<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/atom10full.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearch/1.1/" xmlns:blogger="http://schemas.google.com/blogger/2008" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0" xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" gd:etag="W/&quot;AkAERn48fyp7ImA9WhBaEUs.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-8774103904389909519</id><updated>2013-05-21T15:38:27.077-05:00</updated><category term="Textos sobre: Mujeres. Por Martin Petrozza." /><category term="Escritor: Salmoneo Gutiérrez." /><category term="Textos sobre: Carolina. Por Martin Petrozza." /><category term="Textos sobre: Sandra. Por Martin Petrozza." /><category term="Textos sobre: Betty. Por Martin Petrozza." /><category term="Escritor: Abdul Al-Hazred." /><category term="Escritor: Martin Petrozza." /><category term="Escritor: Guillermo Garrido." /><category term="Escritora: Verónica Pinciotti." /><category term="Escritor: Coluccelli." /><category term="Textos sobre: Tracy McVille. Por Martin Petrozza." /><category term="Escritores invitados." /><category term="Textos sobre: Simona. Por Martin Petrozza." /><title>whisky en las rocas</title><subtitle type="html">Blog autobiográfico." Cuando escribo no pienso en el lector. Olvido que no todos somos cerdos. Ese es mi gran error. Y el de ellos." Martin Petrozza.</subtitle><link rel="http://schemas.google.com/g/2005#feed" type="application/atom+xml" href="http://www.whiskyenlasrocas.com/feeds/posts/default" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.whiskyenlasrocas.com/" /><link rel="next" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/8774103904389909519/posts/default?start-index=10&amp;max-results=9&amp;redirect=false&amp;v=2" /><author><name>Martin Petrozza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03876021615827107299</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="25" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_HcMlSZaTbD4/S6hR2lvBrfI/AAAAAAAAAQ4/hOgl2BEk6ns/S220/komodo.JPG" /></author><generator version="7.00" uri="http://www.blogger.com">Blogger</generator><openSearch:totalResults>358</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>9</openSearch:itemsPerPage><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" type="application/atom+xml" href="http://feeds.feedburner.com/WHISKYEnLasRocas" /><feedburner:info uri="whiskyenlasrocas" /><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com/" /><feedburner:emailServiceId>WHISKYEnLasRocas</feedburner:emailServiceId><feedburner:feedburnerHostname>http://feedburner.google.com</feedburner:feedburnerHostname><entry gd:etag="W/&quot;CkMDRHkzfyp7ImA9WhBaEEQ.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-8774103904389909519.post-1874002499894958302</id><published>2013-05-20T17:54:00.000-05:00</published><updated>2013-05-20T17:54:35.787-05:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2013-05-20T17:54:35.787-05:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Escritor: Salmoneo Gutiérrez." /><title>El cenicero en la habitación. </title><content type="html">&lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Hace más de cuatro meses llegué a
&lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/01/la-casa-donde-vivia.html"&gt;casa&lt;/a&gt; de Martin Petrozza, en calidad de huésped, sin novia, sin dinero y sin
esperanzas. Planeaba salir de allí, rehacer mi vida, pero habían pasado casi
cinco meses y no me encontraba en mejor situación que el día de mi llegada. Abuela
mandó &lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/02/las-ultimas-palabras.html"&gt;dinero&lt;/a&gt;, mismo que se esfumó en menos tiempo del pensado, en farras y
farras con el amigo Petrozza. Ahora estaba hundido en un cuarto ajeno en un
departamento de la colonia Roma. Con hundido quiero decir: no me encontraba a
mí mismo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;A &lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/search/label/Escritor%3A%20Martin%20Petrozza."&gt;Petrozza&lt;/a&gt; no parecía molestarle mi estadía en
su casa, jamás mencionó palabra alguna sobre mi partida, ni me impulsó a buscar
empleo, pagar mis cuentas, a irme de allí.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;También estaba &lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/03/keats.html"&gt;Simona&lt;/a&gt;, con quien
vivía mi amigo, y ella, bueno, ella sí me impulsaba. Todas las noches al llegar
casa me preguntaba si había algo nuevo. Se refería a si había cogido un empleo.
Invariablemente negaba con la cabeza. No había cogido un empleo,
principalmente, porque no lo buscaba. Algunas tardes, en que el sol brillaba y
los ánimos eran suficientes para algo así, me paseaba por la colonia en busca
de un letrero que solicitara empleado. No faltaban los letreros, había de todos
tipos y para todos trabajos: ayudante general, limpia vasos, mesero, repartidor
en moto, vendedor de mostrador. Sin embargo, no era lo que yo buscaba. ¿Qué
buscaba yo? Mi estado anímico era tan malo que si me hubiesen ofrecido empleo
de presidente, me hubiese negado con el menor pretexto. Una gripa imaginaria,
un malestar estomacal, eran motivos suficientes para desalentarme. Dejé pasar
la mayoría de las ofertas por cosas así. A veces, porque no me gustaba el
nombre del establecimiento que solicitaba. O porque el contratista tenía mala
cara. El mínimo pretexto para no trabajar. Tenía veintiséis años, vivía de
prestado en casa de un amigo, sin un centavo en la bolsa, sin un futuro, sin un
&lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/2012/08/perlas-los-cerdos.html"&gt;poemario&lt;/a&gt; que vender a alguna editorial. Incluso, sin satisfacción al escribir.
Me sentía menos que una mosca. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Petrozza, sabiendo muy bien lo que es sentirse
menos que una mosca, me alentaba diciendo que la vida no vale nada. Según él,
no hay nada en este mundo por lo que verdaderamente valga la pena luchar. Todo
pasa, todo se olvida. Cerraba la conversación con una frase, no literal (apenas
la recordaba) que en algún momento de su vida escuchó de Simona: “Cuando el sol
se extinga a nadie le importará quién escribió la Ilíada”. Hablar con Petrozza
era complicado porque no podía debatirse algo a una verdad como esa: la vida no
vale nada, nada es realmente importante. Sin embargo, no dejaba de sentir
tristeza de mí y la situación en que me encontraba. Hubiese dado todo por ser
alguien más; alguien con una vida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;2&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Destinaron para mí, de común
acuerdo, la habitación que antes era estudio y bodega de la casa. Me instalaron
formalmente, hartos de la incertidumbre de las cosas provisionales, dándome la
llave de la habitación. Esta llave me otorgaba el acceso y control de un
espacio determinado donde podía entregarme al martirio de ser yo. Una celda
personal para mi alma esclavizada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Con la posesión de dicho espacio, comenzó
todo. Me adentré en mi habitación, la habitación que podía llamar mía. Hay una
magia maldita en las cosas que podemos llamar nuestras, en poseer cosas, en ser
el dueño ilusorio de algo. La habitación, ahora tenía dueño y esclavo. Hace
tiempo que lo esperaba, hace tiempo que deseaba poseer un mayordomo. En ello me
convertí. La habitación, antes abandonada a su suerte, reclamaba ser limpiada,
puesta en orden, acomodada. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;3&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Hay una satisfacción insana en
mover las cosas, en dar a cada cosa un lugar. Los libros, en el librero. Los
cuadros, en las paredes. Las plantas, en la ventana, junto al sol. La ceniza de
los cigarrillos, en el cenicero. Las fotos, metidas en portafotos. Sobre el
escritorio, las libretas. No podemos negar que todo eso está muy bien, pero no
basta. Los libros del librero podemos alfabetizarlos, colocarlos por género o
autor, por grosor, por orden de compra o lectura. Los cuadros van en las
paredes, pero a cierta altura, en cierto espacio perfecto. Los portafotos, con
las fotos dentro, son más complicados. Una foto mal colocada puede darnos
dolores de cabeza. Hay que ser muy cuidadoso a la hora de colocar objetos en
una habitación. Los bolígrafos, en el portalápices, pero… el portalápices, ¿a
mano derecha o izquierda? Una vez que se ha decido donde, se anclan las cosas,
y verlas fuera de lugar es tremendo. Si graváramos con plumón el lugar de cada
cosa, caeríamos en cuenta que disponemos de muy poca libertad. Cada cosa en su
lugar es una cadena que ata nuestro cuerpo libre en un espacio determinado. Mi
cuerpo, jamás tocará el espacio donde está un librero. Nunca podré pararme en
ese punto particular de la habitación. Un librero puesto donde cae el rayo del
supone perder para nosotros el rayo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Me di a la tarea de acomodar el cuarto, a mi
manera, dando rienda suelta al impulso humano de personalizar las cosas. Las
cosas no eran mías, los libros y cuadros, el escritorio, el ordenador, las
guitarras. Todo era de Petrozza y a lo más, podía elegir el lugar de cada cosa;
el único modo a mi alcance de plasmar mi persona en una habitación. Esto me
llevó alrededor de una semana. Hice y deshice la habitación decenas de veces,
pero nunca quedé satisfecho. Coloqué el escritorio de frente a la ventana, y un
miedo injustificado se apoderó de mí al caer la noche y tenerla de frente;
estar al alcance de la mano de cualquier ser de oscuridad. Lo cambié, dando la
espalda a la ventana, pero el blanco de la pared me aprisionaba. No podía
despegar la vista del ordenador y encontrare con esa blancura sin sentirme
prisionero, atado, encerrado. Había que poner un cuadro en ese espacio, a la
altura donde cae la vista al quitarla del ordenador. Una altura, para ser
sinceros, poco convencional en esto de colgar cuadros. Colgué un cuadro de
Monet. Lo quité, cuando acepté que &lt;a href="http://www.google.com.mx/imgres?imgurl=http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/a/a4/Claude_Monet_1899_Nadar_crop.jpg/200px-Claude_Monet_1899_Nadar_crop.jpg&amp;amp;imgrefurl=http://en.wikipedia.org/wiki/Claude_Monet&amp;amp;h=213&amp;amp;w=160&amp;amp;sz=1&amp;amp;tbnid=gYKkZphDYCDchM:&amp;amp;tbnh=186&amp;amp;tbnw=139&amp;amp;zoom=1&amp;amp;usg=__A7RvJ6mFB46yTOj7KPSIZanIiKk=&amp;amp;docid=JUOfuf4OML51SM&amp;amp;itg=1&amp;amp;sa=X&amp;amp;ei=KuSSUe-eOu-30QHxgoDIDQ&amp;amp;ved=0CKIBEPwdMAo"&gt;Monet&lt;/a&gt; no era mi pintor favorito. No me decía
nada ese &lt;a href="http://www.google.com.mx/imgres?imgurl=http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/a/a4/Claude_Monet_1899_Nadar_crop.jpg/200px-Claude_Monet_1899_Nadar_crop.jpg&amp;amp;imgrefurl=http://en.wikipedia.org/wiki/Claude_Monet&amp;amp;h=213&amp;amp;w=160&amp;amp;sz=1&amp;amp;tbnid=gYKkZphDYCDchM:&amp;amp;tbnh=186&amp;amp;tbnw=139&amp;amp;zoom=1&amp;amp;usg=__A7RvJ6mFB46yTOj7KPSIZanIiKk=&amp;amp;docid=JUOfuf4OML51SM&amp;amp;itg=1&amp;amp;sa=X&amp;amp;ei=KuSSUe-eOu-30QHxgoDIDQ&amp;amp;ved=0CKIBEPwdMAo"&gt;follaje &lt;/a&gt;pintado al óleo, donde todas las plantas están muertas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Todas las noches, al llegar,
Simona llamaba a la puerta de mi habitación. Yo abría, ella pasaba, y echando
una mirada, decía: me gusta. Todas las noches a&amp;nbsp;
Simona le gustaba, pero a mí nunca. Pasaba las noches leyendo, sentado
en la silla, en el sillón, sobre el suelo; echado en el catre. Inspeccionando
cada rincón de la nueva habitación, y me dormía insatisfecho, planeando
mentalmente los cambios que haría por la mañana. Las plantas al borde de la
cornisa impedían el buen cierra de las ventanas. La silla estaba lejos del
escritorio; no podía subir los pies al escritorio. El catre pegado a las
paredes de la esquina me causaba un temor constante a los insectos: una araña
podía bajar del techo y caerme en la cara. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Al día siguiente, lo primero que hacía era
pararme en medio del cuarto y comenzar. Quitar las plantas de la cornisa, pegar
la silla al escritorio, separar el catre de las paredes. Por un instante sentía
satisfacción. Probaba las cosas tal como eran ahora, y a cada acierto,
encontraba dos o tres fallas. La silla quedaba a la distancia perfecta para
subir los pies, pero por detrás dejaba un espacio, un pasillo diminuto por el
que nadie podría pasar. Espacios muertos, el síntoma de un pésimo decorador. ¿Ahora,
qué haría con las malditas plantas? Colocarlas sobre el suelo, debajo de la
ventana, me privaría de un metro cuadrado. Los metros cuadrados no sobraban en
este cuarto. Separar el catre, ¿cuántos centímetros exactamente? Los
suficientes para aligerar el temor, pero no demasiados para empequeñecer la
estancia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Toda mi vida se enfocaba a&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;ordenar la
habitación. Incluso en las horas que no estaba dentro de mi cuarto (muy pocas,
por cierto) pensaba en una manera mejor de colocarlo todo. Los libros, podía
sacarlos del librero, sacar el librero del cuarto y apilarlos en la esquina. Poner
sobre los libros una colcha y hacer un banco. También podía apilarlos en el
escritorio, sacrificando espacio para las libretas, para escribir en ellas,
para poner los platos a la hora de comer. Debía encontrar el equilibrio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;3&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Petrozza entraba. Tomaba asiento
en el primer lugar que le viniera en gana; posaba las asentaderas sobre el
catre, la silla o el sillón. Incluso sobre el escritorio, o el suelo. Movía,
sin pensar en ello, las cosas. Se asomaba por la ventana, a fumar, y con el
pie, movía las macetas de las plantas que estaban debajo. Las arrinconaba. No
tenía la menor importancia para él. Cogía un libro, lo hojeaba, lo botaba sobre
la silla o el catre. Tomaba una libreta, arrancaba una hoja. No dejaba las
cosas donde las tomaba. Todo esto me volvía loco. &amp;nbsp;La engrapadora, la licorera, el teléfono, los
bolígrafos y libretas. Las cosas parecían tener vida propia, una vida más
alegre que la mía. Saltaban de un lugar a otro, todo el tiempo. Salía del
cuarto, volvía, la ceniza del cenicero se había volado. Iba a la cocina por un
trapo para limpiar. Cogía el cenicero y, era como un objeto nuevo que debía
colocar. ¿Sobre el escritorio, en la cornisa, encima del librero? Cada decisión
llevaba a otra. Si lo ponía sobre el escritorio, cuando escribiera, habría que
moverlo. Si lo colocaba en la cornisa tendría que traerlo de vuelta a la hora
de fumar. Sobre el librero podría estorbar al sacar un libro. No había un lugar
predeterminado para un cenicero en un cuarto. No había un lugar predeterminado
para nada. La chapa de la puerta va sobre la puerta, no hay duda ni se puede
hacer más. No es responsabilidad nuestra. ¡Si fuese tan sencillo con todo lo
demás! &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;4&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Mi estado de ánimo dependía de
esto. Si por la mañana lograba sentir satisfacción de mi obra, tenía un día
libre y ligero. Sonreía a la vida. Salía de casa satisfecho, sabiendo que el
cenicero estaba sobre la cornisa y allí no podía ensuciar. Me sentía seguro si
las ventanas estaban cerradas cuando el cielo se nublaba. Podía llover encima
de mi cabeza, siempre y cuando la habitación estuviese segura. Era mi cueva, mi
refugio, &amp;nbsp;el estuche de mi alma. Pero si
el cielo anunciaba lluvia y había dejado el cenicero en la cornisa, la ventana
no podría cerrarse y el agua inundaría mi cuarto. La sola idea de haber dejado
el cenicero mal colocado, me atormentaba. La tristeza me invadía, la desesperación,
el desánimo. ¡Qué importaba coger un empleo o que mi vida se fuera por el caño
si no podía tener una habitación bien ordenada! &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Debía regresar, desde cualquier lugar, en
medio de una entrevista de trabajo, o a punto de entrar a una, debía regresas y
colocar el cenicero sobre el escritorio, a mano derecha, delante del lapicero,
lo suficiente para que el brazo alcanzara a echar ceniza sin estirarse demasiado,
y donde no estorbara a las libretas, que estarían antes del tapete del ratón
del ordenador. Sí, eso era, allí es donde debía clavar el cenicero ¡y no
moverlo nunca más!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-S3L6MAnTaMY/UZLljPhg5EI/AAAAAAAADbY/YD0sJl7YUW0/s1600/cenicero.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="236" src="http://4.bp.blogspot.com/-S3L6MAnTaMY/UZLljPhg5EI/AAAAAAAADbY/YD0sJl7YUW0/s320/cenicero.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/search/label/Escritor%3A%20Salmoneo%20Guti%C3%A9rrez."&gt;Salmoneo Gutiérrez.&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=BvgMhMNfRss:u4OnWWH6AVo:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=BvgMhMNfRss:u4OnWWH6AVo:63t7Ie-LG7Y"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=63t7Ie-LG7Y" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=BvgMhMNfRss:u4OnWWH6AVo:-BTjWOF_DHI"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?i=BvgMhMNfRss:u4OnWWH6AVo:-BTjWOF_DHI" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=BvgMhMNfRss:u4OnWWH6AVo:dnMXMwOfBR0"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=dnMXMwOfBR0" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/WHISKYEnLasRocas/~4/BvgMhMNfRss" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://www.whiskyenlasrocas.com/feeds/1874002499894958302/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/05/el-cenicero-en-la-habitacion.html#comment-form" title="2 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/8774103904389909519/posts/default/1874002499894958302?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/8774103904389909519/posts/default/1874002499894958302?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/WHISKYEnLasRocas/~3/BvgMhMNfRss/el-cenicero-en-la-habitacion.html" title="El cenicero en la habitación. " /><author><name>Martin Petrozza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03876021615827107299</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="25" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_HcMlSZaTbD4/S6hR2lvBrfI/AAAAAAAAAQ4/hOgl2BEk6ns/S220/komodo.JPG" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/-S3L6MAnTaMY/UZLljPhg5EI/AAAAAAAADbY/YD0sJl7YUW0/s72-c/cenicero.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total><feedburner:origLink>http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/05/el-cenicero-en-la-habitacion.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CEEDQ3k7fyp7ImA9WhBbFUg.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-8774103904389909519.post-6723810876584839034</id><published>2013-05-14T12:31:00.000-05:00</published><updated>2013-05-14T12:31:12.707-05:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2013-05-14T12:31:12.707-05:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Escritor: Martin Petrozza." /><title>La carrera del asno. </title><content type="html">&lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Estaba sentado en mi oficina,
pensando en &lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/2011/09/simona-y-los-polos-opuestos.html"&gt;Simona&lt;/a&gt; y en mis problemas económicos. Simona se había hecho cargo
del alquiler los últimos tres meses y ya no podía soportarlo. Necesitaba mi
ayuda, las deudas la estaban aplastando. Hace dos meses me había contratado
como asesor inmobiliario, como vendedor de casas; pero la cosa no iba muy bien.
No había vendido una sola casa, lo que equivale a decir que no había cobrado un
maldito cheque desde que llegué aquí. Había gastado más plata en pasajes y
comidas de lo que había sacado de este trabajo. En eso, sonó el teléfono. Lo
cogí. Era Murrieta, mi jefe. Quería hablar conmigo en su oficina. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Entré sin anunciarme. ¿Y bien?, dije. Murrieta
quitó la vista del ordenador y me miró. Me miró de arriba a abajo. Tenía el
ceño fruncido. Tome asiento, señor Petrozza, dijo. Ya, dije y tomé asiento. Se
aclaró la garganta. Podía verlo venir, mi despido inmediato. Murrieta apretó
algunas teclas del ordenador y una hoja se deslizó suavemente por la máquina
impresora. La señaló. La miré sin comprenderlo. ¡Traiga acá la hoja!, gritó.
