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<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/atom10full.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearch/1.1/" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0" xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" gd:etag="W/&quot;Ck8ARH84fCp7ImA9WhRbF04.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5309099737943161562</id><updated>2012-02-08T11:54:05.134-08:00</updated><title>psicoanálisis: principios del psicoanálisis relacional</title><subtitle type="html">Explica de forma comprensible los principios teóricos del psicoanálisis relacional y los aspectos críticos de la teoría clásica freudiana.</subtitle><link rel="http://schemas.google.com/g/2005#feed" type="application/atom+xml" href="http://crsutil56.blogspot.com/feeds/posts/default" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://crsutil56.blogspot.com/" /><link rel="next" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25&amp;redirect=false&amp;v=2" /><author><name>Dr. Carlos Rodríguez Sutil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16856941120328414655</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="24" height="32" src="http://4.bp.blogspot.com/_yTcgViAKQLU/S1Voge6zgvI/AAAAAAAAAPE/dfAqvg-yp7I/S220/carlos(18.1.10).jpg" /></author><generator version="7.00" uri="http://www.blogger.com">Blogger</generator><openSearch:totalResults>60</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" type="application/atom+xml" href="http://feeds.feedburner.com/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional" /><feedburner:info uri="psicoanlisisprincipiosdelpsicoanlisisrelacional" /><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com/" /><entry gd:etag="W/&quot;CEIDQH85fSp7ImA9WhRbEko.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5309099737943161562.post-7412349929828367622</id><published>2012-02-03T04:30:00.000-08:00</published><updated>2012-02-03T04:36:11.125-08:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2012-02-03T04:36:11.125-08:00</app:edited><title>CUESTIONARIO IMAGINARIO (SOBRE LA DURACIÓN DE LA PSICOTERPIA)</title><content type="html">&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-wCWQq2IqmFQ/TyvUg13rBQI/AAAAAAAABYY/SyEXOwCUs9c/s1600/reloj%252Bde%252Barena%252Broto.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; FLOAT: right; HEIGHT: 196px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5704887013676352770" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-wCWQq2IqmFQ/TyvUg13rBQI/AAAAAAAABYY/SyEXOwCUs9c/s200/reloj%252Bde%252Barena%252Broto.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Abrí la puerta y entró el (la) cliente-paciente imaginario(a) [NOTA: una vez demostrada mi buena voluntad para evitar un lenguaje discriminador de género me tomo licencia de seguir escribiendo con el género femenino.] Tras los saludos de rigor le pido (a ella) que se siente en el cómodo sillón dispuesto para las visitas. Y hago mi pregunta habitual:&lt;br /&gt;T: Dígame qué es lo que la trae por aquí.&lt;br /&gt;C: Sí, quería hacerle algunas preguntas sobre la duración de la psicoterapia.&lt;br /&gt;T: A su disposición.&lt;br /&gt;C: Tengo entendido que la psicoterapia psicoanalítica es muy larga y, claro, me quería informar sobre ello antes de tomar una decisión.&lt;br /&gt;T: Es cierto que las diferentes variedades de la psicoterapia dinámica se presentan en principio como más prolongadas que otros tipos de terapia, en especial la terapia de orientación cognitivo-conductual, incluso existen compañías aseguradoras y servicios sanitarios que sólo proporcionan este tipo de tratamiento, cuando ofrecen algo.&lt;br /&gt;C: En cambio usted…&lt;br /&gt;T: Si no te molesta, podemos cambiar al tuteo.&lt;br /&gt;C: Me suena que eso es poco ortodoxo.&lt;br /&gt;T: Sí, los terapeutas relacionales no somos muy ortodoxos.&lt;br /&gt;C: Pues repito, tú en cambio no te has decantado por la terapia cognitivo-conductual, aunque consigue sus resultados en menos tiempo.¿Por qué?&lt;br /&gt;T: Si bien conozco esa orientación de primera mano, no me decidí por ella, no tanto pensando en mi beneficio personal, pues en ciertos ámbitos de poder eso me habría reportado, estoy convencido, importantes ventajas, sino porque no creo que esas formas de terapia breve sean realmente la solución del motivo que trae al paciente a consulta. De entrada ese es un asunto que necesita atención profunda, me refiero al motivo de consulta, normalmente desconocido del todo o en parte por la propia persona. Con esto no insinúo que los resultados de las terapias cognitivo-conductuales (TCC) sean pobres. Precisamente estoy seguro de que lo que pretenden, que es resolver problemas bien delimitados en poco tiempo, salvo las excepciones de rigor no achacables al método, lo consiguen con regularidad, incluso a menudo con mejores resultados que nosotros. Por eso, cuando alguna persona me consulta por un problema concreto, solicita resultados comprobables y rápidos, y no está dispuesta a indagar en aspectos amplios de su situación vital, le recomiendo que acuda a alguna colega que siga ese enfoque, pues existen profesionales muy buenas.&lt;br /&gt;C: ¿&lt;br /&gt;T: Sí, a pesar de todo yo me “resisto”. Porque opino que los síntomas psicológicos cumplen una función y si se les hace desaparecer – si se consigue, lo que tampoco es tan fácil – no es que se vuelvan a reproducir – esa no es mi crítica frente a la TCC- sino que algo importante queda enterrado. Desde un punto de vista estrictamente funcionalista, hay sólidas razones para suponer que de esa forma se evita hacer frente a los problemas principales que limitan a la persona, aunque sea con la connivencia de ella misma. En lenguaje analítico, “alimentamos las resistencias”. No obstante, el derecho a resistirse puede reclamar la misma dignidad que el resto de los derechos humanos. Por eso yo siempre busco la aceptación de la persona, desde el conocimiento del método y su duración, dicho de otra forma, la “aceptación informada”. Si me meto en su vida es porque me da permiso.&lt;br /&gt;C: Pero nada impide que una terapeuta de orientación cognitivo-conductual, una vez resueltos los síntomas, total o parcialmente, continúe indagando con la persona para intentar descubrir la función que cumplían dichos síntomas en su contexto vital del aquí y ahora.&lt;br /&gt;T: Desde luego, y eso es lo que hacen las colegas a las que más respeto. Pero, a parte de que ya supone alargar la duración de la terapia, al final el enfoque que se sigue será muy semejante al de una terapia de tipo psicodinámico. Y para esto creo que la mejor base – me sale decir “background”- es la que se deriva de la tradición psicoanalítica, con un estilo peculiar en el análisis de los problemas, en el trato con la persona, y con la ayuda de lo que se ha dado en llamar “oído analítico”. Llegados a este nivel, ya ha habido unos cuantos autores que han señalado la existencia de numerosos factores comunes a las diferentes psicoterapias. Pero opino que esos “factores comunes” han sido mejor atendidos por la terapia analítica, siempre que esté guiada por la empatía y se aleje de una supuesta frialdad y neutralidad ortodoxa, y posiblemente también por la terapia sistémicas y los enfoques humanistas y existenciales, pero mis conocimientos de ellos son muy superficiales.&lt;br /&gt;C: Bueno, supongamos que me has convencido de que la terapia psicoanalítica relacional es el tratamiento de elección en mi caso. Sigo sin saber cuánto dura y si la inversión de tiempo y dinero que supone será compensada por los resultados.&lt;br /&gt;T: Para contestar a tu pregunta voy a empezar por el final. Los únicos que aseguran el resultado de su tratamiento son los curanderos y los charlatanes, y supongo que no todos. Pero además yo tampoco puedo asegurar el resultado porque no depende sólo de mi, sino de la actitud de la persona de cara a la tarea, a su tarea, y de la buena adaptación que tengamos los dos de cara a la misma, es decir, que logremos formar un buen equipo de trabajo. Mi tarea supone también, aunque esto no lo suelo aclarar y menos al principio, indagar en mis propias vivencias y reacciones ante lo que la persona me ofrece, y yo le ofrezco, en la relación y en los asuntos tratados. El concepto del tiempo es uno de los más inasibles y de ambigua definición, no tanto desde el punto de vista de la física moderna como de la vivencia individual. Como observación general, mantengo que lo más importante no es el tiempo transcurrido entre una y otra fecha sino lo que se hace en ese intervalo, cómo se llena el tiempo. Hagamos lo que hagamos el tiempo siempre pasará y nos podemos ver más viejos y sin haber resuelto en absoluto cuestiones vitales. Por otra parte, la terapia no sólo se realiza en el cara a cara de las sesiones programadas, sino que cuando el proceso es fecundo la persona sigue elaborando con mente analítica en muchos momentos de su vida cotidiana y seguirá con esa actitud incluso después de terminado el tratamiento. Yo todavía recuerdo cuestiones relevantes que surgieron en mi propia terapia y me sirven para entender situaciones actuales.&lt;br /&gt;C: ¿Entonces, me estás hablando de años?&lt;br /&gt;T: En principio sí. Dependiendo de la frecuencia de sesiones semanales – yo trabajo con una, dos y, más raramente, tres sesiones a la semana – y del buen funcionamiento del equipo terapéutico (terapeuta-paciente), según mi experiencia el proceso no suele durar menos de tres años, o incluso cuatro, a veces más, a veces menos. Los problemas que se tratan en consulta no surgieron de la nada sino que habitualmente proceden de las primeras etapas y es preciso remitirse a ellas para entenderlos y cambiarlos. Nos interesa el pasado, desde luego, pero sólo en la medida en que sigue actuando en el presente e impide el disfrute y el trabajo productivo y la planificación adecuada del futuro. Conviene advertir que las terapias que van bien – porque la persona va resolviendo conflictos y se va encontrando mejor o bien está peor pero porque se está logrando enfrentar a situaciones que antes eludía – son las que con mayor facilidad se prolongan en el tiempo, aunque la inversa no siempre se cumple. No es habitual, pero puede darse una terapia prolongada con escasos o nulos resultados.&lt;br /&gt;C: Pero eso no está bien.&lt;br /&gt;T: Bueno, salvo que se produzca un retroceso inesperado, a mi entender poco frecuente, yo soy el primero que no está dispuesto a continuar un tratamiento que no lleva a ningún sitio pues no me parece profesionalmente admisible. En ocasiones se lo he planteado a la persona y he señalado un plazo temporal – por ejemplo, hasta finales de año, o hasta el verano – para que cambiara la dinámica y en algunos casos ha sido efectivo y en otros no.&lt;br /&gt;C: En cualquier caso, el coste es muy elevado.&lt;br /&gt;T: Como ocurría con la cuestión del tiempo, el asunto del coste es también relativo, especialmente si lo comparamos, por ejemplo con otras inversiones que nos parecen ineludibles: coche, casa, vacaciones, etc. Es innegable que no se cobra más por una sesión de psicoterapia de lo que cuesta una consulta con otros profesionales, como abogados, dentistas… Cuestión diferente es si estos tratamientos deberían estar recogidos por el sistema público; yo creo que sí, pero no depende de nosotros. Igualmente, puedo proclamar que existen actividades mucho más lucrativas que la nuestra y que todas las colegas que conozco intentan, como yo, ajustarse a los recursos económicos de la persona, cosa que no es habitual en otros profesionales. Tenemos pacientes con coste reducido e, incluso alguna totalmente gratuita, aunque esto obviamente es la excepción y no la regla. Además, en mi instituto también hay, como en otros, un servicio subvencionado de atención psicoterapéutica. Pero no niego la premisa mayor, la psicoterapia supone un esfuerzo de tiempo y dinero, además del que reside en bucear dentro de cuestiones de la propia personalidad y entorno, no siempre agradables.&lt;br /&gt;C: ¿Y qué opinas de las terapias dinámicas breves?&lt;br /&gt;T: Creo que lo que ofrecemos ya es una forma de psicoterapia breve, focalizada en aspectos concretos, y que es difícil de comprimir. No obstante, cuando me he visto limitado en número de sesiones o por la duración prevista del tratamiento, me he ajustado con optimismo a la realidad, pensando que siempre se pueden hacer cosas útiles para paciente y terapeuta.&lt;br /&gt;C: No se me ocurre nada más, supongo que de momento hemos terminado.&lt;br /&gt;T: Si se te ocurre cualquier otra pregunta o quieres hacer alguna observación, estamos aquí para lo que necesites.&lt;br /&gt;C: ¡Ah, sí! ¿Y con qué problemas viene la gente?&lt;br /&gt;T: Esa pregunta es muy pertinente pero se aleja mucho del asunto que tratábamos hoy. Si te parece bien, lo dejaremos para otro momento…&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5309099737943161562-7412349929828367622?l=crsutil56.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
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Pero el mero hecho de que le dedicara un pensamiento tan agudo es la demostración palpable de que no miraba a la muerte con indiferencia. De los treinta años que llevo dedicado a la psicoterapia, una de las cosas que me ha mostrado la práctica es que nadie está libre de experimentar angustia y que lo que diferencia a unas personas de otras, más que la naturaleza o intensidad de la misma, es la manera en que se gestiona. Quiero decir, para la persona angustiada su sentimiento de malestar ocupa todo el espacio, todo su cuerpo y su mente, no es capaz de relativizarla ni de ponerla en el contexto humano; lo que supone tener la suficiente distancia como para percibir, entre otras cosas, la angustia de los otros, pues el sentimiento no se puede ocultar sino, como mucho, disimular parcialmente. Este aislamiento lleva a la persona angustiada a sumirse en su propia espiral de angustia y vivirla con una intensidad creciente. Ser capaz de colocar la angustia entre paréntesis, no la elimina – es algo inherente a nuestra existencia humana – pero sí la mitiga, la relativiza y permite, por muy efímero que sea todo, colmar nuestra vida de objetivos beneficiosos y creativos si nos dedicamos a ellos con pasión. Cultivar hijos y obras. La angustia es, por lo menos en parte, consecuencia de nuestra cultura centrada en una interioridad imaginaria y negadora del mundo “externo”. Esa interioridad se apoya en la promesa de la inmortalidad y, al mismo tiempo, se siente amenazada por la realidad innegable de la muerte, o se ha creado como refugio endeble ante ella. Pienso, desde luego, que la angustia ante la muerte es la fuente principal de toda angustia aunque en el pánico psicótico adopte la forma del horror ante la fragmentación y el desmoronamiento. Si descubrimos que nuestra interioridad no es una sustancia sino que se trata de un reflejo engañoso de la exterioridad, una exterioridad en continuo cambio, podremos superar en parte el temor a la muerte. Digo en parte por la misma razón que antes afirmaba que la angustia es inherente a nuestra existencia. Pero, fuera del dolor y del sufrimiento, el temor a la muerte no es en el fondo más que la pena ante la soledad absoluta e irreversible.  Otra forma de superar parcialmente el justificado temor a la muerte es mediante cierta estrategia de psicopatización, de volverse animal que busca la satisfacción – inmediata y demorada, material y espiritual, moderada y a veces también dionisíaca – como si no hubiera un mañana, acompañada del humor y la alegría de vivir y disfrutar hasta el momento del “colorín, colorado”. Esta satisfacción, incluso animal pero admisible, se ve mermada, no obstante, por el sufrimiento que vemos a nuestro alrededor en el mundo, el dolor, la enfermedad y el hambre, más que el temor ante la muerte. Desde la perspectiva de la pobreza, el miedo neurótico ante la muerte es un lujo burgués.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5309099737943161562-3800782716637004382?l=crsutil56.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
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&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/c87BrMOXz8gDNl19GbZ3HNlmFWc/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/c87BrMOXz8gDNl19GbZ3HNlmFWc/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional/~4/-HrqTD7d0Fc" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://crsutil56.blogspot.com/feeds/3800782716637004382/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5309099737943161562&amp;postID=3800782716637004382&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default/3800782716637004382?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default/3800782716637004382?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional/~3/-HrqTD7d0Fc/de-la-angustia-cotidiana.html" title="DE LA ANGUSTIA COTIDIANA" /><author><name>Dr. Carlos Rodríguez Sutil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16856941120328414655</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="24" height="32" src="http://4.bp.blogspot.com/_yTcgViAKQLU/S1Voge6zgvI/AAAAAAAAAPE/dfAqvg-yp7I/S220/carlos(18.1.10).jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/-vYMJyI9TFpU/TyHOvvWrdTI/AAAAAAAABYI/kk2miHFVOdk/s72-c/muerte-simo.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total><feedburner:origLink>http://crsutil56.blogspot.com/2012/01/de-la-angustia-cotidiana.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;D08DSXY9eSp7ImA9WhRUFUU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5309099737943161562.post-3781421232933983873</id><published>2012-01-26T05:49:00.000-08:00</published><updated>2012-01-26T05:51:18.861-08:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2012-01-26T05:51:18.861-08:00</app:edited><title>EL DESCUBRIMIENTO DE LA INTERIORIDAD</title><content type="html">&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-vjT_FvXBQjM/TyFaQBXsfQI/AAAAAAAABX8/CkzAW0GQKcU/s1600/agustin.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; FLOAT: right; HEIGHT: 270px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5701937834519985410" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-vjT_FvXBQjM/TyFaQBXsfQI/AAAAAAAABX8/CkzAW0GQKcU/s320/agustin.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Al leer, pasaba su vista por las páginas, mientras su mente penetraba en el sentido de las palabras, sin pronunciarlas ni mover la lengua.(...) De este hecho soy testigo presencial, pues a nadie le estaba prohibida la entrada, ni tenía la costumbre de que le anunciaran las visitas. Muchas veces le vi leer en silencio. Nunca le vi hacerlo de otro modo.&lt;br /&gt;San Agustín (Confesiones, Libro VI)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5309099737943161562-3781421232933983873?l=crsutil56.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/Jgxo0HziVaXfBI4TVLwyNg6SuOQ/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/Jgxo0HziVaXfBI4TVLwyNg6SuOQ/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/Jgxo0HziVaXfBI4TVLwyNg6SuOQ/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/Jgxo0HziVaXfBI4TVLwyNg6SuOQ/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional/~4/9Ws0gqgFCv0" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://crsutil56.blogspot.com/feeds/3781421232933983873/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5309099737943161562&amp;postID=3781421232933983873&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default/3781421232933983873?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default/3781421232933983873?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional/~3/9Ws0gqgFCv0/el-descubrimiento-de-la-interioridad.html" title="EL DESCUBRIMIENTO DE LA INTERIORIDAD" /><author><name>Dr. Carlos Rodríguez Sutil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16856941120328414655</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="24" height="32" src="http://4.bp.blogspot.com/_yTcgViAKQLU/S1Voge6zgvI/AAAAAAAAAPE/dfAqvg-yp7I/S220/carlos(18.1.10).jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/-vjT_FvXBQjM/TyFaQBXsfQI/AAAAAAAABX8/CkzAW0GQKcU/s72-c/agustin.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total><feedburner:origLink>http://crsutil56.blogspot.com/2012/01/el-descubrimiento-de-la-interioridad.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DkIESX0-eCp7ImA9WhRVFk4.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5309099737943161562.post-1818397042418984507</id><published>2012-01-15T05:17:00.000-08:00</published><updated>2012-01-15T05:35:08.350-08:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2012-01-15T05:35:08.350-08:00</app:edited><title>FAIRBAIRN (BIOGRAFIA INTELECTUAL)</title><content type="html">&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-HVHDmE6ERxc/TxLVBOE2RLI/AAAAAAAABWs/Z_5k9dNWE-w/s1600/LIBRO%2BFAIRBAIRN.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 130px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-HVHDmE6ERxc/TxLVBOE2RLI/AAAAAAAABWs/Z_5k9dNWE-w/s320/LIBRO%2BFAIRBAIRN.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5697850695512114354" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-xCHTAD1qc60/TxLTmeiCLjI/AAAAAAAABWg/Zc1epCVnUvA/s1600/psychoanalytic-studies-personality-ronald-fairbairn-paperback-cover-art.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 312px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-xCHTAD1qc60/TxLTmeiCLjI/AAAAAAAABWg/Zc1epCVnUvA/s320/psychoanalytic-studies-personality-ronald-fairbairn-paperback-cover-art.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5697849136561401394" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span&gt;Presento a continuación una versión algo ampliada de la biografía intelectual que ofrecí hace un par de años y cuya exposición completa puede encontrarse en mi libro publicado por Ágora Relacional. Insisto en este autor, no porque considere que su obra es la única relevante en la formación del paradigma relacional en psicoanálisis, sino porque estoy convencido de que todavía no se le ha situado en el lugar destacado que en justicia le corresponde. Esto es cierto en la literatura anglosajona, pero llega a ser acuciante en castellano.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;VIDA&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;La obra de Fairbairn es de una gran originalidad dentro del movimiento psicoanalítico, sobre todo si tenemos en cuenta la época en que fue realizada, años cuarenta y cincuenta principalmente. Parte de esta originalidad es atribuida por Ernest Jones a que Ronald Fairbairn desarrolló toda su carrera en Edimburgo, aislado de la comunidad psicoanalítica. &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;William Ronald Dodds Fairbairn (1889-1964) fue hijo único de una estricta familia calvinista, en la que dominaba un ambiente bastante restrictivo sobre la expresión de la sexualidad. Se destaca la figura de la madre, más preocupada por la disciplina y la vigilancia que por transmitir ternura, en una cultura que exigía un alto grado de conformidad hacia sus normas morales y formales. Durante los primeros años, su exigente madre llevaba una supervisión intensiva de todas sus actividades. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;El rigor en las costumbres provocó en el hijo, según cuenta Sutherland discípulo y biógrafo de Fairbairn, una marcada timidez y escasa asertividad, además de una adherencia a la figura materna de por vida. El tabú victoriano sobre la sexualidad era tan fuerte que la curiosidad sexual del chico se convirtió para él en un asunto de angustiosa preocupación. Poco se sabe del padre, pero sí que padecía un síntoma neurótico recalcitrante: era incapaz de orinar en presencia de otros, incluso en casa, y no soportaba siquiera que hubiera alguien cerca de la puerta del lavabo. El hijo reprodujo la sintomatología en su etapa adulta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;Su Edimburgo natal poseía una gran tradición cultural con la presencia del famoso novelista Sir Walter Scott (1771-1832) y la influencia de la "ilustración escocesa", con autores de la talla de los filósofos David Hume y Adam Smith. No obstante, se trataba de una cultura en la que los principios religiosos y morales eran llevados a su máxima expresión, especialmente en lo referente al comportamiento sexual y en el respeto a los mayores. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;En su juventud consideró seriamente la posibilidad de convertirse en pastor de la Iglesia Presbiteriana. Durante la Primera Guerra participó en la campaña contra los turcos, en Palestina, en 1917. Y fue durante esta época militar cuando se consolidó su interés por la psicología médica y la psicoterapia. Había visitado hospitales para oficiales con “trastornos nerviosos” y la observación de las neurosis de guerra le causó gran impresión.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;Para entender la orientación de su pensamiento teórico conviene saber que antes de formarse como médico obtuvo un grado en la Universidad de Edimburgo, entre 1911 y 1914, sobre “Filosofía Mental” (Psicología) que incluía: lógica y metafísica, ética, teorías sobre la educación y filosofía del derecho y de la economía. Después estudió teología, griego y otras materias compatibles con sus aspiraciones religiosas. Pasó períodos como estudiante postgraduado en Alemania e Inglaterra, en Kiel, Estrasburgo (entonces perteneciente a Alemania) y Manchester.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;Por aquellos tiempos la universidad escocesa era más afín a la filosofía continental que a la inglesa (Kant, Hegel, etc.). Entre las influencias de Hegel se señala: la relación peculiar del sujeto con el objeto, superadora de la escisión clásica,  y el origen del deseo en una dicotomía amor-odio asociada con un objeto. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;Se graduó como médico en 1923. Trabajó con niños y adolescentes en la &lt;i&gt;Edinburgh University Psychological Clinic&lt;/i&gt; entre 1927 y 1933, cuando se abrió la &lt;i&gt;Child and Juvenile Clinic&lt;/i&gt;, donde continuó colaborando hasta 1935, también prestó servicios en el &lt;i&gt;Royal Edinburgh Psychiatric Hospital&lt;/i&gt;. Su interés particular iba dirigido al trabajo con niños y adolescentes, aunque luego como analista se dedicó exclusivamente a adultos. De esa primera experiencia proceden trabajos escritos en los años treinta sobre la infancia y la adolescencia, los niños maltratados y los abusos sexuales. Llega a ser profesor de la Facultad de Psicología, entre 1927 y 1935, pero abandona el puesto quizá por el rechazo de que era objeto el psicoanálisis por parte de los estamentos académicos. A partir de entonces se ocupó por completo en la práctica privada hasta su muerte en 1964. Durante la Segunda Guerra colaboró con el ejército como psiquiatra.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;En 1921 comienza su análisis personal con el Dr. E. H. Connell, quien se había analizado con Ernest Jones. Connell, próspero hombre de negocios en Melbourne hasta que, interesado por el psicoanálisis, vendió sus empresas y se marchó a Edimburgo, al otro extremo del globo, para formarse en medicina y psiquiatría. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;En 1929, cuando asiste al Congreso de la IPA, en Oxford, acababa de presentar su tesis doctoral sobre la disociación y la represión, donde citaba con abundancia a Janet y a Freud, inclinándose por las tesis del segundo. Además, mantenía contactos frecuentes con Ernest Jones y con Edgard Glover, que podían ser considerados sus mentores. Después de presentar un caso clínico importante – &lt;i&gt;Aspectos en el análisis de una paciente con una anormalidad física genital&lt;/i&gt; (1931) - fue nombrado miembro asociado de la &lt;i&gt;British Psycho-Analytical Society&lt;/i&gt; (BPS), y miembro de pleno derecho en 1939. Este reconocimiento es inusual pues no había realizado análisis didáctico ni su analista personal (Connell) era didacta, y solo puede ser atribuido a la calidad de los trabajos realizados. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;Tuvo una hija y dos hijos varones de su primer matrimonio, que duró 26 años, hasta el fallecimiento de su esposa. Su primera esposa murió en 1952, después de años de alcoholismo. Fairbairn se volvió a casar en 1959. Por aquel entonces empezó a tener problemas de salud. En 1950 sufrió su primer ataque de influenza viral, y los ataques se fueron haciendo cada vez más graves. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;EVOLUCIÓN DE SU PENSAMIENTO&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;Aunque extremadamente respetuoso con las tradiciones, Fairbairn aporta una obra muy novedosa, que no se justifica únicamente  por el aislamiento geográfico, sino también por la aplicación de un criterio crítico independiente, reforzado por la profunda formación filosófica de sus años jóvenes. Nunca rompió oficialmente con el pensamiento freudiano, pero propuso una teoría alternativa de la motivación humana: la libido busca al objeto más que el placer, el contacto por encima de la descarga. El niño, por tanto, está orientado hacia los otros desde el inicio de la vida. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.45pt;line-height: 150%"&gt;El comienzo de su etapa creativa más personal, alrededor de los años 40, está recogida en &lt;i&gt;Estudio Psicoanalítico de la Personalidad &lt;/i&gt;(1952), el único libro que publicó en vida y el único traducido al castellano hasta la fecha. Aunque no debemos desatender sus trabajos tempranos, preparatorios en muchos casos a las innovaciones posteriores, que han sido agrupados sobre todo en el tomo II de sus obras selectas (1994). Ese volumen atestigua una amplísima cultura psicológica y un no menos profundo conocimiento de las obras de Freud. Fairbairn no era de la opinión de que psicoanálisis y psicología fueran dos campos de conocimiento distanciados. Asimismo hay artículos esenciales publicados en los años cincuenta,  recogidos en el tomo I. Entre otros, citaremos el titulado &lt;i&gt;Observaciones sobre la naturaleza de los estados histéricos&lt;/i&gt; (1954), donde además de exponer su teoría sobre la histeria, completa su descripción de la estructura intrapsíquica (endopsíquica), y, por otro lado, el magnífico repaso a sus recomendaciones técnicas que lleva por título &lt;i&gt;Sobre la Naturaleza y los Objetivos del Tratamiento Psicoanalítico&lt;/i&gt; (1958). &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 150%"&gt;Un punto de inflexión en su desarrollo intelectual se sitúa en 1934, cuando escuchó a Melanie Klein presentar la comunicación &lt;i&gt;Psicogénesis de los Estados Maníaco-Depresivos&lt;/i&gt;, en una reunión de la Sociedad Psicoanalítica Británica. Después dijo sentirse decepcionado por la falta de aprecio de los analistas a la obra de Klein, que reaccionaron como si se tratara de herejías ante una creencia religiosa. Lo que más influyó en Fairbairn fue la concepción kleiniana de posición, estructuración peculiar de las relaciones con el entorno que se organiza de forma temprana, en la fase oral, previa a las otras fases del desarrollo psicosexual y al Edipo. &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Melanie Klein en sus escritos parece aludir a procesos puramente intrapsíquicos que evolucionan con el estímulo, sólo parcial, de los acontecimientos externos. Para Fairbairn la maldad percibida en el objeto (la madre) procede de que éste no ha prestado la atención debida, mientras que para Melanie Klein esa maldad es exclusivamente interna, una consecuencia del sadismo intenso, innato provocado por la pulsión de muerte. La teoría de las relaciones objetales que propone Fairbairn anuncia una epistemología intersubjetiva, externalista. Un hecho le afectó profundamente fue la manifestación de una de sus primeras pacientes, tras varios años de terapia, que le dijo: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;“Usted está siempre hablando de que yo quiero tener satisfecho tal o cual deseo, pero lo que yo realmente quiero es un padre”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Desde el comienzo estuvo en contra de las concepciones energetistas en psicoanálisis y en su madurez afirmó que lo que busca la libido desde el inicio no es la descarga sino al objeto; el placer libidinoso, dirá, no es más que un medio para obtener al objeto. Además, si concebimos la libido en relación con el objeto, siempre estará de acuerdo con el principio de la realidad, sólo si se concibe sin relación con el objeto es cuando parecería seguir solo el principio del placer. Se trata, por tanto, de una falsa dicotomía. Si el niño pequeño solo buscara el placer no habría forma de explicar el paso al proceso secundario. Freud recurrió a partir de 1920 al mecanismo de la &lt;i&gt;compulsión a la repetición&lt;/i&gt; para comprender el fenómeno de la adherencia neurótica a una experiencia dolorosa pero, comenta Fairbairn, si consideramos que la libido busca primariamente al objeto no es necesario recurrir a ese mecanismo. Rechaza el concepto de pulsión de muerte y entiende que la agresión es una reacción a la frustración de las necesidades libidinales. El &lt;i&gt;principio del placer&lt;/i&gt; no es la forma primaria de la actividad humana sino, más bien un deterioro de la actividad basada en el principio de realidad, más naturalmente primario.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;El entorno materno adquiere el rol agente en la aparición o no del trauma. Los trastornos del desarrollo se producen cuando la madre no hace sentir al niño que lo ama por sí mismo, como persona. A parte de la semejanza con el concepto de  &lt;i&gt;madre suficientemente buena&lt;/i&gt;, estas madres pueden ser tanto posesivas como indiferentes de una manera parecida a las &lt;i&gt;madres erráticas&lt;/i&gt; de las que hablará Winnicott para referirse a las psicosis provocadas por el ambiente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Entre las aportaciones teóricas fundamentales se cuenta también la introducción de la posición esquizo-paranoide en la base de la estructuración psíquica, por lo que la escisión psicótica es el fondo de toda personalidad, y su caracterización de las neurosis como formas de defensa ante las ansiedades básicas (psicóticas). Fairbairn elaboró igualmente una metapsicología propia y describió una estructura del psiquismo en términos de relaciones objetales, alejada de la freudiana. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;ESTRUCTURA Y DEFENSAS&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;      &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Ronald Fairbairn postula, en un artículo publicado en 1944, &lt;i&gt;Las Estructuras Endopsíquicas Consideradas en Términos de Relaciones&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;de Objeto&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;, que el aparato psíquico debe estar constituido por los objetos introyectados o interiorizados. Si las pulsiones no pueden existir en ausencia de una estructura del yo - digamos, de un psiquismo - no es posible establecer una delimitación práctica entre el yo y el ello. Si los impulsos no pueden ser considerados a parte de los objetos – externos o internos – no son, en definitiva, más que los aspectos dinámicos de las estructuras endopsíquicas. La represión, según Fairbairn, se establece sobre los objetos malos internalizados, pero no sólo sobre ellos, también sobre las partes del yo que buscan establecer relaciones con estos objetos. El yo, por consiguiente, se fragmenta, y unas partes se oponen a otras, proceso no muy diferente del que sugiriera Freud en &lt;i&gt;Duelo y Melancolía&lt;/i&gt;, de 1915. El yo y el superyó reprimidos son estructuras, pues lo que se reprime son estructuras, no impulsos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;La &lt;i&gt;tópica&lt;/i&gt; que propone Fairbairn consta de cinco instancias: Yo Central (YC), Yo Libidinoso (YL), Saboteador Interno (SI), Objeto Rechazante (OR) y Objeto Necesitado (ON).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div style="mso-element:para-border-div;border:solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt:solid windowtext .5pt;padding:19.0pt 4.0pt 11.0pt 4.0pt; margin-left:18.0pt;margin-right:0cm"&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%;border:none;mso-border-alt:solid windowtext .5pt;padding:0cm;mso-padding-alt: 19.0pt 4.0pt 11.0pt 4.0pt"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Yo Central&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt; (YC): no tiene su origen en otra estructura (el &lt;i&gt;ello&lt;/i&gt; como postulaba Freud) ni es una estructura pasiva que dependa de las pulsiones. &lt;i&gt;Es una estructura primaria y dinámica&lt;/i&gt;, de la que se derivan las otras estructuras mentales.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%;border:none;mso-border-alt:solid windowtext .5pt;padding:0cm;mso-padding-alt: 19.0pt 4.0pt 11.0pt 4.0pt"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Yo Libidinoso&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt; (YL): se deriva del yo central y no es un mero depósito de impulsos instintivos, sino una &lt;i&gt;estructura dinámica&lt;/i&gt; pero más infantil, menos organizada, menos adaptada a la realidad y más cercana a los objetos internalizados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%;border:none;mso-border-alt:solid windowtext .5pt;padding:0cm;mso-padding-alt: 19.0pt 4.0pt 11.0pt 4.0pt"&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Saboteador Interno&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt; (SI): no es un objeto interno, sino una estructura del yo y está relacionado con un objeto interno, el Objeto Rechazante. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Para explicar los otros dos elementos (OR, ON) debemos advertir que para Fairbairn el niño se vuelve ambivalente hacia su madre porque ésta se convierte en un objeto ambivalente, a la vez bueno y malo. Entonces divide a la madre en dos objetos e internaliza el malo, porque siente que en su interior las situaciones están bajo su control. El objeto malo internalizado, a su vez, tiene dos facetas, una que frustra – el objeto rechazante (OR) -  y otra que tienta y atrae – el objeto necesitado(ON)-.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;El mecanismo responsable del proceso es la represión. La constitución de la estructura endopsíquica básica tiene lugar antes del Edipo. Lo que aporta el Edipo, en realidad, es la última capa en la estructuración del psiquismo. En el primer nivel el cuadro se encuentra dominado por la situación edípica misma. En el nivel siguiente está dominado por la ambivalencia hacia el padre del sexo opuesto y en el nivel más profundo está dominado por la ambivalencia hacia la madre. El Edipo es un fenómeno más sociológico que psicológico, cuya mayor importancia reside en que divide el objeto ambivalente en dos, siendo uno el objeto aceptado, identificado con uno de los padres, y el otro el objeto rechazado, identificado con el otro padre. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Pero, de manera más genérica, sugiere una crítica de las fases del desarrollo psicosexual de Freud-Abraham. Lo importante no es el canal sino la naturaleza de la actitud emocional personal, ya sea libidinal, sádica, destructiva o inhibida. Y en consecuencia se puede afirmar que el adulto no es maduro porque sea genital, sino que es capaz de relaciones genitales adecuadas porque es maduro. Ronald Fairbairn diferencia tres fases principales en el desarrollo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:72.0pt;text-align:justify;text-indent: -18.0pt;line-height:150%;mso-list:l0 level1 lfo1;tab-stops:list 72.0pt"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:Symbol;mso-fareast-font-family:Symbol; mso-bidi-font-family:Symbol;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;·&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Dependencia Infantil&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:108.0pt;text-align:justify;text-indent: -18.0pt;line-height:150%;mso-list:l0 level2 lfo1;tab-stops:list 108.0pt"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Courier New&amp;quot;;mso-fareast-font-family:&amp;quot;Courier New&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;o&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Oral primaria&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:108.0pt;text-align:justify;text-indent: -18.0pt;line-height:150%;mso-list:l0 level2 lfo1;tab-stops:list 108.0pt"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:&amp;quot;Courier New&amp;quot;;mso-fareast-font-family:&amp;quot;Courier New&amp;quot;; mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;o&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Oral secundaria&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:72.0pt;text-align:justify;text-indent: -18.0pt;line-height:150%;mso-list:l0 level1 lfo1;tab-stops:list 72.0pt"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:Symbol;mso-fareast-font-family:Symbol; mso-bidi-font-family:Symbol;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;·&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Transición&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:72.0pt;text-align:justify;text-indent: -18.0pt;line-height:150%;mso-list:l0 level1 lfo1;tab-stops:list 72.0pt"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-family:Symbol;mso-fareast-font-family:Symbol; mso-bidi-font-family:Symbol;mso-ansi-language:ES-TRAD"&gt;·&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Dependencia madura&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;La fase oral, por tanto, como ya ocurría con Melanie Klein pasa a ser el fundamento de la organización del psiquismo y la época en que se forman las dos posiciones: esquizo-paranoide y depresiva. La caracterización de la posición esquizoide es una aportación original de Fairbairn, que introduce a partir de un artículo publicado en 1940, &lt;i&gt;Factores Esquizoides de la Personalidad&lt;/i&gt;, aceptada con reparos por M. Klein. Esta es la posición básica de la psique y cierto grado de disociación está presente de forma invariable en el nivel mental más profundo. En el esquizoide la intensa necesidad de un buen objeto de amor coincide con un temor igualmente grande a las relaciones objetales. Sin embargo, lo que aparece ante el exterior es una máscara de distanciamiento y apatía emocional.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Las psicosis son una manifestación de la dependencia infantil y de angustias primitivas, esquizoides y depresivas, mientras que las psiconeurosis son una defensa contra dichas angustias o, dicho en otras palabras, los estados esquizoides y depresivos no pueden ser considerados defensas, sino que son algo de lo que el yo se defiende. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Se  identifican cuatro técnicas para defenderse de las angustias primitivas:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span style="font-size:8.0pt;line-height:150%"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;table class="MsoNormalTable" border="1" cellspacing="0" cellpadding="0" style="border-collapse:collapse;mso-table-layout-alt:fixed;border:none;  mso-border-alt:solid windowtext .5pt;mso-padding-alt:0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;  mso-border-insideh:.5pt solid windowtext;mso-border-insidev:.5pt solid windowtext"&gt;  &lt;tbody&gt;&lt;tr style="height:34.65pt"&gt;   &lt;td width="205" valign="top" style="width:153.5pt;border:solid windowtext 1.0pt;   mso-border-alt:solid windowtext .5pt;background:aqua;padding:0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;   height:34.65pt"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;line-height:150%"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color:red"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;line-height:150%"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color:red"&gt;TÉCNICA&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="205" valign="top" style="width:153.55pt;border:solid windowtext 1.0pt;   border-left:none;mso-border-left-alt:solid windowtext .5pt;mso-border-alt:   solid windowtext .5pt;background:aqua;padding:0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;height:   34.65pt"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;line-height:150%"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color:red"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;line-height:150%"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color:red"&gt;OBJETO ACEPTADO&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="205" valign="top" style="width:153.55pt;border:solid windowtext 1.0pt;   border-left:none;mso-border-left-alt:solid windowtext .5pt;mso-border-alt:   solid windowtext .5pt;background:aqua;padding:0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;height:   34.65pt"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;line-height:150%"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color:red"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;line-height:150%"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color:red"&gt;OBJETO RECHAZADO&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr&gt;   &lt;td width="205" valign="top" style="width:153.5pt;border:solid windowtext 1.0pt;   border-top:none;mso-border-top-alt:solid windowtext .5pt;mso-border-alt:solid windowtext .5pt;   background:yellow;padding:0cm 3.5pt 0cm 3.5pt"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;line-height:150%"&gt;&lt;span&gt;OBSESIVA&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="205" valign="top" style="width:153.55pt;border-top:none;border-left:   none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;border-right:solid windowtext 1.0pt;   mso-border-top-alt:solid windowtext .5pt;mso-border-left-alt:solid windowtext .5pt;   mso-border-alt:solid windowtext .5pt;padding:0cm 3.5pt 0cm 3.5pt"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;line-height:150%"&gt;&lt;span&gt;Internalizado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="205" valign="top" style="width:153.55pt;border-top:none;border-left:   none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;border-right:solid windowtext 1.0pt;   mso-border-top-alt:solid windowtext .5pt;mso-border-left-alt:solid windowtext .5pt;   mso-border-alt:solid windowtext .5pt;padding:0cm 3.5pt 0cm 3.5pt"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;line-height:150%"&gt;&lt;span&gt;Internalizado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr&gt;   &lt;td width="205" valign="top" style="width:153.5pt;border:solid windowtext 1.0pt;   border-top:none;mso-border-top-alt:solid windowtext .5pt;mso-border-alt:solid windowtext .5pt;   background:yellow;padding:0cm 3.5pt 0cm 3.5pt"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;line-height:150%"&gt;&lt;span&gt;PARANOIDE&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="205" valign="top" style="width:153.55pt;border-top:none;border-left:   none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;border-right:solid windowtext 1.0pt;   mso-border-top-alt:solid windowtext .5pt;mso-border-left-alt:solid windowtext .5pt;   mso-border-alt:solid windowtext .5pt;padding:0cm 3.5pt 0cm 3.5pt"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;line-height:150%"&gt;&lt;span&gt;Internalizado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="205" valign="top" style="width:153.55pt;border-top:none;border-left:   none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;border-right:solid windowtext 1.0pt;   mso-border-top-alt:solid windowtext .5pt;mso-border-left-alt:solid windowtext .5pt;   mso-border-alt:solid windowtext .5pt;padding:0cm 3.5pt 0cm 3.5pt"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;line-height:150%"&gt;&lt;span&gt;Externalizado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr&gt;   &lt;td width="205" valign="top" style="width:153.5pt;border:solid windowtext 1.0pt;   border-top:none;mso-border-top-alt:solid windowtext .5pt;mso-border-alt:solid windowtext .5pt;   background:yellow;padding:0cm 3.5pt 0cm 3.5pt"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;line-height:150%"&gt;&lt;span&gt;HISTÉRICA&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="205" valign="top" style="width:153.55pt;border-top:none;border-left:   none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;border-right:solid windowtext 1.0pt;   mso-border-top-alt:solid windowtext .5pt;mso-border-left-alt:solid windowtext .5pt;   mso-border-alt:solid windowtext .5pt;padding:0cm 3.5pt 0cm 3.5pt"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;line-height:150%"&gt;&lt;span&gt;Externalizado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="205" valign="top" style="width:153.55pt;border-top:none;border-left:   none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;border-right:solid windowtext 1.0pt;   mso-border-top-alt:solid windowtext .5pt;mso-border-left-alt:solid windowtext .5pt;   mso-border-alt:solid windowtext .5pt;padding:0cm 3.5pt 0cm 3.5pt"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;line-height:150%"&gt;&lt;span&gt;Internalizado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;  &lt;tr&gt;   &lt;td width="205" valign="top" style="width:153.5pt;border:solid windowtext 1.0pt;   border-top:none;mso-border-top-alt:solid windowtext .5pt;mso-border-alt:solid windowtext .5pt;   background:yellow;padding:0cm 3.5pt 0cm 3.5pt"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;line-height:150%"&gt;&lt;span&gt;FÓBICA&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="205" valign="top" style="width:153.55pt;border-top:none;border-left:   none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;border-right:solid windowtext 1.0pt;   mso-border-top-alt:solid windowtext .5pt;mso-border-left-alt:solid windowtext .5pt;   mso-border-alt:solid windowtext .5pt;padding:0cm 3.5pt 0cm 3.5pt"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;line-height:150%"&gt;&lt;span&gt;Externalizado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;   &lt;td width="205" valign="top" style="width:153.55pt;border-top:none;border-left:   none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;border-right:solid windowtext 1.0pt;   mso-border-top-alt:solid windowtext .5pt;mso-border-left-alt:solid windowtext .5pt;   mso-border-alt:solid windowtext .5pt;padding:0cm 3.5pt 0cm 3.5pt"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;line-height:150%"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;Externalizado&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt; &lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;La técnica paranoide consiste en expulsar fuera o proyectar el objeto rechazado. La técnica obsesiva es más desarrollada porque trata la excreción no sólo como la expulsión de un objeto malo (perseguidor), sino también como la separación de un objeto (en parte bueno) que puede ser perdido, con lo que se pone en funcionamiento la necesidad de controlarlo, es decir, retenerlo. El fóbico, como el paranoide, coloca el objeto rechazado en el exterior, pero no para reaccionar ante él con hostilidad sino para huir del mismo. El histérico, como el obsesivo, internaliza el objeto malo pero no intenta dominarlo sino que, como el paranoide, lo rechaza, usando en cambio la represión y la disociación. En definitiva, el obsesivo retiene e intenta dominar ambos objetos, el fóbico los trata ambos como externos, busca huir del malo y refugiarse en el bueno. El paranoide externaliza el objeto malo y lo ataca, y acepta el objeto bueno en su interior, identificándose con él, mientras que el histérico hace lo contrario, externaliza el objeto bueno y se adhiere a él e internaliza el objeto malo y lo rechaza en su interior.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:70.8pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;RECOMENDACIONES TÉCNICAS&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;   Como sugiere Fairbairn en un artículo escrito en 1958 debemos suponer que el paciente ha sufrido importantes deprivaciones en la infancia y acude a nosotros con un intenso anhelo por lograr relaciones objetales. Puesto que la situación analítica ortodoxa impone la deprivación de las relaciones objetales con el analista (principio de abstinencia), su efecto es la reproducción de la deprivación originalmente sufrida. Esta situación propicia una regresión en el paciente que se adhiere al principio del placer y al proceso primario, como técnicas defensivas, es decir, no como fenómenos auténticamente primarios sino como reacciones a las carencias iniciales. La utilidad de la regresión terapéutica fue subrayada por Winnicott -y por Ronald Laing y el movimiento antipsiquiátrico por él fundado en los años setenta-. Sin embargo, Fairbairn se situaba en contra de la regresión como procedimiento terapéutico. Sin pretender dar una explicación completa a esta diferencia de postura, tal vez esto se deba al hecho de que él trabajaba con pacientes esquizoides, narcisistas y límites, ya de por sí regresivos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;            En cuanto a dos conceptos centrales de la terapia psicoanalítica, transferencia y resistencia, Fairbairn era de la siguiente opinión. La resistencia proviene del mantenimiento del mundo interno del individuo como un sistema cerrado. La transferencia puede entenderse como una forma de resistencia pues deriva de la fijación a los objetos internos y consiste en convertir al analista en uno de esos objetos internos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;La tarea terapéutica debe entenderse como el intento por reducir la escisión original del yo, recuperando las partes escindidas y colocadas en las instancias auxiliares, pulsiones y objetos parciales. Este intento produce resistencia en el paciente, resistencia que sólo puede ser superada cuando la transferencia ha llegado a un punto en que el analista se vuelve un objeto bueno, tan bueno que el paciente se atreve a exteriorizar sus objetos malos inconscientes. El psicoterapeuta, por consiguiente, se presenta como un “sucesor del exorcista” cuya misión no es tanto perdonar los pecados como desalojar los demonios. En psicoterapia la culpa actúa como una resistencia, como una defensa adicional a la represión, por lo que no es adecuado centrarse en la culpa edípica. El objetivo de la psicoterapia no es tanto analizar la culpa o los conflictos inconscientes sino hacer salir los objetos malos interiorizados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;INFLUENCIAS POSTERIORES&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt;line-height: 150%"&gt;Fairbairn debe ser considerado&lt;span lang="ES-TRAD"&gt; un antecedente directo de la teoría de las relaciones objetales actual (Kernberg), del psicoanálisis vincular en Argentina (Pichon-Riviere, Bleger, Kesselman y otros)  y de formas más sofisticadas de psicoanálisis interpersonal o intersubjetivo en boga (Mitchell, Stolorow, Benjamin). Igualmente anticipa muchos aspectos de la psicología psicoanalítica evolutiva del niño (Bowlby, Stern, Beebe). La afinidad con posturas mantenidas por Winnicott poco después es evidente, aunque personalmente se mantuvieron alejados. Salvo sus dos discípulos directos – Guntrip y Sutherland -  ningún autor se declara fairbairniano puro. En consecuencia, no creó escuela y su obra no ha disfrutado de gran difusión durante los últimos cuarenta años. La razón de esto, como recientemente se ha sugerido, reside probablemente en que su apartamiento de los fundamentos epistemológicos del psicoanálisis freudiano fue de tal magnitud que no resultó fácil para los contemporáneos asimilar su obra, menos aún en una época de gran debate sobre lo que era y lo que no era psicoanálisis. Esta situación se ha modificado en gran medida desde la aparición de la biografía escrita por John Sutherland (1989) y publicación de sus obras inéditas, en los años noventa del pasado siglo (Fairbairn, 1994). Muchas de sus sugerencias necesitan ser aplicadas o desarrolladas en un esquema general del psicoanálisis que todavía no se ha alcanzado. Uno de los aspectos nucleares de su epistemología es la crítica a la escisión freudiana entre energía y estructura.&lt;i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;REFERENCIAS&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-margin-top-alt:auto;mso-margin-bottom-alt:auto; margin-left:26.95pt;text-align:justify;text-indent:-26.95pt"&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="font-size:11.0pt;mso-ansi-language:EN-GB"&gt;Fairbairn, W.R.D. (1931). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:11.0pt"&gt;Aspectos en el análisis de una paciente con una anormalidad física genital. &lt;span style="letter-spacing:-.15pt;mso-no-proof: yes"&gt;En &lt;i&gt;Estudio Psicoanalítico de la Personalidad&lt;/i&gt;. Buenos Aires: Hormé, 1978 (parte segunda, cap. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="font-size:11.0pt;letter-spacing:-.15pt;mso-ansi-language: EN-GB;mso-no-proof:yes"&gt;II). (Features in the analysis of a patient with a physical genital abnormality).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-margin-top-alt:auto;mso-margin-bottom-alt:auto; margin-left:26.95pt;text-align:justify;text-indent:-26.95pt"&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="font-size:11.0pt;letter-spacing:-.15pt;mso-ansi-language:EN-GB; mso-no-proof:yes"&gt;Fairbairn, W.R.D. (1940). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:11.0pt; letter-spacing:-.15pt;mso-no-proof:yes"&gt;Factores esquizoides de la personalidad. En &lt;i&gt;Estudio Psicoanalítico de la Personalidad&lt;/i&gt;. &lt;/span&gt;&lt;span lang="FR" style="font-size:11.0pt; letter-spacing:-.15pt;mso-ansi-language:FR;mso-no-proof:yes"&gt;Buenos Aires: Hormé, 1978.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-margin-top-alt:auto;mso-margin-bottom-alt:auto; margin-left:26.95pt;text-align:justify;text-indent:-26.95pt"&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="font-size:11.0pt;mso-ansi-language:EN-GB"&gt;Fairbairn, W.R.D. (1944). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:11.0pt"&gt;Las estructuras endopsíquicas considerdas en términos de relaciones de objeto. &lt;/span&gt;&lt;span lang="FR" style="font-size:11.0pt; mso-ansi-language:FR"&gt;En Fairbairn, W.R.D. (1952a). &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size:11.0pt"&gt;Estudio Psicoanalítico de la Personalidad&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size:11.0pt"&gt;. Buenos Aires: Hormé, 1978. (Endopsychic structure considered in terms- object-relationships.., &lt;i&gt;International Journal of  Psychoanalysis, 25&lt;/i&gt;:70-93).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-margin-top-alt:auto;mso-margin-bottom-alt:auto; margin-left:26.95pt;text-align:justify;text-indent:-26.95pt"&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="font-size:11.0pt;mso-ansi-language:EN-GB"&gt;Fairbairn, W.R.D. (1952). &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size:11.0pt"&gt;Estudio Psicoanalítico de la Personalidad&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size:11.0pt"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="font-size:11.0pt; mso-ansi-language:EN-GB"&gt;Buenos Aires: Hormé, 1978. (&lt;i&gt;Psychoanalytical Studies of the Personality&lt;/i&gt;. London: Tavistock Press, de 1952, reimpresión en 1994). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-margin-top-alt:auto;mso-margin-bottom-alt:auto; margin-left:26.95pt;text-align:justify;text-indent:-26.95pt"&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="font-size:11.0pt;mso-ansi-language:EN-GB"&gt;Fairbairn,  W.R.D. (1954). The Nature of Hysterical States. En ‘&lt;i&gt;From Instinct to Self’. Selected Papers of W.R.D. Fairbairn&lt;/i&gt;. David E. Scharff &amp;amp; Ellinor Fairbairn Birtles (1994) (eds.) &lt;/span&gt;&lt;span lang="FR" style="font-size:11.0pt; mso-ansi-language:FR"&gt;N.J.: Jason Aronson (vol. &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="font-size:11.0pt;mso-ansi-language:EN-GB"&gt;I, Cap. 1). (Observations on the nature of hysterical states. &lt;i&gt;British Journal of Medical Psychology, 27, 3&lt;/i&gt;, 106-125).&lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;letter-spacing:-.1pt;mso-ansi-language: EN-GB;mso-no-proof:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:11.0pt"&gt;Versión castellana en Saurí, J.J. (comp.)(1984). &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="font-size:11.0pt;mso-ansi-language:EN-GB"&gt;Las Histerias&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="font-size:11.0pt;mso-ansi-language:EN-GB"&gt;. Buenos Aires: Nueva Visión.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;letter-spacing: -.1pt;mso-no-proof:yes"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-margin-top-alt:auto;mso-margin-bottom-alt:auto; margin-left:26.95pt;text-align:justify;text-indent:-26.95pt"&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="font-size:11.0pt;mso-ansi-language:EN-GB"&gt;Fairbairn, W.R.D. (1958). On the Nature and Aims of Psychoanalytical Treatment. En &lt;i&gt;Selected Papers of W.R.D. Fairbairn&lt;/i&gt;. David E. Scharff &amp;amp; Ellinor Fairbairn Birtles (1994) (eds.) &lt;/span&gt;&lt;span lang="FR" style="font-size:11.0pt; mso-ansi-language:FR"&gt;N.J.: Jason Aronson (vol. &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="font-size:11.0pt;mso-ansi-language:EN-GB"&gt;I, Cap. 4). (On the nature and aims of psychoanalytical treatment, &lt;i&gt;International Journal of Psychoanalysis, 39&lt;/i&gt;: 374-385).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-margin-top-alt:auto;mso-margin-bottom-alt:auto; margin-left:26.95pt;text-align:justify;text-indent:-26.95pt"&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="font-size:11.0pt;mso-ansi-language:EN-GB"&gt;Fairbairn W.R.D. (1994). &lt;i&gt;From Instinct to Self. Selected Papers of W.R.D. Fairbairn&lt;/i&gt;. David E. Scharf &amp;amp; Ellinor Fairbairn Birtles (eds.) &lt;/span&gt;&lt;span lang="FR" style="font-size: 11.0pt;mso-ansi-language:FR"&gt;N.J.: Jason Aronson (2 vol.).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-margin-top-alt:auto;mso-margin-bottom-alt:auto; margin-left:26.95pt;text-align:justify;text-indent:-26.95pt"&gt;&lt;span lang="FR" style="font-size:11.0pt;mso-ansi-language:FR"&gt;Grotstein, J. &amp;amp; Rinsley, D. (comps.) &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="font-size: 11pt; "&gt;(1994). &lt;i&gt;Fairbairn and the Origins of Object Relations&lt;/i&gt;, New York: Guilford &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="font-size:11.0pt;mso-ansi-language:EN-GB"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-margin-top-alt:auto;mso-margin-bottom-alt:auto; margin-left:26.95pt;text-align:justify;text-indent:-26.95pt"&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="font-size:11.0pt;mso-ansi-language:EN-GB"&gt;Pereira, F. y Scharff, D.E. (comps.) (2002).  &lt;i&gt;Fairbairn and Relational Theory&lt;/i&gt;. London: Karnac Books.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-margin-top-alt:auto;mso-margin-bottom-alt:auto; margin-left:18.0pt;text-align:justify;text-indent:-18.0pt"&gt;&lt;span style="font-size:11.0pt"&gt;Rodríguez Sutil, C. (2003). Contribución de W.R.D. Fairbairn al estudio de la patología de la personalidad. &lt;i&gt;Intersubjetivo, 5, 2&lt;/i&gt;, 155-162.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-margin-top-alt:auto;mso-margin-bottom-alt:auto; margin-left:26.95pt;text-align:justify;text-indent:-26.95pt"&gt;&lt;span lang="FR" style="font-size:11.0pt;mso-ansi-language:FR"&gt;Scharff, J.S. y Scharff, D.E. (comps.) &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="font-size:11.0pt;mso-ansi-language: EN-GB"&gt;(2005) &lt;i&gt;The Legacy of Fairbairn and Sutherland. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="FR" style="font-size:11.0pt;mso-ansi-language:FR"&gt;Psychotherapeutic Applications&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="FR" style="font-size:11.0pt;mso-ansi-language: FR"&gt;. Londres: Routledge.&lt;span style="letter-spacing:-.15pt;mso-bidi-font-style: italic;mso-no-proof:yes"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="mso-margin-top-alt:auto;mso-margin-bottom-alt:auto; margin-left:26.95pt;text-align:justify;text-indent:-26.95pt"&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="font-size:11.0pt;mso-ansi-language:EN-GB"&gt;Sutherland&lt;span style="letter-spacing:-.15pt;mso-no-proof:yes"&gt;, J.D. (1989). &lt;i&gt;Fairbairn’s Journey into the Interior&lt;/i&gt;. Londres: Free Association Books.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5309099737943161562-1818397042418984507?l=crsutil56.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
