<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~d/styles/rss2full.xsl"?><?xml-stylesheet type="text/css" media="screen" href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:openSearch="http://a9.com/-/spec/opensearch/1.1/" xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:gd="http://schemas.google.com/g/2005" xmlns:thr="http://purl.org/syndication/thread/1.0" version="2.0"><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209</atom:id><lastBuildDate>Sun, 22 Jan 2012 01:49:15 +0000</lastBuildDate><category>Jack White</category><category>Alizée</category><category>mudanza</category><category>Puerto Vallarta</category><category>Furland</category><category>desamor</category><category>80s</category><category>domingo</category><category>música</category><category>10 discos del año</category><category>Discos</category><category>Suerte</category><category>fútbol</category><category>Jack Black</category><category>arte</category><category>Motorokr</category><category>publicidad</category><category>tatuaje</category><category>terapia</category><category>Beastie Boys</category><category>Historias de la publicidad</category><category>00s</category><category>Quo</category><category>creatividad</category><category>influenza</category><category>Black Eyed Peas</category><category>Obama</category><category>Los Ángeles</category><category>Hip-Hop</category><category>desarrollo sustentable</category><category>MxBeat</category><category>familia</category><category>supergrupos</category><category>maestros</category><category>mix-tape</category><category>pasaporte</category><category>elecciones</category><category>la Condesa</category><category>Coldplay</category><category>Querétaro</category><category>Atlas</category><category>Mouriño</category><category>Nine Inch Nails</category><category>Steve Jones</category><category>amor</category><category>martes de mezcal</category><category>Alanis Morissette</category><category>pláticas</category><category>Navidad</category><category>Ciudad de México</category><category>iTunes</category><category>moderniquis</category><category>Tabaco</category><category>High Fidelity</category><category>viajes</category><category>mp3</category><category>la botica</category><category>ligues</category><category>cine</category><category>Michael Jackson</category><category>ironía</category><category>#argentinoescandaloso</category><category>hospital</category><category>trabajo</category><category>The National</category><title>"Realmente, ¿a quién le importa?" por Anjo Nava</title><description /><link>http://ajnava.blogspot.com/</link><managingEditor>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>53</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" type="application/rss+xml" href="http://feeds.feedburner.com/anjonava" /><feedburner:info xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" uri="anjonava" /><atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="hub" href="http://pubsubhubbub.appspot.com/" /><image><link>http://ajnava.blogspot.com/</link><url>http://i149.photobucket.com/albums/s41/ajnava/feedc.jpg</url><title>Realmente, ¿a quién le importa?</title></image><feedburner:emailServiceId xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0">anjonava</feedburner:emailServiceId><feedburner:feedburnerHostname xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0">http://feedburner.google.com</feedburner:feedburnerHostname><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-7097599686383919595</guid><pubDate>Tue, 29 Mar 2011 04:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-03-29T10:55:16.763-06:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">familia</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">cine</category><title>Hasta que se le hizo</title><description>Dicen que cuando nací, mucho antes de  que los ultrasonidos fueran lo suficientemente sofisticados para saber  con antelación el género de un feto, mi papá salió corriendo a una  juguetería a celebrar que su primogénito era varón. Allí compró un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;kit&lt;/span&gt;  completo de vaqueros, que consistía en un cinturón con una hebilla  grande, un par de revólveres de juguete, un sombrero y un caballo con  ruedas. Cuando me llevaron a casa, de mi cuna ya colgaban las pistolas y  el caballo descansaba a un lado esperando a su jinete. El problema fue  que toda esa parafernalia &lt;span style="font-style: italic;"&gt;western&lt;/span&gt; ahí quedó, y el jinete nunca hizo mucho caso de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-7opGFTYOcdM/TY753mwgbVI/AAAAAAAABBg/u8HCh3sX-kU/s1600/ninjaturtles.jpg"&gt;&lt;img style="float: right; margin: 0pt 0pt 10px 10px; cursor: pointer; width: 175px; height: 248px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-7opGFTYOcdM/TY753mwgbVI/AAAAAAAABBg/u8HCh3sX-kU/s320/ninjaturtles.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5588678921305484626" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;En  cambio, crecí fascinado leyendo historietas de superhéroes –Batman y  Spider-Man siempre fueron mis favoritos– y viendo a Scooby Doo huir y  comerse sus problemas en la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;tele&lt;/span&gt;. Más grande las Tortugas Ninja se  convirtieron en una obsesión. ¿Qué pensaría mi papá de su hijo en ese  momento? Quizás algo como, "¿Por qué le ilusionan reptiles sosos, con  antifaces de colores cubriendo sus ojos, cuando podría ver a Clint  Eastwood hacer cara de malo?", o, tal vez, era un concepto demasiado  amorfo, tan inexplicable, para siquiera reflexionar sobre él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos cuantos fines de semana me preguntó si podía  acompañarlo al cine. Un acontecimiento raro en sí, ya que siempre ha  preferido ahorrarse los tumultos y ver películas en la comodidad de su  sillón. Me pidió llevarlo a ver Temple de Acero –&lt;span style="font-style: italic;"&gt;True Grit&lt;/span&gt;, en inglés–, la  más reciente producción de los hermanos Coen y con la que incursionan en  el género favorito de mi padre, el de&lt;span style="font-style: italic;"&gt; vaqueros&lt;/span&gt;. Accedí inmediatamente. Siempre he disfrutado las cintas de los Coen, pero más ver a mi papá salir de la casa para algo que no sea ir a trabajar. Le dije que me avisara el día que mejor le conviniera y que yo adaptaría mi agenda. Pasaron por lo menos tres semanas para que se decidiera a ir. La verdad, ya hasta se me había olvidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuvimos suerte, la película aún estaba en cartelera en una que otra sala de la ciudad. Por estar nominada al Oscar, su permanencia en el cine se vio ligeramente estirada. Encontramos una función cerca de casa de mis papás un domingo a las 10:30 de la noche. Horario poco ortodoxo, pero mi padre no es un hombre muy ortodoxo que digamos. Compré los boletos con anticipación aunque llegué un poco tarde por él esa noche. A pesar de que no hacía frío, salió de su casa con una gabardina puesta. Debajo traía un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;blazer&lt;/span&gt; azul marino y pantalones de mezclilla. Subió a mi coche y me saludó afectuoso. Llegamos al cine justo a tiempo. La sala estaba bastante llena a pesar  del extraño día y horario. Nos sentamos en una esquina de la parte  superior y pusimos los pies en un barandal, convenientemente ubicado  frente a nuestras butacas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-jEmbT66ZWSI/TZFsgF_aTSI/AAAAAAAABBo/A8RUumnAeCc/s1600/truegrit.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 243px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-jEmbT66ZWSI/TZFsgF_aTSI/AAAAAAAABBo/A8RUumnAeCc/s320/truegrit.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5589367911163252002" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La película tiene el don de enganchar desde sus primeras escenas. A partir de ahí es una aventura al más puro estilo de los clásicos del género, pero salpicada con la visión agridulce de los Coen. Con esos destellos en los que uno no sabe si reír o llorar. Durante la función volteaba a ver de reojo a mi padre quien estaba tan atrapado como yo. Podía sentir su fascinación, pero más allá del argumento, de ese deseo frustrado de vivir en un momento o un lugar donde la vida era tan sencilla como despertar, beber un whiskey sin mojar el cigarro que yace sobre la boca, montar por las praderas, arrear y comercializar cabezas de ganado y de vez en cuando, vengar una que otra muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De regreso, teniendo el típico intercambio de ideas que sucede después de ver una película, sea cual sea, no podía dejar de pensar que después de 33 años, de alguna forma, mi papá se había salido con la suya.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-7097599686383919595?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2011/03/hasta-que-se-le-hizo.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/-7opGFTYOcdM/TY753mwgbVI/AAAAAAAABBg/u8HCh3sX-kU/s72-c/ninjaturtles.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-4590261485440588940</guid><pubDate>Sat, 01 Jan 2011 05:58:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-01-03T18:23:32.694-06:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">10 discos del año</category><title>Los 10 discos de mi 2010</title><description>A diferencia de años anteriores, escribir de música se ha convertido para mí en una obligación. Esto no quiere decir que haya dejado de ser un gusto. En febrero Yahoo! me contrató para escribir un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;blog &lt;/span&gt;dentro de su canal de música sobre la escena independiente. La propuesta inicial consideraba hablar exclusivamente de México, pero tras explicarles que los contenidos que se pudieran generar del resto de Iberoamérica, además de los países sajones, podrían ser infinitamente más interesantes, acordamos hacerlo de esta forma. Desde entonces, tres veces a la semana, he firmado diferentes piezas sobre la música que se está haciendo de manera independiente. Una tarea difícil, dado que no soy músico y mis argumentos se reducen a una cuestión completamente subjetiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La experiencia me ha dado la disciplina para mantenerme al día sobre lo que está sonando alrededor del mundo. También  me ha forzado, de alguna forma, a prestar más atención a lo que se está produciendo en nuestro país y el resto de las naciones hispanoparlantes. Lo primero no se ve reflejado en esta lista. Los discos más significativos de mi 2010 son un álbum editado el año pasado y otro en 1989. Sin embargo, en cuanto a escuchar más propuestas concebidas en español, en la lista aparecen dos grandes placas, una mexicana y otra venezolana. Ambas de dos grandes y talentosos amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguiendo una tradición que —como el título de este foro manifiesta—, probablemente a nadie le importe, aquí la lista de los discos con mayor rotación en mis audífonos y que más disfruté en este 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;10. Torreblanca -"Defensa EP&lt;/span&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TR1XA9tP7VI/AAAAAAAAA_8/uO7gMk6LGEs/s1600/torreblanca.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 166px; height: 163px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TR1XA9tP7VI/AAAAAAAAA_8/uO7gMk6LGEs/s320/torreblanca.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5556693189321026898" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;A Juan Manuel Torreblanca lo conozco hace muchos años. Él y mi hermana eran un par de chavitos musicalmente precoces, que intercambiaban desde partituras, hasta videos de Radiohead cuando éstos aún vivían en cintas VHS. Tomaban café en el Jarocho de Coyoacán y tenían largas disertaciones sobre Tori Amos. Mi hermana dejó la música y le perdió la pista Juan. Él, por fortuna, siguió en esa noble profesión y junto a un grupo de buenos amigos (Andrea Balency, El Abuelo, El Tío y Jerson Vázquez) formó a la banda mexicana más interesante y propositiva en años. El &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Defensa EP&lt;/span&gt;  –con sus escasas cuatro canciones, empaque artesanal y un sencillo pegajoso– es sólo una probadita de lo que estos capitalinos pueden hacer con tantito apoyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;9. The Black Keys - "Brothers&lt;/span&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TR1X791uOUI/AAAAAAAABAE/faV6R0MegmQ/s1600/The-Black-Keys-Brothers-503913.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 166px; height: 166px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TR1X791uOUI/AAAAAAAABAE/faV6R0MegmQ/s320/The-Black-Keys-Brothers-503913.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5556694202968848706" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Una de las cosas que más me  pesan del 2010 fue el haberme atarugado y no comprar boletos a tiempo para ver a este dueto de Akron, Ohio, mientras estuve de vacaciones en Los Ángeles. Con &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Brothers&lt;/span&gt; estos músicos, que no están unidos consanguíneamente, probaron que hasta las fórmulas que parecen más limitadas por su básica estructura —guitarra y batería—, pueden recrear cualquier sonido. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Brothers &lt;/span&gt;es un homenaje (bien hecho) al &lt;span style="font-style: italic;"&gt;soul &lt;/span&gt;de los sesentas. Captura a la perfección cómo en esa época el desamor confería poder de redención a las personas. Cuando el llorar estaba bien y nos hacía más fuertes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;8. Ulises Hadjis - "Presente&lt;/span&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TR1YQgl50CI/AAAAAAAABAM/-eMJe-ljgOk/s1600/Ulises-Presente.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 166px; height: 166px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TR1YQgl50CI/AAAAAAAABAM/-eMJe-ljgOk/s320/Ulises-Presente.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5556694555895124002" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Lo mejor de mi súbito nombramiento como periodista de rock es el poder conocer a muchos de los creadores que lo hacen. El caso del venezolano Ulises Hadjis es probablemente el más especial. Denise de Hello Seahorse! me puso en contacto con él. Lo entrevisté vía &lt;span style="font-style: italic;"&gt;messenger&lt;/span&gt; y me hizo llegar su disco a través de Juan Manuel Torreblanca. Su música es delicada y meticulosa. No se permite imperfecciones, pero al mismo tiempo es capaz de transmitir un abanico de sentimientos. Unos meses más tarde Ulises hizo una breve visita a México. Tuve la oportunidad de escucharlo en vivo –una experiencia realmente conmovedora–, pero más importante aún, conocerlo en persona y, a partir de ese momento, considerarlo mi amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;7. Phoenix - "Wolfgang Amadeus Phoenix"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TR1ZYIWvM6I/AAAAAAAABAU/3K70p7EAdpA/s1600/Phoenix%2Bwolfgang.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 166px; height: 166px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TR1ZYIWvM6I/AAAAAAAABAU/3K70p7EAdpA/s200/Phoenix%2Bwolfgang.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5556695786339644322" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Es difícil catalogar a Phoenix. Y no sólo en cuanto al género musical al que pertenecen. En lo personal me es difícil ordenarlos dentro de mis gustos, porque no es una banda que sea cien por ciento de fiesta, pero tampoco una a la que hay que tomar demasiado en serio. He de reconocer que me tardé en caer seducido por el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Wolfgang Amadeus Phoenix&lt;/span&gt;, pero una vez que lo hice, lo puse sin parar a todas horas. Es un disco para no dejarse bajonear, para mover el piecito al compás de melodías contagiosas y para clavarse en los matices sonoros y progresiones &lt;span style="font-style: italic;"&gt;light&lt;/span&gt; que intentan. Gracias a este disco los de Phoenix tuvieron un gran 2010, haciendo una gira por todo el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;6. Matt &amp;amp; Kim - "Grand"&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TR1aZM03OzI/AAAAAAAABAk/muP6_j78UZ0/s1600/grand.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 166px; height: 166px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TR1aZM03OzI/AAAAAAAABAk/muP6_j78UZ0/s200/grand.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5556696904231238450" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Por alguna razón durante el 2010 me llamaron mucho la atención los  duetos. Parejas de músicos que estiran la liga de sus  recursos al máximo, y que no se dejan intimidar por otros conjuntos de mayor  número de integrantes. Ese es tal cual el caso de Matt &amp;amp; Kim, un par de amigos de Brooklyn que dan grandes &lt;span style="font-style: italic;"&gt;shows &lt;/span&gt;de rock –los pude ver en San Diego–, sin levantarse de sus respectivos banquillos, detrás de unos teclados y una batería. La verdad es que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Grand&lt;/span&gt; es un disco bobo. Los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;fans&lt;/span&gt; clavados que fueron a ver a Roger Waters exprimir sus carteras con su show de luces, escupirían al escucharlo. Pero en definitiva es un disco divertido, sin mayores pretensiones, que invita a la gente a echarse una trago y bailar. Algo que a muchos les hizo falta este año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;5. The National - "High Violet&lt;/span&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TR1ZgwcVhCI/AAAAAAAABAc/3CobojYN9E0/s1600/the-national_high-violet.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 166px; height: 166px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TR1ZgwcVhCI/AAAAAAAABAc/3CobojYN9E0/s200/the-national_high-violet.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5556695934539498530" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Llevo al menos unos tres años venerando a The National. Sus dos trabajos anteriores, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Alligator&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Boxer&lt;/span&gt;, son la antesala evolutiva de un sonido que lleva tiempo en gestación. Un sonido trabajado, pensado y característico que seguramente logrará sobreponerse al olvido del tiempo. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;High Violet &lt;/span&gt;es la suma y consagración de varios años  de trabajo para el grupo. Es el álbum que los hace oficialmente parte del catálogo del legendario sello 4AD y con el que se han ganado el respeto de los críticos más exigentes. Sin embargo, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;High Violet&lt;/span&gt; suena tan bien, que perdió una cierta crudeza que pintaba con actitud las canciones de The National. El resultado es más contenido, más minucioso. Al final, como dicen por ahí, es cuestión de gustos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;4. Arcade Fire - "The Suburbs"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TR1azLZ-8_I/AAAAAAAABAs/jWQuT8KeKx8/s1600/arcade_fire_-_the_suburbs.png"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 166px; height: 164px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TR1azLZ-8_I/AAAAAAAABAs/jWQuT8KeKx8/s200/arcade_fire_-_the_suburbs.png" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5556697350526661618" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Arcade Fire es el grupo que le dirá a sus colegas músicos cómo se hacen las cosas de ahora en adelante. Tras un frío &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Neon Bible&lt;/span&gt;, su placa anterior, el colectivo canadiense regresa con un trabajo adictivo, conceptual, nostálgico y, que interpretado en vivo, suena exquisito. El buen gusto tiene su origen en el cuidado de los detalles, y en el caso de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;The Suburbs&lt;/span&gt;, éstos lucen en toda la obra. Desde la mezcla, hasta el diseño del escenario en el que se presentan. Han pasado grandes cosas para el grupillo que sorprendió al mundo con la canción &lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Rebellion (Lies)"&lt;/span&gt; en 2003, que no sólo se fue abriendo paso a través de las ondas radiales, también se convirtió, poco a poco, en el himno de una generación. &lt;span&gt;De hecho &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;The Suburbs&lt;/span&gt; está lleno de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;3. The xx - "xx"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TR1bMdCER5I/AAAAAAAABA0/6eE_kZ7eLK4/s1600/the-xx-xx.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 166px; height: 166px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TR1bMdCER5I/AAAAAAAABA0/6eE_kZ7eLK4/s200/the-xx-xx.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5556697784754915218" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;No sé en qué momento pasó, pero cuando me hice viejo, perdí un poco la fe en las nuevas propuestas musicales. Es por eso que no le puse mucha atención al conjunto británico The xx cuando salió. Hoy me trago todas mis palabras al respecto. Estos muchachitos londinenses me han hecho volver a creer que no todo está hecho. Sus &lt;span style="font-style: italic;"&gt;beats&lt;/span&gt; melancólicos con grandes reminiscencias a The Cure, los relevos andróginos en las voces –entre la varonil Romy Madley Croft y el delicado Oliver Sim–, la quisquillosa estética que rodea el empaque del disco y la sencillez con la que abordan cada canción, hacen a The xx una delicia sonora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;2. Pixies - "Doolittle"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TR1bjzKZu8I/AAAAAAAABA8/Ar-9NV8pBg4/s1600/doolittle.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 166px; height: 166px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TR1bjzKZu8I/AAAAAAAABA8/Ar-9NV8pBg4/s200/doolittle.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5556698185832446914" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Desde las primeras notas del bajo de Kim Deal en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Debaser"&lt;/span&gt; —pieza con la que abre este disco de 1989—, los Pixies perfeccionaron el arte de emocionar a sus seguidores utilizando un montón de recursos. Tienen canciones crudas y agresivas ("&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tame&lt;/span&gt;", ) que sirven para esos días en las que uno ya no está para chingaderas, otras más melódicas y condescendientes (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Monkey Gone To Heaven"&lt;/span&gt; y&lt;span style="font-style: italic;"&gt; "La La Love You&lt;/span&gt;") y hasta declaraciones borrachas de amor y deseo ("&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Hey&lt;/span&gt;"). Todas funcionan porque todas logran mover algo. Pero la principal cualidad del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Doolittle&lt;/span&gt; es que es un disco que parece que se grabó ayer, con canciones que no envejecen. Ojalá pudiéramos decir lo mismo de sus integrantes.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;1. Tegan and Sara - "Sainthood"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TR1byKHFLZI/AAAAAAAABBE/RVKB2GcC2NE/s1600/santas.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 166px; height: 166px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TR1byKHFLZI/AAAAAAAABBE/RVKB2GcC2NE/s200/santas.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5556698432510700946" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Han habido unos cuantos modelos en mi vida que he seguido y en algunos casos emulado. Dibujantes, escritores, artistas y músicos que con sus obras han servido de inspiración en mis propios proyectos. Este año se sumó a esa lista Tegan Quin, la mitad del dueto de Calgary Tegan &amp;amp; Sara. Al poner atención en sus canciones, no es tan difícil identificar cuál de las gemelas escribió cada una. En &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Sainthood&lt;/span&gt;, Tegan perfecciona su estilo y demuestra que no se tiene que sufrir para sentir, recuerda el lugar donde creció y se burla de su propia neurosis. Además, con su hermana Sara hace una mancuerna única y juntas logran discos que, sin ser obras maestras, saben impregnarse en uno como la tinta de un tatuaje.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-4590261485440588940?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2010/12/los-10-discos-de-mi-2010.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TR1XA9tP7VI/AAAAAAAAA_8/uO7gMk6LGEs/s72-c/torreblanca.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-5102130326326301830</guid><pubDate>Fri, 24 Dec 2010 04:19:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-12-28T13:31:37.391-06:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">viajes</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">tatuaje</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Los Ángeles</category><title>Deja ir</title><description>He platicado tantas veces esta historia en en los últimos dos meses, que ya mejor la dejo redactada aquí para futuras referencias. Todo empezó con un miedo irracional. De ésos que se agarran por vivir algún tipo de experiencia traumática y que, al final, terminan por no ser tan irracionales. De hecho, fue un miedo que tardó en manifestarse durante mis sesiones de terapia. Supongo que las historias constantes de desamor en el que está envuelta mi vida, habían acaparado las conversaciones con la psicóloga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No recuerdo cuántos exactamente, pero hace como ocho o nueve años, estaba con mi exnovia Annie –que en ese entonces era mi novia– en un avión rumbo a Phoenix, Arizona. Era la escala dentro de un itinerario que debía llevarnos a la ciudad de Seattle. Hasta ese momento el vuelo había sido un tanto accidentado, con un brincoteo constante  producto de la turbulencia, pero dentro de lo considerado normal. Annie platicaba con nuestro vecino de fila –un tipo que alegaba haber sido &lt;span style="font-style: italic;"&gt;roadie &lt;/span&gt;de Flans en los ochentas– sobre accidentes carreteros, lo que a mí me tenía un tanto ansioso pero, nuevamente, dentro de lo normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TPp8mrLmtYI/AAAAAAAAA-w/-myLsJgzTso/s1600/airplane.jpg"&gt;&lt;img style="float: right; margin: 0pt 0pt 10px 10px; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TPp8mrLmtYI/AAAAAAAAA-w/-myLsJgzTso/s320/airplane.