Ya, dije. Miré la hoja antes de sentarme de nuevo, era una tabla y había
números en ella, un dos y un cero. Murrieta me la arrancó de las manazas. La
puso sobre la mesa, y me explicó. El dos es el número de meses que lleva usted
en esta empresa. El cero, es su número de ventas. ¿Le dice algo?, preguntó
irónicamente. Lo miré a los ojos antes de contestar. No tuve tiempo de
contestar. ¡Si no vende una casa en esta semana, le echaré!, grito, ¡en esta
empresa no toleramos la improductividad! Hubo un silencio. ¿Qué esperaba que yo
dijera? ¡Ahora váyase!, gritó. Me levanté sin decir algo. Antes que pudiera
cruzar la puerta, me llamó: señor Petrozza… ¿Sí?... ¡Quiere usted decirme
porque DEMONIOS no porta el uniforme de la empresa! Él lo sabía muy bien, Dios,
el uniforme de la empresa era descontado a los vendedores de su primer pago, y
yo, bueno, aún no cobraba el primer pago. Levanté los hombros. Murrieta volvió
a rugir: ¡una semana, señor Petrozza, una semana!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;2&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Vender una casa implicaba mucho
más que el simple deseo de vender una casa. Había que encontrar a un incauto,
una pobre víctima del sistema INFONAVIT, y hacerle creer que comprar con
nosotros un departamento de cuarenta metros cuadrados, ubicado en el Estado de
México, municipio de Zumpango, lugar dejado de la mano de Dios, era su mejor
opción, y posiblemente, su única oportunidad de hacerse de un inmueble. Aunque
era verdad, en la mayoría de los casos, no dejabas de sentirte como un hijo de
puta, mandado a una familia a un desierto retirado de su trabajo dos horas y
media. Al parecer, a nadie le importaba; todos vendían seis o siete casas al
mes sin tocarse el corazón. De estas seis o siete casas, más de la mitad caían
en cancelación administrativa cuando los compradores se percataban de las
verdaderas circunstancias: más les valía pagar renta en DF que comprar en
Zumpango. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Bueno, tenía a Simona y a Murrieta encima,
debía vender, debía cobrar, y debía hacerlo en el resto de esta semana. De lo
contrario podría perder mi trabajo y mi mujer, regresar a las calles, y
olvidarme de la vida tal como la conocía hasta ese momento. Me pondría manos a
la obra, sin escrúpulos; eran &lt;i&gt;ellos o yo&lt;/i&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;3&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Buenas tardes, ¿habla la señorita
Esquivel?... Buenas tardes, señorita Esquivel, llama el señor Martin Petrozza,
de &lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/02/le-peor-de-los-males.html"&gt;Casas Geo&lt;/a&gt;… Ya… No se preocupe, le llamaré más tarde, disculpe la molestia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Buenas tardes, ¿habla el
señor&amp;nbsp; González?... Buenas tardes, señor
González, llama el señor Martin Petrozza, de Casas Geo… Ya… No se preocupe, le
llamaré más tarde, disculpe la molestia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Buenas tardes, ¿habla el señor
López?... Buenas tardes, señor López, llama el señor Martin Petrozza, de Casas
Geo… Ya… No se preocupe, le llamaré más tarde, disculpe la molestia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Buenas tardes, ¿habla el señor
Nájera?... Buenas tardes, señor Nájera, llama el señor Martin Petrozza, de
Casas Geo… Ya… No se preocupe, le llamaré más tarde, disculpe la molestia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Daba la impresión que todos
tomaban un curso sobre cómo deshacerse de un asesor inmobiliario. La gente
siempre estaba ocupada cuando les llamaba. No era mi día de suerte. Dejé de
hacer llamadas y me puse a pensar. No podía pensar en otra cosa: el alquiler.
El maldito alquiler. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Le escuché venir por las escaleras, eran pasos
pesados y resoplidos, de una persona obesa. Sí, era él. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Venga, dijo &lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/04/la-sonrisa-mas-bella-que-hay.html"&gt;Filigrana&lt;/a&gt;, quita esa cara
Petrozza, las cosas no pueden ir tan mal. Filigrana siempre llevaba una sonrisa
en la cara. Ya, dije. ¿Qué pasa? Se sentó en su escritorio. Le conté el asunto
con Murrieta. No jodas, dijo al tiempo que sacaba de su lonchera una torta de
jamón, ¿quiere una casa esta semana?, ¡vamos a darle cien casas esta semana! Dio
una gran mordida a su torta, como si de ello dependiera su vida, una buena
mordida, que acabó con la mitad de su bocadillo. No estaba para bromas y se lo
dije. Hablo en serio, exclamó con la bocaza llena, he encontrado una &lt;i&gt;mina de oro&lt;/i&gt;. Sonrió. Le miré desconcertado.
A ver, dijo, dime, ¿qué clase de personas estarían dispuestas a largarse a
Zumpango sin chistar? Por un momento creí que el bocado se le salía de la boca,
pero lo atrapó con la lengua. Era como ver comer a un gran sapo. Lo pensé un
par de segundos mientras le miraba devorar la otra mitad. No sé, dije, algún
retrasado mental. Filigrana sacó un refresco y lo destapó. Vas bien, dijo, pero
además de eso, qué tipo de persona… no sé, Dios, alguien desesperado, sin
convicciones en la vida, alguien que gane menos que nosotros, si eso es
posible, y que no tenga opción, o… ¡Bingo!, gritó y dejó caer algo de baba
sobre su gran barriga. No hizo el intento de limpiarse. &amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Me lo explicó con lujo de detalle,
apasionadamente. Había encontrado una fábrica de juguetes en el Estado de
México, no demasiado de lejos de Zumpango. Alrededor de cuatrocientos obreros,
a salario mínimo. Son como bestias, dijo al tiempo que se limpiaba los dientes
con la lengua, no tendrán inconveniente en comprar en Zumpango, ¡porque ya
viven allí! ¿Si ya viven allí, porqué comprarían?, pregunté ingenuamente. Ay,
ay, dijo, si no has vendido te lo tienes merecido, Petrozza, ¿es que no lo ves?
Esa gente vive como ratas en casas de dos por dos, amontonados. Familias
enteras, incluyendo suegras, tíos, primos y las crías que vengan en camino.
¡Nuestras casas son como un sueño para ellos! Tenía sentido. Es cosa de ir,
continuó, ofrecer nuestros servicios. No tendrán que pagar nada porque
INFONAVIT los financiará, un sueño hecho realidad para esa gente, ¿&lt;i&gt;capicci? &lt;/i&gt;Asentí con la cabeza, realmente
sorprendido: Filigrana había demostrado otro talento además del de engullir. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;4&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Nos tomó casi dos horas llegar. La
fábrica estaba sobre la carretera México-Pachuca, a media hora de Zumpango. Es
aquí, dijo Filigrana, extendiendo los brazos como si hubiese encontrado el
vellocino de oro. De algún modo lo había hecho. ¿Y bien?, pregunté. Esperaremos
a las dos de la tarde, dijo mirando su reloj, un reloj imitación de oro que
cortaba la circulación de su pezuña, la hora en que salen a comer. Cuando lo
hagan, ¡atacaremos! Dio un golpecito a su petaca. ¿Qué llevas dentro?,
pregunté. La abrió, para que echara un vistazo. Millares de folletería. Ya,
dije. Mientras tanto comamos algo, dijo, y sacó de su lonchera una torta,
enorme. Luego me miró. ¿Has traído comida?, preguntó. Negué con la cabeza. Lo
pensó un par de segundos y sacó otra torta de la lonchera. Puedes darle una
mordida, dijo, es de sardina. Venga, dije, he comido ya, no te apures, mentí.
No lo dije dos veces: guardó la torta en la lonchera y se sentó a comer sobre
la banqueta. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;5&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Los obreros eran realmente como
los describió Filigrana: bestias. Vestían pantalones caqui y playera sport.
También llevaban unas botas negras, pesadas, y algunos cascos y guantes.
Caminaban como autómatas. Incluso llegué a pensar que no hablarían español. No
estaba alejado de la verdad, cuando nos acercamos a ellos, nos miraban
atónitos. Filigrana les daba la mano en salutación, con entusiasmo. Se
presentaba como el &lt;i&gt;Licenciado Filigrana&lt;/i&gt;,
asesor inmobiliario de Casas Geo, y les pedía un par de minutos para explicar
la razón de nuestra visita. Al principio no se interesaban, pero cuando les
daba el folleto y miraban las fotografías de las casas, fotografías arregladas
por diseñador, los ojos les brillaban. Filigrana era un vendedor estupendo, les
hacía ver que ellos, sí, ellos (aunque ellos mismos no lo creían) podían vivir
en un lugar así. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Fue una jornada dura, hablamos con decenas de
obreros interesados. Tomamos datos y prometimos contactarlos en cuanto
supiésemos el monto de crédito que les otorgaba el INFONAVIT. Todo en una hora,
porque los obreros debían regresar al curro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Cuando terminamos, Filigrana me palmeó la
espalda. Guardó la libreta donde apuntó los datos como si tratase de un tesoro,
y dijo: dejaremos a Murrieta con la boca abierta, me corto un huevo si no. Ya,
dije. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;6&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Aquella noche regresé a casa
contento. Le dije a Simona que nuestra vida cambiaría. No quise contarle el
descubrimiento de Filigrana hasta que fuese real la victoria. Simona no lo
creyó demasiado, pero importaba poco, había conseguido el dato de al menos una
veintena de personas. Por probabilidades, debía vender al menos cinco casas de
eso. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;7&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Filigrana había acertado en una
cosa: esa gente estaría bien dispuesta a comprar. Pero había fallado en otras
tantas: el INFONAVIT prestaba a estas gentes mucho menos del valor de la casa
más barata. Créditos otorgados por ciento cincuenta mil pesos, ¡qué puede uno
comprar con eso!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;De los veinte que tenía, sólo dos estaban
cerca. A uno le faltaban cincuenta mil pesos, y a otro diez mil. Contacté a
todos, pero ninguno tenía ahorros. Era como un sueño fallido. Encima, Murrieta
no dejaba de mirarme amenazadoramente. Yo sonreía. Era lo único que podía
hacer. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;8&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Bueno, la víctima era el señor
Teodosio Ramírez López. Le contacté telefónicamente para felicitarlo. Tienes
usted un crédito por doscientos cuarenta mil pesos. Teodosio no supo cómo
interpretarlo, ¿era una buena o mala noticia? Venga, le dije, la casa cuesta
doscientos cincuenta mil. Teodosio no contestó. ¿Le interesa la casa?,
pregunté, harto de su mutismo. Sí, dijo. Ya, dije, recabaré su documentación.
Bueno, contestó. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Le hice algunas preguntas de rigor. Edad:
cincuenta y tres años. Escolaridad: primaria. Número de dependientes
económicos: cinco, una esposa y cuatro hijos. Sueldo: dos mil pesos mensuales,
menos impuestos. Ahorros: ninguno. Verá, señor Teodosio, la casa vale
doscientos cincuenta mil, usted tiene un crédito por doscientos cuarenta mil…
No contestó. Quiero decir, hay una diferencia de diez mil pesos. Ajá, respondió
Teodosio. Luego silencio. Joder, pensé. ¿Los tiene?, pregunté tajante. No,
contestó tajante. Ya, dije, le llamaré en otra ocasión. Bueno, dijo Teodosio,
como si&amp;nbsp; nada de lo que dije le
impactara. Quizá tenía razón, la cosa era sencilla: no tenía diez mil pesos en
efectivo. Adiós casa, adiós venta, adiós trabajo, adiós Simona.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;9&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Murrieta llamó por teléfono, de
su oficina a la mía. Señor Petrozza, ¿puede decirme qué día es hoy?, preguntó. Ya,
dije, ¿de verdad no lo sabe? Lo sé perfectamente, contestó Murrieta. No
esperaba este tipo de respuesta, pero, vamos, yo no esperaba este tipo de
pregunta. Es miércoles, dijo. Ya, dije, gracias por la información. ¿Cuántas
casas ha vendido de lunes a miércoles, señor Petrozza? Él lo sabía tan bien
cómo yo, joder: ninguna. Ninguna, contesté despreocupado. ¡Y por qué no ha
vendido ninguna casa! Tomé un segundo para respirar. Sentí ganas de bajar y
darle a Murrieta la surra de su vida, con mis propias manos… Estoy en eso,
Señor, deme al viernes y verá que no miento. ¡Más le vale!, gritó y colgó el
teléfono. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;¿Murrieta?, preguntó Filigrana desde su lugar.
Asentí con la cabeza. Filigrana se levantó y vino hasta mi sitio. ¿Qué ha
sacado? Lo miré sin contestar, era obvio, nada había sacado. Se rascó la
barbilla. Había unas hojas sobre mi escritorio. Las leyó discretamente y luego
dijo: a ver, dame eso. No se las di, las tomó el mismo. Leyó en voz alta:
Teodosio Ramírez López. Había anotaciones a mano en esa hoja. ¿Le faltan diez
mil pesos?, preguntó interesado. Sí, respondí seco. ¡Excelente!, dijo, ya has
logrado una venta. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;10&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La cosa era maquiavélica, pero
segura. Podría vender la casa a Teodosio si aceptaba firmar un documento que le
obligaba a pagar los diez mil pesos a pagos, con un interés mensual, otorgado
por la financiera de Casas Geo. Un préstamo sobre otro préstamo, pagado con un
salario de dos mil pesos mensuales menos impuestos, una esposa y cuatro hijos,
para irse a vivir al culo del mundo. No creo que acepte, exclamé, nadie
aceptaría algo así. Filigrana me miró escéptico. Tomó el teléfono y marcó el
número del señor Teodosio. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Le escuché hablar por cuarenta minutos sobre
las ventajas de coger el crédito. Filigrana era un maestro de la elocuencia; se
le daba bien tratar con obreros. Hablaba y hablaba como una maldita máquina, y
en toda la conversación, estoy seguro, Teodosio pronunció el uno por ciento de
las palabras. Las palabras suficientes para que Filigrana colgase con una
sonrisa. ¡Has vendido una casa!, exclamó al borde de las lágrimas. Lágrimas de
emoción. Ya, dije, y ¿ahora qué? Filigrana se soltó con el rollo: había que
imprimir contratos, llevarlos a firmar a la fábrica de juguetes y traerlos de
vuelta. Enviarlos al departamento administrativo y &lt;i&gt;violá, &lt;/i&gt;cobrar la comisión de venta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;No podía creerlo, había salvado el pellejo en
esta empresa de mierda. Fili, dije a Filigrana, ¿cuántas casas has vendido tú a
esos obreros? Filigrana sonrió de oreja a oreja, había hecho la pregunta
mágica. Unas doce, dijo, dos esta semana, tres la próxima, dos la que sigue de
la próxima, y posiblemente cuatro la siguiente, y… Joder, pensé, la grasa ha
absorbido el corazón de Filigrana. No se lo tienta para con esta gente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Llamé a Murrieta de inmediato. Le di la noticia, como si se tratase de un gran logro. El hijo de las mil putas, sin excitarse, exclamó: bien, ahora vende o otra, o te vas la semana que viene. Acto seguido, colgó. Había entrado a la carrera del asno. Siempre con la zanahoria delante. &amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-PkSkOKbNWUQ/UYwEOKSCqOI/AAAAAAAADZs/xCdl5briIZM/s1600/asno.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-PkSkOKbNWUQ/UYwEOKSCqOI/AAAAAAAADZs/xCdl5briIZM/s1600/asno.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/search/label/Escritor%3A%20Martin%20Petrozza."&gt;Martin Petrozza&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=POItsO2pu70:v681OKWw4YI:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=POItsO2pu70:v681OKWw4YI:63t7Ie-LG7Y"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=63t7Ie-LG7Y" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=POItsO2pu70:v681OKWw4YI:-BTjWOF_DHI"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?i=POItsO2pu70:v681OKWw4YI:-BTjWOF_DHI" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=POItsO2pu70:v681OKWw4YI:dnMXMwOfBR0"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=dnMXMwOfBR0" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/WHISKYEnLasRocas/~4/POItsO2pu70" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://www.whiskyenlasrocas.com/feeds/6723810876584839034/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/05/la-carrera-del-asno.html#comment-form" title="8 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/8774103904389909519/posts/default/6723810876584839034?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/8774103904389909519/posts/default/6723810876584839034?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/WHISKYEnLasRocas/~3/POItsO2pu70/la-carrera-del-asno.html" title="La carrera del asno. " /><author><name>Martin Petrozza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03876021615827107299</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="25" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_HcMlSZaTbD4/S6hR2lvBrfI/AAAAAAAAAQ4/hOgl2BEk6ns/S220/komodo.JPG" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-PkSkOKbNWUQ/UYwEOKSCqOI/AAAAAAAADZs/xCdl5briIZM/s72-c/asno.JPG" height="72" width="72" /><thr:total>8</thr:total><feedburner:origLink>http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/05/la-carrera-del-asno.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DUcGQXgzfCp7ImA9WhBbEUQ.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-8774103904389909519.post-3900659806118607530</id><published>2013-05-10T09:43:00.000-05:00</published><updated>2013-05-10T09:43:40.684-05:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2013-05-10T09:43:40.684-05:00</app:edited><title>Perdida. Parte 2.</title><content type="html">&lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: start;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/search/label/Escritores%20invitados."&gt;Escritores invitados.&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: start;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Texto por:&amp;nbsp;&lt;a href="https://www.facebook.com/josmar.conde1"&gt;Josmar Conde&lt;/a&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Durante tres años su ex compañero no estaba consciente de todo lo
que ocurría,&amp;nbsp; también se dejaba llevar
por sus responsabilidades.&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES" style="color: #00b050; font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Su trabajo, al igual
que el de ella, no le permitía darse tiempo para otras cosas como ir de visita
a casas de amigos, las reuniones familiares, los viajes o las innumerables
formas pequeñas de cómo aprovechar lo que había a su alrededor. Era un
académico de la Universidad de Playa Ancha. Había estudiado licenciatura en
arte y realizaba clases de estética, así como también cursos orientados a la
historia y vanguardias en la plástica y la fotografía del siglo veinte. A pesar
de que no tenía problemas dictando clases sentía que algo faltaba porque
después de finalizar la jornada ese desencanto tan parecido al de la muchacha
lo consumía a tal punto que no encontraba la manera de salir de sus
contradicciones, pensaba que su trabajo en la universidad era tan absurdo que
sólo le daba dinero para comer y el resto gastarlo en unas cuantas noches de
locura en Santiago, en cuestiones materiales y en mucho sexo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Al llegar a su departamento sentía no tener más vida que gastar y
gastar dinero. Más bien parecía un muerto en vida, un adicto a gastarse su
sueldo en cualquier cosa semejante a la comida rápida y la diversión. Este
estilo de vida sólo le impedía estar tranquilo, más bien lo inquietaba y lo
hacían perderse en suposiciones que tenían un desastroso destino para su salud.
