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	<title>Biblia y Catecismo</title>
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	<description>Leyendo la Biblia y el Catecismo en un año</description>
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		<title>6 de diciembre</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Dec 2010 23:00:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lectura diaria]]></category>

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		<description><![CDATA[Ez 47-48: La fuente del templo. Límites de la tierra. Partición de la tierra. Las puertas de Jerusalén. Si 37,16-30: Verdadera y falsa sabiduría. La templanza. Ap 8: El séptimo sello. Las oraciones de los santos apresuran la llegada del gran Día. Las cuatro primeras trompetas. CEC 2663-2672: El camino de la oración. La oración [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<ul>
<li>Ez 47-48: La fuente del templo. Límites de la tierra. Partición de la tierra. Las puertas de Jerusalén.</li>
<li>Si 37,16-30: Verdadera y falsa sabiduría. La templanza.</li>
<li>Ap 8: El séptimo sello. Las oraciones de los santos apresuran la llegada del gran Día. Las cuatro primeras trompetas.</li>
<li>CEC 2663-2672: El camino de la oración. La oración al Padre. La oración a Jesús. &#8220;Ven, Espíritu Santo&#8221;.</li>
</ul>
<p><div class='cathref_quote_header'>Ezequiel 47:1-23</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>El hombre me hizo volver a la entrada de la Casa, y vi que salía agua por debajo del umbral de la Casa, en dirección al oriente, porque la fachada de la Casa miraba hacia el oriente. El agua descendía por debajo del costado derecho de la Casa, al sur del altar. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Luego me sacó por el camino de la puerta septentrional, y me hizo dar la vuelta por un camino exterior, hasta la puerta exterior que miraba hacia el oriente. Allí vi que el agua fluía por el costado derecho. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Cuando el hombre salió hacia el este, tenía una cuerda en la mano. Midió quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a los tobillos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Midió otros quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a las rodillas. Midió otros quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a la cintura. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Luego midió otros quinientos metros, y ya era un torrente que no pude atravesar, porque el agua había crecido: era un agua donde había que nadar, un torrente intransitable. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>El hombre me dijo: "¿Has visto, hijo de hombre?", y me hizo volver a la orilla del torrente. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>Al volver, vi que a la orilla del torrente, de uno y otro lado, había una inmensa arboleda. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Entonces me dijo: "Estas aguas fluyen hacia el sector oriental, bajan hasta la estepa y van a desembocar en el Mar. Se las hace salir hasta el Mar, para que sus aguas sean saneadas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Hasta donde llegue el torrente, tendrán vida todos los seres vivientes que se mueven por el suelo y habrá peces en abundancia. Porque cuando esta agua llegue hasta el Mar, sus aguas quedarán saneadas, y habrá vida en todas partes adonde llegue el torrente. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>Los pescadores se apostarán a su orilla: desde Engadí hasta En Eglaim habrá lugares para tender las redes. Allí habrá tantas clases de peces como en el Mar Grande, y serán muy numerosos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>Pero sus charcos y sus lagunas no serán saneados, sino que quedarán como salinas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Al borde del torrente, sobre sus dos orillas, crecerán árboles frutales de todas las especies. No se marchitarán sus hojas ni se agotarán sus frutos, y todos los meses producirán nuevos frutos, porque el agua sale del Santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas de remedio". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Así habla el Señor: Esta es la frontera del país que ustedes se repartirán como herencia, entre las doce tribus de Israel, asignando dos partes a José. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>Lo heredarán todos por igual, porque yo juré con la mano en alto que se lo daría a sus padres, y por eso este país le corresponde a ustedes como herencia. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>La frontera del país es la siguiente: por el lado septentrional, desde el Mar Grande, en dirección a Jetlón, hasta la Entrada de Jamat: Sedad, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>Berotá, Sibraim –que está entre el territorio de Damasco y el territorio de Jamat– y Jaser Ticón, hacia el territorio de Jaurán. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>La frontera irá desde el mar hasta Jasar Enán, quedando al norte el territorio de Damasco y también el de Jamat: este es el lado septentrional. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>Por el lado oriental, entre Jaurán y Damasco, entre Galaad y el país de Israel, la frontera estará delimitada por el Jordán, hasta el mar oriental, en dirección a Tamar: este es el lado oriental. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>Por el lado meridional, hacia el sur, la frontera irá desde Tamar hasta las aguas de Meribá de Cades, hacia el Torrente, hasta el Mar Grande: este es el lado meridional, hacia el sur. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>Por el lado occidental, el Mar Grande servirá de frontera hasta enfrente de la Entrada de Jamat: este es el lado occidental. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>Ustedes se repartirán el país según las tribus de Israel, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>de la siguiente manera lo sortearán como herencia para ustedes y para los extranjeros que residan y tengan hijos en medio de ustedes, porque a ellos deberán tratarlos como a un israelita de nacimiento: así ellos recibirán una herencia con ustedes, entre las tribus de Israel. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>En la tribu donde resida el extranjero, allí le darán su herencia –oráculo del Señor–. </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Ezequiel 48:1-35</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>Estos son los nombres de las tribus. Por el extremo septentrional, bordeando el camino de Jetlón, hacia la Entrada de Jamat y Jasar Enán, con el territorio de Damasco hacia el norte, al borde de Jamat, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Dan. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Sobre la frontera de Dan, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Aser. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Sobre la frontera de Aser, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Neftalí. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Sobre la frontera de Neftalí, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Manasés. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Sobre la frontera de Manasés, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Efraím. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>Sobre la frontera de Efraím, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Rubén. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>Sobre la frontera de Rubén, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Judá. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Sobre la frontera de Judá, desde el lado oriental hasta el lado occidental: allí estará el tributo que ustedes reservarán para el Señor. Tendrá doce mil quinientos metros de ancho, y su longitud será igual que las otras partes, desde el lado oriental hasta el lado occidental. El Santuario estará en el medio. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>El tributo que ustedes reservarán para el Señor tendrá doce mil quinientos metros de largo por diez mil de ancho. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>Ese tributo sagrado estará distribuido de la siguiente manera: a los sacerdotes les corresponderá una extensión de doce mil quinientos metros de largo por el norte, de cinco mil metros de ancho por el oeste, de cinco mil metros de ancho por el este, y de doce mil quinientos metros de largo por el sur. El Santuario del Señor estará en el medio. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>Esta parte será para los sacerdotes consagrados, los hijos de Sadoc, que ejercieron mi ministerio y no se descarriaron como los levitas, cuando se descarriaron los israelitas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Así, a los sacerdotes les corresponderá una fracción de la parte reservada del país, una porción santísima, junto al territorio de los levitas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>En cuanto a los levitas, también ellos tendrán una extensión de doce mil quinientos metros de largo por cinco mil de ancho, a lo largo del territorio de los sacerdotes. En total, tendrán doce mil quinientos metros de largo por cinco mil de ancho. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>No se podrá vender, permutar o expropiar nada de esta porción escogida del país, porque está consagrada al Señor. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>Los dos mil quinientos metros que quedarán a lo largo de estos doce mil quinientos metros, serán un espacio profano para la ciudad, destinados a viviendas y pastizales. La ciudad estará en el medio, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>y sus dimensiones serán las siguientes: dos mil quinientos cincuenta metros por el lado del norte, y otros tantos por el sur, el este y el oeste. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>La ciudad tendrá unos pastizales de ciento veinticinco metros cada uno, al norte, al sur, al este y al oeste. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>En cuanto a la extensión restante, a lo largo de la parte reservada para el Señor –es decir, cinco mil metros hacia el este y otros tantos hacia el oeste–, lo que allí se produzca servirá para alimentar a los que trabajen en la ciudad. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>La cultivarán esos mismos trabajadores, tomados de entre todas las tribus de Israel. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>El conjunto de la parte reservada tendrá doce mil quinientos metros por doce mil: así, lo que ustedes reservarán será un cuadrado, incluyendo lo que pertenece a la ciudad. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>El resto será para el príncipe, a uno y otro lado de la parte reservada y de la que pertenece a la ciudad. A él le corresponderá una extensión de doce mil quinientos metros por el lado este, hasta la frontera oriental; y de doce mil quinientos metros por el lado oeste, hasta la frontera occidental, a lo largo de las otras partes. La parte reservada y el Santuario del templo quedarán en el medio. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>La propiedad de los levitas y lo que pertenece a la ciudad estarán entre la frontera de Judá y la frontera de Benjamín, en medio de lo que pertenecerá al príncipe. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>En cuanto al resto de las tribus, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Benjamín. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>Sobre la frontera de Benjamín, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Simeón. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>25</span>Sobre la frontera de Simeón, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Isacar. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>26</span>Sobre la frontera de Isacar, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Zabulón. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>27</span>Sobre la frontera de Zabulón, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Gad. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>28</span>Sobre la frontera de Gad, por el lado meridional, hacia el sur, la frontera llegará desde Tamar hasta las aguas de Meribá de Cades, hasta el Torrente y hasta el Mar Grande. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>29</span>Este es el país que ustedes se distribuirán por sorteo, como herencia para las tribus de Israel: estas serán sus partes –oráculo del Señor–.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>30</span>Estas son las salidas de la ciudad. El lado septentrional medirá dos mil doscientos cincuenta metros. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>31</span>Las puertas de la ciudad llevarán los nombres de las tribus de Israel. Habrá tres puertas al norte: la puerta de Rubén, la de Judá y la de Leví. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>32</span>El lado oriental medirá dos mil quinientos cincuenta metros y tendrá tres puertas: la puerta de José, la de Benjamín y la de Dan. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>33</span>El lado meridional medirá dos mil doscientos cincuenta metros y tendrá tres puertas: la puerta de Simeón, la de Isacar y la de Zabulón. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>34</span>El lado occidental medirá dos mil doscientos cincuenta metros y tendrá tres puertas: la puerta de Gad, la de Aser y la de Neftalí. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>35</span>El perímetro total será de nueve mil metros. Y en adelante, el nombre de la ciudad será: "El Señor está allí".  </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Sirácida 37:16-30</div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>Principio de toda obra es la conversación,y antes de toda acción, está el consejo.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>Raíz de los pensamientos es el corazón, y él hace brotar cuatro ramas:  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>el bien y el mal, la vida y la muerte,y la que decide siempre en todo esto es la lengua.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>Un hombre puede ser hábil para instruir a muchosy, sin embargo, ser inútil para sí mismo.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>El que es sabio de labios para afuera, se hace odiosoy acabará sin tener qué comer:  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>no se le ha concedido el favor del Señor,porque estaba desprovisto de toda sabiduría.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>Si un hombre es sabio para sí mismo,los frutos de su inteligencia están en su boca y son dignos de fe.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>Un hombre sabio instruye a su propio puebloy los frutos de su inteligencia son dignos de fe.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>Un hombre sabio es colmado de bendicionesy, al verlo, todos lo felicitan.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>25</span>El hombre tiene sus días contados,pero los días de Israel son incontables.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>26</span>Un hombre sabio se gana la confianza de su puebloy su nombre sobrevive para siempre.   </div><div class='verse'><span class='verse_number'>27</span>Hijo mío, para tu régimen de comida, pruébate a ti mismo:mira qué te hace mal y prívate de ello.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>28</span>Porque no todo es conveniente para todos ni a todos les gusta lo mismo.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>29</span>No seas insaciable de placeres ni te excedas en las comidas.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>30</span>Porque el exceso en las comidas acarrea enfermedadesy la glotonería provoca cólicos.  </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Apocalipsis 8:1-13</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>Y cuando el Cordero abrió el séptimo sello, se produjo en el cielo un silencio, que duró alrededor de media hora. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>En seguida, vi a los siete Ángeles que están delante de Dios, y ellos recibieron siete trompetas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Y vino otro Ángel que se ubicó junto al altar con un incensario de oro y recibió una gran cantidad de perfumes, para ofrecerlos junto con la oración de todos los santos, sobre el altar de oro que está delante del trono. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Y el humo de los perfumes, junto con las oraciones de los santos, subió desde la mano del Ángel hasta la presencia de Dios. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Después el Ángel tomó el incensario, lo llenó con el fuego del altar y lo arrojó sobre la tierra. Y hubo truenos, gritos, relámpagos y un temblor de tierra. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>Y los siete Ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>Cuando el primer Ángel tocó la trompeta, cayó sobre la tierra granizo y fuego mezclado con sangre: la tercera parte de la tierra fue consumida, junto con la tercera parte de los árboles y toda la hierba verde. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Cuando el segundo Ángel tocó la trompeta, se precipitó sobre el mar una masa incandescente, grande como una montaña: la tercera parte del mar se convirtió en sangre; </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>murió la tercera parte de los seres vivientes que habitan en sus aguas, y fue destruida la tercera parte de las naves. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>Cuando el tercer Ángel tocó la trompeta, un astro enorme que ardía como una antorcha cayó del cielo sobre la tercera parte de los ríos y de los manantiales. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>El astro se llamaba "Ajenjo". La tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo, y murieron muchos hombres que bebieron de esas aguas, porque se habían vuelto amargas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Cuando el cuarto Ángel tocó la trompeta, se oscureció la tercera parte del sol, de la luna y de las estrellas. El día perdió la tercera parte de su luz, y lo mismo sucedió con la noche. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Y después vi y oí a un águila que volaba en el cielo y decía con voz potente: "¡Ay de los habitantes de la tierra, cuando resuenen las trompetas que ya se disponen a tocar los otros tres Ángeles!". </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>CEC 2663-2672</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2663</span> En la tradición viva de la oración, cada Iglesia propone a sus fieles, según el contexto histórico, social y cultural, el lenguaje de su oración: palabras, melodías, gestos, iconografía. Corresponde al magisterio (cf. DV 10) discernir la fidelidad de estos caminos de oración a la tradición de la fe apostólica y compete a los pastores y catequistas explicar el sentido de ello, con relación siempre a Jesucristo.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2664</span> No hay otro camino de oración cristiana que Cristo. Sea comunitaria o individual, vocal o interior, nuestra oración no tiene acceso al Padre más que si oramos "en el Nombre" de Jesús. La santa humanidad de Jesús es, pues, el camino por el que el Espíritu Santo nos enseña a orar a Dios nuestro Padre.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2665</span> La oración de la Iglesia, alimentada por la palabra de Dios y por la celebración de la liturgia, nos enseña a orar al Señor Jesús. Aunque esté dirigida sobre todo al Padre, en todas las tradiciones litúrgicas incluye formas de oración dirigidas a Cristo. Algunos salmos, según su actualización en la Oración de la Iglesia, y el Nuevo Testamento ponen en nuestros labios y gravan en nuestros corazones las invocaciones de esta oración a Cristo: Hijo de Dios, Verbo de Dios, Señor, Salvador, Cordero de Dios, Rey, Hijo amado, Hijo de la Virgen, Buen Pastor, Vida nuestra, nuestra Luz, nuestra Esperanza, Resurrección nuestra, Amigo de los hombres...</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2666</span> Pero el Nombre que todo lo contiene es aquel que el Hijo de Dios recibe en su encarnación: Jesús. El nombre divino es inefable para los labios humanos (cf Ex 3, 14; 33, 19-23), pero el Verbo de Dios, al asumir nuestra humanidad, nos lo entrega y nosotros podemos invocarlo: "Jesús", "YHVH salva" (cf Mt 1, 21). El Nombre de Jesús contiene todo: Dios y el hombre y toda la Economía de la creación y de la salvación. Decir "Jesús" es invocarlo desde nuestro propio corazón. Su Nombre es el único que contiene la presencia que significa. Jesús es el resucitado, y cualquiera que invoque su Nombre acoge al Hijo de Dios que le amó y se entregó por él (cf Rm 10, 13; Hch 2, 21; 3, 15-16; Ga 2, 20).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2667</span> Esta invocación de fe bien sencilla ha sido desarrolla da en la tradición de la oración bajo formas diversas en Oriente y en Occidente. La formulación más habitual, transmitida por los espirituales del Sinaí, de Siria y del Monte Athos es la invocación: "Jesús, Cristo, Hijo de Dios, Señor, ¡Ten piedad de nosotros, pecadores!" Conjuga el himno cristológico de Flp 2, 6-11 con la petición del publicano y del mendigo ciego (cf Lc 18,13; Mc 10, 46-52). Mediante ella, el corazón está acorde con la miseria de los hombres y con la misericordia de su Salvador.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2668</span> La invocación del santo Nombre de Jesús es el camino más sencillo de la oración continua. Repetida con frecuencia por un corazón humildemente atento, no se dispersa en "palabrerías" (Mt 6, 7), sino que "conserva la Palabra y fructifica con perseverancia" (cf Lc 8, 15). Es posible "en todo tiempo" porque no es una ocupación al lado de otra, sino la única ocupación, la de amar a Dios, que anima y transfigura toda acción en Cristo Jesús.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2669</span> La oración de la Iglesia venera y honra al Corazón de Jesús, como invoca su Santísimo Nombre. Adora al Verbo encarnado y a su Corazón que, por amor a los hombres, se dejó traspasar por nuestros pecados. La oración cristiana practica el Vía Crucis siguiendo al Salvador. Las estaciones desde el Pretorio, al Gólgota y al Sepulcro jalonan el recorrido de Jesús que con su santa Cruz nos redimió.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2670</span> Nadie puede decir: '¡Jesús es Señor!' sino por influjo del Espíritu Santo (1 Co 12, 3). Cada vez que en la oración nos dirigimos a Jesús, es el Espíritu Santo quien, con su gracia preveniente, nos atrae al Camino de la oración. Puesto que él nos enseña a orar recordándonos a Cristo, ¿cómo no dirigirnos también a él orando? Por eso, la Iglesia nos invita a implorar todos los días al Espíritu Santo, especialmente al comenzar y al terminar cualquier acción importante. Si el Espíritu no debe ser adorado, ¿cómo me diviniza él por el bautismo? Y si debe ser adorado, ¿no debe ser objeto de un culto particular? (San Gregorio Nacianceno, or. theol. 5, 28).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2671</span> La forma tradicional para pedir el Espíritu es invocar al Padre por medio de Cristo nuestro Señor para que nos dé el Espíritu Consolador (cf Lc 11, 13). Jesús insiste en esta petición en su Nombre en el momento mismo en que promete el don del Espíritu de Verdad (cf Jn 14, 17; 15, 26; 16, 13). Pero la oración más sencilla y la más directa es también la más tradicional: "Ven, Espíritu Santo", y cada tradición litúrgica la ha desarrollado en antífonas e himnos: Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor (cf secuencia de Pentecostés). Rey celeste, Espíritu Consolador, Espíritu de Verdad, que estás presente en todas partes y lo llenas todo, tesoro de todo bien y fuente de la vida, ven, habita en nosotros, purifícanos y sálvanos. ¡Tú que eres bueno! (Liturgia bizantina. Tropario de vísperas de Pentecostés).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2672</span> El Espíritu Santo, cuya unción impregna todo nuestro ser, es el Maestro interior de la oración cristiana. Es el artífice de la tradición viva de la oración. Ciertamente hay tantos caminos en la oración como orantes, pero es el mismo Espíritu el que actúa en todos y con todos. En la comunión en el Espíritu Santo la oración cristiana es oración en la Iglesia.</div></p>
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		<title>5 de diciembre</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Dec 2010 23:00:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lectura diaria]]></category>

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		<description><![CDATA[Ez 45-46: Partición de la tierra. Parte de Yahvé. Parte del príncipe. Ofrendas para el culto. Fiesta de la Pascua. Fiesta de las Tiendas. Disposiciones varias. Si 37,1-15: Falsos amigos. Los consejeros. Ap 7: Los servidores de Dios serán preservados. El triunfor de los elegidos en el cielo. CEC 2650-2662: La tradición de la oración. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<ul>
<li>Ez 45-46: Partición de la tierra. Parte de Yahvé. Parte del príncipe. Ofrendas para el culto. Fiesta de la Pascua. Fiesta de las Tiendas. Disposiciones varias.</li>
<li>Si 37,1-15: Falsos amigos. Los consejeros.</li>
<li>Ap 7: Los servidores de Dios serán preservados. El triunfor de los elegidos en el cielo.</li>
<li>CEC 2650-2662: La tradición de la oración. Fuentes de la oración. La Palabra de Dios. La Liturgia de la Iglesia. Las virtudes teologales. &#8220;Hoy&#8221;. Resumen (2661-2662).</li>
</ul>
<p><div class='cathref_quote_header'>Ezequiel 45:1-25</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>Cuando ustedes hagan el sorteo para repartirse el país en herencia, reservarán un tributo para el Señor, una fracción santa de territorio, de doce mil quinientos metros de largo por diez mil de ancho. Ese territorio será santo en toda su extensión. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>De allí se destinará para el Santuario un cuadrado de doscientos cincuenta metros de cada lado, con una zona de veinticinco metros alrededor de él. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Sobre esta área medirás un espacio de doce mil quinientos metros de largo por cinco mil de ancho: allí estará el Santuario, el lugar santísimo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Esta será la fracción santa del país, destinada a los sacerdotes que sirven al Santuario y se acercan al Señor para servirlo: ellos tendrán allí un sitio para sus casas y pastizales para su ganado. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Un espacio de doce mil quinientos metros de largo y cinco mil de ancho será para los levitas que sirven a la Casa: ellos poseerán allí ciudades donde habitar. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>Como propiedad de la ciudad, ustedes demarcarán un espacio de dos mil quinientos metros de ancho por doce mil quinientos de largo, junto a la parte reservada al Santuario: esto será para todo el pueblo de Israel. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>Al príncipe le corresponderá una propiedad, a ambos lados de la parte reservada al Santuario y de los límites de la ciudad: se extenderá a lo largo de ellos, por el lado occidental hacia el oeste y por el lado oriental hacia el este. Esa propiedad tendrá una longitud igual a la de las otras partes del país, desde la frontera occidental hasta la frontera oriental </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>del país. Esa será su propiedad en Israel. Así mis príncipes no oprimirán más a mi pueblo, sino que dejarán el país al pueblo de Israel, según sus tribus. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Así habla el Señor: ¡Ya es demasiado, príncipes de Israel! Acaben con la violencia y la depredación, practiquen el derecho y la justicia, dejen de extorsionar a mi pueblo –oráculo del Señor–. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>Tengan balanzas justas, un efá justo y un bat justo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>El efá y el bat tendrán la misma capacidad, de manera que tanto el bat como el efá contendrán la décima parta del jómer. Según el jómer se medirá su capacidad. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>El siclo será de veinte gueras. Veinte siclos más veinte siclos y quince siclos serán para ustedes una mina. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Este es el tributo que ustedes reservarán: un sexto de efá por jómer de trigo y un sexto de efá por jómer de cebada. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>Y esta es la medida para el aceite: un décimo de bat por cor, a razón de diez bat por jómer, ya que diez bat hacen un jómer. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>Se reservará una cabeza de ganado menor por cada rebaño de doscientos animales, entre los rebaños de Israel, para la oblación, el holocausto y los sacrificios de comunión, como expiación en favor de ellos –oráculo del Señor–. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>Todo el pueblo del país deberá reservar este tributo para el príncipe de Israel. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>Pero el príncipe se encargará de los holocaustos, la oblación y la libación, en las fiestas, los días de luna nueva, los sábados y todas las solemnidades del pueblo de Israel. Él proveerá lo necesario para el sacrificio por el pecado, para la oblación, el holocausto y los sacrificios de comunión, a fin de expiar por el pueblo de Israel. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>Así habla el Señor: El primer día del primer mes, tomarás un ternero sin defecto para quitar el pecado del Santuario. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>El sacerdote tomará sangre de la víctima por el pecado y la pondrá sobre los postes de la puerta de la Casa, sobre los cuatro ángulos del zócalo del altar y sobre los postes de la puerta del atrio interior. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>Lo mismo hará el primer día del séptimo mes, en favor de cualquiera que haya pecado por inadvertencia o ignorancia. Así harán la expiación por la Casa. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>El día catorce del primer mes, ustedes celebrarán la fiesta de la Pascua. Durante siete días se comerá pan sin levadura. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>Aquel día, el príncipe ofrecerá un ternero por sí mismo y por todo el pueblo del país, en sacrificio por el pecado. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>Durante los siete días de la fiesta, cada uno de los siete días, ofrecerá siete terneros y siete carneros sin defecto en holocausto al Señor, y un chivo en sacrificio por el pecado. