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	<title>Pijus Economicus</title>
	
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	<description>Reflexiones de Alberto Garzón Espinosa</description>
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		<title>Las relaciones entre Alemania y España y el poder del capital financiero (I)</title>
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		<pubDate>Mon, 28 May 2012 18:01:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Garzón Espinosa</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace un par de años España venció a Alemania en las semifinales del mundial de Sudáfrica por un gol a cero. La euforia se desató por todo nuestro país, y las celebraciones se dejaron ver durante semanas gracias a un nuevo sentimiento de patriotismo. Aquella sensación de superioridad deportiva, cristalizada en la primera copa mundial de la selección española, no tenía, sin embargo, relación alguna con la competencia económica entre ambos países. Aquél otro enfrentamiento mostraba un marcador completamente opuesto; allí recibíamos una enorme paliza.</p>
<p>El esquema siguiente refleja la naturaleza de las relaciones económica entre ambos países, y es una herramienta útil para analizar cuáles son los problemas de la economía española y cuáles son las opciones de política económica que se abren tras la larga y dolorosa crisis económica que padecemos.</p>
<p><span id="more-1864"></span></p>
<p><center><a href="http://www.agarzon.net/wp-content/uploads/2012/05/relacion_alemania_espana.png"><img class="size-full wp-image-1865 aligncenter" title="relacion_alemania_espana" src="http://www.agarzon.net/wp-content/uploads/2012/05/relacion_alemania_espana.png" alt="" width="597" height="429" /></a></center></p>
<p>Podemos comenzar por un hecho contable básico: España ha tenido un descomunal déficit por cuenta corriente desde la entrada en vigor del euro. Alemania, por el contrario, se ha comportado a la inversa, con un creciente superávit desde el año 2000. Ambas relaciones se muestran gráficamente a continuación.</p>
<p><center><a href="http://www.agarzon.net/wp-content/uploads/2012/05/cc_alemania_espana.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-1866" title="cc_alemania_espana" src="http://www.agarzon.net/wp-content/uploads/2012/05/cc_alemania_espana.png" alt="" width="541" height="332" /></a></center></p>
<p>Esto significa, en esencia [1], que España exporta menos de lo que importa y que a Alemania le ocurre al revés. Como se puede comprobar en el gráfico, son dinámicas que se han propulsado enormemente tras la llegada del euro. Eso significa que la estructura de la Unión Europea y la moneda común profundizan los desequilibrios internos y pueden estar detrás de la crisis actual.</p>
<p>Este hecho contable refleja, en última instancia, una menor capacidad competitiva de la economía española, es decir, del capital productivo español. Las empresas productivas españolas son incapaces de competir en el mercado internacional y, más concretamente, en el mercado europeo.</p>
<p>Todo ello supone que el capital productivo alemán obtiene ingresos que son compartidos con el capital financiero alemán. <a href="http://www.agarzon.net/?p=1843">Como vimos en otro post</a>, el sistema financiero funciona sobre la base de establecer una punción sobre la ganancia productiva, es decir, que sus beneficios dependen de la capacidad de obtener beneficios de las entidades a las que presta dinero. Dicho de otra forma, el sistema financiero que ha prestado dinero al capital productivo alemán se beneficia también de la buena marcha de las exportaciones alemanas. En este punto, número 2 en nuestro gráfico, el capital financiero alemán se encuentra con nuevos ingresos y dinero ocioso.</p>
<p>¿Y qué hace el capital financiero alemán con ese dinero nuevo y ocioso? Pues por la lógica capitalista no tiene más remedio que moverlo para hacer más ganancias, de modo que lo presta a otros sujetos económicos. En nuestro gráfico ya vemos a quién: al capital financiero español (punto 3). Esta transferencia de dinero es la que explica que la balanza de pagos cuadre: el superávit de la cuenta financiera compensa el déficit de la cuenta corriente. Dicho de otra forma, la economía española importa más que exporta y necesita dinero con que pagar esa diferencia y ese dinero es el que le presta el capital financiero internacional (y en nuestra explicación el alemán). Puede comprobarse en el siguiente gráfico.</p>
<p><center><a href="http://www.agarzon.net/wp-content/uploads/2012/05/balanza_espana.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-1867" title="balanza_espana" src="http://www.agarzon.net/wp-content/uploads/2012/05/balanza_espana.png" alt="" width="548" height="337" /></a></center></p>
<p>Ha de tenerse presente que la forma por la que el capital financiero alemán presta a la economía española (a través del capital financiero español o directamente al capital productivo o a los hogares) es múltiple. Pueden prestar a través de inversiones extranjeras directas (llegada de empresas), a través de inversión en cartera (compra de acciones o títulos como bonos y obligaciones) o a través de préstamos. En España han sido determinantes las dos últimas formas (la inversión extranjera directa española era fundamentalmente positiva gracias a la internacionalización del capital español).</p>
<p>En todo caso el capital financiero español (bancos y cajas de ahorro) se endeuda porque necesita dinero para prestar al capital productivo español. Y el capital productivo español necesita tener una actividad productiva que realizar porque de lo contrario entra en crisis y el sistema no puede mantenerse. Como hemos dicho más arriba, el capital productivo español es poco competitivo de modo que tiene que buscar una actividad productiva en la economía interna. Si tenemos en cuenta que la desigualdad en España –medida como participación salarial en la renta- es muy alta (<a href="http://www.agarzon.net/?p=949">véase aquí</a>), el capital productivo además enfrenta una crisis de demanda interna. Por esa razón recurre a una actividad relativamente ficticia: la burbuja económica.</p>
<p>El capital productivo encuentra la burbuja inmobiliaria como vía de escape para poder seguir generando beneficios (esquivando los dos obstáculos: la falta de competitividad y la insuficiencia de demanda interna). Dicha burbuja inmobiliaria es favorecida gracias a la regulación legal y a los bajos tipos de interés de la eurozona (que proporcionan crédito barato). De esa forma, el capital productivo español puede alimentarse de una actividad muy lucrativa. Pero una actividad que es también muy inestable y que depende del endeudamiento (puntos 4 y 5). Desglosado por actores, el endeudamiento de los sujetos económicos españoles es el siguiente.</p>
<p><center><a href="http://www.agarzon.net/wp-content/uploads/2012/05/endeudamiento_espana.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-1868" title="endeudamiento_espana" src="http://www.agarzon.net/wp-content/uploads/2012/05/endeudamiento_espana.png" alt="" width="552" height="370" /></a></center></p>
<p>Mientras la burbuja inmobiliaria opera el sistema funciona correctamente y el ciclo del gráfico se mantiene sin interrupción. Evidentemente las asimetrías comerciales se profundizan cada año más, pero los economistas convencionales y los ministros de economía como Solbes aseguraban que esas cuestiones ya no importaban en el marco de la zona euro. Grave error.</p>
<p>Con la burbuja funcionando el empleo se creaba gracias a que el capital productivo que se movía alrededor de la construcción generaba miles de trabajos nuevos cada mes, proporcionando un salario a los trabajadores que utilizaban para seguir importando productos del exterior. Esas importaciones favorecían a Alemania, entre otros socios comerciales, lo cual alimentaba el ciclo. El dinero circulaba por el ciclo correctamente, si bien distribuyéndose de forma desigual (aspecto que veremos más adelante).</p>
<p><strong>El estallido de la burbuja</strong></p>
<p>Hasta que… estalla la burbuja inmobiliaria y el ciclo se interrumpe. El consumo y la inversión caen y el capital productivo español no tiene forma de generar nuevos beneficios. Los trabajadores españoles se quedan sin trabajo y tanto ellos como el capital productivo y financiero español se encuentran enormemente endeudados con el capital financiero alemán e internacional.</p>
<p>El capital financiero español sortea la crisis como puede, pero sus beneficios dependen de que exista actividad productiva. En un primer momento los planes de estímulo del gobierno (Plan E) permiten volver a ver beneficios en la actividad productiva, gracias a un desembolso de dinero público. Pero posteriormente la actividad productiva termina por caer y el sistema financiero ve secarse sus ingresos. El capital financiero se queda con los negocios del capital productivo inmobiliario, que ya es en sí mismo un activo tóxico, y sigue incapaz de remontar la situación. Sólo los bancos internacionalizados (como BBVA y Santander) encuentran una forma de obtener beneficios para ir salvando la situación. Las cajas de ahorro se hunden irremediablemente en pérdidas, al secarse sus ingresos y permanecer endeudadas.</p>
<p><strong>El Estado al rescate, secuestrado por el capital financiero alemán.</strong></p>
<p>Entonces aparece el Estado de nuevo, que se presta a salvar al capital financiero español a costa de una mayor exposición propia al capital financiero internacional, especialmente alemán. Por mecanismos <a href="http://www.agarzon.net/?p=1769">ya comentados en otro lado</a>, el Estado va transformando las deudas privadas en deudas públicas. La exposición del capital financiero español se va transformando en exposición del Estado español. Lo que fueron beneficios privados, ahora son pérdidas públicas.</p>
<p>De esa forma el ciclo analizado, ya interrumpido, se recompone en una relación de dominio del capital financiero alemán sobre el Estado y los sujetos económicos españoles. El capital financiero alemán, aprovechando su control político sobre las redes institucionales (la llamada troika: comisión europea, BCE y Fondo Monetario Internacional) y un contexto ideológico favorable a sus tesis (el neoliberalismo) se presta a condicionar toda política económica a un solo objetivo: garantizar que va a recibir el dinero comprometido. La devolución de las deudas, privadas y públicas, prioridad absoluta.</p>