Para despejarse un poco trataba en lo posible de salir, casi siempre llamaba a
una colega de trabajo como también a una amiga que había sido su compañera de
universidad. Vivía de forma independiente en su departamento y la sola idea de
proyectarse sin una relación estable lo hacía pensar en que posiblemente podía
destruir su futuro dejándose llevar por ese afán que tenía por invertir su
sueldo en tonterías, a lo mejor me termino haciendo pebre más temprano de lo
pensado, antes de cumplir los treinta, decía cuando contaba su situación a
quienes lo visitaban.&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="color: red; font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;En las últimas semanas en que anduvo con ella el trabajo y la
falta de tiempo limitaban los momentos en que podían verse. Sin darse cuenta
muy bien de los acontecimientos estaban alejándose en la medida que se metían
más en sus trabajos. Era común que el muchacho terminaba su día en el colchón
de su cuarto, llamándola, enviándole mensajes de texto con la excusa de no
poder ir a buscarla, de no tener el suficiente entusiasmo como para beber junto
a ella y joderse entre uno y otro de sus caprichos&lt;b&gt;.&lt;/b&gt; Después de hablarle por teléfono sólo tenía como compañía el
televisor y sus programas del cable, entonces se ponía a fumar hierba, ponía un
canal de música y se quedaba ahí viendo los videos que se proyectaban desde la
pantalla del televisor hasta quedarse completamente dormido.&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="color: red; font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Cuando ya estaba consumido
por el sueño el televisor seguía proyectando los videos de música y, a veces, la
publicidad de productos y programas, uno tras otro. Por otro lado, él se
encontraba viviendo imaginariamente otra vida, otra situación que podía en el
sueño durar una eternidad pero que en comparación con la vida real no era más
que ficción, sólo un par de horas. Al amanecer abría los ojos y se daba cuenta
una vez más que había pasado la noche con el televisor prendido.&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 1.0cm;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El hecho de desligarse, cada vez más, de algo que habían mantenido
por tanto tiempo significaba no poder seguir con los proyectos que tenían
pensando hacer. Significaba no poder viajar, ni tampoco comprarse esa
particular casa que habían visto muy cerca de la playa. La casa tenía un estilo
propio y místico, diferente a las que habían a su alrededor. Una pareja de
surfistas, que conocieron en una fiesta, les ofrecieron la casa cuando los &amp;nbsp;invitaron a pasar una tarde. Ellos se
entusiasmaron con la idea de vivir allí, en esa casa que tenía murales de soles
y tablas y otros dibujos referentes al surf. Vivir en edificios ya los tenía
más que aburridos porque vivir en un edificio era como compartir dormitorios
muy cercanos con otros y no tener una intimidad más personal. No podían darse
el lujo de hacer muchas fiestas en el departamento del él, ni tampoco subir demasiado
el volumen de la radio. Tampoco podían invitar a tanta gente porque una vez
unos amigos casi echaron a perder el ascensor del edificio, después de beber mucho
vodka Jelzin en su interior y de presionar repetidas veces los números
correspondientes a cada piso. Fue tanto el alboroto que los demás propietarios de
los otros departamentos pusieron una queja al administrador del edificio para
que el muchacho no volviera a hacer reuniones de ese tipo.&amp;nbsp; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 1.0cm;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 1.0cm;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;A pesar de las proyecciones los dos asumían la pronta separación y
sobre todo él&amp;nbsp; quien en muchas ocasiones
pensó y pensó sobre esto sentado en un rincón de su departamento e imaginando
la muerte de todo lo complementario y esencial para sobrevivir racionalmente
cada noche. Se suponía que cada noche debían encontrarse y reconocer una parte
de sí mismos en el otro, de lo contrario el muchacho podía estar sentado en la
puerta principal de su departamento o en el mismo motel de siempre junto a una
colega de trabajo, por otro lado la muchacha podía estar en algún bar buscando
motivos para olvidarse de sí misma por un momento. Aunque tenían la idea de
mantener algo de complicidad, &amp;nbsp;también, los
dos se metían suposiciones a la cabeza que con el tiempo mandaron al diablo la
confianza que habían mantenido por años. No había otro desenlace más predecible
que ése. Ambos lo sabían y dejaron que las cosas pasaran para que luego cada
uno se las arreglara con su propia vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 1.0cm;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El muchacho, varias veces, trataba de sacar conclusiones. Se
echaba en el colchón&lt;b&gt; y &lt;/b&gt;ahí se sentía
como una naturaleza muerta contemplando el techo de su dormitorio. Dedicaba
horas de la noche a eso mientras la música de un programa de televisión seguía,
la cajetilla de cigarros se terminaba de a poco y el ventilador daba
interminables vueltas y él seguía allí, echado, como si no tuviera otra
motivación más que fumar y pensar. De pronto le volvía ese estimulo por salir,
de volver a sentir esa sensación de despreocupación y de no presentarse en su
trabajo. Pero luego recordaba que eso lo hacía bien sólo con ella. Se ponían de
acuerdo en no ir a sus trabajos aunque después les llamaran la atención e
incluso los pusieran contra la espada y la pared diciéndoles que los
despedirían. Pero daba lo mismo porque lo que vivían era único y no se podía
volver a repetir, sólo quedaba la sensación de haberlo hecho, de haber tenido
la facultad de pasarlo muy bien aunque después todo lo vivido quedara solamente
estampado en la memoria como fotografías que sólo se podían contemplar.&amp;nbsp; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 1.0cm;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“Debo
suponer que voy a comenzar algo nuevo e intentar
adaptarme a esta renovada manera de ser, personificando a alguien, intentando
omitir lo malo, intentando actuar normalmente. Como todos los días. Como debe
ser. Me resulta complejo no poder encontrar la puerta a tal punto que el
agotamiento aumenta y aumenta en cada búsqueda, en todas las deliberaciones
sobre el entorno en el cual me desplazo y&amp;nbsp;
en todas las tonterías acumuladas en la cabeza. Y después de caer una
vez más, en el intento por encontrar la llave para salir, vuelvo a mi memoria,
al conjunto de fotografías y sus historias, a las noches de pasillo a
habitación, de&amp;nbsp; motel a baño, de cuerpo a
obscenidades. Lo asumo, irremediablemente vuelvo a hundirme en mi cama, ¿cómo
se deja en un plano de importancia menor el antes? ¿Cómo encontrar la forma
para situarse fuera de ese tiempo ya muerto?&lt;span style="color: red;"&gt; &lt;/span&gt;Los libros de&amp;nbsp;
historia y psicología no me dicen mucho. Es más ninguno de mis cercanos
me quiere hablar de eso y ni las cadenas de&amp;nbsp;
correos electrónicos envían algo coherente. Hace años que no hablo con
ella, dejamos nuestras ideas para adaptarnos a las exigencias de nuestras
familias. Estaba el peso de la presión social y&lt;b&gt;&lt;span style="color: blue;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;ambos
debíamos estudiar y hacer nuestras vidas, cada uno aparte, ¿era la mejor
solución? No tengo idea...&lt;span style="color: #ff6600;"&gt; &lt;/span&gt;Camino, doy vueltas en mi habitación. Intento dormir. Me
levanto y voy a mojarme la cara y trato de arreglarme el pelo. Me miro
detenidamente en el&amp;nbsp; espejo que instalé
hace días en&amp;nbsp; la puerta del baño. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 1.0cm;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 1.0cm;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Hace unos años atrás estuvimos fumando en mi dormitorio. Me dijo
que no importaba si esto no iba bien porque lo importante era que por lo menos
lo habíamos intentado. Seguíamos fumando, era de noche, y por la avenida los
autos se perdían y perdían mientras nosotros, desde el balcón, parecíamos
percibir los hechos de forma mucho más lenta de lo normal. Cuando ya no
teníamos nada más por hablar nos sentamos a un costado del ventanal, de espalda
a espalda, intentando dar con un tema y no morir de aburrimiento. Presentimos
un desenlace. Prendí el notebook para escuchar música. &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;No
hablamos durante largas horas y sólo pusimos atención a la música muy de moda por
esos días. Amaneció y cada uno tenía que irse a su trabajo. Sin decirnos
palabra alguna me levanté para ir a afeitarme y ella también se levantó del
suelo para buscar su agenda y su negra chaqueta de cuero. Se arregló
cuidadosamente la ropa, ordenó su pelo y sus raras mechas. Mientras me miraba
sacó de su mochila negra tres discos &lt;span style="background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial;"&gt;que le había prestado, eran de la Velvet
Underground.&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;Entre esos discos estaba el que tiene la célebre
portada de un plátano diseñado por Warhol. Los dejó al lado de un pequeño
acuario cercano al teléfono. Se dirigió a la puerta y sin voltear su rostro se
despidió moviendo la&lt;span style="color: red;"&gt; &lt;/span&gt;mano derecha. Estaba
atrasada y debía volver a su departamento para luego cumplir con el horario de
su trabajo en la oficina de contabilidad. Terminé de afeitarme y fui un rato a
la cocina a prepararme el desayuno, luego&amp;nbsp;
puse en el notebook el primer disco que publicó la banda. Me quedé&amp;nbsp; sentado un rato, escuchando sin interrupción
la música y mirando como la tostadora calentaba el pan. Al mismo tiempo pensaba
en la solución para mejorar nuestra convivencia”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 1.0cm;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pasaron los años sin verse pero mantenían amigos en común. Un día
le contaron a ella que él siempre preguntaba por su vida. La muchacha llegó a
la conclusión que ya había pasado mucho tiempo sin verse y que era necesario
volver a encontrarse y aclarar algunos puntos pendientes. Quedaron en
encontrarse frente a una tienda de ropa. Ella había esperado ese momento para
explicarle de una vez el por qué de su alejamiento de hace algunos años. El
muchacho le dijo, por teléfono, que también tenía ganas de verla y que no se
preocupara por el pasado, que lo mejor sería volver a conversar, entenderse y a
lo mejor intentarlo una vez más como otras tantas veces lo habían hecho. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El tiempo de separación les había pasado la cuenta. Les resultaba
difícil olvidarse de esas&amp;nbsp; madrugadas
cuando salían del departamento de él y creían que sus vidas necesariamente debían
estar contenidas de aventuras, de noches en cada motel y después, por la
mañana, amanecer juntos en la casa de una amiga y despertar tirados en el negro
sofá que ponían como cama en el balcón del departamento, sin estar atado a esa
preocupación por la responsabilidad del trabajo ni tampoco en pensar en los problemas
familiares o de otro tipo. Esos momentos eran sólo de ellos y quien se hacía
parte de tales situaciones no podía negar después que valía la pena salir y
juntarse con ese par de locos. Sin recordar bien las cosas que habían hecho
antes de llegar ahí se ponían a comprobar si las cosas que vivían eran ciertas
o simplemente estaban ocultando su desesperación con mentiras.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&amp;nbsp;Ella creía que juntarse con
el muchacho, una vez más, era como una alternativa para despejarse de lo
terrible que era vivir en una ciudad donde aparentemente pasa de todo y al
mismo tiempo la mayoría simula no darse cuenta de lo que ocurre a su alrededor.
Hace una semana atrás una persona que vivía en el primer piso del edificio, en
donde ella reside, se quitó la vida. Los vecinos que tenían más confianza con
el difunto comenzaron a especular sobre un posible viaje que hizo a España.
Otros en cambio tenían la hipótesis de un posible secuestro y también &amp;nbsp;especulaciones que iban apareciendo a medida
que los días iban pasando. Los familiares del vecino informaron de la situación
a carabineros para saber qué era lo que había pasado realmente con él. Carabineros
ingreso al departamento, examinó el lugar y encontraron el cuerpo de la persona
sin vida. El hombre había muerto a causa de una sobredosis de pastillas para el
&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;insomnio.&lt;b&gt; &lt;/b&gt;Estaba tirado, al lado de la bañera y sin ropa, con unas revistas a su alrededor y
un vaso de cristal negro partido por la mitad. Cerca de su cuerpo también había
una agenda&amp;nbsp; telefónica con hojas de notas
y fotografías en blanco y negro arrugadas en su interior. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;La llaman por teléfono pero no contesta porque prefiere seguir
arreglándose el pelo y la ropa. &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Espera tres minutos y
luego enciende el altavoz para escuchar el
mensaje que acaban de dejarle. Mira, mejor juntémonos cerca del cine, en la
plaza que está al frente… Me ubicarás de inmediato, así no das tantas vueltas.
Le parece un mensaje distante, un tanto frío y que de alguna manera le
incomoda, la hace pensar en un desenlace para nada deseado. Toma su mochila negra en el cual lleva lo de siempre: una
agenda, la cámara, el celular, un espejo y suficiente dinero que en esta
oportunidad no tiene sentido usar, ni gastar innecesariamente. Se sube al
primer taxi que pasa por la avenida. Le da indicaciones al taxista sobre el lugar
exacto al cual debe llegar lo antes posible. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;El auto recorre gran parte del centro, pasa por calles repletas de
bares y edificios, después se desplaza por avenidas con tiendas y gente
caminando hacia dentro de los recintos o saliendo con bolsas de compra. Es de
noche y de su bolso saca su pequeño espejo redondo. Mira su boca, la nariz y
sus ojos un poco exaltados, luego se mira detenidamente por el retrovisor. Se
siente incómoda, algo le falta, los cigarros no pueden ser porque perfectamente
puede comprarse una cajetilla en algún negocio. Tiene entradas para el cine, para
el estreno de una película muy de moda por estos días. Se vuelve a mirar por el
espejo retrovisor y se arregla su cabello, &amp;nbsp;la chaqueta de cuero, se mira las manos, mira
la hora, luego hacia afuera. Abre la ventanilla. La gente camina rápido, eso la
descompone; cree que tal incomodidad es por no hacer desde hace tiempo una
escena desvergonzada, inmoral. Supone eso y se ríe. Se ríe de lo que piensa. Su
imaginación, a veces, tiende a hacerla suponer cosas absurdas que no tienen nada
que ver con la realidad de los hechos. A su lado sobra espacio y detiene la
mirada. Su rostro llama la atención y algo tiene de especial, el taxista saca
esa conclusión mientras pudo mirarla por el retrovisor durante todo el
transcurso del viaje hacia el cine.&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Busca el cine. Pero no hay peor momento que no encontrar el más
mínimo ápice de distracción. Baja del taxi, intenta ubicar al muchacho. No lo
encuentra. Simula no estar desesperada. Han pasado quince minutos. Treinta
minutos. Todavía nada. Mira el cielo profundamente negro. La luna brilla y
algunas estrellas muy lejanas parpadean y parpadean interminablemente como
astros que se van a caer sobre ella. Mira la entrada del cine y se da cuenta que
todavía no abren la puerta, a un costado hay una pareja sentada y fumando.
Marca el número: 78845572. Nadie contesta. Y otra vez mira el cielo con las
estrellas que no se detienen de parpadear. Comienzan a caer gotas gruesas con
lentitud, luego la velocidad de la caída y su ruido aumentan. Mira las tiendas
comerciales. Sus logos están sin luz y frente a esas tiendas pasan algunos
autos a recoger a las personas que recién salen de hacer las compras
necesarias. Ella asemeja su destino al de los autos perdiéndose en alguna calle
o lugar desconocido, supone que nunca más volverá a verlos. Vuelve a llamar…
nada. Pasa una hora. Toma el primer taxi vacío que encuentra por la calle, abre
la puerta y se sienta atrás. Se mira por el retrovisor mientras le indica al
taxista el lugar al que quiere llegar. Su mirada perdida ya no es la misma.
Saca el celular, busca el número nuevamente. Intenta marcar pero no puede,
cierto instinto la obliga a detener la acción. Piensa que mejor puede estar
sola, haciendo cualquier actividad más productiva a estar esperando sentada
afuera del cine y mojarse entera con la lluvia o estar en un bar hablando de su
trabajo y de su posible traslado de ciudad. También, puede ser que el muchacho
esté en pleno trabajo, adelantando algunos asuntos de la universidad para después
no saturarse. Otra posibilidad es que puede que haya perdido su celular y se
haya retrasado y así no pueda comunicarse o por último un acontecimiento muy
importante lo ha obligado a dejar para otra oportunidad la salida. Por eso ella
&amp;nbsp;prefiere abandonar el lugar para irse a
otro en donde pueda encontrar y vivir nuevamente esa sensación que tanto
extraña. Comprende que las vidas de ambos tienen destinos muy diferentes y
comienza a asumirlo, comienza a tomar consciencia de su realidad cuando se da
cuenta que la lluvia poco a poco se detiene.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Está
cerca de la playa&amp;nbsp; y un montón de
personas camina de un lado a otro como si la noche les exigiera ese
desplazamiento y los llenara de vida y ganas de vivir cualquier situación fuera
de lo normal. Se pierde entre la gente. Llega al
frontis de una discoteca recién inaugurada. Entra, nuevamente enciende
el celular y encuentra el número de él. Lo borra. Su rostro ya no es el de
antes porque una tragedia bordea su expresión facial en todo momento.&lt;span style="color: red;"&gt; &lt;/span&gt;Adentro los cuerpos
se mueven y se rozan y se entienden mediante un lenguaje sexualmente explícito
a tal punto que no hay manera de no perder la atención sobre esa expresividad
corporal de las personas. Llevan el rostro distinto, fuera de lo común. Están con
otra disposición y quizá más despreocupados por no tener a nadie encima que les
diga cómo deben tocarse y hablarse. Son muchas ideas las cuales vienen a su
mente mientras apoya su cabeza sobre una pared cercana al baño de mujeres. No
debería entrar porque no tendría sentido. No tiene necesidad de hacerlo pero se
queda apoyada ahí en la pared rayada con nombres y mensajes sobre el cuidado de
consumir alcohol con moderación. A su lado, hay una pared cubierta con enormes
imágenes de focos de luz, algunos de un rojo intenso,
otros como si estuvieran desteñidos de azul rodeando la imagen icónica de una
cantante de los años noventa. Entra al baño. Se saca su chaqueta y cierra la
puerta y se sienta&lt;b&gt; &lt;/b&gt;a un costado del
lavamanos. La llave gotea y el agua acumulada está a punto de rebalsar. La
muchacha mira hacia el techo y algunas mechas disparejas cubren un poco sus
ojos mientras fuma, fuma y fuma. Imagina un final distinto al de siempre,
distinto al de hoy.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 14.2pt; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: 7.1pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;No
encuentro la forma. Ya no tengo su número, creo que ya no tiene importancia
llamarlo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 14.2pt; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: 7.1pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Qué forma.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 14.2pt; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: 7.1pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;De no vivir
el final de siempre. Cada final es como que si tuviera puntos suspensivos. Me
complica encontrar algo distinto. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 14.2pt; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: 7.1pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Toma, mejor fuma y
olvídate de eso. Hay que seguir y ya encontraras lo diferente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 14.2pt; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: 7.1pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Me voy a cortar el pelo
y me lo voy a teñir, a lo mejor eso me falta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 14.2pt; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: 7.1pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;A lo mejor serás otra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 14.2pt; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: 7.1pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Mira, la bañera se
llenó. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 14.2pt; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: 7.1pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Es raro que
de la nada tengamos feeling. Nunca me había ocurrido esto antes. Deberíamos
seguir viéndonos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 14.2pt; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: 7.1pt; text-align: justify; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Creo que es una buena
idea. Al menos me estás salvando la noche. Sabes, no me ha ido muy bien. Me
dejaron plantada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 14.2pt; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm; tab-stops: 7.1pt; text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; margin-left: 14.2pt; margin-right: 0cm; margin-top: 0cm; tab-stops: 7.1pt; text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Mete
su cuerpo en la bañera que está llena de agua tibia, el agua la cubre hasta sus
senos rodeados de espuma. Dobla sus largas piernas y
entonces da espacio para que el desconocido también se sumerja a medio cuerpo.
Hace un momento se preguntaron los nombres pero aún no logran tener una
comunicación de más confianza, aún no hay de qué hablar. Ella está sumergida en
lo que no pudo ser y mientras estira su cuello hacia arriba su mirada queda
intacta en un negro ventilador&amp;nbsp; del techo
que da vueltas y vueltas lentamente. Hace media hora lo habían hecho sin
importar de dónde venían y cuáles eran sus nombres, sólo lo hicieron
como consecuencia de la inquietud y de esos secretos que evitaron revelar. En
ese momento las palabras fueron obscenas a tal punto que se las decían
mirándose, frente a frente,&amp;nbsp; o en las
orejas cuando sus rostros se friccionaban antes de perder el pudor por no
conocerse, “es una forma de olvidar, una forma de volver a mí misma
reconociéndome en un otro” pensaba ella justo cuando la humedad&amp;nbsp; aumentaba por cada zona corporal, en cada
palabra obscena que escapaban de sus bocas, en cada
movimiento cuando aplicaban múltiples posiciones con el fin de complementar el
clímax. Dejaron la cama de dos plazas con las sabanas revueltas y las
rectangulares almohadas tiradas cerca de la puerta del baño. Las chaquetas y
los pantalones y las zapatillas arrinconadas en una esquina de la pieza
no importaron porque&amp;nbsp; el desplazamiento
en el lugar fue sin ropa y así se movían de un lado hacia otro sin el más
mínimo pudor. Ya son las tres de la madrugada.