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>Como oblación, ofrecerá una medida de harina por cada ternero y cada carnero, y siete litros de aceite por cada medida. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>25</span>El día quince del séptimo mes, con ocasión de la Fiesta, el príncipe hará lo mismo durante siete días: el mismo sacrificio por el pecado, el mismo holocausto, la misma oblación y el mismo aceite. </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Ezequiel 46:1-24</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>Así habla el Señor: la puerta del atrio interior que mira hacia el este, permanecerá cerrada durante los seis días laborables, pero se la abrirá el día sábado. También se la abrirá el día de la luna nueva. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>El príncipe entrará desde afuera, por el vestíbulo de la puerta, y se quedará de pie junto al poste de la puerta. Los sacerdotes ofrecerán su holocausto y su sacrificio de comunión, y él se postrará sobre el umbral de la puerta. Luego saldrá, pero la puerta no se cerrará hasta la tarde. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>También la gente del pueblo se postrará a la entrada de esta puerta, delante del Señor, los sábados y los días de luna nueva.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>El holocausto que el príncipe ofrecerá al Señor el día sábado, será de seis corderos sin defecto y de un carnero sin defecto; </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>la oblación será de una medida de harina por el carnero, y por los corderos dará lo que pueda, más siete litros de aceite por cada medida. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>El día de la luna nueva, en cambio, presentará un ternero sin defecto, seis corderos y un carnero sin defecto. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>También ofrecerá, como oblación, una medida de harina por el ternero, otra medida por el carnero, y lo que pueda dar por los corderos, más siete litros de aceite por cada medida. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Cuando el príncipe entre, lo hará por el camino del vestíbulo de la puerta, y saldrá por ese mismo camino. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Pero cuando la gente del pueblo se presente delante del Señor, con ocasión de las fiestas, el que entre para adorar por el camino de la puerta septentrional, saldrá por el camino de la puerta meridional, y el que entre por el camino de la puerta meridional, saldrá por el camino de la puerta septentrional: no volverá por el camino por donde haya entrado, sino que saldrá por el lado opuesto. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>El príncipe estará en medio de ellos: entrará cuando ellos entren y saldrá cuando ellos salgan. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>En las fiestas y solemnidades, la oblación consistirá en una medida de harina por el ternero, en otra medida por el carnero, y en lo que pueda dar por los corderos, más siete litros de aceite por cada medida. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Cuando el príncipe presente una ofrenda voluntaria, un holocausto o un sacrificio de comunión como ofrenda voluntaria al Señor, se le abrirá la puerta que mira hacia el este. Él ofrecerá su holocausto y sus sacrificios de comunión como lo hace el día sábado; luego saldrá, y la puerta se cerrará cuando haya salido. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Cada día ofrecerás en holocausto al Señor un cordero nacido en el año y sin defecto: lo ofrecerás cada mañana. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>También ofrecerás cada mañana, como oblación al Señor, la sexta parte de una medida de harina y dos litros de aceite para amasar la harina de la mejor calidad. Esta es una institución perpetua, fijada para siempre. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>Cada mañana se ofrecerá el cordero, la oblación y el aceite, como holocausto perpetuo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>Así habla el Señor: Si el príncipe hace a alguno de sus hijos un regalo tomado de su herencia, el regalo pertenecerá a su hijo: será su propiedad por derecho hereditario. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>Pero si hace a alguno de sus servidores un regalo tomado de su herencia, el regalo pertenecerá al servidor hasta el año de la remisión: entonces, él tendrá que devolverlo al príncipe. Solamente a sus hijos pertenecerá su herencia. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>El príncipe no tomará nada de la herencia del pueblo para privarlo de lo que le pertenece: sólo de su propio patrimonio legará bienes a sus hijos, para que mi pueblo no se disperse, al ser privado de su propiedad. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>El hombre me llevó por la entrada que estaba al lado de la puerta, hacia las habitaciones santas reservadas a los sacerdotes, esas que miran hacia el norte, y vi que al fondo, hacia el oeste, había un espacio. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>Él me dijo: "Aquí está el lugar donde los sacerdotes harán hervir la víctima del sacrificio de reparación y del sacrificio por el pecado, y donde harán cocer la oblación, para que no se saque nada al atrio exterior, y así no quede santificado el pueblo". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>Luego me hizo salir al atrio exterior y me hizo pasar por los cuatro ángulos del atrio: había un patio en cada ángulo del atrio. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>En los cuatro ángulos del atrio había pequeños patios de veinte metros de largo y quince de ancho, todos de las mismas dimensiones. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>Alrededor de los cuatro había una hilera de piedras, y en la parte baja de las hileras, todo alrededor, había unos fogones. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>Él me dijo: "Estas son las cocinas donde los servidores de la Casa hervirán los sacrificios del pueblo". </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Sirácida 37:1-15</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>Todo amigo dice: "También yo soy tu amigo", pero hay amigos que lo son sólo de nombre.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>¿No entristece acaso hasta la muertever a un amigo querido transformarse en enemigo?  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>¡Perversa inclinación! ¿De dónde te han hecho rodar para cubrir la tierra de falsedad?  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>¡Un compañero comparte las alegrías del amigoy en el momento de la aflicción, se vuelve contra él!  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>¡Otro sufre con el amigo para llenarse su vientre,y a la hora del combate, empuña el escudo!  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>Nunca te olvides de un buen amigo,y acuérdate de él cuando tengas riquezas.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>Todo el que aconseja recomienda su consejo,pero hay quien aconseja pensando sólo en sí mismo.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Sé precavido con el que da consejosy averigua primero qué le hace falta-porque entonces aconsejará lo que le convenga a él-no sea que le dé lo mismo una cosa que otra  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>y te diga: "Vas por el buen camino",mientras se pone enfrente a ver qué te pasa.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>No consultes al que te subestima,y al que tiene celos de ti, ocúltale tus designios.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>No pidas consejo a una mujer sobre su rival,ni a un cobarde sobre la guerra, ni a un comerciante sobre un negocio,ni a un comprador sobre una venta, ni a un envidioso sobre la gratitud,ni a un despiadado sobre un beneficio, ni a un perezoso sobre cualquier trabajo,ni al que trabaja por horas sobre la conclusión de una obra, ni a un servidor holgazán sobre un trabajo difícil:no cuentes con estos para ningún consejo.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Pero recurre asiduamente a un hombre piadoso,de quien te consta que cumple los mandamientos, capaz de sentir lo que tú mismo sientes,y que sufrirá contigo si das un traspié.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Déjate llevar por lo que te dicta el corazón,porque nadie te será más fiel que él:  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>el alma de un hombre suele advertir a menudo mejor que siete vigías apostados sobre una altura.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>Y por encima de todo ruego al Altísimo,para que dirija tus pasos en la verdad.  </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Apocalipsis 7:1-17</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>Después de esto, vi a cuatro Ángeles que estaban de pie en los cuatro puntos cardinales y sujetaban a los cuatro vientos para que no soplaran sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre los árboles. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Luego vi a otro Ángel que subía del Oriente, llevando el sello del Dios vivo. Y comenzó a gritar con voz potente a los cuatro Ángeles que habían recibido el poder de dañar a la tierra y al mar: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>No dañen a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Oí entonces el número de los que habían sido marcados: eran 144.000, pertenecientes a todas las tribus de Israel. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Doce mil de la tribu de Judá, doce mil de la tribu de Rubén, doce mil de la tribu de Gad, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>doce mil de la tribu de Aser, doce mil de la tribu de Neftalí, doce mil de la tribu de Manasés, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>doce mil de la tribu de Simeón, doce mil de la tribu de Leví, doce mil de la tribu de Isacar, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>doce mil de la tribu de Zabulón, doce mil de la tribu de José, doce mil de la tribu de Benjamín. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Después de esto, vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del Cordero, vestidos con túnicas blancas; llevaban palmas en la mano y exclamaban con voz potente: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>¡La salvación viene de nuestro Dios que está sentado en el trono, y del Cordero!. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>Y todos los Ángeles que estaban alrededor del trono, de los Ancianos y de los cuatro Seres Vivientes, se postraron con el rostro en tierra delante del trono, y adoraron a Dios, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>diciendo: "¡Amén! ¡Alabanza, gloria y sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza a nuestro Dios para siempre! ¡Amén!". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Y uno de los Ancianos me preguntó: "¿Quiénes son y de dónde vienen los que están revestidos de túnicas blancas?". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>Yo le respondí: "Tú lo sabes, señor". Y él me dijo: "Estos son los que vienen de la gran tribulación; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>Por eso están delante del trono de Dios y le rinden culto día y noche en su Templo. El que está sentado en el trono habitará con ellos: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>nunca más padecerán hambre ni sed, ni serán agobiados por el sol o el calor. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>Porque el Cordero que está en medio del trono será su Pastor y los conducirá hacia los manantiales de agua viva. Y Dios secará toda lágrima de sus ojos". </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>CEC 2650-2662</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2650</span> La oración no se reduce al brote espontáneo de un impulso interior: para orar es necesario querer orar. No basta sólo con saber lo que las Escrituras revelan sobre la oración: es necesario  también aprender a orar. Pues bien, por una transmisión viva (la santa Tradición), el Espíritu Santo, en la "Iglesia creyente y orante" (DV 8), enseña a orar a los hijos de Dios.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2651</span> La tradición de la oración cristiana es una de las formas de crecimiento de la Tradición de la fe, en particular mediante la contemplación y la reflexión de los creyentes que conservan en su corazón los acontecimientos y las palabras de la Economía de la salvación, y por la penetración profunda en las realidades espirituales de las que adquieren experiencia (cf DV 8).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2652</span> El Espíritu Santo es el "agua viva" que, en el corazón orante, "brota para vida eterna" (Jn 4, 14). El es quien nos enseña a recogerla en la misma Fuente: Cristo. Pues bien, en la vida cristiana hay manantiales donde Cristo nos espera para darnos a beber el Espíritu Santo.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2653</span> La Iglesia "recomienda insistentemente todos sus fieles... la lectura asidua de la Escritura para que adquieran 'la ciencia suprema de Jesucristo' (Flp 3,8)... Recuerden que a la lectura de la Santa Escritura debe acompañar la oración para que se realice el diálogo de Dios con el hombre, pues 'a Dios hablamos cuando oramos, a Dios escuchamos cuando leemos sus palabras' (San Ambrosio, off. 1, 88)" (DV 25).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2654</span> Los Padres espirituales parafraseando Mt 7, 7, resumen así las disposiciones del corazón alimentado por la palabra de Dios en la oración: "Buscad leyendo, y encontraréis meditando ; llamad orando, y se os abrirá por la contemplación" (cf El Cartujano, scala: PL 184, 476C).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2655</span> La misión de Cristo y del Espíritu Santo que, en la liturgia sacramental de la Iglesia, anuncia, actualiza y comunica el Misterio de la salvación, se continúa en el corazón que ora. Los Padres espirituales comparan a veces el corazón a un altar. La oración interioriza y asimila la liturgia durante  y después de su celebración. Incluso cuando la oración se vive "en lo secreto" (Mt 6, 6), siempre es oración de la Iglesia, comunión con la Trinidad Santísima (cf IGLH 9).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2656</span> Se entra en oración como se entra en la liturgia: por la puerta estrecha de la fe. A través de los signos de su presencia, es el rostro del Señor lo que buscamos y deseamos, es su palabra lo que queremos escuchar y guardar.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2657</span> El Espíritu Santo nos enseña a celebrar la liturgia esperando el retorno de Cristo, nos educa para orar en la esperanza. Inversamente, la oración de la Iglesia y la oración personal alimentan en nosotros la esperanza. Los salmos muy particularmente, con su lenguaje concreto y variado, nos enseñan a fijar nuestra esperanza en Dios: "En el Señor puse toda mi esperanza, él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor" (Sal 40, 2). "El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en vuestra fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Espíritu Santo" (Rm 15, 13).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2658</span> La esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado (Rm 5, 5). La oración, formada en la vida litúrgica, saca todo del amor con el que somos amados en Cristo y que nos permite responder amando como El nos ha amado. El amor es la fuente de la oración: quien saca el agua de ella, alcanza la cumbre de la oración: Te amo, Dios mío, y mi único deseo es amarte hasta el último suspiro de mi vida. Te amo, Dios mío infinitamente amable, y prefiero morir amándote a vivir sin amarte. Te amo, Señor, y la única gracia que te pido es amarte eternamente... Dios mío, si mi lengua no puede decir en todos los momentos que te amo, quiero que mi corazón te lo repita cada vez que respiro (S. Juan María Bautista Vianney, oración).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2659</span> Aprendemos a orar en ciertos momentos escuchando la palabra del Señor y participando en su Misterio Pascual; pero, en todo tiempo, en los acontecimientos de cada día, su Espíritu se nos ofrece para que brote la oración. La enseñanza de Jesús sobre la oración a nuestro Padre está en la misma línea que la de la Providencia (cf. Mt 6, 11. 34): el tiempo está en las manos del Padre; lo encontramos en el presente, ni ayer ni mañana, sino hoy: "¡Ojalá oyerais hoy su voz!: No endurezcáis vuestro corazón" (Sal 95, 7-8).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2660</span> Orar en los acontecimientos de cada día y de cada instante es uno de los secretos del Reino revelados a los "pequeños", a los servidores de Cristo, a los pobres de las bienaventuranzas. Es justo y bueno orar para que la venida del Reino de justicia y de paz influya en la marcha de la historia, pero también es importante amasar con la oración las humildes situaciones cotidianas. Todas las formas de oración pueden ser esa levadura con la que el Señor compara el Reino (cf Lc 13, 20-21).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2661</span> Mediante la Tradición viva, el Espíritu Santo, en la Iglesia, enseña a los hijos de Dios a orar.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2662</span> La Palabra de Dios, la liturgia de la Iglesia y las virtudes de fe, esperanza y caridad son fuentes de la oración.</div></p>
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		<title>4 de diciembre</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Dec 2010 23:00:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lectura diaria]]></category>

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		<description><![CDATA[Ez 42-44: Dependencias del templo. Dimensiones del atrio. Retorno de Yahvé. El altar. Consagración del altar. Servicio del pórtico oriental. Reglas de admisión en el templo. Los levitas. Los sacerdotes. Si 36,15-27: El discernimiento. Elección de esposa. Ap 6: El Cordero rompe los siete sellos. CEC 2637-2649: La oración de acción de gracias. La oración [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<ul>
<li>Ez 42-44: Dependencias del templo. Dimensiones del atrio. Retorno de Yahvé. El altar. Consagración del altar. Servicio del pórtico oriental. Reglas de admisión en el templo. Los levitas. Los sacerdotes.</li>
<li>Si 36,15-27: El discernimiento. Elección de esposa.</li>
<li>Ap 6: El Cordero rompe los siete sellos.</li>
<li>CEC 2637-2649: La oración de acción de gracias. La oración de alabanza. Resumen (2644-2649).</li>
</ul>
<p><div class='cathref_quote_header'>Ezequiel 42:1-20</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>El hombre me hizo salir hacia el atrio exterior, en dirección al norte, y me llevó hasta las habitaciones que estaban frente al patio y frente a la construcción, hacia el norte. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Su largo era de cincuenta metros por el norte, y su ancho de veinticinco metros. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>De frente a las puertas del atrio interior y de frente al pavimento del atrio exterior, había unas galerías que corrían paralelamente una en cada uno de los tres pisos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Delante de las habitaciones había un corredor de cinco metros de ancho hacia el interior y de cincuenta metros de largo. Sus puertas daban hacia el norte. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Las habitaciones superiores eran más estrechas que las inferiores y las intermedias, porque las galerías les quitaban espacio, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>ya que estaban dispuestas en tres pisos y no tenían columnas como las columnas del atrio: por eso eran más estrechas que las habitaciones inferiores y las intermedias, a partir del suelo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>La pared exterior, que correspondía a las habitaciones en dirección al atrio exterior, tenía un largo de veinticinco metros sobre el frente de las habitaciones. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Porque el largo de las habitaciones que daban al atrio exterior era de veinticinco metros, mientras que las que daban al frente del Templo tenían cincuenta metros. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Más abajo de estas habitaciones había una entrada, situada al este del que entraba por el atrio exterior. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>A lo ancho del muro del atrio, en dirección al sur, sobre el frente del patio y sobre el frente de la construcción, había unas habitaciones </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>con un pasillo delante de ellas. Su aspecto era el mismo que el de las habitaciones situadas hacia el norte: tenían el mismo largo, el mismo ancho, las mismas salidas, las mismas disposiciones y las mismas entradas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Al pie de las habitaciones que daban al sur, había una entrada al comienzo de cada pasillo, frente al muro situado sobre la parte oriental. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>El hombre me dijo: "Las habitaciones del norte y del sur, que están frente al patio, son las habitaciones santas donde los sacerdotes que se acercan al Señor comerán las cosas santísimas. Allí se depositarán las cosa santísimas: la oblación, la víctima del sacrificio por el pecado y la del sacrificio de reparación, porque ese lugar es santo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>Cuando los sacerdotes entren en el Santuario, no saldrán del lugar santo al atrio exterior sin dejar antes en ellas las vestiduras utilizadas para el culto, porque esas vestiduras son sagradas. Deberán ponerse otra ropa para acercarse al sitio destinado al pueblo". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>Cuando el hombre terminó de medir el interior de la Casa, me hizo salir hacia la puerta que daba al oriente, y midió todo el contorno. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>Midió con la vara de medir el lado oriental: doscientos cincuenta metros. Se volvió </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>y midió el lado septentrional: doscientos cincuenta metros. Se volvió </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>hacia el lado meridional y lo midió: doscientos cincuenta metros. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>Se volvió hacia el lado occidental y lo midió: doscientos cincuenta metros. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>Él midió los cuatro costados, y allí había un muro circundante de doscientos cincuenta metros de largo por doscientos cincuenta de ancho, para separar lo sagrado de lo profano. </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Ezequiel 43:1-27</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>El hombre me llevó hacia la puerta que miraba al oriente, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>y yo vi que la gloria del Dios de Israel venía desde el oriente, con un ruido semejante al de las aguas caudalosas, y la tierra se iluminó con su Gloria. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Esta visión era como la que yo había visto cuando el Señor vino a destruir la ciudad, y como la que había visto junto al río Quebar. Entonces caí con el rostro en tierra. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>La gloria del Señor entró en la Casa por la puerta que daba al oriente. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>El espíritu me levantó y me introdujo en el atrio interior, y yo vi que la gloria del Señor llenaba la Casa. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>Y oí que alguien me hablaba desde la Casa, mientras el hombre permanecía de pie junto a mí. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>La voz me dijo: "Hijo de hombre, este es el lugar de mi trono, el lugar donde se asienta la planta de mis pies. Aquí habitaré para siempre en medio de los israelitas. El pueblo de Israel no profanará más mi Nombre: ni ellos ni sus reyes con sus prostituciones, ni los cadáveres de sus reyes con sus tumbas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Al poner su umbral junto al mío y los postes de sus puertas al lado de los míos, con un simple muro de por medio, los israelitas mancharon mi santo Nombre con las abominaciones que cometieron, y yo los devoré en mi indignación. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Pero, de ahora en adelante, alejarán de mí sus prostituciones y los cadáveres de sus reyes, y yo habitaré en medio de ellos para siempre. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>En cuanto a ti, hijo de hombre, describe la Casa al pueblo de Israel. Que ellos se avergüencen de sus culpas y tomen las medidas de su diseño. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>Y si se avergüenzan de lo que hicieron, tú les darás a conocer la forma de la Casa y su diseño, sus salidas y sus entradas, y todos los preceptos y leyes concernientes a ella. Fíjalas por escrito a la vista de todos, para que observen todo lo concerniente a ella y lo realicen. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Esta es la ley concerniente a la Casa: todo su ámbito y sus alrededores, sobre la cima de la montaña, son un lugar santísimo. Tal es la ley concerniente a la Casa". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Estas son las dimensiones del altar, con sus medidas en codos, a razón de un codo y palmo, es decir, de medio metro por cada codo. La fosa circundante medía medio metro de alto por medio de ancho, con un reborde de un palmo sobre su contorno. La altura del altar era la siguiente: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>desde el basamento sobre el suelo hasta la plataforma inferior, un metro de alto y medio de ancho; y desde la plataforma pequeña hasta la plataforma más grande, dos metros de alto y uno de ancho. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>Desde allí hasta el ara del altar había dos metros, y por encima de ella sobresalían cuatro cuernos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>El ara medía seis metros de largo por seis de ancho: era un cuadrado perfecto. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>La plataforma superior era un cuadrado de siete metros de largo por siete de ancho, con un reborde de veinticinco centímetros. La fosa circundante era de medio metro, y sus gradas estaban vueltas hacia el oriente. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>El hombre me dijo: Hijo de hombre, así habla el Señor: Estas son las prescripciones concernientes al altar, cuando sea erigido para ofrecer el holocausto sobre él y rociarlo con sangre. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>Tú darás un ternero como sacrificio por el pecado a los sacerdotes levitas, a los descendientes de Sadoc que se acercan a mí para servirme –oráculo del Señor–. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>Luego tomarás una parte de su sangre y la echarás sobre los cuatro cuernos del altar, sobre los cuatro ángulos del zócalo y alrededor de todo su reborde. Así le quitarás el pecado y harás la expiación por él. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>Después tomarás el ternero del sacrificio por el pecado, y este será quemado en una dependencia de la Casa, fuera del Santuario. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>El segundo día, ofrecerás un chivo sin defecto como sacrificio por el pecado y se quitará el pecado del altar, como se había hecho con el ternero. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>Cuando hayas acabado de quitar el pecado, tomarás un ternero sin defecto y un carnero sin defecto, sacados del rebaño, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>y los presentarás delante del Señor: los sacerdotes les echarán sal y los ofrecerán en holocausto al Señor. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>25</span>Durante siete días, ofrecerás diariamente un chivo en sacrificio por el pecado; también se ofrecerá un ternero y un carnero sin defecto, sacados del rebaño. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>26</span>Durante siete días se hará la expiación por el altar, se lo purificará y se lo dedicará. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>27</span>Al cabo de estos días, desde el día octavo en adelante, los sacerdotes ofrecerán sobre el altar los holocaustos de ustedes y sus sacrificios de comunión, y yo los aceptaré –oráculo del Señor–. </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Ezequiel 44:1-31</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>El hombre me hizo volver en dirección a la puerta exterior del Santuario, la que miraba hacia el oriente, y esa puerta estaba cerrada. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Entonces el Señor me dijo: "Esta puerta permanecerá cerrada. No será abierta, y nadie entrará por ella, porque el Señor, el Dios de Israel, ha entrado por ella. Por eso permanecerá cerrada. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Solamente el príncipe en ejercicio se sentará allí para comer en la presencia del Señor. Él entrará por el camino del vestíbulo de la puerta y saldrá por ese mismo camino". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Luego me llevó por la puerta septentrional hacia la fachada de la Casa. Yo miré, y vi que la gloria del Señor llenaba la Casa del Señor. Entonces caí con el rostro en tierra. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>El Señor me dijo: Presta atención, hijo de hombre; mira bien, y escucha cuidadosamente lo que te voy a decir acerca de todas las prescripciones concernientes a la Casa del Señor y a todo su ritual. Ten bien en cuenta quiénes podrán ser admitidos en la Casa del Señor y quiénes deberán ser excluidos del Santuario. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>Tú dirás a esos rebeldes, al pueblo de Israel: Así habla el Señor: ¡Basta ya, pueblo de Israel, de todas las abominaciones que ustedes han cometido, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>introduciendo gente extranjera, de corazón y cuerpo incircuncisos, para que estuvieran en mi Santuario y profanaran mi Casa, mientras ustedes me ofrecían grasa y sangre como alimento! Así ustedes, con todas sus abominaciones, quebrantaron mi alianza. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>No se encargaron ustedes mismos de ejercer mi sagrado ministerio, sino que pusieron a esa gente para que lo ejerciera en lugar de ustedes, en mi propio Santuario. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Por eso, así habla el Señor: Ningún extranjero, de corazón y cuerpo incircuncisos, ninguno de los extranjeros que residen en medio de Israel, podrá entrar en mi Santuario. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>Los levitas, que me abandonaron cuando Israel se descarriaba lejos de mí para seguir a sus ídolos, cargarán con su culpa: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>ellos tendrán a su cargo en mi Santuario la custodia de las puertas de la Casa y el cuidado de la Casa. Ellos inmolarán el holocausto y el sacrificio para el pueblo, y estarán ante el pueblo para servirlo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Porque ellos lo sirvieron delante de sus ídolos e hicieron caer en la iniquidad a la casa de Israel, por eso yo levanto mi mano contra ellos –oráculo del Señor– y ellos cargarán con su culpa: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>no se aproximarán a mí para ejercer la función sacerdotal, ni se aproximarán a mis cosas santas –las cosas santísimas– sino que cargarán con el oprobio y las abominaciones que cometieron. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>Yo los pongo como encargados del cuidado de la Casa y de todo el servicio que deba prestarse en ella. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>En cambio, los sacerdotes levíticos, hijos de Sadoc, que ejercieron el ministerio en mi Santuario cuando Israel se descarriaba lejos de mí, se acercarán a mí para servirme y estarán en mi presencia para ofrecerme la grasa y la sangre –oráculo del Señor–. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>Ellos entrarán en mi Santuario, se acercarán a mi mesa para servirme y se encargarán de mi servicio. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>Cuando entren por las puertas del atrio interior, se revestirán con vestiduras de lino: no llevarán ropa de lana cuando presten servicio a las puertas del atrio interior y en la Casa. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>Tendrán turbantes de lino sobre su cabeza y también usarán calzoncillos de lino. No se ceñirán con nada que haga transpirar. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>Cuando salgan al atrio exterior, donde está el pueblo, se quitarán las vestiduras que se hayan puesto para prestar servicio, dejándolas en las habitaciones del Santuario, y se pondrán otra ropa, para no santificar al pueblo con sus vestiduras. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>No se raparán la cabeza ni dejarán crecer libremente sus cabellos, sino que se cortarán los cabellos cuidadosamente. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>Ningún sacerdote beberá vino cuando deba entrar en el atrio interior. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>Ellos no se casarán con una viuda ni con una mujer repudiada, sino sólo con una virgen de la raza del pueblo de Israel. Pero podrán casarse con la viuda de otro sacerdote. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>Los sacerdotes instruirán a mi pueblo sobre la diferencia entre lo sagrado y lo profano, y le enseñarán a distinguir lo puro de lo impuro. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>En los litigios, ellos tendrán autoridad para juzgar: juzgarán según mis leyes, observarán mis preceptos y mis instrucciones en todas mis solemnidades, y observarán mis sábados. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>25</span>Los sacerdotes no tocarán a un hombre muerto, para no incurrir en impureza, a no ser que se trate del padre o la madre, de un hijo o de una hija, o de un hermano o hermana que no haya tenido marido. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>26</span>Después de su purificación, se contarán siete días, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>27</span>y el día que entren en el lugar santo, en el atrio interior, para prestar servicio en el lugar santo, ofrecerán su sacrificio por el pecado –oráculo del Señor–. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>28</span>Los sacerdotes no tendrán una herencia, porque yo soy su herencia. Ustedes no les darán una propiedad en Israel, porque yo soy su propiedad. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>29</span>Ellos se alimentarán con la oblación y con las víctimas del sacrificio por el pecado y del sacrificio de reparación. Todo lo dedicado al Señor en Israel, será para ellos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>30</span>También será para el sacerdote la mejor de todas las primicias y de todas las ofrendas que ustedes presenten. Ustedes entregarán al sacerdote lo mejor de sus moliendas, para que la bendición permanezca sobre tu casa. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>31</span>Los sacerdotes no comerán ningún animal encontrado muerto o destrozado por las fieras, sea ave o ganado. </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Sirácida 36:15-27</div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>Dales la recompensa a los que te aguardan,y que se compruebe la veracidad de tus profetas.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>Escucha, Señor, la oración de los que te suplican,conforme a la bendición de Aarón sobre tu pueblo,  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>para que todos los que viven en la tierra reconozcanque tú eres el Señor, el Dios eterno.   </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>El estómago asimila toda clase de alimentos,pero hay unos mejores que otros.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>El paladar distingue los manjaresy el corazón inteligente descubre las mentiras.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>Un corazón tortuoso provoca contrariedades,pero el hombre de experiencia le da su merecido.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>Una mujer acepta cualquier marido,pero unas jóvenes son mejores que otras.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>La hermosura de la mujer alegra el rostroy supera todos los deseos del hombre.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>Si en sus labios hay bondad y dulzura,su marido ya no es más uno de tantos hombres.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>El que adquiere una mujer tiene el comienzo de la fortuna,una ayuda adecuada a él y una columna donde apoyarse.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>25</span>Donde no hay valla, la propiedad es saqueada,y donde no hay mujer, el hombre gime y va a la deriva.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>26</span>¿Quién puede fiarse de un salteadorque va rápidamente de ciudad en ciudad?  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>27</span>Así sucede con el hombre sin nido,que se alberga donde lo sorprende la noche.  </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Apocalipsis 6:1-17</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>Después vi que el Cordero abría el primero de los siete sellos, y oí al primero de los cuatro Seres Vivientes que decía con voz de trueno: "Ven". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Y vi aparecer un caballo blanco. Su jinete tenía un arco, recibió una corona y salió triunfante, para seguir venciendo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Cuando el Cordero abrió el segundo sello, oí al segundo de los Seres Vivientes que decía: "Ven". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Y vi aparecer otro caballo, rojo como el fuego. Su jinete recibió el poder de desterrar la paz de la tierra, para que los hombres se mataran entre sí; y se le dio una gran espada. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Cuando el Cordero abrió el tercer sello, oí al tercero de los Seres Vivientes que decía: "Ven". Y vi aparecer un caballo negro. Su jinete tenía una balanza en la mano; </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>y oí una voz en medio de los cuatro Seres Vivientes, que decía: "Se vende una ración de trigo por un denario y tres raciones de cebada por un denario. Y no eches a perder el aceite y el vino". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>Cuando el Cordero abrió el cuarto sello, oí al cuarto de los Seres Vivientes que decía: "Ven". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Y vi aparecer un caballo amarillo. Su jinete se llamaba "Muerte", y el Abismo de la muerte lo seguía. Y recibió poder sobre la cuarta parte de la tierra, para matar por medio de la espada, del hambre, de la peste y de las fieras salvajes. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Cuando el Cordero abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido inmolados a causa de la Palabra de Dios y del testimonio que habían dado. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>Ellas clamaban a voz en cuello: "¿Hasta cuándo, Señor santo y verdadero, tardarás en hacer justicia y en vengar nuestra sangre sobre los habitantes de la tierra?". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>Entonces se le dio a cada uno una vestidura blanca y se les dijo que esperaran todavía un poco, hasta que se completara el número de sus compañeros de servicio y de sus hermanos, que iban a sufrir la misma muerte. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Y cuando el Cordero abrió el sexto sello, vi que se produjo un violento terremoto. El sol se puso negro como ropa de luto y la luna quedó como ensangrentada; </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>los astros del cielo cayeron sobre la tierra, como caen los higos verdes cuando la higuera es sacudida por un fuerte viento. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>El cielo se replegó como un pergamino que se enrolla, y todas las montañas y las islas fueron arrancadas de sus sitios. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>Los reyes y los grandes de la tierra, los jefes militares, los ricos y los poderosos, los esclavos y los hombres libres, todos se escondieron en las cavernas y entre las rocas de las montañas, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>y decían a las montañas y a las rocas: "Caigan sobre nosotros, y ocúltennos de la mirada de aquel que está sentado en el trono y de la ira del Cordero". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>Porque ha llegado el gran Día de su ira, y ¿quién podrá resistir? </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>CEC 2637-2649</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2637</span> La acción de gracias caracteriza la oración de la Iglesia que, al celebrar la Eucaristía, manifiesta y se convierte más en lo que ella es. En efecto, en la obra de salvación, Cristo libera a la creación del pecado y  de la muerte para consagrarla de nuevo y devolverla al Padre, para su gloria. La acción de gracias de los miembros del Cuerpo participa de la de su Cabeza.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2638</span> Al igual que en la oración de petición, todo acontecimiento y toda necesidad pueden convertirse en ofrenda de acción de gracias. Las cartas de San Pablo comienzan y terminan frecuentemente con una acción de gracias, y el Señor Jesús siempre está presente en ella. "En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros" (1 Ts 5, 18). "Sed perseverantes en la oración, velando en ella con acción de gracias" (Col 4, 2).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2639</span> La alabanza es la forma de orar que reconoce de la manera más directa que Dios es Dios. Le canta por El mismo, le da gloria no por lo que hace sino por lo que El es. Participa en la bienaventuranza de los corazones puros que le aman en la fe antes de verle en la Gloria. Mediante ella, el Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios (cf. Rm 8, 16), da testimonio del Hijo único en quien somos adoptados y por quien glorificamos al Padre. La alabanza integra las otras formas de oración y las lleva hacia Aquél que es su  fuente y su término: "un solo Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y por el cual somos nosotros" (1 Co 8, 6).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2640</span> San Lucas menciona con frecuencia en su Evangelio la admiración y la alabanza ante las maravillas de Cristo, y las subraya también respecto a las acciones del Espíritu Santo que son los hechos de los apóstoles : la comunidad de Jerusalén (cf Hch 2, 47), el tullido curado por Pedro y Juan (cf Hch 3, 9), la muchedumbre que glorificaba a Dios por ello (cf Hch 4, 21), y los gentiles de Pisidia que "se alegraron y se pusieron a glorificar la Palabra del Señor" (Hch 13, 48).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2641</span> Recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y salmodiad en vuestro corazón al Señor (Ef 5, 19; Col 3, 16). Como los autores inspirados del Nuevo Testamento, las primeras comunidades cristianas releen el libro de los Salmos cantando en él el Misterio de Cristo. En la novedad del Espíritu, componen también himnos y cánticos a partir del acontecimiento inaudito que Dios ha realizado en su Hijo: su encarnación, su muerte vencedora de la muerte, su resurrección y su ascensión a su derecha (cf Flp 2, 6-11; Col 1, 15-20; Ef 5, 14; 1 Tm 3, 16; 6, 15-16; 2 Tm 2, 11-13). De esta "maravilla" de toda la Economía de la salvación brota la doxología, la alabanza a Dios (cf Ef 1, 3-14; Rm 16, 25-27; Ef 3, 20-21; Judas 24-25).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2642</span> La revelación "de lo que ha de suceder pronto", el Apocalip sis, está sostenida por los cánticos de la liturgia celestial (cf Ap 4, 8-11; 5, 9-14; 7, 10-12) y también por la intercesión de los "testigos" (mártires: Ap 6, 10). Los profetas y los santos, todos los que fueron degollados en la tierra por dar testimonio de Jesús (cf Ap 18, 24), la muchedumbre inmensa de los que, venidos de la gran tribulación nos han precedido en el Reino, cantan la alabanza de gloria de Aquél que se sienta en el trono y del Cordero (cf Ap 19, 1-8). En comunión con ellos, la Iglesia terrestre canta también estos cánticos, en la fe y la prueba. La fe, en la petición y la  intercesión, espera contra toda esperanza y da gracias al "Padre de las luces de quien desciende todo don excelente" (St 1, 17). La fe es así una pura alabanza.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2643</span> La Eucaristía contiene y expresa todas las formas de oración: es la "ofrenda pura" de todo el Cuerpo de Cristo "a la gloria de su Nombre" (cf Ml 1, 11); es, según las tradiciones de Oriente y de Occidente, "el sacrificio de alabanza".</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2644</span> El Espíritu Santo que enseña a la Iglesia y le recuerda todo lo que Jesús dijo, la educa también en la vida de oración, suscitando expresiones que se renuevan dentro de unas formas permanentes de orar: bendición, petición, intercesión, acción de gracias y alabanza.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2645</span> Porque Dios bendice al hombre, su corazón puede bendecir, a su vez, a Aquel que es la fuente de toda bendición.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2646</span> La oración de petición tiene por objeto el perdón, la búsqueda del Reino y cualquier necesidad verdadera.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2647</span> La oración de intercesión consiste en una petición en favor de otro. No conoce fronteras y se extiende hasta los enemigos.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2648</span> Toda alegría y toda pena, todo acontecimiento y toda necesidad pueden ser materia de la acción de gracias que, participando en la de Cristo, debe llenar toda la vida: "En todo dad gracias" (1 Ts 5, 18).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2649</span> La oración de alabanza, totalmente desinteresada, se dirige a Dios; canta para El y le da gloria no sólo por lo que ha hecho sino porque él es.</div></p>
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		<title>3 de diciembre</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Dec 2010 23:00:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ez 40-41: El Templo futuro. El muro exterior. El pórtico oriental. El atrio exterior. El pórtico septentrional. El pórtico meridional. El atrio interior. Pórtico meridional. El pórtico oriental. El pórtico septentrional. Anejos de los pórticos. El atrio interior. El templo. El Ulam o Vestíbulo. El Hekal o Santo. El Debir o Santo de los Santos. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<ul>
<li>Ez 40-41: El Templo futuro. El muro exterior. El pórtico oriental. El atrio exterior. El pórtico septentrional. El pórtico meridional. El atrio interior. Pórtico meridional. El pórtico oriental. El pórtico septentrional. Anejos de los pórticos. El atrio interior. El templo. El Ulam o Vestíbulo. El Hekal o Santo. El Debir o Santo de los Santos. Las celdas laterales. El edificio occidental. Ornamentación exterior. El altar de madera. Las puertas.</li>
<li>Si 36,1-14: Oración por Israel.</li>
<li>Ap 5:  Dios entrega al Cordero los destinos del mundo.</li>
<li>CEC 2623-2636: En el tiempo de la Iglesia. La bendición y la adoración. La oraciónde petición. La oración de intercesión.</li>
</ul>
<p><div class='cathref_quote_header'>Ezequiel 40:1-49</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>El año vigesimoquinto de nuestro exilio, al comienzo del año, el décimo día del mes, es decir, catorce años después de la destrucción de la ciudad, ese mismo día, la mano del Señor descendió sobre mí, y él me llevó allá. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>En una visión divina, me llevó a la tierra de Israel y me posó sobre una montaña muy alta, sobre la que había algo así como las construcciones de una ciudad, al sur. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Él me llevó hasta allí, y yo vi a un hombre que por su aspecto parecía de bronce, con una cuerda de lino y una vara de medir en la mano. Estaba de pie en el pórtico. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>El hombre me dijo: "Hijo de hombre, mira bien, escucha cuidadosamente y presta atención a todo lo que te voy a mostrar, porque has sido traído aquí para que yo te muestre todo esto. Comunica luego al pueblo de Israel todo lo que vas a ver". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Allí había un muro, que rodeaba toda la parte exterior de la Casa. La vara de medir que el hombre tenía en la mano era de seis codos, a razón de codo y palmo, es decir, de medio metro por cada codo. El hombre midió el espesor y la altura de la construcción, y ambos medían una vara. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>Luego fue hasta la puerta que daba en dirección al oriente, subió sus gradas y midió el umbral de la puerta: su anchura era de una vara. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>Cada celda lateral medía una vara de largo por una de ancho; el espacio entre una celda y otra era de dos metros y medio; y el umbral de la puerta, por el lado del vestíbulo de la puerta, hacia el interior, era de una vara. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Él midió el vestíbulo de la puerta: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>este tenía cuatro metros, y sus pilares eran de un metro. El vestíbulo de la puerta estaba situado hacia el interior. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>Las celdas de la puerta que daba hacia el este, eran tres de un lado y tres del otro, y todas tenían la misma dimensión. También los pilares tenían la misma dimensión, de un lado y del otro. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>Él midió la anchura de la entrada de la puerta, que era de cinco metros, y la longitud de la puerta, que era de seis metros y medio. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Delante de las celdas, a uno y otro lado, había una baranda de medio metro; y cada celda medía tres metros por tres. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>También midió la puerta, desde el techo de una celda al de la celda de enfrente: su ancho era de doce metros y medio, desde una abertura a la otra. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>Luego midió el vestíbulo, que era de diez metros, y el atrio rodeaba todo el vestíbulo de la puerta. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>El corredor que iba desde el frente de la puerta hasta la fachada del vestíbulo de la puerta interior, era de veinticinco metros. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>Sobre las celdas y sus pilares había ventanas con enrejados, hacia el interior de la puerta, todo en derredor. De la misma manera, la parte interior del vestíbulo estaba rodeada de ventanas, y sobre las columnas había grabados en forma de palmeras. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>El hombre me llevó hasta el atrio exterior, y allí vi unas habitaciones y un pavimento construido alrededor de todo el atrio: había treinta habitaciones sobre el pavimento. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>El pavimento bordeaba las puertas, en toda la extensión de las mismas: este era el pavimento interior. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>Él midió la anchura del atrio, desde el frente de la puerta interior hasta el frente del atrio interior, por la parte de afuera: el ancho era de cincuenta metros al este y al norte. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>El hombre midió el ancho y el largo de la puerta que daba hacia el norte, sobre el atrio exterior. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>Sus celdas –tres de un lado y tres del otro–, sus pilares y su vestíbulo tenían la misma dimensión que los de la primera puerta: veinticinco metros de largo y doce metros y medio de ancho. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>Sus ventanas, su vestíbulo y sus palmeras tenían la misma dimensión que las de la puerta que daba hacia el este. A ella se subía por siete gradas, frente a las cuales estaba su vestíbulo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>Allí había una puerta que daba al atrio interior, frente a la puerta del norte, igual que para la puerta del este. El hombre midió la distancia de una puerta a la otra, y era de cincuenta metros. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>Luego me condujo en dirección al sur, y yo vi que había una puerta que daba hacia el sur. Él midió las celdas, los pilares y el vestíbulo: estos tenían las mismas dimensiones que los anteriores. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>25</span>La puerta y su vestíbulo estaban rodeados de ventanas semejantes a las ventanas anteriores. Su largo era de veinticinco metros y su ancho de doce metros y medio. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>26</span>Su escalinata tenía siete gradas y enfrente de ella estaba su vestíbulo. También tenía palmeras sobre los pilares, que estaban uno de un lado y otro del otro. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>27</span>El atrio interior tenía una puerta en dirección al sur. El hombre midió la distancia de una puerta a la otra en dirección al sur, y era de cincuenta metros. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>28</span>El hombre me llevó hasta el atrio interior por la puerta del sur, y midió la puerta del sur. Sus dimensiones eran las mismas que las anteriores. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>29</span>Sus celdas, sus pilares y su vestíbulo tenían las mismas dimensiones que las anteriores. La puerta, lo mismo que su vestíbulo, estaba rodeada de ventanas. Su largo era de veinticinco metros y su ancho de doce metros y medio. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>30</span>A su alrededor había unos vestíbulos de doce metros y medio de largo y dos metros y medio de ancho. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>31</span>Su vestíbulo daba hacia el atrio exterior; había palmeras grabadas sobre sus pilares y su escalinata tenía ocho gradas.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>32</span>El hombre me llevó hasta el atrio interior, hacia el este, y midió la puerta: esta tenía la misma dimensión que las anteriores. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>33</span>Sus celdas, sus pilares y su vestíbulo tenían también las mismas dimensiones que los anteriores. La puerta y su vestíbulo estaban rodeados de ventanas. Su largo era de veinticinco metros y su ancho de doce metros y medio. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>34</span>Su vestíbulo daba hacia el atrio exterior; había palmeras sobre sus pilares, de un lado y del otro, y su escalinata tenía ocho gradas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>35</span>El hombre me llevó hasta la puerta del norte y la midió: esta tenía la misma dimensión que las anteriores. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>36</span>Ella tenía sus celdas, sus pilares y su vestíbulo, con ventanas alrededor. Su largo era de veinticinco metros y su ancho de doce metros y medio. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>37</span>Su vestíbulo daba hacia el atrio exterior; había palmeras sobre sus pilares, de un lado y del otro, y su escalinata tenía ocho gradas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>38</span>También había una habitación que daba sobre el vestíbulo de la puerta: allí se lavaba el holocausto. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>39</span>En el vestíbulo de la puerta había dos mesas de un lado y dos mesas del otro para inmolar sobre ellas el holocausto, la víctima del sacrificio por el pecado y la del sacrificio de reparación. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>40</span>Fuera del vestíbulo, a un lado de quien sube hacia la entrada de la puerta del norte, había dos mesas, y al otro lado, hacia el vestíbulo de la puerta, otras dos mesas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>41</span>Había cuatro mesas de un lado de la puerta, y cuatro del otro, es decir, ocho mesas para inmolar las víctimas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>42</span>Además, había cuatro mesas para el holocausto, talladas en piedra, que tenían setenta y cinco centímetros de largo, setenta y cinco de ancho y cincuenta de alto. Sobre ellas se depositaban los instrumentos para inmolar las víctimas del holocausto y de los sacrificios. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>43</span>En la parte interior, había unas ranuras de un palmo dispuestas alrededor. Sobre estas mesas se colocaba la carne de las ofrendas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>44</span>El hombre me llevó hacia el atrio interior, y vi que en él había dos habitaciones, una sobre el lado de la puerta del norte, en dirección al sur, y otra sobre el lado de la puerta del sur, en dirección al norte. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>45</span>Él me dijo: "Esta habitación que da hacia el sur es para los sacerdotes encargados del culto de la Casa, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>46</span>y la habitación que da hacia el norte es para los sacerdotes encargados del culto del altar. Estos son los hijos de Sadoc, aquellos levitas que se acercan al Señor para servirlo". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>47</span>El hombre midió el atrio: su largo era de cincuenta metros y su ancho de otros cincuenta, es decir, un cuadrado. Y el altar estaba delante de la Casa. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>48</span>El hombre me llevó hasta el vestíbulo de la Casa y midió sus pilares: tenían dos metros y medio, el de un lado y el del otro. Luego midió el ancho de la puerta: era de siete metros. También midió las paredes laterales de la puerta: estas tenían un metro y medio de un lado, y uno y medio del otro. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>49</span>El largo del vestíbulo era de seis metros. A él se subía por diez gradas, y tenía columnas junto a los pilares, una de cada lado. </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Ezequiel 41:1-26</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>El hombre me introdujo en el Templo y midió los pilares: estos tenían tres metros de ancho, a un lado y al otro. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>El ancho de la entrada era de cinco metros y las paredes laterales de la entrada medían dos metros y medio de un lado, y lo mismo del otro. Luego midió el largo del Templo: veinte metros, y su ancho: diez metros. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>En seguida entró en el recinto interior y midió el pilar de la entrada, que era de un metro. También midió la entrada, que tenía tres metros, y las paredes laterales de la entrada, que tenían dos metros y medio, por uno y otro lado. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Después midió su largo: diez metros, y su ancho: otros diez metros sobre el frente del Templo. Entonces me dijo: "Este es el Santo de los santos". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>El hombre midió la pared de la Casa, cuyo espesor era de tres metros, y el edificio lateral, que tenía un ancho de dos metros alrededor de toda la Casa. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>Las piezas laterales estaban dispuestas unas sobre otras, formando tres pisos de treinta piezas cada uno. Había además unos soportes que sobresalían alrededor de la pared exterior de la Casa, para que las piezas laterales estuvieran sostenidas, pero no por la pared de la Casa. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>La Casa se ensanchaba hacia arriba, porque una rampa subía cada vez más alto, por el costado de la Casa, hasta las piezas laterales superiores. Por eso la Casa tenía un ensanchamiento hacia arriba y así, del piso inferior se subía al superior, a través del intermedio. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Yo vi una elevación alrededor de la Casa: era la terraza que servía de fundamento a las piezas laterales y que medía una vara completa, es decir, tres metros. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>El espesor de la pared exterior del edificio lateral era de dos metros y medio, y el espacio libre entre las piezas laterales de la Casa </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>y las habitaciones tenía un ancho de diez metros, alrededor de toda la Casa. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>El edificio lateral tenía unas puertas que daban al espacio libre: una puerta en dirección al norte, y otra en dirección al sur. El ancho del espacio libre era de dos metros y medio, todo alrededor.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>La construcción que estaba frente al patio, por el lado oeste, tenía un ancho de treinta y cinco metros; toda la pared de la construcción tenía dos metros y medio de espesor, y su largo era de cuarenta y cinco metros. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>El hombre midió la Casa: cincuenta metros de largo; el patio, la construcción y sus muros: cincuenta metros de largo; </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>el ancho de la fachada de la Casa y del patio hacia el este: cincuenta metros. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>Él midió el ancho de la construcción frente al patio, por su parte posterior, y también sus galerías de uno y otro lado: cincuenta metros.  El interior del Templo y los vestíbulos del atrio, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>los umbrales, las ventanas con enrejados y las galerías de los tres costados, frente al umbral, estaban revestidos de madera por todas partes, desde el suelo hasta las ventanas, y también las ventanas estaban recubiertas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>Hasta por encima de la entrada, hasta el interior de la Casa y también por fuera, alrededor de toda la pared, en el interior y en el exterior, había figuras </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>grabadas: eran querubines y palmeras, una palmera entre dos querubines. Cada querubín tenía dos rostros: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>un rostro de hombre vuelto hacia la palmera de un lado, y un rostro de león vuelto hacia la palmera del otro lado. Estaban grabados en toda la pared de la Casa: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>los querubines y las palmeras estaban grabados sobre la pared, desde el suelo hasta por encima de la entrada. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>Los postes de la puerta del Templo eran cuadrados, y delante del Santo de los santos había algo que tenía el aspecto </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>de un altar de madera, de un metro y medio de altura, uno de largo y uno de ancho. Sus ángulos, su base y sus paredes eran de madera. El hombre me dijo: "Esta es la mesa que está delante del Señor". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>El Templo tenía una puerta doble y también el Santo de los santos </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>tenía una puerta doble: eran puertas con dos hojas movibles, dos para una puerta y dos para la otra. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>25</span>Sobre la puerta del Templo estaban representados querubines y palmeras, iguales a los de las paredes; y sobre la fachada del vestíbulo, por afuera, había un alero de madera. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>26</span>Había ventanas con enrejados y palmeras, de un lado y de otro, sobre las paredes laterales del vestíbulo, las piezas laterales de la Casa y los aleros. </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Sirácida 36:1-14</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>Ten piedad de nosotros, Dueño soberano, Dios de todas las cosas, y mira,infunde tu temor a todas las naciones.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Levanta tu mano contra las naciones extranjerasy que ellas vean tu dominio.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Así como les manifestaste tu santidad al castigarnos,manifiéstanos también tu grandeza castigándolas a ellas;  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>y que ellas te reconozcan, como hemos reconocido nosotrosque no hay otro Dios fuera de ti, Señor.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Renueva los signos y repite las maravillas,glorifica tu mano y tu brazo derecho.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>Despierta tu furor y derrama tu ira,suprime al adversario y extermina al enemigo.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>Apresura la hora y acuérdate del juramento,para que se narren tus hazañas.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Que el fugitivo sea devorado por el ardor del fuego,y que encuentren su perdición los que maltratan a tu pueblo.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Aplasta la cabeza de los jefes enemigos, que dicen: "¡No hay nadie fuera de nosotros!".  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>Congrega a todas las tribus de Jacob,y entrégales su herencia, como al comienzo.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>Ten piedad, Señor, del pueblo que es llamado con tu Nombre,de Israel, a quien trataste como a un primogénito.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Ten compasión de tu Ciudad santa, de Jerusalén, el lugar de tu reposo.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Llena a Sión de alabanzas por tu triunfo,y a tu pueblo, cólmalo de tu gloria.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>Da testimonio a favor de los que tú creaste en el principio,y cumple las profecías anunciadas en tu Nombre.  </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Apocalipsis 5:1-14</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>Después vi en la mano derecha de aquel que estaba sentado en el trono, un libro escrito por dentro y por fuera, y sellado con siete sellos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Y vi a un Ángel poderoso que proclamaba en alta voz: "¿Quién es digno de abrir el libro y de romper sus sellos?". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Pero nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de ella, era capaz de abrir el libro ni de leerlo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Y yo me puse a llorar porque nadie era digno de abrir el libro ni de leerlo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Pero uno de los Ancianos me dijo: "No llores: ha triunfado el León de la tribu de Judá, el Retoño de David, y él abrirá el libro y sus siete sellos". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>Entonces vi un Cordero que parecía haber sido inmolado: estaba de pie entre el trono y los cuatro Seres Vivientes, en medio de los veinticuatro Ancianos. Tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios enviados a toda la tierra. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>El Cordero vino y tomó el libro de la mano derecha de aquel que estaba sentado en el trono. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Cuando tomó el libro, los cuatro Seres Vivientes y los veinticuatro Ancianos se postraron ante el Cordero. Cada uno tenía un arpa, y copas de oro llenas de perfume, que son las oraciones de los Santos, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>y cantaban un canto nuevo, diciendo: "Tú eres digno de tomar el libro y de romper los sellos, porque has sido inmolado, y por medio de tu Sangre, has rescatado para Dios a hombres de todas las familias, lenguas, pueblos y naciones. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>Tú has hecho de ellos un Reino sacerdotal para nuestro Dios, y ellos reinarán sobre la tierra". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>Y después oí la voz de una multitud de Ángeles que estaban alrededor del trono, de los Seres Vivientes y de los Ancianos. Su número se contaba por miles y millones, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>y exclamaban con voz potente: "El Cordero que ha sido inmolado es digno de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>También oí que todas las criaturas que están en el cielo, sobre la tierra, debajo de ella y en el mar, y todo lo que hay en ellos, decían: "Al que está sentado sobre el trono y al Cordero, alabanza, honor, gloria y poder, por los siglos de los siglos". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>Los cuatro Seres Vivientes decían: "¡Amén!", y los Ancianos se postraron en actitud de adoración. </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>CEC 2623-2636</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2623</span> El día de Pentecostés, el Espíritu de la promesa se derramó sobre los discípulos, "reunidos en un mismo lugar" (Hch 2, 1), que lo esperaban "perseverando en la oración con un mismo espíritu" (Hch 1, 14). El Espíritu que enseña a la Iglesia y le recuerda todo lo que Jesús dijo (cf Jn 14, 26), será también quien la formará en la vida de oración.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2624</span> En la primera comunidad de Jerusalén, los creyentes "acudían asiduamente a las enseñanzas de los Apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones" (Hch 2, 42). Esta secuencia de actos es típica de la oración de la Iglesia; fundada sobre la fe apostólica y autentificada por la caridad, se alimenta con la Eucaristía.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2625</span> Estas oraciones son en primer lugar las que los fieles escuchan y leen en las Escrituras, pero las actualizan, especialmente las de los salmos, a partir de su cumplimient o en Cristo (cf Lc 24, 27. 44). El Espíritu Santo, que recuerda así a Cristo ante su Iglesia orante, conduce a ésta también hacia la Verdad plena, y suscita nuevas formulaciones que expresarán el insondable Misterio de Cristo que actúa en la vida, los sacramentos y la misión de su Iglesia. Estas formulaciones se desarrollan en las grandes tradiciones litúrgicas y espirituales. Las formas de la oración, tal como las revelan las Escrituras apostólicas canónicas, siguen siendo normativas para la oración cristiana.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2626</span> La bendición expresa el movimiento de fondo de la oración cristiana: es encuentro de Dios con el hombre; en ella, el don de Dios y la acogida del hombre se convocan y se unen. La oración de bendición es la respuesta del hombre a los dones de Dios: porque Dios bendice, el corazón del hombre puede bendecir a su vez a Aquél que es  la fuente de toda bendición.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2627</span> Dos formas fundamentales expresan este movimiento: o bien sube llevada por el Espíritu Santo, por medio de Cristo hacia el Padre (nosotros le bendecimos por habernos bendecido; cf Ef 1, 3-14; 2 Co 1, 3-7; 1 P 1, 3-9); o bien implora la gracia del Espíritu Santo que, por medio de Cristo, desciende del Padre (es él quien nos bendice; cf 2 Co 13, 13; Rm 15, 5-6. 13; Ef 6, 23-24).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2628</span> La adoración es la primera actitud del hombre que se reconoce criatura ante su Creador. Exalta la grandeza del Señor que nos ha hecho (cf Sal 95, 1-6) y la omnipotencia del Salvador que nos libera del mal. Es la acción de humill ar el espíritu ante el "Rey de la gloria" (Sal 14, 9-10) y el silencio respetuoso en presencia de Dios "siempre mayor" (S. Agustín, Sal. 62, 16). La adoración de Dios tres veces santo y soberanamente amable nos llena de humildad y da seguridad a nuestras súplicas.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2629</span> El vocabulario neotestamentario sobre la oración de súplica está lleno de matices: pedir, reclamar, llamar con insistencia, invocar, clamar, gritar, e incluso "luchar en la oración" (cf Rm 15, 30; Col 4, 12). Pero su forma más habitual, por ser la más espontánea, es la petición: Mediante la oración de petición mostramos la conciencia de nuestra relación con Dios: por ser criaturas,  no somos ni nuestro propio origen, ni dueños de nuestras adversidades, ni nuestro fin último; pero también, por ser pecadores, sabemos, como cristianos, que nos apartamos de nuestro Padre. La petición ya es un retorno hacia El.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2630</span> El Nuevo Testamento no contiene apenas oraciones de lamentación, frecuentes en el Antiguo. En adelante, en Cristo resucitado, la oración de la Iglesia es sostenida por la esperanza, aunque todavía estemos en la espera y tengamos que convertirnos cada día. La petición cristiana brota de otras profundidades, de lo que S. Pablo llama el gemido: el de la creación "que sufre dolores de parto" (Rm 8, 22), el nuestro también en la espera "del rescate de nuestro cuerpo. Porque nuestra salvación es objeto de esperanza" (Rm 8, 23-24), y, por último, los "gemidos inefables" del propio Espíritu Santo que "viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos pedir como conviene" (Rm 8, 26).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2631</span> La petición de perdón es el primer movimiento de la oración de petición (cf el publicano: "ten compasión de mí que soy pecador": Lc 18, 13). Es el comienzo de una oración justa y pura. La humildad confiada nos devuelve a la luz de la comunión con el Padre y su Hijo Jesucristo, y de los unos con los otros (cf 1 Jn 1, 7-2, 2): entonces "cuanto pidamos lo recibimos de El" (1 Jn 3, 22). Tanto la celebración de la eucaristía como la oración personal comienzan con la petición de perdón.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2632</span> La petición cristiana está centrada en el deseo y en la búsqueda del Reino que viene, conforme a las enseñanzas de Jesús (cf Mt 6, 10. 33; Lc 11, 2. 13). Hay una jerarquía en las peticiones: primero el Reino, a continuación lo que es necesario para acogerlo y para cooperar a su venida. Esta cooperación con la misión de Cristo y del Espíritu Santo, que es ahora la de la Iglesia, es objeto de la oración de la comunidad apostólica (cf Hch 6, 6; 13, 3). Es la oración de Pablo, el Apóstol por excelencia, que nos revela cómo la solicitud divina por todas las Iglesias debe animar la oración cristiana (cf Rm 10, 1; Ef 1, 16-23; Flp 1, 9-11; Col 1, 3-6; 4, 3-4. 12). Al orar, todo bautizado trabaja en la Venida del Reino.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2633</span> Cuando se participa así en el amor salvador de Dios, se comprende que toda necesidad pueda convertirse en objeto de petición. Cristo, que ha asumido todo para rescatar todo, es glorificado por las peticiones que ofrecemos al Padre en su Nombre (cf Jn 14, 13). Con esta seguridad, Santiago (cf St 1, 5-8) y Pablo nos exhortan a orar en toda ocasión (cf Ef 5, 20; Flp 4, 6-7; Col 3, 16-17; 1 Ts 5, 17-18).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2634</span> La intercesión es una oración de petición que nos conforma muy de cerca con la oración de Jesús. El es el único intercesor ante el Padre en favor de todos los hombres, de los pecadores en particular (cf Rm 8, 34; 1 Jn 2, 1; 1 Tm 2. 5-8). Es capaz de "salvar perfectamente a los que por él se llegan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder en su favor" (Hb 7, 25). El propio Espíritu Santo "intercede por nosotros... y su intercesión a favor de los santos es según Dios" (Rm 8, 26-27).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2635</span> Interceder, pedir en favor de otro, es, desde Abraham, lo propio de un corazón conforme a la misericordia de Dios. En el tiempo de la Iglesia, la intercesión cristiana participa de la de Cristo: es la expresión de la comunión de los santos. En la intercesión, el que ora busca "no su propio interés sino el de los demás" (Flp 2, 4), hasta rogar por los que le hacen mal (recuérdese a Esteban rogando por sus verdugos, como Jesús: cf Hch 7, 60; Lc 23, 28. 34).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2636</span> Las primeras comunidades cristianas vivieron intensamente esta forma de participación (cf Hch 12, 5; 20, 36; 21, 5; 2 Co 9, 14). El Apóstol Pablo les hace participar así en su ministerio del Evangelio (cf Ef 6, 18-20; Col 4, 3-4; 1 Ts 5, 25); él intercede también por ellas (cf 2 Ts 1, 11; Col 1, 3; Flp 1, 3-4). La intercesión de los cristianos no conoce fronteras: "por todos los hombres, por todos los constituídos en autoridad" (1 Tm 2, 1), por los perseguidores (cf Rm 12, 14), por la salvación de los que rechazan el Evangelio (cf Rm 10, 1).</div></p>
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		<title>2 de diciembre</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Dec 2010 23:00:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lectura diaria]]></category>

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		<description><![CDATA[Ez 38-39: Contra Gog, rey de Magog. Conclusión. Si 35: Ley y sacrificios. La justicia divina. Ap 4: Las visiones proféticas. Dios entrega al Cordero los destinos del mundo. CEC 2617-2622: La oración de la Virgen María. Resumen (2620-2622). Ezequiel 38:1-231La palabra del Señor me llegó en estos términos: 2Hijo de hombre, vuelve tu rostro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<ul>
<li>Ez 38-39: Contra Gog, rey de Magog. Conclusión.</li>
<li>Si 35: Ley y sacrificios. La justicia divina.</li>
<li>Ap 4: Las visiones proféticas. Dios entrega al Cordero los destinos del mundo.</li>
<li>CEC 2617-2622: La oración de la Virgen María. Resumen (2620-2622).</li>
</ul>
<p><div class='cathref_quote_header'>Ezequiel 38:1-23</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>La palabra del Señor me llegó en estos términos: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia Gog, el príncipe supremo de Mésec y Tubal, en el país de Magog, y profetiza contra él. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Tú dirás: Así habla el Señor: Aquí estoy contra ti, Gog, príncipe supremo de Mésec y Tubal. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Yo te haré volver, te pondré garfios en las mandíbulas y te haré salir con todo tu ejército: caballos y jinetes, todos ellos perfectamente equipados, una multitud inmensa, todos con escudos y broqueles, y armados cada uno con su espada. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Persia, Cus y Put estarán con ellos, todos con escudos y cascos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>Gómer con todos sus escuadrones, Bet Togarmá, en los confines del norte, con todos sus escuadrones, y numerosos pueblos estarán contigo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>Prepárate y permanece alerta, tú y toda la coalición que se ha concentrado junto a ti, y ponte a mi disposición.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Después de muchos días, se te encomendará una misión. Al cabo de los años, tú irás a un país restaurado de una masacre, a una nación congregada de entre pueblos numerosos en las montañas de Israel, que habrán estado en ruinas durante largo tiempo. Una vez que hayan sido sacados de entre los pueblos, todos ellos vivirán confiados. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Entonces subirás como una tempestad, llegarás como un nubarrón hasta cubrir el país, tú con todos tus escuadrones, y numerosos pueblos contigo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>Así habla el Señor: Aquel día, los pensamientos acudirán a tu mente y maquinarás un proyecto perverso. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>Tú dirás: "Voy a subir contra un país abierto, atacaré a gente pacífica que vive confiada en ciudades sin murallas, sin cerrojos ni puertas". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Tú irás a saquear los despojos, a conquistar un botín y a poner tu mano sobre unas ruinas que se han vuelto a poblar, sobre un pueblo que ha sido reunido de entre las naciones, que se ocupa de su ganado y de sus bienes, y habita en el Ombligo de la Tierra. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Sabá, Dedán, los comerciantes de Tarsis y todos sus traficantes te dirán: "¿Vienes a saquear los despojos? ¿Has concentrado esta multitud para conquistar un botín, para llevarte plata y oro, para obtener ganado y posesiones, y para saquear grandes despojos?". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>Por eso, profetiza, hijo de hombre. Tú le dirás a Gog: Así habla el Señor: Aquel día, cuando mi pueblo Israel viva confiado, ¿no es cierto que tú te movilizarás? </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>Vendrás de tu país, de los confines del norte, acompañado de pueblos numerosos, todos montados a caballo, con una enorme multitud y un ejército incontable. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>Subirás contra mi pueblo Israel como un nubarrón, hasta cubrir el país. Esto sucederá al cabo de mucho tiempo: entonces, yo te haré venir contra mi país, para que las naciones me conozcan, cuando por medio de ti, Gog, manifieste mi santidad a la vista de ellas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>Así habla el Señor: Sí, tú eres aquel de quien yo hablé antiguamente por medio de mis servidores, los profetas de Israel. En aquellos días, durante años, ellos profetizaron que yo te llevaría contra los israelitas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>Pero aquel día, cuando Gog llegue a la tierra de Israel –oráculo del Señor– estallará mi furor. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>En mis celos y en el fuego de mi indignación, lo declaro: Sí, aquel día habrá un gran temblor en el suelo de Israel. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>Temblarán ante mí los peces del mar, los pájaros del cielo, las bestias del campo, todos los reptiles que se arrastran por el suelo y todos los hombres que hay sobre la faz de la tierra. Se desplomarán las montañas, caerán las pendientes escarpadas y todos los muros se derrumbarán por tierra. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>Convocaré contra Gog toda clase de terrores –oráculo del Señor– y unos volverán la espada contra otros. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>Le haré rendir cuentas por medio de la peste y de la sangre; haré caer una lluvia torrencial, duras piedras de granizo, fuego y azufre, sobre él, sobre sus escuadrones y sobre los numerosos pueblos que estarán con él. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>Así manifestaré mi grandeza y mi santidad y me daré a conocer a la vista de numerosas naciones, y ellas sabrán que yo soy el Señor. </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Ezequiel 39:1-29</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>Y tú, hijo de hombre profetiza contra Gog. Dirás: Así habla el Señor: Aquí estoy contra ti, Gog, príncipe supremo de Mésec y Tubal. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Yo te haré volver, te conduciré, te haré subir desde los confines del norte y te llevaré a las montañas de Israel. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Derribaré tu arco de tu mano izquierda y haré caer tus flechas de tu mano derecha. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Caerás sobre las montañas de Israel, tú con todos tus escuadrones y los pueblos numerosos que te acompañen. Yo te entregaré como pasto a las aves de rapiña de todas las especies y a las fieras salvajes. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Caerás en campo abierto, porque yo he hablado –oráculo del Señor–. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>Enviaré fuego sobre Magog y sobre los que viven confiados en las costas lejanas, y ellos sabrán que yo soy el Señor. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>Daré a conocer mi santo Nombre en medio de mi pueblo Israel y no dejaré que mi santo Nombre vuelva a ser profanado. Así sabrán las naciones que yo soy el Señor, santo en Israel. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Miren que va a llegar todo esto, y va a suceder –oráculo del Señor–. Este es el día que yo he anunciado. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Entonces los habitantes de las ciudades de Israel saldrán a encender fuego y quemarán las armas: broqueles y escudos, arcos y flechas, mazas y lanzas. Durante siete días se hará fuego con ellas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>No tomarán leña del campo ni la cortarán en los bosques, sino que harán fuego con las armas. Despojarán a los que los despojaron y saquearán a sus depredadores –oráculo del Señor–. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>Aquel día, yo le daré a Gog un mausoleo, una tumba en Israel: el valle de Abarím, al este del Mar, el que cierra el camino a los que pasan. Allí enterrarán a Gog y a toda su multitud, y se lo llamará valle de Hamón Gog. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>El pueblo de Israel los enterrará durante siete meses, a fin de purificar el país. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Todo el pueblo del país se movilizará para enterrarlos, y esto será un honor para ellos, el día en que yo seré glorificado –oráculo del Señor–. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>Pondrán aparte algunos hombres encargados permanentemente de recorrer el país y de enterrar a los que hayan quedado tendidos por el suelo, a fin de purificarlo. Al cabo de siete meses comenzarán la búsqueda. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>Los encargados de recorrer el país pasarán, y cuando alguno vea huesos humanos, pondrá una señal al lado de ellos, hasta que los sepultureros los entierren en el valle de Hamón Gog </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>y así purifiquen el país. También una ciudad recibirá el hombre de Hamoná. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>En cuanto a ti, hijo de hombre, así habla el Señor: Di a todos los pájaros y a todas las fieras salvajes: ¡Reúnanse y vengan! Reúnanse de todas partes para el sacrificio que yo les ofrezco, un gran sacrificio sobre las montañas de Israel. Ustedes comerán carne y beberán sangre; </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>comerán la carne de guerreros valerosos y beberán la sangre de príncipes de la tierra: carneros, corderos, chivos y toros, engordados todos ellos en Basán. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>Comerán grasa hasta saciarse, beberán sangre hasta embriagarse, en mi sacrificio, el que yo inmolé para ustedes. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>En mi mesa, ustedes se saciarán de caballos y jinetes, de guerreros valerosos y soldados de todas clases –oráculo del Señor–. Conclusión de los oráculos proféticos </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>Yo haré valer mi gloria entre las naciones, y todas ellas verán mi juicio, que yo mismo ejecuté, y mi mano, que yo descargué sobre ellas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>Y el pueblo de Israel sabrá, de ese día en adelante, que yo soy el Señor, su Dios. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>Las naciones sabrán que la casa de Israel fue al exilio por sus propias culpas, porque ellos se rebelaron contra mí. Entonces les oculté mi rostro, los entregué en manos de sus adversarios y todos cayeron bajo la espada. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>Los traté conforme a su impureza y a sus rebeldías, y les oculté mi rostro. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>25</span>Por eso, así habla el Señor: Ahora voy a cambiar la suerte de Jacob: tendré compasión de toda la casa de Israel y me mostraré celoso de mi santo Nombre. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>26</span>Ellos olvidarán su ignominia y todas las rebeldías que cometieron contra mí cuando habiten seguros en su propio suelo, sin que nada los perturbe. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>27</span>Cuando yo los haga volver de entre los pueblos y los congregue lejos de los países de sus enemigos, manifestaré mi santidad por medio de ellos a la vista de naciones numerosas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>28</span>Ellos sabrán que yo, el Señor, soy su Dios, cuando los congregue en su propio suelo después de haberlos deportado entre las naciones, sin dejar allí a ninguno de ellos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>29</span>Y ya no les ocultaré más mi rostro, porque habré derramado mi espíritu sobre la casa de Israel –oráculo del Señor–. </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Sirácida 35:1-24</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>Observar la Ley es como presentar muchas ofrendas y ser fiel a los mandamientos es ofrecer un sacrificio de comunión;  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>devolver un favor es hacer una oblación de harinay hacer limosna es ofrecer un sacrificio de alabanza.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>La manera de agradar al Señor es apartarse del mal,y apartarse de la injusticia es un sacrificio de expiación.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>No te presentes ante el Señor con las manos vacías,porque todo esto lo prescriben los mandamientos.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Cuando la ofrenda del justo engrasa el altar,su fragancia llega a la presencia del Altísimo.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>El sacrificio del justo es aceptado y su memorial no caerá en el olvido.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>Glorifica al Señor con generosidady no mezquines las primicias de tus manos.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Da siempre con el rostro radiante y consagra el diezmo con alegría.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Da al Altísimo según lo que él te dio,y con generosidad, conforme a tus recursos,  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>porque el Señor sabe retribuir y te dará siete veces más.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>No pretendas sobornarlo con un don, porque no lo aceptaría,y no te apoyes en un sacrificio injusto.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Porque el Señor es juez y no hace distinción de personas:  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>no se muestra parcial contra el pobre y escucha la súplica del oprimido;  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>no desoye la plegaria del huérfano, ni a la viuda, cuando expone su queja.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>¿No corren las lágrimas por las mejillas de la viuday su clamor no acusa al que las hace derramar?  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>El que rinde el culto que agrada al Señor, es aceptado,y su plegaria llega hasta las nubes.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>La súplica del humilde atraviesa las nubesy mientras no llega a su destino, él no se consuela:  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>no desiste hasta que el Altísimo interviene,para juzgar a los justos y hacerles justicia.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>El Señor no tardará y no tendrá paciencia con los impíos,  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>hasta quebrar el poderío de los despiadadosy dar su merecido a las naciones;  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>hasta extirpar la multitud de los prepotentesy quebrar el cetro de los injustos;  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>hasta retribuir a cada hombre según sus acciones,remunerando las obras de los hombres según sus intenciones;  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>hasta juzgar la causa de su pueblo y alegrarlo con su misericordia.