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&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Afortunadamente, en mucho menos de lo que Adrienne esperaba
empezó a avistar los indicios de ajetreo propios de la ciudad, aunque fuera
sábado. Los edificios comenzaron a sucederse y su tranquilidad incrementó
cuando finalmente llegó a su calle y el conductor paró sin más, a la espera de
que ella bajara. Al principio no sabía si bajar directamente, si tenía que pagarle o
si tenía que decirle algo, pero optó por despedirse educadamente y bajar para
alejarse de la locura de la última media hora cuanto antes.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Se dirigió hacia su portal apresuradamente y subió las
escaleras de dos en dos hasta que por fin vio la puerta de su casa, la abrió,
entró y con su espalda la cerró. Se quedó apoyada en ella y entonces sintió
cómo volvía a recuperar la respiración, pues el suspiro de alivio que soltó
compensaba el mal trago que había pasado.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
No sabía cómo estaba, pero no era exactamente enfadada. Quizás
sentía rabia, o vergüenza, pero sobre todo estupidez por haberse dejado
llevar tanto cuando Christian la había tratado así, como si fuera una bolsa de
basura a la que despachar rápidamente.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Entró en su habitación no sin antes comprobar que estaba
sola. Al parecer sus padres habían salido y su hermana con ellos, suponía. Se
tiró un poco en la cama para intentar analizar lo que había ocurrido, pero
viendo que se estaba volviendo a poner de los nervios decidió ir a la ducha.
Abrió el grifo y desde su cuarto puso un cd de jazz con el fin de relajarse
mientras se duchaba.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Ya con la toalla y el pelo mojado, cuando iba a ponerse algo
cómodo vio el reloj y se dio cuenta de que en media hora entraba a trabajar. Lo
había olvidado por completo, así que se peinó y se vistió todo lo rápido que
pudo, aun sabiendo que su jefe era muy flexible con ella. Se puso algo de rímel,
se coloreó los labios levemente de rosa y en 10 minutos ya tenía los pies en la
calle de nuevo.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Eran casi las 4PM y con las prisas no había atinado en
elegir una camiseta adecuada, pues a pesar de que era de tirantes era de color
negro y se estaba asando de calor. Por lo demás se había colocado sus shorts
preferidos y como siempre, sus sandalias.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Por suerte no tardó más de 10 minutos en llegar, así que se
recogió el pelo y se puso su mini delantal para comenzar su trabajo.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
La tarde transcurrió algo ajetreada, pues al ser sábado y
estar en pleno verano hasta los sitios más escondidos como aquél se llenaban de
gente. Los clientes –en su mayoría turistas por la zona en la que estaban- eran
muy agradecidos con ella y siempre le dedicaban palabras bonitas e incluso
algunas propinas (sobre todo los hombres). Por las noches alguna vez cuando se
quedaba en la barra se atrevería a decir que más de uno había intentado
filtrear con ella, pero lo cierto es que a Adrienne todo le sabía a lo mismo, ya que
ella tenía una idea muy definida de lo que un hombre debería hacerle sentir, y
en secreto siempre la misma imagen se descubría en su mente, la de Christian.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Cuando tenía algo de tiempo comprobaba el móvil y con pesar
comprobaba una y otra vez que no tenía ni una sola llamada ni mensaje de él. &lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Por la noche todo se volvió más tranquilo, la gente poco a
poco fue abandonando el bar para ir a cenar, y como eran pocos los clientes que
quedaban su jefe la invitó a tomarse lo que quedaba de noche libre.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Ayer cerraste tú, puedes marcharte antes hoy. Además, es
sábado y tú eres joven, has de aprovecharlo – le dijo amablemente.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Muchas gracias… pero poco aprovecharé hoy, me temo. Creo que
me quedaré en casa y veré alguna película de poca monta para no pensar. ¡Buenas
noches!&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&amp;nbsp;Adrienne se quitó el delantal, se soltó el pelo y se lo
adecentó. Después cogió sus cosas y salió por la puerta, chocándose con alguien
inevitablemente: Christian.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- ¿Qué haces aquí? – le dijo escandalizada – espera, no quiero
ni saberlo. ¡Adiós! &lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Adrienne emprendió rumbo rápidamente pero Christian la frenó
cogiéndole la mano.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- ¡Espera! – le dijo – Siento lo de esta mañana, de veras que
lo siento. Déjame explicarte por qué.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- ¡No quiero que me expliques nada! Eso me pasa por fiarme del
primer extraño que parece que tenga algo más que serrín en la cabeza. ¡Pero no,
eres como todos! ¡O incluso peor! Seguro que has visto que hablábamos más en
vez de hacer a saber qué y has decidido deshacerte de mí. ¡Increíble! – dijo Adrienne
totalmente fuera de sí.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Cálmate, por Dios, estás dando un espectáculo.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- No me da la gana – espetó Adrienne.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Muy bien, lo haremos a mi manera.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Christian cogió a Adrienne por las piernas y se la subió al
hombro. Empezó a caminar en dirección a un coche mientras soportaba sus
pataleos y gritos, como si la estuvieran matando.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- ¡Me estás secuestrando! – le decía ella.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Hasta que no seas razonable, Enne, tendré que hacerlo así.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&amp;nbsp;Abrió la puerta trasera del coche y la tiró delicada pero
rápidamente dentro, porque la gente empezaba a mirar de forma extraña. Se sentó
con ella detrás e indicó al conductor (el mismo de aquella mañana) un nombre.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Pasaron los minutos y Adrienne no decía nada, pero al menos
estaba más calmada. Decidió que fuera lo que fuera lo que Christian quisiera
contarle, no iba a suponer un peligro para su integridad como persona, y además
una parte de ella se moría por estar con él aunque estuviera enfadada (o se lo medio hiciera).&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- ¿A dónde me llevas? – dijo Adrienne finalmente.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- A cenar.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- No tengo hambre.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Tranquila, ya comerás – dijo Christian divertido, para
variar.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Cuando el coche paró Christian salió del coche y dio la mano
a Adrienne para invitarla a salir, pero en vez de eso ella se deslizó por los
asientos de cuero y salió por sí misma.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- ¿Vas a estar enfadada por mucho tiempo?&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- El que me dé la gana, secuestrador – dijo ella mientras
Christian se reía a carcajadas, lo que provocó una leve sonrisa en ella que por
suerte pasó desapercibida.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Entraron a lo que se suponía que era el restaurante y
Adrienne se quedó prendada de la esencia del lugar. Parecía como si hubieran
retrocedido a los años 50. Grandes lámparas colgaban del techo, sillas que parecían
carísimas, un suelo precioso y al fondo un piano que estaba siendo tocado en
directo. Christian habló con el mâitre y éste los condujo a una mesa que estaba
más apartada de las otras, como una zona pseudo-vip. &lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Ya sentados, Adrienne se puso roja.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- ¿Qué te ocurre? – dijo Christian.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Voy súper poco apropiada para un sitio así – y señaló sus
shorts y su simple camiseta de tirantes&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Vas perfecta. Además, aquí lo que importa es el dinero que
tengas en los bolsillos.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Y por lo que veo tú tienes mucho, ¿no? &lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Algo así. ¿Pedimos?&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Después de que se hubieran puesto de acuerdo y Christian
hubiera sugerido a Adrienne que pidiera según qué cosas se sumieron en el
silencio. &lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Adrienne – dijo Christian por fin – siento mucho lo que ha
pasado esta mañana. Me gustaría explicártelo de una forma que pareciera
convincente, pero de hacerlo sé que no me creerás, porque el verdadero motivo
es una locura.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Prueba – retó a Christian.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Aunque quiera no puedo. Hay secretos que no nos pertenecen y
eso hace que no podamos desvelarlos. Yo guardo un secreto que no es mío y no
tengo derecho a contártelo, pero sí puedo decirte que no me deshice de ti
porque me hubiera cansado o por lo que sea que se te haya pasado por la cabeza.
Estaba disfrutando mucho dd tu compañía, eres como un ángel en mi vida ahora mismo.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Adrienne se puso rojísima pero intentó mantener la
compostura aun mirando a Christian y viendo cómo se le ponía otra vez esa
sonrisa en la cara, como si la viera como una niña pequeña. Tenía que quitarse todos
esos sentimientos contradictorios que tenía por él si quería hacerse valer como mujer.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- ¿Por qué tienes un chófer disponible las 24h? ¿Por qué
tienes tanto dinero? ¿De dónde lo sacas? ¿Eres un mafioso/traficante? ¿Traficas
con jóvenes?&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- JAJAJAJA, de verdad, tu mente no tiene límites, Enne – dijo Christian
divirtiéndose.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- ¿Por qué me llamas Enne? – dijo Adrienne sorprendida porque
era la segunda vez en la noche que lo hacía – Nadie me ha llamado nunca así. ¿Por
qué no has optado por Adri? Es lo más común.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Y lo más obvio, también. No me gusta Adri, pero Enne queda
muy bonito, y te pega más cuando das pataletas como una niña mimada. &lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Es lo que pasa cuando un desconocido te secuestra. En fin,
contéstame – dijo Adrienne.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Está bien, veamos… Yo no soy de París. Mi madre sí lo era y
por eso sé francés, pero he vivido la mayor parte de mi vida en Londres. No te
puedo contar demasiado, pero… mi madre murió hace años, después de casarse con
un hombre… peculiar. Mi vida en Londres estaba siendo demasiado dura y falsa,
porque por una serie de… compromisos tengo que hacer cosas que no forman parte
de mi forma de ser como persona, que no quiero hacer, así que desaparecí, vine a París a dedicarme a lo
que verdaderamente me gusta: escribir, por eso me veías por el bar. Lo elegí
porque sabía que nadie me encontraría ahí, y luego, bueno… digamos que tuve un
aliciente – dijo Christian al tiempo que guiñaba un ojo de forma cómplice a
Adrienne – El caso es que tarde o temprano acabaron por encontrarme y tuve que
volver a Londres, por eso has estado medio año sin verme. Ahora lo he vuelto a
intentar, pero por lo que veo siguen mis huellas con detalle.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&amp;nbsp;- Vaya… - dijo Adrienne, en parte avergonzada porque lo que le
estaba contando Christian no era cualquier cosa.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Esta mañana ha llamado una persona relacionada con todo ese
problema, está aquí y quiere convencerme para que vuelva. Allí las apariencias
son muy importantes y el hecho de que yo esté aquí contigo ahora mismo les jode
todos los planes. Por no hablar de las pérdidas económicas que supone para
ellos.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- No entiendo nada. ¿Eres importante en Londres? ¿Eres famoso?
