un diapasón en la guerra de Gaza" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-26-at-6.02.19-PM-1024x723.jpeg 1024w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-26-at-6.02.19-PM-300x212.jpeg 300w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-26-at-6.02.19-PM-768x542.jpeg 768w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-26-at-6.02.19-PM.jpeg 1200w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p><p style="text-align: right;"><span style="font-size: 10pt;"><strong>La ciudad de Dresde tras el bombardeo de 1945</strong></span></p><p>No discuto el derecho de Israel a defenderse. Discuto hasta dónde puede llegar en nombre de ese derecho. Ese derecho no vuelve aceptable cualquier grado de destrucción ni cualquier sufrimiento civil innecesario. Recalco “innecesario”: no hay guerra sin sufrimiento, ni guerra limpia, ni operación de esta magnitud en la que solo mueran los culpables.<br />La pregunta no es si hubo sufrimiento civil, sino cuánto de ese sufrimiento era evitable. A partir de cierto momento Israel podía tomarse más tiempo, apoyarse más en inteligencia, operar de forma más selectiva, perseguir a quienes seguían siendo una amenaza, impedir que Hamas reconstruyera su capacidad y seguir combatiendo. No dejar a Hamas tranquilo: ir a buscar a los responsables sin convertir a toda Gaza en sinónimo de Hamas.<br />Cuando veo las imágenes de la destrucción casi total de edificios y casas en Gaza, la única que se parece es Dresde bombardeada en febrero de 1945. No es una analogía política. Pienso en la intensidad de la destrucción.<br />El daño está a la vista. La pregunta no es antiisraelí ni ingenua, ni necesita de la palabra genocidio: ¿hasta dónde puede llegar el daño sobre quienes no participaron del ataque antes de que la propia defensa pierda sus límites?<br />Defender a Israel no es justificar todo lo que haga su gobierno. Son dos cosas distintas. Los dirigentes israelíes deberían recordar algo que los judíos conocemos demasiado bien: muchas veces no se nos concede el mismo derecho a equivocarnos que a los demás.</p><p><strong>El libro hay que leerlo entero</strong><br />Como judío, esto me toca especialmente. Para quien cree en ella, la Biblia debería funcionar como un diapasón: no toca una sonata, no compone ni indica qué obra interpretar. Da el tono, la nota de referencia. Los músicos afinan con él; después cada instrumento toca lo suyo, pero conserva esa referencia. El diapasón no dice qué música tocar; dice cuándo te estás yendo de tono.<br />Con la ética ocurre lo mismo: no indica dónde poner un tanque, qué edificio atacar ni cómo rescatar un rehén. No es un manual militar. Marca una referencia de la que uno no debería alejarse solo porque en ese momento resulta difícil conservarla.<br />La Biblia no es un libro cómodo. En 1 Samuel 15:3, la orden atribuida a Dios contra Amalec es destruirlo todo y matar hombres, mujeres, niños y lactantes, además del ganado. No tiene sentido esconderlo. El mismo Tanaj dice: “Si tu enemigo tiene hambre, dale pan; si tiene sed, dale agua” (Proverbios 25:21). La tradición judía desarrolla después el principio de bal tashjit: no destruir por destruir.<br />Sería ridículo convertir el Tanaj en un manual de operaciones. Pero si se lo invoca como autoridad moral, no puede citarse solo lo que conviene. No puede funcionar como menú a la carta. Si se lo usa cuando da la razón, hay que escucharlo también cuando contradice.<br />Netanyahu usa kipá, invoca la tradición judía y gobierna con apoyo de partidos religiosos; está en su derecho. Entonces el libro viene entero.<br />Los instrumentos se desafinan. Cuando eso ocurre no se tira el instrumento: se vuelve al diapasón y se corrige. Una sociedad, un ejército o un gobierno también pueden desafinarse. Pocos momentos lo facilitan tanto como una guerra: muertos propios, miedo, dolor, bronca, recuerdos imborrables, deseo de venganza. Ahí es cuando más hace falta el diapasón; no en la calma ni en la conversación filosófica, sino cuando se está matando gente.</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18370 size-large" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-26-at-6.02.43-PM-683x1024.jpeg" alt="whatsapp image 2026 09 26 at 6.02.43 pm" width="683" height="1024"  title="Un diapasón en la guerra de Gaza" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-26-at-6.02.43-PM-683x1024.jpeg 683w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-26-at-6.02.43-PM-200x300.jpeg 200w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-26-at-6.02.43-PM-768x1152.jpeg 768w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-26-at-6.02.43-PM.jpeg 800w" sizes="(max-width: 683px) 100vw, 683px" /></p><p style="text-align: right;"><span style="font-size: 10pt;"><strong>Diapasón</strong></span></p><p><strong>Volver al diapasón</strong><br />Si hay un momento donde conviene llevarlo en el bolsillo, es una guerra: precisamente cuando más razones hay para perder el tono es cuando más se necesita recordar cuál era. Si nos alejamos demasiado, será muy difícil regresar.<br />Quiero que Hamas no recupere la capacidad de repetir el 7 de octubre, que quienes participaron respondan por lo que hicieron, y que Israel exista sin que sus habitantes teman otra mañana así. No confundo esta crítica con el olvido de lo que pasó. No lo olvido.<br />No tengo una solución militar. Vivo a doce mil kilómetros y no hice el servicio militar; sería presuntuoso decir cómo conducir una guerra. Sí me reservo el derecho a señalar un desajuste moral y un umbral que no debería cruzarse.<br />Justamente porque no olvido lo que hizo Hamas, no quiero que la conducta israelí tenga el más mínimo parecido con la de ellos. Israel tiene que medirse con otra vara: la suya, la que dice defender, la que invoca, la que sostiene desde hace miles de años.<br />Si después de casi tres años se sigue actuando con la furia del primer día, antes de seguir discutiendo quién tiene razón quizá baste algo más simple: sacar otra vez ese instrumento, hacerlo sonar y preguntarnos si todavía estamos afinados.</p>								</div>
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		<title>NAZA y el rugido del león</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Levinas]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Sep 2026 13:00:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2026]]></category>
		<category><![CDATA[ARTE & CULTURA]]></category>
		<category><![CDATA[POLITICA]]></category>
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					<description><![CDATA[-Nota publicada con la autorización de Infobae-  La reacción del poder ante un documental premiado en Venecia, basada en 24 [&#8230;]<p>Read more at <a href="https://plazademayo.com/2026/09/naza-y-el-rugido-del-leon/">Plaza de Mayo</a></p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[		<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="18352" class="elementor elementor-18352">
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									<p style="text-align: center;"><strong>-Nota publicada con la autorización de Infobae-</strong></p><p style="text-align: right;"><em> La reacción del poder ante un documental premiado en Venecia, basada en 24 testimonios de militares e inteligencia, expone una deriva: convertir el disenso en sospecha mientras se pospone la discusión de evidencias</em></p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18354 size-full" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/PHOTO-2026-09-21-08-11-08.jpg.jpeg" alt="photo 2026 09 21 08 11 08.jpg" width="960" height="1305"  title="NAZA y el rugido del león" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/PHOTO-2026-09-21-08-11-08.jpg.jpeg 960w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/PHOTO-2026-09-21-08-11-08.jpg-221x300.jpeg 221w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/PHOTO-2026-09-21-08-11-08.jpg-753x1024.jpeg 753w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/PHOTO-2026-09-21-08-11-08.jpg-768x1044.jpeg 768w" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" /></p><p style="text-align: right;"><span style="font-size: 10pt;">Los cineastas Rachel Szor y Yuval Abraham, del equipo de No Other Land, posan ante el mural publicitario del Festival Internacional de Cine de Venecia. </span></p><p>* NAZA es una sigla de la jerga militar israelí derivada del hebreo <em>nezek agavi</em> (נזק אגבי), que significa “daño colateral”.</p><p>Yuval Abraham y Rachel Szor no son dos improvisados que descubrieron Gaza la semana pasada.</p><p>Formaron parte del equipo de <em>No Other Land</em>, que ganó el Oscar al mejor documental. Ahora dirigieron <em>NAZA</em>, una investigación realizada durante tres años y construida alrededor de los testimonios de 24 integrantes o exintegrantes del Ejército y de los servicios de inteligencia israelíes. Sus identidades fueron protegidas y sus voces e imágenes, modificadas. La película acaba de obtener el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia.</p><p>Yo todavía no la vi.</p><p>Por lo tanto, no sé si <em>NAZA</em> revela información relevante que no conocíamos o es una visión parcial de la guerra contra Hamás.</p><p>Puede ser una investigación formidable, puede contener errores, exageraciones, testimonios discutibles o conclusiones tendenciosas. Cuando la vea podré tener una opinión.</p><h2>El carro adelante del caballo</h2><p>Cuando desde el gobierno israelí comenzaron a condenarla, quienes lo hicieron tampoco la habían visto. La habían visto el jurado que la premió, los críticos que asistieron a la proyección y el público de Venecia. Los productores de la película denunciaron precisamente que las autoridades que la atacaban lo hacían sin haberla visto.</p><p>La reacción fue extraordinaria.</p><p>El ministro de Cultura israelí, Miki Zohar, habló de traición y planteó quitarles la ciudadanía a sus realizadores. Benjamin Netanyahu anunció que impulsaría legislación para retirar la ciudadanía a quienes, según su definición, difamen a los soldados israelíes. Y el Ejército comenzó a estudiar posibles acciones relacionadas con quienes participaron del documental.</p><p>El gobierno israelí invirtió el orden y quedó en evidencia.</p><p>Primero se condenó la película.</p><p>Después se amenazó a quienes la hicieron.</p><p>Después va a intentar saber quién habló.</p><p>Y recién después en algún momento, quizás, van a verla.</p><p>Yo prefiero hacerlo al revés.</p><p>Quiero verla y después decidir si lo que cuenta es cierto, falso, exagerado o tendencioso.</p><p>Una película se discute con argumentos. Una investigación se rebate con documentos, testimonios y pruebas. Si sus autores mintieron, se demuestra dónde mintieron.</p><p>No se los amenaza con convertirlos en extranjeros en su propio país.</p><h2>No necesito que me expliquen el 7 de octubre</h2><p>En mi caso esta discusión no ocurre a diez mil kilómetros de distancia.</p><p>Soy judío. Tengo buena parte de mi familia en Israel y el 7 de octubre Hamás asesinó a cinco integrantes de ella: Tamar, Yonatan y sus hijos Shakar, Arbel y Omer.</p><p>Los mataron en su propia casa y después la incendiaron.</p><p>Pero hay una historia anterior que explica todavía mejor por qué no necesito que nadie me dé una clase acerca de Hamás.</p><p>En el kibutz trabajaba desde hacía años un palestino llamado Said. Había llegado a establecer con mi familia y con otros habitantes del lugar una relación casi familiar.</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18356 size-full" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/PHOTO-2026-09-21-08-10-12.jpg.jpeg" alt="photo 2026 09 21 08 10 12.jpg" width="1280" height="833"  title="NAZA y el rugido del león" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/PHOTO-2026-09-21-08-10-12.jpg.jpeg 1280w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/PHOTO-2026-09-21-08-10-12.jpg-300x195.jpeg 300w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/PHOTO-2026-09-21-08-10-12.jpg-1024x666.jpeg 1024w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/PHOTO-2026-09-21-08-10-12.jpg-768x500.jpeg 768w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /></p><p style="text-align: right;"><span style="font-size: 10pt;">Tamar, Yonatan y sus hijos Shakar, Arbel y Omer, familiares de Gabriel Levinas, fueron asesinados por Hamas en el atentado terrorista del 7 de octubre de 2023</span></p><p>Said, otros palestinos y habitantes del kibutz habían impulsado incluso la compra de una ambulancia. Con ella entraban a Gaza, buscaban niños enfermos que necesitaban tratamientos que no podían recibir allí, los trasladaban a hospitales israelíes y después los devolvían.</p><p>No se limitaban a hablar de convivencia.</p><p>La practicaban.</p><p>Said comía con ellos. Conocía las casas israelíes. Conocía a las familias. Almorzaba a veces con mis parientes. Sabía quién era quién.</p><p>Después del 7 de octubre supimos que ese hombre, junto con otros palestinos que habían tenido aquella relación de confianza, había colaborado con quienes entraron al kibutz, señalándoles lugares y personas. Said participó en la masacre. Yo mismo conté públicamente esa historia pocas semanas después.</p><p>Por eso no necesito que nadie me explique quién es Hamás.</p><p>Sé lo que hizo y lo que quiere hacer.</p><p>Sé también que no estamos simplemente ante una discusión por una frontera. Hamás ha sostenido históricamente objetivos incompatibles con la existencia de Israel y el 7 de octubre demostró qué podía hacer cuando conseguía atravesar esa frontera.</p><p>Israel tenía derecho a defenderse. Más todavía: tenía la obligación de hacerlo.</p><p>Pero de esa afirmación no se desprende que <strong>todo lo que haga Israel para defenderse sea necesariamente correcto.</strong></p><h2>Mirar Gaza causa dolor</h2><p>Cuando uno observa la dimensión de la destrucción de Gaza, las ciudades arrasadas y la cantidad extraordinaria de civiles muertos, tiene derecho a preguntarse qué ocurrió.</p><p>También sabemos que Hamás combate desde zonas densamente pobladas, utiliza infraestructura civil para lanzar sus ataques y ha puesto deliberadamente a su propia población en peligro. Una guerra urbana de esas características plantea problemas militares y morales extraordinarios.</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18357 size-full" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/PHOTO-2026-09-21-08-11-42.jpg.jpeg" alt="photo 2026 09 21 08 11 42.jpg" width="900" height="663"  title="NAZA y el rugido del león" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/PHOTO-2026-09-21-08-11-42.jpg.jpeg 900w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/PHOTO-2026-09-21-08-11-42.jpg-300x221.jpeg 300w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/PHOTO-2026-09-21-08-11-42.jpg-768x566.jpeg 768w" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px" /></p><p style="text-align: right;"><span style="font-size: 10pt;">Una persona traslada una caja sobre su hombro entre los escombros de estructuras destruidas en la Franja de Gaza. </span></p><p>Todo eso debe formar parte de la discusión.</p><p>Pero no puede utilizarse para impedirla.</p><p><em>NAZA</em> se mete precisamente allí.</p><p>Sus realizadores dicen haber recogido el testimonio de 24 militares y miembros de los servicios de inteligencia israelíes que describen desde adentro mecanismos de selección de objetivos, utilización de sistemas tecnológicos y cálculos acerca de las víctimas civiles aceptables en determinados ataques.</p><p>El Ejército israelí rechaza esa interpretación y sostiene que sus procedimientos buscan precisamente reducir las víctimas civiles.</p><p>Perfecto.</p><p>Ahí tenemos una discusión.</p><p>Debemos escuchar a los 24.</p><p>Debemos escuchar al Ejército.</p><p>Quiero conocer las pruebas de Abraham y Szor.</p><p>Quiero conocer las pruebas que los contradicen.</p><p>Y después sacaré mis conclusiones.</p><p>No necesito que Netanyahu las saque por mí.</p><p>Y está claro que muchos israelíes tampoco.</p><h2>El derecho a pensar</h2><p>Hay algo profundamente despectivo hacia una sociedad cuando el poder decide qué puede ver porque supone que, si accede a determinada información, puede ser engañada.</p><p>Es tratar al ciudadano como a un menor de edad.</p><p>¿Tan poca confianza tiene Netanyahu en los israelíes?</p><p>¿Tan poca confianza tenemos en los judíos?</p><p>Que muestren la película.</p><p>Que la vea todo Israel.</p><p>Que hablen los militares que la cuestionan. Que hablen los directores. Que aparezcan investigadores, periodistas, especialistas y testigos.</p><p>Y que cada uno piense lo que se le dé la gana.</p><p>¿No era Israel le única democracia en Medio Oriente? Ejérzanla</p><h2>El rugido del león</h2><p>Hay una vieja idea que dice, más o menos, que si uno convive demasiado tiempo con un león, llega un momento en que rugir empieza a parecerle razonable.</p><p>Con los enemigos puede ocurrir algo parecido.</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18355 size-full" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/PHOTO-2026-09-21-08-10-24.jpg.jpeg" alt="photo 2026 09 21 08 10 24.jpg" width="647" height="936"  title="NAZA y el rugido del león" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/PHOTO-2026-09-21-08-10-24.jpg.jpeg 647w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/PHOTO-2026-09-21-08-10-24.jpg-207x300.jpeg 207w" sizes="(max-width: 647px) 100vw, 647px" /></p><p style="text-align: right;"><span style="font-size: 10pt;">Dibujo que la familia Levinas donó al museo del Holocausto en Washington de un campo de concentración</span></p><p>Cuando uno combate durante muchos años contra el mismo enemigo corre el riesgo de empezar a incorporar sus métodos, su lenguaje y hasta su manera de pensar.</p><p>Aquello que al principio nos resultaba intolerable empieza a parecernos comprensible. Después necesario. Finalmente, normal.</p><p>El enemigo no solamente puede derrotarnos destruyéndonos. También puede hacerlo consiguiendo que, para combatirlo, terminemos pareciéndonos a él.</p><p>Y para que eso no ocurra, un líder, un gobierno y una sociedad necesitan tener algunos principios que estén fuera de toda discusión, especialmente durante una guerra. Alcanzaría con pensar en que diría Golda Meir.</p><p>Los principios que solamente se respetan cuando todo va bien no son principios. Son comodidades.</p><p>La libertad de expresión debe ser uno de ellos.</p><p>El derecho a investigar al poder, otro.</p><p>Tener derecho a disentir sin convertirse por eso en traidor.</p><p>El derecho de un ciudadano a conservar su ciudadanía aunque haga una película que enfurezca al poder.</p><p>Y confiar en que una sociedad adulta puede escuchar versiones distintas y sacar sus propias conclusiones.</p><p>Esos límites deben ser inalterables porque son precisamente los que impiden que el miedo, la guerra y el odio al enemigo terminen transformándonos.</p><p>El pueblo judío conoce demasiado bien lo que significa que un Estado decida quién pertenece y quién deja de pertenecer; qué puede decirse y qué debe silenciarse; quién es patriota y quién traidor.</p><p>Por eso nosotros, más que nadie, deberíamos ser cuidadosos con los métodos que utilizamos para defendernos.</p><p>No estoy equiparando a Israel con la Alemania nazi. Sería histórica y moralmente absurdo.</p><p>Estoy diciendo algo distinto:<strong> haber sido víctimas del autoritarismo no nos vacuna contra la posibilidad de ejercerlo.</strong></p><p>Y si para defender la existencia del Estado de Israel comenzamos a perseguir fuentes, amenazar con quitar ciudadanías, convertir la discrepancia en traición o establecer desde el poder qué puede conocer la población, habremos empezado a destruir precisamente aquello que decimos defender.</p><p>Si para derrotar a nuestros enemigos terminamos eliminando la libertad de expresión, la discusión de ideas y las garantías democráticas que distinguen nuestra sociedad de la de ellos, habremos obtenido una victoria militar a un precio monstruoso.</p><p>Nos habrán hecho parecernos un poco más a aquello que combatíamos.</p><p>El rugido del león habrá empezado a parecernos razonable.</p><h2>El judío como enemigo</h2><p>Todo esto tiene además otra consecuencia que me preocupa especialmente.</p><p>El antisemitismo no nació con Netanyahu ni con la guerra de Gaza.</p><p>Durante siglos el judío fue el culpable disponible.</p><p>Fue responsable de las pestes, de beber la sangre de los niños cristianos, de controlar los bancos, de manejar gobiernos, de organizar revoluciones y, simultáneamente, de dominar el capitalismo.</p><p>Las acusaciones cambiaban.</p><p>El culpable seguía siendo el mismo.</p><p>El judío ha sido uno de los grandes enemigos imaginarios utilizados para cohesionar sociedades alrededor de una amenaza.</p><p>Por eso resulta particularmente peligroso confundir al gobierno de Israel con Israel, a Israel con los judíos y a los judíos con Netanyahu.</p><p>Criticar una decisión militar israelí no convierte automáticamente a nadie en antisemita.</p><p>Y ser judío o defender el derecho de Israel a existir no obliga a defender cada decisión del gobierno israelí.</p><p>Muchos de mis propios familiares en Israel —incluidos algunos que padecieron el 7 de octubre de una manera mucho más cercana que yo— están en contra de Netanyahu y de la manera en que condujo la guerra.</p><p>No dejaron por eso de ser israelíes.</p><p>Mucho menos dejaron de ser judíos.</p><h2>Bibi, el mejor publicista de <em>NAZA</em></h2><p>Y finalmente hay algo casi cómico, si el asunto no fuera tan grave.</p><p>Netanyahu parece no estar enterado del efecto Streisand.</p><p>El fenómeno es conocido: alguien intenta impedir que una información circule y consigue exactamente lo contrario. La tentativa de censura se convierte en la mejor publicidad de aquello que se quería ocultar.</p><p><em>NAZA</em> ya había obtenido un premio importante en Venecia. Probablemente habría recorrido festivales, algunas salas y plataformas y habría sido vista principalmente por personas interesadas en Gaza, Israel o el cine documental.</p><p>Entonces apareció el gobierno israelí.</p><p>Gritando traición.</p><p>Amenazando con quitarles la ciudadanía.</p><p>Perseguir a quienes hablaron.</p><p>Castigar a quienes difamen al Ejército.</p><p>Y de pronto medios de todo el mundo comenzaron a hablar de <em>NAZA</em>.</p><p>Una película que millones de personas jamás habrían buscado pasó a convertirse en algo que ahora quieren ver precisamente porque alguien pretende que no la vean.</p><p>Si Netanyahu quería reducir la repercusión de <em>NAZA</em>, acaba de convertirse en su mejor agente de prensa.</p><p>Yo, por ejemplo, ahora tengo todavía más ganas de verla.</p><p>Y cuando la vea decidiré si Abraham y Szor hicieron una gran investigación, una película equivocada o una obra tendenciosa.</p><p>Pero esa decisión quiero tomarla yo.</p><p>Porque quizás el triunfo más profundo de un enemigo no sea conseguir matarnos.</p><p>Quizás sea conseguir que terminemos hablando su idioma.</p><p><strong>Y yo no necesito que ningún gobierno me proteja de una película.</strong></p>								</div>
