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	<title>Entradas &#8211; ArtepolÃ­tica</title>
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	<description>ArtepolÃ­tica es un blog colectivo. Los que lo hacemos estamos interesados en la polÃ­tica, la economÃ­a, el periodismo y toda aquella disciplina que opere, constituya y modifique la esfera pÃºblica. Deseamos que sea un espacio de intercambio y debate crÃ­tico para pensar nuestra Argentina y nuestro mundo. EstÃ¡s invitad@, &#60;a href=&#34;http://artepolitica.com/wp-login.php?action=register&#34;&#62;participÃ¡&#60;/a&#62;.</description>
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		<title>All right</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ArtepolÃ­tica]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 29 Aug 2021 12:37:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entradas]]></category>
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<p class="wp-block-paragraph">Es imposible por estos dÃ­as abrir un diario, entrar a un sitio de noticias o clickear en una revista sin ver una nota o un perfil dedicado a algÃºn libertario o representante del macrismo extremo. El encuadre es siempre el mismo: â€œNo estamos de acuerdo y no lo votarÃ­amos, pero miren quÃ©&nbsp;<em>fascinante</em>&nbsp;que esâ€. Y continÃºa: â€œPuede ser misÃ³gino, antisemita, antivacunas, predicar el darwinismo social mÃ¡s descarnado, pero&nbsp;<em>nadie puede negar que tiene algunos argumentos y que ahora sÃ­ estÃ¡n convenciendo a la sociedadâ€.</em>&nbsp;Se nos describe con admiraciÃ³n su manejo de las â€œnuevas tecnologÃ­asâ€, de â€œlas redesâ€, y se nos alerta que â€œtiene millones de seguidores en Youtubeâ€. Se nos dice que son&nbsp;<em>antisistema,&nbsp;</em>que&nbsp;<em>conectan con la juventud</em>, que expresan&nbsp;<em>rebeldÃ­a</em>, que dan vÃ­a al&nbsp;<em>desencanto</em>, que tienen&nbsp;<em>visiÃ³n de futuro.&nbsp;</em>La cobertura tiene una mezcla de alarma, distanciamiento irÃ³nico y celebraciÃ³n de la pura novedad. Se ha decretado que la nueva derecha serÃ¡ â€œla gran ganadoraâ€ o â€œla sensaciÃ³nâ€ de las prÃ³ximas elecciones que (hay que recordar) aÃºn no sucedieron.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta nueva derecha, sin embargo, serÃ­a algo asÃ­ como post-nueva derecha o nueva-nuevaderecha. En sÃ³lo cuatro aÃ±os, lo que era nuevo se transformÃ³ en Â¿viejo?, y lo nuevo se ubicÃ³ en otro lado. Vayamos mÃ¡s lejos todavÃ­a. AÃ±o 1985. Medios de comunicaciÃ³n se hacen eco del triunfo de UPAU, la organizaciÃ³n estudiantil ligada a la UCeDÃ©, en la Facultad de Derecho de la UBA. AÃ±o 1992: una revista pone en tapa la nota: â€œTriunfa, gana en las encuestas, serÃ¡ intendenteâ€, y dice: â€œEn mi casa manda mi maridoâ€. La entrevistada es Adelina Dâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />Alessio de Viola, emergente dirigente de la UCeDÃ© que entonces es presentada como&nbsp;<em>joven, mediÃ¡tica y aspiracional</em>. AÃ±o 2015. Nos presentan a referentes del PRO como Piter Robledo como una de las caras de la nueva derecha.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata simplemente de decir â€œla nueva derecha no es nuevaâ€ o que no puede protagonizar Ã©xitos polÃ­ticos y electorales -Â¡Claro que puede! Â¡Lo ha hecho!-. Esto serÃ­a un argumento pueril y pedestre. Pero nada es nunca totalmente nuevo en polÃ­tica y nunca nada es totalmente viejo. Claramente, Milei no es Adelina.Â </p>



<p class="wp-block-paragraph">SeguÃ­ leyendo <a href="https://www.cenital.com/all-right/">en Cenital</a>. </p>
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		<title>Â¿CambiarÃ¡ el mundo despuÃ©s del coronavirus?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Bruno Sgarzini]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Apr 2020 21:43:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entradas]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
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					<description><![CDATA[(Publicado originalmente aquÃ­) A los 8 aÃ±os rompÃ­ enÂ un llanto de esos que solo se detienen para tomar aire y seguir llorando. Como sucede en esos casos, vino de la &#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>(<a href="https://medium.com/@brunosgarzini_2697/cambiar%C3%A1-el-mundo-despu%C3%A9s-del-coronavirus-a31a6f44506e">Publicado originalmente aquÃ­</a>)</p>
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<p id="b0c3" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph=""><em class="hs">A los 8 aÃ±os rompÃ­ enÂ un llanto de esos que solo se detienen para tomar aire y seguir llorando. Como sucede en esos casos, vino de la nada como un visitante inesperado que cae en altas horas de la noche sin previo aviso. Encerrado en una casa vacÃ­a con una ventana que daba a los Ã¡rboles del campo de mis abuelos.</em></p>
<p id="dbd4" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph=""><em class="hs">Lloraba y lloraba sin parar con mi madre golpeando la puerta preocupada. Hasta que me contuvo con un abrazo. De un momento a otro, me habÃ­a dado cuenta de algo que para mÃ­ era terrorÃ­fico con tan pocos aÃ±os. Mi madre, padre y abuelos, en algÃºn momento no iban a estar conmigo. HabÃ­a conocido la existencia de la muerte.</em></p>
<p id="cda7" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph=""><em class="hs">Unos aÃ±os mÃ¡s tarde mi abuelo muriÃ³ de una forma dolorosa. Y de nuevo el vacÃ­o de una existencia presente hasta hace minutos no dejaba de irse. Los afectos que mueren (o se pierden) estÃ¡n en los lugares que ocuparon y llenaron de experiencia como si Ã©stos fueran una caja de recuerdos que se revuelve una y otra vez.</em></p>
<p id="d742" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph=""><em class="hs">Hace pocos dÃ­as, la amenaza de vivir ese vacÃ­o se convirtiÃ³ en real para millones de personas. Los celulares se llenaron de mensajes de preocupaciÃ³n sobre familiares cercanos dentro de la poblaciÃ³n en riesgo. PaÃ­ses enteros se sentaron en las salas de sus casas a ver por televisiÃ³n los partes de guerra sobre la lucha contra el coronavirus.</em></p>
<p id="d068" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph=""><em class="hs">La finitud de la vida puso en compÃ¡s de espera todo lo demÃ¡s. Puso en su lugar, y en orden, lo importante sobre lo accesorio.</em></p>
<p id="3f79" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph=""><em class="hs">DespuÃ©s de todo, no hay nada que una mÃ¡s que la muerte, no hay nada mÃ¡s que divida mÃ¡s que la muerte. No hay nada que genere mÃ¡s vacÃ­o que la muerte. AhÃ­ donde aflora lo mejor y lo peor de los humanos. AhÃ­ donde todos lloramos solo tomando aire para seguir envueltos en mocos y dolor.</em></p>
<p id="10aa" class="ht hu ap ce cd hv dz hw eb hx hy hz ia ib ic id ie"><strong>BitÃ¡cora del coronavirus</strong></p>
<p id="b36a" class="he hf ap ce hg b hh if hj ig hl ih hn ii hp ij hr dq" data-selectable-paragraph="">El virusÂ <strong class="hg ik">SARS</strong>&#8211;<strong class="hg ik">CoV</strong>-2 que produce la enfermedad COV-9, conocida como coronavirus, se cobrÃ³ sus primeras vÃ­ctimas en el mercado de pescado de Hubei, capital de la regiÃ³n de Wuhan en China. El paciente cero no existe todavÃ­a en una historia clÃ­nica. Por lo que el presidente estadounidense, Donald Trump, lo llamÃ³ un â€œvirus chinoâ€ antes deÂ <a class="bx fw il im in io" href="https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/el-mensaje-del-lider-chino-su-conversacion-nid2347919" target="_blank" rel="noopener nofollow">desdecirse</a>. Mientras que Beijing seÂ <a class="bx fw il im in io" href="https://www.hispantv.com/noticias/ee-uu-/452404/delegacion-deportiva-militar-ejercito-coronavirus-wuhan-china" target="_blank" rel="noopener nofollow">pregunta</a>Â si, en realidad, el virus fue llevado al mercado por militares estadounidenses en los juegos militares de Wuhan, organizados en septiembre, unos meses antes del primer brote</p>
<p id="8e7a" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">Su apariciÃ³n el 19 de noviembre dio lugar a un reflejo automÃ¡tico de las autoridades chinas: esconder el coronavirus de la luz pÃºblica para que no arruinara los negocios. La locomotora china no va a vapor con 1.386 millones de personas en cuarentena. Desde el 11 de diciembre hasta el 21 de enero, el gobierno del paÃ­sÂ <a class="bx fw il im in io" href="https://www.revista5w.com/why/manual-chino-derrotar-al-coronavirus" target="_blank" rel="noopener nofollow">amonestÃ³</a>Â a siete mÃ©dicos por informar sobre la rÃ¡pida propagaciÃ³n del coronavirus y la transmisiÃ³n entre humanos. TrÃ¡gicamente Li Wenliang, uno de ellos, muriÃ³ el 6 de febrero conectado a una maquina por estar enfermo de coronavirus.</p>
<p id="363c" class="ht hu ap ce cd hv dz hw eb hx hy hz ia ib ic id ie"><span class="r ip iq ir is it iu iv iw ix da">U</span><em class="iy">nos dÃ­as antes, 22 millones de chinos se pusieron en cuarentena en Wuhan. â€œLa epidemia es un demonio y no podemos dejar que este demonio se escondaâ€, declarÃ³ el presidente chino Xi Jiping en un llamado a realizar una â€œguerra popularâ€ contra el virus. AsÃ­ fue como comenzÃ³ una intensa bÃºsqueda de la muerte como si fuera una especie de juego del gato y el ratÃ³n.</em></p>
<p id="75c5" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">La cuarentena colectiva dio paso a otra fase mucho mÃ¡s fina: la de detecciÃ³n de los posibles infectados y luego la de sus Ãºltimos contactos. SegÃºn elÂ <a class="bx fw il im in io" href="https://www.revista5w.com/why/manual-chino-derrotar-al-coronavirus" target="_blank" rel="noopener nofollow">reportero</a>Â de Zigor Aldama: â€œChina puso el Gran Hermano-su sistema de vigilancia y control de la poblaciÃ³n- al servicio de su sistema de saludâ€. La herramienta para hacerlo fue una aplicaciÃ³n oficial, que junto a inteligencia artificial y un cÃ³digo QR, cruza informaciÃ³n con la base de datos de la ComisiÃ³n de Sanidad o la PolicÃ­a. China asÃ­ sabe hasta cuando un ciudadano chino se mueve, o se saca una muela del juicio.</p>
<p id="9519" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">Con eso establece una especie de semÃ¡foros segÃºn Aldama: : â€œel cÃ³digo verde, que abre las puertas de todos los servicios, se concede solo a quienes en los Ãºltimos 14 dÃ­as no han visitado ninguna zona de riesgo; el cÃ³digo amarillo, que restringe el acceso a servicios no esenciales, lo reciben quienes se han movido en las Ãºltimas dos semanas pero no han visitado las regiones mÃ¡s afectadas; y el cÃ³digo rojo indica que el usuario debe permanecer en cuarentena. SaltÃ¡rsela puede ser castigado a travÃ©s del cÃ³digo penalâ€.</p>
<blockquote class="jp jq jr">
<p id="544b" class="he hf ap hs hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">â€œNo se puede sofocar un incendio a ciegas y no se puede detener una pandemia si no sabe quiÃ©n estÃ¡ infectado. La forma mÃ¡s efectiva de prevenir infecciones y salvar vidas es romper las cadenas de transmisiÃ³n. Y para hacer eso, se deben hacer pruebas y tomar medidas para aislar los casos positivosâ€,Â <a class="bx fw il im in io" href="https://news.un.org/es/story/2020/03/1471232" target="_blank" rel="noopener nofollow">segÃºn</a>Â Tedros Adhanom, director de la OrganizaciÃ³n Mundial de la Salud (OMS)</p>
</blockquote>
<p id="13a7" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">Buscar la muerte y mirarla a la cara para detenerla a tiempo.</p>
<p id="ee23" class="ht hu ap ce cd hv dz hw eb hx hy hz ia ib ic id ie"><strong class="bk">De las calles vacÃ­as a la cuarentena, crÃ³nica de una libertad en tragedia.</strong></p>
<p id="dc2e" class="he hf ap ce hg b hh if hj ig hl ih hn ii hp ij hr dq" data-selectable-paragraph="">La vida se detuvo, de repente, en una semana para quienes estamos en cuarentena. Hace poco, cuando se conociÃ³ el primer caso de coronavirus en Venezuela, los barbijos aparecÃ­an en las fotos de Wuhan como una fantasÃ­a distÃ³pica. Hoy si alguien por la calle hace sus compras sin barbijos, el resto lo mira como si fuera un apestado. Las miradas vigilan la higiene de las demÃ¡s, y las distancias se cuidan celosamente. El lavado de manos es un asunto de importancia, no un vÃ­deo pedagÃ³gico para enseÃ±ar en la escuela a los niÃ±os.</p>
<p id="be8b" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">La vida transcurre entre cuatro paredes mientras en la calle se busca al coronavirus. El gobierno de Venezuela, bloqueado por Estados Unidos, organiza test masivos casa por casa con kits enviados por China y la OrganizaciÃ³n Mundial de la Salud. RealizaÂ <a class="bx fw il im in io" href="https://www.vtv.gob.ve/10-millones-personas-encuesta-patria/" target="_blank" rel="noopener nofollow">consultas</a>Â a travÃ©s de una plataforma social, el sistema Patria, para determinar los posibles casos y luego determinar con quienes estuvieron en contacto. El paÃ­s se prepara con la ayuda de los mÃ©dicos comunitarios de Cuba para aislar los focos de infecciÃ³n. â€œRomper la cadena de transmisiÃ³nâ€, como recomienda la OMS.</p>
<p id="577f" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">Con mÃ¡s de 100 casos, los accesos a las principales ciudades, y todas las regiones del paÃ­s estÃ¡n bloqueadas por militares. El paÃ­s en movimiento, aÃºn daÃ±ado por siete aÃ±os de crisis, se organiza para llevarle comida a los mÃ¡s ancianos y repartir bolsas con alimentos a las familias para que sobrelleven la cuarentena. Los Consejos Locales de Abastecimiento y ProducciÃ³n (CLAP), armados para afrontar una hambruna en 2016, son la vanguardia en un paÃ­s donde se pretende evitar que hospitales pÃºblicos, daÃ±ados en su infraestructura y con pocas camas, colapsen engrosando las cifras de mortalidad de la pandemia.</p>
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<figure class="gi gj gk gl gm gh ai paragraph-image"><figcaption class="ci fa gz ha hb cq co cp hc hd cd dj" data-selectable-paragraph="">MÃ©dicos comunitarios hacen casa por casa en la Comuna Altos de Lidece en Caracas (Rossana Silva)</figcaption></figure>
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<p id="438b" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">Los carros de policÃ­as informan con megÃ¡fonos que los negocios deben cerrar a las doce del mediodÃ­a, y las milicias bolivarianas patrullan las calles controlando que solo los comercios de alimentos y medicinas estÃ©n abiertos. Venezuela lleva mÃ¡s de diez aÃ±os preparÃ¡ndose para una invasiÃ³n de su principal enemigo, Estados Unidos. Pero antes parece haberse adelantado un enemigo invisible que combate casi con las mismas armas de organizaciÃ³n polÃ­tica con las que se sostiene en el poder el gobierno de NicolÃ¡s Maduro.</p>
<p id="6fea" class="jt hu ap ce cd hv ju jv jw jx jy jz ka kb kc kd ke">â€œVolveremos a la normalidad, pero serÃ¡ una normalidad vigilada. Todo cambiÃ³ en el mundo con la pandemiaâ€, afirmÃ³ el presidente en una llamada por telÃ©fono al canal estatal venezolano VTV.</p>
<p id="250b" class="he hf ap ce hg b hh if hj ig hl ih hn ii hp ij hr dq" data-selectable-paragraph="">En ese mundo, los casos de coronavirus en 16 dÃ­as pasaron de 100 mil a mÃ¡s de 600 mil en todo el mundo agravando aÃºn mÃ¡s el panorama Â¿pero quÃ© pasÃ³ para que sucediera esto?</p>
<p id="e559" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">Europa se convirtiÃ³ en el epicentro de la pandemia con Italia en elÂ <a class="bx fw il im in io" href="https://www.rtve.es/noticias/20200331/mapa-mundial-del-coronavirus/1998143.shtml" target="_blank" rel="noopener nofollow">primer puesto</a>Â con mÃ¡s de 100 mil casos, y 11.581 muertos, una cifra que se multiplica dÃ­a a dÃ­a. Seguida de una EspaÃ±a que se dirige hacia el mismo camino con una curva de casos que abarrota los hospitales de pacientes. Los gobiernos, como en China, se negaron a medidas restrictivas, como cuarentena y distanciamiento social, para no detener la economÃ­a.</p>