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5546882894928459138" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Cuando la distancia se había cubierto prácticamente en su totalidad, el piloto advirtió que iniciaría el tan esperado descenso. Siempre es emocionante llegar a cualquier lugar, pero en nuestro caso, teníamos boletos para ver a U2 –que en ese entonces no eran tan despreciables como ahora–, íbamos a visitar a mi abuela que se había mudado allí hace un par de años y, en general, estábamos contentos porque eran nuestras primeras vacaciones desde que éramos novios. El rutinario protocolo de aterrizaje siguió. La gente subió sus mesitas y enderezó sus asientos, las sobrecargos regresaron a sus lugares y el avión hizo lo suyo. De repente, las turbinas resonaron y la nave volvió  a tomar altura. El piloto, a través del sonido local, dijo que las condiciones del clima no eran favorables para aterrizar, y que sobrevolaríamos la ciudad por lo menos quince minutos más hasta que la torre de control autorizara la maniobra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No habían pasado ni cinco minutos –los conté con mi reloj– cuando empezamos a bajar precipitadamente. No llegó en ningún momento a sentirse como una caída libre, pero el rostro de desconcierto y, por momentos, de franco miedo en las sobrecargos obviaba que algo no estaba bien. Por las ventanillas una densa capa gris nos prevenía de saber exactamente lo que estaba pasando. Incluso el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;roadie &lt;/span&gt;de Flans dejó de narrar sus anécdotas para sujetarse solemnemente a su asiento. El aterrizaje fue terrible. En el proceso una de las alas golpeó el concreto y el avión derrapo por la pista, provocando uno que otro grito. Una vez en tierra un silencio abrazó a todos los pasajeros. No hubo despedidas cordiales por parte de la tripulación, ni los tradicionales informes meteorológicos. Caminamos como comitiva de un funeral hasta el carrusel donde una a una fueron apareciendo nuestras maletas. Después pasó algo que puso en evidencia que algo falló durante ese vuelo. Fue a la hora de entrar al país, los agentes migratorios se portaron de lo más cordiales, no hicieron el interrogatorio habitual y nadie en el vuelo tuvo que pasar aduana. El viaje y el resto de nuestros planes fluyeron sin contratiempos, pero a partir de nuestro regreso, no volví a poner pie dentro de un avión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron al menos seis años antes de poder volar otra vez. Primero fue un viaje a Guadalajara y después otro a Puerto Vallarta. Ambos a Jalisco, ambos duraron 45 minutos y ambos fueron por motivos de trabajo. Pensar en viajar por gusto me parecía aberrante. La sola idea de subirme a un avión hacía que el cuerpo se me engarrotara y, sin importar el clima, me daba bofetones de escalofríos. Conforme pasó el tiempo yo me hice más viejo y mi fobia más fuerte. Los lugares por conocer parecían multiplicarse. Pláticas de ciudades y de eventos; crónicas de vacaciones, de urbes y conciertos; playas y continentes, todos me eran igual de recónditos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TQMGPkMznWI/AAAAAAAAA-4/x-UkSe8wFdM/s1600/papa.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 299px; height: 302px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TQMGPkMznWI/AAAAAAAAA-4/x-UkSe8wFdM/s320/papa.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5549286030335778146" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Al principio eran pocos los que conocían de esto. Aunque poco a poco mi debilidad comenzó a relucir con mayor frecuencia y, de igual forma, cinismo. La compartía con quien pudiera, siempre recibiendo expresiones de incredulidad y decepción  a cambio, como si tuviera pinta de un viajero empedernido. Y así, con cada persona con la que me confesaba, mi confianza creció. Fue como una especie de "salida del clóset" de la cobardía aérea y se convirtió en un grupo de ayuda multitudinario y aleatorio. "Yo no vuelo", solía decir en mis primeras citas con mujeres, dejando en claro que mi falta de experiencia geográfica se debía a una manía, sin dar pie a otras interpretaciones. Lo que en algún momento me pareció imposible  también ocurrió. El deseo por querer vencer el miedo se incrementó con cada recuento. Al repetirlo una y otra vez, y al ver siempre las mismas caras de lástima y pena ajena de mis interlocutores, lo fue fortaleciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día como cualquier otro mi colega Emilia me envió por &lt;span style="font-style: italic;"&gt;messenger&lt;/span&gt; un enlace. Se trataba de un ofertón, de esos que casi nunca suceden, para viajar a California por menos de $200 dólares. Por otro lado, George, uno de mis mejores amigos de toda la vida, llevaba algo así como seis años invitándome –inútilmente– a visitarlo en Los Ángeles. Parecía que los planetas se habían alineado y sin pensarlo demasiado compré un boleto de avión para irme de vacaciones a esa ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los días pasaron, y conforme se acercaba la fecha de mi viaje sufría como si también lo hiciera el final de mi existencia. Para alguien que no ha experimentado lo que son las fobias esto puede parecer ridículo, pero ése es justamente el punto de los miedos irracionales, temerle a algo ridículo. Me sentía como Sean Penn en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Dead Man Walking&lt;/span&gt; —o lo que supongo experimentaba el personaje de esa película porque la verdad, nunca la vi— antes de ser ejecutado. Incluso el día del vuelo, al despertar, la resignación había sepultado por completo a la emoción. Llegué al aeropuerto y había pasado tanto tiempo desde la última vez que había salido del país, que nunca me habían tocado las revisiones exhaustivas que surgieron después del 11 de septiembre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TRRA-xhwbyI/AAAAAAAAA_g/vpO_aC_NUjg/s1600/seguridad.jpg"&gt;&lt;img style="float: right; margin: 0pt 0pt 10px 10px; cursor: pointer; width: 225px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TRRA-xhwbyI/AAAAAAAAA_g/vpO_aC_NUjg/s320/seguridad.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5554135687645654818" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Mientras el agente revisaba el interior de mis Vans buscando explosivos, una pequeña niña de unos tres años jugaba  con su madre en la sala de espera. Al verla todo el miedo antes de abordar se diluyó. Me hizo recordar lo emocionante que era viajar cuando tenía su edad, la frustrante espera antes de abordar el avión y la euforia que despertaba cuando los motores finalmente se encendían. Subí a la nave que iba semi vacía y tomé mi asiento. Había escogido pasillo y el asiento de junto nunca se ocupó. En el de la ventanilla estaba un muchacho en sus veintes. Usaba lentes y llevaba puesto un pantalón de vestir y una camisa fajada. Miraba ansioso por su ventana y leía el tarjetón con las medidas precautorias. Me dio la impresión de que se trataba de su primer viaje en avión, porque cada vez que la aeronave hacía cualquier tipo de maniobra, él volteaba a verme buscando con una mirada que le dijera que todo estaba bien. Me sentí obligado a ayudarlo. Cuando sentía que me veía, bajaba mi libro y hacía contacto visual con él, asegurándole que no pasaba nada malo. Ni yo mismo podía creer mi repentina seguridad aérea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El piloto anunció el descenso, pero esta vez, a diferencia de lo que pasó en Phoenix, el aterrizaje fue tan suave como si un niño colocara un avión de juguete sobre el edredón de su cama. Al recoger mi equipaje y pasar todo el protocolo de seguridad, George ya me esperaba en la terminal aérea. Con su característica gorra para atrás, bermudas y chanclas me dio la bienvenida y nos subimos con prisa a su jeep. De inmediato me acurrucó el clima que caracteriza y ha hecho famosa a California, saqué de la maleta mis lentes de sol y me recosté en el asiento, mientras la contrastante arquitectura desfilaba por mi ventana. Cuando llegamos a su departamento, mi amigo se disculpó de tener que salir corriendo, pero había habido un cambio en su horario y debía llegar antes a su trabajo. Me explicó donde estaba todo, volvió a subir  a su jeep y desapareció por las siguientes nueve horas. Tenía poco más de veinte minutos en Los Ángeles, estaba solo y no tenía idea qué hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me metí a Google Maps, que en Estados Unidos funciona mejor que cualquier guía turística, para buscar algún lugar cerca en donde comer y pasear un rato. En los Ángeles las distancias son eternas y las mejores opciones que encontré fueron un Costco y un restaurante de comida hindú, el cual me había advertido mi amigo que le había causado un diarreón el día anterior. En eso escuché ruido en la cocina. Asumí que era la compañera de piso de George y salí a presentarme. Traté de hacer ruido al caminar para no asustarla. Era una diminuta mujer que buscaba en cuclillas algo en el refrigerador para echar a una sartén humeante. Por su atuendo supe que estaba en Los Ángeles. Traía puestos unos shorts minúsculos, sandalias y una blusa que dejaba ver su ropa interior y varios tatuajes pequeñitos en puntos estratégicos de su cuerpo. Tras las formalidades y preguntas redundantes sobre el clima, Eileen me sugirió caminar un par de millas para ir a la playa. Ante mis opciones —Costco, diarrea o playa— decidí hacerle caso. Me puse unas bermudas y seguí sus direcciones hacia Venice Beach.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TRRBbBWMrcI/AAAAAAAAA_o/5Zq7D5sqzmw/s1600/sunset.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 266px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TRRBbBWMrcI/AAAAAAAAA_o/5Zq7D5sqzmw/s320/sunset.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5554136172928478658" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Mi recorrido estuvo adornado por estereotipos gringos. Pasé por una típica secundaria americana, que me hizo reconocer lo fidedignas que son las representaciones de éstas en la tele y las películas. También compré agua en una tiendita que era atendida por lo que parecía el hermano joven de Cheech Marín y, a la mitad de mi camino, el sol se colocó justo detrás de una calle enmarcada por palmeras infinitas. Conforme me iba acercando al mar, el ambiente se relajó. Las calles se inundaron de gente andando en bicicletas, paseando a sus perros, haciendo ejercicio y regresando de surfear. Las paredes se empezaron a pintar con murales y los edificios a sofisticar con vanguardias arquitectónicas. Las tiendas de tatuajes se multiplicaban, incluso superando en número a los Starbucks y otras cafeterías. Sin darme cuenta topé con la playa. El sol estaba a la mitad de su ocaso, pintando el cielo de un degradado que iba de cobre a azul marino. La gente parecía haber puesto pausa a sus actividades, esperando ese momento. Se podía escuchar música de cada uno de los establecimientos del malecón —en su mayoría lentes de sol, camisetas y, por supuesto, tatuajes—, pero las personas guardaban un silencio casi religioso. Me fui acercando a la arena y descansé en una barda mientras el sol acababa de ocultarse. En ese instante me invadió una paz y un sentimiento de logro absoluto. Aunque traté de capturar el momento con la cámara de mi celular, al voltear a mi alrededor descubrí cual sería la mejor forma de no olvidar ese atardecer en Venice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regresé al departamento, saqué mi libreta y me puse a bocetear lo que sería mi primer tatuaje. La idea original era una pequeña la silueta de avión —como las de los taxis de aeropuerto— en mi muñeca. Pero al explorar las posibilidades supe que tenía que ser un avión de papel visto desde arriba con la leyenda "Deja Ir". Averigüé de varios lugares donde podía hacérmelo y con quién, entre ellas el de Kat Von D, pero sus costos exorbitantes, además de que ella no está físicamente ahí, me hicieron descartarla. Finalmente me decidí por Ink Monkey Tattoo, un estudio que estaba muy cerca de casa de George y ampliamente recomendado por Eileen y su novio. Una mañana de miércoles mi amigo me despertó temprano y me dijo en inglés que si quería tatuarme, ése era el día, así que sin pensarlo mucho fuimos al estudio, le enseñé el boceto a uno de los tatuadores, lo calcó, mejoró la tipografía, aplicó el esténcil y 45 minutos después mi piel quedó grabada para siempre. Un recordatorio que permanecerá en mi antebrazo mientras viva, y con el que ojalá, no olvide de todas las cosas que el miedo me ha privado y del mundo que aún tengo por recorrer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TRRB1NHR7_I/AAAAAAAAA_w/N3hpg0fwFC4/s1600/tat.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 258px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TRRB1NHR7_I/AAAAAAAAA_w/N3hpg0fwFC4/s400/tat.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5554136622763732978" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-5102130326326301830?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2010/12/deja-ir.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/TPp8mrLmtYI/AAAAAAAAA-w/-myLsJgzTso/s72-c/airplane.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-7250232493888034800</guid><pubDate>Sat, 20 Mar 2010 03:13:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-09-10T02:09:06.098-05:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">trabajo</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Historias de la publicidad</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">#argentinoescandaloso</category><title>Historias de la publicidad en boca de un soñador claustrofóbico</title><description>El primer día que puse un pie en una agencia de publicidad para trabajar ahí, traía puesto un saco de pana café, una playera de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Bob Esponja&lt;/span&gt;, jeans y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Converse&lt;/span&gt; de algún color neutro. La oficina estaba en una de esas construcciones que parecen medievales al sur de la ciudad, casi en la salida hacia Cuernavaca, para ser exactos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La agencia era muy pequeña y estaba dividida en dos departamentos dentro de ese edificio; uno para "creativos"y los ingenieros en sistemas, y otro donde estaban todos los demás. En medio de ambos había un consultorio al que visitaban las señoras ricas del sur para bajar de peso, y que el médico a cargo huyó del país, tras matar a una de ellas por una sobredosis de anfetaminas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/S_Fgyz4MHoI/AAAAAAAAA70/s7-h1uC-lo0/s1600/oficina.JPG"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5472261448267472514" src="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/S_Fgyz4MHoI/AAAAAAAAA70/s7-h1uC-lo0/s320/oficina.JPG" style="cursor: pointer; float: right; height: 320px; margin: 0pt 0pt 10px 10px; width: 246px;" /&gt;&lt;/a&gt;Me asignaron un cubículo enorme al lado de la directora creativa. Ahí había una iMac –de esas que parecían la cabeza de  una tortuga ninja– color aqua. Lo compartí unas semanas con la otra redactora a la cual yo supliría, pero aún así el espacio parecía infinito. Después esa jefa me cambió a otro cubículo con las misma dimensiones pero lejos de ella, porque me había empezado a odiar. Nunca entendí exactamente porqué. Los clientes y el resto de los empleados me querían mucho, pero ella se retorcía en su lugar cada vez que me veía. Cuando dejó la empresa para dar a luz y dedicarse por completo a la maternidad, me enteré que una de las razones fue, de hecho, mi playera estampada con Bob Esponja.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante todo el tiempo que trabajé con ella, la mujer trató de torturarme al sintonizar su aparato de sonido con &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Exa&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;97.7&lt;/span&gt; o los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;40 principales&lt;/span&gt;, a todo volumen y  junto a mi lugar, pero el espacio era tan grande que con ponerme un par de audífonos los éxitos de Chayanne, Christian, Luis Miguel o Kabah, pasaban desapercibidos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Han transcurrido algo así como siete años desde que entré a este negocio. Hoy trabajo en una de las agencias multinacionales más grandes y de mayor prestigio, y las condiciones no han variado demasiado. Bueno, físicamente sí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi cubículo actual tiene la mitad del tamaño que tuvo el primero, eso sin contar que lo comparto con una dupla –el director de arte–. Por persona no debemos tener más de metro y medio cuadrado, y nos rodean otros cinco escritorios idénticos, cada uno con su respectiva pareja creativa. Ni qué decir del barullo que se escucha todo el tiempo y las intermitentes distracciones que acompañan la jornada laboral. Se  necesita ser un auténtico monje shaolin para poder abstraerse de todo  lo que pasa por minuto en nuestro entorno. Puras  cosas mundanas, nada extraordinarias ni mucho menos divertidas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero lo que hace realmente insufrible el tiempo que pasamos ahí es uno de nuestros colegas. Sin afán de sonar xenófobo o intolerante, hay un creativo argentino que desde que llega hasta que se va, emite tal cantidad de ruido que es como si trabajáramos junto a una obra o, peor aún, un mercado sobre ruedas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tipo es en sí –llamémoslo para fines prácticos Argentinoescandaloso– una barra de hinchas de futbol. No sabe modular su voz, por lo que cada cosa que dice, lo hace gritando. Bajo esta premisa se explica su mal hábito de ir al cine y contar al día siguiente la película que vio, incluyendo el final y los momentos climáticos. Para acabarla de fregar se roba algún distintivo de la cinta –como el chiflidito de Fantastic Mr. Fox– y lo repite como anuncio del bicentenario durante semanas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También gusta de agregarle la palabra &lt;span style="font-style: italic;"&gt;rock n' roll&lt;/span&gt; a todo lo que dice: "Ahí viene Menganito del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;rock n' roll&lt;/span&gt;", "Así es esto del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;rock n' roll&lt;/span&gt;", "El &lt;span style="font-style: italic;"&gt;rock n' roll&lt;/span&gt; no para", "Buenos días del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;rock n' roll&lt;/span&gt;". Son como diálogos salidos de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Spinal Tap&lt;/span&gt;, pero sin ser chistosos. Se escucha  pretencioso y altisonante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/S-8paPh2KLI/AAAAAAAAA7k/bEtNlyCxluc/s1600/hinchas.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5471637603100272818" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/S-8paPh2KLI/AAAAAAAAA7k/bEtNlyCxluc/s320/hinchas.jpg" style="cursor: pointer; float: left; height: 292px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 235px;" /&gt;&lt;/a&gt;A Argentinoescandaloso le encanta que la gente sepa que ya llegó –lo hace entonando cánticos inverosímiles mientras camina por los pasillos–, aunque para su involuntaria audiencia esto represente un mal agüero. Cuando le llaman a su Nextel, sostiene pláticas enteras sobre equipos argentinos de segunda división, de jugadores desconocidos y resultados insignificantes utilizando el altavoz, así que los que estamos cerca, no sólo lo escuchamos a él, sino a quién le marcó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recientemente desarrolló un gusto particular por la lucha libre norteamericana, ésa que está tan bien escrita como la trilogía de telenovelas de Thalía, en las que sus personajes siempre se llamaban "María". Se la pasa viendo repeticiones de peleas, se emociona, grita y pega en su escritorio, y cuando tiene que trabajar, se inspira con el tema de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Raw&lt;/span&gt;, interpretado por los reyes del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;rock&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;-corporativo,&lt;/span&gt; Nickelback. El problema es que escucha la misma canción de quince a veinte veces al día, una tras otra sin parar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Argentinoescandaloso no es una mala persona, en lo más mínimo, simplemente su inseguridad lo hace querer ser omnipresente. Una condición que además le ha dado buenos resultados. El jefe lo quiere mucho y además tiene una legión de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;fans&lt;/span&gt; que llega a saludarlo todos los días, listos para que les echen a perder una película más.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi único refugio son un par de audífonos, unidos por un cable que me llevo a los oídos todos los días, en todo momento, a veces con los ojos cerrados, imaginando el día en el que no sólo me libraré de Argentinoescandaloso, pero de un espacio tan asfixiante como lo es una oficina. Un par de bocinas pequeñitas que dejan oír el sonido de la libertad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/S_FhQ53FW4I/AAAAAAAAA78/JJcWI4baO_A/s1600/sadcena.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5472261965269523330" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/S_FhQ53FW4I/AAAAAAAAA78/JJcWI4baO_A/s400/sadcena.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 222px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 400px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-7250232493888034800?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2010/03/historias-de-publicidad-en-boca-de-un.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/S_Fgyz4MHoI/AAAAAAAAA70/s7-h1uC-lo0/s72-c/oficina.JPG" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-7598138657071109460</guid><pubDate>Sun, 14 Feb 2010 21:53:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-02-20T14:21:21.345-06:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Querétaro</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Ciudad de México</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">amor</category><title>De oídas</title><description>Me he estado perdiendo de un auténtico universo de placeres y delicias mundanas, y todo porque, como dijo doña Cristina Pacheco, "aquí nos tocó vivir". Desde niño crecí con la idea de que vivir en el Distrito Federal era la ostia —dentro de la humilde realidad mexicana—, porque la urbe era la única que podía ofrecer todos los servicios y facilidades que la imaginación más guajira y exquisita pudiera pensar —repito, dentro de la realidad mexicana—. Así que nunca tuve el menor afán de cuestionar este argumento; porque si vivo en la capital, estoy viviendo en el paraíso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/S3dZT1yT3cI/AAAAAAAAA7Q/z64nZeh-IwU/s1600-h/payasos.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 260px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/S3dZT1yT3cI/AAAAAAAAA7Q/z64nZeh-IwU/s320/payasos.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5437913272463646146" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;A pesar de este silogismo, los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;chilangos &lt;/span&gt;estamos tan acomplejados del lugar donde vivimos, que cuando vamos a algún destino turístico dentro del país, por alguna razón, lo comparamos de inmediato con la capital. “Fuimos de vacaciones a San Miguel de Allende; es bonito, pero jamás viviría ahí”; “En el puente fui a visitar a mis primos a Guadalajara; me la pasé poca madre, pero qué hueva vivir ahí, es un pueblote” son el tipo de expresiones que solemos decir. Este afán por confrontar a la ciudad con otras poblaciones, por desarrollar ese absurdo complejo de superioridad, es por lo que nos hemos ganado la fama que tenemos en el resto de la República. Claro, esto no ocurre cuando se trata de otras ciudades del mundo. Los capitalinos soñamos con vivir en París, Tokio, Madrid, Nueva York, Barcelona, Buenos Aires y hasta Estambul, aunque sea por una temporada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En junio del año pasado conocí a alguien que, entre otras cosas, me hizo cambiar drásticamente de opinión sobre vivir en provincia. Hace poco más de siete meses me mandaron con Emilia, colega y amiga, a un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;workshop&lt;/span&gt; en Toluca. El propósito de este viaje no es relevante en lo más mínimo, era algo de trabajo, pero Christian estaba ahí. Era la única persona que, junto conmigo, se había tomado en serio la solicitud de llevar un atavío casual. Contrario a su nombre "de niño" —como ella misma lo describe—, Chris es una de las mujeres más encantadoras  que yo haya conocido. Pronto empezamos a platicar y me contó que vivía en Querétaro, aunque era originaria de Sonora, de la misma ciudad donde había nacido la mujer que había protagonizado, dos años antes, una de las más intensas historias de amor en mi vida; una historia cuyas dimensiones exceden los límites de este espacio. En fin, la campana anunciaba el segundo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;round &lt;/span&gt;para Ciudad Obregón, quien me mandaba una representante más. Una muy diferente a la primera. Una a la que no le importaron los doscientos kilómetros y nueve años que separaban nuestras casas y nuestras edades, respectivamente. Empezamos a salir y eso me hizo pasar varias noches en la ciudad del Bajío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/S3iRAIQJOqI/AAAAAAAAA7Y/lWU-Uh9jZaQ/s1600-h/cielo.