<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/" xmlns:blogger="http://schemas.google.com/blogger/2008" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0" version="2.0"><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-15175498</atom:id><lastBuildDate>Sat, 29 Feb 2020 03:43:01 +0000</lastBuildDate><category>Relatos</category><category>Terror</category><category>Escritores</category><category>Antologías</category><category>Ciencia Ficción</category><category>Zombis</category><category>Visitantes Nocturnos</category><category>Publicado en papel</category><category>Mitologías Apócrifas</category><category>Terror a la página...</category><category>Halloween</category><category>Rasputila</category><category>Relatos Apocalipticos</category><category>Historias Reales</category><category>Artículos</category><category>Otros Autores</category><category>Presentación</category><category>AVANT-FICCIÓN</category><category>HOMBRE DEL SACO</category><category>Hispacon 2010</category><category>Cosas de funcionarios</category><category>Hámsters</category><category>Metaficción</category><category>Poesía</category><category>Fantasti&#39;cs</category><category>Khan de Oro</category><category>Miguel Hernández</category><category>Universos Vislumbrados</category><category>Viajes Temporales</category><category>Antologías en Francia</category><category>Arte</category><category>Atentado Literario</category><category>Biografia</category><category>Breves No Tan Breves</category><category>Concursos</category><category>Distopía</category><category>Emilia Pardo Bazán</category><category>Epístolas</category><category>Erótico</category><category>Especial Fin de Año</category><category>Especial Fin del Mundo</category><category>Francisco Javier Ortuño</category><category>Freddie Mercury</category><category>Grageas 3</category><category>Hispacón 2011</category><category>Muerte</category><category>Mundo Cerebros</category><category>Queen</category><category>Químicamente Impuro</category><category>Rafa Cebrián y Ernesto Herrero</category><category>Relatos en e-zines</category><category>Relatos en otros idiomas</category><category>Ráfagas Parpadeos</category><category>Space-Opereta</category><category>Víctor Ortuño</category><category>William Blake</category><title>Via Libris</title><description>Relatos, libros y cosas mías</description><link>http://vialibris.blogspot.com/</link><managingEditor>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>209</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-4088625620379629347</guid><pubDate>Tue, 22 Mar 2016 15:15:00 +0000</pubDate><atom:updated>2019-07-22T16:29:00.181+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Relatos</category><title>OLOR A TIERRA MOJADA</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;b&gt;OLOR A TIERRA MOJADA&lt;/b&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;José Vicente Ortuño&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Refugiados bajo un saliente rocoso, un padre y su hijo observaban la lluvia.&lt;br /&gt;—¡Papá, cae agua del cielo! —dijo el joven.&lt;br /&gt;—Sí, hijo, por fin llueve —respondió el adulto.&lt;br /&gt;—Es muy raro, ¿verdad?&lt;br /&gt;—Hace unos siglos era natural, formaba parte del ciclo climático.&lt;br /&gt;—¿Por qué dejó de llover? —preguntó el joven, sin llegar de entender lo que decía su padre.&lt;br /&gt;—Porque la humanidad creció de forma desmesurada, consumió los recursos del planeta, destruyó los bosques que generaban el oxígeno y contaminó la atmósfera con gases venenosos. Todo ello hizo que el clima se estropeara. Pero la naturaleza es sabia y, poco a poco, está volviendo a la normalidad.&lt;br /&gt;—Ah, ¿y ya está arreglado?&lt;br /&gt;—Sí. Verás hijo, cuando el clima cambió el noventa y nueve por ciento de los habitantes de la Tierra murieron y…&lt;br /&gt;—Pero nosotros no morimos —interrumpió el joven.&lt;br /&gt;—No, nuestros antepasados se adaptaron volviendo a sus raíces.&lt;br /&gt;—Entonces ¿la Tierra volverá a ser tal como cuenta el abuelo?&lt;br /&gt;—Sí, dentro de algunas generaciones volverá a ser como era antes de que la humanidad la devastase. Y las plantas y animales repoblarán el planeta por completo.&lt;br /&gt;—¿Y si se estropea otra vez?&lt;br /&gt;—No hijo, eso no volverá a pasar, porque nosotros no vamos a dejar que suceda de nuevo. ¡Mira, ya no llueve! Volvamos a casa.&lt;br /&gt;—Sí, papá.&lt;br /&gt;Los bosquimanos salieron de su escondite y caminaron por la sabana, disfrutando del exótico olor a tierra mojada.&lt;/div&gt;</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2010/01/olor-tierra-mojada.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-8681645310298574248</guid><pubDate>Wed, 24 Feb 2016 20:10:00 +0000</pubDate><atom:updated>2016-02-24T21:13:09.073+01:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Miguel Hernández</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Otros Autores</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Poesía</category><title>EL HAMBRE - Miguel Hernández</title><description>&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tened presente el hambre: recordad su pasado&lt;br /&gt;turbio de capataces que pagaban en plomo.&lt;br /&gt;Aquel jornal al precio de la sangre cobrado,&lt;br /&gt;con yugos en el alma, con golpes en el lomo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hambre paseaba sus vacas exprimidas,&lt;br /&gt;sus mujeres resecas, sus devoradas ubres,&lt;br /&gt;sus ávidas quijadas, sus miserables vidas&lt;br /&gt;frente a los comedores y los cuerpos salubres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los años de abundancia, la saciedad, la hartura,&lt;br /&gt;eran sólo de aquellos que se llamaban amos.&lt;br /&gt;Para que venga el pan justo a la dentadura&lt;br /&gt;del hambre de los pobres aquí estoy, aquí estamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente,&lt;br /&gt;los que entienden la vida por un botín sangriento:&lt;br /&gt;como los tiburones, voracidad y diente,&lt;br /&gt;panteras deseosas de un mundo siempre hambriento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Años del hambre han sido para el pobre sus años.&lt;br /&gt;Sumaban para el otro su cantidad los panes.&lt;br /&gt;Y el hambre alobadaba sus rapaces rebaños&lt;br /&gt;de cuervos, de tenazas, de lobos, de alacranes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hambrientamente lucho yo, con todas mis brechas,&lt;br /&gt;cicatrices y heridas, señales y recuerdos&lt;br /&gt;del hambre, contra tantas barrigas satisfechas:&lt;br /&gt;cerdos con un origen peor que el de los cerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por haber engordado tan baja y brutalmente,&lt;br /&gt;más abajo de donde los cerdos se solazan,&lt;br /&gt;seréis atravesados por esta gran corriente&lt;br /&gt;de espigas que llamean, de puños que amenazan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No habéis querido oír con orejas abiertas&lt;br /&gt;el llanto de millones de niños jornaleros.&lt;br /&gt;Ladrábais cuando el hambre llegaba a vuestras puertas&lt;br /&gt;a pedir con la boca de los mismos luceros&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cada casa, un odio como una higuera fosca,&lt;br /&gt;como un tremante toro con los cuernos tremantes,&lt;br /&gt;rompe por los tejados, os cerca y os embosca,&lt;br /&gt;y os destruye a cornadas, perros agonizantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hambre es el primero de los conocimientos:&lt;br /&gt;tener hambre es la cosa primera que se aprende.&lt;br /&gt;Y la ferocidad de nuestros sentimientos,&lt;br /&gt;allá donde el estómago se origina, se enciende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno no es tan humano que no estrangule un día&lt;br /&gt;pájaros sin sentir herida en la conciencia:&lt;br /&gt;que no sea capaz de ahogar en nieve fría&lt;br /&gt;palomas que no saben si no es de la inocencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El animal influye sobre mí con extremo,&lt;br /&gt;la fiera late en todas mis fuerzas, mis pasiones.&lt;br /&gt;A veces, he de hacer un esfuerzo supremo&lt;br /&gt;para acallar en mí la voz de los leones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me enorgullece el título de animal en mi vida,&lt;br /&gt;pero en el animal humano persevero.&lt;br /&gt;Y busco por mi cuerpo lo más puro que anida,&lt;br /&gt;bajo tanta maleza, con su valor primero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por hambre vuelve el hombre sobre los laberintos&lt;br /&gt;donde la vida habita siniestramente sola.&lt;br /&gt;Reaparece la fiera, recobra sus instintos,&lt;br /&gt;sus patas erizadas, sus rencores, su cola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arroja sus estudios y la sabiduría,&lt;br /&gt;y se quita la máscara, la piel de la cultura,&lt;br /&gt;los ojos de la ciencia, la corteza tardía&lt;br /&gt;de los conocimientos que descubre y procura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces solo sabe del mal, del exterminio.&lt;br /&gt;Inventa gases, lanza motivos destructores,&lt;br /&gt;regresa a la pezuña, retrocede al dominio&lt;br /&gt;del colmillo, y avanza sobre los comedores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ejercita en la bestia, y empuña la cuchara&lt;br /&gt;dispuesto a que ninguno se le acerque a la mesa.&lt;br /&gt;Entonces sólo veo sobre el mundo una piara&lt;br /&gt;de tigres, y en mis ojos la visión duele y pesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no tengo en el alma tanto tigre admitido,&lt;br /&gt;tanto chacal prohijado, que el vino que me toca,&lt;br /&gt;el pan, el día, el hambre no tenga compartido&lt;br /&gt;con otras hambres puestas noblemente en la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayudadme a ser hombre: no me dejéis ser fiera&lt;br /&gt;hambrienta, encarnizada, sitiada eternamente.&lt;br /&gt;Yo, animal familiar, con esta sangre obrera&lt;br /&gt;os doy la humanidad que mi canción presiente.</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2016/02/el-hambre-miguel-hernandez.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-9095807123437111720</guid><pubDate>Thu, 17 Dec 2015 23:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2015-11-21T13:16:52.844+01:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Escritores</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Relatos</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Terror</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Terror a la página...</category><title>TERROR A LA PÁGINA EN ROJO</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;TERROR A LA PÁGINA EN ROJO&lt;br /&gt;José Vicente Ortuño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sintió vértigo ante el abismo cegador de la página en rojo, pero no porque fuese incapaz de llenarla con una buena historia. Al contrario, acababa de terminar su obra maestra, la mejor novela que había escrito en su vida, la que lo lanzaría definitivamente a la fama. No era terror a la página en blanco lo que sentía, sino agonía, porque alguien le había seccionado la yugular y la sangre le salía a borbotones, salpicándolo todo, empapando y emborronando los folios que contenían el culmen de su obra literaria.&lt;br /&gt;Mientras moría pensó: “Es una lástima no poder disfrutar de la gloria de mi obra póstuma.”&lt;/div&gt;</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2010/12/terror-la-pagina-en-rojo.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-1000489245762231009</guid><pubDate>Thu, 10 Dec 2015 23:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2015-11-21T13:14:24.243+01:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Escritores</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Relatos</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Terror</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Terror a la página...</category><title>TERROR A LA PÁGINA EN ROSA</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;TERROR A LA PÁGINA EN ROSA&lt;br /&gt;José Vicente Ortuño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sintió vértigo ante el abismo cegador de la página en rosa.&lt;br /&gt;¿Quién le mandaba comprar ese puñetero papel tan cursi? Pero no podía culpar a nadie, había sido él mismo quien pensó que cambiar el color de sus folios podría inspirarle nuevas historias. Pero en la papelería sólo tenían papel rosa —seguro que porque nadie lo compraba—. Sin embargo, el cambio no le había servido de nada, porque el terror a la página en blanco se había convertido en la angustia a la página en rosa.&lt;/div&gt;</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2010/12/terror-la-pagina-en-rosa.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-7321002111399643073</guid><pubDate>Thu, 03 Dec 2015 23:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2015-11-21T13:13:49.775+01:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Escritores</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Relatos</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Terror</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Terror a la página...</category><title>TERROR A LA PÁGINA EN BLANCO</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;TERROR A LA PÁGINA EN BLANCO&lt;br /&gt;José Vicente Ortuño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sintió vértigo ante el abismo cegador de la página en blanco, sobre la que revoloteaban esas extrañas formas que vemos cuando miramos al infinito sin enfocar la vista. ¿Qué serán esas cosas globulares o las vermiformes, o los puntos negros y los destellos? —se preguntó—. ¿Seres de una dimensión apenas entrevista? ¿Habitantes de un universo paralelo?&lt;br /&gt;Sus dedos siguieron inmóviles sobre el teclado de su vieja máquina de escribir.&lt;br /&gt;Súbitamente sintió que caía. Intentó agarrarse, pero sus manos sólo encontraron vacío. Durante un instante eterno giró y giró, para luego quedar suspendido en la nada. Una nada de un blanco deslumbrante. Pero mirando al infinito sin enfocar la vista, observó su propia imagen mirándolo; mirando fijamente la página en blanco.&lt;/div&gt;</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2010/12/terror-la-pagina-en-blanco.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-114215750665896516</guid><pubDate>Sat, 21 Nov 2015 12:12:00 +0000</pubDate><atom:updated>2015-11-21T13:12:44.047+01:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Relatos</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Terror</category><title>LA TORTILLA DE LA QUINTA DIMENSION</title><description>&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;En el número 160 de Axxón (&lt;/span&gt;&lt;a href=&quot;http://axxon.com.ar/axxon.htm&quot;&gt;http://axxon.com.ar/axxon.htm&lt;/a&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;) ha salido esta semana una nueva recopilación, la número veintitrés, de Ficciones Breves: &lt;/span&gt;&lt;a href=&quot;http://axxon.com.ar/rev/160/c-160cuento6.htm&quot;&gt;http://axxon.com.ar/rev/160/c-160cuento6.htm&lt;/a&gt;,&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt; está compuesta por once relatos:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;LA VISTA FIJA de Alberto Chimal – México&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;PRIMER TORNEO INTERPLANETARIO DE PACMAN de Diego Cid – Argentina&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;ESCALERAS de Eduardo Abel Giménez – Argentina&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;THRILLER de Antonio Mora Vélez – Colombia&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;INSEGURIDAD de Claudio Biondino – Argentina&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;PARÁSITO de Javier Díaz Carballeira – España&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;SONRISAS DE COCODRILO de Pablo Contursi – Argentina&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;EL SEXO DE LOS ANGELES de Juan Pablo Noroña – Cuba&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;DIGAMOS ELE GE. DIGAMOS ERE ELE de Rogelio Ramos Signes – Argentina&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;LA TORTILLA de José Vicente Ortuño – España&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;SIMBIOSIS de José María Tamparillas - España&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;El décimo relato es mío, pero no lo digo sólo por darme importancia por haber escrito semejante tontería, lo comento porque ese relato tiene historia. Me gustaría decir que está basado en hechos reales, acaecidos hace al menos treinta y cinco años. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;Debía de correr el año setenta y pocos. Yo estudiaba en verano las asignaturas que había suspendido en junio y después de asistir a clase por las mañanas volvía a casa, me preparaba un buen almuerzo y me iba a la piscina. Como la actividad deportiva desgastaba bastante, y mis pocos años lo permitían, me preparaba un enorme bocadillo relleno de cualquier cosa que encontrase en la despensa de mi madre. Lo más habitual era que me hiciese una tortilla con las sobras de la cena de la noche anterior. Recuerdo una memorable e inolvidable tortilla de sardinas fritas, se me hace la boca agua sólo de recordarlo. A aquella hora de la mañana mi madre no estaba en casa, creo que era cuando salía a hacer la compra, y la cocina era toda para mí. Así fue como un día en el que no encontré ningún ingrediente extra para mi tortilla, decidí experimentar con otros ingredientes que pudiese encontrar. No encontré gran cosa y por eso batí cuatro huevos y les añadí harina. En aquella época ignoraba los efectos de semejante mezcla y tranquilamente la eché en una sartén con el aceite caliente. Mi sorpresa fue mayúscula cuando vi que la masa crecía y crecía y crecía… Asustado por el desastre que se avecinaba en caso de que se saliese y desparramase por todas partes, comencé a pegarle con un cucharón a aquella cosa que amenazaba con salirse de la sartén. Apagué el fuego y retiré la sartén, pero aquella cosa tenía ya el tamaño de un balón de fútbol. ¿Qué hago con esto ahora?, me pregunté. De un momento a otro podía volver mi madre y echarme la bronca por ponerlo todo perdido y desperdiciar huevos y harina. Aunque lo que más temía era el ridículo que iba a hacer. Y ni corto ni perezoso decidí deshacerme del cuerpo del delito arrojándolo al inodoro. Pero fue un tremendo error. La masa, rebelde donde las haya, se negaba a entrar el la taza del váter, rebotando por la misma mientras yo le seguía sacudiendo con el cucharón. Al fin, tras destrozarla a golpes y utilizando varias descargas de la cisterna, conseguí librarme de la infernal tortilla. Sudoroso y cansado, canté victoria y tuve que hacerme otro almuerzo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;Entonces fue cuando se me ocurrió escribir la historia que titulé: &lt;i&gt;La Tortilla de la Quinta Dimensión&lt;/i&gt;, y cuya versión actualizada podéis leer en Axxón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;i&gt;Próximamente el comentario de &quot;La pistola de rayos&quot; de Philip K. Dick.&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;arial&amp;quot;;&quot;&gt;&lt;/span&gt;</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2006/03/la-tortilla-de-la-quinta-dimension.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-5774997400311248705</guid><pubDate>Mon, 16 Nov 2015 15:58:00 +0000</pubDate><atom:updated>2015-11-16T16:58:57.559+01:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Mitologías Apócrifas</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Relatos</category><title>LIPOSUCCIÓN</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;b&gt;LIPOSUCCIÓN&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;José Vicente Ortuño&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://cms2.selesti.com/media/WI_Journal/Issue_5/trocar7.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; src=&quot;http://cms2.selesti.com/media/WI_Journal/Issue_5/trocar7.jpg&quot; height=&quot;267&quot; width=&quot;400&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;El Maestro Extractor de Jugos clavó con saña el Jeringador en la zona adiposa subcutánea e hizo un gesto al Acólito de Primera. Éste, en devota actitud genuflexa, accionó el Succionador. El cuerpo del Oferente se sacudió sobre el Altar de Ofrendas, cuando sus fluidos adiposos comenzaron a ser transferidos hasta las Sagradas Tinas Sebáceas, donde macerarían en la oscuridad hasta convertirse en los Benditos Coágulos de Ñumoxchtli. &lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—¡Infiltración Tumescente! —salmodió el Maestro, haciendo el signo del Estigma de Dicloroxidenoltl. &lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—El bien nace de la perfección —canturreó el Acólito sin dejar de bombear.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—¡Quiste infundibular! —el Maestro hizo el signo del Ojo  de Xilitoltl. &lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—Exégesis Máxima —coreó el Acólito, que comenzaba a sudar por el esfuerzo.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—¡Conotanatodiagnóstico indubitado! —continuó el celebrante haciendo una Reverencia Vicevérsica Descendente.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—Lo que mata es la humedad —respondió el Acólito incrementando el ritmo de bombeo.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—¡Entomología cadavérica! —prosiguió el oficiante girándose hacia el Sagrado Cáliz de Ñok-Koñoltl, que presidía el altar.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—No somos nadie… —añadió el asistente sin parar de bombear.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—¡Deposición Putrilaginosa! —entonó el Maestro Extractor ejecutando un Sagrado Corte de Mangas.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—…pero algunos son menos que otros —continuó el acólito, ya casi sin aliento.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—¡Ácido Acetil Salicílico! —vocalizó el Maestro poniendo énfasis en las tildes.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—Si hay que ir se va… —jadeó el acólito.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—¡Ibuprofeno compósitum! —el Maestro hizo la postura de la Gran Grulla Celeste.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—…pero ir para nada es tontería —resolló el Acólito bombeando con ímpetus renovados.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—¡Spirulina y Jalea Real! —el celebrante cogió el Hisopo Ceremonial, lo sumergió en la Pila de Sudor de Ñumoxchtli y aspergió sobre el Oferente, que temblaba febril.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—Sacarina en el Café —salmodió alargando las sílabas el Acólito, casi al borde de la lipotimia, y detuvo el bombeo a un gesto del Maestro.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—Que los Santos Herejes Lauría y Becerra nos acompañen —dio por terminada la ceremonia—, la Verde y Viscosa Presencia de Ñumoxchtli sea con vosotros —y dicho esto extrajo el Jeringador y aplicó un parche en el agujero supurante. &lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;El devoto miembro de la Iglesia de la Eterna Liposucción, se marchó a casa con diez kilos menos y la satisfacción de saber que, si esa noche moría, el Divino Ñumoxchtli recibiría su alma con agrado y que, gracias a su  desinteresada donación de fluidos, le daría un buen puesto en la Verde y Gelatinosa Cohorte, el Sagrado Coro que canta alabanzas alrededor del Estanque Pútrido Donde Reposa Su Sagrada Viscosidad.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Ya despojados de los atuendos rituales, el Maestro Extractor de Jugos y el Acólito de Primera, se tomaban unas cervezas en el Pub del Monasterio.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—Maestro, ¿crees que todo esto sirve para algo? —preguntó el Acólito mirando a través de su jarra de cerveza—. ¿De verdad la Extracción Sebácea salva el alma de Donante?&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—Sinceramente creo que no. ¿De qué le sirven a Ñumoxchtli unos cuantos litros de grasa de yuppie? Pero, mi querida babosa, además de las grasazas se dejan unos miles en euros… —el Maestro eructó satisfecho—…y eso es bueno para las arcas de la Congregación. ¿Acaso estás perdiendo la Fe en el Divino Ñumoxchtli?&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—No Maestro… —dijo el Acólito con humildad mal disimulada y eructó imitando a su mentor—. ¿Pedimos algo de comer? ¿Unos coágulos verdes a la vinagreta? ¿Flan de pus macerado? ¿Unos pinchos de gónadas de macho cabrío?&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—¡Déjate de porquerías! —hizo un gesto de repugnancia—. Mejor pide morro de cerdo frito, patatas bravas, queso frito y chipirones, total es sólo para ir abriendo el apetito para la cena. &lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—Sí Maestro —el Acólito dudó un instante—. Esto… Maestro, ¿cuándo podré comprarme un Ferrari como el tuyo?&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—Mi pequeña babosa —respondió el Maestro en tono afectuoso—, cuando seas Maestro Extractor de Jugos y tengas tu propio Monasterio, podrás tener lo que quieras. ¡Pero no sueñes más y llama al Lacayo, que tengo hambre!&lt;/div&gt;</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2011/04/liposuccion_30.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-5414372362635140735</guid><pubDate>Fri, 12 Jun 2015 18:31:00 +0000</pubDate><atom:updated>2015-06-12T20:31:00.056+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Antologías</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Grageas 3</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Publicado en papel</category><title>GRAGEAS 3</title><description>&lt;br /&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://3.bp.blogspot.com/-X2iZEH-kkAo/VNz_k3qHBTI/AAAAAAAAQu0/X2jv4MwubxI/s1600/Grageas%2B3.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; src=&quot;http://3.bp.blogspot.com/-X2iZEH-kkAo/VNz_k3qHBTI/AAAAAAAAQu0/X2jv4MwubxI/s1600/Grageas%2B3.jpg&quot; height=&quot;320&quot; width=&quot;220&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Índice completo de GRAGEAS 3.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Como quién...? Ella – Liliana Aguilar Orantes&lt;br /&gt;Bailarinas - Adriana Alarco de Zadra&lt;br /&gt;Palacio - Daniel Alcoba&lt;br /&gt;La sentencia - Daniel Antokoletz Huerta&lt;br /&gt;Sueño de caracol - Olga Appiani de Linares&lt;br /&gt;El pueblo del puerto - Édgar Omar Avilés&lt;br /&gt;El vampiro literario - René Avilés Fabila&lt;br /&gt;Secuencia - Luisa Axpe&lt;br /&gt;Confesión – Armando Azeglio&lt;br /&gt;La monja - Raquel Barbieri&lt;br /&gt;Las trincheras - Alejandro Bentivoglio&lt;br /&gt;Gastón - Alberto Benza González&lt;br /&gt;Suicida - Ricardo Bernal&lt;br /&gt;Dos médicos - Ambrose Bierce&lt;br /&gt;La primera tentación – Claudio Biondino&lt;br /&gt;Patrón Filo – Sebastián Borkoski&lt;br /&gt;Silencio – Miriam Cairo&lt;br /&gt;Al séptimo día - Mario Capasso&lt;br /&gt;Equivocación - Karel Capek&lt;br /&gt;In treatment - Carmen Carrillo&lt;br /&gt;Impresión preterintencional agravada - Fabián César Casas&lt;br /&gt;Visitante - Libia Brenda Castro&lt;br /&gt;Un problema - Antonio J. Cebrián&lt;br /&gt;Un timo - Anton Chejov&lt;br /&gt;Drama - Alberto Chimal&lt;br /&gt;Deus ex Machina - Víctor Lorenzo Cinca&lt;br /&gt;La cabeza del perro - Arthur Conan Doyle&lt;br /&gt;Sociales - Antonio Cruz&lt;br /&gt;La taberna perpetua – Gary Daher&lt;br /&gt;La infiel – Marcelo di Marco&lt;br /&gt;Zeide – Pablo Dlugovitzky&lt;br /&gt;Big bang – Leonardo Dolengiewich&lt;br /&gt;Algo - Hernán Domínguez Nimo&lt;br /&gt;El espejo - Luciano Doti&lt;br /&gt;Descontrol - Esteban Dublín&lt;br /&gt;Diagnóstico - Susana Duré&lt;br /&gt;Cleopatra - Lilian Elphick&lt;br /&gt;Homeronauta - Carlos Feinstein&lt;br /&gt;Oscuro - Camilo Fernández&lt;br /&gt;Honor supremo - Ruth Ferriz&lt;br /&gt;Ganas de joder a las estatuas - Daniel Frini&lt;br /&gt;Una vida - Alberto García-Teresa&lt;br /&gt;En la cancha se ven los pingos - Martín Gardella&lt;br /&gt;¡No te mueras nunca! - Ricardo Giorno&lt;br /&gt;El alivio - Alejandro González Foerster&lt;br /&gt;Amor sobre todo – Betina Goransky&lt;br /&gt;Percepción – Lucila Adela Guzmán&lt;br /&gt;Ella es feliz mientras baila - Walter Iannelli&lt;br /&gt;Vampiro estival - Alex Jamieson&lt;br /&gt;Sensaciones – María del Pilar Jorge&lt;br /&gt;Desiste – Franz Kafka&lt;br /&gt;Final chistoso - Sören Kierkegaard&lt;br /&gt;La muerte del traidor - Köller&lt;br /&gt;La máquina - Eduardo M. Laens Aguiar&lt;br /&gt;El ataúd usado - Ada Inés Lerner&lt;br /&gt;Oniros - Christian Lisboa&lt;br /&gt;El olor del cielo - María Rosa Lojo&lt;br /&gt;Heridas invisibles - Javier López&lt;br /&gt;El juego del no lugar - María Elena Lorenzín&lt;br /&gt;Como siempre y para siempre – Santiago Lozada&lt;br /&gt;¿Qué hijo? - Jorge Ariel Madrazo&lt;br /&gt;El Viejo - Beto Mansilla&lt;br /&gt;Feromonas - Diego Martínez&lt;br /&gt;Fantasía oscura – Cristian Mitelman&lt;br /&gt;El sicario – Juan Manuel Montes&lt;br /&gt;Llamada telefónica escuchada en el subterráneo - Nancy Jane Moore&lt;br /&gt;Historia profunda - Antonio Mora Vélez&lt;br /&gt;El barquero - Esteban Moscarda&lt;br /&gt;El esperador de muchachas - Diego Muñoz Valenzuela&lt;br /&gt;Desnivel – Patricia Nasello&lt;br /&gt;La risa de la locura - Ildiko Valeria Nassr&lt;br /&gt;La cigarrera - Pedro Félix Novoa Castillo&lt;br /&gt;La carrera – Laura Olivera&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Página en negro - José Vicente Ortuño&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Íntimo – Julia Pateiro&lt;br /&gt;El fin del cuento - Dolores Pereira Duarte&lt;br /&gt;Óbito - Oriana Pickman&lt;br /&gt;El inmortal - Eduardo Poggi&lt;br /&gt;Borges y Calvino - Gerardo Horacio Porcayo&lt;br /&gt;Acto reflejo - Fernando Andrés Puga&lt;br /&gt;La lengua de Cervantes - Rogelio Ramos Signes&lt;br /&gt;Acabemos con las leyendas mal contadas - Héctor Ranea&lt;br /&gt;Comienzo - Juan Romagnoli&lt;br /&gt;Días - Armando Rosselot&lt;br /&gt;Morir en el intento - Guillermo Rossini&lt;br /&gt;Mal sitio para leer – Carlos Enrique Saldívar&lt;br /&gt;Hermanas - Mónica Sánchez Escuer&lt;br /&gt;Trueque - Angélica Santa Olaya&lt;br /&gt;El dentista - Gonzalo Santos&lt;br /&gt;A boca de jarro - Saurio&lt;br /&gt;Anacronismo crónico - Federico Schaffler&lt;br /&gt;Café – Raquel Sequeiro&lt;br /&gt;Un polímero perfecto - Judith Shapiro&lt;br /&gt;Persistencia - Ana María Shua&lt;br /&gt;Pérdida - Claudio Leonel Siadore Gut&lt;br /&gt;El caballo ardiente - Tanya Tynjälä&lt;br /&gt;La manzana de Adán - Mark Twain&lt;br /&gt;Siempre he sido precoz - Stefano Valente&lt;br /&gt;Este tipo es una mina - Luisa Valenzuela&lt;br /&gt;El regalo - Juan Manuel Valitutti&lt;br /&gt;Un sueño - João Ventura&lt;br /&gt;El corazón de la piedra muerta - Guillermo Vidal&lt;br /&gt;Influencias - Laura Elisa Vizcaíno&lt;br /&gt;El imán - Oscar Wilde&lt;br /&gt;Mi último miedo - Graciela Yaracci&lt;br /&gt;Andén - José Luis Zárate&lt;br /&gt;Atardecer en el lago - Paloma Zubieta López&lt;br /&gt;Setas - Sergio Gaut vel Hartman</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2015/06/grageas-3.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-X2iZEH-kkAo/VNz_k3qHBTI/AAAAAAAAQu0/X2jv4MwubxI/s72-c/Grageas%2B3.jpg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-9192199297490340130</guid><pubDate>Wed, 19 Mar 2014 12:24:00 +0000</pubDate><atom:updated>2014-03-19T13:24:18.384+01:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Relatos</category><title>LOS DIURNOS (Recordando El Bibliocafé)</title><description>&lt;div class=&quot;WordSection1&quot;&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 18pt;&quot;&gt;LOS DIURNOS&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt;&quot;&gt;Sainete jocoso-sádico en tres actos fantásticos &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt;&quot;&gt;y un epílogo sorprendente&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt;&quot;&gt;Por&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt;&quot;&gt;José Vicente Ortuño&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt;&quot;&gt;Autor de gran renombre a entrambos lados&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14pt;&quot;&gt;de la mar Océana y allende el mar Negro.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;b&gt;ACTO PRIMERO&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;i&gt;Donde los Diurnos se reúnen para una&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;i&gt;clase práctica de crucifixión al estilo Pilatos.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Aquel  sábado por la mañana, mientras que en el resto del mundo brillaba un  sol que cocía las piedras, como un presagio de los hechos que estaban a  punto de acontecer, un espeso dosel de nubes negras se cernía sobre el &lt;a href=&quot;http://www.bibliocafe.es/&quot;&gt;Bibliocafé&lt;/a&gt;,  donde entre cervezas y otros licores espirituosos, se pergeñaban las  grandes obras maestras de la literatura Valenciana. Poderosas ráfagas de  viento barrían las solitarias calles, mientras que la tormenta  descargaba potentes rayos, que impactaban en el cercano estadio de  fútbol, arrancándole trozos de hormigón, que saltaban por los aires como  metralla.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Los miembros más puntuales de la Kedada de los Diurnos, sentados alrededor de la mesa grande del &lt;a href=&quot;http://www.bibliocafe.es/&quot;&gt;Bibliocafé&lt;/a&gt;, esperaban expectantes la llegada del Maestro. El Custos Vini&lt;a href=&quot;http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3226580239920792848&amp;amp;postID=5291292635069515150&quot; name=&quot;_ednref1&quot; title=&quot;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;&quot;&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; José Luis, vestido con su toga ceremonial, en actitud circunspecta y  expresión inescrutable, servía bebidas a los presentes tras la barra de  libaciones. Todos esperaban impacientes la hora de probar la sangre  palpitante del sacrificio de aquel día.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Cuando  el Maestro hizo su entrada, embozado tras su capa de viaje y empuñando  su báculo de madera de arciano de Invernalia, los asistentes corrieron a  postrarse a sus pies con reverencia, repitiendo con devoción su nombre  secreto:&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;PT-BR&quot;&gt;—¡Grumm, Grumm, Grumm, Grumm, Grumm, Grumm, Grumm...!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡A tus ojos poner quiero, letras que en mi alma están…! —Declamó el Maestro.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡… y en los míos, como imán, sacan lágrimas de acero! —respondieron a coro los discípulos.