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	<title>Comunidad &#8211; Artepolítica</title>
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	<description>Artepolítica es un blog colectivo. Los que lo hacemos estamos interesados en la política, la economía, el periodismo y toda aquella disciplina que opere, constituya y modifique la esfera pública. Deseamos que sea un espacio de intercambio y debate crítico para pensar nuestra Argentina y nuestro mundo. Estás invitad@, &#60;a href=&#34;http://artepolitica.com/wp-login.php?action=register&#34;&#62;participá&#60;/a&#62;.</description>
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		<title>PERÓN, EL PERONISMO Y LA ECOLOGÍA. ¿Una nueva alianza con el agronegocio del Consejo Agroindustrial Argentino?</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Sep 2020 00:08:21 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[“Los hombres no siempre toman en serio a sus grandes pensadores, aunque aparentemente los admiren mucho” Sigmund Freud, Psicología de las masas 1) El mensaje ambiental de Perón Algunos lectores &#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://artepolitica.com/wp-content/uploads/2020/09/Afiche-Peronista-agrario.jpg" alt="" width="768" height="1121" class="alignnone size-full wp-image-105874" /></p>
<p><em>“Los hombres no siempre toman en serio a sus grandes<br />
pensadores, aunque aparentemente los admiren mucho”<br />
Sigmund Freud, Psicología de las masas</em></p>
<p>1) El mensaje ambiental de Perón<br />
Algunos lectores de mi entrada anterior se preguntaron por la mención que en el diálogo con Enrique Viale hicimos del “Mensaje ambiental a los pueblos y gobiernos del mundo”, un escrito que Perón dio a conocer desde su exilio de Madrid en el mes de febrero de 1972, pocos meses antes de la Cumbre de la Tierra de Estocolmo, la primera conferencia de Naciones Unidas sobre medio ambiente. Como se trata de un documento no tenido en cuenta como merecería en la práctica política posterior, y dada su extraordinaria vigencia cuando se están por decidir hoy en el país rumbos que pueden comprometer nuestro futuro, me pareció oportuno reseñarlo.<br />
“Un peligro mayor afecta a toda la humanidad y pone en peligro su misma supervivencia” –alerta Perón desde el comienzo, y para plantear la extensión realista del asunto advierte que el tema “van más allá de lo estrictamente político (…) supera las divisiones partidarias o ideológicas, y entra en la esfera de las relaciones de la humanidad con la naturaleza. Creemos que ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biósfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobrestimación de la tecnología”. Recordemos que se trata de una exhortación que Perón lanzó en el año 1972, de modo que advirtamos el delicado estado de situación actual cuando los pasos que ha dado nuestra civilización en estos cincuenta años no han hecho sino redoblar esa apuesta suicida. Apela en el texto a los hombres de la ciencia y de la política; les reclama “invertir de inmediato la dirección de esta marcha, a través de una acción mancomunada internacional”.  	“El ser humano –dice- ya no puede ser concebido independientemente del medio ambiente (…) Es una poderosa fuerza biológica, y si continúa destruyendo los recursos vitales que le brinda la Tierra, sólo puede esperar verdaderas catástrofes sociales para las próximas décadas (…) No ha llegado a comprender que los recursos vitales para él y sus descendientes derivan de la naturaleza, y no de su poder mental (…) En el último siglo ha saqueado continentes enteros y le han bastado un par de décadas para convertir ríos y mares en basurales, el aire de las grandes ciudades en un gas tóxico y espeso…”.<br />
Sus reflexiones sobre el escenario en el cual se despliegan estas dilapidaciones -las “sociedades de consumo”, a las que llama “sistemas sociales de despilfarro masivo”-, retoman viejas cuestiones planteadas ya en 1949, en “La comunidad organizada”. Adelanta asuntos que son de consideración reciente, como la obsolescencia programada de los artículos tecnológicos, los automóviles eléctricos o la depredación del sur global teorizada en los contemporáneos estudios postcoloniales: “Se despilfarra mediante la producción de bienes necesarios o superfluos y, entre estos, a los que deberían ser de consumo duradero con toda intención se les asigna cierta vida porque la renovación produce utilidades. Se gastan millones en inversiones para cambiar el aspecto de los artículos, pero no para reemplazar los bienes dañinos para la salud humana, y hasta se apela a nuevos procedimientos tóxicos para satisfacer la vanidad humana. Como ejemplo bastan los autos actuales que debieran haber sido reemplazados por otros con motores eléctricos (…) No menos grave resulta el hecho de que los sistemas sociales de despilfarro de los países tecnológicamente más avanzados, funcionen mediante el consumo de ingentes recursos naturales aportados por el Tercer Mundo”.<br />
Como se ve, se trata de un documento completamente extraordinario que enmarca la preocupación ambiental en el complejo y verdadero entramado económico, demográfico, tecno-científico, geopolítico, filosófico.<br />
“Lo peor es que, debido a la existencia de poderosos intereses creados o por la falsa creencia generalizada de que los recursos naturales vitales para el hombre son inagotables, este estado de cosas tiende a agravarse (…) El ser humano cegado por el espejismo de la tecnología, ha olvidado las verdades que están en la base de su existencia. Y así, mientras llega a la luna gracias a la cibernética, la nueva metalurgia, combustibles poderosos, la electrónica y una serie de conocimientos teóricos fabulosos, mata el oxígeno que respira, el agua que bebe y el suelo que le da de comer, y eleva la temperatura permanente del medio ambiente sin medir sus consecuencias biológicas”.<br />
Que un dirigente político plantee la noción de calentamiento global y cambio climático en los primeros años de la década del ´70, nos da una idea de la perspectiva aguda y de largo plazo de Perón.<br />
	Luego de reseñar el exterminio de especies terrestres y marinas, la contaminación de las aguas por los derrames y la exploración petrolera “sin tomar medidas de protección de la fauna y flora”, Perón alerta sobre la desertificación de “extensas zonas otrora fértiles del globo”. Aquí expone su crítica a la llamada “revolución verde” –escéptico a las promesas de los fabulosos rendimientos de ese giro agroindustrial, que no alteran la injusta distribución de esa superproducción- y una preocupación que hoy resulta desoladora si cotejamos la transformación devastadora que experimentó la agricultura argentina desde la década del ´90: “La erosión provocada por el cultivo irracional o por la supresión de la vegetación natural se ha convertido en un problema mundial, y se pretende reemplazar con productos químicos el ciclo biológico del suelo, uno de los más complejos de la naturaleza…”. No es difícil imaginar sus conclusiones si apreciara, por ejemplo, los 20 millones de hectáreas del monocultivo de soja de nuestro país –extendidas sobre casi el 60% de la tierra cultivable, luego de una destrucción demencial de montes nativos-, sobre las que se rocían cerca de 300 millones de litros de herbicidas, insecticidas y fertilizantes sintéticos.<br />
	Llegado este punto del documento, Perón invoca una racionalidad política urgente, un logos sustentable para la vida en el planeta: “A la irracionalidad del suicidio colectivo debemos responder con la racionalidad del deseo de supervivencia”. Le pide especialmente a la dirigencia política de los países industrializados una “revolución mental”, que implique por un lado “una modificación de las estructuras sociales y productivas” (que no priorice la acumulación descabellada, sino la “satisfacción de las necesidades esenciales del ser humano, el racionamiento del consumo de recursos naturales y la disminución al mínimo posible de la contaminación ambiental”) y, por otra, “una convivencia biológica dentro de la humanidad y entre la humanidad y el resto de la naturaleza”, ya que el ser humano debe “comprender que no puede reemplazar a la naturaleza en el mantenimiento de un adecuado ciclo biológico general; que la tecnología es un arma de doble filo, que el llamado progreso debe tener un límite y que incluso habrá que renunciar a alguna de las comodidades que nos ha brindado la civilización. La naturaleza debe ser restaurada en todo lo posible”.<br />
	Para dar una noción cabal de la urgencia de este asunto asegura: “Este no es un problema más de la humanidad; es EL problema”.<br />
	El documento concluye con unas “consideraciones para nuestros países del Tercer Mundo: debemos cuidar nuestros recursos naturales con uñas y dientes de la voracidad de los monopolios internacionales que los buscan para alimentar un tipo absurdo de industrialización y desarrollo en los centros de alta tecnología a donde rige la economía de mercado (…) Cada gramo de materia prima que se dejan arrebatar hoy los países del Tercer Mundo equivale a kilos de alimentos que dejarán de producir mañana. De nada vale que evitemos el éxodo de nuestros recursos naturales si seguimos aferrados a métodos de desarrollo, preconizados por esos mismos monopolios, que significan la negación de un uso racional de aquellos recursos (…) La Humanidad debe ponerse en pie de guerra en defensa de sí misma”.</p>
<p>2) Política agraria peronista<br />
	Este pronunciamiento de Perón sorprendió a muchos; algunos lo consideraron esotérico, un síntoma aislado de su senilidad. Sin embargo, si se lo mira bien se encuentra en la línea de los planteos de “La Comunidad Organizada” y de una serie de medidas de sus gobiernos que tuvieron un inequívoco sentido: bregar contra la concentración de la propiedad rural, cuidar la fertilidad del suelo, promover una acción colonizadora contra el latifundio, dotar de mayor estabilidad a los chacareros (evitando desalojos, congelando cánones de arriendo o creando tribunales del agro que velaran por los derechos de arrendatarios y aparceros), impulsar -si no una reforma agraria- una política desde el Banco Nación y el Consejo Agrario Nacional para la formación de cooperativas de pequeños productores y facilitar el acceso a la propiedad de la tierra para quienes la trabajaran, especialmente para los jóvenes agrarios, cuidando el arraigo de los obreros rurales.<br />
	“Poblar el interior, racionalizar las explotaciones agrarias, subdividir la tierra y estabilizar a la población rural…”. Estos fueron los fundamentos de la demanda del Banco Nación en el gobierno peronista que propulsó la expropiación del campo “Elisa”, de los Bemberg.<br />
	A esto sumó una política de control nacional del comercio exterior de la producción de granos –mediante el Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio (IAPI), creado en 1946-, consciente de los riesgos que implicaba dejar ese tráfico estratégico en las manos especulativas de los grandes actores del agro.<br />
Y para reafirmar esta línea, recordemos el Estatuto del Perón Rural (decreto 28.169/44), una de las primeras legislaciones que reconocieron los derechos de un sujeto social hasta entonces olvidado: salario mínimo, condiciones de alimentación, vivienda, horarios de trabajo, indemnizaciones, asistencia médica, descanso dominical, vacaciones pagas para los trabajadores rurales.<br />
Cuando Perón reforma la Constitucional en 1949, establece que el Estado debe “fiscalizar la distribución y la utilización del campo e intervenir con el objeto de desarrollar e incrementar su rendimiento en interés de la comunidad, y procurar a cada labriego o familia labriega la posibilidad de convertirse en propietario de la tierra que cultiva” (artículo 38) –lo que coincide con la visión que hasta el mismo Sarmiento tenía sobre una racional distribución en la tenencia de la tierra: “He aquí el gaucho argentino de ayer, con casa en que vivir, con un pedazo de tierra para hacerla producir alimentos para toda su familia” (véase la ley de tierras que impulsó el sanjuanino antes de su presidencia, plasmada en el llamado “Programa de Chivilcoy”, 1868). Considere el liberalismo estas cuestiones, sin soponcios ni estertores de comunismos y Venezuelas, y recuerde que hasta uno de sus padres pensadores pregonaba por una sensata relación entre tierra, techo y producción de alimentos.<br />
	Hubo entonces en la política agropecuaria peronista un marcado sesgo, una preocupación por el sector social a resguardar (el peón, el chacarero, el pequeño aparcero, la cooperativa) y –en el mismo sentido- una advertencia del riesgo respecto de la gran escala del “cultivo irracional” basado en la “sobreestimación de la tecnología”, plataformas de los “monopolios internacionales que alimentan un tipo absurdo de industrialización y desarrollo de los centros de alta tecnología”, que llevan inexorablemente a la depredación de los ecosistemas.<br />
Teniendo en cuenta estas cuestiones no fue sino un gesto de coherencia que al asumir su tercera presidencia planteara el 1° de mayo de 1974 ante el Congreso de la Nación, que “la lucha por la liberación es en gran medida lucha también por los recursos y la preservación ecológica”, creando en ese mandato la primer Secretaría de Medio Ambiente de América Latina, a quien le otorgó poderes de supervisión sobre otras áreas de gobierno (como producción o minería), y designando al frente de la Secretaría de Agricultura y Ganadería –ya en 1973- a un tipo como Horacio Giberti. Desde allí se suspendieron los juicios de desalojos a los chacareros, y se crearon dos organismos estatales claves para regular la estructura de costos y precios en carnes (la Junta Nacional de Carnes –que resguardó a consumidores y productores de la imposición de los sectores más concentrados de la cadena), y la de cereales y oleaginosas, con la Junta Nacional de Granos, apoyando a pequeños y medianos productores e incentivando las cooperativas. En el año 1974, esa misma Secretaría promovió una ley muy resistida por las patronales agrarias (la 20.538), que gravaba la renta normal de las explotaciones para castigar al latifundio, y una “ley Agraria” dirigida a discutir la distribución y tenencia de la tierra y la conservación del suelo, que contemplaba incluso la posibilidad de expropiar las propiedades con suelos erosionados, y asignarlos a colonos agrarios nacionales (la ley limitaba a los extranjeros la adquisición de tierras). Entonces: resguardo a pequeños y medianos, limitación a la extranjerización de tierras, cuidado de la fertilidad del suelo, soberanía alimentaria.<br />