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/S3iRAIQJOqI/AAAAAAAAA7Y/lWU-Uh9jZaQ/s320/cielo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5438255981451098786" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Hoy, Chris y yo ya no estamos juntos por razones que tampoco competen a este foro, pero nuestra relación me deja recuerdos indelebles. Entre otros, y volviendo al tema de esta entrada, me quedó una maravillosa impresión de Santiago de Querétaro. Una ciudad que está creciendo de forma acelerada y con un orden quisquilloso. Grandes consorcios multinacionales se asentaron  en las periferias del lugar—motivo por el cual Chris terminó allá—, trayendo consigo una derrama importante. El centro reúne épocas y gente de todo tipo. En los bares aún se puede fumar y beber hasta la madrugada. Los atardeceres forman un espectáculo cuyo único precio es una posible tortícolis. Sin embargo, lo que hace verdaderamente atractivo de una ciudad como Querétaro es que el tiempo no se pierde en pequeñeces. Los trayectos son breves y las distancias cortas. El tiempo parece pasar más lento y la vida rinde más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante las muchas llamadas telefónicas que la lejanía decretaba, Chris recordó en varias ocasiones su infancia en Obregón. Relatos de una nostalgia liviana enmarcados por colores saturados y contrastantes; de niños osados peinando las calles con sus bicicletas y de los padres serenos esperándolos en casa; de recorridos que desembocaban en campos de girasoles; de paréntesis sobre la banqueta para apreciar la explosión de colores en el cielo que adornaba las tardes; de las delicias refrescantes después de un partido de beisbol; de mariscadas perpetuas con familias propias y ajenas. Relatos que parecen salidos de una película, pero que eran la realidad de un grupo de niños afortunados. Relatos ajenos para quienes crecimos en suburbios acotados, con padres paranoides.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me queda claro que nunca he vivido en nada parecido a un paraíso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-7598138657071109460?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2010/02/de-oidas.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/S3dZT1yT3cI/AAAAAAAAA7Q/z64nZeh-IwU/s72-c/payasos.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-4096773506169228921</guid><pubDate>Thu, 28 Jan 2010 00:42:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-01-27T10:36:28.044-06:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">ligues</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">desamor</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">amor</category><title>Ligues de segunda división</title><description>No acababa de llegar a la fiesta y saludar a las pocas y esparcidas personas que conocía allí, cuando mi amiga Raquel me recibió con una declaración optimista, en lugar de los habituales ademanes de cortesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hoy sí vengo con todo— dijo ilusionada con un vaso de plástico en la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supuse que se refería a ligar o algo parecido, pero antes de poder responderle cualquier cosa, Raquel ya se había perdido en la multitud. Me dio ternura su determinación y ubiqué la barra más cercana para hacerme, también, de un vaso de plástico. Un rato después, volví a verla platicando con un grupo de chavas, al mismo tiempo que examinaba como una depredadora al resto de la concurrencia. En ese momento su amiga Mayte, se paró junto a mí en el bar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo espera Raque agarrarse a alguien hoy, si está con sus amigas lesbianas?— me preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No la juzgues. Tal vez, está ligando— contesté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Claro que no. Raque no es &lt;span style="font-style: italic;"&gt;gay&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A mí me dijo que "venía con todo". Tal vez a eso se refería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Le gustan los hombres, pero así, no se le va a acercar ninguno— respondió indignada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se fue, puse un poco más de atención en las amigas de Raquel. Si alguien me las hubiera presentado, no habría sabido si saludarlas de beso o extenderles la mano, y definitivamente no ayudaban a Raquel en su causa. Sin embargo, en algún momento de la noche, un tipo se armó de valor y abordó a mi muy resguardada amiga. Creo que no habían pasado ni tres minutos cuando el sujeto desistió y abatido, la dejó sola. Finalmente, las amigas de Raquel se despidieron de ella y vino hasta donde estábamos nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué pasó mi Rach? ¿Porqué te despachaste a ese cuate?— le pregunté con curiosidad morbosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estaba bien feo— respondió, provocando que todos los que estábamos ahí volteáramos a vernos los unos a los otros; Mayte sólo se llevó una mano a la cara, en completa frustración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Semanas después, en otra fiesta con el mismo grupo, Raquel regresó triunfante a la barra, después de pasearse un buen rato por el recinto que nos albergaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya encontré a un güey que me gusta. Mmmm... Está &lt;span style="font-style: italic;"&gt;yum&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;my&lt;/span&gt;— dijo lasciva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quién?— indagó Mayte, recorriendo  el lugar con la mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ése— señaló Raquel con autoridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A diferencia del hombre de la primera fiesta —que era un tipo común y corriente—, el objeto del deseo de mi amiga era, por lo menos, cinco años más joven que ella y parecía un modelo recién desembarcado de algún país de Europa del este. Raquel no es una mujer fea, ni mucho menos, es bajita, muy simpática y agradable, pero sus gustos son un tanto ambiciosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Voy por él— le dijo a Mayte, llena de actitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así fue. Empezó a pavonearse y a ejecutar pasos de baile que pretendían ser cadenciosos alrededor del muchachito, quien estaba más concentrado en su vaso de whisky, que en el ritual de apareamiento frente a él. Ante la escena, Mayte se llevó, nuevamente, la mano a la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un terminajo en la industria publicitaria que se utiliza para describir las piezas de comunicación cuyo objetivo es hacer al espectador desear algo, que normalmente está fuera del poder adquisitivo: 'aspiracional'. Es el mismo terminajo con el que se pueden describir los gustos y el comportamiento de mi amiga Raquel. Los gringos también tienen un concepto para explicar este tipo de situaciones. Todos los que vimos las películas ochenteras de Emilio Estevez, Demi Moore y Rob Lowe, o series como &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Salvados por la Campana&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Los Años Maravillosos&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;90210&lt;/span&gt;  estamos familiarizados con el famoso "no está en tu liga", que se repetía una y otra vez cuando rechazaban sentimentalmente a alguno de los personajes. La expresión surge, probablemente, de los deportes; los equipos y participantes son separados y catalogados según su nivel y aptitudes en diferentes ligas, buscando un mismo nivel de competitividad —aunque divertido, resultaría inhumano poner a enfrentarse al Barça contra el Ferro de la segunda división argentina—.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las ligas son tan subjetivas como ofensivas, pero de alguna forma nos sitúan en una realidad a la hora del cortejo y, en muchos casos, nos protegen de un posible rechazo. Es innegable que vivimos en un mundo superficial, en donde la inmensa mayoría de la gente es juzgada diariamente por su apariencia física, género, origen étnico, orientación sexual y nivel socioecónomico. Tratar de imaginar que en las relaciones románticas esto no pasa, sería muy inocente. Es por eso que las ligas apelan a todo tipo de estereotipos, factores económicos, educativos, raciales y hasta de popularidad. Citando a otra amiga, Ana Elena, “Si es escritor o músico sube dos puntos; pero si es futbolista, diez”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La existencia de las ligas interpersonales es muy discutible, pero lo que es un hecho, es que mientras más afines seamos a las personas que pretendemos, mayores serán las probabilidades de entablar una relación —lo más sana y satisfactoria posible—. Es nuestra neurosis la que nos hace querer superar deficiencias e inseguridades a través de la pareja, una situación que en definitiva nos aleja del objetivo inicial, que era encontrar a una.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, Raquel está muy enamorada y, sobretodo, es correspondida por un hombre, bastante carita, que mide unos cinco centímetros menos que ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/S1_UxclHKcI/AAAAAAAAA7A/h8vCl3IInis/s1600-h/Napoleon%26Deb.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 298px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/S1_UxclHKcI/AAAAAAAAA7A/h8vCl3IInis/s400/Napoleon%26Deb.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5431293621582637506" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-4096773506169228921?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2009/12/ligues-de-segunda-division.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/S1_UxclHKcI/AAAAAAAAA7A/h8vCl3IInis/s72-c/Napoleon%26Deb.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-384479483073349400</guid><pubDate>Sat, 09 Jan 2010 05:11:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-01-12T01:03:56.265-06:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">música</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Furland</category><title>Entre porras</title><description>Hay un canto que, aunque trágico, ha sabido definir la idiosincrasia de nuestro país. Un canto que se escucha por igual en los estadios de futbol, en los programas de concursos, en los mítines de López Obrador y hasta como lema en la pasada campaña electoral de Barack Obama. Se trata del tan inconfundible, como mediocre: “¡Sí se puede, sí se puede!”. Esta porra, aunque logra su objetivo de dar aliento a quienes está siendo dedicada, intrínsecamente, da por hecho una derrota. Sin embargo, el sentido de este vitoreo cambia cuando se refiere a la escena de música independiente en México, que definitivamente tiene el marcador en contra, desde hace mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/S0qjtxVgKxI/AAAAAAAAA64/1c5M_HkgKPs/s1600-h/pidata2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 256px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/S0qjtxVgKxI/AAAAAAAAA64/1c5M_HkgKPs/s320/pidata2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5425328707854150418" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Los últimos años han caracterizado al rock mexicano por un sin fin de fiascos e imitaciones baratas. La oferta musical reciente no podría ser descrita mejor que con el bonito término que nos regaló la Cámara Nacional del Cine, en los comerciales que anteceden las películas: “pidata”. Con la explosión que ha tenido Internet y lo fácil que es descubrir nueva música, los plagiarios nacionales tienen un catálogo entero que fusilar al alcance de su mano. Con cada grupo que aparece en las ondas radiales, pueden identificarse con facilidad sus "influencias" o a quién están copiando. Desde los Dynamite que hacen una terrible parodia de los Strokes y los Editors, hasta los infumables Bunkers —aunque son originarios de Chile, ya se mudaron a nuestro país— que copian hasta el último elemento de las canciones de Franz Ferdinand.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no todo está perdido. Ante nuestra lúgubre realidad, "región 4" y conformista, han aparecido diferentes actos que le dan, apenas, un suspirito de esperanza a la poco original escena musical. Entre ellos destaca el conjunto capitalino Furland, que en diciembre estrenó su segundo álbum, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Historia de la Luz&lt;/span&gt;. Escuché el primer sencillo del disco, 'Quiero ser un color', en Radio Ibero una mañana cuando manejaba a mi trabajo. Una vez en el estacionamiento, no me bajé del coche hasta que acabó la canción y, cuando pasó, quedé gratamente impresionado. Unos días después, Ricardo, baterista del grupo, me invitó a una presentación que darían en un pequeño bar de la Condesa, el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tokyo Pop&lt;/span&gt;.  Tenía mucha curiosidad de escuchar el resto del disco, así que me dí una vuelta, libre de expectativas. En este tipo de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;shows &lt;/span&gt;la gente suele poner más atención al &lt;span style="font-style: italic;"&gt;barman&lt;/span&gt;, que a las piezas que se interpretan en el escenario, pero aquel viernes fue diferente. Furland tocó para apenas unas cuantas personas, pero lo hicieron con la entrega y, sobretodo, la pericia de un grupo sólido y experimentado, seduciendo a cada uno de los que estábamos ahí, a&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;pesar del tamaño del lugar y su pésima arquitectura&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;. &lt;/span&gt;Historia de la Luz&lt;/span&gt; es una producción buena onda —a cargo de Emmanuel del Real de Café Tacuba—, con un sonido que no remite a ningún grupo en específico, pero que al mismo tiempo, podría ser la obra de cualquier banda grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin duda la actuación de Furland, y las piezas que componen &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Historia de la Luz&lt;/span&gt;, fueron un alivio este fin de año y fin de década; un destello que aclara el camino por el que las bandas en México deben atreverse a pasar, mientras el resto de nosotros gritamos: “sí se puede, sí se puede”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/S0qhlv5qmJI/AAAAAAAAA6w/8VaEHk9EWHs/s1600-h/furland2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 263px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/S0qhlv5qmJI/AAAAAAAAA6w/8VaEHk9EWHs/s400/furland2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5425326371006748818" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Foto Furland en el Tokyo Pop:  © Claudia Ochoa&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-384479483073349400?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2010/01/entre-porras.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/S0qjtxVgKxI/AAAAAAAAA64/1c5M_HkgKPs/s72-c/pidata2.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-1413037049705108576</guid><pubDate>Mon, 28 Dec 2009 05:04:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-28T17:54:43.183-06:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">música</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">10 discos del año</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">00s</category><title>Los 10 de los '00s</title><description>Sin el afán de abuelear, a unos días de que acabe la primera década del nuevo milenio, es imposible no recordar el momento exacto en el que ésta empezó. Yo tenía 22 años, estudiaba economía en la universidad y llevaba poco más de un año con Annie, mi exnovia, con la que duré casi siete años. Fue una temporada en la que el Y2K, y su insulsa amenaza apocalíptica, dominaba todas las conversaciones. El &lt;span style="font-style: italic;"&gt;rock&lt;/span&gt; sufría una terrible agonía y en mis audífonos, aún conectados a un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;walkman&lt;/span&gt;, sólo se escuchaba &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Hip-Hop&lt;/span&gt;. Pasaba largas temporadas en Seattle —cuna de la escena alternativa, mal llamada &lt;span style="font-style: italic;"&gt;grunge&lt;/span&gt;—, donde los bares y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;pubs &lt;/span&gt;se veían obligados a vivir de la memoria sonora de épocas pasadas, ya que la ofertas de nuevos y buenos actos era muy limitada. Las grandes transnacionales se habían apropiado de las ondas radiales, programando porquerías de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;nu-metal&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;post-grunge&lt;/span&gt; como Creed, Limp Bizkit y Candlebox. La nueva década —en lo personal me gusta referirme a ella como la de los "ceros"— llegó y, por fortuna, el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;rock &lt;/span&gt;&lt;span&gt;abrió nuevamente los ojos, después de años de estar en un coma creativo&lt;/span&gt;.&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun cuando hubo un renacimiento de guitarras, pantalones entubados, chamarritas de piel y hasta de los Wayfarers de Ray-Ban, como se puede ver en esta lista, la década se caracterizó por ser muy heterogénea en cuanto a estilos musicales. Los ceros no se definieron por un par de movimientos regionales que dominaron el periodo, sino por muchos y de varios países; además de la inmensa difusión que ahora reciben los artistas a través de Internet y de lo fácil que es escuchar nueva música. A diferencia de otras décadas que tienen un comportamiento cercano a una campana de Gauss, los ceros fluctuaron como un electrocardiograma, lleno de picos y valles. Es así como presento los que fueron para mí, los 10 discos de la década:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;10) The Strokes - "Is this it"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/Sy0SBW-Sq3I/AAAAAAAAA5g/fVuvIA8al8w/s1600-h/The_Strokes-Is_This_It-Frontal.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 164px; height: 163px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/Sy0SBW-Sq3I/AAAAAAAAA5g/fVuvIA8al8w/s200/The_Strokes-Is_This_It-Frontal.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5417005741352594290" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La importancia que tuvieron los Strokes en los ceros rebasa por mucho los egos de los cinco músicos que integran la agrupación, y eso que son enormes. Aludiendo a clásicos como Los Stooges o Lou Reed, los neoyorquinos&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt; &lt;/span&gt;rescataron la esencia desfachatada y fiestera del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;rock &lt;/span&gt;y la incorporaron a las tendencias minimalistas que dictaron en la época. Los Strokes lograron lo que parecía imposible a finales de los noventas. Son probablemente el grupo más emulado y con mayor influencia entre los jóvenes para querer formar una banda. Le devolvieron el glamour a la música, sin sacrificar la diversión. El &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Is This It&lt;/span&gt; es un disco que va al grano, hace su punto y sale sin despedirse. Así de contundente, así de arrogante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;9) Cat Power - "The Greatest"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/Sy6bCMcky4I/AAAAAAAAA6A/iiOVziuDGv4/s1600-h/cat+power+greatest.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 164px; height: 164px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/Sy6bCMcky4I/AAAAAAAAA6A/iiOVziuDGv4/s200/cat+power+greatest.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5417437863776406402" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Sin ser considerado por la crítica como su mejor disco, definitivamente es el más digerible y redondito. Aquí, Chan Marshall cambió las colaboraciones de Eddie Vedder y Dave Grohl, y se rodeó de músicos sureños de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;soul &lt;/span&gt;y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;blues&lt;/span&gt;. En ese sentido, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;The Greatest&lt;/span&gt; es el álbum con el que Marshall regresa a casa, un poco más madura y, sobretodo, más sobria. Hay toda una melancolía detrás que oscila entre la victoria y el bochorno. No es fácil cruzar esa puerta y Cat Power lo hace con singular alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;8) Coldplay - "Parachutes"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/Sy0RyQVvdmI/AAAAAAAAA5Y/FtFG7XXjj_M/s1600-h/Coldplay-Parachutes.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 164px; height: 164px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/Sy0RyQVvdmI/AAAAAAAAA5Y/FtFG7XXjj_M/s200/Coldplay-Parachutes.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5417005481873864290" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Cuando se casó mi amigo Ted Sutton, en la recepción bailó con su mujer &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Yellow&lt;/span&gt;. Una selección extraña por llevar, apenas, unas cuantas semanas de ser estrenada en la radio, y que parecía la pieza de un grupo que desaparecería tan rápido como llegó. Sin embargo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Parachutes &lt;/span&gt;era un buen disco, nostálgico y noble. Pronto descubrí que era el compañero ideal para un viaje en carretera; con el talento de arrullar y cobijar a la mujer de la que estás enamorado, seduciéndola para que recargue su cabeza en ti y dejándose llevar por el momento. Teddy fue un visionario, nadie hubiera dado dos pesos por Coldplay en su boda, ni mucho menos imaginado que sería el grupo que más rápido se convertiría en U2 de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;7) Death Cab for Cutie - "Transatlanticism"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SyxGqZcwTII/AAAAAAAAA4o/dkFSuo92_ck/s1600-h/deathcabtrans.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 164px; height: 162px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SyxGqZcwTII/AAAAAAAAA4o/dkFSuo92_ck/s200/deathcabtrans.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5416782146019806338" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Como tendencia entiendo perfecto al &lt;span style="font-style: italic;"&gt;indie&lt;/span&gt;. Productores y compañías independientes que utilizan sus propios recursos para realizar proyectos. Sin embargo, como género musical su definición es mucho más ambigua, al igual que lo era el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;alternativo &lt;/span&gt;en los noventas. De los grupos que se desprenden de esta corriente, Death Cab for Cutie es de los pocos que sobrevivirán en los próximos diez años, gracias a una alineación sólida: la producción meticulosa de Chris Walla (también guitarrista); el rigor del bajo de Nick Harmer; Jason McGerr es el baterista que les hacía falta; y el carisma, humor y dirección de Ben Gibbard. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Transatlanticism &lt;/span&gt;es  esencialmente el último álbum "indie" del grupo, y con el que después lograron un lucrativo contrato con Atlantic Records, sin sacrificar su integridad musical. Pero, si ya no están con una disquera independiente, ¿a qué genero pertenecen ahora?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;6) OutKast - "Stankonia"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/Sy6ZMrBz0OI/AAAAAAAAA54/1fDKSQnXbbE/s1600-h/stankonia.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 164px; height: 164px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/Sy6ZMrBz0OI/AAAAAAAAA54/1fDKSQnXbbE/s200/stankonia.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5417435844761080034" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;En un momento en el que toda la oferta de música era irrelevante, la escena del "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;rap&lt;/span&gt;" empezó a crecer y a lograr la atención de todo el mundo. Mitigando la rivalidad entre el Este y el Oeste —que ya le había costado la vida a dos de sus principales exponentes, 2Pac y Biggie—, se gestó un nuevo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Hip-Hop&lt;/span&gt;, más sofisticado e inteligente. En el año 2000 el dueto de Atlanta lanza un álbum musicalmente ambicioso. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Stankonia&lt;/span&gt; es un lugar donde el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;funk &lt;/span&gt;florece de todos partes y las rimas fluyen como ríos. Es raro ver que personajes tan disímiles como lo son André 3000 (con una tendencia a experimentar con todo tipo de sonidos y secuencias) y Big Boi (un rapero clásico cuyo talento descansa principalmente en su capacidad lírica) se consoliden en semejante fuerza creativa.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;5) Radiohead - "In Rainbows"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/Sy6XMMeBrVI/AAAAAAAAA5o/7lZXBHT9CiY/s1600-h/radiohead-in-rainbows.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 164px; height: 164px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/Sy6XMMeBrVI/AAAAAAAAA5o/7lZXBHT9CiY/s200/radiohead-in-rainbows.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5417433637534674258" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La verdad es que nunca entendí lo que le pasó a Radiohead después de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;OK Computer&lt;/span&gt; —para mi gusto, el mejor álbum que han hecho—, al grado que perdí total interés en el grupo. Entre su aversión al éxito y ese deseo vehemente por hacer cosas completamente diferentes a las que les había dado de comer, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Kid A&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Amnesiac&lt;/span&gt; —aunque vanguardistas y virtuosos— eran discos se sentían lejanos. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;In Rainbows&lt;/span&gt; logra una reconciliación con el pasado, sin ser &lt;span style="font-style: italic;"&gt;retro &lt;/span&gt;o vacío de nuevas ideas; además de lo que todos ya sabemos y la forma en la que reinventó la comercialización musical. Pero más allá de su valor histórico, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;In Rainbows&lt;/span&gt; es un auténtico placer para escuchar de principio a fin.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;4) The Shins - "Chutes too narrow"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SycaQ5WWOBI/AAAAAAAAA4I/nntEVCKAVAA/s1600-h/The+shins.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 164px; height: 164px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SycaQ5WWOBI/AAAAAAAAA4I/nntEVCKAVAA/s200/The+shins.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5415325954511091730" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Natalie Portman se equivocó. Los Shins no cambiaron, ni cambiarán, la vida de nadie. Esta declaración, que apareció en una escena de la película Garden State, es uno de los peores estigmas con los que el grupo de Albuquerque tendrá que lidiar. No obstante, sus tres discos son dignos de escucharse, porque son muy buenos discos. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Chutes Too Narrow&lt;/span&gt; es quizás el más emblemático, en el que no existían mayores pretensiones que las de hacer música fresca y buena onda. Desde el guitarrazo con el que abre la primera canción (Kissing The Lipless), el álbum es un paseo a pie, con una buena plática y la ocasional parada para tomar un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;latte&lt;/span&gt;.