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Con  una majestuosa seña el Maestro indicó a sus seguidores que tomasen  asiento alrededor de la mesa, situándose él en la cabecera. Un  subacólito le ayudó a quitarse la capa, que se llevó junto con el báculo  y el zurrón de cuero de zombi macho.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Sochantre&lt;a href=&quot;http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3226580239920792848&amp;amp;postID=5291292635069515150&quot; name=&quot;_ednref2&quot; title=&quot;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;&quot;&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ortuño, levante acta de los hechos que acontecerán durante la sesión de  hoy! —declamó con voz potente, que hizo erizar el vello púbico de las  novicias.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;El  Sochantre carraspeó, extrajo un vetusto pergamino del bolsillo interior  de su zamarra, lo desenrolló con estudiada lentitud y comenzó la  lectura:&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—Orden de día. Punto número uno. Su Señoría el Maestro dará una lección magistral de crucifixión según el método Pilatos.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;El Sochantre levantó la vista del papiro de actas e interrogó al subacólito que le hacía las veces de asistente: &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¿Hermano Juanma, ha venido el sujeto crucificable? &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—No su gracia, dicen que &lt;i&gt;an&lt;/i&gt; visto a Javier Arnau &lt;i&gt;uir&lt;/i&gt; corriendo por la Sierra Calderona. El &lt;i&gt;Habad&lt;/i&gt; Garduño &lt;i&gt;a&lt;/i&gt; salido &lt;i&gt;hen&lt;/i&gt; su persecución &lt;i&gt;hal&lt;/i&gt; frente de &lt;i&gt;huna&lt;/i&gt; partida de esos zombis raros suyos. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;El  Maestro frunció el ceño con tanta fuerza que se oyó como crujía y  apretó los dientes para contener la ira que le producía el nefasto uso  de las haches del subacólito. Se preguntó cómo podía haberlo ascendido.  Seguro de que hizo trampa en el examen, pensó.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—Tendremos que escoger otra vícti… es decir… ¿Algún voluntario? —dijo el Maestro rechinando los dientes.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Los  presentes se encogieron intentando desaparecer. Aunque ser crucificado  por el Maestro Grumm era un honor, nadie parecía entusiasmado por ser  candidato.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¿No? Bueno, esperemos que capturen con vida a Javier Arnau. Sochantre, prosiga con la lectura del orden del día.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;El aludido volvió a carraspear, hizo una pausa dramática y prosiguió:&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—Punto número dos: Nombramiento de Cargos Monásticos para los novicios y oblatos.&lt;a href=&quot;http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3226580239920792848&amp;amp;postID=5291292635069515150&quot; name=&quot;_ednref3&quot; title=&quot;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;&quot;&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Un  rumor y algunas risas de satisfacción recorrieron las filas de los  Diurnos, que se cortaron de raíz cuando un rayo impactó en la boca del  metro, situada frente al &lt;a href=&quot;http://www.bibliocafe.es/&quot;&gt;Bibliocafé&lt;/a&gt;, estremeciendo el edificio hasta los cimientos y haciendo parpadear las luces.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—«Ja,  ja, ja» —de debajo de la mesa salió una risa gallinácea—. «No me  pillaréis» —añadió la voz ahogada, que sonaba como si alguien hablase  con la cabeza metida en un cubo.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—Por el Gran Batracio Verde, ¿quién rayos ha dicho eso? —exclamó el Maestro echando vapor por los ollares.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;FR&quot;&gt;—«Je, je, je» —&lt;/span&gt;volvió a sonar la ridícula risilla&lt;span lang=&quot;FR&quot;&gt;—. &lt;/span&gt;«¡Maestro! ¡Una mierda p’a ti! ¡Pringao!»&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—Su Excelencia Reverendísima disculpará la interrupción, es la cabeza clónica de Javier Arnau —dijo el Sochantre.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡¿Cabeza  clónica?! —preguntaron a coro todos los asistentes menos los hermanos  Joe A. y Tom Z. que, en una mesa al fondo del local, degustaban con  gesto circunspecto sendos vasos de Jack Daniel’s.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—Su  Excelentísima Reverencia recordará que ordenó que clonásemos al sujeto  para poder utilizar su cabeza como martillo —respondió el Sochentre.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¿Y puede saberse qué ha pasado con el resto del cuerpo? &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—Nuestros biólogos, los Cillereros&lt;a href=&quot;http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3226580239920792848&amp;amp;postID=5291292635069515150&quot; name=&quot;_ednref4&quot; title=&quot;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;&quot;&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mars y Sánchez, dedujeron que el Maestro no lo necesitaría y clonaron  sólo la cabeza, con lo que se redujo el coste en un 60%, Su Grandísima  Señoría —explicó el Sochantre Ortuño levantando la ceja izquierda con  gesto de suficiencia.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—Es  el epítome de la síntesis del compendio de la sustancia de Javier Arnau  —añadió el Cillerero Mars con voz cavernosa—. Ítem más, queda  empíricamente demostrado que el resto del sujeto es prescindible dado…&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—«¡Grumm cretino, cabeza de pepino!» —interrumpió la cabeza clónica desde debajo de la mesa. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;El  iracundo Maestro echó fuego por los ojos y enseñó sus afilados  colmillos. Los novicios se estremecieron y los oblatos lloriquearon  presos del terror.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Quiero  ver esa cabeza burlona! —exclamó al tiempo que otro rayo caía sobre el  estadio del fútbol y la cuarta parte de las gradas se colapsaban,  cayendo en una confusa montaña de escombros, que hizo temblar el suelo  de nuevo.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Cuando  el temblor cesó el Cillerero Sánchez sacó de debajo de la mesa un  recipiente del tamaño de un cubo de fregar el suelo. Estaba cubierto con  un paño. Lo colocó sobre la mesa y lo descubrió. Los presentes se  hicieron hacia atrás al unísono, como si un imán los hubiese repelido,  al tiempo que emitían exclamaciones de repulsión y asco. Dentro del  envase de vidrio había una cabeza, que parpadeaba para acostumbrarse a  la luz tras haber estado sumida en la oscuridad. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Eh,  quiero una cerveza! —exclamó con voz chillona al verse rodeada por  vasos y botellas de refresco—. ¿Nos vamos al Cien Montaditos a tomarnos  unas birritas?&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Es repugnante! —exclamó la novicia Carmen, cubriéndose la boca con la mano intentando no vomitar.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¿Por qué tiene esa voz tan estridente? —preguntó el Condestable&lt;a href=&quot;http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3226580239920792848&amp;amp;postID=5291292635069515150&quot; name=&quot;_ednref5&quot; title=&quot;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;&quot;&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Víctor.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—Es que no tiene… ¡ejem! —respondió el Cillerero Sánchez haciendo un gesto hacia la entrepierna.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—Claro,  es sólo una cabeza, ¿dónde iba a tenerlos? —puntualizó el Sochantre  Ortuño sonriendo y, haciendo alarde de sus inmensos conocimientos de  cosas absurdas, añadió—: ¡Eso quiere decir que es una Capita Castrati! &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Todos los presentes rompieron a reír con gran algarabía y estrépito. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Cabrones! —chilló la cabeza muy cabreada—. ¡Así os dé un &lt;i&gt;cólico miserere&lt;/i&gt;&lt;a href=&quot;http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3226580239920792848&amp;amp;postID=5291292635069515150&quot; name=&quot;_ednref6&quot; title=&quot;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;&quot;&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; y fallezcáis revolcándoos en vuestras heces!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Otro  rayo sacudió el estadio de fútbol, derribando la zona VIP, al tiempo  que los tertulianos se estremecían al contemplar una silueta siniestra  que se recortaba en la puerta. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;El  Abad Garduño, reputado creador de zombis rarunos, había llegado al fin.  Entró con pasos lentos, que hacían sonar las espuelas de sus botas de  montar. Se quitó el empapado sombrero negro de ala ancha y clavó su dura  mirada en la cabeza que reposaba sobre la mesa.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—Y pese a todo… —dijo con voz ronca—…al fin he capturado al original.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Hizo  una seña y dos Zombis Pálidos entraron arrastrando al Javier Arnau  original, que se debatía intentando soltarse de las fuertes garras que  lo atenazaban, al tiempo que pataleaba y gritaba tras la mordaza que le  tapaba la boca. Todos los esfuerzos que hacía eran fútiles.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Los  dos zombis lo empujaron contra una columna, aunque mantuvieron su presa  uno a cada lado, como dos siniestras estatuas, camuflados con su  entorno, lo que los volvía prácticamente invisibles. En el exterior un  centenar de Zombis Pálidos y otros tantos Voladores, similares a  espantosas gárgolas, permanecieron impertérritos bajo la intensa lluvia.  Tras ellos, la montura del Abad Garduño, un esbelto caballo árabe  zombi, piafaba inquieto cada vez que caía un rayo.&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;b&gt;ACTO SEGUNDO&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;i&gt;Crucificando, que es gerundio,&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;i&gt;o si quieres que algo se haga bien, hazlo tú mismo.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—Si  ya tenemos al sujeto crucificable procedamos con la clase práctica del  día —dijo el Maestro Grumm arremangándose la túnica ceremonial—. Hermano  Juanma, los clavos —añadió.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;El aludido escarbó en los bolsillos de su túnica y sacó un objeto metálico, que tendió al Maestro.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Por Thor! ¿Esto qué es? —exclamó éste con los ojos inyectados en sangre.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—Ve…  ve… verá… Su Grandísima Enormidad… es que… es que… —balbuceó el hermano  ayudante. Ante la inquisitiva mirada del Maestro, tragó saliva y  continuó—: Es que no había clavos enormes en la ferretería de mi barrio  y…&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Ah,  eso lo explica todo! —dijo el Maestro con una sonrisa que habría  congelado los testículos de Belcebú—. ¿Y qué nos traes a cambio?&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—Pu… pu… pues eso… una grapadora.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—Una  grapadora… ¡Sí, es una grapadora…! —por la mente del Maestro pasaron  escenas de crucifixión, desollamiento, mutilación y lesbianismo. Una  sonrisa afloró a sus labios.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;El  Hermano Juanma sonrió también. Su grapadora parecía satisfacer al  Maestro. Pensó que ya tenía más cerca ese ascenso a Refitolero.&lt;a href=&quot;http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3226580239920792848&amp;amp;postID=5291292635069515150&quot; name=&quot;_ednref7&quot; title=&quot;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;&quot;&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—Hermano, déjame ver esa grapadora tan maravillosa que nos has traído…&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Juanma tendió el instrumento, que el Maestro le arrebató de la mano de un zarpazo…&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;i&gt;Nota  del Narrador Omnisciente: Para la mejor comprensión de los hechos que  acaecieron a continuación, pasaremos a narrar en “tiempo bala”:&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;…y  lo blandió con intención de graparle las orejas, pero el joven se  apartó con agilidad felina y falló por escasos centímetros, grapándose  él mismo una rodilla. El Maestro aulló retorciéndose de dolor. Juanma  gateó fuera de su alcance. El Maestro intentó darle alcance saltando  sobre la pierna sana, pero pisó su propia túnica y cayó estrepitosamente  contra la mesa. El golpe volcó el recipiente que contenía la cabeza  clónica de Javier Arnau, que rodó por la mesa. Dos novicios, cual  cancerberos en una final de la Copa del Mundo de fútbol, se lanzaron a  interceptarla antes de que cayese al suelo… Pero tropezaron uno contra  el otro… Sin embargo, uno de ellos consiguió patearla. La cabeza  clónica, con gesto de disgusto y dolor, salió disparada en una amplia  parábola, gritando como una rata asustada… &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;El Maestro recuperó el equilibrio y corrió en persecución del hermano Juanma, que gateaba por debajo de las mesas… &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;La cabeza giraba en el aire a la altura del techo… &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;El Abad Garduño gritaba: “¡Mía, mía… y pese a todo será mía!”, mientras corría mirando hacia arriba… &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;José  Luis, el Custos Vini, viendo como su preciado local corría peligro, se  arrepintió de llevar afeitada la cabeza. Era un momento magnífico para  estirarse de los pelos. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;El  Maestro y el Abad tropezaron el uno contra el otro. La grapadora salió  disparada en trayectoria de intercepción hacia la cabeza. Ambos objetos  —admitimos cabeza clónica como objeto decorativo, aunque de escaso  gusto— confluyeron sobre el prisionero Javier Arnau que, al ver venir su  clónica cabeza apartó la suya propia y original. Entonces coincidieron  en el mismo espacio y tiempo: cabezón clónico, grapadora y cuello de  Javier Arnau. Y, en una secuencia de hechos que atentaba todavía más  contra la lógica y las leyes de la física, la grapadora rebotó repetidas  veces, grapando la cabeza clónica al cuello de Javier Arnau.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;i&gt;Dejamos el “tiempo bala” y regresamos a la velocidad normal.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;El  Maestro y el Abad yacían despatarrados en un revoltijo de miembros y  túnicas, al igual que la mayoría de los hermanos, novicios y oblatos,  que habían tropezado unos con otros y, cual fichas de dominó, habían ido  cayendo al suelo enredados con sillas y mesas. El Custos Vini, pálido  como un vampiro anémico, balbuceaba y echaba espuma por la boca. Javier  Arnau y su cabeza clónica, nariz con nariz, se miraban con odio. Los  únicos que no se habían movido eran los Zombis Pálidos y los Hermanos  Joe A. y Tom Z., que continuaban en su rincón contemplando los vasos  casi vacíos de Jack Daniel’s.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Tras  la batahola precedente, durante unos instantes tensos, en los cuales la  atmósfera, espesa y cargada de electricidad estática, parecía haber  cristalizado, todos permanecieron expectantes.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Súbitamente  una fría y húmeda corriente de aire barrió el local, sacándolos de su  estupor. Todos se volvieron hacia la puerta, donde la figura de un  hombre alto y fibroso, de pálido semblante y ojos aquejados de honda  melancolía, se recortaba contra el cielo encapotado. Vestía de negro. Se  cubría la cabeza con un gastado chambergo y su cuerpo con una capa  larga. Calzaba unas deslucidas botas de montar con afiladas espuelas en  forma de estrella de cinco puntas. En un ancho cinturón que le ceñía la  cintura, colgaban una espada, una daga y dos pistolas de principios  siglo XVI. Su la mano derecha empuñaba un bastón de madera negra  extrañamente tallado. Tenía toda la pinta de ser un puritano&lt;a href=&quot;http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3226580239920792848&amp;amp;postID=5291292635069515150&quot; name=&quot;_ednref8&quot; title=&quot;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 12pt;&quot;&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; recién llegado de la Inglaterra del citado siglo.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;b&gt;ACTO TERCERO&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;i&gt;La llegada de un visitante inesperado&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;i&gt;causa más confusión y caos.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—¡Herejes!  ¡Nigromantes! ¡Sectarios sacrílegos! ¡Cesad en vuestras prácticas  blasfemas y arrepentíos de vuestros pecados! —clamó el misterioso  personaje. Sus fríos ojos recorrieron a los presentes que, con lentitud,  jadeos y crujir de articulaciones, comenzaron a ponerse en pie. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—Y  pese a todo… ¿Quién sois vos, que osáis hablarnos de esa forma?  —interrogó el Abad Garduño llevando la mano a la empuñadura de su espada  de acero valyriano.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Me  llamo Kane, Solomon Kane! —dijo con voz engolada el desconocido, que en  ese momento dejó de serlo—. ¡Soy el azote de los herejes, nigromantes y  brujos! &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Por Crom! —exclamaron los Hermanos Carmen y Sergio.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Cáspita! —dijeron los biólogos al unísono.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Córcholis! —dijo una tímida novicia.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Recollons! —dijo alguien no identificado desde debajo de una mesa.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Que  me condenen a barrer las cenizas del infierno con una escoba en el  culo! —exclamó el Hermano Tom Z., alzando su mirada de pez de su vaso de  Jack Daniel’s.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Que  un gran pene, negro y duro, se me introduzca bruscamente por el  esfínter anal y me haga estallar las hemorroides estrepitosamente!  —exclamó el Sochantre Ortuño.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Que me traigan otro Jack Daniel’s! —exclamó el Hermano Joe A. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;En aquel instante en el &lt;a href=&quot;http://www.bibliocafe.es/&quot;&gt;Bibliocafé&lt;/a&gt; se mascaba la tragedia. Y fue precisamente ese momento el elegido por  un meteorito del tamaño de Texas para impactar contra las ruinas del  estadio de fútbol. La onda expansiva dispersó la horda de Zombis  Voladores. El caballo zombi relinchó, pero aguantó el embate del furioso  vendaval. Los Zombis Pálidos desaparecieron, quizás arrastrados por el  huracán o tal vez mimetizados con el ruinoso entorno. Los miembros de la  Kedada volvieron a rodar por el suelo, perdiendo una vez más su mermada  dignidad. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡El  mismísimo Satanás acecha en este antro! ¡Pero, que me aspen si no mando  de regreso al infierno a estos malditos herejes, que están provocando  el Armagedón con sus lóbregas prácticas! —exclamó Solomon Kane agarrado  al marco de la puerta. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;El  puritano levantó el bastón vudú que le había regalado su amigo el  hechicero N&#39;Longa, un largo báculo de extraña madera negra, tallado de  manera singular y con uno de sus extremos acabado en afilada punta.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;»—&lt;i&gt;Esto ser vara vudú&lt;/i&gt; —había dicho N&#39;Longa—. &lt;i&gt;Cuando tu largo cuchillo y tu canuto del trueno fallar, esto salvarte.&lt;/i&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Kane  desconfiaba de la brujería y perseguía toda práctica satánica, sin  embargo, confiaba en N’Longa, que jamás le había fallado, por lo que  decidió quedarse el regalo, aunque quizás sólo le sirviese como arma  contundente. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;El  puritano pasó su mirada por todos los presentes, quedando horrorizado  al ver al bicéfalo Javier Arnau. Lo señaló con el bastón vudú y, por  arte de magia negra, los dos zombis pálidos perdieron su camuflaje.  Ambos se miraron contrariados y, soltando al prisionero, huyeron hacia  la salida trasera del local. El monstruo de dos cabezas quedó libre y  sin vigilancia.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Qué  les has hecho a mis pobres criaturitas! —exclamó el Abad Garduño  desenvainando su espada de acero valyrio, que brilló cegadora cuando un  rayo impactó sobre una antena parabólica cercana—. ¡Y pese a todo… te  arrepentirás de haber cruzado el Mississipi, forastero!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Con  un rápido movimiento el puritano cambió el bastón de mano y desenvainó  su espada de acero toledano, que no brilló porque estaba manchada de  sangre negra de las abominaciones infernales que había matado para  abrirse paso hasta el Bibliocafé.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Javier  Arnau y su cabeza clónica se miraron, asintieron y aprovecharon que  todos estaban distraídos para tomar el mismo camino que los zombis  pálidos.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Mira  lo que has hecho, has estropeado la fiesta malandrín! —exclamó el  Maestro con el rostro congestionado por la ira y, blandiendo su báculo  de madera de arciano de Invernalia, añadió—: ¡Te desafío a un duelo  mágico! &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Acepto el reto, criatura del averno! —rugió Solomon Kane esgrimiendo su bastón.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Estafermo derrengado, cobarde de la pradera! —atacó el Maestro con un hechizo sencillo, para tantear a su enemigo.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Bastardo de una meretriz y un energúmeno cafre poseído por el mismísimo Belcebú! —respondió Kane pagado de sí mismo.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Bellaco pisaverde, e&lt;span class=&quot;st&quot;&gt;res &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-style: normal;&quot;&gt;más tonto que&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class=&quot;st&quot;&gt; Pichote, que echó una carrera solo y llegó el segundo&lt;/span&gt;! —contraatacó Grumm con un ensalmo más poderoso.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Petimetre mal parido, eres más malo que Caín! —se defendió Kane.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Bosta de vaca mediocre, eres más feo que pegarle a un padre con un calcetín sudado! —aulló Grumm.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Necio charlatán, como mago eres más flojo que un puñado de pelusa! —gritó el puritano.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Chiquilicuatre,  eres más bobo que Abundio, que se cayó de espaldas y se rompió la  nariz! —dijo Grumm y lanzó una carcajada llena de ironía y mala baba.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Canalla hijo de mil putas, eres más feo que mandar a tu abuela a por heroína! —conjuró Kane.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Pelanas calandraco, eres tan necio que te vas a la vendimia y te llevas uvas de postre!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Cenutrio don nadie, eres más idiota que el que asó la manteca!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Mentecato zascandil, eres más inútil que la primera rebanada de pan Bimbo!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Mastuerzo esperpéntico, eres más guarro que un bocadillo de pelos!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Perillán mediamierda, que tienes menos futuro que el pretérito perfecto!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Mamarracho bravucón, tienes menos futuro que un artificiero manco!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Pelagatos guarripanda, eres más superfluo que el limpiaparabrisas de un submarino!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Pajarraco fariseo, tienes menos futuro que un francotirador ciego! &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Pazguato botarate, te repites más que un yogur de ajo!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Mentecato zarrapastroso, eres más tonto que tunear el camión de la basura!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Zote esgarramantas, eres más necio que los pelos del culo, que ven la mierda pasar y no se apartan!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Mameluco fanfarrón, eres más&amp;nbsp;pesado que un yogur de morcilla!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Gaznápiro malandrín, eres más feo que un tiro de mierda!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Zoquete pimplón, tu madre era más puta que las gallinas que aprendieron a nadar para follarse a los patos!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Los  contendientes cesaron de pronto en su intercambio de conjuros y  hechizos, quizás por falta de aliento, quizás por falta de inspiración.  Los espectadores continuaron expectantes. Esperaban un empate y que  hubiese que dirimir el combate con un duelo de escupitajos, que siempre  resultaba divertido.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;A  varios kilómetros de allí, justo bajo el inacabado nuevo estadio de  fútbol, entró en erupción un volcán, que redujo las ruinosas obras a  lava y cenizas en pocos segundos. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Mientras  tanto, sobre el Bibliocafé la tormenta comenzó a disiparse. Tímidos  rayos de sol atravesaron las nubes grises, tiñendo el paisaje urbano de  pálidos colores.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡No  hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni vieja que no se pea! —dijo  el Sochantre Ortuño rompiendo el silencio y la expectación. Todos lo  miraron estupefactos, pensando que se había vuelto orate—. ¿Qué pasa? Es  un dicho de mi abuela. ¿No lo habíais escuchado nunca? ¡Si es que sois  una panda de indoctos iletrados poseídos por la estulticia! ¡Las  prácticas onánicas han convertido vuestras menguadas neuronas en  gelatina de fresa!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Pero  el Maestro, que no había perdido la concentración, encaró de nuevo al  puritano y atacó con renovados ímpetus y nueva inspiración:&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Acémila gilipollas, eres más tonto que Pichote, que vendió la moto para comprar gasolina!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Perro lamecoños, eres más soso que un bocadillo de cemento! —respondió Kane precipitadamente.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Gañán tontolaba, eres más ridículo que un ataúd con pegatinas!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Zopenco mezquino, estas más perdido que un pato en un garaje!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Bellaco soplagaitas, eres más simple que el mecanismo de un botijo!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Zafio mendrugo, eres más feo que un seiscientos descapotable!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—…&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;En ese momento una ronca carcajada interrumpió el duelo una vez más.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;En  la puerta había dos nuevos visitantes. Un enorme y feroz guerrero  bárbaro vestido de pieles, que blandía un hacha de doble filo de aspecto  tan peligroso como su propietario, y un enano rubio, con un ojo negro y  otro azul y una horrenda cicatriz que le cruzaba la cara sobre la  nariz, la cual, reducida a un feo muñón, casi brillaba por su ausencia.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Vaya,  vaya, vaya! ¿Qué tenemos aquí? ¿Me engañan mis bellos ojos o esto es un  concurso para ver quién la tiene más larga? —dijo el enano y ordenó al  corpulento bárbaro que lo acompañaba—: ¡Shagga, hijo de Dolf, córtales  la virilidad y échasela de comer a las cabras!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—Aquí no haber cabras, Mediohombre —dijo el jefe de los Cuervos de Piedra con evidente desprecio.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Qué se le va a hacer! —exclamó el enano resignado. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Enano  felón poseído por el demonio, largaos con esa criatura malévola que os  acompaña! —exclamó Solomon Kane, echando a los recién llegados una  mirada siniestra capaz de envenenar pozos y dejar estériles a las  mujeres—. ¡Nadie os ha dado vela en este entierro!&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Eso, eso, eso! —gritaron los presentes, ávidos por ver cómo terminaba el duelo.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Tyrion  Lannister! —exclamó el Maestro Grumm, con los ojos grandes como huevos  cocidos—. ¡Si vienes a buscar bronca la has encontrado! —añadió  desafiante—. En cuanto acabe con este puritano estreñido te voy a…&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡No,  por favor, más bronca no! —gritó José Luís, harto de ver rodar por el  suelo el mobiliario de su local—. ¡Vuestra vesania me va a llevar a la  ruina! &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Todos miraron sorprendidos al Custos Vini, que siempre había sido discreto y silencioso.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—Tranquilo  tabernero —dijo el enano con una sonrisa de suficiencia que en su  rostro deforme se convirtió en una mueca horrible que hubiese avinagrado  el vinagre—, sólo vengo a cobrar el penique del enano, luego podréis  proseguir vuestros juegos y fornicios.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Esto  no es un prostíbulo, ni una taberna, maldito enano chupasangre! ¡Esto  es el famoso Bibliocafé, el Emporio de la Literatura! ¿Acaso no ves los  libros? —dijo José Luís señalando las estanterías vacías. Todos los  libros yacían desparramados por el suelo en confusa amalgama.  Empalideció más todavía, con lo que comenzó a parecerse a uno de los  zombis rarunos del Abad Garduño.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Hermano  Custos Vini tranquilizaos, por favor! —dijo el hermano Joe A., su  acompañante Tom Z. asintió—. Y servidnos otro Jack Daniel’s, si os  place.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Pues  no me place, hatajo de perturbados! —exclamó José Luis al tiempo que  saltaba sobre el mostrador con sorprendente agilidad, luego elevó los  brazos en un gesto histriónico y clamó con voz cavernosa—: ¡Invoco a  Nyarlathotep, el Caos Reptante! ¡Invoco a Cthulhu y a Shub-Niggurath con  sus Diez Mil Vástagos! ¡Invoco a Azathoth y a sus huestes! ¡Que el gran  foso del Tártaro se abra bajo vuestros pies y os arrastre al flamígero  río Piriflegetonte! &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Dicho  y hecho. La tierra tembló. El edificio se sacudió como un flan de  hormigón. Cayeron cascotes y todos corrieron a ponerse a salvo bajo las  mesas. En el suelo se abrió un abismo tenebroso, que partió por la mitad  el &lt;a href=&quot;http://www.bibliocafe.es/&quot;&gt;Bibliocafé&lt;/a&gt;, del que  emergieron ardientes vapores sulfúricos que brillaban como fuegos  fatuos. La grieta fue avanzando hasta que alcanzó el mostrador, que se  partió en dos. José Luis se tambaleó, perdió el equilibrio y cayó a la  siniestra hendidura gritando:&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡¡¡Nooooooooooooooooooooo…!!!  —gritó, y gritó, y gritó durante una eternidad mientras se precipitaba  por aquella interminable sima rodeado de fantasmales garras que  intentaban desgarrar sus carnes. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡¡¡…nooooooooooooooooooooo…!!!  —continuó su alarido, que reverberaba en las paredes de roca negra, que  pasaban a una velocidad terroríficamente lenta a su alrededor.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡¡¡…nooooooooooooooooooooo…!!! ¡¡¡Uf!!! —aulló hasta que su cuerpo se estrelló contra el suelo. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Si  no se hubiese quedado sin respiración por el golpe, habría soltado una  maldición gitana, en cambio, permaneció inmóvil esperando ser devorado  por las llamas del rio flamígero o descuartizado por las espantosas  criaturas que lo habían acompañado en su caída. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Recuperó  el resuello y jadeó sudoroso, con el corazón galopando en su pecho como  una manada de mamuts en estampida. Como no pasó nada durante un tiempo  razonable, abrió los ojos, desorientado. Se incorporó. Para su sorpresa y  gran alivio, se hallaba en el salón de su casa. Todo indicaba que, tras  quedarse dormido en el sofá, había tenido una pesadilla y se había  caído al suelo.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—Una pesadilla —murmuró mientras se incorporaba—, sólo ha sido una pesadilla. Todo está bien. Nadie ha destruido el &lt;a href=&quot;http://www.bibliocafe.es/&quot;&gt;Bibliocafé &lt;/a&gt;—respiró hondo, muy aliviado—. Las siestas después de la paella del domingo son horrendas —se dijo. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;Se puso en pie. Su mirada se posó sobre un estante donde estaban los libros que había leído durante las últimas semanas: &lt;i&gt;Noches de sal, Tom Z Stone, Y pese a todo&lt;/i&gt;…, &amp;nbsp;&lt;i&gt;Canción de Hielo y Fuego&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Zombimaquia…&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Qué  paella ni qué niño muerto! —exclamó airado señalando los volúmenes que  parecían burlarse de él desde la librería—. ¡Ellos tienen la culpa! ¡No  volveré a leer ninguno de los libros que me recomienden esa pandilla de  locos desquiciados de la Kedada! —y se marchó a ver si el &lt;a href=&quot;http://www.bibliocafe.es/&quot;&gt;Bibliocafé&lt;/a&gt; todavía seguía en su sitio.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;b&gt;EPÍLOGO&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;i&gt;En algún lugar situado entre la fantasía y la realidad…&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Una  figura con dos cabezas corría por el infinito mar de hierba dothraki.  