	No se trata de considerar que en este tema Perón haya sido un líder exento de contradicciones, porque el ámbito de su acción no fue la química pura sino la turbulenta dinámica de la política nacional. Lo que planteamos es la insistencia de muy precisos trazos identitarios del peronismo respecto del tema rural, que no pueden soslayarse sin lesionar también los fundamentos que constituyen su doctrina.</p>
<p>3) La situación actual del sector agropecuario<br />
El último censo agropecuario de 2018 señaló que desde 2002 desaparecieron 82.652 explotaciones agropecuarias (en la década del noventa, quebraron 103 mil), por lo que en los últimos 30 años se liquidaron casi 200 mil chacras mixtas. El cálculo que hizo el dirigente agrario Pedro Peretti (Movimiento Arraigo) indica que aquello significó la pérdida de más de 900 mil puestos de trabajo en el sector rural.<br />
A partir de la década del 90 se produjo una extraordinaria expansión agrícola –particularmente a partir de 1996 con la llegada de la semilla de soja transgénica y su paquete tecnológico, de la mano de la multinacional Monsanto. Esa innovación tecnológica (el experimento de modificar genéticamente un organismo, insertándole genes de otra especie –“la tecnología es un arma de doble filo, el llamado progreso debe tener un límite”, advertía Perón), permitió extender la frontera agrícola mucho más allá de la pampa húmeda, experiencia que nos colocó entre los diez países que más deforestaron en el mundo: arrasamos con 3 millones de hectáreas de bosques nativos para plantar básicamente soja y maíz transgénicos. Quien no establezca una relación directa entre este boom agrario (“marcha suicida” –tal vez diría Perón-) y el cambio climático, con sus consecuencias de enormes sequías e inundaciones, es un ignorante o un malintencionado. Lo mismo puede decirse del pasmoso crecimiento del cáncer en las localidades rurales desde que aterrizó este “cultivo irracional” (sigamos citando al general), ya que dicho paquete tecnológico requiere ingentes litros de agroquímicos. Al respecto pueden consultarse los estudios de Andrés Carrasco sobre los nexos entre aquella enfermedad y la acción del glifosato –el herbicida estrella de Monsanto que mata casi todo menos la soja transgénica- y los estudios epidemiológicos en zonas rurales de Damián Verseñasi (Facultad de Medicina de Rosario) y Medardo Ávila Vázquez (Red de Médicos de Pueblos Fumigados y ex subsecretario de Salud de Córdoba).<br />
 Dicha expansión agrícola destinada en su mayoría a producir forraje para animales de otros países y biocombustibles, aparejó, entre tantas consecuencias, dos muy importantes: por un lado, expulsó a la ganadería del campo, llevándola a insólitas zonas como los humedales litoraleños (que hoy arden por incendios intencionados) o confinándola en insalubres y estrechos corrales llamados feddlots, hacinamiento que demanda el suministro de alimentos industrializados para un ganado que ya no camina ni come pasturas naturales, colosales dosis de antibióticos y un complejo manejo sanitario de sus estiércoles; por otra, una acentuación de nuestro perfil exportador de bienes primarios, concentrando en un puñado de grandes empresas la producción granaria y la propiedad de la tierra (llegamos a un escenario en el cual el 2 % de los grandes sojeros produce la mitad de esa producción), proceso que fue acompañado con una significativa desnacionalización del capital agroindustrial: de las 50 empresas líderes, el 66 % es de capital extranjero, según el Centro Interdisciplinario de Estudios Agrarios –cosa que le aporta una cuota de humor al flamear de banderas argentinas en las manifestaciones del “campo”, desde la 125 a Vicentín.<br />
Una tercera consecuencia: estas formidables extensiones agrarias -a diferencia de la pequeña y mediana producción rural- precisa una bajísima aplicación de mano de obra: una sofisticada máquina manejada por un tractorista y un teléfono celular con GPS pueden ser suficientes para miles de hectáreas, con lo cual el estanciero, el rentista o el inversor del pool de siembra pueden perfectamente residir a cientos de kilómetros del surco, inscribiéndose en la vieja tradición latifundista pampeana, a lo Nicolás Anchorena quien –según escribió Tulio Halperin Dongui al estudiar la formación de la clase terrateniente bonaerense- se jactaba de no haber puesto jamás una bota en ninguna de sus estancias. Este marcado sesgo ausentista del responsable de la producción (reitero: a menudo un grupo de inversores que colocan sus activos financieros en la soja cuando mañana pueden hacerlo en la palma aceitera, en bonos de deuda pública o en multimedios de comunicación), explica su desinterés por el destino del territorio en el que se desarrolla esa práctica: las condiciones laborales o la salud de sus agentes o de la población lindante, su despreocupación por la pérdida de la fertilidad del suelo y los procesos que llevan a la desertificación de la que hablaba Juan Perón hace 50 años –confirmada con estudios recientes (cf. las investigaciones del ingeniero Walter Pengue sobre la alarmante degradación del suelo argentino por acción de esta agricultura tan menesterosa de insumos químicos).<br />
Es que ese campo agroindustrial dejó de producir alimentos, para generar commodities agrícolas que cotizan en las bolsas de cereales –lo cual importa un cambio de perspectiva difícil de exagerar-. Ese campo agroindustrial lesionó de muerte a muchas economías regionales, desterró campesinos, comunidades de pueblos originarios, tamberos, apicultores, horticultores, chacareros, peones rurales. ¿Cómo se cree que se fueron nutriendo los 4416 asentamientos consignados en el Registro Nacional de Barrios Populares, que ocupan hoy los cordones periurbanos de las grandes ciudades?<br />
“Poblar el interior, racionalizar las explotaciones agrarias, subdividir la tierra y estabilizar la población rural…” –se aspiró en aquellos gobiernos peronistas. Todo al revés.<br />
Sumemos a este panorama que esta concentración de tierras y producción agrícola en grandes emporios rurales empoderó a un sector de manera descomunal e hizo al país cada vez más dependiente de la liquidación de sus cosechas, con la paradoja que el Estado Nacional resignó soberanía al dejar en las propias manos de las cuatro o cinco acopiadoras y exportadoras la facultad de decirnos con una simple declaración jurada cuántas toneladas se despachan (y, por ende, tributan por retenciones) por puertos privados. No es de sorprender que la evasión y elusión tributaria del sector se calcule en millones. Como la fuga de capitales.<br />
“Métodos de desarrollo preconizados por esos mismos monopolios, que significan la negación de un uso racional de los recursos naturales” –decía el general Perón.</p>
<p>4) ¿Asociarse al Consejo Agroindustrial Argentino?<br />
	Desde el mes de julio de este año, un puñado de dirigentes agroindustriales -titulares de las casi 50 grandes cámaras empresarias ligadas al sector rural-, se reunió con la vicepresidenta Cristina Fernández, con el presidente de la Cámara de Diputados Sergio Massa, con referentes de la oposición, con el canciller Felipe Solá y los ministros del área, con cuatro gobernadores y con el mismo presidente de la Nación Alberto Fernández. En esta recorrida con rápidas puertas abiertas de despachos oficiales, presentaron un plan de reactivación tras la pandemia, al que bautizaron “Estrategia agroindustrial exportadora inclusiva, sustentable y federal –plan 2020/2030”; prometen aumentar las exportaciones anuales (hasta llegar a 100 mil millones en 2030), generar empleo (cerca de 900 mil) y prescindir de subsidios del Estado. Todo ello “de forma sustentable, cuidando el ambiente con prácticas y procesos que no impacten en el ecosistema”. Así lo declaró José Martins, portavoz del Consejo y titular de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, quien brega por sancionar pronto una Ley de Desarrollo Agroindustrial Exportador: “lograr un consenso para avanzar en medidas que permitan al sector agroindustrial despegar y actuar como reactivador de la economía”.<br />
	Los empresarios salieron satisfechos: “Necesitamos que produzcan ya” –les dijo el presidente tras felicitarlos en la reunión- ya que “en toda la agroindustria hay una gran posibilidad de exportaciones”. Les prometió en las próximas horas designar un equipo que redacte un proyecto de ley según la propuesta del Consejo y enviarlo para su tratamiento y aprobación al Congreso Nacional.<br />
El titular del bloque de diputados de la oposición, Mario Negri, coincidió: “Al campo hay que ayudarlo con medidas que le permitan seguir desarrollándose. Apoyaremos la propuesta del Consejo Agroindustrial en el Congreso Nacional. El desarrollo del campo es vital para un país que necesita exportar más”.<br />
La noticia fue festejada por casi todos los medios: una “nueva” entidad rural irrumpe en la escena política ofreciendo millones en divisas y empleos, sin pedir subsidios estatales y cuidando el ambiente. “Necesitamos que produzcan ya” –claro. Pero ¿quiénes son?, ¿qué “campo” representan?, ¿en qué consisten sus prácticas agrarias? En fin, ¿se trata realmente de una novedad en la producción rural nacional?<br />
Cuando vemos las cámaras empresariales que componen el flamante Consejo Agroindustrial Argentino, las preguntas se van aclarando. Aquí reconocemos a los grandes productores de soja (ACSOJA) y maíz (MAIZAR), los puertos privados (CPPC), la “nueva” Mesa de Enlace sin la Sociedad Rural (CONINAGRO, Federación Agraria y Confederaciones Rurales Argentinas, los mismos que hace poco se juntaron para festejar los diez años de la caída de la 125), los fabricantes de maquinaria agrícola (CAFMA), los industriales de agroquímicos y fertilizantes (nucleados en CIAFA y CASAFE –que declara en su página que “no se conoce un herbicida más seguro e inocuo que el glifosato”), los productores de feedlot (CAF) y de pollos industriales (agrupados en CAPIA y CEPA), las entidades que representan el monocultivo forestal e impulsan una ambientalmente cuestionada ley de Bosques Implantados (reunidos en AFOA), los exportadores de cereales (CEC) y carnes (ABC), los acopiadores y la industria molinera (FAIM), las bolsas cerealeras de Buenos Aires, Bahía Blanca, Córdoba, Entre Ríos y Córdoba, y las de Comercio de Chaco, Rosario y Santa Fe, las corporaciones de nutrición animal (CAENA), las semilleras con directivos de las multinacionales Monsanto y Syngenta (nucleados en ASA), la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA) –una de las impulsoras de la ley de semillas Bayer-Monsanto-, el poderoso polo aceitero nucleado en CIARA, los mercados que negocian contratos a futuro de commodities del agro (ROFEX y MATba).<br />
Como se ve, no son actores nuevos ni flamantes emprendedores. En tiempos de crisis, se juntan para cantar la misma canción: divisas por sus saldos exportables, volumen de cosechas, miles de hectáreas cultivadas, kilos de carne producida industrialmente, innovación biotecnológica. Algún experto en comunicación les sugirió cambiar su nombre corporativo e incorporar las palabras “federal” y “sustentable” a su propuesta, pero piden lo de siempre: venias para robustecer su posición en el mercado a expensas de medianos y chicos, protección fiscal por diez años, deducir ganancias si aplican más fertilizantes y su gran sueño: “nos encantaría que fuesen a cero las retenciones, pero no podemos pedirlo en un país que está al borde de colapso…el objetivo es trabajar en conjunto para que desaparezcan” –confesó Martins.<br />
En fin, no representan al “campo”, sino al conocido complejo agroexportador primario y concentrado que describimos en el punto anterior, en cuyas prácticas debe buscarse la otra cara del volumen, las divisas y los miles de hectáreas cultivadas: su responsabilidad por el desastre ambiental y sanitario que sufrió nuestro territorio, las injusticias sociales derivadas, los desequilibrios demográficos, el aumento del precio de los alimentos en nuestras mesas.<br />
Lamentablemente muchas de estas tragedias ocurrieron durante dos administraciones justicialistas. Es hora de releer aquel mensaje de Perón y examinar críticamente las políticas agrarias de los últimos años. Entonces, preguntarnos: ¿debe un gobierno peronista considerarlos aliados? ¿No volvimos para ser mejores?</p>
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		<title>“LOS MAPAS DE LA POBREZA COINCIDEN CON LOS MAPAS DE LA CONTAMINACIÓN AMBIENTAL”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[gcichello]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Aug 2020 15:44:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunidad]]></category>
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					<description><![CDATA[DIÁLOGO CON ENRIQUE VIALE, ABOGADO AMBIENTALISTA AMBIENTALISMO POPULAR-MEGAFACTORÍAS DE CERDOS-PANDEMIA Cuando se desarrollaba la Cuarta Cumbre sobre el Cambio Climático en el entonces Centro Municipal de Exposiciones, al lado de &#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>DIÁLOGO CON ENRIQUE VIALE, ABOGADO AMBIENTALISTA</p>
<p>AMBIENTALISMO POPULAR-MEGAFACTORÍAS DE CERDOS-PANDEMIA</p>
