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<subtitle type="text">Su blog mas espectacular</subtitle>

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<updated>2012-05-11T03:06:05Z</updated>
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		<author>
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		<published>2012-05-11T03:06:05Z</published>
		<updated>2012-05-11T03:06:05Z</updated>
		<title type="html">Sirena Varada</title>
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&lt;p&gt;Lucy se da un baño sin mojarse el pelo, se sienta al lado de la matrona, se toma el potaje y se queda dormida. Dormida en la cama en la habitación, cubierta por una sabana, parece parte del paisaje de la decoración. Frente a ella la matrona y el cliente discuten los pormenores. Solo una cosa le pido, dice la matrona, que no haya penetración. En esas palabras. Uno de los clientes encuentra absurda la proposición si no por lo moral, por lo biologicamente imposible. Los clientes tienen acceso a Lucy dormida y sin testigos le dan via libre a lo que hay por dentro, lo misógino, lo nostálgico, lo absurdo.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;&lt;a href="http://sleepingbeautyfilm.com"&gt;Esa es la película&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;A Lucy dormida llegamos por un camino confuso, lleno de ideas sueltas, que empezó con ella declarándose a la vanguardia de nuestro tiempo, anunciando que su &amp;#8220;vagina no es un templo&amp;#8221; y que está dispuesta a compartir y compartirse, cosa que de paso la hace un elemento de ficción: estas mujeres no existen. Si en lo que vamos es que el hombre es esclavo de la conquista, la conclusión innegable es que la mujer, ésta y todas, le apetece ser conquistada. Es mandato del objeto del deseo hacerse desear con fuerza y dificultad, y no todo lo contrario.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Pero ese no es el lío. El lío es que el final es confuso. Ambiguo con esa ambigüedad de las películas de cine arte, demasiado convencidas de su intelectualidad. Pensé que deberían existir oficinas dedicadas a esto, un &lt;em&gt;call center&lt;/em&gt; especializado, patrocinado en comunión por la empresa cinematográfica y el comité productor, al que 24 horas al día, 365 días al año, gente que tiene todas las respuestas responde el telefono para explicarte los finales ambiguos de las películas ambiguas. Ella gritó por esto. El héroe se suicidó por aquello otro. Que ocurre que todo ha sido un sueño.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;En internet me encontré con la misma duda. ¿Qué quiere decir ese final? ¿Por qué no otro? ¿Por qué esos gritos? ¿Por qué esa reacción? ¿Por qué ella hace esa propuesta? Qué diablos pasó aquí.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;En un intento de explicación, un crítico advierte que estos vacíos son necesarios. Es la forma en que el creador le hace sentir al espectador cosas fuertes, lo hace pensar, lo reta a involucrarse en la vaina. Que es como estos témpanos de hielo de los que hablaba Hemingway. Que uno puede omitir lo que quiera, y lo omitido no hará sino fortalecer la historia. Que se vea la punta que lo que no se ve es más fuerte. Asumiendo, eso sí, que  el que está decidiendo lo omitido sepa de cierto las cosas que se pueden omitir.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Es así de aburrido como suena.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Se vale en las películas buñuelescas. Se vale en las novelas de gente en Paris. Debe valerse en la vida. Uno omitirse a sí mismo pedazos enteros de lo vivido. Si pasas acá setenta, ochenta años, descontemos lo innecesario, lo mundano, con suerte rescatemos lo sublime y, con más suerte aún, quedará algo que contar, no tanto una historia confusa llena de ideas sueltas con un final arbitrario y excéntrico y que nadie entiende del todo.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;&lt;img src="http://santamaradona.org/images/46t.jpg" alt="" width="470" height="265" /&gt;&lt;/p&gt;
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		<author>
			<name>Maximiliano Vega</name>
