<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/atom10full.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearch/1.1/" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0" xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" gd:etag="W/&quot;CUEBQHo-cCp7ImA9WhRaE0Q.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541</id><updated>2012-02-16T13:00:51.458+01:00</updated><title>Ser y Estar  Nonduality</title><subtitle type="html">Experiencing What Is - Estar en lo que Es</subtitle><link rel="http://schemas.google.com/g/2005#feed" type="application/atom+xml" href="http://seryestar-nonduality.blogspot.com/feeds/posts/default" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://seryestar-nonduality.blogspot.com/" /><link rel="next" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25&amp;redirect=false&amp;v=2" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><generator version="7.00" uri="http://www.blogger.com">Blogger</generator><openSearch:totalResults>35</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" type="application/atom+xml" href="http://feeds.feedburner.com/SerYEstar-Nonduality" /><feedburner:info uri="seryestar-nonduality" /><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com/" /><entry gd:etag="W/&quot;DEMMQH8-eip7ImA9WhRRGE8.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-5022759776693524084</id><published>2011-12-01T11:41:00.007+01:00</published><updated>2011-12-02T12:48:01.152+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-12-02T12:48:01.152+01:00</app:edited><title>¿Partes Aparte?</title><content type="html">¿Es la experiencia divisible?&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;Hoy parece que esto va de improvisación. Mi hija está jugando con una amiguita en lo que normalmente es mi despacho. Lo han tomado por asalto, han esparcido sus proyectos de manualidades navideñas por la alfombra, y me han desterrado. Así que los perros y yo hemos encontrado refugio en la cocina. La cocina no es mi lugar favorito (sí el de los chuchos) porque las sillas no son cómodas pero, lo dicho, toca improvisar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los perros están cansados, las niñas entretenidas, y conmigo nadie quiere jugar. Así que me vengo aquí a improvisar un juego. Lo voy a llamar “¿cuántas partes hay?”. Se juega con lo que sea que esté ocurriendo en este preciso instante. Es el juguete más común porque lo tenemos en todos los sitios y lo podemos usar a cualquier hora. Siempre está pasando algo, es imposible encontrar lugar o momento alguno en el que no experimentemos nada: vemos, oímos, sentimos, olemos, pensamos, imaginamos, respiramos… Entre los cinco sentidos, las sensaciones corporales, los pensamientos que vienen y van… siempre hay algo con que jugar a esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora por ejemplo oigo las voces de las niñas. Están hablando de algo que ha hecho otro nano hoy en la escuela y que, a juzgar por el tono de voz, debe de haber sido muy, pero que muy alucinante. Pero para el caso da igual. No me interesa lo que oigo. Me interesa el hecho de que oigo. Sé que oigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cristales de las ventanas están aún decorados con manualidades de verano: helados, mariquitas y una rana. Probablemente para cuando las niñas terminen podré sustituir estas obras de arte por estrellas, copos de nieve y trineos. También veo, entre otras muchos utensilios, la cafetera, botellas de agua, las copas de ayer que todavía no he puesto en su sitio, el colador con la pasta que he guardado para la cena de los perros. Veo que tengo la encimera hecha un desastre. Sé que veo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy pensando que, como todas las cocinas que no salen en revistas de decoración, la mía podría estar más ordenada, mejor diseñada y mejor equipada. Pero por muchos defectos que le pueda encontrar, el hecho es que a todos los anuncia un pensamiento. Sé que pienso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vocecita sigue con su monserga y me dice que no vendría mal renovarla, cambiar la nevera, poner azulejos nuevos... Uf, se me hace un nudo en el estómago nada más imaginar obreros en la casa, tragar polvo y tener la cocina en alto. Sé que siento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me tranquilizo dando un sorbo de café. Qué bien sienta el café, qué bien huele y qué bueno está. Sé que huelo y saboreo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La taza está tan caliente que casi quema. La dejo otra vez sobre la mesa y continúo tecleando. Sé que toco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-E2829_pk0rc/Ttdbrf1K2cI/AAAAAAAAAGg/TFfXZeI3eNU/s1600/IMG_2235.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 150px; height: 200px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-E2829_pk0rc/Ttdbrf1K2cI/AAAAAAAAAGg/TFfXZeI3eNU/s200/IMG_2235.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5681110257788180930" /&gt;&lt;/a&gt;Empecemos a jugar: ¿Es la experiencia divisible? ¿Tiene partes? ¿Se pueden separar, mover? ¿Quién las nombra?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hecho de que hay experiencia no se puede negar. La mente lógica me dice que la experiencia tiene dos partes bien diferenciables: una es sujeto (la que sabe que experimenta), y la otra es objeto (la experimentada). El sujeto, continúa, consta de una parte física (sensaciones) y una mental (pensamientos). El objeto está formado por subpartes que corresponden a los objetos de los sentidos (vista, oído, olfato, gusto, tacto). El sujeto, me dice, soy yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Examinemos primero la idea de que la experiencia tiene un sujeto. En principio la experiencia le da razón a la lógica. Parece haber una parte (sujeto) que siempre está presente, que nunca cambia, y a la que me suelo referir como “yo”. Pero ¿de qué está hecho este sujeto? La lógica me habla de sensaciones físicas (cuerpo) y de pensamientos o imágines mentales, pero lo quiero averiguar experimentalmente, no conceptualmente, así que voy a mirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Experimentalmente puedo constatar que sí, indudablemente se da un conocer, un “saber que” algo está pasando. Hay algo presente y despierto, consciente, en funcionamiento. Pero no puedo decir de qué está hecho o compuesto. No encuentro nada distintivo que lo caracterice ni nada que lo delimite; no sé dónde empieza ni dónde acaba. Tampoco encuentro centro alguno desde el que opere. Simplemente está presente, y hace lo que hace: es y sabe que es. No logro pillarlo y por tanto me quedo sin poder analizarlo. Sólo puedo decir que está ahí, aquí, conmigo, ahora y siempre. Pero nada más. En el momento en que la lógica viene en mi ayuda con descripciones, aparenta dejar de ser lo que es y adquiere una capa de objetividad que no le corresponde. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a posibles partes constitutivas del sujeto, sensaciones físicas o pensamientos, me doy cuenta de que la lógica no es tan lógica, pues ha confundido eso que hace de sujeto con objetos. Y es que, si la diferencia entre eso que llamo sujeto y eso que llamo objeto es que el primero experimenta al segundo, queda claro que ni las sensaciones físicas ni los pensamientos, imágenes o historias mentales pueden formar parte del sujeto porque, sea lo que sea eso a lo que me refiero diciendo “yo”, es consciente de ambos, del cuerpo y de la mente (de lo que solemos llamar persona). Sea lo que sea eso que sabe que experimenta, es íntimo pero no puedo afirmar que sea personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi experiencia viva y directa no logro identificar sujeto alguno. No puedo confirmar que la parte consciente de la experiencia sea la persona que escribe. La persona a la que la mente se refiere con el pronombre “yo” resulta ser experimentada, es decir, no es sujeto. Y al yo consciente que sabe que hay experiencia no lo encuentro: ni lo puedo identificar, ni lo puedo describir. No soy nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Examinemos ahora la idea de que la experiencia consta de objetos. La lógica viene a socorrerme con una de sus listas: sonidos, visión, olores, sabores y sensaciones táctiles. Añade sensaciones corporales y pensamientos a regañadientes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las voces que oigo, ¿de qué están hechas? La lógica saca las clases de ciencias naturales del baúl de la memoria: un emisor (las crías) emite ondas sonoras (voces) que viajan por el espacio (desde el despacho hasta la cocina) y un receptor (una servidora) las capta y descifra (mediante el aparato auditivo y cerebro). Qué rollo. No digo que semejantes explicaciones no sean legítimas, pero aquí ahora yo no experimento emisor ni receptor. No son dos. Meterme a conceptualizar algo tan simple no viene al caso. Un juego tiene que ser sencillo para poder jugar como lo hacen los niños, y este juego es tan simple que tiene una única regla: hay que mantenerse fiel a la experiencia directa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sonido llega como la experiencia de oírlo. Antes de oírlo no puedo afirmar que exista. Lo que oigo está hecho de mi experiencia de oír, que a su vez está hecha de saber que oigo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cocina con sus ventanas, sus cacharros y su desorden, ¿de qué está hecha? La lógica, me dice que de materia (materiales: cristal, metal, madera etc.) y de espacio. No, le digo, no me lo compliques tanto. Eso ya me queda demasiado grande. Si los científicos (desde la Antigüedad hasta la era cuántica) llevan milenios sin saber qué son la “materia” y el “espacio”, menos éxito vamos a tener nosotras en la cocina de mi casa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que veo. Sé que hay visión. ¿De qué está hecha? Con un poco de vergüenza mi lógica compañera reconoce que la memoria le falla, pero espera que Wikipedia nos eche una mano. Y lo hace: “El acto de ver se inicia cuando el cristalino del ojo enfoca la imagen de su entorno en una membrana sensible a la luz en la parte posterior del ojo, llamada retina. La retina es una parte del blabá que blablá, blablá…”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué maravilla poder pinchar un icono y tener una enciclopedia a tu servicio. Pero la verdad es que no me ayuda demasiado. Y es que, por muy investigado que todo esto esté, aquí ahora, en mi experiencia, es pura teoría. Le explico a mi amiga la lógica que yo no experimento ni cristalino, ni retina, ni cerebro, excepto como la verborrea que acabo de leer. Del mismo modo que tampoco experimento una cocina salvo como el término que así la identifica. Lo que experimento es mi experiencia de “algo” a lo que nos hemos puesto de acuerdo en llamar “cocina” –a diferencia de “cuarto de baño” o “jardín”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que veo y el acto de ver van juntos. Antes de verlo no puedo afirmar que exista. Lo que veo está hecho de mi experiencia de ver, que a su vez está hecha de saber que veo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así continuamos un buen rato. La lógica intentando convencerme con sus teorías sobre la percepción y yo, como crío tozudo, diciéndole que no me complique la vida, que lo que percibo y el acto de percibir son uno. Todo está hecho de saber que percibo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mismo ocurre cuando empezamos a investigar el cuerpo. Mi experiencia del cuerpo no es un cuerpo. “Cuerpo” es una palabra con múltiples significados, uno de ellos “conjunto de los sistemas orgánicos que constituyen un ser vivo” y que experimento como concepto pero no como experiencia. Mi experiencia del cuerpo es de sensaciones cambiantes, vivas e inmediatas, no de palabrería, y dichas sensaciones aparecen como el acto de sentir, ni antes ni después. Y el acto de sentir está hecho de saber que siento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lógica se resiste. Ahora le toca a ella. Indudablemente forma parte de mi experiencia, pero no de la forma que ella sugiere. Ella sigue persuadiéndome para que me identifique con sus pensamientos, aferrada aún al trono de sujeto cuando claramente está siendo experimentada. Me viene a decir lo siguiente: “soy el sujeto de tu vida, que sabe y decide cómo interpretarla para que sepas lo que tienes que saber, desde tu nombre hasta cómo freír un huevo”. Y hasta cierto punto tiene razón, pero ¿hasta qué punto? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El acto de pensar está hecho de saber que hay pensamiento, independientemente de lo que diga su contenido y aunque venga enunciado con el pronombre “yo” (“soy el sujeto”, “estoy deprimida”, “soy fuerte”, “me siento culpable”). No soy el yo que la mente dice que soy. Soy el yo que sabe que la mente lo dice. No soy el yo que la mente me describe; soy el yo que experimenta a la mente, describa ésta lo que describa y cómo lo describa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La errónea identificación del yo mental (personal) con el yo que experimenta se suele denominar ignorancia. Este malentendido tiene como consecuencia la división de la experiencia en partes: con una nos identificamos (cuerpo/mente, persona, sujeto), con las otras no. Por supuesto esta equivocación trae consecuencias para quien lo comete. Es un error involuntario, cometido inocentemente, y si tenemos en cuenta que quien lo comente (la persona) es una idea mental, las consecuencias tienen que ser necesariamente conceptuales. Esto no significa que dichas consecuencias no existan. Las reconstruimos inconscientemente a lo largo de nuestra vida y se solidifican en nuestra historia personal. Es decir, se experimentan como concordantes con las creencias de la persona que creemos ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El yo que experimenta jamás cambia; nunca se convierte en algo que no es. El yo de la experiencia es inamovible; es y sabe que es. Ese “sabe que” es el experimentar. Por lo tanto, las descripciones o interpretaciones de la experiencia que hace el yo personal no se dejan de experimentar. La experiencia no cesa. Así es más o menos como funciona el condicionamiento; por eso se dice que lo que se cree, crea. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuento indio de la serpiente y la cuerda ilustra bien la relación entre la experiencia y la interpretación que el pensamiento hace de ella. Imagínate que a mitad de la noche te levantaras a oscuras y que, al ir a poner los pies en el suelo, vieras algo (experiencia) que un pensamiento identificara como “una serpiente venenosa” (interpretación). Te llevarías un buen susto (experiencia). Ahora imagínate que encendieras la luz. Al ver ese algo (experiencia) lo identificarías como “una cuerda enrollada” (interpretación). Entones sentirías alivio y probablemente te entraría risa (experiencia). En ambos casos la experiencia es la misma (acto de ver + acto de pensar). Sin embargo las reacciones que la siguen son distintas según la interpretación que haya proveído el pensamiento (“estoy en peligro”, “no estoy en peligro”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez pongo a la mente lógica en su sitio llego a la conclusión de que la experiencia viva, inmediata, este aquí ahora, no es divisible. Si lo fuera encontraría partes que se podrían separar. En este aquí ahora no encuentro sujeto consciente separable de los objetos conocidos, ni objetos que se puedan separar unos de otros excepto conceptualmente. Me resulta imposible tanto salir de la experiencia como, por ejemplo, separar “ver” de “oír”, “pensar” de “respirar” o “sentir” de “oler”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-vxIuaj_moWQ/TtdcLushRnI/AAAAAAAAAGs/HmhtGBZgMXA/s1600/IMG_2237.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 150px; height: 200px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-vxIuaj_moWQ/TtdcLushRnI/AAAAAAAAAGs/HmhtGBZgMXA/s200/IMG_2237.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5681110811534247538" /&gt;&lt;/a&gt;Por favor, no me creas. Haz tú la prueba. Ahorita mismo en tu experiencia, ¿puedes separar “eso que eres y que sabe que experimenta” de “eso que está siendo experimentado”? Date tiempo, por muy disparatado que parezca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira estas letras. En tu experiencia del acto de verlas, ¿a qué distancia aparecen las letras (objetos) del acto de verlas? ¿A qué distancia estás tú del acto de ver? ¿Puedes apartarte (a ti mismo, lo que seas como eso que se sabe consciente) de ellas? ¿No aparecéis juntos como la experiencia misma de ver? Escucha cualquier sonido que se esté dando, el tráfico de la calle o el zumbido del ordenador. En tu experiencia del acto de oír, ¿a qué distancia aparecen los sonidos del acto de oírlos? ¿A qué distancia estás tú del acto de oír? ¿Puedes apartarte (a ti, lo que seas como eso que se sabe consciente) de la experiencia? ¿O aparecéis juntos tú y el tráfico como la experiencia en sí? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toca con la mano cualquier cosa que tengas al alcance, cierra los ojos, y fíjate en la sensación que aparece. ¿Es posible saber dónde termina la mano y dónde empieza lo que estás tocando? ¿A qué distancia estás tú del acto de tocar? Siente eso que llamas pie izquierdo. ¿Puedes separar ese cosquilleo amorfo y vivo de la experiencia de ver estas letras? Si me dices que puedes cerrar los ojos y dejar de ver, ¿no es acaso “no ver” una experiencia más que aparece inseparable del cosquilleo o del ruido del tráfico? Si piensas que estoy loca, ¿puedes separar el pensamiento “esta mujer no sabe lo que dice” del cosquilleo o del ruido del tráfico? Si te entra risa, ¿te es posible poner la risa en un rincón aparte del resto de la experiencia de este aquí ahora? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si un pensamiento aparece que dice “¡bah!, yo estoy aquí en este organismo y lo demás son cuentos”, ¿eres realmente tú quien está dentro de ese organismo, o eres quien sabe que ha aparecido un pensamiento que así lo dice? ¿Experimentas realmente ese organismo? ¿No es “organismo” un concepto que experimentas como tal? Si fuera posible estar dentro de un organismo, ¿cómo sería la experiencia de estar aislado, aparte de la experiencia? ¿Cómo entraríamos en contacto con el mundo (ruidos, letras)? Si de verdad te crees separado, ¿dónde estás exactamente? ¿Qué hay que pueda estar fuera de la experiencia? Si estuvieras separado de la experiencia, no tendrías experiencia de ello. ¿Cómo sabrías que lo sabes? ¿Cómo sabrías que estás consciente? ¿Cómo sabrías que estás presente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me doy cuenta de la siguiente paradoja. Pese a haber constatado que no soy nada, la experiencia que soy y que sé que soy (aunque no pueda identificar lo que soy) se convierte en todo. De ser algo (persona-sujeto) paso a no ser nada. De no ser nada paso a serlo todo, a ser uno con todo. No soy sujeto ni objetos. Pero soy. No hay sujeto ni objetos. Pero hay experiencia. Aquí el lenguaje no llega. También me doy cuenta de que esto no es nada nuevo; pese a que mi manera de entenderlo ha cambiado, nunca he experimentado nada diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La experiencia no tiene partes excepto conceptualmente. Hablamos de un mundo objetivo sin tener constancia de él. La única prueba que tenemos de que el mundo existe es nuestra experiencia de él. La experiencia no es subjetiva tampoco. No podemos establecer a quién le pertenece o para quién ocurre. El yo personal (conceptual) que aparenta adueñarse de la experiencia durante el pensamiento no es el yo que experimenta, pero cuando opera, el yo que experimenta lo experimenta inseparablemente de la totalidad de la experiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Únicamente de pensamiento es posible dividir la experiencia, por lo que las partes resultantes son válidas desde el punto de vista del pensamiento exclusivamente. Es decir, la conceptualización parcela la experiencia en partes relativas unas a otras. Pero el acto de conceptualizar es experimentado, de ahí que no abarque la realidad de la experiencia, y que sus resultados sean verdaderos sólo parcialmente. Por eso los sabios dicen que la ignorancia es ilusoria, no real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afirmar que la experiencia es un todo indivisible sería verdad sólo parcialmente. No es muchas partes pero tampoco es una. Es imposible describirla. Por eso se habla de no-dualidad, es decir, “no dos”. “Uno” es un concepto válido únicamente en relación a otros conceptos (ninguno, alguno, muchos, etc.). El pensamiento, al igual que su retoño el lenguaje, es relativo. Los términos que emplea son interdependientes. Por eso a veces se describe la experiencia humana como “vacía”. Con esto no se sugiere que sea necesario o deseable eliminarla (¡como si fuera posible!). Lo que se pretende señalar es que cualquier descripción estará irremediablemente limitada por las mismas palabras que necesita: términos cuyos significados dependen de otros significados para tener significado (sujeto-objeto, dentro-fuera, mío-de otro…). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La experiencia es un misterio porque no sabemos qué es, ni cómo o por qué ocurre. Honestamente sólo puedo afirmar que soy y que sé que soy. La esencia de la experiencia es este “saber que” y no, como a menudo pretende el pensamiento, “saber lo que”. Los “lo que” (lo que soy, lo que es, etc.) no consiguen tocar la experiencia viva. Como mucho forman hipótesis, suposiciones que, una vez interiorizadas, solemos utilizar inconscientemente. Algunas son útiles y nos hacen un buen servicio. Algunas lo son menos. Otras no lo son en absoluto: son la causa de todo conflicto y sufrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fundamental es que la experiencia no se puede invalidar; que se da no es debatible. Si negara que hay experiencia estaría negando mi propia presencia consciente. Debatible es la interpretación que el pensamiento hace de la experiencia. Una vez nos identificamos exclusivamente con el yo del pensamiento, estamos destinados a creer en sus interpretaciones. Estos automatismos tejen una especie de velo a través del que experimentamos la vida. Pero del mismo modo que se teje, el velo se puede destejer. A medida que nos vamos percatando del error cometido, las creencias previamente asumidas se van desechando, y la experiencia va correspondiendo con este nuevo entendimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Identificarse con el yo conceptual del pensamiento se asemeja a identificar el rollo de cuerda como serpiente venenosa. Investigar la experiencia equivale a encender la luz.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-5022759776693524084?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/5d-1lZH4AV8" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/5022759776693524084?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/5022759776693524084?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/5d-1lZH4AV8/partes-aparte.html" title="¿Partes Aparte?" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/-E2829_pk0rc/Ttdbrf1K2cI/AAAAAAAAAGg/TFfXZeI3eNU/s72-c/IMG_2235.JPG" height="72" width="72" /><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2011/12/partes-aparte.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0YGSHY4fCp7ImA9WhdUF0Q.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-3410265416821390352</id><published>2011-10-04T19:53:00.008+02:00</published><updated>2011-10-05T09:18:49.834+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-10-05T09:18:49.834+02:00</app:edited><title>¿Pienso, luego Soy?</title><content type="html">Para indagar y meditar…&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;¿Necesito pensar para ser?&lt;br /&gt;¿Necesito pensar para saber que soy? &lt;br /&gt;¿Qué es el pensamiento?&lt;br /&gt;¿Dónde está su origen?&lt;br /&gt;¿A quién le pertenece?&lt;br /&gt;¿Dónde aparece?&lt;br /&gt;¿Cuánto dura un pensamiento?&lt;br /&gt;¿Quién lo controla?&lt;br /&gt;¿A dónde va un pensamiento cuando se disuelve?&lt;br /&gt;¿Qué rastro deja?&lt;br /&gt;¿Quién lo observa? ¿Yo?&lt;br /&gt;¿Es este yo el pensamiento “yo”?&lt;br /&gt;¿Qué les sucede a estos “yos” durante el instante que se da entre dos pensamientos?&lt;br /&gt;¿Cuánto dura dicho instante?&lt;br /&gt;¿Dónde está ese instante excepto en el pensamiento “esto es un instante”?&lt;br /&gt;¿A dónde se marcha ese instante después de haberlo pensado?&lt;br /&gt;¿Dónde se esconde el tiempo entre un pensamiento y el que lo sigue?&lt;br /&gt;¿Dónde está almacenado el tiempo pasado?&lt;br /&gt;¿Dónde está consignado el tiempo por venir?&lt;br /&gt;¿Cuánto dura el presente?&lt;br /&gt;¿Cuánto duro yo? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/--Tho3b8Czg0/TotMGyM0mEI/AAAAAAAAAF8/oE7fKAyNdAA/s1600/IMG_1964.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 239px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/--Tho3b8Czg0/TotMGyM0mEI/AAAAAAAAAF8/oE7fKAyNdAA/s320/IMG_1964.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5659701036159637570" /&gt;&lt;/a&gt;Estas preguntas son pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No encontrarán respuesta en otros pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Puede un pensamiento calmar o satisfacer a otro pensamiento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquier respuesta crea más pensamientos, más preguntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La única respuesta verdadera es la desaparición de la pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta es el que pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-3410265416821390352?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/0vYgqqIYpfA" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/3410265416821390352?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/3410265416821390352?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/0vYgqqIYpfA/pienso-luego-soy.html" title="¿Pienso, luego Soy?" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/--Tho3b8Czg0/TotMGyM0mEI/AAAAAAAAAF8/oE7fKAyNdAA/s72-c/IMG_1964.JPG" height="72" width="72" /><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2011/10/pienso-luego-soy.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DkMFSHc5fCp7ImA9WhZRF08.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-2812785959181605015</id><published>2011-04-13T17:41:00.008+02:00</published><updated>2011-04-13T21:53:39.924+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-04-13T21:53:39.924+02:00</app:edited><title>Neither and Both</title><content type="html">My friends asked me to explain to them what “my philosophy” was about. Their question caught me by surprise; we never talk about these matters. I have no idea what I said to them that night, but it was very late and we were all tired after a long day of sight seeing and fun in the sun. The chances that I made much sense to them are pretty slim. So maybe they’ll read this, and it will (or not) clarify certain misunderstandings.&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;In absolute terms, what we truly are (i.e. that which is being, knowing and which never changes; reality, all that is) neither is nor isn’t. God, awareness, the ultimate subject, pure being (the name you use is irrelevant) is pure subjectivity and, as such, it knows no objects. It only always knows itself. It is complete in and by itself. It is pure integrity and knows no division; it doesn’t know time or space, and allows for no subject-object dichotomy to determine relation and thus relativity. It is timeless (eternal meaning without time and not, as it’s commonly used, lasting forever, which implies never-ending time), spaceless (infinite meaning without dimension; omnipresent, not as in being everywhere but because every where is in/of it) and, being totally one, without objective attributes (for who or what would be there to describe it?). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;It is therefore said that it neither is nor isn’t because if it were, it would have to be some thing, an “it”, an object, and it could be subjected to conceptualization by something/someone else separate from it. But then, it wouldn’t be total; it wouldn’t be one. All that is, god, can’t be an object to us or to our ideation processes. It cannot be understood. Thinking, what we call our mind or intellect functions on relativity. It needs subjects and objects to build ideas that we structure in sentences. It’s dual, polar. It’s a great tool to navigate the objective universe of time, space and relation. But it’s a poor tool (and very misleading) to show you what is behind/within/beyond/underneath it as its very substance. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-W0n5uyrcQbE/TaXFS5op17I/AAAAAAAAAFY/__4sFSHYtOQ/s1600/IMG_1866.