<p>Cuando se desarrollaba la Cuarta Cumbre sobre el Cambio Climático en el entonces Centro Municipal de Exposiciones, al lado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, alguien le dijo a un estudiante de abogacía que miraba en los pasillos: “¿Querés entrar?”. Y entró. Era el año 1998 y el estudiante era Enrique “Quique” Viale. “Siempre supe que el derecho no lo iba a ejercer de manera normal, sino relacionándolo con lo social. En ese momento le encontré una vuelta de tuerca: lo socio-ambiental. Ahí me empecé a interesar&#8230;”. Unos años después de esa entrada, Viale fundaba la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas (2004), asesoraba a la Comisión de Ambiente y Desarrollo Sustentable del Senado de la Nación, litigaba en numerosas causas por daño y recomposición ambiental contra la Barrick (como abogado de la Asamblea del pueblo de Jáchal, San Juan, por los derrames de cianuro en la mina Veladero), contra Monsanto, Chevron, el grupo inmobiliario IRSA, o participaba en la histórica causa que tramita ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación por el saneamiento de la cuenca Matanza-Riachuelo.<br />
	“Cuando egresé en el año 2000 hice un postgrado llamado Régimen Jurídico de los Recursos Naturales y empecé a contactarme con asambleas de distintas partes del país que venían luchando contra la megaminería, etc. Me especialicé a la fuerza”.<br />
	Atravesamos un año absolutamente excepcional para los debates socio-ambientales; no sólo por la irrupción de la pandemia del COVID-19 que al interrogar sus causas es imposible no hacer foco en la depredación de la naturaleza, sino por la multitudinaria movilización en defensa del agua a principios de año en Mendoza, por el intenso debate sobre la posible instalación de mega-factorías de cerdos debido a la peste que diezmó la población porcina de China, y –por estas horas, con el humo en Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe- con el debate de una ley de humedales que ponga límite a los demenciales incendios promovidos por productores rurales.<br />
	Por eso nos resultó propicia la ocasión para sostener una conversación con Enrique Viale.<br />
-Tal vez no es tan conocido un pronunciamiento muy lúcido de Perón del año 1972 sobre la cuestión ambiental. Más allá de aquel mensaje, ¿cómo pensás la relación que existe entre la cuestión ambiental y los partidos que a grandes rasgos podríamos inscribir en la tradición del peronismo, los movimientos nacionales y populares, los partidos progresistas, etc.?<br />
“El pronunciamiento de Perón de 1972 ante la Cumbre de la Tierra, en Estocolmo, es un documento que no sólo mantiene actualidad en 2020, sino que es de vanguardia. Lamento que no sea tan conocido, incluso dentro del peronismo; pareciera que en el peronismo no pudiera haber una corriente que pudiera ver este tema con otros ojos. El documento es de una potencia extraordinaria, de una visión de estadista única, que anticipaba cada uno de los conflictos y nos señalaba además cómo superarlos. Salvo Pino Solanas y algún otro, la verdad que dentro del peronismo se han hecho y se hacen bastante los tontos con ese documento. Hay gente joven que le está hoy dando una vuelta de tuerca, como Leonardo Groso (presidente de la comisión de Ambiente en la Cámara de Diputados de la Nación) etc., pero la mayoría mira para otro lado. Ese documento es complementado con la encíclica Laudato si, del papa Francisco, del año 2015: uno de los documentos más extraordinarios del siglo XXI, con una fuerte inspiración en esa carta de Perón. Es muy interesante. Le cuesta a los progresismos darse cuenta de esto porque tienen esa vieja creencia -superada hace 30 años (incluso el documento de Perón la supera)-, de que primero tenemos que atender lo social y después veremos lo ambiental, como si no tuvieran las mismas causas, como si las causas de la degradación ambiental no fueran las causas de la degradación social, como si los mapas de la pobreza no coincidieran con los mapas de la contaminación, como si no conocieran la historia de América Latina y su rol de exportadora de naturaleza, una historia de saqueo y contaminación. Eso es lo que realmente me preocupa y me alarma”.</p>
<p>-Asistimos a un debate interesante en la Argentina y en el mundo que conjuga la justicia social, los derechos a una distribución de la riqueza, con la protección del ambiente, ¿podemos definir que estamos ante el nacimiento de un ambientalismo popular? Y, en su caso, ¿en qué consiste para vos?<br />
“Creo que el ambientalismo popular nació hace mucho tiempo; estaba concentrado o resultó difícil popularizarlo, pero fue la experiencia de las asambleas ciudadanas en muchos países, de los campesinos y las comunidades indígenas que vienen luchando y defendiendo su territorio. Esto tiene una larga historia no sólo en nuestro país, sino en toda América Latina. No es casual que América Latina sea la región donde más defensores ambientales o defensores de la naturaleza han sido asesinados. Muere asesinado uno cada dos días. Una locura. Este ambientalismo popular existe. Muchas veces es ninguneado por la prensa hegemónica, pero también por los sectores progresistas que lo relativizan. En el último tiempo esto ha empezado a cambiar y ya no es tan fácil ridiculizar ni invisibilizar a estos sectores”.</p>
<p>-Por estos días, adquirió cierta relevancia pública un acuerdo con China para la instalación de granjas industriales de cerdos –debido a la proliferación en aquel país de la peste porcina africana que diezmó su población porcina. Tu visión de esta perspectiva.</p>
<p>“Lo que trascendió del acuerdo con China para la instalación de mega-factorías de cerdos en nuestro país, realmente nos alarma, nos asusta y por eso iniciamos una campaña para ponerle luz pública y promover un debate nacional en ese sentido. Ni siquiera es que China les va a comprar a nuestros productores más carne y así aumentar nuestras exportaciones, sino que China quiere instalar, como enclaves de exportación, estas mega-factorías de carne porcina. Lo que implica varias capas de alarma. La primera es que estamos en el medio, sufriendo la peor parte de una pandemia, de un virus zoonótico, de un virus que saltó de los animales a los humanos por este tipo de producciones. ¿En este contexto nosotros vamos a instalar aquí esas fábricas de pandemias? Mega-granjas con miles y miles de animales hacinados, ¿nos parece razonable o por lo menos merecería un debate público? Otra capa es seguir con la misma historia: primarizar nuestra economía como la única forma de desarrollo. No hay creatividad en buscar otras formas o posibilidades de superar nuestros índices de pobreza que se ven acentuados, obviamente, por la pandemia, en todo el mundo y en la Argentina también. Esto preocupa porque parece que deberíamos acentuar las cosas que nos trajeron hasta acá. Para salir de la pobreza que aparejó el modelo primario del agronegocio, megaminería y fracking, la solución sería más agronegocio más megaminería y más fracking. Es para pensarlo”.</p>
<p>-La pandemia del Covid-19 representa una oportunidad para repensar las cuestiones ambientales, ya que se escuchan voces que ligan esta enfermedad a la devastación del planeta. Más allá de la ansiosa y entendible espera de una vacuna que ponga fin a la pandemia, ¿en dónde para vos es conveniente poner el foco para profundizar en la reflexión de sus causas o de las causas de futuras pandemias?</p>
<p>“Cuando empezó esto, en las primeras semanas empezamos a reflexionar con Maristella Svampa (con quien estamos por sacar juntos un libro en septiembre). La pandemia nos hace pensar nuestra propia existencia y teniendo en cuenta que el virus reconoce claros orígenes en la degradación socio-ambiental, esto nos debería además permitir reflexionar sobre nuestros medios de vida, sobre nuestros modos de producción y sobre nuestro modo de relacionarnos con la naturaleza. Propusimos entonces juntar justicia social con justicia ecológica y plantear un gran Pacto Eco-social y Económico para la post-pandemia, acordado por toda la sociedad y el Estado, consistente en cinco puntos. No es para nada un pacto verde, ecológico, solamente, sino que lo primero que plantea es un Ingreso Ciudadano Universal para que toda persona por el sólo hecho de existir pueda tener una mínima renta para garantizar sus condiciones dignas de vida. También propusimos una auditoría y suspensión de la deuda externa, repensar el modelo tributario argentino que es absolutamente injusto y promover –es el momento- un impuesto a las grandes fortunas. También un sistema nacional de cuidados para cuidar a los sectores más vulnerables de la sociedad, tan importante en estos momentos y proporcionalmente tan injusto al recaer sobre las mujeres. Y el quinto punto –el más ecológico, si se quiere- es una transformación socio-ecológica radical. Nosotros creemos que puede contribuir a la recuperación económica transformar nuestros sistemas de vida, nuestras formas de habitar el país –un país absolutamente urbano con el 92 % de la población que vive en ciudades (el promedio mundial es del 54 %), lo cual es absolutamente inviable. Hay que generar condiciones para la vuelta a las pequeñas y medianas localidades, generando cordones agroecológicos en las ciudades que den trabajo, arraigo y una mejor educación y salud. Tenemos que garantizar que la gente no tenga que venir a hacinarse en las grandes ciudades, justamente donde estamos viviendo las peores consecuencias de la pandemia, como el área metropolitana de Buenos Aires. Es el momento de esto y de una transformación del sistema energético que puede generar miles de puestos de trabajo. Repensar nuestros modelos productivos es clave.</p>
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		<title>El Instrumento Parásito</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jaka Turrillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Jul 2020 13:52:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunidad]]></category>
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					<description><![CDATA[Ya ha acontecido un octavo del gobierno de Alberto Fernández, la mitad del cual está siendo transitado bajo la pandemia del Covid-19. En medio de esta complejísima situación le tocó &#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="wp-image-105844 alignnone" src="https://artepolitica.com/wp-content/uploads/2020/07/parasitos-5.jpg" alt="" width="759" height="427" /></p>
<p><span style="font-weight: 400">Ya ha acontecido un octavo del gobierno de Alberto Fernández, la mitad del cual está siendo transitado bajo la pandemia del Covid-19. En medio de esta complejísima situación le tocó empezar a dar a conocer su impronta. Marcada por buenas intenciones pero poca acción. Donde tiende a querer conformar a todos, cosa que suele dejar a todos disconformes. El hacer siempre implica alterar algún interés</span><span style="font-weight: 400">. Pero como se autopercibe con poco margen para operar cree necesario pactar con sectores irreconciliables.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Obviamente Fernández fue seleccionado por <em>rosquero</em>, dialoguista y conciliador. Pero no es necesariamente moderado como cuestionan. Sino que empieza con una impronta que se va desinflando de a poco. Es un presidente que comunica muy bien pero va detrás de la agenda que le imponen otros. De CFK que solo hablaba en cadena nacional y Macri que lo hacía con sus </span><i><span style="font-weight: 400">chupamedias</span></i><span style="font-weight: 400">, pasamos a un Alberto que habla con todos todo el tiempo. Eso en principio es positivo porque implica un cambio de lógica pero termina generando mucho desgaste y deja mucho margen para el equivocó y la tergiversación.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Es cierto que tuvieron que comenzar a gobernar en la emergencia. Se hizo bastante a pesar de contar con las arcas vacías </span><span style="font-weight: 400">. Pero cuando empezaba a despegar se impuso la pandemia que no dejó ningún rincón de la tierra sin afectar. A la calamitosa situación dejada por Macri se le sumó el Covid-19 que prolongó y expandió la política </span><i><span style="font-weight: 400">del parche</span></i><span style="font-weight: 400">. Donde no hay caminos buenos ya que hagan lo que hagan las consecuencias psico-socio-económicas serán dramáticas. Donde el desastre es mundial y la improvisación inevitable ante un virus muy contagioso y desconocido. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Esto se transforma en un terreno muy fértil para una oposición rancia y deshinibida encabezada por el ex-presidente que no tiene ningún tipo de escrúpulos. Una derecha extrema irresponsable especialista en cubrir sus objetivos con excelente comunicación, muchos recursos y con una audacia admirable.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Es así como en medio de tantas intenciones empantanadas se movió una ficha en contra del adversario político. Se expusó lo iniciado en la Causa D’Alessio: toda una red de espionaje ilegal con vínculos directos con Macri. Nada nuevo en el horizonte. Si cuando gobernaba la ciudad, ni bien pudo, construyó un precario aparato paralelo de inteligencia, cómo no va a hacer pleno uso de todos los <em>fierros</em> de inteligencia disponibles en la Nación. Pareciera que forma parte del morbo del poder.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Habiendo tanta desidia en el accionar de Macri, ¿por qué será que siempre se avanza con causas de este tipo? Aunque con el espionaje ilegal haya corrupción es más difícil de percibir para el pueblo que un ex funcionario K tirando bolsos con millones en un convento. Aunque lo de Macri fue un plan sistemático no deja ser una práctica que de alguna manera todos los oficialismos aprovecharon y forma parte de una riña política que solo le importa a los involucrados. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Pero si para algo sirve es para tomar real dimensión de la calaña de este personaje. Su modo de hacer política y negocios está basado en toda clase de prácticas mafiosas bajo el soporte de la mentira y el ocultamiento propagados por la </span><i><span style="font-weight: 400">pope </span></i><span style="font-weight: 400">de la prensa comercial que ya se encuentra demasiado involucrada. Empresarios periodísticos que están tan enamorados de sí mismo que se creen por encima de la igualdad ante la ley. Todo enmarcado en un show de victimización patética.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Macri y su </span><i><span style="font-weight: 400">trup </span></i><span style="font-weight: 400">obtienen tal cobertura porque los dueños de los medios forman parte de la élite económica nacional a la que el </span><i><span style="font-weight: 400">experimento macrista</span></i><span style="font-weight: 400"> se propuso representar para obtener la plataforma estatal desde donde magnificar sus propios negociados. Todo a cambio de condicionar al país a los interés de EEUU y sus tentáculos financieros. El líder del PRO fue el instrumento local que supieron conseguir en este momento histórico dentro del tablero mundial. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Al arribar a la presidencia utilizó todos los resortes disponibles <em>a piaccere</em> creando la legalidad necesaria o forzándola hasta romperla. Pero su dificultad reside en que detrás de su característico discurso básico, cínico y superficial se encuentra una brutalidad insaciable que lo empuja hacia lo grotesco: El intento de autoperdonarse la deuda por la concesión del Correo Argentino que vació y quebró. El blanqueo de plata sucia de su familia por decreto. El pasamanos de empresas suyas en el negocio de la energía eólica. La venta de su empresa Autopistas del Sol una vez que su gobierno le pagó una supuesta deuda y aumentó los peajes de forma descomunal. Macri en persona extorsionó a los dos dueños de C5N para que se alineen a su gobierno o se quedarían con sus empresas. Ambos terminaron presos por una causa ficticia. El pacto con el empresario energético Marcelo Mindlin para que sea su testaferro simulando una nueva venta de IECSA a cambio del aumento exponencial de los precios de la energía. El </span><i><span style="font-weight: 400">tarifazo </span></i><span style="font-weight: 400">resultó ser solo el aumento del margen de ganancias de sus socios, amigos y testaferros dueños del negocio de la energía en el AMBA.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Hizo lo mismo con su línea aérea MacAir vendiéndola de forma ficticia a Avianca a un precio inflado porque ya tenían garantizadas la concesión de las mejores rutas. Terminó quebrándola al final de su mandato dejando a todos sus empleados en la calle. Es siempre el mismo <em>modus operandi</em>. Concesiones amañadas, obras incumplidas, sobreprecios, endeudamiento temerario, evasión impositiva, vaciamiento y fuga de capitales a través de operaciones financieras truchas con ramificaciones en cuentas <em>offshore</em> controladas por empresas fantasmas. Y si se puede que todo el costo lo asuma el Estado (el conjunto de toda la sociedad).</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">El Caso Vicentin es un eslabón más de esta misma cadena. Durante el gobierno de Macri la agroexportadora contrajo deuda por 1.350 millones de dólares. A su vez le fue muy bien en estos años. Con una facturación anual promedio de 4.000 millones de dólares. Solo entre julio y septiembre del 2019 ingresaron a sus arcas 800 millones de dólares más otros 122 millones por la venta de sus acciones de Renova a Glencore a principios de diciembre.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">El Banco Nación, trasgrediendo las normas internas y del Banco Central, se transformó  en el mayor acreedor de Vicentín con 150 millones de dólares otorgados durante el gobierno de Cambiemos a riesgo de desfinanciar al propio banco. Luego de las PASO donde Macri fue derrotado de forma contundente la empresa dejó de pagar sus obligaciones. El presidente del Banco Nación, a pesar de la negativa de su junta directiva, insistió en retomar el financiamiento. Lo más grosero fue que luego de la confirmación del triunfo del Frente de Todos en primera vuelta, con el país ya quebrado, le otorgó a Vicentín 26 créditos en un mes por un total de 86 millones de dólares. ¿Tendrá algo que ver que el CEO de Vicentín haya sido el mayor aportante a la campaña de Juntos por el Cambio con casi 20 millones de pesos?</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">En combinación publica-privada luego de la derrota en las PASO comenzó el proceso de aceleración del fraude para finalmente hacer desaparecer todo el dinero través de redes <em>offshores</em> en el exterior y declararse en “estrés financiero” dejando a dos mil acreedores colgados. Los <i>sinvergüenza </i></span><span style="font-weight: 400">de Vicentín empezaron a registrar sus bienes como donaciones para que no se los puedan rematar y su</span><span style="font-weight: 400"> CEO fue a pedirle al nuevo presidente que el Estado los salve para que ellos puedan continuar disfrutando de su fortuna. </span><span style="font-weight: 400">Pareciera ser que Vicentín era privilegiada por el gobierno anterior porque, si llegaba a reelegir, la agroexportadora iba a ser el instrumento mediante el cual Macri iba a intentar que su propio grupo económico controle el principal negocio de exportación del país. Un negociado más.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Cuando tuvo la chance de ser presidente hizo exactamente lo mismo. Primero construyó todo el marco regulatorio para tomar deuda compulsivamente para financiar la fuga. Cuando se quedó sin más crédito fue al prestamista de última instancia, el FMI, que le dió el 60% de todo su capital por orden directa de EEUU. A pesar de fugar el primer desembolso completo en menos de tres meses el FMI le siguió dándo dinero hasta que Macri anunció su imposibilidad de pagar. Allí perdió las elecciones y le entregado el país, llave en mano, a Alberto Fernández. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Si uno indaga en sus orígenes ve clara su procedencia. Del lado materno una familia terrateniente parte de la clase parasitaria que vive sin trabajar, dueña de las extensas tierras de la zona núcleo. Del lado paterno </span><i><span style="font-weight: 400">no hay pruebas pero tampoco dudas</span></i><span style="font-weight: 400"> del nexo con la <em>Ndrangheta</em> calabresa, la mafia más diversificada y globalizada del mundo. En Macri se conjuga un experimento oligarca ejecutado mediante mecanismos mafiosos. Clasista en lo económico-social y criminal en lo político-institucional.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Es un instrumento parásito que va aspirando todo lo que está a su paso dejando tierra arrasada sin importarle nada ni nadie. Pero pareciera que la táctica elegida por Alberto para neutralizar a semejante instrumento es no profundizar en las responsabilidades para tratar de atraer a los factores de poder con el objetivo de dejar a Macri solo con un puñado de personajes marginales de la política y los medios. Puede ser la táctica correcta pero ya se lo subestimo bastante en el pasado y el resto es historia. Siempre hubo miles de internas dentro del PRO pero jamás hubo fisuras. Pensar que pueden arrebatarle el liderazgo del <em>macrismo</em> a Macri es lisérgico. Es todo lo horroroso que fue descripto pero al mismo tiempo un audaz político electoralista y un gran lobbista de negocios que consiguió 150 mil millones de dólares para unos pocos que vamos a terminar pagando todos. Y si vuelve no será tan terrible como fue sino que será muchísimo peor.</span></p>
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		<title>La sumisión como ideal democrático de la derecha</title>
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		<dc:creator><![CDATA[gcichello]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Jul 2020 16:45:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunidad]]></category>
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					<description><![CDATA[“Los ojos del patrón tienen dos ángeles desvelados de miedo…”. Jaime Dávalos, Temor del sábado I) La obra que se representa dramáticamente por estas horas con un elenco limitado de &#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>“Los ojos del patrón tienen dos ángeles<br />
desvelados de miedo…”.<br />
Jaime Dávalos, Temor del sábado</p>
<p>I) La obra que se representa dramáticamente por estas horas con un elenco limitado de actores y dos o tres locaciones (un set de televisión, las redes sociales, la manifestación cacerolera), consta de una serie de actos que muestra una trama repetida, más allá de variaciones en la puesta en escena. Veamos algunas de ellas:<br />
Primer acto: Ocurre el homicidio del ex funcionario kirchnerista Fabián Gutiérrez en ocasión de lo que parece ser un robo o su tentativa.<br />
Segundo acto: Antes siquiera del arribo del patrullero con el forense a la escena del crimen, la alianza de la oposición arrecia las redes sociales y lanza un comunicado alertando que se trata de un crimen político de la mafia kirchnerista y acusa, de modo general, al gobierno nacional y a la vicepresidenta, en particular.<br />
Tercer acto: El presidente de la Nación califica esta rápida imputación como miserable y canalla.<br />
Cuarto y último acto: Los dirigentes opositores se sienten dolorosamente agraviados por esta ofensa del presidente y lo acusan de abuso de poder.<br />
“Si te vas a poner así cada vez que te acuso de mandar a matar a alguien, no vamos a poder conversar bien…”. (Inmejorable resumen de  Marcelo Leiras en un tweet).<br />
	Una leve variación de esta comedia dramática:<br />
Primer acto: Se descubre por estos días una serie de operaciones de espionaje ilegal de la Agencia Federal de Investigaciones bajo la administración Macri. Una de esas maniobras irregulares tuvo como blanco al Sindicato de Camioneros, a Hugo y a Pablo Moyano. Las revelaciones indican que se pretendía su encarcelamiento a como dé lugar –no otro era el cometido de los espías-; para ello, presionaron jueces y testigos, escucharon ilegalmente las comunicaciones de los sindicalistas, llegaron incluso a allanar la sede gremial con infructuosos resultados.<br />
Segundo acto: Interrogado por la prensa acerca de lo que se acaba de conocer, Pablo Moyano manifestó su deseo que el juez actúe con la celeridad que la gravedad del caso impone.<br />
Tercer acto: El agente periodístico Luis Majul, protagonista activo en la maniobra según se descubre hoy, cita o tergiversa (la diferencia en esta obra carece de importancia) las declaraciones de Pablo Moyano. En primer plano, Majul mira a la cámara, realiza una serie de muecas como dando a entender que está todo dicho, y concluye: “Ya empezaron los aprietes de los Moyano”.<br />
	No quiero aburrir con ejemplos de otras puestas, pero hay una que merece agregarse. La protagonizó una periodista de noticiero en un reportaje al presidente sobre la estatización de la empresa en quiebra Vicentín. No preguntó sino que calificó esa acción de gobierno como “preocupante en el clima de negocios”, “polémica y cuestionable intervención de una empresa”, “comprometedora del derecho a la propiedad privada garantizado por la Constitución”. Cuando el mandatario replicó señalando los excesos de adjetivación y mostrándole su poca argumentación legal, la reportera declaró al día siguiente haber sido “humillada y víctima de una violencia totalmente feroz” ejercida por el presidente.<br />
	Si tales respuestas fueron ejercicios de abuso, apriete o humillación violenta y feroz, ¿qué tipo de contestaciones hubiesen satisfecho las reglas del juego democrático para esta gente?, ¿qué formas hubiesen sido las deseables, según los ofendidos?</p>
<p>II) El clima político que pretende instalar la oposición acérrima (dejemos para otra ocasión discernir los distintos estilos de sus dirigentes, si existe un ala blanda y una dura o si, en verdad, son momentos discursivos empleados según la oportunidad), el clima –decía- es de dramática alarma: asistimos al riesgo inminente de un quiebre del sistema democrático. Un periodista dice: “¡¡Están incendiando campos, están matando gente!!”. Una ola de expropiaciones y atropellos inaugurada por un giro chavista del presidente que en realidad no es el presidente, sino mero simulacro, da cuenta del momento de excepción trágica que vivimos. ¿Dónde ocurre esto?, ¿quiénes mueren?, ¿a manos de quién? La obra se exime de precisiones; lo que está claro es que no se aguanta más. Antes un intelectual ya había llamado a la rebelión, mientras otros ahora van rompiendo –es que todos estamos hartos e indignados- un camión de exteriores de un canal de televisión apostado en una manifestación convocada contra el atropello a la libertades, incluso la de prensa –cosa que supieron en carne propia los trabajadores del susodicho camión de exteriores.<br />
	Puede interpretarse que esa irritabilidad imbécil es pura apariencia y que la imputación de despotismo al gobierno del Frente de Todos es una absurda y violenta farsa urdida por actores que no creen seriamente en esa calificación. Sin embargo me inclino a pensar que hay un núcleo verdadero en tales reacciones, originado en pavores auténticos.</p>
<p>III)  Las expresiones de la derecha política han concebido un marco en el cual suponen que deben desarrollarse adecuadamente las relaciones entre los distintos sectores del país. Más allá de sus invocaciones liberales, ese marco establece firmes relaciones de dominación. Mientras dicha dominación regula ajustadamente los vínculos de los actores sociales, reinan en el país la Democracia, la República, las Instituciones y otras opulentas abstracciones que segregan sus sesos. Ahora bien, cuando una expresión política que representa los intereses de los actores sociales dominados adquiere relevancia pública y despliega sus demandas o procura su satisfacción, todo ese reino entra en peligro, se aprieta a las apuradas el botón antipánico y se escuchan todas las alarmas de inminencias despóticas.<br />