		</author>
		<published>2012-05-09T16:10:21Z</published>
		<updated>2012-05-09T16:10:21Z</updated>
		<title type="html">El ciclo de la indignación (Una abstracción)</title>
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&lt;p&gt;1. Un man (&lt;a href="http://santamaradona.org/editorial/el-zapato-en-la-boca"&gt;casi siempre un man&lt;/a&gt;) dice una torpeza y se asegura de que quede testimonio en video o audio. Ojalá los dos.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;2. El pueblo reacciona con indignación. Que no cesa.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;3. Políticos de todos los calibres se apresuran a distanciarse de la ofensa. También argumentan indignación.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;4. El man de la ofensa sale a disculparse. Como es una medida de control de daños y no guiada por el remordimiento, la embarra más.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;5. Algún iluminado advierte que la ironía de la torpeza es que aún si describe la realidad, lo malo ha sido haberla dicho en voz alta.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;6. Esperar pacientemente a que alguien más la embarre, y seguir como si nada.&lt;/p&gt;
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		<author>
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		<published>2012-04-03T21:43:42Z</published>
		<updated>2012-04-03T21:43:42Z</updated>
		<title type="html">Penitencia</title>
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&lt;p&gt;La cámara anecoica de los laboratorios Orfield de Minneapolis es el lugar más silencioso del planeta.&lt;/p&gt;

&lt;blockquote&gt;La ausencia total de sonido te hace muy consciente de lo que está pasando dentro de tu cuerpo. El corazón que palpita. Los pulmones que se inflan y desinflan. Los oídos que zumban. La sangre que fluye. En una cámara anecoica, uno es un organismo ruidoso. Sin la reverberación en la sala, no quedan otras señales de orientación espacial. Después de una media hora en la oscuridad, uno se desorienta. Con el tiempo, uno podría experimentar alucinaciones visuales y auditivas.&lt;/blockquote&gt;

	&lt;p&gt;Entonces mi hermana decidió no hablar más. Yo había leído de estas cosas en cuentos y novelas. Gente que de pronto decide no hablar más. Mi mamá en desconcierto hizo lo posible por entender las razones primero, y por hacer que volviera a hablar después. Tal vez es un desequilibrio hormonal. Tal vez un trauma mayor, un novio prematuro, un lío de amigas. Las niñas tienen un talento especial para ser crueles. Vencida, mi mamá consultó a mi padre. Mi padre intervino. Mi padre falló también. Era un silencio facultativo. Se rompía para interacciones triviales del diario. Mi padre recordó un episodio con mi hermano, quien se tardó mucho para hablar. Preocupados en ese tiempo consultaron al pediatra, que calmó a todos con una estrategia sencilla: enseñenle a decir a malas palabras. Y santo remedio. Luego tuvimos que volver. Esta vez a preguntar cómo hacer para ajustar un poco las maneras, especificamente como modificar eso que salude con &amp;#8220;Buenos Dias Malparido&amp;#8221;, o que agradezca con un ortodoxo &amp;#8220;Gracias, hijueputa.&amp;#8221; Sin encontrar una conclusión satisfactoria, mi padre intuyó que estos silencios siempre están relacionados con una forma de ira, una muy profunda e intratable, o mejor, tratable solo con el tiempo y la paciencia de dejar que se resuelva sola. Un día cualquiera, mi hermana empezó a hablar de nuevo. &amp;#8220;Que pendejada&amp;#8221; fue lo primero que le oímos decir.