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<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/atom10full.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearch/1.1/" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" gd:etag="W/&quot;C0EBR347eip7ImA9WxBXFUg.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-71138275738726772</id><updated>2010-01-27T01:20:56.002+01:00</updated><title>~ Silver Leaves</title><subtitle type="html">Un blog dedicado a todos mis escritos, tanto como los que creo en Juegos de Rol como también cualquier cosa que haya salido de mi imaginación, o que me haya inspirado.</subtitle><link rel="http://schemas.google.com/g/2005#feed" type="application/atom+xml" href="http://silverxleaves.blogspot.com/feeds/posts/default" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://silverxleaves.blogspot.com/" /><author><name>Willow Summers</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03401778776754942329</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><generator version="7.00" uri="http://www.blogger.com">Blogger</generator><openSearch:totalResults>18</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" type="application/atom+xml" href="http://feeds.feedburner.com/SilverLeaves" /><feedburner:info uri="silverleaves" /><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com/" /><entry gd:etag="W/&quot;A0QDRnY8fyp7ImA9WxNVEUs.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-71138275738726772.post-9070666376497953439</id><published>2009-10-22T01:53:00.001+02:00</published><updated>2009-10-22T01:56:17.877+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-10-22T01:56:17.877+02:00</app:edited><title>~ Trozos al azar VII; Arpas del Paraíso.</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/St-fme-MhvI/AAAAAAAAAG4/9Arl5w5QLDI/s1600-h/592246-5.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 320px; height: 256px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/St-fme-MhvI/AAAAAAAAAG4/9Arl5w5QLDI/s320/592246-5.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5395206362110920434" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Mis cristalinos ojos azulados observaban todos y cada uno de los sutiles movimientos que Dawn efectuaba frente a mí, a medida que cada una de mis palabras escapaban de mis labios, profesando por el momento obvias verdades que resultaban apenas trivialidades ante todo lo que le quedaba por saber. Como agujas punzantes, invadían el ambiente ya tenso –al mismo tiempo ligeramente disipado- esperando, quizá, obtener algún tipo de reacción en las facciones aniñadas de la muchacha que procesaba cada porción de información que le había otorgado. En sus gestos se reflejaban años de ignorancia, años de estar oculta entre las tinieblas sin saber que textura poseía la tierra, que tan dañina resultaba la luz del pleno día. O quizá, la esencia pura de la primavera. Me resultaba demasiado insólito el siquiera imaginar la increíble fuerza de voluntad, o mejor dicho, de su propio subconsciente por ocultar respuestas que ella ya sabía pero que aun así desconocía completamente. Sin embargo, una porción de mi entendimiento razonaba que había sido lo mejor que le hubiera podido ocurrir en todos estos años. Su alma aun era demasiado frágil, a pesar de que se sintiese preparada para la verdad, no hubiera sido capaz de soportarlo de haber sido de otra forma. Merlín solo sabía cuanto me importaba la felicidad de la pequeña alemana, y mis fervientes deseos de que las columnas que sostenían el peso de su existencia aun mantuvieran su solidez, sin que grietas de ningún tipo resquebrajaran su humanidad. Como había pasado con la mía. ¿Acaso aquello me convertía en un ser débil? Pues con gusto aceptaba aquella irrefutable verdad. Dawn se había convertido en mi debilidad. Era la única que quedaba tras haber perdido valiosas vidas a lo largo de los años, el caprichoso destino se había encargado de hacerlo por sí mismo. Y no estaba dispuesta a perderla a ella también. Ya había olvidado algún momento en mi vida en que no demostrara otra cosa más que frialdad e indiferencia por las desgracias ajenas, es más: me reía de ellas. Sin motivación aparente, alimentando la ya descrita e innegable alma enigmática que poseía. Entre mis supuestas amistades existía una colección de fenómenos de circos, de seres humanos rotos por dentro o con algún pasado oscuro, y hasta el más flexible y sumiso sujeto cuyo interior salvaguardaba un oscuro pensar. ¿Acaso ellos me importaban? Por supuesto que no, y no me profesaba hipócrita al admitir que los mantenía a mi lado por pura conveniencia, los porqués y cuándo iba a deshacerme de ellos en el enorme mapa de combate que era la vida que pisaba, ni siquiera yo lo sabía. Pero ninguno de ellos me importaban, eran los peones en mi juego de ajedrez. Los primeros en caer. No obstante, habían un grupo muy reducido que se había ganado mi respeto y aprecio, pero la rubia sentada a mi lado, que acariciaba con la yema de sus dedos las teclas del piano frente a sus ojos creando una improvisada melodía, era demasiado valiosa para clasificarla en ningún tipo de grupo. Ella desataba en mi interior miles de sentimientos y emociones que me había encargado de enterrar en el rincón más oscuro de mi ser, rodeada de una solida pared de hielo seco. Imposible de derribar. Dawn lo hacía. ¿Y aun así pensaba que no me interesaba en lo absoluto por su bienestar? Estaba absoluta y completamente desquiciada. Prácticamente era un insulto hacia mi persona.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/71138275738726772-9070666376497953439?l=silverxleaves.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://silverxleaves.blogspot.com/feeds/9070666376497953439/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=71138275738726772&amp;postID=9070666376497953439" title="3 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/9070666376497953439?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/9070666376497953439?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SilverLeaves/~3/cwtnB9QE8hk/trozos-al-azar-vii-arpas-del-paraiso.html" title="~ Trozos al azar VII; Arpas del Paraíso." /><author><name>Willow Summers</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03401778776754942329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="18186827542788415966" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/St-fme-MhvI/AAAAAAAAAG4/9Arl5w5QLDI/s72-c/592246-5.jpg" height="72" width="72" /><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">3</thr:total><feedburner:origLink>http://silverxleaves.blogspot.com/2009/10/trozos-al-azar-vii-arpas-del-paraiso.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DEQGQHo_fip7ImA9WxJWE04.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-71138275738726772.post-2026476109102471821</id><published>2009-06-18T16:43:00.003+02:00</published><updated>2009-06-18T16:45:21.446+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-06-18T16:45:21.446+02:00</app:edited><title>~ Stolen humanity II</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SjpS7ML4PxI/AAAAAAAAAGI/yf7EXsWFWjk/s1600-h/r7oyef.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 251px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SjpS7ML4PxI/AAAAAAAAAGI/yf7EXsWFWjk/s320/r7oyef.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348678684292693778" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="postbody"&gt;La noción sobre en qué lugar me encontraba, el por qué me encontraba luchando internamente contra aquella absolutamente poderosa deidad, con tal de que no me ahogara entre sus brazos oscuros y asfixiantes, apenas era un molesto zumbido en algún recóndito rincón de mi cabeza. Había una parte de mi aun despierta consciencia que me advertía que aquella podría ser mi última noche, los últimos minutos en que podría atestiguar mi completa autonomía sobre mi cuerpo y pensamientos, la última vez que podría saborear en mi paladar el dulce sabor de la libertad, aunque ésta tan solo se me permitiera unas cuantas semanas cada mes de mi existencia. Había una razón por la que aquella parecía ser mi irrefutable final, la muerte de mi alma, la erradicación de mi humanidad para ser reemplazada por un ser totalmente oscuro, un ser al que le habían alabado y besado los pies durante sus días de reinado, que había controlado cómo las cosas deberían ser en este mundo, los ciclos de la luna y cuando la noche debería gobernar y cuando no; incluso quien debía morir y quien merecía cruzar el limbo o quedarse en las afueras de sus murallas, observando embobado un paraíso que no iba jamás a deleitar. Había una razón por la que mi razón quería negar una posible verdad, el que mi cuerpo quedaría vacio para que aquella segunda alma habitante en él tomara completa autonomía sobre él, y aquella razón no merecía mayor culpable que mi propio sentimiento autodestructivo que me había llevado a los pies de Selene Snakebow, rogándole que me cumpliera un egoísta deseo. Todo resultaba mucho más doloroso ahora que me encontraba completamente debilitada tras ese hecho, y aun más si se le agregaba el hecho de que aquella mitológica sirena no estaba allí para apaciguar los cambios con su suave canto hipnótico; ella, siendo mi mitad, era la única criatura en aquella tierra mortal capaz de dominar a la bestia que clamaba ser liberada. Ahora era ella la que mostraba su lado más cruel y egoísta, abandonándome por primera vez desde la primera vez a suerte del destino. Mis venas iban estrechándose cada vez más, como si por ellas recorrieran gruesas piedras de titano imposibilitando el paso de la ya densa sangre tibia –ya que el calor lo iba perdiendo a cada minuto que transcurría– que luchaba con llegar a mi corazón. El esfuerzo que hacía aquel pequeño órgano por seguir manteniendo vivo mi cuerpo, oxigenando mi sangre para que esta llegara a la parte más importante de mi cuerpo –mi cerebro- resultaba casi doloroso, como éste se esforzaba inútilmente por una causa perdida. Iba a morir de todos modos, ¿Para qué seguir luchando por una guerra que ya había perdido? No había razón alguna que me atara a aquel mundo, aquello lo había comprobado en cuanto Snakebow me había cumplido mi ferviente deseo; observar a la única alma que era absolutamente compatible con la mía, que mis ojos fueran testigo de un cuerpo que se clamaba muerto y desaparecido. Había deseado con vehemencia engañarme a mí misma, de una manera patética, con tal de no aceptar aquella mentira que se me vendía como la más despótica verdad sobre aquel mundo cruel e imperfecto. Lo sentía, a cada segundo que pasaba una fuerza magnética me llamaba de alguna parte del mundo. Como a un marinero hechizado por el canto de una hermosa sirena, no podía ignorarlo. No poseía lógica si aquella criatura ya no existía, aquello hubiera parado junto con su corazón. Más la revelación de aquella ilusión interpretada por la compleja mente de una joven sirena había abierto en mi heridas que creía sepultadas tras aquella gruesa pared de hielo solido. Y ahora pagaba las consecuencias con mi propia vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tenebrosa y tenue carcajada resonó en el fondo de mi mente, triunfante y burlona al sentir la pena que recorría mi cuerpo; se iba alimentando de aquella debilidad que tanto intentaba controlar, era la llave que la liberaría por fin y que la haría erigirse nuevamente en el reino que había sido su glorioso lecho. Tantos milenios esperando por aquel momento, podía sentir el embelesamiento que la recorría con tanto detalle que juraría que la estaba tocando en aquellos momentos, solidificándose. Era prácticamente orgásmico. Mas la voz de alguien conocido me devolvió una bocanada de aire que no me había dado cuenta que necesitaba, quizá llevaba sin respirar demasiado tiempo para siquiera continuar semiconsciente y de pie, o casi, sobre la fría y húmeda tierra bajo mis manos. ¿Callahan? Maldita sea, él no debería ser testigo de todo aquello, jamás tendría que averiguar lo único con que podrían chantajearme en un futuro. Era totalmente humillante. Un nuevo grito profirió de mis labios, desgarrando las cuerdas vocales de mi garganta. El tacto de sus manos en mis hombros lo había sentido como si me hubieran quebrado los huesos en miles de astillas, cualquier tacto sobre mi obtendría el mismo resultado. Todos mis sentidos se encontraban híper sensibilizados ante aquella transformación que no era natural en él, rechazaba el suplicio que le provocaba. La tortura que significaba. El cráneo parecía tener una consistencia gelatinosa, totalmente frágil ante cualquier roce, a pesar de que sabía a la perfección que su consistencia seguía estando exactamente igual que el día anterior, mas era las profundas punzadas y los dolorosos latidos en su centro lo que me provocaba aquella sensación. Cada respiración eran acuchilladas en los conductos de mi tráquea, y todo el camino hacía mis ya debilitados pulmones, quienes se ejercitaban esforzadamente por mantener una superficial respiración; cada exhalación silbaba entre mis dientes, al tener la mandíbula tensa y encajada. Pero, la razón de que había vuelto a luchar con tal de no ser un ridículo espectáculo de círco de fenómenos ante sus ojos, seguía frente a mí, llamándome por mi nombre. ¿Qué será lo que por su mente cruzaba? ¿Cuál sería la explicación que su mente podría soportar? No tenía idea, y tampoco las energías para pensar en aquellas trivialidades. Luche porque mis labios se desplegaran, que parecían pegados ante la tensión que destilaba mi cuerpo. Pronto comenzarían las convulsiones involuntarias de mi cuerpo, y no deseaba que estuviera allí para presenciarlo. Mis dientes castañearon ante los temblores que sufría, al tratar de mantenerme quieta con tal de no intensificar el suplicio que sufría, como sabia que pasaría si movía un solo musculo. – &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Matth.. Matthew..