Me explico con un par de ejemplos. El senador y patrón azucarero Robustiano Patrón Costas dijo a mitad del siglo pasado que lo que “nunca le iba a perdonar a Perón es que durante su gobierno el negrito que venía a pelear por su salario se atrevía a mirarnos a los ojos. ¡Ya no pedía, discutía!”. ¿Qué es lo intolerable, lo imperdonable? Que aquel sujeto del que se espera sumisión, de pronto alce la vista y sus demandas. Porque ese orden social fue alterado, el gobierno peronista no forma parte de la democracia, Perón fue un tirano, etc. No creo que finjan, lo han creído, lo creen, les genera auténtico odio y temen sinceramente que aquel espectro cobre vida en la política argentina, como cuando Alberto Fernández osó levantar el dedo en un debate o Cristina Fernández alzaba su tono de voz.<br />
	Doy otro ejemplo. Al comienzo de esta cuarentena se produjo un anodino acto bestial: un morocho portero de un edificio le indicó a un rubio sujeto recién llegado al país que debía guardar la cuarentena, que no debía salir. La rubia furia desencadenada molió a trompadas al morocho. ¿Lo intolerable? Claramente, que un negro se corra del esperado lugar de sumisión que el orden social le asigna e intente regular la libertad del rubio. Eso indigna, es ofensivo, genera temor.<br />
	La derecha postula esa concepción de dominación y sumisión tanto cuando trata con los actores nacionales, como cuando lo hace con potencias extranjeras. Todos recordamos la resbalosa situación de Mauricio Macri al conmemorar un aniversario de la independencia ante el rey de España. No pudo evocar valentía o arrojo de nuestros próceres; imaginó angustia: “Qué angustia, querido rey…” –balbuceó su subordinación genuflexa y tal vez por esa frase debería recordarse su presidencia. Similar obediencia mostró su ministro de hacienda, De Prat Gay, ante el Foro de la Nueva Economía en los salones del Hotel Ritz de Madrid: “Quiero pedir disculpas por los últimos años. Sé de los abusos que han sufrido los capitales españoles y les agradezco la paciencia”. Indulgencia plena, suplicó.<br />
	Este es el marco que entienden debe regular el orden democrático en las relaciones exteriores e interiores del país: ante el poder del capital, sumisión. Todo posicionamiento distinto –sea una expropiación, el anuncio de un impuesto a la riqueza, la fortaleza gremial, la línea editorial crítica de un canal de TV., etc.-, es sentido sinceramente como peligroso y disruptivo. Como aquellos hombres degradados al machismo que aborrecen y temen la vitalidad femenina, es lógico que la derecha argentina experimente ese auténtico sentimiento de odio brotado del pánico, cuando aquello que suponían destinado al sometimiento, cobra dinamismo, decisión autónoma, fuerza.<br />
	Tal vez sea de utilidad tener en cuenta estas cuestiones cuando se busca diálogo y consenso con ellos.<br />
                                            ***</p>
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		<title>MIGUEL GALVÁN, RAMONA MEDINA, GEORGE FLOYD. TIERRA, AGUA, AIRE</title>
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		<dc:creator><![CDATA[gcichello]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 08 Jun 2020 16:01:09 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Tierra Miguel Galván era un campesino indígena de la etnia Lule-Vilela; tenía 40 años y trabajaba con su hermano Rafael en las tierras donde siempre vivieron sus antepasados, el paraje &#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><strong>Tierra</strong></p></blockquote>
<p>Miguel Galván era un campesino indígena de la etnia Lule-Vilela; tenía 40 años y trabajaba con su hermano Rafael en las tierras donde siempre vivieron sus antepasados, el paraje Simbol, en la provincia de Santiago del Estero, en el límite de Salta y Chaco. Una empresa agropecuaria con el curioso nombre de “La Paz, sociedad anónima”, decidió alambrar ese territorio y los denunció por usurpadores. Entonces comenzó el asedio. Fueron tiempos de hostigamiento, de exigencias de desalojo, de amenazas de muerte. Fueron tiempos de alertas del MOCASE –el Movimiento Campesino de Santiago del Estero, Vía Campesina, que integraban los Galván-, mientras la policía de Taco Pozo o de Monte Quemado, el gobierno provincial, los tribunales, permanecían en una indiferencia muy parecida a la complicidad. Una tarde los miembros de un Comité de Crisis del gobierno santiagueño llegaron a la comunidad de El Simbol; luego redactaron un informe: «Un párrafo aparte merece la situación de gravedad que significa el conflicto latente, relatado por pobladores, poniendo en riesgo constante sus bienes y la vida de las familias». Tan aparte habrá quedado ese párrafo que las palabras “gravedad”, “conflicto latente” y “riesgo de vida” -vaciadas de su valor premonitorio-, no tuvieron otro destino que su guarda cuidadosa en un cajón de una oficina pública. “Los compañeros defendían el territorio” –dijo Deolinda Carrizo, del MOCASE, al relatar el crimen que presentimos-, “se la hacían difícil al empresario y a sus matones, entonces Riso se llegó a la siesta, lo encontró solo al Miguel cuando daba agua a los animales y lo acuchilló”. La muerte de Galván no fue la primera ni la última; es apenas una hebra más de una inmensa trama que agónicamente tejen aquellos que mueren con una sencilla palabra en la boca: tierra.</p>
<blockquote><p>Agua.</p></blockquote>
<p>Ramona Medina trajinaba sus 42 años por los estrechos pasillos de una villa conocida por un número -el 31-, por un nombre honroso –Carlos Mujica- y por ser el ávido desvelo del negocio inmobiliario de la ciudad de Buenos Aires. Referente de la organización barrial La Poderosa, coordinaba el área de Salud de la Casa de las Mujeres y Disidencias de la villa, y sostuvo por años un conflicto con el gobierno de la opulenta Capital Federal, reclamando la incumplida promesa de relocalizar su vivienda. Cuando arreció la pandemia, esa infortunada casa 79 de la manzana 35, habitada por ocho personas -cinco de ellas con riesgo de salud (la propia Ramona era insulinodependiente)-, no tenía suministro de agua. Todos recordamos sus ojos de implorante vehemencia en un video, abriendo una canilla seca: “Ocho días sin agua y nos piden que nos lavemos las manos… Nos piden que no salgamos a la calle, pero ¿¡cómo pretenden que no salgamos si tenemos que ir todos los días a comprar agua o a esperar que un compañero la traiga…!? Ya no sé de qué forma pedirles… No se puede vivir más en estas condiciones. Hay un virus que nos está consumiendo…!”. No olvidamos a Ramona mirando a la cámara cuando su voz ya era un quebranto, hablándole a Diego Santilli, el vicejefe de gobierno que declaró solucionado el tema: “Lo invito a ese señor a que venga a mi casa y se quede un día para ver el terror, el miedo a contagiarse, la desesperación de no tener agua”. Advertir esto y morir sucedieron en un pestañeo apenas. “Nos cansamos de gritar durante dos meses, todo eso que no quisieron escuchar” –escribió entonces La Poderosa: “¡Ramona no se murió! A Ramona la mataron los dueños del silencio, los cómplices de la indiferencia, los mudos de la justicia…”. Una fotografía suya ha sido muy difundida: una familia en torno de una mesa, el piberío, la pobreza…, ella en primer plano, bien parada, nos interpela con su mirada. Sólo eso. Es posible suponer que en su sueño postrero, llegando a los instantes finales de su luchada existencia, Ramona haya continuado clamando por algo tan simple: agua.</p>
<blockquote><p>Aire.</p></blockquote>
<p>George Floyd había nacido en un barrio negro del sur de Houston –Texas- en los Estados Unidos de Norteamérica. Como tantos de los suyos, contaba con una especial destreza en los deportes (la Universidad del estado de La Florida le llegó a otorgar una beca para jugar al básquet) y en la música, gustaba del hip-hop y logró codearse con gente de renombre. Como tantos de los negros –inmensamente pobres-, el arco de su vida lo topó con una acusación de robo a mano armada y con una sentencia a cinco años de prisión. Buscó luego cambiar su horizonte migrando a Minneapolis, donde trabajó como seguridad en una tienda de Salvation Army, como camionero y como portero en el Conga Latin Bistro. Los que lo conocieron dijeron que “Big Floyd” –así lo apodaban por su gran estatura- era una persona entrañable y pacífica: un gigante amable, decían. Se ha conocido un video en el que deja clara su aversión por las armas de fuego, hace un llamamiento a los pibes negros para que se aparten de la violencia y “vuelvan a casa”. La pandemia lo dejó sin trabajo y la fatalidad lo cruzó con una patrulla policial que lo acusó de haber pagado en una tienda con un billete falso. Los breves o infinitos instantes en los que se consumen trágicamente los 46 años de su vida, han sido transmitidos a todo el planeta mediante un teléfono móvil –extrañas consecuencias de los avances tecnológicos-. El resuelto oficial blanco que lo arrestó, Derek Chauvin, tenía al menos 20 denuncias por su accionar violento y tal vez no era muy distinto del resto de la fuerza ni del prototipo del policía de las series televisivas norteamericanas que infectan al mundo con esa barbarie presentada como valentía y arrojo. Allí tenemos entonces la rodilla impávida de Chauvin sobre el cuello de un George Floyd que suplica, como una letanía infinita, I can&#8217;t breathe, no puedo respirar, una, dos, mil veces, hasta que ese ruego dejó ese cuerpo y se transformó en consigna, bandera, grito enfurecido en el cuerpo de miles que tomaron las calles y la palabra. Una de las más vibrantes, la de Tamika Mallory, militante del feminismo, por el control de armas y del movimiento Black lives matter, (Las vidas negras importan), dijo tras el crimen: “La razón por la que se están quemando edificios no es sólo por nuestro hermano, George Floyd, sino porque la gente está diciendo ya basta. No somos responsables por la enfermedad mental que han infligido a nuestro pueblo las instituciones del gobierno estadounidense… No nos hablen de los saqueos. Son ustedes los que han saqueado. EEUU ha saqueado a los negros y a los pueblos indígenas cuando llegaron aquí por primera vez. Saquear es lo que hacen ustedes…”. George Floyd murió implorando por tan poco, por lo más sencillo y vital que al final de sus días llenaba su pecho: aire.</p>
<p>Muchos nos preguntamos lo que pasará cuando la memoria colectiva logre apreciar que la rodilla que mató a Floyd, los brazos que dejaron sin agua a la villa 31 y la mano que empuñó el cuchillo que tronchó la vida de Miguel Galván, pertenecen a un mismo cuerpo.</p>
<p>                                               ****</p>
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		<title>CUATRO NOTAS MUY INTRODUCTORIAS  ECOLOGÍA Y PANDEMIA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[gcichello]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 May 2020 18:01:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunidad]]></category>
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					<description><![CDATA[«Si va a voltear un quebracho, llora su sangre primero&#8230;» Manuel Castilla, Maturana I) Lo que se llama “gestión de la pandemia”, por razones de urgencia muy entendibles, ocupa el &#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>«Si va a voltear un quebracho,<br />
llora su sangre primero&#8230;»<br />
Manuel Castilla, Maturana</p>
<p>I) Lo que se llama “gestión de la pandemia”, por razones de urgencia muy entendibles, ocupa el primer plano de la información. Nos enteramos de cifras de muertos e infectados, de esquemas que grafican la curva de crecimiento epidemiológico, de los efectos de las distintas políticas sanitarias aplicadas en el mundo, escuchamos expertos que nos hablan del comportamiento del virus o nos esperanzan con los avances de una terapéutica o una vacuna, pero todo bajo una penumbra angustiosa que impide ver con alguna claridad qué futuro nos espera. Esa inmensa concentración de información suministrada por los grandes medios sobre la existencia del virus y los módicos cuidados de defensa, contrasta con la escasez de informes que divulguen las investigaciones en torno a las causas de esta pandemia (dejamos de lado las especulaciones conspirativas de inspiración bélica -“virus chino”, arma diseñada en un laboratorio, etc.- o xenofóbica –relatos costumbristas acerca de los aborrecibles gustos orientales de ingerir murciélagos). Tal vez la escasa divulgación de las indagaciones serias sobre el origen de la pandemia (repito: abundan informaciones centradas en cifras y anhelantes del próximo remedio que la industria farmacológica lance para su control), forme parte del mismo dispositivo de pensamiento y de acción que disparó la propagación de este virus. </p>
<p>II) Si dedicamos algún tiempo a leer los informes de los que han estudiado seriamente la difusión pandémica de este nuevo coronavirus, advertimos dos cuestiones. Primero, que a pesar de la aparición fulgurante y repentina de la infección, no fue una sorpresa. Se lo esperaba. Era cuestión de tiempo, de oportunidad, de condiciones de propagación, pero numerosas investigaciones sobre salud pública alertaban sobre un peligro de esta naturaleza. Esos estudios advertían y dirigían sus miradas a las condiciones de producción para el brote de una enfermedad global. Segundo, este nuevo coronavirus forma serie con otras irrupciones de virus zoonóticos (que saltan de los animales a los humanos), cada vez más frecuentes y riesgosos: desde 2009 con la gripe A H1N1 -bautizada asépticamente así para no nombrarla como gripe porcina-, la gripe aviar, el ébola, el síndrome respiratorio agudo grave (SARS), el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS). En todos los casos que se rastrean sus orígenes, se llega a patógenos existentes y contenidos en ecosistemas salvajes -alejados de los grandes centros urbanos- pero donde la intervención humana fue drástica y decisiva. En efecto, los que han estudiado el asunto concluyen que dicha intervención humana llegó a ciertos confines naturales en los que esos patógenos se encontraban encerrados gracias a complejas tramas ecológicas que mantenían equilibrios inmunitarios muy precisos, abrió sus puertas, tendió puentes y… los liberó. Hemos dicho “intervención humana”, pero seamos precisos: “Crece la bibliografía sobre sanidad pública y animal que sugiere que los actuales patrones de explotación agroeconómica aumentan el riesgo de una nueva pandemia, ya sea provocado por un virus de ARN como el ébola o el SARS o por cualquier otro patógeno (…) Existe la posibilidad de que alguno de estos brotes iguale la escala de la pandemia de gripe de 1918, de alcance planetario y tasas elevadas de incapacidad y mortalidad”. Esta advertencia de Rob Wallace –no la primera- en un escrito sobre las condiciones del brote de ébola, fue publicada en julio de 2019.<br />
