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<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/atom10full.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearch/1.1/" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0" xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" gd:etag="W/&quot;A0ADQHc-eCp7ImA9WhRUFUQ.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229</id><updated>2012-01-26T17:42:51.950Z</updated><category term="Encuestas" /><category term="Relato Corto" /><category term="Pequeñas Historias" /><category term="Relato Antiguo" /><category term="Noticias" /><title>Sombras y Delirios</title><subtitle type="html" /><link rel="http://schemas.google.com/g/2005#feed" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/posts/default" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/" /><link rel="next" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25&amp;redirect=false&amp;v=2" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><generator version="7.00" uri="http://www.blogger.com">Blogger</generator><openSearch:totalResults>117</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" type="application/atom+xml" href="http://feeds.feedburner.com/SombrasYDelirios" /><feedburner:info uri="sombrasydelirios" /><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com/" /><feedburner:browserFriendly></feedburner:browserFriendly><entry gd:etag="W/&quot;A0ADQHc9eCp7ImA9WhRUFUQ.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-7075625065825359279</id><published>2012-01-26T17:42:00.000Z</published><updated>2012-01-26T17:42:51.960Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2012-01-26T17:42:51.960Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>La Ciudad de la Niebla (Acto II, II)</title><content type="html">&lt;span style="font-size: large;"&gt;Escena Segunda: La Noche sin Alma&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La noche envolvió el mundo con una mortaja gris, los cuerpos sin vida de miles de soldados poco a poco fueron perdiendo brillo y desaparecieron engullidos en la oscuridad más primitiva. Parecía que nunca habían existido y que su muerte sólo fuera un eco del pasado remoto. Los sonidos empezaron a resonar con fuerza en mitad de la noche. Allí en las tinieblas se montaban tiendas de campaña, se excavaban trincheras y los zapadores colocaban cientos de artilugios bélicos tales como cadenas, ganchos y empalizadas De vez en cuando las flechas silbaban y las grandes estructuras de madera lanzaban piedras al vacío de la noche, más intentando probar su valía y no tanto buscando objetivos concretos. El asedio había empezado. Poco a poco cientos de hogueras empezaron a cobrar vida. Todos aquellos puntos rojos en mitad del frío parecían ojos enfurecidos que miraban con superioridad un ideal casi inalcanzable; el viento los movía y eso les daba la motivación necesaria para propagarse en un campo donde la sangre ya había sido vertida.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La noche fluyó acompañada de mil sonidos. Estaban los lamentos de los heridos y de aquellos que en el último momento se arrepentían de haber entrado en la ciudad del rey blanco. Había personas encolerizadas y otras que habían sido poseídas por el pánico más intenso que sólo el temor a la muerte puede provocar. Pero también había sonidos viscosos y horribles que resonaban en el mundo entero. Nadie los escuchaba salvo un viejo pagano que había prometido a sus dioses dar la vida por su rey cuando fuera necesario. Su rostro demostraba el temor de un hombre sabio que ha aceptado por fin enfrentarse a la vida. Las campanas sonaban lentamente, siguiendo el ritmo del tiempo de un lugar que cada vez estaba más cercano. Los gusanos engordaban y se hacían cada vez más grandes, recorrían el subsuelo abriendo galerías hediondas, aireando tierras que la luz jamás ha pisado y que no deben ser molestadas. El viejo sentía su inquietud. Pronto se harían con el mundo agonizante sobre el cual aparentaban vivir.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mientras tanto, había un lugar extraño donde no se había ocultado el sol. El astro agonizaba, perenne, congelado en un cielo azul, inundándolo todo de un brillo anaranjado como nunca antes se había visto. Los soldados seguían luchando en un lugar ruinoso de grandes pilares blancos. La avanzadilla imperial acompañada de mercenarios con ballestas rodeó aquel pequeño pueblo pesquero cuyo mar se había oscurecido como si no formara parte del mismo mundo. Las olas resonaban con fuerza en la playa aunque aquel mar visualmente permanecía muerto, en una calma desesperante que indicaban que el mundo había dejado de girar. Los soldados del rey salieron en tropel desde el interior del pueblo, cargando contra un enemigo demasiado confiado que no esperaba ningún tipo de resistencia armada. Las lanzas chocaban entre sí y ambos grupos se mezclaron convirtiéndose en una gran masa erizada que se exterminaba a sí misma. Los soldados eran atravesados por las lanzas pero nadie moría, las lanzas se perdían en un mundo indiferenciado de vacío y dolor. Todos regresaban una y otra vez a ese mar interminable de lanzas donde solamente el cielo conservaba su color. Todos los soldados se iban volviendo grises y sus rostros enmudecían hasta que se ensombrecían del todo. No había insignias ni estandartes. Todos querían matar y ser matados. Sus súplicas, sin embargo, no fueron atendidas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Antes de que el sol renaciera los matacanes empezaron a arrojar piedras y aceite hirviendo. Los guardias habían dado la señal de alarma. Las torres de asedio y las escalas avanzaban hacia las murallas con una velocidad asombrosamente rápida. Los generales hacían estallar los látigos en suelo como señal de advertencia. Tras sus espaldas la artillería daba los primeros toques al enemigo. Algunas torres sufrieron grietas considerables y más de un arquero defensor perdió la vida alcanzado por la metralla, pero la visibilidad en aquel momento era casi nula y muchos de los cañones erraron, impactando en sus propias huestes. Después de la primera tanda de proyectiles, los tambores volvieron a sonar. Los enemigos se acercaron a la muralla y las escalas empezaron a ser levantadas. Las flechas iban y venían pero las ballestas de los soldados del rey atravesaban los escudos enemigos sin piedad, convirtiendo cualquier impacto en una muerte segura. Las maniobras fueron lentas en última instancia y las bajas considerables, pero antes de la media hora las tropas imperiales ya luchaban en las murallas. Sonaron pues los clarines de la guerra y acudieron los lansquenetes a las torres vigías, haciendo retroceder al invasor con sus grandes espadas y sus maniobras extremadamente temerarias. La batalla parecía inconclusa. Todos los paladines del rey blanco habían dejado su vida en los muros, así como la mitad de las tropas de a pie y gran parte de los alabarderos, pero también las bajas imperiales fueron cuantiosas y la dificultad de maniobrar en aquel terreno abrupto y bajo el amparo de la noche hizo que los refuerzos se demoraran demasiado. Muchos habían visto algún general imperial perecer alcanzado por una ballesta enemiga y se dice que incluso el arzobispo había muerto abrasado por el aceite hirviendo mientras dirigía el asalto armado con su gran maza. Muchas escalas fueron tumbadas por los alabarderos y una de las tres torres de asedio se había derrumbado vencida por la contundente acción de las cañones del rey blanco.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El pánico se hizo en las calles de la ciudad cuando la última puerta fue destruida. Los escombros no habían podido retener al ariete enemigo que se había abierto paso lentamente hasta provocar tal desgracia. La cabeza de macho cabrío fue la primera en deshacer la incógnita provocada por aquellos sonidos metálicos. Al poco rato entraron los perros de la guerra, mercenarios traídos de tierras lejanas que empezaron a perderse en sus calles quemando las casas y matando cualquier persona o animal viviente que se interpusiera en su camino. Portaban ropas andrajosas y sus marcas negras en la cara afianzaban su fealdad. No obstante, sus hachas a dos manos eran robustas y tenían un filo más que perfecto. La guardia urbana combatía en las calles intentando parar los pies a aquella muchedumbre armada. El miedo a perder a sus familias los mantenía unidos y aunque la indisciplina de aquellos bárbaros era un punto débil, eran incursores aguerridos que luchaban hasta la muerte, sin miedos ni deseos que cumplir.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sobre los muros ya no quedaba ningún enemigo vivo y la mayor parte de las escalas sólo trasladaban futuros cadáveres que no llegaban ni a media altura. La bandera del rey blanco ondeaba triunfante, pero al poco rato la visión de los portones abiertos fue un mazazo inoportuno; muchos de los soldados huyeron hacia los muros interiores allí donde se erigía la torre del rey. Algunos incluso se defecaron al imaginarse aquella masa desalmada avanzar lentamente en mitad de la noche ante una ciudad sin barreras.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
Continuará...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-7075625065825359279?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/7075625065825359279/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=7075625065825359279&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/7075625065825359279?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/7075625065825359279?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2012/01/la-ciudad-de-la-niebla-acto-ii-ii.html" title="La Ciudad de la Niebla (Acto II, II)" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CUMHRH0-eip7ImA9WhRVFUU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-2215250133453450692</id><published>2012-01-14T09:23:00.001Z</published><updated>2012-01-14T23:23:55.352Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2012-01-14T23:23:55.352Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>La Ciudad de la Niebla (Acto II, I)</title><content type="html">&lt;span style="font-size: large;"&gt;Escena Primera: Caballos Blancos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los tambores de la guerra vuelven a escucharse por última vez, los campos son invadidos por pies metálicos que marchan al unísono pisando cosechas que no llegarían a alimentar a nadie salvo a la propia tierra. El estallido de la pólvora vuelve a los oídos de los humildes que huyen despavoridos de una guerra que nos les concierne. Las picas son levantadas y marchan afiladas hacia el sur, señalando con desafío las murallas del castillo que pronto debe ser asediado. Los cañones lanzan metralla contra las casas y se producen fusilamientos; los monjes custodios queman los cuerpos con brea mientras se tapan la boca y la nariz intentando no contagiarse de la enfermedad que ha propagado el rey blanco. Pronto se producen los primeros estallidos, las mazas de las huestes de marfil golpean los escudos imperiales y los doblan como si fueran de hojalata, la caballería marcha y se estrella contra mares de lanzas afiladas que no perdonan ni a los jinetes ni a las monturas; se escuchan lamentos, huesos rotos, tosidos fríos que son sinónimo de sangre y hemorragia pulmonar e incluso algunos lloros y lamentos vacuos de los que cierran los ojos a la vida. Las refriegan vienen y van, las embestidas de la caballería del rey blanco se hacen interminables, los cuernos resuenan una y otra vez con cada nueva maniobra; de fondo el sonido aullante de las salvas y las flechas que cruzan el cielo adorna el panorama. Los pedernales están candentes y el acero al rojo vivo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las filas de soldados se doblan en algunos puntos, las cadáveres se acumulan e impiden a la caballería marchar con eficacia, muchos de los caballeros caen en una trampa mortal que los abraza desarmados desde sus monturas. Las tropas imperiales se mantienen firmen y aprovechan la superioridad numérica para contener las huestes del rey blanco. Finalmente la caballería es derrotada y el avance de los piqueros se hace imposible de detener; los maceros aguantan solitarios ante un mar de picas largas que los abruma y los hace retroceder involuntariamente. Las flechas caen sobre ellos y los ballesteros aliados apenas pueden contener la marea de metal deshumanizada que no sucumbe ante nada, ni siquiera ante el poderío de sus grandes armas a dos manos. Muchos generales han caído ya y sus cuerpos maltrechos son pisoteados a la vez que sus nombres son olvidados. Es una guerra sin héroes, todos los allí presentes, vivos y muertos, vencedores y vencidos son anónimos, pues la verdadera guerra no se está llevando a cabo en las puertas del castillo sino en otro lugar muy lejano que no puede ser descrito ni reducido a una mera abstracción o lugar espiritual. Se trata de una guerra que tiene una trascendencia infinita y de la cual, ésta es sólo una copia que resuena en la tierra, convertida metafóricamente en carne y acero.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando el sol empieza a ponerse el avance de las tropas imperiales se hace evidente. Las huestes del rey blanco son derrotadas. Sobre la nueva necrópolis afloran los cadáveres insepultos de cientos de sementales blancos, corceles majestuosos que eran montados por los mejores caballeros de su ejército. Ahora todos yacen sin vida sobre la tierra, en un manto de sangre y acero que parece no tener fin. Aquella imagen se graba en sus ojos. Una lágrima de sal sella el pacto. Los maceros huyen y abandonan los pequeños poblados periféricos sobre los que se había establecido el campo de batalla. Las casas son derribadas por la artillería y sobre la muralla se empiezan a ver ya los primeros golpes de flechas que rebotan en su fina superficie. Los aldeanos son masacrados. Los soldados imperiales ajustician a los hombres y llenan las barrigas de las mujeres con retoños miserables que nunca verán la vida.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las colosales puertas de plata se cierran; los soldados que no llegan a tiempo son abatidos por los arqueros enemigos o huyen en dirección contraria buscando el cobijo de los bosques cercanos. Desde las murallas los alabarderos refuerzan los pasillos y los sargentos empiezan a dar las primeras órdenes; se pueden ver chicos pequeños corriendo de un lugar a otro repartiendo carcajes de flechas y pequeños sacos de pólvora a los soldados que yacen sentados, enmascarados en un silencio cruel que delata el miedo a la muerte. Muchos puestos son asegurados y reforzados con hombres de armas, veteranos en el manejo de la espada y el escudo; detrás de las puertas se amontonan maderas y carros cargados de toneles e instrumentos agrícolas, pues cualquier cosa es válida para obstaculizar la entrada del enemigo. En un lugar de la torre, un soberano maldice el don que le ha sido otorgado. Mira el campo de batalla antes de que los últimos rayos de sol le arrebaten los recuerdos que surgen de sus entrañas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Afuera, los soldados avanzan, las filas son reorganizadas y se adaptan al avance rápido. No perdonan la vida a nada ni a nadie, los prisioneros son ahorcados de los árboles e incluso los caballos ejecutados como traidores. Cuando ya no quedan ramas suficientemente robustas para ahorcar a los prisioneros, las ejecuciones las realizan los rudimentarios fusiles de las tropas. Cada ráfaga resuena demoledora en los oídos del rey blanco. Es como si cada una de las balas fuera directa a su corazón. Siente la agonía de los soldados que mueren por su causa y lamenta la culpa que se cierne sobre su alma. Todavía siente esa puerta en su interior que se abre cada vez más y deja salir toda aquella locura que ha invadido el mundo entero. Piensa por momentos en renunciar a su don, pero sabe que no puede, nunca tuvo la opción de dejarlo en manos ajenas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La imagen de aquellos caballos blancos esparcidos por el campo de batalla como juguetes rotos le provoca náuseas. El rey se arrodilla y vomita. De su boca sale un pus negro que se esparce por el suelo corroyendo la piedra y el granito, es el veneno materializado que correo su alma por dentro. Antes de  retirarse mira por la ventana. La noche ha llegado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
Continuará...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-2215250133453450692?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/2215250133453450692/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=2215250133453450692&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/2215250133453450692?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/2215250133453450692?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2012/01/la-ciudad-de-la-niebla-acto-ii-i.html" title="La Ciudad de la Niebla (Acto II, I)" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEUNSXwzfSp7ImA9WhRWF0s.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-6959168799704224838</id><published>2012-01-05T11:18:00.000Z</published><updated>2012-01-05T11:18:18.285Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2012-01-05T11:18:18.285Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>La Ciudad de la Niebla (Acto I, V)</title><content type="html">&lt;span style="font-size: large;"&gt;Escena Quinta: Ojos Blancos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el gran salón hay un baile lleno de máscaras y papeles de colores que ascienden y descienden en el aire como si ráfagas de vientos desconocidos los indujeran a imitar el movimiento de los astros. No hay música ni voces, todos bailan en silencio vestidos de monstruos, de vivos y muertos, de ángeles y demonios; sus piernas bailan nerviosas, con miedo, todos temen la voluntad de un rey enloquecido que los observa desde la oscuridad de su trono ocre, esperando en silencio y moviendo los dedos al compás de una música que sólo existe en sus oídos. Las máscaras, sonrientes e histriónicas diluyen la escena de tensión, pero nada puede evitar que aquel ambiente enrarecido se torne violento con la presencia de un mensajero temerario del destino que se ha atrevido a cometer la mayor de las atrocidades en una noche tan especial, ha tenido la osadía de presentarse ante el rey sin una máscara.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
Guardia de la corte deforme: ¡Deteneos inmediatamente!, ¿Cómo osáis presentaros ante vuestra majestad sin ir disfrazado?&lt;br /&gt;
Mensajero misterioso: Traigo un mensaje urgente, ¡tomadlo o dejadlo pero dejadme hacer el trabajo que Dios me ha encomendado!&lt;br /&gt;
Rey Blanco: Como osáis hablar de Dios en vano, extraño mensajero. Acaso vuestra vida ha sido bendecida&lt;br /&gt;
Mensajero misterioso: Así es y estoy tan seguro como que la vuestra ha sido maldecida - y dice dirigiéndose a la corte - todos vosotros servís a un rey enloquecido y os postráis ante él con miedo. Su locura os traerá la muerte&lt;br /&gt;
Corte: (Silencio incómodo)&lt;br /&gt;
Rey Blanco: Así es, yo más que nadie se lo que es la locura, mi alma se ha perdido en las sombras de un Dios atormentado... (respira y prosigue)... pero así como he ido, he vuelto a vosotros y he traído un don para los hombres&lt;br /&gt;
Mensajero misterioso: ¿Y que don puede ofrecer una mente demente a la humanidad?&lt;br /&gt;
Rey Blanco: Os he traído la vida&lt;br /&gt;
Mensajero misterioso: ¡Blasfemia! Sólo traéis muerte y destrucción. No podéis dar algo que no os pertenece&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En ese momento el mensajero se descubre, porta una larga daga escondida en la manga y se abalanza sobre el rey emitiendo un grito desgarrador. Antes de llegar a su altura uno de los guardas deformes se interpone en su camino y logra apartarle con un golpe de alabarda que milagrosamente sólo roza una de sus piernas. El asesino se echa atrás y haciendo equilibrio da un salto a su lado clavándole la daga en un costado. El filo se hunde entre sus costillas con una facilidad asombrosa. El guardia deja caer el arma y se tumba en el suelo maldiciendo mientras con las manos intenta frenar la sangre de la herida.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El rey blanco aprovecha el movimiento brusco del asesino para agarrar su mano e intentar quitarle el arma. Ambos juntan sus cuerpos y la refriega dura unos segundos que se vuelven interminables. La gente se queda de pie, inmóvil mientras el filo agudo de la daga gira de un lado a otro como si pensara qué dirección debería tomar. Todos rezan en silencio para que se hunda en las carnes del rey blanco pero la voluntad de alguien entre el público enmascarado es suficiente para que de los brazos del rey surja una fuerza avasalladora que inclina la balanza a su favor. La hoja rasga ligeramente la cara del asesino a la altura de la frente. El sudor se mezcla con la sangre y forman una pequeña herida que cicatriza al instante. El asesino cae vencido hacia atrás.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
Rey Blanco: ¿Qué clase de brujería es ésta?&lt;br /&gt;
Asesino: La hoja estaba hechizada. Moriré en un minuto&lt;br /&gt;
Rey Blanco: ¿Quién os envía?&lt;br /&gt;
Asesino: Dios. Os lo dije. Mi misión es sagrada&lt;br /&gt;
Rey Blanco: Dios está muerto, al igual que todos nosotros&lt;br /&gt;
Asesino: No os creo. Las voces no mentían&lt;br /&gt;