&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3) The Postal Service - "Give Up"&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SycZttZMJAI/AAAAAAAAA34/oq7-7aTGf7k/s1600-h/Give_Up-Postal_ServiceX_The_480.gif"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 164px; height: 164px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SycZttZMJAI/AAAAAAAAA34/oq7-7aTGf7k/s200/Give_Up-Postal_ServiceX_The_480.gif" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5415325350006367234" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Si algo caracterizó esta década fue el cambio de formato y la portabilidad que implica ahora el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mp3&lt;/span&gt;, la masificación del iPod y la parafernalia que gira a su alrededor. Sí, la música se transformó para siempre e &lt;span style="font-style: italic;"&gt;In Rainbows&lt;/span&gt; es el mejor ejemplo de ello. Pero no hay nada como quitarle el celofán a un disco nuevo, hojear el librillo y dejarlo reproducir completo en el aparato de sonido. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Give Up&lt;/span&gt;, une lo mejor de los dos mundos. Es un disco que concilia al &lt;span style="font-style: italic;"&gt;indie &lt;/span&gt;con la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;electrónica&lt;/span&gt;, los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;beats &lt;/span&gt;con los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;riffs&lt;/span&gt;, la voz con las secuencias, lo digital con lo análogo; incluso en su proceso creativo —Jimmy Tamborello le mandaba las pistas en formatos digitales a Ben Gibbard a través del correo tradicional, para que a su vez, él le pusiera la voz y las arreglara—.&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2) Arcade Fire - "Funeral"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SyxGfXtvW5I/AAAAAAAAA4g/RiXOSxkiYJQ/s1600-h/arcadefire.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 164px; height: 164px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SyxGfXtvW5I/AAAAAAAAA4g/RiXOSxkiYJQ/s200/arcadefire.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5416781956575615890" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Hay tanto que decir sobre este disco, que realmente merecería tener su propia entrada. Arcade Fire es un conjunto que hace música por el amor a la misma. Cada pieza es un himno en sí misma. Cada sonido está ahí por una razón y se funde con el resto. Es el disco perfecto para escucharlo en una sentada. Conmueve, emociona y revoluciona. Es, paradójicamente, como nada que se ha escuchado, y al mismo tiempo evoca todo tipo de influencias. Hace muchos años, en alguna reunión familiar que se convirtió en una sesión para escuchar música, mi primo Ricardo se acercó para preguntarme: "Primo, a ti ¿qué te toca el alma?", mientras me ofrecía un estuche lleno de discos. Si hubiera existido Arcade Fire en ese momento, habrían sido mi primera opción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;1) Damien Rice - "O"&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SycZQ8Ne0mI/AAAAAAAAA3w/4PnzOr6IqfM/s1600-h/600px-damien_rice_o_album_cover.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 164px; height: 164px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SycZQ8Ne0mI/AAAAAAAAA3w/4PnzOr6IqfM/s200/600px-damien_rice_o_album_cover.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5415324855767585378" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span&gt;Esporádicamente llegan discos a nuestras vidas &lt;/span&gt;con la fuerza y precisión de una aguja de tatuar. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;O&lt;/span&gt; es la banda sonora de mi década. Cada canción jugó un papel y acompañó algún momento. Por la forma en la que instrumenta cada corte —de lo íntimo de una guitarra, pasando por el carácter de un cuarteto de cuerdas, hasta la experimentación de copas de vino borrachas chocando—; por la honestidad de las palabras en las letras; por la pericia para producir todo tipo de emociones, Damien Rice creó algo muy parecido a una obra maestra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-1413037049705108576?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2009/12/los-10-de-los-00s.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/Sy0SBW-Sq3I/AAAAAAAAA5g/fVuvIA8al8w/s72-c/The_Strokes-Is_This_It-Frontal.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-422812286865781816</guid><pubDate>Thu, 10 Dec 2009 18:13:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-12T00:08:13.975-06:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">domingo</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">trabajo</category><title>Nostalgia de domingo entre semana</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SxxRBeiJ0YI/AAAAAAAAA3U/W97ZWKywqdY/s1600-h/empty.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 234px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SxxRBeiJ0YI/AAAAAAAAA3U/W97ZWKywqdY/s320/empty.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5412289938010526082" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;A pesar de sus aires apocalípticos, de esa sensación de que sólo le quedan unas cuantas horas al fin de semana —24, para ser exactos—, el domingo es definitivamente mi día favorito. Es el único de toda la semana en el que se vive una paz que no comparte con ninguno de sus seis compañeros. Hay un contraste maravilloso entre las calles vacías y el movimiento que inunda a las plazas, parques, restaurantes o salas cinematográficas. Es como si existiera un Departamento de la Buena Onda que limpiara, con un camión gigante, a toda esa gente que normalmente abruma las vialidades, y purificara el aire de los claxonazos y las mentadas. Los recorridos tardan sólo el tiempo que deberían tomar, y las distancias cobran sus dimensiones reales. El tiempo se calcula con mayor precisión y volvemos a ser dueños del nuestro. Es un día, como diría mi querido amigo Evelio, para "ejercer la voluntad", en el que da gusto cruzar la ciudad para ver a la familia, o de no quitarse la pijama en lo absoluto, con esa desidia que despiertan las jornadas deportivas. Es el día perfecto para depositarle toda nuestra energía a levantar una cerveza en frente de la televisión, o para desplazarse en dos ruedas. El 'paseo' se redime y desempolva como idea, porque el traslado de un lugar a otro deja de ser una obligación, y tiene como único fin llevarnos a donde queremos ir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo no parece transcurrir en domingo. Es condescendiente. La gente no tiene prisa, ni de despertar, ni de llegar. Es el día en el que nos permitimos todo tipo de indulgencias, desde gastronómicas, hasta etílicas —cómo rehusarse a un mezcalito para cerrar la semana—. Es la ocasión ideal para salir a desayunar &lt;span style="font-style: italic;"&gt;hotcakes&lt;/span&gt; y ponerles mucha miel; para sacar a pasear a nuestras mascotas o, para adoptar alguna. El domingo se lleva bien con las coincidencias y las sorpresas, como cuando una insignificante ida al súper puede resultar —tras un espontáneo desvío por café— en un encuentro con un muy querido amigo y su familia, después de mucho tiempo de no verlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SxxRw_fmM7I/AAAAAAAAA3k/_wzBbZhQjJo/s1600-h/callejon.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 231px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SxxRw_fmM7I/AAAAAAAAA3k/_wzBbZhQjJo/s320/callejon.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5412290754312025010" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Pero es imposible; no se puede ignorar su terrible presagio. Con el pasar de cada hora resuena con mayor fuerza ese sentimiento fatídico, ese recordatorio de que todo está en constante equilibrio, y de que "es demasiado bueno para ser verdad": la inminente llegada del lunes. Es posible que por esta misma razón, —la impotencia y resignación de saber que el fin está cerca—, por la que nos damos permiso de hacer lo que sea. Puede ser, entonces, que el domingo sea, en sí, la mayor enseñanza de vida. ¿Qué pasaría si viviéramos todos los días como vivimos los domingos? Tal vez le sacaríamos un poquito más de jugo a la rutina. A diferencia de lo que piensa el señor Morrisey, ojalá que todos los días fueran domingo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-422812286865781816?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2009/12/nostalgia-de-domingo-entre-semana.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SxxRBeiJ0YI/AAAAAAAAA3U/W97ZWKywqdY/s72-c/empty.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-7135056133859500109</guid><pubDate>Fri, 27 Nov 2009 15:18:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-11-29T05:48:11.010-06:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">supergrupos</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">música</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Jack White</category><title>Colmillo mata crisis</title><description>La respuesta de la industria discográfica ante la recesión más grave que haya sufrido la economía mundial en años, es tan sencilla como ingeniosa. Es una receta que, si se sigue al pie de la letra, puede traer consigo muy buenos dividendos: si usted es bueno en lo que hace y quiere más dinero, échele un telefonazo a sus cuates (siempre y cuando estos gocen del mismo talento, éxito y popularidad que usted) y juntos exploten al máximo el morbo del público, saliendo de gira a cuanta ciudad encuentre en el mapa. No olvide bautizar su nueva agrupación con un nombre astuto y pegajoso. Trate de ser lo más prolífico posible y repita esta receta cuantas veces y a su imaginación se le ocurran nombres astutos y pegajosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SxI7Zxw3gAI/AAAAAAAAA20/KNRHPpROOwc/s1600/jacko.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 242px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SxI7Zxw3gAI/AAAAAAAAA20/KNRHPpROOwc/s320/jacko.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5409451416466456578" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Si algo ha caracterizado el desenlace de esta década, tiene que ser el resurgimiento de los "supergrupos": una alianza estratégica entre distintos músicos de renombre, concentrados en un solo proyecto, y probablemente Jack White es quien mejor capitaliza este recurso. En el 2005 se juntó con Brendan Benson y la sección rítmica de los Greenhornes (Jack Lawrence en el bajo y Patrick Keeler en la batería) para formar a los Raconteurs, en lo que parecía era un inocente intento por hacer mejor música que la que estaba logrando con su dizque hermana, Meg. ¡Pero no! Todo era parte de su maquiavélico plan para dominar la escena "independiente". Tres años y un fallido disco de los White Stripes después, Jack White volvió a reclutar a músicos famosos para un nuevo conjunto, The Dead Weather, en el que oculto detrás de la batería, White controla como un titiritero macabro a Alison Mosshart (The Kills), Dean Fertita (Queens of the Stone Age) y, nuevamente, a Jack Lawrence. Ambos esfuerzos, aunque bien dotados de aptitudes y recursos musicales, al final del día, resultan monótonos e intrascendentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SxJCxV2tOmI/AAAAAAAAA28/lEI5ZieBCA8/s1600/superamigos.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 241px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SxJCxV2tOmI/AAAAAAAAA28/lEI5ZieBCA8/s320/superamigos.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5409459517873011298" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Por desgracia —o fortuna de muchos—, White no es el único en practicar la lucrativa tendencia. Incluso, ésta ya alcanzó a los artistas que presumían de poseer una cierta integridad. Jimmy James (My Morning Jacket) y M. Ward unieron sus fuerzas con Conor Oberst y Mike Mogis de Bright Eyes, nombrando cínicamente a su proyecto 'Monsters of Folk'. Al mismo tiempo, Ward formó un dúo bastante coqueto de música retro (She &amp;amp; Him) con la actriz Zooey Deschanel, y en el que ambos salieron beneficiados. El músico de Portland logró obtener una mayor proyección, mientras que ella entró de puntitas a la escena musical, sin parecer una actriz más que le hace al "juguemos a cantar". Sin embargo, no son únicamente las nuevas generaciones quienes están practicando el supergrupismo. Johnny Marr, el legendario guitarrista de los Smiths, se integró a las filas de Modest Mouse; John Paul Jones de Led Zeppelin junto con dos célebres supergrupistas, Dave Grohl y Josh Homme, conformaron Them Crooked Vultures y, en lo que seguramente es el más exótico de todos los supergrupos, el baterista Bun E. Carlos, de Cheap Trick, se unió con James Iha, de los Smashing Pumpkins, y con uno de los hermanitos Hanson para formar Tinted Windows. Ya sólo falta que Prince se asocie con Ringo Starr, las grabaciones perdidas de Elvis y una beluga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo peor es que en México no nos quedamos atrás, y como se nos da eso de la copiadera, las pseudoestrellas de rock ya formaron también sus supergrupos. Miembros de Fobia, Molotov, Café Tacuba y, por supuesto, Jay de la Cueva (de todos los grupos de rock que hay en el país) integran Los Odio; mientras que Leonardo Di Fobia, Jonás de Plastilina Mosh, el baterista de la Ley —que le llegó a tirar alguna vez la onda a la mamá de mi amiga Claudia Flores—, Poncho de la Lupita y el Vampiro, forman Los Concorde. ¿Qué lograron? Dejar de encabezar festivales con sus respectivos grupos, para ser simples teloneros y tocar en barecitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda esta promiscuidad musical ha demostrado ser tan rentable, que en nuestro país se  expande rápidamente a otras disciplinas como la política, por ejemplo. Enrique Peña Nieto, Emilio Chuayffet  y Carlos Salinas ya preparan la nueva producción de su supergrupo, que esperan salga para el 2012. Yo, ante tan apocalíptica visión, espero que la modita pase pronto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-7135056133859500109?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2009/11/colmillo-mata-crisis.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SxI7Zxw3gAI/AAAAAAAAA20/KNRHPpROOwc/s72-c/jacko.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-1105482614260034503</guid><pubDate>Sun, 15 Nov 2009 18:06:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-11-16T16:47:27.140-06:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">trabajo</category><title>Nadie dijo que fuera fácil</title><description>Cuando suena la alarma de mi celular por las mañanas, la cama se me aferra como una esposa que, fuera de sí, implora a su marido para que no la abandone. Las sábanas y cobijas suben la temperatura haciendo inhóspito el clima fuera de ellas, mientras que las almohadas sostienen mi cabeza y la acurrucan en una delicada envoltura. Es una combinación que tiene un efecto somnífero y hace imposible abrir los ojos. Pero el estruendo del teléfono —cada vez es más fuerte— se une a un factor aún mayor, un factor que puede contra los elementos en la habitación que tratan de retenerme: la responsabilidad, porque todos los días me despierto para ir a trabajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SwD-CuJ7emI/AAAAAAAAA2M/25mhrDEmjPY/s1600/i+hate+my+job.gif"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 280px; height: 286px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SwD-CuJ7emI/AAAAAAAAA2M/25mhrDEmjPY/s320/i+hate+my+job.gif" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5404598875547466338" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;De chiquito,  algo similar ocurría cuando no quería ir a la escuela; mi mamá me decía que si no lo hacía, me iba a dar una caja de chicles para salir a vender. A mi corta edad, este argumento me parecía sumamente inverosímil. ¿Qué tenía que ver dejar de ir a la escuela, con vender chicles en la calle, cuando yo sólo pedía dormir un poco más? Hoy lo entiendo mejor. Los papás inculcan en sus hijos la idea de que la educación que reciban va a ser determinante para afectar el pronóstico de su vida laboral. Una idea que no está del todo equivocada, pero que está muy lejos de ser absolutamente cierta. Desde muy joven tuve visiones apocalípticas sobre el futuro y el no poder ser dueño de mi tiempo. Primero, doce años de tener que ir a la escuela —pensaba—, después, mínimo cuatro o cinco de universidad (y qué bueno que no quise ser médico) y luego, el resto de tu vida dedicársela a un trabajo. Aún siendo muy joven tenía claro que una de las principales batallas en mi vida iba a ser lograr la autonomía de mi tiempo o, tal vez, nunca me ha gustado tener obligaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una plática muy apasionada con Christian —quien estaba teniendo broncas con su jefe— pude verbalizar con suma claridad mi concepción del trabajo. A unos días de dicha plática, puedo ver en retrospectiva que más allá de ser una visión pesimista, es bastante escatológica y, de antemano, pido disculpas a quien pueda ofenderse por la misma. En pocas palabras comparaba las relaciones y estructuras de poder laboral con comer popó, y argumentaba que el sistema de remuneración estaba estrechamente relacionado con la cantidad de materia fecal que uno pudiera tolerar. Es decir, para crecer en un trabajo uno tiene que comer mucha popó y mientras más popó esté dispuesto a comer, entonces mayores serán las oportunidades que se presenten. Egos, envidia, acoso, nepotismo, avaricia, ineptitud, chismes, chantajes, atropellos y explotación son solamente algunas de las cosas con las que se tiene que lidiar diario en cualquier oficina, además de desempeñar, claro está, el cargo por el que en teoría nos están pagando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las satisfacciones son escasas y los disgustos cosa de todos los días, porque en la misma etimología de ‘trabajo’ está implícito el sufrimiento. La palabra proviene del latín &lt;i&gt;tripalium&lt;/i&gt; que significa ‘tres palos’, un instrumento de tortura en el que se amarraba a la gente para ser azotada. De &lt;i&gt;tripalium&lt;/i&gt; el sentido derivó a&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;i&gt;tripaliare&lt;/i&gt; o ‘torturar’, y después, &lt;i&gt;trebajo&lt;/i&gt; que quiere decir ‘esfuerzo’, ‘sufrimiento’ o ‘sacrificio’ (y todo por unos cuantos pesos). En lo personal son contadas las personas que conozco que han logrado convertir a las cosas que realmente disfrutan hacer en su trabajo. Esas cosas que apasionan, por las que vale la pena pelear y despertar temprano —y con gusto— en las mañanas. Probablemente la cualidad que une a ese selecto grupo que hace lo que quiere, sin importar qué y por disímil que sea, es que tienen las agallas para hacerlo. Mientras eso sucede, la cajita de chicles no suena como una opción tan desfachatada después de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SwHNgfWd0GI/AAAAAAAAA2k/FMtiROJmBVo/s1600/office-space-employees-smashing-printer.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 261px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SwHNgfWd0GI/AAAAAAAAA2k/FMtiROJmBVo/s400/office-space-employees-smashing-printer.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5404826985876541538" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-1105482614260034503?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2009/11/nadie-dijo-que-fuera-facil.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SwD-CuJ7emI/AAAAAAAAA2M/25mhrDEmjPY/s72-c/i+hate+my+job.gif" height="72" width="72" /><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-6879931983784466039</guid><pubDate>Thu, 22 Oct 2009 16:18:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-11-29T00:34:07.539-06:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Black Eyed Peas</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">música</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Hip-Hop</category><title>Al pop, "pop"</title><description>Por invitación de mi querida amiga Alfonsina, soy parte de un grupo de intercambio de canciones vía correo electrónico. La verdad es que mis contribuciones son tan intermitentes, como las buenas decisiones del gabinete actual, pero aun así trato de siempre escuchar las recomendaciones que los otros miembros mandan y leer los textos introductorios que las acompañan. Hace unos días Alfo envió el sencillo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Joints &amp;amp; Jam"&lt;/span&gt;, que dio a conocer a los Black Eyed Peas, y originó una breve y pasajera controversia musical. En una nostálgica argumentación, Alfo recordaba el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Behind The Front&lt;/span&gt; —álbum en el que se hospeda esta pieza y que presentó a unos Black Eyed Peas muy lejanos de como los conocemos actualmente— definiendo su música como "más sencilla, pero con más clase".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SuPrx3q3yVI/AAAAAAAAA10/6Iia7KjD-Ng/s1600-h/joints+jam.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 258px; height: 307px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SuPrx3q3yVI/AAAAAAAAA10/6Iia7KjD-Ng/s320/joints+jam.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5396416020509870418" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;En eso tiene razón, pero no por ser más sencilla y tener más clase, es mejor. Siendo un fiel seguidor del Hip-Hop desde hace muchos años (Alfo no me dejará mentir), descubrí a los Black Eyed Peas en el '98, cuando sacaron el ya mencionado &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Behind The Front&lt;/span&gt;. La oferta del grupo en esa época era de tres MCs que se distinguían por diseñar ellos mismos su ropa (muy atípica a los pantalones holgados y las largas cadenas con diamantes a las que nos tienen acostumbrados los raperos) y por ser mejores bailarines que raperos. También estaban respaldados, en lugar de un DJ, por un grupo de músicos en vivo. En lo personal ese disco nunca me encantó, era aburrido y seguía esa mala constante de ser un material con un par de buenos sencillos, a lo mucho. Además nunca encajaron realmente en la escena Hip-Hopera de finales de los noventa —tras las muertes de Tupac Shakur y Notorious B.I.G., la rivalidad Este-Oeste se encontraba diluida—, en el momento dominada por el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Dirty-South&lt;/span&gt; (Ludacris, &lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;Trick Daddy, etc.) y el sonido más &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;inteligente de artistas como Mos Def, Common, Q-Tip, The Roots y Talib Kweli.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SuPsnP5gwWI/AAAAAAAAA2E/k5GAOOWBPrk/s1600-h/red+carpet+peas.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 217px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SuPsnP5gwWI/AAAAAAAAA2E/k5GAOOWBPrk/s320/red+carpet+peas.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5396416937546793314" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Después de dos discos fallidos, la evolución de los Peas hacia terrenos más poperos fue muy natural. Probablemente el principal ingrediente de su transformación fue agregar a Fergie —una rubia voluptuosa de vientre delineado, que se encarga de los coros en las canciones— a la alineación y hacer de Taboo y Apl.de.ap meros bailarines y coristas; algo así como los que tenía Caló cuando cantaban "Capitán". Lo suyo siempre han sido las masas y de hecho, creo que el trabajo que hacen hacia ese sentido es mejor que el que en teoría era más alternativo. Incluso, el aligerar su música fue uno de los factores que los trajo a México por primera vez, siendo uno de los primeros actos de "Hip-Hop" que llegó al país. Desde su "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Where is the love?&lt;/span&gt;" hasta su nueva rola "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;I've Got a Feeling&lt;/span&gt;" —una canción que ya ni siquiera tiene rimas de rap en su estructura, pero que es imposible no mover, al menos, un piececito cuando suena— los Peas aceptaron quienes eran, y en consecuencia les ha ido muy bien. Definitivamente no es música profunda, ni va a trascender en nada (ni siquiera como música bailable), pero tampoco pretende serlo. Es una frivolidad honesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los fresas siempre serán fresas, porque a la fuerza, ni los zapatos entran.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-6879931983784466039?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2009/10/al-pop-pop.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SuPrx3q3yVI/AAAAAAAAA10/6Iia7KjD-Ng/s72-c/joints+jam.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-3862690663415168394</guid><pubDate>Wed, 05 Aug 2009 04:08:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-02-13T14:52:54.575-06:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Ciudad de México</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">mudanza</category><title>Nomadismo</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SnMFhQb7dUI/AAAAAAAAA0c/7-7lJiazBUc/s1600-h/puerta.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 238px; height: 317px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SnMFhQb7dUI/AAAAAAAAA0c/7-7lJiazBUc/s320/puerta.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5364637650034324802" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Hace unas cuantas noches abrí los ojos en plena madrugada y, aún entre sueños, me metí un pinche susto al ver una figura no identificada descansando en la pared. Entraba por la ventana un débil reflejo del farol de la calle, que apenas iluminaba un gran rectángulo negro. El objeto inerte ocupaba justo el espacio donde normalmente hay un escritorio. Sin despertar por completo, y todavía inquieto, fijé mi atención sobre la extraña silueta para descubrir, por fin, que era la puerta de la habitación. Para ser exactos, la puerta de la habitación de mi nuevo departamento. Sentí una tranquilidad inmediata, obligando a mi cuerpo a sucumbir nuevamente ante el sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras una mudanza, es cuestión de tiempo para que estos episodios de desubicación espacial ocurran con menos frecuencia. También es cuestión de tiempo acostumbrarse a los ruidos y olores nuevos, a dejar de vivir en un departamento "interior" y hacerlo en uno "exterior", a todos los desperfectos que aparecen uno tras otro, o al ejército de choferes del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;valet parking&lt;/span&gt; del restaurante de la esquina, que tiene secuestrados los lugares para estacionarse en la calle. En teoría, es sólo cuestión de tiempo para que un inmueble de uso habitacional se convierta en un hogar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Te has puesto a pensar lo difícil que es elegir el primer mueble de tu casa?