En consecuencia, a los dos puntos que antes planteamos (que esta pandemia no fue un acontecimiento inesperado o sorpresivo y que es necesario ubicarla en la serie de las epidemias zoonóticas antes mencionadas), sumemos un tercero: los actuales patrones de explotación agroeconómica. </p>
<p>III) ¿A qué patrones agroeconómicos se refiere Wallace -y tantos otros indagadores serios? (pueden seguirse sus publicaciones, por ejemplo, en el sitio www.biodiversidadla.org). A un tipo industrial de agricultura que se “viralizó” (valga aquí el término más que nunca) en las últimas décadas y que avanza de un modo contundente pero irreflexivo sobre territorios naturales (bosques, montes, selvas), convirtiéndolos en enormes extensiones de monocultivos, muchos de ellos destinados a forraje, alimento para un ganado que ya no habita en el campo. Los grandes desiertos verdes de soja transgénica en nuestro país son la expresión de este proceso global, pero en cada región este mismo patrón de explotación agrícola asume características y consecuencias propias; por ejemplo, el nombrado Wallace estudió la correlación entre, por un lado, la destrucción de miles de hectáreas de selva africana para el cultivo industrial de palma aceitera y, por otro, el brote del ébola. Los seres vivos que habitaban en esos reservorios naturales de gran biodiversidad, si no mueren, se ven precisados a migrar, también –claro- los patógenos, por ejemplo los virus que vivían en los organismos-huésped en los que habitaban. De modo que la extensión de la frontera agropecuaria sobre montes, bosques y selvas, produce entre sus múltiples impactos negativos uno sanitario, consistente en los efectos de retorno de todo aquello que dicho avance trastocó en su equilibrio y contención. Si completamos este cuadro con la existencia de enormes campos de concentración de animales para consumo humano (los llamados feedlot de vacunos, cerdos o pollos), donde la búsqueda de rápida rentabilidad se asienta en el hacinamiento y el suministro de ingentes dosis de antibióticos para prevenir enfermedades y estimular el crecimiento, se conforma un inmejorable caldo de cultivo para la resistencia, replicación y mutación viral. Este peligro ya lo había advertido la Organización Mundial de la Salud en 2017, tras constatar que el 80 % del consumo total de antibióticos de importancia médica se vuelca a la producción animal intensiva, principalmente para estimular el crecimiento en animales.<br />
Ubiquemos en este contexto el siguiente dato sobre la actual pandemia: existen estudios que sugieren que entre el murciélago y el humano existieron animales huéspedes intermedios que permitieron el salto zoonótico del SARS-CoV-2; entre los animales que pudieron cumplir esa función de eslabón, se cuentan por millones los que se crían en granjas industriales en China. Cuando los estudiosos reparan que los cerdos y los humanos tienen sistemas inmunológicos muy semejantes -lo que facilita el cruce del virus entre las dos especies- y que la provincia de Hubei, donde se encuentra Wuhan, es una de las cinco mayores productoras de cerdos de China, la sospecha se robustece. Articulemos este dato, entonces, con las dos cuestiones que planteamos anteriormente: la liberación de los patógenos contenidos en reservorios naturales diezmados por la extensión de la frontera agropecuaria y la producción industrial de animales para consumo humano. Si alguien planteara que la producción intensiva de animales conduce a la producción intensiva de una plaga, no andaría errado. “Cualquiera que intente comprender por qué los virus se están volviendo más peligrosos debe  investigar el modelo industrial en la agricultura y, más en concreto, en la producción ganadera” –decía Wallace. Dijimos anteriormente que esta pandemia no fue sorpresiva para quienes seguían la pista de los enormes impactos ecológicos que conlleva este modelo agroganadero: en el año 2008 un informe de la organización Grain advertía que la industrialización y la consolidación corporativa de la producción de carne genera los mayores riesgos para la aparición de pandemias mundiales.<br />
Para llegar a la cuarta y última nota, apuntemos un elemento más sobre este patrón agroeconómico. La aplicación de sofisticados avances tecnológicos y la concentración de tierras en pocas manos (los llamados pooles de siembra son la expresión agronómica de la concentración global del capital), conduce a una agricultura sin campesinos (mano de obra innecesaria para este modelo), que deben migrar integrando los monstruosos hacinamientos periurbanos de las grandes ciudades.</p>
<p>IV) Una cuarta y última nota debe contemplar, entonces, el papel que cumplen dichas aglomeraciones humanas en la rápida dispersión de cualquier enfermedad, aglomeraciones que replican de modo inquietante aquellos campos de concentración de las actuales explotaciones de la ganadería industrial. La respuesta es evidente ni bien repasamos el mapa mundial y constatamos la velocidad y alcance de los contagios en las ciudades de mayor densidad poblacional. La chispa pudo encenderse en muchos sitios, pero queda por saber si la provincia de Hubei –con el patrón de explotación agroganadero que mencionamos, con una superficie 15 veces menor que la de nuestro país, pero que alberga a 15 millones más de habitantes-, no ofrecía las mejores condiciones para la producción de un brote pandémico.<br />
	La Argentina presenta hoy exacerbada hasta el paroxismo la matriz unitaria triunfante en 1852, una mega-ciudad puerto de espaldas a la Nación, que concentra en pocas pero grandes ciudades –satélites de ese puerto- al 93 % de la población (muy superior al promedio de urbanización mundial). No es posible interpretar estos datos sin correlacionarlos con el proyecto basado en la primarización económica y el extractivismo que vacía la vida rural de trabajadores y fuerza los hacinamientos periurbanos. No puede sorprendernos entonces que cerca del 75% de los contagios se esté dando, y de modo creciente, en el área metropolitana de Buenos Aires.<br />
	Mientras muchas preguntas aguardan sus respuestas, tal vez sea hora de cuestionar lo que este modelo de explotación agroganadero está haciendo con los pilares que sostienen la condición de la vida en nuestro planeta, ni más ni menos. </p>
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		<title>Al silencio, ¿no volvemos nunca mas?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Florencia Lucione]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Feb 2020 11:55:30 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Un debate que no es novedad resurge por los últimos días a raíz de una campaña para publicitar el trabajo de una artista. La campaña muestra a la cantante en &#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Un debate que no es novedad resurge por los últimos días a raíz de una campaña para publicitar el trabajo de una artista. La campaña muestra a la cantante en uno de los típicos papelitos que podemos ver por las más transitadas avenidas de la Ciudad, en los que confluyen una foto de una mujer en pose sugerente y un número telefónico.</p>
<p>Lo que tampoco es nuevo, pero si toma mayor dimensión a partir de la irrupción masiva del movimiento feminista es cómo, en su nombre, se destruyen el pensamiento crítico y las posiciones contrapuestas mediante mecanismos que el mismo movimiento se encargó de desandar con muchísimo esfuerzo pero -a juzgar por los hechos- en ocasiones, sin demasiado éxito.</p>
<p>El feminismo es un lugar de cualquier cosa menos de certezas absolutas. Nadie podría desaprender siglos de cultura en un par de años. Sin embargo, una de las cosas en las que se convirtió un debate, que es absolutamente imprescindible tener, es en medirse en “años feministas” para desacreditar a la otra parte, mediando niveles de violencia extremos.</p>
<p>El primer y mayor aporte del movimiento feminista es la capacidad de interpelar un sistema operó históricamente y que aun encuentra estructuras lo suficientemente sólidas para subsistir. En este marco, nadie podría pensar que ya lo aprendió todo al punto de señalar a quienes aún no lo han hecho. En definitiva, nadie podría pensar que escribió el manual de la buena feminista y sentir que está en condiciones de explicarles a otras que entraron por la puerta del feminismo un poco mas tarde.</p>
<p>Aun así, estos días nos hemos cansado de ver a referentes publicas hablar con una actitud en la que intentan “sacarles la venda de los ojos” a quienes no piensan igual. Funciona más o menos así: inicialmente hay un intento de educar a la otra, lo que automáticamente la posiciona en un lugar de subordinación, de subestimar su capacidad de discernimiento y voluntad. Posteriormente, si la postura no se tuerce con la clase magistral del feminismo que corresponde, lo que sigue es el linchamiento público, el escarnio, una suerte de neo inquisición. Como si a la frase de connotación política “no nos callamos más” le hubiéramos agregado “pero si no nos gusta tu opinión, vos callate”</p>
<p>No importa cual el estrato social al que pertenezcas (la transversalidad es una de características de las múltiples formas de violencia, eso lo sabemos bien) ni tu rol social; no importa cuánto afecta tus relaciones interpersonales, no importa si la violencia escala hasta meterse con tus seres queridos. El objetivo es disciplinar. Patearle la cabeza a quien esta caído en el piso. Escrache, adoctrinamiento, canibalismo. Y todo ello con un énfasis que (no casualmente) se recrudece cuando se trata de la relación entre las mujeres y su sexualidad.</p>
<p>Pensar como quienes se autoproclaman iluminadas o salir eyectadas del movimiento. Esas son las opciones que barajamos. Tener diferencias se transforma en ser disidente de la generalidad y entonces correr el riesgo de ser señalada como machirula. Sería saludable poder no solo declarar sino también convencerse de que internalizamos a tal punto esas prácticas que, en alguna esquina, hasta la mejor feminista es un poco machista.</p>
<p>Todo esto pareciera arribar a un escenario que nos es familiar: un sector determinado busca imponer una moral propia. ¿De qué manera? Primero intentando tutelarnos moralmente y, en caso de que eso no funcione, violentándonos. No es similar al debate por la legalización del aborto. Es una situación de idénticas características, en los términos mencionados.</p>
<p>El mecanismo es uno, es circular, es repetitivo, “por las buenas o por las malas vas a hacer lo que te digo”. Siempre hay otro que nos tiene que decir lo que debemos hacer. Nos suena de otro lado. Nos resulta tan conocido que podemos evocar cualquier evento de nuestra cotidianeidad para identificarlo.</p>
<p>Tenemos que poder decirlo, tenemos que poder repensarnos, tenemos que poder alzar la voz con las propias compañeras: aprendimos que al silencio no volvemos nunca más, tampoco vamos a hacerlo cuando haya personas a las que se las hostigue justificando que en toda revolución pagan justos por pecadores. Pero, y sobre todo, cuando hay un sector que lo que persigue es el reconocimiento de derechos. Derechos que tutela el ordenamiento jurídico en todos sus niveles.</p>
<p>Los matices y el aprendizaje permanente son lo que nos llevó a ocupar el espacio público para exigirle, a quien corresponde, que cumpla nuestras demandas como sujetxs de derecho, como seres autónomos. En este sentido, podemos y debemos pensar en soluciones para cada sector.</p>
<p>Los discursos pueden interpelarnos sin la necesidad de destrozar uno para quedarse con el otro:</p>
<p>Primordialmente, debemos pensar en cómo brindamos oportunidades a personas que, aun mediando consentimiento, eligen el trabajo sexual porque no les queda otra opción. ¿A quién se lo debemos exigir? Al Estado como principal garante, pero también a todos los actores que operan en el mercado laboral.</p>
<p>En efecto, podemos decir que entonces la discusión es una discusión del orden de los derechos laborales, que excede el rubro del que se trate. La informalidad, el trabajo no remunerado y la precarización son todas caras de la deficiencia en esa materia que padece un porcentaje determinado de la población. La solución no puede ser que dejen de existir trabajadorxs informales, sino encausar la demanda para que esa situación se transforme en un marco de tutela jurídica, extendiendo los derechos de los que gozan los trabajadores de la economía formal a esos sectores.</p>
<p>Cabe preguntarse si efectivamente podemos buscar esas oportunidades. No me parece real la idea de que aquello es imposible, y para eso hay que remitirse a la organización que el movimiento feminista, en articulación con otras organizaciones sociales y políticas, supo construir. Podemos ver los alcances materializados en la ley de cupo trans, o en materia de democratización de las tareas de cuidado, que es actualmente una demanda que se instaló en la agenda política para quedarse. Podemos lograrlo si consolidamos una organización sensata a la hora de pensar en términos de equidad en el acceso a oportunidades.</p>