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		<title>YCRT: Españoles denuncian estafa, espia venezolano involucrado</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Claudio Andrade]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Sep 2026 00:05:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2026]]></category>
		<category><![CDATA[POLITICA]]></category>
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					<description><![CDATA[En 2025 YCRT habría incumplido un contrato para vender 30 mil toneladas de carbón a Brasil. Ahora anunció otro por [&#8230;]<p>Read more at <a href="https://plazademayo.com/2026/09/ycrt-espanoles-denuncian-estafa-espia-venezolano-involucrado/">Plaza de Mayo</a></p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[		<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="18299" class="elementor elementor-18299">
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									<p style="text-align: right;"><em>En 2025 YCRT habría incumplido un contrato para vender 30 mil toneladas de carbón a Brasil. Ahora anunció otro por más de 200 mil toneladas con una firma de Florida. Un ex agente de inteligencia venezolano aparece vinculado a ambas operaciones.</em></p><p>Un nuevo hecho opaco rodea la operatoria de Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT), que ya en 2024 había visto como el presidente Javier Milei expulsaba a su interventor Thierry Decoud, después de un presunto pedido de coimas en el marco de una venta de mineral.<br />Una empresa de capitales españoles, Biomass Global Management (BGM), ha denunciado que YCRT por un comportamiento comercial poco claro en 2025 en el marco de una venta frustrada de mineral. Los españoles aseguran que tenían un contrato firmado con YCRT para la comercialización internacional de un total de 90 mil toneladas (dividida en 3 barcos cargados con 30 mil toneladas cada uno) y que ya habían encontrado un comprador para el producto, una firma de Brasil. <br />Los españoles ahora acusan a YCRT de haberlos puenteado con la ayuda de un ex agente de inteligencia venezolano, Alexis Romero, quien originalmente trabajaba para ellos como asesor comercial. De acuerdo a la acusación, YCRT cerró en Buenos Aires de manera directa la venta con los brasileros sin avisarles. De hecho, los españoles se enteraron por los diarios de Santa Cruz de la venta a los brasileros, según cuentan a este medio.</p><p>La trama hace pensar en una novela de espías pero mezclada con el folclore latinoamericano. Porque hace unos meses apareció en la escena otra empresa, radicada en Florida, Estados Unidos, que acordó con YCRT la compra de 210 mil toneladas de carbón y que además se comprometió a hacer una inversión de más de USD 120 millones en la estructura de la minera de Río Turbio. ¿Pero quién aparece como miembro del directorio de esta nueva firma, sí, el mismo ex agente Romero.<br />Los españoles ahora también reclaman saber cuál es el verdadero papel de Romero en todo esto y cómo es que resurge ofreciendo cientos de millones de dólares a una empresa en déficit y sin producción industrial desde hace años.<br />Mientras tanto, la realidad día a día, es compleja. Porque YCRT necesita un presupuesto anual de $128.104.171.989 para sostenerse y declara ingresos por apenas $$342 millones. La empresa todavía bajo control estatal tiene alrededor de 2000 empleados, produce poco y nada, algunos mencionan 100 mil toneladas anuales, pero voces del mercado opinan que no supera las 30 mil, y busca constantemente socios que estén interesados en un carbón de bajo poder energético. En este contexto apareció la propuesta española y la figura controversial de Romero.<br />Entre los 70 y los 80 el carbón de Río Turbio se utilizó para alimentar la Usina Térmica de San Nicolás, Ramal Ferro-Industrial Río Turbio y las necesidades calóricas y energéticas de la propia localidad de Río Turbio que entonces tenía poco más de 6000 habitantes. En su pico de producción alcanzó los 1,2 millones de toneladas anuales, según registros históricos.<br />En 2024, el presidente Javier Milei destituyó al ingeniero industrial Thierry Decoud, que había sido designado por el propio mandatario el 26 de diciembre de 2023 como interventor, por un presunto pedido de coimas vinculado a una negociación de compra de carbón con la empresa de origen israelí TEGI.<br />De acuerdo a la investigación periodística, dos intermediarios cercanos a Decoud —Andrés Gross y Alejandro Salemme— habrían exigido una comisión ilegal de unos 30.000 dólares para cerrar la operación. El hoy ex vocero presidencial, Manuel Adorni, anunció el despido señalando que el Presidente aparta a los responsables &#8220;donde se detecta que no hay transparencia absoluta&#8221;.<br />Finalmente, a fines de 2024, el juez federal Julián Ercolini lo sobreseyó, al no encontrar pruebas que lo vincularan con los hechos investigados.</p><p><strong>35 mil toneladas de carbón, ex espías y carbón para Curitiba</strong></p><p>Pero los manejos extraños parecen continuar en la empresa actualmente bajo la intervención de Pablo Gordillo, hombre de confianza del gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal.<br />En enero de 2025 YCRT firmó un contrato con la empresa española BGM para que esta comercialice 90.000 toneladas de carbón desde el puerto de Punta Loyola a un valor de de 55 dólares la tonelada. El proceso iba a comenzar con primer barco cargando 30 mil toneladas y la posterior venta de otras dos unidades. El acuerdo con YCRT no se tradujo en un pago inmediato, pero sí en un contrato que avala el compromiso, indican fuentes cercas al caso.<br />BGM empezó a buscar compradores internacionales, según trascendió, y en febrero de 2025 firmó un acuerdo comercial con el venezolano Alexis Romero para ayudarlo a colocar esa carga (con cláusulas de confidencialidad y no elusión para Romero) en algún destino internacional.<br />En marzo de ese año, de acuerdo a la empresa, le ofreció el carbón al Grupo Minas en una negociación que, de acuerdo a los datos que se conocieron, estaba ya avanzada en ese periodo.</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18306 size-large" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.13-PM-1-791x1024.jpeg" alt="whatsapp image 2026 09 16 at 7.28.13 pm (1)" width="791" height="1024"  title="YCRT: Españoles denuncian estafa, espia venezolano involucrado" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.13-PM-1-791x1024.jpeg 791w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.13-PM-1-232x300.jpeg 232w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.13-PM-1-768x994.jpeg 768w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.13-PM-1.jpeg 1179w" sizes="(max-width: 791px) 100vw, 791px" /></p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18305 size-large" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.13-PM-2-797x1024.jpeg" alt="whatsapp image 2026 09 16 at 7.28.13 pm (2)" width="797" height="1024"  title="YCRT: Españoles denuncian estafa, espia venezolano involucrado" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.13-PM-2-797x1024.jpeg 797w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.13-PM-2-234x300.jpeg 234w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.13-PM-2-768x986.jpeg 768w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.13-PM-2.jpeg 1179w" sizes="(max-width: 797px) 100vw, 797px" /></p><p>Romero es un personaje extraño y cameleónico. Un informe de OPI Santa Cruz, lo describe como a un ex diputado nacional del chavismo que habría integrado organismos de inteligencia durante el gobierno de Hugo Chávez. Siguiendo la investigación de OPI, emigró hacia la Argentina alegando persecución por parte de Nicolás Maduro. Reside en el país desde hace varios años y obtuvo la ciudadanía argentina en la gestión de Alberto Fernández.<br />En el marco del acuerdo entre YCRT y BGM y de ahí con el Grupo Minas, se registraron problemas de logística y de habilitación en el puerto santacruceño lo que, siempre en la versión de la firma española, hizo imposible cargar un barco con el producto acordado y concluir el correspondiente pago a YCRT. <br />Aunque YCRT cancelo unilateralmente el convenio original debido a las demoras operativas, las negociaciones intentaron ser continuadas por parte de BGM, según los diálogos a los que accedió este medio entre directivos y el interventor Pablo Gordillo que corresponden a marzo de 2025.</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18308 size-large" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.14-PM-3-1024x517.jpeg" alt="whatsapp image 2026 09 16 at 7.28.14 pm (3)" width="1024" height="517"  title="YCRT: Españoles denuncian estafa, espia venezolano involucrado" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.14-PM-3-1024x517.jpeg 1024w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.14-PM-3-300x151.jpeg 300w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.14-PM-3-768x388.jpeg 768w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.14-PM-3.jpeg 1179w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p><p>-No tengo nada que hablar con usted, le responde Gordillo a uno de ellos cuando este intenta restablecer el vínculo que se perdió en el tiempo de demora del embarque. <br />Gordillo se muestra enojado porque BGM le envió cartas documento donde le recuerdan que tienen un acuerdo vigente. Hasta ese momento las primeras 30 mil toneladas continuaban en el puerto.<br />BGM ya había avisado a Gordillo que el Grupo Minas analizaba la oferta de USD 55 la tonelada y subrayaba que Romero formaba parte de su red de colaboradores. <br />Sin embargo, fuentes periodísticas de Santa Cruz indican que en agosto de 2025, Romero estuvo presente en una reunión en las oficinas de YCRT en Buenos Aires en la que se firmó una acuerdo exprés y directo, sin la intervención de BGM, entre YCRT y el Grupo Mina de Brasil. En otras palabras, puntearon a la firma española. Fuentes indican a este medio que la venta se hizo efectiva a un valoir de USD 45 dólares la tonelada. Es decir, USD 10 dólares por debajo de lo que había acordado con BGM.<br />“Entre quienes estuvieron presentes y quedaron registrados en el Libro de Guardia de “Fabricaciones Militares” (FM), edificio donde se ubica YCRT, están Pablo Gordillo, Interventor, Esteban Quintela, Subgerente de Administración y Finanzas, Alejandro Korenfeld (chofer), Pablo Lozano, del área de Comercialización, María Laura Morgabi, Gerente de Asuntos Jurídicos de YCRT y Alexis Romero ex diputado nacional del chavismo, radicado en nuestro país”, señala la agencia OPI Santa Cruz.</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18307 size-large" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.14-PM-2-1024x550.jpeg" alt="whatsapp image 2026 09 16 at 7.28.14 pm (2)" width="1024" height="550"  title="YCRT: Españoles denuncian estafa, espia venezolano involucrado" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.14-PM-2-1024x550.jpeg 1024w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.14-PM-2-300x161.jpeg 300w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.14-PM-2-768x412.jpeg 768w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.14-PM-2.jpeg 1179w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /> <br />La historia sigue y se complica porque octubre de 2025 es creada en Florida, Estados Unidos, la empresa Energy Commodities Group LLC, en la que figura el propio Romero (sí, el mismo Romero de BGM que luego apareció ayudando a YCRT y al Grupo Minas a cerrar una venta) como integrante, indican fuentes que conocen la transacción a este medio.<br />En 2026 YCRT finalmente anunció un contrato con la flamante Energy Commodities Group LLC, liderada por Romero, por 210.000 toneladas (unos siete barcos) y una propuesta de inversión de 120 millones de dólares en estructura. <br />“La empresa Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT) concretó un acuerdo para la venta de 210 mil toneladas de carbón, una operación que permitirá fortalecer la actividad productiva, generar nuevos ingresos y consolidar el proceso de reactivación que impulsa la actual gestión”, indica un parte de prensa de la provincia de Santa Cruz. <br />&#8220;Tenemos tiempo para ordenar toda la parte operativa y logística. Hoy el gran desafío pasa por llevar el carbón hasta Punta Loyola para cumplir con los embarques comprometidos&#8221;, declaró Gordillo sobre la iniciativa. Desde YCRT no se menciona a BGM como enlace, comercializador o comprador en sus comunicaciones referidas a la venta de su carbón. De hecho, Gordillo nunca hace referencia a los españoles cuando se hablan de los últimos procesos de comercialización de la empresa que conduce como interventor.<br />En BGM están convencidos que son víctimas de una estafa, pero la cuestión adquiere otras profundidades cuando aparece en escena ECG, de Florida. “En teoría le venderá carbón a Estados Unidos, algo que suena muy raro porque Estados Unidos tiene otras fuentes de carbón y su uso es marginal”, explican desde la firma.<br />“La cuestión que nos parece relevante es muy sencilla: cómo una persona que había intervenido previamente como agente comercial de BGM sobre esta misma oportunidad termina figurando después como miembro de la sociedad de reciente constitución que contrata directamente con YCRT y presenta además una iniciativa de inversión por USD 120 millones. No estamos adelantando conclusiones; estamos intentando que se esclarezca documentalmente la secuencia”, agrega un importante directivo de BGM a Clarín.</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18301 size-full" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.10.39-PM.jpeg" alt="whatsapp image 2026 09 16 at 7.10.39 pm" width="960" height="720"  title="YCRT: Españoles denuncian estafa, espia venezolano involucrado" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.10.39-PM.jpeg 960w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.10.39-PM-300x225.jpeg 300w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.10.39-PM-768x576.jpeg 768w" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" /></p>								</div>
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		<title>Caso Maldonado y las patas largas de la mentira</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Claudio Andrade]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Sep 2026 23:24:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2026]]></category>
		<category><![CDATA[COMUNIDAD]]></category>
		<category><![CDATA[POLITICA]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[		<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="18292" class="elementor elementor-18292">
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									<p style="text-align: right;">Con el tiempo se confirmó que estas personas no solo mintieron sino que tenían bastantes pistas sobre donde había quedado el cuerpo de Santiago Maldonado.</p><p>Esta semana la Justicia Federal procesó por falso testimonio agravado a Matías Santana, conocido también como el “Mapuche de los Binoculares” en el marco de la investigación por la desaparición de Santiago Maldonado en 2017. Pasaron 9 años. Santana no podrá salir del país y se le dictó un embargo por 3,5 millones de pesos.<br />El militante aseguró aquel año que Maldonado había sido secuestrado, golpeado y finalmente trasladado en un camión de la fuerza con destino desconocido desde la toma de 1000 hectáreas en Cushamen. El territorio perteneciente a la familia Benetton estaba ocupado desde hacía dos años por Facundo Jones Huala y su gente. Jones Huala se encontraba por entonces en el penal de Esquel.<br />Santana explicó además que presenció los hechos cuando estaba en una loma, cruzando el río Chubut en el que se ahogó el artesano, arriba de un caballo y utilizando binoculares que nunca entregó.<br />Sin embargo, la lista de “testigos” que vieron o alimentaron la hipótesis de una “Desaparición Forzada” en el caso de Santiago Maldonado es extensa y va mucho más allá del recientemente procesado Matías Santana o el “Mapuche de los Binoculares” como se lo terminó conociendo.<br />Hay al menos ocho personas denunciadas en 2018 ante la fiscalía Federal de Esquel que se encargaron de difundir que el joven artesano, muerto ahogado en el río Chubut, había sido secuestrado por un grupo de agentes de Gendarmería Nacional y golpeado con saña a orillas del mismo río para después ser introducido en un camión de la propia fuerza.<br />La mayoría de los miembros de Pu Lof Cushamen sabían lo que había pasado con Maldonado, según se pudo conocer meses después, pero aun así insistieron con la denuncia de una Desaparición Forzada porque imaginaron que esto les iba a favorecer en la toma que estaban llevando adelante de unas 1000 hectáreas pertenecientes a la familia Benetton, donde transcurrieron los hechos.<br />Mucho se especuló con que Facundo Jones Huala estaba al tanto, pero que también vio la oportunidad de alentar una polémica nacional y que tiempo después se habría arrepentido de empujarla. Su propia madre María Jones Huala, cuentan en Bariloche, llegó a quejarse frente a amigos de la comunidad por invitar a alguien “blanco” al territorio ocupado. “Ya ven lo que pasa”, habría dicho.<br />Aunque Santana es quien aparece hoy como procesado por el delito de falso testimonio agravado, hubo muchos otros que le siguieron la corriente o incluso inventaron detalles que, en teoría, no había podido percibir el referente mapuche con unos binoculares que nunca aparecieron. Al momento de ser testigo, Santana estaba al otro lado del río, en la loma de un cerro y arriba de un caballo.<br />Entre estos creadores del relato se encontraban: Claudina Pilquiman, Ailinco Pilquiman, Soraya Guitart (vocera de la comunidad en ese momento), Adriana Baigorria, Andrea Millañanco (pareja de Facundo Jones Huala), Ariel Garzi (amigo del joven) y Lucas Pilquiman, mejor conocido como el “Testigo E”. Todos denunciados ante la fiscalía Federal de Esquel por su testimonio que faltó desde el principio a la verdad.</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18294 size-full" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.13-PM.jpeg" alt="whatsapp image 2026 09 16 at 7.28.13 pm" width="1227" height="620"  title="Caso Maldonado y las patas largas de la mentira" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.13-PM.jpeg 1227w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.13-PM-300x152.jpeg 300w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.13-PM-1024x517.jpeg 1024w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.13-PM-768x388.jpeg 768w" sizes="(max-width: 1227px) 100vw, 1227px" /><br />La arremetida del aparato de izquierda y Kirchnerista que se armó alrededor del caso basaba su denuncia en dos testimonios claves: el de Santana y el de una persona cuya identidad tardó en trascender, se trataba de Lucas Pilquiman. Este joven aparece en un video tomado por un conductor conversando y haciendo bromas con Maldonado en el marco del corte de la ruta 40, a metros de la toma en Cushamen.<br />Pilquiman, hijo de una militante kirchnerista y oriundo de Santa Cruz, fue la última persona en ver con vida a Maldonado. Dos abogados de la APDH de Córdoba, Fernando Cabaleiro y Carlos María González Quintana, reconstruyeron su “testimonio” (muy entre comillas) por teléfono a través de la voz de otros mapuches que iban delineando el relato de una escena de extrema violencia que nunca tuvo lugar.<br />Pilquiman aseguró (o algo por el estilo) que había observado cómo tres gendarmes se llevaban a Maldonado al que había conocido un día antes, el 30 de agosto de 2017. Pero a medida que pasaron los meses, Pilquiman se fue mostrando más renuente a confirmar sus dichos a pesar de que la APDH ya había llevado su testimonio a la Corte Interamericana de Derechos Humanos en Uruguay. Estuvo fugado gran parte del 2017 y 2018 hasta que la justicia lo encontró en Epuyén un pueblito de la zona.<br />La propia familia Maldonado, según se desprende de una conversación telefónica que trascendió en la época, ya dudaba de la palabra del joven quien finalmente reconoció que había mentido ante el juez Gustavo Lleral. La escena final era muy distinta a la que había relatado originalmente Lucas.<br />Maldonado y él estaban a orillas del río Chubut y como el artesano no sabía nadar no siguió a Pilquiman quien se dejó llevar por la corriente. Lo último que vio fue cómo Maldonado se quedaba solo junto al agua a centímetros de una zona donde la profundidad rondaba los 2,6 metros. Cargado de mucha ropa, por el frío que hubo en la madrugada, Maldonado se hundió en el agua segundos después de despedir a Pilquiman.<br />Luego de la aparición del cuerpo en el agua y del análisis por parte de 55 peritos, incluidos los de parte, los que concluyeron que el joven murió solo sin intervención de terceros, desde el Ministerio de Seguridad, entonces a cargo de Patricia Bullrich, se denunció ante la ante la fiscalía Federal de Esquel a un grupo mayor de supuestos “testigos”.<br />Cada cual había dicho su parte en 2017 y a medida que pasaban los días sin saber nada de Maldonado iban sumando datos falsos que complicaron la investigación de la justicia de Esquel. Ahora el procesamiento de Santana interrumpe el plazo de prescripción.<br />“En cuanto advirtieron que faltaba “El Brujo”, inmediatamente la comunidad de pseudo mapuches “armó” una causa por “desaparición forzada”, haciendo falsas declaraciones en los medios y luego ante la Justicia. Incluso mintieron descaradamente ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que no requirió mucho para embargar a la Argentina con toda una gran patraña. Lentamente, pero todos van a pagar sus mentiras”, señaló a Clarín el abogado Fernando Soto, quien trabajó para el ministerio que conducía Bullrich en aquellos años y hoy es asesor en el Senado.<br />Horas después de la desaparición de Maldonado, con la noche avanzada, el grupo que componía la comunidad del Pu Lof, buscó al joven exactamente donde lo había dejado Lucas Pilquiman aquel mediodía. Lo hicieron con una camioneta y con las luces encendidas. Hasta los vecinos del sector quedaron alertados.<br />Los militantes sabían que el cuerpo estaba allí, según trascendió de fuentes cercanas, pero el río era profundo en ese punto, frío y la corriente muy fuerte. No podían sacarlo, contaron estas fuentes.<br />En su lugar, crearon un relato.</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18295 size-full" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.15-PM.jpeg" alt="whatsapp image 2026 09 16 at 7.28.15 pm" width="1280" height="960"  title="Caso Maldonado y las patas largas de la mentira" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.15-PM.jpeg 1280w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.15-PM-300x225.jpeg 300w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.15-PM-1024x768.jpeg 1024w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-16-at-7.28.15-PM-768x576.jpeg 768w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /></p><p> </p><p> </p><p> </p>								</div>