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&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/Ujy3EGv3QCG24djzkQPrJj9jfvw/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/Ujy3EGv3QCG24djzkQPrJj9jfvw/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional/~4/FCR2EOGVsHA" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://crsutil56.blogspot.com/feeds/7124487291206970275/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5309099737943161562&amp;postID=7124487291206970275&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default/7124487291206970275?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default/7124487291206970275?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional/~3/FCR2EOGVsHA/comienzo-de-ano.html" title="comienzo de año" /><author><name>Dr. Carlos Rodríguez Sutil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16856941120328414655</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="24" height="32" src="http://4.bp.blogspot.com/_yTcgViAKQLU/S1Voge6zgvI/AAAAAAAAAPE/dfAqvg-yp7I/S220/carlos(18.1.10).jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-afWCbelCZHM/TwVU_LtvERI/AAAAAAAABWU/RNgAG4s5jcg/s72-c/Immagine5.png" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total><feedburner:origLink>http://crsutil56.blogspot.com/2012/01/comienzo-de-ano.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DEcDQHs5cCp7ImA9WhRXFks.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5309099737943161562.post-3076105972977416986</id><published>2011-12-23T10:45:00.000-08:00</published><updated>2011-12-23T10:47:51.528-08:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-12-23T10:47:51.528-08:00</app:edited><title>Para terminar el año, tres imágenes</title><content type="html">&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-AB7xCGTdMeo/TvTM0MGlvaI/AAAAAAAABWI/rUxyO5jHw4Y/s1600/image007.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 194px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-AB7xCGTdMeo/TvTM0MGlvaI/AAAAAAAABWI/rUxyO5jHw4Y/s320/image007.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5689397426249907618" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-JiOTV4j5sFQ/TvTMunUOR-I/AAAAAAAABV8/N3IZ-m69b8M/s1600/image002.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 220px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-JiOTV4j5sFQ/TvTMunUOR-I/AAAAAAAABV8/N3IZ-m69b8M/s320/image002.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5689397330475632610" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-aP2WlaWDUvY/TvTMlszypHI/AAAAAAAABVw/TTTRg-TnYFI/s1600/ATT00020.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 226px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-aP2WlaWDUvY/TvTMlszypHI/AAAAAAAABVw/TTTRg-TnYFI/s320/ATT00020.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5689397177331393650" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5309099737943161562-3076105972977416986?l=crsutil56.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
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&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/ijl2U5aIch7h6nLPRH64GqE--9Q/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/ijl2U5aIch7h6nLPRH64GqE--9Q/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional/~4/kB4ERd6OoWg" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://crsutil56.blogspot.com/feeds/3076105972977416986/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5309099737943161562&amp;postID=3076105972977416986&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default/3076105972977416986?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default/3076105972977416986?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional/~3/kB4ERd6OoWg/para-terminar-el-ano-tres-imagenes.html" title="Para terminar el año, tres imágenes" /><author><name>Dr. Carlos Rodríguez Sutil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16856941120328414655</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="24" height="32" src="http://4.bp.blogspot.com/_yTcgViAKQLU/S1Voge6zgvI/AAAAAAAAAPE/dfAqvg-yp7I/S220/carlos(18.1.10).jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/-AB7xCGTdMeo/TvTM0MGlvaI/AAAAAAAABWI/rUxyO5jHw4Y/s72-c/image007.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total><feedburner:origLink>http://crsutil56.blogspot.com/2011/12/para-terminar-el-ano-tres-imagenes.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEENQHkyeyp7ImA9WhRXE0U.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5309099737943161562.post-6736448325311293284</id><published>2011-12-20T03:57:00.000-08:00</published><updated>2011-12-20T04:04:51.793-08:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-12-20T04:04:51.793-08:00</app:edited><title>SOBRE EL CONDUCTISMO</title><content type="html">&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-XOd2Sh3XvNo/TvB5osk-ryI/AAAAAAAABVk/sfcob1lKBJg/s1600/skinner.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; FLOAT: right; HEIGHT: 198px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5688180069436927778" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-XOd2Sh3XvNo/TvB5osk-ryI/AAAAAAAABVk/sfcob1lKBJg/s200/skinner.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Skinner escribió su texto filosófico, &lt;em&gt;Sobre el Conductismo&lt;/em&gt;, avisando desde el primer momento que lo que ahí exponía no era un resultado empírico, contrastable y refutable, sino una filosofía y, por tanto, irrefutable. Skinner propone un sistema de representación - que pertenece a la "gramática", en el sentido wittgensteiniano - para explicar la realidad, sistema que tiene ventajas e inconvenientes pero que no es, en sí mismo, falso. La verdad o falsedad es algo que sólo puede atribuirse de forma estricta a las proposiciones empíricas. En un segundo momento, las evidencias empíricas nos aconsejan un sistema de representación u otro. Tomar las teorías como simples formas de representación, no como verdades en sí, es una práctica propia del pragmatismo. Para James las teorías no son respuestas a enigmas sino instrumentos con que nos enfrentamos al mundo. Si no puede trazarse cualquier dife&amp;shy;rencia práctica, entonces las alternativas significan prácticamente lo mismo y toda disputa es vana. Voy a criticar con todo respeto el conductismo skinneriano pero no para defender, en abstracto, el cognitivismo, la entronización de lo "cognitivo", hasta casi identificarlo con lo psicológico, puede conducir a numerosas confusiones por ignorar la parte no cognitiva, empírica, del comportamiento humano. La crítica al dualismo sólo puede ser realizada desde una concepción de las cosas, una representación del mundo, que tenga en cuenta las motivaciones del conductismo. Skinner (1977), de hecho, realiza un análisis de los conceptos disposicionales correcto en esencia, pero fracasa al no comprender la función distintiva del lenguaje, pierde el sentido de la conducta. Por eso el "conductismo" que propongo está emparentado con el de Georg Mead.&lt;br /&gt;Como decía Aristóteles, sólo pueden existir fuera de la sociedad las fieras y los dioses, y lo más caracte&amp;shy;rístico del ser humano es la palabra, lo que diferencia su sociedad de las abejas y otros animales gregarios. Poner al individuo delante de la sociedad es lo que ha "logrado", al cabo de los siglos, nuestra cultura occidental, con un sistema de representación que, para abreviar, atribuimos a Descartes porque, en su genialidad, acaso fue quien con mayor nitidez lo expuso. El alma, o la mente, es la existencia más inmediatamente cognoscible para cada persona. La mente del otro, en cambio, no se conoce directamente, aunque se puede inferir, de alguna manera es fosforescente. La sede de esta vida interior, del pensa&amp;shy;miento, es la cabeza o, más en concreto, el cerebro. Esta doctrina oficial (G. Ryle) forma parte de la psicología popular occidental, está integrada en la gramática de nuestro lenguaje y nuestra forma de vida. Como cuando Bertrand Russell afirmaba:&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Pienso que el orden de espacio-tiempo del mundo físico lleva implícita esta causalidad dirigida. Y es sobre esta idea donde apoyo una opinión que todos los demás filósofos encuentran chocante: que los pensamientos de las personas están en sus cabezas. La luz de una estrella viaja por el espacio intermedio y causa una perturbación en el nervio óptico que termina en un suceso en el cerebro.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Basta con hojear algún texto de psicología cognitiva, para encontrar expresiones del tipo 'Lo que ocurre en la cabeza de Fulano', 'Lo que ocurre en la cabeza de Mengano', es la misma cosa. Pero esta separación metafísi&amp;shy;ca fracasa, en los intersticios de la razón, aparece la irracionalidad. Desde que se supone que el espacio interior es de más fácil acceso y de más seguro conocimiento que el mundo circundante, se da por supuesto que el bebé llega al mundo con un lenguaje innato -puesto que conoce los conceptos de las cosas- y lo único que tiene que hacer es "traducir" dichos conceptos al lenguaje materno. El gran filósofo pragmatista Hilary Putnam argumentó que dicha concepción nos obligaría a disponer en ese "almacén" de nociones como “carburador”, “burócrata”, “potencial cuántico”, etc. No obstante, esa versión del aprendizaje del lenguaje está presente en una inmensa cantidad de publicaciones actuales en lingüística y en psicología cognitiva. Según Fodor los lenguajes natura&amp;shy;les no pueden ser el medio del pensamiento, pues, afirma, existen organismos no verbales que piensan, ya que no se puede negar que los animales son capaces de resolver problemas, por ejemplo, hallar la salida de un laberinto. Pero, podríamos aducir que el verbo "pensar" puede tener, por lo menos, dos sentidos. El primero es externo: tomo un lápiz y resuelvo un problema de aritmética. El segundo interno: me quedo en un rincón reflexionando (hablando conmigo mismo). Los defensores del innatismo toman la segunda acepción como la primitiva y causante de la primera. Puesto que los animales resuelven problemas, su mente es representacional, como la nuestra. Se postula, por tanto, como algo dado, primitivo, la existencia de mecanismos representacionales internos. Según la concepción ordinaria, compartida con ciertas modifica&amp;shy;ciones por la psicología cognitiva -y que Skinner también denuncia- la imagen se lleva encima, igual que podemos utilizar un retal de tela para confrontar. Si el proceso fuera así de simple sería, en realidad, algo muy complicado. Para comprobar que la imagen que nuestra memoria nos propor&amp;shy;ciona de 'rojo' es la correc&amp;shy;ta deberíamos disponer de un tercer término de comparación, y así indefi&amp;shy;ni&amp;shy;damente. Lo esencial no son los sistemas repre&amp;shy;sentacionales, sino la comunicación interpersonal. La imagen interna es subsidiaria de la imagen externa, la auténtica, y, en último extremo, del lenguaje.&lt;br /&gt;Ahora bien, considero verosímil que tanto el ser humano como el animal piensan, pero, desde luego, sus sistema de pensamiento tiene muchos factores de diferenciación, implicados en el uso del lenguaje, y, por otra parte, ese pensamiento no precisa necesariamente estar apoyado en representaciones internas, que sólo “conocemos” por inferencia. El mono en los experimentos clásicos de Köhler se para y parece reflexionar sobre algo. Primero salta e intenta alcanzar la banana en vano. Pero, ¿por qué el hecho de que coja un bastón para alcanzar el fruto tiene que ser algo que alcance interiormente? Pensar quiere decir habitualmente "hablar consigo mismo", algo que no se aprende rápido y sin esfuerzo. Sea lo que sea la base innata de nuestro comportamiento nunca la podremos considerar "pensamiento" en ese sentido, y sospecho que ese es el error en el que incurre el inna&amp;shy;tismo mentalis&amp;shy;ta (aun cuando ese hablar consigo mismo sea incons&amp;shy;cien&amp;shy;te).&lt;br /&gt;Mi existencia actual "incluye" el teclado del ordenador, la pantalla, la música de Dire Straits, el sol que entra por mi ventana, la gente que veo pasar por la calle. Todo esto me incluye y se me va desvelando. Lo verdadero es el descubrimiento de la realidad. Según Wittgenstein, el lenguaje es una actividad gobernada por reglas públicas. Verdadero y falso es lo que los hombres dicen pero los hombres están de acuerdo en el lenguaje que utili&amp;shy;zan, concordancia que no es de opiniones sino de forma de vida, cualquier confirmación y refutación de una hipóte&amp;shy;sis, ya tiene lugar en el seno de un sistema, y hay proposiciones del sistema que no admiten prueba, es un trasfon&amp;shy;do que nos viene dado y sirve para que las demás proposiciones se articu&amp;shy;len. Están fuera de duda, son como los goznes que tienen que estar bien sujetos para que la puerta gire, es decir, son gramatica&amp;shy;les. Para eliminarlas habría que cambiar todo el sistema, el modo de represen&amp;shy;tación y hay por lo menos tantos modos de representación como formas de vida. De la misma forma que sólo es posible la duda cuando ya existe la certeza podemos decir que sólo es posible la mentira cuando ya existe la verdad. Si los seres humanos no manifestaran su dolor no se le podría enseñar a un niño la expresión 'dolor de muelas', pero cuando damos un nombre al dolor presupo&amp;shy;nemos la gramática - entendida como sistema de representación- de la palabra "dolor". Para dudar de si alguien tiene dolor lo que necesi&amp;shy;tamos no es dolor, sino el concepto de "dolor". Pero afirmar que un lenguaje sobre las sensaciones es imposible a menos que sea compartido por una comunidad no difiere de afirmar que un lenguaje sobre los objetos físicos es imposible salvo que sea compartido por una comuni&amp;shy;dad. Yo no puedo denominar a este animal 'perro' si no recibo esa palabra dentro del lenguaje de la comunidad, en contextos concretos. La confusión de ambos juegos es la que conduce a numero&amp;shy;sos errores conceptuales en Filosofía y en Psicología. ¿Qué es entonces lo que comunicamos al decir que tenemos tal o cual sensación? En nuestra opinión lo que hacemos es manifestar una parte de un proceso más complejo, en el que no sólo está implicado nuestra idea, sino nuestra persona como totalidad.&lt;br /&gt;Los términos de un juego de lenguaje no se aprenden aislados sino en redes, en el seno de una gramática. Desde la psicología evolutiva se ha afirmado que los conceptos se aprenden en redes, no indivi&amp;shy;dualmente, y que el niño debe 'saltar' dentro de una red caracterizada por cierto tamaño y cierta estructura lógica, sin atravesar estados intermedios en los que la red fuera menor. Se trata de una explicación contraria al asociacionismo conductista y cognitivo. Son los "juegos de lenguaje", como los que se usan para enseñar a los niños la lengua mater&amp;shy;na, que son completos, ya desde el principio, y se aprenden dentro de un contexto pragmático interpersonal.&lt;br /&gt;El entorno se compone de objetos cuyo significado procede de su significado social. Ese significado se transmite a través del lenguaje, en la interacción con los otros, en un contexto pragmático, lo que supone también ser capaz de ver los objetos desde la perspectiva del otro, no como simple etiquetado. El individuo no se encuentra aislado sino que toma conciencia de sí mismo en la interacción social, esto es, es la sociedad la que le permite constituirse como individuo, es decir, con autoconciencia. Un bebé abandonado en una zona no habitada por seres humanos, si lograra la proeza de sobrevivir, no desarrollaría una conciencia de sí mismo, pero nunca se ha encontrado un niño criado en aislamiento que hablara con corrección de sí mismo y de su entorno -al estilo de Mowgly- ni que haya sido capaz de aprenderlo. Los defensores del desarrollo innato del lenguaje siempre pueden argumentar que han carecido del efecto desencadenante del entorno humano.&lt;br /&gt;Escuchamos el razonamiento: Alguien que posee la capacidad de conocer el alfabeto debe tener un aparato mental, algunos de cuyos estados son el fundamento causal de la capacidad, y explican de esa forma sus manifes&amp;shy;taciones. Esta, desde luego, es una manera de pensar que se halla muy arraigada en nuestras costumbres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Skinner:&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;La práctica habitual de buscar dentro del organismo una explicación de la conducta ha tendido a oscurecer las variables de que disponemos para un análisis científico. Estas variables están fuera del organismo, en su ambiente inmediato y en su historia ambiental. Tienen un estatus físico para el que están adaptadas las técnicas usuales de la ciencia, y hacen posible explicar la conducta al igual que, en ciencia, se explican otras materias. Estas variables independientes son de muchas clases y sus relaciones con la conducta son a menudo sutiles y complejas pero no podemos pretender dar una adecuada explicación de la conducta sin analizarlas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Si los rasgos y otras características de la personalidad son sólo inferencias del observador, todo son inferencias del observador (el psicólogo) y nos veríamos obligados -tal vez afortunadamente- a no hacer teoría, pero de ese "delito" no se ha visto libre, a nuestro entender, ni tan siquiera Skinner. Los comportamientos y la categorización de los mismos son indistinguibles. La crítica conductual se dirige a la cualidad internalista de los conceptos disposicionales. Pero ¿es que la forma de responder a un cuestionario no es también conducta? Podría afirmarse, en consecuencia, que las teorías disposicionales de los rasgos no son rechazables, por cuanto recogen un aspecto de la conducta de las personas, como es su conducta verbal en el proceso de responder a los cuestionarios. La oferta de Skinner, en el párrafo citado, resulta chocante, las variables ambientales tienen un "estatus físico", para el que son aplicables los métodos científicos. Es como si para jugar al ajedrez lo importante fuera la materia de la que están hechas las piezas.&lt;br /&gt;Tomar los rasgos como términos que resumen las regularidades del comportamiento parece una solución adecuada desde nuestra posición externalista, y desde el interaccionismo simbólico. Lo único que habría que evitar es la imagen de interioridad que normalmente se les asocia. De forma paralela habría que relativizar el poder explicativo que se les atribuye. Para entender a esta persona concreta, a la que examina el clínico su comportamiento en el aquí y ahora y el tipo de vínculo que ofrece y lo que en nosotros provoca, es una “muestra” de su comportamiento en otros contextos, que juzgamos a partir de lo que nos cuenta en su coherencia. Sólo nuestra tendencia esencialista nos lleva a creer que debe haber un único constructo subyacente que dé cuenta de todos ellos, e interior, desde luego. El niño aprende la expresión "estás ansioso" en situaciones en las que, por ejemplo, no se concentra, dice que quiere salir al patio, se mueve agitadamente,etc., y aprende que el término "ansioso" se puede utilizar en contextos similares. Pero el sistema del lenguaje también le permite decir que alguien está ansioso, cuando reclama con enfado el pago de una deuda, o en muchos sentidos metafóricos: por ejemplo, "ansiedad de justicia". El término "ansiedad" es polisémico y, entendido como concepto, no se corresponde regularmente con una única manifestación fisiológica. La información que el sujeto suministra verbalmente, de forma directa o indirecta, será una parte del cuadro pero no el conjunto.&lt;br /&gt;Entre 1931 y 1932, Alexander Luria llevó a cabo un estudio de campo entre poblaciones de Uzbekistán, república caucásica entonces anexionada a la URSS, antes preliterarias y en proceso de aculturación. En líneas generales encontró, en tareas cognitivas, la existencia de un pensamiento concretista en los casos en que el sujeto carecía de formación escolar. Los sujetos no escolarizados rechazaban responder a preguntas abstractas, alejadas de su experiencia directa y local o, simplemente, no sabían qué decir. Esa tendencia se mostraba también cuando se planteaban cuestiones sobre aspectos relacionados habitualmente con la Personalidad, como "¿qué defectos cree que tiene usted ", provocando respuestas del estilo de : "Sólo tengo un vestido y dos batas, estos son todos mis defectos", o "Pregúnteselo a los demás, yo no puedo decir nada de mí mismo". Cuando nombraban alguna cualidad siempre iba acompañada de algún ejemplo concreto. Este tipo de investigaciones, de corte antropológico, debía estar más presente, en nuestra opinión, en las obras actuales sobre personalidad.&lt;br /&gt;Wittgenstein presenta las nociones de “criterio” y de “síntoma”: los "procesos privados" requieren "criterios externos". El descenso del barómetro es un "síntoma" de lluvia, el asomarnos por la ventana y ver caer gotas es un "criterio". El significado del término "lluvia" no se enseña señalando un barómetro. Los síntomas, en cambio, son acontecimientos que ocurren en relación temporal con cierto fenómeno, pero que no sirven de criterio. Pues el que algo sea criterio de X no es cuestión de experiencia sino de definición. Un proceso en el cerebro de un hombre o en su laringe puede ser un síntoma de que está viendo algo rojo, pero el criterio es lo que dice y hace. El criterio de que yo recuerdo el ejemplar correcto de la sensación de 'dolor' sólo puede ser externo, y está integrado en el aprendi&amp;shy;zaje social que me ha permitido identificar mi comportamiento (primi&amp;shy;tivo) con una palabra y, en algún caso, susti&amp;shy;tuirlo, no sólo gritar y removerme con gesto de incomodidad, sino decir 'me duele'. Yo no me quejo porque tenga una sensa&amp;shy;ción de dolor, ni siquiera porque siento dolor, sino porque me duele. La sensación no es más que un término de un juego de lengua&amp;shy;je, el de las sensaciones; una forma de representación que podría ser sustitui&amp;shy;da por otra.&lt;br /&gt;Supongamos que alguien se encuentra en el estado mental de "estar deprimi&amp;shy;do", este estado abarca una serie de aspectos, unos "externos": enlenteci&amp;shy;miento de movimientos, expresiones de tristeza, llantos, incapacitación laboral, etc., y otros "internos": pensamientos de autodevalua&amp;shy;ción, culpa, ideas de suicidio, etc. Cuando hablamos de "estado mental de depresión" deberíamos referirnos a las dos catego&amp;shy;rías de entidades, frente a la tendencia a identificar el estado con los aspectos internos. Supongamos ahora que esa persona no quiere que el psiquiatra que la atiende recomiende un ingreso. En conse&amp;shy;cuencia, cumple con los mínimos laborales, habla del tiempo y se cuida de llorar delante de nadie, aunque sigue manteniendo, exclusivamente para sí misma, pensamientos de autodeva&amp;shy;luación e ideas suicidas. El clínico dudaría de que aquí se tratara de una "auténtica" depresión, pues no cumple los criterios. De tratarse de una depresión que se muestra en síntomas ligeros, diremos que es una depresión "leve", y si no se muestra de ninguna manera, no hay depresión. Por otra parte, si tenemos alguna noción de los pensamien&amp;shy;tos autodevaluatorios y de las ideas de suicidio es, evidentemente, porque muchos enfermos depresivos los relatan. Si se consigue que un enfermo depresivo vaya a trabajar, al cine, se mueva más y no hable de cosas tristes, las sensaciones subjetivas de tristeza desaparecen. De hecho, normalmente, en eso consiste la curación. El que algo sea criterio de X no es cuestión de experiencia, sino de definición. Yo no induzco la existencia de lluvia a partir de mi observación de que caen gotas del cielo nublado, sino que es a eso mismo a lo que llamo "lluvia".&lt;br /&gt;No es que los términos mentales sean traduci&amp;shy;bles a términos conductuales, sino que o son términos conduc&amp;shy;tuales o no son nada. Es cierto que el psicólogo observa los fenómenos de la vida mental y "fenómeno" es algo que puede ser observado, luego el psicó&amp;shy;logo sólo observa la conducta. Pero una conducta definida en términos muy diferentes a los del conductismo, pues sólo acepta definicio&amp;shy;nes de los términos psicológicos que sean articuladas, frente a las definiciones operativas de los reduccionis&amp;shy;mos conductista y fisiológico.&lt;br /&gt;El defensor más conspicuo del operacionalismo en psicología fue, sin duda, Skinner, quien lo considera bueno en todas las ciencias y especialmente en psicología: "debido a la presencia en éste campo de un amplio vocabu&amp;shy;lario de origen antiguo y no científico". Dicho vocabu&amp;shy;lario abarcaría a los términos mentalistas, privados. Rechaza cual&amp;shy;quier postulado o variable que se encuentre más allá de los datos observables del ambiente y de la conducta de los organismos. El rechazo de las variables internas se justifica por razones operativas. La deprivación de alimento, por ejemplo, puede ser medida y es, por tanto, un término operativo; cosa que no ocurre con la pulsión de anteriores teorías del aprendizaje. El conductismo radical, que niega la existencia de entidades subjetivas, es considerado por Skinner como la postura más adecuada. Sin embargo, el rechazo del dualismo casi indefectiblemente lleva al reduccionismo: idealista o fisicista (biológico, conductual, computacional, etc.). La gran paradoja del conductismo skinneriano, que descubre su aceptación indeseada del dualismo, consiste en que al negar la mente, identi&amp;shy;ficándola exclusivamente con las entidades internas, niega un aspecto fundamental de la realidad que, como no podía ser menos, expulsado por la puerta retorna por la ventana. Al responder Skinner a la pregunta de cómo aprendemos los términos verbales sobre nuestras intencio&amp;shy;nes dice que, primero, se enseña a la persona a utilizar estas palabras cuando exhibe la conducta pública adecuada, comienzo que no puedo por menos que aprobar. Pero a partir de entonces, sigue diciendo, los estímulos privados son asocia&amp;shy;dos con las manifestaciones públicas (de los demás) y, desde entonces, la persona responde a los estímulos privados cuando ocurren sin manifestaciones públicas. 'Estaba a punto de irme a casa' (I was on the point of going home) debe ser conside&amp;shy;rado, según Skinner, como el equivalente de 'Observé acontecimientos en mí mismo que preceden, o acompañan, de forma característica mi marchar a casa'. Pero, se le puede objetar, nadie toma una decisión porque observe que se produ&amp;shy;cen en sí mismo cambios corporales. El método para encontrar el significado de las expresio&amp;shy;nes psicológicas no es mirar dentro del yo, sino examinar la función que juegan esas palabras y conceptos en nuestro lenguaje.&lt;br /&gt;Los conductistas rechazan la introspección como método porque sus resultados no son públicamente verificables. Wittgenstein, en cambio, rechaza la introspección porque no es ningún método privile&amp;shy;giado de acceso a nuestros procesos subjetivos: "Puedo saber lo que el otro piensa, no lo que yo pienso”. Lo que yo pienso ni lo sé ni lo dejo de saber, y si hablamos de pensamiento inconsciente en realidad estamos realizando un cambio conceptual, en el modo de representación, como hizo el psicoanálisis. Introspeccionismo y conductismo parten del supuesto cartesiano de que los procesos mentales sólo son directamente accesibles al sujeto que los experimenta. Pero en la medida en que las experien&amp;shy;cias subjeti&amp;shy;vas pueden ser expresa&amp;shy;das de forma inteligible, existen criterios convencionales para identifi&amp;shy;carlas. Si existen criterios convencionales esas experiencias son tan accesibles al psicólogo como al propio sujeto. Si no son expresables son, por definición, inefables y caen en el ámbito de lo místico, aquello de lo que no podemos hablar.&lt;br /&gt;Los reduccionismos, al negar el dualismo y la interioridad rechazan una parte fundamental de la Psicología que es el significado interpersonal. Pero caen en la propia trampa de lo que supuestamente han superado, convir&amp;shy;tién&amp;shy;dose, según la expresión de Vygotsky, en un "idealismo vuelto del revés".&lt;br /&gt;Entre nosotros hace ya bastantes años que Castilla del Pino defendió concepciones dialécticas del comportamiento, superadoras del dualismo:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El hombre está en la realidad porque es de la realidad. El hombre no es un objeto aparte que está aquí, frente a la restante realidad que está allí. El hombre no es un compartimento estanco dentro de la realidad. Al ser constitutivo de la realidad, toda consideración aislada, solipsista, de él, es parcial y, por tanto, falsa.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Fenómeno y sentido no son dos realidades que se muestren por separado, sino que son abstraccio&amp;shy;nes a partir de una misma presencia, dentro de un contexto social, es decir, lingüístico. Podría pensarse que, de alguna manera, la conciencia se convierte en un subproducto, como han planteado los conductistas, y podría pensarse que el estudio del individuo se torna una pérdida de tiempo. Sin embargo, hay que considerar que el individuo es un registro vivo de su mundo. Al igual que nos representamos mejor las formas de vida de sociedades antiguas cuando se conserva registro escrito (el paso de la prehistoria a la historia), conocemos el sistema humano estudiando a las personas una por una en la díada analítica. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5309099737943161562-6736448325311293284?l=crsutil56.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