<p>Dado que las deudas privadas no pueden devolverse porque no hay capacidad de ingresar, el capital productivo español va quebrando (sobre todo el pequeño capital productivo: PYMES; el gran capital productivo sortea la crisis exportando como puede). El capital financiero español también se encuentra en la misma situación, pero su quiebra está prohibida de facto por la ideología dominante (la tesis de “demasiado grande para caer”) de modo que el Estado se hace cargo de su actividad y de sus pérdidas.</p>
<p>De una forma u otra (y siempre a través de mecanismos financieros), el Estado se va haciendo cargo de las deudas privadas. Se socializan las deudas y las pérdidas, de modo que toda la carga del coste de la crisis recae sobre los contribuyentes.</p>
<p>Ante la presión del capital financiero alemán, los partidos políticos dominantes en los países periféricos (pues estos procesos se repiten en Portugal, Grecia e Italia) ceden y ponen al Estado de Bienestar al servicio del pago de la deuda al capital financiero alemán (en España con la reforma de la constitución que hicieron en agosto de 2011 el gobierno del PSOE  y el PP). Dicho de otra forma: el desmantelamiento de la sanidad, la educación y los servicios públicos pagará al capital financiero alemán.</p>
<p>Ese es el estadio actual de la crisis: la no modificación de la estructura institucional europea y la subordinación de toda política económica de los países periféricos al pago al capital financiero alemán. Por esa razón no hay salida de la crisis sin romper con el marco actual de Unión Europea y con el dominio financiero alemán.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">NOTAS:</span></strong></p>
<p>[1] La cuenta corriente está formada por la balanza comercial, la balanza de servicios, la balanza de rentas y las transferencias corrientes. En todo caso, la que marca el sentido en ambos casos es la balanza comercial.</p>
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		<title>Una estafa económica que encubre una profunda crisis de valores</title>
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		<pubDate>Sat, 26 May 2012 12:01:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Garzón Espinosa</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Publicado en La Opinión de Málaga Han pasado ya casi cinco años desde que estallara la crisis económica mundial que asola nuestras economías, y algo más de un año desde que el movimiento 15-M llenara las plazas de las ciudades ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><a href="http://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2012/05/26/estafa-economica-encubre-profunda-crisis-valores/508901.html">Publicado en La Opinión de Málaga</a></p>
<p>Han pasado ya casi cinco años desde que estallara la crisis económica mundial que asola nuestras economías, y algo más de un año desde que el movimiento 15-M llenara las plazas de las ciudades con sus consignas políticas. Una reacción civil tardía pero contundente, como es el súbito despertar de quien ha estado adormecido y aletargado durante años. Aquel movimiento, espontáneo y profundamente heterogéneo, sigue siendo el portador de una nueva forma de ver y hacer política. Está embarazado de un sistema de valores que amenaza con sustituir al sistema hasta ahora dominante.</p>
<p><span id="more-1861"></span></p>
<p>Se critica al movimiento 15-M por no querer entrar en el juego institucional, por no querer constituirse como partido político o como asociación; se le critica por no tener un portavoz y una jerarquía orgánica; y se le critica por no tener un programa político concreto sino una multitud de propuestas que vistas globalmente incluso se contradicen unas a otras. Siendo todo ello cierto, lo que no tiene sentido es que sea objeto de crítica. El 15-M no aspira a tener éxito en ninguno de esos aspectos.</p>
<p>El movimiento 15-M nace como respuesta a una situación estructural y no ante una contingencia concreta. No se demanda nada concreto, lo que por otra parte lleva a demandarlo todo. El 15-M manifiesta la frustración de miles de personas que ven cómo sus condiciones de vida no se ajustan a lo que ellas mismas esperan de una democracia moderna. Por eso ponen en entredicho al conjunto de instituciones dominantes, desde la banca hasta los partidos políticos. Pero, y sobre todo, lo que se esconde tras las pancartas y lemas es una profunda crítica al sistema de valores dominante hasta ahora.</p>
<p>Nuestro sistema político está pudriéndose a ritmos acelerados. Es terrible ver a un presidente del Consejo General del Poder Judicial denunciado por utilizar dinero público para financiarse unas vacaciones de lujo en nuestra tierra. Es indignante que en este caso sea denunciado el denunciante, como juzgado y sancionado fue también el juez que quiso desvelar las tramas de corrupción en Valencia. Es indecente que la Casa Real utilice el dinero de nuestros impuestos para financiar una caza de elefantes en un país donde la esperanza de vida supera ligeramente los cincuenta años. Es igualmente espantoso que esa misma casa real encubra casos de malversación que afectan a la realísima familia. Es inmoral que los exministros pasen a formar parte de las grandes empresas, recibiendo remuneraciones millonarias, a las que de una u otra forma han beneficiado a lo largo de las últimas décadas. Y es desesperanzador ver cómo quienes estuvieron al frente de las entidades financieras que nos han traído paro y recortes se jubilan con indemnizaciones multimillonarias o acaban dirigiendo nuestras instituciones. Pero lo más triste es que todo ello sucede con impunidad, sin que el sistema tenga justas respuestas.</p>
<p>Con este panorama, ¿a quién le extraña que haya nacido el 15-M? Por toda nuestra sociedad el sistema ideológico dominante y el conjunto de valores asociado (el egoísmo, la corrupción, la insolidaridad, el individualismo…) se deshace, y entre sus brechas surge el espacio para una nueva forma de política. La solidaridad de los indignados se manifiesta cada vez que se detiene un desahucio y con cada familia que mantiene su hogar, en cada entidad financiera que simbólicamente se toma, en cada conciencia que se despierta. La justicia social se abre paso en los lemas que denuncian que esta no es nuestra crisis sino la de ellos, los que de esto y aquello se benefician. La conciencia colectiva se manifiesta en las nuevas formas de coordinarse por las redes sociales, en la repolitización de los más mayores y en la politización de los más jóvenes.</p>
<p>El despertar ha sido lento, pero el colapso de las bases económicas dispara la velocidad de transformación. Lo viejo desaparece, juzgado y acusado de negligente, anticuado e ineficaz. Y hay elementos que permiten visualizarlo muy bien. En nuestra vecina Grecia y en sólo cuatro años el bipartidismo ha pasado de recibir un 77% de los votos a sólo un 33%. A su vez la coalición de partidos de izquierda, Syriza, ha pasado del 5% a un 17% y es actualmente la formación favorita para ganar las elecciones del mes que viene. No hay nada inmutable y están por venir transformaciones mucho más profundas de las que algunos, ellos, quisieran aceptar.</p>
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		<title>[VÍDEO] Preguntas para el ministro de economía, sobre Bankia y el sector financiero</title>
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		<pubDate>Thu, 24 May 2012 12:54:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Garzón Espinosa</dc:creator>
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<p>Y a continuación, la transcripción de la contestación -que no respuesta-.</p>
<p><span id="more-1857"></span></p>
<p><strong>Contestación del ministro de Economía, Sr. De Guindos.</strong></p>
<p>Señor Garzón, me ha hecho usted una serie de preguntas y la primera ha sido lo del año 2007. Los economistas siempre somos muy buenos mirando para atrás. ¿Qué quiere que le diga yo? Una cuestión que sí es importante es que en la mayoría de la banca europea y de la banca americana -porque prácticamente la totalidad de la banca americana se nacionalizó en un momento dado- el proceso de saneamiento se produce básicamente a partir del año 2008.</p>
<p>No es un tema ya de acertar o no acertar, es que en 2008 las capacidades que tenían los sectores públicos para inyectar capital y para sanear los bancos eran muy superiores que las que tienen en estos momentos. En el año 2008 y en el año 2009 todos éramos keynesianos. (Rumores) y por eso estamos pagando ahora lo que estamos pagando. Pero en el año 2009 el coste de esta financiación -bueno, algunos eran más que otros, pero eso es un tema de matices- era muy inferior para el sector público desde el punto de vista de los recursos. Por tanto, mirar para atrás siempre es fácil, pero hay una cuestión que estaba clara, es decir, el sistema bancario español estaba afectado por dos fenómenos que, además, los ha puesto de manifiesto el señor Gómez, una burbuja crediticia y una burbuja inmobiliaria. Evidentemente, la parte más problemática era en la que hemos incrementado las provisiones en el año 2012, esos 84.000 millones de euros, que es la parte de crédito promotor. Ahí es donde teníamos esos 325.000 millones de euros, se pasó de 75.000 millones en el año 2003 a 325.000 millones en el año 2007-2008, que ahí es donde teníamos el problema de dudas sobre las entidades en cuestión. En otro orden de cosas, las provisiones no tienen por qué afectar al crédito. </p>
<p>Provisiones son, en última instancia, un ajuste del valor de los activos, que hacen los bancos cuando los obligas a valorar más bajos sus activos y te tienen que generar una provisión y esa provisión es un gasto de la cuenta de pérdidas y ganancias. Lo que hace es minorar los beneficios de los bancos. Los beneficios de los bancos tampoco tienen mucho que ver con el crédito. ¿Cuál es el proceso? El proceso es, fundamentalmente, que, a través de este ajuste de la valoración de los activos de los bancos y que estos generen mayores provisiones, lo que se está buscando en última instancia es dar la idea de mayor fortaleza de los balances bancarios. Esta mayor fortaleza debería permitir que los bancos puedan acceder a los mercados de capitales. En España, si ponemos todos los depósitos y los comparamos con todos los créditos concedidos tenemos un hueco que es lo que nos financian los mercados. Si esos mercados no nos renuevan esas cantidades de dinero, nos podemos encontrar que como los depósitos no son suficientes, se tiene que reducir el crédito. La única forma de que ese hueco se llene es generando la impresión de que los balances bancarios son suficientemente solventes como para que nos presten los mercados mayoristas. Después hay otra cuestión, los 84.000 millones de euros de provisiones que estamos exigiendo es contra la cuenta de resultados. </p>
