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    <title>Un Mensaje a la Conciencia</title>
    <link>http://www.conciencia.net/</link>
    <managingEditor>Hermano Pablo y Carlos Rey</managingEditor>
    <description>Populares programas de 4 minutos que comienzan con una anécdota o historia y terminan con una aplicación moral y espiritual. Se han transmitido de lunes a sábado durante más de 40 años. Actualmente se difunden más de 4 mil veces al día en 30 países en la radio, la televisión y la prensa, y ahora via Internet en Conciencia.net.</description>
    <lastBuildDate>Mon, 06 Jul 2009 05:03:55 GMT</lastBuildDate>
    <language>es-ES</language>
    <copyright>© 2009 Asociación Hermano Pablo</copyright>
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      <title>Conciencia.net</title>
      <link>http://www.conciencia.net</link>
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      <title>«DETÉNGANME, ANTES QUE MATE  OTRA VEZ»</title>
      <link>http://www.conciencia.net/main.aspx?ID=2009jul04</link>
      <guid>2009jul04</guid>
      <pubDate>Sat, 04 Jul 2009 15:00:00 GMT</pubDate>
      <author>Carlos Rey</author>
      <description>
&lt;p&gt;«Deténganme, antes que mate otra vez.»  No eran los pensamientos de un asesino en potencia. Tampoco eran las palabras  pronunciadas por un maniaco homicida hablando por teléfono con las autoridades.  Ni era la súplica de un reo a los guardias de turno de la cárcel en que había  estado encerrado porque ya no soportaba la vida al otro lado de las rejas.  «Deténganme, antes que mate otra vez» es la frase que un criminal escribió en  una pared con lápiz labial. Al hacerlo, se apoyó en la pared y dejó la huella  de su mano, que condujo a su captura como sospechoso en el homicidio de una  atractiva trigueña en un hotel de Nueva York.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;La policía anunció que Hugh Kelly, un  joven de diecinueve años de edad, fue detenido en relación con la muerte de  Dolores Anderson. Al joven Kelly lo arrestaron al comprobar que sus huellas  digitales correspondían a las dejadas en la pared. A la larga, el único indicio  que orientó la investigación oficial del homicidio fue esa huella de su mano.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;La pregunta que no podemos dejar de  hacernos es esta: ¿Por qué quiso aquel joven que lo detuvieran aun cuando sabía  que eso podía dar como resultado cadena perpetua? La respuesta, sin duda, tiene  que ver con la lucha que se libra, dentro de cada uno de nosotros, entre la naturaleza  pecaminosa y el Espíritu.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;El apóstol Pablo describe esa lucha  interna con el pecado en estos términos: «Yo sé que en mí, es decir, en mi  naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy  capaz de hacerlo. De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no  quiero....&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;»Así que descubro esta ley: que cuando  quiero hacer el bien, me acompaña el mal. Porque en lo íntimo de mi ser me  deleito en la ley de Dios; pero me doy cuenta de que en los miembros de mi  cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de  mi mente, y me tiene cautivo. ¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de  este cuerpo mortal?»1&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Ahora bien, si el venerado apóstol se  encontró en semejante callejón sin aparente salida, ¿qué esperanza hay para  nosotros? «Gracias a Dios —concluye  aquel compañero de armas espirituales— por medio  de Jesucristo nuestro Señor... ya no hay ninguna condenación... pues por medio  de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la  muerte»2&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;¿Qué esperamos, entonces? Acudamos a  Cristo, como nos recomienda San Pablo, y digámosle: «Detenme, antes que peque  otra vez. Y si caigo y vuelvo a pecar, perdóname y ayúdame a volver a  levantarme, cada vez más fuerte en el poder de tu Espíritu.»&lt;/p&gt;
	  &lt;hr /&gt;&lt;table width="100%" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0"&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;1&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Ro 7:18-19,21-24&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;2&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Ro 7:25; 8:1,2&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	  &lt;/table&gt;
      </description>
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    </item>
    <item>
      <title>UNA CITA FINAL</title>
      <link>http://www.conciencia.net/main.aspx?ID=2009jul03</link>
      <guid>2009jul03</guid>
      <pubDate>Fri, 03 Jul 2009 15:00:00 GMT</pubDate>
      <author>Hermano Pablo</author>
      <description>