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Le preguntamos hasta cuándo. Nos dijo que la promesa había sido hasta que el niño cumpliera los dieciocho años. Es imposible romper esa promesa. Eso quiere decir que no le cortará el pelo hasta esa edad, dijo alguien, en parte preguntando, en parte teorizando. La promesa no tiene que ver con el niño. El padre borracho se acuesta a dormir, despierta de pronto entre gritos, por instinto busca el machete, lo encuentra, se lanza a correr detrás de nadie en particular, sin ver en el suelo lo que lo hace tropezar. De frente al suelo caerá, el cuerpo sobre el machete, la cabeza primero sobre el suelo de cemento. Tres días después del coma, la esposa con desilusión en aumento opta por los cielos. En actitud no convencional, reta a su dios, interpreta La Escritura como una especie de contrato y exige que cumpla su parte. Como evidencia de buena voluntad, ofrece no cortarle el pelo al niño que en su momento tiene cuatro años por los siguientes catorce. Esto por que el padre vuelva a la vida. No me queda claro cómo se beneficiaría su dios con ese pelo tan largo sin cortar. Pero el padre vuelve a la vida. Y el pelo se deja sin cortar. En medio del silencio que sigue, veo a la niña, la uña del dedo pulgar más larga que las otras. No quiero preguntar, pero pregunto. Es imposible romper esa promesa, me explica.&lt;/p&gt;
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		<published>2012-04-01T18:45:39Z</published>
		<updated>2012-04-01T18:45:39Z</updated>
		<title type="html">Madurez</title>
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&lt;p&gt;Mientras tanto en Troy, la ciudad de Rensselaer, donde hice el doctorado y me jodí la vida. Los fines de semana eran ahí todos largos y aburridos y todo un desafío. Una vez se calmó la novedad de todo y me formé una rutina dos cosas se quedaron. Mercar e ir a leer. Interrumpía para ir a pasear, a conocer Manhattan, Brooklyn, los Adirondacks. Mis profesores no querían que trabajara en el fin de semana. Uno de ellos tuvo una epifanía años atrás cuando uno de sus estudiantes se suicidó y desde entonces él era todo intenso con esto de que uno no debía hacer del trabajo la vida. &lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;No es que a mi me hubiera tenido que repetir mucho ese cuento. Entonces uno de los días del fin de semana era para mercar y hacer cosas de la casa, lavar y eso. Mercaba en un supermercado llamado Hannaford. Era donde mercaba la crema de la nata. Mi presupuesto eran 25 dolares por semana. Era un poquito alto pero nunca he creído en esto de ahorrar con la comida, de ser posible no lo hago. Prefiero sacrificar otras cosas. Tampoco es que comprara cosas raras, lo normal, lo más caro era la carne que en Estados Unidos siempre ha estado del lado caro. También cosas nuestras como el platano o la yuca que son una rareza, necesarias para mi, y súper caras. Un dólar por un platano o algo así. Carísimo. El caso es que yo veía estos platanos, traídos de Colombia o de Ecuador con los loguitos de nuestras bananeras y me preguntaba por qué no saben igual. Acá es imposible conseguir los maduros que uno consigue en colombia. Entonces me explicaban que ocurre que los cortan muy verdes en Colombia y dejan que se vayan madurando en el barco. Los cortan más verdes que verdes y cuando llegan acá siguen siendo verdes pero no saben lo mismo. Entonces yo pensaba que yo debo ser como estos platanos. Salí de la casa más verde que verde y ahora no sé a lo mismo. Aunque madure.&lt;/p&gt;
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		<author>
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		<published>2012-03-13T13:34:08Z</published>
		<updated>2012-03-13T05:30:25Z</updated>
		<title type="html">Sabelotodo</title>
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&lt;p&gt;En la casa había un juego llamado sabelotodo. Lo promocionaban como un juego para poner a prueba tus conocimientos en cultura general. Pero no: era un juego de memoria. Yo tomé esas cartulinas, leí las preguntas y memoricé las respuestas y fui invencible en el juego.