– me preguntó Chris el otro día–. A partir de ese primer mueble, depende el resto de tu decoración; de todos los colores y los estilos. Ese primer mueble es una de las decisiones más difíciles que puedes tomar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chris, la única diseñadora industrial en Latinoamérica para la empresa transnacional donde trabaja, tiene razón. Los objetos que colgamos, sus colores y los detalles que visten un espacio son el primer paso para apropiarnos del sitio en el que vivimos. Pero sólo el primer paso. Para lograrlo en su totalidad es esencial tener algo que no venden en Home Depot, en Ikea, ni mucho menos en su fusil "tropicalizado", la Idea Interior. Es un elemento que hace falta para que cualquier buena relación –romántica, fraternal o laboral– funcione. Para hacer de una vivienda un hogar se necesita química. Por lo mismo, si hay algo más difícil que formar un hogar, es dejarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SnJhYx4UVJI/AAAAAAAAAz8/EoG3WNzZz04/s1600-h/pasillo.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 238px; height: 317px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SnJhYx4UVJI/AAAAAAAAAz8/EoG3WNzZz04/s320/pasillo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5364457184485987474" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Hace poco más de un mes tuve que despedirme del mío. Era un departamento relativamente grande, rodeado de ventanas que bañaban de luz hasta el último rincón. Los muros eran robustos y los techos de doble altura. Tenía dos habitaciones con personalidades de mellizos: cada una era diferente y, a la vez, complementaria a la de su hermano. En la que yo dormía había una ventana grande y un baño modesto, mientras que la otra era más oscura, pero con un baño más joto (tenía tina) y un clóset de blancos. Al entrar, la duela antigua era la encargada de dar la bienvenida y acompañar cada paso con sus crujidos. Por su reducido tamaño, la cocina podía hospedar a un par de personas con dificultad, pero fue testigo de varias creaciones culinarias restringidas por los intermitentes ingredientes dentro del refrigerador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SnJubXKe92I/AAAAAAAAA0M/PlQJcKgM4G4/s1600-h/wtc.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 238px; height: 317px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SnJubXKe92I/AAAAAAAAA0M/PlQJcKgM4G4/s320/wtc.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5364471522505193314" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Geográficamente no podía ser mejor. Mi departamento estaba en un edificio de tres plantas con acabados en mármol en el corazón de la colonia Nápoles. Insurgentes me quedaba a media cuadra, Patriotismo a unas cinco, el distribuidor vial a tres, la Condesa a diez minutos caminando y Polanco también a diez, pero en auto. Alrededor de la manzana tenía absolutamente todo lo que podía pedir: un bar –que perteneció por varios meses a mi amigo Matu, hasta que se lo despojaron los dueños del local, para ellos quedarse con las utilidades del negocio–; un Blockbuster; un Extra y varias "tienditas" o misceláneas; un parque, un vendedor de esquites en la esquina de ese parque y un restaurante chino y una pizzería casera en la contraesquina de ese mismo parque; cerrajerías; lavanderías; cafecitos; hamburguesas y hasta un cine a sólo una estación de Metrobus de distancia. Además, entre los vecinos se vivía un ambiente realmente cosmopolita. En el Superama, que también estaba a escasas dos cuadras y que abría las 24 horas del día, se podían escuchar en las filas para pagar todo tipo de acentos. Era una delicia vivir ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La realidad es que el departamento que dejé era demasiado caro para una persona sola, al menos para este pobre publicista –que sacrificó buenos sueldos por poder ir a trabajar en tennis (y que al final del día tampoco es la gran cosa)–, por lo que durante los dos años que viví ahí, lo compartí. El primero fue con Fernanda, una brasileña que conocí en el trabajo y que después de un año de vivir conmigo acabó odiándome más que a las tortillas de maíz (y en serio que le daban asco). Después se mudó Griss, quien tuvo que dejar el departamento antes de tiempo por dar a  luz a una pequeña bebé que nació hace unos meses. Por varios meses hurgué hasta en los sitios más recónditos para encontrar un compañero de piso, terminé despidiéndome del departamento número siete, de mi edificio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SnMObZyRc1I/AAAAAAAAA0k/0PI9haMjALo/s1600-h/vino.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 238px; height: 317px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SnMObZyRc1I/AAAAAAAAA0k/0PI9haMjALo/s320/vino.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5364647445069394770" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;No creo que nadie se cambie de casa por gusto, y menos después de la chinga que representa una mudanza. Más bien, esta decisión se toma al estar frente a frente con una buena oportunidad –como encontrar un lugar más amplio, tener acceso a un espacio de estacionamiento, mejorar la ubicación– o porque vivir ahí es aún más insoportable –por plagas, conserjes, vecinos o &lt;span style="font-style: italic;"&gt;roomates&lt;/span&gt; nefastos– que el acto en sí de mudarse. También puede ser que, como me sucedió a mí, los ingresos no sean suficientes. Hoy, lo único que me queda es esperar a que el tiempo haga de las suyas para que mi nuevo hábitat –uno mucho más modesto y con menos onda que el anterior– y yo, nos acostumbremos, nos gustemos y sintamos cariño el uno por el otro. Porque vamos a estar, por lo menos, un año juntos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-3862690663415168394?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2009/07/nomadismo.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SnMFhQb7dUI/AAAAAAAAA0c/7-7lJiazBUc/s72-c/puerta.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-3467038238824374048</guid><pubDate>Thu, 02 Jul 2009 05:18:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-11-29T00:34:43.974-06:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">elecciones</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">música</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Michael Jackson</category><title>Colita que pisar</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SlQsmVad98I/AAAAAAAAAz0/EcdceZqvd9Y/s1600-h/verde.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 266px; height: 271px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SlQsmVad98I/AAAAAAAAAz0/EcdceZqvd9Y/s320/verde.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5355954893945173954" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Durante la comida de hace unos días, en medio de un abrumador ataque de gripa, discutía con mi madre sobre el escepticismo, la manipulación de la información, las versiones oficiales y hasta de nuestro sistema de creencias individuales. Todas estas divergencias giraban alrededor de un tema, que por su relevancia, había acaparado la atención de todos los medios en los últimos días. Por supuesto no se trataba de las elecciones del pasado cinco de julio, ni de cómo, a pesar de la victoria abrumadora del PRI, por fin, nos libraremos  del martirio que han significado las campañas electorales; desde los tiempos del IFE en televisión —que sólo lograron generar una apatía generalizada en la población—, hasta los desconocidos candidatos que adornan las calles con sus desfigurados semblantes y frases hechas como: "atrévete a cambiar", "juntos por la educación" o, mi favorita, la del candidato por el PRI para jefe delegacional de Miguel Hidalgo, "Seguridad o renuncio".   El tema central de nuestra plática era la repentina muerte de Michael Jackson.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;Ese jueves, había regresado a casa temprano, después de provocar auténtico terror entre algunos de mis colegas de trabajo por mi catarro, dejando claro que después de la influenza, un estornudo no volverá a ser el mismo. Comí algo rápido y me dormí un par de horas. Al despertar, me senté en la computadora para ver si se había ofrecido algo, y lo que encuentro es el sobrenombre de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;messenger &lt;/span&gt;de una amiga que leía, "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;nomás &lt;/span&gt;uno regresa y se muere Farrah y Michael". Sabiendo la condición médica del ícono sexual de los setentas, mi curiosidad se volcó al "Michael" fallecido. Por mi cabeza pasaron apellidos de la talla de Douglas, Jordan y Phelps,  pero sin lugar a dudas el de Jackson, fue el que más sentido me hizo. Encontré una noticia de una repetidora local de la ABC, que confirmaba la muerte de autoproclamado Rey del Pop. Recorrí varios sitios y todos los encabezados decían exactamente lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SlQq8OAzdlI/AAAAAAAAAzs/_NzRV59vp6k/s1600-h/m+j.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 226px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SlQq8OAzdlI/AAAAAAAAAzs/_NzRV59vp6k/s320/m+j.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5355953070892349010" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Una serie de especulaciones empezaron a llegar a mí, como si el asunto se tratara de seguridad nacional, o algo así. Mi primera reacción fue bastante peculiar. Está fingiendo su muerte para revivir su carrera, pensé. Hendrix, Lennon, Cobain y hasta Selena, son claros ejemplos de lo redituable que puede resultar morirse; y si a alguien "necesitaba" de este artificios para mejorar su situación, era Jackson. Me lo imaginé haciendo tributo al pasado mes de abril en México, usando un bonito tapabocas mientras se acostumbraba a su nueva casa de playa en Bora Bora, lugar que lo hospedaría mientras pasaba la conmoción de su deceso. Mi segunda hipótesis, una ligeramente más creíble, era el suicidio. El hombre estaba mal, física y mentalmente. Llevaba años tapando escándalos y no era difícil imaginar que decidiera acabar con su vida, que aunque a simplemente vista parecía bañada en éxito, no encuentro otra palabra para describirla que miserable. Finalmente, la más ridícula de todas mis suposiciones fue una que surgió después de terminar de  leer las primeras notas que emergían de la red, piezas que hablaban sobre el intenso estrés y desgaste físico al que estaba sometido Jackson antes de su gira —absolutamente vendida— por Inglaterra. Creí lo que las versiones oficiales manifestaban hasta el momento, un ataque cardiaco durante un ensayo. No por tratarse de Michael Jackson, su muerte tenía que ser tan estrafalaria como él. Al final del día era un hombre de cincuenta años estirando los límites de su cuerpo, tratando de recuperar la gloria perdida.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Esa noche, Fernando Rivera Calderón le dedicó su programa de radio, compartiendo anécdotas y, sobretodo, la música del cantante. Al volver a escuchar su obra, se vuelve irrelevante su estilo de vida, las acusaciones en su contra (ciertas o no), en qué malgastaba su dinero (comprar los huesos del "hombre elefante" y tener su propio parque de diversiones) o bien, si le puso "Mantita" a su primogénito (o peor aún, pensar en cómo fueron concebidas esas criaturas).  El genio de Jackson es innegable. Sin embargo, hoy alcancé a ver el final de su tributo póstumo por televisión. Además de sus familiares y amigos, desfilaron por el Staples Center de Los Ángeles un sin fin de reverendos, políticos y oportunistas, que más allá de la música, hablaban de la calidad humana del artista. De cómo rompió y abrió brechas a los afroamericanos, incluso uno se atrevió a decir que gracias a Michael Jackson y su interminable lucha por la equidad racial, Barack Obama había llegado a la presidencia de los Estados Unidos. Hasta hoy, en la industria musical, nadie ha vendido más de 750 millones de discos (y probablemente nadie lo vuelva  hacer, porque ya no se venden discos), nadie tenía esa facilidad para hacer éxitos, nadie había puesto a bailar así al mundo; pero esa misma persona es la que se sometía a cirugías y tratamientos para dejar de aparentar lo que era en realidad, un afroamericano. Jackson odiaba ser negro, odiaba sus orígenes y las cosas que vivió de niño. Quería alejarse tanto de la realidad que terminó lográndolo, convirtiéndose en un monstruo. Un engendro asexual, con gustos que difícilmente generen admiración. Dos días antes de morir se podía ver a Jackson ensayar para su nueva gira, con el ideal de revivir su carrera, lo único que había hecho bien. Al final, sin importar cómo, lo logró, y merece descansar en paz.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-3467038238824374048?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2009/07/colita-que-pisar.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SlQsmVad98I/AAAAAAAAAz0/EcdceZqvd9Y/s72-c/verde.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-2220521809296153221</guid><pubDate>Sat, 23 May 2009 15:16:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-05-31T04:33:43.890-05:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">iTunes</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">mix-tape</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Steve Jones</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">mp3</category><title>Caprichos sonoros</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/Sh8rpOw-F0I/AAAAAAAAAzM/4aze9attLwg/s1600-h/anjuno.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 220px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/Sh8rpOw-F0I/AAAAAAAAAzM/4aze9attLwg/s320/anjuno.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5341035670422820674" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Si mi yo de 15 años me escuchara decir esto, probablemente se ofendería tanto conmigo, que me quitaría el habla por los próximos 17 años; pero es que cada vez odio más manejar. Sobretodo detesto los trayectos largos. Los sueños de estar detrás de un volante, de mi yo de 15 años, jamás contemplaron la impotencia en el movimiento que significa el tráfico. Las horas perdidas y el estrés de no poder calcular el tiempo del recorrido. Sin embargo, hay un cable negro en mi coche que enlaza, casi religiosamente, a dos objetos esenciales para que mis viajes sean menos tediosos. Es el cable negro que conecta el estéreo con el iPod. Esa unión, aunque sencilla, produce un auténtico milagro en cuanto a entretenimiento móvil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La semana pasada, conducía a mi trabajo con buen tiempo —una condición necesaria para disfrutar cualquier cosa a esa hora—, por lo que seleccioné la función que toca aleatoriamente todas las canciones del reproductor. El resultado fue una lista tan selecta y delicada, como si hubiera sido elegida meticulosamente por un ser humano con muy buen gusto. Conforme transcurría la selección, me imaginaba que dentro del aparato vivía un pequeño terodáctilo (como en los Picapiedra), que con unos diminutos audífonos descansando en su cabeza, elegía una por una las piezas que conformaban el repertorio, mientras decía viendo a la cámara: "Estos humanos son tan fáciles de complacer". Así fueron sonando en orden de aparición: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;One more time&lt;/span&gt; de The Cure; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Mi Agüita Amarilla&lt;/span&gt; de los Los Toreros Muertos; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;The Sweater Song&lt;/span&gt; de  Weezer; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Leave&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;me alone&lt;/span&gt; de Razorlight; Shiver de Coldplay; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Remedy &lt;/span&gt;de los Black Crowes; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Fake Tales of San Francisco&lt;/span&gt; de los sobrevaloradísimos Arctic Monkeys; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Here We Go Again&lt;/span&gt; de los   Hives; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Life on Mars&lt;/span&gt; de Bowie; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Dig for Fire&lt;/span&gt; de los Pixies y a unas cuadras antes de llegar a mi oficina, la devastadora &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Lost Cause &lt;/span&gt;de Beck.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/ShscIJkpQJI/AAAAAAAAAy0/9IcgwPWyciA/s1600-h/jonsey.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 226px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/ShscIJkpQJI/AAAAAAAAAy0/9IcgwPWyciA/s320/jonsey.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339892709512003730" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Este concierto fue cortesía de la aleatoriedad de un momento, pero como fue algo muy disfrutable, sincronizado y afortunado, pudo haber sido todo un desastre. Es por eso que cuando sé que tengo que estar un buen rato en el auto, cuando tengo que enfrentar la realidad de ese enclaustramiento obligatorio, acudo a la siempre certera compañía de Steve Jones. Sí, el mismo Steve Jones, guitarra del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Never Mind the Bollocks, Here's the Sex Pistols&lt;/span&gt;, el único disco de la legendaria banda de punk, y que hoy tiene uno de los programas más escuchados en Los Ángeles. La primera vez que oí &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Jonsey's Jukebox&lt;/span&gt;, fue hace cerca de dos años, cuando acababa de descubrir los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;podcasts&lt;/span&gt; y me había suscrito a los de Indie 103.1. En medio de uno de esos embotellamientos que caracterizan la Ciudad de México, me acuerdo que elegí uno al azar, e inmediatamente sonó una voz ronca y pausada de acento &lt;span style="font-style: italic;"&gt;cockney&lt;/span&gt;, que presentaba a Adam Sandler, después de las formalidades típicas de la radio como decir la hora y hablar brevemente del clima. El formato del programa era tan libre, que el comediante acabó entrevistando al propio Jones. Lo cuestionaba con la inocencia de un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;fan&lt;/span&gt;, pero con la seguridad de alguien que tiene más dinero en su cuenta de banco. Era casi como escuchar detrás de una pared la conversación de dos buenos amigos, que sin saberlo habían trascendido de formas radicalmente opuestas en la industria del entretenimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jones no tiene ningún tipo de reserva para restregarle a sus invitados que forma parte de los Sex Pistols, bromear sobre su superada adicción a la heroína, contar que fue sometido a una colonoscopia o dejarse adular por los panelistas de los viernes —día en el que invita temáticamente a individuos para discutir y calificar nueva música. Aunque parece lento y disperso, sus comentarios son todo lo contrario: ácidos y certeros. Hay todo un lenguaje secreto que define su &lt;span style="font-style: italic;"&gt;show&lt;/span&gt;, como decir que inicia a las "doce campanadas", que va a "visitar al duque" para mandar a comerciales o calificar las malas canciones como "pantalones" y las buenas con "mostaza" (y todos los derivados como "pantalones cortos con una mancha de mostaza French's"), términos que pueden confundir incluso a sus compatriotas británicos. Y luego está la música. Uno pensaría que el pionero del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;punk&lt;/span&gt; tendría gustos segmentados en cuanto a este tema se refiere, pero la selección de Jonsey es una de las más eclécticas y refinadas que existen. Desde &lt;span style="font-style: italic;"&gt;motown&lt;/span&gt; hasta &lt;span style="font-style: italic;"&gt;rock progresivo&lt;/span&gt;, clásicos y piezas recién grabadas, él las conoce todas. Pero lo mejor es cuando tiene algún músico —o no— invitado y juntos se echan un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;palomazo&lt;/span&gt;. Jones tiene la facilidad de mejorar cualquier tema con su guitarra, aun sin conocerlo de antemano. Entra en el momento preciso, echa un solo que puede ser tan sutil como catártico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;podcasts&lt;/span&gt; de Jonsey's Jukebox se puedan seguir bajando, mientras Steve Jones siga al aire, no habrá recorrido en mi coche que sea lo suficientemente largo. Gracias, Jonsey.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SiIEjgAeU1I/AAAAAAAAAzU/WKMNzKLKlxs/s1600-h/jonseys+headphones.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 301px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SiIEjgAeU1I/AAAAAAAAAzU/WKMNzKLKlxs/s400/jonseys+headphones.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5341837115948684114" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-2220521809296153221?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2009/05/caprichos-sonoros.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/Sh8rpOw-F0I/AAAAAAAAAzM/4aze9attLwg/s72-c/anjuno.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-7352892649457456812</guid><pubDate>Wed, 06 May 2009 17:22:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-02-13T14:52:39.731-06:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">fútbol</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Ciudad de México</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">influenza</category><title>Es el fin del mundo (pero me siento bien)</title><description>Esta entrada la empecé a escribir hace un par de semanas. Quería restablecer un cierto orden y continuidad en mi &lt;span style="font-style: italic;"&gt;blog&lt;/span&gt;. Mi intención original era darle una repasadita al tema de la crisis económica. Iba a iniciar con la definición de la RAE de "apechugar", que por cierto lee: "cargar con alguna obligación o circunstancia ingrata o no deseada". De ésta, la  palabra clave es "ingrata", una que de forma estrecha, se puede asociar con los tiempos que estamos viviendo. Cuando redactaba las primeras líneas de este inocente &lt;span style="font-style: italic;"&gt;post&lt;/span&gt;, nadie tenía idea de lo que se avecinaría en los siguientes días y, definitivamente, de lo mucho que íbamos a apechugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SgNpLEPnPkI/AAAAAAAAAys/pnnsuKdqcQc/s1600-h/tapaboca.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 258px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SgNpLEPnPkI/AAAAAAAAAys/pnnsuKdqcQc/s320/tapaboca.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5333222022575504962" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Al principio eran simples los rumores que, de boca en boca y siempre acompañados de algún chiste, recorrían la ciudad, pero pronto cobraron aires apocalípticos. Las noticias llegaban como si las estuviera narrando Orson Wells en 1938. Una ansiedad colectiva invadió todas las conversaciones, desde aquellos que, como yo, pensaban que todo era una cortina de humo mediática, y los que creían que era el fin de la humanidad, apoyados de cifras alarmistas. Al principio los hábitos no cambiaron mucho. Aún bañado en trabajo, el sábado por la tarde le caí a Evelio y a su asesor de tesis para comer en el Non Solo Pasta de la Roma. Más tarde nos alcanzó Anabel y todo parecía normal, sin embargo la escena era desoladora. Prácticamente no había comensales en el salón y aún menos personas en la calle, además que era difícil evadir el tema en la plática. Los días pasaron y poco a poco, hasta los más escépticos cubrimos nuestros rostros con tapabocas de fieltro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SgJh67NvbvI/AAAAAAAAAx0/tRAHS-dNIW4/s1600-h/pidenpiedad2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 281px; height: 298px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SgJh67NvbvI/AAAAAAAAAx0/tRAHS-dNIW4/s320/pidenpiedad2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5332932573715721970" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Se cancelaron las escuelas y los trabajos debían desempeñarse en casa. Se suspendieron los conciertos y cerraron cines y teatros; les siguieron los restaurantes y los centros comerciales. Los partidos de fútbol en la capital se jugaron libres de aficionados, y la jornada siguiente, lo mismo sucedió en el resto del país. Blockbuster aumentó sus ganancias un 40%, pero les duró poco el gusto, porque pronto tuvieron que dejar de operar como resto. La ciudad estaba transformada en un pueblucho fantasma y, por si fuera poco, en uno de los días más álgidos, tembló&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SgJiP6QOgtI/AAAAAAAAAx8/gBy7YSCw4r8/s1600-h/zombi.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 247px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SgJiP6QOgtI/AAAAAAAAAx8/gBy7YSCw4r8/s320/zombi.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5332932934234964690" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Los números oficiales fueron un auténtico carnaval. La especulación de los noticieros anunciaba que eran miles los infectados por la nueva cepa de influenza y aún más escandalosos eran los pronósticos de las defunciones. Uno a uno se iluminaron en el mapa los países que se sumaban a la inminente pandemia. Mientras tanto, en la ciudad, parecía que era cuestión de horas para que nos alcanzara a todos. Hasta que un día, a media semana, apareció el Secretario de Salud, anunciando que de los ciento y pico de decesos cuantificados en las últimas horas, sólo siete habían sido causados por el virus. Hoy, México sufre de marginación y rechazo de otras naciones, hay perdidas multimillonarias en cientos de industrias (menos la del tapabocas) por el cierre total de sus actividades y los enfermos, los que sí se contagiaron no llegan a mil y los muertos a cincuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La influenza se irá, pero la crisis económica que deambulaba por el mundo antes de la epidemia, se acentuará. Por eso, es tiempo para la indulgencia, para la banalidad y para el romance. Durante una crisis se come más chocolate, se hace más el amor, se beben más cervezas y se baila como si la Tierra no girara. En tiempos de crisis el pensamiento tiene límites, el cansancio llega pronto y la remuneración se demora. Es cuando cosas como el fútbol, o cualquier otro deporte, cobran mayor relevancia. Como el fenómeno que acaba de causar el clásico español, Real Madrid contra Barcelona, o las semifinales de la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Champions&lt;/span&gt;. Incluso, hace unos días me sorprendí por lo divertido que son los juegos de la MLS y hasta los de Primera A. Entretenimiento simple y puro. En tiempos de crisis debemos maximizar los placeres al menor costo. Vienen tiempos de mucho apechugar, de apechugarnos los unos con los otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SgNfu91alwI/AAAAAAAAAyc/4mhImmn3RVc/s1600-h/barca.