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>¡Qué hermosa es la misericordia en el momento de la aflicción,como las nubes de lluvia en tiempo de sequía! </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Apocalipsis 4:1-11</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>Después tuve la siguiente visión: Había una puerta abierta en el cielo, y la voz que había escuchado antes, hablándome como una trompeta, me dijo: "Sube aquí, y te mostraré las cosas que deben suceder en seguida". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>En ese mismo momento, fui arrebatado por el Espíritu y vi en el cielo un trono, en el cual alguien estaba sentado. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>El que estaba sentado tenía el aspecto de una piedra de jaspe y de ágata. Rodeando el trono, vi un arco iris que tenía el aspecto de la esmeralda. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Y alrededor de él, había otros veinticuatro tronos, donde estaban sentados veinticuatro Ancianos, con túnicas blancas y coronas de oro en la cabeza. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Del trono salían relámpagos, voces y truenos, y delante de él ardían siete lámparas de fuego, que son los siete Espíritus de Dios. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>Frente al trono, se extendía como un mar transparente semejante al cristal. En medio del trono y alrededor de él, había cuatro Seres Vivientes, llenos de ojos por delante y por detrás. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>El primer Ser Viviente era semejante a un león; el segundo, a un toro; el tercero tenía rostro humano; y el cuarto era semejante a un águila en pleno vuelo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Cada uno de los cuatro Seres Vivientes tenía seis alas y estaba lleno de ojos por dentro y por fuera. Y repetían sin cesar, día y noche: "Santo, santo, santo es el Señor Dios, el Todopoderoso, el que era, el que es y el que viene". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Y cada vez que los Seres Vivientes daban gloria, honor y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>los veinticuatro Ancianos se postraban ante él para adorarlo, y ponían sus coronas delante del trono, diciendo: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>Tú eres digno, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder. Porque has creado todas las cosas: ellas existen y fueron creadas por tu voluntad. </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>CEC 2617-2622</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2617</span> La oración de María se nos revela en la aurora de la plenitud de los tiempos. Antes de la encarnación del Hijo de Dios y antes de la efusión del Espíritu Santo, su oración coopera de manera única con el designio amoroso del Padre: en la anunciación, para la concepción de Cristo (cf Lc 1, 38); en Pentecostés para la formación de la Iglesia, Cuerpo de Cristo (cf Hch 1, 14). En la fe de su humilde esclava, el don de Dios encuentra la acogida que esperaba desde el comienzo de los tiempos. La que el Omnipotente ha hecho "llena de gracia" responde con la ofrenda de todo su ser: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra". Fiat, ésta es la oración cristiana: ser todo de El, ya que El es todo nuestro.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2618</span> El Evangelio nos revela cómo María ora e intercede en la fe: en Caná (cf Jn 2, 1-12) la madre de Jesús ruega a su hijo por las necesidades de un banquete de bodas, signo de otro banquete, el de las bodas del Cordero que da su Cuerpo y su Sangre a petición de la Iglesia, su Esposa. Y en la hora de la nueva Alianza, al pie de la Cruz, María es escuchada como la Mujer, la nueva Eva, la verdadera "madre de los que viven".</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2619</span> Por eso, el cántico de María (cf Lc 1, 46-55; el "Magnifica t" latino, el "Megalynei" bizantino) es a la vez el cántico de la Madre de Dios y el de la Iglesia, cántico de la Hija de Sión y del nuevo Pueblo de Dios, cántico de acción de gracias  por la plenitud de gracias derramadas en la Economía de la salvación, cántico de los "pobres" cuya esperanza ha sido colmada con el cumplimiento de las promesas hechas a nuestros padres "en favor de Abraham y su descendencia, para siempre".</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2620</span> En el Nuevo Testamento el modelo perfecto de oración se encuentra en la oración filial de Jesús. Hecha con frecuencia en la soledad, en lo secreto, la oración de Jesús entraña una adhesión amorosa a la voluntad del Padre hasta la cruz y una absoluta confianza en ser escuchada.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2621</span> En su enseñanza, Jesús instruye a sus discípulos para que oren con un corazón purificado, una fe viva y perseverante, una audacia filial. Les insta a la vigilancia y les invita a presentar sus peticiones a Dios en su Nombre. El mismo escucha las plegarias que se le dirigen.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2622</span> La oración de la Virgen María, en su Fiat y en su Magnificat, se caracteriza por la ofrenda generosa de todo su ser en la fe.</div></p>
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		<title>1 de diciembre</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Nov 2010 23:00:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ez 35-37: Contra los montes de Edom. Oráculo sobre los montes de Israel. Los huesos secos. Judá e Israel en un solo reino. Si 34,13-26: Los viajes. Sacrificios. Ap 3: V. Sardes. VI. Filadelfia. VII. Laodicea. CEC 2607-2616: Jesús enseña a orar. Jesús escucha la oración. Ezequiel 35:1-151La palabra del Señor me llegó en estos [...]]]></description>
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<li>Ez 35-37: Contra los montes de Edom. Oráculo sobre los montes de Israel. Los huesos secos. Judá e Israel en un solo reino.</li>
<li>Si 34,13-26: Los viajes. Sacrificios.</li>
<li>Ap 3: V. Sardes. VI. Filadelfia. VII. Laodicea.</li>
<li>CEC 2607-2616: Jesús enseña a orar. Jesús escucha la oración.</li>
</ul>
<p><div class='cathref_quote_header'>Ezequiel 35:1-15</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>La palabra del Señor me llegó en estos términos: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia la montaña de Seír y profetiza contra ella. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Tú le dirás: Así habla el Señor:  ¡Aquí estoy contra ti, montaña de Seír! Yo extenderé mi mano contra tiy te convertiré en un desierto desolado. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Dejaré tus ciudades en ruinasy tú misma serás una desolación. Así sabrás que yo soy el Señor. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Porque has mantenido una antigua enemistad y has entregado a los israelitas al filo de la espada, en el día de su desastre, en el día de la expiación final: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>por eso, juro por mi vida –oráculo del Señor–:  Te convertiré en sangrey la sangre te perseguirá. ¡Te has hecho reo de sangrey la sangre te perseguirá! </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>Yo haré de la montaña de Seír un desierto desolado, y extirparé de ella al que va y al que viene. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Llenaré sus montes de víctimas: las víctimas de la espada caerán en tus colinas, en tus valles y en todos los cauces de tus ríos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Te convertiré en una desolación eterna y tus ciudades no volverán a ser habitadas. Así ustedes sabrán que yo soy el Señor. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>Porque tú dices: "Las dos naciones y los dos territorios me pertenecen: los voy a tomar en posesión", siendo así que el Señor estaba allí, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>por eso, juro por mi vida –oráculo del Señor– que voy a obrar con el mismo furor y con el mismo celo con que obraste tú, en tu odio contra ellos, y me daré a conocer a ti cuando te juzgue. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Entonces sabrás que yo, el Señor, he oído todas las blasfemias que pronunciaste contra las montañas de Israel, cuando dijiste: "¡Están devastadas; nos han sido entregadas como presa!". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Ustedes me han desafiado con su lengua y han multiplicado sus palabras contra mí. Pero yo he oído todo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>Así habla el Señor: Yo te convertiré en una desolación, para alegría de toda la tierra. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>Así como tú te alegraste cuando quedó desolada la herencia de la casa de Israel, yo haré lo mismo contigo: ¡quedarás desolada, montaña de Seír, igual que todo Edóm! Así se sabrá que yo soy el Señor. </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Ezequiel 36:1-38</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>Y tú, hijo de hombre, profetiza sobre las montañas de Israel. Tú dirás: ¡Montañas de Israel, escuchen la palabra del Señor! </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Así habla el Señor: Porque el enemigo ha dicho contra ustedes: "¡Ah, estas alturas antiguas han pasado a ser posesión nuestra!", </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>por eso, profetiza diciendo: Así habla el Señor: Sí, ustedes han sido devastadas y asediadas por todas partes, hasta convertirse en posesión del resto de las naciones, y han sido objeto de las habladurías y difamaciones de la gente. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Por eso, montañas de Israel, escuchen la palabra del Señor: Así habla el Señor a las montañas, a las colinas, a los cauces de los torrentes y a los valles, a las ruinas desiertas y a las ciudades abandonadas, que han sido saqueadas y escarnecidas por el resto de las naciones vecinas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Por eso, así habla el Señor: Sí, en el ardor de mis celos, yo hablo contra el resto de las naciones y contra todo Edóm, que con el corazón desbordante de alegría y el alma llena de desprecio, se han atribuido la posesión de mi país, para destruirlo y saquearlo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>Por eso, profetiza sobre la tierra de Israel. Tú dirás a las montañas y a las colinas, a los cauces de los torrentes y a los valles: Así habla el Señor: Yo he hablado en mis celos y en mi furor, porque ustedes han soportado el oprobio de las naciones. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>Por eso, así habla el Señor: Juro con la mano levantada que son las naciones vecinas las que cargarán con su propia ignominia.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Ustedes, en cambio, montañas de Israel, echarán ramas y producirán frutos para mi pueblo Israel, que ya está a punto de llegar. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>¡Sí, yo voy hacia ustedes, me vuelvo hacia ustedes! Serán cultivadas y sembradas, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>y multiplicaré sobre ustedes a los hombres de todo el pueblo de Israel. Las ciudades serán habitadas y las ruinas reconstruidas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>Multiplicaré sobre ustedes a hombres y animales, y ellos serán numerosos y fecundos. Haré que ustedes vuelvan a poblarse como en los tiempos antiguos y las haré más prósperas que al comienzo. Así sabrán que yo soy el Señor. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Yo haré que los hombres de mi pueblo Israel caminen sobre ustedes, y ellos tomarán posesión de ti: tú serás una herencia para ellos y ya no los privarás de sus hijos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Así habla el Señor: Porque te han dicho: "Tú devoras a los hombres y privas de sus hijos a tu nación", </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>por eso, ya no volverás a devorar a los hombres ni a privar de sus hijos a tu nación –oráculo del Señor–. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>Nunca más te haré escuchar el ultraje de las naciones; ya no soportarás el oprobio de los pueblos ni privarás de sus hijos a tu nación –oráculo del Señor–. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>La palabra del Señor me llegó en estos términos: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>Hijo de hombre, cuando el pueblo de Israel habitaba en su propio suelo, lo contaminó con su conducta y sus acciones: su conducta era ante mí como la impureza de una mujer en su menstruación. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>Entonces derramé mi furor sobre ellos, por la sangre que habían derramado sobre el país y por los ídolos con que lo habían contaminado. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>Los dispersé entre las naciones y ellos se diseminaron por los países. Los juzgué según su conducta y sus acciones. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>Y al llegar a las naciones adonde habían ido, profanaron mi santo Nombre, haciendo que se dijera de ellos: "Son el pueblo del Señor, pero han tenido que salir de su país". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>Entonces yo tuve compasión de mi santo Nombre, que el pueblo de Israel profanaba entre las naciones adonde había ido. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>Por eso, di al pueblo de Israel: Así habla el Señor: Yo no obro por consideración a ustedes, casa de Israel, sino por el honor de mi santo Nombre, que ustedes han profanado entre las naciones adonde han ido. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>Yo santificaré mi gran Nombre, profanado entre las naciones, profanado por ustedes. Y las naciones sabrán que yo soy el Señor –oráculo del Señor– cuando manifieste mi santidad a la vista de ellas, por medio de ustedes. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>25</span>Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>26</span>Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>27</span>Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>28</span>Ustedes habitarán en la tierra que yo he dado a sus padres. Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>29</span>Los salvaré de todas sus impurezas. Llamaré al trigo y lo multiplicaré, y no enviaré más el hambre sobre ustedes. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>30</span>Multiplicaré los frutos de los árboles y los productos de los campos, para que ya no tengan que soportar entre las naciones el oprobio del hambre. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>31</span>Ustedes se acordarán de su mala conducta y de sus acciones perversas, y sentirán asco de ustedes mismos a causa de sus culpas y sus abominaciones. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>32</span>Yo no obro por consideración a ustedes, sépanlo bien –oráculo del Señor–. Sientan vergüenza y confusión por su conducta, pueblo de Israel. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>33</span>Así habla el Señor: El día en que los purifique de todas sus culpas, yo poblaré las ciudades y las ruinas serán reconstruidas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>34</span>La tierra devastada será cultivada, después de haber sido una desolación a la vista de todos los que pasaban. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>35</span>Entonces dirán: "Esta tierra había sido devastada, pero ahora es como un jardín de Edén; las ciudades estaban en ruinas, devastadas y derruidas, y ahora son plazas fuertes habitadas". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>36</span>Y las naciones que hayan quedado alrededor de ustedes sabrán que yo, el Señor, he reconstruido lo que estaba derruido y replantado lo que había sido devastado. Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>37</span>Así habla el Señor: Yo me dejaré buscar por el pueblo de Israel, para concederles también esto: los multiplicaré como un rebaño humano, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>38</span>como un rebaño de ovejas consagradas; como el rebaño reunido en Jerusalén con motivo de sus fiestas. Así las ciudades en ruinas se llenarán de un rebaño humano, y sabrán que yo soy el Señor. </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Ezequiel 37:1-28</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>La mano del Señor se posó sobre mí, y el Señor me sacó afuera por medio de su espíritu y me puso en el valle, que estaba lleno de huesos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Luego me hizo pasar a través de ellos en todas las direcciones, y vi que los huesos tendidos en el valle eran muy numerosos y estaban resecos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>El Señor me dijo: "Hijo de hombre, ¿podrán revivir estos huesos?". Yo respondí: "Tú lo sabes, Señor". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Él me dijo: "Profetiza sobre estos huesos, diciéndoles: Huesos secos, escuchen la palabra del Señor. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Así habla el Señor a estos huesos: Yo voy a hacer que un espíritu penetre en ustedes, y vivirán. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>Pondré nervios en ustedes, haré crecer carne sobre ustedes, los recubriré de piel, les infundiré un espíritu, y vivirán. Así sabrán que yo soy el Señor". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>Yo profeticé como se me había ordenado, y mientras profetizaba, se produjo un estruendo: hubo un temblor, y los huesos se juntaron unos con otros. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Al mirar, vi que los huesos se cubrían de nervios, que brotaba la carne y se recubrían de piel, pero no había espíritu en ellos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Entonces el Señor me dijo: "Convoca proféticamente al espíritu, profetiza, hijo de hombre. Tú dirás al espíritu: Así habla el Señor: Ven, espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos para que revivan". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>Yo profeticé como él me lo había ordenado, y el espíritu penetró en ellos. Así revivieron y se incorporaron sobre sus pies. Era un ejército inmenso. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>Luego el Señor me dijo: Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ellos dicen: "Se han secado nuestros huesos y se ha desvanecido nuestra esperanza. ¡Estamos perdidos!". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Por eso, profetiza diciéndoles: Así habla el Señor: Yo voy a abrir las tumbas de ustedes, los haré salir de ellas, y los haré volver, pueblo mío, a la tierra de Israel. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Y cuando abra sus tumbas y los haga salir de ellas, ustedes, mi pueblo, sabrán que yo soy el Señor. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>Yo pondré mi espíritu en ustedes, y vivirán; los estableceré de nuevo en su propio suelo, y así sabrán que yo, el Señor, lo he dicho y lo haré –oráculo del Señor–. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>La palabra del Señor me llegó en estos términos: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>Hijo de hombre, toma un trozo de madera y escribe sobre él: "Judá y los israelitas que le están unidos". Toma después otro trozo y escribe: "José, madera de Efraím, y toda la casa de Israel unida a él". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>Júntalos luego uno con el otro, de manera que formen una sola pieza de madera y sean una sola cosa en tu mano. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>Y cuando la gente de tu pueblo te pregunte: "¿No vas a explicarnos qué quieres decir con esto?", </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>tú les responderás: Así habla el Señor: Yo voy a tomar la madera de José, que está en la mano de Efraím, y a las tribus de Israel unidas a él, y les añadiré la madera de Judá. Así haré de todos ellos un solo trozo de madera, y serán una sola cosa en mi mano. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>Los trozos de madera sobre los que hayas escrito deberán estar en tu mano, bien a la vista de ellos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>Entonces les dirás: Así habla el Señor: Yo voy a tomar a los israelitas de entre las naciones adonde habían ido; los reuniré de todas partes y los llevaré a su propio suelo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>Haré de ellos una sola nación en la tierra, en las montañas de Israel, y todos tendrán un solo rey: ya no formarán dos naciones ni estarán más divididos en dos reinos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>Ya no volverán a contaminarse con sus ídolos, con sus abominaciones y con todas sus rebeldías. Los salvaré de sus pecados de apostasía y los purificaré: ellos serán mi Pueblo y yo seré su Dios. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>Mi servidor David reinará sobre ellos y todos ellos tendrán un solo pastor. Observarán mis leyes, cumplirán mis preceptos y los pondrán en práctica. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>25</span>Habitarán en la tierra que di a mi servidor Jacob, donde habitaron sus padres. Allí habitarán para siempre, ellos, sus hijos y sus nietos; y mi servidor David será su príncipe eternamente. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>26</span>Estableceré para ellos una alianza de paz, que será para ellos una alianza eterna. Los instalaré, los multiplicaré y pondré mi Santuario en medio de ellos para siempre. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>27</span>Mi morada estará junto a ellos: yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>28</span>Y cuando mi Santuario esté en medio de ellos para siempre, las naciones sabrán que yo soy el Señor, el que santifico a Israel. </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Sirácida 34:13-26</div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>El espíritu de los que temen al Señor vivirá,porque han puesto su esperanza en aquel que los salva.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>El que teme al Señor no se intimida por nada,y no se acobarda, porque él es su esperanza.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>¡Feliz el alma del que teme al Señor!¿En quién se sostiene y cuál es su apoyo?  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>Los ojos del Señor miran a aquellos que lo aman:él es escudo poderoso y apoyo seguro, refugio contra el viento abrasador y el ardor del mediodía,salvaguardia contra el tropiezo y auxilio contra la caída.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>Él levanta el ánimo e ilumina los ojos, da salud, vida y bendición.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>Ofrecer en sacrificio el fruto de la injusticiaes presentar una ofrenda defectuosa,y los dones de los impíos no son aceptados.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>El Altísimo no acepta las ofrendas de los impíos,y no es por el número de víctimas que perdona los pecados.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>Como inmolar a un hijo ante los ojos de su padre,es presentar una víctima con bienes quitados a los pobres.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>Un mendrugo de pan es la vida de los indigentes:el que los priva de él es un sanguinario.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>Mata a su prójimo el que lo priva del sustento,derrama sangre el que retiene el salario del jornalero.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>Si uno edifica y otro destruye, ¿qué ganan con eso sino fatigas?  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>Si uno suplica y otro maldice, ¿qué voz escuchará el Dueño de todo?  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>25</span>El que vuelve a tocar a un muerto después de haberse lavado,¿qué ha ganado con purificarse?  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>26</span>Así es el hombre que ayuda por sus pecadosy luego vuelve a cometerlos: ¿quién escuchará su plegaria y qué ha ganado con humillarse? </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Apocalipsis 3:1-22</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>Escribe al Ángel de la Iglesia de Sardes: "El que posee los siete Espíritus de Dios y las siete estrellas, afirma: "Conozco tus obras: aparentemente vives, pero en realidad estás muerto. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Permanece alerta y reanima lo que todavía puedes rescatar de la muerte, porque veo que tu conducta no es perfecta delante de mi Dios. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Recuerda cómo has recibido y escuchado la Palabra: consérvala fielmente y arrepiéntete. Porque si no vigilas, llegaré como un ladrón, y no sabrás a qué hora te sorprenderé. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Sin embargo, tienes todavía en Sardes algunas personas que no han manchado su ropa: ellas me acompañarán vestidas de blanco, porque lo han merecido. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>El vencedor recibirá una vestidura blanca, nunca borraré su nombre del Libro de la Vida y confesaré su nombre delante de mi Padre y de sus Ángeles". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>El que pueda entender, que entienda lo que el Espíritu dice a las Iglesias". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>Escribe al Ángel de la Iglesia de Filadelfia: "El Santo, el que dice la Verdad, el que posee la llave de David, el que abre y nadie puede cerrar, el que cierra y nadie puede abrir, afirma: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Yo conozco tus obras; he abierto delante de ti una puerta que nadie puede cerrar, porque a pesar de tu debilidad, has cumplido mi Palabra sin renegar de mi Nombre.</div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Obligaré a los de la sinagoga de Satanás –que mienten, porque se llaman judíos y no lo son– a que se postren delante de ti y reconozcan que yo te he amado. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>Ya que has cumplido mi consigna de ser constante, yo también te preservaré en la hora de la tribulación, que ha de venir sobre el mundo entero para poner a prueba a todos los habitantes de la tierra. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>Yo volveré pronto: conserva firmemente lo que ya posees, para que nadie pueda arrebatarte la corona. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Haré que el vencedor sea una columna en el Templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí. Y sobre él escribiré el nombre de mi Dios, y el nombre de la Ciudad de mi Dios –la nueva Jerusalén que desciende del cielo y viene de Dios– y también mi nombre nuevo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>El que pueda entender, que entienda lo que el Espíritu dice a las Iglesias". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>Escribe al Ángel de la Iglesia de Laodicea: "El que es el Amén, el Testigo fiel y verídico, el Principio de las obras de Dios, afirma: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>Conozco tus obras: no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente!</div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>Por eso, porque eres tibio, te vomitaré de mi boca. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>Tú andas diciendo: Soy rico, estoy lleno de bienes y no me falta nada. Y no sabes que eres desdichado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>Por eso, te aconsejo: cómprame oro purificado en el fuego para enriquecerte, vestidos blancos para revestirte y cubrir tu vergonzosa desnudez, y un colirio para ungir tus ojos y recobrar la vista. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>Yo corrijo y reprendo a los que amo. ¡Reanima tu fervor y arrepiéntete! </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>Yo estoy junto a la puerta y llamo: si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>Al vencedor lo haré sentar conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.</div><br />