&lt;p&gt;Lleno de  angustia y tristeza, pero sereno, el joven subió a su auto. Tenía una cita  urgente. A las seis de la tarde, en la glorieta de la Fuente de Agua en la  Avenida Palma de la Ciudad de México, tenía un último encuentro con su novia. &lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Lanzó su  auto a toda velocidad. Corrió sin mirar el velocímetro, ni altos ni luces  rojas. Al acercarse a la glorieta, divisó a la joven. El sólo verla acrecentó  su dolor. Acelerando el vehículo a gran velocidad, se estrelló contra el  monumento. El accidente fue horrible. El joven quedó muerto ahí mismo ante la  mirada horrorizada de la mujer que lo había abandonado.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Las  crónicas periodísticas traen de todo. Esta vez fue una historia romántica pero  triste. Un joven, cuyo nombre no recogió la crónica, le pidió a su novia, que  lo había dejado, una última cita. Una cita de despedida. Una cita que habría de  ser la definitiva. Y, en efecto, fue la definitiva, porque incapaz de soportar  el desengaño, el joven, en la forma más drástica, puso fin a sus días.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Muchas  veces ocurren tragedias como esta en la problemática y azarosa vida humana.  Cuando más creemos haber encontrado la completa felicidad, descubrimos que todo  fue una ilusión, y la decepción nos mata. Cuando pensamos que ya tenemos la  fortuna en las manos, algo nos hace perderlo todo y nos reduce a la pobreza.  Cuando creemos alcanzar el triunfo artístico, o deportivo o político, nos vemos  de pronto paladeando el amargo sabor de la derrota.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;¿Qué hacer  en esos momentos? ¿Cómo sobrellevar esas decepciones?&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Muchos se  entregan a la desesperación. Echan mano del veneno, o de la horca o de la  pistola, y acaban con su vida. Otros se sumergen en un pozo de alcohol o de  droga. Otros se vuelven eternos resentidos y amargados. Y aún otros entran en  un profundo e interminable período de depresión.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;¿Serán  éstas las únicas opciones ante el fracaso? No, hay otra. Es la opción  espiritual. Aun en medio del más espantoso fracaso o de la más triste  decepción, siempre queda Dios.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Jesucristo,  el Señor viviente, es el Salvador de los fracasados. Él está cerca de cada  persona necesitada que invoca su presencia. Y Él está cerca de cada uno en este  mismo momento.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Clamemos a  Cristo. Él nos responderá y nos levantará de la desesperación. Él nos dará la  misma victoria que les ha dado a muchos otros, porque nunca falla. Cuando toda  otra supuesta solución ha fracasado, siempre queda Dios.&lt;/p&gt;

      </description>
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    <item>
      <title>«MI PADRE NOS ABANDONÓ»</title>
      <link>http://www.conciencia.net/main.aspx?ID=2009jul02</link>
      <guid>2009jul02</guid>
      <pubDate>Thu, 02 Jul 2009 15:00:00 GMT</pubDate>
      <author>Carlos Rey</author>
      <description>
&lt;p&gt;En  este mensaje tratamos el caso de un niño que «descargó su conciencia» de manera  anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos,  como sigue:&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;«Soy  un niño de doce años de edad. Me he sentido muy mal desde que mi padre nos  abandonó hace ya ocho años aproximadamente. Me siento triste porque no lo tengo  a mi lado.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;»Cuando  le pregunto a mi madre por qué [él] nos dejó, ella me dice que se fue a [otro  país] para trabajar y mandarnos dinero; pero ya no regresó....&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;»A  pesar de todo, yo amo a mi padre y quisiera que esté a mi lado para estar  juntos. Creo que eso es poco probable, porque ya es mucho el tiempo desde que  nos abandonó. ¿Qué me aconseja usted para que yo haga?»&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Este  es el consejo que le dimos:&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;«Querido  amiguito:&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;»Gracias  por contarnos tu caso. Nos alegra mucho saber que has estado leyendo nuestros  «Casos de la semana». El consejo que damos no se basa en ninguna religión sino  en la Palabra de Dios, la Biblia. Si obedeces las enseñanzas que hay en la  Biblia, podrás mejorar tu vida futura.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;»Algún  día es probable que tú mismo tengas un hijo. Entonces tendrás la oportunidad de  decidir cómo vas a tratarlo a él y a su mamá. Desde ahora puedes tomar  decisiones que te ayudarán a tratar a ese hijo tuyo para lograr su mejor bienestar  futuro. Puedes decidir que vas a ser honrado e íntegro. Puedes decidir que vas  a ser responsable y a cumplir tus promesas.... Y puedes decidir que vas a tener  una estrecha relación con él, como la que nunca tuviste con tu propio padre.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;»Creemos  que tu papá tomó decisiones equivocadas, y tú has sufrido las consecuencias de  esas decisiones. Tal vez él haya discutido mucho con tu mamá, y por eso decidió  abandonarla. O quizá no tenía la intención de abandonarla, pero ya ha pasado  tanto tiempo que prefirió no regresar. De todos modos, tú no tienes la culpa.  