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		<title>La palabra y los bárbaros</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Levinas]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Sep 2026 22:57:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2026]]></category>
		<category><![CDATA[POLITICA]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[		<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="18283" class="elementor elementor-18283">
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									<p style="text-align: center;"><em>&#8211; Nota publicada con la gentileza de Perfil &#8211;</em></p><p style="text-align: right;"><em>Las instituciones democráticas pueden reformarse, reconstruirse y recuperar legitimidad. Pero para hacerlo necesitan una herramienta anterior a todas ellas: palabras que conserven su significado.</em></p><p>En Esperando a los bárbaros, J. M. Coetzee muestra un mecanismo de poder simple: el Imperio necesita bárbaros. Alcanza con que existan —o se los invente— para ordenarse hacia adentro.<br />Primero se los nombra. Después se explica que amenazan la patria, nuestra forma de vida, nuestros valores. Aparecen soldados y desertores, patriotas y traidores, gente que entiende y gente “funcional”, que “esmerila” o “hace el juego”. El disenso pasa de diferencia a sospecha. Quien discrepa puede servir al enemigo; quien no se alinea, convertirse en bárbaro.<br />No hace falta decir que la Argentina de Milei sea el Imperio de Coetzee. La literatura sirve para reconocer mecanismos.<br />Milei construyó un catálogo creciente de enemigos: casta, zurdos, comunistas, socialistas, colectivistas, periodistas ensobrados, mandriles, econochantas, empresarios prebendarios, políticos delincuentes, traidores, ratas, basuras. Hay trabajos que contabilizaron centenares y hasta más de un millar de agravios. Pero antes de la estadística aparece lo evidente: buena parte de su lenguaje consiste en nombrar enemigos.<br />Y nombrar nunca es neutral, mucho menos desde la Presidencia.</p><p><strong>No hagan caso de sus formas</strong></p><p>Un presidente no es sólo jefe del partido ganador: lo es también de quienes votaron contra él. En escala infinitamente menor, es como un administrador de consorcio: puede preferir al vecino del cuarto, pero al del séptimo también debe darle ascensor y agua caliente.<br />Cada vez que insulta aparecen funcionarios o aliados a explicarnos: ya conocemos sus formas; hay que separar forma y fondo; importa lo que hace. Bajó la inflación. Lilia Lemoine, Guillermo Francos, Rogelio Frigerio y dirigentes del PRO formularon variantes; habrá que sumar a Cristian Ritondo y otros.<br />El problema no son los modales.<br />Si el Presidente llama basura a alguien o ensobrado a un periodista, ¿debo creerle? Si llama comunista a quien discrepa, ¿describe una realidad o un ruido que debemos ignorar?<br />¿Quién decide qué palabras presidenciales son verdaderas y cuáles apenas “formas”? ¿Creerle en economía pero no cuando insulta? ¿Tomar literalmente su defensa de la libertad y metafóricamente sus ataques?<br />El ciudadano queda sometido a una operación curiosa: debe escuchar al Presidente y aprender a no escucharlo.<br />Eso deteriora algo más importante que la cortesía: el significado.<br />Si llamo ladrón a alguien, estoy diciendo algo. No puedo después decir que “son mis formas”. Quien queda marcado como ensobrado, basura, comunista, traidor o rata no queda intacto porque un diputado explique el temperamento presidencial.</p><p><strong>La palabra ya hizo su trabajo.</strong><br />Pocos presidentes argentinos pusieron tanto a la Biblia, la Torá y Dios dentro de su discurso. Milei usó la relación entre Moisés y Aarón para explicar, según sus formulaciones o reconstrucciones, la relación con Karina: ella ocuparía un lugar semejante al de Moisés y él comunicaría esa revelación.<br />También hay relatos —de entrevistas, biógrafos y su entorno, que habrá que comprobar— sobre Conan, comunicaciones tras su muerte, médiums, misiones trascendentes, fuerzas superiores y un mandato de “las fuerzas del cielo”.<br />No me interesa diagnosticar a Milei. Me interesa cómo habla un presidente: política, lingüística y, si se quiere, literatura.<br />Milei reivindica una tradición cuyo texto fundacional da a la palabra el máximo poder imaginable.<br />Dios no construye el mundo con las manos. Habla.<br />“Hágase la luz.”<br />Y la luz se hace.<br />“Haya un firmamento en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.”<br />Y aparecieron las aguas.<br /><strong>En el Génesis, decir es hacer. La palabra no describe la realidad: la crea.</strong><br />¿Cómo convive esa exaltación con la doctrina de que las palabras presidenciales incómodas son apenas “formas”? Por un lado, la palabra es creadora y trascendente; por el otro, el agravio no significaría demasiado.<br />Una palabra crea el mundo; otra no debe tomarse en serio.<br />¿Con qué criterio?<br />Si desde el poder se repite que ciertos periodistas son corruptos o se divide entre argentinos de bien y representantes del mal, algo ocurre. Cuando “comunista” marca a quien discrepa, deja de ser categoría política y se vuelve sello.<br />Los sellos circulan: seguidores, política y redes los multiplican. El adversario deja de ser alguien con quien se discute y carga una categoría moral.<br />La violencia verbal no queda en la boca que la pronuncia: produce una cultura.<br />Por eso “son solamente las formas” no alcanza. Las formas hacen cosas: lastiman, autorizan, descalifican, clasifican, crean pertenencias y expulsiones. Desde la Presidencia no pesan como en una mesa de café.<br />Un padre le pega una trompada a un chico porque volcó un vaso y al día siguiente apenas lo reprende cuando rompe un armario. Si premio, castigo, palabra y hecho pierden proporción, el chico deja de saber qué está bien: el código depende del humor de quien manda.<br />Si hoy una palabra presidencial es literal y mañana otra, más violenta, se descarta porque “ya sabemos cómo es Milei”, el problema ya no es sólo Milei.</p><p><strong>Tenemos un problema con el código.</strong><br />Aparece, además, en una Argentina cuyo pacto social ya viene deteriorado.<br />Tenemos Constitución, leyes, Congreso, Justicia, partidos y normas que se incumplen, se fuerzan o quedan en formalidades. Un diputado entra por una fuerza y puede terminar en otra sin devolver la banca. Las instituciones siguen ahí, pero se debilitan representación, palabra, conducta y credibilidad.<br />El pacto social ya estaba herido. Pero para repararlo quedaba algo anterior: el lenguaje.<br />Podemos incumplir una ley y discutir cómo cumplirla; tener una Justicia desacreditada y discutir cómo recuperarla; partidos que ya no representan y discutir cómo reformarlos. Para todo eso necesitamos hablar.<br />Necesitamos que una palabra quiera decir aproximadamente lo mismo para dos personas: que “sí” sea sí, “no” sea no, acusar sea acusar y comprometerse, comprometerse.<br />El lenguaje es anterior al pacto social: con él se construye, rompe y repara. Si rompemos esa herramienta, ya no incumplimos sólo las reglas.<br />Empezamos a quedarnos sin idioma común para discutir qué hacemos con las reglas incumplidas.<br />Aparecen además otras palabras frecuentes en Milei: soberanía, patria, Malvinas, intereses argentinos.<br />La soberanía no es sólo frontera, bandera o recursos. Una comunidad soberana necesita algún “nosotros”, y una de sus estructuras más profundas es el lenguaje.<br />Nuestro modo rioplatense de discutir, bromear, insultar, convencer, desconfiar o reconciliarnos forma parte de una identidad común. Las sociedades existen también porque pueden contarse.<br />¿Cómo se defiende la soberanía mientras se erosiona la herramienta con que esa comunidad se reconoce? ¿Cómo se grita patria y Malvinas mientras se degrada el lenguaje que permite que esa patria sea algo más que territorio?<br />El bárbaro cumple dos funciones: amenaza afuera y ordena adentro. Primero hay que nombrarlo.<br />El lenguaje crea al enemigo. El enemigo justifica la excepcionalidad. La excepcionalidad disciplina a los propios. Y quien no marcha al mismo ritmo corre el riesgo de quedar del otro lado de la frontera.</p><p><strong>Se gobierna con palabras</strong></p><p>Por eso sería un error considerar los insultos presidenciales una excentricidad separable del gobierno. No porque cada uno responda a un plan —sería absurdo— sino porque el lenguaje produce efectos políticos, independientemente de la intención.<br />Se nos dice que no hagamos demasiado caso a las palabras del Presidente. Pero se gobierna con palabras.<br />Una ley, un decreto, una sentencia y un contrato están hechos de palabras. También la Constitución Nacional. La República depende, en algún sentido, de que esas palabras valgan.<br />Quizás el problema de las “formas” de Milei no sea de modales. Una sociedad con el pacto social debilitado necesita palabras confiables para reconstruirlo.<br />Si desde el poder se enseña que unas palabras son serias y otras descartables, que una acusación puede ser apenas una forma y un insulto no decir lo que dice, el daño no termina en el insultado.<br />Se deteriora la moneda con la que tendremos que pagar cualquier acuerdo futuro.<br />Entonces la pregunta deja de ser si Javier Milei habla bien o mal. Es otra:<br />si dejamos de confiar en las palabras, ¿con qué vamos a volver a hablar entre nosotros?</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18285 size-full" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/11.png" alt="11" width="960" height="542"  title="La palabra y los bárbaros" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/11.png 960w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/11-300x169.png 300w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/11-768x434.png 768w" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" /></p>								</div>
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		<title>Frida: entre el arte y el merchandising</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Levinas]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 Sep 2026 13:16:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2026]]></category>
		<category><![CDATA[ARTE & CULTURA]]></category>
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					<description><![CDATA[La muestra anunciada en el Malba parece confirmar una sospecha incómoda: alrededor de Frida Kahlo, el personaje, el sufrimiento y [&#8230;]<p>Read more at <a href="https://plazademayo.com/2026/09/frida-entre-el-arte-y-el-merchandiding/">Plaza de Mayo</a></p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[		<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="18268" class="elementor elementor-18268">
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									<p style="text-align: right;"><em>La muestra anunciada en el Malba parece confirmar una sospecha incómoda: alrededor de Frida Kahlo, el personaje, el sufrimiento y el culto terminaron ocupando tanto espacio que ya casi impiden medir su verdadera importancia como pintora.</em></p><p><strong>La biografía no es un color</strong></p><p>Hay días en que la realidad te ahorra el trabajo.<br />Hace pocos días publiqué en Infobae una nota en la que sostengo que, en el caso de Frida Kahlo, la inflación del personaje terminó superando a la pintora; que la biografía barnizó la obra hasta volver difícil saber dónde termina una y empieza la otra. (<a href="https://www.infobae.com/opinion/2026/09/09/frida-kahlo-cuando-la-biografia-barniza-el-cuadro/">https://www.infobae.com/opinion/2026/09/09/frida-kahlo-cuando-la-biografia-barniza-el-cuadro/</a>)<br />Y ahora me entero de que llega una exposición al Malba que parece organizada especialmente para darme la razón.<br />Vestidos, corsés, accesorios, fotografías, prótesis, moda. Y hasta un altar con velas para idolatrarla.<br />Perfecto.<br />A nadie se le ocurriría organizar una gran exposición sobre Picasso alrededor de sus calzoncillos, sus saltos de cama o sus trajes de baño. Seguramente los tuvo. Incluso es posible que fueran interesantes. Picasso era Picasso. Pero si uno entra a una muestra suya espera encontrarse con sus obras. Los calzoncillos, en principio, pueden esperar.<br />Con Frida ocurre algo distinto. Cada vez más, vamos a ver a Frida antes que a ver los cuadros de Frida.<br />Y ése es precisamente el fenómeno.<br />No estoy diciendo que sus objetos personales carezcan de interés. Una prótesis puede contar muchísimo sobre su sufrimiento. Un corsé puede ayudarnos a comprender las condiciones físicas en las que pintaba. Un vestido puede hablar de su identidad, de su relación con México, de la construcción consciente de su propia imagen.<br />Pero ninguna de esas cosas mejora un cuadro.<br />Lo explica.<br />Que es otra cosa.</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18271 size-full" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-11-at-9.56.02-AM-1.jpeg" alt="whatsapp image 2026 09 11 at 9.56.02 am (1)" width="399" height="501"  title="Frida: entre el arte y el merchandising" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-11-at-9.56.02-AM-1.jpeg 399w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-11-at-9.56.02-AM-1-239x300.jpeg 239w" sizes="(max-width: 399px) 100vw, 399px" /></p><p><strong>Primera en categoría mujeres</strong></p><p>Elina Costantini, una de las impulsoras de la muestra, dice que Frida “se convirtió en un ícono mundial y en la artista mujer más importante del mundo”.<br />La primera mitad de la frase es indiscutible.<br />Frida es un ícono mundial. Quizás uno de los más eficaces que produjo el siglo XX. Está en remeras, carteras, tazas, pósters, tatuajes. Sobrevivió incluso a la prueba definitiva del capitalismo contemporáneo: conseguir que una comunista se convierta en una marca.<br />Pero de ahí a considerarla “la artista mujer más importante del mundo” hay un trecho considerable.<br />Para sentarla en semejante trono primero habría que desalojar a unas cuantas.<br />A Sofonisba Anguissola. A Artemisia Gentileschi. A Judith Leyster, cuyos cuadros durante años fueron atribuidos a Frans Hals. A Berthe Morisot. A Mary Cassatt. A Georgia O’Keeffe. A Hilma af Klint. A Leonora Carrington. A Tarsila do Amaral. A Sonia Delaunay. A Käthe Kollwitz. A Louise Bourgeois. A Lygia Clark. Y, si queremos acercarnos un poco a casa, a Raquel Forner o Aída Carballo.<br />Pero, a diferencia de Artemisia Gentileschi, Hilma af Klint, Georgia O’Keeffe o Berthe Morisot, por nombrar apenas algunas, Kahlo es imprescindible por lo que dice y por cómo se convierte a sí misma en tema; no por haber llevado más lejos el oficio, el lenguaje o la gramática de la pintura.<br />No hace falta resolver cuál de todas fue “la más importante”, una competencia bastante idiota de por sí. Alcanza con recordar que la historia del arte es algo más larga que una vidriera de moda.<br />Porque ahí aparece otro problema interesante.<br />Si el centro de la operación es el vestido, la construcción del personaje, la moda, los accesorios, la imagen pública y la capacidad de convertirse en objeto de consumo, entonces quizás Frida sea efectivamente formidable.<br />Pero en ese campeonato habría que enfrentarla con Coco Chanel.<br />Si estamos hablando de pintura, la discusión es otra.</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18272 size-large" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-11-at-9.56.02-AM-682x1024.jpeg" alt="whatsapp image 2026 09 11 at 9.56.02 am" width="682" height="1024"  title="Frida: entre el arte y el merchandising" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-11-at-9.56.02-AM-682x1024.jpeg 682w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-11-at-9.56.02-AM-200x300.jpeg 200w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-11-at-9.56.02-AM-768x1152.jpeg 768w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-11-at-9.56.02-AM.jpeg 853w" sizes="(max-width: 682px) 100vw, 682px" /></p><p><strong>Como en el polo</strong></p><p>Frida sufrió de una manera espantosa. Tuvo un accidente devastador, soportó operaciones, dolores, inmovilizaciones, amputaciones. Pintar en esas condiciones habla de una voluntad extraordinaria y de una personalidad capaz de sobreponerse a cosas frente a las cuales muchos hubieran abandonado todo.<br />Eso merece respeto.<br />Pero el respeto por el sufrimiento no puede transformarse en una categoría estética.<br />El sufrimiento puede ser el motor de una obra. Puede nutrirla. Puede explicarla. Puede permitirnos comprender de dónde salió una determinada imagen.<br />Lo que no puede hacer es volver mejor una pintura.<br />En el polo existe el hándicap. En el golf también. Al que juega en condiciones desiguales se le corrige la ventaja.<br />En pintura, no.<br />Al final del camino queda la tela.<br />Y la tela se defiende sola.<br />Por el camino inverso, Picasso maltrató cruelmente a sus parejas y a sus hijos. Fue un verdadero monstruo en su vida privada. ¿Sus pinturas son peores por eso? ¿Hay que descontarles puntos al mirarlas?<br />Por eso esta muestra me resulta tan interesante. No porque refute lo que escribí sobre Frida Kahlo, sino porque lo confirma de una manera que yo jamás hubiera podido imaginar cuando escribía aquella nota.<br />Ni siquiera sabía que la exposición venía.<br />A veces uno formula una hipótesis y después aparecen los hechos.<br />Esta vez aparecieron vestidos, corsés, una prótesis y hasta un altar con velas, como si estuviéramos frente al Gauchito Gil.</p><p>Más colaboración no podía pedir.</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18270 size-full" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-11-at-9.56.02-AM-2.jpeg" alt="whatsapp image 2026 09 11 at 9.56.02 am (2)" width="1190" height="1550"  title="Frida: entre el arte y el merchandising" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-11-at-9.56.02-AM-2.jpeg 1190w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-11-at-9.56.02-AM-2-230x300.jpeg 230w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-11-at-9.56.02-AM-2-786x1024.jpeg 786w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-11-at-9.56.02-AM-2-768x1000.jpeg 768w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-11-at-9.56.02-AM-2-1179x1536.jpeg 1179w" sizes="(max-width: 1190px) 100vw, 1190px" /></p>								</div>
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		<title>La caricia puede salir cara</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Levinas]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Sep 2026 18:02:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2026]]></category>
		<category><![CDATA[POLITICA]]></category>
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					<description><![CDATA[-Nota publicada con la gentileza de Perfil-  Una parte de la dirigencia judía argentina confunde la gratitud por el apoyo [&#8230;]<p>Read more at <a href="https://plazademayo.com/2026/09/la-caricia-puede-salir-cara/">Plaza de Mayo</a></p>]]></description>