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 266px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SgNfu91alwI/AAAAAAAAAyc/4mhImmn3RVc/s400/barca.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5333211644214023938" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-7352892649457456812?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2009/04/es-el-fin-del-mundo-pero-me-siento-bien.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SgNpLEPnPkI/AAAAAAAAAys/pnnsuKdqcQc/s72-c/tapaboca.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-4135678903673839350</guid><pubDate>Wed, 08 Apr 2009 21:53:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-04-09T11:23:16.971-05:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">publicidad</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">trabajo</category><title>S.O.S.</title><description>Este espacio ha sido tomado. Profanado, básicamente. Siento coraje —como la absurda campaña del Partido Verde que hace poco se esparció por diferentes medios— tras el secuestro de mi &lt;span style="font-style: italic;"&gt;blog &lt;/span&gt;y otras actividades recreativas. Mi cara se ha delineado y los pantalones me quedan grandes. Yo se lo atribuyo a la desaparición de mis frecuentes ingestas alcóholicas y la forma en la que sedaban la rutina. El agotamiento es tal, que llevo más de dos meses tratando de acabar &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Life &amp;amp; Times of Michael K &lt;/span&gt;de Coetzee. Regresó la hipocondría y trajo con ella a las contracturas musculares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A principios de año fui asaltado por una carga desmesurada de trabajo, que no sólo me ha impedido escribir, tampoco me permite ir al súper o llevar a cabo las actividades más corrientes. Ni siquiera tengo tiempo para sentarme a leer otros &lt;span style="font-style: italic;"&gt;blogs&lt;/span&gt;. La verdad es que me tomó por sorpresa. Ahora, mi vida es gobernada por jornadas laborales de más de trece horas. Me despierto más temprano y me acuesto más tarde. Mis hábitos han dejado de ser tales y se han convertido en sus antónimos, cualquiera que estos sean. Los extraño. Me extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo peor de todo no es lo que estoy dejando de hacer, o el tiempo que paso desempeñando mi trabajo. Lo que está realmente mal, es el fruto de éste. Hay una enorme diferencia entre satisfacer necesidades y crearlas. Después de proyectos maratónicos, de la alienación de los amigos y la privación del sueño, al final del día, el producto de todo ese sacrificio es tan efímero, que lo único que logra es matarnos un poquito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre me propuse escribir una entrada corta, al menos esta vez lo logré.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-4135678903673839350?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2009/03/sos.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-5535093386906500001</guid><pubDate>Sat, 31 Jan 2009 01:14:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-08-05T00:09:57.009-05:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">familia</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">hospital</category><title>Cuatro semanas</title><description>La llamada a mi celular me tomó por sorpresa. Tenía la mente en blanco y la mirada fija en el interior de mi mochila, tratando de recordar qué era lo que estaba buscando, cuando lo escuché. Han de haber sido alrededor de las doce del día, momento en el que el hambre y la desidia no suelen dejarme trabajar en paz. Volteé el aparato que vibraba sobre el escritorio y leí en la carátula que era mi mamá. Haciendo todo lo posible por mantener la calma, me informó que era inminente internar a mi papá. Acababa de colgar con el médico después de recibir los resultados de las pruebas de sangre, que le había mandado a hacer un par de horas antes, dado su progresivo deterioro físico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No saben exactamente lo que tiene. Parece que es una obstrucción en las vías biliares.&lt;br /&gt;—¿Qué es eso? Es del hígado ¿no?— pregunté muy nervioso por las connotaciones que puede tener la palabra ‘obstrucción’.&lt;br /&gt;—El doctor me dijo: «Está muy grave, señora»— repitió mi mamá, haciendo énfasis en el superlativo—, tenemos que esperar a las tomografías, pero se ve mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dejé caer en mi silla para escuchar el relato de mi madre que, de repente, interrumpió mi papá, para darme un recado. Quería encargarme una bata de baño nueva y una novela de aventuras. Cuando indagué más sobre el género de la encomienda, mi mamá, atareada por dejar lista la maleta, me pasó a mi padre. «Algo de aventuras, como el "Capitán Alatriste", que sea fácil de leer, porque no sé cuánto tiempo voy a estar en el hospital», pidió con lucidez, pero con una voz muy débil, que se apagaba antes de terminar las oraciones, casi como un silbido. Cuando colgué era cerca de la una de la tarde. Salí disparado de mi oficina, con la cabeza llena de pensamientos turbios. Lloré como un niño chiquito todo el camino para recoger a mi hermana, quien ya me esperaba en el acceso de su edificio. A diferencia de mí, se veía entera, un poco seria, pero sin mostrar un ápice de preocupación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Tienes gripa?— me preguntó cuando subió al coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de comer fuimos al centro comercial de Santa Fe. En el Péndulo, tras una certera recomendación del encargado —un tipo sabio de barba crecida y escasa cabellera, de quien prácticamente me despedí de abrazo—, compré&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Capitán de Mar y Tierra&lt;/span&gt; de Patrick O’Brian, mientras mi hermana se encargaba de la bata. Satisfechos con nuestras compras emprendimos el largo camino hacia el sur. Hicimos una escala en casa de mis papás para dejar un coche y agarrar algunas cosas. Mientras yo iba al baño, sonó el teléfono. Cuando salí, mi hermana escuchaba con atención lo que mi madre le decía a través del auricular. Sin voltear a verme estiró un brazo y levantó su dedo pulgar hacia el techo. Sin entender exactamente cuáles, supe que eran buenas noticias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es cáncer— susurró dirigiéndose a mí, tapando la bocina para no interrumpir a mi madre. Sentí como, con esas tres palabras, mi cuerpo se liberaba de una terrible opresión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La impresión al llegar al hospital fue más surrealista que desgarradora. Su aspecto era terrible, había envejecido diez años en sólo cuatro días; toda su piel, desde la calvita hasta la última arruga, estaba teñida de un color intenso, que mi madre no pudo describir mejor: «amarillo Simpson». Su habitación estaba en el sexto piso del inmueble —prestación a la que tenía derecho mi padre, por ser médico de ahí—, una planta que remodelaron a principios de los años noventa, cuando se puso de moda entre personajuchos del medio farandulero, pseudocelebridades, que no querían mezclarse con el resto de los pacientes. De hecho, en esa época una leyenda urbana decía que Luis Miguel tenía una habitación permanente ahí, para desintoxicarse cada vez que visitaba México. La iluminación era tenue y hacía juego con los pisos de mármol negro con acentos verdes y unas figurillas espantosas, como las que se venden en la sección de regalos del Palacio de Hierro. Parecía el interior de una casa en el Pedregal en 1988. La atención, en teoría, debía haber sido mejor que en los otros niveles, pero teníamos que tocar el timbre varias veces para que alguna señorita lo atendiera. Durante esos días una auténtica convención de especialistas se dio cita en la habitación; desfilaban con arrogancia, pavoneando sus batas blancas, mientras las enfermeras hacían todo el trabajo sucio —literalmente. Cada uno era invocado por otro, como deidades mitológicas para funciones específicas, pero en lugar de fertilidad, abundancia o condiciones climáticas para una mejor cosecha, el hematólogo, gastroenterólogo, cardiólogo, hepatólogo, los residentes, cirujanos, la nutrióloga e infectólogo se pasaban la bolita, tenían pequeñas riñas de poder y planeaban sus vacaciones, mientras mi padre los veía frustrado, con unos ojos en los que el ámbar había sustituido al blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los diagnósticos dieron varias oscilaciones entre cosas terminales e infecciones pinchurrientas, pero lo que era una realidad es que mi papá, cada vez, lucía peor. Pronto resolvieron que tenían que hacerle una endoscopia, pero para esto, necesitaban un donador de plaquetas. En el laboratorio nos rechazaron a mi mamá (por haber tomado medicamentos) a mi hermana y cuñado (ambos por el grosor de sus venas) y a mí (por mi «estilo de vida promiscuo» y haber tenido más de una pareja sexual en el año). Por fin encontraron a mi primo el cardiólogo, un hombre ejemplar para los altos estándares del banco de sangre: esposo y padre de dos. Él, a su vez, nos explicó lo extenuante del procedimiento de este tipo de donación, por lo que quedamos en deuda con él. Los días siguientes fueron probablemente los más difíciles. La endoscopia duró más de tres horas y tuvo que ser interrumpida porque el corazón de mi papá estuvo a punto de ceder. Su estado era crítico. Por dos semanas se dedicaron a fortalecerlo, querían prepararlo para una futura cirugía en la que le quitarían su destruida vesícula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezaron las guardias nocturnas, por las que tuve que faltar un par de veces a a la oficina. Las vacaciones de invierno estaban a menos de una semana y mi ausencia no tuvo mayores implicaciones. A diferencia de los días, las noches en el hospital eran pacíficas, por lo menos entre las doce y las cinco de la mañana, en las que las intermitentes visitas de las enfermeras eran menos frecuentes y cuando lo hacían, entraban  sin encender la luz, sigilosas como enormes ratones blancos, revisaban las máquinas y salían sin hacer el menor ruido. Yo pasaba ese tiempo en vela, aprovechando la calma para leer y escribir un poco. Me alumbraba con la luz tenue de una lamparita que tenía que estar acomodando, para seguir las líneas de mi libro de Auster. A esas horas sólo se escuchaba el gorgoteo de la bomba que dosificaba los medicamentos y el alimento a mi padre, que dormía apaleado por todos los estudios que le practicaban durante el día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hijo, ¿puedes ver que trajeron?—  me preguntó una mañana, ilusionado después de ver salir al hombre de la «dieta».&lt;br /&gt;—Dos vasos de agua, pa— contesté. Por su expresión pude ver que era una de las peores noticias que le habían dado hasta el momento. Bajó la mirada y empezó a darle vueltas a su mascarilla de oxígeno como un niño aburrido. Le ofrecí prender la televisión o pasarle su libro, pero rechazó las propuestas. Llevaba más de cinco días sin probar alimento, sin experimentar un sabor en su boca. Le daban de comer a través de una sonda que entraba por su nariz y bajaba hasta el estómago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá la segunda persona, después de mi padre, que más resintió todo este calvario, fue mi mamá. Sus jornadas eran maratónicas. Fue la que más tiempo estuvo en el hospital, además de encargarse de sus ocupaciones habituales. Incluso preparó una modesta cena las noches del 24 y el 31, no sólo para nosotros, sino para el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;staff &lt;/span&gt;del piso. De no haber sido por ella, las celebraciones de Navidad y Año Nuevo hubieran pasado desapercibidas. Estábamos agotados y desmoralizados, y es que hay edificaciones que están cargadas de ciertas emociones por naturaleza. Los aeropuertos, por ejemplo, son lugares nostálgicos, uno está rodeado de despedidas y reencuentros, de los que esperan y de los que se van. En los hospitales, en cambio, sólo hay angustia. Es ver a alguien que quieres en un estado de absoluta vulnerabilidad, en los momentos más patéticos y dolorosos. Es verlo con un eterno cableado que penetra su piel, dejando a su paso moretones y llagas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para la tercera semana el cirujano hizo un paréntesis en sus vacaciones y la operación llegó. De repente parecía que la decisión se tomó en base a una agenda y no a los análisis de sangre —que le practicaban diariamente a las cinco de la mañana. La intervención fue difícil, larga y, de boca del propio equipo médico, todo un reto; en cambio, la recuperación fue rápida y exponencial. Todos los días mi papá recuperaba una habilidad: caminar, masticar, ir solo al baño. Cada vez había un cablecito menos en su cuerpo, hasta que por fin, una semana después, la mañana del primer lunes del 2009, lo dieron de alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese domingo lo fui a visitar a su casa, y vimos juntos el partido del Atlas. Era un encuentro en el que mi equipo jugaba contra el Pachuca por un pase para la Copa Libertadores. Para el final del primer tiempo iban perdiendo por tres goles, sin embargo, el Atlas, milagrosamente, logró empatar y hacer que el juego se decidiera en penales. Mi papá se veía repuesto, había recuperado el tono natural de su piel y una complexión más saludable. Tenía buen ánimo a pesar de todas las restricciones a las que estaba sujeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo conocí al Atlas cuando te conocí a ti, bueno, desde que tú le vas, con eso que te da por moverte siempre fuera de los estándares y lo convencional. Pero bueno, si tú te vuelves finlandés, yo me volveré también finlandés— me dijo al finalizar la sesión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la vez que más he disfrutado ver perder a mi equipo de fútbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SYOnoujm5oI/AAAAAAAAAxM/4eKtJWpaaf4/s1600-h/new+year2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 302px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SYOnoujm5oI/AAAAAAAAAxM/4eKtJWpaaf4/s400/new+year2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5297261904851822210" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-5535093386906500001?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2009/01/cuatro-semanas.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SYOnoujm5oI/AAAAAAAAAxM/4eKtJWpaaf4/s72-c/new+year2.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-2616993495957539243</guid><pubDate>Thu, 01 Jan 2009 02:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-31T11:03:50.088-06:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">música</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">10 discos del año</category><title>Los 10 discos de mi 2008</title><description>Hay un himno terrible que involuntariamente me recuerda a mi infancia. Es una canción de uno de los primeros &lt;span style="font-style: italic;"&gt;boybands &lt;/span&gt;en la historia y cada vez que suena, se adhiere en el inconsciente con la fuerza y simpatía con la que lo hace un chicle a una suela de zapato. Por si fuera poco, está acompañada de un bailecillo que aún se puede ver ejecutado por personas —de escasa dignidad— en bodas y eventos similares. En este año que pronto expirará, creo que por fin entendí a Menudo cuando hacían su súplica misericordiosa, y es que si pudiera definir el año con una sola palabra, definitivamente ésta sería "claridad". Los últimos 365 días fueron un lapso en el que pude apreciar las cosas con una mayor nitidez, casi como un espectador imparcial. No sé si adjudicarle esta percepción a mi edad, al psicoanálisis o a ambas. No hubieron tantos dramas ni tantas sorpresas, más sí muchas decepciones. Pocas fiestas para tantas borracheras. Rescaté varios recuerdos para examinarlos bajo esta nueva lente. De alguna forma este sentimiento se refleja en la lista de los discos que repercutieron más en mi 2008. De hecho, todas las presentes son grabaciones previas, que por lo menos tienen un año de antigüedad. En esta lista no hay fiesta, no hay &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Hot Chip&lt;/span&gt;s ni &lt;span style="font-style: italic;"&gt;MGMT&lt;/span&gt;s —por extraordinarios que sean. Hay reflexión y retrospección. Una mirada al ayer, para tratar de, finalmente, dejarlo ir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;10) &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Iron &amp;amp; Wine - "The Shepherd's Dog"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVPhFvrAToI/AAAAAAAAAvE/gzvgn3NMzgs/s1600-h/iron-wine.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 166px; height: 166px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVPhFvrAToI/AAAAAAAAAvE/gzvgn3NMzgs/s200/iron-wine.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5283814276648160898" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Todos sabemos que los grandes cambios no ocurren de la noche a la mañana. Pero de alguna forma, muchos de nosotros así los esperamos. Sam Beam (nombre de pila de Iron &amp;amp; Wine) había prometido un cambio en su música para su nueva producción. Mucho se especuló al respecto, y personas cercanas a él hablaban de una progresión hacia sonidos cercanos del rock setentero. El disco salió en 2007 y con él, volvieron los susurros melancólicos que han caracterizado al cantautor, pero ahora cargados de arreglos elaborados, dando un primer paso lejos del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;folk &lt;/span&gt;&lt;span&gt;acústico&lt;/span&gt;. Para concebir un cambio a largo plazo hay que entender los pasos intermedios, los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;baby steps,&lt;/span&gt; y Sam Beam, sin miedo a las presiones mediáticas, los sabe dar con una precisión coreográfica.&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;9) The Dandy Warhols - "Thirteen Tales From Urban Bohemia"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVPgzolvjKI/AAAAAAAAAu8/Z7mHZu3i-xE/s1600-h/dandy.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 166px; height: 165px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVPgzolvjKI/AAAAAAAAAu8/Z7mHZu3i-xE/s200/dandy.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5283813965509397666" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Una de las más grandes cualidades que tienen los Dandy Warhols es que, a diferencia de los padres, saben crecer con uno. Aceptan el lugar y el momento en el que estás. Su música no envejece, se amolda y permanece vigente, aún cuando utiliza en su grabación recursos de otro momento, como &lt;span style="font-style: italic;"&gt;scratches&lt;/span&gt; de discos en tornamesas. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Thirteen Tales from Urban Bohemia&lt;/span&gt; es probablemente el álbum mejor logrado de los Warhols. Editado en 1999, fue una cámara visionaria que predicaría muchos de los sonidos, las imágenes y las historias que viviríamos en la primer década del nuevo siglo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;8) &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;R.E.M. - "Green"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVaciIZVmWI/AAAAAAAAAwQ/5ARmS98V2jI/s1600-h/R.E.M.+-+Green.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 166px; height: 165px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVaciIZVmWI/AAAAAAAAAwQ/5ARmS98V2jI/s200/R.E.M.+-+Green.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5284583322949097826" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El 2008 fue un año de reencuentros inesperados, tanto con las personas como con la música que jugaron un rol esencial durante mis años universitarios. Íñigo, Karla Renata y Sánchez me han ayudado a recordar quién fui, mientras &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Green&lt;/span&gt; ha estado sonando en el fondo. Es un disco que anunciaba la dirección que tomaría R.E.M. después de dejar el mundo "independiente" y firmar un contrato multimillonario con Warner Brothers. La experimentación sonora, el optimismo irónico  y una latente madurez musical son algunas de los características que hacen de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Green&lt;/span&gt; una obra redonda. Hay veces que los elementos del pasado crecen con uno, adaptándose a las nuevas realidades e incluso pueden llegar a disfrutarse más, que en el momento de su gestación.&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7) Band of Horses - "Cease to Begin&lt;/span&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVPhWJbQY0I/AAAAAAAAAvM/c04BaqgJya0/s1600-h/band+horses.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 166px; height: 166px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVPhWJbQY0I/AAAAAAAAAvM/c04BaqgJya0/s200/band+horses.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5283814558439334722" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; El fin del verano —cual&lt;span style="font-style: italic;"&gt; teen movie&lt;/span&gt; gabacha— estuvo cargado de experiencias etílicas compartidas y patrocinadas por un grupo de nuevos y extraordinarios individuos. A mi edad los excesos diarios y sus respectivas intrigas, por más divertidos que sean, tienden a generar un desgaste exponencial. El fin de ese periodo era inminente y cuando llegó, me encontró desilusionado y, como típicamente pasa, con el corazón roto. Encontré refugio en la fraternal amistad que establecí con el Maestro Evelio Rojas y en la música de Band of Horses, un grupo que había visto cambios drásticos en su alineación, pero que han repercutido mínimamente en su esencia. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Cease to Begin&lt;/span&gt; es un reflejo de que la adversidad puede ser el mejor motor creativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;6) The National - "Alligator"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVPixN5w7uI/AAAAAAAAAvc/Pyqv-aWD4Wc/s1600-h/alligator.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 166px; height: 164px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVPixN5w7uI/AAAAAAAAAvc/Pyqv-aWD4Wc/s200/alligator.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5283816123009134306" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Ocurre muy esporádicamente, pero hay veces que un grupo llega a nuestras vidas intempestivamente, con el azote de un huracán, apropiándose de nuestros furores más fanáticos. Cuando descubrí a The National en el programa &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Subterranean &lt;/span&gt;de MTV2, jamás pensé que dos años después se arraigaría tanto en mí el humilde grupo que, durante la transmisión en televisión, le costaba trabajo sostenerle la mirada a su entrevistador. En el caso de The National he ido conociendo su discografía de atrás para adelante, y siempre cuestioné que otro disco pudiera siquiera alcanzar a &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Boxer&lt;/span&gt;. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Alligator &lt;/span&gt;es casi tan bueno, y después de varias oídas, incluso pensé que era mejor.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;5) Feist - "The Reminder"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVPi-Xf94xI/AAAAAAAAAvk/WAXHOmUNcrk/s1600-h/the-reminder.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 166px; height: 166px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVPi-Xf94xI/AAAAAAAAAvk/WAXHOmUNcrk/s200/the-reminder.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5283816348923585298" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La voz de Leslie Feist es ambivalente. Tiene el poder de aliviar las heridas más profundas o bien, ser un espectáculo de pirotecnia cuando estás celebrando algo. Es el cable azul y el cable rojo de una bomba, puede estallar o puede sembrar paz. Tiene la capacidad de navegar por melodías reflexivas y juguetonas, tomando ingredientes prestados de Nina Simone, los Kings of Convenience y de sus cuates de Broken Social Scene. En &lt;span style="font-style: italic;"&gt;The Reminder&lt;/span&gt;, Feist nos invita a sonreír, a llevárnosla leve, a departir y a disfrutar del eterno cachondeo que es, en sí, la condición humana. Cuando tienes delante todas esas subidas y bajadas, lo mejor es levantar los brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;4) Tegan &amp;amp; Sara - "The Con"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVPjb_sLSDI/AAAAAAAAAvs/HyKo55MXDdA/s1600-h/teganandsara.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 166px; height: 166px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVPjb_sLSDI/AAAAAAAAAvs/HyKo55MXDdA/s200/teganandsara.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5283816857928419378" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Una de las personajes que más he admirado en mi vida dijo alguna vez, "no es fácil ser verde". Tegan y Sara Quin son dos hermanas gemelas que saben exactamente a lo que la Rana René se refería con esta frase —porque si alguien ha sido alienado y sabe predicar sobre la tolerancia es la Rana René. En &lt;span style="font-style: italic;"&gt;The Con&lt;/span&gt;, más que celebrar sus diferencias y preferencias sexuales con el resto de la sociedad, Tegan, Sara y sus diminutos cuerpos la enfrentan con furia, relevándose con maestría sin concederle ninguna oportunidad a sus rivales. Las canciones son certeras y contundentes, sin dejar atrás ese encanto y sensibilidad tan particulares que han desarrollado hasta ahora.&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3) Wolf Parade - "Apologies to the Queen Mary"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVQOzO4RaQI/AAAAAAAAAv0/i-H1eFnbouI/s1600-h/Wolf_Parade.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 166px; height: 166px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVQOzO4RaQI/AAAAAAAAAv0/i-H1eFnbouI/s200/Wolf_Parade.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5283864536142670082" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Es probable que no seamos conscientes hasta donde puede llegar la banda de Montreal, Wolf Parade. Su potencial es realmente abrumador. Los coequiperos en la dirección del grupo, Spencer Krug y Dan Boeckner manejan una técnica de composición similar a la de Lennon y McCarney, en la que uno lleva la batuta de sus piezas y el otro la acentúa. Su primer disco, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Apologies to the Queen Mary&lt;/span&gt;, tiene un trabajo meticuloso en su producción, que logra un balance casi perfecto de ambas personalidades. Mientras Boekner es prototípicamente "rockero", Krug tiende a experimentar con progresiones y sonidos ambientales. Wolf Parade nos demuestran que la diplomacia puede lograr grandes cosas. La única pregunta es: ¿cuánto durará?