&lt;/span&gt; –Mis labios bisbisaron, incapaz de controlar el temblor de mi voz y a la vez, incapacitada de dirigir mi mirada hacía la de él, al tener la seguridad de que ya no mostrarían su acostumbrada cristalinita azulada. – &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Lar.. Lárgate de.. aquí. &lt;/span&gt;– no podía dejar que estuviera allí, junto a mí. Era algo que no podía permitir, y que se veía expresado en la hostilidad de mi voz. Destilaba peligro, ya no era la única allí la que hablaba en el matiz de mi voz; ya no conservaba su armónico terciopelo. Pronto aquel minúsculo rasgo, mi voz, también cambiaria ahogándose por una mucho más grave, femenina, diferente y ajena. Mis dedos se clavaron aun más en la tierra, causando que la carne de la misma comenzara a sangrar al haber llegado a tal profundidad que se topaba con solida roca en vez de tierra. Mi cuerpo se agitó una vez, en una repentina convulsión que duro apenas un par de segundos. Mi cabello comenzó a levitar como si una brisa hubiera cruzado por mi rostro, a pesar de que no había ni una gota de corriente de aire. Todo animal se había refugiado en algún rincón del bosque, temerosos y expectantes. El aullido de un lobo avisó su llegada, los cuervos aparecieron en el negro firmamento sin aviso previo, revoleteando como si hubieran cambiado sus papeles con los de los buitres. Mi mirada se alzó por primera vez, tras sentir que el suplicio iba llegando su fin, -pero no por ello disminuyendo su intensidad, sino todo lo contrario-, y se poso en el rostro perplejo de aquel moreno arrodillado frente a mí. De toda persona en aquel lugar, tuvo que haber sido él el que presenciaría aquella humillante debilidad, mi más oscuro secreto. No quería hacerlo participe de ello, no necesitaba a nadie más que cargara con mi propio peso. Mucho menos él, por alguna razón me importaba. Pude observar en sus ojos los míos propios, negros como el petróleo liquido, incluso en sus fragmentos naturalmente blancos. Resultaba terrorífico. Petrificante. Mas aquel cabello que parecía ser acariciado por una brisa inexistente, producto de una misteriosa aura casi indivisible que comenzaba a materializarse a mi alrededor, comenzó a ‘teñirse’ desde la raíz de sus hebras, naturalmente doradas cual oro, en el mismo color que el oscuro velo que ahora cubría a aquella luna nueva; negra como la noche. No obstante, aquel era el proceso más lento de todos ellos, el cual tardaría casi un minuto en solidificarse, pero resultaba ser la prueba más tangible, junto a mis ojos y la transparencia de mi fría piel, de que estaba perdiendo cada característica que hacían a mi persona. Iba muriendo poco a poco, cayendo en un oscuro abismo donde mi alma habitaba en soledad, clamando por recuperar su libertad nuevamente. Luchando por no ser vencida y tragada por las oscuras aguas del olvido. – &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Por favor.. &lt;/span&gt; – Mi voz sonó más firme que la vez anterior, sin ningún tartamudeo en la matiz de mi voz, rogándole porque desapareciera de aquel lugar. Asumía que aquella petición la tomaría como un intento de que, por alguna tonta razón, que me ‘ayudara’, pero esperaba que por esta vez, supiera entender lo que aquel ruego escondía. Sin embargo, aquella voz ya no parecía ser la mía, había cambiado en algo sustancial. Solo era cuestión de un minuto más, y todos aquellos cambios se solidificarían, y yo perdería la consciencia para dejar paso a que, por aquella grieta que resguardaba mi humanidad, se colara un ser indomable.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/71138275738726772-2026476109102471821?l=silverxleaves.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://silverxleaves.blogspot.com/feeds/2026476109102471821/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=71138275738726772&amp;postID=2026476109102471821" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/2026476109102471821?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/2026476109102471821?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SilverLeaves/~3/uo0boswjdrY/stolen-humanity-ii.html" title="~ Stolen humanity II" /><author><name>Willow Summers</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03401778776754942329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="18186827542788415966" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SjpS7ML4PxI/AAAAAAAAAGI/yf7EXsWFWjk/s72-c/r7oyef.jpg" height="72" width="72" /><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total><feedburner:origLink>http://silverxleaves.blogspot.com/2009/06/stolen-humanity-ii.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;D08FRnk5eip7ImA9WxJWE04.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-71138275738726772.post-1193613716469051203</id><published>2009-06-18T16:32:00.003+02:00</published><updated>2009-06-18T16:36:57.722+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-06-18T16:36:57.722+02:00</app:edited><title>~ Trozos al azar VI; Behind the shell</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SjpQxi1or5I/AAAAAAAAAF4/fWQh--FiS_4/s1600-h/5744993dd494f8fdfeee9600f51574ad.png.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 300px; height: 201px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SjpQxi1or5I/AAAAAAAAAF4/fWQh--FiS_4/s320/5744993dd494f8fdfeee9600f51574ad.png.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348676319551467410" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(102, 51, 51);"&gt;I hid behind the shell&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(102, 51, 51);"&gt;In time the pain will melt&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conversación había tomado un rumbo en el cual ya no podía intentar ignorar, en aquellos momentos no habrían palabras que me desviara de las palabras que iba a pronunciar, la confesión que estaba a punto de realizar. Tanto para él como para mí misma. Maldición, me estaba cansando de mi misma, de él, de todo aquello. Odiaba dar vueltas en un mismo lugar, odiaba que el peso dependiera de las palabras, cuando estas fácilmente se las llevaría el viento, y no de las acciones, que perdurarían grabadas en mi piel. Mi cristalina mirada se deleitaba al deslizarse por las facciones masculinas de aquel moreno, quien en esos entonces se encontraba pronunciando palabras que, seguramente, habrían significado un gran paso el formularlas. Cada una de sus vocablos iba grabándose en mi memoria como si estuvieran siendo selladas con fuego, dejando su cicatriz con el transcurso del tiempo. La tensión era tangible en el aire, tanto que podría jurar que bajo la yema de mis dedos iba tomando una forma sólida. Mis labios carmesí se desplegaron con suavidad, así también como con una parsimonia lentitud. Debía pensar cada palabra que debía pronunciar, mi mente buscaba aquellos nominalismos que serían los correctos en aquellos momentos, mas expresaran lo que intentaba hacerle entender. – &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;No seré la única que ansíe la calma que puede no llegar. Dejemos las conclusiones para los imbéciles.&lt;/span&gt; – Bisbiseé, intentando descifrar lo que los azulados ojos del castaño intentaban decirme, y al mismo tiempo, que él entendiera la lucha interna a la que me había expuesto. Mis manos se deslizaron por el frío barandal del puente, buscando algo sólido a lo que aferrarme. &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;‘No quiero acostumbrarme a ti, Willow&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;’ habían sido las precisas palabras que habían escapado de sus labios, en una repentina confesión. Una opresión familiar anido en mi pecho. Matthew, sin darse cuenta, había golpeado en un eslabón débil de la gran muralla que protegía su laxo interior. Cualquier error, cualquier roce sobre aquel exacto punto, y la fortaleza corría el peligro de resquebrajarse. Inhale una bocanada de aire, imperceptiblemente, antes de continuar. Mi vista se perdió en algún punto detrás de él. –&lt;span style="font-weight: bold;"&gt; Una vez alguien muy sabio me había dicho; ‘Esta que llaman fortuna, es una mujer borracha y antojadiza, y sobre todo, ciega, y así no ve lo que hace, ni sabe a quién derriba’. &lt;/span&gt;– No iba a explicarle lo que quería decir con ello, esperaba que fuera capaz de entender mi punto. Nuestra fortuna dependía, de ahora en adelante, de los siguientes movimientos. No obstante, mi fortuna no había sido precisamente generosa durante todos mis años vividos. - &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Lo malo de una mujer con el corazón roto es que empieza a repartir los pedazos, Matthew.&lt;/span&gt; – no podía evitar que mis palabras fueran colmadas con aquel matiz enigmático que llevaba conmigo desde que poseía memoria, turbias al igual que su oculto significado. Argh, odiaba como habían sonado aquellos vocablos al escapar de mis carnosos labios, la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;formalidad&lt;/span&gt; con la que tintineaba. Pero no me había arrepentido de haberlas dicho, una vez que el viento se las llevó consigo así como mi dulce aliento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote style="color: rgb(102, 51, 51);"&gt;Come sit close to me,&lt;br /&gt;Let me feel your breath&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/71138275738726772-1193613716469051203?l=silverxleaves.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://silverxleaves.blogspot.com/feeds/1193613716469051203/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=71138275738726772&amp;postID=1193613716469051203" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/1193613716469051203?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/1193613716469051203?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SilverLeaves/~3/gT5oMjUd5Vs/trozos-al-azar-vi-behind-shell.html" title="~ Trozos al azar VI; Behind the shell" /><author><name>Willow Summers</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03401778776754942329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="18186827542788415966" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SjpQxi1or5I/AAAAAAAAAF4/fWQh--FiS_4/s72-c/5744993dd494f8fdfeee9600f51574ad.png.jpg" height="72" width="72" /><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://silverxleaves.blogspot.com/2009/06/trozos-al-azar-vi-behind-shell.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;D0QHRHY4fCp7ImA9WxJWE04.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-71138275738726772.post-6081282665648368270</id><published>2009-06-18T16:23:00.002+02:00</published><updated>2009-06-18T16:28:55.834+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-06-18T16:28:55.834+02:00</app:edited><title>~ Trozos al azar V; Battle field.</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SjpPHQcLx5I/AAAAAAAAAFw/7j7hYDnjhLo/s1600-h/Battle_Field_Speed_Painting_by_balajisan.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 120px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SjpPHQcLx5I/AAAAAAAAAFw/7j7hYDnjhLo/s320/Battle_Field_Speed_Painting_by_balajisan.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348674493546743698" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;{...} El peligro me atraía, aunque la moral me gritaba que no debería seguir por aquel camino. Me sentía a mi misma en un campo minado; cualquier paso en falso, cualquier decisión de último momento podría llevarte únicamente por dos caminos. Blanco o negro. ‘¿Hacía donde ir? ¿Qué porción debo pisar? ¿Será seguro o estas serán las últimas palabras que pensaré antes de siquiera darme cuenta de que me he equivocado?’ O caes en el camino al pisar el punto exacto en que una bomba bajo tierra se activa y explota bajo tus pies, o te acercas a ellas, en filo del abismo entre tu existencia o la erradicación de la misma. Después de todo, ¿Cuántos pedazos de mi aun quedaban por desmembrar? Caería, una vez más. Y un nuevo trozo de mi cuerpo desmembrado por la guerra desaparecería en el campo de combate. {...}&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/71138275738726772-6081282665648368270?l=silverxleaves.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://silverxleaves.blogspot.com/feeds/6081282665648368270/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=71138275738726772&amp;postID=6081282665648368270" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/6081282665648368270?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/6081282665648368270?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SilverLeaves/~3/wAJc6ZJNHRQ/trozos-al-azar-v-battle-field.html" title="~ Trozos al azar V; Battle field." /><author><name>Willow Summers</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03401778776754942329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="18186827542788415966" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SjpPHQcLx5I/AAAAAAAAAFw/7j7hYDnjhLo/s72-c/Battle_Field_Speed_Painting_by_balajisan.jpg" height="72" width="72" /><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://silverxleaves.blogspot.com/2009/06/trozos-al-azar-v-battle-field.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEAFRXw_eSp7ImA9WxJWEkU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-71138275738726772.post-3290191054111265169</id><published>2009-06-17T21:03:00.002+02:00</published><updated>2009-06-18T01:51:54.241+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-06-18T01:51:54.241+02:00</app:edited><title>~ I wish you make me dissapear.