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									<p style="text-align: center;">-Nota publicada con la gentileza de Perfil- </p><p class="article__headline" style="text-align: right;"><em>Una parte de la dirigencia judía argentina confunde la gratitud por el apoyo de Milei a Israel con una adhesión política que excede su mandato comunitario.</em></p><p>Me preocupa la relación que una parte importante de la dirigencia judía argentina ha establecido con Javier Milei. <strong>Y el problema no<br />es, principalmente, Milei.</strong> <strong>Somos nosotros.</strong></p><p>Los judíos argentinos estamos acostumbrados al prejuicio, al chiste del ruso amarrete y a explicar boludeces: que no manejamos la economía<br />mundial, que no somos todos ricos, que Israel es un país y nosotros ciudadanos argentinos, que Soros no nos manda instrucciones por WhatsApp.</p><p>De pronto aparece un presidente que no se limita al saludo de rigor para Rosh Hashaná. Habla de la Torá, estudia con rabinos, viaja a Israel, besa el Muro de los Lamentos y defiende a Israel con una intensidad inédita. ¿Cómo no nos va a gustar? El problema empieza ahí.</p><p>}</p><p>Hay perros callejeros que llevan tanto tiempo sin que nadie los toque que basta una mano en el lomo para que la sigan cuarenta cuadras. No<br />hace falta darles comida. Alcanza con una caricia. Tengo la impresión de que ese síndrome funciona entre nosotros. <strong>Nos acariciaron y seguimos al de la mano sin preguntar hacia dónde va.</strong></p><h2><strong>De administrar cementerios a combatir el terrorismo</strong></h2><p>La AMIA y la DAIA no son lo mismo ni nacieron para lo mismo.</p><p>La <strong>AMIA fue durante décadas una mutual: cementerios, escuelas, asistencia, vida comunitaria</strong>. Mi padre ayudó a construir el edificio de Pasteur 633 que voló por el aire el 18 de julio de 1994 y también integró su Tribunal de Ética, una especie de arbitraje comunitario. Sus dirigentes eran habitualmente lo que llamamos un askan: un comerciante, un profesional o un intelectual. Alguien respetado. No eran Kissinger. Ni tenían por qué serlo.</p><p>La <strong>DAIA tenía otra misión: enfrentar el antisemitismo y representar a la comunidad frente al Estado</strong>.</p><p>Después del atentado quedaron metidas en algo para lo cual nadie las había preparado. El 17 de julio de 1994 un dirigente podía discutir un cementerio. Veinticuatro horas después tenía enfrente al presidente, jueces, fiscales, la SIDE, policías, servicios extranjeros y una causa de terrorismo internacional con 85 muertos.</p><p>Lo raro sería creer que, por haberte tocado esa silla, adquiriste también los conocimientos necesarios para ocuparla. No los tenían. <strong>Lo grave fue no entender que había que buscarlos.</strong></p><p>Se necesitaban especialistas capaces de desconfiar del Estado, porque el Estado investigaba mientras algunas de sus estructuras estaban metidas hasta el cuello en la mugre. Había que revisar pruebas, policías, espías y jueces. <strong>Había que saber decir no. Demasiadas veces se aceptó la hoja de ruta oficial.</strong></p><p>Yo planteé aquellas dudas en Septiembre de 1995, en una audiencia en el Congreso de los Estados Unidos , no treinta años después, cuando resulta comodísimo descubrir que uno siempre había sospechado todo. Poco después del atentado encontré documentación estadounidense con objeciones coincidentes. Después supimos del pago ilegal a Telleldín, la manipulación y luego llegaron las condenas a los principales investigadores, al juez y a los fiscales.</p><h2><strong>El poder enseña rápido</strong></h2><p>Rubén Beraja era presidente de la DAIA y también del Banco Mayo. Mi padre siempre había desaconsejado que un empresario demasiado<br />importante encabezara una institución que podía verse obligada a enfrentarse al Gobierno. No era marxismo. Era sentido común.</p><p>Un pequeño comerciante de Once puede mandar a un ministro a la mierda y abrir su local al día siguiente. <strong>Un banquero tiene banco central, regulaciones, créditos e inspecciones. Tiene vulnerabilidades.</strong></p><p>Durante aquellos años el Banco Mayo pasó de estar al borde de la quiebra a crecer extraordinariamente. No hace falta convertir eso en prueba automática de una contraprestación para advertir el problema: <strong>cuanto mayor es la dependencia de un dirigente respecto del Estado, más difícil es enfrentarlo.</strong></p><p><strong>Pero el atentado les dio otra cosa: poder.</strong></p><p>De golpe, los presidentes de AMIA y DAIA eran recibidos por presidentes, ministros y embajadores, opinaban sobre política internacional y<br />hablaban en nombre de “la comunidad judía”.</p><p>Una experiencia así puede dejar dos enseñanzas: estuvimos demasiado cerca del poder y salió mal; mantengamos distancia. O: qué lindo es<br />estar cerca del poder. <strong>Me temo que aprendimos la segunda.</strong></p><h2><strong>La DAIA no es nuestra Cancillería</strong></h2><p><strong>AMIA y DAIA deben representar los intereses de la comunidad judía argentina, no los del Estado de Israel.</strong></p><p>Israel nos importa. Mucho. Pero yo soy argentino. Un judío argentino no es un israelí en comisión de servicio en Buenos Aires. Los intereses de Israel y los de los judíos argentinos a veces coinciden y otras no. Por eso hace falta una dirigencia independiente.</p><p>La prioridad debería ser vivir en una Argentina democrática, tolerante, con instituciones y reglas. Porque si la Argentina se hace mierda, no existe una puerta lateral por la que los judíos salgamos a otra Argentina reservada.</p><h2><strong>¿Qué hacía la DAIA apoyando a Lijo?</strong></h2><p>Cuando Milei propuso a Ariel Lijo para integrar la Corte Suprema, la DAIA apoyó públicamente su candidatura. Mi pregunta es anterior: <strong>¿qué cuernos tenía que hacer la DAIA opinando sobre quién debía integrar la Corte? </strong>¿Había antisemitismo? No. ¿Una escuela amenazada? No. ¿Un cementerio profanado? No. ¿Libertad religiosa en riesgo? Tampoco. Entonces, ¿qué interés específico de la comunidad judía estaba representando?</p><p>Un judío puede creer que Lijo es un gran juez y otro lo contrario. Ambos siguen siendo judíos. <strong>La DAIA no recibió mandato para resolver<br />esa discusión.</strong>Su presidente puede ser mileísta y poner la foto de Milei en la mesita de luz. <strong>Lo que no puede hacer es convertir ese entusiasmo en la opinión de “los judíos</strong>”.</p><p>Yo también soy uno. Y nadie me consultó.</p><h2><strong>Milei encontró la tecla</strong></h2><p>Durante generaciones aprendimos a detectar el peligro: el comentario, la broma, el club al que no entrabas, el apellido que convenía disimular. Durante la dictadura, sobrevivientes contaron el ensañamiento contra prisioneros judíos.</p><p>Hoy la Argentina es otra cosa. Un judío puede vivir abiertamente como judío. Pero la memoria no se evapora. Entonces llega un presidente que no solamente no nos rechaza: nos festeja. Parece querer muchísimo todo lo judío.</p><p>Era previsible que una parte de la comunidad quedara encantada. <strong>El problema es confundir gratitud con adhesión.</strong> Porque un presidente no gobierna solamente frente al Muro de los Lamentos. Gobierna también el martes a la mañana, cuando vuelve a Buenos Aires.</p><h2><strong>Una Torá bastante selectiva</strong></h2><p>Milei habla permanentemente de judaísmo, pero parece haber conseguido una edición de la Torá a la que le faltan algunas páginas. Bastantes. Porque el judaísmo no es solamente Moisés y los Diez Mandamientos. Está obsesivamente del lado del pobre, de la viuda, del huérfano, del extranjero, del jornalero y del deudor.</p><p>La tzedaká está vinculada con la justicia. “No endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano” no parece escrito por Ayn Rand. La Torá no establece el déficit fiscal óptimo ni el tamaño del Banco Central. Pero sí una mirada: una obligación moral hacia el otro. <strong>Resulta curioso ver a dirigentes judíos emocionarse porque el presidente cita la Biblia sin mirar qué páginas cita y cuáles mantiene cerradas</strong>.</p><p><strong>El hombre besa la tapa.</strong> Nosotros deberíamos comprobar si leyó el libro.</p><h2><strong>El problema no es solamente económico</strong></h2><p>Lo que más me preocupa de Milei ni siquiera es la economía. Es el clima. <strong>La conversión del adversario en enemigo. El que no coincide es comunista, rata, degenerado, traidor. No hay matices: hay trincheras.</strong></p><p><strong>Las minorías deberían desconfiar siempre de las sociedades organizadas en trincheras.</strong></p><p>Cuando el que piensa distinto deja de ser adversario y se convierte en enemigo, la sociedad es menos segura para todos, especialmente para las minorías. Esto los judíos no deberíamos necesitar que nos lo expliquen. Nos costó bastante aprenderlo.</p><h2><strong>¿Israel a cambio de qué?</strong></h2><p>El apoyo de Milei a Israel produce una gratitud comprensible, sobre todo después del 7 de octubre. <strong>Pero esa gratitud no puede convertirse en un contrato: usted apoya a Israel y nosotros miramos para otro lado con el resto. </strong>Porque “el resto” es nuestro país. Acá viven nuestros hijos, trabajan nuestras familias, están nuestras escuelas y vecinos.</p><p>Cuando cierra una fábrica no existe el cierre judío y el cierre católico. Cuando se rompe una sociedad, la rotura no consulta religión antes de entrar.</p><p><strong>Si la dirigencia judía privilegia la relación del Gobierno argentino con Israel por encima de aquello que el Gobierno hace en la Argentina, dejó de recordar a quién representa.</strong></p><h2><strong>Después llega la factura</strong></h2><p>Supongamos que el Gobierno termina mal. Quedarán las fotos, los abrazos y una dirigencia que apoyó decisiones que nada tenían que ver con defender a los judíos.</p><p>Sería antisemita responsabilizar por eso a una comunidad entera. Pero el antisemitismo tiene la desagradable costumbre de ser antisemita: no podemos exigirle ecuanimidad.</p><p><strong>Por eso una dirigencia judía debería mantener distancia del poder: agradecer y criticar cuando corresponde, y no confundir una caricia presidencial con un cheque en blanco.</strong></p><h2><strong>Cuarenta cuadras</strong></h2><p>Por eso vuelvo al perro. Un animal acostumbrado a las patadas puede confundir una caricia con amor. Pero una caricia es apenas una caricia. El amor debería incluir alguna preocupación por la casa donde vive el acariciado, por el futuro de su familia y de su gente.</p><p>Mientras una parte de la dirigencia judía celebra que por fin un presidente nos soba el lomo, convendría mirar qué ocurre con la casa. Porque podemos descubrir, cuarenta cuadras más tarde, que seguimos encantados con el hombre que nos acarició.</p><p><strong>Pero que nos alejó mucho del lugar donde queríamos vivir.</strong></p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18264 size-full" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-150134.png" alt="captura de pantalla 2026 09 07 150134" width="955" height="540"  title="La caricia puede salir cara" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-150134.png 955w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-150134-300x170.png 300w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-150134-768x434.png 768w" sizes="(max-width: 955px) 100vw, 955px" /></p><p><span style="font-size: 10pt;">El presidente Javier Milei en el Muro de los Lamentos durante su visita a Israel en junio de 2025</span></p>								</div>
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		<p>Read more at <a href="https://plazademayo.com/2026/09/la-caricia-puede-salir-cara/">Plaza de Mayo</a></p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Estados alterados</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Gabriel Levinas]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Sep 2026 17:20:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2026]]></category>
		<category><![CDATA[ARTE & CULTURA]]></category>
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					<description><![CDATA[Fogwill tenía un problema: a veces tenía razón. No siempre, claro. También exageraba, provocaba, se iba al carajo, decía una [&#8230;]<p>Read more at <a href="https://plazademayo.com/2026/09/estados-alterados/">Plaza de Mayo</a></p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[		<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="18245" class="elementor elementor-18245">
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									<p style="text-align: left;"><em>Fogwill tenía un problema: a veces tenía razón.</em></p><p style="text-align: left;"><em>No siempre, claro. También exageraba, provocaba, se iba al carajo, decía una barbaridad para ver quién saltaba y después, mientras todos discutían la barbaridad, él ya estaba pensando en otra cosa. Pero había algo peor: muchas veces dejaba una frase tirada como quien deja una pucho encendido sobre una alfombra y, diez o veinte años después, descubríamos que el incendio había empezado por ahí.</em></p><p style="text-align: left;"><em>Este texto nació para El Porteño. Le pedimos una colaboración y cometimos el error de decirle que escribiera lo que necesitara. Fogwill entendió literalmente la propuesta, que era una de sus formas preferidas de tomarle el pelo a los demás, y mandó un texto capaz de ocupar media revista.</em></p><p style="text-align: left;"><em>Está todo Fogwill acá: literatura, política, judíos, turcos, militares, progresistas, periodistas, escritores, psicoanalistas, corruptos, poetas, boludos y alguna gente que consigue pertenecer a varias categorías al mismo tiempo.</em></p><p style="text-align: left;"><em>No conviene leerlo buscando saber dónde está de acuerdo uno. Esa es una costumbre bastante reciente y bastante idiota. Conviene leerlo para ver cómo piensa alguien que no escribe para que le den la razón, sino para complicarle la vida al que lee.</em></p><p style="text-align: left;"><em>Fogwill desconfiaba de casi todo, empezando por las ideas que gozaban de buena reputación. Y tenía otra costumbre todavía más antipática: cuando descubría que se había equivocado, lo escribía.</em></p><p style="text-align: left;"><em>Publicarlo ahora no requiere aclaraciones ni disculpas preventivas. Requiere lectores.</em></p><p style="text-align: left;"><em>Algunas cosas envejecieron. Otras quedaron clavadas en su tiempo. Y unas cuantas, que entonces parecían exageraciones, hoy tienen el desagradable aspecto de una descripción.</em></p><p style="text-align: right;"><strong>Fogwill escribió este texto para El Porteño. Excesivo, provocador y todavía incómodo, conserva intacta una virtud cada vez más escasa: pensar sin pedir permiso.</strong></p><p> </p><p style="text-align: center;"><strong>Estados Alterados </strong></p><p>En los comienzos de El Porteño, había que explicar por qué sacábamos esas<br />colaboraciones. Más adelante, dentro y fuera de la revista nos preguntaban cuándo íbamos a sacarlo del medio de una vez por todas.</p><p>Fogwill es de lo que están aquí porque merece confianza. En su caso, esto significa que, como antes, seguimos sospechando que puede tener razón. Con los años la sospecha de los ochenta se va confirmando, hecho tras hecho. Y es frecuente encontrar publicaciones que rescatan esas notas, o citan ycomentan intervenciones que en su momento indignaron y quince años después pasaron a integrar bibliografía universitaria sobre derechos humanos. Fogwill es escritor.<br />Su última obra fue publicada por Mondadori en España con el título Cantos de marineros en la Pampa, al tiempo que en Argentina se reeditaba su libro de poemas Partes del Todo, los cuentos de Muchacha Punk y la novela Los Pichiciegos. Y Fogwill efectivamente trae problemas: cuando solicitamos su intervención para este primer número preguntó el limite de espacio. Olvidando sus hábitos, le dijimos como a todos, que ocupara lo que necesitase. Fue un error, y a los pocos días llegó un correo con su colaboración, que ocuparía la mayor parte de la revista.</p><p><strong>Levinas hace bis</strong><br />Y no se lo escuché a un turco. Lo destaco, porque éstas son páginas<br />sobre literatura. Y porque si lo hubiera escuchado no lo repetiría por ahí.<br />Sobran historias con comisarios y Levinas y turcos, episodios en los que<br />la prudencia aconseja no intervenir.<br />Aunque sobre evidencia de que jamás nadie vaya a montar un Nüremberg o una CONADEP para juzgar a los que en los setenta cedieron a la presión ambiente que impulsaba a corear una marchita ajena, ni a mediados de los ochenta marchaban consternados manifestando que recién en ese momento se enteraban de lo que estuvo pasando, siempre hay culpas, para quien las carga cada minuto se siente como el último del jolgorio, o como el primero del velorio sin muertos, donde un solo deudo, Él, debe velar los restos de una humanidad que ha muerto para Él, aunque siga vivito y coleando en Pinamar, Cuba o Piriapolis y en los ensayos de murga de la plaza vecina, que era su plaza y ahora no es más de nadie, también muerta.<br />Todo esto dicho, sin intención de desacreditar a la narrativa histórica, a<br />los que cedieron a la presión de una industria editorial sedienta de nuevos<br />productos del rubro.<br />Hacen así: llaman, te dan un librito de historia o un mazo de fotocopias de un librito de historia, y mirando, ves que han subrayado a un malo que tuvo su corazón bueno, o a un bueno de quien se puede ventilar alguna agachada, o a una mujer.<br />Y te ofrecen una miseria de dinero, unas ruedas de prensa y la fama que puedas conseguir, a cambio de que les armes una novela histórica.<br />Por ejemplo, hace un par de años Sudamericana mandó a hacer una y entre los datos históricos se le traspapelaron personajes de otra novela histórica, fundando así un nuevo género de ficción, el plagio histórico, ficción histérica que invade librerías y trepa en la lista de best-sellers.<br />O muere en un despacho judicial, porque hay gente chapada a la antigua que se indigna cuando alguien que no es el Estado ni una empresa de servicios recién privatizada avasalla el derecho de propiedad.<br />Por ejemplo, viendo que una novela histórica sobre el siglo XIX, incluía un esclavo, dos domadores y la letra de una vidalita, creación intelectual de autor del siglo XX, sus herederos iniciaron una querella, que, por azar, cayó bajo la competencia de un juzgado dispuesto a hacer justicia, sin contemplar que los imputados por la comisión del flagrante delito eran la poderosa Editorial Atlántida, en connivencia con la Sra.<br />Celia Lucas Casado, casada con un number one, el poderoso Señor Cinco.<br />Ahora ya todo consta en fojas, y se ha vuelto un documento histórico que el futuro encontrará buscando el caso de la familia Gianello contra Chuny de Anzorreguy.</p><p><strong>Cabezas de Turco</strong><br />Mirar, palpar, reflexionar e intentar comprender hasta entender. Hasta librarse de las más ínfimas y últimas dudas para ceder al sentimiento de que se ha entendido. Es decir, hasta sentir que la casa está en orden.<br />Y hasta lograrlo, perseverar perversamente en la rutina de intentarlo. Y en el camino, desensillar hasta que aclare, pero no soltar el caballo.<br />Quietos, los dos, el hombre y su bestia, aguardando la luz y al resguardo del riesgo de rodar en una vizcachera y terminar, no se sabe bien cómo, en un zanjón. Y a no quedarse todo el tiempo dando las mismas vueltas alrededor del mismo punto. Y sin saber, ni ver y sin comerla ni beberla. Ir como turco en la neblina. Justo en el medio del único país, donde los árabes son llamados genéricamente &#8220;turcos&#8221;. Cierto es que los árabes prefieren tomar el café a la turca. Pero también es cierto que&#8230; ¡en Siria toman mate! Sin convidar, de a uno, pero en un mate y con bombilla. Parece milagro encontrar una bombilla en Siria. Rarísimo ver eso: en la vereda, el &#8220;turco&#8221; sirio, con sus tres minas propias, ellas, ahora sin velos, y sin mostrar ni el menor indicio de celos.<br />Y los cuatro ahí mateando, matando el tiempo en un milagroso atardecer<br />sin nubarrones ni mísiles. Y cada cual con su propia bombilla, en el atardecer, cuatro chupando, pero de noche, solo uno bombeando, y por ahora, nadie bombardeando.<br />Esto no es un mensaje en clave: es un escrito sobre literatura. Temas de la literatura: dispersión, intertexto/géneros de la ficción / caída del muro y a no olvidarse de Yabrán ni de las Madelaine de Proust, que, como las Criollitas -sopadas- y las minas del turco Saer, tienen muchísimo que ver: al final, se ablandan. Como turco en la picana. Como autor que salió en la lista de bestsellers y se la cree.<br />Nuevamente: estas son frases sobre literatura y su transcripción completa es penada por una ley que ni el autor ni el editor invocarán. Citas parciales desvirtúan todo: desde el sentido de las frases, hasta el efecto de cualquier palabra o letra, y hasta la ínfima conjunción &#8220;y&#8221; y el escueto sonido del fonema &#8220;y&#8221; que aparece en la interlocución &#8220;¿Y&#8230;? y en las articulaciones &#8220;yo” y &#8220;Yabrán&#8221;.<br />Pero siempre te citan. Y uno va, y uno allí, como aquí, convidado de piedra, tratando de entender y sin poder, y viendo que no aclara, mira y sin ver y sin montar, avanza igual a pata como turco en la neblina. Hacia lo que temíamos. Pero sin nada de lo que teníamos.</p><p><strong>Lo Que Temíamos</strong><br />Está escrito en una edición El Porteño de 1984. Ahí, preocupado ante la aparición de un presidente que recitaba de memoria el preámbulo de la Constitución de 1853, cometí el error de escribir que esa segunda etapa del Proceso de Reorganización Nacional parecía comprometerse a reeditar la movida de los próceres de la segunda mitad del siglo XIX. Estos también, calculé, van a mandarse su Campaña del Desierto y lo Único que falta saber -escribí- es quiénes serán los indios.<br />Y se vió: llegada a feliz término la tercera etapa del Proceso de Reorganización, que piloteó el piloto civil Menem, los técnicos del INDEC identifican un tercio de la población de estas Provincias Unidas del Merdosur, habitando las tolderías que ellos refieren con la sigla NBI, y que demógrafos con veleidades literarias, llaman &#8220;bolsones de extrema pobreza&#8221;.<br />Caminando por Palermo, Don Bosco, City Bell, Goya o Floresta, se identifican sin tanta encuesta , sigla y metáforas, confirmado que a los de los bolsones consiguieron hacerlos bolsa sin disparar un solo Rémington.<br />Ni a los bolita ni a los coreanos les disparan. Si se propasan sí. A los ladrones también sí. A los presos que se amotinan a protestar y de paso salir una quincena para afanar de nuevo, también les tiran, y es un deber ciudadano hacerlo. Al que engatusado por un pelado delirante toma un cuartel, también le tiran, y más si pierde y comete el error de salir apuntando al cielo con una bandera blanca.<br />La evidencia que indica que ahora se tira mucho menos que hace cien años, no acusa a Roca y a sus hombres de Rémington, de falta alguna de derechos humanos: la misma idea de humanidad es relativa y está históricamente condicionada, y hay que ponerse en el lugar de esa avanzada de la civilización, compuesta en su mayoría por hijos de familias urbanas, bien asentadas, que debieron cumplir Órdenes constitucionales en desierto hostil, encandilados por el sol, asolados por las bestias, embestidos por sus propios caballos de carga, cargados de pesar por meses de aislamiento, más las inclemencias del calor, el frío, la lluvia y la sequía, que muchas veces se desencadenaron sobre ellos simultáneamente, y sin dar tiempo a adoptar las previsiones que contempla el reglamento de campaña. Esto quedó probado en numerosos testimonios de oficiales, y de personal civil agregado a la tropa, y certificado por el cuerpo de meteorólogos, topógrafos, telegrafistas convocados ad hoc. Hoc: no es ocioso volver a la memoria que todo ocurrió en una época privada de alumbrado público, como es de suyo, también carente de televisión, y en un medio étnico y sociopolítico en el que aún no se había desarrollado una clase media capaz de dar empleo doméstico a las mujeres de esos embolsados con plumas, ni un magisterio oficial en disponibilidad para contener y mantener a raya a esos emergentes del humus y la gleba, creando los indispensables conceptos y prejuicios que, en condiciones ideales, un pampa siempre termina por creerse, aunque monte mejor, tenga una puntería impresionante con las boleadoras, y sea, según se ha podido demostrar, una buena persona. </p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18247 size-full" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-111044.png" alt="captura de pantalla 2026 09 07 111044" width="476" height="347"  title="Estados alterados" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-111044.png 476w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-111044-300x219.png 300w" sizes="(max-width: 476px) 100vw, 476px" /></p><p>Hemos avanzado mucho, pero queda mucho por recorrer en campo de<br />los prejuicios humanos. En ciertos rubros, estamos peor que en tiempos<br />de Yrigoyen, cuando cualquier paramilitar reclutado por el radical Carlés,<br />en el momento de tirar contra la multitud, discriminaba por instinto inocuos argentinos y gallegos, para apuntar directamente a los judíos y catalanes. Los más peligrosos, por más amotinados, adoctrinados, por incurables, por peores.