<p>El Gobierno -el FROB, el Estado- únicamente inyectará capital cuando, como consecuencia de esas provisiones, se produzcan pérdidas y, como consecuencia de esas pérdidas, las entidades no tengan capital ni reservas suficientes y, si se van por debajo de los umbrales mínimos, es cuando entraremos con cocos o con capital normal y los cocos pagarán un tipo de interés -como comentábamos pero ya se lo anunciaremos la semana próxima cuando convalidemos el segundo decreto-ley de reforma del sector financiero- que estará próximo al 10%. Usted decía que solamente nacionalizo BFA y no nacionaliza Bankia. No, estamos nacionalizando todo. BFA es la holding y tiene el 45% y el Estado va a tener una participación claramente mayoritaria en BFA, con lo cual controla ya el 45% de Bankia. Además, se va a llevar a cabo una ampliación de capital en Bankia. Esa ampliación de capital dependerá del derecho preferente de otros accionistas, pero esa ampliación de capital seguramente dará lugar a un incremento de la participación de BFA, que ya es el FROB, en la propia Bankia. Por lo tanto, no hay distinción entre activos buenos o malos, que podría. No, el Estado va a ser el dueño de todo. Eso es importante y por eso quiero dejarlo absolutamente claro. La privatización ya lo he comentado. </p>
<p>La privatización -ya lo he comentado- es una condición que nos van a poner, porque esto va a ser un procedimiento que va a estar sometido a toda la normativa de ayuda de Estado, que exige al Estado que algún momento se privatice. Eso no tiene por qué ocurrir inmediatamente; lógicamente, el Estado velará para que la privatización, una vez saneada, se produzca en el mejor momento, y estoy convencido, además, que ese mejor momento sin duda será rentable para el contribuyente.</p>
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		<title>Nueva política de administración de comentarios</title>
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		<pubDate>Thu, 24 May 2012 12:45:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Garzón Espinosa</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Informo a través de esta breve nota que a partir de ahora, pero con efecto retroactivo, estableceré un criterio de moderación de comentarios para cuyo mantenimiento recibiré ayuda externa. No admitiremos ningún comentario que bien sea molesto conmigo o con otros comentaristas o que bien desvíe el tema al que se refiere el post. El objetivo es mantener un espacio adecuado para un debate serio y riguroso. El coste para todos será que la publicación de los comentarios no será inmediata. Muchas gracias.</p>
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		<title>La teoría de las estructuras sociales de acumulación</title>
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		<pubDate>Sun, 20 May 2012 11:40:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Garzón Espinosa</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Una de las principales aportaciones de los teóricos de la llamada “Escuela Política Radical”, surgida en los años sesenta en Estados Unidos de la mano de autores como D.  Gordon, M.  Reich, T. Weisskopf, R. Edwards y S. Bowles, fue ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una de las principales aportaciones de los teóricos de la llamada “Escuela Política Radical”, surgida en los años sesenta en Estados Unidos de la mano de autores como D.  Gordon, M.  Reich, T. Weisskopf, R. Edwards y S. Bowles, fue la noción de ‘Estructura Social de Acumulación”. Con ella se pretendía describir los requisitos institucionales que satisfacen en cada momento histórico el proceso de acumulación de capital, punto central del análisis radical.</p>
<p>Esta teoría proporciona elementos de análisis muy interesantes a la hora de estudiar la crisis económica y la dinámica capitalista. Por esta razón traigo al blog algunos puntos fundamentales de dicha explicación, a fin de que el lector interesado pueda tener una idea general del discurso radical y surja la curiosidad para adentrarse en los textos originales (desgraciadamente todos en inglés, pues la penetración de la teoría radical en España es extremadamente reducida).</p>
<p><span id="more-1851"></span></p>
<p><strong>La reconceptualización de la Estructura Social de Acumulación</strong></p>
<p>Para los teóricos de la ESA las instituciones animan la inversión capitalista y el crecimiento económico, pero eventualmente cesan su contribución al crecimiento económico: o bien el crecimiento desestabiliza las instituciones o bien las instituciones crean barreras para el crecimiento. En ese momento deviene una crisis, entendida como un período de inestabilidad que requiere la reconstrucción institucional para renovar el crecimiento y la estabilidad (Wolfson, 2006).</p>
<p>Los teóricos originales de la ESA determinaron que las instituciones eran necesarias para apoyar el circuito del capital, pero posteriormente afirmaron directamente que la ESA afectaba a la tasa de acumulación (Kotz, 2006). Este último aspecto ha sido desde hace algunos años, sin embargo, motivo de crítica por parte de los economistas radicales, precisamente porque se considera que no hay evidencia para afirmar que el objetivo central que guía la construcción de una estructura institucional sea la tasa de acumulación (Kotz, 2006).</p>
<p>Las nuevas reinterpretaciones teóricas afirman que, en efecto, la promoción de una rápida acumulación en el sistema no es el núcleo de los intereses de los individuos capitalistas, sino que por el contrario sí lo es la expectativa de ser capaz de participar en el circuito del capital y dentro de él de apropiarse de la máxima cantidad de excedente posible, en relación al capital invertido, lo que conduce al capital (Wolfson y Kotz, 2010; Kotz, 2006)</p>
<p>Para los nuevos teóricos de las ESA no hay una tasa de acumulación mínima, y los excedentes pueden tener otros usos además de la acumulación. La alternativa a reinvertir el excedente (algo que dependerá del cálculo de la tasa de beneficio esperada así como de si dicha tasa es aceptablemente alta) es la inversión financiera. Se puede invertir en la esfera financiera esperando condiciones más favorables en el ámbito de la inversión real. Por eso los capitalistas pueden mantener altas tasas de rendimientos (a través de operaciones financieras y especulativas) sin que se invierta en lo productivo y sin que se vean impulsados a cambiar la estructura institucional (Kotz, 2006).</p>
<p>En definitiva, los nuevos teóricos de la ESA consideran que cada ESA apoya al circuito del capital pero puede o no llevar a una rápida acumulación de capital, de tal forma que la relación entre la ESA y el rápido crecimiento económico debe ser abandonada, apostando en su lugar por comprender la ESA como las estructuras institucionales que estabilizan temporalmente las contradicciones del capitalismo, que son las que existen entre capital y trabajo, entre capital y capital, entre trabajo y trabajo en la dimensión internacional (Wolfson y Kotz, 2010; Kotz, 2006).</p>
<p><strong>Los tipos de Estructuras Sociales de Acumulación y sus crisis</strong></p>
<p>Basándose en la idea de K. Polanyi según la cual los intentos de crear una economía de libre mercado conlleva siempre e inevitablemente el surgimiento en el seno de la sociedad de un movimiento opuesto como respuesta al exceso de pobreza, la desintegración social y la inestabilidad, los nuevos teóricos de las ESA han postulado dos tipos generales de ESA: las ESA reguladas y las ESA liberales. Cada ESA pertenece a uno u otro grupo en función de cómo configuran las siguientes cinco dimensiones: 1) la relación Estado-Economía; 2) la relación Capital-Trabajo; 3) la relación capital-capital; y 4) el carácter de la ideología dominante (Wolfson, 2006; Kotz, 2006; Wolfson y Kotz, 2010). La diferencia subyacente entre los dos tipos de ESA es la diferente manera en la cual la contradicción capital-trabajo es temporalmente estabilizada (Wolfson y Kotz, 2007).</p>
<p>Según Kotz (2006), la evidencia empírica sugiere que a pesar de que las ESA liberales favorecen a los beneficios, las tasas de acumulación son más débiles que en las ESA reguladas. Esto sería así por las siguientes razones (Wolfson y Kotz, 2007):</p>
<ol>
<li>Las ESA liberales tienden a generar problemas de insuficiencia de demanda agregada a largo plazo, al mantener bajos los niveles salariales y de gasto público.</li>
<li>Las ESA liberales crean inestabilidad en el nivel macroeconómico, reduciendo la efectividad de los estabilizadores automáticos y haciendo al sistema más vulnerable a mayores crisis financieras y depresiones.</li>
<li>La competición desenfrenada de una ESA liberal tienen a determinar comportamientos de corto plazo en las empresas.</li>
<li>Un sector financiero desregulado en una ESA liberal tiende a desviar fondos del sector productivo hacia las actividades especulativas.</li>
</ol>
<p>Por otra parte, las ESA liberales fortalecen la capacidad del capital para restringir el crecimiento de los salarios y desplazar la distribución del ingreso en su favor, llevando a una inadecuación de la demanda y a la sobreinversión. Además pueden llevar a una situación de “inversión coercitiva” y están plagados de crisis financieras. Por el contrario, las ESA reguladas están sujetas a crisis de estrangulamiento de los beneficios, ya que llevan a un poder muy alto de los trabajadores a y periodos de bajo desempleo que permiten presionar a la baja los beneficios empresariales (Wolfson y Kotz, 2010).</p>
<p><strong>De la ESA de posguerra a la ESA neoliberal</strong></p>
<p>La ESA de posguerra se completó a final de 1940 y duró hasta 1973. En esta ESA no había dominio del trabajo sobre el capital, sino que más bien existía un equilibrio entre capital-trabajo que evitaba problemas de subconsumo y de estrangulamiento de beneficios. Había una activa regulación por parte del Estado de la actividad económica, un desarrollado Estado del Bienestar, un programa de cooperación entre trabajo-capital y una forma de competencia entre grandes empresas de tipo <em>co-respective</em> (Kotz, 2008; Wolfson, 2006).</p>