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Habíamos llegado a Medellín y mi profesora de español me preguntó si estaba listo. Yo le dije lo único que uno dice en estos casos. Que había nacido listo y tal. Ella movió no sé que cielos y tierras y me consiguió una cita con un periodista del diario El Mundo de Medellín. A ver que sale, me dijo. Yo le había dicho a ella y a toda la gente que me conocía en realidad que quería ser periodista pero que en realidad no sabía que era eso que quería ser. En realidad esta vocación un tanto prematura venía de parte de Hemingway y García Márquez, ambos periodistas a su modo, uno de guerra, el otro abandonado en París. Entonces mi profesora me consiguió la cita para que hiciera todas las preguntas posibles sobre esta profesión fantástica que todo lo puede. A la entrevista llegué con una grabadora de esas que usan los reporteros curtidos, a la que le había puesto un casette en blanco y baterías nuevas y que al final de cuentas no supe ni como no grabó nunca nada. En la sede del periodico me atendieron con curiosidad, como esa sorpresa y fascinación con la que los adultos le hablan a los niños que pretenden hablar como adultos. Por dos horas estuvimos hablando de cosas varias, yo confiado que todo iba para siempre a este medio magnético tan mágico y eficiente. Cuando llegué al hotel quise oir la conversación y me encontré con una pared de ruido blanco. Me inventé todas las excusas posibles para mi estupidez, pero nunca me permití admitir la verdad. De vuelta en la casa, tomé el casette y lo metí debajo del armario enorme donde mi mamá guardaba los platos de las visitas. Y le dije a todos que lo había perdido. Y cuando mi profesora me preguntó si quería contar el cuento yo le dije que mejor no, que la cosa había sido muy personal e intransferible. Y finalmente, me juré no confiar nunca más en estos artificios convenientes que reemplazan la memoria y que lo hacen bien hasta que fallan.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Mi papá recibió un millón de pesos de herencia en el tiempo en que un millón de pesos todavía era plata y con eso compró un lotecito a tres cuadras de la plaza principal y luego llamó a su mejor amigo para que le ayudara a hacer ahí una casa. Entre ellos dos y unos siete meses la armaron. Mi papá la diseñó. Tal cual como le vino a una noche en un sueño, la casa que había de hacer para su hija no nacida. Todo muy macondiano, todo muy inclusive. Es una casa bonita, toda abstracta ella, con una terraza en la que  se sentaba mi mamá a tomar el poquito fresco que había en ese pueblo infernal. Una terraza con un borde todo curvilineo en donde mis amigos y yo empujabamos tapitas de gaseosa jugando a una vuelta a colombia frenética. Una terraza que tenía además un huequito para el desague que además era el hoyo perfecto para jugar a la bolita de cristal. La casa fue lo que mejor hizo mi papá. La hizo con sus manos, desde un matorral lleno de culebras hasta este espacio encantado que servía para vivir y para jugar. Le puso un piso de granito que todavía sobrevive intacto. Le puso un cielo raso que separaba el calor del eternit de la gente de adentro. En el patio sembró árboles de guama, mamoncillo, limón, naranja, un mango traicionero que por poco se trae la casa abajo y, siempre el romántico, una mata bonches rojos. Y armó un quiosco de palma para tener en donde colgar una hamaca y que sirvió para todas esas primeras fiestas de cumpleaños de los hijos y después de residencia permanente de todas las abejas africanas del barrio. El viejo tenía veintisiete años cuando la hizo. Menos de los que tengo ahora. Esta edad existencial en la que gravito ultimamente, preguntándome exactamente para que ha servido todo este conocimiento de libros y tonterías y ecuaciones raras y bobadas aprendidas que no alcanzan para moverle el corazón a nadie, ni para jugar bolita de cristal por las tardes.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Y lo que le quiero decir es, tanto saber uno para terminar no sabiendo nada, y así.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;&lt;a href="http://visual-poetry.tumblr.com/post/19179102190/nowhere-by-endre-tot-1980"&gt;&lt;img src="http://santamaradona.org/images/45t.png" alt="" width="470" height="328" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
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		<author>
			<name>Maximiliano Vega</name>
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		<published>2012-03-08T16:19:41Z</published>
		<updated>2012-03-08T01:38:33Z</updated>
		<title type="html">Un blog posmoderno</title>
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		<content type="html">
