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		<title>Por La Boca Muere El Pez</title>
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		<description>artículos, escritos y demás piezas perfectamente obviables perpetradas por Javier Armentia (@javierarmentia@neopaquita.es en Mastodon) </description>
		<dc:language>es-ES</dc:language>
		<dc:rights>Copyright javarm</dc:rights>
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		<title>Eclipses y madurez informativa</title>
		<link>http://javarm.blogalia.com//historias/79286</link>
		<description>El pasado 12 de febrero se celebró en Teruel, en la sede del CEFCA (Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón), organizado por este centro y por la APA (Asociación de Periodistas de Aragón, un encuentro sobre astroperiodismo de eclipses. Fue una gozada: un par de días llenos de actividad y con gente muy interesante. Su web: &lt;a href=&quot;https://comunicacionycienciateruel.es/&quot;&gt;I Encuentro de Comunicación, Ciencia y Sociedad / Astroperiodismo: contar los eclipses&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me invitaron a dar una charla sobre los eclipses desde mi perspectiva como comunicador científico y me salió esto de los eclipses y la madurez informativa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El vídeo de toda la jornada está aquí: &lt;a href=&quot;https://www.youtube.com/watch?v=d3EL5uX0-Kk&quot;&gt;I Encuentro de Comunicación, Ciencia y Sociedad&lt;/a&gt; en el canal de Periodistas de Aragón. Mi ponencia va desde 58:40 hasta 1:55:00.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;iframe width=&quot;560&quot; height=&quot;315&quot; src=&quot;https://www.youtube.com/embed/d3EL5uX0-Kk?si=rI5GenvSOIulLENq&amp;amp;start=3508&quot; title=&quot;YouTube video player&quot; frameborder=&quot;0&quot; allow=&quot;accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share&quot; referrerpolicy=&quot;strict-origin-when-cross-origin&quot; allowfullscreen&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo bueno del repositorio es que tiene una transcripción completa del texto. Por si a alguien le interesa, he sintetizado con Gemini (perdón por ello) la transcripción resumida y la pongo ahora como un artículo largo: hacía mucho que no lanzaba algo tan largo por la bitácora, espero que aguante todo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por cierto, la presentación, con sus fuentes y demás, está también accesible como una presentación de google: &lt;a href=&quot;https://docs.google.com/presentation/d/1OSBAhqVegShT57-EFJ93HWMMDGpQTgzkYf5P4o1hbnA/edit?usp=sharing&quot;&gt;Eclipses y madurez informativa&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;iframe src=&quot;https://docs.google.com/presentation/d/e/2PACX-1vRCXtiQQ7h2zsMGTNo30WEeTJJ62Q9sNbYzcFVLmDFxkZZ8Jls1nMwS4SnDzC8rZs3rtCAUsKnLS7aq/pubembed?start=false&amp;loop=false&amp;delayms=3000&quot; frameborder=&quot;0&quot; width=&quot;480&quot; height=&quot;299&quot; allowfullscreen=&quot;true&quot; mozallowfullscreen=&quot;true&quot; webkitallowfullscreen=&quot;true&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Espero que lo disfruten.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;h3&gt;ECLIPSES Y MADUREZ INFORMATIVA&lt;/h3&gt;&lt;br /&gt;
Conferencia de Javier Armentia (Teruel, 2026)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué tal? Muy buenas tardes. Ya son las doce. Perdonadme porque ahora ya no me acuerdo de qué iba a hablar; me he quedado entusiasmado con las cosas que estaba contando Javier Cenarro (el director del CEFCA que habló antes) al respecto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de empezar, me gustaría preguntar: ¿cuánta gente ha visto un eclipse total de sol aquí? [pausa, la gente levanta la mano, bueno dos personas solamente de una sala con casi 100 asistentees] &lt;br /&gt;
Bien, veo dos personas. Bueno, ellos no necesitan que les cuente nada. Pero a todos los demás, por mucho que os contemos, por muchas fotos bonitas que haya puesto Javier y las que vamos a ir viendo aquí, os aseguro que no reflejan en absoluto una experiencia que es increíble.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Voy a hablar un poquito sobre la comunicación. He titulado esta charla &quot;La madurez informativa&quot; porque sé que esta va a ser la asignatura que vamos a suspender colectivamente toda la gente que trabajamos en comunicación y en información. A pesar de que sé que lo vais a intentar, y agradezco muchísimo la iniciativa de la APA y de CEFCA de traernos aquí; esto es algo que habría que haber ido haciendo y que habría que repetir en muchos más sitios. Es fundamental porque nos enfrentamos ante un asunto que puede provocar situaciones como esta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;La &quot;Foto Trampa&quot; y la realidad informativa&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente visteis esta foto del 8 de abril de hace dos años. Es una &quot;foto trampa&quot;. Se la hicieron a esa mujer que ahora sale en series y al &quot;señor naranja&quot; [Donald Trump]. Getty la distribuyó y todos la ponemos en las charlas de eclipses para decir: &quot;No hagáis esto, niños, no seáis como el mandamás&quot;. Es cierto que es una foto trampa porque luego se hicieron otra foto oficial, pero casi nadie usó esa imagen de la familia mirando al sol con gafas homologadas; se usó la otra. Lo pongo como ejemplo de que, al fin y al cabo, todos sabemos cuál de las dos fotos era la noticia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo cierto es que un eclipse no es únicamente un fenómeno astronómico. En esta misma charla nos han contado la astronomía de los eclipses, pero también hemos podido conocer todo ese fenómeno social: son las migraciones instantáneas más importantes que se producen en la humanidad. El gran &quot;Euroeclipse&quot; de 1999, que se vio en París, movió a unos 13 millones de personas solo en esa área. Aquí tenemos una gran ciudad con seis millones de habitantes que en pleno mes de agosto va a hacer una diáspora hacia el norte. El eclipse llegará hasta Teruel, pero invadirá Guadalajara, Segovia, Soria y toda esa zona. Vendrá gente del sur de Francia, gente de Barcelona hacia el sur... son grandes migraciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de ser un fenómeno predecible —astronómicamente los eclipses dejaron de ser un misterio a mediados del siglo XIX con Bessel, que hizo los cálculos precisos al segundo—, y aunque predecir eclipses es algo que se hace desde hace 25 siglos, siguen siendo fenómenos escasos. La posibilidad de que sobre un lugar determinado acontezca un eclipse es de uno cada tres siglos, más o menos. Ahora tenemos este &quot;trío&quot; en la península que es excepcional, pero en la sociedad del siglo XXI tenemos que plantearnos que esto es un fenómeno social de primer orden.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Una vida esperando el 2026&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llevo toda la vida dedicándome a la divulgación científica, hace más de 40 años, y sabía que el cierre de mi vida útil iba a ser el eclipse total de sol del 2026. Lo tenía apuntado desde que era niño. Me despidieron del Planetario de Pamplona un año antes de eso —luego se quemó y yo no tuve nada que ver, aunque haya gente malintencionada que diga cosas—, pero la historia es que desde mi tierna infancia sabía que este iba a ser el eclipse de mi vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He visto otros eclipses y no he perdido ni un ápice de interés. Es una oportunidad que merece la pena por ese impacto social y personal. Llevo varios años explicando a autoridades de pueblos que me dicen: &quot;Sí, vamos a contratar a un DJ local o un grupo de música New Age para que toque en la totalidad&quot;. Y yo les digo: &quot;¡No! Matadlos a todos&quot;. En mis eclipses, cuando grabábamos para tener el código de tiempo y datar las fotos, yo iba cantando cada toma. Pero cuando no tenía que hacer fotos, simplemente decía &quot;¡hostia!&quot;. Hay una grabación mía del año 91 en la que digo esa palabra más veces seguidas que en todo el resto de mi vida. Es increíble. Se te pone el vello de punta; ves que la naturaleza, durante la hora de parcialidad, te está indicando que estás viviendo algo que no es normal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;La &quot;bajona&quot; y el riesgo social&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego viene la bajona más grande que hay. Cuando acaba el eclipse, todo el mundo coge el coche y se va a la vez. Hay atascos de siete horas. Las muertes de tráfico se incrementan un 37%. Lo digo para que lo tengáis en cuenta. La astronomía es predecible, pero el impacto social es impredecible, y más en esta era de polarización.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por cierto, para los terraplanistas: tenemos fotos de la sombra de la Luna sobre la Tierra tomadas desde la Estación Espacial Internacional. Lo siento, una vez más, no tenéis razón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En general, usamos el término &quot;eclipse&quot; más como metáfora (eclipses de la razón, agujeros negros económicos), pero cuando miras Google Trends, ves picos muy acusados en los momentos de los eclipses. A la gente le interesan los eclipses cuando va a haber uno, y lo saben porque los medios de comunicación se lo dicen. En 2024 hubo picos enormes con los eclipses de México, EE. UU. y Canadá. El interés crece en los meses anteriores, llega al pico y luego tiene un &quot;eco&quot;. Este año diremos a la gente: &quot;Quedaos, que luego se hace de noche y podéis ver las Perseidas&quot;, pero la realidad es que el interés informativo durará unos días más por los testimonios y las imágenes recogidas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Objetivos y el trabajo de la &quot;CICATE&quot;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos a seis meses del eclipse. Es un buen momento para empezar a trabajar informativamente. El objetivo es convertirlo en una noticia de interés humano, buscando la parte emocional cercana. Desde hace más de dos años trabajamos en la CICATE (realmente CCATE: Comisión Científica y Técnica de asesoramiento del Trío de Eclipses). Estamos convencidos de que es una oportunidad única para hablar de la ciencia que se hace aquí. Mañana veremos el gran centro de divulgación y el observatorio astrofísico de Teruel. Con la excusa del eclipse, podemos colar cultura científica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