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De la reseña de Roberto Longhi [Clínica e Investigación Relacional, 5 (3): 561-574. [ISSN 1988-2939] ] a esta obre me gustaría extraer el siguiente pensamiento:&lt;br /&gt;Creo que lo más importante que hace a lo liberador de la obra de Winnicott, y que tan bien nos transmite este libro, que nos tranquiliza, es que nos estimula al ejercicio de un arte más que de una técnica y que nos aclara que abordar un proceso psicoterapéuticopsicoanalítico no implica una concepción hermenéutica sino que se entiende como un proceso en que cada paciente tiene sus propios ritmos y necesidades yoicas y elloicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-It7DvkWehyA/TsDw-nNwjBI/AAAAAAAABU4/pvzygZx-iUo/s1600/Presentacion-libroDWW_11-11-11_1%255B1%255D.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; FLOAT: left; HEIGHT: 150px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5674800488956070930" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-It7DvkWehyA/TsDw-nNwjBI/AAAAAAAABU4/pvzygZx-iUo/s200/Presentacion-libroDWW_11-11-11_1%255B1%255D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-HId9ES13X2E/TsDyqX3sgaI/AAAAAAAABVE/PBDMWxtV97A/s1600/Presentacion-libroDWW_11-11-11_11%255B1%255D.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; FLOAT: right; HEIGHT: 154px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5674802340262871458" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-HId9ES13X2E/TsDyqX3sgaI/AAAAAAAABVE/PBDMWxtV97A/s200/Presentacion-libroDWW_11-11-11_11%255B1%255D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 221px; DISPLAY: block; HEIGHT: 135px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5674798732981852722" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-rpFLu21wwe4/TsDvYZs4WjI/AAAAAAAABUs/L6WtUsMb0FI/s200/Presentacion-libroDWW_11-11-11_8%255B1%255D.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5309099737943161562-2193185313726913252?l=crsutil56.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/bcSatqArtx2WVgZJlAmjQVbrz-I/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/bcSatqArtx2WVgZJlAmjQVbrz-I/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/bcSatqArtx2WVgZJlAmjQVbrz-I/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/bcSatqArtx2WVgZJlAmjQVbrz-I/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional/~4/EVEggEYk0-M" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://crsutil56.blogspot.com/feeds/2193185313726913252/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5309099737943161562&amp;postID=2193185313726913252&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default/2193185313726913252?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default/2193185313726913252?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional/~3/EVEggEYk0-M/libro-de-abello-y-liberman-sobre.html" title="Libro de Abello y Liberman sobre WInnicott" /><author><name>Dr. Carlos Rodríguez Sutil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16856941120328414655</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="24" height="32" src="http://4.bp.blogspot.com/_yTcgViAKQLU/S1Voge6zgvI/AAAAAAAAAPE/dfAqvg-yp7I/S220/carlos(18.1.10).jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/-gBCIW6J0sQI/TsDsLO8XYoI/AAAAAAAABUU/Zxepyu74AUE/s72-c/PR3_Abello-Liberman_Winnicott.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total><feedburner:origLink>http://crsutil56.blogspot.com/2011/11/libro-de-abello-y-liberman-sobre.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DkEHSXs6fip7ImA9WhRTE00.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5309099737943161562.post-5982089586291799231</id><published>2011-10-31T13:51:00.000-07:00</published><updated>2011-11-03T00:17:18.516-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-11-03T00:17:18.516-07:00</app:edited><title>LOS SISTEMAS MOTIVACIONALES</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-Kz-Qt7jUGYg/Tq8Kl_uKt3I/AAAAAAAABUI/K5isuYhTHEc/s1600/Psychoanalysis%2Band%2BMotivational%2BSystems%2B-%2BA%2BNew%2BLook.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 240px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5669762103759255410" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-Kz-Qt7jUGYg/Tq8Kl_uKt3I/AAAAAAAABUI/K5isuYhTHEc/s320/Psychoanalysis%2Band%2BMotivational%2BSystems%2B-%2BA%2BNew%2BLook.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Rodríguez Sutil, C. (2011). Reseña de la obra de J.L. Lichtenberg, F.M. Lachmann y J.L. Fosshage: “Psychoanalysis and Motivational Systems: A new look. Clínica e Investigación Relacional, 5 (3): 575-580. [ISSN 1988-2939] &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.45pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.45pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.45pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Lichtenberg y colaboradores presentan una nueva versión de su teoría general de la motivación humana, cosa que no se ha llegado a completar nunca desde el psicoanálisis ortodoxo, y se ven quizá obligados a utilizar la “lengua franca” de la psicología actual, es decir, el lenguaje cognitivista. Algo que me viene ocurriendo desde hace un tiempo a esta parte es que cuando me encuentro con una obra psicoanalítica de alto rango teórico, como es la aquí citada, me resulta casi imposible comentarla sin más evitando entrar en debate con ella. La siguientes páginas, en consecuencia, no deben ser tomadas como un resumen o exposición sin más de las ideas expresadas por Lichtenberg en esta obra sino como una argumentación provocada por su lectura. Espero no obstante haber resumido en esencia las ideas centrales del libro de forma que el lector pueda hacerse una idea de cuáles son sus contenidos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.45pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Como se advierte desde el prólogo, a los sistemas motivacionales previamente descritos (regulación fisiológica, apego, exploración/afirmación, respuestas aversivas, y goce sensual y excitación sexual) se añaden ahora afiliación y crianza (&lt;i&gt;caregiving&lt;/i&gt;). En trabajos anteriores la “afiliación” se incluía con el “apego”. La teoría de los sistemas motivacionales intenta descubrir los componentes de los estados mentales y de los procesos de los que se derivan afectos, intenciones y objetivos. La motivación implica un proceso intersubjetivo complejo. Los motivos surgen en el individuo pero son construidos y cocreados en la red de relaciones con otros individuos. Al final de la introducción se afirma que desde hace 20 años – cuando Lichtenberg publicó su primer libro sobre el tema - los numerosos debates les han desplazado desde un enfoque más intrapsíquico a uno más bien intersubjetivo, basado en los sistemas dinámicos no lineales o en la teoría de la complejidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.45pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;La teoría matemática de los fractales sirve para explicar, entre otras cosas, el mantenimiento del sentido de identidad a través de la continua fluctuación de los estados mentales y de las épocas de la vida. Como se sabe, un fractal es un objeto geométrico cuya estructura básica, fragmentada o irregular, se repite a diferentes escalas, se compone de copias más pequeñas de la misma figura. Las copias son similares al todo: misma forma pero diferente tamaño. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.45pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Los sistemas dinámicos, una vez establecidos, se mantienen en tensión dialéctica interna y con el conjunto de sistemas, incluyendo los ámbitos ineraccionales o intersubjetivos. La tensión dialéctica se caracteriza por la complejidad y supone la sucesión de estados de desestabilización y reestabilización, con crisis, puntos de inflexión y saltos evolutivos. Los cambios oscilan entre dos polos nunca totalmente alcanzados, como son el caos total y la estabilidad plena. Para que el individuo se adapte a las condiciones cambiantes del entorno, los sistemas deben estar dotados de la capacidad para reconocer, almacenar, acceder y transmitir la información.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.45pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;La razón para diferenciar un sistema de afiliación independiente, antes incluido sin más en el de apego, se deriva de las investigaciones recientes que han mostrado cómo el bebé intenta incluir al progenitor que no se halla en su interacción inmediata de apego. Por otra parte, la diferenciación entre el grupo familiar como seguro frente a la no seguridad del grupo racial o étnico depende de las bases de afiliación del grupo parental, no sólo del apego (p. 19). También existen presiones evolutivas para la cooperación intragrupo y la competición no intragrupo. La crianza (&lt;i&gt;caregiving&lt;/i&gt;) como sistema independiente también recibe apoyo desde la teoría evolutiva y del apego. Los niños con riesgo genético reciben respuestas de crianza más negativas de sus madres adoptivas de lo que ocurre con otros niños, debido a que su conducta evoca reacciones diferentes. El sistema de crianza, por tanto, es cocreado en su modo de expresión (p. 20).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.45pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Los autores recurren a cinco áreas para organizar una descripción adecuada de los acontecimientos psíquicos (p. 4):&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: -18pt; MARGIN-LEFT: 106.85pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 106.85pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Qué &lt;i&gt;influencias&lt;/i&gt; tienen relación con el surgimiento de este evento.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: -18pt; MARGIN-LEFT: 106.85pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 106.85pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Cuáles son los &lt;i&gt;motivos &lt;/i&gt;e &lt;i&gt;intenciones&lt;/i&gt; dominantes o ausentes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: -18pt; MARGIN-LEFT: 106.85pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 106.85pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Qué &lt;i&gt;inferencias&lt;/i&gt; extrae el individuo de similares acontecimientos, actuales o pasados, y qué sistemas de creencias, conscientes o inconscientes, se han derivado de dichas inferencias y qué expectativas guían percepciones y suposiciones futuras.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: -18pt; MARGIN-LEFT: 106.85pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 106.85pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Cuáles son los &lt;i&gt;modos de comunicación&lt;/i&gt; – gestuales, faciales, verbales, relacionales y conductuales, ya sean implícitos o explícitos – que dan información a los individuos sobre sí mismos y los demás.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: -18pt; MARGIN-LEFT: 106.85pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 106.85pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Cuáles son los medios y los efectos de la &lt;i&gt;regulación&lt;/i&gt; de los afectos, percepciones, cogniciones y conductas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.45pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.45pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Verónica, una paciente de Lichtenberg, que padecía ansiedad e insomnio y consumía alcohol y tabaco, se presentó muy enfadada ante el terapeuta desde el primer momento (Cf. cap. 1). Una sesión, después de una serie de observaciones sarcásticas sobre la ineficacia del terapeuta, éste le respondió bastante irritado: ¡De acuerdo, si lo que quieres es pelear, yo también puedo pelear! Este &lt;i&gt;enactment&lt;/i&gt; – palabra que los autores no utilizan aquí y a la que se refieren más adelante – dio paso a una fase de trabajo muy productiva en la que se pudieron investigar las &lt;i&gt;influencias&lt;/i&gt;: del pasado en el presente, en relación con las figuras parentales en este caso, las influencias generales y las creadas por ambos participantes en el pasado inmediato. Entre las influencias generales hay que considerar la cultura y el origen socioeconómico junto con aspectos tales como las diferencias de género, la religión, etc. que desempeñan un papel importante en muchas díadas terapéuticas. La actitud anterior del terapeuta de aceptación paciente de las descalificaciones, en el pasado inmediato co-creado era una invitación ante el abuso de la paciente. Su cambio de actitud era una respuesta evolutivamente necesaria que permitió el progreso terapéutico. El desafío para el cuidador (y para el terapeuta) está en reconocer las necesidades del otro en sus continuas variaciones. Inicialmente, el sistema motivacional predominante de este terapeuta era el exploratorio, mientras que el de la paciente era el aversivo-antagonista. El sistema aversivo pasó a dominar el campo, ocupando el terapeuta el papel de víctima, y abandonando ambos cualquier motivación exploratoria y reflexiva. El terapeuta abandonó de manera abrupta el papel de víctima y pasó al de antagonista. Deseaba pelear, pero la paciente también deseaba que él adoptara tal actitud. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.45pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Las inferencias no solo se extraen siguiendo la lógica simbólica, sino que inicialmente se forman a partir de claves afectivas gestuales que guían la lógica observacional procedural propia de la época preverbal, lógica que nunca se abandona y convive con la adulta. La inferencia inicial del terapeuta de Verónica procede de ese nivel. Esta información que promueve el cambio también es trasmitida de forma simultánea e imbricada, mediante la comunicación verbal y no verbal:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.45pt; MARGIN-LEFT: 35.4pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Así, desde el principio la comunicación es inherentemente relacional. Dicha interconexión entre comunicación y relación es confirmada a través de los hallazgos de las investigaciones sobre el apego de que las estrategias de apego en el período preverbal (seguro, ambivalente y evitativo) son una parte integral de las formas del lenguaje (coherente y cooperativo, preocupado o desdeñoso) que utilizan los niños mayores y los adultos usan al responder cuestiones sobre sus vínculos afectivos. (p. 9)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify" class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.45pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Todo lo referente al caso de Verónica se podría explicar de forma quizá más rápida recurriendo a los conceptos clásicos de transferencia, contratransferencia, &lt;i&gt;enactment&lt;/i&gt;, u otros, pero los autores consideran que su enfoque es más amplio y flexible, y más propicio para la innovación. Yo considero que utilizar el término &lt;i&gt;enactment&lt;/i&gt; u otros semejantes no tienen por qué limitar el campo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.45pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Emmanuel Ghent utiliza el término “necesidad” (&lt;i&gt;need&lt;/i&gt;) como sinónimo de los “sistemas motivacionales” y argumenta que los sistemas motivacionales se desarrollan en respuesta a las necesidades básicas, análogas a las &lt;i&gt;pulsiones&lt;/i&gt; del psicoanálisis freudiano. Pero en opinión de Lichtenberg y colaboradores (pp. 16-18), los sistemas motivacionales no se derivan de las necesidades ni de las pulsiones sino que son sistemas auto-organizados y auto-estabilizados. Existen en tensión dialéctica con otros sistemas y cuando se acercan al caos, los puntos de inflexión permiten que se reorganicen los sistemas. Me imagino un psicoanalista ortodoxo mostrando su insatisfacción ante este planteamiento y preguntando con insistencia cuál es el origen de los sistemas motivacionales. El psicoanálisis se caracteriza por preguntar por el origen. Sin embargo, como he argumentado en algún lugar, la teoría pulsional es una teoría explicativa que no explica nada, aunque alivie la inquietud de algunos decir cosas del estilo de: este individuo es agresivo porque su pulsión destructiva es muy potente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.45pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Ante el riesgo de que se tome su planteamiento como otra forma de psicología individual, la de los sistemas motivacionales auto-organizados, argumentan que según su teoría la persona expresa su agencia activa y sentido de autonomía al desarrollar sistemas motivacionales en interacción constante entre ellos y con los sistemas motivacionales de otras personas. Están plenamente de acuerdo con Stern y el Grupo de Boston cuando proponen las intenciones como la unidad básica, dentro de los sistemas motivacionales, del significado psicológico. Aunque su duración abarque entre 1 y 10 segundos, las intenciones se hallan insertas en una narrativa emocional que se puede captar de forma intuitiva mientras se produce. Describen una experiencia en dos fases para la formación de intenciones, una primera inferencia afectiva, rápida y no consciente seguida por otra, simbólica y conscientemente organizada. La activación o desactivación de los sistemas motivacionales procede de la valoración cognitiva y afectiva. Defienden, por tanto, la hipótesis de la inferencia o valoración (appraisal) propia de las teorías cognitivas de las emociones, aún las primitivas, aunque estén también manejando los nuevos descubrimientos sobre las neuronas espejo, que suponen un mecanismo de reacción emocional automático no inferencial o , si se quiere, no cognitivo. Considero, no obstante, que esta es una confusión menor que no anula la propuesta de Lichtenberg y colaboradores sobre los sistemas motivacionales pero les lleva a conceder un lugar explicativo preponderante a las diferenciaciones de la neurociencia, por ejemplo, de Damasio, entre conciencia central y conciencia extendida o ampliada (p. 24 y ss.). Me explico, de la misma forma que no podemos hablar de conciencia mientras no hay procesos inconscientes &lt;i&gt;reprimidos&lt;/i&gt;, no podemos hablar de conciencia primitiva frente a conciencia adulta. De hecho, el concepto de “conciencia” es uno de los que reclaman con mayor urgencia una revisión profunda en el psicoanálisis y la psicología actual pues su uso es engañoso. Atribuimos al bebé y al niño pequeño la existencia de conciencia o falta de la misma desde nuestra habilidad adulta para utilizar un lenguaje interior, curiosamente no nos solemos plantear si posee conciencia (o inconsciente) el individuo autista o el deficiente intelectual. El inconsciente que juega con los significantes es fruto de un lenguaje sofisticado. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.45pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Los afectos y emociones ocupan un lugar esencial en la teoría de los sistemas motivacionales, son la “piedra de Rosetta” para identificar el sistema motivacional dominante a través de los rápidos cambios de estado, son su lenguaje no simbólico (p. 22). Citan a Bucci con aprobación cuando afirma que las emociones son las principales estructuras organizativas del sistema no verbal y, con ello, recurren a otro de los conceptos engañosos de la psicología cognitiva moderna, que es el de “representación interna”(p. 26). Los esquemas emocionales incluyen imágenes del objeto de la emoción, esquemas que constituyen expectativas o creencias sobre las formas en que la persona actuará con nosotros o de cómo debemos actuar hacia ella. Ahora bien, si estamos hablando de esquemas de acción no es imprescindible que exista una imagen interna almacenada de ninguna manera, sino que podríamos estar hablando de aprendizaje, adquirido en la acción y que en la acción se muestra. Esto es algo que se interpreta al paciente, en el sentido de que se le narra o refleja, pero que no está reprimido ni de lo que posiblemente él o ella ha sido nunca consciente aunque le sea de gran ayuda, cuando la interpretación es acertada, para reconocer automatismos que han estado ahí desde el origen. Dicho esto, es evidente que emociones y afectos ocupan un lugar central en el funcionamiento del ser humano y el uso de un lenguaje metafórico, como el de la imagen del objeto, es una aproximación útil en el trabajo clínico.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.45pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Hay autores que sugieren que conceptos como el de unidad del self o igualdad del self son ilusiones necesarias para contrarrestar la conciencia de discontinuidad, potencialmente turbadora. Lichtenberg y colaboradores, en cambio, consideran que ese sentido de continuidad se deriva del habitualmente suave cambio de un sistema motivacional a otro, y recurren al concepto de “fractal”, antes aludido. Los principios de la auto-semejanza repetida y la invarianza, a pesar de la escala y el tiempo, pueden ser aplicados a muchos objetos multidimensionales. Se puede ver en cada momento actual como el mundo en un grano de arena, según la bella imagen propuesta por Stern. La autosemejanza de cualidades esenciales, como pueden ser grupos concretos de afectos u objetivos y su repetición frecuente identifican la naturaleza fractal de cada sistema motivacional y del sistema en su conjunto. El hecho de que varios sistemas motivacionales compartan ciertos rasgos contribuye al sentido de continuidad durante los cambios de estado mental. Por ejemplo, la frustración que es la muestra de la activación en el sistema aversivo, puede surgir en cualquiera de los otros sistemas y ser resuelta en ellos sin necesidad de un deslizamiento hacia el sistema aversivo. También el placer sensual, central en el sistema sensual/sexual, es esencial en los sistemas de apego y de crianza y un rasgo habitual en las actividades de afiliación y en las fisiológicas (comer, dormir, orinar, etc.).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.45pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Las inferencias se realizan en dos niveles, uno intuitivo, rápido y no consciente y otro deliberado y reflexivo. En la clínica (analítica) realizamos nuestras inferencias en un clima de empatía, colocándonos en el contexto del otro, buscando en nuestro interior experiencias análogas, siguiendo el ejemplo de Kohut. Las teorías y las expectativas derivadas de nuestra experiencia, no obstante, son mediadoras en ese proceso inferencial, a veces de forma inconsciente. Las nuevas experiencias relacionales cocreadas, como la que se produce dentro de la relación analítica, crean nuevas estructuras de expectativas e inferencias que pueden desplazar, lentamente, las imágenes negativas de sí mismo y de los otros. Entre las expectativas e inferencias hay que contar, de manera relevante, y posiblemente innata, con la tendencia a comprender los motivos del otro. Según la explicación que se deriva de los recientes descubrimientos sobre las neuronas espejo – a las que estos autores también aluden – estas complejas inferencias en parte se realizan de manera automática, mediante una “simulación incorporada” imitando los movimientos observados en la otra persona y no recolectando y comparando los datos observados con un patrón interno, basado en teorías implícitas o explícitas (p. 65).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.45pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;El libro dedica un capítulo, el sexto, a analizar el amor desde a perspectiva de los sistemas motivacionales, comenzando por la interacción entre el sistema de crianza parental y los sistemas de apego y sensualidad, del bebé. En las diferentes fases de la vida infancia, adolescencia y etapa adulta - se distinguen cuatro tipos de amor: apego amoroso, amor romántico, amor erótico y erotismo sin amor. Sin embargo, mientras que las conductas de apego en la infancia se han estudiado con bastante frecuencia, normalmente a partir de la &lt;i&gt;situación extraña&lt;/i&gt; tal como la plantearon Ainsworth y colaboradores, no parece fácil estudiar el amor como tal, aunque en esos mismos experimentos se mostraría en las conductas de jugueteo entre la madre y el bebé. Una experiencia básica de seguridad facilita el amor, aunque no puede identificarse con él, pero es evidente que se dificulta con una experiencia de apego inseguro. Los niños de apego ambivalente pueden ser implicados en un intercambio amoroso, pero coloreado por la ansiedad y el enfado. Aunque parece inevitable que toda cultura imponga algún tipo de restricciones y tensiones al amor romántico y al erotismo, un apego seguro con ambos padres durante la infancia no tiene por qué desarrollar una rivalidad posesiva hacia ninguno de sus progenitores. Los niños con apego ambivalente, por su parte, suelen ser tímidos y desarrollar una dependencia adhesiva. Se ha demostrado que la interpretación que hacen los niños del acto sexual entre los padres no es indefectiblemente sádica, frente a la doctrina clásica, aunque sí se producen conflictos en el intento por comprender los misterios del acto sexual, el embarazo y el parto. La envidia y los celos también surgen de forma inevitable, pero en un ambiente propicio, donde el sistema aversivo haya sido regulado adecuadamente, se mantendrán en unos niveles aceptables e incluso ser un aderezo para la relación triangular, sin llegar a los extremos de un Othello. Un sistema aversivo moderado, de prohibiciones y limitaciones, puede añadir un acicate en el sentido de transgresión para el amor romántico y erótico, mientras que un sistema excesivo provocará la división entre apego y sexualidad, con el surgimiento de tendencias adictivas o explotadoras. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; TEXT-INDENT: 35.45pt" class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;El libro incluye unas adecuadas ilustraciones de ejemplos tomados de la clínica - de hecho, el capítulo 3 está dedicado exclusivamente a este objeto – de utilidad para comprobar la aplicabilidad del modelo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5309099737943161562-5982089586291799231?l=crsutil56.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/BXJq7ecHsmy75l5GpUK_l4ZfCQg/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/BXJq7ecHsmy75l5GpUK_l4ZfCQg/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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Por eso yo prefiero pensar en prototipos, es decir, pautas generales de comportamiento que habitualmente se asocian, prototipos a los que el individuo particular - al que hay que comprender en su persona y su contexto - se puede asemejar más o menos. Cuando se trabaja en atención pública, con la posibilidad de encontrar personas que padecen trastornos graves y requieren decisiones urgentes, la adopción de una actitud diagnóstica se vuelve perentoria. Pero eso no quiere decir que en la práctica privada no sea importante conocer las categorías diagnósticas y aprender a identificar con cierta facilidad los trastornos graves pues el bienestar de nuestros pacientes/clientes también lo puede requerir. La clasificación del trastorno o estilo que padece o caracteriza al paciente no debe estar reñida con la empatía, ni viceversa.&lt;br /&gt;Brandchaft y Stolorow, en los años ochenta, sugerían que un paciente que presenta una organización primitiva – y hablar de “organización primitiva” ya es una forma de diagnóstico - tratado según las recomendaciones de Kernberg, desplegará con rapidez todas las características que este autor adscribe a las personalidades de organización límite. Mientras que si se le trata siguiendo los consejos de Kohut, pronto manifestará las características que éste atribuye al trastorno narcisista de la personalidad. Ante la confusión diagnóstica que reina a menudo en la práctica clínica, no debe sorprender que las recomendaciones técnicas para situarse frente al paciente narcisista, varíen de forma amplia. Kohut propone una buena sintonización empática, y Kernberg sugiere que hay que confrontar al paciente con sus defensas y reacciones emocionales de envidia y odio.&lt;br /&gt;Cada vez me parece más evidente, dándole la razón a Kohut, que el mejor modo de aproximarse al encuentro terapéutico es en cualquier caso la sintonización empática, y no exclusivamente con pacientes narcisistas y límites. Mi experiencia igualmente me sugiere que, una vez logrado un clima favorable, la confrontación con las defensas, con la consiguiente "desestructuración" que provoca, así como el uso de la interpretación, estará más presente en el trabajo con las personalidades de tipo neurótico. Los pacientes que funcionan desde una organización límite, se presentan ya de por sí más o menos desestructurados y con intensa ansiedad, requiriendo un uso más constante de la empatía, junto con clarificación y confrontación. En conclusión, los estados límite se construyen en un contexto intersubjetivo, como intersubjetiva es la misma relación terapeuta-paciente. No me parece que el trabajo con pacientes de corte más neurótico se presente más sencillo. Por ejemplo, cuando sentimos urgencia por dar una solución rápida al problema planteado por el paciente o la paciente, puede que hayamos caído de forma desapercibida en las redes seductoras de la personalidad histriónica. La actitud terapéutica ante el histérico es especialmente complicada, pues se requiere una acogida afable pero un mantenimiento firme de la distancia, es decir, de la neutralidad. A menudo el enfado (rencor) hacia terceras personas que se han comportado de manera incorrecta o injusta con el sujeto puede indicar la presencia de una personalidad obsesiva. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5309099737943161562-4412932895479905739?l=crsutil56.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