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;2) Death Cab for Cutie -"Plans"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVQQ150b-lI/AAAAAAAAAv8/Qqz1yMAOAd8/s1600-h/deathcab.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 166px; height: 163px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVQQ150b-lI/AAAAAAAAAv8/Qqz1yMAOAd8/s200/deathcab.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5283866781052303954" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Entre &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Transatlanticism&lt;/span&gt; y&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Plans&lt;/span&gt; hay dos años de diferencia. Dos años que le permitieron a Death Cab for Cutie hacerse un poco más viejos y un poco más ricos. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Plans &lt;/span&gt;es un muy bonito ejemplo de cómo emigrar hacia una disquera transnacional y no prostituirse en el camino. Es indiscutible la libertad creativa que tuvieron para hacerlo. El guitarrista Chris Walla siguió a cargo de la producción, como lo había hecho en las últimas entregas del grupo, administrando con maestría la nueva cubetada de recursos. Es un disco donde no sólo resalta el trabajo de estudio, Ben Gibbard sigue trabajando en los contenidos,  con letras más ambiciosas que construyen relatos sencillos y sólidos. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Plans &lt;/span&gt;es un disco que te hace recordar, aunque no quieras, al ser que sigues amando y que ya no te contesta los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mails &lt;/span&gt;que aún le mandas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;1) The National - "Boxer"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVQROkXA1eI/AAAAAAAAAwE/oHkFk6EmEJ8/s1600-h/thenational-boxer.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 166px; height: 166px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVQROkXA1eI/AAAAAAAAAwE/oHkFk6EmEJ8/s200/thenational-boxer.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5283867204788475362" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Tanto que decir y tan poco tiempo para hacerlo. La barítona voz de Matt Berninger retumba en lo más profundo de las emociones, encontrando la belleza en las cosas más mundanas. El duelo de guitarras desoladoras entre los hermanos Dessner lleva las melodías, libres de protagonismos. Un par de hermanos más, los Devendorf escondidos en el escenario —uno detrás de la bateria y el otro viendo uno de los costados del escenario con un bajo colgando de su hombro—, son los ingenieros detrás de la grandeza de cada canción. Es el disco que más escuché, el que más me pegó, el que más me ayudó y el que más me curó. Es un disco que suena a un grupo de amigos que renunciaron a sus trabajos y que no podrían estar haciendo otra cosa. Que creen en las causas, pero que no se toman demasiado en serio la vida. El 2008 no fue el mejor de los años, de hecho fue uno muy ríspido y accidentado. De no haber sido por &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Boxer&lt;/span&gt;, tal vez lo lamentaría.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-2616993495957539243?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2008/12/los-10-discos-de-mi-2008.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVPhFvrAToI/AAAAAAAAAvE/gzvgn3NMzgs/s72-c/iron-wine.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-6895508638917241740</guid><pubDate>Thu, 11 Dec 2008 05:43:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-12-24T03:32:23.812-06:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">cine</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Jack Black</category><title>Nombre es destino</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVBMWpzN9SI/AAAAAAAAAuU/qgqyLOCTH2c/s1600-h/jacks.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 213px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVBMWpzN9SI/AAAAAAAAAuU/qgqyLOCTH2c/s320/jacks.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5282806314967102754" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;A lo largo y ancho de la cultura popular hay un nombre propio que es, probablemente, de los más influyentes de entre todos sus colegas denominadores. Tiene tan sólo cuatro letras, pero cada vez que se pronuncia está cargado de un cierto brío y respeto implícito. Hacer un poco de memoria es suficiente para encontrar a un "Jack" célebre (vivo o muerto, real o ficticio) en prácticamente todas las disciplinas. En el cine Jack Nicholson, Jack Rollins (el productor de cabecera de Woody Allen), Jack Warner (fundador de la Warner Brothers) y Jack Skellington (entrañable personaje de Burton); en la música Jack White y Jack Johnson (que no me da pena reconocer que me cae bien y me gusta lo que hace); en la literatura Jack Kerouac y Jack London; en el arte contemporáneo Jackson Pollock; asesinos famosos como Jack The Ripper y Jack Kevorkian (el padrino de las muertes asistidas); en los deportes Jack Sikma (que ayudó a mis desaparecidos Supersonics a conseguir su único título en el '79); en la televisión Jack Bauer, Samurai Jack y Jack Handey (autor de los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Deep Thoughts&lt;/span&gt; en Saturday Night Live); y hasta en los licores Jack Daniel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, a pesar de su nombre y de una carrera de gran éxito,  hay un Jack que no suele recibir muchos elogios. Su nombre no es sinónimo de grandeza ni de vanguardia, sino más bien se asocia a lo burdo y lo insustancial. Incluso, hubo un momento en el que dudé si debía o no dedicarle toda una entrada en este &lt;span style="font-style: italic;"&gt;blog&lt;/span&gt;, y es que de pura casualidad y por diferentes motivos, en las últimas semanas he encontrado algo muy agradable en el trabajo de Jack Black.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVA-vBl1R3I/AAAAAAAAAuM/Sg9NM6nRJYg/s1600-h/be_kind_rewind.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 216px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVA-vBl1R3I/AAAAAAAAAuM/Sg9NM6nRJYg/s320/be_kind_rewind.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5282791340507481970" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Hace un poco más de un mes fui con un grupo de amigos a ver &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Be Kind Rewind&lt;/span&gt; de Michel Gondry, una película que, por un lado, hace un homenaje al cine meramente de entretenimiento, y por otro, critica la sobreprotección y explotación de los derechos de autor. Al salir de la sala, los cuatro estábamos divididos en partes iguales sobre el veredicto: a Lucía y Mema les había parecido "equis" —que no me extrañó en lo más mínimo, ya que ambos se jactan de ser críticos implacables—, mientras que a Evelio y a mí nos había gustado mucho. Definitivamente, una de las particularidades que más disfruté de la cinta, además de la precisa dirección de Gondry, fue la mancuerna que forman los protagonistas. En el mundo del Hip-Hop, la autoridad de Mos Def es indiscutible. Es uno de los artistas más sólidos e innovadores en el género. En &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Be Kind Rewind&lt;/span&gt;&lt;span&gt; logra &lt;/span&gt;una actuación notable, y mucho se debe a la química que tiene en pantalla con su coestelar, Jack Black, que a su vez se desenvuelve como un actor experimentado, sin perder su bufona personalidad, misma que le ha dado de comer bastante bien en los últimos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVGjJuSS7iI/AAAAAAAAAuc/IHHosIo0LX0/s1600-h/black.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 275px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVGjJuSS7iI/AAAAAAAAAuc/IHHosIo0LX0/s320/black.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5283183225321221666" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;En el 2004 Noah Baumbach escribió junto con Wes Anderson &lt;span style="font-style: italic;"&gt;The Life Aquatic with Steve Zissou&lt;/span&gt; y el siguiente año dirigió y escribió &lt;span style="font-style: italic;"&gt;The Squid and the Whale&lt;/span&gt;. Ambas películas tienen guiones y tonos muy diferentes, pero comparten un cierto toque agridulce que las hace igual de entrañables. Hace un par de semanas, navegando por el IMDB (Internet Movie Data Base), encontré que después de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Squid &amp;amp; The Whale&lt;/span&gt;, Baumbach había hecho otra película y, coincidentemente, la miré de reojo en el muro de "estrenos" durante mi última visita al Blockbuster. Siendo entusiasta de sus entregas anteriores, no lo pensé dos veces y salí corriendo a rentar &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Margot at the Wedding&lt;/span&gt;. Es una película difícil —sin contar que la vi al mediodía y que las cortinas de manta de mi departamento permiten que la luz entre con libertad, provocando un reflejo insoportable en la superficie de la televisión—, con diálogos inconexos y secuencias que entran de golpe sin un establecimiento previo. Pero la pura presencia de Nicole Kidman (con su felino e inexpresivo rostro después de varias sesiones de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;botox&lt;/span&gt;) en el rol principal, hizo mi experiencia completamente agotadora. La odio. No sé qué fue de esa criatura celestial, de rizada cabellera bermellón, que dominaba la pantalla en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Dead Calm &lt;/span&gt;(1988). Hoy en día, Kidman tiene que ser una de las actrices más sobrevaloradas de la industria. En cambio, la pequeña participación que tiene Jack Black en la película es conmovedora y genuina. Hay una escena en particular que me sorprendió mucho, donde su personaje tiene que llorar en un arranque histérico, suplicando a su pareja (Jennifer Jason Leigh) por una segunda oportunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haciendo un recorrido por el resto de su filmografía desde &lt;span style="font-style: italic;"&gt;School of Rock&lt;/span&gt;, hasta &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Kung Fu Panda&lt;/span&gt;, pasando por &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Nacho Libre&lt;/span&gt; y su proyecto de chiste-rock, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tenacious D&lt;/span&gt; —con quien ha grabado cuatro discos y sí, son bastante chistosos— probablemente Jack Black nunca gane un Oscar, ni reciba mayor distinción. Pero finalmente es un tipo creativo, naturalmente bonachón, con buen tino para elegir guiones. Su trabajo puede no gustar, pero nunca decepciona. Jack Black nos recuerda que la grandeza no necesariamente se obtiene por un legado de obras extraordinarias, por romper paradigmas o violentar convenciones. La grandeza se puede lograr haciendo bien lo que te gusta, sin importar que a los demás no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVH4MT1FYOI/AAAAAAAAAuk/fpH2aTxzFoc/s1600-h/tenacious-d.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 293px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVH4MT1FYOI/AAAAAAAAAuk/fpH2aTxzFoc/s400/tenacious-d.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5283276728247345378" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-6895508638917241740?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2008/12/nombre-es-destino.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SVBMWpzN9SI/AAAAAAAAAuU/qgqyLOCTH2c/s72-c/jacks.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-9012913905511322059</guid><pubDate>Mon, 24 Nov 2008 01:51:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-11-29T00:35:51.792-06:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Navidad</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">iTunes</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">música</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">mix-tape</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">High Fidelity</category><title>El regalo perfecto</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SSuKTteJxoI/AAAAAAAAAr8/39nzxEvaGxY/s1600-h/dook2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 271px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SSuKTteJxoI/AAAAAAAAAr8/39nzxEvaGxY/s320/dook2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5272459859995510402" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Es imposible caminar por la ciudad a mediados de octubre sin ver cómo empiezan a erguirse las escandalosas estructuras que formarán los escaparates navideños de los centros comerciales. La competencia por atraer consumidores es casi tan grande como su despliegue de parafernalia: toboganes para deslizarse por nieve real, pistas de patinaje en hielo, enormes árboles amorfos y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;animatronics &lt;/span&gt;que hacen ver a los de Showbiz Pizza como auténticas obras de inteligencia artificial. En fin, siguiendo con la tradición de estos lugares que cada año estiran más las fiestas decembrinas, me gustaría hacer una recomendación a todos aquellos que les gusta planear con anticipación sus regalos para esta temporada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Regale afecto, no lo compre" decía una campaña publicitaria del Instituto Nacional del Consumidor cuando yo era niño. Un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;slogan &lt;/span&gt;que no me hacía el más mínimo sentido, especialmente cuando era pautado simultáneamente con las últimas novedades en juguetes anunciadas por Chabelo. Pero en esta época de recesiones financieras, economías contracturadas y tipos de cambio volátiles, ese consejo cobra un nuevo significado.  La navidad no es una fecha muy significativa para mí, pero si llegara mi hermana (o cualquier ser querido económicamente activo para el caso) el 24 de diciembre, me estrechara entre sus brazos y me diera un beso en la mejilla diciendo algo como, —¡Feliz navidad, hermano! Este abrazo es tu regalo, ¡Muchas felicidades!— la (lo) quitaría de encima, me levantaría ofendido y le dejaría de hablar hasta el siguiente año nuevo. Por eso, el chiste está en cómo expresamos nuestro afecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SSyfZ6-Y6CI/AAAAAAAAAsU/Xr_ubxi8LAE/s1600-h/tape.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 238px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SSyfZ6-Y6CI/AAAAAAAAAsU/Xr_ubxi8LAE/s320/tape.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5272764531420489762" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Es muy difícil quedar mal, sin importar la ocasión, cuando se regala música (a menos que el presente en cuestión sean los grandes éxitos de Laura Pausini o el "unplugged" de Mijares). Pero aún es más difícil quedar mal cuando se regala una compilación, hecha a mano, de la música que pensamos que le puede gustar a la persona sujeta al obsequio. En el clásico del confesionario masculino, "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;High Fidelity&lt;/span&gt;" de Nick Hornby, Rob, el personaje principal, dice que hacer un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mix-tape&lt;/span&gt;, es como escribir una carta, porque hay mucho borrar, volver a empezar y  pensamiento involucrado. Estoy de acuerdo, grabar un cassette era una auténtica ciencia, sobretodo para que cupieran todos las pistas en cada uno de los lados y no se cortaran a la mitad. Yo en particular medía la duración de cada canción e incluso calculaba el tiempo que debía haber entre una y otra. Gracias a los CDs y más recientemente al iTunes, hacer una compilación para alguien es mucho más fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última vez que regalé una antología casera fue hace dos años a mi sobrina Lucía. Mi lógica era muy sencilla: ¿qué se le regala a un recién nacido que, la verdad, lo tiene todo? ¿Un juguete, un peluche, el típico mameluco o chambrita? El resto de sus familiares, padrinos y similares se encargarían de eso. Así que le quemé un disco con la música que yo escuchaba cuando era niño y la que le pondría a mis hijos, si los tuviera. La selección recorría desde a los Muppets, pasando por Plaza Sésamo cantando a los Beatles, Bugs Bunny y los Looney Tunes, hasta cosas actuales que me dio mucho gusto descubrir; como la canción que hacen los Shins para el disco de Bob Esponja o la de Frank Black en el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;soundtrack&lt;/span&gt; de la Powerpuff Girls.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El criterio, por lo tanto, para elegir las piezas que integrarán el regalo, debe de ser un equilibrio entre lo que a nosotros nos gusta, con lo que esperamos le guste a la otra persona. Un balance entre el egoísmo y la empatía. Algo parecido a lo que hace (o debería hacer) un DJ cuando está poniendo música en un lugar. Es la confrontación de lo que a él le gustaría escuchar con lo que la gente espera escuchar. Un buen pinchadiscos debe tener la sensibilidad para percibir la forma en la que su audiencia está reaccionando a su selección. Tiene que percatarse del estado de ánimo colectivo y saber cuándo es un buen momento para ponerles algo que sea inusual. De esa misma forma se hace el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mix-tape&lt;/span&gt; perfecto. Uno se tiene que anticipar a la reacción que probablemente está provocando un corte en particular y a dónde se quiere llevar al escucha con el siguiente. La experiencia se construye con cada &lt;span style="font-style: italic;"&gt;track&lt;/span&gt; que se incorpora a la lista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existen softwares y páginas en Internet programadas para hacer recomendaciones musicales, dependiendo de los gustos de cada persona y, por ende, listas de reproducción. Last FM y Pandora son un par de buenos sitios que hacen su sugerencia basándose en las similitudes de la canción que se usó como referencia. El caso de Pandora es en especial interesante porque no sólo se basa en el género y grupos que pertenecen a una misma corriente, sino que analiza la estructura misma de la canción y sus arreglos, para hacer una propuesta. &lt;span&gt;El &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Genius, &lt;/span&gt;&lt;span&gt;l&lt;/span&gt;a nueva función de iTunes hace, tal cual, listas de canciones "que van bien juntas" tomando en cuenta los gustos (y comportamiento comercial) de sus millones de usuarios alrededor del mundo, con resultados muy contundentes. Las opciones autómatas son divertidas y útiles, como cuando quieres que la música se ponga sola en una fiesta, sin embargo como regalo acaban siendo más frías que la temperatura que, por las mañanas, azota la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SSyM8Re7kaI/AAAAAAAAAsM/gjEIQXD4Ibo/s1600-h/stack.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 214px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SSyM8Re7kaI/AAAAAAAAAsM/gjEIQXD4Ibo/s320/stack.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5272744230857183650" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Al final del día, hacer un buen &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mix&lt;/span&gt; para alguien depende justamente de ese factor: quién lo va a recibir. Por supuesto, antes que nada, se debe poner especial atención en las letras, por aquello de los mensajes erróneos ("&lt;span style="font-style: italic;"&gt;The One I Love&lt;/span&gt;" de R.E.M. tiene que ser una de las piezas más malinterpretadas de la historia). Sólo hay que repasar las canciones que nos recuerdan y que asociamos con esa persona, dejarnos llevar por los estados de ánimo que surgen espontáneamente y escoger cuál es la pieza que, de manera natural, acompañaría a la anterior. Todo bajo un orden lógico (raras veces The Velvet Underground va bien después de Lionel Richie). Aunque pensándolo bien, lo más difícil de hacer una de estas compilaciones no es en sí el proceso de hacerla, sino el volverla a escuchar después de que terminó la historia con la persona a la que se la regalaste.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-9012913905511322059?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2008/11/el-regalo-perfecto.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SSuKTteJxoI/AAAAAAAAAr8/39nzxEvaGxY/s72-c/dook2.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>10</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-4484360947867768119</guid><pubDate>Sat, 08 Nov 2008 21:29:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-11-11T17:08:38.296-06:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Obama</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Mouriño</category><title>Martes negro</title><description>Al tratar de acercarme a Virreyes, lo único que se alcanzaba a escuchar era el chasquido que emite el iPod cuando las canciones pasan de arriba a abajo por la pantalla. Buscaba una ruta alterna a la interminable y estática fila de coches que se había formado en "el bosque", mientras Ana hacía lo propio, esperando encontrar una canción en el aparato. Media hora después, cuando por fin desembocamos en la avenida, nos topamos con otra fila más larga y más congestionada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Carlos tiene mejor iPod que tú— dijo mi acompañante, refiriéndose a mi colección de música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voltee a verla con reproche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Te dolió, verdad? Quise que te doliera. ¡Ash! No tienes la que quiero de los Kooks— remató y en ese momento empezó a sonar &lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Shut Up and Let me Go"&lt;/span&gt; de los Ting Tings.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron otros quince minutos más y habíamos avanzado, cuando mucho, cinco metros. Me aflojé el nudo de la corbata y abrí el primer botón de mi camisa. Unos días antes me había pasado lo mismo en esa parte de las Lomas y es que últimamente, cualquier recorrido en esta ciudad toma al menos una hora, sin importar la ubicación geográfica del destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por qué no mejor escuchamos el radio? Por lo menos para saber cómo va Obama— sugerí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ya estarán dando resultados?— me preguntó Ana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Supongo— dije al mismo tiempo que sintonizaba W Radio, la estación que se escucha con mayor claridad en mi coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al aire estaba un reportero terminando de dar una nota sobre una avioneta que se había desplomado cerca de Reforma. Después, los dos locutores, un hombre y una mujer, claramente alterados por la noticia, especulaban sobre la posibilidad de que el Secretario de Gobernación podía haber estado en ese vuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Se mató Mouriño?— preguntó Ana inquieta—Oye, eso es súper cerca de aquí. ¡Qué horror! Es el vicepresidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos sacamos nuestros celulares. Seguimos escuchando. Hablamos con nuestros familiares y amigos, tratando de encontrar una forma de salir del perenne embotellamiento, mientras surgían los detalles que hoy todos conocemos. Para este momento nuestra preocupación era más que evidente, no sólo por estar a unas cuantas cuadras del epicentro, sino porque nos estábamos quedando sin gasolina. El plan era volver por donde veníamos para tratar de ir hacia Santa Fe y esperar ahí, pero como cuando se destapa una tubería, el carril que conducía hacia Periférico Sur empezó a fluir milagrosamente. En cuestión de minutos llegamos a una gasolinera donde cargamos combustible y un respiro de tranquilidad. Desde ese punto le marqué a Evelio para saber cómo estaba transcurriendo el evento al que originalmente nos dirigíamos, la celebración de la Embajada de Estados Unidos por sus elecciones. Supusimos que todos los invitados ya estarían al tanto de la tragedia área, sin embargo la sorpresa de mi amigo, a cargo de la organización de la gala, me reveló lo contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ana y yo decidimos intentarlo una vez más, pero para el segundo asalto nos enfrentamos a una ciudad con calles desiertas, como pocas veces uno puede verlas. En cuestión de minutos ya estábamos en el hotel de Polanco, donde se vivía una realidad completamente diferente. Llegar al fin, en esas condiciones, se sentía como todo un triunfo, casi como el que se celebraba al cruzar los detectores de armas y la revisión por parte de la seguridad del embajador. Al interior del salón en el séptimo piso del Camino Real, nos recibieron Evelio, con esa calidez que lo caracteriza, y unas enormes pantallas que transmitían las señales de las diferentes cadenas de televisión gringas, todas anunciando los 200 y pico votos electorales que acercaban a Barack Obama a la presidencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quiero uno de ésos— demandó Ana, refiriéndose a unos sombreros con franjas y estrellas de brillantina que traían algunos invitados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ven, vamos a conseguirte uno— dije y, poco a poco, Ana y yo nos dejamos envolver por la festividad. Llegaron el resto de nuestros amigos. Bebimos demasiado como solemos hacer y nos reímos demasiado, como también solemos hacer. Acosamos a los meseros para que nos trajeran de los platos típicos (hamburguesas y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;hot dogs&lt;/span&gt;) que se estaban sirviendo. Seguimos en su júbilo al minoritario grupo, rodeado de republicanos, que aplaudió cuando Obama ganó Virginia y minutos después, cuando CNN lo declaraba vencedor de la contienda electoral. Pero cada vez que salíamos a la terraza a fumar, los helicópteros que sobrevolaban las Lomas nos restregaban nuestra realidad, una muy diferente a la que se proyectaba en las pantallas. La realidad de un posible atentado, de las pérdidas cándidas, de un país infiltrado en lo más íntimo de sus estructuras y de la impotencia convertida en rutina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo un momento en el que nuestra desvergonzada fiesta se vio interrumpida por una pequeña ovación, y es que Obama estaba por dar su primer discurso como presidente electo. Es innegable la forma en la que el hombre fungió como estandarte de fe, no sólo para un país, sino para el mundo. Apoyar a Obama era estar a favor de un cambio en el modelo económico, que durante la era de Bush, estaba centrado en el armamentismo y la guerra. Como ciudadanos del mundo estábamos obligados a apoyarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue una noche de contrastes. Una noche con mucho que lamentar y otro tanto que celebrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SRna2oOo5mI/AAAAAAAAAr0/2QOT967yRL8/s1600-h/martes.