<br />Lo mismo habría que obtener para la literatura, que es el objeto de estas páginas: mano de obra intelectual capacitada para obrar por instinto.<br />Dotada de un sistema de prejuicios eficaz. Gente dispuesta a moverse colectivamente sola. Como verdaderos samurais, pero sin tanta aparatosidad y griteríos. Maradonas, pero con menos predisposición a engordar y sin Coppolas.<br />SI se tiene eso, el resto se consigue en un abrir y cerrar de ojos.</p><p><strong>Maneras de Escupir</strong><br />Habría que afinar los prejuicios. Perfeccionar las supersticiones. Exagerar los tics. Imitar lo indebido. Un escritor notable, que también escribió sobre estética, y justamente, definió al gusto literario como supersticiosa Ética, en su relato &#8220;Hombre de esquina Rosada&#8221;, figura la emulación con el indicio de que &#8220;los chicos le copiábamos hasta la manera de escupir&#8221;.<br />Eso, lo bueno de la literatura. Lo malo no aparece en el cuento: quedó escondido bajo ese &#8220;hasta&#8221;, que engloba tanto, -todo-, que hace pensar que ninguno de esos copiones llegaría a ocupar el lugar del jefe.<br />Solo un supersticioso, engañado por la creencia de que la magia del poder procede de un modo de escupir, puede armarse de la distinción indispensable para estar en carrera. Por ejemplo, Arturo Carrera, uno de los mayores poetas de la segunda mitad del siglo, que tienta a calificarlo como el mejor.<br />Me tocó presentar su libro La Partera Canta justo en un negocio de San<br />Telmo que Miguel Briante, a pala y pico, había convertido en loft villero,<br />para vivir ahí, hasta que fue invadido por la redacción del EP. Esa vez -sería por 1982- hablé de todo lo que era y lo que prometía el libro de alguien tan cercano a Sarduy, Lamborghini y Girri, que a pesar de tanta reverencia, influencia y veneración, por léxico y temática, por técnica y referencias ideológicas, nadie reportaría a esa constelación de tres. El poema convenció a los pocos que ya por entonces admirarían cualquier texto que presentara su autor y hubo que esperar la aparición de Arturo y Yo y nadie dudó del lugar de Carrera en la poesía de lengua española.<br />Se trata de literatura, de modo que en el párrafo anterior, &#8220;pocos&#8221; debe<br />interpretarse como un conjunto no mayor de una veintena, y &#8220;todos&#8221;, como el conjunto mayor, que debe andar por los tres mil, entre quienes menos de un tercio está dispuesto a leer poesía, y no más de un décimo está capacitado para juzgarla con un mínimo de criterio.<br />Pura mentira: &#8220;nadie dudó&#8221; es una exageración. Por aquellos años, Pablo Ananía -otro que es uno de los mayores poetas argentinos-, no conseguía explicarse mi devoción por Carrera, ni tenía paciencia para atender explicaciones. Ananía acaba de publicar su quinto o sexto libro.<br />Como Héctor Viel, otro de los mayores poetas argentinos, nunca tributó a<br />los sellos de goma que se alquilan para simular el respaldo de una Casa<br />Editora, ni distribuyó sus libros. Al último apenas lo anunció por e-mail,<br />pero nunca cumplió la promesa de enviarlo por OCA, ni accedió al pedido de que la cortase de una vez con ocas y papeluchos y lo attachiase a un &#8220;Emilio&#8221; que ni necesitaba escribir: clic-copi- peist y a otra cosa mariposa.<br />Es de los que no quieren aceptar que la poesía tiene tan poco que ver<br />con el papel como con las presentaciones de libros y las letras del Indio<br />Solari.<br />Es cierto que sobran pruebas de que las pantallas tienen un efecto neurológico que en determinadas circunstancias pueden afectar la autonomía del expuesto a ciertas frecuencias de barrido, o refresh. Y hay pruebas de que mientras Internet idiotiza tanto o más que la tele, el correo electrónico, con la promesa de vincular y comunicar, incomunica, por cuanto los integrados virtualmente, no saben si recurren a la electrónica para comunicarse, o si se comunican para usar la electrónica y de ese modo, cumplir con las condiciones de usuario de computadora, que dan por supuesto los vendedores de equipos de programas. Comprado para acceder a los lugares de supuesto descanso. Es algo bien sabido por los fabricantes de automóvil, y por consejeros matrimoniales: las cosas útiles suelen usarse menos por necesidad, que para sentir amortizado el costo de tenerlos. No solo la señora; la filmadora, la licuadora, la amante, la lancha la quinta, el cuarto de huéspedes, los libros.</p><p><strong>Corrigiendo</strong><br />Así son los prejucios. Sea en poesía, genética o física teórica, las instituciones siguen obedeciendo la ley de hierro que las condena a privilegiar su propia reproducción y la del gallinero que promete a todos el carácter transitivo de la verticalidad. En cambio entre los creadores, sigue vigente como condición indispensable, atender al precepto del Don Pirulero y sería bueno corregir esta certeza con el testimonio de alguna excepción.<br />Es bueno corregir y librarse de certezas equívocas. Me encantaría enfrentar ahora la necesidad de corregir la certeza pedante, desde la del EP de los ochenta que diagnosticó la evolución de esas nuevas etapas constitucionales del proceso de Reorganización Nacional. Por ejemplo yo, estaría ahora corrigiendo mi diagnóstico, un poco avergonzado, arrepentido, pero mucho mejor.<br />Tampoco he conseguido evidencia que me impusiera corregir mi diagnóstico de la política cultural de las etapas civiles que estaban a punto de comenzar. De volver al pasado, modularía el tono, que desde el presente, justifico por la indignación ante tanta mentira e improvisación y tanta necesidad de creer que despertaba entre sus víctimas. Una corrección: no en El Porteño, pero en tiempos de la revista, y tributando a los ejercicios de su pequeño observatorio cultural, en un Clarín, y en alguna revista de crítica, me referí a los &#8220;talleres literarios&#8221; que comenzaban a brotar, por el mito de los valores de la cultura que la publicidad oficial insuflaba en la gente, y la desocupación y la retracción salarial que la reorganización nacional victoriosa imponía a críticos y autores. Exagerando, escribí, escribí que el escritor debía &#8220;&#8230;acercarse a<br />los maestros para seducirlos o para impugnarlos, nunca para aprender de sus palabras lo que debe aprenderse en sus obras. En el curso de las trescientas horas anuales que distrae el taller, un poeta joven puede leer cincuenta libros, memorizar cinco mil versos o familiarizarse con lenguas extranjeras, clásicas o aborígenes&#8230;&#8221; Sin decirlo abiertamente, esta consideración, y la evidencia de que todo taller es una práctica de subordinación y de regocijo en lo sublime de compartirla, pronosticaban -y así se leyó- que entre tanta concurrencia a talleres y pizzerías literarias, no se obtendría un solo escritor y se frustrarían muchas vocaciones.<br />Pasados diez años descubrí mi error. Leí el poema Punctum, de Martín<br />Gambarotta. Había obtenido un premio, el del certamen de poesía latinoamericana del Diario de Poesía- pero los premios dicen más del<br />jurado que de la obra- y conviví con el borrador durante varios días desocupados, y lo di a leer a Leonidas Lamborghini y a Steimberg diciéndoles nada más algo así como &#8220;miralo: es bueno&#8221;. No quería contagiar entusiasmo ni corrobar mi acierto o el del jurado. Necesitaba verificar si también a ellos los remitía a charlas y cartas de los años setenta y ocho al ochenta tres, y a las dudas y esperanzas que compartimos. Tuve suerte: leyeron con tanta buena voluntad como la que yo, por una vez, había concedido al libro. Cada vez resulta más difícil leer. Y aunque no me interesa la opinión de Carrera, le hablé de Punctum y dijo que conocía el poema y al autor, porque había &#8220;trabajado&#8221; en su &#8220;taller&#8221;. Después conocí a Gambarotta que, sin pudor, me anunció que se había sometido a un taller, y que reconocía su utilidad. Y de inmediato revisé mi memoria, y encontré varios ejemplos de obras de calidad,<br />cuyos prontuarios reconocen su paso por uno o más talleres literarios.<br />Podría enumerarlos, pero me los reservo porque como son jóvenes y buenos escritores, por desconocidos, no agregan evidencia, y parecería una serie de nombres inventados. ¿Te suena Gustavo Nilsen? Sí: el que publicó una novela que ni el nombre recuerdo. Pero publicó &#8220;Playa Quemada&#8221;, una colección de cuentos impecables, con una escritura y originalidad que ningún maestro ciruela de taller de narrativa debe tener ni, sospecho, puede llegar a descubrir en medio de su rutina de atender gente y poner disciplina a gente ansiosa y desubicada. Nombré a Nilsen porque siempre agradece a los maestros del taller que ayudaron a formarlo. Y me extendí en el tema y disculparme ante Abelardo, Isidoro y Arturito en nombre de tantos anónimos trabajadores del oficio de transmitir este oficio y, de paso, corregir un error. Pues bien. Me<br />equivoqué. Volverá a suceder, quizás. Mientras, me corrijo: debí reconocer que no descartaba la emergencia de buenos autores a pesar del efecto de los talleres literarios.</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18248 size-full" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-111713.png" alt="captura de pantalla 2026 09 07 111713" width="500" height="321"  title="Estados alterados" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-111713.png 500w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-111713-300x193.png 300w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></p><p><strong>Chicas Desprejuiciadas</strong><br />El ideal del bolú de los años cincuenta. Chicas soñadas, escasas y casi<br />inaccesibles, como todo ideal de consumo.<br />Esto es sobre literatura: ahora escasean chicos y chicas con prejuicios y empieza a detectarse un faltante de autores con prejuicios. Hasta los fundamentalistas, andan desprejuciados. Corregir un mal juicio es una virtud. Pero sin un prejuicio, ni el virtuoso sería capaz de tomarse el trabajo de recordar, ponderar y corregirse para ordenar todo de nuevo.<br />Hoy, repetir el elogio de la hipocresía, sería una grasada. Ya lo hizo Kant. Y se lo apropió una civilización entera, que, en apenas dos siglos tanto se consagró a encarnarlo que lo olvidó, y no podría formularlo, supuesto que pudiese necesitar grabar en palabras, lo que sabe: que no es malo vivir con la máscara de la virtud, pues fingiendo virtud, uno va por el mundo llevando esa máscara que proclama la superioridad del bien sobre el mal.<br />Se lo ve en las películas, del que hace todo bien todo el tiempo, nadie se pregunta por qué actuó así, ni sospecha que pudo haber estado fingiendo.<br />Nadie al alcance de los medios carece de un menú con el ránking de males de la humanidad. Y aunque algún extremista pueda agregar al listado de males el prejuicio kantiano, ni extremistas ni prudentes incluyen la creencia en la virtud de las máscaras virtuosas entre la disparatada lista de causas cuya erradicación resolvería alguno o todos de los males del mundo, que van desde el capitalismo y el autoritarismo, hasta el consumo de sal, o de azúcar, pasando por la polución ambiental, los asteroides, el judaísmo, la iglesia, la represión sexual, los medios, y la mancha de ozono, las carnes rojas, los partidos verdes, la prensa amarilla, la vida gris de las oficinas, las carnes rojas, la libertad sexual: todo entró en la lista de causas menos el caretismo. Me da lo mismo: no creo en las listas.<br />Y esto lo sabe quien haya frecuentado el medio literario donde casi ya ni se usa la expresión &#8220;careta&#8221; y el neologismo &#8220;producido&#8221; refiere más a la propiedad del vestuario y utilería, que a una forma de desempeño actoral.<br />Lo prueban las presentaciones de libro: elegite en la pasarela en oferta a la que todos consensúen es la más &#8220;producida&#8221; y si te sale bien y llegás a tratar con ella y a conocerla bíblicamente, confirmarás que es menos &#8220;careta&#8221; que lo esperado y que el promedio, aunque según la regla, sea igualmente boluda.<br />La literatura, como todo ámbito comercial necesitaría una inyección de prejuicios, supersticiones, preferencias caprichosas, hostilidades arbitrarias. Porque sin prejuicios, casi no se puede pensar. Y sin enemigos, no se puede pensar. Y los enemigos pret-a porter que oferta el menú de los medios -y de la prensa cultural hecha de medios- son tan compartidos que sacan las ganas de pensar.<br />Además, ya se ha dicho hace mucho todo lo que merecía decirse de ellos, y nadie ignora las reglas de etiqueta que indican cuál de los argumentos contra cada enemigo &#8220;producido&#8221; debe repetirse según la situación y el tipo de público que se enfrenta.<br />¡Cuántos prejuicios nuevos necesitamos! Y cuántos vetustos requieren actualización y perfeccionamiento: contra los turcos, sí, pero diferenciando a turcos -genocidas de Armenia- de turcos árabes sin genocidio a la vista para reivindicar. Y entre estos árabes que serán &#8220;turcos&#8221; con mas comilla, o itálica, diferenciar con un poco más de prolijidad al turco musulmán, del judío, y el cristiano, de éstos, que son muchos, distinguir, ortodoxo, coptos, católicos y algunas otras clases que seguro habrá.<br />Es cosa de argentinos judíos llamar &#8220;turco&#8221; a los descendientes de la diáspora española. Y por su culpa en el comercio, la cultura, el estado y la poca industria que quedó aquí, hay muchos sefardíes, como el turco Salama, caramelero, o el turco Kelzi, refinador, la turca Ventura, física nuclear, que viven privados de un prejuicio específico y válido, y deben exponerse al ominoso antisemitismo popular, importado del folklore centroeuropeo, y nunca saben cómo festejar a quien les participa uno de esos chistes de judíos, que siempre vienen de una compilación hecha por judíos en proceso de asimilación.<br />Son catalanes y castellanos los que impulsan un repertorio de chistes de argentinos como en represalia a nuestros chistes de gallegos. Pero sus mercados están en Brasil, porque en LA España de la NATO, que crece al<br />ritmo americano y ya es la decimocuarta potencia económica y militar, nadie va a perder el tiempo en pavadas. Casi ni chistes de vascos suelen contar. Y los vascos tienen una manera de hacer chistes que, si bien se repiten y se repiten, no causan ninguna gracia. Gracia causa Página/12, que hasta quien comparte con Ambito Financiero la certidumbre de que se encuentra a la derecha de Clarín, debe reconocer que es el medio más representativo de las víctimas argentinas del terror de estado, no cubre los episodios de la lucha armada del pueblo vasco con cables de agencias de noticias, sino con servicios de reproducción de las notas del diario oficialista de Madrid, y califica, a los miembros de la oposición vasca como asesinos terroristas, inadaptados que no pueden en razón, de iluminada minoría a la que adhiere apenas la tercera parte de los vascos y que a punta a metas compartidas por la mayoría de esa pacífica nación ocupada. Pero esa no es una cuestión de números. Estas son páginas sobre literatura que no deben formular afirmaciones en base a cálculos de encuestas Gallup. Las proporciones son odiosas y tributan a esa doctrina del gobierno representativo que Borges llamaba una superstición<br />estadística. Y menos para juzgar la interna una nación extranjera, que<br />funda sus derechos territoriales en un prejuicio genético, según el cual habría una propiedad del cromosoma, que distingue a una categoría superior de humanos, que pueden reclamar un trato diferente -el privilegio: la sumisión a leyes privadas, propias- y representarse a todos los demás como sus vasallos.<br />Volviendo a nuestros turcos: lejos están los tiempos de la civilización arabigoandaluza, donde con hostilidades y prejuicios, vivían en paz judíos, musulmanes y cristianos. Los atrasados, seguían esperando al Mesías y pensaban que los musulmanes confundieron una compilación de versos con la palabra altísimo, que solo dicta en prosa y en hebreo y que los cristianos eran nostálgicos del Imperio Romano siempre dispuestos a colaborar con los bárbaros godos en sus incursiones y saqueos. Los musulmanes pensaban que los judíos eran buena gente, aunque había que vigilarlos porque pretendían ser descendientes directos de Dios, y que los cristianos eran unos hinchapelotas que no pensaban en otra cosas que en convertirlos. Los cristianos no pensaban mucho, pues ya tenían su Mesías y solo les faltaba un Cid que pusiera orden y los nombrase interventores.<br />Tal vez, secretamente, los hombres envidiasen a los jefes de familia judíos y musulmanes, que no tenían que conformarse siempre con la misma mujer. Pero todos vivían en paz hasta que los de Castilla se empecinaron en agrandar su reino y se pusieron las pilas para la guerra. Primero echaron a los árabes. Después se la tomaron con los judíos: a algún acomodado le permitieron convertirse, y a los que no alcanzaron escaparse por Africa y son los antepasados de nuestros &#8220;turcos&#8221;, los masacraron o quemaron en hogueras. De todo eso solo sobrevive una lengua, y el cancionero que preservó sus figuras y acentos.<br />Antes que nadie, hace cuarenta años, dos chicas argentinas -Leda Valladares y Maria Helena Walsh- le dieron status de pieza refinada de consumo culto. Hace unos días Manolo Juárez, músico culto de inspiración folklórica, dijo que todos esos que la industria del disco y la de festivales llaman &#8220;folkloristas&#8221; son apenas músicos de inspiración folclórica, y que solo reconocía como folklorista a la Valladares.</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18249 size-full" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-112254.png" alt="captura de pantalla 2026 09 07 112254" width="502" height="265"  title="Estados alterados" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-112254.png 502w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-112254-300x158.png 300w" sizes="(max-width: 502px) 100vw, 502px" /></p><p>Siempre busco un espacio para manifestar que con todo y a pesar todo, la Walsh, sin ser una de nuestros mayores poetas, es una de las figuras más trascendentes de la Argentina de siglo pasado.<br />&#8220;Trascendente&#8221; es un cliché, que en la frase anterior quiso representar a un tiempo &#8220;perdurable&#8221; -lo llamado a durar mientras dure la lengua y la tierra que habito, y merecedor del trabajo intelectual de cuidarlo- y &#8220;fundante&#8221;, creador de efectos indispensables, que sin su paso por el mundo, no hubiesen existido.<br />La poesía de sus limeriks, encanta a cualquier niño que pueda rescatarse por unos minutos del ruido de Fox Kids y a cualquier lector culto de poesía, que pueda interrumpir un minuto su malabarismo de tomos y recortes, y emprenda una lectura sin prejuicios.<br />Y quien revise sin prejuicios su cancionero infantil, reconocerá una fuerza poética de creatividad comparable a la de Pascual Contursi, Chango Rodríguez, o Yupanqui. Si además de un instante y de buena fe, dispone de alguna afinidad con la música, revisando el cancionero de la Walsh y recordando la paupérrima oferta cultural de la Argentina de la segunda mitad del siglo, reconocerá que su repertorio de fuentes y citas de géneros musicales, dotó a las generaciones nacidas después de l955, de una experiencia con formas musicales que la industria cultural había decretado obsoletas o inexistentes.<br />Los críticos de cine, tan proclives a fascinarse con chismografía como por los aspectos administrativos del negocio al que la mayoría de ellos se complace en servir, al tiempo que desestimaron -seguramente con justicia- la pobreza narrativa del film inspirado en la inmortal Manuelita, omitieron explicar por qué la estética del dibujo decepciona al que esperaba un film sobre la Manuelita de su memoria y dedicaron más espacio a la chismografía del fraude comercial y los tejemanejes del Instituto de Cine, que a contemplar las posibilidades perdidas, o imaginar la causas por las que el nombre &#8220;Manuelita&#8221; puede atraer una corriente diez veces mayor que el nombre del producto más convocante que produjo la industria del disco.<br />En el arte popular rige el saqueo temático, la usurpación de figuras y méritos, y la producción de figuras sustitutivas. Estoy reflexionando sobre literatura: Soledad.<br />Sin duda, el repertorio de este &#8220;producto&#8221; merece oírse de primer <br />mano, con intérpretes oriundos de sus respectivos géneros. Pero la mayoría no está al alcance, o, peor, también se perfila como producto y procesa un repertorio tan exótico como el de la exitosa pendex. Por ejemplo, la Sosa, tan solvente en lo suyo, roza el ridículo -¿o lo representa?- cuando canta una tontera oportunista de Gieco, sin más pertinencia vocal que su afinidad ideológica, mental. Habría que preguntarse si fue éste el caso de los paso doble, las zambas y foxtrots interpretados por Gardel. Gardel, tan diestro en sus relaciones con la industria como torpe con los pingos, si fue un producto de la industria consiguió administrarlo a medias. Eso explicaría por qué, a<br />muchos nos parece auténtico Charly en el himno que recién ahora me entero e s un me-too del himno americano, interpretado por Hendrix con más brillo y en una oportunidad más digna. Antes de descubrir el original de Hendrix, creí sentir la guerra sucia en los desplazamientos armónicos y rítmicos de la interpretación de García, sin saber que eso era el eco del Vietnam de Hendrix.<br />Aún así lo de García es auténtico, y no produce el efecto de Domingo cantando tangos, o el de Pavarotti vociferando canzonette naboledane, o<br />de ambos en patota con ellos con el menos &#8220;producido&#8221; Carreras desvirtuando, interpretando cachitos de ópera en montaje tipo Selecciones<br />del Reader&#8217;s Digest.