Rey Blanco: ¿Acaso os decían esas voces que yo estaba loco?&lt;br /&gt;
Asesino: Si... y que vuestro destino era morir&lt;br /&gt;
Rey Blanco: Entonces no debiste creerlas nunca. Esas voces mienten&lt;br /&gt;
Asesino: ¿Cómo estáis tan seguro de lo que decís?&lt;br /&gt;
Rey Blanco: Porque yo también oigo esas voces&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ambos ríen durante unos segundos. Se trata de una risa forzada y breve que termina en una seriedad absoluta. El asesino se encoje como si un demonio de bilis negra estuviera mordiendo sus entrañas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
Asesino: Siento la ponzoña. Mi fin está cerca&lt;br /&gt;
Rey Blanco: No es el fin sino el principio de todo&lt;br /&gt;
Asesino: En el fondo siempre estuve muerto. Fueron las voces las que me crearon... (aullido de dolor). Ellas me sacaron de la tumba para mataros... (gruñido de dolor)&lt;br /&gt;
Rey Blanco: No hables más. Mira mis ojos. Tú serás el primero en recibir el don.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El asesino mira sus ojos blancos y se pierda en su mirada. Ve pequeños capilares rojos que fluyen a través de ese mar de sal que ahora parecen inmensos y que le engullen por momentos revelándole verdades incomprensibles a las mentes cuerdas. Su mirada se vuelve opaca y poco a poco va perdiendo la poca vitalidad que le quedaba. En el último momento antes de desfallecer deja escapar una pequeña sonrisa de satisfacción y esperanza.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
Asesino: Mi rey...&lt;br /&gt;
Rey Blanco: Ahora duerme (lo abraza y lentamente lo deposita en el suelo)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El rey lo abraza y lo deposita lentamente en el suelo junto al cuerpo sin vida del guardia. La corte entera permanece de pie impasible detrás de sus máscaras como si todas sus esperanzas hubiesen quedado marchitas. Los guardias acuden en tropel y rodean la escena como si acabasen de llegar y no hubieran visto nada. El rey mira al público. La oscuridad crece en la habitación como el mismísimo sol hubiera enmudecido.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
El Rey Blanco: ¿Por qué no habéis defendido a vuestro rey?&lt;br /&gt;
Corte: (Silencio incómodo)&lt;br /&gt;
Rey Blanco: A veces olvido que todavía no existís&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fin del Primer Acto&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Continuará...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-6959168799704224838?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/6959168799704224838/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=6959168799704224838&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/6959168799704224838?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/6959168799704224838?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2012/01/la-ciudad-de-la-niebla-acto-i-v.html" title="La Ciudad de la Niebla (Acto I, V)" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;C0EARns6fCp7ImA9WhRWE0o.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-315535496820136204</id><published>2011-12-31T21:17:00.001Z</published><updated>2011-12-31T22:47:27.514Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-12-31T22:47:27.514Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Noticias" /><title>Fin de Año</title><content type="html">&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esta noche, dentro de unas horas termina el 2011 y empieza un nuevo año. Me doy cuenta que el tiempo pasa muy deprisa, demasiado para mi gusto y seguramente para muchos de ustedes, son muchas horas invertidas en este blog que en unas horas verá su tercer año de vida, pero echando la vista atrás estoy orgulloso de ello. Ha sido una experiencia maravillosa, he ido perfeccionando mi manera de escribir, me he dado cuenta de cosas de mi mismo que no me atrevía a ver y lo más importante de todo, he descubierto una bonita manera de conocer blogs ajenos que si no fuera por las redes de seguidores y demás no habría descubierto jamás. Recapitulando temas pasados, he de mencionar que mi deseo de escribir algo más extenso sigue todavía en pie y que cada día le voy dando forma y contenido; por ahora, tome la decisión que tome, seguiré llenando el blog de pequeños relatos, ensoñaciones oníricas y a veces de algún relato experimental que se me venga en mente. Espero, a los que me han ido leyendo durante estos años que le sigan gustando mis relatos tanto o más que cuando empecé el proyecto.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una de las cosas que he de destacar ha sido la creación de &lt;a href="http://elojodestendhal.blogspot.com/"&gt;El Ojo de Stendhal&lt;/a&gt;, un blog exclusivo para el arte pictórico. Las razones por las que dividí el blog ya fueron comentadas, pero he de decir que esta decisión ha sido acertada, ya que aunque es una labor bastante costosa, merece la pena ir viendo como el blog se va llenando con el tiempo de cuadros variados, llenos de colorido y formas sugerentes. El arte está para compartirlo y por eso decidí crear el blog.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y bueno, volveréis a tener noticias mías. Pronto seguiré con el relato que estoy haciendo, &lt;b&gt;"La Ciudad de la Niebla"&lt;/b&gt;, una especie de relato largo inspirado en varios simbolismos literarios y en algunas obras de teatro en cuanto a forma. Espero que os guste. Me despido de vosotr@s, yo seguiré entre las sombras escribiendo y maravillándome de las extrañezas del mundo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
Feliz 2012&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-315535496820136204?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/315535496820136204/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=315535496820136204&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/315535496820136204?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/315535496820136204?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2011/12/fin-de-ano.html" title="Fin de Año" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;AkACQH4yfyp7ImA9WhRWEE0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-5332913060558239878</id><published>2011-12-27T17:59:00.000Z</published><updated>2011-12-27T17:59:21.097Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-12-27T17:59:21.097Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>La Ciudad de la Niebla (Acto I, IV)</title><content type="html">&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Escena Cuarta: Cristal Oscuro&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los ojos del emperador se pierden en un cristal de superficie oscura que refleja el mundo tal como era en su origen. Las pequeñas hebras de luz púrpura se hilvanan alrededor de sus córneas de azul marino, ni siquiera las lágrimas llegan a caer al suelo, son absorbidas por esa espiral malévola al que algunos llaman presentimiento. Ve con ojos muertos el mundo tal como debería ser, con guerras, hambruna, enfermedad, desolación... pero la muerte ha desaparecido, la gente vive eternamente en ese infierno al que llaman glorioso destino. Las voces le envuelven como si formaran parte de su ser, le enseñan una sucesión de imágenes, una representación infiel de un principio y de un final. Ni por un momento logra apartar los ojos de aquella imagen difusa que se incrusta en sus ojos, la de un hombre viejo, encorvado y maloliente que es a la vez su propio hijo pero padre de nada. Su voz retumba declarando la guerra al silencio. Sus intenciones son claras.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Viejo: El sol se ha puesto. Vengo a ti pare revelarte la existencia de un traidor&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Herman: ¿Quién es? Sol sin luna, dime quien ha traicionado a nuestra estirpe&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Viejo: Emperador... la traición se esconde tras dos ojos blancos como jamás han sido vistos&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Herman: Lo sabía...el rey blanco... mi espada atravesará su corazón&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Viejo: Debes tener cuidado. El rey tiene amigos muy poderosos y fuerzas oscuras se esconden tras su triste figura&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Herman: ¿Quienes?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Viejo: Me observan, me escuchan... las voces te lo dirán. Escúchalas pues son sabias. Tengo que partir.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El viejo se esconde tras un manto de estrellas y desaparece de su mente. La negra imagen del abismo es sustituida por escenas que pasan progresivamente a través de sus ojos como finas láminas que han logrado congelar el tiempo. Unas sombras se agitan a su alrededor, pero sólo hablan cuando así lo requiere el emperador.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hay una ciudad de murallas pútridas cuya gente huye pavorosa de un soberano maldito. Las madres tiran a sus hijos por las ventanas y por las puertas salen hombres desnudos que se revuelcan en el suelo escupiendo blasfemias como si hubiesen sido poseídos por mil demonios. Los organistas tocan música prohibida y los bardos hacen resonar las notas del gran tritón en instrumentos que vibran con negra virtud. Las campanas de las iglesias se quiebran y de los cementerios surgen docenas de muertos coléricos al haberles sido arrebatado el descanso eterno. Los caballos corren con libertad por las calles, sin bridas ni sillas de montar, persiguiendo a sus antiguos dueños y propinándoles crueles coces hasta dejarlos maltrechos. El caos reina la ciudad, las personas hablan lenguajes desconocidos y los más cuerdos se arrancan las vestiduras y se ahorcan de los árboles más grandes mientras sus pies bailan en el aire acompañando las danzas macabras que poco a poco se van formando alrededor de la corte desde donde reina un hombre caído en desgracia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz lejana: Emperador, esta es la ciudad maldita de la que todos hablan&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz tenue: Si no la erradicáis se extenderá por todas partes&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Herman: ¿Qué locura es esa?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz tenue: La locura del rey blanco&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Herman: ¿Acaso la locura es contagiosa?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz tenue: Vedlo con vuestros propios ojos&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En esos momentos aparece la imagen del rey blanco. Le mira fijamente como si sospechara que alguien le está mirando a través del aire invisible, pero finalmente desiste en su escudriñamiento y vuelve a sus quehaceres. Simplemente escribe en un libro marrón utilizando una larga pluma que gotea a la más mínima separación con el papel. A su lado hay dos hombres, un viejo y harapiento barbudo que porta viejas armas del pasado y un monje encapuchado que le dicta palabras peligrosas que jamás deben ser oídas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Herman: ¿Quiénes es ese monje que esconde su rostro?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Voz tenue: No sabemos quién es. Nunca ha mostrado su rostro, incluso nosotros hemos sido incapaces de descubrir su identidad. Sólo sabemos que sus manos son huesudas y sus uñas largas y afiladas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Herman: ¿Y el hombre barbudo?, ¿Qué hay de él?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Vez tenue: Es un mago pagano venido de tierras lejanas. Lo mataron durante la guerra pero volvió a la vida mediante artes oscuras y ha vuelto para vengarse.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Herman: ¿Cómo es eso posible?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Voz lejana: El mal es muy pernicioso&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Herman: ¿Y la muerte?, ¿Cómo es que no reclama sus vidas?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Voz tardía: La muerte ha desaparecido&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Herman: Entonces yo ocuparé su lugar. Que suelen los tambores de la guerra, que desfilen mis ejércitos. La ciudad del rey blanco no vivirá un año más. Antes de que termine el año esa ciudad será purificada con el fuego de mis cañones&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Voz llena de júbilo: Sabia decisión, emperador&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Continuará...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-5332913060558239878?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/5332913060558239878/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=5332913060558239878&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/5332913060558239878?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/5332913060558239878?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2011/12/la-ciudad-de-la-niebla-acto-i-iv.html" title="La Ciudad de la Niebla (Acto I, IV)" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;Dk4HQ304fSp7ImA9WhRXEk4.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-1907841726134024657</id><published>2011-12-18T19:02:00.000Z</published><updated>2011-12-18T19:02:12.335Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-12-18T19:02:12.335Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>La Ciudad de la Niebla (Acto I, III)</title><content type="html">&lt;span style="font-size: large;"&gt;Escena Tercera: Torre de Marfil&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En un desierto de arenas tostadas por el sol hay una torre de marfil impoluta que refleja la luz diurnas con osadía e ímpetu, haciendo que el horizonte se confunda y resplandezcan por igual el cielo y la tierra. Es una torre de rasgos afilados y de gran altura que desafía los movimientos mistéricos de las dunas cuya arena circula alrededor de su presencia sin atreverse a cubrir la más mínima superficie de ese extraño lugar. En el interior hay un ser ancestral que tristemente asoma su cabeza al vacío del desierto, pensando obsesivamente en la única persona que le ha querido, aquel cuyos ojos son blancos como la torre que es a su vez prisión y hogar querido; en un silencio imperecedero e imprevisto se deja llevar por su erotomanía. Fantasea con el rey blanco, con acariciar su mano de nuevo, con besar aquellos labios prohibidos que tanto le han hecho sentir, con paseos nocturnos amparados por una luna caprichosa que despierta sus más íntimos deseos. Baja la mirada al suelo y crea recuerdos que nunca han existido, sueña con llorar de nuevo, recuerda por momentos el día en que todavía fue mujer. Lo ama y lo añora como si fuera el alma que había perdido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una noche tranquila pero áspera por el viento cálido del sur, llegó un mensaje a la torre de marfil. El mensajero, un pájaro de presencia nefasta dejó caer un sobre marcado con el sello púrpura y alzó de nuevo un vuelo intempestivo hasta alcanzar la altura del mismísimo sol del cual procedía. Con unas manos trémulas, el sobre fue abierto y la noticia sacudió un corazón marchito que anhelaba con total devoción todo lo que allí había escrito. Era como si su sueño más secreto hubiera cobrado realidad. La muerte del rey blanco había sido profetizada. Pronto tendría su alma en sus manos, sentiría la devoción y la necesidad que años atrás había sentido en su mirada, sería suyo para el resto de la eternidad. Abrazando la carta recordó la última vez que lo vio partir; había finalizado la guerra y los hombres dejaron de matarse unos a otros. Por aquel entonces el rey había enfermado y ambos se encontraron cara a cara en las tiendas del hospital, donde abundaba el trabajo. Nunca se había atrevido a mirarlo fijamente a los ojos, despedían una luz antinatural que le traían recuerdos embriagadores de un pasado feliz. Ahora estaban opacos por la metralla y por algo que los médicos no pudieron explicar. Conservaba la vista, pero era como si el mundo que vieran sus ojos no fuera el mismo. Había otra realidad que le pertenecía y de la que ella era desconocedora. Quiso tocarlo pero sabía que no debía hacerlo, no podía al menos hasta que le dieran otras instrucciones. En secreto se habían amado durante meses pero ahora ese lazo se había ido haciendo cada vez más débil. Algo les había separado. Antes de despedirse, vio su rostro perdido en el vacío, alguien se lo había arrebatado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El recuerdo se esfumó, pero el anhelo se duplicó. Suspiraba por él. Con una tranquilidad forzada cargó su montura, cogió su guadaña y cabalgó por el cielo que en aquellos momentos empezaba a soplar con fuerza huracanada, creando nubes de arena que enrojecían el firmamento y que presagiaban el final de una era tal como todos la habían conocido. La torre de marfil quedó destruida y fue engullida por las dunas que se desplazaban furiosas por el desierto del olvido. La oscura pesadilla gritaba desde el cielo de la esperanza. Ya no volvería a aquella torre nunca más, la muerte había encontrado un nuevo hogar en la tierra. Ya no necesitaba la soledad, ahora tenía un nuevo amante y ese era el rey blanco.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
Continuará...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-1907841726134024657?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/1907841726134024657/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=1907841726134024657&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/1907841726134024657?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/1907841726134024657?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2011/12/la-ciudad-de-la-niebla-acto-i-iii.html" title="La Ciudad de la Niebla (Acto I, III)" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUMNQXw-fyp7ImA9WhRQFUg.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-7790891572370292576</id><published>2011-12-10T22:46:00.001Z</published><updated>2011-12-10T22:51:30.257Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-12-10T22:51:30.257Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>La Ciudad de la Niebla (Acto I, II)</title><content type="html">&lt;span style="font-size: large;"&gt;Escena Segunda: La Llamada del Ángel&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tres veces siete años atrás llegó un emisario de pelo canoso. La gente lo miraba pero él no devolvía los saludos, sólo caminaba con sus vestiduras rasgadas hacia las puertas del castillo. Una vez allí, levantó una de sus manos parcialmente mutiladas y reclamó la atención de los allí presentes. Cuando tuvo la mínima audiencia a su alrededor sacó una carta sellada con el símbolo del emperador y empezó a leer el contenido. La guerra había terminado. Los soldados pronto volverían a casa así como el señor de aquellas tierras. Los impuestos bajarían y el hambre desaparecería de las calles para siempre. La gente vitoreaba y a su alrededor se formó un jolgorio popular que duraría horas enteras. Cuando las trompetas sonaros la gente se dispersó llevándose la fiesta con ellos, pero no se volvió a ver a aquel emisario. Parecía que nunca hubiera estado allí. La carta abierta estaba en el suelo y la gente la pisaba hasta hacerla desaparecer como si nunca hubiese existido, al igual que aquel extraño emisario. Pasaron varios meses sin nuevas noticias.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El frío anochecer lo había envuelto todo. El día había sido nublado, era uno de los inviernos más fríos que habría sufrido la región en siglos. Los corazones de muchos hombres se habían helado y ya nadie disfrutaba la victoria. Durante el día las refriegas se habían apoderado de la ciudad y los motines renacían y se propagaban con total libertad. Los rumores circulaban con una fluidez asombrosa. El rey había vuelto a la ciudad, pero nadie lo había reconocido. La gente al verlo entrar montado en su corcel gris proclamaba a gritos que aquél no era su rey. Estaba pálido y sus ojos eran dos perlas vacías, sin vida. Su barba rala caía y se enmarañaba hasta perderse en alguna parte de su cuerpo. Las conjeturas sobre que el rey había sido embrujado no se hicieron esperar; algunos incluso abogaron por decir que su nuevo rey era el demonio encarnado. A la larga todos supieron la verdad, su rey había enloquecido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esa noche se escucharon susurros en un callejón sin salida. La gente no se atrevía a salir de sus casas, los guardias montados a caballo rondaban la ciudad y detenían con palizas a todos aquellos los que se interpusieran en su camino, estuvieran o no implicados en las revueltas. Los susurros hablaban de amor y de venganza, de sangre y de misericordia; había pasión en su tono y malicia en su forma de gesticular. Mientras tanto una mujer se arrastraba por la nieve como si en su espalda cayera el peso del mundo entero. Sus lágrimas se habían congelado por el frío y su vestido no lograba disimular un embarazo en estado avanzado del que pronto tendría que rendir cuentas. Sus manos temblaban por motivos desconocidos. Nadie la ayudaba al pasar e incluso miraban hacia otra parte cuando sus rodillas no podían mantenerla de pie. Era una prostituta y nadie sabía quién era el niño que llevaba en sus entrañas. Escuchó el ruido de los caballos y sacó una fuerza sobrehumana para esconderse en aquel callejón. Unos ojos la miraron. La luz se hizo presente. Sólo sus ojos podían verla y sentirla como algo real.