<p id="312a" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">Boris Johnson, el primer ministro de Gran BretaÃ±a, incluso propuso como estrategia dejar que sus ciudadanos se infecten y conviertan en inmunes. Varios dÃ­as despuÃ©s desistiÃ³ de una idea que segÃºn algunos cÃ¡lculos habrÃ­a dejado unÂ <a class="bx fw il im in io" href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-51930745" target="_blank" rel="noopener nofollow">potencia</a>l de 510 mil muertos segÃºn la OMS. HabrÃ¡ querido quizÃ¡s emular a cuando Winston Curchill seÂ <a class="bx fw il im in io" href="https://es.gizmodo.com/60-anos-despues-por-fin-ya-sabemos-que-ocasiono-la-nie-1789022889" target="_blank" rel="noopener nofollow">negÃ³</a>Â a paralizar la vida del paÃ­s en 1952 por una neblina tÃ³xica, producida por el clima y las fÃ¡bricas que usaban carbÃ³n, dejando un total de 12 mil muertos. La historia es cruel a veces con las repeticiones: Johnson y Churchill son del mismo partido conservador. Dos semanas despuÃ©s, el confinamiento es un hecho en Gran BretaÃ±a igual que lo serÃ¡n los britÃ¡nicos muertos por tomar tarde la medida. Y Boris Johnson ha dado positivo de coronavirus.</p>
<p id="d78c" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">Italia, el paÃ­s con mÃ¡s infectados del mundo, pasÃ³ de 2.222 a 6.078 muertos en una semana con cementerios como Bergamo que no dan abasto. Los cadÃ¡veres se envÃ­an fuera de la ciudad en camiones militares para ser cremados. Los mÃ©dicos y enfermeros jubilados se suman a la lucha porque el personal sanitario estÃ¡ sobrepasado por la crisis. Lloran en los pasillos de los hospitales desconsoladamente.</p>
<blockquote class="jp jq jr">
<p id="8b6d" class="he hf ap hs hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">â€œUna generaciÃ³n entera ha muerto en poco mÃ¡s de dos semanas. Nunca hemos visto nada parecidoâ€, sostuvo Antonio Ricciardi, uno de los jefes mÃ©dicos de Bergamo.</p>
</blockquote>
<p id="d19e" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">Pero en LombardÃ­a, una de las regiones mÃ¡s afectadas, el 40% de sus ciudadanosÂ <a class="bx fw il im in io" href="https://www.elnuevodia.com/tecnologia/tecnologia/nota/regionitalianacontrolamovimientosmediantecelularesporelcovid-19-2553706/" target="_blank" rel="noopener nofollow">siguen saliendoÂ </a>a la calle irrespetando la cuarentena. â€œLos rociaremos con lanzallamas si lo siguen haciendoâ€, lesÂ <a class="bx fw il im in io" href="https://actualidad.rt.com/actualidad/347307-alcaldes-italia-reganar-insultar-respetar-cuarentena-coronavirus" target="_blank" rel="noopener nofollow">advirtiÃ³</a>Â uno de los alcaldes de esta regiÃ³n. QuizÃ¡s el cuadro serÃ­a mucho menos grave si unas semanas antes se hubiera suspendido el partido de fÃºtbol Atalanta-MilÃ¡n,Â <a class="bx fw il im in io" href="https://www.lavanguardia.com/deportes/futbol/20200326/48105584489/coronavirus-atalanta-valencia-champions-oms.html" target="_blank" rel="noopener nofollow">consideradoÂ </a>una de las principales fuentes de contagio. Se sabe por la experiencia de Wuhan que cuÃ¡nto mÃ¡s infectados mÃ¡s se multiplican los contagios.</p>
<p id="9f85" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">La decisiÃ³n de poner en cuarentena Italia se tomÃ³ demasiado tarde al igual que en EspaÃ±a, donde adultos mayores sonÂ <a class="bx fw il im in io" href="https://www.excelsior.com.mx/global/en-asilos-de-espana-hallan-cadaveres-y-ancianos-abandonados/1371709" target="_blank" rel="noopener nofollow">encontrados</a>Â muertos (y abandonados) en asilos de ancianos. Se elige en los hospitales sobrepasados por la pandemia quien vive y quien muere segÃºn la expectativa de vida de los pacientes. Los sistemas de salud pÃºblica de Italia y EspaÃ±a son vÃ­ctimas, ademÃ¡s, de los continuos recortes de la clase polÃ­tica del paÃ­s para pagar sus deuda.</p>
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<p id="84a9" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">En este contexto, Â¿no se pudo haber prevenido esta tragedia como se intenta hacer en un paÃ­s bloqueado como Venezuela?</p>
<p id="4b4b" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">SÃ­, pero es aÃºn mÃ¡s complejo.</p>
<p id="0aa4" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">Ninguno de los gobiernos europeos quiso parar la economÃ­a con una cuarentena. Pero tampoco enfrentar el malestar de sus ciudadanos acostumbrados a vivir en una irrestricta libertad. Los sacrificios colectivos de la Segunda Guerra Mundial quedan muy lejos para esta sociedad europea que se ve unida a un destino comÃºn que limita los deseos individuales de sus ciudadanos.</p>
<p id="c988" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">Estar en cuarentena es vivir con limitaciones, y en modo de sobrevivencia. Gobernar desbordado por una pandemia es administrar lo escaso; las camas, los barbijos, los medicamentos, los enfermeros, mÃ©dicos, los ataÃºdes. Y ninguna naciÃ³n europea ha enfrentado un contexto asÃ­ en tiempos recientes, como lo ha hecho la sociedad venezolana con apagones, amenazas de guerra, y decisiones de vida o muerte en Ã¡mbitos como la salud y la alimentaciÃ³n.</p>
<p id="93ba" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">Las calles vacÃ­as son abandonar la vida para encerrarla en una casa, pero son un sacrificio colectivo para dejar en soledad a un virus que solo asÃ­ se puede encontrar.</p>
<p id="0efb" class="he hf ap ce hg b hh if hj ig hl ih hn ii hp ij hr dq" data-selectable-paragraph="">La razÃ³n sanitaria de una pandemia elimina, por un minuto, los muros, y las barreras invisibles, entre clases. Quienes se sienten intocables por tener dinero, y nunca vivieron a vida o muerte ninguna crisis anterior, estÃ¡n en el mismo peldaÃ±o que los mÃ¡s pobres. Sobresalen como sucede en AmÃ©rica Latina por ser viajeros como Carmela Hontou, laÂ <a class="bx fw il im in io" href="https://www.clarin.com/viste/coronavirus-uruguay-disenadora-carmela-hontou-contagio-40-personas-cumbia_0_mXOPjrpeX.html" target="_blank" rel="noopener nofollow">paciente ceroÂ </a>de Uruguay, que vienen de Europa sin tomar ningÃºn recaudo, y con sÃ­ntomas, esparcen el virus en casamientos de Ã©lite, o a sus propias mucamas. Quedan marcados por un virus que les molesta mÃ¡s que el coronavirus: el juicio popular de la sociedad a la que infectan. La pandemia desviste la soberbia de pudientes y la sirve a la mesa sin sus privilegios de clase.</p>
<p id="6585" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">La ironÃ­a es otro virus que se esparce por todo el mundo. A principios de marzo, el Congreso de AcciÃ³n PolÃ­tica Conservadora (CPAC) recibiÃ³ a miles de polÃ­ticos de ultraderecha de todo el mundo con Donald Trump como anfitriÃ³n. Quiso el destino que uno de los asistentes estrechara la mano a medio mundo, entre ellos cuatro congresistas de Estados Unidos y el director de la organizaciÃ³n en Estados Unidos, Matt Schlapp , quien tuvo contacto con Trump. El Congreso puedeÂ <a class="bx fw il im in io" href="https://www.lavanguardia.com/internacional/20200309/474038091876/coronavirus-trump-abascal-pence-gosar-cruz-cuarentena-cpac-comite-accion-politica-conservadora-washington.html" target="_blank" rel="noopener nofollow">haberse convertido</a>Â en una fuente contagio tan grande como el partido de Atalanta-Valencia en MilÃ¡n.</p>
<p id="1b0e" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">Luego Trump recibiÃ³ con su equipo a Jair Bolsonaro. Siete dÃ­as despuÃ©s, 23 integrantes de la comitiva del brasileÃ±o tienen coronavirus. A veces el destino tiene deseos misteriosos. Como si ensaÃ±ara con quienes calificaron al coronavirus como â€œno mÃ¡s que una gripecitaâ€. Argumento que segÃºn Trump y Bolsonaro justifica que no se paralice la economÃ­a de ambos paÃ­ses con cuarentenas, o limitaciones. Pero mÃ¡s que el destino parece ser la razÃ³n.</p>
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<p id="0173" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">Corea del Sur, TaiwÃ¡n y SingapurÂ <a class="bx fw il im in io" href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-51919935" target="_blank" rel="noopener nofollow">aplicaron</a>Â medidas de distanciamiento social combinadas con el uso de base de datos e inteligencia artificial. El Gran Hermano asiÃ¡tico de esa forma logrÃ³ contener la expansiÃ³n del coronavirus en estos paÃ­ses, sin necesidad de una cuarentena tan extrema como en China. Solo actuaron a tiempo, con la experiencia de haber luchado contra enfermedades infecciosas en el pasado. Las lecciones estaban ahÃ­, pero pocos lÃ­deres quisieron tomarlas. Ninguno se quiso dejar llevar por la razÃ³n agravando aÃºn mÃ¡s el problema.</p>
<p id="7268" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">Estados Unidos, al escribir estas lÃ­neas es el epicentro de la pandemia yendo tranquilo a los mÃ¡s de 200 mil casos para final del mes de marzo. Los llamados al servicio de emergencia de Nueva York son los mÃ¡s numerosos desde los atentados a las Torres Gemelas. El paÃ­s no tiene las mascarillas suficientes para sus mÃ©dicos, y los estados mÃ¡s afectados se pelean porque le manden insumos. La economÃ­a camina directo a una recesiÃ³n tan grande que el propio TrumpÂ <a class="bx fw il im in io" href="https://elpais.com/economia/2020-03-24/las-bolsas-abren-al-alza-impulsadas-por-la-fed-y-el-fin-de-la-cuarentena-en-wuhan.html" target="_blank" rel="noopener nofollow">ordenÃ³</a>, junto con el Congreso, inyectarle 2 billones de dÃ³lares a la economÃ­a para salvar empresas y bancos en riesgo.</p>
<p id="9be9" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">Al parecer, el principio de hacer dinero rÃ¡pido y fÃ¡cil conspira contra el hecho de simplemente poder hacerlo. Por eso vemos cÃ¡lculos de un minuto y medio de distancia de Trump, Bolsonaro o Boris Johnson que inmediatamente vuelan por los aires. Son sinÃ³nimos de una Ã©poca donde prevalecieron los hombres de lo rÃ¡pido y ahora por haberse convertido ello en la forma de vida predilecta de la humanidad.</p>
<p id="74fa" class="jt hu ap ce cd hv ju jv jw jx jy jz ka kb kc kd ke">Pero las consecuencias de estas decisiones son bastantes reales. Se estima que 25 millones de personas puedenÂ <a class="bx fw il im in io" href="https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/03/18/economia/1584543476_856590.html" target="_blank" rel="noopener nofollow">quedar</a>Â sin empleo. Que los trabajadores puedenÂ <a class="bx fw il im in io" href="https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/03/18/economia/1584543476_856590.html" target="_blank" rel="noopener nofollow">perder</a>Â 3,4 billones de dÃ³lares. Desde Alemania hasta Argentina anuncian planes masivos de inyecciones de dinero a la economÃ­a para evitarlo. Las preguntas no son ni cuÃ¡ndo, ni dÃ³nde, sino cuÃ¡nto. Â¿CuÃ¡nto costarÃ¡ esta crisis? Â¿CuÃ¡nto pasarÃ¡ hasta que vuelva a cobrar mi salario? Â¿CuÃ¡nto serÃ¡ lo que pueda aguantar sin pagar mis deudas? Â¿CuÃ¡nto? Â¿CuÃ¡nto?</p>
<p id="a7df" class="he hf ap ce hg b hh if hj ig hl ih hn ii hp ij hr dq" data-selectable-paragraph="">Se ensayan conclusiones y sentencias apresuradas. Es el comienzo de una nueva Ã©poca. El ocaso de Estados Unidos y el ascenso de China. La vuelta de los Estados presentes y el fin de lo privado sobre lo pÃºblico, al artista antes conocido como neoliberalismo. El mundo cambiÃ³ y cambiÃ³ para siempre, se dice una y otra vez. Pero en esa repeticiÃ³n se esconde un trauma, una serie de hechos que no vemos por lo que son porque estamos imbuidos en ellos.</p>
<p id="93ac" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">Con la caÃ­da de las Torres Gemelas millones de personas vieron como algo cambiaba en vivo y directo. Pero con el coronavirus el miedo a contagiarse estÃ¡ dentro de nuestros cuerpos, de nuestras familias. No importa si es una de las pandemias con la tasa de mortalidad mÃ¡s baja de la humanidad. Si no que estÃ¡ aquÃ­ y ahora. Y el miedo es combustible de grandes cambios. Porque con temor se aceptan cuestiones que antes hubiesen sido impensables. Entonces caben mÃ¡s las preguntas que respuestas sobre hacia dÃ³nde vamos.</p>
<p>Â¿Un mundo donde los gobiernos trabajen mÃ¡s unidos contra los desafÃ­os de la humanidad como esta pandemia? Â¿O uno donde paÃ­ses como Alemania y Francia se reserven vender medicamentos y mascarillas a EspaÃ±a para atender a sus poblaciones? Â¿Uno dÃ³nde los paÃ­ses se peleen por quien tiene la primera vacuna para venderla a buen precio en el mercado? Â¿O uno donde compartir el conocimiento de la lucha contra enfermedades se vuelva la norma en vez de la excepciÃ³n?</p></div>
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<p id="5dfe" class="jt hu ap ce cd hv ju jv jw jx jy jz ka kb kc kd ke">Â¿Un mundo donde los Estados salven a las familias que no tienen ingresos para pagar sus deudas? Â¿O uno donde solo sean rescatados los bancos y las grandes empresas? Â¿Uno en el que los privados paguen mÃ¡s impuestos para tener sistemas de salud y educaciÃ³n de calidad? Â¿O uno donde estos siempre sean las variables de ajuste? Â¿Uno en el que los Estados vuelvan a hacerse cargo de Ã¡reas estratÃ©gicas de sus paÃ­ses para financiar la salida a esta crisis? Â¿O uno en el que la soluciÃ³n sea eliminar las pocas regulaciones que quedan para que los privados inviertan?</p>
<p id="2c6c" class="jt hu ap ce cd hv ju jv jw jx jy jz ka kb kc kd ke">Â¿La crisis serÃ¡ un detonante para que las empresas reduzcan masivamente costos sustituyendo empleo humano por inteligencia artificial o robÃ³tica? Â¿Se cumplirÃ¡ la profecÃ­a de que para 2025 seÂ <a class="bx fw il im in io" href="https://www.xataka.com/robotica-e-ia/automatizacion-eliminara-75-millones-empleos-para-2025-creara-133-millones-nuevas-funciones-wef" target="_blank" rel="noopener nofollow">pierdan</a>Â 75 millones de empleo por la automatizaciÃ³n?</p>
<p id="10e4" class="he hf ap ce hg b hh if hj ig hl ih hn ii hp ij hr dq" data-selectable-paragraph="">Quien tenga certezas sobre estas preguntas, en un momento tan incierto, es posible que sea un charlatÃ¡n. Porque en esta angustia existencial que nos atraviesa, que nos definen como seres humanos, los cambios tal vez pasen mÃ¡s por el lado de la continuidad que por lo nuevo.</p>
<p id="6add" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">La continuidad de viles farmacÃ©uticas que buscan vender los medicamentos para el coronavirus al mayor precio posible, la continuidad de millones de personas que se ayudan entre sÃ­ para que nadie se quede sin un familiar querido, la continuidad de lÃ­deres polÃ­ticos que piden a los abuelos sacrificarse por la economÃ­a de sus nietos, la continuidad de mÃ©dicos de lejanas latitudes que respondieron el llamado para atender a personas que ni siquiera deberÃ­an tener nombre.</p>
<p id="77ce" class="he hf ap ce hg b hh hi hj hk hl hm hn ho hp hq hr dq" data-selectable-paragraph="">Una continuidad en permanente conflicto entre la solidaridad y el interÃ©s individual.</p>
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		<title>COVID-19, la polÃ­tica como el arte de «lo posible» y la crisis como su espejo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ArtepolÃ­tica]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Apr 2020 21:21:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entradas]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