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- No del tipo de famoso que crees, pero sí, de alguna manera
se me conoce.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- ¿Y qué es lo que te hace tan infeliz de estar allí?&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Que todo lo que me rodea no tiene nada que ver conmigo. Antes estaba mi madre y ella era el punto de apoyo, quien me hacía recordar
que yo era quien soy y no la farsa en la que vivíamos. Pero ahora ella no está
y la echo mucho de menos, es imposible soportar todo el teatro que montó yo solo, principalmente porque no creo en él, y ese entorno es de todo menos bueno, créeme. Me rodeo de gente
que no mira por mí, sino por lo que pueden obtener a través de mí, y sobre todo
porque hago cosas que no haría si dependieran de mí... Es todo demasiado
complicado. Lo que quiero que sepas con todo esto es que lo que hice esta
mañana tuvo como único objetivo protegerte a ti, evitarte la posibilidad de
verte envuelta en un asunto que no tiene nada que ver contigo, y que una de las
peores cosas de volver a Londres durante este tiempo fue que ya no podía verte
leer en el bar en el que ahora trabajas.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Se quedaron en silencio, en parte porque Adrienne no tenía
muy claro qué decir. ¿Era una especie de declaración o simplemente era una excusa para justificar su lamentable comportamiento durante la mañana? En cualquier caso se sentía hasta
agradecida, y de repente empezó a valorar lo importante que era para ella que
él estuviera aquí. Hablar de aquellos meses era recordar la de días que había
pasado yendo al bar sólo para ver si encontraba a Christian enfrascado en su
Mac escribiendo con esa sonrisa de quien posee el conocimiento absoluto sobre
las cosas. &lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Poco a poco fueron retomando la conversación hacia cosas más
banales. Recordaron la noche anterior e intentaron cronificar los hechos. Tal y
como se temía Adrienne, ella había salido mucho peor parada que él, pues
Christian recordaba casi todo mientras que ella tenía un lío mental bastante importante.
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Al final de la velada Christian pagó e invitó a Adrienne a
levantarse de la silla y salir con él. Mientras ella se levantaba él le cogió
la mano momentáneamente, y parecía que no la iba a soltar, pero las
circunstancias y el surrealismo de todo el asunto hizo que finalmente ambas manos quedaran separadas.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Caminaron hasta el coche y esta vez fue Christian quien
condujo. Adrienne le preguntó dónde estaba su chófer, y él le contestó que le había dado el resto de noche libre, alegando que prefería ser él quien condujera porque le daba más
libertad y se sentía más cómodo. Adrienne también lo prefería porque le daba más intimidad para
hablar.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Christian puso algo de jazz mientras la llevaba a casa. Tuvieron una agradable conversación mientras se perdían entre las luces y
los turistas de París.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&amp;nbsp;- Hoy parece viernes, no sábado – dijo Adrienne.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- ¿Por qué lo dices? – dijo Christian mientras conducía.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- No sé, los sábados es un día más de salir de fiesta, de estar
con los amigos, de hacer locuras… Esta noche ha parecido más una noche de viernes,
por lo de la cena, el paseo, las conversaciones profundas…&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Dicho así parece una noche de amantes – dijo Christian
empezando la broma de nuevo.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Ah, ya, bueno, no me refería a eso, yo… - y se calló porque
se estaba empezando a avergonzar de nuevo – Eres odioso – terminó por decir,
pero acabó riéndose, contagiada por su risa risueña tan hechizante.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Cuando llegaron a su calle, Christian dejó el coche en doble
fila y se acercó hasta la puerta del copiloto para invitar a salir a Adrienne.
La acompañó hasta su portal, y una vez ahí, le preguntó:&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- ¿Me has perdonado ya?&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- No lo sé, la verdad. Hay algunas cosas en tu historia que
parecen demasiado irreales, así que aún no he decidido si creerte o no.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&amp;nbsp;- ¿Nada de lo que te he dicho te parece sincero? Hay
cosas que te he contado que no tienen que ver con lo de esta mañana, que son parte de mi vida.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Bueno, puedo creer que este tiempo que has estado
desaparecido era porque no estabas en París.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- ¿Y me crees cuando te digo que te eché de menos y que esta
mañana estaba encantado teniéndote en mi casa?&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- No lo sé – dijo ella secamente. &lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Enne, no me dejas otra opción.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- ¿De qué hablas? &lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Te diría que lo siento, pero creo que no va a ser el caso.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
En ese momento Christian cogió por la cintura a Adrienne para
tenerla más cerca, acercó su cara a sus labios rosados y la besó. Fue un beso
lento, tierno y húmedo. Al principio Adrienne se quedó demasiado sorprendida y
no supo qué hacer, y Christian estuvo un poco a la espera por miedo a estar
haciendo lo incorrecto, pero las ganas de volver a sentir sus labios le superaban y si su reacción era mala ella se lo haría saber enseguida, así que la volvió a besar. Esta vez fue con más pasión, le cogió la cabeza
y la acercó más a él, mientras Adrienne sentía cómo se quedaba sin aire.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Christian se dijo que estaba siendo demasiado, y a pesar de
que el beso había durado sólo unos segundos, decidió parar. &lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Creo que es el momento de poner stop o al final puede que te
arrepientas de no haberme parado. &lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Adrienne se veía incapaz de articular palabra&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- ¿Por qué lo has hecho? – preguntó al final&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Para que al menos creas que te eché de menos y que pienso en ti. &lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Adrienne miró al cielo, viendo imposible poder procesar
nada de lo que estaba pasando, y suspiró.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Está bien, Enne, calma – dijo mientras le apartaba un mechón
de la cara poniéndoselo detrás de la oreja – Voy a estar por aquí y espero no
tener que irme a Londres aún. Llámame cuando quieras hablar, de esto o de lo
que sea.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Ni siquiera tengo tu número – le dijo.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- En realidad sí que lo tienes. Cuando te caíste en redondo en
el sofá, antes de llevarte a mi cama, te lo guardé en tu móvil, simplemente no
has tenido tiempo de darte cuenta.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- V-vale – dijo, aún más perpleja. Demasiada información.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
- Sube a casa, Adrienne – le dijo mientras le daba un beso en
la frente – Llámame.&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Adrienne se quedó en el portal hasta que vio cómo Christian
subía al coche y se alejaba, difuminándose con las luces parisina, sintiendo que se llevaba un trozo de su corazón con él. Y de su respiración. &lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
Sólo cuando subió por las escaleras hacia su casa se dio
cuenta de que el corazón le iba a mil por hora.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6833113156941662618-7923101078829857298?l=recuerdonostalgia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SrtaNostalgia/~4/LK2Ei3UzPGY" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://recuerdonostalgia.blogspot.com/feeds/7923101078829857298/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://recuerdonostalgia.blogspot.com/2012/02/entre-lineas-capitulo-6.html#comment-form" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/6833113156941662618/posts/default/7923101078829857298?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/6833113156941662618/posts/default/7923101078829857298?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SrtaNostalgia/~3/LK2Ei3UzPGY/entre-lineas-capitulo-6.html" title="Entre líneas: capítulo 6" /><author><name>Srta. Nostalgia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17212019185835796594</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="25" height="32" src="http://1.bp.blogspot.com/-g3ZO0GLLEiA/TWeuYs9Z3lI/AAAAAAAAAGk/Ra9TeBOJhEM/s220/IMG_0309%2B%2528501x640%2529.jpg" /></author><thr:total>1</thr:total><feedburner:origLink>http://recuerdonostalgia.blogspot.com/2012/02/entre-lineas-capitulo-6.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEMBRXc4cSp7ImA9WhRUF0Q.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-6833113156941662618.post-707822225503211527</id><published>2012-01-29T00:14:00.000+01:00</published><updated>2012-01-29T00:14:14.939+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2012-01-29T00:14:14.939+01:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="El hombre del cigarrillo" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Srta. Nostalgia" /><title>Lucky Strike</title><content type="html">&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Sólo tengo que cerrar los ojos para notar el humo en mi cara otra vez. En cuanto pauso la realidad se aparece ante mí un nuevo escenario en lazo rojo, y yo quiero ser esa curva que lo adorna y le da sentido, capaz de hacer descarrilar hasta a la mente más sensata, porque yo no entiendo de razones.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;Él no está en escena pero sé que ha encendido su cigarrillo, y lo sé porque le siento. Siento cómo la llama de su encendedor ilumina mi alma como si me estuviera llamando, porque en el fondo es justo lo que está haciendo. Por eso de repente veo que está ahí, justo en frente de mí, me mira desafiante y con una sonrisa que me deja claro que ha venido a ganar. Lo más sorprendente es que ni siquiera le he explicado cuál es mi juego ni cuáles son mis reglas , pero no hace falta porque el hombre del cigarrillo huele mi alma de la misma manera que yo huelo en mi pelo el humo que expulsa de su boca, como si fuera él quien estuviera besando mis rizos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;En esos momentos sólo quiero formar parte de él, quiero ser él. Si tuviera que convertirme en nicotina para que me inspirara y así estar más cerca de su alma, o en boquilla para probar el roce de sus labios, sin duda alguna lo haría. Hasta sería capaz de sustituir a alguna de sus putas particulares por una noche sólo para que fuera mío y poder morderle el cuello, arañarle la cordura&amp;nbsp; y dejarle mi esencia carmín en cada poro de su piel, y no harían falta ni mis tacones, ni mis vestidos de femme fatale ni mi pelo rebelde, pues llevaría los labios rojos y el alma sucia, y con eso sería suficiente. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif; font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;Pero aquí estoy delante de él, viendo cómo poco a poco consume su cigarrillo y siendo consciente de que mi hombre me ganó desde que me miró con aquellos ojos, cambiando todas las reglas del juego habidas y por haber, si es que se trataba de un juego. Y a pesar de que le dejaría acariciar mis secretos y caminar por mis senderos de pasión, y aun volviéndome casi loca por querer conectar su decadencia con la mía, sabía que por el momento tendría que seguir conservando mis propios Lucky Strike. Just in case. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6833113156941662618-707822225503211527?l=recuerdonostalgia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SrtaNostalgia/~4/W5oyRwmzv_4" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://recuerdonostalgia.blogspot.com/feeds/707822225503211527/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://recuerdonostalgia.blogspot.com/2012/01/lucky-strike.html#comment-form" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/6833113156941662618/posts/default/707822225503211527?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/6833113156941662618/posts/default/707822225503211527?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SrtaNostalgia/~3/W5oyRwmzv_4/lucky-strike.html" title="Lucky Strike" /><author><name>Srta. Nostalgia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17212019185835796594</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="25" height="32" src="http://1.bp.blogspot.com/-g3ZO0GLLEiA/TWeuYs9Z3lI/AAAAAAAAAGk/Ra9TeBOJhEM/s220/IMG_0309%2B%2528501x640%2529.jpg" /></author><thr:total>1</thr:total><feedburner:origLink>http://recuerdonostalgia.blogspot.com/2012/01/lucky-strike.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;D04NR30yfSp7ImA9WhRUE0g.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-6833113156941662618.post-997714349141926579</id><published>2012-01-23T22:59:00.000+01:00</published><updated>2012-01-23T22:59:56.395+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2012-01-23T22:59:56.395+01:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Entre líneas" /><title>Entre líneas: capítulo 5</title><content type="html">&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