<p>Por otra parte, necesitamos reconocer a quienes eligen, sin coerción alguna, los derechos que asisten a cualquier trabajador. ¿Cómo hacemos para reconocer situaciones de coerción? Ello también es materia de demandas dirigidas al Estado, que es quien tendrá que diseñar políticas públicas a esos efectos.</p>
<p>La trata de personas es un delito tipificado. Hay una única exigencia, que debería ser homogénea y transversal: pedir justicia y seguir exigiendo que el poder se utilice para lograr su desmantelamiento.</p>
<p>Pero cuando hablamos de derechos y oportunidades para las trabajadoras sexuales no estamos hablando, en ningún momento, de personas que son víctimas de delitos.</p>
<p>Creer que pedir derechos para quienes los exigen por voluntad propia no es igual a ser cómplices de proxenetas. Es diametralmente opuesto.</p>
<p>El hecho de no poder empezar a decir parece hacernos concluir que lo que se busca es tener la razón, decir LA VERDAD. No obstante, sería sano recordar que el feminismo nos abraza cuando nos reconocemos contradictorixs, cuando tenemos más preguntas que respuestas.</p>
<p>El movimiento que busca incluir no puede ser nunca el que expulsa compañeras por no ser complacientes con la lógica de turno mediante los mecanismos utilizados por el patriarcado más acérrimo.</p>
<p>Por último, los hechos de estos días nos deberían hacer resignificar nuestros lemas. Pareciera que el enemigo ya no solo es el varón, heterosexual, clase media y blanco; no solo es el rugbier, el cheto, el nene bien. Tampoco las mujeres somos exclusivamente víctimas, evidentemente podemos hacer mucho daño con las herramientas que nos dio el mismísimo sistema de poder que buscamos desarmar.</p>
<p>No me llevo bien con la auto referencia pero me voy a permitir una: oportunamente, repetí muchas de esas consignas en días de enojo o en la marea de euforia. Sin embargo, y siempre gracias al feminismo, esas consignas fueron mutando y se transforman permanentemente porque esa es la verdadera búsqueda colectiva. Estas líneas podrían haberse escrito hace varios días, pero se interpuso la necesidad de escuchar y hacer lugar a otros discursos y a la incomodidad que siempre es menester sentir para no caer en ningún dogma.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>FEMINISMO DE CONSTRUCCIÓN: HACIA DONDE VAMOS DESPUÉS DE DECONSTRUIRNOS.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Florencia Lucione]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Jan 2020 01:07:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunidad]]></category>
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					<description><![CDATA[Pasaron poco más de cuatro años desde la irrupción del feminismo en la agenda nacional y regional, que se materializo con el nacimiento de un movimiento de masas que tuvo &#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Pasaron poco más de cuatro años desde la irrupción del feminismo en la agenda nacional y regional, que se materializo con el nacimiento de un movimiento de masas que tuvo su primera aparición en el espacio público en el mes de junio de 2015 con la primera marcha de Ni una menos.</p>
<p>La coyuntura de estos años se vio signada por políticas estatales dirigidas al recorte en el acceso a la democratización de los derechos, lo que va en sentido totalmente opuesto a las reivindicaciones de un movimiento feminista que comenzó a hacerse lugar en la calle como un grito univoco ante la muerte sistemática de mujeres y que fue tomando forma de demandas concretas  tangibles. Demandas que también son debates que el movimiento supo instalar social, cultural e institucionalmente.</p>
<p>Asimismo, hablar de cambios estructurales es complejo si se tiene en cuenta que la cultura que se intenta de construir es la misma que arrastra cientos de años de vigencia y que su extensión excede los límites de la frontera nacional.</p>
<p>Aun así, es de destacar que en este corto plazo, la revolución de las mujeres concretó su primer cometido de manera exitosa: ser eje de las construcciones institucionales, marcar agenda política y estar en boca de toda la ciudadanía. Pareciera que ya no vamos a poder dejar de tener en la esfera de la vida cotidiana, en cualquiera de sus dimensiones, en toda vinculación interpersonal, una mirada atravesada por lo que mejor supo hacer el movimiento hasta ahora: interpelar las dinámicas de las relaciones y sus consecuencias en función de los géneros.</p>
<p>El debate por legalización del aborto fue uno de los reclamos más abrazado por el feminismo local. Tal es así que la conquista perseguida se hizo eco en otras latitudes de América Latina.</p>
<p>El debate legislativo acontecido por esos días fue histórico. No tanto por lo que sucedió dentro del Congreso Nacional sino por lo que se vio en las calles. El hito social que allí se constituyó será, sin lugar a dudas, objeto de análisis a la hora de entender el recorrido histórico de la cultura política del pueblo argentino.</p>
<p>Aun así, el derecho al aborto legal, seguro y gratuito no fue conseguido. Una vez finalizado el debate, y habiendo mermado el énfasis allí puesto, las grietas internas comenzaron a ser más visibles.</p>
<p>Este parece ser un acontecimiento negativo, sin embargo para un movimiento que se jacta de democratizar el acceso a los derechos, la presencia del disenso es altamente saludable siempre que ello no implique una desigualdad de posiciones.</p>
<p>Sin embargo, el resultado parlamentario no pudo ser leído como la postura de gran parte de la sociedad que, incluso, contaba con la adherencia de muchas personas que se consideraban feministas.</p>
<p>La lectura analítica dejó afuera a quienes sostenían que el aborto no debía ser legalizado. Y, en gran parte, también lo hizo con quienes consideraban que ese derecho debía ser adquirido solo que partiendo desde otro enfoque.</p>
<p>El feminismo supo democratizar la palabra, logró que no haya conductores ni conductoras y solo admitió a ciertas referentes como tales, aunque siempre poniendo el eje en que no existen unas pocas iluminadas. Sin embargo, hay quienes se auto adjudican ese estadío superior y que, en ocasiones, hacen uso de su masiva llegada comunicacional en detrimento de los pilares en los que el movimiento funda su existencia.</p>
<p>En efecto, los resultados que devienen de esas intervenciones terminan abriendo una pregunta clave que tiene que ver con cuestionarnos qué es lo que queremos construir una vez que la “deconstrucción” (palabra que para algunxs quedó demodé en un movimiento que avanzó notablemente) haya finalizado.</p>
<p>el debate por el aborto nos dejó algunas enseñanzas: la primera es que el poder feminista bien dirigido es capaz de llegar a unir a millones de ciudadanos y ciudadanas a quienes efectivamente puede abrazar haciéndoles sentir que las reivindicaciones del feminismo son sinónimo de una sociedad más libre y justa para todos y todas. La segunda es que extremar posiciones es un método que, para ciertos objetivos, resulta insuficiente.</p>
<p>¿Cuál es el rol que juega los fundamentalismos en este escenario? Esa es la pregunta que intentamos responder. Por supuesto que la dificultad para alcanzar las conquistas que faltan está atravesada por diversos factores.</p>
<p>Es necesaria una mirada integral, donde también se pueda debatir ideas reconociendo que nadie tiene el manual de la buena feminista, y preguntándose si buscamos desarmar un esquema de parámetros de la hegemonía para que el único parámetro sea la equidad, o si lo hacemos para establecer nuevos estándares en los que otras van a quedar excluidas si no cumplen con esas reglas.</p>
<p>No vamos a exigir tener la claridad total en todos los asuntos, de hecho,  es probable que la clave esté en dejar de negar las contradicciones y abrazarlas. No tenemos una respuesta para todo, por supuesto que el camino es con tropiezos. Pero lo que tenemos que atender es el lugar en el que nos paramos, por ejemplo, cuando nos tienta más escrachar en la red social a la compañera que muestra su cuerpo (porque eso nos parece una ofensa a los valores del movimiento) que militar el derecho a la autonomía sobre los cuerpos que no piden las opiniones de ningún tenor. De ninguna individualidad pero tampoco de ninguna bandera en su contra.</p>
<p>La batalla cultural es el primer bastión feminista. El resto es su correlato en las otras esferas de la sociabilización.</p>
<p>Es inmenso el trabajo institucional que llevan adelante compañeras en espacios de trabajo, sindicatos, y en muchos otras instituciones del ámbito público. Haber logrado disputar poder en lugares como estos, históricamente masculinizados debido al rol social asignado a hombres y mujeres, es un claro reflejo de que la cultura está siendo modificada; de que, con pasos firmes, el feminismo avanza.</p>
<p>Sin embargo, cabe preguntarse porque aún hay hombres y mujeres que creen que el feminismo es una guerra de géneros. Pareciera anacrónico y rápidamente se señala de conservadores a quienes lo sostienen.</p>
<p>Para dar respuesta al porqué de su subsistencia, también podemos pensar en el rol del movimiento en este punto y en este sentido preguntarse ¿cuál es el motivo por el que algunos varones piden permiso, casi con temor, antes de hablar de feminismo? Esa es también una grieta difusa dentro del movimiento que aún no supo erradicar este tipo de diferencias.</p>
<p>Habrá quienes creen que los varones no deben participar, habrá quienes creen que deben organizar sus propios espacios para repensarse y habrá quienes consideren que también pueden ser formar parte.</p>
<p>La persistencia de la idea de una batalla de hombres contra mujeres es la muestra de que existen núcleos duros a los que, por lógica, es más difícil llegar. Pero también podemos indagar acerca del papel que juega el hecho de impedirles a los hombres que participen.</p>
<p>El acto de permitir trae consigo tener el poder de dar o no dar lugar a otro. Nuevamente debiéramos ver que impronta le damos a ese empoderamiento como herramienta para dar la batalla cultural. Y preguntarnos si, en ocasiones, no se estará utilizando como un arma de doble filo que de un lado está siendo funcional para seguir alimentando la noción de una guerra de los géneros.</p>
<p>También podemos creer que esos núcleos no existen, subestimar sus razones o bien asignarles un lugar de irremediables. Pero el debate por la legalización del aborto nos mostró qué pasa cuando anulamos el discurso de quienes, a priori, disienten sin tener razones conspirativas u otros intereses creados.</p>
<p>De vez en cuando es saludable preguntarse si los rumbos son los más apropiados, sin dejar de caminar y sin perder la convicción, pero también haciendo lugar a la contradicción.</p>
<p>Saber incluir a la mayoría es una tarea difícil. Sin embargo es mejor preguntarse una y mil veces qué queremos construir antes que creer que ya conseguimos la respuesta y que la misma sea que solo buscamos escribir un manifiesto feminista. Uno que quizás nunca necesitemos y que, tal vez, de nada sirva a los objetivos facticos de un movimiento que busca igualar y dejar de segregar.</p>
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		<title>Construir unidad: el verdadero desafio de los días que vienen.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Florencia Lucione]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Dec 2019 12:46:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunidad]]></category>
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					<description><![CDATA[El nuevo gobierno cumple una semana, y no hizo falta mucho tiempo para que los anuncios sobre nuevas medidas destapen la olla de opiniones tan diversas como eufóricas por parte &#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El nuevo gobierno cumple una semana, y no hizo falta mucho tiempo para que los anuncios sobre nuevas medidas destapen la olla de opiniones tan diversas como eufóricas por parte de la ciudadanía.<br />
Hace tiempo se conoce la línea de trabajo en la que se orientaría lo que hoy conocemos como un paquete de medidas que persiguen el objetivo de paliar la emergencia económica y social producto de, la crisis en la que se encuentra el país. Sin embargo, para muchos y muchas fueron sorpresivas y, tan pronto como se anunciaron, las mismas se hicieron de sus propios talibanes y reaccionarios. Este panorama, que ya hemos naturalizado, es lo único que no sorprende.<br />
El nuevo gobierno trajo aparejada la idea (y la necesidad) de unir a los argentinos, pero a pocos días de su asunción pareciera que esa reivindicación ya tambaleara frente a los ojos de quienes asumen las decisiones tomadas por el Ejecutivo como meras declaraciones de guerra de los dos lados de la contienda.<br />
A los ojos de gran parte de los y las argentinas, los esfuerzos que exigia el gobierno anterior eran desproporcionados e irracionales. En efecto, no hubo medias tintas a la hora de manifestar el desacuerdo frente a determinadas medidas vinculadas al aumento de tarifas, a las políticas de cobertura de medicamentos o frente a la modificación de distintos esquemas de lo que no es ni mas ni menos que el modo de distribución de la riqueza.<br />
Las opiniones en contra de aquellas determinaciones fueron objeto de disputa y, como sucede habitualmente, lo que primó fue una discusión acerca de quienes son los que tienen mayores niveles de moralidad. Desde ese lugar de voceros de la verdad absoluta, unos y otros promueven un enfrentamiento escaso de pensamiento crítico (no por ausencia de ideas sino porque las mismas no se ponen al servicio del debate de fondo), signado por discusiones ideológicas de las más acérrimas y con una total imposiblildad para, al menos, entender que es imprescindible encontrar ciertos puntos de coincidencias. Esas coincidencias básicas para que la unidad impulsada y defendida por el actual gobierno nacional no termine por convertirse en una aspiración o en un mero slogan de campaña sin su correspondiente correlato efectivo en el campo popular.<br />