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					<description><![CDATA[&#160; Por Leila Mucarsel Juan Domingo PerÃ³n definÃ­a a la polÃ­tica como â€œel arte de lo posibleâ€. Si miramos el devenir de la historia podemos comprender a lo que se &#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><a href="https://twitter.com/LeilaMucarsel"><strong>Por Leila Mucarsel</strong></a></p>
<p>Juan Domingo PerÃ³n definÃ­a a la polÃ­tica como â€œel arte de lo posibleâ€. Si miramos el devenir de la historia podemos comprender a lo que se referÃ­a el General: en cada lugar y cada tiempo, los hombres y mujeres, los Pueblos (en mayÃºscula), sus marchas y contramarchas, sus revoluciones (en minÃºscula, porque son siempre imperfectas) y sus gobiernos, han transformado la realidad en formas a veces solo unos dÃ­as antes, impensadas. Del mismo modo, han fracasado, fallado, demorado, retrocedido, caÃ­do y se han vuelto a levantar. El punto, la lÃ­nea, que separa lo posible de lo imposible es siempre incierto, mÃ³vil, cambiante. En ocasiones parecÃ­amos a punto de tocar el otro lado de esa lÃ­nea con las yemas de los dedos y de un segundo al otro nos arrebataron esa posibilidad. Â Y la polÃ­tica, siempre en el medio. La polÃ­tica como actividad humana, el oficio mÃ¡s antiguo (mÃ¡s antiguo que la prostituciÃ³n, como dice el politÃ³logo AndrÃ©s Malamud), es siempre la mano que dibuja, desdibuja y corre esa lÃ­nea, en base a un lienzo que viene dado por las circunstancias, claro estÃ¡. AllÃ­ el arte.</p>
<p>Otra forma de decir esto, como subrayaron varias pensadoras, es que â€œlo polÃ­ticoâ€ pertenece al universo de lo contingente. En lÃ³gica, la contingencia es la caracterÃ­stica de algo en cuanto a que puede ser o no ser, dependiendo del caso: algo que no es necesario, pero sÃ­ posible.</p>
<p>Traigo esta reflexiÃ³n a colaciÃ³n de lo que estÃ¡ sucediendo hoy en el mundo a partir de la irrupciÃ³n del coronavirus. Las crisis, las catÃ¡strofes naturales o humanas (si es que se puede definir con precisiÃ³n el origen de estas) y las guerras han sido histÃ³ricamente espacios de excepciÃ³n, â€œlugaresâ€ y â€œtiemposâ€ donde los hechos impactan tan fuerte en la realidad que las reglas que delimitan lo posible y lo imposible suelen caer como piezas de un dominÃ³. Estas situaciones estÃ¡n muy cercanas a lo que describÃ­amos de la polÃ­tica, porque se vuelven oportunidades para cuestionar y repensar lo imposible. PodrÃ­amos decir que, si la polÃ­tica es el arte de lo posible, las crisis sistÃ©micas son un reflejo de lo que es posible. Una grieta que permite vislumbrar capacidades, formas de hacer las cosas que estaban ocultas o prohibidas. Un momento de excepciÃ³n donde se puede avanzar en <a href="https://www.socialeurope.eu/a-green-reboot-after-the-pandemic">direcciones</a> antes impensadas. Son ademÃ¡s un tiempo donde caen los velos: el rey mercado, desnudo, nos deja desprotegidos, corre en pÃ¡nico, nos deja sin laburo y hasta nos sube el precio del alcohol en gel y los alimentos.</p>
<p>Siempre el resultante de una crisis tendrÃ¡ componentes esencialmente polÃ­ticos. Bien lo ilustran los resultados ante las dispares respuestas de Argentina vs. Brasil, o Alemania vs. EEUU. Como alertaba Byung-Chul Han, <a href="https://elpais.com/ideas/2020-03-21/la-emergencia-viral-y-el-mundo-de-manana-byung-chul-han-el-filosofo-surcoreano-que-piensa-desde-berlin.html">â€œla revoluciÃ³n serÃ¡ humanaâ€,</a> o no serÃ¡. Nada cambiarÃ¡ definitivamente por la pandemia en sÃ­ misma. Los cambios que la crisis avizora como imprescindibles, empezando por la necesidad de repensar fuertemente el capitalismo financiero y potenciar el rol del Estado en las sociedades actuales, pueden o no suceder. DependerÃ¡ de la capacidad polÃ­tica de quienes buscamos un mundo mÃ¡s justo. La experiencia histÃ³rica muestra la capacidad del capitalismo para adaptarse luego de crisis sistÃ©micas e incluso volcarlas a su favor reforzando la concentraciÃ³n y el poderÃ­o de unos pocos en desmedro de las mayorÃ­as. Sin ir muy lejos, tras la profunda crisis financiera global iniciada en 2008, la economÃ­a pre-COVID19 mostraba rasgos muy similares a la que dio origen al colapso.</p>
<p>Quiero terminar llevando estas preguntas en torno a lo posible y lo imposible al plano de la economÃ­a. El paradigma neoliberal, aÃºn vivo y coleando, se impuso en base a una construcciÃ³n teÃ³rica-polÃ­tica basada en la idea de que en economÃ­a hay ciertas cosas que no se pueden discutir: el tristemente cÃ©lebre <em>There Is No Alternative</em> de Thatcher. En el plano acadÃ©mico, se hizo durante dÃ©cadas un trabajo minucioso por instaurar supuestas leyes de cumplimiento universal en torno a cÃ³mo funcionan las economÃ­as, de base marginalista, y sintetizadas por Milton Friedman, discÃ­pulo de Von Hayek. Estas reglas, si bien se han demostrado mil veces falsas y lo que es peor, han llevado innumerables veces a paÃ­ses al hambre y la miseria a partir de las polÃ­ticas que inspiraron, siguen aÃºn hoy siendo pregonadas como dogmas por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Troika Europea.</p>
<p>Una de esas reglas de oro del neoliberalismo tiene que ver con la necesidad de reducir al mÃ­nimo el rol del Estado y del gasto (inversiÃ³n) pÃºblica. En el mundo actual estÃ¡ resurgiendo con claridad la importancia que tienen los Estados para la vida cotidiana, la organizaciÃ³n e incluso la continuidad de las sociedades actuales. En este mundo, los fondos, los recursos financieros y materiales que siempre parecen escasear, de repente aparecen. Es lo mismo que sucede en tiempos de guerra, pensÃ©moslo: nunca faltan recursos para la guerra. Sin lugar a dudas, esta crisis muestra que el espacio para las polÃ­ticas econÃ³micas es mucho mÃ¡s amplio que en el que habitualmente nos quieren hacer creer, incluso en los paÃ­ses perifÃ©ricos.</p>
<p>Estamos en un momento del mundo donde ha quedado en evidencia que los Estados son los Ãºnicos actores capaces de liderar la tarea colectiva de cuidarnos, en un tiempo donde la solidaridad entre los seres humanos vuelve a ser imperiosa, como marcÃ³ el Papa Francisco, â€œnadie se salva soloâ€. La Argentina estÃ¡ haciendo un soberbio esfuerzo por cuidar a su gente, con un Estado presente y activo que demuestra de lo que somos capaces, y nos coloca entre los paÃ­ses que son ejemplo en un mundo en caos.</p>
<p>Â¿Estaremos en condiciones de poner en marcha planes tan audaces como los actuales una vez pasada la pandemia? Recordemos, las crisis son tambiÃ©n espejo de lo posible, nos muestran de lo que somos capaces, nos muestran que los recursos humanos y financieros estÃ¡n cuando la realidad apremia. Se trata de entender que otros de los problemas que nos acechan, como la desigualdad y el cambio climÃ¡tico, son igual o mÃ¡s perniciosos que el virus. Â¿Seremos capaces de actuar antes de que sea demasiado tarde? Â¿CÃ³mo sostener esa sensaciÃ³n que hoy estÃ¡ en el aire de que en cierta manera todo se puede hacer si se trata de responder a la crisis? Es urgente crear un sentido colectivo en torno a objetivos ambiciosos que nos unan para alcanzarlos, Misiones (en el sentido de <a href="https://elpais.com/elpais/2018/06/23/opinion/1529777226_390858.html">Mazzucato</a>) que permitan direccionar el desarrollo en las direcciones socialmente definidas como prioritarias, como lo es hoy frenar al coronavirus, o terminar para siempre con el hambre en la Argentina. Pero, como, nuevos pactos sociales que partan de <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2020/mar/18/the-covid-19-crisis-is-a-chance-to-do-capitalism-differently">rediscutir</a> cÃ³mo se reparten los riesgos y beneficios entre los actores pÃºblicos y privados, que rehÃºyen a pagar impuestos, pero hoy claman por el accionar estatal. Para ello, es clave defender que los Estados son mucho mÃ¡s que los bomberos del sistema cuando hay crisis, o â€œprestamistas de Ãºltimo recursoâ€, son los organizadores sociales por excelencia, y mÃ¡s aÃºn, moldear con su accionar nuevos mercados y realidades en defensa del bien comÃºn. Son quizÃ¡s la instituciÃ³n que mayor capacidad, legitimidad y recursos necesita en un mundo donde la complejidad es enorme y crisis como esta serÃ¡n cada vez mÃ¡s frecuentes. Que se puede, se puede, te lo digo un fin de semana donde los bancos estÃ¡n abiertos en la Argentina, las fronteras cerradas en plena â€˜Era de la globalizaciÃ³nâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, y mÃ¡s de mil millones de personas en todo el mundo sin salir de sus casas.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Las personas encarceladas tambiÃ©n son personas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Malena Pastor]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Apr 2020 15:23:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entradas]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
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					<description><![CDATA[La Argentina, y quienes vivimos en su territorio, nos enfrentamos actualmente a una pandemia de carÃ¡cter internacional como es el COVID-19. Y cuando digo quienes vivimos en su territorio, me &#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">La Argentina, y quienes vivimos en su territorio, nos enfrentamos actualmente a una pandemia de carÃ¡cter internacional como es el COVID-19.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Y cuando digo quienes vivimos en su territorio, me refiero tambiÃ©n a aquellas personas que se encuentran privadas de su libertad, por diversas razones, en instituciones carcelarias de nuestro paÃ­s.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">A principios del aÃ±o 2019 el ex Ministro de Justicia, GermÃ¡n Garavano, decretÃ³ la <a href="https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/204115/20190326">emergencia en materia carcelaria</a>, pues, como tantos otros Estados, Argentina cuenta con mÃ¡s personas detenidas de las que puede albergar asegurando sus derechos y garantÃ­as</span><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote1sym" name="sdfootnote1anc"><sup>1</sup></a><span style="font-family: Times New Roman, serif;">.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">La superpoblaciÃ³n carcelaria</span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><i> â€“ tanto en cÃ¡rceles <a href="https://www.ppn.gov.ar/institucional/noticias/2167-emergencia-carcelaria">federales</a> como <a href="http://www.comisionporlamemoria.org/archivos/cct/informesanuales/Informe_2019.pdf">provinciales</a></i></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"> â€“ es el reconocimiento del Estado de su incapacidad o imposibilidad de asegurar condiciones de salubridad e higiene mÃ­nimas a las personas que allÃ­ se encuentran alojadas, circunstancia que, frente a una pandemia de caracterÃ­sticas desconocidas hasta el momento, nos obliga a contemplar la problemÃ¡tica desde la Ã³ptica de la prevenciÃ³n y el reaseguro de los Derechos Humanos de los internos que allÃ­ residen.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Sin embargo, y pese a las recomendaciones elaboradas por distintas instituciones y <a href="https://www.cels.org.ar/web/2020/03/coronavirus-medidas-para-las-personas-privadas-de-la-libertad/">organismos</a></span><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote2sym" name="sdfootnote2anc"><sup>2</sup></a><span style="font-family: Times New Roman, serif;">, en los dÃ­as que han pasado, hemos recibido la noticia de excarcelaciones y prisiones domiciliarias que han sido denegadas, en particular, a personas que revisten criterios acreditados de poblaciÃ³n de riesgo.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Se multiplican las resoluciones que las distintas esferas judiciales disponen la prevenciÃ³n y el cuidado de sus empleados y operadores afines, sin embargo, no se extreman los criterios ni se disponen medidas concretas para disminuir sensiblemente la poblaciÃ³n carcelaria </span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><i>â€“ por lo menos a niveles mÃ¡ximos tolerables evitando la superpoblaciÃ³n </i></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;">â€“ y se mantienen a merced del avance del virus â€“ </span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><i>algo que indefectiblemente sucederÃ¡ mÃ¡s temprano que tarde </i></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;">â€“ poblaciones sensibles cuya consecuencia de contagio puede, previsiblemente, implicar la muerte.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Personas mayores, casos de hipertensiÃ³n, diabetes, inmunodeprimidos, enfermedades respiratorias, son algunos de los criterios que deberÃ­an abordarse preventiva y prioritariamente para disminuir sensiblemente la superpoblaciÃ³n que actualmente azota las cÃ¡rceles argentinas, con la pretensiÃ³n de incorporar, en plena pandemia, aquellos casos de personas que por ejemplo, incumplen la cuarentena o cometen delitos en el transcurso de Ã©sta.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Asimismo, delitos cuyas penas resulten leves, internos con salidas transitorias, personas que no han sido condenadas</span><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote3sym" name="sdfootnote3anc"><sup>3</sup></a><span style="font-family: Times New Roman, serif;"> â€“ </span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><i>y que se encuentran preventivamente detenidas, muchas veces con criterios por demÃ¡s arbitrarios y violentando garantÃ­as constitucionales</i></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"> -, deberÃ­an conformar un segundo grupo de anÃ¡lisis que permita reducir los riesgos al interior de los penales argentinos.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">En el mundo ya existen casos de contagios efectivos al interior de los complejos penitenciarios, registrÃ¡ndose por ejemplo, la muerte de un adulto mayor en <a href="https://www.bloomberg.com/news/articles/2020-03-18/france-urged-to-free-prisoners-to-thwart-virus-in-crowded-jails">Francia</a>, la liberaciÃ³n de detenidos con criterios de vulnerabilidad en <a href="https://www.bbc.com/news/world-us-canada-51947802">Estados Unidos</a>, la detenciÃ³n domiciliaria de personas detenidas preventivamente sin condena en <a href="https://globalnews.ca/news/6703990/convicts-serving-intermittent-sentences-granted-leave-from-prison-during-covid-19/">CanadÃ¡</a>, entre otra decena de casos internacionales.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">En el Complejo Federal Penitenciario Federal de Ezeiza, ya se detectaron dos casos sospechosos de coronavirus, y en <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-51922229">Brasil</a> se confirmaron fugas masivas de penales debido a las restricciones impuestas en el marco de la pandemia COVID-19.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Para finalizar, creo que es necesario realizar dos reflexiones centrales.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">En primer lugar, es posible concluir que el fenÃ³meno del encarcelamiento masivo de personas lleva a una sobredimensiÃ³n del sistema punitivo que gran parte de los Estados modernos evidentemente no han podido resolver hasta la fecha, evidenciando sistemas sobresaturados que frente a circunstancias excepcionales permiten observar graves violaciones a los Derechos Humanos, como son la falta de higiene, salubridad y educaciÃ³n, entre otras.</span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">En segundo lugar, que las autoridades judiciales a cargo del encarcelamiento de personas en nuestro paÃ­s deben determinar, mÃ¡s temprano que tarde, criterios concretos y aplicables para poner a resguardo en el transcurso de la pandemia, cuanto menos, la poblaciÃ³n de riesgo y las personas que no implican peligros concretos para terceros, previniendo brotes de contagio al interior de los complejos, algo que, conforme las resoluciones tomadas por diversos Tribunales en los Ãºltimos dÃ­as, no pareciera ser el criterio a seguir por las autoridades, que muchas veces, siquiera han pisado un penal en aÃ±os â€“ </span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><i>si es que alguna vez lo han hecho -.</i></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Por ejemplo, en vez de limitar las salidas transitorias de internos que han logrado acceder a esa instancia de re-socializaciÃ³n, se dispongan medidas alternativas que permitan, cuanto menos en el transcurso de la pandemia, su externaciÃ³n</span><a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote4sym" name="sdfootnote4anc"><sup>4</sup></a><span style="font-family: Times New Roman, serif;">. </span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Los esfuerzos debieran de ponerse, de manera inmediata, en reducir la superpoblaciÃ³n, asegurar condiciones mÃ­nimas de higiene y seguridad, y prevenir especÃ­ficamente las poblaciones de riesgo â€“ </span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><i>que no son sÃ³lo, adultos mayores, sino madres, personas inmunodeprimidas, entre otros casos -, </i></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><b>si no queremos asistir a consecuencias cuyos costos polÃ­ticos y en materia de vigencia de los derechos humanos, serÃ¡n irremontables.</b></span></p>