Adrienne sintió como si alguien estuviera sentado encima de su cabeza, la presión era insoportable. Intentó abrir los ojos pero una luz cegadora la disuadió de morir de forma tan estúpida. Al moverse sintió como las sábanas retenían todo el calor y la hacían sentir pegajosa. Cuando consiguió abrir los ojos al principio se asustó:&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿Dónde estoy? – se dijo&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;Una estancia totalmente acristalada en medio de la nada, porque sólo veía árboles. Una mesa de escritorio a la izquierda, a la derecha una estantería con algunos libros... Estaba en una habitación, y tenía claro que no era la suya, pero no alcanzaba a recordar cómo había llegado ahí.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;Se levantó de la cama y se estiró, y descalza empezó a recorrer toda la estancia, aunque estaba demasiado espesa como para fijarse en nada en particular. Cerca de ella vio un espejo y se acercó, y cuando vio sus pintas se puso de los nervios. Su pelo liso estaba enmarañado y el rímel se había corrido dejando alrededor de sus ojos manchas negras como si de una vagabunda se tratara. Y fue cuando de repente recordó.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¡Christian! – pensó&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;Recordaba haberle encontrado en el bar de casualidad y de lo feliz que se sintió por dentro al verle y saber que al menos seguía vivo. Recordó cómo empezaron a beber, y a partir de ahí varias imágenes inconexas y con muchas lagunas de por medio poblaron su mente. Ni siquiera recordaba cómo había llegado a lo que probablemente sería la casa del desconocido Christian.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ya hay que ser tonta, te has lucido, chata, – pensaba para sí misma – la primera vez te invitó a acompañarte a casa, le dices que no despavorida y la siguiente vez que lo ves dejas que te lleve a una casa de no sé sabe dónde sin tener ni idea de cómo apañártela.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;Supuso que Christian estaría por algún rincón de la casa, o igual ni siquiera estaría, pero en cualquier caso eso le daba algo de tiempo para no parecer tan patética con su aspecto. Buscó con la mirada alguna puerta que indicara un baño y por suerte lo encontró a la primera, porque estaba dentro de la propia habitación.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;No tuvo palabras para lo que vio al entrar. Era simplemente precioso. Más grande que la propia habitación casi, acristalado todo también. El suelo era de mármol y estaba fresquito, cosa que Adrienne agradeció porque con el calor de la luz solar se había agobiado un poco. Las paredes eran marrones de un material que no supo adivinar pero que le daba un toque rústico sin dejar de ser moderno, y el lavabo se tendía como un gran rectángulo de madera que se suspendía en el aire. La ducha, de cristal por completo, era una maravilla. Se sintió tentada de ducharse y de usar cada cosa que había en el baño, pero teniendo en cuenta toda la incertidumbre que llevaba encima optó por el plan inicial. Se lavó bien la cara y después de volver a salir para buscar su bolso y entrar de nuevo, sacó un peine de él y se peinó. No es que hubiera ganado mucha presencia, pero al menos estaba presentable y lista para afrontar lo que fuera que tuviera que descubrir, porque lo cierto era que se había despertado en una cama en la que no sabía ni cómo había llegado.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
Salió de la habitación y apareció ante ella un pasillo en ambas direcciones. Escogió la izquierda y afortunadamente dio con el salón. No entendía cómo podía haber tanto lujo en la casa de un chico de 27 o 28 años. Se trataba de una estancia amplia, con dos sofás grandes en perpendicular, de piel y de color beige, una chimenea en la pared, una tele de plasma considerablemente grande, y muchas más cosas que no veía porque estaba más pendiente de buscar a Christian. ¿Dónde se habría metido? &lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
De repente escuchó un ruido procedente de una de las habitaciones contiguas al salón. La puerta estaba entrecerrada, pero al asomarse por la rendija vio que dentro había alguien. Abrió la puerta y efectivamente, ahí estaba Christian, como si la noche no le hubiera pasado factura, pues estaba tremendamente guapo. Su pelo moreno le hacía mucha justicia y la luz natural que entraba por las inmensas ventanas hacía que sus ojos verdes brillaran más que nunca. Llevaba una camiseta roja de algodón y lisa, y unos vaqueros, aunque no estaba segura porque la mesa le tapaba.&lt;br /&gt;Christian levantó la vista en cuanto ella entró y con una sonrisa divertida le dijo:&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Buenos días, Adrienne. ¿Qué tal has pasado la noche?&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;Adrienne enrojeció, porque no tenía ni idea de cómo la había pasado, pero estaba claro por su sonrisa que él sí lo sabía, lo que hacia las cosas aún más difíciles.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; No lo sé, dímelo tú – le contestó desafiante, pero le duró poco la fachada – En realidad no tengo ni idea, – dijo sumida en la preocupación – no recuerdo nada…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Lo suponía, no ibas muy fina ayer cuando llegamos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿Hice alguna tontería?- dijo Adrienne mientras se autoinvitaba a sentarse en una de las sillas que había en frente de la mesa en la que él estaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Bue… las justas y propias de una post-adolescente borracha y con ganas de pasarlo bien – Christian notó que Adrienne se ponía rojísima y estalló en risas &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¡No te rías! – le recriminó Adrienne - ¿Hemos…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿Pasado la noche juntos? – acabó Christian&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Sí – dijo Adrienne&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Bueno, teniendo en cuenta que llegamos a las 4 de la mañana aproximadamente, ya es como para decir que pasamos casi toda la noche juntos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adrienne rabiaba como nunca.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; … pero no, - continuó Christian – caíste redonda en el sofá y el único acercamiento que tuvimos fue el mío al llevarte cual saco de patatas hasta mi cama para que durmieras cómoda.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿Y dónde has dormido tú? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En esta casa hay habitaciones de sobra, como ya habrás podido comprobar por ti misma &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; La verdad es que es una casa preciosa – dijo Adrienne mientras volvía la vista hacia el estudio en el que estaban y se volvía a maravillar con la cantidad de libros, cuadros y estilo que ocupaban todo el lugar – Tienes buen gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Gracias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿De dónde sacas el dinero? Es una casa carísima&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Bueno, pues…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Y por cierto, ¿dónde estamos? Sólo veo árboles&amp;nbsp; y más árboles, como si estuviéramos en el bosque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Es donde estamos, querida, pero no te preocupes, tu querido París está más cerca de lo que crees.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Christian se levantó de la mesa y fue hacia el cristal de atrás, cubierto con una ligera cortina, y la apartó. Al principio Adrienne no se acordó de que él le pretendía enseñar algo, pues lo único en lo que podía fijarse en ese momento era en lo bien que iba vestido, lo increíblemente atractivo que le resultaba y lo lejos que probablemente estaba de ella.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿Adrienne?&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Sí ¡Anda, es París! &lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;Adrienne miró por primera vez a la ventana y vio al fondo la Torre Eiffel y toda su ciudad encantada, llena de arterias que entraban hasta los rincones más profundos de La ciudad de las luces.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Parece que esté muy lejos, es… liberador. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Sí, es como si lo malo que dejamos allí se quede allí – dijo Christian – menos si lo malo te acompaña a cada sitio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos estaban mirando embelesados París desde aquella ventana de la lejana casa ubicada a las afueras, donde al parecer nadie podía llegar a ellos. De repente, Adrienne miró a Christian y se ruborizó. Christian la miró e hizo ver como si no se hubiera dado cuenta, pero lo cierto es que su sonrisa era capaz de revelar casi todos sus secretos, pero para cuando iba a enfadarse caía prendida de la curva que sus labios le regalaban, sus dientes perfectos ordenados y sus ojos verde esmeralda, todo en conjunto era indescriptible para ella. En medio de su enajenación mental notó como Christian miraba a su pelo, primero con el ceño fruncido y luego con otra sonrisa. Sin ser capaz de reaccionar vio como él acercaba la mano a su pelo y lo tocaba. Adrienne estaba extasiada, el corazón le latía a mil por hora y estaba a punto de hiperventilar, pero la adrenalina duró poco, pues en menos de un segundo vio frente a ella una pluma sujeta entre los dedos de Christian, y una risa amable salió de su boca:&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; No sabía que te habías peleado con mis almohadas esta noche, Adrienne – dijo divertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Oh, vaya… Una pluma – dijo y dejó soltar un suspiro de alivio y pesar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adrienne volvió a la silla en la que había estado sentada un buen rato ya, dispuesta a seguir con la conversación cuando el teléfono de Christian sonó.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿Sí? – dijo con una mirada desconfiada al número que aparecía en su pantalla&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;De un momento a otro Christian pasó de estar tranquilo y simpático a quedarse blanco, y empezó a ponerse bastante nervioso.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; No, te dije que no… ¡No! ¿Queréis dejarme tranquilo? Ya os dije lo que había, y no he cambiado de parecer… ¡Cállate! No voy a volver, ¿me oyes? […] ¡Mierda! &lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;Christian colgó el teléfono y se quedó quieto, con la mirada fija a la ventana, como si estuviera procesando nueva información, y acto seguido comenzó a dar vueltas por la habitación. Parecía que estuviera yendo a contrarreloj.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿Christian…? ¿Va todo bien? – preguntó Adrienne, temerosa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; No, no va nada bien. Escucha, Adrienne, necesito que te vayas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿Qué? ¿Cómo? ¡Ni siquiera sé dónde estoy! – Adrienne empezó a hiperventilar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¡Relájate! ¿Sabes conducir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¡NO!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Vale, bien. Dame 1 minuto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Christian marcó un número de teléfono y tuvo una conversación rápida:&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Necesito un coche en la casa Saunière para ya. No, para ya es YA. Es urgente. Sí. Subirá una señorita y le indicará dónde tiene que llevarla. Gracias.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;Christian colgó.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Muy bien, Adrienne, necesito que salgas de la casa ya. En breves habrá un coche en la puerta de atrás esperándote. No te preocupes, es de confianza, te llevará a tu casa o donde tú quieras. Escúchame bien, necesito que no le cuentes esto a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿No me vas a contar qué está pasando? – inquirió Adrienne&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ahora no tengo tiempo, necesito que salgas ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Pero, ¿cómo…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Lo siento, Adrienne, sal – y la llevó hasta la puerta, la abrió y la dejó en el rellano – Te recomiendo que me hagas caso, en cuanto pueda me pondré en contacto contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cerró la puerta. Adrienne estaba perpleja. Se sentía estúpida, humillada y ultrajada, tratada como si fuera peor que un objeto. Bajó en el ascensor y salió por la puerta principal, pero dio la vuelta al edificio y llegó a la parte de atrás, donde había una carretera que a simple vista pasaba desapercibida y en ella un coche negro esperándola. Estaba muy asustada pero intentó conservar la calma porque Christian no parecía una mala persona, probablemente se trataría de un asunto familiar o quizás simplemente estaba loco, pero era malo.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;Saludó tímidamente a quien parecía ser el chofer y subió al coche.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;-&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; A la Rue due Rocher, por favor. &lt;/div&gt;