He vivido de eso toda mi vida: colar astronomía en radios generalistas y prensa. Y funciona si convences a los editores de que la historia es algo más que un nicho para &quot;frikis&quot;. Hoy, con la segmentación de redes, hay programas de nicho con audiencias que justifican mucha más divulgación que antes. En los 90, cuando empezaron los museos de ciencia, éramos pocos y los medios apostaban por especiales. El único que queda de aquel empuje es Tercer Milenio en el Heraldo de Aragón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aparte de la divulgación, está el servicio público. Surgen preguntas: ¿cuándo?, ¿cómo?, ¿dónde?, ¿qué conviene hacer?. La gente no es tonta, pero no son astrónomos. Si hablo de la tensión de Hubble en el momento 10 a la menos 37 segundos de vida del universo, duermo a la gente y pensarán que esto no es para ellos. Pero el eclipse es objetivamente interesante y se puede explicar sin infantilizar. Odio cuando dicen &quot;explícaselo como a tu abuela&quot;; mi abuela entendía mucho más que yo. No hay que ser edadista ni sexista para hablar de ciencia: se puede ser relevante sin infantilizar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;B&gt;Cifras y gestión de riesgos&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podemos advertir del peligro de quemarse los ojos sin recurrir siempre a la foto de Trump. En EE. UU. hablamos de impactos en 200 o 650 millones de personas. En España, con 20 millones de turistas en agosto, sumados a la población local, estamos ante 70 u 80 millones de personas que potencialmente querrán ver el eclipse. Eso llena municipios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hablamos de agosto, de calores extremos, sequías, riesgos de incendio y la importancia de eventos con impacto ambiental cero. Nos vamos a cargar lo poco que quedaba de paisaje sin pisar. Esto pasó en EE. UU. y pasará aquí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué lecciones sacamos? La anticipación gradual. No bombardear pronto, pero hoy, a seis meses, es buen momento para avisar. A veces funciona más la parte de utilidad: el dónde y el cuándo. En Aragón existe un plan estratégico y reuniones con entidades locales desde hace un año. En Fitur vi que algunas comunidades como Castilla y León o Aragón tenían el eclipse como centro de interés, mientras otras aún no habían reaccionado. La gente reclamará simuladores y visualizadores; cada medio querrá tener su propio &quot;cacharrito&quot; interactivo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Consejos para el día del evento&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nunca es demasiado avisar sobre el tráfico o la vista, pero no podemos tutelar a la gente todo el día. Os daré un consejo: si estáis en un sitio y veis nubes —es verano, habrá nubosidad de evolución—, os darán ganas de coger el coche e ir a otro lado. ¡No lo hagáis! No va a merecer la pena. No vais a llegar a ningún sitio, acabaréis tirando el coche en la cuneta y viéndolo en condiciones penosas. Es mejor quedarse. Al año siguiente tendremos otro en Cádiz o podéis ir en barco. O podéis ir a Egipto el 2 de agosto del 27, que se verá fenomenal durante cinco minutos a mediodía; yo me quedaré por aquí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Lo que no funciona: Clickbait y pseudociencias&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sabemos que habrá cosas que no funcionan: el clickbait apocalíptico (&quot;el día que el sol desaparecerá&quot;, &quot;la luna de sangre&quot;). Hoy he visto en la web del Ayuntamiento de Teruel que este acto se llama &quot;Astroperiodismo contra los eclipses&quot;, se había deslizado una errata porque originalmente era &quot;contar&quot; y salió &quot;contra&quot;; me ha encantado: a veces hay que protegerse de ellos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ojo con la pseudociencia. En México y la India las autoridades tuvieron que avisar oficialmente de que el eclipse no afecta a los embarazos. Hay que huir de tecnicismos excesivos; no hace falta llenar el espacio público con charlas de expertos de dos horas todos los días. Y si invitáis a expertos, por favor, invitad a mujeres. Hay muy buenas astrónomas y hoy, una vez más, hablamos más los chicos.&lt;br /&gt;
He visto un titular en LA Times que decía: &quot;Estos científicos creen que un eclipse asombroso podría unir a los estadounidenses en tiempos difíciles&quot;. Era una historia bonita de psicólogos sobre si el eclipse nos cambia. Yo digo que sí nos cambia, pero visto cómo está EE. UU., aquello fue un poco exagerado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Logística de la observación&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se nos van a llenar los medios de fotos de gente disfrazada, como en la Lotería. Ojo con la observación el día 26: el sol estará muy bajo (entre 5 y 10 grados). Si tienes a alguien delante que sea cabezón, te tapa el eclipse. En Lerín estamos diseñando una zona en declive y hemos estimado que hay que dejar dos metros entre filas para no taparnos. Sería una pena que en el clímax te pase como en un concierto y te preguntes por qué los de delante han tomado tanto Colacao y son tan altos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mensajes claros: no se puede mirar con gafas de sol de diseño. He visto un anuncio de Costa Cruceros hecho con IA que circula por WhatsApp; está muy bien, pero recordad: nada de gafas de sol, aunque esté bajo en el horizonte. Este eclipse quemará pocas retinas porque el sol está bajo, pero el riesgo sigue ahí. Ya nadie usa negativos velados ni radiografías porque son digitales, y ya nadie sabe dónde encontrar vidrio de soldador. Lo mejor son las gafas homologadas de polímero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las gafas de eclipse son para ver el sol y punto. Si intentas hablar con alguien al lado no lo ves porque son muy opacas. No vais a estar toda la hora con ellas puestas. Lo mejor es invitar a la gente a que no mire si no tiene gafas, porque el peligro es ponérselas y quitárselas mirando al sol.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;El daño irreversible&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la revista Nature se publicó un estudio sobre el pico de búsquedas de &quot;My eyes hurt&quot; (me duelen los ojos) tras el eclipse en EE. UU.. Las zonas de búsqueda coincidían con la franja de totalidad. A pesar de las campañas, mucha gente pensó: &quot;por un poquito no pasa nada&quot;. Pues sí pasa. Una retina dañada por un eclipse muestra una mancha irreversible; no hay terapias hoy en día para recuperar ese punto de visión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Respecto a la pseudociencia, la mejor forma de luchar es resaltar lo ridículo. En el 99, Paco Rabanne dijo que el eclipse era la señal del fin del mundo y que la estación Mir caería sobre París. Los franceses montaron manifestaciones de &quot;Mierda al APACOlipsis&quot; delante de sus tiendas. El mundo no se acabó y nadie le pidió responsabilidades por lo que dijo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;El rigor del horario&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, recuerdo un titular de ABC del año 84: &quot;Según el director del Observatorio Nacional, el eclipse cumplió su horario previsto&quot;. Era ese periodismo que parece sugerir que si el director no lo dice, el eclipse igual se retrasa. Hoy en día, con lo que es España, miedo me da que una comisión interministerial dicte el horario y se monte un lío al día siguiente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo más bonito es que, en vez de hablar de esto como una cosa solo de astrónomos, hablemos de ello como una historia humana que vamos a vivir todos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchas gracias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://javarm.blogalia.com//historias/79277">
		<title>Alineaciones planetarias tróspidas</title>
		<link>http://javarm.blogalia.com//historias/79277</link>
		<description>&lt;i&gt;&lt;a href=&quot;https://neopaquita.es/@javierarmentia/116143608914538904&quot;&gt;(Publicado originalmente en Mastodon)&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un desfile de seis planetas iluminará el cielo el 28 de febrero. Planetary Parade 2006. Planetary alignment on Feb 28. Mapa del desfile de planetas. Phénomène rare : 6 planètes visibles en même temps. Le 28 février 2026, six planètes seront alignées dans le ciel ! Un spectacle exceptionnel à ne pas manquer. Alineación planetaria 2026: cómo será el fenómeno astronómico y las claves para observarlo. Seis cuerpos celestes del sistema solar coincidirán en una franja el 28 de febrero...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vaya mierda de titulares. Tróspidos, les decía el inmarcesible Hematocrítico. Con las IAs además se crean mierdas de estas que están en todos los medios, repitiendo medias verdades y errores completos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;ul&gt;&lt;li&gt;No están en línea, pero viajan siempre por su plano orbital cercano a la eclíptica, porque así son los planetas: Mercurio se separa 7 grados, Venus 3,4 y Saturno 2,5 pero por ahí andan. Por eso esa región del cielo por donde pueden aparecer los planetas (y la Luna que se separa unos 5 grados de la eclíptica) es especial y los antiguos marcaron esa franja como el Zodiaco. &lt;br /&gt;
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;No es una conjunción: Júpiter está a 100 grados de Venus, más de un cuarto de cielo. &lt;br /&gt;
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Y tampoco es una línea recta, de esas cosas no hay en el cielo: son arcos de circunferencia si quieres, círculos mayores sobre la esfera celeste que queda más rimbombante.&lt;br /&gt;
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;No es solo el 28 de febrero de 2026: se ha podido ver más o menos toda esta semana, a ver si aprendemos algo de astronomía antes de montar el clickbait. Es cierto que podemos comprobar noche a noche cómo los planetas tienen su ritmo al moverse con respecto a las estrellas y los otros planetas. La Luna, que es nuestro satélite, ya lo sé, pero la vemos también por ahí, se mueve muy rápidamente (al fin y al cabo da una vuelta al cielo cada mes). Pero Mercurio está desplazándose muy rápidamente, más que Venus y desde luego más que Saturno, cuyo movimiento aparente en el cielo del atardecer se debe más a que el Sol se está moviendo también, aparentemente, alrededor de la Tierra.&lt;br /&gt;
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Para colmo, dos de los planetas que todos mencionan simplemente no se ven a simple vista, así que como si no estuvieran: Urano y Neptuno necesitan de un telescopio y cierta experiencia.&lt;br /&gt;
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Y eso no tiene lógica, porque no mencionan otros dos astros que sí están en la misma zona de cielo. Y es que ya puestos, Marte y el Sol están muy cerca también de Mercurio y Venus, pero el Sol es el Sol y no deja ver a los otros y a Marte le tenemos del otro lado así que se ve al amanecer. Pero a unos pocos grados, eh, mucho menos separación que Júpiter y ahí lo metéis...&lt;br /&gt;