&lt;p&gt;Una pausa en la crisis emocional de los últimos meses para tratar un tema importante. Los temas importantes siempre fueron la razón de ser de este su blog más espectacular. Entonces, pongamonos nuestros gorritos de pensar y preguntemos al aire, como si fuera 1999, ¿Es Santa Maradona un blog literario?&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Entre bostezo y bostezo vamos a llegar a una respuesta satisfactoria a esa pregunta.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;En una reunión de intelectuales debatían el asunto el otro día. La pregunta era diferente, sin embargo, la pregunta era algo como si se puede hacer literatura en un blog. Y ya sé lo que está pensando, tantos años y todavía confundimos el medio con el formato. Y sigo sabiendo lo que está pensando, que la pregunta planteada así es un poco torpe, como decir si uno puede ser presidente de la republica. Ya que estamos hablando de intenciones que en principio no violan las reglas de la física entonces en principio se puede. &lt;em&gt;Por supuesto que es posible&lt;/em&gt;. Pero, diga usted, no le daría un poco de dolor admitirle a uno de sus hijos que no que uno no tiene siempre lo que quiere aunque las leyes de la física lo permitan.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Primero vamos a tener que resolver la duda de lo que es literatura. Es decir, al encontrarselo de frente que le permite a su experiencia subjetiva decidir si ésta colección arbitraria de textos merece ser llamada arte y no, digamos, algo que pudo ser. Y aquí vamos a perder la cabeza.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Hablemos de criterios: que se puedan leer, que usen un lenguaje cuidadoso alineandose con la aceptación gramatical de nuestra gente, que tenga alguna cualidad estética (digamos que le parezca bonito a alguien diferente del autor), que diga algo interesante (y por interesante quiero decir que describa la condición humana o algo parecido.)&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Se puede hacer literatura en un blog, pero, hasta ahora: ¿se ha hecho? ¿tenemos ejemplos para mostrar?&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;&lt;a href="http://www.theparisreview.org/interviews/2/the-art-of-fiction-no-182-haruki-murakami"&gt;Preguntemos a Murakami, testigo de la experiencia posmodernista.&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span class="caps"&gt;PARIS&lt;/span&gt; &lt;span class="caps"&gt;REVIEW&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Antes mencionó que García Márquez y Kafka eran escritores de literatura, en contraste con su propio trabajo; ¿No se considera usted un escritor de literatura?&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;&lt;span class="caps"&gt;MURAKAMI&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Soy un escritor de literatura contemporanea, algo que es muy diferente. En la época en que Kafka escribía, uno tenía solo música, libros y teatro; ahora tenemos la Internet, cine, videos, y mucho más. Ahora tenemos muchisima más competencia. El problema principal es el tiempo: en el siglo diecinueve, la gente&amp;mdash;estoy hablando de la clase acomodada&amp;mdash;tenía tanto tiempo libre, que leía libros largos. Iban a la opera y se sentaban por tres o cuatro horas. Ahora todos están muy ocupados, y no hay una clase acomodada en realidad. Es bueno leer Moby-Dick o a Dostoevsky, pero ahora la gente vive muy ocupada para hacer tal cosa. De manera que la ficción ha cambiado drásticamente&amp;mdash;tenemos que atrapar a la gente del cuello y atraerlos a la página. Los escritores de literatura contemporanea deben usar métodos de otras áreas&amp;mdash;jazz, videojuegos, todo. Yo creo que los videojuegos son lo más cercano a la ficción que existe por estos días.&lt;br /&gt;
&lt;/blockquote&gt;&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Y el hombre está hablando de evolución y tal. Pero para qué hablar de eso cuando uno pudo parar tres párrafos más arriba.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Y no, Santa Maradona no es un blog literario. ¿Debo explicar lo de los criterios nuevamente?&lt;/p&gt;