Nuevamente están besándose y besándose, mezclando desesperadamente la
temperatura de sus bocas y cuerpos para otra vez materializar sexualmente esa
alternativa que hace un momento parecía lejana.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Times New Roman, serif;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: center; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;F I N&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-uFyB0HI4E54/UYMPJr2AWOI/AAAAAAAADZM/zwCHTc5ocYQ/s1600/Hope-Gangloff12.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="251" src="http://3.bp.blogspot.com/-uFyB0HI4E54/UYMPJr2AWOI/AAAAAAAADZM/zwCHTc5ocYQ/s320/Hope-Gangloff12.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: right; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: start;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="text-align: right;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/search/label/Escritores%20invitados."&gt;Escritores invitados.&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: start;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="text-align: right;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Texto por:&amp;nbsp;&lt;a href="https://www.facebook.com/josmar.conde1"&gt;Josmar Conde&lt;/a&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=lxmnZWKo1Dc:1zdsewMxBzQ:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=lxmnZWKo1Dc:1zdsewMxBzQ:63t7Ie-LG7Y"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=63t7Ie-LG7Y" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=lxmnZWKo1Dc:1zdsewMxBzQ:-BTjWOF_DHI"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?i=lxmnZWKo1Dc:1zdsewMxBzQ:-BTjWOF_DHI" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=lxmnZWKo1Dc:1zdsewMxBzQ:dnMXMwOfBR0"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=dnMXMwOfBR0" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/WHISKYEnLasRocas/~4/lxmnZWKo1Dc" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://www.whiskyenlasrocas.com/feeds/3900659806118607530/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/05/perdida-parte-2.html#comment-form" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/8774103904389909519/posts/default/3900659806118607530?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/8774103904389909519/posts/default/3900659806118607530?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/WHISKYEnLasRocas/~3/lxmnZWKo1Dc/perdida-parte-2.html" title="Perdida. Parte 2." /><author><name>Martin Petrozza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03876021615827107299</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="25" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_HcMlSZaTbD4/S6hR2lvBrfI/AAAAAAAAAQ4/hOgl2BEk6ns/S220/komodo.JPG" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-uFyB0HI4E54/UYMPJr2AWOI/AAAAAAAADZM/zwCHTc5ocYQ/s72-c/Hope-Gangloff12.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total><feedburner:origLink>http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/05/perdida-parte-2.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DkICSH4-eCp7ImA9WhBUGEU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-8774103904389909519.post-9058688328582793606</id><published>2013-05-06T18:56:00.000-05:00</published><updated>2013-05-06T18:56:09.050-05:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2013-05-06T18:56:09.050-05:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Escritor: Martin Petrozza." /><title>Sólo uno puede destruir lo que ha creado.</title><content type="html">&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;
 &lt;o:OfficeDocumentSettings&gt;
  &lt;o:AllowPNG/&gt;
 &lt;/o:OfficeDocumentSettings&gt;
&lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;

&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;
 &lt;w:WordDocument&gt;
  &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;
  &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;
  &lt;w:TrackMoves/&gt;
  &lt;w:TrackFormatting/&gt;
  &lt;w:PunctuationKerning/&gt;
  &lt;w:ValidateAgainstSchemas/&gt;
  &lt;w:SaveIfXMLInvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;
  &lt;w:IgnoreMixedContent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;
  &lt;w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;
  &lt;w:DoNotPromoteQF/&gt;
  &lt;w:LidThemeOther&gt;ES-MX&lt;/w:LidThemeOther&gt;
  &lt;w:LidThemeAsian&gt;JA&lt;/w:LidThemeAsian&gt;
  &lt;w:LidThemeComplexScript&gt;X-NONE&lt;/w:LidThemeComplexScript&gt;
  &lt;w:Compatibility&gt;
   &lt;w:BreakWrappedTables/&gt;
   &lt;w:SnapToGridInCell/&gt;
   &lt;w:WrapTextWithPunct/&gt;
   &lt;w:UseAsianBreakRules/&gt;
   &lt;w:DontGrowAutofit/&gt;
   &lt;w:SplitPgBreakAndParaMark/&gt;
   &lt;w:EnableOpenTypeKerning/&gt;
   &lt;w:DontFlipMirrorIndents/&gt;
   &lt;w:OverrideTableStyleHps/&gt;
   &lt;w:UseFELayout/&gt;
  &lt;/w:Compatibility&gt;
  &lt;m:mathPr&gt;
   &lt;m:mathFont m:val="Cambria Math"/&gt;
   &lt;m:brkBin m:val="before"/&gt;
   &lt;m:brkBinSub m:val="&amp;#45;-"/&gt;
   &lt;m:smallFrac m:val="off"/&gt;
   &lt;m:dispDef/&gt;
   &lt;m:lMargin m:val="0"/&gt;
   &lt;m:rMargin m:val="0"/&gt;
   &lt;m:defJc m:val="centerGroup"/&gt;
   &lt;m:wrapIndent m:val="1440"/&gt;
   &lt;m:intLim m:val="subSup"/&gt;
   &lt;m:naryLim m:val="undOvr"/&gt;
  &lt;/m:mathPr&gt;&lt;/w:WordDocument&gt;
&lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;
 &lt;w:LatentStyles DefLockedState="false" DefUnhideWhenUsed="true"
  DefSemiHidden="true" DefQFormat="false" DefPriority="99"
  LatentStyleCount="276"&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="0" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Normal"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="heading 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 7"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 8"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="9" QFormat="true" Name="heading 9"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 7"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 8"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" Name="toc 9"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="35" QFormat="true" Name="caption"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="10" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Title"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="1" Name="Default Paragraph Font"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="11" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Subtitle"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="22" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Strong"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="20" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Emphasis"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="59" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Table Grid"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" UnhideWhenUsed="false" Name="Placeholder Text"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="1" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="No Spacing"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" UnhideWhenUsed="false" Name="Revision"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="34" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="List Paragraph"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="29" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Quote"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="30" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Intense Quote"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 1"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 2"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 3"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 4"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 5"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="60" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Shading Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="61" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Light List Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="62" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Light Grid Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="63" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 1 Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="64" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Shading 2 Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="65" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 1 Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="66" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium List 2 Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="67" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 1 Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="68" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 2 Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="69" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Medium Grid 3 Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="70" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Dark List Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="71" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Shading Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="72" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful List Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="73" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" Name="Colorful Grid Accent 6"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="19" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Subtle Emphasis"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="21" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Intense Emphasis"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="31" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Subtle Reference"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="32" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Intense Reference"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="33" SemiHidden="false"
   UnhideWhenUsed="false" QFormat="true" Name="Book Title"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="37" Name="Bibliography"/&gt;
  &lt;w:LsdException Locked="false" Priority="39" QFormat="true" Name="TOC Heading"/&gt;
 &lt;/w:LatentStyles&gt;
&lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;

&lt;!--[if gte mso 10]&gt;
&lt;style&gt;
 /* Style Definitions */
table.MsoNormalTable
 {mso-style-name:"Table Normal";
 mso-tstyle-rowband-size:0;
 mso-tstyle-colband-size:0;
 mso-style-noshow:yes;
 mso-style-priority:99;
 mso-style-parent:"";
 mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;
 mso-para-margin:0cm;
 mso-para-margin-bottom:.0001pt;
 mso-pagination:widow-orphan;
 font-size:12.0pt;
 font-family:Cambria;
 mso-ascii-font-family:Cambria;
 mso-ascii-theme-font:minor-latin;
 mso-hansi-font-family:Cambria;
 mso-hansi-theme-font:minor-latin;}
&lt;/style&gt;
&lt;![endif]--&gt;



&lt;!--StartFragment--&gt;

&lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Taylor
dijo que deseaba acostarse con B., y yo le di un montón de trucos para
llevársela a la cama. Salí con B. en el 96; podía decirse que sé lo que decía.
Luego me burlé de la chaqueta de Taylor. Llevaba una chaqueta verde, horrible;
le sugerí que la tirase. Me importaba un higo el color de su chaqueta, pero
Taylor era tan susceptible que&amp;nbsp; a veces
me divertía poniendo ideas en su mente. Si insistía lo suficiente, Taylor acabaría
tirando la chaqueta por el excusado, convencido de su fealdad. Podías convencer
a Taylor casi de cualquier cosa. Había cierta gracia en ello porque él lo pedía
a gritos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Los consejos que le di sobre B. fueron
sinceros. Cosas sencillas, hubiesen servido para cualquier mujer, pero Taylor
no los comprendía, o fingía no comprenderlos. Me hacía repetirlos una y otra
vez, cada vez con más detalle. El pobre estaba realmente pirado por B. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Ordené una ronda de cervezas más, estaba aquí
porque Taylor me invitó, quería hablar, y esto iba a costarle. Taylor no era mi
tío favorito, estaba muy lejos de ser el tío favorito de alguien; era demasiado
enajenado para ser el tío favorito de cualquiera con seso. En el curro o fuera
de él, los temas que le interesaban los llevaba hasta las últimas
consecuencias, y… joder, esto sería bueno si se tratase de ganar el tour de
Francia, pero las metas de Taylor eran las metas de un pelmazo: grabar su
nombre sobre el trofeo de ventas anual y llevar a su madre a Disneylandia con
el dinero del premio, o ganar el concurso mensual de ventas y comprar la
discografía de Madona, incluyendo las versiones importadas de Japón, que
cuestan tres veces más (suponiendo que dichas versiones japonesas existan), o
poner su cara de palurdo en el cuadro de honor. Esta vez, deseaba ganar algún
maldito concurso de ventas y ligar a B. Ponía toda su fe en el dinero, en ganar
mucho dinero y ligar a B. con ese dinero. Repito: Taylor es susceptible, se ha
creído el cuento de la cena romántica de la tevé. Lo malo, Dios, es que el
noventa por ciento de las mujeres también lo ha creído. Sólo el diez por ciento
tienen cerebro.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Dejé claro que no debía hacerlo; basta una rosa y una cena en
cualquier sitio, o incluso sin rosa o cena, a B. le gusta ser escuchada y es
todo. Taylor no quedó convencido. Estaba empeñado en llevar a B. a un
restaurante carísimo y comprar un ramo de rosas y hasta quería llevarle
serenata, el muy joputa. Por primera vez estaba siendo honesto con él y no
podía convencerlo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Por la quinta cerveza dejé de escucharle.
Nunca había mirado a un tío tan exigido en algo, pero no era eso, era su manera
de empeñarse, como ya dije. Podía decirse que Taylor era un buen chico, sin
embargo, siempre dejaba un mal sabor de boca hablar con él más de cinco
minutos, como si hubiera algo más oscuro en el fondo de su alma. Se esforzaba,
nadie podría negarlo; pregonaba con el ejemplo los valores más preciados de
nuestra infancia: ingenuidad, honestidad, tenacidad, ambición, lealtad,
compañerismo. Esto es lo que hacía corto circuito: un hombre de treinta y
tantos tacos, actuando al estilo de las fábulas de Walt Disney. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Me disculpé con Taylor, aunque no demasiado (no
era bueno para la autoestima disculparse demasiado con Taylor), y me fui. Antes
de irme le palmeé la espalada y le dije: escúchala, es todo lo que B. necesita
para ser conquistada, porque nadie escucha. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;div style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;2&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Entré
con cautela, sin hacer ruido, pero no pude escabullirme: Taylor había llegado
antes y estaba en medio de la sala. Era la sala de juntas, teníamos junta todos
los días; Taylor siempre era el primero en el llegar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;En cuanto entré me guiñó el ojo. Ya, pensé,
estoy jodido, ahora vendrá a contarme alguna cosa sobre B. Se acercó a mí,
entusiasmado. Dijo que ya sabía adónde llevar a cenar a B. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Otra cosa que hacía desagradable a Taylor es
que no había preámbulos en sus conversaciones. Antes incluso de saludar soltaba
las cosas, como si no hubiese pasado tiempo desde la conversación que tuvimos
ayer. Venga, dije, ¿de qué hablas? Me hacía el loco, para desalentarlo, para insinuarle:
me importa poco tu puta vida, ni siquiera recuerdo si ayer hablamos. Nada
desalentaba a Taylor. Era capaz de reconstruir, palabra por palabra, la
conversación de ayer, con alegría, para hacerte entrar a su canal, para embarrarte
de su mierda positiva. Era ingenuo y tonto, y al mismo tiempo, un cabrón de las
mil putas. No sé exactamente en qué momento, me convirtió en su confidente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;El gerente nos hizo callar, quería toda
nuestra atención; siempre quería toda nuestra atención para decirnos las mismas
cosas que no nos importaban: la empresa va en picada, necesitamos vender,
vender, vender. Pero, me preguntaba, si vendiéramos tanto como se nos exige, y
la empresa no fuera en picada, ¿ya no habría estas juntas ni necesitaríamos
vender, vender, vender? Entonces regresaríamos a esto; es un círculo vicioso,
no importa cuánto vendamos, siempre habrá juntas y regaños, presión, amenazas. No
importa cuánto nos prometan que si vendemos nos dejarán en paz. Somos asnos
tras una zanahoria. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Traté de sentarme lejos de Taylor, pero las
circunstancias se dieron y quedé a su lado. Me consolaba saber que Taylor era
incapaz de interrumpir una junta o de hablar si el gerente hablaba, le
importaba mantener su imagen de empleado perfecto. Sin embargo, el cabronazo
escribió en una hoja de papel y me la estiró. La tomé, Dios, porque no hacerlo
significaría tener a Taylor insistiendo que la cogiera. En ella estaba escrita
la palabra Gardenia. Era el nombre del restaurante, no tuvo tiempo de decirme
el nombre cuando hablamos y moría por hacérmelo saber. Leí y moví la cabeza
afirmativamente, dándole el beneplácito. Total, Taylor era un caso perdido. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;div style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;3&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Ese mismo día, por la noche, me metí a un bar.
Era lunes, mi día favorito para el trago porque los bares no abren, y los que
abren, están vacíos. Me ordené una cerveza y la bebí despacio. Había perdido el
ímpetu de juventud, no disfrutaba el trago si lo bebía corriendo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Taylor me tenía harto, y ahora, no podía
sacarlo de la mente. Pensaba en él y en su manía por B. Era un hombre tenaz. Lo
respetaría, si además de tenaz, no fuese un lerdo. &amp;nbsp;Lo imaginé llevando a B. al Gardenias. Sería
cosa de verse. Taylor con los zapatos lustrados, arreglado impecablemente,
haciendo bajar a B. de la mano, llevándola como a una diosa a cenar al mejor
restaurante de la ciudad, ofrendándole sesenta rosas. Bueno, después de todo no
creo que B. se enfade por algo así. La cosa acabaría con la conversación.
Taylor no era un hombre con conversación. Su único tema era el trabajo, y a
ninguna mujer le agrada escuchar del trabajo de su marido todo el tiempo. Sin
embargo, con la emoción del momento y estando en el Gardenias, las
posibilidades de conquista eran altas. B. no sabría qué clase de hombre es Taylor
hasta mucho después, y si Taylor mantenía sus atenciones (y era seguro que lo
haría) probablemente alcanzara su objeto. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Imaginar a Taylor follando a B. era más
complicado. Curiosamente, algo me hacía pensar en Taylor como un buen follador.
Tenía un cuerpo ejercitado, fue corredor profesional antes de entrar al
trabajo. Sufrió una lesión en el tobillo, pero uno no folla con los tobillos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Si Taylor y B. follaban, seguro hablarían de
mí; yo los presenté y hasta llegué a poner en la cabeza de Taylor la idea de
salir con ella. Lo imaginé abrazado de B., fumando un cigarrillo. Taylor no
fumaba cigarrillos, pero podría ser uno de esos cabrones que se hacen pasar por
lentos y hacen creer a todos que se han burlado de ellos, cuando son ellos, los
que se han burlado de todos. B. se reiría si Taylor le contaba que yo pensaba
que para conquistar una mujer bastaba con escuchar. Escuchar es lo primero,
pero es tan sólo el principio, yo no soy capaz de llevar a nadie al Gardenias
porque no tengo ni en qué caerme muerto, y no poseo la decisión de Taylor para
ganar un concurso de ventas y tener pasta para mantener a una mujer. Escuchar,
no comprar el aprecio de las personas… mi excusa para no ganar dinero
suficiente, Dios, para seguir escribiendo, en busca de un sueño perdido: ser un
escritor de relatos cortos suficientemente famoso para cubrir los gastos que
exige una vida con una mujer. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Si se esforzaba, Taylor podría conquistar a la
mujer que se propusiera, era un tío con cojones, persistente y comprometido.
Las mujeres no verían su infantilismo o sus modales como un defecto, sino todo
lo contrario. Taylor era un pelmazo para otros hombres, pero las mujeres tienen
cierta proclividad hacia los pelmazos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Llamé a B. por teléfono. Le di mi nueva
dirección (por aquel entonces me mudaba cada dos meses) y le pedí tiempo para
hablar. B. accedió, no habíamos quedado en malos términos, terminamos porque
sencillamente, B. no estaba dispuesta a vivir en un cuarto de dos por dos, con
baño compartido, que era donde yo vivía. Nos citamos para la próxima semana. &amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;div style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;4&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;No
comenté nada de mi cita con B. a Taylor. Evité todo contacto con Taylor, a toda
costa. No deseaba escucharlo hablar de lo mucho que B. le excitaba. Hablaba con
tanta pasión que casi puedo asegurar que hablaba consigo mismo cuando hablaba
con alguien sobre B. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Toda la semana pensé demasiado en B. Tanto,
que llegué a desearla. No podía permitir que la buena de B. acabara con Taylor.
Él no la escucharía. B. necesitaba ser escuchada, si lo sabría yo, y no cenas
superfluas. No podía permitir que Taylor saliera con una mujer que había tocado
yo. Después de todo, B. y yo jamás cortamos oficialmente. Han pasado muchos
años, pero podría decirse que jamás hemos estado separados. Salimos juntos,
aunque no vivamos en el mismo apartamento. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;div style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;5&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Aquella
tarde tomé la ducha y me perfumé. No quería poner demasiado empeño, ya sabes,
ser como Taylor, pero algo me empujó a coger un cepillo y pasarlo por el pelo.
Esto es algo que no solía hacer. Lo hice contra mi voluntad, y al mismo tiempo,
con cierto orgullo. Quería causar en B. una nueva impresión. Lustré los zapatos
y planché la ropa antes de ponérmela. Esto me llevó más tiempo del que
sospeché. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Mientras me arreglaba, pensaba a dónde llevar
a B. Definitivamente no la llevaría al Gardenias, porque no podría pagar algo
así, pero al menos, a un lugar decente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Cuando
estuve listo, llamé a B.&amp;nbsp; Faltaban dos
horas para nuestro compromiso, pero quería asegurarme. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;La saludé amablemente, como si la llamada
fuese casual y no recordase que en dos horas más saldríamos. B. respondió del
mismo modo, como si no recordase. Hablamos de cosas, nada importante, y luego
lo solté. Le dije que si lo deseaba, yo pasaría por ella, hasta su casa. La
cosa se puso tensa, B. sabía lo mucho que yo odiaba los plantones; no sabía
cómo decirme, pero hizo otro compromiso. Ya, dije, ¿con Taylor? B. tardó en
confesarlo, se rehusaba a decirme con quién. Finalmente lo aceptó. Bueno, dije,
no pasa nada, si quieres venderte por una cena en el Gardenias… ¡¿Venderme?!,
exclamó B. No la culpo, ella ni siquiera sabía que Taylor la llevaría allí. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;div style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;6&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;No
quise armar un pleito con B. pero cuando Taylor me contó lo maravilloso de su
cena con B., y me agradeció el consejo de escuchar, le dije que B. estaba loca.