<div class='cathref_quote_header'>CEC 2607-2616</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2607</span> Cuando Jesús ora, ya nos enseña a orar. El camino teologal de nuestra oración es su oración a su Padre. Pero el Evangelio nos entrega una enseñanza explícita de Jesús sobre la oración. Como un pedagogo, nos toma donde estamos y, progresivamente, nos conduce al Padre. Dirigiéndose a las multitudes que le siguen, Jesús comienza con lo que ellas ya saben de la oración por la Antigua Alianza y las prepara para la novedad del Reino que está viniendo. Después les revela en parábolas esta novedad. Por último, a sus discípulos que deberán ser los pedagogos de la oración en su Iglesia, les hablará abiertamente del Padre y del Espíritu Santo.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2608</span> Ya en el Sermón de la Montaña, Jesús insiste en la conversión del corazón: la reconciliación con el hermano antes de presentar una ofrenda sobre el altar (cf Mt 5, 23-24), el amor a los enemigos y la oración por los perseguidores (cf Mt 5, 44-45), orar al Padre "en lo secreto" (Mt 6, 6), no gastar muchas palabras (cf Mt 6, 7), perdonar desde el fondo del corazón al orar (cf, Mt 6, 14-15), la pureza del corazón y la búsqueda del Reino (cf Mt 6, 21. 25. 33). Esta conversión está toda ella polarizada hacia el Padre, es filial.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2609</span> Decidido así el corazón a convertirse, aprende a orar en la fe. La fe es una adhesión filial a Dios, más allá de lo que nosotros sentimos y comprendemos. Se ha hecho posible porque el Hijo amado nos abre el acceso al Padre. Puede pedirnos que "busquemos" y que "llamemos" porque él es la puerta y el camino (cf Mt 7, 7-11. 13-14).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2610</span> Del mismo modo que Jesús ora al Padre y le da gracias antes de recibir sus dones, nos enseña esta audacia filial: "todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis recibido" (Mc 11, 24). Tal es la fuerza de la oración, "todo es posible para quien cree" (Mc 9, 23), con una fe "que no duda" (Mt 21, 22). Tanto como Jesús se entristece por la "falta de fe" de los de Nazaret (Mc 6, 6) y la "poca fe" de sus discípulos (Mt 8, 26), así se admira ante la "gran fe" del centurión romano (cf Mt 8, 10) y de la cananea (cf Mt 15, 28).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2611</span> La oración de fe no consiste solamente en decir "Señor, Señor", sino en disponer el corazón para hacer la voluntad del Padre (Mt 7, 21). Jesús invita a sus discípulos a llevar a la oración esta voluntad de cooperar con el plan divino (cf Mt 9, 38; Lc 10, 2; Jn 4, 34).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2612</span> En Jesús "el Reino de Dios está próximo", llama a la conversión y a la fe pero también a la vigilancia. En la oración, el discípulo espera atento a aquél que "es y que viene", en el recuerdo de su primera venida en la humildad de la carne, y en la esperanza de su segundo advenimiento en la gloria (cf Mc 13; Lc 21, 34-36). En comunión con su Maestro, la oración de los discípulos es un combate, y velando en la oración es como no se cae en la tentación (cf Lc 22, 40. 46). </div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2613</span> S. Lucas nos ha trasmitido tres parábolas principales sobre la oración: La primera, "el amigo importuno" (cf Lc 11, 5-13), invita a una oración insistente: "Llamad y se os abrirá". Al que ora así, el Padre del cielo "le dará todo lo que necesite", y sobre todo el Espíritu Santo que contiene todos los dones. La segunda, "la viuda importuna" (cf Lc 18, 1-8), está centrada en una de las cualidades de la oración: es necesario orar siempre, sin cansarse, con la paciencia de la fe. "Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará fe sobre la tierra?" La tercera parábola, "el fariseo y el publicano" (cf Lc 18, 9-14), se refiere a la humildad del corazón que ora. "Oh Dios, ten compasión de mí que soy pecador". La Iglesia no cesa de hacer suya esta oración: "¡Kyrie eleison!".</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2614</span> Cuando Jesús confía abiertamente a sus discípulos el misterio de la oración al Padre, les desvela lo que deberá ser su oración, y la nuestra, cuando haya vuelto, con su humanidad glorificada, al lado del Padre. Lo que es nuevo ahora es "pedir en su Nombre" (Jn 14, 13). La fe en El introduce a los discípulos en el conocimiento del Padre porque Jesús es "el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn 14, 6). La fe da su fruto en el amor: guardar su Palabra, sus mandamientos, permanecer con El en el Padre que nos ama en El hasta permanecer en nosotros. En esta nueva Alianza, la certeza de ser escuchados en nuestras peticiones se funda en la oración de Jesús (cf Jn 14, 13-14).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2615</span> Más todavía, lo que el Padre nos da cuando nuestra oración está unida a la de Jesús, es "otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad" (Jn 14, 16-17). Esta novedad de la oración y de sus condiciones aparece en todo el Discurso de despedida (cf Jn 14, 23-26; 15, 7. 16; 16, 13-15; 16, 23-27). En el Espíritu Santo, la oración cristiana es comunión de amor con el Padre, no solamente por medio de Cristo, sino también en El: "Hasta ahora nada le habéis pedido en mi Nombre. Pedid y recibiréis para que vuestro gozo sea perfecto" (Jn 16, 24).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2616</span> La oración a Jesús ya ha sido escuchada por él durante su ministerio, a través de los signos que anticipan el poder de su muerte y de su resurrección: Jesús escucha la oración de fe expresada en palabras (el leproso: cf Mc 1, 40-41; Jairo: cf Mc 5, 36; la cananea: cf Mc 7, 29; el buen ladrón: cf Lc 23, 39-43), o en silencio (los portadores del paralítico: cf Mc 2, 5; la hemorroísa que toca su vestido: cf Mc 5, 28; las lágrimas y el perfume de la pecadora: cf Lc 7, 37-38). La petición apremiante de los ciegos: "¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!" (Mt 9, 27) o "¡Hijo de David, ten compasión de mí!" (Mc 10, 48) ha sido recogida en la tradición de la Oración a Jesús: "¡Jesús, Cristo, Hijo de Dios, Señor, ten piedad de mí, pecador!" Curando enfermedades o perdonando pecados, Jesús siempre responde a la plegaria que le suplica con fe: "Ve en paz, ¡tu fe te ha salvado!". San Agustín resume admirablemente las tres dimensiones de la oración de Jesús: "Orat pro nobis ut sacerdos noster, orat in nobis ut caput nostrum, oratur a nobis ut Deus noster. Agnoscamus ergo et in illo voces nostras et voces eius in nobis" ("Ora por nosotros como sacerdote nuestro; ora en nosotros como cabeza nuestra; a El dirige nuestra oración como a Dios nuestro. Reconozcamos, por tanto, en El nuestras voces; y la voz de El, en nosotros", Sal 85, 1; cf IGLH 7).</div></p>
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		<title>30 de noviembre</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Nov 2010 23:00:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lectura diaria]]></category>

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		<description><![CDATA[Ez 33-34: El profeta como centinela. Conversión y perversión. La toma de la ciudad. La devastación del país. Resultados de la predicación. Los pastores de Israel. Si 34,1-12: Los sueñor. Los viajes. Ap 2: I. Éfeso. II. Esmirna. III. Pérgamo. IV. Tiatira. CEC 2598-2606: En la plenitud de los tiempos. Jesús ora. Ezequiel 33:1-331La palabra [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<ul>
<li>Ez 33-34: El profeta como centinela. Conversión y perversión. La toma de la ciudad. La devastación del país. Resultados de la predicación. Los pastores de Israel.</li>
<li>Si 34,1-12: Los sueñor. Los viajes.</li>
<li>Ap 2: I. Éfeso. II. Esmirna. III. Pérgamo. IV. Tiatira.</li>
<li>CEC 2598-2606: En la plenitud de los tiempos. Jesús ora.</li>
</ul>
<p><div class='cathref_quote_header'>Ezequiel 33:1-33</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>La palabra del Señor me llegó en estos términos: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Hijo de hombre, habla a la gente de tu pueblo. Tú les dirás: Si yo hago venir la espada contra un país, la gente de ese país toma a uno de sus hombres y lo pone como centinela; </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>y cuando este ve venir la espada sobre el país, toca la trompeta para advertir al pueblo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Si alguien escucha el sonido de la trompeta, pero no hace caso de la alarma, y entonces llega la espada y lo mata, la sangre de este hombre recaerá sobre su propia cabeza. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Él escuchó el sonido de la trompeta, pero no hizo caso: su sangre recaerá sobre él. En cambio, si hace caso de la alarma, habrá salvado su vida. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>Pero si el centinela ve venir la espada y no toca la trompeta, de manera que el pueblo no es advertido, y cuando llega la espada mata a alguno de ellos, este perecerá por su culpa, pero al centinela le pediré cuenta de su sangre. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>También a ti, hijo de hombre, yo te he puesto como centinela de la casa de Israel: cuando oigas una palabra de mi boca, tú les advertirás de mi parte. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Cuando yo diga al malvado: "Vas a morir", si tú no hablas para advertir al malvado que abandone su mala conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Si tú, en cambio, adviertes al malvado para que se convierta de su mala conducta, y él no se convierte, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>Y tú, hijo de hombre, di a la casa de Israel: Ustedes andan diciendo: "Nuestras rebeldías y nuestros pecados pesan sobre nosotros, y nos estamos consumiendo a causa de ellos. ¿Cómo podremos vivir?". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>Tú diles, en cambio: "Juro por mi vida –oráculo del Señor– que yo no deseo la muerte del malvado, sino que se convierta de su mala conducta y viva. Conviértanse, conviértanse de su conducta perversa! ¿Por qué quieren morir, casa de Israel?". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Y tú, hijo de hombre, di a la gente de tu pueblo: Al justo no lo librará su justicia si comete un delito; al impío no lo hará sucumbir su maldad si se convierte de ella. Y cuando un justo peque, no podrá sobrevivir a causa de su justicia. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Si yo digo al justo: "Vivirás", pero él, confiado en su justicia, comete una iniquidad, no quedará ningún recuerdo de su justicia: él morirá por la iniquidad que cometió. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>Por el contrario, si digo al malvado: "Morirás", pero él se convierte de su pecado y practica el derecho y la justicia: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>si devuelve lo que tomó en prenda, si restituye lo que arrebató por la fuerza y observa los preceptos de vida, dejando de cometer la iniquidad, él ciertamente vivirá y no morirá. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>No quedará contra él el recuerdo de ninguno de los pecados que cometió: ha practicado el derecho y la justicia, por eso vivirá. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>La gente de tu pueblo dice: "El proceder del Señor no es correcto". Pero es el proceder de ellos el que no es correcto. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>Cuando el justo se aparta de su justicia y comete la iniquidad, muere a causa de eso. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>Y cuando el malvado se convierte de su maldad y practica el derecho y la justicia, vive a causa de eso. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>Ustedes dicen: "La conducta del Señor no es correcta". Pero yo los juzgaré a cada uno de ustedes según su conducta, pueblo de Israel. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>En el año undécimo de nuestro exilio, el día cinco del décimo mes, un fugitivo llegó de Jerusalén y me dio esta noticia: "La ciudad ha sido tomada". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>La mano del Señor había descendido sobre mí por la tarde, antes que llegara el fugitivo; y a la mañana siguiente, apenas este llegó, el Señor me abrió la boca. Entonces recuperé el habla y ya no me quedé mudo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>La palabra del Señor me llegó en estos términos: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>Hijo de hombre, los que habitan en esas ruinas, en la tierra de Israel, andan diciendo: "Abraham, que era uno solo, recibió esta tierra en posesión. Nosotros somos muchos, y se nos ha dado esta tierra en posesión". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>25</span>Por eso, diles: Así habla el Señor: Ustedes comen víctimas sin desangrar, levantan sus ojos a sus ídolos, derraman sangre, ¡y pretenden poseer el país! </div><div class='verse'><span class='verse_number'>26</span>Ustedes confían en sus espadas, cometen lo que es abominable, contaminan a la mujer de su prójimo, ¡y pretenden poseer el país! </div><div class='verse'><span class='verse_number'>27</span>Tú les dirás: Así habla el Señor: Juro por mi vida que los que están entre las ruinas caerán bajo la espada, a los que están por el campo los daré como pasto a las fieras, y los que están en las fortalezas y en las cuevas morirán de peste. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>28</span>Haré de este país un desierto desolado, y se acabará su arrogante poderío. Las montañas de Israel quedarán devastadas y nadie más pasará por ellas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>29</span>Y cuando yo convierta a este país en un desierto desolado, por todas las abominaciones que han cometido, entonces se sabrá que yo soy el Señor. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>30</span>Hijo de hombre, la gente de tu pueblo se reúne para hablar de ti junto a los muros y a las puertas de las casas, y se dicen unos a otros: "Vamos a escuchar qué palabra nos dirige el Señor". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>31</span>Acuden a ti en tropel y se sientan delante de ti; escuchan tus palabras, pero no las practican. Porque hay mucho amor en sus palabras, pero lo único que buscan es su propio interés. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>32</span>Tú eres para ellos como un cantor de canciones de amor, que tiene buena voz y toca armoniosamente. Escuchan tus palabras, y nadie las cumple. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>33</span>Pero cuando todo esto suceda –¡y ya está a punto de suceder!– sabrán que había un profeta en medio de ellos. </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Ezequiel 34:1-31</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>La palabra del Señor me llegó en estos términos: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>¡Profetiza, hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel! Tú dirás a esos pastores: Así habla el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿Acaso los pastores no deben apacentar el rebaño? </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Pero ustedes se alimentan con la leche, se visten con la lana, sacrifican a las ovejas más gordas, y no apacientan el rebaño. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>No han fortalecido a la oveja débil, no han curado a la enferma, no han vendado a la herida, no han hecho volver a la descarriada, ni han buscado a la que estaba perdida. Al contrario, las han dominado con rigor y crueldad. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Ellas se han dispersado por falta de pastor, y se han convertido en presa de todas las bestias salvajes. Mis ovejas se han dispersado, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>y andan errantes por todas las montañas y por todas las colinas elevadas. ¡Mis ovejas están dispersas por toda la tierra, y nadie se ocupa de ellas ni trata de buscarlas! </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>Por eso, pastores, oigan la palabra del Señor. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Lo juro por mi vida –oráculo del Señor–: Porque mis ovejas han sido expuestas a la depredación y se han convertido en presa de todas las fieras salvajes por falta de pastor; porque mis pastores no cuidan a mis ovejas; porque ellos se apacientan a sí mismos, y no a mis ovejas; </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>Así habla el Señor: Aquí estoy yo contra los pastores. Yo buscaré a mis ovejas para quitárselas de sus manos, y no les dejaré apacentar mi rebaño. Así los pastores no se apacentarán más a sí mismos. Arrancaré a las ovejas de su boca, y nunca más ellas serán su presa. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>Porque así habla el Señor: ¡Aquí estoy yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Como el pastor se ocupa de su rebaño cuando está en medio de sus ovejas dispersas, así me ocuparé de mis ovejas y las libraré de todos los lugares donde se habían dispersado, en un día de nubes y tinieblas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Las sacaré de entre los pueblos, las reuniré de entre las naciones, las traeré a su propio suelo y las apacentaré sobre las montañas de Israel, en los cauces de los torrentes y en todos los poblados del país. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>Las apacentaré en buenos pastizales y su lugar de pastoreo estará en las montañas altas de Israel. Allí descansarán en un buen lugar de pastoreo, y se alimentarán con ricos pastos sobre las montañas de Israel. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las llevaré a descansar –oráculo del Señor–. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>Buscaré a la oveja perdida, haré volver a la descarriada, vendaré a la herida y curaré a la enferma, pero exterminaré a la que está gorda y robusta. Yo las apacentaré con justicia. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>En cuanto a ustedes, ovejas de mi rebaño, así habla el Señor: Yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carneros y chivos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>¿No les basta con apacentarse en buenos pastizales, que pisotean el resto del pasto? ¿No les basta con beber agua limpia, que enturbian el resto con sus pies? </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>¡Así mis ovejas tienen que comer lo que ustedes han pisoteado, y tienen que beber lo que ustedes han enturbiado con sus pies! </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>Por eso, así les habla el Señor: Yo mismo voy a juzgar entre la oveja gorda y la oveja flaca. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>Porque ustedes han empujado con el costado y con la espalda, y han atacado con los cuernos a las más débiles hasta dispersarlas fuera del pastizal, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>yo acudiré en auxilio de mis ovejas y ellas no estarán más expuestas a la depredación: yo juzgaré entre oveja y oveja. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>Suscitaré al frente de ellas a un solo pastor, a mi servidor David, y él las apacentará: las apacentará y será su pastor. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>Yo, el Señor, seré su Dios, y mi servidor David será príncipe en medio de ellas. Yo, el Señor, he hablado. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>25</span>Yo estableceré para ellos una alianza de paz y haré desaparecer del país a las bestias feroces. Ellos habitarán seguros en el desierto y dormirán en los bosques. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>26</span>Haré que ellos y los alrededores de mi colina sean una bendición, y haré caer la lluvia a su debido tiempo, una lluvia de bendición. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>27</span>Los árboles del campo darán sus frutos y la tierra dará sus productos, y ellos vivirán seguros en su propio suelo. Y cuando rompa las barras de su yugo y los libre de las manos de los que los tienen esclavizados, sabrán que yo soy el Señor. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>28</span>Ya no serán presa de las naciones ni los devorarán las bestias salvajes. Vivirán seguros, sin que nada los perturbe. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>29</span>Y haré brotar para ellos una plantación famosa: no habrá más víctimas del hambre en el país ni tendrán que soportar los insultos de las naciones. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>30</span>Así sabrán que yo, el Señor, estoy con ellos, y que ellos son mi Pueblo, la casa de Israel –oráculo del Señor–. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>31</span>Ustedes, mis ovejas, son el rebaño humano que yo apaciento, y yo soy su Dios –oráculo del Señor–. </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Sirácida 34:1-12</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>Vanas y engañosas son las esperanzas del insensato, y los sueños dan alas a los necios.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Tratar de asir una sombra o correr detrás del vientoes dar crédito a los sueños.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Las visiones de los sueños no son más que un espejismo:un rostro ante el reflejo de su propia imagen.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>¿Puede sacarse algo puro de lo impuro o de la mentira puede salir la verdad?  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Adivinaciones, augurios y sueños son cosas vanas,puras fantasías, como las de una parturienta.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>A no ser que los envíe el Altísimo en una visita,no les prestes ninguna atención.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>Porque los sueños han extraviado a muchosque cayeron por esperar en ellos.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>La Ley debe cumplirse sin falsedad,y la sabiduría expresada fielmente es perfecta.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>El que ha viajado mucho sabe muchas cosas,y el hombre de experiencia habla inteligentemente.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>El que no ha sido probado sabe pocas cosas,pero el que ha andado mucho adquiere gran habilidad.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>Yo he visto muchas cosas en el curso de mis viajes,y sé mucho más de lo que podría expresar.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Muchas veces estuve en peligro de muerte,y gracias a todo eso escapé sano y salvo.  </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Apocalipsis 2:1-29</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>Escribe al Ángel de la Iglesia de Éfeso: "El que tiene en su mano derecha las siete estrellas y camina en medio de los siete candelabros de oro, afirma: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Conozco tus obras, tus trabajos y tu constancia. Sé que no puedes tolerar a los perversos: has puesto a prueba a quienes usurpan el título de apóstoles, y comprobaste que son mentirosos.</div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Sé que tienes constancia y que has sufrido mucho por mi Nombre sin desfallecer. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Pero debo reprocharte que hayas dejado enfriar el amor que tenías al comienzo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Fíjate bien desde dónde has caído, conviértete y observa tu conducta anterior. Si no te arrepientes, vendré hacia ti y sacaré tu candelabro de su lugar preeminente. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>Sin embargo, tienes esto a tu favor: que detestas la conducta de los nicolaítas, lo mismo que yo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>El que pueda entender, que entienda lo que el Espíritu dice a las Iglesias: al vencedor, le daré de comer del árbol de la vida, que se encuentra en el Paraíso de Dios". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Escribe al Ángel de la Iglesia de Esmirna: "El Primero y el Último, el que estuvo muerto y ha revivido, afirma: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Conozco tu tribulación y tu pobreza, aunque eres rica, así como también la maledicencia de los que se llaman judíos, y no son más que una sinagoga de Satanás.</div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>No temas por lo que tendrás que padecer: mira que el demonio va a arrojar en la cárcel a algunos de ustedes para que sean puestos a prueba, y tendrán que sufrir durante diez días. Sé fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>El que pueda entender, que entienda lo que el Espíritu dice a las Iglesias: la segunda muerte no dañará al vencedor". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Escribe al Ángel de la Iglesia de Pérgamo: "El que tiene la espada de doble filo afirma: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Sé que tú habitas donde está el trono de Satanás. A pesar de todo, permaneces fiel a mi Nombre y no has renegado de tu fe en mí, ni siquiera en la época de Antipas, mi testigo fiel, al que mataron en el lugar donde habita Satanás</div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>Sin embargo, debo reprocharte algo, y es que tienes adictos a la doctrina de Balaam, el que enseñó a Balac cómo debía seducir a los israelitas para que se prostituyeran, comiendo los alimentos sacrificados a los ídolos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>Tienes además partidarios de la doctrina de los nicolaítas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>Arrepiéntete, o iré en seguida para combatirlos con la espada de mi boca. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>El que pueda entender, que entienda lo que el Espíritu dice a las Iglesias: al vencedor, le daré de comer el maná escondido, y también le daré una piedra blanca, en la que está escrito un nombre nuevo que nadie conoce fuera de aquel que lo recibe". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>Escribe al Ángel de la Iglesia de Tiatira: "El Hijo de Dios, el que tiene los ojos como llamas de fuego y los pies semejantes al bronce fundido, afirma: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>Conozco tus obras, tu amor, tu fe, tu servicio y tu constancia. Sé también que tus últimas obras son más abundantes que las primeras.</div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>Pero, debo reprocharte que toleras a Jezabel, esa mujer que pretende ser profetisa, la que engaña a todos mis servidores, y les enseña a prostituirse comiendo los alimentos sacrificados a los ídolos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>Yo le he dado tiempo suficiente para arrepentirse, pero ella no quiere dejar de fornicar. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>Por eso, la arrojaré en un lecho de dolor, y someteré a sus compañeros de adulterio a una prueba terrible, si no se arrepienten de sus obras, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>y haré morir a sus hijos. Así sabrán todas las Iglesias que yo conozco íntimamente los sentimientos y las intenciones. Y retribuiré a cada uno según sus obras. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>En cuanto a ustedes, los demás de Tiatira, los que no comparten esta doctrina ni conocen ‘los secretos de Satanás’ –como dicen ellos– no les impondré nada nuevo, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>25</span>excepto que conserven firmemente lo que ya poseen, hasta que yo vuelva. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>26</span>Al vencedor, al que permanezca fiel hasta el fin, le daré autoridad sobre las naciones. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>27</span>Él las regirá con un cetro de hierro y las destrozará como a un vaso de arcilla, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>28</span>con el mismo poder que yo recibí del Padre; y también le daré la Estrella de la mañana. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>29</span>El que pueda entender, que entienda lo que el Espíritu dice a las Iglesias". </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>CEC 2598-2606</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2598</span> El drama de la oración se nos revela plenamente en el Verbo que se ha hecho carne y que habita entre nosotros. Intentar comprender su oración, a través de lo que sus testigos nos dicen en el Evangelio, es aproximarnos al Santo Señor Jesús como a la Zarza ardiendo: primero contemplando a él mismo en oración y después escuchando cómo nos enseña a orar, para conocer finalmente cómo acoge nuestra plegaria.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2599</span> El Hijo de Dios hecho hombre también aprendió a orar conforme a su corazón de hombre. El aprende de su madre las fórmulas de oración; de ella, que conservaba toas las "maravillas " del Todopoderoso y las meditaba en su corazón (cf Lc 1, 49; 2, 19; 2, 51). Lo aprende en las palabras y en los ritmos de la oración de su pueblo, en la sinagoga de Nazaret y en el Templo. Pero su oración brota de una fuente secreta distinta, como lo deja presentir a la edad de los doce años: "Yo debía estar en las cosas de mi Padre" (Lc 2, 49). Aquí comienza a revelarse la novedad de la oración en la plenitud de los tiempos: la oración filial, que el Padre esperaba de sus hijos va a ser vivida por fin por el propio Hijo único en su Humanidad, con y para los hombres.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2600</span> El Evangelio según San Lucas subraya la acción del Espíritu Santo y el sentido de la oración en el ministerio de Cristo. Jesús ora antes de los momentos decisivos de su misión: antes de que el Padre dé testimonio de él en su Bautismo (cf Lc 3, 21) y de su Transfiguración (cf Lc 9, 28), y antes de dar cumplimiento con su Pasión al Plan amoroso del Padre (cf Lc 22, 41-44); ora también ante los momentos decisivos que van a comprometer la misión de sus Apóstoles: antes de elegir y de llamar a los Doce (cf Lc 6, 12), antes de que Pedro lo confiese como "el Cristo de Dios" (Lc 9, 18-20) y para que la fe del príncipe de los Apóstoles no desfallezca ante la tentación (cf Lc 22, 32). La oración de Jesús ante los acontecimientos de salvación que el Padre le pide es una entrega, humilde y confiada, de su voluntad humana a la voluntad amorosa del Padre.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2601</span> Estando él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: `Maestro, enséñanos a orar' (Lc 11, 1). Es, sobre todo, al contemplar a su Maestro en oración, cuando el discípulo de Cristo desea orar. Entonces, puede aprender del Maestro de la oración. Contemplando y escuchando al Hijo, los hijos aprenden a orar al Padre.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2602</span> Jesús se aparta con frecuencia a la soledad en la montaña, con preferencia por la noche, para orar (cf Mc 1, 35; 6, 46; Lc 5, 16). Lleva a los hombres en su oración, ya que también asume la humanidad en la Encarnación, y los ofrece al Padre, ofreciéndose a sí mismo. El, el Verbo que ha "asumido la carne", comparte en su oración humana todo lo que viven "sus hermanos" (Hb 2, 12); comparte sus debilidades para librarlos de ellas (cf Hb 2, 15; 4, 15). Para eso le ha enviado el Padre. Sus palabras y sus obras aparecen entonces como la manifestación visible de su oración "en lo secreto".</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2603</span> Los evangelistas han conservado dos oraciones más explícitas de Cristo durante su ministerio. Cada una de el las comienza precisamente con la acción de gracias. En la primera (cf Mt 11, 25-27 y Lc 10, 21-23), Jesús confiesa al Padre, le da gracias y lo bendice porque ha escondido los misterios del Reino a los que se creen doctos y los ha revelado a los "pequeños" (los pobres de las Bienaventuranzas). Su conmovedor "¡Sí, Padre!" expresa el fondo de su corazón, su adhesión al querer del Padre, de la que fue un eco el "Fiat" de Su Madre en el momento de su concepción y que preludia lo que dirá al Padre en su agonía. Toda la oración de Jesús está en esta adhesión amorosa de su corazón de hombre al "misterio de la voluntad" del Padre (Ef 1, 9).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2604</span> La segunda oración es narrada por San Juan (cf Jn 11, 41-42) en el pasaje de la resurrección de Lázaro. La acción de gracias precede al acontecimiento: "Padre, yo te doy gracias por haberme escuchado", lo que implica que el Padre escucha siempre su súplica; y Jesús añade a continuación: "Yo sabía bien que tú siempre me escuchas", lo que implica que Jesús, por su parte, pide de una manera constante. Así, apoyada en la acción de gracias, la oración de Jesús nos revela cómo pedir: antes de que la petición sea otorgada, Jesús se adhiere a Aquél que da y que se da en sus dones. El Dador es más precioso que el don otorgado, es el "tesoro", y en El está el corazón de su Hijo; el don se otorga como "por añadidura" (cf Mt 6, 21. 33). La oración "sacerdotal" de Jesús (cf. Jn 17) ocupa un lugar único en la Economía de la salvación. (Su explicación se hace al final de esta primera sección) Esta oración, en efecto, muestra el carácter permanente de la plegaria de nuestro Sumo Sacerdote, y al mismo tiempo contiene lo que Jesús nos enseña en la oración del Padrenuestro (la cual se explica en la sección segunda).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2605</span> Cuando llega la hora de realizar el plan amoroso del Padre, Jesús deja entrever la profundidad insondable de su plegaria filial, no solo antes de entregarse libremente ("Abbá ...no mi voluntad, sino la tuya": Lc 22, 42), sino hasta en sus últimas palabras en la Cruz, donde orar y entregarse son una sola cosa: "Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen" (Lc 23, 34); "Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso" (Lc 24,43); "Mujer, ahí tienes a tu Hijo" - "Ahí tienes a tu madre" (Jn 19, 26-27); "Tengo sed" (Jn 19, 28); "¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?" (Mc 15, 34; cf Sal 22, 2); "Todo está cumplido" (Jn 19, 30); "Padre, en tus manos pongo mi espíritu" (Lc 23, 46), hasta ese "fuerte grito" cuando expira entregando el espíritu (cf Mc 15, 37; Jn 19, 30b).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2606</span> Todos los infortunios de la humanidad de todos los tiempos, esclava del pecado y de la muerte, todas las súplicas y las intercesiones de la historia de la salvación están recogidas en este grito del Verbo encarnado. He aquí que el Padre las acoge y, por encima de toda esperanza, las escucha al resucitar a su Hijo. Así se realiza y se consuma el drama de la oración en la Economía de la creación y de la salvación. El salterio nos da la clave para su comprensión en Cristo. Es en el "hoy" de la Resurrección cuando dice el Padre: "Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy. Pídeme, y te daré en herencia las naciones, en propiedad los confines de la tierra" (Sal 2, 7-8; cf Hch 13, 33). La carta a los Hebreos expresa en términos dramáticos cómo actúa la plegaria de Jesús en la victoria de la salvación: "El cual, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplicas con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarle de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente, y aun siendo Hijo, con lo que padeció experimentó la obediencia; y llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen" (Hb 5, 7-9).</div></p>