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		<author>
			<name>Maximiliano Vega</name>
		</author>
		<published>2012-03-07T18:34:30Z</published>
		<updated>2012-03-07T18:54:49Z</updated>
		<title type="html">Memoria</title>
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		<content type="html">
&lt;p style="text-align:right;"&gt;
Papa went to other lands&lt;br /&gt;

And he found someone who understands&lt;br /&gt;

The ticking, and the western man&amp;#8217;s need to cry&lt;br /&gt;

&amp;mdash; &lt;em&gt;Older Chests&lt;/em&gt;, Damien Rice&lt;br /&gt;
&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Entonces mezclé la pastilla de la felicidad con dextrometorfano y fenilefrina y ahora voy por ahí sin poder abrir los ojos del todo, sintiendome bien, y viendo todos los colores de la humanidad como me dicen acá, viendo la verdad en las cosas, menos en carne viva y haciendo alarde de este recién encontrado chaleco antibalas para los pesares del mundo. A veces temo que la fiebre derrita el chaleco, esta membrana mucosa impermeable a las emociones. Y lo sueños, de dragones y damiselas, ese estado feliz de no saber si lo viste, lo soñaste o es precognición.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Isabel y Hugo leen esta anécdota de los principios del cine. Los hermanos Lumière presentaron esa primera pelicula, un tren llegando a una estación. Y la audiencia expectante cuando vio venir el armatoste no supo que hacer, mejor quitarse por si las moscas. Porque nadie había visto algo así. Eso no se podía. Y sin embargo se pudo. Y no puedo dejar de preguntarme si la gente que no tiene estas ventajas de chalecos antibalas y membranas han visto algo por primera vez, algo que nunca más nadie había visto antes.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Están las pequeñas victorias. Oir el ruido de la conexión de un modem por primera vez; ver a Maradona esquivar rivales como si no estuvieran ahí, él, la pelota y ahora vos; oir a Radiohead y pensar mierda ahora no me va a gustar nada más; ver a tu cielito lindo y luego pasarte la siguiente década buscando desesperadamente ese sentimiento primario y no encontrarlo jamás, apenas un mar de silencio y tal. Pequeñas victorias.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;&lt;a href="http://www.newyorker.com/reporting/2007/09/24/070924fa_fact_sacks?currentPage=all"&gt;Oliver Sacks cuenta la historia de Clive Wearing&lt;/a&gt;. Clive sufrió una enfermedad y ahora no puede recordar nada, ha perdido la capacidad de generar nuevas memorias. Clive lleva un diario y en el diario marca su estado actual. &amp;#8220;A las 2:10 PM: a esta hora me despierto&amp;#8230; 2:14 PM: a esta hora finalmente despierto&amp;#8230; 2:35: a esta hora completamente despierto&amp;#8230; 9:40 PM: a esta hora me despierto por primera vez, a pesar de lo que haya afirmado anteriormente.&amp;#8221; Dicen los cientificos que las memorias más puras viven en la gente que no puede recordar. Clive no tiene memorias, todo lo ve por primera vez. Y no tiene otra alternativa que la locura. Y a los románticos les gustará saber que de todo ese desconcierto Clive vuelve a la vida en la presencia de la música y de su esposa Deborah. Lo último que muere es el amor y todo eso.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;&lt;iframe width="420" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/1dgLEDdFddk" frameborder="0" allowfullscreen&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/p&gt;
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			<name>Maximiliano Vega</name>
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		<published>2012-03-06T06:24:08Z</published>
		<updated>2012-03-06T06:24:08Z</updated>
		<title type="html">Bucle</title>