</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SjmBlM7KCeI/AAAAAAAAAFo/i427i4vmjtY/s1600-h/Fallen_Angel_by_olivestar.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 251px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SjmBlM7KCeI/AAAAAAAAAFo/i427i4vmjtY/s320/Fallen_Angel_by_olivestar.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348448508603664866" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No había lugar para ningún sentimiento de culpa ni ningún tipo de remordimiento. Mi mente en aquellos momentos no era más que un oscuro agujero negro que erradicaba y succionaba cualquier tipo de luz, cualquier objeto existente, cualquier pensamiento que osara ponerse a la altura del único sentimiento que predominaba en mi ser, jugando cruelmente con mi cordura. No cabía ningún pensamiento contradictorio, no daba lugar a que existiera ninguna intención de retractarme y acobardarme en lo que quería hacer, lo que necesitaba de ella con una necesidad prácticamente letal. No existía lugar. La complejidad de aquel ente cognitivo se había reducido a una primitiva simpleza, un único deseo, un único objetivo. Se reducía a un instinto primitivo; la revelación del deseo, el objeto codiciado, y finalmente la satisfacción del mismo. Era animal, para nada racional. Predominaba ante cualquier otra incitación la autodestrucción, se iba alimentando como si fueran llamas avivadas por el más corrosivo combustible, no era capaz de extinguirlo. Pero más allá de las razones que me habían movilizado hacia aquel mitológico país de gran historia, a aquellas grandes paredes de roca que representaban el palacio en que la morena sirena había crecido, existía una absoluta terquedad. Un ciego y crudo egoísmo. Deseaba de ella algo que jamás podría haberle pedido si mi mente se hubiera encontrado en una irrefutable frialdad, me movía la desesperación de una maldita profecía que me ataba a otra alma, que había escrito mi destino en piedra incluso antes de que hubiera nacido; a pesar de que odiaba que me viera atada a algo que jamás hubiera elegido por voluntad propia, a otra alma que curiosamente formaba una simbiosis perfecta con la mía, estaba por hacerle lo mismo a Snakebow en cuanto se negara a cumplir mis peticiones, como sabía perfectamente que lo haría. Era esclava de mis propias emociones humanas, era esclava de una magia mística que amenazaba cada luna nueva con arrebatarme la vida y mi cuerpo, con arrebatarme la cordura que me mantenía entera, o casi, sobre mis pies en la tierra. Pero no era capaz de razonar mis actuales y futuras acciones, no tenía la suficiente voluntad de refrenar la viva desesperación que quemaba cada uno de mis músculos, que empolvaba el oxigeno que ansiaban mis pulmones, que contaminaba la sangre que bombeaba mi corazón. Las heridas que aun estaban abiertas de par en par, a pesar de que ya había transcurrido más de un año desde que fueron erigidas, continuaban supurando. Era aquella debilidad, que tanto procuraba ocultar a cualquier ojo humano, la que volvería a soltarse en mi interior, rompería las cadenas que la mantenían atada en el fondo de aquella fría fortaleza de hielo, y se abriría paso hasta que los ojos esmeralda de la morena deidad que se encontraba frente a mí, junto a una fuente, la derritieran al sol. No era capaz de discernir quien de las dos era la que iba a efectuar esa decisión, ni tampoco estaba segura de si era un factor positivo que la oscura deidad tuviera tanta influencia en mis emociones, que las dominara con tanta facilidad. ¿Era aquel un signo de que tenía cada uno de mis días contados, como un reloj de arena al que le quedan ya muy pocos granos de arena en su inminente declive, o era un efecto secundario de aquella profecía que me arrastraba hacía el filo del precipicio solo por sentir nuevamente aquel amor por el que hubiera muerto sin segundas cavilaciones? Me daba asco a mí misma, incluso aun más que cualquier sumisión que presionara a la sirena frente a mí. Mi cristalina mirada azulada se perdió, inexpresiva y sin vida alguna, por las facciones sobrenaturales de aquella morena que había estado a mi lado desde que nuestros destinos se habían atado por fuerzas mucho más poderosas que unas pequeñas niñas pudieran llegar a entender en aquellos momentos, hoy inclusive resultaba casi incomprensible. Podía ver en sus ojos los recuerdos de un pasado que seguramente estaba recordando, y aunque no iba a tocar su piel para asegurarme de mis suposiciones -no pensaba ultrajar su mente- estaba casi segura de que eran aquellos que nos marcaron, tanto a ella como a mí, a lo largo de todos estos años; El principio de todo. Mi primera transformación en algo oscuro y desconocido, su presencia durante la autonomía de un ser que era la viva representación de lo impuro y pérfido, su caída al mar y la mutación de sus piernas a una larga cola de sirena, el reemplace del oxigeno por el agua. Mis párpados se cerraron durante unos cuantos segundos, aunque el tiempo pasó rápido y sin interrupción hasta que nuevamente ambos zafiros cristalinos volvieron a posarse en Selene, revelando una determinación en ellos. Era la primera llama de vida en mis ojos, o en cualquier gesto de mi frío rostro angelical. A la mierda con las consecuencias, la razón no era capaz de dominar a la desesperación. La húmeda brisa matinal chocó contra mi cuerpo y rostro, bañando de mi piel de aquella salinidad que constituía como un elemento más en la piel de la morena frente a mí, mezclándose con mi aroma a lluvia de verano. Mis labios se desplegaron suavemente, dejando escapar las palabras que quizá me costaran la vida en la próxima luna nueva. – &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Sé de lo que eres capaz, la clase de poder que transcurre por tus venas. Esta en tu sangre cosas que ningún ser común podría jamás hacer. Y justamente por eso, también sé que eres la única capaz de hacer lo que yo quiero. –&lt;/span&gt; Mi voz sonaba extrañamente sin vida, monótona e inexpresiva, pero ella me conocía lo suficiente como para notar el tono muerto que había en la matiz de su terciopelo. Un deseo furtivo y destructivo. – &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Quiero que uses aquella fuerza sobrenatural, todos y cada uno de los recursos de tu imaginación. Quiero que juegues conmigo, que me hagas creer que lo que veo, lo que huelo y siento sea real. Hazme creer, miénteme. Trae a Ángel frente a mis ojos, y hazlo actuar como actuaría él. &lt;/span&gt;– Mi voz volvió a cobrar vida en cuanto mis labios pronunciaron su nombre luego de tanto tiempo, desde el momento en que la noticia de que había abandonado este mundo había llegado a mis oídos. Era la primera vez que podía llamarlo por su nombre, sin que cayera en pedazos al suelo. Si no lo había hecho en aquellos momentos, se debía a la misma desesperación que me había motivado a poner los pies en la morada de los Snakebow. – &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Engáñame.. &lt;/span&gt;– Pronuncié, en un bisbiseo silencioso, pero manteniendo mi vista siempre fija en la suya. Sin ningún segundo de titubeo, ningún momento de duda ni de arrepentimiento. Aquello ultimo vendría después, cuando la ilusión terminara.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/71138275738726772-3290191054111265169?l=silverxleaves.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://silverxleaves.blogspot.com/feeds/3290191054111265169/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=71138275738726772&amp;postID=3290191054111265169" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/3290191054111265169?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/3290191054111265169?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SilverLeaves/~3/LFxVXGwNXrw/i-wish-you-make-me-dissapear.html" title="~ I wish you make me dissapear." /><author><name>Willow Summers</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03401778776754942329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="18186827542788415966" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SjmBlM7KCeI/AAAAAAAAAFo/i427i4vmjtY/s72-c/Fallen_Angel_by_olivestar.jpg" height="72" width="72" /><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://silverxleaves.blogspot.com/2009/06/i-wish-you-make-me-dissapear.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUUNQnszfip7ImA9WxJSEk8.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-71138275738726772.post-6921371092011112917</id><published>2009-05-02T03:20:00.002+02:00</published><updated>2009-05-02T03:21:33.586+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-05-02T03:21:33.586+02:00</app:edited><title>~ Stolen humanity</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SfugF-vn8QI/AAAAAAAAAEw/cD112291YYo/s1600-h/Dark_Tales_II_by_x_horizon.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 217px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SfugF-vn8QI/AAAAAAAAAEw/cD112291YYo/s320/Dark_Tales_II_by_x_horizon.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5331030608525652226" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La pesadilla comenzaba de nuevo. Aquella grieta que resguardaba mi humanidad estaba resquebrajándose nuevamente, debilitándose a cada minuto que transcurría y deshaciéndose como un papel dañado por la humedad, destruyéndose. A medida que los minutos transcurrían, en que los segundos iban muriendo, aquella humanidad iba dilatándose; abriéndose un portal por el que la invasora de mi cuerpo se colaría. Resultaba increíblemente insoportable cada bocanada de aire necesario para rellenar mis pulmones y satisfacer su necesidad, sin embargo, cada inhalación quemaba en mi garganta -como si aspirara el veneno gaseoso más nocivo sobre la faz de la tierra- y por el camino por los conductos de mi tráquea se encontraba extrañamente obstruido, como si dos esqueléticas manos ejercieran una férrea presión sobre mi delicado cuello; asfixiándome. Y aunque mi desesperación lo empeorara, el ritmo frenético, ágil y veloz que llevaba en aquellos momentos era absolutamente necesario; trasladándome a través de las frías mazmorras hacia las grandes puertas de roble del gran castillo de Hogwarts, a través de los anodinos terrenos para acercarme cada vez más hacías las cercanías del Bosque Prohibido, donde ni un alma cuerda se adentraría en plena noche sin luna. Poco me preocupaba mi vestimenta en aquellos momentos, la cual no consistía más que un ajustado pijama que acentuaba y descubría grandes porciones de mi voluminoso cuerpo que, a pesar de ello, la larga bata de seda se encargaba de cubrir aquellos fallos. Sin embargo, nadie iba a presenciar aquella ofrenda a la vista, ni nadie notaria mi ausencia aquella noche. Iba a asegurarme de ello. Mi corazón se encontraba extrañamente obstruido, latiendo a una velocidad frenética, mortal para cualquier ser ordinario y vulgar. Aquella sensación detestable era ya tan conocida como si tan solo fuese un resfriado que uno sufría una vez cada mes, pero la magnitud de tal hecho no se podía comparar con ninguna anomalía. Mi pecho ascendía y descendía con una gran dificultad, luchando por seguir obteniendo aquel sustento del cual depende la vida. Mas el hecho de que la densidad de mi sangre que recorría mis venas a una velocidad vertiginosa hacia los conductos de mi bombeante corazón, y que cada uno de sus latidos no fuesen más que unas dolorosas punzadas en el centro mismo de mi pecho, cortándome ya la poca respiración, no significaba nada a lo que iba a avecinarse. Estos eran tan solo los síntomas cariñosos y cálidos del verdadero tormento que iba a tomar lugar en unos escasos minutos. Mi andar, más místico de lo normal tomando en cuenta que ya no era yo la que dominaba mi cuerpo sino que era aquella diosa oscura la que estaba tomando control de él poco a poco, frenó en seco en cuanto la primera hilera de los altos y robustos árboles del siniestro Bosque aparecieron frente a mí. Mis sentidos se encontraban completamente alertas, agudizados ante cualquier intruso que osara presenciar algo que sus ojos no serían capaces de absorber ni sus mentes capaces de asimilar, mientras que el tronco de mi cuerpo giraba sobre mi posición, buscando con mi cristalina mirada azulada cualquier indicio de vida. Podría decirse que estaba completamente paranoica, aquel aspecto que ocultaba a cualquier ser humano que osara demostrar un deseo de descifrar cada uno de los misterios que me rodeaban no significaba más que una indignante debilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una voz profunda hizo eco en lo subterráneo de mi mente. Maldita sea, comenzaría en cualquier momento. Ya no tenía tiempo que perder. En mi rostro angelical no demostraba ninguna otra emoción que un frio vacio, un rostro sin emoción ni vida. Fue tal la velocidad con que mi cuerpo giro en dirección hacia el bosque que a su paso dejo un sutil silbido en el aire, producto de mi ropa y la agilidad de mi acción. El panorama de mi vista se encontraba difuso y emborronado, la oscuridad convertía toda la vegetación en una gran pared de un color verde esmeralda demasiado oscuro como para poseer algo de vitalidad, gracias a que mí acelerado andar fue reemplazado por una desesperada carrera hacia el seno mismo de lo prohibido. Mis cabellos dorados como el oro se agitaban al viento con salvajez. La seda misma creaba un sinuoso zumbido al chocar contra el viento, mis pasos sonaban secos sobre la tierra húmeda bajo mis pies a medida que iba esquivando con una ya escasa habilidad cada obstáculo que se me presentaba. No