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&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/eczqq3GSmi6MHuEFOfNKhFD0WI0/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/eczqq3GSmi6MHuEFOfNKhFD0WI0/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional/~4/QEReGa1N1Ic" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://crsutil56.blogspot.com/feeds/2219209032063580630/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5309099737943161562&amp;postID=2219209032063580630&amp;isPopup=true" title="2 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default/2219209032063580630?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default/2219209032063580630?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional/~3/QEReGa1N1Ic/pequeno-pensamiento-del-dia-2.html" title="Pequeño pensamiento del día (2)" /><author><name>Dr. Carlos Rodríguez Sutil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16856941120328414655</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="24" height="32" src="http://4.bp.blogspot.com/_yTcgViAKQLU/S1Voge6zgvI/AAAAAAAAAPE/dfAqvg-yp7I/S220/carlos(18.1.10).jpg" /></author><thr:total>2</thr:total><feedburner:origLink>http://crsutil56.blogspot.com/2011/10/pequeno-pensamiento-del-dia-2.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DEYASHozfip7ImA9WhdVFk0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5309099737943161562.post-5132122649056891786</id><published>2011-09-21T04:51:00.000-07:00</published><updated>2011-09-21T04:55:49.486-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-09-21T04:55:49.486-07:00</app:edited><title>PSICOANÁLISIS Y RELIGIÓN 2</title><content type="html">&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;object classid="clsid:38481807-CA0E-42D2-BF39-B33AF135CC4D" id="ieooui"&gt;&lt;/object&gt; &lt;style&gt; st1\:*{behavior:url(#ieooui) } &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-ansi-language:#0400;  mso-fareast-language:#0400;  mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top: 6pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; line-height: 150%; color: rgb(255, 204, 255);"&gt;Si buscamos la época en que se generalizó el dualismo ontológico (alma-cuerpo) en Occidente, es probable que debamos situarla a finales del siglo IV. San Agustín de Hipona introdujo el dogma del “pecado original”, idea que no se encuentra en la Biblia. El alma se exila del mundo de las formas o del cielo para ser ensuciada, corrompida, en su contacto con el cuerpo. Sería fecundo conectar conceptualmente esta idea con otra aportación del santo - antecedente del &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;cogito&lt;/i&gt; cartesiano – contenida en sus &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Confesiones&lt;/i&gt;, como es la de que el alma llega ya formada al mundo, contando con sus capacidades intelectuales. Hasta finales del siglo III y principios del IV no se estableció el ayuno como práctica religiosa: el cristiano se unía a Cristo, mantenía la regla de abstinencia que Adán había violado. En cambio, hoy en día los ayunos y abstinencias por causa religiosa han sido prácticamente abandonados, y son motivaciones "estéticas" las que guían a nuestros enfermos de anorexia nerviosa. Sin embargo, no hay una estética que carezca de un fondo ético y, en este caso, percibimos el mismo rechazo cristiano del cuerpo ya citado. La confesión de nuestros pecados necesita un espacio interior cerrado donde estén ocultos, la conciencia en las dos acepciones de la palabra – “conciencia” y “consciencia”. El alma viene de arriba y se queda exilada de su auténtica patria, superior, por lo que la verdadera vida comienza después de la muerte: Porque los pensamientos de la carne son la muerte; los pensamientos del espíritu son la vida y la paz (Epístola a los Romanos, de San Pablo, 8, 5-13). Como decía Heidegger, en un seminario con psiquiatras suizos que tuvo lugar en los años cincuenta, según la concepción cristiana el cuerpo es el mal y la sensualidad, del que el alma debe ser salvada. En lugar de concebirse como la forma de estar vivo del ser humano, el alma , el psiquismo, se convirtió en un objeto, en una sustancia, cuando surgió la idea de la eternidad. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top: 6pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt; line-height: 150%; color: rgb(255, 204, 255);"&gt;Esto tiene consecuencias que se muestran también en la práctica clínica incluso en personas que han abandonado o nunca han mantenido ninguna práctica religiosa. Considero que una de las fuentes de malestar principales contra las que tenemos que luchar como terapeutas es el rechazo del cuerpo, subyacente tanto en la angustia como en la culpa, así como en muchas patologías del siglo XXI. Intento no herir sensibilidades ajenas, pero también me siento obligado a plantear mis conclusiones razonadas y vividas. Si tuviera que elaborar un libro de autoayuda – que siempre he mirado con distancia crítica -&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;una guía práctica para intentar ser felices en este mundo, o por lo menos, menos desgraciados, estos serían los tres principios que ahí incluiría:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm 0.0001pt 71.45pt; text-align: justify; text-indent: -18pt; line-height: 150%; color: rgb(255, 204, 255);"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;1.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;      &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;No confíes en una vida eterna ni en un más allá o, cuando menos, no olvides que tu vida es ésta y que probablemente nunca conocerás otra.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm 0.0001pt 71.45pt; text-align: justify; text-indent: -18pt; line-height: 150%; color: rgb(255, 204, 255);"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;2.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;      &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Disfruta de tu cuerpo o, para ser más exactos, deja a tu cuerpo disfrutar. Si disfrutas de tu cuerpo no necesitarás estoicismo y el ascetismo sólo es concebible como medio para estar mejor preparado en situaciones de privación.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm 0.0001pt 71.45pt; text-align: justify; text-indent: -18pt; line-height: 150%; color: rgb(255, 204, 255);"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore"&gt;3.&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;      &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Si cometes un error intenta enmendarlo en el futuro, pero no te sientas culpable (si puedes). La culpabilidad es un invento del ser humano débil para mantenerse en el error.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top: 6pt; text-align: justify; line-height: 150%; color: rgb(255, 204, 255);"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top: 6pt; text-align: justify; line-height: 150%; color: rgb(255, 204, 255);"&gt;Si vives de acuerdo con estos principios disfrutarás de la vida y conseguirás que los que te rodean sean más felices. Tu vida será larga pues gozarás de cada instante, ya que el tiempo sólo pasa rápido – o desesperadamente lento - cuando está vacío.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top: 6pt; text-align: justify; line-height: 150%; color: rgb(255, 204, 255);"&gt;Como siempre, estoy abierto a todos los comentarios y correcciones.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5309099737943161562-5132122649056891786?l=crsutil56.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
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Probablemente no habría rechazado que se le denominara “materialista y ateo”, añadiendo, además, su inclinación por la ciencia positiva y el fisicalismo. El pensamiento de Freud, no obstante, no se puede reducir en absoluto a lo que esta postura podría anunciar, pero ese será tema para otro momento. En mis tiempos jóvenes me habría alineado sin dudarlo con el maestro, pero los años y la profesión me han hecho llegar a la conclusión de que no es posible vivir sin creencias religiosas, ya que el propio “materialismo dialéctico” - que me dominó en su momento- ha terminado pareciéndome otra forma de creencia religiosa, por no hablar del positivismo fisicalista de antaño y del cientifismo de hogaño. Erich Fromm acertó con la idea al afirmar que no se puede decir “religión sí o religión no”, sino que lo que nos debemos plantear es qué tipo de religión es el más adecuado para el desarrollo y bienestar del hombre (y cuando digo “hombre” me refiero a la mujer también). Desde hace tiempo vengo declarándome firmemente panteísta, aunque a menudo no se me tomen en serio cuando lo digo. Y es que la explicación spinozista, que consiste en identificar a Dios con el universo o con la naturaleza, me resulta la más razonable y coherente, y no se halla, bien mirado, muy alejada de la visión de Santa Teresa; “Dios está en todas partes”, también en los pucheros. Pero rechazando – Spinoza y un servidor - la concepción de un dios personal que decide, hace y deshace. Todo es dios, o todo son dioses, incluyendo nuestra minúscula partícula humana. Y si esa naturaleza posee una “voluntad”, su posible lógica no está a nuestro alcance, el método de su locura es inalcanzable. De las religiones existentes, como sistema organizado de creencias, prácticas y ritos, las únicas que me resultan soportables son el budismo y el taoismo, pero mi conocimiento de ellas es muy superficial y no siento una especial urgencia por ampliarlo. Como psicoterapeuta y como persona intento respetar todos los pensamientos religiosos y creo que lo consigo en gran medida, pues siempre intento que mis ideas no sean vividas como una imposición o proselitismo sobre mis pacientes, y espero no responder con una sonrisa condescendiente si alguien se me presenta como “pastafari” o feligrés de la Iglesia Maradoniana. Sin embargo, meditar sobre psicoanálisis y religión es algo que todos los psicoterapeutas debemos hacer dado que la forma que adopte nuestra práctica clínica también depende de ello. Entre otras cosas, considero que es sano y necesario declarar nuestras creencias siempre que la persona nos cuestiones sobre ellas, antes incluso de indagar sobre el motivo de dicha pregunta o de responder con una interpretación. El paciente debe tener derecho también a decidir si nuestra postura religiosa le parece satisfactoria o aceptable. Por otra parte, aun dentro del respeto yo no dudo en manifestarme en contra de aquellas posturas pretendidamente religiosas que plantean de pensamiento o de facto un rechazo del cuerpo. Opino que nuestro cuerpo es por completo digno de cuidado, aprecio y satisfacción, tanto como nuestro espíritu, pero mientras del segundo sólo podemos alcanzar inferencias, en ocasiones precipitadas, de la existencia del primero poseemos una evidencia directa. Retomaré en breve estas reflexiones.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5309099737943161562-8546632381967489708?l=crsutil56.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/gVR-w4VNtqOkIJLcixxxZvqabFs/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/gVR-w4VNtqOkIJLcixxxZvqabFs/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/gVR-w4VNtqOkIJLcixxxZvqabFs/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/gVR-w4VNtqOkIJLcixxxZvqabFs/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional/~4/L9nO_7VE7sE" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://crsutil56.blogspot.com/feeds/8546632381967489708/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5309099737943161562&amp;postID=8546632381967489708&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default/8546632381967489708?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default/8546632381967489708?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional/~3/L9nO_7VE7sE/comentarios-sobre-psicoanalisis-y.html" title="COMENTARIOS SOBRE PSICOANÁLISIS Y RELIGIÓN" /><author><name>Dr. Carlos Rodríguez Sutil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16856941120328414655</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="24" height="32" src="http://4.bp.blogspot.com/_yTcgViAKQLU/S1Voge6zgvI/AAAAAAAAAPE/dfAqvg-yp7I/S220/carlos(18.1.10).jpg" /></author><thr:total>0</thr:total><feedburner:origLink>http://crsutil56.blogspot.com/2011/09/comentarios-sobre-psicoanalisis-y.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CkcNQXs7fCp7ImA9WhZaGUk.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5309099737943161562.post-4399220225172370521</id><published>2011-07-06T00:58:00.001-07:00</published><updated>2011-07-06T01:14:50.504-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-07-06T01:14:50.504-07:00</app:edited><title>POST-CONFERENCIA 2011 IARPP EN MADRID</title><content type="html">&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-UcDtOgu6TSw/ThQWKBAjZtI/AAAAAAAABSw/5GP3hDJsrOg/s1600/clausura+1+b.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5626146195817850578" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-UcDtOgu6TSw/ThQWKBAjZtI/AAAAAAAABSw/5GP3hDJsrOg/s320/clausura%2B1%2Bb.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Acabamos de vivir la impresionante experiencia de la Conferencia de IARPP en Madrid, con cerca de 500 asistentes, procedentes de 25 países. Quienes hemos asistido podemos transmitir nuestra impresión sobre la calidad de los trabajos presentados, y del magnífico clima humano vivido. Todo ello ha sido posible gracias a la implicación de muchos de nosotros, empezando por los co-presidentes Alejandro Ávila y Ramon Riera y por todos los que han colaborado ya sea directamente en la organización, como voluntarios, ayudando con las traducciones, o simplemente como asistentes interesados en el enfoque relacional de la psicoterapia y participando en los debates.&lt;br /&gt;Hemos conseguido tener unas 40 ponencias con traducción simultánea, y otros 43 trabajos traducidos en numerosos ‘panels’.&lt;br /&gt;A un nivel más local, pero no por eso menos ambicioso, pasamos ya el testigo a Sevilla 2012, para la organización de las II Jornadas de Psicoanálisis Relacional (III Reunión anual de IARPP España), organizadas conjuntamente por el Instituto de Psicoterapia Relacional e IARPP-España, bajo la coordinación de nuestro compañero D. Juan José Martínez Ibáñez. Estas Jornadas, que probablemente tendrán lugar en Mayo 2012, admitirán la presentación un número limitado de trabajos en forma de comunicación, y sin límite en el formato de poster. Esperamos que en Septiembre se pueda lanzar el primer anuncio de las mismas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En la parte inferio&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/--alhfHvNAdg/ThQWUAja_LI/AAAAAAAABS4/FB564TrxN08/s1600/presentaciÃ³n+de+libros+3+b.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5626146367494356146" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 192px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/--alhfHvNAdg/ThQWUAja_LI/AAAAAAAABS4/FB564TrxN08/s320/presentaci%25C3%25B3n%2Bde%2Blibros%2B3%2Bb.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;r incluyo dos imágenes de la presentación de libros en español que se realizó durante el congreso.&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-lllZts2ctLc/ThQWyJDCdgI/AAAAAAAABTA/v1Ud4xSKU1U/s1600/presentaciÃ³n+de+libros+4.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5626146885170525698" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 192px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-lllZts2ctLc/ThQWyJDCdgI/AAAAAAAABTA/v1Ud4xSKU1U/s320/presentaci%25C3%25B3n%2Bde%2Blibros%2B4.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5309099737943161562-4399220225172370521?l=crsutil56.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/D2Tjgwt8aMKxr2QZeUbKHfNl7h4/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/D2Tjgwt8aMKxr2QZeUbKHfNl7h4/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/D2Tjgwt8aMKxr2QZeUbKHfNl7h4/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/D2Tjgwt8aMKxr2QZeUbKHfNl7h4/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional/~4/_rylFr9GZd8" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://crsutil56.blogspot.com/feeds/4399220225172370521/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5309099737943161562&amp;postID=4399220225172370521&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default/4399220225172370521?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default/4399220225172370521?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional/~3/_rylFr9GZd8/post-conferencia-2011-iarpp-en-madrid.html" title="POST-CONFERENCIA 2011 IARPP EN MADRID" /><author><name>Dr. Carlos Rodríguez Sutil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16856941120328414655</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="24" height="32" src="http://4.bp.blogspot.com/_yTcgViAKQLU/S1Voge6zgvI/AAAAAAAAAPE/dfAqvg-yp7I/S220/carlos(18.1.10).jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/-UcDtOgu6TSw/ThQWKBAjZtI/AAAAAAAABSw/5GP3hDJsrOg/s72-c/clausura%2B1%2Bb.JPG" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total><feedburner:origLink>http://crsutil56.blogspot.com/2011/07/post-conferencia-2011-iarpp-en-madrid.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0cCR3s8eCp7ImA9WhZaEUs.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5309099737943161562.post-1461465427116469163</id><published>2011-06-27T02:44:00.000-07:00</published><updated>2011-06-27T03:04:26.570-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-06-27T03:04:26.570-07:00</app:edited><title>FIN DE CURSO CON NEIL ALTMAN</title><content type="html">&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-s9w13-Le6SE/TghRi4_DtJI/AAAAAAAABSo/pOm1fEMkU-U/s1600/fin+de+curso+2010-2011.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5622833794626335890" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 229px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-s9w13-Le6SE/TghRi4_DtJI/AAAAAAAABSo/pOm1fEMkU-U/s400/fin%2Bde%2Bcurso%2B2010-2011.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#ff6666;"&gt;Este año hemos terminado el curso con la presencia de Neil Altman (de pie, quinto empezando por la izquierda). Altman, de Nueva York, es un experto reconocido en la aplicación del psicoanálisis en la investigación de las diferencias culturales y en el tratamiento de trastornos culturalmente específicos. Fue un gran disfrute escuchar sus casos clínicos y experiencias interculturales sobre todo en la India.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5309099737943161562-1461465427116469163?l=crsutil56.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/qhu6D1CwoW9K7vTKv-_Jj701ABg/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/qhu6D1CwoW9K7vTKv-_Jj701ABg/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/qhu6D1CwoW9K7vTKv-_Jj701ABg/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/qhu6D1CwoW9K7vTKv-_Jj701ABg/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional/~4/IAVz30Dn0YE" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://crsutil56.blogspot.com/feeds/1461465427116469163/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5309099737943161562&amp;postID=1461465427116469163&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default/1461465427116469163?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default/1461465427116469163?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional/~3/IAVz30Dn0YE/fin-de-curso-con-neil-altman.html" title="FIN DE CURSO CON NEIL ALTMAN" /><author><name>Dr. Carlos Rodríguez Sutil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16856941120328414655</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="24" height="32" src="http://4.bp.blogspot.com/_yTcgViAKQLU/S1Voge6zgvI/AAAAAAAAAPE/dfAqvg-yp7I/S220/carlos(18.1.10).jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/-s9w13-Le6SE/TghRi4_DtJI/AAAAAAAABSo/pOm1fEMkU-U/s72-c/fin%2Bde%2Bcurso%2B2010-2011.JPG" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total><feedburner:origLink>http://crsutil56.blogspot.com/2011/06/fin-de-curso-con-neil-altman.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CkIFR346cCp7ImA9WhZaEUo.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5309099737943161562.post-4633493896517730070</id><published>2011-06-24T03:54:00.000-07:00</published><updated>2011-06-27T03:28:36.018-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-06-27T03:28:36.018-07:00</app:edited><title>Pequeño pensamiento del día</title><content type="html">&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#66ffff;"&gt;Cuando dos personas no se entienden creemos que el pensamiento de una (o de las dos) está en ese momento oculto a la captación de la otra, y que por eso discuten. Sin embargo, la falta de entendimiento es también una forma de estar, un modo de comunicar al otro el disgusto y la necesidad de seguir discutiendo. Discutir es otra forma de entenderse y no necesita de nada oculto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#66ffff;"&gt;Una vez una paciente me dijo que no la entendía (de hecho me ha ocurrido varias veces) y yo le respondí que mi trabajo consistía también en no entenderla siempre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5309099737943161562-4633493896517730070?l=crsutil56.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/vOn6Tnm6ozUcJAoJobbd5I9XHgg/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/vOn6Tnm6ozUcJAoJobbd5I9XHgg/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/vOn6Tnm6ozUcJAoJobbd5I9XHgg/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/vOn6Tnm6ozUcJAoJobbd5I9XHgg/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional/~4/1yQ_Eupql6I" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://crsutil56.blogspot.com/feeds/4633493896517730070/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5309099737943161562&amp;postID=4633493896517730070&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default/4633493896517730070?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default/4633493896517730070?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional/~3/1yQ_Eupql6I/pequeno-pensamiento-del-dia.html" title="Pequeño pensamiento del día" /><author><name>Dr. Carlos Rodríguez Sutil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16856941120328414655</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="24" height="32" src="http://4.bp.blogspot.com/_yTcgViAKQLU/S1Voge6zgvI/AAAAAAAAAPE/dfAqvg-yp7I/S220/carlos(18.1.10).jpg" /></author><thr:total>0</thr:total><feedburner:origLink>http://crsutil56.blogspot.com/2011/06/pequeno-pensamiento-del-dia.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUEGR3k6eyp7ImA9WhZbFkU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5309099737943161562.post-6464037518930040268</id><published>2011-06-21T13:17:00.000-07:00</published><updated>2011-06-21T13:20:26.713-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-06-21T13:20:26.713-07:00</app:edited><title>Joan Coderch (2011)  Psiquiatría Dinámica. Barcelona: Herder</title><content type="html">&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-3BcgDK50tPQ/TgD876VWRCI/AAAAAAAABSg/fHfTRsCcCow/s1600/Psiquiatria-Dinamica_Coderch_2011.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 127px; height: 200px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-3BcgDK50tPQ/TgD876VWRCI/AAAAAAAABSg/fHfTRsCcCow/s200/Psiquiatria-Dinamica_Coderch_2011.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5620770441159656482" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Comentario que acaba de aparecer en &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt; Clínica e Investigación Relacional VOL.5 Nº 3  pp. 379-383   (2011)&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;La obra que comento hoy es la segunda edición con ligeras modificaciones de un texto aparecido hace 36 años y considerado con justicia como uno de los libros clásicos de la disciplina, obra de referencia durante todo este tiempo para la mayoría de los clínicos de orientación analítica, cuya quinta edición se publicó en 1991. Quede por tanto sentada mi actitud de admiración por un trabajo al que dedicaré observaciones en algún momento críticas pero siempre respetuosas. Al ocuparme de un tratado o manual, una obra de consulta, que incluye la exposición minuciosa de una información abundante y precisa, no voy a realizar una exposición pormenorizada de cada apartado y epígrafe, pues sería una labor engorrosa y poco constructiva.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;La psiquiatría y el psicoanálisis se ocupan de los trastornos psíquicos y, aunque no deben confundirse, mantienen muchos puntos en común. Sin embargo, advierte &lt;st1:personname productid="Joan Coderch" st="on"&gt;Joan Coderch&lt;/st1:personname&gt; en 1975, la comunicación entre ambas disciplinas era y es todavía escasa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Coderch ha decidido conservar el núcleo central de la obra, de inspiración kleiniana, aunque las diversas orientaciones psicoanalíticas han cambiado mucho pero también el pensamiento del autor. De haber realizado las modificaciones correspondientes a estos cambios se trataría a todas luces de un libro completamente diferente en aspectos centrales, por lo que esta decisión no es reprensible más aún teniendo en cuenta otras relevantes aportaciones del autor. Esto no impide que algunos echemos en falta una psicopatología desde la perspectiva del psicoanálisis relacional.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;La obra aparece remozada en algunos aspectos, no obstante, como son algunas actualizaciones terminológicas, la ampliación del capítulo sobre la neurosis histérica, información sobre los trastornos alimentarios y las adicciones y un nuevo capítulo sobre las influencias sociológicas de la posmodernidad en los trastornos individuales. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;El primer capítulo trata una cuestión prioritaria, como es mostrar la aportación que el enfoque psicodinámico reporta a la comprensión del paciente en salud mental, para dotar de estructura la indagación y la práctica clínica, permitiendo distinguir&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;lo fundamental de lo accesorio. Con ese fin se centra en una exposición de la psicopatología general, con todos sus conceptos&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;y secciones, los trastornos del pensamiento, de la memoria, la conciencia y el estado de vigilancia, la percepción, los afectos y la psicomotricidad. A parte de señalar que se trata de una adecuada introducción a la materia, no veo nada que merezca un comentario a parte.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;El segundo capítulo enfrenta la difícil tarea conceptual de intentar definir los criterios de normalidad-anormalidad psíquica, objeto de la psicopatología pero, como bien se nos recuerda, aspecto en el que cada profesional actúa normalmente guiado por su propia intuición personal, más emocional que lógica, siguiendo un criterio más bien popular y precientífico. Pero hasta ahora no se ha encontrado un modo incontrovertible de definir la normalidad psíquica. De hecho las sociedades civilizadas han relegado tradicionalmente la psiquiatría al último lugar en el campo de las atenciones sanitarias, mostrando desdén y, a menudo, repugnancia y miedo ante el enfermo mental. El llamado “movimiento antipsiquiátrico” de los años sesenta del pasado siglo, leemos poco después, contribuyeron en parte al descrédito cuando presentaron al enfermo mental exclusivamente como víctima de las actitudes patológicas de los que conviven con él, y al psiquiatra como un cómplice de estos, que institucionaliza al supuesto enfermo y lo encierra “en un círculo diabólico” (p. 65). En estos momentos me parece difícil no estar de acuerdo con Coderch en que este movimiento, que partía de algunas observaciones correctas y juicios acertados sobre las carencias de la atención psiquiátrica, idealizó la enfermedad y generalizó en exceso unas conclusiones extraídas de unos pocos casos concretos. Añadiré, por mi parte, que el preconizado viaje a la locura no dio como resultado un regreso a la realidad superior y más clarividente, sino que no se consiguió que la inmensa mayoría de esos pacientes regresaran.