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz en el callejón: Has venido.. al fin&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Prostituta: (No contesta, no ve nada ni a nadie)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz en el callejón: ¿No le dices nada a tu hijo?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Prostituta: Déjeme en paz, señor. Estoy enferma, hoy no puedo trabajar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz en el callejón: No estás enferma. Vas a dar la vida.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Prostituta: Por favor, no me pegue... ya no puedo... (rompe a llorar)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aparecen dos luces azules en el fondo del callejón que se incendian como si fueran fanales de gas débil. Hay una figura envuelta en misterio. Los ojos de la prostituta están borrosos, sólo ve una silueta oscura, poco nítida. De pronto, la nieve se vuelve cálida al tacto, le es agradable y reconfortante tumbarse en la nieve con aquel calor placentero. Sus manos tocan algo, son plumas que caen esparcidas como copos de nieve para inmediatamente desaparecer dejando una fragancia inolvidable que su humilde olfato nunca ha tenido el privilegio de saborear. Cuando llega el momento se pone en cuclillas y pare en silencio. Siente que hay algo en su interior que nunca ha sentido. Le entran unas ganas terribles de descansar. La luz se incrementa. El ser se muestra tal como es.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ángel del callejón: Y ahora descansa. Ya has sufrido bastante. (toca la frente sucia de la prostituta)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Prostituya: Gracias (se conmueve).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La prostituta muere. La criatura nace. No es ni niño ni niña. Es un ser celestial.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz en el callejón: Ahora yo soy en ti, yo soy la luz que guía tu camino.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz del sol marchito (lejana): No sabes lo que has hecho.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz en el callejón: Mi cruzada no ha hecho nada más que empezar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz siniestra: La guerra no ha terminado todavía.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz en el callejón: Así sea.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Continuará... &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-7790891572370292576?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/7790891572370292576/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=7790891572370292576&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/7790891572370292576?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/7790891572370292576?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2011/12/la-ciudad-de-la-niebla-acto-i-ii.html" title="La Ciudad de la Niebla (Acto I, II)" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0cFSHY5fCp7ImA9WhRQEkg.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-7175119906983982617</id><published>2011-12-05T22:32:00.003Z</published><updated>2011-12-07T11:56:59.824Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-12-07T11:56:59.824Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>La Ciudad de la Niebla (Acto I, I)</title><content type="html">&lt;u&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Acto I&lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style="font-size: large;"&gt;Escena Primera: Voces en la Oscuridad&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se escuchan pasos en la oscuridad. No hay más sonido que el de varias docenas de botas nuevas que se desplazan por una superficie de mármol impoluto. La pureza del sonido es hipnótica. Todos los pasos llegan a un punto en el que la luz es ambigua. No se descubre nada en absoluto pero el contraste de sombras grises y el abismo del suelo desvelan un movimiento que cesa en el mismo instante en el que arranca la primera voz. Las figuras, si es que las hay, se paran en seco. Ocultos entre las tinieblas del anonimato planean una acción devastadora. Hay voces buenas y voces malas. Las que se reúnen en esta noche son de las segundas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz dorada: Nos hemos reunido para tomar una decisión muy importante&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Unísono: Exacto&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz tenue: Hay que tejer un plan y hacerlo bien; recordad hermanos que no podemos ser descubiertos. Los cimientos son inestables&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz imperiosa: Hay que hacerlo ya y rápido. ¡Dejad las formalidades para otro día! La noche es corta y la suerte no nos bendice&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz imperante: Lo que necesitamos es un asesino. El rey blanco debe morir y debe hacerlo ya&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz anónima uno: Pero debemos ser cautos. Los astrólogos así lo han advertido. El firmamento ha cambiado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz única: Se hará lo que estaba planeado. El rey debe morir; es un peligro. El secreto debe morir con él, igual que con el emperador&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz anónima dos: Todavía no hay nada planeado. Debemos pensar cuál debe ser la mejor opción.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz desafiante: La decisión ya ha sido tomada. Pronto estará muerto&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mente incierta: Cuidado con las sombras. Hay cosas más oscuras que el alma humana.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En un lugar inhóspito un sepulcro se abre. El mundo en blanco y negro que ve a través de sus ojos se va volviendo cada vez más nítido, pero la luz de las velas le impiden ver la oscuridad con la que tanto se siente identificado. Alza los brazos y los extiende y sale de su prisión mortecina. Afuera es de noche. Algo que está muerto y a la vez no surge entre tinieblas y con una mirada fulminante de odio intenta adivinar quién le ha despertado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Asesino: ¿Quien osa despertarme a mí?, ¡Yo, que soy rey del asesinato y de las sombras exijo respuesta!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz lejana: Somos el silencio entre el relámpago y el trueno. Somos el miedo del soldado. Somos la luz en tu mirada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz tenue: Somos la luz en tu mirada&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Unísono: (Risas)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Asesino: ¿Quien debe morir?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz dorada: El rey blanco&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Asesino: ¿Cómo?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz dorada: Tu cuchillo atravesará su corazón&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Asesino: ¿Cuando?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz extraña: (con interferencias) Tiempo al tiempo, cuando llegue el momento lo sabrás&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Asesino: ¿Por qué debe morir un rey justo?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Silencio: (no hay respuestas)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Asesino: Así sea&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voz dorada: Devolvedle la vida, pues no puede matar quien ya está muerto&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mente incierta: El asesino ha vuelto. Las sombras se agitan. Un mal avanza por el mundo. Las coronas tiemblan y los escalofríos recorren las espaldas de aquellos que han conocido el verdadero miedo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las voces se disipan y una brisa ligera borra todo rastro de conversación. Aquella reunión nunca ha existido. Las velas se apagan y el suelo se cubre de agua. La marea sube. Un sepulcro está vacío.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Continuará...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-7175119906983982617?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/7175119906983982617/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=7175119906983982617&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/7175119906983982617?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/7175119906983982617?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2011/12/la-ciudad-de-la-niebla-acto-ii.html" title="La Ciudad de la Niebla (Acto I, I)" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DEUNR3g6eCp7ImA9WhRRE04.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-6038389769250353997</id><published>2011-11-26T18:32:00.001Z</published><updated>2011-11-26T19:38:16.610Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-11-26T19:38:16.610Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>La Ciudad de la Niebla</title><content type="html">&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;u&gt;Prólogo&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En un año bisiesto y lúgubre, azotado por setecientas calamidades, un gran noble marchó hacia una guerra lejana, movido por la avaricia de un soberano ávido en conquistas y riquezas. El emperador Vroiblannher, que por aquellos tiempos era joven y enérgico movilizó ejércitos enteros y libró decenas de batallas hasta que no quedó ningún pedazo de tierra enemiga limpia de la sangre que poco a poco se derramaba sobre todas las cosas. Detrás de sus orejas había dos bocas enfermas que hablaban sin cesar de logros que no se podían medir ni pesar, le hablaban de una enfermedad que debía ser erradicada y de la recompensa ultraterrena que le esperaba. Le hablaban de guerra y redención y los ojos del rey se llenaban de esplendor al imaginarse el poder y la gloria que le prometían.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En aquella época un poeta dejó escrito en testamento, antes de suicidarse, que la guerra que vieron sus ojos no era una guerra real, sino un espejismo infernal que había logrado escapar de los sueños del hombre, en cuyo corazón dormita una bestia que bebe y se alimenta del miedo y del pecado. Durante las últimas batallas que libró en vida, vio a los hombres matarse entre sí y devorarse como lobos famélicos que nunca han comido; la sangre resbalaba por los escudos y sus ojos se volvían opacos por el humo de la pólvora que en aquella época se respiraba con mucha frecuencia. Durante algunos instantes sus ojos vieron cosas de las que nadie era consciente, los estandartes se habían convertido en fetiches del pasado, el águila imperial había sido sustituida por dos serpientes y sobre la cruz que las sostenía pendían cabezas cortadas cuyas lenguas negras sobresalían de sus bocas llenas de pus y gusanos. Cuando las campañas terminaron los hombres volvieron a sus casas y sembraron las cosechas como si nada hubiese pasado. Las tierras fueron saqueadas y la peste espiritual se disipó de aquella zona como si nunca hubiese existido. Poco a poco los territorios fueron anexionados y la paz volvió a reinar. No era sin embargo una paz real, simplemente ya no había nadie más a quien matar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Algunos hombres volvieron a la guerra en sueños. De los que lograron despertar, enfermaron y quedaron débiles para trabajar. Se aferraron a las camas que se negaban a abandonar; vociferantes, prometían venganza y blandían sus antiguas armas en busca de un enemigo que nunca llegaba. En sus cabezas todavía escuchaban los instrumentos de metal endiablado y la insistencia de los tambores de la guerra. Escuchaban los gritos de la pólvora al incendiarse y los estallidos de las corazas al romperse; las voces de los muertos se volvían susurros, eran sus amigos y compañeros los que caían sin piedad. La muerte, insatisfecha con su supervivencia, les había atrapado con la locura para que recordasen el horror que les había unido de por vida.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las mujeres envenenaron a sus maridos enfermos o los castraron para poder casarse de nuevo y sacar adelante a su familia. Allí quedaron cientos de tumbas llenas de soldados que murieron en sus camas, envenenados y traicionados habiéndolo dado todo por su patria, incluyendo la cordura. Con el tiempo, las mujeres volvieron a casarse y trajeron nuevos vástagos al mundo. Todos ignoraban que en alguna parte de aquella tierra la guerra seguía. Se podía escuchar en el bosque y en los arroyos, en el viento y en el comportamiento efusivo de algunos animales. Pasados los años el emperador murió y dejó a su hijo en el trono, un joven al que sólo interesaban los impuestos, la comida y las fiestas lujosas. Sus ojos muertos expresaban indiferencia ante la vida y lo último que vieron fue la losa de piedra cerrar la oquedad en la que su cuerpo había sido depositado. Todavía respiraba pero no dijo nada, dejó que la oscuridad lo engullera. Pasaron los años y sólo quedaron varios de aquellos testigos inmortales. A la mayoría de ellos les llegó una muerte silenciosa. Uno de ellos logró sobrevivir y mantener el secreto a salvo. Era el rey blanco y la muerte había reclamado sus recuerdos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En su trono seguía sentado, sus ojos eran blancos e ilustres, pues expresaban sabiduría. Su barba canosa le llegaba a la cintura y sobre el pecho todavía llevaba una coraza oxidada que no se quitaba ni para dormir. Su mirada estaba triste y su mano temblaba como si la sangre ya no le circulara bien por el cuerpo. Muy frecuentemente cogía papel y pluma y escribía con celeridad creando un laberinto de palabras sacras que articuladas formaban un extraño sortilegio, inentendible a mentes profanas, que le protegían de la locura. Sus súbditos no leían nunca sus escritos pues todos o casi todos pensaban que se trataban de oscuros hechizos capaces de hacer enloquecer al que los leyese por curiosidad. Aquella actividad rutinaria le mantenía alejado de la guerra y de la muerte a la que tanto miedo tenía. Todos se habituaron a sus rareza y a su particular locura. Pero los rumores se extendían y la leyenda del rey blanco empezó a tomar una dirección peligrosa y a mezclarse con elementos supersticiosos que para bien o para mal, sí tenían una base real.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
Continuará... &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-6038389769250353997?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/6038389769250353997/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=6038389769250353997&amp;isPopup=true" title="2 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/6038389769250353997?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/6038389769250353997?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2011/11/la-ciudad-de-la-niebla.html" title="La Ciudad de la Niebla" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;Ck4GSXgzfSp7ImA9WhRSEkw.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-2058172750197264508</id><published>2011-11-13T19:02:00.000Z</published><updated>2011-11-13T19:02:08.685Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-11-13T19:02:08.685Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>La Fuente de las Lágrimas (Parte IV)</title><content type="html">IV&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nadie vio jamás el cuerpo del santo después de que éste cayera suavemente al suelo vencido por el éxtasis de su misión. Algunos testigos dicen que los pequeños copos de nieve cubrieron todo el lugar hasta que no quedó ni rastro de la sangre derramada; entonces ocurrió el primer milagro de todos, su cuerpo se desvaneció en silencio y desapareció en el aire como si todo su ser se hubiera convertido en ceniza. Aquel suceso misterioso anunció a su vez el comienzo de un segundo milagro del que todos fueron testigos. A lo largo de varios kilómetros se escuchó de nuevo el ruido de un gran torrente de agua, como si desde las entrañas más recónditas de la tierra surgiera un torrente de agua con suficiente fuerza para hacer temblar los cimientos de la torre recién construida. Las puertas de la torre se abrieron de par en par y todas las almas de los hermanos caídos se perdieron en el interior para no volver jamás. Los pocos que se atrevieron a seguirles se encontraron con una escena cargada de luminosidad que marcaría sus corazones para siempre. La torre ascendía hasta una gran cúpula adornada por una fuente de piedra que de repente empezó a llenarse de un agua cristalina que no surgía de ningún lugar específico. Fue como si miles de ángeles invisibles lloraran sobre aquella fuente a la vez, endulzando aquella agua que otorga la vida eterna. Desde entonces, algunas noches, siguiendo leyes incognoscibles, aquella fuente se sigue llenando en silencio esperando a todo aquel dispuesto a probar el agua original del mundo, aquel elixir de donde surge toda vida llena de sabiduría.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En otro lugar el marqués caminaba por un laberinto, perdido en un mar de zarzas que arañaban su piel y que se movían con violencia con el fin de atraparle. Todo era oscuridad, sólo la esperanza le daban la fuerza necesaria para no rendirse al mundo y pasar a formar parte de aquel laberinto de zarzas y carne maltrecha que lo intentaban reclamar. Habían pasado varios minutos  desde que las voces que lo llamaban habían desaparecido, ya no escuchaba nada salvo los suspiros de una bestia que parecía moverse a través del laberinto con rapidez y soltura, como si su esencia maligna fuera el espíritu innato de aquel laberinto de incertidumbre y horror. Cuando ya estaba a punto de notar el gélido aliento de la muerte sobre su espalda una luz relampagueó en el horizonte cercano y ante él se le apareció una torre llameante que alumbraba el camino. Como si de un navegante perdido se tratase, el marqués siguió aquel rastro luminoso y llegó a la altura de aquel faro perdido que lo reclamaba con fuerza suprema. El camino fue doloroso, no por las zarzas y la piel castigada, sino por la visión de todas aquellas almas perdidas, que atrapadas en aquellas zarzas de ignorancia intentaban agarrarlo y traerlos hacia su desdicha. Crueles eran todos ellos, pero ignorantes al fin y al cabo porque no podían comprender en su locura que el camino del marqués ya había sido marcado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llegó entonces a la base de aquella torre fantasmal y las puertas se abrieron, invitándole a pasar. Nada más ascender por aquella escalera de caracol, sintió un torrente helado de aire que traía con si una humedad que se quedaba anclada en sus huesos y le provocaba dolor, pero no el mismo dolor que las zarzas, éste era un dolor especial que le hacía sentir muy vivo. Cuando se encontró en lo alto de la torre, en esa pequeña cúpula, vio una figura cubierta de blanco que permanecía sentado al borde de una fuente, dejando caer lágrimas vivas sobre la superficie que contenía. No sabía si era hombre o mujer, su constitución era escasa y estaba tan oculto que sólo lograba ver unos pies desnudos castigados por el peregrinaje. Lo había llamado mil veces aunque no supo nunca su verdadero nombre. Sin embargo, sí reconoció la fuente, era la fuente seca que durante años había adornado su palacio. Cuando la figura se percató de su presencia, se levantó y se quedó mirándole fijamente. Michel no logró ver ningún rostro humano a través de aquella capucha. Sus manos se alzaron como si le llamaran en silencio y él dio unos pasos hacia adelante siguiendo su intuición. Entonces, el monje blanco rasgó su hábito a la altura del pecho y le enseñó una herida que permanecía abierta sin cicatrizar. Su carne blanquecina y escuálida estaba abierta y dejaban visible un corazón enorme que bombeaba emitiendo un sonido rítmico y cautivador. Entonces, se acercó más y en silencio se inclinó un poco y besó aquel corazón vivo que bombeaba el éxtasis puro que pocos humanos han probado. La figura le abrazó y en silencio empezó a rodearse de un fuego azul y rojo que le envolvió, dándole calor y afecto hasta sus ojos quedaron de nuevo abiertos. Michel se levantó en la nieve, con los primeros rayos del sol, en medio del laberinto más bello del mundo y rodeado de monjes que habían sido testigos del tercer y último milagro de aquella pequeña villa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nadie sabe qué pasó después con el marqués y los primeros monjes de aquella orden clandestina. Con el tiempo el monte se llenó de zarzas y el pueblo quedó oculto por las sombras de un bosque que crecía rápido, engullendo todo recuerdo de lo que antes había sido una gran villa. Los habitantes de los pueblos cercanos, con cada nueva generación, fueron olvidando el nombre de aquel lugar y sobre aquel vacío fueron depositando cientos de historias cargadas de fatalidad y superstición. Con los años, nadie se atrevió a pasar por aquel laberinto de zarzas y el lugar quedó olvidado, como un monte maldito. Sólo algunos peregrinos, venidos de tierras lejanas se siguen adentrando en su interior, amparados por la oscuridad de la noche y guiados por una torre en llamas que sólo ellos pueden ver. Todos ellos llegan a la torre y beben de la fuente de las lágrimas, aquella agua que da la vida eterna y que en tiempos ancestrales corrió libre sobre el paraíso perdido de Dios.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;