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;¡Es la gravedad estúpidos! Incluso sin entender bien la gravedad Kepler ya lo había medido y explicado, y teorizado con sus leyes. Así que no pongáis que es algo insospechado o inaudito, y no es nada excepcional tampoco. Se repite varias veces al año y cada vez algún medio de comunicación lo cuenta como si fuera la primera vez que sucede en la historia de la humanidad. Pues no, querides...&lt;br /&gt;
&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Etcétera. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchos citan a la NASA, pero aunque les encanta que hablemos de ellos, también lo explican más claramente. Por ejemplo miren esto del 7 de febrero de 2025: &lt;a href=&quot;https://ciencia.nasa.gov/ciencias-terrestres/alineaciones-planetarias-y-desfiles-de-planetas/&quot;&gt;Alineaciones planetarias y desfiles de planetas&lt;/a&gt;. Explican algunas cosas (eran referidas a otra noticia idéntica de hace un año) que siguen valiendo. Y eso que otras veces la NASA juega a montar sucesos extraordinarios innecesariamente... pero mira, a veces tienen un poco de responsabilidad frente a la manía de la notoriedad en las redes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En fin, que si miráis al cielo estas noches va a ser precioso. Buscad un horizonte oeste despejado y sin montes, árboles o edificios, y veréis los planetas incluso antes de que sea de noche. Luego, Júpiter ahí junto a Cástor y Pólux, los gemelos, brillando toda la noche. Un espectáculo bonito de ver, pero también podéis hacerlo hoy o la semana que viene, no solamente el 28.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://javarm.blogalia.com//historias/79275">
		<title>Una de eternidad en #CienciaEnElBar</title>
		<link>http://javarm.blogalia.com//historias/79275</link>
		<description>Como cada último miércoles de mes, hoy 25 de febrero de 2026 haremos (dentro de hora y media) una sesión de &lt;a href=&quot;https://cienciaenelbar.naukas.com/2026/02/20/buscar-la-eternidad-o-algo-que-se-le-parezca/&quot;&gt;CIENCIA EN EL BAR&lt;/a&gt;. En el enlace está la entrada que he hecho para el blog de la actividad, pero como sé que os cuesta mucho eso de pinchar un enlace, leer y luego volver, os lo pego todo tal cual: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;h3&gt;Buscar la eternidad (o algo que se le parezca) (25/2/26)&lt;/h3&gt;&lt;br /&gt;
Por Javier Armentia, el 20 febrero, 2026. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La eternidad siempre parece bastante tiempo. El máximo posible, si nos ponemos tiquismiquis, cosa que los tres barbas suelen hacer a menudo en las jornadas de CIENCIA EN EL BAR. Por esto, para la convocatoria de febrero han decidido abordar el tema desde diversas perspectivas. La cita será el miércoles 25 de febrero, en el Bar REX Casa de Comidas de la Plaza de la Libertad (s/n) de Pamplona. A las 19 horas y como siempre sucede, mejor ir antes para encontrar sitio porque el aforo es el que es. Ya saben que no se graba ni se retransmite así que solo quienes comparezcan podrán disfrutar de los contenidos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;La longevidad&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Sin embargo, adelantamos algo. Por ejemplo, que tenemos este mes un invitado de lujo. Se trata de Javier Novo, catedrático de genética en la Universidad de Navarra. Hablando con él esta semana nos contaba: «La semana pasada se celebró en Madrid la cuarta edición del Longevity World Forum. Repasaré algunas de las ideas que se presentaron allí, junto con los intentos de otros científicos como Audrey de Grey de expandir los límites de la longevidad humana. Podremos discutir si dichos intentos son factibles o si existe un límite biológico de longevidad que no se puede superar.» Por cierto, la web del LWF tiene bastante información sobre el tema por si quieres documentarlo. Y por abrir un debate sobre por qué este tema de la longevidad se convierte en un aspecto que trasciende lo filosófico o lo científico (sanitario) para convertirse en un tema de intereses económicos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Unas bacterias siempre son un buen ejemplo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Por supuesto, Ignacio López Goñi siempre tiene un microbio a mano para contar historias. Recientemente reconocido por la web académica The Conversation como uno de los comunicadores científicos más relevantes, nos planteaba en el chat en el que vamos organizando los temas de cada mes: «La pregunta es ¿podemos vivir más de 150 años? Como decían Putin y XinPin?». Luego venía a decir que tampoco haríamos nada nuevo y nos colocó un titular de El País: «Hallada una bacteria helada hace 5.000 años capaz de plantar cara a superpatógenos». Así que nos traerá la curiosa vida de Psychrobacter SC65A.3, un microorganismo que han localizado bajo un montón de hielo en una cueva de Rumanía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Una perspectiva sevillana&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Quienes le sigan en las redes y sobre todo en su blog, saben bien que la mirada del físico Joaquín Sevilla tiene un color especial. Por eso propone para esta ocasión reflexionar sobre el sesgo de propiocronismo. Hace ya más de seis años se preguntaba sobre la gran variedad de las escalas de tiempo: los microorganismos de Nacho viven poquísimo en comparación con los humanos, pero nuestra escala es ridículamente pequeña en comparación con la que trabajan los geólogos o las astrónomas. Añade una frase inquietante: «Si empezamos a mirar imaginando otras escalas de tiempo paisajes aparentemente apacibles ya no lo son tanto». Habrá que escucharle entonces.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;La eternidad, una cosa muy cósmica&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Posiblemente la física de hace poco más de un siglo estaba más o menos tranquila pensando que el universo era eterno, con lo que no teníamos por qué preocuparnos mucho por eso de los comienzos o los finales, esas singularidades que habían dado tanto juego en las teologías a lo largo de la historia. Sin embargo la nueva visión de la física relativista nos trajo de nuevo el comienzo y el fin de los tiempos. Javier Armentia suele decir, siempre que le dejan: «este universo nació, aquí mismo, hace 13.787 millones de años. Así que podemos celebrarlo». Realmente ha dicho que iba a hablar de un titular que le dejó incómodo el verano pasado. Lo vio en &lt;a href=&quot;https://www.scientificamerican.com/article/the-end-of-the-universe-may-arrive-surprisingly-soon/&quot;&gt;Scientific American&lt;/a&gt; en mayo del año pasado y venía a decir: «El universo podría acabar antes de lo que los científicos esperaban». Luego decía que ese antes es aún así de unos 10^78 años a partir de ahora (llevamos vividos poco más de 10^10 años). Lo que pasa es que la predicción anterior venía a decir que eso del fin del universo llegaría más o menos en 10^1100 años más. Cosas, por lo que se ve, de la radiación de Hawking.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto, no pretendemos que al terminar la sesión de febrero de #CienciaEnElBar salgamos con todos los conceptos claros, pero alguna discusión interesante seguro que habremos tenido. Y si no, claro, siempre podemos pedirle a Eneko algún buen reserva navarro o un single malt de 20 años que si no está cerca de la eternidad sí puede rondar lo sublime.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estáis invitados, por supuesto. La entrada, como siempre, es libre y gratuita hasta que se llena (y se llena).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una última nota: esta vez el cartel fusila el cuadro de Dalí «La persistencia de la memoria» que con esos relojes blandos suele servir de ilustración a muchas disquisiciones sobre el tiempo. Se ha dicho muchas veces que precisamente eso de los relojes blandos que se estiran era una alusión a las teorías de Einstein. Pero el artista comentó que su inspiración era más cercana: un camembert dejado al sol que se quedaba así blandito y fundido. Sirva como metáfora. Si esto en vez de ser ciencia en el bar fuera un podcast seguro que acabábamos poniendo «Time» de Pink Floyd. Lo digo por terminar con las referencias de cultura pop.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;img src=&quot;https://cienciaenelbar.naukas.com/files/2026/02/260225-ETERNIDAD-CIENCIA-EN-EL-BAR-600-452x640.png&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vale. Si habéis llegado hasta aquí, gracias por la paciencia. He pensado que lo que iba a contar (el párrafo de la cosmología y eso) tenía pinta de monólogo, así que lo cuelo por aquí porque posiblemente no me atreva a decirlo de la misma manera esta tarde en el Bar Rex.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;La eternidad es un mecanismo de defensa (o el problema de tener demasiado tiempo)&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;(monólogo para físico y público alucinado)&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La eternidad es una palabra demasiado grande para nuestra capacidad de comprensión, pero nos encanta manosearla. (Borges decía que la eternidad era simplemente una de las formas del tiempo, el sabría por qué). Pero a lo mío: durante unos siglos, desde el nacimiento de la mecánica clásica, la física vivió una especie de tranquilidad como de siesta reparadora, pensando que el universo era eterno y estático. Era un escenario cómodo: sin principios traumáticos ni finales apocalípticos (que era lo que habían vendido, a menudo con mandoble y espada además de la cruz). Además esto nos ahorra esas singularidades que tanto juego habían dado a las teologías. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero la visión relativista nos despertó del sueño y nos devolvió el tiempo lineal, con su principio y su inevitable fin. Bueno, fue realmente el astrónomo Heinrich Wilhelm Olbers quien planteó el problema (que por cierto, tuvo una primera aportación de la mano de Edgar Allan Poe, pero eso es otra historia que creo que he contado por otro lado). Al grano: la prueba más sencilla de que la eternidad es un invento para dormir tranquilos la tenemos cada vez que anochece. Lo llamamos la &lt;i&gt;paradoja de Olbers&lt;/i&gt;: si el universo fuera infinito, eterno y estático, el cielo nocturno no sería negro. En cualquier dirección hacia la que miráramos, nuestra vista acabaría chocando con la superficie de una estrella. El cielo debería ser una bóveda blanca y cegadora. Si la noche es oscura es, precisamente, porque el universo tiene una edad finita. La oscuridad es la prueba de que el tiempo empezó y de que la luz de las estrellas lejanas aún no ha tenido tiempo de llegarnos, o de que muchas de ellas ya se han apagado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y luego ya vinieron los principios de equivalencia y las ecuaciones de campo de la relatividad general. De verdad, esto lo dejamos para otro lugar porque en un bar hay cosas que no se deben pronunciar. La cosa es que en efecto, la física a partir de 1915 volvió a pensar en un origen de los tiempos (el abad belga Georges Lemaitre aplaudía con las orejas, pero con una matemática envidiable y muy bien asentada). Y de paso acaso en un fin de los tiempos. Para todo, para todos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llámale BIG BANG pero es eso. El origen de todo. Que pasó aquí. Suelo decir, siempre que me dejan, que este universo nació aquí mismo hace 13.787 millones de años y que, por lo tanto, tenemos algo que celebrar. Toda la cosmología es en esencia entender todo esto: cuánto tiempo, cuánta energía, cuánta materia, cuánto de aquello o de lo de más allá y si al final, lo que parece probable, acabará todo en la muerte por aburrimiento: todo estaría demasiado lejos y demasiado frío, demasiado demasiado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, el verano pasado me topé con un titular en Scientific American que me dejó una punzada de incomodidad: «El universo podría acabar antes de lo que los científicos esperaban». Lo de «antes» es para nota. Ese «antes» resulta ser de unos 10^78 años a partir de ahora. Teniendo en cuenta que apenas llevamos vividos poco más de 10^10 años, que alguien use la palabra «pronto» para referirse a un número con setenta y ocho ceros dice mucho de nuestra escala de valores.Lo curioso es que la predicción anterior nos daba un margen de hasta 10^1100 años. Son cosas de cómo funciona la radiación de Hawking (pero perdonadme que no me ponga a echar cuentas y ecuaciones, no me cabe en este margen). La cosa es que aplicando la física todo, desde los agujeros negros hasta la última mota de materia, se evaporará bastante más rápido de lo previsto. Y ahí estamos nosotros, leyendo la noticia con un nudo en el estómago, demostrando lo increíblemente crédulos que somos. Nos angustia que nos quiten unos cuantos cientos de exponenciales de una eternidad que jamás llegaremos a ver, como si nos hubieran recortado el presupuesto de las vacaciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La ciencia se obsesiona con el tiempo porque es la única magnitud que no podemos negociar. Nos empeñamos en buscarle un sentido a la eternidad mientras ignoramos la elegancia de lo que se agota. La física actual nos ha robado el «para siempre», pero a cambio nos ha dado un calendario. No es para que se nos amargue el día. Todo lo contrario: debería recordarnos que somos la única parte del universo que se ha dado cuenta de que el reloj está en marcha.(O eso creemos).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al final, la ciencia no se preocupa por el tiempo para asustarnos, sino para acotar nuestra irrelevancia. Somos una anomalía breve, consciente y sumamente crédula que vive en un paréntesis entre dos nadas. Y quizá, sabiendo que ni siquiera los átomos son eternos, lo más inteligente que podemos hacer es dejar de preocuparnos por el final del calendario cósmico y empezar a tomarnos en serio esos 13.787 millones de años que ya llevamos de ventaja. Porque si el universo se va a acabar «sorprendentemente pronto», lo mínimo que podemos hacer es no perder el tiempo esperando a que ocurra.&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://javarm.blogalia.com//historias/79265">
		<title>Nuevo cumpleaños...</title>
		<link>http://javarm.blogalia.com//historias/79265</link>
		<description>Abrí esta bitácora en #Blogalia en enero de 2002, así que ya ha cumplido esto sus primeros 24 años. No es como hace tanto, claro, cuando cada día había un artículo. Había también una comunidad, se comentaba y se proponían ideas... Esto desapareció hace años y se fue mudando a las redes. Las empresas de las redes sociales fueron comiéndonos toda la atención, pero también todo el contenido, con lo que los sitios caseros donde poníamos nuestras cosillas quedaron desasistidos. Ahora de cuando en cuando vuelvo y pongo alguna cosa, como hoy, aunque el cumpleaños fue el pasado sábado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si lo estás leyendo es que todavía hay gente por aquí. Y siempre da gustito. Os mando un saludo y prometo seguir poniendo historias. Incluso alguna de ellas interesante...</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://javarm.blogalia.com//historias/79260">
		<title>Teoría y práctica (algo muy antiguo...)</title>
		<link>http://javarm.blogalia.com//historias/79260</link>
		<description>Revisando archivos antiguos he rescatado algunos artículos que escribí para la revista EL ESCÉPTICO que edita(ba) ARP Asociación para el Avance del Pensamiento Crítico, entidad de la que fui presidente durante unos años aunque ahora sea simplemente miembro. Por cierto que los ejemplares, desde 1998 hasta 2025 (son 59 números los publicados), están accesibles y descargables como PDFs en la web de la asociación: &lt;a href=&quot;https://www.escepticos.es/node/4&quot;&gt;ÍNDICE números 1-59&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por aquello de que fue el primero, ahí lo coloco. Tal cual se publicó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;B&gt;CUADERNO DE BITÁCORA: TEORÍA Y PRÁCTICA&lt;/B&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El salón de actos del instituto de enseñanza secundaria está realmente abarrotado: son los alumnos que cursan 3º de Bachillerato, que asisten a una clase de Filosofía un tanto especial. Por varias razones. Para empezar porque el ponente −el que suscribe− no es filósofo ni nada que se le parezca, y también porque estamos allí reunidos para hablar de ciencia y pseudociencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para ellos, para algunos de ellos, este encuentro va a suponer quizá la primera y única ocasión en que van a escuchar que la ciencia, los científicos, no siempre está en una torre de marfil, sumergida en sus papeles llenos de signos incomprensibles, ajena al mundo que le rodea. Que, a veces, a los científicos les encanta contar lo que hacen, lo que saben y lo que ignoran. Que también, como todos, ven la tele, leen la prensa o escuchan la radio. Y, evidentemente, que también tienen que soportar a la corte de los milagros que día a día puebla los medios de comunicación. Esos que unas veces dicen haber sido secuestrados por extraterrestres, y otras afirman ser capaces de ver el futuro en los sitios más insospechados o poseer la panacea que soluciona todas las enfermedades, las del cuerpo y las del alma. No sigo: cualquier enumeración sería demasiado larga, porque la fenomenología del disparate pseudocientífico es extensa, y se quedaría también corta, porque parece inacabable la capacidad humana para seguir inventando estupideces.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los alumnos no saben que la ciencia tiene mucho que decir sobre estos temas, que un método de conocimiento como el científico es la única herramienta válida que nos puede arrojar alguna luz sobre esa temática que algunos prefieren mantener como coto donde ejercer su negocio −próspero, eso sí− con escasa ética. Posiblemente, y la culpa también es de todos los que nos hemos dedicado a la enseñanza, nunca se les ha explicado lo que pretende la ciencia. Demasiado preocupados con rellenar de contenidos los currículos, ocupamos demasiado tiempo en transmitir los conceptos y muy poco en cultivar las actitudes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A lo largo de la charla, les intento contar cómo la ciencia intenta obtener conocimientos objetivos del mundo. Cómo en esa búsqueda nos hemos autoimpuesto una serie de normas que nos permita llegar a nuestro fin, o al menos avanzar... Los asistentes no son tontos, y saben que ese método de indagación da buenos resultados. Saben también que no es ajeno a las mismas debilidades y fortalezas de las personas que lo usan, a los intereses y a las pasiones, a las preconcepciones y a los corporativismos. Lo saben; pero quizá todavía nadie se lo había hecho notar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como era de esperar, cuando entramos con las pseudociencia, el público se va animando... Ahora parece que entramos en acción, en esos lugares donde, están casi todos convencidos, la ciencia no puede adentrarse o ha de reconocer su ignorancia. Porque ellos mismos han experimentado la extraña sensación de vivir dos sucesos cuya conexión parece mágica. Alguien me cuenta cómo soñó que su abuela le saludaba y se despedía, para saber al día siguiente que esa mujer, que vivía en otro país, había muerto. Y esa joven que confiesa estar apasionada con la ouija, en la que ella y sus amigos han encontrado respuestas que sólo un espíritu podía conocer. Con ellos, voy analizando esos sucesos y otros, desde los horóscopos hasta las invasiones extraterrestres. ¿Qué nos va quedando? Muy poco, muy poco fiable. Entre los mismos chavales, surgen voces discordantes, posturas críticas, adhesiones firmes a lo que han leído, oído o visto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Evidentemente, dos horas no dan para hablar de todo, y tampoco creo que, aunque pudiera, les habría convencido de lo sana que es una visión escéptica. Como mucho, espero, han tenido la oportunidad de oír una opinión racional sobre esos fenómenos. Supongo que algunos seguirán leyendo el horóscopo, echándose las cartas, jugando a la ouija o contemplando a esa corte de los milagros que desde los medios de comunicación vende lo paranormal con cierta benevolencia. Algún otro, ojalá, podrá tener ahora un argumento diferente a los que, a modo de pensamiento único, se encuentran normalmente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando estoy recogiendo los papeles, se me acerca un chaval, más alto que yo −como casi todos−, y me dice, casi susurrando, que en su familia tienen un enfermo terminal, de cáncer, que están probando todo, que han encontrado un sanador que les asegura que puede salvarlo porque todo es una cuestión de energías que emanan de nuestro cerebro. ¿Qué debe hacer? Yo, que no soy ni filósofo, ni médico, ni confesor, dudo antes de encontrar palabras que puedan acaso aliviarle. Y comprendo que es esa desesperación humana ante lo inevitable o lo incontrolado la que nos permite caer una y mil veces en las manos de aprovechados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Veo alejarse al joven. Quizás intente convencer a su madre de que no deje el tratamiento paliativo, de que no gaste el dinero que les queda en vanas esperanzas. Pero esta caída sin red de la teoría a la práctica, qué le vamos a hacer, me ha dejado un sabor un tanto agridulce.</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://javarm.blogalia.com//historias/79251">
		<title>AstronomiAnimE: anime y astronomía</title>