&lt;br style="font-family: Verdana,sans-serif;" /&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;El coche arrancó y Adrienne deseó que el trayecto no durara mucho, porque en esos momentos todo estaba sembrado de una duda de lo más inquietante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;¡Hola! En primer lugar: ¡gracias a los nuevos lectores! Me alegráis sabiendo que seguís la historia, y a los de siempre ya sabéis que estoy enormemente en deuda con vosotros por acompañarme desde hace ya tanto tiempo.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;Intento avanzar con la historia cuanto puedo, ahora es bastante difícil porque estoy en medio de exámenes, pero os escribo para deciros que de momento tengo intenciones de continuarla un tiempo más. Por eso mismo os quiero pedir a todos que cuando leáis un capítulo, si os gusta,&lt;b&gt; votad positivamente&lt;/b&gt; y lo que es más importante, &lt;b&gt;¡dadle la mayor difusión que podáis a través de las redes sociales!&lt;/b&gt; Para mí es muy importante llegar a cuantas más personas mejor, y no cuesta nada! Es tan sencillo como dirigirte al final de la entrada y ver los distintos recuadritos que por orden son: Gmail/blogger/twitter/facebook/Google+, y &lt;b&gt;darle click a la red social o medio que más utilices&lt;/b&gt;. Automáticamente te saldrá una ventanita y sólo tendrás que darle a compartir, ¡para mí es un mundo! Os estaré muy, muy agradecida.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;¡Hasta el capítulo 6!&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;Srta. Nostalgia &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: &amp;quot;Trebuchet MS&amp;quot;,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6833113156941662618-997714349141926579?l=recuerdonostalgia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SrtaNostalgia/~4/OwYmpVQG3rg" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://recuerdonostalgia.blogspot.com/feeds/997714349141926579/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://recuerdonostalgia.blogspot.com/2012/01/entre-lineas-capitulo-5.html#comment-form" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/6833113156941662618/posts/default/997714349141926579?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/6833113156941662618/posts/default/997714349141926579?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SrtaNostalgia/~3/OwYmpVQG3rg/entre-lineas-capitulo-5.html" title="Entre líneas: capítulo 5" /><author><name>Srta. Nostalgia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17212019185835796594</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="25" height="32" src="http://1.bp.blogspot.com/-g3ZO0GLLEiA/TWeuYs9Z3lI/AAAAAAAAAGk/Ra9TeBOJhEM/s220/IMG_0309%2B%2528501x640%2529.jpg" /></author><thr:total>1</thr:total><feedburner:origLink>http://recuerdonostalgia.blogspot.com/2012/01/entre-lineas-capitulo-5.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;C0IASX04cSp7ImA9WhRUEUw.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-6833113156941662618.post-1313147567016200613</id><published>2012-01-21T02:59:00.001+01:00</published><updated>2012-01-21T03:05:48.339+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2012-01-21T03:05:48.339+01:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Entre líneas" /><title>Entre líneas: capítulo 4</title><content type="html">&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
El frío y el mal tiempo habían vencido y dado paso a un clima mucho más agradable y cálido: se acercaba el verano. Los abrigos y jerseys habían sido recluidos de nuevo en sus jaulas invernales y los vestidos con estampados, la manga corta y las cardigans estaban conquistando en cada rincón de París.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
En menos de un suspiro junio había llegado y con él la promesa de un calor abrasador y mucho, mucho tiempo por delante. Adrienne había terminado ya sus exámenes y dicho adiós a un curso de todo menos bueno. Daba gracias por poder dejarlo en el pasado y simplemente mirar al futuro, pues no había sido un buen año. Como de costumbre estaba bastante sola, pero no le importaba, llegados a este punto se sentía lo suficientemente cómoda con su soledad como para echar de menos a las personas, pero lo cierto es que siempre que pensaba en ello se le venía a la mente la imagen –ya borrosa- de aquel chico misterioso con el que compartió un mes de letras y sonrisas, y la punzada molesta volvía a aparecerle cual espina, pero se había resignado a aceptar que no volvería a verle y no le suponía más problema que unos minutos de tristeza. Sin embargo, nunca dejó de ir a aquel bar para aumentar la cantidad de recuerdos que él de por sí ya tenía, y se hizo tan habitual que al final acabó haciendo amistad con el propietario. Se trataba de un hombre bastante mayor que lidiaba con el negocio por amor al arte. Sus beneficios eran escasos y apenas pasaban clientes, pero amaba ese bar con todo su corazón, y por ello cada mañana abría sus puertas a los pocos curiosos que quisieran adentrarse en aquel mundo de historias secretas y melodías encerradas que escondían sus paredes.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
Cuando la primavera comenzó a hacer mella, Adrienne propuso al dueño ayudarle con algo de publicidad, después de todo el bar estaba bien situado y tenía mucho encanto, lo único que le faltaba es que la gente supiera que existía, por lo que se dedicó una semana entera a poner anuncios en los alrededores invitando a la gente a acercarse, con ofertas en café y repostería suculentas y buen ambiente. Incluso consiguió que alguna noche viniera alguien a tocar con la guitarra, lo que atrajo a más clientes. Con todos estos buenos resultados, el dueño – Pierre- decidió que Adrienne era justo lo que necesitaba para el verano, y dado que él cada vez se encontraba en peores condiciones, poco a poco fue dejando caer el peso del negocio en ella, cosa que no le importaba en absoluto, pues amaba aquel lugar como si fuera suyo y quería que la gente pudiera conocerlo también y dejarse llevar por sus encantos.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
Un día de julio que Adrienne tuvo libre fue a cenar con una amiga con la intención de sociabilizarse e intentar cuidar las pocas amistades que tenía. Aquella noche su pelo estaba más pelirrojo de lo normal, debido al fuerte sol de aquel mes. Le caía por los hombros en ondulaciones casi perfectas, y sus labios rojos eran un destello en la nocturnidad parisina. Sus pies calzados con unas sencillas sandalias marrones con piedras incrustadas y un vestido beige de lino perfecto para una noche veraniega.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
Cuando se despidió de su amiga siguió paseando un rato, dejándose enamorar por cada luz, por cada sonido, por cada olor de aquella ciudad maldita. La falta de sueño, o el aburrimiento, o el cariño que sentía hacia el bar o su segunda casa, hizo que decidiera pasarse por allí para comprobar que todo estuviera bien y charlar un rato con el dueño y su mujer si estaba por allí. &lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
Desde lejos vio que las luces seguían encendidas, pero la calle en sí estaba poco transitada, por lo que no debería de haber mucha gente tomando algo ya. Entró y se dirgió rutinariamente a la barra, donde se encontraba Pierre con su mujer. La noche había sido ajetreada pero llevable, y ahora estaban haciendo caja y a punto de cerrar. En un acto de altruismo y bondad desinteresada invitó a ambos a irse a casa, ofreciéndose a cerrar ella misma. Todos sabían que acabaría mucho antes ella si lo hacía todo, así que no opusieron mucha resistencia.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
Al verlos salir, Adrienne cogió un taburete, lo entró en la barra y se puso a hacer caja desde el principio. Periféricamente veía dos mesas que aún estaban ocupadas, una de ellas se levantaba para irse. Era una pareja, probablemente un matrimonio, a los que ya había visto alguna vez esporádica. Les dio las buenas noches sabiendo que ya habían pagado, posó la vista en la otra mesa y siguió haciendo cuentas. Pero de repente paró. No podía ser, algo había pasado. Posó de nuevo la vista en la última mesa que quedaba y sus ojos no podían dar crédito a lo que estaba viendo en ese preciso momento. Un chico solo bebiendo un vodka solo, con la mirada fija en ella, sonriendo divertido. Era él.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- No sabía cuánto tiempo iba a pasar hasta que te dieras cuenta de que estaba aquí. O si te acordarías siquiera de mí – dijo desde el otro lado del bar, donde se situaba.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- ¿Christian? – preguntó Adrienne temerosa, mientras se acercaba a su mesa- ¡Eres tú! – dijo cuando ya estaba lo suficientemente cerca de él - ¡No me lo puedo creer! – se sentó en la silla libre y dio un golpe en la mesa que sonó demasiado en todo el bar – Uy, perdón…&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- Hola, Adrienne, cuánto tiempo. Te veo muy… morena&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
Adrienne se quedó confusa. ¿Morena? ¿En serio? ¿Eso era lo más ingenioso que se le ocurría después de medio año desaparecido?&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- Mmm, bueno, es que es verano, ya sabes… El sol, y esas cosas… - Adrienne no podía sentirse más estúpida en esos momentos – Bueno, ¿qué ha pasado con tu vida? Te creía muerto.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- En cierto modo lo he estado, han sido unos meses horribles, sólo quiero olvidarme de ellos con este vodka, o con lo que queda de él&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
Adrienne percibió una ligera embriaguez en sus palabras, y no pudo evitar reírse&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- ¿De qué te ríes? &lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- Estás borracho, ¿verdad?&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- No, mucho… JAJAJAJA. Bueno, vale, un poco sí. ¿Te molesta?&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- En absoluto, es de lo más divertido.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- Lo será más cuando seamos dos borrachos. Te invito a una copa, aunque el dueño ya se ha ido. ¿Por qué se ha ido sin cerrar el bar? Es tonto.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- Ahora trabajo aquí, Christian, soy yo quien cierra el bar.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- Ah, qué bien. Entonces cóbrate tu copa de aquí y ponme otra a mí – dijo a Adrienne sacando un billete de cincuenta de un fajo de billetes de cincuenta que llevaba consigo. &lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- No te preocupes, a ésta invita la casa.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
Adrienne apartó la mano con el billete de Christian y se fue hacia la barra. Christian observaba detenidamente las curvas que dibujaban su silueta en el vestido de lino y se quedaba literalmente embobado.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- Vas muy guapa, Adrienne.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- Oh, gracias, supongo – dijo mientras servía dos vodkas (uno puro, otro con lima, para ella) &lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- El verano te sienta bien, no como a mí.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- Tienes que salir más a la calle, parece que hayas estado encerrado sin ver la luz del sol durante meses – dijo Adrienne dándole su vaso a Christian&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- Lo importante es que ahora ya estoy en la calle y tengo la suerte de estar celebrándolo con una pelirroja a la luz de París con dos vodkas como Dios manda. ¡Brindemos! &lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
Una hora más tarde Adrienne estaba que se subía por las paredes, a pesar de que había bebido infinitamente menos que Christian, el cual iba bastante pasado también.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- Y es como, ¿hola? ¿Es necesario que todos seáis tan increíblemente subnormales y superficiales? Ya te lo digo yo: NO.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- Cuánta ira, mujer, no es para tanto, no están a tu altura. ¿Quién puede estarlo? ¿Eh? &lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- Cualquier persona que sepa calzar unos buenos tacones&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- ¿Siempre has de tener salida para todo?&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- Sólo cuando estoy borracha. Y tengo que cerrar el local, ¡es muy tarde! Me van a matar mañana y mis padres lo harán esta noche. Soy un desecho humano y una desgracia de persona&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- No eres nada de eso&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- ¡Lo soooy! Y tú cállate porque no me conoces – le dijo sonriendo burlonamente (y muy borracha)&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