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 239px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-W0n5uyrcQbE/TaXFS5op17I/AAAAAAAAAFY/__4sFSHYtOQ/s320/IMG_1866.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5595095040577361842" /&gt;&lt;/a&gt;That which is and knows cannot be known. It cannot be conceived or perceived in the human sense. And so it can’t be spoken; it is usually evoked or pointed to through art, poetry, parables and allegories. And to those who seek it, it is usually recommended to “look within”, i.e. in their own immediate experience where, through discernment, you use the mind to see its limitations and break down what we conceptualize as the self (the person) to the basics of sensing, perceiving and thinking. If you look within sincerely, you’ll find there’s no within and no without, and what you call the self will be shown to be a concept only, not separate from the rest of experience. Experience then won’t be seen as separate from that which is experiencing.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;In relative terms, as what we appear to be or exist as, we are “both and”. To exist literally means to “stand forth”, to appear, from the latin ex (out) sistere (to place, set). We are human beings (with all their potential attributes, from the most beautiful to the most evil) placed in the relativity of time and space. And yet our substance, our essence is the sine-qua-non that allows us (and everything else for that matter) to exist. The universe (all we know, have known or will ever know, including what we call us) is not separate from its being. It’s one whole, one totality. So, if you like, we’re both what our essence is (absolute) and what appears to be (objective, relative existence with all its potential attributes).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The recognition of what we are (re-cognition because it’s being cognized all the time, we just can’t grasp it with the dual structure of our intellect) doesn’t take away relativity and therefore it doesn’t change anything. It doesn’t change things. Things, circumstances, people only appear to be, and what appears changes name and form constantly. Sometimes it’s good; sometimes it’s horrible. Now it’s here; now it’s gone. That’s what life, existence, is about: a constant flow of concepts and shapes in which no thing is of permanence, because no thing truly is. And that won’t ever change. What can change however is the perspective from or the attitude with which life is looked at and, eventually, experienced.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I am both and, how could it be otherwise? And so is every one who refers to him/her/itself as “I”, knowingly or unknowingly. Absolutely, I neither am nor am not, for I am all the being and knowing there is. Relatively, all that is is being what I reference as “I”, but also all the other “I”s in the universe, and my human cognitive equipment is too limited to go there. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;This recognition doesn’t make you fatalistic, nihilistic or callous. The opposite is actually true but it won’t seem so because, to the mind, to its sets of beliefs and the drama they provoke, it sounds unbelievable. It shouldn’t be believed either. It is not a dogma; it requires nothing and it promises nothing. Whoever wants to look into it can do so at any time because we all have what is necessary. We all know we exist.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;What you don’t know, you must believe (and doubt, for they go together) because you have no other option. When you know, you needn’t believe. What you know, you know. What you don’t know, you don’t know. In this not knowing you stay open, without rejecting and without fearing. Everything, including the person we take ourselves to be with all her stories and traumas, seems to become lighter, not because you don’t care, but because it weighs less and it’s more transparent. The fashionable talk about being in the now doesn’t mean that you let yourself be carried away by the drama in a particular situation. It’s but an attempt to describe how you see through the drama to what truly is, which is never the drama, however alluring or heart breaking it may be. And then, whether you decide to get caught in it o not, is a choice. But you only have a choice when you consciously see the drama for what it is. Otherwise, you have no option. You’ll blindly give in, repress or reject.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-oxAzCi57UqM/TaXFn8T_xDI/AAAAAAAAAFg/dhc3jFOS_Oc/s1600/IMG_1868.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 239px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-oxAzCi57UqM/TaXFn8T_xDI/AAAAAAAAAFg/dhc3jFOS_Oc/s320/IMG_1868.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5595095402073277490" /&gt;&lt;/a&gt;The more we reinforce our beliefs, the more we repress our doubts and the more we reject the beliefs, and therefore the behavior of others, whether we understand it or not. And because there’s no within and no without (or no within without a without), whatever it is we fight off (inside or outside ourselves), we’ll find it in our experience of the world. How we are within, so it is without; what we see without is in us. To see this brings freedom, and freedom is fearless.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;At the same time, you become acutely sensitive to the human condition and the polarities it’s submitted to, to the illusion they’re based on, the suffering they create, and the fact that there’s no guarantee. What god is, I am; what everything is, I am. So I am what anyone may be, including all evils, because, potentially at least, they’re all in me. And that is love. Knowing that you are what your brother is, seeing it consciously is love. Not love as in “ahhh, how lovely, I want that”, but as in compassion, which etimologically means “to feel with”. It doesn’t make you immune. It allows you to realize that our condition fucks up all the time and, instead of rejecting it, you see that that’s you too, both the victim and the victimizer. As believers we’re only able to feel pity, not compassion; we feel desire, not love; and when we mean love, we have a reason for it. We usually associate love with the near and dear and with qualities or circumstances we deem desirable, but true love doesn’t differentiate. It doesn’t mean that you condone bad actions or don’t try to do your best. You’ll choose to do as you’re conditioned to by your values and cultural background, but you’ll see through the conditioning, yours and theirs. Knowing that what we truly are is untouched by what we appear to be and do (even if we can’t agree with the specifics) is forgiveness.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;So I know nothing. Of course, as Marian, I’ll do my best given my moral and intellectual abilities, but Marian is no different from anyone else. She’s as weak as the rest of them; she’s very limited, this one. In the end, she’s going to decay and die; she’s already been dying for 40 years. Isn’t that ironic? Here we are, but we haven’t got a clue what we are or what this is about. So we invent all these reasons why and ways how in order to mask our deepest lack: our ignorance. We get trapped in a web of seeking and avoiding, hoping to make merit, trying to establish and defend an identity (itself the mother of all conflict) that will last, that will save us. From that perspective, we’re in denial; we’re totally unconscious. The only thing we need to be saved from is our own ignorance. It’s not that we’re stupid; in fact, we have more knowledge than ever before in history. But it doesn’t satisfy or bring peace because it’s all built on top of our ignorance and hence reinforces it. As a result we’re as miserable as ever despite all the stuff we consume and have, including our civility and longevity (and don’t get me wrong, I’m all for being rich, fun, fit and gorgeous till at least 90!). But the relative alone, as mesmerizing as it is, can’t satisfy us because it is not what we think it is. It’s an immense house of cards we’ve built on the mistake of identifying our true nature with the person that answers by our name. And unfortunately, all our religions and spiritual traditions have been distorted and turned into codes of conduct and tools of indoctrination to help manage the existence of people, while promising an answer or reward “later”. We have, out of our own confusion, invented all our gods. We try to lead lives that will please a fictitious character, and fight other people who are doing the exact same thing. With this, I don’t only mean religious gods and the fundamentalism, which is instigated on their behalf. I also mean the little, and not so little, ways in which we torture ourselves in our heads and hearts, how we put others and ourselves down because of how we think we/they should/could be (the special and unique self we want to be, we identify with, what we so painfully try to stand for). Actually, it’s very funny –in a profoundly sick way.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;When you are able to see this, you realize that you can’t know. You know that you are and that you needn’t know the details what, how or why. You don’t believe. You know you are it already. Or more correctly, it is already being what you call “I” when you reference yourself. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;When you are able to accept the human condition, you don’t reject, you don’t commit, and you don’t repress. Which doesn’t mean you won’t choose to do what you think is best given the circumstances, or that there’ll be no consequences to your actions. But it won’t be behavior you adopt out of a belief you’ve acquired. In fact, “you” will have a whole different meaning, in the sense that “meaning” means “the thing one intends to convey”, and knowing you’re not separate, there’s no thing to convey, no you to convey it, and no one to convey it to. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;This may sound paradoxical, perhaps even frustrating. However, it is so simple and obvious that we ignore it. We don’t pay any attention to it although it is all that is. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-2812785959181605015?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/Y0ny7-hw_lw" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/2812785959181605015?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/2812785959181605015?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/Y0ny7-hw_lw/neither-and-both.html" title="Neither and Both" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/-W0n5uyrcQbE/TaXFS5op17I/AAAAAAAAAFY/__4sFSHYtOQ/s72-c/IMG_1866.JPG" height="72" width="72" /><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2011/04/neither-and-both.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;D0MFSXc5fyp7ImA9WhZRF08.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-3238305228240852949</id><published>2011-04-13T17:35:00.004+02:00</published><updated>2011-04-13T22:10:18.927+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-04-13T22:10:18.927+02:00</app:edited><title>The Fingers and the Moon</title><content type="html">“The finger that points to the moon is not the moon. To see the moon it is necessary to gaze beyond the finger”. Hui Neng, 6th Zen Patriarch.&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;The other night, my friends and I started discussing our views on religion and I remembered this saying. It applies so well to our current situation. On the one hand, many of us have grown disenchanted with organized religion, with its outdated do’s and dont’s, its stagnant institutions and the generalized hypocrisy and extremism they seem to foment. On the other hand, we are desperate to find some comfort and meaning in our lives.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Until relatively recently (and still nowadays in many parts of the world), our whole life’s content was determined by the finger that would show us the moon. We’ve spent centuries, millennia actually, obsessing about the moon and, believing we were too insignificant and undeserving to look for ourselves directly, we trusted the finger for reliable directions. And boy!, did we get direction... more than we actually bargained for: what crops to grow, what animals to keep, how to slaughter them, what to eat, how to eat it, when to eat it, how to socialize and behave, how to be a woman, how to be a man, how to mate and procreate, how to raise and educate, what to know, what questions to avoid, how to work, for whom to work, how to celebrate, how to mourn, how (not) to heal, when to kill, how to die...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The finger would not only point us the moon, it promised much more. If we followed all the finger’s instructions during our lifetime, the finger would secure us an eternity of bliss. And so the finger became all-important. Wherever we went, whatever we did, we looked to the finger to point us in the right direction, hoping we’d be able to follow in all circumstances. And we prayed that the finger wouldn’t turn toward us, against us, and single us out when we weren’t able to comply. As much as we longed for the moon, we felt equally threatened by the finger.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;At some point, we realized that there were other fingers pointing to the moon. To our surprise, those other fingers were giving rather different sets of instructions. They were giving plenty of them too, but their content seemed rather unusual to us, even absurd. Surprise gave way to intense fear and rejection. The finger we’d been obeying couldn’t be wrong. Our whole lives were built on its guiding principles; we couldn’t have been living out a lie. Of course they must be pointing at a different moon, we thought. Their moon has to be the wrong moon. Look at them, those other fingers. They are of a different skin color, some have broken nails, while others have polished them, and yet others wear rings or have tattoos. They are all false. Only our finger points to the true moon. We’ll strengthen our faith; we’ll defend it against those strangers and we’ll impose our finger’s commands at any cost. And the cost was high, very high.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-fa2zcGBr-hY/TaXDnGi-gDI/AAAAAAAAAFQ/yKqg1ZqY6Lc/s1600/IMG_1809.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 239px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-fa2zcGBr-hY/TaXDnGi-gDI/AAAAAAAAAFQ/yKqg1ZqY6Lc/s320/IMG_1809.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5595093188617338930" /&gt;&lt;/a&gt;In fact, the cost was so high that we started to develop other ways to organize our society, and we turned to secular philosophy, then science, to answer our questions. The more we learnt, the more we had to suspicion that, although they looked different, perhaps all fingers were pointing to the same moon. This sounded plausible enough and it suited our cravings for peace and harmony, as it had dawned on us that the cruelty unleashed by the fingers was at odds with the underlying message they were trying to put across. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;We started to defy the finger, to question its authority. We developed the courage to analyze what other fingers said, to compare notes, and to critically examine all that had been done in history on their behalf. We saw that a lot of their meddling advice was certainly disconnected from our modern lives. We were shaken with disgust at the atrocities that had been (and still are being) committed in their names. And while today the finger still may play a role in our lives, in many parts of the world we’ve compartmentalized it in such a way that, for many of us, it has become almost invisible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paradoxically though, all the progress achieved by our lay society hasn’t been able to provide us with much internal comfort and we’re still seeking, albeit in a more consumerist fashion, deeper spiritual meaning. And wherever we look, although times and values have changed, we’re still pretty much stuck at the level of the finger.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The deconstruction of organized religion, and nowadays we should include any type of spiritual or philosophical school, is a discussion worth having. It actually seems more necessary than ever before. Beliefs must be questioned, as well as moral or societal impositions. We need to be critical if we want to get unstuck. So by all means, and to the extent of your possibilities, question the finger, any finger that points you to the moon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;It seems to me however that in these discussions we are throwing the baby out with the bath water. As Hui Neng said, the finger is not the moon. The only purpose of having a finger pointing in the direction of the moon is precisely to be able to get past the finger. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Once you behold the moon, the finger becomes obsolete, but only then. As long as we yearn for the moon, we’ll seek a finger that can point it to us. Be critical then with what is being promised to and required from you. Promises and requirements are all very tricky, and may well keep you stuck for decades. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;When you see the moon, you truly stop needing pointing from any finger. Then all fingers are seen to be equally useless. What’s the point of looking at a finger when you can see the moon instead? Why waste time massaging or embellishing a finger? You’ve got the moon!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seeing the moon, you understand that all fingers were right, although the direction of their pointing was distorted and contaminated by our own ignorance and greed, which made them all wrong. Until you see the moon, you only see the finger. When you see the moon, you see all fingers for what they are. You realize they are all irrelevant, and yet they’re all beautiful in their own ways. You might forgive what has been done in their names and revisit their most authentic sources to appreciate their message from a new perspective. Or you may decide to honor your tradition and take part in its rituals. But whatever you choose to do or not do, it won’t be out of belief, fear or spite; it’ll be pure joy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;You will understand that regardless how sincere or corrupt the fingers may be, the moon always shines untouched by any of them.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-3238305228240852949?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/TMFA_hpodyE" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/3238305228240852949?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/3238305228240852949?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/TMFA_hpodyE/fingers-and-moon.html" title="The Fingers and the Moon" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/-fa2zcGBr-hY/TaXDnGi-gDI/AAAAAAAAAFQ/yKqg1ZqY6Lc/s72-c/IMG_1809.JPG" height="72" width="72" /><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2011/04/fingers-and-moon.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;C0YGQH4_eSp7ImA9WhZTGEQ.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-2121282244214511540</id><published>2011-03-23T11:47:00.010+01:00</published><updated>2011-03-23T15:38:41.041+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-03-23T15:38:41.041+01:00</app:edited><title>Rompecabezas</title><content type="html">En la espiritualidad se habla mucho de la esencia, del ser, de la presencia, de la conciencia, del presente, del ahora… aunque normalmente con mayúsculas. ¿A qué se refieren estos términos tan manidos? ¿Cómo encajan?&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;Los conceptos utilizados en la espiritualidad actual asemejan piezas de un rompecabezas que los buscadores intentamos hacer encajar. Es el último reto y, demasiado a menudo, tenemos la esperanza de que su solución nos dé la respuesta a todas nuestras preguntas, tanto trascendentales como existenciales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que sigue a continuación no es un intento por mi parte de rizar el rizo, sino de poner estos términos en perspectiva. La invitación, como siempre, es que el lector no se quede en juicios mentales sino que, lea lo que lea, mire si concuerda con su experiencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando investigamos la esencia o naturaleza de lo que somos, uno de los caminos más directos es indagar nuestra experiencia inmediata, lo que está presente en nuestro experimentar en un momento dado. Presencia se suele interpretar como esa sensación de estar presente y consciente (“yo”) y el presente o el ahora como lo que ocurre (mundo, “no-yo”). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las categorías “yo” y “no-yo” pasan por varias iteraciones a lo largo de la investigación. Al principio “yo” se suele equiparar a lo que en mi última entrada llamaba “dentro” (sensaciones corporales, emociones, pensamientos e historias), es decir, a la persona, a la que se le otorga el título de sujeto.&lt;br /&gt;yo = persona = dentro = sujeto&lt;br /&gt;no-yo = mundo = fuera = objetos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más adelante “dentro” también pasa a considerarse un conjunto de objetos de los que estamos conscientes, tendiéndose a equiparar la esencia de ser a algo consciente pero impersonal. &lt;br /&gt;algo impersonal presente/consciente = sujeto&lt;br /&gt;yo + no-yo = dentro + fuera = objetos presenciados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos damos cuenta de que todo, tanto “yo” como el mundo, es una experiencia, pero sigue habiendo una sutil dicotomía sujeto-objeto: un algo consciente y una experiencia presenciada. Aquí es cuando se empieza a hablar del espectador que presencia la experiencia humana con desapego. También surge la tentación de colocar a la conciencia o presencia en el trono divino, separada y bien por encima de los objetos terrenales (humanos inclusive), que se intenta alcanzar mediante prácticas y veneración. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es aquí también cuando este rompecabezas empieza a ponerse divertido. Hay una pieza que siempre falta. Este algo consciente y presente que se conceptualiza como el sujeto real que presencia tanto “yo” como “no yo”, resulta no ser nada.&lt;br /&gt;algo = yo + (-yo) = nada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-3BDrH76UNRM/TYnaBuqoBQI/AAAAAAAAAFI/beL-cTgtgv8/s1600/IMG_1724.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 239px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-3BDrH76UNRM/TYnaBuqoBQI/AAAAAAAAAFI/beL-cTgtgv8/s320/IMG_1724.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5587236535971349762" /&gt;&lt;/a&gt;No siendo nada, es imposible encontrar esta última pieza y el rompecabezas no nos cuadra. A esta nada es a lo que se refieren los dichos de que eso que se busca no es una experiencia, ni nada que se pueda concebir o percibir, pues desafía la estructura conceptual sujeto-objeto con la que navegamos nuestro experimentar. Este “algo” que presencia todo lo que ocurre, en realidad no presencia nada, una, porque no está para hacer, deshacer o presenciar nada y, dos, porque los objetos a presenciar no son nada más que conceptualizaciones. Por lo tanto, no, no se puede encontrar ningún “algo” consciente y presente que sea nuestra esencia. Si no me creen, sigan buscando, a ver si lo encuentran y le hacemos una foto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que se suele llamar conciencia no es un “algo” presente, sino una nada que no tiene nada de objetivo y que, como no está, ha de ser una ausencia. Pero aunque no esté, haberla, hayla, pues si no la hubiera ni siquiera podríamos saber que hay objetos presentes. Resumiendo podríamos expresarlo diciendo que hay una ausencia consciente y un sinfín de objetos presentes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si una ausencia consciente y un sinfín de objetos presentes es todo lo que hay, la indagación continuaría intentado determinar la relación entre ellos y, como decía antes, ante la imposibilidad de encontrar esta ausencia, se suele echar mano del parche de establecer categorías, una superior para la conciencia y otra inferior para los objetos. Pero esto carece de todo sentido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puede haber relación alguna entre la ausencia y lo presente. Lo presente es objetivo, la ausencia no, y una relación sólo puede darse entre objetos. ¿Qué indica esto? Pues eso mismo: que la ausencia y lo presente es todo lo que hay. Todo es todo: un todo indivisible. No hay dos partes, ni dos todos. No hay relación alguna, ni la puede haber, porque es un todo. Son aspectos del mismo todo; aspectos de un todo que ni es “algo” ni una conglomeración de “algos”, pues cada “algo” (exclusivamente conceptual) es la “nada” que lo es todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ausencia nunca está, jamás ha estado y nunca aparecerá; es el aspecto estático y eterno de un todo que es lo único que hay. Sin embargo se presenta como lo presente en el presente, es decir, aquí ahora como el experimentar humano; éste es su aspecto dinámico, el cambiar permanente de formas y estados. Lo que está presente en nuestra experiencia es un aspecto (de los infinitamente muchos) de la ausencia que es la naturaleza esencial de todo y que empapa, como si dijéramos, el presente que, más allá de su esencia, no es más que un amasijo de conceptos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ausencia y lo presente no son dos. La ausencia es lo presente. Lo presente es la ausencia en uno de sus aspectos. Es un todo indivisible y, sin separación, no hay más dios en ninguna otra parte ni en ningún otro momento que aquí ahora.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-2121282244214511540?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/zNAdVMB8CXM" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/2121282244214511540?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/2121282244214511540?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/zNAdVMB8CXM/rompecabezas.html" title="Rompecabezas" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/-3BDrH76UNRM/TYnaBuqoBQI/AAAAAAAAAFI/beL-cTgtgv8/s72-c/IMG_1724.JPG" height="72" width="72" /><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2011/03/rompecabezas.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DEECR38_fSp7ImA9Wx9VFUk.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-2465612892521376471</id><published>2011-02-01T08:27:00.004+01:00</published><updated>2011-02-01T08:51:06.145+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-02-01T08:51:06.145+01:00</app:edited><title>¿Dentro o Fuera?</title><content type="html">Soy. Pero... ¿dónde?&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;Estoy aquí, delante de mi ordenador. En mi estudio hay un sofá y un sillón rojos alrededor de una mesa, las paredes están forradas de estanterías, y hay una planta cerca de la ventana. Me siento detrás del escritorio, que está, como de costumbre, hecho un desastre, cubierto de papeles, fotos, libros, dibujos, el escáner, la impresora y muchos más trastros que me cuesta identificar porque están medio ocultos por el caos. Diría también que huele a perro mojado, pero el olor a café recién hecho lo disimula bastante. Tengo las piernas cansadas después de haber pasado media mañana caminando con los perros por el bosque, por lo que es un alivio dejarme caer en la silla. Y desde luego, el café caliente me hace revivir porque he pasado frío durante la caminata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es fácil describir donde estoy. No es necesario más que hacer inventario de los objetos presentes. Cuáles son, cuántos son, cómo son, en qué posición están con respecto a los demás, cómo huelen, a qué saben, y añadir alguna que otra impresión abstracta sobre el ambiente. Sin embargo me llevaría todo el tiempo del mundo ir describiendo el lugar donde me encuentro. Ahora estoy en el estudio, pero hace cinco minutos estaba en la cocina, y poco antes en el bosque. Dentro de un rato tengo que salir, subiré al coche y conduciré a la ciudad. O sea que ir haciendo recuento de objetos e impresiones sería un rollo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las descripciones son aptas para lugares físicos, incluso para lugares psicológicos si utilizamos un lenguaje más abstracto. Podría describir ese lugar tan apacible en el que me encuentro después de despertarme, o la ansiedad en la que me hallo antes de una visita al dentista. Por muy diferentes que sean las situaciones y los lugares, tienen en común que uno puede expresarse para que otro se haga una idea de cómo son, porque utilizamos para ello conceptos que previamente hemos aceptado como válidos. Y de todos esos lugares puedo decir que “ahí estoy/he estado/estaré”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quien “ahí está” por supuesto es este cuerpo con su cabeza, cara, carácter, emociones y opiniones por los que se me conoce. A eso lo llamo “yo”, este personaje que protagoniza la historia de mi vida. Y ¡qué aventura es! Que a nadie se le ocurra despreciar las historias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo hay otro “lugar” indescriptible que conozco mejor que cualquier otra parte en la que pueda haber estado. Un “lugar” del que nunca me muevo, vaya adonde vaya, esté donde esté. En este “lugar” no estoy, nunca he estado, y jamás podré llegar a él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TUe3QKpaqiI/AAAAAAAAAE0/1mIhu6J-CI0/s1600/IMG_1718.