		<link>http://javarm.blogalia.com//historias/79251</link>
		<description>&lt;h3&gt;Un viaje por el universo del anime y la astronomía&lt;/h3&gt;&lt;br /&gt;
Ayer tuve el placer de compartir una charla en el Civivox Condestable de Pamplona, dentro de las actividades del FESTIVAL DE ANIME DE NAVARRA #FAN2025 (www.fanfestival.es) sobre la relación entre el anime y la astronomía: AstronomiAnimE le puse de título y luego un aviso: paseo por universos (im)posibles. Como entre la audiencia había verdaderos aficionados al género y más de un experto, todos sabían más que yo, así que aproveché para contar algunas cosas y teorías que me han surgido como paseante ocasional por este universo de la animación japonesa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es en cualquier caso un tema que demuestra cómo la ciencia y la ficción pueden entrelazarse para explorar lo desconocido, lo posible y lo imaginario. A continuación, os presento un recorrido por las distintas formas en que el anime ha utilizado la astronomía como escenario, metáfora, motor narrativo y fuente de inspiración.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La presentación está en mi drive y la comparto tal cual la utilizamos: &lt;a href=&quot;https://docs.google.com/presentation/d/1JERywvXonGD_bUjBOM8mI_JF39Zs72n0SGoPtR-4oGM/edit?usp=sharing&quot;&gt;AstronomiAnimE&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;iframe src=&quot;https://docs.google.com/presentation/d/e/2PACX-1vTmOJ9w548N84AfZVR3_41OTQl8YUmgrqSYabsq6US7vNFzfqisyUOftpw1aZoy2NaAR0lfZD7LpfEV/pubembed?start=false&amp;loop=false&amp;delayms=3000&quot; frameborder=&quot;0&quot; width=&quot;480&quot; height=&quot;299&quot; allowfullscreen=&quot;true&quot; mozallowfullscreen=&quot;true&quot; webkitallowfullscreen=&quot;true&quot;&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;H3&gt;Introducción: órbitas compartidas, anime y astronomía&lt;/H3&gt;&lt;br /&gt;
El anime, desde sus inicios, ha mirado al cielo. Como punto de partida me atrevería a decir que cualquier historia de anime tiene que ver, de una forma u otra, con el universo, el cielo, a veces viajes espaciales, otras mitologías... Específicamente la astronomía, con sus misterios y su inmensidad, ofrece un lienzo perfecto para historias que exploran la tecnología, la humanidad y el futuro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta relación no es casual: refleja la admiración por la ciencia y la exploración espacial, especialmente en el Japón de posguerra, donde el progreso tecnológico y la reconstrucción iban de la mano. Comenzamos este viaje con una obra fundacional: Astro Boy&lt;br /&gt;
(Además llevaba puesta una camiseta de Atom para dar la conferencia, para más inri)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Astro Boy (Tetsuwan Atomu, Osamu Tezuka, 1963) &lt;/b&gt; &lt;br /&gt;
Este clásico no solo es el primer anime televisivo exitoso fuera de Japón, sino que también estableció temas clave como la energía nuclear, la robótica y la exploración espacial como fuerzas positivas para la humanidad. Astro Boy, un robot con corazón, representa la esperanza en un futuro donde la tecnología y la ética coexistan, inspirando generaciones a soñar con las estrellas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puse como ejemplo la secuencia de títulos de la serie de televisión de 1962 dirigida por el mismo Tezuka (en inglés, porque fue la primera serie de animación japonesa que se hizo popular fuera del ex-imperio) y el primer capítulo de la serie de 1982&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;H3&gt;Exploración espacial y colonización&lt;/H3&gt;&lt;br /&gt;
El espacio como frontera última ha sido un escenario recurrente en el anime, especialmente en el subgénero de la space opera. Estas historias trascienden la simple aventura para reflexionar sobre la supervivencia, la guerra y la búsqueda de un nuevo hogar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Space Battleship Yamato (Uchū Senkan Yamato, Leiji Matsumoto, 1974)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
En un futuro donde la Tierra está devastada por bombas radiactivas, la humanidad envía la nave Yamato en una misión desesperada a otro planeta para salvarse. Esta serie combina un realismo tecnológico con una épica de supervivencia, popularizando la space opera en Japón y mostrando el espacio como un escenario de esperanza y sacrificio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Mobile Suit Gundam (Kidō Senshi Gandamu, Yoshiyuki Tomino, 1979)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Ambientada en una guerra entre colonias espaciales y la Tierra, Gundam introdujo un enfoque realista y político en los mechas. La serie explora los conflictos humanos en un escenario cósmico, donde la gravedad cero y las colonias orbitales son elementos clave de la trama.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Royal Space Force: The Wings of Honnêamise (Ōritsu Uchūgun, Hiroyuki Yamaga, 1987)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Esta película muestra los esfuerzos de un país por lanzar su primer astronauta en un mundo alternativo. Con un enfoque realista y humanista, explora los desafíos técnicos, políticos y personales detrás de la exploración espacial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;h3&gt;Y las invasiones alienígenas&lt;/h3&gt;&lt;br /&gt;
La llegada de seres extraterrestres ha servido como catalizador para explorar la identidad humana, el conflicto y la evolución. Más que una simple amenaza, los alienígenas representan un espejo cósmico que desafía nuestros límites como especie. Normalmente funcionaron como historias de imperios galácticos o invasiones de otras civilizaciones extraterrestres, pero en tiempos modernos (como en Parasyte) la invasión tiene otros toques menos épicos pero no menos exterminadores...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Robotech (The Super Dimension Fortress Macross, 1985)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Hablamos de esta remezcla de varias series anime, que plantean cómo, tras el choque de una nave alienígena en la Tierra, la humanidad se une para enfrentar la cercana invasión. Esta serie fusiona romance, guerra y música para mostrar cómo el contacto con lo extraterrestre puede transformar la cultura y la sociedad humanas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Dragon Ball Z (1989)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Con las sagas de los saiyajins y Freezer, Dragon Ball Z presenta invasiones que van desde la llegada de guerreros nómadas hasta la amenaza de un imperio galáctico. Estas historias exploran temas de genocidio, poder y resistencia en un universo lleno de civilizaciones interestelares.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Parasyte: The Maxim (Kiseijū, Madhouse, 2014)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Parásitos alienígenas invaden la Tierra tomando control de cuerpos humanos. Esta serie de horror biológico profundiza en la naturaleza de la humanidad, la simbiosis y la definición de la identidad a través de una relación única entre un adolescente y su parásito.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;h3&gt;Simbiosis humano-máquina: el mecha&lt;/h3&gt;&lt;br /&gt;
Los &lt;i&gt;mechas&lt;/i&gt; representan la fusión entre humano y máquina en escenarios cósmicos, donde el espacio se convierte en un campo de batalla y la tecnología en una extensión del cuerpo y la voluntad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Mazinger Z (Majingā Zetto, Go Nagai, 1972)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Como pionero del género super robot, Mazinger Z presenta un robot gigante pilotado para combatir amenazas mecánicas. Aunque terrestre, su tecnología y su épica sentaron las bases para futuras historias de mechas en el espacio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Neon Genesis Evangelion (Shin Seiki Evangerion, Hideaki Anno, 1995)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
En un mundo postapocalíptico, adolescentes pilotan bio-mecas llamados Evangelion para defender la Tierra de seres misteriosos llamados Ángeles. La serie explora la psicología humana, la identidad y la conexión cósmica a través de una trama cargada de simbolismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Mobile Suit Gundam: The Witch from Mercury (Kidō Senshi Gandamu: Suisei no Majo, Hiroshi Kobayashi, 2022) &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
En un futuro de desigualdad entre terrestres y espaciales, una joven pilota un Gundam prohibido, desencadenando conflictos políticos y sociales. Esta serie actualiza el género mecha con temas de opresión, tecnología y derechos humanos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;h3&gt;Entre la cosmología y el existencialismo&lt;/h3&gt;&lt;br /&gt;
Algunas obras utilizan conceptos astronómicos como metáforas de crisis existenciales, evoluciones espirituales y preguntas sobre el lugar del humano en el universo. Como había comentado al principio de la charla, mi eleccion de tipologías no establece clases disjuntas, y menos en un mundo como el de las series de anime en el que a lo largo de las temporadas, o con los renacimientos y nuevas series derivadas, es normal que una serie pueda ser parte de la típica space opera pero a la vez del mundo mecha o con sus trascendencias filosóficas… o hasta como una historia de amor. Nunca dije que esto fuera una clasificación racional o coherente, más bien un pálpito a partir de seguir diferentes series…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Neon Genesis Evangelion (1995)&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Además de su enfoque en mechas, Evangelion profundiza en temas cosmológicos como el Segundo Impacto y el Tercer Impacto, utilizando eventos cataclísmicos para explorar la soledad, la conexión y la evolución de la conciencia humana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Tengen Toppa Gurren Lagann (Hiroyuki Imaishi, 2007) &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Esta épica ascendente lleva a sus personajes desde las cavernas hasta batallas interestelares, utilizando la &quot;Energía Espiral&quot; como fuerza cósmica que representa la voluntad humana. La serie cuestiona los límites del progreso y la responsabilidad de la humanidad ante el universo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;h3&gt;Portales y universos paralelos…&lt;/h3&gt;&lt;br /&gt;
El multiverso y las realidades alternativas son recursos narrativos que permiten explorar caminos no tomados, decisiones y consecuencias a escala cósmica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Steins;Gate (Shutainzu Gēto, Hiroshi Hamasaki, 2011)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Un grupo de amigos descubre cómo enviar mensajes al pasado, desencadenando líneas temporales divergentes. La serie combina ciencia ficción con drama personal, mostrando las paradojas y los costes emocionales de alterar la realidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Puella Magi Madoka Magica (Akiyuki Shinbo, 2011)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