<p align="JUSTIFY"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">La existencia de una grave crisis de salud a nivel mundial quizÃ¡s sea la oportunidad que tantos y tantas esperÃ¡bamos para que la Justicia argentina encare una seria reforma del sistema penitenciario en nuestro paÃ­s, reduciendo los casos de prisiones preventivas sin condena, reduciendo los plazos de encarcelamiento, promoviendo medidas alternativas a la prisiÃ³n, y </span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><b>asegurando, en consecuencia, cÃ¡rceles sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precauciÃ³n conduzca a mortificarlos mÃ¡s allÃ¡ de lo que aquÃ©lla exija, harÃ¡ responsable al juez que la autorice â€“</b></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><i><b> art. 18 ConstituciÃ³n Nacional -.</b></i></span></p>
<div id="sdfootnote1">
<p><span style="font-size: small;"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote1anc" name="sdfootnote1sym">1</a><sup></sup> <a href="https://www.ppn.gov.ar/institucional/noticias/2376-en-la-argentina-ya-hay-mas-de-100-000-personas-presas">https://www.ppn.gov.ar/institucional/noticias/2376-en-la-argentina-ya-hay-mas-de-100-000-personas-presas</a></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote2">
<p><span style="font-size: small;"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote2anc" name="sdfootnote2sym">2</a><sup></sup> <a href="http://www.oas.org/es/cidh/ppl/informes/pdfs/informe-pp-2013-es.pdf">http://www.oas.org/es/cidh/ppl/informes/pdfs/informe-pp-2013-es.pdf</a>, <a href="https://acnudh.org/32762-2/">https://acnudh.org/32762-2/</a></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote3">
<p><span style="font-size: small;"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote3anc" name="sdfootnote3sym">3</a><sup></sup> El porcentaje de internos en condiciÃ³n preventiva en sistemas federales llega incluso al 60% del total, con efectos concretos en particular, sobre la poblaciÃ³n femenina y diversidades, <a href="https://ppn.gov.ar/institucional/noticias/1984-sobre-el-uso-exacerbado-de-la-prision-preventiva">https://ppn.gov.ar/institucional/noticias/1984-sobre-el-uso-exacerbado-de-la-prision-preventiva</a></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote4">
<p align="JUSTIFY"><span style="font-size: small;"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote4anc" name="sdfootnote4sym">4</a><sup></sup> De lo contrario, en su mayor parte, las medidas sÃ³lo tienen como objetivo restringir las visitas, el acceso a sus abogados/as, las salidas transitorias, es decir, <u>restringir aÃºn mÃ¡s los pocos derechos con los que cuentan los internos</u>, cuando el criterio debiera de ser, el opuesto, en particular para personas que no revisten riesgos ciertos para terceros.</span></p>
</div>
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		<title>Golpe de Estado en Bolivia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ArtepolÃ­tica]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Nov 2019 19:58:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entradas]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[AmÃ©rica Latina]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[Evo Morales]]></category>
		<category><![CDATA[golpe de estado]]></category>
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					<description><![CDATA[Desde Artepolitica decimos El domingo por la tarde se consumÃ³ un Golpe de Estado en Bolivia. Los dÃ­as anteriores evidenciaban la posibilidad de un desenlace de estas caracterÃ­sticas. Las â€œfallasâ€ &#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Desde Artepolitica decimos</p>
<p><span style="font-weight: 400;">El domingo por la tarde se consumÃ³ un Golpe de Estado en Bolivia. Los dÃ­as anteriores evidenciaban la posibilidad de un desenlace de estas caracterÃ­sticas. Las â€œfallasâ€ del helicÃ³ptero presidencial, la vejaciÃ³n y torturas a la Alcaldesa de Vinto, Cochabamba, el â€œcopamientoâ€ de los medios pÃºblicos y comunitarios (que incluyÃ³ periodistas atados a los Ã¡rboles), los motines policiales en la mayorÃ­a de los departamentos del paÃ­s y la avanzada anticonstitucional de un grupo minoritario de personas conducidos por el lÃ­der de los ComitÃ©s cruceÃ±os, Luis Camacho, generando el caos necesario para el desborde social, fueron las piezas del rompecabezas boliviano de las Ãºltimas horas. Las Fuerzas Armadas decidieron plegarse al golpe de Estado al sugerirle al presidente constitucional su renuncia al cargo.Â  Hasta ese momento los militares habÃ­an mantenido una actitud prescindente, que en los hechos operaba mÃ¡s como un apoyo tÃ¡cito a la avanzada golpista, que un resguardo a las instituciones democrÃ¡ticas. Una vez â€œrenunciadoâ€ Evo Morales y su vice Ãlvaro GarcÃ­a Linera, se desatÃ³ una cacerÃ­a de dirigentes oficialistas y militantes del MAS y de los movimientos sociales que apoyan el proceso de transformaciÃ³n inaugurado en enero de 2006 en Bolivia, que continÃºa a la fecha. El saldo de esta feroz represiÃ³n lo conoceremos en los prÃ³ximos dÃ­as, y seguramente serÃ¡ por intermedio de medios comunitarios y alternativos o por periodistas que se encuentran cubriendo los sucesos desde el lugar, ya que los medios internacionales en su mayorÃ­a han decidido calificar como una â€œcrisisâ€ lo que estÃ¡ ocurriendo en el hermano paÃ­s, y han dado escasa cobertura a la represiÃ³n llevada adelante por las fuerzas de seguridad del paÃ­s. Mientras ello ocurre, la presidenta autodesignada en una sesiÃ³n bochornosa armÃ³ un gabinete plagado de notorios exponentes de la oligarquÃ­a cruceÃ±a (Santa Cruz de la Sierra) que una vez designados amenazaron con una â€œcacerÃ­aâ€ de opositores. La composiciÃ³n social, cultural y Ã©tnica del gobierno de facto denota que el objetivo fundamental del golpe serÃ¡ la desMasificaciÃ³n polÃ­tica y social de la fuerza mayoritaria en las Ãºltimas elecciones bolivianas, y la restauraciÃ³n de un â€œorden naturalâ€ asentado en la jerarquizaciÃ³n de las relaciones sociales, alterada durante la experiencia de estos Ãºltimos 13 aÃ±os.Â Â </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Desde el aÃ±o 1979, cuando se recupera la democracia en Ecuador y se inicia un proceso de transiciÃ³n a la democracia en SudamÃ©rica, fueron muchos los presidentes que debieron dejar su mandato antes de culminado el plazo legal. A pesar de las diferencias y de las interpretaciones acerca de la naturaleza de la salida anticipada, el hilo legal nunca se cortÃ³. Alrededor de 20% de los presidentes electos debieron interrumpir su mandato, sin que ello pueda ser caracterizado como un golpe de Estado. La sucesiÃ³n prevista constitucionalmente, la participaciÃ³n de los poderes legislativo y judicial y la aplicaciÃ³n de los mecanismos institucionales (algunas veces tambiÃ©n los no formales) le dieron continuidad al estado de derecho en la regiÃ³n. A excepciÃ³n de la salida anticipada de Mahuad en Ecuador en 2000, provocada por las Fuerzas Armadas, en el resto de los casos de presidentes â€œcaÃ­dosâ€ siempre fueron los civiles (sea la â€œcalleâ€ o los poderes del estado) quienes protagonizaron el desenlace definitivo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Estas situaciones de inestabilidad presidencial en SudamÃ©rica vienen siendo estudiado por la Ciencia PolÃ­tica, que cuenta con numerosos elementos para diferenciarlas de los golpes de Estado. Por caso: en general han sido situaciones que se dan en contextos de fuerte crisis econÃ³mica (polÃ­ticas neoliberales y ajuste) y/o a partir de acusaciones de corrupciÃ³n en cabeza del Presidente. Tanto el Congreso como â€œla calleâ€ se â€œmuevenâ€ para tratar de hacer que el Presidente deje su cargo, en un contexto de rÃ¡pidas pÃ©rdidas de los recursos de poder de los mandatarios. En ninguno de esos casos las Fuerzas Armadas o las fuerzas de seguridad juegan papeles centrales, como en lo ocurrido en Bolivia, en tanto que las salidas anticipadas de presidentes no tienen lugar en el medio de procesos electorales. Las diferencias con el golpe de Estado en Bolivia son numerosas. De hecho vale destacar los intentos fallidos contra Hugo Chavez en 2002, donde sÃ­ grupos de las fuerzas armadas intervinieron o el intento de derrocar a Rafael Correa en 2010 por parte de la policÃ­a</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En los Ãºltimos aÃ±os nos hemos encontrado con situaciones de â€œjuego brusco institucionalâ€, con combinaciones de acciones del Poder Judicial, los medios de comunicaciÃ³n y sectores del Poder Legislativo, como lo que se observÃ³ en Brasil para impulsar el impeachment de Dilma Rousseff y el encarcelamiento luego del principal lÃ­der opositor â€œLulaâ€ Da Silva. HabrÃ¡ que seguir estudiando, pero la presencia de un golpe â€œclÃ¡sicoâ€ implica un cambio notorio en el tipo de dinÃ¡mica polÃ­tica esperada y esperable en nuestra regiÃ³n.Â </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Como dijimos, la inestabilidad polÃ­tica no es una novedad en SudamÃ©rica. La peculiaridad de los sucesos acaecidos por estas horas en Bolivia, es que se trata lisa y llanamente de un golpe de Estado. Resulta llamativo que se alcen voces en la opiniÃ³n pÃºblica que simplemente refieren a una â€œcrisisâ€, y mucho mÃ¡s sugestivo es que dentro de la comunidad acadÃ©mica (en especial los estudiosos de la ciencia de lo social) no se hayan expresado a favor de la institucionalidad democrÃ¡tica en Bolivia y subestimen el tenor del impacto que esto tendrÃ¡ sobre la regiÃ³n.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Este aspecto dispara la pregunta acerca de si ingresÃ³ la regiÃ³n en un nuevo perÃ­odo caracterizado no ya por la inestabilidad presidencial, sino por algo mucho mÃ¡s preocupante: una inestabilidad que afecta al sistema polÃ­tico en su conjunto y que reabre la puerta a las fuerzas armadas como actor relevante para garantizar, o no, la continuidad de un gobierno. De suceder esto Ãºltimo el largo perÃ­odo de democratizaciÃ³n inaugurado en la dÃ©cada del 80, enfrentarÃ¡ su crisis institucional mÃ¡s delicada, porque no se trata solo de militares queriendo actuar en la vida polÃ­tica, sino en civiles que auspician esa intervenciÃ³n.Â </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Para ver el vaso medio lleno: los partidos mÃ¡s representativos de la Argentina, el PJ y la UCR; asÃ­ como el cuerpo diplomÃ¡tico y Susana Malcorra, excanciller de Mauricio Macri, pusieron en sus bocas las palabras â€œgolpe de Estadoâ€ para explicar lo ocurrido. Las interpretaciones pueden ser diversas, pero el hecho ante el que estamos debe quedar claro.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Lo que sucede en Bolivia no es una crisis de gobierno mÃ¡s. Puede significar un retorno del pasado antidemocrÃ¡tico en tres dÃ©cadas habÃ­amos abandonado. Minimizarlo, o tomarlo como una oportunidad por parte de la derecha para deshacerse de un gobierno populista mÃ¡s, puede conducirnos a un pantano cuyas aguas la historia ya nos mostrÃ³ sus peores caras.Â </span></p>
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		<title>Â¿DÃ³nde estÃ¡ la Corte Suprema cuando se la necesita?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Malena Pastor]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 06 Nov 2019 18:19:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entradas]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[poder judicial]]></category>
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					<description><![CDATA[CÃ³mo serÃ¡ la agenda judicial que viene en la Argentina. Prisiones preventivas, sistema carcelario y el rol de la Corte Suprema de Justicia. ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Mucho se ha dicho respecto del timming que manejan algunos sectores del sistema de justicia a la hora de aguardar a tomar resoluciones decisivas en el marco de investigaciones de gran trascendencia polÃ­tico-institucional.</p>
<p>Tal es asÃ­ que luego del 27 de octubre de 2019 comenzaron a desarrollarse ante la CÃ¡mara Federal de CasaciÃ³n Penal, diversas audiencias de relevancia cuyo punto neurÃ¡lgico se relaciona con la causa cuadernos y sus derivadas.</p>
<p>AsÃ­, las defensas asistieron durante esta semana a la exposiciÃ³n ante la Sala I de la CasaciÃ³n diversos argumentos por los que sostienen no sÃ³lo la inviabilidad de la causa en general, sino algunos aspectos relativos al trÃ¡mite procesal de la misma y especialmente, a la disposiciÃ³n a mansalva de prisiones preventivas completamente ilegÃ­timas y carentes de todo sustento constitucional.</p>
<p>La batalla que se darÃ¡ ante la CÃ¡mara Federal de CasaciÃ³n Penal en el marco de la causa cuadernos y sus conexas promete dejar varios heridos en el camino, y quizÃ¡s, algunas respuestas a la altura de las circunstancias. No por nada la Sala I no resolviÃ³ ningÃºn incidente de cuadernos sino hasta pasadas las elecciones nacionales.</p>
<p>Tampoco es posible descartar que los duros tÃ©rminos en los que <a href="https://es.scribd.com/document/433392202/Nota-Naciones-Unidas-Justicia-Argentina">fue expuesta la situaciÃ³n del sistema de justicia</a> a travÃ©s del Relator GarcÃ­a SayÃ¡n de la ONU tengan un efecto concreto en ese desarrollo.</p>
<p>Ahora bien, pareciera ser que un actor de relevancia sigue escapando a la lupa que analiza las grandes arbitrariedades que en materia de justicia signaron el ciclo de gobierno de Mauricio Macri al frente del Poder Ejecutivo Nacional.</p>
<p>La Corte Suprema de Justicia de la NaciÃ³n acumula, en sus despachos, al menos diez incidentes de relevancia donde se encuentran discutidas diversas prisiones preventivas dictadas durante los Ãºltimos aÃ±os y que han conmovido el escenario polÃ­tico nacional.</p>
<p><strong>Â¿DÃ³nde estÃ¡ la Corte Suprema de Justicia de la NaciÃ³n cuando se la necesita?</strong></p>