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Se examinan a continuación los principales criterios que se han utilizado en la historia reciente para definir la enfermedad mental, con sus ventajas e inconvenientes, como es la definición de normalidad como ausencia de patología o, dicho de otra manera, como un estado de adecuado funcionamiento del cuerpo y del psiquismo. Esta definición, aunque correcta es insuficiente. Los dos siguientes criterios son la normalidad estadística y el criterio social de normalidad. Si bien pueden tener cierta utilidad, los riesgos que implican son tan graves y evidentes que no me extenderé en su revisión. Pensemos simplemente que la norma estadística deja fuera no sólo al que no alcanza cierto valor dentro de una escala sino también al que obtiene puntuaciones superiores y, respecto al criterio social, que lleva a considerar anormal un comportamiento o rasgo que en otro momento histórico o en otro lugar geográfico puede ser aceptado con total naturalidad. A continuación se recoge la &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;normalidad normativa&lt;/i&gt; – también conocida como “norma ideal” – que debería ser la preferente pues: “…concibe la normalidad como el armonioso y óptimo funcionamiento de los diversos elementos del aparato psíquico, que da lugar al máximo desarrollo y esplendor de las capacidades de que goza el ser humano” (p. 71). Sin detenerme en la, a mi entender, poco afortunada expresión “aparato psíquico” del psicoanálisis clásico&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;– consideración con la que tal vez el autor esté de acuerdo -&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;es prácticamente imposible alcanzar en la práctica una definición de norma ideal con la que todos estuviéramos de acuerdo. Coderch recomienda utilizar con prudencia todos los criterios y termina incluyendo el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;criterio psicodinámico&lt;/i&gt; que consiste en la capacidad del individuo para acceder en la mejor medida a sus fantasías inconscientes, lo que permita una relación armónica del yo con el resto de las instancias y con la realidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Antes de pasar a la descripción de los cuadros clínicos, un capítulo de indudable atractivo es el tercero, consagrado a indagar en la etiología de los trastornos psíquicos. Aporta la distinción entre varios términos que a menudo se confunden en la literatura especializada y en la práctica clínica: condición, factor y causa como elementos que producen un fenómeno, en este caso de la psicopatología. Para afirmar:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:35.4pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;En psiquiatría no podemos hablar casi nunca de causa, y, en los raros casos en que ello es posible (se trata, en realidad de afecciones neurológicas o generales con repercusión psíquica), siempre hemos de tener en cuenta los rasgos personales que influyen en el matiz, forma y dirección de la perturbación. Generalmente, hemos de limitarnos a hablar de factores hereditarios, constitucionales, relacionales, ambientales, etc., que se unen y potencian entre sí, formando una constelación etiológica. (p. 76)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Se diferencian &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;factores esenciales&lt;/i&gt; en la producción de perturbaciones psíquicas, de los&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;factores generales&lt;/i&gt; que son predisponentes o coadyuvantes. En esta época Coderch concedía valor a conceptos como “pulsión” y “pulsión de muerte” a la hora de explicar la génesis de los trastornos mentales. No obstante incluye una serie de estudios donde se muestra la relación entre las características de los progenitores, su presencia o ausencia, la forma de relacionarse con los hijos, como factores de primer grado predisponentes en la aparición de determinados trastornos. Habla también de factores como las reacciones de duelo, los problemas laborales, el aislamiento, etc. Recomiendo por su originalidad el apartado sobre la problemática de la maternidad y su repercusión psicosomática (p. 93 y ss.), algo de lo que tal vez aún no se ha hablado lo suficientes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;El capítulo IV inaugura el estudio sobre las neurosis que termina con el capítulo IX, trastornos que se supone no dependen de ninguna alteración física. Habla principalmente de la neurosis de ansiedad, de la histérica, de la fóbica y de la obsesiva. Aporta una definición, una extensa descripción clínica y recoge las causas conocidas o intuidas resaltando las aportaciones desde el psicoanálisis, freudiano y kleiniano sobre todo. Me parece destacable su observación en el capítulo VI de que la sintomatología que presenta la histeria es proteiforme, más aparentes que esenciales. Considero que esto debería llevarnos a insistir que el diagnóstico dinámico – como recoge el sistema de diagnóstico del PDM, entre otros – debe otorgar una especial relevancia a la organización de la personalidad, sobre la que se asentarán los síntomas con cierta variabilidad o flexibilidad. Coderch no llega a adoptar plenamente esta postura, pero sí ofrece una exposición correcta de las personalidades acompañantes a la neurosis histérica y a la neurosis obsesiva. A pesar de que con aguda percepción detecta dos rasgos centrales de la personalidad fóbica (el estado de alerta y la actitud de huida) no le&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;atribuye carta de naturaleza, cubriéndola con la denominación global de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;histeria de angustia&lt;/i&gt;, como se ha venido haciendo desde Freud y un ejemplo reciente es Kernberg. En otros lugares he argumentado a favor de la consistencia de este prototipo de la personalidad – la fóbica -&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;y no me extenderé aquí. Fue incluida por José Rafael Paz en su manual del año 71 y se ha mantenido en los trabajos de la psicopatología vincular. Una de las razones está en que consideramos la existencia de una posición intermedia, la confusional, entre las dos típicas de Klein, esquizo-paranoide y depresiva, caracterizada por la oscilación fobia-contrafobia, el mecanismo de desplazamiento, la idealización del objeto y el predominio de la vergüenza frente a la culpa. En algún lugar leí que Klein consideró durante un tiempo la posibilidad de una posición maníaca. Baste con esto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Los trastornos de carácter tienen un tratamiento extenso, entre los capítulos IX y XII. Considera que el concepto de “carácter” se identifica en gran medida con el de “yo”, y lo define como la manera habitual y repetida en que el yo se enfrenta a los impulsos instintivos, los objetos internos y la realidad externa. En cuanto a los rasgos de carácter los agrupa en tres niveles: de tipo sublimatorio, defensivo y aquellos en los que el yo ha fracasado y los impulsos se manifiestan de manera directa o casi directa. Recoge varios tipos de carácter, entre ellos la personalidad histérica y obsesiva, ya tratadas, otros habituales en otros sistemas de clasificación, como las personalidades esquizotípica, dependiente, la agresiva y la paranoide, y otros un tanto en desuso, como la personalidad ciclotímica.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;No obstante, en el capítulo X expone las personalidades psicopáticas, sin precisar si tienen relación – como yo opino – o se diferencian de la personalidad agresiva que ya enunció. Más peculiar y discutible será la inclusión de las patologías de la sexualidad (XI) y de las toxicomanías (XII) dentro de los trastornos del carácter, si bien la información que se incluye bajo dichos epígrafes serán estudiadas con provecho por el profesional y el estudiante. Los trastornos de la sexualidad y las toxicomanías no son trastornos de carácter sino trastornos que aparecen o se desarrollan en individuos con un carácter concreto, más o menos definido. Las toxicomanías, no obstante, pueden diluir o enmascarar con frecuencia la forma de ser previa de la persona. Un tratado correcto de psiquiatría dinámica está en la obligación de incluir estos trastornos, pero como ocurre con toda clasificación, a veces lleva a decisiones arbitrarias o forzadas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Los dos siguientes capítulos (XIII y XIV) proponen una aproximación bastante acertada a las psicosis según Melanie Klein y su escuela. Se examinan las psicosis funcionales puesto que las orgánicas corresponden más a los manuales de psiquiatría general. Agrupa Coderch las psicosis en dos secciones, incluyendo las esquizofrenias y la paranoia en la primera y la psicosis maníaco-depresiva, con sus variantes, en la segunda. Me resulta agradable volver a leer las denominaciones tradicionales de estos trastornos – por ejemplo la palabra “hebefrenia” – frente al vocabulario estandarizado y menos expresivo del DSM. Una muestra de previsión es el apartado sobre los trastornos fronterizos (p. 314 y ss.) que tanta literatura han provocado con posterioridad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;El capítulo XV se ocupa de los trastornos de la alimentación y recoge la explicación psicoanalítica de la anorexia como la expresión de un rechazo de la sexualidad: “La falta de alimentación detiene la aparición de los caracteres sexuales secundarios, o los hace desaparecer si ya se han presentado” (p. 348). No es simplemente que la paciente haya sexualizado la ingesta de alimentos sino que, como explicación alternativa o complementaria, se rechaza a sí misma como sujeto de satisfacción y como objeto de atracción sexual.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:150%"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Este manual termina volando a gran altura en el último capítulo en el que analiza de manera ensayística el efecto que los cambios de la cultura postmoderna están produciendo en las costumbres de la población y en los modos de manifestarse la psicopatología. Coderch cita a Jane Flax, a Horkheimer y Adorno, a Lyotard, a Zigmut Bauman, para mostrar que el mundo actual que nos rodea es cambiante, sin valores estables, el amor es líquido y los objetivos que se persiguen son los que refuerzan el propio narcisismo.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;El self del individuo del siglo XXI sufre&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;amenazas de fragmentación ante una realidad social que ha perdido sus referentes estables, en la que la verdad no es firme y trascendente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5309099737943161562-6464037518930040268?l=crsutil56.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
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Barcelona: Herder" /><author><name>Dr. Carlos Rodríguez Sutil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16856941120328414655</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="24" height="32" src="http://4.bp.blogspot.com/_yTcgViAKQLU/S1Voge6zgvI/AAAAAAAAAPE/dfAqvg-yp7I/S220/carlos(18.1.10).jpg" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/-3BcgDK50tPQ/TgD876VWRCI/AAAAAAAABSg/fHfTRsCcCow/s72-c/Psiquiatria-Dinamica_Coderch_2011.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total><feedburner:origLink>http://crsutil56.blogspot.com/2011/06/joan-coderch-2011-psiquiatria-dinamica.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DkUERHw8eip7ImA9WhZUFU8.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5309099737943161562.post-1502891334795018721</id><published>2011-06-08T02:07:00.001-07:00</published><updated>2011-06-08T02:10:05.272-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-06-08T02:10:05.272-07:00</app:edited><title>PULSIÓN DE MUERTE, DESEO DE MUERTE, DESEO DE NADA</title><content type="html">&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffff66;"&gt;Vuelvo al asunto de la pulsión que ya traté de forma específica el 24 de noviembre de 2009.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffff66;"&gt;Con la pulsión de muerte nos encontramos en psicoanálisis con una curiosa situación. Son innumerables las voces dentro y fuera que rechazan este postulado freudiano como excesivamente especulativo y carente de base empírica. Lo que no impide que haya sido aceptado y mantenido por dos de las corrientes principales – lacanianos y kleinianos – y solo lo rechazan los miembros de la orientación prioritaria en Estados Unidos, la psicología del yo a partir de Hartmann. Los partidarios del psicoanálisis relacional e intersubjetivo, así como Kohut, no es que rechacemos la pulsión de muerte sino que ponemos en cuestión todo el modelo energético y pulsional freudiano. La patología y el sufrimiento son consecuencia de las circunstancias vividas, no de condiciones pulsionales innatas. Opino, no obstante, que desde una perspectiva teórica no podemos despachar este concepto por el procedimiento de urgencia, aunque sólo sea por su importancia histórica, por lo que le voy a dedicar unas líneas a continuación.&lt;br /&gt;Freud a partir de 1920 recurre al mecanismo de la compulsión a la repetición para explicar la adherencia neurótica a una experiencia dolorosa. La compulsión a la repetición es una tendencia básica del inconsciente que lleva al individuo a repetir acciones, a veces las más destructivas o dolorosas. Considera que inicialmente es un intento por integrar experiencias indeseables. Es por tanto una defensa, un mecanismo no incompatible con el principio del placer pero que va más allá: un atributo universal de la vida orgánica que se modifica de manera transitoria por efecto de los factores externos, para adaptarse a las condiciones vitales. Pero el objetivo último de toda forma de vida, proclama, es la muerte. Divide las pulsiones en dos tipos. Las pulsiones eróticas buscan combinar la sustancia viva para formar unidades mayores; las pulsiones de muerte van en contra de estas tendencias y buscan el retorno a un estado inorgánico primitivo. La compulsión a la repetición se convierte así en una expresión de las pulsiones destructivas, asociada con el masoquismo primario, en el que el sujeto dirige la destrucción hacia su interior y repite patrones dañinos. &lt;br /&gt;Una teoría del sentido común es que el deseo es un suceso mental, concomitante a una incomodidad, que desencadena un ciclo de conductas dirigidas a un propósito: el cese de la incomodi&amp;shy;dad y el reposo. El primer modelo entrópico o económico de Freud, junto con el principio de constancia, no es ajeno a este planteamiento. Pero el deseo, o la expectativa, argumenta Wittgenstein, no se relacionan con su satisfacción de la misma manera que el hambre se relaciona con la suya. Si queremos comer una pera y nos dan una manzana habrán satisfecho nuestra hambre pero no nuestro deseo. La necesidad, el hambre, sabemos que se satisface con determinadas cosas, los alimentos, pero este saber es hipotético, es decir, empírico. Podemos considerar, por ejemplo, que una sustancia es nutritiva hasta que descubrimos, mediante análi&amp;shy;sis químico, que su poder alimenticio es nulo: no quita el hambre, aunque la entretenga. Intentemos, sin embargo, cuando alguien dice "quiero una manzana", contestarle ¿estás seguro de que es una manzana realmente lo que quieres? La expre&amp;shy;sión de una expectativa, deseo o intención parecen contener ya una descripción del evento futuro que les dará satisfacción y, para una proposición, lo que la hará verdadera.&lt;br /&gt;Los símbolos parecen estar por naturaleza insatisfechos, pero su insatisfacción no se colma con algo real, equivalente a cómo los alimentos satisfacen el hambre. El empirista puede decir "un deseo está insatisfecho porque es un deseo de algo". Pero, en verdad, el deseo no es el deseo de algo real, el deseo es deseo de nada. Cuando alguien tiene una idea de lo que no es, dice Platón, entonces tiene una idea de nada. Si expresamos el deseo de que x sea el caso es porque x no es el caso y, por tanto, estamos hablando de algo en ese momento inexisten&amp;shy;te, e incluso el que busquemos o esperemos algo no quiere decir que exista. ¡Pero la inmensa mayoría de nuestras acciones están guiadas por nuestros deseos! Dicho en lenguaje lacaniano, el gozo se presenta no como la satisfacción de una necesidad sino como la satisfacción de una pulsión (nuestro gozo en un pozo). Estoy de acuerdo con Lacan en que la pulsión tiene una cualidad histórica, exige la memorización, pero una vez que entendemos la pulsión como la búsqueda del objeto, el apego, ya no necesitamos seguir hablando de pulsiones.&lt;br /&gt;Ciertamente no es el objeto x lo que satisface la expectativa sino su llegada, su aparición. El error se encuentra profundamente arraigado en nuestro lenguaje, pues decimos indistintamente "lo espero" y "espero su llegada". Pues, ¿qué quiere decir haber realizado su deseo? Más que haberlo realizado al final. Al final. Aquí la muerte entra en escena de forma subrepticia. Lo enunciaré al modo de los cuentos de hadas: “Y se casaron, y vivieron felices muchos años... “¿y?, evidentemente se murieron.&lt;br /&gt;Advertía Freud que nuestra propia muerte no nos es representable, no existe en el inconsciente o, dicho de otra forma, no posee representación (representación-cosa) inconsciente, no puede ser deseada en el período de la sexualidad infantil y tampoco puede ser reprimida; el temor a la muerte debe ser entendido según él como una elaboración del temor a la castración, a la pérdida de una parte apreciada de nosotros mismos. Considera en cambio que la pulsión de muerte sí existe, es la expresión de la tendencia de toda materia viva a volver a lo inorgánico. La pulsión de muerte es conservadora, como toda pulsión, tiende al retorno a un estado anterior, por tanto, la pulsión de muerte designaría, en principio, lo que hay en toda pulsión. La necesidad teórica de la pulsión de muerte se le impone por diferentes fenómenos presentes en la clínica y en la vida real: los fenómenos de transferencia, la compulsión a la repetición del neurótico, los sueños de repetición en las neurosis traumáticas, los juegos repetitivos del infante (el fort-da) y la tendencia a seguir un “destino” prefijado, de algunos sujetos. La compulsión a la repetición del neurótico se produce como una tendencia demoníaca, por encima del principio del placer.&lt;br /&gt;Fairbairn proclama a pesar de todo que uno de los mayores logros de Freud fue el descubrimiento de que la conducta humana está gobernada esencialmente por dos factores dinámicos internos: 1) un factor libidinal, y 2) un factor antilibidinal. El valor de la obra de Freud no se pierde – añade - por abandonar la teoría instintivista. Fairbairn sugiere que consideremos los diferentes modos de la conducta instintiva, meramente como manifestaciones características de una estructura del Yo dinámica en relación con los objetos exteriores. "No obstante, añade, el concepto de "instintos de muerte" no carece de cierta justificación, pues está en completa conformidad con la observación de que hasta el paciente más cooperativo ofrece una resistencia pertinaz ante el proceso psicoterapéutico."&lt;br /&gt;Opino que la pulsión de muerte es una de las intuiciones más geniales de Freud y conviene ser recuperada de alguna manera. Tal vez el error reside en pretender darle un fundamento biológico, necesidad teórica que le afectó con gran intensidad en toda su labor intelectual. Yo no rechazo la pulsión de muerte, como hacen muchos, por ir en contra de la evidencia biológica y neuropsicológica sino, bien al contrario, a pesar de (o gracias a) esta incompatibilidad. El creador del psicoanálisis se veía obligado a reivindicar la pulsión de muerte aunque se contradijera con alguna evidencia biológica, por ejemplo, como él mismo cita, la de que los protozoarios son potencialmente inmortales. Yo me siento impulsado a su aceptación precisamente por ello mismo, y porque las evidencias nos parecen abrumadoras. ¿Qué evidencias? Pienso, por ejemplo, en la capacidad del ser humano, desconocida entre los animales, de practicar una violencia intraespecífica sin ningún objetivo o beneficio, individual o de grupo, salvo el mero divertimento. La cualidad cultural de esta violencia es equiparada por Georges Bataille con el erotismo, como creación exclusivamente humana. La tendencia hacia la muerte también se asoma en las conductas autodestructivas como son los hábitos insalubres, la drogadicción, los deportes de riesgo, etc. Parecería que la persona para sentirse viva necesita poner su vida en juego.&lt;br /&gt;La misma consideración de que la propia muerte no es representable en el inconsciente, nos lleva a concluir que su consideración consciente se logra con la adquisición plena de la simbolización. Parece contradictorio asegurar que la muerte no es representable cuando es la fuente principal de donde mana la angustia. La pulsión de muerte pertenece al proceso secundario. Por otra parte, la naturaleza repetitiva de las pautas comportamentales nos traen a la memoria la compulsión a la repetición y el parentesco evidente de las neurosis de carácter con las llamadas “neurosis de destino”. En éstas la repetición afecta a un ciclo aislable de acontecimientos en el ambiente cercano a la persona. Se trata de un deseo inconsciente que vuelve al sujeto desde el exterior, mientras que, en la neurosis de carácter, lo que subyace es la repetición compulsiva de los mismos mecanismos de defensa y pautas de actuación. Estas pautas básicas no están en principio verbalizadas ni son verbalizables, sino que pertenecen a la memoria procedimental, tomando el ejemplo de la psicología cognitiva actual. Asimismo, la neurosis de destino supone una elaboración verbal del deseo, mientras que en la de carácter intervienen estructuras más primitivas. Fuera de eso no descubro una diferencia esencial entre una y otra: los cambios en el ambiente son provocados, inconscientemente, por el propio sujeto, sutilmente causados por sus mecanismos defensivos y pautas de actuación.&lt;br /&gt;Lo que nos diferencia de los animales, aparte del lenguaje – y sin duda relacionado con él – es nuestro conocimiento de la muerte y el sentido de temporalidad; el animal vive al día y es, en cierto sentido, inmortal. Para Heidegger todo nuevo ser humano se convierte, en un ser-para-la-muerte, lo que le dota su sentido temporal y también moral, dos cuestiones sin duda acogidas en el proceso secundario. El “ante que” de la angustia, dice, es el ser en el mundo en cuanto tal, no ningún ente intramundano, como ocurre con el miedo. Visto lo anterior, la posición que sugiero, y que a alguno tal vez le suene paradójica, es, usando el vocabulario freudiano, que: la pulsión de muerte es una pulsión del yo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5309099737943161562-1502891334795018721?l=crsutil56.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
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A cargo de los Profs. Alejandro Ávila Espada, Antonio A. Tinajas y Carlos Rodríguez Sutil. Toda la información está en: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.psicoterapiarelacional.es/CURSOSONLINE/IntroduccionalaTecnicadelaPsicoterapiaP/tabid/763/Default.aspx"&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt;http://www.psicoterapiarelacional.es/CURSOSONLINE/IntroduccionalaTecnicadelaPsicoterapiaP/tabid/763/Default.aspx&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt; "Diagnóstico y Evaluación Clínico-Forense (I) Informes y Peritajes", (Acreditado con 7,9 créditos por el Ministerio de Sanidad y Política Social). A cargo del Prof. Carlos Rodríguez Sutil. Toda la información está en: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.psicoterapiarelacional.es/CURSOSONLINE/DiagnosticoyEvaluaciónClínicoForenseI/tabid/654/Default.aspx"&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt;http://www.psicoterapiarelacional.es/CURSOSONLINE/DiagnosticoyEvaluaciónClínicoForenseI/tabid/654/Default.aspx&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt; "Psicoterapia Intersubjetiva Focal Breve-I", (Acreditado con 8,9 créditos por el Ministerio de Sanidad y Política Social). A cargo de los Prof. Alejandro Ávila Espada y Araceli Gómez-Alva. Toda la información está en: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.psicoterapiarelacional.es/CURSOSONLINE/PsicoterapiaintersubjetivafocalbreveI/tabid/496/Default.aspx"&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt;http://www.psicoterapiarelacional.es/CURSOSONLINE/PsicoterapiaintersubjetivafocalbreveI/tabid/496/Default.aspx&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt; "Bases del Modelo Sistémico y Epistemología de la Clínica", (Acreditado con 6,6 créditos por por el Ministerio de Sanidad y Política Social).A cargo de los Prof. Teresa Suárez Rodríguez, Begoña Olabarría González y la tutoría de Vanessa Gómez Macías. Toda la información está en:&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.psicoterapiarelacional.es/CURSOSONLINE/BasesModeloSistémicoyEpistemologíaClínica/tabid/483/Default.aspx"&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt;http://www.psicoterapiarelacional.es/CURSOSONLINE/BasesModeloSistémicoyEpistemologíaClínica/tabid/483/Default.aspx&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt; "Teoría y técnica de Grupos para Servicios Sociales y de Salud", (Acreditado con 4,1 créditos por el Ministerio de Sanidad y Política Social). A cargo de los Prof. Alejandro Ávila Espada, Carlos Rodríguez Sutil y la tutoría de Mario Nervi Vidal.Toda la información está en:&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.psicoterapiarelacional.es/CURSOSONLINE/TeoríayTécnicaGruposparaSSocialesySalud/tabid/387/Default.aspx"&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt;http://www.psicoterapiarelacional.es/CURSOSONLINE/TeoríayTécnicaGruposparaSSocialesySalud/tabid/387/Default.aspx&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt; Para quienes ya han cursado el anterior, puede solicitarse una segunda parte del anterior “La Psicoterapia de Grupo como tratamiento combinado: Modelos y técnicas actuales” - 6 créditos equivalentes a ECTS (100 horas on-line de lecturas y trabajos tutelados para complementar y fundamentar la práctica grupal actual en el ámbito comunitario). Para matricularse en este curso envíe previamente un correo a &lt;/span&gt;&lt;a href="mailto:agora@psicoterapiarelacional.es"&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt;agora@psicoterapiarelacional.es&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt; ] "Introducción al Modelo Dinámico-Relacional", (Acreditado con 3,8 créditos por el Ministerio de Sanidad y Política Social) . A cargo de los Prof. y tutores Alejandro Ávila Espada, Carlos Rodríguez Sutil y Raúl Naranjo Valentín. Toda la información está en:&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.psicoterapiarelacional.es/CURSOSONLINE/IntroducciónalModeloDinámicoRelacional/tabid/316/Default.aspx"&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt;http://www.psicoterapiarelacional.es/CURSOSONLINE/IntroducciónalModeloDinámicoRelacional/tabid/316/Default.aspx&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt; "Aportaciones de la Psicoterapia Cognitivo-Constructivista", (Acreditado con 7,1 créditos por el Ministerio de Sanidad y Política Social).A cargo de los Prof. Guillem Feixas Viaplana, Luis Ángel Saúl Gutiérrez y la tutoría de Esteban Laso .Toda la información está en:&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.psicoterapiarelacional.es/CURSOSONLINE/Psicoterapiacognitivoconstructivista/tabid/495/Default.aspx"&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt;http://www.psicoterapiarelacional.es/CURSOSONLINE/Psicoterapiacognitivoconstructivista/tabid/495/Default.aspx&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt; CURSOS METODOLÓGICOS "Metodología de investigación para el psicoterapeuta profesional", (Acreditado con 5,2 créditos por por el Ministerio de Sanidad y Política Social). A cargo de los Prof. Alejandro Ávila Espada y Mercé Mitjavila i García.Toda la información está en:&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.psicoterapiarelacional.es/CURSOSONLINE/MetodologíaInvestigaciónparaelPsicoterapeuta/tabid/494/Default.aspx"&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt;http://www.psicoterapiarelacional.es/CURSOSONLINE/MetodologíaInvestigaciónparaelPsicoterapeuta/tabid/494/Default.aspx&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt; "Entrenamiento en el Método CCRT y CCRT-LU", (Acreditado con 6,9 créditos por el Ministerio de Sanidad y Política Social) A cargo de los Prof. Yolanda López del Hoyo, Alejandro Ávila Espada, Dan Pokorny y la tutoría de Moraima García. Toda la información está en:&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.psicoterapiarelacional.es/CURSOSONLINE/EntrenamientoenelMétodoCCRTCCRTLUS/tabid/232/Default.aspx"&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt;http://www.psicoterapiarelacional.es/CURSOSONLINE/EntrenamientoenelMétodoCCRTCCRTLUS/tabid/232/Default.aspx&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt; Todos estos cursos forman parte de nuestro sistema modular del Master en Psicoterapia Relacional (Especialista en Psicoterapia Psicoanalítica Relacional / Especialista en Psicoterapia Sistémica), pero también pueden ser cursados de forma totalmente independiente y cuentan con acreditaciones de formación continua. Haced llegar esta información a cualquier persona que creáis pueda estar interesada.Condiciones especiales para los inscritos en los Estudios de Master y Especialista en Psicoterapia Psicoanalítica Relacional, los miembros del Instituto de Psicoterapia Relacional y de IARPP-España. Para cualquier duda no dudéis en contactarnos. Un cordial saludo, AGORA RELACIONALDirector Académico: Dr. Alejandro Ávila EspadaAlberto Aguilera, 10 – Escalera Izquierda – 1º28015-MADRIDTelefono (+34) 915919006 – Fax 91-4457333&lt;/span&gt;&lt;a href="mailto:agora@psicoterapiarelacional.es"&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt;agora@psicoterapiarelacional.es&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.psicoterapiarelacional.es/"&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt;www.psicoterapiarelacional.es&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#ff99ff;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5309099737943161562-6039040207838218889?l=crsutil56.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