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&lt;p&gt;Le pregunté quien era. Quién eres, qué haces aquí. Soy tú en el futuro, dijo. Me miró desconcertado. Solo unos segundos en el futuro, explicaba, apenas algunas fluctuaciones entre tu y yo. Apenas segundos adelante. Te he estado observando. No llevo aquí mucho tiempo. No te queda mucho tiempo. No &lt;em&gt;nos&lt;/em&gt; queda mucho tiempo. Verás un umbral. Cruzarás el umbral. No tendrás alternativa. Y tu cuerpo se convertirá en un enjambre, te verás a ti mismo como una colección de piezas pequeñas, inconexas moviendose al unisono, un mono-tono melancólico. No temas, es importante que no temas. Debes pensar en tu melodía, la que quieres escuchar cuando llegue el momento. Será tu último recuerdo de este mundo, con el tiempo será el único. Descansarás por fin, todo tendrá sentido del otro lado, escucha esto, inverosímil sentido. Yo iré contigo, yo iré primero, esas noches en que pides, exiges, que me olvide de ti no serán esta noche.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Me preguntas quien soy. Estaré donde tu estás. Vas adelante, eres mi guía, la idea que forma lo que yo seré. He querido otros caminos para ti, unos menos racionales, unos menos desahuciados. Rara vez pasa. Nunca pasa. Todas mis conjuras desperdiciadas en desvaríos. Ella no es. Ella tampoco. No tomes ese avión no te vayas sin mi no esperes más por mi espera un poco más por mi no mientas no suspires no seas. Estoy aquí para protegerte. Alguien marcará una línea en el suelo, la llamarán umbral, la cruzarás porque no tendrás alternativa y allá irás pero yo no contigo.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Que tonto esto.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/polubeda/"&gt;&lt;img src="http://santamaradona.org/images/44t.jpg" alt="" width="470" height="470" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
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			<name>Maximiliano Vega</name>
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		<published>2012-03-04T04:15:00Z</published>
		<updated>2012-03-04T07:28:44Z</updated>
		<title type="html">Aeroplano</title>
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		<content type="html">
&lt;p&gt;1.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Vas en un avión, un jet transcontinental haciendo una ruta de möbius. A tu lado un hombre que se hace llamar el ejecutor explica lo que va a ocurrir. Esto que tiene en la mano extraerá todo el aire que tienes dentro y lo reemplazará por uno nuevo, uno más puro, de mejor calidad, viene de allá de donde el cielo está a punto de convertirse en espacio estelar. Marte está más cerca por estos días, dices, es hora de mirar hacia arriba, recordar que todos somos polvo de estrellas y todo eso. Y luego lo hará otra vez, el procedimiento de restitución de aire, pero esta vez el residuo que dejará será menor apenas lo necesario para que no pierdas el conocimiento. Esa presión en el pecho que sentirás es normal, no será un dolor apreciable, solo será un dolor. Caminaremos por el pasillo hasta la puerta, firmaremos los papeles, abriremos la puerta y te dejaremos ir.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;2.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Te despierta el calor en el rostro. Como el vapor del agua hirviendo. Como el aire ártico de los eneros de Nueva York. Todavía puedes respirar. Te levantas. Caminas en la oscuridad adivinando la posición de las cosas, de las puertas y paredes, de los legos que chuzan los pies. En el baño das por fin con una luz. Ves las lágrimas por primera vez. Las inspeccionas. Te las llevas a la boca.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;3.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Abres el techo del auto. Abres las ventanas. Necesitas el aire. Aumentas la velocidad. Le permites a la pastillita de la felicidad que haga lo que tiene que hacer. Sacas los brazos, subes el volumen, esto es lo que viste en las películas, ésta es la redención del héroe, la antesala de la epifanía. Intentas recordar esa risa. Intentas otra vez. Fuiste a parar a Calaveras, la montañita ésta que son dos y que parecen las tetas de una gigante. En lo más alto, te detienes, sales del auto. Empiezas a correr. Con los pulmones encendidos no tienes otra alternativa que parar. Entonces paras. Te das cuenta que no tienes a donde ir. Por fin recuerdas. No puedes no recordar. Una tragedia siendo un error para el que no tuviste otra opción.  &lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;&lt;a href="http://revolvver.tumblr.com/post/18291204696"&gt;&lt;img src="http://santamaradona.org/images/43t.jpg" alt="" width="470" height="544" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