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		<title>29 de noviembre</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Nov 2010 23:00:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lectura diaria]]></category>

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		<description><![CDATA[Ez 31-32: El cedro. El cocodrilo. Bajada del faraón al Seol. Si 33,16-33: Nota autobiográfica. Testamentos e independencia. Los esclavos. Ap 1: Prólogo. Las cartas a las iglesias de Asia. Saludo. Visión preparatoria. CEC 2590-2597: Resumen. Ezequiel 31:1-181En el año undécimo, el primer día del tercer mes, la palabra del Señor me llegó en estos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<ul>
<li>Ez 31-32: El cedro. El cocodrilo. Bajada del faraón al Seol.</li>
<li>Si 33,16-33: Nota autobiográfica. Testamentos e independencia. Los esclavos.</li>
<li>Ap 1: Prólogo. Las cartas a las iglesias de Asia. Saludo. Visión preparatoria.</li>
<li>CEC 2590-2597: Resumen.</li>
</ul>
<p><div class='cathref_quote_header'>Ezequiel 31:1-18</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>En el año undécimo, el primer día del tercer mes, la palabra del Señor me llegó en estos términos: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Hijo de hombre, di al Faraón, rey de Egipto, y a todos sus súbditos:  ¿A quién te asemejaste por tu grandeza? </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>A un ciprés, a un cedro del Líbano,de hermoso ramaje, de follaje tupido, de altura tan elevadaque su copa emerge entre las nubes. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Las aguas lo hicieron crecery el océano subterráneo lo elevó, haciendo correr sus ríosen torno del lugar donde estaba plantado, y enviando sus canalesa todos los árboles del campo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Por eso superó en alturaa todos los árboles del campo; su ramaje se hizo frondosoy se alargaron sus ramas, regadas por las aguas caudalosas,cuando él echaba sus brotes. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>En su ramaje anidabantodos los pájaros del cielo; bajo sus ramas tenían cría todas las bestias del campo, y a su sombra se albergabantodas las grandes naciones. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>Era hermoso por su grandeza,por la envergadura de su copa, porque sus raíces se hundíanen las aguas caudalosas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Ningún cedro en el Jardín de Diospodía hacerle sombra; no había entre los cipresesramas semejantes a las suyas, y ninguno de los plátanosera comparable a su ramaje. Ningún árbol en el Jardín de Diosse le asemejaba en hermosura. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Yo lo había embellecidocon abundantes ramas, y lo envidiaban todos los árboles de Edénque están en el Jardín de Dios. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>Por eso, así habla el Señor: Por haberse elevado tan alto, por haber erguido su copa entre las nubes, y por haberse ensoberbecido a causa de su altura, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>por todo eso, yo lo puse en manos de un jefe de naciones, que lo tratará conforme a su maldad. Yo lo he rechazado, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>y gente extranjera, las más feroces de las naciones, lo han talado y arrojado por las montañas. Sus ramas cayeron en todos los valles, y su copa se desgajó en los cauces de todos los ríos del país. Todos los pueblos de la tierra se han apartado de su sombra, y lo han abandonado. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Sobre su tronco caídose posan todos los pájaros del cielo, y en sus ramas se cobijantodas las bestias del campo, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>para que ningún árbol plantado junto a las aguas se eleve tan alto ni levante su copa entre las nubes, y para que ningún árbol bien regado intente erguirse hasta ellas con toda su altura. ¡Porque todos están destinadosa la muerte,a las regiones profundas, en medio de los seres humanosque bajan a la Fosa! </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>Así habla el Señor: Cuando el cedro se precipitó en el Abismo, yo hice que el océano subterráneo estuviera de duelo a causa de él: lo cerré, contuve sus ríos, y las grandes aguas quedaron detenidas. Vestí de luto al Líbano por causa de él, y todos los árboles del campo languidecieron. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>Hice temblar a las naciones por el estruendo de su caída, cuando lo precipité en el Abismo, con los que bajan a la Fosa. En las regiones subterráneas se consolaron todos los árboles de Edén, lo más selecto y lo mejor del Líbano, todos los árboles bien regados. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>También ellos, los que lo auxiliaban y vivían a su sombra en medio de las naciones, bajaron con él al Abismo, donde están las víctimas de la espada. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>¿A quién te asemejabas en gloria y en grandeza, entre los árboles de Edén? ¡Y sin embargo has sido precipitado a las regiones subterráneas, con los árboles de Edén! Ahí estás tendido, en medio de incircuncisos, con las víctimas de la espada. Este es el Faraón y todos sus súbditos –oráculo del Señor–. </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Ezequiel 32:1-32</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>El año duodécimo, el primer día del duodécimo mes, la palabra del Señor me llegó en estos términos: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Hijo de hombre, entona una lamentación sobre el Faraón, rey de Egipto. Tu le dirás:  ¡Estás perdido, león de las naciones! Tú, como un dragón en los mares,resoplabas con tus narices, enturbiabas el agua con tus patasy agitabas sus corrientes. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Así habla el Señor: Yo tenderé mi red sobre ti en la asamblea de las naciones numerosas y ellas te alzarán con mis redes. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Te estrellaré contra el suelo,te arrojaré en pleno campo, y haré que se posen sobre titodos los pájaros del cielo y que se sacien contigotodas las bestias de la tierra. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Pondré tu carne sobre las montañasy llenaré los valles con tus despojos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>Regaré la tierra con el flujo de tu sangrehasta la cima de las montañas, y los cauces de los ríosse llenarán de ella. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>Y cuando te hayas extinguido,yo cubriré los cielosy oscureceré las estrellas, cubriré el sol con una nubey la luna no hará brillar su luz. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Oscureceré a causa de titodos los astros luminosos del cielo, y envolveré a tu país en tinieblas–oráculo del Señor–. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Yo afligiré el corazón de muchos pueblos, cuando yo lleve a tus cautivos entre las naciones, a países que tú no conocías. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>Dejaré consternados por tu causa a pueblos numerosos; se erizarán los cabellos de sus reyes, a causa de ti, cuando levante mi espada contra ellos, y temblarán estremecidos, cada uno por su propia vida, en el día de tu caída. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>Porque así habla el Señor:  La espada del rey de Babiloniate alcanzará. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Por la espada de guerreros,los más feroces entre las naciones, yo haré caer a tu multitud. Ellos abatirán la soberbia de Egiptoy toda su multitud será destruida. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Haré perecer todo su ganadodel borde de las aguas caudalosas:  ya no las enturbiará el pie del hombreni la pezuña de los animales. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>Entonces haré que sus aguasqueden limpias, y que sus ríos corran como el aceite–oráculo del Señor–. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>Y cuando convierta a Egiptoen una desolación y el país sea despojadode todo lo que lo llena, cuando hiera a todos los que lo habitan,se sabrá que yo soy el Señor. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>Esta es una lamentación que entonarán las hijas de las naciones. La entonarán sobre Egipto y sobre toda su multitud –oráculo del Señor–.  La caída de Egipto en el Abismo </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>El año duodécimo, el día quince del mes, la palabra del Señor me llegó en estos términos: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>Hijo de hombre, entona un canto fúnebre sobre la multitud de Egipto y húndela, a ella y a las capitales de las naciones más ilustres, en las regiones más profundas, con los que bajan a la Fosa.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>¿Eres tú más privilegiado que otros? ¡Baja y acuéstate con los incircuncisos! </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>Ellos caerán entre las víctimas de la espada. Una espada está dispuesta: ¡arrastren a Egipto y a toda su multitud! </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>Entonces los más fuertes guerreros y sus ayudantes les dirán, desde el medio del Abismo: "¡Han bajado y yacen tendidos los incircuncisos, víctimas de la espada!". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>Allí está Asiria con toda su asamblea en torno de su tumba, víctimas todos ellos, caídos bajo la espada. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>Su tumba ha sido puesta en lo más hondo de la Fosa y su asamblea está en torno de su tumba: ¡son todos víctimas, los caídos bajo la espada, los que sembraban el terror por la tierra de los vivientes! </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>Allí está Elaín con toda su multitud en torno de su tumba, víctimas todos ellos, caídos bajo la espada: ¡son los que bajaron incircuncisos a las regiones profundas, los que expandían el terror por la tierra de los vivientes! Ahora cargan con su ignominia, junto con los que bajan a la Fosa. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>25</span>Se le ha puesto un lecho en medio de las víctimas, con toda su multitud en torno de su tumba: son todos incircuncisos, víctimas de la espada, porque sembraron el terror por la tierra de los vivientes. Ahora cargan con su ignominia junto con los que bajan a la Fosa, y han sido puestos en medio de las víctimas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>26</span>Allí están Mésec, Tubal y toda su multitud en torno de su tumba, todos incircuncisos, atravesados por la espada, porque expandieron el terror por la tierra de los vivientes. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>27</span>Ellos no yacen con los héroes caídos antiguamente –con los que bajaron al Abismo con sus armas de guerra, con sus espadas debajo de sus cabezas y sus escudos sobre sus restos– porque el terror de los héroes reinaba en la tierra de los vivientes. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>28</span>Tú, en cambio, yacerás en medio de los incircuncisos, con las víctimas de la espada. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>29</span>Allí está Edóm, con sus reyes y todos sus príncipes que, a pesar de su poderío, fueron puestos entre las víctimas de la espada. Ellos yacen entre los incircuncisos, entre los que bajaron a la Fosa. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>30</span>Allí están todos los príncipes del Norte y todos los sidonios, que bajaron avergonzados junto con las víctimas, a pesar del terror que inspiraba su bravura. Yacen incircuncisos entre las víctimas de la espada, y cargan con su ignominia junto con los que bajan a la Fosa. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>31</span>El Faraón los verá y se consolará a la vista de toda esa multitud. El Faraón y todo su ejército serán víctimas de la espada –oráculo del Señor–. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>32</span>Sí, yo dejé que sembrara el terror en la tierra de los vivientes, pero yacerá en medio de los incircuncisos, junto con las víctimas de la espada, el Faraón y toda su multitud –oráculo del Señor–. </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Sirácida 33:16-33</div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>Yo, el último en llegar, me mantuve alertacomo quien recoge detrás de los viñadores.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>Por la bendición del Señor, he llegado a tiempo, y como un viñador, he llenado el lagar.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>Sepan que no me fatigué para mí solamente,sino para todos los que buscan la instrucción.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>Escúchenme, grandes del pueblo,y ustedes, jefes de la asamblea, préstenme atención.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>Sea hijo o mujer, hermano o amigo,a nadie des autoridad sobre ti mientras vivas. Tampoco entregues tus bienes a otro,no sea que te arrepientas y los tengas que reclamar.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>Mientras vivas y tengas aliento, no te dejes enajenar por nadie:  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>es mejor que tus hijos te pidan que tener tus ojos fijos en sus manos.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>En todo lo que hagas, sé tú el que dirige,y no manches con nada tu reputación.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>Cuando lleguen a su término los días de tu vida,a la hora de la muerte, reparte tu herencia.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>25</span>Al asno el forraje, el bastón y la carga;al servidor el pan, la disciplina y el trabajo.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>26</span>Obliga a trabajar a tu esclavo, y encontrarás descanso;déjalo desocupado, y buscará la libertad.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>27</span>El yugo y las riendas doblegan la nuca,y para el servidor perverso, están la tortura y el tormento.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>28</span>Fuérzalo a trabajar, para que no se quede ocioso,porque el ocio enseña muchas cosas malas.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>29</span>Oblígalo a trabajar como le corresponde,y si no obedece, ata sus pies con cadenas.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>30</span>Pero a nadie le exijas más de la cuenta, y no hagas nada sin justicia.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>31</span>Si no tienes más que un servidor, considéralo como a ti mismo,porque lo has adquirido con sangre;  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>32</span>si no tienes más que un servidor, trátalo como a un hermano,porque lo necesitas tanto como a ti mismo.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>33</span>Si tú lo maltratas y él termina por escaparse,¿por qué camino lo irás a buscar? </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Apocalipsis 1:1-20</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>Revelación de Jesucristo, que le fue confiada por Dios para enseñar a sus servidores lo que tiene que suceder pronto. Él envió a su Ángel para transmitírsela a su servidor Juan. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Este atestigua que todo lo que vio es Palabra de Dios y testimonio de Jesucristo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Feliz el que lea, y felices los que escuchen las palabras de esta profecía y tengan en cuenta lo que está escrito en ella, porque el tiempo está cerca. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Yo, Juan, escribo a las siete Iglesias de Asia. Llegue a ustedes la gracia y la paz de parte de aquel que es, que era y que viene, y de los siete Espíritus que están delante de su trono, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>y de Jesucristo, el Testigo fiel, el Primero que resucitó de entre los muertos, el Rey de los reyes de la tierra. Él nos amó y nos purificó de nuestros pecados, por medio de su sangre, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>e hizo de nosotros un Reino sacerdotal para Dios, su Padre. ¡A él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos! Amén. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>¡Miren! Él viene entre las nubes y todos lo verán, aun aquellos que lo habían traspasado. Por él se golpearán el pecho todas las razas de la tierra. Sí, así será. Amén. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es, el que era y el que viene, el Todopoderoso. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Yo, Juan, hermano de ustedes, con quienes comparto las tribulaciones, el Reino y la espera perseverante en Jesús, estaba en la isla de Patmos, a causa de la Palabra de Dios y del testimonio de Jesús. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>El Día del Señor fui arrebatado por el Espíritu y oí detrás de mí una voz fuerte como una trompeta, que decía: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>Escribe en un libro lo que ahora vas a ver, y mándalo a las siete Iglesias: a Éfeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira, a Sardes, a Filadelfia y a Laodicea. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Me di vuelta para ver de quién era esa voz que me hablaba, y vi siete candelabros de oro, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>y en medio de ellos, a alguien semejante a un Hijo de hombre, revestido de una larga túnica que estaba ceñida a su pecho con una faja de oro. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>Su cabeza y sus cabellos tenían la blancura de la lana y de la nieve; sus ojos parecían llamas de fuego; </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>sus pies, bronce fundido en el crisol; y su voz era como el estruendo de grandes cataratas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>En su mano derecha tenía siete estrellas; de su boca salía una espada de doble filo; y su rostro era como el sol cuando brilla con toda su fuerza. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>Al ver esto, caí a sus pies, como muerto, pero él, tocándome con su mano derecha, me dijo: "No temas: yo soy el Primero y el Último, el Viviente. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre y tengo la llave de la Muerte y del Abismo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>Escribe lo que has visto, lo que sucede ahora y lo que sucederá en el futuro. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>El significado misterioso de las siete estrellas que has visto en mi mano y de los siete candelabros de oro es el siguiente: las siete estrellas son los Ángeles de las siete Iglesias, y los siete candelabros son las siete Iglesias". </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>CEC 2590-2597</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2590</span> La oración es la elevación del alma hacia Dios o la petición a Dios de bienes convenientes (San Juan Damasceno, f. o. 3, 24).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2591</span> Dios llama incansablemente a cada persona al encuentro misterioso con El. La oración acompaña a toda la historia de la salvación como una llamada recíproca entre Dios y el hombre.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2592</span> La oración de Abraham y de Jacob aparece como una lucha de fe vivida en la confianza a la fidelidad de Dios, y en la certeza de la victoria prometida a quienes perseveran.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2593</span> La oración de Moisés responde a la iniciativa del Dios vivo para la salvación de su pueblo. Prefigura la oración de intercesión del único mediador, Cristo Jesús.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2594</span> La oración del pueblo de Dios se desarrolla a la sombra de la  Morada de Dios, el arca de la alianza y el Templo, bajo la guía de los pastores, especialmente el rey David, y de los profetas.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2595</span> Los profetas llaman a la conversión del corazón y, buscando siempre el rostro de Dios, como Elías, inter ceden por el pueblo.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2596</span> Los salmos constituyen la obra maestra de la oración en el Antiguo Testamento. Presentan dos componentes inseparables: individual y comunitario. Abarcan todas las dimensiones de la historia, conmemorando las promesas de Dios ya cumplidas y esperando la venida del Mesías.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2597</span> Rezados y cumplidos en Cristo, los Salmos son un elemento esencial y permanente de la oración de su Iglesia. Se adaptan a los hombres de toda condición y de todo tiempo.</div></p>
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		<title>28 de noviembre</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Nov 2010 23:00:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lectura diaria]]></category>

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		<description><![CDATA[Ez 29-30: Contra Egipto. El día de Yahvé contra Egipto. Si 33,1-15: El temor de Dios. Contrastes en la creación. Judas: Saludo. Motivo de la carta. Los falsos doctores. Castigo que les amenaza. Sus blasfemias. Su perversidad. Exhortación a los fieles. La enseñanza de los apóstoles. Deberes de la caridad. Doxología. CEC 2581-2589: Elías, los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<ul>
<li>Ez 29-30: Contra Egipto. El día de Yahvé contra Egipto.</li>
<li>Si 33,1-15: El temor de Dios. Contrastes en la creación.</li>
<li>Judas: Saludo. Motivo de la carta. Los falsos doctores. Castigo que les amenaza. Sus blasfemias. Su perversidad. Exhortación a los fieles. La enseñanza de los apóstoles. Deberes de la caridad. Doxología.</li>
<li>CEC 2581-2589: Elías, los profetas y la conversión del corazón. Los Salmos, oración de la asamblea.</li>
</ul>
<p><div class='cathref_quote_header'>Ezequiel 29:1-21</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>El décimo año, el día doce del décimo mes, la palabra del Señor me llegó en estos términos: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Hijo de hombre, vuelve tu rostro contra el Faraón, rey de Egipto, y profetiza contra él y contra todo Egipto. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Habla y di: Así habla el Señor:  Aquí estoy contra ti,Faraón, rey de Egipto, enorme dragón recostadoen el cauce de sus Nilos, que dices: "El Nilo me pertenece,yo mismo me lo hice". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Yo te pondré garfios en las mandíbulas,pegaré a tus escamas los peces de tus Nilos y te sacaré fuera de sus corrientes,con todos los peces de tus Nilospegados a tus escamas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Te arrojaré en el desierto,a ti y a todos los peces de tus Nilos; quedarás tendido en pleno campoy no serás recogido ni enterrado. Te daré como pastoa las bestias de la tierray a los pájaros del cielo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>Entonces todos los habitantes de Egiptosabrán que yo soy el Señor. Porque tú has sido un apoyo de cañapara la casa de Israel:  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>apenas te agarraban, te partíasy les desgarrabas toda la mano; cuando se apoyaban en ti, te quebrabasy hacías vacilar todos sus miembros. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Por eso, así habla el Señor: Yo traigo contra ti una espada, y extirparé de ti a hombres y animales. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>La tierra de Egipto será una desolación y una ruina, y ellos sabrán que yo soy el Señor. Por haber dicho: "El Nilo me pertenece, yo mismo me lo hice", </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>por eso, aquí estoy contra ti y contra tus Nilos. Dejaré a la tierra de Egipto desolada y en ruinas, desde Migdol hasta Siene, y hasta la frontera de Cus. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>Ningún pie humano transitará por ella, ningún pie de animal la cruzará, y estará deshabitada durante cuarenta años. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Yo haré de la tierra de Egipto la más desolada entre las tierras desoladas, y sus ciudades serán una desolación entre las ciudades en ruinas, durante cuarenta años. Dispersaré a los egipcios entre las naciones y los diseminaré por los países. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Porque así habla el Señor: Al cabo de cuarenta años, reuniré a los egipcios de entre los pueblos en los que habían sido dispersados. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>Cambiaré la suerte de Egipto y los haré volver a la tierra de Patrós, su país de origen. Allí serán un reino humilde, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>el más humilde de los reinos, y Egipto ya no se levantará por encima de las naciones. Yo mismo lo haré pequeño, para que no pueda dominar a las naciones. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>Ya no ofrecerá una falsa seguridad a la casa de Israel, ni hará que se le recuerde un delito, por haber ido detrás de él. Así se sabrá que yo soy el Señor.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>El año vigesimoséptimo, el día primero del primer mes, la palabra del Señor me llegó en estos términos: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>Hijo de hombre, Nabucodonosor, rey de Babilonia, ha exigido de su ejército un gran esfuerzo contra Tiro. Todas las cabezas han quedado rapadas y todas las espaldas llagadas, pero él no ha logrado de Tiro, ni para sí ni para su ejército, ninguna recompensa por el esfuerzo realizado. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>Por eso, así habla el Señor: Voy a entregar la tierra de Egipto al rey de Babilonia. Él se llevará sus riquezas, saqueará sus despojos y se apoderará del botín, que servirá de recompensa para su ejército. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>En retribución por el esfuerzo realizado contra Tiro, yo le entrego la tierra de Egipto, porque ellos trabajaron para mí –oráculo del Señor–. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>Aquel día, yo acrecentaré la fuerza de la casa de Israel, y haré que tú puedas hablar libremente en medio de ellos. Así sabrán que yo soy el Señor. </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Ezequiel 30:1-26</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>La palabra del Señor me llegó en estos términos: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Profetiza, hijo de hombre, y di: Así habla el Señor: Giman, diciendo: "¡Ay! ¡Qué día!". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Porque se acerca un día,se acerca el día del Señor. Será un día cargado de nubarrones,el tiempo de las naciones. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>La espada penetrará en Egipto,Cus se retorcerá de espanto, cuando caigan las víctimas en Egipto,cuando sean arrebatadas sus riquezasy derruidos sus cimientos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Cus, Put y Lud,toda esa mezcla de pueblos, y los libios, y los hijos del país de la Alianza,caerán con ellos bajo la espada. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>Así habla el Señor:  Caerán los que sostienen a Egipto,se derrumbará su arrogante poderío:  desde Migdol hasta Siene,todos caerán bajo la espada–oráculo del Señor–. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>Serán los más desolados entre los países desoladosy sus ciudades estarán entre las ciudades en ruinas. Y sabrán que yo soy el Señor, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>cuando prenda fuego a Egipto y sean destrozados todos los que lo apoyan. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Aquel día, mensajeros enviados por mí partirán en barco, para dar la alarma en Cus, que vive confiada. Ellos se estremecerán de espanto en el día de Egipto, que ya está por llegar.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>Así habla el Señor:  Yo haré cesar el tumulto de Egiptopor la mano de Nabucodonosor,rey de Babilonia. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>Él y su pueblo, la más ferozde las naciones,serán llevados para arrasar el país. Desenvainarán sus espadas contra Egiptoy llenarán de víctimas el país. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Convertiré en tierra secalos canales del Niloy venderé el país a gente malvada. Devastaré el país y todo lo que hay en élpor manos de extranjeros. Yo, el Señor, he hablado. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Así habla el Señor:  Haré desaparecer los ídolosy acabaré con los falsos dioses de Nof. No habrá más un príncipe en Egiptoy haré cundir el terror en ese país. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>Devastaré a Patrós, incendiaré a Soáne infligiré justos castigos a No. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>Derramaré mi furor en Sin–la plaza fuerte de Egipto– y extirparé el tumulto de No. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>Prenderé fuego a Egipto,Sin se retorcerá de dolor, se abrirán brechas en Noy los adversarios de Nola ocuparán en pleno día. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>Los jóvenes de On y de Pi Bésetcaerán bajo la espaday esas mismas ciudades irán al cautiverio. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>En Tafnis el día se oscurecerá,cuando yo quiebre allí el cetro de Egiptoy se acabe su arrogante poderío. A ella la cubrirá un nubarróny sus hijas irán al cautiverio. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>Infligiré justos castigos a Egipto,y se sabrá que yo soy el Señor. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>En el año undécimo, el día siete del primer mes, la palabra del Señor me llegó en estos términos: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>Hijo de hombre, yo quiebro el brazo del Faraón, rey de Egipto; y nadie lo cura dándole medicamentos y aplicándole un vendaje, para que se fortalezca y pueda empuñar la espada. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>Por eso, así habla el Señor: Aquí estoy contra el Faraón, rey de Egipto: yo quebraré sus dos brazos –el sano y el roto– y haré caer la espada de su mano. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>Dispersaré a los egipcios entre las naciones y los diseminaré entre los países. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>Pero fortaleceré los brazos del rey de Babilonia y pondré mi espada en su mano; y quebraré los brazos del Faraón, que lanzará gemidos delante de él como un herido de muerte. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>25</span>Fortaleceré los brazos del rey de Babilonia, mientras que al Faraón se le caerán los brazos. Y cuando ponga mi espada en la mano del rey de Babilonia y él la extienda contra el país de Egipto, se sabrá que yo soy el Señor. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>26</span>Dispersaré a los egipcios entre las naciones y los diseminaré por los países. Entonces se sabrá que yo soy el Señor. </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Sirácida 33:1-15</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>El que teme al Señor no sufrirá ningún mal y en la prueba será librado una y otra vez.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Un hombre sabio nunca detesta la Ley,pero el que finge observarla es como un barco en la tempestad.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Un hombre inteligente confía en la Leyy le tiene tanta fe como a un oráculo divino.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Prepara lo que vas a decir, y así serás escuchado,resume lo que sabes, y luego responde.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Los sentimientos del necio son una rueda de carroy su conversación, como un eje que da vueltas.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>Un amigo burlón es como un caballo en celo:relincha bajo cualquier jinete.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>¿Por qué un día es más importantes que otro,si a todos los días del año la luz les viene del sol?  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Es la ciencia del Señor la que los hizo diferentes,y él diversificó los tiempos y las fiestas:  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>a unos días los exaltó y consagró,y a otros los computó entre los días ordinarios.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>Todos los hombres provienen del suelo, y Adán fue creado de la tierra;  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>pero, en su gran sabiduría, el Señor los distinguióy los hizo marchar por caminos diversos:  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>a unos los bendijo y exaltó, los consagró y los acercó a él; a otros los maldijo y humilló, y los derribó de sus puestos.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Como está la arcilla en las manos del alfarero,que dispone de ella según su voluntad, así están los hombres en las manos de su Creador,y él les retribuirá según su decisión.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>Frente al mal, está el bien y frente a la muerte, la vida:así, frente al hombre bueno, está el pecador.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>Considera asimismo todas las obras del Altísimo:están de dos en dos, una frente a otra.  </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Judas 1:1-25</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>Judas, servidor de Jesucristo, hermano de Santiago, saluda a los que han sido llamados, a los amados de Dios, el Padre, y protegidos por Jesucristo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Llegue a ustedes la misericordia, la paz y el amor en abundancia. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Queridos míos, yo tenía un gran deseo de escribirles acerca de nuestra común salvación, pero me he visto obligado a hacerlo con el fin de exhortarlos a combatir por la fe, que de una vez para siempre ha sido transmitida a los santos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>Porque se han infiltrado entre ustedes ciertos hombres, cuya condenación estaba preanunciada desde hace mucho tiempo. Son impíos que hacen de la gracia de Dios un pretexto para su libertinaje y reniegan de nuestro único Dueño y Señor Jesucristo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Quiero recordarles, aunque ustedes ya lo han aprendido de una vez por todas, que el Señor, después de haber salvado al pueblo, sacándolo de Egipto, hizo morir en seguida a los incrédulos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>En cuanto a los ángeles que no supieron conservar su preeminencia y abandonaron su propia morada, el Señor los tiene encadenados eternamente en las tinieblas para el Juicio del gran Día. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>También Sodoma y Gomorra, y las ciudades vecinas, que se prostituyeron de un modo semejante a ellos, dejándose arrastrar por relaciones contrarias a la naturaleza, han quedado como ejemplo, sometidas a la pena de un fuego eterno. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Lo mismo pasa con estos impíos: en su delirio profanan la carne, desprecian la Soberanía e injurian a los ángeles gloriosos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Ahora bien, el mismo arcángel Miguel, cuando se enfrentaba con el demonio y discutía con él, respecto del cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir contra él ningún juicio injurioso, sino que dijo solamente: "Que el Señor te reprima". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>Estos impíos, en cambio, hablan injuriosamente de lo que ignoran; y lo que conocen por instinto natural, como animales irracionales, sólo sirve para su ruina. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>¡Ay de ellos! Porque siguieron el camino de Caín; por amor al dinero cayeron en el extravío de Balaam y perecieron en la rebelión de Coré. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Ellos manchan las comidas fraternales, porque se dejan llevar de la glotonería sin ninguna vergüenza y sólo tratan de satisfacerse a sí mismos. Son nubes sin agua llevadas por el viento, árboles otoñales sin frutos, doblemente muertos y arrancados de raíz; </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>olas bravías del mar, que arrojan la espuma de sus propias deshonras, estrellas errantes a las que está reservada para siempre la densidad de las tinieblas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>A ellos se refería Henoc, el séptimo patriarca después de Adán, cuando profetizó: "Ya viene el Señor con sus millares de ángeles, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>para juzgar a todos y condenar a los impíos por las maldades que cometieron, y a los pecadores por las palabras insolentes que profirieron contra él". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>Todos estos son murmuradores y descontentos que viven conforme al capricho de sus pasiones: su boca está llena de petulancia y adulan a los demás por interés. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>En cuanto a ustedes, queridos míos, acuérdense de lo que predijeron los Apóstoles de nuestro Señor Jesucristo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>Ellos les decían: "En los últimos tiempos habrá gente que se burlará de todo y vivirá de acuerdo con sus pasiones impías". </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>Estos son los que provocan divisiones, hombres sensuales que no poseen el Espíritu. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>Pero ustedes, queridos míos, edifíquense a sí mismos sobre el fundamento de su fe santísima, orando en el Espíritu Santo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>Manténganse en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para la Vida eterna. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>Traten de convencer a los que tienen dudas, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>y sálvenlos librándolos del fuego. En cuanto a los demás, tengan piedad de ellos, pero con cuidado, aborreciendo hasta la túnica contaminada por su cuerpo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>A aquel que puede preservarlos de toda caída y hacerlos comparecer sin mancha y con alegría en la presencia de su gloria, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>25</span>al único Dios que es nuestro Salvador, por medio de Jesucristo nuestro Señor, sea la gloria, el honor, la fuerza y el poder, desde antes de todos los tiempos, ahora y para siempre. Amén.  </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>CEC 2581-2589</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2581</span> Para el pueblo de Dios, el Templo debía ser el lugar donde aprender a orar: las peregrinaciones, las fiestas, los sacrificios, la ofrenda de la tarde, el incienso, los panes de "la proposición", todos estos signos de la Santidad y de la Gloria de Dios, Altísimo pero muy cercano, eran llamadas y caminos de la oración. Sin embargo, el ritualismo arrastraba al pueblo con frecuencia hacia un culto demasiado exterior. Era necesaria la educación de la fe, la conversión del corazón. Esta fue la misión de los profetas, antes y después del Destierro.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2582</span> Elías es el padre de los profetas, "de la raza de los que buscan a Dios, de los que persiguen su Faz" (Sal 24, 6). Su nombre, "El Señor es mi Dios", anuncia el grito del pueblo en respuesta a su oración sobre el Monte Carmelo (cf 1 R 18, 39). Santiago nos remite a él para incitarnos a orar: "La oración ferviente del justo tiene mucho poder" (St 5, 16b-18).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2583</span> Después de haber aprendido la misericordia en su retirada al torrente de Kérit, aprende junto a la viuda de Sarepta la fe en la palabra de Dios, fe que confirma con su oración insistente: Dios devuelve la vida al hijo de la viuda (cf 1 R 17, 7-24). En el sacrificio sobre el Monte Carmelo, prueba decisiva para la fe del pueblo de Dios, el fuego del Señor es la respuesta a su súplica de que se consume el holocausto "a la hora de la ofrenda de la tarde": "¡Respóndeme, Señor, respóndeme!" son las palabras de Elías que repiten exactamente las liturgias orientales en la epíclesis eucarística (cf 1 R 18, 20-39). Finalmente, repitiendo el camino del desierto hacia el lugar donde el Dios vivo y verdadero se reveló a su pueblo, Elías se recoge como Moisés "en la hendidura de la roca" hasta que "pasa" la presencia misteriosa de Dios (cf 1 R 19, 1-14; Ex 33, 19-23). Pero solamente en el monte de la Transfiguración se dará a conocer Aquél cuyo Rostro buscan (cf. Lc 9, 30-35): el conocimiento de la Gloria de Dios está en la rostro de Cristo crucificado y resucitado (cf 2 Co 4, 6).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2584</span> En el "cara a cara" con Dios, los profetas sacan luz y fuerza para su misión. Su oración no es una huida del mundo infiel, sino una escucha de la palabra de Dios, a veces un litigio o una queja, siempre una intercesión que espera y prepara la intervención del Dios salvador, Señor de la historia (cf Am 7, 2. 5; Is 6, 5. 8. 11; Jr 1, 6; 15, 15-18; 20, 7-18).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2585</span> Desde David hasta la venida del Mesías, las Sagradas Escrituras contienen textos de oración que atestiguan el sentido profundo de la oración para sí mismo y para los demás (cf Esd 9, 6-15; Ne 1, 4-11; Jon 2, 3-10; Tb 3, 11-16; Jdt 9, 2-14). Los salmos fueron reunidos poco a poco en un conjunto de cinco libros: los Salmos (o "alabanzas"), son la obra maestra de la oración en el Antiguo Testamento.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2586</span> Los Salmos alimentan y expresan la oración del pueblo de Dios como Asamblea, con ocasión de las grandes fiestas en Jerusalén y los sábados en las sinagogas. Esta oración es indisociablemente individual y comunitaria; concierne a los que oran y a todos los hombres; asciende desde la Tierra santa y desde las comunidades de la Diáspora, pero abarca a toda la creación; recuerda los acontecimientos salvadores del pasado y se extiende hasta la consumación de la historia; hace memoria de las promesas de Dios ya realizadas y espera al Mesías que les dará cumplimiento definitivo. Los Salmos, usados por Cristo en su oración y que en él encuentran su cumplimiento, continúan siendo esenciales en la oración de su Iglesia (cf IGLH 100-109).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2587</span> El Salterio es el libro en el que la Palabra de Dios se convierte en oración del hombre. En los demás libros del Antiguo Testamento "las palabras proclaman las obras" (de Dios por los hombres) "y explican su misterio" (DV 2). En el salterio, las palabras del salmista expresan, cantándolas para Dios, sus obras de salvación. El mismo Espíritu inspira la obra de Dios y la respuesta del hombre. Cristo unirá ambas. En El, los salmos no cesan de enseñarnos a orar.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2588</span> Las múltiples expresiones de oración de los Salmos se encarnan a la vez en la liturgia del templo y en el corazón del hombre. Tanto si se trata de un himno como de una oración de desamparo o de acción de gracias, de súplica individual o comunitaria, de canto real o de peregrinación o de meditación sapiencial, los salmos son el espejo de las maravillas de Dios en la historia de su pueblo y en las situaciones humanas vividas por el salmista. Un salmo puede reflejar un acontecimiento pasado, pero es de una sobriedad tal que se puede rezar verdaderamente por los hombres de toda condición y de todo tiempo.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2589</span> Hay unos rasgos constantes en los Salmos: la simplicidad y la espontaneidad de la oración, el deseo de Dios mismo a través de su creación, y con todo lo que hay de bueno en ella, la situación incómoda del creyente que, en su amor preferente por el Señor, se enfrenta con una multitud de enemigos y de tentaciones; y que, en la espera de lo que hará el Dios fiel, mantiene la certeza del amor de Dios, y la entrega a la voluntad divina. La oración de los salmos está siempre orientada a la alabanza; por lo cual, corresponde bien al conjunto de los salmos el título de "Las Alabanzas". Reunidos los Salmos en función del culto de la Asamblea, son invitación a la oración y respuesta a la misma: "Hallelu-Ya!" (Aleluya), "¡Alabad al Señor!" ¿Qué hay mejor que un Salmo? Por eso, David dice muy bien: "¡Alabad al Señor, porque es bueno salmodiar: a nuestro Dios alabanza dulce y bella!". Y es verdad. Porque el salmo es bendición pronunciada por el pueblo, alabanza de Dios por la Asamblea, aclamación de todos, palabra dicha por el universo, voz de la Iglesia, melodiosa profesión de fe, ... (San Ambrosio, Sal. 1, 9).</div></p>
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		<title>27 de noviembre</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Nov 2010 23:00:31 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Lectura diaria]]></category>

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		<description><![CDATA[Ez 27,12-28: Segunda lamentación por la caída de Tiro. Contra el rey de Tiro. La caída del rey de Tiro. Contra Sidón. Israel, librada de las naciones. Si 32,14-24: El temor de Dios. 3 Jn: Saludo. Elogio de Gayo. Conducta de Diótrefes. Testimonio en favor de Demetrio. Epílogo. CEC 2574-2580: Moisés y la oración del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<ul>
<li>Ez 27,12-28: Segunda lamentación por la caída de Tiro. Contra el rey de Tiro. La caída del rey de Tiro. Contra Sidón. Israel, librada de las naciones.</li>
<li>Si 32,14-24: El temor de Dios.</li>
<li>3 Jn: Saludo. Elogio de Gayo. Conducta de Diótrefes. Testimonio en favor de Demetrio. Epílogo.</li>
<li>CEC 2574-2580: Moisés y la oración del mediador. David y la oración del rey.</li>
</ul>
<p><div class='cathref_quote_header'>Ezequiel 27:12-36</div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>Tarsis comerciaba contigo por la gran abundancia de todas tus riquezas: entregaba plata, hierro, estaño y plomo a cambio de tus mercaderías. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Javán, Tubal y Mésec traficaban contigo: entregaban esclavos y objetos de bronce a cambio de tus mercancías. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>La gente de Bet Togarmá entregaba caballos de tiro, caballos de montar y mulos, a cambio de tus mercaderías. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>Los hombres de Rodas traficaban contigo; numerosas islas participaban de tu comercio: te daban como pago colmillos de marfil y madera de ébano. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>Edóm comerciaba contigo por la abundancia de tus productos: entregaba topacio, púrpura escarlata, brocados, lino fino, corales y rubíes, a cambio de tus mercaderías. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>Incluso Judá y la tierra de Israel traficaban contigo: entregaban trigo de Minit, mijo, miel, aceite y resina, a cambio de tus mercaderías. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>Damasco comerciaba contigo por la abundancia de tus productos, por la abundancia de todas tus riquezas: te abastecía de vino de Jelbón y de lana de Sájar. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>Vedán y Javán, desde Uzal, entregaban hierro forjado, casia y caña aromática, a cambio de tus mercaderías. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>Dedán traficaba contigo abasteciéndote de monturas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>Arabia y todos los príncipes de Quedar participaban de tu comercio: negociaban contigo a cambio de corderos, carneros y chivos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>Los comerciantes de Sabá y de Raemá traficaban contigo: entregaban los mejores bálsamos, toda clase de piedras preciosas y oro, a cambio de tus mercaderías. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>Jarán, Cané y Edén, los comerciantes de Sabá, Asur y Quilmad traficaban contigo: </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>ellos abastecían tus mercados a cambio de espléndidos vestidos, de mantos de púrpura violeta, tejidos recamados, tapices multicolores y cuerdas sólidamente trenzadas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>25</span>Las naves de Tarsis transportaban tus mercaderías. Te llenaste de una carga muy pesadaen el corazón de los mares. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>26</span>Tus remeros te llevaronpor las aguas profundas. Pero el viento del este te destrozóen el corazón de los mares. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>27</span>Tus riquezas, tus mercancías,tus cargamentos,tus marineros y tus timoneles, los que reparan tus averías y tus agentes de comercio,todos tus hombres de guerra  y toda la tripulación que llevas contigose hundirán en el corazón de los maresel día de tu naufragio. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>28</span>Al oír los gritos de tus timoneles,temblarán las riberas. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>29</span>Entonces descenderán de sus navestodos los que empuñan los remos. Los marineros y todos los timoneles del mar permanecerán en tierra. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>30</span>Ellos harán oír su clamor a causa de ti,y gritarán amargamente. Se cubrirán la cabeza de polvoy se revolcarán en la ceniza. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>31</span>Se raparán los cabellos por tu causay se ceñirán un sayal. Llorarán por ti llenos de amargura,con amargos lamentos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>32</span>Entonarán una lamentaciónentre gemidos,se lamentarán por ti, diciendo:  "¿Quién era igual a Tiroen medio de los mares? </div><div class='verse'><span class='verse_number'>33</span>Cuando se desembarcabantus mercaderías,saciabas a muchos pueblos;  con tus muchas riquezas y tus mercancíasenriquecías a los reyes de la tierra. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>34</span>Pero ahora estás destrozada por el maren lo profundo de las aguas. Tus mercancías y toda tu tripulaciónse han hundido contigo. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>35</span>Los habitantes de las costas lejanasestán consternados por ti; a sus reyes se les erizaron los cabellosy tienen el rostro demudado. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>36</span>Los mercaderes de los pueblossilban a causa de ti; te has convertido en un motivode espanto y no existirás nunca más". </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>Sirácida 32:14-24</div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>El que teme al Señor acepta ser instruidoy los que lo buscan ardientemente alcanzarán su favor.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>El que busca la Ley se saciará de ella,pero al que finge observarla le sirve de tropiezo.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>16</span>Los que temen al Señor descubren lo que es rectoy hacen brillar sus preceptos como una lámpara.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>17</span>El hombre pecador no tolera ningún reprochey encuentra pretextos para hacer lo que quiere.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>18</span>El hombre de consejo no descuida la reflexión;el impío y el arrogante proceden temerariamente.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>19</span>No hagas nada sin el debido consejoy no te arrepentirás de tus acciones.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>20</span>No vayas por un camino lleno de obstáculosy no tropezarás contra las piedras.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>21</span>No te fíes del camino despejado </div><div class='verse'><span class='verse_number'>22</span>y cuídate hasta de tus hijos.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>23</span>En todo lo que hagas, sé fiel a ti mismo,porque también eso es observar los mandamientos.  </div><div class='verse'><span class='verse_number'>24</span>El que confía en la Ley presta atención a los mandamientosy el que confía en el Señor no sufrirá menoscabo.  </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>3 Juan 1:1-15</div><div class='verse'><span class='verse_number'>1</span>Yo, el Presbítero, saludo a mi querido hermano Gayo, a quien amo de verdad. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>2</span>Querido hermano, ruego a Dios que te encuentres perfectamente bien y que goces de buena salud en tu cuerpo, como la tienes en tu alma. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>3</span>Me alegré mucho cuando llegaron algunos hermanos y dieron testimonio de tu adhesión a la verdad, porque efectivamente tú vives de acuerdo con ella, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>4</span>y mi mayor alegría es saber que mis hijos viven en la verdad. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>5</span>Querido hermano, tú obras fielmente, al ponerte al servicio de tus hermanos, incluso de los que están de paso, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>6</span>y ellos dieron testimonio de tu amor delante de la Iglesia. Harás bien en ayudarlos para que puedan proseguir su viaje de una manera digna de Dios, </div><div class='verse'><span class='verse_number'>7</span>porque ellos se pusieron en camino para servir a Cristo, sin aceptar nada de los paganos. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>8</span>Por eso debemos acogerlos, a fin de colaborar con ellos en favor de la verdad. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>9</span>Yo escribí una carta a la Iglesia, pero Diótrefes, que aspira a ocupar el primer puesto en ella, no reconoce nuestra autoridad. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>10</span>Por eso, cuando vaya, le echaré en cara el mal que hace hablando en contra de nosotros. Y no contento con esto, no quiere recibir a los hermanos, y a los que quisieran recibirlos, les prohíbe que lo hagan y los expulsa de la Iglesia. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>11</span>Querido hermano, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace el bien pertenece a Dios, pero el que hace el mal no ha visto a Dios. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>12</span>En cambio, todos dan testimonio en favor de Demetrio, y la verdad confirma este testimonio. Nosotros también lo hacemos, y tú sabes que nuestro testimonio es verdadero. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>13</span>Tendría muchas cosas que decirte, pero no quiero hacerlo por carta. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>14</span>Espero verte pronto para hablarte personalmente. </div><div class='verse'><span class='verse_number'>15</span>La paz esté contigo. Los amigos te saludan. Saluda a los nuestros, a cada uno en particular.  </div><br />
<div class='cathref_quote_header'>CEC 2574-2580</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2574</span> Cuando comienza a realizarse la promesa (Pascua, Exodo, entrega de la Ley y conclusión de la Alianza), la oración de Moisés es la figura cautivadora de la oración de intercesión que tiene su cumplimiento en "el único Mediador entre Dios y los hombres, Cristo-Jesús" (1 Tm 2, 5).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2575</span> También aquí, Dios interviene, el primero. Llama a Moisés desde la zarza ardiendo (cf Ex 3, 1-10). Este acontecimiento quedará como una de las figuras principales de la oración en la tradición espiritual judía y cristiana. En efecto, si "el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob" llama a su servidor Moisés es que él es el Dios vivo que quiere la vida de los hombres. El se revela para salvarlos, pero no lo hace solo ni contra la voluntad de los hombres: llama a Moisés para enviarlo, para asociarlo a su compasión, a su obra de salvación. Hay como una imploración divina en esta misión, y Moisés, después de debatirse, acomodará su voluntad a la de Dios salvador. Pero en este diálogo en el que Dios se confía, Moisés aprende también a orar: se humilla, objeta, y sobre todo pide y, en respuesta a su petición, el Señor le confía su Nombre inefable que se revelará en sus grandes gestas.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2576</span> Pues bien, "Dios hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo" (Ex 33, 11). La oración de Moisés es típica de la oración contemplativa gracias a la cual el servidor de Dios es fiel a su misión. Moisés "habla" con Dios frecuentemente y durante largo rato, subiendo a la montaña para escucharle e implorarle, bajando hacia el pueblo para transmitirle las palabras de su Dios y guiarlo. "El es de toda confianza en mi casa; boca a boca hablo con él, abiertamente" (Nm 12, 7-8), porque "Moisés era un hombre humilde más que hombre alguno sobre la haz de la tierra" (Nm 12, 3).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2577</span> De esta intimidad con el Dios fiel, tardo a la cólera y rico en amor (cf Ex 34, 6), Moisés ha sacado la fuerza y la tenacidad de su intercesión. No pide por él, sino por el pueblo que Dios ha adquirido. Moisés intercede ya durante el combate con los amalecitas (cf Ex 17, 8-13) o para obtener la curación de Myriam (cf Nm 12, 13-14). Pero es sobre todo después de la apostasía del pueblo cuando "se mantiene en la brecha" ante Dios (Sal 106, 23) para salvar al pueblo (cf Ex 32, 1-34, 9). Los argumentos de su oración (la intercesión es  también un combate misterioso) inspirarán la audacia de los grandes orantes tanto del pueblo judío como de la Iglesia. Dios es amor, por tanto es justo y fiel; no puede contradecirse, debe acordarse de sus acciones maravillosas, su Gloria está en juego, no puede abandonar al pueblo que lleva su Nombre.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2578</span> La oración del pueblo de Dios se desarrolla a la sombra de la Morada de Dios, el Arca de la Alianza y más tarde el Templo. Los guías del pueblo - pastores y profetas - son los primeros que le enseñan a orar. El niño Samuel aprendió de su madre Ana cómo "estar ante el Señor" (cf 1 S 1, 9-18) y del sacerdote Elí cómo escuchar Su Palabra: "Habla, Señor, que tu siervo escucha" (cf 1 S 3, 9-10). Más tarde, también él conocerá el precio y el peso de la intercesión: "Por mi parte, lejos de mí pecar contra el Señor dejando de suplicar por vosotros y de enseñaros el camino bueno y recto" (1 S 12, 23).</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2579</span> David es, por excelencia, el rey "según el corazón de Dios", el pastor que ruega por su pueblo y en su nombre, aquél cuya sumisión a la voluntad de Dios, cuya alabanza y arrepentimiento serán modelo de la oración del pueblo. Ungido de Dios, su oración es adhesión fiel a la promesa divina (cf 2 S 7, 18-29), confianza amante y alegre en aquél que es el único Rey y Señor. En los Salmos, David, inspirado por el Espíritu Santo, es el primer profeta de la oración judía y cristiana. La oración de Cristo, verdadero Mesías e hijo de David, revelará y llevará a su plenitud el sentido de esta oración.</div><div class='cccp'><span class='paragraph_number'>&para;2580</span> El Templo de Jerusalén, la casa de oración que David quería construir, será la obra de su hijo, Salomón. La oración de la Dedicación del Templo (cf 1 R 8, 10-61) se apoya en la Promesa de Dios y su Alianza, la presencia activa de su Nombre entre su Pueblo y el recuerdo de los grandes hechos del Exodo. El rey eleva entonces las manos al cielo y ruega al Señor por él, por todo el pueblo, por las generaciones futuras, por el perdón de sus pecados y sus necesidades diarias, para que todas las naciones sepan que Dios es el único Dios y que el corazón del pueblo le pertenece por entero a El.</div></p>
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