podía seguir explotando mi cuerpo de aquella manera, ¿Dónde mierda se había metido Selene? Todo resultaba mucho más doloroso e intolerable sin su apaciguadora presencia. Mi corazón luchaba por bombear aquella densa sangre que cada vez iba tomando una velocidad más errática por mis venas, insoportable. No obstante, cuando aquello debería elevar la temperatura de mi piel, no hacía más que descenderla uno o dos grados más de lo normal, congelando cada uno de mis sentidos. Los acelerados latidos fueron reemplazados por unas poderosas punzadas en cada minúsculo nervio a través de todo mi cuerpo, latían con vida propia, amenazando con explotar. Un latigazo. El dolor era desconcertante. Mi cerebro latía dentro de mi cráneo, amenazando con aumentar su tamaño y quebrar su protección. Martillazos uno detrás del otro. Mas tan solo era el comienzo, una brisa veraniega. Errático y doloroso. Era como si despertara por primera vez luego de diez mil años, cualquier minúsculo detalle del mundo real me lastimaba. Ya no podía seguir, mi cuerpo no captaba los mensajes que mi cerebro le mandaba. Ya no obedecía ninguna orden que pudiese dar. Mi carrera paro bruscamente como había comenzado, llevándose la fuerza de la gravedad y la física mi cuerpo consigo, cayendo inerte sobre la fría y húmeda tierra. Mi corazón se detuvo por dos largos segundos, rindiéndose cansado ante un ejercicio que no le hacía ningún bien, mas comenzó a bombardear sangre nuevamente, esta vez; sin piedad. Me estaba consumiendo en las llamas. Cada latido era una lengua abrazadora de fuego que lamia cada una de mis venas; un grito ahogado escapo de mis labios –retumbando en todos los rincones del bosque, de una manera casi terrorífica- mientras intentaba incorporarme de donde me encontraba tumbada. Tan solo pude enderezarme, aferrando mis uñas e incluso la carne de ellas en la tierra, clavando mis rodillas en el suelo. Mi cuerpo intentaba rechazar el suplicio, aquello que le hacía daño y era incompatible consigo mismo, y me absorbía una y otra vez en una absoluta agonía. Podía sentir que mi piel perdía su color sano y era reemplazado por una traslucida transparencia. Su voz volvió a retumbar en mi mente, sádica y victoriosa, mientras Hécate se colaba por la grieta de mi alma. Y tan solo era el comienzo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/71138275738726772-6921371092011112917?l=silverxleaves.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://silverxleaves.blogspot.com/feeds/6921371092011112917/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=71138275738726772&amp;postID=6921371092011112917" title="2 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/6921371092011112917?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/6921371092011112917?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SilverLeaves/~3/z84wBj3YgEQ/stolen-humanity.html" title="~ Stolen humanity" /><author><name>Willow Summers</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03401778776754942329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="18186827542788415966" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SfugF-vn8QI/AAAAAAAAAEw/cD112291YYo/s72-c/Dark_Tales_II_by_x_horizon.jpg" height="72" width="72" /><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">2</thr:total><feedburner:origLink>http://silverxleaves.blogspot.com/2009/05/stolen-humanity.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEQNRHwzfip7ImA9WxJTF0w.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-71138275738726772.post-8308125791132125544</id><published>2009-04-26T04:12:00.001+02:00</published><updated>2009-04-26T04:19:55.286+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-04-26T04:19:55.286+02:00</app:edited><title>~ Trozos al azar IV; Auto-destructivo.</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SfPExAmXnCI/AAAAAAAAAEo/gvfh3dzLbu0/s1600-h/Dark_Moon_by_ChrisAddams.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 214px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SfPExAmXnCI/AAAAAAAAAEo/gvfh3dzLbu0/s320/Dark_Moon_by_ChrisAddams.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5328819130362993698" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Era un sentimiento auto-destructivo el que me dominaba sobre cualquier otra emoción que en lo profundo de mi pecho albergaba, haciendo que las demás restantes no fueran más que la plebe para un tirano y cruel rey; intentando salir a superficie, mas la represión y la miseria representaban un fuerte y cruel obstáculo. No tenía lógica. Iba en contra de toda ley del instinto natural de cualquier animal -siendo el hombre el único racional- de supervivencia por mantenerse en una sola pieza, evitar cualquier cosa que le causara un daño irreparable. Intacto. Cada uno de mis actos, cada una de mis actitudes, incluso cada una de las palabras que se escapaban de mis labios, resultaban ser indescriptibles y en cierta forma demasiados crípticas como para que algún otro ser entendiese las razones y el significado detrás de mis acciones. Los más cercanos a mí, se habían rendido al intentar encontrarle su lógica a mi comportamiento. El por qué desaparecía sin decirle una palabra a nadie, el por qué volvía inesperadamente como si tan solo hubiesen pasado unos días en vez de años. El por qué me tragaba la tierra e incluso el por qué no me acurrucaba por los rincones cuando hablaba de mis muertos padres con tal frialdad e indiferencia. Jamás nadie se había atrevido a buscar el argumento que estimulaba cada una de mis acciones, todas y cada una de mis reacciones; tan versátiles y espontaneas que confundían al receptor. Su lógica era incomprensible; y mucho menos lo era la finalidad que escondía aquellas telarañas enigmáticas que seguían su propio código a la hora de tejerse a sí misma. Una pequeña Caja de Pandora, ¿Qué era lo que en una simple Caja se escondía? Los males del mundo, las enfermedades más peligrosas, plagas.. o quizá el secreto de la vida, aquel ansiado elixir por lo que muchos habían perdido la vida a la hora de buscar su paradero. No lo sabía. Un orgullo dañado, una herida abierta que no había cicatrizado durante todos estos años, que continuaba abierta de par en par desangrándose desde el momento en que la membrana que la protegía había sido desgarrada sin piedad. Un corazón roto, un solo culpable. Un sentimiento auto-destructivo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/71138275738726772-8308125791132125544?l=silverxleaves.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://silverxleaves.blogspot.com/feeds/8308125791132125544/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=71138275738726772&amp;postID=8308125791132125544" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/8308125791132125544?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/8308125791132125544?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SilverLeaves/~3/U1EeMXDvaQ8/trozos-al-azar-iv-auto-destructivo.html" title="~ Trozos al azar IV; Auto-destructivo." /><author><name>Willow Summers</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03401778776754942329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="18186827542788415966" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SfPExAmXnCI/AAAAAAAAAEo/gvfh3dzLbu0/s72-c/Dark_Moon_by_ChrisAddams.jpg" height="72" width="72" /><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total><feedburner:origLink>http://silverxleaves.blogspot.com/2009/04/trozos-al-azar-iv-auto-destructivo.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;D0UGSH48fCp7ImA9WxJTEUQ.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-71138275738726772.post-3959198679214630591</id><published>2009-04-20T04:36:00.003+02:00</published><updated>2009-04-20T04:40:29.074+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-04-20T04:40:29.074+02:00</app:edited><title>~ Trozos al azar III; Arpas del Paraiso</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SevgCG1LcjI/AAAAAAAAAEg/vB_VoMSYuEs/s1600-h/The_Flame_of____.png.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 289px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SevgCG1LcjI/AAAAAAAAAEg/vB_VoMSYuEs/s320/The_Flame_of____.png.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5326597311093764658" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Era inevitable que aquellas imágenes invadieran mi mente sin ninguna orden previa, sin ningún aviso más allá que una amarga sensación en el centro exacto de mi pecho. Un gusto amargo en mi paladar. Podía sentir como –literalmente- frente a mis ojos se desvelaban cientos de diapositivas una atrás de la otra, como si se tratara de una antigua película que revelaba sin ton ni son imágenes sin sentido, sin color ni emoción. No existían sonidos ni vida, tan solo eran las huellas que deja en una mente ofuscada que se esfuerza a diario por no recordar aquellos sucesos indisolubles. Poco me importaban las razones por la cual funcionaba de aquella manera. El mecanismo por el cual se ejercía, seleccionando con sumo cuidado cuales de aquellas experiencias deberían ser bloqueadas u olvidadas con el fin de que la mente no fuera perturbada, con el fin de no perder la cordura. Pero esta vez, aquellas visiones no se caracterizaban por el hecho de que resultaban perniciosas para la paz del alma misma, sino absolutamente todo lo contrario. Eran pacificas y cálidas, como las dóciles ondas de calor de llamas crepitantes bajo el techo de un refugio, que ceñían con una tenue caricia la membrana de piel afectada por un implacable y gélido invierno. Resultaban ser extrañamente apaciguadoras, eran sensaciones que mi cuerpo y mente habían olvidado por completo, como quien pierde la costumbre de pasadas acciones. Reaccionaba de la misma manera como si las hubiera sentido por primera vez luego de una larga existencia fútil, las rechazaba. ¿El por qué? No lo tenía demasiado claro. No había sido aquella la primera vez que un pensamiento obscuro había atravesado mi enigmática y complicada mente; la realización de que no había lugar alguno al que huir, parecía una cruel broma del destino que mis huellas no fueran erradicadas en el camino, como migajas de pan que guiaban y llamaban a gritos los recónditos recuerdos del pasado. Nada que se hubiera visto en el mundo hubiera sido capaz de igualarse a lo que mis ojos eran testigos en aquellos momentos; no tuve tiempo de sentir el hormigueo en mis extremidades, ni en mis dedos ni a lo largo de mi pecho, no había tenido tiempo de obtener una última inhalación de oxigeno para prepararme para lo que acontecería, lo que ultrajaría mi mente, una vez más. Aquella tensión mística pronto se había convertido en vividas imágenes. Frente a mí se revelaba una escena llena de soltura y sencillez, mas la absorbía lo incierto, el presentimiento de que aquel clima sosegado no habría durado por demasiado tiempo. Unos dorados cabellos refulgían al sol, como si aquellas finas hebras hubieran sido fundidas de oro puro, mientras éstos eran agitados por el suave viento de un paisaje claramente alemán tomando en cuenta de que aquellos terrenos los conocía mejor que la palma de mi mano. Sus rasgos eran angelicales y, a pesar de que cualquier carácter de la joven muchacha no mostraba más que una refulgente jovialidad, sus claros ojos cristalinos refulgían con una secreta melancolía. Mas este recuerdo seguía su curso con naturalidad, pronto aparecía en escena una segunda figura, con las mismas características que la primera, con una aterradora semejanza. Resultaba evidente de que ambas estaban relacionadas, y que la última protagonista era la menor de las dos. Lo dominante en aquella revelación era claramente una de tiempos más fáciles, de una autentica felicidad. Me tomo unos segundos reconocer mi rostro de entre las dos, la mayor, la juventud que poseía en esos años me revelaban que era tan solo una niña junto a la que consideraba su hermana desde el primer momento en que la urgencia de protegerla anido en su pecho. Aquella muchacha que seguía siendo no más que una joven muchacha, y que se encontraba sentada frente a un piano, a unos pocos pasos de mi posición actual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La visión se cortó abruptamente, que hasta ese momento me había abstraído de la fina línea de la realidad, devolviéndome la consciencia. Parpadee un par de veces, enfocando mis cristalinos ojos azulados, para desviar nuevamente mi mirada hacia Dawn. Era consciente del daño que nuestra repentina ‘separación’ causaba en ella, siendo que en su vida ya había sufrido demasiadas perdidas que igualaban a las mías. La cuestión era que aquella ausencia jamás había ocurrido realmente, nunca me había alejado de ella con una verdadera y sincera intención; nunca jamás había estado tan unida a la pequeña rubia alemana como lo estaba en aquellos momentos. No obstante, no era aquella unión convencional que estipulaban las estúpidas normas moralistas, o las viejas costumbres de una sociedad envejecida. Ella era mi deber, no debía protegerla; necesitaba hacerlo. ¿Quién más la resguardaría de las siniestras manos del mundo cruel en el que vivíamos? Nadie. No conocía otro medio por el cual ella terminaría a salvo de asuntos que terminarían por corromper lo único humano que existía en su ser. Si la ignorancia de los hechos era la mejor elección, con gusto iba a tomarla. No iba a ser yo la que ennegreciera su alma. No la condenaría al peso que únicamente yo debería soportar. Era únicamente por su bien, cuanto menos supiera, mejor. La comisura de mis labios se traslado a través de mi porcelanico rostro, dibujando en él –como si del lienzo del más prestigioso artista se tratase- una suave