En esta reinterpretación del género mahō shōjo, las protagonistas hacen contratos mágicos que las atrapan en ciclos de sufrimiento y realidades alternativas. La serie aborda temas como la entropía, el sacrificio y la reescritura del universo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Suzume no Tojimari (Makoto Shinkai, 2022)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Una joven debe cerrar puertas dimensionales que liberan desastres naturales. La película vincula fenómenos astronómicos y geológicos con la memoria colectiva y el trauma, creando una narrativa emocional y visualmente deslumbrante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;h3&gt;Simbolismo o mitologías&lt;/h3&gt;&lt;br /&gt;
En lugar de escenarios científicos, algunas series utilizan cuerpos celestes y constelaciones como sistemas simbólicos que otorgan identidad y poder a los personajes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Saint Seiya (Seinto Seiya, Masami Kurumada, 1986)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Los caballeros del zodiaco encarnan constelaciones y luchan con el poder del &quot;cosmos&quot;. La serie transforma la astronomía en una mitología moderna, enseñando nombres de estrellas y símbolos a través de combates épicos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Sailor Moon (Naoko Takeuchi, 1992)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Las guerreras Sailor obtienen sus poderes e identidades de los planetas del sistema solar. Esta serie acerca la astronomía a la fantasía y al coming-of-age, creando un universo mágico arraigado en el cielo nocturno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Las aventuras de Horus, Príncipe del Sol (Taiyō no Ōji Horusu no Daibōken, Isao Takahata, 1968)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Esta película utiliza el sol como arquetipo de luz y vida en una batalla mitológica contra las fuerzas del hielo y la oscuridad. Es un ejemplo temprano de cómo el anime recurre a símbolos celestes para narrar viajes heroicos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;h3&gt;Distopías y la otredad planetaria&lt;/h3&gt;&lt;br /&gt;
El espacio también sirve como espejo de conflictos terrestres, mostrando futuros caóticos, sociedades disfuncionales y encuentros con alteridades radicales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Cowboy Bebop (Shinichiro Watanabe, 1998)&lt;/b&gt;  &lt;br /&gt;
En un sistema solar colonizado y descentralizado, cazarrecompensas sobreviven en un ambiente de marginación y melancolía. La serie retrata un futuro donde la expansión humana ha creado un &quot;salvaje oeste&quot; interestelar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Planetes (Goro Taniguchi, 2003)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Con un rigor científico excepcional, Planetes muestra el trabajo de un equipo encargado de limpiar basura espacial. La serie aborda problemas reales como la contaminación orbital, el terrorismo anti-colonial y los sueños rotos en el espacio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Knights of Sidonia (Sidonia no Kishi, Kōbun Shizuno, 2014)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
La humanidad sobrevive en una nave-arca después de la destrucción de la Tierra, enfrentándose a alienígenas incomprensibles. Esta serie explora una sociedad claustrofóbica y modificada genéticamente, donde la supervivencia justifica cualquier medio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;h3&gt;Realismo científico como narrativa&lt;/h3&gt;&lt;br /&gt;
Algunas obras destacan por su fidelidad a la ciencia, ofreciendo representaciones rigurosas de la vida espacial, la tecnología y los desafíos de la exploración.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;2001 Nights (Yukinobu Hoshino, 1987)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Esta colección de historias cortas traza una crónica realista de la expansión humana en el cosmos, desde la construcción de estaciones espaciales hasta los viajes interestelares. Es un referente del hard science fiction en el manga y anime.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Space Brothers (Uchū Kyōdai, Chūya Koyama, 2012)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Dos hermanos persiguen su sueño de convertirse en astronautas, mostrando el entrenamiento en JAXA, las misiones lunares y los desafíos físicos y emocionales de la vida en el espacio. La serie inspira y educa con un enfoque humano y veraz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Terra Formars (Hiroshi Hamasaki, 2014)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Partiendo del concepto real de terraformación, la serie imagina un Marte donde las cucarachas han evolucionado en criaturas letales. Aunque especulativa, construye su trama sobre bases científicas reconocibles, explorando consecuencias biológicas extremas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;h3&gt;Astronomía en la narrativa&lt;/h3&gt;&lt;br /&gt;
En estas obras, un fenómeno astronómico específico es el motorde la trama, impulsando conexiones emocionales, viajes en el tiempo o catástrofes que los personajes deben superar. Digamos que en ellas siempre pasa algo astronómico: la llegada de un cometa, un antiguo observatorio…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Your Name (Kimi no Na wa, Makoto Shinkai, 2016)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
El cometa Tiamat y su fragmentación desencadenan una conexión sobrenatural entre dos jóvenes separados por el tiempo y el espacio. La astronomía actúa como un mecanismo narrativo que entrelaza destino, amor y memoria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Vivy: Fluorite Eye’s Song (Tappei Nagatsuki, 2021)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
El colapso de una estación espacial orbital es el evento que desata una guerra entre humanos e inteligencias artificiales. Una IA viaja en el tiempo para evitar este futuro, haciendo del espacio el origen de una crisis existencial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Insomniacs After School (Kimi wa Hōkago Insomnia, Yūki Ikeda, 2023)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Dos estudiantes con insomnio se reúnen en un observatorio astronómico para practicar astrofotografía y observar las estrellas. La serie muestra la astronomía como una experiencia íntima y cotidiana de asombro y conexión emocional.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Tierra, sangre, conocimiento: Sobre el movimiento de la Tierra (Chi: Chikyū no Undō ni Tsuite, Uoto, 2025)  &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
Ambientada en la Polonia del siglo XV, la serie sigue la lucha por preservar la teoría heliocéntrica frente a la persecución religiosa. La astronomía se convierte en un conocimiento prohibido y un símbolo de resistencia intelectual. Una pasada, por cierto…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;h3&gt;Conclusión (¿alguna moraleja?)&lt;/h3&gt;&lt;br /&gt;
No hay una moraleja única, pero sí una evidencia clara: la astronomía, como ciencia dura, encuentra en el anime un aliado creativo para explorar universos posibles, preguntas existenciales y futuros imaginados. Desde la space opera hasta el realismo científico, el anime ha utilizado el cosmos como escenario, metáfora y motor narrativo, inspirando a audiencias a mirar al cielo con curiosidad y esperanza. Esta relación, sincera y diversa, demuestra que la ficción y la ciencia pueden coexistir para enriquecer nuestra comprensión del universo y de nosotros mismos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;i&gt;Esta charla fue presentada en el Festival de Anime de Navarra (FAN2025) como decía, entre amigos y gente muy entretenida. Ya expliqué que para la composición de esta selección de animes conté con la inestimable ayuda de un montón de gente que a través de la red Mastodon me echó una mano con sus propuestas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Agradezco a todos los mencionados en Mastodon por sus aportes y sugerencias: @freddyncalm, @beckermatic, @th0maswaschosen, @stormyblog, @nudomarinero, @clifor, @xtmoso, @jmzueco, @vrruiz, @salva_pl, @qpocooriginal, @eldadoinquieto, @daleninar, @logard, @irisvankirsten, @paperezkoa, @bikooo2, @scarcraft, @germorfor, @prsfalken, @stage7, @estupigaia… (y perdón si me dejo algunes)&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://javarm.blogalia.com//historias/79241">
		<title>Las luces navideñas (nos) manipulan</title>
		<link>http://javarm.blogalia.com//historias/79241</link>
		<description>La magia navideña es, en gran medida, una fachada cuidadosamente construida. El despliegue de luces no es un acto inocente de alegría colectiva, sino una poderosa herramienta de ingeniería social guiada por los intereses (ninguna sorpresa) comerciales. La ciencia desmonta el cuento de hadas pero también nos permite entender por qué cada vez más se usa el reclamo de la navidad. Y cada año se hace antes, avanzando un mes, e incluso haciendo una especie de continuo desde finales de noviembre con el &lt;i&gt;Black Friday&lt;/i&gt; o el &lt;i&gt;Cyber Monday&lt;/i&gt;… &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pongo algunas cosillas para leer, aprovechando que ando un rato desvelado. El artículo de &lt;i&gt;The Conversation&lt;/i&gt;, &lt;a href=&quot;https://theconversation.com/nos-hacen-felices-las-luces-de-navidad-esto-dice-la-ciencia-244357&quot;&gt;&quot;¿Nos hacen felices las luces de navidad? Esto dice la ciencia&quot;&lt;/a&gt;, de Antonio Manuel Peña García, no habla de magia, sino de estímulos y respuestas condicionadas. Las luces actúan como un desencadenante de nostalgia, hackeando nuestro cerebro para liberar dopamina. Es un bienestar prefabricado que nos prepara para el verdadero objetivo: el consumo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos incorporado en el cerebro el circuito de recompensa, ese sistema dopaminérgico que asegura el consumo. Al experimentar satisfacción, ahí va la dopamina, pero también cuando hay una novedad, sorpresa. Todo refuerza el comportamiento que repetimos año a año. Ojo, también tenemos un juicio sobre lo bello, lo armónico, también lo pegadizo. Nuestro cerebro encuentra como agradable estas decoraciones (hay gente a quien le gustan, reconozcámoslo, porque incluso quienes nos quejamos por otras razones nos fijamos en lo que han montado para este año) y entonces ya tenemos el chute de felicidad asociada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ojo, puede