Un dragón negro sobre el que cabalgaba una mujer rubia vestida con unas  escuetas ropas de cuero, volaba en trayectoria de intercepción. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Te dije que por allí no se iba al Cien Montaditos! —le gritaba jadeante una cabeza a la otra.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Oye, pues esa tía está muy buenorra! —chilló la otra.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡Calla y corre, que ese bicho nos quiere asar! —replicó la primera.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;—¡&lt;i&gt;Valar morghulis&lt;/i&gt;! —gritó la rubia blandiendo sobre su cabeza un &lt;i&gt;arakh&lt;/i&gt; de aspecto terrorífico. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;El  dragón exhaló un chorro de fuego, que a punto estuvo de chamuscar al  ser bicéfalo, que aceleró su carrera y batió, sin saberlo, tres récords  olímpicos.&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;b&gt;FIN&lt;/b&gt; (o quizá no)&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align=&quot;center&quot; class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;b&gt;Nota del autor: &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Pido disculpas a José Luis, el propietario del &lt;a href=&quot;http://www.bibliocafe.es/&quot;&gt;Bibliocafé&lt;/a&gt;,  por el destrozo que hicieron los personajes en su local. Por suerte los  auténticos somos más respetuosos con la propiedad ajena. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;En este relato ningún clon, zombi, caballo, dragón o futbolista recibió daño alguno. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;hr align=&quot;left&quot; size=&quot;1&quot; width=&quot;33%&quot; /&gt;&lt;div id=&quot;edn1&quot;&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3226580239920792848&amp;amp;postID=5291292635069515150&quot; name=&quot;_edn1&quot; title=&quot;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 10pt;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 10pt;&quot;&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 10pt;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot; style=&quot;font-size: 10pt;&quot;&gt;El &lt;b&gt;custos vini&lt;/b&gt;, que depende del &lt;b&gt;cillerero&lt;/b&gt; está encargado de guardar el vino.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id=&quot;edn2&quot;&gt;&lt;div class=&quot;MsoEndnoteText&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3226580239920792848&amp;amp;postID=5291292635069515150&quot; name=&quot;_edn2&quot; title=&quot;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 10pt;&quot;&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot;&gt;El &lt;b&gt;sochantre&lt;/b&gt; es el gran maestro de ceremonias de la liturgia. Estaba al cuidado de  los libros que contienen los textos: evangeliarios, epistolarios,  leccionarios, salterios y en general de toda la biblioteca. También de  lo que debe ser leído en cada oficio, y ejerce además de escribano y  bibliotecario. Por su erudición solía ser elegido entre los &lt;b&gt;nutriti&lt;/b&gt;, es decir, los monjes educados desde la infancia en el monasterio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id=&quot;edn3&quot;&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3226580239920792848&amp;amp;postID=5291292635069515150&quot; name=&quot;_edn3&quot; title=&quot;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 10pt;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 10pt;&quot;&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 10pt;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot; style=&quot;font-size: 10pt;&quot;&gt;En el &lt;i&gt;escalón inferior&lt;/i&gt; de un monasterio encontramos a los &lt;b&gt;novicios&lt;/b&gt; (por regla general mayores de dieciecisiete años) y los &quot;&lt;b&gt;oblatos&lt;/b&gt;&quot;,  son niños que han sido enviados por sus padres al monasterio y que en  teoría estaban formalmente comprometidos para la vida del monacato. Los  padres del oblato, también aportaban una dote al monasterio. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id=&quot;edn4&quot;&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3226580239920792848&amp;amp;postID=5291292635069515150&quot; name=&quot;_edn4&quot; title=&quot;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 10pt;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 10pt;&quot;&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 10pt;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot; style=&quot;font-size: 10pt;&quot;&gt;El &lt;b&gt;cillerero&lt;/b&gt; tiene encomendado el abastecimiento de víveres al monasterio. Con sus  ayudantes dirige el servicio durante la comida y se encarga de los  huéspedes. En las cocina es ayudado por un&lt;b&gt; subcillerero&lt;/b&gt;, cuya función consiste en dirigir el trabajo de los cuatro ó seis monjes que por turnos semanales deben realizar este quehacer.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id=&quot;edn5&quot;&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3226580239920792848&amp;amp;postID=5291292635069515150&quot; name=&quot;_edn5&quot; title=&quot;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 10pt;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 10pt;&quot;&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 10pt;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot; style=&quot;font-size: 10pt;&quot;&gt;El &lt;b&gt;monje condestable&lt;/b&gt; estaba &lt;u&gt;encargado de los establos&lt;/u&gt;, y también dependía del cillerero. Otro monje se encargaba del jardín y huerto, que debían de abastecer al convento.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id=&quot;edn6&quot;&gt;&lt;div class=&quot;MsoEndnoteText&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3226580239920792848&amp;amp;postID=5291292635069515150&quot; name=&quot;_edn6&quot; title=&quot;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 10pt;&quot;&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;Cólico Miserere&lt;/b&gt;:  Oclusión intestinal aguda, por causas diferentes, que determina un  estado gravísimo cuyo síntoma más característico es el vómito de los  excrementos.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id=&quot;edn7&quot;&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3226580239920792848&amp;amp;postID=5291292635069515150&quot; name=&quot;_edn7&quot; title=&quot;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 10pt;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 10pt;&quot;&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 10pt;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;span lang=&quot;ES-TRAD&quot; style=&quot;font-size: 10pt;&quot;&gt;El &lt;b&gt;refitolero era el ayudante del cillerero&lt;/b&gt; que se encargaba del servicio del refectorio. Estaba asistido por tres  monjes encargados de colocar los manteles sobre la mesa y poner los  cuchillos y los panes en el lugar correspondiente. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id=&quot;edn8&quot;&gt;&lt;div class=&quot;MsoEndnoteText&quot; style=&quot;text-align: justify; text-indent: 35.45pt;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=3226580239920792848&amp;amp;postID=5291292635069515150&quot; name=&quot;_edn8&quot; title=&quot;&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span class=&quot;MsoEndnoteReference&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; font-size: 10pt;&quot;&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;Puritano&lt;/b&gt;: I&lt;span class=&quot;eacep1&quot;&gt;ndividuo de un grupo reformista, inicialmente religioso, formado en Inglaterra en el siglo &lt;span style=&quot;text-transform: uppercase;&quot;&gt;XVI&lt;/span&gt;, que propugnaba purificar la Iglesia anglicana oficial de las adherencias recibidas del catolicismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2014/03/los-diurnos-recordando-el-bibliocafe.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-6598667719672810248</guid><pubDate>Wed, 25 Dec 2013 13:06:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-12-25T14:06:19.544+01:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Historias Reales</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Relatos</category><title>UN COCODRILO CAMBIÓ MI VIDA </title><description>&lt;h2 style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;b&gt;UN COCODRILO CAMBIÓ MI VIDA&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/h2&gt;&lt;h2 style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;José Vicente Ortuño&lt;/i&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/h2&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;Cuando yo era niño no venía Papá Noel a traer regalos el día de Navidad, lo hacían los Reyes Magos de Oriente el 6 de enero. Así los niños pasábamos las vacaciones de Navidad esperando ansiosos para disfrutar de los regalos durante un día y regresar al colegio al siguiente. Pero para mí eso no era lo peor. Lo que odiaba de verdad era que, tras la larga espera, los Reyes Magos jamás me traían lo que les pedía en mis cartas:&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;&lt;i&gt;Queridos Reyes Magos, como este año me he portado bien, querría que me trajeseis un rifle Winchester como el que usan en la serie Bonanza.&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;Y los muy cabrones me traían una triste escopeta de plástico que disparaba un tapón de corcho atado a un hilo. Al año siguiente repetía mi petición. Y me traían un camión de lata. Así año tras año. Hasta que un día se pasaron de la raya.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;Aquel año mi hermano mayor, que ni siquiera les escribía una carta, le trajeron una carabina de aire comprimido. No era un Winchester pero era un rifle “de verdad”. Al verlo busqué por todas partes uno igual para mí. Pero no lo encontré.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;—¡Mamá, ¿qué me han traído los Reyes? —pregunté excitado, pensando que quizás lo habían escondido para sorprenderme.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;Pero mi madre me señaló algo que no había visto, o no había querido ver. Allí, triste y solitario, se encontraba el juguete más feo que he visto en mi vida. ¡Un cocodrilo de cuerda! Sí, un puto cocodrilo. Mitad de lata, mitad de plástico, con una horrible cola plana de goma verde. Al darle cuerda renqueaba patético abriendo y cerrando la boca.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://1.bp.blogspot.com/-3XItgiuiWK8/UrrWt_DftRI/AAAAAAAAKA4/5224tz0uhhM/s1600/Cocodrilo+de+Cuerda+01.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img alt=&quot;Imágenes de un cocodrilo como el mío encontradas en http://www.todocoleccion.net&quot; border=&quot;0&quot; height=&quot;320&quot; src=&quot;http://1.bp.blogspot.com/-3XItgiuiWK8/UrrWt_DftRI/AAAAAAAAKA4/5224tz0uhhM/s320/Cocodrilo+de+Cuerda+01.jpg&quot; title=&quot;&quot; width=&quot;240&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://1.bp.blogspot.com/-EAqd4HoFaqQ/UrrWt3T3T3I/AAAAAAAAKA0/eU4-iTW2k8Q/s1600/Cocodrilo+de+Cuerda+02.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img alt=&quot;Imágenes de un cocodrilo como el mío encontradas en http://www.todocoleccion.net&quot; border=&quot;0&quot; height=&quot;240&quot; src=&quot;http://1.bp.blogspot.com/-EAqd4HoFaqQ/UrrWt3T3T3I/AAAAAAAAKA0/eU4-iTW2k8Q/s320/Cocodrilo+de+Cuerda+02.jpg&quot; title=&quot;&quot; width=&quot;320&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://3.bp.blogspot.com/-s2dq43a8Eik/UrrWt7tcfAI/AAAAAAAAKA8/Jm_4UrNMJbs/s1600/Cocodrilo+de+Cuerda+03.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img alt=&quot;Imágenes de un cocodrilo como el mío encontradas en http://www.todocoleccion.net&quot; border=&quot;0&quot; height=&quot;240&quot; src=&quot;http://3.bp.blogspot.com/-s2dq43a8Eik/UrrWt7tcfAI/AAAAAAAAKA8/Jm_4UrNMJbs/s320/Cocodrilo+de+Cuerda+03.jpg&quot; title=&quot;&quot; width=&quot;320&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://3.bp.blogspot.com/-utVt2bqCneg/UrrWuWA6aoI/AAAAAAAAKBM/bMZNAIXVgAk/s1600/Cocodrilo+de+Cuerda+04.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img alt=&quot;Imágenes de un cocodrilo como el mío encontradas en http://www.todocoleccion.net&quot; border=&quot;0&quot; height=&quot;240&quot; src=&quot;http://3.bp.blogspot.com/-utVt2bqCneg/UrrWuWA6aoI/AAAAAAAAKBM/bMZNAIXVgAk/s320/Cocodrilo+de+Cuerda+04.jpg&quot; title=&quot;&quot; width=&quot;320&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;Mi infantil inocencia no comprendía cómo había sido merecedor de semejante “regalo”. ¿Es que en vuestros almacenes no había otra cosa más cutre? ¿Es que no me había portado bien? ¡Si el maestro no me había pegado ni una sola vez en todo el curso! ¿Acaso había yo asesinado a alguien para merecer ese castigo? ¿Quizás con su magia habían visto que en el futuro yo iba a ser un dictador sangriento que comería niños? La cabeza me daba vueltas mientras miraba aquel espantoso juguete.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;Entonces un engranaje giró en mi mente, una pieza encajó con otra y comencé a escuchar una canción que jamás había oído, al tiempo que veía pasar ante mis ojos visiones de guillotinas cortando cabezas coronadas.   Sí, ese fue el momento, allá por los tempranos años sesenta del siglo XX, cuando dejé de creer en los monarcas, magos o no, y me hice republicano.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;Imágenes de un cocodrilo como el mío encontradas en &lt;a href=&quot;http://www.todocoleccion.net/&quot;&gt;http://www.todocoleccion.net&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2013/12/un-cocodrilo-cambio-mi-vida.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/-3XItgiuiWK8/UrrWt_DftRI/AAAAAAAAKA4/5224tz0uhhM/s72-c/Cocodrilo+de+Cuerda+01.jpg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-294760854798463843</guid><pubDate>Sun, 15 Dec 2013 19:23:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-12-15T20:23:28.004+01:00</atom:updated><title>La Kedada Valenciana celebra la Navidad 2013</title><description>&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://2.bp.blogspot.com/-XSJQZyq_88M/Uq3_SU3frbI/AAAAAAAAJ74/0igZ8fjg2P4/s1600/COMIDA+NAVIDAD+2013.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; height=&quot;228&quot; src=&quot;http://2.bp.blogspot.com/-XSJQZyq_88M/Uq3_SU3frbI/AAAAAAAAJ74/0igZ8fjg2P4/s400/COMIDA+NAVIDAD+2013.jpg&quot; width=&quot;400&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;Puedes apuntarte en:&amp;nbsp; &lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;https://www.facebook.com/groups/244046825760188/&quot;&gt;https://www.facebook.com/groups/244046825760188/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;Estaremos todos, es decir, que si no vienes no existes.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;--- &lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;style&gt;-&lt;/style&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;style&gt; &lt;/style&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;style&gt;&lt;!--  /* Font Definitions */ @font-face  {font-family:Wingdings; 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style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://2.bp.blogspot.com/-8x1bxwETPI0/UlUZQB0qRZI/AAAAAAAAIR4/7Gs33mzEIVE/s1600/SCR00195.jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; src=&quot;http://2.bp.blogspot.com/-8x1bxwETPI0/UlUZQB0qRZI/AAAAAAAAIR4/7Gs33mzEIVE/s320/SCR00195.jpg&quot; height=&quot;320&quot; width=&quot;221&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;Brotes verdes al final del túnel&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;José Vicente Ortuño&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt; &lt;w:WordDocument&gt;  &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;  &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;  &lt;w:TrackMoves/&gt;  &lt;w:TrackFormatting/&gt;  &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;  &lt;w:PunctuationKerning/&gt;  &lt;w:ValidateAgainstSchemas/&gt;  &lt;w:SaveIfXMLInvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;  &lt;w:IgnoreMixedContent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt; 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En el horizonte una multitud de banqueros, políticos y otros parásitos sociales celebraban una bacanal desenfrenada. Ebrios de dinero y poder, banqueros y empresarios azotaban obreros y sodomizaban parados. Políticos desalmados arrojaban jubilados a un abismo sin fondo. Obispos pederastas violaban niños pobres alrededor el trono de un Papa hipócrita. Un Soberano inviolable e irresponsable, rodeado de familiares parásitos y cortesanos babeantes, reía mientras contaba sacos de dinero. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Eran muchos. Demasiados. &lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Agarré con fuerza el hacha con las dos manos y avancé hacia ellos. &lt;/div&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt; &lt;w:LatentStyles DefLockedState=&quot;false&quot; DefUnhideWhenUsed=&quot;true&quot;   DefSemiHidden=&quot;true&quot; DefQFormat=&quot;false&quot; DefPriority=&quot;99&quot;   LatentStyleCount=&quot;267&quot;&gt;  &lt;w:LsdException Locked=&quot;false&quot; Priority=&quot;0&quot; SemiHidden=&quot;false&quot;    UnhideWhenUsed=&quot;false&quot; QFormat=&quot;true&quot; Name=&quot;Normal&quot;/&gt;  &lt;w:LsdException Locked=&quot;false&quot; Priority=&quot;9&quot; SemiHidden=&quot;false&quot;    UnhideWhenUsed=&quot;false&quot; QFormat=&quot;true&quot; Name=&quot;heading 1&quot;/&gt;  &lt;w:LsdException Locked=&quot;false&quot; Priority=&quot;9&quot; QFormat=&quot;true&quot; Name=&quot;heading 2&quot;/&gt;  &lt;w:LsdException Locked=&quot;false&quot; Priority=&quot;9&quot; 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style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://4.bp.blogspot.com/-zi97BdAXbKI/Ua8Mn9WON6I/AAAAAAAAEKE/0SCUHKk_O5w/s640/Creepy+1920s+Photos+of+The+Boogeyman+(8).jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; height=&quot;200&quot; src=&quot;http://4.bp.blogspot.com/-zi97BdAXbKI/Ua8Mn9WON6I/AAAAAAAAEKE/0SCUHKk_O5w/s200/Creepy+1920s+Photos+of+The+Boogeyman+(8).jpg&quot; width=&quot;194&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Antes de hacer la ronda aquella noche, David decidió pasar por casa del niño llamado Kevin Jesús —pensó que debería de haberles arrancado el hígado a sus padres por ponerle un nombre tan estúpido— quería comprobar que todos cumplían lo pactado.&lt;br /&gt;En cuanto atravesó la puerta el gato salió a su encuentro y se restregó en sus piernas. Le gustaba aquel animal. No era el típico gato doméstico mimado y acicalado como una diva de Hollywood, sino un gato callejero negro como la noche, aunque con una mancha blanca en la punta de la cola.&lt;br /&gt;El niño llamado Kevin estaba dormido y el ordenador totalmente frío, señal de que no lo había utilizado recientemente. Los padres, sentados en el sofá del salón, veían la televisión. Ella estaba echada con la cabeza apoyada en el regazo de él, que jugueteaba con un mechón del cabello de su esposa. Parecían bien avenidos y enamorados. Ese era el ambiente que necesitaba el niño. Salió en busca de una nueva presa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al entrar en la casa, además de a mocoso despierto, olía a zapatilla rancia y eso quería decir que había un indeseable en el cuarto.&lt;br /&gt;—¡Oye tú, deja al mocoso, que es mío! —dijo el Monstruo-Bajo-la-Cama. Sólo asomaban un par de garras de aspecto terrorífico, pero Dav conocía el verdadero aspecto del Monstruo. No era tan feroz como se podía imaginar, ya que su único trabajo era asustar a los niños asomando las garras y de vez en cuando el hocico. El resto de la bestia tenía un aspecto indefinido. Era una criatura imaginada por los terrores nocturnos infantiles y muy raras veces un niño imaginaba más allá de las garras y el hocico. En cierta ocasión, siendo David todavía aprendiz, el viejo Max se había enfrentado a uno de aquellos monstruos, una criatura especialmente perversa, creada por un niño que no había duda de que en un futuro sería un escritor de novelas de terror de mucho éxito.&lt;br /&gt;—Finge estar dormido —dijo Dav tras olfatear al presunto durmiente—. Si no duerme es de mi competencia.&lt;br /&gt;—Pero la mía es mantenerlo despierto… ¡y aterrorizado!&lt;br /&gt;—Tienes razón. Tendremos que dirimir el asunto en la forma habitual.&lt;br /&gt;—¿Lucha a muerte? ¡Jo, eso no, que seguro que ganas tú, que eres más grande!&lt;br /&gt;—Vale, ¿cómo lo hacemos?&lt;br /&gt;—¿Qué tal Piedra, Papel y Tijeras?&lt;br /&gt;—Bien, al que gane dos de tres.&lt;br /&gt;La primera ronda la ganó Dav. La segunda Ronnie el Monstruo. La tercera Dav de nuevo.&lt;br /&gt;—Gané, me llevo al niño —dijo Dav abriendo el saco.&lt;br /&gt;—Jo, no me fastidies, si te llevas al mocoso me quedo sin trabajo —se quejó el monstruo—. ¡Porfa, porfa, porfa, no te lo lleves! ¡Seguro que puedes encontrar otro, no te lleves éste, por fa... vooorrr! —lloriqueó asomando la cabeza y mirando a David con ojos tristones. No hay nada tan patético como un Monstruo-Bajo-la-Cama suplicando.&lt;br /&gt;David estuvo a punto de compadecerse, pero él era un Hombre del Saco diplomado con el corazón duro como la roca. Inconmovible iba a responder agarrando al niño y echándolo al saco, cuando se dio cuenta de que el infante estaba roncando a pierna suelta.&lt;br /&gt;—¡Vaya, se ha dormido! —exclamó Dav cabreado. Los Hombres del Saco son temibles cuando están de buen humor, aunque en apariencia estén serios, pero cuando se enfadan pueden ser realmente terroríficos—. ¡Sabandija rastrera, me has hecho perder el tiempo con tus juegos! —lanzó un puntapié al hocico del Monstruo-bajo-la-cama, pero éste fue más rápido y se escondió lloriqueando.&lt;br /&gt;David arropó al niño y abandonó la casa atravesando puertas, paredes y muebles. Estaba de muy mal humor. Casi amanecía y si volvía con el saco vacío otra vez, se llevaría una bronca por parte del Jefe de Abductores, y eso era lo último que necesitaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Continuará... &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2013/10/historias-del-hombre-del-saco-4.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/-zi97BdAXbKI/Ua8Mn9WON6I/AAAAAAAAEKE/0SCUHKk_O5w/s72-c/Creepy+1920s+Photos+of+The+Boogeyman+(8).jpg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-4391099412536479077</guid><pubDate>Sat, 28 Sep 2013 07:31:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-11-01T11:50:17.777+01:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">HOMBRE DEL SACO</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Relatos</category><title>HISTORIAS DEL HOMBRE DEL SACO 3</title><description>HISTORIAS DEL HOMBRE DEL SACO 3&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;Niño despierto, padres ausentes&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;José Vicente Ortuño &lt;/i&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://4.bp.blogspot.com/-FIGm4W-Xmlg/Ua8Mm-9fmLI/AAAAAAAAEJs/uryiGwhdCCU/s640/Creepy+1920s+Photos+of+The+Boogeyman+(5).jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; height=&quot;190&quot; src=&quot;http://4.bp.blogspot.com/-FIGm4W-Xmlg/Ua8Mm-9fmLI/AAAAAAAAEJs/uryiGwhdCCU/s200/Creepy+1920s+Photos+of+The+Boogeyman+(5).jpg&quot; width=&quot;200&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;David, el joven Hombre del Saco, entró en una casa siguiendo el rastro de un niño insomne. El dormitorio de los adultos estaba vacío y la cama sin deshacer. ¿Por qué habían dejado solo a un niño?  El pequeño estaba en su cuarto. La atravesó la puerta como un fantasma. Un truco sencillo, cuando se sabe cómo hacerlo.  Ante la pantalla de un ordenador había un niño de diez años, que parecía muy ocupado. &lt;br /&gt;Se acercó. En cuatro pasos no podía andar lento, pesado, cansino, pero hizo lo que pudo. Arrastraba el saco, porque sabía que su áspero roce con el suelo provocaba estremecimientos de miedo. Sin embargo, el niño continuaba absorto en su videojuego y no había oído sus pasos. Pero de repente el niño se volvió, dio un salto y se refugió en un rincón. &lt;br /&gt;—Qui… quién eres tú —dijo con voz temblorosa. &lt;br /&gt;—&lt;b&gt;Soy el Hombre del Saco&lt;/b&gt; —dijo David utilizando su tono de voz más desagradable, el que recordaba una roca arrastrándose por suelo arenoso en medio de un tornado: &lt;br /&gt;—¡Tú no existes! —dijo el niño desafiante. &lt;br /&gt;—&lt;b&gt;¡Mírame!&lt;/b&gt; —replicó David irguiéndose— &lt;b&gt;¿Aún crees que no existo?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt; —¿Cómo has entrado?&lt;br /&gt; —&lt;b&gt;Puedo atravesar las paredes. &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;—¿Me vas a comer? &lt;br /&gt;—&lt;b&gt;Depende&lt;/b&gt; —dijo pensándolo un instante. &lt;br /&gt;—¿Qué tengo que hacer para que no me comas? &lt;br /&gt;—&lt;b&gt;Deberías de estar durmiendo. &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;—Sí, lo sé, pero… —señaló el ordenador. &lt;br /&gt;—&lt;b&gt;¿Dónde están tus padres?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt; —Se han ido a cenar con sus amigos. &lt;br /&gt;—&lt;b&gt;¿Cuándo regresarán? &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;—No sé, siempre vuelven al amanecer. Vienen borrachos. Lo sé porque se mueren de risa cuando entran en su dormitorio. Luego duermen hasta muy tarde y se levantan de muy mala leche. &lt;br /&gt;—Comprendo —dijo David dejando su voz siniestra—. ¿Y quién te cuida a ti?&lt;br /&gt; —Nadie. Antes venía una chica, pero ahora dicen que ya soy mayor para quedarme solo. ¿Oye, me vas a comer o no?&lt;br /&gt; El niño, impresionado por la siniestra figura de David, mantenía el rostro agachado mirándose los pies, aunque, de tanto en tanto, le echaba miradas de reojo.&lt;br /&gt;—Me lo estoy pensando —respondió David. &lt;br /&gt;¡Comérselo, qué idea tan ridícula! El niño no dormía, pero no era su culpa si sus padres no lo cuidaban. Le daba pena. Claro que él podría echarle una mano. &lt;br /&gt;—He pensado que tú y yo podemos hacer un trato —dijo sentándose en la silla del chaval. &lt;br /&gt;—¿No me vas a comer? —volvió a preguntar el muchacho.&lt;br /&gt; —De momento no. Si en adelante te vas a dormir a las nueve y usas el ordenador sólo hayas terminado los deberes. &lt;br /&gt;—Pero… &lt;br /&gt;—No hay peros. Te prometo que volveré. No sabrás cuándo. Ten en cuenta que puedo visitarte sin que me veas. Mírame —David se hizo invisible. El niño reculó asustado y dio un salto hacia atrás cuando el Hombre del Saco volvió a aparecer—. ¿Te das cuenta?&lt;br /&gt; El crío asintió. &lt;br /&gt;—Si vengo y no estás dormido… —levantó el talego que tenía en la mano. &lt;br /&gt;—Vale, Hombre del Saco. Te prometo que lo haré. &lt;br /&gt;—Bien, apaga el ordenador y vete a la cama. &lt;br /&gt;El niño obedeció. David lo arropó con cuidado, apagó la luz, abrió la puerta y se volvió hacia el pequeño. &lt;br /&gt;—Estaré aquí hasta que vengan tus padres. Una cosa más: ¡No le cuentes a nadie que estuve aquí! Ni siquiera a tus padres. Será nuestro secreto. ¿De acuerdo?&lt;br /&gt; El niño asintió bajo el embozo de la ropa de cama.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pareja entró en la casa trastabillando. Ella llevaba los zapatos de tacón en la mano. A él le colgaba la corbata de un bolsillo. Entraron en el dormitorio, cerraron la puerta y echaron el cerrojo. ¿En esta casa todo el mundo cierra las puertas? Pensó David mientras la atravesaba. La mujer estaba intentando bajarse la cremallera del vestido. El hombre hacía esfuerzos por quitarse un zapato. &lt;br /&gt;—&lt;b&gt;¿Lo han pasado ustedes bien?&lt;/b&gt; —dijo David con la voz que sonaba como cristales rotos machacados por engranajes oxidados. &lt;br /&gt;El hombre se puso en pie tambaleándose. La mujer soltó un grito y cayó de culo sobre la cama. &lt;br /&gt;—¿Quién es usted? ¿Cómo ha entrado? ¿Qué quiere? —balbuceó el marido con un zapato en la mano. &lt;br /&gt;—&lt;b&gt;Uno: Soy el Hombre del Saco&lt;/b&gt; —dijo David mostrando el talego. &lt;br /&gt;El hombre cacareó una risa nerviosa. &lt;br /&gt;—&lt;b&gt;Dos: He atravesado la puerta. &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;El tipo miraba alrededor, quizás buscando algo con lo que defenderse.&lt;br /&gt; —&lt;b&gt;Y tres: Quiero hablar con ustedes. ¿Me escuchan con atención?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Asintieron. &lt;br /&gt;—&lt;b&gt;Muy bien. ¿Saben cuál es la misión del Hombre del Saco? &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;—¿Se… se lleva a los niños? —balbuceó el hombre. &lt;br /&gt;—¿Se va a llevar a Kevin Jesús? —preguntó la mujer. &lt;br /&gt;—&lt;b&gt;Al niño, de momento, no me lo voy a llevar. &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;La pareja pareció relajarse un poco. &lt;br /&gt;—&lt;b&gt;A quienes debería llevarme es a ustedes dos. &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;La pareja puso cara de confusión. &lt;br /&gt;—&lt;b&gt;Dejan solo a su hijo. Un niño de esa edad no debe de abandonarse a su suerte. La obligación de los padres es cuidar, alimentar, educar y jugar con sus hijos. ¡Y procurar que duerma toda la noche! &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;—¡A usted qué le importa cómo educamos a nuestro hijo! —gritó la madre con voz estridente.&lt;br /&gt; —&lt;b&gt;Me importa. Esta noche debería de habérmelo llevado, pero él no tiene la culpa de estar solo, abandonado por unos padres irresponsables, que llegan a media noche completamente borrachos. Pero en adelante van a ser responsables y van a cumplir con su obligación como padres. En caso contrario, volveré y les haré esto…&lt;/b&gt; —David alargó el brazo y lo introdujo a través de la puerta del armario ropero. Sacó un traje colgado de una percha, que arrojó al suelo ante ellos. &lt;br /&gt;—Es… es… un tru… truco —gimió el hombre. &lt;br /&gt;—&lt;b&gt;Bonito truco, ¿verdad? Pues igual puedo hacerlo en tu pecho, sacarte el corazón y comérmelo crudo. ¡¿Comprendido?! &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;—Sí… sí… señor —dijeron los dos con voz ahogada. &lt;br /&gt;—&lt;b&gt;Recuerden. ¡Volveré! &lt;/b&gt;—Dav dio media vuelta y atravesó la puerta, dejando a los padres del niño tan asustados que, sin darse cuenta, se les había pasado la borrachera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;Continuará...&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2013/09/historias-del-hombre-del-saco-3.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/-FIGm4W-Xmlg/Ua8Mm-9fmLI/AAAAAAAAEJs/uryiGwhdCCU/s72-c/Creepy+1920s+Photos+of+The+Boogeyman+(5).jpg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-15937479123983173</guid><pubDate>Thu, 12 Sep 2013 21:42:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-11-01T11:49:34.580+01:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">HOMBRE DEL SACO</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Relatos</category><title>HISTORIAS DEL HOMBRE DEL SACO 2</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;HISTORIAS DEL HOMBRE DEL SACO 2&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;b&gt;Otro niño, otro armario&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;José Vicente Ortuño &lt;/i&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://1.bp.blogspot.com/-niqCwfv3r38/Ua8Mm3r8SSI/AAAAAAAAEJo/8KAOCuNdbFE/s640/Creepy+1920s+Photos+of+The+Boogeyman+(4).jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; height=&quot;200&quot; src=&quot;http://1.bp.blogspot.com/-niqCwfv3r38/Ua8Mm3r8SSI/AAAAAAAAEJo/8KAOCuNdbFE/s200/Creepy+1920s+Photos+of+The+Boogeyman+(4).jpg&quot; width=&quot;187&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Aquella noche era especial para David. Era su centésima abducción como Hombre del Saco licenciado. Se movía por la casa en total oscuridad. Seguro de que no iba a tropezar con nada. Tenía la vista y el oído tan sensibles como los de un gato, sin embargo, para encontrar a sus víctimas se guiaba por el olfato. Allí olía a niño despierto y asustado. También percibía el aroma de una mujer, un hombre y una adolescente. No le interesaba ninguno de ellos, sólo quería al pequeño que todavía no se había dormido.&lt;br /&gt;Caminaba con pasos lentos, pesados, cansinos. Pasos que sólo podía escuchar el niño desvelado, que se escondería bajo las mantas, creyéndose a salvo de las criaturas que vagan en la noche. Quizás el truco funcionase con los engendros que vivían bajo la cama, o con los monstruos del armario. Sin embargo, contra los Hombres del Saco no había defensa.&lt;br /&gt;David todavía recordaba con claridad la noche en que el viejo Max lo abdujo. Al oír sus pasos lentos, pesados, cansinos, se había escondido en el armario. Qué ingenuo pensar que allí no podría encontrarlo. Si entonces hubiese sabido lo que sabía hoy. Pero entonces era solo un niño. Ahora era una pesadilla infantil hecha realidad.&lt;br /&gt;Su vida con Max había sido diferente que llevaba junto a su familia. Había vivido en la cueva de su maestro, de cuya limpieza y orden se tenía que encargar él. Su mentor le traía comida y le dejaba dormir en un jergón de paja, a los pies de su propio camastro. El lugar no olía bien, ya que Max aparcaba allí sus pesadas botas, de cuya limpieza también se encargaba David. &lt;br /&gt;El viejo le enseñó a ser un Hombre del Saco, que no era tan sencillo como pudiera parecer. Lo primero era caminar con pasos lentos, pesados, cansinos, que sólo escuchaban los niños. Luego la respiración, que debía ser pesada y áspera, pero sin llegar a jadear. Después a hablar con voces espeluznantes. Por último a atravesar las paredes. Aprender todo aquello le llevó años.&lt;br /&gt;Llegó a la habitación de los adultos. Dormían a pierna suelta. Él roncaba como un serrucho. Ella emitía un ridículo resoplido, que no llegaba a ronquido. Intentó recordar a sus propios padres, pero sólo recordaba el rostro de su madre. &lt;br /&gt;Cuando el viejo Max lo metió en el saco gritó llamando a su madre, pero no acudió en su ayuda. Lloró y gritó hasta el agotamiento, de forma que, cuando el viejo Max lo dejó salir, no tuvo fuerzas para resistirse y se acurrucó en un rincón, esperando a que el malvado Hombre del Saco lo devorara. Pero bajo el enorme chambergo negro de alas caídas y el pesado gabán, también negro, había un hombre que no parecía capaz de alimentarse con niños. Era alto, escuálido, casi esquelético. En su rostro enjuto destacaban unos ojos amables y una leve sonrisa compasiva, como si le apenase abducir tiernos infantes.