sonrisa, no era una mueca, ni una sonrisa de medio lado; era autentica, un frágil gesto que no alteraba mis angelicales facciones, concordaban con ella. Era su sonrisa, dedicada a ella. Su voz resonó en la amplia habitación, en un suave repiqueteo armónico a pesar de que tan solo había sido un simple bisbiseo, mientras que mi cuerpo despertaba de su aletargado reposo y cobraba vida nuevamente. Con la acostumbrada agilidad y elegancia en cada uno de mis movimientos, me levante del lugar en que me encontraba sentada para dirigirme con pasos lentos y comedidos hacía donde ella se encontraba sentada. Hasta que finalmente mi presencia se encontraba justo detrás de Dawn, y alzaba ambas de mi manos con deliberada lentitud hacia sus largos cabellos dorados. No necesitaba más que ello, cualquier signo de afecto quedaba expresados en el trayecto que mis dedos hacían en las finas hebras de oro de su cabellera, peinándolos con sutileza tras su espalda. Era suficiente. No obstante, en cuanto mi piel tomo contacto con ella, nuevamente me vi invadida por sus pensamientos; la pena de pensar que me había perdido, la incapacidad de confesarme que me echaba de menos. Era casi cruel el verme obligada a seguir aparentando aquella mascara de indiferencia, incluso si era por su propio bien. De mis carnosos labios carmesí se escapo un suave suspiro, que pronto se había entremezclado con mi dulce aliento y se evaporaba en el aire tan pronto como tomaba contacto con éste. No acostumbraba a sentirme culpable, era desagradable. Ella era mi misma sangre, más una hermana que una prima. ¿Por qué debería creer ella que ya nada era lo mismo? Era una insensatez, una estupidez. Mis labios se desplegaron suavemente, dejando escapar las palabras que pronto inundarían mi aterciopelada voz. – Me encuentro bastante bien, Dawn. La vida se ha vuelto demasiado predecible para mi gusto. Pero aquello no tiene verdadera importancia, lo único que me interesa en estos momentos es saber cómo te encuentras tú. – No me refería exactamente al estado de ánimo que sentía en aquellos momentos, más bien a un profundo interés por saber cómo era que se sentía realmente al vagabundear en aquella tierra mortal bajo sus pies. Su vista se alzó y una sonrisa angelical afloro en su joven rostro, y no pude hacer más que devolvérsela. Era tan fácil como respirar, incluso que la secuencias frecuentes y constantes del latido del corazón. Personas como ella eran justamente los únicos testigos de aquella falsa tierra de hipocresía que presenciaba la verdadera esencia dentro de las solidas paredes de hielo que me rodeaban, facetas de mi que había decidido enterrar con el fin de que nadie jamás volviera a presenciar. ¿Con qué motivo iba a dejarlas fluir si lo único que recibiría a cambio era la mismísima traición? No cometería el mismo error dos veces.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/71138275738726772-3959198679214630591?l=silverxleaves.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://silverxleaves.blogspot.com/feeds/3959198679214630591/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=71138275738726772&amp;postID=3959198679214630591" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/3959198679214630591?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/3959198679214630591?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SilverLeaves/~3/-vJzUckBtsU/trozos-al-azar-iii-arpas-del-paraiso.html" title="~ Trozos al azar III; Arpas del Paraiso" /><author><name>Willow Summers</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03401778776754942329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="18186827542788415966" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SevgCG1LcjI/AAAAAAAAAEg/vB_VoMSYuEs/s72-c/The_Flame_of____.png.jpg" height="72" width="72" /><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://silverxleaves.blogspot.com/2009/04/trozos-al-azar-iii-arpas-del-paraiso.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CkcGRH89eSp7ImA9WxVaEUg.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-71138275738726772.post-6747032386730648326</id><published>2009-04-08T02:18:00.002+02:00</published><updated>2009-04-08T02:20:25.161+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-04-08T02:20:25.161+02:00</app:edited><title>~ Trozos al azar II; El ingrediente extra.</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SdvtxaLKh8I/AAAAAAAAAEY/u9w9n-I--TA/s1600-h/Silver_Lining_by_SeaMist.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 200px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SdvtxaLKh8I/AAAAAAAAAEY/u9w9n-I--TA/s320/Silver_Lining_by_SeaMist.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5322108817763895234" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Desconectada. Era como me encontraba en aquellos momentos. Mi mente ya no formaba una unidad con mi cuerpo, ni mi cuerpo respondía a los mensajes inconscientes de mi mente. Mi cristalina mirada azulada, retrato de mi alma con aquellos dos zafiros como gemas, se encontraba dispersa en algún punto conciso, sin ver ni observar nada en absoluto. Difusa se perdía entre las distintas combinaciones de los hilos entrelazándose unos a otros, como siguiendo algún tipo de código o símbolo, de la tela del delicado y fino dosel que cubría todos los costados de la gran cama matrimonial en el que mi voluptuoso cuerpo yacía como un peso muerto. Cada uno de los músculos que conformaban mi anatomía se encontraban extrañamente relajados, al igual que lo estaba cada pensamiento que por mi enigmática y extravagante mente cruzaban. Aquella tranquilidad, aquella pasividad al aspirar cada bocanada de aquel ansiado y necesario oxigeno, la plausibilidad con la que exhalaba el dióxido de carbono a través de mis carnosos labios carmesí, aquellos que tantas veces habían resultado no más que una cruel tentación para el sexo opuesto, y del cual tan solo muy pocos habían logrado saborear su elixir. Mas la arrogancia que caracterizaba mi idiosincrasia luchaba por emerger de aquel estado de sopor, en el que el innegable poderío del hechizo y el calor de los brazos de Morfeo no habían sido capaces de sumirme en un profundo sueño. Aparentaba estar dormida ante la quietud de mis inexistentes movimientos, cuando en realidad todos mis sentidos se encontraban completamente atentos. Era un medio de escape casi tan preciso como el volcar la pasión sobre el único arte que encontraba indiscutiblemente concordado a mis exacciones: la maestría de la música. No me interesaba ni el tiempo que había transcurrido desde que había permanecido en aquel estado de inconsciencia recostada sobre la suavidad de las sabanas de seda de la cama que me había pertenecido desde que tenía uso de razón, ni cuál sería el clima en las afueras de las cuatro elegantes paredes que me rodeaban. Aunque intuía que el clima alemán, de mi sagrada tierra, se tornaba a uno violento y torrencial; pronto caerían las gotas de lluvia sobre el gran ventanal de cristal y me mostrarían una imagen tergiversada de la realidad extrínseca. Sin embargo, algún punto de mi subconsciente se encontraba extrañamente alerta, expectante a que algún hecho sucediera de un momento a otro sin previo aviso, poniendo en prueba mis básicos instintos. La yema de mis dedos cobraron vida de nuevo, manifestándose con un delicado y elegante movimiento para volver a sentir la suavidad de la fina seda bajo su piel; en la habitación, que se encontraba sumida en un doloroso y casi tenso silencio, se escuchó el roce de mis bucles dorados al cambiar de lugar sobre los almohadones de pluma, rompiendo el silencio de un modo cruel; mientras que el resto de mi cuerpo se enderezaba hasta posicionarse en una posición adecuada que hacía honor a la sangre aristocrática que por mis venas corrían, justo a tiempo de que mis oídos captaran el sonido de unos reconocidos pasos, sumados a unos tan suaves y ligeros que no había podido reconocer. Finalmente, las puertas de roble se abrieron revelándome ni más ni menos que a la silueta masculina e ilustrada de aquel hombre que se había convertido en el padre que jamás había tenido, o más bien, que adopto el papel que le correspondía desde un principio. Mas a su lado se encontraba una segunda figura, más agraciada y femenina, y que apenas le llegaba siquiera a la cintura de Luke Pirandello; una pequeña niña rubia totalmente desconocida para mi, de rasgos angelicales e infantiles. Una de mis finas cejas rubias se alzó en mi rostro, corrompiendo su paz y angelicalidad, mientras que mis labios se habían desplegado para dejar escapar mi dulce aliento junto con mi aterciopelada voz próxima a mis siguientes palabras. -¿Quién es ella, Luke? ¿Qué significa esto? – mis preguntas habían resultado extrañas en mi boca, revelando algo más que una evidente inquisición por el significado de aquella presentación y el origen de la pequeña niña rubia que la rodeaba uno de los largos brazos de Pirandello por sobre sus diminutos hombros; jamás él había traído a nadie a mi castillo sin que hubiera avisado con anterioridad, por lo que no saber sus razones resultaba desagradablemente molesto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/71138275738726772-6747032386730648326?l=silverxleaves.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://silverxleaves.blogspot.com/feeds/6747032386730648326/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=71138275738726772&amp;postID=6747032386730648326" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/6747032386730648326?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/6747032386730648326?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SilverLeaves/~3/6VTrsFVHl-o/trozos-al-azar-ii-el-ingrediente-extra.html" title="~ Trozos al azar II; El ingrediente extra." /><author><name>Willow Summers</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03401778776754942329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="18186827542788415966" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SdvtxaLKh8I/AAAAAAAAAEY/u9w9n-I--TA/s72-c/Silver_Lining_by_SeaMist.jpg" height="72" width="72" /><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://silverxleaves.blogspot.com/2009/04/trozos-al-azar-ii-el-ingrediente-extra.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEAAQnw7eCp7ImA9WxVVF00.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-71138275738726772.post-689074940815395905</id><published>2009-03-10T17:29:00.003+01:00</published><updated>2009-03-10T17:32:23.200+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-03-10T17:32:23.200+01:00</app:edited><title>~ Trozos al azar. I</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SbaWDXX1-MI/AAAAAAAAAEQ/6kq_7ggMpes/s1600-h/gse_multipart33441.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 135px; height: 180px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SbaWDXX1-MI/AAAAAAAAAEQ/6kq_7ggMpes/s320/gse_multipart33441.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311597795087874242" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Aun en mi mente retumbaban cada una de las notas que habían sido creadas por mis dedos, a pesar de que la habitación estaba sumida en el más irrebatible silencio, la ya muerta sinfonía invadía mi mente de una manera a la que no era capaz de ponerle un nombre, no poseía nominalismo lógico que mi mente fuera capaz de entender o juzgar que sería suficiente para abarcar todo lo que significaba en mi alma. Mas, a pesar de que el alma que ocupaba mi cuerpo, sin siquiera tomar en cuenta la segunda alma -esencia- que coexistía en mi ya que, esa misma, permanecía siempre dormida a excepción de dos días cada mes, seguía estremeciéndose ante la pasión evocada, el gran placer de liberar aquella esencia que estaba retenida dentro de la gran muralla que me separaba el cruel mundo que me rodeaba, protegido por una inmensa pared del más cruel y duro hielo, un tempano totalmente solido, sin ningún orificio por el cual penetrarlo. Cada vez que me abandonaba con la completa sumisión de un fiel esclavo a aquel instrumento de cuerdas de oro, símbolo de ángeles, era una experiencia sobrenatural, como si hubiera derramado hasta la última gota de mi sangre en sus notas, como si mis células ya no recibieran aquella electricidad que las hacía reaccionar, como si el oxigeno escaseara en mi cerebro. Me embriagaba en su melodía armoniosa, abandonaba la vida en cada expresión retratada en el único arte que era capaz de expresar lo que mis palabras jamás iban a profesar, lo que mis labios jamás iban a articular. Nublaba mis sentidos, y me desprendía totalmente de la fina línea que quería unirme vanamente con la realidad en los escasos minutos en que la eufonía era despertada. Sin embargo, a pesar de que poco a poco mi razón iba aterrizando sobre el suelo, despertándose de su aletargado hechizo, una minúscula parte de mi era totalmente consciente de que alguien más había sido testigo del milagro de mi música, lo que esta era capaz de evocar en las mentes ajenas. Era un vano presentimiento, apenas perceptible, como el saber inconsciente de que la lluvia se aproximaba al percibir un ligero cambio en la atmósfera. Más por inercia que por cualquier otra cosa, mis párpados desvelaron las dos piedras preciosas que poseía como ojos, aquellos dos zafiros cristalinos que desvelaban las puertas de mi alma, del verdadero yo que la apariencia angelical externa ocultaba, y se posaron sobre aquel sujeto testigo de la vehemencia predicada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/71138275738726772-689074940815395905?l=silverxleaves.