<p>A finales de los setenta esa  ESA entraría en crisis para comenzar a tomar forma una nueva en Reino Unido y Estados Unidos, cuya naturaleza se asemeja al libre mercado dominante antes de la Gran Depresión. Esta nueva ESA, denominada posteriormente neoliberal, se establece definitivamente a comienzos de los años ochenta y en la nueva configuración se restituye el poder de las empresas y se pierde el equilibrio anterior (Kotz, 2008).</p>
<p>Dado que el neoliberalismo habría promovido el crecimiento del porcentaje de beneficios en el total de ingresos y habría beneficiado al poder de la clase capitalista, a la vez que habría estabilizado temporalmente algunas de las contradicciones del capitalismo, estaríamos hablando de una ESA de tipo liberal (Wolfson y Kotz, 2007).</p>
<p>El neoliberalismo habría tenido tres desarrollos que, en palabras de Kotz (2008b) “estimularon una gran expansión económica pero que contenían las semillas de una crisis sistémica”, y que son los siguientes. En primer lugar, el crecimiento de la desigualdad (entre salarios-beneficios y entre hogares). En segundo lugar, la transformación del sector financiero en más arriesgado y especulador. Y en tercer lugar, el desarrollo de una serie de grandes burbujas de activos.</p>
<p>El crecimiento más alto de los beneficios, en comparación con los salarios, unido a la concentración de la riqueza en los hogares más ricos, creó un volumen de fondos que sobrepasaban las oportunidades de inversión en la economía real. Eso llevó a que esos fondos fueran utilizados en burbujas de activos que llevarían sucesivamente a las expansiones de los ochenta (savings and loans), de los noventa (puntocom) y de los dosmil (bubuja inmobiliaria) (Kotz, 2008b).</p>
<p><strong>La financiarización y la crisis de las hipotecas subprime</strong></p>
<p>Para los teóricos de la ESA la “financiarización” tiene su origen en lo que han llamado “la reestructuración neoliberal”. Como consecuencia de la misma, el papel que tenía el sector financiero como apoyo de la acumulación de capital, fundamental en la ESA de posguerra, se rompió y el sector financiero se hizo más independiente (Kotz, 2008).</p>
<p>En todo caso las raíces de la financiarización también hay que buscarlas en una tendencia inherente al proceso capitalista una vez que éste alcanza la etapa de la corporación, en torno al siglo XIX. Estas transformaciones desplazaron la propiedad del capital desde la posesión directa hacia la posesión de títulos financieros, los cuales permitían escapar de los riesgos asociados a la propiedad individual. Estos títulos financieros podían ser comprados y vendidos instantáneamente, para lo cual era necesario crear mercados líquidos. Como consecuencia, tras estos desarrollos, eran los trabajadores los únicos que soportaban los riesgos de la producción  (Kotz, 2008). Esta tendencia a la financiarización, o incremento de los motivos financieros, puede sin embargo controlarse en el marco de las ESA reguladas.</p>
<p>Las contradicciones de la nueva configuración son múltiples e importantes. En primer lugar, la separación entre finanzas y actividad productiva no puede ser total, pues en última instancia los beneficios dependen de la actividad no financiera y ésta tiene impactos en el sector productivo. En segundo lugar, aunque la financiarización puede servir para promover la acumulación vía concesión de préstamos a la vez que estimula el consumo en un entorno de salarios estancados, también genera mayor vulnerabilidad en el sistema.</p>
<p>La crisis de las hipotecas subprime debe ser vista entonces no cómo un fenómeno aislado o coyuntural, sino como parte de un largo desarrollo. En un período, como el neoliberal, en el que la demanda crecía inadecuadamente debido a los bajos salarios era imposible que la acumulación y el consumo capitalista mantuvieran ritmos suficientes para mantener la expansión. La única posibilidad residía en que algún grupo social gastara más de lo que ingresaba, es decir, que se diera un incremento del endeudamiento. La mayoría de los préstamos hipotecarios en el período reciente de la economía estadounidense se dieron para compensar las deficiencias salariales, más que para nuevas compras de viviendas, cuya prueba está en que la gran mayoría fueron préstamos para “refinanciamiento”. Para poder endeudarse, sin embargo, era necesaria la existencia de garantías o ‘colaterales’ que dieran respaldo a los nuevos préstamos. Las burbujas de activos cumplieron ese papel proporcionando tales garantías, a pesar de la vulnerabilidad creciente asociada (Kotz, 2008b).</p>
<p>Mientras el sector financiero proporcionaba los recursos financieros, también dispersaba los riesgos por todo el mundo en complicidad con las agencias de calificación y utilizando mecanismos como la titulización que hacían aún más frágil al sistema en su conjunto. En cada expansión neoliberal el endeudamiento se ha incrementado más y más, precisamente porque sin atajar el problema de raíz –los salarios estancados- el sistema sólo podría subsistir con un nivel de endeudamiento ilimitado. Por lo tanto, la existencia de burbujas financieras de tamaño y alcance creciente ha sido cada vez más necesaria en el contexto neoliberal. La llegada de la crisis reveló que se trataba de una crisis sistémica de una forma particular del capitalismo, el capitalismo neoliberal. Y, dada la naturaleza de las ESA, pronto debería verse el surgimiento de una nueva en respuesta a esta crisis (Kotz, 2008b).</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>BIBLIOGRAFÍA:</strong></span></p>
<p>Barceló, A. (1998): <em>Economía política radical</em>. Síntesis, Madrid.</p>
<p>Kotz, D. (2006): “Institutional Structure or Social Structure of Accumulation?”. Working Paper.</p>
<p>Kotz, D. (2008): “Neoliberalism and Financialization”. Working Paper.</p>
<p>Kotz, D. (2008b): “The Financial and Economic Crisis of 2008: A Systemic Crisis of Neoliberal Capitalism”. Working Paper.</p>
<p>Wolfson, M. H. (2006): “Class, Crisis and the theory of social structure of accumulation”. Working Paper.</p>
<p>Wolfson, M. H. y Kotz, D. (2010): “A Re-conceptualization of Social Structure of Accumulation Theory”, en McDonouhg, T., Reich, M. y Kotz, D. (2010): <em>Contemporary Capitalism and Its Crisis</em>, Cambridge Univertisy Press, New York.</p>
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		<title>La naturaleza del sistema financiero en una economía capitalista</title>
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		<pubDate>Thu, 10 May 2012 21:14:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Garzón Espinosa</dc:creator>
				<category><![CDATA[Finanzas y Política Monetaria]]></category>
		<category><![CDATA[banco malo]]></category>
		<category><![CDATA[capital financiero]]></category>
		<category><![CDATA[capital productivo]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Estamos sufriendo una crisis financiera y una crisis económica, pero&#8230; ¿qué quiere decir esto realmente? Para la mayoría de los economistas y tertulianos estos son procesos aparentemente desconectados. Y, cuando hay suerte, la conexión entre ambos tipos de crisis es poco clara y en todo caso muy débil. Tanto es así que estos días estamos viendo cómo el gobierno español trata de rescatar al sistema financiero con medidas que única y exclusivamente se refieren al mundo de las finanzas, sin mención expresa al mundo de la llamada economía real. Pero, ¿qué es la economía real y por qué se contrapone a la economía financiera? ¿qué nexos existen entre ambos conjuntos de procesos y cómo se produce la interacción entre ambos? Sólo respondiendo a estas preguntas estaremos preparados para responder la pregunta más inquietante de todas: ¿funcionarán las medidas pactadas entre PP y PSOE para sanear el sistema financiero?</p>
<p>Este es un post probablemente complejo para los no iniciados en economía, pero trataré de mantener una actitud pedagógica con objeto de hacer más fácil la comprensión de los fenómenos tratados. He de decir que estamos ante un post fundamental para comprender el sistema económico capitalista y, concretamente, el funcionamiento del sistema financiero. Estoy convencido de que quien lo siga -sobre todo si profundiza con otros materiales- adquirirá una visión mucho más clara de la situación actual.</p>
<p><span id="more-1843"></span></p>
<p><strong>El sistema financiero y sus funciones</strong></p>
<p>El motor del sistema capitalista es el crecimiento económico, cuyos fundamentos <a href="http://www.agarzon.net/?p=1078">ya explicamos en su momento</a>. Sin crecimiento económico no hay creación de empleo ni ampliación de las capacidades productivas -lo que supondría mejoras tecnológicas para la sociedad-. Pero para que exista crecimiento económico debe completarse y reiniciarse el ciclo del capital, esto es, el proceso por el cual un empresario logra poner en marcha un exitoso proceso de producción/venta y reinvierte los beneficios obtenidos para reiniciar el ciclo en una escala mayor. En ese ciclo pueden distinguirse tres fases: a) la financiación de la operación, b) el proceso de producción en sí mismo, y c) la venta del producto. Si alguna fase no se completa el sistema entra en crisis. Como recordaréis, estas posibilidades <a href="http://www.agarzon.net/?p=1598">ya fueron descritas aquí</a> con más detalle.</p>
<p>Sabemos entonces que para que el ciclo del capital pueda completarse, y para que haya crecimiento económico, es necesario entre otras cosas que la primera fase -la de financiación- pueda completarse. Es decir, las empresas que deseen iniciar procesos de producción tienen que poder obtener los fondos de alguna parte -bien acumulándolos ellas mismas o bien obteniéndolos del llamado sistema financiero, esto es, pidiéndolos prestado-.</p>
<p>En efecto, el sistema financiero es el conjunto de instituciones que intermedia entre los sujetos económicos que ahorran y los sujetos económicos que invierten y consumen. Si hablamos de una empresa productiva estamos hablando de préstamos a la inversión, necesarios para iniciar el ciclo del capital. Esos préstamos los realizan las entidades financieras de intermediación, que para simplificar llamaremos bancos (aunque jurídicamente pueden ser cajas, cooperativas u otras entidades).</p>