Venga, le dije, ¿por qué crees que la boté? Taylor estaba consternado. Dije que
B. era de esas mujeres que muestran una cara bella al principio, pero son una
bruja cuando te tienen bien sujeto. En serio, le dije, yo que tú lo pienso dos
veces antes de liarme con una mujer así. Taylor era susceptible, necesitaba
sacarle la idea de B. a toda costa. Si insistía lo suficiente, Dios, dicen que
sólo uno puede destruir lo que ha creado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-ejLnd1Rkc08/UYb_d4FF8oI/AAAAAAAADZc/i9TB_nwyAiY/s1600/conversacionesdebarg+Copy+of.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="264" src="http://2.bp.blogspot.com/-ejLnd1Rkc08/UYb_d4FF8oI/AAAAAAAADZc/i9TB_nwyAiY/s320/conversacionesdebarg+Copy+of.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;
&lt;b&gt;&lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/search/label/Escritor%3A%20Martin%20Petrozza."&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Martin Petrozza&lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;
&lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=b2jngIz0bEI:4M4bG4IT_Uw:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=b2jngIz0bEI:4M4bG4IT_Uw:63t7Ie-LG7Y"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=63t7Ie-LG7Y" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=b2jngIz0bEI:4M4bG4IT_Uw:-BTjWOF_DHI"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?i=b2jngIz0bEI:4M4bG4IT_Uw:-BTjWOF_DHI" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=b2jngIz0bEI:4M4bG4IT_Uw:dnMXMwOfBR0"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=dnMXMwOfBR0" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/WHISKYEnLasRocas/~4/b2jngIz0bEI" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://www.whiskyenlasrocas.com/feeds/9058688328582793606/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/05/solo-uno-puede-destruir-lo-que-ha-creado.html#comment-form" title="6 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/8774103904389909519/posts/default/9058688328582793606?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/8774103904389909519/posts/default/9058688328582793606?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/WHISKYEnLasRocas/~3/b2jngIz0bEI/solo-uno-puede-destruir-lo-que-ha-creado.html" title="Sólo uno puede destruir lo que ha creado." /><author><name>Martin Petrozza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03876021615827107299</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="25" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_HcMlSZaTbD4/S6hR2lvBrfI/AAAAAAAAAQ4/hOgl2BEk6ns/S220/komodo.JPG" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/-ejLnd1Rkc08/UYb_d4FF8oI/AAAAAAAADZc/i9TB_nwyAiY/s72-c/conversacionesdebarg+Copy+of.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>6</thr:total><feedburner:origLink>http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/05/solo-uno-puede-destruir-lo-que-ha-creado.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;D0cMRHw_eip7ImA9WhBUFUU.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-8774103904389909519.post-9057388219687391349</id><published>2013-05-03T07:44:00.001-05:00</published><updated>2013-05-03T07:44:45.242-05:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2013-05-03T07:44:45.242-05:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Escritores invitados." /><title>Perdida. Parte 1.</title><content type="html">&lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: start;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/search/label/Escritores%20invitados."&gt;Escritores invitados.&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: start;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Texto por: &lt;a href="https://www.facebook.com/josmar.conde1"&gt;Josmar Conde&lt;/a&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;
&lt;div&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;span style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;Cuando
la tenía sobre su cuerpo, agitando su respiración de tanto insomnio y goce&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;, de tanta carne y palabras obscenas
la situación se puso&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;mucho mejor de lo
que antes podían hacerlo. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;Luego, con su rostro mojado
y con expresiones de excitación se dirigieron a la bañera para terminar una
madrugada más con la boca demasiado roja de ella hundiéndose en la de su
compañero. La situación fue bien especial esa noche; nunca antes se habían
dejado llevar tan intensamente por sus verdaderas motivaciones. Había noches en
que las escenas se repetían por los mismos lugares: la alfombra, el colchón y&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
para terminar en la bañera. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;No se aburrían&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt; del
mismo recorrido porque tenían esa complicidad que siempre iba más allá de unas
simples palabras. Y a pesar que casi siempre se la pasaban de miedo esa
madrugada tuvo algo distinto, algo que ni ellos mismos podían entender bien, a
lo mejor es la última vez que nos vemos, a lo mejor es la droga, como también puede
ser que uno de nosotros morirá de la noche a la mañana, así de simple;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;le decía ella al muchacho mientras acomodaban
bien sus cabezas sobre la almohada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Ellos se entendían tan bien que podían
incluso, después de tener relaciones, pasarse la madrugada fumando y
conversando de temas que podían no tener mucha importancia como el teñido del
pelo, las últimas zapatillas que se habían comprado e incluso podían hablar de
una antigua relación que los dejó muy marcados por un buen tiempo. A veces,
también había silencio de manera que fumaban como pretexto al no decir nada.&lt;span style="color: red;"&gt; &lt;/span&gt;Pero a pesar de ese silencio a ella le faltaba algo
más, un compromiso entre los dos para no tener que buscar en otra persona, ni
en otra noche de locura en una discoteca, esa atención para ser escuchada y que
muchas veces sólo encontraba en él, sobre todo si había tanta química como en
esas madrugadas que estuvieron en su departamento hablando y bebiendo vodka
hasta que se daban cuenta que los rayos del sol aparecían entre las cortinas. Ella
en su otra vida dedicaba gran parte del tiempo a su&amp;nbsp; trabajo. Sin
embargo, eso no era excusa para&amp;nbsp;
encontrarse con el muchacho quien aparecía y luego escapaba como un ladrón
de su estabilidad emocional. Así mientras él no estaba ella volvía a tener todos
esos insomnios a los cuales debía ponerle remedio con fármacos que compraba con
una falsa receta médica. Cuando el muchacho no aparecía la solución para no
perder&amp;nbsp; el equilibrio era salir a
cualquier parte y hablar por teléfono con una amiga con tal de no pensar en
suposiciones que bien podían enredarla y hundirla más junto a su soundtrack
personal, los fármacos y sus cigarros. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Aunque tratara de evitarlo ella buscaba situaciones para no
quedarse leyendo revistas toda la noche instalada en el living de su
departamento, ni para quedarse frente al televisor mientras se mostraban videos
de música o para también no quedarse pegada con un documental sobre la
espiritualidad oriental, tema que por lo demás la tenía bastante cansada de
tanto que lo daban en los más reconocidos canales del cable. Entonces para no
quedarse pegada llamaba por teléfono al muchacho y le preguntaba sobre cuándo partirían,
de lo mucho por conocer otros lugares como La Serena y Rosario, de lo mucho que
le gustaría estar en todas esas playas paradisiacas que aparecían en las
revistas de surf que con frecuencia compraba.&lt;b&gt; &lt;/b&gt;Así podían estar durante horas, hablando de proyectos, de viajes,
de la posibilidad de cambiar la forma en que podía ver la realidad viviendo en
otras ciudades. El muchacho también tenía esas intenciones y la escuchaba con
atención, interviniendo de vez en cuando con un comentario. También querían
conocerse un poco más y penetrar en la intimidad de cada uno pero en otras
circunstancias, en un lugar más ajustado al estilo de vida de ambos, con menos
contaminación &amp;nbsp;y sin tantos edificios, ni
con tantas personas a su alrededor que los estimularan a perder la noción del
tiempo.&amp;nbsp; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Horas más tarde, muy cerca del mediodía y después de haber fumado
por un buen rato, la muchacha tomó una toalla y se fue a meter a la bañera
mientras él estaba ordenando el desastre del dormitorio después de haber pasado
unas cuantas horas pegado a una conversación que no los llevó a ninguna parte.
La música masiva y tan juvenil en estos tiempos seguía tocándose desde el notebook,
el olor a hierba seguía en el ambiente y el ventilador no paraba de dar
vueltas. Mientras él recogía los montones de revistas, del cable y de surf,
encontró abierto el bolso negro de la muchacha en un rincón del living. Cuando
iba a cerrar&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt; el bolso negro un
celular en su interior comenzó a vibrar; alguien estaba llamando a su
compañera que casi nunca se arreglaba del todo su largo pelo castaño. No quiso
meterse en problemas, ni tampoco pasarse rollos de ningún tipo así que cerró el
bolso y se miró por un rato en el enorme espejo de la pared para arreglarse el
pelo y sacarse las pelusas de su poleron de lana. Luego fue hacia la pequeña
cocina, abrió la llave del lavaplatos y puso bajo el hilo de agua, que caía con
rapidez, el primer vaso de plástico transparente que encontró cerca del mueble
de cocina. Se tomó tranquilamente el vaso de agua mientras pensaba si con el
transcurso de los años seguiría en el departamento con la misma mujer pasándolo
tan bien como esa noche, viviendo todo el tiempo posible e intentando no volver
a echar a perder esa química que ambos tenían cuando querían estar en buena.
Para&amp;nbsp; esperarla&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;comenzó
a dar vueltas por el living hasta que finalmente se echó en el largo y negro
sofá a recordar qué cosas debía llevar antes
de irse de vacaciones a Rosario, la siguiente semana.&lt;span style="color: navy;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ella salió del baño y sin preocuparse porque la viera en ropa
interior comenzó a vestirse para salir un rato y comer algo por ahí. Mientras
tanto hablaban de música, de Isla de Pascua, de ellos proyectándose en vivir
juntos y viajando en un avión que no pararía de volar en días y noches mientras
él creía que esa era la autentica solución para tener un nuevo estilo de vida y
se quedarían allí, en ese avión; sólo para ellos por un largo rato en donde
podrían inventar un nuevo lenguaje, una nueva forma de besarse y comunicarse
desprendiéndose así de muchas tonterías que habían aprendido allá abajo, en
tierra firme.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Voy a comer
afuera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Yo tengo
que irme, tengo asuntos pendientes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;El agua
está muy tibia. Sabes, a veces, parecemos jóvenes&amp;nbsp; interpretando a los personajes de una mala
película. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;A nuestra edad es
normal. Creemos que la rebeldía puede llegar a
ser importante. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;En el fondo
no podemos ser nosotros mismos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Creo que
mejor es dejarse llevar&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt; y tener ese
estilo de vida que se supone nos gustaría tener en el avión.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;A lo mejor terminamos
viviendo así. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Con lo tercos que somos
es muy posible.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Cierto, puede pasar. En
realidad puede pasar cualquier cosa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Conversaciones breves y parecidas a ésta volvían a poner en
cuestionamiento la relación y los hacía pensar en qué podía ocurrir tiempo
después. El problema era separarse pero sin dejar de lado un vínculo para
mantener por lo menos la amistad, aunque tal idea de la amistad no los llevaría
a ningún lado si es que en verdad querían proyectarse con algo más estable. Los
dos tenían claro en que tarde o temprano tomarían caminos distintos, eso sí, no
se plantearon muy bien por qué debían hacerlo. Muchas veces llegaron a la
conclusión de que pensaban en esa posibilidad &amp;nbsp;por el aburrimiento que a veces sentían al
verse demasiado, al ver siempre sus caras y hablar de lo mismo. A pesar de ser
sinceros en ese aspecto no se quedaban tranquilos con esa conclusión.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Tomaban en cuenta que el hecho de separarse por un largo rato
provocaría incertidumbre. Por lo tanto la indiferencia por parte de los dos
sería lo mejor para darse un tiempo, para pensar bien las cosas. Así también
podían viajar por su propia cuenta, tomar decisiones personales, encontrarse
con las personas que habían dejado de ver y con las que querían volver a tomar
contacto. Pasaron días, semanas y meses hasta que definitivamente se separaron;
al menos ya lo intuían. No se vieron durante tres años. Durante ese periodo
nada sabían de lo que hacía cada uno. Con el paso de los años nada de los dos
parecía importar para el otro y al mismo tiempo se adaptaban a las exigencias
de sus trabajos, a la rutina que debían ejercer y en tratar de hacerlo lo mejor
posible. Lo que no sabían era que casi todos los días del año cruzaban por la
misma avenida llena de edificios y luces de neón que reflectaban los logos de
tiendas de ropa, tiendas de muebles, restoranes y también el de un Blockbuster,
el mismo en el cual se conocieron cuando recién habían cumplido dieciocho años.
&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Los semáforos estaban&amp;nbsp; en
las mismas esquinas en las que se juntaban grupos de jóvenes a fumar, conversar
de temas que bien sólo eran para omitir sus problemas personales y pasar el
rato. Luego sin que se lo propusieran conscientemente cambiaban de esquina, de
escenario con el fin de seguir con la charla y seguir fumando cigarros
económicos. En esas mismas esquinas los dos, muchas veces, fueron parte de esos
grupos, hicieron las locuras que se hacen a esa edad y también juramentos que
nunca se cumplieron. Tenían planeado hacer viajes especiales que nunca pudieron
realizar ya sea por despreocupación, por compromisos y también por esa manía
que tenían para derrochar el dinero, que perfectamente podían ahorrar, en
tonterías y en excentricidades que no venían al caso, discos que no eran
necesario comprarlos cuando bien podían bajarlos desde un programa de internet,
ropa que bien podían encontrar a un precio más bajo la compraban en otra
tienda, en la que estaba de moda sólo por el hecho de estar ahí, en medio de
gente y cargar las bolsas con el logo de la tienda. Era ya una manía, una
adicción de la que nunca quisieron salir y que también les produjo muchas
discusiones y malos entendidos sobre quién era más consumista, sobre quién
gastaba más dinero.&amp;nbsp; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;El compromiso&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES" style="color: red; font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;del trabajo agotaba a la
muchacha. Al llegar por la noche a su departamento terminaba en el living,
fumando, escuchando música de los ochenta a bajo volumen con tal de no perder
atención a la secuencia de imágenes que se le venían a la cabeza, como si el
registro de una película terminada tuviera movimiento durante esas horas. En la
película aparecía ella en otra ciudad,&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="color: red; font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;perdiéndose entre avenidas y centros comerciales así como también
había escenas de noche: en casa buscando algo para protegerse de la caída de la
lluvia, el previo momento antes de hacer el amor y los instantes de
incertidumbre de encuentros y desencuentros constantes en calles desconocidas.
Ciudades de tales características le producían&amp;nbsp;
esa curiosidad propia de quien no sabe adónde va, pero que al mismo
tiempo siente la necesidad por sumergirse en el misterio hasta incluso no
volver a la superficie de la realidad misma.&amp;nbsp;
Mientras se metía más en el rollo de su historia imaginaría fumaba
hierba con una pipa que le había regalado una amiga muy intima de su trabajo y
aunque&amp;nbsp; muchas veces&amp;nbsp; la llamaron por teléfono no se dio la
molestia de contestar con tal de seguir y no desconcentrarse de todas esas
escenas que sólo ella podía imaginar en su cabeza. El celular y el teléfono
sonaban a cada diez minutos. Cuando ya iba por la sexta llamada sin contestar
se levantó del sillón y fue a descolgar el teléfono. También apagó el celular y
cuando lo hizo por fin sintió esa especie de alivio al no tener que hablar con
nadie al menos hasta el día siguiente y sólo para dejarse llevar por su propia
película y ver qué más podía imaginar, hasta dónde podía llegar en su propia
historia y en lo posible enrollarse con cada escena esperando a que el
desenlace fuera algo que nunca antes había pensado, ni visto en el cine. Además
de verse proyectada en diversas situaciones la secuencia de imágenes también
abarcaba escenas explícitas de posiciones corporales entre ella y un muchacho
desconocido. Esa parte de su imaginación era lo inquietante. Tal como era en su
vida privada, como cuando había salidas por las noches, inesperadas citas en
lugares públicos y privados en donde tenía el interés latente por conocer a
alguien de la manera más cercana posible y hacer realidad eso que, muchas veces,
sólo imaginaba en la noche cuando fumaba y bebía demasiado escuchando esos
discos de música que cuidaba, desde su adolescencia, con obsesivo aprecio.&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="color: red; font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&amp;nbsp; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="color: red; font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Después de imaginar e imaginar situaciones que difícilmente
ocurrirían, con exactitud en su intimidad, por la mañana debía despertar y
adaptarse a su rutina diaria. Debía levantarse del colchón y bañarse,
arreglarse el pelo, vestirse y tomar desayuno para luego partir una vez más al
trabajo. Debía asumir que la realidad&amp;nbsp;
era esa y poco tiempo había para otras opciones. Aún así, recurría casi
siempre a la evasión. Para eso estaban las películas, para eso estaban la
música y las relaciones breves en las discotecas, para eso estaban su compañero
y los amores de una noche. Carecía de razón cuando buscaba esto, estaba más que
clara que lo suyo era un engaño, una excusa para no quedarse por mucho tiempo lateada
en la realidad de su trabajo y en la de su departamento. Sin embargo necesitaba
hacerlo porque sino, ¿quién la ayudaría? ¿Quién intentaría penetrar en su vida
y orientar su forma de ver el mundo? ¿Quién la limitaría a comportarse y pensar
como los demás? El camino es una constante exploración hacia la comprensión de
sí mismo, pasando por un comedia, una tragedia; luego nos sorprende y resulta
ser una mezcla de ambos géneros, solía decir cuando le preguntaban por qué
tenía un estilo de vida tan extraño y por qué se dedicaba a penetrar tanto en
esas historias de películas y libros, y también por qué tenía ese capricho por
conocer a gente desconocida de la noche a la mañana. Ella respondía que era por
el simple hecho de encontrar en esa gente algo interesante, algo para aprender
y más tarde hacerlo suyo. Por eso insistía en&amp;nbsp;
darse el tiempo para detenerse un poco y evadir la rutina diaria. Aunque
muchos no la comprendieran ella seguía haciéndolo de la forma más normal, como
si la opinión de los otros no importara demasiado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 1cm;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Esa mañana después de salir de su departamento y llegar a la
avenida principal se dirigió con seguridad hasta el edificio en donde estaba la
oficina de contabilidad. Siempre en esa ruta de su hogar hasta el trabajo se
preocupaba del tiempo, de llegar a la hora correspondiente a su ingreso. Aún
así, con la seguridad aumentada con la experiencia de los años de trabajo, no
podía quitarse de la cabeza a quien abarcaba una parte importante de su vida.
Eso sí no había tiempo para comentar este tipo de fotografías viejas con cualquiera,
lo mejor para ella era que ese recuerdo sólo quedara oculto en su memoria. En
su trabajo eran pocas las personas que podían conocerla por lo que era en
verdad. Con esas personas de a poco se iba soltando y daba a conocer su opinión
&amp;nbsp;sobre cualquier tema, una vez que
tuviera la confianza para decirla. No lo hacía por pudor o porque no tuviera
nada interesante que contar sino por una manía que había adquirido desde
adolescente, cuando comenzó a desconfiar de sus compañeras de curso y en gran
parte de la gente adulta. Distinta era con sus más cercanos, con sus amigos,
con las parejas que había tenido. Cuando estaba con ellos era otra persona,
mucho más abierta, mucho más expresiva a tal punto que parecía sacarse ese perfil
de mujer difícil e impenetrable.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 1cm;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Cuando entró a la oficina todavía pensaba en las fotografías de su
pasado. Prendió la luz. El tubo fluorescente demoró cerca de quince segundos
para que se encendiera bien. Luego prendió el computador y mientras se iniciaba
sesión se dio el trabajo de buscar entre los archivadores algunos documentos en
los cuales había un montón de fotocopias carné, declaraciones de IVA y
facturas. Después de encontrar lo necesario se dedicó a ordenar los documentos
en cada archivador, clasificando los papeles en la sección correspondiente a
cada cliente. Toda la mañana se la pasó ordenando los documentos y archivando
las imágenes de una vida pasada en su cabeza, este doble trabajo le impedía
tener un buen desempeño laboral. La ciudad&amp;nbsp;
y sus opciones de vida la consumían de a poco hasta limitarla a una
estructura de vida necesariamente geométrica. Pensaba que había dos
alternativas: la aceptación de la vida tal cual era y continuar hasta adaptarse
o encontrar una solución a su inconformidad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Al finalizar la jornada, después de ordenar los archivadores y de
atender a los clientes, después de tanto ir de un lado hacia otro&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span lang="ES" style="color: red; font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;revisando&lt;b&gt; &lt;/b&gt;documentos y
poniendo al día libros de compra y venta, salió de la oficina a tomar el primer
taxi en dirección a casa. Ni siquiera pasó a comer algo por ahí, tampoco tenía
ganas de ver la hora. Una vez que llegó a su departamento se desvistió, prendió
el calefón y se metió de inmediato a la bañera. Dejó correr el agua. Buscó y
buscó música en su celular hasta que se quedó escuchando el primer álbum de
Blondie. Pensaba que era apropiado escuchar ese disco para así estimularse con
el inicio de un fin de semana que se le venía encima. Cerró los ojos y no le
importó el cansancio de su cuerpo, tampoco cerrar la puerta del baño, ni menos levantarse
para contestar el teléfono. Sólo era un tiempo dedicado para ella y a la música
que cantaba la rubia de Blondie. Lo demás en ese momento no podía intervenir
porque parecía estar en una especie de trance y de ritual que tenía para
escuchar, con atención, las canciones que más le gustaban de esa banda. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Por el sólo hecho de trabajar en una oficina de contabilidad debía,
diariamente, conocer a distintas personas, cada una con su propio temperamento.
Debía adaptarse a la personalidad de cada cliente para tratar en lo posible de
solucionar el problema que tenían con el servicio de impuestos internos, con el
libro de compras y ventas, con el atraso de las boletas y facturas sin timbrar
y una serie de otros problemas que ella junto a sus otros compañeros de trabajo
debían solucionar con la mayor paciencia posible. A pesar de ver frecuentemente
a esas personas éstas no le causaban mucho interés. Sus conversaciones con
ellos eran de tipo laboral y no había mucho tiempo para hablar de cosas más íntimas.
Se limitaba sólo a conversaciones banales pero también se sentía arrastrada a conversar
con gente distinta a ella, a dejarse llevar y conocer a otras personas fuera
del trabajo, ya sea por medio de amigos o por alguna red social. Hacía esto con
el fin de encontrar a alguien que pudiera ser la emulación de eso que le faltaba
y que al mismo tiempo ese alguien hiciera el papel de su otro yo para así&amp;nbsp; no sentirse tan tonta ni vacía, ni tampoco tener
que vivir esa situación desagradable de llegar a su departamento y encontrarlo
desocupado, sólo con las revistas y su ropa tirada en el suelo y en el sofá.