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://silverxleaves.blogspot.com/feeds/689074940815395905/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=71138275738726772&amp;postID=689074940815395905" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/689074940815395905?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/689074940815395905?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SilverLeaves/~3/gnr3nhUtPV4/trozos-al-azar-i.html" title="~ Trozos al azar. I" /><author><name>Willow Summers</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03401778776754942329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="18186827542788415966" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SbaWDXX1-MI/AAAAAAAAAEQ/6kq_7ggMpes/s72-c/gse_multipart33441.jpg" height="72" width="72" /><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total><feedburner:origLink>http://silverxleaves.blogspot.com/2009/03/trozos-al-azar-i.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CUQNQ38_fCp7ImA9WxVWFEQ.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-71138275738726772.post-6764727698922732669</id><published>2009-02-24T17:34:00.002+01:00</published><updated>2009-02-24T17:36:32.144+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-02-24T17:36:32.144+01:00</app:edited><title>~ Hecate</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SaQiCDmsl2I/AAAAAAAAAEA/Ud2htMOtc40/s1600-h/Hecateee.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 214px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SaQiCDmsl2I/AAAAAAAAAEA/Ud2htMOtc40/s320/Hecateee.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5306403679671981922" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El siguiente texto no es mio, no recuerdo en que rincón del Internet lo encontré, pero es perfecto para aquel personaje alemán que forma ya una parte esencial en mi cáracter. Willow. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"There is a certain hush in the air when they know she is coming,&lt;br /&gt;Every living thing stands perfectly still and no one dares to breathe.&lt;br /&gt;The gentle breeze turns into a powerful wind-&lt;br /&gt;Thunder rolls and the lightning is spectacular at best.&lt;br /&gt;The caw of several ravens signals her arrival,&lt;br /&gt;All nocturnal creatures tremble at the sight of their Dark Queen.&lt;br /&gt;Some cower in fright, some lower their heads-&lt;br /&gt;All of the night's children respect her, never mocking her.&lt;br /&gt;When she walks by you, you catch a scent of impending summer rain,&lt;br /&gt;And when she looks at you, her emerald green eyes beckon you.&lt;br /&gt;You want her to wrap you in her long black flowing hair.&lt;br /&gt;Mists of mystery surround her every move-&lt;br /&gt;It is almost a spectral sight, like something out of a movie.&lt;br /&gt;Every time when the moon is new, you dare yourself to wait for her,&lt;br /&gt;And when she arrives, she takes your essence into her.&lt;br /&gt;You are bewitched by her adumbrate beauty.&lt;br /&gt;Close your eyes and await the chill of her dark kiss,&lt;br /&gt;Feel your body fill up with the mysteries of the unknown&lt;br /&gt;And forever know that the Dark Queen will always be with you&lt;br /&gt;In the jasmine mists in your mind."&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/71138275738726772-6764727698922732669?l=silverxleaves.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://silverxleaves.blogspot.com/feeds/6764727698922732669/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=71138275738726772&amp;postID=6764727698922732669" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/6764727698922732669?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/6764727698922732669?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SilverLeaves/~3/Vp7XdcAXlwE/hecate.html" title="~ Hecate" /><author><name>Willow Summers</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03401778776754942329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="18186827542788415966" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SaQiCDmsl2I/AAAAAAAAAEA/Ud2htMOtc40/s72-c/Hecateee.jpg" height="72" width="72" /><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://silverxleaves.blogspot.com/2009/02/hecate.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;D0QAQnk-cCp7ImA9WxVWFEU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-71138275738726772.post-1450767583221856960</id><published>2009-02-24T15:16:00.002+01:00</published><updated>2009-02-24T15:22:23.758+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-02-24T15:22:23.758+01:00</app:edited><title>~ Invasora de mentes ajenas.</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SaQClTHOScI/AAAAAAAAAD4/tuUWCK4m890/s1600-h/Lake_Nahuel_Huapi_at_dusk_1_by_tgrq.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 217px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SaQClTHOScI/AAAAAAAAAD4/tuUWCK4m890/s320/Lake_Nahuel_Huapi_at_dusk_1_by_tgrq.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5306369100758272450" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Una vez más mis pies pisaban aquella superficie que me había jurado pisar una vez cada unos cuantos años, que a pesar que Hogwarts era prácticamente un segundo hogar para mi considerando todos los secretos que estaban encerrados bajo llave en algún recóndito lugar de mi frío corazón, este mismo era una fuente de recuerdos, tanto ajenos como propios, que procuraba evitar si me era posible. Sin embargo, era casi un deleite poder posar mi vista cristalina durante un tiempo ilimitado sobre los incesantes cambios, -se podría decir que hasta danzas de diferentes tonalidades; de un bergamota enérgico, a un marino turbio, creando un vaivén tan grácil y relajante como también hipnotizante- que se producían sobre aquella superficie uniforme que reflejaba como un autentico espejo los hechos que acontecían sobre ella, lejana a aquella realidad pero, a la vez, tan cercana como para proyectarla. Era un medio de escape, tan simple como el llenar los pulmones de aquel puro oxigeno al que uno depende tanto para su propia subsistencia, un mecanismo automático. Inconsciente. La yema de mis dedos quebró aquella paz con la que se manejaba la superficie del lago, entrando en contacto con su humedad y, a la vez, creando un aun desconocido y extraño cosquilleo en mis propias extremidades y nervios de mi piel. De éstos, fluyo una energía mágica que albergaba, tanto sensaciones como sucesos pasados, imágenes jamás presenciadas por mis ojos en aquel tiempo y espacio. No había pasado ni un año desde la primera vez, aquella misma manifestación aun originaba en mi la curiosidad, y, por supuesto, una evidente sorpresa, pero ya no podía recordar algún momento de mi pasado en que aquellas ‘visiones’ dejaran de manar súbitamente provocando mi propia perplejidad. ¿Era no más que una saqueadora de recuerdos? Ya estaba demasiado acostumbrada. Ahora, frente a mis ojos se manifestaba una escena llena de elegancia, de silencio y una paz tan dominante, interpretada en lo más fondo del lago del Colegio, como el mutismo de un ser sin vida. Y de segundo protagonista el agua deslizándose sobre una figura de sirena que estaba completamente segura que, por su cabello rojizo y manera de moverse, era Selene en su máxima gloria y magnificencia. Quizá aquel recuerdo, o tal vez hecho del pasado, sucedió en los tiempos en que ambas pertenecíamos a la honorable casa de Slytherin, de nuestros principios, los primeros años en que eramos dueñas de nuestras propias vidas y voluntad, pisábamos los cuerpos que fuesen necesarios que se interpusieran en nuestro camino y llegábamos tan alto que tranquilamente el mundo era practicamente nuestro, aquel mundo en el que ella aún tenía permitido abandonarse a su naturaleza más animal sin peligros de ningún tipo amenazando su paz.&lt;br /&gt;Finalmente, mis dedos se ‘despegaron’ de aquella fuente de ’información’, dejando a su paso que en mi rostro se dibujase, como si de lienzos de el más prestigioso y talentoso pintor se tratase, en mis carnosos labios una suave media sonrisa de lado en mi blanquecina piel. La anaranjada fuente de luz se posaba sobre mi grácil cuerpo, acariciandome con su cálidez antes de que el frío de la noche gobernara una vez más, e iluminando tanto como las largas extensiones de los bucles dorados de mi cabello como también cambiando el color de mis ojos hacía un azul verdoso, o quizas un verde azulado. Daba igual. Y tras un silencioso suspiro que escapaba de los mismos, convirtiéndose en una llamarada de vapor al tomar contacto con el invernal aire, mis ojos azules se desviaron finalmente hacía el imponente sol que se iba ocultando en el firmamento, siendo testigo de cada uno de mis movimientos en las últimas horas que llevaba sentada sobre una gran roca sobre las orillas del lago negro, abstraída en mi propia realidad.. ajena al mundo exterior. Ya eran incontables las noches en que, por propia voluntad, había renegado los mágicos brazos de Morfeo manteniéndome en vela todas las noches dándole vueltas a un mismo asunto en cuestión; Jamás tendría que haber regresado a Inglaterra. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/71138275738726772-1450767583221856960?l=silverxleaves.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://silverxleaves.blogspot.com/feeds/1450767583221856960/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=71138275738726772&amp;postID=1450767583221856960" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/1450767583221856960?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/1450767583221856960?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SilverLeaves/~3/01b7oc1fuMQ/invasora-de-mentes-ajenas.html" title="~ Invasora de mentes ajenas." /><author><name>Willow Summers</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03401778776754942329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="18186827542788415966" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SaQClTHOScI/AAAAAAAAAD4/tuUWCK4m890/s72-c/Lake_Nahuel_Huapi_at_dusk_1_by_tgrq.jpg" height="72" width="72" /><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://silverxleaves.blogspot.com/2009/02/invasora-de-mentes-ajenas.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DU8MSXw7fyp7ImA9WxJVFUo.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-71138275738726772.post-5184428642697633591</id><published>2008-12-14T21:16:00.005+01:00</published><updated>2009-07-03T01:38:08.207+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2009-07-03T01:38:08.207+02:00</app:edited><title>~ Arpas del Paraíso</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/Sk1E20EWAJI/AAAAAAAAAGQ/3_yPNZunq2Y/s1600-h/Willow+%28165%29.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 250px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/Sk1E20EWAJI/AAAAAAAAAGQ/3_yPNZunq2Y/s320/Willow+%28165%29.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5354011240493875346" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;No había en el mundo nada que me otorgase más satisfacción y placer que lo que mis manos eran capaces de erigir, el arte que fluía de mi alma y se plasmaba en un delicado instrumento de cientos de cuerdas. Nada se comparaba con aquel dulce murmullo, aquel melancólico arrullo. Las suaves yemas de mis dedos rozaban sus finas cuerdas de oro, como si con aquel simple acto mis manos hirieran el frágil instrumento, creando una deliciosa melodía, un lenguaje inusual y armónico como angelical: irónicamente, concordando con mi apariencia externa; dulce, inocente, frágil... bello y, a la vez, hipnóticamente atrayente. Las suaves notas fluían de las cuerdas que acariciaban mis dedos, melancólicas y dulces se extendían e invadían cada espacio libre en aquella inmensa habitación de música, transmitiendo a quien osase escuchar con el abandono de un esclavo imágenes ya olvidadas por la débil mente humana, emergiendo de las profundidades de nuestra subconsciencia donde se enterraba todo aquello que hubiese perdido importancia para uno, o que resultaba tan doloroso que era bloqueado con el propósito de evitar que un simple recuerdo atormentase el alma. Era como una justicia divina para mi, el ser capaz de crear una melodía que era capaz de obtener aquellos poderosas respuestas en cualquier alma; de crear en sus mentes recuerdos ya olvidados, como si probaran un diminuto trozo de lo que tenía que soportar todos los días de mi vida; el don que mediante el contacto de mi piel con cualquier objeto, habitación o ser, revelaba ante mis ojos imágenes, sucesos y sentimientos que no debería sentir ni ver, invadiendo mi cerebro con el más vulgar de los ultrajes. El arpa, la música que me transmitía una inigualable paz, era el escape más cercano que poseía para plasmar en ella lo que mis palabras jamás pronunciarían, para expresar en notas lo que protegía con tanta vehemencia y esmero aquella fría coraza de hielo.