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 239px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TUe3QKpaqiI/AAAAAAAAAE0/1mIhu6J-CI0/s320/IMG_1718.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5568620952630766114" /&gt;&lt;/a&gt;En este “lugar” sencillamente soy y, como nunca dejo de estar aquí, me atrevo incluso a decir que soy este “lugar”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para aclarar pues, digo que esta persona que escribe está aquí en este momento, pero antes estaba ahí y dentro de un rato estará allá. Pero eso que soy, ni está aquí, ni ahí, ni allá. Y sí, todo esto es palabrería, nada más, pero por algún lado hay que empezar cuando se pretende expresar lo inexpresable. Por supuesto no voy a tener mucho éxito, pero si fracaso bien, el intento habrá valido la pena. Al fin y al cabo, esto es parecido a un juego; es divertido aun cuando no puedas ganar. Así que no se lo tomen demasiado en serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la hora de hablar de este “lugar”, el obstáculo más común es que estamos acostumbrados a pensar en lugares físicos o psicológicos. Esto es normal teniendo en cuenta que, desde que tenemos uso de razón, aprendemos a asociar lo que somos con el cuerpo y con nuestros pensamientos. Por un lado, el organismo físico: su apariencia, sus habilidades, sus movimientos, sus sonidos, sus sensaciones, sus dolores, sus placeres. Por otro lado, la psique: la capacidad intelectual y su rendimiento, sus logros y fallos, sus opiniones, sus neuras, sus interpretaciones del cuerpo y del mundo en general. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le otorgamos al cuerpo la responsabilidad de ver, oír, oler, tocar, saborear, hablar, sentir, movernos. Y a la mente la responsabilidad de manejar toda esa información para lograr objetivos o evitar circunstancias. Si conseguimos lo que queremos, nos sentimos orgullosos y felices; si no, deprimidos, nos avergonzamos, o tal vez nos enojemos con nosotros mismos. Esta montaña rusa de sucesos y emociones va tejiendo día tras día esa historia de la que hablábamos antes. Con ella nos identificamos hasta llegar a tener la convicción de que es lo que somos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta manera nos vamos haciendo una imagen de nosotros mismos. Tenemos un mapa de nuestra apariencia física en la mente, y si se nos pregunta dónde estamos (en el sentido de dónde somos), la mayoría se ve como un pequeño núcleo consciente en medio del cráneo, más o menos detrás de los ojos, que almacena las impresiones, el carácter, el temperamento, la memoria, etc. Otros menos se sienten en la zona del corazón, y alguno que otro habrá que se localice por el plexo solar. No creo que nadie se visualice en el dedo gordo del pie derecho o en el apéndice, aunque, quién sabe, cosas más raras se han visto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero todos visualizan el cuerpo como un contenedor dentro del que se hallan, y casi todos se imaginan dentro de la mente, ella misma contenida por el cuerpo. O sea, vemos el cuerpo como la capa más externa de lo que somos, en la que nos desplazamos y la que nos separa del resto del mundo y nos convierte en individuos. Dentro del cuerpo metemos la mente, y dentro de la mente un núcleo consciente que la ilumina a ella, y ella, mediante sus facultades, al cuerpo y al mundo exterior. Y como después de siglos de medicina y miles de autopsias nadie ha encontrado esa cosa que llamamos “la mente”, ni mucho menos “la conciencia”, muchas creencias han surgido sobre el espíritu, la energía vital, etc. que se supone que de algún modo etéreo reside en el cuerpo durante la vida y que luego se esfuma o pasa a otro plano invisible cuando el cuerpo físico muere. De éstas hay para todos los gustos, pero no me voy a meter en este tema. Lo que me interesa es verificar si la teoría sobre dónde somos tiene sentido, y para ello sólo puedo basarme en lo que puedo constatar en mi experiencia inmediata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí estoy, como decía al principio, en mi estudio. Mi cuerpo está sentado, mis ojos ven los objetos que hay en el cuarto, mi cuerpo siente el cansancio, mi nariz huele el café, mi boca lo saborea, mis oídos oyen el viento que azota los árboles del jardín. Por mi mente pasan un montón de pensamientos. Esta sería la manera corriente de expresar mi experiencia. Pero, ¿hasta qué punto es verídica?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo sé que siento cansancio? ¿Qué hago exactamente para sentir? ¿Dónde está esa sensación? ¿Cómo sé que es cansancio y no dolor de muelas? Digo que siento cansancio porque mi cuerpo está cansado. Es este cuerpo, no tu cuerpo, en el que siento cansancio, por lo tanto lo llamo “mío”. Primero, he asumido que estoy metido aquí dentro, y, segundo, que mediante un acto mío, realiza una acción que me permite sentir una sensación en concreto que claramente identifico como cansancio. Es obvio, ¡como si no fuera yo a saber lo que siento en mi propio cuerpo! ¿O no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No. La experiencia inmediata de este aquí ahora no lo constata en absoluto si investigo lo que está ocurriendo honestamente y sin prejuicios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para empezar, ¿qué pruebas hay de que tengo un cuerpo? ¿A qué llamo cuerpo? Si me paro a mirar, eso que denomino cuerpo consta de percepciones visuales (formas y colores) y de un montón de sensaciones. Tanto unas como otras son intermitentes. Son consistentes pero no constantes. Cuerpo es una palabra de 6 letras, un símbolo conceptual, una convención del lenguaje que utilizamos para referirnos a una apariencia física “externa” y sensaciones “internas”. Vale. Pero si dejo atrás las convenciones, aquí ahora, no hay tal cosa. Lo que hay son formas y colores que aparecen en un panorama visual, y sensaciones que aparecen en un panorama no visual. Si profundizo un poco más incluso eso es demasiado decir. Percepción es un concepto; sensación, otro. Ambos están hechos de lo mismo: ideas. Y la diferencia entre ellas es simplemente el pensamiento que las distingue, que acepto como válido por costumbre y sin siquiera dudarlo. Miro mis brazos y mis piernas y una idea aparece que dice “mi cuerpo”, me fijo en esas sensaciones y otra idea aparece que dice “siento cansancio”. Y ambas ideas aparecen junto con una imagen, mucho más sutil, que me proporciona un mapa o esbozo, interiorizado, del cuerpo con el que me identifico. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La palabra cuerpo es un concepto que utilizamos, nada más. En realidad son muchos objetos que aparecen y desaparecen a lo largo del día. “Yo” no estoy dentro del cuerpo. El cuerpo aparece dentro de un estudio, sí. Pero ni soy el cuerpo ni estoy dentro del cuerpo porque en la experiencia que puedo examinar no encuentro tal cosa. Aquí ahora aparecen “sensaciones” y “percepciones” (entre comillas porque la acción es anterior a la palabra) que he aprendido a nombrar como “cansancio”, “piernas”, “dentro”, etc. Todo eso que “configura” lo que llamo “cuerpo” aparece en un “lugar” en el que el cuerpo no está. En todo caso, eso a lo que me refiero con la palabra “cuerpo” aparece dentro de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La percepción visual de la habitación en la que aparentemente se halla mi cuerpo no está “fuera” de mí. Claro, coloquialmente diría que estoy en un estudio, y es correcto a este nivel. Pero no lo es a nivel de mi experiencia aquí ahora. ¿Qué pruebas tengo de que lo que veo esté “fuera” y no “dentro” de mí? ¿Dónde lo veo? Lo veo aquí, ahora: todo, sea lo que sea, se mueva como se mueva. Lo que soy nunca se mueve. Lo que veo son colores y formas que diversos pensamientos etiquetan como “sofá”, “rojo”, “perro”, “se mueve”. Todos esos conceptos están hechos de lo mismo. Y es también un pensamiento lo que dice “fuera”. Pero ¿fuera de qué? ¿Fuera del cuerpo? Sí, si lo aceptamos convencionalmente. No, si nos damos cuenta de que no existe más que como símbolo. Veo que tanto las percepciones visuales del cuerpo como sus sensaciones internas aparecen exactamente en el mismo “lugar” que el sofá, el perro y las estanterías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El olor a café es otro ejemplo. La percepción que unos conceptos identifican como “olor” y “café” (en lugar de “sonido” o “música”) ocurren aquí ahora en un “lugar” que ni está en el café, ni en mi nariz. Son pensamientos los que me indican que “es un olor”, “es café”, “entra por la nariz”. Pero si los examino, no corresponden con mi experiencia. Aquí ahora, en este “lugar” aparecen ese “olor” (anterior a la palabra) y esa sensación “nariz” (siempre anterior). Y están hechos de lo mismo: de una idea que me hace el favor de distinguirlos para que no me líe y me lleve la taza a la oreja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podríamos continuar con cada uno de los sentidos. Al final advertiríamos que cualquier cosa que nombremos (sabor, cara, sonido, idea, brazos, planta, libro) queda reducida a un concepto o idea que nunca llega sola sino arrastrando algunas más, cada vez más sutiles (imágenes mentales, esbozos, emociones, recuerdos). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué hay de la mente, de “mi” mente? Tampoco encuentro tal cosa. Lo que llamo mente se reduce a otro concepto que aglomera, clasifica, e interpreta todas esas ideas, imágenes sutiles, recuerdos, emociones, etc. que van surgiendo intermitentemente (aunque consistente y muy convincentemente), a veces despacio, a veces muy deprisa, en este “lugar”. Pero no lo puedo llamar “mío”. No lo puedo controlar; si pudiera nunca estaría triste, ni me enfadaría jamás. Sencillamente digo “mío” por la cercanía del “lugar” donde aparecen. Tampoco tienen estas ideas, recuerdos, conceptos, o lo que sean, conciencia. No están conscientes de nada. Son objetos que surgen y se desvanecen, igual que el cuerpo. El cuerpo no siente y la mente no piensa. El cuerpo es un concepto que uso para designar sensaciones y percepciones, y la mente es un concepto que uso para designar pensamientos, ideas e imágenes sutiles. Pero tanto las sensaciones como los pensamientos se pueden reducir a ideas cuya diferencia radica en otras ideas que dicen “esto no es eso sino aquello otro” y, por lo tanto, están hechas de lo mismo. Y todas son observadas. Son objetos y, como tales, ni hacen ni dejan de hacer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También esa vocecita que “me habla en la cabeza”, la “voz de la conciencia” (qué bonito), es un objeto observado y nada más. Que no por eso carece de valor relativamente hablando, pero desgraciadamente nos la tomamos tan en serio que creemos que habla por lo que somos, por la realidad, en lugar de por el proceso de condicionamiento y aprendizaje recibido. Esa vocecita no puede ser lo que somos, y la lógica es aplastante. Si la entendemos o sentimos (oímos o pensamos, como se quiera expresar) es por definición algo observado y por lo tanto algo que, como todo lo demás, no puede ser eso que somos. El sujeto no puede ser objeto, ni siquiera de sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TUe3vHmjOVI/AAAAAAAAAE8/UI-p0K2_f5k/s1600/IMG_1719.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 239px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TUe3vHmjOVI/AAAAAAAAAE8/UI-p0K2_f5k/s320/IMG_1719.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5568621484389382482" /&gt;&lt;/a&gt;Y todos esos objetos o “algos”, absolutamente todos, desde el más concreto al más abstracto y sutil, tanto los relativos a este “yo” como los referentes a lo “no yo” que me resulta externo, aparecen en el mismo “lugar”. Un “lugar” que no tiene “dentro” ni “fuera”, pues todo lo que se pueda percibir o concebir aparece “aquí”. Es este “lugar” el que es consciente, no los objetos que lo pueblan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este “lugar” es lo que se podría denominar conciencia o mente pura y, sabe dios cómo y por qué (no lo digo sólo en broma), aparenta aferrarse exclusivamente a unos objetos que luego nos parecen “nuestros” o “dentro” para, mediante su interacción con los objetos que consideramos “externos” (que son tan sí misma como las formas de “adentro”), ir creando y recreando la experiencia física y emocional, temporal y espacial, de nuestra existencia: la historia que justifica y explica, a nivel relativo, la personalidad, el comportamiento, las reacciones, las relaciones… la historia de un sujeto ficticio, “yo”, con el que cargamos a cuestas, defendemos e imponemos, cueste lo que cueste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa conciencia pura tampoco es testigo de nada, ya que no presencia objetos. No conoce objetos como objetos, sino que es los objetos y los presencia siendo su esencia. Presenciar es lo que hace, hace lo que es, pero nunca deja de ser lo que es, aparezca como aparezca, de ahí que se la adjetive como vacía o desnuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es como si este “lugar” decidiera tomar forma y dividirse, aunque no se puede decir que haya decisión ni voluntad alguna (realmente no se puede decir nada). Sencillamente es lo que es, y hace lo que hace porque es lo que hace. Por eso se habla de libertad absoluta. “Dentro” hace de sujeto y “fuera” se objetiva, es decir, aparece como objetos. Pero “dentro” y “fuera” es lo mismo. “Dentro”, una vez examinado, no hay más que objetos, y “fuera” también. Sin sujeto no puede haber objeto alguno; la construcción se derrumba. Y este “lugar” no conoce objeto alguno; no distingue. Cualquier etiqueta o juicio de valor que pueda surgir es un objeto más. Es el origen y la esencia de todo; a todos los acepta e ilumina por igual (incluso a los más equivocados y atroces) sin dejar de ser eso que siempre es. Por eso se habla de amor incondicional. Pero sin objeto no puede haber sujeto; de nuevo se derrumba la construcción. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podemos concluir que el mundo deje de ser físico “ahí afuera” y pase a ser mental o espiritual y esté “aquí adentro”. Estos términos son válidos como indicación únicamente. La experiencia inmediata disuelve “dentro” y “fuera” por igual: no están separados. Están hechos de la misma sustancia, como en la metáfora del lingote y el anillo de oro. Y este “lugar” no es lugar alguno. Es donde ni “dentro” ni “fuera” existen excepto como conceptos o ideas. Es todo lo que es, esté como esté, aparezca donde aparezca. No hay planos “superiores” o “inferiores”, y por lo tanto no se puede establecer la supremacía de uno sobre otro, o de despreciar la experiencia ordinaria humana en aras de otro estado más espiritual o extraordinario. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando las diversas tradiciones hablan de la falta de sustancia de la existencia, de su vacuidad, y del presenciar lo que ocurre con desapego, la persona tiende a caer en la trampa de adoptarlo como una creencia más, y de afanarse en buscar lo que supone que debe de ser un estado “más avanzado” en el que hallará paz, entendimiento, y la solución a todos sus males. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La persona no se da cuenta de que lo que hacen estas tradiciones es describir el reconocimiento de lo que ya es, no prescribir cómo llegar a ningún otro estado. Lo interpreta como “no debería tener apegos”, “el ego tiene la culpa y debo acabar con él”, “tendría que aprender a dominar mis pensamientos y emociones”, o “hay que llegar a ser un espectador imperturbable de la vida”. Convierte lo que pretende ser una evocación en una receta o práctica a la que ceñirse. Y eso pese a que esas mismas escuelas recuerdan una y otra vez que ningún sistema se lo hará entender por mucho esfuerzo que invierta, que es el estado natural, que no hay nada que hacer, que es “gracia de dios” y no un proceso meritorio. Lo dicen porque no es hasta que se reconoce lo que eternamente es, que verdaderamente empieza a tener sentido lo que intentan expresar. Sus palabras son evocaciones descriptivas, no prescripciones sistemáticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Precisamente por esto, algunas recomiendan la investigación del experimentar inmediato como el “camino” más directo a dicho reconocimiento, que no es camino alguno (en el sentido de progreso, esfuerzo, purificación, o mérito) pues el experimentar inmediato no depende de nosotros. No hacemos nada para estar conscientes, es algo que nos viene dado: nadie puede afirmar de sí mismo “no estoy consciente aquí ahora”. Como lo que somos realmente, conciencia, no conocemos otra cosa. De lo que se trata es de reconocerlo donde estamos, en nuestra experiencia como seres humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta división entre sujeto y objeto no es un error. No es algo contra lo que haya que luchar. Sin ella no habría percepción y nos perderíamos el gran espectáculo de la vida. Es como si la conciencia pura (que sin relatividad está inconsciente) tuviera que dividirse para estar consciente. Como si de la unicidad inconsciente fuera necesario pasar a la individualidad consciente para reconocer la unicidad conscientemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éste es el milagro y el misterio del que no se puede salir porque no hay adonde entrar. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-2465612892521376471?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/f7wf_1hnhHw" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/2465612892521376471?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/2465612892521376471?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/f7wf_1hnhHw/dentro-o-fuera.html" title="¿Dentro o Fuera?" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TUe3QKpaqiI/AAAAAAAAAE0/1mIhu6J-CI0/s72-c/IMG_1718.JPG" height="72" width="72" /><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2011/02/dentro-o-fuera.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;D0MBSX86eyp7ImA9Wx9VEkU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-3074213389342521531</id><published>2011-01-24T16:59:00.008+01:00</published><updated>2011-01-29T08:17:38.113+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-01-29T08:17:38.113+01:00</app:edited><title>Naked</title><content type="html">As a manner of speaking, it could be said that the subject abides in one realm and the objects in another. And yet, there is no space or realm in which subject or objects could ever be. &lt;span id="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Space, like time, is a concept that requires the relation between a subject and an object to take place. At the same time, subject and object require time and space to take form. Time and space, and subject and object depend on each other to make sense. The invalidation of one category necessarily implies the nullity of the other. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;In the appearance, in what we call existence, there seems to be a subject (“me”) and many objects. Through the investigation of our immediate experience, we realize that there are only objects known to what we conceptualize as an unknown subject. The subject does not appear i.e. it does not exist; all that appears are objects. Therefore, in this “place” there is no true subject. And without subject, the subject-object construct collapses, and so do the concepts of time and space.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;In reality, there are no objects. Objects only appear to be (regardless whether identified conceptually as subject or object). Pure subjectivity, non-conceptual awareness, pure consciousness or whatever term we may like to use, all point toward a singularity which is without objective quality or it could otherwise be known. If object is not, there can be no subject in this “place” either. Without object, the subject-object construct collapses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TT2i_WnkRrI/AAAAAAAAAEs/fjZSSpTY3p8/s1600/IMG_1020.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TT2i_WnkRrI/AAAAAAAAAEs/fjZSSpTY3p8/s320/IMG_1020.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5565783923786794674" /&gt;&lt;/a&gt;Without a subject there is no object. Without an object there is no subject. Without subject and object there can be no space. And concepts like realms of appearance or reality collapse too. They are left naked of any meaning, as well as all the other concepts with which we populate them.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;It is from this nakedness that all appears, clothed in form, name and value, and temporarily placed in space. Me and you, here and there, now and then, good and bad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;This emptiness is significant in and by itself. It is all that truly is; it fills all forms, all moments, and all places. The only reality anything has resides precisely in its emptiness, which is the same in all things, for it is all they are. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;This is what we are, emptiness, and how we are, naked.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-3074213389342521531?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/boiKsKUn8lg" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/3074213389342521531?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/3074213389342521531?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/boiKsKUn8lg/naked.html" title="Naked" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TT2i_WnkRrI/AAAAAAAAAEs/fjZSSpTY3p8/s72-c/IMG_1020.JPG" height="72" width="72" /><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2011/01/naked.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;D0MGQH88eyp7ImA9Wx9WGEU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-7797200436488330170</id><published>2011-01-21T08:01:00.018+01:00</published><updated>2011-01-24T17:10:21.173+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-01-24T17:10:21.173+01:00</app:edited><title>Simplicidad</title><content type="html">Soy. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué significa?&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;Significa que aquí, ahora, hay algo presente y consciente, a lo cual me refiero usando el pronombre de primera persona singular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Significa que esta presencia consciente está más cerca de mí que cualquier descripción que se me pueda dar o que yo mismo pueda atribuirme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé cómo lo sé, pero lo sé. No necesito saber cómo lo sé para saberlo. No necesito entenderlo para saberlo. Tampoco necesito comprender la respiración para respirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé qué es, pues no es un objeto. Ninguna palabra puede describirlo. No hay concepto concebible que lo defina, ni historia que lo explique.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco puedo aplicarle el concepto de cantidad. No es uno, ni muchos, ni ninguno. Sólo los objetos se pueden contar, pero no es un objeto o podría definirlo y describirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es como es: vacío. Inmutable.&lt;br /&gt;Está como está: pleno. Fluyendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TTkw09JZ6sI/AAAAAAAAAEk/2gl-YoEPK7I/s1600/IMG_1309.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TTkw09JZ6sI/AAAAAAAAAEk/2gl-YoEPK7I/s320/IMG_1309.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5564532500918299330" /&gt;&lt;/a&gt;Es vacío o no podría estar lleno. &lt;br /&gt;Fluye lleno de formas, y de tantas formas como pueda imaginarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una nada llena de todo. &lt;br /&gt;Es una nada que lo es todo y que aparece como todas las formas concebibles. &lt;br /&gt;Es un todo cuyas partes están vacías pero rebosantes de la nada que lo es todo.&lt;br /&gt;Es un todo que no rechaza ninguna parte porque cada parte es la nada que es el todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hace nada. Es lo que hace.&lt;br /&gt;Es una vida, única e indivisible, que se expresa en muchas y diversas existencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo conoce todo el que se siente a sí mismo en primera persona singular, sabiéndolo o no. &lt;br /&gt;Se reconoce estando consciente de que sabe que es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se conoce a sí mismo siendo todo lo que es, esté de la forma que esté. Se reconoce a sí mismo estando consciente aquí de que está presente ahí. Se reconoce a sí mismo en sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puede tener valor alguno. Pero tendrá el valor que se le dé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tiene significado alguno. Es, en sí y de por sí, todo el significado que puede haber.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-7797200436488330170?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/_OBtVsMz3qM" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/7797200436488330170?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/7797200436488330170?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/_OBtVsMz3qM/simplicidad.html" title="Simplicidad" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TTkw09JZ6sI/AAAAAAAAAEk/2gl-YoEPK7I/s72-c/IMG_1309.JPG" height="72" width="72" /><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2011/01/simplicidad.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;D0MMSHk6fip7ImA9Wx9VEkU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-2639626806738029025</id><published>2010-11-15T20:18:00.009+01:00</published><updated>2011-01-29T08:18:09.716+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-01-29T08:18:09.716+01:00</app:edited><title>Sujeto y Objeto</title><content type="html">“El mundo es irreal &lt;br /&gt;Brahman es la única verdad&lt;br /&gt;Y no hay, en última instancia, diferencia entre Brahman y el mundo (el uno mismo individual).”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta cita de Adi Shankara (788-820) resume la filosofía del Advaita Vedanta de manera integrada y es aplicable al entendimiento de la no-dualidad en general. Según Wikipedia, Brahman es un término sánscrito que hace referencia a la deidad absoluta del hinduísmo. Etimológicamente, su nombre tiene el significado de “expansión”, y se la supone sin forma, impensable e inefable. En occidente, se lo suele sustituir por conciencia pura, ser, o noúmeno. Lo que sigue a continuación es una mera reflexión, tan limitada y parcial como cualquier otra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;El mundo es irreal&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo indica la experiencia humana, es decir, todo aquello que percibimos por medio de los sentidos, que sentimos en el cuerpo y que concebimos mentalmente. Incluye pues toda sensación, emoción, percepción y pensamiento: todos los objetos que somos capaces de experimentar. Se la califica como irreal debido a su naturaleza objetiva, relativa y conceptual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda experiencia denota una acción o movimiento, y está aparentemente compuesta por un sujeto (“yo”) que percibe/siente/piensa “algo” (objeto). El sistema nervioso es incapaz de funcionar sin esta separación sujeto-objeto. Su actividad requiere el concepto “yo”, sin el cual no sería posible siquiera estructurarlo, y se dice que es de carácter objetivo porque hace referencia a ideas previas (otros objetos conceptuales) y relativo, pues éstas se suponen separadas de quien las experimenta, y quien les asigna un valor que es relativo a otros valores o significados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El experimentar inmediato nos descubre que esta dicotomía es sólo válida gramaticalmente y que aparece a posteriori o después del surgimiento de la percepción/sensación/pensamiento en cuestión. Supongamos que percibo algo, por ejemplo el sonido del viento. Poco después aparece la noción de que “oigo el viento”. El “sonido”, que no sabría lo que es si no tuviera concepto previo con que nombrarlo, aparece como “algo”, un fenómeno que brota dentro de “mi” campo de conciencia y que he aprendido a llamar “sonido”, a identificar como “viento”, y que asumo que percibo auditivamente. Lo que ocurre sin embargo es la aparición de fenómenos espontáneamente, a modo de una capa sobre otra: sensación de estar presente (que conceptualizo como “yo”) + algo + memoria = “yo oigo el viento”, pues la gramática me obliga a asignarle a cada acción un sujeto separado de ella. De ahí que se diga que la experiencia es conceptual, pues está formulada en lenguaje (ideas expresadas en palabras), lo que le confiere un significado que no procede del fenómeno en sí, sino de las palabras o conceptos con la que lo denominamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TOGIxrPMIvI/AAAAAAAAADc/h2ZebRURxoM/s1600/IMG_1549.