¿De que sirve disputar el sentido desde las convicciones legítimas cuando las acciones de algunos sectores se convierten en una obsesión por denigrar a quienes manifiestan su descontento al verse afectados por este paquete de medidas o por las que promovió el macrismo? ¿ Agredir con calificativos del orden moral no nos vuelve ciertamente similares a aquello que hasta hace pocos días repudiabamos? ¿Cuál es el límite entre promover debates sólidos y caer en dogmatismos que pareciera nos acreditan a deslegitimar las opiniones distintas?<br />
Diferenciarnos en base a miradas distintas de una misma realidad y aprender a articular las demandas es la verdadera unidad en la que necesita enfocarse el arca política pero también los y las ciudadanas que, en su totalidad, adoptan para si una postura política respecto de sus individualidades pero que reflejan gran parte de la percepción que se tiene sobre los modos de conducir la economía de un país, desde distintas dimensiones de esa percepción.<br />
El desafío no era solo triunfar en las urnas, sino asumir la responsabilidad de trabajar para que la mayoría del 40 por ciento del electorado que no votó al gobierno de turno pueda sentirse abrazado por un proyecto que los contenga.<br />
No es difícil pedir esfuerzos a los propios. La dificultad real tiene que ver con persuadir a aquellos y aquellas que aún se sienten ajenos. Más precisamente, la verdadera cuestión subyace en las formas en las que se intente conseguir esa creación de sentido de pertenencia, en cómo lograr que esxs que dejaron de sentirse parte del campo popular vuelvan a identificarse.<br />
Es preciso trabajar mucho más sobre los consensos ciudadanos y dejar el tironeo que pretende medir quien pidió los esfuerzos moralmente más sensatos. Correr el eje de esa pretensión de demostrar quiénes son mejores es imprescindible para el éxito de un proyecto que necesita de un pueblo que acompañe para sortear una crisis profunda y salir de ella fortalecido y mejor posicionado.<br />
Ahondar en la búsqueda de esos consensos es una responsabilidad política pero también social y militante, y será allí cuando “volver mejores” se traduzca en acciones concretas y no se diluya en una arenga discursiva de un día en el que muchos y muchas recuperaron la capacidad de volver a creer en que es fácticamente posible achicar la brecha de la desigualdad.</p>
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		<title>Momentos transitivos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jaka Turrillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Dec 2019 16:01:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunidad]]></category>
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					<description><![CDATA[Luego del cimbronazo de las PASO y de la conferencia fallida el presidente Macri o quienes lo rodean tuvieron una buena lectura. Tan buena que si hubiese tenido más tiempo &#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-103809" src="https://artepolitica.com/wp-content/uploads/2019/12/macri-1.jpg" alt="" width="679" height="374" /></p>
<p><span style="font-weight: 400">Luego del cimbronazo de las PASO y de la <a href="https://artepolitica.com/comunidad/game-over-2/">conferencia fallida</a> el presidente Macri o quienes lo rodean tuvieron una buena lectura. Tan buena que si hubiese tenido más tiempo por delante la diferencia hubiera sido mucho más estrecha de lo que fue. Superando su fobia social aprendió del peronismo sobre lo determinante que es el encuentro con las masas, lo fundamental de movilizar a la gente y sacar a su base política a la calle. Sin ir más lejos el punto de inflexión durante su gobierno fue justamente la movilización en contra de la reforma previsional. A partir de allí todo fue cuesta abajo para Macri. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Así fue que salió a patear la calle, a visitar todos los lugares donde ganó. Polarizando y radicalizando su discurso sacó dos millones de votos más que en las PASO. Demostrando una vez más su pragmatismo audaz. Una vez asumida la derrota se dio inicio al paréntesis asfixiante de la transición. En su metamorfosis como opositor pareciera que profundizará esa táctica manteniendo activa y movilizada su base. Tanto como mensaje hacia el próximo gobierno como hacia el interior de su partido en la disputa por el liderazgo. Aunque Larreta mantenga la Ciudad de Buenos Aires, a Macri (ahora desde la periferia) lo legitima el 40% de votos que son de él. Podrá ser un mafioso inepto pero es un gran político electoralista.</span></p>
<p style="text-align: center"><span style="font-weight: 400">***</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Junto a Pichetto, Carrio y Patricia Bullrich intentará configurarse como un opositor acérrimo a la venezolana. Con la gran diferencia que en Venezuela la oposición es dura y extrema hacia un gobierno que está hace 20 años en el poder. En</span><span style="font-size: 1rem"> cambio Macri sería un opositor duro y extremo con un gobierno que acaba de reemplazar al suyo que fue fatal. Eso deja muy frágil esa estrategia. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Por ahora será pura intención. A priori uno ve muy difícil ese pasaje sin escalas cuando acaba de perder las elecciones en primera vuelta por una diferencia considerable dejando un país devastado. Por más distancia que haya acortado no deja de ser un fracaso total. Es el primer presidente que presentándose a la reelección la pierde aún habiendo recibido el pleno apoyo del FMI, los EEUU y el poder económico. Solo podrá presumir el mérito exclusivo de ser el único presidente (no peronista) que duró hasta el último día del mandato. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Pero por el nivel de cinismo de Macri no sorprendería que se ubique de todos modos en ese lugar y se presente como si nunca hubiese gobernado. De hecho siempre se comportó como oposición,  como un ciudadano más, sin responsabilidad alguna</span><span style="font-weight: 400">. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Hay que ver si no se licua el apoyo popular estando por fuera del gobierno. Macrì se va muy repudiado por los sectores populares, la clase media y un sector significativo del empresariado nacional. Pero tampoco goza de la simpatía de su propia estirpe. Hacen filas los grandes empresarios que hizo desfilar por tribunales usándolos como una simple ficha más de su rencilla política con CFK. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Habrá que ver cuánto de su caudal de votos podrá conservar desde el llano. ¿Qué grado de movilización mantendrá la gente de las marchas del “sí se puede” luego del 10 de diciembre? Las clases medias <em>tilingas</em> quizás comiencen a enterarse de cosas que antes no sabían o no querían saber sobre Macri y su accionar. Y si el nuevo gobierno logra aunque sea una leve mejoría rápida y generalizada para la mayoría ¿cuánto tiempo aguantará su nucleo duro cohesionado bajo una dirigencia que representa los intereses de 1% de la sociedad? </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Por su forma de hacer política el alineamiento mediático es indispensable para el <em>macrismo</em>. Como mantienen una plena disociación con el lenguaje, porque lo que hacen es inconfesable y lo que dicen es mentira necesitan al extremo de la cobertura mediática. Las vacías palabras de pastor evangélico dependen del desconocimiento y de la desinformación generalizada que ofrecen los grandes medios. Por eso es importante cuál será su comportamiento. ¿Habrá luna de miel? </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Gran parte del periodismo fue y seguirá siendo colaboracionista. A penas le concedieron impericia económica. Los grandes medios seguirán con el “periodismo de guerra” contra el peronismo porque saben que su posición privilegiada obtenida es única en el mundo. Y la seguirán defendiendo caiga quien caiga. </span></p>
<p style="text-align: center"><span style="font-weight: 400">***</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Seguramente seguirán con el discurso anticorrupción. En todo gobierno se pueden colar corruptos o haber hechos de corrupción, inclusive muchísimos. Pero en el caso de este gobierno la propia matriz del Estado es corrupta. Macri es su propio Lázaro Báez. No es solo un toma y daca, una sobrefacturación o un vuelto de más. Es el Estado embebido por una entramado mafioso de negocios legales e ilegales. Son las propias decisiones políticas y económicas. Decretos, adjudicaciones de contratos y pasamanos de concesiones. En cada área puso al lobo a cuidar las gallinas. Fue una vergüenza internacional en los <em>Panamá Papers</em> que dejó a la vista la red de empresas fantasmas y cuentas ocultas para su plata sucia. Son muchísimas causas en contra y son muchos negociados. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">El pavor por un supuesto Ministerio de la Venganza </span><i><span style="font-weight: 400">kirchnerista </span></i><span style="font-weight: 400">deja a la vista la cola de paja del </span><i><span style="font-weight: 400">macrismo</span></i><span style="font-weight: 400">, su más profundo sentimiento inconsciente de culpa. Tanto miedo por la venganza inunda de razones para ella. Pero más que abrirlo habría que cerrar el que funcionó durante el gobierno saliente. Un engranaje complejo de servicios de inteligencia nacionales e internacionales, periodistas, legisladores, fiscales, jueces y funcionarios con el único objetivo de perseguir a la oposición política. Implantó un estado de sospecha permanente para privar de la libertad a dirigentes peronistas con justificaciones lisérgicas tales como “no podían no saber”, o que la falta de pruebas es prueba de su culpabilidad.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">El poder económico lo mantendrá ya que su única eficiencia fue hacer caja propia pero desde el llano, sin la lapicera y con una lista interminable de poderosos enemigos de su propia calaña. Pareciera que la Justicia Federal comienza a posar su mirada sobre él y su </span><i><span style="font-weight: 400">trup</span></i><span style="font-weight: 400">. ¿Se le vendrá en contra su propio dispositivo?</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Pero más que ello sea una razón para dejar la política e irse del país podría ser lo que defina su inclinación a quedarse movilizando y radicalizando a su base electoral como escudo contra la embestida judicial. </span></p>
<p style="text-align: center"><span style="font-weight: 400">***</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Pareciera que durante 2015 vivenciamos una especie de ensoñación colectiva que, así fuere por unos escasísimos puntos porcentuales, habilitó a Macri y su banda para que vengan a hacer negocios hasta que reviente todo como si no hubiese un mañana.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Macri deja una deuda externa que no tiene antecedentes mundiales contemporáneos y la generó sin otro efecto buscado que permitir una fuga de divisas también inédita. Se fumó el préstamo más grande en la historia del FMI. Lo hizo a cambio de nada que haya redundado en un solo beneficio, ni el más mínimo, a favor de nadie que no fuere su pandilla.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">El intento del <em>macrismo</em> fue imponer un sistema neo-colonialista no solo basado en la valorización financiera donde capitales foráneos maximicen su dinero a costa del sobreendeudamiento y el saqueo del país sino también en la explotación/extracción extranjera de los recursos naturales que sólo favorezca a nivel nacional a la oligarquía diversificada. El agua en la triple frontera, el litio en el Norte, el petróleo en el Sur y las tierras fértiles en el Centro.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Sistema que si aún no fue implementado del todo fue por la existencia del peronismo. Podrá ser lo que sea pero es el único motivo que impide que la Argentina todavía no se haya convertido en un país completamente dependiente de los EEUU, al estilo de los ya estallados Chile y Colombia, gobernado por un bipartidismo mentiroso que jamás cuestione el <em>status quo</em> del poder imperante. Cuya base de funcionamiento sea dejar afuera al 70% de la población.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Pero Macri fue tan cínico en la praxis de su rol que no solo lo fue en contra la sociedad a la que gobernó sino también en contra de la supra-estructura que lo colocó allí en primera instancia. Porque fue tan brutal, burdo y experimental su accionar que a pesar de todo el mega-apoyo recibido no pudo garantizar su continuidad. Sino que generó todo lo contrario: las condiciones para un nuevo advenimiento nacional y popular.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Este nuevo advenimiento </span><i><span style="font-weight: 400">“de todos”</span></i><span style="font-weight: 400"> va a heredar una encerrona trágica completamente condicionante. Totalmente asediados por una región explotada que marca a fuego y sangre el fracaso de la estrategia norteamericana para recuperar el control de la región y su contraofensiva aún más violenta y vil. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Asumirá subsumido en una vulnerabilidad impresionante que lo ubica sin chances de equivocarse. Si pretende perdurar en el tiempo deberá tomar decisiones rápidas y audaces. Así como Macri aprendió que necesita de cierto <em>populismo</em> el nuevo gobierno deberá aprender de su forma pragmática de gobernar. No deberá cometer los errores del pasado y esta vez al tomar el gobierno deberá también tomar el poder.</span></p>
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