<p>Cuando los abogados y funcionarios judiciales deben resolver cuestiones relativas a la libertad de los ciudadanos en el marco de un proceso penal, es habitual ver las referencias sistemÃ¡ticas al Plenario de CÃ¡mara conocido como <a href="http://www.saij.gob.ar/camara-nacional-casacion-penal-federal-ciudad-autonoma-buenos-aires-diaz-bessone-ramon-genaro-recurso-inaplicabilidad-ley-fa08261043-2008-10-30/123456789-340-1628-0ots-eupmocsollaf">â€œDÃ­az Bessoneâ€</a>.</p>
<p>AllÃ­, la CÃ¡mara Nacional de CasaciÃ³n Penal â€“ hoy CÃ¡mara Federal de CasaciÃ³n Penal â€“ determinÃ³ los criterios jurÃ­dicos que habilitaban al Estado a disponer el encarcelamiento preventivo de sus ciudadanos allÃ­ donde no existiese una condena firme â€“ Ãºnica instancia donde el Estado puede encarcelar un ciudadano -.</p>
<p>La prisiÃ³n preventiva, entonces, es un recurso extraordinario que posee el Estado y el sistema de justicia para disponer de la libertad de las personas de manera cautelar y que, conforme las normas que la regulan y concretamente, los lineamientos fijados oportunamente por el Plenario de CasaciÃ³n en â€œDÃ­az Bessoneâ€, se encuentra limitada por dos aspectos centrales.</p>
<p>De esta manera, los riesgos procesales del imputado pasan a ser un elemento central del anÃ¡lisis que permite o impide su encarcelamiento preventivo.</p>
<p>El riesgo de fuga y el entorpecimiento de la investigaciÃ³n pasaron a ser valoraciones concretas que debÃ­an formularse antes de determinar que una persona inocente â€“ y sin condena firme -, pudiese estar encarcelada durante el transcurso del proceso, todo ello, en pos de asegurar el debido trÃ¡mite judicial â€“ esto es, que no destruya prueba relevante para la investigaciÃ³n, ni que se sustraiga de la misma, sobre todo, teniendo en cuenta que en Argentina no existe el juicio en ausencia -.</p>
<p>Durante estos Ãºltimos aÃ±os hemos visto como la sociedad ha debido enfrentarse a la problemÃ¡tica de la prisiÃ³n preventiva y su posible abuso o utilizaciÃ³n polÃ­tica.</p>
<p>De uno y otro lado del tablero polÃ­tico se han manifestado juristas, funcionarios, periodistas, personas de a pie, buscando brindar una respuesta a las decenas de detenciones preventivas que se promovieron los Ãºltimos aÃ±os ya sea sobre ex funcionarios de gobierno â€“ sin condena â€“ y empresarios en causas de gran trascendencia institucional.</p>
<p>Sin embargo, quien no se ha manifestado institucionalmente en el marco de una sociedad desorientada, expectante, es la Corte Suprema de Justicia de la NaciÃ³n.</p>
<p>En un paÃ­s donde la pena de muerte se encuentra abolida y por supuesto, prohibida, lo mÃ¡s importante que tiene el Estado para quitarnos como ciudadanos, es nuestra libertad.</p>
<p>ParadÃ³jicamente, la Corte Suprema de Justicia de la NaciÃ³n, consiente del debate pÃºblico que gira en torno a la utilizaciÃ³n discrecional de las detenciones preventivas y su posible utilizaciÃ³n polÃ­tica, lejos decidir abordar el tema en las decenas de incidentes que tiene a su disposiciÃ³n por las arbitrarias detenciones ocurridas en expedientes como â€œlas fotocopias de los cuadernosâ€; â€œRio Turbioâ€; â€œGNLâ€; entre otros, guarda silencio.</p>
<p>El debate social en torno a la utilizaciÃ³n discrecional de la prisiÃ³n preventiva, la evidente contradicciÃ³n entre construcciones como la â€œDoctrina Irurzunâ€ (1) â€“ que nada de doctrina tiene â€“ y el histÃ³rico plenario â€œDÃ­az Bessoneâ€ evidencian un escenario de total inseguridad jurÃ­dica, que permite al Estado y sus representantes judiciales, fallar de acuerdo a las circunstancias del momento y no conforme los derechos y garantÃ­as que deben regir en nuestro paÃ­s.</p>
<p>Frente a la existencia de decenas de encarcelamientos preventivos basados en construcciones jurÃ­dicas deficientes, ajenas a la ley y a la jurisprudencia en la materia, la Corte Suprema de Justicia de la NaciÃ³n se mantiene en silencio, permitiendo los abusos de determinados sectores del Estado y la confusiÃ³n generalizada de sus ciudadanos.</p>
<p>La oportunidad no es novedosa, y la Corte Suprema de Justicia de la NaciÃ³n debe, quizÃ¡s de manera prioritaria, definir los criterios bajo los cuales el Estado puede utilizar el poder punitivo que detenta allÃ­, en su mÃ¡xima expresiÃ³n, como es el encarcelamiento de ciudadanos que, hasta ahora, son inocentes.</p>
<p>Evitar una decisiÃ³n al respecto, implica desconocer la posible y flagrante violaciÃ³n de derechos humanos de ciudadanos que se encuentran a merced de un sistema que no parece querer dar respuesta.</p>
<p>El problema no sÃ³lo se aplica a los ex funcionarios pÃºblicos o empresarios detenidos, se aplica a las miles de personas detenidas preventivamente bajo criterios inconstitucionales, cuya trascendencia en los periÃ³dicos nunca es la necesaria.</p>
<p>Todo esto, sumado al reciente reconocimiento por parte del propio Ministro de Justicia GermÃ¡n Garavano de <a href="http:// https://www.ppn.gov.ar/institucional/noticias/2167-emergencia-carcelaria">la crisis en materia carcelaria</a> que existe en el paÃ­s, donde en algunos casos, se ha llegado a prohibir el ingreso de nuevos internos a los penales pues se encuentran saturados de personas, las mÃ¡s de las veces, detenidas en forma preventiva y sin condena.</p>
<p>Un problema acuciante al que la Corte Suprema de Justicia de la NaciÃ³n evidentemente, le escapa.</p>
<p><span style="font-size: small;">(1) La mal llamada â€œDoctrina Irurzunâ€ naciÃ³ con el fallo del Dr. Martin Irurzun en la CÃ¡mara Federal de apelaciones donde, en el marco de la causa NÂ°5218/2016 â€“ conocida como Rio Turbio â€“ habilitÃ³ el desafuer y detenciÃ³n del Diputado Nacional Julio Miguel De Vido basado en sus posibles relaciones de poder y no ya en riesgos concretos acreditables, posibilitando, en lo siguiente, la detenciÃ³n arbitraria de decenas de personas sin justificaciÃ³n jurÃ­dica vÃ¡lida, violando sus derechos y garantÃ­as.</span></p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>El Santiagazo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[NicolÃ¡s Tereschuk (Escriba)]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Oct 2019 14:48:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entradas]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
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					<description><![CDATA[PorÂ Elisabet Gerber El Santiagazo. Sencillo relato para argentines. Â¿QuÃ© pasÃ³?, preguntan desde Argentina. Y desde Chile tambiÃ©n, porque el Santiagazo del 19 de octubre estaba fuera de todo libreto, aunque &#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>PorÂ <a href="https://twitter.com/betgerber">Elisabet Gerber</a></em></p>
<p>El Santiagazo.<br />
Sencillo relato para argentines.</p>
<p>Â¿QuÃ© pasÃ³?, preguntan desde Argentina. Y desde Chile tambiÃ©n, porque el Santiagazo del 19 de octubre estaba fuera de todo libreto, aunque no por las razones que sobrevuelan el imaginario argento promedio sobre el exitoso â€œpaÃ­s que funcionaâ€. Sucede que mucho compatriota no ve mÃ¡s allÃ¡ del Costanera Center y la cordillera es un potente cerco informativo. Â¿Llega, por ejemplo, al territorio nacional la reiterada noticia del Costanera como espacio elegido de varios suicidas en los Ãºltimos tiempos? Gente que se arroja al vacÃ­o en el medio del shopping, mientras el resto sigue comprando. Â¿Alguien se preguntÃ³ por quÃ© esta elecciÃ³n? SÃ­, varios se detuvieron a pensarlo, pero no es un tema bueniondi aunque indudablemente, forma parte del paisaje del Santiagazo.</p>
<p>Vamos a los hechos puntuales. La semana pasada, estudiantes en Santiago de Chile iniciaron la acciÃ³n #EvasiÃ³nMasiva , consistente en saltar el moliente del metro (traducido, colarse en el subte) como protesta ante el aumento del precio. Entre las reacciones desde conductores de noticieros, periodistas y columnistas â€“ en diarios chilenos no corre el filtro de calidad, sino de redes oportunas- sobreabundÃ³ la condena muy desde el pÃºlpito de superioridad moral que suele marear a la fauna de opinadores preocupadÃ­simos por mostrar que su propio ombligo es mucho mejor que el del resto del mundo, antes que por intentar entender la realidad. La respuesta gubernamental, como tantas veces, fue tecnocrÃ¡tica y represiva. Porque â€œfrente al vandalismo seremos inflexiblesâ€, you know. Lo curioso es que mucha gente aplaudÃ­a a les jÃ³venes rebeldes que ya no sÃ³lo evadÃ­an, sino que se tomaban las estaciones del Metro de Santiago que viene a ser casi una instituciÃ³n de la RepÃºblica. Â¿Alguien se preguntÃ³ por quÃ© gente diversa, seÃ±oras de edad, seÃ±ores trabajadores usuarios del metro, aplaudÃ­an a estudiantes rebeldes? Y sÃ­, algunes lo conversamos, pero tampoco es bueniondi esa dimensiÃ³n del tema: vende mejor seguir condenando con respingos despectivos a quienes no cumplen las sagradas reglas. AsÃ­ las cosas, los opinadores siguieron juzgando, el gobierno, reprimiendo y casi nadie, entendiendo. El presidente PiÃ±era, entretanto, orgulloso de su tozudez, cortaba definitivamente el audÃ­fono que apenas lo vinculaba con la sociedad. â€œEl jueves, cuando el malestar social arreciaba, el Presidente dio una entrevista al Financial Times, comparÃ¡ndose con Ulises por su estrategia para no escuchar los cantos de sirena: Â´Ã‰l se atÃ³ al mÃ¡stil de un barco y se puso trozos de cera en las orejas para evitar caer en la trampa. La sirena llama. Estamos dispuestos a hacer todo por no caer en el populismo, en la demagogiaÂ´â€ cita Daniel Matamala en el diario La Tercera del domingo 20.</p>
<p>No extraÃ±a, entonces, que el viernes por la tarde, las autoridades tuvieran la peregrina idea de cerrar las estaciones de metro, es decir, echar nafta al incendio, escribiendo asÃ­ su propia CrÃ³nica de una ExplosiÃ³n Anunciada.</p>
<p>Santiago estallÃ³ en varios fragmentos, reflejando la fragmentaciÃ³n que marca a su sociedad hoy. La forma elegida no fue una marcha masiva de expresiÃ³n colectiva, sino una sucesiÃ³n de mini y mezzo atentados. Lo llamativo fue que, aunque fuera una obviedad que los ataques se concentrarÃ­an en las estaciones de metro, las policÃ­as las dejaron libradas a su destino. Prefirieron dedicarse a la furiosa represiÃ³n contra estudiantes en los vagones de metro, pasando por alto que, mientras tanto, en Ciudad GÃ³tica, grupos diversos desencadenaron incendios en las mismas estaciones, en edificios, en supermercados. Curioso, Â¿verdad? Lo que siguiÃ³, se vio por TV en todo el mundo.</p>
<p>Los anÃ¡lisis ex &#8211; post remiten a aquello de que despuÃ©s de la batalla todos somos generales. Pero necesito recurrir a la nunca recomendable primera persona para contarles que no fui la Ãºnica obstinada desde hace meses en seÃ±alar la necesidad de afinar la escucha frente a las demandas ciudadanas. Ni fui la Ãºnica que registrÃ³ que la dirigencia polÃ­tica, tanto oficialista como de oposiciÃ³n, perdiÃ³ la habilidad de interpretar a la sociedad. En parte porque cuando pregunta, lo hace desde las mismas estructuras y sentada en las mismas categorÃ­as de aÃ±os atrÃ¡s. La negaciÃ³n es cÃ³moda y funcional: surfeando por la espuma, todo parecÃ­a estar bastante bien. Sin embargo, escarbando apenas, se deshilacha una sociedad en donde la meritocracia individualista socavÃ³ los sentidos sociales, y el consumo como vara que mide la felicidad resulta una droga cara y adictiva. Aun para el mÃ¡s negador debe ser difÃ­cil ignorar las desigualdades obscenas; la crisis de la salud pÃºblica; las catÃ¡strofes ambientales que siempre envenan mÃ¡s a los mÃ¡s pobres, la hiperconcentraciÃ³n de la riqueza, la segmentaciÃ³n insultante de la educaciÃ³n; el clasismo.</p>
<p>En este contexto, viviendo con un pie en cada paÃ­s, me preguntÃ© y me preguntaron muchÃ­simas veces: Â¿por quÃ© no estalla la Argentina? Un paÃ­s sumido en una gravÃ­sima crisis, con fuerte cultura de protesta y, digamos, poco dado a la obediencia. Daniel Arroyo seÃ±alÃ³ hace poco que los movimientos sociales en Argentina son parte de la soluciÃ³n, no del problema. Hace tiempo ya que funcionan conteniendo la crisis social, con trabajo territorial concreto y especializado, lejos de la caricatura del clientelar repartidor de colchones o planes. A su vez hay una cultura de aÃ±ares de procesar conflictos sociales bastante pacÃ­ficamente. Estamos entrenades, querides conacionales, en navegar crisis periÃ³dicas en donde, creo, se activan sentidos colectivos. Lo primero no es para jactarse, lo segundo, sÃ­. En Argentina, las marchas de cientos de miles suelen ser pacÃ­ficas y ustedes -habitantes del suelo patrio- no lo registran casi, porque estÃ¡n acostumbrados. Salvo tendencias recientes sesgadas por la impronta Bullrich, las cosas se llevan a cabo en buenos tÃ©rminos. En Chile, todas las manifestaciones masivas terminan en palazos y gases. Una historia del huevo o la gallina: Â¿reprimen porque hay violencia, o hay violencia porque el aparato represivo dispuesto desde el inicio de cada marcha agudiza la tensiÃ³n? Â¿Imaginan cÃ³mo predispone llegar a la marcha del 1Â° de Mayo, a la de la PÃ­ldora del DÃ­a DespuÃ©s, a la que sea, y que ya te reciban, por las dudas, con tanquetas y policÃ­a a caballo?</p>
<p>Las comparaciones son sensibles; para mÃ­ tambiÃ©n son inevitables porque soy binacional y no me las censurarÃ©. No se trata de hacer el rÃ¡nking de la mejor sociedad, sino de tratar de descifrarnos y entendernos.</p>
<p>Hoy Chile amaneciÃ³ desconcertado. El vecindario seguramente, tambiÃ©n. El 19 de octubre de 2019, treinta aÃ±os despuÃ©s del fin de la dictadura en Chile, la ceguera y la sordera selectivas culminaron en estado de sitio.</p>
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		<title>Mariana GenÃ©: â€œCuando la economÃ­a hace agua, se vuelve a reivindicar el rol de la polÃ­ticaâ€</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ArtepolÃ­tica]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Sep 2019 16:05:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entradas]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
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					<description><![CDATA[&#160; Por Manuel BarrientosÂ  Â¿CÃ³mo se forman los grandes armadores polÃ­ticos en la Argentina? Â¿CuÃ¡les son las destrezas y capacidades que deben desarrollar? Â¿CuÃ¡l es el espacio que tienen en &#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Por <em><a href="https://twitter.com/mbarrientos77">Manuel BarrientosÂ </a></em></p>
<p>Â¿CÃ³mo se forman los grandes armadores polÃ­ticos en la Argentina? Â¿CuÃ¡les son las destrezas y capacidades que deben desarrollar? Â¿CuÃ¡l es el espacio que tienen en una etapa en la que se habla de la crisis de los partidos y el auge de la big data?</p>
<p>Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires y en SociologÃ­a PolÃ­tica por la Ã‰cole des Hautes Ã‰tudes en Sciences Sociales de ParÃ­s, Mariana GenÃ© acaba de publicar el libro â€œLa rosca polÃ­tica: el oficio de los armadores delante y detrÃ¡s de escena (o el discreto encanto del toma y daca)â€, editado por Siglo XXI Editores.</p>
<p>AllÃ­, la investigadora del Conicet analiza la trayectoria de los distintos hombres (aÃºn no hubo mujeres) que llegaron a ser titulares del Ministerio del Interior de la NaciÃ³n entre 1983 y 2007, desde Antonio TrÃ³ccoli y el Coti Nosiglia a Carlos Corach o AnÃ­bal FernÃ¡ndez. Â Por medio de entrevistas a primeras y segundas lÃ­neas de esa cartera, disecciona el funcionamiento del â€œministerio de la roscaâ€, en negociaciÃ³n constante con el Congreso de la NaciÃ³n, las gobernaciones, las intendencias y las fuerzas de la oposiciÃ³n.</p>