<br />&#8220;La letra: ambigua selva&#8221; afirmó Girri condensando citas de Dante, Mallarmee y Eliot, testigos del mismo vértigo ante la imposibilidad de pronunciarse en un mundo indiscernible por su extensión y su entramado<br />proliferante.<br />El carácter selvático, espeso, oscuro e indiscernible de este mundo virtual, incita a la aventura y a entregarse a la curiosidad acuciante, y ahí tenemos la filología de Nietzsche, armada sobre etimologías truchas, y las etimologías helénica y germana fabuladas por Heidegger.<br />La ambigua selva lo autoriza, tal como facilita el trabajo de embaucadores: terroristas de la enciclopedia, y de las revistas de divulgación científica, como el Lacan de la topología, los matemas, y la beance.<br />Sin careta de honestidad, ni prejuicios contra la incertidumbre. Yo no lo sé. ¿Quién me obliga a saberlo? ¡Por qué justo yo tendría que proponer una respuesta como si fuese mi partido! ¿Quién prohibe delegar la decisión a los que tomen estos registros como un agregado de pruebas para fundamentar un juicio que desde que empezaron a leer, o a escuchar música, viene grabado en algún dispositivo personal que domina sus hábitos de zapping, la composicion de su cartelera de ídolos y sus preferencias operísticas, que bien vistas, representan la misma cosa..?<br />Y esto habla de literatura. Presa de las palabras. No solo de la palabra que a veces vehiculiza en canciones, himnos o dramas musicales.<br />También la música sin palabras necesita nombres, títulos, dedicatorias, y cuando los elude, ese nombre sin numeración, ni alusión a una tonalidad,<br />sin opus, dice tanto o más que &#8220;pieza en forma de pera&#8221; en Satie, &#8220;Moza Donosa&#8221; en Ginastera, o &#8220;Noche que cambia escenografía&#8221; según habrán<br />sentido los primeros destinatarios del título alemán de &#8220;Noche Transfigurada&#8221; que trata más sobre música que sobre el encuentro nocturno entre un par de desesperados. Son cosas sobre las que nadie está en condiciones de pronunciarse, pero que deben pronunciarse para decir las cosas que merecen saberse: tomando solo el seleccionado alemán se ve que Bach aunque sería ignorado, o menos valorado, seguiría siendo Bach si hubiese sido mudo, y analfabeto, y no hubiesen estado sus cantatas y pasiones; Mozart y Beethoven, que a diferencia de Bach dominaban la creación de textos y bien pudieron haber sido escritores, serían los mismos objetos de culto sin obras vocales. ¡Me banco sin Fidelio, sin La amada lejana pero qué odioso el mundo sin Don Giovanni y sin Flauta Mágica! ¿Es creíble que se pueda pensar que sin esas dos faltarían en el mundo un par de monumentos y muchas obras y públicos provocados por ellos, faltarían ideas y maneras de decirlas e imaginarlas, y otras habrían circulado y operado de un modo diferente..? Yo lo creo: todo sería distinto y nada justifica pensar si sería mejor o peor.<br />Lo mismo puede decirse acerca de la matanza de curas, rojos, y libre pensadores de la guerra española y el training y la publicidad que facilitó<br />a la Luftwaffee. Y la atención y la división de bandos que produjo en la prensa y el público de todo el mundo configuraron una escena que estimuló el proyecto megalómano de Hitler y de toda Alemania, y dispuso el ánimo de los europeos y de los políticos de todo el mundo de una manera que, si la República se hubiere impuesto al fascismo, habría alineado la guerra y los bandos en una configuración distinta (mejor, peor para los participantes de la gran guerra, mejor o peor para sus resultados: ¿qué importa eso ahora?).<br />Guernica no existiría, o habría sido pintado sin caballos y se llamaría Barrio Renault, o Dresde, en alusión a monstruosidades semejantes cometidas por los aliados.<br />Sin tanto cura muerto como conjuro a la agresión fascista, la derecha francesa, y tras ella el pueblo francés y todo el clericalismo, no hubiese recibido con júbilo al ocupante alemán. Y con una España republicana, roja, el creador de Guernica no habría merecido la indiferencia de los ocupantes de París, y probablemente, sería otro emblema de la barbarie de Auschwitz por español, zurdo y exponente del &#8220;arte degenerado&#8221;.</p><p><strong>Europa Asesina</strong><br />Es notable que Picasso no eligiera un destino de exilio millorario en New York. Y pensar que, en España le habría ido peor que en París asolado por la Gestapo. Si se pudiera desear hacia atrás, habría que desear un destino ibérico a los judíos del resto de Europa. Esto es literatura. Habla de los españoles que orgullos de integrar el seleccionado militar de la NATO, vienen de celebrar el quinto centenario del genocidio de la conquista, sin recordar que en aquel mismo 1492, no habían partido las carabelas cuando se puso en vigencia la expulsión de los antepasados de nuestros &#8220;turcos&#8221;. Hubo masacre, genocido de grado menor, pero también arreglos: un tercio de ese pueblo negoció su conversión, al parecer, los que más oro y riquezas tuvieron para entregar la insaciable corona de Fernando e Isabel.<br />No se sabe cuántos siguieron durante generaciones, careteando y celebrando sus ritos secretamente. Y el Aguado que fue compañero de armas del joven oficial español José de San Martín, terminó apareciendo en París encarnando al poderoso banquero judío Aguado. En 1939, cuando Franco terminó de fusilar a los últimos resistentes rojos y a los últimos resistentes anarquistas que aún no habían terminado de fusilar a los rojos, había en España cuatro mil judíos. En el 1945, cuatro mil seicientos, más los que seguían cruzando la península para embarcarse hacia mejor destino.<br />Como todos, bajo el caudillo, no la pasaron bien. Pero mal-mal, tampoco. Mucho habría que aprender de los judíos españoles que guardaron secretamente su fe durante siglos, arriesgando la hoguera. Y, aún desde las notas literarias de una publicación de mala muerte, habría que alentar a los herederos de esa fe secreta, a reclamar una reparación por tantos siglos de opresión y hogueras. Como los alemanes a sus víctimas. Pero no a título personal, porque sería desmadre. Pueden pedir una pequeña provincia autónoma, un feriado religioso en el aniversario de alguna de las tropelías de la corona, o una cadena de sinagogas y escuelas.<br />Tan faraónica como la que los islámicos consiguieron en tierras públicas,<br />frente al ex-cuartel de los Patricios.<br />Pero menos kitsch. Argentina es, casi, un país libre. Cualquier arquitecto<br />judío puede entrar con la Pathfinder de ir al country, puede subir a la<br /> erraza de Jumbo de Palermo, estacionar, y tomar mate oyendo en el<br />estéreo la 96.3 F.M. Jai, suponiendo que queden arquitectos capaces de<br />tolerar las cumbias industriales y el género spice-girls y bailanta en<br />hebreo que llena el 90 % de las emisión y hacen pasar por música judía.<br />Aturdido, podrá chusmear los últimos retoques al proyecto de mezquita.<br />¡Ingele: oh weis mir! Responde Jahve, dios mío y de todos los creyentes:<br />¿¡cómo han podido hacerla tan fea!?<br />Suerte que el Islam, fiel al mandato del dios de Israel que judíos, cristianos, y seguidores Khomeini desobedecen, prohíbe la reproducción de imágenes. De lo contrario, los constructores habrían mandado a un albañil al Easy, para tener una dotación de coloridos enanos de jardín que en esa sección del Jumbo se pueden conseguir por ocho pesos: menos que un platillo de kippe y bakhlawa, en el Mac Homa de quick food que tarde o temprano algún emprendedor instalará en las proximidades de la inminente universidad islámica.<br />Tal vez Soros contemple ese proyecto. Pero difícimente un turco acepte<br />asociarse con él. El árabe, como todo argentino, es supersticioso y debe<br />estar al tanto de que los apellidos capicúa traen mala suerte, tal como lo<br />prueban los afiliados a la UCD que más se expusieron a la influencia del<br />campo magnético de Menem, y hasta hoy, los únicos miembros de su<br />gabinete sometidos a la justicia.<br />La digresión es una operación literaria. Y aunque muchos comentarios parezcan disgresivos, son pertenecintes a un texto sobre literatura. Estas<br />son páginas sobre literatura. Aunque no te parezca. ¿O acaso el discurso<br />sobre la corrupción, aunque acotado en la prensa, no es un género literario<br />tal como el Pacto de Olivos? Si está escrito en algún lugar, puede ser una<br />pieza literaria.</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18250 size-full" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-112421.png" alt="captura de pantalla 2026 09 07 112421" width="505" height="372"  title="Estados alterados" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-112421.png 505w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-112421-300x221.png 300w" sizes="(max-width: 505px) 100vw, 505px" /></p><p><strong>Internas</strong><br />Pero, si tuviese una copia del pacto, jamás perdería tiempo en comentarlo. Allá ellos con sus arreglos. Jamás perdería tiempo analizándolo. Ni siquiera tiene el encanto de lo que ayuda a vivir pericolosamente. En cambio, las peleas entre turcos, y las peleas de Levinas con un turco judío, suman al tener el encanto del humor jasídico y el de la evocación de la judería de Toledo que a su vez se presta al deber literario de colocar algunos miguelitos bajo las ruedas del carro triunfal de la España monárquica y soberbia. Pero en cuanto a la rencilla entre judíos turcos y eskenhazis se mete un turco neocristiano, y hay intereses&#8230; no entiendo más. Yo no sé. Y no vi nada: no sé nada.<br />Lo poco que pude espiar en una Mac atosigada de transcripciones, diagramas, e imágenes de terremoto, escaneadas por algún service informático, me hizo pensar en que el eskenahazi, por los monólogos que representó en los despachos de Tribunales, hablaba de dos turcos haciéndose el boludo, como un recurso protocolar típico del que habla para una audiencia compuesta de terceros que, sincronizadamente, se hacen los boludos. Como el que vive en medio de un estallido de coincidencias inútiles, que nada significan, y ya está tan podrido de su inutilidad que ni las quiere ver. Que los turcos intervinientes pertenezcan a distintas confesiones, que uno de ellos haya adoptado una confesión distinta a la de sus ancestros y a la de su propia familia política, es un azar que no explica la facilidad con que los otros participantes varían el contenido de sus propias confesiones. Que la confesión de ambos turcos en juego, coincida en la prohibición de la ingesta de chanchos, no prueba el acierto de los que apuestan a que son como chanchos, y mucho menos, que alguien pruebe fehacientemente que alguno de ellos anduvo haciendo chanchadas.<br />Pero ya sé, no me digás, tenés razón. No escupas para arriba, porque te vuelve. No muerdas la mano del que te da de comer. No revuelvas la mierda de anteayer porque va a volver a apestar la casilla. Donde se come no sé qué más se debe hacer. Y no hay que meterse en líos de familia cuando nadie te llama. Hay que aprender de la cana: se mete en cualquier lado donde pueda haber algo para morder. Pero en líos de marido y mujer, si no hay lesiones graves, se hacen los osos como si el malo de la pareja los tuviese arreglados igual que el diler de la pieza de enfrente. Buena gente los canas que viven y dejan vivir, y no se dejan enredar en riñas entre cornudas y celosos de la siompe.<br />Y como ya dije lo peor, ya pasó lo peor y aquí no ha pasado nada, la casa está en orden, felices pascuas señor ministro de seguridad entrante, cualquier error, fue involuntario: quizás producto de la mala formación de la universidad estatal, tripartita, abierta a gente como uno o que entra por<br />esnobismo y sale ingnorando lo elemental.<br />De ahora en más: mutis por el foro. Mutis: aquí todos andan creyendo en Gilda, Charly García y García Marketing. Y de Mutis, casi ni se habla. Ya que tantos andan yendo y viniendo a la embajada de Colombia y a las representaciones semioficiales de las beligerantes FARC, habría que gestionar permiso para publicar gratis, en un futuro número de El Porteño algún relato como “Antes de que Cante el Gallo” de Alvaro Mutis.<br />Habría que estar más documentado sobre los crímenes de Alemania, de los reyes católicos, de los paramilitares colombianos, del terrorismo islámico, y si se confirman las imputaciones que vuelta a vuelta hacen improvisados como Noam Chomsky y publicaciones marginales y sensacionalistas como Time, también los crímenes del ejército israelí y de la Mossad. Pero de eso, juro no comprender nada: hasta ahora, apenas aprendí a distinguir un tsure de un moel, y solo por instinto me las arreglo para localizar a oscuras un mogen, siempre y cuando pueda partir de un tujes y saber por dónde sale la voz, o el jadeo, el quejido. Me retiro de un tema, que aunque perteneza al campo literario, a mi no me compete.</p><p>Prensa seria<br />Como el tarado de la radio que a falta de ideas o de autorización para<br />formularlas ante el micrófono, se pone a comentar los diarios, mencionó a<br />La Nación y mentó una página de ese matutino.<br />Y aprovecho: ahora que cada uno quiere publicar su novela histórica,<br />seguro que algún lector que comenzó a leer por este subtítulo, -dado que<br />es improbable que alguien haya llegado a este párrafo tolerando el<br />comienzo y el desarrollo de este artículo sobre literatura- podrá confirmar<br />la veracidad de Sarmiento cuando en su correspondencia a Sarratea<br />comenta que Mitre hizo una vaquita entre proveedores militares para<br />hacer su Anillaco en Buenos Aires&#8230; Y de paso corroborar la afirmacion<br />de León Pomer en su “La Guerra del Paraguay”, de que el capital que<br />fundó ese medio e industria, procedía de las misma fuentes.<br />Yo lo ignoro. Con tanta carne podrida desparramada por la historia<br />argentina, y tantas pistas plantadas así en la historia, como en los lugares<br />del hecho de repercusión pública, solo un especialista puede formarse una<br />opinión.<br />Inútil, porque no hay estigma de nacimiento que sirva para explicar el<br />ulterior desempeño de un medio de comunicación. Basta revisar cualquier<br />número de Página/12 para corrobarlo.<br />En La Nación del 9-10-99, se publica una columna de Alicia Dujovne<br />Ortiz. Es una escritora muy apreciada entre sus colegas, cuya obra nunca<br />me despertó interés, pero sin duda no es de las que roban vidalitas ni usan<br />personajes de ficción procedentes de otras ficciones. En su caso, la<br />yuxtaposición de apellidos no es un gesto snob: siguiendo sus andanzas<br />de prensa, reconocerá en ese Ortiz que parece adjetivar a su apellido de<br />linaje judío, el orgullo de contar entre sus ancestros al inolvidable Ortiz<br />Oderigo -el del jazz- que atendió como nadie en su tiempo, el misterio de<br />los pueblos africanos, su diseminación, su desaparición de ciertas zonas<br />privlegiadas como esta sub-capital del Merdosur.<br />La referencia genealógica es pertinente, porque las tres veces que me<br />detuve en las columnas de esta señora, abordaba cuestiones raciales sin la<br />trivialidad habitual de la prensa, ni el caretismo que se imputa a ese<br />diario. Una, revelaciones sobre la música y la raza africana, expuestas con<br />referencia a su ancestro. Otra, revelaciones sobre los gitanos en Francia,<br />procedente de una experiencia turística de verano, que con estudiada<br />trivialdiad, narra curiosidades de los nómades, vistas desde el momento<br />en que inesperadamente un europeo comienza a incubar su semillita<br />racista.<br />Hay que estar del tomate en almíbar para homenajear a un columnista<br />acogido por las páginas del diario de Mitre. Pero estas cosas pasan y tiene<br />que seguir con vida alguien más que recuerde el mensaje cifrado que en<br />tiempos del mundial &#8217;78 emitió el historiador Weinberg en el suplemento<br />cultural, en su protesta contra la celebración de la genocida Campaña del<br />Desierto, y las señales de entendimiento y solidaridad que por entonces el<br />crítico de cine Potenze, enviaba a las víctimas y los testigos del terror de<br />estado en sus colaboraciones a La Nación.<br />El contenido de la columna, es un resumen de información, que, en el<br />mundo, es tan conocida que nadie, salvo los especialistas, considera digna<br />de comentarios. En cambio en Argentina, casi fue un secreto a voces, y a<br />veces imputado a una usina de infamias tipo Protocolos de los Sabios de<br />Sion, otra dosis del pasto que rumían los skin heads del rock.<br />En síntesis, la confirmación de que los judíos europeos no pertenecen a<br />la estirpe semita, y descienden de un pueblo convertido al judaísmo<br />durante la Edad Media.<br />El arte de la autora se reconoce en la destreza con que logró pasar la<br />aduana ideólogica de un medio poco propenso a relaciones enojosas, y a<br />la sutileza con que pondera las consecuencias del consenso académico<br />con algo que hasta ahora no era más que la conjetura de un autor de<br />ficción: Arthur Koestler.<br />Para nosotros, una prueba de que, aunque siga empeñado en simular, el<br />fundador del porteño es apenas un goi.<br />Con frases breves y nada sensacionalsitas, Dujovne Ortiz, enumera todo<br />lo que este dato puede significar: desde la ironía del recurso a la<br />argumentación genética, por parte de quienes saben en carne propia a<br />dónde lleva el desvarío genético aplicado a la gente, hasta la paradoja de<br />confirmar la veracidad del axioma central de la argumentación de los<br />palestinos, hasta la burla a los racistas europeos, y la revelación de que la<br />mayor parte de los judíos proceden de una conversión, que al margen de<br />probar una curiosidad histórica, revela un momento en la historia judía,<br />donde alguien anduvo predicando la fe, interpretando la noción de pueblo<br />elegido, como abarcando a todos los humanos.<br />En la www se puede acceder a los ecos polémicos de esta pieza<br />impensanble por los que tienen prejucios ideológicos contra ese matituno,<br />que quiza esté a la derecha de Clarín, pero no tanto como Ambito le<br />atribuye a Página/12. Rescato la frase de un rabino que debió abrevar en<br />la mejor tradición jasídica y explica la irrelevancia del dato, por cuanto ya<br />está escrito que judío es aquel cuyos descendientes son judíos.<br />Tiempo Pasado<br />Entre el cese del EP y este conato de refundación, aquí nacieron más de<br />ocho millones y murieron más de tres millones y medio de humanos. Por<br />eso, aunque siga faltando gente, abundan los que no pueden ver qué otros<br />cambios se produjeron, sobran para pensar que el país debe haber<br />cambiado bastante.<br />Como pondría algún tarado de prensa, &#8220;asistimos a un nuevo<br />escenario&#8230;&#8221; Fiscalizado, integrado, convertibilizado, globalizado:<br />merdosurizado.<br />Y sobre esos tablones podridos, con poca luz, sin mucho ensayo,<br />Levinas se sube a presentar su remake sin señal de miedo al fracaso.</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18251 size-full" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-112547.png" alt="captura de pantalla 2026 09 07 112547" width="497" height="381"  title="Estados alterados" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-112547.png 497w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-112547-300x230.png 300w" sizes="(max-width: 497px) 100vw, 497px" /></p><p>Curtido: ¿Qué mal irían a hacerle dos o tres pares de fracasos más al<br />hombre? Veinte años mayor, con tres millones de muertos más a cuestas,<br />parece que le tuviera miedo nada más que a fracasar, a fracasar por viejo.<br />Claro: ya entra en la edad en que esas cosas empiezan a pasar y preocupan hasta que uno lee que es por el alcohol, y, aunque beba poquísimo se queda más tranquilo.<br />Anuncia que viene dispuesto a aplicar la misma fórmula, que era como<br />cargar el pomo en la heladera para tirar en carnaval cuando el corso del<br />pueblo todavía no degeneró en una batalla de baldazos, manguerazos y<br />tanques hidrantes policiales.</p><p><strong>Tiempo Presente</strong><br />Pero pasó el carnaval, y en el corso en la calle principal solo queda un<br />cortejo de trajes grises y máscaras mortuorias donde salpicar, y hasta<br />mera portación indebida de un pomo descargado, equivale a aparecerse<br />revoleando dos bidones repletos de mierda y sin tapita.<br />Es un nuevo &#8220;scenery&#8221; cuya ventaja, -la certeza de que ahora, nadie va<br />a volver a ponerte una bomba- se paga al precio de saber que de ahora en<br />más nadie va a venir ponerte nada.<br />¿Se alcanza a ver que cuando ya nadie te pone nada es como si hubiese<br />salido algo capaz de ponerle nada a todos, de modo de que cada uno<br />termine el curso calificado con un cero en cierta asignatura vital que<br />nunca sabrá cuál es?<br />Preferiría que esa materia fuese la mierda de los bidones, algo que no<br />cabe en el nuevo escenario porteño.<br />Ni en el Nuevo Abasto, ni en Puerto Madero, ni en la odiosa Feria del<br />Libro, ni en el tedioso Buenos Aires No Duerme.<br />Ni en el Congreso, donde los representantes de los partidos, sin<br />necesidad de hacer nada, solo por contraste con lo que hicieron otros,<br />empiezan a ganar un look &#8220;mani pulitte&#8221; que los distingue nítidamente de<br />los amigos que cada uno pueda conservar entre milicos asesinos, sindicalistas pistoleros y chorros, jueces chorros y corruptos, tecnócratas corruptos, mentirosos y chorros, y empresarios evasores, corruptos, corruptores y chorros.</p><p><strong>Portunholarse</strong><br />Ahora viene una cita de Pessoa:<br />&#8220;Maravilhosa beleza das corrupções políticas,<br />Deliciosos escândalos financeiros e diplomáticos,<br />Artigos políticos insinceramente sinceros&#8221;<br />Lo cito en lengua original, porque, si bien con distinto motivo, comparto<br />la propuesta del ministro Llach de que todo argentino debe familiarizarse<br />con la lengua predominante en nuestro Merdosur, y más quien pueda viajar ahora que tantas fábricas se están mudando a la tropicalísima metrópolis.<br />No sé si esa belleza de la corrupción, puede decir algo a los empleados de los medios que industrializan el género informativo, denuncia inconducente que Pessoa apilaba entre los infinitos detritus de la industria en su carácter de &#8220;artigos inúteis que tuda a gente quer comprar!