<p>Los bancos tienen la capacidad de convertir el ahorro en inversión creando dinero bancario. Como se sabe, el banco utiliza el ahorro -el mío, por ejemplo- para prestárselo a las empresas. La primera tarea de un banco es la de de recoger todo el ahorro posible y por eso, entre otras actividades, los bancos compiten por captar depósitos y domiciliar nóminas. Los bancos deciden pagar una determinada cantidad por ese ahorro captado (digamos un 1%). La segunda tarea de un banco (1) es la de prestar ese dinero a otro sujeto económico, es decir, a una familia, empresa o a un Estado que necesite invertir o consumir. Por esta segunda tarea recibirá un porcentaje mayor al anterior (digamos un 5%) de modo que la diferencia entre ambos será el beneficio de la actividad de intermediación financiera (un 4% en nuestro ejemplo).</p>
<p>El banco se limita a dejar una pequeña parte en el banco por si hay demanda de efectivo, esto es, si la gente va a sacar dinero de la ventanilla o cajero. Mientras no acuda todo el mundo a sacar dinero de forma simultánea, el sistema funciona. Eso sí, como hemos dicho el banco no presta gratis.Lo hace aplicando un tipo de interés, es decir, un porcentaje sobre el dinero prestado.</p>
<p>Técnicamente hablando podemos decir que el dinero prestado a una empresa que desea producir se convierte en capital (se transforma en maquinaria) y simplemente espera recibir una parte de la ganancia. En realidad el interés es una punción sobre la ganancia. O, dicho en palabras de Marx, se produce el desdoblamiento de la ganancia en dos partes: la que recibe el propietario del dinero -el banco- y la que recibe quien utiliza el capital -el empresario-. Si analizamos este hecho encontramos un posible e importante conflicto: el que se produce entre ambas partes, que luchan por llevarse la mayor parte de la ganancia (que a su vez es obtenida sobre la base del esfuerzo de los trabajadores). Se dice entonces que existe tensión entre el capital financiero y el capital productivo, hasta el punto que el excesivo poder del primero puede llevar a deteriorar la capacidad del segundo y amenazar con una crisis (2).</p>
<p><strong>El fetichismo del dinero: ¿hacer dinero sólo a través del dinero?</strong></p>
<p>Hasta este punto podemos ver que hay dos tipos de capitalistas teóricos (3). Por un lado están los capitalistas financieros, cuyo dinero (D) se reproduce en la forma D-D&#8217; (donde D&#8217;&gt;D), lo que quiere decir que en apariencia el dinero se transforma en más dinero sin pasar por ningún proceso. Por otro lado están los capitalistas productivos, cuyo dinero (D) necesita pasar por un proceso de producción (P) de mercancías (M) para que de más dinero (D&#8217;), en la forma D-M-&#8230;P&#8230;-M&#8217;-D&#8217;. Tenemos aquí dos formas posibles de hacer dinero con el dinero disponible, pero a través de mecanismos diferentes. El ciclo corto D-D&#8217; se corresponde con el capitalista financiero y el ciclo largo D-M-&#8230;P&#8230;-M&#8217;-D&#8217; se corresponde con el capitalista productivo. ¿A quién prefieren ustedes?</p>
<p>Esto genera una falsa apariencia, o lo que Marx llamaba el fetichismo del capital (4). La gente comienza a pensar que el dinero es capaz de generar más dinero de forma autónoma. Dado que su dinero está en el banco y al cabo de cierto tiempo el banco le remunera un tipo de interés determinado&#8230; el individuo tiende a pensar que es un proceso desconectado de la realidad. Lo mismo ocurre con las acciones o lo que se llama &#8220;capital ficticio&#8221;, y que conviene detenernos a estudiar.</p>
<p>Las acciones de una empresa representan el capital invertido que hay en la misma. Imaginemos las acciones de Repsol, que representan el capital invertido en concepto de perforadoras y toda la infraestructura necesaria para la explotación y refinado del petróleo. Pero en realidad el dinero está ya convertido en capital, es decir, está en esas mismas infraestructuras. El papel que simboliza la acción es en realidad una especie de duplicado. Aunque la acción se presenta como capital y aunque se puede comprar y vender (en la bolsa) y tiene su propio precio (que se mueve arriba y abajo con sus propias leyes), es en realidad capital ficticio. Por eso cuando cae la bolsa lo que percibimos es la desvalorización de ese capital ficticio. Pero eso no quiere decir que desaparezca capital -que se mantiene en su sitio- sino que el capital ficticio es el que desaparece. Las acciones, como todo título financiero, son única y exclusivamente derechos de participar en las ganancias presentes y futuras. Eso es lo que pierde valor.</p>
<p>De hecho también la deuda pública es un derecho de participar en las ganancias presentes y futuras, solo que en este caso hablamos de impuestos. Quien compra deuda pública no está comprando las carreteras o colegios públicos sino el derecho a participar en la siguiente recolecta de impuestos. Lo mismo ocurre con las acciones y los títulos emitidos por las empresas (como bonos y obligaciones): no compran el capital <em>per se</em> sino el derecho de participar en las ganancias presentes y futuras.</p>
<p>Si el proceso de producción falla -no se reinicia el ciclo de capital, por ejemplo porque las empresas no venden y no obtienen beneficios- o los impuestos son insuficientes en el caso de los Estados, el capitalista financiero no puede cobrar su interés (la parte de la ganancia que le corresponde). Entonces, y solo entonces, llega la crisis financiera.</p>
<p><strong>El interés y la naturaleza parasitaria del sistema financiero</strong></p>
<p>La naturaleza del sistema financiero debe comprenderse entonces como complementaria a la del sistema productivo en su conjunto. Es, en cierto sentido, parasitaria. Por eso autores clásicos como Marx consideran al sistema financiero improductivo desde el punto de vista técnico. El sistema financiero es un simple instrumento para espolear la producción, pero a la vez puede ejercer una tensión sobre la misma. Tiene, por lo tanto, un rol contradictorio. Sin el sistema financiero, y muy particularmente sin el sistema bancario, no se habrían acometido grandes proyectos -como las grandes infraestructuras; ferrocarriles, por ejemplo- porque hubieran necesitado ser financiados poniendo de acuerdo a unas pocas grandes fortunas. <a href="http://www.agarzon.net/?p=1821">Véanse aquí los ejemplos que describí para el caso español</a>.</p>
<p>Los bancos permiten centralizar el capital, es decir, acumular el ahorro de muchos sujetos diferentes y poder financiar con toda esa suma las grandes inversiones vía préstamos. Eso espolea la acumulación -el crecimiento económico- y permite al sistema económico ampliar su potencial. Pero a la vez ese fenómeno debe sustentarse en que dicha acumulación sea suficientemente rentable como para pagar el préstamo. Porque como el interés viene a compartir la ganancia, sin ésta no puede devolverse el préstamo ni pagar el interés y el sistema puede quebrar y entrar en crisis. Este hecho contradictorio<a href="http://www.agarzon.net/?p=1720"> lo explicamos también aquí</a>.</p>
<p><strong>Los activos tóxicos como manifestación de la crisis financiera</strong></p>
<p>El sistema financiero ha estado creciendo en España fundamentalmente gracias a la dinámica de crecimiento de la actividad productiva dominante en este país, es decir, la construcción. Esto quiere decir que ha prestado grandes cantidades de dinero a las empresas constructoras e inmobiliarias, amén de haber especulado en los mercados financieros internacionales (<a href="http://www.agarzon.net/?p=1834">como comentábamos aquí</a>). Esto ha permitido al sistema financiero hacer un negocio espectacular gracias a la cantidad de préstamos y los diferenciales de interés (la diferencia entre lo que pagaba por financiarse y lo que recibía por prestar).</p>
<p>Pero la hora de la resaca llega cuando la actividad productiva se detiene. La burbuja especulativa estalla y el sistema productivo, que necesitaba crédito para crecer (debido a un penoso modelo de crecimiento basado en la desigualdad), se detiene. Las constructoras e inmobiliarias no venden, y despiden trabajadores y quiebran. Y el mismo sistema financiero que proporcionaba la gasolina al crecimiento económico se limita a comprobar que su fuente de obtención de ingresos se ha secado. Ya no hay a quién darle préstamos con los que seguir obteniendo beneficios. Y además tiene que sufrir una desvalorización de gran parte de su activo, pues esas viviendas, suelo y préstamos varios ya no valen lo que los contables dicen que valen. Es decir, tiene que anotarse pérdidas.</p>
<p>Es entonces cuando el Estado entra a salvar entidades. Lo que hace es una socialización de pérdidas, tapando los agujeros con dinero público. Dinero que obtiene de la deuda pública, es decir, prestado por sujetos que adquieren derechos de cobro sobre los impuestos que pagaremos todos. El Estado está concentrándose en tapar los agujeros para que el sistema financiero esté saneado, pero ahora viene el problema: ¿y después, qué?</p>
<p>Imaginemos que el sistema financiero queda perfectamente limpio gracias al desembolso masivo del Estado. Ahora los bancos ya no tienen activos tóxicos porque el Estado se los ha tragado. Pero, ¿a quién prestará el sistema financiero ahora? ¿con quién compartirá la ganancia productiva? ¿a qué sujeto económico se abrazará cual parásito?</p>
<p>Teniendo presente que no hay ganancia productiva -estamos decreciendo- el sistema financiero no quiere prestar porque será asumir pérdidas. Conclusión 1: el sistema financiero no volverá a prestar hasta que la economía crezca. Pero por otro lado la supervivencia del sistema financiero depende del sistema productivo, que está hundiéndose. Es decir, cuanto más se hunda la actividad productiva, más se hundirá el sistema financiero. Eso significa que en la medida que se siga deteriorando la capacidad económica de los sujetos económicos -empresas, familias, Estados- los activos que tiene el sistema financiero perderán valor, es decir, nuevas pérdidas y activos tóxicos. ¡Sorpresa! Es decir, un pozo sin fondo porque es un sistema que necesita chupar sangre -ganancia productiva o impuestos- para sobrevivir.</p>