<p>En diÃ¡logo con <em>ArtepolÃ­tica</em>, GenÃ© habla sobre los â€œcÃ³digos de la polÃ­ticaâ€, el rol de la negociaciÃ³n en tiempos de â€œla grietaâ€, la revalorizaciÃ³n de estos armadores a travÃ©s de una figura como Alberto FernÃ¡ndez y la nueva posibilidad que le brinda la sociedad argentina a la polÃ­tica para que brinde respuestas a sus demandas.</p>
<p><strong>Â </strong></p>
<p><strong>En el libro seÃ±alÃ¡s que no hay una escuela de polÃ­tica en la Argentina. Â¿CuÃ¡les serÃ­an las canteras, los potreros informales que sirven a forman esos armadores polÃ­ticos?</strong></p>
<p>Esos potreros estÃ¡n muy ligados a la militancia estudiantil, sea en las escuelas secundarias o las universidades. La Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires sigue siendo una cantera por excelencia de los armadores que llegan al Ministerio del Interior. Pero todas las agrupaciones estudiantiles cumplen esa funciÃ³n, porque tienen actividades similares al de la polÃ­tica profesional: el armado de una lista, la bÃºsqueda de imponer candidatos, el diseÃ±o de un programa, la campaÃ±a electoral, la negociaciÃ³n de cargos. O en escuelas secundarias como el Nacional Buenos Aires, el Pellegrini o similares de todo el paÃ­s. TambiÃ©n hay momentos muy fuertes de politizaciÃ³n, como los aÃ±os sesenta y setenta, el Cordobazo, la proliferaciÃ³n de agrupaciones al interior del peronismo; mÃ¡s tarde, el surgimiento del alfonsinismo desde el final de la dictadura; y luego el 2001. Son momentos que arrojan a camadas enteras de jÃ³venes a la experiencia polÃ­tica. Entonces, no hay escuelas formales de polÃ­ticos, pero sÃ­ hay un gran aprendizaje prÃ¡ctico; y a quienes no lo tienen les cuesta mucho entender las reglas de ese juego comÃºn.</p>
<p><strong>Otro espacio de formaciÃ³n que detectÃ¡s es la familia. Actualmente, dos de los armadores polÃ­ticos mÃ¡s importantes del Frente de Todos provienen de familias de militantes polÃ­ticos, como Wado de Pedro o Santiago Cafiero. TambiÃ©n es el caso del actual ministro Rogelio Frigerio.</strong></p>
<p>Hay un peso grande de esas familias polÃ­ticas, entendidas en un sentido amplio, que pueden ser el padre, la madre o un tÃ­o o un abuelo. Y estÃ¡ presente en los dos partidos mayoritarios, tanto en los radicales como en los peronistas. Es una herencia, que implica estar cerca de la polÃ­tica desde chicos, es algo difuso, muy primario, que se va metiendo por las venas incluso antes de que puedan decodificar una vocaciÃ³n.</p>
<p><strong>Desde los aÃ±os noventa se habla mucho de la crisis de partidos. Sin embargo, tu investigaciÃ³n muestra que -tal vez no como estructuras, pero sÃ­ como identidades- siguen siendo instancias formadoras. </strong></p>
<p>Los partidos son los espacios en los que estos armadores se forman y aprenden estas reglas; son lugares que ellos reivindican muy fuertemente. Discutir con pares es tambiÃ©n hablar con quienes saben de las culturas partidarias de unos y otros y respetan mucho los partidos y sus liturgias. No hay una cuestiÃ³n purista de los partidos, ni se sanciona muy fuertemente a quienes se cambian de bando o no tienen una consistencia ideolÃ³gica muy fÃ©rrea; pero sÃ­ hay un respeto por las reglas de juego, y eso implica un respeto por lo que los partidos valen, porque son el entorno en el que desarrollan su trabajo y la herramienta que tienen para hacer polÃ­tica. Y si bien la literatura anuncia la muerte de los partidos, ahÃ­ estÃ¡n, transformados, metamorfoseados, pero vivos y coleando.</p>
<p><strong>De forma oblicua, tambiÃ©n ponÃ©s en discusiÃ³n otro elemento del sentido comÃºn, que asocia a la polÃ­tica con la poca dedicaciÃ³n laboral. Tu investigaciÃ³n deja claro que implica una dedicaciÃ³n no solo full time, sino directamente full life.</strong></p>
<p>Fue uno de los primeros aprendizajes y sorpresas del trabajo de campo: descubrir que la polÃ­tica es una dedicaciÃ³n de tiempo completo, que no conoce fines de semana, que no tiene fronteras entre la vida familiar y la vida laboral, que no conoce horarios. Es impresionante lo que trabajan estos polÃ­ticos, sea en espacios formales o informales, en sus oficinas gubernamentales o legislativas, o en los cafÃ©s, las cenas tardÃ­as, los encuentros, las charlas. TambiÃ©n es muy clara la libido que les va en eso, circula una energÃ­a y una pasiÃ³n por esa actividad muy notable, incluso rosqueando, pensando y anticipando jugadas. Parece quedar poco espacio para todo lo demÃ¡s. Y los que se destacan son los que tienen una capacidad de trabajo y una pasiÃ³n muy fuertes.</p>
<p><strong>Â¿Por quÃ© no hubo ministras del Interior o jefas de gabinete, pese a que sÃ­ hubo presidentas o ministras de EconomÃ­a, Defensa o Seguridad?</strong></p>
<p>Como ya hubo mujeres ocupando espacios que antes eran considerados patrimonio de los hombres, pienso que las va a haber, mÃ¡s temprano que tarde, o mÃ¡s tarde que temprano. Pero tambiÃ©n es cierto que, al entrevistarlos, queda la sensaciÃ³n de hay algo de esa tarea que todavÃ­a es percibida como bastante masculina, como una suerte de complicidad, de sobreentendidos entre pares. EstÃ¡ ligada, por un lado, a cuidar un espacio que les perteneciÃ³ histÃ³ricamente a los hombres de forma mayoritaria; y por otro, con la administraciÃ³n de la confianza, de la camaraderÃ­a, pero tambiÃ©n de la violencia, del imponerse, del apretar, de demostrar fuerzas, que son todavÃ­a caracterÃ­sticas en la que los hombres se sienten mÃ¡s a gusto, incluso por cÃ³mo son formados por la sociedad en su conjunto. Esto no quiere decir que no haya mujeres con mucha ambiciÃ³n y con mucha ductilidad para ejercer el poder. Y por eso -y por otras razones-, llegan cada vez con mÃ¡s asiduidad a lugares de poder a los que antes no llegaban. Hay muchas mujeres armadoras en la provincia de Buenos Aires, y han ocupado lugares en las segundas lÃ­neas del Ministerio del Interior, con trayectorias polÃ­ticas extensas e importantes, que saben de negociar y pelear espacios, pero va a ser sorprendente cuando una mujer llegue a ser ministra del Interior.</p>
<p><strong>Hablaste de sobreentendidos de la polÃ­tica. Â¿CÃ³mo describirÃ­as esos â€œcÃ³digosâ€?</strong></p>
<p>En primer lugar, tener o no cÃ³digos es cumplir o no cumplir con la palabra, con sostener los acuerdos. TambiÃ©n estÃ¡n vinculados a cierto respeto y reciprocidad, a hacer favores y devolverlos, a no dejar al otro en evidencia, a guardar cierta discreciÃ³n sobre los tÃ©rminos en los que se acuerdan las cosas. Hay un juego en comÃºn que comparten y que todos tienen cierto interÃ©s en no romper. Hay una tensiÃ³n muy interesante, porque es necesario diferenciarse un poco de los demÃ¡s para sobresalir; y, a la vez, el que saca los pies del plato es alguien que no tiene cÃ³digos. Y esas personas tal vez son valoradas por el electorado, e incluso por los menos politizados, pero son muy repudiados por la propia corporaciÃ³n. En las entrevistas siempre salÃ­a el nombre de Elisa CarriÃ³ como el ejemplo de una polÃ­tica sin cÃ³digos, que construye algo y luego lo destruye, que se va de boca en las declaraciones pÃºblicas contra personas que comparten su mismo espacio. Son polÃ­ticas y polÃ­ticos que tal vez funcionan â€“y mucho- para traccionar al electorado, para generar un sentido de pertenencia o enamoramiento. En cambio, estos armadores polÃ­ticos tal vez no enamoran a multitudes, y sÃ­ generan un respeto y autoridad e incluso una confianza y un afecto en sus pares, que ayuda a destrabar muchas situaciones. Me refiero a figuras como Carlos Corach o el Chueco MazzÃ³n, que les atendÃ­an el telÃ©fono a todos, y que no ninguneaban a sus interlocutores, que tienen cierta nociÃ³n de que la mesa es redonda, y que hoy estÃ¡n de un lado, pero maÃ±ana pueden estar del otro. Y eso tambiÃ©n estÃ¡ vinculado al haber trajinado durante mucho tiempo el mundo polÃ­tico, hay un sentido prÃ¡ctico muy difÃ­cil de transmitir para quienes no vienen de la polÃ­tica.</p>
<p><strong>AhÃ­ surge la figura de Gustavo Beliz como un contraejemplo, como el ministro del Interior que no supo manejar esos cÃ³digos.</strong></p>
<p>Howard Becker, un sociÃ³logo genial de la Escuela de Chicago, seÃ±alaba que deberÃ­amos preguntarnos quÃ© pasarÃ­a si las cosas no fueran asÃ­: quÃ© pasarÃ­a si estos polÃ­ticos no tuvieran cÃ³digos y relaciones de confianza y no supieran negociar. En ese sentido, Beliz actÃºa como el contra-caso ejemplar. Es un polÃ­tico que hoy volvemos a leer que es un hombre de consulta de Alberto FernÃ¡ndez, y hay mucha gente que le tiene estima, pero entre sus pares se comparte cierto desprecio por Beliz, por esa ausencia de cÃ³digos, de mirarlos desde arriba y creerse demasiado el poder que tenÃ­a y mostrarse todo el tiempo distinto a los demÃ¡s. Es lo contrario a las condiciones de eficacia de ese rol, que implican generar empatÃ­a y establecer relaciones de confianza. Entre los entrevistados, solo sus segundas lÃ­neas le tenÃ­an estima, en el resto es impresionante el nivel de acuerdo en el fastidio que genera su figura. Desde un anÃ¡lisis sociohistÃ³rico, es comprensible entender por quÃ© Menem lo nombrÃ³ ministro del Interior, porque se venÃ­a de una figura como JosÃ© Luis Manzano, que representaba esa cosa espectacular y frÃ­vola del menemismo, y de repente era necesario un gesto para contrarrestar ese malestar social que se generaba por los escÃ¡ndalos de corrupciÃ³n. Pero luego habÃ­a que mantenerlo, y Beliz era un ministro del Interior que no lograba armar con nadie y durÃ³ poco.</p>
<p><strong>Si bien tu investigaciÃ³n inicial se centra en el periodo que va de 1983 a 2007, en el epÃ­logo extendÃ©s tus anÃ¡lisis hasta la actualidad. En ese sentido, Â¿quÃ© sucede con esos cÃ³digos de la polÃ­tica en la era de â€œla grietaâ€? El discurso periodÃ­stico puso el foco en las tensiones, Â¿pero se mantuvieron ciertos niveles de acuerdo y negociaciÃ³n polÃ­tica?</strong></p>
<p>Hay algo del discurso periodÃ­stico de mostrar todo el tiempo las rupturas, pero existen otras continuidades que son innegables y que tienen que ver con el propio sistema democrÃ¡tico, que suponen esas negociaciones con todo el arco polÃ­tico. Y especialmente en un paÃ­s con 24 provincias y con gobernadores que son fuertes, que pueden ser econÃ³micamente dependientes, pero que tienen mucha autonomÃ­a polÃ­tica. El esquema del Congreso requiere de estos armadores polÃ­ticos, y sin dudas Cambiemos los tuvo. En el epÃ­logo se analiza ese tÃ¡ndem entre Rogelio Frigerio y Emilio MonzÃ³, que hizo un trabajo muy importante para sellar la alianza Cambiemos. Hubo una fascinaciÃ³n por el trabajo de Jaime DurÃ¡n Barba y de Marcos PeÃ±a, pero si uno ve la tarea que hicieron estos armadores, se observa que tambiÃ©n hubo acuerdos muy laboriosos, con astucia, osadÃ­a y un trabajo de hormiga para limar asperezas, sumando a Lilita y a la UCR, y tambiÃ©n consiguieron candidatos en lugares en los que el PRO no tenÃ­a nada. SÃ­ creo que hay una verdadera grieta al interior de Cambiemos, entre los PRO puro y el resto, que nunca se subsanÃ³. Esa sinergia habÃ­a funcionado muy bien en la campaÃ±a de 2015, pero gobernar es un desafÃ­o de mÃ¡s largo plazo y ese necesario <em>affecto societatis</em> no terminÃ³ nunca de cuajar.</p>
<p><strong>Las elecciones de Alberto FernÃ¡ndez primero y de Miguel Ãngel Pichetto despuÃ©s parecen indicar cierta revalorizaciÃ³n de los armadores polÃ­ticos. Â¿Por quÃ© ocurriÃ³ eso en este momento?</strong></p>
<p>Esas dos candidaturas dan cuenta de una reivindicaciÃ³n de la polÃ­tica y del trabajo que realizan los armadores polÃ­ticos en tiempos de crisis y de recursos escasos. Cuando la economÃ­a hace agua, se vuelve a entender la necesidad de ese trabajo de amalgamar voluntades. De todas formas, la apuesta de Cristina por Alberto tuvo una temporalidad muy distinta a la de Macri por Pichetto. La designaciÃ³n de Alberto suponÃ­a allanar el antes, y lograr esa unidad del peronismo que Cristina no podrÃ­a probablemente conseguir y subir un poco el techo. Sin dudas, Cristina tenÃ­a ya muchos votos y despierta pasiones innegables, sea de amor o de disgusto, pero se trataba de reconquistar actores polÃ­ticos, sindicales y econÃ³micos con los que se habÃ­an roto los vÃ­nculos despuÃ©s del 54% de los votos de 2011. En el caso de Pichetto, se pensÃ³ mÃ¡s en el despuÃ©s, y en esa idea de Macri de impulsar las reformas laboral y tributaria, para las que iba a necesitar mayorÃ­as muy ajustadas. Son leyes muy impopulares, que hacen mucho ruido en las calles, y apuntÃ³ a eso con la figura de Pichetto y su poroteo de diputados y senadores. Tal vez tambiÃ©n se trataba de robar algunos votos peronistas para la campaÃ±a, pero eso parecÃ­a mÃ¡s improbable, porque Pichetto no es un dirigente con votos.</p>
<p><strong>Queda claro que para llegar al Ministerio del Interior o la Jefatura de Gabinete hace falta una gran trayectoria polÃ­tica previa. Sin embargo, luego de ese paso tienen una suerte de techo en el electorado, aunque tengan reconocimiento de sus pares.</strong></p>
<p>SÃ­, en algunos casos tuvieron ciertos Ã©xitos electorales, pero ligados a la estima de esos lÃ­deres que los valoran y los quieren premiar y no de la ciudadanÃ­a. Corach logrÃ³ ser senador por la Ciudad, pero su proyecciÃ³n estuvo ligada a Menem. En el libro reflexiono sobre ese doble estÃ¡ndar de valoraciÃ³n para estos armadores, cuyas habilidades y destrezas son muy valoradas por sus pares, pero en la opiniÃ³n pÃºblica no tienen capacidad de conseguir votos y son impopulares o directamente innombrables. En la vida democrÃ¡tica son necesarias esa capacidad para conseguir votos y dar grandes discursos en la escena pÃºblica, pero tambiÃ©n esa destreza para negociar con otros y lograr acuerdos.</p>
<p><strong>MencionÃ¡s en varias ocasiones la tensiÃ³n que traza Max Weber entre la Ã©tica de la convicciÃ³n y la Ã©tica de la responsabilidad. Â¿No hay cierta hipocresÃ­a y cinismo en los medios periodÃ­sticos y en el propio sistema polÃ­tico, cuando muchas veces construyen un discurso que aleja aÃºn mÃ¡s esas contradicciones de la vida polÃ­tica?</strong></p>
<p>DespuÃ©s de hacer este trabajo de campo tan extenso, algunas veces realmente me asombra cÃ³mo desde el periodismo se imposta esa ingenuidad, cuando saben bien cÃ³mo funciona la polÃ­tica; y tambiÃ©n saben que hay razones para que funcione asÃ­. Otra vez, es importante plantearse con Becker el â€œsi no quÃ©â€. Si tuviÃ©semos ministros que no defienden ni una sola medida al presidente, Â¿cuÃ¡nto tiempo se sostendrÃ­a un gobierno? Si tuviÃ©ramos polÃ­ticos que no negociaran entre ellos, Â¿cuÃ¡nto tiempo podrÃ­a sostenerse el sistema democrÃ¡tico? Es un imperativo de la condiciÃ³n polÃ­tica esa combinaciÃ³n entre la Ã©tica de la convicciÃ³n y la Ã©tica de la responsabilidad. Y los polÃ­ticos no estÃ¡n todo el tiempo tironeados y desgarrados entre ambas, aunque es claro que sÃ­ hay algunos momentos dilemÃ¡ticos. El libro no es una defensa a ultranza de la real politik, en el que vale todo y celebramos la rosca en todas sus acepciones. Si la polÃ­tica fuera solo eso, no nos interesarÃ­a tanto: porque tambiÃ©n tiene que enamorar, proponer grandes proyectos y poder torcer el curso de la historia. Pero es necesaria tambiÃ©n esa polÃ­tica con minÃºsculas, cotidiana, sin la cual esa gran polÃ­tica tampoco serÃ­a posible. La pregunta es cuÃ¡les son esos equilibrios necesarios entre ambas facetas de la polÃ­tica.</p>
<p><strong>Antes planteaste que este aÃ±o hubo una revalorizaciÃ³n de la polÃ­tica: la Argentina, a diferencia de otros paÃ­ses (como Brasil, Estados Unidos o la Italia de hasta unas semanas atrÃ¡s), no optÃ³ por lÃ­deres de la ultraderecha o de la antipolÃ­tica. Â¿Por quÃ© ocurriÃ³ eso? </strong></p>