&lt;br /&gt;Mis dedos continuaban su habitual ritmo, aumentando de un momento a otro su velocidad, creando una suave melodía vehemente, encerrando calma y dolor al mismo tiempo, para que segundos después se convirtiera en el sonido más suave y dulce jamás escuchado por un oído humano, como el arrullo de una nana o la canción más triste de una mitológica sirena. Mis párpados se cerraron, abandonándome al más puro arte. La punta de mi lengua humedeció mis labios, los cuales se desplegaron y dejaron que las suaves palabras susurradas escaparan de ellos, entonadas por una aterciopelada voz. - Rumor de besos perdidos o de olvidados cantares; Perlas cayendo a millares sobre alabastros bruñidos; Calladas frases de amor que solo percibe el alma;… - Recité, tan bajo y suave que solo se me escucharía tras aquel telón melodioso, si estuviesen a mi lado. - … Algo que es combate y calma, que es consuelo y es dolor. Y murmuro para mí, como un esclavo sumiso; “- Las Arpas del Paraíso, deben de sonar así.” – Mis dedos hicieron un rápido movimiento sobre las finas cuerdas de oro, elevando su intensidad, siendo ya indiscutible la invasión que la sinfonía imponía en la deshabitada habitación. Daba la sensación que creaban escenarios, diferentes sucesos en los que el receptor deseaba en el fondo de su pútrido corazón, escenas, imágenes en que el ser humano volcaba sus más oscuros y prohibidos deseos, lo que la vergüenza y el pudor jamás les permitirían cumplir. - Un Arpa llevo escondida, de mi pecho en lo profundo, templada al calor del mundo... en el yunque de la vida. – Mis labios volvieron a moverse, expresando en pocas palabras lo que mi música manifestaba con sus incesantes notas, una pasión contenida. - Ya no palpitan en ella cual palpitaron un día la deliciosa porfía; La enamorada querella; El recuerdo peregrino que lo pasado avalora; La ilusión engañadora, de toda dicha camino; De la esperanza el anhelo; Del bien la fecunda llama cuanto el joven siente y ama, y la vejez trueca en hielo.- Mis párpados volvieron a abrirse, revelando así mis cristalinos ojos azulados, posándose en un punto indeterminado, ausente mientras la melodía continuaba hacía su clímax final. - Hoy sus destempladas notas suenan tristes en mi oído, Como el huracán temido suena entre las jarcias rotas. Y en sus acordes extraños percibo a cada momento el ritmo cansado y lento de las penas y los años. No quieras mí Arpa escuchar; Tú, que la escuchaste ayer. Pues me dará gran pesar proporcionarte un placer que al cabo te hará llorar..- Mi voz se perdía entre la maraña de notas. - Deja que el tiempo concluya mi ya vieja melodía.. – Finalicé de recitar, creando entre mis dedos unas renovadas notas antes de terminar la suave melodía con una última, haciéndose eco en el deshabitado lugar. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/71138275738726772-5184428642697633591?l=silverxleaves.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://silverxleaves.blogspot.com/feeds/5184428642697633591/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=71138275738726772&amp;postID=5184428642697633591" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/5184428642697633591?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/5184428642697633591?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SilverLeaves/~3/bw8cjYoKmww/arpas-del-paraso.html" title="~ Arpas del Paraíso" /><author><name>Willow Summers</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03401778776754942329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="18186827542788415966" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/Sk1E20EWAJI/AAAAAAAAAGQ/3_yPNZunq2Y/s72-c/Willow+%28165%29.jpg" height="72" width="72" /><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://silverxleaves.blogspot.com/2008/12/arpas-del-paraso.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;C0YHRX85cCp7ImA9WxRUEUU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-71138275738726772.post-2094665386748021610</id><published>2008-11-20T12:37:00.003+01:00</published><updated>2008-11-20T12:38:54.128+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-11-20T12:38:54.128+01:00</app:edited><title>~ El Arpa</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SSVMHrPUyJI/AAAAAAAAACg/2K4Fz0IQCR4/s1600-h/Arpa_by_pelis77.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 226px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SSVMHrPUyJI/AAAAAAAAACg/2K4Fz0IQCR4/s320/Arpa_by_pelis77.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5270702633656830098" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;br /&gt;Cuando tu mano la hiere,&lt;br /&gt;Oigo en su dulce murmullo&lt;br /&gt;El melancólico arrullo&lt;br /&gt;De la tórtola que muere;&lt;br /&gt;Entona en la selva el viento;&lt;br /&gt;El largo y hondo lamento&lt;br /&gt;Que alzan las olas del mar;&lt;br /&gt;Rumor de besos perdidos&lt;br /&gt;O de olvidados cantares;&lt;br /&gt;Perlas cayendo a millares&lt;br /&gt;Sobre alabastros bruñidos;&lt;br /&gt;Calladas frases de amor&lt;br /&gt;Que solo percibe el alma;&lt;br /&gt;Algo que es combate y calma,&lt;br /&gt;Que es consuelo y es dolor.&lt;br /&gt;Y murmuro para mí,&lt;br /&gt;Como un esclavo sumiso;&lt;br /&gt;- Las Arpas del Paraíso, &lt;br /&gt;  Deben de sonar así.&lt;br /&gt;Un Arpa llevo escondida&lt;br /&gt;De mi pecho en lo profundo,&lt;br /&gt;Templada al calor del mundo,&lt;br /&gt;En el yunque de la vida.&lt;br /&gt;Con fibras de corazón&lt;br /&gt;Tejí sus cuerdas vibrantes, &lt;br /&gt;Y de sus ecos amantes&lt;br /&gt;Aún guardo el alegre son.&lt;br /&gt;Ya no palpitan en ella,&lt;br /&gt;Cual palpitaron un día,&lt;br /&gt;La deliciosa porfía;&lt;br /&gt;La enamorada querella;&lt;br /&gt;El recuerdo peregrino&lt;br /&gt;Que lo pasado avalora;&lt;br /&gt;La ilusión engañadora,&lt;br /&gt;De toda dicha camino;&lt;br /&gt;De la esperanza el anhelo;&lt;br /&gt;Del bien la fecunda llama,&lt;br /&gt;Cuanto el joven siente y ama&lt;br /&gt;Y la vejez trueca en hielo.&lt;br /&gt;Hoy sus destempladas notas&lt;br /&gt;Suenan tristes en mi oído,&lt;br /&gt;Como el huracán temido&lt;br /&gt;Suena entre las jarcias rotas,&lt;br /&gt;Y en sus acordes extraños&lt;br /&gt;Percibo a cada momento&lt;br /&gt;El ritmo cansado y lento&lt;br /&gt;De las penas y los años&lt;br /&gt;No quieras mí Arpa escuchar,&lt;br /&gt;Tú, que la escuchaste ayer,&lt;br /&gt;Pues me dará gran pesar&lt;br /&gt;Proporcionarte un placer&lt;br /&gt;Que al cabo te hará llorar&lt;br /&gt;Deja que el tiempo concluya&lt;br /&gt;Mi ya vieja melodía&lt;br /&gt;Y al polvo me restituya:&lt;br /&gt;¡Ante Arpas como la tuya&lt;br /&gt;Debe enmudecer la mía!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuel del Palacio.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/71138275738726772-2094665386748021610?l=silverxleaves.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://silverxleaves.blogspot.com/feeds/2094665386748021610/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=71138275738726772&amp;postID=2094665386748021610" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/2094665386748021610?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/2094665386748021610?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SilverLeaves/~3/7RZKhg3JTFc/el-arpa.html" title="~ El Arpa" /><author><name>Willow Summers</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03401778776754942329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="18186827542788415966" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SSVMHrPUyJI/AAAAAAAAACg/2K4Fz0IQCR4/s72-c/Arpa_by_pelis77.jpg" height="72" width="72" /><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://silverxleaves.blogspot.com/2008/11/el-arpa.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0MFQn0zcSp7ImA9WxRUEU8.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-71138275738726772.post-98555887750904140</id><published>2008-11-19T22:11:00.002+01:00</published><updated>2008-11-19T22:16:53.389+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-11-19T22:16:53.389+01:00</app:edited><title>~ Jaque Mate</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SSSCPy249WI/AAAAAAAAACY/dLWIFLvzj2g/s1600-h/Ajedrez__3D_by_Snake085.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 225px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SSSCPy249WI/AAAAAAAAACY/dLWIFLvzj2g/s320/Ajedrez__3D_by_Snake085.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5270480671791969634" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Nunca existiría, en ninguna otra ocasión, la oportunidad en que todos mis sentidos se encontrasen tan concentrados en un objetivo en concreto, creando miles de situaciones mientras que al mismo tiempo descartaba las que con seguridad podía admitir que no me servirían para nada. Era una cuestión de agilidad, de rapidez y de sobretodo una inteligencia fluida. El ajedrez es un deporte para dos personas, y uno de los juegos de mesa, más populares del mundo. Se considera no sólo un juego, sino un arte, una ciencia y un deporte mental. Se podría decir que es un juego de guerra, y aquello significaba para mi una cuestión de vida o muerte. Y aunque sonara a una afirmación exagerada, no había quien me pudiese ganar en aquel juego. Nadie. Ni siquiera mi padre, quien me enseñó todo lo que debía saber, no solo como se debía jugar, sino para desarrollar mi intelecto. Táctica y estrategia. No necesitaba más. Mis ojos oceánicos se encontraban fijos en mi contrincante, el cual se encontraba sumido en su próximo movimiento, con la cabeza gacha y el ceño marcadamente fruncido, y que, una vez efectuado, podía captar las diminutas y casi invisibles gotas de sudor que comenzaban a deslizarse por su frente. La comisura de mis labios dibujaron una suave sonrisa en mi rostro, que aunque carecía de arrogancia o algún signo de egocentrismo, no podía ocultar la satisfacción de la victoria ya saboreada. Sin embargo, no debía precipitarme a los hechos, por lo que mi rostro se convirtió en la viva representación de la cara de un jugador de póquer; sin emoción, ni ningún gesto que delatase sus pensamientos. Era una guerra, e iba a ganarla. Mis ojos se desviaron de mi compañero de aquel momento, un muchacho de mi propia casa -y que era uno de los mejores contrincantes que había tenido hasta el momento en Ajedrez mágico- para poder posarse en las pocas piezas que quedaban en el tablero, intentando proteger su rey y atacar al otro. Mi respiración era tranquila, pausada y profunda, el ritmo de mi corazón estaba aletargado, no había lugar para errores. Siempre pensé que los errores de tus últimos movimientos son los que te llevan a una derrota inevitable, por lo que ser capaz de leer la mente de la persona que se encontrase frente a ti -sin legeremancia, obviamente- era como un sentido que debía ser desarrollado constantemente. Mis ojos se deslizaron desde su reina hasta el caballo que acababa de mover, escapando de la amenaza de uno de mis alfiles y a la vez, gastando el ultimo cartucho que le quedaba para proteger a su rey. Era un intento inútil, pero al menos era un intento. Era demasiado observadora para su propio bien, demasiado atenta, hacía más de 3 movimientos mios en que lo había llevado a un callejón sin salida, acorrolandolo como el gato a un ratón. Mi mano se alzó sobre la torre que había dejado olvidada para el momento de utilizarla cuando llegase el momento de que cumpliese con su función final, en el ultimo de mis movimientos. La yema de mis dedos tomo la pieza, y la deslizo unas pocas casillas en el tablero hasta posarla definitivamente en su lugar. - B5. - Susurré desbordando el sentimiento de triunfo en la matiz de mi aterciopelada voz, para luego alzar mi vista oceánica hacia él mientras la pieza destrozaba al ya difunto rey blanco. - Jaque Mate. - Exclamé, con evidente orgullo tras una partida bien jugada. Le sonreí a mi compañero, de una manera ya más apaciguada pero aun con la esencia de un indiscutible triunfo. - Me encantan los momentos en que quiebro el ego de un hombre. - Bromeé, solo para molestarlo en aquel momento, sabiendo lo que le costaría al Ravenclaw aquella derrota. ¿Para qué seguía apostando contra mi? Iba a agregar un nuevo comentario, cuando una voz femenina me interrumpió en la mitad de la frase.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/71138275738726772-98555887750904140?l=silverxleaves.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://silverxleaves.blogspot.com/feeds/98555887750904140/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=71138275738726772&amp;postID=98555887750904140" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/98555887750904140?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/98555887750904140?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SilverLeaves/~3/Xc7FlLqutZw/jaque-mate.html" title="~ Jaque Mate" /><author><name>Willow Summers</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03401778776754942329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="18186827542788415966" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SSSCPy249WI/AAAAAAAAACY/dLWIFLvzj2g/s72-c/Ajedrez__3D_by_Snake085.jpg" height="72" width="72" /><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total><feedburner:origLink>http://silverxleaves.blogspot.com/2008/11/jaque-mate.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DE8DQn88fyp7ImA9WxRUEE8.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-71138275738726772.post-4355050439961790384</id><published>2008-11-18T17:44:00.003+01:00</published><updated>2008-11-18T17:47:53.177+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-11-18T17:47:53.177+01:00</app:edited><title>~ Un mar esta incompleto sin su sirena.</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SSLxrOqTYRI/AAAAAAAAABI/-73I6oVK9V8/s1600-h/sirenita.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 320px; height: 200px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SSLxrOqTYRI/AAAAAAAAABI/-73I6oVK9V8/s320/sirenita.