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Sin embargo, añade: "A pesar de los muchos ejemplos que se conocen en la actualidad de estos complejos ciclos de interacción, por lo general cuerpo y cerebro se conceptualizan por separado, en estructura y función. Se suele descartar, si acaso se consideró, la idea de que es todo el organismo, y no el cuerpo solo o el cerebro solo, lo que interactúa con el ambiente. Pero cuando vemos, u oímos, o tocamos o gustamos u olemos, en esta interacción con el ambiente participan el cuerpo propiamente dicho y el cerebro." (p. 209) Con esto está transmitiéndonos la idea de que el cuerpo es una cosa y el cerebro es otra, como si se tratara de sustancias distintas. Continúa con varias afirmaciones correctas, a mi entender, como que el cuerpo no es pasivo sino que el organismo se modifica en el proceso perceptivo, y advierte que el cerebro no recibe estímulos aislados del exterior y, menos aún, imágenes. La idea de que la mente depende de todo el organismo en su conjunto, dice Damasio, puede parecer contraintuitiva. Sin embargo, yo vengo defendiendo desde hace un tiempo algo que parece más contraintuitivo todavía, pero que vislumbro como única solución al problema mente-cuerpo, y es que el auténtico lugar de la mente es el “espacio pragmático interpersonal”. No es que “sin cuerpo no hay mente” sino que mente y cuerpo son lo mismo o, como decía Aristóteles, “el alma es la forma del cuerpo” o, de forma más coloquial, Nietzsche afirmaba que el alma es algo en el cuerpo. Podemos pensar en un cuerpo sin vida y creer que es un cuerpo en sentido estricto, al que el alma, o la mente, se le han ido; pero ese no es un cuerpo, es un “cadáver”. Alma y cuerpo es lo mismo, en definitiva, cuerpo, pero no cuerpo inerte, tampoco cuerpo aislado, sino cuerpo activo en relación con el entorno de los otros cuerpos.&lt;br /&gt;Propone Damasio un experimento que consistiría en lo siguiente: “Si se cortaran todos los nervios que aportan señales cerebrales al cuerpo propiamente dicho, nuestro estado corporal cambiaría radicalmente, y en consecuencia lo mismo haría nuestra mente. Si se cortaran sólo las señales que procedentes del cuerpo propiamente dicho van al cerebro, nuestra mente también cambiaría. Incluso el bloqueo parcial del tráfico cerebro-cuerpo, como ocurre en pacientes con lesión de la médula espinal, produce cambios en el estado mental”. (211) Indudablemente lleva razón, pero no se alteraría la mente sino la persona en su totalidad. El dualismo cartesiano, que supuestamente ataca, se le escapa en los momentos más insospechado, cuando se le escurre una frase como: “... los cerebros han sido los primeros en conocer al organismo que los posee.” (212) También podríamos decir que el antebrazo ha sido el primero en conocer el codo en el que se inserta. En realidad el organismo no “posee” un cerebro, sino que el cerebro es una parte del organismo, y no es el cerebro el que conoce, sino la persona. Y poco después se lee: “... en nuestros inicios, primero hubo representaciones del cuerpo propiamente dicho y sólo posteriormente hubo representaciones relacionadas con el mundo exterior...”. Ante esto afirmo que la existencia de un mundo “exterior” es una construcción culturalmente determinada, no hay exterior cuando no hay necesidad de postular un “interior”, solo hay mundo, aunque ese mundo sea el de las sensaciones corporales, internas y externas, valga la expresión. Por otra parte, la noción de “representación” (interior, desde luego) es una de las más peligrosas de la filosofía popular occidental. En principio, no tenemos representaciones sino esquemas prácticos de actuación en nuestra realidad. Damasio repite a lo largo de su obra muchos errores de este tipo en los que no me voy a detener. Este es el riesgo de la divulgación científica, es decir, que para ser entendida por el “vulgo” tiene que adaptarse a la filosofía del sentido común, que en nuestra cultura occidental sigue siendo el cartesianismo, la “doctrina oficial” como la denominaba el filósofo de Oxford Gilber Ryle&lt;br /&gt;En seguida encontramos más ejemplos. En la página 215 leemos: “Cuando vemos, no sólo vemos: sentimos que estamos viendo algo con nuestros ojos”. Examinemos esta frase con tranquilidad. Me pregunto ¿Cómo sería sentir que no estoy viendo con mis propios ojos? Aunque logre imaginarme la escena vista por mi primo que está en la otra esquina, seguiré viéndola como si la viera por mis propios ojos. La reflexividad es un concepto, llamémosle así, que cobra una importancia fundamental en el pensamiento de Occidente a partir de Descartes y Kant, fuente de tremendos errores epistemológicos de los que me intentaré ocupar en otro momento.&lt;br /&gt;Damasio se percata de la importancia que posee partir de la acción en la comprensión del ser humano: “Aunque existe una realidad externa, lo que sabemos de ella nos llegaría por medio del cuerpo propiamente dicho en acción, a través de las representaciones de sus perturbaciones. Nunca sabríamos lo fiel que nuestro conocimiento es a la realidad “absoluta”. Lo que precisamos tener, y yo creo que efectivamente tenemos, es una notable consistencia en las construcciones de la realidad que nuestro cerebro hace y comparte.” Ahora bien, esto que está diciendo se entiende desde la epistemología moderna post-empirista, y es la de la “verdad como consistencia”. Un sistema de representación es verdadero si es internamente consistente y se corresponde con la evidencia. Con esta forma de verdad se superaba la verdad empirista, o “verdad como correspondencia”, que pretendía demostrar la verdad de cada proposición aisladamente, y que seguía el principio de verificabilidad. Frente a todas ellas estaría la “verdad como descubrimiento”, que no tiene por qué ser incompatible con la verdad como consistencia, pero que pone el acento en la realidad, en el mundo, como algo ya dado, que no debemos demostrar sino que nos demuestra a nosotros. Es anti-cartesiana y, desde su perspectiva suena raro decir cosas del estilo “existe una realidad externa”, de hecho solo existe una realidad y, en cambio, es la “realidad interna” la más necesitada de demostración.&lt;br /&gt;Damasio expone su concepción del yo (el yo neural) (p. 219 y ss.). Lo define por defecto, es la parte del psiquismo que narra los síntomas que suceden tras un trastorno neurológico, la incapacidad para realizar determinadas acciones: reconocer caras, distinguir colores, leer, hablar. En todos estos trastornos el paciente puede exclamar “qué me pasa” y señalar con precisión cuándo comenzó el trastorno. En cambio hay otros pacientes, los que padecen anosognosia (incapacidad para percatarse del trastorno como tal, pueden ser “ciegos ante su ceguera”) en los que más parece que la alteración afectaría también al propio yo. Considero que esta distinción es paralela a la distinción psicopatológica entre egosintónico-egodistónico; el síntoma neurótico es egodistónico, el paciente lo padece, como por ejemplo, la angustia: El rasgo de carácter es, en cambio, egosintónico, el “paciente” se identifica con el mismo. La base neural del Yo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… reside en la activación continua de al menos dos grupos de representaciones. Un grupo tiene que ver con acontecimientos clave en la autobiografía de un individuo, sobre cuya base puede reconstruirse repetidamente una noción de identidad, mediante la activación parcial en mapas sensoriales organizados topográficamente. (…) Además, sobre y por encima de estas categorizaciones, existen hechos únicos de nuestro pasado que son activados constantemente en forma de representaciones cartografiadas: dónde vivimos y trabajamos, cuál es exactamente nuestra profesión, nuestros nombres y los nombres de los parientes próximos y de los amigos, de la ciudad y del país, y así sucesivamente. (…) … una colección de acontecimientos recientes, junto con su continuidad temporal aproximada, y también tenemos una serie de planes, un número de acontecimientos imaginarios que pretendemos hacer que sucedan, o que esperamos que sucedan. (…) El segundo grupo de representaciones que subyacen en el yo neural consiste en las representaciones primordiales del cuerpo de un individuo, al que he aludido antes: no sólo cuál ha sido el estado del cuerpo últimamente, inmediatamente antes de los procesos conducentes a la percepción del objeto X…”(p. 221)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no conozco la neurociencia y Damasio sí, por lo que la anterior descripción me parece correcta. Sin embargo, donde temo que se desorienta es poco después cuando postula una sede sensorial del yo, con estructuras corticales y subcorticales ¡AJENAS AL LENGUAJE! Y, lo que es igual, ajenas a la cultura. Y lo resuelve de un plumazo: “Puede que el lenguaje no sea el origen del yo, pero ciertamente es el origen del “ego” “ (224). Fantasea que con este juego de palabras se resuelve problema ontológico tan intrincado. Es evidente que determinadas estructuras neurales sirven de sustento a las “funciones” representacionales y metarrepresentacionales del yo, pero no hay un yo previo al yo cultural ni una narratividad sin lenguaje, aunque sí hay un desarrollo “previo” a la identidad lingüística. Pienso que no hay un yo previo, igual que pienso que no hay un yo posterior porque no creo en la inmortalidad del alma. Tal vez alguien se sorprenda, pero en este tipo de argumentos “científicos” como el que proporciona Damasio late la herencia de la creencia religiosa. He repetido en varias ocasiones que igual que Descartes suministró la versión laica de la separación cristiana entre el alma y el cuerpo, algunos neurocientíficos nos dan la versión materialista del dualismo: en lugar de mente-cuerpo, cerebro-cuerpo.&lt;br /&gt;En el capítulo final Damasio redondea con sus mejores intenciones el objetivo de superar el “error de Descartes”. Ciertamente Damasio se aparta de algunas versiones burdas del cartesianismo que la modernidad ha producido, como es la metáfora computacional. Ahí también ofrece su alternativa al dualismo cartesiano, mediante una narración darviniana. En algún punto de la evolución, dice, comenzó una consciencia elemental. Pero a mi gusto carece de la perspectiva social para explicar el nacimiento de esa consciencia (de momento no voy a criticar el concepto de “conciencia”, con la individualidad que transmite, para no complicar en exceso la exposición). Deberíamos Superar la imagen individualista del pensamiento: el pensamiento es una tarea social, se logró en grupo. No es algo que se da en una cabeza aislada y luego el lenguaje, ese magnífico instrumento que no sirve para comunicar el pensamiento de una cabeza a otra, no, sino para producir diálogo como creación de dos o más personas. El pensamiento y el lenguaje son una actividad social. En realidad no hay pensamiento humano sin lenguaje: el pensamiento es diálogo (dialéctica), y cuando logramos la dialéctica interna, el pensar para nosotros, como ya vio Platón y los griegos, es porque dialogamos con nosotros mismos, haciendo de interlocutores diversos en nuestro interior. Se puede decir que la rata resuelve el laberinto, pero esos son los antecedentes del pensamiento, no hay lenguaje interior ni representación interior.&lt;br /&gt;Damasio se acerca y se aleja de una auténtica solución externalista: “Decir que la mente procede del cerebro es indiscutible, pero prefiero calificar la afirmación y considerar las razones por las que las neuronas del cerebro se comportan de una manera tan consciente. Porque esto último es, tal como yo lo veo, la cuestión crucial.” (pp. 230-231)&lt;br /&gt;Ya traté recientemente este fragmento y no voy a repetir los argumento entonces utilizados. Nunca aceptaré la metáfora de que las neuronas sean conscientes.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5309099737943161562-1278175154598467397?l=crsutil56.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
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El primero es el conductismo, que consiste en reducir lo psicológico a la conducta observable y describible a partir de unidades físicas: movimientos. El segundo es el reduccionismo biológico: los fenómenos psicológicos proceden del cuerpo y, en especial, el cerebro. Sin embargo, como argumentaré, la identificación entre cerebro y mente es un error de categorías, ya que el cerebro es un objeto en el interior del cuerpo y la mente es una capacidad, la capacidad de adquirir habilidades intelectuales. Por lo demás, el propietario de las capacidades mentales no es la mente ni el cerebro sino el ser humano.&lt;br /&gt;La explicación biológica posee el indudable atractivo de remi&amp;shy;tirnos a un campo científico de mayor solidez que el psicológico. La biología se ajusta mejor al modelo del monismo materialista querido por la ciencia occidental. El reduccionismo neurofisiológico afirma que la "mente" sólo puede ser considerada con propósitos científicos como la actividad del cerebro, y que el cerebro es un sistema con propiedades emergentes (no explicables por la física) como son las capacidades de: percibir, sentir, recordar, imaginar, desear, pensar, etc. Skinner con toda probabilidad estaba en lo cierto cuando afirmaba que el fisiologismo no nos ayuda mucho cuando intenta explicar la conducta recurriendo a fenómenos de otro nivel, por lo menos igual de complicados, descritos en términos diferentes. Para Wittgenstein, los procesos mentales y los procesos cerebra&amp;shy;les pertenecen a juegos de lenguaje dife&amp;shy;rentes. Quizá en otro momento explique con extensión en qué consiste el “conductismo” del filósofo vienés, al que yo me adhiero, del conductismo reinante en las aulas de nuestra juventud, luego desbancado por el cognitivismo. El conductismo al que yo me adhiero atiende a la conducta en la medida en que dicha conducta posee un significado relacional, comunicacional, y se define desde ese ámbito. Mi interés, no obstante no es desechar la base fisiológica del comportamien&amp;shy;to, lo que sería absurdo, sino situarla en su justa dimensión.&lt;br /&gt;Identificar la mente con la conducta, sin más, puede ser un error, pero identificarla con el cerebro es un error mayor, porque todavía con la conducta mantiene una relación íntima. Si el día de mi muerte se me abriera la cabeza y se descubriera que está llena solo de aserrín, esto sería sorprendente, maravilloso o, incluso, milagroso. Pero nadie podría dudar de que yo tengo mente, doy conferencias, hablo varios idiomas, o al menos debería hablarlos etc. El papel central que desde hace siglos se concede al cerebro en los procesos de pensamiento, con ser la hipótesis más plausible, nunca debe ser tomado como una certeza absoluta. Recordemos, si no, que el gran Aristóteles rechazaba la doctrina de Alcmeón, 150 años anterior, de que el cerebro fuera la sede de las sensaciones, y prefería el corazón como órgano sensible. Dicho rechazo, contra lo que pudiera pensarse, no procedía del prejuicio religio&amp;shy;so o de la simple ignoran&amp;shy;cia, sino que se apoyaba en razones, por aquel entonces, bien funda&amp;shy;mentadas, esto es, científicas. Por ejemplo, el cerebro es insensible a la estimulación directa. Sólo las partes con sangre son sensitivas y el cerebro (según decía Hipócrates) no tiene sangre. En los invertebrados muchas veces no se distinguen los ganglios cerebrales. Además, con los métodos disponibles en la Antigüedad no era fácil descubrir cone&amp;shy;xiones entre el cerebro y los órganos de los sentidos, mientras que sí son evidentes con el corazón.&lt;br /&gt;Según la "doctrina ofi&amp;shy;cial", como llamaba Ryle al cartesianismo, todos los seres humanos, salvo los niños y los idiotas, viven dos historias paralelas: la del cuerpo y la de la mente. El alma, o la mente, es la existencia más inmediatamente cognoscible para cada persona. La mente del otro, en cambio, no se conoce directamente, aunque se puede inferir, de alguna manera es fosforescente. La sede de esta vida interior, del pensa&amp;shy;miento, es la cabeza o, más en concreto, el cerebro.&lt;br /&gt;Es corriente encontrarse en los textos de psicología cognitiva y de neurociencia expresiones del estilo: 'Lo que ocurre en la cabeza de Pedro', 'Lo que ocurre en la cabeza de Juan', es la misma cosa. Una de las ideas más peligrosas es que pensamos en nues&amp;shy;tras cabe&amp;shy;zas, en un espacio completamente cerrado, oculto. El futuro es desconocido para nosotros, pero eso no quiere decir que esté oculto. Esta confusión procede de una confusión de tipos lógicos, o de un "error catego&amp;shy;rial". Tomemos para ilustrarlo el ejemplo del visitante que acude a la Universidad y, después de haberle mostrado las aulas, laboratorios, bibliotecas, etc., pregunta dónde exactamente se encuen&amp;shy;tra "la" Univer&amp;shy;sidad. También da lugar a ingeniosos chistes: "Salió de la cárcel con tanta honra, que le acompañaron doscientos cardenales, sino que a ninguno llamaban eminencia". (Quevedo.). Este error categorial produce dos consecuencias equivocadas, bien diferentes. La primera es la de conside&amp;shy;rar que todo comportamiento de la persona tiene una causa interna, oculta. La segunda, consiste en trasponer la causalidad física a los eventos menta&amp;shy;les.&lt;br /&gt;Stephen Toulmin propuso la 'Paradoja de Townes', en "homenaje" al neurólogo norteamericano Charles Townes, quien en una reunión celebrada en Colorado en los años sesenta del pasado siglo, proclamaba con vehemencia que pronto sería posible explicar en términos neurofisiológicos todas las interconexio&amp;shy;nes e influencias del sistema nervioso central, y que así se podría explicar plenamente la conducta de las personas desde un punto de vista científico. La paradoja consiste en que los mismos científicos que proclaman lo anterior se reservan su responsabili&amp;shy;dad personal y sienten orgullo justificado por sus propios pensamientos e ideas, cuando en realidad la teoría que defienden mantiene que todos sus actos vienen determinados.&lt;br /&gt;Cabría interpretar un deseo, intención o expectativa como una inervación particular en el cerebro, pero la inervación como tal no es nada que quede abierto y necesitado de completamiento, es decir, satisfacemos deseos, no inervaciones. Considero que la mayoría de los fenómenos psicológicos no pueden ser investigados fisiológicamente, porque nada les corresponde en la fisiología. Por ejemplo, desde que se introdujo la teoría construc&amp;shy;cionista de la memoria, desde Bartlett: no hay un rastro de memoria bien formado en el 'almacén' que recuperemos, sino que los recuerdos se constru&amp;shy;yen a partir de fragmentos (asunto de interés para una próxima indagación).&lt;br /&gt;Se piensa que si admitimos una causalidad entre fenómenos psicológicos, no reductible a fenómenos fisio&amp;shy;ló&amp;shy;gicos, estamos admitiendo la existen&amp;shy;cia de un alma pegada al cuerpo. No obstante no niego que exista algo en el sistema nervioso responsa&amp;shy;ble de los procesos psicológicos, lo que me parece improbable es que los procesos neuronales responsables de los movimientos de los labios y de la lengua cuando hablamos sean responsables también del hecho de que digamos esto en lugar de aquello. Me parece que estudiar la base fisiológica de los celos puede tener gran interés, pero me parece equivocado pensar que gracias a esta investigación voy a tener un conocimiento más exacto de los celos que se me producen al ver que mi madre toma en brazos a mi hermano pequeño.&lt;br /&gt;La psicolo&amp;shy;gía debe ocuparse, por definición, de lo que decimos y hacemos, como fenómenos articulados. Si se interesa por la fisiología, a mi entender, es como ciencia que permite determinar los límites de lo que somos y de lo que no somos capaces de decir y hacer. El cerebro, vendríamos a decir, es un instrumento de la mente, entendida como contexto pragmático inter&amp;shy;personal, como también lo es la mano o el hígado. El cerebro cobra importancia, para la psicología, cuando está alterado, porque entonces se aparece de forma palmaria como límite. Cuando, en cambio, se identifica neurofisiología con psicología se cae en poder de un prejuicio cientifista, derivado de la imagen errónea de que pensamos con nuestras cabezas. Recientemente he encontrado en un texto de Anthony Kenny, filósofo de Oxford, especialista tanto en Wittgenstein como en Santo Tomás o en Aristóteles, la falacia del homúnculo. Incurrimos en esta falacia cuando damos por supuesto que el cerebro dirige el comportamiento del organismo, como si se tratara de un hombrecillo que dirige un mecanismo complejo. Lo mismo que cuando se habla del ojo de la mente que observa las imágenes proporcionadas por los órganos de los sentidos.&lt;br /&gt;En conclusión, los procesos psicológicos de una persona no son procesos en su cerebro sino lo que esa persona hace y dice en el contexto humano. Y eso es así aunque aceptemos que, al mismo tiempo, se producen inervaciones en su sistema nervioso y modificaciones en su sistema glandu&amp;shy;lar necesarias, como prueban las investigaciones cientí&amp;shy;ficas, para que se desarrollen los comportamientos. En mis lecturas sobre neuropsicología, no tan abundantes como sería deseable, siembre me he sentido próximo a la Escuela de Moscú, con su fundador L.S. Vygotsky y su continuador A.R. Luria, quienes siempre defendieron una explicación dialéctica, dinámica de la integración entre el sistema nervioso, la persona y el entorno socio-histórico. El cerebro recibe su organización funcional definitiva moldeado por ese entorno.&lt;br /&gt;La ciencia que se expresa en prejuicios se transforma en metafí&amp;shy;sica de la peor calaña. Una idea científica es la que está siempre sujeta a discusión pues se refiere a la realidad empírica, es decir, a aquello que nos podemos imaginar de otra manera. Una convicción, en cambio, pertenece al ámbito de la gramática, al sistema de representa&amp;shy;ción, es algo más difícil de modificar, y cuando se modifica no es ante la presencia de meros razonamientos sino mediante alguna forma de persuasión.&lt;br /&gt;Prometo volver más adelante al libro de Damasio (El Error de Descartes) y comentar algunos fragmentos. Me parece que es buen libro de divulgación neuropsicológica, pero que comete graves errores conceptuales. Precisamente por ser divulgativo muestra un compromiso con la filosofía popular que en el presente es cartesiana en esencia. El rechazo de la filosofía por parte del hombre común – todos nosotros - no impide sino que confirma su uso del sentido común, que no es otra cosa que la asimilación de las construcciones metafísicas del pasado que han tenido mayor éxito. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5309099737943161562-84111679959687947?l=crsutil56.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
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&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/RK-OdDaCQ3EXOW-WE0yUJS_E-nQ/1/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/RK-OdDaCQ3EXOW-WE0yUJS_E-nQ/1/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional/~4/GYNsAo6bCGI" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://crsutil56.blogspot.com/feeds/5478835541160661012/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5309099737943161562&amp;postID=5478835541160661012&amp;isPopup=true" title="3 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default/5478835541160661012?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/5309099737943161562/posts/default/5478835541160661012?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/PsicoanlisisPrincipiosDelPsicoanlisisRelacional/~3/GYNsAo6bCGI/la-mente-procede-del-cerebro.html" title="¿LA MENTE PROCEDE DEL CEREBRO?" /><author><name>Dr. Carlos Rodríguez Sutil</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16856941120328414655</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="24" height="32" src="http://4.bp.blogspot.com/_yTcgViAKQLU/S1Voge6zgvI/AAAAAAAAAPE/dfAqvg-yp7I/S220/carlos(18.1.10).jpg" /></author><thr:total>3</thr:total><feedburner:origLink>http://crsutil56.blogspot.com/2011/04/la-mente-procede-del-cerebro.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;Ak8DQXY4eyp7ImA9WhZSFEo.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-5309099737943161562.post-1823459746636735340</id><published>2011-03-30T02:43:00.000-07:00</published><updated>2011-03-30T02:54:30.833-07:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-03-30T02:54:30.833-07:00</app:edited><title>ACCESO AL PROGRAMA ABREVIADO Congreso Internacional Anual de la IARPP, Madrid 29 de Junio al 2 de Julio</title><content type="html">&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-wnAcr1SMJCw/TZL9oyH9ZGI/AAAAAAAABRM/HuPZVBbfHXQ/s1600/Poster_A3_Madrid_2011.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 142px; height: 200px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-wnAcr1SMJCw/TZL9oyH9ZGI/AAAAAAAABRM/HuPZVBbfHXQ/s200/Poster_A3_Madrid_2011.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5589808964611957858" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Abridged Program&lt;/div&gt;&lt;div&gt;MADRID June 29 – July, 2 2011&lt;/div&gt;&lt;div&gt;E‐mail: iarpp@psicoterapiarelacional.es Web page: www.iarpp2011.com Site: NH Eurobuilding&lt;/div&gt;&lt;div&gt;CHANGING PSYCHOANALYSIS FOR A CHANGING SOCIETY: RELATIONAL PERSPECTIVES&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Declared of Public Health Interest by Spanish Ministry of Health, Social Policy and Equality&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Conference co‐Chairs: Alejandro Ávila &amp;amp; Ramón Riera&lt;/div&gt;&lt;div&gt;International Conference Committee:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Susanna Federici (Chair), Spyros Orfanos, Hazel Ipp, Gianni Nebbiosi,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Andrew Samuels, Rina Lazar, Chana Ullmann, Gabriella Mann&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Organizing Committee:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Rosa Velasco, Rosario Castaño, Carlos Rodríguez‐Sutil, Rosa Domínguez, Raúl Naranjo, Mario Nervi, Sandra Toribio,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Jorge Gómez, Juan‐José Martínez‐Ibáñez, Carlos Rodríguez‐Sutil, Concepció Garriga, Caroline Flaster, Ariel Liberman,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Susana Espinosa, Patricia Fernández, María Hernández, Fernando Silva, Alejandra Plaza.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Conference Manager &amp;amp; Secretariat: Meet &amp;amp;Forum ‐ Camila Lejarraga , Belén Bañegil.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;PROGRAM&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Plenary Sessions (Hall Madrid):&lt;/div&gt;&lt;div&gt; Opening: Spanish Culture as a Crossing Point for Psychoanalysis (Wednesday June 29, 18:00)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Spyros Orfanos (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Carlos Rodriguez Sutil (Spain): Velázquez, Picasso, and the Origins of the Contemporary Subject&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Azucena Keatley (U.K. &amp;amp; Spain): Goya, Spain and the end of an era .&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Alejandro Ávila (Spain): Traditional and Relationship´ Healing Powers in Pedro Almodovar´s Films&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Amor Oscuro: The Poetry of Federico García Lorca: Lina Orfanos, voice and Dimitris Maramis, piano&lt;/div&gt;&lt;div&gt; Clinical Advancements in Relational Psychoanalysis for a changing society. A case discussion&lt;/div&gt;&lt;div&gt;(Thursday June 30 09:00)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Rosa Velasco (Spain)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Case Presenter: Ramón Riera; Discussants: Hazel Ipp &amp;amp; Jodie M. Davies&lt;/div&gt;&lt;div&gt; Inter‐disciplinary Approaches Enriching Relational Psychoanalysis (Thursday June 30 16:45)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair/ Interlocutor: Horst Kächele (Germany)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Daniel Hill (New York, USA): Implications of Affect Regulation:”Socks“,“Say what?”,and “In your face”.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Vittorio Lingiardi (Italy): The couch in analysis: perspectives from clinical practice and neurosciences&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Malcolm Owen Slavin (USA): Grieving for a Lost Garden: Psychoanalysis, Evolutionary Biology and the origins&lt;/div&gt;&lt;div&gt;of our Need for Art and Music&lt;/div&gt;&lt;div&gt; Relational Clinical and Community Practices in the Public Health Service. Evidence and social demands&lt;/div&gt;&lt;div&gt;(Friday July 1 09:00)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Alejandro Ávila (Spain)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Neil Altmann (USA): Taking psychoanalysis out of the office: using psychoanalytic concepts and technical principles&lt;/div&gt;&lt;div&gt;in community‐based work&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Jorge Tizón (Spain): The Relational approach in Primary Health Care and Early Attention of Psychosis&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Golan Shahar (Israel): The Embedded Agent: A Theme Bridging (Relational) Psychoanalysis, Community Mental&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Health, and Research Evidence.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Carmine Schettini (Italy): How listening to and taking care of severe patients in the public services can change&lt;/div&gt;&lt;div&gt;through the model of relational psychoanalysis.