Entonces, como alternativas, estaban las relaciones poco duraderas en una que
otra noche o&amp;nbsp; las relaciones imprevistas
cuando tenía la tendencia a dejarse llevar por el impulso y la curiosidad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En esos encuentros los diálogos eran breves, sólo se decía lo
justo y necesario. Más bien importaba conocerse con sus cuerpos y unas cuantas
palabras que pudieran hacerlos sentirse&amp;nbsp;
obscenos y así aumentar la intensidad de la situación. Al amanecer la
muchacha despertaba al lado de un desconocido del cual no necesitaba saber más
que su nombre y su edad, con eso era más que suficiente. Luego, venía la
despedida para no volver a ver a ese desconocido y de nuevo contemplarse a sí
misma en el espejo del baño; sin sujetador y con el tatuaje, cerca de su
ombligo, de una mujer desnuda y rodeada de flores y animales silvestres a punto
de devorarla. También podía examinar su apretadísimo jeans negro y desabrochado
que tenía el cierre medio abierto, exhibiendo una parte de su blanco calzón. Posteriormente
se echaba sobre la cama del motel a imaginar situaciones imposibles y en ese
momento se sentía casi flotar, como si el peso de su cuerpo se desvaneciera por
unos minutos. Tenía la mirada concentrada en el enorme fluorescente redondo
pegado en el techo. Fumaba y pensaba en esos viajes paradisiacos que quería realizar
hace tiempo junto a su compañero. Después de deliberar y de darle tantas
vueltas a un asunto que se supone ya era solamente una utopía, un deseo perdido
entre el tiempo pasado y la nostalgia, terminó de tomarse una taza de café y
salió del dormitorio para finalmente retornar, como ya era costumbre, a la
oficina. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Alejandra, su compañera de trabajo, insistía en que ella debía
abandonar la ciudad porque mucho tiempo en un mismo lugar terminaría por
agotarla hasta el punto de convencerse&amp;nbsp;
en seguir viviendo allí y no querer conocer otros lugares, otros estilos
de vida. Las cuatro paredes, el computador, el escritorio y el mueble lleno de
gruesos archivadores negros eran parte de su escenario más acostumbrado. Los mensajes
al facebook y las llamadas por teléfono parecían no terminar, así también las
relaciones de una noche las reconocía como un complemento a su forma de vida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Por la noche, después de salir de la oficina, volvía a encontrarse
con algún hombre o con quien había intercambiado unas cuantas palabras
suficientes como para conocerse un par de días más. Al regresar a su
departamento pensaba si lo que hacía tenía algún sentido y si en verdad así
podría olvidarse de sus problemas porque ya había pasado mucho tiempo desde que
estaba sin una relación estable y en esa situación no le quedaba otra que
buscar, vivir, darse el lujo de probar para entender&amp;nbsp; qué podía pasar con ella en el futuro. Pero
no conseguía dar con una respuesta, menos con intentar pasar por alto lo que le
ocurría y aún así el muchacho de esa noche intentaba explicarle lo que le
pasaba. Ella escuchaba, parecía tener disposición, luego volvía a hablar, a
suponer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-indent: 42.55pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt; text-indent: 0cm;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Vivir,
trabajo, casa, dormir, despertar, ir a la oficina y más trabajo… la misma
rutina, interminable&amp;nbsp; para mantener la
dignidad. Y luego, seguir con el mismo estilo de vida hasta no dar más.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;No le des
tantas vueltas a un asunto que ya no tiene remedio. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Más rato
tengo que volver a la oficina y ni siquiera tenemos tiempo para seguir
hablando.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Sí, tal
vez. Por un momento pensé que eras distinta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;¿Por qué?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Supuse que
te daba lo mismo todo y que no te importaría faltar al trabajo, que mejor lo
pasarías estando acá, conmigo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;A veces me
da lo mismo, aunque ya me volví adicta a estar frente al computador y tener que
atender a tantas personas, es como que mi mente y mi cuerpo me lo exigiera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Se nota,
tienes muy claro ese sentido de la responsabilidad que yo no tengo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Es que
igual sino voy en la casa me pongo a hablar sola, a decir cosas que no le hacen
bien a nadie.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;A todos les
pasa. Yo al menos, cuando estoy solo, trato de no pensar, ni de hablar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Para mí no
es tan fácil. Menos cuando te das cuenta que hablas por horas con tu gato.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;Entonces lo
tuyo es grave. A lo mejor estás acostumbrada a compartir, a tratar con personas
día y noche.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 9pt; line-height: 150%;"&gt;—&lt;span style="font-size: 7pt; line-height: normal;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Creo, cuando
llega el fin de semana mi gato &amp;nbsp;se
convierte en mi confidente.&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Times New Roman, serif;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-LeF9W0BVJPA/UYMOulDfuqI/AAAAAAAADZE/IM1JNv7hWFQ/s1600/Hope-Gangloff12.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="251" src="http://2.bp.blogspot.com/-LeF9W0BVJPA/UYMOulDfuqI/AAAAAAAADZE/IM1JNv7hWFQ/s320/Hope-Gangloff12.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: start;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="text-align: right;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/search/label/Escritores%20invitados."&gt;Escritores invitados.&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: start;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="text-align: right;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Texto por:&amp;nbsp;&lt;a href="https://www.facebook.com/josmar.conde1"&gt;Josmar Conde&lt;/a&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; margin: 0cm 0cm 0.0001pt 14.2pt; text-indent: -14.2pt;"&gt;
&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=SipiLOZlCLo:OQU3QhTMWbY:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=SipiLOZlCLo:OQU3QhTMWbY:63t7Ie-LG7Y"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=63t7Ie-LG7Y" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=SipiLOZlCLo:OQU3QhTMWbY:-BTjWOF_DHI"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?i=SipiLOZlCLo:OQU3QhTMWbY:-BTjWOF_DHI" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=SipiLOZlCLo:OQU3QhTMWbY:dnMXMwOfBR0"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=dnMXMwOfBR0" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/WHISKYEnLasRocas/~4/SipiLOZlCLo" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://www.whiskyenlasrocas.com/feeds/9057388219687391349/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/05/perdida-parte-1.html#comment-form" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/8774103904389909519/posts/default/9057388219687391349?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/8774103904389909519/posts/default/9057388219687391349?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/WHISKYEnLasRocas/~3/SipiLOZlCLo/perdida-parte-1.html" title="Perdida. Parte 1." /><author><name>Martin Petrozza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03876021615827107299</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="25" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_HcMlSZaTbD4/S6hR2lvBrfI/AAAAAAAAAQ4/hOgl2BEk6ns/S220/komodo.JPG" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/-LeF9W0BVJPA/UYMOulDfuqI/AAAAAAAADZE/IM1JNv7hWFQ/s72-c/Hope-Gangloff12.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total><feedburner:origLink>http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/05/perdida-parte-1.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CU4FQ3g_cCp7ImA9WhBUEko.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-8774103904389909519.post-3959162059045176037</id><published>2013-04-29T17:18:00.000-05:00</published><updated>2013-04-29T17:18:32.648-05:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2013-04-29T17:18:32.648-05:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Escritor: Salmoneo Gutiérrez." /><title>Con otros, que no son yo. </title><content type="html">&lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;No vamos a entrar en detalles del
por qué, pero en aquel entonces pensaba mucho en Verónica Pinciotti. Dejando a
un lado su belleza, su gusto por la literatura y el hecho de que estuve
perdidamente enamorado de ella &lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/2011/10/paris-no-es-una-fiesta-el-primer-beso.html"&gt;alguna vez&lt;/a&gt;, había en su personalidad y en &lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/search/label/Escritora%3A%20Ver%C3%B3nica%20Pinciotti."&gt;suvida&lt;/a&gt; algo que no satisfacía mi curiosidad. Podía describirla en tres palabras
(bella, fría e inteligente) pero no bastaba esto para decir: la conozco como a
la palma de mi mano. Me enamoré de ella, precisamente por este desconocimiento
de la pieza clave de su personalidad; no como acostumbra uno &amp;nbsp;a enamorarse: gracias al conocimiento total
del ser amado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;La magia de Verónica consiste, principalmente,
en su belleza, cosa que es innegable, pues, si no fuese tan agradable a la
vista, nadie se daría siquiera a la tarea de conocerla. Si su belleza es la
miel que atrae a la mosca, su inteligencia es el filtro que selecciona a los
mejores candidatos a su amistad. El gusto por la literatura, depositado en
semejante cuerpo da como resultado la bomba que es &lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/p/veronica-pinciotti.html"&gt;Verónica Pinciotti&lt;/a&gt;. Si no se
dedicase a la literatura, sería una mujer bella más sobre la faz de esta
Tierra. Si sólo le gustase la literatura, sería una más de esas mujeres raras,
que leen. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;El carácter, mezcla de atributos físicos e
intelectuales, es más bien frío, crítico y beligerante, lo que impulsa a
Verónica a subir al pedestal de diosa, según la opinión de muchos hombres. La
mezcla exacta de los deseos masculinos, sin importar que clase de hombre se
sea. Su abierta postura para con las cosas, y, sobre todo, su abierta postura
para con el sexo, la convierten en fantasía masculina, inalcanzable gracias a sus
cualidades artísticas. Por si fuese poco, agraciada en todos los aspectos de la
vida, la fortuna le sonríe, siendo hija de un empresario italiano que le da
apellido y abolengo, y la sostiene a la lejanía de la vulgaridad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Rebelde por naturaleza, dedica su vida a la
literatura, refugio de las mentes libres y románticas, sin evitar impregnar las
letras con esa personalidad suya que es oasis en el desierto: una mujer bella e
inteligente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;2&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El verdadero misterio, o aquello
que me intrigaba por aquel entonces, era por qué siendo Verónica quien era, se
había casado con &lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/2010/05/de-mi-compromiso-con-scott-f.html"&gt;Scott F&lt;/a&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Scott F. era un joven adinerado, cuyo mayor
talento era ser hijo de su padre, un señor que le heredaría fortuna y posición
social (un futuro asegurado). Había visitado la mitad de los países del mundo,
pero no era capaz de mantener &amp;nbsp;conversación
en una tertulia literaria, o en cualquier conversación relacionada a la
cultura. Llevar una cabra a París o llevar a Scott sería la misma cosa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Este hombre, sin embargo, era el marido de
Verónica Pinciotti. Su radar de talentos, su filtro de moscas, ¿no había
servido para nada? Esta es la pregunta que me hacía constantemente, y no era el
único. La postura de Verónica era la siguiente: asegurar un futuro. El futuro
de Verónica estaba asegurado desde que salió del vientre de su madre. Era la
respuesta que solía dar, y todos se conformaban con ella, como si fuese la cosa
más lógica del mundo. Debía haber algo más en sus motivos, algo, quizá, incluso
secreto para ella; cosas del inconsciente. ¿Buscar al padre en Scott?, ¿asentar
la supremacía de la mujer sobre el hombre con una pareja &amp;nbsp;intelectualmente inferior?, ¿manipular a la
pareja buscando un pele por marido? Nadie, ni siquiera la misma Verónica podían
ofrecer a mi curiosidad una respuesta satisfactoria. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;A esta búsqueda compulsiva, &lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/search/label/Escritor%3A%20Martin%20Petrozza."&gt;Petrozza&lt;/a&gt; la
llamaba: necesidad de follar. Desde que &lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/01/la-casa-donde-vivia.html"&gt;abandoné&lt;/a&gt; a &lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/2012/02/el-poeta-tendero-tu-rival-la-viruta.html"&gt;Estela&lt;/a&gt; no lo había hecho. Él
aseguraba que enajenarme con el tema de Verónica, era un modo de sublimar mis
necesidades biológicas. La verdadera pregunta, según mi fiel amigo, era: ¿por
qué Verónica se acuesta con otro y no conmigo? Sumado a esto el hecho de que yo
me consideraba (Petrozza afirmaba que yo me consideraba) superior a Scott,
hacía de Verónica (que me traía hipnotizado, lo aceptara o no) el blanco
perfecto de mis elucubraciones. Si sigues así, dijo, acabarás por odiar a
Verónica, y a ti mismo, por no ser capaz de ligar la presa que otro cazador
menor, se ha comido. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Verdad o no, el caso de Verónica me
desconcertaba. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;3&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Por azares del destino, o porque
es verdad que uno atrae lo que busca, uno de eso días di con un libraco del
escritor &lt;a href="http://www.google.com.mx/imgres?imgurl=http://clubgijonsur.files.wordpress.com/2011/10/bolao111.jpg&amp;amp;imgrefurl=http://clubgijonsur.wordpress.com/tag/roberto-bolano/&amp;amp;h=244&amp;amp;w=206&amp;amp;sz=1&amp;amp;tbnid=R9VPZoSKfwPyOM:&amp;amp;tbnh=186&amp;amp;tbnw=157&amp;amp;zoom=1&amp;amp;usg=__ZivYLxWDHdKJrrLfuB1iKJF0VP8=&amp;amp;docid=MteRJcjPsCLaHM&amp;amp;itg=1&amp;amp;sa=X&amp;amp;ei=Rql5UfSACYrlrQHQ54H4Aw&amp;amp;ved=0CKIBEPwdMAw"&gt;Roberto Bolaño&lt;/a&gt;, intitulado: &lt;i&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_literatura_nazi_en_Am%C3%A9rica"&gt;La literaturaNazi en América&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;. En las primeras páginas del libro, podía leerse una
descripción que bien podría ser la de Verónica. La descripción es la siguiente:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;“&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;A los quince años publicó su primer libro de poemas,
&lt;i&gt;A Papá, &lt;/i&gt;que consiguió introducirla en una discreta posición en la inmensa
galería de las poetisas de la alta sociedad bonaerense. A partir de entonces
fue asidua de los salones de Ximena San Diego y de Susana Lezcano Lafinur,
dictadoras de la lírica y del buen gusto en ambas márgenes del Plata en los albores
del siglo XX. Sus primeros poemas, como es lógico suponer, hablan de
sentimientos filiales, pensamientos religiosos y jardines. Coqueteó con la idea
de hacerse monja. Aprendió a montar a caballo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;“En 1917 conoce al ganadero e industrial
Sebastián Mendiluce, veinte años mayor que ella. Todo el mundo quedó
sorprendido cuando al cabo de pocos meses se casaron. Según los testimonios de
la época Mendiluce despreciaba la literatura en general y la poesía en particular,
carecía de sensibilidad artística (aunque de tanto en tanto acudía a la ópera)
y su conversación estaba al mismo nivel que la de sus peones y obreros. Era
alto y enérgico, pero distaba mucho de ser guapo. Su única cualidad reconocida
era su inagotable fortuna. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;“Las amigas de Edelmira Thompson dijeron que
había sido un matrimonio de conveniencia, pero la verdad es que se casó por
amor. Un amor que ni ella ni Mendiluce supieron jamás explicar y que se mantuvo
impertérrito hasta la muerte.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;La descripción de Edelmira, adaptada a
Verónica, bien podría ser así: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;A los veintitrés años publicó su primer libro de relatos,
&lt;i&gt;Verónica Pinciotti, &lt;/i&gt;que consiguió introducirla en una discreta posición
en la inmensa galería de escritoras de la alta sociedad mexicana. A partir de
entonces fue asidua de los salones de Martin Petrozza y de &lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/search/label/Escritor%3A%20Guillermo%20Garrido."&gt;Guillermo Garrido&lt;/a&gt;,
dictadores de la prosa y del buen gusto en ambas márgenes del DF en los albores
del siglo XXI. Sus &lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/2010/05/el-sr-anderson-o-mi-primera-vez.html"&gt;primeros relatos&lt;/a&gt;, como es lógico suponer, hablan de
sentimientos filiales, pensamientos religiosos y experiencias sexuales. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;En 2009 conoce al político e industrial Scott
F. Todo el mundo quedó sorprendido cuando al cabo de pocos meses se casaron.
Según los testimonios de la época Scott F. despreciaba la literatura en general
y los relatos en particular, carecía de sensibilidad artística (aunque de tanto
en tanto acudía a la ópera) y su conversación estaba al mismo nivel que la de
sus peones y obreros. Era alto y enérgico, pero distaba mucho de ser guapo. Su
única cualidad reconocida era su inagotable fortuna. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Las amigas de Verónica Pinciotti dijeron que
había sido un matrimonio de conveniencia, pero la verdad es que se casó por
amor. Un amor que ni ella ni Scott supieron jamás explicar y que se mantuvo
impertérrito hasta la muerte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;El último enunciado me impactó por su ambigüedad
y veracidad. Ni Roberto Bolaño, ni los personajes de su texto pudieron explicar
jamás el fenómeno del amor entre Edelmira y Mendiluce; asegura que ellos mismos
desconocía las razones que les unían: “&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;Un amor que ni ella ni Mendiluce
supieron jamás explicar y que se mantuvo impertérrito hasta la muerte.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;En
ningún momento se habla de la belleza de Edelmira, pero se da por sentado que
era bella, en el asombro del mundo, y de las amigas, ante el casamiento. Si
Edelmira hubiese sido fea, a nadie le habría impactado, importado si quiera,
que se casase con un asno. La inclinación poética de Edelmira, queda en segundo
plano. Si no hubiese sido bella, nadie estaría escribiendo la historia de una poetisa
mediocre&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;:
“En un periódico reciben la aparición de su nuevo libro de poesía &lt;i&gt;(Horas de
Europa, &lt;/i&gt;1923) tildándola de cursi. El crítico literario más influyente de
la prensa nacional, el doctor Luis Enrique Belmar, la juzga «dama infantil y
desocupada que haría mejor dedicando su esfuerzo a la beneficencia y a la
educación de tanto pillete desharrapado que corre por los espacios sin límites
de la patria».”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Esta
crítica literaria, acoplada a Verónica, bien podría ser la siguiente&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;: En un periódico
reciben la aparición de su nuevo libro de relatos &lt;i&gt;(&lt;a href="http://elsotano.com.mx/libro-mas-o-menos-asi-es-el-hombre-10393006"&gt;Más o menos así es elhombre&lt;/a&gt;, &lt;/i&gt;2012) tildándola de cursi. El crítico literario más influyente de
la prensa nacional, el doctor X., la juzga «dama infantil y desocupada que
haría mejor dedicando su esfuerzo a la venta de calendarios en bikini para tanto
pillete desharrapado y calentorro que corre por los espacios sin límites de la
patria».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;La facilidad con que se tergiversa el texto
original a la vida de Verónica es sorprendente, como fenómeno de estudio hacia
dos direcciones. Primero, la semejanza de la vida de dos personas, como si los
patrones de vida no fuesen suficientes para el número de personas que viven, y
segundo, el estudio de los amores incomprensibles. Claro está, que esto abriría
una tercera pregunta: los amores, ¿deben ser comprensibles? Afirmar la pregunta
reduce al amor a una serie de razones lógicas, casi predecibles, y poco
interesantes. Bastaría hacer un estudio de factores, para saber si dos personas
pueden llegar a amarse, y el amor, cayendo en manos de la ciencia, carecería
del valor que le hemos dado como humanidad. ¿Qué caso tendría esforzarse en
amar a una pareja que se &lt;i&gt;debe &lt;/i&gt;amar
científicamente hablando? ¿Dónde queda el esfuerzo de ganar el corazón de una
mujer, si ese esfuerzo es lógico, cosa de tiempo, y no de casualidad, destino o
tenacidad? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Ahora bien, si estas consecuencias lógicas del
amor, pueden aplicarse a varias personas, ¿dónde queda la búsqueda del amor
verdadero? ¿Qué hace especial a la pareja, si lo mismo puede ser una que otra
con características similares? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;4&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En el ejemplo de Edelmira, se
habla de un amor incomprensible, pero verdadero. En el caso de Verónica, se trata
de un amor incomprensible, y punto. Que sea verdadero o no, es la cuestión de
mis intrigas. Siendo verdadero, la vida de Verónica, y su casamiento, estarían
justificados, a pesar de las parcas aparentes razones lógicas. ¿No conlleva el
mismo esfuerzo casarse con un joven rico que ame las artes, particularmente la
literatura, que con un autómata millonario? Más sentido tendría que Verónica se
casase, contra viento y marea, con un joven pobre y desfachatado, irresponsable
y sin futuro, pero sensible al arte de escribir. De ser así, la historia
tampoco saldría de los anales de historias de amor hasta las fechas contadas,
¿cuántas historias similares no hemos escuchado? Al menos, tendría sentido y
valor, y todos podríamos entender en el fondo de nuestros corazones las razones
que motivan los sentimientos de Verónica.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;La decisión de su boda con Scott F. es una de
las causas de su fortaleza, y fuerza del imán que nos atrae a ella. La
incompresibilidad de sus acciones, de su carácter, de su inteligencia mezclada
con belleza. &amp;nbsp;Todo ella es un misterio:
¿Cómo puede ser tan bella? ¿Cómo siendo tan bella puede poseer la sensibilidad
de un escrito? ¿Cómo puede manejar su vida teniéndolo todo?, ¿Cómo puede
rechazar a tantos pelmazos con la mano en la cintura y casarse con Scott? ¿Cómo
puede acostarse con otros, que no son yo?&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Clf0i3SxP_A/UXmq6NJ_OXI/AAAAAAAADYg/mvQQppufWxU/s1600/Femme+fatale.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-Clf0i3SxP_A/UXmq6NJ_OXI/AAAAAAAADYg/mvQQppufWxU/s320/Femme+fatale.jpg" width="248" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/search/label/Escritor%3A%20Salmoneo%20Guti%C3%A9rrez."&gt;Salmoneo Gutiérrez&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=jUKbz5j1eiY:wwj00G7YDQM:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=jUKbz5j1eiY:wwj00G7YDQM:63t7Ie-LG7Y"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=63t7Ie-LG7Y" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=jUKbz5j1eiY:wwj00G7YDQM:-BTjWOF_DHI"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?i=jUKbz5j1eiY:wwj00G7YDQM:-BTjWOF_DHI" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=jUKbz5j1eiY:wwj00G7YDQM:dnMXMwOfBR0"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=dnMXMwOfBR0" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/WHISKYEnLasRocas/~4/jUKbz5j1eiY" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://www.whiskyenlasrocas.com/feeds/3959162059045176037/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/04/con-otros-que-no-son-yo.html#comment-form" title="6 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/8774103904389909519/posts/default/3959162059045176037?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/8774103904389909519/posts/default/3959162059045176037?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/WHISKYEnLasRocas/~3/jUKbz5j1eiY/con-otros-que-no-son-yo.html" title="Con otros, que no son yo. " /><author><name>Martin Petrozza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03876021615827107299</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="25" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_HcMlSZaTbD4/S6hR2lvBrfI/AAAAAAAAAQ4/hOgl2BEk6ns/S220/komodo.JPG" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-Clf0i3SxP_A/UXmq6NJ_OXI/AAAAAAAADYg/mvQQppufWxU/s72-c/Femme+fatale.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>6</thr:total><feedburner:origLink>http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/04/con-otros-que-no-son-yo.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;DkENQnczfSp7ImA9WhBVFk4.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-8774103904389909519.post-5316353685577275688</id><published>2013-04-22T07:42:00.000-05:00</published><updated>2013-04-22T07:44:53.985-05:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2013-04-22T07:44:53.985-05:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Escritor: Martin Petrozza." /><title>La sonrisa más bella que hay. </title><content type="html">&lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El domingo despidieron a F. El
domingo era mi día de descanso. Me enteré porque el señor Filigrana llamó para
decirme que habían echado a F. Cada que ocurría algo en la empresa, el señor
Filigrana se encargaba de poner al tanto a todo el personal. ¿Te has enterado?,
decía, y soltaba el rollo. No estoy seguro cómo el bueno de Fili hacía para
enterarse de las cosas antes que cualquiera, pero lo hacía. Fili y yo éramos
buenos amigos, así que el segundo en enterarse de las cosas era yo. Esto no
suponía demasiada ventaja, porque como ya dije, la boca de Fili era más rápida
que una bala. Podía correrte un chisme incluso antes de que pasara. Tenía un
sentido muy desarrollado para vaticinar los movimientos de la empresa. Cuando
terminaba de contarte la cosa, exclamaba: ¡ya te lo decía yo! Generalmente era
verdad, lo había pronosticado con una exactitud asombrosa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Lo sorprendente del asunto, es que nadie, ni siquiera
el señor Filigrana, esperaba que echaran a F. La salida de F. de la empresa
causó un ambiente sombrío, y a la vez, un ambiente de conformidad y felicidad.