No hiciste nada para que él se fuera. Y tampoco eres responsable de que él no  regrese.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;»Nos  pediste consejo en cuanto a lo que debes hacer. Tenemos algunas sugerencias. En  primer lugar, debes tratar de comprender que a tu mamá también le duele lo que  ha hecho tu papá. Sin duda ella se siente sola y está triste, tal como te  sientes tú....&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;»En  segundo lugar, recuerda que en algunos años nada más, serás un adulto. Para  entonces es probable que puedas comunicarte con tu papá. Tal vez hasta puedas  verlo. Ahora mismo te parecerá una eternidad llegar a ser adulto, pero el  tiempo pasará.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;»Lo  más importante es que recuerdes que Dios es un Padre amoroso que jamás nos  abandona ni nos olvida.&lt;font color=#FF0000 size=2&gt;1&lt;/font&gt; Él nos hace promesas en la Biblia, y cumple  cada una de ellas. Él quiere estar a tu lado todos los días&lt;font color=#FF0000 size=2&gt;2&lt;/font&gt; para  ayudarte en los momentos de soledad y de tristeza. Pero tienes que pedirle que  te acompañe, al orar e invitar a su Hijo Jesucristo a que entre en tu corazón.  Cuando tienes al Hijo de Dios en tu corazón, el Padre celestial permanece a tu  lado. Lee la Biblia para aprender más acerca de Dios el Padre y de Jesucristo  su Hijo. Y ora todos los días para llegar a conocer a tu Padre celestial y a  tener una relación personal con Él.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;»Tu  Padre celestial te ama y siempre quiere estar contigo,&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;»Linda  y Carlos Rey.»&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;El  consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición,  se puede leer si se pulsa el enlace que dice: «Caso 33» dentro del enlace en  www.conciencia.net que dice: «Caso de la semana».&lt;/p&gt;
	  &lt;hr /&gt;&lt;table width="100%" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0"&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;1&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Dt 4:31&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;2&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Mt  28:20&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	  &lt;/table&gt;
      </description>
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    </item>
    <item>
      <title>«INDEPENDENCIA ABSOLUTA Y DEFINITIVA»</title>
      <link>http://www.conciencia.net/main.aspx?ID=2009jul01</link>
      <guid>2009jul01</guid>
      <pubDate>Wed, 01 Jul 2009 15:00:00 GMT</pubDate>
      <author>Carlos Rey</author>
      <description>
&lt;p&gt;Luego  de la abdicación de Agustín de Iturbide en México, volvieron a reunirse en el  palacio de la capital de Guatemala los miembros de la Asamblea Nacional  Constituyente centroamericana, es decir, los representantes de los pueblos que  ocupaban el territorio que hoy abarcan Guatemala, El Salvador, Honduras,  Nicaragua y Costa Rica. Después de examinar el Acta de Independencia que  firmaron allí mismo el 15 de septiembre de 1821 junto con los demás documentos  afines posteriores, firmaron una nueva «Declaratoria de Independencia Absoluta  y Definitiva» el primero de julio de 1823 en la que ponían de manifiesto lo  siguiente:&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;«Tomando  en consideración:&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;»Que  la independencia del Gobierno Español ha sido y es necesaria en las  circunstancias de aquella Nación y las de toda la América: que era y es justa  en sí misma y esencialmente conforme a los derechos sagrados de la  naturaleza....&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;»Que  la experiencia de más de trescientos años manifestó a la América que su  felicidad era del todo incompatible con la nulidad a que la reducía la triste  condición de colonia de una pequeña parte de Europa.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;»Que  la arbitrariedad con que fue gobernada por la Nación Española, y la conducta  que ésta observó constantemente desde la conquista, excitaron en los pueblos el  más ardiente deseo de recobrar sus derechos usurpados.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;»Que,  a impulsos de tan justos sentimientos, todas las Provincias de América  sacudieron el yugo que las oprimió por espacio de tres siglos: que las que  pueblan el antiguo Reino de Guatemala proclamaron gloriosamente su  independencia en los últimos meses del año de 1821; y que la resolución de  conservarla y sostenerla es el voto general y uniforme de todos sus  habitantes....&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;»Nosotros,  por tanto,... declaramos solemnemente:&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;»Que  las expresadas Provincias, representadas en esta Asamblea, son libres e  independientes de la antigua España, de México y de cualquiera otra potencia,  así del Antiguo como del Nuevo Mundo; y que no son ni deben ser el patrimonio  de persona ni de familia alguna.