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 120px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SRna2oOo5mI/AAAAAAAAAr0/2QOT967yRL8/s400/martes.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5267481871233115746" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SRj4aEqgFRI/AAAAAAAAArs/ptMyzR7o7Bw/s1600-h/martes.jpg"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-4484360947867768119?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2008/11/martes-negro.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SRna2oOo5mI/AAAAAAAAAr0/2QOT967yRL8/s72-c/martes.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-8855878943867192428</guid><pubDate>Sun, 26 Oct 2008 18:53:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-11-29T00:36:18.607-06:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Motorokr</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">música</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Nine Inch Nails</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">desamor</category><title>Crónica del desconcierto</title><description>Entre la represión priísta, el miedo a los disturbios y saldos rojos o simplemente la falta de cultura, por años México fue ignorado como escala en las giras de los grupos alrededor del mundo. Con rarísimas y enigmáticas visitas de The Police, Queen, The Doors, Rod Stewart y Bon Jovi en un lapso de veinte años, los conciertos no eran más que una idea utópica. A partir de 1991 cuando se adaptó el Palacio de los Deportes como arena de espectáculos, en ese histórico show de INXS, las presentaciones en vivo se vieron con más frecuentes, aunque nunca con actos en el punto más alto de sus carreras, salvo tal vez los casos de Guns N' Roses, U2 y Metallica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SQNvq0KKh2I/AAAAAAAAAq0/qVYE6WBKQ1c/s1600-h/vedder2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 271px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SQNvq0KKh2I/AAAAAAAAAq0/qVYE6WBKQ1c/s320/vedder2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5261171571045336930" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Antes de emoción o arrebato, la reacción predominante del público mexicano es siempre de sorpresa, cada vez que se anuncia el concierto de algún artista o se publica el cartel de un festival, aun cuando México, Guadalajara y Monterrey son ya sedes importantes para este tipo de espectáculos. Los promotores descubrieron el negociazo que es traer a un grupo, pero nosotros todavía no estamos acostumbrados a recibirlos en nuestro país. Esa sorpresa, junto con todos esos años de tenernos hambrientos como a los leones en el circo romano, redituaron en un júbilo furioso que se manifiesta en cada presentación. Para la última fecha de Pearl Jam en la capital, de esa legendaria primera visita en 2003, cuando ya habían tocado por más de tres horas y que después de que se encendieran las luces del lugar para que la gente lo desalojara, Eddie Vedder y compañía salieron nuevamente al escenario para interpretar &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Yellow Ledbetter&lt;/span&gt;, sorprendidos por la reacción del público,  que forzaba sus límites de entrega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sábado pasado, durante el Motorokr, Wayne Coyne de los Flaming Lips compartió con los miles de individuos que tenía frente a él, que en repetidas ocasiones sus colegas le habían preguntado que, ¿por qué no habían tocado nunca en México, si era uno de los mejores públicos del mundo? A lo que él respondía: "Ni siquiera sabía que nos querían aquí". Pensar en juntar a los Flaming Lips en un mismo cartel con grupos consolidados como Nine Inch Nails y la reunión de Stone Temple Pilots hubiera sido impensable hace diez años, pero que además lo hicieran con MGMT y The Kooks que están en boga y apenas tienen uno y dos discos respectivamente, es un auténtico logro en este país. Ese sábado me sorprendí como hace mucho tiempo no me ocurría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SQP9jA6wOgI/AAAAAAAAAq8/n-YN0E2ngpc/s1600-h/Wayne+Coyne.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 214px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SQP9jA6wOgI/AAAAAAAAAq8/n-YN0E2ngpc/s320/Wayne+Coyne.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5261327567682550274" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Después de consultar los horarios para el festival, como suelo hacer con prácticamente todo, organicé un itinerario de lo que quería ver: llegar para los Kooks, esperar en ese escenario a los Flaming Lips, salir corriendo a ver a MGMT y volver a correr a ver a Stone Temple Pilots, ver un par de canciones de Nine Inch Nails y regresar a mi casa o tratar de conectar una fiesta, si el cansancio me lo permitía. Justo antes de salir para el festival, mientras esperaba a que mi amiga Ana llegara a mi casa para irnos en metro, recibí mi primera sorpresa, un mensaje de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;facebook &lt;/span&gt;de Celeste diciéndome que estaba muy enojada con nuestra situación. Lo que había pasado es que yo acordé con ella hacerme a un lado, dada la vertiginosa rapidez con la que me estaba clavando, siendo que su posición era el exacto punto opuesto. Ella deseaba que fuéramos sólo amigos o "mejores amigos" de ser posible. Quise así explicarle lo mucho que detesto (y lo doloroso que es) establecer este tipo de relaciones con las mujeres que me gustan, por lo que pedí que entendiera que no iba a poder estar tan cerca como lo había estado en los últimos dos meses y pico. Celeste estuvo de acuerdo y ahora estaba enojada, así que contesté a su inesperado mensaje ofreciéndole dejar atrás el posmodernismo con el que habíamos manejado las cosas (todo fue vía &lt;span style="font-style: italic;"&gt;messenger &lt;/span&gt;y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;facebook&lt;/span&gt;) y vernos en vivo al día siguiente. Habiendo picado el botón de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;send &lt;/span&gt;a mi mensaje, bajé a encontrarme con Ana y a emprender el recorrido hacia el Autódromo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya ahí, disfruté el concierto como lo hago con todos los conciertos a los que voy: bailo, brinco, cargo a alguna chica que mida menos del metro sesenta en mis hombros para que pueda ver y tomo cerveza como Homero Simpson. También, pude apreciar que los Kooks no van a llegar a ningún lado, pero son divertidos (además de que fue el único &lt;span style="font-style: italic;"&gt;set &lt;/span&gt;que vi completo con Ana, que sí es &lt;span style="font-style: italic;"&gt;fan&lt;/span&gt;). Los Flaming Lips no sonaron nada bien, pero me conmovieron muchísimo; el Foro Sol cantó una versión muy emotiva de "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Yoshimi&lt;/span&gt;" con sólo un pianito, tipo el de Schroeder de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Peanuts&lt;/span&gt;, de acompañamiento. MGMT lo vi muy lejos, pero sobretodo, estaba demasiado distraído tratando de enlazar inútilmente mi celular, con el de alguno de los muchos conocidos que también estaban ahí. Después, llegué a la segunda canción de los Stone Temple Pilots y no puedo negar que toda esa nostalgia noventera fluyó por mis venas junto con el alcohol de las ocho cervezas que me había tomado. Bailé más, brinqué más y por fortuna, no tuve que cargar a nadie porque ya estaba con amigos en las gradas. Todo estaba saliendo conforme a mi plan, hasta que salió Nine Inch Nails. A diferencia de lo que había programado, no me pude ir a la segunda canción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SQSw2GVKLBI/AAAAAAAAArc/Ct6SliT7DmA/s1600-h/nin2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 281px; height: 313px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SQSw2GVKLBI/AAAAAAAAArc/Ct6SliT7DmA/s320/nin2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5261524708134366226" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Si Stone Temple Pilots dan un gran concierto de rock, entonces Nine Inch Nails es una pieza de arte. Antes que cualquier otra cosa, quiero reiterar mi escepticismo con respecto a la música de Trent Reznor, que nunca me ha tocado lo suficiente o tal vez, nunca he estado lo suficientemente enojado con el mundo. Sin embargo, su &lt;span style="font-style: italic;"&gt;show &lt;/span&gt;en vivo es una experiencia sublime en todos los sentidos de la palabra. Es un espectáculo que vale el precio del boleto y hasta sale barato. Es un despliegue de tecnología atada estrechamente con una dirección de arte vanguardista y estética. Todo esto sucede gracias a tres pantallas de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;leads &lt;/span&gt;sensibles al tacto, que proyectan un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;collage &lt;/span&gt;de imágenes cuya capacidad de impactar, conmover y sorprender van &lt;span class="b"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;in crescendo&lt;/span&gt; conforme avanza el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;setlist&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt; Cada canción está ligada a un mini &lt;span style="font-style: italic;"&gt;performance &lt;/span&gt;visual de lo más sofisticado, casi hipnótico, dejando a la música en un segundo plano (para los que no somos fans) y seguramente en un total cúmulo de sensaciones catárticas para los que sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SQQjVThjZHI/AAAAAAAAArU/lSlSfXs-nbo/s1600-h/tom.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 180px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SQQjVThjZHI/AAAAAAAAArU/lSlSfXs-nbo/s320/tom.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5261369113600812146" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Unos días antes del concierto, en una reunión, Celeste nos puso un video de Youtube donde aparece Tom Cruise hablando de la cientología, con una determinación y fanatismo que más que ser simpáticos, acaban dando mucho miedo. Es terrible ver cómo perdió su voluntad y se dejó atrapar en una maraña de ideas incoherentes, que ahora, defiende como si fueran la verdad más absoluta. En el caso de mi experiencia con Nine Inch Nails, no me importó abandonar mis convicciones y dejarme convertir por Reznor, junto con varios cientos que inicialmente no teníamos planeado estar ahí (entre ellos Ana, con quien había acordado el itinerario y a quien le escribí un mensaje diciendo: "Espero que no te hayas ido") y sin embargo, para nuestra sorpresa, terminamos viendo algo sencillamente hermoso. Lo que definitivamente extrañé fue no poder estar con Celeste para compartirlo con ella, le hubiera encantado, pero de todas formas lo disfruté con la ilusión de verla al día siguiente, con una esperanza ingenua de volver a ser sorprendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SQTAlOUCv7I/AAAAAAAAArk/N6PWf9bC3BU/s1600-h/wall+nin.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 207px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SQTAlOUCv7I/AAAAAAAAArk/N6PWf9bC3BU/s400/wall+nin.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5261542010405437362" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-8855878943867192428?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2008/10/crnica-del-desconcierto.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://3.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SQNvq0KKh2I/AAAAAAAAAq0/qVYE6WBKQ1c/s72-c/vedder2.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>6</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-8943996908648604889</guid><pubDate>Mon, 13 Oct 2008 04:49:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-10-13T17:57:33.165-05:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">maestros</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">cine</category><title>Al maestro con cariño</title><description>Parece que desde su salida de las salas, el Caballero de la Noche se llevó con él las buenas opciones para ir al cine, dejando una cartelera seca y extraña. Van y vienen comedias de los actores que algún publirelacionista vivaracho y chafa se atrevió a apodar como the&lt;span style="font-weight: bold;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Frat Pack&lt;/span&gt;, que incluye a Ben Stiller, Jack Black, Will Ferrell, Luke Wilson y Steve Carell. Todas fracasos totales, exhibiéndose, si bien les va, sólo un par de semanas. Por otro lado, hay varias películas mexicanas y las típicas de terror, que generalmente evito por ser muy aprehensivo y sufrir de pesadillas en las noches. De hecho hay películas mexicanas como Divina Confusión y Kada Kien su Karma (así la escriben),  que me dan más miedo ver, que las propias de horror.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SPKpSomX6WI/AAAAAAAAAqM/UczBbPZB_wc/s1600-h/rdjr.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SPKpSomX6WI/AAAAAAAAAqM/UczBbPZB_wc/s320/rdjr.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5256449852695898466" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Ante la falta de alternativas, hace unos días fui con mi amiga Leticia a ver &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Charlie Bartlett&lt;/span&gt;, una película muy rara y pretenciosa que sólo estuvo una semana en el cine. Entramos porque salía Robert Downy Jr., sin embargo el protagonista era Anton Yelchin, un chamaquito infumable al que quieres que le vaya mal durante todo el desarrollo de la trama. Es sobreactuado, cursi y tiene una vocecita que provoca el mismo efecto que te hagan un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;piercing &lt;/span&gt;en el cerebelo. En sí la película trata de un estudiante rico y edípico, que es tan avispado y carismático, que no tiene ni un sólo amigo y lo expulsan de todas las escuelas privadas. Es así como llega a una institución pública, con todos los clichés que eso conlleva: las porristas, los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;bullies&lt;/span&gt;, los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;nerds&lt;/span&gt; y los desadaptados suicidas. Como es de esperarse, el nuevo chico pijo es detestado por sus compañeros (y el espectador de paso) por venir de una escuela más fresa. Es ahí cuando decide empezar a venderle a los demás estudiantes los antidepresivos que a él le recetan, con la esperanza de caerles mejor. Nadie hace amigos como Prozac y Charlie se convierte rápidamente en el más popular de la escuela, ofreciendo no sólo medicamentos controlados, sino psicoterapia dentro de los cubículos del baño de hombres. Robert Downey Jr. interpreta al director de la escuela, el maestro incansable de historia venido a menos por la aplanadora burocrática de sueños que representa su puesto actual. Es el encargado de encausar a Charlie por el buen camino, aunque su alcoholismo y arranque de celos (el muchacho se anda tirando a su hija) obstaculizan su misión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La educación es un tema sensible y por años Hollywood a hecho homenaje a la noble profesión de enseñar con cintas como &lt;span style="font-style: italic;"&gt;To Sir With Love&lt;/span&gt; (1967), &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Dead Poets Society&lt;/span&gt; (1989), &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Rushmore&lt;/span&gt;(1998), &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Finding Forrester &lt;/span&gt;(2000) y hasta el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Karate Kid&lt;/span&gt; (1984). Lo que trata de hacer &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Charlie Bartlett&lt;/span&gt; (claramente sin éxito) es enseñarnos otro ángulo, uno más egoísta y visceral pero que no convence a nadie. En su lugar, la producción debió darse una vuelta por nuestro bonito país, inspirarse en una de las muchas manifestaciones que organiza el Sindicato de Maestros y contar la historia a Doña Elba Esther. ¿Qué más egoísta y visceral quieren? En comparación, el personaje de Robert Downey Jr. es tierno y soso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SPLMUyNRe4I/AAAAAAAAAqc/6jW4-xgx0is/s1600-h/books_apple.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SPLMUyNRe4I/AAAAAAAAAqc/6jW4-xgx0is/s320/books_apple.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5256488372541684610" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;De alguna forma, todos hemos tenido maestros que han cambiado el curso de nuestras vidas. Los que lo logran son los que tienen la capacidad de sortear nuestras barreras de rebeldía y autoritarismo; los que cuando dan clases le tiran a ganarse nuestra confianza y hasta amistad. Pero la condición básica para enseñar es el respeto y es que es imposible aprender de alguien, a quien al final del día, sólo quieres hacerle la vida imposible. En alguna ocasión mi maestra de biología en secundaria le pidió ayuda al profesor de química para controlarnos. El maestro, que era de Gales, entró al salón con con una regla de madera, pasando completamente desapercibido por los 22 estudiantes que se escuchaban como la Central de Abastos en viernes de quincena. En ese momento el británico estrelló la regla en una de las mesas del laboratorio, generando tal estruendo, que provocó un silencio abrumador en el cuarto. La atención del grupo era suya. Tomó su regla, se la entregó a la maestra de biología y salió. El rostro de ella se parecía al de los primeros hombres después de descubrir la rueda. Trató de seguir con su clase, al tiempo que nosotros seguimos nuestro desmadre, pero ahora no estaba sola, tenía un poderoso instrumento de control. La mujer se paró en el centro de su pequeño estrado, apuntó con precisión el metro de madera y lo dejó caer con toda su fuerza sobre la mesa frente a ella. Con dificultad se alcanzó a escuchar un flaco "clac", lo que provocó un escaso segundo de silencio en el salón, seguido de la más pura hilaridad. Las cínicas carcajadas obligaron a la maestra a tomar sus cosas y salir con la cabeza agachada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que lo veo en retrospectiva, me siento mal por la mujer quien parecía haberse puesto el reto profesional de dejar sus clases en "maternal", para darlas en un aula llena de pubertos de catorce años. Sin embargo, también me emociona recordar a los que definitivamente moldearon mis percepciones: Lourdes (español), que me provocó mi primer desamor en primaria; Mr. Mac (literatura) que me enseñó a leer y a escribir de verdad; Mayahuel (filosofía) que me puso "10" por el resto del semestre después una plática de pasillo; Íñigo (historia) que me hizo testigo en su boda; Alejo (políticas públicas) que me hizo ambientalista; Julián (comercio internacional) que me metió a la economía y luego me ayudó a dejarla y Manuel (creación literaria) quién me enseñó a mostrar y no a demostrar. Espero que conforme pase el tiempo, la cartelera de cine mejore y esta lista se haga más grande.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-8943996908648604889?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2008/10/al-maestro-con-cario.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><media:thumbnail xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" url="http://2.bp.blogspot.com/_0R4PhMiHpfM/SPKpSomX6WI/AAAAAAAAAqM/UczBbPZB_wc/s72-c/rdjr.jpg" height="72" width="72" /><thr:total>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink="false">tag:blogger.com,1999:blog-2639800285333904209.post-6856092127144269208</guid><pubDate>Fri, 19 Sep 2008 04:36:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-09-10T03:05:34.982-05:00</atom:updated><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">pláticas</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">la Condesa</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">Ciudad de México</category><category domain="http://www.blogger.com/atom/ns#">moderniquis</category><title>Pláticas de sobrefiesta</title><description>No habían pasado ni treinta segundos desde que el mesero trajo la quesadilla de Celeste y las órdenes de bisteck a nuestra mesa, cuando el ritual de preparación del taco de media noche fue abruptamente interrumpido por un comentario proveniente de la mesa de junto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
―No mames güey, el otro día estuve con unas gringas, delis, delis― escuchamos decir a un tipo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
―Mhhhmmm― le contestó su amigo, ignorándolo por completo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Celeste, masticando su primer bocado, volteó a verme tratando de dirigir mi atención a la conversación, aunque era imposible evadirla. Le sonreí con complicidad y nuevamente tomé la cuchara con salsa para verterla sobre la carne, que cada vez humeaba menos. Sin decir nada acordamos no hablar entre nosotros y acompañarnos del imprudente soliloquio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
― Es que las gringas son otro pedo. Estaba en el evento de la semana pasada, ¿no? Bueno pues en eso, pues que me encuentro con unas gringas súper delis todas. Y pues les enseño mi acreditación y pues ya, güey. Me agarré a una para que me chupara el pipí&lt;span style="font-style: italic;"&gt; &lt;/span&gt;― dijo el desinhibido comensal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Celeste y yo encontramos una vez más nuestras miradas, tan incrédulos como alarmados por lo que acabábamos de escuchar. No era lo que estaba diciendo, sino cómo lo estaba diciendo. "Chupar el pipí" tiene que ser una de las peores frases para describir el sexo oral en la historia. Es como se lo diría alguien a su mamá, si le tuviera mucha confianza como para hablar con ella de esas cosas: "Mamá, conocí a Fulanita, me chupó el pipí. Súper deli."&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque yo estaba algo entretenido con la situación, traté de interpretar la expresión de mi acompañante, que oscilaba entre la sorpresa y la incomodidad, para saber si quería que hiciera algo al respecto. Ambos seguimos escuchando, dejándonos llevar por el surrealismo de la escena. En ese momento entraron al local lo que Celeste describiría como unas "moderniquis": tres mujeres entre los veinticinco y treinta años, vestidas con pantalones de tubo, tacones, playeras con imaginería ochentera y cortes de pelo asimétricos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
―¡Sof! ¿Qué onda güey?― gritó el tipo a la última del trío, la única güera, quien a su vez hizo una seña a sus amigas de "espérenme tantito, voy a saludar y las alcanzo". Las otras dos &lt;span style="font-style: italic;"&gt;moderniquis&lt;/span&gt; entraron al sitio con cara de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;fuchi&lt;/span&gt;, mientras que su compañera se dirigió hacia la mesa detrás de nosotros. Sin poder pecar de absoluta indiscreción, Celeste y yo mantuvimos firmes nuestras posiciones, sólo escuchando.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
―¿Qué pedo, Sof? Siéntate, trae a tus amigas. ¿Qué onda, a dónde se fueron? Quédate tú. Qué chingón verte. Déjanos invitarte algo― siguió incisivamente el único que hablaba de los dos―. No mames güey, ¿a qué no sabes de dónde vengo?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
―No, pues ni idea― respondió Sof, la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;moderniqui &lt;/span&gt;rubia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
―&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Burning, fucking, Man&lt;/span&gt;, güey. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Fucking crazy&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
―Qué chingón, ¿dónde fue o qué? Osea, a mí nadie me invitó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
―¿Cómo?― preguntó confundido por un instante el tipo ―. No güey, fue en Vegas, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;fucking &lt;/span&gt;Las Vegas, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;baby&lt;/span&gt;. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Burning Man&lt;/span&gt;, búscalo en Google, mañana. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;You&lt;/span&gt;, Google, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;tomorrow&lt;/span&gt;, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;fucking Burning Man&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Festival&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Celeste, que no disfraza sus emociones ni un segundo, empezaba a impacientarse con cada incoherencia que decía el hombre, al mismo tiempo que nuestros tacos se hacían menos apetecibles. La plática continuó por varios minutos hasta que la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;moderniqui &lt;/span&gt;recordó que sus amigas la esperaban y apresurada se despidió del emocionado personaje, que seguía pidiéndole que buscara el festival de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Burning Man&lt;/span&gt; en Google.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando por fin terminamos, el mesero se acercó a preguntarnos si queríamos algo más, y al unísono, Celeste y yo pedimos la cuenta. Con el movimiento aproveché para ver de reojo a los protagonistas de nuestra cena. Tenían más de cuarenta años. Camisas abiertas hasta medio torso, cadenas de oro, pantalones Dockers y mantenían el mismo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;look &lt;/span&gt;que seguramente usaban en 1983, cuando al ritmo de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Take on me&lt;/span&gt;, aterrorizaban las "discotecas" de México y Acapulco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
―Güey la Sof, güey― remató a grito pelado el que no había hablado en toda la noche, mientras yo firmaba el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;baucher &lt;/span&gt;de la tarjeta lo más rápido posible―. ¿Está deli no? Puta, seguro chupa el pipí súper rico.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;ⓒ Antonio José Nava Kainz&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2639800285333904209-6856092127144269208?l=ajnava.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://ajnava.blogspot.com/2008/09/plticas-de-sobrefiesta_18.html</link><author>noreply@blogger.com (Anjo Nava)</author><thr:total>4</thr:total></item></channel></rss>