<p>Los tiempos son tan vertiginosos que hacen que nos olvidemos que el aÃ±o pasado se hablaba sobre la posible emergencia de un outsider o de un cisne negro. PodrÃ­a haberse dado una opciÃ³n antipolÃ­tica. Â¡Pero el tapado terminÃ³ siendo un armador polÃ­tico que todos conocÃ­amos! El gran desafÃ­o de Alberto FernÃ¡ndez es pasar de ser visto como un armador a convertirse en un lÃ­der polÃ­tico. La campaÃ±a inteligente que estÃ¡n haciendo le estÃ¡ permitiendo que se consolide en ese camino. Pero considero que una posible razÃ³n para que no se diera una salida antipolÃ­tica tambiÃ©n pasÃ³ porque esa retÃ³rica antipolÃ­tica ya habÃ­a estado del lado del PRO, que era una reacciÃ³n a la hiperpolitizaciÃ³n del fin del kirchnerismo. El macrismo respondiÃ³ sobreactuando esa despolitizaciÃ³n, tomando esa idea de que la polÃ­tica le importa solo a una minorÃ­a intensa y convencida. Y eso se expresÃ³ tanto en los animalitos en los billetes o en la celebraciÃ³n del mundo empresario hasta en las conferencias breves o la poca importancia que se le dio al rol pedagÃ³gico de la investidura presidencial, con un Macri que no explicaba sus decisiones ni seÃ±alaba un rumbo. SerÃ­a absurdo decir que el PRO es pura antipolÃ­tica, porque estÃ¡ hecho tambiÃ©n por gente que sabe mucho de polÃ­tica, por peronistas, radicales y polÃ­ticos de los partidos de derecha provinciales. Pero habÃ­a algo en su discurso y en su modo de presentaciÃ³n que acentuaba esa idea de venir de afuera de la polÃ­tica para mejorar la sociedad.</p>
<p><strong>Â¿CuÃ¡l es el verdadero alcance de esta nueva oportunidad que la sociedad le da a la polÃ­tica?</strong></p>
<p>El PRO tuvo la oportunidad de demostrar si podÃ­a concretar esa utopÃ­a de centroderecha o nueva derecha â€“el debate por la caracterizaciÃ³n es interminable-, pero en los hechos funcionÃ³ mal. Eso es lo que el electorado penalizÃ³, entre otras cosas. Y ahora esta reivindicaciÃ³n de la polÃ­tica tiene la posibilidad de demostrar que puede dar respuesta a las demandas sociales. TendrÃ¡ sus cien dÃ­as de gracia, estÃ¡ la anticipaciÃ³n de que los dÃ­as que vienen serÃ¡n difÃ­ciles, hay una cautela muy presente en los discursos de Alberto FernÃ¡ndez ante las bombas de tiempo que tendrÃ¡ que desarmar. Pero deberÃ¡ demostrar que la polÃ­tica puede servir para entretejer los diferentes actores sociales y econÃ³micos y poner ciertos lÃ­mites a algunas demandas y darles rienda suelta a otras. Sin dudas, serÃ¡ muy complejo administrar tantas demandas en un contexto de escasez de recursos y con actores poderosos con los que renegociar la deuda. HarÃ¡ falta un trabajo muy laborioso y artesanal para armonizar todas las partes y hacer que funcionen bien en la prÃ¡ctica. Pero creo que el Ã©xito ordena y el fracaso tiene que haber dejado una enseÃ±anza.</p>
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		<title>Todo lo sÃ³lido se desvanece en AmÃ©rica</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ArtepolÃ­tica]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Sep 2019 14:28:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entradas]]></category>
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					<description><![CDATA[&#160; Escribimos Mariano Fraschini y NicolÃ¡s Tereschuk El contundente triunfo de Alberto FernÃ¡ndez en las PASO y el previsible recambio presidencial en la Argentina sorprendiÃ³ por su magnitud a propios &#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><em>Escribimos Mariano Fraschini y NicolÃ¡s Tereschuk</em></p>
<p>El contundente triunfo de Alberto FernÃ¡ndez en las PASO y el previsible recambio presidencial en la Argentina sorprendiÃ³ por su magnitud a propios y extraÃ±os. AdemÃ¡s, desafiÃ³ a una serie de certezas apresuradas acerca de un <em>giro a la derecha</em> en la regiÃ³n y generÃ³ la necesidad de replantear algunas preguntas sobre el devenir sudamericano.</p>
<p>Los ciclos polÃ­ticos en SudamÃ©rica parecen bien marcados por la historia: en los ochenta, las transiciones a la democracia; en los noventa, las reformas neoliberales orientadas al mercado, a principios del siglo XXI el giro a la izquierda y luego del triunfo de Mauricio Macri en 2015, una buena parte de la intelectualidad, de acadÃ©micos y de analistas internacionales marcaban el inicio de un nuevo giro en SudamÃ©rica, este mÃ¡s inclinado a las propuestas conservadoras que se afianzaban en la regiÃ³n. Los triunfos de SebastiÃ¡n PiÃ±era en Chile, la <em>descorreizaciÃ³n</em> de Lenin Moreno en Ecuador y las ratificaciones neoliberales en PerÃº, Colombia y Brasil tras las victorias deÂ  Pedro Pablo Kuczynski, IvÃ¡n Duque y Jair Bolsonaro respectivamente, imprimÃ­an un rumbo muy diferente al transitado por la regiÃ³n en la Ãºltima dÃ©cada. Sin embargo, la consolidaciÃ³n, aÃºn en la adversidad evidente tanto econÃ³mica como internacional de NicolÃ¡s Maduro en Venezuela, y de Evo Morales en Bolivia, sin los condimentos aciagos venezolanos, mostraban que no toda la regiÃ³n tenÃ­a el mismo color. El aliciente del triunfo de LÃ³pez Obrador en MÃ©xico, luego de treinta aÃ±os de polÃ­ticas neoliberales, aÃºn por fuera de las fronteras de SudamÃ©rica, hizo ver que lejos de tratarse de un despliegue indetenible de un nuevo giro a la derecha, la regiÃ³n transita por un sendero de convivencia entre que gobiernos conservadores y progresistas. En ese sentido, siempre sospechamos, por tratarse de reacciones apresuradas (y muchas veces sin contenido), de la idea de un ciclo conservador consolidado en la regiÃ³n. A pesar de la catarata de triunfos neoliberales, advertimos acerca de la posibilidad de que se tratase de un tiempo de grandes dificultades para los oficialismos -inestabilidades presidenciales incluidas-, mÃ¡s que de ciclos claros.</p>
<p>Mirado desde esta lÃ³gica, podemos indicar que los recambios presidenciales se vienen acelerando en SudamÃ©rica y a los oficialismos les cuesta retener el gobierno. Pareciera que se trata mÃ¡s un problema de elencos gobernantes con dificultades para reelegir, que de ciclos que nacen. Los recambios priman sobre las continuidades. Vamos a la experiencia empÃ­rica, a los datos. En los Ãºltimos cuatro aÃ±os asistimos a nueve elecciones presidenciales (sumamos a MÃ©xico por peso especÃ­fico y simbÃ³lico) en las que hubo recambios de elencos gubernamentales en siete de ellas.</p>
<p>Si a esto le sumamos la victoria de Alberto FernÃ¡ndez en las PASO y la proyectamos a octubre estarÃ­amos hablando de ocho casos de recambio presidencial sobre diez elecciones. Y aÃºn resta dilucidar quÃ© ocurrirÃ¡ en las elecciones de Bolivia y Uruguay en octubre, en donde dos gobiernos del â€œgiro a la izquierdaâ€ ponen en juego su hegemonÃ­a electoral de mÃ¡s de una dÃ©cada.</p>
<p>En el mismo lapso histÃ³rico, en sÃ³lo dos casos (tres si tomamos el â€œfallidoâ€ caso ecuatoriano) hubo continuidad: NicolÃ¡s Maduro en Venezuela, en elecciones que continÃºan siendo cuestionadas a pesar del aval del CNE de ese paÃ­s, y el de Mario Abdo BenÃ­tez en Paraguay, pese a tratarse de una lÃ­nea interna muy diferentes del predecesor Horacio Cartes en el interior del Partido Colorado. Es decir, de las nueve elecciones presidenciales sÃ³lo en tres, si contamos Ecuador, primÃ³ la continuidad y en seis triunfaron las propuestas opositoras. En las dos terceras partes de las elecciones los oficialismos cayeron derrotados. Si comparamos estos Ãºltimos cuatro aÃ±os con la experiencia del giro a la izquierda que se abriÃ³ con el triunfo de ChÃ¡vez en 1998 hasta el triunfo de Macri, debemos subrayar que la continuidad presidencial fue la marca registrada de ese extenso periodo.</p>
<p>Pasando en limpio la historia mÃ¡s reciente:</p>
<table width="0">
<tbody>
<tr>
<td width="125"><strong>PaÃ­s</strong></td>
<td width="61"><strong>AÃ±o</strong></td>
<td width="142"><strong>Presidente saliente</strong></td>
<td width="168"><strong>Presidente entrante</strong></td>
<td width="89"><strong>Continuidad</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="125">Argentina</td>
<td width="61">2015</td>
<td width="142">Cristina FernÃ¡ndez</td>
<td width="168">Mauricio Macri</td>
<td width="89">No</td>
</tr>
<tr>
<td width="125">PerÃº</td>
<td width="61">2016</td>
<td width="142">Ollanta Humala</td>
<td width="168">Pedro Pablo Kuczynski</td>
<td width="89">No</td>
</tr>
<tr>
<td width="125">Ecuador</td>
<td width="61">2017</td>
<td width="142">Rafael Correa</td>
<td width="168">Lenin Moreno*</td>
<td width="89">Â¿?</td>
</tr>
<tr>
<td width="125">Chile</td>
<td width="61">2017</td>
<td width="142">Michelle Bachelet</td>
<td width="168">SebastiÃ¡n PiÃ±era</td>
<td width="89">No</td>
</tr>
<tr>
<td width="125">Colombia</td>
<td width="61">2018</td>
<td width="142">Juan Manuel Santos</td>
<td width="168">IvÃ¡n Duque</td>
<td width="89">No</td>
</tr>
<tr>
<td width="125">Venezuela</td>
<td width="61">2018</td>
<td width="142">NicolÃ¡s Maduro</td>
<td width="168">NicolÃ¡s Maduro</td>
<td width="89">Si</td>
</tr>
<tr>
<td width="125">MÃ©xico</td>
<td width="61">2018</td>
<td width="142">Enrique PeÃ±a Nieto</td>
<td width="168">AndrÃ©s LÃ³pez Obrador</td>
<td width="89">No</td>
</tr>
<tr>
<td width="125">Paraguay</td>
<td width="61">2018</td>
<td width="142">Horacio Cartes</td>
<td width="168">Mario Abdo BenÃ­tez</td>
<td width="89">Si</td>
</tr>
<tr>
<td width="125">Brasil</td>
<td width="61">2018</td>
<td width="142">D Rousseff- M Temer</td>
<td width="168">Jair Bolsonaro</td>
<td width="89">No</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>*A pesar de tratarse de una continuidad, en el ejercicio del poder, Moreno se alejÃ³ de las polÃ­ticas del correismo dando un giro copernicano a su polÃ­tica econÃ³mica</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Â¿Se trata, entonces, de un nuevo giro a la derecha en la regiÃ³n? Â¿El giro a la izquierda ha concluido en SudamÃ©rica? Â¿O, como planteÃ¡bamos, de oficialismos que tienen muchas dificultades para revalidarse? Â¿Se trata en todo caso de ciclos mÃ¡s cortos? Â¿O estamos asistiendo a una nueva etapa de <em>inestabilidad</em> presidencial?</p>
<p>Si miramos el presente de la regiÃ³n, veremos ademÃ¡s mÃ¡s de cerca a los presidentes neoliberales, observaremos que se encuentran transitando por procesos marcados por importantes bajas en su imagen y en la gestiÃ³n de gobierno. Por citar algunos casos:</p>
<ul>
<li>En los Ãºltimos seis meses, la desaprobaciÃ³n del colombiano IvÃ¡n Duque pasÃ³ del 48% al 64%, un aumento de 16 puntos porcentuales, segÃºn firma Gallup.</li>
<li>SebastiÃ¡n PiÃ±era muestra un 65% de desaprobaciÃ³n, segÃºn un sondeo de Agencia Ciudadana Criteria de este mes.</li>
<li>La desaprobaciÃ³n de Jair Bolsonaro pasÃ³ desde el 28,2% en febrero al 53,7% en agosto, de acuerdo a la mediciÃ³n del Instituto MDA para la ConfederaciÃ³n Nacional del Transporte (CNT).</li>
<li>La aprobaciÃ³n del Gobierno de LenÃ­n Moreno bajÃ³ casi 30 puntos en el Ãºltimo aÃ±o, revelÃ³ una encuesta de Perfiles de OpiniÃ³n, divulgada el mes pasado por medios ecuatorianos.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>Habituados a las reelecciones presidenciales, la regiÃ³n estÃ¡ por asistir por primera vez desde la recuperaciÃ³n democrÃ¡tica en esta tercera ola iniciada en los ochenta, la derrota de un presidente en ejercicio que va por su revÃ¡lida. TambiÃ©n en Bolivia puede haber novedades, aunque el liderazgo de Evo Morales se encuentra mucho mÃ¡s fortalecido que el de Macri. Mucho vÃ©rtigo para una SudamÃ©rica mÃ¡s habituada a las reelecciones de sus presidentes, y a las continuidades periÃ³dicas de sus giros y tendencias socioeconÃ³micas. Todo un dato que evidencia la dificultad de predecir a ciencia cierta el devenir futuro en la regiÃ³n.</p>
]]></content:encoded>
					
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			</item>
		<item>
		<title>Ariel Wilkis: â€œHace falta una narrativa que vincule el mercado cambiario con la protecciÃ³n de la sociedad y no con la libertad individualâ€</title>
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		<dc:creator><![CDATA[NicolÃ¡s Tereschuk (Escriba)]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 05 Sep 2019 20:41:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entradas]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
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					<description><![CDATA[(Por Manuel Barrientos) Director del Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES-UNSAM) e investigador del Conicet, Ariel Wilkis es, junto a Mariana Luzzi, uno de los grandes especialistas en sociologÃ­a del &#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>(Por <a href="https://twitter.com/mbarrientos77">Manuel Barrientos</a>)</p>
<p>Director del Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES-UNSAM) e investigador del Conicet, Ariel Wilkis es, junto a Mariana Luzzi, uno de los grandes especialistas en sociologÃ­a del dinero de la Argentina. Ambos acaban de publicar el libro â€œEl dÃ³lar: historia de una moneda argentina (1930-2019), editado por el sello CrÃ­tica.</p>
<p>En 2014, en plena discusiÃ³n por el â€œcepoâ€, se plantearon que si eran especialistas en sociologÃ­a del dinero no les quedaba otra alternativa que hacer una investigaciÃ³n sobre el dÃ³lar. Mariana venÃ­a de realizar un trabajo sobre los ahorristas de 2001 y Ariel de escribir el libro â€œLas sospechas del dinero: moral y economÃ­a en el mundo popularâ€. Descubrieron que, si bien habÃ­a libros periodÃ­sticos puntuales y coyunturales, no habÃ­a ninguno estudio previo ni sociolÃ³gico ni historiogrÃ¡fico sobre el dÃ³lar en la Argentina. Â â€œNo habÃ­a investigaciones que se preguntaran y pensaran el largo plazo de cÃ³mo la moneda norteamericana devino en una moneda ordinaria en nuestro paÃ­s, al punto que una niÃ±a o niÃ±o de diez aÃ±os sabe cuÃ¡l es hoy el valor del dÃ³larâ€, explica Wilkis.</p>
<p>El libro comienza con una escena del programa televisivo â€œÂ¿QuiÃ©n quiere ser millonario?â€. Santiago del Moro pregunta, en una emisiÃ³n de abril de este aÃ±o, cuÃ¡nto cotizaba el dÃ³lar el 26 de febrero de 2015. Â¡Y la concursante sabe la respuesta! E incluso gana el premio mayor. Â¿CÃ³mo es posible que en nuestro paÃ­s cualquier persona estÃ¡ al tanto de lo que ocurre con el mercado cambiario? â€œEso no sucede en otros lugares, ni siquiera en paÃ­ses limÃ­trofes como Brasil. Por eso, nos propusimos reconstruir una historia sobre el dÃ³lar, que es cultural y social, porque el libro no plantea una historia econÃ³mica, ni indaga en las tensiones o contradicciones entre los modelos econÃ³micos argentinos que llevaron a la inflaciÃ³n o a la restricciÃ³n externa. Tampoco es una historia de las elites o de las corporaciones que son los dueÃ±os de los dÃ³lares en la Argentinaâ€, seÃ±ala Wilkis. La investigaciÃ³n es, ante todo, una historia de cÃ³mo una moneda extranjera devino una moneda popular en la sociedad argentina.</p>
<p><strong>Â </strong></p>
<p><strong>El libro rompe con dos enfoques posibles y que circulan en el sentido comÃºn: tanto las explicaciones economicistas como la mirada culturalista.</strong></p>
<p>Nuestro punto de arranque es ir mÃ¡s allÃ¡ de ambas tesis, porque las encontramos insuficientes. Es claro que es relevante la historia de la cuestiÃ³n inflacionaria en la Argentina o el tema de la restricciÃ³n externa. Son dimensiones claves, pero decimos que no son condiciones suficientes para dar cuenta de por quÃ© una moneda extranjera deviene en una moneda central en la vida polÃ­tica, social y cultural de la Argentina. La historia inflacionaria en Brasil es muy similar a la Argentina durante todo el siglo XX; y, sin embargo, si uno viaja a Brasil y quiere pagar con dÃ³lares se los rebotan y no hay discusiones en la vÃ­a pÃºblica acerca de lo que pasa en el mercado cambiario. Y, en relaciÃ³n a la restricciÃ³n externa, la Argentina tampoco es excepcional, ya que es un problema estructural de cualquier paÃ­s dependiente. La mayorÃ­a de los paÃ­ses de Ãfrica o de LatinoamÃ©rica tienen esa incapacidad de generar los dÃ³lares suficientes para su desarrollo.</p>