&lt;br /&gt;David llegó al dormitorio de la chica. La puerta estaba cerrada, pero su agudo sentido del olfato captó que tenía quince años y que no hacía mucho había tenido contacto con un macho de su especie, con el que había intercambiado fluidos corporales. Sintió una punzada de celos. Una de las primeras cosas que había aprendido durante su estancia con el viejo Max, era que no había Mujeres del Saco. Al principio no le importó, pero, cuando pasaron los años y sus hormonas se despertaron, creyó que estaba enfermo. Hasta que su mentor le explicó que los Hombres del Saco eran hombres célibes, aunque entonces no terminó de comprender esa palabra, luego supo que era sinónimo de soledad. Mientras vivió como aprendiz, Max ocupó el lugar de su familia, pero cuando se graduó y le adjudicaron una cueva para él solo, comprendió cuán triste y solitaria era la vida de los Hombres del Saco.&lt;br /&gt;Continuó hacia el final del pasillo. El olor a niño era insoportable. Alargó la mano hacia el picaporte…&lt;br /&gt;Aunque podía atravesar puertas y paredes, le gustaba la sensación de girar el pomo y abrir muy lentamente, haciendo gruñir las bisagras. Giró el picaporte. Preparó el talego. Cuando se lo dieron era nuevo, pero lo había envejecido lavándolo a la piedra y arrastrándolo por el suelo para ensuciarlo. Había hecho un buen trabajo, tenía un aspecto repulsivo.&lt;br /&gt;Empujó la puerta. Una pequeña lámpara en forma de cabeza de payaso iluminaba el cuarto con luz mortecina. A David no le gustaban los payasos, eran siniestros.&lt;br /&gt;En la cama no había nadie. Venteó el aire. El niño tampoco estaba bajo el lecho. ¡Oh, estaba en el armario! A David se le hizo un nudo en el estómago. Se paró frente al armario. El olor y el sonido de la respiración del niño no dejaban lugar a dudas: estaba allí.&lt;br /&gt;Por unos instantes se encontró muchos años atrás, acurrucado en su propio armario, escuchando la respiración pesada del viejo Max. Sintió pena. Pero tenía que cumplir con su labor. Abrió las puertas del armario. El pequeño dormía plácidamente.&lt;br /&gt;Las normas de los Hombres del Saco hablaban de niños insomnes, pero no decían nada de niños que dormían en un armario. Abducirlo no tenía sentido. En fin, quizás otro día...&lt;br /&gt;Pero no podía dejarlo allí en el duro suelo. Dejó el saco en el suelo y se quitó el molesto chambergo. Hubiese preferido una gorra de béisbol o incluso una boina. El enorme y pesado sombrero, formaba parte del uniforme de Hombre del Saco desde tiempos inmemoriales, pero le parecía anacrónico.&lt;br /&gt;Se subió las mangas del gabán, metió las manos por debajo de la criatura y lo levantó con cuidado de no despertarlo. Con suavidad lo dejó en la cama y lo arropó.&lt;br /&gt;Recogió el saco y el sombrero y se marchó cerrando la puerta tras de sí. Era la primera vez que se marchaba sin abducir a un niño. En fin, aquella noche tendría que patrullar más tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Continuará...&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2013/09/historias-del-hombre-del-saco-2.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/-niqCwfv3r38/Ua8Mm3r8SSI/AAAAAAAAEJo/8KAOCuNdbFE/s72-c/Creepy+1920s+Photos+of+The+Boogeyman+(4).jpg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-2914436259293789912</guid><pubDate>Sat, 17 Aug 2013 10:10:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-11-01T11:48:44.178+01:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">HOMBRE DEL SACO</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Relatos</category><title>HISTORIAS DEL HOMBRE DEL SACO 1</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;HISTORIAS DEL HOMBRE DEL SACO 1 &lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;David: El niño en el armario&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;José Vicente Ortuño &lt;/i&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://2.bp.blogspot.com/-S8MybY-dxlk/Ua8MmQhS07I/AAAAAAAAEJY/pZQpgxRfTzk/s640/Creepy+1920s+Photos+of+The+Boogeyman+(2).jpg&quot; imageanchor=&quot;1&quot; style=&quot;clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; height=&quot;200&quot; src=&quot;http://2.bp.blogspot.com/-S8MybY-dxlk/Ua8MmQhS07I/AAAAAAAAEJY/pZQpgxRfTzk/s200/Creepy+1920s+Photos+of+The+Boogeyman+(2).jpg&quot; width=&quot;194&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;En el reloj electrónico del salón sonó Para Elisa, de Beethoven, señal de que era medianoche, la hora en que la realidad vibra, se estremece, se retuerce y se rasga. La hora en que las criaturas que moran en los sueños atraviesan la barrera de la realidad para deambular por nuestro mundo. La hora en que seres creados en nuestras pesadillas acechan desde los rincones oscuros a los niños insomnes.&lt;br /&gt;El pequeño David estaba acurrucado en la oscuridad del armario de su cuarto. Sentía mucho miedo. Tenía los ojos cerrados con fuerza y se apretaba en el rincón intentando ocupar el menor espacio posible. No quería que nadie lo descubriese, por eso procuraba no moverse, ni hacer ruido al respirar. A pesar de la calefacción tiritaba de frío. Para que el castañeteo de los dientes no le delatara, mordía con desesperación la manga de su pijama estampado de ositos de peluche. Deseaba que todo desapareciese y que sólo existiese el oscuro interior del armario, donde creía sentirse seguro. Pero en el exterior sonaron pasos lentos, pesados, cansinos, que le indicaron que más allá de la puerta existía un terror indescriptible.&lt;br /&gt;En otras ocasiones, cuando tenía un mal sueño, era suficiente con llamar a su madre y ella venía corriendo a protegerlo y consolarlo. Aunque temía que ahora nadie vendría a calmarlo con palabras suaves, ni a arrullarlo entre sus cálidos brazos. Esta vez no era una pesadilla, lo sabía porque tenía mucho frío, el suelo estaba duro y porque había intentado despertar y no lo había conseguido.&lt;br /&gt;Unos minutos antes escuchó como el hombre del saco subía por la escalera, con pasos lentos, pesados, cansinos. Pasos fuertes y espaciados como para darle tiempo a paladear el miedo. Al escucharlo, él se había tapado con la manta, como hacía siempre que despertaba asustado por una pesadilla. Luego escuchó como el malvado hombre abría la puerta del dormitorio de su madre, primero el crujido del picaporte, luego el leve gruñido de las bisagras y después los pasos lentos, pesados, cansinos que se internaban en la habitación.&lt;br /&gt;No sabía lo que el hombre malo le podía haber hecho a su mamá, pero seguro que era algo terrible. Sus compañeros de guardería le habían contado que el Hombre del Saco hacía cosas muy malas, «cosas peores que la muerte», según la abuela de su amigo Kevin. David había visto una vez un gato muerto, tenía los ojos llenos de moscas y de la boca le colgaba la lengua ennegrecida. Suponía que estar muerto dolía y se imaginaba que algo peor debía de doler mucho más, sobre todo que le arrancasen a uno la piel para quitarle la grasa, como decían que hacía el Hombre del Saco. Por eso también lo llamaban sacamantecas.&lt;br /&gt;Cuando se dio cuenta de que un hombre malo estaba en el dormitorio de su madre, salió de la cálida protección de la ropa de cama y se escondió en el armario. Estaba seguro de que allí el hombre malo no lo encontraría. Si su madre no era capaz de encontrarlo cuando jugaban al escondite, seguro que él tampoco lo haría. Al fin y al cabo su madre era la persona mayor más lista que conocía.&lt;br /&gt;Los pasos siniestros, lentos, pesados, cansinos se aproximaron, muy despacio, por el pasillo. Parecieron detenerse en la puerta del dormitorio de David. Éste se imaginó al sacamantecas mirando por el cuarto, buscándolo. Pensó que tendría que haber apagado la lámpara de la mesilla de noche, que su madre le dejaba siempre encendida. Se encogió más en el rincón del armario. El desconocido entró en la habitación y provocó un ruido inesperado que sobresaltó al pequeño y estuvo a punto de hacerlo gritar. Algo había caído al suelo, pero se dio cuenta de que era su pelota favorita, la reconoció por el sonido que hizo al rebotar varias veces y alejarse luego rodando. Los pasos sonaron cerca del armario. Oyó una respiración pesada en el exterior, un gruñido, una tos bronca, el sonido de un roce contra la puerta, el crujido de la madera. El extraño parecía estar escuchando, para comprobar si había alguien en el interior. David aguantó la respiración y apretó los ojos todavía más. Le dolía todo el cuerpo de estar encogido. Le hubiese gustado poder desaparecer. Sabía que no tenía escapatoria. «¿Dónde está mamá?», se preguntaba.&lt;br /&gt;El picaporte comenzó a girar, con lentitud deliberada, como deleitándose en la espera y, de pronto, la puerta se abrió. David gritó y gritó hasta quedarse sin aliento, pero siguió encogido y con los ojos cerrados, esperando que sucediese algo. Notó que se había orinado, pero no le importó. Sabía que su madre le reñiría. Su madre... ¿por qué no venía ya?&lt;br /&gt;Una mano, grande y áspera como una garra de madera, lo cogió del cuello y lo levantó sin esfuerzo. David se quedó sin respiración y no pudo gritar más. Se sintió desplazado por el aire. Tras quedar un instante suspendido la presión cedió. Cayó y al golpear contra el suelo abrió los ojos. Vio el interior de un saco mugriento que se cerraba sobre él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;Continuará... &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2013/08/historias-del-hombre-del-saco-1.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/-S8MybY-dxlk/Ua8MmQhS07I/AAAAAAAAEJY/pZQpgxRfTzk/s72-c/Creepy+1920s+Photos+of+The+Boogeyman+(2).jpg" height="72" width="72"/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-6807066790711422947</guid><pubDate>Fri, 02 Aug 2013 22:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-08-03T00:00:00.800+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Relatos</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Zombis</category><title>TAUROMAQUIA ZOMBI</title><description>TAUROMAQUIA ZOMBI&lt;br /&gt;José Vicente Ortuño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;El torero-zombi salió de su tumba vestido de luces y enrollado en un capote, tal como lo habían enterrado sus devotos seguidores. En su menguado intelecto, un poco superior al que había disfrutado en vida, sólo giraba una idea: regresar a la plaza y hacer la mejor faena de su vida. &lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Aunque las calles eran un campo de batalla, llenas de cadáveres destrozados y coches en llamas, nadie lo detuvo. Entró a la plaza de toros. Las gradas, como se decía en el argot taurino, estaban llenas de zombis hasta la bandera. En el albero un toro intentaba cornear a los que se escondían tras los burladeros. A los que conseguía cornear los destripaba y pisoteaba sus restos, hasta convertirlos en pulpa que se fundía con la arena amarilla. &lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;El torero-zombi desplegó el capote, dispuesto a lucirse y matar al toro de una certera estocada. Entonces el público lo ovacionaría y le concederían las dos orejas y el rabo, tras lo cual lo sacarían a hombros por la puerta grande. &lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;El toro-zombi observó al torero y lo reconoció, era aquel humano que lo había torturado clavándole en el lomo repetidas veces unos objetos cortantes, que había provocado muchísimo dolor. Luego él había empitonado al humano y le había sacado las tripas. Había disfrutado devolviéndole el dolor que le había inflingido. Luego otro humano vestido de verde lo había matado a él con un objeto que sonaba como un trueno. Sin embargo, ahora estaba vivo, ambos estaban vivos de nuevo, y la escena parecía que iba a repetirse otra vez.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;La figura renqueante desplegó el capote y citó al toro:&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—¡Eh, toro! ¡Eh! &lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;El toro-zombi sintió el impulso irrefrenable de embestir contra aquel trapo de color rojo, pero los recuerdos de la agónica tortura que había sufrido le hicieron contenerse un instante. &lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—¡Eh, toro! ¡Eh! —repetía el torero haciendo oscilar el capote, que lo tentaba con sus movimientos hipnóticos&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;El toro-zombi embistió. Sin embargo, cuando el torero se hizo a un lado para engañarlo, no siguió la tela roja, sino que continuó derecho hacia el torero, embistió con todas sus fuerzas y le clavó un cuerno por debajo de la barbilla. El pitón le atravesó el cráneo y la montera, pero era tal la fuerza de la embestida que le arrancó la cabeza. &lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Los miles de zombis que llenaban las gradas aullaron y aplaudieron enardecidos, mientras el toro-zombi daba la vuelta al ruedo luciendo su trofeo ensartado en el asta.&lt;/div&gt;</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2013/08/tauromaquia-zombi.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-7798824678356216832</guid><pubDate>Fri, 26 Jul 2013 22:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-07-27T00:00:06.545+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Mitologías Apócrifas</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Relatos</category><title>LEYENDA DE VLAZOR</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;LEYENDA DE VLAZOR&lt;br /&gt;José Vicente Ortuño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuentan que hubo un muchacho llamado Vlazor, que deseaba convertirse en heroico guerrero y realizar grandes hazañas de las que se narran frente al fuego en las noches de invierno. Pero no era fuerte ni hábil, sino más bien canijo y torpe, pues si algo de él tenía fama era su incapacidad para lanzar una piedra con tino.&lt;br /&gt;Consciente de ello se subió a un monte cercano a su poblado y rogó al dios Krom que le concediese los dones que necesitaba. A cambio combatiría contra los seguidores de su eterno enemigo el dios Mork. Después se sentó a esperar bajo un árbol.&lt;br /&gt;Cuarenta años después Vlazor era conocido en la región como El Ermitaño Loco de la Montaña, y todavía esperaba la respuesta del dios.&lt;br /&gt;Conclusión: O Krom era duro de oído o Vlazor más tonto que los pelos del culo.&lt;/div&gt;</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2013/07/leyenda-de-vlazor.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-183528534695185607</guid><pubDate>Fri, 19 Jul 2013 22:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-07-20T00:00:02.022+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Ciencia Ficción</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Relatos</category><title>MI AGUJERO NEGRO</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;MI AGUJERO NEGRO&lt;br /&gt;José Vicente Ortuño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo un agujero negro en mi cuarto de baño. Al principio pensé que no era de mucha utilidad. Era demasiado pequeño para entrar en él y viajar al otro lado del universo. Luego descubrí que podía introducir pequeñas cosas: los pelos del peine, un tubo de dentífrico vacío, una cuchilla de afeitar… Sí, es una guarrada, pero me ahorraba bajar las bolsas de basura al contenedor. Además, me emocionaba pensar que todo eso iba a parar al otro lado del Universo.&lt;br /&gt;Pero hoy el agujero me ha devuelto las cosas que introduje y ha añadido envoltorios de caramelos, sobras de comida y peladuras de naranja. Estoy decepcionado, mi agujero negro no conduce al otro lado del Universo, sino a casa de mi vecino.&lt;/div&gt;</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2013/07/mi-agujero-negro.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-7976544044266647658</guid><pubDate>Fri, 12 Jul 2013 22:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-07-13T00:00:00.146+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Escritores</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Relatos</category><title>MARÍA Y LA NIEBLA</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;MARÍA Y LA NIEBLA&lt;br /&gt;José Vicente Ortuño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María se concentraba en escribir un microrrelato, aunque no conseguía hilvanar las ideas que tenía en mente.&lt;br /&gt;La niebla, que parecía haber invadido el mundo, se coló bajo la puerta y se extendió por el salón. Fluía en jirones espesos, como tentáculos líquidos, sorteando los muebles y rodeando la silla de María. Ésta se estremeció cuando la espesa bruma rozó sus tobillos y comenzó a reptar por sus piernas. Sin embargo, no detuvo su febril actividad, sino que, con renovada inspiración, remató el relato. Entonces cerró los ojos y respiró hondo.&lt;br /&gt;—Lo titularé “La Niebla” —dijo satisfecha.&lt;br /&gt;Abrió los ojos y miró por la ventana, en el cielo brillaba la Luna llena.&lt;/div&gt;</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2013/07/maria-y-la-niebla.