<p>Y de momento sobrevive con nuestros impuestos, a falta de actividad productiva. Y esos impuestos provienen, como se pueden ustedes imaginar, de los recortes en servicios públicos. Círculo cerrado. Aunque ya ayer planteamos algunas alternativas, en las próximas semanas hablaremos de las políticas radicales que hay que tomar para salir de este agujero y círculo vicioso.</p>
<p><strong>NOTAS:</strong></p>
<p>(1) En realidad y según la teoría monetaria endógena no es la segunda tarea sino la primera. Eso quiere decir que es la inversión la que genera el ahorro y no al revés. Puede leerse <a href="http://www.agarzon.net/?p=1575">mi explicación de esto aquí</a>.</p>
<p>(2) Los autores poskeynesianos consideran que en nuestra etapa de financiarización de la economía se produce este hecho, es decir, un excesivo poder del capital financiero. Sus propuestas de política económica son las de regular el capital financiero para liberar al capital productivo de la carga y punción que supone su a la vez adversario y compañero. Según su visión, de hacer esto el capital productivo tendría nuevos espacios para permitir una nueva etapa de crecimiento económico que creara empleo.</p>
<p>(3) Aquí hay que entender la figura como rol. Es decir, el capitalista financiero es la gran fortuna que invierte sus ahorros en el banco o el pequeño trabajador que tiene también en el banco sus pocos ahorros para la pensión. De la misma forma que un ciudadano puede ser un tiempo peatón y otro conductor.</p>
<p>(4) Marx decía: &#8220;En la fórmula D-D&#8217; tenemos la forma más absurda del capital, la inversión y materialización de las relaciones de producción elevadas a la más alta potencia: la forma del interés, la forma simple del capital, antepuesta a su mismo proceso de reproducción; la capacidad del dinero o, respectivamente, de la mercancía, de valorizar su propio valor independientemente de la reproducción, la mistificación capitalista en su forma más descarada&#8221;.</p>
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		<title>Banca pública, Bankia, especulación y banco malo</title>
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		<pubDate>Wed, 09 May 2012 19:38:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Garzón Espinosa</dc:creator>
				<category><![CDATA[Finanzas y Política Monetaria]]></category>
		<category><![CDATA[banca pública]]></category>
		<category><![CDATA[bankia]]></category>
		<category><![CDATA[cajas de ahorro]]></category>
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		<category><![CDATA[regulación financiera]]></category>

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		<description><![CDATA[Ayer pedimos la nacionalización total de Bankia. Hoy parece que el gobierno nos hará caso parcialmente, es decir, nacionalizará una parte de la entidad. ¿Quiere decir esto que tendremos por fin banca pública en España?, ¿significa que ya hemos dado ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.agarzon.net/?p=1832">Ayer pedimos la nacionalización total de Bankia</a>. <a href="http://economia.elpais.com/economia/2012/05/09/actualidad/1336559567_240280.html">Hoy parece que el gobierno nos hará caso parcialmente</a>, es decir, nacionalizará una parte de la entidad. ¿Quiere decir esto que tendremos por fin banca pública en España?, ¿significa que ya hemos dado por fin un paso adelante para salir de la crisis? Estas son las cuestiones que trataré de resolver en este post.</p>
<p><span id="more-1834"></span></p>
<p><strong>La banca pública</strong></p>
<p>El sistema financiero es, en teoría, el conjunto de entidades que velan para que el ahorro de los sujetos económicos (empresas, Estados e individuos) pueda ser utilizado por aquellos otros sujetos económicos que deseen consumir o invertir. De ahí que hagan una labor de intermediación, por la cual evidentemente se cobra una comisión. El sistema financiero puede ser muy simple o muy complejo, dependiendo del grado de desarrollo, pero siempre se basa en la lógica de la rentabilidad. Ello quiere decir que el dinero siempre se mueve hacia donde es más rentable invertirlo.</p>
<p>Las entidades participantes en el sistema financiero (fondos de inversión, fondos de pensiones, bancos, cajas, cooperativas de crédito, etc.) pueden ser, como cualquier entidad económica, tanto de naturaleza pública como de naturaleza privada. En el caso de ser entidades privadas significa que la gestión queda en mano de directivos que a su vez responden ante accionistas privados. En el caso de ser entidades públicas significa que la gestión queda en mano de directivos que a su vez responden ante accionistas públicos -el Estado-. Decir lo anterior parece una tontería, pero es muy importante.</p>
<p>Los propietarios de cualquier empresa (los accionistas en el caso de las grandes entidades) son los que mandan. Son los que deciden quién dirige la empresa (ponen y quitan a los directivos) y son quienes presionan para que la rentabilidad sea mayor o menor (<a href="http://www.agarzon.net/?p=1821">de modo que condicionan las políticas estratégicas de las entidades</a>). En el caso de entidades privadas la designación de la junta directiva se toma por la vía de la correlación de fuerza en la junta de accionistas. Si una gran fortuna tiene el 90% de las acciones de un banco privado, por ejemplo, es obvio que decidirá sin problemas quién es el presidente y la mayoría de consejeros. En el caso público, sin embargo, esas decisiones se toman a partir de criterios políticos que hay que definir.</p>
<p>Y hay muchos tipos de criterios diferentes. Voy a poner tres ejemplos posibles. En el primero, un consejo de dirección elegido por el partido dominante en el poder. Es obvio que estamos ante un riesgo de enchufismo y utilización partidista de las entidades públicas. En el segundo, un consejo de dirección elegido a partir de una ponderación definida de actores sociales (sindicatos, partidos, trabajadores, etc.), que era el modelo dominante en las cajas de ahorro. También hay espacio para la utilización partidista y en favor de las oligarquías provinciales (<a href="http://www.agarzon.net/?p=1679">como explicamos aquí</a>). En el tercero, un consejo de dirección elegido por el parlamento pero que esté compuesto por técnicos o personas con las manos atadas a partir de unos criterios muy delimitados de gestión. Un funcionamiento parecido al del BCE, por ejemplo. En este caso el problema pasa a ser el tipo de criterios para la gestión. Como se puede observar, diferentes opciones, combinables, que determinarán la eficacia y eficiencia de la entidad. Más allá de la naturaleza de su propiedad.</p>
<p>La diferencia fundamental entre una entidad privada y otra pública, más allá del mencionado control de la entidad, es la legitimidad de la apropiación de los beneficios. En el caso privado los beneficios son repartidos entre los accionistas (o por lo menos distribuidos de acuerdo a sus preferencias) y en el caso público es el Estado quien los ingresa para fortalecer sus presupuestos generales (o cualquier otra opción que considere).</p>
<p><strong>La especulación financiera</strong></p>
<p>A nivel internacional la banca privada no ha realizado las funciones que le correspondía como intermediario financiero porque ha preferido especular en los mercados financieros que prestar a las empresas de la economía real. En el caso español esto no ha sido tanto así, porque su especulación se realizaba, precisamente, en la economía real. A la banca y las cajas de ahorro les salía más rentable prestar a empresas constructoras e inmobiliarias que a cualquier pequeña y mediana empresa. Y como dijimos anteriormente, la lógica financiera es mover el dinero hacia donde es más rentable. También, por supuesto, la banca y las cajas especulaban en los mercados financieros con el uso de derivados y otros productos financieros que durante el boom financiero proporcionaron ingentes beneficios.</p>
<p>La clave está, por lo tanto, no en la propiedad de la empresa sino en el modelo de gestión.  Los bancos operan bajo el criterio financiero, su lógica, de modo que es normal que especularan en el mercado financiero internacional y en la construcción. Las cajas, en cambio, no tenían esa presión del mercado y si actuaron así fue debido a otros motivos (<a href="http://www.agarzon.net/?p=1679">ya descritos en este artículo</a>).</p>
<p>Quiere decir esto que si, por ejemplo, Bankia es completamente nacionalizada, no hay nada que asegure que se comportará de forma diferente a como se ha comportado de forma privada. Los mecanismos que pueden garantizar un comportamiento diferente han de ser aprobados con respecto a la forma de gestión.</p>
<p>Lo que necesita nuestra economía ahora es financiar la economía real -si bien no es ni de lejos el principal problema- y el dinero del sistema financiero no está fluyendo porque el flujo de crédito que llega del BCE se está destinando a la especulación con mercados de deuda pública o para esperar una tormenta (la aceptación de pérdidas).</p>
<p><strong>El caso de Bankia y el banco malo</strong></p>
<p>Durante el boom inmobiliario y financiero, cajas y bancos hicieron extraordinarios beneficios. En el caso de las entidades privadas se repartieron entre los accionistas y en el caso de las cajas se destinaron a la Obra Social y a impresionantes y aberrantes remuneraciones para sus directivos. Pero esos beneficios crecían gracias a la burbuja, de modo que al estallar esta todo cambió.</p>
<p>Lo que cambió fue su balance contable. Lo que estaba contabilizado como activos era suelo, viviendas y préstamos que tras la crisis nunca volverían a tener ese valor. Así pues, el suelo valorado en 1 millón de euros probablemente no valga ahora ni 0&#8217;2 millones de euros. La diferencia es lo que se considera una pérdida a declarar o un <em>activo tóxico</em>. Sin embargo las deudas, y pasivo contable en general, siguen valiendo lo mismo. En realidad las entidades están descapitalizadas, como se dice en la jerga de los economistas. Los bancos no reconocen sus pérdidas o sus activos tóxicos, porque si lo hacen tendrán que reconocer una quiebra técnica y el sistema se viene abajo.</p>
<p>En este punto los gobiernos salen a rescatar al sistema financiero. Inyectan liquidez y aprueban formas de ayuda para facilitar que bancos y cajas superen sus problemas (<a href="http://www.agarzon.net/?p=1739">ver aquí una explicación de todos los tipos de ayuda</a>). El objetivo de los gobiernos es dar tiempo a los bancos para que puedan hacer beneficios suficientes con los que compensar las pérdidas. Claro, casualidades de la vida esos beneficios se extraen de la llamada explotación financiera a las familias (cobro de comisiones, etc.) o del arbitraje con la deuda pública (me prestas al 1% y te presto al 5%, de modo que gano un 4%).</p>