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5270040238949097746" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="postbody"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Una vez más mis pies pisaban aquella superficie que me había jurado pisar una vez cada unos cuantos años, que a pesar que Hogwarts era prácticamente un segundo hogar para mi considerando todos los secretos que estaban encerrados bajo llave en algún recóndito lugar de mi frío corazón, este mismo era una fuente de recuerdos, tanto ajenos como propios, que procuraba evitar si me era posible. Sin embargo, era casi un deleite poder posar mi vista cristalina durante un tiempo ilimitado sobre los incesantes cambios, -se podría decir que hasta danzas de diferentes tonalidades; de un bergamota enérgico, a un marino turbio, creando un vaivén tan grácil y relajante como también hipnotizante- que se producían sobre aquella superficie uniforme que reflejaba como un autentico espejo los hechos que acontecían sobre ella, lejana a aquella realidad pero, a la vez, tan cercana como para proyectarla. Era un medio de escape, tan simple como el llenar los pulmones de aquel puro oxigeno al que uno depende tanto para su propia subsistencia, un mecanismo automático. Inconsciente. La yema de mis dedos quebró aquella paz con la que se manejaba la superficie del lago, entrando en contacto con su humedad y, a la vez, creando un ya reconocido cosquilleo en mis propias extremidades y nervios de mi piel. De éstos, fluyo una energía mágica que albergaba, tanto sensaciones como sucesos pasados, imágenes jamás presenciadas por mis ojos en aquel tiempo y espacio. Años atrás, aquella misma manifestación había originado que despertara en mi la curiosidad, y, por supuesto, una evidente sorpresa, pero ya no podía recordar algún momento de mi pasado en que aquellas ‘visiones’ dejaran de manar súbitamente provocando mi propia perplejidad. Ya estaba demasiado acostumbrada. Ahora, frente a mis ojos se manifestaba una escena llena de elegancia, de silencio y una paz tan dominante, interpretada en lo más fondo del lago del Colegio, como el mutismo de un ser sin vida. Y de segundo protagonista el agua deslizándose sobre una figura de sirena que estaba completamente segura que, por su cabello rojizo y manera de moverse, era Selene en su máxima gloria y magnificencia. Quizá aquel recuerdo, o tal vez hecho del pasado, sucedió en los tiempos en que ambas pertenecíamos a la honorable casa de Slytherin, y aún tenía permitido abandonarse a su naturaleza más animal sin peligros de ningún tipo amenazando su paz.&lt;br /&gt;Finalmente, mis dedos se ‘despegaron’ de aquella fuente de ’información’, dejando a su paso que en mi rostro se dibujase, como si de lienzos de el más prestigioso y talentoso pintor se tratase, en mis carnosos labios una suave media sonrisa de lado en mi blanquecina piel. Y tras un silencioso suspiro que escapaba de los mismos, convirtiéndose en una llamarada de vapor al tomar contacto con el invernal aire, mis ojos azules se desviaron finalmente hacía la figura de mujer que segundos atrás había sido protagonista y victima de mi secreto ‘don’, siendo testigo de cada uno de mis movimientos en las últimas horas que llevábamos sentadas sobre una gran roca sobre las orillas del lago. – Resulta gracioso el hecho de que nunca jamás podrás ocultarme nada de ti.. – Dije, de un momento a otro sin previo aviso, ocultándose en el matiz de mi voz aquel rastro malicioso como divertido que se escondían entre líneas en mis propias palabras. – Tienes suerte que no lo use contra ti, y sea una persona de bien. – Ante esto una irónica sonrisa se dibujo en mi rostro. – Tengo información que vale oro, querida Snakebow. – Finalicé, llevando una de mis manos para acariciar la superficie de mi sien, como dándole soporte a lo que mis palabras proclamaban, mientras que la media sonrisa en mi rostro se extendía imperceptiblemente. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/71138275738726772-4355050439961790384?l=silverxleaves.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://silverxleaves.blogspot.com/feeds/4355050439961790384/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=71138275738726772&amp;postID=4355050439961790384" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/4355050439961790384?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/4355050439961790384?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SilverLeaves/~3/bQfMIv_ufZ0/un-mar-esta-incompleto-sin-su-sirena.html" title="~ Un mar esta incompleto sin su sirena." /><author><name>Willow Summers</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03401778776754942329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="18186827542788415966" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SSLxrOqTYRI/AAAAAAAAABI/-73I6oVK9V8/s72-c/sirenita.JPG" height="72" width="72" /><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://silverxleaves.blogspot.com/2008/11/un-mar-esta-incompleto-sin-su-sirena.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;C0MFSX4ycCp7ImA9WxRUEUQ.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-71138275738726772.post-909457704012022856</id><published>2008-10-05T17:54:00.007+02:00</published><updated>2008-11-20T15:30:18.098+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-11-20T15:30:18.098+01:00</app:edited><title>~ Añejos licores</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://img377.imageshack.us/img377/9055/licorbydifferentwhocarenm4.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 300px; height: 225px;" src="http://img377.imageshack.us/img377/9055/licorbydifferentwhocarenm4.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="postbody"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Cada uno de mis actos, cada una de mis actitudes, incluso cada una de las palabras que se escapaban de mis labios, resultaban ser indescriptibles y en cierta forma demasiados crípticos como para que algún otro ser entendiese las razones y el significado detrás de mis acciones. Los más cercanos a mi, se habían rendido al intentar encontrarle su lógica a mi comportamiento. El por qué desaparecía sin decirle una palabra a nadie, el por qué volvía inesperadamente como si tan solo hubiesen pasado unos días en vez de años. El por qué me tragaba la tierra e incluso el por qué no me acurrucaba por los rincones cuando hablaba de mis muertos padres con tal frialdad e indiferencia. -Y no es que no me importaran- Asumían que lo había heredado de mi madre, que ella vivía en aquel rasgo de mi carácter. Quizá tenían razón, o tan solo se debía que imponían su propia lógica sobre mi, y no aplicaban la mía. Enigmática. Aquel termino era lo más cercano para describirme.&lt;br /&gt;Hacía tiempo ya que me había desconectado del mundo, apenas manteniendo contacto con un par de personas cada trimestre o quizá en un período de un año. Y tan solo en los casos en que el envíe de información sobre mi paradero ya no se podía retrasar un día más, como sucedía a menudo con Pirandello y Snakebow. ¿Pero hacía cuanto que no le daba señales de vida a aquella persona que había resultado importante en mi vida, sobre todo en el periodo educativo? No podía negar, que aquella rubia que compartía mi mismo ADN y con la que compartía un fuerte enlace sentimental, que la echaba de menos. No había recordado la intensidad de aquella emoción hasta que, al regresar a Londres, divise en el firmamento aquel majestuoso cuervo de plumas negras. Su pequeño mensajero, su singular compañero.&lt;br /&gt;Justo en aquel momento, en mis manos se encontraba el arrugado papel con la tinta grabada, con aquella ya reconocida caligrafía, citandome a este lugar. El tiempo no había tenido efectos negativos sobre mi, incluso podría afirmar que cada aspecto había madurado. No solo en las curvas de mi cuerpo, pronunciadas y armónicas, ni en el cabello dorado cual hilos de oro que caían en perfectos bucles sobre mi espalda hasta más allá de la cintura, enredándose unos a otros en perfecto orden. Ni como mis labios eran más suaves y de un vivido color a fresas, de los rasgos femeninos más delicados, pronunciados, ni que el color de mis ojos fuesen de un cristalino alternándose entre el zafiro o un suave esmeralda (como era el caso éste ultimo, gracias a la luz que se reflejaban en ellos aquel día nublado). Nada de aquello se comparaba con la madurez que reflejaba mi mirada, que tantas veces había engañado a todo incauto que se cruzara en mi camino. Siempre me habían catalogado de poseer una presencia angelical, cada uno de mis rasgos eran demasiados dulces e inocentes, bellos y puros. Pero tan solo era exterior, unas cuantas palabras bastaban para destruir la imagen de angelicalidad y demostrar la verdadera faceta de mi alma.&lt;br /&gt;Aquel era un típico día de invierno en Londres, el frío calaba profundo en los huesos de los seres con una seca crueldad. Podía sentir como la brisa y la niebla se enroscaban en mi cuello y rostro, en un intento de robarme el calor del cuerpo. Entre en aquel viejo lugar, mientras las chirriantes campanas de la polvoriente puerta anunciaba mi llegada, para luego analizar con la vista a mi alrededor en aquel prematuro tramo de segundos. No podía creer que iba a volver a tener que mezclarme con la gentuza que emborrachaban sus cuerpos con los más vulgares y baratos de los licores. Negué imperceptiblemente con la cabeza y tras haber encontrado el objeto de mi visita, me encamine con aquel acostumbrado paso elegante y aire aristocrático a la ya ocupada y alejada mesa. La comisura de mis labios carmesí dibujaron en mi rostro una media sonrisa de lado, casi tan invisible que habría pasado inadvertida ante los ojos distraídos. Desplegué los mismos, dejando que el cálido y dulce aliento de mi boca se escapara y se evaporizara en el aire como mis palabras. - Debo admitir que alguien como tu no encaja en este lugar, podríamos habernos encontrado en un lugar más decente y aun así, ambas desentonaríamos del equilibrio ambiental. - Mi voz convirtió las palabras en música, como el repique metálico que se perdía con el viento. Hablé con una voz suave, aterciopelada y sobre todo, con un tono calmo y solemne que apenas se notaba el tinte de humor detrás de las palabras. Observé a aquella rubia, con su apariencia de muñeca de porcelana, y a pesar de los pequeños cambios en su aspecto, parecía ayer que la hubiese visto por ultima vez.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/71138275738726772-909457704012022856?l=silverxleaves.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://silverxleaves.blogspot.com/feeds/909457704012022856/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=71138275738726772&amp;postID=909457704012022856" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/909457704012022856?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/909457704012022856?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SilverLeaves/~3/tR5tymU2DeE/willow.html" title="~ Añejos licores" /><author><name>Willow Summers</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03401778776754942329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="18186827542788415966" /></author><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">0</thr:total><feedburner:origLink>http://silverxleaves.blogspot.com/2008/10/willow.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;C0IARXw9eSp7ImA9WxRUEUQ.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-71138275738726772.post-2013334770398011950</id><published>2008-10-04T22:22:00.005+02:00</published><updated>2008-11-20T15:32:24.261+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2008-11-20T15:32:24.261+01:00</app:edited><title>~ Fuego.</title><content type="html">&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SSL3XRVWFnI/AAAAAAAAABQ/03HXl2KQ4KY/s1600-h/flame_by_krolikova.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 300px; height: 225px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SSL3XRVWFnI/AAAAAAAAABQ/03HXl2KQ4KY/s320/flame_by_krolikova.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5270046493138884210" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Uno. Dos. Tres. Una y otra vez ante mis ojos azules aparecía aquella figura danzante, grácil, viva. Su vestuario alternaba de un color azul a sus pies, pasando a un anaranjado rojizo a medida que más se extendía hacia el negro firmamento. Siempre en armonía. Cuatro. Cinco. Seis. Salvaje, frágil y destructiva. Un chasquido rompía el monótono silencio de aquella noche sin luna, fría y vacía. Se consumía, fallecía y volvía a revivir. Siete. Ocho.. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;[...]&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;...Nueve. Diez. La llama de fuego frente a mi, que se creaba a cada nuevo chasquido que mis dedos provocaban en el encendedor, al fin cesó de danzar, gracias a que el gas se había consumido finalmente.. [...]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/71138275738726772-2013334770398011950?l=silverxleaves.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://silverxleaves.blogspot.com/feeds/2013334770398011950/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="https://www.blogger.com/comment.g?blogID=71138275738726772&amp;postID=2013334770398011950" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/2013334770398011950?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/71138275738726772/posts/default/2013334770398011950?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SilverLeaves/~3/LrX3zpAqvF0/fuego.html" title="~ Fuego." /><author><name>Willow Summers</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03401778776754942329</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty name="OpenSocialUserId" value="18186827542788415966" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_dplAXMNnmp4/SSL3XRVWFnI/AAAAAAAAABQ/03HXl2KQ4KY/s72-c/flame_by_krolikova.jpg" height="72" width="72" /><thr:total xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0">1</thr:total><feedburner:origLink>http://silverxleaves.blogspot.com/2008/10/fuego.html</feedburner:origLink></entry></feed>