&#8221;.<br />Parece cuento que la obviedad del recurso de mentir con la verdad, a la<br />que alude el oxímoron &#8220;insincera sinceridad informativa&#8221; si no es ignorada o desconcertante, resulta indiferente para la tropa de asalariados que revisten en los rangos más bajos del escalafón de la prensa, entanto, para sus superiores, es una fuente insustituíble de satisfacciones profesionales.<br />Y de tantas otras que escapan al control de una AFIP empeñada en<br />asfixiar las mejores inciativas privadas.<br />Tampoco sé si las cámaras legislativas se harán eco de las demandas lingüísticas del MERDOSUR que bien refleja el ministro, cuando propone la obligatoriedad de la enseñanza pública del portugués. Los legisladores son gente imprevisible, aunque, gracias a ese maquillaje de prensa, su imagen se desplace aceleradamente hacia el polo rotulado con figuras señeras como Palacios, Sáenz Peña, y De La Torre, librándose de la vecindad de Chupete Rabanaque, del compañero El Beto Imbelloni, y de los diputruchos que ponía Menem para levantar la mano cuando no quería gastar plata de su bolsilo para completar el quórum.</p><p><strong>Tiempo de recreo</strong><br />&#8220;Progresa el reposicionamiento de la clase política&#8230;&#8221;, escribiría un tarado de prensa. Y, pensando que acierta, uno debiera cuidarse del peligro de acabar reposicionado al cabo de una serie de períodos, cuatro o cinco períodos constitucionales.<br />Pocos conocen el ejercicio mental del bidoncito, que se aconseja a quienes piden técnicas de meditación aptas para neutralizar efectos de reposicionamiento indeseados.<br />Consiste en imaginar que, por ejemplo, uno cae de visita al Senado llevando un bidón con tanto disimulo y cautela como si fuese una notebook. Expresándolo en rima y en un sistema métrico más compatible con la globalización, hay que componerse, en la imaginación, la visión de un bidón de un galón.<br />Ponele que esa tarde estaban debatiendo la ley de privatización del Servicio Penitenciario Federal o de la Banda del Regimiento de Patricios y el presidente Álvarez concede un intervalo para que sus pares puedan ir al baño.<br />Es el momento de imaginar sesenta y siete despachos, con sus correspondientes sesenta y siete baños privados, encima de sesenta y siete<br />inodoros, sendos senadores se han sentado a cagar.<br />Y vos los ves y calculás que a una media de veinticinco onzas per cápita (en rigor, per culum), estás asistiendo mentalmente a la producción de casi doscientas libras.<br />¡Más de seis bushels de mierda que pujo a pujo, van agregándose al patrimonio cloacal de tu patria&#8230;!<br />¡Brotando desde culos paternos de tu patria&#8230;!<br />¡En cuyos centros, en ese instante, semivoluntariamente, sesenta y siete<br />anos se dilatan y contraen, al servicio de sesenta y siete organismos, que<br />contraerán, al fin de su mandato, el derecho a una jubilación de privilegio<br />de XXX dólares, indexados!<br />Anos: órganos excretores de cuerpos que al costo de apenas XXX dólares mensuales, velan por la mejor distribución de toda la riqueza nacional.<br />Pasaron diez minutos, terminó de cagar plenariamente el cuerpo legislativo, y acaba el ejercicio mental de neutralización, de influjos y pujos reposicionadores.</p><p><strong>Interpretaciones</strong><br />Diría uno de esos psicoanalistas que como excéntricos musicales de circo criollo tenían la facultad de interpretar cualquier cosa:<br />-Se empeña en imaginar a los senadores ca/gan/do para &#8220;ne/gar&#8221; que,<br />&#8220;subbb/conscientemen/te&#8221; piensa que lo cagan a usss/ted&#8230;<br />En el pasado, por oír estas mismas cosas, mucha gente abandonó sus<br />tratamientos sin pagar los honorarios del último mes.<br />Y ahora que casi nadie va al psicoanalista, y los pocos que van confían tan poco en sus tratamientos que eluden contarlo, por estas mismas referencias alguno interrumpirá la lectura de mis exhumaciones, y otros, más drásticos, dejarán de comprar la revista, contribuyendo así a mantener la creencia de que El Porteño no se vende, mito de los ochenta que ayudó a vender y que cuanto más se creía, más ventas terminaba produciendo. Hasta gente vendió: personajes que lanzó al espacio, quecuando uno le exige a Levinas:<br />-¿Por qué no querés reconocer que lo lanzaste vos..?<br />Hay que oírlo devolver la pregunta, con la característica astucia cínica<br />de ellos.<br />-¿A mi, pobre muchacho de once me decís eso..? ¿&#8221; Lanzar &#8221; yo?<br />¿Lanzar en qué sentido de la palabra?<br />Pero no sé si esa fórmula puede llegar a andar ahora, que es otro tiempo.<br />Es la hora en que un preso puede decirle a otro:<br />-Che&#8230; que bárbaro, son cerca de la nueve pe eme. ¡Viene el cambio de<br />guardia&#8230;! Ojalá vuelvan a interrogar ahora que toma turno el policía<br />bueno.<br />-¿Bueno? ¿Cuál?<br />-El que te convidó fasos, te acordás: el que dijo que votó a la Alianza y<br />es del Frepaso&#8230;<br />-¡No sé cuál es!, habla el desagradecido-desmemoriado y oye:<br />-¿Cómo que no sabés cuál es? Es el grandote joya, ese de diez, que con<br />tal de que no te retobés o le faltés el respeto no es capaz de fajar ni los a<br />traba que se atrasaron con la cuota&#8230;</p><p><strong>La Ley del Momento</strong><br />En este &#8220;contexto&#8221; quiero ver cómo se las arregla el Levinas, para hacerse el Levinas, en el turno de policías buenos, criminales malos, en cuyo transcurso nadie va a volver a ponerle una bomba y cuando nadie (todos) se va a tomar el trabajo de ir a ponerle nada, ni se le va a cruzar por la cabeza la idea, ni las ganas de hacerle algo.<br />Algunos creen que podrá. Por ejemplo, Invernizzi. Tan convencido de que podrá, hasta aceptó figurar en la cartelera. La primera vez que le hablé de escribir en El Porteño, llevaba más de diez años preso. En cana no iba tener nada mejor que hacer. Pero ahora, aunque casado, está suelto y sin embargo, bastó contarle que Levinas quería hacer bis, para que saltara entusiasmado:<br />-Sí: ¡Vamos! ¡Dále! ¡Bárbaro! Es justo el momento&#8230;<br />Y eso que no es de mucho tomar.<br />El que bebía era Briante, y para hablarme de Hernán, lo llamaba Tu Poyo. Porque con años de prensa, El Porteño fue su primera experiencia en un medio donde no regía la Ley del Gallinero. Y la última, porque la muerte lo sorprendió colaborando con Página/12, donde la hegemonía de La Ley es harto conocida.<br />En Miguel, el enganche con el alcohol excluía cualquier patetismo. Tenía su lado cómico, en su adversión a los que desensillaban en el palenque de las drogas, o del bi-ismo. Y contenía un fondo trágico que mascullaba, elegía habitar y elucidar sin miedo. Habría que detenerse a leerlo, alguien que pudo escribir:<br />“La pucha que se nos ha puesto observador” dijo, sin mucho<br />entusiasmo en la be.<br />“Todos nos hemos puesto” dijo Arispe, y señaló el fuego. O<br />serán los años.<br />“Podía tener razón con las palabras, pero con el dedo estuvo más<br />cerca”.<br />O describir el diálogo del borracho con su alma, cuando los parroquianos beben mirando un fogón, en cuyas llamas, como láminas Rorschach, se reflejan imágenes soñadas de mujeres y caballos:<br />De noche sueño que acá adentro me está creciendo una víbora dijo el hombre, y que cada noche se hace más grande y más grande y a mí no me importa y lo único que quiero saber es si cuando de tan grande que sea la víbora yo muera, lo único que quiero saber es si la víbora vivirá.<br />Nos miramos.<br />“Puede vivir o no, quién le dice” dijo Arispe.<br />“Además no se refleja” dijo Toledo.<br />“Por ahora” alcanzó a decir el forastero, al final.<br />Ahora, que los libros de Briante escasean, se lo puede evocar con algunas muestras de su obra, que flotan por la www gracias a la abnegación del biólogo Ernesto Reznik. Es oportuno citarlo en un texto sobre literatura, que tarde o temprano caerá en manos de algún incauto del medio literario porteño, entre tantos que se la pasan reverenciando a cosas como el ICI o la Antorchas y terminan creyendo que hacen algo por la literatura argentina. Desde Minessota, como otros coleccionan paquetes de Rosamonte y tarros de dulce leche, Reznik se defiende de la asimilación que impone el medio académico, completando el catálogo de obras que las burocracias de Cancilería, Feria del Libro, y Secretaría de Cultura nunca imaginaron posible, ni serían capaces de hacer. En eso Reznik se parece a su paisano y el paisano Luis Mandel, que desde el instituto de informática de la Universidad de Munich cumple parecida misión, en su caso, consagrada a la atención del server Gardel y al perfeccionamiento de un archivo de letras de tango con fichas de autorías, intérpretes de su estreno y fecha de su composición y de primera grabación.</p><p><strong>Merdosurf</strong><br />Esto no es un trabajo de crítica de u.r.l.&#8217;s. de la www. Son notas de literatura, que reconociendo su origen como confluencia de disgresiones de las prácticas religiosas, el arte militar, la música, y la política, se permite las suyas y se dispersa para desalentar y dispersar lectores ajenos a lo que un tarado de prensa no vacilaría en llamar el target imaginado por su autor.<br />No obstante, va una crítica cibernáutica como la calificaría cualquier tardado en red. Reznik, como Mandel y el equipo de colaboradores que<br />ellos reconocen en sus páginas, se parecen no solo por la calidad y<br />abnegación de su trabajo, sino por las huellas del hemisferio norte y su<br />academia: los pruritos de objetividad o exhaustividad que terminan<br />irritando a sus visitantes del Merdosur. Tal como los del tango,<br />integran al corpus baladas y boludeces como las que se colaron en la última etapa de Piazzola, y que por ello ganaron pertinencia tanguística, Rieznik elude la censura y dedica, diseña, edita y carga en server, ecuánime y piadosamente a todo aquel que se autodenomine escritor y aparezca en su horizonte visual. Que Piglia o Fogwill merezcan una dedicación en un hostage semejante al de Borges, es perdonable: todavía viven y no hay que perder las esperanzas. Pero hay que desesperar al lector. Basta un click con el mouse para recoger muestras de obras que ningún lector entrenado llevaría de una mesa de saldos para preguntarse por qué esta gente no se dedicará a otra cosa, para la que tal vez llegue a servir. No soy censor, y no los nombraré, y es inútil hacer la lista y enviarla al ecuánime. Solo consuela la ilusión de que pudo haber incorporado esas pruebas, justamente para documentar los castigos que padece la cultura argentina.<br />Los secretarios de Cultura de la Nación que tuvieron oportunidad de asistir a estas misiones, mucho más pertinentes a la cultura que infinidad de entes y gentes declarados de interés nacional, se llaman Jorge Asís y Pacho O&#8217; Donnell. Hubo otros pero ya quedaron fuera del alcance de la memoria, y con toda probabilidad, fuera de los pocos minutos de vigencia que otorga el paso furtivo por el Estado.<br />Tratando de corregir, acabo de verificar que aún hoy, la Secretaría de Cultura carece de un sito en la www, algo que cuesta menos que la impresión y la distribución postal de invitaciones a decenas de ceremonias oficiales, que insisten en enviar, aunque solo concurren los convocados por compromisos de reciprocidad o pautas de pavoneo y mendicidad previstas en el protocolo de estas esferas de gobierno.<br />Ceremonial es una palabra feísima. Pero sin página en la web, la Secretaría de Cultura tiene su división ceremonial, con despachos, personal, líneas telefónicas y un pedacito de presupuesto. Pero &#8220;protocolo&#8221; me suena aún peor: me recuerda al dirgente sindical Coria, que fue asesinado en la puerta del consultorio de su proctólogo. Puse &#8220;asesinado&#8221;, para destacar que al cabo de un cuarto de siglo, nada en la historia clínica del proctólogo que reparaba los excesos de su cliente, y ningún acontecimiento de la historia argentina, legitiman el uso de la expresión &#8220;ajusticiado&#8221;, que los mandos de quienes ejecutaron el crimen solían malversar. Comparto el mudo elogio de la virtud de perdonar que trasunta la biografía del empresario Born. No merecemos perdón, pero todos merecen ser perdonados. Pero entre perdonar, y asorciarse con Susana Giménez y que merezca nuestro perdón hay un larguísimo trecho.<br />Y en el medio de su recorrido, está el virtuoso hacerse el boludo típico de<br />la escritura progre. Piezas de prensa que uno lee, reconoce la firma, y<br />vuelve a perdonar cualquier pasado, pero no se priva de pensar que allí<br />hay otro potencial cantante del “algo habrán hecho”, que sin saberlo espera su oportunidad de anotarse en el coro.</p><p><strong>Evocar equivocadamente</strong><br />Aunque parezca un encadenamiento de mensajes cifrados. Este es un<br />comentario de literatura.<br />No cifra: evoca un colección de notas de El Porteño. En algún lugar decía algo así como que nadie es más democrático que un fascista amortizado, pero es mejor permanecer lejos de estos arrepentidos que quedar a su alcance cuando surjan la condiciones que les impongan arrepentirse de su arrepentimiento.<br />Por eso demandamos prejuicios, nuevos prejuicios. Rastis, mecanos o piecitas de lego que ayuden a armar la casita donde poner ideas que sobre papel se asimilan al género del comentario de prensa. Por eso habría que encontrarle la vuelta a un sistema eficaz de generar prejuicios a la altura de las necesidades de este tiempo.<br />Tampoco la pavada: no se trata de cometer prejucios complementarios, y escribir, por ejemplo, la noche está nublada/ y tiritan rojizos los faros aquí cerca. Pavadas no, para eso tenemos el diario. No decir que los judíos son generosos, ni que la policía de la provincia es una de las pocas reservas morales de la nación, ni que el Mercosur es un desafío a la creatividad de nuestros empresarios. Boludeces, no. Para escribir boludeces está Emilio -el imeil- y para hacerlas, sobra el espacio público, los centros de cultura alternativa, los locales de Sacoa y las invitaciones postales y telefónicas que llueven semana tras semana.<br />Necesitamos sintetizar prejucios químicos que nos enemisten con enemigos ignorados. O que nos lleven, sin darnos cuenta, a alianzas inútiles. Eso quizás podría apartarnos un poco del camino de la utilidad, en el que tantos puestos de peaje nos distraen para esquilmar lo poco que tenemos en la cabeza. O prejuicios auditivos, que al oír ciertas cosas, disparen la reacción irracional de preguntarnos: ¿por qué este cubanito, en su isla llena de mulatos y negros, se complace en destacar que &#8220;ama a una mujer clara que lo ama sin pedir nada&#8221;?, ¿sería que sus novias se estaban entrenando para aprovechar las ventajas del boom turístico&#8230;? ó ¿Por qué si es &#8220;para un loco&#8221; la boluda balada la canta un loco? Será loco pero boludo no, porque va bajo la luna de Callao como si supiera que por Crovara, o por las calecitas de Soldati nadie le iba festejar el chiste ni los ripios del verso. Y ese otro que dice pedirle a Dios que la guerra no le sea indiferente; ¿creerá de veras en algún dios? Y en tal caso, preguntarse automáticamente ¿cómo alguien va a pedirle a dios que la guerra no le sea indiferente si al oírlo en la radio lo primero que va pensar el dios es que si se toma el trabajo de cantar y movilizar tantos músicos y plomitos para<br />joder con pedidos, es porque el tema no le era indiferente&#8230;? Y al toque,<br />responderse prejuiciosamente: si hay dios, se va a encular con éste, porque no puede escapar a su omnisapiencia que la cuestión de la guerra era un pretexto para mangarle otra cosa: seguramente público, perfil de imagen, o un disco de platino.</p><p><strong>Poesía</strong><br />En la guardia de turno del oficial bueno, nadie dice que La Nación es reaccionaria, y que Página/12 es progresista, como Sábato -un escritor- y que el MODIN -una peña folklórico-militar, cuyo paso por la política no dejó más huella que una venta de votos para la reelección de Duhalde, es más reaccionario que el Partido Socialista Obrero español, que tantos casos de tortura y negociados amparó en tiempos de Felipe González, y que en los de Clinton da consentimiento y surte carne de cañón para la demolición de la economía yugoslava y celebra la victoria desarmando al pueblo de Kosovar, en defensa de cuyos derechos se pretextó la reciente aventura de la NATO.<br />Es el momento en que ningún progresista pone en duda que Su Excelencia, la Sra. Ministro de Desarrollo Social y Medio Ambiente, que se manifestó alineada &#8220;en el palo de Clinton&#8221; es más progresista que Su Excelencia, el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, no porque se dice que este último firmó el Decreto de Exterminio que dio un viso legal al modus operandi que haría famosas a nuestras Fuerzas Armadas, sino por haber convertido su oposición a la Pena de Muerte al Feto Inoportuno en eje privilegiado de su campaña electoral.<br />Todo cambió, pero, como diría un tarado de prensa, el &#8220;segmento&#8221; de estos evasores de incertidumbre permanece constante.<br />Como antes.<br />En los comienzos del EP había uno que adhirió al Partido Intransigente. Sus simpatizantes coreaban un tema murguístico invitando: &#8220;larguen todo/y vengan volando/que estamos gestando/ la revolución&#8221;.<br />Magnetizado por un anciano médico de Banfield, más que un partido era un estado de ánimo juvenil cuyo paso por la política no dejó más huella que la de sus acuerdos tácticos con los gobiernos radicales y peronistas, una alianza electoral con el menemismo, y algunos casos de coimas que desacreditaron a sus representantes en el Concejo Deliberante.<br />Otro apoyaba la candidatura del democristiano Conte Mac Donnell, que proponía llevar &#8220;los derechos humanos al parlamento&#8221;, postulándose como diputado. De su paso por la política quedan vagos recuerdos y mucho papelerío inútil de su Comisión de Derechos Humanos.<br />Bastaba traducir a pronóstico el diagnóstico de ese estilo sentimental y<br />patotero de adhesión, para que el aguafiestas fuese calificado como facho y reaccionario.<br />Y si argumentando dejaba entrever su oposición a la política de Las Madres, corría el riesgo de recibir esa piña que años después el derecho humanista Symms confesó haber estado a punto de darme.<br />Era otra época. La de los últimos estertores de la pasión apostando a la ilusión o a la verdad, pero todas las fichas. Y con o sin piña, ilusos y aguafiestas compartían el mismo pan de su desprecio por lo que se sentía<br />venir.<br />Era un tiempo de cambios a la vista. Impresionaba ver tanta gente haciendo cola para anotarse en el libro de pases: jugar un poco, aunque apenas fuese desde el banco de suplentes, en el seleccionado de la democracia.<br />Y se notaba una corriente de militares, militantes del ERP, presidentes<br />del Banco Central, cuadros de dirección y cuadros de subordinación de<br />montoneros, vigilantes y comisarios de policía, secretarios de redacción<br />de la revista Somos y dramaturgos elegidos para el premio nacional de<br />literatura por la secretaría de cultura de Videla, civilizadamente vueltos a<br />la civilidad, y orondos por integrar el magma democrático, en otro lugar<br />privilegiado donde aplicar las destrezas adquiridas en su bando anterior.<br />Una que poco antes había dicho que &#8220;al enemigo ni clemencia&#8221; aparecía<br />ahora proponiendo que todo -la salud, los medios, la deuda externa (todo)- debía &#8220;resolverse en un gran debate&#8221;.<br />Había otro que, hacia 1977 publicaba una revista donde afirmaba &#8220;Todos sentimos la necesidad de llevar a feliz término este proceso&#8221;, y que (¡1977!) confesaba creer, respecto a los &#8220;derechos humanos (que) podemos empezar a alentar algún optimismo&#8230;&#8221; y se manifestaba deseoso de participar del gobierno de Videla, pues a pesar de su militancia en la UCR no se sentía &#8220;urgido por calendarios electorales&#8230;&#8221; pues estaba convencido de &#8220;que antes de pensar en elecciones debemos lograr un compromiso nacional que en un primer período se concrete en una democracia de fines, para ir luego a una democracia de medios&#8230;&#8221; pasando por un &#8220;período institucional en el que será necesaria laparticipación directa de las Fuerzas Armadas&#8230;”</p><p>No sé si lo recuerdan: el testimonio apareció en su revista Propuesta y<br />Control y yo lo reproduje en El Porteño en agosto de 1984, cuando nadie lo quería creer porque, si mal no recuerdo, el hombre ya había dejado el periodismo y se desempeñaba en el cargo de presidente de la república.<br />Se llamaba Alfonsín y después ganó cierta notoriedad por su idea de mudar la Capital Federal a Viedma, su convocatoria a celebrar Pascuas a la manera que le recomendara Aldo Rico, y por subscribir en Olivos, al pacto que le amargó la vida al escribano Duhalde habilitando al abogado Menem a proseguir cuatro años más su carrera en pro de las metas de esa tercera etapa del Proceso de Reorganización Nacional que piloteó el más ilustre de los riojanos del siglo que acaba de terminar.</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18252 size-full" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-112756.png" alt="captura de pantalla 2026 09 07 112756" width="441" height="302"  title="Estados alterados" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-112756.png 441w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-112756-300x205.png 300w" sizes="(max-width: 441px) 100vw, 441px" /></p><p>No sé si lo recuerdan: el testimonio apareció en su revista Propuesta y Control y yo lo reproduje en El Porteño en agosto de 1984, cuando nadie lo quería creer porque, si mal no recuerdo, el hombre ya había dejado el periodismo y se desempeñaba en el cargo de presidente de la república.<br />Se llamaba Alfonsín y después ganó cierta notoriedad por su idea de mudar la Capital Federal a Viedma, su convocatoria a celebrar Pascuas a la manera que le recomendara Aldo Rico, y por subscribir en Olivos, al pacto que le amargó la vida al escribano Duhalde habilitando al abogado Menem a proseguir cuatro años más su carrera en pro de las metas de esa tercera etapa del Proceso de Reorganización Nacional que piloteó el más ilustre de los riojanos del siglo que acaba de terminar.