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;»[Que]  en consecuencia, son y forman Nación Soberana, con derechos y aptitudes de  ejercer y celebrar cuantos actos, contratos y funciones ejercen y celebran los  otros pueblos libres de la tierra.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;»Que...  se llamarán por ahora, sin prejuicio de lo que se resuelva en la Constitución  que ha de formarse, ““PROVINCIAS UNIDAS DEL CENTRO DE AMÉRICA””.»&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;»Y  mandamos que esta declaratoria... se comunique a las Provincias de León,  Granada, Costa Rica y Chiapas; [como]... también a los Gobiernos de España,  México y de todos los demás Estados independientes de ambas Américas.»&lt;font color=#FF0000 size=2&gt;1&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Ahora  a los habitantes de esas cinco naciones centroamericanas solamente les queda  seguir el consejo de San Pablo, quien reconoció que Dios, que los creó con libre  albedrío, siempre quiso que fueran libres. «Ustedes han sido llamados a ser  libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus pasiones  —advirtió el sufrido apóstol—. Más bien sírvanse unos a otros con amor. En  efecto, toda la ley se resume en un solo mandamiento: ““Ama a tu prójimo como a  ti mismo.”” Pero si siguen mordiéndose y devorándose, tengan cuidado, no sea que  acaben por destruirse unos a otros.»&lt;font color=#FF0000 size=2&gt;2&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
	  &lt;hr /&gt;&lt;table width="100%" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0"&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;1&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Sarbelio  Navarrete, &lt;em&gt;La verdadera fecha de nuestra independencia&lt;/em&gt; (San Salvador:  Corte Suprema de Justicia, 1996)  &lt;http://www.comunidades.gob.sv/comunidades/comunidades.nsf/pages/1julio1823&gt;  En línea 10 febrero 2009.&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;2&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Gá  5:13-15&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	  &lt;/table&gt;
      </description>
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    </item>
    <item>
      <title>APUESTA DE VIDA O MUERTE</title>
      <link>http://www.conciencia.net/main.aspx?ID=2009jun30</link>
      <guid>2009jun30</guid>
      <pubDate>Tue, 30 Jun 2009 15:00:00 GMT</pubDate>
      <author>Hermano Pablo</author>
      <description>
&lt;p&gt;Los dos  personajes se sentaron a la mesa de póker. Se miraron a los ojos. Uno de ellos  estaba serio, muy serio. El otro lucía una leve y mordaz sonrisa diabólica.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;—¿Qué  apostamos? —preguntó el primero.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;—El alma  de ése que se está muriendo —respondió el otro.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Y  repartieron las cartas en una atmósfera tensa y pesada.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Uno de los  jugadores, el sacerdote Michel Scotto, de Le Mans, Francia, miró sus cartas:  tres reyes. Pensó que era una buena mano y que podía ganar, así que puso sus  cartas sobre la mesa. El otro, sin dejar de sonreír mefistofélicamente, mostró  las suyas: tres ases y dos reinas. Full. Había ganado la partida.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;—Me llevo  esa alma, que es mía —dijo riendo el diablo.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;El padre  Scotto, derrotado, vencido y amargado, apenas pudo hacer la señal de la cruz.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Esta  alegoría la relata el sacerdote francés Michel Scotto. Pero para él no es  alegoría. Para él es realidad. Él dice que se jugó al póker la salvación de un  pecador moribundo. El diablo, mucho mejor jugador que él, y además mentiroso,  tramposo y engañador, le ganó la partida.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Esta  historia, verídica o imaginaria, contiene varias verdades que merecen nuestra  reflexión.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;En primer  lugar, Satanás ciertamente ronda en busca de las almas de este mundo. El  apóstol Pedro dice: «Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su  enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar» (1 Pedro  5:8). Eso debemos darlo por sentado.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Otra gran  verdad que esta historia revela es que Dios también anda en busca de las almas  de este mundo. Jesucristo, refiriéndose a sí mismo, dijo: «Porque el Hijo del  hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido» (Lucas 19:10). Así  como Satanás ronda en busca de las almas de este mundo, Cristo, también, anda  en busca del pecador que está perdido.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Lo que la  historia no revela es que el destino del alma humana no está a merced de  ninguna lotería ilusoria. Es más, la salvación eterna del hombre no la deciden  ni Dios ni el diablo. El voto determinante lo da el hombre mismo. Jesús dijo:  «Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el  que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna» (Juan 3:16). Cada uno  de nosotros decide por cuenta propia si su alma será del diablo o de Dios, si  pasará la eternidad en el cielo o en el infierno. El voto determinante es el  nuestro. Más vale que nos decidamos por Dios.&lt;/p&gt;