La salida de F. de la empresa había desvelado la vulnerabilidad de nuestras
cabezas. El día menos pensado cualquiera de nosotros podía verse en la calle.
Había que mostrarse contento. Había que sonreír y fingir. Había que agradecer.
Había que decir a la empresa: soy feliz, soy cumplido, soy un buen empleado. Nada
era suficiente; cada detalle, cada hora extra no cobrada, cada humillación,
cada dolor de cabeza, cada ausencia en el hogar, cada gramo de grasa ganado por
el sedentarismo de un trabajo de oficina, valía para hacer ver a la empresa lo
felices, dichosos y comprometidos que estábamos con ella. Era una ardua
competencia por demostrar nuestro compromiso. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;2&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El martes por la mañana llamé a F. F. y yo
entramos a la empresa el mismo día, nos conocimos en el curso de inducción y
fuimos empleados en la misma área. Desde aquel entonces tomamos decenas de
desayunos juntos, criticando a la empresa por el modo de tratar a los
empleados. F. y yo éramos los únicos que abiertamente pronunciábamos nuestro
descontento. Era cuestión de tiempo para que alguno de los dos cayera. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;F. me lo contó como realmente sucedió. Fili
era bueno para contar las cosas, pero ensalzaba demasiado; no podías fiarte de
su información. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;F. fue llamado a cubrir horas extra en su día
descanso, el domingo. Le llamó su jefe inmediato. Se lo pidió como un &lt;i&gt;favor. &lt;/i&gt;F. era divorciado, tenía un hijo
de trece años que vivía con su madre, y al que casi nunca miraba. Aquel domingo
estaba con su hijo; era su día de padre e hijo, y a pesar de ello, F. se
presentó a cubrir horas extra. Le llamaron por la mañana, así que llegó después
de la hora de entrada, por lo que el gerente le reprendió. El gerente no estaba
enterado que F. cubriría horas extras como un favor. Le exigió a F. trabajar
sin paga por haber llegado tarde, cuando ni siquiera debió haberse presentado. F.
no lo soportó y amenazó con largarse. Ese fue el motivo por que echaron a F. Le
obligaron a firmar su renuncia voluntaria y le pusieron en la calle sin derecho
a liquidación. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La inteligencia del gerente
dejaba mucho que desear. Había perdido a un hombre por haber soltado el látigo
en el blanco equivocado. Después de aquel día perdió el respeto de todo el
personal. No era un gerente enterado; ¿cómo es posible que no supiese que F.
cubriría horas extra en su día descanso?, y sobre todo, ¿cómo es posible que
disparara antes de preguntar? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Dije a F. que lo sentía, pero me despreocupó.
Me han hecho un favor, dijo. Un amigo suyo había estado insistiendo a F. para
que se mudase a trabar a con él. Abrió un negocio de sistemas computacionales y
necesitaba gente de confianza para administrar el negocio. Ahora que lo habían
echado, F. pudo aceptar la propuesta. Al día siguiente de su despido se
presentó con su amigo y obtuvo un empleo mejor pagado y menos explotado. Lo
contaba con entusiasmo, a tal grado, que llegué a sospechar que era mentira.
Sencillamente no deseaba parecer idiota, por haber retado al gerente en vez de
bajar la cabeza, como se supone que habría hecho cualquiera con un poco de
seso. Bajar la cabeza, aguantar la humillación, guardar silencio; he ahí la
sabiduría del empleado. Cada que surge un problema, una inconformidad, hay
alguien que te palmea la espalda y te aconseja callar, dejar pasar las cosas.
Es lo más inteligente, dicen. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;3&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿Te has enterado?, me preguntó el
señor Filigrana al llegar al trabajo. ¿De qué?, contesté. F. ha cogido un
empleo en otro lado, uno mejor pagado, dijo. A Fili no se le iba una, al
parecer también habló con F. Esto supondría que todos estarían enterados de la
suerte de aquel a quien echaron. Me hice el sorprendido, no deseaba que Fili lo
supiera, pero F. me propuso mudarme con él; me pidió no comentarlo con nadie
porque no había nada seguro. Quedé de enviarle mi currículo la próxima semana
para que lo mostrase a su amigo y juzgara. No me hacía ilusiones, la vida no
solía sonreírme y las buenas noticias nunca me impresionaban; generalmente,
eran puras fantasías. Aun así, enviaría el currículo, porque uno &lt;i&gt;nunca sabe&lt;/i&gt;. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Verdaderamente, Fili poseía un sexto sentido.
Apuesto que te llevara consigo, dijo, F. te estima y ambos han mostrado siempre
su descontento en esta empresa, puedo asegurarte que pronto recibirás un
ofrecimiento por parte de F. &amp;nbsp;Lo dijo y
sonrió, si yo fuera tú, no lo pensaba dos veces, exclamó. Ya, fue todo lo dije.
Luego pregunté si había desayunado. Dijo que no y fuimos a desayunar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Nuestro desayuno consistía en un pan y un
refresco de cola. No podíamos demorarnos más de quince minutos o el gerente
comenzaría a llamarnos por teléfono exigiendo volver a nuestros puestos de
trabajo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Le enviaré mi currículo a F., dijo Filigrana
mientras devoraba su pan. Es ley de vida, si uno no toma lo que le ofrecen, lo
hará otro. F. había pedido &lt;i&gt;mi &lt;/i&gt;currículo;
si me demoraba, Filigrana podía acabar sentado en la silla que la vida me había
ofrecido a mí. El único viento a mi favor era que Filigrana tenía la boca más
grande que el culo. Probablemente no haría nada. Sin embargo, no podía fiarme.
No podía seguir comiendo panes y refrescos de cola parado en medio de la calle.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;4&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Actualicé mi currículo y lo envié
a la dirección electrónica de F. Al día siguiente le llamé para asegurarme que
lo tenía en su poder. Dijo que lo había impreso y lo entregaría a su amigo en
alguno de los días de la siguiente semana. Le agradecí el detalle. Él sabía
tanto como yo que mi mayor deseo era mudarme de empresa. Le pedí vernos, para
platicar y afinar ciertos detalles. Cosas de sueldos y horarios, prestaciones,
posibilidades de ascender, etc. Aceptó la propuesta, dijo que podíamos vernos
un día cualquiera de la próxima semana. No acordamos una fecha exacta, nos
hablaríamos para ponernos de acuerdo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;5&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El señor Filigrana me llamó para
pedirme un favor. Quería que fuera a su puesto de trabajo, yo estaba en el mío,
y me llamó por la extensión telefónica. Fui a ver lo que deseaba. El hijo de
puta solicitaba que le echara un ojo a su currículo. Lo estaba &lt;i&gt;puliendo. &lt;/i&gt;Se lo enviaría a F. y
necesitaba la opinión de alguno. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Lo miré. En realidad no tenía una opinión,
¿qué puede hacer uno con su currículo además de exagerar los años trabajados en
los empleos anteriores o asegurar que se saben hacer cosas que no se saben
hacer? Además, F. no había contado de qué iba el trabajo exactamente; arreglar
un currículo así era como tirar una flecha con los ojos vendados. Le dije a
Filigrana que estaba bien y lo envió. Luego me dejó ir. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;6&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El rumor de F. en un nuevo empleo
no tardó en expandirse por la empresa. Filigrana era un imbécil, ahora todos
deseaban hablar con F. y pedirle una oportunidad. La competencia sería dura, F.
tendría que decidir a quién ayudar. La empresa de su amigo no era grande, así
que no solicitaban decenas de empleados; de hecho, no solicitaban a ninguno. F.
me había propuesto pedir a su amigo un auxiliar administrativo, una gente a su
cargo para poder administrar sin matarse en el intento. Por supuesto, era
falso, F. no necesitaba ayuda de nadie; había que convencer al amigo de que
contratar una persona más, recomendado por F., sería una buena idea y rendiría
frutos a su empresa. Sin embargo, nadie aseguraba que la empresa del amigo de
F. pudiese solventar el gasto. Si lo analizabas caías en cuenta que mudarte era
como pasar de un buque de guerra a una balsa. El buque eras explotado, pero al
menos, podías estar seguro que tu quincena llegaría. En la empresa del amigo de
F. sólo había promesas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Promesas o realidades, era inevitable caer en
el sueño. En la empresa comenzó a sentirse un ambiente de conspiración. Todos
deseaban enviar su currículo a F. Incluso aquellos que aseguraban un
desperdicio hacerlo, lo hacían en secreto. Desgraciadamente, cometían el error
de confesarlo a alguno. Lo hacían y lo contaban al que consideraban su amigo,
le pedían que no lo contara a nadie, pero ese amigo lo contaba a alguien más,
pidiendo la misma discreción. Al final, todos terminaban enterados de la cosa. Todos
tirando al mismo blanco. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Dejaron de hablar de F. Hablar de él podía
delatar tu anhelo. Delatar tu anhelo podía hacer que otro se te adelantara. Mi
único consuelo era que F. me lo había propuesto a mí por su propia voluntad. Aunque
llegué a sospechar que F. era un maldito bocazas que lo proponía a cualquiera
que le llamara. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Estaba yo, estaba Filigrana, estaba K. También
estaba Alfonso, pero no creo que F. eligiera a Alfonso, nunca se llevaron bien.
También podía ser Carlos, los últimos meses se le miró mucho juntos. De entre
todos, había una mujer. La única en la empresa además de la recepcionista, que
tuvo buena relación con F. No lo culparía si al final daba el pan a ella. Lo
consideraría un acto natural, biológico y respetable. Afortunadamente, la mujer
era fea, así que casi entraba en la categoría de hombre, aunque F. no era
precisamente guapo y las hormonas podían traicionarlo a él, y a todos nosotros.
&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;7&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La semana siguiente esperé la
respuesta de F. con verdaderas ansias. Ya no se trataba del trabajo, sino de
ganar la batalla en que nos habíamos enredado. Cada que escuchabas a alguien
hacer una llamada en tono personal, te le pegabas para saber si hablaba con F.
Cada que llamabas, alguien te&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;pregunta con quién lo hacías. No podías responder
con F. porque te interrogarían.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Bueno, F. no llamó en toda la semana. No había
llamado a nadie, cosa que me hizo saber el señor Filigrana. ¿Has sabido algo de
F.?, me preguntaba todos los días al desayuno. Nada, respondía. Fili era el
único que no temía mostrar su interés en pedir a F. trabajo. Se lo pasaba
contándolo a todos, y preguntando si F. los había llamado. Siempre respondían
negativamente. Nadie podía asegurar que dijeran la verdad, pero una cosa era
cierta: todos seguíamos en la misma empresa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;8&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Después de catorce días, por fin
logré comunicarme con F. Todo ese tiempo estuvo desviando las llamadas a su
celular. Me saludó amargamente. Le pregunté si había hecho llegar mi currículo
a su amigo, y contestó que no. Ya, dije. Supuse que nuestra amistad no bastó,
había ayudado a otro. Me lo contó con franqueza: su amigo no le contrató. Al
final, analizó la situación de su empresa y no podría permitirse el gasto de un
administrador. F. estaba desempleado, buscando desesperadamente un trabajo en
cualquier lado. Incluso estaría dispuesto a disculparse con el gerente y
solicitar un reingreso. Le dije que lo sentía. Me pidió que no lo comentara con
nadie, había recibido tantos currículos; todos habían puesto en él sus
esperanzas y defraudarlos le dolía en serio. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;En la empresa la cosa seguía caliente. Todos
tenían la certeza de que serían ellos quienes convencerían a F. de ayudarlos. Ahora
podía sonreír para mis adentros, que es la sonrisa más bella que hay.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/--6Y6_uGqiMw/UWs_kc9dKpI/AAAAAAAADYQ/D_UGclXOsdM/s1600/mario_24nov.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="185" src="http://1.bp.blogspot.com/--6Y6_uGqiMw/UWs_kc9dKpI/AAAAAAAADYQ/D_UGclXOsdM/s320/mario_24nov.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;
&lt;b&gt;&lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/search/label/Escritor%3A%20Martin%20Petrozza."&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Martin Petrozza.&lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=W8-AEKcqV3c:BbAksIB_23g:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=W8-AEKcqV3c:BbAksIB_23g:63t7Ie-LG7Y"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=63t7Ie-LG7Y" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=W8-AEKcqV3c:BbAksIB_23g:-BTjWOF_DHI"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?i=W8-AEKcqV3c:BbAksIB_23g:-BTjWOF_DHI" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=W8-AEKcqV3c:BbAksIB_23g:dnMXMwOfBR0"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=dnMXMwOfBR0" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/WHISKYEnLasRocas/~4/W8-AEKcqV3c" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://www.whiskyenlasrocas.com/feeds/5316353685577275688/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/04/la-sonrisa-mas-bella-que-hay.html#comment-form" title="4 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/8774103904389909519/posts/default/5316353685577275688?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/8774103904389909519/posts/default/5316353685577275688?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/WHISKYEnLasRocas/~3/W8-AEKcqV3c/la-sonrisa-mas-bella-que-hay.html" title="La sonrisa más bella que hay. " /><author><name>Martin Petrozza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03876021615827107299</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="25" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_HcMlSZaTbD4/S6hR2lvBrfI/AAAAAAAAAQ4/hOgl2BEk6ns/S220/komodo.JPG" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/--6Y6_uGqiMw/UWs_kc9dKpI/AAAAAAAADYQ/D_UGclXOsdM/s72-c/mario_24nov.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>4</thr:total><feedburner:origLink>http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/04/la-sonrisa-mas-bella-que-hay.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CUMEQH48fyp7ImA9WhBVEU8.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-8774103904389909519.post-2848766525591821998</id><published>2013-04-16T09:43:00.000-05:00</published><updated>2013-04-16T09:43:21.077-05:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2013-04-16T09:43:21.077-05:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Escritora: Verónica Pinciotti." /><title>El mejor modo de irse.</title><content type="html">&lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Sandra dijo que le gustaría
comprar un mono capuchino. De un tiempo para acá andaba con la cosa del mono, y
aunque era muy capaz de hacerlo, no lo había hecho. Tuvo una serpiente, a los
nueve años; ahora no he sabido nada del bicho. Probablemente esté muerto, no
sé; Sandra cambia de idas muy rápido. Hoy &lt;i&gt;quiere
&lt;/i&gt;un mono capuchino. Lo habrá visto en la televisión. Los niños de ahora
sacan todo de la televisión. Ya no piensan por sí mismo. Es como si les sacaran
el cerebro y les instalaran televisores. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Sandra se tendió sobre la cama y mirando al
cielo (que era el techo de la casa) dijo que yo debería &lt;i&gt;salir &lt;/i&gt;con alguien. Me tumbé sobre la otra cama (la habitación de
Sandra tenía dos camas) y mirando el mismo cielo color mamey suspiré y pregunté
por Sergio. Sergio era el mamón con el que &lt;i&gt;actualmente
&lt;/i&gt;salía su madre. Desde el divorcio Susan había salido con más hombres que
animales había tenido Sandra. En ese aspecto eran similares: se aburrían y
desechaban. Sandra contestó que Sergio era uno como todos, pero yo debía salir
con alguien. Su insistencia preocupaba. ¿A qué se refería exactamente al decir
que yo &lt;i&gt;debía &lt;/i&gt;salir con alguien? La
soledad es algo que se refleja en la cara, pensé. Sandra siempre me hacía
pensar en mí mismo como un tarado. En eso también se parecía a su madre.
Pregunté si tenía pensado un nombre para el mono, ya sabes, dando a entender
que &lt;i&gt;quizá&lt;/i&gt; se lo comprara, pero no lo
suficiente para emocionarla demasiado. Sandra sonrió. Melquiades, dijo. Ya,
dije yo. Me había dado el nombre del mono, ¿y ahora? No tenía tres años, sabía
que no compraría un maldito mono capuchino. Si no le había comprado una sola
cosa en los últimos cinco años, ¡por favor! No era un secreto: papi es casi un
mendigo. No ha cogido empleo desde el 97. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Me levanté de la cama. Sandra estaba echada,
con los brazos sobre la cara. No podía verme. La miré un segundo antes de
hablar. Tenía el mismo cuerpo que su madre. Luego dije: ¿tú sales con alguien?
Sandra saltó de la cama. Pensé que la pregunta le había movido la cosa, saltó como
un gato montés. No fue así, era el teléfono celular. Estaba vibrando debajo de
ella. Miró el aparato, me echó una mirada y salió de la habitación para
contestar. Bueno, pensé, los hijos nunca han deseado las narices de sus padres
en asuntos suyos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Me acerqué a la ventana y miré fuera.