haber un cierto efecto, como con las drogas, de habituación: tanta luz, tanto villancico, tantos buenos deseos y glucosa acaban desensibilizándonos, o pueden hacerlo (vale, a algunos nos hace pensar que fácilmente podríamos recurrir a la violencia para apagar el montaje eléctrico… es broma). Lo que sí se ha estudiado es también ese efecto de la nostalgia (se dice mucho que todo esto de la navidad nos retrotrae a cuando éramos infantes…). Las luces son el ancla que nos transporta a un pasado que es, como construcción de nuestra mente, más dulce y optimista. Ojo: esto también explica que quienes conectan ese recuerdo navideño con situaciones negativas sufran el efecto contrario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otra lectura me ha llevado a un estudio ya clásico de Mathias Ekström: &lt;a href=&quot;https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0167268118301811&quot;&gt;“Seasonal altruism: How Christmas shapes unsolicited charitable giving”&lt;/a&gt; en el &lt;i&gt;Journal of Economic Behavior &amp; Organization&lt;/i&gt;. Las navidades enfatizan una conducta prosocial. Tras analizar 50 millones de donaciones encontró que en diciembre había un incremento de un 14% de la probabilidad de hacer una donación, que se propaga hasta el mes de enero. Así que no es raro que numerosas organizaciones coloquen en las zonas más navideñas de la ciudad sus sistemas de cuestación: les funciona siempre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me estaba enrollando y se me ha ido el santo al cielo. Así que vuelvo para ir cerrando un poco ya y yendo a lo importante: todo esto de las luces es un diseño buscado. El estudio &lt;a href=&quot;http://eprints.sunway.edu.my/269/&quot;&gt;&quot;Effects of mall atmosphere towards consumer behaviour during Christmas&quot;&lt;/a&gt; de Ong et al. muestra a partir de diversos análisis que la atmósfera navideña en los centros comerciales, donde las luces y los escaparates son el elemento central, está diseñada para alterar nuestro comportamiento. Crean una &quot;mentalidad de excepción&quot; donde la prudencia financiera se desactiva, un mecanismo idéntico al que explota el Black Friday, como detalla el análisis &lt;a href=&quot;https://theconversation.com/black-friday-por-que-compramos-compulsivamente-171990&quot;&gt;&quot;Black Friday: ¿por qué compramos compulsivamente?&quot;&lt;/a&gt; de Paulo Ruisoto también en &lt;i&gt;The Conversation&lt;/i&gt;. No es tanto generosidad como consumismo inducido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque la realidad es otra. Incluso podríamos decir que lejos de unir, la decoración navideña evidencia las fracturas sociales (ya no me refiero a los centros comerciales o al centro de las ciudades, sino a las iluminaciones de balcones y casas, cada vez más frecuentes pero que ya desde hace mucho eran cotidianas en los países adelantados). Como revelaba el análisis &lt;a href=&quot;https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/0038038508099100&quot;&gt;&quot;Illuminations, Class Identities and the Contested Landscapes of Christmas&quot;&lt;/a&gt; de Edensor et al., las luces funcionan como un marcador de clase. Los barrios adinerados proyectan una estética sobria y &quot;elegante&quot;, mientras que la clase trabajadora puede ser tachada de &quot;excesiva&quot; por su despliegue colorido y brillo a menudo exagerado. El brillo no ilumina a todos por igual; refleja y amplifica la desigualdad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Leo también en &lt;i&gt;The Conversation&lt;/i&gt; &lt;a href=&quot;https://theconversation.com/no-existe-la-iluminacion-navidena-sostenible-129081&quot;&gt;&quot;No existe la iluminación navideña sostenible&quot;&lt;/a&gt;. Enric Marco Soler nos recuerda la cruda realidad: el derroche energético y la cultura del usar y tirar tienen un coste ambiental brutal. Las luces LED son un parche, no una solución.Como dice: “No lo hacen para fomentar el espíritu festivo y solidario de estas fechas sino para promover el consumo. ¿Por qué las luces se encienden cada vez más pronto, en noviembre, y no se apagan hasta pasada la festividad de Reyes?”. Y de forma más y más exagerada. Vuelvo a Antonio Manuel Peña García, quien recogía los 11 millones de ledes que usó el año pasado Vigo en su cacareada iluminación navideña. Por lo que he leído el mismo anuncio del ayuntamiento vigués decía que casi 12 millones en 2025 en 460 calles iluminadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El alumbrado navideño es el decorado de un gran montaje. Es el señuelo visual que enciende nuestra emocionalidad para apagar nuestro juicio crítico, impulsándonos a comprar mientras oculta su huella ecológica y social. Detrás del brillo, solo hay negocio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(¿Ha quedado muy grinch? Pues eso…)&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://javarm.blogalia.com//historias/79240">
		<title>32 años de Pamplonetario</title>
		<link>http://javarm.blogalia.com//historias/79240</link>
		<description>Hoy es 26 de noviembre. En tal día como hoy, pero hace 32 años, en 1993, estaba todo agobiado porque se inauguraba oficialmente el Planetario de Pamplona. .El @pamplonetario que habíamos creado con un equipo de gente estupenda y llena de ilusión por contar historias del cielo, por hablar de ciencia en la plaza pública, por traer la cultura y el debate a Navarra, se ponía de largo con la presencia de las autoridades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, 32 años después, no queda nadie de ese equipo en el centro, que está cerrado y vete a saber cuándo lo abren. Ahora subcontratan actividades para cubrir el expediente pero ese motor cultural que nos llenó de ilusiones no existe, ni parece que vaya a volver nunca. Ya no hay proyecto propio, ni gente que lo lleve adelante. Y eso es un robo que se nos ha hecho a toda la ciudadanía navarra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Feliz triste cumple, Pamplonetario. Rescato un texto que escribí hace dos años sobre &lt;a href=&quot;https://revistas.navarra.es/index.php/PV/article/view/2683/2494&quot;&gt;&quot;El Planetario de Pamplona: 30 años de cultura científica en Navarra&quot;&lt;/a&gt; para la revista Príncipe de Viana (no. 285 , 2023)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(No sabía entonces que luego acabaría súbitamente fuera, que se iba a incendiar después ni que el proyecto que habíamos creado se iba a desmantelar así sin ningún reconocimiento ni información)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Original en &lt;a href=&quot;https://neopaquita.es/@javierarmentia/115615116560707498&quot;&gt;Mastodon&lt;/a&gt;.</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://javarm.blogalia.com//historias/79235">
		<title>Un siglo de ciencia y su eco</title>
		<link>http://javarm.blogalia.com//historias/79235</link>
		<description>Ayer #20N era un día especial, no solo por el medio siglo de la muerte del dictador Franco: justo pasadas las dos de la tarde el Tribunal Supremo dio la campanada de la sentencia condenatoria al Fiscal General del Estado. Si el día tenía tintes grises de la memoria del franquismo ahora se llenaba de la realidad de los poderes que están realmente al mando. Ya he comentado por Mastodon que a esto llegábamos además con todas las exhibiciones de corrupción de partidos que gobiernan y muy principales, con la constatación de la impunidad de las redes de las grandes empresas de España que utilizaron siempre estos métodos con sobres, carteras o bolsas para llevarse el dinero de la obra pública y los permisos para montar lo que sea… En fin, que ayer era un día como para estar poco contento con el mundo que vivimos y con quienes lo gobiernan y sus razones. El cuestionamiento a la democracia, la indignación que ello supone, todos esos factores que, junto con el frío en Pamplona, invitaban a quedarse en casa calentito y leer algo para evadirte. Pero no fue así, porque teníamos una cena con buenas amigas y amigos, gente del mundo de la academia, del pensamiento, buena gente además, que habían propuesto una conversación sobre otros temas. En concreto la propuesta era esta pregunta: ¿Seguimos en la onda expansiva de la revolución de la ciencia y el arte del primer cuarto del siglo XX?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La reflexión dio para mucho en una cena deliciosa que prolongamos hasta la medianoche. Como llegué desvelado, me propuse anotar la argumentación que propuse, desde la parte de las ciencias, para abrir el debate. Un debate que en lo artístico, lo social, lo económico, nos fue llevando por derroteros muy interesantes, pero no me compete a mí hacer de compilador de todas estas ideas, que al fin y al cabo nacían y construían ese espacio amable en el que estábamos, donde se quedarán… aunque nos propusimos volver a cenar dentro de un siglo y ver si todo era una cuestión de perspectiva. Es decir, que en 2125 estaremos hablando del empuje del primer cuarto del siglo XXI y si se mantiene en el XX. Optimistas, ya se ve, siempre lo somos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero voy a lo mío: ¿seguimos en la onda expansiva de la revolución científica, específicamente en la física? Mi humorada inicial es decir que sí pero que igual no. O que no pero igual sí. Que depende del observador y de cómo colapsamos la función de onda. ¿Una respuesta cuántica, estadística? Quizá, o más bien un par entrelazado, opuesto si nos ponemos a medirlo, pero indeterminado hasta que lo hagamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y proponía una forma de medición: la foto del V Congreso Solvay en Bruselas, en 1927, donde se juntaron 29 notabilísimos científicos (17 de ellos fueron premios Nobel). Estaban allí al llamado del capital (quien pagaba el cotarro) para debatir sobre fotones y electrones. Algo impensable hoy día. Fue en esa reunión donde Einstein, poco convencido de la naturaleza estadística de la mecánica cuántica dijo aquello de que Dios no jugaba a los dados. Fue también esa foto la que mostraba cómo solamente una mujer, Maria Slodovska Curie, tenía derecho a estar entre los genios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El mismo concepto de ciencia de genios, de ideas seminales, que mostraba esa ciencia del primer cuarto de siglo, Einstein, Bohr, Heisenberg, Schrödinger, una alineación de la selección de genios de alguna liga imposible. Pero no estaban las mujeres, de manera notable Emmy Noether, autora del armazón matemático de gran parte de la física moderna. Tampoco podemos dejar de ver que esa revolución venía creciendo desde hacía medio siglo de la mano de otros físicos. Pero el cambio de paradigma, en la versión de Thomas Kuhn, fue el que fue. Y nuestra memoria científica simplifica el caos histórico en héroes individuales. Durante el siglo XIX y buena parte del