FIN&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-2058172750197264508?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/2058172750197264508/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=2058172750197264508&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/2058172750197264508?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/2058172750197264508?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2011/11/la-fuente-de-las-lagrimas-parte-iv.html" title="La Fuente de las Lágrimas (Parte IV)" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0MMQns5cCp7ImA9WhRTF0o.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-2307483403404460566</id><published>2011-11-05T21:48:00.000Z</published><updated>2011-11-08T19:11:23.528Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-11-08T19:11:23.528Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>La Fuente de las Lágrimas (Parte III)</title><content type="html">III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mientras el cuerpo de Michel permanecía cubierto de sábanas amarillentas y monjes silenciosos, su alma vagaba por algún lugar de la villa, paseando entre las tinieblas de un mundo ignoto que se niega a devolver a sus huéspedes. En él había hombres sin rostro que permanecían anclados a una tierra que los devoraba lentamente hasta hacerlos desaparecer por completo. También había animales salvajes que corrían de un lugar a otro buscando algo que devorar; en el fondo sabía que lo buscaban a él, lo olían y movían la cola nerviosos por la cercanía de su presa, pero algo les impedía verle como si una magia invisible le protegiera de aquellas maldades que lo acechaban. Invisible, vagaba por aquellas calles castigadas por el destino y su pesar crecía cuando veía aquellas casas desechas o inhabitables que se habían convertido en morada de alimañas. Todo se había vuelto oscuro a su alrededor, escuchaba unos cánticos a través del aire seco del norte, pero no podía adivinar de dónde procedían, era como si surgieran de su propio interior, de una voz interna que le protegía con fuerza. Intuía que si aquellos cantos dejaban de sonar moriría perdido para siempre en aquella pesadilla. Tenía un miedo imposible de describir, su vida corría peligro y no sabía cómo regresar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En otro lugar, los monjes habían empezado a trabajar sobre los planos de una nueva construcción. El santo dibujó en el suelo húmedo unas inscripciones. Mientras aquella rama convertida en bastón cicatrizaba la tierra lodosa, los monjes observaban con atención intentando descifrar qué era aquello que se extendía por el suelo bajo formas indescifrables. Aunque al principio parecía imposible advertir algo de sentido, pronto comprendieron todos y cada uno de ellos que lo que ahí había dibujado era un laberinto. Entonces los dibujos de aquellas plantas empezaron a tener coherencia y todo se cubrió del maravilloso aroma que se desprende de toda buena empresa. Los monjes empezaron a construir paredes, a derribar algunas casas y a plantar todo tipo de plantas, desde flores que no germinarían hasta la primavera hasta zarzas y arbustos que habían sido trasplantados con sumo cuidado desde los montes cercanos. La construcción empezó aquella misma mañana pero no terminó hasta varias semanas después, cuando el santo volvió a aparecer y dibujar de nuevo en el suelo nevado de aquella gran plaza.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esta vez se trataba de una torre de piedra de forma circular que parecía ser el centro de la villa; la torre sería la obra magna de nuevo mundo. Los detalles eran muy minuciosos, había gran cantidad de inscripciones y los lugares exactos en los que debía haber espejos de varias formas, algunos incluso cóncavos y convexos. La construcción debía reemplazar a la fuente seca que había delante del pequeño palacio del marqués y en ella debían excavarse unos cimientos muy profundos, como si la torre tuviera unas dimensiones colosales. Nadie salvo aquel misterioso ser comprendía el significado de aquella construcción, pero todos presentían en su interior la naturaleza sacra de la obra que tenían entre manos, aquella era la gran misión de sus vidas y el motivo por el que habían renunciado a todos los placeres de la vida y del tiempo. No tardaron pues a comenzar la construcción de la torre. Las piedras eran talladas primero en la cantera de la zona y trasladadas con viejas carretas al pueblo; más tarde eran colocadas siguiendo los patrones que había dejado el santo, pero sólo podían ser colocadas de noche, así que la mitad de los monjes trabajaba de día tallando las piedras y la otra mitad de noche colocándolas en el lugar preciso, al amparo de las velas y las lámparas de brea. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando la primera piedra fue colocada el mundo entero se volvió extraño. Los lobos empezaron a cobrar protagonismo y muchos de ellos se atrevieron incluso a adentrarse en el poblado acompañados de un viento gélido que delataba su naturaleza paranormal. Los monjes cantaban y seguían trabajando, encogidos por el miedo pero protegidos por la fe en que ninguno de aquellos lobos podía hacerles daño mientras siguieran en los confines de aquella pequeña villa. Así pasaron los meses, trabajando sin parar hasta hacer que aquella idea se hiciese realidad en el único lugar en que podía existir. El invierno se hizo duro y cuando sólo faltaban unas semanas para terminar, éste se recrudeció hasta un límite aterrador. Los monjes empezaron a tener extrañas visiones donde se les aparecían fantasmas del pasado que les hacían creer que alguien les esperaba ahí fuera y que abandonaran su labor. Nadie les hizo caso, pero a los pocos días, la noche se tornó violenta, aparecieron entes invisibles que de vez en cuando se atrevían a golpear a los monjes a pesar de permanecer centrados en su trabajo. Sus cuerpos eran sombras coaguladas de maldad y portaban largos látigos cubiertos de dientes humanos que hacían estallar muy de vez en cuando con una fuerza sobrecogedora. Aquellas miradas furtivas exhalaban odio y de sus lenguas viperinas no salía más que miseria y palabras desesperanzadoras. Las calles se llenaron de mentiras y dolor y el primer monje no tardó en morir a manos de aquellas fuerzas sobrenaturales que poco a poco empezaban a cobrar realidad. Ante la segunda muerte, el santo, que permanecía recluido en casa del marqués para protegerlo, dejó aquellos salmos y ungüentos y paseó por aquellas calles desnudas dispuesto a enfrentarse a su destino final.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las criaturas, salidas del bosque formaron legión y empezaron a rodear aquella figura sagrada que pronto empezaron a golpear y morder. El santo abrió sus brazos y el viento cesó por unos instantes, toda criatura que probaba su sangre moría como si aquel néctar prohibido fuese fuego en sus bocas nauseabundas. Pero eran tantas que pronto su figura se tambaleó mareada por la cantidad de sangre que había perdido. Los látigos relampaguearon en la oscuridad y la nieve se cubrió de sangre. Los árboles empezaron a moverse inquietos por el sacrificio del que eran testigos y el bosque entero emitió unos sonidos extraños cargados de odio y temor ante la señal inequívoca de su derrota. Volvieron los espíritus de aquellos hermanos perdidos al lugar y fueron perdonados tal como estaba escrito; los hábitos del suelo se alzaron silenciosos sobre el aire y las almas de los muertos empezaron a emitir un coro de voces graves que hizo que la luna brillara con una intensidad infinita. Las fuerzas invasoras abandonaron sus puestos y huyeron hacia el bosque en desbandada, horrorizadas ante el triunfo de aquellas fuerzas ocultas que eran incapaces de entender. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Muchas de aquellas criaturas se incendiaron en el acto y a otras les invadió la locura hasta el punto que empezaron a devorarse entre ellas. Entre ellas había un ser de toscos rasgos que caminaba desafiante entre los límites del mal y del bien. Era un viejo ermitaño cuyos ojos eran dos perlas de sangre. No tenía mano derecha y sobre la otra amarraba una cadena que mantenía prisionero a un lobo de facciones siniestras. Su sonrisa era maliciosa pero también expresaba asentimiento al comprender que aquel lugar se había convertido en la frontera que jamás podría cruzar. Así pues, entre tinieblas desapareció para no volver jamás. Miles de almas lo siguieron esperando volver al bosque al que llamaban hogar. Desde entonces el bosque se volvió más oscuro y toda su superficie se cubrió de zarzas que se extendieron hasta rodear por entero el pueblo de la fuente seca. Los monjes, alentados por el martirio del santo, salieron y terminaron la obra aquella misma noche, amparados por la luna creciente que los observaba con su misterioso resplandor.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Continuará...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-2307483403404460566?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/2307483403404460566/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=2307483403404460566&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/2307483403404460566?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/2307483403404460566?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2011/11/la-fuente-de-las-lagrimas-parte-iii.html" title="La Fuente de las Lágrimas (Parte III)" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;DEUNQX8zeip7ImA9WhRSEk0.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-7674236576142041094</id><published>2011-11-03T15:09:00.001Z</published><updated>2011-11-13T17:44:50.182Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-11-13T17:44:50.182Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>La Fuente de las Lágrimas (Parte II)</title><content type="html">II&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En alguna parte del mundo alguien escuchó su nombre en sueños. Su cuerpo estaba entumecido por el frío nocturno y su rostro padecía una amargura tremenda; al amparo de una vela se levantó del suelo donde dormía y empezó a vestirse con lentitud, pues sus manos estaban agrietadas y varias llagas recorrían su cuerpo y su espalda de principio a fin. Cuando estuvo preparado salió de su pequeña cabaña y empezó a caminar descalzo sobre la nieve. Sus extremidades parecían frías y azules, pero en su interior había una llama poderosa que calentaba la sangre y le daba las fuerzas necesarias para cumplir su misión.  Pocos lo vieron en su viaje y aquellos que tuvieron la suerte o la desdicha de contemplarlo evitaron mirarle a la cara, pues la naturaleza de aquellos movimientos alertaba que no era una persona normal y corriente y que su significado estaba más allá de su simple comprensión. Si alguien se hubiera atrevido a mirarle a la cara no podría haber visto nunca sus ojos espectrales, pues un sudario envolvía su cara y le daba un aspecto fantasmal e inerte si no fuera porque de vez en cuando éste se movía animado por las exhalaciones de aire de unos pulmones extasiados de tanto trabajar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Algunos párrocos o monjes vieron desde sus templos aquel caminante de hábito blanco que parecía fundirse en la nieve, buscando un camino invisible que sólo sus ojos veían; ante esas visiones el pánico les poseía y corrían despavoridos a sus templos, temerosos de la verdad que tan cerca tenían. Mientras caminaba se puso el sol varias veces y tanto las aves nocturnas como las diurnas le acompañaban en su doloroso devenir, cantando melodías tristes que amenizaban el viaje. Los lobos negros de vez en cuando se cruzaban con él y lo amenazaban con horripilantes gruñidos. Olían su carne y la sangre que de vez en cuando brotaba de sus estigmas. Sin embargo cuando se acercaban lo suficiente corrían con los pelos erizados como si hubieran comprendido que estaban ante un ser superior.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mientras tanto, el pueblo seguía sufriendo las penurias de un dios ausente. Las últimas gotas de agua se hacían inseparables del fondo lodoso de los pozos y algunos monjes empezaron a desertar, abrumados por la desaparición de su fe y por la idea de una muerte cercana. Corrían por la noche, amparados por la oscuridad de la noche y medio desnudos para evitar la vergüenza que alguien más allá del pueblo los reconociese como antiguos monjes. Por el día se veían aún sus hábitos sucios y cubiertos de tierra seca por el suelo, pero nadie se atrevía a recogerlos pues todos ansiaban en secreto la vuelta de sus hermanos para poder perdonarlos y darles las últimas gotas de sus jarras. Una de esas noches el viento sopló con fuerza y trajo consigo los aullidos de cientos de lobos hambrientos sedientos de sangre. Los monjes, postrados en el suelo de sus casas ni siquiera tuvieron las fuerzas para cerrar las puertas y con la fe en sus corazones esperaron la cruel muerte que por fortuna nunca llegaría. Aquellos aullidos se desvanecieron en la nada como si algo los hubiera hecho desistir y entonces empezaron a caer pequeñas gotas de lluvia sobre toda la región. Al principio parecía un espejismo auditivo pero pronto el ruido creció hasta convertirse en una bella melodía acompañada de viento, granizo y truenos como si una gran orquestra se hubiera desatado en el firmamento. Los pozos se llenaron al instante y las tierras de cultivo a duras penas podían engullir todo el agua que caía desde el cielo. Parecía un milagro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces hizo su aparición el santo. Ante su presencia la lluvia cesó y dio paso a una nevada suave que caía cubriendo lo que hasta ahora parecía el suelo del mismísimo infierno. Las miradas curiosas lo observaban desde sus ventanas oscuras, incapaces de creer todavía que la redención había llegado a esas tierras. Poco a poco los monjes fueron saliendo de sus casas, algunos arrastrándose por el suelo fangoso y otros medio encorvados por la fatiga y la hambruna de todos aquellos días de penitencia; nadie podía emitir ni una sola palabra, sus lenguas estaban inflamadas por la sed y nadie se atrevía a dar el primer sorbo. Todos siguieron aquella figura espectral hasta la plaza central, adornada con el pozo más grande del pueblo, el primero en secarse. Entonces, la figura blanca se acercó al borde de aquella profundidad sinuosa y sacando agua de su interior con la ayuda de una simple polea y un cubo, empezó a dar agua uno a uno, con una especie de cuenco plateado donde vertía el agua, hasta que todas las gargantas quedaron saciadas. Fue una ceremonia cargada de poder, todos lo presintieron menos uno, el marqués cuyo cuerpo seguía postrado en la cama, ausentado de todo lo que ocurría a su alrededor.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando el primer rayo de sol cayó a través del cielo el hábito del monje brilló con una fuerza antinatural, como si ante la luz aquella figura hubiera desvelado su naturaleza benevolente y compasiva. Los monjes se llenaron de aquella luz y los que por algunos instantes dudaron de toda la misión ahora quedaban embriagados por el esplendor de la verdad. Los monjes empezaron a organizarse y limpiar el barro que había entrado en las casas, todo debía estar perfecto para recibir la llegada de su salvador. Mientras los cantos volvían a llenar las calles de la pequeña villa aquella figura emprendió de nuevo su marcha y llegó hacia el punto exacto de donde había surgido todo el mal. Estaba enfrente del paladio del marqués y allí, sentado ante aquel pozo todavía seco se sentó abatido por el agotamiento y por el aura de negatividad que allí se respiraba. En sus manos estaba el poder y la gracia para salvar al marqués de su desdicha y de la fuerza maligna que se cernía sobre su alma.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Continuará... &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-7674236576142041094?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/7674236576142041094/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=7674236576142041094&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/7674236576142041094?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/7674236576142041094?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2011/11/la-fuente-de-las-lagrimas-parte-ii.html" title="La Fuente de las Lágrimas (Parte II)" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0MMQns5cSp7ImA9WhRTF0o.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-2219818395630937351</id><published>2011-10-29T20:18:00.000+01:00</published><updated>2011-11-08T19:11:23.529Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-11-08T19:11:23.529Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>La Fuente de las Lágrimas (Parte I)</title><content type="html">I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En una villa lejana ahora cubierta por la hiedra vivía un solitario marqués al que muchos llamaban Michel, la villa tenía un nombre extranjero y como su pronunciación era muy difícil los habitantes de aquel lugar la bautizaron con el nombre de La Fontaine à Sec, pues desde antaño el agua había ido desapareciendo hasta que los campos quedaron marchitos y la gente tuvo que emigrar a las tierras vecinas famosas por sus regadíos y sus pozos hondos repletos de agua. Antaño el marqués había gastado parte de su fortuna en encontrar zahories que señalasen el lugar donde nacen los ríos de la tierra, pero todos llegaban con grandes promesas y viendo aquella tierra estéril se veían incapaces de proseguir con sus estafas pues ni siquiera el azar les iba a permitir realizar algún hallazgo. Algunos zahoríes verdaderos incluso sintieron extrañas energías en aquel lugar, más aún en las cercanías del pequeño palacio del marqués, sentían como si algo desviara el curso natural del agua hacía el interior de la tierra, pero cuando se les preguntaba qué cosa podría provocar aquella desgracia devolvían el dinero del marqués y se marchaban por donde habían venido sin dar ninguna explicación; sus mentes parecían absortas ante el temor de enfrentarse a algo que sobrepasaba sus conocimientos. Aquello aterraba al marqués de una manera terrible, tal era la pena y el miedo que sentía que por la noche empezó a tener oscuras pesadillas. En ella caminaba sediento por un desierto repleto de culebras que mordisco a mordisco iban drenando sus piernas que terminaban por someterse al árido y arenoso paisaje. Entonces caía por una duna de dimensiones colosales y se despertaba pronunciando palabras en idiomas antiguos que pocos conocían. Esas palabras eran súplicas de perdón.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Con los días los pozos quedaron ciegos y la tierra seca. Los campos se cubrieron de grietas que suplicaban al cielo una lluvia que nunca aparecía. A veces el cielo de la tarde otoñal se cubría de nubarrones negros que pasaban de largo alumbrando el cielo con pequeños relámpagos sin sonido, pero nunca dejaron ni una gota, al menos durante aquellos días infernales. La gente empezó a abandonar sus hogares y se marcharon con las pocas pertenencias que poseían; los campesinos fueron los primeros en largarse, a ellos le siguieron los artesanos y más tarde hasta el pequeño monasterio benedictino quedó vacío con las puertas abiertas de par en par. El marqués, viendo la penuria que pasaban los pocos que habían decidido luchar en aquel terreno árido, hizo que cincuenta y nueve mensajeros partieran en cada una de las direcciones posibles con un mensaje de socorro escrita de su puño y letra. Los pregoneros pasaron por casi todos los rincones del reino hasta que el agotamiento los detuvo y sus monturas quedaran en pésimas condiciones, vagaron por la tierra como almas errantes hasta que no tuvieron más remedio que desaparecer en las tinieblas exteriores que dividen el mundo en dos partes, llevando por consiguiente sus mensajes al otro mundo de donde ya no volvieron.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por todos los reinos se escucharon palabras de recompensa, pidiendo la atención de los hombres sabios que tuvieran la fe suficiente para enfrentarse a la maldición que se cebaba con una humilde villa de campesinos. A la llamada acudieron cientos o miles de personas, unas movidas por la piedad, otras por las suculentas recompensas que ofrecía el marqués y unas pocas por los conocimientos que podían adquirirse durante esa experiencia. Por la villa pasaron legiones enteras de charlatanes, acompañados algunas veces de ladrones o bandidos que soñaban con encontrarse delante de un pueblo desprotegido lleno de posesiones valiosas. Por suerte el marqués todavía contaba con una pequeña guardia de soldados que protegían los alrededores y que repelían a los hombres de mala calaña. Pasaron algunas semanas y llegaron algunos videntes, chamanes de tierras lejanas y ascetas que predicaban el sacrificio. Todos coincidieron en que aquel lugar había sido abandonado por las entidades divinas; los chamanes no entraban en trance en aquel lugar y los ascetas afirmaban que aquel lugar era el punto ciego de dios, el único lugar del mundo donde dios no puede habitar. Uno de los videntes incluso se atrevió a decir que si alguien moría en aquel lugar, su alma quedaría atrapada en la tierra, condenada a vagar sedienta para el resto de la eternidad como aquella vieja leyenda del agua amarga.