      </description>
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    </item>
    <item>
      <title>LA CONFESIÓN DEL CÓNDOR</title>
      <link>http://www.conciencia.net/main.aspx?ID=2009jun29</link>
      <guid>2009jun29</guid>
      <pubDate>Mon, 29 Jun 2009 15:00:00 GMT</pubDate>
      <author>Carlos Rey</author>
      <description>
&lt;p&gt;La  selección chilena jugaba el partido decisivo para ir al mundial de Italia. No  valía el empate. Tenían que ganarle al Brasil, en el Maracaná.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;El  ambiente estaba tenso. Más de 130.000 espectadores habían colmado las graderías  del inmenso estadio. Cuando se entonó el Himno Nacional de Chile, las rechiflas  y los gritos de los aficionados impidieron que se oyera.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;«Otra  vez Brasil al ataque. 17 minutos de juego. Dunga tiene la pelota. Dunga avanza  con velocidad. Dunga no levanta la cabeza. Dunga centra la pelota y Careca  conecta de cabeza. La pelota con violencia va hacia la portería chilena. Las  tribunas se levantan, preparando el grito de gol, que Rojas, con un vuelo espectacular,  ahoga. Tiro de esquina.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;»Dunga  al ataque. Cabecea dentro del área chica. Muchos cantan ““¡gol!””, pero Rojas  está inspirado. Otra magnífica intervención. ““El Cóndor”” vuelve a volar y saca  la pelota al tiro de esquina.»&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;No  importaba. Brasil sólo tenía que mantener el empate. Era lo único que  necesitaban para ir a Italia.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;En  las gradas de ese monstruoso estadio se encontraba una empleada de ““Light””, la  compañía de electricidad de Río de Janeiro. Alguien le había entregado una  bolsa de plástico con dos luces de bengala. Durante el primer tiempo, que  terminó empatado sin goles, ella se había olvidado de la bolsa. Pero al inicio  del segundo tiempo, después del gol de Careca del Brasil, sacó la bengala, leyó  las instrucciones, apuntó hacia el cielo y tiró la cuerda.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Silbando,  la luz de bengala cayó sobre la cancha, a escasos metros de «El Cóndor». Rojas  se llevó las manos a la cara y el juego se interrumpió. Era el minuto 68 con 44  segundos de juego.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;«El  Cóndor» estaba herido, en la grama frente al arco. El humo de la pólvora cubría  en una nube de confusión el incidente. En cuestión de instantes llegó una  camilla que se llevó hacia los vestuarios al arquero con el rostro  completamente ensangrentado.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;Los  dirigentes de la Federación Internacional de Fútbol descubrieron —porque las cámaras no mienten— que Rojas había aprovechado el momento para  cortarse la frente con un bisturí que se había metido en el guante, y le  aplicaron la pena capital del fútbol profesional; es decir, lo sancionaron de  por vida. Pero pasaron diez meses antes de que «El Cóndor» confesara su culpa.  El fútbol para él lo había sido todo.&lt;/p&gt;
	  &lt;p&gt;¿Qué  podemos aprender nosotros de «El Cóndor»? En su autobiografía titulada &lt;em&gt;El  Cóndor herido&lt;/em&gt;, que escribió con Sonia Vengoechea e Ítalo Frígoli, nos da a entender  que, sea cual sea nuestra justificación, tarde o temprano más vale que  confesemos nuestra culpa, si es que queremos librarnos de ese peso que llevamos  adentro.&lt;font color=#FF0000 size=2&gt;1&lt;/font&gt; «Mi problema era con mi conciencia y mi paz interior»,  reconoció Rojas. Él ya se lo había confesado todo a Dios y a su familia, en  privado. Pero Dios le mostró el camino de la confesión pública, y eso —según «El Cóndor»— «era lo único que valía».&lt;font color=#FF0000 size=2&gt;2&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
	  &lt;hr /&gt;&lt;table width="100%" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0"&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;1&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;1Jn 1:9&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	    &lt;tr&gt;
	      &lt;td width="20"&gt;2&lt;/td&gt;
	      &lt;td&gt;Roberto  Rojas (con Sonia Vengoechea), &lt;em&gt;El Cóndor herido&lt;/em&gt; (Deerfield: Editorial  Vida, 1993), pp. 17-80.&lt;/td&gt;
	    &lt;/tr&gt;
	  &lt;/table&gt;
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