Adrienne se levantó para cerrar el local y por poco se come el suelo, suerte tuvo de que pudiera apoyarse antes en uno de los pilares del bar.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- JAJAJA, todo me da vueeeltas.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- Adrienne, creo que vas más borracha que yo, vámonos a casa.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- ¿A qué casa?&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- A la mía, mi parte sobria me impide abandonarte en la noche parisina en ese estado, y si te tengo que acompañar y luego volver puedo morir en el intento. &lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- ¿Qué? – dijo Adrienne, que no había entendido una sola palabra.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- Nada, compartamos taxi.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- Yujuu, ¡aventuras en París!&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
Christian llamó como pudo a un taxi mientras Adrienne cerraba el bar. Esperaron no se sabe cuánto porque ninguno de los dos era realmente consciente del paso del tiempo en esas condiciones, y ella tampoco supo calcular cuánto tardaron en llegar a casa de Christian, pero no estaban cerca del centro.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
Era un ático gigante, y no hizo falta que Christian invitara a Adrienne a pasar y a sentarse en el sofá, ella sola tuvo que hacerlo por cuestiones de vida o muerte.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- Todo me da vueltas, Christian...&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- Cuando se me pase un poco mi estado de embriaguez haré café o agua o lo que sea.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- El agua no se hace, tonto.&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- N’importe quoi &lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
Adrienne se quedó apoyada en el respaldo del sofá. Todo estaba apagado, la única luz venía de la luna de París, y así era mejor, porque ninguno de los dos hubiese soportado claridad lumínica en ese momento. Miró a Christian y vio el reflejo de sus ojos perdidos en a saber dónde. Quería poder meterse en su cabeza y saber qué estaba pensando, quería saberlo todo de él. &lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
- Ojalá no hubieras desaparecido.&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6833113156941662618-1313147567016200613?l=recuerdonostalgia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SrtaNostalgia/~4/6oyYVTWAWcA" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://recuerdonostalgia.blogspot.com/feeds/1313147567016200613/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://recuerdonostalgia.blogspot.com/2012/01/entre-lineas-capitulo-4.html#comment-form" title="2 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/6833113156941662618/posts/default/1313147567016200613?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/6833113156941662618/posts/default/1313147567016200613?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SrtaNostalgia/~3/6oyYVTWAWcA/entre-lineas-capitulo-4.html" title="Entre líneas: capítulo 4" /><author><name>Srta. Nostalgia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17212019185835796594</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="25" height="32" src="http://1.bp.blogspot.com/-g3ZO0GLLEiA/TWeuYs9Z3lI/AAAAAAAAAGk/Ra9TeBOJhEM/s220/IMG_0309%2B%2528501x640%2529.jpg" /></author><thr:total>2</thr:total><feedburner:origLink>http://recuerdonostalgia.blogspot.com/2012/01/entre-lineas-capitulo-4.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;D0IFR3w6cCp7ImA9WhRUE04.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-6833113156941662618.post-6268045425116412871</id><published>2011-12-31T19:54:00.000+01:00</published><updated>2012-01-23T17:18:36.218+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2012-01-23T17:18:36.218+01:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="El hombre del cigarrillo" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Guionistas de mi vida" /><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Srta. Nostalgia" /><title>Goodbye, 2011. Hello, 2012.</title><content type="html">&lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Es el último atardecer del año, 2011 dice adiós. En los 3
años y pico que tiene el blog no me recuerdo escribiendo en Nochevieja. Supongo
que es lo normal, en una noche como hoy se suele estar más por otras cosas,
pero creo que este año merece una carta de despedida, así que I’ll do my best.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Llevo viviendo en Barcelona dos años y medio casi, ya. No
fue nada fácil adaptarme a estar en una ciudad que tanto conocía pero que a la
vez me resultaba por primera vez de lo más extraña. Los primeros meses tenía la
sensación de que nunca más podría volver a casa como concepto temporal. Era
cierto, nunca podría volver a aquella habitación de adolescente, llena de
libros, apuntes, fotos ególatras, canciones raperas/rockeras, y conversaciones
nocturnas. Todo eso quedaba por siempre en el pasado, y sabía que lo único que
encontraría al volver al lugar de los hechos, serían, como siempre, mis
recuerdos. Recuerdos de una época en la que todo tenía demasiado sentido. Mis
días estaban llenos de hastío, de dolor y de frustración, pero toda esa
negatividad tenía un motivo y un propósito, y era el llevarme a ese otro lado:
el de la pasión, los imposibles, y el rojo. Todo encajaba mejor que un puzzle
complejo, porque en mi mente la armonía era completa. Así pues, aunque no
pudiera dormir por la noche y sintiera una pena constante, también volvía de
camino a casa con mariposas en el estómago sin ser consciente siquiera ansiosa
por encender mi ordenador y empezar a reír.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Así que al partir a la ciudad condal sin darme cuenta dije
adiós para siempre a todo eso. Ingenua de mí soñando con un futuro mejor cuando
sólo me esperaban más desgracias y sufrimiento, esta vez lejos de mi safe
place. No fue fácil, no.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Y este 2011 no empezó desentonando, siguió con la melodía
del año anterior, fue subiendo la intensidad cada vez más hasta que el dolor se
hizo insoportable. Era tan fuerte que me aisló de todo lo demás, de quien yo
era. Me arrebató la inspiración, los objetivos, la superación, mi Ashley
interior, mi fiereza como mujer. Todo. Y ya no había ni pasión, ni uñas rojas,
ni canciones que pudieran paliar los efectos, simplemente desaparecí, me quedé
en stand-by.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;En septiembre toqué tal fondo que en ese momento supe que
sólo me quedaba volver a subir. Sin saber muy bien cómo, decidí por primera vez
que lo que me pesaba tanto ya no importaba. Sólo me dolía porque siempre lo
había hecho, no porque me doliera en sí, dándome cuenta así de que ya no tenía
la carga que quería quitarme desde hace tiempo. Una vez tuve claro eso el
ascenso a la superficie fue de lo más fácil.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Mi yo de 17 años y yo tenemos en común una base fija sobre
lo que somos y sobre lo que queremos ser. La diferencia es que mi yo de 17
tenía cosas. Yo estoy en el punto de partida, preparada para lo que tenga que
venir, y eso es bueno, sentirse preparada para todo da mucha confianza y
seguridad y sobre todo, da tranquilidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Ha pasado mucha gente en mi vida, y por suerte sigue
pasando. La gran mayoría se han ido sin apenas inmutarme. Otras personas – las menos-
siguen a pie del cañón como el primer día (imposible olvidarme de Ángel
guardián, siempre tan fiel a mí). Y otras se han ido dejando una huella
demasiado grande como para pasarla por alto. Es ley de vida, supongo. Cada
época tiene unas personas que en mayor o menor medida te guían por el camino
que vas recorriendo, y cuando ese camino llega a un nuevo punto se van, aunque
no quieras que lo hagan. Sólo me queda recordar indefinidamente esos recuerdos
tan especiales que tengo hasta que tenga nuevos momentos –presentes- que pesen
más que los viejos, y para eso sólo hay que esperar que el tiempo haga su
trabajo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;

&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;Llevo mucho recorrido, pero me queda mucho más aún por
recorrer. A las personas que alguna vez me hayan leído y se hayan sentido
identificados porque han vivido alguna situación que les ha evocado el mismo
sentimiento que yo he plasmado en cada uno de mis textos a lo largo de estos
tres años: gracias, me sentí mucho menos sola sabiendo que no era la única.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Y para las personas que estén pasando por una situación
difícil y no vean el momento de que pase, no os preocupéis, porque no estáis
solos. Hay mucha gente que se siente sola, impotente, traicionada, en todo el
mundo. Y por mucho que suene a tópico: todo pasa. Puede tardar 1 mes, 6 meses,
1 año, 2 años, incluso 5, pero acaba pasando. La infelicidad tiene fecha de
caducidad, sólo tenéis que tener algo de paciencia y sobre todo fuerza de
voluntad, amor hacia vosotros mismos y un par de cojones, y se sale. Da igual
que esa persona te haya dejado y que lo eches de menos, o que tu familia te
haga la vida imposible, que en el instituto te hagan bullying o que seas la
persona más incomprendida del mundo, porque vivir ese tipo de cosas hará que un
futuro seas una persona fuerte y envidiable, con una claridad de ideas
impresionante y con una sólida fortaleza, mientras que los que te joden ahora
serán eso, simples personas con vidas tan poco interesantes que se fijan más en
la tuya, o gente tan egoísta que será infeliz toda su vida porque no soporta
ver brillar a la gente de su alrededor mientras no pueden hacer nada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Todo pasa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Después de este discurso presidencial, no está de más
compartir con vosotros algunos deseos que tengo para 2012.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;

&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;ul style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;li&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Ante todo, que la economía mejore y dé un poquito de ilusión
a todo el país en general, nos lo merecemos. Además, la independencia es dura,
y más cuando no tienes un duro!&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Poder llevar mi carrera a otro nivel y que el rendimiento se
vea mejor reflejado en los resultados, eso me haría tremendamente feliz.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Seguir con el buen rollo que tengo con mi clase. Con que se
mantenga yo me conformo, porque hacía muchísimo tiempo que no me sentía tan a
gusto con unas personas con las que comparto algo tan bonito como es nuestra
futura profesión.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Poder olvidar a las personas que ya no están y que la gente
cercana a mí que también sufre pueda seguir adelante.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Acabar mi primera novela seria.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Avanzar musicalmente y hacer así más seria la vocación que
tengo con la música.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Seguir conociendo a mucha gente que me aporte cosas y con
quien construir nuevos recuerdos.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;

&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;











&lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Y sobre todo, y quizás el más personal:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;

&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;ul style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;li&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Que aparezca mi hombre del cigarrillo, con quien mantener
conversaciones nocturnas trascendentales, para quien me pinte las uñas, los
labios y el alma de color rojo, con quien perderme por Barcelona los viernes
por la noche en secreto y poder escapar de la rutina con un beso. El hombre que
me esperará fuera de un bar de los años 20 fumando un cigarrillo enfundado en su
abrigo negro con su mirada fija en mí, con la seguridad de quien va a salvar el
mundo en un abrir y cerrar de ojos si quiere, y que me llevará al cielo si
quiero porque él, mi hombre, lo tendrá todo bajo control, y yo podré respirar
al fin.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;Feliz año nuevo a todos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6833113156941662618-6268045425116412871?l=recuerdonostalgia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SrtaNostalgia/~4/_wqNtJid264" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://recuerdonostalgia.blogspot.com/feeds/6268045425116412871/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://recuerdonostalgia.blogspot.com/2011/12/goodbye-2011-hello-2012.html#comment-form" title="3 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/6833113156941662618/posts/default/6268045425116412871?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/6833113156941662618/posts/default/6268045425116412871?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SrtaNostalgia/~3/_wqNtJid264/goodbye-2011-hello-2012.html" title="Goodbye, 2011. Hello, 2012." /><author><name>Srta. Nostalgia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17212019185835796594</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="25" height="32" src="http://1.bp.blogspot.com/-g3ZO0GLLEiA/TWeuYs9Z3lI/AAAAAAAAAGk/Ra9TeBOJhEM/s220/IMG_0309%2B%2528501x640%2529.jpg" /></author><thr:total>3</thr:total><feedburner:origLink>http://recuerdonostalgia.blogspot.com/2011/12/goodbye-2011-hello-2012.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;AkcEQHkyfip7ImA9WhRXGEg.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-6833113156941662618.post-6665390955945959628</id><published>2011-12-26T01:04:00.002+01:00</published><updated>2011-12-26T01:06:41.796+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-12-26T01:06:41.796+01:00</app:edited><title>Desire</title><content type="html">&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Qué no daría por tenerte aquí ahora mismo. Que mi pantalla