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El marqués, ante aquellas palabras escandalosas que extendían el pánico decidió dejar de recibir personalmente a aquellos viajeros que no traían más que malos presagios y aires de desesperación. La villa se llenó con una atmósfera de pesimismo que hizo que muchos de los hombres renunciaran a sus mujeres para hacerse monjes y vivir en penitencia. Pronto llegaron comitivas de monjes heréticos que habitaron las casas vacías para experimentar las pruebas a los que los sometía su creador. Por la noche las calles se llenaban de procesiones llenas de hábitos y caras ocultas que rezaban con voces agónicas ante los últimos días de otoño. Los coros recorrían las calles bendiciendo la poca agua que quedaba en las fuentes, bebiendo sólo lo necesario y acompañando cada pequeño sorbo de rezos sinceros que conmovían el alma colectiva de aquel lugar. Mientras tanto la fuente que adornaba el palacio del marqués quedó totalmente seca. Las paredes de la fuente quedaron cubiertas de un polvo blanquecino, era la sal con la que aquellos monjes empezaron a bendecir el pueblo, pues el agua era ya tan escasa que apenas les sobraba para beber lo indispensable.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El marqués no tardó en caer enfermo, al igual que la mayor parte de habitantes que poco a poco dejaron de salir de sus casas; todos dormían y sus almas vagaban solas en un mundo lleno de pesadillas y oscuros monstruos que secaban la tierra con sus gargantas de fuego infernal. Las pocas criadas que quedaban en el palacio cuidaron del marqués, el cual profería desdicha y lamentos mientras su mente luchaba de salir de ese mundo febril en el que se había visto atrapado. Al final las mujeres se rindieron y abandonaron aquel lugar que había perdido el juicio, dejando a los maridos que las habían repudiado para caer en el fanatismo de aquella nueva herejía. El marqués quedó postrado en la cama, solo, sumergido en aquel sueño que parecía eterno, gritando extrañas conjuraciones olvidadas que pronto se extenderían en los sueños de los demás habitantes. En sus nombres llamaba a alguien. Su nombre le era desconocido.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Continuará...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-2219818395630937351?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/2219818395630937351/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=2219818395630937351&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/2219818395630937351?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/2219818395630937351?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2011/10/la-fuente-de-las-lagrimas-parte-i.html" title="La Fuente de las Lágrimas (Parte I)" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0MMQns5cSp7ImA9WhRTF0o.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-5868857586748304961</id><published>2011-10-12T10:11:00.000+01:00</published><updated>2011-11-08T19:11:23.529Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-11-08T19:11:23.529Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>El Viaje de Joyce (Parte XIV)</title><content type="html">XIV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llegó a un lugar alejado del griterío, a un lugar oscuro donde las sombras se movían inquietas intentando no rendirse ante la homogénea oscuridad del lugar. Continuó dejando atrás un cuerpo de corazón silencioso; aquel cuerpo falto de vida ya no era el suyo, ahora Joyce era un contenido sin recipiente que se mecía en la compleja urdimbre de ese lugar llamado cosmos a merced de los vientos huracanados que subían y bajaban transportando voces malditas de nuevo a la vida. Se sentía flotar en aquel nexo donde se reúnen los ecos de ambos mundos y entonces se dejó guiar por su verdadero instinto para perderse en la oscuridad tentadora de lo desconocido que es a la vez el origen de todo conocimiento.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las escaleras habían dejado de ser escaleras y el mundo había dejado de ser mundo. Ahora sólo había vacio y oscuridad, indeterminación absoluta. Todo parecía realmente irreal y cruel. Perturbadora era la atmósfera que envolvía frágilmente los sentimientos que luchaban forzosamente por escapar de su control. El edificio estaba en ruinas y sobre él pendía la bandera de lo absurdo. La secta celebraba la victoria contra el mundo espiritual. Reinaba la ignorancia y la contradicción. Su némesis vivía mientras él había muerto. Joyce no entendía cómo un reflejo podía sobrevivir al objeto del que es origen. Quizá aquel cuerpo también se había convertido en una cáscara vacía. Nunca llegó a saberlo ya que jamás volvió a vivir.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando los vientos cesaron el espíritu se elevó y cruzó las vías celestes que separan el cielo y la aurora. El cosmos reinaba enaltecido por su vacío siniestro y por la oscuridad impenetrable que lo hacía único. El espíritu sentía en su esencia que entre aquella oscuridad infinita había una luz tan potente que su sola imaginación provocaba la mayor de las cegueras. Estaba muy lejos, pero existía en algún lugar que pronto visitaría. Mientras tanto aparecieron astros y espectros a lo largo del camino, algunos le indicaban el buen camino mientras que otros le indicaban, a modo de engaños, el camino de vuelta. El espíritu no tardó a distinguir sus naturalezas y solamente se dejó guiar por aquellos que vibraban de manera armoniosa con el cosmos. Los malos guías, al verse incapaces de guiar por el mal camino al espíritu, caían de sus planetas y se alejaban del cosmos, revelando sus condiciones de ilusiones divinas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al llegar a un punto geométricamente perfecto, una sombra se deslizó bajo sus pies y la marcha empezó a acelerarse hasta alcanzar las barreras del tiempo. Antes de eso el espíritu contempló como la sombra lo abandonaba y sintió pena por ella. Había dejado el cuerpo atrás para seguir al espíritu, como todo fiel amigo, pero al lugar donde iba Joyce no podía ésta seguirle. Entonces la comprensión le llegó y miró al espíritu con otros ojos, parecía un viejo Joyce fundido en tonalidades grises que lo miraba con orgullo y agradecimiento por todo lo que le había enseñado. Aquella imagen se fue empequeñeciendo hasta hacerse inobservable y entonces desapareció como si nunca le hubiera seguido, allí, en la lejanía, volvió a ser aquel humo negro que vaga por el mundo con semblante de preocupación y curiosidad. Nunca supo dónde iban las sombras de los muertos, pues los dioses que las crearon perecieron hace eones.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces una brisa cálida hizo su aparición y todo el vacío empezó a adquirir un aspecto familiar. Era como si estuviera entrando en otro mundo, sólo que no tan nítido como el anterior y mucho más complejo a la hora de describir. Su cuerpo se deslizó a través de los ciclos para terminan en aquel lugar que le llamaba con todas sus fuerzas. Ahora escuchaba otro tipo de voces inconexas entre sí que parecían provenir de realidades muy lejanas. Una voz se posó sobre su hombro pero las voces continuaron como si nada les impidiera propagarse.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Se acerca, lo noto en el viento.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Escúchame... no temas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Yo muero.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- .... en el cuatro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Soy la música en ti.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- El uno.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Mírame a los ojos...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Los árboles se mueren.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Joyce, bienvenido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El viento se agitó ante la última frase y aunque otras voces continuaron dialogando a través de tiempos imperecederos, el espíritu ya sólo escuchaba ese hilo que le llamaba con dulzura. Era la voz del inmortal. Intentó dialogar aunque algunas frases se perdían en el vacío.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Joyce. Volvemos a estar juntos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Inmortal?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Si Joyce, soy el inmortal. Ahora lo soy de verdad.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Qué quieres decir?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Dejé de reencarnarme, ya nada tenía sentido sin ti. Me enteré de que te habías hecho viejo. Entonces decidí volver.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Dónde estás? ¡No te veo!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Estamos juntos Joyce! Ya nada ni nadie volverá a separarnos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En ese punto deja de responder de manera coherente. Entonces se escucha una música extraña, unos sonidos celestiales que estremecen cada uno de los poros de su espíritu y lo hacen vibrar con una fuerza magna. No puede describir lo que le está sucediendo, aquellos sonidos fantasmagóricos pero sacros lo sumergen en un éxtasis profundo como si la propia luz del mundo naciera de aquellos cánticos. Aquella música le resulta muy familiar, es como si hubiera estado detrás de su vida todo aquel tiempo, detrás de las más bellas orquestras y de las canciones más conmovedoras. Los grandes compositores de todos los siglos dedicaron su vida para intentar reconstruir aquella melodía que alguna vez oyeron y él era el primer hombre que la volvía a escuchar entera; era un privilegio que algunos ansían en sueños y olvidan nada más despertar. A duras penas logra mantener los ojos abiertos, su conciencia queda catapultada hacia todos los lugares celestes y empieza a escuchar más voces que se dirigen hacia su persona.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ven, Joyce. Estoy aquí. Es él - dice a un segundo anfitrión - ha vuelto.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces Joyce es espíritu y la luz renace. Lo ve todo y escucha algo en su interior. Una voz extrañamente familiar resuena en todo su ser y dice:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Hola. Me han hablado mucho de ti. Por fin te conozco. Ven, acércate...&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y todo cobra sentido.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;FIN&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-5868857586748304961?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/5868857586748304961/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=5868857586748304961&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/5868857586748304961?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/5868857586748304961?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2011/10/el-viaje-de-joyce-parte-xiv.html" title="El Viaje de Joyce (Parte XIV)" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0MMQns5cSp7ImA9WhRTF0o.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-2765907988717814618</id><published>2011-10-09T10:27:00.000+01:00</published><updated>2011-11-08T19:11:23.529Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-11-08T19:11:23.529Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>El Viaje de Joyce (Parte XIII)</title><content type="html">XIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los colores cambiaban como movidos por fuerzas oscuras, eran movimientos ondulatorios de la atmósfera que falsea la realidad la que se movía con inquietud y dotaba al edificio de un aspecto camaleónico que a duras ascuas lograba adaptarse a los designios del día. Las personas vivían y morían en esos segundos que parecieron eternos pero que en realidad duraron menos que la trayectoria de la primera gota de agua que surtió del techo. Fue un aparato llamado detector de incendios, que curiosidades de la vida, tenía el poder mágico de invocar a las fuerzas elementales del agua para luchar contra el fuego que en algún lugar del edificio se había producido. Todo empezó cuando al conde Baudinno se le paró el corazón mientras leía el diario apaciblemente en su sofá de cuero negro. La pipa se deslizó de sus labios con suavidad y volcó sobre su pierna derecha dejando caer todo su contenido; tan cargada estaba la pipa que sus pantalones quedaron totalmente recubiertos de un tabaco altamente inflamable y quizá de alguna otra sustancia poco conocida. Las pocas chispas de vida se hubieran extinguido en sus pantalones sino fuera porque el monóculo que pendía a la altura de su cuello concentraba la luz diurna en un pequeño hilo luminoso que quedaba proyectado contra sus piernas. Las casualidades fueron muy minuciosas y dieron como resultado una causalidad tremenda. Todo el conde Baudinno prendió fuego y para desgracia de todo el mundo, el seguro no cubría al edificio de las combustiones espontáneas. Por unos instantes el fuego escapó de su casa y viajó ocultándose en la imaginación de Joyce. Tal era la fuerza de su espíritu que allí el fuego tenía vida propia y hacía que los colores fueran todos más brillantes. Toda la realidad se movía con él y el mundo entero parecía consumirse por unas llamas que luchaban afanosamente por dejar de ser fuego y convertirse en espíritu. Bailaban con él e intentaban alcanzar el techo del mundo, resistiendo al agua que los asfixiaba y los empequeñecía y al viento que intentaba hacerlos caer. Estaban allí, en medio de aquel pasillo larguísimo, en su casa, en la de todos. Eran llamas que pensaban y existían y que soñaban con ser pequeños soles en universos adyacentes al nuestro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El agua dejó de salir del techo, aunque seguían cayendo las gotas de vez en cuando de esos pequeños surtidores hábilmente camuflados. Las paredes estaban cubiertas de agua que corría la pintura como si fueran el amargo ácido de la realidad. En el suelo de la habitación, repartidos en pequeños rincones, había cenizas negras que se expandían hasta disolverse como si nunca hubieran existido; eran criaturas, seres inteligentes, quizá no corpóreos pero sí anímicos que habían estado ahí desde que el hombre es hombre y la cerveza dejara calvo al primer simio. Joyce estaba triste, las lágrimas se deslizaban lentamente por su cara vieja y agrietada. El agua se lo había llevado todo, también sus esperanzas y su juventud. Sus falsos recuerdos habían sido consumidos. Ahora el edificio le parecía desconocido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Escuchó una voz lejana, era la del mago. Con pena y mísera angustia le narró todo lo sucedido. Y entonces las piezas encajaron. Le contó que la maldición del destino había caído contra él y que haciendo caso omiso de las advertencias, se había mirado al espejo con tal mala fortuna que se enamoró de su propia figura; la leyenda decía que cuando los magos se enamoraban caían en un sopor eterno y dejaban libre en la tierra un doble malvado que aún siendo lo contrario al sí mismo, mucho tenían en común. En su sueño hablaba y pronunciaba conjuros mezclados con arcanos deseos, pero quizá su verdadera voluntad le jugó malas pasadas porque en un momento dado deseó la muerte y los dioses, que hacen caso cuando les conviene, se la concedieron. Pero su malograda historia no terminó ahí. La voz del mago seguía susurrando secretos inconcebibles y finalmente terminó revelando un último secreto. Los sectarios habían estado intentando usar su magia para destruir el edificio; al no conseguirlo esperaron hasta que las casualidades se hicieran realidad y fue entonces cuando ocurrió la desgraciada muerte del conde. En ese momento los sectarios ganaron y el edificio ha ido siendo suyo. Primero amenazaron a los dueños de los edificios para que cedieran sus posesiones a la secta; cuando éstos se rieron de ellos lanzaron malvadas maldiciones sobre sus vidas y con malicia, riendo desde las alcantarillas y escondrijos esperaron que la muerte por vejez les llegara a algunos de ellos. Fue entonces cuando lograron entrar y poco a poco los demás fueron pereciendo, uno tras otro, maltrechos por esa extraña maldición llamada tiempo sobre el que sólo Dios tiene control. Entonces la voz del mago terminó lanzando un lamento desesperado, no por el destino del edificio, pues éste ya estaba escrito, sino por el falso triunfo de los sectarios que se multiplicaban en número y en estupidez, animados por aquel espíritu maldito que era y es el corazón del pueblo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La voz desapareció y con él la poca firmeza que le quedaba en las piernas. Joyce se tambaleaba, subía las escaleras. El tiempo de su cuerpo había terminado, el de su espíritu empezaba ahora. Escuchaba las risas del otro ser, de aquel diablo impío que le había amenazado desde el principio de los tiempos. Comprendió sólo al final que pronto lo dejaría ir, pues aquel ser no era más que su reflejo en el agua de un pantano hediondo, del que los necios bebían; él había alimentado aquella imagen en su corazón durante muchos años, buscando acólitos y verdades a medias que le siguieran como un dios y ahora, quizá por partenogénesis espiritual, esa cosa estaba allí y había provocado todo aquello. Pero no estaba triste, no desde luego, porque entonces comprendió que aquel espíritu permanecería anclado en aquel lugar para siempre y que su lugar estaba más allá, en aquel mundo donde puede existir la felicidad. Sus risas continuaban desde algún rincón del edificio, pensando que había triunfado al conquistar un edificio en ruinas, cuyos habitantes habían ido dejando sus cuerpos como cascaras vacías y donde sólo las sombras se movían por las noches inquietas pronunciando las viejas palabras de la desolación que sus antiguas voluntades profesaban. Entonces Joyce rió y las risas cesaron para oponerse. Su sincronía era peculiar. Lo malo de todo aquello es que nunca podría convencer a aquel espíritu maldito que nunca había existido sino en el corazón de los mentirosos. Entonces corrió hacia las escaleras y subió lentamente todos los escalones hasta que su corazón le dijo basta.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Continuará...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-2765907988717814618?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/2765907988717814618/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=2765907988717814618&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/2765907988717814618?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/2765907988717814618?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2011/10/el-viaje-de-joyce-parte-xiii.html" title="El Viaje de Joyce (Parte XIII)" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0MMQns5cSp7ImA9WhRTF0o.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-8216552885164583047</id><published>2011-10-03T18:39:00.000+01:00</published><updated>2011-11-08T19:11:23.529Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-11-08T19:11:23.529Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>El Viaje de Joyce (Parte XII)</title><content type="html">XII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando Joyce sube por las escaleras se abre una puerta en la lejanía, en esa verticalidad inalcanzable que representa el techo del mundo. En alguno de los pisos una puerta se ha abierto momentáneamente y ha dejado en libertad algo que permanecía en los sueños de los que no se atrevieron a perder la esperanza. Se escuchan pasos rápidos e incoloros, demasiado rítmicos para tratarse de alguien que sólo tiene un par de piernas. Aquel sujeto baja las escaleras a un ritmo alarmante pero no se cae ni se tambalea lo más mínimo, se sabe cada uno de aquellos escalones de memoria pues él fue el primer habitante de aquel edificio ancestral. Cuando llega el momento señalado ambos se cruzan y el asombro desconcierta al joven Joyce el cual queda totalmente estupefacto al ver a aquél niño pálido y flacucho bajar a una velocidad inhumana, fugaz como sí misma e intermitente como si la luz y la oscuridad brotaran de su cuerpo como dos almas gemelas. Debe tener unos doce años pero sus ojos parecen ancianos, tienen una luz vacua y un cierto mirar de viejo que llama mucho la atención. Aquel niño desaparece de su vista pero no logra impedir que Joyce vea qué es lo que porta en sus delicadas manos, se trata de una vasija repleta de agua que no parece moverse al vaivén de los movimientos del niño; su superficie más bien permanece inalterable como hielo polar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al minuto sube un olor a agua pura que despeja sus enturbiados pulmones. Joyce recuerda un manantial en su infancia, un riachuelo estancado pero limpio lleno de nenúfares y flores acuáticas que lo embaucaban con sus aromas silvestres. Recuerda la superficie inalterable del agua al igual que el de la vasija y un cielo de azul intenso que parecía a punto de caer sobre su persona. Estaba flotando en aquella agua primaveral, medio desnudo a merced del viento que de vez en cuando le hacía zozobrar en un sentido u otro. Era la naturaleza misma sacada de un recuerdo olvidado. Aquel niño debía formar parte de su vida y en forma de aparición le había traído un regalo en forma de recuerdo, ahora entendía muchas cosas, como la propia naturaleza del mundo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al poco rato la luz desaparece y otra imagen hace su aparición. Ve a una persona bajando las escaleras pero a diferencia de aquel niño esta vez el ritmo que lleva es excesivamente lento y pesado. Aquel joven baja con una lentitud suprema, como si se tratase más bien de un viejo de articulaciones agarrotadas. Cuando se da la vuelta hacia Joyce algo sacude su cabeza, como si su cerebro se hubiera puesto del revés y notara en todos los nervios una presión y una cefalea irreversible. Aquel joven es él mismo, es su propio reflejo en vida, pero parece irreal, incluso más viejo, sus ojos están cansados y todo su cuerpo parece casi traslúcido, gelatinoso, como si lo hubieran duplicado pero utilizando silicona y maquillaje barato. Tales son los nervios que siente que no puede mover las piernas y se queda ahí paralizado mientras aquel ser pasa a su lado sin prestarle atención. Parece un muerto viviente, pero con una luz propia que infunde respeto. Entonces recuerda el primer misterio del día.