<p><strong>Â¿Y el enfoque culturalista?</strong></p>
<p>Como sociÃ³logos, de ninguna manera podemos pensar que una prÃ¡ctica, una idea, una emociÃ³n o un sentimiento es algo biolÃ³gico, natural o parte del ADN de los argentinos. Siempre hay un proceso sociohistÃ³rico, sociocultural, que explica ese sentimiento o prÃ¡ctica o pensamiento. Por eso, tratamos de dar cuenta acerca de cuÃ¡les son las condiciones de posibilidad para que las y los argentinos tengamos una atenciÃ³n plena a lo que pasa con el dÃ³lar: sea en la conversaciÃ³n pÃºblica o porque haya sectores de nuestra sociedad que usen de forma cotidiana esa moneda para invertir o para ahorrar o para hacer cÃ¡lculos. Proponemos llamarlo el â€œproceso de popularizaciÃ³nâ€ del dÃ³lar en la Argentina. Si bien el libro comienza en la dÃ©cada de 1930, ese proceso tiene un punto de inflexiÃ³n fuerte a fines de la dÃ©cada de 1950 y principios de 1960. SeÃ±alamos dos dimensiones que son claves: la del dÃ³lar como una moneda pÃºblica, a la que se le presta cada vez mÃ¡s atenciÃ³n; y la del dÃ³lar como una moneda que incorporamos dentro de nuestros repertorios financieros ordinarios. Esa diferencia es clave porque permite pensar esos dos modos de existir del dÃ³lar en nuestra sociedad y tambiÃ©n dar cuenta de que, si bien un porcentaje pequeÃ±o de la sociedad argentina tiene un contacto mÃ¡s o menos cotidiano, concreto y material con el dÃ³lar, toda la sociedad en su conjunto presta atenciÃ³n a lo que pasa con el dÃ³lar.</p>
<p><strong>Â¿Por quÃ© el libro arranca en 1930? Â¿QuÃ© vinculaciones hay con el hecho de que tambiÃ©n sea la etapa en la que se da el primer golpe de Estado en el paÃ­s y la caÃ­da del modelo agroexportador?</strong></p>
<p>En 1931 se aplicaron por primera vez los controles cambiarios en la Argentina. Buena parte del mundo atravesaba la crisis del 30, la mayorÃ­a de los paÃ­ses estaba teniendo una reacciÃ³n contra el librecambismo dominante hasta ese momento y empezaban a desarrollar polÃ­ticas de intervenciÃ³n. Dentro de esa baterÃ­a, se encontraban las polÃ­ticas de intervenciÃ³n del mercado cambiario. Nos pareciÃ³ importante empezar ahÃ­ porque entendemos que entre los aÃ±os 1930 y 1940 se dio una etapa de proto-popularizaciÃ³n del dÃ³lar. No estaba aÃºn en el centro de la discusiÃ³n pÃºblica ni se habÃ­a empezado a expandir el uso del dÃ³lar en sectores sociales diferenciados, mÃ¡s allÃ¡ de las elites. En esos aÃ±os estÃ¡ en debate la relaciÃ³n del peso con la libra, con el franco francÃ©s, con el dÃ³lar y apareciÃ³ tambiÃ©n la emergencia de la bolsa negra, el mercado ilegal de divisas. AdemÃ¡s, nos permite trabajar sobre esas dos dÃ©cadas para marcar el contraste con lo que viene despuÃ©s, porque hasta ese momento el mercado cambiario estÃ¡ vinculado a los sectores exportadores o vinculados al comercio exterior, a las elites financieras, o a las elites polÃ­ticas. Pero el mercado cambiario no estaba conectado, ni en el debate pÃºblico ni en tÃ©rminos de acceso a ese mercado, a otros sectores. Eso reciÃ©n comenzamos a detectarlo a fines de la dÃ©cada de 1950.</p>
<p><strong>El libro rastrea las representaciones acerca del dÃ³lar en la cultura popular argentina. </strong></p>
<p>Fue una de las partes mÃ¡s divertidas, pero tambiÃ©n mÃ¡s desafiantes. Una gran apuesta de la narraciÃ³n y la interpretaciÃ³n del libro era mostrar cÃ³mo el dÃ³lar adquiere cierta centralidad en la vida cultural de la sociedad argentina. Nos pusimos a buscar piezas perdidas en el teatro de revistas, en las comedias de la Calle Corrientes, o en la televisiÃ³n, en la literatura, el cine, en el humor grÃ¡fico, en la publicidad.</p>
<p><strong>Â¿CuÃ¡les son las primeras menciones que encontraron?</strong></p>
<p>Recuerdo un chiste en Caras y Caretas, de principios de la dÃ©cada de 1930. En el centro de la viÃ±eta presenta a dos hombres vestidos con galeras, con referencias claras a que son parte de una elite, y prestan atenciÃ³n a la cotizaciÃ³n del dÃ³lar. Y contrasta con las viÃ±etas que encontramos a principios de la dÃ©cada de 1960 â€“y ni quÃ© hablar a partir de los setenta y ochenta-, en el cual el humor grÃ¡fico sobre el dÃ³lar ya aparecÃ­a referenciado con personajes de la clase media porteÃ±a. Por ejemplo, una persona que estÃ¡ recostada en un divÃ¡n del analista y manifiesta sus preocupaciones sobre el dÃ³lar. TambiÃ©n reconstruimos la lÃ­nea del teatro de comedias; y, especÃ­ficamente, sobre el Teatro Maipo. En 1939, se estrenÃ³ la obra â€œEl dÃ³lar estÃ¡ cabreroâ€. En 1949, la obra â€œLa divisa es la mejor risaâ€. Y a fines de 1975, los hermanos Hugo y Gerardo Sofovich estrenaron â€œLos dÃ³lares estÃ¡n en el Maipoâ€, que fue una de las obras mÃ¡s vistas de ese verano.</p>
<p><strong>TambiÃ©n rescatan varios monÃ³logos de Tato Bores.</strong></p>
<p>El primer monÃ³logo que encontramos es de 1962, en el que Tato narra un momento de devaluaciÃ³n y lo que sucede en la calle San MartÃ­n. Es muy importante porque relata la presencia de trabajadores, amas de casa, jubilados, participando en el mercado cambiario, lo que marca ese contraste tan grande con lo que sucedÃ­a en los aÃ±os 1930 y 1940.</p>
<p><strong>Â¿Por quÃ© se dio ese proceso de popularizaciÃ³n a fines de 1950?</strong></p>
<p>Durante el gobierno de Arturo Frondizi se produjo una gran devaluaciÃ³n y se puso en marcha el plan de estabilizaciÃ³n y el primer acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Y, luego de casi tres dÃ©cadas, se liberalizÃ³ el mercado cambiario, levantando en 1958 -primero parcialmente y luego de forma general- las regulaciones cambiarias que se habÃ­an impuesto en 1931. ComenzÃ³ ahÃ­ una gran ebulliciÃ³n en torno al mercado cambiario. En la dÃ©cada de 1960 hubo muchas microdevaluaciones y puestas en restituciÃ³n de controles cambiarios, hasta que se dio una nueva liberalizaciÃ³n del mercado cambiario. Ese contexto de decisiones macroeconÃ³micas fue generando las condiciones en las cuales el dÃ³lar va tomando cierta singularidad, que repito no se trata de un derivado natural, sino que fue resultado de un proceso especÃ­fico. De esta forma, ya en los aÃ±os 1960 el dÃ³lar empezÃ³ a referenciarse como el â€œbarÃ³metroâ€ de la economÃ­a y de la polÃ­tica. ComenzÃ³ a ser una moneda en la cual comunicar las variaciones en los precios de los bienes de consumo masivo. Por ejemplo, el diario ClarÃ­n, a fines de la dÃ©cada de 1950, publicaba en tapa, durante un par de meses, la variaciÃ³n del precio del lomo y tomaba como punto de referencia el aumento en el dÃ³lar. Luego, ciertos mercados muy especÃ­ficos comenzaron a nominarse en dÃ³lares, con el turismo en primer lugar. En los aÃ±os 1960 aparecÃ­an las ofertas de cruceros, de viajes de aviÃ³n y de tours en dÃ³lares. Son una serie de elementos que van armando una presencia pÃºblica. Nosotros denominamos â€œpedagogÃ­as monetariasâ€ a esas narraciones periodÃ­sticas sobre el mercado cambiario, las referencias al valor del dÃ³lar para calcular el costo de los bienes masivos, la presencia en la publicidad o en el humor grÃ¡fico. Â¿Por quÃ©? Porque enseÃ±an al gran pÃºblico a prestar atenciÃ³n al dÃ³lar y a interpretar lo que pasa en el mercado cambiario y produce lo que llamamos una â€œfamiliarizaciÃ³n del dÃ³larâ€. Ya no es una moneda alejada o extraÃ±a, sino que se vuelve cada vez mÃ¡s familiar para nuestras vidas cotidianas.</p>
<p><strong>Una cuestiÃ³n es saber a cuÃ¡nto estÃ¡ el dÃ³lar y otra es tomarlo como unidad de medida. SeÃ±alaste que se da primero en el turismo al exterior, lo que es comprensible, Â¿quÃ© otros sectores se fueron sumando con posterioridad?</strong></p>
<p>El mercado inmobiliario comenzÃ³ a tomar al dÃ³lar como unidad de medida a mediados de la dÃ©cada de 1970, luego del Rodrigazo y en contexto hiperinflacionario. Es una inflexiÃ³n muy importante en el proceso de popularizaciÃ³n del dÃ³lar. Es decir, no hay un concepto o una vocaciÃ³n o una polÃ­tica que determina la dolarizaciÃ³n, sino que son los agentes inmobiliarios que buscaban una fÃ³rmula para poder vender en un contexto de alta inflaciÃ³n. Y la fÃ³rmula que encontraron fue ponerle el valor en dÃ³lares a las propiedades. E incluso, luego de la devaluaciÃ³n de 1981, esa cotizaciÃ³n en dÃ³lares de las viviendas hizo imposible que se produjeran compras y ventas, porque habÃ­an tomado precios estrafalarios. Entonces, los mismo dinamizadores del mercado inmobiliario retrocedieron en la nominaciÃ³n en dÃ³lares. Pero luego volviÃ³ a profundizarse en los aÃ±os 1980 y 1990, y a extenderse de manera determinante.</p>
<p><strong>Los controles cambiarios instrumentados durante el Ãºltimo gobierno de Cristina Kirchner parecen haber generado una suerte de â€œtraumaâ€ en ciertos sectores de la sociedad argentina, ahora redivivos con las Ãºltimas medidas del presidente Mauricio Macri. Â¿Por quÃ© cuesta tanto instrumentar regulaciones sobre el dÃ³lar en la Argentina?</strong></p>
<p>Para entender quÃ© es lo que pasÃ³ con el cepo y las reacciones que se generaron en contra de esas medidas, y luego lo que pasÃ³ con Macri en 2015 prometiendo la completa liberalizaciÃ³n, y las tensiones actuales, creo que hay que ir hacia atrÃ¡s en el tiempo y analizar la convertibilidad.</p>
<p><strong>Â¿QuÃ© generaron esos aÃ±os del supuesto â€œuno a unoâ€?</strong></p>
<p>La convertibilidad tiene un efecto muy especÃ­fico en el significado que el dÃ³lar tiene en la sociedad argentina. Recordemos que, durante la convertibilidad, el Estado argentino reconocÃ­a que la posesiÃ³n de pesos era equivalente a la posesiÃ³n de dÃ³lares. Cuando cae este modelo en 2001, una parte de la sociedad argentina se movilizÃ³ y le reclamaba al Estado que le reconociera aquello que le habÃ­a dicho acerca de la equivalencia. A partir de ese momento, ingresÃ³ una idea muy especÃ­fica en torno al dÃ³lar y al mercado cambiario: poseer dÃ³lares o participar en el mercado cambiario es visto como un derecho fundamental. Y en 2001 y 2002 se reclamaba en esa clave. Cuando se instrumentaron las regulaciones cambiaras denominadas â€œcepoâ€ en 2011, parte de la sociedad se movilizÃ³ en contra de esas medidas con esa idea en la cabeza: no se puede regular el mercado cambiario porque me estÃ¡s prohibiendo a que acceda a un derecho fundamental.</p>
<p><strong>Una limitaciÃ³n de la libertad individual.</strong></p>
<p>Me gusta decir de forma irÃ³nica que esas movilizaciones contra el gobierno de Cristina Kirchner, en especial los cacerolazos, tenÃ­an como consigna: â€œCacerola y dÃ³lar, la lucha es una solaâ€, retomando la de 2001 de â€œpiquete y cacerola, la lucha es una solaâ€. Como candidato a presidente, Macri interpretÃ³ esta demanda de considerar el acceso al mercado cambiario como un derecho fundamental y ofertÃ³ a parte de la sociedad este compromiso de levantar todas las regulaciones para la posesiÃ³n de dÃ³lares. A la semana de asumir, le puso fin al cepo y a una baterÃ­a de regulaciones de la movilidad de capitales. Y esa decisiÃ³n marcÃ³ todo el gobierno de Cambiemos: la compra de dÃ³lares por parte de los grandes actores financieros y tambiÃ©n por parte de particulares drenÃ³ constantemente las reservas del Banco Central y obligÃ³ a poner esos torniquetes que fueron las Lebacs y las Leliqs. Luego vino el acuerdo con el Fondo Monetario. Sin embargo, el gobierno tratÃ³ de no tocar nunca ese acuerdo fundamental de Macri con su electorado.</p>
<p><strong>Â¿CÃ³mo analizÃ¡s los controles establecidos esta Ãºltima semana por el gobierno? Â¿CÃ³mo serÃ¡n leÃ­dos por el electorado de Cambiemos?</strong></p>
<p>Muchos analistas han interpretado la terquedad del gobierno de Cambiemos por no reponer controles cambiarios hasta ya desatada la crisis como una convicciÃ³n ideolÃ³gica. Estoy de acuerdo, pero agregarÃ­a que ese empecinamiento tambiÃ©n obedecÃ­a a la lÃ³gica del pacto polÃ­tico con su electorado. Si el 11 de agosto el Frente de Todos sepultÃ³ electoralmente a Juntos por el Cambio, el 1 de septiembre el gobierno sepultÃ³ su compromiso con su electorado basado en ese derecho fundamental. Al producirse esta decisiÃ³n, deja el camino libre para una nueva narrativa que separe el â€œcepoâ€ (como categorÃ­a polÃ­tica crÃ­tica hacia al kirchnerismo) y las regulaciones cambiarias. Estas pueden despojarse de esa condena que Cambiemos usufructuÃ³ y esperemos que pueda discutirse de manera realista cuÃ¡les son sus funciones para resolver la urgencia y planificar el largo plazo para lograr un desarrollo inclusivo.</p>
<p><strong>El libro tambiÃ©n aporta el trabajo de campo que vienen realizando en los Ãºltimos aÃ±os. Â¿CÃ³mo es la relaciÃ³n de los sectores populares y de las clases medias bajas con el dÃ³lar?</strong></p>
<p>Si nos enfocamos en la primera dimensiÃ³n de la popularizaciÃ³n del dÃ³lar (su dimensiÃ³n pÃºblica, su instalaciÃ³n como artefacto de interpretaciÃ³n de la realidad social y polÃ­tica), esos sectores estÃ¡n vinculados. TambiÃ©n siguen ese â€œtermÃ³metroâ€ que es el dÃ³lar. Si nos enfocamos desde el punto de las prÃ¡cticas como el ahorro o el cÃ¡lculo, encontramos fracciones de esos grupos que tienen un vÃ­nculo regular (los inmigrantes). Los mercados inmobiliarios informales de las villas a veces estÃ¡n dolarizados como los mercados formales. En esta historia social, un rol importante lo juegan los patrones de clase media alta que â€œenseÃ±anâ€ a sus empleados (como las empleadas domÃ©sticas) a ahorrar en dÃ³lar. No deja de haber algo de â€œaspiracionalâ€ en el ahorro en dÃ³lares, la confirmaciÃ³n de participar en una prÃ¡ctica de sectores de mÃ¡s arriba.</p>
<p><strong>Ante esa idea del acceso al dÃ³lar como un derecho fundamental que dejÃ³ la Convertibilidad, Â¿es posible establecer controles cambiarios sin generar rechazos en amplios sectores de la sociedad?</strong></p>
<p>Uno de los aportes centrales de nuestro trabajo es lograr entender que hubo un proceso sociohistÃ³rico especÃ­fico que llevÃ³ a asociar la libre participaciÃ³n en el mercado cambiario con un derecho fundamental. Pero eso fue el resultado de ese proceso determinado. Es necesario un trabajo de narrativa polÃ­tica que separe esos tÃ©rminos. Si no lo logramos, cada vez que pongamos sobre la mesa el anÃ¡lisis o el diagnÃ³stico de que es necesario imponer una regulaciÃ³n cambiaria o de movilidad de los capitales, vamos a tener una reacciÃ³n histÃ©rica defensiva de una parte de la sociedad; y siempre habrÃ¡ actores polÃ­ticos y econÃ³micos muy interesados en que esa parte de la sociedad siga reclamando ese acceso a la compra de dÃ³lares como un derecho fundamental. Para discutir de manera realista lo que va a venir, se tienen que separar estas dos cuestiones.</p>
<p><strong>Comprender que hoy ahorrar en dÃ³lares es una protecciÃ³n individual y no colectiva.</strong></p>
<p>Es clave poder reconducir la discusiÃ³n sobre la regulaciÃ³n del mercado cambiario a la idea de que ese tipo de controles es una protecciÃ³n que el Estado le provee a la sociedad sobre sÃ­ misma. Y que considerar que el acceso al mercado cambiario es un derecho fundamental es un pensamiento individualista, que lleva a que las decisiones polÃ­ticas queden presas de ese individualismo. Por eso, generar una narrativa, un diagnÃ³stico, que vincule el mercado cambiario con la protecciÃ³n de la sociedad y no con la protecciÃ³n de los individuos es el gran desafÃ­o que tienen los actores que van a gobernar la Argentina a partir del 10 de diciembre.</p>
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