<p>Cuando todo eso ha fallado, por lento e ineficaz, vienen las nacionalizaciones. Que quiere decir que el Estado se hace cargo directa y claramente. Pero hay varias formas. Está la nacionalización parcial, que es asumir sólo parte de la propiedad (y por lo tanto la parte proporcional de activo y pasivo). Está también la nacionalización total, que es asumir la totalidad de la empresa (todo el activo y el pasivo). Y finalmente está el miserable banco malo (<a href="http://eduardogarzon.net/?p=40">para más detalle véase este artículo</a>), que singifica asumir única y exclusivamente activo seleccionado, es decir, el activo más malo que exista. Por ejemplo, el suelo de 1 millón de euros del que hablábamos antes y del cual decíamos que ya no valía ni 0&#8217;2 millones.</p>
<p>El truco está en que el Estado compra a la entidad el suelo por 1 millón de euros, y luego es el Estado quien intenta venderlo o reconoce la pérdida de valor. De modo que se trata de la forma más fascinante y terrible de socializar pérdidas.</p>
<p>Las cajas de ahorro encharcadas con la basura de la burbuja inmobiliaria tuvieron que fusionarse para intentar sobrevivir. De siete de ellas nació Banco Financiero y de Ahorros (BFA), que asumió todos los activos (buenos -por ejemplo acciones de Iberia- y malos -por ejemplo suelo-). Después, la empresa separó los activos y pasivos más buenos del resto y con ellos formó Bankia. Bankia salió a Bolsa, de modo que muchos inversores privados pudieron convertirse en propietarios (además, comprando a precio de saldo). Para ver toda la historia <a href="http://nacionalizacioncajamadrid.files.wordpress.com/2011/10/informe-sobre-banco-financiero-y-de-ahorros.pdf">recomiendo esta lectura</a>.</p>
<p>Eso significa que en BFA quedaron los activos y pasivos más malos, incluída la ayuda del Estado a través del FROB. Esto quiere decir que BFA tiene en su balance una gran cantidad de activos tóxicos -activos que no valen casi nada respecto a lo que dicen contablemente que valen- y además acciones de Bankia. Si BFA reconociera esas pérdidas, tendríamos una quiebra inmensa. Por eso hace falta tapar el agujero con dinero, y dado que el capital privado no está dispuesto&#8230; es obvio que sólo queda el capital público, esto es, el dinero de todos nosotros.</p>
<p>La nacionalización de BFA, y a falta de conocer el documento completo, no implica controlar Bankia. Aunque BFA es accionista de Bankia, el Estado puede comprar sólo una parte de BFA para que al final no llegue a controlar el 50% de Bankia. Eso sí, el dinero público se va a utilizar de todas formas para tapar agujeros.</p>
<p><strong>Lo que necesitamos</strong></p>
<p>El sistema financiero está de resaca. Dejar quebrar las entidades es una catástrofe como se comprobó con Lehman Brothers en EEUU. Así que hay que poner dinero público. La pregunta es ¿cómo y para qué?</p>
<p>El cómo ya lo respondimos ayer: nacionalizando la totalidad de las entidades afectadas. Nada de quedarnos sólo con la basura financiera y dejar los activos buenos a los accionistas privados. Eso es socializar pérdidas y privatizar ganancias, es una política de clase social alta -propia del PP- y no es admisible. Lo que hay que hacer es asumir toda la entidad; al completo.</p>
<p>Nacionalizando la totalidad de BFA y Bankia, por ejemplo, el Estado recupera instrumentos muy útiles para salir de la crisis. Por ejemplo, recupera participación en empresas industriales -como Iberia- y adquiere activos inmobiliarios que puede utilizar para crear un stock de viviendas públicas de alquiler barato (comenzando a resolver así el problema de la vivienda en España). Además, establece un polo fuerte de presión pública sobre las entidades privadas y puede ser utilizada para competir con éstas.</p>
<p>Obviamente eso requiere establecer y definir un modelo de gestión distinto al visto en las cajas de ahorro. Es decir, necesitamos establecer unos criterios sociales y de financiación de la economía productiva que sean eficaces para poner en marcha un plan estratégico de salida social a la crisis.</p>
<p>¿El problema? Que incluso aunque el sistema financiero sea público, no podrá mantenerse vivo si la economía no crece. El sistema financiero no crece en el aire sino que se alimenta de los ingresos que genera la actividad económica. Ni el Estado, ni las empresas ni las familias devuelven los préstamos si no reciben ingresos adecuadamente. De modo que el sistema financiero está condenado a ser un cáncer mientras a) sea privado y b) no crezca la economía.</p>
<p>Por eso incluso la nacionalización de la banca es insuficiente para salir de la crisis. Debe ser una medida imprescindible en un pack mucho más importante de reactivación económica que, entre otras medidas, conlleve medidas de redistribución de la renta y de la riqueza.</p>
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		<title>[VÍDEO] Sobre la nacionalización de Bankia</title>
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		<pubDate>Tue, 08 May 2012 21:53:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Garzón Espinosa</dc:creator>
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		<title>¿Quién controla la economía mundial? El poder de las transnacionales</title>
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		<pubDate>Fri, 04 May 2012 10:02:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Garzón Espinosa</dc:creator>
				<category><![CDATA[Finanzas y Política Monetaria]]></category>
		<category><![CDATA[finanzas]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberalismo]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>La pregunta es ambiciosa, desde luego. Algunos dirán que son los Estados-Nación más poderosos militarmente, como Estados Unidos. Otros dirán que son las personas más ricas y poderosas las que, conspirando, deciden en lugares poco transparentes cómo gestionar el mundo. Sin duda también habrá quienes crean que son las voluntades individuales las que conforman, a través del mercado, el destino de nuestra economía mundial. Incluso, en una derivación de esta última opción, puede pensarse que son precisamente las empresas transnacionales las garantes del futuro político y económico de nuestro mundo. En todo caso, probablemente todas tengan algo -aunque sea poco- de razón, si bien para intentar responder tamaña cuestión no pueden servir análisis simples o prejuicios sin confirmar empíricamente.</p>
<p>Mi intención aquí no es otra que mostrar y difundir los resultados del <a href="http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0025995#pone.0025995.s001">reciente y único estudio</a> que ha evaluado la red global que conforman las transnacionales (también llamadas multinacionales o grandes empresas a secas). Según este complejísimo estudio que ha analizado las redes de 43.060 transnacionales, apenas un 737 de ellas controlan el valor accionarial del 80% total. Esta distribución de poder es mucho más desigual que la distribución de riqueza y renta. Además, el 40% del valor de todas las transnacionales del mundo está controlado por un pequeño núcleo -core- de 147 transnacionales. Y, más interesante si cabe, de ese núcleo de trasnacionales tres cuartas partes son entidades financieras.</p>
<p><span id="more-1821"></span></p>
<p><strong>La evolución de la red empresarial</strong></p>
<p>Los economistas clásicos distinguían entre capitalistas y trabajadores para distinguir los dos espacios que podían ocuparse en la actividad productiva. Corresponde esa clasificación a un análisis analítico abstracto de cómo opera el sistema económico capitalista, pero también a cómo era la configuración concreta del capitalismo más incipiente. Un capitalismo caracterizado por empresas donde la propiedad y la gestión coincidían y existía por lo tanto un capitalista activo preocupado por el control de su empresa y por lo tanto por los beneficios que les pudieran dar. El resto de la empresa eran, simplificando, trabajadores que alquilaban su fuerza de trabajo a cambio de un salario. Imaginen en esta visión al capitalista industrial del siglo XIX español, caracterizado por estar frente a la empresa vigilando la actividad productiva. Por ejemplo, a Miguel Agustín Heredia, empresario industrial riojano que montó importantes negocios en Málaga.</p>
<p>Según evoluciona el capitalismo, sin embargo, esta realidad va cambiando y haciéndose más compleja. Las empresas se hacen más grandes y surgen las primeras sociedades anónimas. Se disocia la propiedad de la empresa -que queda en manos de los accionistas- de la gestión de la misma -que queda en la dirección- y de la actividad puramente productiva -los trabajadores-. Los accionistas suelen ser grandes fortunas que juntando sus riquezas permiten acometer proyectos empresariales más complejos y que rinden más beneficios. Un ejemplo español fue la compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (M.Z.A.), que nació de la unión de los capitales de grandes fortunas como las del marqués de Salamanca, el duque de Morny y los Rotchschild (familia vinculada a las finanzas), si bien también -como siempre- con el apoyo de capital público. O el más obvio, el de la Rio Tinto Company Limited, empresa de capital danés e inglés que cotizaba en la bolsa de Londres y explotaba las minas de RioTinto (Huelva). En definitiva, las finanzas y la nueva organización empresarial permite al capitalismo desplegar proyectos más ambiciosos que en ningún caso una sola gran fortuna individual podría llevar a cabo, pero esa nueva organización empresarial modifica a su vez la relación entre los sujetos económicos (finanzas, propietarios, gestores, trabajadores) y por lo tanto las relaciones de poder.</p>