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Partenogénesis espiritual. El espíritu se replica a sí mismo - dice en voz alta como si alguien le escuchara -&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces los nervios se retraen y su marcha prosigue hasta cierto punto. Llega a al piso más alta que jamás ha alcanzado, aquel al que llama hogar. Entra y cierra la puerta, provocando un ruido sonoro similar al de una tos severa. Todo parece cubierto de telarañas y de polvo arenoso. Al pasar por el recibidor Joyce se mira en el espejo y descubre sin asombrarse que ya no es joven. Parece extraño, pero lo temía en secreto; ahora parece un adulto bien adentrado en la madurez, debe rondar los cuarenta años. Ese era el segundo misterio que traería el día, aquel niño pálido que se había cruzado en la escalera era el tiempo encarnado que salía liberado de su prisión para recuperar su medallón sagrado. De ahora en adelante las cosas iban a cambiar pero no podía predecir si ese cambio sería bueno o malo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Continuará...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-8216552885164583047?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/8216552885164583047/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=8216552885164583047&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/8216552885164583047?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/8216552885164583047?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2011/10/el-viaje-de-joyce-parte-xii.html" title="El Viaje de Joyce (Parte XII)" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0MMQns5cSp7ImA9WhRTF0o.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-5478167888919141495</id><published>2011-09-30T20:13:00.000+01:00</published><updated>2011-11-08T19:11:23.529Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-11-08T19:11:23.529Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>El Viaje de Joyce (Parte XI)</title><content type="html">XI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Su dios llovió del cielo y todo se lleno de carne putrefacta y gusanos. De la bóveda terrestre caían trozos de lo que parecía haber sido una gran ballena ancestral, un leviatán putrefacto que permanecía suspendido en el tálamo de la desesperación, en el vacío oclusivo donde muere la fe y la esperanza. Los gritos acompañaron la lluvia, chillidos agudos caracterizados por el pánico y el pavor de encontrar la respuesta a las malas preguntas. Todos los acólitos quedaron suspendidos en aquel mar de pútrida carne divina, rogando al dios muerto, el mismo cuyo cuerpo los arrastraba al infierno, que les perdonaba la vida. Ahora todas aquellas almas pertenecían al hombre de los gatos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Joyce arqueó las cejas al contemplar dos sucesos que escapaban a su comprensión. El cuerpo del mesías había desaparecido y no parecía haber sido engullido por los gusanos cuya longitud superaba los tres metros, simplemente se había esfumado. No podía haber sido resucitado y menos aún resuscitado, pero aquel momento fue mágico porque ocurrió otro suceso que tuvo mucho que ver con la desaparición del cuerpo. Sobre el altar de carbón impío había quedado depositado el amuleto de la secta, aquel cuyo significado se le había acabado de revelar. La intuición despertó en su interior el conocimiento profundo de la misma manera que el alba matutina revela los colores que cada elemento material guarda recelosamente durante la noche. La noche del joven había llegado a su fin, fuera del edificio era de día, había un sol impoluto que quemaba el aire como mil demonios enfurecidos y había llegado la hora de desterrar las tinieblas del mundo que era su hogar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El hombre de los gatos llegó allí, pero cuando contempló la escena no pudo maravillarse de la perdición de aquellas almas desdichadas. Su objetivo había desaparecido, había resucitado de las alcantarillas del ser y había despertado de nuevo en aquel sótano hediondo lleno de vapores tóxicos y susurros demenciales. Justo cuando se disponía a huir de aquel malsano lugar, sus manos temblaron como uno de aquellos acólitos y por un momento aquella figura diabólica mostró un miedo tan real que pareció humano de verdad. Su careta había sido desvelada, él era el espíritu del pueblo y parte de su poder había muerto aquel mismo instante pues el destino decía que al llegar el día sus secuaces morirían. Efectivamente así había sido, tan empeñado estaba en la destrucción del joven que había olvidado vigilar a sus gatos, los cuales empezaron a comer la carne del dios muerto. Ya no escuchaba sus pisadas ni sentía sus respiraciones, todos habían muerto en el acto. Su espalda le dolía, la fuerza del sol caía sobre él y los arcontes le vigilaban decepcionados. Lo notaba en el mundo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En otra parte Joyce habla con el conserje. Éste, de aspecto violento y testarudo le dice a gritos:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿De dónde vienes? ¿No habrás sido tu quien ha entrado en el sótano sin mi permiso, no?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Si. Verá señor conserje... los magos... la secta... todo se me ha ido de las manos&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El conserje se queda perplejo. Se le escapa una mueca de compasión mal disimulada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Lo sé. Los magos son peligrosos, hijo; pero más peligrosos son los magos que no saben hacer magia. Por eso puse el cártel. ¿Es que no lo viste? Has tenido mucha suerte, habrías podido no despertar jamás.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Es decir, morir.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No, muchacho. Hay pesadillas que duran eternidades y que exceden el tiempo de la vida. Pero dime, ¿qué has sacado de todo eso?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Este amuleto o talismán, como quieras llamarlo - Joyce le enseña el objeto -&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡Válgame Dios! ¿De dónde has sacado eso? Lleva mucho tiempo perdido. Venga, lo devolveremos a su dueño.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Sabes quién es el dueño?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Un viejo del tercer piso. Apenas sale de casa, se pasa el día leyendo y mirando por la ventana con sus ojos vidriosos y su cara de amargado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Pero cómo sabe que es suyo?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Un día salió a comprar y lo perdió. Desde entonces no se le ha visto pero me llama once meses y veintiún días al año desde hace siete años. Tantas veces me ha descrito el dichoso colgante que hasta llegué a soñar con él.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Y qué soñó?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ahora mismo sólo recuerdo algunas cosas. Estaba en mi habitación durmiendo, me despertaba y allí estaba el objeto, flotando en el aire e iluminado por una luz extraña que me dejaba embobado. Cuando quería levantarme me caía en la nada. Otras veces se me aparecía en un páramo desolador, cuando extendía las manos para recogerlo se hundía en la tierra como ésta fuera arena fina.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Vaya... entonces devolvámoslo a su dueño.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El conserje se aleja unos metros y pone el objeto en uno de los buzones. Entonces entra en su pequeña conserjería, pero no sin antes despedirse y proferir unas palabras.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Adiós muchacho. Lo primero que voy a hacer es llamar al dueño. ¿Sabes que anoche no me llamó? ¿Qué casualidad, no?... y después bajaré al sótano a limpiar. Desde aquí sube un olor a humanidad que me dan arcadas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Continuará...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-5478167888919141495?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/5478167888919141495/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=5478167888919141495&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/5478167888919141495?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/5478167888919141495?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2011/09/el-viaje-de-joyce-parte-xi.html" title="El Viaje de Joyce (Parte XI)" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0MMQns5cSp7ImA9WhRTF0o.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-7607772632707130013</id><published>2011-09-24T18:57:00.000+01:00</published><updated>2011-11-08T19:11:23.529Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-11-08T19:11:23.529Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>El Viaje de Joyce (Parte X)</title><content type="html">&lt;div style="text-align: justify;"&gt;X&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entre brumas resuenan los cánticos de aquellos que se arrodillan ante el miedo de la inmensidad. Un sacerdote ataviado de rojo implora al cielo invisible la casualidad que alimente las mentiras de lo que es y de lo que representa. Todos adoran el símbolo mágico sin saber qué simboliza. Todos se arrodillan ante la intensa ignorancia que emana de aquel sectario, le respetan como si fuera la sabiduría encarnada, pero a la vez le temen como se tratara del eterno carcelero que guía sus miserables vidas. Todos ellos rezan en silencio, escuchan aquellas voces y se alimentan del aliento desolador de los perdidos. Aquellas voces provenientes de las cañerías que destacan por su naturaleza desesperante son consideradas para ellos mensajes divinos llenos de gracia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el centro de aquella sala hay un altar de piedra negra que bien podría ser carbón. Nada más mirarla el joven comprende cómo ha llegado aquel símbolo allí, el cuerpo del falso mago yace muerto sobre su superficie. Todas sus ropas están cubiertas de suciedad fecal. Sus ojos están cerrados y sus brazos reposan cruzados sobre su pecho, es como estuvieran dándole una ceremonia de entierro. Joyce emite una sonora carcajada delatando su posición, no ha podido frenar su imaginación al recordar cómo ha llegado el mago hasta allí; su viaje ha terminado en los retretes del mundo, el suyo continuará hasta las más altas esferas. Los acólitos se levantan y dejan de mirar el cadáver de su profeta para lanzar gestos hostiles al intruso. El ambiente se caldea por momentos, la lucha parece estar próxima pero no llega. Los acólitos le rodean y el sacerdote ordena su muerte con una voz potente, reforzada en parte por la resonancia de aquel lugar cerrado. Los acólitos lanzan conjuros, evocan antiguos sortilegios y pronuncian extrañas palabras en idiomas que ni siquiera hablan. El ambiente se torna extraño y durante unos instantes Joyce no sabe cómo reaccionar al ver a todos aquellos sectarios intentando hacer magia y lanzar maleficios sin obtener ningún resultado. Durante ese escaso periodo de gestos exagerados, pantomimas y estereotipas varias, la escena hubiera podido encajar en un cuadro surrealista. No obstante, al cabo de un minuto la atmósfera se torna demasiado extraña hasta que todos aquellos personajes recuerdan que no saben hacer magia. Entonces la histeria colectiva hace su aparición. El pánico se eleva en sus mentes, crece el caos y la sala se llena de demonios histéricos y enfurecidos que vagan de un lugar a otro, unos tratando de huir, otros arañándose entre ellos y algunos incluso ocultándose en las brumas del suelo para huir de la vergüenza que acaban de experimentar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces entre la confusión de aquel momento el sectario maestro huye de su propio templo. Sus ojos están desorbitados, el terror hace que sus potentes palabras se transformen en chillidos agudos y palabras balbuceantes que por un momento parecen provenir de su mente verdadera. Joyce contempla aquel sectario huir por alguno de los túneles de las cloacas y antes de verlo desaparecer descubre cómo parte de su túnica ha pasado del rojo al marrón oscuro. El pánico lo ha devorado. Ningún sectario piensa en la venganza del espíritu hasta que lo tiene encima. Ahora vaga por algún rincón, cubierto con sus miserias pensando otro plan, otra religión, otros dioses a los que reinventar. El odio crece en Joyce cuando se imagina aquel personaje saliendo victorioso de aquel enfrentamiento, pero no puede hacer nada ahora, tiene una gran misión que cumplir.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las brumas terminan por descubrirse. Las mentiras salen a la luz y en la sala sólo quedan cuerpos magullados arrepentidos por la vida que han llevado y por el mal que han causado a los de su alrededor. Todos entrecierran los ojos como si durante años sus frentes hubieran estado cubiertas con un velo de oscuridad impenetrable. Se arrodillan ante él como su nuevo mesías, esperando ser los nuevos acólitos de una religión que no comprenden ni comprenderán nunca.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Joyce abre la boca para hablar pero una risa malévola le frena. De uno de los túneles proviene aquella risa cargada de maldad que se acerca lentamente hacia ellos. Los acólitos estallan en nervios al reconocer la voz del diablo. Los sectarios se arremolinan alrededor de Joyce y gritan al unísono:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Sálvanos del diablo, oh señor. Te lo suplicamos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No puedo. El diablo es espíritu y al igual que yo permanecerá hasta el fin de los tiempos. Así fue escrito.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ayúdanos por favor, no queremos morir.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Aunque el diablo me ha seguido, no soy yo quien le ha traído a este lugar, sino vosotros.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No señor, se lo juramos, nosotros no adorábamos al diablo. Sólo a nuestro Dios verdadero.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Aún así os digo que sois vosotros los que, de manera indirecta, habéis estado esperando su llegada. No lo deseabais de la manera que pensáis ahora, en eso os creo, pero vuestras mentiras eran sangre en un mar repleto de tiburones.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Perdóname señor  -dice una voz exaltada - al menos a mí. Fui engañado por mis hermanos los cuales envenenaron mis oídos y me hicieron creer sus mentiras.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Y al igual que ellos a ti, tú también engañaste a otros y hundiste su alma en el abismo para poder salvar la tuya. Tus manos están manchadas. Lo noto en tu mirada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces esa voz se apaga dolida la verdad pero surgen otras voces que a modo de vocerío imploran a su dios.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Si así lo deseáis, pues lo noto en vuestros corazones, traeré a vuestro Dios. Es lo único que puedo ofreceros.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Todos asienten entre gritos de júbilo. Los sectarios se levantan y sus ojos se vuelven a iluminar con la luz de la mentira aunque está vez lo van a ver de verdad. Entonces Joyce pronuncia las palabras y como él es espíritu el dios de los acólitos aparece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Continuará... &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-7607772632707130013?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/7607772632707130013/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=7607772632707130013&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/7607772632707130013?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/7607772632707130013?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2011/09/el-viaje-de-joyce-parte-x.html" title="El Viaje de Joyce (Parte X)" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0MMQns4eCp7ImA9WhRTF0o.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-5446518351779512727</id><published>2011-09-15T19:47:00.000+01:00</published><updated>2011-11-08T19:11:23.530Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-11-08T19:11:23.530Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Relato Corto" /><title>El Loco Volador</title><content type="html">&lt;div style="text-align: justify;"&gt;I&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La manzana entera se había llenado de miradas curiosas, un coche patrulla permanecía aparcado en mitad de la calle parando el tráfico en ambos sentidos. Parte de la calle estaba acordonada y debajo un pequeño grupo de bomberos discutía la idea de dónde colocar la gran estructura inflable que permanecía esparcida en medio de la acera como si fuera una gran masa de plástico amarillo fundido con calor y fuego. Desde arriba parecían hormigas, era un gran hospital de diecisiete plantas todas ellas adornadas con ventanas enclaustradas en la fachada a modo de pequeños miradores indiscretos. Muchos de ellos o mejor dicho, la gran mayoría, estaban atenazados con duros barrotes que conferían al edificio el aspecto de prisión. Aquel edificio tenía el derecho de vigilar y castigar, pero no era desde luego una prisión, sino un hospital psiquiátrico.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un hombre permanecía de pie ante el vacío. Aquella distancia entre él y la acera representaba lo lejano que había estado todo ese tiempo de la realidad; desde su celda de libertad contemplaba la desdichada sociedad, él parecía feliz con sus dosis de barbitúricos y antipsicóticos. Pero un día los barrotes no pudieron impedir que la tristeza del mundo entrada de nuevo en su habitación; los médicos ya estaban al tanto de las cosas que solía comentar las últimas semanas, parecía obsesionado otra vez con que una idea había cobrado forma y se le había metido en la habitación. Sin embargo nadie hizo nada. Eran muchos los pacientes que necesitaban atenciones y los encargados del seguimiento ignoraban un suceso que tenía mucha relación con lo que ahora estaba sucediendo, una de las llaves de la terraza había desaparecido y ahora aquel individuo se paseaba al borde del precipicio, amenazando a cada uno de los presentes con echarse si se acercaban lo más mínimo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;II&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los médicos dieron la orden de no acercarse, pues conocían al paciente de sobra y sabían que siempre cumplía sus amenazas; tenía una verdadera obsesión con la verdad y con las palabras. Muchas de las enfermeras ni siquiera comprobaban que se hubiera tomado la medicación pues era un hombre de palabra. Pero esta vez el brote era acusado, la palma de las manos le temblaba señal de que algo había fallado, no se había estado tomando las pastillas. Eso no se lo esperaban. Los médicos no se preocuparon en averiguar qué nuevas palabras le habían visitado últimamente. La primera fue la tristeza, la segunda fue la mentira. Y la tercera, la libertad.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Así pues, aparentando calma se giró hacia sus observadores y los contempló a ellos. Todos tenían un semblante serio y  preocupado. La enfermera que normalmente le trataba estaba histérica, no paraba de decir a uno y a otro que le detuvieran. El hombre los miró con determinación, todos eran hombres y mujeres de mente elevada que le habían intentado ayudar durante años. No se merecían esa derrota, pero no podía seguir fingiendo que mejoraba con los años. Había llegado la hora de enseñarles lo que había aprendido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces, se dirigió a sus discípulos y les dijo:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Puedo volar&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;III&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y entonces saltó. Hubo un grito de sobresalto en aquella azotea. En la calle la gente miraba expectante de un lado a otro. Algunos preparaban sus móviles para inmortalizar aquel momento que tan divertido les parecía desde su pobres perspectivas. Aquel hombre dejó allí su vida. Los policías subieron a la azotea donde estaban el personal del hospital. Cuando llegaron allí todos los médicos lloraban y presentaban síntomas de ansiedad. La enfermera del paciente estaba en el suelo, se había desmayado. Sólo ellos le habían visto volar de verdad antes de caer al suelo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-5446518351779512727?