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 239px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TOGIxrPMIvI/AAAAAAAAADc/h2ZebRURxoM/s320/IMG_1549.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5539859403643822834" /&gt;&lt;/a&gt;Si al “yo” funcional, gramaticalmente obligatorio e indispensable, se lo convierte en entidad personal volitiva, se convierte además en un concepto falso. En el ejemplo anterior, “yo” no “hace” absolutamente nada para oir el viento. El oir sencillamente ocurre, se da. Mientras que todos los conceptos son ficticios al hacer referencia a “otra cosa” anterior a ellos, es conveniente reconocer que relativamente hablando (no se puede hablar de otra manera) unos son más válidos que otros. Así pues el concepto de “2+2=4” se considera verdadero y “2+2=5” se considera falso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La supuesta entidad personal volitiva que denominamos “yo” es una agrupación de objetos de los que estamos conscientes y con los que nos identificamos, creando así la idea de ente independiente que a veces tiene control sobre fenómenos y a veces es víctima de ellos. Pero si hay conciencia de algo, ese algo no puede ser lo que está consciente. Es decir, si ese “yo” es conocido, si se lo puede concebir (su historia, sus planes, sus atributos), percibir (ver, oler, oir, tocar) y sentir (corporal y emocionalmente), lo que realmente lo conoce no es “yo”. Por lo tanto “yo” no es el sujeto de “mi” experiencia sino un fenómeno más que aparece en ella y que, como fenómeno, no puede tener voluntad propia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la división sujeto-objeto se toma en serio más allá de su función gramatical, es decir, cuando se cree en una entidad volitiva propia e independiente, se habla de separación o ignorancia, y en Budismo se la considera la raíz del sufrimiento humano. Al mismo tiempo pero, si todo concepto es ficticio, ¿qué más da que “yo” sea falso o no? ¿Vale la pena discutir si Santa Claus va vestido de rojo o de azul? Por eso los sabios nos recuerdan en sus enseñanzas que la ignorancia en sí no es real, pues no hay nadie (ninguna entidad “yo”) que se pueda hallar en ella o que verdaderamente pueda sufrir sus efectos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Brahman es la única verdad&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si todo lo que percibimos, sentimos o concebimos es irreal por ser fruto de un proceso de conceptualización, lo real (o lo que Shankara llama única verdad) será aquello que no se preste a conceptualización. En occidente se lo ha llamado noúmeno, ser, o conciencia/mente pura para diferenciarla de la conciencia o mente dividida por la dicotomía sujeto-objeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué es eso que no se puede conceptualizar? ¿Dónde está? ¿Cómo se halla?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El diccionario define noúmeno como “cosa en sí, realidad hipotética independiente de las posibilidades del conocimiento humano” y, en el contexto filosófico de Immanuel Kant, como “aquello que es objeto del conocimiento racional puro en oposición al fenómeno, objeto del conocimiento sensible”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el punto de vista del pensamiento y del lenguaje, esa realidad tiene que ser a la fuerza hipotética porque al “estar opuesta” al fenómeno conocible (los objetos de los que estamos conscientes) no se puede aprehender ni experimentar por medio de nuestras capacidades cognitivas (por la mente dividida).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conceptualmente noúmeno se refleja en “yo”, la convicción de ser, de estar presente o presencia. Y esto es sólo una manera de hablar, pues, si está “en oposición” al fenómeno (presencia), deberá ser una ausencia. Es esta ausencia de ser (y de no ser, pues al no ser conocible ni concebible, ni siquiera se le puede atribuir que “sea” ya que entonces tendría que ser “algo”, es decir, un objeto) lo que en el mundo se extiende como el fenómeno de subjetividad “yo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noúmeno, la conciencia o mente en estado puro (sin conceptualizar u objetivar, vacía de atributos) apunta hacia el sujeto último o ser absoluto, ausente en la experiencia, pero presente o manifestado como subjetividad “yo”, que, en cuanto aparece, trae de la mano la objetividad “no yo” (todo lo que “yo” experimenta). El término Advaita significa “no dos”, de ahí que noúmeno se represente en singular o como unicidad. “Yo” y “no yo” deben separarse para posibilitar la experiencia, pero siempre aparecen juntos porque “no son dos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de que el diccionario lo haga por cuestiones de definición, es importante no oponer los términos fenómeno y noúmeno como si de contrarios se tratara. No son sino aspectos de lo mismo. Sólo en el mundo fenomenológico (relativo) se puede hablar de opuestos. Noúmeno “no pertenece” a este mundo, aunque cuando hablamos sobre él automáticamente lo convertimos en un objeto conceptual y estamos obligados a atenernos a las reglas del lenguaje y nos hallemos limitados por él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noúmeno, como ausencia, es la presencia de fenómenos, pero su ausencia también. Si un fenómeno es cualquier cosa que se pueda concebir o percibir, será una aparición en la conciencia que se interpreta como extendida en el espacio y en el tiempo y que se objetiviza en el mundo externo. Un fenómeno entonces puede ser la presencia de “algo” o la ausencia de “algo”. Por ejemplo la oscuridad no es “algo” sino la ausencia de luz. Si fenomenológicamente “yo” y “no yo” son términos opuestos, la ausencia de tanto “yo” como de “no yo” es a lo que el término noúmeno hace referencia: la ausencia de tanto su presencia como de su ausencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fenómeno de subjetividad “yo” se extiende a todos los individuos pero no es absoluto sino relativo. Para sí mismo, uno es sujeto de objetos (“yo te veo”), pero es a su vez objeto de otros que se consideran a sí mismos sujetos (“tú me ves”). De esta manera, la unicidad se multiplica fenomenológicamente como presencia aunque es idéntica en todos los individuos, o sea impersonal. La convicción que tengo de que soy es la misma que tienes tú, y sin embargo “yo” sólo soy “yo” para mí, para ti, soy “tú”. Pero yo (sin concepto), es siempre yo (absoluto), se dé en “mí”, en “ti” o en “él”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre esta presencia poco se puede decir. No sabemos cuando comenzó, ni tenemos prueba alguna de que terminará. Como mucho creemos saber a que edad más o menos aprende un niño conceptualizarla y que, cuando se da la muerte física, el individuo la deja de conceptualizar. Por ello se le suele aplicar el adjetivo de eterno, o intemporal. Tampoco la podemos describir en base a sus dimensiones, consistencia o forma, ni sabemos donde localizarla, por lo que se dice también que es adimensional, es decir, que no se puede hallar en el espacio tridimensional que percibimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo la conocemos muy bien, aunque normalmente la pasemos por alto. Es lo que somos, lo que nunca cambia, lo que siempre está presente. Es la convicción de que estamos aquí, ahora, presentes, y es común a todos, una y la misma. Esa verdad única es lo que es (singular) todos los que estamos (presencia), estemos como estemos o no estemos (fenómeno), aunque ella no esté (ausencia). Como lo que estamos, ni somos ni no somos (fenómenos válidos conceptualmente). Lo que en verdad somos, ni es ni no es (noúmeno).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin objetivizar, esta presencia indica en dirección a la conciencia o mente pura, al acto en sí de estar consciente, independientemente del “medio” por el que se “llegue a reconocerlo” (percepción, sensación, pensamiento). Es el “origen” de la capacidad y del proceso cognitivo, de la acción, que una vez conceptualizada debe formularse según las leyes gramaticales para poder ser experimentada y comunicada pero que, en su entereza (que nunca ha perdido más que conceptualmente), reabsorbe sujeto y objeto y se vacía de atributos relativos (“el ojo no puede ver su propio mirar”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que se busca por tanto no se puede hallar porque ni se ha perdido ni es un objeto que se pueda perder o encontrar. No está separado de lo que somos, por lo que las preguntas qué, cómo o dónde no tienen sentido. Si antes recordábamos que la ignorancia no puede ser real, debemos ahora añadir que, por la misma razón, lo que denominan iluminación o liberación tampoco lo puede ser. Precisamente por eso la mayoría de enseñanzas enuncian que este entendimiento es “el estado natural” humano, que está siempre aquí ahora y que es accesible a todos. Los más directos sugieren la investigación del experimentar inmediato como el “método” más sencillo para discriminar entre lo que es cierto y lo que es mera suposición. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palabras como método o práctica pueden ser un obstáculo, ya que de lo que se trata es de apercibir algo que jamás ha estado escondido, sino que de tan obvio se lo ignora. Averiguando lo que se puede afirmar sobre lo que somos, caemos en la cuenta de lo que no somos, y la estructura se derrumba. Sin embargo, cuando uno empeña su esfuerzo en prácticas tiende con ello a reforzar su identidad de sujeto autónomo en busca de un objeto separado de sí mismo. Aun así pero, no habiendo entidad volitiva real, si eso es lo que ocurre, eso es lo que ocurre. Si se busca, cualquier método puede ayudar, y una indagación al estilo de “sin usar la memoria: ¿qué hay en mi experimentar inmediato? ¿dónde lo percibo/siento/visualizo? ¿qué/cómo es y dónde está antes de que lo nombre? ¿cuándo aparece? ¿de dónde surge? ¿a dónde va cuando se disuelve? ¿qué parte es “yo”? ¿cómo es “yo”? ¿tiene forma? ¿qué edad tiene? ¿cómo se lo podría describir?” es tan bueno como cualquier otro y probablemente más simple.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Brahman es el mundo (el uno mismo individual)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TOGJpGnfyNI/AAAAAAAAADk/yA9WR077gNQ/s1600/IMG_1547.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 239px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TOGJpGnfyNI/AAAAAAAAADk/yA9WR077gNQ/s320/IMG_1547.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5539860355886336210" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Las premisas anteriores (“el mundo es irreal”, “Brahman es la única verdad”) pueden dar lugar a una interpretación nihilista, árida y fría porque parecen negar nuestras vidas. Para quien las entiende, pueden traer consigo cierto desapego y serenidad. Con “Brahman es el mundo”, aparentemente una contradicción de las anteriores, se integra y trasciende el entendimiento no dual para funcionar “naturalmente” en la dualidad. La falta de apego da paso al perdón y a la compasión, no de manera sensiblera sino como reconocimiento profundo de la condición humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Zen se expresa esta integración con el dicho “antes miraba las montañas como montañas y los ríos como ríos. Después de llegar a la comprensión atravesé las apariencias y vi que las montañas no son montañas y los ríos no son ríos. Pero ahora que descanso en la vacuidad, me doy cuenta de que las montañas son montañas y los ríos son ríos."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noúmeno y fenómeno no son dos. La mente dividida (conceptual) es la conciencia pura “extendiéndose y conociéndose” fenomenalmente; la presencia o ausencia de una (objetiva, múltiple y relativa) es la doble ausencia de la otra (no manifestada, vacía, singular, sujeto absoluto). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquier fenómeno se puede investigar “sobre el trasfondo” en el que surge. Cuando “oigo el viento”, ¿quién realiza la acción de oir? ¿”Yo”? ¿Dónde está “yo”? ¿Dónde, cómo, cuándo aparece? Ese “oir el viento”, ¿dónde lo oigo? ¿Se identifica a sí mismo? ¿A quién le pertenece o para quién es? ¿Tiene límites que lo separen del trasfondo sobre el que aparece? ¿Tiene límites que lo separen de otros fenómenos, por ejemplo del “olor a tierra mojada”? ¿Qué límite hay entre “yo” y los demás fenómenos? Si me esfuerzo, ¿se puede despegar el viento del trasfondo sobre el que aparece? ¿Se puede despegar de “yo”? ¿De qué está hecho “oir el viento”? ¿Está hecho de algo diferente al olor a tierra mojada? ¿Está hecho de algo diferente al trasfondo sobre el que ambos surgen? ¿De qué está hecho “yo”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La integración en las dos primeras premisas en la tercera es indispensable en la vía del conocimiento. La indagación de nuestra experiencia y su reconocimiento como conceptual deben ir acompañados por un discernimiento sobre lo que ello implica a nivel “práctico”. No es una vacuna que inmunice contra los cambios de la vida, es decir, no conlleva la desaparición de los fenómenos que configuran la experiencia humana. Eso es imposible; sin objetos (y por lo tanto sin sujeto) no habría experiencia, y la vida es un experimentar constante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fenómeno “yo” es inseparable tanto del mundo en el que aparece como de la esencia que es todo. La unicidad no es sólo unicidad como noúmeno, sino completamente, aunque aparezca como multiplicidad (amenudo conflictiva). “Yo” va siempre emparejado con “no yo”, de modo que lo que uno es, el otro es también. Lo que llamamos sufrimiento (desde un insulto hasta una enfermedad) pasa a verse como un recordatorio de que lo que somos en esencia (lo que es) no es ese estado (conceptual) y sin embargo es eso también porque si no hay nada más ¿qué iba a ser si no? Es un objeto más en la conciencia que representa en su manifestación conceptos y creencias que se han ido adoptando en “mi” historia y que deben reflejarse, como si de un espejo se tratara, en experiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los objetos son “en apariencia”, es decir, aparentan ser (están) pero no son así en realidad. Cuando uno se percata, dejan de estar cargados de significado y se los reconoce como vacíos, o con el valor que “uno mismo” les da (ni son ni no son). De este modo van perdiendo fuerza hasta que dejan al sujeto “uno mismo” vacío también. El condicionamiento se irá disolviendo a medida que el concepto de apariencia vaya remplazando el de realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las montañas vuelven a ser montañas, es decir se siguen disfrutando o temiendo, sabiendo que “montaña” es un concepto (“gran elevación natural del terreno”) sobre el que en realidad no hay nada que decir, y aunque con inspiración el corazón sea capaz de evocar su esencia con la más bella poesía.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-2639626806738029025?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/K18nwM3Uy4U" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/2639626806738029025?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/2639626806738029025?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/K18nwM3Uy4U/sujeto-y-objeto.html" title="Sujeto y Objeto" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TOGIxrPMIvI/AAAAAAAAADc/h2ZebRURxoM/s72-c/IMG_1549.JPG" height="72" width="72" /><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2010/11/sujeto-y-objeto.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CUQMR306fSp7ImA9Wx5bFUk.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-7966929178559653345</id><published>2010-10-28T20:24:00.005+02:00</published><updated>2010-10-31T17:43:06.315+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-10-31T17:43:06.315+01:00</app:edited><title>Perception and Reality</title><content type="html">We perceive the world in dual terms. There’s me here, and then there’s the world out there –a world full of others, of “not me’s”. Our thinking process, our nervous system in general, seems to only be able function in terms of dual and relative concepts. First, we must learn to reference “I”, this self here, this person or entity, and then we express our relation to the world according to the particular language we’ve learnt and the cultural/social environment in which we’ve learnt it.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;In order to accomplish this, our nervous system slices and dices, analyzes, and categorizes information under dual labels. We can’t have up without down, left without right, inside without outside, now without then, good without bad, my group without not my group. We crave these categories, and our value systems, ethics, and therefore ambitions, fears and behavior are geared towards attaining, as separate entities, those attributes, which we deem desirable and to avoiding those, which we consider undesirable. Accordingly, life becomes to us a sequence of experiences “owned by me”: my story. This “story of me” is perceived as consisting of discrete events and things that can be described on a scale between opposites. The entity “me” is separated in space and time from the rest of experiencing, from other selves, things and events. And in separation they relate, i.e. they’re relative to one another –relatively good, bad, close, distant, recent, old...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;In reality however, none of those (things, events, or opposites) exist in and of themselves. Life can't be separated or divided into bits and pieces; into things in space, events in time, or attributes on a scale. Only our ideas about life (words, grammar) do &lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TMnAu9bqyqI/AAAAAAAAADU/Zz7MxWAHyVA/s1600/IMG_1366.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TMnAu9bqyqI/AAAAAAAAADU/Zz7MxWAHyVA/s320/IMG_1366.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5533165530198493858" /&gt;&lt;/a&gt;that. They are the “method” we have to use given the way the human nervous system has evolved so far: every action (doing) needs a subject (doer) and objects (what, how, when it is done) –we even say "it is raining" which is absurd considering that rain is raining and raining is rain. Yet when our attention goes about perceiving and conceiving, it must (or otherwise it couldn't function) separate reality into subjects, actions and objects, thus creating sequence and frequency, therefore creating space and time. This is how we think of what is so that we can navigate life and communicate. And this is why ideas and words have meaning: they are partial concepts that refer to something other than themselves. Reality has no meaning because it does not (it needn't) refer to anything. Life is already always being itself.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;What we don’t realize is that these are conceptual definitions and categories, necessary for this method of making sense of reality –but not reality. Our experience (thinking, perceiving and sensing) and the way in which we express it (language) are conceptual. They refer to a "thing", but the thing per se is not the idea we have of it or the word we use to point to it. For example, what we call “chair” is definitely not a chair. “Chair” is just 5 letters put together that let each other know what we mean. There is no such thing in the universe as a chair. What we call “chair” refers to a bunch of sense perceptions (shape, color, touch, maybe the smell of leather, maybe a sound when we sit on it) and a concept we've learnt to associate when we perceive them (“a seat typically having four legs and a back for one person”). Beyond perception and concept however (outside what our nervous system reports), we have no evidence whatsoever that such an object “chair” exists. Remove the name (concept) and the form (senses) and there can't possibly be a chair. In other words, chair is not an object “out there” but a cognitive process that goes on somewhere in our nervous system. But of course, not even this is true because "cognitive process" and "nervous system" are themselves concepts.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;When we investigate our naked, immediate experiencing (what’s happening here now), we realize that we have no evidence that we have a “body”, or a “mind”, or that we “are located somewhere somewhen”; we only notice (we are aware of) sensations, thoughts and perceptions. And devoid of labels, these only signal to us that we are and that we know that we are. Yet again, not even this is totally true because we are using language and this “knowing of being” doesn’t tell us that it’s “ours”. I write “we are” because we’ve agreed that the verb “to be” points to “feeling present” and because by language convention every verb needs a subject. However, all we know is that “the nervous systems is reporting”, which is to say “something is happening in this field of awareness”. Whatever we call that which is happening, it certainly doesn’t arise with labels “I’m for you”, “I’m a sound”, “I’m produced by a car in the street in front of your house”. It doesn’t “say” what it is or where it comes from… those are assumptions we make a posteriori. Raw experiencing is just happening (multilayered, in one block, unturnoffably, all the time) in the “place” (always here) and at the “moment” (always now) we call our awareness. And whatever descriptions we add to this experiencing (e.g. sense of ownership, sequence, frequency, or attributes) are just concepts we use in an attempt to make sense of it, which is actually beyond the power of our equipment.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;None of the above is to be interpreted as a denial of the world or of the relationships we have. Of course they are real, they appear to us and are part of our experiencing, of life. But the way we assume they are and how we relate to them might not be based on truth. So perhaps it’s just our perception of it all that is faulty because it’s based on how we think of life, and not on how life itself is.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;We fail to see that every stick must have two ends; there’s no one-end stick, as the saying goes. The upper end and the lower end are inseparable; they belong together into something that is neither up nor down. Whatever pair of contraries we might pick, whatever polarities or opposites, they'll always go together. There are no things: only perceptions, sensations and thoughts about "things", which belong together into a “one-block” reality that cannot be divided but conceptually; and labels that we've invented (evolved a thinking and language) to try to describe "that which is, knows, but can't be known objectively”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ironically though, we live our lives objectifying our experiencing, i.e. turning it into objects "me, the sequence and frequency of experiences in my story", which we analyze and label. This separates “me” from life and creates a sense of alienation and conflict between “me” and other parts in the “story of me”. Thus the need to control them (events, other people, nature), and the frustration, fear, anger, and regret when we aren’t able to.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;This is of course only talk. Words are just that, bunch of letters that can only fail because they're always removed from that which they intend to point to. And yet most humans live that way: lost in a search for meaning in their stories without realizing that there is none where they're looking. And yet sometimes, words fail successfully because they manage to demonstrate how the mind/language structures we so take for granted are simply a convention and totally inadequate to describe that which can't be described. Whatever we may say about anything... it's not it. And this is valid for morals, stories about self/others, stereotypes, points of view, the afterlife… everything including the concept "me", the meaning of which we deem so special and important.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-7966929178559653345?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/OZcBKN29-7U" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/7966929178559653345?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/7966929178559653345?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/OZcBKN29-7U/perception-and-reality.html" title="Perception and Reality" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TMnAu9bqyqI/AAAAAAAAADU/Zz7MxWAHyVA/s72-c/IMG_1366.JPG" height="72" width="72" /><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2010/10/perception-and-reality.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;D0IGSXk5cCp7ImA9Wx5TF0U.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-3702141683006168153</id><published>2010-08-02T20:51:00.006+02:00</published><updated>2010-08-02T23:45:28.728+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-08-02T23:45:28.728+02:00</app:edited><title>Presenciar Preguntas y Respuestas</title><content type="html">¿Qué es una pregunta? ¿Qué ocurre cuando hallamos respuesta a una pregunta? ¿Puede una respuesta traerle paz a quien pregunta?&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;Una pregunta es una afirmación que formulamos entre signos de interrogación para indicar duda. Visto así, toda pregunta es en cierto modo la constatación de algo conocido, y todo aquello que conocemos se basa en el pasado. Sin conocimientos (pasado) no surgiría pregunta alguna. Dicho de otro modo, toda pregunta se basa en la existencia de un pasado en el que “algo” (conocimiento) fue adquirido por quien pregunta. Al eliminar los signos de interrogación, lo que queda es una suposición sobre lo que le resulta conocido a quien pregunta, es decir, su pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TFc7L2kCGSI/AAAAAAAAACo/fTflWE4POIM/s1600/IMG_1335.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TFc7L2kCGSI/AAAAAAAAACo/fTflWE4POIM/s320/IMG_1335.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5500930544667597090" /&gt;&lt;/a&gt;El pensamiento y la manera en la que lo estructuramos mediante el lenguaje reflejan este proceso. Cualquier pregunta, desde la más profunda a la más profana, refleja la creencia en la relación sujeto-objeto y presupone la existencia del tiempo en la que ésta se da. Sea la pregunta que sea, todas se pueden investigar. La pregunta “¿cómo puedo conseguir la iluminación?” presupone la existencia de un sujeto “yo” que, en el tiempo, puede conseguir “algo” que conoce como “iluminación”. Lo mismo ocurre con la pregunta “¿es esto un almohadón?” No es más que la conjetura de que “esto es un almohadón”. La pregunta en sí se basa en el conocimiento de que hay “algo” y que ese “algo” es un “objeto” que podría corresponder a lo que conozco como “almohadón”. Pero, ¿quién pregunta? ¿Quién supone? ¿De quién es la experiencia o la duda de que esto es realmente un almohadón?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así transcurre la investigación de lo que consideramos nuestra experiencia. Al final llegamos a la afirmación “yo soy”. Esto podría ser un almohadón porque “yo” percibo esta forma como “algo” que me resulta conocido como “almohadón”. “Yo soy” el que sabe (o no) que “esto es un almohadón”. Pero entonces, ¿quién es este “yo”? ¿Es este “yo” a su vez conocido? Y si lo es, ¿por quién? ¿Qué o quién lo presencia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier pregunta hallamos una entidad “yo” que busca “algo” (respuesta o experiencia) y que cree que, cuando lo encuentre, le proporcionará lo que le falta. Cualquier respuesta, sea afirmativa, negativa o explicativa, refuerza la identidad del que pregunta y de su pasado. Y pronto otra pregunta aparece. La respuesta atiza el ciclo pregunta-búsqueda-respuesta o, lo que es lo mismo, yo-busco-algo en el tiempo. Para quien busca, el entendimiento es “algo” que, cuando ocurra, “me” proporcionará satisfacción (un estado de paz o libertad), lo cual es imposible. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El verdadero entendimiento no es el logro de algo nuevo que azuce la búsqueda, sino el final de la misma. Desde este punto de vista, la búsqueda es el buscador. Tiene sus raíces en lo conocido, y por tanto en el pasado. El buscador es fruto del pasado y se mueve en lo conocido al igual que las potenciales respuestas a sus preguntas. Y el bucle pregunta-respuesta no hace más que transferir el pasado al futuro, ignorando el presente y prolongando así la búsqueda y la identidad del que busca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El entendimiento no es un proceso de consecución sino la aniquilación de la identidad del buscador. El final de la búsqueda es pues el final del buscador. Una vez el buscador es reconocido como lo que es, se encuentra libertad, y ésta permite la aparición de preguntas precisamente porque no depende de respuesta alguna. Puede parecer una paradoja porque la naturaleza de la mente es preguntar y buscar. La mente crea esta ilusión; es la ilusión misma. Las preguntas continúan surgiendo en la ilusión de que las cosas cambian y/o de que deben cambiar, por lo que “tengo nuevas preguntas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad no es preciso que nada cambie, nada puede cambiar, y de hecho las preguntas no dejan de surgir tampoco. La confusión, se manifieste en la pregunta que sea, es ilusoria y por lo tanto no es necesario erradicarla. Lo que sí puede cambiar es la creencia de que una respuesta o una experiencia “me” pueda proporcionar “algo”. Se podría expresar como la disolución de las preguntas o la relajación de la búsqueda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta relajación no ocurre en lo conocido sino en el misterio de lo desconocido –en el presente inmediato que el buscador pasa por alto irremediablemente. La presencia presencia lo conocido del experimentar, “yo” inclusive, hasta que lo disuelve en sí misma, en su paz. Aquí ahora, la inmediación de cualquier experiencia, es el único “lugar” y el único “instante” en el que puede haber paz. En la presencia eternamente presente.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-3702141683006168153?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/ENFjbVdQ9Q4" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/3702141683006168153?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/3702141683006168153?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/ENFjbVdQ9Q4/presenciar-preguntas-y-respuestas.html" title="Presenciar Preguntas y Respuestas" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TFc7L2kCGSI/AAAAAAAAACo/fTflWE4POIM/s72-c/IMG_1335.JPG" height="72" width="72" /><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2010/08/presenciar-preguntas-y-respuestas.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CUQDQXY4cCp7ImA9Wx5TF04.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-6942102429698556348</id><published>2010-08-02T09:04:00.002+02:00</published><updated>2010-08-02T09:16:10.838+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-08-02T09:16:10.838+02:00</app:edited><title>Questions and Answers</title><content type="html">What is a question? What happens when a question is answered? Can an answer satisfy or bring peace?&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;A question is a statement with a question mark at the end. All questions are statements that relate to something known, and the known always relates to the past. Without past knowledge no question can arise. Said a different way, the foundation of all questions is a belief that a past exists in which some thing has been known –some knowledge has been acquired by the questioner. Remove the ? at the end of any question and what remains is an assumption (or bunch of them) about what you believe is known to you, i.e. your past.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TFZwkTM-GcI/AAAAAAAAACg/yC7acUE5CU0/s1600/IMG_1093.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TFZwkTM-GcI/AAAAAAAAACg/yC7acUE5CU0/s320/IMG_1093.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5500707763811916226" /&gt;&lt;/a&gt;Our thinking and the way we structure it (language) reflect this. Every question, from the most profound to the most profane, is a reflection of the presumed subject-object dichotomy and presupposes time in which subject and object relate. It doesn’t matter where we look. Any question is apt for investigation. The deepest question “how do I become enlightened?” assumes that “I can become enlightened”; it assumes there is a known entity (“I”) that, in time, can get something that I know about and call enlightenment. It’s the same with “Is this a pillow?” Remove the ? and you have the statement “this is a pillow”. The question “is this a pillow?” is assuming there is “a thing” that “is” a “pillow”, and that it can be known. But who is saying or thinking that? To “whom” is this “thing” a “pillow”? Who can know that this is a pillow? Whose experience is it, that this is actually a pillow?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;This is the basis for all investigation, for all enquiry. At the end of the investigation of any question we arrive at the statement “I am”. This is a pillow because I perceive this form as corresponding to something that is known to me as a pillow. “I am” the one knowing that “this is a pillow”. So, what is this “I” that knows? Who or what is this questioner? Is he known? And if so, known by whom?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The moment there is a questioner there is an entity “me” that is looking for some thing (answer) and believes that when he finds it, this thing will provide “me” with what “I” have been missing. An answer, any answer, reinforces the existence of the questioner and his past, i.e. the knowledge that is known to him. It strengthens his story, usually one that involves some lack and the hope to eliminate it in the future. The question will apparently be answered, but soon a new question will arise.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;An answer is a statement that fuels the cycle of question-seeking-answer or “me”-seeking-something, always in time. And this cycle can only be based in the known. The known is a collection of objects (knowledge) that relate to “me”, the assumed questioner. Time is its basis. Knowledge happens in the past, and the question-answer cycle thus transports the past into the future.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;When we think of understanding we think of “some thing” that will satisfy the questioner. In time, it will add something (a state of peace or freedom) to the questioner. This is however impossible. True understanding is not about adding or getting anything; it’s not about acquiring but about letting go. It’s not about “more for the questioner” but about “minus the questioner”. From this perspective, questioning is the questioner; seeking is the seeker. Therefore no answer and no experience will ever satisfy, bring peace, or end the search. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The questioner is always found in the known and so are all potential answers. Yet none of them will ever end the cycle of questioning. Freedom can only be found in the dissolution of the questions. Peace is found when the questioner is seen through. Then, questions are allowed to be and answers become unimportant. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;This happens in the unknown. The unknown is that which knows, that which is aware of all the questions. But because it is unknown, no “me” will ever find it. It is not found in knowledge because it can’t be found in time. It always is in the immediacy of here now. Here now is the only “place” where peace can be found. Freedom is being able to live in and from the unknown. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;There is however no way to stop the appearance of questions in the mind. There is an illusion that things change and must change, and that therefore “I have questions”. But nothing needs to change; in fact, nothing can ever change, and the appearance of confusion won’t change either. What can change is the belief that an answer or an experience can do something for “me”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The end of the search is the end of the seeker. This can seem a paradox because the mind’s nature is questioning. And questions will continually pop up. The mind creates illusion. In fact, the mind is illusion. The dissolution of questions is the realization that confusion, whatever questions it’s shaped as, is illusory. Once the questioner is seen through, nothing needs to be done about the questions. There is peace in confusion; peace doesn’t require the eradication of confusion. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-6942102429698556348?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/6FE98n0MC-E" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/6942102429698556348?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/6942102429698556348?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/6FE98n0MC-E/questions-and-answers.html" title="Questions and Answers" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/TFZwkTM-GcI/AAAAAAAAACg/yC7acUE5CU0/s72-c/IMG_1093.JPG" height="72" width="72" /><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2010/08/questions-and-answers.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUUMRn4_eSp7ImA9WxFRFU4.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-5874364453275339429</id><published>2010-04-29T12:18:00.008+02:00</published><updated>2010-04-29T12:34:47.041+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-04-29T12:34:47.041+02:00</app:edited><title>Loving Me, Myself and I</title><content type="html">What a concept, love. Merriam-Webster offers over 20 entries as possible definitions of love. Here are some examples: “strong affection for another arising out of kinship or personal ties”, “attraction based on sexual desire”, “affection based on admiration, benevolence, or common interests”, “unselfish, loyal and benevolent concern for the good of another”, and on and on. They are too many to list here.&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;But what does love mean to me?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Because of the polar nature of the world we perceive, it is impossible to separate the concept of love from its opposites, fear and hatred. Love and fear can’t exist without one another. The moment you love, you immediately fear the possibility of your love going unfulfilled; and the instant your love is fulfilled, you fear the possibility of losing the object of your love. Thus, love can quickly and easily become hatred.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The Spanish language is somewhat more honest in this respect. In the personal context, the verb used is “querer”, which literally translates as “to want” although it is commonly used in exactly the same manner, while “amar” is left for uses in literature, poetry, philosophy or religion. There is some wisdom to this: a person always loves with an expectation to gain something. If this sounds too crude, you can rephrase it and say that a person always loves for a reason, even if that reason is not consciously known to them (e.g. pheromones acting to ensure the continuation of the species).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;So from a purely logical perspective, most definitions would somehow apply to “me” in one area or another… all but any starting with “unselfish”. And I say logically because as “me”, as this self, anything “unself” would require my absence, thus making it impossible for me to experience it. So there you have it, the beauty of language. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Language, like thought, requires a subject-object structure in order to function: I (subject) love someone/something/god (the object of my love); if there’s no self (no subject), there’s no object of love and consequently no experience to call love. Once the subject is in operation though, a process of seeking is set in motion by which it tries to attain the object of its love, and which entails the potential for suffering.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/S9lgSUWwHPI/AAAAAAAAACY/ovi6_9ghxeA/s1600/025.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/S9lgSUWwHPI/AAAAAAAAACY/ovi6_9ghxeA/s320/025.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5465505490608856306" /&gt;&lt;/a&gt;As long as there’s a “me”, any idea about unselfish love must remain a concept, a lofty standard to strive toward while struggling to avoid its opposites, hence reinforcing them. All notions about unselfish, spiritual, or sacred love are theories that, once brought down to the personal level have been turned into tools of indoctrination and have been used and misused by all cultures in all ages to attain some goal, unleashing terrible suffering.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Only once it is realized that “me” and the world are indivisibly one, can unselfish love be glimpsed beyond the conceptual. When the “me”, the person as we typically understand it, is seen for what it is –or better said, for what it is not, it and the world can both be accepted and compassion can arise. “Unselfish” then does not make reference to a self that can act unselfishly, but to the absence of the subject-object dichotomy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acceptance and compassion, like love, are usually misunderstood. While our concept of love is overrated in terms of what is humanly possible, so are acceptance and compassion underrated. Acceptance tends to be associated with inaction and resignation, while compassion leaves a pitiful aftertaste. Unfortunately, for a “me”, a doer entity set to control and manipulate events and others in order to achieve a purpose, a different understanding, let alone expression, is inconceivable. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;However, because the “me”, the tightly woven conceptual web the person assumes to be is empty, a rearranging of words may help evoke some recognition of what life is always truly being here now.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The individual is an indivisible or inseparable part of life as it is timelessly being. When the individual is free from the conceptual straight jacket of “the story of me”, he is no longer felt as an independent entity in the midst of a potentially hostile sequence of circumstances which will ultimately lead to his demise.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despite all the seeking and avoiding imposed by “me”, the individual never becomes more loving, better, or more spiritual. No “me” can become compassionate; acceptance of and submission to what is cannot be done by anyone for there is no subject that could be submitted and no external authority to submit to. Any efforts by “me” to accept, improve or submit to what is are purely conceptual and of no consequence other than the suffering (itself conceptual) that “me” will inescapably create for itself.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;It is the individual’s identification with “me”s conceptual baggage that creates the search for meaning and love. Whatever the “something missing” is in the “story of me”, it is actually “too much”; a superfluous layer of mistaken identification. It is too complicated for the simplicity of life as it is itself being “all the time”. And yet, this too is fine by life; this too is life itself, and is therefore of no consequence to its unconditional compassion.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Life, my self, is already always perfectly being all that is with no strings attached. It is absolutely impersonal and unconditional. Certainly, these are only words. Of course, no “self” can be unconditional or impersonal, yet because I can’t separate what I know to be from life, I call it “my self”. This shows how limited a tool language turns out to be when you try to convey the meaning of something which is incommunicable and, per se, devoid of meaning.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Life is not compassionate or accepting in the human sense. Life is compassion and acceptance in and by itself. It is the emptiness that is always full –regardless of the concepts attached by “me” either to this fullness or to the seeming “other parts” that appear to “me” “within it”. If there is any place in which to use the “unself” definition of love, it would be in an attempt to describe the outpouring by and from this emptiness into itself –its fullness. In this expression subject and object collapse; they drown as it were, not because they cease to be, but because they are seen to never have been.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I know that what I am is not a separate element of or in life. I am not some entity that could be more or less connected to other entities or to the emptiness that is sometimes called “the ground of being”. It is what is being this I here, because it is the only I there is. It is all that is, in spite of how it may seem to be. This. One. Alive.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-5874364453275339429?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/UHjeLXIa0rg" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/5874364453275339429?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/5874364453275339429?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/UHjeLXIa0rg/loving-me-myself-and-i.html" title="Loving Me, Myself and I" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/S9lgSUWwHPI/AAAAAAAAACY/ovi6_9ghxeA/s72-c/025.JPG" height="72" width="72" /><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2010/04/loving-me-myself-and-i.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CkEBR3c-fyp7ImA9WxBaGUk.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-391140200283553115</id><published>2010-03-30T10:37:00.008+02:00</published><updated>2010-03-30T11:17:36.957+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-03-30T11:17:36.957+02:00</app:edited><title>Knowing Me, Myself and I</title><content type="html">Let’s face it: It’s all about “me”. The story of my life and all the experiences therein are about this “me” that sticks to me no matter what I do or where I go. This seems to be the fate of humanity, billions of “me”s running around, desperately trying to make life work for ourselves, chasing a dream of contentment which, even when we believe we’ve attained, keeps escaping us.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alfred Korzybski said that “the map is not the territory”. According to Wikipedia, his view was that an abstraction derived from something, or reaction to it, is not the thing itself. This inspires me to think that this “me” seems itself to be a sort of map designed to help me navigate the territory that is my being in the world.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;Anything that I can be conscious of, any object in the experience of “me”, whether it’s a thought, a perception, or a sensation, is something I’ve learned to identify, to name and to qualify as desirable or undesirable according to the conditioning received by “me”. This person here would not be “me” without the conditioning received from nature, care-givers, social, cultural, educational and religious environments. This programming established the very functioning of “me”: abstraction and labelling.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/S7G5XbjoqPI/AAAAAAAAACA/_PNa-AfMhMk/s1600/003.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/S7G5XbjoqPI/AAAAAAAAACA/_PNa-AfMhMk/s320/003.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5454344435907733746" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;From this perspective, “me” is a method to conceive and perceive the world that over time hardened into all the experiences that make up the story of my life.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;It would seem then that being stuck as the story of “me” is like mistaking the map for the territory. Experience after experience, I keep focusing on “me”, on what I should avoid or attain, and thus I try very hard to make the world suit “me”. I try to make the territory fit the map. It is no wonder that I often feel stressed and frustrated.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Under closer investigation though, I notice that “me” and the world go together. They rise and fall hand in hand. In other words, it is impossible to experience a territory separate from the map one has.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;My experience of the world always reflects what I believe I know about “me” and my position in the world. And everything I believe to know is part of what I’ve learnt during that very same story of “me”. I can’t possibly experience anything that I can’t perceive or conceive. This has been determined biologically and through conditioning and is reflected in what I know as “me” –and also in what I know or experience as the world. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;This is not to say that it isn’t possible to change the programming “me” consists of. There is a huge self-improvement or personal development industry that will confirm this. Yet no matter how improved or better this “me” appears to become, it will always be tied to a particular experience of the world; a world that will at some point cease to exist when “me” disappears. What this means is that what I call (my experience of) the world and what I call “me” are two sides of the same coin; I can’t possibly separate them or have one without the other.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;So of course, I know the story of “me” and all its changes rather well. I remember past experiences, think about my current circumstances and anticipate/fear the future. But what about myself? Do I know myself?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Knowing my self involves realizing that, ironically, the territory and the map go together. In other words, I can only know myself once I realize that “me” and the world are one. There is and there can’t be any separation between them because the only territory “me” can experience is the reflection of what I, as “me”, think I know about it, and this is never determined by “me”s wishes only, for there is no “me” apart from the world.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The map and the territory always appear together because they arise together in and as this life. This life is impersonal; it is not tied to “me”. It is experiencing, untouched by any particular experience “me” could have.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Without this realization, the story of “me” keeps getting stuck in cycles of discontentment, seeking and becoming derived from “me”s attempts to manipulate its circumstances. Knowing my self implies accepting the two sides of the coin as they are, no matter how they appear to be or what “me” appears to be up to. This is thus nothing “me” can do.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;All I can know about what I am is the unknowing that remains after this realization.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-391140200283553115?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/SThjPlOu9Fw" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/391140200283553115?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/391140200283553115?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/SThjPlOu9Fw/knowing-me-myself-and-i.html" title="Knowing Me, Myself and I" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/S7G5XbjoqPI/AAAAAAAAACA/_PNa-AfMhMk/s72-c/003.JPG" height="72" width="72" /><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2010/03/knowing-me-myself-and-i.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CkMHRX4ycCp7ImA9WxBVGUs.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-956382754830831274</id><published>2010-02-23T21:25:00.006+01:00</published><updated>2010-02-23T22:27:14.098+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-02-23T22:27:14.098+01:00</app:edited><title>Ser y Saber</title><content type="html">Ese “ser consciente” que soy me indica que estoy presente. Lo único que realmente sé con total seguridad es que estoy aquí ahora. Ésa es mi verdadera naturaleza, esta presencia inseparable de mí y que siempre está conmigo siendo yo. Esta presencia consciente que soy presencia la experiencia de estar yo en el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi experiencia de estar en el mundo, sé que soy porque estoy consciente. En ese “estar consciente” aparecen y desaparecen una multitud de objetos: pensamientos, emociones, sensaciones, percepciones. Mi experiencia del mundo es un cambio constante de ideas, sentimientos, sonidos, panoramas, sabores, estados, acciones...&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;&lt;br /&gt;Todo objeto del que estoy consciente es fruto de conocimientos o de creencias adquiridos, es decir del condicionamiento (biológico, cultural, social, psicológico, etc) recibido: formas que percibo y a las que nombro y asigno atributos. Mi experiencia humana es siempre el reflejo de lo que creo saber. Si faltara esta programación (consciente e inconsciente) no podría reconocer mis experiencias y sería incapaz de identificarlas.&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/S4Q66ZE7q9I/AAAAAAAAAB4/mJKopxCNjR8/s1600-h/Felix+%26+Theo+040.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/S4Q66ZE7q9I/AAAAAAAAAB4/mJKopxCNjR8/s320/Felix+%26+Theo+040.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5441539024608799698" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La persona que responde a mi nombre es un objeto del que estoy consciente y que cambia tanto como cualquier otro. Como persona soy una manera de concebir y percibir el mundo solidificada en la historia de mis experiencias. Mi personalidad, mis habilidades, mis intereses, mis preferencias, mis debilidades... Todo ello es resultado de un proceso de aprendizaje que comenzó el momento en que interioricé la idea de “ese bebé en el espejo, ése eres tú”. Y siempre refleja lo que creo que sé sobre mi estar en el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabiendo esto, me doy cuenta de que es imposible determinar la existencia de una realidad objetiva independiente de mí. La totalidad de mi experiencia es exclusivamente fruto de la mente, de su programación y de sus operaciones. Nada de lo que pueda estar consciente existe más allá de mi capacidad de concebirlo o percibirlo. Yo y mi mundo somos, me guste o no, inseparable e indivisiblemente uno. Sin este “estar consciente” no estaríamos aquí ni yo ni el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El yo que soy en última instancia no es un objeto del que estoy consciente sino ese “ser consciente” en sí que se reconoce estando consciente de cualquier experiencia. Es la convicción de ser jamás cambiante en medio del cambio incesante de los objetos de los que estoy consciente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso que es (y que es la única conciencia que hay) nunca está en guerra con eso que está. Ningún objeto de mi experiencia es consciente, y eso que es conciencia los acepta todos al ser inseparable e indivisiblemente uno con ellos. Lo que realmente soy no rechaza ningún objeto del que pueda estar yo consciente. Todo es admitido en esta presencia y prueba de ello es que, piense yo lo que piense del mundo, ahí está. Cualquier tipo de malestar, conflicto o sufrimiento proviene de los comentarios de la mente cuando, debido al condicionamiento recibido, resiste o rechaza ciertos objetos o experiencias en favor de otros que prefiere y persigue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ésa es la labor de la mente: librarme del sufrimiento y conseguirme paz. Para ello intenta eliminar de mi experiencia aquello que considera indeseable y encontrar el método de lograr lo que considera deseable. Pero en su inconciencia ignora el hecho de que su programación para etiquetar ciertas experiencias como buenas o malas es la causa del sufrimiento que trata de eliminar. La paz que busca no se encuentra en objetos ni experiencias que estén en el mundo, y por lo tanto se halla frente a una misión imposible en la que una vez tras otra fracasa. De vez en cuando encuentra un respiro temporal al alcanzar experiencias que momentáneamente me satisfacen, pero antes o después, la insatisfacción se apodera de mi persona y el ciclo de búsqueda empieza de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Absolutamente todo, incluso ese funcionar inconsciente de la mente y los efectos que produce, es bienvenido en esta presencia consciente. En su funcionar, la mente jamás encontrará objeto o experiencia alguna que le pruebe a la persona eso que busca. Ese “ser conciente” no es algo que la mente pueda concebir o percibir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es como en la analogía del espacio y la casa. El espacio dentro de las paredes de una casa nunca rechaza ninguno de los objetos que están en la casa. Al espacio no le importa qué muebles pongan o cuánta gente haya en las habitaciones, que den una fiesta o que haya un incendio. Y cuando la casa queda reducida a cenizas, el espacio sigue ahí. Nunca hubo un espacio dentro de la casa que fuese diferente al espacio fuera de la casa. Ni espacio fuera de las paredes o de los objetos que no fuera el mismo que dentro de los mismos. Sin embargo jamás habría habido casa, muebles o gente que entrara y saliera de ella si no hubiera habido espacio que lo permitiera. Por otro lado, sin la casa, sus contenidos y los cambios de éstos, el espacio en sí habría pasado desapercibido; la mera noción de espacio sería inconcebible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada de lo que está presente en mi experiencia es verdadero excepto eso que soy y que es “ser consciente”. Mi experiencia es en todo momento producto del condicionamiento y por tanto ilusoria puesto que jamás puedo entrar en contacto con la realidad. Por lo tanto no puedo afirmar que exista eso que generalmente se denomina realidad objetiva. Pero tampoco puedo teoretizar una realidad subjetiva pues, de por sí, el término implica una separación entre sujetos mientras que mi experiencia es únicamente mi experiencia de estar yo en el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al mismo tiempo, todo lo que está presente en mi experiencia me resulta real ya que no puedo negar que esté ahí. Pero es ilusorio ya que aparece superimpuesto sobre eso que realmente sé que soy y que presencia mi estar en el mundo. Por expresarlo de algún modo, se podría decir que eso que soy como “ser consciente” es pero no está. Y los objetos presentes en mi experimentar el mundo están pero no son. Sólo su esencia es verdadera porque es eso que es y que soy. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sea como sea mi experimentar el mundo, es siempre reflejo de lo que creo saber y por tanto uno conmigo. No hay división alguna entre lo real y lo ilusorio. Mire donde mire y como mire, no encuentro separación alguna. Todo señala en dirección a esa presencia consciente que soy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-956382754830831274?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/Dnn7I7xR6Hg" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/956382754830831274?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/956382754830831274?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/Dnn7I7xR6Hg/ser-y-saber.html" title="Ser y Saber" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/S4Q66ZE7q9I/AAAAAAAAAB4/mJKopxCNjR8/s72-c/Felix+%26+Theo+040.JPG" height="72" width="72" /><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2010/02/ser-y-saber.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUcBSH0_eCp7ImA9WxBQF08.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-7572378567483619547</id><published>2010-01-17T12:08:00.003+01:00</published><updated>2010-01-17T12:17:39.340+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-01-17T12:17:39.340+01:00</app:edited><title>Experiencing Experiences</title><content type="html">I am experiencing. That is what I am: a constant, “unturnoffable” experiencing. Experiencing is always on; it doesn’t change, ever. It’s a one-thing deal, experiencing.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;Within experiencing, mind appears. Mind can’t comprehend experiencing. How could it? Mind appears within experiencing, and it can’t go “outside” itself. Experiencing is also the mind when thought is present, but it goes beyond the mind. In fact, experiencing doesn’t need thought. Experiencing is much larger than mind.&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/S1LwucQ8ZFI/AAAAAAAAABw/-hGKimJN5mI/s1600-h/034.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/S1LwucQ8ZFI/AAAAAAAAABw/-hGKimJN5mI/s320/034.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5427665181586777170" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;When thought is not present, or when the mind is empty as you could say, experiencing shines as a unit. But when mind is present, thought breaks down experiencing into experiences. It separates forms and gives them names: it splits and labels. It creates an experiencer (“me”) of all types of experiences (“this is x”, “that is y”, “x is good”, “y is bad”). Because mind works in a dividing way, separating one experience from another, it seems that these experiences appear in sequence. Thus it creates time; the past (“I’ve experienced this already”), the present (“this is happening now”), and future or hypothetical projections (“that will/may happen”). In a similar way, it also creates relations and cause-and-effect-type connections (“this is like that”, “that happened first and then this happened; therefore this happened because of that”). Experiences therefore seem to be in time.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Experiencing is outside time. Without thought, there are no degrees and no values in experiencing. It is one whole; emptiness appearing full. Always one and always present. Time appears only when mind is present and, like mind, it appears within experiencing. Time relates to experiences and to the experiencer, but not to experiencing. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;For the experiencer, mind creates thought images and weaves with them a dense story in time (“the story of me”). The experiencer, as much as he believes to be the owner of mind, is a product of mind; it is an image that thought has made. When the experiencer is focused on his time -based experiences (when “the story of me” is active) experiencing seems to be veiled. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Experiencing never changes; experiences come and go. The experiencer, itself something experienced, seems to change in time along with his experiences but, when he (the thought story) is not there, experiencing is revealed untouched, unmoved. In the absence of time, experiencing is always new and always now. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;This can’t make sense to an experiencer, for the experiencer is nothing but a story made by and of thought. Therefore, experiencing can never be actually ignored or veiled --for who is actually there to ignore it or not see it? &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-7572378567483619547?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/4VjqK9_R4EU" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/7572378567483619547?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/7572378567483619547?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/4VjqK9_R4EU/experiencing-experiences.html" title="Experiencing Experiences" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/S1LwucQ8ZFI/AAAAAAAAABw/-hGKimJN5mI/s72-c/034.JPG" height="72" width="72" /><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2010/01/experiencing-experiences.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;C0EAQXczfyp7ImA9WxBRGUs.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-5049133566036036289</id><published>2010-01-08T13:54:00.005+01:00</published><updated>2010-01-08T15:40:40.987+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-01-08T15:40:40.987+01:00</app:edited><title>Preguntar</title><content type="html">¿Por qué sé que soy? &lt;br /&gt;Lo sé porque tengo la experiencia de estar presente, de estar vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;¿Cómo lo sé?&lt;br /&gt;Me lo indican los elementos que forman mi experiencia vital, de los cuales estoy consciente: a través de los sentidos, de la mente (ideas y pensamientos), y del cuerpo (sensaciones corporales).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién lo sabe?&lt;br /&gt;Ninguno de los elementos de los que estoy consciente están conscientes.&lt;br /&gt;Ninguno de esos elementos es eso que es conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/S0dAfJHFhLI/AAAAAAAAABo/hmsONJo2zFg/s1600-h/Felix+%26+Theo+042.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/S0dAfJHFhLI/AAAAAAAAABo/hmsONJo2zFg/s320/Felix+%26+Theo+042.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5424375179956815026" /&gt;&lt;/a&gt;¿Quién es “yo”?&lt;br /&gt;La mente me presenta pruebas de que estoy vivo (pensamientos + sensaciones + percepciones), pero no puede abarcar la unidad de mi experimentar.&lt;br /&gt;La mente no puede experimentar la vida.&lt;br /&gt;La mente confunde esas pruebas de que soy (o parte de ellas) con lo que soy.&lt;br /&gt;En esa confusión me dice lo que es “yo”: el cuerpo, su capacidad física e intelectual, y su historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿De dónde sale “yo”?&lt;br /&gt;Es un error que surge porque la mente me presenta los elementos de ese experimentar la vida de uno en uno.&lt;br /&gt;La mente sólo sabe dividir, analizar y clasificar.&lt;br /&gt;Así clasifica dichos elementos y los va contrastando con los datos de su experiencia anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué es la mente?&lt;br /&gt;La mente es un pensamiento que ahora hace referencia a un pasado en el contexto de la ficción “yo”.&lt;br /&gt;La mente sólo ve el pasado.&lt;br /&gt;La mente no ve el presente porque no lo puede abarcar.&lt;br /&gt;Vacía, la mente no contiene nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo funciona “yo”?&lt;br /&gt;“Yo” se constrasta a lo que percibe como “no yo”.&lt;br /&gt;La mente proyecta percepciones + pensamientos + sensaciones que ha rechazado del “yo” al “no yo”, reforzando así lo que veo “fuera de mí”: “mundo” y “otros”.&lt;br /&gt;Así se crea y recrea el juego de opuestos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde existe “yo”?&lt;br /&gt;“Yo” se basa en el pasado y se proyecta en el futuro haciendo del presente un lugar de paso sin importancia.&lt;br /&gt;“Yo” no conoce el presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué es real?&lt;br /&gt;El presente es lo único que hay.&lt;br /&gt;Sólo en el presente se da la vida como unidad completa e indivisible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién soy?&lt;br /&gt;Soy la conciencia que reconoce esa unidad.&lt;br /&gt;Soy la conciencia inseparable de esa unidad.&lt;br /&gt;Soy la conciencia que reconoce todas sus partes pero que no se encuentra en ninguna de ellas.&lt;br /&gt;Soy la conciencia que me permite saber que estoy presente, que soy uno con la vida.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-5049133566036036289?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/dYzBxVOhPlk" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/5049133566036036289?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/5049133566036036289?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/dYzBxVOhPlk/preguntar.html" title="Preguntar" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/S0dAfJHFhLI/AAAAAAAAABo/hmsONJo2zFg/s72-c/Felix+%26+Theo+042.JPG" height="72" width="72" /><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2010/01/preguntar.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DEQNSHozeip7ImA9WxBRFkU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-8475979608580035003</id><published>2010-01-05T10:51:00.003+01:00</published><updated>2010-01-05T11:13:19.482+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2010-01-05T11:13:19.482+01:00</app:edited><title>Ser Práctico</title><content type="html">¿Qué significa ser práctico en el contexto de la búsqueda espiritual? Encaminar la búsqueda por un camino práctico. Un camino práctico es uno que está disponible aquí ahora y que se deja recorrer por cualquiera. Significa mirar lo que tengo delante de las narices, cuestionarlo, e investigarlo. Una investigación así debe tomarse como un juego. Para endoctrinarse o cultivarse existen todo tipo de filosofías y religiones; tantas que uno acaba mareado y con un empacho de tanto repetir del bufete espiritual moderno. Eso no significa que carezcan de valor sino que tal vez sea posible simplificar el camino con un poco de iniciativa. Para empezar, ya tienes lo que necesitas: tu experiencia inmediata. Más adelante, quizás un nuevo entendimiento o una manera diferente de ver las cosas te sirva de guía si es necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/S0MQLO82QmI/AAAAAAAAABY/Up0JmIlEfDw/s1600-h/Felix+%26+Theo+035.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/S0MQLO82QmI/AAAAAAAAABY/Up0JmIlEfDw/s320/Felix+%26+Theo+035.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5423196161462125154" /&gt;&lt;/a&gt;Si ya eres eso que es, eso que es tiene que estar presente en todo momento. Sería ridículo creer que está en otra parte. Eso que buscas tiene que “estar contigo”, ser tú, o tú no serías –no estarías presente. ¿Crees que no lo encuentras porque todavía no lo mereces? ¿O crees que es tan misterioso que está más allá de tu alcance? ¿O que tienes que morirte físicamente hablando para que la verdad te sea revelada? Cabe la posibilidad de que hayas estado buscando “allá” en lugar de “aquí”, esperando “ese momento” en lugar de concentrarte en ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imagínate jugar al escondite como si fueras un niño. No se trata de ganar ningún premio, ni de vencer o deshacerte de nadie. Sólo quieres pasártelo bien durante el rato que tengas ganas. Para eso no necesitas conocimientos previos, ni años de práctica, ni entrenador, ni árbitro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos a buscar eso que eres, a ver qué encontramos. Seas quien seas está claro que estás consciente. Hay algo en ti que, por decirlo de alguna manera, está leyendo y entendiendo estas palabras, que percibe sonidos, sensaciones corporales, pensamientos... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, ¿qué es eso que es consciente en este momento, ahí donde tú estás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero repasemos un par de conceptos fundamentales que aprendemos en clase de lenguaje en primaria. Cualquier experiencia indica una acción. Una acción (lo vemos al construir cualquier oración gramatical) necesita un sujeto y un predicado. El predicado está compuesto por un verbo y por objetos. Pongamos como ejemplo la oración: “el perro come un hueso”. “El perro” es el sujeto, “come” el verbo que indica la acción, y “un hueso” el objeto que en este caso “el perro come”. El sujeto no es el objeto, “el perro” no come “el perro”, y el objeto tampoco es el sujeto, no es “un hueso” el que come.&lt;br /&gt;Del mismo modo podemos establecer que el sujeto consciente no puede ser ninguno de los objetos de los que está consciente. &lt;br /&gt;La dualidad sujeto-objeto es necesaria para el funcionamiento del lenguaje. Así funciona lo que damos en llamar nuestra capacidad conceptual, intelectual, o mente. Y pese a que el hábito de creernos lo que pensamos que pensamos es en sí lío en el que nos encontramos a nivel espiritual, esa capacidad de discernir es también la milagrosa herramienta que nos permite salir de él. Sin esta herramienta seríamos incapaces de investigar nada... o de jugar a este juego que te propongo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juguemos ahora con tu experiencia. ¿Qué forma parte de tu experiencia inmediata? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezaremos por tus percepciones sensoriales: lo que ves, lo que oyes, lo que hueles, lo que tocas, lo que saboreas. Recuerda que es un juego, por lo tanto no necesitas analizar nada en absoluto. Sólo fíjate en en las percepciones de las que tienes conciencia ahora mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podrías por ejemplo decir que tienes conciencia de un árbol. Ves un árbol. Vale, juega un poco con esta experiencia que tienes de “un árbol”. ¿A qué distancia está ese árbol de tu experiencia del árbol? ¿A qué distancia se halla lo que experimentas del árbol de tu capacidad de percibir (ver) el árbol? Y ¿a qué distancia de tu experiencia “árbol” se encuentra eso consciente que está presente aquí ahora? ¿A qué distancia estás tú de esa conciencia o presencia?&lt;br /&gt;El árbol se halla a cero distancia de tu experiencia “árbol”, de tu conciencia del árbol y de ti mismo. Es decir, tu capacidad de percibir (en este caso ver) el árbol es tu experiencia “árbol”, y eso es lo que hay del árbol –cualquier otro comentario son ideas que dicen “está al otro lado del jardín” o “a unos 50 metros”. Sin esos comentarios, basándote sólo en tu experiencia, no hay distancia alguna, “árbol” es tu experiencia.&lt;br /&gt;Podrías decir que oyes el tráfico de la calle. Repite el juego. ¿A qué distancia se halla lo que experimentas del tráfico de tu capacidad de percibir (oir) el tráfico? ¿A qué distancia de tu experiencia “tráfico” se halla eso consciente que está presente aquí ahora? ¿A qué distancia estás tú de esa conciencia? El tráfico está a cero distancia de tu capacidad de percibir (oir) el tráfico. Tu experiencia “tráfico” es todo el tráfico que hay –el resto son ideas que tienes sobre la hora punta, la cantidad de vehículos que circulan por tu ciudad, etc.&lt;br /&gt;En ambos casos, si elimináramos tu capacidad experimentar, en este caso de percibir (ver u oir), ¿qué prueba tendrías de la existencia del árbol o del tráfico? Ninguna, ambas cosas desaparecerían inmediatamente sin dejar rastro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuemos con tus sensaciones corporales. Tal vez tengas los pies fríos, o sientas la presión de tu cuerpo sobre una silla. O tal vez te duela la garganta. &lt;br /&gt;Esos “pies”, ¿a qué distancia de tu capacidad de sentir se encuentra esa experiencia (sensación) “pies”? La sensación de presión del peso de tu cuerpo sobre la silla, ¿a qué distancia se halla de tu experiencia “peso sobre la silla”? Eso que llamas “dolor de garganta”, ¿está cerca o lejos de la experiencia que denominas “dolor de garganta”? Y ¿a qué distancia se hallan esas sensaciones de esa conciencia, presente aquí ahora, que te permite identificarlas? Si pudieras suprimir esa capacidad de sentir eso que llamas “pies”, eso que denominas “presión” y eso que llamas “dolor de garganta”... ¿Qué pruebas tendrías de que hay pies, de que están fríos, de que estás sentado, o de que hay algo llamado garganta que te duele?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira ahora los pensamientos que se van sucediendo. ¿A qué distancia de tu experiencia aparecen y desaparecen? De hecho, si no hubiera un pensamiento que dijera “esto son pensamientos”, ¿qué prueba tendrías de que piensas? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu experiencia es un fluir constante de percepciones, sensaciones y pensamientos... Y si continúas con el juego llegarás a la conclusión que incluso eso es decir demasiado. El árbol... ¿qué prueba tienes de que hay un árbol excepto un pensamiento que te dice “ahí hay un árbol” y que etiqueta tu percepción visual haciendo referencia a un concepto aprendido anteriormente? Esos pies... ¿qué prueba tienes de que hay objetos existentes con derecho propio llamados “pies” fuera de una experiencia (sensación “pies”, tal vez veas “tus pies” al final de “tus piernas”) sobre la que un pensamiento dice “esto son mis pies”?&lt;br /&gt;Cuando miras por la ventana no hay ningún objeto existente que se autoidentifique “soy un árbol”. Del mismo modo, no tienes conciencia de unos objetos independientes de tu experiencia que te informen “somos pies, somos tuyos, y estamos fríos”, “soy el peso de tu cuerpo sobre un ente que es una silla” o “soy parte de tu cuerpo, me llamo garganta, y te estoy causando dolor”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí ahora tu experiencia se reduce a un pensamiento, una aparición, que en un momento dice “árbol”, en otro momento dice “pies fríos”, en otro “tráfico en la calle”, y en otro “me duele la garganta”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puedes repetir este juego con cualquier experiencia, con cualquier elemento o aparición que percibas, sientas, o pienses (imagines, recuerdes, sea una emoción o una idea). Cada vez haz preguntas, no sobre su historia, sus causas o sus efectos, sino sobre la experiencia en sí: dónde aparece, cómo la sientes, qué te la anuncia, cómo y dónde desaparece, a qué distancia se halla de la conciencia presente... Y volviendo a la gramática. ¿Quién es el sujeto hacedor de esos elementos de tu experiencia? ¿Dónde está?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo que percibes, sientes o piensas son apariciones que surgen y se desvanecen en tu experiencia inmediata y de las que tienes conciencia gracias a eso que es consciente aquí ahora, y que en ningún momento se halla separado del espacio en el que ocurre dicha experiencia. Cualquier experiencia que no esté presente aquí ahora no existe más que como la idea que la enuncia (“esto me pasó ayer/hace x años”, “ojalá ocurra esto dentro de 3 meses”). Y digo “tu” experiencia como puro formalismo para poder escribir una frase que sea comprensible ya que ni siquiera tienes pruebas de que sea “tu” experiencia, pues, ¿de qué otra experiencia estás consciente excepto de esta que ocurre aquí ahora? Y ¿dónde lleva colgada dicha experiencia el título de propiedad que identifica al dueño?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía podemos simplificar esto un poco más. Todo lo que percibes, sientes o piensas es “lo mismo”. No me refiero a que sea lo mismo en el sentido relativo de la palabra. Está claro que la idea “2x3=7” no es relativamente hablando igual la idea “2x3=6”. Pero en sentido absoluto ambas son pensamientos; incluso la idea “2x3=7 es incorrecto” es un pensamiento que aparece y luego desaparece. Lo que aparece son apariciones y, cada vez, es una idea aprendida e interiorizada la que te informa que “esto es una sensación corporal”, “esto es una percepción sensorial”, “esto es un pensamiento”. Pero date cuenta de que todas estas descripciones son etiquetas clasificadoras que se les cuelga a posteriori: en ningún momento se anuncian a sí mismas como “sensación del cuerpo”, “percepción del mundo allá afuera”, “pensamiento mío”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que crea a la persona es un malentendido debido al hábito de tomar en serio estas estructuras de la mente (y del lenguaje) más allá del valor que tienen como herrmientas. La persona es la costumbre de creernos que existe un mundo ahí afuera, independiente de nuestra experiencia inmediata, dentro del cual nos movemos como un cuerpo al que consideramos mío, en el que se halla mi mente, dentro de la cual existe una conciencia (la mía) que me ilumina y me permite evolucionar separadamente del resto de las conciencias humanas (y ahí no sólo nos separamos los unos de los otros sino que además nos separamos del resto de las criaturas, devalúandolas a una existencia de tercera clase sin derecho alguno). Al ignorar nuestra experiencia inmediata creamos la persona que creemos ser y, con ella, todos los miedos que la asedian, sobre todo el miedo a su merma, desaparición o muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La persona es la creencia en un límite que nos separa de todo lo que aparentemente se halla fuera de “mi persona”. Aprendemos y nos acostumbramos a pensarnos como personas (cuerpo-mente dueño de algo de conciencia) que sobrevive en un mundo gigantesco existente fuera de nosotros. La persona surge cuando colgamos un “yo” equivalente a la persona (con todos sus hábitos y creencias) como sujeto de cualquier aparición en mi experiencia: yo percibo, yo siento, yo creo, yo recuerdo, yo anhelo, yo sufro... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La experiencia directa contradice totalmente dicha separación y demuestra que lo único consciente es ese espacio en el que todas las apariciones surgen y se desvanecen. Cualquier experiencia nos demuestra que todos esos elementos no son más que ideas que enuncian “esto es eso”, “esto es aquello”, nada más. Y todos surgen y se desvanecen en el mismo “lugar”, en ese espacio innombrable que la literatura llama conciencia (e incluso esta palabra no es más que un concepto o etiqueta más con el cual entendernos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Investiga tu experiencia inmediata y cuestiona cada aparición. Para, mira, y date cuenta de como es una idea la que enuncia “esto es un picor”, “’tengo que hacer la cena’ es un pensamiento”, “esto es un sonido”. Fíjate en como todo lo que puedes investigar son objetos de los que estás consciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si todo lo que aparece y desaparece en tu experiencia son objetos, ninguno de esos objetos puede ser el sujeto. Es decir, si estás consciente del cuerpo (de esas sensaciones corporales), el cuerpo no puede ser el sujeto, el cuerpo no puede ser eso que es consciente. Si estás consciente de pensamientos (imaginaciones, recuerdos, ideas –eso que llamamos mente), la mente no puede ser consciente. Si estás consciente de percepciones sensoriales, el mundo tampoco puede ser consciente de nada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, ¿a qué vas a llamar “yo”? ¿Qué o quién es el sujeto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sujeto sólo puede ser eso que realmente es consciente. La persona, el conjunto cuerpo-mente, no es consciente, sino que es parte de eso de lo que estás consciente. Si lo examinas ni siquiera es un conjunto, pues cada idea “esto es eso” surge de una en una. Y ninguna es consciente de otra porque todas ellas son objetos y los objetos no pueden ser sujeto. Y si la persona es un objeto del que estás consciente y no eso que es consciente, ¿cómo puede haber personas más conscientes que otras? ¿Puede haber personas que necesiten purificarse para merecer experiencias espirituales que confirmen su avance?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabiendo esto ¿qué sentido tiene hablar de sujeto hacedor de dichas apariciones? Indaga esto: ¿De dónde y cómo aparecen? ¿Qué relación tienen unas con otras? ¿Qué las diferencia? ¿Las puedes predecir? ¿Se pueden dominar? ¿Cuánto duran? ¿Cómo desaparecen? ¿Qué queda cuando ya no están?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez entiendes que los objetos no pueden ser conscientes de nada, ves también que eso que llamamos sujeto tampoco es tal, pues no se puede decir que sea “hacedor” ni “creador”. Como mucho (y esto también es una idea, es decir, una forma de hablar de algo sobre lo que no es posible hablar) eso que es y que es consciente es “un espacio” impersonal (y añado comillas porque no tiene dimensiones, ni atributos, ni bordes, ni centro, ni principio, ni fin, ni se puede medir, y por lo tanto no hay palabra que adecuadamente lo describa) en el que se origina y desaparece nuestra experiencia, es decir, todos los elementos que forman lo que comúnmente denominamos mundo, cuerpo y mente. Al no haber nada más, “espacio” y apariciones no pueden ser más que “de la misma esencia”. Si no encuentras otra cosa, ¿de dónde iban a proceder dichas apariciones? ¿De qué iban a estar hechas? ¿Qué o quién iba a crearlas? Sujeto y objeto son conceptos que nacen y se desvanecen el uno con el otro; sin uno, el otro no sobrevive. Y ninguno es. Sólo “eso que es y es consciente” es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Repite este juego una y otra vez con cualquier elemento de tu experiencia inmediata y según las ganas que tengas. Si “encuentras” ese espacio consciente, verás la persona que habías creído ser y todos esos hábitos, miedos y preguntas de manera muy distinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontrar ese “espacio” y sentirse a gusto en él es el objetivo de una meditación bien entendida. Encuentra este espacio consciente y “ve” como todo lo que creías que existía (“mi persona”, “mi cuerpo”, “mi mente”, “mi historia”, “el mundo”) son sólo apariciones que vienen y se van sin dejar rastro. Incluso la memoria (los recuerdos) no es más que una idea que aquí ahora enuncia “esto pasó de tal y cual forma”. Fíjate en que lo único que persiste es ese espacio consciente en el que toda experiencia viene y va. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ése es el fluir que llamamos vida o existencia. Es un un juego de apariciones que, como luciérnagas en la oscuridad, se encienden, vuelan, y desaparecen en un campo que la literatura denomina conciencia. Sólo las etiquetas que unas apariciones aparentan darles a otras (pensamientos que nos hemos acostumbrado a creer desde que pensamos que pensamos) las clasifican como “yo” o “no yo”, en “aquí” o “allá”, en “bueno” o “malo”. En realidad, sin ninguna etiqueta, ¿qué queda? Nada en absoluto excepto eso que no se puede nombrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-8475979608580035003?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/rNHuUypIih8" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/8475979608580035003?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/8475979608580035003?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/rNHuUypIih8/ser-practico.html" title="Ser Práctico" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/S0MQLO82QmI/AAAAAAAAABY/Up0JmIlEfDw/s72-c/Felix+%26+Theo+035.JPG" height="72" width="72" /><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2010/01/ser-practico.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUUFRHs7fSp7ImA9WxNbF0Q.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-1940178338294202430</id><published>2009-11-21T10:36:00.003+01:00</published><updated>2009-11-21T10:53:35.505+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-11-21T10:53:35.505+01:00</app:edited><title>Being Me, Myself and I</title><content type="html">The story of my life seems to revolve about me trying to find myself. But who is this “me”? Does it have a life? And what is my self? If I look at “me”, what do I see? When I look for “me”, what do I find? Do I find myself?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;Wherever I go, whatever I do, there is this “me” keeping me company. It remembers a past, thinks about the current circumstances, makes plans for the future, and feels all sorts of emotions. This “me” seems to be the subject of the story of my life.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The truth however is that I can’t locate this “me” anywhere save for the pictures of it I have in my head. When I look at what I believe to be “me” I only see things. At the moment, all I see of “me” is a lap that disappears under the desk and a pair of hands typing on a computer keyboard. And when I look for it in the mirror, I also only find things: parts of a body on a piece of glass. This is all I can see of this “me”: things or reflections of things.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I seem to look for “me” in everything I do and to find “me” in every thought I think. And I seem to express “me”, thus reinforcing this sense of “me”, every time I communicate, whether by word or behaviour, what I believe this “me” is about: my opinions, my ideas, my sorrows, my strengths, my experiences, my fears, my hopes, my feelings... And there always seem to be other “me”s that reflect all this back to me: what I did, what I said, how I behaved, how I felt.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;This “me” that I believe to permanently be and that I constantly reference has been changing since I remember being aware of it. It’s even funny to say it’s permanent! In fact, it’s anything but constant or permanent. These reflections I see on the mirror have changed so much over time that if I saw them walking on the street today I would hardly recognize them. Also the way it feels keeps changing from one moment to another: happy or sad, energetic or ill, angry or loving… As for the stories about “me”, I often wonder “Was that ever me? Really?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Except for a bunch of stories, passing moods and images, all I find of “me” is a vague concept I refer to as the leading character in the story of my life. And yet here it is, this “me”, persistently appearing in this on going story.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;What about myself? Can I find my self?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Because I can’t locate “me”, perhaps what I am myself is what’s in my face (or where “me”’s face should be when I look out from it): the world I perceive –in addition to what I reference as “me” and which in the form of thoughts, sensations and emotions, is very much part of my experience.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No matter how I try, I can’t separate “me” from what’s happening. In other words, it’s impossible to separate what’s in front of “me” from my experience of what’s in front of “me”, regardless whether it’s the sound of a car driving by (don’t I hear it here in myself?), the color of my sofa (my perception of this shade of red is only here in myself), or the fight I had with my boss this morning (here, in myself, do I feel stress). I can’t separate any thing from my experience of that thing. I must therefore conclude that I have no evidence whatsoever that things exist as stand-alone entities –not even the collection of things I call “me”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;My self is one. Right now, here, “me” + what’s happening are always being experienced as one-thing: myself. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;While “me” seems to be an independent character in the story of my life, and it seems to keep evolving in time, my self appears as a layered and interconnected experiencing of thoughts, emotions, sense perceptions, and sensations that is always alive here now. My self is in fact life itself as it is being right now. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;As life, there is no history of myself. My self knows no time, for it is only always here now. Life is always what’s happening –not what has happened or what will happen; it is always fresh and new. Any memories or projections would be thoughts that would seem to appear here now. Life is not what’s happening “to me” either because “me” is another thing that is happening “within” myself, that is being been “as part of” this one-thing.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;As “me”, I seem to be the subject of the story of my life, a time-limited, individual life. However as “me”, I have no life of my own. “Me” is subject to myself, to the only life there is.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;As “me”, I look for myself there, in my story. However, I myself am always here. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;As “me”, I hope to find myself in time and thus I keep ignoring my self’s presence. I myself am always present.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;So what am I?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Firstly, I am. I am being. I am that which being is. This is not the same as saying that I am all or in all the things that are because things are not. Things only seem to be; they appear to be, and they appear always with “me”. I am not a thing but I am not nothing. I am no-thing and because there are no things, I couldn’t be in things. I am not locatable in space (which would appear between things), and therefore I can’t appear to “me”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;If I appeared, I would be an appearance and could disappear; I could not-be. But I can never not-be because I am that which being is. So although and because I don’t appear, I always, timelessly am. I know no such thing as time, so I am not placeable in time. I am therefore always present; I am always with “me”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I am absolute integrity. I am one, the only one. I am always myself although, as “me”, I “some times” seem to not-be all my self is. Being the only one however, I am always all that is.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Because I am one, there is nothing to know for there is nothing my one self is not. This is not the same as saying that I know nothing because, being all that is, I am all the knowing there is. However, because there are no things, I am not findable in knowledge. And because I know no things, I don’t know about “me” or its story. Yet this doesn’t mean that I can’t be knowable as myself; after all, I am always with “me”, so I am myself the nearest and dearest to “me”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;As “me”, I will never understand this. When I recognize my self however, it becomes obvious that me, myself and I is always only one. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-1940178338294202430?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/kIrM8PdKdvY" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/1940178338294202430?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/1940178338294202430?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/kIrM8PdKdvY/being-me-myself-and-i.html" title="Being Me, Myself and I" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2009/11/being-me-myself-and-i.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;C0ENQXc4fSp7ImA9WxNWFUw.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-5938523996276708582</id><published>2009-10-14T11:04:00.003+02:00</published><updated>2009-10-14T11:14:50.935+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-10-14T11:14:50.935+02:00</app:edited><title>Being Water, Ocean and Waves</title><content type="html">A slightly different version of the metaphor of the ocean and the waves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imagine water was aware. Imagine the ocean. The ocean is aware water being an ocean of water. An ocean, being an ocean, does what an ocean does. At the bottom, it is very still, unmoving water; at the surface it is constantly moving, shaping itself in the form of different waves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;At the bottom, the ocean, in its absolute stillness, is water aware of being water. It is not busy with or worried about its being an ocean. It rests in and as that which it is; “here” there is nothing to distract it.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;On its surface, the ocean’s movement produces waves, which is what an ocean can do because it is that: an ocean. “Here” (still nowhere else but the ocean) its movement, its rising and crashing, the foam and the roaring (all “things” which the water is aware of “now”) appear so central that they seem to obscure the water’s awareness that waves are what an ocean does, while uninterruptedly being water. Although and because water is that which is aware, the water “here” seems to become many different “entities”, each with an individual, special shape: this particular moving wave here, now vs. that particular one there or then. It seems that every wave is aware of itself as a wave -the knowing that they are nothing but the ocean, or that it is only water moving… oh well, they are too busy “being” waves. “Here” it seems as if one wave, its particular speed, volume, or height had an impact on other waves. Each wave, in the limited awareness of what is going on “from” the perspective of its apparent form, assumes it is in charge of its own movement. It has to run away from larger, dangerous waves if it doesn’t want to be crashed upon, or it has to move faster in order engulf the one ahead to it. &lt;br /&gt;Because water is aware, waves have this “feeling”, this “knowing” that they are “something else”, that they “somehow belong together into something larger, more powerful, and more pure”. No wave has ever returned after crashing. And constantly, new waves appear out of nowhere, or out of the already existing waves. There are waves with intuition that tell about something called Ocean. They say it is vast, eternal, omnipresent and omnipotent. They recommend to look within, to go deeper and find this force. Other waves talk about Water, still, peaceful and omniscient Water. Look for the knowing of that which is your essence, they say, be like Water. No wave has ever found either Ocean or Water, but they are told how to be-have in order to have (be) such qualities. They are given instructions to be a better wave, or a purer wave, or a stronger wave, a more peaceful wave…&lt;br /&gt;Waves develop a sense of purpose and effort in order to follow the advice. They struggle to rise high and endure. They feel for those weaker than them that “don’t make it”. Some seem to succeed and are admired. Others strive to keep up, to be like the taller waves. Some fail and never produce but a tiny ripple. Others resign and do not even bother… They all suffer, because as waves, “sooner or later” they will “one way or another” disappear and will seem to be replaced.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Is there a cause that makes water in the ocean be the ocean? Is there any purpose to the ocean’s movement and apparent creation of waves? Is there any meaning inherent in the waves’ shapes and forms? Will a wave ever succeed in being anything other than the ocean’s movement? Will any effort by a wave change the nature of the ocean, its being, its movement? Do the same waves that disappear ever return in a new form? Do the waves go anywhere after disappearing? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Do any of these questions make any sense?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;There is only water. At no point does water coexist with an ocean or with many waves. There never is an “ocean thing” and there never are many “wave things”. From the perspective of water, there is no ocean, there are no waves. Ocean is what water is being. Waves are what water, in its being an ocean, does. And yet, in an ocean of water, waves appear, rise and dissolve always anew, each wave just once, all of them together at once just once. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-5938523996276708582?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/XEsNvOThgno" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/5938523996276708582?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/5938523996276708582?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/XEsNvOThgno/being-water-ocean-and-waves.html" title="Being Water, Ocean and Waves" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2009/10/being-water-ocean-and-waves.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;AkMHQXw9eyp7ImA9WxJaFUs.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-5384402448331174382</id><published>2009-08-06T16:17:00.003+02:00</published><updated>2009-08-06T16:20:30.263+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-08-06T16:20:30.263+02:00</app:edited><title>Being Personal</title><content type="html">Is being personal?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Being, the experiencING to be, “am”, is too large to fit in the mind (to express it somehow). All things are one-thing or no-thing. And here now, we are always experiencing one block of experience (one-thing) which includes everything that is present: body sensations, emotions, thoughts, and sense perceptions.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;The mind is a tool of division and analysis and can’t comprehend one-thing. It will take “I”s experiencing and will break it down into a list, a sequence, of what is apparently being experienced. It will separate, analyze, categorize and file. Mind can’t go a level “up”; it can only continue to drill down. So it says “I see a tree”, but, is that really your experience, that “you see a tree”? No. Your immediate experience is much larger yet simpler than “I see a tree”. It’s one block, one-thing, of which your mind and body are “part of” or “objects in”. So the experience you refer to when you say “I see a tree” is not equal to “I” (subject doer of) + “see” (action of perceiving with the eyes) + “a” (1) + “tree” (woody perennial plant having a single usually elongate main stem generally with few or no branches on its lower part). &lt;br /&gt;Saying “I see a tree” is a means of communication that allows me to know what you mean, but it leaves out 99% of your experiencing. Mind can in fact give you tons of information on “I”, on the sense of sight, on numbers, and on trees. But it won’t be able to show you the one-thing, the globality of your experience in one block, because it can’t grasp it; and it won’t show you the no-thing which is being it either because it’s not an object.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Investigate your (“I”s) direct, immediate experience: see what is present, where or in what it is present (conscious space), as what it is present (experiencing). See if there’s room “there” for an “I” (separate, with borders, with a center) to whom it is all happening, or whether “I” (whatever appears as thoughts, emotions, sensations, perceptions) is just a bunch of more objects also present as and within experiencing. See if the space is ever touched by the things presently appearing in it.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“I” can’t know no-thing because “I” is a thing (bunch of objects) that is appearing out of the one-thing that is being been. That-which-being-is doesn’t know any things, although and because all things are being been as one-thing by it.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;That-which-being-is brings one-thing into experiencing and the mind translates it into the many things that “I” apparently experiences. But that-which-being-is knows of no “I” because it’s never touched by any of those apparently separate things. “I” (body, mind, story) is being been, like everything else, “as part of” the one-thing. That-which-being-is is being all these appearances, including “I”, not separately but as one-thing. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The thought “I’ll never understand this” and the feeling of anxiety attached to it are just objects that are present in this space of experiencing. The thought “I see this and know there is no separation” is another object that is being experienced in this space. Yet neither of them touches the space itself. Hence the non-dual pointers: There is nothing to get and nowhere to go; what you seek, you already are; what is sought is already always present here now.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;By investigating “I”s experiencing, it is seen that there is no separation between the apparent experiencer and the experienced appearance. Here now, it cannot be one or the other, one without the other; it is all one-thing.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Being appears to be personal (as “I”s experience –thank goodness, imagine living in numbness!) and yet it is not. That is the paradox. There are no things; there is only the mystery of no-thing being one-thing, appearing as all things.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-5384402448331174382?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/UyAaJcLVr8U" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/5384402448331174382?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/5384402448331174382?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/UyAaJcLVr8U/being-personal.html" title="Being Personal" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2009/08/being-personal.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CkIBRns4fyp7ImA9WxNUE04.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-3344687007116436896</id><published>2009-08-03T10:27:00.004+02:00</published><updated>2009-11-04T11:29:17.537+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-11-04T11:29:17.537+01:00</app:edited><title>Aprender y Actuar</title><content type="html">Sé que soy, que existo. Sé que estoy presente aquí ahora. Tengo la certeza absoluta de existir; siempre la he tenido. Nadie me lo ha enseñado, y no he necesitado aprender ninguna lección para saber que soy. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida, ese transcurrir de acontecimientos que guardo en el libro de contabilidad de mi memoria, me ha puesto en un sinfín de situaciones, rodeado siempre de personas que me han enseñado lo que sé. Y sin embargo es irrelevante el tipo de experiencias que haya tenido (buenas o malas, felices o desastrosas, admirables o criticables), nada puede mover esta convicción mía. Soy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;Esta convicción es total, completa y perfecta. Es tan absoluta que, por mucho que busque poesía para describirla, lo único que encuentro es sencillez máxima porque simplemente es; está ahí en cuanto abro los ojos por la mañana y me acompaña a lo largo del día, sean como sean mis días. Cuando cansado me acuesto por la noche sé que puedo contar con ella, que me llevará de la mano por los sueños, que luego, en las profundidades de mi dormir vacío, renovará este cuerpo de elementos, y que, al día siguiente, permanecerá ahí, fiel y envolvente, para que pueda afrontar lo que me depare el mundo en su reaparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No le falta nada y no me exige nada. Nunca me abandona y tampoco me ha parado los pies jamás. Siempre es la misma; nunca me ha puesto condiciones ni me ha presionado jamás. No sabe de prohibiciones ni exhortaciones. De hecho, silenciosa y constante como es, apenas se hace notar. Si la miro, si me fijo en ella por brevemente que sea, veo que no tiene forma, ni lugar, ni tiempo alguno. Es transparente y global.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa naturaleza suya tan acogedora, tan inclusiva, es, tal vez, la razón por la que no le hago caso y por la que no le presto atención alguna. Me resulta tan fundamental, tan propia y sobrentendida que se me hace ridícula la idea de que pueda ser relevante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin y al cabo, desde el principio, para lograr cualquier objetivo, me he tenido que concentrar en lo que no sé. Desde que llegué a este espacio temporal que llamo mi vida he estado, acompañado y alentado por otras personas, luchando por aprender todo aquello que aún no sé y por conseguir lo que todavía no he logrado. Aprendí a comer, a andar, a hablar, a dominar mis emociones, a razonar y prever resultados, a adaptar mi comportamiento... Me enseñaron a considerarme “una personita”, a valerme por mí mismo de acuerdo con valores varios que me inculcaron y que iban a convertirme, dios mediante, en una persona “hecha y derecha”, que estuviera en condiciones de rendir en una sociedad de personas similares a mí. Aprendí en un hogar, en una escuela, en una universidad; aprendí una profesión, me integré en un lugar de trabajo. Aprendí de mis mayores, de mis amistades (mejores o peores compañías), de los llamados ejemplos a seguir de esa misma sociedad de la que, me guste o no, esté de acuerdo con sus usos o no, formo parte. Aprendí de sus intelectuales, de su historia, de sus ídolos, de sus mesías y hasta de sus horteras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lección más fundamental que he aprendido, la que caló más profundo, es que siempre me queda algo por aprender porque todavía hay algo que no he conseguido. Haga lo que haga, me esfuerce como sea, nunca llego a lograr del todo mis objetivos. Será quizás porque son miles, grandes y pequeños, los que persigo en las diferentes facetas de mi vida. O quizás porque estos objetivos cambian constantemente según mis gustos, mis circunstancias, mis necesidades o mi edad, incluso cuando, seguro de haber cumplido y creyéndome cerca del final, mi único objeto es que me dejen tranquilo. Sea como fuere, siempre parece haber una zanahoria inalcanzable colgando unos pasos delante de mí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta manera, yendo en pos de tanta compleción (aunque ya no me atreva a hablar de sueños) mi bagaje aumenta y viajo, con cada día que pasa, más cargado de conceptos, de ideas (aunque ya no crea en ideales), hábitos, remordimientos, recelos y de ansíadas redenciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy contabilizando y guardando bien adentro todo esto que he aprendido. Soy una especie de libro de cuentas con un debe y un haber que pocas veces quieren cuadrar. Ahí conservo una retahíla de defectos y de virtudes, de frustraciones, orgullos, hastíos y retos, con los que brego. A veces se tercia una tregua, otras la batalla me consume. Pero ando la vida, callado o a gritos, negociando un tratado de paz sostenible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el escenario de la vida, mi personaje, la persona que soy, aparece como el conjunto de esos deberes, haberes y haceres que se perpetúan a golpe de fortunas y reveses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es tan enrevesado el guión de mi papel, son tan ambiguas las órdenes del director...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un verdadero teatro, un trajín de actores, esta vida. La puesta en escena es a menudo deficiente y el director pierde los papeles de cuando en cuando. Con su voz chillona me da órdenes, me amenaza con futuros desastres, me compara con otros miembros de la troupe, humillándome o ensalzándome según su humor y lo alto que haya puesto el listón para este acto –sabe dios qué estándar de perfección espera que alcance. Y qué puro desconcierto la sucesión de escenas cómicas, trágicas, dramáticas... ¡Imposible hacerle honor al libreto! La absurdidad de sus exigencias frecuentemente hace que me pregunte qué mente tortuosa lo habrá escrito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta obra que es mi vida, mi personaje actúa según las órdenes de este director y reacciona después de acuerdo con las reseñas de los críticos. A los más críticos de todos, junto con el director, los llevo, parece ser, metidos en mi cabeza, donde nunca están tranquilos, como si de una jaula de grillos hiperactivos se tratara. El barullo es ensordecedor. Cómo deseo que se aquieten, que se contenten...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es la experiencia de mi vida. Día tras día, año tras año, la función se desarrolla y voy actuando mi papel como mejor puedo y según me dejan. Los actos transcurren paralelos, simultáneos, ahora hacen reir, ahora llorar. Las órdenes y las críticas se suceden, y siempre aparecen nuevas escenas con otros personajes con los que lidiar. El director a menudo rectifica el guión y me veo obligado a aprender una nueva cara del personaje, una nueva emoción, otro método de transmitirla. Luego hay reseñas para todos los ánimos. Y así continúo sobre el escenario, sea cual sea el decorado, con lo que me echen. Aun cuando los demás actores van desapareciendo o mi guión se frena, director y críticos siguen ahí, dando caña aunque sea revisando actos ya concluidos o criticando el papel de otros personajes. En el fondo, mi personaje siempre se siente en peligro. Y lo que más teme es que lo eliminen de la obra, que ésta pueda continuar perfectamente sin su papel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Me he detenido alguna vez a investigar quiénes son las bestias que me dirigen y critican? ¿Por qué tienen tanto poder? ¿Quién es el dramaturgo psicópata que escribe semejantes piezas? ¿Quién es el actor que interpreta este personaje que me ocupa la vida entera?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo que he aprendido a lo largo de mi vida ha ido llenando este personaje. Lo que este personaje cree, piensa, siente y hace ha sido aprendido y ensayado miles de veces. Cuando tengo éxito y mi representación satisface es sencillamente porque he sabido aplicar conocimientos y convencer. Cuando, por el motivo que sea, mi personaje no queda bien integrado y decepciona, es porque algo me ha fallado y no he logrado poner en práctica las lecciones que debería haber asimilado para la escena que tengo a mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que digo “yo” me refiero a mi personaje. “Yo” es equivalente a la persona que interpreto, al cien por cien, desde que me levanto hasta que me acuesto. Día sí día también, lo doy todo por este “yo” con el que tanto me identifico. A fin de cuentas, cuánto me ha costado y me cuesta estar a la altura de sus circunstancias... Cómo temo que quede en ridículo, que le hagan sufrir, que recorten su papel... Y ¡cuánto miedo me da su desaparición!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Curiosamente, “yo” también incluye al director y gran parte de los críticos que me asedian. Unos aspectos de “yo” los dirijo más hacia afuera (los del personaje); otros aspectos de “yo” se me quedan dentro (los del director y críticos), tan profundos, tan camuflados, que me cuesta mucho valor reconocerlos; tanto que casi nunca les planto cara. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo” conforma la experiencia de representar mi personaje, tanto hacia fuera como hacia dentro. Eso es “yo”, a eso me refiero siempre que utilizo el pronombre seguido de cualquier verbo... Yo hago, pienso, voy, actúo, reacciono, medito, decido, digo, creo, busco, vivo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un verbo que se me resiste: el verbo ser (y a veces el estar). “Yo” ¿soy?. Lo que soy, ¿es “yo”? ¿En verdad? Esa, desde luego, aparenta ser mi experiencia en el teatro del mundo, pero ¿es la experiencia de “yo” la realidad que soy?