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; Final Round Table: Changing Psychoanalysis for a Changing Society (Saturday July 2, 12:45)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Spyros Orfanos (USA), Alejandro Ávila (Spain), Ramón Riera (Spain), Susanna Federici (Italy), Margaret J. Black (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Abridged Program&lt;/div&gt;&lt;div&gt;MADRID June 29 – July, 2 2011&lt;/div&gt;&lt;div&gt;E‐mail: iarpp@psicoterapiarelacional.es Web page: www.iarpp2011.com Site: NH Eurobuilding&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Invited panels:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;I Stephen Mitchell´s Award Panel Hall MADRID Thursday 30&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.45&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Margaret Black (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenter: TBE&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Discussant: TBD&lt;/div&gt;&lt;div&gt;II&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Every Culture Creates the Psychoanalysis it Needs: Culture and the&lt;/div&gt;&lt;div&gt;transformation of psychoanalysis (II)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hall MADRID Friday 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.45&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chairs: Jeremy Safran &amp;amp; Rachel Peltz (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters : Joan Coderch (Spain); Roberto Arendar (Argentine); Fernando Silva (Portugal);&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Alejandra Plaza (Mexico); Vittorio Lingiardi (Milano, Italy); Rolf Holmqvist (Sweden)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;III Embodied Communication as the Core of Change Process Hall MADRID Friday 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;15.30&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Ramón Riera (Spain)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Steven Knoblauch (USA), Gianni Nebbiosi (Italy), Renato Barauna (Brazil)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;IV Renovating Psychoanalysis: Clinical meets theoretical Hall MADRID Saturday 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;09.00&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Muriel Dimen (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Orna Guralnik, Glenys Lobban, Olga Pugachevsky, Eyal Rozmarin,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Avgi Saketopoulou, and Maura Sheehy&lt;/div&gt;&lt;div&gt;V Gender theory for the 21st century: nonlinear, undone, queered,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;relational&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hall MADRID Saturday 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.00&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair/Discussant: Concepció Garriga (Spain)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Adrienne Harris (USA), Virginia Goldner (USA), Ken Corbett (USA),&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Harriet Bjerrum Nielsen (Norway)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Panel / Paper sessions&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A1 Working with the Implicit Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;ROMA 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Thursday 30&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.45&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Margaret Crastnopol (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Case presenter: Laura Molet (Spain)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Discussants: Rosa Velasco (Spain) &amp;amp; Nicola Ciccone (Italy)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A2 Homes Lost and Found Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;ROMA 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Thursday 30&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.45&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair/ Discussant: Jean Wolff Bernstein (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Julia Beltsiou (USA); Sivanie Shiran (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Abridged Program&lt;/div&gt;&lt;div&gt;MADRID June 29 – July, 2 2011&lt;/div&gt;&lt;div&gt;E‐mail: iarpp@psicoterapiarelacional.es Web page: www.iarpp2011.com Site: NH Eurobuilding&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A3 Training and Supervision in Psychoanalysis: A relational perspective Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;BERLIN&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Thursday 30&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.45&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Jaquelina Nanclares (Argentine)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Jon Sletvold (Norway); Frederico Pereira (Portugal); Neri Daurella (Spain)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A4 Constructing relational capacities: From children to adults Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;LONDRES&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Thursday 30&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.45&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair/Discussants: Caroline Flaster (Spain) &amp;amp; Neil Altman (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: María Eugenia Boetsch Salas (Chile); Esther Bamberger &amp;amp; Ruth Feldman (Israel); Holly&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Levenkron (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A5 Relational processes, group and culture interventions Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;PARIS&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Thursday 30&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.45&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair/Discussant: José Guimón (Spain)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Lucia Lezama Dundara (USA); Katarina Kompan Erzar (Slovenia); Margy Sperry (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A6 Expanding the Frame (I): Consider Children's Play and Artists' Ways of&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Symbolizing Implicit Experience&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;BRUSELAS&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Thursday 30&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.45&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: José Manuel Pinto (Spain)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Marjorie Bosk; Jacqueline Gotthold (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Discussant: Laurel M. Silber&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A7 The Language of Eros in the Analytic Space: Ongoing Dialogic&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Possibilities&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;BERLIN&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Thursday 30&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.45&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Muriel Dimen&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Velleda Ceccoli (USA); Marina Amore (USA); Larry Zelnick (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A8 Expanding the Frame (II): on the participants role Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;LISBOA&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Thursday 30&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.45&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Sharon Ziv Beiman (Israel)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Frank García‐Castrillon (Spain); Steven Cooper (USA); Susana Martínez (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A9 Trauma and religious belief Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;NIZA&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Thursday 30&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.45&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Judy Pickles (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Ingrid Pedroni (Italy); Mitchel Becker (Israel); Lisa Cataldo (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;B1 Treatment enclaves and treatment outcome: A clinical mystery Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;ROMA 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Friday 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.45&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Chana Ullman (Israel)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenter (USA): Joyce Slochower (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Discussants: Adrienne Harris (USA) &amp;amp; Ariel Liberman (Spain)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Abridged Program&lt;/div&gt;&lt;div&gt;MADRID June 29 – July, 2 2011&lt;/div&gt;&lt;div&gt;E‐mail: iarpp@psicoterapiarelacional.es Web page: www.iarpp2011.com Site: NH Eurobuilding&lt;/div&gt;&lt;div&gt;B2 Agression and Sexuality in Contemporary Contexts Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;ROMA 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Friday 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.45&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Orna Kislasi (Israel)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Andrew Samuels (U.K.); Rosario Castaño (Spain); Ginna Clark (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;B3 How Shall I Live? The Quest for Depth and Meaning in a Technological&lt;/div&gt;&lt;div&gt;World&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;LISBOA&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Friday 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.45&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: TBD&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Franz Summers (USA); Peter Shabad (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;B4 Relational Psychoanalysis Confronted to Contemporary Societies Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;BRUSELAS&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Friday 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.45&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: TBD&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Doris Brothers (USA); GRITA (Augusto Abello et al.) (Spain); David Wald (Israel).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;B5 What Does Relational Psychoanalysis Have To Say To Work With&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Difficult To Reach Patients? OR It’s Hard To Treat a Patient When There&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Is Only One Self in the Room!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;LONDRES&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Friday 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.45&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Talia Appelbaum Peled (Israel)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: JADE P. MCGLEUGHLIN (USA); Steven H. Cooper (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Discussant: Malcolm O. Slavin (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;B6 Philosophical and Clinical Perspectives on Liberation: B. Brandchaft,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Relational Pioneer&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;PARIS&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Friday 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.45&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Hugo Bleichmar (Spain)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Donna Orange (USA); Shelley Doctors (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Discussant: Michael Reison (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;B7 Engagement and Relatedness Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;VIENA&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Friday 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.45&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Sacha Cuppa (Spain)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Stephen Schlein (USA); Ilene Philipson (USA); Maurizio Pinato (Italy).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;B8 Anxiety, Trauma and Peace Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;BERLIN&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Friday 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.45&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: TBD&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Juan José Martinez Ibáñez (Spain); Joye Weisel‐Barth (CA, USA); Steven Stern (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;B9 Culture Differences and the process of integration Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;GLASGOW&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Friday 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.45&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Tessa Philips (Australia)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Ruth Litjmaer (USA); Sally Swartz (South‐Africa); Patricia Fernández (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;B10 Relational Psychoanalysis and social influences Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;NIZA&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Friday 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.45&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Raúl Naranjo (Spain)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Judy Roth (USA); Elizabeth A. Corpt (USA); Amira Simha‐Alpern (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Abridged Program&lt;/div&gt;&lt;div&gt;MADRID June 29 – July, 2 2011&lt;/div&gt;&lt;div&gt;E‐mail: iarpp@psicoterapiarelacional.es Web page: www.iarpp2011.com Site: NH Eurobuilding&lt;/div&gt;&lt;div&gt;C1 Confusion Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;ROMA 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Friday 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;15.30&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Emilce D. Bleichmar (Spain)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Ken Corbett (USA); Eyal Rozmarin (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Discussant: Jessica Benjamin&lt;/div&gt;&lt;div&gt;C2 Women on the Couch: Genital Stimulation and the Birth of&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Psychoanalysis&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;ROMA 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Friday 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;15.30&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Susanna Federici (Italy)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenter: Karen Starr &amp;amp; Lewis Aron (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Discussants: Ann D´Ercole &amp;amp; Susanna Federici&lt;/div&gt;&lt;div&gt;C3 On deep and primitive Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;BERLIN&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Friday 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;15.30&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair/Discussant: Barry Magid (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Rachel Peltz (USA); Maria de Lourdes Mattei (UK).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;C4 The Frustration and Fostering of Desire in a Changing World Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;LONDRES&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Friday 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;15.30&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Shlomo Beinart (Israel)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Julia E. Davies (USA); Margaret Crastnopol (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Discussant: Sandra Buechler (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;C5 Ghosts in the 21st Century Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;LISBOA&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Friday 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;15.30&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair/Discussant: Adrienne Harris (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Atlas‐Koch, Galit &amp;amp; Fox, Arthur (USA); Ferguson, Heather &amp;amp; Kalb, Margery (USA); Michael&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Feldman and Susan Klebanoff (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;C6 From Research to Relational Practice Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;PARIS&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Friday 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;15.30&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Leif Havnesköld (Sweden)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Francesc Vieta (Spain); Sarah Calvert (New Zealand); Jessica Boyat (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;C7 Non symbolic processes in Relational Psychoanalysis Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;BRUSELAS&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Friday 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;15.30&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Carlos Rodriguez Sutil (Spain)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Rina Lazar (Israel); Karl Loszak (Canada); Tomas Wange (Sweden).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;C8 On Shipwrecks and mourning Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;BERLIN&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Friday 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;15.30&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Birgitta Elmquist (Sweden)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Roberto Arendar (Argentine); Diana Margarita Kahn (Italy); Stephanie Bot (Canada).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;C9 Women through conflict Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;GLASGOW&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Friday 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;15.30&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Barbra Z. Locker (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Bonnie Zindel (USA); Judy Gold (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Abridged Program&lt;/div&gt;&lt;div&gt;MADRID June 29 – July, 2 2011&lt;/div&gt;&lt;div&gt;E‐mail: iarpp@psicoterapiarelacional.es Web page: www.iarpp2011.com Site: NH Eurobuilding&lt;/div&gt;&lt;div&gt;D1 The Changing Face of Erotic Countertransference: From Boundary&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Violation to Therapeutic Action&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;ROMA 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Saturday 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;09.00&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Manuel Aburto (Spain)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Galit Atlas‐Koch (USA); Steven Kuchuck (USA); Steven Knoblauch (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;D2 On Eros, Love and Couple Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;ROMA 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Saturday 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;09.00&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Yavuz Erten (Turkey)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Darlene B. Ehrenberg (USA); Paolo Stramba‐Badiale (Italy); Pere Llovet (Spain).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;D3 Preventative Psychoanalytic Psychotherapy: A Clinical Consideration of&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Systems of Pathological Accommodation&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;BERLIN&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Saturday 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;09.00&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Mª Dolores J. Díaz‐Benjumea (Spain)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Jacqueline Gotthold (USA); Dorienne Sorter (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Discussant: Amy Joelson (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;D4 Relational perspectives on Clinical Writing… Through training and&lt;/div&gt;&lt;div&gt;beyond&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;LISBOA&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Saturday 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;09.00&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair/ Discussant: Joyce Slochower&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Barbara A. Baer (USA); Jane B. Burka (USA); Jeanne Wolff Bernstein (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;D5 Expanding the Frame (III): Technical models Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;LONDRES&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Saturday 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;09.00&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Alejandra Plaza Espinosa (Mexico)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: George Lianos (Australia); Luis Raimundo Guerra Cid (Spain); Antonio Pires (Portugal).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;D6 Creativity Unbound: Relational Perspectives on Finding One´s Creative&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Voice&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;PARIS&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Saturday 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;09.00&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Juanita Andrea Amaya Charras (Argentine)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Lauren Levine (USA); Mark Gerald (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Discussant: Fred Stern (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;D7 Cyberworld, Instant Culture and Relational Psychotherapy Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;BRUSELAS&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Saturday 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;09.00&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Fernando Urizar (Spain)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Ruth Sharabany (USA), Etziona Israeli (Israel) &amp;amp; Zehorit Asulin‐Simhon (Israel); Aaron Balick&lt;/div&gt;&lt;div&gt;(U.K.); Don Greif (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;D8 Traumatized Bodies: Mirror, Witness, and Creative Transformations Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;VIENA&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Saturday 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;09.00&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Cristina Bonucci (Italy)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Cleonie White (USA); Alexandra Giniger (USA); Evelyn Rappoport (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;D9 Motherhood, Infertility, and Society in the Changing Analytic Dyad Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;GLASGOW&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Saturday 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;09.00&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Judi Kobrick (Canada)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Kathy Bacon‐Greenberg (USA); Bárbara Freedgood (USA); Patricia Tidwell (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Abridged Program&lt;/div&gt;&lt;div&gt;MADRID June 29 – July, 2 2011&lt;/div&gt;&lt;div&gt;E‐mail: iarpp@psicoterapiarelacional.es Web page: www.iarpp2011.com Site: NH Eurobuilding&lt;/div&gt;&lt;div&gt;E1 Improvisation in 21st Century Psychoanalysis ROMA 2 Saturday 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.00&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Phillip Ringstrom (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Phillip Ringstrom, Anthony Bass, Darlene Ehrenberg (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Fellow authors: Hazel Ipp (Canada), Stephen Knoblauch, Steven Stern (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;E2 Freeing an un‐free mind: The birth of a psychoanalytic community in&lt;/div&gt;&lt;div&gt;former soviet states&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;ROMA 1&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Saturday 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.00&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Donna Orange (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Gabriella Mann, Gila Offer (Israel)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;E3 A Missing Link for Academic Research: Integrating Relational&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Psychoanalytic Theory and Methods to Psycho‐Social Research&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;BERLIN&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Saturday 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.00&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Montserrat Ventura (Spain)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Katie Gentile (USA); Katharina Rothe (USA); Sarah Hill (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;E4 A comparative psychoanalytic view of traumatic loss, death and&lt;/div&gt;&lt;div&gt;mourning&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;LONDRES&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Saturday 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.00&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Susana Espinosa (Spain)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: David Doolittle (USA); Debora Dowd (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Discussant: Malcolm O. Slavin (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;E5 Implicit/Explicit and Body/language relationships Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;PARIS&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Saturday 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.00&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Jordi Roig (Spain)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Valeria Pulcini (Italy); Starr Kelton‐Locke (USA); Guler Fisek (Turkey).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;E6 Analyst Presence and Absence Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;BRUSELAS&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Saturday 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.00&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Tamar Barnea (Israel)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Linda Jacobs (USA); Carlamarina Rodriguez Pereira (Spain); Kasiani Feleki (Greece).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;E7 Communication in Relational Psychoanalysis Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;VIENA&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Saturday 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.00&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Boaz Shalgi (Israel)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Maria Tammone (Italy); John Sloane (Canada); Janine de Peyer (USA).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;E8 Wisdom from the past ‐ new paths for the Future: Recovering&lt;/div&gt;&lt;div&gt;philosophical, theological and historical narratives&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;LISBOA&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Saturday 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.00&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Maite Jordán (Spain)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: James Alistair Ross (U.K.); Marie Hoffman (USA); B. William Brennan (USA)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;E9 Transgenerational processes Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;GLASGOW&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Saturday 2&lt;/div&gt;&lt;div&gt;11.00&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Chair: Fernando Silva (Portugal)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Presenters: Tami Dror‐Schieber (Israel); Laurel Silber (USA); Gerhard Payrhuber (Austria).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Abridged Program&lt;/div&gt;&lt;div&gt;MADRID June 29 – July, 2 2011&lt;/div&gt;&lt;div&gt;E‐mail: iarpp@psicoterapiarelacional.es Web page: www.iarpp2011.com Site: NH Eurobuilding&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Special Sessions:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Interactive poster session: (Multilingual.)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;(Hall MADRID area; Thursday June 30, 15:15‐16:45;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;2dn turn: Friday July 1, 17:45‐18:45)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Focusing on a variety of themes, including experiences&lt;/div&gt;&lt;div&gt;in clinical and community settings&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Meet the authors! New Relational Books!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;(Friday July 1, 17:45‐19:00)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;In English / In Spanish / In Italian&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Parallel sessions&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Social events: Welcome cocktail, Candidate´s reception,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Gala Dinner &amp;amp; Live Music Performance, and others.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pre‐conference workshops&lt;/div&gt;&lt;div&gt;(Wednesday June 29, 9.00‐13.00 / 15‐17.45)&lt;/div&gt;&lt;div&gt; Research Methodology for Relational Psychoanalysis (Horst&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Kächele) (Hall BERLIN)&lt;/div&gt;&lt;div&gt; Affect Regulation: A Clinical Synthesis (Daniel Hill) (Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;LONDRES)&lt;/div&gt;&lt;div&gt; The Analytic Relationship and the Dialogue of&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Unconsciousess: A Clinical Workshop (Anthony Bass) (Hall&lt;/div&gt;&lt;div&gt;PARIS)&lt;/div&gt;&lt;div&gt; Sándor Ferenczi, the “introjective psychoanalyst” and the&lt;/div&gt;&lt;div&gt;role‐reversal dynamics (Franco Borgogno) (Hall BRUSELAS)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;CONTINUING EDUCATION &amp;amp; EDUCATIONAL OBJECTIVES&lt;/div&gt;&lt;div&gt;This conference is intended for psychoanalysts, psychiatrists, psychologists, social workers, psychiatric nurses,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;marriage and family counselors, and clinical professional counselors. The conference is organized to facilitate&lt;/div&gt;&lt;div&gt;maximum opportunity for dialogue between the audience and the presenters, allowing clinicians to engage in an&lt;/div&gt;&lt;div&gt;extensive variety of topics relevant to the field.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;ACCREDITATION&lt;/div&gt;&lt;div&gt;The International Association for Relational Psychoanalysis &amp;amp; Psychotherapy (IARPP) is approved by the American&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Psychological Association to sponsor continuing education for psychologists. IARPP maintains responsibility for this&lt;/div&gt;&lt;div&gt;program and its content. CE credits will be available to social workers pending approval for conference by NASW.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Continuing Education Credits will be awarded as follows: Preconference workshops= 5 credits; Main Conference&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Program (Thursday ‐ Saturday) = 20 credits; Total Conference = 25 credits *Other professionals are welcome to apply&lt;/div&gt;&lt;div&gt;for CE credits, however, they are responsible for checking with their country/state licensing boards if APA credits are&lt;/div&gt;&lt;div&gt;valid.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;ACREDITACIÓN&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Este congreso ha sido declarado de interés sanitario por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad de España&lt;/div&gt;&lt;div&gt;(Resolución de 24‐3‐2011). Solicitados créditos de Formación Continuada de las Profesiones Sanitarias‐ Sistema&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nacional de Salud (Agencia Laín Entralgo, C.A.M.) (Expdte. 11/ 1561) para los profesionales sanitarios españoles&lt;/div&gt;&lt;div&gt;(Médicos y Psicólogos Clínicos) que asistan a la conferencia completa.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5309099737943161562-1823459746636735340?l=crsutil56.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/7_z6LpRJ6Jljlcls7Mqouxe_OOU/0/da"&gt;&lt;img src="http://feedads.g.doubleclick.net/~a/7_z6LpRJ6Jljlcls7Mqouxe_OOU/0/di" border="0" ismap="true"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;
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