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/5446518351779512727/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=5446518351779512727&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/5446518351779512727?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/5446518351779512727?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2011/09/el-loco-volador.html" title="El Loco Volador" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0MMQns4eCp7ImA9WhRTF0o.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-4958742983038572235</id><published>2011-09-10T10:04:00.000+01:00</published><updated>2011-11-08T19:11:23.530Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-11-08T19:11:23.530Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>El Viaje de Joyce (Parte IX)</title><content type="html">&lt;div style="text-align: justify;"&gt;IX&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando baja las escaleras escucha el latido de un corazón lejano en el tiempo. Su esencia bombea recuerdos que se le suben por el cuerpo y le estallan en la cabeza en forma de imágenes anómalas que causan en su consciencia una sensación electrizante, como si sus neuronas trabajaran en contradicción para fabricar recuerdos falsos que nunca existieron. Algunos escalones se resienten cuando Joyce pone su pie en la superficie, por efectos desconocidos su espalda se va curvando conforme se hunde en las profundidades de aquellas últimas escaleras donde apenas llega la luz. Tal es la presión sobre su espalda que ésta resuena como si toda la bóveda celeste se apoyara sobre su cuello. No es la presión del mundo ni la del aire, sino más bien una presión por tener que hacer algo que Joyce ha olvidado. El joven no quiere crecer.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces la humedad empieza a notarse en las paredes. Toda aquella estructura está encharcada, la pared final con la que se topa parece ser el propio muro que separa el edificio del mar. El joven se pregunta si habrá algo malvado detrás de la puerta metálica. Sí, efectivamente, hay algo muy malvado, pero no es malvado en sí sino en conjunto con todo lo demás. Afortunadamente para él y para el mundo aquella cosa estaba aislada en su propio sueño, en el cual habitan las pléyades y las bestias de las marismas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al abrir la puerta el olor a salitre encharca sus pulmones. Luego llega un olor a aceite de motor desgastado y un fino hedor encubierto que todavía no sabe de que puede tratarse. Ante él hay un interruptor, el cual no tarda en invocar la luz. El pasillo se ilumina levemente, con intermitencia. Las paredes permanecen cubiertas de suciedad, de grasa envilecida y moscas que zozobran incansablemente hasta quedar pegadas en algún rincón hediondo. Joyce reconoce algo de aquel lugar, es el lugar donde van a parar las voces perdidas del mundo. Cuando llega a la gran sala observa los agujeros de las paredes, son túneles de ventilación, respiraderos que nacen en cada uno de los pisos y desembocan en aquel oscuro rincón. De ahí vienen las voces solitarias de la noche, de ahí vienen los gritos desesperados del mundo. Siempre se preguntó dónde iban a parar los rezos de aquellos a los que los dioses dieron la espalda. Pero entonces un ruido visceral le alerta. Hay algo más en aquel lugar, algo que no se ve pero existe en alguna dimensión infinitesimal. ¿Qué se ha estado alimentando de la desesperación?, ¿Que oscura esencia ha emergido de entre aquellas paredes bañadas con la locura de la soledad? Un escalofrío recorre sus espaldas. Aquel lugar están grande que parece el interior de una catedral consagrada a la perdición de la humanidad.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se escucha un siseo. Desde algún lugar llega la palabra &amp;lt;&lt;horemus&gt;&amp;gt;. Un vapor virulento sale de alguna de las cañerías rotas. El vapor negro no llega a tocar el cuerpo del joven, pero algo en el aire ha entrado en sus pulmones y viaja por su sistema circulatorio con la ayuda de un corazón que bombea a toda velocidad. Entonces su mente sueña y cae rendido en aquel lugar, solo y cubierto de una suciedad que lo va sepultando cada vez más en el suelo más desesperanzador del mundo. Las voces siguen y no paran. Palabras vacías, susurros malditos, súplicas infantiles, rezos amenazadores, caos gramatical y ofrendas prohibidas. Se escuchan todo tipo de voces menos la voz de Joyce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras, una puerta se abre. Dos ojos poco ortodoxos brillan en la oscuridad, parecen los de un gato, con la pupila estirada y de un color mixto entre la miel y el fuego cuando está a punto de extinguirse. Su rostro antinatural luce una amplia sonrisa, en la mano izquierda porta un una pequeña campana, la cual agarra con fuerza. Va vestido de una manera señorial, con un corte elegante. Luce una rosa azul en el bolsillo de su chaqueta negra y su mano derecha está cerrada, como si guardara algo entre los dedos que pudiera escapársele. Le siguen pisadas invisibles y silenciosas. Baja por las escaleras con cuidado, sin inclinar el cuello y luciendo esa extraña sonrisa. Se dirige lentamente hacia el sótano, donde está el cuerpo de Joyce. Un gato emite un maullido que resuena en todo el edificio. Su sonrisa por un momento desaparece y se invierte en tonos grotescos. El gato invisible sigue como si nada hubiera pasado. El amo es indulgente por esta vez, reconoce que hace días que no comen. Pronto se darán un festín de carne humana. La sonrisa vuelve a su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Continuará...&lt;/span&gt;&lt;/horemus&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-4958742983038572235?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/4958742983038572235/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=4958742983038572235&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/4958742983038572235?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/4958742983038572235?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2011/09/el-viaje-de-joyce-parte-ix.html" title="El Viaje de Joyce (Parte IX)" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0MMQns4eCp7ImA9WhRTF0o.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-7566980233269894004</id><published>2011-09-08T09:18:00.000+01:00</published><updated>2011-11-08T19:11:23.530Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-11-08T19:11:23.530Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>El Viaje de Joyce (Parte VIII)</title><content type="html">&lt;div style="text-align: justify;"&gt;VIII&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces Joyce siente la casa bajo sus pies y su furor visceral, es una sensación que viene por una quinta vía, más allá de los sentidos básicos y sus distintas conjunciones. Las notas llegan a sus oídos desde una habitación desconocida bajo la apariencia de música atronadora, las paredes consiguen frenar la intensidad del volumen pero no la calidad del sonido que llega hasta su cuerpo incorrupto como un santo. Es la tempestad convertida en música de alta frecuencia que juegan a ser marisma y a engullir con vehemencia la atención de aquellos que recién han averiguado que hay vida detrás de las paredes. Una guitarra rasga las cuerdas con un odio exacerbado como si el fin del mundo anduviera cerca y la única manera de evitarlo fuese tocar hasta dejarse los dedos en carne viva. No hay voz ni otro tipo de ruido, solo música limpia que prosigue sin interrupción hasta que se pierde en el eco de sus propias distorsiones, provocadas por una voz de mujer que advierte con voz amenazadora.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Callad, basura. ¿Qué queréis, despertar al leviatán?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es la señora Visches, una mujer entrada ya en años con una cabellera formada por pelos y rulos que bien podrían asemejarse a serpientes, al menos cuando su sombra adquiere perspectivas demoníacas.  Es una mujer viuda que vive por y para los cotilleos. Ella se entera de todo lo que pasa por el edificio; sabía lo de los narcotraficantes que vivían anteriormente en el 4º B y que se dedicaban a meter drogas en los bolsillos a los vecinos despistados, sabía lo del tráfico ilegal de monas y loros que se puso de moda allá por los años noventa y desde luego sabía muchas cosas que Joyce necesitaba saber, entre ellas cómo despertar al leviatán.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando tocó al timbre de su casa sonó una molesta melodía musical que hizo que se olvidara de lo que iba a empezar diciendo. La mujer abrió y se quedó muda mirando al joven con los ojos abiertos sin nada que decir. Transcurrieron así dos minutos hasta que la mujer dijo:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Si vienes a preguntarme dónde está el mago, olvídalo joven, no te lo voy a decir. Que le zurzan a él y a todas las brujas calvas que le dieron a luz.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Por favor, al menos dígame dónde puedo encontrarlo, es muy importante, estoy en un apuro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Lo siento joven, no pienso hacerlo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Pero por qué no quiere ayudarme?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Te ayudaría a ti, pero no quiero saber nada del mago&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Por qué te cae tan mal?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- En primer lugar porque tiene cara de drogadicto y en segundo lugar porque vive justamente encima de mi piso y se pasa toda la noche recitando salmos paganos. Y eso es en los mejores momentos, hay días en los que no para con el secador. ¿Pero puede saberse que hace el dichoso mago con el secador toda la noche?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Francamente, no lo sé. Pero por favor, le necesito, le prometo que si me ayuda te contestaré a todas tus preguntas cuando coincidamos por las escaleras.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Y me contestarás la verdad&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No, nunca se me hubiera ocurrido. Como máximo alguna mentira.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No esperaba más de ti. Está bien, trato hecho. Lo que necesitas saber no está aquí arriba sino abajo, en los sótanos. Se trata del culto al leviatán.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Está bien, bajaré a ver si tengo suerte. ¿Pero podría decirme alguna pista sobre el paradero del mago?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ni lo sueñes. El pez aleja a los demonios, mantenlo fuera de mi.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y con esas últimas palabras Joyce bajó al sótano, pero antes de ello se topó con un viejo amigo, El Profesor, también conocido con el nombre de profesor Red Reim. Él le había ayudado cuando era estudiante de la universidad, le enseñó muchas cosas de la vida, incluso leer al revés, pero no sabía qué hacía ahí. Según habían dicho murió el año pasado en un accidente doméstico. Accidentalmente se había tomado un baño con una tostadora enchufada. Él no se creyó nunca esa versión. Ahora tenía un aspecto fantasmal, con  lágrimas en los ojos y con un monóculo extremadamente sucio. Se apoyaba contra la pared con una mano mientras en la otra portaba su vieja pipa que tanto el caracterizó. Simplemente dijo unas palabras&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Estoy orgulloso de ti.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y entonces desapareció dejando un rastro de recuerdos envejecidos. Joyce recordó algunas cosas que le dieron ánimos y fue entonces cuando bajó con la seguridad de que antes de que terminara el día iba a reencontrarse con su amigo el mago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Continuará... &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-7566980233269894004?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/7566980233269894004/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=7566980233269894004&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/7566980233269894004?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/7566980233269894004?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2011/09/el-viaje-de-joyce-parte-viii.html" title="El Viaje de Joyce (Parte VIII)" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0MMQns4eCp7ImA9WhRTF0o.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-4637539090115118252</id><published>2011-09-05T07:09:00.000+01:00</published><updated>2011-11-08T19:11:23.530Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-11-08T19:11:23.530Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>El Viaje de Joyce (Parte VII)</title><content type="html">VII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero en ese preciso tiempo, en un orden relativamente incierto tiene lugar otro suceso en las cloacas de una ciudad. Hay un cuerpo que se arrastra entre el fango insano de la humanidad, un ser cubierto de llagas y de heridas que rezuman pus y olor a infección. La poca luz que se filtra a través del alcantarillado deja entrever un cuerpo viejo y velludo consumido por la oxidación y las canas. Ese cuerpo zanonino que se arrastra sin misericordia llega hasta un lugar cegado por la oscuridad y es justo cuando la penumbra lo absorbe cuando sabe que ha llegado hasta el final. Su cuerpo se abre como si algo de su interior luchara afanosamente por salir. La oscuridad impide ver lo que sucede a continuación, pero antes de que los gritos de agonía cesen se escucha una voz que revela el nombre del protagonista; es el inmortal que ha decidido renacer.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al día siguiente los operarios barren las alcantarillas después de que varias docenas de llamadas alertaran a la policía de los horribles alaridos que de ahí provenían. No encontraron nada hasta llegar al lugar exacto donde se había producido el renacimiento. Sobre un montón de material biológico había varios tejidos que la policía forense recogió como pruebas de un posible asesinato. Todavía no habían sacado el ADN; más tarde durante el análisis averiguarían que se trataba de piel humana. La policía cotejo la muestra con varias bases de datos y con muestras procedentes de familiares consanguíneos de personas desaparecidas, pero nunca averiguaron de quién era la piel, nunca sospecharon cuán lejos estaban de saber quien había habitado alguna vez en aquel cascarón de piel marchita y abotargada. A los pocos días archivaron el caso. Nadie estuvo allí cuando en aquella parte de la cloaca florecieron cientos de flores amarillas que revelaban que allí había ocurrido una resurrección.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Joyce se levanta en su cama y la angustia llena cada uno de poros de su alma. Alguien le habla desde uno de los rincones de su habitación. Cuando abre los ojos la voz prosigue en su vocifero amenazante y despreciativo. Es el mago que habla desde el centro de la habitación, levitando y empuñando un largo bastón con el que de vez en cuando hace resonar la cabeza del joven. A pesar de su semblante y su aparente realismo hay algo que no cuadra en aquella escena. Los magos no hacen magia ante el sol, se eclipsarían las nubes con la luz y todo el universo se volvería violeta o algo así le había explicado un profesor de matemáticas, aunque no recordaba bien si fue en la vida real o en una ensoñación durante el periodo escolar. En tal caso dudó y la duda dio fuerzas al falso mago que se creció haciendo aparecer remolinos de aire turbio a su alrededor y provocando pequeñas tempestades que resaltaban el color rojizo de sus ojos. En uno de esos arrebatos de furia grandilocuente el mago conjuró unas viejas palabras y el joven tuvo una visión.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Era un día gris y de aspecto nada confortable. Había estado lloviendo toda la noche y eso se notaba en la humedad relativa del aire. Había condensación en las ventanas y la hierba de los jardines municipales estaba cubierta con pequeñas partículas de gotas de agua, las únicas supervivientes del diluvio que milagrosamente había terminado. Detrás de aquel misterio de la naturaleza había un ser invisible que es a la vez la aurora y el rocío del despertar. Sí tenía forma por aquel entonces pero se cubría con el engaño y con miles de misas angustiosas se protegía del sol que la evaporaba. Ella lo veía todo y se reía en su mundo hasta enloquecer. Siguió a una mujer que portaba en sus brazos a su bebé recién nacido. Su cara expresaba amargura y arrepentimiento por lo que iba a suceder. Iba a renegar de su hijo, lo iba a meter en una bolsa de compras cualquiera y lo iba a tirar a un contenedor de basura. Cuando la mujer se dio la vuelta el corazón de Joyce dio un vuelco en la vida real.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Y así fue como te encontraron - Interrumpió el mago, riendo a carcajadas mientras sus ojos se hinchaban de sangre hasta el punto salirse ligeramente de su rostro&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No te creo, no me creo tus mentiras. Tú no eres él, al igual que él no es tú. No eres mago, sino un vulgar magufo, un profano, un mentiroso. El mago hace magia, tu fabricas mentiras y ni siquiera sabes hacerlas funcionar. La magia no está en ti, ¡Desaparece!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces, Joyce, recordando que era espíritu sopló y aquella ilusión insidiosa y penosa se terminó. El suelo de su habitación se abrió, haciendo que varios ríos de fuego brotaran enfurecidos contra las paredes. El mago no pudo contener su levitación y cayó hacia el abismo que tenía por debajo perdiéndose en su inmensidad. Joyce vio desde su cama el descenso de aquel personaje enclenque, durante unos minutos escuchó sus chirridos agudos y afeminados hasta que finalmente la sima se cerró por sí sola como si aquello tuviera vida propia. En el suelo de la habitación quedó una cicatriz donde antes había estado abierto el abismo. Esa habitación, al igual que todo el edificio tenía vida, era una verdad que se le había revelado por casualidad. Tenía ganas de contárselo a alguien, especialmente al mago, pero entonces su semblante se tornó triste. No sabía dónde había ido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Antes de que bajara de su cama el teléfono sonó. Era el conserje del edificio. Las cañerías estaban obstruidas y el vecino al parecer le había señalado a él. Sus palabras fueron sencillas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Chaval, la próxima vez que alguien tire un mago por el retrete vendrás tu a desatascarlo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Continuará...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-4637539090115118252?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/4637539090115118252/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=4637539090115118252&amp;isPopup=true" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/4637539090115118252?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/4637539090115118252?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2011/09/el-viaje-de-joyce-parte-vii.html" title="El Viaje de Joyce (Parte VII)" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0MMQns4eCp7ImA9WhRTF0o.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-1320910405404153663</id><published>2011-08-03T19:41:00.000+01:00</published><updated>2011-11-08T19:11:23.530Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-11-08T19:11:23.530Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>El Viaje de Joyce (Parte VI)</title><content type="html">&lt;div style="text-align: justify;"&gt;VI&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La luna desciende sobre la ciudad eterna. Pocas personas ven que en el cielo esa noche hay dos lunas llenas que rebosan vitalidad y luminiscencia. El joven no las ve, está dormido, pero siente una de ellas sobre su pecho, nota su presión y el fragante poder de su mistérica amante. Un hilo de luz de plata desciende por la ventana y reposa en la frente del joven. Es un nexo entre su mente y la luna; ésta, con benevolencia y sabiduría le transmite luz y resistencia. Joyce sin embargo sigue soñando y su mente se empeña miserablemente en resistir entre tinieblas. Uno de sus más tristes secretos es que desde hace años tiene miedo a la luz, sea cual sea su naturaleza. En el fondo abismal de sus sueños el joven ve una luz blanca y pura que le reclama; él siente la llamada pero la ignora, se cubre de miedo y se protege con los monstruos de su imaginación, está tan horrorizado con la idea de ser libre que prefiere no crecer.