</p><p><strong>Desde Europa Asesina</strong><br />Otro turco: Saer. Turco de campo, nativo de Serodino. Uno de los mayores poetas de la segunda mitad del siglo. Otro de ellos. Pero muy poco atendido como poeta, a causa de su estatura de narrador. Uno de los mejores, me repito. Estoy inhabilitado para ajustar mis cuentas con Saer, narrador. Esto por el abismo que separa su obra juvenil y madura, con sus libros recientes. A diferencia de las novelas por encargo de autores latinoamericanos asfixiados por el éxito, el García Marketing de &#8220;El general en su laberinto&#8221; o el Vargas de &#8220;La Guerra del Fin del Mundo&#8221;, los productos de Saer, que no pude dejar de recibir como libros para el mercado, profesionales, obviables, son obras que parecen nacidas de un programa perfecto, compuesto para generar obras de Saer que prueben nuevamente su capacidad para enfrentar los desafíos metodológicos de la novela, dándoles la respuesta más elegante y menos haragana que merecen. Pero&#8230;<br />¿Pero qué? Hay que pensarlo. No te dejan. Dar un ejemplo: en esta lengua han de haber cientos de escritores en formación, que no han leído a Saer. Cualquiera de ellos que descubra a Saer por uno de sus últimos libros, tendrá la felicidad de leerlo retrospectivamente, descubriendo -en orden, desde El Entenado, Nadie Nada Nunca, El limonero Real- cada vez un motivo mejor para admirarlo. Circunstancialmente, si llega a sus manos, podrá leer su poesía como la poesía de un narrador, o como un ejercicio de escritura apreciable, que no le agrega nada. Yo vengo de un viaje inverso. Impulsado por sus relatos, que me presentaron a un autor ineludible, encontré El Limonero y Nadie Nada Nunca, dos novelas que conceden tan poco a la facilidad, que aún hoy parecen destinadas solo a escritores, críticos del propio bando y a visitas guiadas por la cátedra.<br />Después, a comienzos de los ochenta, apareció un libro permeable a todo público -El Entenado- pero hasta los más fieles a sus novelas de culto, obras imprescindibles, reconocimos que ese plus de transparencia no sacrificaba nada de lo que venerábamos en el autor. Y ahí vino el corte.  Glosa, La Ocasión, otro que leí y no recuerdo, y el último, cuyo título recuerdo y que no leí: apenas lo revisé para confirmar su indiscutible calidad de producto, y mi temor de que, si me librase a leerlo, volvería a sentir la ausencia del Saer necesario. Mejor releerlo que verlo ahí.<br />Y no a causa del efecto de senectud o agotamiento que se encuentra en<br />los relatos de Los Conjurados de Borges. Es algo peor: las mismas<br />facultades, tal vez, más energía y las mismas ganas de eludir la facilidad y<br />los tópicos que reclama la industria, y hasta la misma revelación de que<br />por ahí atrás estuvo el trabajo de un autor de verdad. El mismo, igual,<br />pero llamado a silencio. Como si hubiese cobrado una cometa, sin ceder el derecho a decir lo mismo, pero privando a sus diálogos, a la mirada de sus personajes, al lenguaje de sus héroes que vuelven a aparecer en sus libros, y que a diferencia de Saer, parecen agotados, reventados. Quién sabe cómo es la carga de imágenes que él se lleva a Europa al regresar de sus vaciones en el país. Quizás porque no quiere dar testimonio de algo que vió, y teme decir. Debo estar equivocándome. ¿Se creerá que un resignado convencido de que nunca conseguirá una obra que merezca la devoción que entregó a El Limonero y Nadie, se manifieste exento de cualquier envidia a Saer? No es lo que quería decir. Alguien se ocupará de dar cuenta de recientes intervenciones públicas de Saer que prueban que el creador de Tomatis, Pichon Garay y su mellizo, Washington Noriega, Higinio López, Layo, El Ladeo, (ven que a estos sí, los puedo enumerar de memoria), fracasó en crear su personaje público y que van demasiadas veces que abre una polémica con Borges y con el sentido común borgeano que a nadie interesa y de cuya autenticidad todos descreen. Y sin embargo el mismo que en sus libros desarmó a Tomatis de ingenio, cinismo, autenticidad, convirtiéndolo casi en un pelele, tropieza contra el mundo e inaugura un personaje público que nos devuelve a Saer y a nuestras mejores expectativas hacia su producción venidera. El mundo le cayó en su casa, bajo la forma de pregunta de una periodista de La Voz de Interior.<br />Al cabo de una larga charla sobre Borges y sobre sus proyectos novelísticos, aparece la pregunta por los Balcanes, y calla el personaje de prensa y reaparece el autor de En la Zona: &#8220;me parece inadmisible para un intelectual aceptar la propaganda de la Otan o de los gobiernos occidentales haciéndonos creer que esa propaganda tiene mayor justificación que la de Milosevic. Yo no tengo por qué elegir entre Milosevic y los albaneses, tampoco tengo que elegir entre la depuración de Milosevic y los bombardeos de la Otan. Estoy en contra de la guerra.<br />Se llegó a esta situación por la falta de credibilidad de las Naciones Unidas, que no pudieron integrar un ejército de todos los países, incluidos serbios y albaneses, con el objetivo, no de favorecer a unos o a otros, sino de impedir que sufra la población civil.&#8221;<br />Parece light. Parece la respuesta que habría dado en la Argentina, cualquier humanista argentino para salir del paso. Pero no estamos en París y no es chiste. Un sistema político cultural que tolera filósofos marxistas convertidos a la fe islámica y al fundamentalismo antisionista.<br />Pero que no tolera cambios de rol en la comedia del arte de la escena ideológica. Volvió a aparecer el santafesino auténtico que ni la eclosión desarrollista, ni el facilismo althusseriano, ni la promesa montonera pudieron sobornar pese a tantas nociones y emociones compartidas. Y el aguafiestas de Tomatis, estaba respondiendo ahí. Como su personaje alguna vez, en alguna página, nombró la teta frente a la poetisa amputada;<br />Saer puso en la mesa al ausente de todas las discusiones ideológicas: la OTAN que bombardea, la población civil que sufre. La mayor denuncia ala Europa asesina, que por ahora, solo desde aquí podemos juzgar.</p><p><strong>Soy Loco por Ti América</strong><br />¿Quién es el enemigo?<br />Es una pregunta que debo responder a la nueva publicación que impulsan Santiago y Martín, dos poetas menores de veinte y algo de años.<br />De Martín conozco unos pocos poemas anticiapados en la página web de Martín Gambarotta, suficientes para conceder atención a todo lo que venga de él. De Santiago, su libro La Raza, en el que ninguno de sus muchos intentos de armar quilombo y reclamar atención, le impide testimoniar un trabajo y una autenticidad a toda prueba. Al mismo tiempo, Santiago hizo un happening de su vida literaria: ya publicó y meilió poemas intolerables para el caretismo del medio literario. Yo mismo caí en su trampa y me indigné por su uso del plagio sin más fin que provocar y sembrar discordia. No pocos sintieron que le habían abortado un proyecto, al ver plagiados sus inéditos, o circulado prematuramente temas que eran muy íntimos y que su autor, -víctima de Santiago- estaba empezando a explorar. Y no hay posibilidad de defenderse cuando quien usurpa, ha dado muestras de poder crear y de tener un mundo propio donde sobran temas, figuras y artificios, y hasta una música. Esto se ve en su primera publicación: Los Mickey un libro que celebrarían Osvaldo Lamborghini, y Pier Paolo Passolini, por distintas razones. De un imeil tomo un fragmento al azar. Es de su poema Joda y Espiral, que me llegó en etapa de gestación. Las barras representan cortes de versos. Los saltos fragmentos de otros tramos del mismo poema.<br />&#8230;no hay derecho, Claudia. Un burgués llega a la puerta / de la casa. Son<br />las once de la noche. La ducha fría / revienta los párpados de la hija<br />mayor, / que se acaba de pelar la parte de abajo. / &#8220;¿Cómo puede ser que<br />la gente más hija de puta / se enamore?&#8221;. El novio mantiene<br />conversaciones / filosóficas con la amiga en el café París, / Azcuénaga y<br />la diagonal, pide otra quilmes y piensa / si tus deseos fueran diferentes de os míos / sabríamos estar en la cama sin amor o locura&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<br />&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<br />¿No te puedo describir el paisaje / que recorre este momento, la<br />quilmes más chica, / el dolor en las bolas que me dan cuatro pibas / y un<br />perro que pasan? / ¿No puedo acercarme al hombre y la mujer que en la<br />mesa de adelante / hablan de la infidelidad? ¿No puedo entender / que si<br />tus deseos y los míos fueran diferentes podríamos seguir? / Es la quinta<br />vez que pongo la mano en su cara y la saco. / Un estruendo de boxeo<br />viene de la televisión&#8230;&#8230;&#8230;.<br />Un burgués llega a la puerta de su casa / y busca las llaves. En las<br />pelotas tiene un tranquilo dolor de huevos. / Busca las llaves en el saco.<br />Su hija mayor conversa en el bar / conmigo. &#8220;Si tuviéramos otra<br />oportunidad, mi papá / siempre dice lo mismo, el tiempo es sabio, algo de<br />razón tiene.&#8221; / No la escucho, decididamente no la escucho. En los<br />últimos días / tomé mucha cerveza. ¿Querés que te abrace, que abrace / el<br />deseo diferente, lo que nos aparta? Si pudiéramos / conversar como<br />borrachos dejaríamos de pensar. / La parcialidad de los comentaristas<br />dejó sin bocado a muchos filósofos posteriores, no creo que Silva gane<br />hoy, otro argentino que pierde. / A quién vas a votar. A Menem, creo. Un<br />diálogo transparente, / sin pájaros negros..&#8221;</p><p>Hay algo mafioso y narcisista en mi aprecio de la poesía de Santiago: el encuentro con todas las influencias que siempre quise reivindicaran los poetas a venir. Como Gambarotta, a quien sigue y provoca en cada poema, Santiago ya tiene los materiales y el crédito de expectativas para dar una obra. Le sobra apuro, como a todos. Y como a todos, peligros. Desde el primer encuentro con su obra, y antes de la censura a sus provocaciones, sentí el deber de anunciar a otros poetas que, de él, solo puede esperarse una obra maestra o una tragedia. En el pasado, en páginas de política, Ámbito hizo la cobertura del casamiento de Santiago con una chica que escribe. Ahí dan cuenta de la distinguida concurrencia, la blasfemia de un falso matrimonio religioso con un poeta dandy oficiando de sacerdote, Domingo Cavallo envió a la pareja un juego de valijas.<br />Alguno habrá pensado en las valijas de coimas del caso IBM Banco Nación. Cavallo no tiene ese tipo de humor. Pero tiene capacidad de previsión, y, tal vez por ella, y con sincero afecto a la familia de Santiago, su regalo, más que un presente, me parece un deseo de futuro sin sobresaltos para sus amigos.<br />Sigo pensando la respuesta a esa publicación que han llamado Poesía y<br />Política. Pienso que escribiré algo que dé cuenta de mi certeza de que el<br />enemigo no es la corrupción, ni Cavallo, ni el imperialismo, ni la t.v. que<br />tanto sometió a Fressan, no. Ni el rock argentino, que no existe. Y no es el<br />apuro, ni el hábito de publicar antes de escribir, que censuraba Osvaldo<br />Lamborghini, tampoco Menem ni De La Rua, y mucho menos el insomne<br />Loperfido, tan inocuo como Asís desde que dejó su puesto en Clarín. El<br />enemigo es el mito literario que todos han -como diría un tarado de<br />filosofía pret a penser- deconstruído pero vuelto a comprar. Mito: relato<br />colectivo que impone la literatura como si tuviese algún vínculo con el mensaje, con la edición y las canallescas editoriales, y los vanidosos y a menudo grotescos suplementos, el espacio de pavoneo, las agencias diplomáticas extranjeras como el ICI, las fundaciones que andan buscando actos de sumisión.<br />El enemigo está acotado en el poema de Gelman que transcribo desde mi memoria:<br />“..nosotros vamos a empezar la lucha otra vez/ el enemigo está claro y<br />vamos a empezar la lucha otra vez/ vamos a corregir los errores del alma/<br />sus malapenas/ sus desastres&#8230;”</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18253 size-full" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-112929.png" alt="captura de pantalla 2026 09 07 112929" width="450" height="451"  title="Estados alterados" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-112929.png 450w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-112929-300x300.png 300w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-112929-150x150.png 150w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" /><br />Es uno de los mayores poemas de esta tierra. Conmovedor, vencedor, didáctico. Pero debe dosificarse con cuidado: corregir los errores del alma, junto a Gelman, pero sin compartir esa iluminación, que otra vez, predispone a la lucha contra un enemigo claro. No hay claridad, gente.<br />Empezar sí, pero en esta oscuridad heredada, que es el terreno donde hay que ponerse a corregir a tientas.<br />A comienzos del 2000 llegó a librerías uno de los libros más estimulantes de los últimos años. Solo puedo elogiarlo: llevo invertido mucho tiempo en revisarlo y recorrerlo y sigo tan inhabilitado para la crítica, como en la primera lectura de páginas al azar. Quien quiera escribir en contra de esta obra de Horacio González, no tiene más trabajo que el de recoger las autocríticas que el autor expone a lo largo de sus tantas páginas. Quien busque comprenderlo, y encontrar el punto donde golpear, tendrá que armarse de paciencia. Yo más, y creo que casi todos, más paciencia y más tiempo, por cuanto González recorre un cuerpo de un centenar de piezas de ensayos argentinos que viene leyendo de hace décadas, y que domina como nadie que yo pueda identificar, y nadie que pueda a imaginarme está en disponibilidad para asimilar esa bibliografia.<br />Me resultó muy fácil hacer la crítica de su Etica Picaresca, dando cuenta<br />apenas de sus puntos vulnerables e irritantes. Mi comentario apareció en<br />la revista que él dirige: El Ojo Mocho. No me arrepiento de lo que allí afirmé ni de las trampas retóricas que agregué para reforzar mis argumentos. Pero aquel libro venía de una tesis doctoral: era un cuerpo desnudo en el consultorio, exhibiendo sus síntomas de caso clínico ideal, copiado del manual de la facultad. Este no. Y no porque el autor haya escondido u oscurecido sus intenciones. Más claro se vuelve, más incertidumbre transmite, porque quiere compartir su saber, y sus incertumbres con el lector. Con frecuencia, quien se pierde en el goce estético de una prosa clara, que juega a mimetizarse con su referente -otras prosas- anticipándose a las reflexiones del autor. En esto, en el goce estético y el juego intertextual del texto, sus referentes que son textos, y el pensamiento de quien lee, solo conozco un antecedente, el Tratado de La Patria, de Josefina Ludmer. Y justo la autora es parte del conjunto que baraja González. Una pasión narrativa hilvana la entrada y salida de autores semiolvidados e inolvidables, que desde el comienzo se sabe, volverán a presentarse antes del último capítulo. Siempre sucede. Escribí un breve comentario a Diego Tatian apremiándolo a leer. Necesitaba su diagnóstico, o una opinión, una orientación, del filósofo que también es un narrador original y un lector honesto y experto. Como desde el jet set, al día siguiente me llegó su respuesta: &#8220;llegué de México, y tuve que volver a Italia, y ahora tengo que ir una semana a Israel: ni pienso leerlo.&#8221;<br />Y entendí el elogio, indicado por su elección de &#8220;ni pensar&#8221; en lugar de &#8220;no querer&#8221; o &#8220;no poder&#8221;, porque yo padecí lo mismo con su tratado &#8220;Desde la Línea&#8221; que con la apariencia de un examen y actualización de la filosofía política en Heidegger, puede cautivar al lector por muchos meses en trescientas páginas. Mattoni, Gelman, Carrera, Laborghini, Gianuzzi han creado y siguen creando obras de un valor o &#8220;trascendencia&#8221; que sin duda nunca alcanzaré. Y solo me inspiran admiración, o gratitud. Tatian debe tener treinta u unos pocos años más, y es un trabajador intelectual jocoso y despreocupado. Su obra me provoca alguna admiración, mucho respecto, y envidia. Perdida Alicia Páez, cuando creo que encontré un juicio, una orientción o un criterio original que me apasiona, solo pienso en Tatian y en su aprobación antes de avanzar o de perderlo en el camino. No hay libro más proclive a perderse en el camino que este ensayo de Horacio González.<br />Pero me resultaría fácil cauterizar esta llaguita abierta por la interpelación de González. Hay en el libro, y en el autor, un eje que me enerva, y no por reiterado -mucho se reitera en los capítulos- sino porque me remite al primer acto de una hiostoria: el momento en que González se entregó afectivamete al pensamiento nacional de los años sesenta.<br />Aquello era parodia, un ensayo de lo peor, pero también de lo mejor que pasaría en la cultura argentina. Ahora González es un pensador nacional,<br />hermético, tolerante y abierto al diálogo, sin sectarismo, sin patotas, sin<br />soberbia, pero igualmente nacional. Y esto podría decirse de su Martínez<br />Estrada y su Murena, o su Carlos Astrada, en quienes la misma cualidad<br />es un valor. Pero pasados los setenta, los ochenta y los noventa sin rendir<br />cuenta de lo indispensable para restaurar aquella diferencia enervante, el<br />reiterado privilegio que tantas veces se le asigna al mito como fuente<br />discursiva, del conocimeinto, de la lealtad y la acción obliga preguntar:<br />¿Se piensa desde, contra, a pesar del mito, de las tres maneras a un tiempo, o de la manera que conviene a los tiempos? En el libro no se encuentra respuesta. Podríamos consultarlo por teléfono, como en una encuesta: tilde la alternativa que le parezca mejor. Lo haré algun día, y no creo que pueda dar una respueta, por odiosa que me resulte, capaz de hacerme cambiar mi relación el libro y con su trabajo. En cambio, sí mi relación con él. Hace poco discutimos el tema de los revisionismos y de la adulteración de nuestras cifras de desaparecidos. Y me pidió, o aconsejó que respetase la construcción de un mito.<br />Pero no transo. Conste que no me chupo el dedo y que tengo siempre a la vista la evidencia de que no hay mejor mito que la desmitificación.<br />Pero solo podría vivir dentro de un mito nuestro, no de una cosntrucción de la historia que nos tuvo en cuenta solo como consumidores de su secreción ideológica.<br />Pero este núcleo transparente, evidente y reconocido por el autor, no es el lugar donde golpear. Hay algo más, y alguien alguna vez podrá definirlo como se pretendía en los sesenta.<br />Tampoco golpear sobre la anécdota que podría ridiculizar todo. Pero el todo vale mucho para contaminarlo con trivialidades. Me refiero a la tolerancia y vocación de diálogo de González. Cierra el libro enumerando decenas de figuras académicas, culturales, artísticas y literarias. Pocas merecen el respeto de quien se toma en serio las de crear o de pensar:<br />oportunistas sistemáticos, mercaderes de cursos, cómplices reiterados de<br />infamias de la industria cultural, malversadores de ideas, trepadores institucionales, usurpadores de títulos. Cualquiera de ellos puede ser nuestro amigo. En el mundo. Pero no un compañero de trabajar para esta clase de productos que, si algunas veces pueden costar vidas humanas, siempre amargan vidas humanas o las orientan hacia caminos de frustración.<br />Alguna vez podría llegar a comprar, a conciencia, un mito, o un paquete<br />de acciones de un mito. Pero no aceptaría compartir su tenencia con los<br />que hacen del sueño colectivo una pequeña industria privada. Quiero decir: compro cualquier mito menos el de que todos somos buenos muchachos. En especial, si viene asociado a una lista de conocidos malos muchachos.<br />Derrotada y ocupada, Alemania indemnizó a cuanta víctima y herederos<br />de víctimas bien representados jurídicamente demandaron por sus crímenes. Pero si en tiempos de posguerra, se hubiese plebiscitado, con tanta culpa inoculada, el pueblo alemán hubiese dado su aprobación por márgenes altos, tal vez sin alcanzar los topes del partido nazi: cifras solo emuladas por Chávez en Venezuela y Rico en el partido de San Miguel.<br />La estadística es parte de la locura americana y, lo que para demógrafos y matemáticos es un registro de la base de datos, para quien sin decirlo escribió pensando en la guerra sucia argentina y sus diez mil muertos, es una obscenidad tan revulsiva como el contraste entre los cuatrocientos mil guerreros americanos muertos en la guerra europea, y los cuarenta o cincuenta millones de europeos, muertos en combate, por bombas alemanas, por bombas aliadas, por represalias contra resistentes, por gitanos, judíos, supuestos colaboracionistas, patriotas, saqueadores.<br />Todos murieron por igual. Un detalle de la guerra europea, donde los números contables que atenúan la deuda externa o las ganancias de las<br />telefónicas privadas -¿qué son mil palos?- magnifican el horror, se puede<br />consultar en el site de la escuela de leyes de laYale University, donde todo<br />documento auténtico es integrado y sometido a crítica, y donde se exponen los valores extremos que han pasado las pruebas de autenticidad y consistencia que pasó por ahí cuya biografía ambigua merece atención,<br />porque las encuestas corroboran que dos tercios del mercado de libros es<br />adquirido dentro de los noventa días de su impresión por usuarios de tarjetas de crédito del sexo femenino. Y, aquí y en todo el mundo, los estudios motivacionales describen al segmento de compradoras más receptivos de la oferta, como compuesto por mujeres de treinta a cuarenta y cinco años, que prefieren comprar en galerías y shoppings, que combinan la compra de libros con la de artículos de lencería, perfumería e indumentaria informal, seguras de sí, y deseosas de hurgar en la intimidad femenina.</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-18254 size-full" src="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-113043.png" alt="captura de pantalla 2026 09 07 113043" width="502" height="422"  title="Estados alterados" srcset="https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-113043.png 502w, https://plazademayo.com/wp-content/uploads/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-07-113043-300x252.png 300w" sizes="(max-width: 502px) 100vw, 502px" /></p>								</div>
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