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es evidente este “yo”. El mundo entero lo conoce y me lo trata, a veces incluso me lo restriega por las narices. También es obvio que soy. No me cabe la menor duda. Soy, estoy presente. Nada ni nadie me podría convencer de lo contrario. Lo que me ocupa es la cuestión de si ambas obviedades van de la mano, siempre, necesariamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo puedo algo tan ligero, claro y limpio (la convicción de que soy) existir como este “yo” que tanto me pesa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo soy: una paradoja. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo” denota mi persona, sus andanzas, sus percepciones del mundo. Todo lo que “yo” experimenta está siempre en relación con lo que ha aprendido. “Yo” sólo experimenta lo que ya sabe, de ahí que sea un esfuerzo constante lo de aprender. “Yo” aprende lo que experimenta, y experimenta sólo lo que ya sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy es una convicción que nunca he tenido que aprender. Es algo que no me cuesta nada: ningún esfuerzo. Es tan fácil, inmediata, y tan cristalina... Y sin embargo sería imposible que hubiera “yo” sin soy. Soy (esta certeza vacía de los objetos que “yo” le cuelga según se encuentra) es siempre, inalterado e inalterable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo” somos muchos, vamos cambiando con la edad, haciendo un montón de cosas, dependiendo de las escenas que representamos, de las críticas que nos damos, de las órdenes que nos obligamos a seguir, de los demás personajes con los que compartimos guión. Si no fuera por esa convicción de que soy, no reconocería mis “yos” a medida que éstos van cambiando (de cuerpo, de opiniones, de alrededores, de hábitos, de salud, de humor). Soy es la constante perpetua, pero la confundo con la constancia de mi personaje (ese tiempo imperfecto también y tan bien asimilado), que en realidad son miles de papeles que un día dejarán de existir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confundir: Mezclar, fundir cosas diversas, de manera que no puedan reconocerse o distinguirse (Diccionario de la Lengua Española, 22ª Edición).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mía es confusión por asociación falsa. Falsamente asocio la presencia que soy, la certeza de que estoy presente, con este “yo”, cuando, si me paro a mirarlo, este “yo” es imposible que sea lo que soy. “Yo” está en soy y gracias a eso que soy, pero no es realmente lo que soy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegar a lo que soy, a esta convicción total, a través de este “yo” parcial me resulta tan imposible como llegar al actor a través del personaje. El personaje en el escenario jamás llegará a conocer al actor que lo representa: mientras el personaje es representado, el actor no existe como tal, excepto como lo que da vida o representa el papel. Por lo tanto nada puede aprender o conocer sobre él. Y sin embargo es la presencia del actor, su poder, la que permite el desarrollo del personaje. Son uno y el mismo. ¿Qué sería del personaje y de su obra sin esa fuerza que lo representa sobre el escenario?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viendo que “yo” (mi personaje persona) jamás llegará a conocer lo que soy (el actor del que “yo” toma presencia prestada para existir), se me agota la esperanza. Este “yo” tiene que ser una manera de hablar, de actuar sobre el escenario del mundo. No concuerda con lo que soy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sería posible corregir esta confusión? Si “yo” no soy, ¿qué es lo que soy? Si “yo” únicamente existe asociado a los objetos fruto de lo que he ido aprendiendo, ¿quién es el sujeto que se halla escondido detrás de esta convicción tan mía, tan perfecta, de ser? ¿Cómo sé siquiera que esa convicción de ser es mía, que le pertenece a “yo”? Si me paro a mirar, ¿no poseen los demás miembros de la troupe, esa misma certeza? Desnudos de las características que creen o creemos ser (nombres y formas), ¿dónde se hallan las fronteras entre unas convicciónes y otras? ¿Quién posee un título de propiedad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo” no halla jamás respuestas a estas preguntas. Toda la experiencia de “yo” se basa en lo que ha aprendido, interiorizado y asimilado como mío, como lo que creo que soy. Igualmente si me fijo en la experiencia que “yo” tiene de los demás. Todo son objetos: nombres, formas, y características aprendidas y por lo tanto partes del guión susceptibles de ser rectificadas y eliminadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una posibilidad que se me ocurre es la de modificar mi atención. Tal vez podría enfocarla menos sobre los objetos que creo ser (que aparentemente me definen como “yo”) y acercarla a esa luz tan absoluta que siempre me acompaña: soy. En esta investigación atención se hace sinónimo de identidad, lo que significa, ni más ni menos, que me hago consciente de la paradoja “yo soy”. Es cuestión de llevar la atención río arriba hasta su origen. Podría concentrarme menos en “yo” (lo que le sucede, lo que piensa, lo que le dicen, lo que hace, lo que le han hecho, lo que le puede acontecer) e investigar esa otra experiencia, más directa, más íntima y mucho menos complicada, que me alumbra como eso que soy. Si continúo corriente arriba del “yo” cotidiano con el que me identifico llego al soy que aparentemente engendra ese “yo”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos sucesos me distraen a lo largo de mi viaje. La atención está muy acostumbrada en ir en dirección contraria. Cualquier objeto (pensamiento, emoción, evento) la atrae como un imán y tira de ella corriente abajo desdoblándola otra vez. Estas distracciones, aunque parezca difícil estar al tanto de ellas y puedan resultar frustrantes, me sirven de guía. Adonde suele ir mi atención, ahí encuentro el nudo de identidad “yo” momento a momento. Desde ahí, esté donde esté ese nudo, vuelvo a emprender el viaje río arriba preguntándome de dónde surge ese “yo” que se identifica con tal o cual objeto (quién es ese “yo” que ahora busca eso, o trata de evitar eso otro; de dónde viene; para quién es eso que busca o intenta evitar). Así mantengo el rumbo en dirección soy. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es interesante lo mucho que cuido y mimo a este “yo” cuando el mundo que me rodea parece tan ocupado con él como “yo”. Los demás personajes con los que comparto función parecen tener un sinfín opiniones y expectativas sobre “yo”. Siempre tienen algo que decir sobre “yo”, siempre esperan algo de “yo”. Su afán sería más que suficiente para mantenérmelo... Podría bien ahorrarme esfuerzos y centrar mi atención, de vez en cuando, según me acuerde, río arriba, en la convicción de que soy, más allá del nombre, forma y características que le tengo (o tienen) asignados a “yo”. ¡Qué alivio sería descansar en esta certeza que soy y que constantemente siento a mi lado, sin tener que conquistar nada, sin tener que defender nada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta convicción, esta certidumbre, es absolutamente decisiva. Es no obstante tan ordinaria, tan presente, que se me escapa. “Yo”, ni el mío ni el de nadie, sería posible sin ella. Ninguna escena y ninguna función existirían sin ella. Sin embargo es más espectador que dramaturgo. Ella presta vida a los personajes, a los decorados, a los directores, a los críticos y a la producción entera pero los deja hacer, sin corregirlos ni mandarles nada, con tal de poder presenciar el desarrollo de la obra, las obras, mi obra, nuestras obras. Su obra. Una. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un misterio; de verdad que no sé como lo hace. A veces pienso que sólo espera una invitación para poder jugar con nosotros, para poder participar. Se me antoja con ganas pero tímida y, por eso, escurridiza. Como si quisiera estar segura de que la invitación no tiene doblez. No tengo ni idea de cómo trancurrirá mi papel una vez se haga notar. Cuentan muchas historias sobre experiencias espectaculares pero su quietud me indica que no espera nada extraordinario de mí, por lo menos nada a lo que yo no esté dispuesto a acceder. Tiene ya demasiados altares y le han puesto muchos nombres en los que no se reconoce pues todos se hallan río abajo de donde ella mora, tal colores de un arco iris nacido de su luz pura desdoblada por efecto de la conceptualización. Así pues hace oídos sordos a las súplicas y a los rituales de quienes la utilizan para provecho de su “yo” y que pretenden, a sabiendas o sin ser conscientes de ello, chantajearla. Ella aguarda, serena, a que arriben a donde habita y le extiendan una invitación sincera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece sólo interesada en presenciar este espectáculo fantástico. Ya lo es todo y lo tiene todo; no hay nada que “yo” le pueda ofrecer. Tampoco podrá ser jamás mía; “yo” no la puede poseer ya que sin ella no habría “yo” y, en ese sentido, “yo” soy suyo. Corriente abajo o corriente arriba, ya somos solo uno. Es absolutamente libre y siempre ha hecho lo que ha querido. Por lo tanto mi invitación es tan sólo eso: una invitación libre de todo compromiso. Si quiere, cuando quiere, se muestra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo” sigue ahí, vivito y coleando en medio de la función. Es lo que es, producto de un aprendizaje sin el cual sería otra persona y, ésta, una obra distinta. Lo necesito para poder actuar, para ejecutar el papel que tengo asignado, que no es decir poco. Como cualquier otro papel, el mío va cambiando y a veces me tengo que esforzar, tanto más cuanto más la ignoro. A medida que investigo, que repito el trayecto río arriba, éste se hace más fácil y el miedo que se cierne sobre “yo” disminuye o, al menos, me doy cuenta que no hay nada personal en él: es simplemente un efecto más de la tramoya. Esto a menudo me hace reir. Al principio su sentido del humor me parecía macabro, llegando a hacerme enfadar, incluso a llorar. A medida que nos vamos familiarizando me parece amoroso y conmovedor. De cualquier modo, sé que lo que comparte conmigo no es nada que debo aprender y que tampoco ha de convertirse en carga para “yo”. A “yo” ya le pesan demasiadas ideas y creencias. Sus revelaciones vienen y van, pero una vez entendidas desaparecen sin dejar rastro. En general, parece como si “yo” cada día me molestara menos, como si se hiciera más llevadero. Me digo que eso debe de ser su manera de comunicarme que la mera intención mía de invitarla, si sincera, es prueba ya de que ha aceptado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, como al principio, el espectáculo debe continuar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-3344687007116436896?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/6RAGYujDO-Q" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/3344687007116436896?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/3344687007116436896?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/6RAGYujDO-Q/aprender-y-actuar.html" title="Aprender y Actuar" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2009/08/aprender-y-actuar.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0cAQ386eSp7ImA9WxNUE08.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-430062106232720540</id><published>2009-08-03T10:26:00.005+02:00</published><updated>2009-11-04T11:04:02.111+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-11-04T11:04:02.111+01:00</app:edited><title>Investigar y No Saber</title><content type="html">Sé que soy. ¿Cómo sé que soy? Porque estoy presente aquí ahora. Tengo el convencimiento absoluto de que estoy aquí ahora; tengo ser, soy real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si investigo esta certidumbre que tengo acerca de mi existencia, me doy cuenta de que es lo más cercano que conozco. Es la verdad fundamental sobre mí mismo. No recuerdo ningún momento en que esta certidumbre estuviera ausente. Desde que tengo uso de memoria sé que soy. Sé que incluso en los momentos de mi vida de los que no recuerdo nada, como cuando duermo, sufro un desmayo o me anestesian para una operación, soy. De hecho no encuentro ninguna instancia en la que no soy. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para estar seguro de que soy no necesito pensarlo, ni estudiarlo, ni meditarlo, ni debatirlo con nadie. Nadie me lo ha enseñado y no he necesitado aprenderlo. Y nadie podría convencerme de que no soy. La mera idea de que no soy, de que no estoy presente aquí ahora, requiere mi existencia para poder ser concebida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;Sé que soy. Hay algo aquí ahora que es, que está despierto, que ve y entiende estas letras, que oye sonidos, que siente el cuerpo, que piensa. Nada de eso sería posible si ese algo no estuviera presente, si no tuviera existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los demás conocimientos que poseo han sido adquiridos a medida que se han ido sucediendo los acontecimientos que forman la historia de la persona que responde a mi nombre y apellidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esta convicción tan íntima mía de estar presente le fue impuesta un nombre y una forma. Todos aquellos que me rodean han contribuído y contribuyen a solidificar el nombre y la forma de esta entidad. De saber que soy pasé a saber lo que soy: “tu nombre es xx”, “tienes xx años”, “te has portado bien”, “chica guapa”, “los niños no lloran”, “no estás gorda”, “si haces eso no te querrán”, “si sigues así nunca llegarás a nada”, “tú puedes”... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco la certidumbre de ser fue quedándose en segundo plano y los pensamientos sobre lo que soy tomaron protagonismo. Lo que creo que soy cambia constantemente a medida que se va desarrollando mi historia. Soy niño (bueno, malo, querido, difícil, popular en la pandilla, gracioso, mono, empollón); soy estudiante (de suspensos, sin terminar la carrera, el primero de la clase); soy directivo de empresa (con futuro, estresado, importante, a punto de ser despedido); soy marido (fiel, traicionado, infiel, feliz); soy de mediana edad (inseguro, que lo lleva bien, desencantado); soy anciano (aburrido, viajero, inútil, abuelo, de salud delicada).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pensamientos acerca de lo que soy en tal o cual estación de mi historia encubren la certidumbre de que simplemente soy. Mi vida gira en torno a lo que creo ser: mis estados, mis opiniones, mis ideas y todos los conceptos sobre mí mismo, y, por ende, sobre el mundo en general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me doy cuanta de que, si los analizo, estos conceptos que tengo de mí mismo y que tanto parecen afectar mi vida ni siquiera son míos. En algunos casos incluso puedo recordar cuándo empecé a creérmelos. Por ejemplo, si creo que soy un tipo atlético y deportista tal vez recuerde a aquel profesor de educación física que me animaba e inspiraba durante las horas de deporte. Si me siento culpable, tal vez me sea posible recordar aquel momento en mi infancia cuando mis padres pasaban aprietos económicos y se lamentaban de tener tantos gastos. No sólo son conceptos que no proceden de mí, sino que en la mayoría de los casos ni tan sólo tienen una causa concreta. Son meros comentarios que he ido interiorizando y que de por sí, fuera de un contexo muy particular, no tienen significado. Y sin embargo sufro sus efectos durante años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No resulta extraño que algo que no tiene causa alguna pueda producir efectos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto es posible encontrar explicaciones más o menos plausibles para nuestros complejos y nuestras neuras. Sólo se necesita no tener miedo a examinar el pasado y, si es necesario, buscar ayuda profesional. Semejante ejercicio examina creencias y hábitos, sus orígenes, sus efectos a lo largo de nuestras vidas, y tal vez nos puedan enseñar a modificarlos a fin de gozar de mayor estabilidad. Desde este punto de vista puede contribuir enormente a la salud mental y al equilibrio emocional de una persona. Así pues, si con valentía nos atrevemos a examinar nuestro pasado, podremos estudiar y llegar a comprender lo que creemos que somos, que hemos sido y que queremos ser, pero no nos acercaremos a la simplicidad fundamental que somos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por encima de la certidumbre total de que soy se ha ido acumulando una capa tras otra de incertidumbre (en algunos casos llegando a la psicosis) sobre lo que creo ser, debo o no debo ser, o le parezco ser a los demás. No sería posible tener todas estas teorías sobre lo que creo ser si no diera por sentado que soy. Es decir, debo de estar indudablemente convencido de que soy o de lo contrario no invertiría tanta energía (mi vida entera) en lo que creo ser: lo que cambia, mejora o empeora de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparte de la total convicción de que soy, a la cual no le presto la mínima atención, no puedo estar absolutamente seguro de nada. Para saber con certeza cualquier otra cosa necesito pensar, es decir, trabajar los conceptos que tengo sobre mí mismo. Y estos conceptos cambian continuamente. Si examino mis creencias, mis ideas y mis principios con sinceridad, no me queda más remedio que reconocer que detrás de la sólida fachada de mi personalidad (de mis defectos, de mis virtudes y de todas mis percepciones en general) se halla un cúmulo de creencias y hábitos adquiridos y modificados involuntariamente a lo largo de los años. Nada de ello es permanente ni totalmente cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si dejo de pensar por un momento, tan sólo sé que soy. Para constatarlo basta con pararse a mirar aquí ahora. Detén lo que estás haciendo, cierra los ojos, relaja en entrecejo y la mandíbula, respira hondo y mira. Sin utilizar información de segunda mano, es decir, fijándote sólamente en las pruebas que te presenta tu experiencia directa en este mismo instante, hazte las siguientes preguntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Eres hombre o mujer? Sin recordar tu cuerpo, sin recordar tu historia ni el nombre por el que te llaman, ¿qué pruebas encuentras acerca de tu sexo? ¿Encuentras algo en tu experiencia directa que te diga si esta certidumbre es femenina o masculina? ¿Qué importancia tiene el género aquí ahora? ¿Dónde está?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuántos años tienes? Sencillamente con la obviedad de tu experiencia ahora mismo y sin perderte en recuerdos o conceptos, ¿puedes siquiera concebir la idea de “tener edad”? ¿Dónde está en ti, aquí ahora, tu edad? ¿Qué transformaciones ha habido en esta certeza tuya de estar presente? ¿Encuentras algo en tu experiencia directa que te diga si esta certidumbre es vieja o nueva, si acaba de empezar o si está por terminar? ¿Qué parte de esta certeza no estaba ya presente aquí ahora hace xx años? ¿No es acaso siempre la misma?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Gozas de buena salud? ¿Estás enfermo? Tal vez sufras de un dolor muy fuerte. Sin pensar en él, sin pensar en la historia de su causa, ¿no es ese dolor una sensación corporal que varía? ¿No se trata de una sensación, tal vez atroz y que inunda todo tu espacio, que aparece sobrepuesta a la certidumbre de que eres? Tal vez en este momento de dolor desesperante deseas dejar de ser pero cuando surge ese pensamiento, ¿no lo hace sobre el trasfondo de tu propia presencia sin afectarla esencialmente?&lt;br /&gt;Y si no te duele nada, ¿qué puedes saber sobre la salud? En este espacio que examinas, y si no piensas en tu historial médico, ¿dónde está tu salud aquí ahora? ¿Qué pruebas tienes de que exista “la salud”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Eres feliz? ¿Estás preocupado? Si no echas mano de la memoria y si no examinas la ristra de eventos diarios que te acontecen, ¿qué significa siquiera “ser feliz”? ¿Eres capaz de encontrar algo negativo o algo positivo acerca de la certidumbre que eres? ¿Esa certeza de ser, no está presente independientemente de tus circunstancias?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Eres padre, hija, hermano, amigo, vecino, novia, conocido? Aquí ahora, en esta experiencia directa tuya ¿quién más hay? ¿Quién más puede haber habido, o llegar a haber en este espacio de certeza? Y sin conceptualizar ni contar cuentos, simplemente aquí ahora, en esta experiencia de que eres, ¿dónde están “los demás”? ¿No estás siempre solo, tú, uno? Y sin embargo ¿no es acaso esta certeza completa, entera, absolutamente total y perfecta? ¿Necesitas de alguien para estar convencido de que eres, de que aquí ahora estás presente? ¿Qué significa aquí ahora una relación? ¿Relación con quién, de qué y para qué? ¿Hay acaso grados en tu certeza de ser, es ahora más o menos cierta de lo que lo era en otras ocasiones, como antes de conocer a tu pareja o de tener tu bebé? ¿Necesitas quizás alguna técnica para desarrollar la convicción de que eres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde estás? Si no haces uso de la memoria, de los sentidos o de la mente, ¿tienes alguna indicación del lugar en el que te encuentras? ¿Qué otro lugar hay aquí ahora más que este espacio de convicción presente? ¿No es ahora sinónimo de aquí, siempre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿En qué posición física te encuentras? En este espacio de convicción ¿hay un arriba y un abajo, o un delante y un detrás? ¿Está este espacio de pie o sentado? ¿Tiene sentido hablar de “cuerpo” aquí ahora, o notas sólo un agregado de sensaciones que van y vienen, que ahora pinchan y ahora hormiguean? Si permaneces quieto, ¿dónde están las partes de tu cuerpo? ¿Tienes “piernas” y “brazos” o hay sensaciones que surgen aquí, dentro y casi como prueba de la certeza de que estás presente? ¿Y acaso no están superimpuestas a dicha convicción? Si te faltara un brazo o una pierna, ¿disminuiría tu convicción de ser? En esta certeza aquí ahora, ¿puedes imaginarte “ser menos” o estar menos convencido de que eres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo destacable de esta investigación es que nunca encontraremos respuestas. Si abandonamos nuestro nombre y nuestra forma nos resulta imposible saber nada. El conocimiento que tenemos de nosotros mismos se limita a lo que creemos, pensamos o sentimos que somos. Se limita por tanto a productos de nuestros sentidos y de los procesos de la mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si investigamos lo que somos partiendo de la certeza de nuestro ser sólo hallamos silencio. Este silencio no es la ausencia de sonido, ni necesariamente la ausencia de pensamiento. Es la respuesta más respetuosa que podemos recibir cuando buscamos la verdad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se trata de que no haya respuesta a nuestras preguntas, es sólamente que no se puede concebir, conceptualizar, ni expresar. Es por eso que muchas tradiciones y maestros nos hablan del silencio y de la importancia de cultivarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este silencio somos. Somos este silencio.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-430062106232720540?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/GgSaphCQEQ8" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/430062106232720540?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/430062106232720540?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/GgSaphCQEQ8/investigar-y-no-saber.html" title="Investigar y No Saber" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2009/08/investigar-y-no-saber.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0UGSHs8eip7ImA9WxJVEkQ.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-118412992307610596</id><published>2009-06-29T20:11:00.001+02:00</published><updated>2009-06-29T20:13:49.572+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-06-29T20:13:49.572+02:00</app:edited><title>Doing and Being</title><content type="html">That-which-being-is is being “I”.&lt;br /&gt;All that is present in the experience of “I” are objects that are of the same essence of “I”, of that-which-being-is.&lt;br /&gt;Doing is present in “I”’s experiencing. “I” can seemingly undertake a multitude of actions and obtain results, all of which go into the making of the story of “I”.&lt;br /&gt;The story of “I” is supported by a complex web of concepts like continuity, time, space, volition, and cause and effect: all objects of mind apparently experienced by “I”. &lt;br /&gt;From the perspective of that-which-being-is, there are no objects. There is only always its own being, whatever shape or form it may be being now, and whatever concepts may be appearing to “I” as it conceptually knows them.&lt;br /&gt;This quality however, the ability to know, is not of “I” but the nature of that which is being “I”. &lt;br /&gt;The apparent causality between actions, the continuity of objects, or the volition of characters in the story of “I” are purely conceptual, as is all that relates to “I”. “I” can know no continuity, causality or volition.&lt;br /&gt;“I”, being a concept, can do or know nothing.&lt;br /&gt;That-which-being-is does nothing; it always only is and knows itself.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-118412992307610596?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/7RoFv5CFvOg" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/118412992307610596?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/118412992307610596?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/7RoFv5CFvOg/doing-and-being.html" title="Doing and Being" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2009/06/doing-and-being.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0MFSHY7fSp7ImA9WxJVEks.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1255753668786770541.post-2338702514398135890</id><published>2009-06-29T11:37:00.003+02:00</published><updated>2009-06-29T11:56:59.805+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-06-29T11:56:59.805+02:00</app:edited><title>Thinking and Knowing</title><content type="html">&lt;div&gt;That-which-being-is is being “I”. The nature of that-which-being-is is knowing.&lt;br /&gt;All objects, including “I”, are being projected in and by that-which-being-is; they are all of the same essence.&lt;br /&gt;That-which-being-is knows no objects because they do not exist as such. From the perspective of that-which-being-is, they are all itself.&lt;br /&gt;“I” can seemingly know a multitude of objects that are present in its experience.&lt;br /&gt;Thinking is present in “I”’s experiencing. Thoughts, mental images, memories and beliefs are objects of mind, concepts. Feelings and emotions are also objects of mind that have a bodily sensation (another concept) attached. All these objects are related to “I”’s experience, i.e. to the story of “I”.&lt;br /&gt;The story of “I” is an object that “I” is experiencing. “I” is apparently knowing the contents of the story of “I”, a complex web of concepts. This quality however, the ability to know, is not of “I” but the nature of that which is being “I”.&lt;br /&gt;“I”’s assumption that the objects present in its experiencing are of its own doing is also a concept that “I” is seemingly experiencing.&lt;br /&gt;The apparent division between objects is purely conceptual, as is all of “I”’s knowing.&lt;br /&gt;“I” can therefore know nothing, and that-which-being-is, and that is knowing, cannot know “I” or the conceptual contents of the story of “I” that are apparently being experienced.&lt;br /&gt;That-which-being-is always only knows itself. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1255753668786770541-2338702514398135890?l=seryestar-nonduality.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~4/pz7ZsAu_aWw" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/2338702514398135890?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1255753668786770541/posts/default/2338702514398135890?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SerYEstar-Nonduality/~3/pz7ZsAu_aWw/thinking-and-knowing.html" title="Thinking and Knowing" /><author><name>Marian Dhara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08474062223265310407</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="20" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_mvSGRkuf_Y0/Sj8zWcEfU6I/AAAAAAAAAA0/fZaTcZ04F4w/S220/tmp026.bmp" /></author><feedburner:origLink>http://seryestar-nonduality.blogspot.com/2009/06/thinking-and-knowing.html</feedburner:origLink></entry></feed>