se iluminara cual luciérnaga nocturna avisándome de tu llegada en forma de
prosa. Unas cuantas palabras bonitas para endulzarme el alma, y alguna que otra
promesa de amor eterno, aunque acabe esta noche.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Lo daría todo por unas cuantas horas vagando de web en web
mientras te espero, y aún daría más por tenerte en frente de mí. Ponle una
mesa, un par de copas por medio y poco más. Ni te pido que te acerques, ni que
me abraces, mucho menos que me beses. Tan solo te quiero delante de mí,
mirándome como si el mundo acabara en mis dos pupilas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Que tú has despertado lo que creía muerto y ahora estoy
muriendo de descontrol, es imposible lidiar con tanto sentimiento contrariado
junto. Si tan solo estuvieras aquí para sellarme los labios con una pizca de
amor, una milésima pequeñísima de cariño, todo sería diferente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Pero la realidad es que no estás y yo me paso el día
soñándote. Te busco en mi vida y ni por asomo te encuentro, porque eres mi
utopía íntima y no me queda más que soñarte, porque estás muy, muy lejos de mí,
aunque yo esté tan, tan cerca. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Si por un segundo tocara tu mano y a través del tacto te
transmitiera un poco de lo que siento te aseguro que este mundo se salvaría del
hundimiento y nosotros seríamos eternamente felices.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Porque te deseo tanto que muero.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6833113156941662618-6665390955945959628?l=recuerdonostalgia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SrtaNostalgia/~4/mAzw-C_mTs8" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://recuerdonostalgia.blogspot.com/feeds/6665390955945959628/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://recuerdonostalgia.blogspot.com/2011/12/desire.html#comment-form" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/6833113156941662618/posts/default/6665390955945959628?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/6833113156941662618/posts/default/6665390955945959628?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SrtaNostalgia/~3/mAzw-C_mTs8/desire.html" title="Desire" /><author><name>Srta. Nostalgia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17212019185835796594</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="25" height="32" src="http://1.bp.blogspot.com/-g3ZO0GLLEiA/TWeuYs9Z3lI/AAAAAAAAAGk/Ra9TeBOJhEM/s220/IMG_0309%2B%2528501x640%2529.jpg" /></author><thr:total>1</thr:total><feedburner:origLink>http://recuerdonostalgia.blogspot.com/2011/12/desire.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;C0MHQng_cSp7ImA9WhRXFUw.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-6833113156941662618.post-2303970198898845238</id><published>2011-12-21T22:11:00.003+01:00</published><updated>2011-12-22T00:50:33.649+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-12-22T00:50:33.649+01:00</app:edited><title>Red essence</title><content type="html">&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Me pierdo en la noche siguiendo el rastro de sus labios
rojos. Tenues destellos de luz en la más fría oscuridad me indican el camino
que debo seguir para llegar hasta ella. No está lejos, pero es esquiva, no se
deja llegar fácilmente, y yo me vuelvo loco buscándola en cada rincón de la
ciudad encantada, pero a ella le encanta cada paso que doy en su nombre, porque
forma parte de su juego. Yo soy sólo una pieza más que da sentido a su puzzle y
cada noche prueba a encajarme de una manera diferente. Podría parar con su
juego de niña mimada, pero sólo puedo pensar en sus uñas carmín. Necesito
llegar a ellas, besarlas, acariciarlas en mi cara y no dejarlas ir. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;En la esquina de la calle de abajo veo una sombra. Ha de ser
ella, no puede ser ninguna otra. Me dirijo impaciente, desde fuera un
alma más que vaga por la inmensidad de la oscuridad, pero para mí no está
oscuro, pues tengo bien iluminado el camino que tengo que seguir para
alcanzarla, no podría tener más certeza en una sola idea como la que me mueve a
seguir el sonido de sus tacones rojos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Veo un pequeño rastro de su pelo y me siento frenético.
Necesito enredar mis dedos en él y oler su sabor, perderme en su cuello y
embriagarme con el calor que desprende, morderlo y besarlo como si de él se
desprendiera el maná que da vida y muerte a simples mortales como yo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Como si un ser divino fuera,&amp;nbsp;
me ha leído el pensamiento. Lo sé porque escucho su risa juguetona al
otro lado de la calle. No puedo aguantar más, tengo que llegar a ella, así que
echo a correr hasta llegar a la paralela. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Y ahí está, con una sonrisa triunfal. Claro, ella sabe tan
bien como yo que es la única ganadora de este juego, pero también sabe que me
da igual, pues lo único que quiero es que sea mía. Sus ojos cristal al mirarme
rompen el hielo que habita en mi hastiada alma y lo derriten. Me deja sin
mecanismos de defensa, vulnerable y a su merced, pero no importa, porque la
deseo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Me acerco a ella, está sencillamente preciosa. Lleva un vestido negro
como la noche y unos zapatos rojos como el diablo, y su pelo lacio acaricia sus
hombros y su espalda descubierta. Está poseída por la perfección y yo me dejo
caer a sus pies.. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoListParagraph" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Casi lo has conseguido – me dice&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;De repente me enseña una llave, probablemente la de su
corazón.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoListParagraph" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Haré lo que quieras. Moriré por ti, si así puedo
arder contigo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Ella sonríe, pero ya no hay malicia. Ya no le preocupa
mostrar que me quiere, porque lo cierto es que no puede dejar de mirarme, y si
no fuera por la noche podría intuir una tímida lágrima dejándose morir por su
sonrosada mejilla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoListParagraph" style="font-family: Verdana,sans-serif; text-indent: -18pt;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;-&lt;span style="-moz-font-feature-settings: normal; -moz-font-language-override: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; - &lt;/span&gt;No dejes que el fuego se apague nunca. Esta
ciudad ha de arder para siempre con nosotros en ella. De lo contrario sabes que
ambos moriremos.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Y yo, sin poder evitarlo, me río como a quien le acaban de
contar la anécdota más graciosa del día. Lo que me pide es demasiado sencillo,
pues a alguien que ha nacido en el infierno no puede de ninguna manera hacer
cenizas del fuego, y más cuando éste nace de la pasión carmín concebida por el
mismísimo diablo hecho mujer. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoListParagraph" style="font-family: Verdana,sans-serif; text-indent: -18pt;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;-&lt;span style="-moz-font-feature-settings: normal; -moz-font-language-override: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; - &lt;/span&gt;No temas, no hay agua suficiente en este mundo
ni en ningún otro para apagar esta llama.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Y nos fundimos en el más rojo de los besos, y ella supo que
la amaría para siempre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6833113156941662618-2303970198898845238?l=recuerdonostalgia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SrtaNostalgia/~4/wmqDn1oYjaU" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://recuerdonostalgia.blogspot.com/feeds/2303970198898845238/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://recuerdonostalgia.blogspot.com/2011/12/red-essence.html#comment-form" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/6833113156941662618/posts/default/2303970198898845238?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/6833113156941662618/posts/default/2303970198898845238?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SrtaNostalgia/~3/wmqDn1oYjaU/red-essence.html" title="Red essence" /><author><name>Srta. Nostalgia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17212019185835796594</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="25" height="32" src="http://1.bp.blogspot.com/-g3ZO0GLLEiA/TWeuYs9Z3lI/AAAAAAAAAGk/Ra9TeBOJhEM/s220/IMG_0309%2B%2528501x640%2529.jpg" /></author><thr:total>0</thr:total><feedburner:origLink>http://recuerdonostalgia.blogspot.com/2011/12/red-essence.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DEcCQ308eyp7ImA9WhRQGUk.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-6833113156941662618.post-1375412561472373018</id><published>2011-12-15T11:45:00.003+01:00</published><updated>2011-12-15T11:47:42.373+01:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-12-15T11:47:42.373+01:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Srta. Nostalgia" /><title>Carta olvidada</title><content type="html">&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Esta carta pertenece a un mail del 7 de junio de 2008, a mis 16. Lo escribí y al acabarlo decidí posponer su envío. Lo pospuse tanto que nunca llegué a enviarlo realmente. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Hoy, volviéndolo a leer, me ha parecido tan inocente y bonito, con el miedo propio de las inseguridades de una adolescente, con tanto sentimiento contenido... que he decidido publicarlo para que alguien, cuando lo lea, sienta lo mismo que yo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;blockquote class="tr_bq" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;div&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;Te escribo porque supongo que es la única forma en 
la que puedo decirte cosas que no te comprometan directamente en una 
conversación. Aunque tampoco voy a agobiarte con tonterías mías de cosas más que 
obvias. Sólo quería decirte que te echo de menos, como amigo. Sé que ya no me 
quieres como otra cosa&amp;nbsp;así que&amp;nbsp;intento adaptarme. Pero incluso como 
amigos estamos raros. También es verdad que no hemos tenido tiempo de hablar 
tampoco, pero me da miedo que llegue ese momento sinceramente. Nada... quería 
decirte que te aprecio mucho como persona, que todos los días pienso y deseo que 
te esté yendo todo bien, que puedas ser un poquito más feliz y que puedas estar 
más tranquilo ahora que ya no ando dándote la lata (aunque espero que sea algo 
temporal, me gustaría seguir dándotela por mucho tiempo, en el buen sentido de 
todo ya me entiendes), pero aún así espero que aún te apetezca que hablemos y 
nos contemos cosas, y pasemos buenos ratos. Vale, sí, los tres e-mails se 
repiten, soy consciente. Pero bueno, a mí no me gusta no hablar contigo, y 
así me alivio porque aunque no me digas nada sabré que lo has leído, aunque no 
sé si eso es bueno, espero no hacerte daño con el e-mail, sólo quiero que no te 
olvides de que sigo pensando en ti y que tengo muchas ganas de que te pongan 
internet para que hablemos, aunque no sea de esto, pero que hablemos, porque se 
te echa mucho de menos por aquí. Nos echo de menos mucho por aquí. Espero no 
serte indiferente, es mi mayor miedo y la verdad lo paso mal cuando te conectas 
y apenas decimos nada, o decimos cosas tontas. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;blockquote class="tr_bq" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;div&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;Nada más, que ojalá te esté yendo todo bien y que 
de verdad me alegro muchísimo de que hayas sacado tu curso y puedas presentarte 
a selectividad, sabía que podrías con lo que te propusieras. Y también me alegro 
mucho de que por fin te vayas a sacar el carnet, seguro que te sentirás bien, 
imagino que da independencia. Yo bueno, no van muy bien las cosas por aquí, pero 
me mantengo ocupada cuanto puedo, y por suerte mi ángel guardián se ha preocupado mucho por 
mí, y hay bastante más gente que aunque sea para hablar, está, es lo único que 
me saca una sonrisa ahora mismo. Lo otro sigue ahí, "gestionándose", como dicen, pero no se dan cuenta de que así es peor, y 
me está doliendo mucho la situación. Pero es lo que hay. Cuando pienso en todo 
lo malo que está pasándome ahora mismo siempre te imagino diciéndome alguna 
tontería que seguro me haría reír, o el típico ñé, no te preocupes ya verás que 
todo saldrá bien. O un abrazo. Lo imagino y por una milésima, me siento bien. 