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-7410382862591279458</guid><pubDate>Fri, 05 Jul 2013 22:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-07-06T00:00:02.769+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Freddie Mercury</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Queen</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Relatos</category><title>UNA ESPECIE DE MAGIA</title><description>&lt;br /&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: center;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;b&gt;UNA ESPECIE DE MAGIA&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;José Vicente Ortuño&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot; style=&quot;clear: both; text-align: center;&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://4.bp.blogspot.com/_6z7BjGCVf4g/S0ix34lyUrI/AAAAAAAAFis/gn01MtbGNME/s1600-h/freddie_mercury.jpg&quot; onblur=&quot;try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}&quot; style=&quot;margin-left: 1em; margin-right: 1em;&quot;&gt;&lt;img alt=&quot;&quot; border=&quot;2&quot; id=&quot;BLOGGER_PHOTO_ID_5424781324809556658&quot; src=&quot;http://4.bp.blogspot.com/_6z7BjGCVf4g/S0ix34lyUrI/AAAAAAAAFis/gn01MtbGNME/s400/freddie_mercury.jpg&quot; style=&quot;height: 375px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 275px;&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;El paisaje quedaba atrás, devorado por el avance del vehículo por la autopista. El regulador de velocidad controlaba el acelerador y yo, sin apenas nada que hacer, estaba muy aburrido. Deseé no haber venido solo. Por suerte tenía música para distraerme. Dicen que todas las cintas que pasan más de dos semanas en un coche se transforman automáticamente en los éxitos de Queen. No sé si esto se aplica también a un disco compacto, el caso es que en el equipo de música sonaba la voz de Freddie Mercury.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang=&quot;EN-GB&quot;&gt;“Mama, just killed a man, put a gun against his head, pulled my trigger, now he&#39;s dead…”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;Para evitar que el sueño me venciese y pasar de los brazos de Morfeo a los de la Parca, hacía play back:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang=&quot;EN-GB&quot;&gt;“Mama mia, mama mia, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang=&quot;EN-GB&quot;&gt;mama mia let me go, Beelzebub has a devil put aside for me, for me, for me…”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;De pronto la voz de Freddie Mercury sonó más fuerte, como haciéndose coro a si misma, y saltó la alarma del cinturón de seguridad. Eché un vistazo al asiento del copiloto y casi pierdo el control del vehículo. ¡Había alguien sentado!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;—&lt;i&gt;Be careful&lt;/i&gt;, que no quiero morir otra vez —dijo una voz con acento inglés.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;Me volví, asegurándome de no perder el control del automóvil. Freddie Mercury estaba a mi lado y se abrochaba el cinturón de seguridad. Vestía un impecable traje blanco y camisa blanca abierta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang=&quot;EN-GB&quot;&gt;“Scaramouche, scaramouche, will you do the Fandango. Thunderbolt and lightning, very very frightening me…”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;¿Era una visión provocada por la soledad y la Rapsodia Bohemia, o el fantasma del cantante de Queen había abordado mi automóvil en marcha?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;—&lt;i&gt;Love kills, my friend&lt;/i&gt;, pero los accidentes de tráfico matan más, no apartes la vista de la carretera, &lt;i&gt;please&lt;/i&gt; —me indicó Freddie.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;—Si no estoy muerto es que eres una aparición —le dije al fantasma.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;EN-GB&quot;&gt;—&lt;i&gt;I see, my fans are very intelligent &lt;/i&gt;—dijo con ironía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;—¿Puedo saber qué haces en mi coche? —pregunté molesto. Que alguien aborde tu coche cuando circulas a 120 kilómetros por hora es para mosquearse.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;No respondió al instante, primero coreó el estribillo final de la canción:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang=&quot;EN-GB&quot;&gt;“Nothing really matters, nothing really matters to me. Any way the wind blows...”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;i&gt;—Oh dear,&lt;/i&gt; añoro los conciertos, el calor de las multitudes… —dijo al fin melancólico. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;—¿En el Más Allá no tienes actuaciones?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;—&lt;i&gt;Oh yes, my friend! &lt;/i&gt;—respondió—. Pero son monótonas, porque los fans no ponen toda la carne en el asador —dijo muy serio. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;—¿No, por qué? —me di cuenta de que Freddie me estaba tomando el pelo—. Ya, son espectros y no tienen carne…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;Rió a carcajadas. Hizo un gesto y en el equipo de audio comenzó una canción que parecía responder a mi pregunta:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang=&quot;EN-GB&quot;&gt;“I want to break free; I want to break free…”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;—Comprendo, quieres escapar de allí. Pero, ¿por qué, se está tan mal?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;—&lt;i&gt;Well,  it’s boring&lt;/i&gt; —dijo mirando con curiosidad un toro de Osborne plantado junto a la autopista.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;—Claro, es aburrido. Bueno, dicen que el infierno es más divertido, tal vez si…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;—Oh no, el infierno es mucho peor —replicó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;—Por el llanto y el rechinar de dientes, supongo —dije.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;—En absoluto, es porque allí son fans de Iron Maiden, Metallica y los Mojinos Escozíos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;—¿Y por qué has aparecido precisamente en mi coche? —pregunté.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;—Para materializarme en este mundo necesito el recuerdo de una cantidad determinada de fans.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;—Vale, entonces yo he cubierto el cupo —afirmé—. ¿Y qué sucederá cuando apague la música?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;—Si no se me recuerda lo suficiente desapareceré —respondió triste. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;—Intuyo que tú quieres quedarte para siempre, ¿cierto?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;Él asintió. Y yo tuve una idea.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;En un área de descanso de la autopista, con mi portátil apoyado en el volante, terminé de escribir esta historia. Guardé el archivo y utilicé la conexión wifi del restaurante para colgarlo en Breves No Tan Breves —imaginé que, por tratarse de una emergencia, Sergio no pondría objeciones a mi intrusión—. Entonces desconecté el equipo de audio. Freddie se palpó el cuerpo. Satisfecho de su solidez me dio un efusivo abrazo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;—&lt;i&gt;Thank you, dear friend &lt;/i&gt;—salió de mi automóvil—. Nunca olvidaré lo que has hecho por mí —añadió y se alejó cantando:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang=&quot;EN-GB&quot;&gt;—Can&#39;t you see I&#39;m Mr Mercury. Oh, spread your wings and fly away with me.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;Tiene gracia, pensé sonriendo para mí, además de las apariciones de Elvis, ahora también las habrá de Freddie Mercury. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class=&quot;MsoNormal&quot; style=&quot;margin-bottom: 6pt; text-align: justify;&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2013/07/una-especie-de-magia.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_6z7BjGCVf4g/S0ix34lyUrI/AAAAAAAAFis/gn01MtbGNME/s72-c/freddie_mercury.jpg" height="72" width="72"/><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-6479596044875830986</guid><pubDate>Fri, 28 Jun 2013 22:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-06-29T00:00:06.280+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Relatos</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Terror</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Zombis</category><title>REGRESO A CASA</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;REGRESO A CASA&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;José Vicente Ortuño&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Guiado por un instinto ciego y un hambre atroz, excavó con furia la tierra húmeda y salió de su tumba. Se puso en pie tambaleándose sobre sus piernas descarnadas, a duras penas cubierto con un traje que odió en vida, su traje de boda, con el que lo habían amortajado y que, ahora, tras haber atravesado excavando dos metros de tierra, le colgaba hecho jirones. No le importó que cayesen finos copos de nieve, que se iban depositando sobre su lápida. &lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;La mente de un muerto viviente no destaca por su lucidez ni rapidez de respuesta. Por eso, cuando miró la losa sepulcral, le costó un tiempo comprender el significado de las sencillas palabras que allí había grabadas: “Tanta paz lleves, como descanso dejas”. Una avalancha de recuerdos, espesos y brumosos, acudieron a su mente. Sin embargo, fueron suficientes para hacerle sonreír, aunque la mueca que apareció en su rostro putrefacto distaba mucho de parecer una sonrisa. &lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;“Sí, María, fui un maldito cabrón que te maltrató de palabra y obra” —reconoció, aunque sus cuerdas podridas vocales fueron incapaces de emitir sonido alguno—. “En varias ocasiones pude haberte matado y no lo hice. Es hora de terminar lo que comencé.”&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Salió del cementerio renqueando, junto con cientos de cadáveres que, como él, habían vuelto a la vida y buscaban saciar ese hambre que los corroía por dentro y los guiaba hacia la carne palpitante. &lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Las calles estaban repletas de muertos que deambulaban arrastrando los pies en busca de personas vivas. A veces tenían suerte y encontraban a alguno que se atrevían a salir de su escondrijo en busca de comida, aunque solían ir armados de cualquier cosa que sirviese para cortar o aplastar las cabezas y vendían caras sus vidas. &lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;El hambre le obligó a sumarse al desmembramiento de un pobre imprudente, que no había cerrado bien la puerta de su escondite. La carne palpitante se deslizó por su reseca tráquea, pero el hambre atroz quedó insatisfecha a pesar de engullir una buena porción. Cuando no quedó nada que comer, algunos cadáveres ambulantes se marcharon, otros se quedaron quietos, con la mirada perdida, a la espera de que algo vivo se pusiese a su alcance.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Llegó a su antiguo hogar, si tal nombre se puede dar a un sitio donde la violencia y el sufrimiento eran cotidianos hasta que él falleció de un infarto. Recordó que su esposa lo vio morir y no hizo nada, ni siquiera llamó a urgencias. “¡Puta desagradecida!”, rugió.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;La puerta estaba abierta. “¡Zorra inútil!”, farfulló. Durante unos instantes se sintió desorientado. La casa había cambiado. Las paredes estaban recién pintadas, había muebles nuevos. “¡La furcia ingrata no me ha guardado luto!”, gruñó. Entró en el salón. Su viuda leía sentada en un sillón. Esperaba que ella se pusiese a gritar aterrorizada al verlo entrar de nuevo. Sin embargo, simplemente levantó la vista del libro.&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—Te estaba esperando, hijo de puta. Has tardado más de lo que esperaba, se ve que ahora eres más idiota que cuando estabas vivo, si ello es posible —dijo con un tono de voz tan frío, que hubiese helado la sangre de alguien que no fuese un zombi, y añadió con ironía—. Ya ves, pensaba que al fin estaba viuda y ahora tengo que pedir el divorcio. &lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;El hambre le cegaba el corto entendimiento que puede tener un cerebro podrido. En el fondo de su mente ardió el deseo de golpear a aquella mujer hasta hacerla sangrar, como tantas veces lo había hecho, sin embargo, el hambre le imprimía un único pensamiento: ¡Morder, desgarrar, devorar! &lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Avanzó hacia su viuda. Ésta, sin inmutarse dijo:&lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;—Te presento a mi abogado —levantó la mano, que hasta entonces había mantenido escondida, en ella sostenía un revolver. &lt;/div&gt;&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;Lo último que vio el zombi fue el dedo que se tensaba en el gatillo y el tambor del revolver que giraba…&lt;/div&gt;</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2013/06/regreso-casa.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-8214039789624144299</guid><pubDate>Fri, 21 Jun 2013 22:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-06-22T00:00:00.217+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Mitologías Apócrifas</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Relatos</category><title>LEYENDA DE JOVAK</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;LEYENDA DE JOVAK (VERSIÓN LARGA)&lt;br /&gt;José Vicente Ortuño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo una vez un sabio llamado Jovak que habiendo en su juventud viajado por el mundo, consciente de las miserias que afligían a la humanidad, se propuso acabar con  ellas. De regreso en su aldea, dedicó años al estudio de tratados escritos por sabios eruditos, pero no halló en las ciencias la respuesta que buscaba. Pensó entonces que necesitaba inspiración espiritual y se retiró a vivir al desierto, donde meditó y ayunó varios años sentado bajo una roca.&lt;br /&gt;Cuando creyó haber encontrado la respuesta marchó la aldea más cercana, donde comenzó a proclamar su remedio contra los males del mundo. Consistía en la autocastración, para evitar las tentaciones carnales y la violencia que de ellas se derivaban. Para dar ejemplo a quienes le escuchaban, se cortó los testículos y los colgó en el extremo de su báculo.&lt;br /&gt;Muchos hombres desesperados, hambrientos y débiles mentales siguieron su ejemplo, formando una secta a la que llamaron los Testículos de Jovak, que recorrió el mundo hasta que la falta de prosélitos y la incapacidad para reproducirse, acabó con ellos.&lt;br /&gt;La humanidad mejoró, pues varios cientos de idiotas no dejaron descendencia.&lt;/div&gt;</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2013/06/leyenda-de-jovak.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-2531773235427760748</guid><pubDate>Fri, 14 Jun 2013 22:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-06-15T00:00:03.569+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Escritores</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Relatos</category><title>LA MUSA LEOCADIA</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;LA MUSA LEOCADIA&lt;br /&gt;José Vicente Ortuño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escritor sudaba, pero no sólo por el calor estival, sino también por la presión a la que le sometía su editor. El energúmeno le había amenazado con darle una patada en el culo y buscarse a otro pardillo que escribiera las necrológicas. Pero tenía la mente en blanco. Incluso cuando cerraba los ojos, esperando que Leocadia —su Musa— le inspirase, sólo veía oscuridad.&lt;br /&gt;Se asomó a la ventana, en busca de algo que le sirviese de disparador, pero la calle estaba desierta y no le hubiese extrañado ver deambular zombis o los consabidos matojos rodantes de las películas.&lt;br /&gt;Se sentó frente al ordenador. Tenía un nuevo mensaje de correo electrónico que decía:&lt;br /&gt;“Te escribo para comunicarte que me he marchado de vacaciones, volveré en septiembre. Pásatelo bien. Besos. Leocadia.”&lt;br /&gt;—Todo el mundo tiene vacaciones menos yo —exclamó el escritor y sollozó desesperado.&lt;/div&gt;</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2013/06/la-musa-leocadia.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-15175498.post-161540423627545739</guid><pubDate>Sat, 08 Jun 2013 12:10:00 +0000</pubDate><atom:updated>2013-06-08T14:10:43.058+02:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Escritores</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Relatos</category><title>EL MUSO</title><description>&lt;div style=&quot;text-align: justify;&quot;&gt;EL MUSO&lt;br /&gt;José Vicente Ortuño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, soy un muso, ¿algún problema al respecto?&lt;br /&gt;—Esperaba una jovencita ligera de ropa, no un tipo con pinta de motero. Supongo que al menos serás gay.&lt;br /&gt;—Eso es sexismo. Mi sexo y orientación sexual no influyen en mi competencia profesional.&lt;br /&gt;—Pues yo soy el artista y quiero una musa femenina.&lt;br /&gt;—Imposible, hay un turno de oficio y acude quien le corresponde.&lt;br /&gt;—Entonces, ¿hay más de nueve musas?&lt;br /&gt;—Claro, el Parlamento Olímpico aprobó mil plazas en la Oferta de Empleo Público.&lt;br /&gt;—¿Entonces las musas… y los musos, son funcionarios?&lt;br /&gt;—Claro, funcionarios por oposición. Los días del enchufismo pasaron a la historia.&lt;br /&gt;—Vale, inspírame un relato.&lt;br /&gt;—Tenga, rellene este impreso de solicitud y no olvide firmar al pie en las seis copias...&lt;/div&gt;</description><link>http://vialibris.blogspot.com/2010/11/el-muso.html</link><author>noreply@blogger.com (Jose Vicente)</author><thr:total>1</thr:total></item></channel></rss>