<p>Con la evolución de los mercados financieros, entre los que se incluye el mercado de acciones -la bolsa, es decir, el espacio donde se compran y venden derechos de propiedad de las empresas-, el sistema se hace aún más complejo. La globalización económica y financiera va empujando a las empresas a una mayor internacionalización. Hasta el punto de que gracias a la llamada ingeniería financiera las grandes empresas pueden comprar con enorme facilidad partes de otras grandes empresas o financiar nuevos proyectos de inversión. La aplicación de las políticas neoliberales, que retiran el corsé keynesiano -las prohibiciones y regulaciones que existían en el marco económico- no hacen sino disparar esas tendencias subyacentes. Las grandes empresas pueden, desde entonces, internacionalizarse incluso a partir de la emisión de lo que algunos autores han denominado capital financiero (véase el trabajo de Oscar Carpintero).</p>
<p>En este punto de la evolución capitalista, las empresas están formadas por propietarios, gestores y trabajadores pero que mantienen relaciones muy distintas a las anteriormente descritas. Los propietarios son los accionistas, pero que ya no tienen una preocupación directa por el estado de la actividad productiva -a diferencia del propietario tipo s. XIX- sino que únicamente se preocupan por rentabilizar su capital. La extraordinaria liquidez de los mercados les permite a estos accionistas pasar de una empresa a otra en cuestión de segundos, por lo que se disocian los intereses y vencen las estrategias cortoplacistas. Los gestores, por otra parte, son los consejos de administración de las empresas y los directivos, esto es, aquellas personas que toman las decisiones que afectan a la actividad productiva. Estos consejos de administración obedecen órdenes de los accionistas, porque a ellos les rinden cuentas -no en vano los accionistas pueden exigir la destitución de éstos si consideran que no lo están haciendo bien, es decir, de acuerdo a sus intereses-. Esta relación, propia de la etapa neoliberal, está definida como &#8220;shareholder value&#8221; y estudiada en la literatura económica en el marco de la llamada &#8220;corporate governance&#8221; y de la &#8220;teoría de la agencia&#8221;. Los trabajadores, por otra parte, también están fragmentados en función del segmento productivo al que están asociados -desde gerentes hasta trabajadores de cuello azul-.</p>
<p><strong>La moderna red empresarial</strong></p>
<p>El problema macroeconómico es que en el mundo no sólo existe la distribución de riqueza y renta, sino también la de poder. Las grandes empresas determinan la configuración económica de cualquier país o región, e influyen de forma directa e indirecta en la creación de empleo y la calidad de vida. Por lo tanto, la capacidad de tomar decisiones o influir en ellas por parte de las grandes empresas es especialmente importante y es una manifestación de poder. Pero dada la inmensa y compleja red que se ha tejido entre las propias empresas, es complicado saber quién se encuentra detrás de esas decisiones.</p>
<p>El estudio con el que he comenzado este escrito nos aporta datos esclarecedores. Teniendo presente que las grandes empresas internacionalizadas, es decir, las transnacionales, forman una red en la que por encima tienen a los accionistas y por debajo a sus filiales (para las cuales la empresa matriz es su accionista), se ha elaborado un mapa mundial de las 43.060 empresas más importantes. Como se puede observar en el siguiente gráfico, esto no podría haberse hecho sin tratamiento informático a partir del software adecuado (de hecho, la imagen sólo nos ilustra la composición, porque más allá de ello no vemos un pijo).</p>
<p><center><a href="http://www.agarzon.net/wp-content/uploads/2012/05/mapa_nodos.png"><img class="size-full wp-image-1822 aligncenter" title="mapa_nodos" src="http://www.agarzon.net/wp-content/uploads/2012/05/mapa_nodos.png" alt="" width="444" height="461" /></a></center></p>
<p>De lo que se extrae en el artículo es que hay un núcleo de empresas, o <em>core (SCC en la imagen siguiente)</em>, que se encuentran dominando las relaciones del resto a partir de su control accionarial. Es decir, de las ramificaciones que nacen de las empresas centrales puede observarse que controlan parcial o totalmente gran parte del resto de empresas. En conjunto, ese núcleo está formado por 147 empresas que controlan el 40% del valor accionarial total. Saliéndonos del núcleo encontramos que 737 empresas controlan el 80% del valor total.</p>
<p><center><a href="http://www.agarzon.net/wp-content/uploads/2012/05/core.png"><img class="size-full wp-image-1823 aligncenter" title="core" src="http://www.agarzon.net/wp-content/uploads/2012/05/core.png" alt="" width="401" height="391" /></a></center></p>
<p>Uno de los aspectos más interesantes es que en ese núcleo de 147 empresas hay dos tercios que son empresas financieras, es decir, grandes bancos comerciales y de inversión.  Y estos son, por lo tanto, los sujetos económicos con más poder para determinar la economía mundial. La lista de esas entidades núcleo, que <a href="http://www.plosone.org/article/fetchSingleRepresentation.action?uri=info:doi/10.1371/journal.pone.0025995.s001">puede verse aquí</a>, es ilustrativa también del poder nacional que respalda esos intereses económicos. A continuación, un zoom sobre las entidades financieras más importantes que componen ese grupo. ¿Os suenan?</p>
<p><center><a href="http://www.agarzon.net/wp-content/uploads/2012/05/red_financiera.png"><img class="size-full wp-image-1824 aligncenter" title="red_financiera" src="http://www.agarzon.net/wp-content/uploads/2012/05/red_financiera.png" alt="" width="575" height="312" /></a></center></p>
<p><strong>Conclusiones</strong></p>
<p>No cabe ninguna duda de que hay una relación directa entre las entidades que concentran el poder económico y político, <a href="http://www.agarzon.net/?p=1013">en la medida que han aprovechado la debilidad autoimpuesta por los Estados por medio de las privatizaciones y desregulaciones</a>, la responsabilidad en la crisis financiera y los beneficiarios del intento de salir de la crisis. Podemos decir, con los datos en la mano, que las entidades financieras son quienes controlan la economía mundial. Pero lo hacen sin necesidad de recurrir a conspiraciones oscuras, porque es la propia dinámica del sistema económico capitalista la que explica que estos sujetos económicos, las empresas transnacionales y su red, operen de acuerdo a una lógica que les lleva a defender sus intereses. Intereses que son antagónicos con los de los ciudadanos, de modo que su propia dinámica lleva al incremento de la explotación sobre los más desfavorecidos.</p>
<p>El análisis político de por qué un gobierno nacional sale en defensa de una trasnacional (como Repsol) queda para otra ocasión, como también dejaremos para más adelante un análisis de las implicaciones de clase que todo esto significa -por cierto, magníficamente estudiadas por el economista marxista Gerard Dumenil-. Aunque en ambos casos hay elementos en este propio artículo, en la medida que podemos saber que, por ejemplo, Repsol está participado por entidades financieras como CaixaBank y otras entidades que a su vez están participadas por entidades financieras nacionales e internacionales. Por otra parte, los accionistas acaban siendo, en última instancia, personas de carne y hueso. Esas personas son las clases altas, los segmentos más ricos de la sociedad que participan en las redes financieras -por ejemplo, en España el 40% de los hogares tiene el 60% de sus activos financieros en cuentas corrientes, que rinden poco o ningún beneficio, mientras que los hogares más ricos tienen gran parte de sus activos financieros en la forma de acciones o de fondos de inversión y de pensiones que en última instancia casi todos tienen que ver con los derechos de propiedad de las empresas transnacionales.</p>
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		<title>Las listas negras de la policía</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Apr 2012 07:52:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Garzón Espinosa</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política Española]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Se imaginan ustedes que un día cualquiera reciben, entre el montón de correspondencia, una denuncia policial por haber participado en unos incidentes en los que físicamente era imposible que estuvieran? Suena kafkiano, desde luego. Pero es exactamente lo que le ocurrió a Juan Antonio Aguilar, dirigente de las Juventudes Comunistas (UJCE) y coordinador del área de Juventud de IU en Córdoba.</p>
<p>La denuncia que ha recibido le recrimina ser el organizador de las movilizaciones en solidaridad con los estudiantes del IES Lluis Vives de Valencia, así como participar de forma violenta en dicha movilización. Lo que por suerte salvará a Aguilar será que en esos momentos se encontraba reunido en el Consejo local de la juventud, como las actas de dicha reunión afortunadamente atestiguan.</p>
<p><span id="more-1817"></span></p>
<p>Pero entonces, ¿por qué recibe este compañero dirigente de IU la denuncia? ¿quién toma la decisión policial de responsabilizar a una persona determinada de un amplio movimiento de protesta? ¿qué objetivo persigue la denuncia?</p>
<p>Algo similar les ocurrió a los tres estudiantes de Barcelona que ya llevan prácticamente un mes detenidos en &#8220;prisión preventiva&#8221;, o a los sindicalistas que están siendo detenidos en Barcelona y Valencia por el simple hecho de haber participado en la huelga general. Sin duda, estamos asistiendo a un completo proceso de creación -y uso- de las llamadas listas negras.</p>
<p>Es muy peligrosa la vía que han tomado. Siempre, no lo olvidemos, la policía actúa por órdenes políticas. Y aquí la estrategia parece clara. Señalando a personas muy determinadas, y que obviamente juegan un papel importante en la movilización social por su condición de dirigentes o sindicalistas, la policía puede estar intentando asustar y desmovilizar la respuesta social al grave ataque a los derechos conquistados que está sucediendo en España.</p>
<p>Estamos involucionando como sociedad, dirigiéndonos a un sistema totalitario en el que los derechos y libertades individuales son recortados de facto a la vez que los derechos sociales y económicos se aplastan al ritmo de decretos ley.</p>
<p>La solidaridad en estos momentos es más importante que nunca, no sólo como manifestación de apoyo puntual sino como fuerza capaz de fortalecer todos los movimientos de protesta venideros. Porque es obvio que no podemos quedarnos de brazos cruzados ante la criminalización de la protesta y, prácticamente, de la afiliación sindical y política.</p>
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