&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;blockquote class="tr_bq" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;div&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;Ana. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6833113156941662618-1375412561472373018?l=recuerdonostalgia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SrtaNostalgia/~4/iPG-0gy7d4c" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://recuerdonostalgia.blogspot.com/feeds/1375412561472373018/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://recuerdonostalgia.blogspot.com/2011/12/carta-olvidada.html#comment-form" title="1 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/6833113156941662618/posts/default/1375412561472373018?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/6833113156941662618/posts/default/1375412561472373018?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SrtaNostalgia/~3/iPG-0gy7d4c/carta-olvidada.html" title="Carta olvidada" /><author><name>Srta. Nostalgia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17212019185835796594</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="25" height="32" src="http://1.bp.blogspot.com/-g3ZO0GLLEiA/TWeuYs9Z3lI/AAAAAAAAAGk/Ra9TeBOJhEM/s220/IMG_0309%2B%2528501x640%2529.jpg" /></author><thr:total>1</thr:total><feedburner:origLink>http://recuerdonostalgia.blogspot.com/2011/12/carta-olvidada.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;C08FQnc_fSp7ImA9WhdbFUk.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-6833113156941662618.post-5610221517333452323</id><published>2011-10-13T23:36:00.003+02:00</published><updated>2011-10-13T23:36:53.945+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-10-13T23:36:53.945+02:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Entre líneas" /><title>Entre lineas: capítulo 3</title><content type="html">&lt;div style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;El viernes no amaneció mucho mejor. Al principio Adrienne no
recordaba nada de la noche anterior, pero cuando se acordó fue como si una losa
de plomo le cayera encima. Sin embargo, esa sensación agridulce de miedo y
atracción a partes iguales le hacía sonreír, aunque también gruñir y lamentarse
por pensar en eso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Por suerte el día pasó muy rápido, y para cuando Adrienne
quiso darse cuenta ya estaba de camino a aquel místico lugar que se había
convertido con el tiempo en su segundo casa, el bar. Iba más rápido de lo
habitual porque sentía que tenía que equilibrar el karma por lo del día
anterior hablando con él de forma que pareciera que no tenía ningún tipo de
problema ni aversión hacia Christian. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Desafortunadamente, cuando llegó no había nadie. Miró el
reloj por si con las prisas había llegado antes de lo habitual, pero no, era la
misma hora de siempre, hora a la que él ya solía estar con su Mac escribiendo.
Pero allí no había nadie, sólo el conocido camarero que le saludó amigablemente
como cada tarde.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Quizás hoy se ha retrasado por algún motivo, no pasa nada,
seguiré con mi lectura y ya aparecerá – pensó Adrienne&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Pero lo cierto es que no podía avanzar ni una sola página.
Ahí estaba, estancada entre letras que no le decían absolutamente nada y
pensando en la noche anterior y en si tenía algo que ver con el hecho de que
hoy sólo ella hubiera acudido a su cita indirecta habitual en el bar. No, no
podía ser, a menos que todo este largo mes a su lado hubiera sido una excusa
para intentar llevársela a la cama. Pero, ¿un chico adulto, atractivo e
interesante necesita estar un mes acechando a una presa de lo más normal para
tener sexo con ella? No, a no ser que fuera un maníaco psicópata. ¿Qué
probabilidades había de que lo fuera? Adrienne nunca había visto nada raro en
él, pero sabía perfectamente que nunca te puedes fiar de las primeras
apariencias (ni de las segundas, terceras…) y que el hablar con alguien no
implica conocerle. Sin embargo, no había notado nada extraño en él, cuando una
persona le parecía extraña en el mal sentido enseguida lo notaba y se alejaba,
pero Christian le había parecido, cuanto menos, encantador. Así que nada de
todo eso tenía sentido para ella, lo único que sabía era que casualmente la
noche en la que rechazó subirse al coche con él había coincidido con su “desaparición”.
Pero, ¿y si simplemente había ofrecido llevarla a casa por mera educación y
bondad, sin ningún otro tipo de intención que ser generoso y amable? También
podía ser, pero el neuroticismo de Adrienne le impedía seleccionar esta opción
como la más válida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;De repente se enfadó consigo misma. ¿Por qué narices tenía
que pararse a pensar en esto ahora precisamente? En el fondo le daba igual, ese
chico no era más que una agradable compañía durante sus tardes de lectura, pero
apenas se conocían y no valía la pena malgastar el tiempo pensando en un
desconocido cuando tenía jugosas lecturas por descubrir. Pero la tarde fue
pasando, y por mucho que levantara la mirada del libro inservible, allí no
aparecía ninguna cara conocida, así que cuando se dio cuenta ya eran las 9 de
la noche, y se tuvo que marchar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Llegó a casa y se tiró en la cama momentáneamente con la
intención de dejarse morir en aquella habitación. Había sido un día de mierda y
sólo quería olvidarlo, pero sería difícil, porque el resto de la semana
siguiente se sucedió exactamente igual: levantarse para ir a clase, volver a
casa a comer, ir al bar a leer y no encontrar a Christian, un día tras otro.
Había desaparecido de la faz de la tierra, y lo peor es que en el mes que
habían compartido mesa y lugar no se le había ocurrido preguntarle ni siquiera
su primer apellido, y no podía evitar pensar que si hubiera dejado que le
llevara a casa en coche todo habría cambiado, absolutamente todo. Se sentía tan
arrepentida… Por desconfiar de todos ahora probablemente había perdido a la
única persona con la que se sentía suficientemente cómoda como para sentarse
toda una tarde en una mesa perdida de un bar perdido sin mediar apenas una sola
palabra pero poder estar leyendo como si estuviera sola. Había un vínculo
latente que no significaba nada pero que para ella significaba mucho. No eran
amigos, ni siquiera se podría decir que eran conocidos, pero ella sentía ese
vínculo, y ahora lo había perdido, porque Christian había desaparecido y a
saber si lo volvería a ver algún día de nuevo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Ese viernes, cuando se cumplía una semana justa desde que no
lo veía, Adrienne rompió a llorar al salir del bar. Se sentía muy triste, y muy
sola, y tremendamente estúpida por echar de menos a alguien a quien no conocía,
cuando de repente alguien gritó su nombre:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- ¡Adrienne!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Por un momento su corazón dio un vuelco, tenía que ser él.