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mientras, en otra parte del mundo ocurren tres sucesos inesperados. El primero de ellos tiene lugar en una habitación sin puertas ni ventanas. En ella hay un hombre durmiendo de pie, sus ojos están cerrados y sueña con arañas que le quieren cortar la barba. Se trata del mago, del mago anciano y sabio, del mago verdadero que descansa agotado por el hechizo que recientemente ha invocado. Bajar la luna a la tierra ha sido difícil pero una vez más lo ha conseguido. Ahora debe descansar durante varias semanas hasta que por fin la imagen de la dama blanca sea restaurada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A pocos metros de él hay otro hombre de apariencia similar pero no idéntica del todo. Sólo hay unos detalles que le diferencian del mago, su mirada no expresa sabiduría sino mentira; pocas personas ven el significado de su rostro y eso lo hace tan peligroso. No es un mago verdadero, es un impostor, un pastor de almas perdidas, un lobo entre corderos y su nombre es perdición. Sonríe afablemente mientras en sus manos sostiene un ladrillo, él ha sido quien ha tapiado la puerta de la habitación en la cual reside el mago. Es mentiroso y repulsivo y desde hoy también es un cruel carcelero. En su cuello hay un extraño talismán rojo que la luz de la luna no puede desvelar. Es un talismán maldito para uno pero sagrado para otros. El falso mago cree saber cuál es el significado del talismán pero siempre ha estado equivocado y se ha creído sus propias mentiras. No sabe lo que es ni nunca lo sabrá al igual que todos su seguidores. Ese talismán es la daga en el corazón del pueblo, es su talón de Aquiles, es su propia perdición. El mago ignorante sonríe e invoca a un ser que dormita en sus maléficas entrañas. Cree que es su yo verdadero, su yo superior que a la vez está conectado con todos los seres superiores del mundo, pero no es así, es un ser primitivo que repta en sus maléficas entrañas, no tiene voluntad y sólo obedece a los instintos primarios de los seres humanos. Su nombre es deseo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En otro lugar tiene un suceso extrañamente maravilloso que tiene lugar en unas cloacas, pero antes de eso Joyce tiene un sueño que se repite una y otra vez en su cabeza desde que nació. En él su conciencia cambia, no tiene cuerpo, es un ser extracorpóreo y vaga en un vacío nebuloso lleno de viento perfumado y sutiles corrientes de aire fresco que despiertan los más elevados sentidos. Hay alguien junto a él, un amigo o amiga, no tiene ni nombre ni sexo. No lo recuerda pero se lo encontró una vez en aquel maravilloso lugar. Se lo encontrará otra vez más dentro de poco y lo reconocerá durante unos instantes antes de que ambos caigan extasiados por su nueva existencia, tuvo muchos nombres pero siempre lo recordó como el inmortal. Ambos se fusionaban y compartían pensamientos puros que iban más allá de la perfección. Sólo había un flujo que era la propia existencia y ésta conllevaba el ser, el sentir y el estar en su máxima expresión. Eran dos almas descarnadas que soñaban con el infinito. Y eran felices.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces sintieron unas vibraciones nuevas en ese gran espacio. Eran sonidos, llantos desesperados que como el de las sirenas reclaman audiencia. Uno de los dos se acercó, nunca había experienciado aquel tipo de sonido, un sonido aterrador pero a la vez llamativo porque estaba desprovisto de información. Era un sonido vacío pero lleno de una cautivadora belleza que le hacía destacar entre los sonidos de sus propios pensamientos. El otro ser le sigue y cuando ambos se acercan caen por un abismo desolador, por un vértice triangular que los engulle y los tritura hasta dividirlos en pequeñas porciones indefensas en sí mismas. Sus flujos se dividen en sentimientos, pensamientos, emociones e ideas entre otras cosas y el nexo entre ambas se va debilitando hasta que la intuición queda relegada a un pequeño fragmento de su alma. Ambos pierden su conexión con la memoria ancestral que les unía en un mar interior con el resto de las cosas. Entonces escuchan cada uno una voz que las arrastra. Sienten al principio un horror inmenso al caer en aquella espiral descendiente de olvido. Después llega el dolor, el horror, la humillación, la desesperación y finalmente un dolor deflagrador que les parte el alma en dos singularidades altamente diferenciadas. Por último notan una extraña sensación, un regocijo que proviene de la parte baja del abdomen, allí donde ahora se ha formado un extraño nexo como el que anteriormente habían visto en algunos soles del firmamento. Se trata de emociones vacías pero compartidas que provienen de un ser que ahora es todo su mundo. Joyce siente la alegría de su madre al saber que está embarazada. No su madre real pues siempre supo que su existencia era muy anterior a aquel trauma vital. Entonces el joven despierta igual que siempre a excepción de un pequeño detalle, hoy Joyce ha recordado todo el sueño. Ahora sabe porqué el inmortal era tan importante para él, le había dado su recuerdo. Por fin recuerda que una vez fue feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Continuará... &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-1320910405404153663?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/1320910405404153663/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=1320910405404153663&amp;isPopup=true" title="2 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/1320910405404153663?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/1320910405404153663?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2011/08/el-viaje-de-joyce-parte-vi.html" title="El Viaje de Joyce (Parte VI)" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0MMQns4eCp7ImA9WhRTF0o.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-993919668415637830</id><published>2011-07-31T21:01:00.000+01:00</published><updated>2011-11-08T19:11:23.530Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-11-08T19:11:23.530Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>El Viaje de Joyce (Parte V)</title><content type="html">&lt;div style="text-align: justify;"&gt;V&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Quizá has roto aguas - Dice el mago flotando en el aire&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Imposible, soy un hombre&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Efectivamente, eres un hombre aquí, pero no en otros mundos. Vamos, quiero presentarte a una persona.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La realidad se desvanece. El joven aparece delante de una puerta oxidada, quebrada por el olvido y la falta de limpieza constante. No tiene número, pero sí un símbolo que sin ser número los reúne a todos. Se trata del símbolo del infinito, un ocho durmiente de color negro que adorna una puerta que pocas veces ha sido abierta. Entran los dos, el mago delante iluminando el camino con sus ojos luminosos. La habitación está llena de podredumbre, de suciedad orgánica. Las paredes parecen una inmensa porción de pizza en mal estado, sudan aceite barato. Algunos grajos de carne se deshacen del techo y caen sobre los hombros de Joyce. Huele a comida caducada, a nevera descongelada, a carnicería abandonada. El mago se tapa la nariz con la manga de la túnica. Ni siquiera la magia es capaz de combatir el pecaminoso estado de aquella habitación.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En medio del salón hay un sofá y sobre éste una persona de gran envergadura que se cubre con una manta. Sus piernas desnudas asoman como dos jamones por el borde de la manta; su visión le provoca náuseas, parece que esa persona sufre una deformación congénita a parte de una obesidad mórbida. Con una voz sepulcral dice:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Hola joven, ¿sabes quién soy?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No, lo siento, no tengo la menor idea de quién eres&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Es el inmortal, Joyce. Lo conoces - Dice el mago a la vez que desaparece del lugar vencido por el nauseabundo olor del lugar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El inmortal le narró la historia de cómo había conseguido renacer siglo tras siglo. Había nacido de su madre una y otra vez, naciendo con distintos cuerpos pero con una misma alma. Pero en la explicación había algo que no cuadraba.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Cómo vas a nacer una y otra vez de la misma madre si tienes más de cinco siglos?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No he dicho que nazca de la misma mujer una y otra vez. En el mundo hay varias madres, unas mueren, otras nacen, pero siempre hay. Yo las encuentro y renazco en ellas, me perpetúo en cuerpo y alma hasta ahora.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Y cómo sabes quiénes son?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Lo sé y punto. Pagué un precio muy elevado por saberlo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Tiene algo que ver con tu aspecto actual&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No, el precio que pagué era muy elevado, pero el precio incluía no compartir el secreto y así pues no puedo contártelo. Si estoy así es porque cada vez que renazco mi cuerpo se corrompe, es el castigo de la endogamia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Algo he leído sobre eso, los genes defectuosos se vuelven dominantes y se van acumulando. Pero, ¿como ocurre eso si se trata de mujeres diferentes?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No es por endogamia genética, sino espiritual. Es el alma la que se corrompe por el paso del tiempo y por el contacto con la sangre. Es un proceso difícil de explicar. Te lo explicaré de una manera muy sencilla: Los pecados se acumulan, las virtudes deben ser devueltas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Devueltas a dónde?.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Al lugar de dónde proceden. Las virtudes se crean con el espíritu. El espíritu se alcanza con alma o sin alma, pero se pierda con cada renacimiento. Uno no se gana el espíritu. Éste se acerca a ti pero tan rápido como lo aprehendes se va al lugar de dónde procede.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Y por qué me han traído aquí. ¿Tiene todo esto que ver algo conmigo?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Sí y no. Verás, le hice un juramento al mago. Él me ayudaría a cambio de que nadie más repitiera mi error.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿El error de renacer?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No joven. El error de abandonar el espíritu. Ahora tengo alma inmortal, ¿pero de qué me sirve? Joyce, hasta los perros tienen alma, incluso los vampiros; los monstruos viven sin alma... pero tú tienes el espíritu y no eres consciente de su magnificencia. No puedes llegar a sospechar cómo te envidio, amigo. El espíritu está contigo, lo noto. Todos lo notamos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las lágrimas caen por sus ojos desiguales. Su boca se tuerce por el dolor emocional. Continúa su sermón diciendo:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No pierdas nunca el espíritu.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Y cómo podría perderlo?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No lo sé, pero en este mundo hay muchos secretos y al igual que yo soy inmortal, hay personas que pueden quebrar un espíritu.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Pero qué es exactamente un espíritu?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Es un fenómeno superior, no se puede explicar, sólo ser y sentir. Está por encima del alma y desde luego muy por encima de la materia. Si pierdes el espíritu todos perderemos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Por qué?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Porqué perder el alma es olvidar quién eres, pero perder el espíritu es dejar de serlo y tú lo eres o parte de ti para ser más exacto. No se tiene o no se tiene espíritu. Uno está o no dentro de él y tú estás empapado con su esencia, desde aquí veo cómo estás, pareces recién salido de un manantial.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- El mago dice que he roto aguas - dice el joven con tono irónico.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- En cierta medida así es, es una manera de decirlo. El espíritu se perpetúa a sí mismo, no se deja contaminar por la materia ni por la carne.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Se perpetúa?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Sí - dice riendo- el espíritu germina en su propio concepto y se expande. Vas dejando dobles por todas partes. Es el misterio de la partenogénesis espiritual.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Partenogénesis... dobles, a que te refieres?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Dobles de ti mismo. No te preocupes, hasta que no se despierte el espíritu no los verás. Pero tranquilo chico, esos dobles ni siquiera son conscientes de tu existencia, es probable que ni siquiera te los llegues a encontrar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Y si me los encontrara que pasaría?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Nada. Bueno... no exactamente. Hay uno con el que debes tener mucho cuidado. Pero de eso no puedo hablarte, lo siento mucho, se lo prometí al mago. Sólo puedo decirte que cuando lo veas lo sabrás.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Y eso del espíritu dormido?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Si, el espíritu duerme pero pronto despertará. Hay otros sin embargo que pronto dormirán.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Otros espíritus?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Si... pero de eso ya hablaremos. Hay espíritus que deben ser derrotados.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Parece una guerra.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Sí, lo es. Por ahora la cosa no pinta nada bien. Estoy muy cansado, ¿sabes joven? necesito descansar, haces demasiadas preguntas y mi cuerpo está aletargado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Lo siento de verás. Has hecho mucho por mí, ¿cómo podría ayudarte?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Ahí quería llegar, Joyce. Llegará el día en que me aburra de renacer una y otra vez; quizá antes de que termine la guerra, no lo sé. Pero cuando llegué ese día prométeme que me llevarás contigo, ¿entendido?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- No sé exactamente a dónde te refieres, pero trato hecho. Te llevaré conmigo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Gracias Joyce. Ahora por favor déjame descansar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Adiós.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Joyce abandona aquel lugar y la puerta se cierra. Cuando ésta emite el portazo final el símbolo se gira misteriosamente. Está ante el número ocho. Es el cuarto piso. Ahora recuerda algo más de su pasado. Tiene mucho que contar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Continuará... &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-993919668415637830?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/993919668415637830/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=993919668415637830&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/993919668415637830?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/993919668415637830?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2011/07/el-viaje-de-joyce-parte-v.html" title="El Viaje de Joyce (Parte V)" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0MMQns4eSp7ImA9WhRTF0o.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-1658755696693027229.post-2049534178007084759</id><published>2011-07-27T20:05:00.000+01:00</published><updated>2011-11-08T19:11:23.531Z</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-11-08T19:11:23.531Z</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Pequeñas Historias" /><title>El Viaje de Joyce (Parte IV)</title><content type="html">&lt;div style="text-align: justify;"&gt;IV&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La noche esconde secretos y estos se dispersan con el frío matinal que repta por ese edificio de mil escaleras. Los gatos dejan de rascar la puerta a conciencia y el joven se despierta. Ha tenido un sueño horrible, había una vaca enorme en el salón de su casa, estaba enfrente de la puerta y obstaculizaba su salida; no podía tocarla porque las normas del edificio indicaban que las vacas eran sagradas. Tenía que esperar de pie mirando aquella criatura herbívora de mirada tranquila y cola inquieta mientras se comía la moqueta. Por debajo de la puerta asomaba un hilo de luz que le llamaba a gritos. Esa luz tenía luz propia y parecía despedir un calor especial. Joyce quería salir al pasillo exterior. Quería ver esa luz, quería saberlo todo, sabía que esas luces venían a buscarlo, le llamaban en el idioma secreto con el que se comunican las estrellas. Sin embargo, la vaca allí seguía, absorbiendo su paciencia a través de esos duros ojos negros que parecían ocultar un abismo infinito y que eran capaces de guardar todos los secretos del universo. Cuando despertó estaba frío y se preguntó atemorizado la razón por la que él no tenía madre como todos los demás.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En ese momento de introspección y pluscuamperfectas interrogaciones el joven deja entrever algunos misterios de su pasado no muy remoto. No recuerda exactamente quién es, sabe que no fue engendrado sino creado. Nunca tuvo madre pero su intuición férrea le dice en voz baja que sí tiene padre o al menos algo que simbólicamente se podría considerar como tal. Recuerda con amargo rencor los días en aquel centro. Las miradas insustanciales de los que allí habitaban, la esencia hipócrita y falsamente ilustrada de los profesores y su asquerosa devoción por propagar un mundo de falsos deseos y necesidades. Al evocar aquel infierno en su mente Joyce se pone triste pero prefiere seguir recordando; cada vez que accede a esos recuerdos se empapa de amargura, pero cuando termina es como si hubiera sacado un poco de aquella agua amarga que habita las profundidades de su ser. En cierta medida intenta drenar ese pozo de oscuridad y poco a poco parece conseguirlo. A veces incluso recuerda las palizas y los interrogatorios delirantes donde se le acusaba de ser el anticristo y de querer destruir el mundo. Joyce terminó pensando que realmente esperaban eso de él, que fuera un lobo para el hombre, un monstruo. Sin embargo algo debió pasar en aquel lugar, recuerda conversaciones inconexas, descontextualizadas y cohibidas con personas anónimas, con seres descarnados de identidad difusa. Una de esas personas le ayudó a escapar pero no sabe quién es. Quizá tenía (o tenían) el poder de modificar su memoria. Puede que aquel que le salvó la vida le borró la memoria para proteger su identidad o puede que realmente ésta se perdiera para proteger el propio Joyce de los fantasmas que le perseguían. Otra de las posibilidades barajadas que no han accedido a la conciencia del joven es que varias personas dejaron su vida atrás para que él escapara y la culpabilidad ha hecho el resto. Enfrente de aquel rincón mistérico hay una puerta muy fuerte que sólo puede ser vencida mediante una llave, una lleva que Joyce tendrá en sus manos antes de que acabe el día.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando la luz empieza a empapar la habitación de verdad el joven se siente todavía más cansado y cierra los ojos. Esta vez tiene un sueño profundo, un sueño real. Cuando despierta no sabe cuál de las dos escenas vividas por la mañana ha sido la real y cual un producto de su mente durmiente. Aunque duda, termina aceptando con sabiduría salomónica que ambas tienen algo de realidad y sueño. Ambos recuerdos se complementan y tienen algo de verdad.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El segundo sueño o suceso real tiene que ver con las compras que realizó esa mañana en el supermercado. La gente se estaba llevando toda la tienda, los estantes estaban vacíos y los reponedores paseaban cabizbajos incapaces de responder a la demanda. Parecía como si un huracán se hubiera metido en el temor colectivo de toda una ciudad. En el fondo de una estantería quedaban unas cajetillas que llamaron mucho la atención al joven. Se acercó y descubrió lo que eran, unos tests de embarazo, pero no para mujeres sino para hombres. Sin debatir la absurdez del asunto una idea se le vino a la mente: ¿Y si estaba embarazado? En aquellos momentos esa idea no parecía nada absurda. Joyce miró a su alrededor y espero el momento oportuno para coger disimuladamente una de aquellas cajetillas de color rosa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Y Entonces ambas cosas se cruzan. El joven se despierta de nuevo, está sentado en el último escalón de a saber qué piso de los cientos que debe tener aquel edificio. Está empapado y no es de sudor, sino de agua. Parece salido de un manantial de aguas turbias y así es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Continuará... &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1658755696693027229-2049534178007084759?l=sombrasydelirios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/feeds/2049534178007084759/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1658755696693027229&amp;postID=2049534178007084759&amp;isPopup=true" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/2049534178007084759?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/1658755696693027229/posts/default/2049534178007084759?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://sombrasydelirios.blogspot.com/2011/07/el-viaje-de-joyce-parte-iv.html" title="El Viaje de Joyce (Parte IV)" /><author><name>Crvx Valar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02291676763370432707</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="32" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/-0n0Xc9_L48A/Tvztk-psOXI/AAAAAAAAB1Y/hJ3ntMh47Jo/s220/cruxix.etz.bax.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>