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			<name>Maximiliano Vega</name>
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		<updated>2012-02-22T19:53:07Z</updated>
		<title type="html">Prozac</title>
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&lt;p style="text-align:right;"&gt;She lives with a broken man,&lt;br /&gt;

A cracked polystyreneman&lt;br /&gt;

Who just crumbles and burns.&lt;br /&gt;

&amp;mdash; &lt;em&gt;Fake Plastic Trees&lt;/em&gt;, Radiohead&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Seguimos peleando por lo mismo. Soñando con lo mismo. Esta chica de dos cabezas que a veces escribe que a veces dibuja me hace pensar de pronto lo malo no es todo, si todavía hay gente que puede detener el mundo entonces seguro que mucho de esta duda es imaginada; toma nota y lo almacenas alfabeticamente en el cajón de lo aristotelicamente idealizado y lo corroboramos después. Mucho y no todo. Casi nada. Si tan solo la gente diera el paso, abandonara la duda, nos atacara de frente con sus fusiles.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;Empecé a ver los cronocrimenes tres veces. A los diez minutos paraba y volvía a empezar. Como es una pelicula de viajeros en el tiempo hago una pausa para admirar la ironía. La quito, pongo Sports Night para que me arrulle, como hacía en aquel tiempo. Recuerdo lo bien que nos caía Jeremy. Jeremías. Y entonces decido llamarte Louise. Me preguntas Louise lo que se siente. Tengo más hidrocodona de la que necesito, y esta vaina nunca está de más necesitarla. Una píldora fantástica, te destruye el hígado pero te desaparece el dolor. Tengo el prozac que no es prozac, porque cuando esa vaina que uno tiene que te hace hacer lo que tu haces ya no existe entonces hay que prefabricarla farmaceuticamente. Todo está farmaceuticamente bien. ¿Cómo se siente, Louise? Como si tuvieras un burócrata atendiendo los pendientes en la cabeza. Presione uno para la corteza prefrontal, presione dos para la amígdala, nuestros números han cambiado por favor preste atención, la unidad de identificación visual se encuentra cerrada por inventario, el departamento de memorias episódicas está de vacaciones, disculpe la demora en las señales neuronales reflexivas es para servirle mejor, para que el sujeto no decida de improviso lanzarse a la autopista a caminar en pelota. Deje su mensaje y le responderemos a la mayor y más breve conveniencia.&lt;/p&gt;

	&lt;p&gt;La vaina con la depresión, con los que la ven desde afuera, es que todos buscan la razón primera. Tal vez una muerte en la familia. Tal vez algo menor en la escala trágica, la perdida de una casa, un divorcio, qué se yo. Pero nadie nunca se murió de amor, mucho menos del amor por la propiedad raíz. Entonces no, eso no debe ser. Uno lanza los brazos al aire, este hombre de poliestireno absurdamente descompuesto en pedacitos se tendrá que componer solo. No hay razón que justifique el problema, si no hay problema no hay solución posible. Y del otro lado estás tratando de explicar que esto que es lo otro. Las palabras salen balbuceadas incoherentes. Es que no se oye. Es como cuando estás en la playa o en la piscina y descubres que tienes agua en los oídos y te das golpecitos para que salga, más golpecitos, más golpecitos. Tratas del otro lado a ver si es un problema de inercia. Más golpecitos, más golpecitos. Y el agua no sale y dices tal vez está muy ocupada y no quiere salir, tendrá que resolver algunos asuntos primero. Y mientras esperas no puedes oir o lo que oyes lo haces como si estuvieras espiando a través de la pared al cuarto del vecino, o a través de una fluctuación al universo de al lado. Los puristas te dirán que el agua se sale sola. Eventualmente. Y lo único que queda es la sensación tibia del agua al recorrer. Un día esos puristas van a detener el mundo. Lo harán, pero no hoy.&lt;/p&gt;
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