Pero cuando se giró no pudo evitar la cara de decepción que se le quedó al ver
quien era.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Damien, ¿qué haces por aquí? – le preguntó mientras se
enjugaba las lágrimas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Eso mismo podría preguntarte yo, Adri. ¿Estás llorando? ¿Qué
te ocurre?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- No me llames Adri, no me gusta. Y no lloro, es el maldito
frío que me deja los ojos hechos un asco. ¿Vas para el metro?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- No, tengo el coche. ¿Te llevo?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Vale – joder, ya podría haberle contestado así de fácil a
Christian – pensó para sí misma.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;El viaje en el coche transcurrió en períodos largos de
silencio y respuestas cortantes de Adrienne, que no tenía muchas ganas de
conversar, y menos ese día.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Damien aminoró la marcha y puso el coche en doble fila en la
puerta de la casa de Adrienne.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- ¿Es que no vamos a poder ser nunca amigos, Adri?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- ¿Para qué quieres que seamos amigos, Damien? Nosotros ya
éramos amigos y traicionaste mi lealtad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- ¡Pero eso es mentira, nosotros no éramos amigos, estábamos
saliendo! &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Así sólo me demuestras más aún que ni siquiera sabes lo que
significa la amistad, al menos no para mí. Estar con alguien no excluye la
amistad, es más, es esencial, y tú la traicionaste, por no hablar de lo que
sentía por ti, así que no, no quiero que seamos amigos, Damien, al menos no
ahora.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Ya te dije que mis padres discutieron, yo me enfurecí, bebí
de más y se me fue de las manos…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Lo sé, y lo entiendo, de verdad. Entiendo que tengas una familia
de mierda y que te den ganas de mandarlo todo a tomar por culo la mayoría de
veces, de verdad que lo comprendo, Damien, pero eso no es excusa para hacerme
daño.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Pero, Adri…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- ¡Que no me llames Adri, joder! Vienes a pedirme clemencia y
ni siquiera me escuchas, ¿no te das cuenta? En fin, gracias por traerme a casa,
pero la próxima vez no hace falta que me sigas para encontrarte por casualidad
conmigo en la calle, ya no tiene sentido que hagas estas cosas, ya no.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Damien subió la música del coche y desapareció enfurecido de
la calle. Adrienne, por el contrario, se encerró en su habitación y no salió en
todo el fin de semana de casa. Quería olvidar la vida real, pero no lo
consiguió, pues el nivel al cual sentía todo lo que le estaba pasando era
demasiado grande como para hacer la vista gorda.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Si al menos Christian apareciera…&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6833113156941662618-5610221517333452323?l=recuerdonostalgia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/SrtaNostalgia/~4/LOsOBTIn7Uc" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://recuerdonostalgia.blogspot.com/feeds/5610221517333452323/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://recuerdonostalgia.blogspot.com/2011/10/entre-lineas-capitulo-3.html#comment-form" title="3 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/6833113156941662618/posts/default/5610221517333452323?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/6833113156941662618/posts/default/5610221517333452323?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/SrtaNostalgia/~3/LOsOBTIn7Uc/entre-lineas-capitulo-3.html" title="Entre lineas: capítulo 3" /><author><name>Srta. Nostalgia</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17212019185835796594</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="25" height="32" src="http://1.bp.blogspot.com/-g3ZO0GLLEiA/TWeuYs9Z3lI/AAAAAAAAAGk/Ra9TeBOJhEM/s220/IMG_0309%2B%2528501x640%2529.jpg" /></author><thr:total>3</thr:total><feedburner:origLink>http://recuerdonostalgia.blogspot.com/2011/10/entre-lineas-capitulo-3.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;A0QCQXczeyp7ImA9WhdbEks.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-6833113156941662618.post-5584139545499908424</id><published>2011-10-10T19:52:00.004+02:00</published><updated>2011-10-10T19:56:00.983+02:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2011-10-10T19:56:00.983+02:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Entre líneas" /><title>Entre líneas: capítulo 2</title><content type="html">&lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;El despertador sonó a las 7 como cada mañana. Adrienne
emitió un pequeño gruñido y antes de que pudiera plantearse la opción de
echarse las sábanas encima de la cabeza y olvidarse de que había un mundo que
se preparaba para el nuevo día y que la esperaba, se levantó. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Era pleno noviembre, el mes perfecto para salir de la cama y
sentir frío.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Pero si ni siquiera es de día, por Dios – susurró&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;A continuación inició el aburrido y rutinario proceso que la
convertía en una mujer decente: vaqueros oscuros, zapatillas, camiseta de
tirantes negra y encima uno de sus habituales jerseys, siendo el elegido ese
día el marrón claro. No había mañana en que no se planteara cambiar esas
converse tan típicas por uno de su repertorio de botas, botines, manoletinas,
etc., pero siempre rechazaba la idea porque sabía que para estudiar literatura
clásica no necesitaba ser una diva, sino estar despierta, lo que le recordó que
no quedaba café.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- ¡Mierda!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Así pues, una vez estuvo lista con su uniforme de
estudiante, ordenó su cabellera medio castaña medio pelirroja en una coleta
bastante acertada a su parecer, le puso algo de color a sus pálidos labios
(rosa, siempre) y salió de casa un poco antes de lo usual debido a la necesidad
de encontrar cafeína donde fuera. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Salió de casa y como cada día se alegró de ver que aún era
de noche. Le encantaba la quietud tan efímera que separaba una hora de otra.
Estaba completamente oscuro y aunque había movimiento, estaba todo bastante
tranquilo. No necesitaba aumentar el volumen de su Ipod demasiado para escuchar
bien la música que llevaba, y eso le hacía sentirse inspirada. Además, cuando
cogía el bus tampoco estaba muy transitado, y aunque estuviera cansada de
aquella gran ciudad de luces, lo cierto es que por la noche todo era más
bonito.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Ir a clase le provocaba como siempre una sensación ambigua.
Por un lado le encantaban las clases, los profesores eran en su mayoría
eminencias y las infraestructuras eran preciosas, pero por otro lado
significaba sociabilizar. No es que a Adrienne no le gustara sociabilizar, al
contrario. El problema era con quién tenía oportunidad de hacerlo, ya que el
grupo con el que más había “encajado” estaba formado por 3 chicas que aún no
acababa de entender qué hacían en esa carrera, pues parecía que su único interés
fuera encontrar al amor de su vida (no con altas expectativas, por cierto) y
salir de fiesta y emborracharse cuanto más, mejor. Según el momento eran
bastante simpáticas, pero después de salir varias veces con ellas de fiesta,
más bien por compromiso, y que dieran de lado a Adrienne cuando no encontraban
en ella la diversión que buscaban (alcohol, desinhibición, y derivados) empezó
a verlas con otros ojos, porque lo más triste es que una vez veían que no era
la mejor compañera de fiesta la seguían invitando, pero porque Adrienne les
servía para contactar con algunos chicos en las discotecas, ya que no le daba
vergüenza acercarse a hablar con ellos. Total, ¿qué más daba? No le interesaba
ninguno y se aburría tanto en esos lugares construidos con falsedades y cutres
apariencias que no llegaban a esconder nunca lo que se intentaba ocultar, que
no le importaba hacerlo. Pero había llegado un punto en el que esta situación
se le hacía demasiado cansina, y el único chico del grupo tampoco ayudaba, pues
era gay y aunque a Adrienne no le gustara caer en el error de los tópicos, éste
era el más claro ejemplo de reinona maruja universitaria.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Por suerte no le llevó mucho tiempo encontrar cafeína, ya
sabía que al lado de la facultad había uno de los miles repetitivos Starbucks,
pero que a ella, por alguna extraña razón consumista, le encantaba. Pidió un
capuccino junto con una muffin y se fue hacia clase cual americana, solo que
era francesa y no estaba ni mucho menos en Estados Unidos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Aquella mañana las horas pasaron rápido y en menos de un
suspiro estaba volviendo a casa para comer, descansar un rato y volver a su
segunda casa, aquel bar del barrio latino tan acogedor y tan estimulador para
la creatividad, como había descubierto hacía unas pocas semanas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Christian (o Chris, como él le había sugerido que le llamara
una de aquellas tardes) se sentaba a diario en la misma mesa que Adrienne, y
las horas pasaban voladas entre líneas, unas ya escritas, y otras aún por
escribir. No se conocían en absoluto, es más, apenas hablaban, pero habían
encontrado una cierta comodidad y un compañerismo propio de dos personas que de
un modo u otro tienen el mismo objetivo: encontrar respuestas. Adrienne las
buscaba constantemente en las grandes obras de la literatura contemporánea, y
Christian confiaba en que éstas se hallaran en algún rincón de su desordenada
mente y que sólo estuvieran esperando a ser transcritas a papel.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- ¿Trabajas como escritor? – le preguntó Adrienne un día&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- No. Acabé arquitectura hace 4 años, pero ahora no hay
demasiado trabajo y sinceramente yo tampoco me esfuerzo mucho por encontrarlo,
me llena más escribir ahora mismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- ¿Arquitecto y escritor? No es la mejor combinación, pero es
original.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- ¿Tú estudias?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Sí, estudio Literatura clásica, no es muy difícil de
adivinar teniendo en cuenta lo que leo siempre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Pues no, no es demasiado complicado, y además te pega.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- ¿Ah, sí? ¿Y eso por qué?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Quizás quede un poco artificial, pero espero que no me lo
tengas en cuenta, porque soy escritor, pero inspiras creatividad, o es que estoy
demasiado acostumbrado ya a verte de obra en obra. ¿No escribes, tú?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Qué va, ¿escribir? Bastante tengo ya con entender ideas
ajenas como para intentar comprender las mías propias, sinceramente no creo que
fuera una manera acertada de emplear mi tiempo y el de los demás, probablemente
no podría pasar ni del primer párrafo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Eso es una soberana estupidez, señorita, una cosa no quita
la otra. Como escritor frustrado te animo a que escribas algo, lo que sea, y si
quieres yo le echo un vistazo, a ver si eres tan mala como parece, digo, como
crees – Christian sonrió pillamente&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Já, já… Estupendo, pero no te prometo nada, ni significa que
si acepto lo vaya a hacer ahora. Todavía me queda mucho por leer este semestre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- De acuerdo. ¿Marché conclu, entonces?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Ya veremos – finalizó Adrienne con una media sonrisa&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;A las 9 de la noche, la hora a la que solían marcharse del
bar, Christian preguntó:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Adrienne, ¿vives muy lejos de aquí?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Adrienne no se lo esperaba.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Mmm, no demasiado, relativamente. ¿Por qué?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Porque siempre te veo caminando hacia el metro y empieza a
hacer bastante frío, además de que es bastante tarde, y yo tengo el coche aquí
al lado. No me cuesta nada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Te lo agradezco, pero creo que es mejor que coja el metro,
como siempre, no son más de 20 minutos. Pero gracias de todas formas. Nos vemos
mañana, ¿vale? Bonne nuit.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- Buenas noches, Adrienne.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Adrienne salió del bar ruborizada, pero por suerte el frío
lo disimulaba por completo. Se había sentido de lo más violenta ahí dentro.
¿Qué quería decir eso? ¿Que la acompañaba a casa? ¿Para qué? Ella vivía con sus
padres, y una de las cosas que le habían enseñado es que no podía fiarse ni
siquiera de la gente que va contigo cada día durante mucho tiempo. ¿Cómo
esperaba que se fuera a subir en su coche sólo por el hecho de que se vieran
cada tarde? Pero lo cierto fue que, aunque no quiso pararse a pensar mucho en
aquello, le había costado bastante decir que no… Pero lo había hecho, eso era
lo que contaba.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Aquella noche le costó dormir imaginando en qué hubiera
pasado si su respuesta hubiera sido afirmativa, y se indignaba con ella misma. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;- ¡Pero si es un viejo! – se decía para sí misma- Además, con
lo que ha hecho hoy seguro que es un psicópata. No todos los escritores son
como los de tus novelas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="font-family: Verdana,sans-serif;"&gt;
&lt;span style="font-size: small;"&gt;Pero… ¿y si hubiera dicho: sí?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
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