XX, esa narrativa funcionaba: muchos campos podían avanzar gracias a unas pocas personas excepcionales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy ya no. O quizá entonces empezó a dejar de ser válida: la especialización, la complejidad, las implicaciones del conocimiento y su aplicabilidad, requerían ya entonces hace un siglo la concurrencia de más personas. Si nos ponemos a pensar en los grandes descubrimientos de este siglo XXI los artículos llevan a veces miles de firmas, de la gente que ha contribuido. La ciencia es más que nunca una labor colectiva. Cierto que a menudo con las ideas seminales de una persona: al bosón de Higgs encontrado en el LHC en un megaproyecto científico en todas las escalas le concedemos el nombre del físico que propuso el modelo teórico medio siglo antes, es cierto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía por ahí una frase de Helen Longino, filósofa de las universidades de Stanford y Minesota que ha analizado este proceso de la creación de la ciencia: &quot;El conocimiento es siempre un logro social, y su fiabilidad depende de la diversidad y la interacción crítica dentro de la comunidad&quot;. Posiblemente hay que añadirle además el factor político (la bomba atómica) o el económico (transgénicos, inteligencia artificial…). Pero parece que la ciencia actual es menos heroica y más coral. Exige pluralidad y estructuras que nunca habrían reconocido los físicos de hace un siglo, aunque les habrían venido bien, dicho sea de paso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos, añadí, que la ciencia es lo objetivo, que trata de lo objetivo, objetivamente. Pero siendo un logro social nada humano le puede ser ajeno. Asumiendo eso ahora tendremos más ciencia siempre, porque hay más personas, y hasta más diversas; porque hay más medios, más dinero y más presión; porque hay más conocimiento sobre el que construir, y más comunicación; porque ello redunda en más artículos (papers) y en más patentes que nunca. ¿Podemos concluir que la onda expansiva de los años 20 del siglo pasado continúa? Parece que sí pero…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y aquí llega el punto incómodo. Un estudio reciente (2023) en Nature, &lt;a href=&quot;https://archive.is/EoZJo#selection-1069.192-1069.200&quot;&gt;“Papers and patents are becoming less disruptive over time”&lt;/a&gt;, de Park, Leahey y Funk, demuestra que, pese a tener más científicas y científicos que nunca, la proporción de trabajos realmente disruptivos ha caído hasta un 90% en algunas áreas. ¿Significa esto que la ciencia se está agotando? Quizá no. Quizá significa que las &quot;fronteras fáciles&quot; ya fueron atravesadas. Que descubrir nuevas leyes fundamentales es hoy más difícil, más caro, más lento. O, simplemente, que llamamos &quot;disruptivo&quot; a lo que encaja en nuestros mitos del pasado: teorías compactas y elegantes con un nombre propio en el título.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Es un poco la fatiga de materiales de un esquema de la ciencia que comenzó a funcionar como una maquinaria industrial hace un siglo. Mi hipótesis, cuñada, avisé, es que la ciencia parecía revolucionaria, lo fue sin duda en muchas ocasiones (el propio término “revolución” habla de un cambio de paradigma científico, el propiciado por Copérnico). Pero quizá ya no lo sea tanto: el sistema de ciencia ha seleccionado a la ciencia sumisa, en cierto modo más conformista con el propio sistema o que no lo cuestiona. La ciencia es el zapatero a tus zapatos y es difícil salirse de un esquema que al final puede ser muy depredador. A veces es la ciencia cómplice. Otras veces es la ciencia silenciada o ninguneada, como estamos viendo en el tema climático. Por supuesto no es la ciencia algo aparte de todo lo que tenemos, y las decisiones políticas o económicas afectan también mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me atreví a citar a una física teórica, filósofa y queer, Karen Barad, para quien no heredamos simplemente las teorías, sino que heredamos las formas de intervenir en el mundo. Ella considera ese realismo agencial que, en el análisis que tenía que cerrar porque nos habían servido unas deliciosas migas de pastor y una ensaladilla rusa, era el momento de cerrar.&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://javarm.blogalia.com//historias/79234">
		<title>La escucha invertida</title>
		<link>http://javarm.blogalia.com//historias/79234</link>
		<description>Contexto: escribo esto el 19 de noviembre de 2025. Dentro de un día ¿celebramos? ¿se conmemora? ¿cumple años? hace 50 años que se dio por muerto al dictador Franco. Qué mierda, parece que fue en otro mundo, aunque escuchando al facherío parece que fue ayer o que nada ha cambiado. Ni pidieron perdón ni pagarán nunca por sus tropelías, asesinatos y robo generalizado. No guardo rencor: mantengo un odio y asco innombrable por quienes me condenaron a nacer y crecer en un país así de asqueroso. No perdono: ni toleraré nunca el blanqueo que es difamación, es profanación y es una vez más ataque contra las libertades y la democracia verdadera. Pero no puedo aportar nada más que esos sentimientos. Por eso agradezco a quienes hacen una lectura crítica del mundo que hace 50 años empezó a cambiar, de alguna manera, incompleta y en mucho errada, con la muerte del Patascortas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así, saltando de unos temas a otros, he caído en un dossier temático titulado “Imaginarios LGBTIQ+ de la música popular en España, en la revista “Estudios LGBTIQ+ Comunicación y Cultura” de las Revistas Científicas de las Ediciones Complutenses. &lt;a href=&quot;https://revistas.ucm.es/index.php/ESLG/issue/view/4678&quot;&gt;Aquí el artículo&lt;/a&gt;. Todo el dossier es muy recomendable. Como profano en el mundo académico de los estudios culturales, me ha sorprendido mucho el mundo de los lugares comunes que frecuentan autoras y autores de los estudios publicados, el trabajo y la forma del mismo que da la academia a estos temas… en fin, lo lógico cuando uno viene de otro ámbito (más cuando uno viene de un ámbito como el de las ciencias físicas, se me entenderá). Así que me he sumergido como un paseante ocasional, tomando notas y disfrutando de cuestiones que simplemente nunca había considerado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Iba a hacer un simple y breve comentario en Mastodon sobre uno de los artículos que me llamaron más la atención, pero al final prefiero ser un poco más justo, así que me explayo en una entrada en el blog. No es que vaya a decir nada especialmente brillante ni nuevo, pero me quedo un poco más a gusto y procrastino, justo ahora que tenía que estar preparando una charla sobre otra cosa completamente diferente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El artículo es “Escucha invertida: Las canciones-tapadera de Mari Trini, Guillermina Motta y Elisa Serna en contexto”, de Elia Romera-Figueroa, del Departamento de Filología Hispánica de la Universidad Autónoma de Madrid. (&lt;a href=&quot;https://revistas.ucm.es/index.php/ESLG/article/view/98490/4564456573671&quot;&gt;El PDF del artículo está aquí&lt;/a&gt;). En él hace una revisión al trabajo de estas cantautoras, sus canciones, las portadas de sus discos, analizando la “escucha invertida”, es decir, “una forma de interpretación cómplice que desafía el significado cisheteronormativo”. No sorprende descubrir cómo estas mujeres sufrieron específicamente misoginia, machismo, homofobia más allá de capear con su posición antifranquista. Sus canciones de amor, como las de las, los, les cantautores de la época, “ofrecían la posibilidad de reinterpre-tar el objeto de deseo, desafiando los valores tradicionales del nacionalcatolicismo, y, por consiguiente, de la cisheteronorma. Durante el franquismo se había legislado para imponer una «heterosexualidad obligatoria»”, cito a Romera-Figueroa en lo sucesivo, por no andar repitiéndome.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se nos olvida a menudo que desde 1954 la Ley de Vagos y Maleantes se modificó para incluir de forma específica a homosexuales y personas trans. En 1970 la ley se renombró como “Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social” para permitir una represión específica con internamientos en instituciones psiquiátricas y prisiones (la labor del médico fascista Lopez Ibor con lobotomías y electroshocks debería ser más recordada, aquél psiquiatra que nos aparecía en la tele…). La ley se mantuvo hasta 1981 (el año del golpe) pero hasta 1988 se mantuvo lo del escándalo público que permitía procesar a cualquier persona simplemente por su expresión de género o identidad pública. ¡EN 1988! Por mucho que la movida o la naciente libertad y eclosión de la misma en la sociedad española, ahí estaban las leyes, la policía y los jueces para mantener todo atado y bien atado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero me separo del artículo, que se centra en tres personajes maravillosos y con muy diferentes matices. No voy a despiezarlo, porque recomiendo leerlo al completo, también por las amplias referencias que ponen contexto también en el mundo del “gay readin”, esa lectura que permitía entender también canciones de Patxi Andión, Victor Manuel o Ana Belén, citados en el artículo como muestra de cómo eso que se ha analizado como una ambigüedad que permitía a los cantautores saltar la censura y a los oyentes alcanzar significados no expresados literalmente, pero que la autora lleva a algo más, poniendo en primer plano la interpretación de los oyentes, eso que denomina “escucha invertida” (jugando, claro, no solo con la inversión de la dirección de la comunicación, sino con el término que usaba el franquismo para hablar de mariconas y demás, invertidos o desviados).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La propia Mari Trini hablaba de sus “canciones equívocas”. No lo sabía, pero se recogen entrevistas y acontecimientos que muestran cómo era evidente la intención de Mari Trini de invitar al publico que realizara esa interpretación inversa de sus letras, como en el caso de “Yo no soy esa”. (Canción, por cierto, que ahora me he puesto en bucle… qué grande era esta murciana universal).&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
En fin, ya avisé que no iba a decir nada especial, simplemente celebrar a mi modo este medio siglo sin dictador y desear que tanto heredero suyo desaparezca rápidamente, que /tanta nostalgia que en el fondo es caspa y deseo de involución. Que ustedes celebren bien la muerte de un dictador. Porque aunque fuera falsa, aunque fuera en la cama, aunque sus corifeos se quedaran con el cotarro y sin pedir perdón ni pagar la cuenta, un dictador muerto es, siempre, un dictador menos. Gracias, Albert Pla.&lt;br /&gt;
</description>
	</item>


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