Estábamos dentro de una casa grande, con jardín y un árbol en el centro. Hay
algo tranquilizador en el mirar a través del las ventanas. No es lo mismo que
mirar desde fuera; se puede pensar. No importa si eres un desempleado nacido en
1958, divorciado y padre de una hija a la que apenas conoces. Las ventanas son
un respiro a la vida. Un descanso. Mirara a través de la ventana es cogerse del
barandal. Desgraciadamente uno no puede pasar la vida cogido del barandal. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;2&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Sandra era mi hija, tenía quince años, y un
aspecto que dejaba catatónico a cualquiera que hubiese nacido antes de 1960.
Tenía un arete en la nariz y la mitad del cráneo rapada. No era precisamente lo
que en mis tiempos se consideraba una mujer educada, una mujer seria. Llevaba
un tatuaje en el ante brazo, como un marinero. Un cisne de dos cabezas, a
colores. Su madre enfureció cuando se lo hizo; tenía trece años. Recuerdo que
pensé cómo alguien hace un tatuaje a una niña de trece años, deberían
impedirlo. Sin embargo, fui el único que no le tiró el mundo encima. Opiné que
un tatuaje era un símbolo de libertad. En ese tiempo no estaba con ellas, con
Susan y Sandra, no había mirado el tatuaje, y la verdad, una jebita del
vecindario me traía volado. Cuando andas volado, el mundo llega a parecerte
bello. No te importa si tu hija, a la que abandonaste cuando tenía cinco años
se ha tatuado un cisne de dos cabezas en el antebrazo. Incluso llegas a pensar
que todos deberían ser felices y hacer lo que les plazca. Es la parte linda de
estar volado por alguien, te vuelves un Buda. Esto me valió para ganar un grado
de confianza con Sandra. Su padre era un bicho, pero al menos no le jodía la
vida con aquello del cisne. Me llamó por teléfono un par de veces, deseaba
hablar conmigo, ya sabes, para desahogarse de la represión matriarcal en la que
vivía. Pero yo andaba volado, y bueno… no tuve tiempo de hablar con Sandra. Esa
es la parte mala de andar volado, dejas pasar los momentos verdaderamente
importantes de tu puñetera vida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;3&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Sandra regresó al cuarto, dijo
que debía irse. Pregunté si de inmediato, joder, no tenía ni media hora de
haber llegado. Vine desde Veracruz, donde vivía casi en la mendicidad, ¿sólo
para esto? Hace más de tres años sin vernos y, bueno, un poco de respeto no se
le niega a nadie, ¿o sí? Contestó que sí, debía irse de inmediato. La miré a
los ojos y asentí con la cabeza, no podía reprenderla. Si no pude hacerme cargo
de ella, no podía opinar sobre su vida. Si al menos tuviese dinero para comprar
su compañía.&amp;nbsp; &amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Se calzó los zapatos,
se puso la chaqueta (una horrible chaqueta con una calavera bordada en la
espalda, una cosa que no se pondría ni Frankenstein), me dio un beso en la
mejilla, y se fue. Ni siquiera me dijo papá. La miré irse, con ese cuerpo suyo
que era el cuerpo de Susan cuando tenía quince.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Me así de la ventana. Esperaba verla salir por
el portón, pero antes entró Susan al cuarto. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;4&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Susan me hizo bajar a la
estancia. Puso una jarra de café sobre la mesa de centro y un par de tazas. Se instaló
conmigo, no con mucho ánimo, pero hacía lo que podía. No le reclamaba nada, fui
yo quien la abandonó hace casi diez años. &amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Preguntó por Sandra. Como si no lo supiese,
pensé, me abandonó. No pudo estar conmigo ni veinte minutos. Un cero a la
izquierda era más importante para ella que yo. No sé, dije, se fue con su novio
o algo. Susan asintió, le importaba menos que cero a la izquierda el lazo roto
entre mi hija y yo. Cogió una taza y sirvió café. Me la estiró y sirvió otra
taza. Dijo que era una pena. ¿El qué?, pregunté dando un sorbo al café. Estaba
hirviendo, maldición. Miró a la ventana y cambió de tema. Dijo que hacía un día
hermoso. No supe qué contestar a eso. Nunca he sabido qué contestar a eso. Ni
siquiera entiendo a qué se refiere la gente cuando dice que hace un día
hermoso. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Quisiera preguntar por Sergio, pero hacerlo
sería admitir que me importa y eso sería un error muy grave tratándose de
Susan. Susan es la mujer más orgullosa que hay sobre la faz de la Tierra. Espera
con ansias verme caer rendido ante la curiosidad. Yo también tengo mi orgullo,
el mínimo para no arrastrarme por curiosidad. En el fondo lo sé: Sergio es uno
como todos, me lo dijo Sandra y ella no miente. Si algo tiene esa niña es que
no miente. Sería capaz de decirme: padre, no te quiero, me importas un carajo. Tiene
un par de higos esa mujer. Susan también tiene un par, pero lo suyo es puro
maldito orgullo. Tiene los senos podridos de orgullo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Bebemos nuestro café en silencio. No hay tema
de conversación. Frente a mí está la mujer que es madre de mi hija y no tengo
nada que decirle. No tuve nada que decirle nunca, excepto que se acostase
conmigo. En aquel entonces Susan me traía volado. Eso también es lo malo de
estar volado, puedes caer en las redes de una bruja por un par de piernas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Bueno, sólo eso podía salvarnos. Sonó el
teléfono y Susan tuvo que ir a contestar. Era una amiga suya, alguna otra
señora, viuda o divorciada, con la que podía despedazar a su exmarido. No se
tomó la molestia de ocultarlo. Contestó en la habitación contigua, a pesar de
lo cual escuchaba sus risas y mi nombre inmiscuido en sus conversaciones. Le
contaba que había venido a visitarlas, etc., y se llevaba mi poca reputación
entre las patas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Me asomé por la ventana. Allí
estaba el árbol, desde otra perspectiva. Mirándolo dejaba de escuchar a la bruja
de Susan y hasta perdía noción del tiempo y el espacio. Por momentos olvidaba
mi estadía en DF. Lo mismo daba estar aquí o en el Puerto. Era yo, en otra
escenografía. Había venido con mis últimos pesos a visitar a personas que no me
querían, sólo porque tuve la estúpida necesidad de ser amado, y la estúpida
creencia de encontrar el amor en estas dos mujeres. Nada les debo y nada me
deben, no hay más lazo entre ellas y yo que un vago recuerdo al que llamamos
pasado. Un pasado vale menos que un cero a la izquierda. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;Me acerqué a Susan tímidamente, no deseaba
hacerla colgar; colgar es lo último que deseaba que hiciese. Hice algunas
señas, raras, a propósito indecifrables. Traté de salir de allí con lo poco de
dignidad que conservaba. Si quieres más café, hay en la jarra, dijo tapando con
la mano el auricular. Hice otras señas, no sé, en realidad no deseaba nada.
Susan no entendía, me ofrecía café, galletas, un refigerio; me indicaba dónde
coger las cosas al mismo tiempo que tapaba el auricular y decía dame un
segundo, Martha. No dejaba de hacer señas, necesitaba verla hablar por teléfono
para sentirme seguro. Decía dame un segundo, Martha, dame un segundo.
Finalmente dijo Martha, te llamó luego, es Frank. Lo dijo con tono de obviedad
y pesadez. ¡Qué quieres!, gritó enfurecida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;5&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Dar media vuelta y salir sin
decir algo no es el mejor modo de irse; es el único modo que encontré de salir
de allí sin pegar a Susan. No intentó detenerme, hablar conmigo. Había venido
desde el puerto de Veracruz hasta DF para pasar los últimos cuarenta minutos
con mi mujer y mi hija, y habían sido los peores cuarenta minutos de mi vida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-IRJJvZXe9nw/UWYTbLEw20I/AAAAAAAADXw/GZIgpu9n2Ew/s1600/arbol.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-IRJJvZXe9nw/UWYTbLEw20I/AAAAAAAADXw/GZIgpu9n2Ew/s320/arbol.jpg" width="240" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: right;"&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/search/label/Escritora%3A%20Ver%C3%B3nica%20Pinciotti."&gt;Verónica Pinciotti&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=csvHwRmegV4:8Av6a7PLrd8:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=csvHwRmegV4:8Av6a7PLrd8:63t7Ie-LG7Y"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=63t7Ie-LG7Y" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=csvHwRmegV4:8Av6a7PLrd8:-BTjWOF_DHI"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?i=csvHwRmegV4:8Av6a7PLrd8:-BTjWOF_DHI" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=csvHwRmegV4:8Av6a7PLrd8:dnMXMwOfBR0"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=dnMXMwOfBR0" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/WHISKYEnLasRocas/~4/csvHwRmegV4" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://www.whiskyenlasrocas.com/feeds/2848766525591821998/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/04/el-mejor-modo-de-irse.html#comment-form" title="5 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/8774103904389909519/posts/default/2848766525591821998?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/8774103904389909519/posts/default/2848766525591821998?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/WHISKYEnLasRocas/~3/csvHwRmegV4/el-mejor-modo-de-irse.html" title="El mejor modo de irse." /><author><name>Martin Petrozza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03876021615827107299</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="25" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_HcMlSZaTbD4/S6hR2lvBrfI/AAAAAAAAAQ4/hOgl2BEk6ns/S220/komodo.JPG" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/-IRJJvZXe9nw/UWYTbLEw20I/AAAAAAAADXw/GZIgpu9n2Ew/s72-c/arbol.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>5</thr:total><feedburner:origLink>http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/04/el-mejor-modo-de-irse.html</feedburner:origLink></entry><entry gd:etag="W/&quot;CkAAR3o_eip7ImA9WhBWF0o.&quot;"><id>tag:blogger.com,1999:blog-8774103904389909519.post-9046884988703625199</id><published>2013-04-12T07:45:00.000-05:00</published><updated>2013-04-12T07:45:46.442-05:00</updated><app:edited xmlns:app="http://www.w3.org/2007/app">2013-04-12T07:45:46.442-05:00</app:edited><category scheme="http://www.blogger.com/atom/ns#" term="Escritores invitados." /><title> Epifanías y maldiciones de un taumaturgo.</title><content type="html">&lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: start;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/search/label/Escritores%20invitados."&gt;Escritores invitados.&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: start;"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Texto por: Adrián Silva.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Génesis anti-erística.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;Él la miraba.
Postrado bajo un escenario &lt;i&gt;epifánico&lt;/i&gt;,
pues comprendió que también la luz del mundo, la luz de la realidad había
empapado su devenir.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 12.0pt;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;Emergían cual él
emergió de una caverna misteriosa y umbría, quizás para adentrarse en otra aún
más enigmática. Más tarde, cierta curiosidad nublaba sus pensamientos, pues se
preguntaba si toda la maldad que reinaba en su comunidad podría curarse, ¿y si
ellos están dentro de una caverna, una caverna de ignorancia? ¿Podré hacer
parir en los otros su propia alma?¿será un acto irrisorio? –se preguntaba-.
Había en él una nueva concepción vital y comenzó a fomentar la búsqueda de la
verdad a través de los otros, siendo su herramienta principal el dadaísmo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;[Él soy yo, sí, el
Barbado Mago de los sueños. Y mi nueva concepción vital está cargada de mis
últimas y ambiguas reflexiones]&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;II&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; text-align: justify;"&gt;Estuviste, estabas…no
estás. Extrañas conjugaciones que un día son indicativas y al otro tan solo
subjuntivas. Es así que la magia ridícula se conquista con la retórica que
afloja los músculos. Somos contradictorios pues nacimos en el seno de la
contradicción ¿somos miserables? El sentimiento &lt;/span&gt;&lt;i style="font-size: 12pt; text-align: justify;"&gt;discepoliano&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; text-align: justify;"&gt; de nuestra miseria es nuestra realidad ¿lo único
verdadero con lo que contamos? ¿Lo demás es tan sólo imaginario?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: left;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Recuerdo un &lt;i&gt;koan&lt;/i&gt; que decía: estamos en el agua al
menos de momento ¿el estancamiento seguirá inmóvil?, pero ¿qué son los sueños?
¿Serán aquellas ventanas a lo que realmente vibra en nuestro interior? Los sueños
no se explican, simplemente se remembran; son copretéritos licuados, maniqueos,
soeces, eróticos, fatalistas, &lt;i&gt;uto-distópicos&lt;/i&gt;;
son la materia más subjetiva de nuestro ser, nuestra dialéctica plasticidad
heterogénea. Entonces ¿qué es más real? ¿Los sueños que resguardan lo que en
verdad sentimos, deseamos y esperamos? O ¿la realidad sensorial de donde se
extrae la materia prima de los sueños, megalómana, sofista y reversa?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;III&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Él miraba cierto
texto, estaba oculto en el bolsillo de sus pensamientos. Comenzó a leerlo
enhorabuena, realmente necesitaba de ayuda, de ayuda dadaísta. Decía así:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;Ríete, blasfema, destruye y vuelve a construir. Descorcha
un vino. Desnuda tu &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;logos&lt;i&gt; y esculpe un par de nuevas apariencias. Al
fin, a nadie le importas y a ti no te importa nadie. Ya nada importa…por eso
mejor ríe como estúpido y utopiza la vida como aquella pelandusca que te feló
como a nadie…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Le pareció pesimista,
mucho muy pesimista. No era lo que necesitaba. Quizá el vino sí,&amp;nbsp; para ofuscar un tanto la presencia de los
megalómanos narcisistas que acrecentaban la patología de su confinada vida. Ya
estaba harto de ellos, de lo mismo, de fingir. Burlas, misoginia,
discriminación, homofobia, todo sin fundamento. Eran un par de supuestos mesías
tratando de salvar al mundo con meras descalificaciones, con supuesta
congruencia. En fin, volvió a escudriñar en sus pensamientos y halló una frase
budista que hablaba sobre &lt;i&gt;el &lt;/i&gt;sufrimiento
que recitaba&lt;i&gt; el sufrimiento es
alimentado, mantenido o acrecentado por el trabajo mental. Sufrir es siempre
pensar que se sufre. Así se sufre más todavía&lt;/i&gt;. ¿Estaba sufriendo acaso? Tal
vez, pero no lo quería aceptar, sin embargo, lo pensaba. Y si no sufriendo, por
lo menos lo asolaba un tedio indescriptible…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;IV&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿Será que cuando
estamos padeciendo este mundo estamos escribiendo en el otro? Sí, escribir no
siempre es un acto fáctico, concreto y objetable; todo el tiempo cincelamos
criptogramas en nuestro interior y de ahí emanan conflictos, múltiples
conflictos. El conflicto es interno. ¿Cómo gestar una nueva conciencia?
Naturalmente, lo primero es observarnos y observar detenidamente el grupo
social que nos ha configurado, pues de ahí emerge nuestra conciencia social.
Pero eso no es todo. ¿Hasta qué punto sabemos algo de lo instituido? Porque ese
grupo que nos configura también ha sido configurado (y eso no significa que de
la mejor manera). ¿Cómo es que se configura una sociedad buena? ¿Qué es lo
bueno? ¿Existe la bondad universal? He ahí el conflicto interno, el eterno
conflicto entre lo &lt;i&gt;instituido&lt;/i&gt; y lo &lt;i&gt;instituyente. &lt;/i&gt;Mas lo instituyente se
traduce en posibilidad de crítica y, por ende, de cambio. [¡Qué hermoso
criptograma¡].&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;V&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y dime Barbado ¿para qué sirve reconocer la
validez de tus criptogramas? ¿Qué carajos nos interesa lo que sientes y lo que
piensas? ¿Acaso sirve de algo la literatura?-preguntó el roble ecuánime-&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Para ti no, pues no
tienes oídos y mucho menos corazón. Escribir literatura implica filosofar
acerca de la vida, no es un acto estéril, pues estamos vivos, somos dinámicos,
percibimos, interpretamos, asimilamos, creamos y recreamos. Escribir es un acto
solidario, pues colectivizas tu palabra para que otros se apropien de ella.
Bien o mal, ofreces algo, al menos una percepción distinta del que te está
leyendo, así el mundo pierde su abrumadora amorfia social o su, quizá,
homogeneización tediosa. Sentir es inherente a todos nosotros, los taumaturgos
somos una especie de milagreros, porque, al menos, le damos voz a los sin voz,
le damos sentido a lo que aparentemente no lo tenía, nos damos muerte y
resucitamos, vamos y volvemos, reencarnamos, conjugamos nuevos verbos,
reordenamos el caos y hacemos caótico el orden. Pretendemos ser artesanos de
nuestra propia plasticidad inmaterial, porque el mundo ya está cansado de ser
la prostituta de los funcionalistas. –Respondió el Barbado Taumaturgo-&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La razón es más
importante que la imaginación. Dándole tanto peso a tus sueños no eres más que
un quijote, un esquizofrénico anfibológico. Tu dadaísmo me repugna, pues
fomentas la ilogicidad y el subjetivismo. Eso no le aporta nada a nadie.
–Insistió imperioso el roble ecuánime-&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Evidentemente, no se
puede conciliar con un necio erístico. Cual sofista te crees poseedor de la
verdad sin saber que la verdad es también parte de la plasticidad psíquica de
todo taumaturgo. Es más tú eres un taumaturgo. Todos los somos, pues eres
humano, imaginas y sientes por más que tu fingida dureza exponga lo
contrario…-inquirió el Barbado Taumaturgo-&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;VI&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;
&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;θαυματουργός&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt; es la vida sin
lacónicos. &lt;i&gt;θαυματουργός&lt;/i&gt; es magia
mayéutica.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-cyvkA33M9k8/UWdU00XKxrI/AAAAAAAADYA/VUvUaf40dqk/s1600/403.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-cyvkA33M9k8/UWdU00XKxrI/AAAAAAAADYA/VUvUaf40dqk/s320/403.jpg" width="268" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;
&lt;span style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="text-align: right;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;a href="http://www.whiskyenlasrocas.com/search/label/Escritores%20invitados."&gt;Escritores invitados.&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;div style="text-align: right;"&gt;
&lt;span style="font-family: Helvetica Neue, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Texto por: Adrián Silva.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="MsoNormal"&gt;
&lt;span style="font-family: &amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 12.0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="feedflare"&gt;
&lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=WPIK3Dyp1Ho:F6vuTKuRpWU:yIl2AUoC8zA"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=yIl2AUoC8zA" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=WPIK3Dyp1Ho:F6vuTKuRpWU:63t7Ie-LG7Y"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=63t7Ie-LG7Y" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=WPIK3Dyp1Ho:F6vuTKuRpWU:-BTjWOF_DHI"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?i=WPIK3Dyp1Ho:F6vuTKuRpWU:-BTjWOF_DHI" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?a=WPIK3Dyp1Ho:F6vuTKuRpWU:dnMXMwOfBR0"&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~ff/WHISKYEnLasRocas?d=dnMXMwOfBR0" border="0"&gt;&lt;/img&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;&lt;img src="http://feeds.feedburner.com/~r/WHISKYEnLasRocas/~4/WPIK3Dyp1Ho" height="1" width="1"/&gt;</content><link rel="replies" type="application/atom+xml" href="http://www.whiskyenlasrocas.com/feeds/9046884988703625199/comments/default" title="Enviar comentarios" /><link rel="replies" type="text/html" href="http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/04/epifanias-y-maldiciones-de-un-taumaturgo.html#comment-form" title="0 comentarios" /><link rel="edit" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/8774103904389909519/posts/default/9046884988703625199?v=2" /><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://www.blogger.com/feeds/8774103904389909519/posts/default/9046884988703625199?v=2" /><link rel="alternate" type="text/html" href="http://feedproxy.google.com/~r/WHISKYEnLasRocas/~3/WPIK3Dyp1Ho/epifanias-y-maldiciones-de-un-taumaturgo.html" title=" Epifanías y maldiciones de un taumaturgo." /><author><name>Martin Petrozza</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03876021615827107299</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel="http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail" width="25" height="32" src="http://2.bp.blogspot.com/_HcMlSZaTbD4/S6hR2lvBrfI/AAAAAAAAAQ4/hOgl2BEk6ns/S220/komodo.JPG" /></author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/-cyvkA33M9k8/UWdU00XKxrI/AAAAAAAADYA/VUvUaf40dqk/s72-c/403.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total><feedburner:origLink>http://www.whiskyenlasrocas.com/2013/04/epifanias-y-maldiciones-de-un-taumaturgo.html</feedburner:origLink></entry></feed>
